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                    <text>�D.R. 2022 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 2, No. 3, enero-junio 2022,
es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://aitias.uanl.mx Editor
Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo
04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263, ambos ante el Instituto Nacional del
Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca
Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia
Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación
de 01 julio de 2022.
Rector / Dr. Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Dr. José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Lic. Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Dr. César Morado Macías
Director de la Revista / Dr. José Luis Cisneros Arellano

Coordinadores del Dossier: “Los horizontes de la lógica y su filosofía. La
diversificación de esquemas y tipos de argumentos en contextos de incertidumbre”
/ Dr. Jesús Jasso Méndez (UNAM / UACM), México, Dr. José Luis Cisneros
Arellano (UANL), Nuevo León.

Autores
Dr. Dmitry Zatzev
Dr. Hubert Marraud
Dr. Franklin Galindo
Dr. Randy Alzate
Dr. Otávio Bueno
Dr. Raymundo Morado
Dr. Omer Buatu Batubenge
Dr. Juan Carlos Hernández Pineda
Dr. Luis César Santiesteban Baca
Editor Técnico / Mtro. Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Mtro. Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Lic. Enrique Alejandro González Cuevas
Revisión Bibliográfica / Lic. Briseida Rodríguez Cerda
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/

Supervenience, Entailment, and Vague Objects
Dmitry Zaitsev
https://orcid.org/0000-0002-6947-4226
Lomonosov Moscow State University,
Moscu, Rusia
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma
de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022. Zatzev, Dmitry. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution,
and reproduction in any medium, provided the original author and
source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias2.3-27
Recepción: 18-02-22
Fecha Aceptación: 14-06-22
Email: zzdima@yandex.ru

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

DOSSIER
PRESENTACIÓN DEL DOSSIER

Los horizontes de la lógica y su filosofía.
La diversificación de esquemas y tipos de

argumentos en contextos de incertidumbre

The outlooks of logic and philosophy.
The diversification of schemes and types of
arguments in context of uncertainty

Jesús Jasso Méndez1
José Luis Cisneros Arellano2

1
Profesor-investigador de tiempo completo en la Universidad Autónoma de la
Ciudad de México. Profesor de Asignatura, Colegio de Filosofía, Universidad Nacional
Autónoma de México. Presidente de la Academia Mexicana de Lógica, A. C. (20182021). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel 1. Esta publicación
forma parte de las actividades correspondientes al Proyecto-sabático: “Contribuciones
hacia un enfoque constructivo y fundacional de las Lógica(s)”, Jesús Jasso Méndez.
UACM, 2022-20223. Correo electrónico: jesus.jasso@uacm.edu.mx.
2
Profesor de tiempo completo de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Subdirector del Posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Miembro del
Sistema Nacional de Investigadores nivel 1. Miembro del Cuerpo Académico: Ética y
Conocimiento 408 del Colegio de Filosofía de la FFyL de la UANL. Miembro fundador
de la Comunidad Filosófica Monterrey, miembro de la Academia Mexicana de Lógica y
de la Asociación Filosófica de México. Jefe de Área Filosofía y Director de Aitías. Revista
de Estudios Filosóficos, ambos del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL. Este
trabajo forma parte de las actividades de difusión y gestión de conocimiento científico y
humanístico. Correo electrónico: jose.cisnerosarl@uanl.edu.mx.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

- Is this the right room for an argument?/ - I’ve told you once.
- No you haven´t./- Yes I have.
- When?/- Just now.
- No you didn´t./- Yes I did.
- Didn´t/- Did
Leo A. Groarke &amp; Christopher W. Tindale3

Una de las discusiones contemporáneas más interesantes en el
campo de la Lógica y su filosofía se relaciona con la fundamentación
de las ciencias demostrativas: ¿de qué trata la lógica?, ¿en qué
consiste el conocimiento matemático?, ¿qué relación tiene con la
filosofía de la ciencia? ¿cuáles son sus horizontes posibles?
Ofrecer una respuesta constructiva y fundacional de las
lógicas y de las distintas estructuras matemáticas, con el apoyo
de la perspectiva filosófica, implica por lo menos detenerse en
el fenómeno de la aplicabilidad de estas ciencias en distintos
contextos de argumentación científica. Esto es, no podríamos
ofrecer respuestas integradoras sobre la cientificidad de la Lógica
y las Matemáticas si no consideramos cómo estas se aplican sobre
campos particulares de conocimiento, incluso sobre distintos
modos cotidianos de representarnos la realidad.
La aplicabilidad de las ciencias demostrativas puede
analizarse, como una alternativa, mediante el tipo de argumentación
y razonamiento que desde la ciencia y la filosofía se usan para
modelar hechos de distinta naturaleza ex. gr. matemáticos,
propios a las ciencias particulares, ordinarios. El Dossier que
ahora presentamos contribuye al análisis de la fundamentación
del conocimiento lógico y matemático considerando cómo operan
3
Leo A. Groarke y Christopher W. Tindale, Good Reasoning Matters! A
Constructive Approach to Critical Thinking (Ontario: Oxford University Press, 2008), 2.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

distintas teorías de la argumentación o tipos de argumentaciones
subyacentes a la práctica lógica y matemática en contextos
informacionales plurales, dinámicos e inciertos.
Bajo el presupuesto en torno a la posibilidad de esclarecer
la dimensión fundacional de las ciencias demostrativas mediante
el vínculo aplicabilidad-contextos-argumentación hemos
coordinado este Dossier integrado por cinco (5) artículos, los
cuales desde diferentes enfoques trazan contribuciones sofisticadas
sobre i. las lógicas y la argumentación y, ii. el funcionamiento
del razonamiento lógico y matemático en contextos inciertos de
información y prueba. A continuación presentamos de manera
general cada artículo.
En “Supervenience, Entailment, and Vague Objects”, Dmitry
Zaitsev4 propone una definición formal de la relación de
superveniencia distinta a la definición estándar proveniente
de la semántica de mundos posibles. Para ello Dmitry analiza
la naturaleza lógica de esta relación. En este caso, al autor
le interesa especialmente aclarar en qué términos existe una
correlación entre la logicidad subyacente a la superveniencia y
la relación de vinculación. Esta propuesta novedosa se sostiene
al vincular concepciones de semántica intensional, descripciones
de objetos imposibles y relación de consecuencia. De acuerdo
con Dmitry, la noción de incertidumbre surge al considerar desde
este marco teórico consecuencias indeseables i. e. afirmaciones
contradictorias e incompletas de objetos. Este escenario permite
no sólo identificar la necesidad de una definición no estándar de
la superveniencia sino, como señala el autor, un respaldo a su
propuesta definicional.
En el segundo artículo, de Hubert Marraud5, titulado “Una
modesta proposición para clasificar las Teorías de los Argumentos”,
4

Profesor-investigador, Lomonosov Moscow State University, Russia.

5

Profesor-investigador, Universidad Autónoma de Madrid, España.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

se propone una clasificación de lo que el autor, desde su original
enfoque denomina Teorías de los Argumentos o Teorías Lógicas.
Esta contribución surge a partir del análisis de dos oposiciones
provenientes de la teoría de las razones normativas: i. atomismo
vs. holismo; ii. generalismo vs. particularismo; y de una oposición
elaborada por Hubert: iii. inferencialismo vs. razonismo. En
primer lugar, Hubert explica qué entiende por argumentos y por
Teoría de los Argumentos. En segundo lugar, localiza el análisis de
las tres oposiciones en la clase de las Teorías de los Argumentos.
Finalmente, el autor describe un modelo holista, particularista y
razonista de la dialéctica de los argumentos con la finalidad de
contrastarlo con modelos atomistas, generalistas e inferencialistas
predominantes, esclareciendo cada una de las alternativas.
Por su parte, Franklin Galindo6 y Randy Alzate7 en, “El
Axioma de Elección en el quehacer matemático contemporáneo”,
muestran la importancia que ha tenido el Axioma de Elección
para ofrecer una respuesta constructiva y fundacional del
conocimiento matemático. En esta línea, los autores presentan en
primer lugar, los diferentes aportes que ha tenido el axioma de
elección en diversas áreas fundamentales de la matemática. En
segundo lugar, aclaran la relevancia y aplicación de este axioma
en la Lógica de Primer Orden. En tercer lugar, ofrecen una breve
descripción de las pruebas de consistencia de acuerdo con Gödel
y Cohen, pruebas que establecieron su independencia del sistema
axiomático Zermelo-Fraenkel. En consecuencia, Franklin y Randy
proponen un ajuste entre la práctica matemática contemporánea
y un platonismo matemático en los términos de Bernays y
Ferreirós. Finalmente, a partir de una revisión de los argumentos
de Zermelo y Cantor, así como desde una justificación del uso
del axioma de elección en la práctica matemática contemporánea,
los autores argumentan a favor de una dimensión constructiva de
6

Profesor-investigador, Universidad Central de Venezuela, Venezuela.

7

Profesor-investigador, Universidad Central de Venezuela, Venezuela.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

las matemáticas la cual supone una relación de equidad entre la
matemática y la filosofía.
En “Logical Uncertanty: Logical Pluralism and Logical
Consequence”, Otávio Bueno8 argumenta a favor de la dificultad
para aceptar que la Lógica no deja lugar a la incertidumbre.
Particularmente pone en duda consentir sin más la validez de los
argumentos lógicos y la verdad lógica como una verdad estática.
El autor ofrece dos razones para sostener estas afirmaciones: i. A
la luz de un pluralismo lógico existen desacuerdos significativos
sobre la validez de los argumentos; ii. Es difícil reconciliar la
opinión de que la Lógica es cierta con el hecho de afirmar en
términos relevantes dudas sobre la naturaleza misma de la
consecuencia lógica. Otávio ofrece ejemplos para apoyar (i).
Adicionalmente, analiza un dilema (y, sus implicaciones) sobre
la adecuación de cualquier análisis conceptual o definicional de
la relación de consecuencia lógica, en apoyo de (ii). Finalmente,
el autor reflexiona sobre por qué este escenario dinámico
característico en el pluralismo lógico no es indeseable ni se trata
de un mal resultado.
Por último en este Dossier, el artículo escrito por
Raymundo Morado,9 “Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre” muestra importantes
consecuencias sobre los modelos normativos de la argumentación
al incorporarse en los procesos de prueba y acuerdo, estados de
incertidumbre. A partir del discurso epidíctico, tomado como
ejemplo, Raymundo sostiene que la argumentación no requiere
ser vista como rivalidad. El autor elabora cómo la coincidencia
de opiniones no es garantía de cooperación al considerar una
separación o independencia entre el carácter cooperativo del
discurso epidíctico y el acuerdo o desacuerdo en las premisas
8

Profesor-investigador, University of Miami, USA.

9

Profesor-investigador, Universidad Nacional Autónoma de México, México.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

y conclusiones. De acuerdo con Raymundo, en situaciones de
incertidumbre, no existe ventaja o desventaja automática entre
distintas formas de hilvanar y ejecutar prácticas argumentativas,
de hecho, de acuerdo con el autor, ningún modelo normativo de
la argumentación, incluso el epidíctico donde se considera la
cooperación y el consenso, será automáticamente apropiado o
inapropiado en situaciones de incertidumbre.
El Dossier viene acompañado de dos artículos interesantes
y una traducción inédita. El primero es “Hermenéutica de
la cosmovisión. Una estrategia de cambio en la consultoría
filosófica” de Omer Buatu Batubenge10 de la Universidad de
Colima, en donde señala que las y los filósofos que se dedican
a la consultoría filosófica observan una dimensión amplia de
la misma, en donde, el pensamiento crítico se hace presente,
acompañado de una visión del cuidado y la creatividad de la
persona consultante. El objetivo es claro, lograr la autonomía
de decisión; no obstante, señala el autor, no es claro el proceso
en el que se enlaza dicha visión amplia compartida con quien
consulta, con las herramientas y los procesos mismos de la
consulta, de tal forma que el proceso se vuelve turbio en virtud
del aparente aislamiento al que conduce la reflexión guiada, que
además obstaculiza la actividad transformadora. El autor propone
una aproximación hermenéutica de todo el proceso para lograr
exponer con énfasis el entramado complejo de todo el proceso de
la consulta filosófica.
El siguiente artículo, elaborado por Juan Carlos Hernández
Pineda11 y titulado “Filosofía de la Embriaguez. Sobre el (no)
registro de lo femenino en la experiencia ebria”, se exploran los
criterios de aproximación al fenómeno de la embriaguez y su
vínculo con la reflexión no lineal y, por tanto, marginada. Para el
10

Profesor-investigador, Universidad de Colima, México.

11

Profesor-investigador, Universidad Autónoma de Chihuahua.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Los horizontes de la lógica
y su filosofía

autor, esto es una sugerencia hacia la consideración de este tipo
de punto de partida para la reflexión filosófica tiene antecedentes
mucho más antiguos y, con alta probabilidad, ligada con la
presencia femenina, altamente ignorada en el canon filosófico.
Esta posibilidad abre la crítica explícita hacia el modo racional en
el que se ha desarrollado la filosofía.
Por último, el artículo titulado “¿Son los derechos
humanos imperialistas?”, original de Emmanuel Levinas, es una
traducción inédita en español hecha por Luis César Santiesteban
Baca,12 que rescata una pregunta –y su correspondiente reflexión–
por demás urgente y actual. La problematización de los derechos
humanos hoy es un ejercicio prudente de reflexión que no nos
dejará indiferentes.
Agradecimientos. En primer lugar queremos expresar nuestro
profundo agradecimiento al equipo editorial de la Revista AITÍAS.
Revista de Estudios Filosóficos por tomar las providencias
académicas para atender la solicitud de dedicar un Dossier al
estudio de la lógica y su filosofía. Agradecemos también al comité
editorial y al comité científico internacional de la revista por su
importante apoyo para el desarrollo de esta empresa. Finalmente,
agradecemos a la Universidad Autónoma de Nuevo León, a la
Universidad Autónoma de la Ciudad de México y a la Universidad
Nacional Autónoma de México por su respaldo académico.

12

Profesor-investigador, Universidad Autónoma de Querétaro.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022,

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

DOSSIER

Superveniencia, Implicación y Objetos
Vagos
Supervenience, Entailment, and Vague
Objects
Resumen: Aunque su uso común sólo ha comenzado
recientemente, la relación de superveniencia se está haciendo
muy conocida. No obstante, su naturaleza lógica, en particular
sus posibles correlaciones con la relación lógica fundamental de
implicación, sigue siendo desconocida y necesita clarificación.
En este artículo, comparo estas dos relaciones y defino un nuevo
acercamiento a la explicación formal de superveniencia. Con
esto, utilizo dos concepciones como fuentes principales: sobre la
semántica intensional y las descripciones de objetos imposibles
como núcleo de aquélla, presentadas en la sección 3; y sobre la
relación de consecuencia relevante, descrita brevemente en la
sección 4, donde también establezco una nueva interpretación
de superveniencia como implicación. Luego, de manera natural,
llegamos a descripciones contradictorias e incompletas de objetos,
y así, pasa a tomar parte la incertidumbre. De igual manera,
permite proponer una definición tentativa de superveniencia sin
hacer referencia a la terminología de la semántica de los mundos
posibles.
Palabras clave: Superveniencia, descripción de objetos,
vinculación, semántica intencional, incertidumbre.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 1-20

1

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

Abstract: Although it’s only recently come into common use, the
relation of supervenience is rapidly gaining in popularity. At the
same time, its logical nature, in particular its possible correlations
with such fundamental logical relation as entailment, remains
unresolved and needs clarification. In this paper, I compare these
two relations and outline a new approach to formal explication
of supervenience. In so doing, I employ as main sources two
conceptions: of intensional semantics, and impossible object
descriptions as its core part, introduced in section 3, and of
relevant consequence relation, briefly described in section
4, where I also delineate a new entailment interpretation of
supevenience. Thus, quite naturally we arrive at contradictory
and incomplete descriptions of objects, and that way, uncertainty
comes into play. Equally, it allows to propose a tentative definition
of supervenience without referring to the terminology of the
possible worlds semantics.
Keywords: Supervenience, object description, entailment,
intensional semantics.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 1-20

2

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

1. Motivation and Preliminary Considerations
Supervenience is one among key notions in modern analytic
philosophy and philosophy of mind. It is a kind of determination
or dependence relation, which was aphoristically characterized
by David Lewis’s1 oft-quoted saying: “supervenience means
that there could be no difference of one sort without difference
of the other sort”. Such a sophisticated dependence relation is
involved in an impressive number of philosophical issues, when
it is needed to clarify the relation of some higher-level properties
to lower-level ones. For example, some people think that:
• aesthetic, moral and mental properties supervene upon
physical properties;
• future supervenes on the past and natural laws;
• modal truths supervene on non-modal truths;
• general truths supervene on particular truths, etc.
In their zeal to explicate the concept, highly-rated researches
proposed different definitions of the term as well as discerned
varieties of supervenience. Thus a distinction is made between
individual, regional, global, similarity-based, multiple domain
versions of supervenience, all in weak and strong forms. For most
of its short, but eventful and rich in ideas history, supervenience
is associated with the contexts of uncertainty and vagueness.
In his seminal paper2 B. P. McLaughlin proposed to examine
supervenience in the context of uncertainty, more precisely, the
idea was to “consider supervenience relations involving vague
properties and/or predicates”3. That said, in the next sentence, he
comments that this is not some special case of supervenience,
but the typical one: in fact, all predicates are vague. Though
there are a variety of opinions on the ratio of uncertainty and
1
David K. Lewis, On the plurality of worlds (Oxford: Blackwell, 1986), 15.
2
Brian
P.
McLaughlin,
“Supervenience,
vagueness,
and
determination,” Philosophical perspectives 11 (1997): 209-230.
3
McLaughlin, “Supervenience,” 219.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 1-20

3

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

vagueness, for the purpose of this paper, these differences are not
so fundamental. Here it may just be noted that it is quite justifiable
to interpret vagueness as a kind of uncertainty, when the agent’s
lack of knowledge is due to the specifics of the concepts (and
corresponding objects) under consideration. One way or another,
whether an object is inherently vague (as, for example, quantum
objects4), or our knowledge of it contains gaps and contradictions,
ultimately, in an epistemological perspective, we always face an
ambiguous description of the object of cognition. A good example
of philosophical meditations on non-standard descriptions
of objects in the context of finite individuality and objective
uncertainty is presented in the recent paper by M. Ryabkov5.
I would like to preface further consideration with the following
important note. My task here is not to formally explicate different
types of supervenience, but rather to propose a new general
approach to such explication. That way, in this paper, I choose
one of the most common definitions of supervenience and
demonstrate the possibilities of the developed approach with this
example. Thus, presented below, there is a preliminary version
deliberately simplified to highlight the very idea of formal
presentation of supevenience relation without possible worlds by
means of impossible objects descriptions.
In what follows I will present a new interpretation of supervenience
relation (1) by means of relevance entailment (consequence
relation), (2) substantially exploiting the ideas of the semantics
of object descriptions. In the next second section, I will continue
with traditional firm views on interrelation between supevenience
and entailment. The third section will be devoted to a short
overview of the semantics of object descriptions to the extent that
it is appropriate, and on this basis I will introduce the preliminary
version of supervenince entailment relation. The final section
4
Steven French and Décio Krause, “Quantum objects are vague
objects,” Sorites, no. 6 (August 1996): 21-33.
5
Maxim Ryabkov, “Paradox of the duplication of physical information,” Humanities
&amp; Social Sciences Communications 8, no. 143 (June 2021): 1-8, https://doi.org/10.1057/
s41599-021-00803-z.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 1-20

4

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

presents a brief semantical characteristic of relevant entailment,
which allows developing relevant interpretation of supervenince.

2. Supervenience and Entailment at first Glance
In the context of current research, I will adhere to the
interpretation of supervenience, going back to the well-known
formulation of J. Kim6:
“a set F of properties is supervenient upon a set G of properties
with respect to a domain D just in case any two things in D
which are indiscernible with respect to G are necessarily
indiscernible with respect to F (that is to say, any two things in
D are such that necessarily if they differ with respect to F then
they differ with respect to G)”.
Summing up, one can say that G-indiscernibility necessarily
implies F-indiscernibility.
Before going ahead, it should be fixed what the term
‘necessarily’ refers to in Kim’s formulation. The explanation
proposed by him in parentheses in the above quote, to my way of
thinking, clearly indicates that what is meant here is the entailment
relation. Literally the linguistic construction ‘necessarily if…
then…’ denotes necessary implication. There are different
interpretations of the relationship between logical implication
as a semantic consequence relation and entailment. The simplest
option is to identify them completely, but the position expressed
by M. Dunn and G. Restall7 seems more farsighted and fruitful:
“Thus we tend to differentiate ‘entails’ from ‘implies’ on precisely
the ground that ‘entails’, unlike ‘implies’, stands only for
6
Jaegwon Kim, “Psychophysical supervenience,” Philosophical studies: An
International Journal for Philosophy in the Analytic Tradition 41 (January 1982): 51.
7
J. Michael Dunn and Greg Restall, “Relevance logic,” en Handbook of
philosophical logic, ed. Dov M. Gabbay and F. Guenthner (Dordrecht: Springer,
2002), 5.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 1-20

5

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

necessary implication”. That is, ‘A entails B’ means (1) that under
any interpretation of non-logical terms, if A is true then B is true;
and (2) this connection is necessary. There is a long tradition in
logic to consider the consequence relation as a necessary relation
based on the meaning of propositions. For example, for Abelard,
“[a]n inferentia holds when the premises (or, in Abelard’s case the
antecendent) necessitate the conclusion (consequence) in virtue
of their meaning”.8 I also adhere to this tradition in the formal
interpretation of supervenience being developed, avoiding at this
point direct appeal to modal operators.
Keeping in mind that entailment as a necessity consequence
relation can be represented via implication (→) as its objectlanguage counterpart, formal explication goes as follows:
DEF 1.
A set of properties B supervenes upon a set of properties A ⇔
ⱯxⱯy (ⱯF (F ∈ A → (F(x) ≡ F(y))) → ⱯG (G ∈ B → (G(x) ≡
G(y))))
To make this definition easy-to-read (that is, first of all to
make it easy-to-see), define indiscernibility with respect to any
set of properties A (x ≈A y) in Leibnizian tradition.
DEF 2.
x ≈A y ⇔ ⱯF (F∈ A → (F(x) ≡ F(y))
Now the DEF 1 can be presented in a more readable way.

8
Conrad Asmus and Greg Restall, “A history of the consequence relations,” in
Logic: a history of its central concepts, vol. 11 of Handbook of the history of logic, ed.
Dov M. Gabbay, Francis Jeffry Pelletier and John Woods (North-Holland: Elsevier, 2012),
22. Besides, this chapter contains interesting considerations of the concepts of necessity,
analytic and a priori in a context of the consequence relation.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 1-20

6

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

DEF 1*.
A set of properties B supervenes upon a set of properties A ⇔
ⱯxⱯy (x ≈A y → x ≈B y)

There are at least two considerations that stimulate a
comparison of entailment and supervenience. First of all, the
former relation in the form of universal implication is presented in
the above definition of the latter. Secondly, both of them express
certain kinds of dependence (between premises and conclusion
or two sets of properties, respectively), which are interesting
to compare. I am far from being the first to consider these two
relations. For an exhaustive information on the subject consult
subsection of SEP entry ‘Supervenience’, entitled ‘Supervenience
and Entailment’ by McLaughlin and Bennett.9 he main theses are
as follows:
1. both relations are reflexive transitive and non-symmetric;
2. consequence relation does not suffice for supervenience;
3. supervenience does not suffice for consequence relation.
To begin with, it is non-symmetry of entailment (or
consequence) relation, what gives rise to doubt. I used to consider
entailment (at least in a standard case) as an instance of partialordering relation that is reflexive, transitive and antisymmetric.
In particular, if A ╞ B and B ╞ A, these formulas are truthfunctionally equivalent, and hence for any assignment their truthvalues coincide, thus A = B. Judging by the text, it is no more
than an inaccurate word-usage: ‘non-symmetric relation’ means
for the authors that “sometimes it holds symmetrically. … And
9
Brian McLaughlin and Karen Bennett, “Supervenience,” in The Stanford
Encyclopedia of Philosophy, Stanford University, 1997-, article published July 25, 2005;
last modified January 10, 2018, https://plato.stanford.edu/archives/sum2021/entries/
supervenience/.
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�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

sometimes it holds asymmetrically”. One way or another, to this
extent both supervenience and entailment instantiate the same
abstract binary relation.
The second thesis is illustrated by a well-known example of
disjunctive property, namely being a sibling. For any person, being
a brother entails being a sibling, but the latter does not supervene
on the former. The same holds for conjunctive properties. Let B
= {P ∧ Q}, A = {P , Q}, and the following holds: P(a), Q(b),
¬P(b), ¬Q(a). Then a and b are B-indiscernible without being
A- indiscernible.
To show that A can supervene on B, even though B-properties
do not entail A-properties, it is instructive to consider negative
properties (if one accepts their existence). It is evident that B =
{¬P } supervenes on A = {P }, while ¬P does not entail P .
As a result of their consideration the authors of above mentioned
SEP entry come to a conclusion that “the logical supervenience
of property set A on property set B will only guarantee that
each A-property is entailed by some B-property if A and B are
closed under both infinitary Boolean operations and propertyforming operations involving quantification”. In accordance with
this upshot I would like to accept certain commitments concerning
the linguistic framework for my approach.
1. Atomic properties are unquatified literals (positive and
negative properties).
2. Compound properties are constructed by means of
propositional connectives.
3. For a set of properties A including a finite number of
properties C1, C2, … Cn, thereinafter A stands for a compound
conjunctive property C1 ∧ C2∧ … ∧ Cn.

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�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

3. Semantics of Object Descriptions
The underlying ideas of object descriptions can be found in
early book by Vladimir Markin10. Subsequently, this approach
applied to syllogistics was further developed in the more recent
papers of him11 and his students12. In a sense it can be considered
as formal realization of Leibnitz’ idea of intensional interpretation
of the traditional syllogistic. Though, there are some more direct
attempts to formalize precisely Leibnizian intuition regarding
categorical propositions in form of intensional semantics13, in
this paper, I will follow genuine interpretation of intensional
semantics coined by Markin.
The core idea of Markin’s intensional semantics is to associate
with each term not its extension being a set of objects but rather
its intension – a set of (positive and negative) properties. At
this rate, an arbitrary object can be determined by infinite set
of properties, where a unique set corresponds to every object. It
is this characteristic set of properties, what is labeled as ‘object
description’.
To introduce formally the idea of object description α, consider
a set of literals L.
DEF. 4 Let W = {α | α ⊆ L}, where
ⱯPi ∈ L (Pi ∈ α or ¬Pi ∈ α)
ⱯPi ∈ L (Pi ∉ α or ¬Pi ∉ α).
10
Vladimir Markin, Syllogistic Theories in Modern Logic [in Russian]
(Moscow: MSU, 1991).
11
Vladimir Markin, “What trends in non-classical logic were anticipated by
Nikolai Vasiliev?,” Logical Investigations 19, no. 1 (2013): 122-135.
12
Antonina Konkova and Maria Legeydo, “Intensional Semantics for
Syllogistics: what Leibniz and Vasiliev Have in Common,” Logic and Logical
Philosophy (2022). To appear.
13
Klaus Glashoff, “An intensional Leibniz semantics for Aristotelian
logic,” The Review of Symbolic Logic 3, no. 2 (June 2010): 262-272.
Robert van Rooij, “Leibnizian intensional semantics for syllogistic reasoning,” en
Recent Trends in Philosophical Logic, ed. Roberto Ciuni, Heinrich Wansing and
Caroline Willkommen (Cham: Springer, 2014), 179-194.
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�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

Conditions (1) and (2) mean that object descriptions are
complete and consistent, correspondingly. Hence, these conditions
prevent the existence of impossible objects. The formal explication
proposed above may be easily extended to compound statements.
For a set of singular terms N, define interpretation function d,
Ɐkn ∈ N, d(kn) ∈ W, and truth (falsity) for arbitrary statement A
inductively:
DEF 5.
A := P(k)
|P(k)|d = t ⇔ P ∈ d(k);

|P(k)|d = f ↔¬P ∈ d(k).

|¬B|d = t ⇔ |B|d = f;		

|¬B|d = f ⇔ |B|d = t.

A := ¬B

A := B ∧ C

|B ∧ C|d = t ⇔ |B|d = t and |B|d = t;
|B ∧ C|d = f ⇔ |B|d = f or |B|d = f.

Now ⱯA Ɐd |A(x)|d = |A(y)|d may be interpreted as an
appropriate form of indiscernibility, because it asserts that two
individuals x and y equally possess (or do not possess) all relevant
properties.
All the above makes it possible to introduce supervenient
(cosequence) relation (╞S) in terms of object descriptions
semantics.
DEF 6.
A ╞S B ⇔ Ɐd Ɐx Ɐy (|A(x)|d = |A(y)|d ⇒ |B(x)|d = |B(y)|d)
However such consequence relation is not free from paradoxes,
which arise due to classical treatment on implication. If any two
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�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

objects equally exhibit or do not exhibit certain property, then the
consequent of the definiens is true and, hence, the conditional is
also true. For example, consider the following: ⱯA (A╞s B ∧¬B).
Evaluated via complete and consistent object descriptions a
compound property B ∧¬B is inherent to no object at all. It leads
to |B (x) ∧¬B (x)|d = |B (y) ∧¬B (y)|d = f, and hence the consequent
of the definiens is true, thus in turn, A╞s B ∧¬B.
To avoid such paradoxes, one is committed to delete
conditions (1) and (2) in the characteristics of object description,
and as a result arrive at the idea of generalized object description
being a description of impossible (vague) object. Indeed objects
introduced by means of incomplete and inconsistent descriptions
may be contradictory, as the rejection of the second conditions
permits possessing B and not-B at the same time, or uncertain in
the sense that for some property B and for some object k, neither
B nor not-B is shared by k.
Such a small refinement had serious consequences – now an
arbitrary statement may be only true, only false, both true and
false, and neither. These four new values are compound and
represent all possible combinations of initial atomic values t and
f, so DEF 5 needs minimal relevant adjustment:
DEF 5*.
A := P(k)
t ∈ |P(k)|d ⇔ P ∈ d(k);
A := ¬B

f ∈|P(k)|d ⇔ ¬P ∈ d(k).

t ∈|¬B|d ⇔ f ∈|B|d ;		

f ∈|¬B|d ⇔ t ∈|B|d .

A := B ∧ C

t ∈|B ∧ C|d ⇔ t ∈|B|d and t ∈|B|d ;
f ∈|B ∧ C|d ⇔ f ∈|B|d or f ∈|B|d.
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�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

Condition for disjunction is a trivial combination of conditions
for negation and conjunction , where B ∨ C ≡ ¬ (¬B ∧ ¬C).
Summing up, at the moment we have a paradoxes-free definition of
supevenience in a form of consequence relation. However, to the
best of my knowledge, there is no logical system axiomatizing this
consequence relation. At the same time, the idea of contradictory
and incomplete assignments evokes famous Dunn and Belnap’s
usefull four-valued logic14 with equally famous axiomatizations
known as EFDE and RFDE (where FDE stands for First Degree
Entailment) being two deudctively equivalent formulations of the
first-degree fragment of all relevant logics. To clarify the properties
of so defined consequence relation, we proceed furhter and, first,
briefly introduce the idea of generalized state descriptions and
based on it semantics of FDE, secondly, express supervenience
relation in turms of relevant consequence relation.

4. Supervenience and Relevant Entailment
An informational semantics of the first degree relevant logic
was proposed and developed independently of each other by
M. Dunn15 and E. Voishvillo16. It is based on a machinary of
generailized state descriptions. ‘Generalized’ when applayed to
state descriptions means exactly the same as the result of rejection
conditions (1) and (2) for object descriptions but now with respect
to statements. We start with DEF.4, (1) and (2) omitted. It is quate
14
Nuel D. Belnap, “A useful four-valued logic,” in Modern uses of multiplevalued logic, ed. J. Michael Dunn and George Epstein (Dordrecht: Springer, 1977),
5-37.

J. Michael Dunn, “Intuitive semantics for first-degree entailments and ‘coupled
trees’,” Philosophical Studies 29, no. 3 (Mar., 1976): 149-168.

15
J. Michael Dunn, “An intuitive semantics for first degree relevant
implications,” Journal of Symbolic Logic 36, no. 2 (1971): 362-363.
16
The first mention of such semantics is contained in the paper of Voishvillo
published in 1976, in Russian. In the final form, information semantics is presented in
E. K. Voishvillo, “Semantics of Generalized State Descriptions,” in Logic, methodology
and philosophy of science VI, vol. 104 of Proceedings of the Sixth International
Congress of Logic, Methodology and Philosophy of Science, ed. L. Jonathan Cohen, et
al. (Amsterdam: Elsevier, 1982), 315-323.
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�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

natural to formulate truth values assignment for forumalas not
in terms of corresponding four-valued function, but rather via
relations connecting formula and generalized state description:
TA/α – A is true in α, and FA/α – A is false in α.
DEF 7.
Tp/α ⇔ p ∈ α;		

T¬B/α ⇔ FB/α ;		

Fp/α ⇔ ¬p ∈ α;

F¬B/α ⇔ TB/α ;

T(B ∧ C) /α ⇔ TB/α and TC/α;
F(B ∧ C )/α ⇔ FB/α or FC/α.

The definition of consequence relation coincides with a
classical one.
DEF 8.
A ╞FDE B ⇔ Ɐα (TA/α ⇒TB/α)
Now DEF.6 may be rewritten in terms of first-degree
entailment as follows:
DEF 9.
A ╞SE B ⇔ Ɐα Ɐβ (((TA/α and TA/ β) or (FA/α and FA/ β))
⇒((TB/α and TB/ β) or (FB/α and FB/ β)))
What we need now to establish correspondence between two
semantical considerations, are straightforward Principles of
Propositional Reduction:
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�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

ⱯA(( t ∈ |A(k)|d and d(k)= α) ⇔ TA/α)

ⱯA(( f ∈ |A(k)|d and d(k)= α) ⇔ FA/α).

These principles validate the
Correspondence Proposition: A ╞SE B ⇔ A ╞S B

Back to DEF.9, now we are in a position to present it as a
conjunction of two conditions.
DEF 9*.
A╞SEB ⇔ ∀α ∀β ((TA/α and TA/ β) ⇒((TB/α and TB/ β) or
(FB/α and FB/ β)) and
∀α ∀β (FA/α and FA/ β) ⇒((TB/α and TB/ β) or (FB/α and
FB/ β)).

If considered independently, these two conditions conjunct in
definiens may be interpreted as Positive Supervenience (PS) and
Negative Supervenience (NS) correspondingly. To the best of my
knowledge, they have never been differentiated before. However,
it may be sometimes useful to make more sharp distinction
between two situations: (PS) if any two things equally possess
A-properties, then they are indiscernible with respect to B; and
(NS) if any two things equally do not possess A-properties, then
they are indiscernible with respect to B. For a moment let me
consider them separately.
DEF 10.
A ╞PSEB ⇔ ∀α∀β ((TA/α and TA/β) ⇒((TB/α and TB/β) or
(FB/α and FB/β))
It can be easily shown that A ╞PSEB↔A╞FDEB or A╞FDE¬B,
reducing positive supervenience to relevant entailment relation.

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�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

DEF 11.
A ╞NSEB ⇔ ∀α∀β ((FA/α and FA/β)⇒((TB/α and TB/β) or
(FB/α and FB/β))

In its turn, for negative supervenience holds the following
equivalence:
A ╞NSEB ⇔ ¬A╞FDEB or ¬A╞FDE¬B.

Thus, we have at our disposal everything we need to combine
all the above into a final definition.
DEF 9**.
A ╞SEB ⇔ A╞FDEB or A╞FDE¬B or ¬A╞FDEB or ¬A╞FDE¬B.

Some interesting properties of supervenience entailment
relation can be clarified and illustrated by considering disjuncts
in the definies. The first disjunct validates such characteristics
of conjunction and disjunction as commutativity, associativity,
distributivity and idempotence. Due to the second disjunct
DeMorgan laws are valid as well as odd entailments of the form
A ╞SE¬A and ¬A ╞SEA. Finally, last two disjuncts serve as a
safeguard against invalid principles of Conjunction Introduction
and Disjunction Elimination discussed above.

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�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

5. Conclusion
The proposed interpretation of supevenience as a specific
(relevant) entailment relation though presumptive, demostrates
that cetrain symplified version of supervenience may be formaly
explicated via consequence relation, and, what is more important,
in so doing one does not need to fall back on such essenses as
possible worlds. Instead I exploited an idea of vague objects and
their descriptions, which turns us back to oldy but goldy state
(and object) description device.
It is well known that possible worlds semantics are often
criticized for appeal to formal concepts lacking informal (first
of all, philosophical) interpretation. To name but a few, in The
Stanford Encyclopedia of Philosophy, entry Possible Worlds by
Menzel17 one can find the following passage:
Unfortunately, the semantics leaves the most interesting –
and difficult – philosophical questions largely unanswered.
Two arise with particular force:
QW
What, exactly, is a possible world?
And, given QW:
QE What is it for something to exist in a possible world?
From my point of view, corresponding questions resulting from
the previous by replacing the expression ‘possible world’ with
word-combination ‘vague object’ are easier to answer, because
appropriate answers step from scientific research practice patterns.
Besides, bringing in philosophical discourse logical concepts
like possible world or accessibility relation rises issues of what
are the corresponding conditions on accessibility relation or
what modal principles they validate and so forth. In a sense,
17
Christopher Menzel, “Possible Worlds,” in The Stanford Encyclopedia
of Philosophy, Stanford University, 1997-, article published October 18, 2013; last
modified February 8, 2016, http://plato.stanford.edu/archives/fall2016/entries/possibleworlds/.
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�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

such logical concepts purified from corresponding logical theory
become opaque.
Definitely, current version of entailment interpretation of
supervenience is only a touchstone of future work and should be
considered as a request for further discussion.

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17

�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

References
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consequence relations.” In Logic: a history of its central concepts.
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Gabbay, Francis Jeffry Pelletier and John Woods, 11-61. NorthHolland: Elsevier, 2012.
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Epstein, 5-37. Dordrecht: Springer, 1977.
Dunn, J. Michael. “An intuitive semantics for first degree
relevant implications.” Journal of Symbolic Logic 36, no. 2
(1971): 362-363.
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2010): 262-272.
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for Philosophy in the Analytic Tradition 41 (January 1982): 5170.
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philosophical essays. New York: Cambridge University Press,
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Russian] Moscow: MSU, 1991.
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anticipated by Nikolai Vasiliev?” Logical Investigations 19, no.
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determination.” Philosophical perspectives 11 (1997): 209-230.
McLaughlin, Brian, and Karen Bennett. “Supervenience.”
In The Stanford Encyclopedia of Philosophy. Stanford University,
1997-. Article published July 25, 2005; last modified January
10, 2018. https://plato.stanford.edu/archives/sum2021/entries/
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Menzel, Christopher. “Possible Worlds.” In The Stanford
Encyclopedia of Philosophy. Stanford University, 1997-. Article
published October 18, 2013; last modified February 8, 2016. http://
plato.stanford.edu/archives/fall2016/entries/possible-worlds/.
Ryabkov, Maxim. “Paradox of the duplication of physical
information.” Humanities &amp; Social Sciences Communications 8,
no. 143 (June 2021): 1-8. https://doi.org/10.1057/s41599-02100803-z.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 1-20

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�Superveniencia, Implicación
y Objetos Vagos

Van Rooij, Robert. “Leibnizian intensional semantics for
syllogistic reasoning.” In Recent Trends in Philosophical
Logic, edited by Roberto Ciuni, Heinrich Wansing and Caroline
Willkommen, 179-194. Cham: Springer, 2014.
Voishvillo, E. K. “Semantics of Generalized State
Descriptions.” In Logic, methodology and philosophy of science
VI. Vol. 104 of Proceedings of the Sixth International Congress
of Logic, Methodology and Philosophy of Science, edited by L.
Jonathan Cohen, Jerzy Łoś, Helmut Pfeiffer and Klaus-Peter
Podewski, 315-323. Amsterdam: Elsevier, 1982.

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

DOSSIER

Una modesta proposición para clasificar las
teorías de los argumentos1

A modest proposal for classifying theories of
argument

“Nomina si nescis, perit et cognitio rerum”.
Carl Linnaeus, Philosophia Botanica (1751).

Resumen. Propongo clasificar las teorías de los argumentos
(o lógicas, en un cierto sentido) atendiendo a tres oposiciones:
atomismo vs. holismo, generalismo vs. particularismo, e
inferencismo vs. razonismo. Las dos primeras provienen de la
teoría de las razones normativas y la tercera es de elaboración
propia, aunque la necesidad de hacer alguna distinción similar
ha sido defendida por varios autores. Finalmente, describiré
el modelo holista, particularista y razonista de la dialéctica de
los argumentos, contrastándolo con los modelos atomistas,
generalistas e inferencistas predominantes.
Palabras clave: garantías, holismo, inferencias, modelo de
Toulmin, razones.

1
Esta investigación ha sido financiada por FEDER/ Ministerio de Ciencia,
Innovación y Universidades, Agencia Estatal de Investigación, dentro del Proyecto
Prácticas argumentativas y pragmática de las razones (Parg_Praz), número de referencia
PGC2018-095941-B-I00.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

21

�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

Abstract. I propose to classify the theories of argument (or
logics, in a certain sense) according to three oppositions: atomism
vs. holism, generalism vs. particularism, and inferencism vs.
reasonism. The first two come from the theory of normative
reasons and the third is of my own, although the need to make
some similar distinction has been defended by many authors.
Finally, I will describe a holistic, particularist and reasonist
model, contrasting it with the dominant atomist, generalist and
inferentialist models.

Keywords: holism, inferences, reasons, Toulmin model, warrants.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

22

�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

Introducción
Voy a discutir y proponer algunos criterios para clasificar las teorías
de los argumentos. Esos criterios resultan de tres oposiciones:
− atomismo vs. holismo,
− generalismo vs. particularismo,
− inferencismo vs. razonismo.
Las dos primeras provienen de la teoría de las razones normativas,2
y la tercera es de elaboración propia, aunque la necesidad de hacer
alguna distinción similar ha sido defendida por autores como
Gilbert Harman o John Woods,3 si bien la variación terminológica
de unos autores a otros puede confundir.
El plan del artículo es el siguiente. Primero explicaré qué
entiendo por argumento y por teoría de los argumentos y después
iré exponiendo y explicando cada una de esas oposiciones,
refiriéndolas a las teorías de los argumentos. Finalmente, esbozaré
un modelo holista, particularista y razonista de argumento, y
describiré sus diferencias con los modelos atomistas, generalistas
e inferencistas predominantes.
Aunque mis simpatías están con el holismo, el
particularismo y el razonismo, mi exposición será relativamente
neutral, puesto que mi propósito es esclarecer las distintas
opciones, sin debatir en profundidad las ventajas o inconvenientes
de cada alternativa.4
2
Vid. Jonathan Dancy, Ethics without Principles (Oxford: Clarendon Press,
2004), y Ralf Bader, “Conditions, Modifiers and Holism,” en Weighing Reasons, eds.
Errol Lord y Barry Maguire (Oxford: Oxford University Press, 2016).
3
Gilbert Harman, “Internal Critique: A Logic is not a Theory of Reasoning
and a Theory of Reasoning is not a Logic,” en Handbook of the Logic of Argument
and Inference, eds. Dov M. Gabbay, R. H. Johnson, H. J. Ohlbach y John Woods
(Amsterdam: North Holland, 2002), y John Woods, “The fragility of argument,” en The
Psychology of Argument, eds. Fabio Paglieri, Laura Bonelli y Silvia Felletti (Londres:
College Publications, 2016).
4

Sobre las ventajas e inconvenientes de esas opciones vid. Hubert Marraud,

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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23

�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

Teoría de los argumentos
El objeto de la teoría de la argumentación son las prácticas
argumentativas; es decir, las prácticas en las que pedir, dar y
examinar razones es una parte fundamental. Según una definición
ampliamente aceptada, una razón es una consideración que
favorece una determinada posición. Argumentos y razones están
estrechamente ligados porque argumentar es presentar, para su
examen, algo a alguien como una razón para otra cosa.
Cuando existen concepciones enfrentadas de una
disciplina, como aquí sucede, es difícil dar definiciones neutrales
de las nociones centrales. La definición previa de argumentar es
razonista, por más que sea citada, de forma poco congruente,
por muchos autores inferencistas. Para evitar una toma de
partido prematura, se podría definir argumentar como aducir
consideraciones destinadas a apoyar una conclusión.5
La teoría de los argumentos es la parte de la teoría
de la argumentación que estudia los argumentos. Según
una caracterización bastante extendida, los argumentos son
productos de la acción o del proceso de argumentar. Aunque
esta caracterización puede resultar engañosa, ver la teoría de
los argumentos como una parte de la teoría de la argumentación
supone analizar los argumentos como componentes de esas
prácticas, o, por lo menos, hacerlo en el contexto de esas prácticas.
“La teoría de los argumentos es un componente de la teoría de la
argumentación, del mismo modo que el argumento es una parte
de la práctica de la argumentación”.6
La definición anterior de la teoría de los argumentos está
“Holismo y atomismo en teoría de los argumentos,” Diálogo filosófico, no. 111 (2021):
401-418, y “Cuatro modelos de argumento,” Quadripartita Ratio 6, no. 11 (2021): 17-40.
5
Como hace Simon Blackburn en la entrada ‘Argument’ de The Oxford
Dictionary of Philosophy, 2a ed. (Oxford: Oxford University Press, 2005).
6
Ralph H. Johnson, Manifest Rationality. A Pragmatic Theory of Argument
(Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum, 2000), 31; (traducción propia).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

24

�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

tomada casi literalmente de Ralph H. Johnson.7 Si la comparamos
con la descripción de la perspectiva lógica que hace Joseph Wenzel,
podemos concluir que la teoría de los argumentos coincide con la
teoría de la argumentación vista desde la perspectiva lógica.
La lógica trata de los argumentos como productos. Piense en un
argumento como en una mercancía: alguien la produce y se la
ofrece a otro. La persona a quien se la ofrece elige ‘comprarla’
o no. Del mismo modo que evaluamos los productos que
nos ofrecen en el mercado comercial, evaluamos también
los argumentos y las ofertas que nos ofrecen en el mercado
de las ideas. Aquí es donde entra en juego la lógica en el
campo de la argumentación, para ayudarnos a evaluar los
argumentos como construcciones intelectuales ofrecidas para
su aceptación. […] La pregunta última en cada caso particular
es: ¿debemos aceptar esta tesis por las razones aducidas para
sustentarla?8

Para responder a la pregunta lógica por excelencia de Wenzel es
necesario segmentar la argumentación, separando unas razones
de otras, y es entonces cuando aparecen las razones simples ―
“una razón simple es la mínima cantidad de información que por
sí misma confiere alguna credibilidad a una posición”9―, y los
argumentos simples ― que son la mínima unidad autónoma de
argumentación, formada por una consideración y aquello para lo
que aparece como una razón.10
La afirmación de que los argumentos son los productos de
7

Johnson, Manifest Rationality, 30.

8
Joseph Wenzel, “Three Perspectives on Argument. Rhetoric, Dialectic,
Logic,” en Perspectives on Argumentation: Essays in Honor of Wayne Brockriede,
eds. Robert Trapp y Janice Schuetz (Nueva York: International Debate Education
Association, 2006), 16; (traducción propia).
9
J. Anthony Blair, Groundwork in the Theory of Argumentation (Dordrecht:
Springer, 2012), 148; (traducción propia).
10
Hubert Marraud, En buena lógica (Guadalajara: Editorial de la Universidad
de Guadalajara, 2020), 31.
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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

la argumentación se puede interpretar de dos maneras distintas.
Según la primera, quien presenta algo como una razón para otra
cosa, produce un argumento, de manera que los argumentos
son el resultado de un determinado tipo de movimiento en un
intercambio de razones. Según la segunda, el argumento es el
producto de todo el proceso de pedir, dar y examinar razones. Una
razón es una consideración aducida dentro de un intercambio, que
favorece, en ese contexto, una posición sobre la cuestión debatida.
Podemos extraer de ese entramado la consideración y la posición
que favorece, y el resultado de esa operación es un argumento en
el sentido lógico tradicional. Pero eso no debe hacernos olvidar
que la consideración en cuestión solo favorece esa posición en
el contexto del intercambio en el que es aducida. Si es así, los
argumentos resultan más bien del examen crítico conjunto de las
pretensiones de razonabilidad. Una diferencia significativa es
que conforme a la primera interpretación es el proponente quien
produce el argumento como respuesta a una petición del oponente,
mientras que conforme a la segunda el argumento captura, como
una especie de instantánea, un momento en la interacción del
proponente y el oponente.
Atomismo vs holismo
Entenderé por propiedades lógicas aquellas propiedades de los
argumentos que son pertinentes para responder a la pregunta
de Wenzel y pueden describirse sin aludir ni a los efectos de
la consideración aducida sobre el auditorio ni a las reglas
convencionales de los intercambios argumentativos. Esto no
pretende ser una definición de las propiedades lógicas, sino tan
solo una aproximación que pueda servir como punto de partida
para la discusión. Entre otras, son propiedades lógicas las
siguientes:
•

Un argumento es deductivamente válido si y solo si por la
disposición de sus partes es imposible que sus premisas
sean verdaderas y su conclusión falsa.

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

•

Un argumento es sólido si y solo si es deductivamente
válido y sus premisas son verdaderas.

•

Un argumento es inductivamente fuerte si y solo si la
verdad de sus premisas hace improbable la falsedad de su
conclusión.

•

Un argumento es compelente (cogent) si y solo si sus
premisas son aceptables, pertinentes para la conclusión y
le dan suficiente apoyo.

•

Un argumento correcto es el que resiste a las objeciones
y recusaciones.

•

Un argumento válido es el que resiste a las recusaciones y
a las refutaciones.

•

Un argumento concluyente es el que el que resiste a
cualquier posible contraargumento.

Las nociones de argumento correcto, argumento válido y
argumento concluyente remiten a la distinción de tres formas
básicas de contraargumentación.11
•

Una objeción a un argumento A es un argumento B cuya
conclusión es incompatible con alguna de las premisas de A.

•

Una recusación de un argumento A es un argumento B
cuya conclusión es incompatible con el condicional
asociado del argumento A. El condicional asociado del
argumento P1,…,Pn por tanto C es ‘si P1 y…y Pn entonces
C’, que interpreto como ‘P1 y…y Pn es una razón para C’.

•

Un argumento B es una refutación de un argumento A si
los dos argumentos son tenidos por correctos, en el sentido
anterior, y B se considera tan o más fuerte que A.

Mientras que las objeciones y las recusaciones señalan defectos en
el argumento, y por tanto tienen que ver con la pregunta ‘¿Es ese un
11
Marraud, En buena lógica, 73-97, y “On the Logical Ways to Counter an
Argument: A Typology and Some Theoretical Consequences,” en From Argument
Schemes to Argumentative Relations in the Wild, eds. Frans H. van Eemeren y Bart
Garssen (Cham: Springer, 2020).
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las teorías de los argumentos

buen argumento?’, las refutaciones comparan argumentos correctos,
y tienen que ver con la pregunta ‘¿Es ese el mejor argumento?’.
Para el atomismo las propiedades lógicas de un argumento
quedan completamente determinadas por las propiedades de sus
partes y las relaciones entre ellas (relaciones intraargumentativas),
mientras que para el holismo dependen también de elementos
contextuales que no forman parte del argumento. En este sentido,
se puede decir que para el atomismo las propiedades lógicas son
propiedades intrínsecas de los argumentos, mientras que para
el holismo son propiedades extrínsecas. Así, en principio y con
arreglo a las definiciones precedentes, ser deductivamente válido,
sólido o inductivamente fuerte son propiedades intrínsecas de
los argumentos, mientras que ser concluyente es una propiedad
extrínseca, ya que depende de la relación del argumento evaluado
con otros argumentos (relaciones interargumentativas).
Un ejemplo ayudará a entender lo que aquí está en juego.
Esteban José Paños, portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento
de Toledo, argumentaba en una entrevista el julio de 2018 que
la alcaldesa, Milagros Tolón, del Partido Socialista, tendría
que haber diseñado en el primer año de su mandato un plan
de renovación del Polígono industrial, porque lo prometió.12
Parece que la promesa de Milagros Tolón de diseñar un plan de
renovación del Polígono en su primer año de mandato solo apoya
la conclusión de que debería haberlo hecho si, entre otras cosas,
la promesa no fue hecha bajo coacción y, en las circunstancias del
año 2015, era factible hacerlo. Eso quiere decir para un atomista
que o bien son premisas implícitas en el argumento de Paños,
o bien no lo son y el argumento es deficiente. Por su parte, un
holista puede mantener que no son premisas del argumento de
Paños, sino factores contextuales pertinentes para evaluarlo, sin
que eso lo invalide.
12
“Paños: «¿Dónde van los impuestos? ¿A aumentar el superávit?»,” La
Tribuna de Toledo, Julio 8, 2018, https://www.latribunadetoledo.es/Noticia/zcde7ad5ca843-6183-bd227813af417e84/201807/Panos-Donde-van-los-impuestos-A-aumentarel-superavit.
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las teorías de los argumentos

La noción de parte de un argumento tiene que ver, ante
todo, con la identidad de los argumentos, puesto que parece
razonable asumir una especie de principio de extensionalidad,
conforme al cual A es el mismo argumento que B si y solo si A
y B tienen las mismas partes dispuestas del mismo modo. Este
principio expresa una intuición básica sobre las partes de un
argumento: las partes de un argumento son aquellos elementos
que lo diferencian de los demás argumentos. El atomismo vincula
además las partes de un argumento con su evaluación por medio
de otro principio:
Principio atomista. Toda la información contextual
pertinente para determinar si se puede sacar la conclusión
de las premisas de un argumento se refiere a las propiedades
de sus partes.13
Como ya se ha dicho, el principio atomista convierte a las
propiedades lógicas de los argumentos en propiedades intrínsecas.
Otra consecuencia del principio atomista es que las propiedades
lógicas de un argumento son las mismas en cualesquiera dos
situaciones en la que las premisas tengan las mismas propiedades.
En esa medida, las propiedades lógicas pueden considerarse
independientes del contexto.
Generalismo vs particularismo
Esta segunda distinción se refiere a cómo pueda justificarse
que entre las premisas y la conclusión de un argumento se da la
relación apropiada. En ética el generalismo es la tesis de que los
razonamientos y juicios morales son posibles porque disponemos
13
El principio atomista es similar al requisito PC (Premisas-Conclusión)
criticado por Don Levi, que exige que todos los aspectos del contexto retórico que
sean relevantes para determinar lo que se está argumentando se incorporen en la
reformulación del argumento como partes de una secuencia premisas-conclusión (Levi,
“The Case of the Missing Premise,” Informal Logic 17, no. 1 [Winter 1995]: 80.)
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las teorías de los argumentos

de un surtido de principios morales, tesis que el particularismo
rechaza. Trasladado a la teoría de los argumentos, el generalismo
mantiene que la posibilidad de los juicios lógicos sobre la
calidad de los argumentos depende de la existencia de principios
generales. El paradigma de tales principios generales son las
garantías de Toulmin: “enunciados generales, hipotéticos, que
pueden funcionar como puentes y autorizar pasos como aquél con
el que nos compromete nuestro argumento particular” y funcionan
como “estándares prácticos o cánones de argumento”.14 Toulmin,
de hecho, se declara explícitamente generalista:
A menos que en un campo de argumentación determinado
estemos dispuestos a trabajar con algún tipo de garantías,
será imposible someter en ese campo a los argumentos a
evaluación racional.15

Como la asunción de que, en última instancia, la relación entre
las premisas y la conclusión de un buen argumento solo puede
explicarse recurriendo a algún principio general no obliga a incluir
ese principio entre las partes del argumento, el generalismo puede
ser atomista u holista. En el primer caso, los principios generales
que conectan las premisas con la conclusión se consideran partes
del argumento y en el segundo no.
La analogía y el precedente son las principales alternativas
a los principios generales para dar cuenta del paso de las premisas
a la conclusión.16 En el caso de la analogía, la idea es que los
argumentos parecidos se comportan lógicamente de maneras
parecidas y que, por ello, lo único que necesitamos para distinguir
los buenos de los malos argumentos es captar ese parecido. La
14
Stephen E. Toulmin, The Uses of Argument, ed. rev. (Cambridge: Cambridge
University Press, 2003), 91.
15

Toulmin, The Uses, 93.

16
Vid. Grant Lamond, “Precedent and Analogy in Legal Reasoning,” en The
Stanford Encyclopedia of Philosophy, Stanford University, 1997-, artículo publicado
Junio 20, 2006, https://plato.stanford.edu/archives/spr2016/entries/legal-reas-prec/.
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las teorías de los argumentos

identidad de forma lógica puede entenderse como una forma
extrema y sistematizada de semejanza. Si fuera así, las teorías de
los argumentos inspiradas en la lógica formal serían particularistas
y atomistas, puesto que las propiedades lógicas de los argumentos
quedarían totalmente determinadas por su forma lógica.
Generalismo y particularismo interpretan de maneras
distintas la analogía entre argumentos. Para el generalista
la analogía es una manera de descubrir o señalar una garantía
implícita común en varios argumentos. Esto es, para el generalista
dos argumentos son análogos porque tienen una garantía del
mismo tipo. Para el particularista, las garantías aparecen cuando
se intenta explicar las semejanzas que los hablantes perciben
entre los argumentos. Dicho de otro modo, para el particularista
dos argumentos tienen el mismo tipo de garantía porque son
análogos, y por tanto las analogías preceden y son independientes
de las garantías. En ética, uno de los argumentos de los defensores
del particularismo es, precisamente, que el generalismo no puede
explicar cómo distinguimos los principios válidos de los inválidos.
Desde luego no podemos esperar que los principios salgan de
nuestros juicios sobre casos particulares, porque se supone
que ese tipo de juicios se basan en principios. Si el juicio
es subsuntivo, necesita partir de principios, que no pueden
proceder de ulteriores juicios so pena de regreso. Pero ¿de
qué otra manera podemos distinguir los principios verdaderos
de los falsos? No resulta atractivo suponer que los principios
verdaderos lo llevan impreso en la cara, de modo que basta con
mirarlos fijamente para darse cuenta de que son verdaderos.
Tampoco es atractivo suponer, como hacen las opciones
subsuntivas, que los casos particulares nunca pueden servir
para contrastar los principios.17

En teoría de la argumentación jurídica, la argumentación basada
en reglas (o subsunción) se opone a la argumentación basada en
17

Dancy, Ethics without Principles, 5; (traducción propia).

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las teorías de los argumentos

la ponderación de todas las razones pertinentes (o ponderación),
asociando así así el particularismo con el razonismo a través
del concepto de ponderación. Eso le permite a María Cristina
Redondo trasladar la distinción generalismo vs particularismo a
la argumentación jurídica y explorar sus consecuencias (aunque
ella prefiere ‘universalismo’ a ‘generalismo’).18
Inferencismo vs razonismo
Ahora la discrepancia se refiere a la naturaleza del vínculo entre
las premisas y la conclusión de un buen argumento logico sensu.
Para el inferencismo esa relación consiste en que la conclusión
se sigue o infiere lógicamente, de las premisas, mientras que para
el razonismo consiste en que las premisas expresan una buena
razón para la conclusión o la favorecen. Como ya se señaló en su
momento, definir argumentar como presentar, para su examen, algo
a alguien como una razón para otra cosa es obviamente razonista.
Una definición inferencista diría más bien que argumentar es
presentar algo como una consecuencia lógica de otra cosa.
Si seguirse de y ser una razón para son cosas distintas,
el inferencismo va en contra de la intuición ―que expresa la
pregunta lógica por excelencia de Wenzel― de que un buen
argumento es el que da una buena razón para la conclusión para
la que se ha aducido. Como es bien sabido, que la conclusión
se infiera lógicamente de las premisas no es ni una condición
necesaria ni una condición suficiente para que estas expresen una
razón para aquella. Pero lo que me interesa destacar ahora es que
el hecho de que A sea una razón para B no autoriza, dado A, a
concluir B, puesto que puede haber otras razones para no B, por
lo que extraer una conclusión depende de un proceso complejo de
escrutinio y ponderación de razones.
El término ‘conclusión’ se usa tanto para referirse a
una parte de un argumento, como para referirse a la decisión
18

María Cristina Redondo, “Razones y normas,” Discusiones, no. 5 (2005): 29-66.

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a la que se llega en un proceso de escrutinio y ponderación
de razones. En una deliberación, por ejemplo, se consideran y
discuten las consecuencias probables de varios cursos de acción
alternativos para elegir el más conveniente. Que una acción
tenga probablemente consecuencias positivas o negativas es
una razón para elegirla o para rechazarla, respectivamente. La
fuerza del argumento Si se hace A, probablemente sucederá B,
por tanto es aconsejable hacer A depende de la probabilidad de
que la realización de A tenga esos efectos, y de la intensidad y
beneficencia de esos efectos. Sin embargo, la conclusión de la
deliberación no puede ser Es aconsejable hacer A, puesto que la
deliberación tiene una pretensión de determinación o efectividad
resolutiva,19 sino más bien Debemos hacer A o Hagamos A,
que no coincide, por tanto, con la conclusión de ninguno de los
argumentos examinados en su curso.
Antes de seguir delante conviene distinguir entre razones
prima facie, razones pro tanto y razones concluyentes.
Una razón prima facie es una consideración que se presenta
como una razón para algo, y que por consiguiente parece
una razón, aunque después pueda no serlo.
Una razón pro tanto favorece una determinada posición, y por
ello es digna de consideración, aunque puede ser superada
por otras razones opuestas.
Una razón concluyente es una razón no superada por otras
razones opuestas.

19
Luis Vega Reñón, “Deliberando sobre la deliberación. Una revisión,” Lógoi.
Revista de Filosofía 22, no. 38 (julio-diciembre 2020): 172.
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las teorías de los argumentos

Cuando argumentamos presentamos algo como una razón para
otra cosa, y por ello ese algo se convierte en una razón prima
facie. Cuando alguien aduce que hacer A tendrá probablemente
una consecuencia positiva C, está dando una razón prima facie
para hacer A. Si comprobamos que, efectivamente, es probable
que tenga esa consecuencia y que es significativamente benéfica,
será una razón pro tanto. Si finalmente concluimos que la
probabilidad de que se dé esa consecuencia y el balance entre
sus efectos positivos y negativos es más favorable que el de las
acciones alternativas, será una razón concluyente. De este modo,
la finalidad del examen crítico de una razón prima facie por medio
de argumentos y contraargumentos es establecer, sucesivamente,
si es una razón pro tanto y si es una razón concluyente.
Una buena razón puede ser una razón pro tanto o una razón
concluyente, dependiendo de en qué fase de la evaluación nos
encontremos. Obsérvese que cuando se trata de determinar si una
razón prima facie es una razón pro tanto los contraargumentos
relevantes son las objeciones y las recusaciones, mientras que
cuando se trata de determinar si es una razón concluyente son las
refutaciones.
También se puede decir que la principal diferencia entre las
razones (favorece) y las inferencias lógicas o implicaciones (se
sigue) es que las razones son ponderables y las inferencias lógicas
no. Si C se sigue de P, dado P, podemos concluir C, aunque esa
autorización sea provisional y revisable. Pero si P es una razón
para C, no podemos concluir C directamente de P, puesto que
puede haber razones de peso para concluir lo contrario. Esta
manera de hablar puede inducir a error, puesto que sugiere que
cada argumento tiene un determinado peso y que la argumentación
es un proceso de escrutinio y ponderación de razones que tiene
por objeto elegir el argumento más fuerte de los aducidos. Como
veremos a continuación, esa no es una posición razonista.
Finalmente, si un buen argumento es el que da una razón
concluyente y una razón pro tanto es concluyente dependiendo de
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que no concurran otras razones pro tanto en contrario tan o más
fuertes, el razonismo lleva naturalmente al holismo. Para evitarlo
habría que asumir que entre que las premisas del argumento
figuran tanto las consideraciones como las contra consideraciones
relevantes. Así lo hace, por ejemplo, Wellman, el padre del
razonamiento conductivo:
Una premisa es cualquier consideración (es decir, cualquier
cosa que se pueda considerar o entender) que cuenta o se piensa
que cuenta. a favor o en contra de la conclusión. La conclusión
es algo que aparentemente debe aceptarse sobre la base de las
premisas.20

Inferencias revisables y razones ponderables
Las inferencias pueden ser revisables, pero una inferencia revisable
no se comporta exactamente igual que una razón ponderable.
Recurriendo al consabido ejemplo de las lógicas por defecto,
de Piolín es un ave se puede concluir Piolín vuela mientras no
se pueda inferir de la información disponible que Piolín es un
pingüino. Cuando se puede inferir de la información disponible
que Piolín es un pingüino, no se puede inferir Piolín vuela de
Piolín es un ave. Así, Piolín no es un pingüino es una condición
necesaria de la inferencia de Piolín vuela a partir de Piolín es
un ave. Aquí no hay ninguna comparación o elección entre dos
argumentos con conclusiones opuestas, y por consiguiente no hay
ponderación.
En un planteamiento razonista, Piolín es un ave es
una razón para creer que Piolín vuela, mientras que Piolín es
un pingüino es una razón para creer lo contrario. El fin de la
ponderación es determinar cuál es la conclusión que puede
extraerse de la consideración conjunta de esas dos razones, no
cuál de ellas es una razón genuina y cuál es tan solo una razón
aparente. No obstante, la revisibilidad puede funcionar como
una alternativa a la ponderación, si se incluye sistemáticamente
20
Carl Wellman, Challenge and Response: Justification in Ethics (Carbondale, IL:
Southern Illinois University Press, 1971), 90; (traducción propia).
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la condición mientras no haya ninguna razón de más peso para
pensar otra cosa. Esta maniobra, en el mejor de los casos, permite
dar cuenta de los intensificadores, pero no de los atenuantes (ver
sección siguiente).
En algunas lógicas del razonamiento por defecto se intenta
modelizar el razonamiento introduciendo reglas de prioridad.
Por ejemplo, adaptando y adoptando el requisito de máxima
especificidad de Hempel, podríamos atribuir mayor peso a la
razón Piolín es un pingüino que a la razón Piolín es un ave, puesto
que la categoría pingüino es más específica que la categoría
ave. De esta manera, la mayor especificidad funcionaría como
una regla de segundo orden. Los modelos con reglas variables,
que no establecen una jerarquía fija de reglas de inferencia por
defecto, pueden parecer razonistas, ya que. “las conclusiones
sobre prioridades entre reglas por defecto también pueden
variar, dependiendo de las conclusiones que saque el agente
que razona”.21 Pero hablando con propiedad, los modelos de
razonamiento por defecto de prioridad variable son holistas con
respecto a la ponderación, que depende de factores contextuales.
Incluso en los modelos de razonamiento por defecto de
prioridad variable hay una diferencia importante con respecto a
la ponderación de razones. He argumentado que ‘conclusión’ se
refiere tanto a una parte de un argumento como a la decisión o
determinación que se alcanza en un proceso de argumentación
y contraargumentación. En los modelos inferencistas ―y entre
ellos en los modelos de prioridad variable―, la conclusión del
proceso es siempre la conclusión de uno de los argumentos que
aparecen en él. Son muy reveladores de esta manera de pensar los
sistemas de argumentación abstractos:
Un sistema de argumentación abstracta es un conjunto de
“pruebas rebatibles”, llamadas argumentos, que está parcialmente
ordenado por una relación que expresa la diferencia de fuerza
21
John Horty, “Reasoning with Precedents as Constrained Natural Reasoning,”
en Weighing Reasons, eds. Errol Lord y Barry Maguire (Oxford: Oxford University
Press, 2016), 200; (traducción propia).
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conclusiva. […] La incompatibilidad y la diferencia de fuerza
conclusiva provocan la derrota de los argumentos. El objetivo
de la teoría es averiguar qué argumentos resultan finalmente
invictos. Estos argumentos se consideran vigentes.22

En los modelos razonistas, por el contrario, la conclusión del
proceso puede no coincidir con la de ninguno de los argumentos
considerados, como ya he mostrado.
Un modelo holista, particularista y razonista
Para dar una idea más precisa de las diferencias entre las
distintas variedades de modelos de argumento voy a analizar
una argumentación usando el modelo de la dialéctica de los
argumentos.23
Los modelos de argumento premisas-conclusión,
inspirados en la lógica formal, son atomistas, inferencistas y,
según he argumentado, particularistas. Los modelos basados en
el modelo de Toulmin son holistas, generalistas y probablemente
inferencistas, como argumentaré más adelante. El modelo
de la dialéctica de los argumentos es holista, particularista y
razonista, y en él se distinguen cinco elementos en la evaluación
de un argumento: premisas o datos, conclusión o tesis, garantía,
condiciones y modificadores (intensificadores y atenuantes). Solo
los dos primeros se consideran partes del argumento; el resto son
consideraciones contextuales relevantes para su evaluación.
En el 2018, [el excongresista fujimorista] Reátegui declaró
como testigo protegido que Fujimori creó una contabilidad
falsa de su campaña electoral del 2016 simulando aportes
individuales de simpatizantes para ocultar grandes donaciones
de empresas que no declaró.
22
Gerard A. W. Vreeswijk, “Abstract Argumentation Systems,” Artificial
Intelligence 90, no. 1-2 (February 1977), 225.
23
Vid. Hubert Marraud, En buena lógica, y Fernando M. Leal y Hubert
Marraud, How Philosophers Argue. An Adversarial Collaboration on the RussellCopleston Debate (Cham: Springer, 2022).
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�Una modesta proposición para clasificar
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El testimonio corrobora la hipótesis del fiscal, que logró
identificar un presunto donativo no declarado por Fujimori de
un millón de dólares de la constructora brasileña Odebrecht
y otro de US$ 3.65 millones de Credicorp, la mayor entidad
financiera de Perú.
Según contó Reátegui como parte de su colaboración
eficaz (delación premiada), Fujimori estaba al corriente de
las operaciones para crear una contabilidad ficticia y fue
presuntamente ella quien le ordenó blanquear dinero de
supuesto origen ilícito.24

En este pasaje podemos identificar, siguiendo el modelo de la
dialéctica de los argumentos, los elementos siguientes.
(1) Premisa: Rolando Reátegui declaró que Keiko Fujimori
creó una contabilidad falsa de su campaña electoral de
2016 simulando aportes individuales de simpatizantes
para ocultar grandes donaciones de empresas que no
declaró.
(2) Conclusión: Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa
de su campaña electoral de 2016 simulando aportes
individuales de simpatizantes para ocultar grandes
donaciones de empresas que no declaró.
(3) Modificador (intensificador): La declaración de Reátegui
es consistente con los presuntos donativos no declarado
por Fujimori de un millón de dólares de la constructora
brasileña Odebrecht y de 3,65 millones de dólares de
Credicorp.
(4) Modificador (atenuante): La declaración de Rolando
Reátegui es una declaración eficaz (delación premiada).
24
Agencia EFE, “Poder Judicial desestima pedido de Keiko Fujimori que
pretendía anular testimonio de Rolando Reátegui,” Gestión Política, Octubre 26,
2020, https://gestion.pe/peru/politica/keiko-fujimori-caso-odebrecht-poder-judicialdesestima-pedido-de-keiko-fujimori-para-desestimar-testimonio-de-rolando-reateguinoticia/.
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las teorías de los argumentos

A estos cinco elementos podríamos añadir otros dos, que, aunque
no están presente en el pasaje, se pueden entender a efectos de la
exposición que están sobreentendidos:
(5) Condición: Por la posición que ocupaba en Fuerza
Popular, Rolando Reátegui puede tener conocimiento de
la financiación de la campaña electoral de Fujimori.
(6) Garantía: La declaración de un testigo es un medio de
prueba.
Con arreglo a la dialéctica de los argumentos, dado que solo (1)
y (2) son partes, el argumento contenido en el pasaje analizado es
el siguiente:
A1

Rolando Reátegui declaró que Keiko Fujimori creó una
contabilidad falsa de su campaña electoral de 2016 simulando
aportes individuales de simpatizantes para ocultar grandes
donaciones de empresas que no declaró
Por tanto
Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa de su campaña
electoral de 2016 simulando aportes individuales de
simpatizantes para ocultar grandes donaciones de empresas
que no declaró

La dialéctica de los argumentos distingue la consideración que se
presenta como una razón prima facie de aquello que explica por
qué es una razón. En el modelo de Toulmin, lo primero corresponde
a los datos y lo segundo a la garantía (de la que Toulmin dice
que es accesoria y explicativa.25 El modelo de la dialéctica de
los argumentos es particularista, porque (6) es solo una de las
posibles respuestas a la pregunta “¿Por qué (1) es una razón para
creer que (2)?”. No se trata solo de que pudieran invocarse otros
principios para conectar las premisas con la conclusión, sino de
que también podría responderse “Rolando Reátegui tiene buenas
razones para decir la verdad” o “Porque los jueces lo creen”, sin
remitir a ninguna regla o principio general. Cualquiera que fuera
25

Toulmin, The Uses, 93

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la respuesta, se estaría analizando el mismo argumento.
(5) no es por sí misma una razón para creer que (1) sea
una razón para (2), aunque es una condición para que lo sea. Si
Reátegui no hubiera ocupado una posición desde la que podía
tener conocimiento de la financiación de la campaña electoral de
Fujimori, su declaración de que esta fue irregular no sería una
razón para creer que lo fue.
En el modelo de Toulmin tienen cabida las condiciones,
que él explica en términos generalistas como condiciones de
aplicación de las garantías: “puede que la garantía se aplique a
casos como el actual solo en ciertas condiciones”.26 Por otra parte,
en ese modelo, las excepciones o condiciones de recusación
parecen ser consideraciones contextuales que no forman parte del
argumento.
En segundo lugar, nos fijaremos en cómo se deja margen para
las condiciones y las excepciones en la presentación crítica y la
discusión de tesis o argumentos. […] En particular, tendremos
que prestar una atención especial a la noción de recusación.27
Muy a menudo presentamos argumentos que tenemos razones
para creer que son fuertes, pero no enunciamos explícitamente
todas las condiciones y asunciones en las que se apoya esa
seguridad. Simplemente por tener razones para creer que
las condiciones se dan, tenemos derecho a presumir que la
conclusión de nuestro argumento es verdadera.28

Si fuera así, el modelo de Toulmin sería generalista, por el papel
atribuido a las garantías, y holista, por el estatus de las excepciones.
Finalmente, la presencia de los modificadores convierte
al modelo de la dialéctica de los argumentos en razonista.
26
Stephen E. Toulmin, Richard Rieke y Allan Janik, Una introducción al
razonamiento, trad. José A. Gascón (Lima: Palestra, 2018), 131.
27
Traduzco ‘rebuttal’ por recusación, apartándome solo en este punto de
la traducción de Gascón (quien lo traduce como salvedad) en consonancia con mi
clasificación de los tipos de contraargumento.
28

Toulmin, Rieke y Janik, Una introducción al razonamiento, 131.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

Los modificadores son consideraciones que, sin ser razones,
afectan al peso de una razón. Hay dos tipos de modificadores:
los intensificadores, que aumentan el peso de una razón, y los
atenuantes, que lo disminuyen. Como es fácil que esta manera de
hablar induzca a error, conviene aclarar que eso quiere decir que
(1) es una razón de más peso para creer que (2) en una situación
en la que se da (3) que en una situación en la que no se da, ceteris
paribus.
Según la dialéctica de los argumentos en el pasaje
analizado solo hay una razón, y por ende un argumento, y la
función de consideraciones como (3) y (4) es mostrar cuál
es la fuerza de ese argumento en esa situación específica. En
concreto, los intensificadores (3) y (4) muestran que el argumento
basado en la declaración de Reátegui es más fuerte o más débil,
respectivamente, de lo que podría parecer a primera vista. La
alternativa a esta manera de entender los modificadores sería
mantener, como hace Ralph Bader, que hay tres argumentos
distintos, que corresponden a una razón no modificada y a dos
razones modificadas:29
A1

Rolando Reátegui declaró que Keiko Fujimori creó una
contabilidad falsa de su campaña electoral de 2016 simulando
aportes individuales de simpatizantes para ocultar grandes
donaciones de empresas que no declaró
Por tanto
Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa de su campaña
electoral de 2016 simulando aportes individuales de
simpatizantes para ocultar grandes donaciones de empresas
que no declaró

29
Bader, “Conditions, Modifiers and Holism,” 40-42. Quizá, desde los
presupuestos de Bader, habría que añadir una cuarta razón modificada, que resulta de
combinar los dos modificadores con la razón no modificada.
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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

A2

Rolando Reátegui declaró que Keiko Fujimori creó una
contabilidad falsa de su campaña electoral de 2016 simulando
aportes individuales de simpatizantes para ocultar grandes
donaciones de empresas que no declaró. La declaración de
Reátegui es consistente con los presuntos donativos no declarado
por Fujimori de un millón de dólares de la constructora brasileña
Odebrecht y de 3,65 millones de dólares de Credicorp
Por tanto
Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa de su campaña
electoral de 2016 simulando aportes individuales de
simpatizantes para ocultar grandes donaciones de empresas
que no declaró

A3

Rolando Reátegui declaró que Keiko Fujimori creó una
contabilidad falsa de su campaña electoral de 2016 simulando
aportes individuales de simpatizantes para ocultar grandes
donaciones de empresas que no declaró. La declaración
de Rolando Reátegui es una declaración eficaz (delación
premiada)
Por tanto
Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa de su campaña
electoral de 2016 simulando aportes individuales de
simpatizantes para ocultar grandes donaciones de empresas
que no declaró

La idea de que la adición de un modificador genera un nuevo
argumento, con un peso mayor o menor que el del argumento
original, es el resultado de una confusión. En primer lugar,
convierte a los modificadores en partes del argumento, puesto que
lo único que diferencia a los argumentos A1, A2 y A3 entre sí son
los modificadores. En segundo lugar, esa interpretación desfigura
la noción de ponderación y es incompatible con la idea de que la
evaluación de razones y argumentos es siempre contextual, como
deja claro el siguiente pasaje:
La razón no modificada puede ser evaluada abstrayendo
del contexto, mientras que es la razón modificada la que
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 21-47

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

identificamos cuando evaluamos la consideración en cuestión
en el contexto en el que la encontramos.30

Bader intenta salir del atolladero declarando que abstraer del contexto
es situar a la razón no modificada es un contexto peculiar, pero esto
me parece poco más que un juego de palabras. Que la declaración de
Reátegui sea consistente con los presuntos donativos y que sea una
delación premiada muestra cuál es el peso de esa declaración como
razón para creer que Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa de
su campaña electoral de 2016. Mi posición es que los modificadores
vienen a cuento cuando se compara, implícita o explícitamente,
la fuerza de dos o más argumentos, y el “aumento del peso”
mencionado en su definición debe entenderse, figuradamente, en ese
contexto. Dicho de otro modo, un modificador es una respuesta a una
refutación, actual o potencial, o a un intento de refutación.
Cuando se distingue entre condiciones y modificadores
resulta más fácil entender la diferencia entre revisabilidad y
ponderabilidad. Las condiciones dan cuenta del carácter revisable del
razonamiento, mientras que los modificadores lo hacen del carácter
ponderable de las razones. He argumentado en la sección precedente
que las condiciones pueden formar parte de una teoría inferencista de
los argumentos, a diferencia de los modificadores, que están ligados
a la ponderación, y por tanto al razonismo.
Los inferencistas podrían sentirse tentados a tratar los
modificadores como condiciones. Eso obligaría a mantener que
solo puede inferirse de las declaraciones de Reátegui que Keiko
Fujimori creó una contabilidad falsa de su campaña electoral de
2016 a condición de que esas declaraciones sean consistentes con
los presuntos donativos no declarados identificados por el fiscal. Esa
maniobra resulta todavía más forzada con los atenuantes, puesto que
habría que mantener que solo podría inferirse de las declaraciones
de Reátegui que Keiko Fujimori creó una contabilidad falsa de su
campaña electoral de 2016 a condición de que la suya no fuera una
declaración eficaz, lo que contradice abiertamente los procedimientos
penales peruanos.
30

Bader, “Conditions, Modifiers and Holism,” 40; (traducción propia).

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

Conclusión
La finalidad declarada al presentar el modelo de la dialéctica
de los argumentos y mostrarlo en funcionamiento era permitir
al lector hacerse una idea más cabal de las diferencias entre los
distintos modelos de argumento. Partiendo del modelo de la
dialéctica de los argumentos, que acabo de pergeñar, se pueden
formular tres reglas prácticas (y por tanto sujetas a excepciones)
de clasificación de los modelos de argumento.
-

Los modelos que admiten condiciones, y por tanto
excepciones, son holistas.
Los modelos que admiten modificadores, y por tanto la
ponderación de argumentos, son razonistas.
Los modelos en los que cualquier argumento presupone
una garantía son generalistas.

Según estos criterios, como ya se ha dicho, el modelo de
Toulmin sería holista y generalista. ¿Es además razonista? Es
decir, ¿contempla algo parecido a los modificadores? Creo que
no hay una respuesta concluyente. Desde luego ni en Los usos
de la argumentación ni en Una introducción al razonamiento
se mencionan elementos cuya función sea alterar la fuerza de
un argumento. Sin embargo, Toulmin parece distinguir dos
tipos de calificadores modales. Por un lado, están los que, como
presumiblemente, indican que la aplicación está sujeta a ciertas
condiciones, y, por otro, los que, como probablemente, indican
que lo está a la fuerza de la correlación entre los datos, la garantía,
el respaldo y la tesis.31 Los calificadores del primer tipo parecen
apuntan a las condiciones, mientras que los del segundo tipo
parecen apuntar a los modificadores. En todo caso, Toulmin no
profundiza mucho más en este contraste, y dada la ausencia de
cualquier mención a las relaciones interargumentativas, tanto
en Los usos de la argumentación como en Una introducción al
razonamiento, me inclino a pensar que su modelo no es razonista.

31

Toulmin, Rieke y Janik, Una introducción al razonamiento, 82, 87, 96.

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

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�Una modesta proposición para clasificar
las teorías de los argumentos

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Toulmin, Stephen E., Richard Rieke y Allan Janik. Una
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Una modesta proposición para clasificar
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

DOSSIER

El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Resumen: Para matemáticos interesados en problemas de
fundamentos, lógico-matemáticos y filósofos de la matemática,
el axioma de elección es centro obligado de reflexión, pues ha
sido considerado esencial en el debate dentro de las posiciones
consideradas clásicas en filosofía de la matemática (intuicionismo,
formalismo, logicismo, platonismo), pero también ha tenido
una presencia fundamental para el desarrollo de la matemática
y metamatemática contemporánea. Desde una posición que
privilegia el quehacer matemático, nos proponemos mostrar los
aportes que ha tenido el axioma en varias áreas fundamentales
de la matemática, su aplicación en la lógica de primer orden,
así como una breve descripción de las pruebas de consistencia
relativa debidas a Gödel y Cohen, las cuales establecieron su
independencia del sistema axiomático Zermelo-Fraenkel (ZF).
Con todo lo anterior mostraremos cómo el quehacer matemático
contemporáneo se adscribe al platonismo matemático en los
términos de Bernays y Ferreirós. Revisaremos también los
argumentos de Zermelo y Cantor para permitir el uso de asunciones
en la matemática, los cuales se acercan a los planteamientos de la
investigación científica y esbozan relaciones con la filosofía de la
práctica matemática. Finalmente, justificamos el uso del axioma
de elección en la contemporaneidad, abogando por unas relaciones
de equidad entre la matemática y la filosofía, presentando además
su plena vigencia, a través de la referencia a algunos problemas
abiertos en la actualidad que vinculan el axioma de elección con
la teoría de Ramsey.
Palabras Clave: Axioma de elección, quehacer matemático,
Gödel, Cohen, platonismo matemático.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

The axiom of choice in contemporary
mathematical work

Abstract: For mathematicians interested in problems of
foundations, logical-mathematicians and philosophers of
mathematics, the axiom of choice is an obligatory center of
reflection, since it has been considered essential in the debate
within the positions considered classic in the philosophy of
mathematics (intuitionism, formalism, logicism, platonism),
but it has also had a fundamental presence in the development
of contemporary mathematics and metamathematics. From a
position that privileges the mathematical task, we intend to show
the contributions that the axiom has had in several fundamental
areas of mathematics, its application in first-order logic, as well
as a brief description of the relative consistency tests due to
Gödel and Cohen, who established their independence from the
Zermelo-Fraenkel (ZF) axiomatic system. With all of the above,
we will show how contemporary mathematical work is ascribed
to mathematical platonism in the terms of Bernays and Ferreirós.
We will also review the arguments of Zermelo and Cantor to
allow the use of assumptions in mathematics, which are close
to the approaches of scientific research and outline relationships
with the philosophy of mathematical practice. Finally, we justify
the use of the axiom of choice in contemporary times, advocating
for equitable relations between mathematics and philosophy, also
presenting its full validity, through reference to some currently
open problems that link the axiom of choice with Ramsey theory.
Keywords: axiom of choice, mathematical work, Gödel, Cohen,
mathematical platonism
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Introducción
El axioma de elección1 ha representado para la comunidad
matemática interesada en problemas de fundamentos así como
la de filósofos de la matemática, el ejemplo por excelencia de
un enunciado cuya clasificación como axioma estuvo en sus
inicios rodeada de debate y polémica. En efecto, connotados
matemáticos indicaron que considerarlo un axioma implicaba
legitimar su uso para la matemática de la época, entrañando
varias dificultades, a saber: 1) La justificación de la existencia de
un conjunto considerado no intuitivo, en el sentido de no expresar
una verdad básica o evidente sobre conjuntos; 2) Dicho conjunto
es postulado, sin referir un procedimiento efectivo, paso a paso,
que permitiese construir al conjunto en cuestión; 3) Su aceptación
conlleva algunas consecuencias contrarias al sentido común
(paradoja de Banach-Tarski por ejemplo), así como contrarias al
modo de hacer matemática de aquel momento, ya que trabajar
con entidades matemáticas no construibles se entendía “riesgoso”
para la matemática “aceptable”.
Estas dificultades son comprendidas siendo colocadas en la
época en la que surge el axioma (1904), época de la denominada
crisis de fundamentos y, sobretodo, época en la que las distintas
áreas de las matemáticas (álgebra, análisis, topología, etc.)
se encontraban en proceso de consolidación de sus objetos
propios de estudio, precisando sus problemas fundamentales
y requiriendo del axioma en algunos de sus resultados. Más
aún, comenzó a hacerse patente un modo de hacer matemática
denominado “abstracto”, diferenciándose del modo constructivo
hasta entonces utilizado. Ante este panorama era de esperarse la
reticencia observada en sus inicios para aceptarlo.
1

Existen varias presentaciones del axioma. Una es: Si K es una colección de
conjuntos no vacíos y K es el conjunto de todos los elementos pertenecientes a los
conjuntos de la colección K (K = UK), entonces existe una aplicación f: K→ K tal que,
para cada k K, f (k) ∈ k. Roberto Torretti, El paraíso de Cantor. La tradición conjuntista
en la filosofía matemática (Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1998), 64.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Así, el axioma de elección se encontraba inmerso en
un ambiente en el que las distintas áreas de la matemática se
abrían camino propio, la metamatemática no aparecía aún, y las
posiciones clásicas en filosofía de la matemática (intuicionismo,
platonismo, logicismo y formalismo) se consolidaban años
después. En consecuencia, matemática, metamatemática y
filosofía de la matemática son tres (3) ámbitos que para aquel
momento no se encontraban claramente diferenciados, pero en las
que el axioma, tal y como el desarrollo histórico lo evidencia, ha
tenido y tiene participación, como se mostrará más adelante.
Por supuesto hoy día no existe tal debate, ya que en los
referidos ámbitos en términos bien precisos se han definido sus
respectivos objetos de estudio, así como sus problemas específicos.
En efecto, el axioma de elección es utilizado sin problema alguno
por la gran mayoría de los matemáticos contemporáneos si así
lo requiriesen, habida cuenta de la demostración metamatemática
(Gödel) que legitima su uso y lo pone a disposición sin peligro
de contradicción alguna (siempre que ZF sea consistente). Podría
suponerse entonces que el debate sobre el axioma de elección
está concluido. El matemático podría así decidirlo sin mayor
inconveniente, pero desde la filosofía de la matemática y en
particular desde una filosofía que valore el recorrido histórico,
matemático y metamatemático del axioma de elección, y que
tome en consideración los modos de hacer matemática de los
matemáticos, según los problemas que aborden (esto es, su
práctica matemática cotidiana), se ha considerado conveniente
colocar sobre la mesa tanto consideraciones epistemológicas y
gnoseológicas sobre el tratamiento y naturaleza de las entidades
matemáticas, así como también el estudio sobre la práctica
cotidiana del matemático cuando -entre otras actividades- hace
cálculos, demostraciones o elabora teorías matemáticas, actividad
que englobamos bajo la denominación quehacer matemático2.
2

El término recoge algunas de las características de la actividad del matemático

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Esto conllevó una reflexión en primera instancia desde la
matemática y luego sobre ella.
Esta perspectiva de análisis ha sido trabajada por
investigadores contemporáneos dentro de lo que se conoce
como filosofía de la práctica matemática (Mancosu, Kitcher,
Maddy, Ferreirós, etc.) y será el lente bajo el cual se darán
algunas reflexiones en este artículo. En consecuencia, el recorrido
que presentaremos del axioma de elección comenzará en la
matemática, continuará en la metamatemática y finalizará en la
filosofía, siendo este recorrido cónsono con la perspectiva antes
indicada. Con esto no afirmamos que los aspectos matemáticos y
filosóficos sigan caminos separados; por el contrario, mostraremos
que a lo interno de la matemática existen elementos que permiten
la reflexión filosófica.
Al respecto, es oportuno indicar que nuestra investigación
considera, siguiendo a Haack, a la filosofía de la matemática
como el estudio de los problemas filosóficos suscitados por la
matemática.3 Se estudia entonces el quehacer matemático para
reflexionar respecto a lo que se puede encontrar dentro de la
ciencia matemática, así como observar el tratamiento que se le
dan a las entidades matemáticas, junto con las características de
la actividad matemática contemporánea. Por lo tanto, el axioma
de elección tendrá una mirada matemática, metamatemática y
cuando hace matemáticas pero también cuando piensa respecto a ella. En la literatura
especializada aparecen términos similares tales como: pensamiento matemático, formas
de pensar matemáticamente, modos de hacer matemática, razonamiento matemático,
etc. que pudieran confundir al lector y pretender separar el hacer matemático del pensar
matemático. En nuestro caso, tanto el hacer como el pensar se considerarán parte del
quehacer matemático.
3
“La tarea de la filosofía de la lógica [...] es investigar los problemas filosóficos
suscitados por la lógica [...] y la de la filosofía de la matemática [es] investigar los problemas
filosóficos suscitados por la matemática.” Susan Haack, Filosofía de las lógicas, trads.
Amador Antón y Teresa Orduña (Madrid: Ediciones Cátedra, 1991), 21. Algunos problemas
propios son: ¿Cuál es la naturaleza de las entidades matemáticas? ¿Cuáles son las leyes que
las rigen? ¿Cómo podemos hacer para conocer tales leyes?, etc.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

filosófica como camino metodológico de reflexión fundamental,
cuya integración dará una visión holística de su papel en los
ámbitos en cuestión, y permitirá también sustentar una propuesta
de filosofía de la matemática que valore el quehacer matemático,
la práctica matemática cotidiana. Este camino considerará varias
aristas, a precisarse en el siguiente apartado.

1. Camino metodológico: Desde la matemática hacia la filosofía
La investigación sobre la naturaleza de las entidades matemáticas
ha sido tradición en la filosofía clásica de la matemática, y en
ellas aparece el axioma de elección como una asunción platonista.
Ahora bien, consideramos que este modo de filosofar, el cual ha
realizado aportes importantes, pudiese restringir miradas más
amplias de la naturaleza del objeto matemático, ya que lo estudia
individualmente, aislándolo del contexto matemático en el que
surge, esto es, sin considerar el quehacer matemático que hace
uso de tal o cual entidad matemática, en este caso, del axioma de
elección.
Es decir, la reflexión tradicional respecto al axioma (u otras
entidades matemáticas) se hace desde la filosofía como rectora
de la reflexión, con sus modos de pensar y sopesar de manera
crítica lo objeto de su análisis, privilegiando consideraciones
epistemológicas, gnoseológicas y ontológicas en su mayor
parte. Se tiene entonces una reflexión que va desde la filosofía
hacia la matemática y no desde la matemática hacia la filosofía,
que es lo que expondremos en este artículo4. A nuestro juicio,
la perspectiva tradicional podría limitar otras aristas del tema
que consideramos pertinente valorizar. Entre ellas, la referida al
4
Esto es fundamental para comprender la presentación que aquí ́haremos.
Varios autores han desarrollado aspectos similares: Mancosu (2016), Tymoczko (1997),
Maddy (1997), etc.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

hecho de que el axioma de elección aparece como necesario en
resultados fundamentales en varias áreas de las matemáticas, lo
que permite poner en evidencia al platonismo matemático dentro
de la matemática, como es de uso corriente en el análisis, álgebra
y topología contemporáneos.
Esta presencia del axioma a lo largo de la matemática
actual, requerido a tal punto que la gran mayoría de los matemáticos
lo consideren indispensable, invita a indagar respecto a su
naturaleza particular, pues su presencia no parece accidental sino
fundamental para el avance de la matemática contemporánea y,
como veremos más adelante, también para la metamatemática.
En consecuencia, su estudio se hará no solamente desde las
posiciones tradicionales en filosofía de la matemática, sino desde
lo inherente a la actividad matemática concreta -que hemos
denominado quehacer matemático-.
Esto justifica la referencia que haremos de algunos
resultados fundamentales matemáticos en los que el axioma
es requerido. De este análisis y desde la perspectiva expresada
arriba -que va de la matemática hacia la filosofía- consideramos
que surgen elementos que dan sustento a las posiciones del
platonismo matemático como parte integrante de la actividad
matemática concreta contemporánea. Sostenemos que un análisis
filosófico adecuado del axioma de elección debe considerar
las características particulares de la actividad matemática. No
es usual encontrar trabajos en la literatura especializada que
atiendan como tema específico al axioma de elección que unan
las discusiones matemáticas con las consideraciones filosóficas,
de acuerdo con la revisión bibliográfica realizada, considerándose
esto un aporte para el ámbito latinoamericano de la filosofía de la
matemática.
En el mismo orden de ideas, también describiremos el
proceso que conllevó a determinar la independencia del axioma de
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

elección de la teoría axiomática de conjuntos Zermelo-Fraenkel
(ZF). Gracias a las pruebas metamatemáticas de los conjuntos
constructibles de Gödel (1938) y el método de construcción de
modelos de forcing de Cohen (1963) se poseen procedimientos que
son hoy día estándar para resolver problemas de independencia
o consistencia relativa5. El análisis de estos procedimientos de
construcción de modelos se justifica en tanto que todo axioma
objeto de análisis pasa en la contemporaneidad necesariamente
por pruebas de consistencia relativa. Destaquemos el hecho que
tales métodos son considerados platonistas.
Ahora bien, como consecuencia de los resultados de
Gödel y Cohen, tanto el axioma de elección como su negación se
pueden utilizar sin riesgo de contradicción alguna, verificándose
dos matemáticas existentes -una con el axioma, otra sin ella. Ambas legitimadas, queda la interrogante sobre los posibles
criterios para seleccionar a la matemática “adecuada” o si tal
pregunta es conveniente. El seleccionar a la que admite al axioma
de elección nos llevará a considerar el punto de vista platonista
matemático de acuerdo con Bernays y Ferreirós, tomando en
consideración los planteamientos de Zermelo respecto al papel
de los principios matemáticos para la ciencia y para la filosofía6.
De igual forma estudiaremos los argumentos esgrimidos contra el
axioma y veremos que las posiciones intuicionista y platonista no
son incompatibles, privilegiándose la actividad matemática y lo
que el matemático necesite para trabajar.
Así, el lector podrá apreciar que el estudio que mostraremos
del axioma de elección permitirá englobar el desarrollo concreto
del axioma del siguiente modo: 1) Verificando su aparición y
5

También ha sido usado para probar teoremas matemáticos: Robert M.
Solovay, “On the cardinality of sets of reals,” en Foundations of Mathematics.
Symposium Papers commemorating the sixtieth birthday of Kurt Gödel, eds. Jack J.
Bullof, Thomas C. Holyoke y Samuel W. Hahn (Berlin: Springer, 1969), 58-73.
6
E. Zermelo, “Untersuchungen über die Grundlagen der Mengenlehre. I,”
Mathematische Annalen 65, (June 1908): 261-281.
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�El axioma de elección en el quehacer
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uso en cuatro áreas claves de las matemáticas: análisis, álgebra,
topología y teoría de conjuntos, evidenciando la presencia
del platonismo matemático en la matemática; 2) Verificando
cómo hace presencia en la metamatemática, determinando en
buena medida la división entre la metamatemática finitaria y la
infinitaria, y 3) abriendo las compuertas para la aparición de -al
menos- dos matemáticas, lo que conlleva discusiones importantes
en la filosofía de la matemática. Comenzaremos por mostrar en
primer lugar el ambiente predominante en el que surge el axioma.

2. Axioma de elección: Orígenes
El axioma de elección hace su aparición en 1904, presentado por
Ernst Zermelo, matemático alemán, el cual lo eleva a categoría
de axioma, ya que lo consideraba un enunciado usado de manera
implícita por los matemáticos. Más aún, a su juicio, “se aplica
sin titubeos en el razonamiento matemático.”7 Lo presenta para
justificar su demostración del Teorema del Buen Orden, haciéndolo
como matemático que es y encontrando oposición principalmente
de matemáticos; ahora bien, el contenido del debate generado se
fue tornando metamatemático y posteriormente filosófico. Esto
se debe a que, como Ferreirós apunta, el axioma de elección es
un “caso paradigmático de planteamiento abstracto”8 refiriéndose
con esto a un axioma que evidencia su no constructividad,
describiéndose un modo de hacer matemática planteado como
“una investigación de relaciones que se dan entre objetos o
elementos que se asumen existentes con independencia de nuestro
pensamiento.”9 Sobre el axioma de elección recae entonces la
7

E. Zermelo, “Beweis, daß jede Menge wohlgeordnet werden kann,”
Mathematische Annalen 59, (1904): 516.
8
José Ferreirós, “Matemáticas y platonismo(s),” La Gaceta de la Real Sociedad
Matemática Española 2, no. 3 (1999): 459.
9
Ferreirós, “Matemáticas y platonismo(s),” 450. Esto se corresponde con el
término platonismo matemático que asumiremos en este trabajo. Sostenemos, como
hipótesis de trabajo, que es adecuado referirse a una filosofía realista de la matemática
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

discusión entre lo que se construye en matemáticas y lo que se
postula, debate que comienza a hacerse vigente en la actividad de
matemáticos interesados en problemas de fundamentos.
Queremos advertir el hecho que el axioma emerge y se
hace explícito de manera individual, no enmarcado en un sistema
axiomático, siendo utilizado para justificar una demostración.
Visto así se realza su génesis dentro de la actividad matemática. Es
decir, apareció como justificación de una demostración -siendo el
demostrar la actividad por excelencia del matemático- y, dada su
naturaleza no constructiva, se comienza a enfatizar la distinción
entre demostraciones constructivas y no constructivas, lo que es
uno de los elementos centrales de las discusiones en filosofía de
la matemática.
Como se dijo anteriormente, Zermelo refiere que varios
matemáticos ya habían usado implícitamente al axioma. En
efecto, Cantor en 1895, Borel en 1898 y Russell en 1902 -entre
otros- lo usaron en algunas de sus demostraciones10. El único
que consideró de manera explícita el axioma antes que Zermelo
fue el matemático italiano Giuseppe Peano en 1890, juzgándolo
inadmisible11. Posteriormente, en 1902, otro matemático italiano
-Beppo Levi- dejó la cuestión por resolver, indicando que
quedaba por realizar su demostración y agregando que si se tienen
conjuntos bien ordenados entonces existe el conjunto que postula
el axioma12. Ninguno de los matemáticos antes mencionados le
más que a una filosofía platonista. Algunas revisiones se pueden ver en: Michael
Dummet, “El platonismo,” en La verdad y otros enigmas, trad. Alfredo Herrera Patiño
(México: Fondo de Cultura Económica, 1990), 282 y Ferreirós, “Matemáticas y
platonismo(s).”
10
Ellos usaron el axioma de elección numerable, de manera implícita. Véase:
Gregory H. Moore, Zermelo’s Axiom of Choice. Its Origins, Development, and
Influence (New York: Springer, 1982), 9.
11
G. Peano, “Démonstration de l’intégrabilité des équations différentielles
ordinaires,” Mathematische Annalen 37, (1890): 210.
12
Obsérvese aquí la relación entre el Teorema del Buen orden y el axioma de
elección que Zermelo probara años después (son proposiciones equivalentes).
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

dio el estatus de axioma y, por ende, consideraban natural intentar
demostrarlo de manera constructiva. Así, tanto Peano como Levi
actuaron acorde con el modo mayoritario de hacer matemática
para la época, esto es, construyendo paso a paso las entidades
matemáticas necesarias para sus investigaciones. Postular a
dichas entidades y averiguar las consecuencias derivadas de ello
no era el modo en la que la mayoría de los matemáticos realizaba
su actividad para ese período en particular.
Consideramos que esto se debe a que la matemática no
había alcanzado el alto nivel de abstracción característico de la
teoría de conjuntos cantoriana. La aritmetización del análisis
y los avances en topología aún no se habían consolidado. La
abstracción y la generalización son dos características que se
le adscriben a la matemática13 y en la contemporaneidad ambos
aspectos han alcanzado niveles aún mayores debido al tratamiento
que dan, entre otros, al infinito matemático14. Pero para el período
que estamos considerando -antes de 1904- el tratamiento usual
del infinito en el quehacer matemático corresponde al infinito
potencial y es solo en los trabajos de Cantor donde se le da
rigurosidad matemática al infinito actual.
Ya antes, con la aparición de las geometrías no euclidianas,
la matemática comenzaba a “mirarse a sí misma”, separando sus
objetos de estudio de la realidad física, lo que se puede considerar
un avance importante hacia la abstracción completa. El camino
establecido por Cantor creó algunas dificultades por el uso,
entre otros, del principio de comprensión intuitiva -surgieron las
paradojas- que minaron la base de confianza tradicional en las
matemáticas, poniendo en cuestión sus alcances; pero también
estableciendo una nueva manera de trabajar con los objetos
13
Daniel Solow, The Keys to Advanced Mathematics: Recurrent Themes in
Abstract Reasoning (Mansfield, OH: BookMasters, 1995).
14
Considérese la existencia de cardinales inaccesibles, quienes hacen uso in
extremis del infinito. De hecho, desde ZFC no puede demostrarse la existencia de
cardinales inaccesibles. Thomas Jech, Set Theory (Berlin: Springer-Verlag), 2006.
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�El axioma de elección en el quehacer
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matemáticos: la platonista. Alrededor del ambiente antes descrito
es cuando aparece el axioma de elección.
Es muy posible que Peano rechazara clasificar el
enunciado como axioma por no considerar plausible aceptar la
existencia de un conjunto sin un procedimiento efectivo que lo
construya15. Esto va en consonancia con el espíritu del razonar
matemático de la época y se confirma por la objeción que años
después el mismo Peano le hiciera a Zermelo luego que postulara
al axioma de elección, exigiéndole una demostración del mismo.
Que este último respondiera que “indemostrabilidad no significa
invalidez”16 y que “en matemática no todo se puede demostrar”17
muestra dos posiciones respecto al quehacer matemático bien
definidas: matemática constructivista -Peano- y la matemática
platonista -Zermelo-. Aquí se evidencia cómo el axioma de
elección se convierte desde sus orígenes en centro de disputa
entre lo que se puede o no hacer en matemáticas, obligando a
los matemáticos a comenzar a reflexionar sobre su quehacer, así
como asumir posición sobre la existencia o no de ciertas entidades
matemáticas y sus posibles justificaciones.

3. Ontología de las entidades matemáticas: Constructivismo y
Platonismo
Ni en el caso de Peano ni en el de Levi, la aceptación o rechazo
del axioma pasaron por razones que no fueran a lo interno de
la actividad matemática que habían estado desarrollando. De
hecho, las argumentaciones de Zermelo frente a Peano parten del
modo en el que él entiende que se debe trabajar la matemática.
15
“But as one cannot apply infinitely many times an arbitrary rule by which
one assigns to a class A an individual of this class, a determinate rule is stated here.”
Moore, Zermelo’s Axiom, 5.
16

Torretti, El paraíso de Cantor, 67.

17

Torretti, El paraíso de Cantor, 67.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Como matemáticos que son reflexionan, pero el alcance de
sus reflexiones evidencian consideraciones metamatemáticas
y filosóficas. Una de ellas, característico de la actividad del
matemático, es su capacidad para demostrar. Desde este punto
de vista, parecería obvio que si se hace referencia a un objeto
matemático, se pida su definición a través de algún procedimiento
constructivo. Es interesante observar cómo, años después, Levi,
en un libro dedicado a los Elementos de Euclides, apuntara lo
siguiente:
En el lenguaje matemático moderno se hizo
frecuentemente cuestión entre proposiciones
existenciales y proposiciones constructivas; la
distinción se vinculó esencialmente con la llamada
aritmetización de la matemática, la cual con Kronecker,
Weierstrass, Dedekind, parte del lema de edificar todo el
análisis del concepto de número entero, debiendo todo
lo demás depender de este por definiciones nominales.
Muchas veces esta limitación fue considerada, por
pioneros o por secuaces demasiado entusiastas, como
la afirmación de una verdad, circunscribiendo el
dominio total de la matemática aceptable18.

Levi distingue entre lo dado -proposiciones existencialesy lo construido -proposiciones construidas-. Luego agrega:
Pero, en una visión más justa, la aritmetización no
es más que una limitación que voluntariamente nos
imponemos acerca de los instrumentos de nuestras
deducciones; es imposible no admirar lo mucho de
bello y de profundo que ésta y otras limitaciones han
producido en el campo de la matemática. Sin embargo,
no podemos inclinarnos a dar tales limitaciones un
valor dogmático: la construibilidad es relativa a los
medios que se conceden a la deducción, lo existente
18

Beppo Levi, Leyendo a Euclides (Buenos Aires: Libros del Zorzal, 2003), 100.

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�El axioma de elección en el quehacer
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es lo concebible sin contradicción dentro de cierto
sistema lógico que debe entenderse determinado a
priori,-negritas añadidas- dentro de ciertos límites,
con un acto de nuestra voluntad dirigido, desde luego,
por las condiciones propias de nuestro pensamiento19.

Es importante apreciar como el autor le va dando fuerza a las
consideraciones del platonismo matemático. La existencia de los
objetos matemáticos no queda restringida a su posible construcción,
sino condicionada al hecho de no generar contradicciones.
¿Cómo garantizar esto? Una respuesta se intentó dar a través del
programa metamatemático formalista de David Hilbert, el cual
buscaba establecer un sistema axiomático completo, consistente y
recursivo que permitiese la existencia de cualquier tipo de objetos
matemáticos, construibles o no. De lograr Hilbert su objetivo, la
existencia de los objetos matemáticos quedaba garantizada sin
contradicción alguna. Como bien sabemos, los resultados de
Gödel (193120) minaron (parcialmente) esta posibilidad, pero no
así el desarrollo y fortalecimiento de los sistemas axiomáticos y
de la metamatemática actual.
De acuerdo con las consideraciones que hemos estado haciendo,
esto sucede porque las características de la actividad matemática
concreta así lo requerían. El quehacer matemático platonista
comenzaba a establecerse y a consolidarse con la axiomatización. Es
decir, la actividad del matemático que comenzaba a hacerse presente
requería aceptar los planteamientos del platonismo21, en los
19

Levi, Leyendo a Euclides, 100.

20
Conocidos como Primer y Segundo teorema de Incompletitud. Una prueba
contemporánea de ellos se puede revisar en: Herbert B. Enderton, Una Introducción
Matemática a la Lógica, trad. José Alfredo Amor Montaño (México: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2004).

21

Veamos lo que Hilbert consideraba que debía ser un “supuesto mínimo”
indispensable para hacer matemáticas: “Algo nos está ya dado de antemano en la
representación; ciertos objetos concretos extralógicos que preceden como vivencia
inmediata a todo pensamiento. Para que la inferencia lógica sea segura, estos objetos
tienen que dejarse abarcar con la mirada en todas sus partes, y su presentación, su
distinción, su sucesión o concatenación está dado directa e intuitivamente junto con los
objetos como algo que no se deja reducir a otra cosa ni requiere una reducción.” Torretti,
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términos que mostraremos posteriormente.
¿Cuál es el papel que el axioma de elección tiene en estas
consideraciones? Como haremos evidente, el axioma de elección
acompañará el desarrollo de la matemática y metamatemática
del siglo XX. Tal acompañamiento se da, tanto por su fuerte
presencia en diversas áreas de las matemáticas como por ser
objeto de estudio para resolver su independencia -Gödel (1930) y
Cohen (1963)- además de su uso como herramienta fundamental
en la metamatemática contemporánea. Inclusive, años después
(1930) Zermelo presenta una versión mejorada de su sistema
axiomático, y no aparece como axioma el de elección pues, a su
juicio, posee una categoría distinta, considerándolo inherente a
cualquier investigación en matemáticas. Brindar elementos que
permitan sustentar esta última consideración de Zermelo es uno
de los aportes de nuestra investigación.

4. El axioma de elección y su impacto inmediato
Como bien indica Torretti22, desde Aristóteles se comienza a
utilizar la palabra axioma como sinónimo de principio, postulado
o hipótesis usada en la ciencia. En los Segundos Analíticos,
Aristóteles dice que “un axioma es una aseveración que enuncia
uno de los principios evidentes de la ciencia”23 y luego indica
que “toda ciencia debe edificarse sobre principios que se
acrediten por sí solos.”24Así, hacer ciencia consiste en axiomas
(principios que no se demuestran) y teoremas (demostrados por
inferencia deductiva a partir de aquellos). La inferencia deductiva
Aristotélica es harto conocida. Lo que se ha prestado a discusión
El paraíso de Cantor, 306. Creemos que esta cita alude a algunas consideraciones del
platonismo matemático.
22
Roberto Torretti, “El Método Axiomático,” en La Ciencia, estructura y
desarrollo, ed. César Ulises Moulines (Madrid: Editorial Trotta, 1993), 89.
23

Aristóteles, Tratados de Lógica (El Organon) (México: Editorial Porrúa, 1993).

24

Aristóteles, Tratados de Lógica.

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es en qué se fundamenta la elección de ciertos principios. He aquí
donde surge el interés por el estudio de los axiomas, contexto en
el que se enmarca la presente investigación.
Las matemáticas no escaparon a esto. La discusión tomó
relevancia durante la llamada crisis de fundamentos, acaecida a
finales del siglo XIX e inicios del XX, generada por la asunción
de algunos principios del platonismo matemático como, por ejemplo, el principio de comprensión intuitiva. Zermelo presentó un
sistema axiomático motivado -en parte- por la necesidad de evitar las contradicciones que aparecieron en la teoría de conjuntos
cantoriana, y en dicho sistema aparece como uno de sus axiomas
el de elección, el cual había sido enunciado de manera explícita
cuatro años antes, en la parte final de su prueba del Teorema del
Buen Orden. A la par, varios programas de fundamentación se
fueron desarrollando para superar las antinomias y ofrecer una
base incontestable a la matemática. Frege, Russell y Whitehead
(Logicismo), Brouwer y Heyting (Intuicionismo) y Hilbert (Formalismo) son considerados los fundadores de tres corrientes hoy
clásicas en filosofía de la matemática, las cuales comenzaron a
atender a la matemática como objeto de estudio. En este marco,
la posibilidad de derivar a partir de unos principios los teoremas
matemáticos conocidos, guiaban en buena parte a la mayoría de
dichos programas.
Frege intentó hacerlo a partir de axiomas lógicos, pero
su intención fue frustrada por la conocida paradoja de Russell
(1902). ¿Qué hacer? Parecería adecuado entonces derivar los
principales teoremas de la matemática desde la propia matemática.
Consideramos que Zermelo así lo creyó conveniente, tomando
como base la teoría de conjuntos, pues es conocido que toda
teoría matemática se puede interpretar en términos de la teoría
de conjuntos. ¿Cuáles principios elegir? Zermelo presentó siete,
siendo el último el axioma de elección. Este fue objeto de ataques
por parte de eminentes matemáticos (Borel, Peano, Lebesgue,
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Skolem, Poincaré) quienes apuntaban sus acusaciones a dos
aspectos: su carácter no constructivo y algunas consecuencias -a
juicio de ellos inverosímiles- que tiene su aceptación, por ejemplo,
que todo conjunto se pueda bien ordenar, lo que implicaría que
los números reales se pueden bien ordenar, a pesar de que no se
ha podido dar un orden explícito.
Desde entonces, el axioma de elección dejó de ser
considerado un “principio indubitable” lo que ha puesto en tela
de juicio algunas consecuencias derivadas de ella. Pero también
se observó que de no utilizarse se producía una reducción
considerable de las matemáticas, pues muchos resultados
fundamentales requieren del axioma. Ante este panorama, el
axioma comenzó a tener partidarios y detractores y -al menosdos matemáticas comenzaban a desarrollarse: la que tiene a
su disposición al axioma de elección y la que no. Junto a esto,
al menos dos posiciones filosóficas respecto a la actividad
matemática emergen: la intuicionista y la platonista.
Establecidas todas las consideraciones anteriores, se
puede apreciar como la matemática (con diversos matemáticos
opinando sobre el axioma con el lente de sus modos de hacer
y pensar la matemática), la metamatemática (a través de sus
programas de fundamentación) y la filosofía de la matemática
intentan responder los tres, a la vez, cierto desconcierto ocasionado
por la aceptación o negación del axioma. Entendible esto pues
como indicásemos con anterioridad los tres ámbitos se hallaban
en proceso de consolidación. Solo ahora, en retrospectiva, es
que podemos organizar el debate generado y, más aún, ver cómo
se consolidaron cada uno de ellos e incorporaron al axioma de
elección. Importante es entender que esto no representa un
recorrido histórico solamente (que solo en ese sentido ya es de
gran valía) sino que permitirá nutrir a la filosofía y en particular
a la filosofía de la matemática desde la práctica matemática,
el quehacer matemático, como concepto central de nuestras
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matemático contemporáneo

reflexiones. En consecuencia, explicitada ya nuestra brújula
metodológica, comenzaremos nuestro recorrido identificando la
presencia del axioma de elección en la matemática contemporánea.

5. El axioma de elección en las matemáticas contemporáneas
La presencia del axioma de elección en las matemáticas
contemporáneas se puede evidenciar en las al menos trescientas
ochenta y tres (383) formas en las que aparece, según refieren
Howard y Rubin. Más aún, los autores precisan que cada
una de las formas tiene al menos un enunciado equivalente o
consecuencia estricta, y algunas formas tienen varios enunciados
equivalentes o consecuencias estrictas de dicho axioma. Las
formas fueron clasificadas según las distintas áreas matemáticas
a las que pertenecen: Formas Algebraicas, Formas de Análisis,
Formas de números cardinales, Formas de elección, Teoremas
de punto fijo, Formas de Teoría de Grafos, Formas Lógicas,
Principios maximales, Formas que involucran medidas sobre
conjuntos, Formas diversas, Principios ordenadores que
incluyen propiedades de ordenes parciales y Formas topológicas
(incluyendo propiedades del conjunto de los números reales).25
Lo referido en el párrafo anterior pudiese ser argumento
suficiente para indicar la presencia no accidental sino
fundamental del axioma de elección en el desarrollo matemático
contemporáneo. A pesar de ello, hemos considerado de relevancia
mostrar su presencia, aplicación y justificación en tres (3) áreas,
consideradas hoy clásicas, pero que al momento en que apareció
el axioma se encontraban en boga, a saber: teoría de conjuntos,
topología y análisis. Cada una de ellas se ha consolidado, con
un cuerpo de conocimientos sólido, así como especialistas
25
Paul Howard y Jean E. Rubin, Consequences of the Axiom of Choice (Providence,
R.I.: American Mathematical Society, 1998).
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

atendiendo sus principales y peculiares problemas. Por ende,
existen entre los matemáticos aquellos que se identifican como
conjuntistas, analistas, topólogos, algebristas, etc. Así, dentro del
área particular existe acuerdo respecto a las nociones y resultados
fundamentales sobre las que descansa. Verificaremos que el
axioma de elección forma parte no accidental sino central en
algunos de esos resultados y, más aún, contribuye al desarrollo
del área en cuestión.
Al respecto se ha objetado que es posible hacer teoría de
conjuntos, análisis, topología y álgebra sin el axioma de elección,
lo cual es cierto, pero la matemática resultante queda disminuida
considerablemente en comparación con la que se obtiene con
elección. Que sea necesario el axioma de elección en estas áreas
no refiere a la necesidad lógica, sino a la que forma parte del
modo contemporáneo de hacer matemáticas, que, como veremos
posteriormente, se adscribe a algunos aspectos del platonismo
matemático y de la investigación científica. Postular entidades
matemáticas es aceptable para la mayoría de la comunidad
matemática hoy día, mas no lo era cuando surgió el axioma de
elección. ¿Qué elementos contribuyeron a su posterior aceptación?
Uno de los principales tiene que ver con la gran cantidad de
resultados que se sustentan en el axioma, los cuales no pueden
soslayarse pues son pilares fundamentales en cada área estudiada.
Presentaremos a continuación tales resultados, indicando el área
al cual pertenece y su relevancia dentro del mismo.
6. Teoría de conjuntos: Teorema del Buen Orden
La teoría de conjuntos es considerada hoy la teoría base de las
teorías matemáticas contemporáneas. Y se denomina “teoría
base” en un sentido bien específico. Jané al respecto nos dice:
Que una teoría T sea interpretable en la teoría de
conjuntos significa que es posible tratar los objetos de
que T se ocupa como conjuntos, y los conceptos, las
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�El axioma de elección en el quehacer
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operaciones y las relaciones que le son propias como
conceptos de conjuntos, operaciones con conjuntos
y relaciones entre conjuntos, y ello de modo tal
que a cada una de las proposiciones expresables en
el lenguaje de T se le asocia de manera sistemática
una proposición conjuntista y que las proposiciones
conjuntistas asociadas a los teoremas de T son teoremas
de la teoría de conjuntos. Brevemente, interpretar una
teoría matemática en la teoría de conjuntos equivale
a reformularla como un fragmento de la teoría de
conjuntos. Esto le da a la teoría de conjuntos una
peculiaridad digna de análisis y especial atención.26

Así el estudio de la teoría de conjuntos cobra relevancia
dentro del área de fundamentos. Más aún, ha influenciado
el desarrollo de las distintas áreas de las matemáticas. Esto se
puede apreciar en la obra monumental de Bourbaki, con su efecto
orientador y uniformizador del trabajo matemático en el período
1950-1980, siendo expresión de la preponderancia de la teoría
de conjuntos a un nivel más sofisticado. En el Congreso de la
Association for Symbolic Logic de 1948, decía Bourbaki:
Como todos sabemos, todas las teorías matemáticas
pueden ser consideradas como extensiones de la teoría
general de conjuntos.27

En consecuencia, estudiar si la presencia del axioma de
elección en la teoría de conjuntos es accidental o necesaria,
podría informarnos acerca de su influencia en las demás áreas
de las matemáticas. ¿Cómo verificar esto? Es conocido que
las investigaciones de Cantor las cuales llevaron a lo que más
adelante sería la teoría de conjuntos, se originaron producto de su
atención sobre ciertos conjuntos de puntos de la recta, llevándolo
luego al estudio de los conjuntos en general. Para ese momento
26
Ignacio Jané, “¿De qué trata la teoría de conjuntos?,” en Filosofía de la
lógica, eds. Raúl Orayen y Alberto Moretti (Madrid: Editorial Trotta, 2004), 247.
27
José Ferreirós, “El enfoque conjuntista en matemáticas,” La Gaceta de la
Real Sociedad Matemática Española 1, no. 3 (1999): 389.
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no existía una presentación axiomática de la teoría de conjuntos
(el primero en hacerlo fue Zermelo en 1908), pero comenzaba
a desarrollase el denominado enfoque “conjuntista” el cual
posteriormente dominó el desarrollo de la matemática.
Durante sus investigaciones, Cantor definió lo que es un
conjunto bien ordenado en su escrito número cinco denominado
Sobre variedades lineales infinitas de puntos, publicado en
1883. Naturalmente, como buen matemático que aprecia la
generalización, se preguntó sobre la posibilidad de bien ordenar a
todo conjunto. Al respecto afirmaba:
El concepto de conjunto bien ordenado resulta ser
fundamental para la teoría de las variedades. Que
siempre es posible reducir cada conjunto bien definido
a la forma de un conjunto bien ordenado es una ley del
pensamiento, a mi modo de ver, básica y fecunda, y
especialmente notable por su universalidad, a la cual
retornaré en un trabajo posterior.28

La importancia de poder bien ordenar un conjunto estriba
en el hecho de que gracias a ello se establece el concepto de
número cardinal de un conjunto. Así lo dice Cantor:
Una de las tareas más importantes de la teoría de
conjuntos, que creo haber resuelto en lo principal en
[el escrito Nro. 5 de 1883], consiste en la exigencia de
determinar las distintas valencias o potencias de las
variedades presentes en la totalidad de la naturaleza, en
la medida en que ésta se abre a nuestro conocimiento.
Lo he logrado mediante la formación del concepto
general del enumerador de un conjunto bien ordenado,
o lo que es lo mismo, del concepto de número ordinal.29
28
George Cantor, Gesammelte Abhandlungen mathematischen und
philosophischen Inhalts (Berlin: Springer-Verlag, 1932), 169, citado en Torretti, El
paraíso de Cantor, 35.
29

Torretti, El paraíso de Cantor, 36.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Se desprende que para poder determinar el cardinal de un
conjunto debe este poderse bien ordenar. ¿Es posible hacerlo para
todo conjunto? Cantor consideró que sí, pero no pudo probarlo.
Fue Zermelo en 1904 quien da la prueba, la cual requiere hacer
uso en ella del axioma de elección. Llegamos entonces a lo
central: para poder definir el cardinal de un conjunto es necesario
que pueda bien ordenarse, pero esto último solo sucede si
asumimos el axioma. Así, estamos mostrando específicamente en
cuál parte de la teoría de conjuntos hace su aparición. Es tal su
importancia que en la presentación estándar en libros de texto
matemáticos actuales sobre teoría de conjuntos es usual encontrar
los siguientes conceptos que conducen a la definición de conjunto
bien ordenado.
Definición: Una relación binaria R en un conjunto A (A ⊆ R × R)
es una relación de orden parcial débil si:
(1) ∀ x ϵ A(xRx),

(2) ∀ x ϵ A ∀y ϵ A(xRy ∧ yRx → x = y),
(3) ∀ x, y, z ϵ A(xRy ∧ yRz → xRz)

(Esto es, R es una relación del tipo ≤).

Definición: Decimos que R es una relación de orden
parcial estricto en A si:
(1)∀x ϵ A¬(xRx),
(2) ∀x, y ϵ A(xRy → ¬yRx),

(3)∀x, y, z ϵ A(xRy ∧ yRz → xRz)

(Esto es, R es una relación del tipo &lt;).
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Se llamará orden parcial a una relación de orden parcial
débil o de orden parcial estricto. La notación usual para R es &lt;.
Dado un orden parcial estricto &lt; se define x ≤ y ↔ x &lt; y ˅ x = y,
y se llama a la relación ≤ orden parcial débil. Al par (A, ≤) donde
A ≠ ø se le llama orden parcial débil mientras que al par (A,
&lt;) se le llama orden parcial estricto. Las definiciones anteriores
son de capital importancia ya que en el tratamiento matemático
cotidiano es usual encontrar órdenes parciales. Veamos algunos
ejemplos:
1) Dado un conjunto X, consideremos el orden dado por ⊆ en
P (x): Si x = {a, b}, P (x) = {ø, {a}, {b}, {a, b}} Tenemos, por
ejemplo: ø ⊆ {a}, {b} ⊂ {a, b}, pero no {a} ⊆ {b}.
(2) A = R y R = &lt; (el orden usual de los números reales).
(3) A =N, R la relación “es divisor de”.
Definición: Una relación de orden R es un orden total (o lineal)
si R es una relación de orden parcial tal que ∀x,y ϵ A (xRy ˅ yRx
˅x = y). El ejemplo por excelencia de un orden total es R con el
orden usual. También Q es un orden total.
Definición: Consideremos &lt; un orden parcial y sea D un conjunto.
Un elemento m de D se dice un elemento minimal de D si y sólo
si no existe x en D tal que x &lt; m. Y m es el mínimo elemento de
D si y sólo si m ≤ x para todo x en D. Todo elemento mínimo es
también minimal. Para un orden total en un conjunto que incluya
a D los dos conceptos coinciden, ya que ~(x &lt; m) → m ≤ x.
Las definiciones presentadas permiten caracterizar las
propiedades fundamentales que podrían tener conjuntos
determinados. En particular, es de interés saber si existen
estructuras parcial o totalmente ordenadas para determinados
conjuntos y si poseen elemento mínimo. Todo lo anterior es
natural si consideramos que Cantor, al dar estas definiciones,
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 49-126

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

buscaba caracterizar a los conjuntos en general, partiendo de los
conjuntos de puntos de la recta real que iba estudiando, tratando de
determinar cómo se comportan N, Z, Q, R y varios subconjuntos
de ellos, los cuales son utilizados por todos los matemáticos en su
actividad cotidiana.
Definición (Buen orden): Un buen orden en A (A≠ ø) es un
orden parcial en A donde cada subconjunto no vacío de A tiene
elemento mínimo.
Existen conjuntos que poseen un buen orden y otros que
no. Por ejemplo, el orden usual en N es un buen orden pero en Z
no hay buen orden, ya que no tiene elemento mínimo. Los buenos
órdenes son importantes porque se pueden utilizar para indexar
construcciones que proceden de “abajo hacia arriba”, donde
en cada etapa de la construcción (excepto el último) existe un
próximo paso único. Esta construcción se puede evidenciar en
la jerarquía acumulativa del sistema axiomático de Zermelo y la
presentación del universo V de Von Neumann30.
Esto reviste importancia debido a que si un conjunto no
posee un buen orden, no es posible definir su cardinalidad. Como
todo conjunto bien ordenado es isomorfo a un único ordinal,
entonces es posible asignarle a cada conjunto un número cardinal.
De no ser bien ordenados, se impide la realización de -entre otrostoda la aritmética cardinal transfinita de Cantor y los resultados
metamatemáticos de Gödel (1938) y Cohen (1963). Así explicado,
es entendible el interés por determinar si todo conjunto posee un
buen orden. Torretti indica que:
Para su programa -el de Cantor- el Teorema del
Buen orden era indispensable: la sucesión de los
ordinales alcanza para enumerar todo lo que se presente
30
Vale la pena resaltar que un artículo clásico sobresaliente sobre el quehacer
matemático es el siguiente de Von Neumann: “El matemático,” en Sigma: El mundo de
las matemáticas, vol. 5, ed. James R. Newman (Barcelona: Ediciones Grijalbo, 1976),
443-453.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

a la naturaleza corpórea y espiritual si -y solo si- cada
conjunto puede ordenarse bien31.

La cita nos permite hacer algunas consideraciones sobre
los compromisos y la posición de Cantor frente a las entidades
matemáticas. Al respecto, el hecho de que se enumere “lo que
se presente a la naturaleza corpórea y espiritual” nos habla de
un evidente platonismo. En este sentido, las propiedades de los
conjuntos son descubiertas por el matemático, es por ello que
“se abre a nuestro conocimiento.” El concepto de buen orden
es requisito indispensable para definir uno de los conceptos
fundamentales de la teoría de conjuntos: el concepto de ordinal.
Sin él, es imposible definir la clase de los ordinales y no podrá
desarrollarse toda la aritmética cardinal de la teoría de conjuntos,
lo que limita severamente varios resultados que en él se soportan.
Ahora bien, la propiedad de tener un buen orden para
todo conjunto no pudo ser demostrada por Cantor. Sí lo hace
Zermelo en 1904 y he aquí cuando hace su entrada en el quehacer
matemático de manera explícita el axioma de elección. Somos
reiterativos en destacar la importancia del teorema del Buen
Orden para el desarrollo de la teoría de conjuntos cantoriana:
gracias a ella es posible definir el cardinal de un conjunto y con
ello el infinito actual se hace manejable matemáticamente. La
robustez que esto ofrece al desarrollo de la teoría de conjuntos y
a la matemática por extensión se pierde de vista. Por lo tanto, la
presencia del axioma de elección en la teoría de conjuntos no es
accidental sino necesaria para el completo desarrollo de la misma.
Todo lo anterior ratifica en consecuencia la presencia del axioma
de elección como aspecto capital para la teoría de conjuntos.32

31

Torretti, El paraíso de Cantor, 35.

32
Una demostración del Teorema del Buen Orden se puede ver en: Jech, Set Theory,
48 y Carlos A. Di Prisco, Una introducción a la teoría de conjuntos y los fundamentos de la
matemática, vol. 20 (Campinas: Coleção CLE, 1997), 54-55.
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matemático contemporáneo

7. Teoría de Conjuntos: Lema de Zorn
El lema de Zorn es posiblemente la forma más común en que es
usado el axioma de elección en la matemática contemporánea.
En efecto, rápidamente llegó a formar parte de la literatura
matemática estándar y es usual encontrarlo en libros de texto
matemáticos. La siguiente cita corrobora lo que hemos planteado:
A pesar de la fuerza de la oposición inicial contra ella,
el axioma de elección de Zermelo poco a poco fue
aceptado principalmente porque era necesario para, en
una etapa temprana, el desarrollo de varias ramas de
las matemáticas, no solo en teoría de conjuntos, sino
también en topología, álgebra y análisis funcional,
por ejemplo. Hacia el final de los años treinta, se
había establecido firmemente y se hizo parte del
currículum estándar en matemáticas en la forma del
lema de Zorn33.

Conocer la equivalencia entre el axioma de elección y el
lema de Zorn nos permite evidenciar su cada vez mayor utilización
del axioma en las matemáticas. Daniel Crespin afirma que:
La equivalencia entre el axioma de elección y el lema de Zorn es
un requisito indispensable para desarrollar las partes más útiles de la
teoría de conjuntos. Al igual que otros tópicos que fundamentan áreas
extensas de las Matemáticas, los planteamientos deben tener la mayor
amplitud posible. Así no se imponen restricciones a la cardinalidad de
los conjuntos y salvo algunos ejemplos ilustrativos pero totalmente
prescindibles en el desarrollo teórico, tampoco se utilizan los números
naturales34.

El lema de Zorn posee tal caracterización. Además, se
describe lo que es común a las matemáticas contemporáneas:
33
Sten Lindström, et al., Logicism, Intuitionism, and Formalism: What has
become of them? (Dordrecht: Springer, 2009), 210.
34

Daniel Crespin, “Axioma de Elección y Lema de Zorn,” en Cartillas Matemáticas
(Caracas: Escuela de Matemáticas, Univesidad Central de Venezuela, 2007), 1.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

generalización y amplitud. En particular, se refiere la utilización
del infinito actual como dado, a tal punto que infinitos superiores
a son los más usuales en el quehacer matemático cotidiano. La
descripción que el autor hace es evidencia del platonismo en las
matemáticas actuales.
Es interesante observar como el lema de Zorn, a pesar de ser
equivalente al axioma de elección, es preferido por los matemáticos
en su actividad matemática cotidiana. Lo anterior se debe a que,
como bien indica Paul Halmos “Muchos teoremas de existencia
pueden ser formulados (o, si es necesario reformulados) de modo
que el conjunto subyacente esté parcialmente ordenado y tiene la
determinante propiedad de la maximalidad.”35 De esta manera,
los matemáticos “evitarían” explícitamente nombrar al axioma,
aún siendo equivalente al mismo. En atención al desarrollo del
quehacer matemático veamos lo que el propio Max Zorn refiriese.
Él publica su lema como un “axioma cierto sobre conjuntos de
conjuntos” con el objetivo de sustituir “al teorema del buen
orden y la teoría que lo soporta.”36 Siendo equivalentes ambas
proposiciones llama la atención que haga esa consideración. Lo
que sucede es que para él, la teoría que sustenta al buen orden,
“está prohibida, desde un punto de vista algebraico”37, por lo
que se entiende que luego indicase que su propósito es “hacer
las demostraciones cortas y más algebraicas”38 objetivo que
considera posible con el lema.
El lema de Zorn, aunque es equivalente al axioma de elección,
en el trabajo matemático cotidiano es preferido porque no requiere
la utilización de ordinales e inducción transfinita, elementos
asociados con el Teorema del buen orden, por ejemplo. Esto en
las primeras décadas del siglo XX era visto como importante
35
36
37
38

Paul R. Halmos, Naive set theory (New York: Springer, 1974), 62.
John L. Bell, The axiom of choice (London: College Publications, 2009), 20
Bell, The axiom of choice, 21.
Bell, The axiom of choice, 21.

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�El axioma de elección en el quehacer
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para varios algebristas, quienes lo privilegiaban ya que se centra
en la maximalidad y no en funciones de elección que, aunque
imprescindibles, no parece tener especial relevancia para ellos.
Esto nos muestra que el matemático utilizará las nociones y
conceptos que les sea más fáciles de trabajar, sin importar si la
misma es platonista o intuicionista.
No se debe entender lo anterior como una desventaja
sino parte del desarrollo natural del quehacer matemático. En
consecuencia, la naturaleza de lo que se investiga será la guía
fundamental del matemático para su actividad. Lo que hemos
referido nos muestra ya la discusión entre un quehacer matemático
constructivista y un quehacer abstracto, este ultimo aún no
consolidado para inicios del siglo XX. La mayoría de los algebristas
de aquella época ve en el axioma de elección la utilización de
transfinitos, que consideraban “aparatos trascendentales, extraños
al progreso de las matemáticas.”39 Esto es entendible para aquella
época, pues el planteamiento platonista no se había consolidado
aún en la actividad matemática cotidiana. En efecto, obsérvese a
continuación cómo se presenta el Lema de Zorn en la literatura
estándar de matemáticas
Definición: Sean (P, R) un orden parcial y D ⊆ P. x ϵ P es un
elemento maximal de D si x ϵ D y no existe ningún y D tal que
y ≠x ∧ xRy. x es una cota superior de D si ∀y ϵD(yRx ˅ y = x)

Lema de Zorn: Sea (A, R) un conjunto parcialmente ordenado
tal que cada X ⊆ A totalmente ordenado tiene una cota superior
en A. Entonces A tiene un elemento maximal.

Se puede verificar entonces que para enunciar el lema
de Zorn se trabaja con orden parcial y dos conceptos más:
cota superior y elemento maximal. Para efectos del camino
metodológico que hemos recorrido, resaltemos cómo a pesar
39

Bell, The axiom of choice, 21.

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�El axioma de elección en el quehacer
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de su aparente no relación del lema con el axioma de elección,
resulta que son equivalentes40.
8. Topología: Teorema de Tychonoff
Courant y Robbins ofrecen una excelente presentación del
surgimiento de la topología en la matemática. En efecto, los
autores refieren que:
A mediados del siglo XIX comenzó un desarrollo
enteramente nuevo de la geometría que pronto se
convirtió en una de las fuerzas más potentes de la
matemática moderna. La nueva disciplina, llamada
analisis situ o topología estudia las propiedades de
las figuras geométricas que subsisten aún si esas
figuras se someten a deformaciones tan radicales que
las hagan perder todas sus propiedades métricas y
proyectivas41.

En efecto, la topología estudia tales propiedades de forma
rigurosa y definida. Una de ellas, la compacidad, es de uso
fundamental y una propiedad de mucho interés para los topólogos.
Esto se debe a que hay una serie de resultados y nociones que
dependen directamente de ella. Por ejemplo, teoremas tales como
el Teorema de Tychonoff, Teorema de Cech-Stone, Teorema de
Ascoli y el Teorema de categoría de Baire, junto con conceptos
tales como filtros, ultrafiltros, subespacios de, etc. de mucha
utilidad en el quehacer matemático contemporáneo.
Como plantea Herrlich, la definición de compacidad original
fue presentada por Alexandroff y Urysohn en 1929, la cual muestra
40
La demostración de la equivalencia se puede hallar en: Di Prisco, Una
introducción a la teoría de conjuntos, 55-56.
41
Richard Courant y Herbert Robbins, ¿Qué es la matemática? Una exposición
elemental de sus ideas y métodos, trad. Luis Bravo Gala (Madrid: Aguilar, 1962), 247.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

tres (3) condiciones para que un espacio sea compacto. Lo que
interesa para los propósitos de nuestra investigación es que dos de
las condiciones presentadas por ellos serán equivalentes si y solo
si se acepta el axioma de elección, mientras que la otra condición,
si no acepta elección será -a juicio de Herrlich- “ligeramente
antinatural e impracticable.”42 Se verifica nuevamente como
la presencia del axioma de elección se hace necesaria para el
completo desarrollo de un área matemática.
Nuestras consideraciones se enfocarán en uno de los teoremas
topológicos más utilizados y que equivale al axioma objeto de
estudio. En 1935, el matemático ruso Andrei Nykolaievich
Tychonoff demostró que el producto arbitrario de espacios
topológicos compactos es a su vez compacto, si se le dota de la
topología producto. Existe acuerdo entre los topólogos respecto a
la importancia de este teorema43. Es tal la relevancia que Rubin y
Rubin lo coloca como el primer teorema en forma topológica que
depende del axioma de elección44.
Es importante indicar el hecho de que Tychonoff realiza su
prueba usando el axioma de elección, y en 1950 el matemático
estadounidense John Kelley demostró la equivalencia
estableciendo la implicación faltante (Si vale Tychonoff entonces
vale elección). En 1962, L.E.Ward demostró que una versión
más débil del Teorema de Tychonoff es equivalente al axioma
de elección. También se ha demostrado que puede ser válido sin
necesidad del axioma de elección, si se entiende por topología
un concepto no supeditado a un conjunto de puntos, sino que se
parte de un retículo de abiertos como noción primitiva y no de la
de punto como es habitual.45
42

Horst Herrlich, Axiom of choice (Berlin: Springer, 2006), 33.

43

Herrlich refiere tres opiniones autorizadas. Véase Herrlich, Axiom of choice, 32.

44
Herman Rubin y Jean E. Rubin, Equivalents of axiom of choice (Amsterdam:
North-Holland Publishing Company, 1970).
45
Al respecto se puede consultar P. T. Johnstone, “Tychonoff’s Theorem without
the axiom of choice,” Fundamenta Mathematicae 113, no. 1 (1981): 21-35. La demostración
de la equivalencia entre el axioma de elección y Tychonoff se puede ver en: Juan Antonio
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

El recorrido que hasta ahora llevamos del axioma en las
matemáticas contemporáneas nos ha permitido observar en las
dos áreas analizadas hasta ahora (teoría de conjuntos y topología)
como dicho axioma sustenta resultados de capital importancia,
lo que ha contribuido a la expansión de las mismas. Esto ratifica
el camino metodológico presentado y su importancia para la
reflexión filosófica. En efecto, el quehacer matemático es nuestra
mirada central y desde ella filosofamos. Ahora bien, queremos
destacar cómo a pesar de la utilización del axioma, durante el
desarrollo y consolidación de cada área se tuvo el cuidado de
determinar las condiciones estrictamente necesarias para la
utilización del mismo.
Es decir, siempre que los matemáticos puedan trabajar sus
entidades matemáticas constructivamente así lo harán, mas si
no es posible postularán las entidades que necesiten para sus
investigaciones. Esto se evidencia en lo referido sobre el Lema
de Zorn (que fuera postulado para sustituir al axioma, probándose
luego que son equivalentes) y en el Teorema de Tychonoff (el
cual no requiere del axioma de elección si la noción primitiva son
retículo de abiertos). Así, el quehacer matemático cotidiano posee
en su desarrollo aspectos que se identifican con el constructivismo,
pero a su vez el platonismo matemático se fue consolidando, lo
que permite evidenciar que no hay en el quehacer matemático
cotidiano contraposición entre tales posiciones, privilegiándose lo
que el matemático necesite para trabajar. Veamos como también
esto se aprecia en el análisis y en la teoría de la medida, tal y
como se muestra a continuación.

9. Análisis: Teorema de Hahn-Banach
El Teorema de Hahn-Banach es un teorema de extensión de
funcionales que se debe independientemente al matemático Hans
Pérez, “Los Teoremas de Tychonoff y de los productos conexos son equivalentes,” Revista
de Matemática: Teoría y aplicaciones 23, no. 1 (2016): 1-10.
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Hahn (1927) y Stefan Banach (1929), quienes aparentemente
generalizaron ideas del Edward Helly (1912). El teorema se
presenta de variadas maneras, tanto analíticas como geométricas.
Su utilización es de capital importancia y es considerado uno de
los cuatro pilares del análisis funcional, junto con el Principio de
la Acotación Uniforme, el Teorema de la Aplicación Abierta y
el Teorema del Grafo Cerrado. Antes de enunciarlo presentamos
una definición necesaria.
Definición: Sea E un espacio vectorial real. Una función p: E →
R es un funcional sublineal o subnorma si cumple las siguientes
propiedades:
(1) p(x + y) ≤ p(x) + p(y)
(2) p(αx) = αp(x) para todo x ϵ E y todo α ϵ R con α &gt; 0
Teorema (Hahn-Banach46): Sean E un espacio vectorial real y M
un subespacio de E. Supongamos que p es un funcional sublineal
sobre E y que f: M → R es una aplicación lineal tal que f(x) ≤ p(x)
para todo x ϵ M. Entonces existe una aplicación lineal g: E → R
tal que g | M = f y g(x) ≤ p(x) para todo x ϵ E.
Es importante hacer algunas consideraciones respecto
al Teorema de Hahn-Banach. Así como refiriéramos que es
posible una demostración del Teorema de Tychonoff sin elección
(haciendo las salvedades correspondientes), se ha planteado
lo mismo para Hahn-Banach. Al respecto, es conocido que el
Teorema de Hahn-Banach implica el axioma de elección para
familias de conjuntos convexos cerrados en espacios reflexivos y
para familias más generales de convexos en espacios localmente
convexos47. Sin esas condiciones específicas, se puede hacer la
demostración de manera constructiva.
46
Véase: Luis Bernal González y Tomás Domínguez Benavides, Nociones
de análisis funcional (Sevilla: Universidad de Sevilla, Departamento de análisis
matemático, 2010), 52-54.
47
Xavier Caicedo y Germán Enciso, “El Teorema de Hahn-Banach como
principio de elección,” Revista de la Academia Colombiana de Ciencias 28, no. 106
(Marzo 2004): 11-20.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Además, se sabe que Hahn-Banach es estrictamente más
débil que elección, ya que se sigue del principio de existencia de
ultrafiltros (UF). Esto último no implica elección . Y además, Pincus
en 1974 probó que Hahn-Banach es más débil que el principio
de existencia de ultrafiltros . Se tienen entonces las siguientes
implicaciones (en ZF sin elección): AE → UF → HB. Todo lo
anterior nos muestra que, dentro del quehacer matemático cotidiano,
hay cabida para las demostraciones constructivas. Esto no niega al
platonismo sino que, tal y como queremos enfatizar en el desarrollo
de la presente investigación, siempre que pueda el matemático hará
demostraciones constructivas pero si no puede y debe recurrir a
asunciones platonistas, procederá sin inconveniente.
Deseamos agregar que existe una relación entre el Teorema
de Hahn-Banach, el axioma de elección y la Teoría de la medida,
otra área fundamental de las matemáticas contemporáneas. No
se explicará aquí la participación del axioma de elección en la
teoría de la medida48. Aun así, podemos indicar que en 1905 Vitali
demostró la existencia de un conjunto que no es susceptible de ser
medido con la medida de Lebesgue, usando en su demostración
al axioma de elección. El resultado de Vitali fue el primero de
una serie de resultados matemáticos que dependen de elección
publicados después de 1904.
Además es conocido que si ZF es consistente entonces
también lo es ZF + ¬ AE + L(R) ≠ P(R) lo que significa que el
axioma de elección no equivale a L(R) ≠ P(R). Además, Solovay en
1970 probó que si ZF + existe un cardinal inaccesible es consistente
entonces también lo es ZF + Todo A ⊆ R es medible-Lebesgue. En
ese caso, el Teorema de Hahn-Banach será falso. Podemos apreciar
entonces que nuestros resultados dependerán de lo que se acepte
como existente. En particular, que la existencia de un cardinal
inaccesible (entidad matemática platonista que no se puede probar
48
Carmen Martínez-Adame, “¿Es necesario el Axioma de Zermelo para
comprender la Teoría de la Medida?,” Methateoria – Revista de Filosofía e Historia de
la Ciencia 3, no. 2 (2013): 37-64.
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matemático contemporáneo

en ZFC) pueda hacer falso Hahn-Banach deja la puerta abierta a
mayores investigaciones.
Hecho nuestro recorrido por la teoría de conjuntos, la
topología y el análisis (así como una breve referencia a la teoría de
la medida) se ratifican las siguientes consideraciones: 1) El axioma
elección tiene una presencia no accidental sino fundamental para
el desarrollo de cada área estudiada, 2) Su presencia ha ayudado
a los matemáticos a precisar bien aquellas demostraciones que
requieren del axioma de las que no y 3) Como matemáticos
que son (que no metamatemáticos, que no filósofos) su guía
fundamental ha sido generar conocimiento matemático y para
ello no han tenido inconveniente en postular entidades cuando de
manera constructiva no pueden obtenerlas. Desde una posición
metodológica que privilegia el quehacer matemático, lo anterior
nos permite sustentar una filosofía de la matemática que respeta
este desarrollo.
10. Una aplicación del axioma de elección a la lógica de primer
orden
Siguiendo nuestra ruta metodológica, mostraremos cómo el
axioma de elección también está presente en la lógica de primer
orden, la cual es considerada la lógica base de las matemáticas.
En 1923 Skolem propuso que se escribiera la teoría de conjuntos
en primer orden y luego Quine apoyó esta propuesta, siendo
aceptada después por la comunidad de lógico-matemáticos.
¿Cuáles elementos contribuyeron a su aceptación? Principalmente
al hecho de que toda lógica con mayor capacidad expresiva que la
lógica de primer orden no satisface la propiedad de Compacidad o
la Propiedad de Lowenheim-Skolem y por lo tanto es incompleta,
ya que dichas propiedades (que tienen sobresalientes aplicaciones
metamatemáticas) son consecuencia de completitud49.
49
Y también se debe a los teoremas de incompletitud de Gödel de 1931, entre
otras razones.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Por lo tanto, se observa una relación de vital importancia
entre la lógica de primer orden y el Teorema de Completitud
de Gödel, específicamente, en la demostración del Teorema
de Completitud de Gödel para la Lógica de primer orden con
lenguajes de cualquier cardinalidad debida a Henkin (1949), la
cual consiste en la demostración de tres lemas, y se hace uso del
axioma de elección. El mismo no es necesario si se tratase con
lenguajes numerables, que es lo más encontrado en la literatura
sobre lógica matemática. Esta generalización del teorema se
corresponde por un lado con lo que es usual en el quehacer
matemático de buscar la mayor amplitud posible y, además se
consolida por las consecuencias que trae tal generalización. El
Teorema de Completitud de Gödel nos informa que, en primer
orden, todo lo que sea lógicamente válido se puede demostrar.
Es allí donde se podrá evidenciar la necesidad de usar el axioma
de elección cuando la cardinalidad del lenguaje es no numerable.
La formalización del teorema y los lemas se presentan a
continuación50.
Teorema (Gödel): Sea Σ un conjunto de sentencias de un lenguaje
L y φ una sentencia de L. Entonces:
Σ ⊨φ ⇒ Σ ⊢φ

Definición: Sea Σ un conjunto de sentencias del lenguaje L y C
un conjunto de constantes de L. Decimos que C es un conjunto de
testigos para Σ en L si para toda fórmula de L con a lo sumo una
variable libre (digamos, x) existe una c ϵ C tal que:
Σ ⊢¬∀x φ(x) → ¬φ(c)

Lema 1: Sea Σ un conjunto de sentencias de L y C un conjunto
de nuevas constantes tal que | C |=| L |. Sea L´ = L ∪ C. Entonces
Σ se puede extender a un conjunto consistente de sentencias Σ´ en
L´ tal que C es un conjunto de testigos para Σ´ en L´.
50
La demostración del teorema y de los tres lemas se pueden ver en: Franklin
Galindo, “Tres tópicos de lógica,” trabajo de ascenso no publicado (Caracas:
Universidad Central de Venezuela, 2012), 74-83.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Lema 2: Todo conjunto de sentencias Σ posee una extensión
maximal consistente.
Lema 3: Si Σ es un conjunto consistente de sentencias de L y
tiene un conjunto de testigos C, entonces Σ tiene un modelo de
cardinalidad a lo sumo | L |.
		 El disponer de la versión generalizada del Teorema de
Completitud de Gödel tiene una importancia capital ya que permite demostrar resultados fundamentales en Teoría de Modelos,
tales como el Teorema de Lowenheim-Skolem-Tarski hacia abajo
y hacia arriba, que implica (entre otros) la existencia de modelos
no estándar de cualquier cardinalidad para la aritmética, así como
también el hecho de que no existen teorías categóricas en primer orden que tengan un modelo infinito, a lo sumo pueden ser ‫א‬
α-categóricas, para algún ordinal . Sin el axioma de elección, no
son posibles las realizaciones anteriores.

11. El axioma de elección en la metamatemática contemporánea
Nuestra ruta metodológica nos ha llevado a la revisión
de algunos resultados matemáticos fundamentales en los que ha
sido suficiente usar el axioma de elección. Además, lo hemos
utilizado en la lógica de primer orden, a través de un resultado
metamatemático de gran calibre. Observemos pues su versatilidad,
ya que se encuentra dentro de las matemáticas pero también es
utilizada fuera de ella51. Consideramos que esto muestra la certera
intuición de Zermelo en 1930, cuando expresara que el axioma es
un principio-guía para toda investigación en matemáticas.
51
El ser utilizado fuera de la matemática alude al hecho de que todo resultado
metamatemático -o lógico-matemático- se puede entender de al menos dos formas: 1.
Como un resultado matemático a secas - sin ningún valor agregado- y 2.Como resultado
metamatemático que se puede usar para estudiar los fundamentos de las matemáticas. Tanto
en el caso 1 como en 2, el axioma de elección está presente.
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84

�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

A pesar de esto, bien puede objetarse que su utilización no
es garantía de necesidad para las matemáticas. Ante tal situación,
se ha considerado que un argumento de mayor peso para decidir
su necesidad para las matemáticas es responder si su aceptación
podría generar alguna contradicción. De verificarse esto, todos
los resultados que se sustentaban en él serían desestimados y
el axioma estaría condenado al ostracismo. Gracias a Gödel
sabemos que no es así. Por ello, a diferencia de los apartados
anteriores, colocaremos al axioma ahora como objeto de estudio
metamatemático, buscando legitimar su uso. Esta carta de
legitimidad se obtiene a través de las pruebas de consistencia
relativa de Gödel y Cohen, que establecieron su independencia
de ZF.
Los métodos utilizados para la prueba de la independencia
del axioma de elección son hoy estándar para el desarrollo de
la metamatemática contemporánea, siendo de tal complejidad
que su estudio forma parte de tratados en la literatura
especializada. Por ello, la presentación que haremos será a nivel
descriptivo, asumiendo algunos resultados necesarios. Nuestro
objetivo fundamental es describir la estructura general de las
demostraciones de Gödel y Cohen, logrando, al recorrerlas,
identificar el tratamiento platonista que necesariamente poseen
los conceptos involucrados.
12. Consistencia relativa e independencia
En general, para determinar la consistencia de una proposición
determinada se muestra que la misma no se puede refutar en un
sistema axiomático dado -probando que el sistema en sí mismo
no es contradictorio-. Usualmente se da una interpretación o
modelo del lenguaje del sistema, en la cual todos los axiomas son
verdaderos junto con la proposición objeto de estudio. En nuestro
caso, el sistema axiomático ZF ha sido considerado la referencia
estándar en este sentido.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 49-126

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Por los resultados de Gödel, sabemos que no podremos
determinar si todo ZF acarrea contradicción o no. Más aun,
ningún sistema axiomático (recursivo) lo suficientemente fuerte
para describir la aritmética de Peano puede probar su propia
consistencia. Por ende, aún cuando agreguemos el axioma de
elección a ZF, conformándose ZFC, no podremos determinar
su propia consistencia - la de ZFC-. Queda entonces hacer una
prueba de consistencia relativa: Si ZF es consistente entonces ZF
+ AE es consistente. La misma fue hecha por Gödel a través de
lo que se conoce como el método de los conjuntos constructibles.
Mostraremos que también es consistente negar el axioma de
elección: Si ZF es consistente entonces ZF+ ¬ AE es consistente.
Este resultado se debe a Cohen y utiliza el método de construcción
de modelos llamado forcing. Con ambos resultados se establece
la independencia del axioma de elección de ZF. Lo anterior se
formaliza de la siguiente manera
Definición: Sea T una subteoría de ZFC; por ejemplo la misma
ZFC o ZF y consideremos φ una proposición del lenguaje de T
(1) Se dice que φ es independiente de T (o es indecidible en T) si
y sólo si T ⊬φ y T ⊬¬φ.

(2) T + φ es consistente relativa a T si y sólo si: Si T es consistente,
entonces T + φ es consistente.
Para probar que AE es independiente de ZF se debe
demostrar que ZF ⊬ AE y ZF ⊬¬AE siendo ambas pruebas nada
sencillas. En ambos casos se construirán modelos, en el primero
valdrá el axioma, mientras que en el segundo no. Describiremos
los aspectos esenciales de la primera demostración.
13. Universo de los conjuntos constructibles de Gödel
El concepto fundamental sobre el que descansa la demostración
de la consistencia del axioma de elección es la de conjunto
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

constructible. La constructibilidad tiene varias maneras de
relativizarse, en este artículo se describe una de ellas, la cual
permite, a través de la construcción de la clase de los conjuntos
constructibles -usualmente llamada L- establecer la consistencia
relativa del axioma de elección de ZF, pues dicha clase es un
modelo del axioma. Más aún, es el modelo transitivo más pequeño
que contiene a los ordinales, siendo esto fundamental ya que se
puede encontrar un buen orden para L. Así, como el axioma de
elección equivale al buen orden, vale en dicho modelo.
El procedimiento para la construcción del modelo L se
presenta de manera resumida en los siguientes términos: En primer
lugar se establece la noción de relativización, el cual permite
mostrar el concepto de definibilidad, siendo este último esencial
para construir a L. De seguidas, se establece la noción de función
de dos variables Df (A, n), que se puede entender como el conjunto
de las relaciones n-arias de A las cuales son definibles por una
fórmula con n variables libres relativizada a A. Posteriormente se
define D(A), el cual es el conjunto de los subconjuntos de A que
son definibles a partir de un número finito de elementos de A por
una fórmula relativizada a A. Todo lo anterior permite construir a L
usando recursión transfinita sobre los ordinales. Más adelante, se
establece cuando una fórmula es absoluta. Hecho esto, se muestra
que L es un modelo de ZF y un modelo del axioma de elección.
Ambas demostraciones permite mostrar que vale el siguiente
teorema: Si ZF es consistente entonces ZF + AE lo es también52.
La demostración utiliza herramientas que son identificadas como
platonistas.
Por lo tanto, estamos en posición de garantizar el uso del
axioma sin riesgo de contradicción alguna. En los términos en los
que se ha desarrollado la presente investigación, podría ́pensarse
que este último resultado le da carta de ciudadanía, siendo
52
Los detalles de la demostración se pueden ver en: Kenneth Kunen, Set Theory.
An introduction to Independence proofs (London: College Publications, 2011).
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

́toda discusión posterior estéril. En efecto, desde la perspectiva
mediante la cual hemos privilegiado el quehacer matemático así
sería, pues es de mayor importancia el hecho de no conllevar
contradicción que ser no-constructivo. Aún así, es de interés
verificar la independencia del axioma de elección de ZF y para
ello describiremos la prueba debida a Cohen.

14. Forcing de Cohen
El forcing es una técnica de construcción de modelos que inventó
Cohen para hacer pruebas de consistencia relativa, con la cual
demostró ́ que ZFC + ¬ HC53 es consistente relativa con ZFC;
y que ZF + ¬AE es consistente relativa con ZF. Esto permitió
culminar la prueba de independencia de ambas proposiciones
de ZFC y ZF respectivamente. El procedimiento que guía la
utilización del forcing es el siguiente: Si se desea probar que ZFC
+ φ es consistente relativa con ZFC se supone la existencia de un
modelo transitivo y numerable M de ZFC y luego se extiende M
a otro modelo transitivo y numerable M [G] de ZFC+ φ tal que
M [G] es el menor modelo transitivo de ZFC que contiene a M
∪ {G}, donde M [G] y M tienen los mismos ordinales. M [G]
se llama la extensión genérica de M correspondiente a G, donde
G es un P-genérico sobre M. En resumen, dado un (P, ≤, 1) ϵ
M y un G P-genérico sobre M, se define M [G] = {τG: τ ϵ Mp}
donde Mp es el conjunto de todos los P-nombres de M y τG es la
interpretación de τ en G. La demostración utiliza herramientas
que son identificadas como platonistas54.
53
HC es la hipótesis del continuo. A saber: No existe un cardinal intermedio
entre el cardinal de los números naturales y el de los números reales.
54
El desarrollo de la demostración de manera rigurosa se puede ver en: Franklin
Galindo, “Algunos métodos de la lógica y una revisión crítica de los mismos en relación
con los fundamentos de las matemáticas,” trabajo de ascenso no publicado (Caracas:
Universidad Central de Venezuela, 2014), 80.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

15. El axioma de elección en la filosofía contemporánea
El desarrollo que hemos seguido ha permitido evidenciar la
participación que el axioma de elección tiene en las matemáticas
y las metamatemáticas contemporáneas. En efecto, hemos
mostrado que no se puede bien ordenar a todo conjunto, probar
la existencia de un elemento maximal para un conjunto ordenado
no vacío tal que todo subconjunto bien ordenado del mismo
tenga cota superior, probar el teorema de Tychonoff y probar
el teorema de Hahn-Banach sin aceptar el axioma de elección.
Así, privilegiando lo que cada área necesita, apreciamos como
efectivamente la topología, la teoría de conjuntos y el análisis
hacen uso del axioma, para los resultados que estimaron
pertinentes. Por ende, el quehacer matemático cotidiano tiene en
el axioma de elección un aliado fundamental.
Con el desarrollo de técnicas metamatemáticas y la
descripción hecha de las pruebas de Gödel y Cohen, evidenciamos
que el axioma es independiente de ZF. Por lo tanto, aunque la
metamatemática nos garantiza poder usar el axioma sin riesgo
de contradicción, también nos informa que prescindiendo de
ella se puede hacer matemática también. Así llegamos a un
punto de no retorno en el que recorrido el camino matemático
y metamatemático no tenemos una respuesta concreta sobre la
necesidad o no del axioma. Se nos plantea una encrucijada: Si se
puede usar o prescindir del axioma, ¿qué podemos hacer? ¿Cuál
opción tomar y por qué? ¿Cuáles criterios pueden ayudarnos? El
axioma parece que no puede ser atrapado ni por la matemática,
ni por la lógica, y ni siquiera por la metamatemática, pues es
independiente de ZF, el sistema axiomático considerado estándar
para explicar a toda la matemática conocida. Visto así ́ y, siguiendo
el camino metodológico presentado hasta ahora, consideramos
que es el momento oportuno de adentrarnos en el terreno de la
filosofía. Es pertinente al respecto citar a Savater, quien plantea
lo siguiente:
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Cuando el número de preguntas y su radicalidad
arrollan patentemente la fragilidad recelosa de las
respuestas disponibles, quizás sea hora de acudir a la
filosofía. No tanto por afán dogmático de poner pronto
remedio al desconcierto sino para utilizar este a favor
del pensamiento: hacernos intelectualmente dignos de
nuestras perplejidades es la única vía ṕ ara empezar a
superarlas55.

A estas alturas, es importante referir las posibles relaciones
que se pueden establecer entre la filosofía y las matemáticas. En
particular, cómo la filosofía atenderá los problemas suscitados
por la matemática. Como se ha dejado sentado, nuestro recorrido
procede de la matemática hacia la filosofía. Tanto la matemática
como la metamatemática han dejado abiertas preguntas que por su
naturaleza invitan a ser analizadas por la filosofía, considerando
que el quehacer matemático no se detiene si aún no han sido
respondidas.
En este sentido, sostenemos la posición según la cual,
las relaciones entre la matemática y la filosofía no pueden ser de
dependencia, ya sea que la filosofía dependa de la matemática
o a la inversa. A veces, por las características peculiares de la
matemática, algunos matemáticos, como matemáticos que son,
son proclives a hacer filosofía. Esto es loable y respetable, pero
se corre el riesgo de hacer, al decir de Torretti, una “filosofía
matemática de la matemática”, pues usan herramientas y métodos
de análisis propios de la matemática en la filosofía56.
Estamos de acuerdo con Kripke respecto al hecho de
55

Fernando Savater, El Valor de Educar (Barcelona: Editorial Ariel, 1997), 8.

56
Torretti lo plantea así: “Movidos por la misma riqueza y audacia de sus
invenciones, algunos matemáticos notables se ponen a reflexionar sobre la naturaleza y
alcance de su actividad. Su reflexión es lo que se llama filosófica, y así la entienden; pero
la conducen como matemáticos que son, aunando libertad y rigor, fantasía ubérrima y
precisión pedante, en el estilo propio de su disciplina.” Torretti, El paraíso de Cantor, 11.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

que “no hay sustituto matemático para la filosofía57” ́pero esto
no justifica que algunas posiciones filosóficas no consideren
las características del quehacer matemático. La filosofía posee
métodos propios que aplicará al estudio de la matemática, pero
la matemática seguirá desarrollándose con sus recursos propios.
Abogamos por establecer unas relaciones de equidad entre
la matemática y la filosofía, por lo que hemos privilegiado el
quehacer matemático por sobre las consideraciones ontológicas y
epistemológicas. Esto concuerda con algunas consideraciones de
la filosofía de la práctica matemática, en los términos planteados
por Paolo Mancosu58. Peirce resume lo que hemos planteado de la
siguiente manera:
En el sexto libro de la República, Platón sostiene que
el carácter esencial de la matemática consiste en la
naturaleza y grado peculiares de su abstracción, que es
mayor que la de la física, pero menor que la abstracción
de lo que hoy llamamos filosofía y Aristóteles sigue a
su maestro en esta definición. Desde entonces ha sido
costumbre de los metafísicos el enaltecer sus propios
razonamientos y conclusiones como muchos más
abstractos y científicos que los de los matemáticos.
Y sin duda parece que los problemas acerca de Dios,
la Libertad y la Inmortalidad son más elevados, por
ejemplo, que la cuestión de cuántas horas, minutos
y segundos pasarán, antes de que se encuentren dos
correos que viajan en determinadas condiciones; de
todos modos, no sé ́que se haya demostrado nunca esa
mayor dignidad59.

Esta clasificación, al parecer, ha condicionado los estudios
57

Citado en Haack, Filosofía de las lógicas, 21.

58
Su estado actual se puede revisar en Paolo Mancosu, “Algunas observaciones
sobre la filosofía de la práctica matemática,” Disputatio, Philosophical Research Bulletin 5,
no. 6 (Dic. 2016): 131-156.
59

Charles S. Peirce, “La esencia de la matemática,” en Newman, Sigma, 162.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

clásicos en filosofía de la matemática, y la mayor generalización
(que Peirce llama abstracción) es guía para la misma. Consideramos
que esto por sí solo no explica la complejidad de las relaciones
entre las matemáticas y la filosofía. El propio Peirce pone en duda
la mayor abstracción de los razonamientos filosóficos por sobre
los matemáticos. Lo que deseamos destacar es que el quehacer
matemático es el sustento de las consideraciones sobre el axioma de
elección, sin dejar de lado lo que la filosofía puede aportar. Peirce
cierra su observación así:
Pero la idea de que los métodos intelectuales de los
metafísicos no son, como hechos históricos, muy
inferiores en todos los aspectos a los de la matemática,
no es más que vana fatuidad. Una curiosa consecuencia
de esa noción que ha prevalecido durante gran parte de
la historia de la filosofía y según la cual el razonamiento
metafísico debe ser como el matemático, pero en más,
ha sido que varios matemáticos se han creído, por el
hecho de ser matemáticos, calificados para discutir de
filosofía y no hay peor metafísica que la suya60.

Es por ello que hemos respetado el trabajo que los
matemáticos han desempeñado y, a partir de allí hemos ido
avanzando, sin suponer una relación de subordinación, sino un
camino que nos permita aprovechar lo mejor de cada área del
saber: de las matemáticas, de la metamatemática y ahora de la
filosofía. Este abordaje se observa en la filosofía de la práctica
matemática, corriente contemporánea que ha cobrado auge
recientemente. Teniendo en cuenta las apreciaciones anteriores,
presentaremos el principal argumento desde la filosofía a favor
del axioma de elección: el platonismo matemático. Junto con
ello algunas conclusiones y perspectivas de desarrollo del axioma
de elección y del quehacer matemático en lo que va de siglo XXI.

60

Peirce, “La esencia de la matemática,” 162.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

16. Argumento a favor: Platonismo matemático
Tal y como lo planteara Mancosu (2016), la filosofía clásica
de la matemática se desarrolló alrededor de los programas
de fundamentación. A juicio del autor, dos artículos de Paul
Benacerraf marcaron la dirección de los estudios en filosofía de
la matemática en los últimos cincuenta años. Tratar de explicar
cómo, si existen objetos abstractos, tenemos acceso a ellos ha sido
desde la perspectiva de Mancosu, lo principal de las discusiones
filosóficas contemporáneas. Es decir, tanto la pregunta ontológica
(la existencia de tales objetos) como la gnoseológica (el acceso a
su conocimiento) se privilegian.
Lo anterior es entendible, pues al pensamiento filosófico
le ha interesado sobremanera la particularidad de los objetos con
los que trabaja el matemático. A diferencia de los objetos con
los que trabajan las ciencias naturales, que se encuentran en la
realidad física, los del matemático no se manifiestan en la realidad
accesible a los sentidos sino que, en principio, se encuentran en
el dominio del pensamiento del matemático61. En consecuencia,
es natural para la filosofía preguntarse por la existencia de tales
entes, y, con mayor razón, cuando ellos no pueden identificarse
como abstracción de lo que se observa en la realidad física (por
ejemplo, los conjuntos infinitos). ¿Cómo el matemático sabe
que tales objetos existen realmente? Si no existen en la realidad
física, ¿dónde existen? Y, en caso de que el matemático afirme
que sus objetos no poseen relación con la realidad física, entonces
¿con qué la tienen? ¿El matemático puede postular objetos a su
arbitrio? ¿O hay criterios racionales que guíen su postulación?
Estos cuestionamientos asoman la discusión que Ferreirós
apuntase entre lo dado y lo construido en matemáticas, lo que
enmarca al platonismo como posición filosófica.
61
Y decimos en principio pues, dependiendo del compromiso platonista que se
asuma, se puede pasar de la existencia de los objetos matemáticos en el pensamiento a su
existencia en una realidad trascendental, tan real como la espacio-temporal o superior.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Ahora bien, tal y como se ha presentado, la noción de
existencia cobra relevancia. Así desde la filosofía se pide alguna
justificación racional para aceptar la existencia de las entidades
matemáticas. Es importante destacar que el quehacer matemático
durante todo el siglo XIX fue constructivo. Pero, como Ferreirós
advierte, el desarrollo y consolidación de una matemática abstracta
bajo un enfoque conjuntista ya iba apareciendo a finales del siglo
XIX, con matemáticos eminentes como Riemann, Dedekind,
Noether, Klein, etc., los cuales se encontraban agrupados en su
mayoría en la Universidad de Gotinga. Esta perspectiva Ferreirós
la explica de la siguiente manera:
Desde Euclides, la matemática había tenido que ver con
construcciones realizables explícitamente, ya fueran
construcciones geométricas o analíticas. Con la nueva
tendencia se trata, como ya vimos, de la preferencia por
los conceptos en lugar de las notaciones, las formas de
representación o las construcciones62.

Fueron algunos matemáticos de la época, quienes, para
poder desarrollar sus investigaciones, se impusieron la necesidad
de postular entidades para las cuales no se tiene un procedimiento
efectivo de construcción. Así, el platonismo matemático forma
parte de un hacer que iba surgiendo a finales del siglo XIX e
inicios del XX, definido como enfoque abstracto o conjuntista
por Ferreirós. En el caso que nos atañe, el autor refiere como la
teoría ́de conjuntos representa la máxima expresión del enfoque
abstracto, y muestra al axioma de elección como ejemplo
paradigmático de este enfoque. Veámoslo:
La tensión entre un planteamiento de definición o
construcción explícita y uno de análisis abstracto explica
las dificultades que encontró el enfoque conjuntista en
su implantación progresiva. Ya la noción de función
62

Ferreirós, “El enfoque conjuntista,” 402.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

propuesta por Dirichlet y Riemann avanzaba claramente
en la dirección abstracta, pero puede decirse que la teoría
de conjuntos se convirtió en epítome del planteamiento
abstracto. El ejemplo más característico de ello es el
axioma de elección introducido por Zermelo [1904],
que, dada una familia infinita cualquiera de conjuntos,
postula la mera existencia de cierto tipo de conjunto. El
axioma se usa de modo esencial precisamente cuando no
hay ningún medio de especificar o definir explícitamente
este tipo de conjuntos de elección63.

Así, las observaciones de Ferreirós nos permiten poner
en contexto el surgimiento del platonismo matemático -sin
ese nombre aún- entre finales del siglo XIX y principios del
XX, representando una nueva manera de hacer matemática.
Destacamos esto porque, aunque la noción de existencia
(ontológica) es vital en el platonismo entendido como filosofía,
no lo es entendida como quehacer matemático. Su aparición no
se debió a consideraciones ontológicas sino metodológicas: se
postulan tales entidades pues son necesarias para la investigación
matemática. Y la necesidad se deriva del cada vez mayor nivel de
abstracción que las teorías matemáticas iban teniendo. Es a partir
de la tercera década del siglo XX cuando de manera explícita
se le da un nombre a este nuevo quehacer matemático, siendo
caracterizado en una conferencia por Paul Bernays. Como esta
conferencia fue la primera en la que se inicia la discusión sobre el
platonismo matemático, reviste especial consideración su análisis,
pues la mayoría de las consideraciones filosóficas posteriores
toman como base lo planteado en ella por el autor.

63

Ferreirós, “El enfoque conjuntista,” 404.

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17. Bernays y el término platonismo
Paul Bernays (1888-1977) fue un matemático y filósofo suizo
que dedicó gran parte de su vida a la investigación en torno a
los fundamentos de la matemática. Junto con David Hilbert,
desarrolló el programa formalista, ensanchando las bases de la
teoría hilbertiana de la demostración. El 18 de junio de 1934 dicta
una conferencia en la Universidad de Ginebra, en el marco del
Ciclo de conferencias internacionales de Ciencias Matemáticas
que se desarrollaban en aquella oportunidad. Es allí donde se
permite utilizar el término platonismo para caracterizar “ciertos
modos de razonar peculiares al análisis y a la teoría de conjuntos”
mediante los cuales:
…los objetos de una teoría se tratan como elementos
de una totalidad tal que permite razonar como sigue:
Para cada propiedad expresable usando las nociones
de la teoría es un hecho objetivamente determinado
si hay o no un elemento de la totalidad que posea tal
propiedad. Asimismo, se sigue de este punto de vista
que o bien todos los elementos de un conjunto poseen
una determinada propiedad, o bien hay al menos un
elemento que no la posee64.
La cita anterior alude a lo que es central del platonismo
matemático: se consideran a los objetos matemáticos libres de
cualquier vinculación con las reflexiones del sujeto cognoscente.
Bernays indica que “Dado que esta tendencia se basó especialmente
en la filosofía de Platón, me permito llamarla platonismo.”65
Desde entonces, el uso -y abuso- del término se ha extendido a
lo largo de la reflexión sobre el modo usual de hacer matemática,
64
Paul Bernays, El platonismo en matemática, trads. Vincenzo P. Lo Monaco y
Benjamín Sánchez (Caracas: Universidad Central de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca,
1982), 15 y ss.
65

Bernays, El platonismo, 15 y ss.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

llevada a extremos: ya sea asumiendo la existencia de la totalidad
de las entidades matemáticas en algún mundo (tan real como el
nuestro) o desechándola de plano, abogando por una construcción
efectiva de los objetos matemáticos. Como deseamos mostrar, y
el propio Bernays así lo hace, lo adecuado es considerar niveles
de platonismo, los cuales serán reflejo de los compromisos que
asume el matemático para desarrollar su hacer.
Bernays clasifica al platonismo en dos tipos: platonismo
absoluto y platonismo moderado. El platonismo absoluto
asume la totalidad de las entidades matemáticas y los conceptos
generales de conjunto y función, totalidad para la que se cumple
el principio del tercero excluido, esto es que, aún en el caso de no
poder demostrarse, se tiene la convicción de que ciertos elementos
de la totalidad cumplen o no una propiedad determinada. De no
alcanzar a decidirse la proposición objeto de estudio, se promueve
la introducción de nuevas asunciones que permitan decidirla.
El utilizar asunciones no-constructivistas no supone dificultad
alguna, y en nuestro caso, el axioma de elección será aceptado
por un platonista absoluto.
El platonismo moderado o metodológico mantiene
las características señaladas en el párrafo anterior acerca del
platonismo absoluto, pero, a diferencia de éste, evita el principio
de comprensión intuitiva, es decir, que para toda propiedad
exista el conjunto que cumpla con la propiedad en cuestión. El
quehacer matemático contemporáneo se adscribe a un platonismo
moderado y, en este sentido, Zermelo es considerado un platonista
moderado, siendo Cantor un platonista absoluto. Bernays presenta
su clasificación como consecuencia del dominio de objetos que
el matemático considere necesario para trabajar. Esto concuerda
con lo central de nuestro tratamiento del platonismo: el quehacer
cotidiano del matemático y lo que necesite para desarrollar su
teoría determinará el nivel de compromiso platónico a asumir.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Más adelante, Bernays indica que el análisis no se limita
a la totalidad de los enteros sino que maneja dos nociones que
asume como dadas de manera abstracta, es decir, sin atender a
sus posibilidades efectivas de definición: conjunto y función.
Ambos los define con la palabra cuasi-combinatorio, queriendo
decir al respecto que se puede, por analogía ́con lo finito, asumir
subconjuntos arbitrarios para el caso infinito. Inmediatamente el
autor coloca como ejemplo de esto al axioma de elección, veamos:
El axioma de elección es una aplicación inmediata
de los conceptos cuasi-combinatorios en cuestión
Se emplea generalmente en la teoría de los números
reales en la siguiente forma particular.Si M1, M2, ...
es una secuencia de conjuntos no-vacíos de reales,
hay entonces una sucesión a1, a2, ... tal que para cada
índice n, an es un elemento de Mn. El principio resulta
expuesto a objeciones al exigirse la construcción
efectiva de la sucesión de números66.
Ferreirós, tomando como referencia lo planteado por
Bernays, refiere que “el polémico Axioma de Elección puede
verse, simplemente, como una consecuencia natural de emplear
las nociones de infinito actual y de conjunto (arbitrario o cuasicombinatorio).”67 En consecuencia, desde la perspectiva de
ambos, el axioma es una asunción platonista que usa las nociones
de conjunto y función en sentido abstracto. Bernays coloca al
platonismo dentro de una consecución creciente de ámbitos
de acción, la cual da los nombres de teoría de números, teoría
aritmética de funciones y teoría geométrica del continuo. La
primera de ellas no asume la totalidad de los enteros, la segunda
sí, pero evita el uso de conceptos cuasi-combinatorios, mientras
que la tercera se corresponde con el platonismo ordinario.
Dummett sigue una línea similar de razonamiento cuando
66

Bernays, El platonismo, 19.

67

Ferreirós, “Matemáticas y platonismo(s),” 460.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

afirma que “la existencia de las estructuras estudiadas en la teoría
́ de los números, en el análisis y en la teoría de los conjuntos,
juega un importante papel en las pruebas de todas las ramas de
las matemáticas. Estas tres teorías son básicas en el sentido de
que son el origen de nuestra aceptación de las totalidades de
cardinalidad creciente.68” Apreciemos la similitud entre esto y lo
planteado por Bernays:
el sistema de los números naturales es el origen de
nuestro concepto de número infinito. De manera similar,
el continuo de los números reales representa el origen de
la noción de una infinidad no numerable y la teoría d́ e
conjuntos un origen más reciente de nuestra noción de
infinitos superiores69.

Queremos llamar la atención al hecho de que, al parecer,
Bernays consideraba privilegiada la relación entre el axioma
de elección y el conjunto de los números reales. Como hemos
mostrado a lo largo de esta investigación, el axioma no limita
su ámbito de acción a los números reales sino que va más allá,
considerándose como necesaria para toda investigación en
matemáticas. Bernays resume las consideraciones que hemos
estado haciendo de la siguiente manera:
Podríamos decir, un tanto toscamente, que el
intuicionismo se ajusta a la teoría de números; el método
semiplatonista, que hace uso de la idea de la totalidad de
los enteros pero evita conceptos cuasi-combinatorios, se
ajusta a la teoría aritmética de funciones, y el platonismo
ordinario es adecuado para la teoría geométrica del
continuo. Nada hay de sorprendente en esta situación
pues es un procedimiento familiar al matemático
contemporáneo limitarse en cada dominio de la
ciencia a aquellas asunciones que son esenciales70.
68

Dummet, “El platonismo,” 286.

69

Dummet, “El platonismo,” 286.

70

Bernays, El platonismo, 25.

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99

�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Resaltamos lo último pues concuerda con las reflexiones
que hemos venido haciendo respecto a cómo el platonismo va
surgiendo en la escena matemática para sustentar a sus teorías.
En este sentido, el platonismo aquí tratado se corresponde con
el platonismo interno de Ferreirós. Pero se puede ir más allá, y
Bernays lo cree posible pues afirma que:
Hemos caracterizado solo un platonismo restringido
que no pretende ser mas que, por así decirlo, una
proyección ideal de un dominio de pensamiento. Pero
ahí no queda el asunto. Varios filósofos y matemáticos
interpretan los métodos del platonismo en el sentido
del realismo conceptual, postulando la existencia de
un mundo de objetos ideales que incluye todos los
objetos y relaciones de la matemática71.

En la cita anterior podemos ver un platonismo en el que
las entidades existen en el pensamiento y otro en la que existen
con independencia de su concepción por parte del matemático.
La caracterización se centra en la noción de existencia, lo que
es usual en las presentaciones tradicionales que se hacen del
platonismo. Observemos que existe una fuerte asociación
platonismo-matemática, la cual se ha consolidado durante el
siglo XX y se mantiene vigente en lo que va de siglo XXI, junto
con el desarrollo exponencial del conocimiento matemático en
todas sus áreas; aspectos que han justificado nuestro interés en
ahondar sobre las posibles relaciones, alcances y limitaciones de
tal asociación.
Por supuesto, la presente investigación limita sus
consideraciones al axioma de elección y no al platonismo en sí,
pero se reitera que el axioma es consecuencia natural del modo
en el que se iba entendiendo la actividad matemática a principios
del siglo XX, la cual es abstracta, bajo un enfoque conjuntista
y platonista. Bernays entendía al platonismo relacionado con el
ámbito del trabajo matemático, considerándolo por niveles, cuya
71

Bernays, El platonismo, 20.

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 49-126

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

fuente emanaba de los dominios de objetos que el matemático
usaba en sus investigaciones. Ferreirós también establece, a nuestro
juicio, observaciones similares que referimos a continuación.
18. Ferreirós: Platonismo interno y platonismo externo
Para Ferreirós, el platonismo interno es aquel en el que “se hace
referencia a elementos cuya existencia se postula y se considera
dada.72” Desde esta perspectiva, al matemático le es indiferente
dónde existan tales entidades, sin representar problema alguno
el hecho de no poder construirlas. Un platonismo interno acepta
que las entidades matemáticas existan en el pensamiento del
matemático. Aquí la existencia es entendida como la posibilidad
de ser concebido. Y esto es entendible en ese contexto, pues lo que
le interesa al matemático es utilizar lo que considere necesario
para desarrollar con mayor fuerza su teoría. Siempre que pueda
concebir en su pensamiento a tales entidades son bienvenidas.
En el caso del platonismo externo o filosófico, las
entidades matemáticas poseen una existencia real, independiente
de su postulación por parte del matemático. Ferreirós advierte
que el platonismo filosófico ha desarrollado varios enfoques
(por ejemplo, el platonismo de Gödel, el de Quine o el de
Maddy) los cuales no serán abordados aquí. La realidad a la que
hacemos referencia no se corresponde a la realidad física sino a
otra realidad, no perceptible por los sentidos. El autor indica al
respecto que “el platonismo filosófico postula una bifurcación de
la realidad: existe una realidad física perceptible por los sentidos,
y una realidad matemática perceptible a la intuición, a un supuesto
ojo de la mente.”73
Las características de tal facultad intuitiva que nos permite
acceder a las entidades de esa realidad matemática ha sido objeto
72
73

Ferreirós, “Matemáticas y platonismo(s),” 446-447.
Ferreirós, “Matemáticas y platonismo(s),” 461-462.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

de complejas discusiones, y se corresponden con los caminos
seguidos por la filosofía clásica de la matemática, tal y como
muestra Mancosu (2016). Al respecto, nuestro acercamiento al
platonismo se ha generado a través de la práctica matemática,
restringiendo nuestro análisis al axioma de elección. Así la
existencia real del conjunto que postula el axioma no se considera
necesaria para la actividad matemática cotidiana; bien puede
aceptarse una existencia ideal del conjunto.
Esta dualidad de la realidad fue ya establecida por Gregor
Cantor, el padre de la teoría de conjuntos, quien, en respuesta a
sus críticos, indicó que el matemático:
atiende única y exclusivamente a la realidad
inmanente de sus conceptos, es decir, a su aceptabilidad
en el dominio del pensamiento puro; se despreocupa
completamente de la realidad trasiente de los objetos
matemáticos, es decir, de su existencia real o su
capacidad de representar relaciones o procesos del
mundo externo [Cantor 1883, 181].

Cantor nos habla de dos tipos de realidad: la inmanente que
correspondería al matemático en activo, teniendo como campo
de validación el pensamiento (existe lo que es concebible por la
razón humana) y la trascendente (existe independientemente de
ser concebido por la razón humana). La relación entre la realidad
inmanente y el platonismo interno, así ́como la realidad trasiente
y el platonismo externo es evidente. Cantor tenía la convicción
de que las entidades matemáticas poseían no solo una realidad
inmanente sino una realidad trasiente, por lo que es posible
encontrar matemáticos que se adscriban al platonismo externo o
filosófico74. Pero la matemática que se desarrolla cotidianamente
se hace aceptando un platonismo interno y es la que se ha
74
Es importante observar que las famosas paradojas de la llamada teoría
ingenua cantoriana no eran vistas por Cantor como tales, puesto que las inconsistencias
eran producto de la limitada capacidad de la razón humana para aprehenderlas.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

desarrollado en el quehacer matemático contemporáneo.
Por lo tanto, lo que guía al platonista interno (o
platonista matemático) es suponer que la existencia de lo que
postule no conlleve alguna contradicción. Ferreirós llama a este
platonismo interno ya que toma como referencia la actividad
cotidiana del matemático. Así, el interés del matemático reside
fundamentalmente en conocer las relaciones posibles entre
los objetos que postula y el desarrollo de su teoría. Nuestro
platonismo acepta la clasificación hecha por Ferreirós y advierte
como en Bernays y Cantor se encuentra presente. Para el caso
del axioma de elección, el matemático cotidiano lo acepta como
existente idealmente, siempre que no conlleve contradicción. Es
decir, un platonismo interno, el cual consideramos legítimo, en
atención al desarrollo del quehacer matemático.
Al respecto, es oportuno reflexionar sobre las razones
que Cantor esgrimiera para justificar la actividad del matemático.
Él consideraba que la introducción de nuevos conceptos en la
actividad matemática se guiaba por tres elementos
(1) Los conceptos elaborados por los matemáticos deben “estar
libres de contradicciones internas.”

(2) Los nuevos conceptos deben estar relacionados con
los antiguos conceptos matemáticos, y si es posible dar
cuenta de ellos.
(3) El concepto debe impulsar la ciencia hacia un nuevo
nivel, haciéndolo enriquecedor para la teoría75.

Cantor, un platonista absoluto, no deja al libre arbitrio
la introducción de nuevas entidades en la matemática. La teoría
que el matemático ha desarrollado y su utilidad para la misma
son prioritarias también. No deja de lado lo que el matemático
ha desarrollado o deseé desarrollar. Esto es evidencia de una
75

Jesús Mosterín, Los lógicos (Madrid: Editorial Espasa Calpe, 2000), 116.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

posición pragmática, y como veremos luego, Zermelo también
actuó en dichos términos. Se puede resumir lo anterior en las
siguientes palabras de Mosterín ́“mientras uno no se contradiga y
mientras lo que uno haga sirva para algo, todo está permitido en
la matemática.”76
Si analizamos el axioma de elección bajo las tres
condiciones cantorianas verificaremos que se cumplen en su
totalidad. El axioma de elección está libre de contradicciones,
aunque es importante referir que cuando Cantor lo plantease no
existía ́la prueba de su consistencia relativa. Su afirmación se
centraba en pedir que el concepto no produjera alguna paradoja.
En este sentido, el axioma no parece producirlo. Además, el
axioma se relaciona con otros conceptos antiguos tanto de la
teoría de conjuntos como de otras ramas de la matemática.
Finalmente, el axioma enriquece a la teoría matemática como
hemos evidenciado. En consecuencia, el axioma de elección es
fácilmente aceptado en los términos que plantease Cantor.

76

Mosterín, Los lógicos, 116.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

19. Conclusiones
Sostenemos que tanto los resultados matemáticos presentados, la
descripción de la prueba de independencia del axioma de elección
de ZF y las consideraciones filosóficas sobre el platonismo
matemático, en los términos que hemos referido, son argumentos
sólidos que nos permiten afirmar la pertinencia del axioma
de elección para el quehacer matemático y metamatemático
contemporáneo. Es decir, nuestra posición filosófica acepta un
platonismo interno para el quehacer matemático cotidiano, siendo
suficiente esto para usar el axioma de elección en el ámbito
matemático. Todo lo anterior se refuerza dentro de una práctica
matemática considerada como privilegiada y en la que, dada
su cada vez mayor nivel de abstracción, es natural el postular
entidades para las que no se les puede dar medio de construcción.
Así nuestras justificaciones se pueden entender a lo interno de la
actividad matemática y fuera de ella. Sobre esto Maddy ha hecho
un análisis sucinto que permite fortalecer las consideraciones
previas y que analizamos a continuación.

20. Maddy: Justificaciones extrínsecas e intrínsecas
La autora, en su libro Naturalism in Mathematics (1998), realiza
un análisis de los axiomas que denomina estándar, los cuales
son los axiomas de ZF con elección. Su objetivo es presentar los
argumentos usuales a favor de ellos. Al respecto considera que se
puede hacer una distinción entre dos tipos de justificaciones: la
intrínseca y la extrínseca. Afirma que:
Algunos observadores, siguiendo la tradición, han
dictaminado que las únicas justificaciones legítimas
son las intrínsecas. Mi propia conclusión es que esto
último es incorrecto77.
77

Penelope Maddy, Naturalism in Mathematics (Oxford: Clarendon Press, 1997),

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Por los ejemplos que Maddy refiere, se infiere que
las consideraciones intrínsecas son aquellas que justifican al
axioma por sí mismo, mientras que las extrínsecas precisan las
consecuencias que su aceptación tiene para la teoría matemática.
Que las justificaciones intrínsecas hayan sido favorecidas por
la tradición analítica por sobre las extrínsecas, es evidencia de
la preponderancia que se da a las consideraciones filosóficas
sin atender el contexto matemático en el que se desarrollan los
axiomas. Acompañamos la conclusión de Maddy y este artículo
brinda elementos que abonan el terreno para una reflexión
filosófica que toma en cuenta consideraciones matemáticas.
En este orden de ideas, recordemos que Zermelo postuló
sus axiomas en 1908 para “recuperar en su totalidad la teoría creada
por Cantor y Dedekind.” Basando la defensa de sus axiomas en
que son “necesarios para la ciencia.”78 Así su postulación de los
axiomas (entre ellos el de elección) tuvo como norte el tomar lo
que considerase necesario para hacer matemática, en especial un
hacer matemático para la teoría de conjuntos cantoriana (sin las
paradojas). En consecuencia, el axioma de elección es de natural
aceptación en ese contexto y así sostenemos que lo entendía
Zermelo.
Más aún, Torretti, analizando la teoría de los tipos lógicos
de Russell, hace una consideración similar a la del párrafo anterior,
pues refiere que “Zermelo postula la existencia de un mínimo de
conjuntos que le parecen imprescindibles para hacer matemáticas,
y presume que su teoría es inocente de contradicciones hasta que
no se le demuestre culpable.”79 Y en una nota al pie agrega:
Subrayo que los axiomas de Zermelo no se eligen,
como en la teoría russelliana del zigzag, solo con vistas
a prevenir las contradicciones conocidas. Zermelo
37.
78

Citado en Maddy, Naturalism in Mathematics, 36.

79

Torretti, El paraíso de Cantor, 186.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

tiene un cometido -hacer matemáticas- y postula lo que
necesita para eso. Su selección se ha probado duradera.
En cambio, Russell, que buscaba certificar -como si
hiciera falta- las matemáticas hechas por otros, daba
solamente con axiomas implausibles, inspirados por
un principio que él mismo juzgaba insuficiente80.

Como se puede apreciar, Torretti sigue una línea similar
de razonamiento al de Maddy y se complementa con nuestro
tratamiento del tema, pues somos reiterativos en no dejar de lado
la actividad del matemático, sino incorporarlos a la reflexión
filosófica. Entendido en estos términos, el axioma de elección es
justificable tanto por sí mismo como por sus consecuencias y es
por ello que la clasificación de Maddy nos parece apropiada. Más
aún, ambos aspectos consolidan las conclusiones a las que hemos
arribado. Démosle finalmente la palabra al propio Zermelo y
analicemos sus consideraciones a favor de la asunción del axioma
enmarcadas en lo planteado.

21. Zermelo: Respuesta a sus críticos
Para analizar las justificaciones que Zermelo diera sobre el axioma
de elección, debemos considerar tres momentos: cuando enuncia
el axioma como parte de la demostración del teorema del buen
orden en 1904, cuando presenta su primer sistema axiomático en
1908 (formando parte el axioma de elección), y cuando elabora
su segundo sistema axiomático en 1930, en el que de manera
explícita prescinde de postular el axioma en tal sistema.
Torretti refiere que Zermelo afirma que no puede forzar
a nadie a aceptar al axioma pero que, a su entender, reúne los
tres requisitos que justifican la adopción de un postulado en
matemáticas, a saber:
80

Torretti, El paraíso de Cantor, 186.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

(a) con frecuencia ha sido utilizado tácitamente en
diversos campos de las matemáticas y especialmente
en teoría de conjuntos.
(b) es evidente de suyo
(c) responde a una necesidad científica pues son
muchas las proposiciones importantes que se ́lo
pueden demostrarse invocándolo81.

Siguiendo la clasificación de Maddy, los argumentos (a) y
(b) son justificaciones intrínsecas mientras que (c) es ́extrínseca.
Torretti sostiene que sólo el tercer argumento ha demostrado tener
verdadera fuerza mas no explica el porqué de ello. A continuación
presentaremos una interpretación que sustentará la referida
afirmación.
22. El axioma de elección y su autoevidencia
En el caso del argumento (b), la autoevidencia o naturalidad del
axioma de elección es, a nuestro entender, difícil de sostener, pues
no es fácil explicar en que podrá consistir tal naturalidad. Si es
necesario explicarlo entonces no es tan evidente como pareciese.
Zermelo la sustenta apoyándose en el argumento (a), explicando
lo siguiente:
Es un hecho indisputable que este axioma, aunque
nunca ha sido presentado al estilo de los libros de
texto, ha sido usado antes, y además con éxito, en los
más diversos campos de la matemática, especialmente
en la teoría de conjuntos, por Dedekind, Cantor, F.
Bernstein, Schoenflies, J. Konig y otros...Un uso tan
extenso del principio puede explicarse únicamente
por su autoevidencia82.
81

Torretti, El paraíso ́de Cantor, 67.

82

Maddy, Naturalism in Mathematics, 54.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Así, para Zermelo, el hecho de que el axioma se haya
usado de manera tácita es evidencia de su naturalidad. Hasta que
punto esto es suficiente para dar fuerza al argumento es lo que
se pone en duda. Consideremos al respecto lo que sucede con
la mayoría de la comunidad de matemáticos que trabaja en las
áreas de lógica matemática y teoría de conjuntos actualmente.
Para decidir si incorporan o no un candidato a axioma (luego
de realizarle pruebas de consistencia relativa o independencia)
estiman si el mismo es intuitivo, natural o evidente. Bagaria se
pregunta: “¿Qué debe ser tenido como un axioma natural de la
teoría de conjuntos?”83 Y responde: “Ciertamente cualquier hecho
intuitivamente obvio acerca de los conjuntos.”84 En este sentido,
considera que los axiomas de ZF son intuitivos, y con respecto
al tema que nos ocupa, observa la reticencia que el axioma de
elección genera en algunos matemáticos que lo rechazan -a su
juicio- por las consecuencias contraintuitivas que conlleva más
que por su propia naturaleza, la cual considera, por cierto, muy
natural.
Llama la atención que Bagaria no indicase de manera
directa por qué considera al axioma de elección natural85. Más
aún cuando, si seguimos su criterio, no parecería a primera vista
que el axioma de elección proveyera algún hecho obvio acerca
de los conjuntos. Se podría considerar -hasta cierto punto- obvio
a axiomas que permitan la existencia de un conjunto vacío, de
un conjunto infinito, de un subconjunto de un conjunto dado, del
conjunto de los subconjuntos de un conjunto dado, que la unión
de conjuntos sea un conjunto y que se acepte que dos conjuntos
con los mismos elementos sean iguales. Pero, a nuestro entender,
83
Joan Bagaria, Natural Axioms of set theory and the continuum problem
(Barcelona: Universidad de Barcelona, 2004), 3.
84

Bagaria, Natural Axioms, 3.

85
Tan solo refiere que una posición distinta se puede consultar en: Kai Hauser,
“Is Choice Self-Evident?,” American Philosophical Quarterly 42, no. 4 (Oct. 2005):
237-261.
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

no parece obvio que exista un conjunto -infinito- formado por la
elección de un elemento de cada conjunto de una familia -infinitade conjuntos no vacíos. Esta caracterización tan particular del
conjunto que postula el axioma pone en cuestionamiento la
obviedad del mismo.
Por todo lo expuesto, los argumentos (a) y (b) no se
han podido sostener en el tiempo y el propio Zermelo admite
su debilidad pues “esa autoevidencia es hasta cierto punto
subjetiva,”86 Así, emprende su justificación extrínseca (la
necesidad del axioma para la ciencia). Para dar mayor fuerza a lo
planteado, observemos que, en la actualidad, existen candidatos
a nuevos axiomas (axiomas de grandes cardinales, axioma de
Forcing propio, axioma de Martin máximo, etc.) que siguen sin
ser aceptados como axiomas, mientras que el de elección sí. ¿Por
qué sucede esto? La poca naturalidad de los candidatos a axiomas
es lo que -se dice- impide su aceptación. Pero ese criterio no se
impuso sobre el axioma de elección pues sí es aceptado a pesar de
no ser obvio, al menos no en el sentido de Bagaria. Lo que ha sido
determinante para su aceptación es su presencia activa dentro del
quehacer matemático a través de toda una serie de resultados en
diversas áreas matemáticas. Esto no es otra cosa que su necesidad
científica, el argumento (c) de Zermelo.
23. El axioma de elección y su necesidad para la ciencia
Zermelo postuló sus axiomas buscando lo mínimo necesario
para hacer matemáticas, justificando el axioma de elección
“objetivamente” por su necesidad científica. Veamos:
Pero la cuestión que puede ser decidida objetivamente
es si el principio es necesario para la ciencia. Ahora
quisiera someterlo a juicio presentando un número de
86

Maddy, Naturalism in Mathematics, 55.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

teoremas y problemas elementales y fundamentales
que, en mi opinión, no podrían resolverse sin el
principio de elección87.

A estos resultados se han agregado muchos más, que
sustentan el desarrollo matemático contemporáneo. Que el
axioma no sea constructivo no fue limitativo para Zermelo, pues
consideraba más importante la riqueza en resultados que ofrece.
Así, desde la perspectiva que hemos analizado, Zermelo actuó de
manera coherente con el enfoque abstracto o platonista, aceptando
un platonismo interno y privilegiando lo que el quehacer
matemático necesitase. Observemos esto en lo siguiente:
...nadie tiene derecho a impedir que los representantes
de la ciencia productiva continúen usando esta
“hipótesis”- pueden llamarla así ́si quieren- y llevando
sus consecuencias lo más lejos posible... Simplemente
necesitamos separar los teoremas que requieren del
axioma de los que pueden ser probados sin él para poder
delimitar la totalidad de la matemática de Peano como
una rama especial, como una ciencia artificialmente
mutilada, por decirlo así...los principios deben ser
juzgados desde el punto de vista de la ciencia, y
no la ciencia desde el punto de vista de principios
fijados de una vez por todas. (Zermelo, 1908a)88.

El extracto nos permite afirmar que, para Zermelo, no hay
primacía de la filosofía por sobre la ciencia. Así el punto de vista
de la ciencia fue la guía principal de Zermelo para defender la
pertinencia del axioma de elección. Podemos concluir diciendo
que de los tres argumentos presentados por Zermelo, sólo el
tercero parece ser defendible con mayor propiedad, y además
refleja la coherente posición de él.
87

Maddy, Naturalism in Mathematics, 55.

88

Maddy, Naturalism in Mathematics, 56.

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24. Zermelo y el axioma de elección en 1930
En 1930 Zermelo presenta en su artículo titulado Sobre númeroslímite y dominios de conjuntos un nuevo sistema axiomático,
tomando como referencia el de 1908 pero sin incluir al axioma
de elección en su lista de axiomas, arguye que lo excluye porque
“tiene otro carácter que los demás y no sirve para delimitar los
dominios de los modelos”89 y agrega que el axioma es “un principio
lógico universal presupuesto por toda nuestra investigación.”90
Nos preguntamos: ¿Cuál es ese carácter que lo diferencia
de los demás axiomas? Si es un principio lógico universal, ¿Posee
un estatus superior al de axioma? De ser así, ¿por qué?, ¿Qué lo
hace universal? ¿A cuál lógica se refiere Zermelo? Hemos estimado
pertinente establecer como posible carácter diferenciador, dentro
de lo que Zermelo argumentara, lo que sigue: los axiomas que se
postulan son los que permiten determinar lo mínimo necesario
para hacer matemáticas. Ahora bien, el axioma de elección difiere
de ellos pues no permite delimitar los dominios de los modelos,
ni el conjunto que postula es estrictamente necesario para hacer
matemática finitaria, pero sí permite hacer uso de lo que hay
con mayor potencia, sobre todo porque involucra al axioma del
infinito, el cual Zermelo no declara al inicio pero que se ve forzado
a admitirlo como “postulado metateórico.” En consecuencia, para
hacer matemática infinitaria con todas las posibilidades que
conlleva es requerido necesariamente el axioma de elección. El
surgimiento de la nueva forma de hacer matemática (platonista)
requiere del axioma y en este sentido se entiende que Zermelo lo
“presuponga” para toda su investigación.
Así hemos analizado el recorrido hecho por Zermelo en
tres momentos: 1904, 1908 y 1930. Es relevante resaltar, sobre la
génesis del axioma de elección, la siguiente cita de Ferreirós:
89

Torretti, El paraíso de Cantor, 102.

90

Torretti, El paraíso de Cantor, 102.

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�El axioma de elección en el quehacer
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Zermelo (1904, 516) era explícito al afirmar que la
idea de basar la demostración en el axioma de elección
se debe a Schmidt. Al final de su vida, Zermelo se
quejaría ́de que muchas de sus contribuciones en
lógica y teoría ́de conjuntos no eran tenidas en cuenta,
mientras que su nombre aparece sólo asociado a un
axioma cuya autoría nunca había reclamado91.

Y refiere que su aparición se debe a los debates surgidos
entre Zermelo y Erhard Schmidt (1876-1959) una semana
antes del 24 de septiembre de 1904, fecha de la carta que envió
Zermelo a Hilbert (donde prueba el teorema del Buen orden),
siendo Schmidt quien le hiciera la sugerencia de usar el axioma
de elección en la prueba. Después de 1930, Zermelo no publicó
más hasta el día de su muerte. Fraenkel, citado por Torretti, refiere
que en algún momento, seguramente de los años 1940 o 1950,
le preguntó a Schmidt por qué su buen amigo Zermelo ya no
publicaba; la respuesta fue que no lo hace “porque ya no podía
enfadar a nadie con sus publicaciones.”92 Así el axioma de elección
fue polémico y al parecer el hombre que lo enunció era amante de la
polémica también.
Para finalizar, queremos advertir que Maddy analiza la
llamada concepción reiterativa (también llamada iterativa, teoría
de niveles o jerarquía acumulativa) la cual, a su juicio, es la base
del sistema axiomático presentado en 1930. Hay diferencias entre
el sistema axiomático de 1908 y el de 1930. Maddy afirma que
“la concepción reiterativa subyace a la jerarquía ́acumulativa de
Zermelo (1930) como un principio que fundamenta los axiomas
con más firmeza que la mera justificación extrínseca presentada
en 1908.”93
91
José Ferreirós, “Un episodio de la crisis de fundamentos: 1904.” La Gaceta
de la Real Sociedad Matemática Española 7, no. 2 (2004): 462.
92

Ferreirós, “Un episodio de la crisis de fundamentos,” 462.

93

Un análisis de esto se puede apreciar en Maddy, Naturalism in Mathematics, 42.

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�El axioma de elección en el quehacer
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Maddy confirma que la justificación principal en Zermelo
para los axiomas en 1908 es la extrínseca (necesidad para la
ciencia) pero le da a la concepción iterativa mayor fuerza que
lo extrínseco. Entendiéndose la concepción iterativa como una
justificación intrínseca, en la medida en que intenta explicar la
naturaleza de los conjuntos, valdría la pena preguntarse si el axioma
de elección también se puede describir bajo esa concepción. Al
respecto, George Boolos, quien ha desarrollado con fuerza la
teoría de niveles, ha probado que “el axioma de elección no se
puede deducir de la teoría ́de niveles”94 lo que nos confirma la
certera intuición de Zermelo al no colocarlo como parte de sus
axiomas de 1930 y muestra, además, el “otro caracter” del axioma
de elección.
A modo de resumen podemos referir lo siguiente: El axioma
de elección no se restringe a un área particular de las matemáticas,
siendo su aplicabilidad alta y variada. Además, aparece en la lógica
de primer orden. Esta particular “independencia” del axioma
respecto a algún área se confirma con los resultados de Gödel
y Cohen que establecen su independencia lógica de ZF. A nivel
filosófico, el axioma es una clara asunción platonista que hace uso
de las nociones de conjunto y función abstractas, trabajando con
el infinito actual. Y como hemos visto, se diferencia sobremanera
de los restantes axiomas por no delimitar los dominios de los
modelos y ni siquiera reflejarse bajo la concepción iterativa tal
y como Boolos mostrase. El ser tan esquivo en su explicación
realza su caracter único y se entiende la polémica generada.
El camino que hemos recorrido, primero matemático, luego
lógico, posteriormente metamatemático y finalmente filosófico se
ha hecho con la intención de respetar y rescatar los aportes de lo que
hemos denominado quehacer matemático. Lo que el matemático
tenga a bien utilizar para su actividad y las razones para hacerlo,
94
Véase: George Boolos, “The Iterative Conception of Set,” en Logic, Logic, and
Logic, ed. Richard Jeffrey, (Cambridge: Harvard University Press, 1971).
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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

dentro de su contexto, han sido fundamentales para la reflexión
filosófica. Con esta posición, nos acercamos a los planteamientos
de la filosofía de la práctica matemática, en los términos de
Mancosu (2016) y Tymoczcko (1997). Así, la pertinencia del
axioma de elección para la matemática y la metamatemática
contemporánea queda justificada, y esta justificación nos permitió
además proponer una revisión de las relaciones existentes entre la
filosofía y la matemática. Esto nos permite afirmar que el axioma
de elección se mantendrá vigente hasta tanto las condiciones de
la actividad matemática no cambien, y que el desarrollo de la
práctica matemática será acicate fundamental para la filosofía de
la matemática en este siglo XXI.

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�El axioma de elección en el quehacer
matemático contemporáneo

Epílogo: Problemas abiertos sobre el axioma de elección
Para finalizar, y como muestra de la vigencia a la que hacemos
referencia en el párrafo anterior, queremos referir algunos focos
de investigación actuales sobre el axioma de elección, vinculados
con la teoría de Ramsey. En efecto, algunos hechos y problemas
abiertos sobre la relación entre versiones débiles del axioma de
elección (“Existen ultrafiltros no principales sobre N”, “Existen
ultrafiltros sobre N”, “Principio de elecciones dependientes”, etc.)
y Propiedades de Ramsey (Bernstein, Polarizada, Subretículo,
Ramsey, Ordinales flotantes, etc.) están en pleno desarrollo en
la actualidad95. Ellos son muestra de la plena actividad, vigencia
y pertinencia del axioma de elección, el cual, aún en medio del
debate, se ha ganado su puesto dentro del quehacer matemático,
metamatemático y filosófico contemporáneo.

95
Se pueden revisar dichos problemas abiertos en: 1) Carlos Augusto Di Prisco,
“Mathematics versus Metamathematics in Ramsey Theory of the real numbers,” en
Logic, Methodology and Philosophy of Science Proceedings of the Twelfth International
Congress, eds. Petr Hájek, Luis Valdés-Villanueva, Dag Westerståhl (London: College
Publications, 2005), 171-188; 2) Franklin Galindo, “Tópicos de Ultrafiltros,” Divulgaciones
Matemáticas 21, no. 1-2 (2020): 54-77; 3) Carlos Augusto Di Prisco y Franklin Galindo,
“Perfect set propiertes in models de ZF,” Fundamenta Mathematicae 208, no. 3 (2010):
249-262; 4) Carlos A. Di Prisco y James M. Henle, “Doughnuts, Floating Ordinals, Square
Brackets and Ultraflitters,” The Journal of Symbolic Logic 65, no. 1 (Mar. 2000): 461473; 5) Carlos Augusto Di Prisco y James M. Henle, “Partitions of the reals and choice,”
en Models, algebras, and proofs, eds. Xavier Caicedo y Carlos Montenegro (New York:
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 49-126

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

DOSSIER

Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico y
Consecuencia Lógica

Logical Uncertainty: Logical Pluralism and
Logical Consequence

Resumen:
Tradicionalmente se piensa que la lógica no deja lugar a la
incertidumbre. La validez de los argumentos y si un enunciado
sea una verdad lógica o no, por lo general, no son temas que
inviten a tener motivos para dudar. En este artículo argumento
que, a pesar de su amplia aceptación, este punto de vista es
difícil de mantener. Ofrezco dos razones principales para esta
conclusión: (a) A la luz de la pluralidad de lógicas, existen
desacuerdos significativos sobre la validez de los argumentos. (b)
Es igualmente difícil reconciliar la opinión de que la lógica es
cierta con consideraciones en el sentido de que la consecuencia
lógica, posiblemente el concepto central de la lógica, no puede
analizarse. La naturaleza misma de la consecuencia lógica está,
por lo tanto, abierta a dudas. Después de dar algunas ilustraciones
en apoyo de (a), discuto un dilema sobre la adecuación de cualquier
análisis conceptual de consecuencia lógica, en apoyo de (b), y
respondo a algunas posibles objeciones. Al final, la lógica es lo
que es independientemente de toda certeza. Cierro con algunas
reflexiones sobre por qué esto no es un mal resultado.
Palabras clave: Lógica, incertidumbre, pluralismo lógico,
consecuencia lógica.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

Abstract:
It is traditionally thought that logic leaves no room for uncertainty.
The validity of arguments and whether a statement is a logical
truth or not are typically not issues that invite reasons for doubt.
In this paper, I argue that, despite its widespread acceptance,
this view is difficult to maintain. I offer two main reasons for
this conclusion: (a) In light of the plurality of logics, there are
significant disagreements about the validity of arguments. (b) It is
similarly difficult to reconcile the view that logic is certain with
considerations to the effect that logical consequence, arguably the
central concept of logic, cannot be analyzed. The very nature of
logical consequence is, thus, open for doubt. After giving some
illustrations in support of (a), I discuss a dilemma for the adequacy
of any conceptual analysis of logical consequence, in support of
(b), and respond to some possible objections. In the end, logic
is what it is independently of any certainty. I close with some
reflections as to why this is not a bad outcome.
Keywords: Logic, Uncertainty, Logical Pluralism, Logical
Consequence.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

1. Introduction
Logic is traditionally thought of, together with mathematics, as
an enterprise where certainty rules. Whether an argument is valid
or not, whether a statement is a logical truth or not are issues it
is thought don’t lead to doubts. No uncertainty should emerge
when determining whether a statement follows or not from some
premises: either it does or it does not. No uncertainty should
emerge when determining whether a statement is a logical truth:
either it is or it is not.
Interestingly, with the development of mathematical logic,
metatheoretical results about logical systems could be formulated:
these gave precision to some limitative results about logic. In
particular, first-order logic is not decidable in general, that is,
there is no effective procedure to determine whether a statement
is a theorem or not of such logic.1 This is in contrast with
propositional logic, which is decidable (the truth-tables provide
the relevant procedure). Despite this, the point still stands that
for any statement of first-order logic, either it is a theorem of
the logic or it is not. There is no uncertainty about that. Whether
we know that the statement is a theorem, however, is a separate,
epistemological matter. That’s not a matter regarding logic but of
our knowledge of it.
This traditional conception of logic is inadequate. The metalogical
results are correct, but the philosophical gloss that is offered based
on them is less so. In particular, I argue that considerations based
on the plurality of logics and on the difficulty of analyzing the
concept of logical consequence, arguably the central concept of
logic, offer a very different picture than the one advanced by the
traditional conception.2 As will become clear, analyses of logical
1
George Boolos, John P. Burgess and Richard C. Jeffrey, Computability and Logic, 5th
ed. (Cambridge: Cambridge University Press, 2007).
2

Otávio Bueno and Melisa Vivanco, “La Lógica y Sus Aplicaciones: ¿Platonismo

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

consequence either provide a sharp distinction between logical
and non-logical notions, or they do not. If a sharp distinction
is not provided, it is not possible to characterize properly the
concept of logical consequence, given that, in this case, the
concept cannot be sharply distinguished from mathematical or
physical consequence. If a sharp distinction between logical and
non-logical notions is provided, then the account of consequence
will end up presupposing the concept of logical consequence.
After all, it is ultimately in terms of the latter that the distinction
is drawn. But in this case, the analysis is clearly circular, since it
presupposes the very concept that needs to be characterized. As a
result, in either case the analysis would be inadequate.
But, I conclude, not everything is lost. The fact that logical
uncertainty exists—that is, the fact that there is uncertainty
and disagreement about whether arguments are valid and about
whether statements are logical truths—does not undermine two
central traits of logic: its objectivity and the determination of
logical form. In the end, certainty is unnecessary to secure what
is really needed from logic.

2. Logical Pluralism
Logical pluralism has been developed, in different versions, for
many decades. It only became a genuine philosophical possibility
with the emergence of non-classical logics and the realization
that specific features of particular contexts may undermine the
validity of certain logical inferences.3 The version of logical
o No-Platonismo?,” Andamios 16, no. 41 (Septiembre-Diciembre 2019): 19-41; Otávio
Bueno, “Is Logic A Priori?,” The Harvard Review of Philosophy 17, no. 1 (Fall 2010): 105117; Otávio Bueno, “Revising Logics,” in Logic in Question. Talks from the Annual Sorbonne
Logic Workshop (2011- 2019), eds. Jean-Yves Béziau et al. (Dordrecht: Birkhäuser, 2022).
3
See Otávio Bueno and Scott A. Shalkowski, “Modalism and Logical
Pluralism,” Mind 118, no. 470 (April 2009): 295-321; Bueno, “Revising Logics.”
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

pluralism I will advance here emerges from Newton da Costa’s
work, especially his groundbreaking Essay on the Foundations
of Logic4 that offers a sophisticated defense of logical pluralism,
although one that seems to endorse the idea that each context has
its own logic rather than the acknowledgement that pluralism
about logic applies even when restricted to a given context. The
extended form of pluralism is something that da Costa eventually
embraces.5
There are a number of reasons for logical pluralism. In what
follows, I consider briefly a few of them. (a) The development
of non-classical logics is arguably one of the most significant
contributions to logic in the 20th century: intuitionistic logic,
paraconsistent logic, quantum logic, deontic logic, temporal
logic, among so many other logics, have dramatically changed
the landscape of logical research. It is a significant fact about
logic that a variety of perfectly coherent logical systems can be
developed. In this sense, logical pluralism is a fact.
This is no trivial aspect of logic, in contrast with what Priest6
insists. Clearly, logical pluralism would not get off the ground
had the plurality of logics been nonexistent. The fact that there are
so many logics requires explanation. What is it about logic that
allows for the formulation of different logical systems, despite
the fact that, for most of its history since Ancient Greece, there
has been primarily one logic? The proliferation of non-classical
logics is clearly a 20th-century phenomenon.
It seems to me that it is the mathematization of logic that allowed
for the development of a plurality of logical systems, similarly
4
Newton C. A. da Costa, Ensaio sobre os Fundamentos da Lógica, 2nd ed.
(São Paulo: Editora Hucitec, 1994).
5
See Newton C. A. da Costa, Otávio Bueno and Steve French, “Is there a
Zande Logic?,” History and Philosophy of Logic 19, no. 1 (1998): 41-54.
6
Graham Priest, In Contradiction: A Study of the Transconsistent, 2nd ed.
(Oxford: Clarendon Press, 2006).
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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

to what happened in mathematics with the developments of nonEuclidean geometries and various systems of set theory. Once
logic is mathematized, and explicit axioms and logical principles
are formulated in a system, the question of which of them should
or could be revised becomes salient. Note that the revision
becomes relevant in light of motivations for implementing them:
the need to accommodate inconsistencies without triviality
(paraconsistent logics), the recognition of objects with incomplete
properties (constructive logics), the lack of existential import of
the existential quantifier (free logics), violations of distributivity
in quantum systems (quantum logics), and so on.
(b) Logical pluralism plays an important role in making sense
of certain inferential practices. One cannot make sense of
intuitionistic mathematics without constructive logic, nor can
inconsistent mathematics be implemented without paraconsistent
logic.7 Certain interpretations of quantum mechanics are
unintelligible without non-reflexive logics (logics for which
identity is not defined for every object in the domain).8
The fact that certain inferential practices require distinct logics
calls for a logical pluralist view. A logical monist, who insists that
there is only one logic, is unable to make sense of this issue. In
fact, the monist does not even recognize this to be an issue in the
first place.
(c) Logical pluralism allows one to accommodate the scope of
various logical principles and rules. Understanding the limits
of the scope of logical principles illuminates their strength and
the extent to which they apply. We should recognize that there
is something odd that from a contradiction everything follows
7
da Costa, Ensaio sobre os Fundamentos da Lógica; Newton C. A. da Costa
and Otávio Bueno, “Paraconsistency: Towards a Tentative Interpretation,” Theoria 16,
no. 1 (January 2001): 119-145.
8
See Steven French and Décio Krause, Identity in Physics: A Historical,
Philosophical, and Formal Analysis (Oxford: Oxford University Press, 2006).
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y Consecuencia Lógica

(principle of Explosion). Understanding why the principle
does not hold in general and why some contradictions may not
trivialize a theory illuminates classical logic. We understand that
it is an artifact of classical logic’s consequence relation that it is
explosive.
The situation is not significantly different from what happens in
the sciences: we understand Newtonian physics better when we
realize the limits to its application conditions. With the perihelion
of Mercury, relativity theory is able to account for something
that cannot be accommodated by Newtonian theory, and one
understands why: huge gravitational fields alter the structure of
spacetime.
Moreover, the logical consequence relation is arguably the main
concept in logical theorizing. Understanding that this concept
has significant plasticity and allows for multiple instantiations
highlights one of its important traits: its multiple realizability.
An argument is valid provided that the conjunction of its premises
and the negation of its conclusion is impossible. Depending on the
possibility involved, different logics emerge: (a) If what is possible
is what is consistent and complete, classical logic emerges. (b) If
what is possible is what is consistent and incomplete, constructive
logics result. (c) If what is possible is what is inconsistent and
complete, paraconsistent logics emerge. (d) If what is possible
is what is inconsistent and incomplete, non-alethic logics result.9
In this way, despite the plurality of logics, there is a way of
systematizing them in modal terms, given what is possible or not
in various domains.
9
Bueno and Shalkowski. “Modalism and Logical Pluralism”; Otávio Bueno,
“Modality and the Plurality of Logics,” in The Routledge Handbook of Modality, eds.
Otávio Bueno and Scott A. Shalkowski (London: Routledge, 2021), 319-327. For a
quantificational account of logical pluralism in terms of cases, see J. C. Beall and Greg
Restall, Logical Pluralism (Oxford: Clarendon Press, 2006).
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y Consecuencia Lógica

Given this plurality, the validity of certain arguments depends on
some contexts (or some domains of inquiry, broadly understood).
If inconsistent situations are considered, that is, those in which
inconsistencies are possible, there are reasons to question
the validity of Explosion. Otherwise, in consistent contexts,
paraconsistent and classical logics sanction the same inferences
as valid. If incomplete situations are considered, that is, those in
which incompleteness is possible, there are reasons to question
the validity of Excluded Middle. Otherwise, in complete contexts,
constructive and classical logics sanction the same inferences as
valid.
What this suggests is an interesting form of logical uncertainty.
Rather than being applicable indiscriminately to any domain,
logics are context-sensitive. Logical principles and inferences
hold in some context and fail in others. But the determination of
the contexts to which they apply, or fail to apply, is an objective
matter, which depends only on the context in question and
the relevant logical principles and inferences. As a result, the
certainty that has shaped so much of the received view about
logic vanishes. Logical objectivity, however, when restricted to
particular contexts, still remains.

3. Logical Consequence: A Dilemma
Any conceptual analysis should satisfy two conditions: (i)
There is a pre-theoretical notion whose analysis we are trying
to provide. (ii) The analysis invokes―or is developed in terms
of―notions that do not presuppose the very notion under
consideration. Moreover, the goal of a conceptual analysis is to
provide necessary and sufficient conditions to characterize a given
concept, and the hope is that the concepts invoked in the analysis
are better understood than the concept being analyzed. After all,
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y Consecuencia Lógica

the program of philosophical analysis involves a genuine search
for understanding, and ideally, analyses should be insightful and
explanatory.
As an example, consider the analysis of modality in terms of
possible worlds: P is possible if, and only if, there is a world
in which P; and P is necessary if, and only if, at all worlds P.10
In this case, (i) there is a primitive notion of modality regularly
found in ordinary language, and (ii) worlds (at least as conceived
of by David Lewis) arguably do not presuppose that notion.
Whether Lewis succeeds or not in providing an analysis of
modal discourse11, the project he embarks on clearly provides a
systematic approach to the metaphysics of modality.
Whatever the fate of the possible worlds analysis, I argue, in
what follows, that the notion of logical consequence cannot be
analyzed, indicating along the way why this is the case. For
brevity’s sake, I will focus, in particular, on modal and modeltheoretic accounts of logical consequence. But the conclusion of
the main argument can be easily extended to other accounts as
well. In the end, logical consequence is too basic a notion to be
analyzed.
The main argument I will advance here explores the contribution
played by the distinction (or lack thereof) between logical and
non-logical notions to the characterization of logical consequence.
The crucial point is that whether such a distinction is assumed or
not, the attempt to analyze the notion of logical consequence fails.
In a nutshell, the argument can be expressed as the following
dilemma:
10

See David Lewis, On the Plurality of Worlds (Oxford: Blackwell, 1986).

11
See Scott A. Shalkowski, “The Ontological Ground of the Alethic Modality,”
The Philosophical Review 103, no. 4 (October 1994): 669-688; John Divers, Possible
Worlds (London: Routledge, 2002).
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(P1) Either analyses of logical consequence provide a sharp
distinction between logical and non-logical notions, or
they don’t.
(P2) If a sharp distinction is not provided, it’s not possible to
characterize properly the notion of logical consequence.
(After all, in this case, the latter notion cannot be sharply
distinguished from mathematical, metaphysical or
physical consequence.)
(P3) If a sharp distinction between logical and non-logical
notions is provided, the account of consequence ends up
presupposing the notion of logical consequence, and so
it is inadequate. (After all, ultimately it is in terms of the
notion of logical consequence that the distinction between
logical and non-logical notions is drawn. But in this case,
the analysis is clearly circular, since it presupposes the
very notion that needs to be analyzed.)
(C) Thus, in either case, the analyses are inadequate.

The argument above is logically valid, so the question is whether
we have reason to believe in the truth of the premises. I will
consider this issue next.

4. Defending the Premises of the Dilemma
4.1. Defending (P1). Why is (P1) true? The quick response is that
(P1) is a logical truth: it’s an instance of excluded middle. So, the
argument goes, it had better be true.
It might be objected that this response presupposes an account
of logical truth―and hence of logical consequence―in order to
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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
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characterize excluded middle as a logical truth. And this simply
begs the question, given that what is at issue is whether there is an
acceptable notion of logical consequence in the first place.
I don’t think, however, that the quick response begs the question.
The point in question is not whether an adequate notion of logical
consequence exists. The issue here does not concern skepticism
about logic. The point is to determine the possibility of analyzing
the notion of consequence (in the technical sense above). It is
accepted that there are logical truths and logical consequences;
the trouble is whether we are in a position to analyze them.
This gives a dialectical advantage to the current proposal over a
skeptical view about logic.
However, a further objection could be raised at this point. (P1)
invokes a vague term; namely, a sharp distinction between logical
and non-logical notions. And excluded middle arguably fails in
vague contexts. In response, it’s important to note that “sharp”
is used in a metaphorical sense in (P1). It’s not clear that (P1)
fails due to the vagueness of “sharp”. After all, the crucial issue is
whether the distinction between logical and non-logical notions
is made, rather than whether the distinction is sharp. And whether
such a distinction is made or not, (P1) comes out true.
It may be objected that since (P1) is an instance of excluded
middle, it is incompatible with a logical pluralist perspective. But
this is not the case. After all, a logical pluralist is not a logical
nihilist, who denies that anything is logically valid. The pluralist
just acknowledges the constraints on the scope of the relevant
logical principles, since they fail in particular contexts. However,
they work perfectly well elsewhere. And this is precisely what
happens with excluded middle in this context, as just indicated.

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4.2. Defending (P2). Why is (P2) true? Suppose that no distinction
is made between logical and non-logical notions. How could we
then distinguish logical consequence from mathematical, physical
or metaphysical consequence?
A vigorous response is provided by the modal account of
consequence: α is a logical consequence of Γ if, and only if, it is
not (logically) possible for every member of Γ to be true and α
false. We are here talking about logical possibility. If we were to
consider mathematical, physical or metaphysical possibility, we
would obtain the corresponding notions of consequence.
There are two problems with this response, though. First, the
response presupposes a logical notion of possibility to provide
an analysis of the notion of logical consequence. But logical
possibility is too close to logical consequence to be taken as an
adequate starting point for the analysis. After all, to determine
whether P is logically possible, we typically have to establish that
no contradiction logically follows from P. In other words, what
is logically possible seems to depend on what logically follows
from what. Thus, it’s not clear that the proposed account satisfies
condition (ii) of a conceptual analysis, given that it ultimately
invokes the notion that the account is trying to analyze.
Second, the modal account will be able to distinguish logical
consequence from mathematical, physical or metaphysical
consequence only if there is a distinction between logical and
non-logical notions in the first place. After all, it’s in terms of
the notions of physical, mathematical or metaphysical possibility
(which are arguably non-logical notions) that the modal account
distinguishes logical consequence from non-logical consequence.
But it was presupposed that no such distinction between logical
and non-logical notions was made (see (P2), above). In other
words, without distinguishing between logical and non-logical
notions, the modal account fails to characterize adequately the
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notion of logical consequence. Therefore, we have (P2).
Here is another way of supporting this point. Consider Gila
Sher’s model-theoretic characterization of logical constants12:
C is a logical constant iff C is a truth-functional connective or
C satisfies the following conditions:
(A) A logical constant C is syntactically an n-place predicate
or functor (functional expression) of level 1 or 2, n being
a positive integer.
(B) A logical constant C is defined by a single extensional
function and is identified with its extension.
(C) A logical constant C is defined over models. In each
model A over which it is defined, C is assigned a
construct of elements of A corresponding to its syntactic
category. Specifically, C should be defined by a function
fC such that given a model A (with universe A) in its
domain:
(a) If C is a first-level n-place predicate, then fC(A) is
a subset of An.
(b) If C is a first-level n-place functor, then fC(A) is a
function from An into A.
(c) If C is a second-level n-place predicate, then fC(A)
is a subset of B1 x … x Bn, where for n ≥ i ≥ 1, Bi =
A if i(C) is an individual, and Bi = P(Am) if i(C) is
an m-place predicate (i(C) being the ith argument
of C).
12
Gila Sher, The Bounds of Logic: A Generalized Viewpoint (Cambridge,
Mass.: MIT Press, 1991), 54-56; “A Characterization of Logical Constants Is Possible,”
Theoria 18, no. 2 (May 2003): 189–190.
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(d) If C is a second-level n-place functor, then fC(A)
is a function from B1 x … x Bn into Bn+1, where for
n+1 ≥ i ≥ 1, Bi is as defined in (c).
(D) A logical constant C is defined over all models (for the
logic).
(E) A logical constant C is defined by a function fC which
is invariant over isomorphic structures. That is, the
following conditions hold:
(a) If C is a first-level n-place predicate, A and A′
are models with universes A and A′ respectively,
〈b1,…,bn〉 ∈ An, 〈b′1,…,b′n〉 ∈ A′n, and the structures
〈A, 〈b1,…,bn〉〉 and 〈A′,〈b′1,…,b′n〉〉 are isomorphic,
then 〈b1,…,bn〉 ∈ fC(A) iff 〈b′1,…,b′n〉 ∈ fC(A′).

(b) If C is a second-level n-place predicate, A and A′
are models with universes A and A′ respectively,
〈D1,…,Dn〉 ∈ B1 x … x Bn, 〈D′1,…,D′n〉 ∈ B′1 x … x B′n
(where for n ≥ i ≥ 1, Bi and B′i are as in (C.c)), and
the structures 〈A, 〈D1,…,Dn〉〉 and 〈A′, 〈D′1,…,D′n〉〉
are isomorphic, then 〈D1,…,Dn〉 ∈ fC(A) iff 〈D′1,…
,D′n〉 ∈ fC(A′).
(c) Analogously for functors.

Note that there is a shift between (A) and (B). In (A), a logical
constant is an expression, an item of language. In (B), however,
we have the constant identified with its extension, which typically
is not an expression. On Sher’s account, expressions such as
finitely many and most turn out to be logical constants. Since
these are quantifiers that have significant mathematical content, a
sharp distinction between logical and mathematical consequence
is not provided.

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4.3. Defending (P3). Why is (P3) true? Suppose that a
distinction between logical and non-logical notions is provided.
The model-theoretic account of logical consequence yields
one way of developing an analysis of logical consequence that
presupposes the distinction between logical and non-logical
notions. On this account, α is a logical consequence of Γ if, and
only if, α is true in every model in which every sentence of Γ is
true. Ultimately, the truth of the sentences of Γ guarantees the
truth of α in virtue of the meanings of the logical constants alone.
This approach can be traced back, of course, to Tarski. He
emphasized that logical consequence should not depend on
empirical knowledge, and cashed this out by insisting on the
fact that we could permute all the objects in the domain of
interpretation without affecting the consequence relation. As he
points out:
Since we are concerned here with the concept of logical, i.e.
formal, consequence, and thus with a relation which is to be
uniquely determined by the form of the sentences between
which it holds, this relation cannot be influenced in any way
by empirical knowledge, and in particular by knowledge of
the objects to which the sentence [α] or the sentences of the
class [Γ] refer. The consequence relation cannot be affected
by replacing the designations of the objects referred to in these
sentences by the designations of any other objects.13 (Emphasis
added, except for the italics in ‘formal’.)
The description above implicitly assumes an account of the
nature of logical notions that Tarski would fully develop some
years later. According to this account, logical notions are those
that are invariant under all the permutations of the objects in the
13
Alfred Tarski, “On the Concept of Logical Consequence,” in Logic,
Semantics, Metamathematics, papers from 1923 to 1938, trans. J. H. Woodger and ed.
John Corcoran, 2nd ed. (Indianapolis: Hackett, 1983), 414-415.
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domain of interpretation.14 And with this account in place, it’s then
possible to develop fully the model-theoretic characterization of
logical consequence.
The problem with the model-theoretic account is that it
ultimately presupposes that logical notions are not open to
reinterpretation. But this means that the distinction between logical
and non-logical notions is assumed from the start, namely, logical
notions are not open to reinterpretation; non-logical notions
are. But why is it that logical notions cannot be reinterpreted?
If this was the case, the model-theoretic account wouldn’t be
extensionally adequate.15 For example, consider the sentence ‘Fa
∨ ¬Fa’. If we were to interpret ‘∨’ by ‘whenever’, and ‘Fa’ by
‘Graham is in Melbourne’, what would follow is a sentence that
is obviously false. Thus, ultimately it is in terms of the notion of
logical consequence that the distinction between logical and nonlogical notions is drawn. To avoid an extensionally inadequate
account of logical consequence, logical notions have to be taken
as fixed. But in this case, the analysis presupposes the very notion
that needs to be analyzed (the notion of logical consequence), and
so it is circular. Once again, the proposal fails to satisfy condition
(ii) of a conceptual analysis.
But there is an additional way of reaching the same conclusion.
This comes as a response to a criticism of Tarski’s account of logical
consequence voiced by Vann McGee.16 According to McGee, it is
only with heavy metaphysical assumptions that Tarski’s account
of logical consequence is extensionally adequate.17 In McGee’s
14
See Alfred Tarski, “What are Logical Notions,” History and Philosophy of
Logic 7, no. 2 (1986): 143-154; Sher, The Bounds of Logic.
15
John Etchemendy, The Concept of Logical Consequence (Cambridge, Mass.:
Harvard University Press, 1990).
16
Vann McGee, “XIII-Two Problems with Tarski’s Theory of Consequence,”
Proceedings of the Aristotelian Society 92, no. 1 (June 1992): 273-292.
17

See also Etchemendy, The Concept of Logical Consequence.

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view, Tarski’s thesis is the claim that “a sentence of a formalized
language is valid just in case it is true in every model (using our
current notion of model)”.18 Tarski’s thesis can be easily extended
to encompass the concept of logical consequence, given that α
is valid if, and only if, α is a logical consequence of the empty
set. Following McGee and Etchemendy, I will run the discussion
in terms of validity (rather than logical consequence). Nothing
hangs on that. As McGee points out:
Intuitively, the statement that φ is logically valid implies that
there couldn’t be any model in which φ is false. Thus, for
Tarski’s thesis to be plausible, we shall have to show
If there might be a model in which φ is false, then there
actually exists a model in which φ is false.19
To provide an argument for this conclusion, McGee first recalls
the theorem to the effect that “for any model, there exists an
isomorphic model which is a pure set”.20 He then continues:
Suppose that there is a possible world w in which there is a
model M in which φ is false. Since the theorem [mentioned
above] is true in every world, there exists in w a model L,
isomorphic to M, which is a pure set. Being an object of pure
mathematics, L exists in every world, and it is, in every world,
a model in which φ is false. In particular, L bears witness to
the fact that, in the actual world, there is a model in which φ
is false.21
Hence, McGee concludes that if there might be a model in which
φ is false, then there actually exists a model in which φ is false.
18

McGee, “XIII-Two Problems,” 273.

19

McGee, “XIII-Two Problems,” 276

20

McGee, “XIII-Two Problems,” 276.

21

McGee, “XIII-Two Problems,” 276.

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Note, first, that McGee assumes Tarski’s thesis in the above
argument. Why is it that the theorem about pure sets “is true in every
world”? Because it is valid, and hence―by Tarski’s thesis�true in
every model. But why is it that what is true in every model is true
in every world? That’s a version of the problem that McGee’s
argument is meant to solve. After all, for Tarski’s account to go
through one would need to establish that: if something is true in
every model, then it is true in every world. This result would, of
course, allow one to move from truth in every model to truth in
every world. But to make this move, one needs to invoke Tarski’s
thesis, which is precisely what allows McGee to justify the claim
that the crucial theorem about pure sets is “true in every world”.
As a result, the overall account becomes circular, given that
Tarski’s thesis is assumed in an argument meant to support it―
well, at least support it given “heavy metaphysical assumptions”.
It might be objected that all that McGee needs in order to justify
the claim that the theorem about pure sets holds in every world is
to invoke the fact that objects of pure mathematics exist in every
world. Hence, given the existence of such objects, the theorem in
question will be true in every world. In fact, this is precisely part
of the metaphysical assumptions made by Tarski’s account that
McGee highlights.
But this response doesn’t quite work. Even if mathematical
objects exist in every world, to justify the assertion that the
theorem about pure sets is true in every world, one needs to show
that in every world the right sorts of objects exist. That is, one
needs to establish that, in every world, for any model, there exists
an isomorphic model that is a pure set. And it’s not clear how
one could establish that without assuming that the validity of a
theorem entails its truth in every model (via Tarski’s thesis), and
hence its truth in every world (via McGee’s argument). But, in
this case, once again, Tarski’s thesis has to be assumed.

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Now, I’m not claiming that Tarski’s account of consequence
doesn’t work. My point is that the account fails to provide
a conceptual analysis of the notion of logical consequence,
given that it presupposes the very notion that is being analyzed.
The point is beautifully illustrated in McGee’s argument―an
argument meant to show that Tarski’s account of validity only
works with strong metaphysical assumptions. In the end, McGee’s
argument only works by presupposing the adequacy of the very
notion of validity one is trying to characterize (namely, Tarski’s
thesis). And exactly the same point applies to the notion of logical
consequence.
This illustrates (and supports) the third premise of the
dilemma: the fact that the notion of consequence is presupposed
in the characterization of this very notion. Interestingly enough,
this feature can also be used to illustrate (and support) the
dilemma’s second premise: without presupposing the notion of
logical consequence, no definition of logical consequence can be
adequate. Consider again McGee’s case. It’s only by invoking
the very notion of validity that Tarski was trying to analyze (plus
some heavy metaphysical assumptions) that McGee was able to
establish the adequacy of Tarski’s account. Without assuming the
notion in question, the proposed analysis doesn’t work, given
that there’s no reason to believe that the relevant models exhaust
the logical space. (Of course, given that the analysis assumes
the notion under consideration, ultimately it fails as a piece of
conceptual analysis, given that it then becomes circular.)
Could we overcome this problem by avoiding unnecessary
metaphysics? Sher’s account, which relies on the notion of formal
possibility, could be invoked for this task. Gil Sagi, however,
raised a concern:
Sher attempts to use formally possible constructions to
circumvent possible worlds, or any metaphysical import
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for that matter. Sher’s circumvention is only superficial:
the most plausible way to understand Sher’s use of
formally possible constructions is as possible worlds
under interpretations of the nonlogical terminology. Thus,
the alternative Sher offers to metaphysical and to linguistic
semantics is ultimately a combination of both.22
If Sagi is right, metaphysical assumptions are still being
dragged in through the backdoor once it is specified what formally
possible constructions require. Is there an alternative?
I think there is: modalism.23 Although this is not the place for
a defense of the proposal, it is important to highlight a few of its
significant features: (a) Modalism (at least in the version I favor)
involves very little metaphysics. In particular, no commitment to
possible worlds, abstract objects, or universals is to be found—
especially when modalism is combined with ontologically neutral
quantifiers.24 (b) A proper account of logical consequence—a
modal conception—that reflects the modal character of the logical
consequence relation is advanced. (c) No reductive analysis of
logical consequence is advanced: primitive modality is assumed
throughout (for further details.25

22
Gil Sagi, “Models and Logical Consequence,” Journal of Philosophical
Logic 43, (2014): 957.

Otávio Bueno and Scott A. Shalkowski, “Logical Constants: A
Modalist Approach,” Noûs 47, no. 1 (2013): 1-24; Bueno and Shalkowski.
“Modalism and Logical Pluralism.”
23

24
Jody Azzouni, Deflating Existential Consequence: A Case for Nominalism (New
York: Oxford University Press, 2004); Otávio Bueno, “Dirac and the Dispensability of
Mathematics,” Studies in History and Philosophy of Science Part B. Studies in History and
Philosophy of Modern Physics 36, no. 3 (September 2005): 465-490.
25

See Bueno, “Modality and the Plurality of Logics.”

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

148

�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

5. Objections and Replies
To clarify the overall argument put forward above, let me consider
some possible objections, and indicate my replies.
5.1. A purely syntactic analysis of consequence? According to
a purely syntactic account of consequence, α is a consequence
of Γ if, and only if, α is derivable from Γ given certain syntactic
rules of derivation. A soundness and completeness theorem then
establishes the adequacy of such rules.
Why is it that a purely syntactic analysis of consequence
doesn’t work? Ultimately, because the notion of derivation
presupposes the adequacy of the rules invoked in the analysis.
Why is it that certain rules are introduced rather than others?
Because, one could say, they yield the right consequence relation
(or, at least, they yield an extensionally adequate account of that
relation). And how do we know what is the right consequence
relation? By determining what is provable and what isn’t, by
the inferences that are made in practice. In the context of pure
logic, some indication is given by a soundness and completeness
theorem, it might be argued. The trouble here is that the soundness
and completeness result for a deductive system only addresses the
connection between the syntactic and semantic components of the
formal language. This result is silent with regard to the relation
between the formal language and the pre-theoretical notion of
consequence. And this is the point where conceptual analysis
becomes relevant.26 But nothing in the syntactic account even
begins to address the connection between the pre-theoretical and
the formal notions. In fact, it’s not clear that the account has the
resources to address that connection, given that it simply focuses
on the syntactic rules of derivation.
It could be argued that the adequacy of inference rules can only
26

See Etchemendy, The Concept of Logical Consequence.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

be determined in application conditions, and that such applications
are highly context-sensitive and require no pre-theoretical notion
of consequence. What matters, in the end, is what goes on in the
relevant contexts. In response, it is quite right that to determine the
adequacy of a logic in applied contexts, one needs to engage with
the details of such contexts. Moreover, in these contexts, logical
adequacy ultimately depends on the relevant relations among
objects; something that is indeed context-sensitive. It does not
follow, nevertheless, that no pre-theoretical notion is involved.
If distributivity fails in quantum contexts, it is because of the
relations among quantum objects and the quantum-mechanical
features they display, e.g., being subject to Heisenberg’s
uncertainty relations and spin properties.27 The specification of
inferential relations presupposes a notion of consequence, which
is pre-theoretical relative to the first formulation of any quantum
logic.
Jody Azzouni has vigorously defended a syntactic approach
to logical consequence, and challenged the adequacy of a modal
account.28 I think his charges can be resisted, as I’ll indicate now.
(a) Unrestricted syntactic account of logical consequence.
Azzouni argues that, on his favored syntactic approach, there are
virtually no restrictions on what counts as a consequence relation,
and this includes a tonk operator.29 This shows that his “account”
is clearly not even minimally adequate. After all, there is an
intuitive notion of consistency that is used to guide judgments of
what follows from what. Not every relation counts as a relation of
27

da Costa and Bueno, “Paraconsistency: Towards a Tentative Interpretation.”

28
See, for instance, Jody Azzouni, Metaphysical Myths, Mathematical
Practice: The Ontology and Epistemology of the Exact Sciences. (Cambridge:
Cambridge University Press, 1994); Tracking Reason: Proof, Consequence, and
Truth (New York: Oxford University Press, 2006); “Why Deflationary Nominalists
and Logical Conventionalists Should Adopt Syntactic Characterizations of Logic and
Consequence,” accesed May 2022, https://jodyazzouni.com/articles/.
29

Azzouni, “Why Deflationary Nominalists.”

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

logical consequence. The binary relation ‘x is a parent of y’ clearly
is not a consequence relation. A central feature of a consequence
relation is that it is not possible to have the conjunction of the
premises of a valid argument with the negation of its conclusion,
since this amounts to a contradiction. Unless this condition is
preserved, what emerges is not a relation of logical consequence.
(b) Model theory, representation of possibilities, and the role
of the completeness theorem. Azzouni30 also rejects the idea
that model theory should be engaged at all in the representation
of possibilities. It should secure the correspondence between
derivation and semantic consequence via the completeness
theorem.
But this is not correct either. Without a proper representation
of possibilities, the model-theoretic apparatus would be entirely
inadequate to the task at hand, namely, of guaranteeing the
impossibility of having the conjunction of the premises of valid
arguments and the negation of their conclusion coming out true.
If too many possibilities are introduced, relative to those assumed
in classical logic, such as allowing for inconsistent or incomplete
situations, the resulting account will under-generate, given that
explosion or excluded middle are violated, respectively. If too few
possibilities are advanced—for instance, if all color predicates
are identified as having the same extension in every model—
the account will over-generate, given that falsehoods, such as
‘Everything is red and green all over’, will come out as logical
truths. This clearly shows that representation does matter for the
model-theoretic account, as it should.
(c) Modal concepts, unanalyzed notions, and explanatory
limitations. Azzouni31 also complains that the proposal advanced
30

Azzouni, “Why Deflationary Nominalists.”

31

Azzouni, “Why Deflationary Nominalists.”

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

in Bueno and Shalkowski32 is inadequate, since it involves an
unanalyzed notion of possibility. As a result, he claims, it has a
significant explanatory limitation.
But this charge also misses the mark. The modalist account
defended in Bueno and Shalkowski does have a primitive notion
of modality, but this is something that even the syntactic approach
needs. After all, the introduction of logical inferences via syntactic
rules only advances a piece of pure logic. But it is applied logic
that needs to be invoked in the assessment of reasoning, and
this requires an interpretation of the rules so that they connect
properly with their corresponding features in natural language.
One may introduce modus ponens purely syntactically as: P, P
→ Q ⊢ Q. Suppose that someone then offers the following as
an instance of this rule: “Peter was hanged. If Peter died, then
Peter was hanged. Therefore, Peter died”. In order to deny that
this argument is an adequate instance of modus ponens, one needs
to insist that the same propositional variables should be assigned
to the same natural-language sentences in the same context.
Otherwise, clearly invalid arguments, such as the one formulated
in natural language just referred to, would count as valid. This
means that possible substitution instances need to be taken into
account in order to make sure that proper use of the syntactic rules
is in place. A suitable notion of modality is, thus, presupposed.
Azzouni33 also claims that Bueno and Shalkowski34 rely on
an assumption about the independence of the model-theoretic
formulation of possibilities, regarding what follows from what
from, the proof-theoretic formulation of logical truths. But
this assumption, for the reasons just discussed, is central to the
adequacy of the model-theoretic approach, since it is required
32

Bueno and Shalkowski, “Logical Constants.”

33

Azzouni, “Why Deflationary Nominalists.”

34

Bueno and Shalkowski, “Logical Constants.”

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

for the proper representation of the relevant possibilities. Absent
this feature, the approach doesn’t generate the appropriate
characterization of logical consequence.
(d) Our knowledge of Gödel sentences. Azzouni35 also
complains that the account offered in Bueno36 of the way in
which we have knowledge of the Gödel sentence is not adequate.
According to Azzouni, the proposed account relies on the meaning
of the Gödel sentence and on an account of intuition that can be
problematic for a nominalist. But this is not right. The meaning
of the Gödel sentence is not relied on. It is just by understanding
what the Gödel sentence states and the diagonal way in which it
was constructed—roughly, a formalized version of the statement
‘this sentence is not provable’—that we can see that it is true.
No problematic notion of meaning is required for that. Moreover,
the account of intuition at issue does not depend on the existence
of mathematical objects. In fact, it was designed precisely to be
acceptable to nominalists.37

5.2. Does the dilemma prove too much? It might be argued
that the dilemma establishes too much. In fact, the argument
goes, the dilemma seems to be perfectly general and, with
suitable adjustments, could be used to prove that no notion could
be analyzed. For either the proposed analysis (whatever it is) is
extensionally adequate or it isn’t. If it is extensionally adequate,
it presupposes what is being analyzed—in terms of which the
extensional adequacy is established—and thus, given the resulting
circularity, it fails. If the analysis is not extensionally adequate, it
35

Azzouni, “Why Deflationary Nominalists.”

36
Otávio Bueno, “Nominalism in the Philosophy of Mathematics,” in The Stanford
Encyclopedia of Philosophy, Stanford University, 1997-, article published September 16,
2013, http://plato.stanford.edu/archives/fall2013/entries/nominalism-mathematics/.
37
For details, see Otávio Bueno, “Nominalism and Mathematical Intuition,”
ProtoSociology. An International Journal of Interdisciplinary Research 25 (2008): 89-107.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

also fails, for in this case it is not a proper analysis. Either way,
the analysis fails.
There are two responses to this worry. First, I don’t see how
the dilemma, as formulated earlier in this paper, could be used to
establish the impossibility of any conceptual analysis. As we saw,
the dilemma depends crucially on the distinction between logical
and non-logical notions, and it’s not at all clear that that distinction
has any bearing on, say, whether the notion of mathematical
consequence could be analyzed or not. The distinction between
logical and non-logical notions is simply not relevant there. The
version of the argument just presented, however, is a formulation
of a different, more general, argument against the possibility of any
conceptual analysis. If the most general argument goes through,
then, of course, the analysis of logical consequence would not
go through either. But that doesn’t mean that the more particular
argument discussed earlier in this paper has been generalized.
These are distinct arguments.
Second, even if it turned out that the dilemma could be used to
establish the impossibility of any conceptual analysis, I wouldn’t
take this as a reductio of the argument. I would actually welcome
the result. In this case, the dilemma would highlight an interesting
difficulty for a particular philosophical project, the project of
philosophical analysis, which although philosophically fruitful,
is certainly not without its problems.
Before closing, I’d like to highlight that the primitive notion of
modality favored here enters at two crucial points in the discussion
of logical consequence. On the one hand, it is found among the
various informal arguments in the vernacular, which are the
basis for the eventual identification and regimentation in formal
inferential patterns. A primitive notion of modality (in this case, of
what follows from what) is invoked to bring together the various
informal arguments. The fact that there is some relative constancy
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

regarding which arguments are intuitively valid and which aren’t,
despite some disagreement, suggests that a primitive notion does
play such a role. Of course, as formal tools are developed, the
primitive notion is refined, argument patterns are made explicit,
and a justification for which inferences are allowed and which
aren’t, given a logic, is articulated. Once different logics are
formulated, such intuitive notion, with its indeterminacies and
imprecisions, is refined further.
On the other hand, a primitive notion of modality is also used
to keep in check the adequacy of the various formal frameworks
(logics) that are employed to formulate the concept of logical
consequence. Central to this task is the fact that each formal
framework (each logic) is supposed to represent appropriately
the relevant possibilities, so that the resulting views adequately
capture the informal arguments that are thought to be intuitively
valid. Otherwise, the resulting accounts will characterize as
invalid inferences that are intuitively valid, or will characterize
as valid inferences that are intuitively invalid. Once again, in
light of the development of different logics, the primitive notion
that one started with is revisited and polished. It then becomes
clear that, depending on the context under consideration, different
possibilities are in place and, thus, different logics. Logical
pluralism then emerges.38

6. Conclusion: Objectivity and Determination of Logical
Form without Certainty
For the reasons indicated above, it is not clear that the concept of
logical consequence can be analyzed. Although the considerations
above focused mainly on modal and model-theoretic accounts of
logical consequence, the main argument―the dilemma―seems
38

See Bueno, “Modality and the Plurality of Logics.”

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

to be general enough to be easily applied to other accounts. Thus,
in the end, by highlighting the role played by the distinction
between logical and non-logical notions, the above dilemma not
only indicates that the notion of logical consequence cannot be
analyzed, but also suggests why this is the case.
Together with the considerations acknowledging logical
pluralism and disagreements about validity and logical truth,
the fact that logical consequence cannot be analyzed challenges
the unquestioned and alleged certainty of logic. Similarly to
what happens in the case of other human endeavors, including
mathematics,39 logic is not immune from doubt. This is not
a problem, however, given that two crucial features of logic,
its objectivity and (the determination of) logical form, can be
obtained independently of certainty.
Certainty is not necessary for objectivity, for logics can be
objective even in uncertain contexts. Once a logic is adopted, the
issue of whether a conclusion follows or not from some premises
does not depend on us. It is a fact about the logic in question
and the relevant premises and conclusion. The result is, thus,
objective.
Certainty is not necessary for the determination of logical form
either. One can determine that the conclusion follows from the
premises, since the argument in question exhibits the relevant
logical form. This does not prevent disagreement as to whether the
relevant logical form is indeed satisfied. Consider, for instance,
modus ponens. Despite clear cases in which the logical form of
particular arguments displays this rule, other cases may be open to
interpretation, especially if embedded conditionals are involved.
It is not surprising that the arguments used to undermine modus
39
Otávio Bueno, “Contingent Abstract Objects,” in Abstract Objects: For and
Against, eds. José L. Falguera and Concha Martínez-Vidal (Cham: Springer, 2020), 91-109.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

ponens involve embedded conditionals40 and invite disagreement
as to whether modus ponens is indeed instantiated.41 This does not
change the fact that in contexts in which embedded conditionals
are not in place, the logical form of the inference is not an issue
at all.
These considerations illustrate that the loss of certainty, if
certainty was ever present, is not a significant loss for logics. With
objectivity and the determination of logical form still operating,
logics can be used without problem even in contexts of uncertainty.

40
See Vann McGee, “A Counterexample to Modus Ponens,” The Journal of
Philosophy 82, no. 9 (September 1985): 462-471; Bueno, “Revising Logics.”
41
See E. J. Lowe, “Not a Counterexample to Modus Ponens,” Analysis 47, no.
1 (January 1987): 44-47.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

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�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
y Consecuencia Lógica

Acknowledgements: For extremely helpful discussions, my
thanks go to Holger Andreas, Jody Azzouni, Erik Curiel, Newton
da Costa, John Divers, Ole Hjortland, Chris Menzel, Arthur
Paul Pedersen, Matthias Schirn, Scott Shalkowski, Timothy
Williamson, Greg Wheeler, Todd Wilson, and Ed Zalta.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

158

�Incertidumbre Lógica: Pluralismo Lógico
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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 129-161.

161

�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

DOSSIER

Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Advantages and disadvantages of epidictic
argumentation in situations of uncertainty

Resumen: La bondad de nuestra argumentación puede ser afectada
por la misma incertidumbre que trata de reducir. En este trabajo,
veremos cómo el carácter cooperativo del discurso epidíctico es
independiente del acuerdo o desacuerdo en las premisas y las
conclusiones y que el carácter consensual por el que se inclina
este tipo de argumentación puede tener ventajas y desventajas.
Concluiremos diciendo que ningún tipo de argumentación es
automáticamente ventajoso o desventajoso y por ello ningún
modelo normativo de la argumentación en situaciones de
incertidumbre es automáticamente apropiado o inapropiado.
Palabras clave: Argumentación, Incertidumbre, Adversarialidad,
Desacuerdo, Discurso Epidíctico.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

163

�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Abstract: The soundness of our argumentation may be impacted
by the very uncertainty it is trying to decrease. In this paper, we
shall see how the cooperative aspect of epideitic discourse is
independent of the agreement or disagreement with respect to the
premises and the conclusions, and that the consensual character
favored by this kind of argumentation is has both advantages
and disadvantages. We conclude that no kind of argumentation
is automatically advantageous or disadvantageous and, therefore,
no normative model of argumentation in situations of uncertainty
is automatically adequate or inadequate.
Keywords: Argumentation, Uncertainty,
Disagreement, Epideictic Discourse.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

Adversariality,

164

�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Introducción
Mientras más incierta es una situación, más crucial es que
podamos argumentar nuestras opiniones y nuestras decisiones.
Es decir, que podamos fundamentar el creer o actuar de cierta
manera. La bondad de tal argumentación puede ser afectada por
la misma incertidumbre que trata de reducir. Para combatir este
efecto nocivo de la incertidumbre sobre nuestras argumentaciones,
la adversarialidad ha sido propuesta. Se espera que ella sea una
manera eficaz de reducir la incertidumbre tanto de las premisas
como de la conclusión. En este artículo recordaremos que también
podemos usar discursos no adversariales y que ambos tipos de
argumentaciones ofrecen tanto ventajas como desventajas.
Yo he sostenido desde hace una década que la
argumentación no requiere ni adversarialidad ni diferencia de
opinión,1 utilizando el ejemplo del discurso epidíctico para sostener
que la argumentación no requiere ser vista como rivalidad. En
este trabajo me gustaría elaborar sobre estas ideas y señalar que
el hecho de que haya coincidencia de opiniones no es una garantía
de cooperación. Haremos notar que el carácter cooperativo del
discurso epidíctico es independiente del acuerdo o desacuerdo en
las premisas y las conclusiones. Aún más, el carácter consensual
por el que se inclina este tipo de argumentación puede tener
ventajas y desventajas, igual que otros tipos de argumentación en
situaciones de incertidumbre.
Concluiremos diciendo que ningún tipo de argumentación
es automáticamente ventajoso o desventajoso y por ello ningún
1

Por ejemplo, en Raymundo Morado, “Seis Usos de la Argumentación,” en
Proceedings of the VII Conference of the Spanish Society for Logic, Methodology
and Philosophy of Science, ed. Concha Martínez Vidal (España: Universidad
de Santiago de Compostela, 2012): 746-754; en Raymundo Morado,
“Funciones básicas del discurso argumentativo,” Revista Iberoamericana
de Argumentación, no. 6 (2013): 1-13; o en Raymundo Morado, “Estilos de
Argumentación Occidental,” Innovación Educativa 14, no. 64 (enero-abril
2014): 57-72.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

165

�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

modelo normativo de la argumentación en situaciones de
incertidumbre es automáticamente apropiado o inapropiado.
La bondad argumentativa en situaciones de incertidumbre
Un argumento contiene tanto premisas como inferencias, es
decir, creencias en que nos basamos y cierto modo de procesar
esa información. Puede ser un argumento bueno o malo debido
a la incertidumbre de las premisas o a la incertidumbre de sus
inferencias. Ambas clases de incertidumbres pueden darse en
al menos dos sentidos importantes: uno que podemos llamar
ontológico porque tiene que ver con la fluidez de la situación,
independientemente de cómo la percibamos, y uno que podemos
llamar psicológico porque tiene más que ver con la manera en que
percibimos la situación. Empezaremos analizando qué es lo que
hace que una situación sea argumentativamente de incertidumbre
por las premisas o por la conclusión y cómo eso se relaciona con
la bondad del argumento en base a si es cooperativo o consensual.
Cuando hablamos de qué tan seguras son nuestras premisas,
podemos estar hablando sobre una incertidumbre de la realidad
o sobre dudas que nosotros tenemos. Con respecto al tránsito a
las conclusiones, puede haber incertidumbre en el sentido de una
dificultad objetiva de evaluar la suficiencia de las premisas, es decir,
de estimar con qué tanta necesidad se sigue la conclusión cuando
asumimos esas premisas. Pero también puede haber incertidumbre
por la naturaleza misma del tránsito inferencial ya que nuestras
inferencias pueden ser infalibles (deductivas, explicitando algo
contenido en las premisas) o falibles (ampliativas, añadiendo algo
nuevo).
¿Qué es, entonces, razonar en una situación de
incertidumbre? El término “incertidumbre” tiene una ambigüedad
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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que oscila entre la inseguridad de una situación y la inseguridad
de nuestra percepción de ella. Podemos estar hablando tanto de la
inseguridad objetiva de una situación como de nuestra percepción
de ella. Después de todo, hay vidas inciertas pero vividas con
total convicción y hay vidas muy resguardadas pero vividas entre
terribles dudas.
Ya sea que la situación sea realmente peligrosa o que
estemos tan sólo imaginando amenazas, es natural, en tales periodos
de incertidumbre, refugiarnos en las creencias colectivas incluyendo
meros prejuicios. Refugiarnos en las premisas compartidas con una
comunidad epistémica puede ser tranquilizador. Puede hacernos
sentir protegidos. Esto es bueno en el sentido de que pasamos de
una situación de incertidumbre a una en la cual podemos tener
creencias firmemente arraigadas y obtener conclusiones sólidamente
fundamentadas. Desgraciadamente, puede significar reemplazar una
incertidumbre real y justificada por una falsa certidumbre que nos
aleje de la realidad.
Hay muchas ocasiones en que la incertidumbre no se
refiere meramente a una falta de consenso o convicción sino a
la falta de suficientes fundamentos para sostener la conclusión
de manera completamente segura. En estos casos no queremos
refugiarnos en los prejuicios de nuestra comunidad, dado que no
hay suficiente garantía de ninguna conclusión.
Esto solamente nos da la base común desde donde
empezar. Continuar nuestras reflexiones puede introducir nuevas
incertidumbres si nuestras reglas de inferencia permiten el error.
De igual forma que la incertidumbre en las premisas puede ser
ontológica o psicológica, la incertidumbre en el salto inferencial
puede ser real o meramente percibida. La característica principal
de los razonamientos falaces es que parecen ser inferencias
impecables. Una elevada proporción de la gente cree que la
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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epidíctica en situaciones de incertidumbre

falacia de negación de antecedente es lógicamente correcta. En
cambio, muchos expresan desconfianza hacia el legítimo Modus
Tollendo Tollens porque, aunque es una forma correcta de inferir,
nos confunde psicológicamente con sus negaciones.
La propiedad de que una inferencia sea deductivamente
correcta no depende de nuestra cambiante percepción. Aunque
como humanos fallemos en la famosa tarea de selección de Wason
para inferencias condicionales, la lógica sobrevive en su reino
celeste. Desde Parménides reconocemos que no es la opinión de
los mortales sino la voz imperecedera de la razón la que tiene la
última palabra.
Sin embargo, el reino de la deducibilidad, infinito como
es, es pequeño y limitado, pues “infinito” no significa “ilimitado”.
Como sabía Leibniz, hay infinitos en granos de arena, confinados
en el cuenco de una mano. Y los límites de la deducibilidad
están marcados por la deducibilidad misma. Nuestra metateoría,
también deductiva, puede señalarnos campos de aplicación
para nuestra teoría; también puede indicarnos sus límites. La
perfección hace bien todo lo que hace, pero no lo hace todo. Por
ello, necesitamos lógicas no deductivas que completen, amplíen
nuestras creencias en áreas en que necesitamos dar una respuesta,
así sea provisional.
Lo natural es favorecer formas de razonamiento
infalibles, es decir, deductivas. La inferencia deductiva tiene una
autoridad epistémica especial que, al menos en algunos casos,
se traduce en una autoridad psicológica. A menudo tenemos la
ingenua esperanza de que quien se da cuenta de la necesidad con
que una conclusión se sigue a partir de premisas compartidas
sentirá una compulsión psicológica a reconocer la compulsión
epistémica de tal conclusión. En esta idealización, aceptaremos
las consecuencias deductivas de aquello que creemos. Si la
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otra persona es consciente del tipo deductivo de argumentación
empleado debe compartir las conclusiones.
En este modelo, nuestras creencias forman un conjunto
cerrado bajo la relación de consecuencia deductiva. Creemos las
consecuencias deductivas de lo que creemos. Es decir, nuestro
estado doxástico es una clausura deductiva del subconjunto de
creencias base del que partimos. En tal idealización, con una
clausura lógica al menos sustancial sobre nuestras creencias,
si compartimos de antemano las premisas, entonces también
debemos compartir de antemano la conclusión. El consenso del
que partimos en nuestras premisas se transforma en un consenso
al que arribamos en la conclusión.
Es un mundo ideal con grandes ventajas para la
comunicación de ideas y la coordinación de actividades. Por
ello, en los contados casos dentro de la lógica o las matemáticas
en que basta usar métodos deductivos, nos conviene apoyarnos
en ellos. Desgraciadamente, las formas infalibles de procesar
la información a menudo no bastan para completar nuestras
creencias. Es común que falten datos para poder obtener las
conclusiones que necesitamos urgentemente. La infalibilidad
no funciona si no tenemos suficientes premisas para generar las
respuestas que buscamos o si su uso requiere un gasto en recursos
que excede nuestra capacidad. Es un pobre consuelo saber que
hay una respuesta en principio cuando generarla tomaría más
tiempo y espacio del que tiene el universo conocido. Es mejor ser
honestos y aceptar que no tenemos a nuestro alcance una solución
infalible. En esos casos, la mayoría de los que enfrentamos en
la vida diaria, debemos aceptar el uso de métodos falibles de
razonamiento.
Estos no son los límites de nuestra razón; tan sólo son los
límites de la razón infalible. Cuando no está a nuestro alcance
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una seguridad completa, lo razonable es continuar buscando
soluciones con la seguridad mayor asequible. Aunque no sea la
mayor posible, puede ser una seguridad justificada y suficiente.
Mientras sea la mayor a nuestro alcance, será la seguridad
preferible en situaciones de incertidumbre.
La ciencia tiene un método que le permite auto-corregirse
precisamente porque sabe de su falibilidad. Debemos aceptar
nuestras limitaciones y el hecho de que la perfección puede ser
inalcanzable en nuestras circunstancias, y aun así exigirnos la
mayor seguridad asequible. Ni nos damos por vencidos al no
tener la seguridad absoluta que los escépticos demandan para
el conocimiento, ni aceptamos cualquier supuesto. Quienes
no reconocen grados de certeza y de conocimiento, no pueden
conceptualizar más que la ignorancia supina y el conocimiento
total. El método científico tiene dos caras. Por un lado, evita dar
como dado algo solamente postulado. Esa es su cara escéptica. La
cara complementaria es reconocer qué cosas conocemos, aunque
sea imperfectamente.
Saber vivir en la incertidumbre sin perder nuestros
estándares y exigencias es importante. Reconocer cuándo
necesitamos hacer conjeturas es una actitud autocrítica necesaria
para el método científico, tanto como la exigencia de apoyar
nuestras conjeturas con la mejor evidencia posible. Lo sensato
es buscar las soluciones más aproximadas que demanden gastos
aceptables de recursos.
¿Es la adversarialidad la única vía para reducir incertidumbre?
En la escuela pragmadialéctica, se ha considerado al antagonismo
como un ingrediente indispensable en la argumentación. Para esta
escuela, un argumento presupone dos papeles de participantes
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epidíctica en situaciones de incertidumbre

diferenciables, el de un “protagonista” de un punto de vista y el
de un “antagonista” real o imaginado.
Hay la peligrosa tentación de identificar la cooperación
con el acuerdo (y, contrapositivamente, identificar la falta de
cooperación con la divergencia de opiniones). Pero, aunque
a menudo hay un rechazo a la cooperación por diferencia de
opiniones, lo uno no es condición ni necesaria ni suficiente de
lo otro. Gensollen tiene razón al hablar de “un salto injustificado
entre una situación epistémica (el desacuerdo) a una dialéctica (la
adversarialidad)”.2
Ciertamente, una lucha entre los argumentos en pro y los
argumentos en contra de una tesis no implica una lucha entre
argumentadores. Después de todo, derrotar un argumento no
es derrotar a una persona. Entre las personas que discuten, no
tiene que haber perdedores. “Perder” una discusión puede ser
provechoso: cognitivamente, psicológicamente, socialmente. Es
extraño que consideremos que la persona que logra corregir a
otros, sin ninguna mejoría epistémica propia, ha ganado. ¿Qué
ha ganado? Tal vez gane el rencor de aquellos a quienes ha
refutado o la fama de ser insoportable socialmente. Gana poco
epistémicamente si busca enseñar sin aprender.
La metáfora de igualar una derrota con “recibir una
lección” presenta al aprendizaje como derrota. Quienes no
entienden que el conocimiento es poder, lo descuidan en favor de
alimentar nuestro ego o de calmar nuestros temores. Ello revela
que no estimamos el conocimiento lo suficiente. No nos parece
más precioso que rubíes, más importante para nuestra felicidad
que la fama, las riquezas o el poder. Pero es justo lo contario.
2

Mario Gensollen, “¿Oponentes o colegas? Desacuerdo y adversarialidad
en la teoría de la argumentación,” Quadripartita Ratio 5, no. 10 (juliodiciembre 2020): 42.

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Como ha insistido Daniel H. Cohen, son los “perdedores” quienes
pueden mejorar su estado cognitivo si se les dieron buenas razones
para cambiar de opinión.
Se nos puede decir que el antagonismo no es entre personas
sino entre argumentos, luchando por probar tesis diferentes. Pero
quienes cooperan o luchan argumentativamente son las personas.
Las armas o los instrumentos cooperan o luchan en sentido
derivado cuando apoyan o debilitan los fines argumentativos de
los agentes. Por eso, en este artículo hablaremos de antagonismo
o cooperación entre agentes y, por extensión, de los argumentos
que empleamos dentro de esta dinámica.
Ahora bien, aunque a menudo hay un rechazo a la
cooperación por haber una diferencia de opinión, lo uno no es
condición ni necesaria ni suficiente de lo otro. Puede haber un
rechazo a cooperar con correligionarios por un deseo de ser
diferente, por un temor a que cooperar nos reste poder, porque los
otros nos desagradan. Puede ser que desconfiemos de aquellos que
aceptan nuestras ideas fácilmente. Nietzsche decía que cuando
alguien nos acepta totalmente, nos decepciona. Y es famoso el
chiste de Groucho Marx quien decía que no querría pertenecer a
un club que aceptara a miembros como él.
Conversamente, puede haber una inclinación a trabajar
con gente que piensa distinto porque nos resulta más interesante
tal desafío. Puede ser que estemos inclinados a estar de acuerdo
con aquellos que no solicitan nuestra ayuda porque nos parecen
más autosuficientes y nosotros admiramos ese individualismo.
A veces la mejor manera de cooperar es mediante el
desacuerdo. Es común que las personas inteligentes busquen a
alguien que pueda estar inteligentemente en desacuerdo con
ellas para no anquilosarse en sus prejuicios. Apreciamos cuando
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epidíctica en situaciones de incertidumbre

alguien, de manera cortés y amistosa, trata de encontrar defectos
en nuestros argumentos.
Por ejemplo, la persona que hoy los católicos llaman
“promotor de la justicia” (promotor iustitiae), fue llamado antes
de las reformas de 1983 Advocatus Diaboli o Promotor Fidei.
Desde 1587 la función de esta persona ha sido exigir buenas
pruebas de la beatitud o la santidad de alguien. No importaba si
coincidía o no con que tal persona merecía ese honor.
Esto recuerda la interesante idea en el Talmud de
Babilonia3 de que si los 23 o más jueces del tribunal rabínico
(Beth Din) condenaban unánimemente a alguien, debían dejarlo
ir. La unanimidad era una señal de que el tribunal estaba mal.
Tengo entendido que después de la sorpresiva Guerra de Yom
Kippur, las fuerzas armadas de Israel (IDF) crearon un equipo de
trabajo cuya función era ir en contra de los supuestos compartidos
unánimemente por los servicios de inteligencia. Se le dio a este
grupo el nombre arameico “Ipcha Mistabra” usado comúnmente
en el Talmud en el sentido de “Por otro lado, hay evidencia en
contra”.
La función de estos abogados del diablo es ayudar,
cooperar, discrepando. Nos muestran que podemos trabajar
cooperativamente aunque discrepemos. Tener diferentes puntos
de vista les es enriquecedor y les ayudar a examinar los problemas
desde diversos ángulos. Precisamente porque no se comparten
todas las ideas es por lo que puede ser valiosa su cooperación. Estos
ejemplos muestran que puede haber divergencia de opiniones
sin oposición y nos señalan que debemos tener cuidado de no
confundir la aquiescencia con la cooperación o la adversarialidad
con el desacuerdo.
3

Tractate Sanhedrin, página 17a. Cfr. Maimónides, Mishneh Torah,
Sanhedrin, capítulo 9.

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epidíctica en situaciones de incertidumbre

Ayudar no es coincidir. Podemos cooperar a pesar del
desacuerdo y, en casos especiales, precisamente, a través del
desacuerdo. Podemos ser adversarios en nuestras metas, conductas
y argumentos aunque coincidamos en nuestras opiniones.
Hay, pues, buenas razones para argumentar en consenso,
a partir de premisas comunes y hacia conclusiones compartidas.
Esto puede parecer paradójico a quienes tienen solamente modelos
argumentativos que parten de divergencias de opinión. En tales
modelos se cree que la única razón para argumentar es tratar de
disminuir una diferencia de opinión. Sin discrepancia, no tiene
utilidad de defender una opinión que nadie pone en cuestión.
Afortunadamente, hay por lo menos una forma de
discurso que se basa precisamente en suponer que el auditorio
vive dentro de nuestra burbuja de opiniones. Es una forma de
argumentación que se da en el discurso epidíptico. Este discurso
tiene lugar, por ejemplo, en los discursos celebratorios, cuando
exponemos las razones por las que, alguien o algo merece ser
celebrado. Puede ser un brindis en una boda, el panegírico para un
difunto, el encomio de un héroe reconocido. En estos casos no hay
diferencia de opinión ni adversarialidad pues el género epidíctico
se caracteriza no sólo por una coincidencia en las opiniones sino
también por una coincidencia en las intenciones, las metas, los
valores.
El defender las opiniones que se comparten puede tener
la utilidad, por ejemplo, de reforzar la adhesión o de explicar y
fundamentar mejor las ideas compartidas. Esto es muy importante
en los procesos sociales y educativos. Defender los valores comunes
es una función primordial de la educación y de la socialización.
Argumentamos más con quienes comparten nuestra opinión que
con quienes discrepan. Se ha comprobado experimentalmente
que gran parte de lo que hacemos al argumentar es predicarle al
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epidíctica en situaciones de incertidumbre

coro.4 Esto ayuda a reforzar, estructurar, refinar las razones de
apoyo para nuestra visión del mundo.
En palabras de Perelman y Olbrechts-Tyteca, el orador
epidíctico “presentaba un discurso al que nadie se oponía, sobre
temas que no parecían dudosos”.5 En situaciones de incertidumbre
es especialmente importante el estado de consenso para revisar
a partir de él tanto el valor epistémico de las premisas como el
mérito lógico de los tránsitos a las conclusiones.
En tales situaciones, la argumentación epidíctica puede
presentar tanto ventajas como desventajas por su naturaleza
cooperativa y consensual. Tiene muchas ventajas discutir en la
burbuja. El discurso epidíctico nos ayuda a reforzar, estructurar
y refinar nuestras razones. El uso de la argumentación epidíctica
reduce la incertidumbre y aumenta la persuasión a costa de perder
la novedad.
Por otro lado, si buscamos argumentos que amplíen
nuestro estado epistémico total, tendremos que admitir premisas
no compartidas, o falta de clausura lógica, o formas inferenciales
no deductivas.
Aquí hay que eliminar dos ideas sobre las situaciones de
incertidumbre. Una es que lo ideal es que todos pensemos igual.
La segunda es que lo ideal es que todos pensemos diferente.
Ciertamente, puede haber casos en que uno de esos dos extremos
sea útil. Pero eso es la excepción, más que la regla. Lo sensato
en situaciones normales es desear cierto grado de comunidad en
4

Cfr. L. Weng, A. Flammini, A. Vespignani y F. Menczer, “Competition
among memes in a world with limited attention,” Scientific Reports 2, no.
335 (March 2012): 1-8.

5

“présentait un discours auquel personne ne s’opposait, sur des matières qui
ne semblaient pas douteuses.” Chaïm Perelman y Lucie Olbrechts-Tyteca,
Traité de L’argumentation. La nouvelle rhétorique (Bruxelles: Éditions de
l’Université de Bruxelles, 1958), 63.

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epidíctica en situaciones de incertidumbre

las opiniones y cierto grado de desacuerdo. Identificar las formas
preferibles de la concordancia y el desacuerdo sobre diferentes
temas que afectan a la situación presente es una habilidad que
forma parte del difícil arte de vivir con prudencia.
Se dice a menudo que lo ideal es, en situaciones de
incertidumbre, empezar con creencias compartidas y avanzar
deductivamente. Esto es atractivo pues con comunidad de
creencias es fácil evitar el desacuerdo y encontrar una base
suficientemente amplia de creencias en las que estamos de
acuerdo con nuestro auditorio. Esto facilita convencer excepto en
casos muy recalcitrantes y este convencimiento a su vez ayuda a
salvar otros problemas coyunturales para lograr coordinar la toma
de decisiones. Y, al avanzar deductivamente, queda garantizada la
preservación de verdad.
La idea conductora de esta idealización es que se necesita
un trasfondo común de creencias para construir una mejor
argumentación. Aristóteles enfatizaba la necesidad de encontrar
una base de acuerdo con nuestro auditorio para que nuestros
razonamientos fueran convincentes. Tal apoyo en el acuerdo
colectivo tiene ventajas prácticas y, a veces, incluso epistémicas.
En las condiciones apropiadas, puede aparecer cierta sabiduría
de las multitudes. La intuición, en muchas ocasiones confirmada,
es que los errores individuales tienden a cancelarse mutuamente
y un grupo tiende a presenta una visión moderada de la realidad,
en la que los extremos implausibles se compensan mutuamente.
Por lo tanto, refugiarnos en creencias comunes tiene, en tales
condiciones apropiadas, un alto valor heurístico.
Pensar diferente a veces es bueno y a veces es malo.
Discordar con las opiniones recibidas es atractivo pero, tanto en
la vida diaria como en ciencia, es recomendable no aceptar ideas
extrañas simplemente porque sean nuevas. La novedad no es un
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valor epistémico. Hay una sana desconfianza hacia lo que no ha
pasado la prueba del tiempo. Los aspectos positivos y negativos
de una propuesta no pueden ser todos percibidos inmediatamente.
Por ello es prudente cierto conservadurismo. Igual que debemos
ser críticos frente a los dogmas anquilosados, también debemos
serlo hacia las opiniones apresuradas cuyo atractivo resida más
en la originalidad que en la confirmación. Los “últimos adelantos
de la ciencia” a menudo no son científicos, ni adelantos, ni los
últimos.
La exigencia crítica de corroboración antes de aceptar
nuevas ideas no significa ir al otro extremo y aceptar acríticamente
cualquier idea por el mero hecho de ser antigua. Que algo
aparezca en culturas milenarias no lo hace confiable. Ninguna
cultura sabía hace milenios de física subatómica, genética, hoyos
negros o trasplantes de riñón. La familiaridad tampoco es un valor
epistémico.
Lo que deseamos es evitar pre-juicios, es decir, opiniones
anteriores a cualquier examen de la evidencia. Podemos aceptar lo
nuevo pero debe mostrarse más fuerte que lo viejo. Y, suponiendo
que lo viejo haya pasado por esa prueba de la confirmación,
podemos ser sensatamente conservadores y preferir las opiniones
mejor confirmadas, estando siempre abiertos a nuevas hipótesis.
No abiertos a aceptarlas sino abiertos a ponerlas a prueba.
En ciencia hay cierto conservadurismo positivo. No es
tanto el prejuicio contra cualquier novedad sino la exigencia
de que nuevas divergencias tomen en consideración el trabajo
anterior. Tienen que mostrarse al menos tan fuertes como aquellas
opiniones que tratan de desplazar; se requiere que al menos estén
tan bien fundadas como lo que intentan desbancar. En ciencia no
aceptamos lo nuevo simplemente porque es nuevo, ni lo viejo
simplemente por ser viejo. Lo aceptamos, provisionalmente,
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cuando está tan bien o mejor apoyado. Como no tiene sentido
exigir al trabajo del pasado que tome en cuenta trabajos que todavía
no existían, le toca al trabajo presente no ignorar el trabajo ya
conocido. Es una asimetría justificada por la unidireccionalidad
del tiempo.
Otra razón para ser epistémicamente conservadores es que
el mundo tiende a repetirse, a que el tiempo da la impresión de ser
circular. Lo que ha funcionado en situaciones normales previas
tiende a funcionar en nuevas situaciones. Esta regularidad que
nos permite conjeturar el futuro no es la causa de la normalidad
sino su efecto. Dado que muchas situaciones son normales, a falta
de información en contra podemos asumir que nos encontramos
ante una situación normal y buscar un consenso desde el cual
construir un análisis con mejores probabilidades de éxito en casos
de incertidumbre. La idea es que todas las situaciones, incluyendo
las de incertidumbre, tienden hacia la normalidad. La realidad
gusta de las regresiones al medio. Si un jugador mediocre tiene
un partido excelente, extraordinario, lo más probable es que sus
siguientes partidos vuelva a ser normal, desilusionando a sus
seguidores. Y si un jugador excelente tiene un partido mediocre,
lo probable es que mejore su actuación en las siguientes ocasiones,
desilusionando a sus detractores. No hay nada mágico en esta
tendencia hacia lo normal cuando lo normalidad es lo que más
comúnmente ocurre. Igual que las sustancias con virtud dormitiva
son las que nos adormecen, los fenómenos normales tienden a
ocurrir la mayor parte del tiempo.

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epidíctica en situaciones de incertidumbre

Bondades y riesgos de coincidir
Cuando nos enfrentamos a una realidad incierta (en sí misma
o para nosotros), lo que procede es analizar racionalmente la
situación, recabar datos adicionales que puedan ayudarnos a
decidir, argumentar entre nosotros para entender mejor hacia
qué direcciones puede apuntar la evidencia. Lo que no podemos
hacer es confundir el descubrimiento de la verdad con un mero
comprobar la popularidad de una opinión o refugiarnos en el
autoritarismo de una fe en personas o doctrinas sin corroboración
de sus credenciales epistémicas. Para buscar el conocimiento
debemos desconfiar de las votaciones y del dogma. Para cuestiones
epistémicas debemos preferir la meritocracia y el imperio de la
evidencia.
Cuando los “expertos” o las multitudes nos indican
un camino para salir de la incertidumbre, debemos evaluarlo
críticamente, sin prejuicios a favor o en contra. Debemos hacernos
la pregunta epistémicamente óptima cada vez que se habla de
algo importante: “Eso, ¿cómo lo sabemos?”. Sin credulidad ni
incredulidad, sin escepticismo ni fe ciega, debemos revisar las
bases para creer las cosas importantes. Y esa revisión debe ser
más minuciosa mientras más extraña sea la opinión que nos
ofrecen, prefiriendo corroboraciones que puedan reproducirse
públicamente, y sin importar que lo que descubramos no sea bello
o moralmente preferible.
Si esa es la manera correcta de razonar, entonces el
método cooperativo no puede limitarse al género epidíctico.
Ese género nos muestra la importancia y utilidad del acuerdo
doxástico, pero no agota sus beneficios. La cooperación también
es útil en situaciones en que, compartamos o no las premisas,
avanzamos de manera insegura. La cooperación no requiere la
coincidencia total de nuestras creencias base. Podemos trabajar
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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

cooperativamente aunque discrepemos. Tener diferentes puntos
de vista es enriquecedor y puede darnos la capacidad de examinar
un problema desde diversos ángulos, lo cual es muy valioso en
situaciones de incertidumbre.
Precisamente porque no compartimos todas las ideas es por
lo que puede ser valiosa la cooperación a partir de la divergencia.
La divergencia no requiere ser oposición. Tener puntos de vistas
diferentes no significa que no podamos combinarlos para tratar de
encontrar respuestas y explicaciones. Por supuesto, la cooperación
no nos exige que aceptemos de manera acrítica las ideas ajenas.
Puede ser más cooperativo mantener una actitud crítica hacia
ideas no compartidas y una exigencia de estándares científicos.
Exigir a nuestros aliados epistémicos que fundamenten
sus creencias, que las clarifiquen y apoyen suficientemente puede
ser la verdadera cooperación. La persona que nos exige exhibir
altos niveles de comportamiento puede ser nuestra mejor aliada;
puede ser quien más nos ayuda a que perfeccionemos nuestro
estado cognitivo.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
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Conclusiones
La argumentación puede tener mil funciones distintas. Es
importante la discrepancia que enfatiza la pragmadialéctica y
también es importante la comunidad doxástica manifiesta en
el discurso epidíctico. Pero ésas no son las únicas formas de
entender la argumentación, que puede tener funciones que no son
ni antagonistas ni epidícticas. Y para esas otras funciones de la
argumentación necesitaremos otras metáforas además de la guerra
de los discursos o la predicación al coro. Como propone Cohen,6
podemos complementar las metáforas que usamos comunmente
para imaginar la argumentación con muchas otras metáforas
también fructíferas.
Igual que sostenemos que la adversarialidad no es la única
vía para la discusión racional, debemos aceptar que el modelo de
coincidencia de opiniones del discurso epidíctico no es la única
manera de cooperar. Ni siquiera es seguro que quien coincide
con nosotros nos está ayudando. La argumentación epidíctica,
basada en la coincidencia de valores y creencias, no es garantía,
en situaciones de incertidumbre, de que los agentes tengan una
actitud cooperativa o de que reflexionen correctamente. Igual
que la práctica adversarial, la argumentación epidíctica puede
encubrir vicios argumentativos importantes.
Hemos mencionado cuatro de los ejes para la evaluación
de la argumentación. A saber, si es buena o mala, si es deductiva
o no, si es cooperativa o adversarial, si parte de un acuerdo o un
desacuerdo. Un razonamiento puede ser bueno o malo, infalible o
incierto, cooperativo o adversarial, consensual o discrepante. Estos
ejes generan un espacio conceptual donde cada aspecto es ortogonal
a los otros tres aunque todos tengan importantes relaciones entre sí.
Es importante reconocer que estos ejes son independientes.
6

Daniel H. Cohen, “Argument is war... and war is hell: Philosophy, education,
and metaphors for argumentation,” Informal Logic 17, no. 2 (Spring 1995):
177-188.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

El modelo en que se equipara un buen argumento con un
argumento adversarial, discrepante y deductivo, debe ser ampliado
para poder dar cabida a otros tipos de buenos argumentos,
incluyendo los epidícticos cooperativos, falibles y consensuales.
En situaciones en que las premisas o la inferencia
son inciertas, aun así la argumentación puede beneficiarse o
perjudicarse por ser cooperativa y consensual. Para ser bueno,
un razonamiento no requiere ser deductivo, ni adversarial
ni discrepante. La bondad y pertinencia de cada una de esas
características debe ser evaluada contextualmente. Saber que
estamos en una situación de incertidumbre, no nos exime de
revisar cada eje por separado; nos compromete a ello.
Creo que los argumentos cooperativos que parten de
acuerdos tienden a ser los mejores pero no hay garantía de
ello. Ser cooperativo y consensual tiende a ser ventajoso en la
argumentación epidíctica pero es solamente una tendencia que
deja espacio para que sea desventajoso. En algunos casos las
ventajas de la adversarialidad y el desacuerdo hacen que valga
la pena desarrollar discursos y argumentos de ese tipo. A fin de
cuentas, aunque tengamos puntos de vista diferentes o seamos
opositores, esto no significa que no podamos cooperar hacia un
fin mayor. No celebrar epidícticamente o denigrar, no ganar o
perder un argumento, sino fortalecer nuestra situación cognitiva.
Y partir de puntos de vista diversos no significa que no puedan
ser compatibles. En los afortunados casos en que la divergencia
surge tan sólo por aportar perspectivas diferentes, lo ideal es
poder combinar las distintas opiniones para construir una imagen
más completa de la realidad.
Aunque el aspecto cooperativo no es privativo del género
epidíctico, recurrir a estas formas de argumentar puede ser un
auxiliar valioso para coordinar ideas, estrategias y valores.
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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Pero queremos celebrar a ojos abiertos. Buscamos formas de
cooperación que no exijan aceptar ideas ajenas de manera acrítica.
Buscamos los beneficios de cooperar mediante una exigencia de
estándares científicos, pidiendo a nuestros aliados epistémicos
que clarifiquen y fundamenten sus creencias. No debemos exigir
que todos los que nos rodean piensen igual que nosotros, pero sí
podemos impulsar, con cortesía y respeto, que todos tengamos,
incluyéndonos a nosotros mismos, bases científicas para pensar
así. Para el método científico lo importante no es lo que pensemos
sino el camino (“odós” en griego) por el que llegamos a ello. No
debemos temer que otros piensen diferente, pero sí que lo hagan
sin fundamento.
Unas últimas palabras sobre la comunidad en ciencia.
Frege escribió que cuando la empresa científica se antoja
excesiva para nuestras fuerzas, debemos recordar que desarrollos
paulatinos gracias a muchos agentes son una gran vía para el
avance. La comunidad científica puede y debe ser una comunidad
de amigos porque nos une un amor al conocimiento. El amor es
un gran antídoto para el ego desbordado que oscurece la visión
científica. El ego consciente y crítico es un gran antídoto contra
el amor ciego que sacrifica nuestro robusto sentido de la realidad
en las aras del deseo. La comunidad científica los es por ser una
comunidad de fines, no de ideas. Eso nos permite una unidad que
nos auxilia frente a los diarios embates y tentaciones que rodean
a toda comunidad científica; eso nos permite tener los brazos
abiertos a la diferencia racional de opiniones. En situaciones
de inseguridad el estilo epidíctico nos recuerda lo mucho que
tenemos que celebrar juntos. Nada humano nos es ajeno; nada
racional nos está prohibido.

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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�Ventajas y desventajas de la argumentación
epidíctica en situaciones de incertidumbre

Bibliografía mencionada:
Cohen, Daniel H. “Argument is war... and war is hell: Philosophy,
education, and metaphors for argumentation.” Informal
Logic 17, no. 2 (Spring 1995): 177-188.
Gensollen, Mario. “¿Oponentes o colegas? Desacuerdo y
adversarialidad en la teoría de la argumentación.”
Quadripartita Ratio 5, no. 10 (julio-diciembre 2020):
36-50.
Morado, Raymundo. “Estilos de Argumentación Occidental.”
Innovación Educativa 14, no. 64 (enero-abril 2014): 57-72.
Morado,

Raymundo. “Funciones básicas del discurso
argumentativo.”
Revista
Iberoamericana
de
Argumentación, no. 6 (2013): 1-13.

Morado, Raymundo. “Seis Usos de la Argumentación.” En
Proceedings of the VII Conference of the Spanish Society
for Logic, Methodology and Philosophy of Science,
editado por Concha Martínez Vidal, 746-754. España:
Universidad de Santiago de Compostela, 2012.
Perelman, Chaïm y Lucie Olbrechts-Tyteca. Traité de
L’argumentation. La nouvelle rhétorique. Bruxelles:
Éditions de l’Université de Bruxelles, 1958.
Perelman, Chaïm y Lucie Olbrechts-Tyteca. Tratado de la
argumentación: La nueva retórica. Traducido por Julia
Sevilla Muñoz. Madrid: Editorial Gredos, 1989.
Talmud de Babilonia. “Tractate Sanhedrin.” Página 17a. Vilna,
Lituania: Imprenta de la viuda y los hermanos Romm, 1854.
Weng, L., A. Flammini, A. Vespignani y F. Menczer. “Competition
among memes in a world with limited attention.”
Scientific Reports 2, no. 335 (March 2012): 1-8.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 163-184.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

Hermenéutica de la cosmovisión.
Una estrategia de cambio en la consultoría
filosófica

Resumen
Los consultores filosóficos actuales están de acuerdo que el
objeto de estudio de su subdisciplina filosófica es la cosmovisión
del consultante. De manera general, piensan también que su
trabajo consiste en proveer de herramientas críticas, cuidantes
y creativas al consultante, a fin de que éste tome decisiones
adecuadas para su propia felicidad y la de las comunidades en las
que está insertado. Sin embargo, su manera de enfocar este objeto
de estudio parece promover más el aislamiento del saber y de las
estrategias de consultoría que la plenitud del ser que se busca. Por
otro lado, no es claro el modo cómo se accede a la cosmovisión
para entenderla y propiciar una reflexión transformadora. Por
tal motivo, este ensayo hace una aproximación hermenéutica
en torno a la cosmovisión en consultoría filosófica con miras
a articular e integrar las relaciones del contexto de vida del
consultante, el significado de esas relaciones y sus símbolos, así
como la intencionalidad o visión del consultante. De este modo,
se promueve pensar la consultoría como un proceso complejo que
abarca la plenitud de la vida del consultante.
Palabras clave: consultoría filosófica, cosmovisión del
consultante, hermenéutica, contexto de la vida cotidiana e
intencionalidad.
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�Hermenéutica de la cosmovisión.

Abstract
The current philosophical counselors agree that the object of
study of their philosophical subdiscipline is the worldview of the
consultant. In a general way, they also think that his job consists
of providing critical, caring, and creative tools to the client, so
that he or she makes adequate decisions for his own happiness
and that of the communities in which he is inserted. However,
his way of approaching this object of study seems to promote
more the isolation of knowledge and counseling strategies than
the fullness of being that is sought. On the other hand, it is not
clear how the worldview is accessed to understand it and promote
a transformative reflection. For this reason, this essay makes a
hermeneutical approach around the worldview in philosophical
counseling to articulate and integrate the relationships of the
consultant’s life context, the meaning of those relationships and
their symbols, as well as the intention or vision of the consultant.
Therefore, this dissertation promotes thinking of counseling as a
complex process that encompasses the fullness of the consultant’s
life.
Keywords: philosophical consulting, consultant’s worldview,
hermeneutics, context of daily life and intentionality.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

1. Introducción
La consultoría filosofía puede concebirse como un proceso
dialógico y reflexivo durante el cual una persona, guiada por otra
llamada consultora, pone un paro en su vida personal, convivencial
o laboral con miras a transformar y mejorar la concepción de
las interrelaciones en la vida propia o de una institución. Como
proceso, es un conjunto de etapas coordinadas y concertadas
mediante el diálogo animado por las preguntas que sirven de guía
para comprender lo que es una persona y lo que hace. Al mismo
tiempo que este proceso le permite conocerse mejor, confronta la
persona consigo misma cuestionando lo que se ha logrado y lo
que falta por lograr, evaluando tanto las experiencias vividas y
por vivir, como los supuestos que sustentan este despliegue de la
personalidad en la comunidad.
Como cualquier quehacer filosófico, lo que importa en la
consultaría filosófica no son los resultados observables directo
y empíricamente, sino más bien la mejora de las habilidades
humanas de creatividad, de cuidado de sí mismo y de crítica
hacia nuestra existencia como individuo y como comunidad.
En este sentido, la consultoría filosófica desarrolla a la persona
humana, esto es, la extiende, la amplía como algo enrollado que
ahora necesita desplegarse, revelarse en toda su esencia, en toda
su magnitud. La dimensión total del ser humano de la que se trata
aquí abarca toda su existencia con todas sus facultades sensible
y racional, personal y convivencial, material y espiritual, y por
supuesto la dimensión de acciones, de experiencias de vida y la
de supuestos o concepciones en las que yacen las acciones.
Sin embargo, en una consultoría filosófica, el consultante
expresa sus vivencias cotidianas a partir del lenguaje verbal
o mímico. Por lo que el consultor no tiene acceso, al menos
directamente, a la cosmovisión y los supuestos de su interlocutor;
no puede saber lo que es el interlocutor en su totalidad, ya que
tal conocimiento requiere que penetre también la cosmovisión
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.

Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 185-214.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

desde donde se expresa y actúa ese interlocutor. Por otra parte, los
expertos en las prácticas filosóficas tales como Mónica Cavallé
y Peter Raabe piensan que la consultoría es filosófica cuando
llega a afrontar la cosmovisión del consultante y a modificarla.
En este sentido, conciben que la consultoría es un proceso de
transformación de la visión del mundo del consultante. Por lo
tanto, en este ensayo me pregunto: ¿Cómo el consultor puede
acceder a la visión del mundo que sustenta las experiencias de
vida de su interlocutor?
Dado que la expresión de esas vivencias por el consultante
es la única vía de la que dispone el consultor para aprehender la
totalidad de la magnitud humana, el proceso dialógico y reflexivo
requiere una metodología hermenéutica, la cual contempla, en
primer lugar, la comprensión de las reglas que contribuyen a la
construcción del espacio y de las acciones afirmativas del ser
humano; en segundo lugar, el descubrimiento del sentido que yace
en lo que hacemos y lo que somos; y en fin en la aprehensión de
la intencionalidad, esto es, de los supuestos y cosmovisiones que
fundamentan nuestra existencia. Considero que es sólo cuando
el consultor haya penetrado la cosmovisión de las vivencias del
consultante que el proceso que él dirige puede desembocarse en
una transformación sustancial y vital. En otras palabras, parto del
postulado de que los estilos de vida, así como el conocimiento
que de ellos emerge están inducidos por cosmovisiones cuya
modificación puede mejorar sustancialmente el modo cómo nos
miramos y nos relacionamos con los demás, esto es, el modo de
enfocar y orientarnos hacia la felicidad.
Por lo tanto, el objetivo principal de este ensayo consiste
en comprender a la hermenéutica como una estrategia de
articulación y conjugación del contexto de vida del consultante,
del significado de las acciones y creencias realizadas en este
contexto, así como de la intencionalidad del consultante.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

A fin de alcanzar ese objetivo, este trabajo tendrá un
enfoque cualitativo. En efecto, lo que busco es la reconstrucción
de la realidad del consultante a partir de lo que él mismo expresa
en consultoría y que refleja su ser y el sentido de sus acciones. En
este sentido, esta reconstrucción conlleva un trabajo de refinar más
que contestar preguntas susceptibles de hacer penetrar al mundo
del consultante a partir de la descripción y observaciones de las
vivencias. Estas últimas actividades confieren a mi investigación
una dimensión etnográfica en la recaudación de la información, ya
que tendré que observar al menos cinco consultas y realizar otras
cinco para darme cuenta del modo cómo se expresa un consultante
y el que debe usar el consultor para aprehender una cosmovisión
y modificar o potencializarla. Por otra parte, siendo un trabajo
de filosofía, éste será también de tipo documental para reforzar
la objetividad de mi interpretación, así como la recolección de
la información necesaria para una consultoría. Serán de gran
valor entonces las obras de expertos en consultorías filosóficas
y los archivos audiovisuales que permitan entender el trabajo de
consultor.
Por lo anterior, en primera instancia, describiré la
relevancia de las cosmovisiones en la vida humana; en segundo
lugar, explicaré las estrategias de búsqueda del contexto de la vida
del consultante; enseguida, enfoco en esa explicación la búsqueda
del sentido de los patrones y símbolos del contexto; luego, en
cuarto lugar, analizo brevemente el modo cómo se puede lograr
el acceso a la visión de acción del consultante.

2. Relevancia de las cosmovisiones en la vida humana
La mayoría de los filósofos expertos en consultoría filosófica
reconocen que el objeto de estudio de esa práctica filosófica es
la cosmovisión. Mónica Cavallé, por ejemplo, considera que este
objeto de estudio consiste en las concepciones sobre sí, mientras
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�Hermenéutica de la cosmovisión.

que Achenbach y Peter B. Raabe aluden a las teorías sobre la
vida y a la cosmovisión respectivamente. Por su parte, Roxana
Kreimer refiere para este mismo objeto a las falsas creencias. La
unanimidad sobre el objeto de la consultoría filosófica se debe a la
fuerte influencia que las cosmovisiones ejercen sobre la conducta
del ser humano y el modo de entenderse y su entorno. Si bien el
ser humano puede entenderse suficientemente considerando a la
vez su individualidad y su aspecto social, resulta que el entramado
de redes sociales en las que se inserta una persona determina en
gran medida su calidad de vida y, por consiguiente, su felicidad.
En efecto, los comportamientos humanos están
estructurados bajo la forma de ideas antes de concretarse.
Esas ideas les dan fundamentos y aseguran el actuar humano
ante la comunidad y ante la persona misma. Esa seguridad no
implica que habrá siempre éxito con respecto a las aspiraciones
personales o sociales; ni que en la toma de la decisión que
llevará a la realización del acto no habrá dudas para elegir una
de las propuestas presentes; tampoco significa esa seguridad que
habrá siempre una reflexión ética antes de la acción, esto es, una
reflexión comprometida con el bien y con la felicidad duradera de
los involucrados en el acto, incluyendo a su autor.
Las ideas como fundamentos de un comportamiento
funcionan como elementos justificativos de cualquier acto. Sirven
de base de sustento a un comportamiento determinado sin importar
el modo de su ejecución ni los resultados esperados. Esas ideas
son también un repertorio de soluciones preconcebidas al que el
ser humano acude cada vez que enfrenta un reto en la vida. Las
sociedades humanas las institucionalizan, es decir, las constituyen
en reglas de acción, sin importar cuan lejanas están de la persona
ni cuán incomprensibles son para ella. Con el tiempo y por hábito,
nos referimos a esos sistemas de ideas para actuar sin pensar, pero
con bastante seguridad ante la comunidad que las hizo viables.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

Tal es el caso de las ideologías cuando coordinan e
inspiran las acciones humanas y sobre todo cuando manipulan a
las personas para obtener beneficios, a veces, insospechadas por
esas personas. Es también el caso de muchos modos de vida en los
que actuamos imitando a los demás, aunque el comportamiento
parezca genuino y personal. Por eso, con base en esa explicación,
F. Rossi-Landi afirma: “… a la luz ya sea del materialismo
histórico o de la semiótica, los estilos de vida son socialmente
inducidos y como tales muy condicionados y delimitados …”.1
En el mismo sentido, G. Therborn asigna a la ideología la misión
de constituir y moldear la forma en la cual los seres humanos
viven sus vidas de manera consciente y reflexiva.2
Estos dos autores consideran en sus afirmaciones que
nuestro actuar individual y social no depende completamente de
nosotros, sino que está inducido e incluso moldeado por ideologías
a partir de la cosmovisión que ellas representan e impulsan.
Convencido de esta tesis, Rossi-Landi precisó que existen dos
sentidos principales de la ideología que trascienden la polisemia
perceptible en diferentes autores filósofos y politólogos. Se
trata de la ideología como visión del mundo y de la ideología
como falsa conciencia.3 No es el momento aquí de escrutar esos
sentidos de la ideología, ya que el análisis de Rossi-Landi es tan
erudito y completo que me gustaría que cualquier se diera cuenta
por sí mismo de estos dos conceptos leyendo directamente a este
filósofo inspirador.
Por mi parte, quisiera destacar que son esos dos conceptos
que los expertos en consultoría filosófica consideran como objeto
de su disciplina o subdisciplina. Al respecto, en el preámbulo
a su sitio de Internet “Feminismo científico”, Roxana Kreimer
escribe: “…Me dedico a la filosofía científicamente informada
1

Ferruccio Rossi-Landi, Ideología (Barcelona: Editorial Labor, 1980), 33.

2
Göran Therborn, La ideología del poder y el poder de la ideología, trad.
Eduardo Terrén (Madrid: Editorial Siglo XXI, 1987), 13
3

Rossi-Landi, Ideología, 29-34.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

(www.filosofiaparalavida.com.ar), publiqué varios libros y en
los últimos años investigué temas tales como las diferencias de
género en ética, en creencias pseudocientíficas (el énfasis es
mío) y religiosas y en el humor…”.4 Puse énfasis en las creencias
pseudocientíficas como parte de la falsa conciencia. Se observa
eso en un cuestionamiento de Kreimer al patriarcado profesado
por los feministas, a la violencia de género, a la pobreza entre las
mujeres, y de manera general a la información dudosa que ella
cree haber encontrado en numerosos sitios de corte feminista. Se
puede decir que es su actitud escéptica, la que la llevó a postular
las creencias falsas como objeto de la consultoría.
Por su parte, Mónica Cavallé rechaza esta idea de falsas
creencias porque, para ella, la filosofía es una búsqueda libre de
la verdad, irreductible a resultados extrínsecos y subordinados a
intereses tal como ocurre con las ideologías o las religiones.5 Sin
embargo, en su explicación de la filosofía como terapia considera
que la filosofía tiene “un potencial transformador y liberador”.6
Unifica en el saber terapéutico el conocimiento y la transformación
del sujeto cognoscente. Enseguida, diferencia a este quehacer de
las demás ciencias por lo que ellas son descriptivas, mientras que
la filosofía es explicativa por buscar respuestas argumentadas
a preguntas esenciales. Como la descripción sólo traduce la
estructura del objeto o proceso en un leguaje técnico, subyace
en un sistema de explicaciones, el cual da sentido a su modo de
aproximación.
Al respecto, Cavallé menciona: “Así, cada modelo
4
El texto es extraído del sitio de Roxana Kreimer, “Objetivos,” Feminismo
científico, consultado Septiembre 5, 2021, https://feminismocientific.wixsite.com/misitio.
No encontré la fecha de su publicación, pero por el uso de la primera persona, se intuye que
es una autobiografía de la filósofa argentina. Creo que el texto está escrito en este nuevo
siglo XXI, ya que subraya en él la idea de la década de los 90 del siglo pasado que es el siglo
XX. Su email: Email: filpractica@yahoo.com.ar.
5
Cf. Mónica Cavallé, La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia (Barcelona:
Editorial Kairos, 2012), 30.
6

Cavallé, La sabiduría, 39.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

descriptivo suele presuponer – consciente o inconscientemente –
toda una explicación o sistema explicativo. En otras palabras, toda
descripción científica se sustenta en una determinada concepción
del hombre y el cosmos, lo sepa o no lo sepa, lo reconozca o no”.7
Esta afirmación es una aceptación por parte de la consultora de la
importancia de la concepción del mundo, esto es, de la cosmovisión.
Ésta da coherencia y sentido a las descripciones científicas, y las
justifica. Sin embargo, cabe puntualizar que este entendimiento
del modo de hacer de las ciencias descriptivas permite entender
igualmente todo el conjunto de los comportamientos humanos,
los cuales subyacen en una visión del mundo.
A mi parecer, en el terreno de la terapia o de la
potencialización de las capacidades humanas para alcanzar la
felicidad y la plenitud, ya no es tan importante para la filosofía
su veracidad (filosofía como cosmovisión), sino más bien su
capacidad creativa, liberadora, transformadora. No se trata de
saber si la cosmovisión es verdadera o falsa como en el caso de
Roxana, sino que qué tan liberadora es, qué tan transformadora
es. En otros términos, la filosofía terapéutica es aquella que
provee de herramientas de liberación de sí, es la que hace emerger
la dinámica que humaniza, que potencializa la plenitud humana
poniendo el ser humano en contacto consigo mismo y con los
demás.
Por eso, cambiar al ser humano consiste en transformar
su sistema de creencias, sean esas últimas falsas o verdaderas,
hacia una concepción que lo dignifique y no hacia la que lo
esclaviza, lo domina ni lo deshumaniza. Creo que la diferencia
entre el planteamiento terapéutico y el ideológico descansa en
que este último toma a la cosmovisión como justificadora de
intereses propios ocultos pertenecientes a una persona o un grupo
de personas. A la consultoría filosófica le interesa la cosmovisión
ya que ella configura nuestra conciencia y condiciona la
comprensión que tenemos de nuestra realidad y, por lo tanto, de
7

Cavallé, La sabiduría, 47.

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�Hermenéutica de la cosmovisión.

nuestra felicidad. De este modo, revelar a la conciencia nuestro
sistema de creencias, es decir, los supuestos que ocultan nuestros
comportamientos, es un camino abierto hacia la realización de la
humanidad entre nosotros.
En efecto, las cosmovisiones son como brújulas
orientadoras, cuyos conocimiento y modificación, posibilitan
igualmente la transformación del ser de la persona o comunidad
que se identifica con ellas. Esta modificación es también posible
porque una cosmovisión, al igual que una identidad, encierra
una función conservadora y otra adaptadora. Las dos funciones
son a la vez opuestas y complementarias8. Si bien la función
conservadora constituye un referente permanente para tener la
mirada fijada en los objetivos por alcanzar, en ello está su función
orientadora, la dimensión de adaptación configura la flexibilidad
para enriquecer el núcleo conservador, modificar estrategias, sufrir
cambios a través de la historia entendida como circunstancialidad
y temporalidad que nos tocan convivir.
De lo anterior, podemos afirmar que si el conocimiento
de una cosmovisión es transformador y liberador tal como lo
afirma Mónica Cavallé, es porque todas las visiones del mundo
tienen este aspecto histórico adaptador, el cual es flexible en la
medida en que puede enriquecerse o empobrecerse con miras a
la consecución de objetivos planteados. Considero que el papel
de la consultoría, a diferencia de las ideologías y los sistemas de
creencias dogmáticas como en las religiones, consiste en hacer
consciente los supuestos de la actuación humana y en emerger
la humanidad a partir de la potencialización de las habilidades
de pensamiento crítico, cuidante y creativo. La consultoría como
quehacer filosófico no analiza una cosmovisión para adormecer
al individuo ni su comunidad, sino más bien para construir un
proyecto ético de liberación, del despertar. En este proyecto
consiste la historicidad de la filosofía como capacidad de liberación
8
Heinz Dieterich, Identidad nacional y globalización. La tercera vía. Crisis en las
ciencias sociales (México: Editorial Nuestro Tiempo, 2000), 129.
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�Hermenéutica de la cosmovisión.

de las ataduras de todo tipo, es decir, de todos los sistemas de
opresión y dominación externas, así como los sistemas mentales
y espirituales que condicionan y obstaculizan la felicidad de
personas y la armonía de las comunidades.
En suma, las cosmovisiones son brújulas que orientan tanto
a las personas como a sus comunidades. Su función conservadora
posibilita la estabilidad tanto personal como comunitaria, mientras
que la función de adaptación les confiere una dimensión histórica
desde donde es posible ejercer la consultoría para producir
cambios profundos que liberen al ser humano y potencialicen su
felicidad. Por eso, su importancia, en consultoría filosófica, no
radica en que sean verdaderas o falsas, sino en su susceptibilidad
de ser modificadas para el bien de la humanidad. En este sentido
la consultoría puede definirse como un proceso por el cual el ser
humano accede o emerge a la humanidad en el mundo presente.9
Esta connotación es un llamado a los consultores filosóficos
para buscar estrategias que dinamicen la función liberadora y
transformadora de las cosmovisiones.

2. Búsqueda del contexto de la vida cotidiana y sus principios
El entendimiento de las cosmovisiones y los supuestos en el
discurso de un consultante permite esclarecer los orígenes
del sufrimiento existencial e idear estrategias y competencias
adecuadas para alcanzar la felicidad en la vida. Sin embargo, no
es fácil acceder a esos supuestos dado que el consultante puede
ser inconsciente de ellos o de algunos de sus aspectos. Por otra
parte, el único material a disposición del consultor es la expresión
oral, mímica o sonora de su consultante, la cual siempre envuelve
el contexto espacial y temporal desde donde se presenta el
consultante. Podemos considerar, por último, que esos supuestos
9
Cf. Fabien Eboussi Boulaga, “Race et identité en Afrique,” Bulletin du
CODESRIA, no. 1 (2000): 66.
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�Hermenéutica de la cosmovisión.

del consultante pueden ser falsos o verdaderos, sin embargo,
posibilitan con toda fuerza comportamientos hacia uno mismo y
hacia los demás.
Estas consideraciones demuestran que al proceso de
consultoría le importan las cosmovisiones porque ellas son el
fundamento de los actos humanos personales y grupales. No es
necesario aquí que la visión sea verdadera o falsa, lo que importa
es su fuerza para producir actos humanizadores. Ello implica que
nuestros actos no son meramente individuales; a menudo, son una
apropiación de las visiones políticas, religiosas y éticas existentes.
Así, por ejemplo, la decisión de una novia para casarse con un
vestido blanco o beige; la de un alumno para abandonar o no
una carrera, de cualquier persona para vivir o no con una pareja,
etc., esas decisiones no dependen totalmente de sus autores, sino
que a menudo obedecen a un modelo preestablecido al cual nos
referimos consciente o inconscientemente. Entender este modelo,
compararlo con otros existentes y ampliarlo puede ser benéfico
para una persona en busca del bienestar social y personal.
Como el modelo surge desde un contexto social
determinado y sobrevive en él, es importante tener acceso a ese
contexto y comprender los principios que lo rigen y rigen al
comportamiento humano. Al respecto, Roxana Kreimer considera
que la ventaja de la filosofía con respecto a otras formas de
consultoría como la psicológica consiste en que no se limita a las
explicaciones personales. Al contrario, la consultoría filosófica
“toma en cuenta el contexto social en que surgen nuestras
formas de pensamiento, nuestros hábitos y nuestras conductas”.10
Desde este punto de vista, toda cultura, así como sus diferentes
componentes sociales como las asociaciones civiles, políticas
y religiosas, constituyen modos de vivir de una persona o de
toda una sociedad. Su conocimiento es importante, porque esos
contextos moldean las creencias, los hábitos, las emociones hasta
10
Roxana Kreimer, Artes del buen vivir. Filosofía para la vida cotidiana (Buenos
Aires: Editorial Anarres, 2002), 8.
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�Hermenéutica de la cosmovisión.

convertir los individuos en agentes sociales, los cuales actúan
para responder a intereses de esos grupos y no necesariamente a
sus propios intereses ni su propio bienestar.
En efecto, una acción aparentemente individual puede
estar inducida desde las ideas, los supuestos o las visiones que
fundamentan la estabilidad de esos contextos a los que pertenece
el consultante. Por eso, un asesor filosófico debe estar atento no
sólo a esos contextos sino sobre todo a los principios que los
establecen como estables, es decir, a las ideas y las estrategias
con las que esos grupos sociales interpelan a las personas, las
cualifican y las someten para actuar de un modo determinado.
Este conocimiento permitirá el diálogo con las visiones filosóficas
para proveer al consultante de herramientas adecuadas para su
posible transformación o la transformación de los supuestos.
El contexto social y temporal del consultante no es
solamente su espacio de vida, es sobre todo un sitio desde donde
toda consultoría filosófica parte y al cual debe hacer constantemente
referencia para manifestar este vínculo de la filosofía con la
vida cotidiana. Desconocerlo es volver a traicionar la filosofía y
anclarla en una especulación desconectada de los problemas que
aquejan a la humanidad. Por eso, al inicio de una consultoría y
cuando el consultante haya expuesto sus dificultades o las haya
formulado en una pregunta, es importante identificar el mundo de
la vida del consultante. De este modo, las preguntas iniciales sobre
lo que hace el consultor, sus rutinas diarias, sus preocupaciones,
su jobi, sus alegrías, etc., esas preguntas son idóneas para conocer
el contexto espaciotemporal del consultante. También es posible
estar atento a los conceptos que usa el consultante durante el
proceso de consultoría, compararlos, inferir este mundo de vida y
confirmarlo con el consultante.
La importancia del contexto de vida es explicada de
manera clara y abundante por Ran Lahav quien menciona:
“Siempre comenzamos el proceso filosófico con un autoexamen,
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�Hermenéutica de la cosmovisión.

autoexploración. Si queremos salir de nuestra prisión
perimetral, debemos primero investigar cómo es nuestra prisión.
Desconociendo nuestras limitaciones es difícil superarlas”.11 Esta
afirmación es una invitación para empezar la consultoría con el
entendimiento del perímetro del consultante, de su estructura
y de las leyes que lo rigen. Esta cárcel muy limitada puede ser
superada, extendida o incluso destruida sólo si somos capaces de
entenderla y entender cómo condiciona nuestra vida.
Una vez conocido el lugar de vida del consultante, el
consultor puede interesarse a su estructura y organización, a sus
interrelaciones con otros mundos para encontrar influencias y
así determinar si las dificultades de su huésped son internas a su
mundo de vida o son externas. Ran Lahav considera que nuestro
perímetro está constituido por tres componentes esenciales:
los patrones de comportamientos, emociones, pensamientos
y actitudes; enseguida está el poder de estos patrones, el cual
manifiesta su resistencia cuando queremos cambiarlos; y en fin
está la concepción que el patrón expresa.12 Considero válido tal
inicio de la consultoría filosófica, ya que la estructura del contexto
es uno de los elementos a contemplar en la reflexión posterior
sobre una posible superación del contexto.
Enseguida, es necesario saber dónde este contexto o
perímetro obtiene los recursos necesarios para su funcionamiento,
cómo esos recursos están distribuidos, quién es la central de decisiones
y en función de qué se toman esas últimas o si esas decisiones son
autónomas, cuáles son las sanciones previstas para los logros y para
los fracasos de los miembros, etc. De este modo, el consultor puede
determinar el tipo de relaciones que se desarrollan en el contexto y
sus posibles influencias sobre el consultante.
11
Ran Lahav, Saliendo de la caverna de Platón. Consejería filosófica, práctica
filosófica y autotransformación, trads. Carmen Zavala y Gon Jorge (Vermont: Loyev Books,
2016), 42.
12
Cf. Ran Lahav, Curso de práctica filosófica, trad. Carmen Zavala (México:
CECAPFI, sin fecha), 7-8, https://stream.docer.com.ar/getpdf/6197124/s0vc81x/
MjAyNTA2OTM0Nzg3LDU,/.
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Lo anterior, no es la profundización de la pregunta ni
tampoco la problematización de las dificultades del consultante.
Se trata sólo del conocimiento del modo de vida del consultante,
el cual necesita de cierta conceptualización y sobre todo de
concientización por parte del consultante. Tal conocimiento, le
ayudará al consultante a saber si es realmente autónomo o si
sus acciones obedecen a intereses ajenos a él. La morfosintaxis
permite entender la estructura y las reglas de los contextos
cotidianos en los que nos desenvolvimos, determina el origen de
nuestros comportamientos y sus variantes como respuesta a un
contexto bien definido. Nos permite también establecer relaciones
entre comportamientos y, de este modo, el consultor puede inferir,
aunque de manera todavía preliminar, la visión del mundo que
subyace debajo del actuar humano.
Por consiguiente, en la consultoría, el quehacer
filosófico como pensamiento crítico, creativo y transformador no
puede darse el lujo de desarrollarse al margen de la realidad que
vive el consultante y de la cual surgen sus dificultades. Este mundo
de la vida es un referente necesario para el uso de las herramientas
con las que cuenta el consultor tales como la problematización, la
profundización o la conceptualización. Es también indispensable
porque, a menudo, es el sitio desde donde los conceptos que usa el
consultante se cargan de significados y de símbolos que facilitan
la comunicación y la institucionalización de los comportamientos.
Así, por ejemplo, una respuesta a un arreglo de flores obedece
mucho más al sentido que una comunidad determinada le ha dado
a este arreglo que a un significado extraído del diccionario o de
cualquier concepción filosófica sin anclaje social.
Por tal razón, es importante no sólo conocer el contexto
espacio temporal al que pertenece el consultante, sino también,
los significados que este contexto y sus interrelaciones imprimen
a los comportamientos, a los objetos de la vida cotidiana. Este
estudio se llama semántica de la cosmovisión.
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3. El significado de los patrones y símbolos del contexto de la
vida
La semántica, en lingüística, refiere al estudio del significado
de las palabras como signos de comunicación verbal o escrita
en un determinado contexto. Esta connotación descansa en que,
dependiendo del universo del discurso, una misma palabra podría
tener varios significados. De allí, la necesidad de encontrar el
sentido aproximado que utilizó el interlocutor para transmitir
su mensaje se debe al vínculo existente entre la palabra usada
en la comunicación y el contexto al que refiere, o, de manera
general, la relación entre el discurso y el contexto para su mejor
entendimiento. Así, por ejemplo, la palabra filosofía usada en
el ámbito de la carta magna de una institución social alude al
conjunto de comportamientos, creencias e ideas que fortalecen
las relaciones dentro de dicha institución, así como con sus
interlocutores o clientes. Sin embargo, sabemos que la misma
palabra filosofía significa amor a la sabiduría, una búsqueda
incesante del conocimiento verdadero sobre el ser humano y su
entorno.
Lo mismo puede ocurrir con la palabra “hermano/a”
que puede significar persona considerada como hijo o hija de la
misma madre o mismo padre; sin embargo, puede referir también
a un religioso perteneciente a una misma religión o congregación
o a un miembro de un grupo de amigos. Este caso ocurrió en
una consultoría en la que un consultante hablaba del cuidado
sanitario de su hermano en relación con la observancia de la
dieta prescrita por el médico. Después de un tiempo, resultó que
su hermano no era hijo de sus papás, sino un miembro de una
comunidad religiosa. Por consiguiente, en función del contexto
aludido de manera implícita o explícita, una palabra puede referir
a conceptos o significados diferentes que habría que distinguir
y explicar en un dialogo con una persona consultante, a fin de
evitar malentendidos, interrumpir la fluidez y la armonía entre
interlocutores.
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No es entonces casual que, en la presentación de “Aspectos
de semántica lingüístico-textual” de Estanislao Ramón Trives,
Antonio García Berrio mencione: “El significado lingüístico
es un resultado sin duda poliédrico que recubre convenciones
genéticas y operaciones ad hoc, que incardina constantes lógicas
y variables emociones, que articula valores lexémicos (…); y
que, en fin, relativiza definitivamente toda pretensión de valor
estable…”.13 Esto significa que el sentido de un texto o un discurso
emerge sólo cuando seamos capaces de articular las reglas de la
sintaxis con los signos usados en una situación determinada, las
emociones que esos signos expresan y la intencionalidad del autor
del discurso.
Por otra parte, varias palabras pueden referirse a una
misma área de la vida cotidiana, la cual reviste de cierto
significado para el interlocutor. A menudo, el interlocutor no es
consciente de tal significado o no lo tiene claro. En este caso,
la búsqueda del significado correcto contempla la estrechez de
relaciones que existen entre las palabras, la cual constituye lo
que se llama el campo semántico, esto es, el área del significado.
Así, las palabras tareas, ensayos, procrastinación, calificación,
reprobación pueden ceñir un mismo campo de significado, esto es,
el campo semántico, al referirse todas a controles y actitudes en el
ámbito de la educación. La estrategia de interpretación consiste
en asociar esos conceptos, vincularlos, ordenar o jerarquizarlos a
fin de entender el concepto general que los engloba o el supuesto
en el que se fundamentan.
Estas estrategias semánticas se utilizan en la mayoría de
las propuestas de consultoría filosófica vigentes en la actualidad.
Sin embargo, no parecen prestar atención al contexto de la vida
cotidiana del consultante y algunas estrategias menosprecian
el manejo de las emociones del consultante consideradas no
racionales. En efecto, un examen cuidadoso de las metodologías
13
Antonio García Berrio, presentación a Aspectos de semántica lingüístico-textual,
por Estanislao Ramón Trives (Madrid: Ediciones Istmo, 1979), 4.
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usadas por diversos consultores filosóficos actuales muestra
que ellas se circunscriben en la semántica de los conceptos del
consultante de los que extraen supuestos que serán contrarrestados
o puestos a discusión. Roxana Kreimer, por ejemplo, presta
más atención al examen de los argumentos del consultante y
a la clarificación de los conceptos que a las reglas que rigen el
contexto en el que se desarrolla el consultante,14 aunque se refiera
a la situación planteada en el discurso del consultante.
Por su parte, Mónica Cavallé es convencida de que
la filosofía y la vida son inseparables y que el camino a la
transformación pasa por el “tao”, entendido como vía profunda de
la filosofía perenne. Sin embargo, la explicación de esta relación
nos parece todavía más abstracta, ya que habla de la escucha
hermenéutica o del yo profundo,15 del despertar a una nueva
visión sin la cual no existe una autentica filosofía, de recrear
posiciones y puntos de vista en los que el consultante se reconoce
y se compromete con la veracidad16 antes de aplicar la mayéutica,
sin precisar cómo se acede a esas visiones ni a los significados de
conceptos usados por el consultante.
Oscar Brenifier se inspira, por su parte, de esa misma
mayéutica socrática en la medida en que cuestiona al consultante,
incitándolo a descubrir su propia incoherencia e ignorancia en
un proceso que siempre da a luz nuevos conceptos,17 pese al
sufrimiento que se puede experimentar. Se trata de una filosofía
anclada en la vida cotidiana cuyo objetivo es comprendernos
mejor, ver con mayor claridad y vivir bien. Para ello, parte de
la hipótesis del consultante y de la justificación por parte del
consultante de esa hipótesis antes de aplicar la antítesis con el
objetivo de ampliar el pensamiento y abrir vías alternas. Sin
14

Cf. Roxana Kreimer, Arte del buen vivir, 17.

15

Cavallé, La sabiduría, 118.

16

Cavallé, La sabiduría, 175, 183.

17
Oscar Brenifier, Filosofar como Sócrates. Introducción a la práctica filosófica,
trad. Gabriel Arnaiz (Valencia: Diálogo, 2011), 12.
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embargo, no hay aquí ninguna referencia al mundo de vida del
consultante ni a la expresión gestual de sus sentimientos.
En cuanto a Peter Raabe, para dar condiciones y habilidades
al cliente o consultante de lograr en la vida, comprendiendo
el mundo en que vive, propone examinar la cosmovisión del
cliente, esto es, “the client’s worldview”.18 Para él, la tarea de la
consultoría filosófica debe ser la interpretación de la cosmovisión
del cliente usando habilidades del pensamiento crítico y creativo.
Metodológicamente, considera que antes de interpretar la
cosmovisión, el consultor debe primero analizar y resolver el
problema inmediato presentado por el consultante. Sólo después
de resolver ese fenómeno, podemos modificar o ampliar la visión
del consultante. Todo parece como si el fenómeno que aqueja al
consultante estuviera desconectado de su cosmovisión.
Resulta de esas estrategias que la comprensión del
problema que trae el consultante a partir de la asociación de
palabras o connotaciones es importante. Sin embargo, este
análisis no agota la interpretación en la consultoría ni tampoco
puede considerarse como la cúspide dónde se encuentra la
cosmovisión del consultante. Ayuda a comprender el discurso,
instituye la armonía comunicativa entre los interlocutores, sin
embargo, sola la semántica no puede dar acceso a la cosmovisión
real del consultante ni asegurar que la hayamos encontrado para
oponerle otras concepciones de la vida en general y de la filosofía
en particular.
En efecto, de acuerdo con las teorías de Ran Lahav y Peter
B. Raabe, hay filosofía cuando el consultor busque o encuentre
patrones que hablen de visiones profundas, de supuestos ocultos19
en el discurso del consultante, y cuando actúe sobre ellos para
ampliarlos o modificarlos. Sin embargo, con la semántica estamos
18
Peter B. Raabe, Philosophical counseling. Theory and practice (Connecticut:
Praeger, 2001), 206.
19

Raabe, Philosophical counseling, 206.

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todavía en el descubrimiento y entendimiento del “perímetro” o de
la estructura de vida del consultante y no en lo que este perímetro
oculta, esto es, su cosmovisión. Por otra parte, es preciso hacer
notar que estas eminentes teorías refieren al trabajo del consultor
en tanto investigador de los supuestos ocultos detrás del discurso
del consultante. Por su carácter oculto, éstos últimos pueden
permanecer latentes al consultor. Por consiguiente, me pregunto:
cuando el consultor no encuentra los supuestos, ¿esta situación
implicaría que no hubo filosofía durante la consultoría? Y, si los
encuentra sin mucho esfuerzo de indagación, ¿ello sería el signo
de la excelencia de su filosofar?
Esas preguntas me permiten evocar a Karl Jaspers, para
quien la filosofía no es un cúmulo de saberes o supuestos, los
cuales tenemos que encontrar. Su esencia se encuentra en la
búsqueda de ellos, en el preguntar sobre ellos de modo que cada
supuesto encontrado se constituya en un nuevo problema que
investigar. Eso implica que hay filosofía en la medida en que
sepamos preguntar al consultante, esto es, cuando la pregunta es
entendida como “una forma específica de movimiento o actitud
creativa y abierta”,20 porque hace pensar al consultante y éste, en
el preguntar, hace pensar al consultor. En este sentido y de acuerdo
con Sumiacher, lo filosófico de la pregunta en la consultoría se
caracteriza por mover a la persona más allá de lo cotidiano, por
transcender este último, y por posibilitar varias inferencias. Eso
implica que la clarificación y comprensión de los conceptos son
insuficientes mientras no somos capaces de movernos hacia lo
que oculta la vida del consultante.
Este filosofar en la consultoría debe rebasar, como lo dice
Raabe, el reto concreto que trae el consultante, su discurso, los
contextos de vida, así como las visiones desde donde se moldea
esa vida. Tal superación es posible sólo si nos adentramos más en
el terreno de lo oculto en el consultante, allá donde puede haber
20
David Sumiacher, comp., Prácticas filosóficas comparadas (Buenos Aires:
Novedades Educativas, 2019), 6.
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conflictos de visiones o de puntos de vista entre los interlocutores,
donde todos nos sentimos inseguros cuando el consultante no
confirma lo que creemos que es su visión del mundo. Se trata
de pasar de la semántica a la pragmática, a la búsqueda de la
intencionalidad del discurso y de los contextos de vida del
consultante.

4. Visiones y supuestos como intencionalidad del discurso del
consultante
Este trabajo surge de mi estado de turbación provocado por
el hermetismo intelectual o la falta de explicación sobre las
estrategias de acceso a los supuestos del consultante. Es un
tributo a la prioridad identificada por Peter Raabe de interpretar la
cosmovisión del consultante. En junio de 2018, asistí en la UNAM
de la ciudad de México al taller de consultoría del noruego Anders
Lindseth sobre el diálogo en la práctica filosófica; sin embargo, la
sesión fue dedicada a explicar lo que se tenía que hacer durante
la consultoría; por lo que no hubo práctica del diálogo. El taller
dirigido por alumnos de Ran Lahav se enfocó más en la meditación
de un texto que en la búsqueda de la cosmovisión de una persona.
El único taller de consultoría realmente realizado fue el de
Oscar Brenifier, quien ofrecía sesiones públicas de consultoría
a cualquier que quisiera. Luego cursé clases impartidas por él
con realización de varias prácticas. Sin embargo, como él era un
carpintero experimentado o un verdadero mago, no había no sólo
posibilidad de corregirle, sino tampoco la de saber cómo lograba
identificar los supuestos del consultante.
Por eso, pensé que sería indispensable revisar la mayoría
de las propuestas reales de consultoría para penetrar la visión
desde la cual actúa un consultante. De mis observaciones y de
mi pequeña experiencia de consultoría, creo que el supuesto del
consultante es encontrado como la intencionalidad que anima el
discurso y los comportamientos. Esta percepción, la extraigo de
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Oscar Brenifier. En efecto, cuando Brenifier pregunta: “¿Ves que
tu pregunta tiene una hipótesis, un supuesto? ¿Cuál es? ¿Eras
consciente de eso?”, está haciendo observar al consultante uno
de los supuestos incluido en su discurso. Pero, este discurso y los
comportamientos que de él emanan, ¿realmente se fundamentan
en esta hipótesis inicial? La respuesta a esta pregunta necesita del
conocimiento no sólo del discurso, sino también del contexto de
vida, de modo que, el pensamiento problematizador o crítico que
amplía la visión o la modifique pueda empezar cuando realmente
hayamos encontrado la visión de nuestro huésped.
Observé que el supuesto referido encierra uno o varios
conceptos clave para la consultoría. El consultor los identifica, los
profundiza con su huésped uno tras otro en un proceso de apertura
y cierre de cortos ciclos. Luego, los relaciona comparándolos u
oponiéndolos para encontrar su sentido junto con el consultante.
Durante este proceso, aparecen otros supuestos, otras visiones
parciales, las cuales se someterán al mismo proceso de
profundización, problematización y evaluación. Este quehacer es
realmente semántico, ya que permite entender mejor el sentido
del discurso del consultante, agiliza la comunicación con él y
esclarece sus objetivos.
Para encontrar o confirmar la visión real del consultante,
haría falta relacionar ese sentido ya entendido con el contexto
sociopolítico del consultante. El consultor debe pasar de la
asociación de puros conceptos a la asociación de los conceptos
con las circunstancias temporales y espaciales que determinan
su uso por el consultante. El consultor debe relacionar los
elementos lingüísticos del discurso con todo lo que posibilita
su uso. El tiempo y el espacio de vida del consultante son
evocados de manera general; sin embargo, son también
importantes las expresiones corporales como los gestos y
movimientos, las lágrimas o sonrisas que pueden expresar
la alegría o la tristeza, símbolos y actitudes culturales, etc.
Todos esos elementos contextuales sugieren al consultor una
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buena interpretación del discurso de su interlocutor, y, por
consiguiente, la captación de la visión del mundo que se busca.
El consultante que estaba preocupado por la salud de su
hermano con respecto de la dieta prescrita por el médico declara:
“Llegué a pensar: ¿no será fácil darle el veneno para que acabara
una vez por todas con su vida?” Luego se enrojecieron su cara y
sus ojos, y se podía observar algunas lágrimas. Al no formar parte
del contexto de vida de esos hermanos, podemos considerar esa
declaración como una expresión de la mala fe de su autor. Sin
embargo, al escucharlo describir su contexto de vida, uno se da
cuenta que los hermanos valoran mucho la solidaridad y la ayuda
mutua; la vida del otro pasa delante de la propia vida, el amor
al prójimo es el valor principal en su comunidad y fundamenta
todas sus acciones. La expresión de la cara connota claramente un
sentimiento de empatía.
Y al asociar todas esas circunstancias, pudimos entender
que el consultante tenía una visión de convivencia armónica con
los demás hermanos, una convivencia aprendida a partir de su
religión. Cada vez que usaba la palabra hermano, se veía que lo
amaba mucho y temía por su muerte, quizás acelerada por falta
de obedecer a las prescripciones médicas. De este modo, pudimos
identificar esta búsqueda de armonía sobre la cual descansa la
vida de los hermanos, así como el miedo o la ansiedad de perder
a un hermano. No cabe duda aquí que la armonía y la ansiedad
se enfrentan delante de la felicidad individual y comunitaria de
los hermanos. Este resultado puede discutirse como cualquier
interpretación, pero es fruto de la asociación de los significados
con los contextos de vida de una persona. Es el resultado de la
pragmática. Por eso, creo que tiene razón Mauricio Beuchot
cuando afirma: “La pragmática busca el significado del hablante…,
y no el significado como tal. De manera parecida, la hermenéutica
busca la intencionalidad del autor… Es decir, ninguna de estas
dos disciplinas se queda en el significado como tal (que quizá ni
existe), sino que van al significado que surge del uso”.21
21

Mauricio Beuchot, “Hacia una pragmática analógica,” Revista Acta Poética 33,

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Esta afirmación demuestra que, en la consultoría, hay
que prestar atención sobre la manera cómo el contexto, esto es,
todo lo que no es lingüístico, condiciona el uso del lenguaje e
influye en la vida humana. Es así porque el consultor filosófico
usa el lenguaje, el diálogo, como un instrumento heurístico, el
cual le permite buscar y encontrar junto con el consultante las
visiones del mundo de este último. Si no se considera el contexto
y sólo el significado del término como tal, no sólo se empobrece
el discurso del consultante, sino que también nos cerramos
la puerta de acceso a la cosmovisión de nuestro huésped. Esta
función de la consultoría envuelve la específicamente filosófica
que consiste en hacer pensar al consultante sobre su situación o
la de su comunidad. Por lo tanto, el descubrimiento de la visión
desencadena todo el proceso de la consultoría y lo define como
una permanente búsqueda del sentido de las interrelaciones entre
el concepto, su uso y el contexto.
Y es el entendimiento y el compromiso con esas
interrelaciones los que distinguen el quehacer filosófico de las
demás consultorías de mismo tipo. El filósofo no da la solución
a su interlocutor, sino que lo ayuda por medio del razonamiento
a encontrar la solución que le convenga, a superar su perímetro
entendido como “mi mundo tal como lo vivo y como me relaciono
con él”.22 Al respecto, Ran Lahav es más claro que cualquier otro
consultor cuando afirma:
El rol del filósofo práctico es guiar al consultante en ese
proceso y observar de qué forma sus comprensiones
funcionan como un perímetro – en otras palabras,
cómo limitan la vida dentro de confines automáticos,
rígidos y superficiales. Una exploración exitosa de las
comprensiones perimetrales puede ayudar más tarde al
consultante a embarcarse en la segunda etapa importante
no. 1 (enero – junio 2012): 52.
22

Ran Lahav, Curso de práctica filosófica, 7.

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del proceso filosófico, la de explorar caminos para
abandonarlas.23
Hacer pensar al consultante y al consultor, es una
actividad que puede lograrse sólo cuando nos ponemos
a buscar la intencionalidad del consultante y sobre todo
cuando ésa es más latente que nunca. Sólo a partir de la
confrontación de varias alternativas, todas resultantes de
la relación entre el contexto y los significados, podemos
pretender llegar a la visión desde donde actúa y discurre
el consultante.

23

Ran Lahav, Saliendo de la caverna de Platón, 49.

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Conclusión
Toda estrategia hermenéutica de un texto escrito u oral es una
articulación de las reglas o relaciones que configuran y delimitan
el contexto, del sentido que revisten los patrones y símbolos de este
contexto, así como de la relación entre el contexto y el significado.
No es por lo tanto un análisis unilateral de uno de esos tres
factores que constituyen su pertinencia, ya que se considera que
la interrelación entre el contexto, el sentido y la intencionalidad
del discurso agrega más información al entendimiento de ese
discurso, es decir que, al relacionar el contexto, el significado y
la relación entre ambos se obtiene más información imposible de
alcanzar si sólo se considera uno de los aspectos de la estrategia.
Por eso, la subdivisión de nuestro ensayo en tres pasos de la
hermenéutica, es sólo metodológico y no debe entenderse como
una exclusión de un estilo de consultoría filosófica ni tampoco su
separación.
En efecto, todos los estilos de consultoría filosófica son
pertinentes, porque visualizan un aspecto importante de la vida
humana al focalizar su atención en el contexto directo de la vida,
en el sentido de los patrones de este contexto o en la cosmovisión
sobre la cual yacen esos patrones de comportamiento, creencias y
pensamientos. Sin embargo, para aprehender y conceptualizar la
visión del consultante, es preciso relacionar los tres aspectos de
la estrategia, ponerlos en diálogo y comunicarlos. La prioridad de
esta interrelación descansa en que la consultoría busca dialogar
con la realidad de la vida cotidiana en la que se desempeña
el consultante, negocia con esa realidad a fin de proveer de
herramientas a la persona deseosa de la felicidad o de la mejora
en su vida emocional, espiritual, material, esto es, en la plenitud
de su vida.
Por este motivo, este trabajo empezó por mostrar la
importancia de las cosmovisiones en la vida humana. Mostró,
a partir de Ferruccio Rossi Landi y de Goran Therborn, que
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las cosmovisiones moldean los comportamientos; influyen en
nuestras decisiones que, a menudo, aparentan ser personales;
inducen prácticamente todos los estilos de vida y su comprensión.
Son la guía, la brújula de las personas y comunidades. No es
entonces casual que la política o la administración de las masas
o de las comunidades se haya interesado en las cosmovisiones.
En este mismo sentido de las cosmovisiones como brújula de las
personas y considerando que la filosofía es un arte del buen vivir
asociado a los problemas más inmediatos de la vida cotidiana, no
es tampoco casual que la consultoría filosófica se haya interesado
a las mismas cosmovisiones.
A fin de encontrarlas y aprehenderlas, me propuse
de esclarecer, a partir de Peter B. Raabe, la importancia de la
estrategia hermenéutica. Es desde este camino que comprendí y
resalté que la aproximación en torno a la consultoría filosófica de
Ran Lahav enfatiza mucho el perímetro de la vida del consultante,
mientras que Oscar Brenifier presta mucha atención al significado
del discurso de ese consultante. Por otro lado, aunque de manera
general, la dinámica de Mónica Cavallé, Roxana Kreimer y Peter
Raabe apunta directamente al estudio de las cosmovisiones que
ellos perciben en el consultante. Para este ensayo, concebimos
como idónea la estrategia hermenéutica, la cual permite conjugar
a la vez las reglas y relaciones del contexto, el significado de esas
relaciones y símbolos de comunicación para el consultante, y la
intencionalidad del autor del discurso. Es esta intención, la que
podemos conceptualizar como el presupuesto, el supuesto o la
visión desde donde el consultante siente el sufrimiento y define
su felicidad.
Por lo tanto, la compleja articulación de las formas de
consultoría filosófica existentes actualmente es el camino correcto,
aunque lleno de conflictos de interpretaciones, para entender
mejor al consultante y empezar una posible transformación de su
cosmovisión. Con ello, me inscribo en la línea abierta por Carmen
Zavala para quién los diferentes aspectos de la consultoría que
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realizan los filósofos prácticos sirven para enriquecer a la práctica
filosófica y abren nuevas perspectivas para su desarrollo24. Por
eso, la consultoría filosófica debe concebirse como un área
compleja en la cual la interrelación es una clave imprescindible
para entender y ampliar el mundo del consultor.

24
Carmen Zavala, “La consultoría filosófica de Ran Lahav, Oscar Brenifier y Ora
Gruengard: ¿aproximaciones incompatibles?,” Revista Haser. Revista Internacional de
filosofía aplicada, no. 1 (2010): 93.
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revistas-filologicas.unam.mx/acta-poetica/index.php/ap/article/
view/381/384.
Beuchot, Mauricio. Tratado de hermenéutica analógica. México:
Editorial Itaca, 2000.
Brenifier, Oscar. Filosofar como Sócrates. Introducción a la práctica
filosófica. Traducido por Gabriel Arnaiz. Valencia: Diálogo, 2011.
Cavallé, Mónica. “Contemplación, acción y compromiso.” En La
experiencia contemplativa. En la mística, la filosofía y el arte, por
Olga Fajardo, 96-112. Barcelona: Kairós, 2017.
Cavallé, Mónica. La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia.
Barcelona: Editorial Kairós, 2012.
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Crisis en las ciencias sociales. México: Editorial Nuestro Tiempo,
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Zavala y Gon Jorge. Vermont: Loyev Books, 2016.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 185-214.

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�Filosofía de la Embriaguez

Filosofía de la Embriaguez
Sobre el (no) registro de lo femenino
en la experiencia ebria

Philosophy of Drunkenness
On the (non) register of the feminine in the
drunken experience
Resumen: El presente artículo realiza una breve exploración de
las consideraciones que en torno al fenómeno de la embriaguez
han dominado en la reflexión filosófica. Así se descubre que
la tradición del pensamiento, tomando de modelos a filósofos
como Platón, Descartes y Nietzsche, ha sostenido una posición
paradójica al respecto: por un lado, la ebriedad abre una vía hacia
el descubrimiento de la verdad, pero por el otro, se la rechaza
como vicio, experiencia irracional y signo de degeneración. De
aquí se propone que la embriaguez pertenece a otro campo que
no es propiamente el de la filosofía ordenada por el hombre, sino
que se encuentra estrechamente vinculada con la representación
del cuerpo y el saber de la mujer, la cual remite a un origen
sin registro. Por último, esto posibilita vislumbrar la privación
simbólica que ha padecido la mujer para adueñarse de un lugar
en la historia.
Palabras clave: verdad, dionisíaco, origen, extranjero, das Ding.
Abstract: This article makes a brief exploration of the
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 215-236.

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�Filosofía de la Embriaguez

considerations that have dominated philosophical reflection
around the phenomenon of drunkenness. Thus, it is discovered
that the tradition of thought, taking philosophers such as Plato,
Descartes and Nietzsche as models, has held a paradoxical
position in this regard: on the one hand, drunkenness opens a
path towards the discovery of truth, but on the other, it is rejected
as a vice, irrational experience and sign of degeneration. From
here it is proposed that drunkenness belongs to another field that
is not properly that of the philosophy ordered by the man, but
that it is closely linked with the representation of the body and
the knowledge of the woman, which refers to an origin without
register. Finally, this makes it possible to glimpse the symbolic
deprivation that women have suffered in order to take over a
place in history.
Keywords: truth, dionysian, origin, foreigner, das Ding.

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 215-236.

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�Filosofía de la Embriaguez

Introducción: el ideal filosófico de la sobriedad
Acaso sean pocos los asideros que desde la filosofía tengamos
para hablar, con la seriedad que se merece, del tema de la
embriaguez. Todo el peso de la tradición del pensamiento occidental
ha conjurado en su contra, ya que si no es relegada al ámbito de la
poesía y la chanza picaresca, se la utiliza como el contraejemplo
del ejercicio de la razón, como lo opuesto a la práctica de la virtud
y como algo que, en sí y por sí mismo, no tiene la importancia
suficiente para ingresar al terreno de la interrogación filosófica.
Porque ciertamente el modo de ocuparse en la investigación
filosófica exige, en su mayor parte, de sobriedad,1 de un carácter
metódico que aprenda a dominar la formulación de juicios. Por
lo mismo, aún y cuando sea una caricatura, una buena dosis de la
descripción que hace Heinrich Heine de la mecánica rutina de Kant
se actualiza en la vida de quien decide tomar el rumbo del filósofo:
«levantarse, tomar café, escribir, impartir sus lecciones, comer,
dar un paseo… todo tenía asignado su tiempo, y los vecinos sabían
con precisión que eran las 3.30 de la tarde cuando Kant salía
por la puerta envuelto en su abrigo gris y con un bastón español
en su mano…».2 Tal cumplimiento de tareas, con la gravidez del
compromiso kantiano, es inconciliable con ciertos usos que tengan
por efecto la divagación, la dispersión, el desorden, la disgregación,
como ocurre en el consumo de las sustancias embriagantes.
1
Del latín sobrietas que deriva del griego σωφροσύνη [sophrosyne], concepto
que respecto a su definición y propiedades se centra el diálogo Cármides de un joven
Platón. Aunque no se arriba a una conclusión definitiva en relación al significado de la
virtud, este diálogo abunda en una de las principales preocupaciones que acompañarán
a su autor a lo largo de toda su obra y marca el derrotero que se seguirá para su
delimitación: describir a la virtud a partir de «algo así como hacer las cosas ordenada
y sosegadamente, lo mismo si se va por la calle, si se dialoga, o si se hace cualquier
cosa», es decir, establecerla en una conexión directa con los rasgos de moderación,
prudencia, sensatez y templanza. Platón, “Cármides,” en Diálogos, vol. 1, trad. Emilio
Lledó Íñigo (Madrid, España: Gredos, 2008), 336.
2
Heinrich Heine, Lyrik und prosa, vol. 2 (Fráncfort del Meno, 1962), 461,
citado en Pedro Ribas, en introducción del traductor a Crítica de la razón pura, por
Immanuel Kant (México: Taurus, 2013), xviii.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 215-236.

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�Filosofía de la Embriaguez

Por ende, la relación del filósofo con la borrachera ha de estar
impregnada desde el principio de recelo y suspicacia, si no es que
de franco rechazo. Si se entra en contacto con ella, lo consecuente
es gobernarse a la manera en que Sócrates es alabado, a la vez
que increpado, por Alcibíades en el Banquete: «sólo él era
capaz de disfrutar, y especialmente en beber, aunque no quería,
cuando era obligado a hacerlo vencía a todos; y lo que es más
asombroso de todo: ningún hombre ha visto jamás a Sócrates
borracho».3 El hombre sabio, a semejanza de Sócrates, tiene el
deber de mantenerse impertérrito ante las influencias de lo que
pudiera comprometer su capacidad de razonamiento. El sano
juicio del filósofo es una suerte de organización del pensamiento
lo suficientemente fuerte como para resistir todo embate que
provenga de su interior o del exterior, sea que se presente en
la esfera de las pasiones y los afectos, sea que se cause a partir
del contacto con una cosa que tenga el poder de trastornar a la
persona común.4 Detrás de la exigencia de equilibrio y mesura,
se halla un ideal de pureza que ha de tornarse inherente a la
razón. No habría razón sin pureza ni pureza sin razón. Por
tanto, la embriaguez queda excluida y se convierte en uno de
sus antagonistas. Sus miasmas podrán infiltrarse temporalmente
en el cuerpo del virtuoso, pero nunca con la penetración
suficiente como para pervertir su independencia racional.5
3
Platón, “El banquete,” en Diálogos, vol. 3, trad. M. Martínez Hernández
(Madrid, España: Gredos, 2008), 279.
4
No sobra agregar que el cumplimiento de la virtud mediante la moderación
no es privativo de la filosofía griega, sino que pareciera desprenderse de un arquetipo
que se ha repetido en diversas culturas. Así, acerca de la afición de beber, se dice que
«cuando Confucio bebía, no escatimaba, pero siempre se mantenía dentro de ciertos
límites; esta es la lección de sus conversaciones: hacer lo que a uno le plazca y
moderarse siguiendo el camino intermedio, ¿no es acaso el Tao del sabio?». Jacques
Pimpaneau, Celebración de la embriaguez, trad. Alicia Sánchez (Barcelona, España:
José J. de Olañeta, Editor, 2004), 41-2.
5
Puede identificarse con facilidad el esquema dualista que se anticipa al atribuirle
una inmunidad a la razón frente a los efectos de la ebriedad, en tanto que, diría después
Descartes, «yo, es decir, mi alma, por la cual soy lo que soy, es entera y verdaderamente
distinta de mi cuerpo, pudiendo ser y existir sin el cuerpo», que por su naturaleza es materia
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�Filosofía de la Embriaguez

La relación sin medida entre vino y verdad
Por el contrario, en las antípodas del filósofo platónico, se
nos presenta la ebriedad encarnada en el personaje de Alcibíades,
como una representación de lo vulgar que pueden resultar las
inclinaciones pasionales que no se domeñan, y que tiene por
función didáctica en el diálogo la del contraste: tras una serie de
discursos que se elevan en su esfuerzo por definir a Eros, ligado
con diferentes matices a las nociones de verdad, belleza, unidad,
virtud y felicidad, irrumpe en la escena alguien medio borracho,
excedido, vociferando a gritos, en una suerte de denegación de lo
planteado con anterioridad por los convidados, que, por cuanto se
encuentra precisamente bajo los influjos del vino, tanto más de
su boca emana la verdad. De ahí que invoque el viejo proverbio
de que los niños y los borrachos dicen la verdad. Así, Alcibíades
podrá carecer de la elocuencia de un sabio ponente, podrá serle
inaccesible el estatus de filósofo, podrá ser un joven avasallado por
los celos, quizás un gran político en ciernes que, no obstante, por
cuanto está ebrio, se adjudica un grado de verdad en lo que habla,
mostrando en su radicalidad, mediante una ilustración satírica,
el presupuesto que mantiene en cohesión el dispositivo de un
simposio como lo es el del banquete platónico:6 in vino veritas,7 tal
extensa, terrena, dependiente y corruptible. De este modo, la agitación que pudiera provocar
la bebida alcohólica recaería estrictamente sobre el cuerpo, mas nunca sobre el alma que
detenta la razón. Véase René Descartes, Meditaciones metafísicas, trad. Manuel García
Morente (La Plata, Argentina: Terramar Ediciones, 2004), 165.
6
Simposio, del griego συμπόσιον [symposion], que constituía una estructura social
de gran relevancia para la Antigua Grecia, pues veía en la conversación entre bebedores de
vino una modalidad para el desarrollo del pensamiento y la consolidación de su sistema
político democrático (del que estaban excluidos mujeres y esclavos), así como un símbolo
de sofisticación cultural que les distinguía de los pueblos bárbaros que solían consumir
principalmente cerveza. Conformaba todo «un ritual aristocrático y exclusivamente
masculino que tenía lugar en una “sala de hombres” especial, o andron. Sus paredes a
menudo estaban decoradas con murales o motivos relacionados con la bebida, y el uso de
una habitación especial acentuaba la separación entre la vida cotidiana y el simposion,
durante el que regían unas reglas diferentes». Tom Standage, La historia del mundo en seis
tragos, trad. Gabriel Dols Gallardo (México: Debate, 2007), 64.
7
Kierkegaard retoma el proverbio latino para titular así una de sus obras. En esta
se pone de manifiesto que el consumo de vino es un factor condicionante sin el cual no
sería posible la realización del banquete ni, por consiguiente, la búsqueda de la verdad. In
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como reza otro antiquísimo proverbio de la tradición oral, que en
su versión original y aislada no hace alusión a ninguna categoría de
medida ni cantidad, sino a una relación directa entre la verdad y el
brebaje alcohólico. En la búsqueda de la verdad se necesitaría, en
un principio, sólo de la bebida embriagante. Las consideraciones
de la cantidad conveniente para ello vendrían a posteriori.
Por tanto, lo destacable aquí es la relación existente entre
la verdad y el vino que causa embriaguez, es decir, entre un
saber que encierra una verdad y un estado alterado, inducido,
de la consciencia como vía de acceso. Idea que se va a sostener,
a pesar de su problematicidad, a través de los siglos en la
filosofía. A propósito Hegel llegará a decir que «lo verdadero
es, de este modo, el delirio báquico, en el que ningún miembro
escapa a la embriaguez, y como cada miembro, al disociarse,
se disuelve inmediatamente por ello mismo, este delirio es, al
mismo tiempo, la quietud translúcida y simple».8 El concepto
hegeliano, como la máxima realización del espíritu racional que
trabaja mediante la facultad de análisis, de discernir y volver
divisible lo que pareciera indivisible, tiene como destino último
de su actividad la disolución de sí mismo en un delirio absoluto.
El asunto se muestra por demás paradójico: de un lado, la
bebida alcohólica salpica todo el largo de la cadena asociativa
entre verdad, saber, virtud, felicidad, y del otro se vuelve su propia
negación. Proceso ambivalente en que el intelecto pareciera
escindirse, neurotizarse en una formación de compromiso:
por una parte, desea hacer las libaciones de la bebida, quiere
vino veritas es un lema que dispone que para la reunión de un banquete «se debía no sólo
conversar, sino pronunciar sendos discursos. Y estos discursos, según el lema, deberían estar
hechos y ser pronunciados in vino, de la misma manera que cualquier verdad proclamada
en ellos no podría ser diferente de la que reside in vino, puesto que el vino es la defensa
de la verdad, como ésta es la apología del vino». Søren Kierkegaard, In vino veritas, trad.
Demetrio Gutiérrez Rivero (Madrid, España: Ediciones Guadarrama, 1975), 32.
8
G. W. Friedrich Hegel, Fenomenología del espíritu, trad. Wenceslao Roces
(México: Fondo de Cultura Económica, 1966), 32.
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emborracharse y, por la otra, de manera simultánea, expresa
en una racionalización su repudio. Conflicto de un saber que
se debate entre deseo y razón que queda sintetizado en lo que
Descartes confía en una carta dirigida a Isabel de Bohemia:
Si yo opinase que el bien supremo es la alegría, no
me cabría duda de que hay que intentar estar contento a
cualquier precio, y aprobaría la zafiedad de quienes ahogan
sus contrariedades en el vino, o las aturden con el rapé. Pero
establezco una distinción entre el bien supremo, que consiste
en el ejercicio de la virtud, o (lo que es lo mismo) en la posesión
de todos los bienes, cuya obtención depende de nuestro libre
albedrío, y la satisfacción espiritual consecutiva a dicha
obtención. Y por ello, al ver que supone mayor perfección el
conocer la verdad, aun cuando vaya en desventaja nuestra,
que ignorarla, reconozco que vale más sentirse menos alegre
y tener mayor conocimiento. Y no siempre coincide el estado
de mayor alegría con la mayor satisfacción espiritual. Antes
bien, las grandes alegrías suelen ser circunspectas y serias, y
sólo las mediocres y pasajeras van acompañadas de la risa.9
En un primer momento se puede leer que Descartes vincula la
alegría con la embriaguez para de inmediato reprobarla y desligarla
del bien supremo que sería un tipo de conocimiento menos alegre.
La contradicción vuelve a aparecer: no hay banquete sin vino
como tampoco habría diálogo ni descubrimiento de una verdad
sin embriaguez, como dictan las reglas del symposion griego (una
reunión de bebedores), aunque tampoco, según el ideal cartesiano,
habría consecución de la virtud y conocimiento de la verdad si
las contrariedades de la vida fueran ahogadas en la bebendurria.10
9
René Descartes, “Correspondencia con Isabel de Bohemia,” en Descartes, trad.
María Teresa Gallego (Madrid, España: Gredos, 2012), 605-6.
10
En Descartes los vapores del vino, «entrando rápidamente en la sangre,
suben del corazón al cerebro, donde se convierten en espíritus que, al ser más fuertes y
más abundantes que los que allí hay de ordinario, resultan capaces de mover el cuerpo
de varias extrañas maneras». René Descartes, Las pasiones del alma, trad. Francisco
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Por supuesto que sería sencillo resolver semejante contrariedad,
o como dice Descartes, ahogarla,11 aludiendo a la sentencia
proverbial métron áriston, que va a determinar un aspecto básico
de la ética de los griegos y alcanzará su más clara expresión en
Aristóteles, quien ve en el lógos, entendido como proporción, o en
el mesótes, traducido como término medio, el fundamento de una
vida moral, al tiempo que el principio de las funciones sensoriales
de percepción que presuponen la facultad de inteligir del alma
racional.12 No obstante, este recurso no resolvería la cuestión,
pues estaría burlando la pregunta en torno a la relación del saber
de una verdad y un estado del cuerpo denominado embriaguez.
¿Para qué necesitaría la razón, en su ejercicio y desarrollo, de
una sustancia que tendría el poder de cancelarla? ¿Por qué verse
tentada de acercarse a un estado en donde se niega a sí misma?

El acercamiento de Nietzsche a partir de lo dionisíaco
Quizás quien nos pone sobre la pista de la clase de saber y verdad
que están implicados en la embriaguez es el joven Nietzsche, al
recuperar la dimensión dionisíaca del pensamiento trágico de
los griegos. El elemento dionisíaco, revelado en el estado ebrio,
Fernández Buey (Barcelona, España: Ediciones Península, 1972), 23.
11
Otro expediente que ofrece una posible conciliación, de índole teológica,
al discordante nexo entre la verdad y el vino enervante es la doctrina cristiana de la
transustanciación, a la cual recurre Descartes para explicar que el vino es portador de la
verdad, no por las cualidades que accidentalmente pudiera poseer como ente material,
sino porque es receptáculo de una sustancia que Dios ha tenido a bien sustituir por otra:
«no hay nada incomprensible o difícil en que Dios, creador de todas las cosas, pueda
cambiar una sustancia en otra, y que esta última sustancia permanezca precisamente
bajo la misma superficie bajo la cual se hallaba contenida la primera». Estos es, que
Dios operaría una sustitución entre sustancias, supliendo el vino por la sangre, bajo
la misma apariencia de un líquido rojo. René Descartes, “Meditaciones metafìsicas
seguidas de las Objeciones y respuestas,” en Descartes, trad. Jorge Aurelio Díaz
(Madrid, España: Gredos, 2012), 339.
12
Véase Aristóteles, Acerca del alma –De anima–, trad. Marcelo D. Boeri
(Buenos Aires, Argentina: Colihue Clásica, 2015), 102, 110, 127, 141.
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sería una fuerza instintiva, prácticamente incontrolable, que tiene
como su meta el desprendimiento de placer y que, asociada en
una dialéctica con la fuerza apolínea, comprendería un valor
estético en el desarrollo del arte. Es de notar que en Nietzsche
lo dionisíaco adquiere un carácter primordial que se pierde en
sus orígenes y no puede atribuirse propiamente a los griegos,
de ánimo más represivo, según el filósofo alemán. La fuerza
dionisíaca es extranjera, proviene de afuera, del otro continente
del mapa antiguo que sería Asia. Su despliegue está en la melodía,
en el sueño, en la juventud, en la orgía y en el aguardiente:
En todos los confines del mundo antiguo –para dejar
aquí de lado el mundo moderno–, desde Roma hasta
Babilonia, podemos demostrar la existencia de festividades
dionisíacas, cuyo tipo, en el mejor de los casos, mantiene
con el tipo de las griegas la misma relación con el sátiro
barbudo, al que el macho cabrío prestó su nombre y sus
atributos, mantiene con Dioniso mismo. Casi en todos
los sitios la parte central de esas festividades consistía en
un desbordante desenfreno sexual, cuyas olas pasaban
por encima de toda institución familiar y de sus estatutos
venerables; aquí eran desencadenadas precisamente las
bestias más salvajes de la naturaleza, hasta llegar a aquella
atroz mezcolanza de voluptuosidad y crueldad que a mí me
ha parecido siempre el auténtico “bebedizo de la brujas”.13
Es de esta manera que la embriaguez sería el tiempo de la
festividad que se desborda en el desenfreno, de un intervalo de
olvido en donde se transgreden las instituciones sociales. Y sería
también la potencia creadora principal en el arte si tiene la fortuna
de ser enmarcada por Apolo. En el contexto del vitalismo y la teoría
estética de Nietzsche se entiende la importancia del concepto de
13
Friedrich Nietzsche, El nacimiento de la tragedia, trad. Andrés Sánchez Pascual
(Madrid, España: Alianza Editorial, 2012), 58.
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�Filosofía de la Embriaguez

lo dionisíaco, que nos abre un campo novedoso y alternativo del
pensar en la filosofía. Dioniso se hará una figura con ayuda de la
cual el autor dedicará constantes críticas y burlas al estereotipo de
la erudición, a los exponentes de la filosofía de aulas y academias,
como Kant y Hegel, en quienes Nietzsche veía el desarrollo de un
modelo de filosofía enferma, pesada, que se había formado a base
de malentendidos en relación al cuerpo y al carácter afirmativo
que integra la esencia de la vida misma: «no pocas veces me he
preguntado si la filosofía no habrá sido hasta ahora, hablando
en general, lisa y llanamente una interpretación del cuerpo y un
malentendido del cuerpo», confiesa en el prefacio de unos de sus
libros más lúdicos.14 Sin embargo, subsiste algo paradójico en
Nietzsche que lo emparenta con aquellos que fueron blanco de
sus ataques. Si bien logra una recuperación de un pensamiento
y una experiencia otra, mayormente vinculados con el arte y la
dimensión inmediata y concreta de la existencia, que escapa al
concepto y a la teoría, que se sale del marco lógico de la filosofía
tradicional; si bien pone el acento en lo desbordante, en la fuerza
que no habla pero actúa, Nietzsche termina por desnaturalizar
a la bebida embriagante, hacerla herramienta conceptual y
condenarla, en lo que atañe a sus efectos espontáneos, evidentes
en el cuerpo, como una sustancia narcótica de la misma calidad
aborrecible que el cristianismo: «¿qué es lo primero que los
pueblos salvajes toman ahora de los europeos? Aguardiente
y cristianismo, los narcóticos europeos. ¿Y qué es lo que los
hace sucumbir más rápidamente? Los narcóticos europeos».15
El filósofo de Röcken no deja de ver en el consumo de alcohol
un signo de degeneración, un motivo para lamentarse acerca de
«cuánta enfadosa pesantez, parálisis, humedad, batín de estar
por casa, cuánta cerveza hay en la intelectualidad alemana».16
14
Friedrich Nietzsche, La gaya ciencia, trad. José Carlos Mardomingo (Madrid,
España: Edaf, 2014), 35.
15

Nietzsche, La gaya ciencia, 199.

16
Friedrich Nietzsche, El crepúsculo de los ídolos, trad. José Carlos
Mardomingo (Madrid, España: Edaf, 2016), 99.
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¿Por qué rescatar a Dioniso al tiempo en que se reprueba la
borrachera que causa? ¿Cómo enaltecer la figura del pensador
bailarín y errante, de pies ligeros, y a la vez esperar de él un
carácter abstemio? No es que Nietzsche se haya equivocado y
sostenido una posición, ética y política, en torno al aguardiente,
que fuera contraria a su proyecto de una transvaloración de
todos los valores, así como a su actividad de psicólogo que
diagnosticaba los síntomas espirituales de su época. Si veía en
la embriaguez un fenómeno de anestesia sobre el cuerpo y, por
ende, una manifestación humana con que se niega a la vida, es
obvio que iba a cargar en contra de ello. Pero en su ideal alciónico
no deja de trascender el mismo resultado de desnaturalización,
emprendido ya por sus antecesores, respecto a la sustancia
alcohólica que físicamente ingresa al cuerpo y lo altera, con el
fin de utilizarla como el soporte de una elaboración abstracta que
acaba por tener una ligazón floja con aquello de lo que se trataba
en términos reales: de algo tan sensible, tan inmediato, ora trágico,
ora cómico, como lo es la ebriedad. Es decir, aún con Nietzsche,
la embriaguez conserva su estatuto de lo ajeno, segregada a una
zona ignota en donde descansa una verdad inefable que sólo
puede ser tema de poesía y música, y le es contrapuesta cierta
postura ascética que critica, paradójicamente, el ideal ascético de
la existencia que alimentó durante siglos la religión y la filosofía.
La mujer como origen fértil y experiencia foránea de exceso
Lo que nos es útil con Nietzsche en lo que concierne a lo
dionisíaco es aquella designación que lo califica como algo
extranjero, algo que viene de afuera. Esto significaría no
únicamente que la borrachera se introduce en el cuerpo como
algo extraño, como un intruso17 que perturba todas sus funciones
17
Conforme a Nancy, la llegada de lo extranjero implica el advenimiento de
una intrusión «que se introduce por fuerza, por sorpresa o por astucia; en todo caso,
sin derecho y sin haber sido admitido de antemano», condición que la embriaguez no
cumple del todo, dado que su entrada es casi siempre esperada y recibida. Al ser materia
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�Filosofía de la Embriaguez

orgánicas, sino también como algo cuyo lugar de procedencia es
motivo de desconocimiento y temor. En la reconstrucción histórica
puede localizarse en Asia, si todavía se sigue a Nietzsche en esto,
pero quizás tal asignación se justifica sólo en la medida en que se
sabe, de modo general y poco preciso, que esa es la región que
dio asiento al origen de la civilización; que de allí, por ejemplo,
proviene Ninkasi, la diosa de la cerveza y el alcohol en la mitología
mesopotámica. La vaguedad, la incertidumbre, las experiencias
de incomprensión y extrañamiento, inspiradas por todo lo
relativo a la embriaguez, estarían fundadas en su determinación
temporal: remiten al acontecimiento inmemorial de un origen.18
La embriaguez entonces pertenece al origen que es previo al
registro con que se le pudiera nombrar. Aquí radica su condición
de extranjera y su naturaleza escurridiza que fuerza al filósofo
a negarla, a ahogarla, cuando intenta otorgarle un fundamento
y, más complicado aún, un valor. Se encuentra en el principio
de los asentamientos humanos que comienzan a organizarse
alrededor de la agricultura y experimentan los influjos de un
cereal que naturalmente fermentó. O inclusive antes, en los
tiempos de nómadas que recogían fruta en un avanzado estado de
maduración y un ligero porcentaje de alcohol entraba a su cuerpo.
de absorción y acostumbramiento por parte del cuerpo, se naturaliza hasta investirse
de familiaridad. Esta demarcación que del intruso hace Nancy vale la pena recuperarla
para proponer que el espectro de lo ajeno que despierta la embriaguez se debe menos a
su carácter intrusivo, que a la (lejana) cercanía y familiaridad que evoca lo que ha sido
olvidado y pertenece a un origen impronunciable. Véase Jean-Luc Nancy, El intruso,
trad. Margarita Martínez (Buenos Aires, Argentina: Amorrortu, 2006), 11.
18
En esos lances intuitivos que caracterizan al poeta, dentro del gremio de
escritores no han faltado quienes relacionaron los principios de la sociedad humana
con el descubrimiento de la bebida embriagante. Es famosa la frase atribuida a William
Faulkner con la que dijo que “la civilización empezó con la destilación”; o también
la de John Ciardi en cuanto a que “fermentación y civilización son inseparables”.
Históricamente la ocurrencia de Ciardi es más atinada, debido a que la destilación
necesita antes de cierto conocimiento y dominio sobre el proceso espontáneo de la
fermentación, así como del desarrollo de la tecnología compleja del alambique que se
dio mucho tiempo después.
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�Filosofía de la Embriaguez

El hecho de que la embriaguez se encuentre en el origen tiene
repercusiones diversas. Una de ellas es que está íntimamente
ligada a la idea de mujer en la diferenciación cultural entre los
sexos. La experiencia a la que alude es en el fondo femenina,
en el sentido telúrico, de Madre Tierra.19 Habría que recordar
a este respecto que antes de ser asociada a imágenes de
desenfreno y de exceso ―que no dejan de tener una relación
con la voluptuosidad de la mujer―, el alcohol se significaba
en ritos religiosos de fertilidad. Antes que vicio y disipación,
la ebriedad presupondría abundancia y prosperidad de la vida,
puesto que es connatural a la producción del alimento. El etanol,
así, constituiría un ingrediente básico en la dieta del ser humano.
Cuando el campo significante de la embriaguez se extiende a
su faceta excedente, en la que se torna orgía y libertinaje, la mujer
continúa desempeñando una función importante. Dioniso podrá
ser el patrono de las fiestas, pero quienes le acompañan y sostienen
las solemnidades de la liturgia son aquellas «devotas humanas, las
mujeres conocidas como ménades (literalmente “mujeres locas”),
bacantes (Bakchai en griego, Bacchae en latín) o Thyiades
(mujeres poseídas, inspiradas)»,20 que se caracterizan por su
irresistible fuerza de seducción, lo mismo que por su brutalidad
en la violencia y el derramamiento de sangre de las danzas y los
sacrificios. En realidad, en lo que toca a la orgía, la mujer constituye
la entidad visible que marca la orientación de la experiencia de la
sinrazón. Dioniso, al ser deidad, no se ve, pero la mujer sí. Ella
19
El lazo entre la fecundidad de la Tierra y la fermentación del alimento que
obsequia se vuelve evidente. Empero, este sentido de fertilidad, dádiva y abundancia
se puede simbolizar de igual forma en el mecanismo de la destilación que replica, a
pequeña escala, un ciclo natural del planeta consistente en la «evaporación del agua,
difusión de su vapor en la atmósfera, condensación del vapor en gotas o cristales de
hielo, lluvia, granizo o nieve, y retorno del agua a la superficie de la Tierra». José Luis
Otero de la Gándara, Notas para la historia de la destilación (Madrid, España: Tébar,
2006), 20.
20
Robin Hard, El gran libro de la mitología griega, trad. Jorge Cano Cuenca
(Madrid, España: La Esfera de los Libros, 2017), 238.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 215-236.

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�Filosofía de la Embriaguez

es el cuerpo visible que puede conducir a ese saber corporal de la
intoxicación y la locura. En Las ménades de Julio Cortázar es una
mujer vestida de rojo la que atrae la mirada del narrador, es la que
dirige la procesión que acaba con el cercenamiento del maestro
de orquesta y es la que regala la imagen final del relato: «la mujer
vestida de rojo iba al frente, mirando altaneramente, y cuando
estuve a su lado vi que se pasaba la lengua por los labios, lenta y
golosamente se pasaba la lengua por los labios que sonreían».21
La ingesta etílica oscilaría en el acontecimiento, entre el
germen de la vida y el exceso de su propia destrucción, siendo
su representante el cuerpo de la mujer. Comprende un dominio
en que no rige la palabra, pues la bebida «parece esparcirse
inmediatamente por el cuerpo. Es una impregnación, una
irrigación, una difusión y una infusión»22 que fluye y se apodera,
hasta diluirlo, del control de aquello que se creía sólido. El curso
del alcohol dentro del organismo arrasa con el efecto de fijación
que sobre la cosas tiene el lenguaje. Tan claro es que no se puede
hablar cuando se bebe. Es algo primario, que pertenecería, como
experiencia de satisfacción, a la primera etapa del desarrollo
psicosexual en la que el lactante tiene por su zona erógena predilecta
la de la boca, embelesada de leche materna, de acuerdo con Freud.23
21
Julio Cortázar, “Las ménades,” en Final del juego (1956), https://ciudadseva.
com/texto/las-menades/
22
Jean-Luc Nancy, Embriaguez, trad. Nicolás Gómez (Lanús, Argentina:
Ediciones La Cebra, 2014), 15.
23
En la teoría freudiana de la sexualidad infantil, la primera etapa del desarrollo
que se presenta en la organización pregenital del niño, una vez instaurado el narcisismo,
es la que corresponde a la oralidad, durante la cual la experiencia de satisfacción
sexual se centra preponderantemente en la boca. La razón de la que se sirve Freud para
sustentar su propuesta es que el valor erógeno de los labios se tiene que establecer en
un inicio por necesidad, por mera supervivencia filogenética, pues mantiene un vínculo
muy estrecho con el alimento, la nutrición y la conservación de la vida. Según este
modelo, las pulsiones parciales, como la oral y la anal, tendrán posteriormente que
madurar y concentrarse en la zona genital. No obstante, en el proceso pueden darse
estancamientos libidinales denominados fijaciones, mediante las cuales se persiste en
los modos de satisfacción perversa e infantil. Resulta divertido que Freud asocie la
etiología del alcoholismo, o al menos la propensión a buscar placer en la bebida, a una
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 215-236.

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�Filosofía de la Embriaguez

Cuerpo femenino, fluido y embriagante, sin inscripción
Beber implicaría una regresión a la infancia. A una infancia del
bebedor, de la civilización y de su lenguaje. Vinum, lac senum, el
vino es la leche de los ancianos, reza el adagio latino que resume
el retorno de un antes y un afuera de la razón y evoca la imagen
indefinida de un origen, de una infancia marcada por el olvido
que, con todo, conserva la huella de la presencia de un cuerpo del
que manaba el líquido. Es la madre y, por extensión, la mujer. Es
un cuerpo fluido, que se escurre y se amolda a todas las formas,
que por tanto parece borracho, no sujeto a las leyes del orden
y que vaga más por las regiones del deseo. La embriaguez se
cifra en lo femenino y, acto seguido, lo femenino se torna agente
del deseo y diosa de la locura24. Su llegada se vuelve ominosa,
en apariencia extranjera, porque resulta demasiado familiar. La
mujer, portadora de la embriaguez, inspira la idea del nacimiento
a la par que la de la ruina del fundamento. Si la sociedad nació
estando borracha, por ese idéntico motivo puede destruirse.
El cuerpo femenino, de constitución acuosa, se impone
como vector causante de la embriaguez que, en consecuencia, se
engarza con fenómenos tales como la locura, el abuso, el vicio y
el libertinaje.25 El libertino no puede serlo si no es sobre el fondo
fijación de índole oral que se niega a renunciar a la satisfacción que el lactante obtuvo
gracias al pecho materno: «tales niños, llegados a adultos, serán grandes gustadores
del beso, se inclinarán a besos perversos o, si son hombres, tendrán una potente
motivación intrínseca para beber y fumar». Sigmund Freud, Tres ensayos de teoría
sexual, trad. José Luis Etcheverry, vol. 7, Obras completas (Buenos Aires, Argentina:
Amorrortu, 2010), 165
24
Sería conveniente recordar a Erasmo y su elogio hecho en voz femenina
a la personificación de la Locura, como soberana absoluta del género humano, que
presume altivez respecto a cualquier otra deidad: «ciertamente no envidio al poderoso
hijo de Cronos la cabra que le amamantó, puesto que a mí me dieron sus pechos dos
encantadoras ninfas, Meté [Embriaguez], hija de Baco, y Apedia [Ignorancia], hija
de Pan». Erasmo de Rotterdam, Elogio de la locura, trad. Teresa Suero Roca (Madrid,
España: Sarpe, 1984), 45.
25
Indica Foucault que «el agua y la locura están unidas desde hace mucho
tiempo en la imaginación del hombre europeo». Michel Foucault, Historia de la
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�Filosofía de la Embriaguez

de la mujer que, con el desarrollo de las técnicas de dominio
sobre el cuerpo y su enmarcamiento dentro de fronteras de índole
moral, se volverá, además del eje de los motivos del poeta y las
condenas del moralista, el núcleo de las enfermedades nerviosas;
de forma paradigmática, el cuerpo femenino es delineado como el
cuerpo histérico por antonomasia. La histeria delata, a la mirada
del médico ilustrado, un cuerpo permeable, poroso, blando,
torcido, demasiado curvo, que se desvía de las metas culturales
más elevadas y se deja llevar por una fuerza primitiva en la que
reina con mayor tiranía el deseo26. Aún y cuando dicho cuerpo
no caiga en la patología, su predisposición oscura y esponjosa
se percibe latente. Así lo suscribe Freud cuando explica cómo la
resolución del complejo de Edipo en la mujer tiene por resultado
la incorporación de una ley interna más laxa que no responde a los
mismos parámetros estrictos y juiciosos que caracterizan al varón:
El nivel de lo éticamente es otro en el caso de la mujer. El
superyó nunca deviene tan implacable, tan impersonal, tan
independiente de sus orígenes afectivos como lo exigimos
en el caso del varón. Rasgos de carácter que la crítica ha
enrostrado desde siempre a la mujer ―que muestra un
sentimiento de justicia menos acendrado que el varón, y
menor inclinación a someterse a las grandes necesidades
de la vida; que con mayor frecuencia se deja guiar en sus
decisiones por sentimientos tiernos u hostiles― estarían
locura en la época clásica, trad. Juan José Utrilla, vol. 1 (México: Fondo de Cultura
Económica, 2015), 27.
26
La histeria adscrita al cuerpo de la mujer conformaría también un síntoma de
la sociedad, un fracaso, o por lo menos un rezago, en la consecución de los fines del
progreso y de los efectos que sobre el cuerpo ha de ejercer la educación y la instrucción
moral fundada en la razón: un cuerpo duro, resistente, de una densidad que se comunica
a su vez con la densidad moral y lógica de los pensamientos. «Así se explica que muy
pocas mujeres acostumbradas a la vida dura y laboriosa se pongan histéricas; en
cambio, son muy inclinadas a serlo aquellas que llevan una existencia blanda, ociosa,
lujosa y relajada, y lo mismo les sucede cuando alguna pena destruye su valor».
Foucault, Historia de la locura, 447.
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�Filosofía de la Embriaguez

ampliamente fundamentados en la modificación de la
formación-superyó que inferimos en las líneas anteriores.27
La sobriedad y sensatez, el dominio sobre el estado anímico, la
maestría sobre la elaboración de juicios, el sentido de ley y justicia,
de acuerdo con lo planteado antes, serían atributos adoptados con
mayor proclividad por el hombre. Inclusive estaría insinuándose
que la filosofía y las actividades del pensamiento que se fundan
en la razón son propias del género masculino. Mientras que la
disposición dionisíaca, caprichosa, desordenada, voluptuosa,
inmoral, tendiente a la ebriedad, estaría encarnada en el cuerpo de
la mujer, prácticamente como una tara genética que se ha estancado
en el origen o en una infancia que sería mejor olvidar o superar.
Si hay un saber del que ella puede hablar o actuar, pertenece a
la dimensión de la embriaguez que se halla en el origen del que
no hay registro puntual. El filósofo, por el contrario, típicamente
hombre, tiene que verse en la necesidad de reducir a un lógos,
a una medida, el tema de la embriaguez, desnaturalizándola
del cuerpo y convirtiéndola en un concepto que termina por
alejarse de la experiencia de la absorción e impregnación de la
que habla Nancy. De ahí el movimiento pendular, ambivalente y
contradictorio que ha distinguido al filósofo, por más nietzscheano
y subversivo que pretenda ser, por cuanto ve a la cuestión ebria.
Si se sigue esta línea de significaciones y fantasmas que
históricamente le han sido enajenadas al cuerpo femenino, se puede
arribar finalmente, con el apoyo de una formulación lacaniana, a
una conclusión que no deja de motivar pasmo. Lacan habla del
plano de lo real, del que deriva la idea de la Cosa [das Ding], como
aquello en lo que a nivel de las representaciones «no solo no es
nada, sino literalmente no está ―ella se distingue como ausente,
27
Sigmund Freud, Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica
entre los sexos, trad. José Luis Etcheverry, vol. 19, Obras completas (Buenos Aires,
Argentina: Amorrortu, 2010), 276..
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 215-236.

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�Filosofía de la Embriaguez

como extranjera―».28 Se reitera aquí la cualidad de algo que no
se halla inscrito (en la cadena significante del lenguaje) pero se
encuentra presente, como algo simplemente dado. En lo relativo
a la distribución tradicional de roles entre géneros, especialmente
en lo que toca al amor cortés, Lacan postula que es justo la mujer
quien históricamente ha sido colocada en el lugar de lo real, como
sucedáneo, en el centro del agujero al que no alcanzan las palabras
y, sin embargo, las succiona todas. El denominado registro, que
en realidad no es registro, de lo real es lo fuera-de-representación
que, empero, rige y organiza el mundo de representaciones. La
mujer, en mucho mayor medida que el hombre, estaría, y no, ahí.
Si esto se lo toma de manera ingenua, como lo sugiere el
psicoanalista francés, el hombre comenzaría a escribir poesía
en torno a la belleza indescriptible de la mujer, a su pureza
e inocencia, al mismo tiempo que se dolería de su carácter
insondable, corruptible y potencialmente siniestro.29 En esa
oscilante ambivalencia que ha predominado en la literatura
durante siglos. En esa misma fluctuante contradicción del filósofo
respecto al asunto de la embriaguez y el cuerpo femenino. Si se
lo toma, por el contrario, desde una perspectiva más histórica y
existencial, se estaría asomando algo más penoso: si se propone
que la mujer ha sido ubicada en el (des)orden de lo real, en
28
Jacques Lacan, La ética del psicoanálisis, trad. Diana S. Rabinovich, libro 7, El
seminario de Jacques Lacan (Buenos Aires, Argentina: Paidós, 2015), 82.
29
Se trataría aquí de la dinámica de sublimación, común en el arte, que tiene
por efecto elevar un objeto a la dignidad de la Cosa irrepresentable. La consecuencia es
que el objeto es rodeado de un aura de privación, de inaccesibilidad, pues se lo construye
como algo despersonalizado, indiferenciado, vaciado de contenido, que sólo cumple una
función simbólica. La mujer, disminuida así de tal suerte, se vuelve un ente enloquecedor,
inhumano, recipiente de toda significación. Recuperando una imagen que utiliza Lacan para
ilustrar su noción de das Ding, evidentemente retomada de Heidegger, el ente del vaso como
tal encarna una función simbólica pura, creada en torno al vacío, que posibilita su llenado
de sentido. No deja de ser afortunado para el tema que en el presente texto se aborda, que
la mujer pueda asimilarse a un vaso, como recipiente líquido de todas las significaciones,
como precisamente un receptáculo indefinido de exceso que tiene el poder de inducir a la
embriaguez. Lacan, La ética del psicoanálisis, 151.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 215-236.

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�Filosofía de la Embriaguez

donde no hay palabra, a lo sumo una fisura ocasionada por la
misma, entonces la mujer ha tenido que callar, no ha tenido una
inscripción clara en el registro de la historia ni un lugar establecido
en el destino de la humanidad. Ha sido un cuerpo informe, fluido,
borracho, centro magnético de todo el discurso sin derecho de
poseerlo en su imaginación. La mujer ha tenido todas las palabras
al tiempo que ninguna. Únicamente de lo que ha podido saber
hasta ahora de modo preponderante es de angustia, de locura,
de sinrazón, de embriaguez. De esos temas es de los que ella ha
tenido que saber a través de su experiencia corporal, como en
una borrachera que le fue inducida, y de la que quizás, el sujeto
contemporáneo, sin definición de sexo, ya está teniendo resaca.30

30
Hélène Cixous denuncia algo análogo en relación a la función simbólica a la
que es condenada la mujer a partir del esquema edípico: «al final de ese “destino”, las
mujeres tienen una actividad simbólica reducida: no tienen nada que perder, que ganar ni
que defender». En otros términos, tienen que verse privadas de la palabra. Su falta real por
no tener falo se continuaría por una falta simbólica por no tener palabra. Hélène Cixous, La
risa de la Medusa: ensayos sobre la escritura, trad. Ana María Moix (Barcelona, España:
Anthropos, 1995), 40.
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 215-236.

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�Filosofía de la Embriaguez

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�Filosofía de la Embriaguez

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 215-236.

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�¿Son los derechos humanos
imperealistas?

¿Son los derechos humanos imperialistas?1
Emmanuel Levinas

Henos aquí lejos de todo imperialismo. A la noción de derechos
humanos pertenecen en adelante- inseparables y en número
siempre creciente- todas las reglas legales que condicionan el
ejercicio efectivo de estos derechos. Estos son, detrás de los
derechos a la vida y a la seguridad, la libre disposición de sus
bienes y a la igualdad de todos los hombres ante la ley, a la
libertad de pensamiento y de expresión, a la educación, y a la
participación del poder político, todos los otros derechos que los
prolongan y los hacen posibles concretamente: los derechos a la
salud, a la felicidad, al trabajo y al descanso, a la permanencia y a
la libre circulación, etc. Pero también más allá de eso, el derecho
a oponerse a la explotación por el capital- los derechos sindicalesy hasta el derecho al progreso social; al refinamiento- utópico o
mesiánico- de la condición humana, el derecho a la ideología así
como el derecho a la lucha por el derecho integral del hombre y
el derecho a asegurar las condiciones políticas de esta lucha. ¡La
modernidad de los derechos humanos llega ciertamente hasta ahí!
Ciertamente, es necesario también preguntarse cuál es la urgencia,
el orden y la jerarquía de estos derechos tan diversos y si no
comprometen los derechos fundamentales cuando se exige todo
1
Traducción del francés hecha por Julio César Santiesteban Baca de la
Universidad Autónoma de Chihuahua, México, del original “Les grands penseurs
d´aujourd´hui,” hors-série, Le Nouvel Observateur, Les essentiels, no. 3 (Décembre
2013-Janvier 2014): 112-115.

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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 237-242

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�¿Son los derechos humanos
imperealistas?

indiscriminadamente. Pero eso no significa reconocer un límite a
la defensa de estos derechos; no significa objetar, es plantear un
problema nuevo a propósito de un derecho incontestable y, sin
pesimismo, consagrarle una reflexión necesaria.
En este sentido, la plenitud, y dinámica siempre
creciente de los derechos humanos se mostraría inseparable
del reconocimiento mismo de los derecho humanos llamados
fundamentales, de su exigencia de trascender, de alguna manera,
lo que la naturaleza pura puede comportar de inhumano y el cuerpo
social de necesidades ciegas. La unicidad y la irreductibilidad de
la persona humana se ven respetadas y se afirman concretamente
por la atenuación de la violencia a la cual ellas se hallan expuestas
en el orden o el desorden del determinismo de lo real.
Pero el desarrollo de la ciencia y la tecnología antes
de hacer posible el respeto efectivo de los derechos humanos
ampliados puede, a su vez, introducir obstáculos para ello.
La técnica misma puede comportar exigencias inhumanas
constituyéndose un nuevo determinismo, que amenaza el libre
movimiento que, por otra parte, debería hacer posible. En
una sociedad enteramente industrializada o en una sociedad
totalitaria- que precisamente resulta de las técnicas sociales
que se quieren perfeccionadas-, los derechos humanos se
hallan comprometidos por las prácticas mismas, las cuales han
proporcionado la motivación. ¡Mecanización y servilismo!
Y eso sin evocar el tema banal de la concomitancia del
progreso técnico y del progreso de armamentos destructivos
y de la manipulación abusiva de las sociedades y de las almas.
De ahí una dialéctica que se podría llevar tranquilamente
a la contestación o a la condena de la técnica, sin esperar una
posibilidad de equilibrio de un eventual regreso de la ciencia y la
técnica hacia sí mismas. Problemas que no se pueden silenciar ,
pues del progreso técnico depende no sólo un desarrollo nuevo de
los derechos humanos en los países “civilizados” sino el respeto
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Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 237-242

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�¿Son los derechos humanos
imperealistas?

de los derechos humanos elementales en los países del “tercer”
y “cuarto” mundo amenazados por la enfermedad y la muerte.
¿Pero los derechos del hombre- es decir la libertad de cada
uno, la unicidad de la persona- no corren también el riesgo de
ser desmentidos u ofuscados por los derechos del otro hombre?
Lo que Kant llama “reino de los fines” es una pluralidad de
voluntades libres, unidas por la razón Sin embargo, ¿no es una
libertad, para otra voluntad, su negación posible, y así, al menos,
una limitación? Principio de guerra entre libertades múltiples o
conflicto que, entre voluntades razonables, debe resolverse por
la justicia: un derecho justo, conforme a las leyes universales,
se podría desprender de la oposición entre voluntades múltiples.
Queda la cuestión de saber si la limitación del derecho por la
justicia no habrá ya sido una forma de tratar a la persona como
un objeto, sometiéndola – como única e incomparable- a la
comparación, al pensamiento- al pasaje sobre la famosa balanza
de la justicia- y así al cálculo. De ahí la duración esencial de la ley,
que ofendería en la voluntad a otra dignidad que accede al respeto
de las leyes universales. ¡La dignidad de la bondad simplemente!
Limitado de esa manera por la justicia, el derecho del
hombre ¿no permanece como derecho reprimido y la paz que
instaura entre los hombres una paz incierta y siempre precaria?
¡Mala paz, mejor ciertamente, que una buena guerra! Pero
paz abstracta, buscando estabilidad en los poderes del estado,
en la política que asegura por la fuerza la obediencia a la ley.
Desde entonces, la justicia tiene que recurrir a la política, a sus
estratagemas y astucias: orden racional obteniéndose al precio
de las necesidades propias del estado, que están implicadas en
ello. Ellas constituyen un determinismo tan riguroso como el de
la naturaleza indiferente al hombre, debió la justicia- el derecho
de la voluntad libre del hombre y su acuerdo con la voluntad
libre del otro- haber servido, al principio, de fin o de pretexto
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 237-242

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�¿Son los derechos humanos
imperealistas?

a las necesidades políticas. Finalidad pronto desconocida en las
desviaciones que se imponen en la práctica del estado. Finalidad
pronto perdida en el despliegue de los medios puestos en obra.
Y en la eventualidad de un estado totalitario, he aquí el hombre
reprimido y los derechos del hombre ridiculizados y la promesa de
un regreso final a los derechos del hombre aplazados sin término.
El marxismo, del cual sería injusto desconocer la original amistad
por el otro hombre, desconfiado en relación a una filantropía de
inspiración pura- sin deberes, sin obligaciones, sin los derechos del
otro hombre-, ha puesto toda su confianza en los cálculos de una
política. El estalinismo se encuentra desmentido con lo inolvidable.
La defensa de los derechos humanos responde a una
vocación exterior al estado, gozando, en una sociedad política,
de una especie de extraterritorialidad, como la de la profecía
ante los poderes públicos del viejo testamento, vigilancia
diferente a la de la inteligencia política, lucidez que no se
limita a inclinarse ante el formalismo de la universalidad, sino
que sostiene la justicia misma en sus límites. La posibilidad
de garantizar esta extraterritorialidad y esta independencia
define el estado liberal y describe la modalidad, según la cual
es de suyo posible la conjunción de la política y de la ética.
Pero desde entonces, en la defensa de los derechos humanos
convendría no comprenderlos ya exclusivamente a partir de
una libertad que sería virtualmente la negación de toda libertad
diferente, y donde un arreglo justo, entre la una y la otra, llevaría
a una limitación recíproca. ¡Concesión y compromiso! Le es
necesario a la justicia, lo que es inevitable, otra “autoridad”
diferente a la de las proporciones que se establezca entre
voluntades opuestas y susceptibles de oponer. Es necesario
que estas proporciones sean acordadas por las voluntades libres
en razón de una previa paz que no sería la no-agresión pura y
simple, sino que comportaría, si se puede decir, una positividad
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240

�¿Son los derechos humanos
imperealistas?

propia, cuya idea de bondad sugiere el desinterés que procede
del amor, para el cual lo único y lo absolutamente otro pueden
solamente significar su sentido en lo amado y en sí mismo.
En la humanidad, de individuo a individuo, se establece una
proximidad que no toma sentido a través de la metáfora espacial
de la extensión de un concepto. De entrada uno y otro, son uno
de cara al otro. Soy yo para el otro. La esencia del ser razonable
en el hombre no designa solamente el acontecimiento en las
cosas de un psiquismo a manera de saber, a manera de conciencia
que se rehúsa a la contradicción, que englobaría a los otros bajo
conceptos desalienándolos en la identidad del universal; designa
también la aptitud del individuo resurgiendo , para empezar, de
la extensión de un concepto- del género hombre- para plantearse
como único en su género, y así, como absolutamente diferente de
los demás, pero, en ésta diferencia- y sin reconstituir el concepto
lógico del que el yo se ha liberado – de ser no-indiferente al
otro. No-indiferencia o socialidad – bondad original, paz o
voto de paz, bendición, Chalom- acontecimiento inicial del
encuentro. Diferencia-no-indiferencia, en que el otro – a pesar
de absolutamente otro , “más otro”, si se puede decir, entre
ellos, los individuos del mismo género, de los que el yo se ha
liberado- en que el otro me “ importa”; no para un “percibir”, sino
“concerniéndome”, “ importándome”, como alguien a quien tengo
que responder. El otro que-en este caso- me “importa” es rostro.
Bondad en la paz que es también, ejercicio de una
libertad, en la que el yo se desprende de su “regreso a sí”, de
su autoafirmación, para responder al prójimo, para defender
precisamente los derechos del otro hombre. No-indiferencia
y bondad de la responsabilidad, no son neutrales, entre amor
y hostilidad. Es necesario pensarlas a partir del encuentro
en que el voto de paz – o bondad- es el primer lenguaje.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 237-242

241

�¿Son los derechos humanos
imperealistas?

Esta libertad en la fraternidad en que se afirma la
responsabilidad de uno por el otro, a través de la cual, en lo
concreto, los derechos humanos se manifiestan a la conciencia
como derecho del prójimo, y del que debo responder. Manifestarse
originalmente como derechos del otro hombre y como deber para
un yo, como mis deberes en la fraternidad, es la fenomenología
de los derechos humanos. Mi deber respecto del prójimo que
interpela mi responsabilidad es una investidura de mi propia
libertad. En la responsabilidad que, como tal, es irrecusable e
intransferible, estoy instaurado como no intercambiable: soy
elegido como único e incomparable. Mi libertad y mis derechos
antes de mostrarse en mi respuesta de la libertad y de los
derechos del otro hombre se mostraron precisamente a manera
de responsabilidad en la fraternidad humana. Responsabilidad
inagotable, pues no se podría estar a mano hacia el otro.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 3, Enero - Junio 2022, pp 237-242

242

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 2, No. 4, julio-diciembre
2022, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl
Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://aitias.
uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263, ambos ante el
Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de
este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz
Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de
última modificación de 01 diciembre de 2022.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Autores
Mario Teodoro Ramírez
Quentin Meillassoux
Misael Ceballos Quintero
Gerardo Flores Peña
Adrian Johnston
Óscar Omar Márquez
Raúl Reyes Camargo
Raúl Jorge Alberto Rodríguez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
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Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
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�Aitías

Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Realismo Integral
Para una Teoría Neorrealista de la Subjetividad
Integral Realism
For a Neorealist Theory of Subjectivity
Mario Teodoro Ramírez Cobián https://orcid.org/0000-00032146-7374
Universidad Michoacana
de San Nicolás de Hidalgo,
Moscu, Rusia

Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2022. Ramírez Cobían, Mario Teodoro. This is
an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/aitas2.4-43
Recepción: 06-11-22
Fecha Aceptación: 11-11-22
Email: marioteo56@yahoo.com.mx

�DOSSIER
REALISMO Y MATERIALISMO HOY
PRESENTACIÓN

A 12 AÑOS DEL REALISMO
ESPECULATIVO.

Gerardo Roberto Flores Peña

El Dossier que hoy presentamos, y que es fruto del
esfuerzo de varios autores y traductores, constituye una modesta
contribución al estudio del movimiento denominado “realismo
especulativo”. Desde 2007 a la fecha, la atención en nuestros
países hispanohablantes a los autores de la constelación de
este movimiento ha ido creciendo. No sólo por importantes
traducciones como Después de la finitud (2015) de Quentin
Meillassoux en 2012 por editorial Caja Negra así como la
colección de artículos traducida bajo el título de Hipercaos (2018)
en la editorial española Holobionte las diversas traducciones
de las obras de Harman al español, que entre las más recientes
está la que se coordinó con la Universidad de Guanajuato en
México Escaramuzas: con amigos, enemigos y neutrales (2022)
y Arte y Objetos por otra editorial española llamada Enclave de
Libros; y la reciente traducción de Nihil Desencadenado (2019)
de Ray Brassier en la editorial española Materia Oscura; sino
también gracias a una atención más creativa y propositiva en los
círculos académicos hispanoparlantes que aquella que solo se

�contentaba con replicar los contraargumentos fenomenológicos,
hermenéuticos, analíticos, etc. que sus contrapartes inglesas,
americanas o francesas ya habían defendido.
En México sin duda la introducción del realismo
especulativo se debe a los esfuerzos del Dr. Mario Teodoro
Ramírez Cobián, quien desde 2014 lleva una amplia campaña de
difusión que hoy suma más de una decena de artículos sobre
conceptos y planteamientos de Meillassoux, Harman, Maurizio
Ferraris y Markus Gabriel. Y que produjo uno de los textos que
es hoy referencia en nuestra lengua para entrar al estudio de
estos autores, El Nuevo Realismo: La Filosofía del Siglo XXI
de 2016 donde se presentaron las primeras traducciones de texto
de Meillassoux, Harman y Gabriel. He tenido la fortuna de
acompañar este empeño desde el comienzo, y como participante
y estudioso en el tema, la tarea que me he propuesto ha sido
la difusión de este nuevo pensamiento filosófico. Gracias a un
grupo de jóvenes investigadores hoy podemos decir que hay una
lectura crítica, rigurosa y propositiva del realismo especulativo, el
nuevo realismo y los nuevos materialismos que ha logrado trazar
su propio itinerario teórico, como lo demuestra el reciente libro
de Karla Villapudua Nosotras las brujas. de la editorial Lapicero
Rojo. Se han organizado casi una decena de coloquios en nuestro
país para discutir los alcances y el sentido de esta nueva tendencia
en filosofía. Pero constantemente uno choca con que lo que hace
mucha falta es la perspectiva histórica.
Esperamos que esta “recepción” pueda convertirse más bien
un diálogo franco y abierto con filósofos y filósofas que siguen
vivos, que siguen produciendo, quienes como Harman, Ferraris
y Gabriel, están abiertos al debate público de sus ideas. Lo que
presentamos hoy entonces es un intento de continuación de
este diálogo. El lector o lectora tendrán entre sus manos dos
traducciones, una del artículo “Iteración, reiteración, repetición”,
conferencia inédita dictada por Quentin Meillassoux en 2015 en
la Universidad de Berlín, y que hasta ahora sólo había circulado
en su versión inglesa, traducida por Rober MacKay; presentamos

�también una traducción de un pequeño texto programático de
Adrian Johnston titulado “Puntos de libertad forzada” donde
el autor norteamericano sintetiza su propuesta de materialismo
trascendental, que debe y puede ser leída como una respuesta
crítica y rigurosa a la versión de Meillassoux de materialismo
especulativo. La obra de Johnston es casi completamente
desconocida en nuestros países fuera del estrecho círculo de
estudiosos del psicoanálisis marxista, o el marxismo psicoanalítico.
En el ánimo del diálogo presentamos también dos artículos,
no podía faltar uno de quien, como he señalado, constituye el
referente obligado de la recepción, discusión y desarrollo de
estas ideas, Mario Teodoro Ramírez, titulado “Realismo Integral”
donde el mexicano complementa un gran faltante en las teorías
de Meillassoux, Harman y Gabriel en particular que es una teoría
de la subjetividad, siguiendo los postulados y concepciones de lo
que él ha tenido a bien agrupar bajo el nombre de neorrealismo.
Finalmente, ningún diálogo está completo sin una comparativa
crítica desde lo estudiado en esta región, aquí el aporte de Oscar
Omar Márquez en su artículo titulado “La ontología trágica de
Miguel de Unamuno y la ontología de la in-razón de Quentin
Meillassoux” toma como pretexto un motivo existencialista para
apropiarse de la propuesta de Meillassoux.
Esperamos que el trabajo aquí presentado sirva a presentes
y futuros investigadores e investigadoras a apropiarse de esta
novedosa constelación de conceptos, propuestas y argumentos,
a fin de crear un diálogo vivo, activo y riguroso con uno el que
ya puede ser denominado el primer gran momento filosófico del
Siglo XXI.
Morelia, Michoacán, noviembre de 2022.

�Realismo Integral

REALISMO INTEGRAL

PARA UNA TEORÍA NEORREALISTA DE LA
SUBJETIVIDAD

INTEGRAL REALISM

FOR A NEOREALIST THEORY OF
SUBJECTIVITY
Dr. Mario Teodoro Ramírez Cobián1

Resumen
Dentro de las diversas posturas sobre el realismo en la discusión
filosófica actual, propongo aquí lo que llamo realismo integral,
como una alternativa que pueda incorporar la dimensión o el
problema de la subjetividad en una teoría realista general. Asumida
la crítica al subjetivismo (y subjetualismo) de la filosofía moderna
y posmoderna hecha por el realismo especulativo, particularmente
por Quentin Meillassoux, considero que, no obstante, es necesario
distinguir todavía entre una teoría de la experiencia —perceptiva,
científica, histórica—, que puede sostener tesis correlacionistas, y
esta misma experiencia en su realidad efectiva, pensada de acuerdo
con los principios de un filosofar realista. Como consecuencia de
esta perspectiva, ofrezco brevemente una reconstrucción en clave
realista de los tres momentos del proceso de la subjetivación.
Palabras clave: realismo especulativo, fenomenología, MerleauPonty, misticismo, belleza, Meillassoux, metafísica, ontología.
1

Doctor investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 1-38

1

�Realismo Integral

Abstract
Within the various positions on realism in the current philosophical
discussion, I propose what I call integral realism, as an alternative
that can incorporate the dimension or the problem of subjectivity
in a general realist theory. Assuming the criticism of subjectivism
(and subjectualism) of modern and postmodern philosophy made
by speculative realism, particularly by Quentin Meillassoux, I
consider that it is still necessary to distinguish between a theory
of experience —perceptive, scientific, historical—, that can
support correlationist theses, and this same experience in its
effective reality, thought in accordance with the principles of a
realistic philosophizing. Due to this perspective, I briefly offer a
realistic key reconstruction of the three moments of the process
of subjectivation.
Keywords: Speculative Realism, Phenomenology, MerleauPonty, Mysticism, Beauty, Meillassoux, Metaphysics, Ontology.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 1-38

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�Realismo Integral

Introducción
En este ensayo expongo algunos aspectos de la discusión que
se está dando en el campo filosófico en torno a la corriente del
nuevo realismo, llamado también, de forma mas precisa, realismo
especulativo2, en cuanto el término “especulativo” —racional,
conceptual— marca la diferencia específica de este realismo con
otros habidos en la historia de la filosofía y en la filosofía reciente,
los cuales normalmente quedan asociados a alguna forma de
empirismo, positivismo o naturalismo. El realismo especulativo
consiste en la pretensión de recuperar el primado de la ontología
en la teoría filosófica y la crítica a lo que Quentin Meillassoux
caracterizó como el “correlacionismo” de la filosofía moderna3,
es decir, el atenerse de todo pensamiento filosófico, ya analíticoepistemológico o fenomenológico-hermenéutico, a la correlación
sujeto-objeto, negando así toda posibilidad de ontología en
un sentido fuerte, esto es, al modo aristotélico (pero sin ser
aristotélicos), como filosofía del ser en cuanto ser. La postura
neorrealista tiene como efecto la crítica general al subjetivismo4
dominante en la filosofía moderna y posmoderna. Aceptando la
validez de esta crítica, consideramos, no obstante, que resulta
necesario un replanteamiento del problema de la subjetividad, es
decir, de la posición de la realidad humana en el horizonte del
pensamiento ontológico-realista. Ya no somos subjetivistas, pero
seguimos siendo sujetos, o algo así.
Para acercarnos a lo que podemos llamar una teoría
neorrealista de la subjetividad propongo, entre otras cosas,
2
Algunos de los textos de presentación del nuevo realismo son: Harman
(2018), Benoist (2018), Castro (2018), Ramírez (2016), Ferraris (2013), Bryant y otros
(2011), Collapse III (2007).
3
“Llamo ‘correlacionismo’ al contrincante actual de cualquier realismo. El
correlacionismo tiene diversas formas en la modernidad, pero particularmente las de
la filosofía trascendental, las variedades de la fenomenología y el posmodernismo. Aun
siendo extraordinariamente variadas en sí mismas, todas estas corrientes comparten,
según creo, una resolución más o menos explícita: no hay objetos, ni eventos, ni leyes,
ni seres que no estén siempre correlacionados con un punto de vista, con un acceso
subjetivo”. Quentin Meillassoux, Hipercaos (Salamanca: Holobionte, 2018), 23.
4
Meillassoux, Hipercaos, 38.
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�Realismo Integral

retraernos a la filosofía fenomenológico-existencial de Maurice
Merleau-Ponty, en cuanto ella puede ser reinterpretada y
reconstruida en términos cercanos al nuevo realismo. A través de
una filosofía de la percepción, la corporalidad y el ser sensible,
el pensador francés buscó alejarse de la filosofía de la conciencia
dominante en la fenomenología clásica5. Dentro de las varias
teorías de la subjetividad de la filosofía moderna y posmoderna,
destaca la de Merleau-Ponty por su rechazo a cualquier forma de
introspectivismo y de concepción sustancialista de la subjetividad.
El filósofo francés buscó llevar hasta sus últimas y más específicas
consecuencias la concepción heideggeriana del “ser-en-elmundo”. Para él, la subjetividad está siempre ligada a un tipo de
realidad, a un estrato de lo real. Pues, “¿cuándo, dónde y cómo
existió jamás una visión del interior?”6, preguntaba con ironía. En
la senda de la fenomenología merleaupontiana, Étienne Bimbenet
ha desarrollado una antropología fenomenológica de corte realista
y Claude Romano ha propuesto un realismo fenomenológico del
mundo de la vida. Haré referencias a algunos de sus textos.
Ahora bien, la elaboración de una teoría neorrealista
de la subjetividad requiere inicialmente el replanteamiento del
concepto de realismo. Llamo a este replanteamiento realismo
integral7, como alternativa a las diversas posturas de realismo que
se han presentado en la filosofía reciente. El objetivo básico de un
5
Para bibliografía reciente sobre Merleau-Ponty puede verse: Dalissier (2013),
Bimbenet (2011), Ramírez (2013), Bimbenet (2004).
6
Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción (Barcelona: Península,
1977), 37.
7
Juan David Garía Bacca, Sobre Realismo. Tres ejercicios literario-filosóficos
(Barcelona: Anthopos, 2001), 7. La expresión “realismo integral” la usó, en un sentido
un poco distinto del aquí usado, el creativo filósofo venezolano de origen español,
Juan David García Bacca. Su definición de lo real cae en el marco de lo que el realismo
especulativo llama correlacionismo, aunque se trata de una correlación plenamente
horizontal e interactiva. Dice García Bacca: “Es real (con realismo integral) todo lo que
yo hago que tenga que hacer acto de eficiencia ante y para mí; y que, a la vez, hace él
que tenga yo que hacer acto de eficiencia sobre él”. El realismo integral de carácter
ontológico-especulativo que aquí asumo no depende de algún tipo de actos del yo, como
el que plantea García Bacca. El yo, la subjetividad no es, como ya lo decía Deleuze, más
que un “efecto” de procesos ontológicos. Se trataría, en todo caso, de un yo capaz de
estar a la altura del Ser y no al revés.
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�Realismo Integral

realismo integral consiste en incorporar a una reflexión filosófica
realista la dimensión de la subjetividad, tanto en la vida sensible,
como en el saber científico y en la vida histórico-social. Hablaré
así, desde una perspectiva cercana a la fenomenología de MerleauPonty (que considero una fenomenología realista o cuasi-realista),
de tres niveles del realismo: el realismo perceptual, el realismo
científico y el realismo histórico-antropológico, y de sus relaciones
e interrelaciones con el realismo ontológico-especulativo, tal
como es concebido particularmente por Quentin Meillassoux y
Markus Gabriel. Me ocuparé enseguida del concepto de realismo
integral para arribar después al planteamiento, más en ciernes
que acabado, de una teoría neorrealista de la subjetividad. Al final
presento una breve conclusión de lo aquí expuesto.
Realismo integral como realismo plural, transversal y circular
Además de las diversas posturas que podemos encontrar dentro
del nuevo realismo —el realismo o materialismo especulativo de
Quentin Meillassoux, el nuevo realismo o realismo ontológico
de Markus Gabriel, la ontología del objeto de Graham Harman,
etcétera— existen y han existido otras formas de realismo en la
filosofía contemporánea reciente: el realismo científico en la línea
de la filosofía analítica —el realismo interno de Hilary Putnam8 o
el realismo conceptual de Wilfred Sellars y John McDowell—, el
realismo perceptual del mencionado Merleau-Ponty, el realismo
fenomenológico del mundo de la vida de Claude Romano, el
realismo bioantropológico de Étienne Bimbenet, el realismo
contextual sin metafísica de Jocelyn Benoist9, el realismo
plural de Hubert Dreyfus y Charles Taylor y algunos otros.
Precisamente estos últimos autores nos permiten plantear la idea
de un realismo integral que es el proyecto filosófico de afirmar
un real sin exclusiones ni restricciones, capaz de articular no
solamente las diversas posturas filosóficas de corte realista sino
8
Hilary Putnam, Las mil caras del realismo (Barcelona: Paidós, 1994).
9
Jocelyn Benoist, Éléments de philosophie réaliste (Paris: Vrin, 2011).
Jocelyn Benoist, “Realismo sin metafísica,” Cuadernos Salmantinos de Filosofía 43,
(2016): 213-236.
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�Realismo Integral

también las diversas perspectivas o experiencias de lo real, así
como los diversos estratos o dimensiones de la misma realidad.
Dicen Dreyfus y Taylor:
Podríamos llamar a nuestra postura “realismo robusto
pluralista”. Según esta visión: 1) Existen diversas maneras
de acceder a la realidad (por ello, es pluralista) que, sin
embargo, 2) revelan verdades que son independientes de
nosotros, es decir, verdades que exigen revisar nuestro
pensamiento y ajustarlo a ellas (y por ello es realismo
robusto). Y, por último, 3) todo intento de reconducir
las diferentes formas de interrogarse por la realidad a
solo una forma de investigación que ofrezca una teoría
unificada están condenados al fracaso (y por tanto se
asegura así la pluralidad)10.
Si bien el realismo integral que proponemos también
es pluralista, insistimos, más allá de Dreyfus y Taylor, en la
idea de una articulación racional-conceptual que, a través de un
movimiento continuo de ascenso y descenso, rehuiría por igual
tanto el régimen nihilista de la dispersión, el deconstruccionismo
posmoderno, como el régimen monolítico-jerárquico del
racionalismo clásico. Un realismo integral debe ser a la vez
transversal —atravesando los diversos realismos y los distintos
niveles de lo real— y circular, no lineal ni jerárquico-deductivo.
La “integración” es un movimiento especulativo, a la vez, de
diferenciación y unificación interna.
Desde nuestro punto de vista una perspectiva realista en
filosofía no busca responder solamente a una necesidad teóricoepistemológica, al propósito de encontrar fundamentos ciertos
para nuestro conocimiento, sino, ante todo, a una necesidad de
consistencia, verdad y sentido de la vida práctica —tanto individual
como colectiva (social)—. Además de señalar que el realismo es
una invención humana, que tiene su explicación y genealogía en
las características específicas del proceso evolutivo de la especie
10
Hubert Dreyfus y Charles Taylor, Recuperar el realismo (Madrid: Rialp, 2016),
249-250.
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�Realismo Integral

humana, como acertadamente ha explicado Étienne Bimbenet11,
hay que agregar que la postura realista responde también a la
urgencia de resoluciones y orientaciones éticas, particularmente
para nuestra época. En última instancia, el realismo filosófico
busca enfrentar, con nuevos argumentos, el nihilismo y el dominio
de la ideología en la sociedad contemporánea. Aunque debe ser
integrador y generoso, el realismo se opone obviamente al antirealismo de la filosofía del siglo XX, a la metafísica y al idealismo
—que como pensaba Marx, es fuente y signo de toda ideología—.
En la línea de Wittgenstein, John McDowell sostiene que
una tarea de la reflexión filosófica es calmar o diluir lo que llama
las “angustias filosóficas” provocadas por el mal planteamiento
de los problemas o por su carácter de falsos problemas12. Él se
propone afrontar particularmente la “angustia epistemológica”: el
estado de zozobra desencadenado por la pregunta de si podemos
fundamentar con cierta plausibilidad nuestro conocimiento en la
experiencia perceptiva, si nuestro conocimiento es, pues, capaz
de fundarse en la realidad y, por ende, de acceder a ella. Más allá
de esta cuestión, y de la respuesta positiva que McDowell le da, se
encuentra también lo que podemos llamar la “angustia ontológica”,
que es provocada por la pregunta de si existe efectivamente una
realidad más allá de nuestra experiencia, creencias y estructuras
mentales, o sea, cómo saber si no tenemos el cerebro metido en
una cubeta13 o si no vivimos en la Matrix.
El realismo especulativo se propone responder a la
angustia ontológica y, así, eliminarla o subsanarla. Su respuesta
a la pregunta planteada es: sí. Podemos afirmar la existencia
de una realidad independiente de nosotros; en pocas palabras:
existe una realidad o existe la realidad o, para prever cualquier
sustancialismo metafísico, existe lo real, hay la existencia. Esta
afirmación la podemos hacer siempre y cuando asumamos que
ella no puede fundarse obviamente en ningún tipo de experiencia:
ya la experiencia objetiva de los sentidos externos, la experiencia
11
12
13

Étienne Bimbenet, L’invention du réalisme (Paris: Cerf, 2015).
John McDowell, Mente y mundo, (Salamanca: Sígueme, 2003), 15.
Hilary Putnam, Razón, verdad e historia, (Madrid: Tecnos, 1988), 15.

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del saber metódico-científico o la experiencia fenomenológicohermenéutica de un sujeto-en-su-mundo. Cualquiera de
estas respuestas comete lo que Roy Bhaskar llamó la falacia
epistémica14, el error de sostener que “solo existe lo que podemos
conocer o experimentar”, o que saber lo que existe es igual a
saber cómo aprehendemos eso que existe: “In short, the epistemic
fallacy occurs wherever being is reduced to our access to being”15.
Lo contrario es lo que es verdad: para poder conocer algo antes
debe existir ese algo o, simplemente, la existencia precede al
conocimiento que podemos tener de ella. Contra el escepticismo
moderno y posmoderno, sostener que no podemos conocer la
cosa misma no implica que la cosa no exista.
Apoyado en cierta tradición de la filosofía analítica
(la más anti-metafísica), McDowell lleva la crítica a la falacia
naturalista del campo de la ética —el deber ser no se puede
fundar en el ser, “bueno” no designa una cualidad natural16— al
campo de la epistemología. Según McDowell, es falaz considerar
que el espacio del conocimiento, el “espacio lógico de las
razones” (según la expresión de Sellars), que pertenece al orden
normativo, pueda ser fundado directamente en el orden del ser,
en el orden natural. Más allá de McDowell, podemos llamar
“falacia epistemológica” a la suposición de que la crítica a la
falacia naturalista en epistemología anula la posibilidad de un
pensamiento ontológico, no empirista ni cientificista-naturalista,
es decir, precisamente, filosófico y realista especulativo. Como
dice Markus Gabriel, McDowell da por supuesto, en su ensayo
Mente y mundo, que existe el mundo, que existe la mente, y da
por supuesto también el significado de existencia17. La necesidad
de aclarar esos supuestos muestra la importancia de la ontología
y su irreductibilidad a epistemología.
14
Citado Levi Bryant, The democracy of objects, (Ann Arbor: Open University Press,
2011) 59.
15
Ibid., p. 60. “En breve, la falacia epistémica ocurre cuando el ser es reducido a
nuestro acceso al ser”.
16
George Moore, Principia Ethica (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, 1983), 9.
17
Markus Gabriel, Transcendental Ontology. Essay in German Idealism, (Londres:
Bloomsbury, 2011), 13.
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La prioridad de la existencia es lo que es afirmado, y
solo así puede ser afirmado, por una razón especulativa, cuyos
procedimientos son el análisis lógico-crítico y la discusión
conceptual. No obstante, los pensadores del realismo especulativo,
particularmente Markus Gabriel y Quentin Meillassoux, asumen
un principio prudencial o ciertas constricciones para el ejercicio
de la razón especulativa: ella no puede ser contradictoria ni con
las enseñanzas de nuestra experiencia ni con las enseñanzas del
saber científico. No se funda en ellas, ciertamente, pero no se
opone a ellas. Se opone a la asunción de que esas enseñanzas
puedan ser consideradas como fundamento para una afirmación
incontrovertible de lo real, esto es, para una ontología. Lo único
que podrían fundamentar sería una concepción escéptica y
relativista de la realidad18. La prioridad de lo real no puede ser
sustentada en ninguna experiencia porque entonces lo que sería
prioritario sería esa experiencia.
Tanto Meillassoux como Markus Gabriel deslindan
a la razón especulativa de la razón metafísica (y al realismo
especulativo del realismo metafísico). Se oponen a la metafísica no
porque esta afirme la existencia de una realidad independiente de
la conciencia sino por la manera como conceptualiza esa realidad.
El error típicamente metafísico, ya señalado por Kant, estriba en
que el sujeto proyecta —irreflexivamente, ingenuamente— sus
estructuras mentales, lógicas o conceptuales a la realidad que
pretende captar. Más a fondo, y también previsto por Kant, el sujeto
proyecta en la realidad sus profundas necesidades existenciales y
emocionales de razón, orden y sentido. El sujeto cree que la realidad
es racional porque puede pensarla racionalmente. Pero esto es un
equívoco o una falacia. Las cosas no son como se nos aparecen
y menos como nos parecen. Rodeando tal equívoco, el realismo
18
La razón especulativa es “pura”, pero no es “pura especulación”, mero ejercicio del
pensamiento sin principios ni límites: más que especulativo esto sería el ejercicio desbocado
de la “imaginación” de una mente débil o desordenada. Imaginación, pues, en el sentido de
Spinoza, y no imaginación como facultad crítico-creativo del quehacer y el experimentar
artístico, es decir, si se nos permite la idea, una imaginación especulativa, más productora que
reproductora (ahora en el sentido de Kant).
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�Realismo Integral

especulativo asume, algo que no hace Kant, que la realidad no
es algo acabado, totalizable, uniforme, necesario, racional (como
pretendió el idealismo poskantiano con figuras como Fichte o
Hegel). Para Meillassoux, el ser de lo real es inacabado, plural y
contingente. Estas condiciones son ontológicas, intrínsecas a lo
real mismo, al objeto como tal o a la cosa en sí. No son, pues, ni
meras condiciones de nuestro conocimiento, ni proyecciones de
nuestra mente, ni cualidades que caracterizarían privativamente al
mundo humano, en su historicidad o en su concreción existencial.
Sintetizo en las categorías de contingencia y pluralidad
las propuestas ontológicas de Meillassoux y Gabriel. Las
consideraré como las categorías que definen el pensamiento
ontológico-realista en general, sin desconocer las diferencias y
contraposiciones que puede haber entre las concepciones de estos
y otros autores del realismo especulativo.
Lo real es plural, sostiene Markus Gabriel; no quiere
decir solamente que haya una pluralidad de entes u objetos, algo
que ya se ha defendido en la historia de la filosofía desde los
antiguos materialistas griegos. Isaiah Berlin presentó hace tiempo
una valiosa argumentación lógico-lingüística contra el monismo
y a favor del pluralismo: si hubiera un solo ente o un único tipo
de realidad no lo podríamos definir de ninguna manera, pues para
definir algo lo tenemos que hacer en relación con otros términos,
esto es, bajo la suposición que existen otros entes, por ende, existe
necesariamente una multiplicidad de entes19. Podemos distinguir
entre un pluralismo cuantitativo y un pluralismo cualitativo.
Berlin, como muchos otros pensadores, justifica conceptualmente
el primero. Markus Gabriel sostiene el segundo: más que una
multiplicidad de entes, siempre más o menos abstracta, lo que
existe es una multiplicidad o pluralidad de conjuntos de entes, más
exactamente, según el término de Gabriel, de campos de sentido:
conjunto de entes determinados en un cierto orden o estructura20; y
19
Isaiah Berllín,“Traducción lógica.” Conceptos y categorías (México: Fondo de
Cultura Económica, 1983), 139.
20
Markus Gabriel, Sentido y existencia. Una ontología realista (Barcelona: Herder, 2017), 173.
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�Realismo Integral

existe una infinidad de campos de sentido. Para esquivar cualquier
equívoco al que la palabra sentido pueda dar lugar —por ejemplo,
como algo determinado antropológica o lingüísticamente—, hay
que aclarar que sentido significa aquí simplemente la estructura
relacional que determina a un conjunto de objetos. El sentido no
es, pues, una construcción subjetiva, lingüística o teórica sino
una estructura ontológica. Gabriel deduce su postura ontológica
de una discusión lógico-conceptual sobre el significado de
existencia, discusión en la que toma en cuenta tanto filósofos de
la tradición continental e idealista como de la tradición analítica
(de forma importante, Frege). Por su parte, Meillassoux afirma
como atributo fundamental de la existencia la contingencia.
Según su argumentación, decir ente y decir ente contingente es lo
mismo. No hay ente necesario ni hay “el ente necesario”, esto es,
no existe Dios. Lo único necesario (lógica y ontológicamente) es
la contingencia. Otros caracteres ontológicos son la no-totalidad
o no completud del ser (“el mundo no existe”)21, la temporalidad,
la potencialidad inmanente, el carácter innovador de la existencia
y la irrazón o sin-sentido último de lo que existe. Son los rasgos
que se siguen de una ontología estrictamente anti-metafísica,
que se formula más allá de cualquier proyección subjetiva,
antropocéntrica o epistemológica. Son los rasgos del ser “tal cual
es” o de la “cosa en sí”.
Aunque podemos aceptar el giro que el realismo
especulativo produce en nuestras prioridades filosóficas y la
necesidad de una razón especulativa no metafísica para resolver
la pregunta ontológica, nos queda pendiente la pregunta por
el lugar que ocupará ahora nuestra experiencia, tanto nuestra
experiencia perceptual sensible —que teníamos como el contacto
más irrefutable con la existencia, como la fuente primaria de
toda evidencia, según la fenomenología— como la experiencia
científica —que se presentaba como la única versión certera de
lo real— y la experiencia histórico-social —asumida como el
irremontable horizonte lingüístico-hermenéutico del pensamiento
21
Dice Markus Gabriel, Fields of sense. A New Realist Ontology (Edinburgh:
Edinburgh University Press, 2015a).
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y el conocimiento—. Parece que ninguna de ellas resuelve la
pregunta ontológica, pues ninguna funda en verdad nuestro
conocimiento ontológico. Por el contrario, y ahora lo tenemos
claro, la verdad y alcance de esas formas de experiencia deberán
encontrar su validación en el pensamiento ontológico. ¿Se trata
entonces de volver a una fórmula deductiva del pensamiento
y a una concepción derivada de las formas de experiencia,
donde estas habrán de ser concebidas otra vez como realidades
secundarias, epifenoménicas o incluso ilusorias o ficticias?
De ninguna manera. La tesis que voy a sostener es que, una
vez destronado el cientificismo y el idealismo, todas nuestras
experiencias poseen capacidad y alcance ontológico, es decir,
todas ellas, en su concreción real, pueden aprehender, intuir las
cualidades ontológicas señaladas antes. Esta tesis implica una
reformulación de los niveles de la experiencia mencionados y la
definición de un nivel o un tipo de realismo para cada uno: el
realismo perceptual, el realismo científico y el realismo históricoantropológico. No queremos decir que cada uno de estos niveles
establezca un tipo de realidad propio o distinto, queremos decir
que cada uno de ellos consiste en una forma de aprehensión
de lo real como tal. Hay, pues, una dimensión especulativa
en la percepción, en la ciencia y en la experiencia históricosocial. Y lo hay en cuanto cada una de esas formas, pensadas a
profundidad y en lo que son en sí mismas, constituyen en verdad
pruebas o constataciones del carácter primario e irreductible de
la existencia, es decir, de la primacía del Ser sobre la conciencia.
En su condición efectiva, en el modo como de hecho operan,
ni la experiencia perceptual ni la experiencia científica son
correlacionistas. Es la interpretación teórico-reflexiva, filosófica,
de esas experiencias —fenomenológica o epistemológica— la
que introduce el esquema correlacionista. Este es un punto sobre
el que Meillassoux no precisa su posición, es decir, no aclara
si el correlacionismo caracteriza nuestra experiencia efectiva
o solo a las explicaciones —científicas, epistemológicas o
fenomenológicas— de esa experiencia22. Es cierto como sea, y
22

Quentin Meillassoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la

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en esto tiene razón Meillassoux, que nuestra experiencia no es
capaz por sí misma de mantener coherentemente su intuición
anti-correlacionista, su asunción de que existe una realidad más
allá de la propia experiencia. Requeriría del pensamiento, de la
razón especulativa, para hacerlo. Explico esta tesis para cada uno
de los ámbitos referidos.
Tres realismos
Realismo perceptual. Para Merleau-Ponty la percepción es capaz
de darnos las cosas mismas, y puede hacerlo porque el sujeto
de la percepción en cuanto corporalidad viviente no es un ser
ajeno a aquello que quiere aprehender. Aunque el filósofo francés
acepta de buena gana que nuestra experiencia perceptiva es
correlacionista (o correlacional) —el sujeto perceptor y el mundo
percibido forman un sistema o una totalidad de interrelación—,
reconoce sin embargo que existe un más allá de la correlación,
un ser en sí que escapa a nuestras determinaciones existenciales
o corporales —en términos de Meillassoux, el de Merleau-Ponty
sería un correlacionismo “débil”23. El “ser percibido”, cualquier
objeto, como se describe en Fenomenología de la percepción,
mantiene una cara oscura, extraña, inhumana, con la que debemos
contar si efectivamente hablamos de algo real24. Un objeto
totalmente dominado no sería un objeto percibido y real sino un
objeto pensado e irreal. Más allá de Merleau-Ponty, existe en
nuestra experiencia una intuición ontológica, una aprehensión del
ser en cuanto tal, a través de la aprehensión de nuestro cuerpo
en su pura pasividad cuasi-inconsciente —en la somnolencia,
contingencia, (Buenos Aires: Caja negra, 2015).
23
Meillassoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la contingencia,
56. De acuerdo con Meillassoux, “correlacionismo fuerte” es el que sostiene que no hay más
que la correlación sujeto-objeto, o bien ser-ahí (Dasein)-mundo, o bien lenguaje-realidad,
esto es, las filosofías de Heidegger y Wittgenstein, respectivamente. “Correlacionismo débil”
sería típicamente el de Kant, que admite que hay algo más allá de la correlación: la “cosa
en sí”. En esta misma consideración, ser casos de correlacionismo débil, entrarían también
la fenomenología de Merleau-Ponty y el proyecto de “realismo fenomenológico” como
“realismo del mundo de la vida”, propuesto recientemente por Claude Romano, Au coeur
de la raison, la phénoménologie (París: Gallimard, 2010) y Claude Romano, Les repères
èblouissants. Renouveler la phénoménologie (París: Presses Universitaires de France, 2019).
24
Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, 336.
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el cansancio, la enfermedad, captamos el en sí de nuestra
corporalidad—. Se trata del cuerpo tal como existe separado tanto
de la esfera correlacional (intencional) como de la aprehensión
subjetivante: el cuerpo en su existencia puramente material. No
se trata del cuerpo objetivo, tal como es aprehendido en tercera
persona por el análisis científico, que Merleau-Ponty cuestionaba
sistemáticamente, sino de lo que podemos llamar el cuerpo
ontológico, o la dimensión ontológica de nuestra corporalidad, tal
y como, desde una perspectiva de “fenomenología material”, la
ha explicitado Samuel Todes25.
Merleau-Ponty hace referencia a experiencias
perceptuales que se salen del canon de la normalidad cotidiana
a la que los análisis epistemológicos de la experiencia perceptiva
se refieren generalmente, y se salen también de la forma típica del
“correlacionismo”. Así encontramos, ejemplifica, la experiencia
perceptiva de la oscuridad —de la noche—, la percepción onírica,
las experiencias mágico-mitológicas, o la percepción bajo efectos
de ciertas drogas, o las experiencias alucinatorias, sin menoscabar
las experiencias de sujetos que han sufrido un traumatismo o bien
que padecen algún tipo de neuropatología26. No me entretengo en
estos casos y más bien quiero referirme a otras experiencias de
desborde, de “desmesura”, las experiencias de “que hay algo más
allá de nosotros mismos”. Tenemos, por ejemplo, la experiencia
mística de lo “absolutamente otro” —experiencia de nuestra
radical finitud, tal como la describe el filósofo mexicano Luis
Villoro en su entrañable ensayo “La mezquita azul” 27—; o bien la
experiencia de lo sublime, en el sentido de Kant, experiencia de
lo inmensurable e inconmensurable, o de las fuerzas desbocadas
de la naturaleza: la percepción sensible-emocional que podemos
tener, por ejemplo, de un huracán, una erupción volcánica, un
terremoto28 —acontecimientos claramente fascinantes siempre y
cuando uno no se encuentre en el centro de ellos—. Ante la fuerza
25
Sammuel Todes, Body and world (Cambridge: The MIT Press, 2001).
26
Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, 298.
27
Luis Villoro, “La mezquita azul”, en La significación del silencio y otros ensayos
(México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2008).
28
Immanuel Kant, Crítica del juicio [y otros textos] (Madrid: Gredos, 2010), 83.

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descomunal de un huracán no podemos decir, ciertamente, “no
existen hechos, solo interpretaciones”, o lo diríamos temblando
y más como un rezo o un consuelo alucinante. Otro ejemplo
de experiencia de lo que nos rebasa es nuestra conciencia de la
muerte. Se trata, según Meillassoux, de un saber o una intuición
ontológico-fundamental, en el sentido de que aprehendo que
existe algo, la muerte, y aprehendo a la vez que eso existe
independientemente de mi propia aprehensión: obviamente, el
momento exacto de mi muerte me es inaccesible a mí mismo29.
No puedo aprehender mi muerte —el momento en que ya estoy
muerto— y no obstante sé incontrovertiblemente que voy a
morir. La muerte es la primera verdad ontológica absoluta del
existente humano.
Más allá de lo sublime y de la muerte —la sublime
muerte— existen otras experiencias poco atendidas que nos
colocan ante un ser desbordado, como el horror —de ahí que el
filósofo neorrealista norteamericano Graham Harman considere
a la literatura de Lovecraft como un verdadero ejemplo de
ontología realista30—, o bien experiencias más positivas como
el erotismo, la música —la experiencia estética en general—,
el amor intenso o la alegría pura —alegría sin motivo ni razón,
alegrarse de la alegría), de las que se ocupó en memorables
ensayos Clément Rosset31 en la perspectiva de una ontología de lo
real en su singularidad e irreductibilidad radical. En todas estas
experiencias el sujeto aprehende algo que lo rebasa o que rebasa
sus determinaciones subjetivas.
A diferencia de la percepción sensible, donde aquello
que traspasa nuestra percepción solo es objeto de una aprehensión
indirecta, en las experiencias extraordinarias que referimos
captamos directamente lo que nos rebasa, es decir, “percibimos”
eso que está más allá de nosotros mismos. Se trata, si podemos
29
Quentin Meillassoux, “L’inexistence divine,” (Tesis de doctorado, Biblioteca
Nacional de Francia, 1996), 214-219.
30
Graham Harman, Realismo raro. Lovecraft y la filosofía (Salamanca: Holobionte,
2020).
31
Clément Rosset, El objeto singular (Madrid: Sexto piso, 2007), Clément Rosset, La
fuerza mayor. Notas sobre Nietzsche y Cioran (Madrid: Acuarela, 2000) y Clément Rosset,
Le philosophe et les sortilèges (Paris: de Minuit, 1985).
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decirlo así, de una percepción especulativa, de una “percepción”
no meramente empírico-sensible, aunque tampoco podemos
decir que sea ya pensamiento teórico-intelectual. El caso es que
nuestra experiencia sensible no es ajena a la dimensión ontológica
de la existencia. Merleau-Ponty decía que la percepción no es
subjetivista ni objetivista: son sus interpretaciones teóricas —
ya reflexivas o científico-empiristas— las que lo son. El “error”
realista tanto como el “error” idealista están “fundados” en nuestra
experiencia perceptiva, dado que es una verdad irrebatible que, a
la vez, soy yo quien percibe y que es la cosa misma lo que percibo.
Lo visible y lo invisible inicia con esta formulación: “vemos las
cosas mismas, el mundo es lo que vemos”32. Tal es el carácter
paradójico de la percepción, indiferente o neutral respecto las
posturas reflexivas y a la disputa entre realismo e idealismo. Por
sí misma, nuestra percepción no favorece ninguna interpretación,
aunque dé motivos para una u otra. La experiencia perceptiva no
es, pues, estrictamente “correlacionista”: es la imagen o la teoría
que no hacemos de ella la que adscribe tal carácter. Cierto, hay un
aspecto correlacionista de la percepción, pero hay un punto donde
ella misma trasciende hacia algo “más allá” de la correlación —en
el mundo cotidiano de la doxa nadie cree en serio que solo exista
lo que ve, nadie es berkeleyano (salvo algún personaje de Borges).
Basado en Merleau-Ponty, Bimbenet afirma: “Le réalisme est au
fond de toute perception la retombée d’une foi perceptive qui va à
l’infini”33. No obstante, es verdad que la percepción es incapaz de
dar una definición positiva de ese infinito, de ese más allá. Esto
mismo ocurre con los dos niveles siguientes de realismo.
Realismo científico. Hay, pues, una capacidad de
realismo en el campo de nuestra experiencia vivida y en nuestro
vivir y convivir interhumano. ¿La hay también en la ciencia? ¿Hay
propiamente una ciencia especulativa, es decir, una ciencia capaz
de aprehender al ser más allá de las determinaciones que ella
impone? Los científicos, sabedores de la historicidad del saber
científico y del cúmulo de mediaciones e instrumentos que deben
utilizar para construir su saber, están conscientes de dos cosas,
de dos verdades: que la ciencia se acerca permanentemente al ser
32
Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, 19.
33
Bimbenet, L’invention du réalisme, 315. “El realismo está en el fondo de toda
percepción, la consecuencia de una fe perceptiva que va al infinito”.

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tal cual, pero que permanentemente queda un resto de realidad
que no puede ser atrapado por ningún saber último, lo que no
quiere decir que ese resto sea definitivamente inaccesible. Como
ya lo enseñaba Kant, es la lógica del propio proceder del conocimiento
lo que nos permite asumir que la realidad existe más allá de nuestras
determinaciones epistémicas34. Asumo que existe el infinito (el mundo),
no porque lo pueda conocer —es solo una idea trascendental— sino
porque cada vez que conozco algo no puedo asumir que no haya otro más,
y así indefinidamente —“in indefinitum”35. El postulado de la “cosa en sí”
sirve como idea regulativa, no constitutiva del objeto del conocimiento,
que garantiza que el proceso cognoscitivo no se va a detener, a fijar en
un punto o momento supuestamente último que, en cuanto no puede
tratarse sino de un fenómeno, solo produciría la anulación dogmática de
nuestra conciencia cognoscente. Esto es lo que significa, pues, “crítica”
del conocimiento. La comprensión de su dialéctica expresa la propia
capacidad especulativa del saber científico.
Más allá de las restricciones o paradojas que el análisis
epistemológico pueda señalar, la práctica científica, al igual
que nuestra experiencia perceptual preteórica, apunta a un
pensamiento ontológico especulativo: lo requiere y demanda a
la vez. Lo “funda” como la ansiedad o el deseo fundan o hacen
posible que tenga sentido y verdad la existencia de aquello que
se ansía o desea. Nuestra experiencia perceptiva, histórico-social
y nuestros saberes científicos intuyen, se acercan a la realidad,
pero, por el mismo principio corrrelacional, no pueden afirmarla
como tal, aunque tampoco pueden, en verdad, negar que exista,
pues de otra manera esas experiencias no se sostendrían en
nada. Es importante aclarar que el realismo especulativo no
está defendiendo, contra Kant y a favor de la metafísica, un uso
constitutivo de la razón, es decir, que nuestro entendimiento
pueda determinar la cosa misma. Lo que sostiene —y gracias a la
mediación meta-reflexiva de Hegel— es que hay una diferencia
entre el entendimiento cognoscente y el pensamiento racional o la
razón especulativa. El pensamiento es capaz de pensar de forma
34
35

Immanuel Kant, Crítica de la razón pura (Madrid: Gredos, 2010), 493.
Ibid., 517

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verdadera la cosa misma, la realidad como tal, y de afirmar su
existencia absoluta, esto es, como existiendo independientemente
no solo del pensamiento sino de cualquier otro ente o principio.
Operando así, la razón ontológico-especulativa confirma, a la vez
que funda, la validez del conocimiento científico, es decir, el que
este se refiera efectivamente a la realidad como tal. Lejos, pues,
“de hacernos renunciar a la búsqueda de un absoluto, la ciencia
nos prescribe descubrir la fuente de su propia absolutidad”36. En
fin, es la epistemología, y no la ciencia como tal, la que tiene una
perspectiva correlacionista.
Realismo histórico-antropológico. No hay rasgos más
evidentes de la experiencia y la realidad histórico-antropológica
que su pluralismo y contingencia. El campo de lo humano es
constitutivamente plural —tener experiencia antropológica es
tener experiencia de la alteridad y diferencia que caracteriza a los
seres humanos—, y descarnadamente contingente. Es ontología
viva. En ningún otro ámbito tuvo Merleau-Ponty conciencia
clara de la contingencia de la existencia, es decir, de su carácter
ontológico, como en el plano histórico-antropológico. La realidad
humana, particularmente el mundo de la intersubjetividad y de
la vida política, es el reino puro de la contingencia, esto es, de
“el movimiento gratuito e infatigable por el que buscamos echar
anclas y trascendernos en las cosas, sin ninguna garantía de
encontrarlas siempre”37. La incertidumbre se agrava en el plano
de la vida interhumana. Dos sujetos que durante unos minutos
se sostienen la mirada entre sí y en silencio pronto tienen la
sensación del desasimiento extremo y del carácter vacío y absurdo
de todo. En un diálogo intenso esos sujetos llegan a un punto en
que ya no saben qué es lo que cada uno dice. Las conciencias
se mezclan y superponen. No obstante, la tendencia idealista
del pensamiento, las necesidades psicológicas de identidad,
orden y control, el dominio de las ideologías —que responden
a intereses y ansiedades de los grupos sociales— confabulan
permanentemente contra el reconocimiento de la contingencia y
36
37

Meillassoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la contingencia, 54.
Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, 298.

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pluralidad irreductible de la realidad humana y, más allá, contra
el carácter contingente y plural de lo real mismo. Finalmente, el
pensamiento ideológico-metafísico (teológico, ontoteológico)
confabula contra la asunción de que no existe una razón última o
un fundamento absoluto y unitario de las realidades existentes. En
lo real como tal nada es igual a nada y todo cambia, todo puede
cambiar, no solo ni principalmente por la voluntad de un sujeto
poderoso sino porque el cambio, el devenir, las transformaciones
inesperadas son un rasgo intrínsecamente ontológico, el carácter
de la existencia como tal, nos guste o no, convenga o no. El
error del posmodernismo consiste en que quiere hacer depender
del voluntarismo subjetivo lo que en verdad son caracteres
ontológicos, procesos que exigen ser conocidos y pensados en su
realidad efectiva y que, en verdad, son difíciles de determinar y
conducir por el sujeto.
Hemos dicho que, entre el realismo ontológico y el
realismo de nuestra percepción, el del conocimiento o el de la
acción no hay deducción monolítica sino un movimiento circular:
en esto consiste el realismo integral. Con la afirmación pura de la
existencia, el pensamiento ontológico-especulativo fundamenta
las pretensiones de validez y sentido de nuestras experiencias
perceptivas, científicas e histórico-antropológicos, pero, a la
vez, estas experiencias y procesos, reinterpretados realistamente,
prueban la verdad y consistencia de la tesis especulativa.
Rememorando el famoso dictum kantiano hay que decir: sin
el pensamiento ontológico-especulativo nuestras experiencias
y prácticas serían ciegas, y quedarían a expensas de cualquier
determinación metafísica o ideológica, pero sin nuestras
experiencias y prácticas el pensamiento ontológico-especulativo
sería vacío, permanecería en un puro juego arbitrario de conceptos,
es decir, en mera especulación. De lo anterior se sigue una verdad
que ansiamos afirmar: no podemos renunciar al pensamiento —es
decir, a la filosofía, en particular, al pensamiento ontológico—
en nuestra vida perceptiva, de conocimiento o de acción. En
verdad, el objetivo final del realismo especulativo consiste en
lograr cambiar nuestras formas de pensar —dominadas por la
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metafísica, el subjetivismo o la ideología— y, con ello, nuestras
formas de actuar y vivir. Un logro adicional del realismo integral
es la justa revaloración de nuestras experiencias, es decir, de
todas las formas que tenemos de relacionarnos con el Ser. Son
estos logros los que vuelven perentorio el replanteamiento del
problema de la subjetividad.
Ontología de la subjetividad
Podemos ahora establecer las bases generales de una teoría
neorrealista de la subjetividad. En contraposición a la ontología
heideggeriana y existencialista que se proponía aprehender al
Ser desde las estructuras del ser-ahí 38, esto es, del ser humano,
aquí se trataría de ensayar lo contrario: ver a la subjetividad
desde la perspectiva del Ser, desde el pensamiento ontológicoespeculativo, asumiendo incluso que desde esa perspectiva
el ser humano no ocupa ningún lugar privilegiado, que todo
antropocentrismo o antropomorfismo debe ser cuestionado y
desterrado. La única autognosis válida, como ya lo sabían los
filósofos antiguos, es aquella que se funda en la gnosis, en el
conocimiento de lo que son las cosas en cuanto tales. El error
tanto metafísico como cientificista moderno ha consistido en
suponer que ese “ser en cuanto tal” se adecua a las estructuras
metafísicas de orden, unidad y necesidad, o bien se ajusta
perfectamente a las condiciones epistemológicas y metodológicas
de la actividad científica. La metafísica, la epistemología o
bien el análisis existencial-subjetivo a la manera de Heidegger
nos van a ofrecer siempre una visión equívoca de lo que existe
y de la propia condición humana. Pluralidad y contingencia
serán entendidos como caracteres meramente humanos, como
defectos o deficiencias antropológicas, y la existencia humana
como facticidad o finitud sin más, condiciones que solo cabe
sufrir y lamentar nihilistamente. Superaremos ese sufrimiento
y esa comprensión meramente dramática de la existencia si
afirmamos especulativamente, épicamente, tales condiciones
como rasgos ontológicos generales; si asumimos, pues, como ya
38

Martin Heidegger, (1951), 53.

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pedía Jean-Luc Nancy, comprender la finitud desde una infinitud
no determinada, no domada39. Volver a pensar el infinito sería
la audaz tarea que el realismo especulativo se plantearía. Pues
el infinito, particularmente en su sentido cualitativo y no solo
cuantitativo, esto es, lo Absoluto, pertenece con todo derecho al
pensar filosófico: es su condición y a la vez su tema más propio.
Grave error haber dejado el absoluto en manos de religiosos,
místicos, fideístas, irracionalistas y fanáticos de toda laya. Por
el contrario, el absoluto es el asunto más preciado de la razón
especulativa, de la Filosofía.
A la manera de las triadas de la Fenomenología del espíritu
de Hegel, o quizá, mejor, de los tres géneros del conocimiento de
Spinoza40 —imaginación, razón e intuición—podemos definir tres
momentos o figuras del paulatino proceso que sigue la conciencia
para advenir al pensamiento ontológico-especulativo, esto es,
al momento de la aprehensión del Absoluto; no del espíritu y el
saber (el Gran Adentro hegeliano), sino de la existencia pura, del
Gran Afuera, según la feliz expresión de Meillassoux 41.
Los tres momentos de ese proceso serían así: 1) la
subjetividad en la experiencia caótica de la existencia inmediata,
“natural” (correspondientes, más o menos, al “espíritu subjetivo”
de Hegel o al estadio de la “imaginación” o percepción sensible
de Spinoza); 2) La subjetividad sometida a las estructuras
metafísicas, epistemológicas o ideológicas del pensamiento
ordenador (estadio análogo al del “espíritu objetivo” de Hegel
o al de la “razón” y las nociones comunes de Spinoza); 3) La
subjetividad en la experiencia de la autodisolución de su
centralidad y, así, en su acceso al pensamiento ontológicoespeculativo (correspondiente al “espíritu absoluto” de Hegel
o a la scientia intuitiva de Spinoza). Habría que añadir aquí
todavía las consecuencias prácticas de este proceso, es decir,
su significado antropológico, ético y político. Análogamente
a los tres realismos de que hablamos antes, las tres figuras de
39
40
41

Jean-Luc Nancy, El sentido del mundo (Buenos Aires: La marca, 2003).
Baruch Spinoza, Ética (Madrid: Gredos, 2011).
Meillassoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la contingencia, 106.

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la subjetividad tienen, en verdad, una capacidad ontológica, de
la misma manera como en Spinoza cada uno de los géneros del
conocimiento implica relación con el Ser (la Sustancia), de modo
que, como señala Beltrán 42, la relación entre esos géneros no es de
progresión sucesiva sino de simultaneidad ontológica (sub specie
aeternitais)43. Ahora bien, igual que en Spinoza solo sabemos de
forma definitiva de la capacidad de verdad de los dos primeros
géneros (imaginación o percepción, y razón o entendimiento) de
forma retroactiva desde el tercero (la intuición intelectual); en
nuestro enfoque: solo sabemos de la potencia ontológica de las
dos primeras figuras de la subjetividad (caótica y metafísica) a
partir de la tercera (subjetividad ontológico-especulativa).
a.- Subjetividad caótica.
Es el momento, bien descrito por las filosofías subjetivoantropológicas del siglo XX, de nuestra experiencia inmediata,
de “l’autorité de l’immédiate”44, que aquí concebimos o
interpretamos como la experiencia primaria, originaria, de lo
real tal cual, con sus caracteres de incertidumbre, dispersión,
desorden, sinsentido y contingencia pura; esto es, como la
experiencia ontológica misma. Al enfrentar o intentar rebelarse
contra estos rasgos el ser humano revela para sí mismo el nivel
42
Miguel Beltrán, “Spinoza: la simultaneidad de los tres géneros,” Anales del
Seminario de Metafísica, no. 28 (1994).
43
Tradicionalmente se entiende la teoría del conocimiento de Spinoza en términos
de una rígida progresión de un estadio a otro, de tal manera que el segundo estadio
anularía al primero y, a su vez, sería anulado por el tercero. Pero esto no es consistente. El
que accedamos al estadio de la razón y de lo común no implica que dejemos de seguir en
el primero estadio, pue esto implicaría que dejásemos de ser un cuerpo, que es condición
de la recepción sensible de los objetos, es decir, de la imaginatio. Beltrán, “Spinoza: la
simultaneidad de los tres géneros”. De la misma manera, el que arribemos a la intuición de la
esencia eterna de las cosas no implica que la razón o la imaginación se vuelvan innecesarias.
De alguna manera, la intuición, la razón y la imaginación aprehenden el mismo ser real en su
concreción (la realidad ontológica), solo que la imaginación lo hace desde la manera como
nos afecta subjetivamente, la razón desde la aprehensión de sus propiedades comunes con
otros objetos, y la intuición desde su propia esencia o consistencia eterna. Si no fuéramos un
cuerpo —y nadie como Spinoza insiste en que lo somos—, si solo fuéramos un alma, nunca
tendríamos ningún conocimiento de las cosas, de ningún género.
44
Como dice Étienne Bimbenet, L’animal que je ne suis plus (París: Gallimard,
2011a), 106. “La autoridad de lo inmediato”.
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de su conciencia y autoconciencia, y lo hace antes que nada en
modo interrogativo, problematizador: ¿qué es todo esto? ¿Qué
soy, qué somos? ¿Qué existe? ¿Por qué existe lo que existe? ¿Para
qué existe? ¿Para qué existo? ¿Para qué existimos todos? Estas
preguntas se llegan a plantear de modo explícito, pero, como sea,
subsisten de modo implícito en las diversas actitudes con las que
afrontamos la existencia: duda, búsqueda, angustia, melancolía,
preocupación, violencia, compromiso, alegría, etc. Son, pues,
“existenciarios” en el sentido de Heidegger. Aunque, ciertamente,
ellos solo nos van a revelar lo que existe desde la perspectiva
humana, pero no desde la propia consistencia de eso que existe.
El Ser no tiene existenciarios; no tiene ni dudas, ni anhelos, ni
deseos. El carácter dominantemente negativo o limitativo de los
humanos existenciarios justifica la necesidad de superarlos o, más
bien, de comprenderlos desde una visión más amplia y positiva,
esto es, ontológica.
La comprensión ontológica está presente desde que
aparece la conciencia humana, pero esa comprensión es subjetiva,
solo ve lo negativo, el defecto, la carencia, el mal; solo capta la
manera como le “afectan” las cosas y no lo que son las cosas en
sí mismas, diría Spinoza. El mundo es un “valle de lágrimas”,
o bien un tiempo para los placeres efímeros y las visiones
circunstanciales. “Todo lo sólido se desvanece en el aire”, y no solo
debido al capitalismo. En la aparición inicial de la realidad socialhumana quedan dadas las condiciones para que surja la ideología,
en cuanto falsa conciencia, en cuanto estructura “natural”
inmediata de la conciencia, en el sentido de que, según sostuvo
Louis Althusser, “la ideología no tiene historia”, es “eterna”45.
La vida humana, en sus diversos momentos e instancias, estará
normalmente regida por la ideología, por el “discurso” acerca de
lo que son las cosas y, sobre todo, lo que somos los humanos, y
no por el conocimiento de lo que son ellas por sí mismas y lo que
somos nosotros realmente.
45
Louis Althusser, “Ideología y aparatos Ideológicos del Estado,” en La filosofía
como arma de la revolución (México: Pasado y Presente, 1974).
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b.- Subjetividad metafísica.
Definimos (redefinimos) ideología desde la perspectiva del
realismo especulativo como toda forma pensamiento que busca
imponer artificialmente en la conciencia humana la idea de un
orden de totalidad, unidad y necesidad en lo existente. Ideología
y metafísica se vuelven conceptos intercambiables. Según
Meillassoux, “la crítica de las ideologías, que en el fondo siempre
consiste en demostrar que una situación social presentada como
inevitable es en verdad contingente, va unida esencialmente a la
crítica de la metafísica entendida como producción ilusoria de
entidades necesarias”.46 La igualación entre metafísica e ideología
y el señalamiento del carácter ideológico de las posturas
cientificistas está presente en las implicaciones críticas del nuevo
realismo de Gabriel. “Por ideología —establece el joven filósofo
alemán—, generalmente me refiero a una visión distorsionada
del ser humano que cumple una función socioeconómica:
normalmente se trata de la justificación implícita de una
distribución injusta de los recursos”47. Así pues, la ideología es
lo opuesto exacto al pensamiento ontológico-especulativo, y es
la forma de pensamiento que domina en el segundo estadio de
la subjetividad, el momento metafísico, cuando la subjetividad,
ansiosa de respuestas, construye y/o acepta las construcciones del
pensamiento que otorgan a la realidad cierto orden y estructura,
cierta identidad y estabilidad, lo que hace que disminuya un
poco el impacto angustiante de los caracteres caóticos, terribles,
desmesurados del primer estadio. Esas construcciones van desde
el mito hasta la ciencia, pasando por la religión, la teología,
la metafísica, la técnica y las diversas ideologías modernas
46
Meillassoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la contingencia.
Y Quentin Meillassoux, “Contingencia y absolutización del uno,” en El nuevo realismo.
la filosofía del siglo XX, coordinado por Mario Teodoro Ramírez (Santiago: Universidad
Andrés Bello, 2016), 61-62.
47
Puede verse en su último libro, Markus Gabriel, Ética para tiempos oscuros.
Valores universales para el siglo XXI (Barcelona: Pasado y presente, 2021), la crítica a las
ideologías subjetivistas, nacionalistas e identitarias como condición para la recuperación de
una perspectiva ética con pretensiones universalistas. Markus Gabriel, Neoexistencialismo.
Concebir la mete humana tras el fracaso del naturalismo (Barcelona: Pasado y presente,
2019), 29.
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 1-38

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(liberalismo, nacionalismo, socialismo, fascismo, imperialismo,
comunitarismo). Todas son formas de “racionalización” —en
el sentido del psicoanálisis freudiano— de la existencia, tanto
humana como no humana48.
Al advenir a la conciencia, el individuo se reconoce como
algo que existe —la evidencia de la existencia aparece como la
primera de todas las evidencias—, por ende, como alguien que
aparece en algún lugar, en un cierto espacio, una cierta realidad,
apenas percibida como tal, captada primero como un “medio”,
luego como un “mundo” y al fin como EL mundo. La pregunta
¿quién soy yo? o ¿qué soy yo? Se responde con la pregunta ¿qué
es todo eso que existe?, pregunta que conlleva la suposición
primera de que la existencia constituye una totalidad (un “mundo”,
dice Gabriel). La respuesta a esta pregunta será la clave para la
respuesta a la primera pregunta, a la que indaga por el propio
existente: él se concebirá a sí mismo como parte de un todo que
solo es concebido o representado, pero que irreflexivamente se
asume como dado y unívocamente definido. La pregunta por el
ser de nuestra existencia individual nos lleva inmediatamente a
la metafísica, a la suposición de que la realidad es un todo dado
donde aparecemos49. Surgen entonces, proyectadas desde el
lenguaje —como pensaba Nietzsche— las categorías metafísicas
48
Decía Edward Tylor (1832-1917), pionero de la ciencia antropológica, que “la
lógica del mito es impecable”; por otra parte, los psicólogos han llamado la atención sobre
la lógica implacable del discurso paranoico. En filosofía, cabe tener presente las obsesiones
con la lógica de las posturas dogmáticas (la escolástica, el marxismo, la filosofía analítica,
etc.). Esto debería prevenirnos contra una valoración exagerada de la lógica: se pueden estar
construyendo discursos meramente míticos, paranoicos o ideológicos. Solo la intuición
ontológica podrá salvarnos de las mallas o esferas de cristal del pensamiento metafísicoideológico, por muy “lógico” que quiera lucir.
49
Según Bimbenet, con el lenguaje y su función primordial de fundar la
intencionalidad de la mente, la constitución de sentido de lo existente (función designativa o
proposicional del lenguaje), la conciencia puede tener y mantener ante sí algo como real. Se
trata de un real “correlacional”, de la percepción y del orden lingüístico. Bimbenet, L’invention
du réalisme, 79. La posibilidad de un conocimiento empírico y del saber técnico-práctico
queda fundada en la constitución lingüístico-objetiva del entorno humano. No obstante, la
conciencia busca más respuestas, respuestas últimas y absolutas, y traspasa el orden empírico
y experiencial para hablar de la consistencia de la realidad como tal.

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de totalidad, sustancia, causalidad, razón, necesidad, con las
que el pensamiento pretende dar cuenta de lo que existe, cuando
en verdad solo está buscando apaciguar la angustia existencial
provocada por la falta de sentido y consistencia de lo real.
Construyendo la realidad como un orden determinista,
unitario y necesario, el sujeto se asume, así, en este segundo
momento, como un ser unívoca y necesariamente determinado,
sometido a las instancias metafísicas y al orden jerárquico y cerrado
que ellas instauran en el espacio del pensamiento y, de ahí, en el
campo de la vida social, cultural y política. La subjetividad adviene
mera “subjetivación” del orden metafísico, en un pliegue, pero no de
lo real, como se vivía en el primer momento, sino de las estructuras
ideológicas dominantes y sus diversos constructos. El pensamiento
posmoderno elucidó con vehemencia todos los mecanismos políticoideológicos de producción y reproducción de la subjetividad, pero
al negarse el acceso al espacio de la meta-reflexión filosófica, del
pensar especulativo, el posmodernismo no llegó a otro lugar que a la
justificación de un nihilismo generalizado. Al exagerar el papel de las
condicionantes político-ideológicas que operan sobre la subjetividad,
el posmodernismo —por ejemplo, Foucault— eliminó la posibilidad
de una normatividad válida, racional, definida por una subjetividad
autónoma y responsable50. El posmodernismo permaneció en una
especie de metafísica negativa, escéptica y relativista.

50
Es significativo este pasaje donde Foucault cuestiona los actos del poder ejercidos
sobre un individuo —un pederasta—, pero nunca hace ningún señalamiento crítico sobre la
propia responsabilidad de ese individuo. Relata Foucault, con cierta ingenuidad, el caso de
“un obrero agrícola del pueblo de Lapcourt, un tanto simple de espíritu”, denunciado un día
de 1867 porque “al borde de un campo había obtenido caricias de una niña, como ya antes
lo había hecho, como lo había visto hacer, como lo hacían a su alrededor los pilluelos del
pueblo”. En seguida Foucault da cuenta de la manera cómo todas las instancias del “poder y
el saber” cercaron a aquel campesino, convirtiéndolo en objeto de vigilancia y control. Esto
puede ser cierto, y los análisis de Foucault resultar válidos. Sin embargo, en su exposición
el teórico francés no compromete ningún juicio crítico sobre el comportamiento del
pederasta, no ve nada malo, al contrario, “en esos gestos sin edad, en esos placeres furtivos
que intercambiaban los simples de espíritu con los niños despabilados” Michel Foucault,
Historia de la sexualidad. 1. La voluntad de saber, (México: Siglo XXI, 1977), 42-43.
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c.- Subjetividad ontológico-especulativa.
En el tercer momento, la subjetividad renuncia a determinar lo
existente y, a la vez, a quedar sometida a cualquier determinismo.
La conciencia accede al pensamiento ontológico-especulativo,
donde ella ya ni “da sentido” ni “recibe el sentido”. De acuerdo
con Meillassoux, en el nivel del pensamiento puro la conciencia
comprende que la existencia tal cual, la existencia toda, incluido
el propio ser humano, todo el Ser es facticidad absoluta y pura:
sin-razón, sin explicación última y, al fin, sin sentido. “No hay
nada más acá o más allá de la manifiesta gratuidad de lo dado,
nada, sino la potencia sin límite y sin ley de su destrucción,
de su emergencia, de su preservación”51. La mente se libera de
toda definición y toda determinación; renuncia a encontrar en la
existencia respuestas al ¿por qué? y al ¿para qué?, preguntas que
atormentaban a la conciencia en el momento de su emergencia, y
que la disponían para recibir cualquier respuesta, para aceptar lo
que sea con tal de “estar segura de algo”. El momento ontológicoespeculativo de la subjetividad es el del mayor desasimiento, de
la mayor zozobra y desesperación (un momento verdaderamente
kierkegaardiano). No obstante, más allá de Kierkegaard, la
filosofía puede convertir esa desazón nihilista en el momento
de la mayor lucidez y serenidad, la mayor clarividencia. Pues se
revela entonces la única verdad absoluta de que somos capaces:
no hay respuestas a la pregunta por la razón y el sentido de la
existencia, porque simplemente no existen tal razón y sentido. O
bien la pregunta estaba mal orientada: busca donde no debe. La
revelación de la verdad absoluta de la sin-razón de la existencia
conlleva la auto-revelación de otra verdad: el pensamiento,
el pensar mismo constituye la dignidad suprema, propia e
irremontable del ser humano. Cito unas palabras de Meillassoux
que resultan clarividentes:
L’homme parce qu’il sait l’éternel, acquière valeur.
Mais l’homme ne tient pas sa valeur de l’objet de sa
connaissance, c’est-à-dire de l’éternel lui-même: ce
51

Meillassoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la contingencia, 105.

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n’est pas l’éternel qui est valeur, Carl l’éternel
n’est que la contingence aveugle, stupide, et
anonyme de toute chose. La valeur est celle du
savoir lui-même: l’homme vaut non par ce qu’il
sait mais parce qu’il sait. 52
Por otra parte, para Markus Gabriel la imposibilidad de
encontrar respuestas en lo dado a la pregunta por el sentido de
nuestra existencia nos revela también el carácter incondicionado
y, por ende, absolutamente libre de la mente, de la conciencia y
el ser humano. Somos lo que queramos y podamos comprender
y concebir, y lo que podamos ser y hacer. Somos, como quería
Sartre, una libertad53. Pero no somos un puro voluntarismo,
nuestra libertad no escapa a la contingencia, pues, a la vez, la
contingencia de todo lo que existe es la mejor condición de
posibilidad y verdad de la libertad.
Realismo y vida humana
He referido en varios momentos la significación antropológica
del realismo especulativo siguiendo la ruta señalada por Étienne
Bimbenet en L’invention du réalisme, donde sostiene que el
realismo es la invención propia de la especie humana. Los animales
no son realistas, ni necesitan serlo, explica el filósofo francés.
El animal es por naturaleza relativista —lo real es su mundo, es
decir, su medio— y, de ahí, correlacionista, idealista: lo real es lo
que el animal capta, lo que cada especie capta, lo que es relativo
y vale para cada especie: no hay realidad en sí. Ésta aparece, y es
la gran tesis de Bimbenet, con la vida humana. El ser humano es,
podríamos decir, el animal realista. El realismo es la conciencia
propiamente humana de que existe una realidad en sí, que lo real
52
“El ser humano, porque sabe de lo eterno, adquiere valor. Pero el ser humano no
adquiere su valor del objeto de su conocimiento, es decir, de lo eterno mismo: no es lo eterno lo
que vale, pues lo eterno no es más que la contingencia ciega, estúpida y anónima de todo lo que
existe. El valor es el del saber mismo: el ser humano vale no por ‘lo’ que él sabe sino ‘porque’ él
sabe”. Meillassoux, “L’inexistence divine,” 316.
53
Gabriel, Ética para tiempos oscuros. Valores universales para el siglo XXI. Y Markus Gabriel.
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no se agota en lo que requerimos y captamos. Para Bimbenet el
realismo es primordialmente, más que una tesis o una teoría, una
actitud: “le réalisme est une attitude; c’est pour-quoi on ne saurait
le confondre avec le réel auquel prétend cette attitude”54. Y no fue
fácil para la especie humana advenir al realismo:
Dans l’histoire des vivants le réalisme n’a pas
toujours éte; il a fallu le long, périlleux, et contingent
processus de l’antropogenèse pour faire advenir
une espèce faisant du monde son tribunal; posant le
monde au centre, dans la percepción, l’agir, le vouloir
ou même le sentiment.55
El realismo rebasa a la vida, pero solo lo hace a partir de
ella misma; es una conquista o un alcance de la vida humana, es
decir, de los seres vivos hablantes (des vivants parlants). A través
de los medios propiamente humanos, como la intencionalidad
perceptual, el lenguaje y la sociabilidad, el ser humano presume y
asume que capta la realidad en sí. La dimensión sociocultural de
la existencia es la condición de posibilidad de la postura realista.
Sin el lenguaje y sin la potencia de la vida social organizada no
habría manera de establecer algo como lo real, con su estabilidad
y sólida consistencia. Por eso Bimbenet insiste en la prioridad de
la función nominativa del lenguaje —nombrar los objetos— y
en la importancia de la fuerza normativa de lo social56. Antes de
poder juzgar o predicar algo de los objetos (base de la cognición),
tenemos que definirlos, ponerlos como existentes; y antes de
arribar a la conciencia universal objetiva, tenemos que aceptar las
normas convencionales de la intersubjetividad como condición
para establecer lo que existe como tal —vemos todos el mismo
54
“El realismo es una actitud; es por lo que no habría que confundirlo con lo real que
pretende alcanzar esa actitud”. Bimbenet, L’invention du réalisme, 22.
55
“En la historia de los seres vivos, el realismo no ha existido siempre; él ha tomado el
largo, peligroso y contingente proceso de la antropogénesis para hacer advenir una especie que
hace del mundo su tribunal; poniendo al mundo al centro, en la percepción, el obrar, el querer o
incluso el sentimiento”. Ibid., 23
56
Bimbenet, L’invention du réalisme, 79.

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objeto—. La universalidad del pensamiento está ya inscrita en
la materialidad del lenguaje: en la manera como los sonidos o
los gráficos se nos imponen a todos, antes y ahora, aquí y en
todas partes. “Le mot possède une autorité que n’ont sans doute
ni la perception solitaire et informulée, ni le concept, toujours
revisable”57. El idealismo, esto es, la apropiación de lo real en
la representación constituye el medio para arribar al realismo: la
consistencia de la idea predefine la consistencia de lo real. Lo real
depende de la idea. Por esto, destaca Bimbenet, el realismo nunca
puede considerarse como acabado o logrado: es una intención, un
propósito o un objetivo; no posee certezas ni garantías últimas:
“Nous ne jugeons pas ici de cette rencontre et de son effectivité,
mais de la prestatation subjective qui y conduit. Que la flèche
intentionelle touche à son but, c’est une question que nous
mettons entre parenthèse”58. Con todo lo valioso e interesante
de su elaboración, el realismo de Bimbenet permanece en el
cerco escéptico y correlacional de la fenomenología, de una
fenomenología antropológica o una antropología fenomenológica,
pero fenomenología al fin. Lo más que alcanza es el “Afuera
correlacional” o “claustral”, lo “Abierto”, pero todavía no arriba
al “Gran Afuera” del pensamiento ontológico puro, según los
términos de Meillassoux: “The Great Outdoors is what stands
outside of the walls of the ‘invisible prison’ of the Open”59. El
Gran Afuera es el Ser que existe, aunque no lo pensemos, lo
que existe cuando no hay pensamiento: no es nuestro correlato
subjetivo ni fenomenológico; “este afuera no es solamente
exterior al pensamiento, sino que es absolutamente indiferente e
independiente de éste. Un afuera que no se reduce a lo dado y que
puede subsistir fuera de toda correlación con el pensamiento”60.
57
“La palabra posee una autoridad que no tienen sin duda, ni la percepción solitaria
e informulada, ni el concepto, siempre revisable”. Ibid., 253.
58
“No juzgamos aquí de ese encuentro y de su efectividad, sino del beneficio
subjetivo que le aporta. Que la flecha intencional toque su objetivo, es una cuestión que
ponemos entre paréntesis”. Ibid., 33.
59
“El Gran Afuera es lo que permanece fuera de la ‘invisible prisión’ de los muros
de lo Abierto”. Quentin Meillassoux et al. “Founded on Nothing: an interview with Quentin
Meillassoux,” Urbanomic, 27 de diciembre, 2021, https://www.urbanomic.com/document/
founded-on-nothing/.
60
Meillassoux, “Contingencia y absolutización del uno”, 77.
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Así pues, dar cuenta del origen, de la genealogía del
realismo, no agota todo su significado y alcance, sobre todo no
agota su significado ontológico y ético-político. En Bimbenet el
realismo está signado por su proveniencia del orden biológico,
el orden de la vida. Su naturalismo reformulado nos queda a
deber todavía una teleología: no basta saber de dónde venimos,
necesitamos también saber a dónde vamos, incluso, hasta dónde
seríamos capaces de llegar. Markus Gabriel llama zoontología
a la concepción que privilegia la génesis, el origen: el ser, la
realidad o la existencia en cuanto determinados por la vida (zoon)
y atenidos a ella. Como lo explica:
Zoontology is at best a regional inquiry. It is very
interesting enterprise for beings essentially interested
in their survival. Don’t get me wrong, I am interested
as anyone in survival, but the answer to the ontological
question of the meaning of ‘existence’ bears no
essential relation to the fact that there are living
organisms asking this question. We do not create the
meaning of ‘existence’, that is, existence. 61
Por esto, más allá de Bimbenet y de toda ontología de
la vida (de toda zoontología), importa ir hacia la significación
ontológica y ética del realismo. En cuanto conciencia de la
irreductibilidad del pensamiento, del espíritu (el Geist), el
realismo especulativo deja abierta la posibilidad de la libertad
y de la realización efectiva de los valores, que son el signo de
la espiritualidad, la seña de nuestra teleología. El sentido de
la existencia nunca está dado y solo puede constituirse desde
la asunción racional-especulativa de la contingencia radical
y total del Ser —y, ciertamente, de la contingencia del propio
61
“La zoontología es, en el mejor de los casos, una investigación regional. Es una
empresa muy interesante para seres esencialmente interesados ​​en su supervivencia. No me
malinterpreten, estoy tan interesado como cualquiera en la supervivencia, pero la respuesta
a la pregunta ontológica del significado de ‘existencia’ no tiene ninguna relación esencial con
el hecho de que hay organismos vivos que hacen esta pregunta. No creamos el significado de
‘existencia’, es decir, la existencia”. Markus Gabriel, Por qué el mundo no existe (Barcelona:
Pasado y presente, 2015), 41.
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ser humano, dando razón ahora al enfoque genealógico de
Bimbenet—. No obstante, el tratamiento del momento ético de
la existencia y la conciencia humana apenas ha sido iniciado por
el nuevo realismo. En adelante, será su tarea fundamental, tan
urgente como necesaria.

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Conclusión
El tema de la subjetividad signó y atravesó a la filosofía de la
modernidad desde sus inicios cartesianos. De teología, la filosofía
devino egología, y más tarde epistemología y antropología. Nada
de lo que se dijo sobre el sujeto y sobre la condición humana
en general era falso o inválido, al contrario. Son momentos del
imprescindible proceso de la “autocomprensión humana”. El
error estribó en la absolutización de la subjetividad, en lo que
Meillassoux llama el “subjetualismo”: la asunción de que el sujeto
posee las claves de todo lo existente. No obstante, un equívoco
de nuestro tiempo consiste en suponer que una perspectiva
ontológica debe operar una ruptura radical con cualquier teoría
de la subjetividad y cualquier forma de humanismo, esto es, que
la ontología conlleva necesariamente decir adiós a lo humano y
a todas las problemáticas de la existencia y la sociedad real. Este
anti-humanismo, apresuradamente llamado “poshumanismo” o
“transhumanismo”, en realidad no es algo nuevo. La epistemología
estructuralista de los 60 del siglo pasado planteó algo parecido,
el “anti-humanismo epistemológico”, en pensadores como
Lévi-Strauss, Lacan, Althusser, Foucault, etcétera, en lo que
finalmente quedó como una concepción radicalista y, al fin,
autocontradictoria. A la vez que hablaban, escandalosamente, de
la “muerte del autor” o de la “muerte del hombre”, las figuras del
estructuralismo seguían firmando sus libros y, claro, preocupados
por las ventas de sus obras y su propia sobrevivencia, como
cualquier humano, demasiado humano.
El anti-humanismo siempre tiene algo de un desesperado
deseo de trascendencia. La teología medieval poseía un cierto
núcleo anti-humanista y, en verdad, toda concepción religiosa
guarda un perfil de anti-humanismo. No se puede tachar de un
plumazo —a riesgo de permanecer en sofisticadas ideologías,
pero al fin ideologías—, la pregunta por el sujeto y la realidad
humana. En esto sentido es que considero válidos e importantes
los intentos de algunos pensadores recientes por replantear desde
las corrientes filosóficas del siglo XX el tema del realismo. Así,
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por ejemplo, los propósitos de un realismo fenomenológico o
de un realismo de lo extra-lingüístico en la tradición analítica.
Se trata, finalmente, de establecer puentes entre el pensamiento
humanista y epistemológico del siglo XX y los nuevos aires del
realismo filosófico del siglo XXI. El tema antropológico es central
para observar el valor de esos intentos.
El realismo especulativo mantiene, no obstante, su
pertinencia filosófica: es necesario trascender el antropocentrismo
y subjetualismo de la filosofía anterior, que llegó a convertirse
en una especie de esfera de cristal, que limitaba y cercaba las
potencias del pensamiento filosófico. Una teoría de la subjetividad,
en general, una filosofía antropológica debe ser reconstruida hoy
desde la perspectiva del nuevo realismo. A este proyecto es a lo
que aquí he denominado “realismo integral”, y lo expuesto aquí
ha sido solo un primer acercamiento.

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ITERACIÓN, REITERACIÓN,

REPETICIÓN: UN ANÁLISIS
ESPECULATIVO DEL SIGNO SIN
SENTIDO
BERLÍN, FREIE UNIVERSITÄT, (ABRIL
DE 2012) *

ITERATION, REITERATION,
REPETITION: SPECULATIVE ANALYSIS
OF THE MEANINGLESS SING
BERLÍN, FREIE UNIVERSITÄT, (ABRIL
DE 2012)**
Quentin Meillassoux1

*
La presente traducción se realizó a partir de la versión en inglés de Robin Mackay,
esto ante la dificultad de acceder al manuscrito original de Meillassoux en francés; nos
apoyamos en el ejercicio ya emprendido por Adriana Canseco, Margarita Martínez y
Mario Teodoro Ramírez, quienes han contribuido anteriormente a trasladar los conceptos del filósofo a nuestra lengua. Esperamos que esta traducción (que incluye el resumen
y las palabras clave) logre sobreponerse a los equívocos y logre tender puentes para continuar y renovar el diálogo y debate filosófico. Agradecemos a Irina Rodríguez por su
disposición a esclarecer estas líneas y también al editor de esta revista por su paciencia.
**
Este texto, aunque fue traducido al inglés para la conferencia en Berlín, dictada
por Meillassoux el 20 de abril de 2012, no tiene versión francesa publicada. La versión
inglesa fue difundida mediante la página www.spekulative-poetik.de La traducción que
aquí presentamos será la primera versión publicada de este texto.
1

Profesor de la Universidad de Paris.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 39-107

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�Iteración, Reiteración, Repetición:
Un análisis especulativo del signo sin sentido

Resumen: El siguiente artículo presenta una conferencia inédita
expuesta en la Universität Freie de Berlín, donde Meillassoux
revisa y corrige las principales confusiones de los conceptos
que había presentado ya en Después de la finitud, mejorando
las distinciones conceptuales. Además presenta una primera
versión de su teoría del signo vacío, y su versión especulativa del
alcance ontológico de las matemáticas que gira sobre las nociones
centrales de repetición e iteración.

Palabras clave: Ontología, Especulación,
Matemáticas, Signo, Teoría de conjuntos.

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Materialismo,

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�Iteración, Reiteración, Repetición:
Un análisis especulativo del signo sin sentido

Abstract: The following article presents an unedited conference
exposed at Berlin’s Freir Universität, in this article Meillassoux
revises and corrects the main confusions concerning the concepts
presented in After finitude, enhancing the conceptual distinctions.
Also he presents a first version of his theory of the meaningless
sing, and his speculative version of the ontological import of
mathematical thought, that revolves around the central notion of
repetition and reiteration.

Key Words: Ontology, Speculation, Materialism, Mathematics,
Sign, Set Theory.

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�Iteración, Reiteración, Repetición:
Un análisis especulativo del signo sin sentido

1. Recapitulación de los elementos principales de la especulación
factual
Mi preocupación principal, desde hace algunos años, han sido las
capacidades del pensamiento: ¿qué puede propiamente hacer el
pensamiento? Mi tesis (que puede parecer peculiarmente clásica)
viene a decir que el pensamiento es capaz de lo “absoluto”, capaz
incluso de producir algo como “verdades eternas”; y esto a pesar
de las destrucciones y deconstrucciones varias por las que han
atravesado todas las metafísicas tradicionales a lo largo del último
siglo y medio. Empecé desarrollando esta posición en 2006, en
Después de la finitud (DF), de una forma que, a mi entender, hace
posible una reactivación original del materialismo; susodicha
investigación es la que quisiera continuar desarrollando aquí.
Recordemos, en primer lugar, la estrategia que seguí para
intentar afirmar la capacidad “absolutizadora” del pensamiento:
mi idea era proponer un modelo de des-absolutización lo más
económico y riguroso posible. Ya que se ha dirigido una profusión
de críticas contra la pretensión filosófica de lo absoluto, me pareció
–empero– que todas ellas se sustentaban en argumentos nucleares
que podían ser modelados. Así pues, aunque no puedo pretender
reconstruir la riqueza y la complejidad de varios de estos antiabsolutismos, mi esperanza fue la de desarrollar un adversario
lo suficientemente riguroso con miras a que cualquier argumento
capaz de refutar este modelo-objeto pudiera ser igualmente capaz
de refutar cualquier crítica históricamente existente.
Así, inventé un anti-absolutismo al que me referí –por
razones que explicaré– como “correlacionismo”. Lo reduje a
dos argumentos, llamados círculo correlacional y facticidad
correlacional.
Los repasaré brevemente en ese orden, que es el único
orden lógico en que puede hacerse.
Si el materialismo metafísico parecía básicamente
insostenible después de Berkeley, esto se debió a una razón quizás
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tan simple como decisiva: el materialista parece comprometerse
siempre con una “contradicción pragmática” cuando pretende
conocer una realidad independiente de su pensamiento, toda vez
que la realidad de la que habla es precisamente aquella que le
es dada al pensar.2 Cuando pretendo acceder a una cosa-en-sí,
accedo en verdad solo a lo dado, de lo cual no puedo abstraer el
hecho de que es estrictamente correlacional al acceso que tengo
a él y que no tiene ningún significado concebible fuera de ese
acceso –fuera del modo en que yo lo concibo–. En este sentido,
parece infructuoso interrogar qué son las cosas cuando ninguna
mente puede aprehenderlas.
Por correlacionismo entiendo entonces, en una primera
aproximación, toda filosofía que sostiene la imposibilidad de
acceder a través del pensamiento a un ser independiente del
propio pensamiento. De acuerdo con este tipo de filosofía,
nunca tenemos acceso a alguna pretendida cosa (entendida en
el sentido más general) que no esté siempre ya correlacionada
a un acto del pensar (entendido, una vez más en el sentido más
general). Consecuentemente, el correlacionismo postula, contra
todo materialismo, que el pensamiento no puede escapar de sí
mismo para acceder a un punto aún no afectado por los modos de
aprehensión de nuestra subjetividad.
Llamo así “círculo correlacional” al argumento que
consiste en afirmar que un círculo vicioso, esencialmente
pragmático, es inherente a cualquier materialismo que postula la
existencia absoluta de una realidad externa a toda representación.
2
Hablo de “pragmática” más que de contradicción “performativa”, porque la
última concierne sólo al acto de enunciación pública, un estamento expuesto en voz
alta. Ahora, la contradicción a la que me refiero se obtiene incluso del acto mental.
Suponer esto, o pensar simplemente “yo no existo”, el contenido de esta proposición
es contradicha por el acto que produce esto. Lo mismo para, en acuerdo con el
`circulo correlacional´, para la proposición “Pienso un en-sí-mismo independiente del
pensamiento”. Esto es una contradicción pragmática (el contenido es contradicho por el
acto que enuncia el contenido, si bien mentalmente), y no justamente una contradicción
performativa (este último ocurre sólo a nivel del habla pública, pero eso no concierne
a los actos mentales). En ese sentido, Hintikka estaba equivocado al interpretar el
Cogito en términos de performativo, en lugar de pragmático, lo contradictorio de esta
afirmación (si yo pienso, yo soy) podría ser exclusivamente mental.
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Este argumento parece describir un punto muerto fundamental
que aguarda a todo materialismo así definido: ¿cómo se puede
pretender pensar lo que es cuando hay ausencia de pensamiento,
sin ver que esta pretensión implica una contradicción manifiesta?
La correlación misma puede ser pensada de muchas maneras
diferentes: sujeto-objeto, conciencia-donación, la correlación
noético-noemática, el estar-en-el-mundo, el lenguaje y el referente,
etc. Pero en cada caso, la correlación se postulará como un hecho
primordial que tiende a anular y vaciar cualquier creencia en la
pensabilidad de un “en sí” que trascienda al pensamiento.
El correlacionismo no puede, sin embargo, apoyarse sobre
una decisión única, al menos si pretende responder a la definición
que he dado, a saber: la de una empresa de la des-absolutización
del pensamiento. Ya que, si el círculo correlacional basta para
descalificar al absoluto materialista, no es suficiente para
descalificar toda forma de absoluto, ni toda forma de realismo.
Puesto existe, como bien sabemos, una forma no-materialista de
absolutismo, cuyo principio consiste no en pretender pensar ya un
absoluto no-correlacional sino en hacer de la correlación misma
el absoluto propiamente dicho.
Antes de continuar, permítasenos proponer en este punto
una denominación clara de las posiciones en juego aquí; una
denominación que creo es más clara que la empleada en Después
de la finitud. Llamo “correlacionismo” a toda forma de desabsolutización del pensamiento que, para obtener tal resultado,
argumenta a partir del repliegue [closure] del pensamiento sobre
sí mismo y sobre su subsecuente incapacidad para alcanzar un
absoluto externo a sí. Llamo “especulativo”, según hemos visto
ya, a todo pensamiento que accede a un absoluto que es a la vez
externo al pensamiento y que está en sí mismo desprovisto de toda
subjetividad. Por ejemplo, el epicureísmo es un materialismo, en
la medida en que pretende acceder a la realidad absoluta de los
átomos y del vacío, donde lo último no tiene de ningún modo un
rasgo subjetivo-psicológico, egoíco, sensible o vital.
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Pero existe una segunda forma de absolutismo, una nomaterialista: este absolutismo es el único que ha sobrevivido a la
crítica correlacionista, pues no consistía en impugnar el repliegue
del pensamiento sobre sí mismo, sino en confirmarlo, en nombre
de la absoluticidad del propio pensamiento (o de algunas de sus
características). La tesis consistía en interpretar el repliegue del
pensamiento sobre sí mismo, no como un síntoma de su finitud,
sino como una consecuencia de su necesidad ontológica. Si el
pensamiento no puede salir de sí mismo, no es porque se estrelle
con límites gnoseológicos sino porque descubre una forma de
existencia que es intrínsecamente necesaria: la subjetividad.
Por supuesto, la forma más elemental de esta creencia sería el
solipsismo: puedo creer que es mi subjetividad, cual individuo
psicológico, la que es absoluta, y por lo tanto creerme enteramente
solo en el mundo. Pero en la historia de la filosofía, nadie ha
tomado nunca sinceramente esta ruta; y la respuesta metafísica
al correlacionismo consistía más bien en absolutizar al sujeto en
general –de acuerdo con una modalidad trans-individual de la que
todo humano, y de hecho todo ser vivo o inorgánico, participaría en
su nivel propio–. Este absolutismo tomó varias formas, llevando
cada vez a la absolutización de una o muchas formas determinadas
de la subjetividad, o incluso del sujeto en su totalidad. La sensación
fue absolutizada (el hilozoísmo de Maupertius y Diderot), como
lo fue la razón (el idealismo hegeliano), la libertad (el Schelling
de 1809), la percepción (Bergson y la imagen en sí, en el primer
capítulo de Materia y memoria), la voluntad (Schopenhauer),
las voluntades en su conflicto mutuo (la voluntad de poder
de Nietzsche), el yo en su estado germinal inicial (los “yoes
larvarios” de Deleuze en Diferencia y repetición), etcétera. Así
pues, hubo una proliferación de las subjetivaciones de lo real,
a veces en conflicto unas con otras, en particular entre el polo
vitalista (desde el hilozoísmo hasta Deleuze por vía de Nietzsche)
y el polo idealista (dominado por Hegel). Pero tales conflictos
ocultaban un acuerdo fundamental: que después de Berkeley no
podría haber dudas acerca de no volver a la realidad totalmente
a-subjetiva del materialismo epicúreo. El marxismo intentó, en
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efecto, mantener tal concepción no-subjetiva de la materia en
una forma dialectizada, pero en última instancia no arribó a nada,
con la excepción del tardío y poco distinguido esfuerzo filosófico
de Lenin en Materialismo y empirocriticismo: en la estela de la
filosofía de la naturaleza del Engels tardío.
Lo que podríamos llamar “la era del correlacionismo”
abierta por Berkeley –y que sigue, en mi opinión, dominando la
filosofía continental hasta el día de hoy– puede describirse así bajo
la forma de dos movimientos opuestos en relación con el absoluto:
por un lado, el correlaccionismo, que, en forma de escepticismo,
de trascendental, de fenomenología o posmodernismo, le negó
al pensamiento el acceso a lo absoluto. Pero, por otro lado, se
desarrolló una nueva tendencia especulativa, que desde ahora
designaré con el neologismo: subjetualismo [subjectalism]. El
subjetualismo consiste en absolutizar el pensamiento, o algunas
de sus características, para retener un anti-materialismo postberkeleyano sin renunciar al estatuto especulativo de la filosofía.
¿Por qué este término de “subjectalismo”? Porque necesitamos
un término que nos permita abarcar a la vez todas las formas de
idealismo y de vitalismo en aras de impugnar la aparente oposición
entre estas dos corrientes –en particular durante el siglo XX– y
para enfatizar, en cambio, su relación esencial y su complicidad
anti-materialista original.
Regresaré a este punto en breve. Sin embargo, primero,
optaría por volver a la terminología adoptada en Después de la
finitud, la cual tiene el potencial de causar varios malentendidos.
En ese libro argumenté la misma oposición, esencial para mi
proyecto, entre correlacionismo y subjuetalismo; pero procedí de
una manera diferente y elegí términos distintos para designar esta
misma alternativa. En el primer capítulo, nombré “correlacionismo”
a todo repliegue del pensamiento al interior de la correlación. Lo
que significa que la filosofía que des-absolutiza al pensamiento
con la ayuda de la correlación y la filosofía que absolutiza la
correlación, son ambas consideradas como “correlacionismos”
en este nivel de análisis. Pero en los capítulos siguientes, refiné
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mi hipótesis, reservando el término “correlacionismo” al sentido
riguroso de la des-absolutización del pensamiento y refiriéndome
a la otra opción como “metafísica subjetivista”. Por lo tanto, en
Después de la finitud, hay un “correlacionismo en sentido amplio”,
que incluye tanto al correlacionismo en sentido estricto (desabsolutización) como a la metafísica subjetivista (absolutismo).
Pero la evolución del vocabulario de un capítulo a otro, y el
hecho de que el correlacionismo pudiera designar (en el sentido
riguroso) una corriente filosófica anti-absolutista y a la vez dos
corrientes opuestas de correlacionismo (en el sentido amplio) y
de subjetivismo metafísico, creó un aire lamentable de confusión
al que pretendo poner fin.
Así que estos son los términos que usaré aquí a partir
de ahora: llamo “era de la correlación” (y ya no “correlación
en sentido amplio”) a la era anti-materialista, post-berkeleyana,
que nos encerró al interior de la correlación, ya fuera a través
de un gesto anti-especulativo –que solo él se llama ahora
correlacionismo– o por medio de un gesto especulativo que ahora
llamaré subjetualismo, en vez de metafísica subjetivista (porque
la connotación “relativista” del término “subjetivismo” es
desafortunada, pues por el contrario el término pretende designar
una corriente absolutista).
Permítasenos regresar ahora al subjetualismo y a lo
que es interesante en esta denominación. Con este término,
como he dicho, quiero hacer énfasis en la complicidad antimaterialista entre el vitalismo y el idealismo. Este acuerdo básico
entre idealismo y vitalismo (contra el “viejo” materialismo) ha
dado lugar a algunos argumentos bastante peculiares por parte
del vitalismo. Pues el vitalismo ambicionaba ostensiblemente
realizarse como el enemigo radical del idealismo, y sin embargo,
al hacerlo, no buscaba asumir el legado del materialismo. El
hilozoísmo es así la forma enteramente “subjetivizada” del
(supuesto) materialismo del siglo XVII; esto es, ya no es en lo
absoluto materialismo, pues en él toda la realidad se identifica con
un modo sensible de subjetividad, la cual se absolutiza a lo largo
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de todas las cosas. El momento más peculiar llegó cuando varios
vitalismos –véanse los de Nietzsche y Deleuze– participaron de la
crítica radical de la conciencia y del sujeto. ¿En qué consistía esta
crítica “anti-idealista”? En criticar, sin duda, un cierto modo de
subjetividad que había sido colocado en una posición fundacional
(la conciencia, la razón, la libertad); pero solo para hipostasiar
simultáneamente uno o varios rasgos de la subjetividad humana,
incluso con respecto a la realidad orgánica. Esta empresa produjo
así conceptos típicamente subjetalistas, tales como “voluntad de
poder” o la “vida inorgánica de las cosas”. Es por esto por lo
que este anti-idealismo era fundamentalmente compatible con
el espiritualismo de Bergson, como será sorprendentemente
evidente en Deleuze.
Y así fue esto de lo que se habló paradójicamente como
la “crítica del sujeto”… esta manera de poner lo subjetivo por
doquier, enfrentando un tipo de subjetividad (la voluntad, la
vida, la percepción) contra otra (la conciencia, la libertad). Y
fue también esto lo que se presentó apresuradamente como una
“des-antropologización” de la naturaleza: refutar las causas
finales (intencionales, subjetivas en este sentido) en la naturaleza,
pero hipostasiando otra forma de nuestra propia humanidad (la
sensación, la voluntad, la percepción, la creación) en toda la
realidad y viendo entre lo humano y lo no-humano solo diferencias
de grado (o de “intensidad”) al interior de esta subjetividad
hipostasiada. Cierto, esta antropologización fue bien enmascarada
por medio de la abundante insistencia en la equivocidad de los
términos subjetivos empleados. Se trataba, según decían, de la
subjetividad, de la voluntad, de la percepción, pero desde luego no
en el mismo sentido que estos términos adoptan cuando se refieren
a su instanciación humana. Pero, en ese caso, ¿por qué usar las
mismas palabras?, ¿por qué sino porque esta supuesta diferencia
radical no era otra cosa que una diferencia en intensidad, no una
diferencia en naturaleza?
La forma más singular de esta negación, empero, fue
quizás otro argumento, típico de tal hipóstasis subjetalista;
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otra manera en la que pretendía ser anti-humanista o contraantropológica: se trataba, como arriba, de romper (así se nos dice)
con el antropocentrismo irrisorio en el que el hombre se cree el
depositario único de la facultad subjetiva que se intenta absolutizar;
se trataba de mostrar que el hombre no es sino un representante
particular, obnubilado por los prejuicios de su conciencia, de su
sensibilidad, de su vida, que le desbordan en todas direcciones.
El hombre–según se insistía– tiene que retroceder al interior
de sí mismo hasta el nivel infra-consciente, para participar
plenamente de esta subjetividad a-humana cuyo flujo lo vehicula
y lo atraviesa. Pero este rechazo del antropocentrismo solo lleva,
de hecho, a un antropomorfismo que consiste en la ilusión de ver
en toda realidad (incluso la realidad inorgánica) rasgos subjetivos
cuya experiencia es, en efecto, enteramente humana, variando
meramente sus grados (un acto de imaginación igualmente
humano). El hombre no encuentra en sí mismo –ya sea en el nivel
consciente o infra-consciente– más que su propia subjetividad,
de la que el universo realmente inhumano no está en obligado en
ningún modo a hacerse cargo como para complacer al filósofo que
espera a través de esa experiencia escapar de sí mismo. Librarse
del hombre, en este peculiar humanismo-en-negación, equivalió
simplemente a diseminarse por doquier, incluso en las rocas y en
las partículas, y de acuerdo a toda una escala de intensidades.
Hubo una serie de formas retóricas en las que tal o cual
filosofía no-materialista protestó que, aun incluso, no era heredera
de Berkeley –cuando era bastante evidente que siempre fue así–.
Berkeley ha sido incesantemente atacado a lo largo de los últimos
tres siglos, de un modo bastante ingrato, por las filosofías que
más bien preferirían librarse de este este incómodo ancestro.
Por lo que toca al subjetualismo, ahora empezamos a ver cómo
funciona su lógica de negación supuestamente no-antropologista.
Sin embargo, simétricamente, el mismo periodo también
atestiguó intentos de pensar un “materialismo” compatible
con el correlacionismo: un materialismo pensado de acuerdo
a las exigencias del criticismo, el empirismo o el positivismo
(el empiro-criticismo de Lenin) o a las de la fenomenología
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(Sartre). Esto lleva a pensar un materialismo que ya no podría
ser merecedor de su nombre, puesto que en él, el pensamiento
no saldría más de sí mismo. Aunque fuera solo de un modo
intencional, la fenomenología reconoció en lo mundanamente
dado una exterioridad en relación con la conciencia, pero no una
independencia en relación con ella (era siempre una exterioridad
meramente relativa, correlativa a la conciencia). El principio de
negación siempre fue sustancialmente el mismo: el materialismo
no podía consistir en afirmar que la materia existiera absolutamente
fuera de nuestras representaciones, ya que eso haría de tal
materialismo un “realismo metafísico” que iría más allá de toda
experiencia posible. Pero el materialismo es una tesis especulativa
(aunque no necesariamente una metafísica –ya volveremos sobre
esto–): afirma que se puede pensar lo que es, independientemente
de todo pensamiento, de toda subjetividad. Más aún, sin esta
proposición, ya no es un materialismo. Condenarlo por ello,
como una “metafísica” ultrajante que sobrepasa los límites de la
experiencia, sería condenarlo de acuerdo con un criterio que no
es materialista sino criticista. Y la crítica kantiana es, empero,
un idealismo (uno trascendental y, por lo tanto, un idealismo
correlacionista). Se termina así condenando o reconfigurando un
materialismo de acuerdo con un criterio idealista: o bien, se lo
prohíbe en nombre de una experiencia subjetiva que es imposible
de superar (positivismo hibridado con criticismo), o bien, se lo
reinventa como un vitalismo que ve lo subjetivo por doquier.
Permítasenos volver al término “subjetualismo”. La
fuerza crítica de la palabra “subjetualismo” es poner en el mismo
campo estas corrientes que pretenden oponerse radicalmente,
es ponerlas todas juntas –Hegel, Nietzsche y Deleuze incluido–
en el campo del propio Berkeley. Pues Berkeley, inventor del
argumento del círculo correlacionista, no fue un correlacionista
sino un subjetualista: un filósofo para quien solo existía lo
subjetivo, mentes e ideas, espíritus humanos o espíritus divinos.3
3
Por tanto Berkeley no “fundó” el correlacionismo, sino solo la “era de la
Correlación”, como hemos dicho. Lo hizo al dar forma subjetualista al argumento del
“círculo correlacional”. Es Hume, en mi opinión, quien inaugura la forma propiamente
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Una vez se reabre la lucha materialista contra toda forma de
hipóstasis de lo subjetivo (no solo el sujeto en un sentido acotado,
como conciencia, razón, libertad, sino del sujeto en todas sus
modalidades, como voluntad, sensación, vida preconsciente,
etc.), solo se verán variantes donde se nos había dicho que había
rupturas radicales, vertiginosas. Todo subjetualismo es una
variación del berkeleyanismo, una manera cada vez más nueva y
reinventada de habitar su gesto anti-materialista formidablemente
eficaz. Berkeley, Hegel, Nietzsche y Deleuze persiguieron, según
estrategias diversas, una y la misma contienda: la de abolir la
idea de la materia des-subjetivizada. Y desde este punto de vista,
no hay diferencia esencial entre alguno de estos pensadores y
el resto. Todos apuntalan su feudo, en un sentido más o menos
original, en el continente berkeleyano.
Si hay una crítica genuina del sujeto, esta tiene que ser
también una crítica de lo subjetivo y de su hipóstasis: tal crítica
no puede ser, pues, sino materialista, ya que solo el materialista
absolutiza lo no-puramente-subjetivo –la muerte pura y simple, sin
conciencia ni vida, sin subjetividad alguna, que está representada
por el estado de la materia inorgánica–, es decir, la materia anterior
e independiente de todo sujeto y de toda vida. Mi proyecto –un
proyecto neo-materialista– puede así formularse de la siguiente
manera: ¿cómo podemos escapar del correlacionismo y del
subjetualismo a la vez, de todas sus variantes históricas e incluso
de todas sus variantes concebibles?, ¿cómo podemos llevar a
cabo la recusación concomitante del escepticismo, del criticismo,
del trascendentalismo y de la fenomenología existencialista, del
posmodernismo (así de tantos correlacionismos), del idealismo,
del espiritualismo y del vitalismo en sus distintas formas (tantos
otros subjetalismos)?
Antes de revelar mi estrategia para efectuar esta doble
recusación de los anti-materialismos modernos y contemporáneos,
correlacionista (una forma escéptica, de hecho) del “círculo correlacional”: del círculo,
él ya no deduce que toda la realidad sea espíritu, sino que no podemos extraernos
de la esfera de las impresiones e ideas, y que la cosa en sí misma debe permanecer
irreductiblemente desconocida para nosotros. Hume hace un uso anti-especulativo del
“círculo” que fue inventado por Berkeley para fundar un nuevo tipo de absoluto.
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me gustaría hacer una última precisión léxica. Se trata, esta vez,
de la diferencia entre materialismo y realismo. En este punto,
tampoco fui lo suficientemente claro en Después de la finitud,
porque en aquel entonces lo que estaba en juego en esta distinción
no me parecía tan crucial como ahora. Llamo “realismo” a toda
posición que pretende acceder a una realidad absoluta, toda
posición especulativa, entonces. Sin embargo, ahora entendemos
que el realismo puede ser tanto materialista como subjetualista.
Así, todo materialismo es un realismo pero no todo realismo
es un materialismo (este puede ser un subjetualismo: Berkeley
es un realista del espíritu y de las ideas). Así pues, el apelativo
“realista especulativo” que designa el movimiento (importante en
sí mismo) con el que se me ha venido asociando, no corresponde
ya del todo a mi empresa, pues abarca también la opción que
busco contrarrestar: el subjetualismo. Si este término, sin
embargo, era el más adecuado por el cual optar para designar
el conjunto de proyectos de cuatro filósofos que, de hecho, son
anti-correlacionistas, es porque dos de ellos son –a mi juicio–
anti-materialistas, vale decir, subjetualistas: dígase Hamilton
Grant, que es deleuziano-schellingiano y Graham Harman, que
hipostasia nuestra relación subjetiva a las cosas al proyectarlas
al interior de las cosas en sí mismas. Harman, en particular,
desarrolla un subjetualismo muy original y paradójico, ya que
hipostasia la relación que tenemos con las cosas, que según él,
se repliegan continuamente del contacto que podemos establecer
con ellas. Pero la forma implícita de este repliegue está dada
por nuestra relación con las cosas. Hacer de nuestra relación
subjetiva con las cosas que se repliegan de su contacto (pleno)
con nosotros la relación universal de las cosas con las cosas, es
un gesto típicamente subjetualista, realizado en una forma nueva
y brillante, pero que todavía pertenece a lo que he llamado la
“era de la correlación”. Ahora bien, es de esta era de la que
quiero escapar definitivamente, para no convencerme más que
mi relación con las cosas sería parte de ellas.4 Harman designa
4
El nihilismo de Ray Brassier es más cercano a la opción que quisiera defender,
en la medida en que me parece que es a la vez anti-correlacionista y anti-subjetualista.
Mi desacuerdo con su importante e impresionante libro (Nihil Desencadenado) yace
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con la expresión “filosofías del acceso” a aquellas filosofías que
se basan a sí mismas en la relación entre lo humano y las cosas,
y que consideran que solo tenemos acceso a dicho acceso, no a
las cosas en sí mismas. Pero Harman, a mi juicio, no escapa de
ese “acceso” toda vez que, por el contrario, lo hipostasia para las
cosas mismas: ya no hay ninguna posibilidad de que escapemos
del acceso, pues a partir de ahora, está en todas partes. Solo el
materialista puede escapar de él, pues hace de ese acceso humano
a las cosas algo que pertenece solo a la relación humano-cosa,
algo que no existe en lo absoluto en las cosas, a fortiori entre
ellas. Si queremos mantener la promesa de escapar del acceso a la
cosa en sí, no debemos redescubrir el acceso (en mayor o menor
grado de intensidad) al interior de la cosa en sí.
Volvamos ahora a nuestra demostración. Dije que la
correlación consigue, con ayuda de su primer argumento (el
‘círculo correlacional’), destruir todo realismo materialista.
Pero es impotente para combatir el realismo subjetualista con
el mismo argumento, pues este último también afirma que no se
puede, sin contradicción, extraer del pensamiento (en el sentido
amplio de la subjetividad),5 aunque saca la conclusión inversa
en el hecho de que aún no logro ver como la no-filosofía de Laruelle, que parece ser
esencial para Brassier, le permite obtener tal resultado. Si se me explicara que esta no
es su intención (ya que tanto el materialismo como el anti-materialismo son “todavía
filosofía”, entonces tendría que rechazar esta no-filosofía, porque, a mi entender, no
hay otra posibilidad más que ser materialista o anti-materialista (ya sea en la forma
correlacionista o en la subjetualista), toda superación de esta alternativa es ilusoria, lo
que es fácil probar frente a cualquier supuesta tercera opción, al menos si uno se toma
el tiempo de formularla con claridad. Por un lado, si es de hecho la intención de la nofilosofía recusar el correlacionismo y el subjetualismo, entonces necesitaría que se me
explicaran dos cosas: (a) ¿cómo logra esto (lo que permanece oscuro para mí?; (b) ¿de
qué manera mi propia aproximación es insuficiente (lo cual, por supuesto, no creo)?
Agregaría, más incisivamente, la tesis siguiente, que es, más exactamente, una simple
hipótesis de trabajo: es porque las opciones del correlacionismo, el subjetualismo y el
materialismo saturan el espacio filosófico de lo pensable que toda afirmación filosófica
de estar “fuera” o “más allá” de estas opciones debe necesariamente darse en una de dos
(y solo dos) formas posibles: o bien una forma manifiestamente incorrecta, que sería
revelada una vez que la filosofía en cuestión sea claramente expuesta; o bien en una
forma irremediablemente oscura.
5
Espero que sea claro para todos que entiendo el término “pensamiento” no
solo en el sentido estricto de pensamiento racional y argumentado, sino también en el
sentido amplio (cartesiano) que abarca toda forma de subjetividad (sensación, percepción,
imaginación, memoria, voluntad, entendimiento, etc.) Pongo mi confianza en el lector para
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(ya no, el pensamiento no puede pensar lo absoluto; más bien,
el pensamiento piensa al pensamiento como absoluto). Ante
esta segunda forma de absolutismo no-materialista, el círculo
correlacionista no supone auxilio alguno, y debemos movilizar en
su contra otro argumento decisivo, a saber: lo que llamo facticidad
correlacional.
Para comprender el segundo argumento, permítasenos
recuperar más rigurosamente el significado del subjetalismo,
al menos en la medida en que este se presenta en su forma más
rigurosa (algo que, históricamente hablando, no siempre pasó). En
esta nueva defensa de lo absoluto, el razonamiento es del siguiente
modo: puesto que la idea misma de un “en sí” independiente del
pensamiento es inconsistente, tiene sentido plantear que este
en sí, al ser impensable para nosotros, resulta imposible en sí
mismo. Si solo conocemos lo que se da al pensamiento, eso no
significa que estemos separados de lo absoluto por estar atrapados
en nuestros límites subjetivos, sino que, en sentido absoluto, no
puede haber nada que no esté correlacionado a un acto subjetivo.
La necesidad estricta con la que el correlacionismo demostraba
que nunca podemos pensar fuera de la subjetividad, se transmutó
en el pensamiento de una necesidad ontológica: siempre
experimentamos la subjetividad como un principio necesario, y
por lo tanto eterno, del que nadie puede escapar. Definiremos así
como subjetualismo toda metafísica que absolutice la correlación
del ser y el pensamiento, cualquiera que sea el sentido que asigne
a los polos subjetivo y objetivos de dicha relación. El idealismo
hegeliano es evidentemente el paradigma de tal metafísica del
pensamiento-sujeto como absoluto, pero el vitalismo obedece
también a la misma lógica, incluso si no lo hace siempre con la
plena conciencia de su argumento fundamental.
Podemos ver que el correlacionismo, para contrarrestar el
absoluto subjetivista y no solo el materialista, tiene que movilizar
entender que el sentido estricto (pensamiento argumentado) es referido cuando me refiero
a la capacidad del sujeto humano para teorizar el absoluto (‘el absoluto es pensable’) y que el
sentido amplio es utilizado cuando hablo de “el repliegue del pensamiento en sí mismo” (en
sus representaciones subjetivas en general).
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un segundo argumento, capaz de des-absolutizar la correlación
misma, capaz de prohibir su devenir-necesario cual estructura
perenne de lo que es. El segundo argumento es el de la “facticidad
correlacional”.
Para que el correlacionismo pueda emprender una desabsolutización del pensamiento tiene que postular la correlación
como algo que no es absolutamente necesario, y que dicha
ausencia de necesidad absoluta de la correlación es accesible al
pensamiento, que se puede justificar a través de un argumento
y el cual no se formula simplemente como un acto de fe. Esta
no-necesidad pensable de la correlación es precisamente lo
que llamo “facticidad correlacional”. La tesis de esta facticidad
correlacional es pues la siguiente: el pensamiento puede pensar su
propia ausencia de necesidad, no solo como conciencia personal,
sino como estructura supra-individual Es solo bajo esta condición
que el correlacionismo puede pretender pensar la posibilidad
misma de un otro-enteramente incognoscible de la correlación.
¿Cómo puede justificarse esta tesis?
La única manera de hacerlo, a mi juicio, es haciendo
énfasis en la falta de toda razón de la correlación misma, en
cualquier sentido en que se entienda dicha correlación. ¿A qué
acto de pensamiento se refiere esta ausencia de razón (a la que
llamaré “irrazón”)? A una observación fundamental, que no es
empírica sino más bien trascendental o incluso existencial: la
correlación puede ser insuperable, pero no se da a la manera
de un fundamento necesario; nada en ella indica alguna propia
necesidad, incluso si no podemos pensar su ser de otro modo,
incluso si no sabemos cómo escapar de ella para acceder a su
exterior radical: que haya lenguaje, conciencia, estar-en-elmundo, esto es, en cada caso, una cuestión acerca de un “haber”
originario, de un hecho primero más allá del cual el pensamiento
no puede llegar.
Tenemos que distinguir aquí entre tres nociones: lo
contingente, lo fáctico y lo archi-fáctico. Llamaré “contingente”
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a todo ente, cosa o incluso acontecimiento acerca del cual sé que
es capaz de no ser o que pudo no haber sido, o que pudo haber
sido otra cosa. Sé que este florero pudo no haber existido o pudo
haber existido de otra manera; sé que una caída del florero al
suelo podría no haber pasado.
Llamaremos “fáctico”, por otro lado, a todo tipo de
ente cuyo ser-otro puedo concebir, pero del cual no sabemos si
efectivamente pudo haber sido algo más que lo que es. Las leyes
de la física de nuestro universo se adentran en este caso: puedo
concebir que estas leyes cambien en el futuro sin contradicción y
sin que lo invalide ninguna experiencia pasada (este es el principio
de la crítica de Hume a la causalidad); y por lo tanto, no puedo
demostrar que sean necesarias. Pero no sé, por ello, si aquellas
leyes son efectivamente contingentes o si son de hecho necesarias
aún si esto no pudiera probarse. En ese sentido, diremos que esas
leyes pertenecen a la “facticidad”, pero que no son “contingentes”
en el mismo sentido que el florero.
Finalmente, llamaremos “archi-fáctico” a todo hecho que
no pueda yo concebir, de ninguna manera, como otra cosa distinta
a lo que es o como algo que no es, pero cuya necesidad no puede
sin embargo probarse, de modo que tenemos que decir que es un
hecho en el sentido amplio. Ahora bien, es precisamente respecto
de la noción de archi-hecho así definida por lo cual el absolutismo
subjetivista y el correlacionismo difieren.
Pues, ¿qué dice el subjetivista? Que no puedo pensar lo otro
de la correlación: puedo, en efecto, pensar que el mundo podría
haberse dado de otra manera, que sus leyes podrían fallar, pues
puedo pensar e incluso imaginar un mundo gobernado por otras
leyes. Pero no puedo pensar la abolición misma de la correlación
y de sus posibles variantes toda vez que pensar su abolición sería,
de nuevo, pensarla como correlato de mis pensamientos actuales
y contradecirme así pragmáticamente. Ahora, si lo otro de la
correlación es impensable, para el subjetivista esto quiere decir
que es imposible: lo no-correlacional es, según él, una noción
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totalmente absurda, y por lo tanto tan inexistente como la de un
círculo cuadrado. La correlación no es, por lo tanto y según el
subjetivista, una realidad contingente: es una necesidad absoluta.
Sin embargo, la tesis del correlacionista es, por el contrario, la
siguiente: ciertamente, admito que no puedo pensar lo otro de la
correlación, y así la correlación no es un hecho del mismo modo que
las leyes físicas lo son; pero tampoco (añadiría él) puedo encontrar
en la razón el ser supuestamente necesario de la correlación.
A la correlación y a mi encierro al interior de ella, solo puedo
observarlos a través del ejercicio de mi pensamiento. Ahora bien,
una observación es siempre una relación con algo que está dado,
en última instancia, como puro factum. Si yo no puedo pensar
lo otro de la correlación, esto representa solo el límite factual de
mi pensamiento; pero no puede probarse que esta impensabilidad
subjetiva de la no-correlación corresponda con la imposibilidad
absoluta de una cierta realidad no-correlacional existente. No
podemos probar que lo impensable para nosotros sea imposible
en sí sin petición de principio, sin que se presuponga lo que hay
que probar, dígase: que a toda experiencia de la impensabilidad
corresponde a una verdad absoluta, a una verdad en sí y no solo
para nosotros.
La correlación constituye así también un cierto tipo
de hecho: un hecho cuyo otro es impensable, y cuyo otro, sin
embargo, tampoco puede ser postulado como absolutamente
imposible. La correlación, en este sentido, es un archi-hecho.
Lo que llamo entonces “principio de factualidad” consiste
en absolutizar, ya no la correlación (primera decisión del
correlacionismo) sino la facticidad correlacional (segunda decisión
del correlacionismo). Se trata de mostrar que la tesis última de
este pensamiento des-absolutizador esconde un absoluto oculto:
facticidad, en efecto, archi-facticidad. ¿Por qué la facticidad
constituye un absoluto implícito del correlacionismo? Porque el
último tiene que admitir que somos capaces de pensar nuestro
posible no-ser en aras de eludir el absoluto subjetivista que lo
declara impensable. La posibilidad, empero, de que podríamos
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dejar de existir: esta posibilidad es por definición independiente
de nuestro pensamiento, toda vez que actualiza nuestro no-ser.
Solo podemos, por lo tanto, pensar nuestro posible
no-ser, y así nuestra facticidad (como individuos y como
estructuras correlacionales) bajo la condición de poder pensar
la posibilidad absoluta de nuestro ya-no-ser, una posibilidad
que es independiente de nuestro pensamiento toda vez que este
consiste precisamente en la aniquilación de dicho pensamiento.
De modo genuino hay, por lo tanto, un absoluto efectivamente
pensable por la admisión misma del correlaccionista; una que
este último no puede refutar, ya que la presupone, a saber:
el posible no-ser de todo ente, incluida la correlación, un
absoluto que hemos designado como la marca de un “Tiempo
hipercaótico”. Así pues, para que el acontecimiento [the event]
de la abolición de la correlación sea pensable, tiene que ser
posible al pensamiento un acontecer que, por definición, no
tenga necesidad de que la correlación sea efectiva. En cuyo
caso, contingencia, facticidad y archi-facticidad advienen
una misma cosa para nosotros: sabemos que lo que es, puede
no ser, y aquello que no es, podría ser. Las cosas, la gente,
los acontecimientos, las leyes físicas, la correlación en sí:
ser es estar determinado, ser esto o aquello, y así estar capaz
de cambiar sin razón alguna, en una manera completamente
contingente, al interior de un Tiempo capaz de destruir todo
ente, sea cual sea su modo de ser. Lo que tomamos como límite
del pensamiento –la facticidad– es una propiedad absoluta y
pensable acerca de lo que es.
Lo que llamamos factualidad es la propiedad de la
facticidad de no ser en sí misma factual. La factualidad
designa la no-facticidad (es decir, la necesidad absoluta) de la
facticidad y solo de ella. Por lo tanto, llamaremos “principio
de factualidad” al enunciado especulativo según el cual la
facticidad es lo único no-factual o (lo que es lo mismo), según
el cual lo único necesario es la contingencia. Tal es el principio,
el de la sola necesidad de la contingencia, que rige la idea de
una especulación a la cual llamo “factual”.
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La idea que persigo es, entonces, la siguiente: sostengo
que es posible derivar condiciones no-triviales desde la facticidad
necesaria de todas las cosas, propiedades absolutas de aquello que
es, aún si existimos o no para pensarlas. Así pues, sostengo –y
aquí radica el interés general de la tesis– que para ser contingente,
un ente (sea una cosa, un acontecimiento, ley o estructura) no
puede ser solo “cualquier cosa”, sin restricciones. Por ejemplo, si
definimos la inconsistencia de un ente como una capacidad de ser
contradictorio universalmente, entonces puede establecerse (algo
de lo que no me haré cargo aquí) que ese ente es absolutamente
imposible, porque siempre sería ya lo que no es y existiría al
mismo tiempo que no existe. La inconsistencia es imposible,
no porque sea absurda, sino porque permitiría a su portador ser
absolutamente necesario: incapaz de cambiar toda vez que es ya
lo que se supone que devendrá; incapaz de terminar, pues para
aquello, “ser es no ser”. Sobre esta base tenemos que rechazar la
posibilidad de un ser contradictorio universalmente inconsistente,
no porque podría ser ilógico (esta sería una petición de principio),
sino porque sería absolutamente necesario: lo único absolutamente
prohibido a cualquier realidad. Intento, pues, sostener dos tesis
a la vez: toda realidad determinada puede ser otra además de
la que es (y es, así, contingente), pero la contingencia implica
propiedades no-triviales y necesarias, las cuales llamo figuras.
Mi trabajo consiste, pues, esencialmente, en derivar del principio
de factualidad varias figuras como invariantes absolutas de la
máxima variabilidad dada a cada ente.
Ahora, para concluir esta recapitulación parcial de mis
tesis ontológicas, quisiera tratar de contrarrestar una serie de
impresiones falsas que pudieran haber tenido al escucharme (o
leerme). Debo decir que siempre lamento hablar en “formatos
limitados”, como los artículos, los papers, las conferencia,
porque me siento obligado a ir más rápido de lo que quisiera
y a dar una impresión bastante brutal, incluso polémica, de las
investigaciones que en mis escritos son mucho más prudentes
y, en su conjunto, bastante más “urbanas”. Pudiera ser que
ustedes tuvieran la impresión de que postulo dogmáticamente un
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“materialismo anticuado” que condena toda otra forma de pensar
en el nombre de una ortodoxia redescubierta. Quizás ustedes
también sintieron que mi conclusión es más bien banal, incluso
retrógrada: hablando, por ejemplo, del tiempo en vez del espacio
–que ha estado mucho más en boga desde el estructuralismo,
desde Foucault y la geofilosofía; en fin, algún absoluto que,
aparentemente, no tenga nada de innovador.
Me gustaría, en el tiempo –o el espacio– que me queda,
dirigirme en contra de tales impresiones, insistiendo en el
carácter a la vez “extraño” (no clásico) y “no-intrusivo” (no
dogmático) del materialismo que propongo. Primeramente, este
materialismo es extraño por aquello de que no absolutiza ninguna
realidad materialmente determinada: partículas, fuerzas, ondas,
continuos espacio-temporales, ondas de probabilidad, etc. Las
así llamadas realidades “materiales” (o al menos “físicas”) son
contingentes, como lo son las leyes que las rigen. Lo que llamo
“Hipercaos”6 puede destruirlas sin causa o razón si todo está
en efecto desprovisto de necesidad. Por lo tanto, no soy para
nada dogmático respecto de lo que nuestro mundo es. No baso
arrogantemente mi pensamiento en tal o cual estado contemporáneo
de la ciencia. Esta aproximación, más que ser un asunto acerca
de un materialismo entendido rigurosamente, pertenece a un
cierto “naturalismo”. Tal enfoque me parece profundamente
fútil, porque se vuelve dependiente, cada vez, de un estado de
la ciencia que no tiene mayor razón para ser definitivo hoy que
ayer. Mi propuesta es enteramente diferente: afirmo que el único
punto de absoluta exterioridad que el pensamiento encuentra es
6
Una vez más dudo, en este punto, sobre un asunto léxico: al hablar de
Hipercaos en Después de la finitud, usé para mí mismo el término “Surcaos” (como
lo dije en una entrevista con Graham Harman), porque el primer término me parecía
que daba la falsa impresión de que estaba tratando de pensar un caos más desordenado,
más absurdamente frenético que aquellos que lo habían precedido en otros sistemas
filosóficos (el prefijo “hiper-” ha adquirido, erróneamente, una connotación
intensificadora en el lenguaje ordinario). Ahora, el Caos que avizoro es tan capaz de
producir un orden impecable como de producir un desorden frenético, de ahí la idea
de un Surcaos, que refiere al antiguo orden metafísico y al antiguo desorden caótico por
igual. Pero decidí comprometerme con un barbarismo al mezclar el prefijo latino con
un sustantivo griego, de ahí el regreso al “Hipercaos” cuyo significado, creo, puede ser
postulado con suficiente claridad para evitar cualquier equivocidad.
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el de la contingencia radical de nuestro propio mundo. Dado
esto, la consecuencia radical es la siguiente: ya que especulo
sobre lo absoluto, me prohíbo a mí enteramente hablar de lo que
es, por no hablar de lo que podría ser. Pues aquello que es, es
totalmente contingente, y esto, en efecto, en un sentido mucho
más vasto que el de la contingencia ordinaria o trascendental, la
cual está restringida de varios modos por las leyes físicas o por
las categorías. A mi juicio, cualquier cosa puede pasar, cualquier
mundo puede suceder a cualquier otro. Ahora, la única cosa que
debería interesar al filósofo especulativo no es lo contingente
sino lo necesario. Pero, toda vez que nada existente es necesario,
la especulación no debería hablar de ello en lo absoluto o solo
para despertar la conciencia del lector sobre tal o cual punto
(como el “archi-fósil” en Después de la finitud, que fue propuesto
solo para problematizar la auto-evidencia contemporánea del
correlacionismo). La especulación tiene que hablar solo de
aquellas figuras (sin duda pocas y más bien distantes entre sí)
que pertenecen precisamente a una contingencia dirimida de toda
restricción que no sea tal (o tales) que su propia eternidad.
Por lo tanto, la especulación asegura a todas las demás
disciplinas del pensamiento que solo ellas tienen el derecho de
describir y explicar (de forma no necesaria) el mundo en que
vivimos. Mi materialismo está lejos de ser hostil al empirismo,
de hecho pretende fundar la necesidad absoluta de este último.
Mi único desacuerdo con el empirista es que afirmo que está
absolutamente en lo correcto: si quieres saber o pensar lo que
es, tienes que hacerlo necesariamente (desde mi punto de vista)
por medio de un régimen de experiencia: la experimentación
científica (las ciencias de la naturaleza), la experiencia histórica
y sociológica, pero también la experiencia literaria y artística,
etc. Y aquí, mi papel es prevenir que un cierto régimen filosófico
impugne la soberanía de estas “disciplinas de la experiencia”
que he enumerado. Ahora bien, lo que impugna la soberanía de
estas disciplinas es lo que llamo “metafísica”, que distingo de
la especulación. Pues, llamo “especulativa” a toda filosofía que
pretende acceder a un absoluto, pero me refiero como “metafísica”
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a cualquier especulación que busca acceder a una modalidad más o
menos extendida del principio de razón suficiente. El principio de
razón suficiente consiste, en su forma mínima, en una afirmación
de que las cosas existentes tienen una razón necesaria de ser tal
y como son y no de otra manera. Si aceptamos este principio, el
metafísico siempre estará en su derecho de legislar sobre lo que es
pretendiendo ofrecer la razón necesaria que le hace ser tal y como
es, una posición que yo llamo “dogmática” y “absolutista”, y a la
que opongo una posición “absolutizadora”, es decir, una posición
especulativa pero no metafísica: la posición factual mantiene la
falsedad absoluta del principio de razón suficiente, y así renuncia
a cualquier derecho a involucrarse con sus razones necesarias,
en la esfera de lo que en realidad existe. Así, mi materialismo no
es ni dogmático ni intrusivo: no dice cuáles son los elementos
últimos de este mundo, ni pretende demostrar en general que hay
es necesariamente lo que es (tal o cual cuerpo sustancial o un
devenir perpetuamente creativo). Por el contrario, defiende el
derecho exclusivo de la experiencia a describir las incansables
particularidades de lo real que constituyen nuestro mundo.
Aquí vemos una “inversión” posible de mis posiciones
precedentes, que debería convencerles de que no soy en lo absoluto
un dogmático intolerante, adherido a algún vetusto materialismo
(un materialismo que sería metafísico más que especulativo en
el sentido estricto). Pues, consideremos los efectos de la tesis
según la cual el materialismo tiene que ser especulativo y no
metafísico, y que por tanto debería prohibírsele hablar de lo que
es y contentarse con hablar de la contingencia de lo que es. Somos
materialistas en la medida en que nos atenemos a dos principios
que pertenecen a todo materialismo: el ser no es pensamiento y
el pensamiento puede pensar al ser. Por un lado, establezco que
el ser de toda cosa es su contingencia, el hecho de que un ser sea
más bien que no sea. En Después de la finitud, intenté demostrar
(mi “prueba materialista ontológica”) que si la contingencia es
eterna, entonces tienen que haber existido por toda la eternidad
seres contingentes más bien que nada. Pues la contingencia no
es externa a lo que es contingente, no es un principio “flotante”,
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sino que siempre es una propiedad de seres determinados.
Establezco así que algo tiene que existir, no una pura nada, y
que dicho algo no es necesariamente algo pensante. Ese algo
que no es necesariamente pensamiento, es materia en general, su
contraparte determinada es tal o cual materia subordinada de facto
a tal o cual serie de leyes físicas pertenecientes a un mundo dado.
La materia puede, por lo tanto, estar desprovista de pensamiento,
de subjetividad, y puede describirse completamente por una
física matematizada, una física que no concede ninguna cualidad
subjetiva a lo inorgánico y que no necesita creer que la materia
implica siempre algún tipo de existencia subjetiva. El estar no
implica nada de ser, ni siquiera una sensación infinitesimal de un
“yo”.
He aquí la posición del materialismo especulativo. Pero,
ya que este materialismo, según he dicho, no es metafísico, no dice
entonces nada respecto al ser fáctico de nuestro mundo. Expulsa
por lo tanto el principio de razón suficiente en la medida en que
dicho principio se empecina en buscar razones necesarias para
lo que es, razones que no existen en lo absoluto desde nuestra
perspectiva. Ahora bien, el principio de factualidad no impide
desde luego que los hombres y las mujeres de ciencia expliquen lo
que se da empíricamente por medio de causas y leyes. Si en efecto
nos regimos por leyes físicas determinadas, es bastante legítimo
buscar causas factuales y razones que expliquen la realidad
cotidiana. Yo rechazo el principio metafísico de razón suficiente
que busca una razón absoluta para lo dado, pero no los diversos
principios heurísticos que explican nuestra facticidad cotidiana.
Sin embargo, podemos dar un paso adicional en esta
dirección, aproximándonos de nuevo a la tesis del subjetualismo
sobre la subjetividad universal de la realidad. Recordemos que
rechacé esta tesis en la medida en que esta pretendía fundar la
necesidad absoluta de esta subjetivación de lo real bajo el nombre
de círculo correlacional inventado por Berkeley. Todo cambia,
empero, si esta subjetivación de lo real se formula solo como una
mera hipótesis con la cual explicar nuestro mundo. Pues, ya que el
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materialismo no es metafísico, no pretende hablar acerca de nuestro
mundo. Ahora, nada previene la hipótesis de que nuestro mundo
está, de facto y muy contingentemente, calado de subjetividad en
cada uno de sus rincones y grietas. Esta hipótesis, ciertamente,
es doblemente inútil: inútil para la ciencia, cuya matematización
de la naturaleza no exige ninguna interpretación subjetivista
del mundo; e inútil para la filosofía especulativa, para la que es
perfectamente pensable lo real no subjetivo. Esta hipótesis puede,
sin embargo, plantearse de acuerdo con un principio heurístico
que iría “más allá” de nuestra explicación científica del mundo,
sin rozar el absoluto especulativo del materialismo. Uno plantearía
la hipótesis de la subjetividad de lo real ya no como metafísico
(pretendiendo así establecer una verdad absoluta), sino (para
proponer un nuevo término) como un “hiperfísica” consciente
de la naturaleza contingente de la subjetividad así investigada.
Llamo “hiperfísica” a toda teoría que postula una realidad-otra
a la investigada por la ciencia en tanto explicación heurística
de los componentes supuestamente últimos de nuestro mundo,
que se reconoce como un mundo contingente entre otros que son
realmente posibles. A fuerza de esto, todas las hiperfísicas (la
vitalista, la idealista, la espiritualista, etc.) se vuelven igualmente
legítimas en su orden, y el materialismo especulativo no tiene
nada en su contra: este les recuerda, sencillamente, que en tanto
hiperfísicas, no son sino físicas no-científicas, es decir, teorías
posibles de lo que fácticamente es como es.
No se dejen engañar por el prefijo “hiper” en “hiperfísica”:
sobre todo, aquello no significa que dichas teorías accedan a lo
que llamo hipercaos. Significa, por el contrario, que no lo hacen,
ya que hablan solo del ser de lo que es, y no, como el pensamiento
especulativo, del Ser de ese ser (de su facticidad, del hecho
contingente de que un ser sea esto y no aquello). Pero esas teorías,
que asumen el mismo objeto a modo de la antigua metafísica (es
decir, la naturaleza), se mantienen en la esfera del hipercaos: son
un resultado de esta última, en la medida en que ya no pueden
hablar de su objeto de otra manera más que de un modo postulativo
(y no deductivo). La hiperfísica contemporánea (que, a mi juicio,
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incluye a la filosofía de Graham Harman) ya no puede deducir en
consonancia con una necesidad absoluta que su objeto sea esto o
aquello (subjetividad, hecho de voluntad de poder, movimientoimagen, cosas que se repliegan de su relación con otras cosas,
etc.). Solo pueden postular y observar la mayor o menor
adecuación de su postulado con la realidad. Y esto precisamente
porque ahora solo tienen acceso a un mundo de tal o cual hecho:
observable y no deducible. Luego, incluso si se desplegara una
hiperfísica, esta ya no podría mantener la arrogancia de la arcana
metafísica en relación con los distintos discursos que también
asumen lo que está (la ciencia, la historia, la literatura, etc.): su
posición es postulativa, hipotética y sin fundamentación alguna
en su necesidad. Su interés es en última instancia heurístico, sin
ninguna seguridad posible de ser definitivamente verdadero, pues
no da cuenta de nada eterno en los seres.
¿Qué hay de mí? ¿Tengo acaso una teoría hiperfísica que
podría adjuntar a una teoría especulativa de lo factual? Para ser
honesto, intento en lo posible, no tener una –porque el mundo
me parece ser mucho más interesante de esta forma. En tanto no
tengo una hiperfísica, –que se podría añadir a una filosofía factual
como un complemento ventajoso — tengo aún a mi disposición
teorías no-filosóficas y discursos que me dicen bastante bien (en
un movimiento que es continuamente retomado y recomenzado)
que es lo que es. Ahora, permítanme hacer una observación: la
ciencia matemática me dice que se puede dar una comprensión
(en principio, no de hecho) de la materia inorgánica sólo a través
de las matemáticas. Pero otros discursos me dicen (de acuerdo
con mi experiencia personal) que otros campos de realidad (vida
animal, vida y mente humana) se añaden a este campo de existencia
muerta (muerta no en un sentido estático y no dinámico, más no
sintiente) mundos de sensaciones, percepciones, voliciones, etc.,
que son extremadamente ricos y complejos. Lo cual implica la
intervención de otras teorías y discursos que son físicos –biología,
etnología, sociología, historia, literatura, etc.

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Un análisis especulativo del signo sin sentido

Suponiendo que lo real inorgánico es no-sintiente,
nos salvamos entonces de agregar a la materia una capacidad
sintiente muy problemática; pero, ante todo, creo descubrir,
un mundo que es infinitamente más interesante que el mundo
subjetivizado. Para este mundo de materia muerta, resulta que
hay una radical emergencia ex nihilo de realidades (sensaciones,
percepciones, etc.), que absolutamente no existían antes, ni
siquiera potencialmente (ya que las combinaciones potenciales de
la materia inorgánica conllevan solo complejos físicos que nunca
han tenido ninguna razón para complementarse a sí mismas con
un régimen de sensaciones). Ahora, este es mi mayor punto de
ruptura con el antiguo materialismo metafísico –en particular con
el de Lucrecio: esta emergencia ex nihilo no debe ser rechazada
como un rastro de superstición, sino que debe afirmarse como
marca de una refutación radical del Principio de Razón Suficiente
—fundado en el principio de pura contingencia de cada cosa
y cada mundo. Para que de este modo las bases de la antigua
religiosidad —donde el alma no puede ser producida por la
materia– se convierta en un argumento en favor de la absurdidad
superior del Tiempo, capaz de agregar a lo real aquel absoluto
que no es originario en sí. Cada “milagro”, prefiero decir, se
convierte en una prueba experimental de la inexistencia de Dios.
Y el eje de este absurdo racional (racional, pero no ‘razonable’ i.e.
subsumido al Principio de Razón Suficiente) es que estos niveles
de realidad irreductibles unos a los otros están, sin embargo,
— en tanto suplementos puros— suficientemente coordinados
unos con otros, para no destruir totalmente la coherencia relativa
de este mundo. Este es el enigma de todos los dualismo —un
enigma que permanece, y con todos sus matices religiosos— a
menos que comprendamos que sólo la emergencia ex nihilo es
completamente racional e inmanente.
Por tanto, propongo (pero consciente que es sólo una
propuesta, ya que en esta asunto no hay argumento definitivo) que
hemos terminado de reproducir siempre una y otra vez, el mismo
argumento subjetivista (que hay como un ‘sujeto’, una ‘voluntad’,
o ‘percepción’ de todas las cosas, dado que no podemos concebir
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nada fuera de la subjetividad), con el fin de poder hacer del mundo
algo mucho más rico de lo que estos modelos podrían. Ya que estos
modelos son monistas, incluso cuando buscan ser pluralistas: en
ellos todo es uniformemente sujeto, voluntad, devenir creativo,
imagen-movimiento, etc. –y nada puede ser distinguido excepto
a través de diferencias de grado (a veces rebautizadas como
“diferencias intensivas”) que unen todas las cosas con la misma
identidad sempiterna de la naturaleza. Creo que debemos, por
el contrario, acceder a la pura heterogeneidad que rompe toda
diferencia de grado o intensidad, en favor de las diferencias
de naturaleza –las únicas auténticas diferencias, aquellas que
no reducen subrepticiamente la identidad (de naturaleza) a la
alteridad (de grado). No necesitamos un monismo –o un monopluralismo deleuziano, un “monismo=pluralismo” que finalmente
viene a ser “pluralismo=monismo”. Por el contrario, necesitamos
dualismos por doquier –diferencias puras de naturaleza, sin
ninguna continuidad entre aquello que diferencian, entre los
diferentes regímenes de lo real –la materia, la vida, la mente,
la sociedad, etc. –cuya posible co-ordinación no nos permite
pensar su reconciliación, a menos que sea en el modo bruto de los
hechos ciegos. No un mono-pluralismo, sino un poli-dualismo.
Necesitamos rupturas que hagan imposible el reduccionismo
de un régimen de entes a otro (la vida reducida a la materia, la
mente a la vida, etc.) y que permitan que las entidades de nuestro
mundo escapen magníficamente a todo intento de reducir los
existentes de nuestro mundo a una única naturaleza (sea admita o
no esto importa poco –la idea sería la misma aunque se negara).
Lo heterogéneo vuelto contra lo intensivo, la diferencia en
naturaleza vuelta contra la diferencia de grado; el poli-dualismo
eternamente posible del Hipercaos contra el mono-pluralismo
pseudo-necesario del Caosmos.
Pero debemos resaltar una disimetría aquí: el Caosmos,
y todos los demás mundos monistas y subjetivizados, no están
excluidos de las efectuaciones realmente posibles del Hipercaos
–ahí donde el Hipercaos está categóricamente excluido como
imposible por el Caosmos y otras subjetivizaciones metafísicas.
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Ya que, permítasenos insistir nuevamente, es realmente posible
que advenga un mundo que carezca de heterogeneidad como el
mundo mono-pluralista. Es incluso posible –¿por qué no? – que
nuestro mundo deba estar tan unificado en su diversidad como
lo subjetualista piensa que está (una y la misma subjetividad,
indefinidamente ramificada, atenuada, diluida). Nunca
afirmamos, repitamos, haber refutado categóricamente esta
hipótesis concerniente a lo que hay. Dejamos a los metafísicos
la creencia de que esta refutación pueda tener lugar alguna
vez con respecto a los existentes mundanos. Pero podría ser (y
el materialismo especulativo nos da el derecho de esperar que
sí) que el mundo sea más infinitamente rico, más absurdo, más
agrietado y dualizado por todas partes, de lo que se sueña en
las filosofías subjetualista de los hiperfísicos y los metafísicos.
Y es de hecho en este sentido en que trato de entender nuestro
mundo, armado con argumentos que me permiten hacerlo: en
particular, el argumento de que los discursos heterogéneos,
irreductibles los unos a los otros, que describen nuestro mundo,
no necesitan caber en la explicación general de uno entre ellos.
Y creo que estos discursos (o aquellos que los sostiene) están en
lo correcto: están en lo correcto al rechazar pensar que pueda
existir una naturaleza-ser principal que permitiría determinar
(meta/hiperfísicamente) que los discursos tengan la palabra
última y general acerca de los seres de nuestro mundo. Ya que,
afortunadamente, la heterogeneidad pura que, sin duda, gobierna
a estos seres puede plausiblemente explotar, una y otra vez, todos
los sistemas unificantes que se ocupen de las cosas, más que con la
pura contingencia de las cosas. La extraordinaria imprevisibilidad
de las ciencias y las artes probablemente siempre ponga un fin a
las síntesis sustancias y procesuales de los metafísicos, al develar
algún contraejemplo devastador que destruya cualquier imagen
sobregeneralizada de lo real. Tal es la labor de lo heterogéneo,
destruyendo en miles de pedazos la tersa intensidad que busca
devenir demasiado omni-abarcadora. Lo intensivo es, en verdad,
solo óntico, secundario: gobierna dominios determinados de
seres en los que algo puede ser lo que es en una mayor o menor
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medida –temperaturas más altas o más bajas, genios más o menos
creativos –pero no necesariamente al todo de la realidad, el cual,
uno sospecha, está, por el contrario, fisurado magníficamente por
las diferencias de naturaleza, los abismos de discontinuidad en
los cuales encontramos insinuaciones vertiginosas –escandalosas
para los viejos modelos de racionalidad que se inclinaban ante el
Principio de Razón Suficiente –de emergencias ex nihilo.
Regresemos (y aquí terminaré con esta recapitulación) al
vínculo que existe entre nuestro absoluto y el Tiempo (que escribo
entonces, con T mayúscula). Para mí, lo que se llama espacio
puede ser pensado como tiempo físico, o cualquier otro tiempo
óntico (es decir, histórico, o psicológico): Hay espacios-tiempo
dentro de nuestro mundo, constreñidos por leyes determinadas
–físicas o de otra índole. Pero todos estos espacios-tiempo son
ónticos –esto es, son seres contingentes, que emergen sin razón y
que pueden igualmente perecer. El Hipercaos es esta capacidad del
Tiempo (con mayúscula) para destruir o crear, sin razón, todos los
espacios-tiempo ónticos. Y este Tiempo se asemeja muy poco a las
formas ordinarias del tiempo ya que es, por un lado, indiferente a
cualquier ley, a toda constancia natural (mientras que el tiempo se
entiende generalmente como un devenir que solo puede destruir
cosas y eventos, no leyes físicas); y, por el otro, sobre todo, es
radicalmente distinto del devenir. La sustancia y el devenir, desde
los tiempos de Tales y Heráclito, han caracterizado dos tipos de
filosofía que suelen oponerse radicalmente, pero que son dos
variantes conceptuales de la metafísica: ya sea que uno afirma
que ciertas cosas sustanciales son eternamente las mismas; o que
las cosas deben necesariamente morir y perecer de acuerdo con
procesos subyacentes que son eternamente los mismos. En ambos
casos, uno mantiene que un x efectivo (una cosa o devenir) de ser
tal o cual (esta naturaleza sustancia, este proceso natural). Pero
el Tiempo hipercaótico supone, por el contrario, que la sustancia
y el devenir son ellos mismos existentes –existentes que pueden
nacer y perecer sin razón. No sólo (como podríamos esperar)
puede toda sustancia desaparecer, de acuerdo con el principio
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de factualidad; sino que el devenir mismo puede perecer, si el
Hipercaos creáse un mundo hecho de seres de fijeza perfecta, que
perdurarán por un periodo que fuera de facto (no de necesidad)
indefinido. El devenir y la sustancia parecen ambos pertenecer
al orden de la “natura naturada” y no de la “natura naturante”.
Ahora, es raro (incluso único según sé) vislumbrar un pensar del
Tiempo cuyo objeto sea devaluar todo pensar del devenir, y, por
la misma razón, todo pensar de la sustancia. Esto es porque la
“natura naturante” de la que hablo ya no es una naturaleza, un
Cosmos, o un Caosmos; sino su destrucción posible, génesis y
redestrucción por un Hipercaos que es en principio su verdad.
Levanto mis armas por igual frente a estas dos “viejas cosas” de
la metafísica.
Para terminar, me gustaría insistir en un punto que ha
sido ampliamente subestimado en las lecturas de Después de la
finitud, a pesar de que es uno de los puntos más fundamentales
del libro: no hago metafísica, hago especulación. Soy un antimetafísico resoluto precisamente en tanto que especulo sobre
el absoluto. No estoy en lo más mínimo interesado (al menos
en tanto filósofo) en la física, o en la metafísica, ya que no veo
necesidad en los procesos de la naturaleza. No hago metafísica
en la medida exacta en que busco solo verdades eternas – la
metafísica alberga solo verdades ilusorias, y la hiperfísica sabe
que nunca encontrará ninguna. Esta es la verdadera peculiaridad
de mi aproximación: una especulación no-metafísica que
podríamos llamar “eternalizante”, ya que no tiene vínculo con la
naturaleza que nos rodea, y que puede perecer mañana, sin causa
ni razón. Es a través de esta ascesis que reservo, en la medida de
mis posibilidades, la riqueza, toda la riqueza, de lo que existe,
solo a los no-filósofos.

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2. Ensayo de una derivación del galineanismo.
Llego ahora al tema principal de este artículo. Concierne
al intento de obtener una derivación factual que pudiera
legitimar la capacidad absolutizadora de la ciencia moderna,
es decir, la ciencia galileana, ciencia que procede mediante la
matematización de la naturaleza. Ya que lo que me preocupa
es el redescubrimiento de una concepción cartesiana, más que
kantiana, de la ciencia experimental. En lugar de argumentar que
las matemáticas y la física solo aplican en las formas a priori
de nuestra experiencia, estoy convencido –por razones que no
puede explicar plenamente aquí y que pertenecen a la “aporía
del archifósil” discutida en el capítulo primero de Después
de la finitud– que uno debe mantener, como Descartes, que
las matemáticas y la física matematizada nos dan los medios
para identificar propiedades de un mundo que es radicalmente
independiente del pensamiento. Claro, debemos admitir (contra
Descartes) que toda teoría de las ciencias experimentales es
revisable. Pero se trata de establecer que al menos tiene sentido
suponer que una teoría científica puede identificar una propiedad
verdadera de la realidad, independientemente de nuestro existir
para pensar esa realidad. De esta manera, ya no tendríamos,
como el correlacionista (sea kantiano o no), que afirma que el
mundo es solo el reverso de la representación humana (o animal),
que realizar más y más acrobacias intelectuales para explicar la
descripción científica del universo anterior a la aparición de la
vida terrestre. Como las ciencias de la naturaleza modernas están
caracterizadas por su matematización, es razonable suponer que
su capacidad para hablar de un “mundo sin nosotros” emana de la
matemática misma.
Mi plan es entonces el siguiente: trataré de exponer una
condición mínima, modesta aunque fundamental, de varios
de los lenguajes formales contemporáneos –lógicos así como
matemáticos. Esta condición mínima, como veremos, tiene que ver
con nuestra capacidad de pensar un signo sin significado. Derivaré
entonces esta capacidad de pensar un signo sin significado del
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principio de factualidad, mostrando que hay un vínculo esencial
entre este tipo de signo y la contingencia absolutizada. Tendré
entonces que mostrar de qué manera esta derivación factual del
signo sin significado nos permite argumentar que la física (o
cualquier otra ciencia de la naturaleza) debe estar basada en esta
absolutidad del signo vacío para poder producir descripciones
hipotéticas (revisables) del mundo presente, capaces, a su vez, de
ser verdaderas en un sentido absoluto, esto es, independientemente
de nuestra existencia.
Pero para que estas proposiciones sean claras, debo distinguir
entre dos sentidos de la palabra “absoluto”. En el primer sentido,
“absoluto” refiere a una propiedad que es necesaria para todo ser,
una propiedad tal es absoluta en el sentido especulativo. Entonces
la factualidad, y cada consistencia lógica derivada de ella, son
propiedades absolutamente necesarias e infranqueables de cada ser. A
este tipo de propiedades, absolutas en el primer sentido del término, las
llamo propiedades primo-absolutizantes. Por el otro lado, identifico
un segundo sentido de la palabra absoluto, esta vez concerniente a
la referencia a las ciencias naturales: este segundo sentido designa
propiedades del mundo que yo no postulo como absolutamente
necesarias, sino como hechos que, en cuanto a su existencia, son
radicalmente independientes del pensamiento. Para decirlo más
claramente: las leyes y constantes descritas por las ciencias naturales
no son, para mí, necesarias –como toda cosa, están sujetas al régimen
superior del Tiempo que llamo Hipercaos. Pero me gustaría mostrar
que estas leyes y constantes no son, por lo demás, meros correlatos del
pensamiento; que son (suponiendo que son descritas por una teoría
verdadera) absolutas en el sentido primario de absolutus - separadas
de nosotros, independientes del pensamiento que tengamos de ellas.
Contingentes, claro, pero independientes de nuestra existencia para
su propia perduración. A estas propiedades del mundo, absolutas en
el segundo sentido sde la palabra, las llamo deutero-absolutizadoras:
una propiedad de independencia con respecto a lo humano, que no
implica ninguna necesidad ontológica.

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Mi objetivo entonces puede ser formulado como sigue:
probar la capacidad de las ciencias experimentales para producir
enunciados deutero-absolutizantes, y hacerlo mediante una
derivación factual apropiada. Demostrar que las matemáticas
permiten a la física producir hipótesis revisables (incluso falsas
a la luz de descubrimientos futuros, pero quizás verdaderas por
toda la eternidad) concernientes a los donaciones contingentes de
un mundo independiente de nosotros con respecto a su existencia
factual. Si lo consigo, habremos arribado a un entendimiento de la
notable capacidad de la ciencia para describrir el Universo como
ha existido anteriormente al hombre y lo viviente, y , sin duda,
como existirá después de que hayan desaparecido.7
La apuesta, en términos más gráficos, puede formularse
como sigue: ¿podemos encontrar que la capacidad de las
matemáticas nos da acceso al Reino de la muerte, y entonces
regresar para contar a los vivos los descubrimientos de nuestro
viaje? El principio del materialismo es infernal: este supone
que el Infierno del mundo inorgánico –esos reinos profundos,
subterráneos donde la vida y la subjetividad están ausentes –
pueden no obstante volverse objetos del conocimiento humano.
Este puro otro de nosotros mismos que es la muerte, está
disponible, para el materialista, antes de la muerte, en la forma
de un conocimiento de lo que seremos cuando ya no seamos más.
7
Aquí encontramos una segunda reserva con respecto a varias hiperfísicas
contemporáneas que proceden mediante una subjetivización de lo inorgánico: las
últimas, como hemos dicho, están constreñidas a postular una naturaleza subjetiva en
toda la realidad, de otro modo caerían de nuevo en la rodera de la metafísica.
Por mi parte, trataré de adelantar el argumento (veremos las dificultades que esto
implica) de acuerdo con el cual el discurso matematizado puede legítimamente describir
un hecho independiente de nosotros. Ahora, soy incapaz de producir una demostración
tal para un discurso no-matematizado, pronunciado únicamente en lenguaje natural.
Entonces, en términos de derivación factual, no puedo superar el correlacionismo
concerniente a cualquier realidad cualitativa, descrita por un lenguaje natural (nomatematizado). Es por esto por lo que, en la esfera permitida por la derivación factual, el
mundo real (presente) es para mí sólo el mundo accesible mediante la ciencia galileana.
Esto no refuta en absoluto la idea de que cada realidad en nuestro mundo es de hecho
subjetiva, sino que refuerza, por el contrario, la hipótesis dándole un sustento racional
adicional: puedo decretar la subjetividad fuera de lo real inorgánico solo por hipótesis,
pero puedo establecer por medio de una prueba la capacidad de las matemáticas para
describir este mismo real inorgánico.
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En Después de la finitud, lo factual empezaba a abrir esta brecha
hacia lo sin-vida en la forma de derivaciones universales –tales
como la contingencia y la no-inconsistencia de todo existente, ya
sea subjetivo o no subjetivo Pero nada se dijo, en estos enunciados
primo-absolutizantes, de las determinaciones factuales de nuestro
mundo, o de las características de esta materia muerta. Esta es
la tarea de la ciencia galileana: no decirnos cuál es la propiedad
universal de todo existente, sino decirnos cómo luce la muerte
en nuestro mundo. Encontrar este poder exploratorio, este salto
hacia el golfo, es de hecho, encontrar la capacidad deuteroabsolutizante de las matemáticas.
La solución del problema que me propuse fue formulada de
una forma de desalentadoramente general, pero inevitablemente:
necesitaba un criterio específico de logicidad y matemática. No
un criterio para la racionalidad en general —la consistencia cuya
derivación esbocé antes es un criterio de toda racionalidad, en
lenguajes formales y naturales por igual –sino únicamente para
lenguajes formales. Un criterio al mismo tiempo suficientemente
general (suficientemente modesto) para pertenecer a las
matemáticas en cuanto tales; y sin embargo suficientemente
específico para aplicar solo a ellas, y no a los lenguajes naturales.
Si pudiera encontrar este criterio diferenciador que caracterizara
solo a los lenguajes formales, entonces tendría que albergar,
si estoy en lo correcto, un uso del lenguaje que dependen de
algún modo notable sobre la absolutidad de la contingencia.
Esta dependencia específica con la contingencia sería entonces
capaz de fundar el carácter absolutizador de las matemáticas, y
consecuentemente de las ciencias experimentales formuladas a
través del uso de las matemáticas.
En otras palabras, antes de verificar si de hecho la
lógica-matemática descansa sobre una intuición implícita de la
contingencia eterna, debo descubrir el criterio por el cual podemos
diferenciar decisivamente los lenguajes formales de los naturales.
Ahora, la solución me apareció precisamente bajo el
nombre que es dado a la lógica moderna y a las matemáticas:
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son llamadas, como dije, lenguajes formales –es decir, lenguajes
que se originan en el formalismo que se adhieren a la escritura
matemática de Hilbert en adelante. El formalismo de Hilbert
ha sido muy discutido, junto con sus limitaciones potenciales
(pensamos en el fracaso del programa de Hilbert, como fue
demostrado por la pruebas de Gödel sobre la incompletud y la
indecibilidad de ciertas axiomáticas). Pero, como verán, solo
recupero una pequeña parte de este formalismo (aunque su parte
más interesante) –una parte que nunca ha sido refutada seriamente
por matemáticos posteriores.
Entonces, ¿en qué consiste el formalismo en matemáticas
de manera general, si nos limitamos a su expresión más básica?
Comencemos con un ejemplo, que nos acompañará a través
de toda la discusión, ya que es el más sencillo de explicar para mí:
aquel de la teoría de conjuntos en su forma axiomática estándar,
la llamada teoría de conjuntos Zermelo-Fraenkel. Agregaría, sin
embargo, de entrada, que las mismas consideraciones aplican
a la teoría categorial, que en muchos sentidos es más potente
que la teoría de conjuntos, y que encuentra mayor favor con los
pensadores contemporáneos.
Esta axiomática es formulada como una lógica de
primer orden, es decir, una cuyos cuantificadores (“Para cada”
y “Hay”) aplican solo para términos (“individuos”) y nunca
para propiedades. Entonces, usa cinco tipos de signo: variables
(que son marcadores de posición para individuos del cálculo
predicado), conectores lógicos (negación, conjunción, disyunción,
implicación, equivalencia), cuantificadores (existenciales,
universales), relaciones (igualdad y pertenencia), y puntuación
(paréntesis, corchetes). Es con estos signos solamente, y aquellos
que puedan ser definidos con ellos, que la teoría de conjuntos
formula sus axiomas (que son ocho en número, si incluímos el
axioma de elección y el axioma de fundación) y sus teoremas.
La teoría de conjuntos, como sabemos, “se ha convertido
progresivamente en el marco axiomático general en el cual se
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escribe la matemática” (Jean-Louis Krivine). Ya que esta es una
teoría capaz, notablemente, de construir tanto números (ordinales
y cardinales) como funciones (que son cierto tipo de conjuntos,
un conjunto de pares ordenados) –y por tanto una teoría que es
“fundacional” para las matemáticas (fundacional en un sentido
no filosófico), en tanto que construye sus dos principales objetos:
números y funciones.
A primera vista, la teoría de conjuntos consiste en un
axiomática en el sentido heredado de la geometría euclidiana: un
conjunto mínimo de enunciados sobre la base de los cuales todos
los demás pueden y deben ser lógicamente deducidos. Pero esta
axiomática difiere de la de Euclides en la medida en que es una
axiomática formal, en un sentido en que principalmente proviene
del trabajo de Hilbert. ¿En qué consiste este formalismo, y de qué
manera caracteriza a la axiomática contemporánea?
En la axiomática como fue heredada por Euclides, la
definición de los términos precede a los postulados y los axiomas.
Por ejemplo, las primeras tres definiciones de los Elementos de
Euclides (con los que abre el libro) comienzan por definir el
punto, la línea y los límites de la línea: el punto es lo que no
tiene partes, la línea es una longitud sin anchura, y los límites
de la línea son puntos (que ya habían sido definidos). Es solo
una vez que han sido hechas estas definiciones que tenemos los
postulados (principios no probados e indemostrables que utilizan
en su formulación los términos precedentemente definidos), y los
axiomas (principios indemostrables concernientes a las relaciones
del todo y sus partes).
Antes de enunciar los principios (enunciados postulados como
verdaderos), una axiomática euclidiana pone delante entonces
las definiciones de los términos usados en sus pruebas o en sus
postulados. Ahora, lo que es específico de la axiomática formal,
aquello en lo que rompe con la axiomática del tipo euclidiano, es
por el contrario que se refiere al hecho de que uno no empieza con
ninguna definición inicial. En los axiomas, uno postula relaciones
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entre términos no definidos por ellos mismos. Consecuentemente
, argumentaré que debemos distinguir claramente dos tipos de
signos, que llamaré “signos-base” y “signos-operadores”.
Para explicar esta diferencia, aún con referencia a la teoría
de conjuntos: Los signos-base en la teoría de conjuntos son las
constantes individuales y variables, generalmente designadas con
las letras griegas: α, β, γ, etc. o las letras de los desconocidos: x, y,
z, etc. Estos términos son nombrados conjuntos: pero nombrarlos,
no podemos insistir con suficiente fuerza, no es definirlos. En la
teoría de conjuntos, nunca nos involucramos en definir lo que
es un conjunto: nos contentamos con designar con un signo no
definido lo que una interpretación del sistema puede designar con
este nombre, –sin que esta nominación influencia en absoluto el
sistema formal bajo consideración.
Es esto lo que llamamos “conjunto”: un signo, él mismo
desprovisto de significado, y a fortiori de cualquier referencia.
Y este el objeto inicial de las matemáticas, en tanto que estas
últimas están fundadas sobre la teoría de conjuntos: el puro y
simple signo que se refiere sólo a sí mismo.
El segundo tipo de signo, que he llamado signo-operador,
designa varias operaciones que pueden ser llevadas a cabo en
los signos-base: los signos lógicos (implicación, conjunción,
disyunción, igualdad), junto con los signos propiamente
matemáticos. De hecho, la teoría de conjuntos añade al cálculo
lógico solo signos de pertenencia (∈) y no pertenencia (∉).
Es mediante la intermediación de los signos-operadores
–en particular el signo de pertenencia, y los axiomas que
prescriben su uso– que uno puede redescubrir intuitivamente
ciertas propiedades relacionadas con esos conjuntos ordinarios.
Por ejemplo, el axioma de extensionalidad da la condición de la
identidad de dos símbolos: a y b son conjuntos idénticos si tienen
los mismos elementos. Esta es una regla de sustitución de un
conjunto por otro, dado que están completamente determinados
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por solo por sus elementos. Pero este axioma no define lo que
es un conjunto más que algún otro. Solo exhibe la condición de
identificación de dos conjuntos, sin dar algún significado a lo que
es por tanto identificado. Más aún, una definición tal es imposible
en la teoría de conjuntos, por una simple razón: un conjunto no
es nada más que aquello que puede tener otros conjuntos como
sus elementos (un elemento de un conjunto es, de hecho, siempre
otro conjunto), o que puede ser miembro de otro conjunto. Como
podemos ver, lo que caracteriza un conjunto no puede dar lugar a
definición alguna –excepto a una definición circular suponiendo
en su formulación aquello que debe ser definido.
Es como si los signos-base progresivamente adquirieran
propiedades que conforman (más o menos) su nominación
inicial. Pero no las adquieren a través de una definición inicial;
las adquieren mediante el efecto que las operaciones que hacen
posibles pueden tener sobre ellos. Los signos-base (que son signos
sin significado) adquieren una “aparente densidad” que no es sino
el efecto de la espuma de las aún más complejas operaciones
que pueden soportar, sin que ellos mismos departan jamás de su
ausencia de significación originaria. En una axiomática formal,
uno debe evitar ser arrastrado por las apelaciones que solo dan
nombre a los signos-base: nombres, y no significados.
Entonces los axiomas no son definiciones –o incluso
“definiciones disfrazadas”, como se sugiere algunas veces. No son
para nada definiciones: es completamente otro asunto, un asunto
de sustitución de una relación por una definición. Regresando
a la teoría de conjuntos, observamos que el predicado “ser un
conjunto” simplemente no existe, mientras que los conjuntos,
por otra parte, pueden recibir numerosos predicados (ordinales,
cardinales, vacíos, infinitos, etc.). Los signos-base entonces
nunca adquieren el significado de la palabra “conjunto” como es
formulada en el lenguaje natural. Pero el punto notable aquí es que
las matemáticas resultan ser capaces de producir enunciados que
tienen muy rica significación, con base en las operaciones sobre
las cuales estos signos permanecen vacíos de significado. Ya que
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si siempre permanece imposible definir lo que un conjunto es,
es completamente posible, en la axiomática ZF, diferenciar entre
conjuntos, y construir por tanto conjuntos notables: por ejemplo,
el conjunto vacío, definido como el conjunto al que no pertenece
ningún otro conjunto, y sobre cuya base uno puede construir la
serie sucesiva de ordinales, la fuente de toda numeración.
Por lo que hemos dicho hasta aquí podemos sacar un
principio preciso de distinción entre un lenguaje natural y un
lenguaje formal:8 ya que podemos decidir diferenciarlos de
acuerdo con el rol que los signos sin significado juegan dentro
de ellos. Debemos por tanto, decir que un lenguaje formal, a
diferencia de un lenguaje natural, acuerda un rol estructural al
signo sin significado –al menos en un nivel sintáctico. Ya que
los lenguajes naturales alfabéticos de hecho hacen uso de letras y
sílabas que, en sí mismas, carecen de significado –pero lo hacen
en el nivel morfológico de la constitución de las palabras, y no
en el nivel sintáctico de la constitución de las frases. En el nivel
sintáctico, un lenguaje natural puede ciertamente también usar
palabras sin significado, por ejemplo el “ptyx” de Mallarmé,
si acordamos que esta palabra no significa nada –pero que no
hay regla que imponga este tipo de palabra sobre los lenguajes
naturales. Su propensión es, por el contrario, evitarlas para poder
satisfacer su función ordinaria de comunicación. Dentro de un
lenguaje natural, al nivel de la sintaxis, el signo sin significado
juega un rol contingente (y, en general, marginal); mientras que
en un lenguaje formal, en el mismo nivel sintáctico, juega un rol
esencial, estructural.
8
Lo que digo aquí, a mi entender, es válido para cada formalismo, lógico o
matemático. Podemos fácilmente redescubrir la diferencia entre signos-base (signos sin
significado) y signos-operadores en la Teoría de Categorías: la última se escribe utilizando flechas (el equivalente a los “signos-operadores”) aplicadas hacia signos “punto”,
que están desprovistos de significado (nombrados mediante letras –el equivalente a los
“signos-base”). Estos “puntos” no son sino soportes para operaciones con flechas que
les dan todas sus propiedades “desde fuera”, y que están ellas mismas tan perfectamente
desprovistas de significado que son eliminadas en ciertas notaciones: las flechas son,
simplemente “nombradas” por las letras en cada extremo, y parecen ser empleadas entre
“puntos vacíos” Más que decir que una flecha va de un punto a a un punto b, parecemos
decir más bien simplemente que esta flecha “ab” está orientada de acuerdo a su propia
nominación. Este es el grado último –y lógico– de vaciar los signos-base.
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Estos dos usos diferentes de signos sin significado me
permite distinguir entre lo que llamaré significado formal y
significado ordinario. El significado formal, en mi definición, es el
uso gobernado por reglas de unidades sintácticas sin significado (o
no significantes). La propiedad (negativa) del significado ordinario
en el lenguaje natural es la ausencia de unidades sintácticas sin
significado gobernadas por reglas. Entonces, mi objeto se vuelve
más preciso, ya que puedo plantear las siguientes hipótesis, que
pueden ser formulados muy concisamente: mi objetivo es mostrar
por qué el significado formal, y sólo él, es capaz de producir
verdades deutero-absolutas, mientras que el significado ordinario
es incapaz de hacerlo. Es precisamente porque la hermenéutica
tiene acceso solo al régimen del significado ordinario que no
puede acceder a ningún absoluto especulativo; solo una filosofía
capaz de pensar el significado formal y su aspecto no-significante
crucial puede esperar extraer de él un pensamiento de la finitud
–una resis que implica que debo mirar más de cerca esta notable
condición del significado formal: el signo sin significado.
Antes de abordar de lleno el problema del estatus del signo
no-significante, debemos tener en mente una idea suficientemente
actual sobre la relación entre la filosofía y los lenguajes formales.
Una tesis ampliamente difundida afirma que concebir los lenguajes
formales como manipulación operatoria de signos vacíos es otorgar
licencia a toda especulación filosófica, y, más específicamente, a
toda consideración ontológica. Esta tesis se encuentra tanto entre los
matemáticos como entre los filósofos. De parte de los matemáticos,
Jean Dieudonné, por ejemplo, dice que cuando el matemático
es atacado por los filósofos con paradojas, se esconde detrás del
formalismo, manteniendo que “las matemáticas no son nada sino
una combinación de símbolos desprovistos de todo significado”9.
Entonces está entendido implícitamente por el matemático que el
simbolismo vacío de las matemáticas es una forma de neutralizar
cualquier cuestión o pretensión ontológica.
9
“The Work for Nicolas Bourbaki”, American mathematical monthly, 1977, p.
145. Citado por Jacqueline Boniface en Hilbert et la notion d’existence en mathématiques, París: Vrin, 2004.
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Enfrentados a esta reacción del matemático, el filósofo
parece tener que elegir entre dos opciones: o concuerda con la
definición de las matemáticas como “combinación de signos
desprovistos de todo significado”, y se entrega al hecho de que es
fútil buscar una ontología subyacente a las matemáticas, ya que
las matemáticas están identificadas con una técnica puramente
manipulatoria de signos vacíos. O, por el contrario, trata de
penetrar la defensa formalista del matemático, extrayendo una
ontología encubierta por la apariencia de los signos vacíos –y lo
hace contestando la ausencia de significado real de estos signosbase; descubriendo su significado oculto y su referente.
Vemos la alternativa: o bien la matemática es la
manipulación pura de signos vacíos, y se excluye a sí misma de toda
consideración ontológica; o soporta una ontología, y no descansa
finalmente sobre un recurso a signos sin significado, sino sobre
signos cuyo significado oculto debe ser descubierto. Por ejemplo,
se dirá que en Badiou los signos llamados “conjuntos”, aunque
no-definidos, designan de hecho aquel referente ontológico
notable que es la “multiplicidad pura”, el conjunto cuya totalidad
de elementos son también conjuntos.
Ahora, yo mantengo una tercer tesis que rechaza la
alternativa que las dos posiciones previas presentan: más que
ver en la manipulación de signos vacíos (sin significado) una
exclusión de la ontología, busco constituir una ontología del
signo vacío –y afirmo que el valor ontológico singular de las
matemáticas procede precisamente del hecho de que, a diferencia
del significado ordinario, hace uso sistemático de signos que están
efectivamente desprovistos de todo significado.
En otras palabras, propongo examinar la importancia
ontológica del formalismo matemático como tal; precisamente
en tanto que este exhibe la que es una característica esencial (en
cualquier caso, esta es mi hipótesis) de la (lógico-)matematicidad10
10
No hago ninguna distinción fundamental, desde el punto de vista ontológico
(enfatizo: solo desde este punto de vista) entre lógica y matemática. El gesto fundamental,
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misma. Estoy convencido que una parte esencial del enigma de
las matemáticas –¿en qué consisten las matemáticas? ¿De qué
hablan? – gira sobre la elucidación de la siguiente pregunta:
¿Cómo podemos pensar un signo sin significado? ¿Y qué hacemos
exactamente cuando producimos mentalmente una noción tal?
Mi tesis sería que hacemos una aprehensión eminentemente
ontológico cuando lo pensamos.
Pasemos entonces a la cuestión central de nuestra
discusión: ¿Qué es un signo vacío? La primera cosa que creo que
debe ser claramente mantenida –porque no es obvia, aún hoy en
día – es que un signo sin significado es aún un signo. Quiero
decir que un signo vacío de significado es un signo auténtico:
no es menos un signo que un signo que significa algo. Esta
simple acotación, que justificaré en un momento, es suficiente
para distanciarnos de los análisis modernos del signo, los cuales,
partiendo del índice o signo lingüístico, no lo conciben fuera de
su capacidad para referir a algo: a un significado, a un objeto, a
una referencia. El signo lingüístico, en Saussure, no puede ser
pensado fuera de su correlación indisociable con un significante
y un significado. El signo, en Peirce, es pensado como refiriendo
a un objeto a través de la intermediación de un intérprete. Si uno
hace cumplir estrictamente esta correlación obligatoria de signo
y sentido, uno rehusaría mantener que un signo vacío de todo
sentido sea realmente un signo –sobre todo si su rol es sintáctico
(si tiene el el estatus de una palabra y no aquel de una letra).
Sin embargo, lo que el formalismo matemático nos enseña
es que existe, de hecho, una forma de signo, y una cuya función
es esencial, que no refiere a nada más que a sí misma como signo;
un signo no es el índice de alguna realidad fuera de él (como el
rastro que nos dice que un animal ha pasado) y no articula dentro
de sí un significante y un significado. Un signo que ni significa ni
para mí, reside en el formalismo de la notación común a ambas. Observamos, más aún,
con la Teoría de Categorías, que las demostraciones de estos dos regímenes de prueba
se entrecruzan incesantemente (los universales categoriales siendo capaces de unificar a
las decisiones lógicas y matemáticas); y no tengo necesidad, a diferencia de Badiou, por
ejemplo de postular una diferencia filosóficamente esencial entre ellas.
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denota algo; que no refiere a nada. Pero de lo que la revolución
formalista debe también convencernos, es que una teoría rigurosa
del signo vacío debe no solo incorporar el signo vacío dentro de
la semiótica, sino que debe de hecho comenzar con el examen de
este tipo de signo.
Ya que el signo sin significado es la forma más elemental,
y por tanto la más fundamental, del signo: la forma del signo
puro, entregado en persona a nuestra atención, como signo,
antes de la intervención del significado. El signo vacío, en tanto
verdadero signo, descubre para nosotros el hecho notable de que
el significado es contingente en la constitución del signo; que el
signo no tiene necesidad del significado para poder ser un signo –y
que la semiótica (el estudio de los signos) precede a la semántica
(la teoría del significado), e independientemente de ella; ya que
corresponde a un dominio que es autónomo de esta última: el
dominio del signo no-significante.
Al afirmar que el signo sin significado es de hecho
un signo, quisiera romper con una concepción filosófica muy
extendida que niega que el signo siga siendo signo si no tiene
significado. Esta concepción es una que es generalmente suscrita,
aunque bastante vagamente. Sin embargo, es detectable cada vez
que un filósofo piensa que puede darse por sentado que si un
signo está desprovisto de significado )o de significación, no hay
diferencia aquí), entonces está reducido a su soporte material: un
rastro de tinta sobre un papel, una onda sonora, o, diríamos hoy
en día, cristal líquido visible en una pantalla. La expresión misma
flatus vocis para designar una expresión o palabra desprovista
de significado implica esta presuposición; ya que flatus vocis, el
“aliento de la voz”, no es nada sino un sonido. Remuévase el
significado, se sugiere, y todo lo que queda es un sonido, y no el
signo. En otras palabras, la sugerencia es que la parte inmaterial
del signo reside completamente en su significado, y que si este
significado es removido del signo, el último es reducido a su mera
parte física –como un cuerpo privado de su alma.
Contra toda reducción del signo sin significado a su base
material (sonido o marca) mantenemos entonces que existe en el
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signo mismo un estrato de inmaterialidad que no solo no tiene
nada que ver con el significado sino que lo precede, lo condiciona,
y puede existir independientemente de él. Pero en ese caso, ¿en
qué consiste esta inmaterialidad independiente del significado?
Este estrato no-semántico de inmaterialidad semiótica es de
hecho conocido por los lingüistas –y hay abundante literatura
al respecto. La manera en que se habla de esto en ella nos da a
entender que existe en el signo una dualidad que no es aquella
del significante y el significado, sino la del tipo y la ocurrencia,
(o la diferencia tipo/señal). Un signo –por ejemplo, un signo
escrito– no es nunca solo una marca sobre el papel que tienes ante
tus ojos; ya que cuando ves una marca como signo, esta marca
cesa de ser solo una marca, esto es, una cosa material singular,
y se vuelve la ocurrencia de un tipo-signo. Cuando escribo la
letra “a” tres veces, escribo tres ocurrencias de un tipo que es
en sí mismo único –la letra “a” en general, como instancia en
las ocurrencias propuestas, sin, no obstante, ser reducible a
ellas. En otras palabras, cuando ves una marca como signo,
ves la ocurrencia ilimitadamente reproducible de un signo-tipo
intangible. Si tomo la “a” como una marca, estoy lidiando solo
con una cosa material singular. Si la toma como una ocurrencia,
la veo en ella el número esencialmente ilimitado de sus posibles
reproducciones bajo la égida de un tipo que, él mismo, siempre es
idéntico consigo mismo. Ahora, esta reproducción potencialmente
ilimitada de la ocurrencia obviamente no tiene nada que ver con
el material de la última. Si preguntamos a un gerente de fábrica
reproducir aparato estándar que le presentamos, evaluará la
cantidad de materiales necesarios para manufacturarlo, y la
posible velocidad de producción dada por los medios humanos
y técnicos a su disposición. Pero enfrentado con una ocurrencia,
con una “señal”, la posibilidad vislumbrada de su reproducción
para nada está vinculada con la capacidad técnicas o energética
de la humanidad. No necesito evaluar el material disponible de
“a” que la humanidad puede producir mientras sobreviva, para
poder ver las ocurrencias de “a” como reproducible “a voluntad”.
Luego, la dualidad del tipo y la ocurrencia está constituida por
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una posibilidad de reproducción que es esencialmente inmaterial.
Hay de hecho en el “significante” –independientemente del
“significado”– una articulación interna (ocurrencia/tipo) que lo
diferencia del mero soporte material del signo, sin apelar para
nada a la inmaterialidad del significado.
Esta distinción, como he dicho, no es para nada nueva; es
bien conocida, de hecho, –al menos desde Peirce, quien la tematizó
en la forma de la distinción entre “sinsigno” y “legisigno”– y,
como he dicho, hay una literatura considerable sobre el tema. Pero
(sin afirmar haber podido revisar exhaustivamente este corpus)
solo he encontrado dos puntos sobre los que me gustaría llamar su
atención. El tipo ha dado lugar a muchas teorías sobre su estatus.11
¿Pertenece a los universales, es decir, es una propiedad? ¿O es
más bien un objeto abstracto, como un número o una clase? ¿O es
un general? Este es el tipo de discusión que la noción levanta –sin
que se haya alcanzado algún acuerdo definitivo sobre el tema,
como es de esperarse. Ahora, lo que encuentro desafortunado
en este tipo de debate es que se habla del signo-tipo en general:
es decir, sin hacer la distinción previa entre el signo significante
y el signo sin significado. Pero argumentaré que, si uno desea
hablar del tipo bajo las mejores condiciones teoréticas, entonces
debe tratarlo “en su estado puro”; uno debe entonces empezar por
despojarlo de cualquier otra forma de inmaterialidad dentro del
signo –es decir, uno debe examinarlo como un signo desprovisto
de contenido semántico.
Propongo entonces un neologismo para distinguir el tipo
que me interesa y que discutiré –esto es, el tipo en su forma pura,
el tipo del signo sin significado. Tomando el adjectivo griego
“kenos” que significa “vacío”, llamo a este tipo de signo vacío el
kenotipo. Entonces mi pregunta será: ¿Cómo podemos captar un
kenotipo; o cómo podemos captar, dentro de la marca misma, la
dualidad tipo/ocurrencia del signo vacío?
El segundo aspecto que encuentro faltante en este tipo
de discusiones es lo que considero el mayor interés teórico
11
Sobre este tema ver el artículo de Lind Wetzel “Types and Tokens”, Stanford Encyclopedia of Philosophy, http://plato.stanford.edu.
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que hay en juntar el problema del estatus ontológico del tipo
con la pregunta sobre los lenguajes formales. Para mí, esta
convergencia de problemáticas es una prioridad, y de hecho en
ella están concentradas las apuestas enteras de la cuestión del
tipo en general. El signo sin significado constituye el punto de
confluencia entre la refundación formalista de las matemáticas y
las discusiones filosóficas sobre la ontología del signo-tipo. Ya que
el entrecruzamiento de problemáticas –un entrecruzamiento de la
teoría del tipo/señal y del formalismo matemático– nos permite
exhibir la posibilidad de una ontología del signo sin significado,
y por tanto conjuntar una ontología de las matemáticas con la
definiciones de estas como la manipulación de signos vacíos; dos
tesis que se dice usualmente son mutuamente excluyentes.
Entonces, retomemos una vez más nuestro análisis del
signo vacío. La captación de un signo vacío implica, como hemos
dicho, su división en (keno)tipo y ocurrencia. Argumento que
esta división del signo vacío en una parte material (la tinta sobre
el papal, el sonido) y una parte inmaterial, también lo distingue
(al menos en nuestra aprehensión de él) de una cosa individual.
Pero una nueva objeción emerge enseguida: ¿No puedo acaso
identificar esta dualidad tipo/ocurrencia con la dualidad banal
que recorre toda cosa, entre su individualidad (esta silla, aquí y
ahora) y su concepto (el concepto inmaterial de la silla)? Esta
es obviamente la primera cuestión que debemos discutir –y la
primera objeción que se nos hará: que el kenotipo no es más que
el concepto de un signo considerado como una marca, como una
cosa de esta u otra forma.
Formulemos esta objeción con mayor precisión:
Cuando dirijo mi atención hacia una silla material en tanto silla,
ciertamente capto una cierta dualidad: esta silla aquí, que percibo
aquí y ahora, y al mismo tiempo el concepto de silla, que contiene
un número indefinido de instanciaciones posibles. Cuando dirijo
mi atención hacia un signo vacío, podemos por lo tanto pensar
que su dualidad tipo/ocurrencia no es nada más que la dualidad
banal entre una forma material individual, percibida aquí y ahora
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(la forma de la “a” que percibo en el papel) y su concepto (el
concepto de “a”, considerado como cierto tipo de característica
bucle de un cierto tipo de letra). Luego, el kenotipo no es nada
más que un concepto: el concepto de “a” que es instanciado por
este o aquel material.
Creo, sin embargo, que hay un problema preciso que nos
previene de ver al kenotipo como concepto: a saber, la arbitrariedad
del signo. La expresión es famosa, pero desorientadora en este
caso. Ya que por esta expresión no quiero decir arbitrariedad en
el sentido saussureano. En Saussure, la arbitrariedad del signo
designa, como sabemos, el carácter inmotivado del signo con
respecto a su significado. En otras palabras, la arbitrariedad del
signo en Saussure significa que no hay víncula “interno” (natural
o necesario) entre significante y significado: “la idea de ‘soeur’
[hermana]’” escribe Saussure, “no está vinculada por ninguna
relación interna con la serie de sonidos s-ö-r que sirven como su
significante”, y pudiera entonces ser representada por cualquiera
otra serie de sonidos –como podemos muy bien ver con el ejemplo
de las palabras en otro idioma que expresan la misma idea.
Pero por mi parte estoy interesado en el significante antes
de su vínculo con el significado; y por tanto, estoy interesado
en la arbitrariedad del signo definida independientemente de
su relación con el significado. En resumen, una arbitrariedad
más fundamental que su inmotivación (esto es lo que llamo
arbitrariedad en el sentido saussureano: la conexión no necesaria
entre signo y significado).
¿Qué quiero decir entonces con la “arbitrariedad
del signo vacío”? ¿De qué modo es arbitrario un signo vacío,
si “arbitrariedad” ya no está conectada con su relación con un
significado? Bien, simplemente en tanto que la función del signo
vacío puede ser cumplida por cualquier marca sensible –limitada
solo por preocupaciones prácticas o pragmáticas. Es ciertamente
más práctico escribir un lenguaje formal cuyas variables son letras
de un alfabeto (Grego) tradicional, pero cualquier marca –e incluso
cualquier cosa– puede, en principio, cumplir el mismo rol.
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Imaginen a un matemático de vacaciones en la playa,
que decide que quiere explicar a su hijo las bases de la teoría de
conjuntos formal: podría trazar algunas fórmulas en la arena –
pero podría también usar conchas como signos-base, para poder
explicar cosas de una manera más lúdica. En cuyo caso, podemos
observar bastante bien que la misma entidad material –en este
caso una concha– puede ser vista ahora como una cosa, ahora
como un signo. La arbitrariedad está presente incluso cuando
ningún significado es movilizado con respecto al signo-base.
Pero también observamos la gran diferencia entre la dualidad
concepto/instanciación y kenotipo/ocurrencia: cuando veo la concha
como signo vacío, de hecho la percibe en la encrucijada de dos
series ilimitadas: primero aquella, evocada arriba, del kenotipouno de sus ocurrencias (ilimitadas en número). Ahora, esta primera
serie ya distingue la concha-signo de la concha misma captada de
acuerdo a la dualidad concepto/cosa. Ya que el concepto de una cosa
es indudablemente en sí mismo infinitamente reproducible; pero en
su contenido, no implica necesariamente la proliferación posible
infinita de aquello que conceptualiza. Un concepto puede, por el
contrario (sin importar lo que diga Spinoza) contener la idea de un
número definido –de una pluralidad definida, o incluso singularidad:
el concepto de la Venus de Milo implica su singularidad, el concepto
del actual rey de Francia implica su nulidad numérica, y el concepto
de esta o aquella concha implica, indudablemente, una multiplicidad
ampliamente indeterminada, pero necesariamente finita en número
–y si la concha es muy rara, quizás un número relativamente pequeño.
No hay nada de esto en la multiplicidad de las ocurrencias de un signo:
ya que estas no refieren a ninguna multiplicidad de ocurrencias de un
signo real, empírica, sino siempre a una multiplicidad posible, una sin
límite. Pertenece a la concha-signo ser capaz de ser ilimitadamente
reproducible, y no el pertenecer a una especie en peligro de extinción,
o estar sufriendo la contaminación marítima, como la concha captada
y conceptualizada como esta o aquella cosa puede ser. Luego el signo
no conceptualiza para nada su base material –es decir, la marca que
es captada como una ocurrencia iterable.
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Pero quizás se dirá que las ocurrencias-concha si dependen
hasta cierto punto de la concha-cosa. Porque si las especies
escogidas por nuestro matemático se volvieran raras y finalmente
se extinguieran, ya no sería posible usarlas en la playa para iniciar
a los niños en la teoría de conjuntos. Ahora, aquí la segunda
serie ilimitada inherente a todos los signos entra en juego –una
serie que está precisamente ligada a su arbitrariedad: a saber, la
serie ilimitada de recodificaciones posibles del signo. Si el signo
es arbitrario, antes de toda relación con algún significado, es a
fuerza de esto que es siempre, en principio, posible reemplazarlo
con otro signo, otra marca iterable que tendría exactamente
la misma función. Un signo es manifestado a nosotros como
un signo entre una multiplicidad de otros, cada uno capaz de
reemplazarlo en la misma función. Es por esto que el signo que es
usado no está esencial o conceptualmente ligado a la forma que
toma para nosotros –a diferencia de la concha, cuyo concepto
está obviamente ligado a su naturaleza particular como un ser
orgánico.
Pero uno podría aún hace la siguiente objeción: que la
marca o la concha son de hecho captadas a través de un concepto
–no aquel de la concha, o aquel de la marca, u otro; sino a través
del concepto de signo en general (o incluso el concepto de signo
vacío). Se dirá entonces que es este mismo concepto de signo
lo que me permite iterar idénticamente mentalmente. Porque un
concepto puede, en sí mismo, ser reproducido idealmente, pero
también y sobre todo porque el contenido del concepto de signo
supone su multiplicidad ilimitada, ya que el significado de “signo”
es ser una marca iterable. Pero, una vez más, esto no puede ser
así. Ya que el concepto de signo vacío identifica igualmente
cada signo vacío como siendo, idénticamente, un signo vacío en
general. Ahora, puedo perfectamente producir una multiplicidad
de signos vacíos distintos –puedo producir ocurrencias réplica de
distintos signos-tipo. Por ejemplo, en la teoría de conjuntos, una
serie de ocurrencias del tipo signo α no es idéntica con una serie
de ocurrencias del signo-tipo β (en tanto que el conjunto α no
es postulado como idéntico al conjunto β), mientras que ambos

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son postulados como igualmente signos vacíos al principio de
una axiomática. Ahora, si la iterabilidad de α y de β dependiera
solamente del concepto de signo vacío, sería imposible pensar
una diferencia entre α y β, reducidas a su idéntica ausencia de
significación.

Series de ocurrencias de distintos signos tipos (series
de signos a, b, c, igualmente vacíos) no pueden por tanto ser
diferenciados por medio del concepto de signo (o de signo vacío),
ya que este los subsume a todos igualmente bajo su generalidad.
No puedo racionalmente dar cuenta, por medio del concepto de
signo vacío, de la pluralidad típica (kenotípica) de signos vacíos
–y por tanto no puedo racionalmente dar cuenta del pensamiento
iterativo del signo a través de ningún concepto.
El enigma se vuelve aún más preciso: un signo vacío
posee una propiedad inmaterial de reproducción idéntica. Pero ya
que es arbitrario, ningún concepto puede capturar su esencia –es
infinitamente variable en principio con respecto a su forma, y esta
forma no tiene necesidad en sí misma. Y ya que puedo postular
distintos tipos de signo, su identidad iterable ya no es aquella del
concepto general del signo vacío.
¿Significa esto que el signo es una pura convención que
se apoya solo en la arbitraria identificación de varias marcas?
La palabra “convención” solo enmascara el problema aquí.
Ya que o la convención identifica distintos signos, y en este
caso presupone la noción de signo; o el término “convención”
significa que puedo identificar dos cosas distintas, y en este caso,
no alberga una iterabilidad ilimitada de ocurrencias. Identificar
convencionalmente un material individual x con un material
individual y no produce, añadido a la dualidad de x y y, su
iterabilidad ilimitada.
Entre las soluciones que podemos sacar de categorías
familiares, hay sin embargo una última pista: aquella del parecido
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simple empírico y sin concepto, del simple reconocimiento
sensible de la misma forma. Podemos observar el parecido entre
dos entidades sin necesariamente saber su concepto –como
cuando observamos la similaridad entre dos motivos pictóricos
en un cuadro abstracto. ¿No es una experiencia de este tipo la que
corresponde al reconocimiento de una marca como una ocurrencia
de un signo vacío?
Pero nuevamente aquí, la semejanza empírica es
insuficiente para constituir la iterabilidad del signo: observar
una semejanza no implica que hagamos de los entes similares las
réplicas de una serie postulada como potencialmente ilimitada.
Cuando observamos la semejanza entre gemelos, no hacemos de
ellos ocurrencias en principio de una mismo signo-tipo significado
como “gemelo”. Esto es lo que hacemos, sin embargo, cuando
leemos dos veces sobre la misma página la palabra “gemelos” – a
fortiori cuando reconocemos las ocurrencias de un signo-base en
una lenguaje formal.
Pero debemos ser aún más precisos. Ya que, por otra
parte, no podemos ciertamente abstraernos de toda relación con el
reconocimiento sensible de formas en la percepción del signo. Un
signo debe ser de hecho visto o escuchado, y uno debe percibir en
su materia una forma más o menos similar a la que uno conoce,
para poder aprehenderlo como signo (o, si lo prefieren en una
formulación estructural: debo percibir un conjunto de diferencias
sensibles para poder reconocer un sistema de signos). El
reconocimiento empírico es por tanto necesario para la captación
del signo –necesario, pero no suficiente. Debemos entonces
concluir que dos marcas empíricamente similares albergan dos
tipos de semejanza: la semejanza de la similaridad sensible, y la
semejanza de la identidad iterativa. ¿Cómo pensar la coexistencia
y la articulación, en la misma realidad material, de estos dos
regímenes de lo mismo?
Es esencial, para elucidar este punto y poder implementar
nuestra derivación del signo vacío. Para formularlo con más
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precisión y claridad, he inventado una pequeña fábula, que llamo
la fábula del “paleógrafo satisfecho”, y que me permitirá trar a su
atención una experiencia mental que creo que es muy instructiva
sobre la naturaleza del signo.

La fábula del paleógrafo satisfecho.
Imaginen a un joven arqueólogo, trabajando en un sitio
de excavación perteneciente a una civilización, de la que aún se
sabe muy poco, pero que de la que se cree que no tenía escritura.
Nuestro investigador en el campo trabaja en desenterrar una
tablilla. Ahora, cuando este artefacto comienza a salir a la luz,
descubre sobre ella, repentinamente, dos líneas superpuestas
hechas de marcas similares:
§§§§§§§§§

+++++++++

Al principio cree que estos son motivos similares de un
friso decorando la orilla de su tablilla. Pero de repente su corazón
palpita: se da cuenta que este friso puede ser de hecho dos líneas
de signos –el equivalente a un cuaderno infantil, en el que uno
aprende como escribir un carácter. Ahora capta los motivos como
ocurrencias reproducibles a voluntad:

§§§§§§§§§, etc.

+++++++++, etc.
La pregunta, entonces, es la siguiente: ¿qué pasó cuando
su visión cambió –de la captación de las marcas como motivos, a
la captación de las marcas como ocurrencias, de ver un friso a ver
una línea doble?
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Un análisis especulativo del signo sin sentido

Debemos hacer varias distinciones preparatorias: llamo
similaridad a la semejanza empírica perfecta de dos entidades
empíricas, y llamo disimilaridad a la diferencia empírica que puede
ser distinguida en el nivel ordinario de la percepción. Supongo
entonces, por el bien de la simplicidad de la demostración, que
cada una de las marcas en la misma línea son similares.
Mi tesis es la siguiente: hay una diferencia de naturaleza
entre las dos maneras de ver las marcas, aquella de las marcas
como motivos, y aquella de las marcas como ocurrencias. Pero
sobre todo, mostrarè que esta diferencia puede ser aislada sin
necesidad de movilizar desde el inicio la proliferación mental
de las ocurrencias, como opuestas a la captación finita del
friso. Ya que uno puede ir más allá en el análisis al regresar a la
fuente misma de la proliferación ilimitada de las ocurrencias –al
regresar a su raison d’être. Debemos acercarnos más al enigma
de la iterablidad entendiendo de dónde viene precisamente la
diferencia entre la aprehensión del friso y la aprehensión de
una línea.
Para hacer esto, debemos comenzar por insistir que,
dentro de las dos maneras de ver –sin tomar en cuenta el “etc.”
de las ocurrencias – está presente una diferencia sensible. Es
que el friso, a pesar de estar constituido por marcas similares,
produce una diferencia sensible. Esta diferencia, no obstante,
no es una disimilaridad. Esta diferencia no-disimilar sensible,
producida cuando las marcas son vistas como motivos, es a lo
que llamo repetición, o monotonía. Es este efecto diferenciante de
la repeticiòn lo que es anulado cuando las marcas son vistas como
ocurrencias –y, justo como he mostrado, es precisamente porque
verlas como ocurrencias anula toda diferencia sensible entre las
marcas (aquella de la disimilaridad y aquella de la repetición por
igual) que nos permite captar una iteración ilimitada.
Permítanme explicar que quiero decir con “repetición” o
“monotonía”. Uno puede distinguir dos principales modalidades
de la repetición: una modalidad auditiva, que produce lo que
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llamo un efecto treno, y una modalidad visual que produce lo que
llamo un efecto friso. Comencemos con la repetición auditiva. Es
el Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia de Bergson
de 1889 lo que nos encaminará.
Para Bergson, como sabemos, hay dos tipos de
multiplicidad: aquella de los objetos materiales yuxtapuestos en
el espacio –multiplicidad cuantitativa, que puede dar lugar a una
cuenta o sumatoria; y aquella de los hechos de la consciencia
intercalados en la duración – multiplicidad cualitativa que debe
ser pensada en el modo de una melodía. Ya que en una melodía,
las notas son escuchadas sucesivamente, pero no por separado.
Por el contrario, están fusionadas, así que el mismo “do” no tiene,
en verdad, la misma resonancia cualitativa cuando se escucha al
final de una secuencia melódica que el que tendría si se escuchara
al inicio. Cada nota está teñida con la unidad a la que pertenece,
así que el mismo mi que nos encanta en un pasaje, sonará como
una nota falsa cuando aparezca en otro. Como resultado, sonidos
similares adquieren una significación diferencial por el solo hecho
de ser repetidos. Si reproduzco el mismo sonido, o si escucho
los mismos repiques del reloj, un sentimiento de una totalidad
orgánica cualitativa y original es producido en mí que dará al
último término repetido –a pesar de que es perfectamente similar
a aquel que lo precedió – un efecto subjetivo diferente y singular.
Para retomar el ejemplo melòdico de nuevo: si repito el mismo do
cinco veces, el último será verdaderamente diferente del primero,
porque estará preñado con la secuencia repetitiva que lleva a
su conclusión y que está contraída dentro de él. Comprenderá
dentro de sí una totalidad original que el primer do de la misma
secuencia no contenía en absoluto. El punto notable es que la
monotonía del treno produce un efecto sensible diferente con cada
repetición del mismo término: cada vez, la misma nota deviene
distinta, y diferentemente diferente de sus predecesoras. Es por
esto por lo que no tiene sentido pensar la infinita proliferación del
treno: ya que uno debe escuchar cada nueva nota para percibir
su originalidad, su efecto propio. La captación de un treno es
entonces esencialmente perceptual y finita, no mental e ilimitada;
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da significado a un juicio estético que se aplica sobre la elección
de la nota y el número finito de repeticiones propuestas con miras
al efecto global de la secuencia.
Hay entonces, dado el solo hecho de la repetición, un
efecto diferencial inherente a los sonidos empíricos –uno que
incluso afecta sonidos perfectamente similares. En otras palabras,
hay un efecto sensible diferencial que no es identificable con una
disimilaridad. Es el puro paso del tiempo –al menos del tiempo
sensible, consciente– lo que produce esta diferencia, que llamo
repetición o monotonía.
Pero mientras que Bersgon afirma que sólo la duración
nos presenta un efecto de monotonía tal, y no el espacio, creo
que el espacio sensible (visual) nos presenta de hecho el efecto
diferencial de la repetición tanto como la duración. Este punto
es estratégicamente importante para establecer el resto de la
demostración (veremos por qué) y debo entonces extenderme en
él por un momento.
Tomemos un ejemplo arquitectónico: la biblioteca François
Mitterand, diseñada por el arquitecto Dominique Perrault. Como
este proyecto es tanto artístico como funcional, tiene sentido hacer
un juicio estético sobre las repetición –es decir, las monotonías
–premeditadas por el arquitecto: la repetición de cuatro torres
en las esquinas, pero también de las lámparas de las calles, las
rejas de seguridad sobre el jardín central, los árboles enjaulados,
y las líneas de la plaza. Uno puede estar entusiasmado, irritado, o
deprimido por ellas –pero siempre es posible y legítimo hacer un
juicio que abarque al mismo tiempo las formas escogidas para los
motivos, sus dimensiones, y el número finito de repeticiones de
éstas que el arquitecto decidió emplear. Una repetición espacial,
así como una repetición melódica, es una secuencia finita que
produce “un efecto sensible diferencial no-disimilar”. Un logro o
fracaso artístico es siempre posible, lo que hace a su vez posible
una evaluación. De acuerdo con esta misma lógica, uno puede
apreciar el éxito o el fracaso de un trabajo de Daniel Buren como
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la “Pintura acrílica blanca sobre lienzo con franjas rojas” (enero
de 1970), hecho de doce bandas rojas verticales idénticas, de
8.7 centímetros de ancho, alternándose con bandas blancas de
la misma anchura. Esta apreciación no tendría significado sin
el efecto de repetición, que asegura la totalidad producida de su
propia unidad diferencial.
Hay entonces un efecto cualitativo estético en las
repeticiones espaciales del cual nos han hecho conscientes el arte
y la arquitectura contemporáneas –más hoy en día, sin duda, que
en los tiempos de Bergson. Es por esto por lo que es falso decir,
como hace Bergson, que el espacio debe ser el fundamento de
una sumatoria cuantitativa de lo mismo, opuesto a la duración, el
dominio de la repetición cualitativa. Ya que si las dos dimensiones
de lo sensible son igualmente cualitativas, son incapaces, tanto
una como la otra, de explicar la pura iteración del signo sensible,
el cual escapa al efecto diferencial de la repetición (ya que, de
otro modo, no superaría la percepción cualitativa de una serie
finita). Y solo por esto, ni el tiempo ni el espacio puede explicar
la capacidad humana para producir una cuenta cuantitativa más
que sentir una diferencialidad cualitativa; ya que, como hemos
visto, la sumatoria cuantitativa misma depende de la iterabilidad
del signo.
Antes de continuar clarificando más estas tesis, hagamos
nuestra terminología un poco más precisa:
-

Cada reproducción de la misma marca será
llamada recurrencia.

-

Una repetición (o monotonía) es una recurrencia
diferencia y finita: un friso (espacio), o un treno
(temporal). Una repetición es entonces espaciotemporal en naturaleza, con el tiempo y el espacio
entendido en términos conscientes, perceptuales
–y no en un continuum físico y medible. Y una
repetición es una recurrencia que produce una

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diferencia sensible no debido al hecho de la
disimilaridad de sus motivos, sino debido al
solo hecho de la reproducción de elementos
similares. La monotonía temporal crea un “efecto
(diferencial) treno”, y la monotonía espacial un
“efecto (diferencial) friso”.
-

Por otro lado, lo que llamo iteración (y ya
no repetición) es una recurrencia que es nodiferencial y por tanto ilimitada, ya que produce
una identidad pura de marcas. Esta iteración
es precisamente implementada en la captación
de ocurrencias idénticas del mismo tipo. En tal
caso, llego a ver en la marca misma aquello que
de ninguna manera difiere sensiblemente de una
marca a otra. No hay diferencia en el tipo entre
una marca y otro del mismo signo –sin importar
las diferencias entre las marcas (una “a” escrita un
poco diferente que otra “a”), pero, sobre todo, sin
importar los inevitables efectos diferenciales que
pertenecen a las marcas similares (perfectamente
similares). De un modo que escapa a toda
explicación convencional, termine siendo capaz
de reconocer como perfectamente idénticas en
tipo, ocurrencias de marcas que puedo solo por
esta razón pensar como iterables a voluntad. Ya
que, pensadas como rigurosamente idénticas en
cuanto a su tipo, las líneas de tales signos escapan
al efecto diferenciante-finito de la repetición, y en
su lugar me abren al universo de la escritura, más
allá el diseño o la música.

La iteración escapa entonces al efecto de la repetición.
Ahora, ya que el efecto de la repetición no es otro que el efecto
del espacio-tiempo sensible (y no de la no-similaridad), la
iteración encuentra en la marca misma una propiedad=x que no
es dependiente del tiempo o el espacio, y que es por tanto, en
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el sentido estricto, atemporal y no-espacializada, a pesar que,
paradójicamente, está indexada a una cosa material determinada.
La forma iterativa de ver la marca, capta algo eternamente
idéntico en una multiplicidad de marcas empíricas, ya sean
similares o no. Vemos en las marcas, tomadas como ocurrencias
y no como motivos, algo que es eterno sin ser ideal (ya que las
marcas están desprovistas de significado y esencia –de eidos, de
idea, o de forma).
Ahora, notemos el punto siguiente, que para mí es esencial:
el acceso a este régimen de identidad sin precedentes es también
la condición de acceso a un régimen de diferencia igualmente
sin precedentes: una diferencia que no es ni una no-similitud
ni tampoco el efecto de repetición. En otras palabras, el signo
vacío nos permite tener un punto de apoyo en otro lenguaje de
la diferencia –uno que ya no es dependiente del espacio-tiempo
sensible – y el cual, por lo tanto, se presenta como un candidato
para una posible absolutización.
Para entender este punto, comencemos desde una
enumeración ingenua: comenzamos con signos que son simples
barras desprovistas de cualquier significado, a las cuales iteramos
de acuerdo con un kenotipo idéntico: I, II, etc.
Suponiendo que permitiéramos, en esta escritura
simbólica elemental, así como el signo-base sin significado, un
signo-operador correspondiente a la adición ordinaria; “+”.
Aquí, entonces, somos capaces de producir una serie
diferenciada cuya condición es la iteración del signo:

Reiteración

I

Iteración		

II

+I

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III
+I

IIII, etc.
+I

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Es sólo porque el signo “+” (dado un significado
operativo) y “I” (sin significado) son idénticamente iterables, que
puedo producir una sucesión aumentativa en la cual cada término
difiere del término precedente en un sentido no-cualitativo (nosimilaridad o monotonía).
Pero si un efecto diferencial (un efecto-repetición)
pudiera advenir en la iteración, ninguna progresión cuantitativa
sería pensable, ya que de un término al otro la operación sería
modificada, y su resultado con ella:

I

II

+I

III ́

(+I) ́

IIII ́ ́, etc.
(+I) ́ ́

Con la iteración, ya no estoy implicado en lo indefinido
(que supone una aumentación indefinida), sino en lo ilimitado
(siempre la misma, reproducida idénticamente); y tengo ahora
acceso a un tercer tipo de recurrencia que noes ni la repetición
ni la iteración. Este tercer tipo de recurrencia es diferencial como
la repetición, pero diferencial de otro modo que ésta, ya que está
condicionada por la iteración, y se abre a lo infinito12: la llamo
reiteración.
La iteración es no-diferencial e ilimitada, la repetición es
diferencial y limitada, y la reiteración es diferencial e ilimitada
–esto es, indefinida. Esta última es el fundamento del “infinito
potencial”, y la fuente de toda aritmética ingenua. Está implicada
en la práctica matemática no solo como objeto privilegiado, sino
también como método, en el razonamiento por recurrencia. La
reiteración es la entrada al territorio diferencial de la iteración;
la posibilidad de pensar las diferencias fuera del campo de la
12
Distingo lo indefinido de lo infinito de acuerdo a la diferencia clásica entre el
infinito potencial y el infinito actual. Lo indefinido es la aumentación sin fin de lo finito
(1, 2, 3, etc.); es el preliminar indispensable, pero no suficiente de la pensabilidad del
infinito actual cuya existencia está garantizada por un axioma de la teoría de conjuntos.
No puedo explicar aquí cómo derivo el infinito actual factualmente, sobre la base de la
derivación de lo indefinido.
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repetición sensible. Este punto es esencial para nuestro proyecto:
ya que una pluralidad sensible (digamos una diversidad) no escapa
a la correlación (no puedo absolutizarla, pertenece a la esfera
de nuestra relación con el mundo), mientras que una pluralidad
matemàtica (pluralidad reiterativa, llamémosla multiplicidad)
se abre a un mundo de diferencia que espero esta vez derivar
del principio de factualidad, por medio del signo vacío que la
hace pensable. Las primeras derivaciones (primo-absolutizantes)
propuestas concernìan a todo ser indiferentemente (cada ser es
contingente y consistente); aquí, puede ser que accedamos a
un mundo de diferencia deutero-absolutas: describiendo algún
existente caracterizado matemáticamente de tal o cual manera,
como opuesto a otra caracterización de otro modo (el universo de
los existentes inorgánicos distintos medidos por la ciencia).
Plantear la cuestión de las condiciones de posibilidad
de la iteración –en un sentido especulativo, y no trascendental
–es entonces plantear la cuestión del origen de la reiteración, y
por tanto, de la idea misma de cuenta y de número en su sentido
más original; pero también aquella del espacio en su sentido
geométrico y ya no sensible, o del razonamiento por recurrencia.
En todos estos casos reitero mentalmente una marca sensible, o
una porción del espacio sensible, y la hago escapar de los límites
de la percepción, dotándola de una inteligibilidad que solo lo
indefinido captura. Cada vez que hay indefinitividad (del espacio
geométrico, o de elementos de una prueba por recurrencia), hay
una pluralidad no-sensible y por tanto reiterativa. Ahora, es por
consiguiente un asunto de los prerrequisitos de toda teorización
matemática o lógica ulterior: no puede haber aritmética, o
geometría o prueba mediante recurrencia, sin la pensabilidad de
la reiteración.
Podemos ahora entender por qué Bergson no podía
ayudarnos a entender la fuente de la iteración y la reiteración:
porque hemos extendido su idea de la multiplicidad cualitativa
de la duración al espacio perceptual. Para Bergson, el número
proviene del espacio: “toda idea clara de número implica una
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imagen visual en el espacio” escribe en el Ensayo sobre los datos
inmediatos de la conciencia. El número, de acuerdo con Bergson,
tiene su origen en la imagen visual de unidades yuxtapuestas en el
espacio –unidades, consecuentemente, que están separadas unas de
otras, y potencialmente divisibles a su vez en unidades espaciales
más pequeñas. Reserva entonces la diferencia cualitativa de la
repetición a la duración, la cual entrelaza cualitativamente sus
unidades sucesivas; y la reiteración no-cualitativa de los números
es señalada por la filosofía por el contar en un espacio desprovisto
de la capacidad de vincular lo que yuxtapone. Pero como hemos,
por nuestra parte, enfatizado la capacidad del espacio sensible
para producir diferencia cualitativa así como el tiempo puede,
debemos buscar en otro lado que en este la fuente de la potencia
iterativa del signo. En otro lado, es decir, en una derivación del
signo vacío operado sobre la base del principio de factualidad.

Derivación final del kenotipo.
El reto es ahora establecer la existencia de una derivación
factual del kenotipo, y por tanto del signo sin significado. ¿De
dónde podría provenir esta capacidad del pensamiento para iterar
un signo independientemente de la idealidad del significado? ¿Es
este un hecho primario que no puede ser explicado, o podemos
inferir esta capacidad “iterativa” del pensamiento de un principio
más profundo? La tesis que buscamos demostrar es la siguiente: es
porque puedo intuir en cada entidad su contingencia eterna, que
puedo intuir un signo vacío. ¿Cómo obtenemos este resultado?
Hemos establecido ya tres características del signo
sin significado: es (a) arbitrario (lo que significa que escapa
a la unidad del significado conceptual/ideal); (b) es iterable
idénticamente (lo que constituye la unidad del tipo); (c) es
inseparable de su base empírica (lo que permite, de manera
importante, el reconocimiento de la serie de ocurrencias distinta
con respecto a su tipo, por medio de su no-similitud –– α o β).
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Ahora, el traer a la luz estas tres propiedades apunta a preparar los
requisitos esenciales de la derivación que buscamos.
He supuesto como dado que la única propiedad eterna de
cada cosa es su facticidad –ahora identificada con la contingencia
(en tanto que correlacionada desde ahora con un conocimiento),
pero una contingencia especulativa, no una empírica (aplicable
a toda entidad – no sólo a las cosas, sino también a las leyes
físicas). Es entonces claro que puedo intuir cualquier realidad
de dos maneras distintas: como una cosa contingente (la manera
ordinaria en que vemos a las cosas y a los acontecimientos como
hechos) o como un vehículo para la contingencia eterna (una
manera especulativa de ver la necesaria contingencia inherente
a cada entidad). Pero al mismo tiempo, la contingencia de una
cosa siempre pertenece particularmente a esta o aquella cosa.
La contingencia no está más allá de las cosas particulares;
constituye, por el contrario, el carácter perenne de toda realidad.
En particular, la contingencia es inseparable de la determinación
concreta, empírica, de una cosa –ya que es porque las cosas son
así y así (rojas, redondas, una rojez y redondez individual) que
pueden ser otras, o pueden no ser. Es esta determinación de las
cosas – su ser solo esto o aquello – lo que era negado por la
inconsistencia, la cual es indiferentemente todo y su contrario;
por eso nosotros decretamos su imposibilidad.
Dado esto, puedo explicar en un solo movimiento las dos
propiedades del signo:
(a) Cuando veo en una cosa su contingencia, esta contingencia
es iterable idénticamente de marca a marca sin ningún
efecto diferencial de repetición. Ya que aquello que, en
cualquier sustrato sensible, escapa al efecto diferencial
del espacio-tiempo, es de hecho la contingencia en
tanto eterna. De aquí el efecto de la ilimitada iteración
de las ocurrencias. Porque la contingencia de una
marca es eternamente la misma que la contingencia de
otra marca, puedo identificarlas sin interferencia de un
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efecto diferencial sensible que puede existir en otro lado
(repetición o disimilaridad).
(b) Pero ya que la contingencia es siempre contingencia de
una tal o cual particularidad empírica, soy libre de indexar
la contingencia –en sí misma siempre idéntica – a esta o
esta otra serie de réplicas, y por tanto de diferenciar por
convención la contingencia de cualquier serie particular
de marcas (por ejemplo la serie ‘+++++++, etc.’). En
otras palabras, puedo, por convención, indexar una
contingencia igualmente eterna a una serie de marcas, u a
otra, disimilar a la primera, y postulada como distinta. De
aquí la posibilidad de producir distintas series de signos
sin significado.
La particularidad empírica sirve a la vez como el soporte
de la identidad de las ocurrencias dentro del mismo tipo, y de la
diferencia de las series de réplicas entre ellas.
(c) Queda aún la arbitrariedad del signo: ¿de qué manera puede
ser esta derivada de la contingencia?
La relación entre la contingencia y la arbitrariedad
es menos inmediata de lo que parece, y por el mismo motivo,
más interesante. Por la noción de arbitrariedad, recuerden, que
no queremos significar la falta de motivación saussureana del
significante con relación al significado, sino la posibilidad más
profunda de todo signo – y esto antes de ser cargado con cualquier
significado – para ser recodificado por otra marca sensible cargada
con la misma función. En un lenguaje formal, el mismo signo-base
puede, sin problemas salvo aquellos puramente pragmáticos, ser
nombrado, renombrado por una serie de α, de β, de γ, etc.; y esta
propiedad de los signos sin significado tiene repercusiones para
los signos significantes, en tanto que pertenece esencialmente
a cualquier mensaje significante el ser capaz de ser reescrito o
encriptado en un nuevo conjunto de carácteres.
Ahora, ¿cuál es la relación precisa entre esta arbitrariedad
del signo y la contingencia factual? El signo es arbitrario –esto
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quiere decir, recodificable. Es también, como todo existente,
eternamente contingente. ¿Qué relación hay entre estas dos
propiedades? Primero, la contingencia del signo no significa,
inmediatamente, su perennidad en el sentido físico –ya que en ese
caso, la contingencia y la arbitrariedad ya no coincidirían. Incluso
sí, en un mundo donde abunden las piedras preciosas, escogiera
como marca de un signo un diamante irrompible, físicamente
indestructible, eso no prevendría que el signo-diamante sea
recodificado por otra marca. La contingencia de la que hablamos
es especulativa, no física. Designa el posible ser-otro de cada
entidad, incluso de entidades que no pueden ser modificadas por
ningún medio humano. Las leyes físicas son inmodificables por
los seres humanos – pero son, no obstante, factuales, desprovistas
de necesidad metafísica. Ser indomable (por el hombre) no es
sinónimo de ser necesario.
Pero el punto a resaltar acerca del signo es que debe
ser visto como siendo capaz de ser de otro modo, incluso si
su base es físicamente indestructible para nosotros. Incluso
un spinozista no podría “ver” un signo como signo sin
captarlo en su ser de principio otro -reemplazable por otro.
Es este nivel de facticidad especulativa (y no destructibilidad
física) el que permite la sensibilidad de un signo a través de
su arbitrariedad. Aquí aparece la verdadera singularidad del
signo sin significado: mientras que normalmente captamos las
cosas a través de sus propiedades, y secundariamente a través
de su contingencia (a menos que las veamos desde un punto
de vista especulativo), estamos constreñidos a captar estas
mismas cosas a través de su contingencia especulativa (su
arbitrariedad) una vez que son vistas como signos (cualquier
realidad sensible sería capaz de servir como marca). Ahora, es
precisamente en el momento en que cambiamos de la captación
de cosas contingentes a la captación de la contingencia de
las cosas (de las cosas empíricas percibidas a través de sus
determinaciones a las marcas empíricas percibidas a través de
su arbitrariedad) que inmediatamente las iteramos sin límite.
Entendemos entonces el vínculo ontológico íntimo entre estas
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dos características del signo: arbitrario, iterable-contingente y
eternamente el mismo, ya que la contingencia es eterna.
Mientras que el signo significante es olvidado en favor
de su significado y su referente, el signo sin significado, dado
finamente para sí, como puro signo, me hace acceder a su pura
gratuidad, a su pura ausencia de necesidad; al hecho de que
cualquier cosa puede cumplir su tareas tan bien como él. Así
que este es, de hecho, el fundamento de todos los seres, y no
solo del signo, que discretamente se revela a sí mismo en esta
in-significancia. A través de la intuición del signo sin significado,
abandono el mundo físico, donde todo parece tener una causa,
para penetrar en el mundo semiótico puro, donde nada tiene una
razón de ser, donde nada tiene significado – y donde todo, en
consecuencia, respira eternidad.
Aquí entonces, está en lo que consiste la derivación factual
del signo sin significado. Para recapitular los tres elementos de esta
derivación, diría lo siguiente: la captación del signo procede de
un cambio en nuestro modo de aprehensión –del modo ordinario
de aprehensión que capta ciertas cosas contingentes, cambio al
modo semiótico de aprehensión, que capta la eterna contingencia
de esta u esta otra cosa. Esta captación de una facticidad otra que
la empírica (arbitrariedad, irrazón13 de toda cosa) hace posible
para mí iterar idénticamente marcas juntadas convencionalmente
como réplicas de distintos signos-tipos.

13
N.T.: “Irrazón” es un neologismo acuñado por la traductora de Después de la
finitud al español, Margarita Martínez, para traducir el neologismo inventado por el propio
Meillassoux, irraison. Creemos adecuado convenir en la traducción de este neologismo.
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CONCLUSIÓN
Al producir esta derivación, no he, sin embargo, tenido
éxito en alcanzar el fin último de mi demostración. Solo he dado
una parte de ella. Ya que ¿qué es lo que hemos establecido? Hemos
mostrado que el signo sin significado tiene una carga ontológica.
¿Pero en qué sentido? En el sentido en que hemos enfatizado que
la captación del signo sin significado tiene como su condición una
verdad ontológica: la necesaria contingencia de todas las cosas.
Pero esta derivación del kenotipo está lejos de ser suficiente
para establecer la tesis que teníamos primordialmente a la vista:
la carga deutero-absolutizante de las matemáticas. Ya que todo
lo que hemos demostrado, es que para producir un signo vacío,
uno debe tener acceso a la eternidad de la contingencia- Pero no
hemos en absoluto mostrado que el signo vacío permita, a su vez,
la descripción de un mundo independiente del pensamiento. Solo
hemos establecido que uno debe acceder a la contingencia eterna
para producir una matemática capaz de no hablar de nada –ya
que está fundada sobre signos sin significado. El nuevo acertijo
que aparece ante nosotros es el siguiente: ¿cómo puede un signo
sin significado permitirnos describir el mundo, sin volverse
nuevamente un signo significante, y por tanto, capaz de referir
al mundo fuera de sí? ¿Cómo, a través de una paradoja, podemos
esperar que un signo sin significado pueda no sólo tener un
referente, sino una referente (deutero-)absoluto, más radicalmente
separado de nosotros que cualquier aprehensión correlacional?
Resolviendo un problema, encontramos dentro de él aún
otro, que parece más difícil que el que lo precedió. Tal es el viaje
filosófico por excelencia, donde “al pensar que hemos alcanzado
un puerto, somos arrastrados de nuevo hacia el mar abierto”14.

14
Cf. G. W. Leibniz, “New System of the Nature of Substances”, en R.S .
Woolhouse, R. Francks (eds,),‘Leibniz’s “New System” and Associated Contemporary
Texts’ (Oxford: Oxford University Press, 1997), p. 17.
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BIBLIOGRAFÍA
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Leibniz, G.W., “New System of the Nature of Substances”,
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Texts editado por R.S . Woolhouse, R. Francks Oxford: Oxford
University Press, 1997.
Wetzel, Linda, “Types and Tokens”, en The Stanford Encyclopedia
of Philosophy (Otoño de 2018), Edward N. Zalta (ed.), URL
= &lt;https://plato.stanford.edu/archives/fall2018/entries/typestokens/&gt;.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 39-107

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�Puntos de libertad forzada
Once tesis (más) sobre Materialismo

PUNTOS DE LIBERTAD FORZADA:

ONCE TESIS (MÁS) SOBRE MATERIALISMO

1

POINTS OF FORCES FREEDOM:

ELEVEN (MORE) THESIS ON MATERIALISM
Dr. Adrian Johnston2

Resumen:
El siguiente artículo contiene las tesis elementales de la propuesta
que Adrian Johnston denomina “materialismo trascendental”. Con
ellas se puede entender la singularidad de su posición materialista,
así como hacer las relaciones y diferencias con otras perspectivas
materialistas de la tradición, así como marcar su contrapeso frente
a la tradición de la filosofía trascendental de corte idealista.

Palabras clave: Materialismo, Trascendentalismo, Ontología,
Idealismo Alemán.

1
2

Traducción de Gerardo Roberto Flores Peña.
Doctor investigador de Univerity of New Mexico.

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 109-132

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Once tesis (más) sobre Materialismo

Abstract:
The following article contains the most elemental thesis of
Adrian Johnston’s proposal named “transcendental materialism”.
With them we can understand the singularity of his materialist
position, as well as establish the relations and differences it has
with other materialist perspectives of the tradition, we can algo
mark a strong counter-weight to the transcendentalist tradition in
the wake of idealism.

Keywords: Materialism, Transcendentalism, Ontology, German
Idealism.

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Once tesis (más) sobre Materialismo

1. Contra el purismo del formalismo anti-naturalista
Cualquier materialismo digno de su nombre debe implicar
elementos tanto del naturalismo como del empirismo. No obstante,
necesita no ser directamente y completamente naturalista o
empirista en el sentido tradicional (particularmente pre-kantiano)
de estas etiquetas (y en el caso del materialismo en la estela del
idealismo alemán, incluyendo al materialismo trascendental, no
debe serlo). Se sigue de esto que cualquier racionalismo antinaturalista, en cualquier presentación, no puede calificar como
siendo además simultáneamente un materialismo. A pesar de
que pueda hacerse consistente un racionalismo anti-naturalista
con el realismo (metafísico), esto de ningún modo lo hace
compatible con el materialismo estrictamente hablando. Aún en
otras palabras, no hay tal cosa como un materialismo puramente
formalista; con referencia al nacimiento de la ciencia moderna, no
hay Galileo sin Bacon. Ambas, la aversión a las ciencias naturales
experimentales de la modernidad, así como el rechazo a atar el
conocimiento primariamente a las rutas empíricas de adquisición,
da pie a caminos que llevan a pitagorismos anacrónicos, dualismos
ontológicos, idealismos espiritualistas, misticismos religiosos,
y a un revoltoso y proliferante enjambre de confabulaciones,
ilusiones, imaginerías, fantasías y desvaríos que se quieren hacer
pasar por filosofar riguroso y responsable. Más aún, en tanto que
empíricamente informado, el materialismo quasi-naturalista no es
en lo más mínimo sinónimo de y equivalente con el determinismo
rígido, mecánico, una sensibilidad materialista entonada con las
ciencias naturales no debe ser temida como abriéndose hacia la
inmediata clausura del espacio para una subjetividad autónoma y
todo lo que esto trae consigo.

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Once tesis (más) sobre Materialismo

2. El condicionamiento empírico de lo no-empírico
En términos de la relación entre la filosofía no-empírica (como
pensamiento a priori) y las áreas empíricas de investigación
(como conocimiento a posteriori), más de dos mil años de
historia han mostrado una desigualdad fundamental que domina
esta relación. El despliegue histórico de varias encarnaciones
del pensamiento y el conocimiento ha revelado que la distinción
entre lo empírico y lo no-empírico es, en su mayor parte, una
distinción interna a lo empírico mismo (para ponerlo en un
modo hegeliano). Por consenso general al menos, el paso de
muy poco tiempo fue suficiente para que Kant concluyera que
los numerosos esfuerzos, esparcidos a través de la historia desde
la Grecia antigua hasta la Ilustración europea, por alcanzar una
comprensión metafísica privilegiada de las realidades ontológicas
trascendentes en y por sí mismas siempre fue intrínsecamente
vano. La “Dialéctica Trascendental” de la Crítica de la razón
pura, revelaba los contornos precisos de los candados dialécticos
que condenaban por siempre, y por adelantado, a todas y cada una
de las metafísicas clásicas a la futilidad, esta dialéctica extraía su
lógica crítica de la evidencia aportada por dos mil años de historia
filosófica.
Asimismo, doscientos años más de evidencia de los que
Kant tenía a su disposición revelan un patrón de acuerdo con
el cual los desarrollos al nivel empírico repetidamente fuerzan
la redemarcación de la línea divisoria que distingue entre
jurisdicciones explicativas empíricas y no empíricas. A pesar de
que un despliegue mareador de fuerzas y factores han contribuido
a este proceso histórico –la historia del conocimiento humano es
inseparable del tapiz increíblemente rico de la historia humana
tout court– el nacimiento de la ciencia moderna con Bacon y
Galileo a comienzos del siglo XVII añadió un nuevo y potente
acelerante a la transformación de la filosofía en y a través de
sus relaciones con otros métodos y campos de investigación.
Aposteriori las ciencias experimentales se han mostrado cada
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 109-132

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Once tesis (más) sobre Materialismo

vez más capaces de hacer reclamos legítimos sobre preguntas y
problemas que, antes de estos reclamos, parecían ser problemas
teóricos apriori que sólo podían ser planteados y resueltos por los
filósofos. Aún así, esto no es rechazar el reconocer que muchos de
estos desarrollos empíricos son, en sentido amplio, ramificaciones
de la filosofía y su historia (es decir, inicialmente asuntos intrafilosóficos subsecuentemente vueltos campos más-que-filosóficos
ellos mismos).
Reconocer y aceptar lo precedente no abona a una
degradación cientificista de la filosofía desde las alturas de una
hybris extrema, como la reina de las ciencias, a las profundidades
de una humildad igualmente extrema, como su sirvienta. Un
reconocimiento de y una reconciliación con la desigualdad
históricamente manifiesta en la cual lo empírico tiene la iniciativa
para modelar y remodelar las fronteras entre sí mismo y lo noempírico no es abandonar los derechos de la filosofía; no es ni
siquiera una concesión de que tal modelamiento y remodelamiento
sea, o deba, o pueda alguna vez ser completa y totalmente decidido
exclusivamente desde el lado de lo empírico, que en sí mismo nunca
es puramente empírico de todas formas. La filosofía sigue siendo
llamada a ejercer sus obligaciones inalienables para: uno, postular
y evaluar críticamente las presuposiciones más-que-empíricas
detrás de las ciencias; dos, facilitar y estructurar parcialmente
las discusiones entre las ciencias; y, tres, explorar teóricamente
extrapolaciones desde los estados presentes de la interacción entre
la filosofía y las ciencias más allá del beneficio presente de todas las
disciplinas implicadas. Las múltiples relaciones entre lo empírico
y lo no-empírico no deben ser predeterminadas, sino, más bien,
deben dejarse abiertas a negociaciones continuas informadas por
sensibilidades dialéctico-especulativas apropiadas (o, en términos
leninistas, análisis concretos de situaciones concretas).

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3. Puntos de no retorno kantianos y hegelianos
La “revolución copernicana” del giro crítico-trascendental de
Kant a finales del siglo XVIII marca un punto de no retorno, un
rompimiento de la historia de la filosofía, y de la especulación
teórica en general, en dos (para frasearlo en un estilo nietzscheano).
Los intentos anacrónicos de regresar hacia atrás de esta ruptura
monumental están condenados desde su concepción a la bancarrota
intelectual, llegando solo al dogmatismo puro condenado desde el
inicio a la ruina dialéctica auto-infringida mediante su enredo en
las asfixiantes redes de las contradicciones pre-críticas irresolubles
(y esto a pesar de la ironía aquí de denunciar el dogmatismo en
el contexto de afirmar abruptamente una serie de tesis –estas tesis
pueden ser defendidas sobre fundamentos no-dogmáticos). Por
ejemplo, los intentos contemporáneos de moda para romper con
Kant al revivir una suerte de metafísica de la sustancia con los
que se enredaron en el continente europeo durante el siglo XVII
(especialmente el spinozismo) consiguen solo re-encarcelar a la
filosofía en una arena cerrada (es decir, la Kampfplatz de Kant) de
interminables e improductivos choques entre una multiplicidad
proliferante de combatientes hambrientos y que agitan los puños,
pero siendo por siempre incapaces de derrotarse los unos a los
otros. Esto equivale solo a un arrebato reactivo, regresivo e
impotente contra el kantismo.
Esto no significa en lo más mínimo decir que el idealismo
trascendental kantiano es el pináculo insuperable de la historia de
la filosofía. Sin embargo, es de hecho decir que el único verdadero
camino más allá de Kant corre a través de él, que uno no puede
ir más allá de Kant simplemente tratando de obviarlo por entero.
Una de las muchas lecciones cruciales de la explosión idealista
alemana provocada por la filosofía kantiana y las controversias que
la rodean, es que una crítica inmanente del idealismo trascendental
es el verdadero camino hacia una superación no-dogmática del
subjetivismo kantiano y sus oposiciones entrelazadas tanto de
materialismo como de un realismo robusto.
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De manera similar, así como no es filosóficamente posible
una resurrección y revitalización de la especulación pre-kantiana,
tampoco una opción practicable y convincente hacia un inocente
regreso a un Kant pre-hegeliano es filosóficamente posible. Como
la revolución crítica, la crítica de Hegel a Kant, que inaugura una
trayectoria en y a través de la filosofía kantiana misma, finalmente no
puede ser ignorada ni evadida. Esta crítica incluye demostraciones
de: las presuposiciones dogmáticas en tanto no-críticas de las
investigaciones ostensiblemente críticas acerca de la subjetividad
pensante (especialmente en los niveles de una antropología
filosófica y una psicología, así como su dependencia sobre una
lógica tradicional de manual en la “Analítica Trascendental”); la
operación dialécticamente auto-deconstructiva de la figura del
límite puesta sobre la distinción entre noúmeno y fenómeno; y
la nulidad plagada de inconsistencias de la infame cosa-en-sí. El
materialismo cuasi-naturalista, realista no sólo tiene que ser nodogmático en tanto que post-, en vez de pre-, crítico, alcanzado
inmanentemente, más que externamente, criticando al idealismo
trascendental –también tiene que considerar el formidable legado
de la dialéctica especulativa del “idealismo absoluto” hegeliano.

4. Olvidando activamente
heideggerianismo

la

piedad

romántica

y

el

A pesar del notable agrupamiento de referencias sobre y alrededor
del fin del siglo XVIII y el principio del siglo XIX en el mundo
germanoparlante, el materialismo trascendental, así como los
materialismo histórico y dialéctico de los cuales es una extensión
en el siglo veintiuno, es decididamente anti-romántico, antipietista, y anti-ludita (animosidades alegre y agradecidamente
heredadas tanto de Hegel como de la tradición marxista). Como
es bien sabido, el romanticismo y el pietismo, que comparten
entre sí los cuestionables gustos por lo inefable y lo privado, son
influencias convergentes, sobrepuestas en los medios intelectuales
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que rodean a Kant y a sus contemporáneos y sucesores idealistas.
Desafortunadamente, estos irracionalismos religiosos y pseudoseculares continúan cerniendo amplias sombras que traspasan el
presente, a pesar de que ser muy Sturm und Drang no signifique
nada.
Hoy en día este Romanticismo religiosamente teñido es
encarnado por varios sabores de heideggerianismos retrógrados,
con sus fijaciones reaccionarias sobre y preocupaciones con las
supuestas crisis “espirituales” que presuntamente expresan una
necesidad de reencantamientos anti-científicos y resacralizaciones.
Estos son malos diagnósticos peligrosamente distractores. Sin
importar lo flojas e indirectas, estas asociaciones entre el (neo-)
romanticismo y la derecha, llegando incluso hasta el fascismo, no
son coincidencias o accidentes históricos. Tanto filosóficamente
como políticamente, y desde el siglo XVIII a nuestros días, estos
oscurantismos perniciosos que hunden sus raíces en la atmósfera
estancada del Protestantismo del Sacro Imperio Romano han
sido, y seguirán siendo, desastres intelectuales lamentables. Uno
de los muchos eslóganes de combate de cualquier materialismo
contemporáneo deudor de Hegel, Marx, Freud y Lacan, entre
otros es “¡Olvidemos a Heidegger!”. En un nivel más teorético
que inmediatamente práctico, esto implica el rechazo a construir
ontología en las líneas de la diferencia ontológica heideggeriana.
Esta distinción demasiado limpia y ordenada, insuficientemente
dialéctica, entre lo ontológico y lo óntico lleva directamente a
una ofuscación fundamental(ista) de las existencias materiales
actuales tanto naturales en tanto que no-humanas, como nonaturales en tanto que humanas, así como a unas ofuscantes
pseudo-explicaciones espiritualistas de estructuras y dinámicas
sobre la base de un Ser-con-S-mayúscula divinamente opaco.
Como los románticos y los pietistas antes que ellos,
numerosos post-idealistas en los siglos XIX y XX terminaron
promoviendo una misticismo fácil, cuya lógica básica subyacente
es difícil de distinguir de aquella de la teología negativa. La
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invariable plantilla esquelética es esta: Hay un “x” dado; este “x”
no puede ser capturado racional y discursivamente en el nivel de
ninguna categoría, concepto, predicado, propiedad, etc.; además,
no obstante, la única tarea verdadera del pensamiento auténtico
es circular interminablemente alrededor de este vacío sagrado
de inefabilidad, repitiendo ad infinitum (y ad nauseum) el gesto
admitidamente vano, fútil, de asir lo supuestamente inasible.
Los nombres de esta “x” vacía varían mientras que el patrón
permanece constante: Voluntad, Vida, Poder, Temporalidad, Ser,
Otro, Carne, Diferencia, Trauma, etcétera, (incluso hasta ciertas
versiones pseudo-lacanianas de lo Real). No sólo es este molde
de teología negativa aburridamente predecible muy fácilmente
captable como un esquema conceptual en sí mismo –incluso si
uno concediera la verdad de una o más de estas inefabilidades
como son sostenidas por sus numerosos defensores entusiastas,
hay muchas más cosas de mayor urgencia e interés para que
el pensamiento haga que el permanecer absorto en el ejercicio
meditativo sedentario de mirar fijamente al abismo oscuro.

5. El último sistema-programa del idealismo alemán
Para que un materialismo pueda, tanto pararse sobre los hombros
de Kant, Hegel, Marx y Freud, como no ser ni determinista, ni
mecanicista, ni reductivo, ni eliminativo, su ontología materialista
debe ser diseñada inversamente empezando desde una teoría de la
subjetividad. En el espíritu del diagnóstico de 1845 de Marx acerca
de los defectos de los materialismos puramente “contemplativos”
desde los antiguos hasta Feuerbach en la primera de las once
Tesis sobre Feuerbach –ya sea que Marx se de cuenta o no, este
diagnóstico es una modificación del mandato de Hegel de hacer
de la sustancia también sujeto –los sujetos más-que-materiales/
naturales deben ser concebidos como simultáneamente inmanentes
a las existencias materiales/naturales asubjetivas (es decir,
sustancias, para quedarnos con las palabras de Hegel). Desde
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una perspectiva post-crítica, la subjetividad es una condición
trascendental de posibilidad no sólo para cualquier materialismo
como un aparato teórico él mismo, sino para la filosofía y el
pensamiento en general. Una salida de los confines mentales de
las variantes subjetivamente idealistas del trascendentalismo,
si es llevado a cabo de una forma defendible, debe partir desde
dentro de estos mismos confines (o, como lo dice Meillassoux,
el “correlacionismo” anti-realista, cuyos fundamentos fueron
establecidos por el idealismo trascendental de Kant, debe ser
deshecho desde dentro). Este “trabajo desde dentro” de una
crítica inmanente del trascendentalismo subjetivamente idealista
es único camino que lleva a un materialismo no-dogmático,
racionalmente justificable, y a un meta-trascendentalismo realista
que delinea las condiciones de posibilidad sustanciales de la
subjetividad trascendental misma.
Esto resulta en una metafísica (en tanto que epistemología
y ontología sistemáticamente integradas) del sujeto trascendental
interconectado con una ontología de la sustancia metatrascendental correspondiente. El tema del materialismo
trascendental es, además, ser trascendental en el sentido estándar,
trascendente específicamente como una relación de trascendencia
en la inmanencia con lo Real de los seres materiales. Con
referencia al Primer programa de un sistema del idealismo
alemán de 1796 (escrito por la mano de Hegel pero quizás
esbozado por Hölderlin), el materialismo trascendental se coloca
a sí mismo más adelante como el último programa del sistema
del idealismo alemán, a saber, como un nuevo “spinozismo
de la libertad” en tanto que ontología (cuasi-)naturalista de
sujetos autónomos desnaturalizados. Este materialismo es una
reactivación heterodoxa de la agenda nacida en Tubinga en la
secuela del evento-Darwin y la era emergente del antropoceno.

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6. La centralidad de la biología para una teoría materialista de
los sujetos
El puente de elección científico para una explicación materialista
post-hegeliana de la subjetividad trascendente/al que se alza desde
pero permanece inmanente a la sustancia física debe ser biológico.
La transición de la Filosofía de la Naturaleza a la Filosofía del
Espíritu de Hegel y la antropología filosófica y la psicología de
esta última apoyaban ya tácitamente este privilegio de la biología.
En la estela de Darwin (y a pesar de la apresurado rechazo de
Hegel a ciertos precursores de la perspectiva de Darwin), la
evolución y la genética, entre otras áreas de la biología, deben ser
componentes integrales de este materialismo más-que-empírico
simultáneamente no sin (el pas sans de Lacan) sus conexiones
condicionantes cruciales con las cosas empíricas.
Más aún, las especulaciones y las exploraciones por
encima y por debajo del ancho de banda de los umbrales-escala
espaciales y temporales de las ciencias de la vida están mejor
si se dejan, al menos en su pasado reciente hasta el presente, a
las disciplinas científicas como la cosmología, la astrofísica, la
mecánica cuántica, la teoría de cuerdas, y similares. Esto quiere
decir, con respecto a lo inimaginablemente grande así como a
lo inimaginablemente pequeño, que las cavilaciones teóricas
enteramente desconectadas de cualquier y todo lo empírico son
un pobre sustituto de las teorizaciones más cuidadosas, guiadas
y constreñidas lanzadas desde la plataforma provista por estas
disciplinas (incluso la teoría de cuerdas, a pesar de los debates
acerca de sí aún cuenta como científica estrictamente hablando,
es extrapolada precisamente desde los resultados, preguntas y
problemas de la ciencia física experimental). En otras palabras,
cuando se trata de entidades y eventos más grandes y mucho
más pequeños que la realidad del tamaño humano, el tiempo de
legislar desde el sillón de la filosofía se ha terminado. De nuevo,
las cavilaciones absolutamente no-empíricas acerca de estos
reinos solo conducen a fantasías infecundas.
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7. El principio de No Ilusiones
Para el materialismo trascendental no hay, por decirlo así, ilusiones.
Más precisamente, esta variante del materialismo rechaza descartar
todas las cosas subjetivas como epifenoménicas, a saber, como
puramente ilusorias en tanto causalmente ineficientes. El énfasis
de Hegel en la necesidad de pensar la sustancia también como
sujeto recíprocamente implica la obligación complementaria de
conceptualizar al sujeto como sustancia. Esta reciprocidad refleja
su inmanentismo post-spinozista (en los dos sentidos del calificador
“post”), en el cual la subjetividad trascendente(al) permanece,
no obstante, inmanente a la sustancia en una relación dialécticaespeculativa de una “identidad de la identidad y la diferencia”.
Pensar al sujeto como sustancia, que es un movimiento central para
el materialismo trascendental, conlleva tratar a la subjetividad y a
varios fenómenos atados a ella como “abstracciones reales” –una
noción marxiana prefigurada por Hegel y redesarrollada por el
Lacan que conocidamente retoma una pieza de graffiti parisino de
mayo del 68’ al insistir que “De hecho, las estructuras marchan
en las calles”, que “tienen piernas” (quizás conectada con los pies
de la marcha de la historia de Marx). Como reales en tanto que
no-ilusorias, estas abstracciones son causalmente eficientes y,
ergo, lejos de ser epifenomenalismo. En un lenguaje hegeliano,
el pensamiento de lo concreto separado de lo abstracto es en sí
mismo la altura de la abstracción.
Adicionalmente, concebir a la subjetividad como
sustancial, como interna en su irreductibilidad a los fundamentos
asubjetivos en su propio ser, requiere rechazar cualquier
materialismo estrictamente contemplativo (sea mecánico,
reductivo o eliminativo). Aparte de las profundas inadecuaciones
epistemológicas del punto de vista contemplativo –tanto para las
críticas de Hegel y Schelling a Spinoza como para la crítica de
Marx a Feuerbach, los contempladores fracasan en preguntar y
contestar preguntas cruciales e inevitables acerca de cómo o por
qué lo que contemplan dio lugar, él mismo, a la contemplación
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(la suya incluida) para empezar –es, además, ontológicamente
insatisfactorio. Si los sujetos, incluyendo a los contemplativos, son
plenamente inmanentes al registro ontológico de las sustancias,
entonces una ontología que implícita o explícitamente los excluye
es necesariamente incompleta. Esta deficiencia es especialmente
mortificante en tanto que equivale a la deslumbrante ausencia de
una explicación con respecto a las causas de que el ser subjetivo
mismo genera, entre muchos otros efectos, toda y cada ontología
como una reflexión subjetiva reflexiva sobre (y en) este mismo ser
subjetivo. Parafraseando a Marx, uno podría preguntar: ¿Quién
contemplará a los contempladores?
8. El principio de más es menos
El materialismo trascendental es cualquier cosa menos un
positivismo científico, una metafísica simplista y corta de miras
en la cual solo la materia-en-movimiento físicamente presente en
el hic et nunc es admitida como real. En relación al tópico de la
“causalidad privativa” de Locke a Kant, Hegel y más allá, este
materialismo reconoce la eficiencia causal real de las ausencias,
conflictos, lagunas, faltas y similares. Es decir, las negatividades
(primero y más que nada, aquellas asociadas con el sujeto al estilo
del Cogito) son agencias causales actuales internas al único plano
de seres materiales. Estas privaciones y sus efectos palpables
deben ser consideradas incluso por un materialismo aliado de las
ciencias –y esto a pesar de las desafortunadas y problemáticas
inclinaciones positivistas espontáneas de las ciencias naturales
que acríticamente aborrecen el vacío, si lo hubiera.
Aunque el materialismo trascendental afirma más que
niega la realidad de la negatividad, esta posición, como un
materialismo propio, ratifica una explicación de la negatividad
material como opuesta a la explicación mística. La última tiende
a predominar en aquellas filosofías que igualmente tratan a las
negatividades como ontológicamente reales, desde el cristiano
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Pico della Mirandola en el Renacimiento hasta Agamben et al en
un status quo que está lejos de ser ateo. El oscurantismo de este
tipo de explicaciones pasadas y presentes consiste en que apelan
al inexplicado explicador de la supuesta donación fáctica de una
Nada ya siempre operativa en o como el corazón y alma de la
subjetividad (sino del Ser entero). En términos de su origen genético
(ya sea que se hable ontogenéticamente o filogenéticamente), este
vacío opaco, enigmático, proviene de un misterioso sabrá-Diosdónde. Haciendo referencia al ensayo seminal de Sellars de 1956
“El Empirismo y la filosofía de la mente”, los misticismos de lo
negativo pueden decirse como dependiendo del “mito de lo nodado”, a saber, la no-donación de la Nada/Vacío misma como un
dado elemental y profundo.
En contraste, una explicación material de la negatividad
comienza con el reconocimiento de la necesidad, primero, de
hacer la pregunta acerca de los orígenes duales, interrelacionados
filogenéticos y ontogenéticos de la Nada/Vacío así como; segundo,
responder esta pregunta en una manera estrictamente materialista
(es decir, sin una trampa espiritualista subrepticia a través de un
recurso encubierto a presuposiciones y postulados que impliquen
entidades y acontecimientos completamente inexplicables en
relación con las realidades de la materia y la naturaleza). En
tándem con concebir la filogenia y la ontogenia dentro de un
marco híbrido darwiniano, marxiano y freudo-lacaniano, la teoría
no-mística de las “cosas” negativas del materialismo trascendental
descansa sobre un principio de “más es menos” (para invertir un
cliché). El “más” de un acrecentamiento sin guía y accidental
de componentes y constituyentes materiales contingentes a lo
largo del tiempo tiene el potencial para dar nacimiento a grados
crecientes de complejidad en la forma de sistemas que toman
forma en y a través de relaciones de resonancia cruzada entre
estos componentes materiales acumulantes y constituyentes
(esto, de hecho, ha ocurrido en las historias naturales y nonaturales detrás de la realidad que contiene a los seres humanos
como actualmente son). Sobre ciertos umbrales, tal complejidad,
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Once tesis (más) sobre Materialismo

no producida por nada mágicamente inexplicable en términos
materiales o naturales, genera eminentemente desde sí misma, en
un proceso auto-subversivo, cortocircuitante, el “menos” de los
antagonismos causalmente eficaces, bugs, choques, disfunciones,
grietas, rupturas, divisiones, etc. (es decir, negatividades) dentro
y en los contribuyentes de la complejidad. Dicho de otro modo, el
“más” de una excedente de partes positivas alberga, en una relación
dialéctica dinámica real, el “menos” de un déficit de coordinación
balanceada, armoniosos en la forma de estructuras y fenómenos
negativos atados con ausencias, conflictos, quiebres, y faltas que
perturban tanto a las realidades naturales y desnaturalizadas desde
dentro. La negatividad del sujeto al estilo Cogito debe y puede ser
explicada materialmente, más que inexplicada místicamente, la
última siendo el espejismo que produce el idealista al descartar
al materialismo pre/no-dialéctico como una Weltanschauugen
mecanicista, reductiva y eliminativa.
9. Las condiciones meta-trascendentales necesarias de la
Sustancia como Naturaleza Débil: indeterminación, complejidad
y anorganicidad
Este “sistema último del programa del idealismo alemán” (es
decir, el materialismo trascendental), en el cual la sustancia es
pensada como sujeto y viceversa, requiere para su establecimiento
satisfactorio, tanto de un trascendentalismo de la subjetividad
(como las condiciones suficientes para que haya realmente
sujetos autónomos), como de un meta-trascendentalismo de la
sustancialidad (como las condiciones necesarias para esto). Con
respecto a las condiciones necesarias meta-trascendentales, el
materialismo trascendental, en tanto que es un (cuasi-)naturalismo
cuidadosamente cualificado, comprende una única “naturaleza
débil” en el punto cero de su ontología. Al combinar vocabularios
lacanianos, žižekianos y badouianos, lo natural no implica a la
Naturaleza-con-N-mayúscula como el Todo-Uno de un Gran
Otro adicional, ya sea como una mega máquina impecablemente
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coordinada cual reloj (como el demonio de Laplace y el
materialismo mecanicista) o un super-organismo holístico
(total) (como en el organicismo al estilo romántico, incluyendo
los aspectos románticos y spinozistas de la Naturphilosophie
schellingiana). En vez de ser una gran Totalidad incesablemente
auto-integrada y consistente consigo misma (es decir, “fuerte”), la
Grund als Ur/Un-Grund de la expansión sin-alteridad [Otherless]
de lo natural es “débil” en tanto fragmentada e inconsistente,
atravesada por negatividades irreductibles que frustran cualquier
síntesis totalizadora del campo de los innumerables seres
materiales. Además a las ideas ontológicas de Lacan, Badiou y
Žižek, las insinuaciones de Hegel acerca de la Ohnmacht der
Natur, el “naturalismo de segunda naturaleza” de McDowell,
y el “mundo veteado” de Cartwright (así como un “pluralismo
nomológico” al que se llega vía una ontologización de los análisis
epistemológicos de Hume sobre la causalidad), son ingredientes
claves de esta reconceptualización de la naturaleza en la cual
le es sustraída esta fuerza imaginada (específicamente en su
poder determinista supuestamente ejercido a través de una red
de causas eficientes interconectadas exhaustivamente como leyes
inviolables, blindadas).
Lo que la debilidad de la naturaleza significa aquí, puede
ser mejor apreciado comenzando con referencia a los seres
humanos. Tales seres son la progenie de la historia natural, de
procesos evolutivos concebidos como revoltijos temporalmente
elongados de contingencias-sin-teleologías en los cuales el
único requerimiento mínimo de las entidades vivas es ser
“suficientemente bueno para sobrevivir el tiempo suficiente para
reproducirse” (difícilmente una receta que prometa el resultado de
una funcionalidad máximamente optimizada –como dice el dicho
alemán, Dumm kann ficken). Por supuesto, ocurre que esta historia
fue resuelta en los animales humanos como organismos altamente
complejos. En la línea de una explicación de la negatividad nomística, la complejidad bio-material de los humanos atraviesa un
punto de inflexión más allá del cual estos organismos no son ya
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completamente orgánicos en tanto que totalidades cuyas partes
están suavemente orquestradas y sincronizadas sin fricciones las
unas con las otras. En cuanto al modelo “parchado” del sistema
nervioso central, las discrepancias y tensiones pueden y de
hecho surgen dentro y entre los complejos componentes y subcomponentes de la anatomía y fisiología humana increíblemente
intrincadas (en lacaniano, el corpo-Real tachado de los cerebrosy-cuerpos-en-pedazos). Los seres humanos son instancias en
las cuales, así como lo orgánico emerge de lo inorgánico, lo
“anorgánico” emerge de lo orgánico. Lo anorgánico aquí no es
lo inorgánico (es decir, la química y física de lo no-viviente),
sino, más bien las negatividades (como discordancias, fallos,
etc.), generados en y por las auto-disrupciones intrincadamente
inducidas de lo orgánico. En un lenguaje más general, la humanidad
es el producto de una naturaleza auto-desnaturalizante (como
una especie de sustancia auto-desgarrante al estilo hegeliano).
Las criaturas humanas son la progenie de la evolución y la
genética que son padres subdeterminantes despreocupadamente
indiferentes y laxos. Estas antiguas autoridades son tan débiles y
están tan divididas contra sí mismas como para prevenir o sofocar
las rebeliones ontogenéticas y filogenéticas de su progenie, como
para bloquear o aplastas las revoluciones culturales desatadas
que lanzan historias desnaturalizadas como trascendencia-en-lainmanencia internas aunque irreductibles con respecto a la historia
natural misma. Sin la debilidad de la naturaleza (in)sustancial, en
tanto que condición necesaria material meta-trascendental para
los sujetos trascendentales más que materiales, no podría haber
excepciones a la heteronomía natural. En otras palabras, si lo
natural fuera más fuerte, no habría podido surgir en primer lugar la
subjetividad humana realmente existente en toda su peculiaridad.
La lógica dialéctica disparada por la complejidad del “más
es menos” vale para lo cultural tanto como para lo natural, para el
registro simbólico de lo histórico, lingüístico y social, tanto como
para el registro real de lo evolutivo, genético y orgánico. De ahí,
no solo lo es es la naturaleza subdeterminante en virtud de su
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Once tesis (más) sobre Materialismo

impotencia (como anorganicidad, ser parchada, etc.) –también lo
es el fruto de las estructuras colectivas. De acuerdo al principio
de menos es más, los sistemas suficientemente elaborados
tanto naturales como no-naturales inevitablemente terminan
albergando lagunas generadas internamente, a saber, zonas nulas
producidas intra-sistémicamente como extimidades [extimacies]
caóticas (para tomar uno de los más conocidos neologismos de
Lacan, por “extimidad” designamos la externalidad íntima o la
exclusión interna). En estos puntos excepcionales de extimidad,
estos sistemas, gracias a sus complejidades multifacéticas,
suspenden no intencionalmente sus propias leyes y mandatos,
creando así áreas grises inmanentes al sistema en las cuales las
cosas pueden pasar de otro modo que como sería dictado por
las reglas y regulaciones de la operación cotidiana del sistema.
En una inversión de la interpelación althusseriana, en la cual un
sistema fuerte irresistiblemente determina a sus destinatarios a
ser sujetos heterónomos en tanto que sujetos a él, la posibilidad
de una subjetivación para alcanzar la autonomía, tanto de la
naturaleza como de la crianza, emerge de eventos de encuentros
simultáneos de dos vacíos superpuestos: la negatividad del Real
tachado más aquella del Simbólico tachado.
10. Las trascendentales condiciones suficientes de la subjetividad
como fuertemente emergente: epigenética, plasticidad y la
causación descendente de la recursión
El materialismo trascendental consiste no solo en una ontología
de la sustancia meta-trascendental, sino también en una metafísica de la subjetividad trascendental. En este aparato filosófico
particular, la teoría del ser delinea las condiciones necesarias
(pero no suficientes) para la teoría del sujeto, un sujeto
trascendente(al) al mismo tiempo que es inmanente a este mismo
ser como una identidad-en-la-diferencia dialéctico-especulativa.
Sin embargo, en contraste con ciertas versiones del materialismo
dialéctico, el sujeto fuertemente emergente del materialismo
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trascendental puede y de hecho consigue, al menos cada cierto
tiempo, independencia completa frente a sus fundamentos
ontológico-materiales (es decir, sus condiciones necesarias metatrascendentales). Este sujeto introduce rupturas irreparables en
el ser resistente a toda y cada uno de los tipos de sublimaciones
sintetizantes. Pero, ¿cuáles son las condiciones suficientes para
tales sujetos trascendentes(ales) dentro de este marco materialista
específico?
Como se insinuó hace un momento, una variante
fuerte de emergentismo es un componente clave de una teoría
trascendental materialista de la subjetividad. Si de hecho ocurren
emergencias de un tipo peculiar, y con suficiente fuerza –estas
tendrían que implicar lo que los teóricos de la emergencia, los
científicos cognitivos, y los filósofos analíticos de la mente han
designado como la potencia de la “causación descendente” en
la cual los niveles y capas emergentes “superiores” reaccionan
sobre los “inferiores” –entonces hay, de hecho, el tipo de sujetos
afirmados por este materialismo anti-reductivo/eliminativo como
un “spinozismo de la libertad” actualizado.
Dos variables más son conjuntadas por la versión
del emergentismo del materialismo trascendental: uno, la
epigenética y plasticidad del sistema nervioso central humano
como inextricablemente entrelazado con y bañado por matrices
de mediación exógenas extendidas, tanto naturales como nonaturales (lo que a ciertos filósofos analíticos les ha dado por
llamar la “mente/cerebro extendida”); y, dos, procesos a través
de los cuales este entrelazamiento de los cuerpos humanos con
mentes con redes externas tanto naturales como no-naturales,
más que seguir siendo asunto de una (sobre) determinación
heterónoma por externalidades, dan lugar a estructuras recursivas
y dinámicas a través de cuyos centros de auto-retardamiento
reflexivo ideacional/representacional (como los andamiajes
esqueléticos de la subjetividad propiamente dicha) se establecen
a sí mismo como autónomos vis-à-vis la naturaleza, la crianza o
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cualquier combinación de estas (esto tiene que ver con respuestas
catalizadas por interpelaciones inversas provenientes tanto de lo
Real como de lo Simbólico cada uno tachado). Una explicación
sistemática de estas múltiples fuerzas y factores presumiblemente
llevarían a pensar a la sustancia como sujeto y viceversa.
11. Las apuestas de un materialismo de la libertad
Una de las grandes virtudes de la filosofía de Badiou tiene que ver
con cómo se sitúa con respecto a sus tres admitidos “maestros”
franceses del siglo veinte : Sartre, Althusser y Lacan –en
particular, su interconexión com una existencialismo sartreano
de la autonomía con un estructuralismo althusseriano de la
heteronomía, un interconexión significativamente presagiada por
el psicoanálisis lacaniano- En el lenguaje de la Freiheitschrift de
Schelling de 1809, Badiou busco combinar la “libertad” de Sartre
(representada por Kant y Fichte para Schelling) con el “sistema”
de Althusser (representado por Spinoza para Schelling). El
principio mismo del proyecto filosófico de Badiou refleja la
influencia duradera de Sartre. Con referencia al concepto de
“punteo” en Badiou (es decir, un centro o nodo en el cual, en
resonancia con la “condenación a la libertad” sartreana, una
elección es forzada entre dos cruces divergentes: si o no, izquierda
o derecha, persistir o desistir, etc.), la filosofía se pone bien y
verdaderamente en marcha, para Badiou, al responder, en la
forma de axiomas fundantes de sistema, preguntas ineludibles del
tipo de puntos (tal como el “Ser, ¿Uno o Múltiple? ParmenideoPlatónico). La axiomática, pilares de soporte para un edificio
filosófico sistemático tal, es erigida como consecuencia de
respuestas radicalmente libres a ciertas dudas últimas e inevitables
que obligan a decisiones sin fundamento/auto-fundantes que
constituyen las intuiciones fundamentales de una filosofía que se
hace posible sobre su base. Pero, una filosofía tal comenzando
de esta forma no es menos sistemática por esto: Badiou absorbe
lecciones clave del existencialismo sin sucumbir a sus tendencias
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irracionalistas de denunciar la construcción clásica de sistemas.
Las diez tesis precedentes del materialismo trascendental como
sistema son precisamente sus axiomas generados por puntos.
En la misma venia, el arco total del Ser y el acontecimiento
de Badiou, el libro de 1988 que establece el núcleo de su filosofía
madura, justamente puede ser descrita como construyendo
el círculo virtuoso de la trayectoria auto-fundante. Los actos
autónomos del estilo sartreano que lanzan la primera parte del
libro (la parte del “ser” de su ontología) son retroactivamente
justificados, explicados après-coup, por la segunda parte del
libro (la parte del “evento”, que implica la teoría del sujeto como
inmanente aunque irreductible al “ser en tanto que ser” [l’être en
tant qu’être]). En cuanto esta lectura del Ser y el acontecimiento.
una lectura que informa la relación entre estas tesis y el sistema
del materialismo trascendental, solo una ontología sistemática de
la libertad (como no-contemplativa y e implacablemente hostil al
reductivismo y el epifenomenalismo) puede ser auténticamente
auto-fundante mediante la inclusión dentro de sí, de una
explicación del fundamento infundamentado de la autonomía
que hace posible toda y cada comienzo obligatorio de la filosofía
con un sujeto-filósofo decidiendo libremente sobre axiomas,
intuiciones y tesis (incluyendo incluso aquellas filosofías que
niegan esta autonomía).
Relacionado con lo precedente, la visión de la filosofía
de Badiou como es llamada a pensar la “composibilidad” de las
verdades de su tiempo producidas en los dominios de sus cuatro
“condiciones” extrafilosòficas (es decir, el arte, el amor, la polìtica
y la ciencia) tambièn refleja ciertas sensibilidades existencialistas
–unas que remontan, en este caso, hasta Pascal (sin mencionar sus
resonancias con el prefacio de los Elementos de la filosofìa del
derecho de Hegel de 1821). De hecho, las elecciones de respuesta
libres mencionadas más arriba, a archi-cuestiones [ur-questions]
apuntadas, ineludibles, son moldeadas por las relaciones del
filósofo con estas condiciones y las resonancias cruzadas entre los
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eventos y verdades amorosas, artísticas, polìticas y científicas que
este opta reconocer. Para ser más exacto, la filosofía à la Badiou está
obligada a apostar sobre aspectos de sus fuentes extra-filosóficas
en conjunción con colocar las apuestas que establecen sus tesis
axiomáticas. Más aún, como con la famosa apuesta de Pascal, no
hay posiciones seguras, neutrales, no comprometedoras, relativas
a los puntos de interrogación que marcan ya siempre el caso para
cualquier filosofìa que pregunte y responda ciertas cuestiones
fundamentales, da igual si implícitamente o explícitamente.
Para Pascal, el agnosticismo, como el no elegir creer en Dios,
es sinónimo de ateísmo, tanto como elegir no creer en Dios. En
la apuesta de Pascal, así como en el existencialismo de Sartre
deudor de este, no elegir es en sí mismo una elección, el no actuar
es en sí mismo una acción. Del mismo modo, de acuerdo con
la concepción de Badiou acerca de los suelos fundantes de toda
y cada filosofía, el filósofo es forzado libremente a decidir, sin
importar si consciente o inconscientemente, sobre qué y qué no
estar condicionado en términos de lo que se transpira alrededor
de él/ella, en los reinos más que filosóficos del arte, el amor, la
política y la ciencia. Discutiblemente, no decidir ser condicionado
por verdades y eventos artísticos, amorosos, políticos o científicos,
es decidir no ser condicionado por estos. O, cuando se trata de
extender los propios fundamentos filosóficos (como con tantas
otras cosas), omnis determinatio est negatio, para ponerlo en un
estilo híbrido spinozista-hegeliano.
Sobre las cuatro condiciones de Badiou, la ciencia es
especialmente importante para los fundamentos de su sistema
filosófico post-1988, en tanto que lo provee de los andamiajes
esqueléticos tanto de su ontología como de su fenomenología
en las formas de la ciencia matemática y la teoría de categorías
respectivamente. Siendo muy consciente de que está apostando, se
compromete a apostar sobre acontecimientos selectos en matemáticas,
comenzando con la infinitización del infinito de Cantor como una
ruptura irreparable en la historia del pensamiento que demanda
estimaciones filosóficas. En contraste con el racionalismo formalista
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de la metafísica badouiana como una “dialéctica materialista”, el
materialismo trascendental, divergiendo de la limitación, inspirado
por Koyré, de lo científico a lo (puramente) matemático, coloca
algunas de sus apuestas decisivas sobre las ciencias naturales (más
que las formales). Las apuestas del materialismo trascendental sobre
la biología son tan esenciales para este, como las apuestas de Badiou
sobre la teoría de conjuntos transfinitos son para su ontología y su
teoría de la subjetividad interconectadas. A pesar de diferir el uno
del otro con respecto a sus concepciones de la cientificidad, estas dos
aproximaciones comparten una creencia en la necesidad de arriesgar
el compromiso filosófico con y en dependencia de las ciencias extrafilosóficas (y otras disciplinas y prácticas también).
Nada garantiza que estas apuestas no sean problematizadas
en el futuro. Pero, igualmente, nada garantiza que lo vayan a ser
tampoco. Optar por creer en la impermanencia histórica de las
proposiciones científicas, en la supuesta inevitabilidad de que sean
desplazadas y superadas tarde o temprano, es tanto un artículo
de fe dogmática como de la más ingenua, acrítica creencia en
la validez universal de cualquier cosa que resulte contas como
la mejor ciencia disponible. La falsa seguridad del agnosticismo
no-comprometedor con respecto a las ciencias que rechaza poner
cualesquiera apuestas en estas disciplinas más que filosóficas, se
justifica a sí misma sobre la base de esta creencia ya mencionada
en la finitud de todos los supuestos descubrimientos y hechos
científicos. Pero, especialmente para las filosofías ostensiblemente
materialistas, un agnosticismo tal no solo corre el peligro de
inconsecuencia e irrelevancia presente y futura medida por el
estandar de que la filosofía debe ser “de su tiempo” (tanto para
Hegel como para Badiou) –rápidamente encalla en el callejón sin
salida inhóspito, estéril del escepticismo subjetivamente idealista.
Los precios que deben pagarse por la seguridad ilusoria de este
attentisme precavido, inseguro y fatalista son el abandono de un
aspecto vital de la vocación de la filosofía, así como la renuncia
a cualquier reclamo legítimo a ser materialista. En resumen, el
materialismo filosófico no puede costear probar su suerte.
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Bibliografía básica
Badiou, Alain. El Ser y el Acontecimiento. Buenos Aires:
Manantial, 2000.
Hegel, G. W. S. “Primer programa de un sistema del idealismo
alemán”, L’ Absolut litteraire. Paris: Edition du Suil, 1978.
Kant, Immanuel. Crítica de la Razón Pura. Madrid: Editorial
Taurus, 2013.
Marx, Karl y Engels, Federico. Tesis sobre Feuerbach y otros
escritos filosóficos. México: Grijalbo, 1970.

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Especulativa trágica

Propuesta de una Ontología

Especulativa Trágica: el ser trágico
de Unamuno y el giro ontológico-realista
del Nuevo Realismo
Introducción
El presente escrito busca proponer una ontología trágica de la in-razón,
tomando como punto de partida la ontología de Miguel de Unamuno,
que se considera es trágica y la ontología de la in-razón de Quentin
Meillassoux. Cuatro son los momentos clave a considerar: en el primero
se da una diferenciación tentativa entre metafísica y ontología, se
mencionan rasgos distintivos del Miguel de Unamuno, los principales
estudios de su obra, el análisis ontológico que realiza Françoise
Meyer, las categorías ontológicas del ser de Unamuno y, por último,
se define a grandes rasgos la postura ontológica-trágica del bilbaíno.
El segundo momento clave es la definición del giro ontológico-realista
del Nuevo Realismo, en donde se da un breve recorrido sobre el origen
de esta nueva corriente filosófica, se hace una diferenciación entre
la filosofía continental, analítica y posmoderna y la definición del
término “correlacionismo”, concepto que es ampliamente comentado
por los filósofos del Nuevo Realismo. El tercer momento es cuando
se explica, a grandes rasgos, la postura filosófica del francés Quentin
Meillassoux, abarca desde lo que él considera es el correlacionismo, el
concepto de “realismo ingenuo”, la visión del “absoluto realista”, las
dos observaciones que le permiten analizar el realismo, los dos tipos
de exterioridades en las que habla de la dicotomía de la correlación
conciencia-exterioridad, finalmente, el principio de factualidad o la
in-razón, momento clave para conocer su respuesta al correlacionismo
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Especulativa trágica

de la posmodernidad. En el cuarto momento clave es donde podemos
distinguir la relación entre la ontología trágica de Miguel de Unamuno
y la ontología de la facticidad o la in-razón de Meillassoux, a grandes
rasgos se explica cuál es la similitud entre ambas posturas ontológicas
y cómo éstas podrían ayudar a conformar la ontología trágica de la inrazón, como el punto de vista de estos dos filósofos podría abrir a un
nuevo camino, un nuevo panorama sobre cómo podríamos considerar
al ser: un ser trágico, un ser contradictorio que está siendo un “devenirotro”, un ser que aparece y desaparece sin razón alguna, dando paso
a este ser trágico de la in-razón. Para terminar, en las conclusiones,
se habla de las consideraciones generales del presente texto donde se
considera incluso el término de “supercaos” propuesto por Meillassoux
y cómo este supercaos se vincula con la tragedia. Sin embargo, son
consideraciones finales que podrían tener o no una continuidad en
escritos posteriores. Sirva este breve artículo como una propuesta que
trata de seguir avivando las llamas del quehacer filosófico en el casi
primer cuarto del siglo XXI.

Palabras clave: nuevo realismo, in-razón,
correlacionismo, giro ontológico-realista.

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Especulativa trágica

Introduction
This paper seeks to propose a tragic ontology of in-reason, taking as
a starting point Miguel de Unamuno’s ontology, which is considered
to be tragic, and Quentin Meillassoux’s ontology of in-reason. There
are four key moments to consider: first, a tentative demarcation
between metaphysics and ontology, the distinctive features of
Miguel de Unamuno are mentioned, the main studies of his work,
the ontological analysis realized by Françoise Meyer, the ontological
categories of being of Unamuno and, finally, his ontological-tragic
posture is defined. The second key moment is the definition of the
ontological-realist turn of New Realism, where a brief overview of
the origin of this new philosophical trend is given, a differentiation
is made between continental, analytical and postmodern philosophy
and the definition of the term “correlationism”, concept widely
commented by the philosophers of the New Realism. The third
moment is when the philosophical stance from the french Quentin
Meillassoux is broadly explained, from what he considers to be
correlationism, the concept of “naive realism”, the concept of
“absolute realism”, the two views that allow him to analyze the
term realism, the two types of exteriorities in which he speaks of
the dichotomy of the consciousness-exteriority correlation, finally,
the principle of factuality or in-reason, a key moment to know
his answer to the postmodernity correlationism. In the fourth key
moment is where we can differentiate the relationship between
Miguel de Unamuno s tragic ontology and the facticity ontology or
in-reason of Meillassoux, broadly speaking, the similarity between
both ontological positions is explained and how they could help
shape the tragic ontology of in-reason. The perspective of these two
philosophers could open a new path, a new overview on how we
could consider the being: a tragic being, a contradictory being that is
being a “ becoming-other”, a being that appears and disappears for
no reason, leading to this tragic being of in-reason.

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

Finally, in the conclusions, the general considerations of the present
text are discussed, where even the term “superchaos” proposed by
Meillassoux is viewed and how this superchaos is linked to tragedy.
However, they are final considerations that may or may not have
continuity in later writings. Serve this short paper as a proposal that
tries to attempt the fanning flames of philosophical work in almost
the first quarter of the 21st century.
Key words: new realism, in-reason, ontology, correlationism,
ontological-realistic spin.

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1. El ser trágico de Unamuno: la ontología trágica
En primer lugar, se definirá la diferencia entre metafísica y
ontología. La ontología hace hincapié en el ser específico de los
objetos, a aquello que de los objetos podemos entender, mientras
que la metafísica se pregunta por responder preguntas tales como
la esencia, o saber el “ser como ser”, está más bien enfocada en las
causas y principios primeros, mientras que la ontología se centra
en el ser de determinada causa y principio que forma parte de una
realidad más abarcadora. De ahí que, por ejemplo, la postura de
Markus Gabriel considere que no hay una realidad totalizadora
como tal, una metafísica, sino que “que la totalidad, el mundo,
no existe, dado que todo lo que existe pertenece a algún campo
de sentido y el mundo por definición no pertenecería a un campo
de sentido”1, de ahí la diferencia entre metafísica y ontología. La
metafísica es más abarcadora y la ontología más específica.
En cuanto a Miguel de Unamuno, se han realizado extensos
estudios y artículos muy diversos: sobre educación, política,
lenguaje, historia. Pero específicamente en ontología podemos
tomar en cuenta al escritor francés Françoise Meyer quien
realizó un profundo estudio sobre el pensamiento de bilbaíno,
enfocándose en su ontología; de igual manera, puede considerarse
el texto de “Unamuno: bosquejo de una filosofía” de José Ferrater
Mora donde podemos ver una aproximación (o como el título de
la obra lo dice: bosquejo) sobre los principios de una ontología.
Por último, no hay que olvidar el texto de Pedro Ribas, “Para
leer a Unamuno” en donde se exponen las ideas centrales
del pensamiento de Miguel de Unamuno: contexto histórico
y principales influencias, así también define el concepto de
“tragedia” en el filósofo bilbaíno.
Sobre la vida del Unamuno, cabe decir que el filósofo español
fue una persona muy polémica con la España de su tiempo. Por
ejemplo, cuando era rector en la Universidad de Salamanca,
sostuvo un encuentro con el general Millán Astray al decir este
1
Ramírez, Mario-Teodoro. “Cambio de paradigma en filosofía. La revolución
del nuevo realismo”, Diánoia LXI, no 77 (noviembre 2016): 144.
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último durante una conferencia la frase de “¡Viva la muerte,
muera la inteligencia!” por lo que Unamuno, al ser rector de la
universidad y una persona importante durante su tiempo dijo
(luego de un breve discurso en contra del fascismo y por ende
de la frase necrófila del general Astray) “Venceréis, pero no
convenceréis”. Sirva la anécdota anterior para tratar de contribuir
a que haya más interés por la vida y obra del bilbaíno.
Actualmente no existen libros que traten sobre la ontología
de Miguel de Unamuno, salvo los antes mencionados que son
los más importantes. Sin embargo, existen diversos artículos
que mencionan los orígenes de una ontología, como el de “Los
orígenes de la Ontología de Unamuno”.
El presente artículo también busca sugerir y enunciar a Miguel
de Unamuno como un filósofo de pensamiento y método propio, a
pesar de los posibles contras y peros que puede tener, Miguel de
Unamuno es un pensador al que se le puede considerar filósofo.
Si comenzamos con Meyer, podemos ver cómo describe la
ontología de Miguel de Unamuno: “Basta asomarse con atención
a la obra de Unamuno para descubrir cómo surge claramente de
ella una intuición central y un modo de experiencia ontológica
primaria, que viene a ser el secreto de sus actitudes contradictorias,
de sus polémicas excesivas y de su sentimiento “agónico” del ser”2.
Podemos notar aquí un primer acercamiento sobre la ontología de
Unamuno, que se distingue por tener un aspecto contradictorio.
¿Entonces, si para Unamuno la realidad es contradictoria,
qué es lo real?, de manera similar cuando se definió la diferencia
entre metafísica y ontología, en este caso, lo verdaderamente real
sería “el hombre de carne y hueso”, para Unamuno no hay una
realidad “en sí” de carácter metafísico, más bien es “el prójimo
determinado, ese determinado paisaje o esa particular estrella”3.
Las palabras “determinado” y “particular” podrían hacer referencia
2
Meyer, Françoise, Ontología de Miguel de Unamuno, (Madrid: Editorial
Gredos, 1962), 9.
3
Ferrater Mora, José, Unamuno, bosquejo de una filosofía, (Buenos Aires:
Sudamericana, 1957), 125.
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a los “campos de sentido” de Gabriel, donde lo importante no es
la existencia de un mundo totalizador, que lo abarque todo, sino la
existencia de particulares que están diferenciados, de “objetos en
infinidad de campos de sentido”4. El hombre de carne y hueso es
otro particular en los “campos de sentido” que Gabriel menciona
en la obra “Por qué no existe el mundo”.
Entonces, lo real para Unamuno consiste en las siguientes
categorías, todas ellas relacionadas con el hombre de carne y
hueso. A grandes rasgos, la filosofía de Miguel de Unamuno podría
explicarse brevemente con el término “anhelo de inmortalidad”,
es decir, el hombre de carne y hueso no desea morir, prácticamente
tiene un anhelo de inmortalidad, desea por sobre todas las cosas
seguir viviendo. Recordemos que, para Unamuno, quien filosofa
es el hombre de carne y hueso, no el hombre abstracto o el universal
de hombre. Se mencionarán cada una de estas categorías junto a
una breve explicación de lo que trata cada una.
Lo entrañable: es lo íntimo que se encuentra en el hombre
concreto, es el “dentro” de las cosas, lo que está ahí sin necesidad
de conocerse por medio de métodos; es la lucha que el hombre de
carne y hueso establece contra sí mismo, una lucha de opuestos sin
reconciliación. Lo grave: es la corporalidad, lo que se puede palpar.
Lo abrupto es, para Unamuno un salto donde todas las “capas”
del ser se manifiestan de una vez y casi de manera explosiva. Lo
contradictorio, como su nombre lo dice, se manifiesta en el hombre
concreto porque, prácticamente se encuentra en una lucha de lo que
es (de carne y hueso) y lo que quiere ser (inmortal). Lo perdurable
surge en el momento de no querer morir, en ser “permanentemente
concreto”, en una voluntad que no quiere morir. La perduración se
puede entender cuando el artista garantiza su huella de haber existido
al crear alguna obra que será admirada por generaciones venideras.
Por último, lo que siente, al estar inmerso en la realidad, dicha
realidad vendría a ser una síntesis entre lo íntimo del hombre y lo
palpable de su conciencia.
4
Ramírez, “Cambio de paradigma en filosofía: La revolución del nuevo
realismo”, 144.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 133-154

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

Como podemos ver estas categorías describen de manera
general la ontología de Unamuno porque los conceptos de
“entrañable”, “grave”, “contradictorio” se consideran que son
las entidades que parten de los objetos, dichos objetos son los
que vienen a conformar la realidad, por lo tanto, la contradicción
se encuentra no solamente se manifiesta en el hombre, sino
también fuera de éste fuera de éste, como una perpetua lucha,
“el dramatismo de la vida” se encuentra en el ser de las cosas
en tanto que contradicción, entre guerra y paz; lo perdurable se
manifiesta como objetividad, en tanto que las cosas persisten en
existir, un ejemplo de la perdurabilidad de las cosas la podemos
ver de manera objetiva con el surgimiento del alba al ocaso.
Se entiende entonces que, en esta postura ontológica, el
antecedente directo en la gnoseología es la ontología (aspecto que,
se considera, comparte con los filósofos del Nuevo Realismo),
porque lo primero que se da a conocer es el objeto, que representa
al ser, entendiéndose el objeto como “el ser en cuanto ser”, así, en
su interacción con el ser es como el sujeto comienza a entenderlo
en sus particularidades que vienen a ser los entes, dichos entes
(ontología) están sujetos a causas y principios y parten del ser en
general (metafísica). Por su parte el hombre, al estar consciente de
esta realidad, comienza a detallar el sentido del ser, pero este ser,
es trágico, está en constante contradicción, entre no querer morir y
seguir viviendo, de acuerdo con François Meyer, “El estatuto del
ser revelado en la situación del ser concreto mío propio, expresa
a su modo absoluto, rebasa la simple descripción, para afirmarse
como connatural al ser todo entero; rebasa la simple situación
del hecho para afirmarse como estatuto de hecho, necesario
y universal”5, es decir, que las características del ser concreto,
rebasan, traspasan su descripción y límites y se manifiestan como
objetividad, como connaturales al “ser todo entero”.
Por lo tanto, estas categorías ontológicas de Unamuno (lo
entrañable, lo perdurable, lo grave, etc.) están representadas,
de manera trágica en la misma realidad, en la naturaleza, “pero
5

Meyer, Ontología de Miguel de Unamuno, 40.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 133-154

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

no solamente el hombre tiene una esencia trágica. La naturaleza
misma es trágica, por lo menos para el hombre, y quizá lo es para sí
misma”6, es decir, posiblemente la misma naturaleza o realidad que
nos rodea está en constante contradicción, de ahí que se haga uso
de la palabra tragedia, porque la tragedia implica una “dialéctica
inconclusa”. Lo característico de esta ontología trágica es que no
hay una solución, si se le compara con la dialéctica hegeliana,
la ontología trágica implica una paradoja, porque “no llega a
reconciliación o síntesis, sino que permanece abierta, avanzando
por obra del conflicto mismo”7, por lo que se construye con trozos
de existencia concreta y viva, es una dinámica que se elabora con
el devenir y el flujo incesante del tiempo, así, ya tenemos una
definición aproximada de lo que significa una ontología trágica.
Por lo tanto, se considera la propuesta de pensar “la cosa en sí”
como un ser trágico, recordemos que el Nuevo Realismo busca un
retorno a la metafísica, no a la metafísica clásica-aristotélica, sino
a una ontología sobre la epistemología, un retorno del ser sobre el
saber. Se propone indagar de nuevo al “ser en sí”, pero visto desde
una forma trágico-realista, de ahí que “El nuevo realismo presupone,
más bien, que conocemos al mundo tal como es”8. Es decir, “un
pensamiento acerca de la realidad tal cual o de la existencia como
tal”9 Dicha existencia como tal se considera es trágica.
Ahora, toca el turno de hablar del Nuevo Realismo y Quentin
Meillassoux.
2. La postura del Nuevo Realismo: el giro ontológicorealista y las diversas posturas existentes
Actualmente las posturas continental y analítica desde sus
orígenes en el siglo XX han relativizado toda prueba de conocer
de verdad lo que es el ser; la filosofía analítica por su parte se
6
Beuchot, Mauricio, Triángulo de Enigmas La Epistemología, la metafísica y el
reino de la realidad (Cd. Mx: UNAM,2016), 82.
7
Beuchot, Triángulo de Enigmas La Epistemología, la metafísica y el reino de
la realidad, 79.
8
Gabriel, Markus, Por qué no existe el mundo (Berlín: Editorial Océano, 2013),
17.
9
Ramírez, “Cambio de paradigma en filosofía: La revolución del nuevo
realismo”, 144.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 133-154

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

ha encargado de verla de una manera muy materialista, dando
énfasis en la interpretación lingüística y científica del ser; por
su parte la filosofía continental ha procurado una interpretación
subjetivista e histórico-cultural de la realidad. Por lo que el ser
como tal ha sido completamente relegado a un segundo lugar,
ése es el discurso actual de la filosofía; hasta que un nuevo
movimiento filosófico, el Nuevo Realismo, se ha establecido
para dar una superación al cientificismo y subjetivismo al que ha
llegado la filosofía. En pocas palabras, el Nuevo Realismo busca
“reformular un discurso filosófico sobre la realidad en la forma de
una ontología racionalmente argumentada”10
El Nuevo Realismo, (también llamado Realismo Especulativo)
como movimiento filosófico surgió en 2007. Si bien, ya desde
finales del siglo XX había algunos planteamientos dentro de la
filosofía analítica que señalaban una corriente filosófica nueva,
por ello, hasta ya inicios del siglo XXI (2007) es que hay, como tal,
un surgimiento del Nuevo Realismo como movimiento filosófico.
Con la obra “Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de la
contingencia”, del filósofo francés Quentin Meillassoux, podemos
ver un claro surgimiento del Nuevo Realismo como movimiento
filosófico, designándolo como “materialismo especulativo” o
“filosofía especulativa”. La idea principal de Meillassoux, de
acuerdo al filósofo Mario Teodoro Ramírez, parte de la necesidad
de “superar el esquema filosófico dominante en el pensamiento
moderno”11, es decir, el de superar el esquema dominante tanto de
la corriente continental, analítica y posmoderna en filosofía.
De manera general, es pertinente definir el “giro ontológicorealista” que caracteriza el Nuevo Realismo con los siguientes puntos:
1. La crítica que le hace al correlacionismo.
2. Retorno a una nueva metafísica, pero no a la concepción
clásica, sino una que sea acorde a los tiempos actuales.
10
Ramírez, Teodoro (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo
XXI, (Cd. Mx: Editorial Siglo XXI, 2016), 35.
11
Ramírez. “Cambio de paradigma en filosofía: La revolución del nuevo
realismo”, 133.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 133-154

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

Cabe destacar que algunos autores siguen utilizando este
término y otros prefieren más bien utilizar el de ontología.
3. La crítica que hace al cientificismo.
Lo que critica el Nuevo Realismo del posmodernismo es
el correlacionismo, es decir, la suposición de que la relación
entre sujeto y objeto es insuperable, lo que implica un énfasis
antropocentrista, no hay conocimiento que no se pueda conocer
sino a través de la relación sujeto-objeto, hombre-mundo, hombrecosa u hombre-naturaleza. Por ejemplo, Quentin Meillassoux
menciona que el correlacionismo es “la suposición de que lo que
existe es un correlato del pensamiento…la idea según la cual no
tenemos acceso más que a la correlación entre pensamiento y ser,
y nunca a alguno de estos términos tomados aisladamente”12
3. Quentin Meillassoux
Meillassoux es de especial interés en este escrito porque
propone que “el correlacionismo aspira a modelizar la mayoría
de las empresas contemporáneas de desabsolutización del
pensamiento”13, por “desabsolutización del pensamiento” se
entiende al desprendimiento del pensamiento de ser la única
manera que tenemos para acceder a la realidad, desabsolutizar
sería quitarle el carácter total y abarcador del pensamiento, de
pensar más allá de la relación que se establece entre el pensamiento
y el ser. Para Meillassoux existen dos decisiones de pensamiento
que llama círculo correlacional y facticidad de la correlación.
En el primero menciona que en el correlacionismo “jamás
tenemos entonces acceso a un mundo en sí, un mundo puesto
como absoluto…es decir, un mundo desligado, desligado de toda
representación del mundo: un mundo absoluto que no es relativo
a nuestra relación con él”14, dicho de esta manera, no podemos
tener acceso a un mundo desligado de la forzosa representación
que hace el hombre del mundo, que hace del pensamiento del
mundo, forzosamente habrá un antropocentrismo vinculado a la
12
13
14

Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 15.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 73.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 74.

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

relación sujeto-mundo, el hombre, en el correlacionismo, sería
siempre el único protagonista, “el absoluto es…lo pensable no
relativo al pensamiento”15 Mientras que el segundo, la facticidad de
la correlación consiste en la suposición de que “éste en sí, en tanto
impensable para nosotros, es imposible en sí”16, a resumidas cuentas
tenemos estos dos enfoques, estas dos decisiones del pensamiento,
de acuerdo a Meillassoux, para replantear el concepto de absoluto,
de cómo accedemos a la realidad, ya sea suponiendo que no se puede
tener acceso a un mundo en sí, que es el caso del círculo relacional
o suponer que el en sí es impensable puesto que es imposible en
sí, como afirma la facticidad de la correlación, en donde la relación
es contingente, puede darse o no. A continuación, se explicarán,
brevemente las dos decisiones de pensamiento antes mencionadas: el
círculo correlacional y la facticidad de la correlación. Comenzaremos
con el círculo correlacional.
El correlacionismo, también llamado antirrealismo, es para
Meillassoux, un “realismo ingenuo” porque “no tenemos nunca
acceso, en nuestros diversos modos de conocimiento de lo real, a
cosas autónomas sino a correlaciones entre actos de pensamiento
y objetos de pensamiento”17, la autonomía del objeto es
impensable, porque siempre habrá una correlación sujeto-objeto,
“sea que en un estado es percibido, concebido o aprehendido de
cualquier otra forma, el objeto no podría ser pensado fuera de la
relación que mantiene con nuestro pensamiento”18. Es decir, de
un absoluto que sea pensable y no relativo al pensamiento: “lo
absoluto, según una primera definición, sería el ser independiente
del pensamiento, el ser como no relativo al pensamiento y, sin
embargo, accesible al pensamiento en su independencia misma”19,
por tal razón llama “realismo” a esta visión de lo absoluto. El
realista, entonces, es aquel que “pretende pensar lo que hay
cuando no hay pensamiento”20, como ya se mencionó, el filósofo
15
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18
19
20

Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 74.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 78.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 74.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 73.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 74.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 74.

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Especulativa trágica

da una primera solución a la problemática del correlacionismo
que el Nuevo Realismo denuncia.
Dicha visión del absoluto realista es la que Meillassoux
pretende defender, por ello, se explicarán brevemente dos
observaciones sobre el concepto de “realismo” que permitirán
definir de manera más específica su postura filosófica y cómo
estas podrían tener una vinculación con el ser trágico de Miguel
de Unamuno, sobre todo con el concepto de facticidad.
La primera observación consiste en que el realismo “supone
que el pensamiento es contingente: el pensamiento es contingente
puesto que supone que es posible pensar un ser sin pensamiento”21,
de acuerdo a la definición de la RAE, contingente es lo que
puede suceder o no, por lo que el realismo del filósofo implica
que el pensamiento puede o no ocurrir, puede o no suceder; el
filósofo propone que para entender el absoluto el pensamiento no
siempre puede ser el protagonista (recordemos la primacía de la
epistemología sobre la ontología, el conocimiento sobre el ser),
“se plantea entonces que no hay pensamiento necesariamente
y siempre allí donde hay ser”22, el ser puede existir, puede ser,
más no puede ser conocido forzosamente por el pensamiento.
“Se supondrá, por ejemplo, que no hay pensamiento más que
instanciado en seres vivientes, en cuerpos mortales: pensamiento
que puede entonces, al menos en teoría, morir al mismo tiempo
que su portador”, al morir el ser viviente muere el pensamiento,
en teoría el pensamiento muere con su portador, así, un breve
atisbo podría comenzar a manifestarse entre la postura del Nuevo
Realismo con el ser trágico de Unamuno, al estar el ser en
constante contradicción, al estar en una dialéctica inconclusa, éste
ni siquiera podría llegar a conocerse como tal por el pensamiento,
la misma contingencia del pensamiento hace que el ser exista de
manera separada al pensamiento, por este devenir y flujo incesante
del tiempo.

21
22

Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 75.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 75.

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

En la segunda observación Meillassoux apunta que “por
realismo no entiendo necesariamente una posición que consiste
en plantear que el conjunto de lo dado subsistiría tal como nos es
dado incluso si no existiéramos más”23, por lo que tampoco elimina
del todo el protagonismo del pensamiento en la conformación
del ser. Otra posibilidad que plantea es el del “realismo parcial”,
en donde se “discriminaría entre las determinaciones que, en
lo dado, revelan nuestra subjetividad y las que son intrínsecas
a una realidad independiente de nosotros”24, discriminar en este
caso sería realizar una selección excluyendo lo que aporta el
pensamiento y las características propias del ser, de esa realidad
independiente de nosotros, similar a las cualidades primarias y
secundarias de Locke.
No es lo mismo correlacionismo que realismo: el realismo
propone que el ser podría permanecer, subsistir, aunque no
hubiera un pensamiento que lo conociera “el realismo está ya
comprometido con una metafísica especulativa que pretende decir
lo que es de lo que es”25; mientras que el correlacionismo se centra
en el saber del ser, se reduce el saber del ser al pensamiento, “su
posición no se refiere al ser sino al saber o al pensamiento”26.
Como en el correlacionismo se da el énfasis en el pensamiento
y el ser, o ese afuera que participa en la dicotomía de la
correlación conciencia-exterioridad, Meillassoux distingue dos
tipos de exterioridades: el “afuera correlacional-claustral”, el cual
es “un afuera en el cual estamos y en el que sólo encontramos
los correlatos de nuestros actos. No tiene sentido más que como
correlato de la conciencia que ahí se transporta y no como un
absoluto independiente de su donación”27, es decir, un afuera
que es susceptible de ser pensado por la conciencia y que existe
al mismo tiempo en el que se da la donación, un afuera al que
se transporta la conciencia, un afuera conocido. A este afuera
23
24
25
26
27

Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 75.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 75.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 76.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 76.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 76.

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Especulativa trágica

claustral, el filósofo opone el “gran afuera dogmático”, un afuera
que es indiferente al pensamiento, un afuera que “no es solamente
exterior al pensamiento, sino que es absolutamente indiferente
e independiente de este. Un afuera que no se reduce a lo dado y
que puede subsistir fuera de toda donación y de toda correlación
con el pensamiento”28, es decir, un afuera independiente de toda
abstracción que la conciencia pueda realizar. Por lo que, por un
lado, tenemos una exterioridad que involucra el pensamiento y,
por el otro, una exterioridad indiferente e independiente del acto
de conciencia. Entonces, si el ser se reduce al acto de pensamiento
o el ser es indiferente a este acto, ¿Qué es lo que queda? Un
“realismo especulativo”, un realismo que se enfoca en “saber
si es posible acceder a un absoluto susceptible de ser pensado
no como afuera claustral y relativo sino como un gran afuera,
esencialmente no relativo al pensamiento que lo conoce”29, este
realismo especulativo no afirma que el pensamiento sea la única
manera de acceder al ser, sino en una exterioridad no relacionada
con el pensamiento que conoce, es afirmar que hay un ser, que
puede ser conocido pero que no depende exclusivamente del
pensamiento para conocerlo.
En cuanto a la facticidad de la correlación, Meillassoux
menciona que este argumento puede ser decisivo en contra de la
correlación, puesto que es una defensa de lo absoluto. El filósofo
define este concepto al decir que “la idea misma de un en sí
independiente del pensamiento es inconsistente, conviene suponer
que éste en sí, en tanto impensable para nosotros, es imposible
en sí. Si no podemos conocer lo que es dado al pensamiento, es
que nada puede ser que no sea dado -un dado a-, y así que no
esté correlacionado a un acto de pensamiento”30. Normalmente
se considera que el ser que es conocido por el pensamiento es
inamovible o que siempre está ahí, si no es captado por la conciencia
es tachado de incognoscible, lo que no podemos confirmar es que
este ser pueda estar forzosamente relacionado, o “dado a”, por lo
28
29
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Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 77.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 77.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 78.

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que suponemos que el en sí, o el ser, es imposible que exista a no
ser que se dé correlación entre la conciencia y el ser. Sin embargo,
esta correlación se plantea como necesaria de acuerdo a la
metafísica subjetivista, la cual es definida como “toda metafísica
absolutizante que plantea como necesaria la correlación del ser y
el pensamiento, cualquiera que sea el sentido que les dé a los polos
subjetivos y objetivos de tal relación”31, dicho de otra manera, no
se puede escapar de la correlación, ya que ésta es necesaria, ya
sea en el aspecto objetivo o subjetivo de la relación. Por lo tanto,
la facticidad correlacional se opone a la metafísica subjetiva,
porque propone que “el pensamiento puede pensar su propia
ausencia de necesidad…la facticidad de pensamiento, su poderno-ser, su no-necesidad absoluta, es efectivamente pensable”32, o
sea, la misma correlación puede ocurrir o no, de ahí el nombre
de facticidad, porque la correlación puede o no darse, porque es
posible que el pensamiento sea capaz de pensar su ausencia en el
“gran afuera”, porque la correlación no es absoluta, no es la única
manera de conocer al ser, de ahí el término “desabsolutización
del pensamiento”, porque normalmente se entendía por absoluta
la correlación, pero esta puede o no darse.
Entonces, ¿qué postura propone? Para solucionar la problemática del
correlacionismo, la de desabsolutizar el pensamiento, Meillassoux
plantea la posibilidad de hablar del principio de factualidad.

Principio de factualidad: la in-razón
En palabras del filósofo francés, la facticidad significa “designar
la incapacidad del pensamiento de fundar la necesidad y las
determinaciones factuales internas a lo dado”33, dicho de otra
forma, mediante el principio de factualidad propone quitar el
protagonismo a la conciencia de determinar al ser, este principio
implica que la correlación no es necesaria para determinar al ser,
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Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 79.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 81.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 84.

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éste puede ser fáctico, es decir, puede o no darse la correlación,
no se absolutiza la correlación más bien implica que ésta no es
necesaria, que puede o no ocurrir. Por ello, en este momento es
donde entra el concepto de “in-razón”, Meillassoux define la inrazón de la siguiente manera: “¿Qué puede significar absolutizar
la facticidad? Esto significa transmutar la in-razón, la ausencia de
razón de lo que es -in-razón que define la facticidad-, transmutar
esta in-razón de una ignorancia de la razón de las cosas, en una
propiedad efectiva de lo que es”34, por lo tanto, la absolutización
de la in-razón o facticidad es la propuesta de Meillassoux, la
in-razón sería la falta de razón, la ignorancia que tiene el ser
humano de las cosas, la in-razón es la “propiedad efectiva de lo
que es”, si lo comparamos con las exterioridades mencionadas
con anterioridad, el “afuera claustral” es definitivo e inamovible,
indiferente a la conciencia y sus actos; mientras que el “afuera
correlacional claustral” es en el que está inmerso el hombre y,
al estar inmerso sólo lo puede encontrar y señalar a través de
los “correlatos de nuestros actos”, en ambos casos suponemos
que hay un ser que siempre está allá, independiente de nosotros
o que está listo para que lo conozcamos, como si de alguna
manera pudiéramos “salir de nuestra piel” y contemplar al ser
tal cual es “Quién, alguna vez, conseguirá “salir de su piel” para
comparar tal objeto modificado por el pensamiento con el que
no lo está”35, por tal motivo propone la in-razón, la ausencia de
razón de lo que es, transmutar la in-razón en ser contingente, es
una factualidad de los hechos, una factualidad del ser. Se pasa
de una desabsolutización del pensamiento a una absolutización
de la facticidad, quitémosle protagonismo a la conciencia para
conocer la “totalidad de la realidad” y supongamos más bien que
es posible que el ser sea en realidad fáctico, que tenga una inrazón como principal componente.
La in-razón o ausencia de razón pasa, de una ignorancia de
la razón de las cosas en una propiedad efectiva de lo que es, ¿y
si éste ser, aparte de una ausencia de razón, también es trágico?
34
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Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 85.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 78.

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De acuerdo a Meillassoux, “…el pensamiento accede, en la
facticidad, a la efectiva ausencia de razón de ser de lo que es
y a la efectiva posibilidad para toda entidad de devenir-otro, de
surgir o desaparecer sin razón alguna”36, la facticidad es definida
por el filósofo como “la incapacidad del pensamiento de fundar
la necesidad y las determinaciones factuales internas a lo dado”37,
por lo tanto, el pensamiento es capaz de acceder a esta facticidad
de la in-razón, a la ausencia de razón e incapaz de fundar al ser
necesario, por lo que se niega la capacidad de la conciencia de
conocer el absoluto, pero por su misma facticidad e in-razón se
abre una posibilidad de transmutarlo. La facticidad ya no será un
límite para el pensamiento, más bien el mismo ser es in-razón,
es un ser que carece de razón, “nos proponemos hacer de la
facticidad ya no el índice de una limitación del pensamiento (de
su incapacidad de descubrir la razón de las cosas) sino el índice de
una capacidad de pensamiento de descubrir la absoluta in-razón,
la absoluta ausencia de razón de toda cosa. Nos proponemos
ontologizar la in-razón y hacerla, en consecuencia, la propiedad
de un tiempo cuyo poder de caos sería extremo”38. No es que el
pensamiento sea incapaz de conocer al ser, no es el afuera claustral
o el gran afuera, más bien es otorgar ser a la in-razón, especular
que, posiblemente, el ser, las cosas no tienen una razón de ser,
se pasa de una desabsolutización de la correlación, en el que se
da el protagonismo total del pensamiento de una absolutización
de la facticidad, a una ontologización de la in-razón, a una
transmutación de la facticidad, que la facticidad sea un absoluto
independiente de todo pensamiento.
De acuerdo a Meillassoux, “…la facticidad, una vez
ontologizada, daría lugar a un tiempo, en el sentido en que la
realidad -cosa, leyes físicas, leyes lógicas y la correlación mismaestaría planteada como pudiendo ser otra, es decir, que podría
devenir, pero según un proceso sin ley, sin razón alguna, ni
accesible ni desconocida”39, el ser de la facticidad, la ontología
36
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39

Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 85.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 84.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 85.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 86.

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de la facticidad de acuerdo al filósofo, lo plantea como devenir,
pero un devenir “sin razón alguna” tanto cognoscible como no
cognoscible, incluso menciona que “estaríamos frente a un caos
tal que incluso lo impensable sería posible”40. Por ello, la in-razón,
sería el concepto clave para desabsolutización de la correlación,
considerar que incluso la misma correlación podría no darse es
un paso más hacia la superación de la época posmoderna, un paso
hacia una nueva ontología.
4. La in-razón y la ontología trágica
Así, ya tenemos las herramientas necesarias para
establecer la ontología trágica especulativa, pero ¿cómo se podría
vincular la postura trágica de Unamuno con la de la in-razón de
Meillassoux? Recordemos que la ontología trágica de Unamuno
consistía en varias categorías ontológicas como “lo entrañable”,
“lo perdurable”, “lo grave”, que, de cierta manera, estaban
representadas en la realidad, no solamente en el hombre, sino en
la naturaleza. Al ser la naturaleza trágica se comprende entonces
que sea una dialéctica inconclusa, sin solución. La tragedia del
ser de Unamuno consiste en esa constante disolución, en esa
constante no solución, en la constate y permanente contradicción,
no llega a una síntesis abarcadora.
Por otro lado, luego de haber visto el emergente movimiento
del Nuevo Realismo y sus principales características, esto es,
el del giro-ontológico, el retorno de la metafísica y la crítica
del correlacionismo, podemos ver que el concepto de in-razón
plantea la posibilidad de que, posiblemente, la realidad es
totalmente ajena al pensamiento, probablemente el hombre no es
el único protagonista de la exterioridad y que solamente a través
de él reside la única manera de tener acceso al ser, pero la inrazón establece la desabsolutización de la correlación, que esta es
fáctica, podría ocurrir o no.
Así, ante estas dos perspectivas, podríamos establecer lo que
tienen en común la postura trágica y de la in-razón en ambas
40

Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 86.

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

ontologías, para establecer que el ser en sí es trágico. El ser trágico
de Unamuno se distingue básicamente por ser contradictorio, por
estar en constante movimiento y no tener solución, por lo que
están representadas en la misma realidad, recordemos la cita antes
mencionada “no solamente el hombre tiene una esencia trágica.
La naturaleza misma es trágica, por lo menos para el hombre,
y quizá lo es para sí misma”, entonces, quizás el ser mismo,
que se encuentra fuera de mí, que es fáctico, “avanza por obra
del conflicto mismo”, este ser esta en movimiento constante
sin reconciliación; mientras que, el ser de la “in-razón” de
Meillassoux, se define por ser un ser carente de razón, por ser
un ser al que podríamos acceder que está en constante devenir,
por ser devenir-otro, porque este puede “surgir o desaparecer sin
razón alguna”, precisamente aquí es donde podemos encontrar
el punto de conexión entre estos dos filósofos, el ser trágico, al
estar en constante contradicción, está constantemente siendo
un “devenir-otro”, está surgiendo y desapareciendo sin razón
alguna, por tal motivo se considera en este escrito que el ser
en sí es trágico, porque al estar fuera de mi está en constante
movimiento sin solución, está siendo constantemente un devenirotro, al desabsolutizar la correlación, al quitarle el protagonismo
al pensamiento, al anteponer al ser del conocer, queda un ser
desprovisto de toda “racionalidad”, un ser contradictorio-fáctico,
que incluso al poder ocurrir o no, muestra su propia in-razón, la
misma in-razón del ser de Meillassoux, muestra la tragedia del
ser de Unamuno, dando lugar este ser ontológico trágico de la
in-razón, que tiene esta característica en sí, independientemente
si la correlación ocurre o no, independientemente de cualquier
intervención humana, fuera del hombre el ser está en constante
cambio sin solución y carente de razón, accesible o no para la
razón humana.

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

Conclusiones
Como el Nuevo Realismo se distingue por abandonar
todo antropocentrismo, podría decirse que Unamuno no es
antropocentrista porque, como vimos en la cita anterior, “El
dolor y la compasión son la forma misma de la experiencia
ontológica en mí, pero, precisamente porque esta experiencia
penetra hasta la raíz misma del ser, del ser desgarrado, crucificado
y dolorido, va infinitamente más allá de mi miseria personal y
alcanza por sí misma al ser mismo”.41 Podemos ver que en esta
cita, la contradicción que forma parte en el hombre traspasa sus
mismos límites para proyectarse en la realidad, como la realidad
está agonizando y está en total contradicción, se concluye que el
hombre no es más que otro objeto que sufre y se contradice en
esta congoja de la que forma parte, de este ser trágico de la inrazón, el cual es un objeto de la realidad que es trágica en sí.
¿Y si el ser en sí, que es trágico, tiene en su raíz el supercaos?
Meillassoux define al supercaos no como desorden o devenir, sino
que “todo puede modificarse sin razón, pero también puede no
modificarse, permanecer en el estado de una duración infinita”42,
el supercaos podría ser una constante modificación de la realidad,
del ser, en una duración infinita, por lo que el supercaos podría
producir “un mundo hecho de cosas enteramente fijas, sin ningún
devenir: el supercaos es un tiempo que puede abolir toda cosa
pero también el devenir de toda cosa” el supercaos podría incluso
modificar la estática o dinámica del ser de las cosas.
Ante las posturas antes mencionadas, la del Nuevo Realismo y
Quentin Meillassoux y la del filósofo Miguel de Unamuno cabe
aclarar que las ideas en este escrito son especulativas, es decir, son
propuestas que forman parte del quehacer filosófico, que buscan
nuevas perspectivas que ayuden a mantener la importancia de la
filosofía en el casi primer cuarto del siglo XXI.
41
42

Meyer, Ontología de Miguel de Unamuno, 40.
Ramírez (coordinador), El Nuevo Realismo: La Filosofía del siglo XXI, 86.

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 133-154

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�Propuesta de una Ontología
Especulativa trágica

Bibliografía.
• Aparicio Barragán, Mauricio. 2013. Los Orígenes de la
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Número 2. 12 páginas.
• Beuchot, Mauricio. 2016. Triángulo de Enigmas. La
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Primera edición. Editorial UNAM, Ciudad de México.
145 páginas.
• Cerezo Galán, Pedro. 1996. Las máscaras de lo trágico.
Filosofía y tragedia en Miguel de Unamuno. Editorial
Trotta, Valladolid. 861 páginas.
• Ferraris, Maurizio. 2012. Manifiesto del Nuevo
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de Chile. 120 páginas.
• Ferrater Mora, José. 1985. Unamuno Bosquejo de una
Filosofía. Edición renovada. Madrid, Alianza Editorial.
166 páginas.
• Gabriel, Markus. 2016. Por qué no existe el mundo.
Primera Edición, Editorial Océano. 247 páginas.
• Meillassoux, Quentin. 2015. Después de la finitud.
Editorial Caja Negra, Ciudad Autónoma de Buenos
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• Meyer Françoise. 1962. Ontología de Miguel de
Unamuno. Edición castellana. Madrid, Editorial Gredos.
195 páginas.
• Ribas, Pedro. 2002. Para leer a Unamuno. Primera
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• Teodoro Ramírez, Mario. (coordinador) 2016. El Nuevo
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México, Cd. Mx, Editorial Siglo XXI. 280 páginas.
• Teodoro Ramírez, Mario. 2016. Cambio de paradigma
en filosofía. La revolución del nuevo realismo. Diánoia,
vol. LXI, no. 77. 21 páginas.
• Unamuno Miguel de. 2003. Del Sentimiento Trágico de
la Vida. Cuarta Edición. México, D.F, Editorial Porrúa.
309 páginas.
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 133-154

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�La antifilosofía de Marx en la crítica
a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

LA ANTIFILOSOFÍA DE MARX EN
LA CRÍTICA A LA FILOSOFÍA DEL
DERECHO DE HEGEL Y EN LOS
MANUSCRITOS ECONÓMICOS
FILOSÓFICOS DE 1844
MARX’S ANTI-PHILOSOPHY

IN THE CRITIQUE OF HEGEL’S
PHILOSOPHY OF RIGHT AND THE
ECONOMIC AND PHILOSOPHICAL
MANUSCRIPTS OF 1844
Dr. Raúl Reyes Camargo1

Resumen:
El presente artículo sostiene que a partir de las múltiples propuestas
de antifilosofía de Alain Badiou es posible encontrar en la
Crítica a la filosofía del Derecho de Hegel y en los Manuscritos
económicos filosóficos elementos de antifilosofía. Se enuncia un
acto que rechaza la práctica filosófica de Hegel, su concepción de
la verdad y sus pretensiones teóricas. Se localizan la función de
toma de distancia, porque la filosofía de Hegel está mistificada; la
función de traspaso, pues retoma la dialéctica hegeliana “curada”
para postular su concepto de comunismo como negación de la
negación. A partir de lo cual la antifilosofía se ubica oblicuamente
en relación con la filosofía.
Palabras clave: Badiou, Marx, Lacan, Antifilosofía, dialéctica,
comunismo.
1

Profesor investigador del Institución de Educación Media Superior, CDMX.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 155-189

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�La antifilosofía de Marx en la crítica
a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

Abstract:
This article argues that from the multiple proposals of
antiphilosophy of Alain Badiou it is possible to find elements of
antiphilosophy in Critique of Hegel’s Philosophy of Right and
in The Economic and Philosophic Manuscripts of 1844. An
act is enunciated that rejects Hegel’s philosophical practice, his
conception of truth and his theoretical pretensions. The function
of distance is localized, because Hegel’s philosophy is mystified;
The function of traverse, because it takes up the “healed” Hegelian
dialectic to postulate its concept of communism as the negation of
the negation. From which antiphilosophy is located obliquely in
relation to philosophy.
Keywords: Badiou,
Communism.

Marx;

Anti-philosophy,

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 155-189

Dialectic,

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�La antifilosofía de Marx en la crítica
a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

Introducción
Alain Badiou relanza el término antifilosofía al terreno del debate
filosófico, pues fue utilizado por primera vez por Louis Mayeul
Chaudon en su “Dictionnaire antiphilosophique”2 Jacques Lacan
lo revitaliza en pleno siglo XX3. Badiou lo discute por primera vez
en: “L’antiphilosophie: Lacan et Platon”4 Allí, puede entenderse
la antifilosofía como una tradición de pensamiento que rechaza
fuertemente los postulados nucleares de la filosofía, pero que
puede coincidir con los recursos metodológicos y contenidos de
la filosofía. Es decir, filosofía y antifilosofía están anudadas en su
ejercicio de pensamiento. Lo cual es expuesto por Badiou desde
1992 hasta 1996 en cuatro seminarios: el primero, versa sobre
Friederic Nietzsche5, el segundo sobre Ludwig Wittegenstein6, el
tercero sobre Jacques Lacan7 y el último sobre San Pablo8. En
ellos desarrolla las particularidades y generalidades en cada autor.
Los filósofos y no filósofos han practicado la antifilosofía
como un ejercicio de pensamiento con una relación singular con
la filosofía, pues su práctica puede venir del lado de la filosofía o
de disciplinas externas como el psicoanálisis de Jacques Lacan y
la teología de San Pablo que pretenden curar las pretensiones de
la filosofía, o desde la filosofía misma como la obra de Nietzsche
y la de Wittgenstein que pretenden corregir a la filosofía. La
antifilosofía es una intervención intelectual allende a la “crítica
de la filosofía”, pues siempre refiere a un real que escapa a los
recursos metodológicos de la filosofía9 Por ejemplo, Wittgenstein,
Nietzsche y Kiekergard habrían desarrollado una clara
2
Chaudon, L. M., Dictionaire Anti-philosophique, .
3
Una buena discusión sobre el tema puede encontrarse en Justin Clemens,
Psychoanalysis is an Antiphilosophy,” mediante una serie de cuestionamientos y
argumentos explica la relación de ambas disciplinas.
4
Alain Badiou, “La antifilosofía de Lacan y Platón”
5
Alain Badiou, Nietzsche. La anti-philosophie 1. 1992-1993.
6
Alain Badiou, L’Antiphilosophie de Wittgenstein. El autor se inspira en su
seminario de 1993-1994 para publicar este libro. Por lo que podría tomarse como una
opción del seminario 2 de antifilosofía.
7
Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995.
8
Alain Badiou, Saint Paul la fondation de l’universalisme. Lo mismo que el
Wittegenstein, se inspira en el seminario de antifilosofía (1995-1996).
9
Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La antifilosofía de Marx en la crítica
a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

antifilosofía con una postura antimetafísica, que desautorizaba
una de las principales ramas de la filosofía. No obstante, enuncian
una realidad que la filosofía no podía asir, pero que el acto de
su disciplina sí. Pese a su demarcación el ejercicio antifilosófico
absorbe los contenidos y los métodos de la filosofía
Aquí se propone examinar la antifilosofía de Marx que
se encuentra en dos obras de juventud, su ejercicio de reflexión
era inherente a su novedad, ambos fueron cincelados en un
subtítulo que cubre el manto del fantasma que recorrió la Europa
decimonónica. La obra de Marx conjuró el comunismo y los
movimientos obreros, bajo el estandarte de la “Crítica”, que
se lee en mayoría de los titulares de la obra de Marx, nombra
la singularidad y novedad de su pensamiento, se aleja de la
economía política y de la filosofía, pero absorbe sus métodos y
contenidos.10 La palabra crítica en la obra de Marx no significa lo
que se entiende comúnmente, pues señala una ruptura e invención
intelectual. Ruptura con las disciplinas del pensamiento: filosofía
y economía política, e invención, pues funda un pensamiento que
va al meollo del Capital. No es gratuito que Althusser considere
que Marx descubrió la Ciencia Historia11
Marx realizó un ejercicio antifilosófico con las
características principales de la antifilosofía descrita por Badiou
en su obra, pues: 1.- Marx señala la impertinencia teórica de la
filosofía hegeliana; es harta conocida su acusación: Hegel mistifica
al Estado en la Filosofía del Derecho, mistifica a la realidad en
la Idea Absoluta de la Fenomenología del Espíritu, y mistifica el
método filosófico: la dialéctica estaría invertida; y el espíritu pese
10
Borys Groys sostiene “A partir de esta constatación, surgió una nueva rama
de la filosofía, a la que por analogía con el antiarte cabe denominar antifilosofía. Este
giro, que comienza con Marx y Kierkegaard, ya no opera por medio de la crítica, sino
por medio de órdenes. Se ordena transformar el mundo, en lugar de explicarlo. Se
ordena convertirse en animal, en lugar de cavilar. Se ordena prohibir todas las preguntas
filosóficas y callar sobre aquello que no se puede decir. Se ordena transformar el propio
cuerpo en un cuerpo sin órganos y pensar de un modo rizomático en vez de lógico
(Borys, Groys, Introduction to antiphilosophy, XX) Aquí lo que se sostendría es que
Marx no abandona la crítica, su acto es una manifestación de la crítica. Al menos Groys
ubica a Marx dentro de la antifilosofía.
11
Louis Althusser, Pour Marx,
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a su universalidad no puede explicar la materialidad del Estado,
ni de lo qué es el hombre. 2.- La verdad del Espíritu absoluto
es sumamente ideal y no tienen ninguna materialidad, de igual
forma sobre la verdad del Estado y del ser humano, por ello, Marx
proclama la superioridad de las condiciones materiales del hombre
y su sociedad 3.- El acto de emancipación teórico práctico supera
al acto filosófico, en una palabra, no ven que la filosofía sólo puede
superarse realizándola12; Marx opone el acto de emancipación al de
la reflexión filosófica, de ahí la importancia de la praxis. Además,
las operaciones de traspaso y de distanciamiento. Se aleja de la
filosofía porque niega los postulados de la filosofía y se proclama
como un pensamiento completamente diferente. La traspasa en
búsqueda de la racionalidad que intenta refutar justamente la
filosofía, pero en esa búsqueda de racionalidad incorpora los
métodos, los lenguajes y los contenidos de la filosofía.
I ¿Qué es antifilosofía?
Para Badiou, la antifilosofía es una práctica de pensamiento
que niega la legitimidad de los fines de la filosofía en tres flancos:
el primero, en sus propósitos de verdad, no existe una verdad
universal, por lo que el amor por la verdad, es una ficción, o una
enfermedad y está fuera de lugar; segundo, la negación de su acto
por otro que lo supera; tercero, sus metas teóricas y sus objetos
de reflexión son impertinentes13. Aunque es difícil establecer una
demarcación entre filosofía y antifilosofía sí resulta pertinente
elaborar un esbozo de cómo recorre e incorpora los procedimientos
propios de la filosofía, porque de lo contrario estaría elaborando
12
Carlos Marx, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, en “Obras fundamentales,
Marx, Escritos de juventud”, trad. Wenceslao Roces, (México: FCE, 1982), 496.
13
La antifilosofía que propone Badiou sería un objeto de estudio filosófico
contemporáneo en cuanto a la constitución de la filosofía (Bruno Bosteels, “Radical
Antiphilosophy”). Por otro lado, se puede diferenciar al discurso filosófico a partir de las
confrontaciones de la filosofía y sus oponentes, como el hombre común, el periodista.
(Carlos Gómez “La filosofía y sus adversarios”). Por otro lado, aquí además del acto, se va a
la médula “las funciones que diferencian, además del acto, a la antifilosofía: la operación de
traspaso, de alejamiento, la torsión y la posición de oblicuidad de la antifilosofía respeto de la
filosofía”. Eso permite explicar la especificidad de la antifilosofía y cómo dar razón de ambas.
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

una crítica, cuando los ejercicios antifilosóficos afirman ser
algo más que una crítica. La antifilosofía no es un pensamiento
uniforme porque varía según la originalidad de cada autor, es
decir, cada posición antifilosófica tiene sus particularidades.
Aunque, Badiou propone tres rasgos generales:
la destitución de la filosofía de su pretensión teórica,
destitución que toma siempre la forma de un descredito
y no centralmente de la categoría de verdad, o no
principalmente la forma de una refutación. 2 Sacar a la luz
la verdadera naturaleza de la operación filosófica. En el
fondo de su pretensión supuesta y desacreditada, hay un
gesto propiamente filosófico que debe ser marcado por
la antifilosofía misma, en general, porque es disimulado
por la filosofía oscura o inaparente. 3 Oposición al acto
filosófico reconstituyendo así un acto de tipo nuevo, de
un acto radicalmente otro que completa la destitución
de la filosofía.14
La destitución de las pretensiones teóricas de la filosofía
la realiza Nietzsche en su crítica al régimen argumentativo del
filosofar tradicional y opone el del martillo (Badiou, 2015) Por
ello, la validez argumentativa no tiene lugar sino la valoración
(Badiou, 2015) por ello, la filosofía no puede ser dialógica y se
sutura la filosofía al decir poético, propuesto en Ecce Hommo.
Para Wittgenstein su negación teórica tiene tres flancos: el
ámbito lingüístico, lógico, genealógico, ellos demuestran que son
impertinentes las pretensiones teóricas a proponer una verdad
total sobre el mundo, es una meta fuera de lugar porque no se
puede hablar de una verdad total porque ésta no tiene sentido.
Para Jacques Lacan no hay relación entre el significado y el
significante, lo que viene dado por la no relación, pues hay un resto
14
(Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995. 106). Para Badiou, en
toda antifilosofía no existe un lenguaje adecuado que pueda asir la realidad. (Alain
Badiou, Nietzsche. La anti-philosophie 1.150-151).
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que se sustrae de la enunciación del sujeto, es decir, el lenguaje
no puede anudar la cosa misma. Para San Pablo la demostración
epistemológica de los humanos es rebasada por la potencia de
Dios (Dunamis), no se enuncia desde un sistema, sino desde la
potencia de la lengua, desde su ruptura, la filosofía conoce las
verdades, pero el profeta conoce el sentido unívoco del advenir,
abolición de los discursos anteriores, subversiones ontológicas, la
antifilosofía de San Pablo convoca al declarante o militante, no al
filósofo que solo interpreta el mundo.15
En la antifilosofía hay una negación de la concepción
de la verdad de la filosofía, para Wittgenstein se exige una
singularidad existencial, contra el nombre de lo universal, y se
postula un espacio a lo místico que se muestra, pero no se dice,
tesis 2,1 del Tractatus, sólo es posible una doctrina de la verdad
contingente y empirista, por tanto, el sentido desplaza a la verdad
16
Para él, no todo es pensable, porque solo una pequeña región
de ese todo tiene sentido, pues “Lo absurdo filosófico consiste
en creer que hay una verdad posible del sentido (del mundo)
entonces, que no más que un sentido posible (divino) de las
verdades (científicas)”17. Para Lacan la reflexión filosófica es
imaginaria, pues no hay una relación igual entre el ser y el pensar,
el ser no se deja asir por el pensamiento, pues siempre hay un
resto que escapa de éste. Por ello, Lacan en L’étourdi postula que
los descubrimientos sobre los indiscernible de Gödel superan lo
construido por Platón en el Menón, pues habría algo que no se
escribe por la potencia de la letra18 lo dicho sobre el ser mediante
la matemática platónica que señala la existencia de ideas innatas
se vuelve cháchara vacía19. La verdad que sostiene la filosofía es
inaccesible a sus recursos ( Badiou, Lacan).Para el psicoanálisis
15
Alain Badiou, L’Antiphilosophie de Wittgenstein.
16
Alain Badiou, L’Antiphilosophie de Wittgenstein.
17
Alain Badiou, L’Antiphilosophie de Wittgenstein. 53.
18
Jacques Lacan, “L’Étourdit », Autres écrits.
19
Para Badiou, la antifilosofía estaría equivocada, para él la matemática en
Platón intenta remediar la pérdida de verdad propia de los sofistas. Y la disyunción
trazada por Lacan se rompe, pues Platón también recurre a la potencia de la letra para
fijar lo Uno (Alain Badiou, “Conditions”).
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la verdad no se puede saber, pero el mismo se coloca como saber
de lo desconocido y de la verdad mediodicha20. San Pablo niega
que la potencia de los recursos filosóficos pueda estar al mismo
nivel que las revelaciones divinas21. La verdad divina está en
exceso sobre los recursos filosóficos.
El acto antifilosófico en Nietzsche consiste en la
transvaloración de todos los valores, antes que una mera crítica
intelectual al cristianismo, se refiere a una actividad que es capaz
de cambiar al ser humano, Es un examen que girar alrededor
de dos conceptos, el de la voluntad de poder y el del eterno
retorno22 Es un acto que requiere un giro revolucionario, tanto
que Nietzsche se concibe como el primer filósofo trágico debido
a que se centra en la vida invaluable, ella es la que evalúa y está
más allá de las asignaciones. Su acto puede anticipar su propio
acto23 desde el cual se denuncia que la filosofía es responsable de
la depreciación del “hay”, por consecuencia de la imposibilidad
de la afirmación de lo dionisiaco que no se deja asir. La filosofía
falla y le falta en lo que nombra ser, pues no se puede nombrar
al mundo como un conjunto. El dios de los filósofos y sabios
permanece irreal24 El acto supera al filosófico, supone alejarse del
ser y acercarse, a lo azaroso, al “hay”, a lo dionisiaco. Es un acto
archipolítico que se centra en una revolución, la transvaloración
de toda una historia de los valores 25Wittgenstein configura un acto
archiestético donde “El cristianismo será la forma estética más
La discusión de Lacan surge en el diálogo del Crátilo de Platón, el
problema es si el lenguaje puede anudar una relación con las cosas mismas,
pues de hacerlo éstas se pueden conocer mediante el lenguaje y elaborar una
ciencia que las describa;el significado estaría anudado con el significante. Pero
para Lacan el significante no se anuda al significado, lo que refutaría la tesis del
Crátilo. (Jacques, Lacan. Le séminaire livre XX, Encore,) Además en el discurso
platónico se instala el deseo, por ello, la ciencia es aquello que complace a
Sócrates. Quedando suturados: ciencia, lenguaje y deseo en el filosofar de
Sócrates,(Jacques Lacan, Le séminaire livre VIII. La transfert,35-36)
20

21
En su tesis doctoral sobre Epicuro es notable que Marx conocía muy bien
las acusaciones de San Pablo hacia la insuficiencia de la filosofía para hablar de ciertos
temas (Marx, Carlos, Engels Federico, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844.)
22
Alain Badiou, Nietzsche. La anti-philosophie 1.
23
Alain Badiou, Nietzsche. La anti-philosophie 1.
24
Alain Badiou, Nietzsche. La anti-philosophie 1.
25
Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995.
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acabada de una mostración de aquello, que, bajo el nombre de
Dios, se acuerda al sentimiento de los límites del mundo”26 pero
que no puede ser nombrado por un lenguaje. Para Wittgenstein
existiría un acto filosófico que permanece ordenado al sentido,
mientras que el acto antifilosófico no tiene una verdad clásica. Por
ello, la antifilosofía trata la existencia de proposiciones absurdas
que son propias del discurso filosófico, así como la filosofía
denunciaba a la sofística en la antigüedad que elaboraba discursos
puramente retóricos, Wittgenstein denuncia que un conjunto muy
grande de proposiciones filosóficas no tienen sentido. Para Lacan
el acto filosófico está directamente conectado con un saber que
no es científico puesto que está investido por el discurso del
maître de la filosofía platónica, a lo cual se opone la ética del
psicoanálisis. El personaje Sócrates en el Banquete es un maître
y es el primer analista de la historia porque opera su deseo que
da lugar a la transferencia, el maestro de la mayéutica detenta un
tesoro, agalma, un supuesto saber acerca del Eros. En su discurso
se instala la verdad mediante la lógica del significante.27 Su idea de
“Bien” está incrustada por elementos metafísicos que se articulan
en la vida ética del filósofo Sócrates desde un más allá, ficción
del autor: Platón. Así, el discurso del Bien anuda la fuente de la
vida ética en el sentido del Schwärmerei (ensoñación o fantasma)
un sentimentalismo moralista.28 El acto de la filosofía de Platón
se manifiesta como síntoma, visible en el discurso del maître, el
filósofo ornamenta su saber supuesto y dispone la transferencia
que hay entre el maître y el discípulo, pues el maître detenta un
tesoro (agalma). El acto del análisis resulta del cruce de esto:
destituye un supuesto saber, el del filósofo, pero a su vez plantea
un resto, lo real, que no puede ser asido. El acto del análisis se
opone al del filósofo, en su posición acerca de la verdad, y de su
26
Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995.
27
Alain Badiou, Conditions.
28
Para Badiou el concepto de Bien es una puesta en escena de la filosofía, en la
que el filósofo es arrancado, pues el discierne entre lo que es verdadero y lo que no lo
es, el filósofo permanece suturado a la verdad, como una posición ética. No obstante, la
sustracción aunque es anunciada por el concepto de Bien en los escritos platónicos, no
se basa en él. Sino que es una convocatoria del vacío que guiñe mediante las paradojas
de lo Uno de El Sofista.
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ética. Ambos, son imaginarios, pero a su vez el análisis lacaniano,
opone una saber sobre lo desconocido que no puede ser dicho,
entre ellos el matema.
Las operaciones de traspaso y toma de distancia y sus efectos
Existen particularidades en cada antifilosofía, en Jacques
Lacan se encuentran dos operaciones metodológicas que también
se encuentran en Marx, pero con contenidos diferentes. Estas son
las operaciones la función de traspaso y toma de distancia, lo que
tiene dos efectos, uno de torsión y otro de oblicuidad sobre su
relación con la filosofía. Lo que explicaría que pese a negar las
pretensiones filosóficas, sí utiliza la filosofía, en sus contenidos y
protocolos, Lacan la utiliza más que cualquiera29 Es decir, porta
el triplete, verdad, decir y acto. Del acto se deriva el operador
de traspaso, por su misma naturaleza es necesario atravesar la
filosofía para lograr la destitución de la categoría de verdad y
realizar la operación de alejamiento. Lacan tiene un modo muy
propio de atravesar la filosofía y de alejarse de ella30 mediante la
torsión postula lo real, algo que no es predicativo y que la filosofía
no puede predicar, en ese sentido se vuelve una patología. El
traspaso y alejamiento permite al acto antifilosófico realizar la
función de torsión y ubicarse oblicuamente frente a la filosofía.
		Por ejemplo, Lacan discute del Crátilo de Platón la tesis
de que el lenguaje establece una relación con las cosas mismas,
por tanto, éstas se pueden conocer y se puede elaborar una ciencia
que las describa; en este sentido el significado estaría anudado
con el significante. Pero para Lacan el significante no se anuda
al significado, lo que refutaría la tesis del Crátilo. En este punto,
Lacan comienza a separarse31, pues en su visión en el discurso
platónico se instala el deseo, y la ciencia es aquello que complace
a Sócrates. Quedando suturados: ciencia, lenguaje y deseo. El
29
Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995, 29.
30
Alain Badiou, Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995.
31
Jacques, Lacan. Le séminaire livre XX, Encore,. Para Badiou, en Platón el
lenguaje puede enganchar a la cosa misma mediante las operaciones de “sustracción”
del pensamiento. Además, en Théorie du sujet de Badiou lo real se empata con el
acontecimiento.
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ϕιλοσοϕειν /philosophein/ de Sócrates planteaba una demanda
exigente de ir de la δόξα /doxa/ a la ἑπιστήμη episteme, ciencia32
Así, En este sentido, la ciencia filosófica queda mostrada más
allá de su “cientificidad”, pues es lo que complace a Sócrates,
su deseo queda instalado en el dispositivo de su pensamiento y
queda incrustado en el lenguaje con el cual se elabora la ciencia
platónica, que al no poder anudar la cosa misma queda del lado
de lo imaginario. Pero el discurso científico filosófico socrático
tendría como objeto el dominio a τὸ πρᾶγμα (to pragma)
la Cosa, el gran asunto, la concepción de una realidad última,
que solo es posible para el pensamiento33 que se ejercita en “la
Cosa”. Ejercicio platónico que ignora el avance del discurso de
la Ciencia. Lacan desde su antifilosfía en el seminario del 15 de
junio de 1955 critica la teoría de la Reminiscencia platónica34
En la de toma de distancia se cumple la función de cura,
en la cual se entiende que incluso hay una negación de la filosofía
desde un dispositivo de pensamiento diferente de la filosofía35.
Dicha toma de distancia es muy útil porque permite delimitar
aquello que se va obliterar de la filosofía, sea su discurso, sus
fundamentos, sus métodos, su saber. La función de traspaso se
refiere a que la antifilosofía para negar aquello que pretende es
necesario echar mano de los recursos metodológicos de lo que
niega y comprenderlo a cabalidad, sino cometería la falacia
del hombre de paja, y quedaría como cháchara vacía. No, la
antifilosofía por su misma naturaleza ni siquiera puede ir a la zaga
de la filosofía, en este sentido la antifilosofía necesita empatarse
32
Jacques Lacan, Le séminaire livre VIII. La transfert, 35-36.
33
Jacques Lacan, Le séminaire livre VIII. La transfert.
34
Jacques Lacan, Le séminaire livre VIII. La transfer Podría compararse lo
siguiente: “¿Pero Sócrates? Ello será más singular que toda la tradición histórica si se
cae en decir que el aporta sobre este fondo cualquier cosa original, una ruptura, una
oposición. Sócrates, se explica por tanto que nosotros podamos tener fe en Platón ahí
donde nos lo presenta más manifiestamente el contexto de un testimonio histórico que
le muestra. […] Y que Sócrates llama su episteme, la ciencia, la que descubre en suma,
aquello que engancha, es que el discurso engendra la dimensión de la verdad.” (Jacques
Lacan, Le séminaire livre VIII. La transfer, 41-42 )
35
Para Badiou, la antifilosofía puede proceder desde el interior de la filosofía
(Pascal, Heráclito, Wittgenstein) y al exterior como lo sería el psicoanálisis y la religión,
Lacan, San Pablo, (Vid. Lacan: anti-philosophie 3. 1994-1995.)
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

con la filosofía, aunque niegue la legitimidad del objeto filosófico
de reflexión. Por eso es necesario que ella cumpla una función
de traspaso, en la que, como en la lógica hegeliana, a pesar de su
negación de la filosofía, queda investida de determinaciones de lo
que crítica36
Así las funciones de traspaso, toma de distancia, torsión
y oblicuidad significan lo siguiente: Para constituir el acto del
análisis Lacan traspasa a la filosofía en su pretensión establecer
una ciencia sobre la verdad, traspasa sus contenidos más
fundamentales, la metafísica, la epistemología, la ética, sus
protocolos, métodos: la dialéctica hegeliana, la mayéutica. Se
traspasa a la filosofía para alejarse, pero en realidad no solamente
se aleja. Lacan pese a criticar los contenidos de la filosofía, es
quien más abreva de ellos. Sino que regresa en ellos, es decir,
se tuerce el traspaso y el alejamiento. Dotando de una ubicación
oblicua, aunque se acerca, se aleja y tuerce, el acto antifilosófico
no se ubica contra, es decir, su estandarte no es acabar de una vez
por todas con la filosofía, desmonta lo que considera que no es útil
o que produce patologías, ilusiones, pero retoma lo que considera
pertinente. Pero a su vez, necesita demarcarse de la filosofía. Así,
la antifilosofía en su acto se ubica en una posición de oblicuidad,
porque ni es contra, ni es crítica unicamente, su función necesita
demarcarse pese a su discusión teórica.
II. La antifilosofía de Marx
II.1 la Crítica a la Filosofía del derecho de Hegel
La Crítica fue considerada por Marx y por Engels como
una obra secundaria, pues Marx señaló que fue realizada para
aclarar dudas, quizá, podrían ser las que surgieron en la polémica
de los problemas económicos y sociales discutidos en la Dieta
renana: los planteos del comunismo, el socialismo, y las fuerzas
radicales democráticas. En ellos, Marx profundiza en la fuente
de las relaciones jurídicas de la sociedad y del Estado en sus
36

Badiou, Conditions.

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a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

diferentes modalidades, para lo cual estudia las condiciones
materiales del Estado, fundando un acto de alejamiento frente
a la génesis del espíritu como lo había propuesto Hegel, y que
a su vez había abstraído bajo la noción de Sociedad Civil. Para
Marx, la clave de las condiciones del Estado estaba del lado de la
economía política, y no de las ideas abstractas de Hegel, lo que
trazaría un alejamiento teórico de Marx a Hegel: la filosofía del
espíritu aplicada en el estudio del Estado y las relaciones jurídicas
erraban el blanco porque lo real, lo material, estaba de lado de las
condiciones que estudiaba la creciente economía política. Marx
discute con la dialéctica y los contenidos de la filosofía de Hegel.
En un primer tiempo se tiene como blanco el método hegeliano,
la dialéctica, pues ésta en su marcha mistifica lo que ella toca37 y lo
eleva a un ámbito abstracto e irreal. En este caso Marx trataría de
curar la mistificación que realiza la filosofía hegeliana, por lo que su
crítica va más allá de lo filosófico38.
37
El tema de dialéctica hegeliana y su relación con la obra de Marx ha dado
lugar a las más distintas interpretaciones. La repercusión de la sentencia de Marx en
El Capital sobre la inversión de la dialéctica hegeliana es importante en la discusión.
Lenin en sus Cuadernos filosóficos proclama que quien no ha leído la lógica de Hegel
no podrá entender El capital de Marx Posteriormente György Lukács se apropia de la
dialéctica hegeliana principalmente en Historia y consciencia de clase. Los estudios de
Raya Dunayevskaya afirma que Marx retoma los silogismos de la Ciencia de la lógica
de Hegel en El Capital. Entre otros estudios están los de Rosental que en su libro Los
problemas de la dialéctica en El Capital de Marx sostiene que hay una fuerte relación
entre Hegel y Marx. Por otro lado, es conocida la postura de Althusser afirma que en la
obra de Marx se realiza un corte epistemológico, por lo que el pensamiento de Marx ya
no tiene nada que ver con el hegeliano, mucho menos con la dialéctica (Louis Althusser,
Pour Marx) Lo que inaugura una corriente de interpretación de la obra de Marx a partir
del corte epistemológico, tal como el libro El orden del capital de Luis Alegre. O la
interpretación de Enrique Dussel que sitúa varios momentos de desarrollo en la obra
de Marx y con ello la dialéctica se va gestando de forma diferente en sus diferentes
etapas. Para Marx mismo la dialéctica fue un problema que no sólo trato en su obra
temprana, como en su tesis doctoral sobre Epicuro, sino que Los Grundrisses dan una
muestra de que Marx acudió una y otra vez a la dialéctica hegeliana. También puede
revisarse la Sagrada Familia, y La crítica a la economía política, entre otras obras para
verificar que Marx mismo sostuvo al menos las dos funciones que describe Badiou: la
de traspaso y la de distanciamiento. Relación compleja que se aprecia en los momentos
de la construcción de su obra. Podría citarse un sinfín de obras que tratan el problema
de la dialéctica hegeliana en Marx. Aquí, resulta interesante leer la dialéctica hegeliana
en Marx desde una postura antifilosófica.
38
Étienne Balibar, identifica la operación Crítica de Marx con una antifilosofía
irreductible a la filosofía, (The philosophy of Marx)
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

Marx trata de mostrar que la dialéctica hegeliana en sinergia
con la Idea que mistifica los principales aspectos de la filosofía.
En esta época de su obra Marx apostó por la filosofía, pero desde
las antípodas del mundo de la Idea, el mundo de lo sensible y lo
material. Tesis que abreva de Feuerbach cuando señala que Hegel
mediante la lógica abstrae a el hombre de sí mismo lo que lo
extraña de sí mismo39. Marx intenta curar las pretensiones teóricas
de Hegel: pues la Idea bajo la marcha dialéctica funge como sujeto
y la realidad es un predicado, lo cual no quiere decir que Marx no
traspase a la profundidad de Hegel, pues Marx asume que Hegel
considera la realidad como datos de los hechos mismos, bajo el
mando de la Idea. Pero, para Marx, la realidad es el demiurgo del
pensamiento, lo que es sujeto para Hegel, para Marx es predicado,
pues los hechos que retoma Hegel como datos no atienden su
propia lógica sino que son una manifestación de la Idea diferente
de los hechos.
II.1.b El Estado y la Familia
Hegel admite que entre el Estado existente, la familia y la
sociedad civil hay una relación empírica que no es determinable
bajo leyes, estos son aceptados como elementos que surgen en
orden azaroso, para Marx en Hegel el Estado es un dato de la
razón:
La relación real está en que “la distribución” del
“material del Estado” entre “lo individual” se realiza
“por medio de las circunstancias, del arbitrio y de la
propia elección particular de su determinación”.
Este hecho, esta relación real, son presentados
por la especulación como una manifestación, como
un fenómeno. Estas circunstancias, este arbitrio, esta
elección particular de la determinación, esta mediación
real, son simplemente el fenómeno de una mediación
de la Idea real consigo misma, que se lleva a cabo entre
bastidores. La realidad no se postula aquí como ella
misma, sino como otra realidad.40
39
40

El materialismo de Marx tiene un antecedente en el materialismo de Epicuro.
Carlos Marx, , Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844.

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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

Marx denuncia la falsificación de la realidad que produce
la filosofía de Hegel, pues la manifestación de la realidad se
desprende de la Idea, la cual la dota de racionalidad, pero no la de
los hechos mismos, pues la sociedad civil es la realidad primera
y última del Estado. Mientras que para Hegel ellas son la vida
de la Idea, ella en su infinitud deviene en la finitud, para que
mediante su goce supere su propia finitud. Así, para Marx la Idea
sólo existe como logicidad en el discurso hegeliano, ya que se
basa en desarrollo no localizable más que en su propio despliegue
de determinaciones abstractas y universales. Pero, “La necesidad
en la idealidad es el desarrollo de la idea dentro de sí misma;
como sustancialidad subjetiva es la disposición política, como
sustancialidad objetiva —a diferencia de aquélla— el organismo
del Estado, el Estado propiamente político y su Constitución” 41
Pero, Marx señala que el desarrollo de la Idea obedece a la libertad
y a la necesidad, marcha fúnebre en la dimensión abstracta del
espíritu que no tiene relación con una realidad, sólo tiene lugar en
el despliegue del Concepto.
Las antípodas del pensamiento entre Marx y Hegel fundan
la antifilosofía de Marx, pues desde la meseta teórica materialista
se concibe que para Hegel el fundamento de su filosofía es el
objeto de la lógica, gramática formal de la Idea, en el ámbito
del pensamiento puro, la realidad procedería de lo irreal, por
ello, estaría falsificada. Así, la familia y la sociedad civil como
fundamentos del Estado quedan sustraídos de la realidad y son
puestos en la marcha abstracta de la Idea, es decir, como momentos
objetivos de ella. 42
41
G. W. F., Hegel. Principios de la Filosofía del derecho, 287.
42
Esta denuncia teórica para Marx tiene que ver con el momento desde que él
escribe, pues en esta obra temprana, prefiere la democracia contra la monarquía. No
obstante, Hegel, en sus escritos de juventud se decanta por la democracia republicana y
postula su superioridad sobre la monarquía absoluta. Hegel escribe: “En una república
se vive para una idea, en las monarquías siempre para el individuo. Tampoco en las
monarquías pueden vivir los hombres sin una idea; pero su idea es individual, un
ideal. En la república se trata de una idea como debe de ser, en la monarquía de un
ideal que es, [o sea de un ideal] que rara vez han creado ellos mismos: la divinidad.
Un espíritu grande, como corresponde a la república, pone todas sus fuerzas, físicas y
morales, al servicio de su idea, todo su campo de acción goza de unidad. […] La idea del
republicano es tal, que sus fuerzas más nobles sin excepción encuentran su satisfacción
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

Marx traza el empate entre la monarquía y la irrealidad
filosófica que lo sustenta. Ésta habría sido uno de sus máximos
exponentes Hegel, pues la Idea abstracta es el sujeto del predicado
de la realidad, mientras que para Marx la realidad es el sujeto
y el pensamiento es el predicado, la monarquía queda como un
predicado de la irrealidad de la Idea. Pero en la inversión que
realiza Marx de la estructura sujeto predicado de Hegel lo empata
con el “materialismo aristotélico” bajo el término del ύποχείμενον
(sustancia), es decir, opone la realidad como sustancia a la
realidad como Idea. “Es el dualismo que consiste en que Hegel
no considera lo general como la esencia real de lo real-finito, es
decir, existente, determinado, o no ve en lo Uno real el verdadero
sujeto de lo infinito.”43 Lo cual también sería una clara referencia
la pretensión de Marx de curar del Idealismo a Hegel, y por
ello un rasgo distintivo de la antifilosofía en su versión de acto.
La filosofía de Hegel tiene pretensiones teóricas fuera de lugar
porque mistifica sus contenidos al aplicar un método fuera de
lugar, la dialéctica. Pero la verdad, por la que va a diferenciarse
Marx y centrar su acto es en la base de su materialismo.
Para Mario Dal Pra, la crítica a la filosofía hegeliana,
implica que para Marx la comprensión unitaria de la verdadera
realidad se consigue cuando se distingue un sustrato y las
diferentes determinaciones se derivan de éste.44 Marx se apropia
de Aristóteles, le permite ir más allá de una simple oposición
entre sustrato e idea, va al fondo de la teoría del sustrato y de
las determinaciones, lo que le permite negar la realidad de los
universales, pues si ellos se entienden como singulares entonces
pierden su universalidad. Y si las atribuciones universales se
realizan en las diferentes determinaciones, ellas lo son de una
idea de sustancia, mas no de una sustancia real. En esta génesis de
en el verdadero trabajo, mientras que las del exaltado sólo conocen [la satisfacción]
engaño[sa] de la imaginación” (G. W. F. Hegel, El joven Hegel. Escritos y esbozos. 99100.) Pareciera que Marx no conocía dichos escritos porque no publicados para dicho
tiempo. La Filosofía del derecho junto Constitución de Alemania parte de los últimos
escritos publicados de Hegel.
43
Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, 335-336.
44
Mario Dal Pra, La dialéctica en Marx: de los escritos de juventud a la “Introducción
de la crítica de la economía política.
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la sustancia aristotélica el plano ideal es atributo de la sustancia,
pero no puede ser confundido con ella. Que Marx empate su
concepción de lo real con la filosofía de Aristóteles en sinergia
con las ideas Feuerbach le permite poner marcha su maquinaria
crítica contra Hegel e identificar la filosofía especulativa con el
topus uranus de Platón. Tal como Lacan, para Marx, pese a que se
desmarca de la filosofía, trata a los filósofos, pues son necesarios
para sustentar su acto. Con palabras de Badiou y Lacan podría
decirse que Marx identifica el síntoma Platón en la Crítica a la
Filosofía del derecho de Hegel.
II.2- Antifilosofía en los Manuscritos económicos filosóficos
de 1844
En los Manuscritos Económicos Filosóficos se localizan
operaciones antifilosóficas que se pueden encontrar en todo
ejercicio antifilosófico y las propias. Dicho ejercicio se inserta
en el cruce de un triplete. Sus tres flancos son: el primero, afirma
que la economía política, principalmente representada por Smith
y los fisiócratas, tiene contradicciones que no permiten seguir las
consecuencias de sus premisas en sus conclusiones. Las premisas:
lo que genera riquezas es el trabajo humano, y existen mareas
de obreros que la producen. La conclusión: no les pertenece la
riqueza a los que la generan. El argumento correcto: si el trabajo
es el que genera riquezas, entonces, los que la producen, los
que forman el proletario, deberían poseerlas. Además, de la
presuposición acrítica de la propiedad privada, ya que el obrero
aunque genera riqueza no puede poseer propiedad privada, pues
sólo posee su propio trabajo. El segundo ataque consiste en
criticar las teorías comunistas que no logran superar la propiedad
privada, y terminan proponiendo la comunidad de las mujeres y la
igualdad salarial, pues la superación de este concepto supondría
el advenimiento de la verdadera igualdad. En el tercer ataque
está la clave de la complejidad, pues tiene una función doble:
la primera de no abdicar de la crítica a la filosofía hegeliana,
por lo que constantemente se podría encontrar referencias a la
abstracción del hombre que se encuentra en la Fenomenología del
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

Espíritu, así como a la dialéctica hegeliana de la superación de
la enajenación. El pensamiento de Marx podría entenderse como
apropiación crítica de la dialéctica hegeliana que siempre señalará
su carácter ideal. Marx cura a la dialéctica de su idealismo. Pero
en realidad, lo que se describe es el acto por el cual Marx se
demarca de la filosofía y de la economía política. Aunque absorbe
los contenidos de ambos, lo que interesa aquí es la dimensión
filosófica, y claramente, pese a que Marx absorbe contenidos y
protocolos se demarca de la filosofía, por su acto él postula que
posee una metodología que le permite discutir la verdad propuesta
por Hegel, y señalar como misticismo sus pretensiones teóricas,
pues presenta contenidos ideales.
El acto del pensamiento de Marx se configura desde que
no acepta las conclusiones de la Fenomenología y se sirve del
“método dialéctico curado”, desarrollado en el apartado de la
alineación como herramienta crítica que lo llevarán a rechazar
las conclusiones de la economía política y las posturas de los
comunistas anteriores a él, mediante dicha apropiación se postuló
el comunismo como negación de la negación, es decir, afirma su
humanismo genérico como una negatividad absoluta.
En el primer manuscrito Marx retoma los argumentos de los
economistas ingleses como Adam Smith, explora sus premisas y
afirma que las conclusiones no se siguen de ellas, están erradas.
Si de las premisas no se siguen las conclusiones es necesario
interrogar por la cientificidad de éstas. Ejemplo, Smith acepta
que el Estado más próspero de la sociedad produce el sufrimiento
de la mayoría de la población, y la ciencia económica produce
dicha condición de prosperidad, en consecuencia, la práctica de la
economía política también conlleva a la infelicidad y desgracia de
la mayoría45. Denuncia las diversas contradicciones propias de la
economía política mediante la dialéctica. Una de ellas se enfoca
en los postulados de Adam Smith que en el capítulo VIII de la
Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las
naciones reconoce que la riqueza la genera el trabajo obrero y
que el producto del trabajo le pertenece a quien lo produce, pero
45

Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844.

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Smith señala que cuando es introducida la propiedad privada los
obreros ya no son dueños de su trabajo y a cambio perciben un
salario46, punto en el que Marx subraya que la economía política
trata al obrero como una bestia reducida a sus necesidades más
elementales por lo que sólo debe percibir un salario que le alcance
para cubrir sus menesteres más elementales47 Además, Marx
denuncia el fenómeno de cosificación mercantil del obrero, pues
él sólo es una mercancía para el capitalista. Lo que da paso a
abusos sistemáticos contra los obreros, prácticas sustentadas en
la economía política como la de Adam Smith. Cosificación que
no es cuestionada por la comunidad intelectual, por el contrario,
es naturalizada por la economía política lo que conlleva a la
aceptación moral y social de dicho fenómeno.
Así, el acto de ya se aprecia cuando Marx mediante la
dialéctica desmistificada desmantela dicha opinión plenamente
aceptada ontológicamente, epistemológicamente, moralmente y
muestra las contradicciones que hacen patente el incremento de
las riquezas mientras aumenta la miseria y la esclavitud, pues la
riqueza tiende a concentrarse en pocas manos. Por ello, aunque
se proclama a la ciencia económica como aquella que sirve a los
intereses de la sociedad, al tratarse de cómo generar riquezas, —
en realidad la riqueza está acompañada de la generación de una
gran mayoría de personas en la pobreza— la ciencia económica
se vuelve antitética a los intereses de los campesinos y de los
obreros porque al tratarse de cómo generar riqueza también
conlleva la maldición de la pobreza.48 Esto da lugar a postular
dos categorías que describen el mundo real son antitéticas: la
creciente población de trabajadores pobres contra la naciente
y reducida población de capitalistas (archimillonarios) la clase
proletaria y la clase burguesa.
Criticar la economía política requiere comprenderla a fondo,
pues sólo así se puede comprender las contradicciones que tienen
las categorías: propiedad privada, la división de trabajo, capital y
46
47
48

Adam Smith, Investigación sobre el origen y la naturaleza de las naciones.
Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844.
Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, 564.

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tierra, salario, beneficio de capital, libre mercado y competencia.
Aunque la ciencia económica es diferente de la filosofía de Hegel,
Marx también atraviesa las categorías filosóficas hegelianas. La de
propiedad privada, atraviesa a la filosofía y a la ciencia económica
que los postulaba como datos duros empíricos, mistificación que
Marx pretendió mostrar, ambas ramas del conocimiento generaron
categorías irreales de lo que es el hombre, mistificación sostenida
por sus diferentes contradicciones.
El acto mediante el cual se demarca de ambas ciencias se
configura en el traspaso y torsión de la dialéctica de la Filosofía
del derecho, y cuando importa la dialéctica de la alienación de la
Fenomenología del espíritu para destacar que el hombre que produce
se enajena en la misma ideología que sustenta su explotación.
II. 2.1 El capital
Marx consuma su acto antifilosófico cuando escribe El
capital, mediante este concepto le permite rechazar la economía
política y a la filosofía. En su juventud trató de elaborar una
concepción de lo qué es el capital. Ella se basa en una crítica a las
nociones previas sobre dicho concepto, pero sobre todo pretende
mostrar que el capital se basa en la apropiación del trabajo ajeno
en sinergia con la postulación de la propiedad privada. La cual
permite apropiarse de las ganancias extraídas de los salarios y de
las materias primas adelantadas. En este punto Marx introduce
la noción de enajenación del trabajo, pese a que el obrero genera
un valor que le pertenece es el capitalista el que absorbe dicho
valor al no retribuir el valor de su trabajo sino con un salario
desproporcionado. Los beneficios que obtiene el capitalista
como las ganancias colocan en una desventaja enorme entre el
proletariado y el capital, creando contradicciones disimétricas.
Al interior de las dos clases sociales: el proletariado y
los capitalistas, existen contradicciones internas. Dentro del
capitalismo, pues sus contradicciones favorecen la acumulación
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del capital, ya que mientras un capital se haga más grande
absorberá a los otros capitalistas más pequeños, pudiendo quizá
sólo competir con capitales igualmente grandes, los pequeños
tenderán a ser absorbidos por los grandes, lo que denota un rasgo
de la dialéctica hegeliana: la contradicción asimétrica, pues para
competir entre los capitales tienen que acumular ganancias. El
concepto que explica dicha acumulación es la propiedad privada
ilimitada, pues éste significa que se puede acumular tanto se quiera
y se pueda. La lógica del capital conlleva a su concentración en
pocas manos, pues entre más grande es el capital más ventajas
tiene sobre los pequeños capitales. La lógica del capital se
entiende a partir de los métodos filosóficos.
Así, Marx critica a los fisiócratas que postulaban que el
origen de la riqueza era la agricultura y la renta de la tierra. Para
él las primeras formas de posesión de la tierra se legitimaban
mediante el robo o la posesión infundada, que posteriormente se
legitima con el concepto de propiedad privada, lo que permite
al terrateniente cobrar una renta en función del uso del terreno.
La tierra se vuelve una mercancía con la cual se comercia y sus
ganancias se someten al mercado, por lo cual se convierte en un
asunto paralelo al capital. El terrateniente funda una relación
con la tierra que la dota de las características propias del capital.
Los terratenientes más grandes absorben a los más pequeños, el
capital se equipara a la posesión de la tierra.
II.2.2 Trabajo enajenado, traspaso y reinvención
Marx plantea la superación del trabajo enajenado como
operación de alejamiento, la enajenación no solo se produce por
las prácticas alentadas por la economía política, sino también por
la carencia en el desarrollo teórico sobre el trabajo en la filosofía
hegeliana. Pero, el rebasamiento de la enajenación sólo es posible
por la incorporación de un método filosófico: la dialéctica que en
este texto es una herramienta que ayuda a mostrar la enajenación
y que devela la siguiente contradicción: el obrero deviene una
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mercancía miserable siendo que lo que produce un valor muy grande
en comparación por la “moneda” que recibe a cambio (operación
de torsión a partir del alejamiento y traspaso) Pese a que hay una
gran cantidad de pequeños capitales estos son absorbidos por el
más grande, entonces, la riqueza se concentra en pocas manos. Por
el traspaso de diferencias el terrateniente y el capitalista se empatan
hasta un punto donde se reduce al máximo la diferencia, lo que es
posibilitado por la noción de propiedad privada.
Para Marx las discusiones de la economía política en realidad
no lograban profundizar en lo importante, solamente mediante la
dialéctica filosófica desmistificada.
Justamente porque no comprende la trabazón del
movimiento la Economía Política pudo, por ejemplo,
oponer la teoría de la competencia a la del monopolio, la de
la libre empresa a la de la corporación, la de la división de
la tierra a la del gran latifundio, pues competencia, libertad
de empresa y división de la tierra fueron comprendidas y
estudiadas sólo como consecuencias casuales, deliberadas
e impuestas por la fuerza del monopolio, la corporación y
la propiedad feudal, y no como sus resultados necesarios,
inevitables y naturales.49
La dialéctica permite comprender dicha trabazón entre las
categorías mencionadas, pero la más importante es la relación
de toda esta enajenación y el sistema monetario. Así como la
dialéctica no puede tener un comienzo imaginario, el análisis de
la economía política no puede basarse en un estado imaginario y
primigenio, pues este estado imaginario pretende explicar hechos.
El explicar los hechos de la realidad mediante Estados originarios
descontextualizados (imaginarios) era un común en los inicios de
la economía clásica, incluso contemporáneamente es la crítica
que se realiza a un gran número de economistas neoclásicos50
Los estados imaginarios que pretenden explicar la realidad
económica y justificar la pobreza del hombre, únicamente pueden
49
50

CarlosMarx,FedericoEngels,Manuscritoseconómicos-filosóficosde1844,594.
Fernando, Escalante, Gonzalbo. Historia mínima del neoliberalismo.

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�La antifilosofía de Marx en la crítica
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

ser develados por la dialéctica, que a los ojos de la economía política
que crítica Marx no es evidente el verdadero circuito del trabajo,
pues en sus efectos, el trabajador produzca riqueza, él se empobrece.
Pero la relación del trabajador con la mercancía establece
una nueva relación que consiste en que el trabajador establece
una relación con el objeto de su trabajo como ajeno, pues no
lo reconoce como propio. Ni mucho será visible para el teórico
de economía política porque en su principio, pues no considera
una relación directa entre el trabajo y la producción. Ya que “La
relación inmediata del trabajo y su producto es la relación del
trabajador y el objeto de su producción”51
La enajenación se define como “el negarse del trabajador
en su trabajo”, por ello se manifiesta en el acto de producción,
porque en sí misma la producción ya es un acto enajenado, pues:
“el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su
ser; que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino se niega; no
es feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física
y espiritual, pues mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. El
trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo
fuera de sí”52
Marx plantea que el hombre es un ser universal porque es
un ser natural, antes que espiritual, su naturaleza consiste en
apropiarse de lo inorgánico de la naturaleza. El hombre mediante
el trabajo convierte la naturaleza en su cuerpo inorgánico. Así, la
incorporación de lo inorgánico es referencia de sí mismo como
género humano.
Pero el trabajo en el mundo capitalista, el trabajo enajenado,
invierte la relación universal del hombre con la naturaleza. Se
enajena porque si él es un ser consciente y convierte su esencia en
un mero medio para la supervivencia, ignora que el trabajo que le
apropia la naturaleza y lo hace un ser universal forma parte de él.
En la enajenación se ignora que el hombre crea un mundo de
objetos los cuales ayudan a su subsistencia. La vida productiva
51
52

Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, 597-598.
Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, 598.

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�La antifilosofía de Marx en la crítica
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

genera vida, en este caso el hombre se produce a sí mismo al
producir los objetos necesarios para su subsistencia, pero el
trabajo enajenado le arrebata el objeto de su producción.
El segundo manuscrito trata sobre la propiedad privada
en relación con el obrero. Pues Marx sostiene que en el capital el
obrero se encuentra enajenado (sustraído) de sí mismo. Se tiene los
tres momentos: hombre, trabajo y capital, en el que el hombre no
existe para el capital, sólo como trabajador, el trabajo es la única
mediación posible entre el obrero y el capitalismo. Se teje una
relación contradictoria desigual, aunque el capital es generado por
el obrero, él depende del capitalismo, éste decide sobre la existencia
del obrero. El capital y sus atributos, como el capitalista están en la
cúspide y los obreros en la base. Entonces, el capital es la existencia
para sí, pues sólo se beneficia él, la economía política arguye que
el capital se genera por sí mismo, en este sentido no dependería
del trabajo obrero, aunque la realidad es que el capital tiene como
base de producción al obrero mismo. Pero el capital decide sobre la
existencia del obrero, pues él no existe como humano sino sólo como
mercancía útil. Por ello, la producción en el capital deshumaniza al
hombre en lo físico y en lo espiritual. 53
Dicha dislocación es producida porque el trabajo del obrero
puede ser catalogado como propiedad privada de un tercero que no lo
produce, por lo que se tiene la siguiente terna, por un lado, el trabajo,
por el otro el capital y como mediación de ambos la propiedad
privada, pues el capitalista una vez pagando el salario le pertenece el
trabajo del obrero, y éste cree que su trabajo realmente le pertenece
al “capitalista”, momentos que describe Marx:
Primeramente: Unidad inmediata y mediata de ambos.
Capital y trabajo primero aún unidos, luego separados,
53
Podría decir que el en sí, por sí y para sí son categorías hegelianas que se
encuentran en la Ciencia de la lógica y que describen la dialéctica de la autoconciencia
(G. W. F.Hegel , Fenomenología del espíritu,), sirven para denunciar los errores de la
economía política de Adam Smith y los fisiócratas, en este sentido Marx la retoma para
criticar que el capital no tiene esa lógica. En ese sentido, Marx se aleja de Hegel, pero esa
operación solo es posible a partir de que conoce el planteamiento hegeliano (traspaso)
Y por ello puede torcer estas categorías para denunciar un postulado de la economía
política. Por ello, Marx se ubica oblicuamente frente al planteamiento filosófico, pues
pese a su alejamiento reinventa sus categorías.
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

extrañados, pero exigiéndose y aumentándose
recíprocamente como condiciones positivas. Oposición
de ambos, se excluyen recíprocamente; el trabajador
sabe que el capitalista es la negación de su existencia
y viceversa; cada uno de ellos trata de arrebatar su
existencia al otro. Oposición de cada uno de ellos consigo
mismo. Capital = trabajo acumulado = trabajo. Como tal
descomponiéndose en sí mismo y sus intereses, así como
éstos a su vez se descomponen en intereses y beneficios.
Sacrificio total del capitalista. Cae en la clase obrera
así como el obrero –aunque sólo excepcionalmente- se
hace capitalista. Trabajo como momento del capital, sus
costos. El salario, pues, sacrificio del capital. Trabajo
se descompone en sí mismo y el salario. El trabajador
mismo es un capital, una mercancía. Colisión de
oposiciones recíprocas.54
Dicho análisis es posibilitado por la dialéctica de la
enajenación de la Fenomenología del espíritu, ya que está usando
una herramienta de talante filosófico, no solamente contra la
economía política, sino contra lo místico de la filosofía hegeliana.
Es decir, la operación de traspaso le permite a Marx elaborar su
propia crítica a la economía política y a la filosofía.55 En palabras
de Badiou, realizar la torsión y ubicarse oblicuamente frente a
la filosofía.
En el tercer manuscrito es más evidente la antifilosofía de
Marx en su función de traspaso. Aunque titula al último rubro
como Crítica de la dialéctica de la filosofía hegeliana en general,
Marx relanza el aspecto no mistificado: la doble negatividad. La
dialéctica de origen filosófico es más flagrante en el tercero y
cuarto manuscrito. En este manuscrito se encuentran los siguientes
temas: 1.- Propiedad privada y trabajo 2.- Propiedad privada y
comunismo 3.- Necesidad, producción y división del trabajo 4.-El
dinero 5.- Crítica de la dialéctica de la filosofía hegeliana en general
54
Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 184, 611.
55
Marx muestra cómo la economía política tenía incrustados elementos metafísicos
en su método de investigación. (Carlos Marx y Federico Engels Miseria de la Filosofía ).
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a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

En el primer tópico se sostiene que la esencia subjetiva de
la propiedad privada es el trabajo, tesis contraria a la economía
política que postulaba el sistema monetario y el mercantilismo,
donde la propiedad privada era algo exterior al hombre. Adam
Smith le daría un nuevo lugar al trabajo en la formación de riquezas.
Además, Say Ricardo, y Mill, errarían, pues aunque reconocen
que el trabajo es clave, su concepción sobre la propiedad privada
resulta mistificada.
La fisiocracia sostenía que la riqueza se encuentra de
forma objetiva en la tierra. Pero lo que confunde es que la
tierra solamente es un medio, lo que le da valor a la tierra es el
trabajo. Sin la mediación del trabajo la tierra no puede devenir
productiva para nadie. Pero para la fisiocracia el trabajo no es una
fuente de riqueza. Por ello, para Marx la fisiocracia representa
dos cosas, una la superación de la propiedad feudal, y a su vez
su conservación porque aunque se reconoce que el trabajo es la
mediación en la generación de riqueza, sólo admite que la genera
en la agricultura.
Para este tipo de concepción se desarrolló una alienación
que consiste en considerar la propiedad de la tierra y el trabajo
agrícola como fuente de riqueza. Aunque Marx reconoce que en un
principio la primera forma de propiedad fue terrenal, el proceso de
industrialización generó formas novedosas de propiedad privada.
En el segundo apartado Marx sostendrá el concepto de
enajenación, pues ella surge del no reconocimiento de la
contradicción que conlleva el hecho de que la propiedad privada
tiene como esencia subjetiva el trabajo, pero quienes trabajan no
tienen propiedad privada, pues sólo es un beneficio para algunos
capitalistas, por ello, es necesario superar la propiedad privada
que solo se concentra en ínfimas manos.
En consecuencia, es necesaria la superación de la
autoenajenación de la propiedad privada. Su determinación
esencial es el trabajo cuya forma concreta de existencia es el
capital. El comunismo podría superar la propiedad privada como
forma de autoenajenación. Pero Marx reconoce que no todos
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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

los comunismos en realidad son superaciones de la enajenación
de la propiedad privada, sino momentos que podrían llevar a la
superación completa. De hecho, la enajenación permanece del
lado de algunos comunismos, como el de Fourier, que de acuerdo
con los fisiócratas concibe como el mejor trabajo el del agricultor;
mientras que Saint Simón supone que sólo es beneficioso el
trabajo en las industrias. Por ello, estos comunismos sólo habrán
superado de forma parcial el concepto de propiedad privada
porque lo que postulan es propiedad privada general. El ejemplo
que ilustra la crítica de Marx es que la idea de matrimonio era
tratar a las mujeres como propiedad privada del esposo, mientras
que en estos comunismos primitivos, la mujer era esposa de todos,
se pasaba a la propiedad privada general56
En sí los comunismos con estas características solamente
proponen el concepto de igualdad de los salarios o de propiedad
comunal, o bien solo se postula una comunidad de trabajo, pero
no la superación cabal de la propiedad privada ilimitada. En estos
comunismos lo que resulta cuestionable es que el capitalismo
es reconocido como una universalidad natural que no puede
ser cambiada. Sin embargo, Marx reconoce un segundo tipo de
comunismo que pueden estar inserto tanto en una democracia
como en un régimen despótico. Éste aunque reconoce la
importancia del hombre en los procesos productivos no se
plantean la cuestión de la esencia del hombre, ni su relación
abisal con la propiedad privada.
La tercera forma de comunismo que propone Marx es quizá
una de las apropiaciones más enigmáticas de la dialéctica hegeliana.
Y por ello, cumple una de las funciones más emblemáticas de la
antifilosofía: la de traspaso, pues pese a la crítica mediante esta
función— la que él mismo reinventó desmitificándola— termina
proponiendo lo siguiente: el comunismo es la superación positiva
de la propiedad privada en cuanto enajenación humana, que es
realizada por el hombre y para el hombre. El por sí y para sí de la
dialéctica hegeliana, no lo realiza una entidad abstracta sino una
56

Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, 617.

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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

real, el ser humano. Por ello, el comunismo es un humanismo
naturalizado, porque puede comprender la historia de la misma
humanidad, lo que implicaría entender su esencia, que a su vez
tiene que ver con el dominio y la apropiación que ha ejercido el
hombre de la naturaleza. Dentro del desarrollo de las sociedades
devela que la propiedad privada no es algo inherente a la
naturaleza, es un supuesto que se puede modificar, tal y como ha
modificado el hombre en su historia la noción de propiedad y las
formas de convivir con la naturaleza.
El socialismo en cuanto tal es la autoconciencia positiva
del hombre, sin que necesite que le sirva de mediadora
la superación de la religión, del mismo modo que la vida
real es la realidad positiva del hombre, y no necesita que le
sirva de mediadora la superación de la propiedad privada,
el comunismo. El comunismo es la posición de negación
de la negación y, por tanto, el momento real, necesario
de la emancipación y la recuperación humanas. El
comunismo es la forma necesaria y el principio energético
del futuro inmediato, aunque no es, en cuanto tal, la meta
del desarrollo humano, la forma de la sociedad humana.57
Cuando se postula al comunismo como negación de la negación,
y se hace alusión a que no necesita mediación, significa que el
comunismo como instancia que comienza por sí misma, no necesita
de un proceso lleno de mediaciones para llegar a él, no está a una
distancia enorme en el tiempo, es un futuro inmediato, porque no
necesita de mediaciones, sólo puede estar negado consigo mismo y
mediado por sí y para sí.
En este punto es en el que la filosofía hegeliana “curada”,
aquella que Marx tildara de idealista e irreal, contribuye al ejercicio
de pensamiento de Marx con uno de los términos más enigmáticos
de la filosofía hegeliana, la dialéctica de la doble negación.
Categoría que le permitiría no solamente negar los postulados
de las filosofías que mistifican al hombre, sino los elementos
metafísicos que están incrustados en la economía política, es decir,
aquellos que no perciben sino una suerte de idealismo del hombre
57

Carlos Marx, Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, 626.

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y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

que lleva concebir la explotación como un hecho natural, pero ha
de considerarse que muchos elementos de la economía política
de los tiempos de Marx, estaban suturados al discurso filosófico.
Podría decirse que la obra de Marx traspasa a la filosofía y a la
economía política.

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a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

Conclusiones
La antifilosofía de Marx está envuelta en un nudo de tres
grandes cuerdas. En sus escritos de juventud postula la superación
de la filosofía realizándola, es decir, ya postula un acto que reclama
la realización de una práxis. Pero para ello, necesitaba atravesar la
filosofía, saberla, saber reconocer sus problemas centrales, pues
solo así podría postular que exsiste algo que la filosofía no puede
asir. Su rebelión teórica, por la naturaleza de los saberes, atraviesa
la filosofía y la economía política de su tiempo (ambos estaban
implicados de métodos filosóficos), por ello, en sus escritos de
juventud se encuentran un montón de referencias a la filosofía
en general y un acento contra la filosofía hegeliana- la segunda;
con un acto sumamente similar en relación con la economía
política inglesa. La tercera, es la originalidad de su acto consiste
en postular la emancipación del ser humano, cuantas veces no
escribió Marx sobre la importancia de la praxis. Su acto de
pensamiento considera una emancipación práctica como teórica.
Ahí, está el punto central de su acto, porque la subversión que
propone, el comunismo ha de liberarse de las cadenas que impone
la lógica del capital. La cual ya había producido cambios en la
relaciones sociales y económicas de todo el globo terráqueo. En
este punto es que resulta interesante poner atención a la categoría
de comunismo, puesto que tiene un índice de lo inefable, el
futuro inmediato, que todavía no es, pero que está cerca, pero
nunca fue. No obstante, es el único donde se podría superar la
propiedad privada y el ser humano podría ejercer su libertad. La
estructura de este postulado es muy similar a la de Jacques Lacan
sobre la verdad. Sí, son ámbitos disciplinares diferentes, pero el
comunismo como lo plantea Marx no ha sido realizado, pese a
que a algunos países se han denominado comunistas. Pareciera
que es el real al que se sustraen las denominaciones teóricas.
Lo que hay que considerar es que claramente la postulación
del comunismo es el acto por excelencia de Marx. Para eso tuvo
que realizar las operaciones de traspaso a los métodos y contenidos
de la filosofía de Hegel (dialéctica, enajenación, el Estado, la
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a la Filosofía del Derecho de Hegel
y en los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844

idea, la propiedad privada), y cuando se aleja los absorbe, es
decir, se realiza la operación de torsión y oblicuidad. Su torsión y
oblicuidad solo es posible si se traza desde la posición que niega
validez científica a las pretensiones de la filosofía de Hegel y de
su concepción de la verdad, para afirmar la pretensión de su acto.

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189

�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

AUGUSTO DEL NOCE: EL PROBLEMA DE
LA SOCIEDAD OPULENTA COMO NUEVO
TOTALITARISMO DE MASAS
AUGUSTO DE NOCE: THE PROBLEM OF
THE OPULENT SOCIETY AS A NEW MASS
TOTALITARIANISM
Lic. Raúl Jorge Alberto Rodríguez Garza1

Resumen:
El presente ensayo reflexiona en torno a la figura de un pensador
italiano Augusto Del Noce y su lectura de lo que llamó “Sociedad
Opulenta”. El motivo de analizar sus consecuencias y el problema
en torno a los totalitarismos que acontecieron durante el siglo
XX así como aquellos que aún existen y tienen un impacto de
consecuencias espirituales en el ser humano. El nuevo totalitarismo
es sutil, no construye ni gulags ni campos de exterminio, pero opera
de una forma silenciosa ¿Cómo opera este nuevo totalitarismo?
La respuesta que aquí adelantos y defendemos consiste en recortar
el espíritu humano y acudir a la sola característica de mero cuerpo
operativo que se ajusta a un sistema instrumental en la sociedad.
La sociedad, que se forma es totalmente instrumental se adjudica
a sí misma como un mundo concreto en donde las preguntas
filosóficas y teológicas no solo son vistas como irracionales, sino
que carecen de sentido hacerlas, ya que no contestan nada para
el hombre de dicha sociedad. Mas adelante, y tomando en cuenta
este punto de partida, se plantea el siguiente orden argumentativo
1.- el concepto de sociedad opulenta y sus teóricos, sobre todo el
marxismo, 2.- el problema de los totalitarismos como religiones
1

Estudiante de Posgrado de la Universidad Abad Oliva CEU, Barcelona. ​

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

seculares y su procedencia racionalista-marxista, 3.- la opción
que da Del Noce para contrarrestar el totalitarismo del mundo
tecnológico mediante la revalorización de la idea de tradición en
la obra De Trinitate de Agustín de Hipona.
Palabras claves: Sociedad opulenta, marxismo, Marx, Comte,
religiones seculares.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

192

�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

Abstract:
This essay reflects on the figure of an Italian thinker Augusto De
Noce and his reading of what he called “Opulent Society”. The
reason to analyze its consequences and the problem around the
totalitarianism that occurred during the 20th century as well as
those that still exist and have an impact of spiritual consequences
on the human being. The new totalitarianism is subtle, it does
not build gulags or extermination camps, but it operates silently.
How does this new totalitarianism operate? The answer that I
am advancing and defending here consists of cutting back on the
human spirit and resorting to the sole characteristic of a mere
operative body that adjusts to an instrumental system in society.
The society, which is formed is totally instrumental, adjudges
itself as a concrete world where philosophical and theological
questions are not only seen as irrational, but also make no sense
to ask them, since they do not answer anything for the man of
said society. Later, and taking this starting point into account,
the following argumentative order is proposed: 1.- the concept
of an affluent society and its theorist, especially Marxism, 2.- the
problem of totalitarianism as secular religions and their rationalist
origin-Marxist, 3.- the option given by Del Noce to counteract the
totalitarianism of the technological world by revaluing the idea of
tradition in the work De Trinitate by Agustín de Hipona.
Keywords: Opulent Society, Marxism, Marx, Comte, Secular
Religions.

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

Definición de Sociedad Opulenta y sus teóricos
Del Noce define a la sociedad opulenta o tecnológica con claridad
en el primer capítulo de su obra La agonía de la sociedad opulenta
de la siguiente manera:
Se trata de una sociedad que acepta todas las negativas
del marxismo contra el pensamiento contemplativo,
contra la religión, contra la metafísica; que acepta la
reducción de las ideas a instrumentos de producción;
pero que, por otra parte, rechaza del marxismo los
aspectos revolucionarios-mesiánicos, es decir, lo
que queda de religioso en el pensamiento de Marx.
Bajo este aspecto representa el espíritu burgués en su
estado más puro.2
De ello se infiere que existe una especie de “triunfo” de las
ideas marxistas en la sociedad de masas, y en erradicar y hacer
superficiales las preguntas con referencias metafísicas, que, a la
vez, elimina toda posibilidad de revolución de lucha de clases.
Queda entonces el triunfo de las ideas burguesas, donde el ser
humano ya no necesita responder a sus interrogantes metafísicos
o religiosos, simplemente porque ya no le serán necesarios al
hombre que queda absorbido al mundo tecnológico. El mundo
tecnológico, sigue Del Noce, tiene la capacidad de crear la
homogeneidad de las clases sociales, erradicar la pobreza y crear
una sociedad del bienestar donde todas las vivencias humanas
quedan resueltas. Debido al triunfo de la idea burguesa del mundo
opulento, ella misma se muestra como aquella que va a resolver
todos los dolores humanos que anteriormente el cristianismo y las
religiones seculares (como fascismo, marxismo, etc. Como apunta
Del Noce) no pudieron realizar. Con estos presupuestos, Del
Noce señala que esta sociedad se muestra como el fin consumado
de la modernidad y la derrota de sus dos enemigos: la religión
trascendente, es decir al cristianismo, y a la idea de revolución.3
2
Augusto Del Noce. La agonía de la sociedad opulenta. (España: Colección
cultural de bolsillo, 1979), 25.
3
Augusto Del Noce, La agonía de la sociedad opulenta, 26.
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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

Ahora bien, si Del Noce refiere que la sociedad opulenta rechaza la
idea de revolución del marxismo y refiere que esta rescata la forma
de entender la razón en Marx para acomodarlo como fundamento
de sí misma, habría que preguntarnos: ¿a qué se refiere Del Noce
cuando habla que este mundo burgués, dominante hoy, surge como
consecuencia del marxismo si el mismo Marx pretende combatirlo?
Para empezar a explicar esto, Del Noce niega que la historia
humana se deba explicar mediante las circunstancias meramente
materiales, sino que se debe hacer desde la forma. Es decir,
para Del Noce la realidad social del ser humano se explica si
entendemos lo que los hombres piensan de su relación con la
realidad, con los otros y por lo que entienden por lo divino. Es
decir, para explicare la realidad social del hombre se debe señalar
el pensamiento filosófico que permea en ella.4
Ahora bien, para Del Noce la filosofía que permea el mundo
opulento burgués en el que nos encontramos tiene su origen en
el racionalismo moderno y su plenitud en el marxismo. Esto
ya lo había dejado en claro cuando define lo que es la sociedad
opulenta, pues según el filósofo italiano, ésta “acepta todas las
negativas del marxismo contra el pensamiento contemplativo,
contra la religión, contra la metafísica; que acepta la reducción
de las ideas a instrumentos de producción”5, dada estas premisas
vamos a explicar el núcleo del rechazo de la metafísica por parte
de Marx según Del Noce y que es la base filosófica con la que se
fundamenta el mundo opulento.
Para empezar a explicar este fenómeno, Del Noce utiliza la
tesis desarrollada por Voegelin, que consiste en señalar que las
principales corrientes ideológicas de la modernidad tienen un
origen gnóstico. La tesis de la gnosis constituye básicamente lo
siguiente: El ideólogo moderno, al igual que el gnóstico antiguo,
cree que posee un conocimiento científico que es incuestionable,
4
Augusto Del Noce. Modernidad. Interpretación transpolítica de la historia
contemporánea. (España: Ediciones Encuentro, 2007), 64.
5
Augusto Del Noce, Modernidad. Interpretación transportico de la historia
contemporánea, 64.
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

y todo aquel que cuestione los principios de su ideología es un
ser perverso que necesita ser “educado” para no cuestionar las
verdades fundamentales de la doctrina6, y esa ciencia solo la
6
Podemos ejemplificar esto con el ejemplo que usa Voegelin: “Cómo se ha
indicado, ha surgido un fenómeno, desconocido para la Antigüedad, que ha calado en
nuestras modernas sociedades de una forma tan acusada que su ubicuidad apenas nos
deja espacio para percibirlo mínimamente: La prohibición de preguntas. No se trata de una
simple resistencia al análisis que también se da en la Antigüedad. Tampoco se refiere a la
postura de quienes se adhieren a determinadas opiniones por tradición o emoción, ni de
quienes participan en el debate con el análisis los desconcierta. Nos enfrentamos aquí con
personas que saben que sus opiniones no pueden sostenerse tras un análisis crítico, y por
qué y que, por ello, prohíben que se analicen sus premisas de sus dogmas (muy distinto a las
grandes discusiones teológicas con las herejías). Es esta postura, que obstruye de una forma
consciente, deliberada y meticulosa la tarea de la ratio, la que constituye un fenómeno nuevo.
(…) Podemos servirnos como punto de partida la prohibición de preguntas tal como aparece
en algunos escritos de Karl Marx: los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. Marx es
un gnóstico especulativo. Concibe el orden del ser como un proceso natural autosuficiente.
La naturaleza se encuentra en un estado de transformación, y en el curso de su desarrollo
produce al hombre: “El hombre es inmediatamente un ser natural”. En el desarrollo de
la naturaleza, ha recaído sobre el hombre una tarea especial. Este ser, que en sí mismo es
naturaleza, también se encuentra frente a ella y la ayuda desarrollarse por medio del trabajo
humano, que en su grado más alto adquiere la forma de tecnología y de industria, basadas
ambas en las ciencias de la naturaleza: “La naturaleza que se desarrolla en la historia humana
(…) es la verdadera naturaleza del hombre.” En el proceso de la constitución de la naturaleza,
sin embargo, al mismo tiempo el hombre también se crea a sí mismo hasta la plenitud del ser,
por lo que toda la “llamada historia universal no es otra cosa que la producción del hombre
por el trabajo del hombre como un ser que se crea a sí mismo.” Este es el resultado de jugar
con las ambigüedades en las que “naturaleza” puede referirse bien al ser en el que se incluye
todo, o bien a algo opuesto al hombre, o bien significar la naturaleza del hombre en el sentido
de essentia. Este equivoco juego de palabras alcanza su punto culminante con una frase que
podría ser pasada por alto con facilidad: “Un ser que no tiene su naturaleza fuera de sí no
es un ser natural, no participa del ser de la naturaleza.” En relación con esta especulación,
Marx mismo saca a relucir la pregunta sobre la objeción que “el individuo particular”
podría probablemente suponer contra la idea de la generación espontánea de la naturaleza
y el hombre: “El ser-por-si-mismo de la naturaleza y del hombre es inconcebible para él
porque contradice todos los aspectos tangibles de la vida práctica. El hombre individual,
retomándose de generación a generación en busca de su origen, planteara la cuestión sobre
la creación del primer hombre. Presentará la argumentación de una regresión infinita, que
en la filosofía de los jonios llevó al problema del arche. A semejantes preguntas, que nacen de
la experiencia tangible de que el hombre no es un “ser” que se crea a sí mismo, Marx decidió
contestar considerándolas como “un producto de la abstracción.” “Cuando preguntas por la
creación del primer hombre y de la naturaleza haces abstracción del hombre y la naturaleza.”
Naturaleza y hombre son reales exclusivamente en la forma en que Marx los interpreta en su
especulación. En el caso de que el pregunte plantee la posibilidad de que no existan, Marx
no podría entonces probar su existencia. En realidad, su concepción (y toda su ideología) se
tumba con esa simple pregunta. Pero, ¿Cómo consigue Marx salir de este dilema? Prescribe
a quien se plantea esa pregunta lo siguiente: “Renuncia a tu abstracción y así desistirás a tus
preguntas. (…) Cuando el hombre socialista habla, el hombre debe callar”. Eric Voegelin.
Ciencia, política y gnosticismo. (España: Editorial Trotta, 2016) 90-91
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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

poseen unos cuantos “iniciados”, ya sean los obreros soviéticos,
los científicos positivistas, etc. Aquí se encuentra el germen de
la negación de que todos los hombres tienen un “logos común”
según Del Noce, porque al centrarse el saber en una doctrina
que unos cuantos poseen, solo aquellos “elegidos” que la
poseen conocen la verdad; también, otro de los caracteres, es
el de sentirse en un mundo que necesita ser cambiado, pero no
contemplado. El hombre esta en un mundo malo y sin orden, y
que por lo tanto debe ser modificado para salvar a los hombres
de una realidad agresiva contra él. Además, la nueva gnosis de la
edad moderna niega el orden trascendente del ser que los hombres
pueden vislumbrar por la razón natural. Como no existe el orden
trascendente del ser el mundo carece de orden, y, por lo tanto, el
ser humano debe de construir el orden. El hombre debe dar orden
a un mundo sin sentido y caótico.7 Esto se da principalmente en la
filosofía con Hegel donde se encuentra lo que Voegelin llamaría la
“teofagia”.8 Ahora bien, las más importantes ideologías gnósticas
de la modernidad que para Del Noce ha hundido más sus raíces en
las masas son: el marxismo y el positivismo. Vamos a centrarnos
primeramente con el marxismo, pues es con la cual De Noce más
va a combatir.
7
Del Noce afirma: “Es la consecuencia de poner, en lugar de la redención
obrada por Dios, una idea de auto redención que lleva consigo la inversión completa del
concepto religioso de pecado: la evasión de la idea de Dios es el pecado del que el hombre
debe liberarse. Se ha dicho con exactitud que la idea de «super hombre» se encuentra
ya en el pensamiento de Feuerbach y de Marx: Dios es el resultado de una proyección
efectuada por el espíritu humano y el hombre volverá a encontrar su esencia cuando se •
haga otra vez dueño de todo lo que perdió en su «alienación». «Reino de Dios», «superhumanidad», «sociedad sin clases» son términos destinados a ser considerados (o son
ya considerados) como equivalentes por los nuevos teólogos.”, Augusto Del Noce. La
agonía de la sociedad opulenta, 15.
8
Eric Voegelin. Sobre Hegel: Un estudio de brujería. (España, Foro interno
ISSN, 2010), 155-197. En este ensayo, Voegelin señala que en Hegel se da el fenómeno de
la “Teofagia”. Es decir, donde Hegel se dice a sí mismo el Sabio que posee la sabiduría. A
diferencia de la filosofía clásica como en Platón y Aristóteles, por ejemplo, que ponían la
sabiduría en Dios y que era totalmente inalcanzable para el hombre, así también la tradición
cristiana que reconocía la limitada naturaleza humana, en Hegel hay una idea de que
la sabiduría esta ya en el espíritu Absoluto y que esta se ira desarrollando a lo largo de la
historia. Ese Absoluto está en el hombre, y ese Dios que parecía ajeno se vuelve una realidad
en la inmanencia del hombre mismo. El hombre puede hacer un Dios que aún no es, pero
que será. Ese mismo diagnóstico lo da Kojeve.
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Para Del Noce el marxismo es una antifilosofía. ¿Por qué juzga
Del Noce así el marxismo? Esa apreciación para con el marxismo,
que realiza Del Noce, parte de su apreciación de la filosofía como
Bios theorikos.9 Es decir, el pensador italiano parte de la definición
tradicional de la filosofía como una vida y teoría que contempla
un orden del ser, en el cual se encuentra un logos común en todos
los hombres. Ese logos común permite la universalidad entre los
hombres, y se fundamenta en el orden divino del cosmos o de
Dios. Por ello, la filosofía clásica10 y el cristianismo terminaban
hablando de contemplación. La contemplación consistía para
estas en el éxtasis del hombre por el orden divino. El orden que
sobrepasaba sus capacidades y que fundamentaban su ser en el
mundo. Ahora bien, para el marxismo no tiene caso hablar del
orden trascendente del ser porque la realidad se reduce a la materia
y a las leyes sociales que rigen la sociedad humana. No hay un
orden sobre el hombre, más bien el hombre construye el orden. El
hombre crea su propia condición humana. Precisamente por ello, el
trabajo para el marxismo es la cualidad principal del hombre, pues
es donde él crea sus condiciones humanas, debido a que no hay
realmente una naturaleza humana. Esto se palpa cuando notamos
que en la doctrina marxista no se encuentra una sola reflexión de
la naturaleza humana propia, pues ella es una creación del hombre
mismo. Todo queda reducido a condiciones materiales que el
hombre puede modificar por el trabajo. Es por ello por lo que Del
Noce señala como importante que el pensamiento de Marx gira
en torno no a la vida teórica, sino a la práctica. Este pensamiento
de la vida practica como nuevo fundamento del pensamiento
debe llevar al hombre a olvidar aquellas falsedades metafísicas
que lo tenían atado a un señorío opresivo. El hombre tiene que
liberarse de todo lastre teológico, por lo que el ateísmo de masas
es un resultado lógico en este pensamiento. Las preguntas sobre
la metafísica, la teología y la religión no solo carecen de sentido,
9
Augusto Del Noce. La agonía de la sociedad opulenta, 15.
10
Si bien, no podemos englobar en esta perspectiva a todas las escuelas de la
filosofía clásica, pues para los atomistas y los sofistas, el tema de la contemplación
era imposible, si podemos señalar que gran parte de la filosofía clásica admitía el
tema del orden.
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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

sino que para esa perspectiva sobre el marxismo son inútiles. La
razón queda reducida a mera razón instrumental. Así, la filosofía
para Marx es un proyecto de emancipación del hombre de los
falsos dilemas que lo tienen enajenado. Para el pensador alemán,
el hombre cuando haya cubierto todas sus necesidades materiales,
los problemas metafísicos y religiosos dejarán de existir, como
lo afirma en la tesis VIII sobre Feuerbach: “La vida social es,
en esencia, práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría
hacia el misticismo encuentran su solución racional en la práctica
humana y en la comprensión de esa práctica.”11 La filosofía de
Marx, diría Del Noce, antes que buscar comprender el mundo
debe construirlo, pues como afirmaría el mismo Marx en su XI
tesis sobre Feuerbarch: “Los filósofos no han hecho más que
interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es
de transformarlo.”12
Pero Marx, a pesar de tratar de aniquilar todo vestigio religioso, no
lo logra hacer, pues agrega a esta filosofía de la praxis el mesianismo
del proletariado como “una clase libre del pecado original de la
propiedad privada”, la cual llevaría a la humanidad a la sociedad
sin clases.13 Esta propuesta es la que la sociedad opulenta retira del
marxismo, pues lo que pretende es erradicar toda dimensión religiosa.
¡Lo que en Marx se encuentra, con su idea de revolución y tiranía
del proletariado, es una religión secular!, pero eso lo veremos en la
segunda parte del presente trabajo.
Volvamos a señalar que la sociedad que describe Del Noce utiliza
al marxismo como base teórica de su razón de ser, pero niega
su arraigo religioso revolucionario. La segunda ideología que
permea a las masas del mundo opulento: el positivismo de Augusto
11
Karl Marx. Tesis sobre Feuerbach, Google, última modificación 20 de
noviembre 2020, https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/45-feuer.htm
12
Karl Marx. Tesis sobre Feuerbach.
13
Este aspecto de Marx es analizado por varios autores, quizá uno de los más
importantes es Berdiaeff. El autor ruso en su obra La religión y el marxismo señala que el
mesianismo del proletariado que Marx propone es el resultado de su arraigo judío. La espera
del mesías en el pensamiento de la religión judía, según el autor ruso, tuvo influencia en
este. Subrayemos, además, que el problema del mal en Marx no empieza por la condición
humana, sino por una circunstancia social-histórica.
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Comte. El aspecto ideológico en el pensamiento de Comte que
más influye a la sociedad opulenta de masas es el mito de la
“humanidad adulta”. Esta humanidad adulta es aquella que olvida
en primer lugar la condición humana de “hombre caído” y formula
la del hombre que va avanzando a una era de plenitud donde la
ciencia positiva acabaría con todas las incógnitas humanas que
carezcan de todo sentido bajo el método experimental. El método
científico experimental será aquel saber que en teoría elimina de
toda consciencia la superstición metafísica y teológica que queda
en la sociedad de la humanidad adulta. La ciencia experimental y
su método van a ser en la sociedad opulenta el criterio del saber
y la verdad. Todas las preguntas que no puedan ser incluidas
en el método deben rechazarse. Sin duda la forma de entender
la razón en esta teoría compagina muy bien con la forma de
entenderlo del marxismo: una razón instrumental que reduce todo
a mera experiencia material y sensible: a un saber científico que
no deba ser cuestionado y toma todas las dimensiones humanas.
Por ejemplo, preguntas sobre la existencia de la ley natural o la
existencia de Dios no pueden contestarse, simplemente porque la
pregunta no se puede formular. No caben en el método científico
y por lo tanto deben olvidarse.
Así lo afirma, el especialista en Del Noce, Carlo Lancellotti,
cuando explica el positivismo que impregna la sociedad opulenta:
Now, an advocate of scientism, and a society based
on his way of thinking, cannot help being totalitarian
inasmuch as his conception of science . . . cannot be
the object of any proof . . . [he] does not intend to
elevate other forms of thought to a higher level . . .,
but he simply ‘denies them.’” Thus, he rejects appeals
to natural law as non-empirical and thus unscientific.
Or he discards teleological considerations, because
science does not know finality. Since scientism cannot
give any proof of the (non-scientific) statement that
science exhausts the sphere of rationality, it must
simply banish all other forms of knowledge to the
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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

domain of pure subjectivity. As Del Noce says, it
“is, literally, a resolution of the will: the resolution to
accept as real only what can be verified empirically
by everyone.14
Además, esta perspectiva divide en dos formas los saberes: la
ciencia como verdadera y la religión como falsa. Creando así
una dicotomía que no puede tocarse, pues ambas son ajenas
en su naturaleza, pues la primera es racional y la segunda es
sentimental. El pensador italiano, cuando señala esta división
agrega una tercera, que al igual es cancelada por la primera: la
filosofía y la metafísica. Para Del Noce, la sociedad opulenta con
su espíritu burgués pretende sustituir a la filosofía por las ciencias
particulares que resuelvan mejor los problemas del hombre, ya
que utilizan el método experimental: el psicoanálisis, la sociología
y el estructuralismo.15
Lo que termina eliminando el mundo opulen, como se infiere
en la lectura de Del Noce, no es solo la religión, sino la misma
dimensión religiosa. Es decir, la dimensión del hombre por su
trascendencia. Su naturaleza propia de percibir intuitivamente lo
divino. Por eso mismo, bajo estos caracteres, esta sociedad solo
se queda con la parte de la razón como instrumento del marxismo,
pero niega la idea de revolución, pues es un carácter religioso (o
más bien pseudo-religioso) de Marx. En esta sociedad gobierna
el sueño burgués en su máximo esplendor. Esta nueva humanidad
es representada por Del Noce como Juliette, la mujer descrita por
Sade, pues es la mujer que ha dejado de lado toda su dimensión
religiosa y metafísica partiendo de los saberes científicos de su
época, por lo cual ella se queda en una dimensión meramente
14
Carlo Lancelotti. Augusto Del Noce on “The new totalitarism”. (USA:
Communio Intenational Catholic Review, 2017), 325.
15
Augusto Del Noce. Agonía de la sociedad opulenta, P. 81.: “Al decir esto
afirmamos también que la historia actual no es otra cosa que la contradicción explícita
del marxismo: cuando llevan, en efecto, a su extremo el momento del materialismo
histórico como afirmación de total relatividad y el momento dialéctico como principio
revolucionario deben disociarse; y el materialismo histórico así separado del dialéctico
invadió el Occidente. Allí donde la cultura se caracteriza por el hybris de las ciencias
del hombre, hybris en el sentido de que ellas quieren sustituir a la filosofía: sociología,
psicoanálisis y, hoy, sobre todo, el estructuralismo.”
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material donde los impulsos más bajos priman en la persona;
mientras que Justine refleja a la antigua mujer que vive sometida
en presunciones metafísicas y religiosas.16 Lo interesante de todo
lo dicho a partir de la lectura de Del Noce, sobre el materialismo
que Marx profesaba y su filosofía de la praxis, es que él mismo
no vio que su propio fundamento teórico fue lo que desintegró
su intento de hacer su revolución, como lo señala en su obra El
suicidio de la revolución.17
Ahora bien, al describir la naturaleza teórica con la que Del Noce
habla de la sociedad opulenta, no duda en señalarla como el
principal enemigo de la tradición. Simple y sencillamente porque
rechaza todos los ideales trascendentes que cualquier ser humano
pueda plantear. El fin de esta sociedad es procurar el bienestar
y eso solo puede lograrse, bajo la lógica de esta, el coaccionar
toda idea que no plante utilidad alguna. A esta negatividad pura
de la sociedad opulenta la denomina Mesianismo negativo, el
cual recoge el sueño burgués ilustrado de la Revolución francesa,
en tanto negadora de todo orden trascendente para que pueda
16
Estas figuras son usadas por Del Noce al explicar la revolución sexual. Para
Del Noce, partiendo de su teoría de la “transpolítica”, la revolución sexual del 68 no se
explica por las condiciones materiales, es decir, por la píldora anticonceptiva, etc, sino
que detrás de ella hay una percepción diferente del mundo por una filosofía o ideología.
Afirma Del Noce que esta revolución fue provocada porque el ser humano dejo de lado
su visión de ser una persona que tiene una relación simbólica con el cosmos y que los
actos sexuales pierden toda teleología natural, sino que ese campo queda reducido al
saber científico positivo, por lo que permea la visión de un ser que no cumple una cierta
teleología, sino que prima simplemente los instintos porque es un simple animal más.
17
Señala Roberto Mattei: “Una crítica de la idea de Revolución dentro del
mismo pensamiento revolucionario. La conclusión de este pensamiento, para Del Noce,
es inevitablemente el suicidio, como consecuencia de su insuperable contradicción
interna. Efectivamente, la idea revolucionaria comporta la unidad de dos momentos: el
negativo, como disolución del orden de valores tradicionales, y el positivo como intento
de instauración de un orden radicalmente nuevo. Llega el suicidio si, en el proceso de
su realización, los dos momentos se escinden y, según Del Noce, necesariamente tienen
que hacerlo. Efectivamente, la filosofía del devenir, para hacerse revolucionaria, debe
llegar a su propia autonegación como filosofía, es decir a disolver el momento de verdad
que tiene en sí; y, con ello, a renunciar a su momento constructivo, para convertirse
en un nihilismo absoluto que constituiría el hundimiento de la idea de Revolución. El
suicidio de la Revolución -—desde esta perspectiva— es en realidad el suicidio de la idea
de Revolución, es decir la descomposición obligada del pensamiento revolucionario.”
Roberto Mattei. Augusto Del Noce y el suicidio de la revolución. (España: Fundación
Speiro, 1995), 873.
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evitarse algún conflicto entre los hombres. Por ende, queda
cancelada dentro de ella la dimensión religiosa. Esto con el fin
de la promesa de llevar al hombre al paraíso del bienestar que
tendrá que cumplirse un día futuro.18 La intención de esto es
cancelar todo intento de pensamiento totalitario que se impusiera
en las consciencias. Sin embargo, esta sociedad del bienestar que
pretende erradicar todo vestigio de lo divino en el hombre y toda
pregunta que huela a teología, sociedad que Marx había soñado,
pretendiendo evitar los totalitarismos, termina por erigirse como
otro tipo de totalitarismo. Prosigamos con el siguiente apartado
para explicar cómo comprende Del Noce el totalitarismo.
Sobre los totalitarismos de masas en la modernidad: Religiones
seculares
Para Del Noce el fenómeno de los totalitarismos puede explicarse
de manera más apropiada si se les llama “religiones seculares”.
Para explicar el por qué les denomina de esa manera, Del Noce
vuelve a utilizar la tesis de Voegelin sobre la gnosis19, pero a
la vez también se apoya con la tesis de Karl Löwith sobre la
inmanentización de la escatología cristiana.20 Este fenómeno
tiene sus raíces desde la Edad Media con el monje Joaquin de
Fiore.21 La sustitución de la visión de la historia de la Civite Dei
18
Augusto Del Noce. Agonía de la sociedad opulenta. Pág. 82. “En efecto, toda
forma de milenarismo que hasta la fecha ha aparecido contenía una «promesa»; de la
misma manera, toda época de desconfianza en los ideales dio lugar a posturas escépticas
y pesimistas, formas de pensamiento totalmente opuestas a la mentalidad milenarista.
También el rasgo más singular de la época actual es la aparición de una disposición
de ánimo en la cual los dos momentos se encuentran extrañamente asociados. Para
convencernos de cómo existe y cómo domina esta mentalidad no tenemos más que
pensar en dos frases corrientes: la primera que dice que hace falta «volver a empezar
desde cero», rechazando, por tanto, sin la menor nostalgia, los antiguos ideales; la
segunda afirma que el cambio sin precedentes en la historia de la civilización que
tendría lugar hoy debería estar acompañado por la conciencia de que cada afirmación
es expresión de un tiempo determinado y no de un valor intemporal e intrínseco. Si
unimos estos dos asertos, tenemos la definición exacta de la situación actual: muerte de
los antiguos ideales, y al mismo tiempo admisión de que los nuevos ideales todavía no
pueden nacer.”
19
Augusto Del Noce. Agonía de la sociedad opulenta, 82.
20
Augusto Del Noce. Agonía de la sociedad opulenta, 82.
21
Augusto Del Noce. Agonía de la sociedad opulenta, 35.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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203

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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

de San Agustín, la cual señala que la historia terrenal carecía
de un sentido de salvación y se lanzó al plano trans-histórico,
negando toda divinización de la sociedad (como era en común
en el mundo pagano), excluyendo el milenarismo judío junto con
el monoteísmo metafísico pagano. Esta visión agustiniana de la
historia aceptaba una condición humana finita y temporal que
veía a lo alto sin ninguna tendencia milenarista. Sin embargo, esta
fue sustituida por la visión joaquinista y será la que prevalezca
en la Edad Moderna. Joaquín aplica el símbolo de la Trinidad
cristiana a la historia y divide a la historia en tres épocas: La del
Padre, la del Hijo y la del Espíritu Santo. Estas tres edades son
épocas que se realizaron y se realizarán dentro de la historia de la
humanidad. Las dos primeras ya se realizaron con la creación del
mundo (la del Padre) y la redención de la humanidad (el Hijo), sin
embargo, la tercera época aún no se realiza, pues llegará cuando
toda la humanidad llegue a una vida monástica total.22 Lo que va a
ocurrir con la teoría joaquinista es que la historia toma un valor de
absolutización de esperanza del hombre en este mundo. Ya no se
va a centrar la visión del hombre como ser finito, en tanto percibe
una realidad superior a él, sino que va a plantearse solucionar sus
dolencias en el aquí y el ahora.
En la modernidad la pérdida de lo sagrado de la religión
trascendente no se abandona realmente, sino que se traslada al
campo político. Esto como consecuencia de la escatología de
Joaquin de Fiore23, pues la política es el campo que posibilita ese
sueño mesiánico. La esfera civil dentro de la historia va a lograr
su progreso a una divinización de ella misma a lo largo del tiempo
mediante la realización del hombre dentro de ella. Para Del Noce,
22
Eric Voegelin. La nueva ciencia de la política. (Argentina: Editorial Katz,
2006), 137-140. El estudio de Joaquin de Fiore debe ser tomado con seriedad. Hay muy
pocos autores que lo han trabajado. Por mi parte, me he limitado a unas cuantas obras
originales y comentarios como las de Voegelin, De Lubac y Löwith. Hay una observación
interesante que hace el autor respecto a estas tres edades: Gran parte de las nuevas
formas de entender la historia en la modernidad será definida por tres periodos. Por
ejemplo, la teoría de Turgot y Comte de una secuencia de fases: teológica, metafísica y
positiva; Hegel y sus tres estadios de libertad y autorrealización espiritual autorreflexiva
y Karl Marx con su lectura de comunismo primitivo, sociedad de clase y comunismo
final.
23
Voegelin. La nueva ciencia de la política, 22.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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�Augusto del Noce: El problema de la sociedad
opulenta como nuevo totalitarismo de masas

lo central de este problema es el abandono de la visión de status
naturae lapsae del hombre, es decir, de su condición finita (o
caída), para abrazar la idea de una condición humana que puede
modificarse y perfeccionarse mediante la política. Por ello en la
Edad Moderna la utopía surge como intentos históricos de llevar
una vida perfecta en el mundo e intentos de transfigurar al hombre
para crear la sociedad perfecta.
El problema de fondo para Del Noce de los totalitarismos es el de
buscar erradicar las dolencias de los hombres a través de la acción
política. Con el mismo argumento que Donoso Cortes hace en su
famoso Ensayo sobre el catolicismo, liberalismo y socialismo, Del
Noce subraya que la negación del estado finito del hombre en la
modernidad conllevara a buscar su redención mediante los cambios
dentro de su vida social y política, ya que el mal no se encuentra
dentro de la naturaleza humana sino en su realidad social.
Del Noce resalta el carácter joaquinista de esta escatología
inmanente, sin embargo, regresa a señalar la importancia del
marxismo en esta concepción y su íntimo enlace con la escatología
de Joaquín. Retomando lo que se ha dicho, el pensador italiano
subraya la forma de entender la razón en el pensamiento de Marx
como mera razón instrumental, en tanto rechaza la vida teórica y
se queda en la praxis. Ahora bien, con esto Marx rechaza de fondo
la idea de una Razón superior con la cual el hombre participa,
y, como sostiene en su Tesis IV sobre Feuerbach, el hombre no
es más que el resultado de sus circunstancias sociales, la razón
pierde su carácter revelador y queda reducida a pura actividad
transformadora de la materia. Por eso afirma Del Noce: “Y se
advierte también cómo la tesis de la inversión de la praxis significa
la radical inversión de la ideología platónico-agustiniana: no obro
sobre el mundo a partir de la idea presente en mí, sino que mis
ideas son la articulación de mi sentido de reacción al mundo”.24
Prosigue señalando el pensador italiano que el marxismo es el
resultado final del racionalismo forjado en la modernidad, el
cual termina negando una naturaleza humana, porque esta no es
24

Augusto Del Noce. Il problema dell´ateismo. (Italia: Il Mulino, 1990), 22.

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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más que el conjunto de las relaciones sociales. Ahora bien, como
el hombre carece de naturaleza alguna y solo es el conjunto de
sus relaciones sociales, el hombre puede cambiar su naturaleza
cambiando sus relaciones sociales. Por lo que el hombre se crea
y se transfigura libremente como guste, y el medio con el cual
mejor puede hacerlo es mediante la política. En el pensamiento
de Marx, señala Del Noce, no hay distinción entre lo exterior y
lo interior, sino que lo político absorbe la ética, por lo que las
acciones del hombre ya no son medidas por una verdad eterna
(llámese ley natural o ley divina), sino por la praxis política. Por
lo tanto, el racionalismo que se hace en el marxismo destruye el
intellectus (concepto platónico de intuir verdades eternas) y lo
reduce a ratio. Es la filosofía de la praxis que da esperanza a un
hombre nuevo que erradicará todas sus dolencias y ya no le será
necesario ni una idea religiosa o filosófica teórica. Esta forma en
que la política se apodera de todo es la principal característica
de los totalitarismos. Como señala Lancelloti explicando a este
punto a Del Noce:
At the same time, political struggles take an absolute
value, replacing religion as the focus of social
concern and the source of people’s identity and
meaning. The flip side of the politicization of reason
is the absolutization of politics, which to Del Noce is
another definition of totalitarianism. Every aspect of
reality is interpreted in terms of a political narrative,
which becomes the interpretative key for all aspects
of social life: law, education, medicine, the family.
Society at all levels splits along political lines
because “culture is entirely subordinate to politics”
and “the idea of politics is subsumed within the idea
of war.” The older totalitarian movements had no
desire to find a political accommodation between
social classes or races: one side must eliminate the
other. Likewise, no compromise is possible with
“repression” and “bigotry.” They must be simply
fought and, ultimately, eliminated.25
25

Carlo Lancelotti. Augusto Del Noce on “The new totalitarism”, 327-328.

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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

Por último, es la idea de emancipación total del hombre o total
dependencia de este sobre una realidad que le da su naturaleza,
es decir: Dios. Por ello se da la negación de la contemplación
o teoría en Marx, porque el hombre esta volcado a auto crearse
mediante su praxis política. Precisamente la idea de revolución es
la búsqueda de una transfiguración librada de toda dependencia
en la humanidad dentro de la historia. Como afirmaría Del Noce:
La revolución representa el salto cualitativo hacia
una condición completamente transfigurada de la
humanidad (es por eso que Marx insiste tanto en la
negación de una realidad inmutable del hombre).
No podemos representárnosla más que a través
de negaciones que son siempre negaciones de la
dependencia: es decir, será realizado el eritis sicut
Dii. En consecuencia, sociedad sin Estado y sin
clases. Pero ¿alcanzamos a representarnos, aun con
la imaginación, una sociedad sin Estado, de modo
tal que los conflictos estén totalmente ausentes? (…)
En realidad, la forma del pensamiento revolucionario
nos empuja a ir más allá de los razonamientos
inspirados en el sentido común; a través de la lucha
revolucionaria se forjaría una humanidad del todo
nueva. ¿Cuál? ¿Se trataría de una suerte de persona
colectiva en la cual sean absorbidas las conciencias
individuales? Ciertos indicios lo llevarían a pensar.
De cualquier forma, limitémonos a reconocer que en
la lógica del pensamiento revolucionario no se puede
representar directamente el resultado de la revolución
en relación con la mutación que cualitativamente
conlleva. Es natural que, dada nuestra condición
actual, no podamos representarnos positivamente una
humanidad escindida de toda dependencia.26
Para Del Noce, desde esa coordenada hay que leer el fenómeno del
totalitarismo. Como un intento de la humanidad de auto redimirse
mediante la política y en la cual busca erradicarse el mal negando
la realidad de la condición finita humana. Es el intento de buscar
26
Augusto Del Noce. El carácter general del pensamiento político
contemporáneo. (Italia: Milano Giuffrè, 1972), 45–46.
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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

un hombre nuevo mediante la política a través de la historia, ya
que el ser humano puede transfigurarse por sus circunstancias
sociales y materiales. Y a pesar de que el comunismo era enemigo
del nazismo del liberalismo, etc, Del Noce señala que las tres
comparten su visión instrumental de la razón y la pretensión
de encerrar toda la realidad humana en la política negando su
naturaleza que aspira a la trascendencia. La forma filosófica que
imprime sello en la masa de esta sociedad es el racionalismo y su
plenitud en el marxismo.
Para finalizar este apartado, hay que señalar que el mundo
opulento, que busca erradicar los totalitarismos se queda con la
forma de entender la razón instrumental de Marx y niega toda
verdad eterna que el hombre pueda intuir, por lo que las personas
quedan subsumidas en la tiranía de la filosofía de la praxis, por ello,
queda dentro de la misma lógica totalitaria, porque le arrebatan su
dimensión de trascendencia para transfigurar su realidad finita y
buscar el paraíso terrenal que soñó la burguesía.

Repensar la tradición en la sociedad opulenta desde la postura
de Platón-San Agustín
Del Noce es un pensador que busca la solución en los orígenes
del pensamiento tradicional. Ante esta propuesta hay que
preguntarnos, ¿por qué Del Noce busca la solución en lo que él
llama tradición?, para contestar esta pregunta hay que explicar
primero que entiende el pensador italiano por tradición.
Del Noce no entiende por tradición un conjunto de reglas y
costumbres de una determinada sociedad, lo que señala por
ella es la tradición de pensamiento que da primacía al ser, de lo
inmutable y de la intuición intelectual. El núcleo del pensamiento
tradicional es la metafísica del principio de identidad y de la
meta-historicidad de las verdades. El cual quiere decir que
hay verdades inscritas en el espíritu humano que no dependen
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Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

de las relaciones sociales o históricas, sino que el ser humano,
independientemente de su cultura o sus circunstancias sociales,
puede intuirlas intelectualmente. Así lo afirma Del Noce:
¿Qué dice San Agustín? Distingue el hombre exterior,
el que es objeto de las ciencias humanas, y el hombre
interior, que es el que está en contacto con las verdades
eternas, reglas del juicio y de la acción. El pensamiento
dejado a sí mismo se dirigiría a la búsqueda de los
inteligibles, de la contemplación pura. Tenemos aquí
el significado del primado de la contemplación que es
la tesis de fondo del pensamiento tradicional.27
Esta línea que maneja Del Noce es la que retoma la tradición
platónica y que va de San Agustín a Descartes, donde se presenta
la idea de ser perfecto como jerarquía de lo real. Hay una zona
que trasciende al hombre, que está en su interior y que no depende
de las circunstancias exteriores. A esto, añade Del Noce que esta
tradición es inseparable de la noción de naturaleza caída del
hombre y de una revelación primigenia de lo divino al hombre.28
Esta tradición se ve plenamente en Platón como principal referente,
pues en la filosofía del pensador griego hay una instancia en la
que recurre al mito como respuesta a lo que la razón no puede
profundizar de manera adecuada por sí misma. Esto introduce al
misterio y a la profundización de verdades que se intuyen por el
intelecto, además, de no rechazar y aceptar, escuchar y creer lo
que Platón llamaría la tradición de los antiguos.29 Para Del Noce,
esta línea de reflexión filosófica del primado del ser inmutable
como jerarquía va a recibir un golpe cuando Hegel, primer
filósofo y teólogo del racionalismo, reduzca lo real a lo racional,
impidiendo la posibilidad de la intuición de las verdades eternas.
Para el filósofo alemán, la razón filosófica debe de expresarse
de manera abstracta conceptual, y si no se llegase a plasmar
de esa manera científica, lo que se dice carece de toda validez
27
Augusto Del Noce. Agonía de la sociedad opulenta, 108.
28
Augusto Del Noce. ¿Ocaso o Eclipse de los Valores Tradicionales? (España:
Unión Editorial, 1972), 121.
29
Josef Pieper. Sobre los mitos platónicos. (España: Editorial Herder, 1998), 34.
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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

racional. El racionalismo que surge en la modernidad señala Del
Noce, realmente es una guerra contra todo platonismo y volver a
replantear a la filosofía no como especulación contemplativa pura
(Bios theorikos), sino como praxis.
Pues bien, como se ha señalado, para Del Noce el racionalismo
que surge de la modernidad va a suprimir esta noción de ideas
eternas, porque se erige como lucha de la religión trascendente,
y por lo tanto va a negar la naturaleza caída del hombre y por
consiguiente toda esfera sobrenatural, esto sobre todo con la
filosofía marxista que, paradójicamente, es la victoria del ideal
burgués del ateísmo de masa y la filosofía de la praxis. Esto
conlleva a la disolución de la persona humana desde la perspectiva
de Del Noce y a reducir toda moral a la praxis política. La moral
ya no esta animada por los criterios de bien y mal, sino por el
puro activismo social. La disolución de la persona es por la
consecuencia de la desintegración de la verdad interna y eterna
que habita en el hombre. Erradicado toda metafísica, no tiene
sentido hablar del “Maestro interior” del que Agustín hablaba,
por lo que simplemente queda recurrir a medios externos para
perfeccionar la actitud del hombre. Lo externo se confunde con lo
interno. Esto queda dicho por la tesis IV de Marx sobre Feuerbach
cuando niega una naturaleza “abstracta humana” para reducirlo
a sus relaciones sociales.30 Y entonces, si la persona no existe,
porque el hombre carece de sustancia individual solamente queda
en lo colectivo, y si queda solamente en lo colectivo entonces
toda realidad humana es la política. Y cómo todo es político y
la ética es absorbida por éste; por lo cual ya no se asume una
cuestión ética personal con el otro ni con lo trascendente, porque
ha quedado secuestrada por la acción política. Esto es lo que
conlleva internamente el racionalismo moderno y su culmen con
el pensamiento de Marx. Y como hemos señalado, para Del Noce
el totalitarismo es el fenómeno donde lo político absorbe todas las
dimensiones humanas.
Ante esto queda el volver a refrendar los valores eternos que
habitan en la persona humana. Ahora bien, Del Noce recurre
30

Karl Marx, Tesis sobre Feuerbach.

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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

a un texto de Agustín que tiene por nombre De Trinitate. Lo
primero que muestra del texto es que en Agustín se percibe
la distinción entre el hombre interior del exterior. El hombre
exterior es el que se estudia bajo las ciencias humanas y la
interior es el que posee las verdades eternas.31 De esta distinción
Agustín menciona que hay dos realidades racionales en la
inteligencia humana: la activa y la contemplativa. Olvidar
esta distinción, subraya Del Noce, lleva a la esclavitud más o
menos disimulada.
Ante estas dos realidades, el hombre debe decir cual debe
primar. Ambas son necesarias, pero una debe tener jerarquía
sobre la otra. Si elige la contemplativa, el ser humano
reconoce la existencia de una guía de sus acciones que es
eterna e inmutable, el cual es un fundamento para justificar
la unidad espiritual entre los hombres, en el cual todos, a
pesar de sus particularidades históricas y sociales, pueden
tener en común verdades eternas que siempre han estado
en ellos. Es la noción de sabiduría originaria. La noción de
logos común y a lo que llama charitas; en cambio, si elige la
primacía de las verdades sensibles sobre la contemplativa, se
hace la elección del primado de la ciencia sobre la sabiduría.
La ciencia exterior, entonces, debe manipular al hombre
interior. Agustín, señala Del Noce, se refería a este como la
cupitas. Consiste en centrarse en las realidades exteriores que
terminan por desintegrar la naturaleza sustancial espiritual de
la persona.32 El hombre entonces tiene que elegir una de las dos
para poner orden a su naturaleza racional: entre la primicia de
la sabiduría sobre la ciencia o viceversa. El racionalismo optó
por la ciencia sobre la sabiduría, por ello estamos en el tiempo
de las ciencias como manipuladoras de la naturaleza humana,
en tanto que niegan la existencia de la condición humana. Por
lo tanto, la posibilidad que nos da Del Noce para vencer a
la sociedad opulenta, o a la tiranía del trabajo o al imperio
de la cantidad, será refrenando o volver a la primacía de la
contemplación de las verdades eternas.
31
32

Augusto Del Noce, Agonía de la sociedad opulenta, 108.
Augusto Del Noce, Agonía de la sociedad opulenta, 108.

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opulenta como nuevo totalitarismo de masas

Conclusión
El presente ensayo reflexionó junto a la figura de Del Noce sobre
el problema de la sociedad actual en torno a los movimientos de
masas totalitarias y su origen en el racionalismo que surge en la
modernidad desde Hegel hasta su plenitud en Marx. Para Del
Noce, estos crearon el humus para las religiones políticas que
surgieron en el siglo XX y los sistemas totalitarios que hoy en día
aún padecemos, por más que disimulen libertad y tolerancia, pues
en el fondo terminan reduciendo al ser humano a ser una maquina
útil o engranaje de un sistema que se rinde ante el dinero y la vida
segura.
Ante esto, quedaría volver a reflexionar sobre los temas de la
religiosidad natural de los hombres, de su condición finita y de
su necesidad de relacionarse con la trascendencia para saber
relacionarse con los otros. Esto debido a la defensa del logos
común que todo ser humano posee en su interior y que le permite
comunicarse y saberse semejante a los otros. Sin el logos común,
es imposible la unidad espiritual de los hombres. La propuesta
de Del Noce es transpolítica: es volver a revalorar el primado
de la vida contemplativa sobre la praxis, para saber apreciar
el orden del ser y reconocer al otro como igual en tanto posee
logos común. Así, tendremos la oportunidad de reflexionar sobre
la política no como un intento de solucionar los problemas del
mal en la realidad humana, sino como garante de buscar el bien
común en tanto todos somos iguales en dignidad.

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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. II, N° 4, Julio-Diciembre 2022, pp 191-213

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                <text>Aitías: Revista de Estudios Filosóficos, 2022, Vol. 2, No. 4, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Aitías. Revista de estudios filosóficos, publica artículos sobre investigación filosófica en español, inglés, francés y portugués que constituyan una aportación intelectual original del autor o autora. Es editada por el Centro de Estudios Humanísticos, que constituye el área de investigación más antigua de la Universidad Autónoma de Nuevo León con sede en Monterrey, México. Se publica con periodicidad semestral en los formatos físico y electrónico.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Sillares. Revista de Estudios Históricos, Vol. 1, No. 1, julio-diciembre 2021, es una
publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro
de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso
Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)8329- 4000 Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx Editor Responsable: José Eugenio Lazo Freymann.
Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900-102, ISSN en trámite ambos ante
el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número:
Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca
Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 07 julio de 2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Eugenio Lazo Freymann
Autores

Javier Rodríguez Cárdenas
Oscar Israel Pizaña Grimaldo
Ana Ceballos Martínez
Pedro César Herrera Silva
Jesús de la Teja
Octavio Herrera Pérez
Jaime Sánchez-Macedo
Director Editorial / Reynaldo de los Reyes Patiño
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Rogelio G. Garza Rivera
Rector
Santos Guzmán López
Secretario General
Celso José Garza Acuña
Secretario de Extensión y Cultura
Humberto Salazar Herrera
Director de Historia y Humanidades
César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos
José Eugenio Lazo Freymann
Director
Copyright: © 2021. Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional (CC
BY-NC-ND 4.0).
ISSN en trámite
Sillares. Revista de Estudios Históricos es parte de Revistas UANL, proyecto de la
Dirección de Tecnologías de Información, de la Coordinación de Sistemas para
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Foto de portada: D.R. © Fototeca Nuevo León–CONARTE, Fondo: Fausto
Tovar.
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Alfonso Reyes No. 4000 Nte. Col. Regina, C.P. 64290, Monterrey, Nuevo León,
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Correo electrónico:
historia.ceh@uanl.mx Sitio web: https://sillares.uanl.mx/index.php/s.
Derechos reservados. Se permite la reproducción parcial para fines académicos
citando la fuente.
Impreso en Monterrey, Nuevo León, México.

�Sillares
Revista de Estudios Históricos
sillares.uanl.mx
Mérito y honor en el Nuevo Reino de León
durante el siglo XVIII. El sacerdocio ministerial
en la familia Báez Treviño
Honor and Merit in the Nuevo Reino de León
during the XVIII century. The Ministerial
Priesthood in the Báez Treviño family
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán
orcid.org/0000-0001-7994-014X

Recibido: 11 de diciembre de 2020
Aceptado: 11 de marzo de 2021
Publicado: 1 de julio de 2021

Copyright: © 2021, Cárdenas Rodríguez Javier. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

�Mérito y honor en el Nuevo Reino de León durante el
siglo XVIII. El sacerdocio ministerial en la familia
Báez Treviño
Honor and Merit in the Nuevo Reino de León during the XVIII
century. The Ministerial Priesthood in the Báez Treviño family
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán
orcid.org/0000-0001-7994-014X

Resumen: A través del estudio de los Báez Treviño, una familia del
septentrión novohispano, en este artículo expongo la importancia de la
historia de la iglesia para entender el desenvolvimiento de la monarquía
hispánica en una región de frontera. Utilizando archivos públicos y
privados, inicio con un análisis de las acciones y las redes políticas y de
parentesco que volvieron a esta familia una de las más poderosas del
Nuevo Reino de León; y posteriormente estudio la carrera sacerdotal de
cuatro de sus miembros. Concluyo que estas trayectorias ejemplifican
algunas de las formas más comunes en que los sacerdotes del periodo
novohispano aspiraban a ser exitosos: profundizando en los estudios
religiosos; preocupándose por su feligresía; aprovechando sus grados
académicos para aspirar a cargos más importantes; y siendo un hábil
negociante a partir de la acumulación de tierras y propiedades
familiares.
Palabras clave: Nueva España; septentrión; Nuevo Reino de León;
redes, religión.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

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�Javier Rodríguez

Abstract: Through the study of the Baez Treviño, a family from the
north of New Spain, in this article, I expose the importance of the
church's history to understand the development of the Hispanic
monarchy in a border region. Using public and private archives, I begin
analyzing the actions and political and kinship networks that made this
family one of the most powerful in the Nuevo Reino de León. Then, I
focus on the priestly career of four of its members and concluded that
these trajectories exemplify some of the most common ways in which
the priests of the Novohispanic period aspired to be successful:
deepening in the religious study; being concerned about his
parishioners; taking advantage of their academic degrees to aspiring to
the highest positions, and being a skilful businessman from the
accumulation of land and family properties.
Keywords: New Spain; septentrion; Nuevo Reino de León; networks;
religion.

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�Mérito y honor

Introducción
El 19 de diciembre de 1727, en la iglesia catedral de la ciudad de
Guadalajara, en la Nueva Galicia, fue ordenado presbítero por el
obispo Nicolás Carlos Gómez de Cervantes el bachiller Juan Báez
Treviño, oriundo de la ciudad metropolitana de Nuestra Señora
de Monterrey, capital del Nuevo Reino de León.1 La información
vita et moribus (de vida y moral) describe al bachiller como un
sujeto “serio, recto, muy estudioso de las sagradas escrituras, la
teología y el derecho canónico; muy entregado a la vida religiosa
y con gran preocupación por la salvación de almas, deseoso que
contribuir con Dios y su majestad a la entrega del pasto
espiritual”.2 Las licencias para predicar en toda la diócesis de
Guadalajara para cuyo fin fue examinado y aprobado, las obtuvo
el 14 de marzo de 1728, al mismo tiempo que obtuvo los títulos
correspondientes, mismas que le fueron refrendadas por el Deán
y Cabildo Sede Vacante el 4 de abril de 1735, y por el obispo Juan

FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, órdenes 1703-1752, m.139”.
http://www.familysearch.com/México-Jalisco-CatholicChurchRecords15901979
2
FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, órdenes 1703-1752, m.142”.
http://www.familysearch.com/México-Jalisco-CatholicChurchRecords15901979
1

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�Javier Rodríguez

Gómez de Parada el 15 de marzo de 1737.3 Su ordenación
sacerdotal fue a título de dos capellanías: una fue fundada por el
capitán don Antonio Gómez de Castro y doña María Báez
Treviño con 3,500 pesos de principal y 125 de renta anual sobre
algunas casas que tenía en la ciudad de Monterrey, con la
obligación de 33 misas rezadas al año, y la otra también fue
fundada por el mismo capitán Gómez de Castro con 1,000 pesos
de principal y 150 pesos de renta anual sobre el agostadero de San
Agustín, también de la ciudad de Monterrey.4 Fue cura en
encomienda de la parroquia de la ciudad de Monterrey del 14 de
enero de 1734 al 25 de febrero de 1748 llevando a cabo una labor
pastoral intensa dentro de su curato, pues de ella derivaría una
reorganización de la nueva geografía parroquial y sin duda alguna
sin su labor administrativa frente a la parroquia no se pudiera
entender la historia social y de la Iglesia en el Nuevo Reino de
León.

FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, órdenes 1703-1752, m.132”.
http://www.familysearch.com/México-Jalisco-CatholicChurchRecords15901979
4
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara (AHAG), Parroquia de
Monterrey, Cofradías y capellanías del Nuevo Reino de León, 10 de
septiembre de 1753.
3

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�Mérito y honor

Comprender y revalorizar la figura del clero en la América
hispánica es de vital importancia, ya que cuando las estructuras
novohispanas son puestas en perspectiva, se puede caer en la
cuenta de cuán importante fue el papel social del sacerdote, como
lo han demostrado William B. Taylor, David Brading, Óscar
Mazín, Juan Carlos Ruiz Guadalajara, Rodolfo Aguirre Salvador,
María Teresa Álvarez, entre algunos otros autores. Y en un
territorio tan grande y heterogéneo como las Indias Occidentales,
y en el contexto de las enormes proporciones espaciales con las
que contaban las diócesis novohispanas —por lo menos hasta
inicios del siglo XIX—, el clero se convierte en un sujeto de
estudio atractivo e interesante, sobre todo en espacios de frontera
o en los confines de la monarquía, como en el Nuevo Reino de
León. Así pues, el objetivo de este artículo versa en tres ejes: 1)
entender cómo desde la historia de la Iglesia se pueden analizar
diversos acontecimientos de una población en particular en
materia de religión y sociedad, pues sin duda alguna la historia de
la Iglesia en la América hispánica septentrional es la historia de
la monarquía hispánica; 2) describir el desenvolvimiento de una
familia tan relevante en un ámbito eclesiástico local, como los
Báez Treviño, así como las aspiraciones de cualquier bachiller,
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9

�Javier Rodríguez

presbítero o cualquier miembro que ostentara las órdenes
sagradas en una doble dimensión: el servicio a Dios y al rey, su
majestad; y 3) caracterizar a esta familia como un actor social
producto de su época, considerando su contexto social.
En tanto a las fuentes empleadas para este trabajo, se
empleó documentación producto de diversos archivos, entre los
cuales se mencionan: Archivo Histórico de Monterrey (AHMM),
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM),
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara (AHAG),
Archivo General de la Nación (AGN) y el Archivo General de
Indias (AGI), además del portal de archivos en línea de
Familysearch de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días.
El clero secular en el Nuevo Reino de León
El papel desempeñado por el clero en la monarquía hispánica fue
muy importante. Dado que la colonización y/o pacificación,
hispanización y cristianización fueron procesos largos y
complejos para asentar las estructuras hispánicas en las Indias
Occidentales, la corona española empleó todo un proyecto
misionero-evangelizador que contribuyera a efectuar por lo
menos una posesión del espacio efectiva, congruente a su visión
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

10

�Mérito y honor

de reconocer y justificar su presencia en los territorios de ultramar
como una continuación de la reconquista española.5
Si bien la corona no contaba con milicias para poder
sostener una avanzada colonizadora, se apoyó en todos aquellos
particulares que a su costa realizaran labores de exploración y
conquista, tal como sucedió con Diego Velázquez, Hernán
Cortés, Nuño de Guzmán, Francisco Pizarro, entre otros, a
principios del siglo XVI. Para finales de este mismo siglo, ya
estaban instauradas las capitulaciones, que eran contratos con los
que los particulares se comprometían a realizar labores de
exploración a cambio, no de reconocerlo como señor de la tierra,
pero sí de algún título que ayudara a consolidar no solamente su
estatus político sino a tener una estirpe, ergo, acumulación de
prestigio familiar y social que fuese heredable.
En el caso de la América hispánica septentrional, si bien
el conflicto bélico entre españoles e indios nómadas conocidos
como chichimecas tuvo su máxima cumbre en 1550, con la
fundación de la Nueva Galicia dos años atrás, en 1548, se buscaba
Óscar Mazín Gómez, “La cristianización de las Indias. Algunas diferencias
entre Nueva España y Perú”, en Derecho, política y sociedad en Nueva España
a la luz del Tercer Concilio Provincial Mexicano (1585), ed. Andrés Lira
González, Alberto Carrillo Cazares, y Claudia Ferreira Ascencio (México, DF:
El Colegio de Michoacán; El Colegio de México, 2013), 59.
5

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tener un mayor control por aquellas tierras inexploradas del norte.
Cada vez menos personas se arriesgaban a conocer más allá de
las delimitaciones del Pánuco, pues los ataques de los indios
estaban creciendo día con día y aventurarse evidentemente
representaba un serio peligro para los españoles que lo hicieran.
Algunos españoles militares de carrera decidieron tomar ese
riesgo y fundaron importantes asentamientos norteños: Alberto
del Canto fundó la Villa de Saltillo en 1577, al igual que la Villa
de Santa Lucía, en lo que diecisiete años después Diego de
Montemayor fundara la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora
de Monterrey; Luis Carvajal y de la Cueva fundó el Nuevo Reino
de León en 1579; lo mismo para las fundaciones del Nuevo
México y las Nuevas Filipinas al final de la centuria. Sin
embargo, las avanzadas militares para nada se hubiesen
concretado sin la presencia de los religiosos, pues era necesaria
su conversión para poderlos adherir a la grey del rey católico.
Philip Powell en La guerra chichimeca demostró la importancia
de los misioneros franciscanos, además de los “indios aliados”
para conseguir la paz con los beligerantes.6
6

Según Philip Powell, el proceso pacificador tuvo cuatro ingredientes
principales: la diplomacia necesaria para atraer a las tribus nómadas al acuerdo
de establecerse la paz, un intensificado esfuerzo misionero que dio cohesión y
un objetivo espiritualmente loable a toda la empresa, el trasplante de indios
sedentarios a la frontera para poner ejemplo de un modo de vida civilizado y
el aprovisionamiento de los nómadas y de los colonos sedentarios con fondo
de la real hacienda, gradual proceso de sustitución de los gastos en que antes
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Por otro lado, la llegada del clero secular al Nuevo Reino
de León estuvo enmarcada en un contexto, tanto de exploración
de los territorios más septentrionales de la monarquía, como de
los intentos de consolidar el poblamiento y asentar las
instituciones hispánicas en la región; era un momento de
territorialización monárquica, pero también de la capacidad de
incorporación de los grandes obispados de los nuevos espacios
que iban surgiendo para consolidar a mayor escala su geografía
espiritual.7 Cabe mencionar que la primera parroquia erigida en
se había incurrido al intentar la subyugación militar. Philip W Powell, La
guerra chichimeca, 1550-1600 (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
2014), 213.
7
Es de suma importancia definir los conceptos de espacio y territorio. Si el
Diccionario de autoridades (2da edición de 1739) define el primer concepto
como “la capacidad, anchura, longitud y latitud de un terreno, lugar o sitio
(tomado del latín spatium)”, y el segundo término como el “sitio o espacio que
contiene una ciudad, villa o lugar”, tenemos que matizar dichos conceptos para
una mejor comprensión de los mismos. El espacio como instancia parcial (y
de autonomía relativa) de una totalidad social es un concepto de la geografía
que involucra diversos elementos constitutivos de una región (elementos
naturales) como la vegetación, suelo, montañas y cuerpo de agua. Así, como
señaló José Alfredo Rangel, el espacio físico es un elemento más de una región
y no un escenario inerte, receptáculo de los elementos sociales. En cuanto al
territorio, dicha expresión se utiliza como referencia al espacio de la soberanía
o la jurisdicción de un país, o en este caso entidades de gobierno civil o
religiosa para el periodo novohispano. Dicha jurisdicción sobre el territorio
involucraba elementos naturales, espaciales y poblacionales. Diccionario de
Autoridades (2da edición, 1739), consultado el 06/08/18. http:
//web.frl.es/DA.html. Daniel Hiernaux y Alicia Lindon, “El concepto de
espacio y el análisis regional”, Secuencia, núm. 25 (1993): 89–110; Andrés
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el noreste novohispano fue en la Villa de Santiago de Saltillo —
curato espiritualmente perteneciente al obispado de la Nueva
Galicia, pero políticamente adherido a la Nueva Vizcaya— cuya
jurisdicción comprendió todo el incógnito espacio que
representaron estos territorios para finales del siglo XVI,
incluyendo la ciudad de Monterrey, la Villa de San Gregorio de
Cerralvo y la misión de Nuestra Señora del Río Blanco.8 En este
sentido, la crónica del obispo de Guadalajara, Alonso de la Mota
y Escobar, es muy sugerente para recrear el escenario:
Este reino con razón se puede llamar Reino de Anillo porque
aunque tiene mucha tierra y de muchas leguas de sitio, no hay
en todas ellas sino un lugarcito de españoles de hasta veinte
vecinos escasos, que llaman la Villa de Monterrey porque el
conde de este nombre, siendo virrey de la Nueva España, dio
Castiblanco Roldán, “Algunas observaciones teóricas al territorio y al
memorial: la dialéctica de la producción (creación) social del espacio”, Revista
Geográfica, núm. 145 (2009): 73–88; José Alfredo Rangel Silva, Capitanes a
guerra, linajes de frontera. Ascenso y consolidación de las élites en el oriente
de San Luis Potosí, 1617-1823 (México, DF: El Colegio de México, 2008), 35.
En cuanto a la territorialización, se puede entender la apropiación simbólica y
cultural de un espacio, que, aunque siendo inmaterial, se hace tangente cuando
hay un reconocimiento de pertenencia en el territorio por un grupo humano.
Rogeiro Habesbaert, “Del mito de la desterritorialización a la
multiterritorialidad”, Cultura y representaciones sociales 8, núm. 15 (2013):
13. Dicho concepto es aplicable también a los procesos de reconocimiento de
territorios eclesiásticos en la América hispánica.
8
José Antonio Portillo Valadez, Diccionario de clérigos y misioneros
norestenses (Monterrey: Edición de autor, 2011), 85.
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licencia y facultad para que se poblase por el año pasado de
noventa y cuatro. […] Es un difuso este Reino y todo
despoblado que hasta el día de hoy está bien andado ni trillado
de españoles, pero algunos que han entrado en él dicen que es
de temple muy apacible, de buenos valles, bien abastecido de
fuentes y ríos, y con suficientes montes y arboledas, que todo
esto lo hace apto para poblarla, pero por ahora no se abre
entrada para ello, porque en este mundo son de estima tierras,
aguas y montes, allende de lo cual como en este Reino no ha
habido noticia de minas ni metales, que son la piedra imán de
español, no los tira ni lleva para sí […] hay noticia de que en
esta tierra hay indios bárbaros gentiles, pocos en número, que
viven en rancherías pajizas de cuya conversión no se trata por
ahora hasta que venga el tiempo que Dios tiene determinado
para mover los corazones de los reyes que manden hacer éstas
y otras entradas. La gente de estos países es desnuda y muy
pobre y sumamente bárbara, en quien no se conoce rastro de
conocimiento, de idolatría ni de sacrificio, ni de temple porque
todos ellos viven pronos [muy propensos] e inclinados a la
tierra cual brutos, sin jamás alzar los ojos de ella, y así en su
total ocupación buscar de comer con la flecha, procrear y
hacerse la guerra unos a los otros. Querrá Dios nuestro señor
las cosas se vayan aquí disponiendo de suerte que se envíe la
luz de su nombre y fe para que amanezca sobre gente que vive
en perpetua tiniebla para que conociendo su autor lo
reverencien y sirvan como a su Dios verdadero a quien sea
gloria y alabanza eterna, así en la tierra como en el cielo.9

9

Alonso De la Mota y Escobar, Descripción geográfica de los reynos de Nueva
Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo León (México, DF: Instituto Jalisciense de
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Pero con la llegada del gobernador Martín de Zavala y su
proyecto de repoblación del reino, la cuestión eclesiástica
también fue de su injerencia. Así, en 1626 se erigió la parroquia
de Monterrey con su primer cura en administración, el padre
Martín Abad de Uría, con jurisdicción sobre las rancherías y
villas que se fueron fundando desde la época de Martín de Zavala
en adelante -incluyendo la villa de San Gregorio de Cerralvo, la
villa de San Juan Bautista de Cadereyta y el Valle de las Salinas
(sin que esto afectara la labor de los franciscanos, pues
técnicamente el clero secular tendría injerencia sobre españoles,
mestizos y mulatos, y el clero regular sobre los indios en los
conventos).10 De este modo, en la medida en que se iba
extendiendo la frontera hacia el noreste, con la fundación de
nuevas poblaciones, éstas se incorporaban a la única parroquia;
por consiguiente, la atención eclesiástica de estos lugares se hizo
por medio de los tenientes de cura. Sin duda alguna, la fundación
de misiones y parroquias en el Nuevo Reino de León durante el
siglo XVII, se dio en el contexto de la lucha y la “guerra viva”

Antropología e Historia; Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1989),
150.
10
Israel Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León (México, DF: El
Colegio de México, 1994), 104.
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contra los indios no sujetos al sistema español y provocaron que
el proyecto misional encontrara su freno en 1664 debido a la
propia inestabilidad política en la que entró el reino tras la muerte
de su gobernador Martín de Zavala.11
No obstante, el siglo XVIII fue un periodo de cambios, ya
que del curato de Monterrey se desmembraron nuevas
jurisdicciones parroquiales para erigir nuevas unidades de
atención diocesanas. En 1712 se desmembraron de Monterrey
Boca de Leones —la cual había fungido como ayuda de parroquia
de Monterrey desde que se fundó el Real— y el Valle de San
Mateo del Pilón; en 1714, la doctrina de San Pablo Labradores; y
en 1747, se erigió la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores
en la Punta de Lampazos.12 Todas ellas dejaron de ser misiones
para convertirse en curatos con curas beneficiados vicarios y
jueces eclesiásticos.

Eugenio del Hoyo atribuye el periodo de 1664 a 1715 como el “medio siglo
de inercia”, donde, tras la muerte del gobernador Martín de Zavala, el Nuevo
Reino de León entró a una crisis e inestabilidad de su política e instituciones
que la apoyaban. Eso auspició que la densidad demográfica bajara y que los
conflictos con los indios se incrementaran. Eugenio Del Hoyo, Historia del
Nuevo Reino de León, 1577-1723 (Monterrey: Al Voleo, 1979), 433–72.
12
Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León, 156; Cecilia Sheridan, El
yugo suave del evangelio. Las misiones franciscanas de Río Grande en el
periodo colonial (Saltillo: Universidad Autónoma de Coahuila, 2012), 53.
11

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Además, en la segunda década del siglo XVIII se retomó
el proyecto misional, mismo que se vio reflejado en tres nuevas
fundaciones: la misión de Nuestra Señora de Guadalupe, la de
Nuestra Señora de la Concepción y Nuestra Señora de la
Purificación; todas fundadas en 1715 gracias al comisionado
Francisco de Barbadillo y Vitoria. La primera fue fundada a una
legua de la parroquia de Monterrey y perteneció a los frailes
franciscanos bajo el título de curas doctrineros hasta 1755, año en
que la misión se secularizó y se transformó en pueblo con
presencia predominantemente tlaxcalteca.13 En lo que respecta a
13

La secularización fue el traspaso de misiones y doctrinas pertenecientes a
los religiosos a manos del clero secular o diocesano. Dicho proceso se dio de
manera gradual y dependió del obispado su aplicación. En el obispado de
Puebla fue en 1640 gracias al obispo Juan de Palafox y Mendoza, en el
arzobispado de México fue en 1753 por el arzobispo Manuel Rubio y Salinas,
en Durango en 1753 por el obispo Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, en el
obispado de Yucatán en 1721 por el obispo Juan Gómez de Parada y en el
obispado de Michoacán fue en 1767 también por el obispo Pedro Anselmo
Sánchez de Tagle. Para el caso del obispado de Guadalajara, el proceso de
secularización fue más pragmático y los obispos solían esperar a coyunturas
específicas para hacerlo, pero curato por curato y no como un evento a gran
escala. Para el caso del Nuevo Reino de León, el proceso de secularización de
misiones y doctrinas fue un proceso iniciado desde 1711 y concluido en 1804,
cuando se secularizó la doctrina del Río Blanco, que fue la última en hacerlo.
Óscar Mazín Gómez, Entre dos majestades. El obispo y la Iglesia del gran
Michoacán ante las reformas borbónicas, 1758-1772 (Zamora: El Colegio de
Michoacán, 1986), 12–20; María Teresa Álvarez Izca-Longoria, “La
reorganización del territorio parroquial en la arquidiócesis de México durante
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las otras dos misiones, éstas se fundaron cerca del Valle de San
Mateo del Pilón, y los franciscanos tuvieron bajo su cuidado y
doctrina a indios borrados, pelones, nazas, tlaxcaltecos, tortugas,
cacalotes y aguatinejos, que aparecen descritos en las partidas
sacramentales de la parroquia de San Mateo del Pilón.14
La familia Báez Treviño
No se puede pasar por alto en la historia del Nuevo Reino de
León, durante la primera mitad del siglo XVIII, la mención de
ciertos apellidos que fueron de suma importancia en el acontecer
histórico tanto político como económico y social. Y es que el caso
de la familia Báez Treviño es una referencia obligada, ya que su
participación en la región fue muy intensa. Desde el gran
patriarca hasta los nietos, los miembros de esta familia fueron
personajes muy activos por lo menos hasta 1780.

la prelacía de Manuel Rubio y Salinas (1749-1765)”, Hispania Sacra LXIII,
núm. julio-diciembre (2011): 508; David Brading, Una Iglesia asediada: el
obispado de Michoacán, 1749-1810 (México, DF: Fondo de Cultura
Económica, 1994), 123; Susan McClymont Deeds, “Rendering unto Caesar:
the secularization of Jesuit missions in mid-eighteenth century Durango”
(University of Arizona, 1981).
14
AEAM. Libros sacramentales, parroquia de San Mateo, libro 1, 1712-1725.
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Mapa 1. División política del Nuevo Reino de León, finales del s.
XVII

Como punto de partida, se encuentra el general Francisco Báez
Treviño. Nació en Monterrey en 1648 y durante la primera década
del siglo XVIII se destacó por la adquisición de propiedades, sin
dedicarse a actividades comerciales o crediticias, según Antonio
Peña Guajardo.15 Fue hijo de Francisco Treviño (sargento mayor)

15

Antonio Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el
Nuevo Reino de León durante la primera mitad del siglo XVIII (Monterrey:
Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2004), 59.
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y Lucía de Benavides, oriundos de la ciudad de Monterrey, y a su
vez, nieto del capitán Francisco Báez de Benavides (nacido en
1594, originario de Tenerife, en las Islas Canarias) y de Isabel
Martínez-Guajardo

Navarro-Rodríguez

(nacida

en

1593,

originaria de la Villa de Saltillo), primeros pobladores del Nuevo
Reino de León. Contrajo matrimonio con Catalina Treviño y
Maya, con la cual tuvo trece hijos: Ignacio Miguel (1682), María
(1685), Nicolasa (1687), Francisco (1691), Pedro Regalado
(1701), Xavier (1702), Matías (1703), Juan Bautista (1704),
Lucía (1706), Josefa (1708), Isabel (1709) y Antonia (1714).
Respecto a los oficios de los hijos varones, Francisco y Xavier
eligieron la carrera militar al igual que su padre; Matías fue
escribano público y tres de sus hijos eligieron la carrera
eclesiástica: el primogénito Ignacio Miguel lo hizo como
sacerdote religioso de la Compañía de Jesús y Pedro Regalado y
Juan Bautista lo hicieron como miembros del clero secular. En
cuanto a las hijas del General, cuatro se casaron con capitanes,
una con un escribano público, otra con el dueño de una hacienda
de ganado menor y dos más permanecieron solteras o bien no se
obtuvieron datos sobre sus nupcias, seguramente dedicándose al
cuidado de sus padres, pues para las labores domésticas la familia
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poseía negros y mulatos esclavos. Y en el caso del matrimonio
del capitán Xavier Báez Treviño con Ana Montemayor Garza,
dentro de los cinco hijos que tuvieron, surgió otro sacerdote, José
Lorenzo Báez-Treviño Montemayor, nacido en 1730 en la ciudad
de Monterrey.
Pero, a decir verdad, uno de los aspectos más relevantes
de Francisco Báez Treviño fue que llegó a tener el grado de
general. Para finales del siglo XVII, encabezó una partida de 30
soldados que incursionó al interior de la Sierra de la Tamaulipa
para castigar a los indios que habían atacado una pastoría de
ovejas. Posteriormente, le fue otorgado el título de Sargento
Mayor, y en términos militares, como gobernador fue capitán
general del Nuevo Reino de León, por lo que Francisco Báez
Treviño fue el primer hombre, nacido en esta jurisdicción, que
tomó el cargo de gobernador y ocupó todos los grados militares,
desde alférez hasta general.16 Cabe señalar, que desde el siglo
XVII, y hasta 1728 —considerando que en este año inició el
cobro de alcabalas— el Nuevo Reino de León era considerado
como “tierra de guerra viva”.17 Esto implicaba que había focos de

16
17

Peña Guajardo, 71–72.
Del Hoyo, Historia del Nuevo Reino de León, 1577-1723, 311.

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conflicto en distintos puntos del territorio entre españoles con
indios

negados

a

integrarse

al

sistema

europeo.

Los

enfrentamientos fueron duros y sumamente violentos, y
evidentemente causaron una gran cantidad de muertes, por lo que
la responsabilidad de la defensa del territorio cayó en las milicias
locales, con el peso de los gastos en los pobladores, por no existir
un ejército profesional en la Nueva España.18 Así fue como los
militares se adueñaron de la zona, pues el gobernador y capitán
general del Nuevo Reino de León era el mando supremo con
capacidad de organizar y coordinar las acciones.
Sin embargo, tal y como lo mencionó Peña Guajardo, el
estado general que se padecía en el Nuevo Reino de León era
conveniente para los miembros de esta élite local, afirmando que
ellos mismos promovían los enfrentamientos para justificar la

18

Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino
de León durante la primera mitad del siglo XVIII, 58. Por otro lado, José
Alfredo Rangel menciona que la defensa de las zonas fronterizas estaba a cargo
de los capitanes a guerra, quienes comandaban contingentes integrados en su
mayoría con los vecinos de los poblados interesados basándose el esquema en
la autodefensa que fue la modalidad más práctica al no existir un ejército
profesional. Rangel Silva, Capitanes a guerra, linajes de frontera. Ascenso y
consolidación de las élites en el oriente de San Luis Potosí, 1617-1823,
205–6.
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concesión de ciertos privilegios por ser “tierra de guerra viva”.19
Así, por mucho tiempo no se aplicó el cobro de alcabalas y a los
gobernadores se les eximió de la obligación de pagar la media
anata como una manera de apoyo a los pobladores y autoridades
de este lugar. Este régimen especial en materia fiscal —que era
aplicado en todo el septentrión novohispano— estaba destinado a
fomentar la economía y la colonización en una zona insegura que
por sí misma no atraía pobladores.20 Pero, por otro lado, en 1718
el general Francisco Báez Treviño —en su segundo periodo como
gobernador del Nuevo Reino de León— fue destituido por el
comisionado del Virrey duque de Linares, el alcalde de crimen
Francisco de Barbadillo y Vitoria, por comerciar indios a través
del sistema de congregas. Báez Treviño y otros miembros de la
élite local tuvieron que liberar a los indios capturados, y en su
defensa afirmaron que la captura fue hecha por ser prisioneros de
guerra, aunque estaban trabajando en sus haciendas personales.21
19

Mismo argumento utilizado por Sara Ortelli para el caso de la Nueva
Vizcaya. Sara Ortelli, Trama de una guerra conveniente. Nueva Vizcaya y la
sombra de los apaches, 1748-1790 (México, DF: El Colegio de México, 2007).
20
Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino
de León durante la primera mitad del siglo XVIII, 72.
21
Archivo General de Indias (AGI). Guadalajara 166, Expediente sobre la
pacificación de indios chichimecas del Nuevo Reino de León, 1714-1723, 14
de febrero de 1714.
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Así, mal que bien, este personaje logró consolidar un
poder y prestigio en la localidad, sobre los cuales sus hijos
clérigos Ignacio Miguel, Pedro Regalado, Juan Bautista y su nieto
José Lorenzo, se montarían para lograr la aceptación social de la
feligresía de Monterrey, siendo los únicos clérigos procedentes
de una familia de la vieja élite neolonesa. Recibió cristiana
sepultura a manos del Br. Bartolomé Molano en misa de cuerpo
presente y vigilia el 6 de julio de 1726 en la capilla de San
Francisco Xavier de la ciudad de Monterrey —lugar que fungía
como colegio jesuita, y cuyo rector era su hijo Ignacio Báez
Treviño— y dejó en testamento tres novenarios de misas
cantadas: uno en la parroquia de la ciudad, otro en la mencionada
capilla, y uno más en la parroquia del Señor del Perdón de la
Ciudad de México. Además, pidió que se pagaran dos pesos a las
mandas forzosas, 50 fanegas de maíz para los pobres, que toda su
ropa fuera subastada a partir de 50 pesos, siendo lo recaudado
para la educación de los niños en la escuela del Colegio seminario
de la capilla de San Francisco Xavier, 50 pesos para el altar de
Nuestra Señora del Nogal de la ciudad de Monterrey, y el entierro
a la voluntad de sus albaceas —quienes fueron sus hijos Juan
Bautista y Pedro Regalado— con la pompa que les pareciere
conveniente, los cuales mandaron se le hicieran tres pozas.22
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Defunciones 1668-1752; ms. 166-167”.
http://www.familysearch.com/México-NuevoLeónCatholicChurchRecords1667-1981
22

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Algo de los muchos aspectos interesantes a resaltar de la
familia Báez Treviño, fue el haber empleado las estrategias
matrimoniales y la dedicación a la Iglesia como mecanismos
alternativos reguladores del equilibrio entre los recursos
disponibles y el empaque que correspondía al prestigio del linaje.
Como una familia de élite hispano nueva, los Báez Treviño
habían elegido vivir confinados en la civitas capital del Nuevo
Reino de León, confiando en que ésta les proporcionaría los
medios para mantener su posición al amparo del gobierno del
reino. A decir de Pilar Gonzalbo, “los oficios de justicia daban
honra a quien la buscaba y la reafirmaba en los que la poseían
como patrimonio familiar”.23 Así, la ascendencia determinaba
enormemente el tipo de ocupación a la que aspiraban a dedicarse,
también influía en gran medida el enlace matrimonial previsible:
“la homogamia entre las estirpes de los conquistadores era regla
general”.24 Y también, como familia de élite, cuatro varones
miembros de ella eligieron el camino del sacerdocio que podía
proporcionarles acceso a dignidades acordes con su distinguido
origen. De este modo, la religiosidad hispano nueva no solamente
23

Pilar Gonzalbo Aizpuru, Familia y orden colonial (México, DF: El Colegio
de México, 1999), 136.
24
Gonzalbo Aizpuru, 137.
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se manifestaba en oraciones, ceremonias o suntuosos rituales,
sino que estaba presente en los momentos de toma de decisiones
familiares: si bien el matrimonio y el ingreso al sacerdocio eran
caminos opuestos, podían llegar al mismo destino: la salvación
eterna y la felicidad terrena.25
Ahora bien, en primer término se encuentra Ignacio
Miguel Báez Treviño. Fue el primer hijo del Gral. Francisco Báez
Treviño y doña Catalina Treviño de Maya. Nació en la ciudad de
Monterrey en 1682 y no se encontró evidencia de su bautizo ni de
sus padrinos. Ingresó a la Compañía de Jesús y fue rector del
Colegio de San Francisco Xavier de Monterrey entre 1722 y
1723, siendo de los primeros jesuitas oriundos del Nuevo Reino
de León. Cuando testó en 1726, su padre ya había muerto, siendo
sepultado en la Iglesia del Convento de San Andrés de dicha
ciudad.26 A decir verdad, es el clérigo miembro de la familia Báez
Treviño de quien menos información se tiene, sin embargo, su
padre el Gral. Francisco Báez Treviño, quien había apoyado al
Br. Jerónimo López Prieto al establecimiento de un colegio
seminario en 1701, apoyó a su primogénito para adquirir la
dirección de dicho colegio una vez que aquel fue removido.
25
26

Gonzalbo Aizpuru, 136.
Portillo Valadez, Diccionario de clérigos y misioneros norestenses, 34.

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En segundo lugar se encuentra Pedro Regalado Báez
Treviño. Era oriundo de la capital del Nuevo Reino de León y fue
el quinto hijo del Gral. Francisco Báez Treviño y doña Catalina
de Maya. Pedro Regalado, bautizado en la parroquia de la ciudad
de Monterrey el 30 de marzo de 1701 por el padre Domingo
Guerra, tuvo como padrinos a Bernabé González y Aldonza
Guajardo.27 Estudió en la ciudad de Durango, en el Seminario de
la Compañía de Jesús, para luego pasar al Seminario de San José
de la ciudad de Guadalajara. Previo a su paso por el colegio
jesuita de Durango, en 1712, el obispo Diego Camacho y Ávila
—durante su visita pastoral por la ciudad de Monterrey— lo
señaló como estudiante de la cátedra de gramática que se impartía
en el colegio seminario instaurado en Monterrey por el Br.
Jerónimo López Prieto en el anexo a la capilla de San Francisco
Xavier que fungía como iglesia parroquial en ese momento.28 Fue
ordenado clérigo de menores órdenes en 1722 por el obispo Fray
Manuel de Mimbela, y presbítero a título de dos capellanías
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.182”.
Bautizado el 30 de marzo del 1701. http://www.familysearch.com/MéxicoNuevoLeón-CatholicChurchsRecords1667-1981
28
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.303”.
http://www.familysearch.com/México-NuevoLeónCatholicChurchsRecords1667-1981
27

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

28

�Mérito y honor

fundadas por sus padres, el Gral. Francisco Báez Treviño y doña
Catalina Treviño: una de 2,100 pesos en la Villa de Saltillo, que
le producían 100 pesos anuales, y otra de 2,000 pesos sobre la
Hacienda de Santo Domingo en la ciudad de Monterrey.29 Fue
teniente de cura del Real y Minas de San Gregorio de Mazapil
entre 1726 y 1728. Fue vicario y juez eclesiástico, y teniente de
cura en la Villa de Saltillo de 1741 a 1755, donde también fungió
como comisario de la Inquisición.30 En la parroquia de la ciudad
de Monterrey también fue teniente de cura con atención a
Pesquería Grande, en 1745, y en el Huajuco en 1740 y de 1744 a
1748, sin descuidar sus labores en la Villa de Saltillo. Tuvo como
residencia y ocupación la asistencia de la Hacienda de Santo
Domingo, siendo dueño de la cuarta parte. En 1760 exhibió sus
licencias sin límite de tiempo al obispo Fray Francisco de San
Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco. Murió el 11
de febrero de 1767.

FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, Órdenes 1714-1737, m.98”.
http://www.familyseach.com/México-Jalisco-CatholicChurchsRecords15901979
30
Archivo General de la Nación (AGN). Inquisición, Vol. 869, fs. 2,
Nombramiento de comisario del Santo Oficio de la Villa de Saltillo a favor de
Pedro Regalado Báez Treviño. 14 de febrero de 1740.
29

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29

�Javier Rodríguez

En tercer lugar, se encuentra Juan Bautista Vicente Báez
Treviño, o bien Juan Báez Treviño —como solía firmar las
partidas sacramentales—, y es el personaje de quien se tiene más
información en la evidencia archivística. Su carrera sacerdotal
difiere un poco de la de Ignacio Miguel y Pedro Regalado. Fue el
octavo hijo del matrimonio del Gral. Francisco Báez Treviño con
doña Catalina de Maya. Fue bautizado en la parroquia de la
ciudad de Monterrey el 11 de febrero de 1704 por el padre Marcos
González Hidalgo y fue su padrino el capitán Francisco de
Albornos.31 Como ha sido referenciado al inicio de este trabajo,
cursó filosofía en el Colegio de la Compañía de Jesús de la ciudad
de Durango, desde donde pasó a la ciudad de México a estudiar
los sagrados cánones y recibió el grado de bachiller el 27 de abril
de 1725.32 Fue ordenado presbítero por el obispo de Guadalajara,
el Dr. Carlos Nicolás Gómez de Cervantes, del cual obtuvo las
licencias necesarias para predicar en toda la diócesis, a cuyo fin
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.206”.
Bautizado el 11 de febrero de 1704. http://www.familysearch.com/MéxicoNuevoLeón-CatholicChurchsRecords1667-1981
32
Precediendo antes la lección de una hora de ampolleta con puntos y término
de 24 horas de la segunda asignación del capítulo 9 Christus 26, de jure jurado,
libro segundo título segundo, en que se leyeron varios facultados para lo cual
cursó y juró cinco concursos en la propia facultad de cánones e hizo diez
lecciones conforme a estatus.
31

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30

�Mérito y honor

fue

examinado

y

aprobado,

expidiéndosele

los

títulos

correspondientes el 14 de marzo de 1728, mismos que le fueron
refrendados por el Deán y Cabildo Sede Vacante de la catedral de
Guadalajara el 4 de abril de 1735, y por el obispo Juan Gómez de
Parada el 15 de marzo de 1737. Además, su ordenación sacerdotal
fue a título de dos capellanías: una fue fundada por el capitán don
Antonio Gómez de Castro y doña María Báez Treviño —su
hermana mayor— de 3,500 pesos de principal y 125 de renta
anual sobre algunas casas que tenía en la ciudad de Monterrey,
con la obligación de 33 misas rezadas al año, y la otra también
fue fundada por el mismo capitán con 1,000 pesos de principal y
150 pesos de renta anual sobre el agostadero de San Agustín,
también en la ciudad de Monterrey.33
Al ser opositor para algunos de los beneficios curatos, fue
examinado y aprobado en sínodo en la doctrina moral, y se le
propuso en primer lugar para el curato de Monterrey, en segundo
lugar para la provisión de la Villa de la Purificación, y en tercer
lugar para el Real y minas de San Pedro en Boca de Leones. Fue
teniente de cura de la ciudad de Monterrey y sus partidos,

33

AHAG. Parroquia de Monterrey, Cofradías del Nuevo Reino de León, 10 de
septiembre de 1753.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

31

�Javier Rodríguez

llegando a ser el cura en encomienda de dicha parroquia el 14 de
enero de 1734.34 Además, el Deán y Cabildo en Sede Vacante le
34

La categoría de los sacerdotes en la América hispánica era la siguiente: 1)
Capellán: dueño de una capellanía, no necesariamente tenía que ser adscrito a
una parroquia. Todos los curas tenían que ser capellanes para poderse ordenar.
2) Cura domiciliario: adscrito a una parroquia, era el cura que lleva el viático
a los enfermos y da la extremaunción sin facultades para celebrar, bautizar o
casar sin licencia del titular del curato. 3) Teniente de cura: ayudante del titular
del curato, equivalente al actual vicario con facultades de celebrar misa diaria
y mayor los domingos, predicar, bautizar, casar en ausencia del titular del
curato. Podía residir en la parroquia o en una capilla perteneciente a la
parroquia. 4) Cura beneficiado: titular del curato, actual equivalente al párroco.
Tenía facultades de celebrar misa diaria y mayor los domingos, administrar
todos los sacramentos, levantar el padrón anual de la cuaresma y remitirlo a la
curia episcopal. Para llegar a ser cura beneficiado se establecía un concurso de
oposición y tras un examen de sagrada escritura, teología cristiana y lengua
mexicana, los sacerdotes evaluadores le mostraban tres candidatos al obispo,
mismos que el prelado presentaba al vicepatrono y el designaba al ganador del
concurso. El concurso solía ser riguroso y podían existir elementos extraprotocolarios que influyeran en el ganador del concurso. 5) Vicario juez
eclesiástico: eran sacerdotes que fungían como representantes del obispo para
ciertas regiones del obispado y podía ser un cura domiciliario, teniente de cura,
pero en la mayoría de las ocasiones era un cura beneficiado. Podía haber un
vicario juez eclesiástico para un solo curato o para varios, dependiendo de la
naturaleza y extensión de la zona. Sin embargo, para el caso del Nuevo Reino
de León, la denominación de curato en beneficio no existía hasta 1748 cuando
se secularizó la misión de La Punta de Lampazos y el primer cura beneficiado
—Juan Antonio Flores Barbarigo— tomó posesión de ella. Lo que existía hasta
ese momento era curato en encomienda, que era equivalente al curato en
beneficio, con la única diferencia de que el obispo podía poner y quitar curas
a placer sin necesidad de ningún concurso, cosa que no estaba aprobada por el
concilio de Trento. La eliminación de los curatos en encomienda la concretó
el obispo Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de
Velasco en circunstancias específicas. El curato de Monterrey por primera vez
fue en beneficio en 1755 cuando el Br. Bartolomé Molano tomó posesión de
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32

�Mérito y honor

dieron comisión a fin de que examinase a varios religiosos
franciscanos, y fue notario del Santo Oficio de la Inquisición de
la ciudad de Monterrey, su distrito y jurisdicción, gracias al título
que le dieron los inquisidores de la Ciudad de México el 3 de julio
de 1741. El obispo Juan Gómez de Parada le nombró vicario y
juez eclesiástico el 13 de enero de 1742 hasta que dejó el cargo el
25 de febrero de 1748. También lo nombraron comisario del
tribunal de la Santa Cruzada por el obispo Juan de Camargo de
1734 a 1748, concediéndole facultad para todas las causas y
negocios tocantes a cruzadas y para la ejecución de los demás
él. Y en ese mismo año los curatos del Valle de las Salinas y del Valle del
Guajuco dejaron de ser encomiendas para ser en beneficio. Las doctrinas de la
Villa de Cadereyta, de la Villa de Linares y Valle de Labradores fueron
secularizadas y también se convirtieron en curatos en beneficio. El curato de
Boca de Leones dejó de ser encomienda hasta 1760 tras la muerte del Br.
Rodrigo Flores Valdés. Como último dato, el vicepatrono en el Nuevo Reino
de León no estaba bien definido. Aunque en estricto sentido y de acuerdo con
las Leyes de Indias el virrey debiera serlo, en la práctica también consideraban
vice patronos al propio gobernador del Nuevo Reino de León e incluso al
presidente de la Audiencia de Guadalajara; este último caso era algo inusual,
pues como entidad política, el Nuevo Reino de León no era correspondiente a
esa audiencia, sin embargo, hubo casos donde el presidente de la audiencia
neogallega designaba curas para el Nuevo Reino de León, sobre todo cuando
eran curatos en encomienda. Todo este entramado jurisdiccional confuso fue
parte de las realidades políticas-eclesiásticas del Nuevo Reino de León por lo
menos hasta 1777, año de fundación del obispado de Linares. Javier Rodríguez
Cárdenas, “Territorialización y estructuras eclesiásticas en el Nuevo Reino de
León durante la visita pastoral del obispo de Guadalajara, 1753-1760” (Tesis
de maestría, El Colegio de San Luis, 2018), 160–250.
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33

�Javier Rodríguez

asuntos pertenecientes a este cargo. De 1748 a 1764, fue teniente
de cura y cura domiciliario en la misma parroquia de Monterrey,
falleciendo en esa ciudad en 1764.
Por último, del matrimonio entre el cuarto hijo del Gral.
Francisco Báez Treviño y doña Catalina de Maya, el capitán
Xavier Báez Treviño, con Ana Josefa Montemayor de la Garza,
nació en 1730 José Lorenzo Báez Treviño, de quien fueron sus
padrinos sus tíos Matías Báez Treviño e Ignacia de los Santos
Coy, siendo bautizado por el padre Matías de Aguirre. Su
testamento afirma que sus padres murieron mucho antes de que
él recibiese las órdenes mayores.35 Fue ordenado sacerdote a
título de cuatro capellanías: una fundada por su abuelo el Gral.
Francisco Báez Treviño sobre la hacienda de Santo Domingo;
otra fundada por su tía doña Josefa Báez “sobre la casa y viña que
posee en la Villa de Saltillo Manuel Ignacio de Irazabal [sic]”; la
tercera que fundaron su misma tía Josefa Báez y Bartolomé de
Cuellar, su esposo, sobre la hacienda de Guachichile; y la última
fundada por doña María Báez Treviño, su tía, y que el obispo de

35

Archivo Histórico de Monterrey (AHMM). Protocolos, Testamento de
bachiller José Lorenzo Báez Treviño, Vol.18, Exp.1, 12 de enero de 1780.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

34

�Mérito y honor

Guadalajara Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de
Tejada Diez de Velasco removió y puso en la ciudad de
Guadalajara; todas ellas de 4,000 pesos de principal y de 200
pesos anuales.36 También se sabe que fue lugarteniente de vicario
de Monterrey, en donde se encontraba en 1760 al momento de la
visita pastoral del obispo de Guadalajara, quien le revisó sus
licencias ministeriales, las cuales no tenían límite de tiempo.
También fue capellán del presidio de San Agustín de Ahumada
en 1764, y fue teniente de cura en la ciudad de Monterrey de 1768
a 1780, año de su muerte.
Así, este cuarteto de religiosos pertenecientes a la familia
de los Báez Treviño demuestra las cuatro formas más comunes
en que los sacerdotes del periodo hispánico aspiraban a ser
exitosos: profundizando en el estudio; siendo un buen cura de
almas y preocupándose por velar y atender a su feligresía;
aprovechando sus grados académicos para aspirar a cargos más
importantes; o siendo un hábil negociante a partir de la
acumulación de tierras y propiedades familiares.
36

AHMM. Protocolos, Testamento de bachiller José Lorenzo Báez Treviño,
Vol.18, Exp.1, 12 de enero de 1780.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

35

�Javier Rodríguez

Tipologías sacerdotales de la familia Báez Treviño
A decir de William B. Taylor, la organización del clero secular
en la América hispánica septentrional dividía a hombres grosso
modo de acuerdo con un sistema de meritocracia. Sin embargo,
en la práctica, este sistema era la combinación de una serie de
factores entre los cuales se pueden enumerar los antecedentes
familiares,

medios

independientes,

educación,

honores

académicos y literarios, cargos de responsabilidad por
nombramiento del obispo y ejercidos con distinción, buenas obras
dignas de su vocación, y antigüedad y reputación de acuerdo con
la virtud profesional y personal; es decir, que dicho “mérito”, a
final de cuentas, era una cualidad en parte heredada y en parte
adquirida.37 Asimismo, el significado del mérito pudo variar con
el tiempo y de acuerdo con quienes lo juzgaron, pues el
sacerdocio hispano nuevo no se trataba de un sistema lineal en
forma de escalera al que todos accedieron desde el peldaño
inferior y en el que los de mayor mérito ascendieron rápidamente
en relación con el resto, pues los contactos personales y los lazos
familiares intervenían inevitablemente. Según Taylor, algunos

37

William B Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el
México del siglo XVIII. Vol. I (Zamora: El Colegio de Michoacán, 1999), 147.
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�Mérito y honor

curas no ingresaron desde abajo, otros jamás avanzaron y hubo
quienes alcanzaron la cima sin ocupar posiciones intermedias.38
Como se ha podido constatar, la familia Báez Treviño fue
de las más reconocidas al iniciar el siglo XVIII en el Nuevo Reino
de León, y evidentemente tanto José Miguel, Pedro Regalado,
Juan y José Lorenzo supieron aprovechar el pináculo del prestigio
social del que gozaba su familia gracias al patriarca de este linaje,
el Gral. Francisco Báez Treviño. Y es que en la monarquía
hispánica – como se ha mencionado anteriormente – el mérito va
íntimamente acompañado del linaje familiar, pues el simple
hecho de tener como tronco común un familiar procedente de los
reinos peninsulares, y más que haya sido de los primeros
pobladores, era suficiente prestigio para estar a la altura de
cualquier familia hispana nueva. Y si a esto se le añade la
participación en campañas bélicas, aportaciones económicas o
servicios especiales que contribuían a aumentar o consolidar el
territorio o la recaudación correspondiente a la Corona, el mérito
se incrementaba a tal grado que el prestigio social podía heredarse
a hijos y nietos para que compartieran el mismo reconocimiento
ganado por ellos. Incluso, afirma Pilar Gonzalbo, que cuando no
38

Taylor, 47.

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37

�Javier Rodríguez

podía demostrarse la ascendencia de los conquistadores, los
testimonios que refieren a “hijos de buenos padres” y tenido por
“principal persona” de “limpio linaje” y “familia honrada” eran
también válidos dentro del prestigio de la sociedad española.39
Fue así que, pese a tener linaje, es decir, ser un español-americano
de tercera generación de un peninsular de los primeros pobladores
del Nuevo Reino de León, el mérito del Gral. Francisco Báez
Treviño según su título de gobernador de 1703 otorgado por el
virrey duque de Alburquerque, fue haber servido “en dicho reino
en los cargos de capitán de los soldados de a caballo, arcabuceros
que se formó en el levantamiento de los reinos chichimecos del
cerro de Tamaulipa y reprimiendo el orgullo de los indios en el
Real de las Sabinas e inquietudes que causaron los indios de las
naciones cenizos y alazapas”.40
Y es que hasta ese momento, ni su padre Francisco
Treviño ni su abuelo Francisco Báez de Benavides habían
alcanzado ni el grado de General ni ser gobernador del Nuevo

39

Gonzalbo Aizpuru, Familia y orden colonial, 130.
AHMM, Actas de Cabildo, Título de gobernador y capitán general del
Nuevo Reino de León a favor de Francisco Báez Treviño, Vol. 002,
Exp.1703/002, 12 de junio de 1703.
40

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38

�Mérito y honor

Mapa 2. Curatos, misiones y doctrinas en el Nuevo Reino de León,
1753

Reino de León. Y una vez siendo gobernador, eran estos
personajes tan influyentes como otros que componían la
monarquía hispánica en espacios locales o regionales, lo que
permitía una solicitud como la del gobernador Báez Treviño, que
“postrado a las reales plantas de vuestra majestad con todo
rendimiento” solicitó que la Compañía de Jesús entrara a la
ciudad de Monterrey y fundase un colegio:
Con el que nuestros hijos tendrán la enseñanza y doctrina
segura desde los primeros rudimentos y porque serán
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39

�Javier Rodríguez

enseñados en cristianas y buenas costumbres con la buena
enseñanza que deseamos y finalmente porque tendrá todo el
reino el consuelo y doctrina que en todo el norte cristiano y
dominio de vuestra majestad acostumbra tan sagrada religión
con satisfacción y consuelo común de sus leales vasallos.41

Sobre esta sólida estructura familiar de prestigio social local y
mérito real ante su majestad, estaban insertos los curas José
Miguel, Pedro Regalado y Juan Bautista Vicente de cuarta
generación y José Lorenzo de quinta generación familiar con
respecto a los primeros pobladores. Y es que gran parte del
currículo de los aspirantes al sacerdocio en la monarquía
hispánica debían tener este tipo de estructuras familiares. William
B. Taylor menciona que el linaje familiar por sí mismo ya era
gran parte del mérito que necesitaban los futuros sacerdotes, ya
que reflejaba su propia comprensión del “mérito”, es decir,
aquello que los hacía dignos de su vocación y de la promoción,
siendo las calidades de los candidatos favorecidos ser hijo
legítimo de padres españoles nacidos en América, ilustres y
descendientes de antiguos y legítimos linajes de cristianos viejos:

41

AHMM, Actas de Cabildo, Petición del gobernador al rey para que la
Compañía de Jesús funde un colegio en la ciudad, Vol. 02, Exp.1715/002, 31
de enero de 1715.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

40

�Mérito y honor

eso era prácticamente todo lo que necesitaban.42 Ahora, el punto
en cuestión es cuáles fueron las aspiraciones, limitaciones y
función social de cada uno de ellos, y si el peso familiar fue
determinante en cada una de sus carreras sacerdotales, pues —
como afirma Pilar Gonzalbo— el valor simbólico de los apellidos
y de la proximidad a la jerarquía eclesiástica podía llegar a
proporcionar beneficios materiales inmediatos cuando en las
familias novohispanas se coordinaban intereses económicos y en
la vida religiosa se protegía el patrimonio o se obtenía acceso a
créditos y beneficios.43 Buena parte de los individuos del grupo
dominante o élites de una localidad o región, elegían el camino
del sacerdocio, que podía proporcionarles acceso a dignidades
acordes con su distinguido origen, siendo congruente con lo que
establecía el Concilio de Trento de no promover a ningún
individuo como clérigo que no sea idóneo “por sus costumbres,
ciencia y edad a las órdenes sagradas, a no constar antes
legítimamente que está en posesión pacífica de beneficio
eclesiástico que baste para pasar honradamente la vida”.44

42

Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 151.
43
Gonzalbo Aizpuru, Familia y orden colonial, 137.
44
Sacrosanto Concilio de Trento, 209.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

41

�Javier Rodríguez

Combinar linaje y mérito nunca fue sencillo para los sacerdotes,
y más porque, si por una parte el linaje era heredado a través de
los antepasados, el mérito era producto de valores como la
disciplina, constancia, buenas costumbres, entre otras cosas que
ya se han mencionado.
Como afirma Taylor, “tan importantes son los orígenes
sociales para la carrera de un sacerdote como también lo fueron
su formación y sus logros educativos”.45 El mérito de un
individuo destinado al sacerdocio iniciaba desde las primeras
letras pues para ser aceptado en un Seminario, los varones debían
tener por lo menos siete años de edad, aunque según Taylor
generalmente ingresaban de once años.46 El curso de estudios
para obtener el grado en bachiller en artes o estudios de filosofía,
era tras la aprobación de los cursos de gramática (lectura,
escritura y pronunciación latina), retórica (latín con español que
incluía el estudio de la sintaxis, traducción y obras selectas de
algunos autores romanos clásicos como Cicerón, Virgilio,
Ovidio, etc.) y filosofía (estudios de lógica, metafísica
aristotélica, física, filosofía moral, aritmética, geometría y
45

Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 125.
46
Taylor, 126.
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42

�Mérito y honor

álgebra). Al final, se tenían que someter a un examen oral sobre
preguntas de filosofía ante tres sinodales y de aprobar se obtenía
el grado de bachiller.47 El estudio completo solía durar de cinco a
seis años. Para alcanzar la ordenación como sacerdote que
pudiese celebrar misa, el individuo tenía que estudiar teología por
cuatro años. Dicho estudio se dividía en dos partes: teología
dogmática (estudio de la Suma Teológica de Santo Tomás de
Aquino) y teología moral (aplicabilidad de la teología dogmática
a la vida cotidiana). También se podían hacer cursos de derecho
canónico, sagradas escrituras, historia de la iglesia y elocuencia
sagrada, según Taylor.48
Cabe señalar que los estudios sacerdotales se enmarcaban
dentro de una jerarquía de grados que definían el estatuto del
individuo dentro de la propia Iglesia. El Concilio de Trento señaló
cuatro órdenes menores —ostiario, lector, exorcista y acólito— y
tres mayores que eran el subdiaconado, diaconado y presbiterado.
En las órdenes menores, el ostiario era el guardián del templo,
quien tocaba las campanas y guardián del Santísimo Sacramento;
el lector era quien tenía el oficio de leer o cantar públicamente en

47
48

Taylor, 127.
Taylor, 128.

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43

�Javier Rodríguez

el templo las Sagradas Escrituras, además de asistir al diácono; el
exorcista era quien podía imponer las manos sobre los posesos
del demonio y recitar los exorcismos aprobados por la Iglesia; y
el acólito era quien portaba las luces en el templo y presentaba el
vino y el agua para la celebración eucarística.49 Y respecto a las
órdenes mayores, una vez sometido y aprobado a una exhaustiva
investigación personal sobre su pasado y conducta moral por un
delegado del obispo, el bachiller obtenía el grado de subdiácono
que ayudaba al diácono a pasar los instrumentos para la misa; los
diáconos podían ser asistentes de los sacerdotes en la misa,
además de contar con aprobación de predicar, y los sacerdotes
podían decir misa pero no escuchar confesiones, impartir
bautismos dar últimos auxilios o casar sin licencia del ordinario
del lugar.50
Para el caso de los sacerdotes emergidos de la familia
Báez Treviño, definitivamente quien marcó la línea de camino en
cuanto a lugares de estudio fue el primogénito. Como ya se ha

49

Pablo VI, Ministeria Quaedam. [Consultado en línea el 21 de mayo del 2020]
http://www.vatican.va/content/paul-vi/la/motu_proprio/documents/hf_pvi_motu-proprio_19720815_ministeria-quaedam.html.
50
Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 147.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

44

�Mérito y honor

referido, Ignacio Miguel fue miembro de la Compañía de Jesús y
realizó sus estudios en el Colegio de Guadiana de los jesuitas en
la ciudad de Durango, Nueva Vizcaya, mismo lugar donde sus
hermanos cursaron los estudios de filosofía. Por la gran diferencia
de edad entre Ignacio Miguel y el resto de sus hermanos de
familia y sacerdocio, para cuando Pedro Regalado nació en 1701,
Ignacio ya contaba con 19 años de edad, y para el nacimiento de
Juan Bautista tenía 22 años. En la visita pastoral de 1711 del
obispo de Guadalajara Diego Camacho y Ávila por el curato de
Monterrey, cuando el prelado renueva licencias y aprueba la
operación de un colegio seminario siendo el rector Ignacio
Miguel —gracias al apoyo y financiamiento de su padre, el
gobernador del Nuevo Reino de León— éste ya contaba con 29
años de edad y entre los alumnos que menciona el obispo
Camacho y Ávila que se encontraban tomando cursos de
gramática, se encontraba Pedro Regalado con 10 años de edad.51
Muy seguramente Ignacio Miguel debió haber influido mucho en

FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.303”
http://www.familysearch.com/México-NuevoLeónCatholicChurchsRecords1667-1981
51

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45

�Javier Rodríguez

la dirección que tomarían las trayectorias académicas de Pedro
Regalado y de Juan Bautista, al grado en que ambos fueron
enviados a estudiar filosofía con la Compañía de Jesús en la
ciudad de Durango. Como se ha mencionado anteriormente, son
escasos los datos que se tienen sobre Ignacio Miguel, pero tanto
por dicha influencia como por la dirección del colegio seminario
de Monterrey y su adscripción religiosa, este personaje debió ser
caracterizado por su preocupación por el saber y la enseñanza,
cualidad mediante la cual, según Óscar Mazín, la monarquía
hispánica también se proyectaba en los ámbitos locales.52
Una vez concluidos sus estudios en Durango, tanto Pedro
Regalado como Juan Bautista se trasladaron a la ciudad de
Guadalajara para estudiar teología en el Seminario de San José,
donde lograron concluir sus estudios y se ordenaron sacerdotes
en 1725 y 1728 respectivamente, ambos por el obispo Nicolás
Carlos Gómez de Cervantes. A partir de su ordenación sacerdotal,
la movilidad de ambos personajes va indicando los intereses que
tenían y que podían ser tanto familiares o personales; y dentro de
52

Óscar Mazín Gómez, Una ventana al mundo hispánico. Ensayo
bibliográfico. Vol.1 (México, DF: El Colegio de México, 2006), 45.
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�Mérito y honor

la rama de personales, de aspiración a prebendas mayores o a
dedicarse a los negocios eclesiásticos, todo válido en la forma de
ganarse la vida.
Por una parte, Pedro Regalado Báez Treviño —como ya
se ha referido en sus aspectos biográficos— fue ordenado
presbítero a título de dos capellanías fundadas por sus padres, el
Gral. Francisco Báez Treviño y doña Catalina Treviño de Maya:
una de 2,100 pesos en la Villa de Saltillo que le producían 100
pesos anuales, y otra de 2,000 pesos sobre la Hacienda de Santo
Domingo en la ciudad de Monterrey que le producía 200 pesos
anuales. Si una capellanía conseguía que el sacerdote viviera “al
día”, con dos podía vivir relativamente cómodo.53 A esto se le
53

Según Pilar Gonzalbo, las capellanías eran un medio de perpetuar la
memoria familiar y de establecer una relación armónica con el más allá. Una
vez tomadas las previsiones para asegurar, hasta donde fuera posible, la
situación económica de los herederos inmediatos, había que pensar en la
salvación del alma, y era natural que se recurriese a los parientes para un
negocio de tanta importancia. Las sutilezas de la teología católica permitían
eludir la fea sombra de la simonía y lograr, no obstante, que los bienes
naturales contribuyesen a la consecución de la bienaventuranza eterna. Podría
encontrarse un paralelismo entre mayorazgos y capellanías con variantes de
que aquellos requerían de un capital considerable, debían someterse a la
aprobación real y se destinaban a los descendientes laicos que conservarían el
apellido. La capellanía era una fundación de beneficio público, ya que la
promoción de vocaciones sacerdotales redundaba en la mejor asistencia de
almas; podía constituirse un pequeño caudal, generalmente entre 1,000 y 3,000
pesos, y no exigía trámites de aprobación: un simple documento ante escribano
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�Javier Rodríguez

añade que fue teniente de cura en los curatos del Real y Minas de
Mazapil entre 1726 y 1728 y en la Villa de Saltillo de 1729 a
1740, en la que además fue Comisario del Santo Oficio de 1741
a 1755. De 1740 a 1745 fue teniente de cura en varias capillas
jurisdicción del curato de Monterrey: con atención a la capilla del
Valle de Guajuco en 1740 y con atención a la capilla del Valle de
Pesquería Chica en 1745, además de apoyar en el curato de

público dejaba testimonio de su fundación. La persona designada como patrón
tenía la responsabilidad y el privilegio de proveer de candidatos idóneos a la
capellanía vacante, y el juzgado de testamentarías, capellanías y obras pías
vigilaba el cabal cumplimiento de la voluntad de sus fundadores. Gonzalbo
Aizpuru, Familia y orden colonial, 138; Taylor, Ministros de lo sagrado.
Sacerdotes y feligreses en el México del siglo XVIII. Vol. I, 183–205. Según
Gisela Von Wobeser, el fundador de la capellanía donaba una cantidad para el
sostenimiento de un capellán y dicho capellán quedaba obligado a decir cierto
número de misas en su memoria. La cantidad donada se invertía y el capellán
recibía la renta que producía la inversión. El fundador obtenía el beneficio
espiritual de que el capellán rezara por su alma y, además, tenía la posibilidad
de lavar algunos de sus pecados, ya que, mediante la donación del capital de
la capellanía podía “restituir” dineros obtenidos en forma usuraria. El objetivo
de la capellanía era la salvación del alma después de la muerte. Gisela Von
Wobeser, “Las capellanías de misas: su función religiosa, social y económica
en la Nueva España”, en Cofradías, capellanías y obras pías en la América
colonial, ed. Pilar Martínez López-Cano, Gisela Von Wobeser, y Juan
Guillermo Muñoz (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México;
Instituto de Investigaciones Históricas UNAM, 1998), 120. David Brading y
Óscar Mazín Gómez, eds., El gran Michoacán en 1791. Sociedad e ingresos
eclesiásticos en una diócesis novohispana (Zamora: El Colegio de Michoacán;
El Colegio de San Luis, 2009), 182; Pedro Gómez Danés, “Colegios y
capellanías en el Nuevo Reino de León”, Revista de la sociedad Neolonesa de
historia, geografía y estadística, 2008, 120.
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Monterrey a su hermano Juan Báez Treviño, cuando este se
encontraba ausente entre 1743 y 1745. Después, de 1745 a 1755
volvió a ser teniente de cura de la Villa de Saltillo, de 1755 a 1761
regresó como teniente a la ciudad de Monterrey, y de 1761 a 1767
—año de su muerte— en su hacienda de hacienda de Santo
Domingo.
Por su movilidad, Pedro Regalado buscaba vivir más
cómodamente entre las principales parroquias de la región, pues
si por un lado el Real y Minas de Mazapil contaba con la
solvencia de un asentamiento minero —no sólo en diezmos sino
también en obvenciones parroquiales— la Villa de Saltillo
tampoco se quedaba atrás en ese aspecto. Pero si por alguna razón
la mayor parte de su carrera sacerdotal la pasó deambulando entre
los curatos de la Villa de Saltillo y de la ciudad de Monterrey —
el principal curato del Nuevo Reino de León— fue porque su
familia y sus propiedades residían en esa última ciudad. No
obstante, ser teniente de cura de la Villa de Saltillo era más
atractivo que serlo de la ciudad de Monterrey, pues el pago por
las obvenciones parroquiales era mucho mayor en el primer lugar
que en el segundo. En cuanto a su labor pastoral —descrita
anteriormente en su apartado biográfico— da constancia de que
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era un cura comprometido con su trabajo y por ende, esperaba la
gratificación económica equivalente a sus servicios. Así, se puede
asegurar que Pedro Regalado Báez Treviño ingresó al sacerdocio
con el único objetivo de ganarse la vida, lo que así fue gracias a
su trabajo y a su familia.
A diferencia de su hermano Juan Bautista, el Br. Pedro
Regalado Báez Treviño fue menos rígido en el ejercicio de su
ministerio sacerdotal. Mientras residía en la ciudad de Monterrey,
apadrinó a 15 neófitos mientras que su hermano Juan no lo hizo
con ninguno. También, por algunos informes, se ha detectado en
él ser de una agradable personalidad y singular carisma, ya que
en sus testamentos, don Pedro de Fe, doña Gertrudis Rodríguez y
doña Ana Lucía Fernández, declararon que el Br. Pedro Regalado
era su “alegre padre espiritual”.54 Por otro lado, también tuvo
claras tendencias a creer en cuestiones que no precisamente eran
de ortodoxia cristiana. En 1740 —mientras sostenía el cargo de
vicario juez eclesiástico y comisario de la Inquisición en la Villa
de Saltillo— informó al Tribunal del Santo Oficio de la
Inquisición de la Ciudad de México varios aspectos para descargo

54

AHMM. Protocolos, Vol.14, exp.1, Memorias testamentarias, 30 de marzo
de 1745.
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�Mérito y honor

de su conciencia, entre lo que incluía ciertos recuerdos de hechos
sobrenaturales que vivió junto con su madre en la Ciudad de
Monterrey donde:
Se acercó a mi madre junto a la vela una palomita mariposa, de
vistosos colores y dijo mi madre que alguna feliz noticia
anunciara dicha mariposa y le dijo que no revelara nada de lo
que le había, la cual después se quemó por sí sola. La verdad
pudo ser ignorancia como lo dijo mi hermano Juan, pero tal vez
sea un mensaje de Dios nuestro señor, y que dicho mensaje
también fue dicho al gobernador de aquel Nuevo Reino de León
que era mi padre.55

Tal vez el hecho de que Pedro Regalado haya sido de
personalidad alegre haya sido un factor para ser más abierto a
creer cosas que bien pudieran ser supersticiones. Del caso anterior
hasta fue juzgado por su hermano Juan como “ignorante”. A decir
verdad, el Br. Pedro Regalado no aspiró a cargos más importantes
después de 1741, pues se conformó con ser teniente de cura de la
Villa de Saltillo, y de 1753 a 1764, ser teniente de cura de la
ciudad de Monterrey, aunque constantemente viajaba del primer
punto al segundo por la cercanía en que se encontraban esos dos
poblados.

55

AGN. Inquisición, Vol.912, exp.13, Pedro Regalado Báez Treviño hace
varias denuncias en descargo de su conciencia, 29 de noviembre de 1740.
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Por otro lado, Juan Báez Treviño —ordenado sacerdote en
1728 como ya se ha referido— también se le confirió las órdenes
mayores a título de dos capellanías: la primera de 3,500 pesos con
una renta anual de 125 fundada por su hermana doña María Báez
Treviño y el capitán don Antonio Gómez de Castro, su esposo, y
otra también fundada por el mismo capitán con 1,000 pesos de
principal y 150 pesos de renta anual sobre el agostadero de San
Agustín de la ciudad de Monterrey. La renta anual que percibía
por cuestiones de capellanías era poco menos que la que recibía
su hermano Pedro Regalado, pero al igual que a él, le daba para
vivir relativamente cómodo. Y como se ha visto anteriormente,
su carrera sacerdotal fue totalmente ejercida en la ciudad de
Monterrey, siendo teniente de cura en esa ciudad de 1728 a 1734,
año en el que recibe la encomienda de la parroquia hasta 1748, de
la que continuó siendo teniente hasta el año de su muerte en 1764.
Al igual que su hermano, también fue Comisario del Santo Oficio
y de la Cruzada en Monterrey, y también por catorce años
consecutivos, sólo que él de 1734 a 1748. Esto debió significar
una enorme influencia regional para la familia Báez Treviño, pues
eran las máximas autoridades en cuestiones de ortodoxia
cristiana. Sin embargo, a diferencia de Pedro Regalado, Juan
Bautista tuvo mayores responsabilidades, pues él sí logró
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�Mérito y honor

conseguir la encomienda del curato de Monterrey y de hecho
realizó cosas muy importantes, entre las cuales se destacan las
siguientes.
En primer lugar, en 1745, por petición suya y autorización
del obispo de Guadalajara Juan Gómez de Parada, el curato de
Monterrey fue fragmentado para dar origen a dos nuevos centros
de administración parroquial: el de los Valles de las Salinas y
Carrizal, con sede en el primero, y el del Valle del Guajuco.56
Ambas habían fungido como capillas a las cuales acudía el cura
de Monterrey a celebrar los oficios y administrar sacramentos: en
el caso del Valle de las Salinas era la capilla de la Hacienda de
Nuestra Señora de Guadalupe que funcionó desde 1720, y en el
Valle del Huajuco era una capilla construida en el centro del Valle
desde 1734.57 Dicha división –refiere el obispo Gómez de
Parada– era:

56

AHAG. Otras parroquias, Parroquia de Monterrey, Autos para la
segregación y división de los Valles de las Salinas y Carrizal, y Huajuco de la
encomienda de Monterrey, leg. 3, exp. 2, folio 8, 1745. Por otro lado, en la
documentación de la época es muy común encontrar “Huajuco” y “Guajuco”.
El primer término es empleado en documentación eclesiástica y el segundo en
documentación de la administración civil y militar. Para esta investigación,
emplearemos la palabra “Huajuco” en referencia a dicho lugar localizado a 5
leguas al sur de la ciudad de Monterrey.
57
AHAG, Otras parroquias, Parroquia de Monterrey, Construcción de una
capilla en el Valle del Huajuco, leg. 1, exp. 1, folio 2, 1734. En referencia al
Valle de las Salinas, se toma como punto de partida el comienzo del primer
libro de bautizos de dicha parroquia. Archivo Eclesiástico de la Arquidiócesis
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No solo por el crecido número de feligreses que residen en los
referidos valles y grave distancia, sino por un inminente
peligro, extorciones [sic] y muertes que en la mediana de los
referidos Valles y capital experimentan los moradores de ellas
de los indios bárbaros para socorrer y acudir a tan graves daños
y mejor facilitar la pronta administración de los santos
sacramentos.58

Así, la erección de dos nuevas parroquias como las del Valle del
Guajuco y el Valle de las Salinas no sólo significó mayor
capacidad de atención por parte de la Iglesia diocesana local, sino
que al expandirse, garantizaban y afianzaban un mayor control
territorial pues los franciscanos deseaban obtener más doctrinas
en el Nuevo Reino de León, y ante ese decreto, la orden de San
Francisco no podía hacer más que replegarse en las doctrinas que
ya poseían.
Y si toda su labor pastoral fue ejercida en la ciudad de
Monterrey, fue evidentemente por la cercanía para con su familia
y el arraigo a la tierra; no obstante, hay evidencia que indica que

de Monterrey, Fondo sacramental, Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe
de Salinas Victoria, libro 1, 1720.
58
AHAG. Otras parroquias, Parroquia de Monterrey, Autos para la
segregación y división de los Valles de las Salinas y Carrizal, y Huajuco de la
encomienda de Monterrey, 1745.
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54

�Mérito y honor

Juan tenía mayores aspiraciones en su carrera sacerdotal.59 En
1745 envió su detallada relación de méritos a su majestad. Como
se demuestra, Juan Báez Treviño esperaba ser recompensado por
el monarca español, pues tenía un representante en los reales
consejos de Madrid —don Juan de Luengo— a quien otorgó
poder para que recibiere los reales títulos, cédulas, y despachos
necesarios del nuevo ascenso que según Juan Báez Treviño su
majestad se iba a dignar darle.60 Desgraciadamente y para su mala
fortuna, no pudo conseguir el tan anhelado ascenso. Se pudiera
inferir que debido a sus 43 años de edad, Juan ya pensaba en
aspirar a la dignidad episcopal, pues a diferencia de todos los
demás clérigos del Nuevo Reino de León, su carrera eclesiástica
59

El concepto de arraigo, en gran medida, tiene que ver con la identificación
y pertenencia a la tierra, porque arraigarse en el siglo XVIII es sinónimo de
avecindarse. Por otro lado, respecto a la movilidad social, Antonio Hepasha
afirma que ésta no podría resultar ni de la voluntad ni de los cambios
instantáneos pues solo el tiempo y la voluntad traducidos en obras adecuadas
y riqueza honestamente adquirida, pudieron modificar el orden social
establecido y escrito. Antonio Manuel Hepasha, “Las estructuras del poder
imaginario en la movilidad social del antiguo régimen”, en Poder y movilidad
social. Cortesanos, religiosos y oligarquías en la península ibérica, siglos XVXIX, ed. Francisco Chacón Jiménez y Nuno Gonçalo Moreira (Madrid:
Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Universidad de Murcia,
2006), 37.
60
AHMM. Protocolos, Vol.14, Exp.3, Sobre la relación de méritos del
bachiller Juan Báez Treviño cura en encomienda y vicario juez eclesiástico de
la ciudad de Monterrey, 22 de septiembre de 1747.
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�Javier Rodríguez

junto con la de su hermano Pedro, era lo que los diferenciaba del
resto, además de creer ser merecedores de una recompensa por
los servicios prestados por su padre, el general Francisco Báez
Treviño.
Cabe señalar que, como cura, Juan Báez Treviño siempre
mantuvo una personalidad muy de acuerdo con su trayectoria
eclesiástica. En su relación de méritos, el Br. Ignacio Martínez
dio testimonio de que habiendo recibido la real cédula de 31 de
julio de 1746 con la funesta noticia de la muerte de Felipe V, el
Br. Juan Báez celebró por su alma en la Iglesia parroquial las
honras y exequias “con demostraciones de dolor y sentimiento y
el más posible aparato, asistencia y solemnidad cantó la misa
dicho Br., cuya fineza y liberalidad erogó todos los costos y
gastos de esta función”, también los de la gran cantidad de cera
que se hubo de encender en el luctuoso tumulto, y que se pusieron
en todos los altares, además de haber costeado igualmente de su
bolsillo la limosna de la oración fúnebre que predicó.61 Y en
contraposición, al tomar posesión Fernando VI, el Br. Juan Báez
Treviño:
61

AGI. Indiferente 254, Relación de méritos y servicios del bachiller Juan
Báez Treviño, presbítero, cura en encomienda y vicario in cápite y juez
eclesiástico de Monterrey, 9 de marzo de 1750.
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�Mérito y honor

Hizo las demostraciones correspondientes de regocijo el día 24
de junio de 1747, en el cual después procedió la feliz
proclamación en el real y majestuoso trono que se hallaba en la
plaza principal de la ciudad de Monterrey inmediato al tablado
en que estaba mencionado don Juan Báez Treviño para
autorizar este acto con los demás eclesiásticos; arrojó cantidad
de dinero con generosa largueza, repitiendo a este tiempo los
repliques [sic] de campanas de la Iglesia parroquial, y
siguiendo luego el mismo cura el pasas y acompañamiento del
pendón real por las calles acostumbradas, y llegando a su
Iglesia parroquial, salió afuera del atrio a recibirle generoso,
haciendo uso en oficio de preste con capa pluvial, revestido
diácono y subdiácono siguiendo la Santa Cruz con
acompañamiento de otros sacerdotes seculares y regulares,
cantó Te Deum recibiendo el referido cura el real pendón de
manos del Real Alférez, lo abatió tres veces a las plantas de la
Purísima Concepción de Nuestra Señora, tutelar y patrona de
aquella ciudad, pusole debajo del altar prevenido a un lado del
evangelio, cantó las oraciones dispuestas por el pontifical
romano, y fue el primero que con mano franca arrojó monedas
de plata al tiempo de la salida del lúcido acompañamiento; y el
día siguiente en el altar mayor, adornado vistosamente de
muchas alhajas de plata y cera, dispuesto de propósito por su
cuidado y fervoroso celo, cantó solemnemente la misa de
acción de gracias y se predicó el sermón, siendo constante que
a expensas suyas se costeó también toda la función de la Iglesia,
por cuya loable demostración mereció que el gobernador y
capitán general de aquel Nuevo Reino de León, le diese como
le dio particulares agradecimientos de su distinguida lealtad,
fineza, y buen ejemplo de servicio al rey.62

62

AGI. Indiferente 254, Relación de méritos y servicios del bachiller Juan
Báez Treviño, presbítero, cura en encomienda y vicario in cápite y juez
eclesiástico de Monterrey, 9 de marzo de 1750.
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�Javier Rodríguez

Así, su gran amigo y mentor en la ciudad de Monterrey —el Br.
Ignacio Martínez— fue testigo de la gran lealtad y servicio que el
Br. Juan Báez Treviño tenía para con el monarca español, en la
clara búsqueda de un marcado ascenso en su carrera sacerdotal
garantizando la proyección de la monarquía hispánica en uno de
sus confines septentrionales. Sin embargo —como ya lo
sabemos— una vez terminado su periodo como cura en
encomienda, vicario juez eclesiástico de la ciudad de Monterrey,
y comisionado del Santo Oficio en el Nuevo Reino de León, el
Br. Juan Báez regresó a ser teniente de cura de la parroquia de
Monterrey, lugar donde fue encontrado en visita pastoral del
obispo Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
Diez de Velasco. En cuanto a sus transacciones en Monterrey, en
1735 vendió a Mateo Lafita —español vecino del Real y minas
de Sabinas— un negro esclavo sujeto a servidumbre de 19 años
“de la nación congo” libre de vicios y enfermedades por 300
pesos oro, libre de empeño, hipoteca, o alguna otra deuda;63 y en
1747, junto con sus hermanos Pedro Regalado, Francisco, Ana,
Lucía y María, vendieron dos sitios de tierra colindantes al río la
Silla que heredaron de su padre, a José Antonio Rodríguez
63

AHMM. Protocolos, Vol.12, exp.1, Venta del bachiller Juan Báez Treviño
a Mateo Lafita de un negro esclavo, 22 de octubre de 1735.
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�Mérito y honor

—vecino de Monterrey— por 200 pesos oro.64 Así, se puede
afirmar que el Br. Juan Báez Treviño, fue de ese tipo de
sacerdotes académicos, que aspiraban a tener relevantes cargos
eclesiásticos pero tal vez por la poca movilidad que tuvo y el
haberse arraigado de lleno a su tierra, le impidieron haberlos
obtenido, por lo que la influencia y el peso que tanto él como su
familia llegaron a tener no rebasaron los límites locales o
regionales. Dicho sea paso, en ningún registro consultado se
encontró que fuese licenciado o doctor, pues de ser así la historia
de Juan Bautista hubiese sido otra. William B. Taylor afirma que
los logros académicos sí eran determinantes para la obtención de
una parroquia importante, pues no todos los curas en poder de las
mejores parroquias durante el siglo XVIII fueron doctores o
licenciados, pero casi todos habían superado el bachillerato en
artes o filosofía y contaban con entrenamiento básico en teología
moral. “Todo aquel cura o concursante que hubiese contado con
becas, que ganase premios en exámenes públicos, que escribiese
tratados o historia, o que enseñase unos cuantos cursos en la
universidad resaltaba ciertamente con hondura esas hazañas”.65
64

AHMM. Protocolos, Vol.14, exp.1, Venta de dos sitios de tierra de los Báez
Treviño a José Antonio Rodríguez, 18 de septiembre de 1747.
65
Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 151–52.
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�Javier Rodríguez

Por último, en cuanto a José Lorenzo Báez Treviño, quien
fue ordenado sacerdote en 1759 por el obispo Fray Francisco de
San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco, recibió
las órdenes mayores gracias a las cuatro capellanías fundadas por
diversos familiares, una fundada por su abuelo el Gral. Francisco
Báez Treviño, dos más fundadas por su tía Josefa Báez Treviño y
una última fundada por otra tía suya, María Báez Treviño, todas
con 4,000 pesos de principal y 200 de renta anual. Sin duda
alguna, por conceptos de capellanías, José Lorenzo tenía mayores
ingresos que sus tíos Pedro Regalado y Juan Bautista. Pero por si
fuera poco, siendo capellán del presidio de San Agustín de
Ahumada en 1764, su percepción fue de 225 pesos anuales.66
Además, tuvo grandes propiedades en el Nuevo Santander y sur
de Texas, entre las que se encontraban 150 sitios de ganado
menor, 45 de ganado mayor y 16 caballerías de tierra entre las
Villas de Camargo y Reynosa que vendió por 4,000 pesos.67
66

Portillo Valadez, Diccionario de clérigos y misioneros norestenses, 33.
Armando C Alonzo, Tejano Legacy. Rancheros and Settlers in South Texas,
1734-1900 (Alburquerque: University of New Mexico Press, 1998), 64; Rocío
González Máiz, Desamortización y propiedad de las élites en el Noreste
mexicano, 1850-1870 (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León;
Fondo Editorial Nuevo León, 2011), 28; Patricia Osante, Orígenes del Nuevo
Santander, 1748-1772 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de
México, 1997), 89. AHMM, Protocolos, Vol.16, exp.1, Venta de tierras del
67

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60

�Mérito y honor

Fue así como el cuarto cura de los Báez Treviño, José
Lorenzo, fue alguien que se destacó por poseer una gran cantidad
de propiedades que le generaron negocios interesantes. Nunca se
comprometió en un curato a beneficio por un determinado plazo
de tiempo o por destacarse académicamente para la obtención de
prebendas catedralicias o incluso llegar a ser obispo. Y aunque
también le interesaba permanecer cerca de su familia, el arraigo a
la tierra nunca fue su prioridad. Sin duda alguna, y aunque con
José Lorenzo Báez Treviño no terminó la dinastía de curas de la
familia, sí lo fue la influencia directa del Gral. Francisco Báez
Treviño, que con sus hazañas militares al servicio de la Corona
española, expansión y dominio de los territorios de su majestad,
liderazgo y paternalismo familiar y prestigio social, logró
consolidar a sus hijos por prácticamente más de ochenta años
como los sacerdotes más influyentes en el oriente septentrional
durante el siglo XVIII.
Conclusiones
Pareciera un cliché dar por sentado que en las familias hispano
nuevas de alcurnia, cada miembro de la familia tenía un papel
capitán Xavier Báez Treviño y su esposa Ana Montemayor al bachiller Joseph
Lorenzo Báez Treviño por 4,000 pesos, 4 de febrero de 1759.
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61

�Javier Rodríguez

previamente asignado, prácticamente estamental, como el hecho
de afirmar que, en este tipo de familias, un hijo se entregaba a las
armas, otro al comercio y otro más al altar. No se puede
generalizar este argumento, pero para el caso estudiado en este
trabajo el cliché no solamente se cumple sino cobra otro sentido
al visualizar el impacto social que tuvo la familia analizada.
Y es que la familia Báez Treviño se aleja de aquellos
modelos de familia castellana del siglo de oro donde el primer
hijo era el que heredaba, el segundo era el hidalgo y el tercero era
el cura. Más bien es congruente con el tipo de familia
enorgullecida de su linaje ibérico, pero sobre todo de ser
descendientes de primeros pobladores, cristianos viejos y de
buena moral. Además, el mérito en las armas que llevó a
Francisco Báez Treviño a consolidarse como el gran patriarca de
la familia, gobernador del Nuevo Reino de León y referente de
capitanes a guerra para inicios del siglo XVIII, pusieron a esta
familia en la cumbre del prestigio social. Y si bien, gran parte de
los miembros de esta familia —hijos varones— son militares
(incluso las hijas también casadas con militares), no se puede
dejar de lado la influencia de los apellidos en el ámbito espiritual.
Ignacio Miguel, Pedro Regalado, Juan Bautista Vicente y
José Lorenzo Báez Treviño (éste último sobrino de los tres
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62

�Mérito y honor

anteriores). Misma familia, credo, vocación, estatuto sacerdotal e
intereses diversos. Cada uno de ellos con la misma facultad de
convertir el agua y vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, pero
humanamente tan diferentes: por sus vocaciones, al primero le
interesaba el saber y la enseñanza; al segundo simplemente
ganarse la vida con su trabajo ejerciendo su ministerio sacerdotal
discretamente; al tercero un potencial ascenso a mejores
posiciones dentro de la Iglesia, dada su familia y nivel de
estudios; y al cuarto, la solvencia de las capellanías para sumar a
la gran cantidad de propiedades que se le heredaron y a las
transacciones comerciales que realizó. Sin duda alguna, al ser el
templo el espacio de confluencia y socialización obligada en el
periodo hispano nuevo, estos personajes —sobre todo Pedro
Regalado y Juan Bautista— tuvieron tal prestigio en el Nuevo
Reino de León que raro era el poblador o vecino común que no
los conociera, ya que hasta vicarios jueces eclesiásticos y
comisarios del santo oficio de la inquisición fueron cargos que
tuvieron.68
68

Juan Carlos Ruiz Guadalajara, Dolores antes de la independencia.
Microhistoria del altar de la patria. Vol.1 (Zamora: El Colegio de Michoacán;
El Colegio de San Luis; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en
Antropología Social, 2004), 162; Mazín Gómez, Una ventana al mundo
hispánico. Ensayo bibliográfico. Vol.1, 72.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
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�Javier Rodríguez

Algunas reflexiones finales que se pueden establecer son
las siguientes. Primero, en el periodo hispano nuevo, para ser
sacerdote se requería conjugar linaje y preparación académica, ya
que sin esos dos elementos no se podían obtener las órdenes
mayores. Segundo, un buen apellido no siempre lo era todo, pues
se necesitaba establecer contactos desde los estudios en el
seminario

si

se

deseaba

aspirar

a

cargos

de

mayor

responsabilidad; de lo contrario, a lo mucho se podía estancar en
alguna localidad. Tercero, la manera de ganarse la vida
honestamente como sacerdote podía hacerse de tres maneras:
haciendo un buen trabajo como sacerdote parroquiano,
obteniendo el grado de licenciado o doctor para mejorar la
posición, o si se tenía las posibilidades, dedicarse a las capellanías
que se tuviera y con eso, a los negocios personales. Y cuarto, en
las zonas de frontera, o bien, en el oriente septentrional de la
América hispánica, era mucho más cómodo arraigarse a la tierra
y avecindarse en la ciudad que aspirar a mayores ambiciones si
se deseaba tener una vida tranquila sin tanto ajetreo.
Sin duda alguna, así como el caso de la familia Báez
Treviño pudieron existir en el Nuevo Reino de León, Nueva
Vizcaya y Coahuila-Texas, algunas otras familias con linaje y
mérito de cuyos miembros surgieron carreras sacerdotales
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�Mérito y honor

(aunque se desconoce si cuatro de sus miembros, ya que para ser
sacerdotes, cuatro es un número elevado). Y como lo exponen
Chantal Cramaussel para el caso de Parral en la Nueva Vizcaya y
José Alfredo Rangel para el caso del oriente de San Luis Potosí,
los sacerdotes por lo general eran parientes de las principales
familias de la localidad y esto afianzaba su influencia social desde
el punto de vista espiritual.69 Pero se desconoce si su
desenvolvimiento fue de manera similar a los Báez Treviño, al
grado de que de un simple bautismo y parentela espiritual puedan
surgir personajes tan relevantes en la historia de México como
Fray Servando Teresa de Mier (de la familia Mier y Noriega, con
gran protagonismo en la ciudad de Monterrey para finales del
siglo XVIII e inicios del XIX), bautizado por el Br. Juan Báez
Treviño el 26 de octubre de 1763 y siendo apadrinado por don
Salvador Lozano, compadre del cura que bautizó. Lo que sí se
deja en claro es que con el linaje y la dosis de mérito real
adecuado, militar en este caso, una familia norteña podía
construir todo un historial familiar del cual sus descendientes se
69

Chantal Cramaussel, Poblar la frontera. La provincia de Santa Bárbara en
Nueva Vizcaya durante los siglos XVI y XVII (Zamora: El Colegio de
Michoacán, 2006), 337; Rangel Silva, Capitanes a guerra, linajes de frontera.
Ascenso y consolidación de las élites en el oriente de San Luis Potosí, 16171823, 139–202.
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�Javier Rodríguez

sintieran orgullosos. Habrá que elaborar otro estudio donde se
demuestre cómo el arraigo, propiedad y tenencia de la tierra, y
sus réditos en el Nuevo Reino de León, pueden motivar e
incentivar los estudios sacerdotales al grado de poder obtener
puestos importantes, o bien garantizar un curato en beneficio, que
no era algo sencillo.
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Archivo
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�Inmigración y formación del empresariado libanés en
Tampico durante la primera mitad del siglo XX
Immigration and formation of Lebanese businessmen in
Tampico during the first half of the 20th century
Oscar Israel Pizaña Grimaldo
El Colegio de San Luis
orcid.org/0000-0001-7851-2936

Resumen: En este artículo examino la inmigración y la formación del
empresariado libanés en Tampico, Tamaulipas, durante la primera
mitad del siglo XX. Tomando en cuenta los factores endógenos y
exógenos que incidieron en esta migración, estudio los casos de
familias empresariales con participación en los sectores textiles, de
bienes raíces y de la industria naviera. A través de fuentes de archivo y
una serie de entrevistas con miembros de estas familias, analizo las
formas de acumulación de capital de la primera generación de
inmigrantes, y sugiero que la relación entre familia y empresa fue un
elemento indispensable para la organización, dirección, administración
y sucesión de la empresa familiar.
Palabras clave: empresariado libanés; capital; empresa familiar;
inmigración; Tamaulipas.

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�Oscar Pizaña

Abstract: In this article, I examine the immigration and the formation
of the Lebanese business community in Tampico, Tamaulipas, during
the first half of the 20th century. Considering the endogenous and
exogenous factors involved in this migration, I study the cases of
business families in Tampico with participation in the textile, real
estate, and shipping industry sectors. Using archival sources and
interviews with members of these families, I analyze the forms of
capital accumulation of the first generation of immigrants and suggest
that the relationship between family and business was crucial in the
organization, management, administration, and succession of the
family business.
Keywords: lebanese businessmen;
immigration; Tamaulipas.

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capital;

family

business;

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�Inmigración y formación

Introducción
La formación del empresariado libanés en Tampico es un proceso
que es

necesario analizar bajo

dos

ejes

estructurales

fundamentales: uno relacionado con las formas de acumulación
de capital y el otro con la organización empresarial. En el
primero, es menester estudiar cómo los libaneses utilizaron un
capital social basado en elementos identitarios de su cultura,
como el origen común, el idioma y la religión, para transformarlo
en capital económico como fuerza de trabajo con el objetivo de
acrecentar sus negocios. En el segundo, el análisis debe centrarse
en cómo la estructura familiar patrilineal y patrilocal, así como
los valores, marcaron la división del trabajo entre los integrantes
de ambos géneros; los roles que desempeñaron en el hogar tanto
hombres como mujeres fueron trasladados a la empresa familiar,
en donde la organización, dirección y sucesión estuvieron dotadas
de elementos de carácter patrilineal, con el objetivo de preservar
la empresa y el patrimonio por generaciones, dándole suma
importancia al apellido paterno.
De esta manera, el objetivo general del presente trabajo es
estudiar las formas de acumulación de capital y la relación entre
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�Oscar Pizaña

familia y empresa como dos elementos indisolubles en la
formación del empresariado libanés en Tampico durante la
primera mitad del siglo XX. No obstante, también es interesante
sumarse al análisis de la migración, explicando los factores
endógenos y exógenos que incidieron en la llegada de personas
de origen libanés a Tamaulipas, para entender el inicio de la
organización social y de trabajo de estos inmigrantes en el país
receptor, su manera de ganarse la vida a través de las primeras
formas de comercio como buhoneros, su ética enfocada en el
trabajo constante, el ahorro y el bajo consumo, como fórmulas
para la acumulación y adquisición de un tipo de movilidad social
ascendente pasando del comercio informal como vendedores
ambulantes al formal con el establecimiento, primero de tiendas,
almacenes y posteriormente de fábricas en el ramo de la industria
textil, bienes y raíces, así como en la industria naviera.
Con respecto a la estructura del texto, este se comprende
de cuatro apartados. En el primero no sólo se indaga sobre los
factores que impulsaron la migración, sino también se hace un
análisis cuantitativo sobre el número de inmigrantes que llegaron
al estado de Tamaulipas entre 1900 y 1930, así como también un
análisis sobre el perfil del inmigrante libanés. En el segundo
apartado, se explica el inicio de la acumulación de capital a través
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�Inmigración y formación

del éxito obtenido en el comercio ambulante, gracias a la
implementación de un innovador sistema de ventas; el crédito por
abonos, que incorporó a un sector de la sociedad nunca antes
tocado; el del campesino pobre y obrero del campo y la ciudad,
como sustitución a la tienda de raya en el periodo de la
posrevolución. En el tercer apartado, se indaga sobre el modelo
de empresa familiar libanés, estrechamente relacionado con la
estructura de la familia extensa, en donde la dirección,
administración y sucesión atienden a patrones patrilocales. Y, por
último, se identifican a partir de la década de 1930, los casos de
empresas familiares libanesas y su importancia en el sector textil,
bienes raíces e industria naviera en Tampico.
Inmigración y perfil de los primeros inmigrantes libaneses
El fenómeno migratorio libanés hacia México comenzó a finales
del siglo XIX, concretamente a partir de 1878. Es en esta fecha
cuando la revista Emir, realizada por la comunidad libanesa en
1938, y las tarjetas de migración, documentan la llegada de los
dos primeros libaneses que se insertaron en el país por el puerto
de Veracruz, de nombres Boutrous Rafoul1 y Antonio Budib,2

1

Archivo Libanés de la Ciudad de México (en adelante ALCM), Emir, número
20, 1938.
2
Archivo General de la Nación (en adelante AGN), Migración, Líbano,
Tarjetas de migración, 1934.
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para después presenciar la llegada de Santiago Sauma, José María
Abad y Pedro Dib en 1882, como se relata en el Directorio
Libanés realizado por Salim Abud y Julián Nasr en 1948.3 Sin
embargo, fue hasta 1887 que encontramos el registro del primer
libanés que llegó por el puerto de Tampico de nombre Juan
Stfen,4 un segundo inmigrante en 1894 registrado como Abraham
Hatem, para comenzar a tener mayor presencia libanesa en
Tamaulipas durante la primera década del siglo XX.
El lugar de procedencia de estos inmigrantes no
correspondía a la actual división política de Medio Oriente. Se
trataba de la región del Máshreq,5 una zona mediterránea que,
durante siglos, hasta 1918, estuvo conquistada y ocupada
militarmente por el Imperio otomano. Este territorio era conocido
como la Gran Siria y comprendía al actual Líbano, Palestina,
Israel, Transjordania y la República Árabe Siria. No obstante,
3

Julián Nasr y Salim Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias
libanesa-palestina-siria residentes en la República Mexicana (Talleres
Linotipográficos “Casa Velux”, 1948).
4
AGN, Migración, Líbano, Tarjetas de migración, 1938.
5
Máshreq o Máshrek es la palabra en el idioma español para la acepción árabe
Al-Masriq, lugar por donde sale el sol, el Levante, o la parte más oriental del
mundo árabe, en oposición al Magreb, la parte poniente del mundo árabe. De
esta manera, se podría hablar de una población mashrequi, como lo propone
Camila Pastor, The Mexican Mahjar: Transnational Maronites, Jews, and
Arabs under the French Mandate (Austin: University of Texas Press), 336.
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�Inmigración y formación

aunque Líbano se estableció como país independiente hasta 1943,
desde el siglo XIII a. C. los fenicios ya hablaban de la región del
Monte Líbano,6 caracterizada por sus cedros que eran utilizados
para las construcciones marítimas, por lo que en este artículo nos
referiremos a Líbano en términos geográficos sin implicar la
preexistencia de un país.
Los primeros libaneses que llegaron a México,
particularmente a Tamaulipas, emigraron en un contexto de
desigualdad, violencia, inseguridad, persecución y pobreza a raíz
de la guerra civil que se desencadenó entre musulmanes drusos y
cristianos maronitas7 en la región del Máshreq, suceso que formó
parte de la desintegración del Imperio otomano. Esta migración
ocurrió al inicio de manera indirecta, debido a las restricciones de
las políticas migratorias establecidas en los Estados Unidos en
1903, con respecto a la entrada de inmigrantes. La causa de estas

6

Muchos de los inmigrantes que llegaron a Tamaulipas se autodenominaban
sirio-libaneses o libaneses. Estos apelativos de sirio y libanés hacían referencia
al origen geográfico, ya que el territorio del Máshreq (parte oriental del mundo
árabe) también era conocido como la Gran Siria, mientras que el de libanés era
por la región que desde tiempos fenicios se denominaba Monte Líbano.
7
Los drusos son un grupo religioso cuya fe es procedente del islam; fue
fundado en Egipto a finales del siglo X y se extendió en el Máshreq; por otro
lado, la población maronita es cristiana de rito oriental y es reconocida por
Roma.
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restricciones fue la epidemia de peste bubónica que se desató
desde finales del siglo XIX, situación que obligó al Consejo
Superior de Salubridad estadounidense a tomar medidas con el
objetivo de revisar la entrada de personas provenientes de Asia y
Oriente Medio, aumentando en un 70% los casos de repatriación.8
Por esta razón, y gracias a que en México no había
restricciones para la entrada de inmigrantes debido al
establecimiento de una política porfirista de puertas abiertas,
muchos libaneses decidieron esperar en algún puerto mexicano
—como Tampico— el momento oportuno para introducirse a los
Estados Unidos,9 pues se pensaba que en el país norteamericano
existían, además de la tolerancia religiosa, mejores oportunidades
8

Theresa Alfaro-Velcamp, So far from Allah, so close to Mexico: Middle
Eastern immigrants in modern Mexico (Austin, University of Texas Press,
2007), 137.
9
Existían empresas de viajes que, al conocer las condiciones poco favorables
para entrar a los Estados Unidos, ofrecían a los migrantes la posibilidad de
buscar otro puerto en algún país en donde no existieran las mismas
restricciones para ingresar. Lo hacían con el objetivo de convencer a las
personas en Líbano de realizar el largo viaje mediterráneo y trasatlántico. Estas
agencias se encargaban de otorgar préstamos para financiar los gastos de
transporte, a cambio de hipotecas y altos intereses. De esta manera, no sólo
México comenzó a recibir inmigrantes libaneses, sino también Cuba, Brasil, e
incluso Argentina. Roberto Marín Guzmán, “Las causas de la emigración
libanesa durante el siglo XIX y principios del XX. Un estudio de historia
económica y social”, Estudios de Asia y África 31, núm. 3 (septiembrediciembre, 1996): 602.
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�Inmigración y formación

laborales. De esta manera, Tamaulipas fungió —durante la
primera década del siglo XX— como un lugar de paso y de
estadía temporal en el tránsito de la migración hacia la nación
estadounidense, ya que no era una entidad que mostrara un
desarrollo industrial importante, pues la industria petrolera
apenas comenzaba, a diferencia de la Ciudad de México o Puebla,
que fueron centros urbanos en donde se concentró la mayor
cantidad de libaneses debido al desarrollo de las manufacturas
como la industria textil,10 así como en Yucatán en dónde estos
inmigrantes tuvieron una participación muy importante en la
industria henequenera.11
La población libanesa que arribó a Tampico entre 1900 y
1917, fue identificada como turca por los oficiales aduanales,
debido a que sus pasaportes, durante esos años, eran expedidos
por las autoridades del Imperio Otomano. No obstante, a partir de
10

Una obra que explica muy bien el desempeño de los libaneses en la industria
textil en Puebla es Angelina Alonso Palacios, Los libaneses y la industria textil
en Puebla (México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en
Antropología Social, 1983), 181.
11
Para conocer la labor de los libaneses en la península de Yucatán véase Luis
Alfonso Ramírez Carrillo, De cómo los libaneses conquistaron la Península
de Yucatán: migración, identidad étnica y cultura empresarial (México:
Universidad Nacional Autónoma de México, Centro Peninsular en
Humanidades y Ciencias Sociales, 2012), 58.
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1918, cuando finalizó la primera Guerra Mundial y la Sociedad
de Naciones formalizó el sistema de mandatos en el que Francia
resultó ser protectorado del territorio que, a partir de ese
momento, se le otorgó el título de El Gran Líbano, los inmigrantes
libaneses dejaron de identificarse como turcos para comenzar a
presentar documentos referentes a su lugar de origen. El apelativo
turco no sólo incluía a los libaneses, sino a la demás población
del Máshreq; es por esta razón que los censos oficiales de 1900 a
1921 no son una fuente confiable para precisar el número de
libaneses que llegaron a Tamaulipas a principios del siglo XX,
sin embargo, nos proporcionan datos significativos relacionados
con el aumento y la disminución de la población turca en la
entidad.
Según los censos nacionales, en 1900 existían en el país
949 turcos de los cuales sólo 13 se encontraban en el estado de
Tamaulipas. En 1910 el número aumentó a 4,463 en todo el
territorio nacional y 90 en el estado norteño. Sin embargo, en
1921 las cifras volvieron a descender danto un total de 836 turcos
en toda la república, mientras que en la entidad tamaulipeca se

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�Inmigración y formación

contabilizaron sólo 12.12 Esta disminución entre 1910 y 1921 se
debió, en parte, al estado bélico del país ocurrido durante la
revolución mexicana, suceso que repercutió en el declive de un
marco legal y de una política migratoria que pudiera mantener los
derechos de los inmigrantes, como lo había hecho la política
porfirista en los años anteriores a los movimientos armados.13 De
esta manera, dada la situación del país, muchos turcos decidieron
emigrar de México, estableciéndose la mayoría en los Estados
Unidos con el objetivo de obtener una mejor calidad de vida.
12

Censo general de la República Mexicana verificado el 28 de octubre de
1900, conforme a las instrucciones de la Dirección General de Estadística a
cargo del Dr. Antonio Peñafiel (México: Secretaría de Fomento, 1901);
Tercer censo de población de los Estados Unidos Mexicanos, verificado el 27
de octubre de 1910 (México: Secretaría de Hacienda, Departamento de
Fomento, 1918); México. Departamento de la Estadística Nacional, Censo
general de habitantes: 30 de noviembre de 1921 (México: Talleres Gráficos
de la Nación, 1925).
13
La Ley de Extranjería y Naturalización de 1886 estipulaba que “los
inmigrantes de toda clase, podían naturalizarse […] quedando equiparados con
todos sus derechos y obligaciones con los mexicanos […] transcurridos seis
meses y cuando el extranjero hubiera cumplido dos años de residencia en la
República podría pedir al Gobierno federal que le concediera su certificado de
naturalización” (art. 13). Se incluyeron, además, exenciones de impuestos, así
como transporte y agua gratuitos con el propósito de atraer extranjeros
interesados en invertir sus capitales y contribuir al anhelado y reiteradamente
mencionado “progreso de la nación”. El gobierno apostaba a la inversión
extranjera con el objetivo de impulsar la industria, el comercio y la banca en
México. Moisés González Navarro, Los extranjeros en México y los mexicanos
en el extranjero 1821-1970. Vol 2 (México: El Colegio de México, 1994), 508.
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Según registros de las aduanas, entre 1910 y 1921 salieron
del país por Nuevo Laredo, 30 turcos,14 sin embargo, el otro
margen numérico puede deberse a que muchos se internaron en
la nación norteamericana de manera irregular. Además, durante
esos años no se registraron entradas de turcos por el puerto de
Tampico, a diferencia del periodo de 1900 a 1909 que se
contabilizaron 107 entradas, esto fue debió, no sólo por el
conflicto bélico que ocurría en el país, sino también por la política
migratoria turca que intentó prohibir la salida de la población a
partir de 1909. La principal razón fue la fuerte emigración que
estaba causando el despoblamiento de las ciudades en Medio
Oriente, la cual estaba dirigida a Europa, Estados Unidos y, en
menor medida, a México, Cuba, Brasil y Argentina.
No obstante, una de las fuentes más importantes con las
que podemos identificar a la población de origen libanés que
entró al país en el periodo de 1900 a 1921, son las tarjetas de
migración en su forma F14, expedidas entre 1926 y 1950 por la
Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE). Estas tarjetas se
crearon con la finalidad de tener un mejor control y registro de la

14

AGN, Aduanas Marítimas y Fronterizas, Tamaulipas, 1910-1921, exp. 334894, Informes aduanales.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-2

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población extranjera en México. Durante el período presidencial
de Plutarco Elías Calles se implementó una ley migratoria donde
se estableció que las F14 funcionarían como el principal
documento de identificación oficial.15 Asimismo, en su artículo
32, la nueva ley anunció que quienes acudieran al registro se les
otorgaría una carta de naturalización con la que podrían traer al
país a sus padres, hijos, conyugues, e incluso a sus hermanos
menores, razón por la que muchos libaneses decidieron
registrarse y naturalizarse como mexicanos.16
Este tipo de tarjetas migratorias de identidad, contienen
datos específicos del inmigrante como su constitución física,
edad, nacionalidad, estado civil, idioma, religión, ocupación,
fecha de llegada y de registro, lugar de nacimiento, de entrada y
de residencia, nombre y domicilio en el país, además de contar
con una referencia, así como con la firma del portador y la firma
del funcionario de migración junto con el sello de la dependencia.
Es menester apuntar que como el registro de esas tarjetas se llevó

Víctor Hugo Morales Meléndez y Luis Ricardo López Figueroa, “La política
de inmigración de México. Interés nacional e imagen internacional”, Foro
Internacional XXXIX-1, núm. 155 (enero-marzo, 1999): 71.
16
González, Los extranjeros en México y los mexicanos en el extranjero 18211970. Vol. 2, 19.
15

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a cabo a partir de 1926, no podemos contar con los datos de los
libaneses fallecidos antes de esa fecha, tampoco de aquellos que
decidieron emigrar para dirigirse a Estados Unidos o algún otro
país. A pesar de estas limitantes, las tarjetas nos proporcionan
información valiosa para conocer el número de inmigrantes, al
menos registrados, que llegaron a México, en especial a
Tamaulipas, a principios del siglo XX ya que, a través de las
declaraciones de los inmigrantes sobre la fecha, el lugar de
entrada al país y el lugar de nacimiento, es posible realizar una
cuantificación del número de libaneses que llegaron a Tampico
entre 1900 y 1921. Según las tarjetas, en el periodo que va de
1900 a 1909 entraron al país por Tamaulipas 115 libaneses, para
después disminuir el número a 27 inmigrantes entre 1910 y 1921,
dando un total de 142 entradas de personas de origen libanés.17
Con la comparación de las fuentes, observamos que el
número de entradas que nos proporcionan las tarjetas de
migración, es mayor al que nos brindan los informes aduanales, a
pesar de que en estos últimos sólo existen registros con la
denominación de turco. Además, una variación interesante es que
en los documentos de las aduanas no hay registros de llegadas
17

AGN, Migración, Líbano, Tarjetas de migración, 1926-1950.

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entre 1910 y 1921, mientras que en las tarjetas aparecen
27entradas en los mismos años.18 Para explicar esta diferencia, es
preciso tener en consideración que a pesar de que las autoridades
otomanas dejaron de emitir pasaportes en 1909, la migración no
se frenó totalmente, lo que indica que existió un porcentaje,
aunque bajo, de la población libanesa que entró al país mexicano,
de manera irregular, por el puerto de Tampico.
Asimismo, a través de las tarjetas de migración podemos
comprobar que el 75% de la población que entró por Tamaulipas
durante las primeras dos décadas del siglo XX, procedente del
Máshreq y con pasaportes turcos, era de origen libanés de las
ciudades de Biblos, Djezzin, Deir El Kamar, Zahle, Beirut,
Duma, Batrun, Akkar, Karaun, Bekaa y Kesruan. Otro 15% de
los migrantes eran sirio-libaneses; 5% se declararon sirios que
provenían de la ciudad de Damasco; mientras que el resto se
registraron como palestinos nacidos en Bethlehem. Asimismo, el
95% eran cristianos maronitas, es decir, católicos de rito
oriental.19 Otro dato interesante es que los inmigrantes fueron un
85% hombres, en su mayoría casados, con edades entre los 15 y

18
19

AGN, Migración, Líbano, Tarjetas de migración, 1926-1950.
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los 40 años y el resto mujeres entre los 12 y 18; ambos sexos
declararon dedicarse al comercio, particularmente de telas, ropa,
mercería y en algunos casos de zapatos.
Es preciso señalar que, durante las dos primeras décadas
del siglo XX, el estado de Tamaulipas fue sede de una
inmigración indirecta, de tránsito y de carácter individual. Según
relatos de la misma comunidad libanesa, que aparecen en la
revista Emir, los primeros migrantes viajaron a occidente con la
intención de encontrar una mejor calidad de vida, para una vez
instalados, llevar consigo a sus conyugues e hijos.20 Sin embargo,
esta migración de carácter familiar —ocurrida incluso desde
finales del siglo XIX en otras entidades del país como en
Veracruz, Puebla, México y Yucatán— no se presentó en
Tamaulipas hasta principios de la década de 1920, cuando el
crecimiento de la industria petrolera ya había dinamizado la
economía del sur tamaulipeco.
Durante la primera Guerra Mundial, México se convirtió
en el segundo exportador de petróleo a nivel mundial, siendo
Tampico el principal centro refinador de todo el territorio
nacional. De esta manera, la industria petrolera actuó como una
20

ALCM, Emir, número 26, 1945.

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fuerza de atracción que ocasionó el desplazamiento de extranjeros
—incluidos los libaneses— y nacionales de otras partes del país
como Veracruz, San Luis Potosí y Guanajuato, que llegaron a la
ciudad portuaria con el objetivo de invertir sus capitales o
conseguir empleo.21 Este fenómeno demográfico estimuló la
demanda de bienes y servicios; razón por la que Tampico recibió
inyección de capital directo de origen español, francés, inglés y
estadounidense al que más tarde se sumarían los libaneses. De
esta manera, se establecieron nuevas compañías mercantiles,
financieras, de bienes raíces y de servicios, ocupadas en cubrir la
demanda de máquinas y refacciones petroleras, así como de
vivienda, edificios, terrenos urbanos y rurales, telefonía,
electricidad, drenaje, transporte, salud, educación, seguridad,
alimentación y turismo.22
De esta manera, el dinamismo comercial que se suscitó en
la región petrolera del sur tamaulipeco, principalmente en
Tampico, es un factor fundamental que explica la continua
llegada de población de origen libanés durante la década de 1920.
21

Roberto Hernández Elizondo, Empresarios extranjeros, comercio y petróleo
en Tampico y la Huasteca (1890-1930) (México: Universidad Autónoma de
Tamaulipas, Plaza y Valdés S.A. de C.V., 2006), 87-88.
22
Hernández Elizondo, 103.
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Según las tarjetas de migración entre 1921 y 1930 entraron al país
7,096 libaneses de los cuales 783 ingresaron por Tamaulipas; la
mayoría lo hizo por el puerto de Tampico en donde se registraron
508 entradas. No obstante, un dato interesante es que durante ese
período aparece la aduana de Nuevo Laredo como lugar de
entrada con 278 registros, así como la de Reynosa con 5,23 lo que
significa que durante la década de 1920 hubo inmigración
libanesa proveniente de los Estados Unidos.
Además de la dinámica comercial en el sur de Tamaulipas,
otro factor que explica la llegada de personas de origen libanés
del país norteamericano, entre 1921 y 1930, es el establecimiento,
en 1921, de la Quota Law of may 19, como parte de las reformas
a la política migratoria estadounidense de 1917. Esta ley limitó a
un 3% la entrada de extranjeros provenientes de Asia, Medio
Oriente y Europa, con respecto al total de la población de esa
nacionalidad registrada en el censo de 1910. Asimismo, se exigió
que los inmigrantes mayores a 16 años supieran leer y escribir,

23

AGN, Migración, Líbano, Tarjetas de migración, 1926-1950.

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así como el pago de una cuota de 8 dólares.24 Esta situación frenó
la migración directa de libaneses hacia los Estados Unidos y
disminuyó las probabilidades de que los inmigrantes allí
establecidos pudieran traer consigo a sus familias. Por esta razón
muchos decidieron trasladarse a Tamaulipas en donde existían
mayores oportunidades para ingresar a sus conyugues e hijos, así
como de llevar una mejor calidad de vida, aprovechando la
dinámica comercial que se vivía en el sur del estado.
La gran mayoría de la población libanesa en las ciudades
Tamaulipecas, en especial en Tampico, que era en donde
comenzó a establecerse una colonia más numerosa, se
concentraba en el centro de la ciudad, en las calles con mayor
flujo de personas y en donde se ubicaban la mayor cantidad de
negocios como la calle del comercio, hoy en día Salvador Díaz
Mirón, la calle aduana, la calle Muelle, la avenida Colón, la calle
Rivera, la avenida Francisco I. Madero, así como la calle del bajo
mercado hoy en día Héroe de Nacozari, avenidas que se
encontraban entre la Plaza de la Libertad y la Plaza de Armas.
Elisa Ortega Velázquez, “La consolidación histórica de la migración
irregular en Estados Unidos: leyes y políticas migratorias restrictivas,
ineficaces y demagógicas”, Norteamérica 12, núm. 1 (enero-junio 2017): 197231.
24

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Asimismo, era una zona muy cercana al puerto y a la estación del
ferrocarril (un recorrido a pie de entre 5 y 10 minutos), ya que la
ciudad de Tampico creció a orillas del río Pánuco en su
desembocadura con el Golfo de México.
La ciudad de Tampico se encuentra aproximadamente a
10 kilómetros de la costa del golfo por lo que, basándonos en el
mapa 1, los barcos entraban por la parte nororiental hacia el sur
siguiendo la ruta fluvial del río Pánuco hasta llegar al puerto. La
ciudad fue creciendo de sur a norte hasta topar con la Laguna del
Carpintero, para después continuar su crecimiento hacía ambos
extremos. En la década de 1920 la ciudad portuaria mostró un
importante crecimiento demográfico y urbano, pasando de 23,450
habitantes en 1921 a 70,183 en 1930,25 lo equivalente a un
crecimiento del 300% de la población. No obstante, los libaneses
que llegaron a Tampico durante los primeros años de la década
de 1920, lograron instalarse muy cerca del puerto, al traer después
a sus familiares, amigos y conocidos de los mismos pueblos en
Líbano, la comunidad fue creciendo principalmente en el centro
de la ciudad, lo que en el mapa 1 está señalado en color azul.

25

Quinto censo de población, 15 de mayo de 1930. Vol. VII, Tomo XXVII:
Estado de Tamaulipas (México: Secretaría de la Economía Nacional, 1933).
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Es preciso anotar que durante la década de 1920 hubo
casos de libaneses que llegaron con suficiente capital para invertir
en Tampico, como fue el caso de la familia Appedole, de la cual
hablaremos más adelante. Sin embargo, la oleada migratoria de
libaneses a Tamaulipas, a partir de 1921, estuvo caracterizada por
la llegada de inmigrantes pobres que habían hipotecado sus casas
o vendido sus tierras en Líbano para costearse el viaje
trasatlántico.26 Muchos de ellos llegaron prácticamente sin
dinero, algunos lo habían gastado intentado establecerse en los
Estados Unidos. Eran en su mayoría analfabetas, de pocos
estudios, que se habían dedicado en su tierra natal al comercio y
a la agricultura, así como a algunos otros oficios como a la
carpintería, herrería o albañilería.27
Los precursores del sistema de ventas a crédito por abonos en
Tamaulipas
Los libaneses decidieron dedicarse al comercio al menudeo de la
forma ambulante,28 que no requería dominio del idioma español
Roberto Marín Guzmán, “Las causas de la emigración libanesa durante el
siglo XIX y principios del XX. Un estudio de historia económica y social”,
Estudios de Asia y África 31, núm. 3 (septiembre-diciembre, 1996): 602.
27
ALCM, Emir, número 26, 1945.
28
Muchos autores que se han dedicado al estudio de los libaneses en otras
regiones de México, como en Yucatán, Veracruz, Tabasco, Puebla o la ciudad
26

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y en donde podían iniciar con un capital pequeño. Implementaron
un sistema de ventas, el crédito en abonos, que era una actividad
pionera, innovadora y nada practicada hasta entonces, salvo por
los judíos en Sinaloa.29 La opción de brindar pagos diferidos y

de México, coinciden en que la principal actividad económica en donde se
desempeñaron estos inmigrantes fue el comercio informal a través de la forma
ambulante. De esta manera, es preciso revisar los trabajos de Rebeca Inclán
Rubio, “Inmigración libanesa en la Cd. de Puebla 1890-1930: proceso de
aculturación” (Tesis de licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de
México, 1978); Alonso Palacios, Los libaneses y la industria textil en Puebla;
Martha Díaz de Kuri y Lourdes Macluf, De Líbano a México: crónica de un
pueblo emigrante (México: Talleres de Gráfica, Creatividad y Diseño, 1995);
Carlos Martínez Assad, “Los libaneses inmigrantes y sus lazos culturales desde
México”, Dimensión Antropológica 15, vol. 44 (septiembre-diciembre, 2008):
133-155; Claudia Dávila Valdés, “Socio-Economic Trajectory and
Geographical Mobility of Lebanese and Koreans. From Motul to Mérida”,
Migraciones Internacionales 8, núm. 2 (julio–diciembre 2015): 103-131;
Raymundo Vázquez Soberano, “Los sirio-libaneses en Tabasco. La
conformación de un grupo dominante: 1910-1935” (Tesis de doctorado,
Universidad Veracruzana, 2016); Lorenza Petit, “El Mahyar mexicano.
Producción literaria y periodística de los inmigrantes árabes y sus
descendientes” (Tesis de doctorado, Universidad Autónoma de Madrid, 2017);
Oscar Israel Pizaña-Grimaldo, “Del Máshrek hacia México: la formación de la
colonia libanesa en Tampico, 1882-1948”, Revista de Filosofía y Cotidianidad
4, núm. 11 (junio 2018): 20-32; y Luis Alfonso Ramírez Carrillo, “Identidad
persistente y nepotismo étnico: movilidad social de inmigrantes libaneses en
México”, Nueva Antropología. Revista de Ciencias Sociales 31, núm. 89
(julio-diciembre 2018): 9-23.
29
María Eugenia Romero Ibarra, “Del pequeño almacén a los negocios
financieros. Tres sucesiones exitosas en una familia empresaria: Grupo
Coppel, 1940-2010”, en Familias empresariales en México. Sucesión
generacional y continuidad en el siglo XX, coord. Araceli Almaraz y Luis
Alfonso Ramírez (Tijuana: El Colegio de la Frontera Norte, 2018), 227-254.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-2

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con tasas de interés bajas, significó una ventaja sobre los
comerciantes locales en relación con clientela y mayores ventas.
Procuraban ofrecer plazos de liquidación cortos, para que los
compradores adquirieran nuevos productos, además, manejaban
“abonos chiquitos” semana con semana —como la gente del
pueblo les llamaban— y otorgaban las mercancías sin pago
anticipado, porque sabían que a sus compradores les interesaba
conseguir los artículos sin tener la necesidad de descapitalizarse.
El éxito que tuvo la venta a crédito y el cobro en abonos
radicó en que este sistema incorporó a un nuevo sector de la
población que antes no se tocaba, el campesino y el obrero pobre
del campo y la ciudad. Significó el acaparamiento de un nuevo
mercado, mayor clientela y el aumento de la capacidad de venta.
Asimismo, la disminución de las tiendas de raya, con las que se
endeudaban los peones y agricultores, dio lugar a la liberación del
comercio y a una mayor circulación del dinero, ampliando el
mercado interno en todo Tamaulipas, con una población que pese
a sus bajos ingresos podía consumir bienes de subsistencia y
vestido. Esta coyuntura fue aprovechada por los buhoneros
libaneses para sustituir el crédito que otorgaba la tienda de raya
de las haciendas por la venta en abonos.30
30

Ramírez, De cómo los libaneses conquistaron la Península de Yucatán:
migración, identidad étnica y cultura empresarial, 168.
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�Oscar Pizaña

La mercancía de estos buhoneros consistía en objetos de
bisutería, artículos para el cabello, hilos y enseres de mercería,
imágenes religiosas, telas, ropa confeccionada, incluso zapatos y
relojes. No obstante, a través de la socialización con el pueblo
pudieron conocer las necesidades de sus clientes e incorporar
nuevos productos a petición de sus compradores, como sandalias,
sombreros, herramientas para trabajar, colchas, mantelería,
sabanas y toallas.31 Todo esto lo ponían en cajas, cajones o
maletas. No sólo emprendían su recorrido por las ciudades, sino
también se internaban en los poblados más cercanos,
desplazándose en ferrocarril, en vehículos de muy malas
condiciones o a lomo de mula. También visitaban rancherías y
caseríos caminando por veredas angostas y peligrosas, como nos
cuenta Neder Nader Habib (de 93 años de edad, de ascendencia
libanesa, nacido en Tampico y fundador de la empresa de
uniformes UNITAM S.A. de C.V en 1956) sobre la labor de su
padre como buhonero:
Mi padre Juan [Nader] llegó a Tampico en 1918 para dedicarse
al comercio ambulante. Era soltero en aquel entonces y quien
le ofreció mercancía para vender fue un comerciante también
31

Nasr y Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias libanesapalestina-siria residentes en la República Mexicana.
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de origen libanés de nombre Damián Abad quien había llegado
de Veracruz y contaba con una tienda de ropa, telas y mercería
en la calle Rivera y Colón llamada “La Universal”. Mi padre
comenzó a vender hilos, botones, agujas, listones, cordones,
telas, ropa y sombreros para los campesinos, primero andaba a
pie, después le prestaron una mula para insertarse en las
comunidades y en el campo para ir ofreciendo los productos
porque tenía que cumplir con un mínimo de venta diaria. Mi
papá buscaba clientes y a veces se iba a las parcelas en donde
andaban trabajando los campesinos para ofrecerles
sombreros”.32

Para ofrecer estas mercancías, nos cuenta Neder, su padre y los
demás buhoneros necesitaron aprender palabras básicas en
español, pero lo más importante era conocer los nombres de los
productos, para poder ir anunciándolos por las calles, así como
familiarizarse con el uso de la moneda mexicana para no
equivocarse en los cobros y perjudicar a los clientes evitando
hacerse de mala reputación, aunque con el tiempo y el constante
diálogo con sus compradores comenzaron a dominar el idioma

32

Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019. Neder Nader es
un empresario de ascendencia libanesa nacido en Tampico, Tamaulipas en
1927 por lo que en la actualidad cuenta con 93 años de edad, se encuentra en
perfectas condiciones de salud y fue fundador de la empresa UNITAM S.A de
C.V., creada en 1956, en la actualidad es una de las empresas de uniformes
más grandes en el país con sucursales en toda la república mexicana. A través
de la entrevista, nos brindó información muy valiosa sobre la vida de los
buhoneros libaneses, como lo fueron sus padres, en la década de 1920.
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local, sin perder su peculiar acento.33 Algunos buhoneros
conseguían un ayudante para los largos recorridos, pero en la
mayoría de los casos, ellos mismos eran los cargadores y
administradores de su mercancía, llevando la contabilidad en una
libreta pequeña que cupiera en sus bolsillos del pantalón en donde
marcaban la gestión de deuda, abonos e itinerarios de la semana.
Quienes no sabían escribir copiaban los números de las
casas de sus compradores o hacían una serie de rayas y círculos
para contar las cosas que vendían. Con el propósito de acumular
capital, hacerse de un local, establecer su propia tienda y traer a
su familia de Líbano, vivían bajo una ética de bajo consumo y
mucho ahorro.34 Gastaban sólo en lo indispensable para subsistir,
como en alquiler, despensa y en ocasiones ropa; el calzado lo
cambiaban hasta que se les rompía. Una vez que los inmigrantes
se lograban establecer en un comercio fijo, de manera formal,
logrando tener un sustento económico, se concentraban en traer
primordialmente a sus conyugues e hijos y en menor medida a sus
padres35 para, después, traer también a hermanos, cuñados,

33

Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019.
Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019.
35
El porcentaje de población inmigrante adulta (mayores de 40 años) fue muy
bajo, del 3%. Por lo regular decidían quedarse en Líbano porque no tenían
34

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primos y amigos muy cercanos o recomendados de sus parientes
dando paso a una migración escalonada o de tipo comunitario,
que tomó fuerza a finales de la década de 1920 y durante la
siguiente.
Los ya establecidos ofrecieron empleo a sus parientes y
amigos, ya fuera como repartidores de sus mercancías, es decir,
como buhoneros o se les otorgaba crédito, el cual consistía en
proporcionar una cantidad suficiente de artículos a un precio muy
por dejo de lo establecido en el mercado, con el propósito de que
surtieran su propia tienda. Asimismo, se les brindaba asistencia
comunitaria como alojamiento, comida, ropa, herramientas y
todo lo necesario para facilitarles el periodo de adaptación
inicial.36 La oferta de trabajo y el apoyo ofrecido por sus
connacionales en el país receptor, significaron un seguro de vida
para la población migrante, ya que muchos viajaban
prácticamente contratados. De esta manera, una vez que
interés en pasar el resto de su vida en otro país con elementos culturales
diferentes a los de su lugar de origen ya que, bien o mal, la mayor parte de su
vida estaba realizada. Se interesaban más en apoyar a sus hijos para que
salieran a buscar un mejor futuro, aunque estuvieran conscientes sobre la
posibilidad de no volverlos a ver. Entrevista a Carlos Martínez Assad,
sociólogo dedicado al estudio de la herencia cultural de los libaneses en
México, 12 de septiembre de 2019.
36
ALCM, Emir, número 26, 1945.
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�Oscar Pizaña

desembarcaban en el puerto tampiqueño, no tardaban más de tres
días para ser asistidos por parientes, conocidos o amigos.
Algunos, en un par de días ya se encontraban trabajando como
buhoneros, vendiendo por las calles gran variedad de productos
en abonos, gastando lo mínimo y ahorrando lo máximo posible.
El modelo de empresa familiar
Si anteriormente solían viajar solos hacia occidente para
encontrar trabajo, ahorrar dinero y poder reunirse con la familia,
durante la década de 1920 los libaneses pudieron viajar a
Tamaulipas acompañados de familias enteras o incluso de amigos
y conocidos de los mismos pueblos de origen. La oferta de trabajo
generada por el crecimiento de los negocios de los primeros
inmigrantes hacía posible este fenómeno, lo que significó vencer
la incertidumbre de la migración que había permeado durante las
décadas anteriores. Fue así como terminó el período de las
migraciones individuales para dar paso a la migración
comunitaria. De esta manera, desde el momento en que se
arribaba en el puerto de Tampico, cada uno de los integrantes de
la familia desempeñaba un rol especifico, según su división del
trabajo.
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Eran más los hombres que se encargaban de salir a las
calles a vender y ofrecer la mercancía, con el objetivo de llevar el
sustento económico a su esposa e hijos, mientras que las mujeres
se quedaban en la casa desempeñando las labores del hogar, como
preparando la comida y haciendo el aseo.37 Sin embargo, hubo
casos de mujeres viudas que llegaron a Tampico con sus hijos e
hijas y que se dedicaron a trabajar como buhoneras para salir
adelante como sucedió con Salime Abi Rachid38 quien, tras la
muerte de su esposo en 1921, emigró a Tampico con 29 años de
edad, procedente de Jazzín, acompañada de sus dos hijos,
Antonio y Faustino, siendo recibida por sus dos hermanos, César
y Salomón quienes le brindaron alojamiento.39
Por lo regular las mujeres viudas no emigraron solas con
sus hijos, sino que venían acompañadas de sus hermanos —como
fue el caso de Salime—, lo que posibilitaba acortar el período de
trabajo en la calle porque gracias a los ahorros de todos era más
37

Entrevista a Max Appedole, nieto de José Appedole, fundador de Astilleros
de Tampico S.A., 5 de junio de 2020; entrevista a Neder Nader Habib, 25 de
noviembre de 2019; y entrevista a Carlos Martínez Assad, sociólogo dedicado
al estudio de la herencia cultural de los libaneses en México, 12 de septiembre
de 2019.
38
Tarjetas de migración, 1926-1950, AGN, Migración, Líbano.
39
Entrevista a Teresa Rachid, descendiente de la tercera generación de la
familia Abi, 15 de mayo de 2019.
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�Oscar Pizaña

fácil adquirir una casa para vivir juntos y acondicionar su propio
local de venta. Una vez que lograban hacerse de su patrimonio e
instalar su propia tienda, continuaban ahorrando para que cada
uno de los hermanos y hermanas tuviera su propio negocio,
siendo el hermano mayor el que se quedaba con la primera tienda.
Se procuraba incorporar diversos giros; si se iniciaba con una
mercería, al paso del tiempo se ponía una zapatería o una tienda
de ropa, telas, artículos religiosos, entre otras cosas, ya que por lo
regular los locales se encontraban juntos debido a que todos
vivían en una misma casa y mientras continuaba creciendo la
familia, procuraban comprar las propiedades aledañas.40
Según fue creciendo la parentela, llevaron a cabo un
modelo de familia extensa en donde vivían por lo regular tres
generaciones o en algunos casos más, según la longevidad de los
abuelos. En este tipo de familia, estaban los inmigrantes
fundadores, sus hijos varones con sus esposas, su descendencia,
que eran nietos de los fundadores, y en algunos casos los hijos de
los nietos. Era patrilocal, pues las mujeres cuando se casaban se
40

Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019; y entrevista a
Cesar Askille, descendiente de la tercera generación de la familia Askille, 14
de octubre de 2019.
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iban a vivir con las familias del esposo, a excepción de los casos
en que las fundadoras fueron mujeres.41 No obstante, y con
respecto a la herencia de los bienes familiares, ésta era patrilineal
ya que la empresa se heredaba a los hombres, principalmente al
primogénito, pues a través de los varones se garantizaba la
permanencia de los bienes y del apellido. Sin embargo, este
traspaso no se realizaba sino hasta la muerte del fundador, con el
objetivo de no arriesgar este tipo de patrimonio ya que el hijo, ya
fuera por falta de madurez, de compromiso o de tiempo, por
dedicación en la escuela u otras actividades, podría llevar a cabo
una mala administración y en el peor de los casos la venta o
traspaso de la empresa familiar.42
41

Muchos investigadores coinciden con el modelo de familia extensa que
adoptaron los libaneses durante las primeras tres generaciones en México.
Véase Inclán Rubio, “Inmigración libanesa en la Cd. de Puebla 1890-1930:
proceso de aculturación”; Alonso Palacios, Los libaneses y la industria textil
en Puebla; Díaz de Kuri y Macluf, De Líbano a México: crónica de un pueblo
emigrante; Martínez Assad, “Los libaneses inmigrantes y sus lazos culturales
desde México”; Vázquez Soberano, “Los sirio-libaneses en Tabasco. La
conformación de un grupo dominante: 1910-1935”; Petit, “El Mahyar
mexicano. Producción literaria y periodística de los inmigrantes árabes y sus
descendientes”; y Ramírez Carrillo, “Identidad persistente y nepotismo étnico:
movilidad social de inmigrantes libaneses en México”.
42
Entrevista a Max Appedole, 5 de junio de 2020; entrevista a Neder Nader
Habib, 25 de noviembre de 2019; y entrevista a Carlos Martínez Assad, 12 de
septiembre de 2019.
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En los pocos casos en que las mujeres fueron las
fundadoras, de igual manera se procuraba heredar al varón. Para
el momento en que el hijo mayor heredaba la empresa, ya habían
pasado por lo regular tres generaciones. Durante ese tiempo, el
abuelo fundador se encargaba de insertar en las redes clientelares
y de negocios a sus hijos y a sus nietos, dotándolos de experiencia
en la administración de la mercancía y el dinero, además de
enseñar una ética de trabajo que debía prevalecer por
generaciones en donde estaban involucrados ciertos principios
como la honestidad, la humildad, la lealtad y la perseverancia,
además del ahorro. Era una visión de superación y crecimiento a
largo plazo con el objetivo de garantizar la preservación de la
empresa. No obstante, las mujeres poco participaban en la vida
empresarial de la familia, al menos hasta la segunda generación,
porque la apuesta en la permanencia y continuidad de la empresa
estaba centrada en la figura del varón, pues las mujeres al casarse
recibían los bienes de su esposo.
De esta manera, las hijas y nietas no sólo se mantenían
distantes, sino que también se les confiaba poca información
sobre los negocios de la familia. Incluso, cuando se requería de
personal para echar andar un nuevo establecimiento, no se
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involucraba a las mujeres, se prefería contratar empleados, que
fueran hombres de confianza. Esto no significaba que las mujeres
estuvieran desprotegidas o que no heredaran ningún tipo de bien
material, pues heredaban propiedades como casas, así como
capitales,43 pero se tenía la idea de que la administración de la
empresa tenía que estar en manos de los hombres, entre otras
cosas porque el apellido era muy importante y eso permitía que
prevaleciera por generaciones. No se heredaba la propiedad de
una empresa a una mujer porque en la siguiente generación se
imponía el apellido del esposo y, por ende, se perdía la sucesión
generacional patrilineal.
De esta manera, la unidad y la continuidad de la familia
eran los elementos primordiales de estos inmigrantes. Una
manera de asegurar el bienestar familiar era a través de la
preservación de la empresa; de ahí nació la ideología empresarial
de los libaneses, pues no sólo importaba acumular capital para
enriquecerse, sino para garantizar la permanencia, estabilidad y
bienestar de las siguientes generaciones. Se trabajaba para
construir un patrimonio del que pudieran disfrutar los hijos y

43

Testamentos, Archivos particulares de las familias Nader, Appedole,
Askille, Abad, Chemaly, Schekaiban.
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nietos, y era también responsabilidad de éstos preservarlo y
heredarlo a sus descendientes. Por esta razón, se valoraba lo
construido con esfuerzo de muchos años e incluso de varias
generaciones. En este sentido, la preservación de la empresa
garantizaba, en gran medida, la continuidad de la propia familia.
No se trabaja y se aumenta el capital sólo por la razón de hacer
dinero, se trabaja para hacer familia.44 Es por esta razón que
familia y empresa fueron dos elementos indisolubles en la vida
intergeneracional de los libaneses.
El empresariado libanés
Es difícil establecer un período de tiempo exacto que marque la
pauta del comercio informal (ambulante) al formal (tiendas,
almacenes, fábricas y demás empresas) en Tamaulipas. Sin
embargo, es posible identificar que durante la década de 1930
aparecen en Tampico muchos comercios en los que están
involucrados los libaneses y en los que destacaban las tiendas de
ropa y telas como “El Mayorista”45 de Amín Askille, ubicada en

44

Entrevista a Max Appedole, 5 de junio de 2020; entrevista a Neder Nader
Habib, 25 de noviembre de 2019.
45
Archivo Histórico de Tampico (en adelante AHT), Artículos de folletería,
caja 18, exp. 104, Folleto de publicidad del almacén de ropa “El Mayorista”,
1937.
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la calle muelle, “El Colibrí” de Domingo Mennah, en avenida
Colón, “La Vencedora S. A.” de Juan Nader, en calle Olmos, “La
Universal” de Damian Abad, en Rivera y Colón, “Almacenes
Celia” de Salvador Musa, en calle Rivera, “La Colorada” de
Santos Nasta, en avenida Francisco I. Madero, los almacenes
“Miguel Saiman y Cía.” de Miguel Saimán en calle muelle,
“Almacenes La Estrella”, en la avenida Hidalgo, de los hermanos
Jorge Elías, José Elías y Juan Chemaly, los “Almacenes El
Porvenir” de Tovias Salúm, en calle Rivera y “La Esperanza S.
A.” de David Schekaiban, ubicada en calle Olmos.46
Asimismo, existían mercerías como “La Libertad” de José
Jalil, ubicada en Olmos y Madero, la “Mercería Kawache” de
Malek Kawache, en Muelle y Madero, “La oriental” de Enrique
Manzur, en la calle Muelle, la “Mercería Jazmín” de los hermanos
Nicolás y Eduardo Kuri, en la calle Rivera y Olmos, así como “El
Sol” de Daniel Haled en avenida Hidalgo.47 Aunque las tiendas
de ropa, telas y mercería eran los giros en los que más se

46

Archivo General de Notarías del Estado de Tamaulipas (en adelante
AGNET), Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938, Boletín de la Cámara
Nacional de Comercio de Tampico, 1 de octubre de 1938.
47
AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938, Boletín de la
Cámara Nacional de Comercio de Tampico, 1 de octubre de 1938.
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distinguían los libaneses, también encontramos algunos otros
comercios relacionados con la venta de calzado como “La
zapatería El Cairo” propiedad de Mina Andonié, en avenida
Francisco I. Madero, la tienda “Calzado Issa” de Juan Issa, en
calle Muelle, así como “Mayoristas de calzado” de Juan Warra.
También estaban los negocios relacionados con la maderería o
materiales de construcción como “La Continental, S. A.” de José
Appedole,48 ubicada en la avenida Carranza y “Materiales La
Ceiba S. A.” de Nalf Athié Massad, en calle Aduana.
Algunos otros invirtieron sus capitales en hotelería como
Abraham Abisulaiman que construyó su primer hotel “Alta
Vista”, ubicado en Rivera y Colón, al igual que Nasser Hage
quien compró una propiedad de tres plantas en la calle
Tamaulipas y Aurora con el objetivo de acondicionarla como un
hotel al que llamó “La Villa”. Además de los giros anteriores,
también se identificaron los negocios relacionados con la venta

48

El apellido real de José era Abdalláh, pero regularmente las autoridades
mexicanas registraban a los inmigrantes según entendían la pronunciación de
sus nombres en árabe, por esta razón Abdalláh se transformó en Appedole. Así,
muchos nombres y apellidos se cambiaron: Férez pasó a ser Pérez, Fares se
volvió Félix, Butros se convirtió en Pedro y Maryem en María. Zéraoui,
Zidane, “Los árabes en México: entre la integración y el arabismo”, Revista
Estudios, núms. 12-13 (julio-diciembre 1995): 13.
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de los alimentos, como los restaurantes “La Laguna” de Jorge
Kawache y “El Mundo” de Jorge Fayad en Díaz Mirón.49
De estos comerciantes y pequeños empresarios libaneses
que prosperaron en sus primeros negocios formales, hubo algunos
que se destacaron en la industria textil, naviera y de bienes raíces.
Aprovecharon las coyunturas de crisis económicas que se
vivieron en México, para hacerse de nuevas propiedades. Cuando
ocurrió la Gran Depresión a causa de la caída de la Bolsa de Wall
Street en 1929, el peso mexicano sufrió una fuerte devaluación
ocasionando que muchas empresas quedaran en quiebra,50
algunas de las cuales fueron adquiridas por libaneses que
contaban con el capital suficiente para poder comprarlas. Estos
extranjeros, muchos ya nacionalizados, no confiaban en la
moneda mexicana, por lo que procuraban utilizar el patrón oro, lo
cual era también un modo de ahorro que les otorgaba mayor
capacidad de liquidez. Este fue el caso de Juan Nader, quien,
después de establecer su propia tienda de ropa y telas, compró en

49

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938, Boletín de la
Cámara Nacional de Comercio de Tampico, 1 de octubre de 1938.
50
Enrique Cárdenas, La hacienda pública y la política económica, 1929-1958
(México: Fondo de Cultura Económica, 1994), 90.
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1935 una fábrica textil dedicada a la elaboración de ropa, a la cual
también llamó “La Vencedora S. A.”.51
Juan era el accionista mayoritario de la empresa, aunque
también eran propietarios sus hermanos, Jorge y Enrique. La
fábrica contaba con alrededor de 65 obreros, pero también tenían
contratados cargadores, transportistas y personal para el aseo,
mientras que los mismos miembros de la familia como sus hijos
y sobrinos aprendían de Juan y de sus hermanos actividades
relacionadas con la administración y dirección de la empresa, así
como a realizar inventarios, llevar a cabo la contabilidad, los
itinerarios de entrega y atender los pedidos de sus clientes. La
familia Neder se posicionó rápidamente entre los principales
proveedores de las tiendas de ropa de la ciudad, muchas de ellas
de libaneses; por ejemplo, los almacenes “El Mayorista”,
propiedad de Amín Jaskille, les compraban 25 pacas de ropa por
semana, siendo uno de los principales clientes de los Nader.
Asimismo, al paso del tiempo fueron extendiendo su distribución,
vendiendo ropa a tiendas de otras localidades como Tuxpan y El
Ébano, en Veracruz, Matehuala y la capital potosina, así como en
Ciudad Victoria y Ciudad Mante, en el estado de Tamaulipas.
51

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938.

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David Schekaiban fue otro empresario libanés que durante
la contracción económica pudo adquirir a un precio muy bajo una
antigua bodega de granos de unos comerciantes españoles, para
instalar su propia fábrica de zapatos, “Fabricantes de Calzado
S.A”,52 la cual estaba ubicada en la calle Cristóbal Colón. Otorgó
empleo a muchos libaneses que se insertaron en Tampico a
principios de la década 1930, pues muchos empresarios como
David aprovecharon la continua migración para utilizar un capital
social, basado en elementos identitarios de la cultura libanesa
como el origen común, la religión y el idioma, para
transformarlos en capital económico como fuerza de trabajo, con
el objetivo de acrecentar sus negocios y acumular mayor cantidad
de dinero.53 La empresa se convirtió en una de las principales
proveedoras de calzado no sólo a nivel local sino también

52

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938.
Aunque el interés es acumular capital, se le tenía mayor confianza a un
libanés por compartir con éste elementos culturales, sociales y psicológicos
comunes, relacionados con lo simbólico, lo vivido, lo histórico, lo íntimo, lo
identitario y lo colectivo. Es decir, elementos culturales y sociales comunes
que marcaron la unión de la población libanesa y que generan relaciones más
estrechas entre la comunidad. La manera de preservar estas relaciones fue a
través de ciertos valores como la lealtad, el respeto, la sinceridad y la honradez,
que en su conjunto otorgan la confianza. Es por esta razón que se generaron
relaciones preferenciales en donde muchos empresarios como David
procuraban emplear libaneses.
53

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regional, distribuyendo sus productos a las zapaterías y tiendas de
otros municipios como Ciudad Victoria y Ciudad Mante y a otras
entidades como Veracruz y San Luis Potosí.
David y su familia habían comenzado como pequeños
comerciantes con el establecimiento de una tienda de ropa y telas
en 1926, sin embargo, después de fundar la fábrica de zapatos, se
concentraron en el negocio del calzado y comenzaron a abrir
nuevas zapaterías, para vender los productos que ellos mismos
fabricaban, las cuales quedaron a cargo de sus hijos Salomón,
Jacinto y Julián quienes, a su vez, las administraban apoyados de
sus familias,54 aunque es preciso decir que la empresa creció
gracias a las redes clientelares de carácter regional que fueron
creando para la venta de su calzado. Una de las razones por las
que muchos dueños de negocios preferían adquirir productos al
mayoreo de la fábrica de David y no de otros mayoristas locales,
fue por la especialización que fueron desarrollando en la
elaboración de su calzado, la cual estaba orientada a fabricar
zapatos y botas no sólo casuales sino también de trabajo, de una
larga durabilidad, razón por la que los Schekaiban se comenzaron

54

Entrevista a Jesús Schekaiban, descendiente de la tercera generación, hijo de
Salomón, 4 de marzo de 2019.
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a apropiar de un mercado en donde estaba involucrado el sector
obrero industrial y campesino.
Otro factor que incidió en la acumulación de capital de
algunos empresarios libaneses fue el cambio institucional de la
propiedad privada ocurrida en 1934, cuando el Estado mexicano,
a través de una nueva reforma agraria, decidió expropiar las
haciendas y grandes propiedades para crear nuevas unidades de
producción de la tierra, dando paso a la creación de los ejidos,
situación que generó no sólo el abaratamiento de la propiedad
rural, sino indirectamente también de la urbana, ya que muchos
hacendados —con el objetivo de recuperar parte de sus
capitales— decidieron vender muchas de sus propiedades en las
cabeceras de los pueblos y en las ciudades.55 Muchos de estos
bienes fueron también adquiridos por libaneses como fue el caso
de los hermanos Abraham, Pedro y Agustín Abisulaiman Kuri
quienes, gracias a la compra de muchas propiedades en los
territorios aledaños a Tampico, incluyendo de Veracruz, lograron

55

Jean Phillippe Colin, Christophe Blanchot, Enrique Vázquez y Hermilio
Navarro, “Reforma agraria, dinámicas organizativas y prácticas agrarias. El
caso de Graciano Sánchez, Tamaulipas, México”, coord. Éric Leonard y André
Quesnel (México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de
Antropología Social, 2003): 73-106.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-2

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fundar en 1938 la Compañía Abisulaiman y Cía.,56 dedicada a la
compra y venta de bienes raíces, y donde el accionista
mayoritario era Abraham, quien contaba con mayor capital y
había logrado traer de Líbano a sus hermanos junto con sus
familias.
No obstante, es preciso mencionar que desde inicios de la
década de 1920 también hubo inyección directa de capital libanés,
como fue caso de José Appedole, quien llegó con su familia
después de vender su antigua fábrica de cigarros en Biblos (lugar
donde nació) a causa de las requisas que imponía el Imperio
otomano durante la Primera Guerra Mundial. Llegó al puerto de
Tampico en 1921 y fue hasta 1924 que creó “La Continental S.
A.”,57 que además de ser una empresa dedicada a la venta de
materiales de construcción y madera, estaba especializada en la
fabricación de chalanes, los cuales eran barcos planos de acero
que se utilizaban para que los autos cruzaran el río Pánuco y
conectaran por carretera la ciudad de Tampico con Veracruz.
Appedole era el único capacitado y habilitado para construir en

56

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938.
Nasr y Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias libanesapalestina-siria residentes en la República Mexicana.
57

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México este tipo de embarcaciones, así como también era el único
con reconocimiento legal para fungir como perito responsable de
los planos constructivos,58 ya que su empresa era la única de su
tipo.
Al no existir otra empresa dedicada a la fabricación de
barcos, Appedole ideó la creación de una empresa más grande
que “La Continental” para la construcción y reparación de buques
de carga, hechos de acero y madera, que sirvieran para transportar
grandes toneladas de crudo y maquinaria pesada para las
compañías petroleras. De esta manera, fundó en 1938 “Astilleros
de Tampico, S. de R. L.,” ubicada en la 3ra avenida Isleta, con un
capital limitado de 2,500,000 pesos; ésta contó con 100 acciones,
de las cuales 94 eran de su propiedad, y el resto de particulares.
Fue así como Appedole se convirtió en el fundador y promotor de
la industria naviera en Tampico, teniendo tres turnos de
trabajadores y funcionando las 24 horas del día.
Este empresario prominente, conoció al presidente Lázaro
Cárdenas, desde que éste trabajaba como General en Jefe de la
zona militar de Pueblo Viejo, Veracruz.59 No obstante, la relación
58
59

Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.
Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.

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de ambos se hizo más estrecha cuando el libanés mostró con su
fábrica armadora la habilidad de reconfigurar y rediseñar,
trabajando el acero, las piezas indispensables para reestablecer la
capacidad de explotación de la industria petrolera mexicana
durante el embargo comercial producto de la expropiación
petrolera de 1938 hacia las compañías norteamericanas, inglesas
y holandesas.60 Fue así que gracias a “Astilleros de Tampico”, se
pudo sustituir la maquinaria extranjera para la excavación y
extracción del crudo siendo una labor muy importante para el
gobierno nacional. Además, a pesar del cierre comercial con las
potencias

europeas

y

norteamericana,

México

continuó

exportando petróleo a Alemania, Italia y Japón,61 salvando, de
esta manera, los primeros años de la empresa paraestatal
mexicana de petróleos.
El petróleo que llegaba a Alemania proveniente de
México era procesado en las refinerías de la ciudad de Hamburgo,
y la mayor parte del combustible producido era utilizado en la

60

Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.
Daniela Gleizer, “Las relaciones entre México y el Tercer Reich, 19331941”, Tzintzun. Revista de Estudios Históricos, núm. 64 (julio-diciembre
2016): 223-258.
61

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fuerza aérea, la Luftwaffe.62 De esta manera, a pesar del boicot
que realizaron los Estados Unidos, Inglaterra y Holanda hacia
México, exigiendo a sus aliados que no compraran crudo a
Petróleos Mexicanos (PEMEX), el país alcanzó una producción
de 38.8 millones de barriles anuales a partir de 1938, atendiendo
una fuerte demanda del exterior, mientras que de esa cantidad
total producida se exportaba alrededor del 70%, siendo los
alemanes los principales compradores con un 48%, los italianos
con el 17%, y en menor medida los japoneses.63 Sin embargo,
cuando se suscitó la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos
estuvieron interesados en derogar el embargo comercial para, por
un lado, dejar sin proveedor de petróleo a los alemanes y, por el
otro, solicitar a México su cooperación para el aprovisionamiento
de mano de obra y materias primas, entre ellas petróleo crudo,
con el objetivo de solventar el aparato productivo estadounidense
durante la guerra. Esto, a cambio de reducir a un 10 % la deuda
pública directa, lo equivalente a 49.6 millones de dólares, de
509.5 que se pedían inicialmente.64
Friedrich Katz, “México y Austria en 1938”, Revista Mexicana de Política
Exterior, núm. 20 (julio-septiembre, 1988): 18-23.
63
Katz, 18-23.
64
Cárdenas, La hacienda pública y la política económica, 1929-1958, 98-99.
62

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La intensificación del comercio entre México y Estados
Unidos durante esa guerra aumentó las importaciones en el país.
La demanda de productos generó la necesidad de construir
nuevos buques mercantes de mayor capacidad. Si en 1938 se
construían barcos que pudieran transportar un máximo de 250
toneladas, durante el conflicto bélico se fabricaron embarcaciones
con capacidad de 750 toneladas que recorrían todo el Golfo de
México.65 De esta manera, durante el conflicto bélico la
producción y reparación de barcos se intensificó, por lo que
Appedole se vio en la necesidad de aumentar sus empleados y
establecer tres turnos de trabajo divididos durante las 24 horas del
día, razón por la que el empresario libanés ordenó la construcción
de tres hoteles conectados a los jardines de su casa, para darle
alojamiento a todos sus trabajadores, muchos de ellos libaneses.66
Fue así que, gracias a la coyuntura de auge comercial, Astilleros
de Tampico se posicionó como la principal empresa en
construcción de buques que impulsó el desarrollo de la industria
naviera en México.

65

Nasr y Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias libanesapalestina-siria residentes en la República Mexicana.
66
Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.
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Para los años de la posguerra, Appedole ya había
acumulado grandes cantidades de capital que fueron heredadas a
sus hijos, quedándose el primogénito como el accionista
mayoritario de Astilleros. No obstante, lo mismo sucedió con las
otras familias de empresarios libaneses, ya que a raíz de la
devaluación del peso en 1948 se hizo presente un panorama de
inflación en el mercado internacional, lo que hizo más difícil la
compra de productos en el extranjero. Esto se tradujo en un tipo
de modelo de sustitución de importaciones y en un proceso de
defensa de las industrias nacionales, evidenciando la necesidad
de adquirir los productos que se fabricaban en el país, lo que dio
impulso a las compañías textiles y de calzado en México,67 en las
cuales estaban involucrados los libaneses. Fue un mecanismo
nacional en respuesta a una coyuntura internacional que permitió
que estos inmigrantes experimentaran un nuevo impulso en su
ascenso social y acumulación de capital, como fue el caso de los
Nader.
De esta manera, tanto la familia Nader como la Appedole,
Abisulaiman y Schekaiban, mostraron una sucesión generacional
en la década de 1950. Es durante estos años que se observa el final
67

Cárdenas, La hacienda pública y la política económica, 1929-1958, 92.

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de la primera generación en cuanto a dirección empresarial, para
ser ocupada por las segundas generaciones. No obstante, hubieron
casos en que —gracias al capital familiar acumulado por
décadas— los hijos decidieron fundar su propia empresa como
fue el caso de Neder Nader Habib quien en 1956 funda en
Tampico la empresa UNITAM, S.A. de C.V, dedicada a la
fabricación de uniformes para trabajadores de empresas públicas
y privadas, primero de cobertura regional, para después
convertirse en una de las empresas más importantes de su ramo
en el país, contando actualmente con más de 42 sucursales
distribuidas a lo largo de la república mexicana, siendo Jesús
Nader Nasrallah (hijo de Neder, descendiente de la tercera
generación) quien actualmente está a cargo de la empresa
familiar.
Conclusiones
Son dos los ejes estructurales expuestos en el presente artículo
que es menester, a modo de conclusión, reiterar. El primero es el
relacionado con el proceso de acumulación de capital que fue
originado por diversos factores. En primer lugar, por la
implementación de un sistema de ventas que recurrió al crédito a
través del pago en abonos, el cual brindó facilidades de compra
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con productos a bajo costo para un nuevo mercado: el del
campesino y obrero pobre del campo y la ciudad. En segundo
lugar, podríamos mencionar la socialización del buhonero libanés
con el pueblo a través del comercio ambulante, aspecto que dotó
al migrante de conocimiento sobre las necesidades de sus clientes,
llevándolo a incorporar nuevos productos para atender la
demanda y obtener una mayor capacidad de venta. En tercer
lugar, se destaca una ética de trabajo constante enfocada en el
ahorro y el bajo consumo, con la visión de adquirir movilidad
social ascendente, pasando del comercio informal y ambulante al
formal, con el establecimiento de una tienda, almacén o fábrica.
Otros dos factores importantes que se pueden mencionar son el
generar empleo utilizando a los nuevos inmigrantes como fuerza
de trabajo para acrecentar los negocios; y aprovechar las
coyunturas de crisis económicas para acumular mayor capital.
Con respecto al segundo eje estructural, el de la
organización empresarial, este significó la manera no sólo de
administrar el capital, sino de preservarlo y heredarlo a las
siguientes generaciones. A través de la empresa, el capital
económico se transformó en un patrimonio familiar en donde la
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permanencia de la misma significó un seguro de vida para
garantizar el bienestar de la familia libanesa, no sólo de la
generación fundadora, sino de las siguientes, un elemento que
podemos observar hasta la actualidad. Es por ello que los patrones
éticos y la estructura patrilocal y patrilineal se trasladaron a la
dirección, administración y sucesión de la empresa familiar. De
esta manera, tanto las formas de acumulación de capital
anteriormente mencionadas, como la aplicación de la estructura
familiar en el manejo empresarial, constituyeron la ecuación que
dio como resultado a la formación del empresariado libanés en
Tampico durante la primera mitad del siglo XX.

Referencias
Archivo
Archivo General de la Nación (México)
Archivo General de Notarías del Estado de Tamaulipas
Archivo Histórico de Tampico
Archivo Libanés de la Ciudad de México
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Bibliografía
Alfaro-Velcamp, Theresa. So far from Allah, so close to Mexico:
Middle Eastern immigrants in modern Mexico. Austin:
University of Texas Press, 2007.
Alonso Palacios, Angelina. Los libaneses y la industria textil en
Puebla. México: Centro de Investigaciones y Estudios
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�La mujer instruida. Las políticas educativas modernas
porfiristas y la formación de la Academia Profesional
para Señoritas en Monterrey, Nuevo León, 1892-1895
The educated woman. The modern porfirian educational policies
and the establishment of the Academia Profesional para
Señoritas in Monterrey, Nuevo León, 1892-1895
Ana Laura Teresa Ceballos Martínez
Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
orcid.org/0000-0002-6129-8336

Resumen: Las políticas educativas jugaron un papel fundamental para
atender las preocupaciones laborales y sociales del Porfiriato. Dentro
de ellas, como muestra este artículo, la educación profesional femenina
destacó por incrementar la presencia de mujeres tanto en el magisterio
como en la administración pública. En este trabajo, analizo cómo la
Academia Profesional para Señoritas en Monterrey, iniciada en 1892,
se fundó dentro de esta lógica. A través del periódico La Voz de Nuevo
León, muestro cómo las autoridades promovieron la educación
femenina como una manera de contribuir al desarrollo económico del
país y de procurar la independencia económica de las mujeres, pero
también como una forma de control para garantizar los ideales sociales
del régimen.
Palabras clave: género; mujeres; educación; modernidad; Porfiriato.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

125

�Laura Ceballos

Abstract: Educational policies played a fundamental role in addressing
the labor and social concerns of the Porfiriato. Among them, as this
article shows, female professional education stood out for increasing
the presence of women both in the teaching profession and in the public
administration. In this work, I analyze how the Academia Profesional
para Señoritas [Professional Academy for Young Ladies] in
Monterrey, begun in 1892, was founded within this logic. Through the
newspaper La Voz de Nuevo León, I show how authorities promote
female education as a contribution to the country's economic
development and as a way to ensure the economic independence of
women, but also as a form of control to ensure the social ideals of the
regime.
Keywords: gender studies; women; education; modernity; Porfiriato.

Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

126

�La mujer instruida

Introducción
El 26 de octubre de 1895, Juana Pérez Moreno, Emerenciana
Guerra y Juana Panza, estudiantes para telegrafistas de la
Academia Profesional para Señoritas, hicieron un acto público
para demostrar cómo funcionaba ese novedoso dispositivo de
comunicaciones. Entre los espectadores estaba nada menos que
Bernardo Reyes, gobernador de Nuevo León y político liberal que
atestiguaba los adelantos modernos de la época: no sólo la
tecnología, sino las políticas educativas que ayudaron a formar
una escuela pública para la instrucción femenina profesional.1 En
el presente ensayo, estudiaré cómo y por qué las autoridades
porfiristas, y en particular el gobierno de Nuevo León, apoyaron
con vehemencia el fomento de la educación pública y la
formación de mujeres profesionistas.
La temporalidad elegida va de 1892 a 1895. Esto se debe
a que fue en 1892 cuando se creó en Monterrey la Academia
Profesional para Señoritas como una rama de la Escuela Normal
para Profesores. Además, como Norma Ramos Escobar sugiere,

“Las conferencias de la Academia Profesional para Señoritas”, La Voz de
Nuevo León, 26 de octubre de 1895, Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria, Universidad Autónoma de Nuevo León (en adelante CABUUANL).
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

127

�Laura Ceballos

es en este momento donde la feminización del magisterio
comienza a consolidarse. Termina en 1895 porque es cuando se
implementan las carreras profesionales de telegrafista y
contabilidad a la Academia. En este ensayo se analizará
brevemente por qué fue durante este periodo que las políticas
educativas encaminadas a la instrucción pública sustentada por el
estado se vieron cristalizadas. Las autoridades porfiristas
esperaban llevar a cabo una transformación social a través de la
educación, en especial, la profesional. De este modo, pensaban
que la población iba a poder insertarse en la vida laboral y
participar en el futuro desarrollo económico.2
A diferencia de las primeras décadas del México
independiente, el régimen de Porfirio Díaz representó un
momento de relativa estabilidad económica y política. Por mucho
tiempo, los estudios históricos se limitaron a ver el porfiriato sólo
como un antecedente de la Revolución Mexicana, pero en las

2

Norma Ramos Escobar considera que el periodo que va de 1870 a 1891 se
considera como el de la “integración” de las mujeres al magisterio y a partir de
1892 comienza la consolidación de la feminización con la fundación de la
Academia Normal para Señoritas; Norma Ramos Escobar, “Aspectos
profesionales y laborales de la docencia femenina en los procesos de fundación
de la educación pública en Nuevo León” (Tesis de maestría, El Colegio de San
Luis, 2006), 41.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

128

�La mujer instruida

últimas dos décadas del siglo XX este periodo comenzó a ser
revalorizado dentro de la historiografía, especialmente la de corte
económico. En términos generales, podríamos decir que existe un
consenso de que el régimen porfirista significó un progreso
económico con la creación de instituciones y la llegada de capital
foráneo. Mauricio Tenorio y Aurora Gómez-Galvarriato
sugieren, además, ver al porfiriato como el primer Estado
mexicano, con todos sus defectos y virtudes, y dejar de lado las
comparaciones con Inglaterra y Estados Unidos.3
Es importante repensar la periodización del porfiriato y no
sólo verlo como tradicionalmente se ha hecho: de 1875 a 1911.
Más bien, es necesario entender los cambios, crisis y
continuidades dentro del periodo y los acontecimientos a nivel
internacional que, sin duda, influyeron en el desarrollo histórico.
Como sugieren Tenorio y Gómez-Galvarriato, una periodización
más adecuada puede ser de finales de la década de los ochenta y
principios de los noventa hasta la segunda mitad de la década de
1910. Esto se debe a que representa el periodo en donde un grupo
de políticos y tecnócratas lograron instaurar una serie de reformas

3

Aurora Gómez Galvarriato y Mauricio Tenorio Trillo, El Porfiriato (México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 2006), 7–14.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

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�Laura Ceballos

para transformar al país conforme a sus visiones de Estado y
nación.4 Por otro lado, el tema de la paz porfiriana por lo general
no ha sido abordado con seriedad.
Los mismos autores proponen la importancia de estudiar
este tema con sobriedad y entenderla como concepto y práctica.
Aunque en el trabajo no abordaré tal tema, es importante tener en
cuenta la inestabilidad política que caracterizó al periodo anterior
al porfiriato. Por ejemplo, y como señala Mílada Bazant, no fue
sino hasta después de la “pacificación” del país que el estado
mexicano comenzó a destinar suficientes recursos económicos a
la educación. Al no tener que destinar el dinero a la Secretaría de
Guerra y Marina, este se utilizó para otros fines. De este modo,
otras reformas sociales y el impulso a las políticas educativas (que
llevaron a la introducción de las mujeres al campo educativo),
fueron creciendo.5
Asimismo, los estudios históricos con enfoque de género
se encuentran entre las nuevas revisiones y corrientes
historiográficas sobre el porfiriato. Los primeros acercamientos

4

Gómez Galvarriato y Tenorio Trillo, 14.
Gómez Galvarriato y Tenorio Trillo, 26; Mílada Bazant, Historia de la
educación durante el porfiriato (México, DF: El Colegio de México, 1993),
269–71.
5

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130

�La mujer instruida

al tema de la mujer comenzaron a gestarse cuando los
historiadores se dedicaron a estudiar a la clase obrera y a la
sociedad urbana. En un principio se estudió a las mujeres en
ciertos sectores laborales limitándose a solamente conocer cuáles
eran sus actividades. Sin embargo, más adelante se puso énfasis
en entender los límites de género y cómo éstos incidían en las
relaciones laborales y sociales.6 Por esta razón, en el presente
trabajo se analizará cómo la formación de carreras profesionales
para las mujeres fue parte también de la constante preocupación
por la transformación social y de la vida laboral del periodo.
Breves antecedentes y consolidación de la educación pública
durante el porfiriato
Desde el inicio de la vida independiente, el gobierno mexicano
comenzó a preocuparse por el tema de la educación pública. Sin
embargo, la inestabilidad política y económica, la carencia de una
estructura administrativa, más la incapacidad del gobierno
conservador de secularizar la educación y asumir el papel del
Estado en ella, no hicieron posible establecer un sistema
educativo público de calidad.7
6

Gómez Galvarriato y Tenorio Trillo, El Porfiriato, 34.
Javier Garciadiego, Autores, editoriales, instituciones y libros: estudios de
historia intelectual (México, DF: El Colegio de México, 2015), 11–12.
7

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�Laura Ceballos

Después de la terminación del Segundo Imperio, y con el
regreso de Juárez al poder, comenzó a cuestionarse la utilidad de
la instrucción pública funcional y el papel fundamental del Estado
en ésta. Además, en dicho periodo se adoptó una percepción del
maestro como aquel que no sólo “conoce todos los temas” sino
como también como el que sabe transmitirlos con base en los
fundamentos pedagógicos. A pesar del interés del gobierno
juarista por impulsar la instrucción pública, y la femenina
también, la inestabilidad política y económica impidió que fuera
posible llevar con éxito las políticas educativas.8
Durante el gobierno de Lerdo de Tejada, al ministerio de
Justicia se le agregó el de la Instrucción Pública. A partir de ese
momento, es notorio que el Estado mexicano comienza a tomar
con mayor seriedad la necesidad de hacerse cargo y de fomentar
la educación pública. Con la llegada de Porfirio Díaz al poder, y
de Joaquín Baranda a la Secretaría de Justicia e Instrucción
Pública, el impulso a la educación primaria fue primordial. Una
de las grandes políticas de Baranda fue el interés por crear un
sistema educativo nacional uniforme. Además, propuso que la
Mílada Bazant, “La educación moderna, 1867-1911”, en Historia de la
educación en la Ciudad de México, coord. Pilar Gonzalbo Aizpuru y Anne
Staples (México, DF: El Colegio de México, 2011), 252–53.
8

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�La mujer instruida

educación primaria debería de ser obligatoria, gratuita y laica.
También, los positivistas vieron la educación científica como
elemental para formación de profesionistas.9
Una de las políticas principales del porfiriato fue la
democracia educativa y, como menciona Mílada Bazant, era una
meta lejana pero posible. El periodo que va de 1876 a 1910 se
caracterizó por la introducción de la pedagogía moderna, la
multiplicación de escuelas normales y la formación de carreras
técnicas para obreros. Bazant menciona que este periodo puede
percibirse como una época de oro en la historia de la educación
en México, aunque el crecimiento haya sido más en calidad que
en cantidad. Díaz buscó establecer una unidad educativa nacional
a través de políticas reformistas. A pesar de que la Ciudad de
México era la que representaba por antonomasia el centro cultural
educativo, las entidades federativas fueron integrándose a estas
políticas unitarias. De hecho, se crearon congresos pedagógicos
con los representantes estatales para llegar a acuerdos y que los
estados establecieran metas conforme a sus principales
preocupaciones. Aquí es importante aclarar que, a pesar de los

9

Garciadiego, Autores, editoriales, instituciones y libros: estudios de historia
intelectual, 13–15.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

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�Laura Ceballos

esfuerzos del gobierno federal por homologar la educación, ésta
no creció igual. Por ejemplo, en el norte del país, donde había
menos población campesina, mayores recursos y gobernantes con
mayor interés, los programas educativos tuvieron más éxito que
en algunos estados del sur.10 Es por ello que, en el presente
capítulo, abordaré cómo fueron impulsadas las políticas
educativas en Nuevo León, y, en especial, me centraré en estudiar
cómo estas políticas fueron claves para la introducción de las
mujeres en los estudios profesionales.
Una de las obsesiones educativas del porfiriato fue la
implantación de un método objetivo de enseñanza, en palabras de
Bazant, un “despertar de los sentidos”. Aunque el establecimiento
de la educación como laica, gratuita y obligatoria fue uno de los
principios liberales juaristas, no fue hasta el periodo de Díaz
cuando se estableció la escuela moderna mexicana con el cambio
de método de enseñanza. Por un lado, era necesario que los
estudiantes aprendieran algún oficio para que se integraran a la
vida laboral. Por otro lado, uno de los objetivos primordiales del
régimen fue la formación de buenos maestros y maestras. La
primera Normal se fundó en Ciudad de México en 1885 y es a
10

Bazant, Historia de la educación durante el porfiriato, 13–15.

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�La mujer instruida

partir de ésta cuando en los estados comienzan a proliferar las
escuelas normales.11
Los miembros del gabinete porfirista, en especial aquellos
que se dedicaban al ramo de la educación, creían que ésta sería la
vía para llevar al país a la modernidad y democracia. Pensaban
que la educación transformaría la mentalidad de la sociedad y
que, al mismo tiempo, encontrarían bienestar y un trabajo digno.
Sin embargo, como menciona Bazant, la instrucción pública no
era suficiente para transformar al país. Por el contrario, era
necesario que ésta fuera acompañada de otros grandes cambios
estructurales como el reparto equitativo de tierras, mayores
empleos, entre otras cosas.12
Cuando Díaz resultó electo de nuevo en 1888, alcanzó
popularidad nacional e internacional. Es en este momento cuando
el régimen comienza con mayor determinación su intento por
centralizar el poder y limitar las autonomías políticas que muchas
zonas del país gozaban gracias al aislamiento geográfico en el que
se encontraban. Para ello, Díaz buscó crear una serie de políticas
entre las que, fundamentalmente, se encontraba la educación. La

11
12

Bazant, 17.
Bazant, 21.

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�Laura Ceballos

Ley de 1888 estableció entonces la educación elemental como
laica, gratuita y obligatoria. Sin embargo, uno de los grandes
cuestionamientos es qué significaba “uniformidad” en la
educación en un país tan desigual como México. ¿Cómo podía
sancionarse bajo los mismos preceptos a un estado con pocos
recursos económicos para proporcionar los materiales a las
escuelas? Para ello, se decidió que esa “uniformidad” sólo estaría
encaminada a establecer la educación como laica, gratuita y
obligatoria, y que los programas de enseñanza fueran iguales. Así,
cada estado de la República proporcionaría los materiales según
sus propias necesidades.13
Durante el Primer y Segundo Congreso de Instrucción
(1889-1890 y 1890-1891 respectivamente) se debatió sobre la
profesión del magisterio. Uno de los acuerdos importantes fue
establecer que cada estado del país tenía la libertad de organizar
la carrera normalista de acuerdo con las necesidades del estado,
pero que todas debían de llevar dos programas: elemental y
superior. Solamente debía de existir una diferencia de asignaturas
dependiendo de la diferencia de sexos. A partir de esos dos
congresos, se establecieron los tres principios elementales de la

13

Bazant, 22–24.

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instrucción pública en la Ciudad de México y, consecutivamente,
en varios estados de la república. Los congresos de instrucción
pública reflejan el esfuerzo por llevar a cabo las políticas
nacionales a nivel federal y estatal. Bazant menciona que, más
allá de la modificación de los planes de estudio, de textos
escolares, entre otras cosas, lo que es una característica
fundamental de la educación en el porfiriato es la utilización del
“método objetivo” o “de los sentidos”, un método moderno que
ponía a los maestros en un papel importante y priorizaba el
aprendizaje a través de los sentidos en lugar de la memoria.14
De igual manera, una de las constantes preocupaciones
sobre la instrucción pública fue la formación de maestros con
capacidad para transmitir la enseñanza. A pesar de que a lo largo
del siglo XIX se redactaron varios proyectos que buscaban la
creación de más escuelas normales, la constante inestabilidad
política y económica no permitió que fuera efectiva. Sin embargo,
es importante no ignorar que, desde antes del periodo porfirista,
el interés por impulsar la educación normalista para mujeres ya
había sido considerada frecuentemente en los distintos
gobiernos.15
Bazant, 26–31; Bazant, “La educación moderna, 1867-1911”, 259–66.
Ma. de Lourdes Alvarado Martínez, “La educación superior femenina en el
México del siglo XIX. Demanda social y reto gubernamental” (Tesis doctoral,
Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 249–60.
14
15

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137

�Laura Ceballos

Otro de los logros de los congresos de instrucción pública
fue la transformación de la Secundaria Nacional de Niñas en la
Escuela Normal de Profesoras. Justo Sierra fue uno de los
políticos de la educación más prominentes que, además, impulsó
la predominancia de las mujeres en el magisterio, pues
consideraba que poseían una capacidad natural para ejercer la
profesión. María de Lourdes Alvarado considera que la
admiración de Sierra, no sólo en las escuelas sino en la sociedad
en general, hacia Estados Unidos y el papel predominante de las
mujeres, lo llevó a darle suficiente importancia al rol femenino en
la educación.16
Por otro lado, también Sierra buscó impulsar los estudios
profesionales de las mujeres a través de reformas. A pesar de ello,
existieron muchas opiniones adversas sobre el papel que debían
desempeñar las mujeres en la profesión del magisterio. Los que
se opusieron pensaron que el objetivo era formar a las mujeres
como futuras docentes, pero no “masculinizarlas”. Él siempre
estuvo dispuesto a defender el que las futuras profesoras tuvieran
acceso a las asignaturas representativas de una educación
moderna y científica.17
16
17

Alvarado Martínez, 265–67.
Alvarado Martínez, 268.

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138

�La mujer instruida

El rápido crecimiento económico en México entre 1884 y
1900 también significó un incremento del aparato burocrático del
gobierno. A partir de la década de 1890, las mujeres comenzaron
a ser contratadas para trabajar como empleadas públicas, lo que
se consideraba un empleo femenino respetable. Susie Porter
menciona cómo la cuestión del trabajo femenino y los debates
sobre este no eran nuevos a finales del siglo XIX en la Ciudad de
México. Lo que sí era algo innovador era cómo la educación,
trabajo y la capacidad de saber cuándo contraer matrimonio
comenzaron a identificarse como valores respetables de las
mujeres de clase media.18
Además, otra cuestión importante de añadir, para
comprender esto es que a finales del siglo XIX se experimentó un
fuerte cuestionamiento hacia la dependencia moral y material
femenina. Uno de los preceptos que más se argumentó era que, si
las mujeres tenían una independencia económica, esto les
permitiría salvaguardar su moralidad. Así, no tendrían que
escoger primero el camino del matrimonio para asegurarse el
sustento. Una solución era contratar a las mujeres para ejercer
18

Susie R Porter, From Angel to Office Worker. Middle-Class Identity and
Female Consciousness in Mexico (Lincoln: University of Nebraska Press,
2018), 4, 20.
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139

�Laura Ceballos

cargos en la administración pública, ejemplos tomados de
Estados Unidos y Francia.19
Existen diversos factores por los cuales las mujeres
comenzaron a suplir a los hombres dentro del magisterio.
Primero, era sabido que a las profesoras se les podía otorgar un
salario menor, lo que era conveniente para el Estado. Aunque
Mílada Bazant apunta que en algún momento de la federalización
de la instrucción pública se pretendió que los salarios fueran
iguales, esto no fue posible de realizar. Por otro lado, existió
durante este periodo la creencia de que las mujeres eran más
competentes para la profesión del magisterio. Como ya mencioné,
Justo Sierra —desde su cargo como Secretario de Instrucción
Pública y Bellas Artes— fue quien más impulsó la
profesionalización del magisterio femenino, y aunque no todas
sus pretensiones fueron llevadas a la práctica, es importante tomar
en cuenta el papel que tuvo.
Nuevo León y la educación profesional de las mujeres
Desde el periodo colonial y durante casi todo el siglo XIX, el
noreste de México permaneció aislado geográfica, económica y

19

Porter, 24–26.

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140

�La mujer instruida

culturalmente del centro del país, lo que les permitió gozar,
durante un buen periodo de tiempo, de una mayor autonomía
política. Nuevo León, uno de los tres estados del noreste, estaba
experimentando un acelerado proceso de desarrollo económico.
El cambio de frontera en 1848, la adopción de políticas liberales
y el acercamiento progresivo con la dinámica economía del sur
de Estados Unidos, le permitió ir creciendo económicamente y
fortalecer su aparato administrativo.20
A finales del siglo XIX, y a pesar de que electoralmente
no contaba con suficiente peso, Nuevo León era un estado
políticamente influyente debido a su importancia económica. El
papel de Bernardo Reyes en el poder fue fundamental. Reyes fue
enviado por Porfirio Díaz para acabar con la autonomía política
de que gozaba el noreste, en especial Nuevo León, y para
contribuir así a la consolidación del Estado nacional. Su misión
más importante era limitar la influencia de los caudillos locales
(Jerónimo Treviño y Francisco Naranjo) e incorporar a Nuevo
León al proyecto porfirista de nación.21

20

Mario Cerutti, Burguesía y capitalismo en Monterrey, 1850-1910
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 1983), 17–29.
21
Alicia Salmerón, “De redes de clubes y un partido político regional: el Gran
Círculo Unión y Progreso. Nuevo León, 1885-1892”, en Campañas, agitación
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

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�Laura Ceballos

Paulatinamente, Díaz, a través de Reyes, logró controlar a
los caciques regionales de Nuevo León y en su lugar, impulsó a
otros políticos locales y estableció fuertes alianzas con la
incipiente burguesía regiomontana mediante la implementación
de leyes que facilitaron el impulso de la gran industrialización de
Monterrey. Esta rápida transformación económica que vivió
Nuevo León durante el largo gobierno estatal de Bernardo Reyes
también provocó cambios sociales notables, un aumento
demográfico y un crecimiento urbano sin precedentes y, por
supuesto, una animada vida política que alcanzó a prácticamente
todo el estado de Nuevo León en el que las comunidades locales
tuvieron una fuerte conexión a la vida política estatal.22
La Voz de Nuevo León era el periódico oficialista y reyista
del estado que mantuvo gran influencia en la región. Como bien
indica Alicia Salmerón, el papel político que jugó La Voz de
Nuevo León fue fundamental. El periódico representa la

y clubes electorales: organización y movilización del voto en el largo siglo
XIX mexicano, coord. Fausta Gantús y Alicia Salmerón (México, DF: Instituto
Mora; Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de
México, 1998), 412–17, 450; Artemio Benavides, El General Bernardo Reyes.
Vida de un liberal porfirista (Monterrey: Ediciones Castillo, 1998), 137–39.
22
Salmerón, “De redes de clubes y un partido político regional: el Gran Círculo
Unión y Progreso. Nuevo León, 1885-1892”, 417–69.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

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�La mujer instruida

consolidación de una facción política.23 Por ello, aquí tomaré
como referencia los artículos publicados por dicho periódico
sobre el tema para analizar el impulso del estado a la educación
femenina. Dentro del periódico, constantemente se publicaba
información sobre la instrucción pública elemental hasta la
profesional. Publicaron los datos estadísticos de cuántas escuelas,
alumnos y profesores había en general en el estado, así como en
los municipios. También se encargaron de hacer conocer a la
población la información sobre los exámenes públicos y las
“veladas científico-literarias” de cada escuela sostenida por el
estado. En general, la importancia de la instrucción pública
propiciada por el gobierno se aprecia con las constantes
publicaciones y quehaceres de ésta. Aunque sin duda faltaría un
estudio amplio complementando con más fuentes, con las notas
de La Voz de Nuevo León puede hacerse un primer acercamiento
para entender cómo y por qué funcionó la educación moderna y
progresista en el estado norteño.
En Nuevo León, la instrucción pública, desde la elemental
hasta la profesional, fue asumida por el gobierno estatal a partir
de diciembre de 1891, aunque es importante tener en cuenta que
23

Salmerón, 411, 444–45.

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�Laura Ceballos

el gobierno de Nuevo León contó con la colaboración con los
ayuntamientos municipales. A través de inspectores, el gobierno
estatal conocía el estatus en que se encontraban las escuelas
públicas de los municipios, y asimismo, el estado comenzó a
adoptar las asignaturas y los libros de texto propuestos desde el
gobierno federal.24
En 1892, se creó la Academia Profesional para Señoritas
que dependía de la Escuela Normal del estado. Esto sólo fue
posible en un momento en donde las escuelas dejaron de ser
dependientes de los municipios y pasaron a manos estatales. La
Academia contó con todos los recursos económicos, lo que
posibilitó instruir a las mujeres a través de métodos nuevos,
“progresistas” y “científicos”. De todos modos, aunque llevaron
las mismas materias que se impartían en la Escuela Normal, una
diferencia notable de género fue la asignatura referente a la
economía doméstica. Esta última resulta interesante de analizar.
La enseñanza de una “economía doméstica” estaba destinada a
una organización económica, moral e intelectual adecuada dentro
del hogar. Pareciera que estaban tratando de entablar las normas
“Instrucción pública I”, La Voz de Nuevo León, 25 de febrero de 1893;
“Instrucción pública II”, La Voz de Nuevo León, 22 de abril de 1893; CABUUANL.
24

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�La mujer instruida

científicas dentro de los hogares: ver a la mujer como una
gobernadora y profesora de los hijos. Por ello, era necesario que
la mujer también se instruyera dentro de la enseñanza moderna
para luego transmitir ese conocimiento. De este modo, en la casa
existiría una armonía moral e intelectual.25
Es notable la importancia social que el gobierno le daba a
la formación específica de las maestras. Una razón por la que el
gobierno decidió fundar una escuela normal especial para mujeres
fue que consideraba que el papel de la maestra era un elemento
social de suma importancia para la formación de futuros
ciudadanos. Además, las autoridades pensaban que las
estudiantes para el profesorado habían estado olvidadas por los
gobiernos anteriores. Esto sólo hacía que se complicara la
capacidad de las maestras para llegar a obtener el grado.

25

Además de las asignaturas modernas como ciencias físicas y naturales y
lengua nacional, mencionan un método “fonético-analítico-sintético” de
Claudio Matte. “Academia para las aspirantes al magisterio”, La Voz de Nuevo
León, 23 de enero de 1892, CABU-UANL; “Economía doméstica. Deberes del
ama de casa”, La Voz de Nuevo León, 26 de octubre de 1895, CABU-UANL;
Por otro lado, Norma Ramos Escobar menciona cómo la profesionalización de
las mujeres también implicó la experimentación en otras ramas características
de su género, como aseo personal, confección de vestimenta, conocimiento en
los artículos alimenticios y su conservación, entre otras cosas; Ramos Escobar,
“Aspectos profesionales y laborales de la docencia femenina en los procesos
de fundación de la educación pública en Nuevo León”, 45–46.
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�Laura Ceballos

Considero que otra razón por la que decidieron crear la Academia
fue para distinguirse del periodo anterior, y en particular, de las
deplorables condiciones en que se encontraba la educación
profesional antes de que ésta fuera recogida por el gobierno
estatal. Esto es importante de tomar en cuenta, porque justamente
reflejaba un resultado favorable con relación a las políticas
educativas modernas y progresistas que estaban creando desde el
gobierno central.26
La relación entre educación y trabajo fue un eje conductor
en las políticas modernas porfiristas, y el gobierno de Reyes fue
muestra de ello. En varias ocasiones La Voz de Nuevo León
publicó artículos sobre la dignificación del trabajo y sobre cómo
éste rescataba a la población civil de la “holgazanería”. Además,
se suponía que la única manera de llegar a tener un trabajo
honrado era a través de la educación, lo que me parece que es otra
razón importante por la que el estado nuevoleonés estaba
poniendo mucho empeño en la instrucción pública de mujeres y
hombres. De hecho, en un artículo se mencionaba cómo las
mujeres debían avocarse a la ley universal del trabajo. El trabajo,

“Academia para las aspirantes al magisterio”, La Voz de Nuevo León, 23 de
enero de 1892, CABU-UANL.
26

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�La mujer instruida

creían los políticos nuevoleoneses, “crea, desarrolla y fecundiza
la vida y la producción”.27
Siguiendo con el tema del trabajo y la educación, en el
periódico se muestra cómo también entre los objetivos del
impulso a la instrucción pública profesional de las mujeres estaba
la creciente preocupación de que ellas se integraran a la vida
laboral. Paradójicamente, sugiere Bazant, el impulso a la
educación durante este periodo había provocado también que
muchos de los egresados tuvieran dificultades para conseguir
trabajos bien remunerados.28 Un caso similar puede observarse
aquí: dado el gran éxito que tuvo la Academia como formadora
de maestras, la matrícula de alumnas fue creciendo con gran
magnitud -superando por mucho la matrícula de la Escuela
Normal de hombres- al grado de volverse una preocupación.
Muchas de ellas pensaban, por ejemplo, que de qué servía que
obtuvieran un grado profesional si no encontrarían un empleo
respetable al finalizar sus estudios. En este sentido, en 1894 se
decidió por instrucción oficial crear nuevas formaciones
profesionales dentro de la Academia: la de telegrafista y la de
“De las ocupaciones de la mujer”, La Voz de Nuevo León, 30 de junio de
1894, CABU-UANL.
28
Bazant, Historia de la educación durante el porfiriato, 314.
27

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�Laura Ceballos

contabilidad. Es probable que esto también respondiera a las
necesidades del momento: debido a la mayor burocratización
gubernamental, característica del porfiriato, nuevas profesiones
como las de contabilidad pasaron a ser necesarias. Por otro lado,
las nuevas tecnologías, como el telégrafo, también necesitaban
quién conociera cómo usarlas. Además, estas profesiones, junto
con la del magisterio, se consideraban como respetables para una
mujer.29
Otro aspecto fundamental para la feminización del
magisterio, como analiza Norma Ramos Escobar, fue la
reducción de la presencia masculina en esta profesión. La
historiadora apunta una cuestión clave. La creciente formación de
otras

profesiones

“masculinas”

-como

medicina

y

la

jurisprudencia- producto de la industrialización y crecimiento
económico del estado, hizo que el magisterio comenzara a ser
29

Al comenzar la Academia para Señoritas en enero de 1892, tenían inscritas
a 26 alumnas. Para el año escolar de 1894, se inscribieron 78 alumnas. En este
mismo año, solamente se inscribieron 30 alumnos en la Escuela Normal. En
La Voz de Nuevo León constantemente se estuvieron publicando los datos
estadísticos y se observa cómo realmente fue creciendo la Academia
superando a la Escuela Normal. Tal vez, para un estudio más amplio, sería
interesante añadir más datos estadísticos para comparar. “Academia para las
aspirantes al magisterio”, La Voz de Nuevo León, 23 de enero de 1892;
“Instrucción Pública II”, La Voz de Nuevo León, 14 de abril de 1894; CABUUANL.
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�La mujer instruida

poco atractivo para los hombres, dejando que las mujeres
pudieran tener más acceso a éste. Además, otro tema que destaca
Ramos Escobar es que la diferencia salarial entre mujeres y
hombres era otro elemento fundamental para entender la
feminización del magisterio. Aunque la historiadora apunta que
existen pocas fuentes para entender mejor la cuestión salarial,
llega a la conclusión de que este aspecto puede considerarse como
elemental.30
El gobierno nuevoleonés llegó a señalar que la educación
era un patrimonio de la humanidad y que la instrucción superior
no debería de negársele a las mujeres, pero, como señala Susie
Porter para la Ciudad de México, otro de las motivos por los que
el estado la impulsó fue para que las mujeres pudieran adquirir
cierta independencia económica. Consideraban que de poco
serviría que se instruyeran en la educación elemental, si
posteriormente no iban a conseguir un trabajo digno al no tener
un grado profesional. Asimismo, afirmaban que no todas las
mujeres tenían un sostén económico seguro que procurara su
moralidad. Muchas se casaban pronto para asegurar una
Ramos Escobar, “Aspectos profesionales y laborales de la docencia
femenina en los procesos de fundación de la educación pública en Nuevo
León”, 40–41, 43–48.
30

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�Laura Ceballos

estabilidad

económica,

por

ejemplo,

“perturbando”

su

“estabilidad moral”. Por ello, creían necesario que la mujer se
instruyera y trabajara precisamente para evitar ese tipo de
problemas sociales. Consideraban que esta relación, educación y
trabajo, no haría más que un bien a la población y aumentaría la
riqueza pública.31
De todos modos, el acceso a la instrucción profesional
tenía sus límites. No buscaban que el trabajo que desempeñara la
mujer fuera equiparable al de los hombres, ni que compitieran por
algún puesto político. Además, relacionaban la instrucción o
“ignorancia” de la mujer con el papel que tenían como hijas o
esposas. Por ejemplo, una mujer educada sería capaz de ayudar al
sostén económico mediante el trabajo, en lugar de representar una
“carga” para la familia. Pero, como he sostenido anteriormente,
buscaban que la mujer se integrara a la vida laboral y, de este
modo, contribuyera al desarrollo económico del país.
Siguiendo bajo la misma línea, es interesante ver dentro
de las notas cómo se generaron debates sobre la independencia
que las mujeres podrían adquirir si se instruían y trabajaban. Al
“Academia profesional de señoritas”, La Voz de Nuevo León, 12 de enero de
1895; “La educación de la mujer”, La Voz de Nuevo León, 2 de junio de 1894;
CABU-UANL.
31

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�La mujer instruida

educar a las mujeres, no se pretendía que éstas dejaran de serlo, u
optaran por olvidar su papel como madres y esposas, más bien, se
esperaba que, al tener una forma de ganarse dignamente la vida,
no atentaran contra su “estabilidad moral”. Para promover estas
ideas, La Voz de Nuevo León tenía que hacer campañas en contra
del “ausentismo” escolar. Aunque este era un problema de ambos
sexos, el discurso que se dirigía a los padres de familia se centraba
especialmente en convencerlos de dejar estudiar a sus hijas un
grado profesional. Para esto, seguían empleando la relación entre
educación y trabajo; si las mujeres eran instruidas, podrían
encontrar

un

trabajo

que

las

ayudara

a

sustentarse

económicamente y no buscarían una salida en un matrimonio
forzado.
La respuesta femenina ante las políticas educativas
modernas puede medirse con la cantidad de alumnas que poco a
poco fueron ingresando a la Academia y en algunos testimonios
públicos. En 1894, La Voz de Nuevo León publicó un escrito de
Julia G. de la Peña, poetisa tamaulipeca con residencia en Nuevo
León, que exaltaba la labor del estado, pero, especialmente, la de
Reyes, al crear una “sólida base para el adelanto material de la
mujer”. De la Peña escribió que lo que buscaba la educación
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�Laura Ceballos

profesional femenina -y tal vez muchas mujeres pensaban igualera complementar el sustento económico familiar.32
Por otro lado, una cuestión interesante de analizar es cómo
el gobierno comenzó a emplear, cada vez con mayor frecuencia,
los datos estadísticos para conocer en qué condiciones se
encontraba el estado. Claudia Agostoni -aunque su trabajo está
enfocado en la salud pública- escribe cómo la estadística se volvió
una herramienta importante para las autoridades porfiristas. El
objetivo de ésta tenía una función doble: primero establecerla
como ciencia para estudiar a la sociedad, y luego como una
técnica con la que se justificaron, formularon e implementaron
políticas de salud pública.33 Siguiendo esta postura, y con base en
las notas que he analizado, considero que para poder llevar a cabo
las políticas de la educación femenina profesional fue necesario
un conocimiento estadístico sólido con relación a esta población.
Irma Beatriz Braña Rubio y Ramón Narcizo Martínez Sáenz, “Diccionario
biobibliográfico de escritoras nuevoleonesas, siglo XIX y XX” (Tesis de
maestría, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1994), 50. “Paso al
mejoramiento social”, La Voz de Nuevo León, 22 de septiembre de 1894,
CABU-UANL.
33
Claudia Agostoni, Monuments of Progress. Modernization and Public
Health in México City 1876-1910 (Calgary: University of Calgary Press;
University Press of Colorado; Universidad Nacional Autónoma de México,
2003), cap. 2.
32

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�La mujer instruida

A través de la estadística, se analizó cuál era el mayor grado de
estudios con que contaban las mujeres, si trabajaban, y si era así,
en dónde lo hacían. En una nota se menciona cómo en 1894
existían 35 mil mujeres que no tenían ocupación. Esta cifra tan
alta causaba una seria preocupación entre las autoridades
estatales, orillándolos a buscar cómo incorporar ese sector de la
población a la dinámica económica y laboral. Para ello, educar a
estas mujeres era un paso fundamental para lograr su integración
a la vida productiva.34
¿A qué tipo de mujeres estaban dirigidas estas nuevas
políticas educativas y la educación profesional sustentada por el
estado? Una de las más recientes preocupaciones en la
historiografía con enfoque de género es entender las diferencias
socioeconómicas, culturales y religiosas que existen entre las
mujeres. Ver a las mujeres como un grupo en donde convivían las
procedentes de todas las clases, sólo hace que se malentienda su
situación. Aunque haría falta un estudio más minucioso para
conocer el contexto socioeconómico del que provenían las

“De las ocupaciones de la mujer”, La Voz de Nuevo León, 30 de junio de
1894, CABU-UANL.
34

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�Laura Ceballos

estudiantes profesionales, a través de La Voz de Nuevo León se
pueden inferir ciertas cosas. Me parece, por ejemplo, que el
gobierno reyista pensaba que, en general, toda la población
debería de ser instruida. Cuando hicieron la crítica de cómo las
mujeres que no trabajaban eran una carga para la sociedad,
hicieron referencia tanto a las “ricas” y a las “pobres”. Asimismo,
cuando hacían referencia a la importancia del trabajo y la
educación para la estabilidad social, la población obrera nunca
quedó fuera. Por ello, considero que la educación profesional para
las mujeres estuvo dirigida hacia todas, aunque haría falta
analizar otras fuentes para saber en qué grado esto llegó a
concretarse.
Con lo anterior expuesto, cabría hacerse otra pregunta:
¿por qué en Nuevo León las políticas educativas modernas
porfiristas pudieron establecerse factiblemente? Primero, porque
Nuevo León estaba experimentando un desarrollo capitalista y
viviendo un auge económico sin precedentes debido a su
acelerado proceso de industrialización y su fuerte vinculación
económica con el sur de Estados Unidos. Por otro lado, la década
de 1890 estuvo marcada por una estabilidad política derivada de

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�La mujer instruida

las buenas relaciones de Reyes con la clase empresarial
regiomontana, así como por su estrecha relación con el gobierno
central, específicamente con Díaz.35 Considero que, al tener
Nuevo León suficientes recursos económicos y tener un régimen
políticamente consolidado, el gobierno estatal permitió que se
priorizaran otros asuntos en su agenda política. La educación
pública fue la principal, porque se consideró una herramienta
fundamental para lograr la transformación social que buscaban.
Asimismo, y con todo lo expuesto anteriormente, es
posible sugerir que otra razón importante para el impulso a la
educación y profesionalización del magisterio de mujeres era
encontrarle utilidad y productividad a la población femenina para
que esta contribuyera al desarrollo económico del país. En
particular, La Voz de Nuevo León señalaba que con la educación
“moderna” y “científica”, se formaría una población “funcional”
dentro de la familia, la sociedad y el estado, de forma que los
mexicanos podrían encajar dentro de la dinámica económica que

35

Juan Mora-Torres, The Making of the Mexican Border. The State,
Capitalism, and Society in Nuevo León, 1848-1910 (Austin: The University of
Texas Press, 2001), 9–10.
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�Laura Ceballos

llevaría a la prosperidad del país.36 Para lograr dicho objetivo,
entonces, era necesaria la formación de un magisterio amplio.
Entonces cabe realizarse la pregunta de ¿si las mujeres tenían
todos los requisitos para suplir a los hombres en el magisterio profesión socialmente aceptada y con capacidad de otorgar
menores salarios- no sería lo anteriormente expuesto una razón
suficientemente fuerte para entender el impulso al magisterio
femenino durante el porfiriato?
Consideraciones finales
A través de este ensayo se analizó cómo las autoridades federales
del porfiriato intentaron transformar al país socialmente a través
de la educación. Para ello, se crearon una serie de políticas
educativas en donde se entendió la importancia que tenía el papel
del estado como sostén de la instrucción pública. Asimismo, se
incorporaron asignaturas y métodos de enseñanza que eran
considerados “modernos” y “progresistas” para que la educación
fuera de una mayor calidad. Además, esperaban que con la
educación profesional de las masas, éstas se incorporaran
posteriormente a la vida laboral del país.
“Instrucción pública V”, La Voz de Nuevo León, 2 de septiembre de 1893,
CABU-UANL.
36

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�La mujer instruida

Nuevo León no fue la excepción en la implementación de
políticas educativas estatales con profundos matices en el interés
de la transformación social y laboral. Con la industrialización y
el crecimiento económico, sumado a la estabilidad política, la
preocupación por mejorar el sistema educativo estatal se tornó
viable. Un resultado de esto fue la fundación de la Academia
Profesional para Señoritas en 1892, posibilitando la inserción de
las mujeres en carreras profesionales y, posteriormente, en la vida
laboral del estado. Finalmente, la implementación de otras
carreras profesionales, como la de telegrafista, fue producto de
las nuevas necesidades modernas y el incremento de la
burocracia, así como de la preocupación de que las mujeres
tuvieran mayores opciones laborales al terminar sus estudios.
Por último, quedarían algunas cuestiones sin resolver que
pudieran abordarse en un estudio más amplio del tema. Por
ejemplo, comprender qué implicaciones tuvo la creación de la
Academia Normal para Señoritas justo en un año de crisis política
para el régimen porfirista y reyista. Asimismo, profundizar en los
orígenes socioeconómicos de las mujeres que ingresaron en la
Academia, y dilucidar de qué forma la inserción a las carreras
profesionales transformó sus vidas.
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157

�Laura Ceballos

Referencias
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�La mujer instruida

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Mora-Torres, Juan. The Making of the Mexican Border. The
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Porter, Susie R. From Angel to Office Worker. Middle-Class
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Nuevo León”. Tesis de maestría, El Colegio de San Luis, 2006.
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Salmerón, Alicia. “De redes de clubes y un partido político
regional: el Gran Círculo Unión y Progreso. Nuevo León,
1885-1892”. En Campañas, agitación y clubes
electorales: organización y movilización del voto en el
largo siglo XIX mexicano, coord. por Fausta Gantús y
Alicia Salmerón. México, DF: Instituto Mora; Instituto
Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de
México, 1998.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

159

�Desarrollo arquitectónico y poder político en
Monterrey, México, 1927-1935
Architectural development and political power in Monterrey,
Mexico, 1927-1935
César Herrera Silva
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-5026-3771

Resumen: En este artículo propongo que la gubernatura de Aarón Sáenz
en Nuevo León (1927-1931) fue fundamental para estabilizar la
situación política y económica del estado e impulsar la construcción de
grandes edificios públicos en Monterrey. Señalo también que ese
despunte constructivo, que reflejó ideales modernizadores y
nacionalistas a través de nuevas tendencias arquitectónicas, se mantuvo
pocos años después de esa administración y tuvo su fin con la huelga
del Sindicato Industrial de Obreros de la Construcción en 1935. Con
base en memorias de gobierno y acervos de dependencias de obras
públicas y laborales, en este trabajo examino en primera instancia la
administración de Sáenz, después hago un repaso de los principales
edificios construidos durante el periodo, y finalizo con el impacto de la
huelga en esos planes y proyectos.
Palabras clave: infraestructura; desarrollo urbano; arquitectura;
movimiento obrero; Monterrey.

Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

160

�Desarrollo arquitectónico

Abstract: In this article, I propose that the governorship of Aarón Sáenz
in Nuevo León (1927-1931) was crucial to stabilizing the state's
political and economic situation and supporting the construction of
large public buildings in Monterrey. I also propose that this constructive
boom, which reflected modernizing and nationalist ideals through new
architectural trends, continued a few years after the Sáenz
administration and finished with the strike of the Sindicato Industrial
de Obreros de la Construcción in 1935. Based on the analysis of
government reports and records of public works and labor offices, I
start examining the Sáenz administration, continue reviewing the main
buildings of the period, and end by analyzing the strike impact on those
plans and projects.
Keywords: infrastructure; urban development; architecture; labor
movement; Monterrey.

Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

161

�César Herrera

Introducción
Este trabajo tiene por objetivo analizar la infraestructura erigida
en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, durante el periodo
posrevolucionario. Particularmente, se estudian el Palacio
Federal, las Escuelas Monumentales y el Hospital Civil, cuyo
común denominador es el lenguaje arquitectónico del art déco.1
La temporalidad que comprende, por lo tanto, va desde de la
gubernatura de Aarón Sáenz (1927-1931), quien impulsó
notablemente la construcción de obras públicas, hasta la huelga
del Sindicato Industrial de Obreros de la Construcción en 1935,
acontecimiento que mermó esas labores durante la coyuntura del
rompimiento entre el presidente Lázaro Cárdenas y el
expresidente Plutarco Elías Calles.
Para abordar este problema, se parte del estudio de
algunos de los principales edificios públicos del periodo,
entendiendo estas edificaciones como instrumentos urbanos
1

En este trabajo se prefiere usar el término lenguaje, ya que no es posible
hablar de un estilo específico y bien definido. Como se señala en el catálogo
de arquitectura civil de Monterrey, a diferencia de estilo, en donde se sigue un
conjunto de normas de proporción y usos en el diseño, el término lenguaje opta
por utilizar varias claves estéticas y tendencias. Juan Casas, Rosana
Covarrubias y Edna Peza, Concreto y Efímero. Catálogo de arquitectura civil
en Monterrey (Monterrey: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León,
2012), 17-24.
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�Desarrollo arquitectónico

ideados y ejecutados para cumplir con algunas de las necesidades
de la sociedad, pero también como formas de expresión del poder
político. De acuerdo con Miranda, debido a que el Estado toma
decisiones respecto a la población, la propiedad de la tierra, su
uso, la inversión, el diseño y la construcción de emplazamientos
públicos, sus acciones reflejan las políticas gubernamentales, las
respuestas de la comunidad y los intereses en que se apoyan.2
La exposición comienza con la descripción de la
gubernatura de Aarón Sáenz, quien, gracias al cabildeo político
con la élite regiomontana, aportó estabilidad a la situación
política neoleonesa. Se prosigue exponiendo la labor tributaria
del estado y cómo ésta impactó en la infraestructura en la ciudad;
y posteriormente centra su atención en la edificación del Palacio
Federal, las Escuelas Monumentales y del Hospital Civil. El
artículo termina explicando los detalles de la huelga de obreros
de la empresa Fomento y Urbanización, la principal constructora
durante este periodo.

Sergio Miranda Pacheco, “Por mi raza hablará la metrópoli: universidad,
ciudad, urbanismo y poder en la construcción de Ciudad Universitaria, 19291952”, en El historiador frente a la ciudad de México. Perfiles de su historia,
coord. Sergio Miranda Pacheco (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2016), 184-185.
2

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�César Herrera

Las

fuentes

primarias

utilizadas

pertenecen

principalmente al Archivo Histórico Municipal de Monterrey, de
colecciones Civil, Misceláneo y Actas de Cabildo; en segunda
instancia, se recurrió al Archivo General del Estado de Nuevo
León, donde se consultó el Fondo de Monumentos y Edificios
Públicos, Memorias de Gobierno, Educación, así como la Junta
de Conciliación y Arbitraje; por último, se echó mano del
Archivo General de la Nación, del Fondo Comunicaciones y
Obras Públicas.
La reorganización política: La gestión de Aarón Sáenz y el
regreso a la estabilidad
Tras terminar el conflicto de la Revolución Mexicana, fue
necesario llevar a cabo el reordenamiento del país guiado por la
nueva élite política en turno. El grupo sonorense aseguró su
posición e inició el proceso de cimentar el nuevo estado
posrevolucionario, organizando el sistema político mexicano a
inicios del siglo XX a través de la creación de un partido oficial
que buscó controlar el mecanismo de sucesión presidencial. Su
afianzamiento fue primordial para crear un Estado fuerte que
interviniera y organizara el desarrollo industrial, las finanzas y la
infraestructura, con el fin de fincar la modernización del país.
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Una vez sentadas las condiciones necesarias para asegurar
la pacificación, los gobiernos posrevolucionarios pusieron en
marcha un plan de reconstrucción nacional mediante la
intervención en sectores estratégicos. A través de la edificación
de obras públicas (escuelas, hospitales, carreteras, obras de
riego), los nuevos gobiernos esperaban impulsar el campo y la
industria creando un ambiente propicio para que los nuevos
capitalistas surgidos tras revolución aprovecharan dichas
condiciones para acrecentar sus fortunas con el respaldo del
Estado.
En el caso de Nuevo León, el ordenamiento político de la
entidad tuvo que esperar a causa de las intermitentes y desastrosas
administraciones posteriores. Las primeras administraciones
obregonistas no pudieron reanudar las relaciones con el
empresariado interrumpidas durante la Revolución. En el corto
periodo de 1920 a 1927, el estado de Nuevo León vio desfilar a
cerca de una docena de gobernadores que fueron defenestrados
por la incipiente corrupción, además de la existencia simultánea
de dos congresos locales y hasta tres gobernadores, hecho que
provocó el desapego de la iniciativa privada.3
César Morado Macías, “Introducción: Nuevo León, la experiencia de la
modernidad”, en Nuevo León en el siglo XX. La transición al mundo moderno:
3

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�César Herrera

Considerando lo anterior, la administración de Aarón
Sáenz (1927-1931) vino a sortear las deterioradas relaciones entre
la iniciativa privada y el Estado, generando el ambiente de
seguridad tan ansiado por los líderes empresariales desde la caída
de Bernardo Reyes en 1909. La influencia de Aarón Sáenz en este
proceso es un aspecto en el que coinciden autores como Alex
Saragoza, César Morado e Isabel Ortega; y aunque en la historia
nacional la figura de Saénz se ha dimensionado con relación al
surgimiento del Partido Nacional Revolucionario (PNR), su
injerencia en la entidad fue tal que es considerado “uno de los
gobernadores más destacados en la historia de Nuevo León”4.
En su momento, no sorprendió la elección del neoleonés
para la gubernatura, pues ya se había postulado en el periodo
anterior, cuando fue descalificado por el Tribunal de Justicia del
Estado. Sáenz mostraba una clara cercanía con el grupo
sonorense; estuvo encargado del Centro Director Obregonista y
fue Secretario del Comité Organizador del PNR, además de que

del reyismo a la reconstrucción (1885-1939), coord. César Morado Macías
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), XVII.
4
Isabel Ortega Ridaura y María Gabriela Márquez Rodríguez, Genesis y
evolución de la administración pública de Nuevo León (Monterrey: Fondo
Editorial Nuevo León, 2005), 169.
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su hermana, Elisa Saénz, contrajo nupcias con Plutarco Calles
Chacón.5 Una vez asumido el cargo, rápidamente hizo propuestas
para la reducción de otros impuestos en beneficio de los
empresarios y los convocó a una reunión para formular un nuevo
plan económico para el estado. El apoyo de los capitanes de la
industria al nuevo gobierno se fortaleció con la presencia del
General Andrew Almazán, nombrado jefe de operaciones del
cuartel regional en 1926, siendo integrado rápidamente a los
círculos sociales de la élite, y formando en contubernio con Aarón
Sáenz una mancuerna que haría rememorar al empresariado la
estabilidad y garantías del reyismo.6
La gestión de Saénz no tardó en llevar a cabo ajustes para
implementar las nuevas políticas. Hubo un avance importante en
el ramo de la educación, pues se expidió una nueva Ley de
Instrucción Pública bajo el esquema de la “escuela activa” que
5

Segundo hijo de Plutarco Elías Calles. Nació en Guaymas, Sonora, en 1901
y residió en Nuevo León desde 1921. En 1923 adquirió la Hacienda “La
Soledad de la Mota”, en General Terán, Nuevo León. Fue diputado local en
1927, gobernador interino en 1929, diputado federal de 1930 a 1932 y alcalde
de Monterrey de 1933 a 1934. Pasó a retirarse de la política tras postularse
como gobernador en 1935, dedicándose al cultivo de cítricos. Pedro Salmerón,
“Los orígenes de la disciplina priísta: Aarón Sáez en 1929”, Estudios, núm. 72
(primavera 2005): 101-131.
6
Alex Saragoza, La élite de Monterrey y el Estado mexicano 1880-1940
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León), 168-170.
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hacía hincapié en la formación de los maestros y la
profesionalización del magisterio, así como en la integración del
Consejo de Instrucción Pública al estado. Por otro lado, impulsó
la regularización del crecimiento de la capital con la creación de
la Dirección de Obras Públicas y la Ley de Planificación y
Construcciones. Así mismo, llevó a cabo el reordenamiento
financiero y fiscal mediante la nueva Ley de Hacienda del Estado
de 1927.
En el campo de la infraestructura, la administración
edificó nuevos proyectos como la Escuela Industrial Álvaro
Obregón, la Escuela Fernández de Lizardi (primera de las
escuelas monumentales), la pavimentación y ampliación de las
calles Morelos y Zaragoza, y la construcción de carreteras
mediante la creación de la Comisión de Caminos del Estado.7
Este fue el inicio de un despunte en la construcción de
infraestructura para la ciudad de Monterrey, cuyo precedente
sería retomado y desarrollado por sus sucesores.

César Morado Macías, “Los gobiernos de los generales de las Revolución
mexicana (1909-1943)”, en Del Reyno al Estado. Los gobiernos de Nuevo
León, 1579-2017, coord. Romeo Flores Caballero (Monterrey: Romeo Ricardo
Flores Caballero, 2019), 174.
7

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La modernización hacendaria
Para comprender la labor constructiva de estos años, es necesario
remitirse a la cuestión tributaria para dimensionar sus efectos y
entender los recursos invertidos en obras públicas. La nueva Ley
de Hacienda del Estado, aplicada a inicios de octubre de 1927,
comprendió

cuatro

principios:

generalidad,

uniformidad,

suficiencia y elasticidad en busca del equilibrio y reparto
equitativo del gasto público, además de dar un paso importante
en la uniformidad tributaria al armonizarla con la legislación
Federal y las disposiciones estatales y municipales. Los
principales añadidos a esta nueva ley, fueron la reforma al
artículo 138 para hacer coincidir el año fiscal con el natural, la
Ley de Impuestos sobre la Industria y el Comercio, la Ley
Económico-Coactiva, la modificación del impuesto predial, el
reajuste al gravamen sobre el comercio y la industria, el impuesto
adicional sobre los vehículos, así como la reorganización de las
oficinas recaudadoras y la capacitación de su personal, medidas
que aseguraron la mayor eficacia del nuevo sistema impositivo.8

8

Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL), Memorias
de Gobierno (en adelante MG), Aarón Saénz, 1927-1928.
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�César Herrera

La gráfica 1 muestra el rendimiento de la ley de ingresos
en el ejercicio fiscal correspondiente a los años de 1924 a 1929.
En primer lugar, se aprecia una caída en los ingresos en 1925,
para manifestar un incremento constante en los siguiente tres
años; esta tendencia se acentúa hacia 1928, año en el que mejor
se refleja el resultado de la aplicación de la nueva Ley a inicios
de octubre de 1927, con una diferencia de 406,082 pesos con
respecto al periodo de recaudación anterior. Esta diferencia es
mayor en 1929, cuando se obtuvo una diferencia de 825,419
pesos con respecto a 1928, y de 1,231,501 con el año de 1927.
El éxito del sistema recaudatorio de Sáenz se debió a la
modernización del sistema hacendario, gracias a tres aspectos
primordiales: la reorganización de las oficinas recaudadores y de
su personal; la derogación del 25% federal sobre los impuestos
del estado; y la centralización y unificación de los impuestos. Los
resultados se reflejaron en la reducción del déficit fiscal y el
aumento en los ingresos del estado que repercutieron
directamente en el apoyo a la instrucción pública y la
infraestructura del estado, dándole importancia a la Comisión de
Caminos y a la Comisión de Irrigación, además de la edificación
de nuevos proyectos, como las ya mencionadas Escuela Álvaro
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Obregón, la primera escuela monumental Fernández de Lizardi,
la pavimentación y ampliación de calles de la ciudad y la creación
de una nueva red de carreteras.9
Gráfica 1
Monto de los ingresos fiscales en Nuevo León (miles de pesos
corrientes), 1924-1929
2,500
2,000
1,500
1,000
500
0
1924

1925

1926

1927

1928

1929

Fuente: Elaboración propia con datos de AGENL, MG, Aarón Saénz.

Sin embargo, el triunfo de la reorganización hacendaria duró
poco, puesto que la tributación del Estado pasaría una situación
crítica en junio de 1931, al ver decrecer sus ingresos como
consecuencia de la crisis de 1929, que afectó el final de la

9

AGENL, MG, José Benítez, 1929-1930.
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gubernatura de Sáenz y los inicios de la administración de
Francisco Cárdenas (1931-1933). Este último logró estabilizar la
crisis económica gracias a la autorización de una serie de
reformas y adiciones a la Ley de Hacienda, al aumentar dos
unidades el impuesto predial urbano de Monterrey y destinarlo a
la construcción de edificios escolares y obras de drenaje pluvial,
reactivando las labores de infraestructura en 1933 con la
continuación de las Escuelas Monumentales a iniciativa del
alcalde de Monterrey, Plutarco Elías Chacón.10
La nueva infraestructura pública
La década de 1930 es un periodo crucial para comprender el
desarrollo urbano de Monterrey, ya que en este periodo, de
acuerdo con Roberto García Ortega, “las tasas de crecimiento
demográfico, de urbanización y de industrialización alcanzaron
niveles sin precedentes”.11 Con relación a esto, Gustavo Herón
propone que el crecimiento de la ciudad se acentúa a partir de

10

AGENL, MG, Aarón Sáenz, 1930-1931; AGENL, MG, Francisco Cárdenas,
1931-1932 y 1932-1933.
11
Roberto García Ortega, “La conformación del área metropolitana de
Monterrey y su problemática urbana, 1930-1984”, en Nuevo León en siglo XX.
La industrialización: del segundo auge industrial a la crisis de 1982, coord.
Isabel Ortega Ridaura (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), 40.
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1933 con tres tendencias centrales: “primero, la idea de demoler
lo antiguo y desgastado; segundo, construir nuevas obras
respetando las que ya estaban, y tercero, mantenimiento de la
ciudad antigua y construcción de nuevas estructuras fuera de los
límites territoriales”.12 Ese año coincidió igualmente con la
modernización de la esfera política en la administración
municipal, ya que durante la gestión de Plutarco Elías Calles
Chacón en la presidencia de Monterrey (1933-1934) se apoyó la
política de construcción de las “Escuelas Monumentales” y se
inició el nuevo Hospital Civil. Así, la política de “modernización
urbanística” que inició con el gobierno de Saénz fue continuada
por Calles, quien generó y aplicó reglamentos, emprendió
acciones de beneficio público, y efectuó “obras de salubridad,
vialidad, jardines públicos, sanidad, salarios y deportes”.13
Gustavo Herón Pérez Daniel, “La ciudad de Monterrey y los discursos
locales de modernización: reconstruyendo la esfera pública en 1933”, Estudios
de Historia Moderna y Contemporánea de México, núm. 42 (julio-diciembre
2011): 84, https://doi.org/10.22201/iih.24485004e.2011.42.30390
13
Pérez, 84. Para apoyar la idea de la modernización institucional iniciada
desde el periodo de Sáenz, puede mencionarse como ejemplo la aprobación de
la Ley de Planificación y Construcciones Nuevas para Monterrey en 1927, y
en 1931, la Ley de Servicios de Agua y Drenaje del Estado. Así mismo, un
reglamento complementario creó la Junta de Planificación, que actuaba en
compañía de la Junta de Mejores Materiales como un cuerpo consultivo
externo del ejecutivo y del ayuntamiento, intentando guiar y regular el notable
crecimiento que estaba sufriendo Monterrey con ayuda de las Juntas de
12

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�César Herrera

En este sentido, una de las principales responsables de las
edificaciones de este periodo fue la empresa Fomento y
Urbanización (FYUSA), una constructora originaria de la capital
del país con gran participación en Monterrey. El surgimiento de
FYUSA fue producto del auge inmobiliario en la Ciudad de
México durante la presidencia de Álvaro Obregón (1920-1924) y
Plutarco Elías Calles (1924-1928), y no tardó en extenderse a
otras partes del país.14 En el noreste de México, el trabajo de esta
empresa puede verse reflejado en obras como la construcción de
la presa Don Martín o en obras del ingenio azucarero del Mante,
en 1928. De igual manera, ese mismo año comenzó en Monterrey
uno de sus

principales y más enigmáticos

proyectos

Mejoras Barriales. Las últimas dos fueron promovidas por el gobierno
municipal y sirvieron como instrumentos de modernización urbana. Ortega y
Márquez, Génesis y evolución de la administración pública de Nuevo León,
189-190.
14
En este periodo, como señala Valenzuela, “la industria de la construcción
recibió un considerable impulso al aumentar la población citadina de
manera exponencial, al facilitarse el cambio de uso del suelo de rural a
urbano, así como con la producción acelerada de insumos para
construcción”; esto se acompañó, además, de dos decretos del presidente
Obregón que otorgaban exenciones del impuesto predial y otras
contribuciones, factores que propiciaron el auge de los desarrollares
inmobiliarios. Alfonso Valenzuela, “Racionalidad y poder. Las élites en la
Ciudad de México, 1876-1940”, Iberoamericana 12, núm. 47 (2012): 19,
http://dx.doi.org/10.18441/ibam.12.2012.47.9-27
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arquitectónicos: la construcción del Palacio Federal, concluido en
1929. Así mismo, en 1930 la empresa continuó con la instalación
del drenaje pluvial y la construcción de la Escuela Industrial
Álvaro Obregón; en 1931 prosiguió con más labores de
pavimentación y con la construcción del Hotel Monterrey. En
1933 coincidieron la mayoría de los principales trabajos de la
empresa en la ciudad, pues inició la edificación del Círculo
Mercantil Mutualista, el proyecto de la Escuelas Monumentales,
la reconstrucción de escuelas como la Lázaro Garza Ayala,
Serafín Peña, Josefa Ortiz de Domínguez, el Aula Magna de la
Universidad de Nuevo León, entro otros proyectos.15
La reactivación económica a través del impulso a la obra
pública había sacado a la industria regiomontana del letargo en el
que se encontraba después de una serie de crisis en años
anteriores. Este esfuerzo requirió de la ayuda del empresariado
regiomontano, y por lo tanto, del reordenamiento del aparato
productivo, financiero y de servicios.16 En este sentido, la
15

Para la presencia de FYUSA en la infraestructura regiomontana, ver: El
Porvenir, 4 de mayo de 1930, 4 de junio de 1931, 4 de agosto de 1931 y 2 de
enero de 1933; así como Casas, Covarrubias y Peza, Concreto y efímero:
Catálogo de arquitectura civil de Monterrey 1920-1960.
16
Mario Cerutti, “Revolución, reconstrucción económica y empresariado en
Monterrey”, en Nuevo León en el siglo XX. La transición al mundo moderno:
del reyismo a la reconstrucción (1885-1939), coord. César Morado Macías
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), 198.
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inversión en materia de construcción en Monterrey en los años
siguientes a 1930, puede ser apreciada en la siguiente gráfica,
elaborada con base en un oficio de la Cámara Nacional de
Comercio de Monterrey del 27 de noviembre de 1935, dirigida al
ingeniero de la ciudad Miguel Osuna y solicitando los datos
estadísticos de la valorización de las construcciones hasta ese
año.17
Gráfica 2
Valor de las inversiones en construcción (miles de pesos
corrientes), Monterrey, 1931-1934
4,500
4,000
3,500
3,000
2,500
2,000
1,500
1,000
500
0
1931

1932

1933

1934

Fuente: Elaboración propia con datos de AHMM, Civil.

17

Archivo Histórico Municipal de Monterrey (en adelante AHMM), Civil, vol.
632, exp. 30.
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Al interpretar los datos anteriores, sale a relucir en primera
instancia

el

descenso

de

presupuesto

que

sufren

las

construcciones debido a la reducción de los ingresos del estado
como consecuencia de la crisis de 1929. Una vez que éstos se
estabilizaron en 1933, fue posible erogar mayor presupuesto para
la reactivación de la obra pública en el año de 1934,
principalmente la destinada a las Escuelas Monumentales, con la
intención de reactivar la construcción y enfrentar el desempleo
masivo dando trabajo a los damnificados de los huracanes que
azotaron Tampico y Matamoros, así como a los repatriados de
Estados Unidos que llegaron a la ciudad.18
Gracias a esta inversión en obra pública, Monterrey
consiguió restablecer el ritmo de crecimiento que había tenido
antes de la Revolución Mexicana. El análisis de Mario Cerutti
sobre demografía empresarial, permite apreciar que hubo una
paulatina recuperación y que los empresarios habían arribado a la
Gran Depresión con relativa fuerza.19 Estas cifras en el ramo de
la inversión en obra pública permiten apreciar la importancia que

18

AGENL, MG, Aarón Sáenz, 1930-1931; y AGENL, MG, Francisco
Cárdenas, 1931-1932 y 1932-1933.
19
Cerutti, “Revolución, reconstrucción económica y empresariado en
Monterrey”, 200-201.
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�César Herrera

tomó la labor reconstructiva durante el periodo posrevolucionario
en Nuevo León y principalmente en su capital, creando una serie
de emplazamientos bajo el uso de nuevos materiales como el
concreto y el acero, que atendieron las nuevas exigencias
tecnológicas y mostraron un moderno lenguaje arquitectónico
que sirvió para distanciarse de los inmuebles edificados durante
el porfiriato con inmuebles como el Palacio Federal, las Escuelas
Monumentales y el Hospital Civil, en los que nos detendremos
brevemente en los siguientes apartados.
Palacio Federal
El edificio que inaugura el despunte constructivo de los gobiernos
posrevolucionarios en Nuevo León es el Palacio Federal, que se
construyó con recursos federales y es considerado el primer
rascacielos de la ciudad. Su objetivo fue albergar las distintas
oficinas administrativas dependientes de la Federación que se
hallaban desperdigadas por Monterrey, y cuyo antecedente se
remonta hasta la gubernatura de Porfirio G. González en 1920.20
Los preparativos del Palacio iniciaron tras el estudio de las
distintas dependencias que albergaría el inmueble, entre las
20

Archivo General de la Nación (en adelante AGN), Comunicaciones y Obras
Públicas (en adelante CyOP), Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189740.
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178

�Desarrollo arquitectónico

cuales se encontraban las Oficinas de Correos, Telégrafos,
Hacienda, Ensaye, Verificadores de Pesas y Medidas, la Oficina
de la Cuarta Zona de Irrigación, además de las Secretarías de
Educación, Comisión Nacional Agraria, Contraloría, Agricultura
y Fomento, así como la Delegación del Departamento de
Salubridad, el Juzgado de Distrito, la Agencia del Ministerio
Público, el Tribunal de Circuito y una Bodega21.
Aunque el proyecto original era adaptar el Colegio Civil
para albergar las oficinas federales, esto no procedió; y fue hasta
el 20 de junio de 1928 en que el proyecto fue trasladado a un lote
anteriormente expropiado por el general Antonio I. Villarreal,
quien había adquirió el predio mediante permutas. El propietario
de la mayoría de este predio era el ayuntamiento de la ciudad,
mismo que fue adquirido por el estado mediante la permuta de
otras propiedades federales.22 El 26 de junio, durante una junta
21

AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.
Para este movimiento, el municipio cedió la Plaza de la República, y a
cambio de esto la federación regresó al estado dos de las seis cuadras cedidas
con anterioridad, las cuales se situaban al extremo poniente de la calzada
Madero, y que se habían destinado a la construcción de un cuartel y Plaza de
Armas. El acuerdo con la Secretaría de Hacienda fue que regresaran además
los lotes pertenecientes al Convento y Templo de San Francisco, así como el
edifico del ex-Arzobispado, para destinarlos a la ampliación de la Plaza
Zaragoza. A los antiguos propietarios de la Plaza de la República se les pagó
con ocho mil metros de ex-Seminario, cuyo predio pertenecía a FYUSA, y en
22

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�César Herrera

entre los representantes de FYUSA con el señor Ricardo Chavero,
Director de Bienes Nacionales, se acordaron las modificaciones
sugeridas por el Secretario de Hacienda y Crédito Público con un
contrato que ascendió a 645,000 pesos. Para el 4 de julio, la
empresa FYUSA remitió un oficio con las especificaciones para
la construcción del Palacio, en el que destacaba que la estructura
de fierro fue fabricada y armada por el Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de Monterrey.23
El diseño del edificio advertía el carácter nacionalista y
modernizador de los nuevos gobiernos. Conforme a lo signado
por los directivos de la constructora, se especificaba que el
edificio debía “tratarse con carácter monumental dada la amplia
perspectiva que ofrece desde cualquier punto de la plaza”; y en
cuanto a su estilo, mencionaban que se habían adoptado
lineamentos arquitectónicos modernos “en virtud de que la
arquitectura Nacional de Monterrey carece de tradiciones de
importancia, y de que el carácter de la nueva y progresista Ciudad,
compensación por la cesión de este terreno, se le traspasaron a la empresa las
dos cuadras de la Calzada Madero situadas entre las calles Álvarez, Arteaga,
Las Flores y Reforma para construir sus almacenes. AGENL, Monumentos y
Edificios Públicos, Construcción del Palacio Federal, c. 3, exp. 1.
23
AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.
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ya inicia su desarrollo dentro de estas normas”. Manuel Guerrero,
de la Sección Técnica y de Inspección de la Dirección de Bienes
Nacionales, sugirió que “el estilo que caracterice al Palacio
Federal […] se aparte del colonial, así como del que en la
actualidad se sigue en la mayoría de los edificios de los Estados
Unidos de América”24.
El contrato de la obra se celebró hasta el 17 de septiembre
y, nueve días después, se comisionó al arquitecto Jorge María y
Campos para trasladarse a la ciudad Monterrey e inspeccionar la
ejecución y cumplimiento de los trabajos. El 4 de octubre de
1928, durante la colocación de la primera piedra, se dieron cita
los jefes y personal de casi todas las dependencias durante la
ceremonia que, además, contó con la participación del
gobernador del estado, el Lic. Aarón Sáenz; el secretario de
gobernación José Benítez; el gerente de FYUSA, el sr. Federico
T. de la Chica; el presidente del ayuntamiento de Monterrey,
Jesús María Salinas y el Ingeniero de la Parra, ingeniero de la
constructora.25
24
25

AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.
AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.

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�César Herrera

Las labores fueron encabezadas por el arquitecto Manuel
Muriel, director de proyectos arquitectónicos de la referida
empresa, quien supervisó las labores de la obra según refiere
Carlos

Lupercio,

tomando

como

base

los

planos

y

26

especificaciones de Augusto Petriccioli, autor de proyecto. Los
trabajos en el edificio transcurrieron a lo largo de un año, durante
el cual solo fueron interrumpidos brevemente por el clima y por
acontecimientos militares como la Rebelión Escobarista.
Siguiendo con lo señalado por Lupercio, FYUSA, la contratista
encargada de la elaboración del edificio, conformó una de las más
altas cúpulas plutocráticas del momento, pues la labor
constructiva posrevolucionaria crearía un atractivo y lucrativo
negocio que involucraría a destacados políticos del periodo
gracias a la especulación del suelo urbano. En parte, esto explica
el interés de crear un nuevo edificio para las oficinas federales y
desechar el anteproyecto de adaptación del Colegio Civil,
atrayendo a personalidades como Aarón Sáenz, Plutarco Elías
Calles y su hijo, Plutarco Elías Calles Chacón, a la ejecución de
estas obras como un fructífero negocio.27
26

Carlos Alejandro Lupercio Cruz, La arquitectura posrevolucionaria del
noreste de México (1917-1940) (Monterrey: Centro de Documentación y
Archivo Histórico de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2016), 97.
27
Lupercio, 97.
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�Desarrollo arquitectónico

Política de las Escuelas Monumentales
Siguiendo los ideales posrevolucionarios, durante estos años
vieron la luz las referidas como “Escuelas Monumentales”, que
entre otras cosas sentaron la base y lineamientos de una moderna
infraestructura que inspiró a posteriores emplazamientos. A
finales de la década de 1920, la educación en Nuevo León se
encontraba bajo una reorganización producto de la primera Ley
de Instrucción Pública apoyada por el gobernador Aarón Saénz.
Durante esta época, hubo un notable cambio en la acción
pedagógica, transitando del positivismo decimonónico a la
escuela activa y los inicios de la educación socialista; se trató de
“un periodo de definición nacional, que culminó con una
reorientación del modelo económico y educativo hacia la Unidad
Nacional”.28
Dentro de la tipología de estas construcciones, es posible
identificar al menos cinco tipos de centros escolares
correspondientes a las distintas fases de las Escuelas
Monumentales influenciadas por el contexto político-económico
del momento. En primera instancia, se puede observar el primer
28

César Morado Macías e Ismael Vidales Delgado, La educación en Nuevo
León, 1927-1932. Volumen 4. (Monterrey: Colegio de Estudios Científicos y
Tecnológicos, Centro de Altos Estudios e Investigación Pedagógica, 2008), 8.
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�César Herrera

tipo de Escuela Monumental bajo lenguaje del academicismo
tardío expresado en la escuela Fernández de Lizardi (1928-1930),
planteada por Aarón Saénz. El segundo tipo de escuela, que no
vio la luz, fue el anteproyecto de la Escuela Plutarco Elías Calles,
cuyo diseño y planos fueron hechos por FYUSA; este edificio fue
una transición entre el proyecto de Aarón Saénz y el retomado
por Plutarco Elías Chacón, puesto que la crisis de 1929 y el déficit
en los ingresos del estado detuvieron momentáneamente la
construcción de nuevos centros escolares hasta 1933.
En ese último año continuaron los proyectos de Escuelas
Monumentales bajo la tutela del nuevo alcalde de la ciudad, quien
autorizó la construcción de tres escuelas (Abelardo L. Rodríguez,
Revolución y Francisco I. Madero), bajo un esquema de
construcción simple y austero que permite distinguir la tercera
tipología de escuela. Al terminar el periodo de Calles Chacón, su
remplazo, Heriberto Montemayor, continuó con el plan de su
antecesor al erigir un cuarto tipo de escuela (Nuevo León y
Monterrey) bajo una tendencia decorativista. Por último, estuvo
la nueva Escuela Plutarco Elías Calles, iniciada en 1933 y
terminada hacia 1942, con características decorativas aún más
estilizadas que su variante streamline; este sería el último tipo de
Escuela Monumental reconocible.
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�Desarrollo arquitectónico

De acuerdo con el Informe de actividades del
Ayuntamiento en el año de 1934, el programa de las Escuelas
Monumentales durante el periodo de Plutarco Elías Calles
Chacón consistió en la construcción de 4 planteles educativos
aprobados por la junta de Mejores Materiales, “edificios escolares
de amplia capacidad y que reunieran además los requisitos de
comodidad, higiene y salubridad”, según refiere. Durante el
primer año de la administración quedaron listos dos de los cuatro
edificios y fueron puestos al servicio del gobierno del estado; para
el año de 1934, aún quedaban pendientes dos edificios por
concluir, la Escuela Garza Ayala y la Escuela Francisco I.
Madero.29 Por otro lado, el plan de Gobierno para los años de
1935 a 1936, aprobado el 31 de octubre de 1934 por el Comité
municipal del PNR, reconoció la labor realizada por la
administración en la edificación de diversos planteles educativos,
e incentivaba a que el ayuntamiento “prosiga tan loable y
necesaria tarea, que viene siendo, por su magnitud, obra de varias
administraciones”, recomendando, también, la edificación de al
menos

“tres

escuelas

convenientemente”.
29
30

del

tipo

de

las

construidas

30

AHMM, Civil, v. 596, exp. 1.
AHMM, Civil, v. 601, exp. 1.

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�César Herrera

Para el emplazamiento de las escuelas, se localizaron
zonas de la ciudad donde la población escolar fuera muy
numerosa y careciera de planteles educativos. La primera de las
escuelas construidas fue la Presidente Abelardo L. Rodríguez, en
la colonia Independencia; la segunda fue la Escuela de la
Revolución, en la colonia Industrial; la tercera la Escuela Lázaro
Garza Ayala, modernizada y acondicionada con alberca, ubicada
en el primer cuadro de la ciudad; la cuarta fue la Escuela Plutarco
Elías Calles erigida por el estado sobre la Calzada Madero; y, por
último, la Escuela Francisco I. Madero, ubicada en la colonia
ASARCO. La administración del gobernador Francisco Cárdenas
reconoció esta nueva labor que en infraestructura escolar había
desempeñado el presidente municipal, mencionando:
[…] Plutarco Elías Calles Jr., ha emprendido una brillante labor
de construcción de edificios escolares tendiente a satisfacer una
exigencia social manifiesta desde hace tiempo. El programa
desarrollado en esta materia servirá de norma a los futuros
Ayuntamientos hasta dejar resuelta definitivamente esta
necesidad.31

Al terminar la administración de Plutarco Elías Calles Chacón, su
sucesor, el Lic. Heriberto Montemayor, continuó con el mismo

31

AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1932-1933.

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�Desarrollo arquitectónico

plan de infraestructura escolar. Durante su administración se
planteó la construcción de dos nuevas Escuelas Monumentales en
la ciudad, para lo que se acordó edificar la Escuela Monterrey en
la parte norte de la ciudad, a espaldas del Mercado del Norte; y la
Escuela Nuevo León recargada hacia el Oriente, en la manzana
formada por las calles Félix U. Gómez e Isaac Garza.
El lenguaje arquitectónico utilizado para los edificios
referidos se proyectó dentro del “estilo modernista de líneas
rectas y de sencilla arquitectura, pudiendo decirse que ante todo
se

construyeron

locales

útiles,

cómodos

e

higiénicos,

prescindiendo de todo motivo innecesario”. El informe del
Departamento de Obras públicas expone lo siguiente sobre estas
construcciones:
Las escuelas se proyectaron dentro del estilo modernistas, que
utiliza exclusivamente todos los motivos de construcción para
su arquitectura, rindiendo una gran economía, que en este caso,
facilitó el aprovechamiento íntegro del presupuesto dedicado a
este objeto, en locales útiles.32

Hacia 1940, el gobernador Bonifacio Salinas, en su informe de
gobierno del año correspondiente, recalcaba la política de las
Escuelas Monumentales que administraciones anteriores habían
32

AHMM, Civil, vol. 597, exp. 83.

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�César Herrera

mantenido. Mencionó que con ella se conseguía también la
cooperación más estrecha entre el magisterio, que reunido en
mayor número dentro del mismo edificio hacía más eficaz su
mutua ayuda en el desempeño de las labores escolares; además,
se lograba un mejor control en la Dirección, tanto de métodos
pedagógicos como de la doctrina filosófica que sustentaba la
Escuela de la Revolución. Destacó también que, para su
construcción, las escuelas contaron no sólo con el apoyo del
gobierno del estado, sino con la cooperación de las
administraciones Municipales y de los ciudadanos, que se
vincularon por medio de la Junta de Mejoras Materiales para
reunir dinero por medio de festejos con fines de cooperación.33
Hospital Civil
En cuanto al ramo de Salud, es esencial hacer alusión al moderno
edificio del Hospital Civil (luego Hospital Universitario), cuyo
primer proyecto quedó únicamente en el tintero hasta que en 1932
fue elaborada una nueva propuesta por el Gobernador Francisco
Cárdenas. Según el Dr. Hernán Salinas, exdirector del hospital y
considerado el cronista de la institución, la proyección de un

33

AGENL, MG, Bonifacio Salinas, 1939-1949.

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�Desarrollo arquitectónico

nuevo edificio data de 1928, cuando su entonces director, el Dr.
Jesús María González Flores, expuso la necesidad de edificar un
nuevo nosocomio con mayor capacidad para la ciudad. Este
proyecto llegó a oídos del arquitecto Jorge María y Campos,
oriundo de la Ciudad de México, quien fue comisionado a
Monterrey por la Dirección de Bienes Nacionales para supervisar
e inspeccionar la ejecución de las obras del Palacio Federal. El
arquitecto Campos, informado por la prensa de este plan, envió
un oficio al gobernador para proponer la realización de un
concurso nacional con la finalidad obtener las mejores tres
propuestas, pues la intención de proyectar este edificio era que
“no sólo fuese un buen alojamiento para los enfermos, sino un
sello de la arquitectura moderna mexicana”.34
Este primer proyecto no fue concluido, por lo que se tuvo
que esperar hasta la década de los treinta para ver la luz de una
nueva iniciativa. El antiguo Hospital Civil se encontraba en
34

Aunque el cronista aludido no cuenta con referencias pertinentes o
necesarias, cotejando la información obtenida hasta el momento con la
exposición de Salinas, se llegó a la conclusión de que los datos que suministra
son verosímiles, pues el Arquitecto al que refiere efectivamente tenía
relaciones y presencia en la ciudad de Monterrey, mismas que son
corroborados por lo encontrado en el AGN. Hernán Salinas, Visión histórica
del Hospital Civil de Monterrey “Dr. Gonzalitos”: centenario de su muerte,
1888-1988 (Monterrey: Ediciones Castillo, 1999), 66-69.
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�César Herrera

deterioro y sobrepasado, por lo que desde la toma de posesión del
gobernador Francisco Cárdenas, en 1931, éste expresó el
compromiso de edificar un nuevo edificio para el hospital que
correspondiera con la necesidad de la ciudad y en general del
estado. En este documento indica lo siguiente:
Si bien es verdad que la población, con el crecimiento y
desarrollo que en todos los sentido ha venido alcanzando en los
últimos años, demanda la construcción de un Hospital a la
altura de sus exigencias, lo cierto es, igualmente, que aun
careciendo de propiedades de acondicionamiento, nuestro
actual Hospital González ha venido llenando las funciones que
le corresponden con un celo y atingencia merecedor de todo
encomio […] El gobierno, atento a responder dentro de sus
posibilidades a las urgencias más esenciales de la población,
viene ya dando todos los pasos que convienen para dotar a la
ciudad de un Hospital que reúna las condiciones de suficiencia
de la época.35

Para esta labor, se formó un comité técnico para la asesoría y
elaboración del proyecto, conformado principalmente por
médicos como Francisco L. Rocha, designado presidente; el
director del hospital Serapio Muraira; el director de la Escuela de
Medicina, Procopio González; así como los doctores Ángel
Martínez, Francisco Vela y Telésforo Chapa. La primera
propuesta del comité fue solicitar a la Asociación Americana de
35

AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1931-1932.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

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�Desarrollo arquitectónico

Hospitales un médico especializado como consultor del proyecto,
designando al Dr. Henry Walsh para esta tarea. Sus
especificaciones sirvieron al ingeniero Eduardo Belden y al
arquitecto Leopoldo Quijano para elaborar los planos del
Hospital, contratando además al ingeniero Alexander Smero para
la parte mecánica.36
El nuevo nosocomio, por lo tanto, quedó ubicado al oeste
de la ciudad, cerca del Cerro de las Mitras, particularmente
alejado del primer cuadro urbano pero muy cerca de la colonia
Vista Hermosa. Se eligió para este fin un terreno de 30 hectáreas
sobre la Calzada Madero, cuyos propietarios eran F. Armendáriz
Sucs. y Santiago T. Belden, que vendieron el terreno a un costo
de 55,455 pesos.37 Se eligió dicho lugar por indicación de Walsh,
previendo el futuro crecimiento del Centro Médico, además de
estar apartado del área conurbada de la ciudad, pues era fresco y
ventilado, alejado del ruido y del humo de las fábricas gracias a
los “aires reinantes en Monterrey”.38
Una vez concluidos los estudios preliminares, el 11 de
mayo de 1931 el Congreso expidió una ley en la que autorizaba
36

AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1932-1933.
AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1932-1933.
38
AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1931-1932.
37

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�César Herrera

la creación de un Comité Pro-Nuevo Hospital, liderado por el
gobernador Francisco Cárdenas y representantes de otras
instancias. Se designó al ingeniero Antonio Sava como jefe de los
trabajos para la proyección de un nuevo y moderno edificio,
preparando los estudios técnicos iniciales correspondientes en
espera de que la obra se hiciera “con todos los adelantos actuales,
como construcción, higiene, acondicionamiento y dotación”.39
La construcción comenzó el 3 de mayo de 1933 con una
ceremonia de inauguración en la estuvieron presentes el Comité
técnico, el gobernador, así como los estudiantes de medicina. Las
labores avanzaron rápidamente, ya que el 24 de mayo se había
hecho el primer vaciado de cimentación que terminó en agosto,
así como con las columnas subterráneas. El trabajo prosiguió para
que, a finales de 1934, estuviera concluida la obra gruesa del
edificio. Tras la renuncia de Francisco Cárdenas, el gobernador
sustituto, Pablo Quiroga, procuró continuar con las obras, pero
éstas se pospusieron por un tiempo debido a la inestabilidad
política que provocó el rompimiento entre el presidente Lázaro
Cárdenas y su antecesor, Plutarco Elías Calles.

39

AGENL, Salud, Hospital González, c. 3, exp. 3.

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�Desarrollo arquitectónico

Fue hasta la gubernatura de Bonifacio Salinas (19391943) cuando se le dio el impulso para su conclusión. Cuando
éste asumió el cargo, detalló que el nosocomio tenía únicamente
terminada la estructura del edificio, las paredes exteriores y sus
ventanas, teniendo, por decirlo, solamente el “cascarón”.40
Finalmente, el edificio se inauguró simbólicamente el 3 de
octubre de 1943. La recién fundada Universidad de Nuevo León
(1933) vio integrarse la Escuela de Medicina como una de sus
primeras facultades hacia 1944, uniéndose tanto el Hospital Civil
como la Facultad de Medicina en un solo organismo bajo la
dirección de esta última, lo que permitió estabilizar su
funcionamiento durante este periodo y lograr que los alumnos
realizaran sus prácticas en el Hospital, convirtiéndose así en una
de las primeras instituciones del país en implementar ese
sistema.41
La huelga de Sindicato de Obreros Industriales de la
Construcción
Las labores llevadas a cabo por la empresa Fomento y
Urbanización, encargada de buena una buena parte de las
40
41

AGENL, MG, Bonifacio Salinas, 1942-1943.
AGENL, MG, Bonifacio Salinas, 1942-1943.

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�César Herrera

construcciones durante este periodo, fueron interrumpidas por la
huelga llevada a cabo por sus trabajadores conglomerados dentro
del Sindicato Industrial de Obreros de la Construcción. Éstos se
manifestaron debido a las desavenencias que la mencionada
empresa tuvo con los trabajadores en lo referente a las exigencias
de saldos pendientes, vacaciones pagadas, desocupación y
despido injustificado de obreros, mismas que se demandaron en
un pliego petitorio el 23 de julio de 1935.42
Siguiendo con los hechos, el día 29 del mismo mes, la
Junta de Conciliación y Arbitraje invitó a ambas partes para limar
asperezas en una plática conciliatoria. Sin embargo, la Compañía
Fomento y Urbanización declaró las anteriores peticiones del
sindicato improcedentes, agregando que estas no eran causa de
huelga. Debido a que las exigencias de los obreros no se
cumplieron satisfactoriamente, el día 31 de julio se declaró el
movimiento de huelga aludiendo a la Ley Federal de Trabajo,
específicamente a los artículos 264 y 265. La huelga tomó lugar
en las obras realizadas por la constructora en ese momento, y sus
obreros tomaron lugares de trabajo como la Escuela Oriente, la
Escuela Plutarco Elías Calles, la Construcción del Lic. Pablo
42

AGENL, Junta de Conciliación y Arbitraje, c. 28, exp. 1.

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194

�Desarrollo arquitectónico

Quiroga, la Construcción de la Srita. Z. Rocha, la Universidad de
Nuevo León, el Almacén General y las Oficinas Generales.43 El
periódico El Porvenir confirmaba los hechos mencionados en la
nota del 4 de agosto, donde reiteraba los perjuicios que causaba
la huelga al municipio y aseveraba que las labores en la Escuela
Oriente estaban por acabar.44
La escalada del conflicto fue tal que ganó la atención de
diferentes sindicatos que apoyaron la causa obrera.
Organizaciones como el Sindicato de Obreros y Empleados de la
Compañía Mexicana de Petróleo el Águila, El Sindicato de
Trabajadores de la Industria Eléctrica de San Luis Potosí y La
Liga de Patrones, Motoristas, Marineros y Similares, pidieron al
Ayuntamiento y a la Junta de Conciliación y Arbitraje la
resolución rápida del conflicto. En un oficio del 27 de agosto de
1935, mencionan que:
El presidente municipal de Monterrey, N.L., siguiendo una
política antiobrerista, su política de colaboración con los
capitalistas ha lanzado amenazas diciendo que a la llegada del
Gobernador se tomaran las medidas se crean más convenientes
y que no está dispuesto a que las obras del Estado y del
Municipio.45
43

AGENL, Junta de Conciliación y Arbitraje, c. 28, exp. 1.
“La huelga de la Fyusa causa serios perjuicios al Municipio”, El Porvenir, 4
de agosto de 1935, 5.
45
AHMM, Civil, vol. 621, exp. 51.
44

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�César Herrera

El 5 de septiembre, El Porvenir de nueva cuenta exponía del
estado de huelga a dos meses de haber estallado, mencionando
que el conflicto estaba a punto de revolverse, “pues tanto la
empresa como los trabajadores han estado mostrando un franco
espíritu

de

conciliación”;

además,

agregaba

que

las

desavenencias estarían resueltas a más tardar el viernes de esa
semana. Estas pláticas conciliatorias no resultaron como se
esperaba, por lo que el conflicto continuó por varios años más.46
Debido a que las labores quedaron suspendidas en la escuela
Monterrey y Nuevo León, el municipio de Monterrey se vio en la
necesidad de rescindir el contrato con FYUSA, pues a un mes de
estallado el conflicto, los propietarios de fincas en construcción
expresaban su interés de terminar sus contratos con la compañía,
“con el objeto de quedar libres de las banderas rojas y desligarse
del conflicto [ya] que no tienen necesidad de verse afectados en
sus intereses, por ese concepto”.47
La disidencia llegó a las puertas del gobernador del estado
Pablo Quiroga (1933-1935), quien también se vio inmiscuido y

“Arreglos entre huelguistas y patronos”, El Porvenir, 5 de septiembre de
1935, 4.
47
“Sin esperanzas de llegar a una pronta resolución. Siguen en pie las huelgas
del Casino Monterrey y de la FYUSA”, El Porvenir, 20 de agosto de 1935, 5.
46

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�Desarrollo arquitectónico

afectado por la detención de las obras de construcción en su casa.
Su papel fue el de mediador entre obreros y patrones, de lado de
La Junta de Conciliación. Sin embargo, después de cancelar los
contratos de construcción con la referida empresa para
deslindarse de la huelga, los obreros prosiguieron con la toma de
estas instalaciones retrasando aún más la inauguración de
edificios como la Escuela Calles y el Aula Magna del Instituto
Superior de Cultura.
La situación fue incierta los siguientes meses. En 1936, el
nuevo gobernador, Anacleto Guerrero Guajardo, expresaba su
compromiso para resolver el asunto con la compañía FYUSA.48
En marzo, gracias a la coyuntura política que representó la visita
de Lázaro Cárdenas a Monterrey, el presidente recibió en el
Palacio de Gobierno a numerosas comisiones de obreros y
campesinos, entre los que se encontraban los trabajadores de
FYUSA, enfrentados con sus patrones por más de un año. Al
parecer esta audiencia surtió efecto, ya que el mes siguiente
compañías como Vidriera y la mencionada Fomento y
Urbanización, tuvieron que indemnizar a sus obreros pagando

“Se resolverá el asunto de la FYUSA”, El Porvenir, 16 de noviembre de
1936, 4.
48

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�César Herrera

partidas de 25,000, de 500 y de 43,550 pesos con motivo de la
huelga de sus operarios.49
El caso anterior se puede situar en el contexto de la
política cardenista y su rompimiento con Calles, lo que avivó el
resurgimiento del movimiento obrero en todo el país. Es durante
este periodo que surge la Central Regional de Defensa Proletaria
(CRDP) en Nuevo León, que convocó a sus afiliados y
simpatizantes a manifestarse expresamente en contra del
callismo, representado por la figura de Plutarco Elías Calles
Chacón, presidente municipal en el momento. La escalada de la
situación llevó a los capitanes de la industria, la tercera
generación de la burguesía regiomontana, a desafiar al gobierno
realizando el primer paro empresarial en la historia de México el
5 de febrero de 1936. En palabras de Meynardo Vázquez, los
empresarios: “Extraviaron la brújula y perdieron la memoria
política que sus ancestros adquirieron […] esta nueva generación
opacó la capacidad conciliadora y oportunista que ejercieron en
la revolución sus padres y abuelos, quienes nunca rompieron sus
ligas con el poder público.50
“Los independientes y los rojos celebran juntos pláticas con el Gral.
Cárdenas”, El Porvenir, 11 de febrero de 1936, 4; y “La Vidriera pagó la
indemnización de 35 mil”, El Porvenir, 22 de marzo de 1936, 5.
50
Meynardo Vázquez Esquivel, “Los días previos a la CTM en Nuevo León,
1935-1936”, en Entre Montañas y Sierras. Resistencia y organización laboral
49

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�Desarrollo arquitectónico

Consideraciones finales
Como fue expuesto, la proliferación de nuevas construcciones en
la ciudad de Monterrey obedeció al plan de reconstrucción
nacional. Este esfuerzo requirió de la ayuda del empresariado
regiomontano y de su industria, por lo tanto, de una buena
relación entre el estado y el empresariado. En esta tarea, la labor
de Aarón Saénz fue primordial para estabilizar la situación
política de la entidad después de una serie de administraciones
convulsas. En este sentido, su gestión como gobernador fue más
allá de ser un mero conciliador de intereses, pues su labor
hacendaria permitió que el estado contara con los recursos
necesarios

para

invertirlos

en

una

serie

de

nuevos

emplazamientos.
El primer edificio que siguió estos lineamientos fue el
Palacio Federal que, si bien se construyó con recursos de la
federación, sentó un antecedente para la infraestructura y fincó la
presencia de FYUSA en la ciudad. Por otra parte, en las Escuelas
Monumentales y en el Hospital Civil es donde mejor se aprecia
la inversión de los recursos del estado y el municipio producto la
reorganización fiscal. Aunque se maneje el doble discurso de
en Monterrey en el siglo XX, coord. Lylia Palacios Hernández (Monterrey:
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2017), 140-141.
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�César Herrera

bonanza para el emplazamiento de nuevos edificios y, por otro
lado, la falta de solvencia de las administraciones para liquidar
los inmuebles ya erigidos, ambas posturas contradictorias pueden
explicarse debido a la mala gestión del erario público y sus
inversiones, particularmente por los intereses personales de
Plutarco Elías Chacón y su interés en proyectarse políticamente
para la gubernatura del estado durante las elecciones de 1935.
Este despunte constructivo no duró demasiado, ya que
obedeció a una coyuntura histórica dentro del proceso de
construcción del estado posrevolucionario. Los acontecimientos
políticos que experimentó la ciudad hicieron que fuera un periodo
delimitado en el que la obra pública de los gobiernos emanados
de la Revolución tuvo su esplendor. Aquí se propone que esa
tentativa periodización puede ubicarse a partir de la gubernatura
de Aarón Sáenz, hasta la huelga de obreros de FYUSA en 1935,
que coindice con el rompimiento de Lázaro Cárdenas con
Plutarco Elías Calles, marcando la transición del Maximato al
Cardenismo y el ambiente político que este generó.
Dicho suceso es esencial para comprender el proceso de
edificación, pues es necesario no solo remitirse a las políticas,
recursos y a la constructora que llevó a cabo los edificios
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�Desarrollo arquitectónico

referidos, sino a las docenas de obreros que participaron en estas
edificaciones, dicha perspectiva es de importancia considerando
que hasta ahora las investigaciones que ahondan sobre el tema,
han dejado de lado a actores sociales tan esenciales como lo son
obreros de las construcción, pasando a centrarse en figuras como
ingenieros y arquitectos dejando de lado el protagonismo de los
trabajadores en una etapa coyuntural para la construcción del
Estado mexicano como lo fue el conflicto obrero, puesto que, la
gran militancia de este movimiento y el apoyo que obtuvo por
parte de Cárdenas, afectaron las labores de construcción por el
estado de huelga de su sindicato que, en exigencia de sus
derechos, detuvieron los trabajos en los edificios anteriormente
mencionados obstaculizando su conclusión y abonando al fin del
despunte constructivo de este periodo.
Referencias
Archivo
Archivo General del Estado de Nuevo León
Archivo General de la Nación (México)
Archivo Histórico Municipal de Monterrey
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
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�Los mexicotejanos frente la Comisión de
Reclamaciones del estado de Texas, 1856-1858
The mexicotejanos in front of the Texas Court of Claims,
1856-1858
Jesús F. de la Teja
Regents’ Professor Emeritus
University Distinguised Professor Emeritus of Texas State University
orcid.org/0000-0003-3744-7968

Resumen: Después de la declaración de independencia de Texas (1836)
y del tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), los mexicanos que
quedaron al norte del río Bravo tuvieron una posición ambivalente
frente a la ley. En este artículo, estudio la problemática de los
mexicotejanos ante la Texas Court of Claims a través de los procesos
de lotificación de terrenos y analizo los rechazos de reclamaciones
escritas y la desestimación de credibilidad hacia ellos. Hago tres
conclusiones preliminares: primero, que estos casos reforzaron los
estereotipos y el racismo; segundo, que el valor de la ciudadanía de los
mexicotejanos fue puesta en duda por los comisionados anglotejanos;
y tercero, que los especuladores de tierras se aprovecharon de ellos y
contribuyeron al deterioro de sus derechos. En un grado considerable,
los resultados de este proceso fomentaron la discriminación y
segregación que continuó hasta mediados del siglo XX.
Palabras clave: Mexicotejanos; racismo; Comisión de Reclamaciones;
Texas; frontera.
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�Jesús F. de la Teja

Abstract: After the Texas declaration of independence (1836) and the
Treaty of Guadalupe Hidalgo (1848), Mexicans who remained north of
the Rio Grande had an ambivalent position before the law. In this
article, I address the problem of Tejanos before the Texas Court of
Claims through the land subdivision processes and analyze the
rejections of written claims and the denial of credibility towards them.
I made three preliminary conclusions. First, these cases reinforced
stereotypes and racism; second, the Anglo-Texan commissioners
questioned Tejano citizenship's value; and third, land speculators took
advantage of Tejanos and contributed to the deterioration of their rights.
To a considerable degree, the outcomes of this process added to the
increasing discrimination and segregation that continued until the mid
20th century.
Keywords: Tejanos; racism; Court of Claims; Texas; borderlands.

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206

�Los mexicotejanos

Introducción
La situación de los mexicotejanos dentro de la sociedad
angloamericana tejana se deterioró progresivamente en el
transcurso del siglo XIX. Las obras de Arnoldo De León, David
Montejano y otros estudiosos del tema han demostrado el alto
nivel de prejuicio racial confrontado por los mexicotejanos en
muchas partes del estado.1 Los anglotejanos “consideraban a los
mexicanos como gente de color, notaban su ascendencia indígena
y los identificaban como negros dentro de la sociedad. En
principio y efectivamente, a los mexicanos se le consideraba una
nación relacionada a la blanca, pero una raza aparte”.2 Aunque la
ley les concedía igualdad con los anglotejanos, los mexicotejanos
pronto se vieron, y se quedaron por más de un siglo, en
condiciones de inferioridad.
1

Ver, por ejemplo, William D. Carrigan y Clive Webb, Forgotten Dead: Mob
Violence against Mexicans in the United States, 1848-1928 (New York:
Oxford University Press, 2013); Robert J Rosenbaum, Mexicano Resistance in
the Southwest: “The Sacred Right of Self-Preservation” (Austin: University of
Texas Press, 1981); Jerry D Thompson, Cortina: Defending the Mexican Name
in Texas (College Station: Texas A&amp;M University Press, 2007); Elliott Young,
Catarino Garza’s Revolution on the Texas-Mexico Border (Durham: Duke
University Press, 2004).
2
Arnoldo De León, They Called Them Greasers: Anglo Attitudes Toward
Mexicans in Texas, 1821-1900 (Austin: University of Texas Press, 1983), 104.
[Nota del Autor: en este ensayo todas las traducciones son responsabilidad del
autor].
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�Jesús F. de la Teja

A pesar del considerable número de investigaciones sobre
los mexicotejanos del siglo XIX encaminadas durante las últimas
tres décadas, en particular sobre su aislamiento social,
marginalización económica y privación de derechos políticos,
poco se ha escrito sobre la posición de los mexicotejanos frente a
la ley. Aunque por mucho tiempo se han reconocido y hasta se
han aplicado ciertos aspectos del derecho español-mexicano
dentro de los sistemas legales tejano y estadounidense, se han
hecho pocos esfuerzos por examinar cómo la legislación tejana
trataba a los mexicotejanos.3 Tanto los motivos para intentar la
codificación de un tratamiento “equitativo”, por un lado, como la
discriminación abierta dentro del derecho tejano, por el otro,
necesitan todavía ser investigados.

3

Ver, por ejemplo, Mark M Carroll, Homesteads Ungovernable: Families,
Sex, Race, and the Law in Frontier Texas, 1823-1860 (Austin: University of
Texas Press, 2001); Jean Stuntz, Hers, His, and Theirs: Community Property
Law in Spain and Early Texas (Lubbock: Texas Tech University Press, 2005);
Betty Eakle Dobkins, The Spanish Element in Texas Water Law (Austin:
University of Texas Press, 1959); James P Hart, “Oil, the Courts, and the
Railroad Commission”, Southwestern Historical Quarterly 44, núm. 3 (1941):
303–20; Walace Hawkins, El Sal del Rey: Fixing Title to. (Austin: Texas State
Historical Association, 1947); Charles R Porter Jr., Spanish Water, Anglo
Water: Early Development in San Antonio (College Station: Texas A&amp;M
University Press, 2009).
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�Los mexicotejanos

Este ensayo presenta algunos hallazgos preliminares
sobre el tratamiento legislativo en relación a los mexicotejanos.
Escogí el tema de los mexicotejanos frente la Comisión de
Reclamaciones4 porque surge del trabajo que he hecho
previamente sobre la especulación del suelo en la época anterior
a la guerra civil norteamericana. Además, se dirige a cuestiones
sobre la ambivalencia de los anglotejanos hacia el status
sociolegal de los mexicotejanos durante aquella época. Mientras
que el objeto y carácter de la comisión serán discutidos en torno
a

los

reclamantes

mexicotejanos,

otros

aspectos

del

funcionamiento y jurisdicción de la comisión quedan fuera del
ámbito de esta obra. También me limito a los primeros dos años
de la comisión, el periodo durante el cual he examinado el mayor
número de fuentes. Este periodo cubre la comisión durante el
tiempo en el cual la mayoría de las reclamaciones originales se
presentaron y durante el cual la legislatura estatal estuvo
activamente involucrada en la adjudicación de los reclamos.
Los mexicotejanos y la especulación del suelo
La forma en la que más sufrió la población mexicotejana durante
el siglo XIX fue en la disminución de su acceso a la propiedad
4

Court of Claims.
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209

�Jesús F. de la Teja

del suelo. Como indica David Montejano en su ya clásico Anglos
and Mexicans in the Making of Texas, “no solo falló el nuevo
derecho americano en proteger a los mexicanos, sino que se usó
como el más importante instrumento en su despojo”.5 El aspecto
más estudiado de este despojo ha sido la pérdida de las mercedes
de tierras en el área de la cesión tamaulipeca, esto es, la parte de
Texas al sur del Río Nueces.6 Como Galen Greaser y yo
señalamos en nuestro artículo sobre la comisión estatal encargada
de investigar las concesiones de tierras españolas y mexicanas en
esa parte del estado antes que el estado de Texas estableciera su
control, el nuevo gobierno tenía un interés práctico en respetar
cuantos

títulos

fuera

posible.

Abogados,

ganaderos

y

especuladores ya habían adquirido sustanciales derechos sobre
terrenos mexicanos en la región y una invalidación llana de esos
títulos malograría esos nuevos intereses. El gobierno tejano
enfrentaría además no solo una insurrección de los terratenientes
mexicotejanos, sino también la enemistad de numerosos
5

David Montejano, Anglos and Mexicans in the Making of Texas, 1836-1986
(Austin: University of Texas Press, 1987), 52.
6
El primer estudioso que lidia con la cuestión del despojo de los mexicotejanos
en la región del Sur de Texas fue Paul S. Taylor. Para consultar en: Paul S
Taylor, An American-Mexican Frontier: Nueces County, Texas (New York:
Russell &amp; Russell, 1971).
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�Los mexicotejanos

angloamericanos influyentes que habían adquirido un interés
económico en la región. Así y todo, por muchos años la
legislatura se negó a aceptar la validez de aquellos títulos
emitidos por las autoridades mexicanas en el periodo entre la
declaración de independencia de Texas (1836) y el Tratado de
Guadalupe Hidalgo (1848), señalando que la jurisdicción
mexicana había vencido.7
El Sur de Texas no era el único lugar donde los
mexicotejanos enfrentaban despojo y deslocalización. Menos
estudiada ha sido la compraventa de derechos de suelo por
reclamantes mexicotejanos y especuladores durante la época de
la república. En un esfuerzo por cumplir con la promesa hecha
por el gobierno rebelde de respetar los derechos a tierras de todo
residente en pro de la república que había llegado a Texas antes
del 2 de marzo de 1836 (fecha de la declaración de
independencia), el congreso de la república organizó comisiones
de tierras en todos los condados. Estas comisiones locales estaban
7

Por una ley de diciembre de 1836, la República de Texas declaró el Río Bravo
la frontera con México, de tal modo que el estado de Texas no reconocía el
derecho de Tamaulipas o Coahuila de emitir títulos al norte del río. Galen D.
Greaser y Jesús F. De La Teja, “Quieting Title to Spanish and Mexican Land
Grants in the Trans-Nueces: The Bourland and Miller Commission, 18501852”, Southwestern Historical Quarterly 95, núm. 4 (1992): 464.
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�Jesús F. de la Teja

encargadas de repasar cada petición, tomar testimonio y emitir un
certificado por la cantidad correspondiente al aprobarse la
solicitud.

Los

especuladores

se

aprovecharon

de

los

mexicotejanos necesitados, quienes habían resultado más
afectados por las hostilidades entre México y Texas.
Desconociendo sus prerrogativas y tentados por el dinero en
efectivo que se les ofrecía, vendieron sus derechos tanto
poseedores legítimos como ilegítimos. Un residente anglotejano
de San Antonio, Lancelott Smithers, le reportó al comisario de la
Comisión de Tierras estatal8 que:
Los ciudadanos de Laredo (como buenos tejanos) son traídos al
rancho de Calvillo y otros puntos escondidos de estos contornos
para jurar frente un juez su ciudadanía y otras calificaciones y
para vender sus derechos, los cuales los comprantes le
presentan a la comisión.

Un gran número de reclamos ya obtenidos son notoriamente
fraudulentos. He visto a un mexicano recibir dinero por haber
jurado ante la comisión y probar su derecho; y cualquier hombre
puede ver lo mismo si abre sus ojos. Un platero de este pueblo,
8

Texas General Land Office. Este departamento del gobierno estatal se
estableció durante la guerra de independencia de Texas para centralizar el
proceso de distribución y documentación del territorio tejano. Sigue siendo
uno de los órganos más importante del gobierno estatal e imprescindible
acervo para el estudio de la época mexicana de Texas.
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�Los mexicotejanos

quien actuó de jefe político bajo Santa Anna y todos lo conocen,
recibió su sitio y labor. Conozco muchos mexicanos (tres dentro
de una hora) quienes se fugaron como enemigos y últimamente
han vuelto (dejando sus familias del otro lado del Río Grande) y
han recibido sus certificados de sitio y labor. Creo que todos los
soldados de Santa Anna han recibido certificados, aquellos con
esposas un sitio y labor y en algunos instantes las mujeres han
probado su derecho de nuevo en forma de viudas y han recibido
otro sitio.9
John Pitts, en su tesis de maestría sobre el tema de la
especulación en estos derechos, ha documentado la venta de
millones de hectáreas por reclamantes mexicotejanos, en gran
parte a especuladores angloamericanos (625,000 hectáreas sólo
en 1837).10 En la conclusión de su tesis, Pitts señala que la política
sobre el suelo tejano había sido un experimento en la democracia
de estilo Jefferson,11 pero una política que por razones
9

Citado en Jesús F. De La Teja, ed., A Revolution Remembered: The Memoirs
and Selected Correspondence of Juan N. Seguín (Austin: Texas State
Historical Association, 2002), 36.
10
John Bost Pitts III, “Speculation in Headright Land Grants in San Antonio
from 1837 to 1842” (Tesis de maestría, Trinity University, 1966), 14.
11
El presidente Thomas Jefferson mantenía que la salud de la república
norteamericana estaba basada en la distribución de la propiedad del suelo entre
el mayor número de habitantes posible.
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�Jesús F. de la Teja

económicas y raciales había excluido a los mexicotejanos. Ellos
habían escogido “regatear su interés en la república” impulsados
“por sus necesidades económicas”.12 El papel voluntario (aunque
inconsciente)

que

jugaron

los

mexicotejanos

en

estas

especulaciones tuvo amplias ramificaciones. Este episodio, en el
área de San Antonio, abrió las puertas a que los angloamericanos
desconfiaran de los mexicotejanos como participantes en futuros
esfuerzos legislativos para determinar sus Rights &amp; Benefits.
Sin embargo, la porción suroeste del estado no era la única
zona plagada por la corrupción. Hasta en Texas oriental, donde
no había mexicotejanos, el fraude y la especulación habían bajado
el valor de los certificados13 y, en consecuencia, de los baldíos.
La compraventa de certificados obtenidos fraudulentamente
creció de tal modo que el congreso se vio obligado a crear en 1840
dos comisiones ambulantes para la examinación sobre la
legitimidad de los certificados emitidos. El congreso autorizó a

Pitts III, “Speculation in Headright Land Grants in San Antonio from 1837
to 1842”, 51.
13
La distribución de tierras durante la república de Texas se basó en la emisión
de certificados que no solamente se podían usar para reclamar terrenos baldíos,
sino que también se podían vender, ya que el derecho existía en el instrumento
y no la persona. De tal forma, se creó un gran mercado en la compraventa de
todo tipo de certificados.
12

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�Los mexicotejanos

los jueces de distrito oír pleitos de aquellos a los cuales se les
había rechazado su certificado por las comisiones ambulantes y
la constitución estatal de 1846 denominó el primero de julio de
1847 fecha límite para emprender esa clase de demanda.
La distribución de tierras en Texas se formalizó primero
bajo el régimen mexicano. Los colonos cabeza de familia que
habían llegado legalmente a Coahuila y Texas tenían derecho a
un sitio (aproximadamente 1,800 hectáreas). Para apaciguar a
aquellos que no habían podido recibir sus terrenos antes del
comienzo de la rebelión, el congreso de la república estableció
que todos los que llegaron antes de la declaración de
independencia tenían derecho a la cantidad de un sitio y labor
(1,864 hectáreas). Al comprobar su elegibilidad, el reclamante
recibiría un certificado, con el cual podía buscar y reclamar la
cantidad expresada en él en cualquier parte de la república. Este
programa de headrights, aunque fue disminuyendo la cantidad de
tierra dotada, se mantuvo hasta los últimos días de la república.
Además, este no era el único programa de repartición de tierras
que se prestaba al abuso. Durante la guerra de independencia de

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�Jesús F. de la Teja

Texas se había atraído a voluntarios de los Estados Unidos con
promesas de tierras. El gobierno rebelde les pagó a sus militares
a cosa de 130 hectáreas por cada enganche de tres meses. Después
de la guerra, la abundancia de baldíos dio ocasión para premiar a
los participantes en una de las importantes campañas de la guerra
con una “donación” de 260 hectáreas. Sin embargo, al gobierno
se le dificultó comprobar los servicios de gran número de los
supuestos militantes. Muchas compañías de auxiliares habían
participado en el conflicto sin plantilla, y había conflictos con la
documentación que sí existía para las unidades del ejército
permanente. Aparte de las reclamaciones sin mérito, también
había surgido para la década de 1850 una pequeña industria de
certificados falsos. En 1855, un incendio en el despacho del
ayudante general de Texas, quemó casi todos los archivos
militares de la época de la república. La culpa, por supuesto,
recayó

sobre

los

falsificadores,

quienes

nunca

fueron

aprehendidos.14

14

Thomas Lloyd Miller, The Public Lands of Texas, 1519-1970 (Norman:
University of Oklahoma Press, 1972), 127.
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�Los mexicotejanos

La Comisión de Reclamaciones
El fraude y la especulación estaban por todos lados. Los esfuerzos
por parte de la república de promover el asentamiento de sus
baldíos por medio de una política del suelo generosa crearon
problemas para los cuales no había remedios sencillos. Abogados
y especuladores intencionalmente confundían las cosas,
adquiriendo para sí mismos derechos de miles de hectáreas, al
mismo tiempo disminuyendo el valor de la tierra. En un esfuerzo
por acabar con los abusos, la legislatura estableció una comisión
de reclamaciones en Austin, la capital del estado, la cual sería
responsable de cerrar los libros de todas las reclamaciones en
contra de la república.
Se estableció la Texas Court of Claims o Comisión de
Reclamaciones15 de Texas, el primero de agosto de 1856. La ley
exigía el nombramiento de un comisario, que había de ser elegido
por el voto de las dos cámaras de la legislatura y que debía de
completar su obra el primero de enero de 1858. Él y un asistente
Court of Claims. En inglés, la palabra “court” se puede emplear tanto en
casos de instituciones de adjudicación de la ley como comisiones cuya tarea es
la administración de algún proceso. En tales casos, la “corte” puede no estar
bajo el cargo de un juez o magistrado, sino de un comisario o presidente. En el
caso presentado aquí, la Court of Claims era una Comisión de Reclamaciones
bajo el cargo de un comisario.
15

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�Jesús F. de la Teja

debían revisar la validez de todos los certificados todavía en
circulación, aceptar nuevas solicitudes para terrenos y dictaminar
sobre los méritos de las solicitudes para el reemplazo de
certificados perdidos y de certificados para la cantidad restante
cuando un reparto no completara la cantidad original. El trabajo
de la comisión fue tal que la legislatura autorizó un segundo
asistente y en enero de 1858 extendió la plaza del comisario hasta
el primero de septiembre de 1859. Aun con esto, la comisión no
había completado su trabajo cuando llegó la segunda fecha límite
y la legislatura restauró la comisión en febrero de 1860,
estableciendo como nueva fecha el 31 de diciembre de 1861.16
La parte más sencilla del trabajo de la comisión era la
aprobación o rechazo de los certificados en circulación. Aquellos
certificados presentados para examinación eran revisados contra
la documentación existente. Aquellos en posesión de certificados
que fuesen rechazados por el comisionado, podían intentar
validarlos emprendiendo una demanda en la corte de distrito del
condado en el cual el certificado se emitió. También se limitó la
capacidad de los compradores de certificados para poder
16

Miller, The Public Lands of Texas, 1519-1970, 29.

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218

�Los mexicotejanos

adquirirlos.17 Una revisión de cómo les fue a los reclamantes
mexicotejanos en esta parte de las actividades de la comisión será
parte de una futura investigación y queda fuera del ámbito del
presente trabajo.
Un aspecto mucho más espinoso de las responsabilidades
del comisario era la autoridad que tenía de aceptar solicitudes
para nuevos certificados. La ley de 1856 requería que el
comisario emitiera un certificado a cualquiera que presentara una
prueba adecuada. La prueba consistía en una declaración jurada
en la cual el reclamante demostraba que tenía residencia en Texas
desde antes del 2 de marzo de 1836, que no había salido del país
para evitar servicio militar, que no había ayudado al enemigo y
que no había recibido anteriormente tierras bajo los términos que
ahora reclamaba. También tenía que presentar dos testigos para
probar su residencia.18 En aquellos casos en los cuales el
comisario determinara que las pruebas no eran suficientes para
emitir un certificado, éste debía mandar la solicitud, la evidencia
y su dictamen a la legislatura para su resolución. La ley de enero

17

John Sayles y Henry Sayles, A Treatise on the Laws of Texas Relating to
Real Estate, and Actions to Try Title and for Possession of Lands and
Tenements (St. Louis: The Gilbert Book Company, 1890), 243–45.
18
Sayles y Sayles, 232.
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219

�Jesús F. de la Teja

de 1858 estableció el 1 de septiembre de ese año como fecha
límite para presentar reclamos originales e hizo responsable a la
legislatura de evaluar las evidencias. La ley de febrero de 1860,
por su parte, extendió los plazos hasta el primero de junio de 1861
para presentar una reclamación frente a una junta compuesta por
la Comisión de Tierras del estado, el contralor general y el
tesorero estatal.19
Las quejas de los comisarios y los debates en la legislatura
evidencian la incomodidad y divisiones ocasionadas por la
investigación de tales reclamaciones. Después de explicar cómo
tenían evidencia de que había solicitantes y testigos que firmaban
con sus nombres formularios en blanco, y que tales documentos
también se vendían notariados con los nombres de solicitantes y
testigos en blanco para ser llenados por el comprador, el
comisario James C. Wilson escribió en su reporte del 1 de junio
de 1857:
Se puede ver de lo ya dicho que en mi opinión el poder ahora
en manos de este departamento para otorgar certificados
originales se debe abrogar. Esa es mi cierta determinación.
Tengo confianza que el número de reclamantes justos es
extremadamente pequeño y mi razón no puede aceptar la
propuesta que la indolencia de unas pocas personas, quienes
19

Sayles y Sayles, 235–36.

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�Los mexicotejanos

por muchos años no hayan solicitado un don gratuito por parte
del gobierno el cual en cualquier momento podían haber
realizado solo cumpliendo con la ley sobre el don, constituya
razón suficiente para influir la legislación del estado, el
desperdicio de su hacienda y la desmoralización de sus
ciudadanos.20

Un miembro de la cámara de representantes comentó, durante la
discusión sobre un proyecto de ley en pro de Lázaro Garza, que
la Comisión de Reclamaciones no había hecho nada. “La ley se
promulgó con tan estrictas guardas en contra del fraude que un
reclamante honesto no puede recibir reparación”.21 Thomas
Lloyd Miller, historiador de la política del suelo de Texas,
concluye su capítulo sobre la Comisión de Reclamaciones con el
siguiente comentario: “Con excesivo cuidado, pero deseando
hacer justicia a todos, la Comisión de Reclamaciones de Texas
averiguó los reclamos monetarios y de tierras en contra de la
república y el estado de Texas”.22
Los mexicotejanos y la Comisión de Reclamaciones
Hay bastante evidencia, sin embargo, de que la Comisión de
Reclamaciones no deseaba “hacer justicia a todos”. Hasta la más
20

Texas General Land Office: Commissioner of Claims (GLO: CC). Report,
June 1, 1857, 10.
21
Austin State Gazette (ASG). “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857.
22
Miller, The Public Lands of Texas, 1519-1970, 136.
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�Jesús F. de la Teja

ligera revisión de los documentos de la comisión, de las actas de
la legislatura y de los periódicos contemporáneos, revelan que
viejas prácticas de discriminación y abuso habían surgido de
nuevo. Por un lado, los mexicotejanos enfrentaban criterios más
estrictos de prueba frente a la comisión, y por otro, muchos
cayeron en manos de los mismos especuladores que la legislatura
intentaba correr del negocio de reparto de baldíos.
El primer comisario de la Comisión de Reclamaciones,
Wilson, miembro de la llamada expedición de Mier de 1842,
quien se había escapado de una prisión mexicana en julio de
1843,23 estableció el patrón discriminatorio en contra de los
mexicotejanos. De acuerdo con la constitución del estado y el
Tratado de Guadalupe Hidalgo, los tejanos de ascendencia
mexicana eran ciudadanos de los Estados Unidos. En
consecuencia, ni la ley de 1856 que estableció la Comisión de
Reclamaciones, ni alguna otra ley previa estableció los criterios
23

Inmediatamente después de la incursión del general mexicano Adrián Woll,
quien ocupó a San Antonio por una semana en septiembre de 1842, una fuerza
del ejército tejano y de auxiliares marcharon sobre el Bravo. Aunque el
presidente Houston dio orden de que regresaran, más de 300 hombres
decidieron cruzar el río y atacar las comunidades mexicanas. En un encuentro
con tropas mexicanas en Mier, Tamaulipas, la expedición fue derrotada y los
sobrevivientes fueron enviados a la Ciudad de México. Un fracasado intento
de fuga resultó en la ejecución de uno de cada diez prisioneros.
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�Los mexicotejanos

para probar los reclamos entre tejanos de origen angloamericano
o mexicano. Pero Wilson emitió sus propias reglas para presentar
y probar evidencia, incluyendo una que requería que la veracidad
de cualquier testigo “mexicano” se tuviera que comprobar con
testimonio de dos hombres “blancos”.24
Una mayor prueba de la actitud de Wilson hacia los
reclamantes mexicotejanos se encuentra en su reporte del primero
de junio de 1857. Aunque los mexicotejanos formaban un
pequeño porcentaje del número total de solicitantes de
certificados originales, ocho de los diez ejemplos que Wilson dio
de reclamaciones problemáticas eran de casos mexicotejanos.
Wilson intentó usar otro ejemplo, aunque lo tachó del borrador
del reporte: “De nuevo, en el caso de los herederos de Antonio
Chapa, uno de los testigos le era desconocido al comisario y no
se ofreció prueba de su verosimilitud”.25 No es sorprendente que,
de más de cien casos que Wilson le refirió a la cámara de
representantes, ninguno llevaba su recomendación. En sólo dos
ASG. “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857. Mucho del trabajo del
comisario de reclamaciones se desconoce, pues aunque la ley requería que los
papeles de la comisión fuesen depositados en la oficina de tierras del estado,
ni las actas de la comisión ni las comunicaciones internas se encuentran en los
archivos de la oficina.
25
GLO: CC. Commissioner of Claims, Report, June 1, 1857.
24

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de los casos, dictaminó la comisión en favor del reclamante.
Wilson no aprobó ni un solo reclamo original presentado por un
mexicotejano y solo emitió un solo certificado de reemplazo por
uno perdido. Cientos de casos quedaron abiertos cuando Wilson
se apartó de la comisión en julio de 1857.26
El 30 de noviembre de ese mismo año, Ángel Navarro,
diputado por el condado de Béxar en la cámara de representantes
del estado, hizo pública la actuación arbitraria por parte de
Wilson. Lo que trajo la situación a la vista del público, fue el
rechazo de Lázaro Garza en aceptar la regla del comisario de que
hombres blancos debían establecer la veracidad de los testigos
mexicotejanos. Según Navarro, el octogenario Garza había
acertado que:
Antes de someterse a la indignidad de que su carácter o el
carácter de sus testigos tuviera que ser probado por testimonio
de otros hombres, de cuales él se consideraba su igual bajo las
leyes, estaría dispuesto a perder hasta el último centavo y hasta
la última pulgada de tierra a lo cual pudiera tener derecho.27

Garza llevó su demanda directamente a la legislatura, la cual
refirió el caso a la misma comisión legislativa responsable de la

26
27

GLO: CC. Information gathered from Old Docket, 1857-1860.
ASG. “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857.

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�Los mexicotejanos

Comisión de Reclamaciones. Navarro, uno de los comisionados,
esclareció que sabía de la regla de Wilson por uno de los
secretarios de la comisión, James O. Illingworth, quien de
momento servía de comisario interino. El diputado mexicotejano,
entonces, calificó la regla de arbitraria y señaló que “no [era]
requerida por la ley [y establecía] una injusta e imprudente
distinción, una insidiosa discriminación donde la ley no prescribe
clases”.28 El 19 de diciembre de 1857, Lázaro Garza recibió su
desagravio por parte de la legislatura en la forma de un sitio y
labor de tierra.29
La Comisión de Reclamaciones debía concluir sus
funciones para el primero de enero de 1858 y James Illingworth,
el sucesor de Wilson, tenía por delante la tarea de concluir miles
de casos que quedaban abiertos. De tal modo, estando la función
de la comisión por vencerse, la legislatura extendió su plazo hasta
el primero de enero de 1859. La extensión no vino sin un duro
debate en la cámara de representantes, en el cual varios miembros
argumentaron que lo único que se ganaba con la extensión era
“dar unas oportunidades a aquellas personas deseando especular
ASG. “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857.
Gammel’s Laws of Texas. “An Act for the Relief of Lázaro Garza”, vol. 4,
pt. 3, 1189.
28
29

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�Jesús F. de la Teja

en el país, lo cual nunca hubieran pensado hacer si a la comisión
no se hubiera creado”.30 Otro diputado fue más directo, llamando
a la comisión “un chantaje sobre los derechos del pueblo”.31 En
un intento de satisfacer las quejas, por lo menos en parte, la nueva
ley cerraba la posibilidad de hacer nuevas reclamaciones el
primero de septiembre de 1858.32
Lo claro era que la mayoría de las reclamaciones, por
parte de los mexicotejanos, eran fraudulentas, y el resultado de la
especulación nunca se podría probar adecuadamente. Aunque los
legisladores no se dirigieron al asunto en términos raciales,
durante el debate sobre la nueva ley, el comisario interino
continuaba documentando las prácticas de los especuladores de
esa forma. Por ejemplo, G. H. Nelson, abogado de quince
reclamantes mexicotejanos, no pudo presentar ni una pieza de
evidencia que el comisario considerara aceptable en ninguno de
los casos. Además de la calificación inicial de “no hay prueba
legal” al margen del nombre de cada solicitante, todos los casos
aparecen como 'rechazados' por una de tres razones. Aparte de no

30

ASG. Mr. McKinney of Travis, Legislative Proceedings, Jan. 4, 1858.
ASG. Mr. Chilton.
32
Sayles y Sayles, A Treatise on the Laws of Texas Relating to Real Estate,
and Actions to Try Title and for Possession of Lands and Tenements, 236.
31

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�Los mexicotejanos

presentar prueba legal, Juana Sánchez Martínez no presentó
evidencia de que era cabeza de familia. A cuatro de los
reclamantes se les acusaba de haber firmado sus declaraciones
juradas en blanco. El comisario encontró “la evidencia todo en
blanco” en otros ocho casos. Los defectos en las reclamaciones
de Enatugre Ochoa [sic] y María Victoriana Villarreal eran los
más graves. En estos casos “las declaraciones juradas están en
blanco en cuanto el nombre del solicitante, sin embargo, se han
jurado solemnemente por dos testigos y verificado por un notario
público bajo su puño y sello”.33
Dos casos de especulación resaltan por su magnitud.
Antony Superviele, un francés sirviendo de senador por el
condado de Béxar en la sexta legislatura, también representó a
más de 120 denunciantes mexicotejanos que solicitaban
certificados originales. Ni en un solo caso el comisario o la
legislatura pudo actuar en favor de sus clientes. Las anotaciones
abundan acerca de que la evidencia estaba incompleta o de que
ninguna prueba se había presentado. Otro francés, Xavier B. De
Bray, quien se había establecido en San Antonio en 1852, tomó
ventaja de su origen para hacerse abogado de 65 mexicotejanos.
33

GLO: CC. Entries 336-345, Old Docket, 1857-1860.

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Hasta 1856 había trabajado de intérprete y traductor en San
Antonio, donde había establecido el periódico El Bejareño. Para
1856 De Bray se había mudado a Austin, donde consiguió el
puesto de traductor de la Comisión de Tierras antes de abrir una
academia, que mantuvo hasta alistarse en el ejército de la
confederación al principio de la guerra civil norteamericana.34 A
pesar de todo, sus conexiones no le otorgaron un tratamiento
preferente en la comisión o la legislatura. No se le aprobó ni un
solo reclamo, incluyendo 22 que presentó el 30 de agosto de 1858
sin motivo aparente, dos días antes de la fecha límite.35 De
momento es imposible determinar cuáles casos son de
especuladores que trataban de presentar reclamaciones que
habían comprado y cuáles sólo buscaban estafar a inocentes,
cobrando por hacer trámites que sabían que no darían resultados.
En cuanto a los mexicotejanos, los resultados de este
primer periodo fueron desastrosos. De los 404 apellidos hispanos
que aparecen en el registro de la comisión, aproximadamente 228
no recibieron acción alguna al no haberse recibido ninguna

Handbook of Texas Online, Anne J. Bailey and Bruce Allardice, “Debray,
Xavier Blanchard” [Consultado en línea el 28 de marzo de 2017]
http://www.tshaonline.org/handbook/online/articles/fde02.
35
GLO: CC. Passim, including nos. 2038-2059, Old Docket, 1857-1860.
34

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evidencia. El comisario desestimó 100 solicitudes, en la mayoría
de los casos por una de las razones analizadas arriba, y la
legislatura rechazó 57 solicitudes que llegaron a sus manos.
Según el registro de la comisión, durante este periodo el
comisario emitió doce certificados de reemplazo y tres
originales.36

El

verdadero

desastre

para

la

comunidad

mexicotejana no consistió en el rechazo de solicitudes sin mérito,
sino en que tuvo un efecto negativo sobre la reputación de los
mexicotejanos, considerándolos poco fiables.
Sin embargo, la conclusión es que existía un prejuicio en
contra de denunciantes mexicotejanos no está basada sólo en la
examinación del registro de la comisión. Anteriormente, en el año
de 1858, la comisión especial compuesta de senadores y
diputados nombrada para revisar las denuncias remitidas por el
comisario, dictaminó un proyecto de ley que miembros de la
cámara de representantes encontraron discriminatorio. El 6 de
febrero de 1858, Ángel Navarro reiteró las acusaciones, que había
declarado en noviembre anterior, referentes a la manera de
proceder del comisario, y agregó nuevos alegatos de prejuicio por
36

GLO: CC. Passim, including nos. 2038-2059, Old Docket, 1857-1860. La
laboriosa tarea de revisar cada anotación del registro contra los expedientes
individuales todavía no se ha emprendido.
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�Jesús F. de la Teja

parte de la legislatura.37 Declaró el dictamen de la comisión
especial como “la más palpable y flagrante injusticia en contra de
una clase de individuos”. Prosiguió señalando que desde que se
había fundado la Comisión de Reclamaciones, los mexicotejanos
habían sido un objeto de “gran injusticia”. Le atribuyó la
situación a un “quizás honesto, pero de todas maneras mal
fundado, prejuicio en contra de esta clase de individuos”.
Navarro continuó su discurso esbozando la injusticia con
la cual la comisión había tratado a los mexicotejanos. No arguyó
que no se hubiera cometido fraude, solo que eso no debía de
enturbiar las reclamaciones legítimas. En cuanto a los dos
primeros comisarios, ellos habían actuado arbitrariamente y de
manera “no autorizada por la ley, observando ciertas distinciones
de clases donde tales no se conocían ni en la constitución ni en
las leyes”. Además, incluso en los casos en que pruebas
adicionales se habían presentado por dos respetables hombres
blancos, “el comisario no había recomendado ni un solo
certificado original”.
El legislador mexicotejano entonces puso su mira sobre la
comisión especial. Navarro no podía entender cuáles reglas podía
37

ASG. “Legislative proceedings”, February 5-6, 1858.

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�Los mexicotejanos

haber adoptado la comisión para que la llevaran a aceptar sólo dos
reclamaciones de mexicotejanos. “Pareciera que la comisión, al
descubrir algunas reclamaciones palpablemente fraudulentas,
estuviera disgustada con esta clase de solicitante y [hubiera]
concluido rechazar el grupo entero en masa”. Siguió que esto se
hacía a pesar de que, hombres como Mirabeau B. Lamar y Joseph
Lee (el presidente de la misma comisión), habían respondido por
algunos de los testigos mexicotejanos. Quizás lo más irritante
para Navarro era su conclusión de que al revisar la lista de las
reclamaciones que esta comisión había rechazado, observó que
en muchas de ellas las razones de la comisión para hacerlo se
anotaban individualmente, pero en el caso de los reclamos de
origen mexicano, se había procedido de otra manera. En estos
casos, parece que la comisión no actuó después de examinar los
méritos de cada uno, sino que rechazó todo lo que parecía
mexicano por la sola razón de que habiendo falsas reclamaciones
entre ellos, no se veía capaz de diferenciar.
Jack Latham, otro diputado con un electorado que incluía
gran número de mexicotejanos, respaldó las quejas presentadas
por Navarro y agregó dos propias. Primero, Latham observó que
a los mexicotejanos sólo se les trataba de ciudadanos a la hora de
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�Jesús F. de la Teja

votar o de pagar impuestos, “pero cuando piden derechos iguales
bajo nuestras leyes, son negados, aunque nacieron y muchos
siguen viviendo en Texas”. Segundo, no existía razón para negar
los reclamos de un grupo que había cumplido con la ley de la
misma manera que otros denunciantes y que había sufrido los
mismos altos costos para viajar a Austin a presentar sus
reclamaciones.
El día anterior, Hamilton P. Bee, representante de Laredo,
había hablado de otro tipo de discriminación en contra de los
mexicotejanos. Objetó que, aunque todas las reclamaciones de su
distrito se habían probado apropiadamente, habiendo respondido
por los testigos tanto él como el juez de distrito E. J. Davis,
ninguna de las solicitudes había sido aprobada por el comisario.
Además, la comisión especial había visto bien otorgar
certificados en casos procedentes de la parte oriental de Texas,
mientras que rechazaba todas las reclamaciones procedentes al
oeste del Río San Antonio.
Bee encontró ridículo que la comisión argumentara que
“puede que haya algunos reclamos válidos entre ellos, pero a la
comisión le es imposible distinguir”, y se quejó de discriminación
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�Los mexicotejanos

bajo dos formas. Primero, la comisión intentaba excluir a los
mexicotejanos de recibir un beneficio legítimo bajo el equivocado
argumento de que Texas no tenía jurisdicción sobre Laredo,
mientras que el gobierno de Texas había reclamado esa parte del
estado constantemente desde diciembre de 1835. Segundo, que,
si los residentes del Río Grande habían sido ciudadanos desde el
2 de marzo de 1836 y podían presentar pruebas legales, tenían
“tanto derecho a sus terrenos como cualquier otro ciudadano de
la República de Texas, a no ser que la legislatura hiciera una
distinción entre ciudadanos, algo que no se ha hecho y no se
puede hacer bajo la constitución”.38
Basándose en estos argumentos, Jacob Waelder, el otro
diputado por Béxar, propuso que el proyecto de ley se le
devolviera a la comisión “con instrucciones que lo cotejara de tal
manera que se traten igualmente a todos los reclamantes”. Sin
embargo, no fue así. Joseph Barnard, diputado por Goliad y
sobreviviente de la llamada “Masacre de Fannin”,39 sacó a la luz

ASG. Mr. Bee, “Legislative Proceedings”, February 5, 1858.
Ejecución de más de 300 rebeldes tejanos el Domingo de Palmas de 1836 en
Goliad. Se habían rendido unos días antes, suponiendo que se les transportaría
a Nueva Orleans. Sin embargo, a pesar de que varios oficiales mexicanos
38
39

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�Jesús F. de la Teja

un tema que hasta ese momento se había evitado. No veía cómo
se le podía pedir a la cámara de representantes no observar una
distinción entre razas cuando “con muchos proyectos de ley para
el relievo [sic] de negros libres, en las acciones tomadas sobre los
voluminosos y hábiles dictámenes de sus comisiones sobre
Kansas, y sobre la cuestión de la esclavitud, esta cámara
enfáticamente ha reconocido distinciones entre las razas”.
Concluyó su discurso añadiendo: “¿ha de haber una distinción
entre las razas en . . . Texas oriental, pero ninguna en el oeste [de
Texas]? Espero que los señores reconozcan las consecuencias del
punto antes de que lo admitan”. En consecuencia, la propuesta
fue rechazada y el dictamen de la comisión fue aprobado
abrumadoramente por la cámara de representantes. Para la
mayoría de los diputados, tratar un asunto sobre los
mexicotejanos era tratar un asunto sobre otra raza.
No tardó en llegar a San Antonio la noticia de la acción de
la legislatura. El periódico San Antonio Texan comentó
favorablemente sobre la acción de la legislatura, usando vívidas
palabras al describir muchas de las reclamaciones. “Ni una en

pidieron clemencia por ellos, el general Santa Anna ordenó que se pasaran por
las armas.
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�Los mexicotejanos

veinte” hubiera sido otorgada al reclamante original, según el
editor, pues las reclamaciones habían sido “compradas en casi
nada por personas que buscan obtener su sustento de cualquier
manera menos por su esfuerzo personal”. En coplas, añadió que
los especuladores “Esperaban ser ricos / Estafando el estado”.40
Concluyó culpando a los especuladores por la pérdida de
confianza por parte de la legislatura hacia todos los reclamos,
privando así a los meritorios “de sus beneficios legales”.41
El San Antonio Ledger, que reprodujo el artículo del
Texan, defendió a los solicitantes argumentando que la mayoría
habían sido honestos, muchos de ellos viudas y huérfanos. La
mayoría de las reclamaciones todavía seguían en manos de los
reclamantes originales “y las excepciones se habían comprado a
precios justos, después de que el comisario había declarado que
estaba completamente satisfecho, no sólo con las pruebas sino
con la justicia de las reclamaciones”. Esto, por supuesto, era una
exageración, ya que hemos visto que desde el principio el
comisario se había negado a recomendar los reclamos de
mexicotejanos.

40
41

“Hoped to become great, by duping the state”.
San Antonio Ledger, February 27, 1858.

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�Jesús F. de la Teja

Conclusiones
Aunque mi investigación sigue, me permito presentar unas
conclusiones tentativas. Primero, las actividades en torno a la
Comisión de Reclamaciones reforzaron estereotipos y le dieron a
los racistas angloamericanos herramientas para poder degradar el
estatus de los mexicotejanos. Para ellos, los mexicotejanos en su
conjunto no eran confiables y estaban dispuestos a participar en
el más siniestro fraude. Este parecer se aceptó a pesar de que
había evidencias considerables de un descontrolado fraude de la
misma índole en las porciones angloamericanas del estado. En
consecuencia, a pesar de una igualdad constitucional entre
anglotejanos y mexicotejanos, le fue permisible a los oficiales del
estado imponer una carga de prueba más onerosa a éstos que a
aquellos, y tratar a un grupo como conjunto, pero al otro de
manera individual.
Segundo, el valor de la ciudadanía de los mexicotejanos
fue puesta en duda. Aunque el derecho tejano y el Tratado de
Guadalupe Hidalgo hicieron ciudadanos a los mexicanos que
vivían al norte de la nueva frontera, esa ciudadanía estaba sujeta
a una interpretación arbitraria. La mayoría de los legisladores no
tuvieron problema en cambiar la fecha en la que la zona fronteriza
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�Los mexicotejanos

entre el Nueces y el Bravo se incorporó a Texas, de manera que
podían negarle beneficios a los mexicanos de esa región mientras
se les extendían a los anglotejanos. Es decir, por un lado, los
títulos mexicanos emitidos después del 2 de marzo de 1836 no
eran válidos porque las autoridades mexicanas ya no tenían
jurisdicción al norte del Bravo, y por el otro lado, los mexicanos
residentes en esa zona no tenían derecho a beneficios en Texas
hasta después de la anexión de Texas a Estados Unidos.
Tercero, tanto los especuladores escrupulosos como los
que no lo eran tomaron ventaja de los mexicotejanos y
contribuyeron al deterioro de sus derechos. Al presentar
reclamaciones falsas o engañosas, y haciéndolo de manera
obviamente descuidada, le hicieron fácil a la legislatura argüir
que la reputación de los reclamantes mexicotejanos estaba
mancillada. Peor aún fue que algunos de los especuladores usaron
su posición de confianza dentro de la comunidad mexicotejana
para llevar a cabo sus planes. Desconociendo el nuevo idioma y
la nueva ley anglosajona, muchos mexicotejanos aparentemente
se convirtieron en socios involuntarios de un complot de fraude
en contra del estado.

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�Jesús F. de la Teja

Los mexicotejanos todavía pudieron recibir justicia
individualmente

y

contaron

con

representantes,

tanto

mexicotejanos como anglotejanos, que defendieron sus intereses
enérgicamente. Sin embargo, es claro que tales casos
constituyeron una minoría y que la constitución y leyes del estado
no fueron absolutas. Así como en la economía y en las relaciones
sociales, las ideas de raza y cultura determinaron la posición legal
en la sociedad tejana. En un grado considerable, el trato injusto a
los mexicotejanos en la obtención de derechos de suelo
contribuyó al proceso de discriminación y segregación que se
siguió acrecentando hasta mediados del siglo XX.
Referencias
Archivo
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�Juan B. Tijerina: La obra política esencial de un
intelectual y su trascendencia en el paisaje cultural de
Tamaulipas
Juan B. Tijerina: The essential political works of an intellectual,
and its importance in the cultural landscape of Tamaulipas
Octavio Herrera Pérez
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de
Tamaulipas
Corresponsal de la Academia Mexicana de la Historia
orcid.org/0000-0001-6885-2486

Resumen: En este artículo hago un análisis biográfico de Juan B.
Tijerina (1857-1912), intelectual tamaulipeco que destacó por su
participación en el periodo de consolidación política e ideológica del
Estado Mexicano. Como mentor, influyó de manera decisiva para
sostener el principio de laicidad y defender la preeminencia de la
educación y el pensamiento liberal sobre la influencia del naciente
obispado de Tamaulipas. Las referencias de su actuación política,
narradas por la escasa bibliografía existente, lo señalan como un
personaje opositor al régimen de Porfirio Díaz, cuando en realidad, tras
un breve lapso como antagonista, abrazó estrechamente sus vínculos
con el poder. Explicar la creación de ese mito político-cultural en la
entidad es uno de los objetivos en este estudio, además de explorar las
diversas aristas de la sociedad tamaulipeca durante los complejos años
del porfiriato.
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�Octavio Herrera Pérez

Palabras clave: liberalismo; laicidad; historia de la educación;
periodismo; Tamaulipas.
Abstract: In this article, I make a biographical analysis of Juan B.
Tijerina (1857-1912), an intellectual from Tamaulipas who stood out
for his participation in the period of political and ideological
consolidation of the Mexican State. As a mentor, he had a decisive
influence to uphold the principle of secularism and defend the
preeminence of education and liberal thought over the influence of the
nascent bishopric of Tamaulipas. The references to his political
performance, narrated by the scarce literature, pointed to him as a
character opposed to the Porfirio Díaz regime. Nevertheless, after a
brief period as an antagonist, he closely embraced his ties with power.
The objective of this article is to explain the creation of this politicalcultural myth in the state. Besides, it seeks to explore various aspects
of the Tamaulipas society during the complex years of the Porfiriato.
Keywords: liberalism; secularism; history of education; journalism;
Tamaulipas.

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�Juan B. Tijerina

Introducción
De entrada, cabría preguntar sobre la existencia o no de héroes
culturales en Tamaulipas durante la etapa formativa de la entidad,
que iría desde su establecimiento colonial, a mediados del siglo
XVIII, hasta el desmoronamiento del antiguo régimen porfirista.
En una acepción sociológica amplia, se podría considerar el
impacto que tuvieron las obras de esos personajes en su propio
tiempo, o bien, la huella que dejaron en el universo de las letras y
que permitió más tarde identificar y revalorar su legado. Hecho
un agudo repaso desde la perspectiva de la historia cultural, se
puede afirmar que sí los hubo, aunque en esta categoría hay que
considerar no única y necesariamente a oriundos del terruño
tamaulipeco (pues nos situaríamos en un reduccionismo
intolerable), sino a algunos personajes procedentes de otras partes
del país, y aun del extranjero, que han marcado las luces del
pensamiento, la ciencia y la cultura en Tamaulipas.
Bajo las anteriores consideraciones, he de hacer el
recuento de quienes se pueden situar en la categoría propuesta.
Fray Vicente de Santa María sería el primero, vallisoletano, quien
antes de concluir el Siglo de las Luces elaboró un texto que
representa la piedra angular de la cultura tamaulipeca, no solo por
cuanto a su alegato historiográfico en el que pondera y reivindica
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�Octavio Herrera Pérez

la figura y obra del colonizador José de Escandón, sino porque,
basado en el paradigma identitario del criollismo, resaltó la
naturaleza y sociedad novohispana presente en el Nuevo
Santander para anteponerlo a los conceptos eurocentristas que
denostaban a América como un continente enraizado en la
barbarie. Luego se situaría el coahuilense Miguel Ramos Arizpe,
cura de Real de Borbón (Villagrán) y Aguayo (Ciudad Victoria),
donde conceptualizó su célebre Memoria sobre el estado de las
provincias Internas de Oriente, que sirvió de base para que las
Cortes de Cádiz establecieran las Diputaciones provinciales en
todo el imperio español, incluido el ahora noreste mexicano. Por
otra parte, los primeros años de la vida independiente son
encarnados por las figuras encontradas de José Antonio Gutiérrez
de Lara y José Eustaquio Fernández, el primero exrector del
Seminario de Monterrey y visionario de la retención territorial del
septentrión mexicano, en tanto que el segundo, polemista político
y egresado del doctorado en teología en el colegio de San
Ildefonso de México, fue el autor de la nomenclatura de
“Tamaulipas”, así como de la ubicación definitiva de la capital
del estado en la villa de Aguayo.
Antes del parteaguas del siglo XIX, dos figuras cubren el
escenario del pensamiento, la ciencia y la observación social en
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�Juan B. Tijerina

Tamaulipas, lo que los ubica como héroes culturales. Ambos
extranjeros, pero mimetizados definitivamente con el terruño
tamaulipeco, donde radicaron y murieron. Uno de ellos fue José
Núñez de Cáceres, prócer de la independencia de la República
Dominicana, quien por sus méritos al servicio institucional de la
entidad sería distinguido en su tiempo como “benemérito del
estado”. El otro, franco-suizo, Jean Louis Berlandier, fue el
primer científico actuante en estos lares, cuya obra escrita sobre
el noreste mexicano es un clásico para entender la pérdida de
Texas, y cuyo legado documental está aún por abrir nuevos
horizontes de conocimiento. Ya en el arranque de la segunda
mitad del siglo XIX, la pluma del pensador político Luis García
de Arellano abarca con amplitud el horizonte de la cultura
tamaulipeca, lo mismo que el Instituto Literario de San Juan,
lugar del que emergería un semillero de personajes muy
distinguidos en diversos campos del conocimiento y la cultura,
entre ellos, nuestro hombre: Juan B. Tijerina.
Origen y formación inicial
Juan Bautista Tijerina Villarreal nació en Matamoros,
Tamaulipas, el 24 de julio de 1857. Su madre fue Dolores
Villarreal, y su padre el coronel Miguel Tijerina Goseascochea,
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�Octavio Herrera Pérez

quien tenía raíces en los primeros pobladores del Nuevo
Santander y estuvo emparentado con el célebre caudillo
fronterizo, Juan Nepomuceno Cortina.1 Juan Bautista fue el
segundo hijo de una familia norteña modesta, cuyo primer hijo
fue Francisco (n. 1856), el tercero Feliciana del Refugio (n.
1862), y el último, Carlos (n. 1863).
No existen referencias que hagan dudar que Juan B.
Tijerina permaneció durante toda su infancia y juventud en su
ciudad natal. Cuando estuvo apto para comenzar a cursar sus
primeras letras y estudios, Matamoros experimentaba el bullicio
de la bonanza algodonera producida por el impacto de la guerra
civil de los Estados Unidos, y casi enseguida fue ocupada durante
dos años por el ejército que sostenía el imperio de Maximiliano
de Habsburgo. Luego vendría la restauración republicana y con
ello la reestructuración del Instituto Literario de San Juan, cerrado
durante los momentos de conflicto, luego de su creación en 1857.
En efecto, este colegio –de corte estrictamente laico, a pesar de

1

El coronel Tijerina Goseascochea participó en la defensa de la ciudad de
Matamoros en 1851, cuando ésta ganó el título de Heroica, Leal e Invicta, y se
incorporó más tarde a las lides liberales en Tamaulipas en favor del plan de
Ayutla. En 1861-1862, se distinguió combatiendo de lado del bando amarillo
en la confrontación civil local entre los Rojos y Crinolinos.
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su nombre– fue creado el 15 de septiembre de ese año por el
gobernador Juan José de la Garza, motivado por el consejo del
doctor en filosofía Augustus Schinder, quien desde Nueva
Orleans le indicó al mandatario tamaulipeco la conveniencia de
establecer una institución al servicio de los “estados de oriente”
de México, bajo los patrones de los liceos prusianos y
francmasones de los Estados Unidos.2
Fue en el Instituto Literario de San Juan donde Juan B.
Tijerina continuó sus estudios, costeándoselos él mismo, al
trabajar como portero en la escuela “David Salinas Cantú”. Allí
cubrió el programa de estudios de la institución, que contemplaba
lógica, estética, ideología pura, gramática, psicología, teodicea y
filosofía moral, ciencias exactas, aritmética, teneduría de libros,
álgebra, geometría, cálculo diferencial e integral, física, química
elemental, meteorología, astronomía, geografía universal,
cronología, historia y derecho. Entre sus maestros de esta época
de estudios, figuró José Solernau, quien era toda una institución
en esta etapa formativa de la educación superior en Tamaulipas.

2

Raúl García García, Apuntes para la historia de la educación en Tamaulipas
(Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto de
Investigaciones Históricas, 1980), 43-47.
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Adquirido el grado de maestro, se dedica a la enseñanza
de sus disciplinas predilectas: gramática y literatura, destacando
en ellas por su eminencia.3 Sin embargo, no puede ser indiferente
al acontecer político de su tiempo. Para la década de los años
setenta, el general Servando Canales era el hombre fuerte de
Tamaulipas, y como conocedor de la entidad y sabedor de que en
la frontera norte se encontraba el dinamismo económico y la
región geoestratégica frente al poderoso vecino del norte, hizo
trasladar la capital del estado a Matamoros en 1879. Dos años
más tarde, la muerte de Canales, la inercia de la tradición y el
vacío de poder hicieron que los poderes retornaran a Ciudad
Victoria. Fue el momento en que Juan B. Tijerina, imbuido de ese
ambiente de plena actividad pública en su ciudad natal, se
decidiera por participar en las lides de la política.
Primera participación político-administrativa
Para 1882, Juan B. Tijerina representa al partido de Matamoros
en la legislatura local, en cuyo desempeño demuestra rasgos de
entrega con su compromiso público, al donar 160 pesos de sus

El término “maestro” se utiliza en este trabajo como sinónimo de profesor
dedicado a la enseñanza, y no como un nivel del escalafón de los niveles
académicos que hoy se emplean.
3

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dietas para el fomento del fondo de instrucción pública de esta
ciudad.4 Dos años más tarde, aparece la noticia de que ha sido
nombrado como magistrado del Tribunal Superior de Justicia, en
compañía de los señores Manuel M. Canseco, Antonio Fernández
Rodríguez, Agustín González Morales, Francisco G. Galván y
Joaquín Caballero, actuando como fiscal el licenciado Juan Luis
Tercero.5 No obstante, a pesar de este dato de su paso por el
máximo tribunal de justicia del estado, no existe referencia
documental contundente que avale que tomó posesión del cargo
de magistrado.6
En 1886, el nombre de Juan B. Tijerina vuelve a figurar
en el quehacer público, esta vez como diputado electo, formando
parte en calidad de suplente de la mesa directiva de la legislatura
4

La Patria, México, diciembre 19 de 1882, Hemeroteca Nacional (en adelante
HN).
5
La Libertad, México, julio 17 de 1884, HN.
6
Cabe añadir que, si bien Juan B. Tijerina tenía una formación educativa
universal, que incluía el estudio del derecho, esto no lo capacitaba para asumir
una responsabilidad de tal naturaleza. Pero el caso es que el dato sobrevivió
incluso en las paredes de la Sala de Plenos del tribunal de justicia de la entidad,
y también es referido en el listado de magistrados vigentes entre 1871-1917.
José Rafael Sáenz Rangel, El Poder Judicial de Tamaulipas a través de sus
leyes y magistrados presidentes (Ciudad Victoria: Supremo Tribunal de
Justicia de Tamaulipas, 2012), 387. Una revisión exhaustiva de los libros de
acuerdos de la época en que se señala su presencia en el tribunal, realizada en
compañía de la directora del archivo histórico y administrativo del mismo,
Gabriela García, confirmó la inexistencia de su firma.
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�Octavio Herrera Pérez

local, presidida por Manuel González hijo, con Luis Guerra y
Guerra como vicepresidente y como secretarios los señores Juan
González Quintanillas e Ignacio Saldaña.7 Es decir, Tijerina se
codeaba con los representantes de las fuerzas políticas del estado,
que en algunos casos representaban también el poder económico
y contaban con influencia política a nivel nacional, como el caso
de Manuel González hijo, cuyo padre fue presidente de la
república entre 1880 y 1884.8 Ya para 1888, el propio Tijerina
preside la comisión permanente del congreso local, ante la
clausura del segundo y último período de sesiones, a acompañado
de los diputados Antonio Domínguez y Villarreal como segundo
vocal, Juan González Quintanilla como secretario y Guadalupe
Escobar como suplente.9
7

El Tiempo, México, octubre 5 de 1886, HN.
Radicado en Ciudad Victoria, aquel político comenzó a amasar una gran
fortuna, en buena medida gracias a la adquisición de extensas propiedades
rurales (entre ellas las haciendas de Tamatán, la Mesa, Dolores y El Cojo y
Anexas), además de pretender asumir el poder político local a primer nivel.
Gobernaba entonces el general Rómulo Cuéllar, cuñado del difunto hombre
fuerte de la entidad, Servando Canales, y sucesor en el gobierno del estado del
hermano de éste, Antonio Canales Molano, de quien, a pesar de pertenecer al
mismo núcleo familiar, se había distanciado en forma táctica, con la intención
de lograr una continuidad de su propia carrera política en el momento en que
el general Porfirio Díaz comenzaba a centralizar todas las redes de mando en
el país. Maribel Miró Flaquer, Historia de dos caciques y un proyecto de
nación: vida política en Tamaulipas durante la segunda mitad del siglo XIX
(Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2010).
9
El Nacional, México, febrero 1 de 1888, HN.
8

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�Juan B. Tijerina

Cuando ya rebasa los treinta años, Tijerina es un hombre
maduro y políticamente actuante. En lo social no se queda atrás –
a pesar de que aún no ha contraído matrimonio, algo habitual para
aquella época–, máxime si se participaba de las reuniones del
Casino Matamorense, del que ya había formado parte desde antes,
y no se conoce la razón de su distanciamiento. Lo cierto fue que
en 1889 se da la noticia de su reingreso a este crisol de una elite
que vivía en la añoranza de un esplendor ya en pleno eclipse.10
Matamoros, para entonces, había dejado de ser el nodo
económico de la frontera de Tamaulipas, pues justo en ese año el
ferrocarril que enlazaba a México con Estados Unidos cruzaba
por los dos Laredos, muchos kilómetros río arriba del Bravo.
Un sólido vínculo político
Juan B. Tijerina y Guadalupe Mainero fueron contemporáneos,
habiendo nacido éste apenas un año antes que aquel; ambos eran
oriundos de Matamoros y fueron alumnos del Instituto Literario
de San Juan. De aguda inteligencia, Mainero destacó desde antes

10

Su reingreso al Casino Matamorense lo hizo en una ceremonia en la que el
general Emiliano Lojero fue admitido por vez primera, en tanto que Tijerina y
los señores Guadalupe Fernández, el doctor Carlos Macmanus, el licenciado
Cañedo, José R. Villalobos y Juan Cantú, se integraron nuevamente a esta
asociación. El Nacional, México, agosto 10 de 1889, HN.
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�Octavio Herrera Pérez

de recibir su título de abogado, al impartir clases en este mismo
colegio a varias generaciones en las áreas de filosofía, lógica y
ética. También ambos cultivaron una gran pasión por la escritura,
participando Mainero como colaborador del periódico El
Progreso, el principal órgano de prensa escrita en la frontera
tamaulipeca en tiempos de la república restaurada. Del mismo
modo, escribía en los periódicos El Bravo y El Cronista, donde
comenzó a perfilar una pluma crítica en los temas del acontecer
político de la entidad, actitud que lo llevó a ser conocido como
“Bayardo de la Prensa”.11
Del vínculo entre ambos personajes no queda la más
mínima duda, lo mismo que del mutuo apoyo que se prestaron,
tanto del político en los años difíciles para el poeta metido a
oposicionista, como del poeta mismo empuñando la armadura de
las palabras para defender al político. Su fuerte amistad y
compromiso fue motivo de una auto-rememoración hecha a
través de uno de los seudónimos al servicio del poeta, “Y Griega”,
11

Muy posiblemente este seudónimo le fue otorgado en honor del Caballero
Bayardo, Pier du Terrail, uno de los más grandes héroes de Francia en el
Renacimiento, conocido por su valor proverbial, al desempeñarse “sin miedo
y sin tacha”; y hasta es de presumirse que su amigo Juan B. Tijerina pudo
habérselo aplicado, pues ambos, en ese momento, estaban al abordaje de
ampliar las oportunidades para adquirir una posición firme en el escenario
público de Tamaulipas.
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�Juan B. Tijerina

bien como si fuera de él mismo, o bien por servir directamente a
sus directrices:
Juan B. Tijerina, Director de aquel semanario [El Progresista],
fue uno de los íntimos amigos de Mainero: nacieron en la
misma ciudad —Matamoros—; desde la infancia estrecharon
afectos, y juntos cultivaron el amor a las letras, dejando, en
cuantas hojas volantes se publicaban allá entonces, las huellas
de su talento y de su inspiración: el uso en estrofas candentes,
robustas, llenas de juvenil entusiasmo hacia todo lo grande y
hacia todo lo bello; el otro en amplios períodos de una prosa
que brotaba de su pluma con facilidad insuperable.
Tales antecedentes justifican de parte de Tijerina el homenaje
consagrado al tamaulipeco ilustre que desde la cátedra, desde
la prensa y desde el foro, donde puso de relieve sus
excepcionales facultades de educador, de periodista y de
jurisconsulto, escaló con aplauso de todos sus conterráneos, la
Primera Magistratura de su Estado natal. Ahí le sorprendió la
muerte, afectando intensamente a cuantos alcanzamos a
presenciar de cerca todo lo que valía aquel espíritu noble, alto
y enérgico, enamorado de la verdad y del derecho y con una
devoción ferviente por el credo liberal republicano.12

El texto anterior fue redactado en 1905, cuando ya muchas cosas
habían pasado en la relación entre ambos colegas matamorenses.
Su época de mayor encuentro estaría marcada con gran
fecundidad en poco más de un lustro –1895 a 1901–, pero, para
“Y Griega, Hermoso Tributo”, El Progresista, C. Victoria, agosto 27 de
1905, Hemeroteca del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad
Autónoma de Tamaulipas (en adelante H-UAT).
12

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llegar a ella, la senda de su actuación política previa los llevaría
por caminos diferentes. Hacia 1885, el crítico, periodista y
abogado Guadalupe Mainero fue cooptado por el gobernador
Rómulo Cuéllar, quien lo integró como secretario general de
gobierno.13 Por su parte, Juan B. Tijerina, en esta coyuntura,
pareció encaminarse hacia la abierta oposición.
Disidencia y exilio
Sin que por ahora se pueda disponer de la precisión documental
para detallar la secuencia y causas de los acontecimientos que
determinaron el breve exilio de Juan B. Tijerina, bastará hilvanar
con alguna coherencia los escasos y hasta imprecisos datos de
este episodio de su vida. En principio, se deben ubicar
cronológicamente en el momento en que el general Porfirio Díaz
se enfiló hacia su primera reelección, logrando que en 1887 el
Congreso de la Unión hiciera las modificaciones pertinentes para
que el siguiente año ésta se elevara a precepto constitucional,

13

Al cooptar a los intelectuales, Cuéllar se ajustaba a la práctica sistemática
del presidente Díaz ante la disidencia del país, al señalar respecto a las voces
críticas que “ese gallo quiere mais”. Y así fue como, a través de Justo Sierra,
operó para atraerse a los intelectuales opositores, integrándolos al gobierno,
como lo hizo con Francisco Bulnes, Salvador Díaz Mirón, Victoriano Salado
Álvarez, Federico Gamboa, Francisco G. Cosmes, Telésforo García y otros.
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contradiciendo así la máxima que había inspirado la rebelión del
plan de Tuxtepec: “Sufragio Efectivo, No Reelección”.
La virtual entronización de Díaz en el poder ya había sido
duramente criticada por el médico y general Ignacio Martínez,
quien fue su adepto en las lides tuxtepecanas, pero que se sintió
defraudado –como muchos otros, pero que aguantaron callados–
cuando en 1884 el oaxaqueño había vuelto al poder, y ni qué decir
en 1889 cuando inició el largo ciclo de sucesiones continuas en
la presidencia de la república. Martínez era oriundo de San
Carlos, Tamaulipas, y como discípulo en Monterrey del doctor
Eleuterio González, cultivó el amor por las letras; de ahí que la
expresión de su oposición política al temprano régimen porfirista
la hiciera a través de las páginas de El Mundo, un periódico que
publicó inicialmente en Brownsville a partir de 1884, y cuya
resonancia se dejaba sentir del otro lado del río Bravo.
La presencia del doctor Martínez y de su recia
personalidad, que encarnaba la pureza del pensamiento del
liberalismo mexicano aún no pervertido por los intereses del
poder político-administrativo, debió sin duda influenciar las
convicciones de Juan B. Tijerina y las acciones que se afirma que
tomó. Una de ellas fue oponerse a las restricciones que el
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gobierno de Díaz hizo a la libertad de expresión periodística; otra
más, el negarse a ocupar una curul en el Congreso de la Unión,
como le fue ofrecida; y, finalmente, el pronunciamiento de un
discurso tipificado por una “catilinaria” contra el régimen del
presidente Díaz,14 por lo que fue perseguido y obligado a buscar
el exilio.15 Radicó en Brownsville y San Antonio, Texas, donde
hizo publicar el periódico La Libertad, en el que expresaba
abiertamente

su

oposición

al

gobierno

mexicano.

Lamentablemente, no se conoce hasta ahora ejemplar alguno de
este periódico para valorar el grado de compromiso que adquirió
Tijerina con la causa disidente a Díaz, la que no debió de ser
absolutamente radical como para romper con todos los puentes y
ubicarse en un punto de no retorno,16 algo que sí le sucedió al
“Catilinarias” fueron cuatro discursos pronunciados por Cicerón en el año
63 a.C., luego de descubierta y reprimida una conjura encabezada por Catilina
para dar un golpe de Estado, lo que significa en lenguaje llano que se trata de
un escrito o discurso vehemente dirigido contra alguna persona.
15
Juan Fidel Zorrilla y Carlos González Salas, Diccionario biográfico de
Tamaulipas (Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto
de Investigaciones Históricas, 1984), 466-467.
16
Una ulterior e imprecisa versión sobre esta etapa de la vida de Tijerina a la
que agrega elementos para mitificar su figura, muchos años después de
ocurridos estos hechos, fue de la autoría del escritor y periodista yucateco
Armando Trujillo Núñez, quien señaló erróneamente que su exilio ocurrió ¡en
1906!, y que se trataba de ‘una de las más recias personalidades tamaulipecas
14

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�Juan B. Tijerina

doctor Ignacio Martínez, que, habiéndose mudado a Laredo,
Texas, y luego de varios atentados infructuosos contra su vida,
finalmente fue asesinado el 3 de febrero de 1891.17
Aprehensión y peligro de muerte
El tiempo del exilio se agotó aún más para Juan B. Tijerina tras
la muerte de Martínez y la rebelión armada que poco después
emprendió su seguidor, Catarino Garza. Mantenerse en el sur de
Texas era aceptar tácitamente su adhesión a los opositores
radicales. Todo eso debió pasar por su cabeza y hasta pudo ser
advertido por quienes le tenían consideraciones. Lo cierto fue que
a principios de 1894 cruzó la frontera y de inmediato tomó el
empleo de preceptor de la escuela oficial de Nuevo Laredo, lo que
confirma los lazos de solidaridad con los que contaba. Al saberse
de esta decisión y con el ánimo de llevar agua al molino del
régimen de Díaz, un periódico de la capital del país publicó una
breve gacetilla editorial dando cuenta de este hecho:
[…] por su postura ideológica, en cuyo carácter no cabía actitud lacayuna ante
los poderosos, combatió con rudeza al dictador Porfirio Díaz […]’. Citado en
Carlos González Salas, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, en Páginas
escogidas, Juan B. Tijerina. Introducción y selección de textos de Carlos
González Salas (Ciudad Victoria: Gobierno del estado de Tamaulipas,
Dirección General de Educación y Cultura, 1987), 21.
17
Zorrilla y González, Diccionario biográfico de Tamaulipas, 303-305.
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�Octavio Herrera Pérez

Eso prueba que el Sr. Tijerina y todos los oposicionistas allende
el Bravo, no tienen razón al atacar al Gobierno de México o si
la han tenido, no son firmes en sus convicciones. Nos
alegramos, como quiera que sea, que el Sr. Tijerina haya vuelto
sobre sus pasos y que haya dejado de comer el amargo pan del
destierro voluntario.18

La tácita actitud de sometimiento al orden porfirista no le valió
por lo pronto a Juan B. Tijerina. Los agentes federales que
pululaban en Nuevo Laredo seguían todos sus movimientos y
estaban al pendiente de las acciones que tomara. Y lo hacían con
tanta aplicación que sobredimensionaban su importancia. Porque
se dio el caso, de acuerdo con una versión de la época, que
Tijerina estuvo presente en una reyerta entre su acompañante,
Arturo Martínez Cáceres, “amante de la riña y los escándalos”,
con un “abogado distinguido”, de lo que resultó la aprehensión de
ambos.19
Otro testimonio asegura que la aprehensión, girada por el
juez federal situado en este puerto fronterizo, tenía un trasfondo
más profundo, es decir, la sospecha de subversión política. Y se
publicó de la siguiente manera:

18
19

La Patria, México, marzo 8 de 1894, HN.
Otra versión, en La Patria, México, mayo 22 de 1894, HN.

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�Juan B. Tijerina

Nuestros estimados amigos los Sres. Lic. Antonio Martínez
Cáceres, Juan B. Tijerina y Antonio Bustamante fueron
reducidos a prisión en esta ciudad, por orden del Sr. Juez de
Distrito, como a las cinco y media de la tarde del miércoles
último, y dos días después fue también aprehendido por
disposición de la misma autoridad el joven empleado de esta
Aduana José Núñez de Cáceres.

El Sr. Martínez es un abogado inteligente y activo, apenas ayer
llegó a Laredo y recomendado por personas muy respetables; el
señor Tijerina tenía a su cargo la dirección del primer
establecimiento Público de Niños de esta Municipalidad, y por su
amable y franco carácter, gozó de numerosas relaciones; además
¿quién no conoce y quién no quiere a Tijerina, el vate popular de
esta frontera? […]
La causa que se les instruye es, según sabemos, por sospechas
de rebelión y parece que estas sospechas nacieron de una falsa
coincidencia entre ciertas expresiones que se dice manifestó en
público una de las personas que ya dejamos citadas, y lo que en
varios párrafos vino después declamando el [periódico] Amigo
del Pueblo, que se edita en Laredo Texas.
Como la policía sediciosa ha sido siempre la vena enferma del
país, y por tal razón lo que más vigilan nuestras autoridades, no
es de extrañarse el celo desplegado por el C. Juez de Distrito.20

“Los Estados. Las aprehensiones en Laredo”, La Voz de México, México,
mayo 29 de 1894, HN.
20

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259

�Octavio Herrera Pérez

Pero más allá del celo que pudo haber tenido el funcionario de la
judicatura federal, estaba atrás la figura del general Bernardo
Reyes, gobernador formal del estado de Nuevo León, pero
verdadero procónsul del general Díaz, encargado de vigilar el
álgido y estratégico sector de la frontera norte a nivel de la región
del noreste mexicano, donde él mismo se había movilizado en
1876 enarbolando el plan de Tuxtepec, después de recibir cobijo
y apoyo en el sur de Texas, como ahora lo pretendían hacer sus
opositores.
Al general Reyes se atribuye, en una confusa referencia
sin sustento documental comprobable (pero que se ha repetido en
todas las biografías del mentor), que mandó llevar a Monterrey al
maestro Tijerina, con la intención de aplicarle en el camino la “ley
fuga”; incluso se dice que un homónimo de él había sido
asesinado equivocadamente.21 Por el contrario, lo que sí puede
inferirse, fue que Tijerina estaba perfectamente al tanto de que

Sigue siendo la versión de Armando Trujillo Núñez, en González, “Juan B.
Tijerina: el hombre y su obra”, 21; agregando su juicio subjetivo (que
magnificaba la figura de Tijerina), Trujillo señala que debido a la “babeante
actitud de adulación” de Reyes con Díaz, ‘lo persiguió con saña y no obstante
estar refugiado en el extranjero, hasta él llegaron los tentáculos del dictador y
fue secuestrado por órdenes de Reyes’, lo que es completamente falso, pues
como se ha visto, Tijerina cruzó la frontera voluntariamente.
21

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�Juan B. Tijerina

Guadalupe Mainero se encontraba al frente del Supremo Tribunal
de Justicia de Tamaulipas, de ahí su decisión y hasta su inmediata
reinserción laboral en Nuevo Laredo. Con lo que no contaba –
aunque lo sabía–, era con la sensible atención que le tenía el
gobierno federal a cualquier oposición radical y el contundente
castigo al que se exponían los trasgresores de la pax porfiriana.
Pero aun en esos momentos de complicación legal, Mainero
intercedió por él para sacarlo del escollo.
Un par de años más tarde, cuando palpitaban todavía en
su ánimo los difíciles momentos en los que llegó a peligrar su
vida, quiso hacer una equivalencia hiperbólica de su situación en
forma de poema,22 comparándola con la figura de André Chenier,
a quien dedicó los versos.23 El poema fue publicado en el
periódico La Patria de México, cuyo editor era Irineo Paz, abuelo
del Nobel mexicano, Octavio. Y dice así:
La época es del Terror: la luz divina
Que un momento brilló, muere entre horrores.

Hipérbola deriva de la palabra griega ὑπερβολή (exceso), y es cognado de
hipérbole (la figura literaria que equivale a exageración).
23
Chenier fue un poeta francés, precursor del romanticismo, ejecutado en 1794
durante el período del Terror de la Revolución francesa, acusado de crímenes
contra el Estado.
22

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�Octavio Herrera Pérez

Sucede a la legión de pensadores
La fanática turba que extermina.
Andrés Chenier sus pasos encamina,
Llena el alma de eternos resplandores,
A do, símbolo de odios y rencores,
Alzase la tremenda guillotina.
Llega, y de pie en la máquina imponente
“Aun algo queda aquí”, con voz doliente
Dice, y su frente pálida golpea.
Sobre él fulgura la cuchilla insana,
Y al rodar su cabeza soberana,
El pueblo alborozado palmotea.24

Nueva acogida institucional
Tras recuperar su libertad, Juan B. Tijerina pasó a radicarse en
Ciudad Victoria, bajo el amparo de su amigo solidario,
Guadalupe Mainero, quien a la sazón se encontraba encaminado
a convertirse en el candidato a ocupar el poder ejecutivo del
gobierno del estado de Tamaulipas para el período 1896-1900,
tras la culminación de los dos períodos a los que tuvo derecho de
ejercer el ingeniero Alejandro Prieto. Este límite constitucional a
la permanencia en el cargo de gobernador solo durante dos
cuatrienios, fue resultado de una reforma que hizo el propio Prieto

“Poesía a Andrés Chenier”, La Patria de México, México, julio 10 de 1898,
HN.
24

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�Juan B. Tijerina

del artículo 61 de la Constitución local, que había sido
intransigente en 1887, en tiempos del gobierno de Rómulo
Cuéllar, a no alinearse a los cambios constitucionales que a nivel
federal permitieron la reelección de Díaz. La decisión de Cuéllar
era una velada y sutil protesta contra la creciente centralización
política que el presidente estaba ejerciendo en Tamaulipas, con el
argumento de que violaba el espíritu del plan de Tuxtepec, pero
que al final le resultó contraproducente al propio gobernador, que
se vio impedido de continuar en el gobierno.25
Ya establecido en la capital, Tijerina fundó el periódico El
Progresista en 1895, que se presentó al público como órgano de
difusión política del Club “Guadalupe Mainero”; es decir, fue un
ariete para afirmar la candidatura de su viejo amigo, con el que
afianzó sus lazos. Y vaya que hubo que hacer uso de las páginas
de este medio de prensa para abrirse camino, como se observó en
el contra-ataque a las críticas que le propinaba Manuel de León a
la postulación de Mainero.26 Este personaje era un terrateniente
de Soto la Marina, donde había sido autoridad local; además, fue

25

Miró, Historia de dos caciques y un proyecto de nación: vida política en
Tamaulipas durante la segunda mitad del siglo XIX, 205-212.
26
“Puesto que Vd. lo quiere, sea”, El Progresista, Ciudad Victoria, mayo 3 de
1895, H-UAT.
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�Octavio Herrera Pérez

postulado a la gubernatura en 1887, diputado en el Congreso de
la Unión al año siguiente, nuevamente mencionado como
candidato a la gubernatura en 1891, estuvo una vez más en la
cámara baja de la nación en 1892, y en 1894 volvió a ser diputado
federal propietario, pero por el partido de Lerma, Estado de
México,27 aunque sin perder el interés de volver a ser postulado a
gobernador en Tamaulipas, como en efecto lo fue en 1895,
compitiendo con Mainero.28
En estos tiempos, década de 1890, florecía la organización
masónica en todo el país, como resultado del triunfo ideológico
del liberalismo. Tamaulipas en especial era un territorio donde la
masonería había arraigado desde los primeros días de la vida
independiente, debido a que, dada su tardía colonización
novohispana, en esta entidad la iglesia no había desplegado una
significativa presencia en la vida pública e institucional. Fue el
rito yorquino el primero en tener una expresión en el estado,
interesado en la propagación del pensamiento liberal y del
régimen político federalista. Se fundaron así, desde 1826 en
Tampico, la logia “Iris de la Paz”, a la que siguieron “Brillo de
27

Diario del Hogar, México, diciembre 19 de 1891; El Siglo XIX, México,
septiembre 12 de 1892; y La Patria, julio 10 de 1894, HN.
28
“Tamaulipas. Gobierno del estado y los candidatos”, y “Las Elecciones en
Tamaulipas. El Sr. D. Manuel de León”, El Diario del Hogar, México, marzo
12 y abril 16 de 1895, respectivamente, HN.
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�Juan B. Tijerina

Luz Mexicana”, en Tula, “Fanal de Tamaulipas”, en Ciudad
Victoria, y “Valor”, en Matamoros. Luego de la reforma liberal y
de la restauración de la república, las logias masónicas cobraron
plena carta de naturalización en el país. En Tamaulipas, en esta
etapa se distinguió de manera significativa el ingeniero Alejandro
Prieto como un líder masónico. Y aunque no se posee el dato del
momento en que Juan B. Tijerina se incorporó a la masonería, su
pertenencia a este tipo de organización fue indiscutible. Incluso,
tras su muerte, se organizó en Ciudad Victoria una logia que
llevaba su nombre. Su adhesión o reincorporación activa a la
masonería, debió sin duda apuntalar y arropar la reinserción
política y social de Tijerina luego de su autoexilio y problemas
judiciales.

Imagen 1. El profesor Juan B.
Tijerina durante su juventud, cuando
su temperamento como .opositor
editorial lo enfrentó al régimen
porfiriano. Colección IIH-UAT.
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�Octavio Herrera Pérez

Impronta de la laicidad educativa
Instruir es emancipar, es engrandecer, es casi crear;
por esta razón, siguiendo los consejos de la experiencia
y el ejemplo de las naciones civilizadas, debemos hacer
de la instrucción la palanca poderosa de la regeneración
de la patria.
José María Vigil

Después de los turbulentos años de confrontaciones políticomilitares y del ejercicio caciquil del poder a lo largo de las
décadas de 1850 a 1870, entrada ya la década de los ochenta se
comenzaron a establecer las bases de la formación de un sistema
educativo organizado en Tamaulipas, cuando el gobierno del
estado comenzó a dar apoyo técnico y financiero a las juntas de
instrucción pública de la entidad, a la vez que las dotó de un
marco de referencia jurídica. Era el tiempo de instrumentar la
educación laica, pública y gratuita, el gran ideal del pensamiento
liberal, a pesar de que el país era una masa demográfica
mayoritariamente analfabeta, pobre y ubicada en el mundo rural,
sujeta a las enormes desigualdades impuestas por el sistema
económico vigente, que aún se agudizó más con la modernización
capitalista y el acaparamiento de la tierra y con una incipiente
proletarización urbana carente de los más mínimos derechos
laborales.
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�Juan B. Tijerina

Aun así, la educación se planteó como uno de los
paradigmas del progreso en marcha, siendo un fuerte incentivo
para la dinámica gubernamental a todos los niveles, que por vez
primera pudo desplegar todo un programa educativo en forma.
Como soporte de este proyecto estuvieron las ideas del
positivismo en boga, que sostenían que el único conocimiento
auténtico era el derivado de las teorías apuntaladas en el método
científico. Sobre esa base fue que, desde el inicio de su gobierno
en 1888, el ingeniero Alejandro Prieto se propuso establecer una
institución educativa que impartiera la enseñanza necesaria para
la formación preparatoria y normal, de lo que resultó la creación
del Instituto Literario del Estado (dividido en dos ramas:
Preparatoria y Escuela Normal de profesores), a cargo del
ingeniero Luis Puebla y Cuadra. Más tarde, ya durante el
gobierno de Guadalupe Mainero, el horizonte educativo se
expandió, añadiéndose entre otros conceptos la educación preescolar, la educación rural y la realización de un primer congreso
pedagógico nacional, así como la creación de la Dirección
General de Instrucción Pública, que normó y unificó los esfuerzos
oficiales en la materia.
Fue en este caldo de cultivo en el que incursionó Juan B.
Tijerina desde que radicó en Ciudad Victoria a partir de 1895,
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�Octavio Herrera Pérez

tanto en la escuela primaria municipal que dirigía, como en la
Escuela Normal y Preparatoria, donde era profesor en diferentes
cátedras y fue mentor de varias generaciones, entre las que se
formaron algunos de los cuadros de intelectuales y políticos
actuantes en el acontecer de la entidad, como Emilio Portes Gil,
Lauro Aguirre, Candelario Reyes y otros. Como docente, se le
recuerda como un gran disertador de sus cátedras, llenas de
erudición y elocuencia, ya que asumía varias asignaturas que iban
desde las matemáticas a la literatura, pues su formación originaria
como profesor de carrera lo acreditaba ampliamente en las aulas,
aparte de sus profusas lecturas, ya que se proveía de textos tanto
para su estantería personal de libros como para la Biblioteca
Pública del Estado que fue creada durante la administración del
ingeniero Prieto.
Pero sin

duda,

una

de

las

aportaciones

más

significativas de Juan B. Tijerina a esta fase formativa de la
educación en Tamaulipas fue el propalar con gran enjundia el
principio laico en la enseñanza, es decir, crear una impronta
indeleble en este sentido, como bien lo proponía el célebre
escritor mexicano José María Vigil. Esto constituía un
principio del pensamiento liberal, que en las numerosas
páginas impresas dedicadas por este mentor, se convirtieron en
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�Juan B. Tijerina

la huella que marcó el ethos ideológico, es decir, remarcó el
conjunto de rasgos de la laicidad en los modos de
comportamiento

institucional

del

sector

educativo

en

Tamaulipas; de ahí que su libro Poesías Escogidas fuera
publicado por el gobierno del estado en 1921, para uso de libro
de texto, en el que se incluían piezas con un claro sentido
edificante de corte laico. Un texto suyo, El Laicisismo,
publicado en 1905, da cuenta de este posicionamiento:
Los padres de familia deben pensar que sobre ellos pesa una
responsabilidad enorme: la instrucción y educación de sus
hijos; que el único medio para llegar a este fin, es poner a sus
hijos en las escuelas laicas. El maestro laico no enseña al acaso,
sino por el contrario, para llenar cumplidamente su misión
civilizadora, recibe especialísima preparación, y solo tras
largos años de afanes y estudios llega a obtener el título que lo
autoriza para ejercer el Magisterio.
[...] en las escuelas oficiales no puede darse enseñanza
religiosa, pues esto sería un atentado sin nombre a la tolerancia
religiosa y a la libertad de conciencia, ya que se pretendiera
enseñar tal o cual religión, con exclusión de las demás; y en
segundo, porque, no nos cansaremos de repetirlo, aún a riesgo
de incurrir en el vicio de tautología, la educación e instrucción
que se recibe en los planteles oficiales, no influye poco ni
mucho en las creencias religiosas, y católicos y protestantes
pueden mandar a ellos a sus hijos, los cuales, sin dejar de ser
protestantes o católicos, podrán adquirir aquella suma de
conocimientos indispensables para entrar mañana a la ruda e
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�Octavio Herrera Pérez

incesante lucha de la existencia y ser miembros útiles a la
sociedad en que viven.29

Anticlerical recalcitrante
A la par de su posición laica en el frente educativo, en la palestra
pública abierta Juan B. Tijerina no tuvo recato alguno en expresar
su anticlericalismo, aunque se confesara respetuoso de un Ser
Supremo, o del Gran Arquitecto del Universo, desde la
perspectiva masónica que practicaba. Dentro de esta última, se
mostraba inclinado a la postura filosófica del deísmo, en el que
aceptaba la existencia y naturaleza de Dios, pero a través de la
razón y la experiencia personal, en vez de aceptarlo como
símbolo de fe religiosa. Así lo refleja en varios de sus textos, y
aun llega a ser duro y radical en sus conceptos, como lo señaló en
la refutación hecha en 1906 a Juan Pedro Didapp, al disentir con
sus ideas sobre la existencia o no de la religión, particularmente
el credo católico. De esta forma se expresó Tijerina:
No, estimado colega: para ludibrio de la razón, para escarnio de
la verdad y vergüenza del género humano, la Religión católica
no ha muerto por desgracia, pero morirá, como tiene que morir
todo cuanto se opone al empuje arrollador e irresistible del
progreso, como tiene que morir lo anacrónico, lo absurdo, lo
“El Laicismo”, El Progresista, Ciudad Victoria, octubre 22 de 1905, HUAT.
29

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�Juan B. Tijerina

que es incompatible con la libertad y racionalidad humanas,
con las lágrimas y eternas aspiraciones del hombre hacia su
perfeccionamiento intelectual y moral. 30

Imagen 2. El Instituto Literario del Estado de Tamaulipas, donde Juan B.
Tijerina afianzó su laicidad y los valores y principios del liberalismo, situado
en Ciudad Victoria, justo frente al solar de su competidor natural: el obispado
de Tamaulipas. Colección Gilberto Gómez.

Pero a contrapelo del anticlericalismo de Juan B. Tijerina, en
Ciudad Victoria tenía lugar una intensa actividad por parte del
clero católico, como sede que era del Obispado de Tamaulipas,
instaurado por el Papa Pío IX en 1861 en forma de Vicariato
Apostólico, con lo que se hizo la separación jurisdiccional de la

“Un periódico fronterizo y La Patria”, La Patria, México, enero 27 de 1906,
HN.
30

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�Octavio Herrera Pérez

mitra de Nuevo León. Finalmente, el proceso culminaría en 1870,
cuando el mismo pontífice expidió la bula Apostolicam in
Universa Orbis Ecclesis, por la que se erigió la mitra tamaulipeca.
No obstante, en Tamaulipas ya había existido una decidida
oposición liberal contra los intereses de la iglesia. Así lo hizo el
gobernador Francisco Vital Fernández hacia 1833, al asumir una
suerte de patronazgo de estado, especialmente en el cobro del
diezmo y el remate de las ex misiones de indios, afectando la
influencia del Obispado de Nuevo León. Más tarde, durante la
Guerra de los Tres Años, el clero tamaulipeco, bajo la influencia
imperativa del gobernador Juan José de la Garza, reconoció los
principios de las Leyes de Reforma. Un elemento más en los
avatares de la iglesia en Tamaulipas sería la figura del padre
Ramón Lozano, párroco de Santa Bárbara, quien pretendió en
1861 crear la denominada Iglesia Católica Apostólica Mexicana;
fue también diputado ante el congreso del estado, quien lo
autorizó a legitimar con su apellido a tres hijos que tenía con
Cesárea Quintero.31 Y peor aún para la iglesia en Tamaulipas,
cuando en 1896 estalló un escándalo a nivel nacional debido a
“Expediente relativo a la legitimación de los hijos naturales del presbítero
don Ramón Lozano, Congreso del Estado de Tamaulipas”, El Siglo XIX,
México, mayo 26 y 27 de 1861, HN.
31

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�Juan B. Tijerina

que el segundo obispo de esta diócesis, Eduardo Sánchez
Camacho, se pronunció contra las supuestas apariciones de la
virgen de Guadalupe en el Tepeyac, lo que derivó en la
intervención del propio nuncio apostólico Nicolás Averardi,
resultando al final su remoción y renuncia del obispado.32 Pero a
pesar de todo, como ha sucedido en casi dos mil años, la iglesia
volvió a erigirse venturosa en Tamaulipas, al ganar un terreno
antes no conquistado, de la mano de las elites locales y del pueblo
llano,

quienes

desconocían,

pensamiento liberal.

ambos,

los

principios

del

33

A diferencia del maestro, poeta, periodista, liberal y
masón Juan B. Tijerina, el político Guadalupe Mainero, su
mancuerna solidaria, como hombre público, no se podía sustraer
al signo de los tiempos que impuso el propio presidente Porfirio
Díaz al instaurar un trato conciliatorio con la iglesia.34 Así las
José Miguel Romero de Solís, “Apostasía episcopal en Tamaulipas, 1896”,
Historia Mexicana XXXVII, núm. 2 (octubre-diciembre 1987): 239-282.
33
Así vemos, por ejemplo, que durante la Semana Santa de 1902, el obispo
Simón del Fierro encabezó la culminación del adorno interior de la iglesia
catedral de El Refugio. La descripción de un contemporáneo puede leerse en
“Tamaulipas”, El Tiempo. Diario Católico, abril 11 de 1902, HN.
34
En esto influyó el sacerdote y primer arzobispo de Oaxaca, Eulogio Gillow,
quien en 1881 casó al general Díaz con la tamaulipeca Carmen Romero Rubio.
Para el Vaticano, y especialmente para el Papa León XIII, uno de los objetivos
importantes para la América Latina era llegar a un concordato con el gobierno
republicano de México, lo que Díaz eludió con el artilugio de que el país se
32

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�Octavio Herrera Pérez

cosas, Mainero no quiso quedarse atrás, como lo hizo al firmar
una manifestación de apoyo y reconocimiento a la labor del
exobispo Sánchez Camacho, o como cuando afirmó que las Leyes
de Reforma habían servido para moralizar al clero mexicano, lo
que le acarreó severas críticas, pues se mostraba “más papista que
el Papa”35 (lo que no podía en el fondo ser posible, ya que el
gobernador pertenecía al culto protestante, como lo consigna su
acta de defunción). Y sin hacer caso de sus detractores, el
gobernador siguió dando los pasos que él consideraba para hacer
efectivas unas buenas y cordiales relaciones con la iglesia, aunque
no oficiales, pero sí oficiosas:
Don Guadalupe Mainero sigue prestando su coche para el
Obispo Fierro y para que pase el viático por las calles de Ciudad
Victoria. ¿Qué es más de admirar, que Fierro no tenga coche, o
que Mainero le preste el suyo? Lo segundo no me admira,
porque hoy está de moda la conciliación.36

Un hombre de letras y crítico literario
No se pretende en estas líneas hacer un análisis acerca de la obra
literaria de Juan B. Tijerina, ya que no son propiamente las letras

fundamentaba en la laicidad del Estado, cuando en realidad la mayoría de la
sociedad era católica y guadalupana.
35
“Difícil Tarea”, La Zona Libre, Nuevo Laredo, reproducido en El Diario del
Hogar, noviembre 16, 1895, México, HN.
36
El Hijo del Ahuizote, México, noviembre 26 de 1899, HN.
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�Juan B. Tijerina

en un sentido literario el hilo conductor de este ensayo, sino la
actuación política e ideológica de nuestro personaje. Aun así, es
tal el compromiso con su causa, que no deja de estar presente en
muchos casos de su trabajo literario la alusión política, la
metáfora crítica a un émulo, o el sarcasmo sin remitente contra
algunos de sus detractores. Y ni qué decir de su crítica literaria,
que, si bien en ocasiones se ciñe al mundo de las letras, en otras
es simplemente también una vía para el pugilismo político. Su
seudónimo de lucha fue Harmodio, nombre propio del griego
antiguo Ἁρμόδιος /Harmodios, muerto en el 514 a.C., y quien
junto a Aristogitón fueron un par de tiranicidas, considerados
como héroes y mártires de la libertad en la Atenas clásica.37
37

De ambos personajes dan cuenta Heródoto y Tucídides, al decir que
Aristogitón era un ateniense de clase media vinculado con su joven amante,
Harmodio, de familia noble, quien estaba ofendido por Hiparco, uno de los
Psistrátidas (gobernantes de Atenas), que impidió que su hermana formara
parte de las canéforas (jóvenes vírgenes portadoras de canastos de flores y de
mirtos) en la procesión de las Panateneas (fiestas religiosas dedicadas a
Atenea). Por tanto, ambos se unieron para derrocar a este tirano y a su hermano
Hipias. Lograron matar a Hiparco, pero al final fueron muertos los dos,
provocando por último el derrocamiento por el pueblo ateniense de Hipias.
Calistrato, un sofista y retórico del siglo III a.C., les cantó: “Yo llevaré mi
espada/de mirto coronada/como Aristogitón y Harmodio hicieron/cuando al
fiero tirano/mataron y en Atenas/la igualdad de la ley establecieron./¡Oh
Harmodio! Tú no has muerto:/tú estás, según se dice/en la isla de los
bienaventurados/do están los esforzados/Aquiles el ligero/y Diomedes, hijo de
Tideo. Yo llevaré mi espada/de mirto coronada/como Aristogitón y Harmodio
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�Octavio Herrera Pérez

Ernesto Higuera y Carlos Gonzáles Salas han sido quienes han
hecho un abordaje analítico de la trascendencia literaria de
Tijerina. Ambos coinciden en las múltiples facetas que tuvo y en
la realización y plenitud que alcanzó en cada una de ellas, y a sus
análisis sobre la valoración de su obra yo remito al lector.38
En suma, señala González Salas, puede en parte
identificarse su obra con autores del romanticismo, tales como
Espronceda, Byron, Bécquer y Núñez Arce, algo muy natural
dada su afinidad con el pensamiento liberal. No obstante, debido
a su propia preparación profesional y manejo de los recursos
mitológicos, se mantuvo conservadoramente situado como un
neoclásico.39 Por tanto, antagonizado con la corriente modernista
que ya se expresaba, como una transición desde el romanticismo
y que estaba presente en la época en la que le tocó vivir, como
Manuel Gutiérrez Nájera, Manuel José Othón, Salvador Díaz
Mirón, Luis G. Urbina, Amado Nervo, José Juan Tablada y
hicieron/cuando al tirano Hiparco/en las solemnes fiestas/de la sacra Minerva,
muerte dieron./Será entre los mortales/eterna vuestra gloria,/caro Aristogitón
y Harmodio amado,/porque al tirano airado/matasteis y en Atenas/la igualdad
de la ley establecistes”.
38
Ernesto Higuera, Páginas selectas (Ciudad Victoria: Gobierno del estado de
Tamaulipas, Dirección General de Educación y Cultura, 1987), 73-86; y
González, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, 9-25.
39
González, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, 22-23.
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�Juan B. Tijerina

Ramón López Velarde, de quienes publicó algún poema en su
periódico El Progresista, pero con los que no se incorporó,
manteniéndose en su raya, lo que seguramente influyó para que
se le soslayara del pleno reconocimiento nacional a su obra.
Respecto a su talante como crítico literario –retomando a
González Salas–, solo se dedicaba a fustigar, sin analizar o
interpretar. Es decir, gustaba de hacer de la crítica el ataque
continuo, de los que no se libran escritores y poetas de la talla del
colombiano Julio Flórez Roa, el nicaragüense Rubén Darío, el
peruano José Santos Chocano (el “cantor de América”), y los
mexicanos Rafael Sayas Enríquez (jurisconsulto y poeta), Amado
Nervo y Juan José Tablada (ambos diplomáticos y hombres de
mundo), a los que llamó “decadentistas”, por su abierta oposición
a la moral tradicional. Cabe subrayar que en ningún caso entabló
una polémica con ellos, sino que el propio Tijerina publicaba las
interpretaciones de sus obras en las páginas de la prensa a su
disposición. Y desde allí también hizo crítica ejemplarizante a los
noveles e inexpertos literatos de su época, a veces con tanta
brusquedad que rayaba en una agresión abierta o satírica:
Ni el Sr. Profesor Don Gregorio Torres Quintero en sus fábulas
[…], ni Don Rodolfo Menéndez, ese campeón de los
despropósitos métrico-escolares, autor de la Lira de la Niñez y
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�Octavio Herrera Pérez

otros excesos; ni, en fin maestro de escuela alguno, han
producido en sus períodos álgidos de inspiración tantos y tales
desatinos como los que contiene un Sainete en verso que tengo
a la vista, titulado El Pacto Fundamental, y cometido por un
Sr. Mariano Sánchez Santos, poeta dramático andante, cuyas
hazañas hasta hoy llegaron a mi noticia. [...] El argumento del
sainetito en cuestión no puede ser más sencillo ni más tonto...40

Caso de una crítica literaria muy especial, es el discurso
apologético oficial que se hace y se repite incesantemente, cuando
se menciona en la actualidad en público al poeta Tijerina, es su
“catilinaria” contra el obispo José María Ignacio Montes de Oca
y Obregón. En primer término, hay que recordar que este
personaje de la iglesia fue el primer obispo de Tamaulipas, en
cuya diócesis se mantuvo a lo largo de casi toda la década de
1870, al lado del “Tío” Servando [Canales], de donde pasó
después a la mitra de Nuevo León y finalmente a la de San Luis
Potosí. De que Montes de Oca era un individuo arrogante y
petulante no cabe duda, en buena medida por su linaje de origen,
como miembro de una de las familias más aristocráticas de
México, con residencia en Guanajuato. De que era buen escritor
–su seudónimo “Apando Acaico”–, tampoco se puede decir lo

“El Pacto Fundamental”, El Progresista, Ciudad Victoria, febrero 19 de
1905, H-UAT.
40

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contrario por un observador objetivo, al tener una formación
humanista y religiosa adquirida en Inglaterra, en la Universidad
Gregoriana de Roma y en la Academia de Nobles Eclesiásticos
también situada en la Santa Sede, donde se doctoró en ambos
derechos. De su conocimiento de los clásicos, no hay incógnita,
incluso leídos en sus lenguas originales, al dominar el griego,
latín, francés, italiano y castellano. Y de su lista de obras, basta
hacer una ligera pesquisa para dar con ellas en las referencias
bibliográficas de la literatura mexicana. Entonces: ¿Cuál fue la
motivación de Tijerina para irse contra el obispo potosino y
extamaulipeco? Ideológica, sería la respuesta, pues desde 1900
Montes de Oca, desde París, había expresado que en México la
iglesia católica había avanzado a pesar de las Leyes de Reforma,
a la vez que denunció la separación de la Iglesia-Estado, como un
acto violento a la naturaleza, como separar al alma del cuerpo.
Naturalmente esto provocó la hilaridad de los liberales
mexicanos, por cierto, ya con bastante pólvora mojada en sus
alforjas, entre los que se contaba, abastionado en Ciudad Victoria,
el implacable Harmodio, éste en cambio con bastante parque,
quien dijo:

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Y voy a hablar del Sr. Montes de Oca. Y emplearé el estilo
bíblico. Que es lo mismo que cualquier otro estilo. Y empiezo,
y digo: El Sr. Montes de Oca es un hombre de mucho talento.
Y un consumado escriturario. Y un humanista de libras. Y un
literato insigne. De los dos elementos que integran al poeta, la
vanidad y el numen, no le falta más que este último. Por eso no
es un poeta. Lo que no impide que tenga sus originalidades. Y
sus salidas imprevistas. Y sus golpes inesperados.
Historiemos.
En aquel tiempo fue el Sr. Montes de Oca Obispo de
Tamaulipas. Y le pareció que un obispo estaba en la obligación
de hacer versos. Y se creyó poeta. Y compuso un soneto. Y vio
que era bueno. Y lo publicó. Y lo censuró. Y el Sr. Montes de
Oca defendió su obra diciendo que era excelente. Por razón
muy sencilla: porque el censor era un perro. Y por otra no
menos obvia: porque él, Montes de Oca, era un planeta muy
limpio y muy alto.41

El bardo en la madurez de su vida
Ahora tratémonos de acerca al hombre de carne y hueso que fue
Juan B. Tijerina. Esto solo lo podemos hacer con los testimonios
de quienes lo conocieron, preferentemente algunos de sus
alumnos. Julián Terán, Artemio Villafaña, Ernesto Higuera y
hasta Emilio Portes Gil se encuentran entre los que dejaron un
testimonio escrito sobre su persona.

“Originalidades del Sr. Obispo Montes de Oca”, El Progresista, Ciudad
Victoria, marzo 12 de 1905, H-UAT.
41

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�Juan B. Tijerina

De entrada, las proporciones de su anatomía, descritas
cuando ya estaba en su etapa madura: “Era un hombre de
cincuenta años, de cuerpo mediano, de apariencia robusta, andar
pesado, enérgico, altivo y rostro rubicundo, amplio bigote entero
y perilla corta; su cabellera entrecana y revuelta y su mirada noble
y altiva”.42 Otra descripción de Tijerina agrega, luego de repetir
los rasgos sobre su apariencia mediana y robusta, y también a los
cincuenta años:
Ataviado con traje completo, aunque no acicalado, tocado con
sombrero […] cara casi redonda terminada en piocha entrecana
a lo Justo Sierra, mirada penetrante, aunque no severa, con el
hombro derecho un poco caído, asimetría ésta que ocasionaba,
al caminar, cierto balanceo y un paso un poquito más largo del
bagaje intelectual y artístico de la última hora. Para los
estudiantes era ejemplo vivo de sapiencia, de probidad, de
espíritu liberal, de carácter, de tribuno, de poeta; de ahí nuestra
veneración.43

Tal vez por su carácter, Juan B. Tijerina nunca se casó. Tampoco
cantarle a la mujer o construir composiciones líricas de corte
erótico fue lo suyo. Se sabe que llegó, por encargo, a redactar
Julián Terán, “Reseña literaria de Tamaulipas”, El Mundo, magazine
dominical, Tampico, enero 30 de 1968, en González, “Juan B. Tijerina: el
hombre y su obra”, 13.
43
Artemio Villafaña, “Discurso sobre la poesía de Don Juan B. Tijerina”, II
Encuentro de Poesía Tamaulipeca, Tampico, septiembre 14 de 1976, en
González, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, 13-14.
42

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algún discurso enalteciendo la superación de la mujer, pero hasta
allí. En este sentido, otro de sus alumnos aseveró: “Fue un
misógamo, a pesar de las galanterías prodigadas a la mujer en
algunas improvisaciones y páginas de álbum. Su gran amor fue el
estudio, porque vivió en frecuente trato de los libros”.44
Eso sí, lo de disfrutar la vida no lo perdonaba, algo
bastante explicable en un hombre de letras, lector consumado y
creador de imágenes textuales. Tenía que haber un estímulo, un
elixir que hiciera fluir las ideas:
Gustaba mucho de la buena mesa y de los vinos fuertes.
Sócrates hubiera podido beber muchas horas en su compañía
sin rendirse a los efectos de la embriaguez. Fumaba cigarrillos
de hoja de maíz. Muy personal era su forma de succionar el
humo: lo retenía en la boca sin darle “el golpe”, con los carrillos
inflados, para arrojarlo después de impregnarse con aroma del
tabaco.45

Metódico, se metía a la cama temprano y se levantaba al
amanecer. Enseguida se enfundaba en uno de sus trajes gruesos,
generalmente oscuros, y andaba una cuadra desde su casa situada
en el callejón de Morelos, que daba a la antigua Plaza de Armas,
para llegar a la Calle Real (Hidalgo), donde tomaba el tranvía –

44
45

Higuera, Páginas selectas, 83.
Higuera, 84.

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perteneciente a su amigo el potentado Manuel González, hijo–,
que lo llevaba hasta la hacienda de Tamatán, también propiedad
de aquél, por lo que al bajarse se acomodaba su amplio sombrero
negro de copa elevada y anchas alas, para enseguida dedicarse a
caminar, rompiendo así el sedentarismo y las largas horas de
concentración y de lectura, preparación de clases o revisión de
exámenes, así como elaborando planes de estudio, toda una tarea
continua. Y ya en las horas de descanso, tenemos una estampa
que nos da una imagen del bardo:
Acostumbraba a sentarse en una amplia mecedora de las tejidas
con palma que hacen en Tamaulipas, en mangas de camisa, de
aquellas camisas de colores vivos que siempre lucía
pulcramente planchadas, lustrosas y almidonadas, sosteniendo
en su mano el volumen que estaba en turno. Los pocos estantes
de su biblioteca se urgían adosados a los muros de una pieza
grande que le servían de recibidor. Dejaba su retiro solamente
para concurrir a sus cátedras a la Escuela Preparatoria y
Normal, y en la escuela municipal que dirigía.46

La oratoria y disertación pública de sus poemas y composiciones
en prosa fueron otras de las grandes inclinaciones de Tijerina.
Para ello tenía toda la autoridad, el escenario y hasta el poder en
la capital de Tamaulipas, especialmente en el lustro de oro en que
Guadalupe Mainero se mantuvo al frente del gobierno del estado.
46

Higuera, 83-84.

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El flamante Teatro Juárez era el coso para este gladiador literario,
cuyas obras estaban presentes, o bien en viva voz de su persona,
o por interpósitas personas o alumnos que las declamaban y
leían.47 Su presencia personal era todo un espectáculo, que
alcanzaba la dimensión de una interpretación escénica
grandilocuente, de verdadero carácter político, como no pudo
pasar por alto a la observación de un niño que, al pasar el tiempo,
asumiría la presidencia de la república, Emilio Portes Gil:
Recuerdo la presencia desafiante de don Juan, en la velada que
para despedir el siglo se llevó a cabo en el teatro Juárez. El acto
lo presidía don Guadalupe Mainero Gobernador del Estado. El
coliseo estaba pletórico. Se esperaban con ansiedad las 12 de la
noche, hora en que el gran tribuno habría de tomar la palabra.
Al levantarse de su asiento, una estruendosa ovación se oyó en
el recinto. Todos nos pusimos de pie. Yo tenía nueve años de
edad y sentí que mi cuerpo vibraba como si fuera un dínamo.
Al terminar la atronadora demostración, don Juan pronunció
una de las más bellas poesías que he escuchado en toda mi
vida.48
47

Un ejemplo de las lecturas que se hacían de las composiciones de Juan B.
Tijerina, fue cuando el coronel Gonzalo Ríos del 4° Batallón del ejército que
guarecía ciudad Victoria, organizó un acto en el Teatro Juárez para la entrega
de premios a los alumnos de la escuela de tropa, acompañado del director de
Instrucción Pública del estado, Silverio de J. Zamudio y del gobernador
Argüelles, en el que el joven González Salinas dio lectura a las palabras del
maestro Tijerina, amenizando la velada la Banda del Estado. La Patria, enero
9 de 1906, HN.
48
Emilio Portes Gil, Raigambre de la revolución en Tamaulipas:
autobiografía en acción (Ciudad Victoria: Gobierno del Estado de
Tamaulipas, 2008), 39.
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Política y contraataque periodístico
Capacitado en la beligerancia de las letras cuando éstas se
involucran con la política, una de las facetas que sus alumnos no
pudieron comprender –porque ninguno dejó testimonio de ello–,
fue el tiempo cuando Tijerina se convirtió en la materia gris, en
el segmento periodístico del “cuarto de guerra” del que debió
echar mano el gobernador Mainero en el difícil cuatrienio de su
primera administración gubernamental que arrancó en 1896. Por
tal razón ahora El Progresista se declaraba como un “periódico
político, literario, comercial, agrícola, de variedades y anuncios”,
es decir, para cubrir todos los frentes posibles de refriega. Por otro
lado, el nuevo gobernador, en un acto de concentración de poder
–que le fue duramente criticado–, colocó en la dirección del
Periódico Oficial del Estado a su secretario general (“particular”,
como se decía entonces), Gustavo Caballero. En tanto Víctor
Pérez Ortiz, quien se había responsabilizado del órgano oficial
del gobierno en la administración de Prieto, fue rescatado por
Tijerina, que entendía que la tipografía no era una cuestión
política, a diferencia de los nuevos acólitos oficiosos del
gobernador que veían por doquier “moros con tranchete”.
Tijerina mismo en este momento le fue recordado por los
críticos a Mainero que “tenía cola que pisar”, por una supuesta
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vinculación con la rebelión de Catarino Garza en la frontera norte,
uno de los seguidores del difunto y mártir doctor Ignacio
Martínez. Pero era cosa probada que él se había desentendido del
radicalismo anti-porfirista y había pagado su penitencia casi con
su pellejo en las fauces del procónsul Bernardo Reyes. Entonces,
de momento, había que nadar sin hacer olas, porque casi
coincidentemente la propia candidatura y el gobierno inicial de
Guadalupe Mainero, estuvieron a punto de irse al traste. El
problema fue que su hermano Antonio, un oficial a nivel de
coronel pero con delicadas responsabilidades en la frontera norte,
cometió numerosos abusos entre la tropa a su mando, incluso la
muerte de un soldado castigado a palos, lo que originó que el
ministerio de guerra, sin consideración de la influencia política
de su hermano (cuyos amanuenses del Periódico Oficial
intentaron defender), sometiera a este individuo a una corte
marcial, y lo sujetara a prisión en Monterrey y luego en San Juan
de Ulúa.49
A pesar de que el gobernador Mainero tenía el ánimo y
buena intención de hacer bien las cosas, continuó siendo muy

“Mainero en San Juan de Ulúa”, Diario del Hogar, México, mayo 20 de
1899, HN.
49

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criticado en la prensa nacional y por varios intelectuales
orgánicos del sistema, por incursionar en temas bastante
delicados. Uno de ellos fue el introducir una opinión de corte
internacional –con el pretexto de que era una recomendación de
paz y concordia solo para consumo estatal–, en el tema de las
convulsiones revolucionarias que se experimentaban en Cuba en
la víspera de la invasión norteamericana. Por tanto, la andanada
no se dejó esperar.50 Otra iniciativa que también dio pie a las
críticas de la prensa fue la propuesta que hizo el gobernador de
aplicar severas penas a los reincidentes en el “delito” de la
embriaguez, modificando para tal efecto el código penal del
estado.51
Pero el tema que pegó durísimo a la administración
gubernamental de Mainero, en términos de críticas de prensa, fue
su iniciativa de adquirir el solar donde había tenido lugar en la
villa de Padilla la ejecución del exemperador Agustín de Iturbide
en 1824. Esta acción era en esencia un acto de plena congruencia

50

Un ejemplo elocuente de tales críticas está en El Popular, México, enero 7
de 1897, HN.
51
Y la prensa nacional se preguntaba si con esa medida se iba a lograr la
temperancia de los tamaulipecos. Un ejemplo editorial se observa en el
influyente periódico El Imparcial, México, julio 14 de 1897, HN.
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liberal, ya que por esos días un particular de corte conservador y
del interior del país, pretendía adquirir dicho predio, con miras a
erigir allí, de su propio peculio, una capilla religiosa
conmemorativa, similar a como había ocurrido en Querétaro en
el Cerro de las Campanas. Y no solo eso, la adquisición del
terreno se hizo con todo el protocolo del caso, ya que pasó a ser
un bien público, cuyos trámites fueron debidamente dados a
conocer en una publicación, que se hizo acompañar de un
razonamiento histórico a cargo del prestigiado doctor Ernesto de
Kératry, por entonces titular del Instituto Literario del Estado.52
Sin embargo, nada de esto representó una justificación para los
críticos externos, presentes “en casi toda la prensa de la
república”. Solo el Periódico Oficial de Tamaulipas y El
Espectador de Monterrey hicieron frente al vendaval.53
Y ¿dónde queda Juan B. Tijerina en todo este intenso
tráfago de críticas contra la máxima autoridad de Tamaulipas?
Pues atrás de las letras, su especialidad, embozado ahora con el
seudónimo de “Y Griega”, tratando inútilmente de quitarle los
52

El Monumento de Padilla.
A este periódico Irineo Paz lo tildaba “de tener cinco suscripciones pagadas
por el Tesoro de Tamaulipas, porque de otro modo, ni el mismo Mainero
comprende que se le defienda…”. La Patria, México, abril 24 de 1901, HN.
53

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golpes a Mainero, en los temas de Cuba, la embriaguez, el
monumento de Padilla y en cuanto fuera necesario, porque
también coadyuvaba sin duda en forma anónima a la redacción
de los posicionamientos que hacía el Periódico Oficial de
Tamaulipas.54
Para 1899, cuando se acercaba el fin del cuatrienio del
gobierno de Guadalupe Mainero, las condiciones que lo rodeaban
hacían previsible que ya no siguiera gozando de la confianza del
presidente Díaz, el gran elector, por lo que los diversos grupos
políticos locales opuestos a su administración comenzaran a
movilizarse. Esto debido a que, como táctica de abrir camino, el
Periódico Oficial se comenzó a convertir en un vehículo de las
fobias contra los posibles competidores a la reelección del
gobernador. Uno de estos líderes de oposición era el licenciado J.
de Jesús Peña, que de manera privada se quejó de esta situación
con el ingeniero Alejandro Prieto, el exgobernador, quien podía
estar en capacidad de volver a ocupar la primera magistratura del
estado. Le decía así Peña al ingeniero Prieto:

“Y Griega, Los Honrados y los Púgiles”, El Espectador, Monterrey, en
Periódico Oficial del Estado de Tamaulipas, Ciudad Victoria, abril 27 de
1901, Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas (en adelante
AGHT).
54

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Algunas personas aseguran que es cosa resuelta la reelección
de Mainero, pero como no puedo creer en cosa tan poco
deseada por nuestro pobre Estado y tan inmerecida de parte de
quien personifica actualmente una verdadera decepción,
aquella noticia me ha hecho pensar en la oportunidad que Vd.
se acerque al Sr. Presidente haciéndole conocer que es general
y motivado el descontento que rodea a nuestro joven
gobernante […]
Carece el señor Mainero de méritos para con el Estado para
continuar en el Gobierno, carece de simpatías y representa una
decepción para las muchas esperanzas con que fue recibida su
promoción al puesto que ocupa. Este es el sentimiento más
general en el Estado [...].55

Pero en tanto las imputaciones negativas al gobernador se
hicieran desde el ámbito de lo privado, esto no tenía mayor
significación, más que la propia subjetividad del individuo que
las generaba, el licenciado Peña. El problema para Mainero fue
cuando desde la primera página del Periódico Oficial se trató de
justificar el déficit financiero por el que atravesaba la
administración estatal, atribuyéndoselo a los gobiernos anteriores
y casi con dedicatoria al mandato del ingeniero Alejandro Prieto,
tratando, en el fondo, descalificarlo de la carrera electoral por

55

University of Texas at Austin, Nettie Lee Benson Latin American
Collection, Alejandro Prieto Papers (en adelante UT-NLB-APP), caja 5, f. 2,
J. de J. Peña a Alejandro Prieto, Ciudad Victoria, enero 31 de 1899.
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venir.56 Y la respuesta no se hizo esperar, también desde la esfera
de lo privado, pero entre los dos personajes políticamente más
relevantes

de

Tamaulipas

en

esos

momentos,

cuyas

recriminaciones, aclaraciones y negociaciones epistolares sí
tuvieron al final una expresión políticamente tangible. Le escribió
de esta manera el ingeniero Prieto al gobernador:
¿Qué objeto pues se lleva en ejercer la saña más cruel en contra
mía hasta el grado de afirmar que mi periodo de Gobierno fue
peor en malos resultados que los administrativos
constitucionales transcurridos, de 1876 a 1880, y de 80 a 1884,
de triste recordación? No puedo adivinarlo y en esa
imposibilidad entro en el incierto campo de las presunciones
para fijarme en la que me parece más adecuada a las
circunstancias actuales, y es la de que los aludidos escritores
temen o suponen que mi nombre podrá tal vez volver a figurar
entre los de los candidatos a ese Gobierno al terminar Vd. su
presente periodo constitucional.57

Ante esta misiva Guadalupe Mainero no pudo quedarse
impasible. Prieto representaba a una influyente fuerza política en
el estado y continuaba moviéndose en las altas esferas nacionales,
ejerciendo su profesión como contratista del gobierno y
56

Una explicación para las gentes sensatas e imparciales del Estado, Periódico
Oficial de Tamaulipas, Victoria, mayo 28 de 1898, AGHT.
57
UT-NLB-APP, caja 5, f. 1, Alejandro Prieto a Guadalupe Mainero,
Tacubaya, julio 14 de 1898.
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conservando las amistades claves de la política que lo pudieran
volver a relanzar al poder, aunque tácticamente lo negara. De ahí
el tono mensurado y conciliador del gobernador con el
exmandatario:
[...] desde el primer día de mi advenimiento al poder, los que
son o se dicen más amigos de Vd., tanto entre los que figuraban
en la nueva administración, como algunos que estaban fuera,
advertí con pena que una encubierta pero incesantemente, y
otros de una manera descubierta me hostilizaban de palabra y
también de obra cuando se podía.
[...] Por la razón que Vd. mismo me dice y creyendo que no ha
de rolar Vd. como candidato en el próximo periodo, según
también lo he dicho a mis amigos y a los que más lo son de Vd.
cuando se ha tratado incidentalmente de eso, supongo que no
tendrá Vd. inconveniente en recomendar a estos últimos, que
no me continúen hostilizando y si figuraren aún en la
administración, sean puestos del Estado o locales, que me
ayuden con cabal buena fe. Si así se sirve Vd. hacerlo, mucho
se lo he de agradecer.58

Y como políticos que ambos eran, integrantes del régimen
porfirista, de inmediato llegaron a un arreglo. De momento,
estando Prieto a punto de dejar el Senado de la república, el
gobernador Mainero le ofreció un viático de 300 pesos mensuales
y más tarde le permitiría ser el contratista del gran proyecto de
58

UT-NLB-APP, caja 5, f. 1, Guadalupe Mainero a Alejandro Prieto, C.
Victoria, julio 18 de 1898.
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inversión federal para las obras de saneamiento del puerto de
Tampico.59 Incluso hasta con el licenciado Peña llegó a un arreglo
el gobernador, al contratarlo para que llevara a cabo una
recopilación documental de las leyes de la entidad, dándole cien
pesos mensuales en siete entregas por parte de la tesorería
estatal.60
Orfandad política
Arreglado el escenario y con la bendición del presidente Díaz, en
1900 fue reelecto el licenciado Guadalupe Mainero para un
segundo período al frente del gobierno del estado de
Tamaulipas.61 Sin embargo, pronto presentó un quebranto en su

59

UT-NLB-APP, caja 5, f. 1, Guadalupe Mainero a Alejandro Prieto, C.
Victoria, julio 22 de 1898.
60
“Borrador de nuevo contrato sobre Colección de leyes”, UT-NLB-APP, caja
5, f. 3 bis. La presencia de este documento entre los papeles de Prieto, revela
que Peña era uno de sus alfiles en Tamaulipas; también es conveniente recordar
que una recopilación de esta naturaleza se hacía necesaria, debido a la quema
del archivo del estado que hizo en 1864 Charles Dupin, e incluso cabe deducir
que dicha colección es la misma que se encuentra en los Alejandro Prieto
Papers en Austin, ya que la obra, debido a la muerte de Mainero, no se publicó.
61
No se cuenta hasta ahora con una historia académica propiamente política
sobre la actuación de este mandatario y el acontecer político de Tamaulipas en
esa época. Hernández publicó, luego de años de elaborado, el libro Guadalupe
Mainero. Gobernador de Tamaulipas. Vida y obra 1856-1901; que, como su
nombre lo indica, es un recuento biográfico lineal, acrítico, y un informe
secuencial de las actividades gubernamentales de ese período, referidas
directamente en un extenso apéndice documental del Periódico Oficial del
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salud que lo obligó a ausentarse del gobierno. Finalmente, y tras
una penosa agonía, murió el 10 de julio de 1901. Una versión
aseguró que murió de “una violenta enfermedad”, que en efecto
se confirmó en su acta de defunción, al anotarse a la fiebre
tifoidea como la causa del deceso.62
La muerte de su amigo, colega y protector no pudo haber
sido más trágica para Juan B. Tijerina. Pero de momento había
que enterrar con honores al amigo y contribuir con las letras a
consolidar la imagen de Mainero como el adalid liberal e
impulsor del progreso y las luces del saber, paradigmas todos de
la época, que muy bien encarnaron en la figura del mandatario
muerto. Porque la muerte en esas condiciones de estar en la
cúspide del poder es generalmente en la inercia de las
colectividades humanas, la vía segura para mitificación y
elevación al Monte del Olimpo. Bajo esa tesitura, fue muy sentida
su participación en las exequias del gobernador, en donde

estado. Laura Hernández Montemayor, Guadalupe Mainero: gobernador de
Tamaulipas: vida y obra, 1856-1901 (Ciudad Victoria: Instituto Tamaulipeca
para la Cultura y las Artes, 2001).
62
El Mundo Ilustrado, México, agosto 11 de 1901, HN; y FamilySearch,
Libros del Registro Civil, Ciudad Victoria.
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pronunció una Oración Fúnebre.63 Enseguida le compuso un
poema:
Tú, ardiente apóstol, incansable obrero,
de la verdad y de la luz ahora
has en la lucha sucumbido austero,
más de tu muerte surgirá la aurora.
El progreso y la luz fueron tu lema,
el deber inflexible fue tu guía;
hacer doquier el bien fue tu alegría
y la verdad tu aspiración suprema.
Partiste, si gran dios; pero las palmas
que conquistaste de esplendor y gloria,
no se marchitarán, y tu memoria deja
huella imborrable en nuestras almas
y una estela de luz en nuestra historia.64

Muerto Mainero, Tijerina quedó descobijado, vulnerable a los
enemigos, que sí los tenía, y que pronto le reactivaron una causa
penal

por

difamación

periodística,

lo

que

motivó

su

encarcelamiento. Y si bien pudo salir airoso con el pago de una
fianza, el hecho le demostró que requería urgentemente arrimarse
a la sombra del nuevo gobernador.65 Porque el tiempo apremiaba

63

Periódico Oficial del Estado, Ciudad Victoria, agosto 17 de 1901, AGHET.
Hernández, Guadalupe Mainero: gobernador de Tamaulipas: vida y obra,
1856-1901, 86.
65
“Tamaulipas”, El Tiempo, México, febrero 22 de 1902, HN.
64

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�Octavio Herrera Pérez

y sus émulos estaban entusiasmados por la nueva coyuntura de
oportunidades que se abría. El licenciado J. de Jesús Peña lanzó
abiertamente la careta y rápido convocó a la organización del
llamado Club Victorense, a fin de fijar su posición política, y al
que se unieron con sus firmas decenas de personajes notables de
la capital. Para entonces ya se sabía que Pedro Argüelles había
sido designado por el presidente Díaz como el nuevo gobernador
del estado, a quien rindieron pleitesía y externaron su apoyo. Y
como nunca hay piedad para el que se va, se deslindaron del
pasado reciente:
Acaba de descender al sepulcro la persona que ejercía la
dirección de nuestra pequeña y pobre república tamaulipeca
[...]Su sistema de trabajar aislado, y de aceptar sobre sus
hombros el trabajo material de todos los ramos administrativos,
condujo a la inevitable consecuencia de que su obra intelectual
quedase trunca, tocándonos la desgracia de que quedase así
precisamente en la situación más grave para el Estado, esto es,
cuando el gravoso déficit de nuestro presupuesto esperaba el
fruto de ignoradas combinaciones sepultadas ahora en lo
desconocido de la muerte, para ser saldado, como
probablemente lo hubiera sido en el tiempo que faltaba para
terminar el actual periodo constitucional.66

66

Centro de Estudios de Historia de México, Fundación Carlos Slim (en
adelante CEHM), Colección José Y. Limantour, CDLIV, 2ª.1901.8.22854,
“Acta de Instalación del Club Victorense”, Ciudad Victoria, agosto 20 de
1901.
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�Juan B. Tijerina

Por supuesto que este posicionamiento político extendía en los
hechos la mortaja de Mainero hacia los miembros de su círculo
cerrado de colaboradores, entre quienes estaba Juan B. Tijerina,
denunciado por Peña de convocar una manifestación en la Plaza
de Armas de Ciudad Victoria, tras conocer el acta de instalación
del club político en cuestión, a fin de celebrar un acto de
desagravio a la memoria de Mainero, “tan denigrada en una hoja
suelta que se publicó ayer”, según decía el poeta.67
Un intelectual orgánico
Y aunque la pendiente estaba muy cuesta arriba para el maestro
Tijerina, pareció que los hados, si es que existen, actuaron a su
favor, logrando trascender en la administración gubernamental
que continuó el coronel Pedro Argüelles. ¿Cómo fue posible su
supervivencia pública? Varias son las respuestas hipotéticas que
se pueden esgrimir en este sentido. Una, indiscutible, pésele a
quien le pese, tirios y troyanos, era el propio prestigio labrado por
Tijerina como hombre de letras e imprescindiblemente pensante
en el estrecho horizonte intelectual de la capital de Tamaulipas

67

CEHM, Colección José Y. Limantour, CDLIV.2ª.1901.8.22853, Misiva
impresa de J. de Jesús Peña a quien corresponda, septiembre 9 de 1901.
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�Octavio Herrera Pérez

porfiriana. Otra, posiblemente, fue que apeló a su gentilicio
fronterizo, similar al del nuevo mandatario, como también al
lobby matamorense de sus colegas José Arrense, a la sazón
director del Instituto Científico y Literario Juan José de la Garza
(el antiguo Colegio de San Juan), y a Celedonio Junco de la Vega,
prestigiado dramaturgo, poeta y periodista, quien colaboró con
Guadalupe Mainero en su periódico El Cronista y más tarde, ya
instalado en Monterrey, lo defendió con el tema del monumento
de Iturbide desde las páginas de El Espectador. Y, finalmente,
cabe destacar la necesidad que tuvo Pedro Argüelles para armar
un equipo de gobierno en un escenario en el que nunca había
actuado, y en el que el sector educativo era uno de los pilares de
la política del momento, por lo que no había que improvisar:
Tijerina tenía currículum, prestigio y presencia, y además era,
como él, oriundo de la Heroica Matamoros.
En esta nueva etapa de su actuación pública Juan B.
Tijerina asumió a plenitud el rol de lo que hoy se tipifica como
intelectual orgánico, es decir, bajo el enfoque de Antonio
Gramsci, aquellos “hombres de letras” que además de generar
producción de orden cultural, actúan privilegiadamente en
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�Juan B. Tijerina

función del lugar que ocupan en el seno de una estructura social
o político-administrativa.68 De esto tenía plena conciencia
Tijerina, como también lo sabían sus detractores, los que lo
criticaban, más por su involucramiento con la política, que por ser
un pensador, como se lo recriminaba la columna anónima de los
“Varios Tamaulipecos”:
El Progresista, seminario subvencionado que se publica en esta
capital, bajo la dirección de D. Juan B. Tijerina […] se ocupa
de nosotros de una manera inconveniente […] tan solo porque
desde hace tiempo hemos venido haciendo grandes y sinceros
esfuerzos porque se establezca el orden y la moralidad de la
Administración pública que nos ha hundido en el desprestigio
más bochornoso.
El Sr. Tijerina es perfectamente conocido en esta Ciudad, por
la conducta que ha observado en los empleos públicos, que ha
desempeñado indebidamente como profesor de instrucción
pública y director y redactor del semanario antes expresado.
En el primer empleo se olvida por completo de la juventud que
tiene a su cuidado. En el segundo cargo, se ocupa solamente de
tributar elogios a todas las autoridades.
Es triste, profundamente triste, que un hombre de las
condiciones de éste, tenga a su cargo la defensa de las
Autoridades del Estado y la instrucción de la juventud, a quien

68

Antonio Gramsci, La formación de los intelectuales (México, Grijalbo,
1967).
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debe el Gobierno grande y merecida atención, supuesto que de
ella depende el porvenir de la sociedad.
Ya seguiremos ocupándonos de la conducta de este dómine.69

Las columnas periodísticas de los “Varios Tamaulipecos”,
publicadas como remitidos en la prensa nacional, representaban
obviamente el parecer de un grupo político local que no fue
llamado a la mesa del señor, tras el abrupto desamparo sufrido
por la muerte de Mainero y el súbito ungimiento de Argüelles.
Identificar los nombres y apellidos de los personajes que estaban
tras el telón de letras, o bien, de la corriente política afectada, es
naturalmente un reto historiográfico que lamentablemente, por
ahora, no es posible descifrar. Lo que sí se puede afirmar es que
se erigieron en un cierto tipo de “observatorio ciudadano”, muy a
su estilo y no en la acepción moderna del concepto, embozado,
siguiendo el patrón periodístico decimonónico, en que los
seudónimos (“Varios…”) tenían plena carta abierta para la
discusión política, encumbramiento o derrocamiento de tal o cual
personaje o facción. Y es que, desde su arribo al poder, Agüelles
recibió las recomendaciones públicas de los “Varios hijos del

“Tamaulipas. Remitido”, Diario del Hogar, México, julio 11 de 1903, HN.
Dómine= del latín domĭnus, señor, que en uso despectivo es “persona que, sin
mérito para ello, adopta el tono de maestro”.
69

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�Juan B. Tijerina

Centro

de

Tamaulipas”,70

“Varios

Metropolitanos

Tamaulipecos”71 (es decir, los paisanos radicados en el Distrito
Federal deseosos de participar en la política estatal) y finalmente,
los más constantes, los “Varios Tamaulipecos”. Todos querían
enmendarle la plana al gobierno del estado, con las más diversas
propuestas y críticas, las que no son tema del presente texto y allí
se dejan. Ante esta avalancha, el maestro Tijerina debió calzar
nuevamente su ya abollada armadura, y salir a enfrentar a los
molinos de viento:
[...] afirma el anonimista que Harmodio se llena de santa
indignación porque él (“Varios Tamaulipecos”) expresa sus
opiniones políticas. Esto es enteramente falso: lo que indigna a
Harmodio; lo que Harmodio censura; lo que censurará todo
hombre honrado, cualquiera que sea su credo o partido político,
no es precisamente que se manifiesten por la prensa o por
cualquier otro medio, éstas o aquellas opiniones, pues para ello
está cada hijo de vecino dentro de la esfera de su derecho, sino
la conducta por extremo vituperable del que se esconde tras un
pseudónimo para insultar, mentir, difamar y calumniar, lo que
a mi juicio nada tiene que ver con las opiniones políticas. Pero
en fin, cada cual entiende a su modo la política. Ésta, para los
verdaderos políticos es el arte de gobernar; y para los
politicómanos, el arte de medrar, aunque para ello hayan de
emplearse los medios más reprobados.72
70

La Patria, México, septiembre 21 de 1901, HN.
El Diario del Hogar, México, septiembre 28 de 1902, HN.
72
“Otra vez Varios Tamaulipecos”, El Progresista, Ciudad Victoria,
diciembre 13 de 1903, H-UAT.
71

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Imagen 3. El maestro Juan B. Tijerina
en su edad madura, cuando dominaba el
escenario educativo y cultural de
Tamaulipas, en plena etapa de
consolidación del porfirismo en la
entidad. Colección IIH-UAT.

Polemista como se había caracterizado, en esta etapa las lides del
maestro Tijerina se hicieron más ásperas en la medida que
escalaba a las esferas situadas fuera de Tamaulipas. Allí ya no
había nichos cómodos ni espectadores complacientes o
atribulados por sus diatribas de papel. La prensa en México para
esa etapa del porfiriato, si bien no se enfrentaba abiertamente
contra el régimen de Díaz, hacía un amplio uso de los paradigmas
liberales para hacer acuciosas observaciones sobre la marcha del
acontecer público en el país, especialmente desde los periódicos
situados en la capital de la república, porque en las entidades
generalmente los medios estaban bastante “maiceados” o bien
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�Juan B. Tijerina

imposibilitados a realizar una verdadera crítica, con el riesgo
hasta de perder la vida al intentar cruzar la línea del Rubicón que
imponía el poder. Por eso el consejo editorial aludido por Tijerina
no se quedó quieto ante el desafío del tamaulipeco:
[...] sepa su señoría de una vez por todas que entra en nuestro
programa acoger las quejas justas de todos los que sufren los
atropellos de tales o cuales personalidades, y por eso
insertamos esas correspondencias que tanto escozor le causan
al señor Harmodio y que no son anónimas, como El Progresista
(partidario del progreso), se atreve a asegurar.73

Pero la guerra de papel no cesó, al contrario, subió de tono. Ahora
tenía Tijerina ante sí la horma de su zapato, porque si algo ha
producido este país en el campo del periodismo, es el uso
indiscriminado de la sátira, que ahora se enfilaba sobre el bardo
tamaulipeco. Los “Varios Tamaulipecos” no dejaron de atacarlo
por un buen tiempo, mofándose de su seudónimo, al que
intencionadamente hacían confundir con Petronio, escritor de la
antigua Roma que se desplegó en la corte del emperador Nerón,
autor de la célebre novela El Satiricón (ca. 60 d.C.). Y así le
plantaban los golpes:
“Don Harmodio, El Progresista y Varios Tamaulipecos”, Diario del Hogar,
México, julio 23 de 1904, HN.
73

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En cuanto a las mejoras materiales que D. Harmodio o
Petronio, poca o ninguna importancia se les puede conceder, si
se atiende a otras exigencias que tiene el Estado de positivo
interés público […] La prisión del Estado, a la cabeza de
aquella el cabo de rurales, cuyo sueldo de éste es de 50 pesos
mensuales, que pagamos los contribuyentes, continúa a la luz
del día, ocupándose en trabajos particulares del Gobernador y
del Secretario de éste; cuyo hecho el varón ilustre, el denodado
campeón de la mentira, de D. Harmodio o Petronio, había de
negarlo, no sin dirigirnos improperios dignos de tan gran
personaje.74

Pero de repente los “Varios Tamaulipecos” callaron, ante la
sorpresa de sus puntillosos seguidores, muchos de ellos sin duda
atraídos por el morbo que generaba aquel circo de letras. Otros,
por su parte, trataron de enfilar sus críticas más directamente a
cuestionar

el

funcionamiento

estructural

de

toda

la

administración pública en la entidad, pero sin olvidarse del
maestro Tijerina. Habían aparecido en la palestra, para descalabro
del gobierno local, los “Varios Constitucionalistas”, que así
expresaron su criterio:
El Progresista, periódico vendido, a cargo del valiente y
abnegado Harmodio, quién siempre está en lucha abierta con
los indefensos sacerdotes, solo ha conseguido y conseguirá
“Tamaulipas, Varios Tamaulipecos”, Diario del Hogar, México, abril 9 de
1904, HN.
74

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�Juan B. Tijerina

elevar más a los “Varios Tamaulipecos” con sus ataques
injustos y apasionados, sirviendo éstos también para esclarecer
más el desprestigio y la inmoralidad del vanidoso Harmodio,
digno defensor de la administración actual.75

No es el caso traer en este momento a colación un balance de la
administración de Pedro Argüelles, porque merece una
investigación de largo aliento, pero lo que sí se puede inferir,
dadas las numerosas evidencias documentales y hemerográficas,
es que, a diferencia de su antecesor, envuelto en el idealismo
liberal, el coronel, completamente pragmático, se dedicó a poner
la casa en orden sin mayores aspavientos. Su largo desempeño en
la principal aduana terrestre del país, Nuevo Laredo, lo tenía
perfectamente capacitado para el manejo de los números, que se
habían hecho engrudo en las cuentas de antaño. Y también,
sabedor del valor y peso del dinero, así como el uso del capote en
el coso público, amansó notablemente a la presa nacional. Ahora,
por ejemplo, el incisivo periódico La Patria, de Irineo Paz, que
había mortificado contantemente al buen Mainero, era casi el
órgano oficial del gobierno de Tamaulipas en la capital.

“Tamaulipas, Varios Constitucionalistas”, Diario del Hogar, México, julio
23 de 1904, HN.
75

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�Octavio Herrera Pérez

Pero con quienes no tuvo tranquilidad el gobernador
Argüelles fue con los anarquistas. Eso sí era un tema grave.
Porque además estos señores –Ricardo Flores Magón y su
hermano Enrique, Juan Sarabia y otros–, se había exiliado en los
Estados Unidos y desde allí disparaban sus dardos envenenados
hacia el régimen de Díaz y sus apoyos en los estados. En
particular, los anarquistas se le fueron a la yugular al coronel al
acusarlo de encubrir el asesinato del periodista Vicente Rivero
Echeagaray, ocurrido en Tampico el 31 de agosto de 1902, quien
era director del periódico independiente La bala rasa, y cuyo
autor intelectual, decían, fue el diputado Antonio E. Longoria,
quien había sido absuelto de toda responsabilidad. Extensísimo
sería detallar las graves imputaciones que le hizo este grupo de
exiliados al mandatario tamaulipeco y al conjunto de su gobierno;
eso es tema de otra tesis, libro o investigación profunda.76
Lo que sí no podía faltar era la autodefensa oficial desde
Tamaulipas, encabezada por el caballero andante de mil batallas,
el maestro Juan B. Tijerina, presente en su respuesta a los
Este caso fue ventilado en los artículos “Injuria a la Democracia y ultrajes a
la justicia”, “El cinismo de Argüelles”, “El Asesino de Rivero Echeagaray” y
“La lepra de Tamaulipas”, en el periódico Regeneración, Saint Louis Misouri,
diciembre 12 de 1904; y enero 14, agosto 19 y septiembre 30 de 1905, HN.
76

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�Juan B. Tijerina

anarquistas en su artículo “Los canallas de la prensa”, publicado en
primera plana en El Progresista con la firma de Ego, otro de sus
seudónimos. Sin embargo, en sus líneas, Tijerina no escapó de
tener un Lapsus memoriae (“resbalón de la memoria”), aflorado
desde los rincones del inconsciente, ese estado de la memoria en
vigilia que, desde la perspectiva freudiana, expresa un
comportamiento que un sujeto desarrolla inadvertidamente. Y es
que al criticar a los anarquistas y sobre todo su modus operandi, se
ubicaba frente al espejo, como cuando él mismo publicó su
periódico La Libertad en el sur de Texas, en aquellos pasados y ya
conscientemente olvidados años de oposicionista. Y les dijo así:
Alguna vez estuvimos de parte de Regeneración mientras el
entonces viril colega se publicaba en México, pues en sus
informaciones usaba de un lenguaje mesurado, y alguna vez
también atendió su deseo; pero desde que atraviesa la frontera
de la patria para ir a escarnecerla, deja una hoja periódica de ser
viril y meritoria, y se convierte en cobarde y canalla. […] Con
pesar hemos usado un lenguaje que no cuadra con nuestro
modo de ser, pero que ha sido necesario así para contestar al
cúmulo de calumnias e insultos gratuitos dirigidos al Jefe de
nuestro Estado, por esa califa de rezagados o modernos
redentores de nuevo cuño, que con su ingrata labor creen que
solo ellos pueden hacer la felicidad de la patria, y que ésta no
lo puede ser bajo la égida de la paz y el trabajo. 77

77

“Los canallas de la prensa”, El Progresista, enero 22 de 1905, H-UAT.

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�Octavio Herrera Pérez

Fin de una vida intensa
Cuando se llegaba el tiempo del primer centenario de la
independencia nacional, para lo cual el gobierno del presidente
Porfirio Díaz y el país entero se preparaban para festejarlo por
todo lo alto, el maestro Juan B. Tijerina ya tenía acrisolada una
sólida figura en la cultura tamaulipeca. También en lo
estrictamente institucional había consolidado su carrera, al ser el
director del Instituto Científico y Literario del Estado. Expresión
tangible del cenit alcanzado eran los continuos honores a su
nombre, obra y figura. Entonces comenzó la broncificación del
vate,78 como así se expresa:
La mano del señor Gobernador Argüelles ha sabido dirigir con
admirable tino todas las energías al desenvolvimiento;
desenvolvimiento que hemos visto brillas en una sociedad
altamente moralizadora que lleva por nombre el del conocido
poeta tamaulipeco Juan B. Tijerina. No podía haberse elegido
mejor hombre para guía porque si el señor Gobernador Pedro
Argüelles sintetiza el progreso social en Tamaulipas, Juan B.
Tijerina representa el progreso intelectual. Juan B. Tijerina es
un poeta de grandes vuelos que hace palpitar, por su poderosa
rima, todas las almas tamaulipecas al unísono de su armoniosa
lira.
Luis González, “De la múltiple utilización de la historia”, en Historia ¿para
qué?, ed. Carlos Pereyra et al (México: Siglo XXI Editores, 1998), 55-74.
78

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�Juan B. Tijerina

[...]Alcanzará, indudablemente, grandes triunfos, porque sus
miembros abarcan su misión, el modo de llenarla, la grandeza
de su ideal, y porque antes de ellos ha habido dos grandes
fuerzas iniciadoras del actual movimiento y que ahora lo
apoyan, son: la del inteligente gobernante y la del modesto
cincelador de almas; la de Juan B. Tijerina.79

Cuando finalmente llegaron las fiestas del centenario, el maestro
Juan B. Tijerina no podía faltar en la primera fila. Así se plasmó
en el Álbum del Centenario que el estado de Tamaulipas publicó
incluyendo su “Himno a Hidalgo” y una larga poesía épica, ad
hoc para el

momento.80

Pero cuando todo

marchaba

aparentemente sobre ruedas, estalló la revolución y el anuncio
incuestionable del próximo derrumbe del Antiguo Régimen.
¿Qué pensamientos pasarían por la mente de Tijerina en
esos momentos? No fueron de ánimo, por las acciones que tomó.
Más bien fueron de desolación, al decidir, abruptamente, dar
término con su añorado proyecto de El Progresista, porque el
paradigma de la era del progreso se había evaporado.81 Y

“La sociedad artística ‘Juan B. Tijerina’”, La Patria, octubre 31 de 1906,
HN.
80
Agradezco al arquitecto Carlos Rugerio Cazares (†), ex titular del AGHT, el
proporcionarme una copia digital del álbum, en una de sus continuas y amables
cortesías.
81
“Afectuoso adiós”, El Progresista, 23 de julio de 1911, en Saldívar, Historia
Compendiada de Tamaulipas, 269.
79

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�Octavio Herrera Pérez

entonces, ¿qué seguía, la muerte? Ese estado de la nada cuyo
umbral todos los hombres cruzaremos, como alguna vez se los
expresó a sus entrañables colegas Arrese y Junco de la Vega, al
hablar de la Parca:
Yo soy tras los gemidos el cántico sonoro;
Yo soy tras las sombras el inmortal claror;
Mi nombre es la Esperanza, y soy el lampo de oro
Que flota entre los negros celajes del dolor!!
Yo soy la Fuerza Cósmica, yo soy el Dinamismo;
¡Soy águila y soy cumbre, vorágine y turbión!
Y mi potente mano suspende en el abismo
La escala de los Orbes para llegar a Dios.
Yo soy de las esferas el giro formidable;
Soy la Ascensión sin término por la Espiral sin fin;
Y en los eternos surcos del éter insondable
Arrojo las simientes de humanidades mil.
La vida de los seres resurge en mis crisoles;
Mis ojos son estrellas, mis alas son de azur;
¡Soy vórtice en los mundos, y llamas en los soles
Que tienden por los cielos su coruscante tul!
Yo soy el sacro Numen, yo soy el fuego interno,
Que anima el organismo de la inmortal Creación;
Y en el espacio ilímite yo soy el Soplo eterno;
Yo soy la eterna Lira, yo soy la eterna Voz!82

“La Vida Humana. A Celedonio Junco de la Vega y José Arrese”, El
Progresista, Ciudad Victoria, enero 29 de 1905, H-UAT.
82

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�Juan B. Tijerina

Y la muerte llegó, con su guadaña bien afilada y dirigida justo
donde estaba todo el borbollón de sus pensamientos: el cerebro.
Corría apenas el mes de julio, el séptimo del año en el calendario
gregoriano cuyo nombre evoca la figura de un grande: Julio
César. Como lo consigna el libro del registro civil –porque de los
libros de defunciones parroquiales imposible que hubiera una
mención a su deceso–,83 murió de un “derrame cerebral”, es decir,
que debió tener un lapso en el que pudo salvar la vida o bien
profundizarse en la agonía y al final la muerte, como ocurrió. Pero
el caso es que no recibió asistencia médica, como lo consigna
Ernesto Higuera:
A raíz de su muerte, corrió la versión de que ninguno de los
médicos radicados en Ciudad Victoria había querido responder
al llamado que se les hizo para que atendieran a Don Juan en la
madrugada del 26 de julio de 1912, quien yacía en su lecho, en
estado comatoso, víctima de una congestión cerebral. Esta falta
de atención, ocasionada seguramente por resentimientos
acumulados de los facultativos, precipitaron el deceso del bardo
matamorense, del bardo tamaulipeco por antonomasia.84
83

FamilySearch, Libros del Registro Civil, Defunciones, Parroquia de Nuestra
Señora del Refugio, Defunciones 1859-1920. No existe constancia de que
Tijerina haya sido bendecido por un cura al momento de ser sepultado, como
tampoco se sabe si dejó de ser católico y profesó algún culto protestante. En
las constancias parroquiales de la capital solo se consigna la muerte de Julia
Tomasa Hernández, de 93 años, el 17 de julio de 1912, y de allí se brinca el
registro hasta el 29 del mismo mes, cuando se consigna la muerte de María de
Jesús Martínez, de 70 años.
84
Higuera, Páginas Selectas, 86.
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�Octavio Herrera Pérez

O sea, ni aun en el trance de su partida final dejó de luchar contra
los egoísmos de una sociedad cerrada, que no se acababa de abrir
genuinamente a los vientos de libertad. Aun así, comenzaba a
emerger la imponente figura del héroe cultural por excelencia del
Tamaulipas contemporáneo.
Oficialización de un mito cultural
Conforme el hilo conductor de este trabajo, de tratar de interpretar
la figura del profesor Juan B. Tijerina como un auténtico héroe
cultural que crearon las circunstancias políticas y culturales, sin
demérito de su activa actuación intelectual, política y docente del
personaje histórico, cabe ahora realizar un acercamiento, como
epílogo, sobre la manera en que se forjó dicha imagen. La
cuestión está documentada conforme lo divulgado muy al
principio del año 1922 por el semanario liberal El Derecho, que
se publicaba en Linares, Nuevo León, acerca de preguntar “sobre
el proyecto de inmortalizar la figura del insigne maestro Dn. Juan
B. Tijerina”, cuyo título mismo anunciaba la movilización social
que se estaba dando en este sentido en Tamaulipas. La
información divulgada en este medio hacía eco a la iniciativa
hecha en la capital de Tamaulipas por profesores y alumnos ante
los diputados del congreso local, a fin de erigir una estatua del
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�Juan B. Tijerina

profesor, de declararlo benemérito del estado y además de colocar
un retrato suyo en el salón de sesiones de la legislatura. Se
aseguraba que esta iniciativa contaba con la adhesión “de todos
los elementos pensantes”, tanto más que el desaparecido mentor
había legado a las generaciones futuras “un raudal de bella
literatura”. Dicha iniciativa, se informaba, había sido incluso
apoyada por el periódico El Cronista del Valle, publicado en
Brownsville, Texas. A esta propuesta se sumaba el apoyo del
licenciado nuevoleonés Héctor González, prologuista de las
Poesías Escogidas de Tijerina, y del licenciado guanajuatense
José Macías, quien prologó la Miscelánea del mismo autor, al
igual que la simpatía de Gonzalo Mota, inspector escolar en
Tamaulipas.85
La promoción de este proyecto escaló enseguida hasta las
páginas del periódico capitalino El Universal (“El Gran Diario de
México”, según su eslogan), cuando apenas tenía unas semanas
de aparecer con mucha expectativa pública. Así, en sus páginas
“Se honrará la memoria del Prof. Dn. Juan B. Tijerina?”, La Raza, Ciudad
Victoria, marzo 12 de 1922. Archivo del Supremo Tribunal de Justicia de
Tamaulipas (en adelante ASTJT). Agradezco al maestro Francisco Ramos
Aguirre, cronista de Ciudad Victoria, poner a mi disposición los periódicos
que se exponen en este apartado, producto de sus investigaciones en el archivo
del poder judicial.
85

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se consignó la idea de “honrar la memoria de un ilustre
tamaulipeco”, según se había ventilado en la propia capital del
estado. También se dijo que entre los firmantes de aquella
iniciativa estaba el profesor Juan Rincón, quien al elaborarse el
ocurso petitorio figuraba al frente de la Dirección General de
Educación Pública del Estado, y por tanto se sumaron a su firma
los inspectores escolares de la entidad y los directores de las
escuelas de la capital. Todo indicaba que trataban de imponer una
visión cultural a las autoridades estatales, al insistir en que
esperaban una resolución positiva sobre todo de la legislatura
local, instancia en la que deseaban que se legitimara su propuesta.
Se citaba la propaganda que en esta cuestión había realizado el
periódico La Raza de la capital tamaulipeca, un medio a cargo de
la dirección editorial de Francisco Arreola Rosales. Y para avalar
la solicitud, los promotores del homenaje hicieron ventilar la
opinión del profesor Adalberto J. Argüelles, “un viejo maestro
que está separado del servicio”, pero cuya palabra era muy
respetada, porque durante su largo trabajo de “impartir enseñanza
a los hijos del estado”, su único propósito había sido “el
engrandecimiento de esta entidad”. De ahí que El Universal
reflexionara que la posición del gobernador, el general César
López de Lara, no podía ser otra que apoyar la iniciativa (o bien
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�Juan B. Tijerina

se le condicionaba a aceptarla), al anotarse que “todos” los
tamaulipecos no solo admiraban al extinto mentor, sino que
sentían “verdadera veneración por el maestro”, al cual, se
afirmaba, podía calificarse como el “padre intelectual de
Tamaulipas”, nada menos.86
La propuesta de homenaje al profesor Juan B. Tijerina se
expresó igualmente en la revista Alma Joven, que se publicaba en
el pueblo de Popotla (Distrito Federal), bajo la dirección de la
profesora Guadalupe Uribe, quien manifestó en un artículo que
con esta iniciativa se pondría de relieve que en el “culto Estado
de Tamaulipas” ya se habían dado pruebas “de que allí se glorifica
no solamente a los héroes de las épicas jornadas y los bélicos
triunfos” (léase la honra al general Pedro José Méndez, o la más
politizada figura del general Servando Canales), “sino también a
los que en la penumbra de la ruda existencia marchan llevando en
alto la antorcha del saber para iluminar la sombría noche de la
ignorancia y no temen luchar en la tribuna, en el periódico, en el
libro por defender la justicia y el derecho” (pero cuya distinción
concreta en algún personaje, estaba por ocurrir).87
“El Universal de México y el extinto Prof. Don Juan B. Tijerina”, La Raza,
Ciudad Victoria, marzo 19 de 1922, ASTJT.
87
“Alma Joven secunda una noble iniciativa”, La Raza, Ciudad Victoria, mayo
15 de 1922, ASTJT.
86

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�Octavio Herrera Pérez

Las razones para saber por qué el general López de Lara
no apoyó aparentemente la iniciativa de honrar a Juan B. Tijerina
las desconocemos. Esto resultaba un tanto extraño, si se considera
que se trataba del primer gobernador constitucional electo tras la
etapa turbulenta de la revolución, lo que pudo haber prestigiado a
su gobierno. Sin embargo, y sobre el enfoque de una explicación
hipotética, las formas en que se intentó llevar a cabo esta acción,
soportada por una evidente movilización de voluntades de
diversos sectores, pudo tener una condicionante política que no
convenía a los intereses del mandatario, quien, por otra parte,
estaba más interesado en apostar su suerte al futuro proceso
presidencial, que en la realización de un evento cultural que, si
bien legítimo, representaba una potencial competencia o hasta
rivalidad política como en esos tiempos lo hacía cualquier acción
social organizada. Y en eso tenía razón el gobernador, quien en
diciembre de 1923 debió abandonar su cargo al adherirse a la
postulación del candidato políticamente equivocado para las
fuerzas dominantes del país —Adolfo de la Huerta—, y sumarse
posteriormente a la rebelión Delahuertista que se desató y que
acabó en un completo fracaso.
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�Juan B. Tijerina

Finalmente, la mitificación oficial del maestro Tijerina
ocurriría cuando llegó al poder el grupo conformado por sus
antiguos alumnos, entre quienes estaba el que en ese momento
ostentaba nada menos que el cargo de presidente interino de los
Estados Unidos Mexicanos y que poco tiempo atrás había fungido
como gobernador del estado de Tamaulipas, Emilio Portes Gil, a
quien se asignó como presidente honorario del comité, lo mismo
que al licenciado Francisco Castellanos, mandatario en funciones
de la entidad. Para tal efecto se formó en la primavera de 1929 el
Comité Central de Propaganda Pro “Juan B. Tijerina”, una
organización que había permutado el concepto un tanto idílico de
glorificación, por una categoría más acorde con los nuevos
tiempos, dirigida a la movilización social corporativa, como era
el término propaganda, más aún cuando en el trasfondo estaba la
estructura organizativa del Partido Socialista Fronterizo, así
como los conductos oficiales del gobierno del estado. De ahí que
el comité organizador sugiriera a los ayuntamientos de la entidad
que formara un comité municipal y éste a su vez a otros comités
locales en cada centro de población de su jurisdicción, para
“vulgarizar el conocimiento del Maestro”, así como realizar
colectas de fondos, suscripciones de donaciones individuales,
jamaicas, conciertos y fiestas de todas clases. Sin especificar, se
dijo que esos fondos se emplearían en la realización de “la más
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�Octavio Herrera Pérez

valiosa obra que sea posible construir para perpetuar la memoria
del repetido Maestro Tijerina”. Por otro lado, el comité central
procuró la organización de comités propios en los centros
ejidales, centros educativos y comités municipales dependientes
del Partido Socialista Fronterizo, es decir, en todas las
organizaciones vigentes en el escenario social y político de
Tamaulipas al finalizar la década de los veinte.88
Luego de aquellas iniciativas emprendidas en la década de
1920 para acrisolar la figura del maestro Juan B. Tijerina, el mito
cívico de este personaje pasó a formar parte de la impronta
cultural de la entidad en la era posrevolucionaria, a pesar de
tratarse de un personaje que esencialmente había estado al
servicio de los intereses del antiguo régimen porfiriano.89 Esto se
88

Archivo Histórico de Camargo, Tamaulipas, Fidencio Trejo Flores al
presidente municipal de Camargo, Ciudad Victoria, marzo 20 de 1929.
89
Un testimonio periodístico publicado a casi dos décadas de la muerte de
Tijerina redactó una narrativa sobre su muerte que ya estaba en la línea de
acrisolar un homenaje cívico permanente a su figura, al señalar: “Cuando el
día 26 de Julio de 1912, a la edad de cincuenta y cinco años exhaló su último
suspiro, todavía el maestro estaba fuerte, todavía el fuego que animaba el
motor que hacía funcionar su cerebro, no se extinguía; él siempre sonriente,
siempre alegre, tuvo desde cinco o seis horas antes de su muerte, el sentimiento
de la proximidad del fatal desenlace, y cuando llamó a sus amigos y les explicó
que su muerte estaba próxima, les dijo que no era necesario llamar al médico.
¿Para qué, si la recia columna que sostenía la vida de aquel grande y verdadero
hombre se desmoronaba, para qué insistir en reformarla cuando sería inútil?
Murió, y el Estado de Tamaulipas se cubrió de luto, perdió un hombre como
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�Juan B. Tijerina

explica por la continuidad de un afecto educativo que se
transmitió generacionalmente y de manera solidaria más allá de
las turbulencias políticas, por la exaltación de los valores del
liberalismo y hasta por el soporte de la liturgia masónica, pero
sobre todo, por la necesidad de la presencia de un héroe cultural
en el escenario público y educativo de Tamaulipas en los nuevos
tiempos modernos y cuya resonancia llega hasta nuestros días.
Referencias
Archivos
Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas
Archivo del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas
Centro de Estudios de Historia de México, Fundación Carlos Slim
FamilySearch (familysearch.org)
Hemeroteca del Instituto de Investigaciones
Universidad Autónoma de Tamaulipas

Históricas,

Hemeroteca Nacional (México)
University of Texas at Austin, Nettie Lee Benson Latin American
Collection
no lo ha tenido hasta la fecha, y un solo instante bastó para segar la vida del
que con sabia paciencia instruyera a la niñez y a la juventud. “Justo homenaje
al Maestro Juan B. Tijerina”, El Heraldo, Ciudad Victoria, junio 28 de 1931,
ASTJT.
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del estado de Tamaulipas, Dirección General de
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��Fotografía, ciudad y sillares: el centro de Monterrey en
la lente de Fausto Tovar Martínez1
Jaime Sánchez-Macedo
El Colegio de Michoacán
orcid.org/0000-0001-6231-7204

Para inaugurar esta sección de la revista Sillares se eligió
comenzar por la reseña de un documento fotográfico doblemente
pertinente. Por un lado, se trata de una toma con el aura particular
que identifica las fotografías del centro de Monterrey, capital del
estado de Nuevo León en México, antes de la edificación del
megaproyecto de espacio público conocido popularmente como
Macroplaza.2
Al
mismo
tiempo,
esta
fotografía
1

El presente artículo se elaboró a partir de la investigación realizada para el
texto Donde habita el olvido. Conformación y desarrollo del espacio público
en el primer cuadro de la ciudad de Monterrey, 1980-2007, publicado por el
Consejo para la Cultura y las Artes en 2019. Se agradece el apoyo brindado
por Roberto Ortiz Giacomán en la reprografía de las fotografías y la realización
de entrevistas con los hijos de Fausto Tovar.
2
Oficialmente, el nombre del proyecto es Gran Plaza, aunque prácticamente
desde su inauguración fue nombrada por los medios de comunicación y la
población en general como Macroplaza. En su momento el nombre Macroplaza
fue rechazado por las autoridades gubernamentales y ciertos grupos intelectuales
debido al barbarismo resultante de la conjunción de un prefijo griego “macro”
con una palabra de origen latino “plaza”. Actualmente es común referirse a este
espacio público simplemente como La macro. Véase José Emilio Amores,
“Monterrey: una cultura propia”, en Nuevo León en el siglo XX. La
industrialización. Del segundo auge industrial a la crisis de 1982, coord. Isabel
Ortega Ridaura (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), 101.
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�Jaime Sánchez-Macedo

constituye un de los documentos fehacientes acerca de la
destrucción de inmuebles de sillar que lamentablemente ha
devenido en una práctica común desde hace tiempo, siendo este
uno de los elementos más importantes de la arquitectura
vernácula del noreste mexicano. Por si fuera poco, de entre los
cientos de edificios que fueron arrasados para dar paso a la Gran
Plaza, el que aparece parcialmente demolido en la imagen
fotográfica no era uno cualquiera. Se trata de un edificio que bien
podría haberse considerado parte del patrimonio urbano de
Monterrey, no sólo por su temporalidad y sus características
arquitectónicas, sino por quien fuera su huésped a finales del siglo
XIX.
La historia de la fotografía que nos atañe comienza hacia
1980, cuando el gobernador en turno Alfonso Martínez
Domínguez (1979-1985) impuso para la ciudad uno de los
procesos de transformación urbana de mayor relevancia en el
país, proyectando la erección de una enorme plaza sobre las seis
manzanas que separaban el edificio de gobierno municipal de
Monterrey con respecto a la sede del ejecutivo estatal. Este
proyecto fue enarbolado no solo por la construcción del espacio
público, sino también –y más importante aún– porque a partir de
dicha plaza se conformaría un distrito financiero que serviría
como sede para los corporativos de la burguesía local y para los
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�Fotografía, ciudad y sillares

nuevos inversores que arribaran a la urbe regiomontana.
Abiertamente se dijo que el propósito era sustituir “lo viejo y
decadente”,3 que era como los agentes privados y del gobierno
que gestionaron el proyecto concebían el centro de Monterrey. En
total, la Gran Plaza –el espacio público y el área reservada para
el distrito de negocios– abarcó 40 hectáreas, lo que significó la
tabla rasa de la mayor parte del casco antiguo, la traza histórica,
los comercios, barrios centrales, un manantial, un río y tres
puentes históricos, además de la aniquilación de un sinfín de
prácticas y representaciones asociadas con el habitar de esa
porción neurálgica de la ciudad.
Fue en este contexto que el fotógrafo Fausto Tovar
Martínez decidió asirse con su cámara para registrar el estado de
las calles del centro de Monterrey, antes, durante y después de la
construcción de la Gran Plaza.4 Tovar Martínez legó así un
3

Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), La Gran Plaza. La
nueva cara de Monterrey, 1984, 8-13.
4
Es importante aclarar que a la fecha se desconoce el número exacto de las
fotografías sobre el centro de Monterrey realizadas por Fausto Tovar. En la
Fototeca Nuevo León fue posible localizar sólo 31 impresiones en opaco de
gran formato, todas a color, sin que se haya logrado consultar el resto del fondo
documental que contiene, además de impresiones, negativos y otros procesos
fotográficos. Por su parte, el usuario de Facebook identificado como Hernán
Bastian colgó al grupo virtual Monterrey viaje al pasado un total de 39
fotografías atribuidas a Fausto Tovar, entre las que incluyó las mismas tomas
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�Jaime Sánchez-Macedo

conjunto de al menos 38 documentos imagéticos5 que podemos
contrastar con el discurso difundido por los promotores del
proyecto, ya que permiten conocer el estado previo a la
devastación como ningún otro registro visual de la época.
Por lo común, cuando es referido aquello que se echó
abajo por la Gran Plaza se suelen utilizar fotografías de épocas
anteriores que no corresponden con la imagen de la ciudad a
finales de la década de los setenta,6 ya que al parecer no hubo un
esfuerzo institucional por crear y/o conservar un registro
pormenorizado de las calles y edificios que finalmente fueron

resguardadas en la Fototeca del estado. A estas habría que sumar la serie sobre
el Cine Elizondo reproducida en el libro Monterrey en 400 fotografías
publicado por el Museo de Arte Contemporáneo (Marco) en 1996.
5
Siguiendo a Roca y Aguayo, se utiliza la locución portuguesa imagético para
referir a la generalidad de documentos que, entre sus múltiples especificidades,
tienen la de ser portadores de una imagen. En ese sentido, se considera que la
fotografía es un soporte documental no sólo por la imagen que contiene, sino
también por el soporte –o soportes– que la integra. Fernando Aguayo y
Lourdes Roca, coord., Investigación con imágenes. Usos y retos
metodológicos (México: Instituto Mora, 2012), 8.
6
Muestra de ello son los trabajos de Casas y Prieto, en cuyos textos refieren
ampliamente a la Gran Plaza aunque la mayor parte del corpus de imágenes
que utilizan en su análisis son de una temporalidad anterior y más bien alejada
a la del proyecto. Véase Juan Manuel García Casas, Imaginarios
interrumpidos. Ensayo sobre el patrimonio perdido de Monterrey (Monterrey:
Conarte, 2015); José Manuel Prieto González, Patrimonio moderno y cultura
arquitectónica en Monterrey: claves de un desencuentro (Monterrey: Fondo
Editorial Nuevo León, 2014).
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�Fotografía, ciudad y sillares

demolidos, más allá de iniciativas personales como la de Fausto
Tovar. Aunado a ello, el acervo completo de este fotógrafo local
se desconoce debido a que permanece en su gran mayoría sin ser
procesado como parte de los fondos históricos de la Fototeca del
estado de Nuevo León.7 Por otro lado, la fotografía como la que
aquí se reseña cobra una relevancia mayúscula toda vez que al día
de hoy no se ha encontrado rastro alguno de la documentación
asociada con la realización de la Gran Plaza más allá de los
decretos legislativos, notas periodísticas de la época, unos pocos
planos y una publicación para difundir el proyecto una vez
concluido. Las fotografías de Fausto Tovar constituyen así una
fuente primaria fundamental para estudiar el cambio de imagen
del centro de Monterrey, así como la transformación de los modos
de habitar el espacio urbano.
Antes de hablar del contenido de la fotografía de Fausto
Tovar, se retomarán algunos datos biográficos de su autor y de la
naturaleza del proyecto de la Gran Plaza, esto como parte de una
metodología de investigación social con imágenes centrada en

7

La fotografía que aquí se reseña en conjunto con otras piezas de la misma
serie fueron obtenidas en su versión digital gracias al invaluable apoyo de
Roberto Ortiz Giacomán, quien realizó la reprografía de las impresiones de
gran formato que resguarda la Fototeca Nuevo León.
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�Jaime Sánchez-Macedo

profundizar acerca del contexto de producción de este tipo de
fuentes primarias.8 Es importante subrayar que el empleo de
imágenes –fijas o en movimiento– en la investigación en ciencias
sociales requiere del acopio de elementos que permitan
comprender de dónde y cómo surgen estos documentos
imagéticos, ya que no necesariamente y por sí misma “una
imagen dice más que mil palabras”.
A la fecha se ha recuperado poca información biográfica
de Fausto Tovar Martínez,9 quien nació en San Luis Potosí el 15
de septiembre de 1926. Por lo que se ha podido constatar, en su
ciudad natal, previo al oficio de fotógrafo, Fausto Tovar se

8

Lourdes Roca et al., Tejedores de imágenes. Propuestas metodológicas de
investigación y gestión del patrimonio fotográfico y audiovisual (México:
Instituto Mora, LAIS, Conacyt, 2014), 108.
9
Existe una semblanza biográfica de Fausto Tovar en el volumen Monterrey
en 400 fotografías, así como una emisión del programa Entre historias
conducido por Elvira Ramos del canal de internet Regioenvivo.Tv en la cual
participa Marta Tovar, hija de Fausto Tovar. Recientemente el mismo Roberto
Ortiz Giacomán ha llevado a cabo una serie de entrevistas con por lo menos
tres de los hijos de Fausto Tovar: Imelda, Julio y Fausto. Parte de la
información de estas entrevistas es referida a lo largo del texto con la
autorización de Ortiz Giacomán. Véase también Ricardo Elizondo, José
Antonio Rodríguez y Xavier Moyssén, Monterrey en 400 fotografías
(Monterrey: Museo de Arte Contemporáneo, 1996); programa Entre historias
en Regioenvivo.Tv, 23 de enero de 2020, disponible en
˂https://www.facebook.com/RegioEnVivo.TV/videos/188087359258906˃
[última consulta enero 2021].
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�Fotografía, ciudad y sillares

convirtió en aprendiz del pintor Felipe Moreno, quien lo instruyó
en la realización de paisajes y retratos, así como en el retoque de
las pinturas de las iglesias de la localidad.10 Ya con una
instrucción en la pintura al óleo, cerca de los veinte años de edad,
entre 1945 y 1946, migró a Monterrey para alcanzar a su madre
que unos años antes se había mudado a esta ciudad.
Para mediados del siglo XX, la urbe regiomontana
contaba ya con una sólida tradición fotográfica con grandes hitos
como Desiderio Lagrange, Jesús R. Sandoval, Refugio Z. García,
Eugenio Espino Barros y Alberto Flores Varela, entre otros,11
gracias a la existencia de una gran demanda de fotografías
alimentada en parte por el desarrollo industrial del estado de
Nuevo León. Aunque antes que en la fotografía, Tovar Martínez
trabajó en un taller de anuncios luminosos llamado “Rótulos
eléctricos”, recién llegado a Monterrey tuvo contacto con algunos
de los fotógrafos locales gracias a que su medio hermano era

María del Pilar Pérez Cruz, “La obra del pintor Felipe Moreno Díaz, en la
ciudad de San Luis Potosí: 1950-1970” (tesina de especialidad, Universidad
Autónoma de San Luis Potosí, 2002), 25.
11
Véase Roberto Ortiz Giacomán, “Unión, arte y progreso”, Alquimia. Revista
del Sistema Nacional de Fototecas 18, núm. 54 (mayo-agosto 2015): 52-58;
José Antonio Rodríguez, “Testimonio de la fotografía”, en Elizondo,
Rodríguez y Moyssén, coord., Monterrey en 400 fotografías.
10

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asistente en el estudio Foto Selecta de Alberto Flores Varela y a
que la familia Espino Barros era cliente del negocio de anuncios
luminosos. Con estos últimos entablaría una relación de
admiración y amistad una vez en el oficio fotográfico.12
Es lógico suponer que, derivado de la competencia
profesional entre el gremio de fotógrafos establecidos en Nuevo
León, cada uno buscara destacarse de entre los demás por algún
medio. En ese sentido, el catálogo ofertado por Fausto Tovar desde
su estudio-taller, ubicado en la calle Agustín Melgar de la colonia
Terminal,13 sobresalía por al menos tres servicios: la fotografía
publicitaria de productos, las impresiones fotográficas de gran
formato, también conocidos como fotomurales, y las fotografías
aéreas oblicuas.14 Fue precisamente la fotografía aérea lo que
vinculó a Tovar Martínez con el proyecto de la Gran Plaza.

12

Entrevista con la familia Tovar realizada por Roberto Ortiz Giacomán, enero
de 2020.
13
Antes de 1970 Fausto Tovar tuvo su estudio en la calle 5 de mayo núm. 830,
el cual compartía con Cástulo Medina. Entrevista con la familia Tovar
realizada por Roberto Ortiz Giacomán, enero de 2020.
14
Sobre la dinámica del taller-estudio de Fausto Tovar sabemos que en su
administración se involucraba toda la familia Tovar, sus cinco hijos y su
esposa. Entrevista con la familia Tovar realizada por Roberto Ortiz Giacomán,
enero de 2020.
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La decena de tomos que componen la colección de notas
periodísticas acerca del desarrollo de la Gran Plaza resguardados
en el Archivo Histórico de Monterrey (AHM)15 dan cuenta del
sigilo y la rapidez con la cual se inició el proyecto, fenómeno que
se replica también en otras partes del mundo con iniciativas de
intervención urbana de gran escala.16 Mientras que, por un lado,
la población más directamente afectada por los trabajos de
demolición se quejó constantemente por la falta de información
oficial,17 por otro, el decreto oficial aprobatorio de la Gran Plaza
por parte del poder legislativo no se dio sino hasta finales de
1981,18 cuando el proyecto llevaba ya un considerable avance en
los trabajos de demolición. Por lo tanto, no es un aspecto menor
el que la notificación a Fausto Tovar sobre la inminente
realización de la Gran Plaza le permitiera realizar un registro con

15

Nos referimos al fondo documental clasificado como Colección Libros Gran
Plaza que compilan el seguimiento mediático al desarrollo del proyecto.
16
Marshall Berman, Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de
la modernidad (México: Siglo XXI Editores, 1989), 307-308.
17
Archivo Histórico de Monterrey (AHM), Colección Libros Gran Plaza, t. II,
p. 104, María Belmonte, “Dudas, desalojos y demoliciones”, en Tribuna
Diario, 23 de octubre de 1981.
18
Congreso del estado de Nuevo León, expediente núm. 199, decreto núm.
156, 25 de noviembre de 1981. Documento obtenido mediante solicitud a la
unidad de transparencia del Congreso de Nuevo León.
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la anticipación suficiente para documentar el centro todavía
inalterado por los buldóceres.
Ángela Alessio Robles, primera directora del órgano
ejecutor del proyecto (Prourbe), comisionó a Tovar Martínez la
realización de una serie de fotografías aéreas del terreno donde se
erigiría la Gran Plaza.19 Al respecto, existen importantes
diferencias entre la realización de un registro fotográfico aéreo y
uno a nivel de calle, ya que, si bien ambos pueden documentar la
misma porción del espacio urbano, el grado de detalle y los
aspectos que cada uno nos permite visualizar resultan sumamente
distintos. De inicio, las tomas aéreas dan una visión general del
espacio y posibilitan una rápida identificación de sus principales
elementos constitutivos, en especial los edificios de mayores
dimensiones, vialidades y la traza urbana. Es por ello que, como
en el caso que ahora nos ocupa, antes que existieran las imágenes
satelitales, la fotografía aérea se utilizó recurrentemente en la
planeación urbana; una de las tomas aéreas de Fausto Tovar, por
ejemplo, sirvió para hacer un fotomontaje de los edificios que
supuestamente se construirían en el centro de Monterrey como

19

Entrevista con la familia Tovar realizada por Roberto Ortiz Giacomán, enero
de 2020.
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�Fotografía, ciudad y sillares

parte del distrito financiero.20 Por su parte, en los estudios
históricos la comparación entre distintas fotografías aéreas
permite observar el conjunto de elementos urbanos que han
permanecido o que se han transformado con el paso del tiempo.21
En cambio, la fotografía a nivel de calle transmite una
experiencia visual más cercana a la del transeúnte, brinda también
una mejor idea de las dimensiones de los inmuebles con respecto
a la escala humana y, finalmente, muestra con detalle los
elementos arquitectónicos de cada edificio. Es probable que tales
diferencias entre las tomas aéreas y a nivel de calle llevaran a
Fausto Tovar a realizar un registro fotográfico propio, que
documentara con mayor finura la transformación del centro de
Monterrey más allá de la exigencia de las autoridades gestoras de
la Gran Plaza. En ese sentido, el escueto registro fotográfico a
nivel de calle utilizado por el gobierno para sustentar el discurso
de decadencia del centro de Monterrey se incluyó en dos
publicaciones realizadas para enaltecer la administración de
20

El negativo de este fotomontaje con la superposición de los edificios sobre
la toma aérea oblicua forma parte del Fondo Fausto Tovar de la Fototeca
Nuevo León, sin embargo, se trata de una pieza aún sin catalogar.
21
Roca, “La fotografía aérea en México para el estudio de la ciudad: el crucero
de El Caballito”, Anais do Museu Paulista: História e Cultura Material 19,
núm. 2 (diciembre de 2011): 73-82.
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�Jaime Sánchez-Macedo

Martínez Domínguez: se trató de la revistilla La nueva cara de
Monterrey, así como del libro firmado por Mario Santoscoy
Monterrey. Área metropolitana. Ambos contienen la misma serie
de tomas a nivel de calle del centro de Monterrey,22 así como dos
fotografías aéreas del estado previo y posterior realizadas por el
propio Fausto Tovar.
La comparación entre las fotografías de las calles de
Monterrey difundidas por el gobierno con respecto a las de Tovar
Martínez muestra importantes diferencias. En las primeras se
destacan dos aspectos que los agentes urbanos detrás de la Gran
Plaza repitieron una y otra vez como justificación del proyecto:
la estrechez de las calles y el giro comercial de una parte de los
negocios asentados en el centro de la ciudad. Para ello se
utilizaron encuadres cerrados que en primer plano muestran
vehículos ocupando la mayor parte de la composición. Asimismo,
para reforzar el sentido de las imágenes, éstas se acompañaron

22

Si bien el texto La nueva cara de Monterrey no incluyó el crédito fotográfico
de ninguna de las numerosas imágenes que aparecen en la publicación, en
Monterrey. Área metropolitana se menciona que el conjunto de fotografías de
aquel volumen fueron realizadas por Camilo Garza y Garza, Eduardo D’Regules,
Xossé de Sade y Miguel Vera bajo la dirección de Mario Casasola. No obstante,
por lo menos la toma aérea que se incluye en ambos fue realizada por Fausto
Tovar. AGENL, Monterrey. Área metropolitana, 1984.
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334

�Fotografía, ciudad y sillares

con pies de foto como el siguiente: “Asfixiado por manzanas de
edificaciones viejas y decadentes, el centro de la ciudad se había
convertido en una de las zonas más deprimidas y rezagadas de la
metrópoli, donde predominaban los edificios decadentes como
comercios, viviendas y talleres”.23 Empero, las fotografías
difundidas

por

el

gobierno

pudieran

no

corresponder

estrictamente con el momento previo a los trabajos de demolición
para la Gran Plaza, ya que en por lo menos una de las tomas se
aprecia claramente una pancarta con la leyenda “Prourbe.
Monterrey se moderniza” cubriendo la entrada de un inmueble
aparentemente desocupado, lo cual indica que ya había dado
inicio el proyecto.24
En tanto, Fausto Tovar prácticamente realizó una labor
opuesta utilizando un lente gran angular y posicionándose en
muchas de las bocacalles que serían afectadas por el proyecto.
Así, logró captar las arterias del centro con una amplitud que está
lejos de apreciarse en las tomas realizadas por el gobierno. De
entre los aspectos a destacar del conjunto de fotografías hechas
por Fausto Tovar está la diversidad de negocios que aparecen en

23
24

AGENL, La Gran Plaza. La nueva cara de Monterrey, 1984, 9.
AGENL, La Gran Plaza. La nueva cara de Monterrey, 1984, 9.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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su registro, y no solamente las cantinas y los talleres de reparación
automotriz que fueron denostados en la propaganda para la Gran
Plaza. Tovar Martínez fotografió además el interior de una
vecindad anteriormente ubicada en la manzana de las calles 15 de
Mayo y Escobedo, así como una de las entradas al río Santa Lucía
convertido en desagüe desde el siglo XIX. Otra característica de
las fotografías del estado previo a la Gran Plaza consiste en que
se trató de una serie que no se realizó en un único día. Así lo
muestran dos tomas de la esquina de las calles Ignacio Zaragoza
y Juan Ignacio Ramón: una en la que se observa el cruce con poca
afluencia peatonal, y otra que se realizó en el transcurso de un
populoso desfile; la segunda deja ver además los primeros
avances de las demoliciones por la desaparición de una sección
del edificio que albergaba el restaurante-bar “Fornos”, la cual sí
aparece en la toma sin el desfile. Todo lo cual nos da indicio de
un registro del centro de Monterrey sistemático y bien pensado.
De entre los referentes urbanos retratados por Fausto
Tovar, sin duda el más conocido es el Cine Elizondo, inmueble
dedicado al séptimo arte que se caracterizó por su profusa
decoración de inspiración asiática. Este edificio fue sin duda el
que

mayor

polémica

causó

cuando

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se

determinó

su
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derrumbamiento, siendo defendido por una parte de la población
con motivo de sus peculiares elementos arquitectónicos.25 No
obstante, en la erección de la Gran Plaza, el Cine Elizondo sólo
adquirió valor histórico por ser uno de los primeros edificios
demolidos en Monterrey con dinamita y porque además esta
acción fue llevada a cabo por una de las primeras mujeres
egresadas de la carrera de ingeniería de la Universidad Autónoma
de Nuevo León (UANL), Leticia Ruvalcaba.26
Otro sitio sacrificado por el proyecto fue la Fuente de
Monterrey, un espacio público ubicado en el cruce de las calles
Allende e Ignacio Zaragoza. La fuente tenía de fondo decorativo
el mural Fundación de Monterrey, obra del arquitecto y ex rector
de la universidad, Joaquín A. Mora, siendo este uno de los pocos
elementos que se conservó tras la construcción de la Gran Plaza
y que fue recolocado en un sitio cercano a su ubicación original.
Desde antes de la construcción de la Fuente de Monterrey,

25

AHM, Colección Libros Gran Plaza, t. I, p. 99, Ricardo Espinosa Cárdenas,
“Demolerán el Cine Elizondo”, El Norte, 20 de junio de 1981; Prieto,
Patrimonio moderno y cultura arquitectónica en Monterrey: claves de un
desencuentro, 80.
26
Daniel de la Fuente, “La demoledora”, en Perfiles e historia, El Norte, 6 de
febrero de 2005.
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históricamente este cruce de calles se había caracterizado por la
presencia del vital líquido, ya que debajo se localiza uno de los
manantiales que existen en el centro de la ciudad. Por tal motivo,
antes que existiera la fuente, en el sitio se localizó durante algún
tiempo la Alberca Monterrey, una piscina natural de uso público
bastante popular entre la población durante la primera mitad del
siglo XX.27
Finalmente, la fotografía de Fausto Tovar motivo de la
presente reflexión, documenta un tercer referente urbano
devastado por causa de la Gran Plaza; se trata de la casa del
connotado médico e historiador José Eleuterio González,
conocido en Monterrey como “Gonzalitos”.28 La importancia del
inmueble localizado sobre la calle Dr. Coss, entre Matamoros y
Padre Mier, consistía en que precisamente ahí murió el galeno el
día 4 de abril de 1888. Como sucedió con el resto del centro de
Monterrey y los demás referentes urbanos echados abajo por la
Gran Plaza, simpatizantes de la transformación urbana
27

Casas, Imaginarios interrumpidos. Ensayo sobre el patrimonio perdido de
Monterrey, 102.
28
Véase Édgar Iván Espinosa Martínez, “La cultura nacional desde las
regiones en el siglo XIX. El caso de José Eleuterio González (1813-1888) en
Nuevo León”, Nóesis. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades 24, núm.
48 (julio-diciembre, 2015): 198-225.
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comenzaron por denostar el valor histórico de la finca,
argumentando en este caso que la casa nunca fue propiedad de
Gonzalitos. Por su parte, el cronista oficial de Monterrey, José P.
Saldaña, afirmó que la casa no era un edificio que mereciera la
conservación, ya que una placa era más que suficiente para
rescatar el valor histórico del lugar; de lo contrario, se corría el
riesgo de terminar con una “mini plaza” en lugar de una Gran
Plaza, según afirmó el mismo cronista ante la prensa. Cabe
mencionar que poco tiempo antes el alcalde de Monterrey entre
1980 y 1982, Pedro Quintanilla, había prometido en campaña
hacer un museo de la medicina en aquel sitio que ahora quedaba
destinado a la picota.29 Aunado a todo esto, la responsable de la
ejecución de la Gran Plaza, Ángela Alessio Robles, negó que el
proyecto a su cargo fuera el motivo de la demolición del edificio,
ya que no se tenía contemplada la demolición de los inmuebles
de la acera oriente de la calle Dr. Coss.30 Sin embargo,
coincidentemente con el arranque de la Gran Plaza la casa se echó
abajo, ya fuera por decisión de sus propietarios que aprovecharon

29

AHM, Colección Libros de la Gran Plaza, t. 1, p. 111, Víctor S. Canales,
“Nadie puede parar la demolición de la casa”, El Norte, 24 de junio de 1981.
30
AHM, Colección Libros de la Gran Plaza, t. 1, p. 104, ¡Demuelen Casa de
Gonzalitos”, El diario de Monterrey, 23 de junio de 1981.
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que en todo el sector se realizaban trabajos de demolición, o bien,
por la acción del gobierno.
La destrucción de la casa de Gonzalitos llamó la atención
de Fausto Tovar, por lo menos para la realización de dos tomas
del inmueble. La primera de estas retrata la fachada parcialmente
demolida y vista desde un punto cercano al cruce de las calles
Padre Mier y Dr. Coss. Esta toma nos deja ver además que la casa
parece ser el único inmueble en proceso de demolición en todo
ese lado de la acera, lo cual podría sustentar los dichos de la
ingeniera Alessio Robles.
Llegamos así a la fotografía que es motivo de todo este
análisis y que además ilustra la portada de la nueva época de la
revista de historia del Centro de Estudios Humanísticos de la
UANL. En ella observamos la primera habitación de la casa de
Gonzalitos, con el marco de la entrada principal en primer plano;
a pesar de la leve deformación de la imagen provocada por el tipo
de lente, mediante el primer plano es posible hacerse una idea del
grosor de los muros de la fachada. Por el suelo del inmueble que
se aprecia en una elevación superior a la de la vía peatonal, que
es el punto desde donde apuntó su cámara Fausto Tovar,
observamos bloques de sillar, algunos con los elementos
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decorativos del inmueble –ya fueran de yeso o estuco–, los cuales
podrían haber correspondido con alguna cornisa o capitel. El más
notorio de éstos por su localización al centro de la imagen, lleva
un motivo floral de estilo rococó; las decoraciones constituyen un
indicio de la calidad constructiva del inmueble, así como de la
clase social a la cual estaba destinado. La única figura humana en
toda la toma es la de un niño que posa sin camisa, apoyando su
mano derecha en una puerta de madera también con detalles
decorativos.
De entre todas las fotografías del centro de Monterrey
elaboradas por Tovar Martínez que se han podido observar, sólo
hay otra en la cual posa también un niño; no obstante, se trata de
alguien de menor edad que fue retratado en una parte de la Gran
Plaza a punto de ser concluida. En ambos casos, los infantes nos
dan una idea clara de las proporciones del espacio con relación a
la escala humana. Por último, el plano posterior de la toma
muestra la amplitud del inmueble, así como la dimensión de la
demolición. El considerable número de habitaciones que se
aprecia al fondo –el acercamiento a la imagen digital de la
fotografía permite identificar al menos cinco habitaciones– opera
como el efecto provocado por la contraposición de espejos, como
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si se tratara de un reflejo infinito de la demolición del centro de
Monterrey, delante y detrás del fotógrafo. Las notas periodísticas,
producto de la polémica generada por el derrumbe del inmueble,
nos dan la certeza del año de las dos tomas de la casa de
Gonzalitos, 1981, así como un posible rango de meses, entre
mayo y julio.
Al final, el anhelado distrito financiero que acompañaría
la Gran Plaza quedó lejos de concretarse por diversos motivos
que se han destacado en investigaciones previas,31 dejando el
terreno de la finca en espera de hallar un uso más lucrativo para
sus propietarios. El único criterio de conservación patrimonial –
si es que se puede llamar así– para el sitio, fue aquel propuesto
por José P. Saldaña y que consistió en la colocación de una placa
en el lugar que hoy en día funciona como un estacionamiento
privado. En tanto, Fausto Tovar utilizó las dos tomas de la casa
de Gonzalitos y el resto de las fotografías del centro de Monterrey

31

Jaime Sánchez-Macedo, Donde habita el olvido. Conformación y desarrollo
del espacio público en el primer cuadro de la ciudad de Monterrey, 1980-2007
(Monterrey: Conarte, Museo de Historia Mexicana, 2019); Patrice Melé, La
producción del patrimonio urbano (México: Ciesas, 2006), 243; Rodrigo
Fernando Escamilla Gómez, “De la industria a los servicios, la macroplaza y
los primeros indicios de la servicialización de la ciudad de Monterrey (19791986)” (tesis de maestría, Universidad Nacional Autónoma de México, 2014).
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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para hacer por lo menos una exposición de su obra. Para este
propósito se produjeron las impresiones en opaco de gran formato
que hoy en día están en custodia de la Fototeca Nuevo León. Cabe
mencionar que a pesar de las óptimas condiciones de resguardo
de la institución, la calidad de las impresiones policromáticas ha
generado una importante pérdida de color en algunas de las
fotografías, situación que se podría agravar en los años venideros.
A manera de conclusión basta decir que para muchos de
los habitantes de Monterrey, que además conocen cuál fue el
destino final del terreno de la finca, la fotografía del interior de la
casa de Gonzalitos posee un punctum en los términos argüidos
por Barthes; es decir, se trata de una imagen que por uno o varios
de los elementos que contiene la imagen fotográfica “hiere” al
observador como una pulsación.32 Los sillares derruidos y el niño
que posa en la fotografía de Fausto Tovar generan una afección
en la sensibilidad de quien mira esta imagen, ya sea por la extraña
belleza de la toma, o bien, porque desde hace un par de años los
martilleos han vuelto a ser un eco constante por todo el centro de
Monterrey. Sin embargo, hoy día la suplantación del patrimonio

32

Roland Barthes, La cámara lúcida. Nota sobre la fotografía (Barcelona:
Paidós, 1989), 58-85.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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urbano no es por la construcción de espacio público, sino por el
flujo de capitales financieros sumados a la especulación
inmobiliaria que demanda una nueva tabla rasa en el espacio
urbano.
Por otro lado, en una lectura a nivel iconográfico del
documento imagético,33 la fotografía de Fausto Tovar representa
la picota del “progreso” que se yergue sobre el patrimonio urbano
de Monterrey. Se vuelve necesario entonces voltear a ver
nuevamente las fotografías de Fausto Tovar sobre el centro de la
ciudad para reflexionar sobre los costos de las transformaciones
urbanas de gran escala. Asimismo, el legado de este fotógrafo
invita a tomar nuestras cámaras digitales y registrar todos
aquellos edificios de la ciudad que parecen nuevamente a punto
de desvanecerse en el aire. De lo contrario, sólo quedarán los
discursos de abandono y decadencia que, antes y ahora, han
servido de justificación para echar abajo el patrimonio urbano.

33

Roca et. al., Tejedores de imágenes. Propuestas metodológicas de
investigación y gestión del patrimonio fotográfico y audiovisual, 100-106.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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Archivo
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�Jaime Sánchez-Macedo

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Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
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�Fotografía, ciudad y sillares

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Elizondo, José Antonio Rodríguez y Xavier Moyssén.
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Sánchez-Macedo, Jaime. Donde habita el olvido. Conformación
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

347

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>Morado Macías, César, Titular Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Sillares. Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Reyes Patiño, Reynaldo de, Director Editorial</text>
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                <text>Muñoz Mendoza, Juan José, Editor Técnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Sillares Vol. 1, No. 2, enero-junio 2022, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte,
Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext.
6533. https://sillares.uanl.mx Editor Responsable: José Eugenio Lazo Freymann. Reserva de
Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900-102, ISSN en trámite ambos ante el Instituto
Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca
Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 1 marzo de 2022.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Eugenio Lazo Freymann
Autores
Aarón Benjamín López Feldman
Julio César Martínez Velarde
Daniel Guillermo Rodríguez Barragán
Kassandra Sifuentes
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Edgar Iván Espinosa Martínez
Oscar Abraham Rodríguez Castillo
Emilio Machuca Vega
Omar Fabián González Salinas
Abril Loyola
Mauricio González Alvarez
Abelardo Guajardo Garza
Melissa Rodríguez
Director Editorial / Reynaldo de los Reyes Patiño
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/
Hacer a Nuevo León un reino de nuevo. El proyecto
nostálgico de Abelardo A. Leal y la excepcionalidad
regiomontana
Make Nuevo León a kingdom again. Abelardo
A. Leal’s nostalgic project and the exceptionality
of Monterrey
Aarón B. López Feldman
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
orcid.org/0000-0002-0395-7815

Recibido: 21 de agosto de 2021
Aceptado: 1 de octubre de 2021
Publicado: 1 de enero de 2022

Copyright: © 2022, Aarón B. López Feldman. This is an openac-cess article distributed under the terms of Creative Commons
At-tribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
orig-inal author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-1

�Hacer a Nuevo León un reino de nuevo. El proyecto
nostálgico de Abelardo A. Leal y la excepcionalidad
regiomontana
Make Nuevo León a kingdom again. Abelardo A. Leal’s nostalgic project and the exceptionality of Monterrey
Aarón B. López Feldman

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
orcid.org/0000-0002-0395-7815

Resumen: En este ensayo se analiza el proyecto nostálgico de Abelardo
A. Leal Leal Sr. (1899-1982), escritor y abogado autodidacta regiomontano, padre de Abelardo A. Leal. Jr. (1922-1994), quien fuera editor, subdirector y presidente de El Norte durante más de tres décadas.
En El Nuevo Reyno de León: un Estado sin impuestos (1975), texto que
articula su proyecto nostálgico, Abelardo Leal Sr. propone demandar,
ante la Corte Internacional de Justicia y la Organización de las Naciones Unidas, que a Nuevo León se le restituya el territorio mercedado a
Luis Carvajal y de la Cueva en 1579 bajo el rubro del “Nuevo Reyno de
León”, una demanda que haría que Nuevo León se hiciera con una parte
importante del norte de México e, incluso, de Texas. Lejos de abordarlo
como una curiosidad histórica, un absurdo o una excentricidad, propongo ubicar dicho proyecto (escrito a mitad de la década de los setenta
del siglo XX, en pleno enfrentamiento entre la elite empresarial local
y el Estado mexicano) como parte de las narrativas de la excepcionalidad regiomontana, un denso tejido de afirmaciones identitarias según
las cuales Monterrey es una singularidad en la historia nacional, una
particularidad primigenia y esencializada, cuyo “éxito” y “grandeza”
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se formaron a espaldas, a pesar y en contra del centro. Leído desde esta
perspectiva sociohistórica, el proyecto de Leal comparte relaciones de
sentido con afirmaciones que, hoy en día, son frecuentes en la vida
política neoleonesa y en las redes sociodigitales, ya sea bajo la forma
de amenazas de sacar a la entidad del pacto fiscal o bien de propuestas
radicales de separar a Nuevo León del resto de la nación. Desde esta
perspectiva, el proyecto nostálgico de Abelardo Leal nos permite ahondar en las grietas del Estado-nación mexicano en tanto unidad comunitaria imaginada y configuración sociohistórica de alteridades.
Palabras clave: Abelardo A. Leal; Nuevo Reino de León; Nuevo León;
Monterrey; excepcionalidad regiomontana.
Abstract: This essay analyzes the nostalgic project of Abelardo A. Leal
Leal Sr. (1899-1982), a writer and self-taught lawyer from Monterrey,
father of Abelardo A. Leal. Jr. (1922-1994), who was editor, vice principal and president of El Norte for more than three decades. In El Nuevo
Reyno de León: un Estado sin impuestos (1975), a text that articulates his
nostalgic project, Abelardo Leal Sr. proposes to demand, before the International Court of Justice and the United Nations, that Nuevo León be
restored the territory granted to Luis Carvajal y de la Cueva in 1579 under the heading of “Nuevo Reyno de León”, a demand that would make
Nuevo León take over an important part of northern Mexico and even
Texas. Far from approaching it as a historical curiosity, an absurdity or
an eccentricity, I propose to place this project (written in the mid-1970s,
amid the confrontation between local business elite and Mexican State)
as part of the Monterrey’s exceptionality narratives, an identity afirmations dense weave according to which Monterrey is a singularity in national history, a primal and essentialized particularity, whose “success” and
“greatness” were formed behind the back, despite and against the center.
Keywords: Abelardo A. Leal; Nuevo Reino de León; Nuevo León;
Monterrey; Regionalism.

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En septiembre de 1996 Luis Enrique Grajeda, director del Centro
Patronal de Nuevo León (CPNL), propuso que en esta entidad
se organizara una consulta, como la de 1995 en Quebec, a través
de la cual los nuevoleoneses pudieran decidir si querían seguir
siendo parte de la federación o si preferían independizarse: “No
es justo que produzcamos lo que produce per cápita Suiza y vivamos como están viviendo en Oaxaca… Estamos hartos de todo
ya. Trabaje y trabaje para mantener el ocio en toda la República
Mexicana, principalmente en el Distrito Federal. Y todo corrupto
además”.1 A los pocos días, El Norte (que había recogido la declaración del director del CPNL) publicó un artículo de opinión
en el cual se hacía eco de la propuesta de Grajeda y se enaltecía
su “brevísimo valor civil” de sugerir la consulta en Nuevo León
“para decidir si queremos continuar siendo parte de una Federación Mexicana, mangoneada por el grupo de Zedillo, que nos
tiene hundidos… como que se antoja preguntar: ¿Pues qué ganamos con que nuestra Patria Chica sea parte de una República toda
leprosa?”, y remataba: “Los inútiles y estériles patrioterismos necios no ayudarán en nada a resolver esta cuestión. La historia, la
realidad y la inteligencia deben nutrir el debate de si Nuevo León
debe o no seguir siendo parte de la Federación Mexicana”.2

Periódico El Norte, “Recomienda CPNL consulta tipo Quebec”. Monterrey, N.L., 7 de septiembre de 1996.
2
Periódico El Norte, “¿Independizar a Nuevo León?”. Monterrey, N.L., 9
de septiembre de 1996.
1

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Dos meses después, en las mismas páginas de El Norte,
el historiador Héctor Jaime Treviño Villareal, hacía alusión
a los duros ataques que había recibido el director del Consejo
Patronal de Nuevo León por atentar contra la unidad de la patria y
recordaba que, lejos de ser una ocurrencia individual, la propuesta
de Grajeda formaba parte de “un pensamiento muy constante
desde hace tiempo en algunos cerebros regiomontanos”.3 Y en
la misma línea de ese pensamiento, el historiador situaba el
surgimiento de un grupo separatista en Internet (alojado en el
ahora extinto GeoCities): la República Separatista de Nuevo
León. Tras un breve repaso histórico por las encarnaciones del
fantasma del separatismo en el noreste, Treviño Villareal sostenía:
“La aparición de estas ideas o rumores en los últimos días,
aunque aparentemente no pasa de ser una ‘vacilada’, nos mueve a
meditar sobre su origen”,4 y agregaba: “no es difícil encontrarlo:
el centralismo atroz y el localismo exacerbado por ciertos
sectores, diciéndonos que somos los mejores y los más buenos
y que los compatriotas del centro y sur del País viven gracias a
nuestro trabajo”. El artículo pedía, por último, “estar al pendiente
Periódico El Norte, “¿República de Nuevo León?”. Monterrey, N.L., 23 de
noviembre de 1996.
4
Una semana antes del artículo de Treviño Villareal, El Norte había dado a
conocer el surgimiento de la República Separatista (Periódico El Norte, “Nuevo León: ¿nuevo país?”. Monterrey, N.L., 15 de noviembre de 1996). Y al día
siguiente de publicada dicha nota, el gobernador interino Benjamín Clariond
Reyes declaró: “Ha de ser una vacilada de alguien que no tiene nada qué hacer,
que se ponga a ver la tele mejor” (Periódico El Norte, “Califican de “vacilada”
propuesta separatista”. Monterrey, N.L., 16 de noviembre de 1996).
3

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�Hacer a Nuevo León un reino de nuevo

de las manifestaciones políticas de la juventud mexicana que ya
no fue educada en el nacionalismo revolucionario” y comparaba
la existencia de este grupo separatista digital con los rumores
de agrupaciones de jóvenes neonazis en colonias de alto estrato
socioeconómico del área metropolitana de Monterrey.
El artículo de Treviño Villareal no sólo ponía sobre la
mesa la pugna sociohistórica entre dos producciones discursivas
(el “centralismo atroz” y el “localismo exacerbado”), sino que
también relacionaba, como parte de dicha pugna, la amenaza
separatista del líder patronal con el surgimiento de la República
Separatista de Nuevo León. En lugar de tomar a este grupo
sociodigital como una simple “vacilada” (práctica reduccionista
muy común tanto en esos tiempos como ahora), Treviño Villareal
identificaba relaciones históricas de sentido entre dicho grupo y
la propuesta de Grajeda.
Dos décadas después, con la explosión de las redes sociodigitales, de la co-presencia mediada electrónicamente y del
nuevo espacio-tiempo de sus interacciones,5 se han potenciado
las capacidades para conectar los malestares y los afectos regionalistas/separatistas, y han surgido otros espacios similares a la
República Separatista de Nuevo León. Así, entre 1996 y el 2019,
se crearon más de 40 grupos y páginas, tan sólo en Facebook, que
promueven la separación de Nuevo León o del noreste de México
Manuel Castells, Comunicación y poder (Madrid: Alianza, 2009); Henry
Jenkins, Convergence Culture. La cultura de la convergencia de los medios de
comunicación (Barcelona: Paidós, 2008).
5

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como un todo.6 Con el tiempo, algunos de esos espacios digitales han desaparecido (porque sus creadores los cerraron o porque
Facebook los dio de baja ante denuncias de incitación al odio),
pero la mayoría continúa vigente. Más allá del tiempo de vida de
cada uno de esos espacios, lo significativo es que en todos ellos
se mantienen los mismos referentes y temas aglutinantes, los cuales están enraizados en los imaginarios sociohistóricos locales
(Santiago Vidaurri, las supuestas República del Río Grande7 y de
la Sierra Madre, el espíritu de lucha contra el medio agreste, el
centralismo y la injusticia fiscal con el norte…). En este sentido,
lo importante de estos espacios sociodigitales no es su inmanencia, su número de practicantes o su (im)posibilidad para llevar a
Según Villasana Dávila (Regionalismo político en México en el período
2000-2007: ¿un fenómeno que resurge? Tesis Doctoral. Universidad del País
Vasco, http://xurl.es/d03m4), entre 1996 y 2009 existieron, al menos, 12 grupos o páginas en internet que promovían explícitamente la separación de todos
o algunos estados del norte de México. En mi tesis doctoral (López Feldman,
Aarón, Re-sentimientos de la nación. Regionalismos, separatismos e imaginación política en narrativas de la excepcionalidad regiomontana), registré la
existencia, del 2010 al 2019, de 35 grupos y páginas, entre los cuales podemos
destacar los siguientes: “Yo también creo que el norte de México debería ser
independiente”; “Viva La Republica Del Rio Grande”; “ProAridoamérica”;
“Aridoamérica independiente”; “Movimiento Nacionalista Riograndense”;
“República de Nuevo León”; “República de México del Norte”; “República
Norestense”; “Orgullo NeoLeonés”; “Historia Neoleonesa”; “Por una Aridoamérica independiente”; “Nación Neoleonesa”; “Identidad neoleonesa”;
“Por una Autentica Soberanía y Autonomía de Nuevo León”; “Rugido de León
/ Podcast”; “Patria NeoLeonesa”; “Rancheros Locos de Río Grande”.
7
Josefina Zoraida Vázquez, “La supuesta República del Río Grande”, en
Décadas de inestabilidad y amenazas. Antología de ensayos, ed. Josefina Zoraida Vázquez (El Colegio de México, 2010), 61–88.
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cabo sus anhelos de separación, lo importante es lo que los une
con las demandas políticas centrales, es decir, con la formación
histórica de la alteridad regiomontana en sus relaciones de tensión, complementariedad y oposición con el centralismo mexicano. En otras palabras, lo relevante no es si los grupos y páginas
separatistas pueden o no existir “fuera de Facebook” según los
criterios de realidad y de existencia de la política clásica (menos
aún, si deban o no hacerlo), sino que miles de personas los están
imaginando (entre el juego y el anhelo, entre lo digital y lo físico,
entre lo viejo y lo nuevo), conversando y promoviendo, y que lo
hacen no desde un espacio vacío, absurdo, sino desde un denso
tejido histórico-cultural de referentes compartidos que expresan
muchas de las tensiones socio-espaciales vinculadas con la construcción histórica del eje regional Monterrey-Nuevo León-Noreste en tanto frontera económica, política y civilizatoria.
En este ensayo mostraré parte de ese tejido históricocultural a través de lo que llamo las “narrativas de excepcionalidad
regiomontana”, las cuales, en tanto conjunto de afirmaciones
identitarias que circulan en medios impresos y en grupos de
replicación digital, dan cuenta de dos orgullos socio-espaciales en
constante tensión: el orgullo centralista del altiplano (vinculado
con la voluntad de una parte hegemónica que se propone a sí
misma como centro y, a la par, como unidad del todo nacional), y
el orgullo regionalista de la alteridad regiomontana (vinculado con
la voluntad de una parte regional que se propone a sí misma como
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una particularidad radical y esencial, una excepcionalidad de la
historia nacional). En otro lado me he ocupado de un conjunto
amplio de esas narrativas de excepcionalidad y de sus condiciones
de producción y circulación,8 aquí me enfocaré exclusivamente
en un texto concreto de dicho conjunto: El Nuevo Reyno de León.
Un Estado sin impuestos, de Abelardo A. Leal Sr.9 Al final de
este ensayo, trazaré algunas de las relaciones sociohistóricas de
sentido entre dicho texto y los espacios separatistas de Facebook.
Narrativas de excepcionalidad en la alteridad regiomontana
Esta es una ciudad excepcional (a pesar de lo que afirman sus críticos) que no pasa inadvertida. Su gente y
sus empresas constituyen una especie de símbolo y de
testimonio de la grandeza del capitalismo; y de su miseria, añadirían no pocos escritores prosocialistas.
Federico Arreola, ¿Por qué Monterrey?

La nación no sólo es una comunidad política imaginada, basada
en la construcción de horizontalidad,10 sino también una configuración cultural,11 una formación histórica de alteridad y de diverAarón López Feldman, “Re-sentimientos de la nación. Regionalismos,
separatismos e imaginación política en narrativas de la excepcionalidad regiomontana” (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente,
2019).
9
Abelardo Leal, El Nuevo Reyno de León. Un Estado sin impuestos (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1982).
10
Benedict Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen
y la difusión del nacionalismo (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
1993).
11
Alejandro Grimson, Los límites de la cultura. Críticas de las teorías de la
identidad (Buenos Aires: Siglo XXI, 2011), 171–94.
8

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sidades12 que produce diferencias constitutivas, esto es, múltiples
otredades y fronteras, tanto internas como externas. Por ende, las
afirmaciones regionalistas y separatistas no responden únicamente a las distintas crisis de lo estatal y de lo nacional (sin duda,
fundamentales), sino que forman parte intrínseca del ejercicio del
Estado-nación como proyecto histórico y de su devenir como narrativa sociocultural (es decir, como un todo representado a través
de una de sus partes). En palabras de Renato Ortiz: “La identidad
nacional se construye en detrimento de las identidades locales.
Ella se nutre de su neutralización o de su destrucción. La constitución de la nación es siempre conflictiva. Al afirmarse la unidad
del todo, se niega la particularidad de las formaciones específicas”.13
En este sentido, el Estado-nación es un proyecto
necesariamente inconcluso que pretende hacer de sí un todo
homogéneo (mayor que la suma de sus partes) a través de una
serie de artefactos político-simbólicos: la escuela y sus libros
(en tanto síntesis de la historia oficial), el museo y su memoria
selectiva, el censo y sus clasificaciones legítimas, el mapa y su
Claudia Briones, “Formación de alteridad, contextos globales, procesos
nacionales y provinciales”, en Cartografías argentinas. Políticas indigenistas
y formaciones provinciales de alteridad (Buenos Aires: Antropofagia, 2005),
10–39; Rita Laura Segato, “Identidades políticas y alteridades históricas: una
crítica a las certezas del pluralismo global”, Nueva Sociedad, núm. 178 (2002):
104–25.
13
Renato Ortiz, Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo
(Bogotá: Convenio Andrés Bello, 1998), 125.
12

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logoización del territorio, la constitución y su ciudadanía.14 Las
partes del todo nacional, sin embargo, nunca quedan plenamente
totalizadas, y es sólo cuestión de tiempo para que algunas de ellas
se desplacen de la tensión al conflicto. Por eso, con frecuencia,
el proyecto nacional busca neutralizar y utilizar a su favor las
afirmaciones identitarias locales y regionales, así como erradicar
las aspiraciones de aquellas partes que no se asumen como
dependientes del todo unitario.
En el caso del Estado-nación mexicano, la construcción
del centro de México como totalidad nacional, es decir, la
construcción de la Ciudad de México, el altiplano y su área de
influencia directa como núcleo de acción político-económica y
encarnación simbólica de la nación, ha sido un proceso largo y
disputado que hunde sus raíces en la difícil transición entre el
Estado colonial y el Estado-nación, así como en las herencias
espaciales de larga duración que dejó la geografía mexica.15 A
Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo; Santiago Castro-Gómez, “Ciencias sociales, violencia epistémica y el problema de la invención del otro”, en La colonialidad
del saber. Eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas lationoamericanas
(Bogota: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2000), 88–98; Ortiz,
Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo.
15
Bernardo García Martínez, “El espacio del (des)encuentro”, en Encuentro
en la frontera: mexicanos y norteamericanos en un espacio común (México,
DF: El Colegio de México - Centro de Estudios Históricos; El Colegio de la
Frontera Norte; Universidad Autónoma de Tamaulipas, 2001), 19–51. Bernardo García Martínez, El desarrollo regional, siglos XVI al XX (México, DF: El
Colegio de México, 2004); Bernardo García Martínez, Las regiones de México.
Breviario geográfico e histórico (México, DF: El Colegio de México, 2008).
14

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pesar de lo que sostiene su historia mítica, el centro se construyó a
la par del resto de las regiones, pero con la capacidad de absorber
los efectos de su propia centralización. En este sentido, el norte,
como frontera interna, jugó un papel clave en la formación nuclear
del centro. El norte no nació vacío, aislado, lejano; su lejanía,
su aislamiento y su vacuidad se construyeron en su particular
relación histórica con el centro.16
Desde la perspectiva de las fijaciones de sentido que
hicieron nación (en tanto relato sociocultural y proyecto
histórico), lo que no es centro es vacío, lejanía, periferia, tradición,
provincia, interior, región, pero también caos, peligro, barbarie,
precariedad, atraso, conservadurismo, ignorancia, minoría de
edad, superstición. A esas fijaciones semánticas del “ellos” y
el “afuera” como fronteras culturales internas, se le contrapone
el “nosotros” y el “adentro” de la nación: orden, modernidad,
ilustración, razón, civilización, progreso, educación, ciencia,
conjunto, cuna, revolución.17
Israel Cavazos Garza y César Morado Macías, “Introducción”, en Fábrica
de la frontera. Monterrey, capital de Nuevo León (1596-2006) (Monterrey:
Ayuntamiento de Monterrey, 2006), 17–20; Cecilia Sheridan Prieto, Fronterización del espacio hacia el norte de la Nueva España (México, DF: Centro de
Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Instituto Mora,
2015).
17
Luis Aboites Aguilar, “En busca del centro. Una aproximación a la relación
centro-provincia en México, 1921-1949”, Historia Mexicana 59 (2009): 711–
54. Manuel Ceballos Ramírez, “Visiones contradictorias del norte mexicano:
elementos de una historia cultural”, en Historia, región y frontera norte de
México (México, DF: Bonilla Artigas; Universidad Autónoma de Tamaulipas,
2011), 193–220. Periódico El Universal, Monsiváis, Carlos (2009). ¿Qué se
16

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A esas fijaciones de sentido centralistas se les ha contestado,
en modos y tiempos distintos, desde otras regiones del país fuera
de la región central. Desde el eje Monterrey / Nuevo León /
Noreste, una respuesta llegó acompañada de las potencialidades
(es decir, de la capacidad de hacer escuchar sus inconformidades
y de poner sobre la mesa nacional no sólo su peso específico
como parte, sino también su virtualidad como todo aparte) de
una elite construida en torno al desarrollo comercial, industrial
y financiero.18 Desde la alteridad regiomontana, se produjo un
tejido de afirmaciones identitarias socio-espaciales que, a modo
de narrativas de excepcionalidad, responde a la centralización
y totalización del centro. Esas narrativas proponen otro tipo
de mestizo y otro tipo de relaciones económico-políticas como
simientes de su alteridad y, en ocasiones, de lo que deberían ser
las “auténticas” fijaciones de la mexicanidad.
fizo de la provincia?, 26 de abril de 2009. Acceso el 17 de febrero de 2018
http://archivo.eluniversal.com.mx/editoriales/43850.html; Enrique Raichenberg y Catherine Héau-Lambert, “La frontera en la comunidad imaginada del
siglo XIX”, Frontera Norte 19, núm. 38 (s/f): 37–61; Sheridan Prieto, Fronterización del espacio hacia el norte de la Nueva España; José Manuel Valenzuela Arce, “Interculturalidad y estados nacionales”, en Pensar las ciencias
sociales hoy. Reflexiones desde la cultura, ed. Rossana Reguillo y Raúl Fuentes Navarro (Guadalajara: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Occidente, 1999), 119–42.
18
Mario Cerutti, Burguesía y capitalismo en Monterrey (1850-1910) (México, DF: Claves Latinoamericanas, 1983); Mario Cerutti, Burguesía, capitales
e industria en el norte de México. Monterrey y su ámbito regional (1850-1910)
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León; Alianza, 1992); Menno
Vellinga, Desigualdad, poder y cambio social en Monterrey (México, DF: Siglo XXI, 1988).
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Podemos entender a las narrativas de la excepcionalidad
regiomontana como un denso tejido de afirmaciones identitarias
socio-espaciales según las cuales Monterrey (y cuando se dice
Monterrey se habla de Nuevo León y del noreste todo19) es una
singularidad en la historia nacional, una particularidad primigenia
y esencializada que, formada a espaldas, a pesar y en contra del
centro20 (y cuando se dice el centro se habla de la Ciudad de México
como núcleo del Estado novohispano y del Estado-nación), se
caracteriza por su “cultura de trabajo” traducida en potencial
económico (comercial, industrial y financiero), educativo (con
el Tecnológico de Monterrey como núcleo21) y cultural (tanto en
términos de arte22 y conocimiento, como de ethos empresarial
“Todos los nacidos en el Estado somos neoleoneses y todos los neoleoneses
somos regiomontanos”, diría José P. Saldaña (Grandeza de Monterrey y estampas antiguas de la ciudad. México: Empresas Editoriales S.A, 1973), p. 65.
20
El centro / sur “huevón, ocioso y corrupto” que vive a costa del Monterrey
“trabajador, madrugador y franco”.
21
Además del Tecnológico de Monterrey y del conglomerado empresarial comúnmente asociado con la ciudad, existe otro caso de “éxito regio” que “conquistó” el centro del país: el periódico El Norte del que derivó el Grupo Reforma: “(El Norte) Fue un éxito rotundo en términos de circulación ya que contó
con la capacidad de transferir los aspectos más liberales de la visión emprendedora regiomontana al contexto específico de la Ciudad de México. En el ámbito
político, el periódico Reforma se presentó con una postura crítica hacia políticas
oficiales y, en el ámbito económico, se caracterizó por la promoción de un modelo que favorecía la libertad de mercado” Smith Pussetto, C., García Vázquez,
N. J., Pérez Esparza, J. D. (Análisis de la ideología empresarial regiomontana.
Un acercamiento a partir del periódico El Norte, en CONfines de Relaciones
Internacionales y Ciencia Política, 2008). Disponible en http://www.redalyc.
org/html/633/63340701/, Consultado el 10 de mayo de 2018, p. 17.
22
Como señala Eduardo Ramírez (El triunfo de la cultura. Uso político y
19

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distinguido por el trabajo, la honradez, el ahorro, el tesón y la
innovación23). Según estas narrativas, el potencial de la parte
regia se forjó en la lejanía, en la lucha con el medio agreste, con
los indígenas seminómadas y con los invasores extranjeros, y en
la mezcla sui géneris de grupos étnicos.
Estas narrativas de excepcionalidad son enunciadas por
distintos actores en múltiples espacios discursivos,24 pero su
densidad no se reduce ni a su textualidad ni a su lugar concreto
económico de la cultura en Monterrey. Monterrey: Fondo Editorial de Nuevo
León, 2009), el arte, y su trabajo museístico, no sólo ha sido un elemento fundamental en la construcción identitaria del “orgullo regio”, sino también en el
despliegue de las tensiones sociohistóricas entre la elite empresarial regiomontana y el Estado mexicano.
23
En años recientes, los dos equipos de futbol locales (Tigres y Rayados de
Monterrey) han comenzado a jugar un papel similar en estas narrativas de excepcionalidad. En la retórica que acompaña las finales de liga del futbol mexicano protagonizadas por estos dos equipos, no sólo se habla de su desempeño
futbolístico, sino también del particular modelo de negocios que lo permite y
de la necesidad de emularlo en todo el país; o bien, se afirma que es un ejemplo
más de la “grandeza regia”. En este contexto, un comentarista local [N. del
E.: el autor se refiere Mario Castillejos] afirmó: “La grandeza de Monterrey,
del industrial de Monterrey, de la sociedad de Monterrey, simplemente faltaba
que también coronara en el futbol, hoy coronaron, desde hace tiempo ya vienen coronando, y hoy es el ombligo del futbol del país, y no es porque yo sea
quien viva aquí, es porque geográficamente a mí me toca llevar una crónica
que ni los chilanguitos ni los jalisquillos ni los del Pacífico te pueden llevar la
cuenta de cuántas finales se pueden jugar en un lugar y cuántas se van a ganar.
Bendito Dios esta ciudad ya levantó la mano y ahora para que nos la bajen
se la van a pelar un rato” (Publicado en YouTube: https://www.youtube.com/
watch?v=-_bQ7vydcMo&amp;ab_channel=CharlsCepeda, 16 de agosto de 2019).
24
López Feldman, “Re-sentimientos de la nación. Regionalismos,
separatismos e imaginación política en narrativas de la excepcionalidad regiomontana”, 55–93.
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de enunciación, sino que forma parte de un proceso de larga
duración surgido con la conformación histórica de la alteridad
regiomontana en tanto uno de los otros internos clave del
imaginario nacionalista mexicano (no el otro indígena con base en
el cual se creó el mestizo de la nación, sino el mestizo fronterizo,
“inculto”, “primario”, “bárbaro”). Por un lado, esta formación de
alteridad lleva la huella de la construcción del centro como todo
hegemónico a través de una de sus partes (la Ciudad de México)
y la construcción de sus otros internos, no sólo en términos de
raza, sino también de cultura y de ubicación en la geografía de la
nación; por el otro, dicha formación está anclada en las tensiones
económicas, políticas y simbólicas (por recursos, territorios,
decisiones y representación en el relato de lo nacional) que las
elites locales han mantenido con el Estado mexicano desde fines
del siglo XIX.25
Las narrativas de excepcionalidad son afirmaciones
apologéticas, reivindicatorias y nostálgicas que aluden al éxito, la
épica, la grandeza de Monterrey, Nuevo León y el Noreste (en ese
orden) y que se nutren de la (re)apropiación histórica y la gestión
de la memoria local.26 Aunque en este ensayo me enfoco en una
Michael Snodgrass, Deferencia y desafío en Monterrey. Trabajadores, paternalismo y revolución en México, 1890-1950 (Monterrey: Fondo Editorial
Nuevo León, 2008); Alex Saragoza, La elite regiomontana y el Estado mexicano, 1880-1940 (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2008).
26
García Alonso (2014) entiende a los “gestores de memoria colectiva” como
aquellas “instituciones, grupos o individuos cuya interpretación de los hechos
ocurridos es considerada como referente para una comunidad. Tan gestoras
25

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de esas narrativas unitarias y en sus relaciones de sentido con
espacios sociodigitales, esto no quiere decir que las asuma como
las únicas afirmaciones identitarias de la alteridad regiomontana.
No estoy proponiendo que todos los regios se adscriben a las
narrativas de excepcionalidad. De hecho, muchos las disputan
desde la academia,27 el trabajo, las artes o el espacio público.
son las llamadas instituciones de memoria —normalmente organizaciones o
fundaciones encargadas de la custodia material de los fondos documentales y la investigación que pueda ser relevante para comprender una época,
un autor o un suceso determinado—, como las universidades —encargadas
de generar versiones de la historia de las naciones, que luego es vulgarizada
y transmitida a través de los manuales escolares hasta constituir un sustrato
interpretativo que comparten cohortes generacionales—; los ancianos que conocen con detalle las genealogías y son los depositarios de los relatos y los
saberes que constituyen el patrimonio de las familias; los especialistas rituales —con sus conocimientos esotéricos sobre las relaciones entre el mundo
sobrenatural y el de la vida cotidiana—; las autoridades políticas —que normativizan la vida cotidiana para generar un orden basado en códigos morales
que indican en cada momento lo que es correcto e incorrecto—, etcétera”. Ver
María García Alonso, “Los territorios de los otros: memoria y heterotopía”,
Cuicuilco 21, núm. 61 (2014): 334.
27
Existe una larga tradición de académicos e investigadores (Cecilia Sheridan, Lylia Palacios, Mario Cerutti, Máximo de León Garza, César Morado,
Alex Saragoza, Michael Snodgrass, Alberto Barrera-Enderle, Octavio Herrera,
por mencionar algunos) que, directa o indirectamente, han realizado una crítica económica, política e histórica a las narrativas de excepcionalidad. Desde
esta perspectiva, el relato de la diferencia regia, de su particularidad, sólo puede ser entendido como parte de la formación histórica de una elite local que,
basándose en su desarrollo comercial, industrial y financiero, fue capaz de
imponer en el espacio regional la narrativa de su ethos empresarial. Desde la
crítica a la excepcionalidad, Monterrey no es la gran ciudad industrial hecha
por el mestizo fronterizo bajo la figura del hombre empresarial y del patriarca
industrial, sino una urbe asimétrica, desigual, que “no puede explicarse sin
la historia de sus fábricas y sus trabajadores, hombres y mujeres, ni de sus
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Y así como no todos los regios se adscriben a estas narrativas,
tampoco todos los que se adscriben a ellas son regios. Al respecto,
José P. Saldaña (1891-1992, político, asesor empresarial, escritor,
historiador y cronista oficial de Monterrey durante veinticinco
años) afirma, apoyándose en el determinismo geográfico, que la
“grandeza” del ethos regiomontano es una cualidad adquirible vía
el contacto con el medio28:
Queda en pie, con la limpieza que corresponde a las cosas respetables, el título de regiomontano. No debe tomarse, ni la tomamos como blasón de alcurnia, ni como distintivo de sangre
limpia a lo Hitler. Nada de eso, aceptamos con satisfacción la
formación del carácter regiomontano como producto del medio
ambiente, sin que en ello cuente en forma alguna la cuna o el
lugar en que se haya nacido.29

incontables talleres de oficios urbanos. Ellos y ellas fueron los constructores
de esta ciudad, no la élite de unos cuantos ‘indómitos e industriosos’ empresarios” Lylia Palacios (2017). La Muerte obrera en Monterrey, en Académicxs
de Monterrey, 43. https://academicxsmty43.blog/2017/11/20/la-muerte-obrera-en-monterrey-lylia-palacios/
28
En un tono similar, Santiago Roel (1885-1957), otro actor clave en la gestión de la memoria local y en la promoción cívica (creador, junto con Saldaña,
del escudo de Nuevo León), señala en sus Apuntes Históricos: “Siempre que
en estos Apuntes se hable de nuevoleoneses, entiéndase que no sólo he querido referirme a los nativos del Estado, sino también a todos aquellos que, sin
serlo, se han avecindado aquí y sienten por Nuevo León igual o mayor afecto
que por su lugar de origen; han formado un hogar o labrado un porvenir, y han
contribuido con su sincero esfuerzo al progreso y bienestar de esta tierra”. Ver
Santiago Roel, Nuevo León, apuntes históricos (Monterrey: Ediciones Castillo, 1977), XIII.
29
José Pedro Saldaña, Grandeza de Monterrey y estampas antiguas de la
ciudad (México, DF: Empresas Editoriales S.A., 1973), 257.
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Así, a la par del despliegue de sus potencialidades económicas y
políticas, la alteridad regiomontana ha producido, desde fines de
la década de los treinta del siglo XX30 (aunque con importantes
antecedentes en la segunda mitad del siglo XIX y el periodo vidaurrista) una serie de narrativas de sí que tienden a esencializar
De la mano del centralismo político, económico y simbólico, se ha ejercido
en el país una suerte de “centralismo historiográfico”. Ver P. Osante, 2015, El
noreste fronterizo de México en la época colonial, en Históricas Digital, pp.
51-68, http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/escribir/historia.html) que, desde los inicios del siglo XX, ignora los procesos
históricos locales o los considera sólo en tanto aportan al relato nacional. En
esta tradición historiográfica, el noreste de México suele tomarse en cuenta únicamente cuando se trata de estudiar su participación en la formación
del Estado-nación, sobre todo desde que Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas
se transformaron en frontera. Aunque una parte de la propia historiografía de
Nuevo León sigue reproduciendo esa tradición. Ver Eva Rivas et al., “La historia en el noreste y desde el noreste”, en Las ciencias sociales en el noreste
de México, ed. César Morado Macías y Lucila Hinojosa (Ciudad de México:
Universidad Autónoma de Nuevo León - Facultad de Filosofía y Letras, 2016),
105–27. Desde fines de la tercera década del siglo XX dicha historiografía dio
un giro regionalista notable con base en el cual se recuperaron las afirmaciones
regionalistas de la segunda mitad del siglo XIX (con Vidaurri a la cabeza) y se
dio forma a las narrativas de excepcionalidad. A partir de esa década, la historiografía neoleonesa (producida, en buena medida, desde y para Monterrey)
empezó a girar del positivismo y la memoria nacional hacia el historicismo y la
afirmación de lo local, en parte como respuesta el nacionalismo posrevolucionario. Ver Manuel Ceballos Ramírez, “Monterrey: Realidades y posibilidades
historiográficas”, en Monterrey 400: estudios históricos y sociales, ed. Manuel
Ceballos Ramírez (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1998),
69–89; Edgar Iván Espinosa Martínez, “La práctica historiográfica en Nuevo
León. Una arqueología del conocimiento histórico regional, 1867-1996”, Secuencia, núm. 68 (2007): 89–114; César Morado Macías, “La historia de Nuevo León. Apuntes epistemológicos sobre la historiografía reciente”, Provincias
Internas 1, núm. 3 (2001): 13–32.
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su diferencia con el resto de la nación; es decir, a explicar su peculiar desarrollo comercial e industrial no como resultado de un
proceso histórico de acumulación (en el que ocupa un lugar clave su posición en la geografía colonial y nacional, así como el
tejido de sus relaciones económicas locales), sino como producto de un ethos inmutable, congelado en el tiempo, que proviene
de su peculiar mezcla étnica y de sus relaciones con el medio
ambiente hostil; una consecuencia de la lucha en múltiples frentes: contra los indios nómadas, contra la naturaleza, contra el
centralismo, contra los anhelos expansionistas norteamericanos.
Mientras en el centro del país se consolidaba el nacionalismo
posrevolucionario que había heredado (con continuidades y discontinuidades) elementos del patriotismo criollo,31 en el margen
interno regiomontano se potenciaban narrativas de excepcionalidad que erosionaban dicho nacionalismo, aunque sin apartarse
del todo de él. Grosso modo, esas narrativas de sí se caracterizan
por oponerse a las fijaciones centralistas de la nación a través
de su trabajo con tres imaginarios: étnico-comunitario (nosotros
versus ellos), económico-político (lo común versus lo ajeno; el
trabajo, la empresa y el Estado) y socio-espacial (adentro versus
afuera).

David Brading, Los orígenes del nacionalismo mexicano (México, DF:
Era, 2004), 1–18; Enrique Florescano, “De la patria criolla a la historia de la
nación”, Secuencia, núm. 52 (2002): 7–39.
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El

“nosotros”

regiomontano

y

sus

fundamentos

económico-políticos son demarcados por la familia, la industria,
la laboriosidad, la disciplina, la cultura del trabajo y el origen
chichimeca-tlaxcalteca-hispano-(cripto)judío; esto en oposición
al “ellos” centralista, huevón, caótico, soberbio, corrupto,
ineficiente, proteccionista, autoritario, y originado en lo azteca/
mexica. A su vez, en el imaginario socio-espacial destacan dos
campos clave: los geosímbolos (el signo en clave espacial local) y
las escalas. A la ausencia de geosímbolos regios en el imaginario
central (la nación es Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Pico de Orizaba),
se le contrapone el Cerro de la Silla como referente que aglutina
las más variadas afirmaciones identitarias (podemos recorrer
todos los tipos de regionalismo regio y encontrar ahí, en el centro
de la representación, a la Silla). En cuanto a las escalas, son tres las
que están en juego en la pugna de imaginarios, en la tensión entre
oposición y complementariedad entre ellos y en la consecuente
imposición de intereses: Monterrey, Nuevo León, Noreste. El
despliegue de estas escalas no es lineal ni unidireccional, así
Monterrey puede desplegarse como sinécdoque de Nuevo León (y
éste como sinécdoque del Noreste), o bien, como sinécdoque de la
nación. Esta tensión de escalas nos deja ver que las narrativas de
excepcionalidad no se oponen al centralismo como lógica política
(Nuevo León mismo es un estado fuertemente centralista), sino al
centralismo de la ciudad de México como contenido histórico de
la totalidad nacional.
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De entre el denso tejido de narrativas de excepcionalidad,32
aquí me detendré en el proyecto nostálgico que Abelardo A. Leal
Sr. formuló en El Nuevo Reyno de León: un Estado sin impuestos.
Publicado a mitad de la década de los setenta del siglo XX, en pleno
enfrentamiento entre la elite económico-política regiomontana y
el Estado mexicano, el texto de Leal sintetiza y lleva al extremo
las narrativas de excepcionalidad y los imaginarios de la
alteridad regiomontana. Es, por lo mismo, el proyecto que más
se acerca (en términos de relaciones sociohistóricas de sentido y
no de mediaciones tecnológicas) a las afirmaciones identitarias
socioespaciales de los espacios regionalistas y separatistas de
Facebook. A su vez, el texto como unidad (y, en parte, la obra
En Re-sentimientos de la nación... trabajé, además del texto de Abelardo Leal, con las siguientes narrativas de excepcionalidad: Amores, José Emilio (2007). Monterrey: una cultura propia; Arreola, Federico (s.f.). ¿Por qué
Monterrey?; Basave del Castillo, Agustín (1945) Constructores de Monterrey;
De León, Myriam (1996). Monterrey 400 años: la estirpe de un pueblo, 15961996; De León, Myriam (2007). Orgullosamente bárbaros. Para revalorar el
ser y quehacer del norestense; Elizondo Elizondo, Ricardo (1987) Los sefarditas en Nuevo León: reminiscencias en el folklore; García Naranjo, Nemesio
(1990 / 1955). Una industria en marcha; Hernández, Timoteo L. (1969). Geografía del Estado de Nuevo León; Novo, Salvador (1965). Crónica regiomontana. Breve historia de un gran esfuerzo; Rangel Frías, Raúl (1988 / 1964).
Teorema de Nuevo León; Recio Cavazos, Gabriela (2017). Don Eugenio Garza
Sada. Ideas, acción, legado; Rodríguez Muro, Jesús (1965). Geografía política, física y económica del estado de Nuevo León; Roel, Santiago. (1977/1938).
Nuevo León, apuntes históricos; Saldaña, José P. (1955). Episodios Contemporáneos; Saldaña, José P. (1973 / 1968). Grandeza de Monterrey y estampas
antiguas de la ciudad; Tijerina Almaguer, Luis (1943). Canto al Escudo de
Nuevo León; Zapata Novoa, Juan (1993). Tercos y triunfadores de Monterrey:
Los retos de Monterrey en el siglo XX.
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completa de Leal) gira en torno al tema que más moviliza los
malestares con el estado nacional de cosas: los impuestos.
El proyecto nostálgico de Abelardo A. Leal, Sr.
El sábado 17 de julio de 1982 murió Abelardo A. Leal Leal, Sr.,
abogado autodidacta regiomontano (nacido en Cadereyta en
1899, pero avecindado en Monterrey desde 1921), primer Doctor Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL)33 y padre de Abelardo A. Leal. Jr. (1922-1994), quien
fuera editor, subdirector y presidente de El Norte durante más de
tres décadas.34 En los días posteriores a la muerte de Abelardo
Leal, Sr., distintas instituciones locales publicaron esquelas en su
honor (entre ellas, la rectoría y la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales de la UANL, el Colegio de Abogados de Nuevo León y
la Editora El Sol —encargada de la producción, edición, diseño,
comercialización y distribución de El Norte—), en las que se le
El Doctorado Honoris Causa en Ciencias Jurídicas le fue entregado a
Abelardo A. Leal Leal el 2 de junio de 1980, al respecto, una nota de la redacción de El Porvenir narraba el evento enfatizando el relato del hombre
que “se hace solo”: “Y sucedió aquel modesto autodidacta, caballero sin
tacha y modelo de conducta, dejó pasmados a los doctores de la ley, de las
ciencias exactas, y los iniciados en los secretos de forma y vida. Cultivador
de las disciplinas del Derecho y luchador infatigado de las reclamaciones
justas, don Abelardo Leal Leal, produjo ante el Consejo Universitario, depositario por sí de la sabiduría misma, un discurso de elegante y profundo corte académico” (Periódico El Porvenir. “Doctorado merecido”, Monterrey,
N.L., 3 de junio de 1980).
34
Israel Cavazos Garza, Escritores de Nuevo León. Diccionario bibliográfico
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1996), 207.
33

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recordaba como un “distinguido jurista nuevoleonés” y “ejemplo
en la comunidad regiomontana”.35
A su vez, M.A. Kiavelo (espacio editorial clave de El Norte
y pilar en la construcción de la alteridad regiomontana) empezó
su columna del domingo 18 de julio con estas palabras:
1-MIENTRAS dormía, murió ayer sábado, en la madrugada,
el Doctor en Ciencias Jurídicas don Abelardo A. Leal, Señor,
venerado patriarca de una gran familia del Nuevo Reyno
de León.
2-APENAS horas antes don Abelardo había terminado su último libro, sobre cuyo original dejó un recado para que su hijo
del mismo nombre lo revise, corrija y proceda a su edición.
1-DURANTE más de sesenta años de estudiar el Derecho sin
un día de descanso ni conocer vacaciones, el Doctor Leal buscó la justeza, valor aún más alto y más puro que la imperfecta
justicia humana…
2-LA función debe continuar…36

A menos de seis meses de la muerte de Abelardo Leal, la Capilla
Alfonsina de la UANL publicó una edición no venal de El Nuevo
Reyno de León: un Estado sin impuestos, el cual ya había sido
impreso en 1975, pero en una edición del propio autor. Esta publicación, según las autoridades de la Capilla Alfonsina, se dio
La esquela de la Editora El Sol decía, a la letra: “Editora El Sol, S.A. Se
une a la pena que embarga a la Familia Leal Díaz por el sentido pésame de Don
Abelardo A. Leal Señor, Q.E.P.D. Padre de nuestro Director Lic. Abelardo A.
Leal, Jr. Hacemos votos por el eterno descanso del alma de Don Abelardo A.
Leal, Señor, a sabiendas de que su ejemplo y enseñanza han fructificado en su
familia y en la comunidad regiomontana, Monterrey, NL., julio 18 de 1982”.
36
Periódico El Norte. M.A. Kiavelo. Monterrey, N.L., domingo 18 de julio
de 1982.
35

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en retribución a que Leal había donado a la UANL su biblioteca
personal (cerca de 13,000 volúmenes) considerada como “la biblioteca jurídica más importante de México”.37 Debido quizá a
la radicalidad del texto de Leal (éste proponía, como veremos,
que se le “regresara” a Nuevo León el territorio que le fuera mercedado en 1579), el director de la Capilla Alfonsina sugiere un
deslinde: “(el libro) Representa una opinión muy personal de un
hecho ya concluido y de sus aparentes consecuencias históricas
y políticas… Es el sueño de un hombre estudioso y defensor del
Derecho que deseaba en todo aplicar el principio correcto”.38
Pero tres años después, en la presentación de otro libro de Leal,39
el mismo Tamez Solís reivindica el texto: “‘El Nuevo Reyno de
León: un Estado sin impuestos’… detalla como ninguno el desenlace histórico poco difundido sobre la usurpación de derechos
y territorio legitimando y distinguiendo la identidad del aridoamericano norestense”.40
Aunque el proyecto de Abelardo Leal es radical, no imagina
desde el vacío. Por el contrario, Leal se nutre del giro regionalista
de la historiografía local, de los componentes discursivos de
Porfirio Tamez Solís, “Presentación”, en Amparo 71/933: Abelardo A. Leal
vs. La ley de la abogacía, ed. Abelardo Leal (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1985), 8.
38
Porfirio Tamez Solís, “Presentación”, en El Nuevo Reyno de León. Un Estado sin impuestos, ed. Abelardo Leal (Monterrey: Universidad Autónoma de
Nuevo León, 1982), IX.
39
Abelardo Leal, Amparo 71 /933. Abelardo A. Leal vs. La ley de la abogacía
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1985).
40
Tamez Solís, “Presentación”, 1985, 8. [Énfasis mío]
37

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las narrativas de excepcionalidad y de los imaginarios étnicocomunitario, económico-político y socioespacial que las cruzan.
El siguiente párrafo sintetiza su proyecto nostálgico y la tensión
sociohistórica desde donde imagina:
Nuevo León necesita recuperar íntegramente todo el territorio del Nuevo Reyno de León, libre, independiente y soberano
como naciera, para liberarlo del pavoroso endeudamiento y del
terrible desastre político, económico, moral y administrativo de
la suzeranía de Moctezuma y Cía., S.A., que impera con su
centralismo en la eterna Tenochtitlán, D.F. Y crear con dicho
Nuevo Reyno de León un país de trabajo, producción, crédito,
unión, y progreso tradicionales de Nuevo León. Un Estado sin
impuestos, solidarista, del deber de superación y de la superación del deber, que nos lleve a cada uno y a todos al común
mejoramiento, prosperidad y concordia, cuya categoría y solvencia le dé lugar en el Primer Mundo Internacional.41

A grandes rasgos, lo que Abelardo Leal propone es demandar ante
la Corte Internacional de Justicia y la Organización de las Naciones
Unidas que a Nuevo León se le “restituya” el territorio mercedado
a Luis Carvajal y de la Cueva en 1579 bajo el rubro del “Nuevo
Reyno de León”, una demanda que haría que Nuevo León contara
con una parte importante del norte de México e, incluso, de Texas:
“desde el Puerto de Tampico al Norte por el litoral del Golfo de
México y sus doscientas leguas en cuadro hacia el interior”.42 Y es
que, para Leal, el Estado colonial y el Estado nacional se dedicaron,
41
42

Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, 50. [Énfasis mío]
Leal, 15.

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desde sus inicios, a “usurpar” y “mutilar” el territorio de Nuevo
León43: “no podemos aceptar la mutilación de nuestro territorio del
‘Nuevo Reyno de León’, a la migaja de sierra y tepetate, carente
de recursos naturales, en que los atentados de todos los tiempos
culminados con el encono de Juárez en 1864, nos han dejado
reducidos”.44 Leal utiliza el pasado colonial para diseñar un futuro
republicano del terruño, para desplegar un “como si”45 en el cual
Nuevo León nunca ha dejado de ser, en espíritu, el “Nuevo Reyno
de León” y en el que la excepcionalidad regiomontana se expande
sobre casi todo el norte de México y parte del sur de Estados Unidos.
Bajo el supuesto de que Nuevo León fue despojado ilegítimamente
de su territorio, Leal declara “inexistentes los repartos virreinales
y republicanos, las traidoras enajenaciones y todos los pactos
seudoconstitucionales, que afecten al auténtico territorio de Nuevo
León, que debe ser el de su originario ‘Nuevo Reyno de León’”.46
Hay que decir que la idea de “mutilación” es clave no sólo en el imaginario socioespacial de la alteridad regiomontana, sino también en el imaginario
socioespacial de la nación, en concreto, a partir a la “mutilación” del territorio
que el país “sufrió” al perder la guerra con los Estados Unidos.
44
Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, XI.
45
El “Como si” radica en lo que Ricoeur define como el “es” metafórico: toda
metáfora, a la par, “no es” y “es como” aquello que reemplaza. Y es esa tensión
constante de “no ser” y “ser como” la que le da su poder de redescripción de
lo real al jugar con las fronteras de lo posible y de lo imposible: “el ‘lugar’
de la metáfora, su lugar más íntimo y último, no es ni el nombre ni la frase ni
siquiera el discurso, sino la cópula del verbo ser. El ‘es’ metafórico significa
a la vez ‘no es’ y ‘es como’”. Ver Paul Ricoeur, La metáfora viva (Madrid:
Ediciones Europa, 1980), 15.
46
Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, XI.
43

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Dada la importancia estratégica del acceso al mar, Leal
dibuja un cuadrante en el que (a diferencia del trazado por Vito
Alessio Robles a fines de la década de los veinte) se traza el
“territorio verdadero” del Nuevo Reyno de León en un área que le
otorga la posesión completa de los derechos marítimos del Golfo:
A nosotros nos interesa superlativamente el litoral del golfo de
México que marca Tampico, por la categoría marina que tiene
el Nuevo Reyno de León con dicha playa y su comunicación
directa internacional, viajera, turística, postal, mercantil, jurídica, defensiva y demás contacto con la familia mundial, así
como por las doscientas leguas de mar territorial, que son una
riqueza pesquera y de autosubsistencia, amén que no sería remoto también petrolera.47

En el imaginario socioespacial de la excepcionalidad regiomontana, la escala del “Nuevo Reyno de León” ocupa un lugar clave
como práctica de imaginación (no es ninguna casualidad que,
en voz de M.A. Kiavelo, El Norte haya recordado a Leal, según
mostré atrás, como un “venerado patriarca de una gran familia
del Nuevo Reyno de León”). En tanto práctica del como si, el
“Nuevo Reyno de León” es un espacio mítico (una metáfora
espacial que nunca hizo territorio) que conecta al Nuevo León
del presente (y en particular a Monterrey) con el del espacio
idealizado del siglo XVI. Esta forma de retroactividad, de imaginación política nostálgica basada en el como si, se activa para
hablar de los malestares con el estado nacional de cosas. Y su
47

Leal, 22.

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tema típico de activación son los impuestos y el relato de la
injusticia fiscal.48 En su columna En pocas palabras, publicada
en Milenio, Miguel Ángel Vargas escribe desde esta posición de
imaginación que vincula el ethos regiomontano y sus esencializaciones atemporales (el relato de adversidad, la cultura del
esfuerzo) con la retroactividad al Nuevo Reyno de León a través
de los impuestos:
En más de una ocasión me han preguntado si los nuevoleoneses
somos codos y les respondo con un contundente no. Los nativos de esta región del país siempre hemos sido ordenados con
el gasto y hasta nos alcanza para ahorrar. Nuestros ancestros
llegaron a estas tierras en condiciones difíciles. Acá todo escaseaba: el dinero, el agua, la vegetación, y con trabajo y mucha
tenacidad pudieron salir adelante…. Como la mía, hay miles
de historias parecidas, y podrán identificarse con esa cultura
del trabajo y tesón de quienes habitamos el llamado Nuevo
Reino de León. A nivel nacional se nos reconoce como gente
emprendedora, porque así somos. Por eso molesta que el Gobierno Estatal piense cobrarnos hasta por prender el carbón...
Al buen administrador... menos impuestos.49
Lo importante, en términos del análisis sociohistórico de las narrativas de
excepcionalidad, no es si Nuevo León realmente da más de lo que recibe o no
(o si podría vivir sin los recursos de otros), lo relevante es que los que afirman
que el trato es injusto asumen que lo que dan es para los otros, los que siempre
han estado lejos, los que agreden, amenazan, devoran, invaden, de diversas
formas, al “nosotros” local y regional. En el relato según el cual los neoleoneses “mantienen al país” (con su cultura de trabajo forjada históricamente en
condiciones de adversidad) se ponen en juego los límites de la nación en tanto
comunidad política imaginada.
49
Periódico Milenio. “NL: al buen administrador”. Monterrey, N.L., 20 de
diciembre de 2017. [Énfasis mío].
48

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Esta afirmación del “Nuevo Reyno de León”, que alude a la supuesta grandeza perdida de Nuevo León, está emparentada, a su
vez, con otra afirmación utilizada con frecuencia en la línea editorial de El Norte, la cual se refiere a su estado vecino como “la
parte de Nuevo León que ahora se llama Coahuila”. Sin importar
el tema específico del que se trate, es usual que se utilice esta
expresión50 poniendo en primer plano la relación todo/partes y la
dimensión temporal antes/ahora que recuerda el periodo vidaurrista en el que Nuevo León y Coahuila fueron una sola entidad
federativa (1856-1864),51 hasta que Benito Juárez “los separó”.
Estos son algunos ejemplos utilizados en M.A. Kiavelo, sólo en 2017:
“Donde no deja de temblar es en la parte de Nuevo León que ahora se llama
Coahuila”; “En la parte de Nuevo León que ahora se llama Coahuila, el Gobernador Rubén Moreira no tiene empacho en declarar que el Obispo Raúl
Vera…”; “En la parte de Nuevo León que ahora se llama Coahuila existe preocupación entre el electorado porque Miguel Riquelme…”; “Al Gobernador
Jaime Rodríguez le está ganando la querencia por la parte de Nuevo León que
ahora se llama Coahuila...”.
51
Diego Osorno ya ha señalado esta afirmación identitaria como parte de la
relación entre el (neo)vidaurrismo y la línea editorial de El Norte. Comparando
a Santiago Vidaurri con José Alvarado (ambos originarios de Lampazos de
Naranjo, Nuevo León), Osorno afirma: “El autoritarismo, el aislacionismo y la
traición a la patria que caracterizaron al vidaurrismo del siglo XIX todavía son
algo común en el Nuevo León del siglo XIX… En este Lampazos de sátrapas
revividos y esculpidos, cómo se extraña a José Alvarado… Si Lampazos dio
un tirano, Lampazos dio también a un humanista. Por cada Santiago Vidaurri
hay un José Alvarado… Los neovidaurristas de entonces [1961] se alarmaron
y conspiraron contra él [José Alvarado]. Hoy siguen en el poder, haciendo
como que gobiernan Nuevo León con sus empresas, con sus cargos en el gobierno y su periódico, ese que suele afirmar, sin pudor: ‘La parte de Nuevo
León que ahora se llama Coahuila…’” (Periódico Milenio Monterrey. “Entre
Santiago Vidaurri y José Alvarado”. Monterrey, N.L., 5 de agosto de 2007).
50

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Lo que subyace a esta afirmación identitaria socioespacial es el
siguiente supuesto: Vidaurri no anexó Coahuila a Nuevo León
ante la debilidad del gobierno central, sino que lo “recuperó”.
Así, alimentándose del imaginario regionalista
socioespacial, Abelardo Leal realiza un ejercicio de imaginación
en el que el pasado idealizado y congelado en el tiempo (El Nuevo
Reyno de León) debe ser recuperado como salida a los problemas
de su presente (centralismo, burocracia, priismo, corrupción,
endeudamiento). En su texto, Leal no se refiere nunca al centro del
país sin añadirle sustantivos vinculados con el campo semántico
de lo azteca/mexica, incluso sobreponiéndolos (“La seudofederación de Moctezuma, D.F.”; “feudal castillo de Chapultepec”
“D.F de la Azteca Tenochtitlán”). Así, la tensa visita que realizó
Echeverría a Monterrey al final de su mandato es registrada por
Leal con base en el tiempo congelado del espacio colonial, como
una más de las múltiples afrentas que el “mutilado” y prístino
Nuevo León ha tenido que sufrir desde fines del siglo XVI:
Don Luis y el Nuevo Reyno de León aún existen en la memoria de sus sucesores. De ese extenso territorio aún queda
como ‘hijastro’ de la seudo-República Mexicana, sucesor del
Nuevo Reyno de León, el pequeño y yermo Nuevo León, que,
decíamos, se ha convertido en la Capital Industrial de México.
Los resabios perduran: en 1976 vino Moctezuma Echeverría
a derramar su ira y su soberbia sobre los ‘riquillos’ de Nuevo
León.52
52

Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, 4.

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A ese “ellos” del centralismo, Leal le opone un doble “nosotros”: el del Nuevo León de mediados de la década de los setenta del siglo XX (desde el que escribe) y el del Nuevo Reyno
de León de 1579. En el primero, Nuevo León está definido por
la “usurpación” y las “miserias” que tanto el centralismo colonial como el nacional dejaron al “mutilar” al Nuevo Reyno
de León: “Nos privaron de diez onceavas partes del Nuevo
Reyno de León, dejando a Nuevo León la onceava restante, lo
más estéril, pequeño para que nunca fuera grande, y encerrado
al interior sin los pulmones al Golfo de México que tenía el
Nuevo Reyno de León para su libre y fácil relación internacional”.53 Las únicas valoraciones positivas que Leal hace de
este Nuevo León despojado, reducido a ser “piedra y tepetate”, tienen que ver con el progreso, el trabajo como orgullo
industrial54 y la continuidad étnica de lo que podríamos definir
como el mestizo fronterizo, el cual no sólo es visto como menos mestizo que el del centro y sur del país, sino como hecho
de otra hispanidad y de otras herencias indígenas —“la raza
primordial del Nuevo Reyno de León”, mezcla de “ancestrales
Leal, 3.
“Carvajal y de la Cueva… fue el primer paladín que con dicho ‘Reino’
abrió la puerta del Mundo a este erial magnético, que de su propia entraña rocosa genera todo este potencial humano de trabajo, industria, comercio, economía, cultura y demás factores de prosperidad tan admirables y ejemplares, hermosa heráldica que cual paradoja modesta y orgullosa, se dibuja en el espacio
con sus chimeneas fabriles, como veladoras rezanderas, elevando constantes e
incansables el humo de su laboriosa oración, al cielo infinito del desarrollo y
del progreso”. Ver Leal, 14.
53
54

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judíos conversos carvajales” y de “indios chichimecas incansables de trabajo”55:
Nuevo León, pertenencia de Tenochtitlán nomás tú nunca fuiste. Tus indómitas tribus conexión jamás tuvieron con aztecas.
Tributo ni obediencia alguna a Moctezuma tú reconociste. Eres
campo independiente, dominio de indios libres chichimecas.
Tus hombres nacen en medio de tus pobres charales y tus breñas; Aborígenes que un día vieron la llegada de los Carvajales
que aportaron su cultura y su industria hacia estas escabrosas
peñas, e hicieron un emporio de riqueza de estos tuyos pedregales. Con chichimeco-carvajales se inició aquel Nuevo Reyno
de León.56

A ese pedacito de sí, Leal lo complementa con el “nosotros” del
Nuevo Reyno de León esencializado, ahistórico, mítico. El espíritu “verdadero” del ethos neoleonés se caracteriza, desde esta
práctica retroactiva, por la soberanía, la libertad y la autonomía
perdidas, arrebatadas, y tiene como institución nodal a la familia y a Carvajal como padre fundador. Para recuperar ese “nosotros” de fines del siglo XVI, Leal imagina un “Estado solidarista” (basado en la obra del político paraguayo Juan Stefanich) sin
impuestos ni huelgas, centrado en el modelo de la familia como
unidad básica gobernada por un pater justo. Y en esta familia
utópica no caben las prácticas del comunismo que contradicen la
“bendita desigualdad”57 y las libertades individuales: “ya no tratemos de enmendarle la Plana al Padre Eterno, con una ‘sociedad
55
56
57

Leal, 1, 132.
Leal, 155.
Leal, 153.

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igualitaria’… La desigualdad humana es la maravilla de la Obra:
no somos animales, ahí está la maravilla de la superación: cada
quien llegará hasta donde quiera y con su propia superación”.58
El Nuevo Reyno de León se ejerce, así, como un lugar para imaginarse sin las amenazas y restricciones del Estado mexicano, sin
“Moctezuma-Echeverría” y todos sus antecesores.
En este doble despliegue del “nosotros” local, Leal concibe
a Nuevo León como un todo esencializado y mutilado que antecede
al Estado de Nuevo León como parte del todo nacional. Al mito
del Centro le antepone el mito neoleonés, pero lo hace bajo la
figura del Nuevo Reyno que imagina como presente y ausente al
mismo tiempo. Lo que han hecho el Estado colonial y el Estado
nacional ha sido, en su continuidad centralista, reducir a una parte
lo que en realidad siempre ha sido un todo (un todo que, incluso,
antecede al todo que lo contiene). Por eso, en su pelea con el
regionalismo centralista de la ciudad de México, Leal se desplaza
constantemente entre el regionalismo autonómico (el cual reclama
ampliar su campo de acción sin romper con el todo que lo contiene)
y el separatismo: “Y si reo me condenan porque de la unión
tratamos de salirnos, o traidor me declaran a esa patraña centralista
nacional, que entiendan que un pacto es un contrato que a su vez
tienen que cumplirnos con el mayor respeto de nuestro soberano
derecho estatal”.59 Esta tensión entre regionalismo autonómico y
58
59

Leal, 74.
Leal, 156.

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separatismo no se resuelve nunca en el texto de Leal; en su pluma,
el Nuevo Reyno de León a veces es nación y a veces es región.60
Por todo lo anterior, dejar de pagarle impuestos al
“colonialismo federal”, al “comunismo centralista”,61 es para Leal
la salida económico-política del laberinto nacional, el destino
mítico del mestizo fronterizo y el regreso a la grandeza perdida:
Si los judíos de Israel han hecho un emporio de riqueza con un
gotero en el desierto del Sinaí, los nuevoleoneses como buenos
judíos “de las tres mitades”: mitad chichimecos, mitad caldeos
y mitad cristianos, simplemente agarrados de la brocha trataremos de hacer de este peñasco de Nuevo León un estado sin impuestos… Sin impuestos Nuevo León surgiría a la abundancia,
abarataría indudablemente su costo de la vida, y estaríamos en
condiciones más ventajosas de introducción hasta en los más
desarrollados mercados exteriores. Han estirado tanto la cuerda, es tan grande el abuso federal contra Nuevo León que ellos
mismos con su desmesurado tributo nos han abierto el camino
de la liberación. Que si logramos recuperar el Nuevo Reyno de
León, con puertas al mar y mar territorial, y con libertad, independencia y soberanía verdaderas, podríamos conquistar algún
lugar digno y meritorio en la familia tradicional.62
Leal le dedicó, al menos, quince años a este proyecto reivindicatorio (para
fines de la década de los sesenta ya publicaba en El Norte artículos que hablaban de la necesidad de “recuperar” el mar de Tamaulipas). Además de El
Nuevo Reyno de León, un estado sin impuestos, Leal publicó en 1979 tres tomo
de Moctezuma, D.F.: el fraude agrario de México, textos en los que reconstruye, desde la herida local, la historia del centralismo mexicano: “¡Moctezuma,
D.F., D.F., D.F.! cuyo ‘D.F.’ lo mismo puede ser despotismo, desastre que desgobierno federal, u otro sinnúmero de ‘des’ siempre negativos… Un pulpo que
como capataz vive a costa de las provincias tributarias”.
61
Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, 131.
62
Leal, 136–38.
60

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Y es que, tanto para el regionalismo autonómico como para el
separatismo, pagar los impuestos a la federación no es visto sólo
como un desperdicio, sino también como una injusticia porque
implica “mantener” a los otros,63 a los “huevones” del centro-sur,
a pesar del maltrato histórico recibido por ellos: “Sería injusto
que los Estados más laboriosos paguen por la indolencia, la desidia o el desinterés de los demás, peor cuando estos últimos tengan
mejores recursos naturales, y por ello vivan despreocupados ante
la prodigalidad de su territorio”.64
El proyecto nostálgico de Abelardo Leal ha circulado, explícitamente, en los grupos y páginas separatistas de Facebook. Pero,
más allá de esta presencia directa, lo importante es que ambos espacios de enunciación comparten, con sus desplazamientos de sentido,
los mismos componentes clave de las narrativas de excepcionalidad:
el relato de la adversidad como obstáculo productivo para forjar el
carácter, la cultura del trabajo y del esfuerzo, el ethos del mestizo
fronterizo que privilegia la hispanidad,65 la reivindicación de la individualidad y de la libertad económica como principio de todas las
Es a esta tensión entre los límites del nos-otros local y el nos-otros nacional,
en tanto comunidades políticas imaginadas, a la que alude Leal cuando utiliza, a
modo de epígrafe, la sentencia del jurista romano Domicio Ulpiano: “Nadie es
compelido/ contra su voluntad/ a la comunidad con otro”. Ver Leal, 6.
64
Leal, 131.
65
“Consideramos que nuestro origen cultural es el Nuevo Reino de León, fundado en 1582. Así mismo abogamos por la unión de los pueblos hispanos, pugnamos por la unión en la diversidad desarrollada por siglos en la Nueva España,
respetando la identidad cultural de los pueblos que formaron este territorio”,
afirman en la página de Facebook Orgullo Neoleonés (19 de abril de 2018).
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libertades, la oposición al centralismo no sólo en términos políticos
y económicos, sino también culturales y étnicos,66 la tensión constante entre el regionalismo autonómico y el separatismo, la centralidad
temática de los impuestos y el relato de la “injusticia” fiscal,67 el estado-centrismo (con Monterrey como eje y espacio en expansión)68
y la densidad histórico-cultural de sus referentes.69
“Lo chilango” y “lo mexica” funcionan como la frontera externa constitutiva, la negatividad absoluta, sobre la que se construye buena parte del sentido
de estas narrativas.
67
En los espacios sociodigitales, el tema de los impuestos y el relato de la
injusticia fiscal están vinculados semánticamente, al igual que en el texto de
Abelardo Leal, con el robo —“nos roban 250 mil millones cada año”, afirman
en República de Nuevo León (10 de abril 2019)—; con la obligación de “mantener” a los “huevones” del centro/sur; con la “mutilación” de Nuevo León
—al cual debería pertenecerle Tamaulipas y Coahuila: “Nuevo León era más
grande, Juárez nos redujo por sus pistolas, deberíamos ser un estado independiente o país” (República de Nuevo León, 10 de abril de 2019)—, así como
con la mala administración y corrupción del gobierno central: “Hoy en día
somos esclavos del imperio mexica... el gobierno centralista solo se encarga
de quitarnos nuestros impuestos, para malgastarlos pagándole a cientos de
senadores y diputados inservibles” (Viva La República Del Río Grande, 6 de
julio de 2010).
68
La oposición al centralismo que cruza el texto de Leal y, a su vez, a todos
los grupos y páginas separatistas no tiene que ver con la idea de estar en contra
de toda relación de fuerzas en la que un centro domina las marginalidades que
produce, sino más bien con el centralismo de lo “chilango” (azteca, mexica,
mesoamericano). De hecho, la imaginación política separatista suele basarse
en otra centralidad: Monterrey y lo regiomontano (con el Cerro de la Silla
como geosímbolo aglutinante). Desde la perspectiva de estas narrativas, el
centralismo chilango/sureño no sólo es muy diferente al eje regional Monterrey/Nuevo León/Noreste, sino que amenaza, como toda diferencia radical, su
existencia.
69
En todos los grupos y páginas separatistas se imagina con base en la mezcla de los siguientes referentes de unidad: Santiago Vidaurri (aglutinante de
66

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Existe, sin embargo, una diferencia clave entre ambos
lugares de enunciación. Abelardo Leal concibió y escribió su
texto, desde una posición central, entre mediados de la década
de los sesenta y mediados de la década de los setenta, cuando
la elite económico-política regiomontana y los aires de progreso
industrial aún controlaban buena parte de la vida pública local
y los anhelos regios, cuando el llamado Grupo Monterrey (con
Eugenio Garza Sada a la cabeza) era capaz de enfrentarse con
toda su fuerza al gobierno central y los rumores sobre un golpe
de Estado orquestado desde “La Sultana” revoloteaban tanto
en la prensa como en los humores políticos capitalinos. Los
promotores del separatismo en redes sociodigitales, en cambio,
la autonomía norestense, de la lucha contra el centro y contra los indios seminómadas), La supuesta República del Río Grande (y, en menor medida, la
República de la Sierra Madre), El Cerro de la Silla (geosímbolo que alude a la
majestuosidad del ethos neoleonés), el León Rampante (sinécdoque del escudo
del estado), El lema Semper Ascendens (o su castellanización “siempre ascendiendo”), El Nuevo Reyno de León (como práctica nostálgica, de retroacción a
la “grandeza” perdida de Nuevo León) y Aridoamérica (como espacialización
de la diferencia y alteridad Mesoamérica). Estos elementos, o combinaciones
entre ellos, nutren la imaginación política separatista hasta la saturación. De
igual forma, los creadores de estos grupos suelen ejercer el anonimato no sólo
en tanto forma de ocultamiento, sino también como práctica de representación,
aprovechando la plasticidad identitaria que permiten estas “superficies de inscripción digital”. Ver Rossana Reguillo, Paisajes insurrectos. Jóvenes, redes y
revueltas en el otoño civilizatorio (Barcelona: Nuevos Emprendimientos Editoriales, S. L., 2017). Es común, entonces, que sus nombres o sus imágenes de
perfil estén compuestos por referentes aglutinantes de la imaginación política
separatista (mapas de Aridoamérica y del Nuevo Reyno de León, banderas de
la República del Río Grande, fotos de Vidaurri, representaciones de un León
Rampante, imágenes del Cerro de la Silla, y sus múltiples combinaciones).
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sostienen el relato del orgullo industrial cuando las condiciones
materiales de la ciudad ya han cambiado (transitando hacia
una economía de servicios de carácter global), cuando el poder
de la elite (aún importante) se ha dispersado, y, sobre todo, lo
hacen en condiciones de precariedad, alejados de las mieles del
progreso industrial sobre las que se cocinaron las narrativas de
excepcionalidad, dedicados a gestionar fragmentos de memoria
en espacios de replicación digital relativamente autocontenidos,
acostumbrados a hacer memes que no se viralizarán, a crear
grupos y páginas con poco alcance y que pueden ser cerrados
en cualquier momento por denuncias de incitación al odio, a
organizar reuniones a las que llegarán unas cuantas personas.70
En síntesis, y más allá de las diferencias en cuanto al
lugar de enunciación, se trata, en ambos casos, de proyectos
nostálgicos que nos hablan de fisuras en la comunidad política
imaginada de lo mexicano; proyectos nostálgicos hechos de
prácticas de retroacción, los cuales buscan hacerle justicia a un
pasado mítico que, desde su perspectiva, nunca se fue del todo: el
Nuevo Reyno de León o la República del Río Grande; proyectos
a través de los cuales se conversan los malestares con el estado
nacional de cosas y se imaginan, desde un pasado esencializado,
“Hacer esto era una friega, salíamos en tiempos de frío, o, en plena resolana, a veces con hambre, cansados porque toda la semana trabajábamos, y el
único día de descanso salíamos a cumplir con esto, a veces cancelábamos compromisos familiares por esto”, cuenta uno de los promotores del Movimiento
Nacionalista Riograndense (30 de julio del 2013).
70

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las salidas del laberinto, fuera del pacto nacional y de sus apuestas
comunitarias.
Consideraciones finales
En este ensayo he propuesto abordar el proyecto nostálgico de
Abelardo A. Leal, Sr. no como una práctica excéntrica, anacrónica o absurda, sino como una parte del tejido histórico-cultural
de las narrativas de la excepcionalidad regiomontana. Y, con esa
misma intención, he trazado algunas relaciones sociohistóricas
de sentido entre dicho proyecto y los espacios sociodigitales que
promueven la separación de Nuevo León o del noreste como un
todo. He insistido en que esas relaciones de sentido nos hablan
de proyectos nostálgicos que, a través del regreso figurado a un
pasado mítico y esencializado, dibujan grietas en aquello que Benedict Anderson llamó las “comunidades políticas imaginadas” y
nos permiten re-pensar la formación cotidiana del Estado-nación
en México, en toda su contingencia, como proyecto inconcluso y
narrativa sociocultural.
Como nota final, quisiera poner sobre la mesa tres
motivos más por los que considero necesario apostar por una
perspectiva de análisis sociohistórico que trace relaciones de
sentido en afirmaciones identitarias socioespaciales de carácter
aparentemente marginal (las cuales, si sólo nos enfocáramos
en su inmediatez e inmanencia, o bien en sus condiciones
de posibilidad según la política clásica, aparecerían como
anacrónicas e irrelevantes). Esta perspectiva es necesaria, en
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primer lugar, porque las fronteras internas producidas como
parte de estos proyectos nostálgicos (dentro del denso tejido de
las narrativas de excepcionalidad y de las narrativas centralistas
de la nación) no son enunciaciones discursivas que flotan
libremente sin mayor impacto, sino que generan violencias y
racismos cotidianos que buscan la eliminación simbólica (y en
ocasiones física) del otro, como el único modo de poder regresar
a un “nosotros” ahistórico y esencializado (prácticas raciales, por
ejemplo, contra los migrantes del centro-sur del país que llegan a
la urbe regiomontana a trabajar, en condiciones de precarización,
en la economía de servicios).
En segundo lugar, esta perspectiva es necesaria porque las
afirmaciones identitarias separatistas de corte radical (marginales,
pero íntimamente relacionadas con el núcleo de las afirmaciones
regionalistas que circulan por la alteridad regiomontana) nos
hablan de una fisura en la parte regia que, con el tiempo, podría
crecer más allá de la arena política local. En tercer y último lugar,
esta perspectiva es cada vez más importante ante el llamado “giro
global a la derecha” de los últimos años, lo cual nos obliga, más que
nunca, a estudiar estos fenómenos locales en los que se reactivan
afirmaciones reaccionarias que, en el marco de la formación del
Estado-nación en México, tienen que ver con el resurgimiento
de aquellos nacionalismos conservadores, hispanófilos (tanto de
elite como populares) que aparentemente “perdieron la batalla”
contra el nacionalismo posrevolucionario, pero que nunca se han
ido del todo.
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�Dos culturas políticas ¿disímiles?: ciudadanización indígena en San Luis Potosí y su repercusión en la Huasteca potosina, 1824-1835
Two political cultures. Dissimilar? Indigenous citizenship in San
Luis Potosí and its impact on the Huasteca Potosina, 1824-1835
Julio César Martínez Velarde
El Colegio de México

orcid.org/0000-0003-3375-7539

Resumen: El objetivo de este trabajo es analizar dos posturas políticas
referentes a la ciudadanización de los indios en San Luis Potosí durante
la primera República federal (1824-1825). Por un lado, la expresada por
la clase política del estado, conformada por gobernadores y diputados, la
cual fue impulsora de ciudadanizar, es decir, asimilar a los indígenas a
una sociedad de carácter liberal. Por el otro, la del grupo de poder político
de la Huasteca potosina, representado por gobernantes y ex gobernantes
municipales, críticos del asimilacionismo. Para alcanzar el objetivo trazado, se interpretaron misivas, órdenes de gobernadores a alcaldes municipales, leyes, decretos y procesos judiciales. A juicio del autor, indagar
estas dos posturas políticas ayuda a concebir la “construcción” del indio
en el estado potosino, las medidas para su transformación en ciudadano,
así como la interpretación de estas en un escenario regional.
Palabras clave: cultura política; ciudadanización indígena; clase política; grupo de poder político.
Abstract: The aim of this paper is to analyze two political positions concerning the citizenization of the Indians in San Luis Potosí during the
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first Federal Republic (1824-1825). On the one hand, the one expressed
by the political class of the state, made up of governors and deputies,
which was a driving force for citizenship, that is, to assimilate the indigenous to a liberal society. On the other, the political power group of
the Huasteca potosina, represented by rulers and former municipal rulers, critics of assimilationism. To achieve the stated objective, letters,
orders from governors to municipal mayors, laws, decrees, and judicial
processes were interpreted. In the author’s opinion, investigating these
two political positions helps to conceive of the “construction” of the
Indian in the potosino state, the measures for its transformation into a
citizen, as well as the interpretation of these in a regional scenario.
Keywords: political culture; indigenous citizenization; political class;
political power group.

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�Dos culturas políticas ¿disímiles?

Introducción
La clase política que tomó las riendas del estado de San Luis Potosí al instaurarse la República federal, en 1824, estuvo dividida
en dos facciones: los liberales radicales y los “moderados”.71 Los
primeros, miembros de la logia masónica yorkina, se destacaban
por su posición antiibérica y por sus anhelos de implementar cambios estructurales en el estado. Los segundos, asociados a la elite
económica local, propugnaban por reformas tenues, manifestando la poca experiencia del autogobierno y la inestabilidad social
del país. Más allá de estas divergencias políticas, los dos grupos
se decían comprometidos con las premisas del liberalismo pregonadas en la capital de la República: la defensa de la Independencia, la exaltación del sistema federal y la pretensión de cambiar
a la nación mediante el desplazamiento del antiguo orden social.
Amparado en los pilares del liberalismo, el Congreso
potosino elaboró la Constitución del estado en 1826, proyectándola
como el documento base para la modernización de la sociedad y
de las instituciones que la regirían. En dicho documento se plasmó
un modelo de ciudadanía que apostaba por la igualdad jurídica,
la libertad de expresión, el derecho a la propiedad, la salvaguarda
de la integridad física y el respeto a la propiedad privada. Pero
también impuso ciertos mecanismos de exclusión política:
profesar una religión diferente a la católica, cometer delitos
Sergio Alejandro Cañedo Gamboa, Los festejos septembrinos en San Luis
Potosí. Protocolo, discurso y transformaciones, 1824-1827 (San Luis Potosí:
El Colegio de San Luis, 2001), 40.
71

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�Julio Velarde

públicos contra la soberanía nacional, la incapacidad moral,
la falta de independencia económica y la carencia de un modo
honesto de vida y de vecindad en un poblado.1 El sector femenino
de San Luis Potosí, como el del resto del país, fue privado de
la ciudadanía por depender legalmente de una figura masculina.
Debido a su falta de “autonomía”, la mujer debía conformarse
con ser la “compañera del ciudadano”, la que debía engendrar
a los futuros miembros de la ciudadanía liberal.2 Con base en
estos parámetros, el potosino ideal debía ser de sexo masculino,
católico, avecindado, honesto, industrioso y letrado, que hiciese
del trabajo individual la fuente de su bienestar material.
De acuerdo a los atributos antes mencionados, ¿se podía
asumir a los indios3 residentes en la entidad como ciudadanos?
Era una realidad que entre las poblaciones autóctonas del estado
de San Luis Potosí no se privilegiaba la unicidad del catolicismo,
persistiendo rituales religiosos de raigambre prehispánica
(danzas, “brujería”, etc.), y mucho menos un acendrado
María Isabel Monroy Castillo y Tomás Calvillo Unna, “Las apuestas de
una región: San Luis Potosí y la república federal”, en El establecimiento del
federalismo en México (1821-1827), ed. Josefina Zoraida Vázquez (México,
DF: El Colegio de México, 2003), 349.
2
Graciela Velázquez Delgado, “La ciudadanía en las Constituciones mexicanas del siglo XIX: inclusión y exclusión política-social en la democracia
mexicana”, Acta Universitaria, núm. 6 (2008): 45.
3
Utilizo las expresiones “indio”, “indígena”, y “natural” para referirme a
aquellos sujetos originarios de América. La decisión no es arbitraria, se ancla
en los términos asentados en las fuentes primarias y secundarias consultadas.
Huelga decir que el uso de estas expresiones no implica una connotación peyorativa.
1

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�Dos culturas políticas ¿disímiles?

individualismo, pues la vida de los poblados indígenas estaba
organizada bajo prácticas corporativas (tenencia de la tierra, por
ejemplo). A esto se debe añadir la facilidad de algunos individuos
para desdeñar su calidad de vecinos y convertirse en sujetos
itinerantes. No obstante estas diferencias culturales, concebidas
por la clase política como modificables, los indios recibieron
la ciudadanía. Su reconocimiento como parte de la comunidad
política representaba el inicio de un plan de ciudadanización,
identificado como un fenómeno estrictamente asimilacionista,4
llevado a cabo mediante la declaración de la igualdad jurídica y
disposiciones oficiales para insertar a las comunidades indígenas
en un proyecto de nación liberal. Esta decisión se justificó bajo
el supuesto de que las pervivencias prehispánicas eran el reflejo
del ostracismo padecido por los indígenas bajo el régimen
colonial. Así, la coyuntura liberal e independiente operaba como
el escenario perfecto para construir un cuerpo social cada vez más
cohesionado y culturalmente “occidentalizado”.
La ciudadanización tendría diversas repercusiones en el
interior de la entidad, alcanzando algunos consensos y no pocos
desencuentros en los ayuntamientos, instituciones encargadas de
aplicarla. En la Huasteca potosina, territorio al oriente del estado
y mayoritariamente indígena, el planteamiento asimilacionista
del gobierno generó desazón y disconformidad notable entre
Mónica Quijada, “Ciudadanización del ‘indio bárbaro’. Políticas oficiales
y oficiosas hacia la población indígena de la Pampa y la Patagonia, 18701920”, Revista de Indias LIX, núm. 217 (1999): 692.
4

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ediles y exburócratas, por ser “ajeno” a las dinámicas sociales
y a la “constitución natural” de la población. Ciertamente,
consideraban difícil la configuración de una comunidad huasteca
indiferenciada. Bárbara Corbett identifica a estos funcionarios
como federalistas radicales con un mensaje jacobino en contra
del poderío económico de la Iglesia en la región.5 Enrique
Márquez los describe como expertos en el manejo de las armas
y en el sometimiento de los naturales, y con poco apego a la
ideología liberal, ya que podían emprender y desechar alianzas
con facciones distintas, anteponiendo siempre sus intereses.6 En
todo caso, la génesis de su dominio político estuvo íntimamente
relacionada a un fenómeno de acumulación de la riqueza basado
en múltiples remates, la apropiación de terrenos indígenas, el
acaparamiento de capitales provenientes de cofradías y la
invasión de terrenos eclesiásticos. Así se hicieron de extensas
propiedades, y algunos de sus miembros se consolidaron como
grandes hacendados.7
A través de la cultura política, definida como el
“conjunto de ideas, valores, creencias, actitudes, discursos
Bárbara Corbett, “Comercio y violencia en la Huasteca Potosina: el monopolio del tabaco, 1821-1846”, en El siglo XIX en las Huastecas, ed. Antonio
Escobar Ohmstede y Luz Carregha Lamadrid (México, DF: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; El Colegio de San
Luis, 2002), 247.
6
Enrique Márquez, “Tierras, clanes y política en la Huasteca Potosina
(1797-1843)”, Revista Mexicana de Sociología, núm. 1 (1986): 206.
7
Márquez, 208.
5

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y prácticas compartidas por un grupo determinado y que
tienen como producto fenómenos políticos”,8 el presente
trabajo analiza dos posturas referentes a la ciudadanización
de los indios en San Luis Potosí: la de la clase política estatal
y la del grupo de poder político que gobernó la Huasteca
potosina durante la primera República federal (1824-1835).
La temporalidad se debe a que en los primeros once años
republicanos proliferaron discursos sobre el indio y su papel
fundamental, como ciudadano, en la nueva configuración
política de San Luis Potosí. Sucede lo contrario a partir
de 1836; la ciudadanía adquiere parámetros censitarios,
fundados en la propiedad y la independencia económica,
requisitos que muy pocos indios podían cumplir.
La propuesta central de la investigación es que la
ciudadanización puso de manifiesto dos culturas políticas: una de
carácter asimilacionista, gestada en la capital de la entidad, y otra
de índole diferencialista, proveniente de la Huasteca. La primera,
trazada por gobernadores y diputados, remarcó una paupérrima
condición social de los indios; sin embargo, les otorgaba las
“potestades racionales” para integrarse a la sociedad nacional
a través de la implementación de resoluciones oficiales. La
segunda, expresada por ayuntamientos y exfuncionarios, negaba
abiertamente las posibilidades de adaptación del indio al nuevo
Amanda Úrsula Torres Freyermuth, “La idea del indio en Chiapas, 17941821”, LiminaR. Estudios Sociales y Humanísticos, núm. 2 (2012): 56.
8

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sistema independiente por su supuesta incapacidad intelectual y
una negativa cotidiana a conocer y aplicar las responsabilidades
de su nuevo rol jurídico.
El artículo está estructurado en tres apartados. En primer
lugar, se justifica de manera breve el uso de los términos “clase
política” y “grupo de poder político”. En segundo, ofrezco
la percepción de algunos gobernadores y diputados, alusiva
al indio, así como algunas medidas y decretos emitidos para
su ciudadanización. En tercer lugar, se ocupa de esbozar las
reacciones del grupo de poder político huasteco en torno al
asimilacionismo propuesto en la capital potosina.
Aclarando conceptos
Estimo la política como la actividad que permite a los individuos articular, negociar, implementar y reforzar sus posturas y
demandas unos con otros y hacia el conjunto social.9 Partiendo de
ello, inserto dentro de la categoría de clase política, por encajar
con sus características, a los gobernadores y diputados que emprendieron acciones para ciudadanizar al indio. De acuerdo con
Gaetano Mosca, este tipo de clase se distingue por ser un conjunto minoritario, intelectualmente superior a la media poblacional,
José Alfredo Rangel Silva, “Las voces del pueblo. La cultura política
desde los ayuntamientos: San Luis Potosí (1820-1823)”, en Poder y gobierno local en México, 1808-1857 (Estado de México: El Colegio Mexiquense;
El Colegio de Michoacán; Universidad Autónoma del Estado de México,
2011), 126.
9

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que monopoliza el poder y otorga a sus gobernados los medios
materiales de subsistencia y los indispensables para la vitalidad
del organismo político. Al ser un grupo reducido, forma un bloque relativamente homogéneo, con objetivos compartidos, y su
mayor debilidad es la fragmentación, sufriendo cuando los miembros se enfrentan en competencias personales y sectoriales.10
Se usa el concepto “grupo de poder político” para englobar
a los funcionarios y exfuncionarios (no por ello ausentes en la
política local) oriundos de la Huasteca potosina. Esto responde
a que dichos individuos, aunque compartieron la etiqueta de ser
un sector socioeconómico identificable y con accesos a espacios
de poder político, no formaron parte de un componente compacto
y uniforme. Gabriel Torres dice que el distintivo principal de
un grupo de poder es la falta de consenso entre sus integrantes,
reflejada, tal como acaeció en el oriente potosino, en enconadas
rivalidades por defender sus actividades, propiedades y posición
social en un espacio regional.11 La variable de la diferencia no
los exceptuaba de tener afinidades en ciertos tópicos, pues, como
se expondrá más adelante, compartieron una visión negativa
sobre los indígenas. Otro punto de encuentro, no menor, era su
adscripción, como motivo de orgullo y diferencia, al sector no
indígena de la Huasteca.
Gaetano Mosca, La clase política. Selección de Norberto Bobbio (México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 1984), 112–15.
11
Gabriel Torres, “Política cotidiana y gestión municipal”, Ciudades, núm.
28 (1995): 17.
10

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Medidas y decretos para la ciudadanización indígena en San
Luis Potosí, 1824-1835
En 1826, San Luis Potosí albergaba 217,776 habitantes,12 de los
cuales se aproxima que el 70% eran de origen indígena.13 Esta
mayoría porcentual era diversa: guachichiles (pertenecientes a la
familia chichimeca) en el altiplano; indios con ascendencia tlaxcalteca en la capital y sus zonas aledañas; huastecos, nahuas y
pames en el oriente potosino. Los indígenas se asentaron mayoritariamente en pueblos, misiones, haciendas, ranchos, estancias
y barrios. Un gran número de ellos, cabe decir, se negó a congregarse en este tipo de asentamientos, rechazando el control social
y económico impuesto por los municipios.
Para justificar la ciudadanización del indio, fue necesario
conceptualizarlo constantemente. El primer gobernador,
Ildefonso Díaz de León, declaró desde el inicio de su mandato
(1824) que los “pobres indios” debían ser tenidos, a pesar de
su decadencia, por ciudadanos, y que dictaría medidas para
asimilarlos, pues “lejos de sentir los beneficios de la sociedad,
solo han experimentado vejaciones en sus personas e intereses”.14
Sergio Alejandro Cañedo Gamboa y Flor de María Salazar Mendoza, De la
formación del Estado de San Luis al preludio de la guerra de Reforma, 18201857 (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2014), 29.
13
Porcentaje obtenido con base en María Isabel Monroy Castillo, Pueblos,
misiones y presidios de la intendencia de San Luis Potosí, 1819 (San Luis
Potosí: Academia de Historia Potosina, 1983).
14
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (en adelante AHESLP),
Secretaría General de Gobierno (en adelante SGG), Documentación relativa a
la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios moti12

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Su sucesor en el cargo, Vicente Romero, decía, en 1829, que
los indígenas eran entes “sin más luces que las naturales” pero
capaces de desarrollar conocimientos en ámbitos distintos,
como en la “medicina natural”.15 Dos años después, como
gobernador electo, José Guadalupe de los Reyes recordaba que la
Independencia había traído paridad en la población y que siendo
el indio un ser indefenso, se le debía “cuidar” y “proteger en
cuantos asuntos se les ofrezcan”.16 A nombre de la gubernatura,
en 1831, el Periódico Oficial declaró a los indígenas como una
“clase apreciable, tan digna de consideración, que exige para
sí unas disposiciones especiales con la que consiga nivelarse
completamente en civilización a las otras y pueda formar una
población útil y laboriosa”.17
Algunos diputados dejaron constancia sobre el tema. Manuel María Gorriño y Arduengo18 creía que los indios eran sujetos necesitados de “una paternal y desvelada atención […] por
el estado civil y de ignorancia en que existen”.19 José Victoriano
vos, uno de ellos a causa de epidemias, 2 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22,
f. 11.
15
AHESLP, SGG, Informe de la gestión administrativa del Gobierno del Estado de San Luis Potosí, presentada a la Segunda Legislatura Constitucional
por el ciudadano Vicente Romero, Gobernador del Estado, 1829, f. 7.
16
AHESLP, SGG, Quejas de los indios Juan Andrés y Agustín Pérez, vecinos
de Tancanhuitz, de la parcialidad de los indios Huastecos, 20 de mayo de 1831,
caja 220, exp.7, f. 4.
17
AHESLP, Periódico Oficial (en adelante PO), Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí, núm. 38, viernes 23 de septiembre de 1831.
18
Diputado por el I Congreso Constituyente (1824-1826).
19
Jesús Motilla Martínez, El doctor Gorriño y Arduengo, su proyecto para la
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Vargas Machuca20 los percibió, en 1831, como “víctimas históricas”, portadores de “tantas ingratitudes y tan formidables tiranías
españolas, que la naturaleza entera se ha escandalizado y horrorizado de ellas”.21 Anastasio Quiroz22 asumió una posición idéntica,
declarando en pleno cónclave que, con una “política atroz y opresora”, los europeos no dejaron al indígena “fructificar” de forma
intelectual ni material.23
En efecto, el indio decimonónico fue categorizado como un
ente necesitado de una protección especial. Su desfavorable situación
dimanaba, acorde con los dirigentes, de la mala praxis del tirano y
absolutista gobierno español, cuyas leyes optaron por la segregación
y la decadencia social. Empero, se presumía que la represiva realidad
a la que fueron sometidos no había finiquitado por completo su
“inteligencia natural”, la cual podían cultivar para su florecimiento.
Era de suma importancia, entonces, el respeto y cuidado de estas
“víctimas históricas”, así como su paulatina asimilación.
La adjetivación ambivalente de los indios pone de
manifiesto una negación étnica. No se ponderaron las diferencias
culturales entre las distintas etnias, mucho menos se pugnó
primera Constitución potosina, 1825 (San Luis Potosí: Casa de la Cultura de
San Luis Potosí; Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, 1990), 54.
20
Diputado perteneciente a la III Legislatura Constitucional (1831-1832).
21
AHESLP, PO, El Yunque de la Libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 54, domingo 13 de octubre de 1833. Sesión del día 18 de abril de 1833.
22
Diputado en la III Legislatura Constitucional (1833-1834).
23
AHESLP, PO, El Yunque de la Libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 47, jueves 12 de septiembre de 1833. Sesión del día 18 de abril de 1833.
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por preservar sus particularidades, más bien fueron adscritas,
paradójicamente, dentro de los términos indio, indígena o
ciudadano indio. La simplificación permitió a gobernadores y
legislaturas, formular, como se verá a continuación, decretos
de índole general para tratar de “inducir una reforma en las
costumbres [indígenas]”, la cual no sería sólo en “obsequio de la
industria y riqueza de aquellos pueblos de indios, sino lo que es
más importante: de su civilización y su cultura”.24
Partiendo de lo anterior, podría decirse que la primera acción para asimilar a la población fue instalar, a través de la voz
de los políticos y de los dispositivos informativos oficiales, que
en San Luis Potosí los indios gozaban de una plena igualdad jurídica. “igualarlos ante la ley” era un “deber” que se fundaba en
“el mismo estado natural de la sociedad”.25 Atrás habían quedado las corporaciones sociales con normativas intrínsecas. En este
contexto, no es de extrañarse que Ildefonso Díaz de León ordenara, en 1825, que al interior del territorio se evitara “la distinción
de los ciudadanos naturales y otros a quienes llama españoles y
castas”, pues “hecha la Independencia de la antigua metrópoli
y constituidos bajo un gobierno liberal, todos hemos venido a
quedar convertidos en ciudadanos mexicanos”.26 Sabiéndose en
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 38, viernes 23 de Septiembre de 1831.
25
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 71, domingo 22 de diciembre de 1833.
26
AHESLP, SGG, Los ayuntamientos de Tamasopo y Huehuetlán informan
que han enviado el padrón de las almas residentes en cada lugar, según lo soli24

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iguales condiciones jurídicas, los indígenas renegarían del aislamiento colectivo al que supuestamente fueron inducidos y el que,
a decir de Díaz de León, sólo había provocado durante siglos una
“una rivalidad con las otras clases”.27 Logrado esto, superarían su
“cortedad”, tenderían cada vez más a la integración social y olvidarían “las aberraciones pasadas”, convirtiéndolas en “lecciones
para el futuro”.28
Otro de los elementos ideológicos designados para
vertebrar la ciudadanización fue la religión cristiana. No obstante,
el dogma debía apegarse a los tiempos liberales e ilustrados que
corrían. En 1824, varios diputados vieron en el culto católico
“la primera base y la más firme de la felicidad verdadera de los
pueblos”. Su influencia en la sociedad debía ser absoluta, de ella
manaba “el germen de las virtudes políticas”. Así, la religión
arraigaría en el indio “las costumbres arregladas a las leyes, el
amor al trabajo y sobre todo la moralidad”.29 Para ello, era de
absoluta importancia su cooperación en las pláticas semanales
impartidas en las parroquias, donde los curas explicarían los
beneficios y las responsabilidades de la ciudadanía. La voz de
citado, 18 de julio de 1825, caja 12, exp. 27, f. 4.
27
AHESLP, SGG, Documentación relativa a la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios motivos, uno de ellos a causa de
epidemias, 26 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22, f. 11.
28
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 7, jueves 3 de enero de 1833.
29
Citado en Tomás Calvillo Unna y Sergio Alejandro Cañedo Gamboa, El
congreso del estado de San Luis Potosí, selección de documentos, 1824-1923
(San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 1999), 39.
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los prelados debía ser escuchada para dejar de creer y poner en
práctica “creencias groseras”.30
La instrucción religiosa debía ser complementada
con otra de carácter escolar. Díaz de León, en mayo de 1826,
vaticinaba la supervivencia de las diferencias sociales “mientras
no se procure generalizar la educación”, la cual se debía recibir
“cómodamente”.31 Aunque algunos funcionarios pugnaron por
un plan educacional exclusivo para los indígenas,32 se designó, a
nombre del ideal homogeneizador de la población, que recibieran
la misma instrucción que el resto de los potosinos. Su “juventud”
debía adquirir en las escuelas de primeras letras, construidas con
dinero de las arcas municipales, los conocimientos de “la escritura,
la lectura, las operaciones básicas de aritmética, la enseñanza del
catecismo religioso y demás elementos de buena crianza”.33 Sólo
los “educados” encajarían plenamente en la comunidad liberal,
pues, como lo atestiguaba el gobernador Díaz de León, “una
buena educación ha sido siempre la mejor recomendación de los
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 102, sábado 12 de abril de 1834.
31
Citado en Nereo Rodríguez Barragán, Lic. José Ildefonso Díaz de León:
primer gobernador del Estado de San Luis Potosí y fundador del Colegio Guadalupano Josefino (San Luis Potosí: Sociedad Potosina de Estudios Históricos,
1972), 36.
32
Véase el caso del diputado Gorriño y Arduengo, en Motilla Martínez, El
doctor Gorriño y Arduengo, su proyecto para la primera Constitución potosina, 1825, 67.
33
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, más limpio, núm.
27, domingo 26 de mayo de 1833.
30

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hombres: en todas partes el Ciudadano ilustrado se prefiere al
que no lo es”.34 En el Periódico Oficial se respaldaba el pensar
del gobernador al mencionarse que la ilustración acostumbraría,
tanto a indios como a los que no lo eran, a:
[…] vivir juntos desde su infancia y a considerarse todos como
miembros de una misma familia. Desaparecerá desde luego esa
desigualdad de clases que tan funestos efectos ha causado a la
república, y la voz de la naturaleza encontrará siempre dispuestos a los ciudadanos que la escuchen, recordándoles que tienen
derechos a conservar y derechos a defender. 35

No es ocioso mencionar que, a lo largo de la temporalidad estudiada, los gobernadores permitieron en varios municipios huastecos el establecimiento de multas económicas y carcelarias para
aquellos “ciudadanos indios con ahijados e hijos” que no mandaran a sus hijos a la escuela.36
Una estrategia más para asimilar al indio fue eliminar las
cargas tributarias que lo diferenciaban socialmente. El decreto
número 36, del 1 de diciembre de 1825, obligó al gobernador a
hacer “cumplir en todos los Pueblos la ley que extingue el servicio
personal de los indios”, y a “tomar las providencias necesarias
Citado en Barragán, Lic. José Ildefonso Díaz de León: primer gobernador
del Estado de San Luis Potosí y fundador del Colegio Guadalupano Josefino,
36.
35
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 79, jueves 23 de enero de 1834.
36
AHESLP, SGG, Bando de buen gobierno enviado desde Tancanhuitz, 9 de
enero de 1825, caja 16, exp. 18, f. 2; Bando de buen gobierno enviado desde
Tamazunchale, 26 de abril de 1825, caja 16, exp. 20, f. 11.
34

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para que los expresados paguen a sus párrocos los derechos
correspondientes a sus respectivos aranceles”.37 La génesis de
esta medida, con arreglo a lo expresado por el Congreso, fue
que “los indígenas, ciudadanos libres y en el ejercicio de sus
derechos, salieran del servicio con que los tenía agobiado el
antiguo sistema de gobierno [y] gocen pagando sus derechos del
feliz que actualmente nos rige”.38 Era tiempo, según el diputado
Gorriño, de que “logren y no sean perjudicados en sus derechos
de su libertad legal”.39
En el caso de los servicios personales, su eliminación,
además de ser una derivación tácita de la igualdad jurídica,
estuvo vinculada a los esfuerzos por impulsar la agricultura,
particularmente en la Huasteca, visualizada como la región
más fértil de la entidad. Libre de compromisos forzados con
los mandos civiles y religiosos, la obligación del indio era
usufructuar sus tierras (o las arrendadas en propiedades privadas)
e introducir sus productos en los mercados locales. Ciertamente,
se creía que estas actividades económicas eran efectuadas con
José J. Martínez, ed., Legislación Potosina o Colección Completa de las
Disposiciones Legislativas Expedidas desde el 21 de Abril de 1824. Edición
Oficial, Tomo I (San Luis Potosí: Imprenta de la Escuela Industrial Militar,
1892), 152.
38
AHESLP, SGG, Exposición del ayuntamiento al sr. gobernador del estado
sobre el servicio personal de los indígenas al ministro de doctrina, 12 de noviembre de 1825, caja 3, exp. 2, f. 24.
39
AHESLP, SGG, Exposición del ayuntamiento al sr. gobernador del estado
sobre el servicio personal de los indígenas al ministro de doctrina, 20 de septiembre de 1825, caja 3, exp. 2, f. 22.
37

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poca intensidad, por lo que el Congreso estaba decidido, como se
redactó en el Periódico Oficial, a “hacer útiles a muchos brazos
[indígenas]” que hasta entonces eran “gravosos al estado”.40 Para
materializar esta voluntad, el gobernador José Guadalupe de los
Reyes exhortó a varios terratenientes de la Huasteca para que, con
todas sus “luces y deseos”, emplearan a sus “conciudadanos” en
diferentes áreas de la economía local, especialmente en lo alusivo
a la agricultura.41
A la lista de medidas de integración se sumaría la búsqueda
por “acabar” con los pueblos uniétnicos. El decretó número 8, del
27 de enero de 1827, oficializaba que cualquier individuo podía
“vivir en los pueblos de indios y obtener los cargos municipales
conforme a las leyes”.42 El atenuante primordial de este decreto
fue menguar paulatinamente las diferencias étnicas y formar a
largo plazo núcleos poblacionales homogéneos que permitieran
la interacción y la propagación de las costumbres “civilizadas”
de los foráneos. Mantener divisiones poblacionales sería replicar
la tendencia a la segregación que promovían “los tiranos
españoles”,43 se leía en el Periódico Oficial.
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 38, viernes 23 de septiembre de 1831.
41
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 33, viernes 19 de agosto de 1831.
42
Martínez, Legislación Potosina o Colección Completa de las Disposiciones Legislativas Expedidas desde el 21 de Abril de 1824. Edición Oficial,
Tomo I, 97.
43
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, está más golpeado, más limpio,
núm. 79, jueves 23 de enero de 1834.
40

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Para evitar desórdenes e invasión de tierras en la apertura
de los pueblos, los diputados blindaron las posesiones de los
“antiguos mexicanos” con el decreto número 1, del 10 de enero
de 1827, el cual determinaba que “las tierras pertenecientes a los
pueblos indígenas” se mantuvieran en manos de “sus actuales
poseedores”.44 El Congreso era consciente de que las referencias
culturales en torno a la tierra iban más allá de derechos legales
o el reconocimiento de una superficie del suelo; representaban
el punto de cohesión de las comunidades. Puede suponerse que
el decreto número 1 estuvo motivado por el deseo de evitar una
fractura entre mandatarios e indígenas, hecho que disiparía la paz
interna del territorio.
A la par de la formación de los pueblos mixtos, se
exigió que los titulares de los municipios “redujeran” a los
indios disidentes en las comarcas de los municipios. En 1824,
el gobierno estatal dictaminó, atendiendo el “dictamen de la
comisión de gobernación”, que los indígenas residentes de
los “quebrados montes y soledades donde era muy difícil
doctrinarlos” tuviesen un “sitio cómodo para ellos, como
para doctrineros y curas”. En el caso de que los pueblos no
contaran con el espacio para tal dictamen, debían procurar
reformarse en sitios que tuvieran “comodidad de aguas, tierras
y montes, y además un ejido de una legua”.45 El ejercicio de
Legislación Potosina, p. 88.
AHESLP, SGG., Dictamen de Gobernación sobre la congregación de los
indígenas a pueblos, 3 de noviembre, caja, exp. 38, f. 4.
44
45

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atraerlos a poblados debía hacerse con una actitud paternal,
“procurando por todos los medios posibles de dulzura y
suavidad, manifestándoles los bienes que deben disfrutar
habitando en sociedad, instruyéndose ellos y sus hijos en la
doctrina cristiana y proporcionándose otras comodidades de
que se privan morando en las barrancas y malezas”.46 Los
Ayuntamientos debían trabajar “incesantemente” y asignarles
“terrenos competentes de los propios del pueblo, evitando el
maltrato y toda carga que es lo que los retrae. [Así], ellos solos
procurarían venirse al pueblo para sentir los beneficios que no
podrían menos que agradarles”.47
Como se puede constatar, a raíz de la imagen
paupérrima del indio decimonónico, la clase política perfiló
una postura tutelar respecto a este último. Si bien se optó
por la ciudadanización “pacífica” y “legal”, respetando y
fomentando sus derechos individuales, esta no significaba una
tolerancia cultural. La única forma de que los indios potosinos
existiesen legalmente era adaptándose al estilo de vida del
ciudadano modelo, dicho de otro modo, el indio, para ser
tomado en cuenta como sujeto institucional, debía desaparecer
culturalmente.
AHESLP, SGG, Acuse de recibo al alcalde de Tampamolón, sobre procurar
que los indígenas de dicho lugar vivan en poblado, 17 de julio de 1826, caja
34, exp. 5, f. 6.
47
AHESLP, SGG, Documentación relativa a la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios motivos, uno de ellos a causa de
epidemias, 2 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22, f. 11.
46

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El grupo de poder de la Huasteca potosina opina: la ignorancia, la indiferencia y la naturaleza del indio como elementos
que imposibilitan su ciudadanización
El grupo de poder político de la Huasteca potosina se distribuyó por
todos los municipios que la conformaron tras erigirse el estado de
San Luis Potosí: Villa de Valles, Tamuín, Tancuayalab, Tanlajás,
San Antonio, Tancanhuitz, Tampamolón, Huehuetlán, Coxcatlán,
Axtla, Tamazunchale, Aquismón, Xilitla, La Palma, San Nicolás
de los Montes y San Martín Chalchicuautla. Consecuentemente,
los funcionarios locales pudieron evaluar a los individuos de
estos municipios, y registrar si podían acceder a la categoría de
vecino y, en virtud de ello, a la de ciudadano.48 Esta prerrogativa
se anclaba en la “dilatada vecindad” de los servidores públicos,
que les hacía “conocer de propia experiencia el carácter de los
habitantes del municipio, sus inclinaciones, vicios, necesidades,
riqueza o miseria, y sus elementos civiles y morales”.49 De esta
forma, interpretaron como un derecho el opinar sobre los indios y
su respectiva ciudadanización, teniendo como argumento central
que la Huasteca era la región con el mayor número de indígenas
del estado. Efectivamente, para 1826, se aproximaba que, de sus
52,426 habitantes, 51,322 eran indios (82%).50 La avasallante
Leticia Reina, Cultura política y formas de representación indígena en México, siglo XIX (México, DF: Instituto Nacional de Antropología e Historia,
2015), 37.
49
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 24, viernes 17 de junio de 1831.
50
Antonio Ohmstede Escobar y Ricardo Fagoaga Hernández, “Sociedades
48

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mayoría la conformaban tres etnias predominantes: huastecos,
ubicados al norte; nahuas, al sur; y pames, asentados en la frontera
oeste de la región, franja territorial conocida como La Pamería.
Sobre los huastecos
En 1832, José Herrera, quien detentaría por varios años el cargo
de juez de paz en Tancanhuitz, imaginaba a los indios de Huehuetlán “tan ignorantes” que era imposible que conocieran “el
bien” y las “leyes que rigen a los ciudadanos”. Como sujetos ignaros, esos “infelices indígenas” se encontraban “faltos de principios”.51 Expresando juicios parecidos, Manuel Barrios, quien
fuera alcalde de villa de Valles en 1832, veía sin “principios” a
los “naturales” de San Antonio, incapaces de entender “las leyes
y reglamentos del hombre”. Carentes de lo anterior, “no pueden
discurrir el bien futuro de su propia existencia”.52
En el municipio de Cuayalab era notoria “la ignorancia y
la suma estupidez de los huastecos”, la que los hacía ignorar, en
pleno 1828, “el espíritu de las leyes y hasta la existencia de ellas”,
híbridas, pueblos mixtos o mestizaje. ¿Cómo se puede percibir la población en
la Huasteca Potosina en el periodo colonial tardío?”, El Taller de la Historia,
núm. 5 (2014): 56.
51
AHESLP, Supremo Tribunal de Justicia, Ramo Criminal (en adelante STJ.
CRI), Contra Antonio Pérez por el homicidio que perpetró en la persona del
indígena Martín Pérez en la madrugada del domingo, 18 de diciembre de 1831
a 20 de junio de 1832, caja 134, exp. 1, f. 26.
52
AHESLP, STJ.CRI, Diligencia practicada de oficio contra Francisco Santiago, indígena, por haber herido a Juan Bautista, 8 de diciembre de 1834 al 23
de febrero de 1835, caja 179, exp. 10, f. 16.
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según Francisco González, secretario en varios ayuntamientos y
alcalde de Villa de Valles, en 1826. De acuerdo con González,
el repudio de las normas era que a su “publicación” asistía “la
décima parte de los vecinos, y de los que asisten solo una décima
parte entienden lo que oyen y a los demás nada se les inculca. De
aquí resulta una ignorancia invencible”.53
Juan José Moncayo, alcalde de Huehuetlán en 1826,
otorgó argumentos similares a los del citado Francisco González;
mencionó que los indios no querían vencer la ignorancia y su
desconocimiento en materia legal, negándose a responder al “juez
cuando este los llama para hacerles saber los soberanos decretos y
órdenes que el Soberano Congreso nos manda circular y publicar
para su cumplimiento”. Su apatía por conocer los designios del
Congreso era estimulada, siguiendo el razonamiento de Moncayo,
por las “largas distancias” existentes entre los poblados indígenas
y la cabecera municipal, “pues algunos ciudadanos viven distantes
a cuatro leguas de mal camino y los más próximos pasan de una
legua […], siendo muy común en ellos no obedecer”.54
Los huastecos de Tampamolón y sus alrededores, tampoco
mostraban demasiado empeño en su instrucción como ciudadanos.
Según Antonio Castro, se mantenían en la “estupidez” por habitar
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal seguida de oficio contra el reo Tomas
Santiago Pérez por homicidio, 27 de diciembre de 1828 al 3 diciembre/183,
caja 69, exp.7, f. 42.
54
AHESLP, SGG, Documentación relativa a la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios motivos, uno de ellos a causa de
epidemias, 10 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22, f. 10.
53

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“sus montes espesos” y por no “hablar el castellano ni menos leer,
que digo leer, ni [aprender] lo necesario para su salvación”.55 Esta
situación había sido denunciada por el alcalde José Rivera, en 1826,
en una misiva enviada al gobernador Díaz de León. En el escrito del
edil se precisaba que el municipio había puesto “toda la inteligencia”
en fundar a “su costa” una escuela para los indígenas, “con un maestro
que supiera el idioma y que este les instruyera a hablar el castellano,
pero nada de esto se pudo conseguir [...]; lo que estos han hecho es
irse a vivir a las simas [sic] de la sierra”. Rivera afirmaba que, con
semejante actitud, los indios nunca iban a superar “los abusos que
hay entre ellos”, y mucho menos conocer “sus derechos”.56
El alcalde de Aquismón, Pedro Acosta, decía que, en 1830,
a los huastecos no les interesaba su ciudadanización, puesto que
despreciaban trabajar en los campos del municipio. Le comunicó
al Congreso que no se encontraba “un peón, por eficaces que sean
las solicitudes que se hagan”. Reputar a los indígenas por “vagos”,
decía, resultaría ineficaz: “faltarían cárceles donde encerrar los
que hay y dinero en la tesorería para socorrerlos”. Urgía, según
Acosta, que el gobierno interviniera de manera expresa, ya que
los “sembrados” se perdían por “falta de gente.” 57
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal formada de oficio contra Martín Pérez
y María Catarina de la Concepción, por el homicidio que perpetraron en la
persona de Domingo Ramírez, esposo de ésta, 7 de noviembre de 1833 al 9 de
agosto de 1839, caja 161, exp. 7, f.7.
56
AHESLP, SGG, José María Rivera, alcalde de Tampamolón, informa incidencias ocurridas, 19 de junio de 1826, caja 32, exp. 15, f. 7.
57
AHESLP, SGG, 1830.10, leg. 23.
55

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Algunos trataron de exponer la “naturaleza” del huasteco.
El mencionado Antonio Castro lució inquisitivo al expresar que
lo innato del indígena era ser “un ente silvestre que no posee
ningún conocimiento moral más que la ignorancia y la maldad,
sin saber discernir ni distinguir lo malo de lo bueno y que, por
naturaleza, esta clase, con la ideas más bárbaras, jamás pueden
obrar con los sentimientos de gentes”.58 En la cabecera municipal
de Aquismón, el político José María Flores expresó, en 1835,
con “la absoluta seguridad” que le brindaba el conocimiento
de la etnia huasteca, que por naturaleza del indio era “un idiota
connaturalizado únicamente con la ideas silvestres, guiados por
los impulsos de la ignorancia y la estupidez”.59
Por su parte, tomando como muestra a los indios
pertenecientes al municipio de Tanlajás, Mariano García, miembro
de una familia presente en la arena política de Tancanhuitz,
Huehuetlán y Coxcatlán, vislumbró una naturaleza huasteca
contradictoria: “Son buenos y son malos por naturaleza. Son
buenos por dóciles, persuadidos, timoratos, obedientes y devotos
con los santos, con Dios y la iglesia. Son malos por crueles y
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal formada de oficio contra Martín Pérez
y María Catarina de la Concepción, por el homicidio que perpetraron en la
persona de Domingo Ramírez, esposo de ésta, 7 de noviembre de 1833 al 9 de
agosto de 1839, caja 161, exp. 7, f. 42.
59
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal instruida de oficio en el juzgado de
paz de Xilitla contra Diego Hernández alias “Quetlaxtle”, por el homicidio
que perpetró a Juan Bautista por una herida en el cuello que le infirió con un
húngaro que portaba, 22 de mayo de 1835 al 7 de diciembre de 1839, caja 234,
exp. 4, f. 34.
58

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vengativos, por obstinados en los vicios habituales”. Para ellos,
“lo mismo es quebrantar a un mismo tiempo el quinto, el sexto
y todos los preceptos con tal que tengan oportunidad y ocasión,
y no dan más respuesta que en decir que el diablo los engañó”.
Al parecer, García adoptó la supuesta explicación dada por los
indígenas cuando trasgredían los preceptos morales y religiosos;
argumentó: “al instante que el demonio los tienta”, los huastecos
“pueden cometer cualquier delito”. Con la seguridad que le daba
el “haber vivido la mayor parte de [su] vida entre ellos”, García
aseveró que las imperfecciones tenían un peso mayor en la vida de
los indios, decidiendo por ellos “el diablo, el baile y la bebida”.60
Sobre los nahuas
En 1828, Ignacio Rivera, hombre con gran capital político en
Tampamolón, puntualizaba que el sur de la Huasteca potosina
estaba poblado por dos tipos de entes: “señores con quien la
naturaleza se ha mostrado prolija” y los “llamados indios”. Los
primeros eran considerados “de razón”; los segundos, “aquellas
gentes” que “por lo regular no proceden con tanto conocimiento
como otras más cultivadas”.61 La existencia de esta marcada
disparidad cultural, acorde con algunos, tuvo su origen en la
AHESLP, STJ.CRI, Contra Antón Santiago por el delito de homicidio que
perpetró con el cuchillo a Diego Hernández, 7 de septiembre de 1829 al 19 de
abril de 1831, caja 85, exp. 1, f. 50.
61
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Agustín Hernández por el delito de robo casero, 24 de octubre de 1828 al 8 de febrero de 1830, caja 65,
exp. 3, f. 36.
60

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segregación social impulsada por el extinto orden colonial. A este
respecto, Blas Barragán alegaba, en 1830, que “la natural rudeza
y actual carencia de racionalidad en que yacen profundizados los
indígenas”, era el resultado del “inmenso caos de la ignorancia a
que los tenía reducidos el déspota español”.62 Santiago Andreo,
alcalde de Huehuetlán y Xilitla en distintas administraciones,
también utilizó el recurso antiibérico para explicar la deplorable
realidad de los nahuas: fue “mucha la morosidad que ha usado el
gobierno español en el derecho de su déspota gobierno, lastrando
la juventud y en particular a los indios en esta Huasteca, pues
como de la ignorancia de estos pendía que se enriquecieran los
jueces que la ocupaban, les era por los mismo favorable que los
indios vivieran sin ley y religión”.63
Como los huastecos, los nahuas fueron vituperados por no
interesarse supuestamente en las directrices de su ciudadanización.
“Son tan infelices e ignorantes que no conocen las leyes, que ni
aun saben que las hay”, testimoniaba el juez segundo de letras
Luis Guzmán. Por sus “escasas luces”, mencionó José Salazar,
defensor en pleitos a favor y en contra de los indios, “estos infelices
yacen en la falta de principios políticos y educación”. Además,
“esta ignorancia” los arrastraba “a los mayores precipicios, y esta
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Diego Hernández y socio por
homicidio, 26 de enero de 1830 al 27 de noviembre de 1831, caja 94, exp.
5, f. 18.
63
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Domingo Azafrán y su hija Ana
María Azafrán por incesto, 15 de febrero de 1826 al 19 de enero de 1828, caja
8, exp. 8, f. 18.
62

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misma es la que superabunda crasamente en todos los de esta tribu,
pues están nutridos, por desgracia, en los principios más obscuros
de la inmoralidad”.64 Marcando aún más la diferencia entre indios
y los que no lo eran, el defensor Asencio Monreal, con pasado
administrativo en Tampamolón y Tamazunchale, decía, en 1830,
que a los nahuas, por “las costumbres en que viven, su educación,
su trato y su falta de principios aun en las cosas más comunes,
llegan al grado en que se califiquen de bárbaros”.65
Los nahuas no tenían ninguna intención de superar la
degradación que reinaba entre ellos, a juzgar por las palabras
de José Solórzano, alcalde de Coxcatlan. Desde el inicio de su
mandato, Solórzano notificó a Díaz de León, gobernador del estado,
que los indios vivían en “desobediencia permanente a la autoridad
y prostituidos en el cumplimiento de sus deberes”. Así, cuando
el juez o el alcalde solicitaba su presencia en el pueblo, “jamás
quieren [ir], haciendo menosprecio a las órdenes superiores”.
Preferían habitar “en los bosques sin temer a Dios ni a la justicia”.66
José María Terán, prefecto encargado de velar por gran
parte de los municipios de la Huasteca, secundó años después
AHESLP, STJ.CRI, Contra Agustín Santiago por incesto, 8 de abril al 17
de noviembre de 1835, caja 206, exp 1, f. 21.
65
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal practicada por el alcalde de primera
instancia de la Villa de Tamazunchale, contra Manuel Tetlama y sus cómplices
[Lorenzo Antonio y María Petra] por el homicidio perpetrado en la persona de
Gaspar Antonio, 11 de junio de 1830 al 3 de octubre de 1834, caja 104, exp. 2,
f. 127.
66
AHESLP, SGG, José Solórzano, alcalde de Huehuetlán, informa sobre el
estado de su pueblo, 15 de septiembre de 1826, caja 36, exp. 19, f. 8.
64

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las ideas de José Solórzano, añadiendo que los indios renegaban
de sus “actividades históricas”, las cuales los acercaba más a la
ciudadanía: su trabajo en el campo. En un informe elaborado en
1831, dejaba en claro que la agricultura estaba “en decadencia y
cada día más abandonada a causa de los nahuas, que ni pagándoles
sus jornales se dedican a la progresión de este ramo, de que proviene
la mucha ociosidad, la perpetua embriaguez, el menosprecio a
las autoridades y total abandono de sus obligaciones”. Decía no
entender la obstinada resistencia a trabajar, pues prometía pagar
“un poco más de lo corriente”. Ante este funesto panorama, Terán
afirmaba al gobernador que “la República no podía contar con
semejantes gentes”. 67
La “naturaleza” del nahua fue definida en función de su
diferencia con los no pertenecientes a su etnia.Acorde con José Manuel
Allende, quien desempeñó el cargo de alcalde de Tamazunchale en
1826, el indio era un “grosero en sus hábitos” y estaba desposeído
de “la verdadera moral, de la religión y de los deberes que impone
la naturaleza misma”. Ostentaba también “ejemplos de malicia
y de una perversidad selvática”. Dejando en claro una insalvable
diferenciación cultural, Allende aseguraba que los nahuas, “cuyas
costumbres son distintas de las nuestras”, encarnaban la antítesis de
la “sana moral”, y “sus fundamentos” los convertían en “salvajes,
que casi puede decirse se diferencian muy poco de las bestias”.68
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 38, viernes 23 de septiembre de 1831.
68
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal formada de oficio contra Martín Pérez
67

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Sobre los pames
Pedro Zárate, político reconocido en La Pamería, mencionaba
en 1827, que los “indígenas pames “se la han pasado en tinieblas
toda su vida, sin saber distinguir lo favorable de lo adverso”. El
móvil preponderante lo encontraba en “la ninguna ilustración
que siempre tuvieron en el antiguo y despótico gobierno español”, llevando a esa “miserable clase” a no poder “encontrar el
verdadero sentido de nuestras sabias y justas leyes”. Finalizaba
estipulando que “la inopia de todo recurso con que se encuentra
la desgraciada parte de esta sociedad es muchas veces el instrumento de sus yerros”.69 Otro de los Zárate, Benito, apoyó la idea
de su consanguíneo: “la palpable mentecatez en la que se haya
la clase indígena”, era una resulta de “la ignorancia con la que
se encuentran desde la época en que estábamos bajo la dominación española”.70
Uno de los atenuantes del “poco entendimiento” de los
pames era el manejo precario del castellano. El ya citado Benito
y María Catarina de la Concepción, por el homicidio que perpetraron en la
persona de Domingo Ramírez, esposo de ésta, 7 de noviembre de 1833 al 9 de
agosto de 1839, caja 161, exp. 7, f. 48.
69
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra José Encarnación, José Obispo
y Fermín Ricardo, ambos indígenas, por el robo de que los acusa Santiago
Aguilar, indígena, según adentro se expresa [por robo de un buey], 31 de octubre de 1827 al 14 de agosto de 1828, caja 40, exp. 1, f. 21.
70
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia contra José Reyes Vázquez por asesinato que perpetró en la persona de María Concepción
ambos indígenas de esta villa, 24 de septiembre de 1834 al 15 de diciembre de
1836, caja 175, exp. 8, f. 21
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Zárate arguyó que por no “conocer las dicciones significativas
del idioma castellano, órgano necesario para la expresión de
los conceptos”, los pames carecían “absolutamente de luces”.71
En San Nicolás de los Montes, José de Castro, decía que los
indígenas, por no ser “del mismo labio o idioma que nosotros
[se refiere a los no indios], ni estar avanzados en la carrera
civil”, al ser comparados con “el común de los ciudadanos”, no
podían reputarse “por sujetos arteros”. De Castro encontró la
barrera del lenguaje como uno de los génesis del atraso de los
indios: “a causa de que su idioma es incomprensible, están estos
siempre imbuidos en la estolidez y la poca o ninguna ilustración”.
Denunció, a un tiempo, que no hacían nada para modificar su
“tristes circunstancias”. De ahí que fueran tenidos por “unos
idiotas en grado superlativo”.72
La supuesta nula capacidad para adquirir y expresar
conceptos generaba en los indígenas la imposibilidad de cavilar
sobre el ejercicio de la ciudadanía, así como en la interiorización
de las leyes y sus beneficios. En ese tenor, el defensor en diversas
causas donde estuvieron involucrados indios, Felipe Zárate,
denunció que “todos los pames”, por “la ignorancia”, no entendían
“el espíritu de las leyes”. Con tono pesimista argumentaba que,
entrado el año 1831, “Confunde y da sentimiento ver a los pames
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 29.
72
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 60.
71

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en el embrutecimiento e ignorando las obligaciones del hombre
en sociedad”.73
Otras opiniones parecían sustentar lo pensado por Zárate.
El que fuera alcalde de La Palma en 1825, José Antonio Izaguirre,
concebía a los indios como “innatos en la estulticia, y esta les
hace cometer yerros sin atender a nuestras sabias leyes, por no
ser capaces de comprenderlas en lo absoluto”.74 Replicando
estos argumentos, Antonio Ledezma recordaba que “por no estar
civilizado e instruido”, el “indígena estúpido no sabe si obra bien
o mal en sus procedimientos”, mucho menos está enterado de
“las leyes pasadas ni en las que actualmente nos rigen”.75 Urbano
Bravo, por la experiencia de ser alcalde de San Nicolás de los
Montes en 1823, asumió que “los indios pames no están instruidos
en sus obligaciones, en los deberes del ciudadano”.76
Otro de los orígenes del supuesto nulo discernimiento de los
indios fue ubicado en su desdén por la práctica del dogma cristiano.
El político Florencio Ortiz de Zarate, quién formo parte de varios
ayuntamientos durante la etapa federal y fuera alcalde de Valle del
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia seguida contra
Francisco Antonio y socios indígenas de la Palma, por hurto de un becerro, 27
de junio de 1831 al 12 de febrero de 1833, caja 125, exp. 2, f. 26.
74
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 31.
75
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 41.
76
AHESLP, STJ.CRI, Contra Manuel Santiago y José Hilario por hurto de
una becerra propiedad de Juan Manzanilla, 1 de septiembre de 1831 al 2 de
junio de 1832, caja 129, exp. 2, f. 16.
73

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Maíz en 1835, entendía al pame como “hombre rústico, peltre y sin
principios” por no tener, en pleno 1834, suma “idea de religión”.
Ortiz de Zárate sostuvo que algunos de los pames “no han entrado
en la iglesia desde el día que los bautizaron y jamás han oído la
voz de su párroco”.77 Tres años atrás, con unos argumentos muy
parecidos a los de Ortiz de Zárate, el precitado Antonio Izaguirre
señaló que los indios adquirían su “supina ignorancia” al desconocer
“los principios y fundamentos de la religión”.78
Se articuló una propuesta de la naturaleza pame basada en
su “carácter” y acciones. El juez de letras, Juan Ortega, ponderaba
“el carácter de los indios pames” como uno “salvaje”, pues “los
actos más sanguinarios son vestigios de sus pasiones fuertes y
arrebatadas”.79 Este “salvajismo”, insistía Joaquín Paiz en 1826,
“es capaz de conducirlos a los más grandes precipicios”, pues
“guían sus operaciones por el capricho e ignorancia del respeto
que se debe a las autoridades, sin temer ni al autor de la naturaleza
que vigila nuestras acciones”. La actitud del pame patentizaba
“que la clase de indígenas nunca es estable en sus razones” y,
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Domingo Moreno por estupro
inmaturo que hizo a una niña de cuatro años de edad, en el rancho de El Guajolote, 26 de agosto de 1834 al 7 de junio de 1836, caja 172, exp. 19, f. 19.
78
AHESLP, STJ.CRI, Contra Manuel Santiago y José Hilario por hurto de
una becerra propiedad de Juan Manzanilla, 1 de septiembre de 1831 al 2 de
junio de 1832, caja 129, exp. 2, f. 19.
79
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia contra José Reyes Vázquez por asesinato que perpetró en la persona de María Concepción
ambos indígenas de esta villa, 24 de septiembre de 1834 al 15 de diciembre de
1836, caja 175, exp. 8, f. 25.
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por este motivo, “no saben darle sesgo a las adversidades del
tiempo, las que cuando ellos menos piensan, les hacen entrar en
desdichas”. Eso los convertía en “sujetos sin principio alguno de
civilización, en otras palabras, por naturaleza ignorantes”.80
¿Eran los indios ciudadanos potenciales?
La posición política de los gobernantes huastecos respecto al
indio era clara: la ignorancia y su actitud reacia no lo dejaban
detentar de rol de ciudadano, pues no cumplía con los requisitos civiles, morales ni religiosos estipulados en la Carta magna
de 1826. Aunado a lo anterior, expusieron la existencia de una
naturaleza privativa, la cual lo convertía en un resabio vivo del
pasado prehispánico. Poniendo de manifiesto la idea de una naturaleza humana no igualitaria, resulta lógico que expresaran que
la propia del indio tenía enquistada una corrupción irremediable,
restándole todo tipo de posibilidades para ingresar a una sociedad
de carácter nacional.
José Herrera esgrimió, en 1831, que “la naturaleza
silvestre” de los huastecos era incorruptible, negándose a cambiar
ni “aunque cursen los dogmas de la religión”.81 En la misma
dirección, Manuel Barrios concebía la “naturaleza [huasteca]
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Guadalupe y Jesús melenas y la
reo María de la Luz por homicidio, 2 de diciembre de 1830 al 29 de octubre de
1846, caja 114, exp. 5, f. 69.
81
AHESLP, STJ.CRI, Contra Antonio Pérez por el homicidio que perpetró
en la persona del indígena Martín Pérez en la madrugada del domingo, 18 de
diciembre de 1831 a 20 de junio de 1832, caja 134, exp. 1, f. 25.
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como algo que no se puede remediar”. Su ocurso se reforzaba,
según él, con la “profunda ignorancia” que demostraban
cotidianamente.82 Abonando a este panorama pesimista, Mariano
García se imaginaba entre “los pobres indios” una “ignorancia
invencible”, sin cambios “hasta que con el tiempo se levante la
juventud civilizada”. Resignado, asumía que “aunque para cada
uno hubiera un letrado para instruirlos, nada comprenderían,
porque si los hombres de letras llegan a entorpecerse, qué sería
de aquellos hombres criados en la ignorancia, que no tienen
discernimiento ni para distinguir lo negro de lo blanco”.83
A la etnia nahua tampoco se le auguraba un cambio en sus
costumbres. Blas Barragán, desde Tamazunchale, reconocía el esfuerzo “benéfico” del estado, empeñado en la “ilustración de estos
neófitos infelices”, pero aún no era “tiempo de que penetren las luces
y buen orden en sus obscuros entendimientos por estar recientemente cimentado”.84 Juan Antonio Goitortua tenía un pensar similar:
Los infelices indios de San Martín Chalchicuautla, nutridos en
la desmoralización y dignidad hereditaria de sus mayores, yacen todavía en la ignorancia y no han podido llegar al grado de
civilización a que con ansia aspira nuestro sabio gobierno. Y
AHESLP, STJ.CRI, Diligencia practicada de oficio contra Francisco Santiago, indígena, por haber herido a Juan Bautista, de diciembre de 1834 al 23
de febrero de 1835, caja 179, leg. 10, f. 17.
83
AHESLP, STJ.CRI, Contra Antón Santiago por el delito de homicidio que
perpetró con el cuchillo a Diego Hernández, 7 de septiembre de 1829 al 19 de
abril de 1831, caja 85, exp. 1, f. 50.
84
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Diego Hernández y socio por
homicidio, 26 de enero de 1830 al 27 noviembre de 1831, caja 94, exp. 5, f. 18.
82

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por más que este se empeñe en la común ilustración, la estupidez de esta clase no da lugar ni esperanza (con estupor lo digo)
a que en ella se consiga.85

De manera directa, Manuel Marín se preguntaba: “¿Qué conocimientos de las leyes y ciudadanía pueden tener esos desgraciados
indígenas que pasan una vida igual a la de los brutos?”; al igual
que Barragán y Goitortua, contestó enérgico: “ninguna […], son
hombres que se conservan en un estado de barbarie”.86
En lo referente a los pames, Benito Zárate dudaba
seriamente sobre la transformación de estos en ciudadanos, pues
eran “incapaces de corregirse por su suma ignorancia”.87 Años
atrás, José de Castro asumió que los pames y los no indios eran
“hijos de la misma naturaleza”, pero sugería modificar “la igualdad
como axioma cívico”, pues la realidad marcaba una diferencia
cultural notable, impidiendo a los indígenas detentar los derechos
de los hombres “de razón”. Para el político era necesario que el
gobierno los tuviera por “diferentes” y “con la equidad a que son
susceptibles estos desgraciados [indios]”.88 Con el mismo ahínco
AHESLP, STJ.CRI, Contra Agustín Santiago por incesto, 8 de abril al 17
de noviembre de 1835, caja 206, exp. 1, f. 7.
86
AHESLP, STJ.CRI, Contra Agustín Santiago por incesto, 8 de abril al 17
de noviembre de 1835, caja 206, exp. 1, f. 7.
87
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia contra José Reyes Vázquez por asesinato que perpetró en la persona de María Concepción
ambos indígenas de esta villa, 24 de septiembre de 1834 al 15 de diciembre de
1836, caja 175, exp.8, f. 21.
88
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 32.
85

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político, Alejo Ortiz de Zárate pensaba que era mejor derogar
los derechos de ciudadano a ese “clan de infelices criados en
las montañas, donde jamás conocen rose ninguno de gentes que
siquiera les den alguna idea de humanidad”.89
Las voces hasta aquí citadas contradecían el optimismo
y la potencialidad concedida a las colectividades indígenas.
Amparados en el empirismo, producto de la convivencia
cotidiana, funcionarios y exfuncionarios locales legitimaron sus
afirmaciones. Detectaron, tal vez para secundar la versión oficial,
una profunda ignorancia india derivada del “despotismo español”;
pero, a diferencia de la clase política, hicieron hincapié en que
dicha ignorancia era un elemento más de una naturaleza innata, la
que representaba lo contrario del ciudadano modelo planteado en
la Constitución local de 1826.
Conclusiones
En el balance de las perspectivas anteriores, se puede determinar que la asimilación propuesta por la clase política y su reacción adversa en el territorio huasteco, representan, a simple vista,
la relación disímil de ilustración-tradicionalismo. Mientras que
los diputados y gobernadores veían en la ciudadanía el punto de
arranque para una progresiva civilización de los indígenas, el grupo de poder de la Huasteca observó el punto final de una serie de
buenas intenciones, ya que la supuesta “incorruptible ignorancia”
AHESLP, STJ.CRI, 6 de mayo de 1835 al 21 de febrero de 1839, caja 191,
exp. 9. f. 23.
89

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de la población, así como la “naturaleza carente de moral”, les
impedían interiorizar cualquier tipo de prerrogativa que apuntara
a su ciudadanización. No obstante, me inclino a pensar que estas
dos visiones aparentemente antagónicas compartieron una matriz
racista: la desvalorización del indio y su subsecuente conceptualización como un “problema”.
Partiendo de que el racismo es un fenómeno histórico
y que se reproduce por medio de representaciones, valores y
normas que buscan inferiorizar y excluir al otro por presentar
diferencias culturales y físicas,90 es posible afirmar que las
culturas políticas de los gobernantes estatales y municipales de
la Huasteca potosina, presentaron claros contenidos racistas. En
su afán de reivindicar la igualdad entre los ciudadanos, elemento
fundamental del liberalismo, los dirigentes estatales trazaron una
ciudadanización indígena intolerante cuya piedra angular sería la
disolución cultural del “otro”. El Congreso “borró” de un plumazo
la diferencia étnica y enjuició al indio por no compartir la escala
de valores “occidentales”. Por tanto, se presentan una serie de
críticas que apuntalaron a un estado de ignominia indígena. La
solución para subsanar “el problema” fue tratar de eliminar las
identificaciones históricamente apropiadas que le otorgaba a los
indios cohesión y sentido de pertenencia a sus respectivas etnias.
Es decir, los ritos, la lengua y las estructuras políticas (pueblos de
indios) que les aseguraban la elección de sus gobernantes.
Alicia Castellanos Guerrero, “Asimilación y diferenciación de los indios
en México”, Estudios Sociológicos, núm. 34 (1999): 104.
90

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La actitud del grupo de poder político huasteco manifestó
un racismo aún más visible, y evidenció una yuxtaposición de
visiones en torno a los indios: ya no se les sopesó, al menos
en el discurso, una “casta” colonial con origen compartido,
sino como una raza (aunque no se haga explícito ese término)
que justificaba en la naturaleza sus rasgos y capacidades.
Así, el indígena fue identificado con destrezas intelectuales
reducidas por herencia y con rasgos de carácter y sensibilidad
“biológicos”. Esto derivaba en que los huastecos, nahuas y pames
fueran identificados con una naturaleza diferente, asociada al
salvajismo, al bestialismo y al barbarismo, categorías que en el
XIX fueron los peldaños más bajos de la escala evolutiva que
desembocaba en la civilización.91
Aunque este tópico merezca un estudio aparte, considero
que los discursos emitidos desde la capital, así como los que
esgrimieron en la Huasteca potosina, tuvieron en gran medida la
intención de mantener un dominio sobre los indios. Generando
disposiciones exclusivas para estos y al tenerlos como sujetos
necesitados de un trato especial, las primeras administraciones
potosinas demostraron una actitud tutelar y paternalista, muy
similar a la establecida en el orden colonial. El dominio directo fue
anunciado como transitorio, hasta que se alcanzara la “verdadera
ilustración”. Por su parte, las críticas emitidas desde la Huasteca
Arturo Warman, Los indios mexicanos en el umbral del milenio (México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 2003), 78.

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potosina pusieron en evidencia, en algunos casos, el deseo de
mantener de manera legal las antiguas jerarquías sociales. No
resulta extraño, entonces, que algunos alcaldes, argumentando
la naturaleza irredenta del indio, pidieran a las gubernaturas el
permiso para restablecer viejas prácticas como el trabajo forzado
y el azote como escarmiento;92 ni que otros solo avisaran al
gobernador en turno, atribuyéndose potestades y justificando
sus acciones en nombre de la “salvación de la Huasteca”, que no
respetaban la igualdad social y que las cosas seguirían como en
el pasado.93 A esto se le debe sumar las múltiples quejas firmadas
por colectividades huastecas, nahuas y pames, donde se exponían
los malos tratos y la persistencia de prácticas abolidas por el
Congreso, como los servicios personales y altos impuestos civiles
y eclesiásticos por parte de los ayuntamientos.
Al no ser tomados en cuenta en los foros donde se discutía
su presente y su futuro, y, por ende, al no poder contradecir las
identidades elaboradas por personas ajenas a sus etnias, cabría
preguntarse: ¿cómo se definían a sí mismos los indígenas en la
etapa independiente? ¿Estaban de acuerdo con su transfiguración
en ciudadanos? Lamentablemente, las fuentes consultadas hasta
ahora no permiten formular una respuesta concienzuda a estos
cuestionamientos, pero sin duda la visión del indio serviría para
Véase AHESLP, SGG, José Solórzano, alcalde de Huehuetlán, informa
sobre el estado de su pueblo, 15 de septiembre de 1826, caja 36, exp. 19, ff. 8-9
93
AHESLP, SGG, Órdenes del prefecto de Valles sobre los indios de Aquismón, 30 de abril de 1830, caja 219, exp. 45, f. 10.
92

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�Dos culturas políticas ¿disímiles?

contrastar a las de las autoridades. Se espera que este sesgo
historiográfico sea subsanado pronto.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (AHESLP)
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�Julio Velarde

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril en la
configuración territorial de los valles de Durango
(1883-1913)
The impact of railway connectivity on the territorial
configuration of the Durango valleys (1883-1913)
Daniel Guillermo Rodríguez Barragán
El Colegio de San Luis
orcid.org/0000-0001-6760-8940

Resumen: En el texto se analiza cómo en el cambio del siglo XIX al
XX, la expansión de las vías del ferrocarril alteró las dinámicas de
centralidad y marginalidad entre diversos lugares del norte de México.
Centrándose en el transporte en la región de los valles de Durango, en
el estado del mismo nombre, en donde a partir de la llegada de las locomotoras y la conexión con los mercados estadounidenses y del resto
de México, dicha región fue perdiendo cada vez más relevancia económica en favor de La Comarca Lagunera, mientras que al interior de los
valles se alteraron las relaciones de poder entre los miembros de la élite
local y entre éstos y el gobierno federal; al mismo tiempo que aumentaban los conflictos por límites de tierra.
Palabras clave: Ferrocarril; latifundios; élites; tierra; conflicto.
Abstract: The text analyzes how in the change from the 19th to the 20th
century, the expansion of the railroad tracks altered the dynamics of
centrality and marginality between various places in northern Mexico.
Focusing the transport in the region of the valleys of Durango, in the
state of the same name, where from the arrival of the locomotives and
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

the connection with the US markets and the rest of Mexico, this region
was losing more and more relevance economic in favor of La Comarca
Lagunera, while within the valleys power relations among members of
the local elite and between them and the federal government were altered; at the same time that conflicts over land limits increased.
Keywords: Railroad; large estates; elites; land; conflict.

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�Daniel Rodríguez

Introducción
Con el tendido de las líneas férreas en 1883, Durango entró en
contacto con mercados nacionales e internacionales de una forma
como nunca antes lo había hecho. Si antes las condiciones geográficas, como los desiertos o las sierras, habían mantenido a los
habitantes de la entidad en un relativo aislamiento, con la llegada
de las locomotoras, a finales del siglo XIX, al mismo tiempo que
se alteró la noción de distancia, se entró en una dinámica capitalista asumiendo el papel, en términos generales, de productor de
recursos naturales como algodón o fierro para mercados extranjeros y de alimentos para consumo nacional.
El objetivo de este trabajo es estudiar cómo la inserción
de las vías del ferrocarril en diferentes mercados alteró las
relaciones de centralidad y marginalidad de los valles de Durango
en relación con otros lugares, así como la forma en que al interior
de dicha región se modificaron las relaciones de poder entre los
principales sectores económicos (latifundios, minería, industria y
comercio), y la forma en que esto derivó en cambios territoriales
entre las grandes propiedades, los pueblos y congregaciones,
llevando a un escenario de confrontación, hasta 1913, cuando
tanto el ferrocarril como los latifundios fueron “intervenidos” por
los ejércitos revolucionarios.
Para esto, el texto se divide en los tres siguientes
apartados. En el primero, “Centralidades y marginalidades a
partir del ferrocarril”, se expone la forma en que la extensión del
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

ferrocarril por el territorio nacional durante el Porfiriato obedeció
tanto a procesos de comunicación que venían de las décadas
anteriores, como a necesidades industriales de los mercados de
Estados Unidos, centrándose en los cambios generados en La
Comarca Lagunera94 y su configuración como nuevo lugar central
norteño. Posteriormente, en “Cambios territoriales en los valles
de Durango”, se estudia la forma en que la llegada del ferrocarril
y la conexión con otros mercados alteró la lógica de centralidad
y marginalidad de los valles de Durango tanto en relación con
los lugares cercanos, como de manera interna. Finalmente, en
el apartado “Conflictos sociales”, se expone la manera en que
los cambios económicos y productivos generados a partir de la
llegada de las locomotoras derivaron en conflictos territoriales
entre sectores de las clases altas y los habitantes de diversos
pueblos y congregaciones.
Centralidades y marginalidades a partir del ferrocarril
Hasta cierto punto, ha sido común en la academia señalar que las
últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX se caracterizaron por un proceso muy importante: la entrada del norte95 de
México a una dinámica política, económica y cultural verdaderaEn el presente trabajo por Comarca Lagunera se entiende los actuales municipios coahuilenses de Torreón, Viesca y Matamoros; y los actuales municipios duranguenses de Gómez Palacio y Lerdo.
95
En el presente trabajo, por norte se comprende los actuales estados de Baja
California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León,
Tamaulipas, Sinaloa y Durango.
94

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�Daniel Rodríguez

mente nacional.1 Sin embargo, esto no habría sido fácil, ya que si
Alberdi mencionó para su natal Argentina que “gobernar es poblar”,2 podríamos usar dicha frase para caracterizar también al siglo XIX mexicano, debido a que uno de los retos más grandes que
enfrentaron los gobiernos de nuestro país, ya fueran centralistas o
federalistas, liberales o conservadores, fue el de poblar las tierras
del norte; lo que a su vez se relacionaba con otras nociones que
se estaban debatiendo, como la necesidad y papel de la conectividad, una visión de desarrollo económico, de ciudadanía y del
papel del Estado en relación con un dominio espacial efectivo.3
En este trabajo no se plantea que dichos conceptos y las
ideas detrás de ellos hayan sido homogéneos en la historia de
México. Por el contrario, somos conscientes de su diversidad y
constante enfrentamiento electoral, intelectual e incluso militar
para imponerse; pero debido al objetivo y extensión del presente
texto, nos centraremos en esta primer sección en la manera en que
ese norte entró a la dinámica nacional durante la última etapa del
Porfiriato, desde el punto de vista de la producción y consumo
de materias primas. Para esto, utilizaremos las ideas de Claude
Luis Aboites Aguilar, “La decadencia de Durango durante el siglo XX. Una
mirada a la historia del norte de México”, Chihuahua Hoy, núm. 16 (2018):
189–90.
2
Juan Bautista Alberdi, Política y sociedad en Argentina (Caracas: Fundación Biblioteca de Ayacucho, 2005), 29.
3
Luis Aboites Aguilar, Norte precario: poblamiento y colonización en México (1760-1940) (México, DF: El Colegio de México; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 1995), 13–31.
1

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Raffestin en este y en el resto de apartados en lo que respecta
a las nociones de redes, nodos, centralidad, marginalidad,
materia y recurso en la configuración del territorio,4 para mostrar
cómo en el cambio del siglo XIX al XX en el norte del país se
configuró una dinámica productivista, marcada por una lógica de
lugares centrales y marginales determinados por procesos tanto
nacionales como por otros ocurridos más allá de las fronteras
políticas de México.
¿Cómo acercarnos a la dinámica productivista del norte de
México durante el cambio de siglo? En este trabajo se utilizan las
transformaciones en la dinámica tecnológica del transporte, para
comprender la forma en que se estaban dando a grandes escalas
las relaciones, en términos productivos, entre diferentes puntos
de la geografía nacional, siendo el tendido del ferrocarril el que
más claramente puede ayudar a mostrar este proceso.
Durante el Porfiriato se dio un importante aumento del
tendido de las vías férreas: mientras en 1876 había 666 kilómetros
(km) de vías en todo el país, se pasó a 19,528 para 1910.5 Como
se observa en el mapa 1, en 1876 las únicas vías que existían en
México eran las que conectaban el centro del país con el puerto
Claude Raffestin, Por una geografía del poder (México, DF: El Colegio
de Michoacán; Fideicomiso Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor,
2013), 217–59.
5
Ana García de Fuentes, “La construcción de la red férrea mexicana en el
Porfiriato: Relaciones de poder y organización capitalista del espacio”, Investigaciones Geográficas, núm. 17 (1987): 141.
4

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�Daniel Rodríguez

de Veracruz. Para 1884, ya se había construido el Ferrocarril
Central Mexicano, que unía la Ciudad de México con Paso del
Norte (actual Ciudad Juárez); el Ferrocarril Nacional Mexicano,
que conectaba la capital del país con Nuevo Laredo (Tamaulipas);
y diversas vías que unían Hermosillo (Sonora), Monclova
(Coahuila) y Monterrey (Nuevo León) con Estados Unidos.
Para 1898 ya se contaba con la infraestructura férrea que unía
Monterrey con el norte de Veracruz, pasando por Ciudad Victoria,
en Tamaulipas; la que unía Saltillo, en Coahuila, con San Luis
Potosí; o la que conectaba Durango con Torreón. Finalmente, en
1910 estaban terminadas las vías que comunicaban Guadalajara
y Colima, Mazatlán y Culiacán y el Istmo de Tehuantepec con
Guatemala.6
Se propone la idea de que estas cuatro fases de la expansión
del ferrocarril, obedecieron a lógicas productivistas disímiles,
aunque complementarias, y por lo tanto generaron nodos
económicos y relaciones de centralidad y marginalidad entre sus
componentes también diferentes. Para comprender esas distintas
lógicas hay que relacionar el ferrocarril tanto con procesos
anteriores de conectividad, como con las dinámicas productivas
y consumidoras en Estados Unidos, ya que el norte de México a
lo largo de la primera mitad del siglo XIX fue estableciendo cada
vez mayores relaciones comerciales con Estados Unidos.
Carlos Crespo Villalaz, Vías de comunicación: caminos, ferrocarriles,
aeropuertos, puentes y puertos (México, DF: Limusa, 1979), 133.
6

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Mapa 1. Ferrocarriles construidos entre 1876 y 1910

Fuente: Montagnier, Patrick Allouette. (2020). La revolución mexicana sobre
rieles: El caso del Ferrocarril Chihuahua al Pacifico (1910-1940). Debates
por la Historia, (02), 29.

Antes del tendido del ferrocarril, como se muestra en el mapa 2,
eran cuatro los caminos más importantes que unían los principales centros económicos y/o políticos de México. En todos, la
Ciudad de México era el centro de donde partían los caminos a
Veracruz y Acapulco, la ruta a Oaxaca, Tehuantepec y Guatemala, y el más largo de todos y el que nos interesa para este trabajo:
el Camino Real de Tierra Adentro, que unía la Ciudad de México
con Santa Fe, en Nuevo México, pasando por Querétaro, Guanajuato, Zacatecas, Durango y Chihuahua, desprendiéndose un
camino paralelo que unía Monterrey y Saltillo con Zacatecas.7
Sergio Ortiz Hernán, “Caminos y transportes mexicanos al comenzar el
siglo XIX”, Comercio Exterior XXXIII, núm. 12 (1973): 1247.
7

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�Daniel Rodríguez

Mapa 2. Principales caminos en la primera mitad del siglo XIX

Fuente: Ortiz Hernán, Sergio. (1973). Caminos y transportes mexicanos al
comenzar el siglo XIX. Comercio Exterior, XXXIII, (12), p. 1249.

Si se comparan los dos mapas anteriores se puede observar que
el Ferrocarril Central Mexicano, al conectar la Ciudad de México con la frontera con Estados Unidos, siguió prácticamente la
misma ruta que el Camino Real de Tierra Adentro. Parte de la
explicación de esto parece encontrarse en el reto que significó la
geografía mexicana a lo largo del siglo XIX: la ausencia de ríos
navegables, las sierras costeras y la dificultad de abrir canales
imposibilitaba en gran medida el comercio con el exterior por lo
costoso que podía ser. Para sortear dicha realidad se optó después
de consumada la independencia por promover la agricultura y la
industria nacionales, al igual que la reactivación minera de oro y
plata, al ser los únicos metales cuyo costoso traslado podía dejar
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

ganancias, olvidándose de las costas y de la frontera norte como
opciones para exportar e importar.8
De esta forma el Camino Real de Tierra Adentro, al
extenderse del centro del país casi en línea recta hacia Estados
Unidos a lo largo de la primera mitad del siglo XIX, mostraba las
ansias por poblar y controlar el norte, los obstáculos geográficos
en las costas, así como las dos dinámicas básicas de la economía
mexicana en ese momento, al conectar los principales centros
de producción de metales preciosos (el Bajío o Zacatecas)
con el puerto de Veracruz, así como las urbes que tenían una
industria textil incipiente como Durango. Aunque con diferentes
dinámicas, esto convirtió a dichas ciudades en nodos productivos,
generando alrededor de estos centros urbanos una relación de
dependencia económica sobre parte del mundo rural, ya que las
ciudades atraían mano de obra y el consumo de materias primas
y alimentos. Resulta importante destacar para este trabajo que
la ciudad de Durango, para la primera mitad del siglo XIX,
consumía todo el algodón y demás productos que se sembraban
en La Comarca Lagunera, existiendo una relación productivista
de centro y marginalidad entre las dos regiones.9
Al comparar el tendido del Camino Real de Tierra
Adentro y del Ferrocarril Central Mexicano, puede inferirse
que las relaciones económicas y políticas que derivaron en
John Tutino, “El debate sobre el futuro de México: en busca de una nueva
economía, 1830-1845”, Historia Mexicana LXV, núm. 3 (2013): 1181.
9
Tutino, 1167.
8

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el primero, seguían gozando de gran importancia para 1884,
teniendo prioridad sus ciudades para establecerse entre ellas la
conectividad por el ferrocarril antes que en otras, ya que al mismo
tiempo que se consolidaba la dinámica productivista de metales
preciosos del Bajío, se podía establecer un control más efectivo
sobre el terreno por parte del gobierno federal, al permitir el tren
una mayor movilidad de las fuerzas de seguridad, lo cual era
importante principalmente en el norte del país ante la presencia
de pueblos nativos beligerantes.10
No sólo las similitudes entre las dos vías de comunicación
nos dicen algo sobre la manera en que se configuraba el
territorio nacional en cuestiones productivistas, sino también
las diferencias. La principal de ellas que nos interesa resaltar
en este texto, es que mientras el Camino Real de Tierra Adentro
de Zacatecas partía hacia Durango y después a Chihuahua, el
Ferrocarril Central Mexicano de Zacatecas parte hacia Torreón
y después a Chihuahua, esquivando la capital duranguense y la
región de los valles. ¿A qué se debió este cambio? La respuesta
concreta es que el Ferrocarril Central Mexicano favoreció la
exportación de metales preciosos y el control estatal sobre el
norte, finalidades que compartía con el Camino Real de Tierra
Adentro, pero a diferencia de éste, desplazó la incipiente
industria nacional a favor de mercados extranjeros. En el próximo
apartado se profundizará en esto; ahora es pertinente reflexionar
Paul J. Vanderwood, Los rurales mexicanos (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1982), 87.
10

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un poco sobre la configuración de la frontera norte de México y
la económica de los Estados Unidos.
A diferencia de México, la Unión Americana sí contó con
una importante dinámica de exportación casi desde el inicio de su
vida independiente, sobre todo gracias al trabajo de esclavos y al
cultivo de las tierras arrebatadas a los nativos americanos, todo
transportado en los grandes ríos con que cuenta aquella nación.
Esto estableció una concentración industrial en el noreste y una
producción principalmente de materias primas en el sur. A partir
de la guerra con México a mediados del siglo XIX, no sólo se
estableció una nueva frontera política entre las dos naciones, sino
que se alteró de manera drástica la economía estadounidense
al diversificarse; Texas se abrió a la producción del algodón,
California presentó desde 1849 un auge en la producción agrícola
y de oro, y por otro lado, las grandes llanuras del medio oeste
también se abrieron a la minería, la agricultura y el pastoreo
comercial.11
De esta manera, después de la guerra civil en Estados
Unidos (1861-1865) se presentó un modelo de consolidación
nacional a partir de la industrialización capitalista, que derivó
en cuatro objetivos principales: la explotación de los recursos
naturales, la ampliación de los medios de comunicación, la
ocupación de las tierras en el oeste y la consolidación de un
Tutino, “El debate sobre el futuro de México: en busca de una nueva economía, 1830-1845”, 1187–88.
11

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mercado interno. De 1865 a 1890, la sociedad estadounidense
sufrió importantes cambios, se consolidó el área industrial
alrededor de los Grandes Lagos en la frontera con Canadá y se
construyeron las líneas de ferrocarril que conectaron al país de
costa a costa, lo que fue acompañado por el tendido de líneas de
telégrafo, primero, y después de teléfono.12
El aumento poblacional, que fue una característica
estadounidense desde su fundación, continuó con buen pie en la
segunda mitad del siglo XIX, pasando el país de 31.4 millones
en 1865 a 75.9 millones en 1900.13 Esta población también se
distribuyó de manera más homogénea por el territorio nacional, ya
que para inicios del siglo XX la Unión Americana estaba formada
por 45 estados, de los cuales California, Nevada, Utah, Colorado,
Kansas, Nebraska, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Wyoming,
Montana, Idaho, Oregón, Washington, Nuevo México y Arizona,
entre 1850 y 1912, obtuvieron la población mínima necesaria
para ser considerados como estados con plenos derechos.14
Esto fue posible, entre otras cosas, gracias a la migración
constante. A diferencia de México, Estados Unidos fue el destino
de miles de migrantes, los que, para la última etapa del siglo XIX,
provenían principalmente del sur y el oriente de Europa, aunque
Jesús Velasco Márquez, “Visión panorámica de la historia de los Estados
Unidos”, en ¿Qué es Estados Unidos?, ed. Rafael Fernández de Castro y
Hazel Blackmore (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2008), 55–56.
13
Velasco Márquez, 56.
14
Erika Pani, Historia mínima de los Estados Unidos de América (Ciudad de
México: El Colegio de México, 2016), 252.
12

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también del otro lado del Pacifico, especialmente de China y
Japón, al grado de que para 1890 se tuvo que anunciar el fin de la
venta de tierras públicas, debido a que ya que no había suficiente
para tanta demanda.15
Para finales del siglo XIX la sociedad estadounidense en
términos generales había dado un paso decisivo: había dejado
de ser mayoritariamente rural para ser principalmente urbana;
lo cual había consolidado un importante mercado interno de
consumidores, la fusión de diversas empresas y la configuración
de monopolios (siendo Rockefeller el caso más representativo);
llevando la industrialización del país a una nueva etapa, lo que
provocó a su vez el aumento de las organizaciones de trabajadores,
tanto en el campo como en las ciudades, que buscaban reivindicar
determinados derechos.16
La zona industrial alrededor de los Grandes Lagos
se convirtió en el principal nodo ferroviario de los Estados
Unidos. Esto ocurrió gracias a que, como ya se mencionó, dicha
zona aglutinó diversas industrias, como la metalúrgica o la del
automóvil, debido entre otras cosas, al flujo de trabajadores
migrantes y la cercanía tanto de minas de carbón que proveían de
combustible como de ríos que permitían el traslado de mercancías.
Marcello Carmagnani, El otro Occidente. América Latina desde la invasión europea hasta la globalización (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2004), 252.
16
Velasco Márquez, “Visión panorámica de la historia de los Estados Unidos”, 59.
15

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Así, a lo largo del siglo XIX los ferrocarriles estadounidenses
conectaron dicha región con las productoras de materias primas
del medio oeste y con los puertos del Atlántico. Esta expansión
ferroviaria topó con un gran obstáculo en 1873, cuando estalló
una crisis económica en Estados Unidos que se debió, entre
otras cosas, a la sobreinversión en las líneas férreas: no había
suficientes mercancías para que su traslado por tantas vías fuera
redituable, lo que derivó en pérdidas y quiebras de empresas.17
De tal forma, cuando las vías de Estados Unidos y México
se conectaron también lo hicieron las necesidades económicas de
las élites de las dos naciones. Los estadounidenses requerían de
más mercancías que trasladar para hacer rentable su ferrocarril
y mantener la expansión de sus diversas industrias; mientras
que los mexicanos necesitaban romper con el aislamiento
geográfico, diversificar su producción de materias primas, y en
lo posible, su incipiente industria, así como poblar y conectar
mejor el norte del país.
Por lo tanto, había un elemento contradictorio: o se
fortalecía la industria estadounidense o lo hacía la mexicana. Al
final de cuentas, se impuso la visión norteamericana, lo que explica
las diferencias con los caminos del siglo XIX, como se mencionó
anteriormente. La llegada de los ferrocarriles estadounidenses a
la frontera, se hizo en pocos años: El Southern Pacific llegó a El
Lorenzo Sánchez, “La industrialización de Estados Unidos desde una óptica distinta”, Cuadernos de Investigación. Serie Economía, núm. 8 (2019): 123.
17

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Paso en 1881; el Atchison Topeka and Santa Fe llegó a Nogales
en 1882; el Texas and Pacific conectó con el Southern Pacific
en 1882; el International and Great Northern llegó a Laredo en
1881; y el Galveston, Houston and San Antonio llegó a Eagle
Pass en 1883.18
El impacto de esta nueva conexión fue distinta en diversas
partes del norte del país. En Sonora la unión con el ferrocarril
estadounidense fue un catalizador para la explotación de las
minas de cobre, derivando en la formación de un eje productivo
Nogales-Hermosillo, a expensas del puerto de Guaymas que
hasta entonces había sido la principal salida de los habitantes del
estado y de sus mercancías, pero también generó una importante
llegada de inmigrantes chinos provenientes de California
dispuestos a trabajar en el comercio, así como nuevos conflictos
por la tierra.19
En Tamaulipas, mientras tanto, la conexión con el mercado
estadounidense a través de la llegada de las locomotoras se
tradujo en la explotación de metales industriales y el surgimiento
de la industria petrolera.20 Por su parte, en Durango el impacto
fue muy profundo también, ya que significó el surgimiento de La
Comarca Lagunera como una nueva región central y el cambio
García de Fuentes, “La construcción de la red férrea mexicana en el Porfiriato: Relaciones de poder y organización capitalista del espacio”, 185.
19
Ignacio Almada Bay, Historia breve de Sonora (México, DF: Fondo de
Cultura Económica, 2000), 151.
20
Octavio Herrera Pérez, Historia breve de Tamaulipas (México, DF: Fondo
de Cultura Económica, 1999), 171.
18

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en la dinámica productiva previa de los valles de Durango. Es
importante para este texto explicar a continuación el primero de
estos fenómenos, antes de centrarnos en el segundo de ellos en
los próximos dos apartados.
Desde antes de la llegada del ferrocarril, los agricultores
de La Comarca Lagunera se dedicaban ya al cultivo del algodón
aprovechando las aguas del Río Nazas, pero debido a la falta de vías
de comunicación se habían limitado a proveer a la industria textil
exclusivamente nacional, principalmente, como ya se mencionó,
a la de la ciudad de Durango y sus puntos aledaños, debido a su
cercanía. Por lo tanto, había una relación de dicha región lagunera
como lugar marginal, frente a la de los valles de Durango como
lugar central, lo que cambió tras la conexión con los mercados
estadounidenses. En 1883 llegó el Ferrocarril Central Mexicano a
la Comarca Lagunera y cinco años después arribó al mismo lugar
el Ferrocarril Internacional Mexicano, lo que convirtió a dicha
región en uno de los dos nodos ferroviarios más importantes del
norte del país, junto con Monterrey21 (ver mapa 1).
La nueva importancia de La Comarca Lagunera se reflejó
en el aumento de su producción algodonera y de su población. Para
finales del siglo XIX dicha región llegó a producir alrededor de
15,000,000 de kilogramos (kg) de algodón, lo que representaba
Mario Cerutti, “Agricultura, agroindustria y tejido productivo-empresarial
en La Laguna, 1870-1915”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo XIX (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 302–303.
21

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75% de la producción nacional, misma que ya no podía ser
absorbida por la industria textil mexicana, sino que tenía como
destino los Estados Unidos. Una de las principales consecuencias
de la expansión de ese cultivo fue la llegada de trabajadores tanto al
campo lagunero como a Torreón y Gómez Palacio, las dos ciudades
que eran el centro de dicha región. En 1871, La Comarca Lagunera
tenía 20,000 habitantes, mientras que en 1910 ya eran 172,000
(55.5% era población rural y 44.5% urbana), mostrando en ese
lapso un promedio de crecimiento anual de 55.6 habitantes por mil,
muy superior al 24.1 por mil del estado de Durango y al 17.7 por
mil del promedio nacional. Para 1910, Torreón, con sus alrededor
de 34,000 habitantes, ya superaba en población a la ciudad de
Durango que apenas tenía para esa fecha 31,763 pobladores.22
Con el tendido de las líneas del ferrocarril durante la
segunda mitad del siglo XIX a ambos lados del Río Bravo, se
transformaron de manera importante las relaciones económicas y
políticas entre México y los Estados Unidos. Por primera vez desde
la consumación de la independencia, el puerto de Veracruz ya no
era la única salida importante de las mercancías mexicanas al resto
del mundo, sino que las ciudades fronterizas del “inhóspito norte”
se convirtieron en las puertas de entrada a uno de los mercados que
más estaba creciendo en ese momento. De igual forma, la extensión
de los ferrocarriles permitió una mayor presencia del gobierno
nacional, por lo menos en términos de las fuerzas de seguridad.
22

Cerutti, 304–305.

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Pero al mismo tiempo, la conexión con el mercado estadounidense
a través de las locomotoras alteró las relaciones de centralidad y
marginalidad que ya estaban presentes en el norte mexicano.
Algunos lugares marginales, como La Comarca Lagunera,
pasaron a ser centrales, mientras que otros que ya eran centrales
como los valles de Durango, tuvieron que adaptarse a esta nueva
dinámica. Sobre esta última región: ¿qué consecuencias tuvo
el hecho de que se formara un nuevo lugar central (La Laguna)
con tanto potencial tan cerca de ella? ¿Cómo se adaptaron los
diversos grupos sociales a la conexión cuando finalmente llegó el
ferrocarril? ¿Qué cambios provocó la nueva dinámica económica
de conexión al mercado estadounidense? En el siguiente apartado
se analiza de manera específica el caso de los valles de Durango
para dar respuesta a estas preguntas.
Cambios territoriales en los valles de Durango
La región de los valles, la que se muestra en el mapa 3, con una
superficie de 1,688,800 hectáreas, lo que representa el 13.6% de
la superficie del estado; actualmente se extiende por tres municipios (Durango, Canatlán y Nuevo Ideal), aunque en la época de
estudio, solamente eran dos (Durango y Canatlán), ya que Nuevo
Ideal se separó de Canatlán hace apenas treinta años.23 Para 1910,
dicha región era sede de los poderes políticos del estado, contaba
con una población de alrededor de 97,000 personas y era la más
Jesús Manuel Lozoya Amaro, Geografía Física del Estado de Durango
(Durango: Gobierno Municipal de Durango, 2017), 45.
23

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productiva de Durango en cuanto a alimentos, ya que según datos
de 1908 era la primera productora estatal de maíz y frijol y la
segunda de trigo, produciendo ese año 160,000 hectolitros del
primero, 12,000 hectolitros del segundo y poco más de 100,000
kg del tercero, representando una tendencia que venía de siglos
atrás.24 Esto fue posible gracias a la fertilidad de la tierra, debida
a factores como la regularidad de la lluvia, su humedad, el bajo
relieve y a que forma parte de la cuenca del río San Pedro-Mezquital, destacando tres fuentes de agua: los ríos La Sauceda, el
Tunal y La Laguna de Santiaguillo, con sus afluentes.25
No sólo la ciudad de Durango, congregaciones, ranchos
y pueblos se establecieron ahí, también se crearon diversas
haciendas: San Jerónimo Tapias, Labor de Guadalupe, Navacoyán,
La Punta, San Lorenzo de Calderón, el Chorro y Dolores en la
municipalidad de Durango; y Guatimapé, Cacaria, Alisos, La
Sauceda, Gigantes y Enanos, Trébol, Santiaguillo y Sauces en la
municipalidad de Canatlán. Estas propiedades tuvieron un origen
virreinal, aunque, por supuesto, su tamaño varió con el paso de los
años; por ejemplo, hasta finales del siglo XVIII, las haciendas de
Cacaria, La Sauceda, El Chorro y Labor de Guadalupe formaron
un único latifundio, el cual fue fragmentándose a lo largo del
siglo XIX. Dichas haciendas, a pesar de su pequeño tamaño
(si se les compara con otras del estado, ya que las más grandes
María Guadalupe Bermúdez Trejo, “La gastronomía en Durango durante el
Porfiriato” (Universidad Juárez del Estado de Durango, 2017), 39–40, 53.
25
Lozoya Amaro, Geografía Física del Estado de Durango, 71.
24

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estaban alrededor de las 75,000 hectáreas en 1906, cuando otros
latifundios en la parte oriental de Durango sobrepasaban las
400,000 hectáreas), se convirtieron en importantes productoras
agropecuarias.26
Mapa 3. Los valles de Durango

Fuente: Elaboración propia.

Ante este escenario en apariencia tan favorecedor de los valles
de Durango a finales del siglo XIX, debemos regresar a la pregunta enunciada páginas arriba: ¿por qué el Ferrocarril Central
Mexicano no llegó a esta región como sí lo había hecho el Camino Real de Tierra Adentro? Sin duda este papel de gran producMiguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, Haciendas de Durango
(Durango: Gobierno del Estado de Durango; Tonalco; Universidad Juárez del
Estado de Durango, 1997), 37–74.
26

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tor de alimentos era favorable para un mercado como el que se
tenía en la primera mitad del siglo XIX, es decir, uno de carácter
interno; pero era desfavorable frente al mercado estadounidense. Como ya se mencionó, la guerra con México (1846-1848)
y la conquista territorial subsecuente llevó a que los Estados
Unidos tuvieran el nuevo oeste americano para su agricultura y
pastoreo, lo que ayudó al crecimiento urbano del país, al tener
más fuentes de alimentos. Aquella nación no necesitaba maíz o
frijol de México, no sólo porque dichos cultivos no coincidían
con su cultura alimenticia, sino porque su expansión en décadas
anteriores le había dado lo necesario para su crecimiento urbano-industrial.
De esta forma, si se ven los cambios territoriales en el
oeste estadounidense y los provocados por la conexión en el
norte de México tras la llegada del ferrocarril como procesos
entrelazados, podemos darnos cuenta que lo que dio a los valles
de Durango un lugar de centralidad respecto a otras regiones, la
llevó a no ser prioridad para entrar rápidamente en contacto con el
mercado estadounidense. En contraste, la Comarca Lagunera se
encontraba en el caso opuesto gracias a que ya tenía una historia
previa en el cultivo del algodón. El hecho de que el Ferrocarril
Central Mexicano no pasara por los valles de Durango no se
puede explicar únicamente porque sus cultivos de las últimas
décadas del siglo XIX no eran deseados por los mercados en
Estados Unidos; sin duda este fue un factor muy importante,
pero no el único. Hubo otra serie de circunstancias y actores que
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también influyeron tanto para dicha situación, como para que ésta
se modificara, haciendo que las locomotoras llegaran a la capital
de Durango y a la región circundante de los valles en 1892, nueve
años después de que lo hicieron a La Laguna.
Junto con la situación en el mercado estadounidense,
se deben de mencionar tanto las características geográficas de
Durango, que hacen poco factible una línea férrea de Zacatecas
a la región de los valles, como los intereses encontrados de tres
grupos de actores importantes: los dueños de las compañías
ferroviarias, el gobierno nacional de México y el gobierno de
Durango en alianza con sectores de la élite económica local. El
proyecto original del Ferrocarril Central Mexicano, aprobado el
8 de septiembre de 1880, contemplaba el paso por la ciudad de
Durango, pero pocas semanas después fue modificado, aludiendo
que el tramo proyectado entre Huejuquilla (Chihuahua) y
Fresnillo (Zacatecas) era más factible por La Comarca Lagunera,
uniendo los distritos de Parral, Mapimí, Villa Lerdo y San Juan
de Guadalupe.27
La razón que se dio fue de índole económica: si se construía
el tramo de vía atravesando de sur a norte los valles de Durango,
aumentaría en 30 millas (120 km) el tendido de líneas férreas
entre Zacatecas y Chihuahua. Esto se traduciría en 1,140,000
pesos de subvenciones para el gobierno federal, así como un
Antonio Arreola Valenzuela, Durango, más de un siglo sobre rieles (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 1992), 36–37.

27

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aumento en los fletes de mercancías; además, las pendientes por
el lado de La Laguna eran mucho menos pronunciadas, llegando
a realizarse el cálculo de que una locomotora que por esta zona
podía arrastrar 50 vagones, en los valles de Durango podría sólo
con 15, lo que significaba mayor inversión en combustible. Por
último, se consideró que si se elegía la ruta que pasaba por los
valles de Durango, la construcción duraría hasta 15 meses más
que si se hacía por La Laguna. Con todos estos argumentos, tanto
la compañía ferroviaria como el gobierno nacional, estuvieron
de acuerdo en que el ferrocarril no pasara por el centro de
Durango.28
Si analizamos con más detenimiento está decisión,
podemos ver que es un reflejo de la estructura territorial en los
valles de Durango y de las relaciones de poder derivadas de
ésta. Cuando llegó la noticia de la construcción del Ferrocarril
Central Mexicano y de su posible paso por Durango, en la región
de los valles había tres sectores importantes en que se dividía
la élite económica-política. En primer lugar, los terratenientes
dueños de los latifundios ya señalados; entre las principales
familias latifundistas, se pueden mencionar a los Pérez Gavilán,
Gurrola, Lavín, Luján, Bracho, Gómez Palacio, Fernández,
Saravia, entre otros.29
Arreola Valenzuela, 39–41.
Miguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, “Economía y negocios en el
Durango de los siglos XVIII y XIX”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo
XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del
28
29

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Después estaban quienes ejercían el control del
comercio y la industria (principalmente textil), sectores que
fueron monopolizados por los extranjeros. En el área mercantil
destacaron los franceses, quienes fundaron negocios de gran
tradición en Durango, como “Fábricas de Francia” o “La
Francia Marítima”; en la industria, fueron los alemanes quienes
tomaron el control, sobresaliendo la “Fábrica de Hilados y
Tejidos de El Tunal”. Entre esta élite se puede incluir a familias
como los Borelly, Pinocelly, Fabre, Stahlknecht, Drünnert,
Delius, entre algunas más.30 Junto a los dos sectores anteriores
se situaban quienes tenían el control de las inversiones en la
minería, en su mayoría estadounidenses. En los albores del
siglo XX, en este sector las empresas más importantes eran la
American Smelting and Refining Co. (ASARCO) y la Minera
de Peñoles S.A.31
Si bien no se trataba de una élite política-económica
perfectamente dividida, ya que los latifundistas podían tener
inversiones en la industria textil o los representantes de compañías
mineras poseer propiedades en el campo, sí se les puede catalogar
Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 198–206.
30
María Guadalupe Rodríguez López, “Durango. Extranjeros y negocios.
Atisbos de una modernidad”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo XIX, ed.
María Guadalupe Ródriguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado
de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 446–63.
31
Guadalupe Villa Guerrero, “La minería en la era de la paz y el progreso (Durango: 1888-1910)”, en Porfiriato y revolución en Durango (Durango:
Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 1999), 97–100.
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en los tres grupos anteriores al tomar en cuenta en dónde estaba la
mayor parte de su inversión. Cuando se dio a conocer la noticia de
que el Ferrocarril Central Mexicano no pasaría por los valles de
Durango, el gobierno del estado, encabezado por el gobernador
Francisco Gómez Palacio, inició una campaña de presión política.
Primero se argumentó que las compañías inglesas interesadas en
adquirir ganado en la entidad podrían ver afectados sus intereses,
y por lo tanto se dañarían las relaciones de México con Gran
Bretaña.32
Al no tener mayor repercusión dichas declaraciones, el
gobernador de Durango fue a la Ciudad de México a principios
de 1883 para entrevistarse con el presidente Díaz y pedir su ayuda
en este asunto, centrando su argumentación en dos elementos. El
primero, era el señalar que las nuevas vías de ferrocarril no sólo
debían ser útiles para conectar a México con la industria de los
Estados Unidos, sino, sobre todo, su objetivo debía ser unir entre
sí las diversas regiones de México para fomentar el intercambio
interno de mercancías. El segundo, era demostrar que Durango
tenía mucho que aportar en ese escenario, debido a su gran
producción agrícola, resultando por lo tanto imperdonable que
el proyecto del ferrocarril buscara dejar fuera a una entidad tan
importante. Para las autoridades de Durango, el ferrocarril era
una herramienta para fomentar la agricultura del país.33
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango, 5 de enero de
1883, p. 3.
33
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango, 18 de enero de
32

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Este tipo de argumentación demuestra el gran peso que
los terratenientes tenían en el gobierno del estado justo antes de
la llegada del ferrocarril, lo cual no es extraño si se considera que
los medios de transporte hasta ese momento no habían permitido
una explotación minera a gran escala o que el desarrollo de la
industria, principalmente textil, fuera verdaderamente relevante.
Por esto, en la región de los valles de Durango se daba una
obvia centralidad política-económica en los latifundios y sus
propietarios, mientras que había una marginalidad en la industria
y los centros mineros. De esta forma, era claro que la idea que
preferían las autoridades de la entidad era la de un ferrocarril
que fortaleciera la dinámica de producción y consumo nacional,
enfocada al mercado interno, ya que en las décadas anteriores eso
les había favorecido y buscaban mantener el statu quo.
Dicha posición chocaba de frente con los intereses tanto
de la empresa ferroviaria como con los del gobierno nacional.
Los ferrocarriles durante el Porfiriato fueron construidos por
una amplia gama de empresas e inversores independientes que
unían sus capitales para un propósito específico. En el Caso del
Ferrocarril Central Mexicano, los principales accionistas estaban
en la ciudad de Boston, y además de estar inmiscuidos en el
negocio ferroviario, también tenían intereses en la explotación
de minerales, petróleo y tierras con recursos para la industria,
tanto en México como en Estados Unidos. Esto explica que su
1883, p. 4.
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lógica para el tendido férreo en el norte del país fuera conectar
importantes zonas mineras, además de la región algodonera de
La Laguna, con la industria estadounidense; y también ayuda
a entender otros proyectos en donde estuvieron involucrados
los mismos inversionistas, como el tren Aguascalientes-San
Luis Potosí-Tampico.34 Este último era necesario para que la
producción de la fundidora construida por la American Smelting
and Refining Co. (ASARCO) en Aguascalientes, tuviera un
rápido acceso a un puerto para transportar sus productos más
fácilmente a Estados Unidos.35
En cuanto al gobierno federal de México, su interés
respecto a Durango tenía como prioridad garantizar el control
de la entidad. Apenas cinco años antes de que se anunciara el
proyecto del Ferrocarril Central Mexicano, en 1875 había
estallado una guerra civil en el estado entre las fuerzas de Jesús
Hernández y Marín y Donato Guerra, dos destacados liberales
que se disputaban la gubernatura. En 1876, dicho conflicto local
se entrelazó con procesos nacionales, siendo designado como
gobernador el general Carlos Fuero, por el gobierno de Lerdo de
Tejada, mientras que Juan Manuel Flores lo fue por las fuerzas
rebeldes del Plan de Tuxtepec. A principios de 1877, las fuerzas
García de Fuentes, “La construcción de la red férrea mexicana en el Porfiriato: Relaciones de poder y organización capitalista del espacio”, 185.
35
Luz Uhthoff López, “La American Smelting and Refining Co. (ASARCO) en México, 1890-1930” (Universidad Nacional Autónoma de México,
1983), 61.
34

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�Daniel Rodríguez

porfiristas provenientes de Coahuila conquistaron la ciudad de
Durango y expulsaron definitivamente al general Fuero, siendo
en marzo de ese año cuando Juan Manuel Flores tomó posesión
del cargo de gobernador, dejando el mismo en manos del ya
mencionado Francisco Gómez Palacio en 1880.36
Resulta esclarecedor el hecho de que el mismo año en que
se anunció la construcción del ferrocarril que conectaría la Ciudad
de México con Paso del Norte, en Durango se dio la primera
transferencia de poder relativamente pacífica en varias décadas,
lo cual mostraba el reto que Durango representaba, al igual que
otros estados alejados del centro, para la autoridad nacional. Si
bien Gómez Palacio y Juan Manuel Flores eran miembros de la
élite de terratenientes de la entidad, el segundo había demostrado
en los años previos ser mucho más afín al régimen porfirista.
Dejar la gubernatura en 1880, el mismo año en que el general Díaz
terminó su primer periodo presidencial, muestra que Flores aún
no tenía la fuerza suficiente en los procesos locales, y que todavía
tenían mucho peso los grupos de terratenientes que impulsaron la
candidatura de Gómez Palacio.
De esta forma, el ayudar a que el ferrocarril pasara por
Durango en 1883, hubiera fortalecido la posición del nuevo
gobernador y de su grupo de apoyo, en detrimento de los sectores
más afines al nuevo régimen que se estaba formando a nivel
José de la Cruz Pacheco Rojas, Breve historia de Durango (México, DF:
Fondo de Cultura Económica, 2001), 189–90.
36

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

nacional. Cuando se anunció la decisión definitiva de que las vías
del tren pasarían por La Laguna y no por los valles de Durango,
quedó claro que fue un error para el gobernador el relacionar su
prestigio con este proyecto, ya que la inestabilidad y el malestar
que de esto derivó lo llevó a retirarse de la política, permitiendo
en 1884 el regreso del mucho más porfirista Juan Manuel Flores,
quien gobernó Durango hasta su muerte en 1897.37
Se ha dicho que el tendido de las vías del ferrocarril ayudó
a fortalecer la presencia de un gobierno nacional en lugares
alejados de la capital; pero en Durango tenemos un caso particular,
ya que irónicamente parece que fue la falta del ferrocarril la que
ayudó a que el régimen porfirista se hiciera fuerte en la entidad,
en detrimento de sectores de la élite más dados a una mayor
autonomía. De igual forma, mostró el peso de la alianza de dicho
gobierno nacional con las compañías del ferrocarril, ya que como
sus intereses coincidieron, pudieron aprovechar las divisiones
entre los grupos de terratenientes locales para imponerse. Por lo
tanto, aunque el ferrocarril Central Mexicano no pasó por los valles
de Durango, su sola existencia en otros lugares sí generó cambios
territoriales en dicha región, ya que alteró la relación entre los
lugares dedicados a la producción de alimentos (latifundios), los
centros mineros y los de comercios e industria.
Antonio Arreola Valenzuela, “Construcción del sistema ferroviario e inversión estadounidense en Durango”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo
XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del
Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 405.
37

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Si antes la centralidad en los valles de Durango la tenían
los latifundios, con la extensión del ferrocarril por México
determinadas materias naturales comenzaron a volverse
recursos. Este fue el caso del fierro, el cual era necesario
para la generación del acero con que se construían los cada
vez más altos edificios de las ciudades de la costa atlántica
estadounidense y de Europa. En Durango, los valles contaban
con una importante fuente de fierro: El Cerro del Mercado.
Dicho centro minero se encontraba a finales del siglo XIX a poca
distancia al norte de la ciudad de Durango (en la actualidad ya
fue absorbido por la mancha urbana), y para 1882 fue adquirido
por la Compañía de la Montaña de Fierro, cuya directiva se
encontraba en Filadelfia, misma que lo vendió en 1890 a la Steel
and Iron Company, dedicándose ésta a construir rápidamente
un horno alto y a modernizar la fundidora que desde 1875
inversionistas estadounidenses ya habían construido al pie del
propio cerro.38 Este intercambio de manos demuestra tanto el
potencial del centro minero, como lo difícil que era mantenerlo
en funcionamiento de manera redituable, ya que el fierro, al no
ser un metal precioso, no era lo suficientemente costeable para
el traslado a lomo de mula a los puertos cercanos. Pero con
Pedro Raigosa Reyna, “La industria siderúrgica y el ferrocarril en el Durango del siglo XIX”, en La nostalgia y la modernidad. Empresarios y empresas regionales de México, siglo XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López
(Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2005), 191.
38

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

la extensión de los ferrocarriles por México se volvió factible
su explotación a gran escala, siendo este elemento y no la
producción agrícola, el que llevaría las locomotoras a los valles
de Durango.
En 1886, el gobernador Juan Manuel Flores firmó un
contrato con el gobierno federal para construir una vía que
conectara la ciudad de Durango con Torreón. La compañía
encargada del proyecto fue el Ferrocarril Internacional
Mexicano, una filial de la Shorthorn Pacific, cuyo principal
accionista, el Sr. C.P. Huntington era dueño de los más
importantes centros mineros de carbón en Coahuila. La
compañía concluyó en 1888 la construcción del ferrocarril
entre Ciudad Porfirio Díaz (Piedras Negras) y Torreón, y
finalmente, en 1892, finalizó el tramo Torreón-Durango, como
se muestra en el mapa 4, construyendo un ramal a las faldas
del Cerro de Mercado, debido a que para ese momento ya era
accionista de la compañía dueña del mineral. De esta forma,
el Ferrocarril Internacional Mexicano quedaba unido en la
frontera con el Shorthorn Pacific y a través de él con la región
industrial de los Grandes Lagos en Estados Unidos, así como
en la estación de Treviño, en Coahuila, se unía con la vía que
conectaba con Monterrey y los puertos del Golfo de México, y
en Torreón con el Ferrocarril Central Mexicano.39
39

Raigosa Reyna, 193–94.

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Mapa 4. Ferrocarril Internacional Mexicano en Durango, 1910

Fuente: Villa Guerrero, Guadalupe. (2005). Élites y revolución en Cuencamé, Durango. El caso de la familia López Negrete (Tesis de doctorado). Universidad Nacional Autónoma de México, México, p. 353.

El Ferrocarril Central Mexicano formó parte de la primera expansión de los ferrocarriles durante el Porfiriato, que duró hasta
1884, mientras que el Ferrocarril Internacional fue de la segunda
etapa, que abarcó hasta 1898. Se puede observar que este priSillares, vol. 1, núm. 2, 2022
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

mer periodo formó una línea de lugares centrales que ya disponían de características previas para conectarse con la industria
estadounidense, mientras que el segundo periodo conectó a sitios
que requerían de transformaciones más profundas y que podían
ayudar a incrementar la importancia productiva y estratégica de
los lugares conectados por las vías en el periodo anterior. En el
caso de Durango, esto se observa en el hecho de que la llegada del
ferrocarril alteró la relación de centralidad y marginalidad entre
los valles de Durango y La Comarca Lagunera.
Si en las décadas anteriores la ciudad de Durango y su
industria textil habían tenido a La Laguna como lugar periférico,
en su calidad de productora de algodón, la conexión del
ferrocarril no sólo había hecho a La Laguna un importante nodo
de vías de comunicación y un gran núcleo urbano, sino también
la convirtió en centro de un eje productivo-industrial norteño
formado por Chihuahua, La Laguna y Nuevo León, caracterizado
por la inversión bancaria, minera y de la industria derivada del
algodón, que atrajo inversiones tanto del norte de México como
de la capital del país.40 Esto hizo que la Laguna dejara su lugar
económico de marginalidad y se convirtiera en un nuevo lugar
central, formando su propia área de influencia en detrimento de
los valles de Durango, ya que lugares como Cuencamé, Peñón
Mario Cerutti, “Actividad económica y grupos empresariales en el norte
de México a comienzos del siglo XX”, en El Poder y el Dinero. Grupos y regiones mexicanos en el siglo XIX, ed. Beatriz Rojas (México, DF: Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1994), 354.
40

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Blanco, San Juan del Río o Santa Clara, que están entre las dos
regiones y que en el siglo XIX habían tenido sus dinámicas
productivas enfocadas a satisfacer las demandas de la ciudad de
Durango y los centros mineros aledaños, ahora habían cambiado
esa lógica, buscando insertarse en la dinámica productiva de La
Laguna, es decir, habían abandonado a un lugar central por otro.
Un ejemplo de esta dinámica fue la llegada de la
producción de guayule, una planta del desierto que produce
una sustancia pegajosa sin mayor importancia hasta las últimas
décadas del siglo XIX, hasta que el desarrollo de la industria
del automóvil en los Grandes Lagos estadounidenses le dio un
nuevo valor. En lugar del lejano caucho peruano o africano para
fabricar las llantas de los vehículos, se podía usar el mucho más
cercano guayule con el mismo fin. Para 1910, los territorios
alrededor de La Laguna que antes habían estado conectados a
una lógica de producción y consumo de alimentos propia de
los valles de Durango, como Cuencamé o San Juan del Río, se
habían convertido en los principales productores de guayule a
nivel estatal, transformándose claramente en lugares marginales
dentro de la órbita de La Laguna, ya que ésta los conectaba con
mercados extranjeros.41
Esta pérdida de influencia de los valles de Durango en
la frontera con Coahuila también se replicó en cierta forma en
Guadalupe Villa Guerrero, “Riqueza en suelo eriazo. La industria guayulera y los conflictos interregionales de la elite norteña en México”, Secuencia.
Revista de Historia y Ciencias Sociales 2, núm. 46 (2000): 94.
41

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

la frontera con Sinaloa. El tramo del Ferrocarril Internacional
Mexicano, que de la ciudad de Durango debía extenderse hasta
Mazatlán, nunca se concretó,42 y tampoco la vía que debía unir el
puerto sinaloense de Altata con la capital duranguense, pues se
construyó sólo hasta Culiacán; por ello, el desarrollo de Mazatlán
como puerto comercial y la industrialización de Culiacán no
generaron ninguna ventaja para Durango.43 Por el contrario, los
municipios de Durango fronterizos con Sinaloa, al no tener un
ferrocarril que los conectara con la región de los valles y sí la
Sierra Madre que los aislaba del resto del estado (razón por la
que no se construyó el ferrocarril), tuvieron una mayor relación
económica y laboral con Sinaloa.
La conexión con Torreón a través del Ferrocarril
Internacional Mexicano generó una interesante contradicción en
los valles de Durango, ya que por un lado esta región fue cada
vez más opacada por La Laguna como lugar central en términos
económico-productivos, pero por otro, el tendido de las vías trajo
aparejado un desarrollo económico para las élites nunca antes
visto en el siglo XIX. En los años posteriores a la llegada de
las locomotoras a los valles de Durango, en 1892, se vivieron
importantes cambios territoriales gracias a la relación con los
nuevos mercados. Un elemento central de dichas transformaciones
Arreola Valenzuela, “Construcción del sistema ferroviario e inversión estadounidense en Durango”, 414.
43
Sergio Ortega Noriega, Historia breve de Sinaloa (México, DF: Fondo de
Cultura Económica; El Colegio de México, 1999), 241–44.
42

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fue el impulso que se dio a la urbanización, ya que para 1900 la
capital del estado tenía 31,092 habitantes; esto era relativamente
poco si se le compara con Torreón, pero hay que tomar en cuenta
que era el doble de habitantes con respecto a 1869.44
Dicho incremento de la población urbana se debió en gran
parte a la migración, tanto de personas que venían de otras regiones
de Durango, como de las que lo hacían de distintas partes del país,
atraídas por nuevas oportunidades de empleo en la región de los
valles. El aumento de habitantes de la capital generó un cambio
territorial muy importante en la misma: llevó a que las acequias
dejaran de ser el eje organizador del espacio urbano. Desde la
época virreinal, dicha ciudad había visto limitado su tamaño por
los accesos al agua, pero ante el incremento de habitantes, a partir
de la dinámica económica generada por el ferrocarril, surgieron
nuevos barrios cuyos habitantes demandaban el vital líquido y se
desencadenaron conflictos sociales, por lo que en 1900 se iniciaron
los trabajos de una red de agua potable y alcantarillado por parte
de la compañía estadounidense McKie &amp; Dillon, permitiendo a
la ciudad crecer más allá de los límites de los ojos de agua o las
norias.45
Otro cambio importante que se percibió en la ciudad fue
la llegada de la Modernidad a partir de las nuevas tecnologías.
Miguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, Civitas y Urbs: La conformación del espacio urbano en Durango (Durango: Instituto de Cultura del
Estado de Durango, 2005), 102.
45
Vallebueno Garcinava, 118–20.
44

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Dejó de ser la capital de un estado alejado de los inventos del
mundo occidental, ya que el ferrocarril no solamente se llevaba
materias primas, sino que también traía una idea de lo que era ser
moderno y los medios para que un pequeño sector de la población
pudiera cumplir con dicho ideal. En 1883 se estableció el servicio
de transporte de mulas, el que fue seguido por las bicicletas y
finalmente por los primeros automóviles en 1901, lo que a su vez
llevó a la pavimentación, ensanche y alineación de las calles, así
como al cambio de su nomenclatura; por otro lado, el alumbrado
público hizo su aparición en 1890 y cinco años después se
inició con el alumbrado en casas particulares.46 De igual forma,
surgieron espacios de diversión: en 1898 llegó el cinematógrafo
a Durango, para cuyas exhibiciones se construyó el Teatro Bijou;
en 1900 se inició la edificación del Teatro Ricardo Castro (el que
sigue siendo el principal de la ciudad); y en 1910 se construyó el
Teatro Lírico y se remodeló el Teatro Coliseo para convertirlo en
Teatro Victoria.47
En lo que respecta a la parte rural de los valles de Durango,
la conexión por el ferrocarril también generó importantes
cambios territoriales. Una vez que las locomotoras llegaron a
la capital en 1892, se buscó ampliar el tendido de las vías, por
Vallebueno Garcinava, 106–8.
Pedro Raigosa Reyna, “Educación y cultura en Durango”, en Porfiriato
y revolución en Durango 1, ed. Gloria Estela Cano Cooley y Mario Cerutti
(Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 1999), 170-73.
46
47

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lo que en 1902 se inauguró el tramo que conectó la ciudad de
Durango con la municipalidad de Tepehuanes, al norte del estado
(véase el mapa 4), la cual atravesó con sus 218 km de vía la
parte norte de los valles, específicamente la municipalidad de
Canatlán.48 Esta nueva conexión llevó a los latifundistas a alterar
sus dinámicas productivas, ya que a pesar de que el frijol y el
maíz siguieron siendo importantes cultivos, los nuevos mercados
que representaban las locomotoras permitieron el comienzo del
desarrollo de una industria frutícola.
Si bien la pera, perón, membrillo, higo y durazno eran
conocidos en los valles de Durango desde la época virreinal, fue
con la nueva conexión que se iniciaron los intentos de producirlos
a gran escala; en dicha tarea sobresalieron los latifundios de
Canatlán debido a las propicias condiciones del suelo. En 1901
en dicha municipalidad se produjeron 172 kg de perón y 94 kg de
pera, mientras que para 1910 la producción era de 130,000 kg de
perón, 60,500 kg de pera, 10,000 kg de membrillo, 800 kg de higo
y 2,500 kg de durazno. Este comienzo del cambio en los cultivos
de Canatlán fue consecuencia, entre otras cosas, del deseo de los
latifundistas por no quedarse atrás, ya que sus pares en el sur
de los valles estaban aumentando su producción a partir de la
inversión en nuevas formas de aprovechar el agua.49
Arreola Valenzuela, “Construcción del sistema ferroviario e inversión estadounidense en Durango”.
49
Fernando Marco Calleros García, “La conformación de la región manzanera de Canatlán, Durango (1926-1959)” (Universidad Juárez del Estado de
48

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Los latifundistas de los valles se dieron cuenta que para
aprovechar las oportunidades generadas por el ferrocarril, debían
explotar a su máxima capacidad la tierra que tenían disponible, lo
que significaba nuevas obras de riego. Para 1898 los latifundios
con más potencial de irrigación eran San José de Ayala, La Punta,
San Lorenzo del Aire y Navacoyán. De 1898 a 1903, San José
de Ayala, perteneciente a la familia Flores Alcalde, llevó a cabo
mejoras en obras de irrigación, las cuales no son especificadas
en los documentos de la época, pero debieron ser importantes,
ya que se menciona que aumentó el cultivo de maíz y frijol en
detrimento del ganado. En cuanto a La Punta, propiedad de la
Sra. Agustina Escalante viuda de Gómez Palacio, disponía de
dos antiguas presas que ya no fueron suficientes a inicios del
siglo XX, por lo que en 1903 solicitó y obtuvo el permiso para
construir una nueva presa, con la cual incrementar su producción
agrícola y ganadera.50
Finalmente, San Lorenzo del Aire, propiedad de Francisco
Gómez Palacio, tenía gran potencial en la utilización de las fuentes
de agua, ya que en dicha propiedad se unían las corrientes de los
ríos Tunal y La Sauceda. Después de la llegada del ferrocarril,
los documentos señalan que se realizaron importantes mejoras
Durango, 2019), 36–37.
50
Gloria Estela Cano Cooley, “Agua y riego: modernidad porfiriana”, en
Porfiriato y revolución en Durango, ed. Gloria Estela Cano Cooley y Mario
Cerutti (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de
Investigaciones Históricas, 1999), 52–53.
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para aprovecharlas, pero al igual que en San José de Ayala, no
se especifica cuáles fueron, pero sí se indica que al igual que sus
vecinos, aumentó su producción agrícola y ganadera. Por otro lado,
en la hacienda de Navacoyán, propiedad de Felipe Pérez Gavilán,
se disponía de una presa sobre el río Tunal desde 1675, pero en
agosto de 1906 le fue otorgada una concesión para construir una
nueva en el río Santiago Bayacora y regar sus ranchos anexos.51
Para inicios del siglo XX, la dinámica de los valles de
Durango había experimentado importantes cambios. El más
importante fue el nuevo papel de centralidad que ahora tenía el
Cerro de Mercado, que para esta época producía 280 toneladas de
fierro lingote por semana gracias a que tanto el ferrocarril como
las relaciones económicas de sus dueños lo unían a importantes
mercados y le permitían el traslado del carbón necesario desde
Coahuila para su funcionamiento.52 Esto no significó que los
latifundios que antes ocupaban dicha centralidad económica en
la región la perdieran, por el contrario, como se señaló párrafos
atrás, la llegada del ferrocarril los hizo profundizar más en su
papel de productores de alimentos, diversificando sus cultivos y
modernizando su tecnología de riego. Seguramente esto se debió
tanto al aumento de habitantes de la ciudad de Durango, como
al hecho de que el Ferrocarril Internacional Mexicano los ponía
Cano Cooley, 54.
Víctor Hugo López Vázquez, “Impacto socioeconómico y territorial de la
mina Cerro de Mercado, Durango (periodos 1940-1986 y 1994-1996)” (Universidad Nacional Autónoma de México, 1998), 48.
51
52

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en rápido contacto con algunas de las ciudades que más estaban
creciendo en el país, como Zacatecas, San Luis Potosí o Monterrey,
las que demandaban mayores cantidades de alimentos.53
De igual forma se puede observar que, para 1910, había un
cambio en las relaciones políticas entre los terratenientes locales
y el gobierno nacional, mismo que se puede observar si se analiza
a los que desempeñaban los principales puestos políticos. A la
muerte del gobernador Juan Manuel Flores, en 1897, ocupó el
cargo el Ing. Leandro Fernández e Imaz quien no era terrateniente,
sino un profesionista con buenas relaciones con Porfirio Díaz.
Cuando éste lo mandó llamar para que ocupara la Secretaría de
Comunicaciones, en 1900, se eligió como titular del ejecutivo
estatal al terrateniente Juan Santamarina, quien dejó el puesto, en
1904, en manos del Lic. Esteban Fernández e Imaz (hermano de
Leandro), quien además de tener buenos nexos con el gobierno
nacional, se incorporó ya siendo gobernador a la clase de los
terratenientes,54 por lo que fue reelecto para el periodo 1908-1912,
aunque tuvo que renunciar en 1911 debido a la Revolución.55
John H. Coatsworth, “La producción de alimentos durante el porfiriato”, en
Los orígenes del atraso. Nueve ensayos de historia económica de México en
los siglos XVIII y XIX, ed. John H. Coatsworth (México, DF: Alianza Editorial
Mexicana, 1990), 172.
54
Su buena relación con la élite de terratenientes se dio originariamente por
matrimonio, ya que contrajo nupcias con Isabel Pérez Gavilán, quien pertenecía a una importante familia de terratenientes; una vez que su esposo ocupó la
gubernatura, Pérez compró la hacienda Santa Isabel, de 22,000 hectáreas, en la
municipalidad de Canatlán.
55
Gabino Martínez Guzmán y Juan Ángel Chávez Ramírez, Durango: un
53

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En lo que respecta al poder legislativo local, de 1896 a
1912, de los 13 diputados hubo cinco hacendados que siempre
permanecieron en sus puestos (Felipe Pérez Gavilán, Ladislao
López Negrete, Librado Castillo del Valle, Buenaventura
G. Saravia y Juan Santamarina), mientras el resto eran
profesionistas relacionados con el comercio y la minería. Los
diputados y senadores por Durango en el Congreso de la Unión
eran designados desde la Ciudad de México y generalmente
desconocidos en la entidad, pero los jefes políticos de los 13
partidos y los presidentes de las 42 municipalidades en que se
dividía Durango sí eran terratenientes o tenían fuertes nexos con
ellos; el Poder Judicial les estaba vedado, ya que era controlado
por la pequeña burguesía ilustrada, con relaciones en la minería y
conexiones con el gobierno nacional.56
La llegada, primero del Ferrocarril Central y después del
Internacional, alteró las dinámicas de centralidad y marginalidad
entre las regiones y dentro de ellas. Por un lado, La Comarca
Lagunera dejó de ser un lugar marginal para asumir cada vez
mayor centralidad en términos económicos y productivos,
configurando su propia área de influencia en detrimento de los
valles de Durango. Esta última región también fue alterada
internamente, dándole mayor centralidad a la minería y poder a
los inversionistas estadounidenses. Esto no significó, sin embargo,
volcán en erupción (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango,
1998), 75.
56
Martínez Guzmán y Chávez Ramírez, 76–78.
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que los latifundios perdieran su vieja importancia, ya que su
dinámica de producir alimentos no se volvió caduca con la llegada
del ferrocarril, sino que la renovó con nuevos bríos al conectarlos
con los mercados nacionales, dejando los internacionales para la
minería, generando que elementos naturales como las frutas se
convirtieran en recursos, mientras que otros como el agua, dejaron
de determinar la dinámica poblacional, estando más sujetos al
control humano. De la misma manera el ferrocarril trajo un mayor
poder del gobierno nacional, pero sin imponerse completamente,
compartiendo los principales puestos políticos con terratenientes
locales, mineros y comerciantes.
Con la nueva conexión con diferentes mercados gracias
a las locomotoras, se dio una nueva configuración en los valles
de Durango, los sectores que habían sido la élite económica
antes de la llegada de las vías lo siguieron siendo después de
éstas, pero alterando el equilibrio entre ellos. Las haciendas del
sur de los valles (municipalidad de Durango) incrementaron su
producción con las obras de irrigación, pero no la diversificaron;
mientras que las del norte (municipalidad de Canatlán)
apostaron más por otros cultivos y menos por la infraestructura
hídrica, pero todos tuvieron que compartir su centralidad con
la minería, rompiéndose el clásico binomio entre ellas, ya que
aunque estaban juntas físicamente, ahora obedecían a mercados
distintos (al nacional los primeros y al estadounidense los
segundos), llevando a sus respectivos dueños a nuevos
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equilibrios políticos entre ellos y con el gobierno nacional, que
también aumentó su presencia. Pero dicha conexión con los
mercados no sólo llevó a un reacomodo de las élites, también
generó conflictos sociales, los que se exponen en el siguiente
apartado.
Conflictos sociales
Al igual que las dinámicas económicas que se beneficiaron con el
tendido de las vías, los conflictos sociales venían de tiempo atrás,
pero el ferrocarril y la conexión con los mercados que representaba sin duda los aceleraron. Una manera de mostrar esto, es revisar
los denuncios por terrenos baldíos en la segunda mitad del siglo
XIX en el partido de la capital, donde se encuentran los valles de
Durango. De 1867 a 1876 hubo 9 denuncios; de 1877 a 1893, es
decir del inicio del porfiriato a la llegada del Ferrocarril Internacional Mexicano, aumentaron a 33; y de 1894 a 1909, cuando las
locomotoras ya estaban en pleno funcionamiento, llegaron a ser
90. Pero no sólo el número de éstos se incrementó, también lo
hicieron las superficies afectadas. Los 9 denuncios del primer periodo representaban 35,367 hectáreas, los 33 del segundo sumaban 1, 070,371 hectáreas, mientras que los 90 del último periodo
significaron 2, 633,958 hectáreas.57
Cynthia Teresa Quiñones Martínez, “Las leyes de tierras de 1856 a 1909 y
su impacto en la propiedad territorial en Durango”, en Historia de Durango.
Tomo III: Siglo XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 238–40.
57

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Estos números se tradujeron en el incremento de las
tensiones entre diferentes actores sociales. Un caso representativo
en dicho periodo fue la lucha entre la familia Pérez Gavilán,
dueños de la hacienda de Santiago Bayacora, con los habitantes
del pueblo del mismo nombre. En 1886 los pobladores de la
comunidad, representados por el Lic. Juan Hernández y Marín,
decidieron aprovechar la política de deslindes que se estaba
promoviendo por el régimen porfirista y denunciaron su propia
tierra, ya que carecían de un título que los amparara, siendo
designado el Ing. Manuel F. Cervantes para la medida y el deslinde
de la tierra denunciada.58
Llevando a que el 3 de diciembre de 1887, en vísperas de
la llegada del ferrocarril a los valles de Durango, el presidente
Díaz otorgara el título correspondiente al pueblo por un total de
57,051 hectáreas, las que fueron divididas en 30 lotes para ser
usadas de manera individual por los vecinos, aunque en la práctica
siguieron utilizando la tierra de manera colectiva como lo habían
hecho desde que recordaban. A pesar de esto, la nueva dinámica
económica generada por el ferrocarril llevó a que las haciendas
cercanas invadieran tierras de la comunidad a principios del siglo
XX, regresando la inestabilidad a la región.59
De igual forma, en la municipalidad de Durango se puede
mencionar el caso de los pueblos Tunal, Pueblito, Durazno y
58
59

Quiñones Martínez, 249.
Quiñones Martínez, 250.

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�Daniel Rodríguez

Conejo, los cuales se habían constituido como tales en 1827,
cuando el ayuntamiento de Durango les otorgó cinco sitios de
ganado mayor a un grupo de “indios” para que se establecieran
en el lugar y pudieran subsistir. Con el paso de los años, los
problemas de límites con la hacienda de San Jerónimo Tapias no
hicieron más que incrementarse, hasta que a principios de los años
setenta del siglo XIX Bernardo George, dueño de dicho latifundio
los despojó de parte de sus tierras, siendo que poco después el
Sr. Cipriano Guerrero, nuevo dueño de esa propiedad, ocupó otra
porción de los pueblos después de haberlos denunciado como
baldíos.60
En 1907, el Sr. Juan Gurrola, en su carácter de nuevo
dueño de la hacienda, no sólo tomó posesión de todos los terrenos
denunciados por el Sr. Guerrero, sino que denunció una nueva
extensión. Ante dichos actos los vecinos de los pueblos eligieron
como representante legal al Lic. Andrés Simental, quien promovió
un juicio reivindicatorio en contra de Juan Gurrola ante el juzgado
del Ramo Civil de Durango, el cual terminó con la resolución del
17 de febrero de 1911, en donde se absolvió al señor Gurrola y se
señaló que el Lic. Simental no tenía personalidad legal acreditable
para demandar la reivindicación de los terrenos, por lo que se le
condenaba a pagar los gastos del juicio. De esta forma, el dueño
de la hacienda de San Jerónimo Tapias quedaba en posesión
de las 10,781 hectáreas que estaban en disputa. Siendo que por
60

Diario Oficial de la Federación, 9 de noviembre de 1926, 9.

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

esos mismos años se presentó otro despojo de tierra sobre dichas
comunidades, ya que el señor Ismael Ochoa denunció a nombre
de los vecinos de los pueblos, a pesar de no ser su representante,
una parte de la tierra conocida como El Carrizo, la cual vendió a
Emilio Stahlknecht.61
También en el norte de los valles de Durango la
consolidación de la nueva dinámica económica generada por
la llegada de los ferrocarriles se tradujo en el resurgimiento
de viejos conflictos, los que demostraron el poder que seguían
teniendo los terratenientes y el nuevo equilibrio que mantenían
con las autoridades nacionales. Uno de dichos casos fue el de la
congregación Las Ánimas. El 27 de abril de 1857, el presidente
Ignacio Comonfort otorgó el título de posesión a los vecinos de
dicho lugar, quienes tenían más de 60 años viviendo ahí, pero ante
la falta de un título primordial decidieron denunciar sus propias
tierras, a pesar de asegurar que sus antepasados habían recibido
de las autoridades españolas la autorización para residir en ese
lugar.62
Con el nuevo desarrollo económico que había generado
la llegada del Ferrocarril Central Mexicano, se inició un conflicto
entre los pobladores de Las Ánimas y sus vecinos, dueños de la
hacienda de Santiaguillo. El 24 de diciembre de 1889, la señora
María Antonia Aguilera de Ortega denunció y obtuvo título de
61
62

Diario Oficial de la Federación, 9 de noviembre de 1926, 9.
Diario Oficial de la Federación, 19 de noviembre de 1926, 2.

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�Daniel Rodríguez

composición por parte de la Secretaría de Fomento de los terrenos
que los habitantes de Las Ánimas consideraban como propios.
De esta forma las autoridades determinaron que la congregación
estaba compuesta exclusivamente por 24,295 hectáreas, dado que
se le habían quitado 13,761 hectáreas en favor de los hacendados.63
En octubre de 1890, el presidente Díaz ordenó que no se
diera posesión de los terrenos en disputa hasta que se agotaran
todas las instancias legales, a pesar de lo cual el Juez de Distrito
de Durango dictó un auto confirmando la posesión de la señora
Aguilera, por lo que el representante legal de los vecinos afectados,
el Lic. Juan Reyes, apeló y llevó el asunto al Tribunal de Circuito
de Chihuahua en 1893, donde se revocó lo dispuesto por el juez
de Durango. Finalmente, el 28 de enero de 1907 el Tribunal del
Primer Circuito de México resolvió el asunto en favor de Don
Gorgonio Ortega, esposo de la Sra. Aguilera de Ortega, y en
contra de los vecinos de Las Ánimas.64
Como esos casos, se podrían mencionar otros que eran de
larga data y resurgieron a finales del siglo XIX e inicios del XX, o
que iniciaron por los mismos años a lo largo y ancho de los valles
de Durango. Un ejemplo de esto es el caso de los habitantes de la
congregación de San Diego de Alcalá, en Canatlán, que estaban
en conflicto con la hacienda El Maguey, por la posesión de 80
sitios de ganado mayor, aproximadamente 140,800 hectáreas.65
63
64
65

Diario Oficial de la Federación, 19 de noviembre de 1926, 2.
Diario Oficial de la Federación, 19 de noviembre de 1926, 3.
Diario Oficial de la Federación, 7 de mayo de 1921, 68.

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Esto resulta claramente una exageración, propia del periodo de
las solicitudes de la reforma agraria, sobre todo si recordamos
que antes de la Revolución ningún latifundio de los valles de
Durango superaba las 75,000 hectáreas. Lo importante, a fin de
cuentas, es que demuestra la existencia de conflictos agravados
entre la hacienda y la comunidad previos a la lucha armada.
También estaba el caso del pueblo El Nayar, en la municipalidad
de Durango, cuyos habitantes reclamaban que sus vecinos, la
familia Gurrola, dueña de la hacienda de San Jerónimo Tapias,
les habían arrebatado la tierra de mejor calidad que usaban para
la agricultura, dejándoles una de calidad tan mala que no servía
ni para agostadero.66
Lo que se busca resaltar en estos casos, es que los cambios
en la dinámica económica generada por la llegada del ferrocarril
y la apertura de nuevos mercados, no solamente significaron un
reacomodo en la centralidad de los diferentes ejes productivos
(haciendas, minas o industria textil y comercio) y las relaciones
económicas de sus propietarios; sino que también se reflejaron
en cambios territoriales con otra dinámica de conflicto, la que
enfrentó a los miembros de esas mismas élites con distintos estratos sociales. Por ejemplo, el despojo realizado a los pueblos
de Tunal, Pueblito, Durazno y Conejo por Ismael Ochoa, quien
terminó vendiéndole esa tierra a Emilio Stahlknecht, un importante empresario de la industria textil, dueño de la Fábrica de
66

Diario Oficial de la Federación, 1 de diciembre de 1923, 1140.

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�Daniel Rodríguez

Hilados El Tunal, se comprende gracias a que el incremento de
la producción algodonera de La Laguna significó un aumento
de materias primas para los textileros de los valles que podrían
aumentar su capacidad de trabajo,67 por lo que es entendible que
dicha persona necesitara de más tierra para aumentar el tamaño
de su fábrica.
Por otra parte, los conflictos que involucraban a la
hacienda de San Jerónimo Tapias con sus vecinos también
reflejan los cambios que se estaban dando por el acceso a
los nuevos mercados. Para 1906, dicho latifundio dividía su
producción en tres cultivos principales: maíz, frijol y trigo,68
lo cual nos habla de una profundización con los mercados
nacionales que requerían dichas mercancías, y por lo tanto su
necesidad de apropiarse de la tierra de buena calidad de El
Nayar, sobre todo si tomamos en cuenta que dicho latifundio
no estaba entre los que habían realizado importantes obras de
irrigación a finales del siglo XIX, por lo que tenía la necesidad
de expandirse para aumentar su producción. Una vez terminada
dicha etapa, la familia Gurrola, dueña del latifundio, comenzó a
construir su propia presa en 1902.69
Vallebueno Garcinava, “Economía y negocios en el Durango de los siglos
XVIII y XIX”, 202.
68
Memoria presentada al H. Congreso del estado por el gobierno del mismo, sobre los actos de administración pública durante el periodo del 16 de
septiembre de 1904 al 16 de septiembre de 1906 (Durango: Imprenta de la
Mariposa, 1906), Anexo 48.
69
Cano Cooley, “Agua y riego: modernidad porfiriana”, 29.
67

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

El 18 de julio de 1913, las tropas revolucionarias de Tomás
Urbina entraron a la ciudad de Durango, ocupando la totalidad de
la región de los valles. Esto no quiere decir que los cambios en
la dinámica social generados por la revolución iniciaran ahí, ya
que desde el triunfo de Madero en 1911 los conflictos agrarios
habían tomado otro carácter. Para 1912, por ejemplo, se tenía el
registro de 40 haciendas en todo el estado que habían recibido
las “visitas” de grupos insurrectos que buscaban reclamar
determinadas porciones de dichas propiedades, entre las cuales
destaca el caso de diversas comunidades cuyos habitantes, armas
en mano, ocuparon la hacienda de Navacoyán y expulsaron a sus
propietarios. De igual forma, en la capital, numerosos comercios
fueron saqueados y quemados, debido al importante papel que
los terratenientes y comerciantes habían tenido en financiar la
llamada “defensa social”, un cuerpo militar irregular que hizo
frente a los ejércitos revolucionarios.70
Los ferrocarriles Central e Internacional, por lo menos en
lo que corresponde a los tramos del estado de Durango, quedaron
bajo la dirección de Felipe Pescador, revolucionario que se había
unido al maderismo desde 1911 y que después se sumó a la
División del Norte.71 En lo que respecta a los cambios territoriales
Graciela Altamirano Castro, “Las confiscaciones revolucionarias”, en Historia de Durango. Tomo IV: Siglo XX, ed. María Guadalupe Rodríguez López
(Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 69–74.
71
Arreola Valenzuela, Durango, más de un siglo sobre rieles, 74.
70

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�Daniel Rodríguez

que se experimentaron en los años previos, sufrieron diversas
alteraciones a distintas escalas. Por un lado, los habitantes de
múltiples pueblos y congregaciones ocuparon en muchos casos
la tierra que consideraban propia, alterando las fronteras entre
las propiedades, pero al mismo tiempo la nueva realidad social
no alteró la relación de nueva centralidad que habían adquirido
los centros mineros, ni de marginalidad relativa de los valles de
Durango frente a La Comarca Lagunera; lo cual no quiere decir
que dichas dinámicas se asumieran y vivieran de igual forma.
El cambio de control del ferrocarril y las haciendas en la
medida de lo posible buscó mantener la relación económica con
los mercados extranjeros y nacionales, pero ahora dicha contacto
no era para el beneficio de algunas familias, sino que se presentaba
como una necesidad de guerra, ya que los ejércitos revolucionarios
requerían las ganancias de dicho intercambio comercial para el pago
de la tropa o la compra de armas y demás enseres que la contienda
demandaba. Con esto, se podría comenzar a hablar del inicio de
un cambio de representación social tanto de las locomotoras como
de los diversos mercados con que se conectaban, dándoles un
nuevo significado en la construcción del Estado o de la identidad
comunitaria. Al mismo tiempo, en ámbitos locales se alteraba la
percepción cotidiana del territorio por las nuevas relaciones de
fuerza entre los actores, pero dando continuidad a la lógica de
centralidad y marginalidad que se comenzó a consolidar con el
tendido del ferrocarril en las décadas anteriores.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Conclusiones
La construcción de las vías de ferrocarril durante el Porfiriato significó un antes y un después en la conectividad del país. No sólo el
norte comenzó a dejar de ser ese lugar inhóspito propio del siglo
XIX, incrementando el control por parte del gobierno nacional,
sino que la conexión con los mercados estadounidenses provocó
alteraciones importantes en las dinámicas económico-productivas de los estados norteños. El ferrocarril puede entenderse como
un articulador de nodos, a partir de los cuales se configuraron
lugares centrales y marginales.
En el caso mexicano, las dinámicas económicas que
derivaron en la configuración de caminos en la primera mitad
del siglo XIX se centraban en una serie de elementos que ya
eran recursos, como los metales preciosos, propicios para el
mercado externo; y en otros para el mercado local, como los
alimentos o el algodón. El ferrocarril y la conexión con los
mercados estadounidenses modificaron dicha división, al tomar
recursos del mercado nacional (algodón) y conectarlos a los
mercados extranjeros, y convertir otras materias en recursos
cotizados, como los metales no preciosos, al mismo tiempo
que incrementaron la urbanización del país y expandieron el
mercado local.
Dichas

alteraciones

cambiaron

las

relaciones

económicas entre diversos lugares. En Durango, esto significó
el surgimiento de un nuevo lugar central, La Comarca
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�Daniel Rodríguez

Lagunera, gracias a que se convirtió en un importante nodo de
comunicaciones y a que el algodón comenzó a ser demandado
por los estadounidenses. Por otro lado, la región de los valles,
que dejaba de ser el único lugar económicamente central
de la entidad, vio diversificada su dinámica productiva al
convertirse el Cerro de Mercado y su producción de fierro en
la nueva conexión con los mercados internacionales, al mismo
tiempo que se consolidaron viejas dinámicas productivas,
especialmente el cultivo de alimentos.
Frente a este nuevo escenario, los distintos actores
sociales cambiaron también las relaciones de poder entre
ellos. Por una parte, los terratenientes tuvieron que tener más
en cuenta el visto bueno del gobierno federal al momento de
repartirse el poder político, mientras que los dueños de minas,
así como los representantes de la industria textil y el comercio,
asumían una nueva importancia. Este reacomodo de fuerzas
y la oportunidad que representaba la nueva conexión con los
mercados nacionales y extranjeros, derivaron en cambios
locales más focalizados, llevando al denuncio de cada vez más
tierras como baldías y al subsecuente enfrentamiento legal, y
a veces violento, entre terratenientes y sus trabajadores con
los habitantes de pueblos y congregaciones, siendo estos
conflictos las expresiones más dramáticas de la dinámica de
centralidad y marginalidad entre regiones que se produjo a
partir del tendido del ferrocarril.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-3

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�Arribo y consolidación del cine sonoro en Monterrey,
1928-1934
Arrival and consolidation of the sound film in Monterrey,
1928-1934
Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga
Universidad Ciudadana de Nuevo León
orcid.org/0000-0003-4312-6810

Resumen: El presente artículo constituye un avance de investigación que
tiene como objetivo analizar el impacto sociocultural que tuvo el desarrollo del cine sonoro en la ciudad de Monterrey durante 1928 a 1934, periodo conocido como “El Maximato”. A través de un análisis documental,
se indagó sobre los aspectos que condicionaron el arribo del cine sonoro
y cómo éste llegó a consolidarse entre la sociedad regiomontana determinando la cultura cinematográfica local. Se concluyó que la llamada “Revolución sonora” despertó críticas entre algunos grupos sociales, quienes
renegaban de los constantes cambios que el espectáculo presentó. Sin
embargo, otros se mostraron entusiasmados logrando la consolidación
del cine sonoro, reflejada en la expansión y modificación de salas de cine
y en cambios en la estructura de distribución y exhibición cinematográfica. Aunque la aceptación del cine sonoro entre los regiomontanos se presentó de forma gradual, este hecho reforzó el éxito del cine, modificando
la forma de asistir y ver películas en la ciudad.
Palabras clave: Cinematografía; Monterrey; cine sonoro; público; exhibición.
Abstract: This article constitutes a work in progress that aims to
analyze the socio-cultural impact of the development of the sound
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-4

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�Arribo y consolidación

films (“talkies”) in the city of Monterrey from 1928 to 1934, a period known as “El Maximato”. Through a documentary analysis, I
investigated the aspects that conditioned the arrival of the talkies and
how they came to be consolidated among the Monterrey society, determining the local film culture. I concluded that the so-called “Sound
Revolution” aroused criticism among some social groups, who denied
the constant changes that the show presented. However, others were
enthusiastic about achieving the consolidation of talkies, reflected in
the expansion and modification of movie theaters and changes in the
distribution structure and cinematographic exhibition. Although the
acceptance of talkies among the people of Monterrey appeared gradually, this fact reinforced the success of the cinema, modifying the
way of attending and watching films in the city.
Keywords: Cinematography; Monterrey; sound film; public; exhibition.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-4

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�Kassandra Sifuentes

Introducción
Los primeros estudios académicos en torno al cine se centraron
en el análisis de contenidos de películas y de estrellas del celuloide. En este sentido, la historia se ha contado a través de los filmes,
tratándolos como testimonios involuntarios o testigos materiales
inconscientes de la mentalidad del periodo de su producción,
empleando herramientas metodológicas como la hermenéutica,
el análisis del discurso y de contenido, la semiótica, entre otras.
Pero para muchos teóricos, como Richard Abel, este entretenimiento de masas debe concebirse en términos que van más allá
de la producción de textos cinematográficos.1
La gran cantidad de estudios relacionados con el análisis de
películas ocasionó la necesidad de indagar en nuevos paradigmas,
donde los protagónicos fueran la audiencia y sus rituales de
consumo, confluyendo aspectos como el contexto histórico, político,
económico, las salas de cine, su evolución, la proyección de
determinadas películas y el consumo de cada audiencia.2 Esto nos
permitiría contar una historia cultural y social más amplia y amorfa,
más allá del filme, que ayude a comprender las tendencias, factores
o condiciones que expliquen la cultura cinematográfica de un lugar.
Richard Abel, Americaning the Movies and the Movie-Mad Audiences,
1910-1914 (Berkeley y Los Angeles: University of California Press, 2006), 6,
citado en Richard Maltby, Explorations in New Cinema History: Approaches
and Case Studies (Londres: Blackwell Publishing Ltd, 2011), 9.
2
Philippe Meers, “Metodologías de investigación para la ‘nueva Historia
del cine’”, en Miscelánea sobre el entorno audiovisual, ed. Francisco Ubierna
Gómez y Javier Sierra Sánchez (España: Fragua, 2014), 713.
1

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A este nuevo paradigma los teóricos lo denominaron
“nueva historia del cine”. Este enfoque considera los significados
culturales y sociales de la asistencia al cine en diferentes épocas
basada en experiencias cotidianas, pues según Richard Maltby, la
inclusión de experiencias nos muestra detalles más concretos que
complementan la microhistoria.3 Mediante un análisis histórico,
se pretende comprender la cultura cinematográfica de un lugar
específico, logrando construir una reflexión acerca de los factores
que la determinaron.
A través del siguiente análisis, se cuestiona acerca
de qué aspectos de la sociedad regiomontana de la época
definieron el desarrollo del cine en la ciudad durante el arribo
del sonido al espectáculo. Del problema general se desprenden
preguntas específicas que nos ayudarán a entender su influencia
en Monterrey: ¿qué implicó para la sociedad regiomontana la
llegada del cine sonoro? y ¿cómo ésta determinó el desarrollo
subsecuente del cine sonoro en la ciudad?
Antecedentes de investigación
Como antecedente, este estudio radica en un análisis previo
titulado “Implicaciones sociales y culturales relativas al
desarrollo del cine en Monterrey, 1898- 1927”, donde examiné
el arribo del cinematógrafo a la ciudad y su posterior desarrollo.4
Maltby, Explorations in New Cinema History: Approaches and Case
Studies, 13.
4
Kassandra Sifuentes Zúñiga, “Implicaciones sociales y culturales relativas
3

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Se demostró que, en una primera etapa, periodizada de 1898 a
1910, el espectáculo no tuvo éxito, comparado con otras ciudades
del país, ya que se le consideró vulgar y una atracción para las
clases más bajas. Durante la segunda etapa estudiada, de 1910
a 1927, el espectáculo cinematográfico se posicionó como uno
de los favoritos en la ciudad, desplazando actividades culturales
como el teatro y la zarzuela.
De este primer acercamiento se llegó a dos conclusiones.
En primer lugar, se encontró que los acontecimientos históricos
suscitados en el país determinaron el desarrollo del cine en la
ciudad: el arribo del cinematógrafo se presentó en los últimos
años del Porfiriato y, en comparación al éxito obtenido en otras
ciudades del país, en Monterrey no tuvo el mismo impacto.
La dificultad de manejar el aparato trajo consigo una serie de
problemas como el requerimiento de energía eléctrica, recintos
y técnicos especialistas para su manejo. Esto ocasionó que fuera
poco atractivo para los empresarios y el público, que preferiría
pasar el tiempo en sus acostumbradas diversiones.
Sin embargo, una coyuntura histórica como la Revolución
Mexicana logró que el cine se posicionara como la atracción
favorita de la sociedad regiomontana. El desarrollo técnico del
aparato había evolucionado y su funcionamiento “avanzado” logró
que se capturaran películas sobre los caudillos de la Revolución.
al desarrollo del cine en Monterrey, 1898-1927” (Universidad Autónoma de
Nuevo León, 2017).
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El cine se convirtió en un medio de comunicación con las masas,
lo que atrajo a un público curioso por los sucesos bélicos. Fue así
que durante este lapso el cine se volvió una actividad económica
sustentable para los empresarios, construyendo salas y recintos
específicos para este espectáculo.
La segunda conclusión se obtuvo de analizar cómo el
cine modificó las prácticas socioculturales de una localidad como
Monterrey. Su arribo y su posterior éxito desplazaron actividades
de esparcimiento como el teatro o el circo, incluso entre las
élites. Por otro lado, los recintos que se construyeron fueron
adaptados arquitectónicamente para presentar exhibiciones
cinematográficas. Cabe mencionar que un estudio como
“Implicaciones sociales y culturales…” no se había realizado
anteriormente por los especialistas en cine de la localidad, quienes
basaban sus análisis en temporalidades donde la información
es vasta, por lo que las contribuciones de este primer estudio
ameritaron darle continuidad.
En este trabajo, se estudian específicamente los años de
1928 a 1934, un periodo relevante para el espectáculo en la ciudad
debido al arribo del cine sonoro, analizando qué aspectos de la
sociedad regiomontana de la época definieron su desarrollo. Del
problema general se desprenden preguntas específicas que nos
ayudarán a entender la cultura cinematográfica de Monterrey: ¿las
coyunturas históricas ocurridas entre 1928 y 1949 condicionaron
nuevamente el desarrollo del cine en la ciudad?, ¿existía una
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estructura social y económica para la distribución, programación
y exhibición de filmes?, y ¿cómo fue la experiencia social de
asistir al cine en la ciudad en este periodo?
A pesar de que existen diversos análisis sobre la temporalidad
analizada, no se ha estudiado el impacto social y cultural que
implicó el desarrollo del cine en la localidad. La intención es
reconstruir una historia del cine en Monterrey, desde sus orígenes
hasta la actualidad, con una perspectiva histórica-cultural.
El cine sonoro en Monterrey, 1928-1934
Para Nuevo León, las décadas de 1910 y 1920 constituyeron una
época de enorme inestabilidad política. Los gobernadores eran
impuestos conforme los planes del presidente en turno, y eso se
reflejó en numerosos cambios en el ejecutivo estatal. Durante el
periodo revolucionario hubo 19 gobernadores, y en la época posrevolucionaria desfilaron 11 más.
El periodo de transición a la estabilidad inició con Aarón
Sáenz, quien llegó a la gubernatura el 4 de octubre de 1927.
Abogado, político y militar, simpatizó con las ideas del entonces
presidente Álvaro Obregón, quien llegó a nombrarlo Secretario
de Relaciones Exteriores en 1923, forjando con él una gran
amistad. El apoyo del gobierno federal y de los empresarios
locales permitió a Sáenz realizar una importante obra pública,
la modernización administrativa y el fortalecimiento del sistema
educativo nuevoleonés.
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En 1928, tras el intento de Obregón por conseguir un segundo
mandato presidencial, Sáenz obtuvo una licencia para unirse como
jefe de campaña del sonorense. En la gubernatura, fue suplido en
diversas ocasiones por José Benítez Martínez, también abogado, por
Plutarco Elías Calles Chacón (hijo del entonces expresidente Calles),
y por Generoso Chapa Garza. Obregón obtuvo el triunfo, pero fue
asesinado antes de tomar posesión, y el nombre de Sáenz empezó
a sonar fuerte para ocupar el cargo. La jefatura del obregonismo,
menciona Segovia y Lajous, recaía casi naturalmente en Sáenz, y su
candidatura era casi un hecho consumado.5 El 3 de noviembre de 1928,
Sáenz nuevamente pidió licencia para retirarse de la gubernatura de
Nuevo León por seis meses con el objetivo de concretar una campaña
presidencial junto a sus simpatizantes, aunque finalmente no llegaría
a ocupar el cargo.
Bajo este contexto político se fue desarrollando la nueva
transformación de la industria cinematográfica en la ciudad de
Monterrey. Aunque se vio con entusiasmo, el cine sonoro trajo
consigo una serie de consecuencias negativas para los empresarios dedicados a este ramo y para los actores. Inicialmente, los
magnates de Hollywood se enfrentaron a una barrera idiomática
que amenazaba con destruir sus grandes imperios, ya que el fenómeno podía permitir el desarrollo de industrias fílmicas autóctonas en regiones sometidas a su hegemonía.6
Rafael Segovia y Alejandra Lajous, Historia de la Revolución mexicana, período 1928-1934: Los inicios de la Institucionalización, la política del
Maximato (México, DF: El Colegio de México, 1978), 30.
6
Rosario Vidal Bonifaz, “Los inicios del cine sonoro y la creación de nuevas
5

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Algunos productores de Hollywood declararon que la
barrera idiomática parecía infranqueable. A pesar de los grandes
intentos por combatir el problema, proponiendo distintos métodos
como el uso de discos fonográficos, ninguno tuvo valor práctico.
Incluso, recurrieron a la grabación de dos filmes, uno interpretado
por artistas de habla inglesa y otro con artistas hispanos. Los
intentos de llevar al éxito este cine hispano se desvanecieron
en poco tiempo, pues el público se llevó una gran decepción al
ver que sus artistas favoritos fueron reemplazados por actores
hispanos, desmotivando su asistencia al cine.7
Los actores y actrices tuvieron que adaptarse a las nuevas
formas de realizar películas. Por ejemplo, la actriz estadunidense
Marion Davies, tomó clases de canto con el fin de formar parte
de esta revolución sonora, pues para todos, sería la primera vez
que se escucharía su voz en pantalla.8 Y, aunque algunos se
rehusaron, como la actriz Dolores del Río, quien expresó a la
prensa que no le gustaban las películas parlantes pues el ruido
que producían era horrible, pronto no hubo más remedio que
adaptarse.9
empresas fílmicas en México (1928-1931)”, Revista del Centro de Investigaciones, núm. 29 (2008): 19.
7
Periódico El Porvenir. “El cinematógrafo parlante puede ser considerado
como un milagro científicamente patentizado”, Monterrey, N.L., 16 de diciembre de 1928, 1.
8
Periódico El Porvenir. “Películas parlantes”, Monterrey, N.L., 1 de noviembre de 1928, 2.
9
Periódico El Porvenir. “Dolores llegó ayer a la ciudad de Londres”, Monterrey, N.L., 26 de agosto de 1928, 2.
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Otros advertían que esta nueva forma de hacer cine traería
graves consecuencias en sus carreras. Algunos periodistas de la
época argumentaban que las películas parlantes amenazaban con
causar una revolución radical en la industria cinematográfica.
Al dejar el cinematógrafo de ser llamado arte teatral mudo o
pantomímico, desaparecerían las estrellas figurantes por la falta
de sonido. La nota finaliza señalando que: “Ya no irá el público
no más a ver, sino también a oír las películas”.10
En otra colaboración de El Porvenir, el periodista
Alejandro Aragón hizo una fuerte reacción al argumentar que el
público solo asistiría a las funciones parlantes con el interés de
escuchar a sus actrices y actores favoritos, y menciona:
A usted le gusta el cine hablado por la sencilla razón de que
al fin tendrá ocasión de oír hablar a sus artistas favoritos ¿no?
¿Qué interés, preguntamos, podrá encontrarse en esta clase de
películas, cuando ni siquiera es el artista popular quien realmente canta o habla, artista por el cual los teatros se ven diariamente concurridos?11

Las anteriores notas nos demuestran que el acontecimiento en la
industria no pasó desapercibido, ya que los periodistas mostraron
gran interés hacia el espectáculo cinematográfico. La prensa estuvo atenta a su expansión a nivel internacional, sobre todo por Estados Unidos, donde se relataba cómo era un éxito y la variedad
Periódico El Porvenir. “Películas que hacen temblar a Hollywood”, Monterrey, N.L., 14 de septiembre de 1928, 3.
11
Periódico El Porvenir. “Últimas revelaciones del cinematógrafo hablado”,
Monterrey, N.L., 7 de julio de 1929, 4.
10

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de películas parlantes que se estaban presentando.12 Sin embargo,
el cine sonoro llegó de forma gradual a diversos puntos de México; contar con estos equipos involucraba modificaciones en los
recintos, pues resultó evidente que los teatros donde se exhibían
películas parlantes carecían de espacios para acomodar a quienes
deseaban verlas y oírlas, sin mencionar la gran inversión en la
compra de los aparatos.
En Monterrey, durante 1928, solo se presentaron notas
alusivas al suceso, siguiendo con el espectáculo habitual. Algunas
funciones siguieron acompañándose de vitrola, orquestas,
pianolas e instrumentos que amenizaban la exhibición, como era
lo usual.13 Para ese mismo año, la ciudad contaba con 10 cines:
Teatro Salón Variedades, Teatro Independencia, Teatro Progreso,
Teatro Zaragoza, Teatro Obrero, Gran Teatro Rodríguez, Gran
Teatro Lírico, Cine Escobedo, Cine Mignon y Salón Terraza B.
Reyes. Además estaban aquellos que se localizaban en los barrios
y colonias de la ciudad, que no tenían presencia en las carteleras
de los periódicos locales, como el Teatro-Cine Libertad, Teatro
Cine Madero, Teatro Salón Gloria, entre otros.14
La mayoría de las salas de cine pertenecían a la empresa
Circuito Rodríguez, liderada por Antonio y Adolfo Rodríguez,
Periódico El Porvenir. “Ha tenido éxito el cine parlante en San Antonio”,
Monterrey, N.L., 4 de febrero de 1928, 2.
13
Periódico El Porvenir. “Vitrola”, Monterrey, N.L., 5 de febrero de 1928, 3.
14
Archivo Histórico Municipal de Monterrey (en adelante AHMM), Actas
de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999, exp. 1928/006, 25 de
enero de 1928, f. 5.
12

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quienes desde 1904 ejercieron una gran labor en torno al
espectáculo cinematográfico. Ambos se encargaron de equipar
las salas de la ciudad con diversas proyecciones nacionales e
internacionales, así como encargarse de salas en el norte del país:
Coahuila, Tamaulipas, Zacatecas y San Luis Potosí.
La empresa se encargó de comprar películas por rollo
o metro para proyectar a la población regiomontana. En una
entrevista, mencionaron que hacia 1910 los filmes europeos
eran los favoritos del público regiomontano, pero que en 1914
se dejaron de importar debido a la Primera Guerra Mundial.
Ante la situación, se optó por adquirir películas estadounidenses,
volviéndose las preferidas entre la audiencia. Los filmes
norteamericanos se exhibían en veladas especiales llamadas
Premiere, proyectando cintas como Los Perros Contrabandistas
(s.f.) y La lámpara de Aladino (s.f.), entre otros. El empresario
recordó que después de la guerra se volvió a comprar películas
francesas e italianas, pero no volvieron a tener el mismo éxito.15
Para esta época, su mercado había crecido y se exhibían películas
como La cabaña del Tío Tom, considerada por la prensa como la
película más sentimental que se había realizado.16
Mientras la inestabilidad política en México se trataba
con soluciones a corto plazo, y el cine sonoro se consolidaba,
en el mundo se presentaba un problema mayúsculo: la Gran
Periódico El Porvenir. Monterrey, N.L., 10 de septiembre de 1943, 7
Periódico El Porvenir. “La cabaña del Tío Tom es la película más sentimental que se ha hecho”, Monterrey, N.L., 3 de agosto de 1928, 5.
15
16

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Depresión. La ola de prosperidad que inundaba el mundo
capitalista se interrumpió en octubre de 1929, con el hundimiento
de la bolsa de Nueva York. El 29 de ese mes cayeron en picada
las cotizaciones bursátiles, poniendo fin a la especulación. La
crisis de la bolsa siguió profundizándose en los años sucesivos
hasta tocar fondo en 1933. Las consecuencias financieras del
hundimiento de la bolsa se unieron a una fuerte reducción del
consumo, de forma que la economía norteamericana entró en una
recesión generalizada. Una consecuencia fue el rápido aumento
del desempleo, hambrunas y el suicidio de algunas personas.
A pesar de la situación económica que se enfrentaba, la
crisis no frenó la labor de los empresarios locales de espectáculos,
en contraste con otros sucesos históricos que se habían presentado,
como la Primera Guerra Mundial o la Revolución Mexicana. En
1929, en el mes de junio, se anunció la película La Ultima canción
(1929) de Warner Bros., interpretada por el ya famoso Al Jolson.
Para la exhibición, el Circuito Rodríguez logró que se instalaran
aparatos en el Teatro Independencia con ayuda de ingenieros y
especialistas en el tema, quienes brindaron instrucciones a los
operarios para un manejo adecuado.17
El estreno de la película entusiasmó a todas las clases
sociales, pues según la prensa, era la primera película hablada que
se presentaba en la ciudad.18 Incluso, la prensa realizaba notas
Periódico El Porvenir. “Se acerca el estreno de la cinta hablada La última
canción, marca Wagner Brothers por Al Jolson”, Monterrey, N.L., 25 de junio
de 1929, 8.
18
Periódico El Porvenir. “Ya se acerca el estreno de la película La última
17

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diarias sobre la relevancia del filme, la canción que la musicalizaba,
Sonny Boy, y el fenómeno que estaba causando en la capital del
país. Estas notas entusiasmaron más al público, incitando a que
asistieran a la función: “Cuando usted oiga ‘La última canción’
habrá sabido lo que vale la cinematografía parlante. Al Jolson le
cautivará cantando ‘Sonny Boy’”.19
La película se presentó en el Teatro Independencia,
suponemos que por la capacidad de la sala. La empresa se expresó
respecto a esta función:
Como siempre, EL GRAN CIRCUITO RODRÍGUEZ escribe
una nueva página de arte en la historia de Monterrey. La empresa se siente como nunca una íntima satisfacción al presentar en
esta progresista ciudad la primera película hablada, cantada y
musicada. Después de la ciudad de México, toca a Monterrey la
honra de admirar este nuevo espectáculo que está asombrando
al mundo. La mejor recomendación que podemos hacer de este
film, es que lo oigan. Los comentarios los dejamos al inteligente público que nos ha alentado para continuar nuestra tarea en
pro del arte cinematográfico y teatral.20

Después del grandioso éxito y de los primeros aparatos parlantes
instalados en el Teatro Independencia, el 5 de agosto, se presentó
la segunda película Submarino (1929), de Columbia Pictures:
canción”, Monterrey, N.L., 26 de junio de 1929, 2
19
Periódico El Porvenir. “Cuando Ud. Oiga La última canción habrá sabido
lo que vale la cinematografía parlante. Al Jolson le cautivará cantando”, Monterrey, N.L., 6 de julio de 1929, 2.
20
Periódico El Porvenir. “La última canción”, Monterrey, N.L. 25 de julio de
1929, 4.
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Todavía no nos pasa la impresión que nos produjera “La última
canción”, cuando los Hermanos Rodríguez, nos ofrecen otra tragedia tremenda de la cinematografía parlante… tenga usted la
seguridad de que esta nueva película parlante habrá de gustarle
por su novedoso argumento y sobre todo por la adaptación de los
ruidos adaptados a la acción y la sincronización musical.21

La empresa abogó con distintas casas productoras para la exhibición de películas parlantes en la ciudad, como el filme Llegó la
escuadra, pero debido a compromisos que tenía Warner Bros con
otras empresas de la república, ésta no pudo acceder a los deseos
de la Empresa A. Rodríguez.22 Sin embargo, se presentaron más
películas parlantes, como Chantaje (s.f), de Paramount Pictures, el
11 de septiembre; Bohemios (1929), de Universal Pictures, el 5 de
octubre; Alías Jimmy Valentine (1929), el 19 de septiembre, entre
otras. Pero no solo se exhibían películas extranjeras. La empresa
exhibió El Coloso de Mármol (1929), el 19 de septiembre, en el
Gran Teatro Rodríguez, obra dirigida por Manuel R. Ojeda, con las
actuaciones de Anita Ruíz y Carlos Villatoro.23
A la par de sus triunfos fílmicos, la empresa comenzó
a expandir la reestructuración de los teatros y salas de cine
Periódico El Porvenir. “Mañana se estrena Submarino en el Gran Teatro
Independencia”, Monterrey, N.L., 4 de agosto de 1929, 2.
22
Periódico El Porvenir. “Clara Bow hace una película para jóvenes y viejos:
Llegó la escuadra, se estrenará mañana en el Teatro Rodríguez”, Monterrey,
N.L., 9 de agosto de 1929, 6.
23
Periódico El Porvenir. “Hoy se estrenará El Colosio de Mármol y Alías
Jimmy Valentine en el Gran Teatro Rodríguez”, Monterrey, N.L., 19 de septiembre de 1929, 6.
21

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de la ciudad para instalar aparatos de sonido y exhibir filmes
parlantes. El mismo año, durante el mes de diciembre, el Circuito
Rodríguez contrató un equipo de RCA Photophone para equipar
con toda la tecnología del momento el Gran Teatro Rodríguez.
El ingeniero Clark, representante de la empresa RCA, junto a
los regiomontanos el Ing. Fernando Balden y el electricista R.
Buentello, fueron los encargados de montar el equipo de sonido.
El presidente de la compañía mencionó que la instalación fue un
éxito, comparando incluso el Teatro Rodríguez con los recintos
de Broadway.24
La reinauguración del teatro se llevó a cabo el viernes
20 de diciembre de 1929, a las 8:15 de la noche, y se presentó
un repertorio de diversas cintas sonoras para finalmente exhibir
la esperada película de Alan Crosland, The Jazz Singer (1927).
También, se presentó una filmación de Lupe Vélez, cantando
canciones españolas como La canción del Lobo y la producción
de Warner Bros, El Arca de Noé (1929). Ambos hermanos
argumentaron:
Desde que iniciamos nuestra labor en el negocio cinematográfico-teatral, nuestros pasos se han encaminado hacia el firme
propósito de mejorar en todo nuestro servicio. Somos servidores del público, justo es ir, a medida que el medio nos lo permite, presentando lo que anhela. De esta manera, ahora que el cine
ha evolucionado enormemente en las grandes metrópolis estadunidenses, hemos querido ser de los primeros en introducir en
Periódico El Porvenir. “Gran Teatro Rodríguez”, Monterrey, N.L., 20 de
diciembre de 1929, 2.
24

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México esta nueva fase del cinema. Hoy vemos realizado uno
de nuestros ideales, pues el RCA PHOTOPHONE que inauguramos en el Teatro Rodríguez, llena una precisa necesidad
en el ambiente evolutivo del arte fílmico en Monterrey, ya que
en una ciudad de la importancia de la nuestra es merecedora a
tener más altos factores representativos de ese mismo arte. No
obstante el elevado costo de estos aparatos no hemos vacilado
un momento en adquirirlo con el deseo siempre vivo de complacer a nuestros favorecientes. Tenemos fe, tenemos confianza
plena en que saldremos triunfantes de este nuevo ramo de la
cinematografía que tiende a conquistar al mundo, porque conocemos bien el entusiasmo y cultura de que es poseedor el
público regiomontano y por tal motivo continuaremos bregando necesariamente en nuestro medio para corresponder a los
favoritos de ese mismo público.25

Durante la década de 1930, el Circuito Rodríguez se encargó
de firmar contratos con empresas productoras estadounidenses,
como Paramount Picture y algunas europeas para exhibir las mejores producciones en la ciudad. Incluso, comenzaron a equipar
sus salas de cine foráneas para presentar películas sonoras gradualmente y mejorar sus proyectores con aparatos de fibra de oro
de empresas nacionales como la R.C.A. Víctor Mexicana, S.A.
Un cambio significativo en las carteleras fue la
propagación de películas nacionales, como el caso de Dios y
Ley (1929) de Guillermo Calles, quien llegó a la ciudad para
presentar su obra, el 23 de abril, en el Teatro Independencia.26
Periódico El Porvenir. “El Gran Teatro Rodríguez”, Monterrey, N.L., 20 de
diciembre de 1929, 2.
26
Periódico El Porvenir. “Dios y Ley”, Monterrey, N.L., 23 de abril de 1930, 7.
25

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Dentro de los documentos del Archivo Histórico de Monterrey,
se localizaron oficios por parte de otros estados de la república
donde recomendaban a los empresarios no conceder licencia a
aquellas películas vitafónicas habladas en inglés o cualquier otro
idioma que no sea el español.27
Sin embargo, se puede apreciar en las carteleras que no se
dejaron de presentar películas extranjeras, aunque la mayoría de
ellas se presentaban de forma silente y otras solo musicalizadas
sin diálogos. La empresa siempre abogó por la presentación de
películas, aunque estas fueran censuradas a nivel nacional, pese a
los constantes reclamos del gobierno municipal. Ese mismo año,
se llevaron a cabo los trabajos para instalar equipos de sonido
en el Teatro Lírico, Teatro Salón Variedades y Teatro Zaragoza,
comenzando una expansión de las presentaciones de películas
sonoras, a las cuales el público podía acceder sin problemas de
falta de butacas o saturación del recinto.28
Se podría argumentar que, si en un inicio el cine
compitió con el teatro, en esta nueva etapa su desarrollo no
tuvo competencia. Incluso, la llegada del sonido aumentó la
popularidad del espectáculo. Y aunque se seguían presentando
obras teatrales, así como las famosas transmisiones de radio
que ocuparon recintos para retransmitir programas y conciertos,
el cine se convirtió en una de las actividades recreativas más
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp. 1930/002, 29 de julio de 1930, f.4.
28
Periódico El Porvenir. Monterrey, N.L., 19 de octubre de 1930, 4.
27

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importantes en la ciudad, o por lo menos así se refleja en la
prensa local.
Las salas de cine se abarrotaban, llegando a presentarse
quejas de personas que quedaban paradas en la función. Ante
esto, el municipio llamó la atención a los empresarios para regular
el cupo de los recintos, pues muchas personas pagaban el valor
correspondiente por un lugar y al final terminaban de pie.29 Solo el
Teatro Salón Variedades y el Teatro Independencia cumplían con el
objetivo de contar con lugares separados. Por otro lado, la salida de
los eventos también presentaba dificultades, pues el público de las
salas ocasionaba aglomeraciones obstruyendo el tránsito.30
Se puede apreciar, también, que dentro de los recintos
no se respetaban las normas “moralizadoras” o de “etiqueta”. La
emoción que despertaba la película en el público lograba silbidos,
comentarios, gritos, entre otros, que para muchos sectores de la
sociedad eran meras vulgaridades. Se propuso a los Rodríguez que
hicieran de conocimiento al público algunas reglas o sugerencias,
como: “La gente culta aplaude, no manifieste usted su ignorancia
silbando en vez de aplaudir”, entre otras semejantes, con el objetivo
de que el público tuviera una “adecuada actitud” en los recintos.
Por otro lado, al exterior de los mismos también comenzaron
algunas complicaciones. La popularidad había aumentado aún
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp.1928/005, 17 de enero de 1928, f.6.
30
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp. 1930/023, 23 de septiembre de 1930, f. 12.
29

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más con la divulgación de los carteles que se instalaban fuera de
los cines o en los espacios públicos, lo que a veces llegó a ser de
gran molestia para otros sectores sociales, como los comerciantes,
que donde quiera visualizaban los grandes y pequeños postes que
daban mal aspecto.31
Las reacciones de la sociedad, sin embargo, parecieron
favorables. El público se identificaba con las estrellas de cine
hasta imitar los aspectos físicos de los actores. Algunos productos
de higiene personal, como las pastas dentales, aprovechaban el
fenómeno del cine para vender sus productos, argumentando
que “todas las estrellas de la pantalla tienen dientes hermosos”.32
Inclusive, se presentaban secciones de peinados, con el fin de
que las damas de la época imitaran la moda de las actrices como
Estelle Taylor o Raquel Torres:
Se hace con un simple forzal de la muñeca y una sencilla banda
de cualquier tela. Pone cuidadosamente a través de la cabeza
sostenido en ese lugar dos horquillas, una detrás de cada oreja.
Esto hace que el pelo de atrás se mantenga unido y listo. Entonces, el cabello largo que es tan desagradable en la nuca se
ensortija teniendo cuidado de que la banda quede oculta.33

Por otro lado, ante la crisis de 1929, cada estado del país había intentado aplicar sus propias soluciones. En Nuevo León, después
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp. 1928/005, 24 de enero de 1928, f.5.
32
Periódico El Porvenir. Monterrey, N.L., 12 de enero de 1928, 4.
33
Periódico El Porvenir. “Cómo debe usted peinarse Señorita, si quiere seguir
la moda de las famosas estrellas de cine”, Monterrey, N.L., 7 de julio de 1929, 8.
31

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�Kassandra Sifuentes

del intento de Sáenz por ocupar la presidencia y de designar a tres
gobernadores interinos, Benítez, Calles y Chapa, diversos grupos
locales apoyaron la candidatura del ingeniero en minas Francisco
A. Cárdenas, viendo en él un intento de recuperar la economía
local ante la crisis mundial.
Según Morado Macías, Cárdenas, que gobernó el estado
entre 1931 y 1933, reconoció el impacto negativo de la crisis
señalando que había afectado seriamente las finanzas públicas,
por lo que su administración había diseñado una estrategia para
generar ahorros significativos. También señaló que la crisis
generó un aumento importante en las tasas de desempleo, tomando
como medida la creación de un Comité pro-Desocupados con
sede en Monterrey, que gestionaba empleos dentro de obras
públicas.34
A este problema se añadía la situación de los repatriados.
Debido a la crisis, miles de personas, quienes prestaban sus
servicios como mano de obra, fueron expulsados de Estados
Unidos. Monterrey era una de las primeras rutas tomadas por
los migrantes, quienes llegaban sin alimentos, sin dinero, ni
hogar. Para ello, Cárdenas solicitó ayuda del gobierno federal
para erradicar este problema, solventando su pasaje para que los
migrantes regresaran a su lugar de residencia. En diciembre de
César Morado Macías, “Los gobiernos de los generales de la Revolución
mexicana”, en Del Reino al Estado. Los gobernadores de Nuevo León: 15792017, ed. Romeo Ricardo Flores Caballero (Monterrey: Serna Impresos,
2019), 178.
34

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�Arribo y consolidación

1933, Cárdenas renunció a la gubernatura, dejando el puesto a
otro gobernador interino o sustituto, Pablo Quiroga.
Pero para el ramo de los espectáculos, la crisis fluyó
sin mayores daños, sobre todo el cine. La prensa argumentaba
que los cambios que presentó el cinematógrafo no sólo trajeron
modificaciones en la forma de hacer y ver cine, sino, en la
generación de nuevos empleos.35 Y es que la expansión de las
salas de cine, junto a las cantidades de películas que se estaban
produciendo y que eran posteriormente exhibidas en los recintos
de la ciudad, aumentaron el personal empleado por las empresas.
Era lógico que los hermanos no pudieran encargarse
totalmente de todos los recintos a su cargo. Por ello, era
importante contar con trabajadores que colaboraran en diversas
áreas: algunos cumplían con la misión de exhibir los filmes, otros
eran encargados de su distribución en los salones foráneos, otros
del aseo, de las amenidades con que contaba el cine (dulcería, bar,
entre otras), y otros de administrar el lugar.
Continuando con las exhibiciones, los hermanos siguieron
programando y adquiriendo películas nacionales y habladas en
español. Es de suponerse que esto se deriva de la gran producción
nacional y que fue durante el periodo del “Maximato” en que el
cine sonoro se consolidó en una etapa que ha sido llamada época
preindustrial. El cine mexicano estaba intentando consolidarse
Periódico El Porvenir. “Notas cinematográficas: una ciudad dentro de otraAumentó el personal para las películas parlantes”, Monterrey, N.L., 25 de diciembre de 1930, 4.
35

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�Kassandra Sifuentes

entre las grandes industrias cinematográficas. Solo durante 1932
a 1936 se realizaron aproximadamente 92 filmes, según datos
de García Riera, de ficción, horror, arte, históricos, comedia e
incluso se incursionó hacía nuevos géneros como el ranchero.36
Dentro de esta consolidación de la industria en México,
se produjo la primera película sonora: Santa. La sociedad
regiomontana estaba entusiasmada, e incluso los periodistas
argumentaban que la industria cinematográfica seria y fuerte había
quedado definitivamente establecida en el país y solo necesitaba
un franco apoyo a fin de consolidarse bajo bases sólidas, fuertes.37
El 15 de abril de 1932, Santa se presentó en el teatro
Rodríguez. La obra fue dirigida por Antonio Moreno y estuvo
a cargo de la firma Compañía Nacional Productora de Películas.
Para darle sincronía al sonido y la imagen, Santa contó con la
colaboración de los hermanos Roberto y Joselito Rodríguez,
hermanos del reconocido Ismael Rodríguez, empleando su más
reciente invento, el Rodríguez Sound Recording System.
Se llevaron a cabo dos funciones, una a las 8:15 p.m. y
otra a medianoche. Se invitó a la soprano Minerva Rodríguez
para amenizar la velada, e incluso, gracias a las transmisiones
de radio, se detallaron los momentos del evento para quienes no
Emilio García Riera, Breve historia del cine mexicano. Primer siglo, 18971997 (México, DF: MAPA, 1998), 80.
37
Periódico El Porvenir. “La industria cinematográfica seria y fuerte ha quedado definitivamente establecida: Santa, la primera producción de la Compañía Nacional Productora de Películas se estrenará en el Gran Teatro Rodríguez
el viernes 15 del actual”, Monterrey, N.L., 13 de abril de 1932, 4.
36

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�Arribo y consolidación

pudieron asistir, consiguiendo que Lupita Tovar se comunicara
por dicha vía para saludar a los concurrentes afortunados. Santa
sólo se programó en el Teatro Rodríguez por razones de contrato
y el equipo de sonido con que éste contaba.38
Conclusiones
Aunque al inicio se creyó que su éxito sería momentáneo, durante
la década de 1920 se comprobó que el cine fue tomando impulso:
se crearon salas en diversas zonas de la ciudad, se creó un público
específico para el espectáculo, comenzó una fuerte distribución
fílmica, entre otros aspectos que dejaron clara su importancia.
Durante dicha época, comenzaron a destacar cambios en
el espectáculo -la adaptación del sonido a la imagen-, mismos que
provocaron una coyuntura entre la relación de éste con la sociedad. El
cine sonoro se convirtió en un fenómeno internacional y en diversas
partes del mundo fue recibido con entusiasmo. Esta revolución
sonora comenzó su expansión en el país, incluyendo a Monterrey.
Sin embargo, no todos los círculos sociales aceptaron los cambios.
La recopilación de información indica que la sociedad
regiomontana se rehusaba a los cambios que presentó el
espectáculo. Esto se puede observar desde su arribo, donde
algunos círculos sociales consideraban al cine como una atracción
vulgar; posteriormente, también hubo resistencia hacia el cambio
de vistas móviles a películas con argumentos, pues estaban
38

Periódico El Porvenir. “Santa”, Monterrey, N.L., 15 de abril de 1932, 4.

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�Kassandra Sifuentes

acostumbrados a películas más simples como paseos cotidianos,
salidas de fábricas, paisajes, entre otros.
Dichos cambios causaron disgusto social en su momento,
sin embargo, la sociedad llegó a adaptarse. Con el arribo del sonido
hubo reacciones similares. Algunos círculos sociales, principalmente
los intelectuales, estaban en contra, cuestionando los constantes
cambios del espectáculo. Por otro lado, la sociedad en general estaba
entusiasmada por las nuevas tecnologías, abarrotando los recintos
para escuchar hablar o cantar a sus artistas favoritos.
El arribo del sonido implicó cambios en la forma de
ir al cine. Su aparición en la ciudad orilló a los empresarios a
modificar la estructura de distribución, exhibición, e incluso
a modificar las antiguas salas de cine para instalar los aparatos
sonoros. Esto provocó que para la sociedad de clase media o baja
fuera más complicado acceder a esta atracción, ya que los gastos
realizados para hacer estos cambios se vieron reflejados en las
costosas entradas.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico Municipal de Monterrey
Bibliográficas
García Riera, Emilio. Breve historia del cine mexicano. Primer
siglo, 1897-1997. México, DF: MAPA, 1998.
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�Arribo y consolidación

Maltby, Richard. Explorations in New Cinema History: Approaches and Case Studies. Londres: Blackwell Publishing
Ltd, 2011.
Meers, Philippe. “Metodologías de investigación para la ‘nueva
Historia del cine’”. En Miscelánea sobre el entorno audiovisual, editado por Francisco Ubierna Gómez y Javier
Sierra Sánchez. España: Fragua, 2014.
Morado Macías, César. “Los gobiernos de los generales de la Revolución mexicana”. En Del Reino al Estado. Los gobernadores de Nuevo León: 1579- 2017, editado por Romeo Ricardo Flores Caballero. Monterrey: Serna Impresos, 2019.
Segovia, Rafael, y Alejandra Lajous. Historia de la Revolución
mexicana, período 1928-1934: Los inicios de la Institucionalización, la política del Maximato. México, DF: El
Colegio de México, 1978.
Sifuentes Zúñiga, Kassandra. “Implicaciones sociales y culturales relativas al desarrollo del cine en Monterrey, 18981927”. Universidad Autónoma de Nuevo León, 2017.
Vidal Bonifaz, Rosario. “Los inicios del cine sonoro y la creación
de nuevas empresas fílmicas en México (1928-1931)”. Revista del Centro de Investigaciones, núm. 29 (2008): 17–28.

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�Las causas de canonización en la Arquidiócesis de
Monterrey
The causes of canonization in the Archdiocese of Monterrey
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0003-0627-6203

Resumen: El artículo busca analizar el significado de los procesos de
canonización que han sido encausados por la Iglesia regiomontana. Se
explica primeramente el significado de la santidad en el catolicismo, así
como el proceso de canonización que se sigue institucionalmente. Se
analizan enseguida las causas mexicanas, desde la época virreinal. Posteriormente, se abordan las devociones neoleonesas y los procesos de
la arquidiócesis regiomontana, es decir: el arzobispo Guillermo Tritschler, los sacerdotes Juan José Hinojosa, Raymundo Jardón y Pablo
Cervantes, y la religiosa sor Gloria Elizondo. Finalmente, se presenta
una interpretación sobre las causas de canonización de Monterrey, considerando su temporalidad, perfil de los candidatos y su número, entre
otros factores. Se ha recurrido a múltiples fuentes bibliográficas especializadas para el abordaje de la temática.
Palabras clave: Iglesia católica; canonizaciones; santos mexicanos;
Nuevo León; Historia de la religión.
Abstract: The article seeks to analyze the meaning of the canonization
processes that have been prosecuted by the Monterrey Church. First
of all, it is explained the meaning of holiness in Catholicism, as well
as the canonization process that is followed institutionally. Afterwards,
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�Las causas de canonización

the Mexican causes are analyzed, since the colonial era. Subsequently, the devotions of Nuevo León and the processes of the Monterrey
archdiocese are addressed, that is: Archbishop Guillermo Tritschler,
priests Juan José Hinojosa, Raymundo Jardón and Pablo Cervantes,
and the religious sister Gloria Elizondo. Finally, an interpretation of
the canonization processes of Monterrey is presented, considering their
temporality, the number of candidates, their profiles, among other factors. Multiple specialized bibliographic sources have been used to
address the issue.
Keywords: Catholic Church; canonizations; Mexican saints; Nuevo
León; History of religion.

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�Moisés Saldaña

Introducción
El catolicismo comenzó a tener presencia en el territorio del Nuevo Reino de León desde 1582, cuando algunos religiosos, como
fray Juan de la Magdalena, acompañaron a Luis Carvajal y de la
Cueva.1 Es decir, hace casi 440 años que se sentaron las bases
del Evangelio en dicha región, lo cual ha implicado una historia
extensa y compleja, plena de personajes significativos, religiosos
y laicos. Sin embargo, sólo cinco personas se hallan en proceso
de canonización, quienes realizaron su labor en poco más de 50
años (de 1913 a 1966) y cuyas causas fueron introducidas en sólo
cuatro años (entre 1991 y 1995).
A partir de lo anterior, se puede formular el siguiente
problema: ¿qué significado manifiestan los cinco procesos de
canonización postulados por la Arquidiócesis de Monterrey, en
el contexto de la sociedad regiomontana contemporánea? En el
presente texto se buscará dar respuesta a este cuestionamiento,
para postular una interpretación que establezca las particularidades
de los procesos de canonización neoleoneses.
El largo camino hacia el altar
Si bien la Iglesia católica afirma que “[t]odos son llamados a la
santidad”, sostiene también que “las gracias especiales o los signos extraordinarios de esta vida mística [son] concedidos solamente a algunos para manifestar así el don gratuito hecho a toIsrael Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León (México, DF: El Colegio de México, 1994), 31.
1

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�Las causas de canonización

dos”.2 Estas personas son los santos (del latín sanctus, a su vez
del griego “ἅγιος”, sagrado, que alude a alguien o algo “apartado”), de quienes se cree que están en el cielo “glorificados, contemplando ‘claramente a Dios’”. A ellos se les profesa “especial
veneración” (llamada “dulía” desde el Segundo Concilio de Nicea de 787), se busca el “auxilio de su intercesión” y se postula
que sus “carismas divinos los [hacen] recomendables a la piadosa
devoción e imitación de los fieles”.3 Los carismas son definidos
como “gracias del Espíritu Santo, que tienen directa o indirectamente una utilidad eclesial […y] están ordenados […] al bien de
los hombres y a las necesidades del mundo”.4
Por otro lado, en los primeros siglos del cristianismo el
culto a los santos se dio de manera espontánea o bien sancionado
por las Iglesias particulares. Sin embargo, desde el siglo X Roma
comenzó a abrogarse el derecho a proclamar a los santos, hasta
que en 1170 el papa Alejandro III reservó dicha prerrogativa
definitivamente a la Santa Sede.5 En 1588 Sixto V creó la
Sagrada Congregación de Ritos, que gestionó los procesos de
“Catecismo de la Iglesia Católica”, sec. 2013 y 2014, consultado el 11
de julio de 2018, http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c3a2_
sp.html#IV La santidad cristiana.
3
“Lumen Gentium. Constitución Dogmática sobre la Iglesia”, sec. 50, consultado el 11 de julio de 2018, http://www.vatican.va/archive/hist_councils/
ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html.
4
“Catecismo de la Iglesia Católica”, sec. 799.
5
Williams Smith y Samuel Cheetham, A Dictionary of Christian Antiquities
(https://archive.org/stream/dictionaryofchri01smituoft/dictionaryofchri01smituoft_djvu.txt, 1875), 283.
2

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canonización; Urbano VIII emitió nuevas normas en 1634 y
1642, así como Próspero Lambertini entre 1734 y 1738, y dichas
disposiciones se incorporaron al Código de Derecho Canónico
de 1917.6 De tal modo, los procedimientos para la canonización
de una persona han variado a lo largo de los siglos y actualmente
rige una normativa establecida por el papa Juan Pablo II en 1983,
bajo la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister. Y,
derivado de dicha legislación general, se promulgó el mismo año
el documento Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis
faciendis in Causis Sanctorum.
Cabe precisar que “[l]a causa de beatificación y canonización se refiere a un fiel católico que en vida, en su muerte y después de su muerte tuvo fama de santidad, viviendo heroicamente
todas las virtudes cristianas; o bien goza de fama de martirio”. La
“fama de santidad es la opinión extendida entre los fieles acerca
de la pureza e integridad de vida del [candidato a santo] y acerca
de que éste practicó las virtudes en grado heroico”.7 De tal modo,
hasta 2017 existían ordinariamente dos itinera (vías) para iniciar el
Juan Pablo II, “Divinus Perfectionis Magister. Constitución Apostólica sobre la nueva legislación relativa a las Causas de los Santos”, consultado el 11
de julio de 2018, http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_constitutions/documents/hf_jp-ii_apc_25011983_divinus-perfectionis-magister.html.
7
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, secs. 4–6, consultado el 11 de
julio de 2018, http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/csaints/documents/rc_con_csaints_doc_20070517_sanctorum-mater_sp.html#INTRODUCCIÓN.
6

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�Las causas de canonización

proceso de canonización: las virtudes heroicas y el martirio.8 Sin
embargo, dentro del proceso también es importante la “fama signorum”, que es “la opinión difundida entre los fieles acerca de las
gracias y favores recibidos a través de la intercesión del siervo de
Dios”,9 es decir, los milagros que se le atribuyen. Enseguida se describirán los pasos del camino hacia la santidad.
En primera instancia, se halla la fase preliminar del
proceso. Existen tres figuras destacadas en esta etapa: el obispo
diocesano en cuya jurisdicción haya fallecido el candidato a
santo y a quien compete el derecho de investigación;10 el actorpromotor (cualquier persona física o jurídica perteneciente a la
Iglesia), quien promueve la causa de canonización y asume la
responsabilidad moral y económica del proceso; y el postulador
(un sacerdote, religioso o laico), designado por el actor con la
aprobación del obispo, quien investiga sobre la vida y méritos del
candidato, da seguimiento al desarrollo del proceso instructorio y
administra los recursos económicos.11
El 11 de julio de 2017, el papa Francisco agregó un tercer iter: el ofrecimiento de la vida. Véase: Francisco, “Maiorem hac Dilectionem. Carta
Apostólica en forma de «Motu Proprio» sobre el ofrecimiento de la vida”,
consultado el 12 de julio de 2018, https://w2.vatican.va/content/francesco/
es/motu_proprio/documents/papa-francesco-motu-proprio_20170711_maiorem-hac-dilectionem.html
9
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, sec. 6.
10
Juan Pablo II, “Divinus Perfectionis Magister. Constitución Apostólica sobre la nueva legislación relativa a las Causas de los Santos”, sec. 1.
11
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las in8

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�Moisés Saldaña

Las causas pueden ser recientes (cuando existen aún
testigos vivos) o antiguas (cuando tienen que sustentarse
en documentos y testimonios históricos no orales). Para las
causas recientes, deben haber transcurrido cinco años desde el
fallecimiento del candidato, pero preferentemente no más de
treinta, pues de otro modo debe justificarse el retraso para incoar
la causa.12 Una vez reunida la documentación necesaria (como la
biografía del potencial santo y los escritos que éste haya emitido),
se presenta al obispo la petición de instrucción de la causa y el
candidato pasa a denominarse siervo de Dios.13 El obispo debe
consultar con los demás obispos de la región, con los fieles y
con la Santa Sede si existe algún inconveniente para iniciar el
proceso. El Vaticano analiza la ortodoxia de los escritos e ideas
del potencial santo y, si no existe objeción, se emite un Nihil
Obstat para la introducción de la causa.14
Habiéndose superado estas consultas, se inicia
formalmente el proceso a nivel diocesano y el obispo nombra a
los miembros del Tribunal que realizará la investigación, el cual
vestigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, secs. 1–3,
consultado el 12 de julio de 2018, http://www.causesanti.va/content/causadeisanti/it/documenti/normae-servandae_es.html.
12
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las investigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, sec. 7 y 9.
13
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, sec. 4.
14
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, secs. 41–46.
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�Las causas de canonización

es presidido por el propio obispo (o su delegado) e incluye a un
promotor de justicia, los notarios, los censores teólogos, y los
peritos en historia y archivística. A ellos compete escudriñar y
analizar la documentación, e interrogar a los testigos (si los hay)
en torno a la causa.15 Para concluir la etapa diocesana, el obispo o
su delegado deben visitar el sepulcro, la casa donde vivió, el lugar
donde murió y demás espacios relacionados con el siervo de Dios
para verificar que no se le rinde culto público prohibido (sólo es
lícito el culto privado).16
Tras la integración de los documentos, actas y testimonios
de la causa, todo el material se envía a la Congregación para las
Causas de los Santos en El Vaticano, con lo que da inicio la fase
romana del proceso. Dicha Congregación, primeramente, decreta
la validez jurídica de la causa y designa un relator, el cual asesora
y revisa la elaboración del documento sobre la vida y obra del
siervo de Dios. Dicho texto se denomina Positio super vita,
virtutibus et fama sanctitatis, y consta de dos partes: el sumario
(selección de los mejores textos del proceso diocesano) y la
información sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad del
candidato (su historia de vida y los testimonios sobre sus virtudes
y fama probada de santidad).
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las investigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, secs. 14–27.
16
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las investigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, sec. 28.
15

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�Moisés Saldaña

Enseguida, la Positio debe ser revisada por ocho censores
teólogos y, si éstos dan su aprobación, pasa al análisis de la
Congregación ordinaria de cardenales y obispos. Si el informe de
estos clérigos es positivo, el papa emite el Decreto de las virtudes
heroicas o el Decreto sobre el martirio, y desde ese momento
el candidato recibe el título de venerable. Tras este paso, los
mártires pueden ser declarados beatos, es decir, se autoriza su
culto público a nivel diocesano y su conmemoración se incluye
en el Martirologio.
Pero en el caso de aquellos que sólo se han reconocido
sus virtudes heroicas, debe haber un milagro “probado
científicamente” (por lo regular, se trata de una sanación
“inexplicable médicamente” que se atribuye a su intercesión),
para que pueda ser beatificado. En estos casos, será necesario
probar un segundo milagro (ordinariamente, a los mártires
no se les exigen milagros como requisito) para que culmine el
proceso con la canonización, es decir, que el papa proclame
solemnemente al beato como santo y autorice su culto público en
la Iglesia universal.17 Los milagros son interpretados como una
confirmación divina de la santidad del candidato, es decir, como
una especie de juicio de Dios.
Juan Pablo II, “Divinus Perfectionis Magister. Constitución Apostólica
sobre la nueva legislación relativa a las Causas de los Santos”, secs. 13–16;
“Causas de Canonización. Pasos hacia la canonización”, Familia de la Cruz,
consultado el 12 de julio de 2018, http://www.causascanonizacion.org/pasoshacialacanonizacion.htm.
17

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�Las causas de canonización

Todo el proceso puede durar muchos años, incluso siglos.
Han existido procedimientos sumamente rápidos (san Antonio de
Padua, canonizado en 1232, menos de un año después de morir)
y procesos muy parsimoniosos (santa Hildegarda de Bingen,
fallecida en 1179 y canonizada en 2012). Asimismo, hay casos
que se estancaron sin motivos de peso, como los procesos del
cardenal Cisneros y la reina Isabel I de Castilla. Los motivos
políticos y económicos suelen estar detrás de estos obstáculos.
Santos y beatos mexicanos
Durante la época hispánica de América los criollos ansiaron la
canonización de santos autóctonos, bajo la premisa de que si su
tierra era fértil en frutos de santidad, ello los equiparaba a los europeos. Así, desde el siglo XVII se buscó la canonización de personas, cuyo origen o lugar de acción hubiese sido América. Pero
sólo se verificó la canonización de una mujer americana durante
toda la etapa colonial: la criolla limeña Isabel Flores de Oliva,
llamada Rosa de Santa María (santa Rosa de Lima), cuyo proceso
fue relativamente rápido, pues fue canonizada en 1671 apenas 54
años después de su muerte.
Puede agregarse otro santo proclamado durante la época
virreinal, cuya labor se desarrolló en el Nuevo Mundo aunque era
originario de España: Toribio de Mogrovejo, (arzobispo de Lima,
1579-1606), quien fue canonizado en 1726. Por otro lado, sólo un
novohispano llegó a ser beatificado: el criollo capitalino Felipe
de las Casas y Martín, llamado Felipe de Jesús, fraile franciscano
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�Moisés Saldaña

que fue martirizado en 1597 en Nagasaki, Japón, junto con otros
25 cristianos. Pablo Miki encabezó a este grupo en el proceso de
beatificación y el papa Urbano VIII los proclamó beatos en 1627.18
El martirio y la pertenencia de los candidatos a las órdenes
de los franciscanos y jesuitas favoreció el proceso, donde quedó
implicado el novohispano Felipe. Tras su beatificación, ascendió
su culto en México: en 1638 se erigió su capilla en la Catedral de
México, desde el año siguiente se celebró su fiesta el 5 de febrero,
y fue venerado como Patrón de la Ciudad de México y de la Nueva
España, llamándosele “san”, pese a que sólo se hallaba beatificado.
El único otro caso de beatificación durante la época novohispana
fue el de Sebastián de Aparicio, franciscano nativo de España,
fallecido en Puebla en 1600 y declarado beato en 1789.
Sin embargo, estos escasos resultados no significaron que
los criollos no promovieran más causas de quienes nacieron o
laboraron en América, como fueron los casos de los obispos Juan
de Palafox y Mendoza, y Francisco de Aguiar y Seixas, de las
místicas sor María de Jesús de Tomelín y Catarina de San Juan,
de los eremitas taumaturgos Gregorio López y fray Bartolomé de
Jesús María, y del mártir de Japón fray Bartolomé Gutiérrez. Casi
todos ellos vivieron en México y Puebla entre fines del siglo XVI
Antonio Rubial García, “Los santos milagreros y malogrados de la Nueva
España”, en Manifestaciones religiosas en el mundo colonial americano, ed.
Clara García Ayluardo y Manuel Ramos Medina (México, DF: Instituto Nacional de Antropología e Historia; Condumex - Centro de Estudios de Historia de
México; Universidad Iberoamericana, 1997), 57.
18

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y principios del XVII, y sus causas fueron introducidas a fines del
siglo XVII y durante el siglo XVIII. Es significativa la ausencia
de frailes evangelizadores entre estos primeros candidatos a la
santidad.
Los promotores de estos procesos fueron los obispos o
las órdenes religiosas, y los novohispanos apoyaron estas causas
otorgando recursos económicos. No obstante, ninguno de estos
procesos fue exitoso en aquella época19 por diversos motivos,
como méritos insuficientes, aspectos heréticos, poco dinero para
la promoción, o la procedencia étnica o social del candidato.
Además, desde mediados del siglo XVIII la Corona limitó
los procesos de canonización de americanos, por el potencial
autonomista que implicaban.20 En efecto, Felipe de Jesús fue un
emblema del nacionalismo criollo a fines del siglo XVIII.
Sin embargo, una nueva coyuntura política favoreció
a los procesos de beatificación y canonización en el México
independiente, durante la época de la Reforma. Así, el papa Pío
IX canonizó en 1862 a Pablo Miki y compañeros, entre los que
se encontraba Felipe de Jesús, y beatificó en 1867 a Bartolomé
Gutiérrez y Bartolomé Laurel, ambos también religiosos,
mártires en Japón y beatificados en grupo. Estas proclamaciones
Juan de Palafox fue beatificado en 2011; los procesos de Francisco de
Aguiar, María de Jesús de Tomelín, Gregorio López y Bartolomé de Jesús
María se estancaron, y Catarina de San Juan fue declarada heterodoxa por el
Santo Oficio en 1696.
20
Rubial García, “Los santos milagreros y malogrados de la Nueva España”,
58 y 59.
19

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son interpretadas por algunos como “consecuencia de la urgente
necesidad que tenía el papado de fortalecer al bando conservador
frente a los anticlericales liberales”.21
Sin embargo, después de la década de 1860 ningún
mexicano volvió a ser elevado a los altares durante más de un
siglo, hasta la beatificación del sacerdote jesuita Miguel Agustín
Pro, zacatecano ejecutado en la Ciudad de México en 1927
acusado de participar en un atentado contra Obregón, por lo que
fue declarado mártir. Su proceso inició desde 1935 y en 1952 su
causa pasó a la fase romana, pero su martirio no fue reconocido
oficialmente sino hasta 1986 por el papa Juan Pablo II y su
beatificación se verificó en 1988.22
Dos años después, en su segunda visita a México, el
mismo pontífice beatificó en la Basílica de Guadalupe de la
capital del país a tres nuevos beatos: el vidente guadalupano
Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el sacerdote José María Yermo y
Parres, y los tres niños Cristóbal, Antonio y Juan, mártires de
Tlaxcala. Los años siguientes se multiplicaron las beatificaciones
de mexicanos: en 1992, el sacerdote Cristóbal Magallanes y 24
compañeros mártires de la persecución religiosa, y sor María
Natividad Venegas de la Torre; en 1995, el obispo Rafael Guízar y
Valencia; y en 1997, el sacerdote Elías del Socorro Nieves, mártir
Rubial García, 140.
Enrique Mendoza Delgado, “Miguel Agustín Pro, mártir de la fe”, Revista Verbo, 1988, http://www.fundacionspeiro.org/verbo/1988/V-269270-P-1169-1194.pdf.
21
22

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en la época de la Guerra Cristera, y la religiosa María Vicenta de
Santa Dorotea Chávez Orozco.
En mayo del año 2000, el papa Juan Pablo II canonizó a 27
beatos mexicanos (Cristóbal Magallanes y 24 compañeros, José
María Yermo y María Natividad Venegas), con lo que se engrosó
en una sola ceremonia el número de santos mexicanos, que pasó
de uno a 28. Después de ese año, México ha sumado 7 santos y
numerosos beatos más, de modo que cuenta actualmente con 35
santos y alrededor de 26 beatos.23 La más reciente beatificación
fue la de Concepción Cabrera de Armida, acontecida el 4 de mayo
de 2019.
Sin embargo, las múltiples canonizaciones y beatificaciones
de las últimas décadas no han estado exentas de polémicas.
En primera instancia, las causas de los numerosos mártires de
la persecución religiosa de las décadas de 1920 y 1930 fueron
generalmente impulsadas por los sectores más conservadores
y opuestos al régimen priísta,24 y algunos interpretaron las
El número preciso puede ser variable, según el criterio que se adopte, pues
existen santos o beatos no originarios de México, pero que realizaron su labor
en lo que es o fue territorio mexicano (como el español san Junípero Serra, que
fue misionero en California), y existen quienes eran originarios de México, pero
fueron martirizados y postulados en el extranjero (como el jalisciense beato Reginaldo Hernández Ramírez, ejecutado en España). Ver “Santos y beatos mexicanos”, consultado el 14 de julio de 2018, http://www.arquidiocesisdepuebla.
mx/index.php/arquidiocesis/santos-y-beatos-mexicanos/beatos?start=20.
24
“Los Tecos son considerados la parte más reaccionaria de la ultraderecha
[…] y fueron los principales impulsores de la canonización de los 25 mártires
de la Cristiada, resaltando así su carácter antagónico a las instituciones del
Estado”. Ver Mónica Uribe, “La ultraderecha en México: el conservaduris23

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canonizaciones del año 2000 como un espaldarazo vaticano a la
alternancia política.25 Además, estas causas han sido criticadas
por otro motivo: el “‘favoritismo exacerbado’, que benefició a los
sacerdotes y relegó a los mártires laicos, quienes fueron mayoría
durante la persecución religiosa en México”. En efecto, de los 25
mártires canonizados en 2000 sólo tres eran laicos, mientras que
“durante la Guerra Cristera murieron como mártires por lo menos
200 laicos”, al tiempo que “en ese mismo período, cayeron en
total 90 sacerdotes”.26
Otros mártires cuya santificación despertó suspicacias
fueron los niños mártires tlaxcaltecas, porque su historia implicó
“[l]a manipulación de la conciencia de niños y adolescentes para
ponerlos al servicio de causas sagradas”27 y “por la forma insidiosa
de oponer a los hijos contra los padres e incitar deliberadamente
la destrucción de las familias”.28 Asimismo, la beatificación de
los mártires de Cajonos generó críticas, ya que “delataban a los
practicantes de la religión indígena, causando muertes y daños
mo moderno”, El Cotidiano 23, núm. 149 (2008): 47, http://www.redalyc.org/
pdf/325/32514905.pdf.
25
“Consideran estrategia política la santificación de mártires”, Reforma,
consultado el 15 de junio de 2000, https://reforma.vlex.com.mx/vid/consideran-estrategia-santificacion-martires-80987604.
26
Rodrigo Vera, “La Iglesia discrimina a mártires laicos: Jean Meyer”, Proceso, el 15 de abril de 2000, https://www.proceso.com.mx/183033/la-iglesia-discrimina-a-martires-laicos-jean-meyer .
27
Guillermo Bonfil Batalla, “Los niños mártires de Tlaxcala”, Cuadernos
Nexos, mayo de 1990, https://www.nexos.com.mx/?p=5829.
28
Enrique Florescano, Historia de las historias de la nación mexicana (México, DF: Taurus, 2002), 160.
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mediante su información a los encendidos misioneros”, por lo
que sus acciones pueden significar que “los padres y su pueblo
eran malvados y la cultura indígena era mala”.29
De igual modo, la canonización de José Sánchez del
Río, adolescente de 14 años ejecutado por su simpatía hacia los
cristeros, ha despertado cuestionamientos porque se “parece más,
en los tiempos actuales a un joven suicida islámico”, pudiendo
postularse la pregunta: “¿[é]se es el modelo que quiere mostrar
la Iglesia a los jóvenes actuales?”.30 Por otro lado, la exaltación
a los altares de Juan Diego fue duramente criticada por las dudas
sobre su historicidad, siendo incluso descalificada por el abad de
la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg.31 Otro caso
polémico fue el del obispo Rafael Guízar y Valencia, no tanto
por él mismo, sino porque era tío abuelo de Marcial Maciel y su
causa fue ampliamente impulsada por los Legionarios de Cristo,
e interpretada como una exaltación del fundador de la orden;32
cabe agregar que la madre de Maciel, Maura Degollado, también
se encuentra en proceso de canonización.
Asimismo, hay otros cuatro motivos generales que
han generado críticas hacia las santificaciones recientes.
Sergio Zaldívar, “Los beatos de Oaxaca”, Proceso, el 27 de julio de 2002,
https://www.proceso.com.mx/187969/los-beatos-de-oaxaca.
30
Bernardo Barranco, “Canonización y polémica del ‘niño cristero’”, Milenio, el 19 de octubre de 2016, http://www.milenio.com/opinion/bernardo-barranco/posteando/canonizacion-y-polemica-del-nino-cristero.
31
“Polémica en México sobre la aparición de la Virgen de Guadalupe”, El
País, el 31 de mayo de 1996.
32
“Canonización calculada”, Proceso, el 15 de octubre de 2006.
29

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Primeramente, algunos cuestionan su copiosidad, producto de la
“simplificación” del proceso que decretó Juan Pablo II en 1983
donde, principalmente, se redujo el número de milagros exigidos
de cuatro (dos para la beatificación y dos para la canonización) a
sólo dos y se eliminó la figura del promotor de la fe o advocatus
diaboli.
En segundo lugar, como ya se había mencionado en
relación con los mártires de la Cristiada, se critica que ha habido
“demasiados sacerdotes y monjas y no suficientes personas laicas
con quienes los católicos promedio pudieran relacionarse más
fácilmente”. En tercera instancia, “algunas canonizaciones y
beatificaciones también parecen sólo políticamente motivadas”,
por ejemplo, es el caso de algunos mártires de regímenes
condenados por la Iglesia, como los socialistas.33
Y, por último, se ha criticado duramente el predominio del
factor económico en los procesos, por encima de lo estrictamente
religioso. Así, en 2015 los periodistas italianos Gianluigi Nuzzi
y Emiliano Fittipaldi denunciaron en sus respectivos libros
(sustentados en documentación vaticana) “que las beatificaciones
y santificaciones no se basan en los supuestos milagros que
ha realizado el interesado, sino en el dinero que se paga a la
Santa Sede”. Según Nuzzi, “[e]l coste es de alrededor de medio
Melinda Henneberger, “Ideas &amp; trends; the Saints just keep marching in”,
New York Times, el 16 de julio de 2018, https://www.nytimes.com/2002/03/03/
weekinreview/ideas-trends-the-saints-just-keep-marching-in.html. [La traducción ha sido realizada por el autor de esta investigación.]
33

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millón de euros de media”, por lo que denunció que “dichos
procedimientos son una auténtica máquina de hacer dinero”.
Estas críticas motivaron al papa Francisco a decretar en marzo
de 2016 estrictos controles financieros de los recursos que fluyen
durante los procesos de canonización, con el fin de que se destinen
únicamente a los gastos de las causas, y a establecer un “fondo de
solidaridad” para sustentar la fase romana del proceso, de manera
que la carencia de recursos económicos no sea un obstáculo para
su avance.34
Al margen de las polémicas, México cuenta con alrededor
de cien procesos de canonización promovidos por las diversas
diócesis del país, siendo las más importantes las Arquidiócesis
de México y Guadalajara. Por su parte, la Iglesia regiomontana
ha presentado particularidades en este aspecto y sólo ha incoado
cinco causas, como se verá enseguida.
Procesos de canonización neoleoneses
Durante la época virreinal, hubo diversos religiosos destacados
en el Nuevo Reino de León. Tal fue el caso del misionero fray
Martín de Altamirano, uno de los fundadores del convento de San
Andrés en Monterrey, quien murió martirizado en 1606 flechado
por un grupo indígena en la Pastora. Asimismo, hubo importantes
Mònica Bernabé, “El Papa reforma los procesos de canonización para
asegurar su transparencia financiera”, El Mundo, el 10 de marzo de 2016,
http://www.elmundo.es/sociedad/2016/03/10/56e1a17422601d031a8b45b7.
html.
34

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religiosos protectores de los indígenas, como fray José de San
Gabriel en las misiones del Río Blanco, hacia 1650; fray Antonio Margil de Jesús, quien fundó un hospital y escuela en Boca
de Leones alrededor de 1715; y fray Juan de Losada, quien fue
activo en Linares y el Valle del Pilón hacia 1715.35 Sin embargo,
sólo fue introducida la causa de canonización de uno de estos
religiosos: fray Antonio Margil por parte del Arzobispado de México en 1767, quien fue declarado venerable en 1836, pero desde
entonces su proceso se estancó.36
Por otro lado, los habitantes del Nuevo Reino de León,
al igual que el resto de los novohispanos, al carecer de santos
propios encontraron a quien venerar en los santos e imágenes
religiosas.37 Así, en el acta de fundación de Monterrey se estipuló
que la iglesia mayor debía dedicarse a la Virgen María en “su
Santa y Limpia Concepción y Anunciación”,38 y con el correr de
los años se agregaron otras imágenes y advocaciones marianas,
como la Virgen del Reino, del Nogal o del Roble, sustentada en
Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León, 1994, 31–38.
Antonio Rubial García, La santidad controvertida: Hagiografía y conciencia criolla alrededor de los venerables no canonizados de Nueva España
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Fondo de Cultura
Económica, 2015).
37
Maribel García Méndez, “Credibilidad y opinión pública entre estudiantes
de Ciencias de la Comunicación y Derecho: Caso la Iglesia Católica”
(Universidad de las Américas Puebla, 2004), 44, http://catarina.udlap.mx/u_
dl_a/tales/documentos/lco/garcia_m_m/ capitulo3.pdf.
38
“Acta de fundación de Monterrey. Anexo núm. 1”, consultado el 16 de julio
de 2018, http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020110039/1020110039.PDF.
35
36

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una leyenda del siglo XVII;39 la Virgen de la Purísima, con base
en un supuesto milagro de 1716,40 y la Virgen de Guadalupe, cuya
devoción arraigó en la primera mitad del siglo XVIII. También
hubo devoción importante hacia los santos franciscanos, como
san Francisco y san Antonio, y hacia los santos patronos de los
poblados del reino, como san Gregorio Magno, santa Catarina, san
Pedro, Santiago y san Juan Bautista. Además, al carecer de causas
locales de canonización, durante el siglo XVIII los habitantes de
la región apoyaban frecuentemente en sus testamentos al proceso
del cardenal Cisneros.41
Durante el siglo XIX se agregaron otras devociones, como
la de san Caralampio (santo patrono contra la peste), a quien
se erigió una capilla en Monterrey que existió de 1830-1846,42
y a santa Rita, a quien se dedicó también un efímero templo.43
Además, para fines del siglo un sacerdote regiomontano obtuvo
en Roma una reliquia importante: el cráneo de santa Librada,
Israel Cavazos Garza, Crónicas y sucedidos del Monterrey virreinal (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León - Facultad de Filosofía y Letras,
2009), 144–48.
40
Santiago Roel, Nuevo León. Apuntes históricos (Monterrey: Castillo,
1980), 57.
41
Rodríguez, entrevista.
42
Enrique Tovar Esquivel y Adriana Patricia Garza Luna, “La capilla de San
Caralampio. Una presencia fugaz en Monterrey”, Boletín de monumentos históricos, núm. 6 (2006): 19–26, https://revistas.inah.gob.mx/index.php/boletinmonumentos/article/view/1996/1926.
43
Abraham Vázquez, “El historiador y cronista Carlos González y los arqueólogos Aracely Rivera y Enrique Tovar trazan aquí esta cartografía de lugares de ayer”, El Norte, el 12 de mayo de 2008.
39

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que se depositó en la parroquia de La Luz.44 Y en 1924, tras su
visita a Roma, el arzobispo José Juan de Jesús Herrera y Piña
llevó a Monterrey dos reliquias más: las de san Teófimo y santa
Irene, las primeras depositadas en el Seminario y las segundas
concedidas a las Misioneras Catequistas de los Pobres.45 Así, ante
la carencia de santos propios, la población orientó su devoción
hacia estos santos poco conocidos, pero de quienes se contaba
con sus reliquias autenticadas por Roma.
No obstante, también surgieron figuras de santos
populares, no avalados por la Iglesia, como el taumaturgo El Tatita
(década de 1860)46 y el Niño Fidencio (1898-1938), reconocido
por sus seguidores como un “médico-vidente-rey-pontífice”.47
Así, al margen de la ortodoxia católica, la devoción popular
suplantó la ausencia de santos locales con estas figuras sagradas.
Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XX y hasta los
años 60 también destacaron en Monterrey algunos personajes
Aunque esta reliquia se asocia con la legendaria santa Librada o Wilgefortis, una santa barbuda que fue crucificada según la leyenda medieval, este cráneo al parecer provenía de las catacumbas romanas, por lo que pudo tratarse de
alguna mártir de los primeros siglos del cristianismo. Ver Luis Barrera López,
“Reviven reliquias de Santa Librada”, El Mañana, el 10 de marzo de 2018,
http://www.elmanana.com.mx/noticia/97178/Reviven-reliquias--de-Santa-Librada.html.
45
Vicente Guerrero, “Santos entre los regios”, El Norte, el 4 de febrero de
2001, https://norte-monterrey.vlex.com.mx/vid/santos-regios-78203979.
46
Roel, Nuevo León. Apuntes históricos, 180–81.
47
Israel Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León (México, DF: El Colegio de México; Fideicomiso Historia de las Américas; Fondo de Cultura Económica, 2003), 201–2.
44

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religiosos que se ganaron la veneración popular, quienes por
su carisma y labor pastoral se hallan actualmente en proceso de
canonización. A continuación se expondrá un esbozo sobre la
vida de estos personajes, así como en torno a la introducción y
estado actual de sus procesos de canonización.
Juan José Hinojosa Cantú
Nació el 24 de noviembre de 187448 en Agualeguas, Nuevo León;
sus padres fueron los señores Silvestre Hinojosa y Agapita Cantú de Hinojosa. Cursó su instrucción primaria en Monterrey y
la preparatoria en el Colegio de San Juan Nepomuceno de Saltillo. Entre 1889 y 1891 realizó sus estudios sacerdotales en el
Seminario Conciliar de Guadalajara, y luego pasó al Seminario
de Monterrey. Fue ordenado sacerdote en diciembre de 1897 en
la Catedral de Monterrey por el arzobispo Jacinto López y Romo.
En mayo de 1898 fue designado vicario de la Capilla del Sagrario
de Catedral y en abril de 1900 fue nombrado director de la Asociación de la Santa Infancia del Colegio de San José.
Desde enero de 1901 se desempeñó como maestro y
director espiritual del Seminario de Monterrey, de donde fue
designado vicerrector en 1904. Tres años después, en 1907,
comenzó bajo su iniciativa la publicación del semanario
de propaganda católica denominado “Hoja dominical”. En
noviembre de ese mismo año fue nombrado secretario de la
48

Algunas fuentes ubican erróneamente su nacimiento en 1871.

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Mitra por el arzobispo Leopoldo Ruiz y Flores, y en diciembre
impulsó el inicio de otra publicación: el “Boletín Eclesiástico de
la Provincia Arquidiocesana”.
Posteriormente, en mayo de 1917 fundó la Congregación
Mariana de María Inmaculada y San Luis Gonzaga con un grupo
de adolescentes, con el objetivo de forjar en ellos bases morales
y espirituales, con “el espíritu de los verdaderos apóstoles de
Cristo”; más delante, esta asociación se denominó Congregación
Mariana de El Roble. Ese mismo año, el Seminario pasó a ubicarse
en un anexo del templo de El Roble, donde también ejerció su
ministerio el padre Hinojosa.
En 1919 fundó la Asociación Católica de la Juventud
Mexicana en Monterrey, con miembros de las Congregaciones
Marianas, y en 1920 fue designado para ocupar nuevos cargos:
primer tesorero de la Sociedad Mutualista de Sacerdotes,
tesorero de la Mitra, consultor diocesano, notario del Tribunal
eclesiástico y secretario de la Dirección General del Apostolado
de la Oración y demás asociaciones que tenían como objetivo el
culto al Sagrado Corazón.
En diciembre de 1921 el arzobispo Herrera y Piña lo
designó canónigo, como miembro del Cabildo de Catedral. Pero
en septiembre de 1923 renunció como secretario de la Mitra,
debido a su carga de trabajo y por motivos de salud, aunque
continuó desempeñándose como tesorero. Ese mismo año, tras
la erección del templo de San Luis Gonzaga, ejerció su labor
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sacerdotal en este recinto. Tiempo después, en junio de 1930 fue
nombrado delegado diocesano de la Liga Sacerdotal Mexicana, y
para mayo de 1933 el papa lo designó deán de la Catedral.
Se afirma que “[e]ra tan intensa su fe ardiente en la
presencia de Cristo en la Sagrada Eucaristía que inolvidables
veces lo llevó al éxtasis y la levitación al momento de la
consagración”. El padre Hinojosa falleció el 10 de diciembre de
1935 y su cuerpo fue velado en un anexo de la Catedral, adonde
acudieron numerosas personas para rendirle homenaje. Al día
siguiente fue sepultado en el panteón de El Carmen, pero en 1967
sus restos fueron trasladados a la cripta de la Capilla de San José,
anexa al templo de El Roble.49
Las Congregaciones Marianas siempre promovieron la vida
y virtudes del padre Hinojosa, y en octubre de 1983 solicitaron formalmente al arzobispo José de Jesús Tirado y Pedraza que se diera
inicio al proceso de canonización de su fundador. Así, comenzó la
recopilación de testimonios y documentos, y en agosto de 1991 el
arzobispo Adolfo Suárez Rivera integró el Tribunal ad causam, con
la Congregación Mariana de El Roble como actor y el señor José
Ortiz Bernal como postulador. El proceso diocesano concluyó en
noviembre de 1994, remitiéndose la causa a Roma, donde en mayo
de 1995 se reconoció su validez. En 1994 el señor Ortiz Bernal publicó una obra biográfica sobre el fundador de las Congregaciones
“Biografía y resumen cronológico”, Causa Padre Juan José Hinojosa Cantú, 2018, http://www.causapadrejuanjosehinojosacantu.com.mx/biografia-delsiervo-de-dios-cngo--juan-jose-hinoj_1.html.
49

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Marianas, quien ostenta el título de siervo de Dios y cuyo proceso
no ha tenido mayores avances tras su introducción en El Vaticano.50
Raymundo Jardón Herrera
Vio la luz en Tenancingo, Estado de México, en 1887. Sus padres fueron los señores Jacinto Jardón y Paula Herrera. Trabajó
desde pequeño para ayudar a su familia y luego ingresó al Colegio Pío Gregoriano de Tenancingo, con la ayuda del párroco
de su pueblo. Posteriormente, pasó al Seminario de San José de
Cuernavaca, donde se convirtió en “familiar” del obispo de la
diócesis, Francisco Plancarte y Navarrete, es decir, éste asumió el
papel de tutor del joven seminarista. Y, cuando en 1912 el prelado
fue trasladado al arzobispado de Linares-Monterrey, lo acompañó
Raymundo Jardón junto con otros dos seminaristas para cursar en
Monterrey la última etapa de su formación sacerdotal.51 El 27 de
abril de 1913 fue ordenado sacerdote en la Catedral de Saltillo
por el obispo Jesús María Echavarría, debido a que monseñor
Plancarte se hallaba enfermo.
Tras convertirse en presbítero, fue nombrado sacristán
mayor de la Catedral de Monterrey, cargo en el que permaneció
hasta su muerte. Destacó por ser un sacerdote abocado hacia la
predicación, la confesión, la catequesis y la visita a los enfermos.52
“Biografía y resumen cronológico”.
“Infancia y vocación”, Causa de beatificación y canonización, 2018,
https://www.padrejardon.org.mx/.
52
Hermes Campos, El mundo del Padre Raymundo (Monterrey: Sociedad de
Amigos del Padre Jardón, 2000), 31–33.
50
51

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Fue fundador de diversos movimientos y asociaciones parroquiales,
y apoyó a grupos de damas como la Asociación San Vicente de
Paul, la Asociación del Santísimo y la Asociación de Damas
Católicas Mexicanas. Además, coincidiendo con la labor del padre
Hinojosa, fundó en 1918 la Congregación Mariana en la Catedral
y participó en el establecimiento de la Asociación Católica de la
Juventud Mexicana en Monterrey en 1919.53 Fue gran promotor del
culto guadalupano, iniciando las peregrinaciones a dicho Santuario
en 1922 y mandando pintar la imagen que se ubica actualmente en
ese templo.54 Durante la época de la persecución religiosa, partió al
exilio desde marzo de 1927, acompañando al arzobispo Leopoldo
Ruiz y Flores en Estados Unidos y Cuba, y regresó a Monterrey a
principios de 1928.55
Como responsable de la Catedral, emprendió algunas labores de remodelación y construcción, y atendió también a la Capilla de Guadalupe en la villa homónima.56 En 1930 organizó a
la Acción Católica en Monterrey, tras la disposición papal al respecto.57 En 1933 el gobierno le prohibió el ejercicio sacerdotal e
incluso hubo intentos de aprehenderlo, por lo que debió continuar
su ministerio de manera clandestina.58 El padre Jardón falleció el
6 de enero de 1934 y su funeral fue apoteósico, pues pese al cli53
54
55
56
57
58

Campos, 39–42.
“Infancia y vocación”.
Campos, El mundo del Padre Raymundo, 67–70.
Campos, 37.
Campos, 43.
Campos, 60, 61 y 73.

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ma de tensión religiosa su cortejo contaba con miles de personas,
más de 300 vehículos y cubría más de veinte cuadras.59
Fue sepultado en el panteón de El Carmen, pero en 2002 sus
restos fueron trasladados a la cripta de la Catedral de Monterrey.
Según se afirma, han aparecido diariamente flores frescas en su
tumba del panteón (incluso después de 2002) durante casi 85
años.60 Se le han rendido cuando menos dos homenajes públicos:
en 1985 se develó una estatua suya en el atrio de la Catedral,
en presencia del gobernador Alfonso Martínez Domínguez, y en
1995 el Cabildo de Monterrey aprobó cambiar el nombre de la
calle Ocampo, en su tramo de Zuazua a Constitución, por el de
Padre Raymundo Jardón.61
De tal modo, la memoria de este sacerdote pervivió en la
sociedad católica regiomontana e incluso se organizó el “Grupo
de Amigos del Padre Jardón”, integrado por sacerdotes y laicos,
para promover su causa de canonización. Como resultado de
sus gestiones, el arzobispo Suárez instituyó en agosto de 1987 el
Tribunal ad causam, en el mismo decreto donde se conformó el del
padre Hinojosa. El actor fue el mencionado Grupo de Amigos y el
postulador el padre Carlos Álvarez. En mayo de 1991 se abrió la
causa diocesana; ese mismo año, Hermes Campos, miembro del
Grupo de Amigos, publicó un texto biográfico sobre el padre Jardón.
La etapa diocesana del proceso se clausuró en noviembre de 1994.
59
60
61

Campos, 80–81 y 91–92.
Campos, 95.
“Infancia y vocación”.

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En octubre de 1995 la Congregación para las Causas de
los Santos reconoció la validez del proceso y en 1999 se emitió
la Positio. Posteriormente, en octubre de 2015 se reunieron los
censores teólogos y, más adelante, la junta de cardenales y obispos
revisó y aprobó la causa. Así, el 20 de enero de 2017 el papa
Francisco promulgó el decreto que reconoce las virtudes heroicas
del padre Jardón, quien pasó a ser designado como venerable. Su
causa es la que ha tenido mayor avance de las que se promueven
desde la arquidiócesis regiomontana y sólo se requiere un milagro
para que pueda ser declarado beato.62
Pablo Cervantes Perusquía
Originario de Amealco, Querétaro, donde nació el 15 de enero
de 1891. Fue hijo de los señores Eduardo Cervantes y María Perusquía. En 1901, su padre lo inscribió en el Seminario diocesano, pero debió suspender sus estudios en 1909 por
motivos de salud. Entretanto, el arzobispo de Linares-Monterrey, Leopoldo Ruiz y Flores, quien también era oriundo de
Amealco, visitó dicho poblado donde conoció al joven Pablo
y lo animó a continuar sus estudios en Monterrey. Así, se reincorporó a los estudios sacerdotales y en 1910 fue enviado a
Roma, donde ingresó a la Pontificia Universidad Gregoriana.
El 11 de abril de 1914 fue ordenado sacerdote en Roma, y poco
después recibió el grado de Doctor en Teología. En septiembre
Hagiography Circle”, consultado el 3 de octubre de 2018, http://newsaints.
faithweb.com/.

62

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de ese mismo año regresó a México y arribó a Monterrey en
febrero de 1917.
Una vez asentado en la arquidiócesis regiomontana,
fue nombrado capellán de las religiosas del Verbo Encarnado y
párroco del templo de Santa Catarina, en el municipio homónimo,
cargo que ejerció hasta junio de 1918. Posteriormente, fue
incorporado al Seminario de Monterrey, donde fungió como
maestro de matemáticas, latín, lengua española, geografía, lógica,
ética, sociología pastoral, acción católica y teología dogmática.
Fue luego designado capellán, prefecto de disciplina, prefecto
de estudios, vicerrector y ecónomo en el mismo Seminario.
Al igual que los padres Hinojosa y Jardón, participó en 1919
en la conformación de la Asociación Católica de la Juventud
Mexicana en Monterrey. En 1920 se multiplicaron sus cargos: fue
designado secretario de la Sociedad Mutualista de Sacerdotes,
promotor fiscal y examinador prosinodal de la curia, capellán del
Colegio María Auxiliadora de las religiosas Salesianas, segundo
secretario de las conferencias mensuales del clero y prosecretario
de la Mitra.
Un año después, fue nombrado capellán de la Orden de
los Caballeros de Colón, a quienes impartía formación en los
Círculos de Estudios Sociales que se realizaban semanalmente.
En 1922 fue designado fiscal y censor de la Mitra, así como
canónigo del Cabildo de la Catedral, y ese mismo año creó la
Unión Profesional de Empleadas Católicas. Entre 1923 y 1930
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fue asistente eclesiástico de la Unión de Damas Católicas
Mexicanas. Durante el período de la suspensión de cultos (19261929), residió junto con otros sacerdotes en una casa particular, y
salía disfrazado de civil para desempeñar su ministerio sacerdotal
e impartir clases a los seminaristas.
En 1930, al igual que el padre Jardón, impulsó la creación
de los organismos diocesanos y de los grupos parroquiales de
Acción Católica, y en 1933 fue fundador del primer comité de
la Unión de Católicos Mexicanos en Monterrey, y fungió como
asistente eclesiástico de estos grupos. Asimismo, creó la Escuela
de Dirigentes, para formar a los responsables del apostolado
seglar, y en 1937 creó la Liga de Hombres de Eucaristía, para
promover la vida eucarística entre los jóvenes.
En 1941, el arzobispo Guillermo Tritschler lo nombró
secretario de cámara y gobierno de la arquidiócesis. En los años
siguientes continuó trabajando en la creación de asociaciones del
catolicismo social, como las siguientes: las Hermanas del Servicio
Social en 1944; el instituto secular Discípulas del Señor en 1945;
el Centro Obrero de Estudios Sociales (a partir de esta asociación
se puso atención al problema de la carencia de vivienda, y el padre
Cervantes impulsó la creación de la colonia León XIII); una casa
hogar para empleadas y estudiantes, y la asociación Solidaridad
Femenina (emanada de la Unión Profesional de Empleadas
Católicas) en 1947; el Centro Cultural Lumen en 1948; y la
Escuela de Trabajo Social, en la Clínica y Maternidad Conchita,
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entre otras. El padre Cervantes falleció el 7 de abril de 1956 y fue
sepultado en el panteón de El Roble; sin embargo, en 1977 sus
restos fueron trasladados a la cripta de la Basílica de El Roble.63
El recuerdo y respeto hacia la figura del padre Cervantes
se mantuvieron vivos en Monterrey; así, se publicaron obras
biográficas-hagiográficas en 1961 y 1971, a cargo de los sacerdotes
Isaac Hernández y Aureliano Tapia Méndez, respectivamente. No
obstante, su causa de canonización no inició sino hasta 1994, a
petición de la Congregación Discípulas del Señor y del Centro
Cultural Lumen, y bajo el respaldo del arzobispo Suárez. El
proceso fue relativamente rápido y para 1996 pasó a Roma, donde
se decretó su validez en noviembre de ese año. Ostenta el título
de siervo de Dios y su causa no ha tenido posteriores avances.64
Guillermo Tritschler y Córdova
Nació en San Andrés Chalchicomula (hoy Ciudad Serdán),
Puebla, el 6 de julio de 1878, siendo sus padres el señor Martín
Tritschler, inmigrante alemán y próspero relojero, y la señora
Rosa María Córdova y Puig. Su educación inicial estuvo a cargo
de su tío Prisciliano Córdova, quien era sacerdote y lo envió en
una peregrinación a Roma en 1888; en dicha ciudad, ingresó al
Colegio Pío Latinoamericano junto con sus hermanos Martín y
“Causas de canonización en Arquidiócesis de Monterrey”, consultado el
19 de julio de 2018, http://www.arquidiocesismty.org/causas-de-canonizacion.
php. Aureliano Tapia Méndez, Pablo Cervantes, un sacerdote de su tiempo
(México, DF: Jus, 1971).
64
“Hagiography Circle”.
63

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�Las causas de canonización

Alfonso. En agosto de 1902 regresó a México, habiendo recibido
tres doctorados: en Filosofía, Teología y Derecho Canónico.
Fue ordenado sacerdote el 19 de junio de 1904 en la
capilla del palacio arzobispal de Puebla por su hermano Martín,
quien ya era obispo de Yucatán desde 1900. Posteriormente, le
fueron encomendadas diversas labores académicas: profesor en
el Seminario Conciliar de México (desde 1905), catedrático en
la Universidad Pontificia Mexicana (a partir de 1911) y padre
espiritual del Seminario de Regina (desde 1916). En 1929
el arzobispo de México, Pascual Díaz, lo designó canónigo
penitenciario de la Catedral.
En 1931 el papa Pío XI lo nombró obispo de San Luis
Potosí. Y aunque inicialmente se negó, argumentando que carecía
de habilidades para predicar, escribir, ejercer autoridad, regañar y
manejar dinero, sus objeciones fueron ignoradas y el 22 de abril
recibió la consagración episcopal de manos de su hermano Martín,
en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México. Como obispo
de San Luis Potosí restableció las prácticas religiosas suspendidas
por la persecución religiosa, elevó el número y la preparación de
los seminaristas, fortaleció las asociaciones católicas, e impulsó la
construcción del templo de Matehuala, entre otras obras. Debido a
sus conocimientos de Bellas Artes, en 1940 fue nombrado miembro
de la Academia Mexicana de la Historia.
Entretanto, el arzobispo de Monterrey, José Guadalupe
Ortiz y López, renunció a su cargo en 1940 al cumplir 50 años
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de sacerdote, y el papa Pío XII designó a monseñor Guillermo
Tritschler para sucederlo, quien arribó a su nueva arquidiócesis
en junio de 1941. Emprendió la construcción de grandes templos,
como los de La Purísima y Cristo Rey, remodeló el presbiterio de
la Catedral y celebró en 1945 un Congreso Guadalupano. Impulsó
de manera particular al Seminario, pues reconocía la carencia de
sacerdotes; así, logró más que duplicar el número de seminaristas
y en 1948 envió a algunos a Roma y a Montezuma, en Estados
Unidos. En 1950 enfermó durante un vuelo a Madrid, camino a
Roma para entrevistarse con el papa. En mayo de 1951, monseñor
Alfonso Espino y Silva fue designado como obispo coadjutor,
debido a los problemas de salud del arzobispo Tritschler.
Falleció el 29 de julio de 1952 en su residencia en los
anexos del templo de El Roble, acompañado por monseñor
Espino, el padre Cervantes y dos seminaristas; miles de personas
acudieron a sus funerales y fue sepultado en la Catedral de
Monterrey. Según se afirma, cuando se hallaba agonizante se
derramó su sangre en unos algodones y ésta permaneció fresca
durante varios días después de su muerte. Asimismo, diversos
testimonios sostienen que cuando su cuerpo fue exhumado en
1964 (para ser depositado en la cripta de los arzobispos en la
misma Catedral), fue hallado “como si acabara de fallecer”, lo
cual se consideró un hecho prodigioso, aunque se reconoció que
su cadáver fue desangrado y embalsamado previo al sepelio.65
65

Gustavo Velarde, Los Arzobispos Martín y Guillermo Tritschler y Córdo-

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En 1956, cuatro años después del fallecimiento del
arzobispo Tritschler, monseñor Arturo Vélez Martínez, obispo
de Toluca, promulgó una exhortación donde elogiaba las
virtudes del prelado regiomontano y promovía su elevación a
los altares. En 1965, monseñor Gregorio Aguilar, deán de la
Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México, encomendó al
padre Porfirio Valadés la publicación de una obra biográfica que
tenía la intención de contribuir a la causa de canonización de
don Guillermo. En marzo de 1979 el arzobispo de Monterrey,
monseñor Tirado y Pedraza, promulgó un edicto que integró
una comisión e iniciaba labores para el proceso diocesano.
No obstante, este intento se vio interrumpido sin mayores
avances. No fue sino hasta agosto de 1987 cuando el arzobispo
Suárez Rivera instauró formalmente el Tribunal ad causam (en
conjunto con los de los padres Hinojosa y Jardón), fungiendo
como actor el presbiterio de Monterrey, con el padre Rogelio
Martínez Berrones como postulador.
Sin embargo, la marcha de la causa fue lenta. El proceso
diocesano se inició oficialmente en febrero de 1991, pero en
mayo de 1996 debieron ser sustituidos todos los miembros
del Tribunal. Finalmente, la etapa diocesana se clausuró en
julio de 1997, cuando la causa fue remitida a Roma; poco
después, se reconoció su validez. En torno a esta época, en
va. Semblanza biográfica y genealógica (Puebla: Mercadeo Múltiple División
Editorial, 2008), 247–319, https://issuu.com/gustavovelarde-tritschler/docs/
los_arzobispos_mart__n_y_guillermo__336496fca742d3.
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�Moisés Saldaña

1998 monseñor Aureliano Tapia Méndez, perito en Historia y
Archivística del Tribunal de la causa, publicó una nueva obra
biográfica sobre el arzobispo Tritschler, quien recibió el título
de siervo de Dios. El proceso no ha tenido mayores avances
hasta la fecha.66
Gloria Esperanza Elizondo García
Era originaria de la capital del estado de Durango, donde vio la
luz el 26 de agosto de 1908, siendo sus padres los señores Alberto Elizondo González y Otilia García Peña. Desde los 4 años
comenzó a acudir al colegio, pero su familia debió emigrar hacia
Monterrey durante la Revolución; en esta ciudad continuó sus
estudios y se graduó de Teneduría de Libros en 1921. Trabajó
en algunas empresas pequeñas, y se aficionó también por el dibujo y la pintura, llegando a impartir clases de estas actividades.
Asimismo, desde 1928 realizó trabajo de apostolado, visitando a
los enfermos mentales del Hospital González y a los presos de la
Penitenciaría del estado.
En 1940 se enteró de que en Ciudad Victoria, Tamaulipas,
existía una empacadora de la Escuela Normal Rural que se ofrecía
en renta, y decidió trasladarse a dicha ciudad y tomar las riendas
de ese negocio, al que nombró “Productos Cruz de Oro”. Continuó
su apostolado en este lugar, con los trabajadores y vecinos de la
ciudad, motivándolos a ingresar a la Acción Católica, organizando
66

Velarde, 247–53.

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�Las causas de canonización

conferencias para profesionistas y maestros, realizando mesas
redondas para matrimonios, impulsando la impartición del
Catecismo a los niños, e incluso sustentó la fundación de un
colegio en 1943 y emprendió la construcción de un templo,
que fue consagrado en 1948. Una prioridad de su labor fue la
atención a las mujeres, para las que creó un taller de oficios, y
a las desamparadas o prostitutas las trasladaba a Monterrey con
las Madres del Buen Pastor, aunque en 1943 logró que estas
religiosas instalaran una comunidad en Ciudad Victoria para la
atención de las mujeres.
En 1950, Gloria regresó a Monterrey y pasó a trabajar con su
familia en la empresa Elizondo S.A., donde ella comenzó a organizar
reuniones, misas y convivencias para evangelizar a los trabajadores.
Sin embargo, en 1954 decidió abrazar la vida religiosa e ingresar a la
Congregación de las Misioneras Catequistas de los Pobres. En 1956
publicó su libro Jesucristo, que tuvo varias ediciones posteriores,
cuyas ganancias dedicó a obras de beneficencia y de apoyo a
organizaciones del catolicismo social, como la Juventud Católica
Femenina Mexicana y los Caballeros de Colón. En abril de 1957
hizo su primera profesión de votos, tomando el nombre de sor Gloria
María de Jesús, y en 1959 fue nombrada maestra de postulantes. Para
mayo de 1961 fue designada Superiora General de la Congregación,
y poco después hizo su profesión de votos perpetuos. Además de
atender los asuntos de su comunidad religiosa, tuvo la iniciativa de
emprender los Cursillos de Cristiandad para Damas en 1962.
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Desde 1965 enfermó de cáncer y falleció el 8 de diciembre
de 1966. Sus exequias fueron presididas por el arzobispo Alfonso
Espino y Silva en la capilla del convento Villa de la Paz y sus
restos fueron depositados en el panteón de El Carmen. Las
religiosas afirmaron que al instante de su muerte en el hospital
vieron deshojarse una flor en el altar de la capilla del convento,
donde se hallaban en oración.67 Asimismo, su familia sostuvo que,
después de su fallecimiento, recibió por parte de dos religiosas
(que luego se supo que no eran del convento y que nadie las
conocía) el anillo de sor Gloria, pese a que ella nunca permitió
que se lo retiraran de su mano antes de morir.68
La Congregación de las Misioneras Catequistas de los
Pobres, de la cual fue Superiora General, promovió la elevación
a los altares de la hermana Elizondo. En 1993 se iniciaron los
procedimientos para introducir su causa de canonización, con la
anuencia del arzobispo Suárez. En febrero de 1995 se inició el
proceso diocesano, que culminó en octubre del mismo año, remitiéndose la causa a Roma, donde se decretó su validez en mayo
de 1996. Sor Gloria es reconocida como sierva de Dios y en 2005
se emitió la Positio, tras lo cual el proceso no ha tenido nuevos
avances.69
Sierva de Dios Sor Gloria María Elizondo García, Misionera Catequista
de los Pobres (Monterrey: Congregación Misioneras Catequistas de los Pobres, s/f), 1–30.
68
Martínez, entrevista.
69
“Hagiography Circle”.
67

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Interpretación en torno a los procesos de canonización neoleoneses
Se pueden atisbar algunos factores interpretativos con relación
a los motivos y el sentido de las escasas causas de canonización
que ha promovido la Arquidiócesis de Monterrey. En primera
instancia, el catolicismo neoleonés manifestó, desde la época virreinal, un arraigo relativamente débil y pragmático, pues la religiosidad no ocupó una parte axial en la vida social. Al respecto,
un documento del Secretariado Social Arquidiocesano publicado
en 1981 afirmaba que “puede decirse que la sociedad norteña es
más secularizada que la del resto del país”, y ello le impide al
habitante de dicha región “vivir una religiosidad similar a la del
mexicano del centro y el sur”, por lo que al norteño se le atribuye
frialdad en su fe y una casi nula religiosidad.70
Pueden citarse también los testimonios de dos obispos
regiomontanos que se quejaban de la presunta incultura de sus
feligreses. El primero de ellos corresponde al prelado Primo
Feliciano Marín de Porras (1803-1815), quien afirmaba en 1813
sobre la población neoleonesa que “son inútiles las fatigas del
obispo en procurar su ilustración, ni mejorar de ideas”, porque
su ocupación en asuntos mundanos “les alejan muchísimo de las
grandes ideas de estudio e ilustración”.71 Décadas más tarde, el
Aurelia Guadalupe Sánchez Morales, Virginia Saro Serrato, y Ángel
Tello Hernández, Arquidiócesis de Monterrey, N. L., México. Investigación
estadística y documental (Monterrey: Secretariado Social Arquidiocesano,
1981), 12–14.
71
Citado por: Israel Cavazos Garza, “La educación en Nuevo León, en 1813.
Informe del Obispo Don Primo Feliciano Marín de Porras sobre el Seminario
70

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obispo Ignacio Montes de Oca y Obregón (1879-1883) se quejaba
del poco respaldo de sus feligreses, que hizo cesar “todo amor de
mi parte hacia ellos”.72 Y criticaba a la “inculta Monterrey”, a
la que calificaba de “salvaje”.73 Puede inferirse que el discurso
de los prelados esbozaba una débil devoción religiosa entre sus
feligreses. Por ello, es significativo que sólo uno de los cinco
candidatos a los altares es originario de Nuevo León.
Por otro lado, ante las acciones persecutorias del gobierno
durante la etapa revolucionaria (en especial, entre 1914 y 1917),
así como en las épocas anticlericales más álgidas (1924-1936), el
clero y la población neoleoneses sólo manifestaron protestas por
escrito y, en general, una resistencia pasiva. Por lo anterior, no
se desarrollaron levantamientos, ni tampoco mártires, e incluso
los arrestos o procesos por motivos religiosos fueron mínimos,
aunque sí predominó un clima tenso, donde la religiosidad pasó
a la clandestinidad (con una relativa tolerancia del gobierno), y
debieron partir al destierro un arzobispo (Plancarte, no así Herrera)
y algunos clérigos (sobre todo, los de origen extranjero). En otras
palabras, puede establecerse una correlación entre: religiosidad
débil/acciones anticlericales moderadas/reacciones pasivas.74
de Monterrey”, Actas. Historia, Letras y Artes (Monterrey, 1979), 9.
72
Citado por: Aureliano Tapia Méndez, El diario de Ipandro Acaico (Monterrey: Al Voleo-El Troquel, 1988), 78.
73
Citado en: Tapia Méndez, 79.
74
Moisés A. Saldaña Martínez, El anticlericalismo oficial en Nuevo León,
1924-1936 (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León - Facultad de
Filosofía y Letras, 2009), 92–91, 121–52 y 173–241.
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�Las causas de canonización

No fue sino hasta finales de los años 30, al tiempo que
se forjaba el modus vivendi entre Iglesia y Estado, cuando el
catolicismo consolidó su arraigo entre la población regiomontana,
de la mano con su vinculación con el empresariado y con
el impulso a la educación confesional.75 En este proceso, el
catolicismo social fue una de las formas más palpables de la
presencia social de la Iglesia, aunque sus raíces eran anteriores,
remontándose a la década de 1870.76 De tal modo, destacaron
algunos personajes especialmente activos en este proceso de
impulso y afianzamiento del catolicismo social en Monterrey;
tales fueron los sacerdotes Juan José Hinojosa, Raymundo Jardón
y Pablo Cervantes, entre la segunda y la cuarta décadas del siglo
XX. Estos clérigos contribuyeron a la formación de sacerdotes
en el Seminario, fundaron asociaciones de laicos y, en general, se
ganaron el favor popular.
Más adelante, durante los años 40, destacó la figura del
carismático arzobispo Tritschler, quien representó la restauración
y ampliación de la Iglesia regiomontana tras la época persecutoria,
y después de una larga etapa de debilidad y austeridad. Apoyó a las
asociaciones de laicos, edificó imponentes templos y consolidó la
presencia de la Iglesia en Monterrey. Fue un prelado de transición
Saldaña Martínez, 254–77.
Luis Fidel Camacho Pérez, “El catolicismo social en la Arquidiócesis de
Monterrey, 1874-1926: entre el avance de la modernidad y el proyecto de restauración del orden social cristiano” (Universidad Autónoma de Nuevo León,
2017), 18–34.
75
76

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y contrastes: culto y refinado, pero a la vez sencillo y humilde,
incluso tímido; garante de la tradición y, al mismo tiempo, abierto
a la modernidad y ajeno a radicalismos; hierático y carismático
a la vez; fue, en fin, un arzobispo popular y querido por clérigos
y laicos.77
Asimismo, en los años 50 y 60 la hermana Gloria fue una
figura representativa del ascenso del catolicismo regiomontano,
el cual permeaba el ámbito empresarial y obrero. Ella misma
fue parte de dicho ambiente, e impulsora de la formación y
asociación de los laicos, especialmente de las mujeres. En sus
exequias, el arzobispo Espino se refirió a ella afirmando que
“vivía íntimamente la vida de la gracia […] esa vida de Dios,
las virtudes sobrenaturales que poseía plenamente”.78 Fue, por lo
tanto, una mujer sumamente respetada por clérigos y feligreses,
lo cual coadyuvó a que permaneciera en la memoria colectiva.
Así, se pone de relieve que un factor transversal en la
vida de las cinco personas mencionadas fue su participación
en el catolicismo social, tanto creando o atendiendo escuelas
y asociaciones de laicos, como vinculándose con las élites
empresariales y los obreros. Por ejemplo, “un grupo selecto de
empresarios regiomontanos” sostuvo una estrecha amistad con el
padre Juan José Hinojosa, desde que residía en el templo de El
Velarde, Los Arzobispos Martín y Guillermo Tritschler y Córdova. Semblanza biográfica y genealógica, 314–23.
78
Citado en: Sierva de Dios Sor Gloria María Elizondo García, Misionera
Catequista de los Pobres, 23.
77

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Roble. De tal modo, cuando el sacerdote realizó una procesión
con el Santísimo, con ocasión de la inauguración del templo de
San Luis Gonzaga en 1923, quienes sostuvieron el palio fueron
los destacados empresarios Isaac Garza, Francisco G. Sada, José
A. Muguerza y José Calderón.79 Por su parte, el padre Pablo
Cervantes fue un gran promotor de la Doctrina Social de la
Iglesia y colaboró con algunos círculos de obreros católicos en
Monterrey.80
Ahora bien, cabe destacar algunos factores que incidieron
en el inicio de los procesos de canonización de estas cinco personas
en el corto lapso de 1991-1995. En primera instancia, puede
señalarse que el cambio de la normativa romana para dichos casos
simplificó los procesos, tal como ya se mencionó previamente, lo
cual favoreció que hubiera menos obstáculos (trámites, objeciones,
etc.) para iniciar las causas de canonización. Lo anterior permite
explicar porqué el impulso más decisivo a estos procesos se dio
desde mediados de los años 80, considerando que la normatividad
cambió en 1983. Un segundo factor es el hecho de que los cinco
candidatos hayan sido clérigos, pues, según afirma Jean Meyer, “es
mucho más fácil armar el expediente de un sacerdote que el de un
laico”, que puede ser “un campesino desconocido y analfabeto”.
José Ortiz Bernal, Juan José Hinojosa Cantú. Siervo de Dios (Monterrey:
Gobierno del Estado de Nuevo León, 1994), 14–15.
80
Camacho Pérez, “El catolicismo social en la Arquidiócesis de Monterrey,
1874-1926: entre el avance de la modernidad y el proyecto de restauración del
orden social cristiano”, 85.
79

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�Moisés Saldaña

Además, en los procesos de canonización “finalmente se impuso
la solidaridad gremial entre los sacerdotes”.81
Así, el hecho de todos sean clérigos puede interpretarse
en dos sentidos: por una parte, obedece a una relativa facilidad
de los procesos, al haber mayor información disponible sobre
ellos, y por otro lado, implica una tendencia clericalista, donde la
élite eclesiástica sólo reconoce a “los suyos” y los presenta como
modelos de vida cristiana para el conjunto de la feligresía. Un
tercer aspecto a considerar son los recursos económicos necesarios
para el desarrollo de los procesos. En Monterrey, la Iglesia ha
contado con importantes patrocinios de las élites económicas,
que han financiado obras caritativas, centros educativos, templos,
etc. Así pues, dado que se requieren importantes sumas de dinero
para el desarrollo de las causas de canonización, como ya se ha
señalado, puede inferirse que las élites regiomontanas fungieron
como patrocinadores indispensables de dichos procesos, cuando
menos en su etapa inicial.
El cuarto factor que puede destacarse es la figura del
arzobispo regiomontano que dio cauce a todos los procesos en
curso: Adolfo Suárez Rivera. Él era originario de San Cristóbal de
las Casas, Chiapas, nacido en 1927. Como sacerdote, fue impulsor
de la recepción del Concilio Vaticano II. Fue luego obispo de
Tepic (1971) y Tlalnepantla (1980), hasta ser trasladado a la sede
regiomontana (1984). Ahí “manifestó su interés por promover la
81

Citado por: Vera, “La Iglesia discrimina a mártires laicos: Jean Meyer”.

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doctrina social cristiana, el bienestar de la persona humana, la
solidaridad para con los más necesitados y la participación activa
de la sociedad en la vida política”. Asimismo, ocupó la presidencia
de la Conferencia del Episcopado Mexicano entre 1988 y 1994,
donde desempeñó una esencial labor diplomática.82 De lo anterior
se desprende que su trabajo pastoral se enfocó particularmente en
la acción social y la gestión política.
Durante su período al frente de la Iglesia de Monterrey, el
catolicismo consolidó su presencia social (si bien el porcentaje
de católicos disminuyó ante el avance de otras religiones):
las vocaciones sacerdotales crecieron significativamente y se
construyó un nuevo seminario, se verificó la segunda visita papal
en 1990, se llevó a cabo una reorganización pastoral en decanatos
y zonas, se crearon nuevas parroquias y se realizó el primer sínodo
diocesano, entre otras acciones. Su prestigio e influencia tuvieron
como corolario la investidura cardenalicia en 1994.83
No obstante, su personalidad no estuvo exenta de
conflictos. Así, aspectos como su apoyo al obispo Samuel Ruiz
de San Cristóbal de las Casas o su anuencia para el retorno de los
jesuitas a Monterrey, sirvieron de pretexto para que fuera acusado
de ser un promotor de la Teología de la Liberación ante Roma,
Jesús Treviño Guajardo, Don Adolfo Antonio Suárez Rivera y su liderazgo en las reformas constitucionales, en materia de libertad religiosa, a
finales del siglo XX. Con motivo de su décimo aniversario luctuoso (Ciudad
de México, 2018), 1–5, https://arquidiocesismty.org/arquimty/wp-content/
uploads/2018/03/cardenal-suarez.pdf.
83
Treviño Guajardo, 10.
82

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los obispos y las élites regiomontanas, por parte de influyentes
figuras, como el padre Marcial Maciel. Ello lo llevó a padecer
problemas de salud y a presentar su renuncia al arzobispado antes
de cumplir la edad canónica; sin embargo, el nuncio Justo Mullor
y El Vaticano lo ratificaron.84 Dejó su cargo finalmente en 2003 y
falleció cinco años después.
De tal modo, se pone de relieve que el arzobispo Suárez
Rivera fue un clérigo influyente y poderoso, preocupado por el
catolicismo social y que llevó a la Iglesia regiomontana a una
era apoteósica. Esto permite comprender el contexto en el cual
se impulsaron e introdujeron las cinco causas de canonización
analizadas, pues en una diócesis sin mártires y con antecedentes
de una tibia religiosidad, fue esencial el liderazgo de monseñor
Suárez para encausar los procesos. Además, es destacable el
hecho de que el modelo de vida cristiana que dichos candidatos
representan implica una alta valoración del catolicismo social, así
como de la vida clerical y del desarrollo eclesiástico en Monterrey
durante la primera mitad del siglo XX.
Consideraciones finales
Las condiciones del catolicismo neoleonés (zona periférica, de
frontera, con una religiosidad débilmente arraigada y de carácter
pragmático) incidieron para que no destacaran figuras religiosas en
Alberto Athié, “Norberto Rivera o el tótem de la impunidad”, en Norberto Rivera. El Pastor del poder (Ciudad de México: Penguin Random House,
2017), 97–98.
84

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la localidad hasta fines del siglo XIX. Fue entonces cuando el auge
industrial y el compromiso religioso de las élites socioeconómicas
locales, favorecieron una religiosidad más devota, conservadora,
organizada, misionera y con el apoyo de grupos de poder. Debido
a lo anterior, y por las propias condiciones locales, se promovieron prioritariamente los postulados del catolicismo social desde las
últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, creándose
múltiples asociaciones de religiosos y laicos activos.
Paralelamente, estos procesos iniciaron un espíritu combativo
frente al secularismo oficial y a los ambientes persecutorios, en
especial desde la Revolución hasta 1940, aunque dicha resistencia
puede calificarse de subrepticia y pasiva. De tal modo, el perfil de los
religiosos que se encuentran en vías de canonización manifiesta al
menos dos cosas esenciales: el proceso de fortalecimiento y arraigo
del catolicismo neoleonés, del cual ellos fueron artífices destacados,
y la importancia del catolicismo social como perfil y prioridad de la
Iglesia regiomontana, en el contexto industrial y moderno.
Por otro lado, para toda diócesis es primordial tener
causas de canonización, pues manifiestan la vitalidad y éxitos
de la Iglesia local, y permiten presentar a la feligresía modelos
cercanos y concretos de vida cristiana. En el caso de México,
algunas diócesis cuentan ya con diversos santos o beatos, y
múltiples procesos de canonización, como las Arquidiócesis
de México y Guadalajara, pero la de Monterrey no ha logrado
la exitosa culminación de proceso alguno y sólo cuenta con
cinco causas. Esto implica un aparente carácter marginal del
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catolicismo neoleonés, aunque también puede deberse a un
factor circunstancial muy importante: la ausencia de sangrientas
persecuciones religiosas en el Noreste (pese a que sí hubo algunas
medidas anticlericales radicales, especialmente en 1914).
Lo anterior derivó en que no existan mártires en la época
contemporánea, algo que sí ha favorecido a los procesos de
Guadalajara, por ejemplo, por tratarse de una zona cristera que cuenta
con numerosos mártires. Asimismo, el primer santo mexicano,
san Felipe de Jesús, originario de la Ciudad de México, también
alcanzó la santidad gracias a la “corona del martirio” en Japón. No
obstante, cabe agregar que sí hubo mártires entre los misioneros
norestenses durante la primera época de la evangelización, como
el caso de fray Martín de Altamirano en 1606, pero su sacrificio
no se conserva de manera particular en la memoria colectiva y su
causa de canonización no ha sido promovida.
Finalmente, ¿cuál es el modelo de vida cristiana que
presenta la Iglesia regiomontana a los feligreses a partir de
los procesos de canonización que ha promovido? Un modelo
de carismas que se manifiestan en las virtudes heroicas (no el
martirio), a través de la vida religiosa (no hay laico alguno),
y evangelizando el mundo empresarial y obrero a través de la
doctrina y prácticas del catolicismo social. Además, se pone de
relieve que el “gran salto adelante” de la Iglesia regiomontana
se verificó en la primera mitad del siglo XX, pues previamente
no hubo figuras (ni laicos ni religiosos) que destacaran como
candidatos a los altares, o bien, su preponderancia quedó en el
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olvido, y la debilidad y marginalidad de la Iglesia institucional de
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�José Fernando Ramírez, historiador del siglo XIX
José Fernando Ramírez, 19th century historian
Edgar Iván Espinosa Martínez
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
orcid.org/0000-0003-3730-0181

Resumen: El artículo presenta a un personaje de múltiples facetas y
destacados talentos: José Fernando Ramírez (1804-1871). Nacido en
Parral, Chihuahua, México a este abogado, político y escritor prolífico
le tocó vivir -y por momentos ser copartícipe-, de algunas de las experiencias definitorias para México durante el siglo XIX. Como sucedió
con integrantes de aquellas generaciones, dichos procesos lo marcarían
para siempre y su obra -en particular la que desarrolló como historiador- nos sirve como objeto de estudio para sopesar su compromiso con
el devenir nacional.
Palabras clave: intelectual; siglo XIX; historiador; liberalismo; romanticismo.
Abstract: The article presents one character of multiple facets and outstanding talents: José Fernando Ramírez (1804-1871). Born in Parral,
Chihuahua, México, this lawyer, politician, and prolific writer had to
live -and in certain moments participate- in some of the defining experiences of México in the XIX century. As happened with other members
of those generations, such processes would mark his trajectory, and we
can use his writings, particularly his work as a historian, as an object of
study to consider his commitment to the national future.
Keywords: intellectual; XIX century; historian; liberalism; romanticism.
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�Iván Espinosa
El siglo XIX es de gran sutileza:es también de refinada
hipocresía no exenta de profundo sentido. En esa época,
a la que estamos todavía tan amarrados, lo civilizado
era amar sin medida, sin discriminación. Se amaba a
todo, a los pueblos en particular y a la humanidad en
general; al progreso y a las cantantes, a la patria y a las
máquinas; se aman las ciencias y a sus aplicaciones;
pero sobre todo, ante todo y por todo, se ama hasta la
locura a la Verdad; pero a la Verdad pura, a la verdad
desinteresada, virgen e inútil.
Edmundo O´Gorman

Planteamiento
Mucho se ha estudiado, escrito y publicado acerca de la obra de
los grandes personajes nacionales del siglo XIX. El elenco es vasto, desde José Joaquín Fernández de Lizardi durante los años de
la Revolución de Independencia, pasando por Lorenzo de Zavala, José María Luis Mora, Joaquín García Icazbalceta, Guillermo
Prieto, Vicente Riva Palacio hasta Justo Sierra en la etapa porfiriana. De hecho, la obra de estos y otros destacados hombres
públicos de entonces, sigue siendo objeto de investigación con
base en nuevas preguntas y planteamientos.
En tal sentido, el propósito del presente trabajo es
acercarnos a la actividad que, como estudioso de pasado,
desarrolló José Fernando Ramírez y cómo dicha actividad incidió
en la constitución del Estado nacional mexicano a lo largo de
aquella centuria. En particular, nos interesa ubicar a nuestro
autor como parte de una pléyade de destacados personajes
quienes, mediante su obra y posición, contribuyeron a difundir
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�José Fernando Ramírez

un conocimiento sobre el país en momentos donde el devenir
de México estaba en entredicho. Un aspecto a destacar será la
incidencia de Ramírez a partir del estudio y rescate de algunos de
sus trabajos (en este caso, como historiador) sobre asuntos locales
y regionales (en especial Chihuahua y Durango, y en general del
Noroeste mexicano) en ese proceso de constitución nacional.
Para desarrollar lo anterior, se contempla la línea trazada
por la historia intelectual.1 Lo anterior remite a la consideración
de propuestas ensayísticas, cuyo tema son los grandes problemas nacionales (definir posturas político-ideológicas, diagnóstico sobre ciertas problemáticas, forma de gobierno, entre otros).
Así el asunto, contemplo dicha línea como una nueva área con
posibilidades cuya característica sería la confluencia de elementos de distintas disciplinas para analizar producciones textuales
y el ambiente en que surgen y circulan. En especial, me apoyo
en el planteamiento que indicaría ir más allá de lo que el texto
La nueva historia intelectual tiene su basamento en tres escuelas o tendencias de pensamiento del siglo XX: la encabezada por Q. Skinner (Escuela de
Cambridge), la delineada por R. Koselleck (Historia Conceptual Alemana) y
la propuesta de P. Rosanvallon (Nueva Historia Política Francesa). François
Dosse es quien logra delinearla en su forma más acabada en La marcha de las
ideas (2007). En el ámbito hispanoamericano, los trabajos más acuciosos en
esta línea son los de Elías José Palti, quien ha estudiado los casos de México
(La invención de una legitimidad, 2005) y Argentina (El momento romántico,
2009) en el siglo XIX. En esa línea, Carlos Illades y Rodolfo Suárez recientemente coordinaron México como problema, donde analizan las propuestas
de conceptualización de nuestro país como “entidad histórica” elaboradas por
personajes de distintas generaciones (desde mediados del siglo XIX hasta la
última parte del XX).
1

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�Iván Espinosa

(en lo explícito) dice para proceder a interrogar a su autor y
encontrar cómo fue posible que haya escrito lo que escribió en
un momento determinado.2 Así, procuro abordar mi objeto de
estudio según la premisa que sugiere contemplar al autor, su
respectiva obra y su época como realidades concretas, con condiciones particulares y relacionadas entre sí. Para el caso que
me ocupa, la pregunta es cómo José Fernando Ramírez concibió
parte de su obra tomando en cuenta dos ángulos: el momento
que México experimentaba (es decir, su presente) y la posición
que nuestro personaje adoptó ante tal coyuntura (postura político-ideológica).
¿Ilustrado, conservador, cosmopolita o provinciano?
José Fernando Ramírez vio la luz en Parral, en mayo 5 de 1804
(entonces jurisdicción de Nueva Vizcaya, Reino de Nueva España, que en la geografía actual corresponde a las entidades de
Chihuahua, Durango y Sinaloa), y murió -en un segundo exilio- en Bonn (entonces parte del Reino de Prusia) en marzo 4
de 1871.3
Sus datos biográficos indican un perfil destacado: proviene de una familia que podría decirse era acomodada y próspera
(con intereses en la minería -actividad que, de hecho, convirtió a
Elías José Palti, La nación como problema. Los historiadores y la “cuestión nacional” (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2009), 132.
3
César Sepúlveda, “José Fernando Ramírez. Estancia y muerte en Bonn,
1867-1871”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 8
(1987): 24–41.
2

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�José Fernando Ramírez

esa localidad en enclave desde tiempos coloniales- y en pequeñas
factorías) y se convierte en abogado4 (profesión que en México
hasta 1867 definió a los principales cuadros políticos).5
Erika Pani señala que la “clase política” y los “hombres
públicos” del siglo XIX en México fueron “herederos de la
Ilustración y de las revoluciones atlánticas” (en particular, la guerra
de Independencia en Norteamérica y la Revolución Francesa),
siendo una constante en dicho proceso “tratar de asimilar, amoldar
y depurar” dicho legado ideológico (libertad, justicia, legalidad,
orden, igualdad). En el terreno de las ideas, aquellos ilustrados
-entre los cuales se encuentra nuestro personaje- crearon a partir
de ese influjo una postura intelectual y académica propia según
Ernesto de la Torre Villar, ed., José Fernando Ramírez. Obras Históricas I.
Época Prehispánica (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 20.
5
Elías José Palti, La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el
pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio sobre las formas del discurso político) (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2005), 312–13. El
historiador argentino afirma que durante los años de la República Restaurada
(1867-76) se fraguó y consumó una recomposición y reacomodo dentro de la
élite ilustrada intelectual y políticamente activa. En dicha cúpula, que venía
siendo dominada por los abogados al ocupar puestos clave en distintos gobiernos para encausar el devenir nacional, la presencia y el actuar de los médicos
poco a poco se habría ido imponiendo, tanto en número como en posiciones, lo
cual influyó en la toma de decisiones en el poder político y en la esfera pública.
La figura que encabezó dicho proceso de recomposición institucional fue Gabino Barreda (1818-1881). Médico y educador, Barreda es quien sistematiza
la introducción en México de las “doctrinas filosófico-pedagógicas” en la instrucción pública a partir de la restauración de la República en 1867. El “nuevo
credo” del proyecto liberal, cuyo objetivo era estructurar e imponer un efectivo
esquema normativo para la sociedad, quedó manifestado en la Oración Cívica.
4

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las condiciones sociales y políticas de la sociedad mexicana de la
época.6 Como otros personajes (José María Iglesias, José María
Roa Bárcena, Manuel Orozco y Berra), fue testigo -y en ocasiones
copartícipe- de algunos de los acontecimientos que definieron a
México (consumación de la Independencia, invasión del ejército
estadounidense o la instauración del Segundo Imperio).
Desde un punto de vista generacional, consideramos dos
propuestas que pueden ser útiles para ubicar a nuestro personaje.
Quizá la más conocida, la de Luis González, para quien el
ilustrado formaría parte de lo que el historiador michoacano
concibe como la pléyade de la Reforma. Es decir, se encontraría
entre aquel puñado de quienes la historiografía considera como
próceres y notables que vieron la luz entre 1806 -con Juárez como
decano- y 1820.7 Dicha generación romántico-liberal fue una élite
en el sentido más estricto del término, un grupo cuya condición
de clase le permitió tener una vida con ciertas ventajas. Así, la
gran mayoría de ellos habría nacido en entornos urbanos con
poblaciones en algún grado densas, desde un punto de vista racial
pertenecieron a una “minoría blanca” y la formación que tuvieron
señalaba oficios como el sacerdocio, la actividad política, el
quehacer cultural, la vida castrense o la ciencia médica, con lo
Erika Pani, Para mexicanizar el Segundo Imperio. El imaginario político de los imperialistas (México, DF: El Colegio de México; Instituto Mora,
2001), 26.
7
Luis González y González, Obras Completas. Tomo VI La ronda de las
generaciones (México, DF: Clío; El Colegio Nacional, 1997), 17–32.
6

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cual, necesariamente, se infiere que fueron individuos con acceso
a algún tipo de instrucción.
En el mismo sentido, pero centrando sus argumentos en
las ideas y pensamiento de aquellos personajes, Charles Hale
advierte que se trató de liberales mexicanos quienes elaboraron
y difundieron intelectualmente la Reforma. Para el historiador
estadounidense, ilustrados como M. Otero, P. Arriaga, S. Lerdo
de Tejada, M. Ocampo, I. Ramírez y G. Prieto, nacidos entre
los años de 1810 y 1820, ejercieron por lo general la abogacía
y habrían conformado una generación romántica.8 Un par de
aspectos destacan entre los miembros de dicha generación: creer
en el devenir histórico (romanticismo)9 y apelar a la guía de un
Estado rector (liberalismo).10 Para ellos, como parte de una élite
Charles Hale, La transformación del liberalismo en México a fines del siglo XIX (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2002), 22.
9
El movimiento romántico se originó y propagó en Europa entre 1760 y
1830 con hondas repercusiones en los campos artístico, filosófico y literario.
Un rasgo que definió al romanticismo fue interesarse y valorar el pasado más
remoto, ya que en él podrían encontrarse logros de otros momentos históricos
(para Occidente, la etapa anterior al cristianismo) así como de otras culturas
(egipcia, china, india). En México, dicha corriente de pensamiento tuvo su
auge entre 1836 y 1867. En ese lapso, contribuyó de forma decisiva a construir y difundir un sentido de pertenencia nacional. Dicha representación de
mexicanidad se manifestó a través de pinturas, dibujos, fotografías, novelas,
poesía, diarios de viaje y, por supuesto, el trabajo de los historiadores. Así,
para los historiadores mexicanos de la época el estudio del pasado era un reencuentro con el origen mediante lo cual elaboraron y difundieron un sentido de
pertenencia.
10
Los planteamientos e ideas liberales durante el siglo XIX se centraron en
otorgar primacía -y en cierta forma exaltar- a los modernos estados nacionales.
México, independizado a principios de esa centuria, en automático entró en
8

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progresista, era necesaria una transformación que implicaba acabar
con ciertas condiciones del Ancien Régime que aún permanecían
(clasificación étnica, desigualdad económica, ausencia de
reconocimiento político). En contraste, sus aspiraciones (república
federal democrática, instituciones representativas, sociedad
secularizada, desarrollo de la libre empresa, salvaguardar los
derechos individuales) apuntaban hacia un modelo que impulsara
la modernización y el progreso en el plano de una ideología
liberal.11 El sustento de tales planteamientos era el liberalismo en
su fase estatista, lo cual suponía que el individuo sólo podía ser
libre dentro de los márgenes del Estado.12
la tesitura: la prioridad era, por tanto, constituir el estado nacional mexicano. La élite entonces activa en los planos intelectual y político reconoció tal
prioridad y se sumó a ello, al organizarse en espacios específicos (sociedades,
clubes, agrupaciones) para desarrollar sus tareas y actividades de forma articulada (literatura, periodismo, opinión pública, programas de gobierno). En esa
intervención estratégica dirigida a propiciar gobernabilidad, los historiadores
desempeñaron un papel relevante ya que con su obra ayudaron a modelar al
ciudadano mexicano al darle a conocer su pasado en un sentido ideográfico.
11
David Brading, Los orígenes del nacionalismo mexicano (México, DF:
Era, 2004), 101.
12
En su forma moderna -en particular durante el siglo XIX-, el Estado fue
una construcción conceptual formalista cuya composición básica era de tres
elementos: soberanía (poder político), población (ciudadanos) y territorio
(espacio geográfico). Lo anterior obedeció al objetivo de constituir una organización coercitiva para ordenar a las sociedades. Jaime del Arenal toma como
ejemplo el derecho, la norma, la ley y la justicia de lo cual el estado mexicano
se apropió hasta tener el monopolio de su “correcta” aplicación. Lo anterior
llama la atención, si se toma en cuenta que durante la etapa colonial se desarrollaron múltiples formas de ordenamientos jurídicos no estatales (indígenas,
religiosos, corporativos, etc.). Dicho “absolutismo jurídico” decimonónico
tuvo como objetivo controlar y modelar las acciones de los individuos en toSillares, vol. 1, núm. 2, 2022
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En este ambiente, Ramírez tuvo colaboraciones en el plano
político (quizá la más relevante fue en el Congreso Constituyente
de 1842, que derivó en la redacción de unas Bases Orgánicas al
año siguiente). En esos años en los cuales nuestro país experimentó
su más grave crisis al estar en entredicho la viabilidad del Estado
nacional, también formó parte del Consejo de Gobierno (1846)
al lado de otras destacadas figuras como V. Gómez Farías, J.
M. Lafragua, L. de la Rosa y el ya mencionado Otero. Como
ocurrió con aquellas generaciones, fue testigo del conflicto con
Texas, preludio de lo que hasta la fecha se considera la mayor
tragedia para México: la invasión del ejército estadounidense
con el desenlace de la “pérdida” del territorio nacional. Un par
de décadas más tarde, este liberal chihuahuense se decantará
das las esferas de la vida. En cuanto al vínculo entre Estado e historia, Enrique
Florescano señala que la constitución del Estado moderno (suma de todas las
instituciones, autoridad pública suprema y, por tanto, el gran referente), supuso
una confrontación con los diversos grupos, segmentos y estratos al imponer
una uniformidad a través de una legislación general, una administración central y un poder único. En lo que concierne a la escritura de la historia, Florescano destaca la función que tuvo en dicho proceso la elaboración y difusión
de una historia patria que se encargara de justificar, difundir y promover dicha uniformidad. Para la experiencia mexicana de la segunda mitad del siglo
XIX, la obra México a través de los siglos logró abonar en la consecución
de tal objetivo estratégico. Ver: Jaime del Arenal, “El discurso en torno a la
ley: el agotamiento de lo privado como fuente del derecho en el México del
siglo XIX”, en Construcción de la legitimidad política en México, ed. Brian
Connaughton, Carlos Illades, y Sonia Pérez Toledo (México, DF: El Colegio
de Michoacán; Universidad Autónoma Metropolitana; Universidad Nacional
Autónoma de México; El Colegio de México, 2008), 303–22. Enrique Florescano, La función social de la historia (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2021), 88–96.
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por la opción monárquica que representó Maximiliano de
Habsburgo; desesperado por ver a su patria desgarrada, como
otros tantos creyó ver en el Imperio una posibilidad para dominar
el creciente desorden que se dejaba sentir desde la Revolución de
Independencia.13 Establecida la monarquía, llegó a ocupar puestos
de primer orden.14Al derrumbarse el proyecto “conservador”, el
oriundo de Parral se vio orillado al exilio (además de cargar con
el sambenito de “traidor”).15
Con la intención de legitimar su investidura y ganarse adeptos, otros destacados personajes de la época también recibieron cierto tipo de cortesías
por parte del nuevo régimen encabezado por el monarca austriaco. Un caso
documentado es el de José Eleuterio González, hombre de múltiples facetas
que radicó en Monterrey. Carlos Pérez-Maldonado, historiador regiomontano,
reproduce las palabras que El Emperador y Juan Nepomuceno Almonte -Ministro de la Casa Imperial- le dirigieron al doctor González para tal distinción:
Maximiliano, Emperador de México. Queriendo dar una prueba de nuestra
benevolencia a don José Eleuterio González, Catedrático de Medicina del Colegio Civil de Monterrey, le nombramos Oficial de la Orden Imperial de Guadalupe. Dado en el Palacio Nacional de México, el 12 de diciembre de 1865.
Ver: Carlos Pérez-Maldonado, Los Pérez-Maldonado. Genealogía y heráldica
(Monterrey: Imprenta El Regidor, 1963), 93.
14
Pani, Para mexicanizar el Segundo Imperio. El imaginario político de los
imperialistas, 396–97. Apéndice 2. La autora detalla que antes de 1864 fue
Diputado (1842), integrante de la Junta de Notables (1843), Senador (1846),
Secretario de Relaciones Exteriores (1846-47 y 1851-52), experimentó un primer exilio en tiempos de Santa Anna, formó parte del Consejo de Gobierno
(1856) e integró el Consejo de Estado del Plan de Tacubaya (1857). Entre 1864
y 1866, ocupó los Ministerios de Negocios Extranjeros y de Estado, presidió la
Comisión de Justicia, conformó la Academia Imperial y participó en la redacción del Código Civil del Imperio.
15
Otros intelectuales destacados quedaron en una situación parecida, como
fue el caso de Manuel Larráinzar. Al igual que Ramírez, Larráinzar colaboró
en el II Imperio (en este caso, con la Academia Imperial de Ciencias y Litera13

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Así pues, la trayectoria pública de este abogado tiene la
peculiaridad de haber comenzado en el ocaso del periodo colonial
(Nueva España), para después continuarla -a la par de la constitución
del Estado nacional- en la etapa independiente (México). Otro
punto a destacar es que, con su quehacer desde los planos político
e intelectual, contribuyó al estudio y conocimiento de lo nacional
desde una región del norte de México. Con lo anterior ponemos
énfasis en un par de aspectos: por un lado, que el movimiento
ilustrado arribó a nuestro país de manera “tardía” (esto es, a lo
largo del siglo XIX); por otro, que desde las regiones se generó una
actividad intelectual destacada (y, en ocasiones, poco conocida) de
la cual tenemos testimonio gracias a la obra que dejaron publicada.
Ramírez, historiador
Si tratamos ahora de ubicar al personaje en su faceta de historiador, cabe preguntar qué situación guardaba la escritura de la
historia a lo largo de aquella centuria.
tura). En este marco, el abogado chiapaneco presentó el ensayo Algunas ideas
sobre la historia y maneras de escribir la de México, especialmente la contemporánea, desde la declaración de la Independencia, en 1821, hasta nuestros
días (1865). Se trata de una propuesta integral y vanguardista para el estudio
de la historia nacional presentada en la mencionada institución. Quedará en el
olvido tras la caída de la aventura imperial. Casi veinte años después, Vicente
Riva Palacio tomará al pie de la letra dicho programa para el México a través
de los siglos (versión historiográfica canónica de la facción liberal triunfante).
Por cierto, Ramírez redactó y leyó un discurso para la instalación de la mencionada Academia en aquel 1865. Ver: Ernesto de la Torre Villar, ed., José
Fernando Ramírez. Obras Históricas V. Políantea (México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2001), 405–15.
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La profesionalización de la historia como disciplina se
inicia en nuestro país en los años de 1940. Instituciones como la
Universidad Nacional Autónoma de México, la Escuela Nacional
de Antropología e Historia y El Colegio de México comenzaron
entonces a desarrollar proyectos académicos destinados a producir
y difundir conocimiento sobre el pasado.16 Muestra de ello son las
ofertas de licenciaturas y posgrados, multitud de publicaciones
y la organización de eventos donde se discute lo realizado en
dicho oficio. Sin embargo, es necesario advertir que en México
desde mucho tiempo antes se había articulado un ámbito en el
cual prominentes hombres públicos investigaron, escribieron
y publicaron trabajos sobre la cuestión del pasado nacional.17
Los postulados metodológicos empleados en tales propuestas
historiográficas, en particular aquellas ubicadas en la segunda
mitad del siglo XIX, corresponden a la llamada escuela metódica.
El concepto escuela metódica fue acuñado y propuesto
por Gabriel Monod en el primer número de Revue Historique -de
vocación republicana, espíritu liberal y herencia erudita- en 1876.
Álvaro Matute, La teoría de la historia en México (México, DF: Secretaría
de Educación Pública, 1974), 15–29; Guillermo Zermeño, La cultura moderna de la historia. Una aproximación teórica e historiográfica (México, DF:
Fondo de Cultura Económica, 2001), 166–83. La obra referida de Matute se
encuentra en una nueva edición del Fondo de Cultura Económica (2015), cuyo
periodo va de 1940 a 1968.
17
Como referencia se encuentra: Polémicas y ensayos mexicanos en torno a
la historia, selección y estudio preliminar Juan A. Ortega y Medina, Instituto
de Investigaciones Históricas - Universidad Nacional Autónoma de México,
1970. En 1992 y 2001 se volvió a publicar la obra.
16

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A su vez, Monod estaba inspirado en lo que al respecto se hacía
del otro lado del Rin (L. Ranke, J.-G. Droysen, W. Humboldt,
H. Treitschke, H. Sybel, E. Bernheim). Dosse encuentra en
dicho “editorial-manifiesto” los planteamientos que regirán la
historia científica como se practicó a lo largo de aquella centuria:
“marcha hacia el progreso”, “visión lineal de la historia”, “aporte
de las ciencias auxiliares”, “la historia como ciencia singular” y
“acceder a un conocimiento indirecto”.18
Dicha propuesta “científico-idealista” se encuentra en
su forma más acabada en los postulados de Leopold von Ranke
(1795-1886). El objetivo era “aproximarse a la verdad histórica”
a partir del reconocimiento y trabajo de “fuentes primarias” que
den “exposición rigurosa de los hechos” del pasado. Lo anterior
representa el inicio de la forma moderna del oficio.19 Tales hechos,
François Dosse, La historia. Conceptos y escrituras (Buenos Aires: Nueva
Visión, 2003), 26–36.
19
Juan A. Ortega y Medina, Teoría y crítica de la historiografía científico-idealista alemana (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Históricas, 1980), 97–98. Además de Ortega y Medina, otros historiadores coinciden en señalar los planteamientos del
pensador alemán como el inicio de una forma científica de estudiar el pasado.
Por ejemplo, G. Zermeño, al argumentar el proceso mediante el cual la historia
consigue su estatus científico en el siglo XIX, toma como punto de partida la
propuesta de Ranke en Alemania que llegaría a México a través del “krausismo
español”. Dicho modelo plantearía acercarse al pasado considerándolo objeto
de estudio e ir al encuentro con los documentos de los archivos. Por su parte,
Peter Novick destaca las innovaciones que aportó el historiador alemán como
los métodos documentales y filológicos, un tratamiento crítico de fuentes o
el desarrollo de seminarios para la formación académica, todo ello delineado
por una “veneración panteísta al Estado” y un “impulso romántico”. Asimis18

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como factores efectivos de sucesos históricos únicos, debían
considerarse en su relación con una experiencia más amplia,
con el todo. Asimismo, la línea metodológica de Ranke tuvo
implicaciones de tipo político-ideológico al considerar a ciertas
instituciones (la Iglesia, el Estado) como imprescindibles para
acceder a la civilización, el progreso y la modernidad.20 Y si la
aspiración era un entorno moderno, civilizado y estable, el estudio
del pasado debía insertarse en dicho proceso. De ahí el objetivo
de desmarcar a la Historia del carácter teológico (providencia),
filosófico (especulación) o literario (ficción) que hasta entonces
la definía.
¿Es posible rastrear tales planteamientos en la
historiografía mexicana de la época? Para abordar el punto,
tomamos dos proyectos culturales de gran relevancia, los cuales
nos sirven de referencia: por un lado, el Diccionario Universal de
Historia y de Geografía, monumento en cuanto a una forma de
mo, François Dosse al estudiar la propuesta de la escuela metódica, pondera
de Alemania la “capacidad de organizar una enseñanza universitaria eficaz”,
cuyo basamento está en la “doctrina cientificista de Ranke”. Ver: Zermeño, La
cultura moderna de la historia. Una aproximación teórica e historiográfica,
77–110; Peter Novick, Ese noble sueño. La objetividad y la historia profesional norteamericana (México, DF: Instituto Mora, 1997), 39–40; François
Dosse, La historia en migajas. De Annales a la “nueva historia” (México, DF:
Universidad Iberoamericana, 2006), 46–47.
20
Hayden White, Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del
siglo XIX (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2001), 170–72. Para
White, este “realismo doctrinario” propuesto por Ranke posee “implicaciones
conservadoras”, ya que el devenir “civilizatorio y moderno” de la humanidad
sólo es posible en el contexto de instituciones como el Estado y la iglesia.
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estudio del tipo erudito y con notable influencia del pensamiento
ilustrado que se publicó entre los años 1853 y 1856; por otro, el
México a través de los siglos, síntesis de la historia nacional por
excelencia, que fuera respaldada por la triunfante facción liberal
entre 1884 y 1889. En lo que respecta al estudio del pasado, ambas
obras destacaron la necesidad de consultar las fuentes primarias
-en especial las oficiales- como una forma de darle solidez a sus
investigaciones. Tal premisa supuso alejarse de nociones como
la de testigo ocular o superar la idea de que el estudio del pasado
se hace desde la literatura; los aspectos mencionados habían
dominado la escritura de la historia desde hacía siglos. En lo
general, se trató de una época en la que se propiciaron los primeros
planteamientos, prolijos y de alto nivel en torno a una actividad
que pretendía encarar y resolver al menos dos preocupaciones
específicas: la intención de posicionar al estudio de la historia
como un ejercicio científico practicándola desde las profesiones
liberales, y la utilidad que de dicho oficio se podía tener según
las coyunturas político-ideológicas de ese momento. La escritura
de la historia tuvo, por tanto, un carácter estratégico -al menos
durante ese lapso- y la obra de prominentes personajes nacionales
es muestra de ello.21
Ahora centrémonos en un rasgo de dicha tradición
historiográfica mexicana: las distintas tendencias cultivadas
Edgar Iván Espinosa Martínez, “En busca de un método: la escritura de la
historia en México, 1853-1889”, Relaciones. Estudios de historia y sociedad,
núm. 123 (2010): 21–58.
21

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entonces. Según apunta Antonia Pi-Suñer, es posible identificar
“obras históricas monográficas” (donde abordaban sucesos
“recientes” como la intervención francesa y el II Imperio),
el “género biográfico” (con el propósito de difundir la vida y
obra de próceres bajo una estrategia didáctica y misión moral),
las “historias generales” (ya sea a manera de proyecto como
lo desglosó el citado Larráinzar o en trabajos muy elaborados
como los de I. Álvarez, N. de Zamacois, H. H. Bancroft, hasta la
aparición del mencionado México a través de los siglos), “libros
de texto” (Catecismos, Lecciones, Cartillas que en muchas
ocasiones fueron lectura obligatoria en distintos niveles de
enseñanza), “novela histórica” (V. Riva Palacio, M. Payno, G.
Prieto, M. Altamirano), así como los trabajos de tipo documental
y carácter erudito (M. Romero, M. Orozco y Berra).22 Es en esta
última veta donde podría incluirse y estudiarse la obra del autor
en cuestión.
Como ilustrado mexicano del siglo XIX, Ramírez fue un
hombre de múltiples facetas. Su obra -como su quehacer- abarcó
distintos ámbitos (política, estadística, historia). Es el último
punto al que nos interesa acercarnos pues, como otros personajes
notables de la época, valoró y estudió la herencia y tradiciones del
país. Nos guiaremos por la premisa que indicaría la promoción
Antonia Pi-Suñer Llorens, “Introducción”, en Historiografía Mexicana.
Volumen IV. En busca de un discurso integrador de la nación, 1848-1884 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Históricas, 2001), 9–30.
22

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de un sentido de pertenencia (identidad nacional) mediante la
elaboración y difusión de sus trabajos como historiador. Para
tal acercamiento, tomamos la estructura expositiva propuesta
por Ernesto de la Torre Villar -conocedor, como pocos, de
aquella centuria- en su edición de las Obras Históricas del autor
chihuahuense: una parte dedicada a la “época prehispánica”, otra
a la “época colonial” y una más a la “época moderna”.
Ahora, ¿cómo afectó su postura político-ideológica en su
brega intelectual? ¿Es posible plantear que este autor difundió
una mexicanidad si apoyó la instauración de un régimen que
-supuestamente- se le impuso a México desde el exterior?
¿Encontraríamos en su obra algún rasgo “conservador”?
La tradición prehispánica
En nuestro país, el estudio científico de las etapas anteriores a
1521 fue un asunto que comenzó a reclamar la atención de eruditos en las últimas décadas de la centuria decimonónica. Sirvan
de referencia los siete tomos de unos Estudios sobre la historia
de América, sus ruinas y sus antigüedades, comparadas con lo
más notable que se conoce del otro continente, en los tiempos
más remotos, y sobre el origen de sus habitantes, del referido M.
Larráinzar publicados entre 1875 y 1878. Otro esfuerzo en esta
misma línea es el tomo primero del México a través de los siglos
(1884-89), cuya autoría se le debe a Alfredo Chavero donde aborda -débilmente- el periodo anterior a la Conquista encabezada por
Hernán Cortés. Es decir, para entonces no existía una tradición
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sólida respaldada con trabajos acuciosos sobre dicha etapa. Así
las cosas, ¿qué atrajo a Ramírez hacia los procesos -hoy diríamos
arqueológicos- del periodo prehispánico?
Un primer esbozo donde nuestro autor externa su
inquietud por este tipo de estudios, quedó pasmado un trabajo
intitulado Antigüedades mexicanas conservadas en el Museo
Nacional de México.23 Ignoramos el año en que fue escrito y/o
publicado, pero si se toma en cuenta que el personaje falleció en
1871, estaríamos ante un catálogo cuya elaboración antecede los
dos ejemplos citados. En dicha descripción, presenta de manera
detallada 42 piezas (destacan “objetos” y “figuras de barro”,
“cilindro de basalto”, “máscara de obsidiana”, “urna cineraria”,
vasos de “piedra y barro”, “silbato de barro cocido”, “hermoso
arco de serpentina”, entre otras cosas).
En el mismo sentido, el intelectual chihuahuense presta
atención al rescate de dos hombres fundamentales para entender la
herencia prehispánica mexicana: Bernardino de Sahagún y Lorenzo
Boturini Benaducci. Respecto al misionero franciscano, pretendió
ampliar y contextualizar la obra Calendario Matlaltzinca24 -de
marcado carácter etnográfico-, encontrada en el acervo del
mencionado Museo Nacional. El abogado no sólo pretendía
difundir dicho trabajo, sino que lo acompañaba con un aporte
(“observaciones” de distinta índole) que le diera “forma definitiva”.
Torre Villar, José Fernando Ramírez. Obras Históricas I. Época Prehispánica, 132–52.
24
Torre Villar, 155–203.
23

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En cuanto al valtellinese, pondera su propuesta cronológica y su
Historia general de la América septentrional;25 no se trata de una
mera relación lineal y continua (antes-después), sino que identifica
estaciones, tiempos, periodos, así como su simbolismo en la
tradición mesoamericana. Lo anterior llevará a Boturini -y, siglos
después, al propio Ramírez-, a interesarse por la historia mexica (en
especial, la Historia chichimeca de F. de Alva Ixtlilxóchitl) anterior
a la invasión europea. No es un dato menor, pues como hombre
público activo en los planos político e intelectual vivió un entorno
de permanente crisis e inestabilidad que impedía la constitución
del Estado, y entonces la única forma de unidad nacional parecía
provenir de identificar (¿o construir?) un pasado común (en este
caso, indígena y rescatado con posterioridad por europeos).
La herencia novohispana
Ignacio Ramírez (1818-1879), uno de los hombres públicos más
destacados de aquella centuria y cuya posición liberal se identifica como “radical”, escribió unas reflexiones bajo el título “La
desespañolización”. En este artículo, publicado por vez primera
en 1865 en La Estrella de Occidente de Ures y donde entró en polémica con el escritor español Emilio Castelar, “El Nigromante”
inicia sus argumentos así:
¡Mueran los gachupines! Fue el primer grito de mi patria: y
en esta fórmula terrible se encuentra la desespañolización de
México. ¿Hay algún mexicano que no haya preferido en su vida
25

Torre Villar, 205–38.

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�Iván Espinosa

esas palabras sacramentales? Yo, uno de los más culpados, debo
al señor Castelar, a quien admiro, una explicación razonada,
sobre por qué, en unión de mis conciudadanos, reniego de la
nación que, creyendo descubrir en la frente de Colón un camino
seguro para robar a los portugueses las Indias orientales,
tropezó con nosotros, y desde entonces se ha complacido en
devorarnos.26

La visceralidad de este Ramírez está en consonancia con la de
aquellos que veían en la gesta de independencia iniciada por “curas-guerrilleros” (primero Hidalgo y después Morelos, incluso
hacen propios preceptos de la Revolución Francesa), el punto de
partida para definir México y, por tanto, lo nacional. Para ellos,
la virgen de Guadalupe, Sigüenza y Góngora, Sor Juana, la arquitectura barroca y todo lo que hiciera reminiscencia a lo colonial,
era motivo de oprobio y -de plano- debía eliminarse. En contraste, la postura y argumentos de nuestro Ramírez -también liberal
como su par mencionado-, resultan atinadamente conciliadores
al ser capaces de reconocer e integrar la herencia del virreinato
novohispano a la conciencia histórica mexicana.
En tal sentido, ¿cómo entender que un liberal le otorgara
algún valor a una etapa considerada por los “radicales” de atraso?,
¿qué relevancia ponderó el intelectual chihuahuense de la historia
colonial desde un ámbito regional específico? Un primer aspecto
para responder a los planteamientos anteriores tiene que ver
Ignacio Ramírez, “La desespañolización”, en La misión del escritor. Ensayos mexicanos del siglo XIX, ed. Jorge Ruedas de la Serna (México, DF:
Universidad Nacional Autónoma de México, 1996), 189.
26

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con el rescate y estudio de su obra historiográfica. A partir de
dicho ejercicio, encontramos matices que nos permiten entender
la función social del historiador en México en la segunda mitad
del siglo XIX. Una de las tareas de esa función era -como ya se
planteó- construir un ser nacional capaz de reconocerse en él y de
distinguirse ante el mundo. Este postulado propio del romanticismo
impulsó a nuestro historiador a buscar los orígenes, en este caso,
en los procesos de conquista y colonización de una parte del
septentrión de la Nueva España. Así, cuestiones relativas a la
religión (catolicismo), la lengua (español) y lo étnico (mestizaje)
fraguados durante dicho periodo -en ocasiones a sangre y fuego,
y aun a costa de la destrucción de culturas enteras-, el autor los
identifica y presenta como pilares de ese ser nacional.
Revisemos de forma breve aquellos aspectos que, como
historiador, reclamaron la atención del chihuahuense. Algo
en lo que Ramírez enfocó su atención fue a la obra dejada por
viajeros de los siglos XVI y XVII que se internaron a lo que
configuraba como septentrión novohispano. Particular interés
le despierta Nuño de Guzmán a quien, de entrada, lo pone a la
altura de Hernán Cortés o Pedro de Alvarado; como aquellos dos
conquistadores de la legendaria México-Tenochtitlan, al oriundo
de Castilla le reconoce el coraje de empezar la integración a la
corona española de aquel vasto territorio.27 Si bien sobre la figura
Ernesto de la Torre Villar, ed., José Fernando Ramírez. Obras Históricas
II. Época Colonial (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México,
2001), 149.
27

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de Nuño de Guzmán existe hasta la fecha una “leyenda negra” que
le atribuye todo tipo de crímenes y atrocidades, Ramírez ve en él
a alguien con audacia y valentía, capaz de abrirse paso en tierras
extrañas e inhóspitas. Si Cortés puede considerarse el iniciador
de un proceso histórico que acabó por darle forma a lo que hoy es
México, Nuño de Guzmán hizo lo propio en esta enorme porción
del territorio nacional.
Otros personajes también aparecen en el elenco que el
historiador chihuahuense pareciera querer reivindicar. Así, para
Ramírez los religiosos merecen mención especial, pues si bien
los militares mediante las armas fueron la punta de lanza en las
campañas de conquista, las órdenes mendicantes tuvieron la
ardua tarea de convencer, persuadir a la población nativa hacia
el “verdadero Dios”. Por tanto, nuestro autor rescata la labor de
los padres Martín Pérez en Sinaloa, Horacio Polici en Sonora,
Juan Sedelan en Chihuahua, así como la infatigable incursión
de Kino y Salvatierra por llevar el evangelio a las Californias.28
Llegados a Nueva España hacia 1572, el predominio de los
jesuitas en este extremo geográfico del virreinato muestra que su
trabajo lo hicieron con todo en contra (lejanía de las principales
poblaciones, escasez de recursos económicos, territorios vastos,
geografía desconocida e inhóspita).
Pero el conocimiento y reconocimiento de una tradición
historiográfica por parte de Ramírez no se limitaba a la producción
28

Torre Villar, 245.

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nacional. Y es que en un país que tiene la extraña patología de
victimizarse, se vuelve toda una hazaña encontrar referentes más
allá de nuestros límites (no sólo geográficos). A nuestro historiador
chihuahuense (que no provinciano), activo en los planos político e
intelectual, le tocó experimentar el caos que para México fue todo
aquel siglo, cuya invasión del ejército estadounidense supuso el
punto más crucial de aquellas crisis crónicas.
Por lo anterior, es de destacar la ponderación que hace de
la obra de William Hickling Prescott. Estadounidense nativo de
Nueva Inglaterra (es decir, yankee), este historiador devino en
hispanista erudito y es su versión de The History of the conquest
of México la que escudriña. Publicada en medio de los conflictos
entre ambos países de cara a un conflicto que los redefinirá,
Ramírez alaba la solidez documental y un uso impecable de las
fuentes.29 Y como buen publicista (esto es, polemista) de su tiempo,
el nativo de Parral señala lo que considera “errores” respecto a la
“verdad histórica” (en particular, cuando estaría por repetirse un
episodio parecido: la dominación extranjera en México).
Otro asunto que indagó Ramírez, concerniente al
septentrión novohispano, tiene un rasgo más bien etnológico y
es el relativo a las lenguas alguna vez habladas por la población
nativa de la parte noroeste del territorio nacional. En especial,
presenta datos e información que encontró en el Archivo General
de la Nación sobre Sinaloa, Sonora, Nuevo México y California
29

Torre Villar, 227.

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cuya datación la ubica entre los siglos XVI y XVIII.30 Al leer
el rescate de dichas fuentes, me recuerda los esfuerzos de B.
de Sahagún y F. X. Clavigero quienes, en momentos distintos,
pero con preocupaciones parecidas, rescataron parte de la cultura
indígena que, en cierto modo, fue el presagio de una emancipación
espiritual e intelectual novohispana.
Reconocer el valor histórico y cultural del virreinato, así
como su impacto en la construcción del México republicano y
liberal, tiene para la escritura de la historia implicaciones de tipo
metodológico. En el caso de la propuesta historiográfica que nos
ocupa, nuestro personaje se muestra como un historiador moderno
al emplear el sentido de perspectiva: es decir, abordó ese pasado
de forma indirecta, lo que significa que reconstruyó desde su
presente (siglo XIX) la distancia temporal que lo separaba de su
objeto de estudio (siglos XVI-XVIII), mediante la búsqueda y
uso de distintos tipos de datos e información.
El siglo XIX (o cómo lidiar con el presente)
Para México, dicho periodo supuso un tránsito: abandonar las
condiciones de una herencia colonial y constituir las instituciones
de un Estado nacional moderno. El quehacer de nuestro personaje, tanto en el plano político como intelectual, es parte de ese ambiente. En tal sentido, fueron dos sucesos los que calaron hondo
en este liberal moderado y tienen que ver con las dos invasiones
30

Torre Villar, 275.

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que el país padeció en aquella centuria: la del ejército estadounidense entre 1846 y 1847, así como la del francés de 1862 a 1866.
Como sabemos, el desenlace de tales experiencias fue distinto;
mientras la primera acabó en una derrota que puso en entredicho
la viabilidad del máximo objetivo mencionado, la segunda, por
coyuntura si se quiere, terminó con un saldo que hasta la fecha se
considera favorable y positivo.
Desde el punto de vista de la escritura de la historia, ¿cómo
afectaron tales acontecimientos y cómo pueden ser identificados
en la historiografía mexicana de entonces? Para ello, tomamos la
premisa de Antonia Pi-Suñer, quien plantea:
Creemos que, desde el punto de vista de la historiografía, en
1867 se volvió a repetir en cierta manera lo que había sucedido
en 1848. Si bien en aquel año la derrota y la pérdida de más de
la mitad del territorio había trastocado al país y en cambio en
1867 se había logrado vencer al invasor, en ambas ocasiones la
intervención extranjera fue un acicate para la reafirmación del
nacionalismo. Entonces como ahora se hizo evidente que cabía
insistir en aquello que hacía de México una nación. Se quiso
mostrar que no sólo se compartía un ámbito geográfico común,
sino también un pasado histórico y unas tradiciones culturales de
las que se tenía que estar orgulloso. Se hizo un esfuerzo magno
para dar a conocer la geografía de nuestro país, retratar paisajes,
rehabilitar costumbres, tipos populares, etc. A la vez, el rescate
de nuestro devenir histórico se convirtió en una labor de primera
importancia, buscándose un discurso que articulase el pasado en
su conjunto y diese sentido al presente. En pocas palabras, se
estaba en busca de un discurso integrador de la nación.31
31

Antonia Pi-Suñer Llorens, “La generación de Vicente Riva Palacio y el

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Ramírez, como parte de aquellas generaciones de mexicanos
que vivieron y padecieron la dominación extranjera, echó
mano de su lucidez y de su vena de escritor para reflexionar
sobre lo que consideró una tragedia. Así, entre junio de 1846 y
septiembre de 1847, este abogado dejó por escrito sus impresiones diarias ciertamente angustiosas y cargadas de incertidumbre; desconfianza, desesperación, llamamientos políticos,
desorganización militar, levantamientos ante una autoridad incapaz de imponerse y hacer frente al invasor, son desglosados,
no sin pena y dolor, por el nativo de Parral.32 Los apuntamientos México durante su guerra con los Estados Unidos, resultan
un ejercicio cuyo impulso lo compartieron todas las personas
que habitaban el territorio nacional: ahora qué pasará con México. Otros trabajos colectivos también se hicieron y circularon entonces como los Apuntes para la historia de la guerra
entre México y los Estados Unidos, colaborando -entre otros-,
J. M. Iglesias, I. Ramírez, G. Prieto y M. Payno. Tras semejante colapso, el país pudo haberse fragmentado, dividido, dejado
de existir para configurar nuevos entes. Sin embargo y pese
al terrible final, México sobrevivió, no sin problemas, a esos
años aciagos.
quehacer historiográfico”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales,
núm. 35 (1996): 89.
32
Ernesto de la Torre Villar, ed., José Fernando Ramírez. Obras Históricas
III. Época Moderna (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 19–170.
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�José Fernando Ramírez

Ramírez ya no vivirá para ver a su país recuperado, con
relativa estabilidad y orden. Con la caída, quizá deba decirse
derrumbe, de la aventura imperial, el otrora distinguido ministro
se verá forzado al exilio del que ya no regresará con vida.
Esa aventura imperial también sirvió de acicate al hombre
público del que nos ocupamos. Tal vez sea necesario señalar
que, hasta la fecha, dicha etapa es considerada como una de las
páginas más oprobiosas de la historia nacional. En una centuria
caracterizada por la anarquía, la amenaza de potencias extranjeras,
el desmembramiento geográfico, las penurias económicas, los
desgarros provocados por las luchas intestinas y la aparición
de caudillos, la idea de un monarca europeo para que lleve las
riendas del maltrecho país sugería, para muchos, la posibilidad
apaciguar a una nación que parecía no decidirse a nacer.
Ya se mencionó la colaboración de don José Fernando
en el Segundo Imperio y viene a cuento advertir, a manera de
analogía, que si como liberal supo valorar la herencia virreinal,
sin dejar dicha condición político-ideológica, aceptó sumarse al
proyecto monárquico. En tal sentido, como “imperialista”, si vale
el término, de primera mano redactó unas Memorias para servir
a la historia del Segundo Imperio Mexicano.
Desde el “Plan del autor”, este abogado liberal inicia con
el siguiente argumento: “No quiero escribir la historia del Imperio,
ni justificar la administración imperial. Tampoco es mi intento
hacer inculpaciones constituyéndome en acusador. Francamente y
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sin ambages, me declaro defensor”.33 Lo dicho, como otras tantas
personalidades de aquel tiempo, Ramírez admite -sin empachohaber visto en el régimen encabezado por el emperador Habsburgo
una posibilidad de orden. Continúa con lo que denomina “Intentos”,
y expone: “Llamar la atención de mis compatriotas sobre ciertas
verdades: por eso hay digresiones de que pido excusas. Quiero
verdaderamente conseguir lo que el autor desea querer. Poca
esperanza de producir efecto: los órganos interesados y enemigos
son numerosos, europeos y yo en México sospechoso de parcialidad.
Dicen tu boca ladra. Ladremos y júzguese”.34
De manera adusta, el chihuahuense pone en claro su
situación al haber quedado en el bando derrotado (por tanto,
ubicado como “villano” y “traidor”). Así, este “vende patria”,
según la historiografía oficialista, trata en estas líneas de explicar
su actuar y, de hecho, el proyecto imperialista (por lo demás,
de acusada tendencia liberal al pretender adoptar las Leyes
de Reforma). Visto desde tal ángulo, el caso de Ramírez en lo
particular y del Segundo Imperio en general, son ejemplo -¿acaso
víctimas?- de las antinomias y contradicciones crónicas entre la
élite política e intelectual mexicana a lo largo del siglo XIX.35
Torre Villar, 183.
Torre Villar, 183.
35
Elías José Palti, “Lucas Alamán y la involución política del pueblo mexicano. ¿Las ideas conservadoras en ‘fuera de lugar’?”, en Conservadurismo y
derechas en la historia de México, Tomo I, ed. Erika Pani (México, DF: Fondo
de Cultura Económica; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010),
301.
33
34

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�José Fernando Ramírez

En esa línea argumentativa, nuestro autor retoma la
interpretación historiográfica de Alamán (símbolo del ala
conservadora durante la primera mitad de aquella centuria), para
quien la “anomalía histórica” de México fue la Independencia y su
intención de romper con la tradición novohispana. La pretensión de
dar la espalda a la cultura y costumbres como herencias implantadas
desde hacía más de trescientos años (entre ellas un gobierno
monárquico), “desnaturalizó” el devenir histórico de la nación a
lo largo de aquel siglo. No es gratuito, entonces, que un abogado
de postura liberal (en este caso, moderada) pida a sus compatriotas
“entender”, no sin escepticismo, las razones de sus actos.
Consideraciones finales
José Fernando Ramírez, activo en los planos intelectual y político desarrolló una veta particularmente acuciosa como historiador
(E. de la Torre Villar lo ubica como “bibliófilo, anticuario e historiógrafo”). Inmerso en el romanticismo (que devino en el rescate,
estudio y difusión de la cultura nacional) y en el liberalismo (esfuerzos dirigidos a constituir el Estado mexicano) de su tiempo,
entendió, como otros de aquellas generaciones, que los asuntos
de la cultura y la política debían complementarse para lograr el
objetivo máximo: la constitución del Estado moderno.
En tal sentido, destacan un par de aspectos en la obra
abordada de nuestro personaje: por una parte, le otorgó un lugar
de primer orden a la herencia precolombina (en este caso, a partir
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�Iván Espinosa

de la búsqueda y recopilación de la obra de autores clave de
la tradición novohispana); por otra, la organización de datos e
información sobre procesos relativos a lo que hoy identificamos
como el territorio noroeste nacional (en este caso, las actuales
entidades de Sinaloa, Sonora, así como los territorios de las
Californias). Por tanto, nos encontramos ante un profesionista
liberal que, desde una región del país aportó con su labor, tanto
a la administración pública como con sus investigaciones, a la
viabilidad y concreción del Estado nacional.
Lo anterior contrasta, como se señaló, con la etapa
profesional del oficio en México, cuya principal justificación
es construir conocimiento. Dicho planteamiento supone que la
disciplina logra su fin en sí misma (ya no es necesario exaltar a la
Patria o apelar al Estado para conseguir tal propósito). En contraste,
las generaciones de historiadores mexicanos (identificados en
ocasiones como “reputados literatos”) durante, prácticamente
todo el siglo XIX, asumieron su labor de forma estratégica como
parte de algo que consideraron un “objetivo supremo”: constituir
el Estado nacional en un país, ya se mencionó, convulsionado.
Por tanto, para ellos la Historia no era un fin, sino un medio
necesario y preciso para contribuir al logro de dicha meta. Así,
para nosotros el Estado mexicano, imperfecto si se quiere, en
ocasiones inoperante, es algo dado, ya sea contemplado como un
territorio delimitado, como un ente político o como la suma de
instituciones (legislativas, judiciales, educativas, electorales, de
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seguridad pública, de seguridad social, etc.) que regulan nuestra
vida diaria. En contraparte, ahora es necesario recordar que, para
aquellos hombres públicos de la entonces nueva nación, el Estado
fue algo que debieron constituir ante una multitud de amenazas
propiciadas desde el interior (luchas intestinas, guerras civiles,
caudillismos, desastre económico) y otras de origen externo
(dominación extranjera, invasiones).36
Asimismo, es relevante señalar que en la vasta zona que
quedó definida como norte de México a partir de 1848, otros
hombres públicos también contribuyeron con su quehacer a forjar
una cultura mexicana. Como referencia, mencionemos los casos de
José Eleuterio González (1813-1888) en Nuevo León, Esteban L.
Portillo (1860-1897) en Coahuila y Alejandro Prieto (1841-1921)
en Tamaulipas; si bien pertenecieron a distintas generaciones y
estuvieron activos en distintos momentos, su obra queda como
testimonio, y como objeto de estudio, para acercarnos a una época
en la cual la prioridad fue México. Sin embargo, dichos trabajos
también son evidencia de que esa apuesta impostergable por lo
Ruedas de la Serna, “Presentación”, 7 y 8. El autor plantea respecto a la
intensa y prolija producción escrita e impresa de aquel siglo -de la cual la
Historia formaba parte-, lo siguiente: “En conjunto, sin embargo, prueban que
la actividad literaria del siglo pasado estuvo acompañada de una amplia reflexión, o podríamos decir “autorreflexión”, de quienes ejercieron el oficio de
escritor y contribuyeron a darle una especial dimensión entre las actividades
humanas, mayormente resaltando su utilidad y su importancia para mejorar
a la sociedad, depurar sus costumbres, robustecer la moral pública, revalorar
nuestro patrimonio geográfico y cultural, afirmar nuestra identidad y, con todo
ello, fortalecer la conciencia nacional”.
36

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�Iván Espinosa

nacional también se llevó a cabo desde las distintas regiones que
integran nuestro país.
Un apunte final relacionado con el epígrafe de O´Gorman:
efectivamente, aquellos ilustrados mexicanos amaron la “verdad”
en sus múltiples expresiones (tanto en la ciencia como en el arte).
Pero esa verdad no resultó algo dado o acabado: la construyeron.
En el caso que nos ocupó, Ramírez la construyó a partir de la
recolección de ciertos datos e información, una buena pluma
propia de un escritor destacado y algo quizá menos tangible pero
igual de importante: su compromiso hacia un país que parecía irse
de las manos.
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�José Fernando Ramírez

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White, Hayden. Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del siglo XIX. México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2001.
Zermeño, Guillermo. La cultura moderna de la historia. Una
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

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�Conservación, digitalización y difusión del acervo
Hemerográficos históricos de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
Oscar Abraham Rodríguez Castillo
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0003-3040-7840

En 2007 el Sistema Integral de Bibliotecas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (SIBUANL), consciente del valor histórico y patrimonial de sus acervos bibliográficos y documentales
(los más antiguos datan del siglo XVI), comenzó el proyecto Colección Digital UANL. Éste consistió básicamente en la digitalización de libros y publicaciones periódicas anteriores a 1916,
junto con los trabajos científicos y de divulgación (revistas, tesis,
libros) producidos en el seno de la universidad, en aras de garantizar su conservación y facilitar su consulta. Posteriormente,
dichos acervos -en su mayoría- se pusieron a disposición de la
comunidad universitaria y público en general en un portal web
del mismo nombre.
El proyecto de digitalización, en sus diferentes etapas,
incluyó acervos bajo resguardo de la Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria (CABU). En la primera, se digitalizaron libros
279
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

�Conservación, digitalización y difusión

anteriores a 1907, así como tesis de maestría y doctorado y libros
editados por la UANL -8,943 títulos en total- que posteriormente
fueron agregados a la Colección Digital. La segunda etapa
contempló la digitalización de 26,195 libros y 7,890 publicaciones
periódicas, que pertenecieran en vida al regiomontano universal,
Alfonso Reyes Ochoa. Entre las joyas bibliográficas de este
fondo, disponible por intranet en las instalaciones de la biblioteca,
tenemos el Libro della arte della guerra, de Nicolás Maquiavelo,
impreso en Florencia en 1529; el Manual de confessores y
penitentes, de Martín de Azpilcueta, impreso en Salamanca en
1556, por mencionar algunos.
La tercera y cuarta etapa del proyecto abarcan las
publicaciones periódicas y libros anteriores a 1916 que, en
conjunto, suman 1,838 títulos, y más de 20 mil fascículos, que
por diferentes circunstancias aún no están disponibles en la
Colección Digital UANL.
Gracias a ello hemos podido brindar acceso a dichos
materiales en formato digital, resguardando los originales en un
espacio con las condiciones óptimas para su conservación. La
digitalización ha sido benéfica especialmente para los periódicos
del siglo XIX y principios del XX, que tienen una alta demanda
por parte de estudiantes e investigadores, pero dada su fragilidad
constitutiva se había tomado la decisión de restringir su consulta
en físico con la finalidad de ralentizar su deterioro.
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280

�Óscar Rodríguez

Es precisamente del acervo Hemerográficos históricos,
como decidimos catalogarlos con base en su temporalidad y el
contexto de su publicación, a los que me referiré en las siguientes
líneas, centrándome principalmente en tres cosas: la cantidad
de títulos que lo integran, su importancia para comprender
diferentes periodos de la historia regional y nacional, y del sitio
web Hemeroteca Digital UANL, que albergará estos materiales,
el cual ya se encuentra disponible en la dirección web https://
hemerotecadigital.uanl.mx/ desde

finales del 2021.

Siguiendo el orden propuesto, comienzo por el primer
punto. El acervo Hemerográficos Históricos está conformado por
411 títulos y 12,496 fascículos, procedentes de diferentes salas
y fondos de la biblioteca: Carlos Pérez Maldonado, Fernando
Díaz Ramírez, Ricardo Covarrubias, Fondo Nuevo León, Fondo
Historia y Fondo Hemeroteca.
Cabe aclarar que los ejemplares físicos siguen resguardados
en sus respectivas salas –aunque en reserva, es decir, no se
prestan–, por lo que el acervo al que hacemos mención consiste
en su versión digital. Asimismo, el sitio web estará dividido en
fondos, respetando la procedencia de los materiales.
La temporalidad se extiende de 1803 hasta 1926, siendo la
Gazeta de México la publicación más antigua (1803-1809); en el extremo
opuesto está L’abc: Semanario humorístico y de caricaturas (1926). La
mayor parte fueron impresas en Nuevo León, aunque también las hay
de la Ciudad de México, Querétaro, España y Francia, entre otros.
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281

�Conservación, digitalización y difusión

Ahora bien, dependiendo del tipo de investigación, el
número de fascículos tendrá menor o mayor relevancia. Así, entre
los títulos que tuvieron una circulación constante podemos señalar
El Mundo Ilustrado (1894-1914), con 894 fascículos; La Voz de
Nuevo León (1888-1908), con 866; La Defensa del Pueblo (18841892) con 741; La Gazeta Constitucional de Nuevo León (18261835), con 451; y El Diario del Imperio (1865-1866), con 421.
La temática de las publicaciones es diversa. Por ejemplo,
títulos especializados como El Escolar Médico, El Economista
Mexicano y El Agricultor; literarios, La Revista de Monterrey
y La Tertulia; políticos, El Ahuizote: Semanario político de
caricaturas y El Radical: diario político de la tarde; informativos,
El Monitor: diario de la mañana y Monterrey News; religiosos, La
Luz: Periódico religioso de literatura, ciencias, artes y anuncios
y Liceo Católico de Ntra. Sra. de Guadalupe y S. Luis Gonzaga.
Lo dicho hasta aquí, y con ello paso al segundo punto,
muestra las distintas líneas de investigación que pueden
desarrollarse con base en este acervo. Claro está, esto se viene
haciendo desde tiempo atrás, ya que estudiantes e investigadores
han visto en las publicaciones periódicas una veta de inestimable
valor para sus trabajos académicos. Tal es el caso de Imprenta,
economía y cultura en el noreste de México: la empresa editorial
de Desiderio Lagrange, 1874-1887, del historiador Felipe
Bárcenas García; e Historia social del cine en Monterrey durante
el Porfiriato y la Revolución mexicana (1898-1927), de Kassandra
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

282

�Óscar Rodríguez

D. Sifuentes. Ambos historiadores apoyaron sus investigaciones
en el acervo Hemerográficos históricos, y gracias a su talento
y calidad de sus obras obtuvieron el premio de Investigación
Histórica Israel Cavazos Garza 2016 y 2018, respectivamente.
Asimismo, el departamento de Edición de CABU ha
aprovechado la riqueza de este acervo para montar exposiciones
sobre imprentas, revistas literarias e ilustradores, etcétera. La
más reciente lleva por nombre Ilustradores Mexicanos de la
Literatura. Finales del siglo XIX-principios del XX. En ésta
se aborda el trabajo de artistas como Julio Ruelas, Roberto
Montenegro y Jorge Enciso, entre otros, que plasmaron su talento
gráfico en libros y revistas de esa época.
Por otro lado, algunas de estas publicaciones documentan
periodos importantes de la historia de México. Diario del Imperio
(1865-1866), por ejemplo, se imprimió durante la II Intervención
francesa, y fue el medio de comunicación oficial del emperador
Maximiliano de Habsburgo. Por su parte, Redención: Diario
Anti-reyista, liberal y de combate circuló durante las elecciones
estatales de 1903. Su nombre revela que no todo era miel sobre
hojuelas para el general Bernardo Reyes, gobernador del estado
de Nuevo León entre los años de 1885 y 1909, sino que había
voces disidentes que exigían la renovación de los cargos públicos
de elección popular.
En pocas palabras, para quienes estudian el siglo XIX y
principios del XX, Hemerográficos históricos de CABU es una
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�Conservación, digitalización y difusión

fuente riquísima de información en la que se pueden sustentar
investigaciones de diferente índole. Por consiguiente, estamos
seguros que el proyecto Hemeroteca Digital UANL será bien
recibido por la comunidad académica nacional e internacional.
Es importante señalar que la idea de crear un repositorio
virtual comenzó a finales de 2019, pero la contingencia sanitaria
derivada de la pandemia de SARS-CoV-2, aceleró las cosas. El
cierre de Ciudad Universitaria acrecentó la necesidad de subir a la
red el material digitalizado, libre de derechos de autor, para que la
actividad académica de la comunidad universitaria no se detuviera.
Esto no hubiese sido posible sin la iniciativa de la
maestra Leticia Garza Moreno, jefa de servicios al público y el
respaldo y gestiones del doctor José Javier Villarreal, director
de la biblioteca, así como la buena disposición del director de la
Dirección de Tecnologías de Información (DTI), Mario Alberto
González de León, y el coordinador de Sistemas de Bibliotecas
UANL, Dagoberto Salas.
Es así como ambas dependencias pusimos manos a la
obra. El personal de servicios al público y procesos técnicos nos
dimos a la tarea de elaborar registros por ejemplar y optimizar
el material digitalizado, agregando el reconocimiento óptico de
caracteres y comprimiendo su tamaño sin menguar su calidad.
Al mismo tiempo, DTI construyó el repositorio virtual, dándole
un diseño amigable e incorporando diferentes criterios de
búsqueda para facilitar la navegación. Es importante señalar que
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

284

�Óscar Rodríguez

el repositorio será de libre acceso, sin necesidad de registrarse
o crear una cuenta. Asimismo, todas las publicaciones podrán
descargarse en una resolución aceptable de manera totalmente
gratuita y sin limitaciones.
Adicionalmente, la Hemeroteca Digital UANL pondrá
a disposición y en los mismos términos mencionados, 1,433
libros anteriores a 1916, y las publicaciones periódicas del
Fondo Universitario, memoria histórica de nuestra máxima casa
de estudios. Este último fondo cuenta con 209 títulos y 4,269
fascículos. Su temporalidad se extiende desde su fundación en
1931 hasta 2015. Entre las publicaciones a las que podrán acceder
los usuarios están Vida Universitaria, Humanitas, Armas y Letras,
y Ciencia, entre otras.
De tal manera que la comunidad universitaria y
público general podrán navegar entre 1,844 diferentes títulos.
Considerando la gran variedad de títulos disponibles, estamos
seguros que la Hemeroteca Digital UANL rápidamente estará
entre las preferidas de estudiantes y académicos de las Ciencias
Sociales y Humanidades, colocándose entre las más importantes
del país.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

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�Reseñas

Sergio Padilla Moreno. La Iglesia posconciliar en
México. Claves para una comprensión. Guadalajara:
Sistema Universitario Jesuita, Fideicomiso Fernando
Bustos Barrena SJ, Cuadernos de Fe y Cultura,
Serie Realidad Religiosa, 2018, 51 pp.
ISBN: 978-607-8616-34-3
La historiografía sobre la Iglesia mexicana posconciliar se remonta a la obra de Edward Larry Mayer Delappe. En 1977, este
historiador defendió, en la Universidad Nacional Autónoma de
México, su tesis de maestría titulada La política social de la Iglesia católica en México a partir del Concilio Vaticano II, 19641974, obra paradigmática, que luego de más de cuatro décadas,
mantiene vigente sus planteamientos esenciales. La principal
aportación de Mayer consistió en trazar las que, desde su punto
de vista, han sido las tres principales corrientes del catolicismo
posconciliar: reformismo (que acepta el Concilio con ciertas reticencias), progresismo (que valora al Concilio como base para
combatir la desigualdad, la pobreza y la opresión) e integrismo
(que decididamente rechaza el Concilio).
Pues bien, el libro recientemente publicado por el maestro
Sergio Padilla Moreno, profesor del Departamento de Formación
Humana del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
286
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�Reseñas

Occidente (ITESO), viene a contribuir a la discusión abierta por
Mayer, acerca de cuáles son las principales tendencias pastorales
e ideológicas que la Iglesia mexicana ha develado tras la clausura
del Concilio Vaticano II. La Iglesia posconciliar en México.
Claves para una comprensión es un ensayo que busca poner sobre
la mesa elementos para una interpretación sobre la actividad y
discurso eclesial durante la segunda mitad del siglo XX. Padilla
es Maestro en Política y Gestión Pública (por la propia ITESO),
por lo que no sorprende que su trabajo considere como aspectos
fundamentales la participación política de la Iglesia y su relación
histórica con el Estado. Consecuentemente, los ejes rectores del
ensayo son preguntas que tienen que ver con el lugar que la Iglesia
ha ocupado en el proceso democratizador del país, entre ellas:
“¿Qué fuerzas o tendencias dentro de la Iglesia se han constituido
como actores políticos, ya sea como cooperadoras del régimen o
como opositoras del mismo? ¿Será la Iglesia factor determinante
o no en el complejo proceso de consolidación democrática del
país?” (pp. 9-10).
La obra está dividida en dos grandes apartados. En el
primero de ellos, titulado “La Iglesia y el contexto político social
en México”, Padilla se dedica a esbozar la historia del catolicismo
en México desde la época novohispana hasta la década de 1960,
para posteriormente mostrar las implicaciones que el Concilio
tuvo en la vida de la Iglesia. En esta última parte, el autor se enfoca
exclusivamente en los contenidos de la constitución pastoral
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�Reseñas

Gaudium et Spes, por ser este el documento conciliar que renovó
la doctrina social católica, y que redefinió la relación de la Iglesia
con el mundo contemporáneo. Para Padilla, el hecho de que la
Gaudium et Spes haya planteado que la Iglesia tiene libertad de
opinar sobre asuntos políticos cuando la dignidad de las personas
se encuentra amenazada, supone “una clara afirmación y toma de
postura de la Iglesia como actor político” (p. 16).
El segundo apartado, titulado “Modelos de Iglesia
posconciliar en México”, inicia con un cuestionamiento hacia
la imagen simplista de homogeneidad del catolicismo, pues el
autor explica que en realidad convergen en su interior diversas
tendencias y fuerzas, como resultado del contraste entre dos
dimensiones de la Iglesia: la carismática y la institucional. En
este punto, y luego de repasar brevemente las conceptualizaciones
propuestas por el jesuita Héctor Acuña y por el historiador
Roberto Blancarte, Padilla se atreve a postular una tipología
propia. Según el autor, tres han sido los modelos eclesiales que
han caracterizado al catolicismo mexicano desde por lo menos
1968: la Iglesia centrada en la institución y la doctrina oficial, la
Iglesia centrada en el carisma y la praxis, y la Iglesia centrada en
el culto y la doctrina moral.
Padilla establece que el primer modelo enfatiza la
estructura jerárquica de la Iglesia, así como su autoridad para
enseñar e interpretar la revelación divina, por lo que su acción
pastoral estaría encaminada a perpetuar el clericalismo, es decir,
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�Reseñas

la subordinación de los feligreses ante el clero y ante el magisterio
de la Iglesia. Por otro lado, el segundo modelo estaría inspirado
en la Gaudium et Spes, así como en las primeras vicisitudes del
Consejo Episcopal Latinoamericano por aplicar el Concilio en
el continente, y se caracteriza por mostrarse comprometido con
las causas sociales “como los derechos humanos, el acercamiento
a las culturas indígenas, las cuestiones ecológicas y el diálogo
interreligioso e intercultural” (p. 34). Su acción pastoral, contrario
al primer modelo, resalta la importancia de los laicos, y su esencia
se encuentra en la llamada opción preferencial por los pobres. Por
último, el autor identifica un tercer modelo, que tiene que ver
con el modo en que muchos creyentes se interrelacionan con la
Iglesia: con gran presencia en el culto y en las asociaciones de
laicos, pero con relativa autonomía de la jerarquía eclesiástica.
La relevancia de este tipología consiste en que no se ciñe
exclusivamente al criterio de las formas en que la Iglesia interactúa
con el poder civil (como la propuesta clásica de Blancarte), sino
que se sustenta en la diversidad de aspectos que constituyen
la religión católica, y en la manera desigual en que éstos son
subrayados por los distintos agentes que la integran. Otro de
los méritos del autor, es haber correlacionado las tendencias del
episcopado mexicano con las líneas de los pontífices en turno,
pues Padilla plantea que Juan Pablo II y Benedicto XVI en cierto
sentido favorecieron el primer modelo eclesial, lo que se habría
traducido en retrocesos importantes con respecto a los avances
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del Concilio. El autor concluye con una concisa reflexión acerca
del impacto que el pontificado del papa Francisco podría tener a
futuro en la Iglesia mexicana, institución que está atravesando por
una etapa de crisis. Para muestra, Padilla retoma los resultados del
censo del 2010, que reveló que el 83.9% de la población mexicana
es católica, un descenso con respecto a mediciones anteriores (el
censo del 2020, al que no tuvo acceso entonces el autor, muestra
un decrecimiento aún más dramático, al arrojar que del total de la
población del país, el 77.7% profesa el catolicismo).
En definitiva, La Iglesia posconciliar en México es una
aportación que deberá ser tomada en cuenta por los estudiosos
del catolicismo contemporáneo pues, se esté o no de acuerdo con
su propuesta conceptual, es indudable que ésta ha sido expuesta
en forma ordenada y coherente, entrelazando características,
fundamentos y líneas de acción. Asimismo, la obra cumple con el
objetivo de llevar a los lectores a reflexionar sobre el devenir del
catolicismo mexicano durante el último medio siglo, y sobre sus
perspectivas para los años posteriores.
Emilio Machuca Vega
Universidad Complutense de Madrid
orcid.org/0000-0002-9994-388X

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�Reseñas

Imre Szeman. On Petrocultures. Globalization,
Culture, and Energy. Morgantown: West
Virginia University Press, 2019, 298 pp.
ISBN: 978-1-946684-87-5
En medio del cada vez más alarmante calentamiento global, el
agotamiento de las reservas de energías fósiles y la inminente necesidad de una transición energética menos dañina con
el medio ambiente, científicos sociales –principalmente canadienses– han desarrollado las Energy Humanities, una corriente de estudio que propone analizar los paradigmas energéticos
desde la perspectiva de lo cultural, lo político y lo estético.1
Como parte de estas investigaciones, se ha acuñado el concepto “petrocultura” para señalar que la sociedad moderna está
condicionada psicológica y materialmente por el uso de energías fósiles, específicamente, por el petróleo. Aunado a ello,
este concepto también se utiliza para referirse a las narrativas,
representaciones y significados que se han hecho sobre este
hidrocarburo.2
Imre Szeman y Dominic Boyer, Energy Humanities. An Anthology (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2017).
2
Sheena Wilson, Imre Szeman, y Adam Carlson, “On Petrocultures: Or,
Why We Need to Understand Oil to Understand Everything Else”, en Petrocultures. Oil, Politics and Cultures, ed. Sheena Wilson, Imre Szeman, y
1

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�Reseñas

On Petrocultures. Globalization, Culture, and Energy,
justamente pertenece a este campo de estudio. Es una obra
que reúne doce ensayos que parten de la premisa de que el
mundo moderno está moldeado por el uso de combustibles
fósiles, lo que obliga a pensar en una teoría crítica de los
energéticos que sea capaz de analizar las posibilidades y
límites sociales que éstos generan. De esta manera, el libro
aborda nuestras relaciones con los paradigmas energéticos y
con el capitalismo actual vistas desde lo cultural, lo político y
los temas ambientales.
El autor de la obra, Imre Szeman, es nada menos que uno de
los académicos que llevan la batuta en estudios de petroculturas.
Es investigador de temas culturales, filosóficos y ambientales en
la Universidad de Waterloo, además de ser teórico de las Energy
Humanities y cofundador del grupo de estudios Petrocultures
Research Group. Para una mejor explicación de los temas que
trata el libro, los menciono agrupándolos en lo que identifico
como los cuatro ejes vertebrales de la obra:
a. Estudios sobre globalización: la posibilidad de que cada
nación pueda generar un metacomentario o respuesta
crítica ante la globalización (capítulo 1); la idea de que
las humanidades estudien las profundas transformaciones
Adam Carlson (Montreal: McGill-Queen’s University Press, 2017), 1–19.;
Petrocultures Research Group, After Oil, Edmonton, University of Alberta,
2016, 9-10, 17.
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�Reseñas

culturales que sobrevinieron en el mundo globalizado
(capítulo 2); el papel de los estudios literarios en este
contexto global (capítulo 3).
b. Cultura e ideología en el capitalismo neoliberal: la
reinterpretación que teóricos del capitalismo han hecho
del concepto “creatividad” para presentar a este modo de
producción no como un sistema de explotación, sino como
el sistema que ofrece la “oportunidad” para que toda persona
sobresalga gracias a sus capacidades individuales (capítulo
5); la defensa de la figura del “emprendedor” como nuevo
sujeto del capitalismo y que se erige como idea que legitima
los valores neoliberales, el desmantelamiento de programas
sociales y el entendimiento de la pobreza como un “fracaso
personal” (capítulo 9).
c. Petrocultura: el estudio del petróleo considerando que
en torno a él hemos articulado relaciones políticas,
económicas, ambientales y culturales (capítulo 8); los
vínculos entre la literatura y la energía, toda vez que en la
modernidad toda cultura es petrocultura (capítulo 10); las
interpretaciones que han rodeado la política de oleoductos
en Canadá, mismos que tienen una importancia que
rebasa el simple transporte de combustible (capítulo 11);
políticas de infraestructura analizadas considerando las
múltiples variantes y consecuencias según la región en la
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�Reseñas

que se desarrollan, y entendiendo por región un abanico de
características físicas, ambientales, políticas y culturales
(capítulo 12).
d. El futuro sin combustibles fósiles: la expectativa de un
aotamiento de energías fósiles y cómo ello ha incentivado
la planeación de nuevos futuros geopolíticos, futuros
tecnológicos para búsqueda de nuevas energías, y futuros
apocalípticos en términos ambientales (capítulo 4);
representaciones fílmicas sobre el petróleo y potenciadoras
de nuevas narrativas sobre el futuro y sobre este energético
(capítulo 6); la forma en que algunos documentales han
mostrado el problema del petróleo y las posibles soluciones
a éste, y poniendo de relieve la contradicción entre, por
un lado, el conocimiento de los problemas sociales y
ambientales, y por el otro, la falta de acciones determinantes
para atender dichos problemas (capítulo 7).
Ahora bien, las perspectivas de lo político, lo económico y lo ambiental suelen estar presentes en los análisis que las ciencias sociales
han hecho sobre el capitalismo actual y los energéticos, pero poco
se ha utilizado la perspectiva cultural para estudiar estos temas. En
este sentido, destaco que Szeman invite a ocuparnos de los impactos
culturales de estos procesos: ver los efectos de la globalización en
la cultura y desentrañar el proyecto ideológico del neoliberalismo,
mismo que es capaz no solo de difundir sus valores, sino lograr que
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�Reseñas

éstos sean interiorizados hasta el punto de ser defendidos incluso por
los más afectados por la economía neoliberal.
Empero, considero que los principales temas a destacar
en este libro son la conceptualización sobre petroculturas y el
análisis de lo que será la transición energética que sustituya a
las energías fósiles. Szeman hace un llamado a estudiar las
culturas del petróleo de manera que entendamos las formas en
que los paradigmas energéticos también han influido en nuestra
imaginación social y nuestras expresiones culturales y artísticas
(pp. 221, 227-228).1 Se trata de comprender que el petróleo no
solo alimenta los motores e industrias, también ha moldeado
ideologías y conceptos clave del mundo moderno, tales como
“libertad”, “movilidad” o “crecimiento” (p. 175). No es fortuito
que Szeman ponga énfasis en el libro Carbon Democracy:
Political Power in the Age of Oil (Nueva York, Verso, 2011)
de Timothy Mitchell, por ser una obra obligada para entender
que por encima de la política dictando el manejo de la industria
energética, es el paradigma energético el que determina formas
más complejas de ordenamientos geopolíticos.
Si entendemos esto –deja ver Szeman– podremos
vislumbrar que las transiciones energéticas que necesitamos van
más allá que solo pensar en energía solar y campos eólicos, pues
una vez que no haya energías fósiles también se verán afectadas las
Sobre la relación entre los energéticos y el arte, una obra importante es: Barry Lord, Art &amp; Energy. How Culture Changes (Washington: American Alliance of Museums, 2014).
1

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relaciones políticas, económicas, sociales y culturales vinculadas
a estos energéticos (pp. 195-196, 221).
Ahora bien, el libro de Szeman enfoca su análisis en
el contexto petrolero de Canadá, lo que en realidad no genera
sorpresa alguna dado que el autor es un académico canadiense.
Sin embargo, me parece que la obra bien pudo incluir reflexiones
sobre otros casos continentales, específicamente, sobre México y
Venezuela, países donde el petróleo ha sido determinante en sus
respectivas trayectorias históricas contemporáneas.
Esta debilidad, no obstante, puede ser una fortaleza para
los científicos sociales latinoamericanos, para quienes libros
como este abren un abanico de posibilidades para desarrollar
los temas de las Energy Humanities y sobre petroculturas en
nuestros contextos. Pensando en el caso mexicano, el momento
es adecuado: no solo contamos con una importante historia en
relación con el petróleo, también estamos en un presente donde
se debate sobre si debemos adoptar nuevas energías o seguir
apostando por los energéticos fósiles. En este contexto, es
preciso analizar cómo hemos pensado el petróleo; qué relaciones
políticas y culturales hemos articulado con este energético;
cuáles son las narrativas, valores y hábitos que hemos formado
a su alrededor; o de qué manera el petróleo ha tenido cabida
tanto en la cultura nacionalista como en las culturas regionales
de zonas petroleras. Esto solo por mencionar algunas líneas de
estudio.
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�Reseñas

Cabe mencionar que así como Szeman explora la
petrocultura en la literatura y el cine, el caso mexicano también
permite iniciarse en estos estudios, toda vez que contamos con
cintas sobre el tema petrolero, aunque quizá no tantas como obras
literarias, ya que el petróleo ha inspirado todo un género literario
no exento de denuncias y menciones a problemáticas sociales,
políticas y ambientales.2
Asimismo, es preciso que las ciencias sociales
latinoamericanas tomen lugar en las discusiones sobre cómo
será la futura transición energética y cómo ésta albergará nuevas
narrativas sobre los energéticos, nuevos ordenamientos políticos
y económicos, otros hábitos y valores, así como una renovada
ética sobre el uso y acceso a los energéticos.
En suma, para mí el mayor valor de On Petrocultures.
Globalization, Culture, and Energy es su invitación a incursionar
en este nuevo campo de estudio sobre las estructuras culturales y
políticas del pasado y presente de las energías fósiles y las formas
en que éstas cambiarán o serán reemplazadas en un futuro donde
habrá nuevos paradigmas energéticos.
Omar Fabián González Salinas
El Colegio de México
orcid.org/0000-0002-0709-6645

Para el estudio de la literatura mexicana sobre el petróleo, véase: Edith
Negrín, Letras sobre un dios mineral. El petróleo mexicano en la narrativa
(Ciudad de México: El Colegio de México; Universidad Nacional Autónoma
de México - Instituto de Investigaciones Filológicas, 2017).
2

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Lucía Núñez. El género en la ley penal: crítica
feminista de la ilusión punitiva. México: Universidad
Nacional Autónoma de México, Centro de
Investigaciones y Estudios de Género, 2021, 210 pp.
ISBN: 978-607-30-4474-5.
https://doi.org/10.22201/CIEG.9786073044745E.2021

En algunos sectores de la sociedad se tiene la idea de que, por
tener leyes como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una
Vida Libre de Violencia, o por contar con programas como “Puerta Violeta”, las condiciones patrimoniales, educativas, laborales
y sociales de las mujeres mexicanas han mejorado significativamente. No obstante, el alza de casos de violencia en los hogares
producto del confinamiento en meses recientes, las noticias sobre
la venta de niñas en Guerrero y la desaparición diaria de mujeres a lo largo del territorio nacional, prueban todo lo contario.
Por esto, hoy resulta más que necesario promover la reflexión
acerca de estos problemas desde distintos ángulos, incluyendo el
académico. El libro de Lucía Núñez, El género en la ley penal:
crítica feminista de la ilusión punitiva, contribuye sin duda a esta
urgente preocupación.
Lucía Núñez es doctora en Ciencias Sociales por la
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, en
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-10

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la línea de investigación mujer y relaciones de género, maestra
en Criminología y licenciada en Derecho. Actualmente es
investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género
de la UNAM.3 Su labor académica está motivada por su interés
en la teoría crítica jurídico-penal, los derechos humanos, los
feminismos, los feminismos jurídicos, la criminología crítica y la
victimología de corte crítico, todos estos aspectos abordados por
igual para conveniencia del marco teórico de este libro. Por otro
lado, no debe olvidarse que constantemente las investigadoras
y teóricas del feminismo encuentran especial afinidad entre
su labor pública como activistas y su vida académica. Debe
mencionarse, pues, la colaboración constante de Núñez en el
proyecto editorial “Red Feminismo(s) Cultura y Poder, Diálogos
desde el Sur”, así como su posicionamiento político ante los
innatismos de la sociedad y sus instituciones, sobre todo en
aquellos temas de materia jurídica. Según las integrantes de la
Red, estas tareas se vuelven imperativas dada “la vigencia de las
prácticas intelectuales cuyo principio y fin es la transformación
social, a las que consideramos inseparables de una perspectiva
descolonizadora en la academia.”4
De alguna forma, esta misma preocupación es indicada
en el prólogo del libro, a cargo de la jurista Tamar Pitch, quien
“Currículum Vitae Académico”, Lucía Núñez, consultado el 4 de octubre
de 2021, https://lucianunez.mx/cv-academico/.
4
“Sobre nosotras”, Red Feminismos, Cultura y Poder, consultado el 4 de
octubre de 2021, https://feminismosculturaypoder.net/nosotras/.
3

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�Reseñas

nos introduce al debate sobre la parcialidad y politización -la
postura política- de trabajos académicos. En un contexto donde el
feminismo jurídico toma fuerza, se han señalado contundentemente
los sesgos por sexo, clase y racialización5 que se manifiestan en
nuestro derecho penal. No obstante, según la crítica de Núñez, el
feminismo jurídico “cree poder usar el derecho, y en general el
sistema de justicia penal, para contrarrestar el daño y la violencia
que sufren las mujeres en una sociedad machista y patriarcal”
(en palabras de Pitch, p. 8). En este sentido, surge una tensión
entre reconocer los sesgos del derecho penal y las desigualdades
que refleja, y la necesidad de utilizarlo para combatirlas. Sobre
esto, comenta Pitch: “Naturalmente, no se puede prescindir de
la justicia y del derecho penal, pero, […] este derecho debe
ser mínimo. Y, con respecto a los sujetos sobre quienes no se
construyó el derecho penal (las mujeres, principalmente, pero no
solo ellas…), la precaución en su uso debe ser máxima” (p. 9).
Para comenzar a abordar este complejo problema, el libro
de Núñez parte de las siguientes preguntas: ¿qué es realmente
el sistema penal?, y ¿cómo opera este sistema en la realidad?,
mismas que aborda desde el método de la criminología crítica. En
el análisis de las circunstancias históricas que rodearon la creación
de las leyes, la autora encuentra esencial extender las herramientas
Entendiendo esta última como “un conjunto de prácticas de producción e
inscripción corporal de marcas o estigmas derivados del sistema colonial europeo.” Stuart Hall, “What Is This ‘Black’ in Black Popular Culture?”, Social
Justice 20, núm. 1/2 (1993): 104–14.
5

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para el análisis del discurso penal, ya que no basta la mera crítica
al sexismo. Para esto, recurre al “uso de la categoría analítica de
género […] para conocer y postular la función del discurso penal
en la interpelación de sujetos de género” (p. 12). A partir de ese
análisis, señala que en el texto de la ley aparecen coordenadas
de subjetivación de género, que no son otra cosa más que “ejes
discursivos de comportamientos [...] en la visión heteronormativa
y binaria de la ley”. El resultado de la investigación a partir de
esta idea, dice la autora, “plantea que el discurso de la ley penal no
solo expresa, sino que también reproduce, las desigualdades” (p.
12). De aquí se desprende la necesidad de poner en consideración
las estrategias del “feminismo punitivo”, para ver en qué medida
éste contribuye a la búsqueda de justicia o refuerza esa violencia.
La propuesta de Núñez, en esa línea, es el minimalismo
penal. Para esto sus pilares teóricos se remiten a Teresa de
Lauretis, con la función del discurso penal y los sujetos de
género; Alessandro Baratta, entre la crítica del género y la crítica
del derecho penal, y Carol Smart, con la premisa de que la ley
produce género. De esta manera, los primeros capítulos versan
sobre el “Género y discurso del derecho”, tanto sexista como
ideológico. También aborda “El género en la construcción de los
sujetos delincuentes”, con distintas críticas al labelling approach.
Después de la crítica e introducción de conceptos básicos, es el
turno de capítulos como “La criminalización de género. Delitos
sexuales” y “Honor, sexo y sexualidad en el delito”, éstos últimos
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-10

301

�Reseñas

diferentes a los anteriores porque en ellos radica el análisis y la
aplicación de la propuesta de estudio, además de un listado de
aquellos que se conocen como violación, rapto, estupro, adulterio,
por una parte; así como aborto, homicidio y lesiones, duelo,
feminicidio y prostitución, por otra. Puede decirse que el libro en
sí es un análisis historiográfico, pues en toda su extensión Núñez
aboga por el estudio histórico de la construcción de estos términos
jurídicos, así como de las leyes y sentencias que encasillan a las
mujeres como víctimas o victimarias en relación con sus cuerpos,
sexualidad y/o compañeros varones.
En su conclusión, Núñez reitera que la ley penal reproduce
las coordenadas de subjetivación de género, y que
de ahí proviene su función como tecnología de género que reproduce los emplazamientos del Hombre y de la Mujer. Esto
se debe también a la función de la ley penal como habilitadora
del sistema punitivo y medio de control para asegurar la reproducción de un sistema social en donde radica justamente
la desigualdad no solo de clase, sino también de género, entre
otras. [...], aunque se estén produciendo modificaciones en los
comportamientos tradicionales de hombres y mujeres, en tanto
no se alcance suficiente influencia en el poder político, el Estado no conocerá ni admitirá los fenómenos sociales reales de
una sociedad que cambia (p. 200).

Con esto, la autora evidencia que el derecho puede reflejar cambios y exigencias sociales, pero manteniéndose dentro de los parámetros de lo establecido. La solución, comenta Núñez, no es
sencilla, y aunque “hay que asumir, en el mejor de los casos, la
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-10

�Reseñas

debilidad o insuficiencia de la vía reformadora en el marco de la
ley penal”, esto no implica que se tenga que “renunciar a estrategias que busquen cambios en el sistema punitivo imperante” (pp.
200-201).
En efecto, me parece que debe considerarse que hay familias
y víctimas que entienden la justicia como tradicionalmente se ha
impartido, con castigos severos y condenas largas, y que están
convencidas de que sólo así se compensarán los daños. En ese
sentido, podríamos decir que el feminismo jurídico responde a
situaciones críticas, apremiantes e inmediatas. Cynthia Galicia,
maestra en Estudios de Género por El Colegio de México y
feminista jurídica, sostiene que este activismo es útil pues
“le damos al patriarcado donde más le duele, en el Sistema
Judicial.”1 Dicho de otra forma, el feminismo jurídico ha velado
por responder a las condiciones materiales y simbólicas de las
injusticias en el Estado y Derecho mexicanos.
Por último, vale la pena señalar algo verdaderamente
llamativo sobre los trabajos de teorización y denuncia hechos por
académicas y activistas como Núñez. Esto es, que pareciera ser
la única problemática social donde, de forma deliberada, se pasan
por alto las capacidades y esfuerzos de las propias expertas. Basta
con analizar las leyes mal orientadas, los recortes presupuestales
a las pocas organizaciones y espacios de protección, la constante
Cynthia Galicia, “Derechos Humanos de las mujeres. Feminismo jurídico:
El activismo de las abogadas”, (curso, Museo de Memoria y Tolerancia, Centro Educativo Truper, 2021).
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-10

303

�Reseñas

desinformación por los medios de comunicación y la incisiva
opinión pública sobre la violencia, la autonomía de los cuerpos de
las mujeres, su educación, etc. El trabajo de Núñez es clave para
comprender muchos de esos debates actuales -y pasados- sobre
el derecho punitivo y las propuestas desde el feminismo hacia la
verdadera emancipación de mujeres sometidas a opresiones por
sexo, clase y/o racialización. Al mismo tiempo, presenta ventanas
de oportunidad para estudios interdisciplinarios que continúen
trabajando en esa línea crítica, y que esperemos que pronto nos
sigan ofreciendo análisis tan fructíferos como el de esta autora.
Abril Ameyal Loyola Nuño
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0002-2537-7942

Bibliografía
Galicia, Cynthia. “Derechos Humanos de las mujeres. Feminismo jurídico: El activismo de las abogadas”. Curso, Museo
de Memoria y Tolerancia, Centro Educativo Truper, 2021.
Hall, Stuart. What Is This ‘Black’ in Black Popular Culture? Social Justice 20, no. 1/2 (51-52) (1993): 104–14.
Núñez, Lucía. “Curriculum Vitae Académico”. Consultado el 4
de octubre de 2021. https://lucianunez.mx/cv-academico/
Red Feminismos, Cultura y Poder. “Sobre nosotras”. Consultado el
4 de octubre de 2021. https://feminismosculturaypoder.net/nosotras/

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-10

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�La práctica farmacéutica en Monterrey 1852-1970: origen, regulación, profesionalización e integración
Mauricio González Álvarez
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-6925-8817

Tesis de Licenciatura

Desde el inicio de la historia se tiene conciencia de que el cuidado
de la salud es importante para cada persona. Con el inicio de los
primeros chamanes, o inclusive con el método de deducción de Hipócrates, la experimentación por saber por qué el cuerpo sufre de
anomalías con el inmutable cambio del clima y del ambiente, ha sido
una constante interrogación en toda las culturas y civilizaciones.
Uno de los cambios más importantes ocurriría durante el
siglo XVII, con las bases de la higiene pública, promovida por
los países europeos para mejorar la salud de sus ciudadanos,
preocupados por la aparición de enfermedades o epidemias. Con
el apoyo del Estado, se creó “La Policía Médica” como un cuerpo
de inspectores de sanidad para promover los buenos valores de
higiene en la población, así como para controlar el trabajo de los
médicos. Esta fue considerada de suma importancia, incluso en
nuestro contexto nacional y estatal, que basaron sus propias leyes
en los organismos europeos de ese tiempo.
305
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-11

�La práctica farmacéutica

En México, desde la colonia, hubo fuertes problemas en el
control de la medicina. Si bien con la creación del “protomedicato”
se logró algo de estabilidad en el oficio del médico, los problemas
de enfermedades y epidemias siguieron en la sociedad durante
mucho tiempo. Sería durante el transcurso del siglo XIX cuando
comenzó una renovación en la medicina y en los remedios que se
preparaban en las boticas o droguerías.
Los problemas que persistían en todo el país también
eran comunes en esta región. Hasta principios del siglo XIX, es
incuestionable el aporte del doctor José Eleuterio González a la
medicina en el estado. Esto fue un precedente para las próximas
gestiones de gobernadores, quienes se preocupaban por el tema
de la salud estatal, creando nuevas leyes para mejorar el oficio del
médico, y como consecuencia para mejorar la vida común de los
ciudadanos.
Por ello, se establecieron las “Juntas de Sanidad”,
como un órgano administrativo para prevenir de enfermedades
a la población, y para dar disposiciones reglamentarias para
mercados, boticas, construcciones, panteones, etc. Con el paso
del tiempo se creó un “Consejo de Salubridad”, que, siguiendo
la teoría europea, creó las leyes para la venta de remedios,
incluyendo las instrucciones con los pasos a seguir para que las
personas pudieran fungir como médicos, boticarios, parteras,
además de los reglamentos de la Escuela de Medicina tanto para
sus maestros como alumnos.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-11

306

�Mauricio González

Lamentablemente, hacia principios del siglo XX, cerró la
escuela de medicina debido a las disputas federales y estatales
sobre cuál de estas instituciones debía de dirigirla. Décadas
después, gracias a los esfuerzos de los médicos en el estado,
se establecieron diferentes escuelas para los oficios de médico,
farmacéutico y partera.
Por último, hay que destacar la formación de las empresas
farmacéuticas de la región, principalmente del caso de la familia
Benavides, que aprovechando los acontecimientos nacionales a
principios del siglo XX y su conexión comercial con la frontera
de Estados Unidos, logró acrecentar su negocio familiar de venta
de medicinas y convertirlo en una cadena de boticas en el estado
de Nuevo León, que, con el paso de los años, lograría convertirse
en una cadena de farmacias en el noreste de México.
Con ello, en la primera mitad del siglo XX la cadena de
Farmacias Benavides, debido a la gran inversión económica de
diferentes productos en sus tiendas, logró obtener el carácter
de una empresa farmacéutica, obteniendo contratos exclusivos
con empresas extranjeras, ganando prestigio como una de las
compañías más importantes de México.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-11

307

�El Elefante de acero frente a la crisis de los setenta:
el fin de Fundidora Monterrey como empresa privada y
su transición a paraestatal (1970-1979)
Abelardo Gerardo Guajardo Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-8348-5872

Tesis de Licenciatura

El fin de Fundidora como empresa privada durante la crisis de
la década de los setenta, se debió a una serie de desacertadas decisiones financieras por parte de los empresarios de la compañía, así como a la actuación de los obreros, que lejos de ayudar,
complicaron aún más la situación económica de la empresa. El
choque del gobierno de Echeverría con el empresariado mexicano había vuelto más difícil la situación, y cuando el gobierno de
López Portillo tomó la compañía en 1977, no se tomaron todas
las medidas necesarias para resolver los problemas, dando como
resultado el cierre definitivo de Fundidora en 1986.
El objetivo de esta tesis es analizar las decisiones tomadas
por los altos directivos de Fundidora, los obreros y el gobierno
mexicano durante las dificultades presentadas a lo largo de las
crisis de la década de los setenta. De forma particular, en esta
investigación se busca exponer las tendencias que llevaron al
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-12

308

�Abelardo Guajardo

endeudamiento de Fundidora en las décadas anteriores de 1970;
mostrar la desmoralización de la clase obrera durante esos
mismos años y cómo esto afectó negativamente al rendimiento
de la siderúrgica, y finalmente, identificar las razones por las que
el gobierno mexicano no pudo tomar de manera adecuada las
riendas de Fundidora.
Los archivos consultados para la realización de la tesis
fueron el Archivo Histórico Fundidora Monterrey y el Archivo
Digital de la Fototeca Nuevo León. El primero es relevante por
tratarse del repositorio documental de nuestro objeto de estudio,
y de él se obtuvo la mayoría de la información; el segundo fue
importante porque ahí se encuentra la historia fotográfica de
Fundidora, la cual complementa a los archivos documentales.
Tras el descalabro económico que vivió Fundidora en
1970, por el bloqueo del Cerro de Mercado, en 1972 empezaron
los preparativos para el Tercer Plan de Expansión, entrando el
gobierno mexicano y un grupo de industrias japonesas como
accionistas. Por su parte, los obreros de la Sección 67, tras el fatal
accidente de noviembre de 1971, sacaron a los charros en 1972 y
el ambiente laboral se volvió tenso.
En 1976, tras la devaluación del peso y por la enorme
deuda contraída en dólares, a los ejecutivos se les hizo imposible
pagar la deuda, pero el gobierno salió al rescate apoyando a
Fundidora a condición de que se volviera el accionista principal
de ésta, convirtiéndose en 1977 en el dueño de la empresa. El
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-12

309

�El Elefante de acero

gobierno encontró que tenía algunos departamentos rezagados
frente a otros modernos, así como unos obreros radicalizados que
realizaban huelgas constantemente pero que llegaron a superar
los récords de producción.
También encontraron que parte de la maquinaria instalada
durante el Tercer Plan tenía errores de diseño que impedían que ésta
y el resto de la fábrica pudieran llegar a su máximo de capacidad,
ocasionando como resultado que los niveles de producción fueran
menores y que, sumado a los intereses de las deudas por pagar,
los dirigentes de la Fundidora llegaran a la conclusión, a fines de
1979, de que la empresa estaba condenada a descapitalizarse y
frenar su crecimiento.
En conclusión, los Prieto llevaron a Fundidora, en aras
de que se mantuviera actualizada, a un proceso de constante
endeudamiento millonario que llegó a su crisis en 1976, teniendo
la empresa que ser salvada por el gobierno mexicano un año
después. Éste se encontró con una Fundidora cuyo Tercer Plan
no había dado los resultados esperados y con unos trabajadores
radicalizados que, a pesar de todo, lograban aumentar los niveles
de producción, pero no al nivel suficiente para que la empresa
pudiera pagar sus deudas.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-12

310

�La Ilustración silenciosa: Implicaciones sociales de los
esfuerzos para el logro del carácter público de la educación en Monterrey 1824-1848
Claudia Melissa Rodríguez Rodríguez
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-9365-1459

Tesis de Licenciatura

La investigación aborda la institucionalización de las escuelas de
primeras letras en la ciudad de Monterrey durante los primeros
años de la independencia de México, cuando estas escuelas destinadas a toda la población nacional se expandieron de manera distinta en cada región, de acuerdo con su capital económico y con
el contexto social existente después de la guerra. La delimitación
temporal culmina en los primeros años de la década de 1840, con
la llegada del sistema lancasteriano al estado de Nuevo León. Si
bien, geográficamente el área estudiada es Monterrey, se presenta
también el inicio de la educación de primeras letras gratuita en
todo el estado de Nuevo León.
Se estudian cuatro participantes del funcionamiento
y crecimiento de las escuelas de primeras letras en la ciudad:
ayuntamiento, maestros, niños y tutores. Se buscó rastrear los
basamentos históricos de esta cultura de la escolaridad, es decir,
311
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-13

�La Ilustración silenciosa

el que nos parezca tan normal y normativo ir a la escuela. Este
trabajo, asimismo, abarca la actuación y percepción de los
regiomontanos hacia la entonces nueva educación pública, sobre
todo de aquellos que eran objeto de estos esfuerzos: los niños
que pretendían ser educados, involucrando a los otros actores
que pueden brindar información como los maestros, los tutores y
desde luego el estado.
Se demostró que tanto maestros, tutores y alumnos –los
niños– fueron actores receptivos del cambio educativo, porque
no tomaron un papel de liderazgo o iniciativa en las acciones
a llevar a cabo, sino que acataron lo decidido y dictado por el
Ayuntamiento/Estado y fueron congratulados o castigados
conforme a su actuar. Los “buenos ciudadanos”, o integrantes
del Ayuntamiento, y propietarios que aportaron a los ingresos
del estado, fueron los únicos participantes interpretados como
activos. Además, se explica la importancia que estos ciudadanos
otorgaban a difundir la educación hacia los menos favorecidos:
no tenían fines idealistas o nacionalistas, sino que lo hacían para
controlar a la población en términos de vagancia, criminalidad y
desobediencia de la servidumbre.
La línea de investigación que se siguió es la historia social
de la educación. Los recursos consultados fueron el Archivo
General del Estado de Nuevo León, especialmente el Fondo
Estados de Escuelas; el Archivo Histórico Municipal de Monterrey,
principalmente la Gaceta Constitucional, y el Archivo Histórico
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-13

312

�Melissa Rodríguez

del H. Congreso del Estado. Al interpretar los documentos
históricos y tratar de explicar las posturas de los participantes
activos o receptivos de la institucionalización de la educación, se
ha recurrido a filósofos del siglo XIX como Jovellanos, Anastasio
Bustamante e incluso Jeremy Bentham, siendo el utilitarismo, la
Modernidad, la Ilustración y el liberalismo conceptos políticofilosóficos que han tratado de involucrarse cuidadosamente en el
análisis de las acciones tomadas en la región para el desarrollo del
sistema educativo.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-13

313

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos</text>
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              <description>An account of the resource</description>
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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                  <text>Centro de Estudios Humanísticos, UANL</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, 2022, Vol. 2, No. 2, Enero-Junio</text>
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                <text>Sillares. Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Reyes Patiño, Reynaldo de, Director Editorial</text>
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                <text>Muñoz Mendoza, Juan José, Editor Técnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/
La relación fronteriza desde la institucionalidad
indígena: los ayllarewe mapuche del Reino de
Chile en los siglos XVI y XVII
The borderland relationship from the indigenous
institutionality: the Mapuche ayllarewe of the
Kingdom of Chile in the 16th and 17th Centuries
Francis Goicovich
Universidad de Chile, Santiago, Chile
orcid.org/0000-0002-3507-3002
Recibido: 17 de marzo de 2022
Aceptado: 16 de mayo de 2022
Publicado: 1 de julio de 2022

Editor: José Eugenio Lazo Freymann. Universidad Autónoma
de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Goicovich, Francis. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

�Dossier
Las naciones indias en las fronteras de la América
Hispánica, siglos XVI-XVIII
Introducción. Naciones indias, fronteras y
territorialidades
The Indian Nations on the Borderlands of the Hispanic Americas, 16th-18th centuries
Introduction. Indian Nations, Borderlands and Territorialities
Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez

Centro de Investigación y Docencia Económicas
Álvaro Obregón, México
orcid.org/0000-0002-8042-2136

El dossier Las naciones indias en la América Hispánica, siglos
XVI-XVIII aborda las fronteras que se delimitaron en la América
de los siglos XVI al XVIII. Por un lado, las naciones indias, por el
otro, los reinos americanos. De esta manera los boçalos, pisones,
mapuches y guayupes tuvieron algo en común: compartieron
frontera con la Monarquía Hispánica, así fuera en el Septentrión
con el Reino de Nueva España y el Nuevo Reino de León, o en el
área Meridional con el Reino de Chile y el Nuevo Reino de Granada.
15
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18

�Naciones indias, fronteras y territorialidades

Sin embargo, estas fronteras fueron únicas por la diversidad de
sus territorialidades donde se describen sierras, llanuras, selvas,
precordilleras y costas. Ambos grupos compartieron un territorio,
el cual tuvo expansiones, contracciones y estabilidades, pero todo
dependió de los mecanismos e intereses particulares. En algunos
casos la reducción al mundo sedentario fue la opción más viable;
en otros, la reducción no se consolidó por la injerencia de terceros
partidos antagonistas al cristianismo; para otros, la resistencia a
las encomiendas dio un giro al tipo de relaciones en las fronteras
y una resistencia a la esclavitud; y en casos particulares, las
relaciones en frontera fortalecieron instituciones que sirvieron de
contrapeso.
La importancia de estos cuatros trabajos responde al
replanteamiento de una nueva historia de las naciones indias.
Con esto me refiero a que los indios pasen a ser los principales
actores en la historia, no descartando los estudios de encomiendas
o misiones, pero yendo un poco más allá de estos. Los autores
muestran sus objetos de estudio desde diferentes perspectivas
enriqueciendo la historia de cada nación y sus parcialidades.
También es necesario aclarar que una de las finalidades es que
un público, tanto especializado como general, vea las diferencias
y similitudes entre las fronteras indio-hispánicas, debido a que
cada territorialidad india se desenvolvió de distinta manera en
el tiempo. Un ejemplo de ello es cómo emplearon el concepto
de “caribe”, cuando en otras fronteras fue el de “chichimeca”.
El discurso utilizado por los hispánicos respondió a la necesidad
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18
16

�Jofrak Rodríguez

de una expansión justificada a través de la guerra y la toma de
presas, hecho que sucedió en diversas fronteras de la Monarquía
Hispánica, pero que no fue una realidad tajante; otros casos
dejan en claro cómo las naciones hacen uso de la diplomacia, se
reducen al mundo hispánico y se vuelven vasallos del Rey, con
sus respectivos deberes y beneficios. Por lo anterior, se pueden
identificar tres partidos: primero, el que acepta la reducción
al mundo cristiano; segundo, el que se mantiene autónomo y
con todo tipo de relaciones en la frontera; y tercero, el que se
encuentra en guerra ante la expansión de la órbita hispánica. Este
primer ejercicio intelectual sobre las naciones viene a abrir un
camino en el estudio de las sociedades indias en algunas regiones
como el Noreste de México, pero también a fortalecer otras en
países como Colombia o Chile. La Araucanía, los Llanos o el
Seno Mexicano están a la espera de nuevas investigaciones que
vengan a poner sobre la mesa interrogantes que en un pasado no
fueron del interés académico.
El estudio de las naciones indias en el Noreste de
México aún deja mucho que desear, pero se están dando los
primeros pasos. Las nuevas generaciones han tenido un sinfín
de obstáculos; aun así, investigadores consagrados han dado el
visto bueno (un pequeño empuje tan necesario para no desistir
ante las exigencias de la academia). Este dossier está dedicado
al Dr. Manuel Ceballos Ramírez, quien siempre apoyó a los
jóvenes investigadores para que salieran de la región Noreste
a estudiar posgrados en el resto del país o el extranjero. En lo
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18
17

�Naciones indias, fronteras y territorialidades

que respecta a mi persona, nunca olvidaré aquel 2015, cuando
al comentarle mi interés sobre los janambres y la forma que
pretendía abordarlos en la tesis de maestría, se emocionó igual
o más que yo y me preguntaba sobre el tema. A pesar de no ser
su área de especialidad, siempre mostró un interés para que se
trabajara el “noreste histórico” desde diversos enfoques. Hoy
me tomo la libertad de decir, en nombre de los investigadores,
que el Dr. Ceballos Ramírez escuchó, aconsejó y guió. Nuestras
investigaciones y méritos son pequeños homenajes a su persona.

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18

18

�La relación fronteriza desde la institucionalidad
indígena: los ayllarewe mapuche del Reino de
Chile en los siglos XVI y XVII
The borderland relationship from the indigenous
institutionality: the Mapuche ayllarewe of the Kingdom of
Chile in the 16th and 17th Centuries
Francis Goicovich

Universidad de Chile
Santiago, Chile
orcid.org/0000-0002-3507-3002

Resumen: Pretendemos enriquecer los estudios fronterizos coloniales a
partir de un abordaje institucional de la sociedad mapuche, el cual busca
rescatar la importancia del ayllarewe en el entramado de la Guerra de
Arauco. Nuestra intención es caracterizar a este conglomerado político
y social dentro de un marco que va más allá del carácter belicista con
que se le suele asociar. Mediante una aproximación revisionista de las
fuentes (crónicas y documentación inédita de los siglos XVI y XVII),
pretendemos resignificar la naturaleza, funcionalidad y estructura de
este cuerpo sociopolítico, reconociéndole un carácter más complejo
que el que tradicionalmente se le ha atribuido.
Palabras clave: Guerra de Arauco; Ayllarewe; Vutanmapu; Historia
fronteriza
Abstract: I intend to enrich colonial borderland studies from an
institutional approach to Mapuche society, which seeks to rescue the
importance of ayllarewe in the Arauco War. I attempt to characterize
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

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�La relación fronteriza

this political and social conglomerate within a framework that goes
beyond the warmongering character by which it is usually associated.
I intend to resignify the nature, functionality and structure of this
sociopolitical body by means of a revisionist approaching to the
sources (chronicles and unpublished documentation from the 16th and
17th centuries), recognizing a more complex character than the one
traditionally attributed to it.
Keywords: Arauco War; Ayllarewe; Vutanmapu; Borderlands history

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

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�Francis Goicovich
Dedicado a la memoria de quien nunca debió partir,
y con sincera gratitud a CRT por su luminosa compañía.

Introducción
El quinto centenario del descubrimiento de América abonó el
terreno para la proliferación de propuestas rupturistas y novedosas
en el ámbito de los estudios fronterizos coloniales. Aunque
es indudable que en las décadas previas a la conmemoración
de dicho evento la pluma de diversos autores había gestado
un conjunto de libros y artículos que ponían en entredicho la
visión turneriana de los espacios de frontera, caracterizada
por un marcado anglocentrismo, el ocaso del siglo XX creó un
escenario propicio para la aparición de trabajos que ponían el
acento en una perspectiva más balanceada al momento de valorar
los acontecimientos que describían las fuentes históricas. Una
de las innovaciones más evidentes fue el rescate de las voces
y perspectivas emanadas del mundo indígena, lo cual conllevó
una verdadera resignificación de la documentación disponible,
situando a la alteridad en el centro del foco de discusión.
Esta trasformación epistemológica se inició con
investigadores de la talla de Miguel León Portilla en México,1
Nathan Wachtel en Francia,2 o James Lockhart en Estados Unidos,3
Miguel León Portilla, Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la
Conquista (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1959).
2
Nathan Wachtel, Las vision des vaincus. Les Indies du Pérou devant la
conquête espagnole (1530-1570) (Paris: Gallimard, 1971).
3
James Lockhart, The Nahuas After the Conquest: A Social and Cultural
1

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

21

�La relación fronteriza

quienes protagonizaron una renovación en los estudios de historia
indígena al situar el ser, decir y hacer de las sociedades nativas en
la palestra de la investigación, pero focalizados fundamentalmente
en las dos áreas nucleares del continente, brindando escaso margen
e importancia a las regiones periféricas que experimentaron el
surgimiento de fronteras, algunas de ellas de larga duración hasta
entroncarse con los procesos independentistas y de formación
nacional de las primeras décadas del siglo XIX. Fue a fines del siglo
XX que un conjunto de historiadores y antropólogos reorientó los
estudios fronterizos hacia nuevos espacios y culturas, guiados por
preguntas y perspectivas que situaban a la agencia indígena en
un piso de igualdad ante su contraparte europea. Algunas de las
categorías analíticas más señeras y que mantienen vigencia en el
círculo de historiadores son las Relaciones Interétnicas de Rolf
Foerster y Jorge Vergara,4 el Middle Ground (“Tierra Media”) de
Richard White,5 la Tribal Zone (“Zona Tribal”) de Brian Ferguson
y Neil Whitehead,6 o el Indian Country (“País Indio”) de Daniel
Richter.7
History of the Indians of Central Mexico, Sixteenth Through Eighteenth Centuries (Stanford: Stanford University Press, 1991).
4
Rolf Foerster y Jorge Vergara, “¿Relaciones interétnicas o relaciones fronterizas?”, Revista de Historia Indígena, núm. 1 (1996): 9–33.
5
Richard White, The Middle Ground. Indians, Empires, and Republics in
the Great Lakes region, 1650-1815 (New York: Cambridge University Press,
1991).
6
Brian Ferguson y Neil Whitehead, eds., War in the Tribal Zone: Expanding
States and Indigenous Warfare (Santa Fe: School of American Research Press,
1992).
7
Daniel Richter, Facing East from Indian Country: A Native History of EarSillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

22

�Francis Goicovich

Los estudios fronterizos del último tiempo han abordado
problemáticas diversas cuando se trata de entender las modalidades en que se desplegó la lucha indígena ante las pretensiones hegemónicas hispanas. Cuando nos adentramos en el caso
mapuche, sociedad que detenta el laurel de haber protagonizado
la más férrea y dilatada resistencia nativa en todo el continente,
encontramos que los autores abocados a desentrañar la historia
de los siglos XVI y XVII han concedido especial importancia
a aspectos como el poder y el liderazgo en el sistema tribal,8
la habilidad política para conformar alianzas de amplio rango
que permitieran la circulación de recursos y guerreros al interior del territorio en conflicto,9 el rol de los parlamentos como
ly America (Cambridge: Harvard University Press, 2001).
8
Osvaldo Silva, “Hombres fuertes y liderazgo en las sociedades segmentarias: un estudio de casos”, Cuadernos de Historia, núm. 15 (1995):
49–64.
9
Leonardo León Solís, “Mapu, toquis y weichafes durante la primera Guerra de Arauco: 1546-1554”, Revista de Ciencias Sociales, núm. 40 (1995):
277–344; Francis Goicovich, “La Etapa de la Conquista (1536-1598): origen
y desarrollo del ‘Estado Indómito’”, Cuadernos de Historia, núm. 22 (2002):
53–110; Francis Goicovich, “Alianzas geoétnicas en la segunda rebelión general: génesis y dinámica de los vutanmapus en el alzamiento de 1598”, Historia,
núm. 36 (2006): 93–154; José Manuel Zavala, “Teoría y práctica indígenas de
la guerra en las fronteras de la América hispánica del siglo XVIII: el caso de
los mapuches o araucanos”, en Propaganda y mentalidad bélica en España y
América durante el siglo XVIII, ed. David González (Madrid: Ministerio de
Defensa, 2007), 95–119; José Manuel Zavala, “El ‘Estado de Arauco’ frente
a la conquista Española: estructuración sociopolítica y ritual de los araucano-mapuches en los valles nahuelbutanos durante los siglos XVI-XVII”, Historia 42, núm. 2 (2010): 433–50.
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

23

�La relación fronteriza

instancias de negociación,10 y la transformación de la economía
indígena como un fenómeno de adaptación a la nueva realidad.11
Sin embargo, y con la salvedad de unos pocos casos,12 se ha
concedido un limitado interés al estudio de la propia institucionalidad indígena. El presente trabajo busca solventar en algún
grado este vacío al rescatar el lugar que le cupo a los ayllarewe
mapuche en la perpetuación de la resistencia nativa en los siglos
XVI y XVII. El objetivo que orienta la investigación es develar
la naturaleza de esta entidad en todos los niveles en que sea
posible adentrarnos según las posibilidades que nos brinden las
fuentes: ¿era el ayllarewe una unidad organizativa definida por
aspectos puramente bélicos? ¿Se trataba de entidades sociopolíticas perpetuas o su constitución estaba demarcada por el dinamismo? ¿En qué medida la realidad de los ayllarewe definió la
constitución de los vutanmapu?13
José Manuel Zavala, “Origen y particularidades de los parlamentos hispano-mapuches coloniales: entre la tradición europea de tratados y las formas de
negocioación indígenas”, en Pueblos indígenas y extranjeros en la monarquía
hispánica: la imagen del otro en tiempos de guerra (siglos XVI-XIX), ed. David González (Madrid: Sílex, 2011), 303–16.
11
Arturo Leiva, Rechazo y absorción de elementos de la cultura española
por los araucanos en el primer siglo de la conquista de Chile (1541-1655)
[Tesis de licenciatura] (Universidad de Chile, 1977), 729–36.
12
Guillaume Boccara, Los vencedores. Historia del pueblo mapuche en la
época colonial (Santiago: IIAM; Fondo de Publicaciones Americanistas Universidad de Chile; Ocho Libros, 2007).
13
José Manuel Zavala lo define como “alianza de varias unidades territoriales
(ayllarewe) vecinas. En la Araucanía, se trataba de alianzas longitudinales (sentido norte-sur) que cubrían más o menos cada uno de los pisos ecológicos distinguibles: costa, llano interior, precordillera y cordillera”. Véase José Manuel
10

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Diseccionando una institución mapuche en la
dinámica fronteriza hispano-indígena: el ayllarewe
A partir de la última década del siglo XVI las páginas de las
crónicas, así como los informes de los oficiales reales y las
declaraciones de los cautivos incorporan un nuevo término, hasta
entonces inédito, en la documentación colonial: el ayllarewe.
Desde un punto de vista estrictamente etimológico puede
definirse como “una junta y concurso de nueve parcialidades”,14
considerando que se trata de una voz compuesta, constituida
por la partícula numeral aylla (nueve) y el sufijo rewe
(parcialidad).15 La amplia mayoría de las obras y documentos
centrados en la temática fronteriza de esa época y de las
centurias posteriores adscriben a esta definición, estigma que se
Zavala, Los mapuches del siglo XVIII. Dinámica interétnica y estrategias de
resistencia (Temuco: Universidad Católica de Temuco, 2011), 310, https://repositoriodigital.uct.cl/bitstream/handle/10925/502/MAPU_9789567019717_
ZAVA_2011.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y.
14
Miguel de Olaverría, “Informe de don Miguel de Olaverría sobre el Reyno
de Chile, sus indios y sus guerras, 1598”, en Claudio Gay, ed., Historia física
y política de Chile, vol. 2 (París: Casa del autor, 1852), 21, http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/colecciones/BND/00/SM/SM0000569.pdf. El sabio
francés juzgó que este documento había sido escrito en 1594, sin embargo las
acertadas consideraciones de Diego Barros Arana le asignan una redacción
más tardía; véase Diego Barros Arana, Historia General de Chile, t. 3 (Santiago: Editoria Universitaria; Centro de Investigaciones Diegos Barros Arana, 2000), 98, http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-7987.html.
(nota 7).
15
Luis de Valdivia, Arte y gramática general de la lengua que corre en todo
el Reyno de Chile (Sevilla: Thomás Lopez de Haro, 1684), http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-8485.html. El sacerdote jesuita considera
equivalentes los términos lebo, regua, cahuin y parcialidad.
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perpetúa en los trabajos de muchos historiadores y antropólogos
decimonónicos y de comienzos del siglo XX; así por ejemplo,
Tomás Guevara señalaba que su significado era “reducción de
nueve parcialidades o rancherías”,16 propuesta que no difiere de
la de fray Félix José de Augusta, quien la definía como “nueve
reducciones o parcialidades, cada una con su rehue”,17 ni
de la del padre Ernesto Wilhelm de Moesbach al significarla
como “nueve parcialidades (levos, rehues, cahuines).18 No
obstante, este corpus sociopolítico de convocación numérica
aparentemente rígida no era tal, puesto que envolvía una amplia
gama de posibilidades que lo convertían en un conglomerado de
unidades parentales cuantitativamente variables. Fue Ricardo
Latcham el primero en percatarse de esto al afirmar que “no
sabemos si en un tiempo, el número de rehues de un aillarehue se
limitaba a nueve, pero en el tiempo de la conquista el número era
indeterminado y generalmente más de nueve”.19 Un documento
de 1605 grafica muy bien esta situación:
Dividieron estos yndios esta tierra para convocar gente en
provincias, a las mas provincias dividieron en nueve reguas y
Tomás Guevara, Historia de la civilización de Araucanía, vol. 1 (Santiago:
Imprenta Cervantes, 1898), 185, https://anales.uchile.cl/index.php/ANUC/article/view/21842/23153.
17
Félix José de Augusta, Diccionario Araucano-Español, vol. 1 (Santiago:
Imprenta Universitaria, 1916), 5.
18
Ernesto Wilhelm de Moesbach, Voz de Arauco (Santiago: Ediciones Séneca, 1998), 19.
19
Ricardo Latcham, La organización social y las creencias religiosas de los
antiguos araucanos (Santiago: Imprenta Cervantes, 1924), 378–79.
16

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alguno o algunos que no alcanso este número dividieron en siete
y otras en cinco, a la provincia de nueve llaman ayllarregua
porque aylla en su lengua quiere decir nueve, y a la de siete
llaman relgueregua porque relgue en su lengua quiere decir
siete, y a la provincia de cinco reguas llamanlos quechereguas
porque quechi quiere decir cinco.20

Lo que es más, no son pocos los casos en que la constitución
de estas agrupaciones, denominadas genéricamente como
ayllaregua, ayllaregue o ayllarehue en la pluma de cronistas y
misioneros, transgredían los límites semánticos del término, ya
que con suma frecuencia englobaban a una cantidad superior de
parcialidades. Una minuciosa búsqueda en archivos y fuentes
inéditas ponen en evidencia esta afirmación. Comenzando por
la provincia de mayor renombre, vemos que el literariamente
célebre ayllarewe de Arauco estaba conformado de “ocho o diez
parcialidades o reguas”,21 paradoja que creemos se funda en la
inclusión o exclusión que se hacía, por parte de escribanos y
testigos, de los nativos de la isla de Santa María, en la cual al
momento del contacto había “dos caciques y señores de ella”,22
Archivo Nacional de Santiago, Fondo Vicuña Mackenna (en adelante
ANVM), “Memoria [de] como se han de entender las proviciones de los yndios de Chile y algunos tratos particulares que entre ellos tienen con la declaracion de los nombres de los casiques que de presente an dado la paz, y de los
que la tienen dada de poco tiempo a esta parte que a todos se le an leydo las
proviciones porque la an dado de nuevo, 1605”, vol. 279, f. 46.
21
Alonso Ovalle, Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de
Historiadores de Chile, t. 13 (Santiago: Imprenta Ercilla, 1888), 288.
22
Jerónimo de Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de
Chile (Madrid: Historia 16, 1988), 251.
20

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los que regían “hasta mill indios de poblazón”.23 El lazo entre
insulares y continentales queda en evidencia al constatar su
participación en el alzamiento general de 1655, cuando “se
rebelaron con todos los de tierra firme, reciviendo su flecha y
haziéndose a una [...] se passaron a tierra firme a vivir con los
rebelados de Arauco y Lavapié”.24
De igual manera, la documentación revela en forma esporádica
los nombres de otras parcialidades constitutivas de esta provincia,
como es el caso de Longonobal. Creemos que la omisión frecuente
de este rewe, como de tantos otros en esta y otras provincias se debe
en gran medida a que los españoles prestaron atención preferente a
aquellos con un volumen demográfico considerable y que jugaron un
rol destacado en la contienda fronteriza.
Situación similar encontramos en el ayllarewe de Purén:
si bien el grueso de la información insiste en describirlo como
compuesto por nueve rewe, no deja de llamar la atención que algunas
parcialidades, como la de Guadava, constantemente excluidas del
registro de su constitución,25 aparezcan frecuentemente participando
Pedro de Valdivia, “Carta a sus apoderados en la Corte, Concepción, 15 de
octubre de 1550”, en José Toribio Medina, ed., Cartas de Pedro de Valdivia
que tratan del descubrimiento y conquista de Chile (Santiago: Fondo Histórico
y Bibliográfico José Toribio Medina, 1953), 138.
24
Diego de Rosales, Historia General de el Reyno de Chile. Flandes Indiano,
vol. 1 (Valparaíso: Imprenta del Mercurio, 1877), 286.
25
Así por ejemplo, la “Relación de lo que sucedió en el Reyno de Chile,
después que el Padre Luys de Valdivia, de la Compañía de Jesus, entró en el
con sus ocho compañeros sacerdotes de la misma Compañía, el año de 1612”
consigna los rewe de Relomo, Calcoimo, Tirúa, Claroa, Videregua, Lleulleu,
23

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de sus alzamientos y malocas, consideración que se refuerza
teniendo en cuenta la extrema cercanía geográfica que dicho rewe
tenía con la cabeza de la provincia –vale decir, Purén– y en que
Paynamacho y Antevilo, sus respectivos lonko26 en el periodo en
que gobernaba Alonso de Sotomayor, eran hermanos.27 A esto
debemos sumar el problema que implica la isla Mocha, la que en
tiempos del alzamiento general de 1598, albergaba una población
de “3.000 indios que de continuo han estado de guerra”28 y que
Ranculgue, Puren y Pellaguén, en tanto Diego de Rosales descarta, en dos
listas que incluye en su “Conquista Espiritual del Reino de Chile”, a Videregua reemplazándola por la parcialidad de Guide y, en una de ellas, el lugar de
Pellaguén es ocupado por el rewe de Curamapu, con lo que el rewe de Guadava jamás es mencionado. Véase “Relación de lo que sucedió en el Reyno
de Chile...”, en José Toribio Medina, ed., Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2,
(Santiago: Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, 1963), 110;
y Diego de Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Gustavo Valdés Bunster,
ed., Seis misioneros en la frontera mapuche (Temuco: Centro Ecuménico
Diego de Medellín/Ediciones Universidad de La Frontera, 1991 [1673]), 73,
148.
26
Los lonko eran los cabecillas o representantes de los lov (también llamados
lof) o patrilinajes mapuche. La mayoría de los cronistas los llaman líderes
o jefes. El padre Luis de Valdivia lo traduce como “la cabeza”, mientras el
sacerdote Andrés Febrés incorpora la variante loncogen, a la que define como
“principal, superior”. Félix José de Augusta lo llama “la cabeza, el jefe”, acepción que mantiene Juan Grau. Véase Luis de Valdivia, Arte y gramática general de la lengua que corre en todo el Reyno de Chile (Sevilla: Thomás Lopez
de Haro, 1684 [1606]). Andrés Febrés, Arte de la lengua general del Reyno
de Chile (Lima: Calle de la Encarnación, 1764), 535. Augusta, Diccionario
Araucano-Español, 161.
27
Ovalle, Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de Historiadores de Chile, t. 13, 20.
28
Diego de Ocaña, Relación de viaje a Chile, año de 1600 (Santiago: Editorial Universitaria, 1995), 39. Esta apreciación contrasta con la entregada por
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en la época de Pedro de Valdivia era regida por “dos señores”.29
Sabemos muy bien que sus habitantes cumplieron un importante
rol en la rebelión iniciada con la muerte del malogrado gobernador
Martín García Oñez de Loyola en 1598, como lo demuestra una
carta de Juan Jaraquemada al rey, en la cual se señala que los nativos
“tributan a estos de guerra mil picas, cantidad de arcos y flechas y
más de quinientas fanegas de comidas de que es abundantísima”.30
La alianza y apoyo para con dicha provincia se canalizaba a través
del rewe costero de Tirúa, conglomerado social y punto continental
más cercano a la isla, “donde los indios de Purén tienen muy gran
sustento por la pesquería de la macha”.31 El arraigo y persistencia
de este nexo en un plano ajeno a la práctica bélica es resaltado por
el padre Diego de Rosales, quien al referir la labor misional del
sacerdote jesuita Alonso del Pozo después del tercer alzamiento,
indica que:
Alonso de Ovalle y Diego de Rosales; el primero nos dice: “sabemos que
los isleños de la Mocha, que son jente humana, cortés y apacible, como lo
han esperimentado las armadas que han arribado a ella”, en tanto el segundo
afirma que “estos jamas han tenido guerra con los españoles”. Véase Ovalle,
Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de Historiadores de
Chile, t. 13, 288.
29
Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de Chile, 255.
30
Archivo Nacional de Santiago, Fondo Carlos Morla Vicuña (en adelante ANMV), “Carta de Juan Jaraquemada a Su Magestad, 1º de marzo de
1611”, vol. 1, f. 410. Sin embargo, no es claro si la asistencia de los nativos
de la isla Mocha al ayllarewe de Purén se limitó sólo a la entrega de armas
y bastimentos, o si ésta también se manifestó en el traslado de weichafes o
guerreros.
31
ANMV, “Carta de Juan Jaraquemada a Su Magestad, 1º de marzo de 1611”,
vol. 1, f. 410.
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Visitando el P. la Provincia de Tirua, que está en la costa del mar,
y doctrinando aquellos indios, llegaron dos caciques de la isla de
la Mocha en unas balsas de paja, con mucha gente, que venían
a sus tratos y contratos, con los indios de tierra firme de Tirua.32

En su Flandes Indiano el mismo cronista relata que los naturales
de la isla “crían gran cantidad de gallinas, ovejas castellanas y
chilenas, que crezen y engordan a maravilla, y tienen trato de
ellas con los indios de Tirua y tierra firme”.33
De ambas citas es posible extraer dos importantes
consecuencias. En primer lugar, el carácter bigeográfico
que detentaban ciertos ayllarewe, lo que se traducía en una
disponibilidad ecológicamente variada de recursos y en el
manejo estratégico de un vasto territorio, lo que potenciaba
la interacción con agrupaciones de más de una zona. Purén
y Quecheregua son los más connotados casos de ayllarewe
fronterizos que se articulaban sobre un espacio que abarcaba a
más de una faja del relieve.34 En segundo término, es elocuente
la implicancia no sólo bélica, sino también económica de
Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Gustavo Valdés Bunster, ed., Seis misioneros en la frontera mapuche (Temuco: Centro Ecuménico Diego de Medellín; Ediciones Universidad de La Frontera, 1991), 87.
33
Rosales, Historia General de el Reyno de Chile. Flandes Indiano,
vol. 1, 289.
34
Para el caso de Purén, véase “Relación de lo que sucedió en el Reyno de
Chile...”, en José Toribio Medina, Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2 (Santiago: Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, 1963), 110, http://
www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-336459.html. Para Quecheregua
véase ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, fs. 26-27.
32

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las alianzas que conformaban las respectivas provincias.
Remitiéndonos al caso citado, las parcialidades de Purén, de
las que al menos siete se repartían entre la línea de costa y los
faldeos occidentales de la cordillera de Nahuelbuta y otras dos
o tres en el llano central, se abastecían de productos del mar
y engarzaban con la isla Mocha a través del rewe de Tirúa,
el más austral de su extensión geográfica. Ello no descarta
eventuales intercambios con levo35 de otros ayllarewe,36 pero
creemos que la circulación preferencial de recursos al interior
de cada uno de estos conglomerados contribuía a reforzar los
nexos de reciprocidad que se hacían latentes y necesarios en
los períodos de conflicto con el acero español. Refuerza esta
idea, de la plurifuncionalidad del ayllarewe, la apreciación que
acuñó un siglo atrás Ricardo Latcham, cuando afirmaba que “el
aillarehue parece haber sido una agrupación a la vez política y
religiosa”.37 Lamentablemente la documentación es mezquina
en información de esta naturaleza, careciendo de los detalles
necesarios para elaborar una propuesta más sustentable, ya sea
El levo o lebo, según Boccara, era una “unidad sociopolítica compuesta
de diversos quiñelob”; véase Boccara, Los vencedores. Historia del pueblo
mapuche en la época colonial, 414.
36
Diego de Rosales nos dice que “comercian con los de tierra y Paicabi, por
carneros y obejas de la tierra y lumas para cabar, las cosas que los indios de
tierra firme adquieren de los Españoles, como hachas de yerro, cuñas, añil,
cuentas de vidrio y cosas assi”; véase Rosales, Historia General de el Reyno
de Chile. Flandes Indiano, vol. 1, 289.
37
Latcham, La organización social y las creencias religiosas de los antiguos
araucanos, 379.
35

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por el desinterés de los letrados y hombres de armas en tales
materias o por la dificultad que implicaba acceder a detalles
tan poco visibles en el concierto de los combates, incursiones
y saqueos que fueron el sello de los primeros cien años de
interacción fronteriza.
De estas reflexiones surge una importante conclusión:
consideramos, cuando menos hasta la primera mitad del
siglo XVII, que la dispersión espacial de algunos ayllarewe
deja en entredicho la tradicional visión rectilínea de los
vutanmapu, supuestamente restringidos en su extensión
y alcance sociopolítico a una exclusiva franja de relieve
(costa, valle central, precordillera). Dichos vutanmapu o
“tierras grandes”, según se desprende de su etimología (vuta
significa “gran” o “grande”, y mapu se traduce como “tierra” o
“territorio”), fueron extensos y complejos sistemas de alianzas
socioterritoriales que enlazaron a diversos ayllarewe a lo
largo de las franjas del relieve en que se extendía el espacio
mapuche. Aquellos ayllarewe que detentaban una condición
bigeográfica se encontraban en una situación estratégicamente
privilegiada para concertar pactos y movilizar guerreros por
diversos sectores de la topografía indígena conforme se iban
dando las circunstancias.
El tercer ejemplo de un ayllarewe conformado por un
número mayor de parcialidades es, también, el caso más complejo:
nos referimos a la provincia de Catiray, comprendida entre la
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cordillera de Nahuelbuta y el río Biobío hasta la confluencia del río
Bueno con el Duqueco por el sur. Hacia 1605 la incansable labor
de pacificación del jesuita Luis de Valdivia lo llevó a la región
fronteriza acompañado del gobernador entrante Alonso García
Ramón. Después de haber parlamentado con los ulmen38 de las
provincias de Penco, Tucapel, Arauco y Quecheregua, dándoles
a conocer las provisiones reales que garantizaban su protección
frente a los agravios y la abolición del servicio personal, el 17 de
mayo se reunió con los indios coyuncos, gualquis y catirayes.39
Sobre estos últimos, el acta de la conferencia consigna que dichos
naturales:
[…] se dividen en dos provincias, la una contiene solo siete
reguas que al presente an ofrecido la paz […] la otra contiene
Los ulmen fueron generalmente identificados como personas de prestigio
cuyo reconocimiento iba más allá de los patrilinajes mapuche. Andrés Febrés,
Arte de la lengua general del Reyno de Chile (Lima: Calle de la Encarnación,
1764), 319, le llama “cacique” y “curaca”. El diccionario de Grau lo define
como un “mapuche gobernante de un distrito, jefe, cacique en tiempo de paz,
noble, adinerado”; véase Juan Grau, Voces indígenas de uso común en Chile:
apellidos y patronímicos (Santiago: Ediciones Oikos, 2000), 225.
39
Una descripción detallada de estas conferencias en Barros Arana, Historia
General de Chile, t. 3, 332–34. Véase también Francisco Enrich, Historia
de la Compañía de Jesús en Chile, vol. 1 (Barcelona: Imprenta de Francisco
Rosales, 1891), 503–25. Crescente Errázuriz, Historia de Chile durante los
gobiernos de García Ramón, Merlo de la Fuente y Juan Jaraquemada (Santiago: Imprenta Cervantes, 1908); Antonio Astrain, Historia de la Compañía
de Jesús en la asistencia de España, t. IV (Madrid: Administración de Razón
y Fe, 1913), 668–90. El aporte más reciente es el de José Manuel Zavala, José
Manuel Díaz Blanco, y Gertrudis Payás, “Los parlamentos hispano-mapuches
bajo el reinado de Felipe III: la labor del padre Luis de Valdivia (1605-1617)”,
Estudios Ibero-Americanos 40, núm. 1 (2014): 23–44.
38

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nueve reguas que al presente estan [en] guerra. Y la primera
es llamada rralgueregua [sic] y la segunda ayllaregua por el
número de reguas que a cada qual contiene.40

En otras palabras, al interior de un mismo grupo territorial
–los catirayes– se distinguen dos supuestas provincias que
manejan, cada una por separado, una política conciliadora o de
manifiesta hostilidad hacia los hispanos. A primera vista se diría
que estamos frente a un sistema de dualidad similar al que los
cronistas describen en los Andes centrales o, para no ir más lejos,
al que la hueste valdiviana encontró en el valle de Aconcagua.41
Empero, la realidad distaba bastante de esta posibilidad porque
siete años más tarde, estando el destino del reino ahora en manos
del gobernador Alonso de Ribera, el padre Luis de Valdivia,
investido de amplios poderes, retomó su política de encuentros
y parlas con los representantes de las provincias indígenas.
En este nuevo escenario observamos un cambio respecto a la
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, fs. 35-36.
41
En efecto, al arribar los hispanos a este curso fluvial se encontraron con
una modalidad de organización dual del territorio que se manifestaba tanto
en la nominación diferencial del curso superior de dicho río (valle de Chile)
respecto a su cauce inferior (valle de Conconcagua), así como en la presencia
de dos cabezas de poder que señoreaban sobre ambas mitades. Bibar es quien
mejor grafica esta pretérita realidad cuando señala que “los señores de este
valle son dos: el uno Tanjalongo, éste manda de la mitad del valle a la mar; el
otro cacique se dice Michimalongo, éste manda y señorea la mitad del valle
hasta la sierra. Este ha sido el más temido señor que en todos los valles se ha
hallado”. Véase Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos
de Chile, 100.
40

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estructura de la alianza registrada en 1605, puesto que ahora a
una provincia de diez rewe dispuesta a establecer las paces se
contraponía otra de cinco rewe que persistía en la lucha, cuyas
parcialidades estaban “unidas con Purén”.42 Si bien la sumatoria
de las unidades parentales no es coincidente entre ambos años
–posiblemente producto de una omisión del prosista–, salta a la
vista una dinámica autónoma de las mismas para adherir a alguna
de las decisiones políticas tomadas por las coaliciones. En efecto,
al interior de los ayllarewe cada levo conservaba su autonomía y
estaba en posición de decidir su respaldo a las resoluciones que
se tomaban en la relación interétnica. Prueba de ello son las Paces
de Chicuya protagonizadas por el gobernador Alonso de Ribera y
el ayllarewe de Arauco el 20 de noviembre de 161243: a la reunión
asistieron siete de los nueve rewe convocados, ausentándose
las parcialidades de Lebo y Colcura que permanecieron fieles
al alzamiento encabezado por la provincia de Purén. Otro
ejemplo está dado por las paces que el padre Luis de Valdivia y
el gobernador García Ramón sostuvieron en el fuerte de Santa
Inés de Monterrey con el ayllarewe de Tucapel: a dicho evento,
celebrado el 24 de abril de 1605, asistieron igualmente:
[…] quatro embaxadores de las quatro reguas ultimas de Puren
quel dicho dia avian venido a ofrecer la paz al dicho governador,
“Relación de lo que sucedió en el Reyno de Chile...”, en Medina, Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2, 100.
43
ANMV, “Tratado entre el gobernador Alonso de Ribera y los indios (Paces
de Chicuya), 20 de noviembre de 1612”, vol. 20, fs. 20-20v.
42

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el primero llamado Ybantureo de la regua de Tirua i el segundo
llamado Pillantureo de la regua llamada Lleolleo y el tercero
Caniunmapo de la regua llamada Rangalme [Ranculgue] y
el quarto llamado Queupuanca de la regua llamada Claroa,
ynbiados de sus caciques al dicho fin no obstante que las
otras cinco reguas restantes de su provincia y [a]yllaregua
perseveraban de guerra […].44

Ahora bien, para el caso de Catiray el empleo de un mismo término
nominativo y de un gentilicio común a sus miembros, los “catirayes”,
implica el reconocimiento de una estructura socioterritorial
unitaria. La pregunta que surge entonces es, ¿por qué se clasifica
a un mismo conglomerado y región como conformado por dos
“provincias”? Creemos que la respuesta reside en el exotérmino con
que los hispanos tradujeron a su propia concepción dicha estructura
nativa. El Diccionario de Autoridades define a la provincia como
“la parte de un Reino ú Estado, que se suele gobernar en nombre
del Príncipe, por un ministro que se llama Gobernador”.45 Sabemos
bien que la formación estatal era del todo extraña a la sociedad
mapuche, numerosos documentos y los cronistas sin excepción
reconocen la ausencia de una organización centralizada del poder,
condición sine qua non de los estados; el testimonio del cautivo
fray Juan Falcón es explícito en esta materia al indicar que entre
los indígenas:
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, fs. 14-15.
45
Real Academia Española, Diccionario de Autoridades, t. V, vol. 3 (Madrid:
Editorial Gredos, 1964), 415.
44

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[…] no hay cabeza a quien obedezcan ni [a]caten sujección, no
tienen modo ni orden de república, ni la conservan de ninguna
manera, ni gobierno en sus cosas, no hay forma de administrarse
justicia de ninguna suerte, y así como no hay a quien poderse
pedir, ninguno trata de pedirla.46

Otro prisionero de los indígenas, el célebre autor del Cautiverio
Feliz, destaca también la falta de una estructura jerárquica que
involucre una cadena de poder propia del sistema estatal:
[…] por no tener esta nacion cabeza superior que los sujete, ni
a quien ellos rigurosamente tengan temor ni respecto, porque
cada uno en su parcialidad y en sus casas es tenido y acatado
conforme sus caudales y el séquito de deudos y parientes que
le asiste.47

Finalmente, Miguel de Olaverría indicaba casi un siglo antes que:
Los indios de Chile en ningún tiempo se save que ayan tenido señor ni rey universal ni particular que sobre ellos tubiesse
poder y dominio ni mas de sus caciques en cada parcialidad.48

De esta manera, cabe preguntarnos dónde descansaba el
fundamento que hacía que los cronistas, soldados, religiosos y
testigos en general homologaran los corpus socioterritoriales del
“Declaración que hizo el padre Fray Juan Falcón en 18 de Abril de 1614”,
en Horacio Zapater, “Testimonio de un cautivo. Araucanía, 1599-1614”, Historia, núm. 23 (1988): 316.
47
Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán, Cautiverio feliz, y razón de las
guerras dilatadas de Chile. Colección de Historiadores de Chile, t. 3 (Santiago: Imprenta del Ferrocarril, 1863), 121.
48
Olaverría, “Informe de don Miguel de Olaverría sobre el Reyno de Chile, sus
indios y sus guerras, 1598”, en Gay, Historia física y política de Chile, vol. 2, 22.
46

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�Francis Goicovich

mundo aborigen a la categoría de provincia. Consideramos que
la respuesta se encuentra en la rearticulación del poder que se
experimentaba en los períodos de conflicto, cuando el principio
de autoridad, hasta entonces casi imperceptible, se hacía visible
a los ojos hispanos. En efecto, al amalgamarse las parcialidades
de los ayllarewe para enfrentar en forma cohesionada la
amenaza castellana surgía una pseudo jerarquía militar, de
carácter temporal, a cuya cabeza se encontraba el toki49 general
o gentoki. Los hispanos identificaron a este personaje con los
gobernadores50 que regían las diversas provincias peninsulares,
tanto porque socialmente representaba el ejercicio de un precepto
de mando, como porque territorialmente le correspondía
la dirección y resguardo de una región cuyos habitantes se
identificaban con su suelo y se diferenciaban identitariamente de
los circunvecinos. Así se explica, por ejemplo, el que Francisco
Núñez de Pineda llame a la cabeza del ayllarewe de Purén “el
gobernador Ancanamon”.51
Febrés, Arte de la lengua general del Reyno de Chile, 647. Lo define como
“los que goviernan en tiempo de guerra”. Boccara, Los vencedores. Historia
del pueblo mapuche en la época colonial, 415. Lo identifica como “general de
los escuadrones indígenas”.
50
El Diccionario de Autoridades lo define como “el que gobierna, dirige y
encamina alguna cosa, para lograr el fin que desea”. Una segunda acepción,
igualmente válida para nuestra propuesta, señala que “se llama asimismo al
superior que manda y ordena a los inferiores, en orden al debido fin del público...”, en Real Academia Española, Diccionario de Autoridades, t. IV, vol. 2
(Madrid: Editorial Gredos, 1964), 56.
51
Núñez de Pineda y Bascuñán, Cautiverio feliz, y razón de las guerras dilatadas de Chile. Colección de Historiadores de Chile, t. 3, 102.
49

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Si volvemos la mirada a Catiray, repararemos en el alto
número de parcialidades que la conformaban –mínimo 16– y,
seguidamente, en la situación espacial en que se encontraba,
colindante con algunas de las provincias más belicosas y que más
enconadamente sostuvieron la resistencia frente al invasor de
ultramar: Arauco, Gualqui, Coyuncaví, Quecheregua y Purén. La
alianza que los rewe meridionales de Catiray sostuvieron con esta
última fue lo que llevó a los hispanos a distinguir dos provincias,
puesto que cada una de ellas tenía hacia 1605 su propio toki
general: Millapoa encabezaba el relguerewe que deseaba razonar
con el lenguaje del canelo y Maricaneo era el líder del ayllarewe
que prefería continuar con el idioma de la lanza.52 En suma, si
bien en un comienzo los catirayes actuaron cohesionadamente
en el alzamiento general de 1598 junto con la totalidad de las
provincias, ya a mediados de la primera década del siglo XVII se
vislumbra un quiebre que originó dos subalianzas con políticas
fronterizas dispares. El alto número de rewe permitió constituir
dos conglomerados de proporciones suficientes como para que
los hispanos, erróneamente, les otorgaran a cada uno la condición
de provincia, creando así una división artificial.
Considerado lo anterior, es lícito preguntarse por los
factores que incidieron en este divorcio al interior de los catirayes.
Los motivos de la resistencia indígena eran múltiples: evitar los
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, f. 37.
52

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abusos del servicio personal, las condiciones laborales vejatorias,
el pago de tributos excesivos, el rapto de sus mujeres e hijos, etc.
La documentación grafica muy bien esta situación al señalar que:
la principal causa de averse revelado y perseverado tantos años
en su revelion los dichos yndios hera la servidumbre personal
en que ellos en algun tiempo y todos los demas yndios deste
Reyno avian estado y estavan tomándoles sus hijos, hijas é
mugeres para la dicha servidumbre y otros agravios que al
principio recibieron y al presente reciben de los españoles
avitantes en este reyno.53

Sobre la arbitrariedad de los encomenderos Alonso de Ovalle indica:
Esta codicia y deseo de la riqueza y la insaciable sed de aumentar
cada uno su caudal, hacía a los encomenderos menos atentos a
la conservacion de los indios y a guardarles sus fueros, a cuidar
del buen tratamiento con que debieran portarse con ellos, a
pagarles su trabajo y sudor y ser mas solícitos en no permitir
que los agraviasen los que inmediatamente estaban con ellos y
eran sobrestantes de las haciendas.54

Finalmente el cacique Quilalebo, rememorando su pasado de
servidumbre antes del segundo alzamiento general, refirió a
Francisco Núñez de Pineda que los españoles:
[…] solo cuidaban de menoscabar y consumir nuestra nacion,
no dándonos de comer, teniéndonos en un ordinario trabajo de
las minas, dejándonos morir en ellas, sin asistencia de nuestras
mujeres, sin el consuelo de nuestros hijos, y sin el regalo de
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, f. 8.
54
Ovalle, Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de Historiadores de Chile, t. 13, 71.
53

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nuestras casas; los continuos y lamentables robos de nuestras
reduciones, llevándonos los hijos y las hijas con violencia,
vendiéndolas por esclavas de secreto; la crueldad tan feroz de
las mujeres, que a sus criadas las quemaban vivas y dentro de
sus aposentos las enterraban, despues de haber hecho con ellas
mil anomalías; la libertad con que se servian de nuestras hijas
y mujeres, hasta forzarlas los hombres a vista de sus padres y
de sus madres, y aun de sus maridos; y otras cosas mas graves
que pudiera referiros.55

Indudablemente que los atropellos que sufrieron durante los
años en que imperó el servicio personal, antes de la implantación
de la Guerra Defensiva en 1612, encendió en el espíritu de los
indígenas la llama del descontento y el deseo de resarcir los
agravios. La muerte de Martín García Oñez de Loyola no fue más
que el fruto de un creciente enfado que anidaba en el corazón de
quienes sintieron que había llegado el momento de saldar cuentas,
sentimiento que explica la rápida adhesión de las provincias entre
el río de La Laja y el Seno de Reloncaví, al alzamiento general
iniciado por el poderoso ayllarewe de Purén.
No fue sino hasta 1605 que se vislumbraron los primeros
signos de pacificación, y si bien en forma tímida, gradual e inestable,
una a una fueron arriando sus banderas de lucha algunas de las
provincias fronterizas. Empero, las más enconadas permanecieron
firmes en su posición, ya sea porque desconfiaban de las promesas
hispanas en orden a respetar sus fueros, o porque sus líderes y las
Núñez de Pineda y Bascuñán, Cautiverio feliz, y razón de las guerras dilatadas de Chile. Colección de Historiadores de Chile, t. 3, 307.
55

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comunidades en general hallaban en la guerra una fuente de prestigio
que les permitiría dejar memoria de sí, convirtiendo sus nombres
en tema de las juntas de guerra y en ejemplo para las generaciones
futuras, como lo eran Caupolicán, Lautaro y Galvarino.56 Como
señalábamos en un trabajo previo, en la sociedad mapuche los
hombres:
“[…] participaban paralelamente de una doble contienda desde
el preciso instante en que adquirían la condición de konas57:
de un lado, se trenzaban en las interminables disputas que
alternadamente protagonizaban con las agrupaciones que se
El prestigio fue un fundamento importante en la perpetuación de la guerra. A
lo largo del tiempo surgieron líderes que buscaron concitar alzamientos o dilatarlos en el tiempo a fin de labrar sus nombres en la memoria de sus iguales e incluso de sus rivales, como lo demuestra Anganamón cuando pregunta a Núñez de
Pineda “qué es lo que decían de él entre nosotros [los hispanos], si tenia opinion
de soldado y de valiente”. Sin embargo, también hubo líderes que, inspirados por
el anhelo de alcanzar la fama, fracasaron en su intento de sublevación perdiendo
en ello la vida, como ocurrió al cacique Curiguanque de la Mariquina en 1647.
Véase Núñez de Pineda y Bascuñán, 127, y Biblioteca Nacional de Chile, Documentos Originales de José Toribio Medina, “Copia del proceso seguido contra
los caciques Curiguanque, Maliante y el indio Catigneu, todos de la Mariquina,
por intento de asesinato del Veedor General Francisco de la Fuente Villalobos y
demás capitanes y soldados y sacerdotes que entraron en sus tierras en fe de la
paz que habían ofrecido, 1647”, t. 311, fs. 1-61.
57
Febrés, Arte de la lengua general del Reyno de Chile, 459, dice que son
“los mozetones”, incorporando las acepciones de “esforzado, valiente, guapo”,
definiciones que son mantenidas en el diccionario de Augusta, Diccionario
Araucano-Español, 93. Dado que la mayoría de los jóvenes mapuche se incorporaban a las fuerzas indígenas que resistieron al invasor español, algunos autores coloniales tradujeron el término como “soldado”, aludiendo a los guerreros nativos, lo que sin embargo es un error de concepto, ya que esa definición
le corresponde más bien al término weichafe; véase Valdivia, Arte y gramática
general de la lengua que corre en todo el Reyno de Chile.
56

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convertían en enemigas, del otro, rivalizaban constantemente
entre sí en su afán por ganar el reconocimiento de sus
‘camaradas’ a través de actos de valor y arrojo. La evocación
de estas acciones solía ser el tema central de sus fiestas y juntas,
en las que el arte de la oratoria se encargaba de ensalzar las
adulaciones que cada uno refería de sí mismo”.58

Inducidas por estas razones o por el argumento de la amenaza,
provincias o parcialidades de menor peso demográfico fueron
ocasionalmente arrastradas al enfrentamiento fronterizo o, en
aquellos casos de adhesión voluntaria, a mantener su apoyo inicial
hacia aquellas que encabezaban los levantamientos. Tema poco
tratado por los especialistas ha sido este de las alianzas forzadas.59
Las facciones indígenas y las coaliciones en general solían incluir
agrupaciones que, ya agotadas por las dilatadas campañas y la
devastación de las campeadas hispanas, solo mantenían sus toki
ensangrentados60 para no convertirse en víctimas de sus aliados
Francis Goicovich, “En torno a la asimetría de los géneros en la sociedad
mapuche del período de la Conquista Hispana”, Historia, núm. 36 (2003): 161.
59
Una de las pocas aproximaciones es la que ha realizado Andrea Ruiz-Esquide, Los indios amigos en la frontera araucana, (Santiago: Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos/Centro de Investigaciones Diego Barros Arana,
1993), 46-48.
60
Los toki eran unas hachas de piedra que detentaban una poderosa connotación simbólica en el seno de la cultura mapuche. Dicha simbología estaba fuertemente ligada al color del artefacto, ya que los toki de color negro eran usados
en rituales para concertar alianzas y así llevar adelante la guerra contra los españoles, mientras que los toki blancos eran usados en los rituales de paz. Los
líderes bélicos mapuche, llamados toki o gentoki, eran los portadores de estos
emblemas confeccionados en pedernal negro. Luis de Valdivia, Arte y gramática general…, le llama simplemente “hacha”, al igual que Augusta, Diccionario
Araucano-Español, 216. Para una aproximación al valor simbólico de los toki
58

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más poderosos, los que “de tal manera tienen puesto estanco al
tratar de paz que al que lo tratase le matarían como a traidor”.61
Hacia 1612, por ejemplo, se hacía notar que Utaflame y Pañeguile,
cabezas principales del rewe de Elicura, jamás habían dado la paz
“porque si la dieran les cortaran las cabezas a estos dos las demas
provincias de guerra”.62
Podemos hablar de un verdadero “miedo a la paz” de
los rewe y ayllarewe de menor jerarquía en el escenario bélico
fronterizo o, cuando menos, de aquellas cuyos territorios estaban
cercados por agrupaciones reacias a las tentativas de pacificación.
Convertirse en indios amigos de los españoles era una forma de
enfrentar la amenaza de los antiguos aliados, pero también con
suma frecuencia se debía pagar el precio por lo que aquellos
concebían como una traición. Ya el padre Diego de Rosales hacía
ver que los indios de guerra “siempre enderezan sus tiros a los
amigos, ya por vengarse en ellos, ya por hacerlos sus auxiliares y
quitarnos esas fuerzas”.63 El 19 de diciembre de 1646, poco antes
y su uso en las rituales de paz y guerra, véase Francis Goicovich, “Un sistema
de equivalencias: el ritual del sacrificio en la cultura reche-mapuche de tiempos
coloniales (siglos XVI y XVII)”, Historia 51, n° 2 (2018): 423-454.
61
“Declaraciones de dos mulatos que vivían entre los indios rebelados acerca de las costumbres de guerra de éstos, 27 de diciembre de 1593”, en José
Toribio Medina, ed., Colección de Documentos Inéditos para la Historia de
Chile (2a serie), vol. 4 (Santiago: Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio
Medina, 1960), 387.
62
“Relación de lo que sucedió en el Reyno de Chile...”, en Medina, Biblioteca Hispano Chilena, 111.
63
Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Valdés Bunster, Seis misioneros en la
frontera mapuche, 72.
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de concertarse las Paces de Quillín por el gobernador Martín
de Mujica, el toki general de la Mariquina, Juan Manqueante,
expresaba al Veedor General don Francisco de la Fuente Villalobos
y al gobernador de Valdivia don Francisco Gil Negrete, que su
lealtad para con los hispanos le había concitado:
[…] el enojo de las provincias reveladas de Puren, Tucapel y
de las costas de la Imperial y de la cordillera, que muchas y
diversas veces hicieron entradas y corredurías en nuestro país
maloqueandonos como á fieles y declarados amigos de los
españoles.64

Existía una jerarquía de poder tanto entre los rewe que conformaban una provincia, como en la interrelación que se establecía
entre los mismos ayllarewe. El potencial demográfico, la capacidad bélica (habilidad para estructurar confederaciones, así
como la movilización de contingentes y recursos ad hoc) y el
prestigio de sus líderes eran los principales factores que marcaban la diferencia en ambos niveles. El rewe que detentaba
la condición de cabeza de provincia solía marcar la dinámica
de la coalición, como ocurría con el ayllarewe de Purén, cuya
parcialidad homónima era, con frecuencia, la más respetada y
temida por el resto de la corporación socioterritorial;65 sus líBiblioteca Nacional de Chile, Documentos de Diego Barros Arana, “Fray
Agustín Carrillo de Ojeda: relación de las paces ofrecidas por los indios rebeldes del Reino de Chile y aceptadas por el señor don Martín de Mujica, 1648”,
t. 11, f. 221.
65
Sin embargo, en tiempos del alzamiento general de 1598 debió compartir
este liderazgo y preeminencia con el rewe de Pellaguén, de la cual eran originarios los afamados toquis Ainavilo y Anganamón.
64

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deres, investidos del prestigio necesario,66 “se llevaban tras sí
a las demás Provincias de su Aillaregue, que no se avenían a
cosa, sino por el consejo, y gobierno de los de Puren”.67 La labor
misional de los jesuitas procuró sacar ventajas de esta situación,
haciendo de dichos líderes y parcialidades un vehículo de evangelización para expandir la doctrina. Sobre su accionar con los
cabecillas, vemos que en el rewe de Lebo, provincia de Arauco,
el padre Pedro de Torrellas “ganó aquí para Dios al Cacique Cajumari, Toqui general de aquella Provincia, el cual acudía con
mucha aficción y voluntad a oir los sermones, y con su ejemplo
llevaba tras sí a los demás”.68 El padre Francisco de Vargas, por
su parte:
[…] procuró la conversión de los Indios de la Mariquina, de
donde era Gobernador el Cazique Manqueante, que siempre
se mostró fiel. Solicitó su conversión y bautismo, que se hizo
con grande solemnidad [...] Convertida la cabeza fue fácil la
conversión de los demás.69

Así como los toki y lonko fueron importantes en la propagación de
la fe al interior de los rewe, las parcialidades de mayor renombre
Para una aproximación a las formas de ascensión al poder en la sociedad
mapuche, véase Silva, “Hombres fuertes y liderazgo en las sociedades segmentarias: un estudio de casos”; Osvaldo Silva y María Cristina Farga, “El
surgimiento de hombres poderosos en las sociedades segmentadas de la frontera Inca: el caso de Michimalonko”, en Actas del V Congreso Internacional de
Etnohistoria (Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1998), 255–65.
67
Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Valdés Bunster, Seis misioneros en la
frontera mapuche, 155.
68
Valdés Bunster, 271.
69
Valdés Bunster, 296.
66

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cumplieron un rol igualmente significativo en su difusión al resto
de los núcleos parentales de las respectivas provincias, amén del
ejemplo que se daba con esto a los demás ayllarewe. El cronista
Diego de Rosales, refiriendo el trabajo espiritual de padre Juan
del Pozo, apunta que “los primeros, que levantaron Iglesias
fueron los de Puren, quién tal dijera ahora pocos años, que eran
los más rebeldes”.70 La esperanza del sacerdote se fundaba en el
prestigio de la parcialidad, pues al construir una iglesia en sus
tierras se esperaba que “a su imitación la habían de hacer las
demás Provincias de su Ayllaregua”.71 Cuál no sería su sorpresa
al ver coronados sus esfuerzos poco tiempo después, cuando “por
el ejemplo de éstos nos han venido a pedir los de la Provincia
de Lumaco [Pellagüén] y Guadaba, que vamos a sus tierras, que
harán también Iglesia en ellas”.72
Del mismo modo, los toki supieron leer las ventajas que
obtendrían con la edificación de las iglesias, las que en su calidad
de puntos de convocación y reunión social, servirían para reforzar
su estatus al interior de las reducciones. Un caso ilustrativo lo
Valdés Bunster, 162.
Valdés Bunster, 156.
72
Valdés Bunster, 162. Las estrategia misional de ejemplo e imitación que
nacían del aprovechamiento de los rewe y ayllarewe principales se resume en
el siguiente fragmento de Rosales: “Mucho puede el buen ejemplo, y confío
en Dios, que el de los Indios de Purén ha de poder mucho, para que otros sigan
sus pasos que como el mal fueron los primeros, pues de esta tierra salió el
alzamiento general, y en seguimiento de los de Puren se rebelaron todas las
Provincias, en su seguimiento, y a su imitación se han de convertir muchas”,
Valdés Bunster, Seis misioneros en la frontera mapuche, 162-163.
70
71

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hallamos en la provincia de Toltén el Bajo, donde “el Cacique
Millalien ofreció un sitio bueno junto a su casa, diciendo, como
él era Christiano, y quería tener cerca de su casa la Iglesia para
frecuentarla”.73
Claro está que la preeminencia de los conglomerados
debe ser contemplada en su propio contexto histórico. Si en
tiempos del primer alzamiento general Arauco y Tucapel llevaron
la voz de mando, ya en el segundo, 45 años después, tal condición
la detentaban los ayllarewe de “Osorno, Villarrica, Imperial,
Purén y las Quechereguas”,74 muy especialmente aquellas del
llano central. Esta dinámica, que a comienzos del siglo XVII se
traducía en la preeminencia de la provincia de Purén, explicaría
en gran medida la división interna que Catiray experimentó en
su accionar interétnico, por cuanto no deja de ser significativo
el que hayan sido precisamente los rewe meridionales, aquellos
que colindaban con los purenes, los que mantuvieron la postura
hostil en contraposición a sus similares septentrionales. Saber
si la convicción o la amenaza fue lo que determinó la unión de
los sureños con Purén es algo que la documentación no logra
dilucidar. Lo que sí es claro es que el divorcio producido en
Catiray conllevó el conflicto entre ambos segmentos, frente a lo
Valdés Bunster, Seis misioneros en la frontera mapuche, 58-59.
“Declaración que hizo el padre Fray Juan Falcón...”, Valdés Bunster, Seis
misioneros en la frontera mapuche, 319. “Declaración que hizo el padre Fray
Juan Falcón…”, en Zapater, “Testimonio de un cautivo. Araucanía, 15991614”, 319.
73
74

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cual las fuerzas castellanas debieron “defender a los indios de
Catiray del norte de los de Catiray del sur, que con una gran junta
venían contra ellos”.75
Conclusión
En suma, en estas líneas creemos haber demostrado que:
a. Los ayllarewe se constituían como alianzas
de

unidades

socio-territoriales

numéricamente

variables, por lo que el término con que
tradicionalmente se las ha nominado crea una
imagen falaz de su conformación. En su lugar y
con fines sustancialmente analíticos, hace casi dos
décadas atrás propusimos en un artículo76 el término
wichanrewe (wichan significa alianza o aliado77),
cuya semántica consideramos lo suficientemente
flexible como para abarcar la amplia gama de
posibilidades en que se manifestaba esta estructura.
“Copia de una carta del Padre Luys de Valdivia para el señor Conde de
Lemos Presidente de Indias, Lima, 4 de enero de 1607”, en Medina, Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2, 55. El documento también se encuentra en
Biblioteca Nacional de Chile, Manuscritos de José Toribio Medina, t. 111, fs.
22-41.
76
Francis Goicovich, “Reevaluación etnohistórica de las ayllareguas reche-mapuches”, en Actas del V Congreso Chileno de Antropología (San Felipe: Colegio de Antropólogos de Chile, 2004), 559–65, https://www.aacademica.org/v.congreso.chileno.de.antropologia/73.pdf.
77
Augusta, Diccionario Araucano-Español, vol. 1, 188.
75

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Sin embargo, no ha gozado de una gran acogida en
el círculo de especialistas ya que resulta difícil ir
contra el peso de la tradición.
b. El emplazamiento y dispersión espacial de ciertos
ayllarewe les otorgaba un carácter ecológicamente
diverso, lo que permitía el acceso a recursos
diferenciales

(funcionalidad

económica

de

las

provincias), así como una ventaja militarmente
estratégica en la movilización de los contingentes.
c. Esto viene a cuestionar la visión tradicional de
los vutanmapu, concebidos como macro alianzas
extendidas longitudinalmente en forma excluyente a
lo largo de las fajas del relieve entre los ríos Biobío y
Toltén.
d. Los rewe tenían la autonomía suficiente como para
manejar una política fronteriza independiente del
resto de las parcialidades de la misma provincia.
e. Lo anterior no descarta el uso de la amenaza o la
violencia a fin de conservar las alianzas. Esto se funda
en la jerarquía de poder que existía tanto al interior
de cada ayllarewe como en la interacción que se daba
entre los mismos.
f. Los jesuitas descubrieron el potencial misional de
esta realidad y se valieron de ella para agilizar la
conversión y llevar a buen término su actividad.
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�La relación fronteriza

Cuadro
Parcialidades y emplazamiento de los ayllarewe fronterizos
en la primera mitad del siglo XVII
AYLLAREWE
Penco

Costa

Llano

Precordillera

Penco
Lleltome
Utenper
(Andalién)
Itata

Gualqui

Puchacay
Iriquitanaguen
Quelacoya
Unequentue
Curenchico

Arauco

Arauco
Quidico
Penqueregua
Millarapue
Lavapie
Quiapo
Taulero
Levo
Colcura
Longonobal
Isla de Santa María

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�Francis Goicovich

AYLLAREWE
Tucapel

Costa
Tucapel

Llano

Precordillera

Paicaví
Angolmo
Tomesmo
Cayucupil
Ilicura
Lincoya
Molhuilla
Pilmaiquen
Catiray

Talcamáhuida
Pirenmáhuida
Calunhueno
Taslebo
Lincura
Lembo
Arenco
Pilumrehue
Curalebo

1

Quilimo
Cuyenmeregua
Genche
Chipimo
Coyuncos (?)
Mayuregue
Peteregue

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

53

�La relación fronteriza

AYLLAREWE
Purén

Costa

Llano
Purén

Precordillera

Pellaguén
Guadava
Relomo
Calcoimo
Tirúa
Claroa
Videregua
Lleulleu
Ranculgue
Guide
Isla Mocha
Coyuncos

Rere
Pocoyan
Tomeco
Quinel
Quelpolemo
Conilevo
Guaverilo
Inoregua
Malloco
Cabullanga

Molchén

Molchén
Quillaco
Pillen
Rucalhue

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

54

�Francis Goicovich

AYLLAREWE
Quechoregue

Costa

Llano

Precordillera
Quechoregue
Puchangui
Maquelvo
Panquegue

Cayogueno

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��La última cristiandad: La nación pisona y la órbita hispánica en la América Septentrional durante los siglos
XVII-XVIII1
The Last Christianity: The Pisona Nation and the Hispanic Orbit
in North America during the 17th-18th Centuries
Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez

Centro de Investigación y Docencia Económicas
Álvaro Obregón, México
orcid.org/0000-0002-8042-2136

Resumen: La nación pisona habitó una fracción de la Sierra Madre
Oriental durante los siglos XVII-XVIII. A inicios del siglo XVII, en
el lado oeste de la Sierra Madre se encontraba la Monarquía Hispánica y al este se hallaba la janambrería. Así fue como esta nación
se encontró en medio del sedentarismo y el seminomadismo, por lo
que por un siglo y medio estuvo en constante cambio dependiendo
las necesidades de la nación y sus rancherías. Los pisones para resistir las correrías en las fronteras hispánicas, tuvieron que negociar,
ejercer la violencia, integrarse a otras naciones indias o abandonar
el sedentarismo para refugiarse en la sierra por lapsos. Estos indios
auxiliares no pudieron integrarse por completo al mundo hispánico
por el estado de la violencia que se ejercía en las zonas de fronteras y
que los obligaba a defenderse por todos los medios posibles, aunque
Un borrador de este trabajo se presentó en el Coloquio William Breen
Murray. Rupturas y continuidades entre el mundo prehispánico y el colonial,
2020.
1

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�esto significara retornar al seminomadismo. Tanto la población como
la territorialidad se vieron menguadas por actores externos. Los pisones aceptaron definitivamente su anexión a la Monarquía Hispánica
a cambio que se le brindase protección ante sus enemigos ancestrales
los janambres. Con la fundación de la colonia del Nuevo Santander,
las territorialidades indias del Seno Mexicano se vieron fragmentadas
y reconfiguradas, esto no afectó a los guerreros, quienes se habían
convertido en parte de la exploración (1747), la pacificación y el poblamiento (1748) a cargo de don José de Escandón. El interés de este
artículo radica en mostrar a los pisones como actores principales con
su agencia, mecanismos político-militares, relaciones económicas y
transferencias culturales-técnicas entre los distintos partidos de las
zonas de fronteras en la América Septentrional.
Palabras clave: Monarquía Hispánica, nación pisona, pisones, América
Septentrional
Abstract: The Pisona nation inhabited a fraction of the Sierra Madre
Oriental during the seventeenth-eighteenth centuries. At the beginning of the seventeenth century on the west side of the Sierra Madre
was the Hispanic Monarchy and to the east was the Janambrería. This
is how this nation found itself between of sedentary lifestyle and semi
nomadism, so for a century and a half it was in constant change depending on the needs of the nation and its rancherías. To resist the
plunders on the Hispanic borderlands, the Pisones had to negotiate,
exercise violence, integrate into other Indian nations or abandon the
sedentary lifestyle for lapses to take refuge in the mountains. This
nation could not be fully integrated into the Hispanic world because
of the state of violence that was exercised on the borderlands and that
forced them to defend themselves by all possible means, even if this
meant returning to semi nomadism. Both population and territoriality
were diminished by external actors. The Pisones definitively accepted
its annexation to the Hispanic Monarchy in exchange for being given
protection from its ancestral enemies the Janambres. With the foundation of the Colonia del Nuevo Santander the Indian territorialities
of the Mexican Seno were fragmented and reconfigured, this did not
affect the warriors, who had become part of the exploration (1747),
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�pacification and settlement (1748) carried out by Don José de Escandón. The interest of this paper lies in showing the Pisones as main
actors with their agency, political-military mechanisms, economic relations, and cultural-technical transfers between the different parties
of the borderlands in North America.
Keywords: Hispanic Monarchy, Pisona nation, Pisones, North
America

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�La última cristiandad

Viejos relatos, nuevos planteamientos
A lo largo de la segunda mitad del siglo XVI, la Guerra de
los Chichimecas involucró por un lado a los cristianos y
por el otro a los seminómadas. Este acontecimiento coincide
con un abandono de la Sierra Madre por sociedades sedentarias
y la ocupación de estos nuevos grupos que escapaban de la
guerra.2 Las naciones indias involucradas en la Guerra de los
Chichimecas fueron varias, pero entre ellas estuvo la guachichil
y su territorialidad la Guachichila. Para esto propongo que
Pamela Reza Martínez, Asentamientos prehispánicos en la Huaxteca
Septentrional. Un estudio a partir de salvamentos arqueológicos en líneas
de transmisión eléctrica [Tesis de licenciatura] (México, DF: Escuela
Nacional de Antropología e Historia, 2010), 29–32. La autora comenta que
en la zona huasteca de la Sierra Madre los pames, pisones y janambres
llegaron tardíamente. Explica que entre los siglos XVI-XVII los huastecos
se desplazaron al sur de la frontera septentrional mesoamericana la cual se
contrajo hasta alcanzar el río Pánuco. Incluso que los indios de la Sierra
de la Tamaulipa Vieja y los huastecos posiblemente tuvieron relaciones
de tolerancia hasta 1570. Guy Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La
sierra de Tamaulipas y la frontera Noreste de Mesoamérica (México,
DF: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
Social; El Colegio de San Luis; Universidad Autónoma de Tamaulipas;
Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 2000), 607.
En la fase San Antonio “contemporánea de la época colonial asistió al
empobrecimiento de la agricultura, mientras que la recolección volvía ser
más activa”. Véase Philip W Powell, La guerra chichimeca (1550-1600)
(México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1996) y el mapa de Abraham
Ortelius, Guastecan Reg., ca. 1584. Donde se especifica que al norte de la
Guasteca era zona de “Guxutxiles gens” (nación guachichil). Este mapa
muestra que los guachichiles llegaron hasta la costa y bordearon la región
Guasteca, mientras que mi planteamiento es solo que se desplazaron hasta
la Sierra Madre Oriental.

2

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�Jofrak Rodríguez

las parcialidades guachichiles se refugiaron en la Sierra
Madre para huir de la violencia, buscar un nuevo
comienzo y reinventarse como nuevas naciones indias.
Esto explicaría como desde Tanguachín continuando en
toda la Sierra Madre hasta Monterrey, estas sociedades
cazadoras-recolectoras tuvieron algún lazo familiar o fueron
identificadas como guachichiles en las fronteras por los vecinos
en las diversas poblaciones hispánicas a lo largo del siglo
XVII e incluso, a inicios del XVIII.3 Los grupos que he
identificado son xanambres, pisones, boçalos, negritos y
gualagüises. Los pisones posiblemente fueron una parcialidad
guachichil que fue desplazada a la Sierra Madre entre 1570 y
1590.4
En 1970 Guy Stresser-Péan planteó que los pisones eran
una parcialidad norteña de los pames, que el sigüe fue su comarca

Francisco Mena Larraín, “Cazadores-recolectores y arqueología. Problemas y proyecciones teóricas”, Boletín de Antropología Americana1, núm.
19 (1989): 31–47. “Las sociedades cazadoras-recolectoras son en general más
aisladas y autosostenidas que las sociedades agrícolas, menos determinadas por
alienaciones ideológicas, poderes y presiones políticas, internamente más homogéneas -en una palabra- menos ‘complejas’, para usar un concepto prestado
de la biología, libre de connotación evolutiva”. Óscar Arce Ruiz, “Cazadores
y recolectores. Una aproximación teórica”, Gazeta de Antropología, núm. 21
(2005): 1–9, http://www.ugr.es/~pwlac/G21_22Oscar_Arce_Ruiz.html; David
J. Weber, “Turner, the Boltonians and the Borderlands”, The American Historical Review 91, núm. 1 (1986): 66–81. El autor comenta que la frontera “ya no
se visualiza como la delimitación entre barbarie y civilización. Al contrario, es
la interacción entre dos culturas las cuales están en constante coexistencia. A
través del medio físico en el que se desenvuelven las relaciones culturales se
desarrollan diferentes dinámicas dependiendo del tiempo y espacio”.
4
Actualmente Sierra Madre Occidental.
3

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�más septentrional y terminaría siendo el sector “más salvaje, el más
remoto y el más inaccesible”.5 Sin embargo, existen demasiados
elementos que descartan dicha propuesta. Primero, los pisones
fueron en un inicio seminómadas (cazadores-recolectores),
guerreros experimentados y animistas. Estas características se
asemejaron más a la cultura guachichil que a los pames en sí.
Segundo, la palabra sigüe tuvo diversas variantes como chiguí,
chihué, siguí, xihue o sigué, pero esta nunca representó una
comarca como Jaumave o Tanguachín. En 1680 la palabra de
Suiyo, Xuyo, Juiyo o Juyzo era un paraje de visita perteneciente
al pueblo-misión de San Juan Bautista del Jaumave, el cual se
localizó al norte por el río Sigüe o Xihue.6 Para finales del siglo
XVII el Xihue comenzó a ser mencionado como un cerro entre los
pueblos-misiones de Santa María de los Ángeles del Río Blanco
(Nuevo Reino de León) y San Juan Bautista del Jaumave (Reino de
la Nueva España). Tercero, la única comarca o territorialidad que
se conoció durante el siglo XVIII fue El Siguillon y dentro de este
el cerro del Xihue como fortificación natural. El Siguillon fue el
territorio controlado por los siguillones (también conocidos como
xihues por el cerro del mismo nombre y principal fortificación),
parcialidad pisona que se reinventó a finales del siglo XVII y tuvo
relaciones de toda índole con los janambres a lo largo del XVIII.7
Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La sierra de Tamaulipas y la frontera
Noreste de Mesoamérica, 597–610.
6
En adelante sin cursiva.
7
Octavio Herrera Pérez, Tamaulipas a través de sus regiones y municipios,
5

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�Para finales del siglo XVIII los janambres y pisones aun
mantenían un relato que había sido transmitido oralmente a lo
largo de dos siglos, en donde, en tiempos ancestrales formaron
una confederación para ir a la guerra contra una liga de 12 rancherías borradas provenientes de las llanuras y de la sierra de la
Tamaulipa Vieja. En este conflicto “un pison, sólo hizo frente
a un considerado número de enemigos, les mato cinco, obligo
huir a los demás y el salió ileso, llevando los cadáveres enemigos al lugar a donde estaban los de su partido”.8 Esta práctica
de llevar consigo los enemigos caídos continuó, aún en 1682
se llevaba a cabo, la finalidad era decapitar los cuerpos, hacer
ristras con sus orejas y narices, y danzar con sus cabezas como
parte de un ritual de guerra.9 Los pisones fueron identificados
por no contar con tatuajes, como “gente desnuda” en un inicio,
por practicar el arte adivinatorio “dando crédito a cantos de los
pájaros y otras cosas que observan” y a finales del siglo XVIII por ser “ateístas negativos” por contar con nociones como
t. VI (Ciudad Victoria: Gobierno del Estado Libre y Soberano de Tamaulipas,
2015), 385. Herrera especifica la territorialidad de El Siguillon.
8
Vicente Santa María, “Relación histórica de la colonia del Nuevo
Santander y costa del Seno Mexicano”, en Estado general de las fundaciones hechas por D. José de Escandón en la colonia del Nuevo Santander
costa del seno mexicano; documentos originales que contienen la inspección de la provincia efectuada por el capitán de dragones don José Tienda
de Cuervo, e, ed. Rafael López (México: Talleres Gráficos de la Nación,
1930), 420–21.
9
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�al morir “que se pasan al otro lado del charco”.10 Una práctica
que emplearon para localizar zonas de recolección y aguajes
consistió en que “suelen estar a la expectativa de los guajolotes
en el monte, afectando sus graznidos, para seguirlos y saber de
ellos en qué paraje es más abundante la cosecha de chile piquín,
de la pitahaya y otras frutas silvestres adaptables”, y “en sus
correrías para encontrar por sus huellas los aguajes y los lugares más retirados y sombríos”.11 Las condiciones climáticas en
la Sierra Madre fueron miserables en lo que respecta a
inviernos: heladas entre noviembre-enero, y nevadas en diciembre, enero y febrero.12 Por lo que los pisones explotaron al
máximo su territorialidad al forjar un conocimiento que se fue
José Ignacio Urquiola Permisán, El Cerro Gordo, Rioverde y Jaumave:
una carta de fran Juan Bautista Mollinedo en 1616 (San Luis Potosí: El
Colegio de San Luis, 2002), 414. Archivo General de Indias (En adelante
AGI), Gobierno, Audiencia de México, leg. 693a, exp. 35a, f. 118. Agustín
López de la Cámara Alta, Descripción general de la colonia de Nuevo
Santander (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México,
2006), 104.
11
Santa María, “Relación histórica de la colonia del Nuevo Santander y costa
del Seno Mexicano”, 414.
12
Luis Berlandier y Rafael Chovell, La Comisión de Límites. De Béjar a
Matamoros, segunda parte (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis; Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2010), 174–75. Archivo Histórico
de Monterrey (AHM en adelante), Civil, vol. 13, exp. 7, fs. 36v-38v, 45-48.
AHM, Actas de Cabildo, vol. 001, exp. 1665/002. AHM, Actas de Cabildo,
vol. 001, exp. 1675/006. Eugenio del Hoyo, “Un capítulo desconocido de la
obra de don Fernando Sánchez de Zamora”, Humanitas, núm. 5 (1964): 407.
Fernando Sánchez de Zamora comenta desde 1667 a 1689 sufrieron las “demás
inclemencias del tiempo”. López de la Cámara Alta, Descripción general de la
colonia de Nuevo Santander, 113.
10

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�heredando generación tras generación. Así fue como la pesca,
cacería, recolección y la preparación de pieles permanecieron
hasta la actualidad en las poblaciones de la Sierra Madre.13
Además en rancherías como Jaumave se practicó el juego de
pelota y de palitos.14
Según Antonio de la Maza el nombre pisón fue adoptado
del apellido Pinzón, al parecer dos mestizos en los siglos XVI
y XVII capitanearon algunas rancherías en la Sierra Madre que
continuaron identificándose a posteriori.15 Sin embargo, este
planteamiento carece de sustento al ser identificados en 1616 con
dicho nombre en el valle del Jaumave, zona donde no radicaron
cristianos. Los pisones fueron identificados dependiendo el
territorio que habitaron o confundidos con otras rancherías,
algunos casos como en 1660 “indios del Jaumave”;16 1680 “indios
Giovanni Alberto Chávez Morales, Los janambres del antiguo Tamaulipas. Un estudio etnohistórico y una propuesta de divulgación teatral [Tesis
de maestría] (La Piedad: El Colegio de Michoacán, 2020); Giovanni Alberto Chávez Morales, “Los janambres de Tamaulipas: un estudio etnohistórico
y una propuesta de modo de subsistencia”, Revista Chicomoztoc 3, núm. 6
(2021): 14–51. El autor brinda un estudio desde la arqueología experimental
como las poblaciones actuales en la Sierra Madre en Tamaulipas continúan
reproduciendo las antiguas prácticas de los seminómadas como la cacería, recolección y preparación de pieles.
14
Alberto Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII (Zamora:
El Colegio de Michoacán; Gobierno del Estado de Michoacán, 1993), 404.
15
Antonio de la Maza, “La nación Pame”, Boletín de la Sociedad Mexicana
de Geografía y Estadística 63, núm. 2 (1947): 503. Para los vecinos del Reino
de la Nueva España fue conocido como Sierra Gorda, para los vecinos del
Nuevo Reino de León se le conoció como Sierra Madre.
16
Alonso de León, Juan Bautista Chapa, y Fernando Sánchez de Zamora,
13

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�de Tanguachin” o “tanguachianos”;17 1690 “jaumaltecos”;18
1704 “parpaioes”;19 y 1706 “pizoles”.20 La lengua de los pisones
posiblemente fue un derivado del guachichil, lingua franca (con
variantes) empleada por naciones como los xanambres, boçalos
o gualagüises. En cambio, su lengua no tenía similitud alguna
con la empleada por las naciones borradas del Seno Mexicano,
para esto fueron considerados “intérpretes de varias naciones”,
se cuenta con poca información, sin embargo, la palabra sigüe
significa “monte grande y redondo”.21 En el libro parroquial
de Charcas se tienen identificados pisones radicando fuera del
Jaumave. En 1658, Juana y sus padres Felipe y Ana en Mateguala;
y en 1659 Zahoyamcaname (Catalina), su padre Guanala y madre
Cacaluyyá en San José del Río Blanco.22 Por lo que no fue interés
de la nación regresar al altiplano o pasar a las llanuras de la costa
“Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus naturales, hecha por
los religiosos de Nuestro Seráfico Padre San Francisco, de la provincia
de Zacatecas”, en Historia de Nuevo León con noticias sobre Coahuila,
Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escrita en el siglo XVII, ed. Israel Cavazos
Garza (Monterrey: Ayuntamiento de Monterrey, 1985), 203.
17
Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII, 403–4.
18
Hoyo, “Un capítulo desconocido de la obra de don Fernando Sánchez de
Zamora”, 408.
19
AHM, Civil, vol. 26-A, exp. 1, f. 75-76 no. 51.
20
AGN, Reales Cédulas Duplicadas, vol. D38, exp. 130, 167-167v.
21
Archivo General de Indias (AGI en adelante), Audiencia de México, leg.
693a, exp. 35a, f. 118. Isabel Eguilaz de Prado, Los indios del nordeste de Méjico en el siglo XVIII (Sevilla: Universidad de Sevilla-Facultad de Filosofía y
Letras, 1965), 22.
22
Archivo Parroquial de Charcas (APC en adelante), libro de confirmaciones
y bautismos I (1586-1661), fs. 222v, 246v.
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�del Seno Mexicano y prefirieron permanecer en la Sierra
Madre a lo largo de un siglo y medio.
Etnogénesis y cisma en la Sierra Madre
En 1616 fue la primera mención de los pisones en la documentación
ubicándolos en el puesto del Jaumave.23 Sin embargo, fray Juan
de Cárdenas comentaba que tenía contacto con ellos desde
1607.24 El 23 de julio de 1617 se fundó el pueblo-misión de San
Juan Bautista del Jaumave perteneciente a la Custodia del
Rioverde (Obispado de Michoacán) y a cargo de fray
Francisco de Santa Cruz. Los beneficios materiales otorgados
fueron 200 fanegas de maíz, 24 bueyes, 48 rejas de arar, 50
vacas, 2 toros, 200 ovejas con sus padres, 100 cabras con
cuatro padres, 24 cebones y 4 machos.25 En San Juan Bautista
del Jaumave se contaron 2 rancherías con sus capitanes
Francisco y Nicolás, pero tan sólo uno de ellos era
considerado pisón, sin especificar cuál de ellos.26 Por otro
Urquiola Permisán, El Cerro Gordo, Rioverde y Jaumave: una carta
de fran Juan Bautista Mollinedo en 1616, 30.
24
Mariano Alonso Baquer, Defensa y estrategia militar en las
Provincias Internas de Nueva España (1760-1805) [Tesis de doctorado]
(Madrid: Min-isterio de Defensa - Secretaría General Técnica, 2016).
Baquer. Alonso de la Rea, Crónica de la orden de N. Será ico P. S.
Francisco, Provincia de San Pedro y San Pablo de Mechoacan en la Nueva
España (México: Imprenta de J. R. Barbedillo y Ca. Montealegre Núm. 15,
1882), 394.
23

Primo Feliciano Velázquez, Colección de documentos para la historia de
San Luis Potosí, t. IV (San Luis Potosí: Imprenta del autor, 1899), 9–10.

25

Velázquez, 31–32, 34–35, 37, 40; Primo Feliciano Velázquez, Historia de
San Luis Potosí, t. II. Bajo el dominio español (México, DF: Sociedad Mexicana
de Geografía
y Estadística,
1947), 103.
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26

�lado, el territorio de Tula, Río Blanco, Jaumave, Monte Alberne,
Santa Clara y Tanguachín fue guachichil al menos desde finales
del siglo XVI; para esto retomó a Gary Clayton Anderson y su
concepto de etnogénesis, donde varias naciones indias resistieron
la expansión hispánica al alterarse culturalmente para forjar una
unidad con otros grupos, abandonando idiomas, prácticas sociales
y procesos económicos.27 Ante esto, las rancherías guachichiles
cambiaron a ritmos diferentes, este fue el caso de los pisones que
en un inicio solo son conocidos en Jaumave, pero para 1680 toda
la región se identificaba como tales.28
Entre 1616-1617 los pisones fueron considerados como
posibles aliados por el cacique Cristóbal Guscama y sus hijos
para una “rebelión general”, la cual no se concretó; y en 1618
por capitanes indios que escapaban de las encomiendas de “Santa
Gary Clayton Anderson, The Indian Southwest 1580-1830. Ethnogenesis
and Reinvention (Norman: University of Oklahoma Press, 2009), 4, 105–6.
“Apaches survived and prospered also because they replaced, incorporated, or partially acculturated other native peoples who lived in the region.
They accomplished this by force on occasion. But incorporation also occurred through the development of beneficial exchange systems based on
both fictive and affine kinship affiliations. Apaches maintained a dominant
role in these new relationships to such an extent that weaker societies often
adopted aspects of Apache culture and economy and learned the Athapaskan
language.”
28
Un caso particular son los guachichiles de Río Blanco (Nuevo Reino de
León) que fueron identificados como boçalos. Es posible en un inicio los
guachichiles se les otorgaran nombres como boçalos o pisones dependiendo el
misionero en turno, pero, con el tiempo estos grupos adoptaron estas nuevas
identidades por los beneficios que representaban.
27

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�Luisa [Lucia], Saltillo y el reino de Nuevo León”.29 A inicios
de 1619 fue necesario mandasen una compañía volante de 20
milicianos al pueblo-misión de Rioverde a pacificar la comarca,
el obispo fray Baltasar de Covarrubias comentaría la custodia
solo contaba con dos “conventos”.30 Se dio un periodo de tregua
hasta el 26 de enero de 1622 cuando se consolido una alianza de
“indios chichimecas bárbaros guachichiles y de otras naciones
que andaban alzados y rebelados… algunos indios otomíes y otros
diferentes domésticos laboríos”, sin embargo, esta no prosperó
debido a que pactaron mediante la llamada “paz de compra”. La
presencia guachichil en la región fue una realidad, mientras los
que llegaron con los españoles fueron otomíes e indios laboríos
mesoamericanos.
Dos años después las relaciones volvieron a verse
afectadas por la expansión ganadera. Entre más inestable
estuviese la frontera la probabilidad de mantener los pueblosmisiones dentro de la órbita misional era improbable. Además,
en 1621 la Custodia de Rioverde pasó a depender del Comisario
General de la Nueva España lo que provocó una fractura en la
Woodrow W Borah, “Un gobierno provincial de frontera en San Luis Potosí (1612-1620)”, Historia Mexicana 13, núm. 4 (1964): 532–50.
30
Baltasar de Covarrubias, “Relación del obispado de Michoacán por el obispo fray Baltasar de Covarrubias, O.S.A. Valladolid de Michoacán, 1619”, en
Reinar por “relación y noticia”. Cinco informes del obispado de Michoacán
(1619-1649) (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2018), 92–93; Mathias
C. Kiemen, “A Document concerning the Franciscan Custody of Rio Verde,
1648”, The Americas, núm. 11 (1955): 295–328; Velázquez, Historia de San
Luis Potosí, t. II. Bajo el dominio español, 107–8.
29

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�entrega de suministros para las rancherías en la Sierra
Madre. Estos factores propiciaron que las rancherías pasaran
de los valles a las serranías entre ellas se encontraban los
pisones. A partir de 1626 se dio un aumento de las hostilidades
en la custodia, para febrero de 1630 la confederación india se
había consolidado y amenazaba la poca estabilidad. Ante esto
se mandó a Antonio Godino de Navarrete con una compañía
volante interétnica para pacificar la región. Fueron necesarios
dos meses para desbaratar la liga, 7 de las cabecillas fueron
ejecutados y otro grupo fue encarcelado. No sólo la violencia
fue impartida para apaciguar a los indios, fue necesaria la
implementación de un sistema de repartimiento anual de 150
fanegas por pueblo para mantener la paz.
Mathias C. Kiemen comenta que entre 1621 y 1645 los
misioneros fueron pocos y por periodos aleatorios. Aclarando en
1628 se destinaron misioneros a la Custodia de Rioverde, pero
estos no llegarían hasta 1633 y que se rotaron turnos entre el
obispado de Michoacán y el Comisario General para administrar
los pueblos-misiones.31 En 1636 los indios del puesto de Tula
entraron en un conflicto con el pueblo de Tanguachín, Salto del
Agua y otras rancherías (Custodia de Tampico), este conflicto se
extendería por 14 meses desestabilizando la región. La tregua
entre partidos se dio gracias a fray Cristóbal Vaz del obispado de
Kiemen, “A Document concerning the Franciscan Custody of Rio Verde,
1648”, 295–328.

31

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�Michoacán quien organizó una serie de pláticas entre los partidos,
uno de los inconvenientes era que la guerra había aislado a los
pisones del Jaumave, Santa Clara y Monte Alberne del resto de
la custodia. Por lo que era necesario buscar una vía diplomática,
fray Vaz empleó un mitote en la frontera para llegar a un común
acuerdo en donde los capitanes entregaron simbólicamente
sus armas, se festejó toda la noche con danzas y las rancherías
obtuvieron regalos como “zaya, frazadas, cuchizalla, […] y
sombreros”.32
Después de 1637, los pisones comenzaron a consolidar su presencia en la Sierra Madre como un grupo
hegemónico que logró integrar a su estructura étnica al resto
de rancherías. Esto fue posible por varios medios, todas estas rancherías habían sido desplazadas por la Guerra de los
Chichimecas y eran parcialidades de la nación guachichil; su
inclinación al cristianismo y vasallaje a la Monarquía Hispánica les facilitó apoyo incondicional en lo bélico-económico;
y su ubicación estratégica era necesaria para expandir la órbita
hispánica hasta “Las Salinas” y río de las Palmas. No queda
claro cuál fue el proceso que empleó la nación para integrar
étnicamente al resto de rancherías de Tula, Jaumave, Monte
Rea, Crónica de la orden de N. Seráfico P. S. Francisco, Provincia de San
Pedro y San Pablo de Mechoacan en la Nueva España, 423; Nelson Jofrak
Rodríguez Cázarez, “El mitote y su multifuncionalidad en las fronteras de la
América Septentrional, siglos XVI-XVIII. El caso del Seno Mexicano y los
reinos contiguos [En prensa]”, Septentrión. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 15 (2022).
32

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�Alberne, Santa Clara y Tanguachín. Sin embargo, opino que
los misioneros los nombraron pisones al identificar una serie
de similitudes culturales entre las diversas rancherías. Los pisones para mediados del siglo XVII contarían con una extensión territorial de aproximadamente de 10,000 km².33 Con la
administración definitiva de los misioneros del obispado de
Michoacán en 1645 sobre la Custodia de Rioverde, los pisones
aceptaron el sedentarismo una vez más, pero, este fue gradual,
ya que, aún para 1648 de las 13 misiones originales solo existían nueve.34 Tula fue el único pueblo-misión que para mediados del siglo XVII se integró por completo y estaba bajo la
jurisdicción política de Guadalcázar.
Juan Carlos Ruiz Guadalajara comenta que durante la
segunda mitad del siglo XVII, desde Guadalcázar se consolidó un
corredor que abarcó Rincón, Tula y Jaumave donde se efectuaron
lapsos de reciprocidad económica y transferencias culturalestécnicas.35 Los pisones transitaron entre el seminomadismo
Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La sierra de Tamaulipas y la
frontera Noreste de Mesoamérica, 603. Véase mapa 1.
34
Francisco Arnaldo de Ysassy, “Demarcación y descripción del obispado
de Michoacán y fundación de su iglesia catedral. Numero de prebendas,
curatos, doctrinas y feligreses que tiene y obispos que ha tenido desde que
se fundó”, en Reinar por ‘relación y noticia’. Cinco informes del obispado
de Michoacán (1619-1649), ed. Jean-Pierre Berthe y Óscar Mazin (San
Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2018), 304; Kiemen, “A Document
concerning the Franciscan Custody of Rio Verde, 1648”, 295–328.
33

Juan Carlos Ruiz Guadalajara, “Reciprocidad económica y transferencias
culturales en los procesos de frontera: el caso de Guadalcázar (Nueva España)
en el siglo XVII”, en Fronteras. Procesos y prácticas de integración y con-

35

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�y el sedentarismo. Este mecanismo ayudaría a la nación a
resistir los múltiples desafíos de la frontera. Los pisones nunca
se desprendieron del seminomadismo, aunque estuvieran sus
necesidades elementales cubiertas en los pueblos de indios
por temporadas. Por el puro hecho de que el retorno al mundo
seminómada les garantizaba la sobrevivencia al estar en medio de
dos realidades, al oeste de la Sierra Madre se encontraba la órbita
hispánica en vías de expansión y donde querían integrarse; en
cambio al este se consolidaba una hegemonía india con tinte
regional: la janambrería.
La permanencia de los pisones dentro de la órbita hispánica
beneficiaba ambos bandos, para los pisones representaba recibir
suministros en sus pueblos-misiones, contar con aliados para
las guerras contra los janambres y las transferencias culturalestécnicas que adquirieron como conocimiento en oficios e
idiomas. Mientras la Monarquía Hispánica a través de la Custodia
de Rioverde adquiría indios auxiliares (guerreros, intérpretes,
emisarios, guías y espías) y poblaciones que fueron los primeros
baluartes en la guerra. Los pisones eran considerados “vasallos de
la corona en aquella frontera”, se habían convertido en el último
baluarte cristiano del Reino de la Nueva España. Los pisones se
encontraban:
flictos entre Europa y América (siglos XVI-XX), ed. Valentina Favro, Manfredi
Merluzzi, y Gaetano Sabatini (Madrid: Fondo de Cultura Económica; Red Columnaria, 2017), 489.
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�[…] quietos Ypasificos Ydebajo de la obediencia R[ea]l y
de la de sus ministros y defendiendo y reparando las sierras
queserian lasd[ic]has fronteras nodejando pasar dellas a los
Yndios Alarbes [janambres] y guerreando continuamente
conellos dedonde seasegurado seguridad por aquella p[ar]te
atoda estatierra y que se tiene bisto y berificado que por la parte
donde d[ic]hos naturales no asisten niestan ay inreparables
daños de Yndios Alarbes.36

Los pisones que se encontraban más al norte de Tula-Jaumave no
aceptaron fácilmente el cristianismo, al contrario, se enfocaron
en emplear correrías en las fronteras del Nuevo Reino de León
y Reino de la Nueva Galicia. En un inicio estos tuvieron guerras
al norte con los boçalos, aún después del poblamiento hispánico
esta violencia fue continua contra los reineros. En 1660 el capitán
Fernando Sánchez de Zamora alcalde mayor del Valle del Río
Blanco (Nuevo Reino de León) comenta que:
[…] dieron los indios del Jaumave, que viven en la misma
sierra, misión de los padres del Río Verde, en perseguir
esta población; de manera que no dejaban bestia que no
se la llevaban, hasta consumirse a mí una recua de más de
cuarenta mulas que metí cuando vine; y la gente que cogían
descuidada. Particularmente en una ocasión mataron cuatro
mujeres y un indio; con que, perdida la paciencia, me obligo
darles yo guerra en su propia tierra; con que amainaron y no
perjudicaron más.37
AGN, Californias, vol. 38, exp. 3, f. 140v.
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, “Descubrimiento del Río Blanco y
conversión de sus naturales, hecha por los religiosos de Nuestro Seráfico Padre
San Francisco, de la provincia de Zacatecas”, 230.
36
37

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�Los reineros llamaron a los pisones erróneamente “indios
del Jaumave” o “Jaumaltecos”, independientemente de esto, las
jurisdicciones entre Río Blanco y Juamave no estaba delimitada.
Por lo que para los reineros al sur de Río Blanco comenzaba el
territorio de Jaumave, de Rioverde y los pisones. Ante esto, es
normal que se presentaran estos errores, debido a que para estas
fechas existían dos tipos de pisones, los que se encontraban en
los pueblos-misiones y los que habitaban el cerro del Xihue. Son
estos últimos lo que se mantenían hostiles contra los boçalos,
reineros y que entre 1670-1672 llegaron cometer correrías en la
jurisdicción de Mateguala.38 Para finales del siglo XVII estos
pisones se separaron definitivamente del circuito de pueblosmisiones de Ríoverde y se acercaron a la janambrería, por lo que
a su territorio se le conocería como El Siguillon y a sus habitantes
los siguillones.
Guerras continuas
La tranquilidad de la que había gozado la Custodia de Rioverde
desaparecería en 1655, a causa de la expansión de los janambres.
Los antiguos aliados de los pisones terminarían como enemigos
jurados hasta finales del siglo XVIII. Las correrías janambres
desestabilizarían dos pueblos-misiones, Santa Clara sería
abandonado entre 1676-1679; en cambio Tanguachín pertenecía a
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (en adelante AHESLP),
Alcaldía Mayor de Charcas, caja 9, exp 14, fs. 1-4. AHESLP, Alcaldía Mayor
de Charcas, caja 11, exp. 3, fs. 1-7.
38

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�la Custodia de Tampico, pero al ser despoblado por su misionero
a inicios de 1660, la Custodia de Rioverde lo integraría en 1667
y se le cambiaría el nombre a San José de la Laxa en 1679 al ser
reubicado ante los saqueos y muertes.
Para 1680 se cuenta con el primer conteo poblacional,
Tanguachín tenía 100 individuos, San Antonio de Tula 220 (80
en el pueblo y 140 en las haciendas), Palmillas 60, Jaumave 100
y “cerca otros muchos más”, Xuyo más de 100 y Monte Alberne
más de 500.39 La cifra rondaba en las 1,080 o más personas,
el 46% se encontraba en la frontera en la boca del Jaumave, el
41% se encontraba dividido en puestos o pueblos de indios en
la Sierra Madre y el 13% en las haciendas de Tula (véase Tabla
1). Los pisones de Monte Alberne colindaban con los janambres
de Mesas de Castrejón. Las transferencias culturales-técnicas
fueron palpables al estar los pisones en distintos oficios como
labradores, vaqueros, escoltas, intérpretes y pastores. Estos
oficios se vieron complementados por la cacería y la recolección
de frutos silvestres y de miel.
Los pisones tuvieron que afrontar las correrías de la
confederación por un estimado de tres años (1679-1682), en
Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII, 398–405; Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La sierra de Tamaulipas y la frontera Noreste
de Mesoamérica, 603. El autor comenta que la población llegó a tener entre
3,000 a 4,000 individuos antes de mediados del siglo XVIII. Sin embargo,
como se muestra en 1680 el número de pisones rondaba los 1,080 o poco más,
y al contrario esta cifra se reduciría gradualmente durante la primera mitad del
siglo XVIII.
39

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�primera instancia Monte Alberne fue el blanco por su cercanía a
la janambrería. Un número crecido de pisones pasaron a Jaumave,
pero este también cayó. Una vez más se vivió un desplazamiento,
ahora a Tula y otra fracción de la nación se anexó a la confederación
para sobrevivir. Entre 1680 y 1681 la Laxa fue saqueada en
varias ocasiones, por lo que los sobrevivientes pasaron a Tula.
David Sacaomel, gobernador de Tula, organizó a las rancherías
pisonas restantes consolidando una liga para contrarrestar la
confederación. En las próximas batallas se habla de un saldo de 6
guerreros aniquilados mientras otras fuentes especifican fue una
escuadra completa. Independientemente de la cifra, los pisones
decapitaron a los enemigos, celebraron “bailando las cabezas,
por ser costumbre de ellos” y mandaron una ristra de orejas y
narices a fray Pedro de San Andrés misionero de Tula como
símbolo de su victoria.40 Los pisones resistieron en la frontera,
retomaron Palmillas y Jaumave. El estado de violencia continuó
en la frontera, los pisones por temporadas recuperaban hasta
Monte Alberne, Santa Clara y la Laxa, pero también lo perdían
ante el constante acoso de los enemigos, en cambio Xuyo cayó
permanentemente.

AGN, Californias, vol. 38D, exp. 3, fs. 133-133v. Para adentrarse en la
Guerra de los Alarbes revísese Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez, Janambres:
mitote fronterizo, cohesión étnica y zonas imprecisas en la América Septentrional Oriental, siglos XVII-XVIII [Tesis de maestría] (San Luis Potosí: El
Colegio de San Luis, 2019).
40

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83

�Tabla 1. Censos pisones de 1680, 1695 y 174441
Población o rancherías

Familias

Pisones

44
12
20
20
100
20

220
60
100
100
500
100

216

1080

50

250

100

500

150

750

31
11
34
29
10
19
22
30

105
37
106
99
34
64
75
102

186

622

1680
Pueblo de San Antonio de Tula
Puesto de San Andrés de Palmillas
Pueblo de San Juan Bautista del Jaumave
Puesto de San Antonio de Xuyo
Puesto de Nuestra Señora de Monte Alberne
Pueblo de San Joseph de la Laxa
1695
Pueblo de San Antonio de Tula y puesto de Santa
María
Puestos de San Juan Bautista del Jaumave y Nuestra Señora de Monte Alberne
1744
Puesto de Santa Clara de las Montañas
Puesto de Nuestra Señora de Monte Alberne
Pueblo Santa Rosa del Jaumave
Pueblo San Antonio de Tula
Puesto Santa Ana Naola
Puesto Santa María
Puesto San Joseph de La Laxa
Pueblo Nuestra Señora de los Remedios de Canoas

Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII, 398–405. Biblioteca Nacional de México (BNM en adelante), Archivo Franciscano, Fondo
Reservado, 45/1009.4, fs. 1-8. María del Carmen Velázquez, El marqués de
Altamira y las provincias internas de Nueva España (México, DF: El Colegio
de México, 1976), 91–98.
41

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�El estado de violencia perduraría en las décadas siguientes, la
frontera estuvo inestable ante la avanzada janambre. La extensión
territorial de los pisones en un inicio era aproximadamente de
10,000 km², pero, después de 1682, El Siguillon y Tanguachín
fueron anexados a la janambrería, reduciéndolo a no más de
5,000 km². Este fue un duro golpe a los pisones, perdieron
la mitad de su territorio y este no sería su único problema, a
partir de 1680 la población comenzó a menguar por diversos
factores como las guerras y la integración forzada u opcional
a la janambrería. En un estimado de 15 años (1680-1695) la
población pisona sufrió una reducción del 30%, pasando de 216
a 150 familias. La Custodia de Rioverde suministraba en las
zonas de guerra maíz y “vacca seca”, debido a que sólo algunas
poblaciones sembraban “maíz, chile y otras frutas”, ejemplo de
ello, fue la Laxa que contaba con sembradíos y ganados.42 La
información sobre la nación pisona se encuentra fragmentada,
la mayoría de los escenarios describen de manera general lo
siguiente: la frontera en crisis ante las correrías; los pisones
resistiendo en los pueblos de indios o en las haciendas; el
constante paso del sedentarismo al seminomadismo o viceversa
por factores internos-externos; poblaciones como Xuyo, Monte
Alberne y Santa Clara fueron abandonas y en casos aislados
BNM, Archivo Franciscano, Fondo Reservado, 45/1009.4, fs. 1-8. Ruiz
Guadalajara, “Reciprocidad económica…”, pp. 492. AGN, Californias,
vol. 38, exp. 3, fs. 139-142v. Carrillo Cázares, Michoacán en el…, pp.
403-404.

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�visitadas una vez por año; Jaumave como un enclave temporal
aunque con mayor estabilidad y Tula como el baluarte que no
se doblegó.43
A inicios del siglo XVIII la Custodia de Tampico buscó
poblar el valle del Chamal con un pueblo de indios y su misión,
por lo que desde la villa de Santiago de los Valles mandaron
diversos frailes. Sin embargo, en ambas ocasiones los misioneros
fueron aniquilados junto a sus sacristanes. Los janambres
tenían sitiado el valle de Tanguachín, sus correrías provenían
de la sierra de la Tamaulipa Vieja y Mesas de Castrejón. No
solo los pueblos-misiones tenían su destino ligado a la voluntad
de los janambres, en 1714 Antonio Fernández de Acuña envió
desde Tula a Antonio Ramos con siete indios otomíes y algunos
sirvientes mestizos a refundar Jaumave. Los pobladores
fundaron labores de maíz, sin tener perjuicios de los indios del
“Valle y de las sierras del Norte”, pero fueron abandonadas en
época de cosecha aproximadamente cinco meses después por
los constantes saqueos en los campos.44
Los pisones tuvieron que resistir por décadas, esto
no debilitó su aparato diplomático, el cual emplearon con
los hispánicos u otras naciones indias. A inicios de 1727 los
Rodríguez Cázarez, Janambres: mitote fronterizo, cohesión étnica y zonas
imprecisas en la América Septentrional Oriental, siglos XVII-XVIII [Tesis de
maestría], 164–68.
44
Alejandro Prieto, Historia, geografía y estadística del estado de Tamaulipas
(México: Tip. Escalerillas Núm. 13, 1873), 112.
43

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�pisones buscaron aliados que pudieran flanquear el frente norte
de la janambrería, mientras ellos tomarían la iniciativa en la
parte oeste desde Santa Clara y Monte Alberne (véase Mapa
2). El capitán Buitrón (la figura más importante de la nación
pisona) y sus dos hijos mantenían el control en las serranías
del Jaumave, mientras el capitán Jusepillo en Monte Alberne y
otros en Santa Clara. El capitán Jusepillo había formalizado una
alianza a través del parentesco, debido a que su hija contrajo
matrimonio con alguno de los capitanes de indio general
Pedro Botello de la confederación pamorana. El “ejercito” de
Pedro Botello controlaba las “Salinas grandes”, en materia
bélica representaba un fuerte aliado, así la guerra tomó nuevos
escenarios y la comunicación entre las naciones se dio a través
de señales de humo desde las serranías. La ranchería de Santa
Clara defendía la boca de San Marcos, la escuadra de Buitrón
reforzó Monte Alberne y participó en ese frente mientras los
pamoranos entraron por el norte por las Adjuntas. Esta alianza
pisona-pamorana posiblemente atrasó la expansión janambre,
pero fueron tres factores que vinieron a cambiar la suerte de los
pisones. Primero, en 1728 los janambres después de décadas,
lograron desplazar por completo a los indios olives a Tampico,
tomar el control de sus salinas de Piedra Hincada e incendiar su
población; segundo, en 1729 el “indio general” Pedro Botello
comenzó una serie de pláticas para llegar a la paz con los reineros,
en 1732 concretó la Pax Reinera y disolvió la confederación
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�pamorana; y tercero, en 1732 el capitán janambre Salvador de
la Cruz pacto la Pax Reinera. Estos acontecimientos fueron
catastróficos para los pisones, ya que, los janambres orientaron
su expansión a la Sierra Madre después de la victoria contra
los olives, la tregua con los reineros y el rompimiento de la
confederación pamorana.45
Jaumave fue considerada la “última Poblaz[i]on X[ri]
ptiana p[o]r aquella parte” del Reino de la Nueva España. En
1723 fue abandonado nuevamente, sin embargo, en 1727 el
pueblo-misión fue refundado en el paraje de Santa Rosa próxima
a la hacienda de ganado menor propiedad de los carmelitas de
San Luis Potosí. Para 1733 no se encontraba misionero fijo, sólo
se visitaba como de costumbre una vez al año, y en la misma
situación se encontraban Monte Alberne y Santa Clara. En 1731
don Narciso Barquín Montecuesta empleó una campaña en las
“fronteras de Tanguachin” para lo cual recuperó dicho territorio y
fundó el nuevo pueblo-misión de Nuestra Señora de la Soledad de
las Canoas. Aun así, los pisones tuvieron que resistir las correrías
janambres reduciéndose su población de 50 a 30 familias en una
década.46
Primo Feliciano Velázquez, Colección de documentos para la historia de
San Luis Potosí, t. III (San Luis Potosí: Imprenta del autor, 1898), 249–56.
46
Biblioteca Nacional de España (BNE en adelante), Hemeroteca Digital,
Gazeta de México, Núm. 42, mayo de 1731, pg. 334. AGI, Indiferente, 147,
N9. AGN, Indiferente Virreinal, caja 4901, exp. 15, f. 1-2v. AGI, Gobierno,
Audiencia de México, vol. 690a, exp. 1d, f. 1-8v. Tienda de Cuervo, “Estado
general…”, p. 437.
45

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�El 19 de febrero de 1740, el alcalde mayor del real de
minas de Guadalcázar, Luis Vélez de las Cuevas Cabeza de
Vaca, en su visita por su jurisdicción, comenta que el pueblomisión y cabecera de Tula se encontraba con ministro fijo
e iglesia de pie; Palmillas de lo contrario no contaba con
misionero y tenía su iglesia con una construcción pobre; en la
misión de Jaumave el panorama era peor, ya que se encontró
“sin misionero, ni Yglesia aunq[ue] si con vestigos de averla
avido…”; la cuarta misión fue la de “S[an]ta Rosa” que se halló
sin ministro y la iglesia tan solo sus paredes; las misiones de
Monte Alberne y Santa Clara no contaban al igual que el resto
con ministros ni iglesia alguna.47 El panorama del Jaumave
mostraba que hasta los parajes de Santa Clara y Monte Alberne
se encontraban las rancherías pisonas, ya que sus poblaciones
habían sido erradicadas por las correrías janambres.48 Ese
mismo febrero desde el real de minas se organizó una campaña
contra el “barbaro Xanambre” esta compañía volante estuvo
rastreándolos y persiguiéndolos por dos semanas. Todo terminó
en un fracaso, los janambres-siguillones se atrincheraron en el
Xihue y los cristianos no se adentraron y desistieron. Este nuevo
contratiempo no solo fue para los vecinos de Guadalcázar, sino
también para los pisones, quienes asistieron como rastreadores,
guías y flecheros.
AGN, Californias, vol. 38, exp. 4, f. 180-180v.
AGI, Indiferente, 158, N18. Luis Vélez de las Cuevas Cabeza de Vaca llamó al enemigo “bárbaro xanambre”.
47

48

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�Para 1743 los pisones terminarían integrados a los
janambres ante su expansión o resistirían por sus propios medios
debido al torpe desenvolvimiento de sus aliados hispánicos que
no lograron en siete décadas someter a sus enemigos. Entre
1695 y 1744 la población pisona sufrió una reducción del
17% pasando de 750 a 622 individuos.49 En pocas palabras, la
población pisona desde su primer censo en 1680 a 1743 paso
de 1080 a 622 individuos, lo que representa un 43% de pisones
que fueron integrados a la Janambrería o perecieron en las
guerras. En 1743 la frontera estaba abandonada parcialmente
trasladándose rancherías a puestos de visita cercanos a Tula,
como Naola, Santa María y la Laxa; los puestos de Jaumave,
Santa Clara y Monte Alberne continuaban resistiendo pero
con un número reducido de guerreros; el pueblo de Palmillas
fue abandonado (su población se trasladó a Santa María); el
pueblo de Tula fue el único de todos que resistió los embates
y no fue despoblado; y Canoas vino a reforzar la frontera en el
valle de Tanguachín pero bajo la Custodia de Tampico.
Algunas poblaciones que existieron desaparecieron con el
Eguilaz de Prado, Los indios del nordeste de Méjico en el siglo XVIII,
56–63. Eguilaz de Prado comenta que la unidad familiar de las rancherías
seminómadas pudo componerse de 3,4 miembros. Sin embargo, las familias
pisonas en pueblos de indios se conformaron aproximadamente de 5 miembros por familia. Para 1744 se contabilizan 186 familias, 36 más que las de
1695. Esto explica porque, aunque sea un numero mas elevado de familias son
menos los individuos, debido a que, estos pisones la mayoría estaban en un
estado seminómada.

49

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�tiempo, otras resistieron pagando un precio muy alto
terminando en meras rancherías y algunas que se idearon sólo
quedaron en el papel.
Aliados de la Monarquía Hispánica
La anexión de los pisones a la Monarquía Hispánica fue un pacto
entre dos voluntades, por un lado, la nación ponía a disposición
de las custodias de Rioverde y en menor medida de Tampico
su territorio, y permitía el establecimiento de pueblos-misiones
donde se insertaban en la estructura de la república de indios.
Sin embargo, los problemas en 1669 con los hacendados “Pedro
de Ochoa, Jofeph de Ochoa, y D[on] Felipe de Montezuma, y
otros cinco” habían escalado al tomar los segundos el control de
las tierras de los pueblos de indios y sus ganados perjudicaban
los sembradíos.50 Esta problemática continuó hasta 1689, en 20
años los gobernadores, fiscales y a lcaldes e ntre o tros pisones
defendieron sus derechos ante los ministros del rey. Fray Martín
Herrán comentaba de las poblaciones pisonas “son fronteras y
la llave de el Reino [sin ellas] se podía temer su total ruina” y
que “desampararan sus Pueblos y se bolveran a la infidelidad en
donde seran aun maiores enemigos que los que no han Recivido el
Baptismo y cassi imposible de poderlos reducir a pueblos”. Para
esto el gobernador y alcalde de San Antonio de Tula asistieron a
Ciudad de México en presencia del virrey conde de la Monclova:
50

BNM, Archivo Franciscano, Fondo Reservado, 45/1009.1, fs. 1-3.

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�Pusieron las varas de su gobierno con ultima resolusion que de
no los amparar en su justicia y en las tierras contenidas en el
mandamiento despachado por mi Virrey Marques de Mansera
desampararian sus Pueblos y se Retirarian a los montes.51

En lo que respecta a San Joseph de la Laxa no tuvo que mandar
representante debido a que sus fronteras colindaban con la
Janambrería manteniéndose lo suficientemente alejadas de las
haciendas, aun así, mantenían gobernador, alcalde y fiscal.
Ahora los pisones, independientemente de solo ser visitados por
misioneros, eran “fieles vasallos” al servir como “guerreros” en
los conflictos de la frontera.52 Aun para 1769 en la documentación
aparecen como “indios soldados flecheros” e “indios chichimecos
soldados y defensores de la fe de Dios”.53
Llama la atención la integración de los pisones de Nuestra
Señora de la Soledad de las Canoas a la Monarquía Hispánica,
una práctica que lo ilustra fue que “quando van algunos Soldados
Milicianos a vifitarlos mueftran fu refpecto, y obediencia,
recibiéndolos en Proceffion con la infignia de la Santa Cruz,
cantando las Oraciones”.54 Este tipo de recibimiento fortalecía la
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí,
t. III, 70, 73, 84.
52
AGN, Californias, vol. 38, exp. 3, fs. 139-142v.
53
AGI, Gobierno, Audiencia de México, leg. 693A, exp. 35A, fs. 111, 139v.
54
Antonio Villaseñor y Sánchez, Theatro americano: descripción general
de los reynos y provincias de la Nueva España y sus jurisdicciones, parte I
(México: Imprenta de D. Joseph Bernardo de Hogal, 1746), 111; Luis Alberto García García, Frontera armada. Prácticas militares en el noreste histórico, siglos XVII al XIX (Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica;
51

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�confianza en los partidos, de esta manera los pisones demostraban
su voluntad a servir a la Corona y por consecuencia recibir los
beneficios de las repúblicas de indios. El bautismo, el aprendizaje
del castellano y oficios instalaban a la mayoría de los pisones
como cristianos, a la vez actuaban como centinelas contra los
enemigos de las llanuras.
En 1744 los pisones solo mantenían como pueblosmisiones a Tula y Canoas, el resto se trataba de rancherías
ubicadas en ciertos puestos a la redonda. Este había sido uno
de los efectos de las correrías janambres a largo plazo, habían
logrado regresar a los pisones a su estado seminómada. La
Laxa, Naola, Santa María, Jaumave, Monte Alberne y Santa
Clara eran rancherías inestables en constante movimiento
dependiendo de la guerra, en casos extremos abandonaban sus
puestos para buscar refugio en Tula para regresar en épocas de
paz una vez mas o abriéndose camino a través de la violencia
cada vez en menor medida. Un ejemplo es Monte Alberne, en
algún momento llegó a tener 500 individuos defendiendo la
frontera, para 1744 sólo contaba con 37 pisones. Canoas es un
caso interesante debido a que los pisones buscaron un medio
alterno para integrarse a la Monarquía Hispánica una vez más,
esto lo encontraron en la Custodia de Tampico. Nadie pensaría
Centro de Investigación y Docencia Económica, 2021), 101–2. El uso de
la cruz fue empleado por otras naciones a lo largo de la frontera hispánica,
casos como el de tancahuayos y comanches en la segunda mitad del siglo
XVIII.
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�que los mismos actores, después de abandonar ese frente en la
década de 1660, lo retomarían una vez más en 1731. Aún así,
Canoas sufrió una baja en su población, la ayuda hispánica sólo
era cada luna llena cuando la compañía volante de la villa de los
Valles salía a recorrer las “fronteras de Tanguachin”.
No fue hasta 1747 que la nación pisona aceptó reducirse
por completo con tal de que se les brindara protección ante
la “enemiga velicosa nación Xanambre”.55 Este pacto, entre
el capitán Antonio Buitrón y el coronel José de Escandón,
representó la supervivencia de los pisones a cambio de la
reducción en pueblos-misiones, la anexión de su territorialidad
a la Monarquía Hispánica y como fuerzas auxiliares. Esta fue
la oportunidad de cobrar con creces los insultos recibidos por
casi un siglo desde la janambrería. El restante de capitanes
aceptó gradualmente lo pactado por Buitrón. Ruiz Ibáñez
comenta:
[…] cada nueva, o renovada, incorporación a la Monarquía se
podía interpretar por los agentes sociales como el instrumento
para garantizar la pervivencia de su hegemonía política o
social, para lograr la victoria en un conflicto civil o religioso,
Dolph Briscoe Center for American History (DBCAH en adelante),
AGNM, box 2Q212, vol. 518, pp. 27, 184-185. José Tienda de Cuervo y Vicente Santa María, eds., Estado general de las fundaciones hechas por don
José de Escandón en la Colonia del Nuevo Santander Costa del Seno Mexicano. Documentos originales que contienen la inspección de la provincia efectuada por el capitán de dragones don José Tienda de Cuervo, (México: Talleres
Gráficos de la Nación, 1930), 283.
55

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�salvaguardar la integridad de la religión, suprimir un rival…o
bien todas a la vez.56

Para 1749 los pisones eran “tan leales vasallos y tan queridos
hijos de nuestros rey y señor” por su incorporación por
completo a la órbita hispánica y por su disposición en la
exploración del Seno Mexicano en 1747 y poblamientopacificación a partir de finales de 1748.57 Una década después
los pisones se ubicarían en seis poblaciones de la Colonia sin
contar Tula: San Miguel Real de los Infantes, Palmillas, San
Juan Bautista de Jaumave, Nuestra Señora de la Soledad de
San Igoyo, La Divina Pastora de Peña Castillo y San Pedro de
Alcántara Tres Palacios. San Antonio de Tula fue la única
población donde los pisones resistieron más que el resto de
las poblaciones durante el siglo XVII y primera mitad del
XVIII. Esta nación se convertiría en la piedra angular del
poblamiento en la Sierra Madre y valles próximos.
José Javier Ruiz Ibáñez y Gaetano Sabatini, “La construcción de la
Monarquía Hispánica y el uso de la violencia: entre la conquista y la guerra
civil”, Historia, antropología y fuentes orales, núm. 44 (2010): 17–32; José
Javier Ruiz Ibáñez y Igor Pérez Tostado, “Introducción. Los exiliados y el rey
de España”, en Los exiliados del rey de España, ed. José Javier Ruiz Ibáñez y
Igor Pérez Tostado (Madrid: Fondo de Cultura Económica; Red Columnaria,
2015), 9. Los autores comentan “la hegemonía que la Monarquía desarrollo en
su momento de mayor expansión, y su identificación con el catolicismo, trajo
consigo que más allá de sus fronteras se la viera como un lugar donde refugiarse, donde huir en caso de ser perseguido, donde encontrar un pastor que
amparara a los que sufrían por la religión o un aliado que ayudara a recuperar
el poder perdido”. Este fue el caso de la nación pisona para mediados del siglo
XVIII.
57
AGN, Californias, vol. 38D, exp. 3, f. 170.
56

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�Conclusiones
Mi interés fue situar a los pisones como actores principales en
la historia. Es poca la información que se conoce de la nación,
pero, es un aporte más para internarse en futuras investigaciones.
De modo general, para finales del siglo XVI estimo que fueron
desplazados por la Guerra de los Chichimecas y llegaron al
Jaumave como una ranchería guachichil; entre 1570-1610
pasaron por el proceso de etnogénesis y durante la primera
mitad del siglo XVII las rancherías restantes en la Sierra Madre
tuvieron el mismo fin; durante la segunda mitad del siglo
XVII la nación pisona alcanzó su extensión territorial y
poblacional más amplia mientras comenzó a resistir las correrías
janambres; y en la primera mitad del siglo XVIII los conflictos
continuaron, asfixiaron a la nación, se formalizaron alianzas
indias, terminaron perdiendo casi la mitad de su población
(comparada a 1680) y esto los orilló a anexarse definitivamente
a la Monarquía Hispánica en 1747.
Los pisones fueron labradores, vaqueros, pastores,
intérpretes e indios auxiliares (guías, exploradores, emisarios,
guerreros y espías). Los beneficios materiales, como
tecnológicos, recibidos de la Monarquía Hispánica consolidaron
las relaciones entre los bandos. Los pisones también contaron
con responsabilidades como defender la frontera como primer
baluarte en lo que llegaban refuerzos de otras poblaciones,
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�aunque no siempre fue el caso y terminaron resistiendo por sí
solos. No todas las poblaciones pisonas tuvieron la estructura
de la república de indios, Tula fue el único caso permanente al
contar con gobernador, alcalde y fiscal. En cambio, el resto de las
poblaciones fue por décadas, años e incluso meses al terminar sus
pueblos envueltos en llamas y saqueados por los janambres. Un
efecto interesante fue que, entre más avanzó la órbita hispánica
los pisones entraron en un estadio de sedentarismo y este se
vio condicionado con la avanzada janambre retornándolos al
seminomadismo. Sin embargo, los pisones continuaron sus
relaciones con los hispánicos, aunque volvieron por lapsos a la
cacería-recolección.
La anexión a la Monarquía Hispánica respondió a la
necesidad de sobrevivir la expansión janambre. Fue la única
manera para poder mantener su territorio intacto y hacer
retroceder el poderío del enemigo. Los pisones se unieron a
una campaña compuesta por reineros, novohispanos, olives y
guastecos que buscaron poblar el centro-sur del Seno Mexicano.
El interés de los pisones radicó en cobrar las ofensas del pasado
a través de sus nuevos aliados. Después de casi un siglo de
guerras, los pisones fueron testigos del declive de la hegemonía
janambre que había durado un siglo y medio, y de la cual ellos
fueron responsables al no poder someterlos en un inicio en la
Sierra Madre dando como resultado el nacimiento de su peor
enemigo.
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�Mapa 1
Finales del siglo XVI
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�Mapa 2
Pueblos y misiones pisones
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99

�Referencias
Archivos
Archivo General de Indias
Archivo General de la Nación, México
Archivo Histórico de Monterrey
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí
Archivo Parroquial de Charcas
Biblioteca Nacional de España
Biblioteca Nacional de México
Dolph Briscoe Center for American History
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�De guachichiles a boçalos: la reinvención e integración
de los indios del río Blanco a la estructura de la
Monarquía Hispánica
From guachichiles to boçalos: the reinvention and integration
of the Blanco River Indians into the structure of the
Hispanic Monarchy
Diana Xóchitl Gutiérrez Cañada
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0003-4855-2640

Resumen: La presente propuesta radica en visualizar a los indios boçalos
como un grupo perteneciente a la nación guachichil, la cual tuvo que
adaptarse a su contexto histórico y reinventarse o, en su defecto, se
vieron obligados a reconfigurar su estructura político-social e inclusive
tomar un nombre puesto por los hispanos mediante transferencias
culturales-técnicas provenientes de la Monarquía Hispánica. Los
indios boçalos habitaron el área del río Blanco, entendiéndola como
una ubicación hídrica, al sur de la jurisdicción administrativa del
Nuevo Reino de León. Aunque dentro de la historiografía local se hace
mención de los indios boçalos hasta 1648, cuando se da a conocer el
conflicto de la jurisdicción eclesiástica entre la Custodia de Rioverde
y del Convento de Charcas, siendo los franciscanos de Rioverde los
primeros en tener contacto con los indios carriones que habitaban en la
zona junto a otras naciones, y los segundos tendrían conocimiento de
ellos posteriormente, haciendo énfasis que dichos indios bajarían para
contactar a los misioneros de Charcas en la hacienda de Matehuala, por
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�De guachiles a boçalos

ser olvidados por los de Rioverde, y siendo identificados, ahora, como
indios boçalos. La cuestión aquí no es el conflicto eclesiástico per se,
sino el rastrear las primeras menciones de los indios boçalos y proponer
una interpretación de su ser.
Palabras clave: indios boçalos, guachichiles, registros bautismales,
reinvención, Monarquía Hispánica.
Abstract: The present proposal is based on visualizing the Boçalos
Indians as a group belonging to the Guachichil nation, which had to
adapt to its historical context and reinvent itself or, failing that, they
were forced to reconfigure their political-social structure and even take
a name given by the Hispanics through cultural-technical transfers
from the Hispanic Monarchy. The Boçalos Indians inhabited the area
of the Blanco River, understanding it as a hydric location, south of the
administrative jurisdiction of the Nuevo Reino de León. Although within
the local historiography mention is made of the Boçalos Indians until
1648, when the conflict of the ecclesiastical jurisdiction between the
Custody of Rioverde and the Convent of Charcas is made known, being
the Franciscans of Rioverde the first to have contact with the Carriones
Indians that inhabited the area together with other nations, and the
second ones would have knowledge of them later, emphasizing that
these Indians would come down to contact the missionaries of Charcas
in the hacienda of Matehuala, for being forgotten by those of Rioverde,
and being identified, now, as Boçalos Indians. The question here is not
the ecclesiastical conflict per se, but to trace the first mentions of the
Boçalos Indians and to propose an interpretation of their being.
Keywords: boçalos indians, guachichiles,
reinvention, Hispanic Monarchy.

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baptismal

records,

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�Diana Gutiérrez

Introducción
Con la Guerra del Mixtón (1641-1642) los hispanos reconocieron
una diversidad de grupos existentes en el septentrión del Nuevo
Mundo, después identificado como el continente americano, pues
frenó su expansión y cambió el modus operandi hispano ante
una fuerza bélica desconocida proveniente de diversos grupos
seminómadas. Fue así que como dimensionaron el espacio de
los indios en el territorio conocido como la Gran Chichimeca,1
de aquí el nombre de la Guerra de los Chichimecas (1550-1600)
donde se reconocerían a varios grupos que liderarían la campaña
militar y lograrían impedir la avanzada hispana por un largo
tiempo.2
Sobre el término “chichimeca” se tienen varios trabajos sobre el significado o la forma de emplearse, desde Alonso de Zorita, fray Toribio de Benavente Motolinia, Fray Bernardino de Sahagún y fray Guillermo de Santa
María, a trabajos actuales que los retoman para visualizar los significados,
principalmente identificando a los indios de la Gran chichimeca que se
reconocen como chichimecos, se les ha dado el significado como “linaje de
perros” o “perro que trae soga”; posteriormente el empleo genérico por parte
de los mexicanos sobre los indios nómadas por no estar asentados; y con la
llegada de los hispanos se siguió el uso genérico dándole énfasis peyorativo
al tildarlos de bárbaros o incivilizados. José Francisco Román Gutiérrez, La
transformación del concepto chichimeca durante el siglo XVI (Sevilla: Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos (AHILA), 1992),
39–54; Alberto Carrillo Cázares, El debate sobre la guerra chichimeca:
1531-1585 (Zamora: El Colegio de Michoacán; Universidad de Guanajuato;
El Colegio de San Luis, 2002), 113; Carlos Manuel Valdés, La gente del
mezquite: los nómadas del noreste en la Colonia (México, DF: Centro de
Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Instituto Nacional Indigenista, 1995).
2
Philip W Powell, La Guerra Chichimeca (1550-1600) (México, DF: Fondo
1

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�De guachiles a boçalos

Los indios cazcanes, apoyados de otras naciones, serían
los protagonistas en la Guerra del Mixtón, posteriormente
los indios guachichiles,3 pames, guamares y zacatecos
comenzarían a tener mayor preponderancia durante la Guerra
Chichimeca. De estos cuatro grupos fueron los guachichiles
quienes sobresalieron por su grado de intensidad bélica, tanto
por las estrategias, la forma de pelear y por el amplio territorio
que controlaban, pues para este momento se desconoce los
límites que abarcaban.
Los guachichiles son mencionados en diversos contextos,
algunos de ellos son descritos en la Relación de Pedro de Ahumada
en 1566 ubicándolos:
de Cultura Económica, 1984).
3
Dentro de los registros se pueden identificar variables de la escritura
“guachichil” como “cuachichiles”, “huachichiles”, quachichiltique”, “guachuchules” “guaxutxiles” e inclusive se les puede identificar solo como
“chichimecos”; es posible visualizarlos o distinguirlos a partir de cotejar la
documentación, algunas referencias sobre su vestimenta como el empleo de
decoración rojiza en sus cabezas o bonetes rojizos, así como la identificación
o relación con ellos al momento de nombrarlos como parcialidades guachichiles; también al poder ubicarlos geográficamente en un vasto territorio,
al disponer gran parte de la región “centro-norte, Seno Mexicano, Noreste,
ámbito zacatecano-potosino, neolonés y coahuilense”, Joaquín Meade, Arqueología de San Luis Potosí (México: Sociedad Mexicana de Geografía
y Estadística, 1948), 21; Powell, La Guerra Chichimeca (1550-1600), 48;
Valdés, La gente del mezquite: los nómadas del noreste en la Colonia, 52;
Lucas Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663 (Saltillo: Consejo Editorial, 2019),
6–11.
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�Diana Gutiérrez

[…]casi todos ellos quedan a la mano yzquierda del camyno
como venimos de Çacatecas a la parte del norte. Son todos los
q se an visto desnuos y andan como alarves y salvajes, sin tener
lugar cierto. Los primeros son los indios q llaman del Maçapil
q están casi a la parte del nordeste de las minas de Çacatecas a
veunte e dos leguas dellas, donde afirman algunos soldados q
an dado vista a aquella tierra q ay en un valle mas de seis mill
flecheros, y ase hallado entre ellos algunas cosas de las q rroban
en los caminos a Spañoles por donde se entiende q acuden al
rrobo. Tienen guerra con otros sus vecinos q son Çacatecas q
están desta parte de una sierra y son pocos; estos afirman q los
otros q son Goachichiles comen carne humana, y que quando los
prenden en la guerra se los comen. Lo mismo supe de esa parte
de las minas de San Martyn de los indios del Mezquital quando
entre en busca dellos, y no se a sabido de otros ningunos de
esta nación q coman carne umana. Los segundos Goachichiles
son los que llaman de las Salinas: estos estan a doze e a catorze
leguas de las minas de Çacatecas partidos en rrancherias de
çiento en çiento, o poco mas, e corren toda aquella comarca
como alaraves no deteniendose mas en un lugar de quanto
acavan la comida de tunas o mezquite q ay en el. Todos estos
heran salteadores y de los q estavan conçertads en la liga con
los pueblos comarcanos de indios Çacatecas q estan cercanos
a los pueblos de paz; y ellos estando de paz e gozando de la
contratacion de los spañoles, hazian tracto doble e los spiavan
para salirlos a saltear juntamente con los otros, y hecho el salto
se bolbian a sus pueblos e rrancherias[…].4

Partiendo de esta descripción, complementándolo con propuestas
actuales sobre posibles parcialidades o reinvenciones de grupos
guachichiles en la Sierra Madre Occidental,5 se considera a
4
5

Carrillo Cázares, El debate sobre la guerra chichimeca: 1531-1585, 569.
Lucas Martínez Sánchez a través de los textos y la documentación con-

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�De guachiles a boçalos

los guachichiles como una nación con una población densa
y que controlaba un vasto territorio, así como su capacidad
de organización y las características aparentemente únicas de
dicha nación, tales como carácter bélico-político, capacidad de
desplazamiento y formas de alimentación.
Los “chichimecas vosales” o “gentiles bosalos”.
La primera mención que se ha encontrado hasta el momento
sobre los indios boçalos6 es respecto a “chichimecos vosales”
sultada propone a los indios “vocalos” como último reducto guachichil, pese
a ello, su interpretación se puede cuestionar por la falta de solidez presentada
en la documentación y trabajos que indiquen la posibilidad de su propuesta. También se debe considerar que su trabajo tiene tiempo en espera y fue
impreso sin considerar investigaciones como la propuesta por Nelson Jofrak
Rodríguez Cázarez, quien presenta a los janambres como producto de la etnogénesis guachichil, la cual conllevó la reinvención de ellos.
6
Dentro de la documentación consultada se hace mención de variantes en la
escritura, siendo los más utilizados “chichimecos vosales”, “chichimecos bocalos”, “nación bocala”, “indios bocales”, “bocalos” o “vozales”; para este trabajo opto por llamarlos boçalos, más adelante explicaré dicha postura. Las primeras dos siendo utilizadas en el Libro bautismal de Charcas, las siguientes tres
utilizadas por Fernando Sánchez de Zamora, y la última también es del mismo,
solo que sus crónicas son transcritas por autores diferentes, siendo la primera en
la edición de Genaro García e Israel Cavazos quienes publican la transcripción
del manuscrito (Cavazos Garza añade un estudio introductorio), y Eugenio del
Hoyo publica un capítulo inédito de la misma crónica que había quedado separada del texto. En el caso del Libro de Charcas se pudo comprobar la escritura,
en caso de la crónica se ven las transcripciones de los autores, las cuales pueden
responder a la indistinción de la escritura o a una decisión del autor. Véase Libro de Bautismo de Charcas disponible en “México, San Luis Potosí, registros
parroquiales, 1586-1970,” database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9392-SD4T-1?cc=1860864&amp;wc=3PH4-MNP%3
A167670701%2C167670702%2C169384001: 21 May 2014), Charcas &gt; San
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�Diana Gutiérrez

quienes figuran dentro de los registros de bautismos escritos por
los franciscanos del Convento de Charcas, los cuales datan desde
diciembre de 1622 y fue fray Lorenzo Cantú quien realizó dos
bautizos: el primero es el día cuatro a “maria niña chiquita hija
de chichimecas vosales” y el segundo del día once a “maria niña
chichimeca chiquita hija de chichimecos vosales”;7 también se
hace mención de entradas a la sierra, en enero de 1621, desde el
lado de Matehuala y en la estancia de Miguel Escoriguela (San
Juan de la Punta), en noviembre de 1622, siendo posible que sea
el mismo grupo.8 Lo interesante es que no se vuelve a hacer
Francisco &gt; Confirmaciones, matrimonios, bautismos 1586-1661 &gt; image 1 of
211; parroquias Católicas, San Luis Potosi (Catholic Church parishes, San Luis
Potosi), imagen 78, f. 25. También puede verse en el texto de Martínez Sánchez,
Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas,
1586-1663; Alonso de León, Un Autor Anónimo, y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Téjas y Nuevo México.
Documentos Inéditos o muy raros para la historia de México, t. XXV, ed. Genaro
García (México: Bouret, 1909); Alonso de León, Juan Bautista Chapa, y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2005),
231; Eugenio del Hoyo, “Un capítulo desconocido de la obra de don Fernando
Sánchez de Zamora”, Humanitas, núm. 5 (1964): 404.
7
Family Search, Libro de Bautismos…; imagen 78, f. 25.
8
Dentro de los mismos registros se hace una posible mención temprana del
bautizo de nueve indios chichimecos “en la tierra adentro” fechado el día 30
de julio de 1606, pero no se describe el lugar o sobre los padres, solo se mencionan los nombres ya hispanizados de los indios. Por otro lado, una probabilidad con mayor certeza es la mención de “Juan hijo de miguel de escoriguela
chichimeco” en 20 de junio de 1619, dicho Miguel de Escoriguela chichimeco
podría ser el mismo que se menciona el día 2 de agosto de 1648, “capita[n] Miguel de escoriguela chichimeca”, quien es bautizado a la “edad de setenta años
al pareser” y era uno de los “quatro capitanes de las quatro rrancherias que aviSillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 107-143
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�De guachiles a boçalos

alusión de los indios boçalos ni de su origen hasta el año de 1648
donde baja un grupo de indios provenientes de “Rio blanco”,9
encabezados por cuatro capitanes, para pedir ser bautizados en la
hacienda de Matehuala ante la presencia del señor don Juan Ruiz
Colmenero, obispo de Guadalajara;10 posteriormente siendo retomado el contacto de 1648, durante los pleitos jurisdiccionales
eclesiásticos, pues existieron entradas previas por los franciscanos de la Custodia de Rioverde; y siendo reproducido el discurso
de manera sintética dentro de la crónica de Fernando Sánchez de
Zamora.11
tan en el mismo Rio blanco” quienes fueron a Matehuala para ser bautizados
e integrados a la estructura de la Monarquía Hispánica. Family Search; Libro
de Bautismos…; imagen 69, f. 9; imagen 76, f.21; imagen 78, f. 24. También
debe recalcarse que en la mayoría de los registros se suele generalizar al identificarlos como indios, chichimecas o bárbaros; esto podría dejar un margen de
posibilidad que sea perteneciente a alguna parcialidad, pero en este momento
no es posible identificarlos o inclinarse por algún grupo por emplear dichos
términos en lugares donde había movilidad o contacto de varias parcialidades,
tal es el caso de Matehuala o a la estancia de San Juan de la Punta debido a
que la mayoría de los registros de indios boçalos fueron identificados en estos espacios antes de las fundaciones encabezadas por Fernando Sánchez de
Zamora en 1659.
9
Dentro de la documentación aparece de manera indistinta con mayúsculas
o minúsculas, pero hacen referencia a la ubicación hídrica en relación a la ubicación territorial india.
10
Lucas Martínez hace un estudio introductorio estableciendo las relaciones
entre indios e hispanos a través de los registros parroquiales, a su vez propone
que los indios “vocales” son guachichiles y, posteriormente, hace una transcripción de un extracto del libro más antiguo de Charcas a partir de los indios
del río blanco en 1648. En Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En
el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663.
11
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias
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�Diana Gutiérrez

Por otro lado, con la llegada Fernando Sánchez de Zamora
al tomar cargo de “justicia mayor y capitán a guerra” se menciona
que los indios de “nación bocala” están emparentados con los
indios negritos, quienes habitan en la hacienda de Matehuala,
pero eran originarios de Apuchimapa y Sandi y que dichos indios
boçalos se trasladan a dicha hacienda para las faenas.12 Una
interrogante que se puede percibir, tanto en la visita del obispo de
Guadalajara, Juan Ruiz Colmenero, en 1648, como en la crónica
de Fernando Sánchez de Zamora en 1659, es la participación de
los misioneros de la Custodia de Rioverde. Es interesante que
establezcan que las son entradas misionales fueron en marzo
del mismo año al momento de comenzar el conflicto de la
jurisdicción eclesiástica, siendo que Primo Feliciano Vázquez
refiere al ingreso de los misioneros de Rioverde a la zona entre
1607 y 1617.13
Representaciones gráficas: los indios dentro de fronteras
físicas e imaginarias.
Antes de abordar la clasificación de los indios, debe considerarse
la interpretación del autor para plasmarlos en mapas, tanto
de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, 230–33.
12
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, 230–33.
13
Sobre la visita del Obispo Juan Ruiz Colmenero se puede consultar a
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del
convento de Charcas, 1586-1663, 279–91; León, Chapa, y Sánchez de Zamora,
Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo
México, 230–32; Primo Feliciano Velázquez, Colección de documentos para la
historia de San Luis Potosí, t. IV (San Luis Potosí: Imprenta del Editor, 1897).
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 107-143
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�De guachiles a boçalos

de las épocas contemporáneas a ellos como las propuestas de
historiadores actuales para delimitar los espacios, pues se tiende a
generalizar y limitar su movilidad sin considerar la ocupación de
territorios donde convergen diversas naciones. Esto es algo usual
al tener un panorama limitado, pues algunas fuentes solo hacen
una breve descripción o alusión que no permiten dimensionar
las capacidades de los actores, tanto indios como hispanos, y el
trasfondo de los mismos.
Son escasos los mapas de la época y, por lo general, son
tardíos o generalizan sobre los espacios en los que no se han
explorado. Un mapa temprano sobre la región de la “Guasteca”
es representado por Ortelius donde fija la territorialidad del
septentrión como un espacio donde habita “Guxutxi les gens”, a
los cuales no refiere dentro de su texto titulado “Theatrum orbis
terrarum” de 1579, donde se puede suponer que las dimensiones
que abarcaron los indios guachichiles corresponden a la zona, pues
también Philip W. Powell propone una extensión considerable
que abarcaron los guachichiles al septentrión.14
La propuesta de interpretación de “Guxutxi les gens” como “Gente Guachichil” fue retomada de Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez, Janambres: mitote
fronterizo, cohesión étnica y zonas imprecisas en la América Septentrional
Oriental, siglos XVII-XVIII [Tesis de maestría] (San Luis Potosí: El Colegio
de San Luis, 2019), 66 y del curso La Huasteca dentro del proceso de configuración del septentrión oriental novohispano. S. XVI al XVIII impartido por el
Mtro. José Luis Aguilar Guajardo, quien también retoma la postura de Rodríguez Cázarez. Realizado por la Maestría en Historia del Noreste Mexicano y
Texas celebrado del 23 al 25 de marzo de 2022.
14

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116

�Diana Gutiérrez

Mapa 1. Theatrum orbis terrarum (1579)

Fuente: Theatrum orbis
terrarum (1579) - Ortelius, Abraham, 15271598. [Antuerpiae]:
[Christoph. Plantinus],
[1579]. Disponible en
https://bvpb.mcu.es/es/
consulta/registro.cmd?id=399622.

Los mapas son utilizados para complementar las investigaciones
y en ocasiones se convierten en objeto de estudio, para el área que
conformaba el Nuevo Reino de León se encuentra cartografía tardía
del siglo XVIII. Esto no ha sido impedimento para propuestas
de topográficas por parte de historiadores para dimensionar al
lector en tiempo y espacio, pero debe de considerarse que en
cuestión de los espacios o territorialidades indias no responden
a los parámetros de ocupación hispana, pues responden a otros
intereses donde puede ser una ocupación estacional o no se
comprenda los límites con otras naciones.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-40

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�De guachiles a boçalos

Mapa 2. Las “naciones” del norte

Fuente: Philip Powell, La Guerra Chichimeca…, p.49.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-40

118

�Diana Gutiérrez

Por ello, pese a tener algunas incógnitas de la ubicación espacial
de los indios boçalos se puede establecer un área geográfica considerable que emplearon como territorialidades indias, pues mediante los registros de Charcas se conoce que estaban en la estancia de Miguel Escoriguela, es decir, “delante de Matheguala que
llaman Sn Juo de la Punta” ,15 aunque debe considerarse que en
algunos casos se registra el lugar en donde habitaban y no el lugar
de origen o si era una residencia fija. Por otro lado, en la entrada
de los franciscanos de la Custodia de Rioverde realizada en 1607
y en 1617 al tener relación con los indios “carriones” y “otras
naciones” fundando la misión de San Cristóbal; se debe aclarar
que en este momento no se hace mención de indios “guachichiles/vocalos/bozales/boçalos”, aunque pueden estar dentro de las
“otras naciones” a las que se refieren;16 otra cuestión es que las
territorialidades que posiblemente abarcaron no se limitan a la
ubicación hídrica de río Blanco, lo cual permite ver a los indios
boçalos como una posible parcialidad (en un primer momento) y
después percibirlos como una reinvención de los guachichiles.17
El registro realizado en la estancia de Miguel de Escoriguela está fechado el día 24 de noviembre de 1622 menciona el bautizo de “treçe criaturas
chiquitas hijos de chichimecos”, las cuales podrían ser provenientes del río
Blanco; después de este registro se tienen dos más fechados los días 4 y 11 de
diciembre de 1622 donde mencionan a dos niñas chiquitas, ambas llamadas
María, hijas de “chichimecos vosales”, pero no se menciona su origen o donde
habitaban, posiblemente estaban en la estancia o en la hacienda de Matehuala.
Family Search; Libro de Bautismos…; imagen 78, f. 24 y 25.
16
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí,
t. IV, 41–43.
17
Rodríguez Cázarez ha estudiado el caso de los janambres con mayor pro15

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�De guachiles a boçalos

Si dejamos de lado la mención literal de indios boçalos o
sus variantes, se tiene conocimiento por parte de los franciscanos
de Rioverde de “yndios Barbaros Chichimecos” del “serro gordo”
desde 1607, pues ante el “secretario y Testigos, y empressensia
de algunas personas españolas, y de muchos indios chichimecos
Gentiles nombrados Carriones entre los quales auia algunos
combertidos à nuestra Santa feê Catholica, y otras naciones
de dichos yndios que todos estauan Juntos y Congregados”
celebraron misa con los dichos indios el día 15 de agosto de 1617,
de los cuales a algunos visitó, cristianizó y casó en 1607. La misa
fue celebrada en una chosa que tenian por iglesia y en dicho lugar
habían llamado a la misión “San christoval del Rio Blanco”,
pero había quedado pendiente poner a un religioso encargado
de dicha conversión, a lo cual se elegiría al Padre fray Pablo de
Betancur para tomar posesión del puesto y delimitar su ubicación
geográfica a:
[…]doze leguas el Rio abaxo, …; y quatro leguas que es lo
que puede auer asta la mitad del camino de las ocho que ay
asta el puesto y ojo de Agua de San Lazaro caminando assia
Mateguala y Valle penosso y de todas las Rancherias que en
dicha Jurisdicsion estubieren y en delante se poblaren[…].18

fundidad. En Rodríguez Cázarez, Janambres: mitote fronterizo, cohesión étnica y zonas imprecisas en la América Septentrional Oriental, siglos XVII-XVIII
[Tesis de maestría].
18
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí,
t. IV, 41–43.
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�Diana Gutiérrez

Es interesante notar que hace alusión de españoles durante el
contacto entre indios y franciscanos de Rioverde, así como la
mención general de “otras naciones” siendo solo reconocidos a los
indios carriones quienes habían convertido con anterioridad.19 En
este mismo rubro se debe resaltar que no es un espacio dominado
por una nación, sino que es un espacio donde convergen diferentes
naciones y esto no sería una característica temporal, pues en los
mismos registros de los franciscanos de Charcas se puede apreciar
la movilidad de indios guachichiles, borrados, negritos y boçalos.
En relación a ello, se tienen algunas propuestas de mapas para
dimensionar de manera visual las territorialidades indias o espacios
de movilidad, pero no consideran algunos espacios o ahondan en
matizar las relaciones entre naciones. Aunque la complejidad de
determinar el espacio de dominio de una nación es alta, pues al
menos en el caso situado al norte de la estancia de San Juan de La
Punta en la jurisdicción administrativa de San Luis Potosí y el sur
de la Villa de Cadereyta en la jurisdicción administrativa del Nuevo
Reino de León se puede considerar tierra de frontera, pues no se
tendría un control del territorio. No obstante, la participación de
Lucas Martínez Sánchez señala que el hacendado Miguel de Escoriguela
había puesto trabas para el establecimiento de doctrinas años antes de 1648,
esto podría responder a dos causas, la primera que fuera uno de los “españoles”
que mencionan los franciscanos de Rioverde y, la segunda, a la falta de registros de dichos indios, pues se sabe que interactuaban con otras naciones o
parcialidades, así como con la misma hacienda de Matehuala, en Martínez
Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento
de Charcas, 1586-1663, 285.
19

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�De guachiles a boçalos

Miguel de Escoriguela, dueño de la hacienda de Matehuala, y Juan
Francisco de Escobedo, mayordomo de la misma hacienda, serían
capaces de tener apoyo por ambas jurisdicciones para obtener
cargos para pacificar y mercedes para poblar, esto respondiendo a
sus intereses personales y ante su capacidad de relacionarse con los
indios del territorio aledaño.
Mapa 3. Áreas de tránsito de los indios del sur de la Sierra Madre
Oriental y la Sierra de Tamaulipas: siglos XVII-XVIII

Fuente: Ana Gabriela Arreola Meneses. Poblamiento y conformación espacial del sur del Nuevo Reino de León: los valles ganaderos del Río Blanco y
San Antonio de los Llanos, siglos XVII-XVIII. México: Universidad Nacional
Autónoma de México, 2014. [Tesis de licenciatura].
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�Diana Gutiérrez

Aunque Arreola Meneses hace un loable trabajo abordando el poblamiento en el Valle del Río Blanco y San Antonio de los Llanos complementándolo con un mapa sobre el tránsito de algunas naciones
indias en el territorio de estudio, pero deja a un lado la complejidad
de dimensionar a los indios en un territorio y lo muestra como un
espacio estático o genérico. En otras palabras, es impreciso delimitar
la ocupación india dentro del área cuando los registros parroquiales
muestran la presencia de indios guachichiles, negritos, borrados y
boçalos en varios lugares desde el siglo XVII y el mapa de Arreola
Meneses no considera la movilidad o capacidad de permanencia de
diversas naciones en los mismos lugares proporcionando un análisis
parcial, ejemplo de ello es que se mencionan guachichiles, negritos y
borrados en Matehuala; negritos y boçalos en Río Blanco; borrados,
negritos y boçalos en San Pablo valle de Pablillo.20
Siendo así que el rango de “tránsito” o movilidad de los
indios sería complicado de representar en una larga duración, a
menos de elegir un rango de años y matizar la presencia india
considerando la documentación disponible. Por ello, debe entenderse que los indios podrían mantener su territorio, comprender
el funcionamiento de las instituciones de poblamiento hispanas y
sus prácticas culturales para dar pie a las transferencias culturales
al hacer uso de su adaptabilidad y coexistir con la nueva estructura política-social mediante su reinvención.
Véase Martínez Sánchez, 97–142. Es una transcripción de algunos registros del libro bautismal de Charcas desde agosto de 1648 hasta julio de 1659.
Family Search; Libro de Bautismos; desde la imagen 130 en adelante.
20

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�De guachiles a boçalos

Mapa 4. Nuevo Reino de León, 1652-1752

Mapa tomado de Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez. “Mitote”. Revista
Septentrión, 2022. [En Prensa]. Elaboración: Ana Gabriela Arreola
Meneses. Al mapa propuesto por Rodríguez Cázarez le sobrepuse el rango de
la movilidad de los indios y sus respectivas territorialidades partiendo de los
registros bautismales de Charcas.

Una pregunta que traería el dimensionar la población india es
en cuanto a la disponibilidad de recursos naturales, los cuales
se tienen breves menciones de la necesidad de alimentarse de
“tuna y caza en diversos parajes”21 en el caso de los indios
21

Martínez Sánchez, 289.

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�Diana Gutiérrez

establecidos en el río Blanco y sus cercanías. Aunado a ello, se
complementa la información documental con investigaciones
de arqueólogos y biólogos, quienes han identificado algunos
restos vegetales locales en el área del Morro Orgánico,
siendo posible saber cuáles plantas utilizaban y el para qué se
empleaban, tal fue el caso de consumo alimenticio, alucinógeno
o medicinal.
Dentro de los mismos hallazgos se encuentra con
evidencia del cultivo del maíz, frijol y calabaza en tiempos
prehispánicos, aunque no se pueda definir cuál grupo era el que
practicaba una agricultura insipiente en la zona, la cuestión es
que uno o algunos grupos que habitaban la región próxima del
río Blanco realizaban dicha práctica. Se conoce que el río Blanco
es una corriente permanente, también que el cerro El Morro se
encuentra dentro de la provincia fisiográfica de la Sierra Madre
Oriental, siendo caracterizada por un clima árido templado con
lluvias durante la mayor parte del año. Dentro de la vegetación se
encontró con matorral submontano como la barreta, el guajillo, el
chaparro prieto, la lechuguilla, la anacahuita, la sangre de drago,
el granjeno, el coyotillo y algunos nopales. También se encontró
con pictografía rupestre elaboradas con colores negro y rojo.
Dentro de los hallazgos se encontraron:
[…]30 taxones, 21 son de importancia alimenticia, 2 tienen
propiedades alucinógenas, 3 son útiles para la para la
elaboración de cestería y envoltorios, 2 pudieron servir como
combustible para fogatas o fogones, 1 es maderable, 2 de uso
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�De guachiles a boçalos

medicinal u 2 pudieron ser utilizados como paja para dormir
sobre esta[…].22

Es así que, como se puede observar, se encuentra con gran variedad
de recursos naturales, los cuales pudieron ser administrados
o controlados por las diversas naciones para asegurar su
permanencia. También se debe aclarar que el estudio se centra en
registros vegetales, dejando a un lado la alimentación mediante la
caza, y resalta la alta probabilidad del desarrollo de la agricultura
como una actividad complementaria de alimentación.
Los indios boçalos del rio Blanco: naciones indias a
través de los registros parroquiales de los franciscanos
de Rioverde y Charcas.
Como ya se ha mencionado, las entradas misionales se sitúan
entre 1607 por parte de los franciscanos de Rioverde y 1622 por
los franciscanos de Charcas; en cuanto a las misiones de cada una
se menciona que fueron en 1617 por parte de Rioverde y en 1648
por parte de Charcas. Aunado a ello se deja de lado una variante,
la cual es mencionada en la visita del obispo Ruiz Colmenero y es
retomada de manera concisa en la crónica de Sánchez de Zamora:
la relación entre los indios negritos y los indios boçalos al ir a
trabajar por temporadas a la hacienda de Matehuala.23
Raúl Ernesto Narváez Elizondo et al., “Crónica del aprovechamiento de recursos bióticos por poblaciones indígenas serranas en el sur de Nuevo León”,
en Sociedad, cultura y medio ambiente en el norte de México (Ciudad de México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2019).
23
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí, t.
22

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�Diana Gutiérrez

Pese a ser temprana la participación de los misioneros
franciscanos de la Custodia de Rioverde solo se sabe que
interactuaron con “indios carriones” y otras naciones,24 no se
mencionan nombres en concreto de indios o hispanos presentes.
Es hasta la participación de los misioneros franciscanos del
Convento de Charcas que se tendría información de los indios
provenientes del río Blanco, en un principio serían dos simples
registros ya mencionados, y después se podría ahondar mediante
la visita de cuatro capitanes provenientes de dicho río Blanco y la
participación activa del obispo Juan Ruiz Colmenero, quien daría
seguimiento a las peticiones de los indios para ser bautizados y
contarían su versión sobre las interacciones con los misioneros
de Rioverde.
Es en la visita de Ruiz Colmenero, que se detalla
la interacción de los indios provenientes del río Blanco y
sus cercanías, al declarar el capitán Canoe y Zapina como
representantes de las rancherías, y de los capitanes Escoriguela y
Vocalo, que tenían un papel del custodio del Rioverde por fechas
de marzo prometiendo que volvería con ellos para construir una
iglesia y formar la doctrina deseada por ellos, así como llevarles
maíz, carne y ropa, este no lo había cumplido. Siendo así que
IV, 41–43; Family Search, Libro de Bautismos… imagen 130, f.125; Martínez
Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de
Charcas, 1586-1663, 279–91.
24
Por el momento solo se tiene esta versión a través del texto de Primo Feliciano Velázquez, no se descarta la investigación posterior en San Luis para
profundizar en la participación de los misioneros de Rioverde.
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�De guachiles a boçalos

optarían por acercarse con los de Matehuala o Charcas, pues
estaban próximos a ellos y mantenían comunicación con ambos
lugares, optaron por acercarse a los misioneros de Charcas para
ser bautizados y estar asentados en doctrina.25
Esto refleja dos aspectos de los indios provenientes del
río Blanco: la primera es su capacidad de elección entre dos
grupos misioneros, que, a pesar de ser ambos franciscanos,
reconocieron la distinción entre los dos bandos; y, la segunda,
es su alta capacidad para reconfigurar su discurso e implementar
sus conocimientos para negociar al situarse como vasallos, pero
manteniendo su autonomía,26 y ser integrados a la estructura de
la Monarquía Hispánica a través de un mecanismo como era el
bautismo para asegurarse de obtener alimento y vestimenta para
complementar sus actividades de recolección y caza, así como
tener garantías jurídicas para salvaguardar sus intereses.
El registro realizado en 1648 contenía 48 entradas, las
cuales coinciden con lo redactado en la visita del obispo Ruiz
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo
del convento de Charcas, 1586-1663, 286.
26
Aunque se mencionara de su participación con otros indios y la probabilidad de trabajar por temporadas en haciendas, mantenían su autonomía plena
al elegir su duración de trabajo; a su vez se puede identificar su conocimiento
de las prácticas culturales hispanas al considerar como mejor opción el ir por
misioneros interesados en ir a su espacio que habitan y no adaptarse o moverse a otro lugar. De igual forma se debe considerar la postura del misionero
como un intermediario con la autoridad suficiente para integrarlos dentro de
la estructura de la Monarquía Hispánica, su accesibilidad para tratarlos y la
flexibilidad ante su comprensión de la doctrina.
25

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�Diana Gutiérrez

Colmenero, pero en la misma se brindan mayores detalles, tal
es el caso de especificar que existían tres personas bautizadas,
una de ellas hace poco y era hija de Canoe, siendo bautizada
en Matehuala; la segunda fue María, siendo bautizada en el
Venado cuando era niña; y la tercera persona era un indio
llamado Martín.27 Ruiz Colmenero menciona los matrimonios
de los capitanes Miguel de Escoriguela con su mujer María;
Lucas Vocalo con su mujer María; Diego Canoe con su mujer
Isabel y Martín con su mujer Inés, hija del capitán Canoe. Cabe
resaltar que en el libro bautismal aparecen los 48 registros,
pero no se encuentra el dicho Martín, solo se mencionan a los
siguientes:
Tanto en los registros como en la visita del obispo
Ruiz Colmenero aparecen en su mayoría los nombres ya
hispanizados, y son contados los casos donde se registran
el nombre previo al bautismo. Es decir, al menos en la
documentación rara vez se menciona el nombre previo o el
nombre con el cual se reconocen en su lengua y se procura
poner el nombre cristiano que se adopta mediante el bautismo.
La mayoría de los registros de bautismos son firmados por
fray Juan García, quien, según el estudio de Lucas Martínez
Sánchez, es quien se interesa por los indios y registra sus
nombres y/o el de sus padres en su lengua.
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo
del convento de Charcas, 1586-1663, 289–90.
27

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�De guachiles a boçalos

adulta

1

Chichimeco
de Río
Blanco

Lucas vocalo

92 años sus padres son
(aprox.) indios gentiles

Juan
Francisco de
Escobedo

2

del Río
Blanco

Maria

100
años

mujer de dicho
Lucas Vocalo

Juan
Francisco de
Escobedo

3

del Río
Blanco

Bentura

6 años

hijo adoptivo de
Maria y Lucas
Vocalo

Juan
Francisco de
Escobedo

4

del Río
Blanco

Diego Canoe

60 años

5

idem

Isabel

50 años

mujer de Diego
Canoe, bautizó y
casó

(no lo
consignó)

6

idem

Luis

6 años

hijo de Isabel y
diego Canoe

Nicolás de
Herrera,
español

4 años

hijos del capitán
Diego Canoe e
Isable Asualico, su
mujer

Nicolás de
Herrera,
español

Françisco

4 años

hijos del capitan
Diego Canoe e
Isable Asualico, su
mujer

Nicolás de
Herrera,
español

Miguel de
Escoriguela

70 años

capitan,
chichimeco, hijo de
gentiles

7

8

9

idem

idem

Sebastián

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bocala de nacion,
hija de Canoe gentil

Padrino

Ines

Notas

Río Blanco

Edad

Lugar de
origen

*

Nombre

Registro

Tabla 1. Registros de los indios del río Blanco

Manuel
Gallardo de
Ochoa

J. ¿el
mismo?

130

�Notas

50 años

mujer del capitan
Miguel de
Escorihuela, hija de
gentiles

10

idem

María de
Escoriguela

11

idem

Lorenso

1 año

hijo de Maria
y Miguel de
Escorihuela

12

idem

Nicolás

5 años

hijo de Maria
y Miguel de
Escorihuela

13

del Río
Blanco

Gabriel
Zapina

40 años

capitán, hijo de
gentiles, [negrito de
nacion]

14

idem

Ana
Guamoaname

45 años

mujer del capitan
Gabriel Zapina, hija
de gentiles [negrito
de nacion]

15

idem

Joseph

5 años

chichimecos
negritos de nacion

16

del Río
Blanco

Diego

6 año

chichimecos
negritos de nacion

17

del Río
Blanco

María

1 año

hija de Magdalena
María chichimeca
negrita

18

idem

Luis

19

idem

Manuel

1 año

hijo de Lucas y
María

20

idem

Elena

7 años

hija de Yalamuchitic
gentil

21

idem

Ynes

3 años

hija de Yalamuchitic
gentil

Padrino

Edad

Nombre

Lugar de
origen

Registro

Diana Gutiérrez

(no lo
consignó)

Juan
Francisco de
Escobedo

hijo de Inansequina
gentil

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Pedro Lucas

131

�Edad

Notas

22

idem

Jeronimo

5 años

hijo de
Yalamuchitic gentil

23

idem

Bernardo

6 años

hija de Yalamuchitic
gentil

24

idem

Catalina

6 años

Juana

2 años

hija de
Nisiguachina

25
26

del Río
Blanco

Custodio

2 años

hijo de
Guispinuame y de
Apuena gentiles

27

idem

Raphael

3 años

hijo de Aiguaname
y de Malague
gentiles

28

idem

Juan

4 años

hijo de Macuiloqui
y de Ircigua gentiles

29

idem

Ambrosio

1 año

hijo de Mauname
y de Yacamulue
gentiles

30

idem

Agustin

3 años

hijo de
Nuguaname y de
nciguanuchicali
gentiles

31

idem

Marcos

2 años

hijo de Cuayuguili
y de Cuamocaoqui
gentiles

32

idem

Ygnaçio

6 años

Sebastián

6 años

hijo del dicho
Cuayuguili gentil

Matheo

1 año

hijo de Potuagui
y de Macigualic
gentiles

33
34

idem

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Padrino

Nombre

Lugar de
origen

Registro

De guachiles a boçalos

Juan
Francisco de
Escobedo

132

�35

idem

Magdalena

2 años

hija de gentiles

36

idem

Alonso

5 años

hijo de Quepina y
de Yque gentiles

37

idem

Ynes

4 años

hija de Quepina y
de Yque gentiles

38

idem

Maria ana

año y
medio

hija de Quepina
y de Yque
gentiles, todos
son chichimecos
negritos

39

del Río
Blanco

Baltazar

4 años

hijo de Quipinao
gentil

40

idem

Estevan

6 años

hijo de Vocagua y
de Sotochimana
gentiles

41

idem

Barbola

1 año

hija de
Yemanicarame y
de Machusuam
gentiles

42

idem

Françisco

año y
medio

hijo de Vocagua y
de Sotochimana
gentiles

43

idem

Elena

1 año

hija de Clonemua y
de Uychina

44

idem

Juana

8o9
años

hija de Juana y de
José cristianos

45

idem

Isabel

6 años
(aprox)

hija de Clapanigui
gentil

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Padrino

Notas

Edad

Nombre

Lugar de
origen

Registro

Diana Gutiérrez

Juan
Francisco de
Escobedo

José García

José García

133

�46

idem

Juana

Padrino

Notas

Edad

Nombre

Lugar de
origen

Registro

De guachiles a boçalos

hija de José y Ana

Juan Caporal

47

idem

Juan

1 año

hijo del dicho
Clapanigui

fue su
madrina Ana,
chichimecos
negritos,
habitantes
en el Río
Blanco

48

del Río
Blanco

Luçia

2 años

hija de gentiles

Juan
Francisco de
Escobedo

Elaboración propia a partir de Lucas Martínez Sánchez, siendo corroborada
la información del Libro de Charcas.

Indios boçalos: ¿autoidentificación o clasificación hispana?
A pesar de contar con registros que mencionan la coexistencia de
varias naciones o parcialidades en la región del río Blanco esto trae
consigo algunos debates desde el entendimiento por nación, así
como el origen o significado de su nombre con relación a los grupos
ya identificados por los hispanos. En primera instancia se suele
confundir el entendimiento de nación desde las mismas fuentes,
pues en ocasiones este concepto es utilizado de manera indistinta,
así como el uso de historiadores por intentar identificar a un grupo
nativo. El identificarse como tal grupo o legitimarse a través de otros
grupos para salvaguardar sus intereses hasta ser clasificados por los
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134
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�Diana Gutiérrez

hispanos por su apariencia física, lengua, costumbres o apelativo de
algún capitán puede generar confusión cuando la historiografía es
escasa,28 tal es el caso de los indios boçalos.
Por otro lado, al considerar el significado de identificarlos
como “boçalos” o sus variables, pues partiendo del Diccionario de
Autoridades se puede entender por “bozal” a “El inculto, y que está
por desbastar y pulir”29 o hacer alusión por tener nociones básicas
de una materia, en este caso sobre la fe o prácticas hispanas.30
Partiendo de la carta del padre Ruiz Colmenero se menciona que
Véase a Chantal Cramaussel, “De cómo los españoles clasificaban a los
indios. Naciones y encomiendas en la Nueva Vizcaya Central”, en Nómadas
y sedentarios en el norte de México. Homenaje a Beatriz Braniff, ed. Marie-Areti Hers et al. (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto de Investigaciones Antropológicas; Instituto de Investigaciones
Históricas; Instituto de Investigaciones Estéticas, 2000).
29
BOZAL. adj. de una term. El inculto, y que está por desbastar y pulir. Es
epithéto que ordinariamente se dá à los Negros, en especiál quando están recien venidos de sus tierras: y se aplíca tambien à los rústicos. Es lo contrário
de Ladíno. Lat. Rusticanus. Agrestis. RECOP. DE IND. lib. 9. tit. 26. l. 18.
No puedan passar à ninguna parte de las Indias ningunos Negros ... salvo los
bozáles recien trahidos de sus tierras. ALFAR. fol. 390. Para los Négros de
Guinéa bozáles y bárbaros, llevan cuentecitas, dixes y cascabéles. Consultado
en el Diccionario de Autoridades, Tomo I, (1726), disponible en línea: https://
apps2.rae.es/DA.html.
30
BOZAL. Tambien se toma por nuevo y principiante en alguna facultad ò
arte: y assimismo por el que apénas tiene conocimiento práctico, y experiéncia
en alguna matéria ò negociado. Lat. Rudis. Tyro, onis. GUEV. Epist. al Conde
de Buendia, pl. 144. Guardaos señor Conde de encomendar vuestras tierras à
bachilleres bozáles, que vienen de Salamanca. ALFAR. fol. 84. Que como en
claro espéjo me representa lo passado, presente y venidéro, hasta oy havía sido
bozál: quadrame bien el nombre. Consultado en el Diccionario de Autoridades,
Tomo I, (1726), disponible en línea: https://apps2.rae.es/DA.html.
28

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�De guachiles a boçalos

los indios provenientes del “Rio blanco” habían tenido contacto
con los misioneros de Rioverde,31 siendo así que a pesar de tener
conocimiento de la fe católica podían ser considerados como
incultos a quienes se les debe adoctrinar y no dejar sin cuidado,
pues eran nuevos fieles de la iglesia y conocían que los misioneros
eran los encargados de brindar los sacramentos.
Aunado a ello, otra interpretación valida es propuesta por
Salvador Álvarez, quien aborda el tema de “Indios bozales, indios
de encomienda, indios de repartimiento e indios de pueblo”,32 en
el cual hace alusión a los indios bozales como un estado desde
la perspectiva eclesiástica donde muestran una disposición a
ser adoctrinados. Siguiendo ambas ideas a partir del significado
o calificativo a algunos indios llamados “chichimecas” 33 o
“gentiles” que habían sido forzados u orillados a acceder a
reproducir las prácticas hispanas.
Como ya se ha mencionado, las palabras empleadas en
un principio son “chichimeco vosales o bocales”, “chichimeco
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo
del convento de Charcas, 1586-1663, 279–91.
32
Salvador Álvarez, El indio y la sociedad colonial norteña. Siglos XVIXVIII (Durango: Instituto de Investigaciones Historicas de la Universidad
Juárez del Estado de Durango; El Colegio de Michoacán, 2009), 253–58.
33
El término “chichimecos”, empleado en los registros bautismales consultados, podría referir a dos opciones: la primera ser un uso genérico o sinónimo
de indio, y la segunda puede referirse a indios llamados chichimecas. Aunque
el contexto sugiere su uso genérico ante la incapacidad del hispano por identificarlo dentro de alguna nación india o ignorar como se identificaban por su
calidad de indio.
31

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negrito” y “chichimeco borrado”; en cuanto a los indios de río
Blanco, en 1648, se mencionan los nombres de los capitanes,
pero no se les identifica con un nombre, tampoco en los registros
de bautismo dejan dicho que sean boçalos, solo se identifican
a algunos indios como negritos, en su mayoría hacen alusión a
su calificativo de “gentiles”. Más adelante volverían a registrar
a algunos indios provenientes o habitantes del río Blanco (de
misiones o pueblos de indios establecidos cerca del dicho río para
1654), de los cuales serían negritos, borrados o boçalos. Aquí es
posible proponer que el nombre de indios “boçalos” responda
a dos cuestiones: la primera es el significado de “bozalo” al
considerar que se tiene un conocimiento previo de la praxis
hispana y estas son demostradas a través de las transferencias
culturales; la segunda es que los hispanos los distinguieran o los
clasificaran por el nombre de “Lucas vocalo”, el capitán de la
ranchería asentada en río Blanco.
Cabría mencionar que una razón de identificarlos como
boçalos o bozalos podría ser un contraste con los otros grupos
existentes en la región o que respondieran a eventos externos que
los motivara a replantearse su poder político-bélico para defender
o permanecer en su territorio ante la avanzada hispana y la bravura
de otras naciones que habitaban en la Sierra Madre. Esto se podría
observar en años posteriores con la fundación de la jurisdicción
del Valle del Río Blanco,34 con la confederación janambre de
34

Al hablar del Valle del Río Blanco se hace referencia a su carácter políti-

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1673-1674, en dicho conflicto Fernando Sánchez de Zamora da su
testimonio de cómo los indios boçalos asentados prefieren huir a la
sierra en lugar de defender el pueblo ante el temor provocado por
los janambres, así como la justificación que tiene el mismo Sánchez
de Zamora por un indio “de nación bocalo” empleado como
embajador para pactar ante la disolución de la liga confederada,
quien se unió a los “alzados” por estar emparentado con una india
borrada.35 Es así que se puede observar dos posturas, la primera es
el temor ante el conocimiento de la capacidad bélica de los indios
confederados, así como la posible posición neutral de no apoyar a
ningún bando y conocer los márgenes de acción y negociación en
caso de ganar uno u otro bando; también se debe reconocer el grado
de cercanía individual con los indios confederados, siendo el caso de
pertenecer de manera directa o indirecta a una nación y el grado de
lealtad hacia el mismo. Por otro lado, existe un caso documentado
en Matehuala sobre un interrogatorio a dos indios borrados sobre
los ataques de indios que estaban sufriendo en 1722, a lo cual
responde que deseando regresar a una hacienda se toparon con un
grupo de “Yndios Xanambres” y describen que el capitán iba a
caballo y su medio de comunicación era a través de un indio y, a su
vez, el idioma utilizado fue el “Castilla”, durante el interrogatorio
se refirieron a los indios janambres como “Yndios barbaros” e
co-administrativo, ya como una territorialidad hispana controlada.
35
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias
de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, 242–43.
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“Yndios Bozales”,36 siendo así que responda al conocimiento de los
indios del esquema y estructura de la Monarquía Hispánica sin ser
integrados a la misma, pues no eran bautizados ni estaban dentro
de alguna institución de poblamiento pero practicaban el montar
a caballo, conocían el idioma castellano y elaboraban estrategias
para asaltos a las poblaciones según la información recolectada.
Conclusiones
Un problema para poder dimensionar a los indios boçalos es
la falta de historiografía especializada sobre ellos, así como de
sus parientes, los negritos de Matehuala. La documentación no
es abundante, pero es significativa al encontrar menciones de
algunos indios y las distinciones en las mismas descripciones, es
decir, leer lo no dicho dentro del documento. Otra dificultad es la
comprensión para matizar la presencia de los indios en el noreste,
pues son pocos los trabajos que ahondan en ello y no solo aluden
a su presencia de manera genérica.
Por ello, mi propuesta es interpretar a los indios boçalos
como una reinvención guachichil, esto responde a dos cuestiones:
la primera es que no se encuentran registros previos por parte de la
entrada misional de Rioverde ni por los habitantes de Matehuala,
quienes posiblemente entraron en contacto con las naciones o
parcialidades existentes al norte de dicha hacienda. Siguiendo esta
idea, las propuestas anteriores a la ocupación hispana sugieren la
Archivo Histórico del Estado de San Luis, Lic. Antonio Rocha. Fondo Alcaldía
Mayor de Charcas, caja 62, Causa Civil, A-43, Legajo 1722, Expediente 10.
36

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existencia de grupos predominantes al norte; en segundo lugar,
una respuesta plausible es que se vieran obligados a desplazarse
al septentrión y, con ello, sufrieron de una reorganización.37
Es así que la propuesta recae en la frecuencia de la
presencia guachichil en el área junto al contacto inherente
de posibles grupos locales que traería consigo una mezcla
heterogénea a la par de una reconfiguración de ambos grupos,
de los cuales algunos siguieron llamándose como guachichiles y
otros optarían por reinventarse, siendo posible que se identificaran
a sí mismos con un nombre o fueran identificados por sus
capitanes; y en segundo lugar, siguiendo esto último, el nombre
puede responder desde la perspectiva hispana a una ranchería que
tomara el nombre de uno de sus capitanes para identificarlos, tal
podría ser el caso del capitán Lucas Vocalo. En cuanto al termino
vocalo, bocalo, vozales o bozales puede ser un rasgo genérico
de la escritura propia de la época donde existen variaciones, por
ello me inclino a llamarlos “boçalos” con “ç” de cedilla por tener
mayor probabilidad de ser utilizada según su fonética.
Referencias
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37

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�Huir o encomendarse: el decaimiento de la
población nativa del Piedemonte Llanero del
Nuevo Reino de Granda (1537-1639)
Escape or Entrust: the decline of the native population
of the Piedemonte Llanero of Nuevo Reino de Granada
(1537-1639)
Juan Nicolás Villamizar Hernández
Universidad de Sevilla
Sevilla, España
orcid.org/0000-0002-9283-4832

Resumen: El propósito central de este artículo académico es analizar
desde la disciplina histórica los resultados del sistema de encomienda
indígena en la provincia de San Juan de los Llanos, ubicada al oriente
del territorio del Nuevo Reino de Granada (actual Colombia) en tiempos
de la ocupación hispánica. Para ello se estudió el registro documental
del Archivo General de Indias de Sevilla (España), desde el año de
1581 hasta 1639, haciendo énfasis en primera medida en la realidad
política y económica de la provincia como lugar concreto, para luego
entender las dinámicas de sometimiento que dieron como resultado la
desarticulación y el decaimiento de la población indígena.
Palabras clave: Antonio de Olalla y Herrera, Encomienda, frontera,
indígenas, Llanos, San Juan de los Llanos.
Abstract: The main purpose of this paper is to analyze from the
historical discipline the results of the indigenous encomienda system
in the province of San Juan de los Llanos, located to the east of the
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territory of the New Kingdom of Granada (present-day Colombia) at
the time of the Hispanic occupation. In order to do so, we studied the
record of the General Archive of the Indies of Seville, Spain from the
year 1581 to 1639, primarily emphasizing the political and economic
reality of the province as an specific place, to then understand the
dynamics of submission that resulted in the disarticulation and decline
of the indigenous population.
Keywords: Antonio de Olalla y Herrera, Encomienda, frontier,
indigenous, Llanos, San Juan de los Llanos.

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Introducción
Por tradición, y sobre todo por falta de investigación, a los pueblos
indígenas que habitaron el piedemonte del actual departamento
del Meta, en Colombia, se les ha denominado de manera general
con el rótulo de “guayupes”. Sin embargo, es probable que la
tradicional área de su dominio, desde el río Humea hasta el
Guayabero, en realidad haya sido el escenario de confluencia de
múltiples pueblos con afinidades culturales. En los documentos
de archivo también se citan otros pueblos del territorio, como
los Operiguas, Saes, Suranejos, Anozas, Yamotoas, Catamaes y
Amayaguas.
El primer reporte documental sobre estos pueblos lo
hicieron Jorge de Espira y Nicolás de Federmann, quienes
los enfrentaron en la tercera década del siglo XVI. Para
finales del mismo siglo, los guayupes desaparecieron de
todo reporte. 1 ¿Cuáles fueron las causas de su desaparición?
Para indagar al respecto es necesario estudiar las
fundaciones hispánicas sobre el territorio de confluencia.
La más importante de ellas es San Juan de los Llanos, la
cual floreció a mediados del XVI como primera ciudad de
frontera en los Llanos Orientales.

Luis Gerardo Franco, “Contexto y pre-texto de la arqueología en los
Llanos Orientales de Colombia”, Boletín de Antropología 32, núm. 54
(2017): 282.
1

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San Juan de los Llanos: la primera ciudad de frontera
en los Llanos coloniales
Algunos señalan a 1554 como el año de fundación de San Juan
de los Llanos.2 También se suele decir que fue en 1555,3
o que fue incluso en el 1537, año en el que Espira fundaría
Nuestra Señora de Asunción. Esta última fecha, en mi opinión,
se establece con la intención de defender la mayor antigüedad
del pueblo llanero frente a la capital, Bogotá. Sobre la fecha de
1555, se sabe que este fue el año en el que Juan de Avellanera
partió desde el altiplano a buscar un asentamiento en los Llanos;
no obstante, fue hasta el período siguiente que se autorizó la
fundación.4 Lo cierto es que existe una fecha documentada
en el “Apuntamiento de los yndios de San Juan de los Llanos,
1556”,5 año en el que Avellaneda llega al territorio para hacer
Mariano Useche Losada, El proceso colonial en el alto Orinoco-río Negro,
siglos XVI a XVIII (Bogotá: Fundación de investigación arqueológica nacional; Banco de la República, 1987), 26. En el texto de Useche Losada aparece
la fecha 1544 como fecha de fundación de San Juan de los Llanos. Esto es muy
probablemente un error en la digitalización del libro, y la fecha que el autor
quería apuntar era la de 1554.
3
Jane M. Rausch, De pueblo de frontera a ciudad capital. La historia de
Villavicencio, Colombia, desde 1842 (Bogotá: Banco de la República; Universidad de los Llanos, 2011), 4.
4
Jane M. Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1581 (Bogotá: University of New Mexico Press; Banco de la
República, 1994), 62.
5
Archivo General de la Nación, Colombia (AGN, Colombia en adelante)
Caciques e Indios 59, ff. 399r- 441v. En el folio 396r. Interpretado en Hermes
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de los
Llanos (Bogotá: Ediciones Uniandes, 2010), 81–144.
2

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las reparticiones y comenzar actividades coloniales en el lugar.
También, encontramos en las Recopilaciones de Pedro de
Aguado, un misionero franciscano de la época, una cita de la
fecha exacta de la fundación de la ciudad: el 24 de junio de
1556,6 fecha que coincide con la víspera de San Juan Bautista
y que le daría sentido al nombre de la misma. Es así que la fecha
de 1556 será la que defenderemos debido a la fidelidad de los
documentos que la respaldan.
Juan de Avellaneda Temiño, nacido en Quintanapalla,
España (cerca a Burgos), fue un conocedor de primera línea de
las rutas del Llano, pues tuvo la oportunidad de andar con tres
grandes exploradores de esta región en sus expediciones antes
de aventurarse a la fundación de San Juan. Estuvo explorando
el Uriaporia con Alonso de Herrera, luego se unió a Jerónimo
Ortal para adentrarse en las tierras de Cubagua y al final, se
unió a Federman en su ascenso al altiplano andino.7 En estas
expediciones tuvo acercamientos con pobladores nativos, lo que
le serviría posteriormente para entablar negociaciones y ocupar
sus territorios.
En la opinión del historiador Hermes Tovar, Juan de
Avellaneda sabía desde antes de fundar San Juan de los Llanos,
que el potencial aurífero de la región era pobre, y que debía
orientar la actividad económica hacia el sector agrícola basado en
Pedro de Aguado, Recopilación historia escrita en el siglo XVI (Bogotá:
Imprenta Nacional, 1906), 247.
7
Aguado, 416.
6

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la encomienda.8 Algo muy similar a lo que pasó en el territorio
de Santafé y Tunja, regiones agrícolas carentes de riqueza
minera. Discrepo de esta opinión ya que, en los documentos del
Archivo General de Indias sobre confirmaciones de encomiendas
e informes de los cabildos seculares de San Juan de los Llanos,
se citan siempre sus minas de oro y se resalta la riqueza aurífera
del territorio.
Coincido con la opinión de autores como el antropólogo
Luis Gerardo Franco y Julio Arias Vanegas, quienes defienden la
idea de que la fundación de San Juan de los Llanos obedeció, en
principio, a intereses económicos mineros. Vanegas escribe:
En la región los recursos mineros no alcanzaron las dimensiones
de Antioquia o el Chocó –aunque se contó con yacimientos de
oro en el río Ariari, que incidieron en la fundación de San Juan
de los Llanos (De la Pedraja, 1984)- y la riqueza de la cultura
material de los pueblos prehispánicos no tenían el valor que
esperaban los españoles comparado con las del altiplano y otras
regiones.9

También escribe Franco en consonancia con lo anterior:
No obstante, nuevas incursiones a los Llanos siguieron
realizándose a partir de la posibilidad de sacar provechos de
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 14.
9
Julio Arias Vanegas, “En los márgenes de la Nación: ‘indios errantes’,
colonización y colonialismo en los Llanos Orientales de Colombia, segunda
mitad del siglo XIX”, en Sociedades en movimiento: los pueblos indígenas en
América Latina en el siglo XIX (Tandil: Instituto de Estudios Histórico-Sociales; Facultad de Ciencias Humanas; Universidad Nacional del Centro de la
Provincia de Buenos Aires, 2007), 13–14.
8

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sus recursos (Ruiz, 1992); es el caso de las minas de oro del río
Ariari y de los suelos fértiles de las zonas a las cuales se debe la
elección del lugar para la fundación de San Juan de los Llanos
por Juan de Avellaneda en 1555.10

Juan Rodríguez Freile, en el catálogo de provincias y ciudades
de su obra ‘El carnero’, señala que gracias a las minas de oro que
se explotaban en San Juan de los Llanos, se logró sostener este
asentamiento desde su fundación hasta la fecha en que se hizo el
relato en 1638.11 También se indica en este texto, que la ciudad
fronteriza fue un puerto de paso para las expediciones que iban
en busca del Dorado.
No eran completamente erradas las leyendas sobre este
mítico lugar si se tiene en cuenta que la etnia guayupe, que
poblaba el área del Alto Ariari, zona que llamaban los nativos
Marbechare,12, tenía bajo sus suelos de dominio, puntas de oro.
Estas, mal o bien, fueron explotadas hasta mediados del siglo
XVII por los españoles, tiempo a partir del cual, San Juan de
los Llanos entra en un proceso de decadencia sin reversa. Se
hace evidente en los documentos del siglo XVII, que el oro, aun
siendo un motor principal de la economía sanjuanera, no producía
una riqueza suficiente como para enriquecer a sus pobladores
Franco, “Contexto y pre-texto de la arqueología en los Llanos Orientales
de Colombia”, 281.
11
Juan Rodríguez Freyle, Pedro Simón, y Pedro de Aguado, El gran mito del
Dorado, ed. Jorge Orlando Melo (Bogotá: Planeta, 1989), 345.
12
Ana Joaquina Méndez, “Reseña histórica de San Juan de Arama”, consultado el 4 de noviembre de 2018, https://es.calameo.com/read/0013293253b53b526ea4f.
10

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hispanos como estos hubiesen querido. Aun así, fue la esperanza
de encontrar grandes yacimientos del mineral, lo que motivaría
la fundación del poblado y su prolongación en el tiempo. El río
grande de esta colonia pionera, el Ariari, se traduce en lengua
Guayupe, según se dice en el argot popular, como oro-oro.13
Uno de los hechos que se señalan sobre esta fundación, es la
precaución con las que llegó Avellaneda al territorio guayupe de San
Juan de los Llanos. Estos indios, a quienes se les habían destruido
sus pueblos y se les había hecho esclavos en medio de las incursiones
al Meta, permanecían hostiles ante la presencia española. Gracias
a Juan Gutiérrez de Aguilón, un encomendero de una zona aledaña
al territorio guayupe, quien entendía medianamente la lengua de
este pueblo,14 Avellaneda hizo amistad con el cacique Marizagua,
a quien encargó llevar recado a los señores guayupes Yayay, Quere
y Camazagua: expresándoles que él y sus huestes venían en son
de paz y querían entrar e instalarse en el territorio, razón que fue
bien recibida y concedido el permiso. Probablemente, los pueblos
ariarenses aceptaron la oferta pensando en la posibilidad de acordar
la paz con los españoles, quienes habían demostrado su capacidad
destructiva y con quienes resultaría muy conveniente perpetuar una
alianza.15
“Historia del municipio de Fuente de Oro-Meta”, consultado el 4 de
noviebre de 2018, http://www.fuentedeoro-meta.gov.co/municipio/nuestro-municipio.
14
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 418–19.
15
Franco, “Contexto y pre-texto de la arqueología en los Llanos Orientales
de Colombia”, 281–82.
13

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En este contexto, parece ser que el primer contacto
que tuvo Avellaneda con el pueblo guayupe, fue en la aldea de
cacique Marizagua, en la cara oriente de la cordillera andina.
Tras un primer encuentro, Avellaneda y sus hombres vivieron
a un margen del río Ariari y los indígenas de Camazagua al
otro.16 Tras conocer y asegurar mejor el terreno, Avellaneda
manda a uno de sus hombres para que explore el río arriba de
su posición, y este encuentra oro de aluvión a una jornada de
distancia. De inmediato, el capitán español envía a Antonio de
Robles a Santafé con algunas peticiones y muestras de oro, en
contestación, se le es concedido el título de teniente y justicia
mayor de la provincia.17
Después del descubrimiento del oro que, por cierto, estaba
alojado en la madre del caudaloso río y era muy difícil de extraer,
las acciones de Avellaneda dieron cuenta de sus verdaderas
intenciones. Su entrada diplomática al territorio guayupe formaba
parte de un subterfugio, que buscaba hacerse con la mano de obra
indígena del lugar. Según las fuentes consultadas, 12.972 indios
fueron repartidos en 1556 entre veinticinco encomenderos,18
cuantía nada desestimable, que junto con las tierras fértiles y
las noticias de yacimientos auríferos, formaban un potencial
de riquezas que hacía de San Juan de los Llanos una población
prometedora y bastante aprovechable. Uno de los caciques que
16
17
18

Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 419.
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, 424–25, 446–47.
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, 39.

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participó del encuentro diplomático con Avellaneda, el cacique
Camazagua o Camaxagua, “se entregó en abril de 1556 con
sus gentes para formar parte de la encomienda de Pedro de San
Miguel”.19
No haría falta mucho tiempo para que el nuevo
conquistador acometiera contra la población recién repartida,20
sobreexplotándola en su favor e inaugurando con esto, el
teatro de desmanes que caracterizarían el modus vivendi de las
primeras fundaciones en los Llanos. En 1585, el capitán Pedro
Daza se encontraría con unos indios Guayupes arrochelados,
sobrevivientes de las gobernaciones y expediciones en los Llanos,
quienes según lo relatado provenían del río Guacubia o Guacabia,
territorio recién fundado contiguo a San Juan de los Llanos de
donde habían huido.21 En 1659, Antonio, el bautizado capitán de
los indígenas de Camaxagua, solicitó ayuda oficial para perseguir
al capitán Pedro Collado, vecino de San Juan de los Llanos, quien
incurría en delito de asesinato de indígenas.22 Las menciones
documentales nos acercan a la situación real del indígena que
formó parte de la provincia estudiada.
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 27.
20
Tovar Pinzón, 11.
21
Andrés Castro Roldán, “Santiago de las Atalayas: Una ciudad de la frontera en el Nuevo Reino de Granada, XVI-XVIII”, Frontera de la historia, núm.
12 (2007): 309.
22
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 79.
19

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Cambiando de tema y para hablar de la ubicación de
tal provincia, debemos ser conscientes que, a falta de un acta
fundacional, es necesario hacer conjeturas a partir de la ubicación
de las provincias vecinas a San Juan de los Llanos o de los relatos
de los exploradores y conquistadores que recorrieron dichos
territorios. Esto, con el fin de establecer los límites virtuales de
la misma.
Antes de que San Martín de los Llanos fuera refundada a
orillas del caño Camoa, se conocía con el nombre de Medina de
la Torre. En 1585, sus límites eran el río grande de San Juan de
los Llanos al sur, el río Meta al norte, la cordillera de los Andes
al oeste y los Llanos adentro hasta el mar.23 El río grande de San
Juan de los Llanos hace referencia al río Ariari, primer punto de
referencia para establecer la zona limítrofe. El Valle de la Plata,
ciudad fundada tras la muerte de Gonzalo Jiménez de Quesada en
1579 por el capitán Alonso de Olalla y sus hijos, se ubicó entre
las líneas de cordillera que limitan con Timaná y Pasca, alrededor
de cien leguas de longitud, y a lado y lado del río Magdalena por
otras 100 leguas hasta los Llanos Orientales.24
Rausch, 309.
“…toda la tierra que hubiera en aguas vertientes sobre el Río Grande de
la Magdalena y sobre los llanos y aguas vertientes de una parte y de la otra,
con la cordillera que corre de esta sierra en que estamos, que comienza en el
pueblo de Pasca hacia la villa de la Plata y Timaná, cien leguas de longitud y
latitud de una parte a otra línea recta por la altura, con todas las provincias de
naturales y en esto entraren y descubrieren”. Según los límites descritos en el
documento de Patronato de Meritos de Alonso de Olalla e hijo de 1585, el
área del territorio del Valle de la Plata es de 250.000 kilómetros cuadrados.
23
24

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Las descripciones limítrofes de estos territorios son
desorbitantes, los 250.000 kilómetros cuadrados del área
aproximada del Valle de la Plata, y el límite oriental de San
Martín de los Llanos, que iba hasta el Océano Atlántico, no deben
ser entendidos como situaciones geográficas reales, sino como
descripciones potenciales de territorios a descubrir, tomando
como referencia y punta de lanza los pueblos fundados. Además,
desde una perspectiva menos optimista, también son muestra de la
falta de control y conocimiento existente en el siglo XVI sobre el
territorio virtual del Nuevo Reino de Granada. Es preciso tener en
cuenta que, hasta las exploraciones de Berrio, quien remontando
el Meta se adentra en el Orinoco y sale a su desembocadura en
el Atlántico, la noción real de la extensión de los Llanos no se
había vislumbrado. Antes de esta gran expedición, como de otras
por el Amazonas, América del Sur se concebía como insular y
estrecha.25
En los repartimientos de 1556 no se nombra el río Meta
como zona de encomiendas, en cambio, desde el Alto Ariari
hacia el sur, pasando por el río Guape hasta llegar al Guaviare
y abarcando gran parte de sus selvas hacia el sur, son las zonas
descritas con mayor concentración de indígenas repartidos. En
Recuperado en: “El Capitán Alonso de Herrera y Olalla (Agudo 1505-1580)”,
2014, http://38gradosnorte.blogspot.com/2014/11/el-capitan-alonso-de-herrera-y-olalla.html.
25
Useche Losada, El proceso colonial en el alto Orinoco-río Negro, siglos
XVI a XVIII, 38.
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una cita sobre los indígenas que más y mejor servían a la ciudad,
se nombran los del río Ariari.26 Sobre esta ribera estaría levantado
el pueblo de San Juan de los Llanos, también se plantea que es
desde allí de donde se pudo haber ejercido un control real sobre
los naturales.
Pedro de Aguado nos indica que, posterior a la primera
fundación de San Juan de los Llanos, la cual se hizo en las riberas
del Ariari, el pueblo se fue corriendo hasta las riberas del río Guape,
donde se asentó de manera estable.27 Según Aguado, el pueblo
se movió alrededor de quince kilómetros del Ariari al Guape. Es
decir; que el pueblo quedó ubicado, muy probablemente, en lo
que hoy es la frontera entre los municipios del Castillo y Lejanías,
Meta, en las riberas del Guape.
En un diario de Antonio de Berrio de aproximadamente
1583, se describe el nacimiento de uno de los ríos que hacen
parte de los límites de sus capitulaciones de la Guayana en el
Alto Orinoco:
En este tiempo procuré informarme del río Papamene, que es
los otros límites de mi gobernación por donde iba, y la más
cierta relación que tuve es que nace de las serranías de San
Juan de los Llanos que es en lo último del Nuevo Reino de
Granada.28
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 51.
27
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 428.
28
Useche Losada, El proceso colonial en el alto Orinoco-río Negro, siglos
XVI a XVIII, 31.
26

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No estaba mal informado el sucesor de Quesada, pues el río
Papamene nace en la unión de la Serranía de la Macarena con la
Cordillera de Los Andes, en los límites del municipio de la Uribe,
en el actual departamento del Meta. La Serranía de la Macarena
es pues el límite sur de San Juan de los Llanos, siendo San Juan
también, para estas fechas, el último territorio al sur del Nuevo
Reino.
Así pues, la ciudad de San Juan de los Llanos estuvo
asentada en las riberas del río Guape, más específicamente en
la tierra llana de vega y no muy lejos del piedemonte.29 Era
también la zona del piedemonte del Alto Ariari parte del territorio
de la provincia, y bordeando este se extendía hacia el sur por el
territorio de la Serranía de la Macarena, teniendo el final de esta
como límite. Bajando con el Ariari, agregaba las vegas de lado
y lado del río hasta llegar a la desembocadura con el Guaviare.
Siguiendo la ruta del Guaviare abarcaba parte de sus sabanas al
norte y parte de sus selvas intermedias al sur, estrellándose con
los límites que imponía la selva amazónica. Sin adentrarse en
los afluentes del Meta al norte, San Juan de los Llanos limitaba
Así como lo muestra la ubicación de San Juan en el mapa de la imagen N°
4 y la cita de archivo “…por vuestra magestad el capitan Antonio de Olalla y
Herrera esta ciudad fundada en los confines de estos llanos, cerca de enemigos…” En la cita se diferencian claramente los accidentes geográficos de la
región, se identifica a la cierra, la cordillera y la llanura, por lo que podemos
deducir que la ciudad sí estaba ubicada en la tierra llana y no en las contigüidades de montaña. Archivo General de Indias, Sevilla (AGI en adelante). 1625,
Cabildos Seculares. Santa Fe,67,N.66.
29

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su territorio dentro de los afluentes del Guaviare. Tengamos en
cuenta que la ruta que siguió Federmann para llegar a Bogotá
fue la del Ariari hacia el Páramo de Sumapaz. Esta sería la
misma ruta que mantendría en comunicación; si a esos difíciles
desfiladeros se les puede llamar rutas, a la provincia llanera con
los pueblos andinos.
Mapa 1. Provincia de San Juan de los Llanos

Fuente: Elaboración propia.
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El gobernador Antonio de Olalla y Herrera
He decidido trabajar con 7 documentos de la época estudiada
sobre San Juan de los Llanos encontrados en el Archivo General
de Indias. Los 7 pertenecen al fondo de la Audiencia de Santa Fe;
2 son del subfondo de Encomiendas y 5 del de Cabildos Seculares.
La selección la hice de 9 documentos que cumplían con el requisito
temporal, de los cuales 2, teniendo en cuenta mis capacidades,
eran muy difíciles de interpretar. De los 7 documentos escogidos,
6 están inscritos en el periodo de tiempo en el cual Antonio de
Olalla y Herrera, hijo del conquistador Alonso Olalla y Herrera,
fue gobernador y capitán general de San Juan.
En el documento de 1619, Antonio de Olalla y Herrera
aparece nombrado solo con el título de gobernador de la
provincia de San Juan de los Llanos “…Antonio de Olalla
gobernador de aquella provincia…”,30 después, a partir de 1624
y hasta 1640, aparece también con los títulos de gobernador y
capitán general, no solo de San Juan, sino del Valle de la Plata
y de la ciudad del Espíritu del Caguan, “Antonio de Olalla y
Herrera gobernador y capitan general de las provincias de Valle
de la plata, ciudad Espiritu del Caguan [y] San Juan de los
Llanos por el Reyno…”.31 Estos dos pueblos fueron fundados
por Avellaneda años atrás, después de insistir largamente a
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Martínez de Alfaro… (1619). Santa Fe, 171, N10, 1.
31
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos dando cuenta del
estado de la tierra y la cantidad de indios hostiles… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 3.
30

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la Audiencia de Santafé para que le fuesen dados las debidas
licencias. El capitán argumentaba, que en el territorio que los
indígenas llamaban de Sibundoy, se encontraba el ya afamado
Valle de la Plata;32 lugar que era un mito alterno al de la ciudad
de El Dorado.
Por los cargos que ostentó Olalla y Herrera hijo, nos
podemos dar cuenta de la importancia que alcanzó entre los
hombres del Nuevo Reino de Granada. Sobre sus méritos sabemos
que estuvo entre las tropas de Gonzalo Jiménez de Quesada,
donde tenía el cargo de alférez de infantería.33 A parte de ser hijo
de un conquistador, lo que le confería de por sí un nivel destacado
en la América colonial, también participó en la pacificación de los
indios Pijaos y los Carares, sobre la cual el mismo nos cuenta:
[…] e presentado mis servicios que hasta hoya quarenta y seis
años que sirbo a vuestra magestad y en la guerra de los pijaos
con cargo de maestre de campo general y en este gobierno
a mi costa y daños y vistome con 16 mil pesos de deuda y
gastado […].34

Por el mismo documento también nos enteramos del salario que
tenía el gobernador en 1626, los años que llevaba a cargo de
la gobernación, la fecha de la muerte de su padre y la edad del
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 453–54.
Julián B. Ruiz Rivera, Encomienda y mita en Nueva Granada en el siglo
XVII (Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1975), 260.
34
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Llanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2. Nota: los lugares con raya al piso en
lugar de letras representan palabras que me fueron imposibles de interpretar.
32
33

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mismo. Todos estos datos son utilizados por él, como argumento
en favor de que se le conceda un aumento en su salario:
[…] suplique se me señale salario conforme a la capitulación
y conforme a los demás gobernadores en estas partes de
Indias y se me señalaron mil y dosentos ducados salario tenue
para los eriados de vuestra magestad […] sirviendo a vuestra
magestad 17 años a en este gobierno major grandes gastos sin
ninguna ayuda de costa y en los pijaos y carares donde gaste
mas de 40 mil pesos […] mi padre murió sirviendo a vuestra
magestad el año de 1590 uno de los primeros descubridores
deste reino […].35

Antonio de Olalla y Herrera asumió la posesión de su cargo
como gobernador en 1608, y todavía en la encomienda de
Francisco Velázquez de 1640 permanece en el cargo, “[…] en
testimonio de la nuestra ciudad, la encomendo en el Antonio
de Olalla y Herrera gobernador y capitan general de aquella
provincia […]”.36
San Juan de los Llanos vivió en un gobierno ausentista
durante 15 años, desde 1608 que fue nombrado Antonio de
Olalla y Herrara hasta febrero de 1624, cuando, como lo retrata
el escribano Gaspar Núñez García, llegó el gobernador a vivir
a la ciudad con su familia: “[…] ahora cuatro meses llego a
esta ciudad y gobernación con su casa mujer y familia con muy
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Lanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2-4.
36
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Francisco Velázquez… (1640). Santa Fe,167, N.27., 1.
35

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grandes costos en que ha gastado en mas de cuatro mil ducados
en erario de su persona […]”.37
Junto con su familia, el capitán Olalla y Herrera trajo
también algunos soldados y escolteros para recuperar y defender
la población, “[…] y soldados a su costa que al presente tiene en
casa […]”.38 A partir de su llegada, la condición de anarquía que
vivía San Juan de los Llanos menguó. Pero no fue cosa fácil, ya
que la provincia siempre se mantuvo en conflicto con las muchas
naciones indígenas enemigas de la región. Y es precisamente esta
condición de conflicto constante, sumado a la imposibilidad de
expandirse más allá de sus propias fronteras, lo que hace de San
Juan de los Llanos, la primera frontera inmóvil de los Llanos
Orientales.
Población y economía
Para 1625, la ciudad de San Juan tenía una fortaleza y una iglesia
en malas condiciones, algunos barracones para la escolta y casas
para sus treinta y cinco encomenderos, algunos doctrineros y
demás residentes.39 Solo vivía allí la población española, así que
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos dando cuenta del
estado de la tierra y la cantidad de indios hostiles… (1625). Santa Fe, 67, N. 65., 5.
38
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos dando cuenta del
estado de la tierra y la cantidad de indios hostiles… (1625). Santa Fe, 67, N.
65., 3.
39
De la fortaleza sabemos por “…de noche ni de dia se nos caian las armas
densima por la porta fortaleza desta ciudad…” AGI. (1625). Santa Fe, 67N.65.,
1. De la iglesia por “oro de q(ue)v(uest)ros quintos an sido abmentados y al
presente a benido en diminuçión en tanto grado q(ue) la iglesia del dicho pue37

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la ciudad no pudo haber sido muy grande. Si revisamos el número
de españoles que tenía a su cargo Juan de Avellaneda en 1556;
cuarenta y cinco según Pedro de Aguado,40 podemos entender el
panorama demográfico de una población que no progresó en lo
más mínimo en casi setenta años.
Contrastado con la demografía española, la indígena
llegaba los 12,972 individuos en 1556. Aunque hay que advertir
que esta cuenta fue poco rigurosa, y se basaba muchas veces
en meros avistamientos de grupos indígenas que terminaban
siendo solo fantasías. Tras la primera repartición, algunos de los
beneficiarios fueron a buscar sus indios y no encontraban nada
en el presunto lugar de residencia, se les habían repartido indios
fantasmas.41 A causa de estos inconvenientes, se acusó el proceso
de corrupción y se pidió un nuevo repartimiento.
Así las cuentas hayan sido exageradas, la población
indígena del lugar era abundante a la llegada de los españoles.
Muchas de estas comunidades se preferían ubicar a la ribera de
los ríos, el 70% según este primer censo en los Llanos; el otro
30% se asentaba en los valles.42
blo padeçe mucha nesçesidad de ornamentos y otras cosas nesçesarias para
çelebrar el culto divino” AGN (Bogotá) Caciques e Indios 59, ff. 399r- 441v.
En el folio 396r. En Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI,
t. V. Región de los Llanos, 201–2. Y de la escolta por “…y soldados a su costa
que al presente tiene en casa…” AGI. (1625). Santa Fe, 67 N.66., 4.
40
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 247.
41
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 25–26.
42
Tovar Pinzón, 36.
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Tabla 1. Relación de casas repartidas y su porcentaje
Río
Casas repartidas
Porcentaje
Guaviare
Papamene
Ariari

690
330
290

27,6%
13,2%
11,6%

Suma parcial

1310

52,4%

Suma total de ríos

2499

100%43

Fuente: Tomado de las tablas de Hermes Tovar Pinzón en la obra citada
para este trabajo. Cuadro 2., pp. 35-36.

El 35% de la población indígena se ubicaba en estos tres ríos,
convirtiéndose en las arterias principales de la provincia y
dibujando los límites de la ocupación del territorio. Así, la
provincia de San Juan de los Llanos situaba sus límites en la
cuenta del río Guaviare. El Ariari y el Papamene eran dos de sus
principales afluentes, y extendiendo su frontera oriental hasta
80-90 leguas midiendo desde la bajando por el Ariari hasta el
Guaviare medio, como ya lo habíamos dicho atrás.
Dos tipos de economía se desarrollaron en el territorio,
la encomienda y la mita de minas. La primera se basó en la producción agropecuaria que, aunque muy próspera en cuanto a su
producción debido a sus suelos ricos de vega, fue muy pobre en
cambio a causa de la falta de conexión del territorio con otras
ciudades con las cuales comerciar. La encomienda en San Juan de
los Llanos no pareció desarrollar una industria de tejidos como sí
43

Tomado de las tablas de Tovar Pinzón, 35–36.

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lo hizo Santiago de las Atalayas, según lo afirma el padre jesuita
Juan de Rivero, sembrando el algodón y tejiéndolo en los telares
para luego venderlo en Tunja.44
Los pueblos guayupes también sembraron y transformaron
el algodón para su uso e intercambio, como bien lo señala el padre
Aguado: “[…] andan desnudos en carnes, no porque les faltara
algodón del que hiciesen vestido […] algunas veces se recogen el
cabello con unas anchas trenzaderas de algodón […] y su dormir
es en hamacas de algodón o de damajagua.”.45 En la misma nota,
el autor resalta la necesidad del mercado de algodón que tenían
los Muiscas para uso de sus abrigadas prendas, y tácitamente
supone un comercio entre regiones. A pesar de la destreza de los
pueblos guayupes en el uso y siembra del preciado producto, la
fundación hispana jamás sacó provecho de dicho mercado.
La encomienda entregaba la fuerza de trabajo del indio
al encomendero bajo las disposiciones y prohibiciones que
estipulara la ley. Con el paso del tiempo y según las conveniencias
y necesidades, la ley de encomiendas fue cambiando. Por ejemplo,
la ley I de 1509, inserta en la recopilación de las Leyes de India
en el título séptimo del libro sexto, así como la II de 1553 del
mismo libro, avalaban a los gobernadores, alcaldes mayores y
adelantados para que otorgaran encomiendas hasta por dos vidas.
Juan de Riversos, Historia de las misiones en Los Llanos del Casanare y
los ríos Orinoco y Meta (Bogotá: Imprenta de Silvestre y Compañía, 1883),
31, 53.
45
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 439–40.
44

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Sin embargo, tras la promulgación de las Leyes Nuevas en 1542
se les quitó ese poder a los funcionarios, decisión que no duró
mucho, pues en 1545 ya se les había concedido de nuevo.46 En
estas decisiones legales se deja ver la fuerza que ejercían los
encomenderos sobre la administración del reino, pues se les
privilegiaba por encima del bienestar de la población nativa.
Algunas de las obligaciones de los encomenderos,
aparte del pago de la media anata y la limosna de aceite y vino
para los conventos, era la de velar por la doctrina de sus indios
encomendados, como se ordena desde la ley I de 1509 atrás citada.
También, en la ley XXXXIII de 1575 de la recopilación, se les da
la tarea a los encomenderos y sus vecinos de defender la tierra
de los enemigos. Estas últimas dos obligaciones, como lo afirma
Ruiz Rivera, se convirtieron en los argumentos más usados, tanto
para la petición como para la concesión de encomiendas:
[…] arma importante esgrimida en la concesión de las
encomiendas- la doctrina y enseñanza de los indios en la fe
católica y el cuidado de la iglesia y los ornamentos del culto
[…] La defensa militar -otro de los argumentos esgrimidos para
la justificación de la encomienda- tuvo un papel mucho más
interesante que la doctrina de los indios.47

San Juan de los Llanos no fue la excepción. En el expediente
de confirmación de encomienda de 1640, Francisco Velázquez
acude a este tipo de argumentos para que se le cedan un grupo
46
47

Ruiz Rivera, Encomienda y mita en Nueva Granada en el siglo XVII, 134.
Ruiz Rivera, 32.

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de indios, que tras trece años de la muerte del capitán Francisco
de Valdés habían quedado vacíos. Trae a colación el servicio de
su abuelo y de su padre, quienes han servido con sus espadas al
Rey, pacificando indígenas y dándoles la doctrina católica. Así
mismo, en confirmación, el Consejo le encarga la doctrina de los
encomendados y la defensa de la provincia:
[…] habiéndose dado por bacos la encomienda de indios
operiguas saes y sur anejos, en testimonio de la nuestra ciudad
[…] [Francisco de Velázquez pide se le conceda por los logros
de su abuelo] Francisco Velázquez sercuano del cámara que
fue en la Real audiencia de este este Reino cuyos servicios son
tan calificados como públicos y el nuestro Juan Velázquez [,
su padre] de mas de 40 años a esta parte los a continuado en
diversas ocaciones con sus armas y caballo en reducción de los
indios de las provincias del Pueblo de la sal y del rio de Yavia y
del Guaybare haciendo continuas entradas en ellos […] dichos
indios se redujeron al verdadero conocimiento de nuestra Santa
fe Católica y del dia de hoy están de buena […Parte de la
concesión:] ya los de esta encomienda todo buen tratamiento
amparándolos y defendiéndolos y dándoles doctrina suficiente
procurando como habéis de procurar su conversión en las cosas
de Nuestra Santa fe Catolica y con que para las ocasiones que
se oficien del real servicio estéis prevenido en la dicha ciudad
con casa poblada armas y caballo por ser frontera de indios
guerreros […].48

En el siglo XVII, el descenso de la población indígena alcanzó las
más bajas cifras, alcanzándose en el altiplano cundiboyacence,
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Francisco Velázquez… (1640). Santa Fe, 167, N.27., pp. 1 – 4.
48

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una tasa de descenso del 50% en tan solo 20 años.49 Las leyes
sobre encomiendas actuaron al respecto ordenando que se juntaran
las encomiendas más pequeñas. En la ley XXIII del compendio
de 1618, se estipuló que las encomiendas en Bogotá deberían
ser de al menos 35 indios, cifra muy pequeña comparada con la
encomienda centenar del siglo XVI.
El descenso en la población indígena tuvo que haber
incidido en los modos de vida de San Juan de los Llanos. El
franciscano Pedro de Aguado, hace una fuerte crítica al modo de
vida y el sistema económico de los colonos españoles en San Juan
de los Llanos; dice que los españoles no se asientan en tierras
fértiles y sanas, sino donde encuentran indígenas y minas para
explotar. Dice también, que aparte de asesinar y sobrexplotar
indígenas, y buscar vetas del preciado mineral, los españoles no
hacen mucho más en estos territorios. Por lo tanto; no saben ni
labrar la tierra, tampoco invierten en ella y no están ligados a su
territorio, lo que ocasiona que el progreso sea inexistente y que
sus sociedades solo engendren vicios.50
A diferencia de las notas de Aguado sobre la administración
hispánica del territorio, el pueblo guayupe “[…] se trataba
de un grupo de agricultores sedentarios, con organización
social y política compleja, cuya economía de subsistencia era
especializada; desarrollando técnicas avanzadas de mejoramiento
Ruiz Rivera, Encomienda y mita en Nueva Granada en el siglo XVII, 135–
36, 150.
50
Aguado, Recopilación historia escrita en el siglo XVI, 472–73.
49

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de suelos para agricultura en los paisajes que lo requerían […]”.51
Aún hoy se puede encontrar evidencia de agricultura antrópica
prehispánica en el territorio del Ariari, como es el caso de los
bosques de cacay y caimarón silvestre.52
El poblador hispano al verse sin la suficiente mano de obra,
muy probablemente adoptó con el pasar de los años, los modos
y producción de la hacienda en detrimento de la encomienda. No
obstante, sin importar cual fuera el camino a seguir, la vocación
agropecuaria sería el sostén de la economía privada en la provincia.
La ganadería mayor sería uno de los modos de
subsistencia de la población sanjuanera, tal vez no a gran
escala, pero sí dentro del comercio local. Existen constancias
de vacadas llegadas a San Juan de los Llanos, desde Avellaneda
hasta de Olalla y Herrera. Se habla de algunas vacas, caballos
y yeguas con los que llegó Avellaneda al territorio llanero,53
también existe constancia del ganado mayor llevado por Olalla
en 1624 en su llegada a San Juan:
[…] mas de cincuenta cargas de bastimentos y peltrechos
necesarios o ganado y mulas, potros y bueyes de arada y
vuestros adherentes […] con la aspereza de los caminos y ríos
Manuel Adolfo Torres N. y Oscar Alfonso Pabon Monroy, eds., Nación
Guayupe. Entre grandeza y olvido. Recopilación de textos sobre una civilización desconocida (Villavicencio: Instituto Departamental de Cultura del
Meta, 2013), 16.
52
Para mayor información, el lector puede acudir al trabajo de Pablo Pérez de
2002 en la biblioteca del ICANH.
53
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 151.
51

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perecio mucha parte de los ganados mulas, caballos y bueyes
y mercado.54

A pesar de que las escarpadas cumbres de los Andes no permitían
un comercio próspero con la provincia de los llanos, la ganadería
en los Llanos Orientales fue prosperando durante el transcurso
del siglo XVI. Para finales de este siglo, cesó la importación de
ganado que se hacía desde Tocuyo, Venezuela, a las cabeceras
del Nuevo Reino de Granada.55 Este ganado europeo traído por
Avellaneda, Olalla y Herrera y demás vecinos de San Juan de los
Llanos; que se haría cimarrón con el paso del tiempo, sería muy
probablemente la semilla de lo que, con el tiempo y la adaptación,
se fue a convertir en la raza de ganado sanmartinera; raza propia
de la altillanura metense.
Las quejas por la falta de rutas comerciales se juntan con
las protestas por los altos impuestos, Antonio de Olalla y Herrera
documenta así la situación de la economía minera y agrícola en
San Juan:
[…] que en este gobierno el oro que se saca es poco que no
se sacan mil pesos cada año y aunque de frutos es abundante
se sacan fuera de esta jurisdicción a vender donde pagan el
alcabala … que corre en contratación para todo los reinos… 56
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos en que dan cuenta
del estado de aquella ciudad y los indios que la rodean… (1625). Santa Fe,
67N.66., p, 4.
55
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 68.
56
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Llanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
54

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Una de los aspectos de la economía de San Juan, es que a pesar
de afirmarse que la provincia tiene vocación minera, el oro que
se saca es poco. Parece en ocasiones que el oro fuera una mera
excusa para hacer destacar la provincia y no dejar que la Corona
pierda su interés en ella, y lograr seguir sacando provecho de la
caja real. Aparte del oro por descubrir y del cual se tienen noticias,
también se habla en un documento de la existencia de indios ricos
en la región y de los intereses puestos en la búsqueda de la ciudad
de El Dorado; fantasma que parece perseguir a San Juan desde su
fundación.
[…] con la continuasion de soldados y capitanes que siempre
por mi horden an trajinado todos estos Llanos que an sido de
tanta importancia que con la continuación se abremido a saber
y tener noticia sierta de las provincias del Dorado […] me
despachase su Real cedula para ello las minas desta tierra es oro
muy solido de 20 y 29 quilates tiene hoy pocos que lo saquen
que no llegan a ochenta personas pretendo lleguen a dosientos
sacando puntas de oro de a sien pesos y sincuenta y de ai arriba
y no se a podido dar con las vetas de donde arrancan…57

Los anuncios de ricas y míticas tierras siguen siendo parte de la
estrategia retórica de los indígenas para alejar a los españoles de
sus tierras. Aun siendo así, el oro que daba San Juan de los Llanos
alcanzó para algunos de sus vecinos acumularan una considerable
fortuna; es el caso de Francisco Aguilar, quien ayudó a patrocinar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2.
57
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Llanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2-4.
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la expedición a El Dorado de Pérez de Quesada con el oro del río
Ariari.58
Para redondear el asunto de la minería en la provincia
estudiada, podemos enumerar los tres grandes problemas que
existieron para generar riquezas a partir del oro. Primero; el oro de
aluvión en un río caudaloso que se descuelga por el piedemonte, es
ya de por sí difícil de extraer. Segundo; no existen reportes de que
se encontraran grandes minas, solo vetas y pequeños depósitos.
Tercero; la situación de violencia constante que se vivía en una
provincia fronteriza, no permitía realizar las labores mineras con
ninguna eficiencia:
[…] muchos enemigos de la provincia de indios hay Anozas
y los salteadores Yamotoas, Catamaes, Amayaguas y Poriguas
que de continuo estas solas naciones tienen molestada esta
ciudad. De manera que perturban las labores de las minas
y beneficio de estancias a cuya causa de presente se haya la
nuestra ciudad […].59

Sumado a lo que ya hemos dicho sobre la falta de rutas comerciales
y la casi inexistente inversión que se hacía por parte de los
españoles en las nuevas ciudades fundadas, podemos afirmar que
la economía en San Juan de los Llanos estaba limitada por la
violencia propia de un poblado fronterizo. Temas todos estos, que
explican el porqué de la pobreza y fragilidad de la provincia.
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 63.
59
AGI. Cabildos Seculares, 20 de mayo de 1625. Santa Fe, 67, N.66., p. 3.
58

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El interés de obtener ganancias de forma rápida era lo que guiaba a
los fundadores de San Juan de los Llanos. La estable fundación que
se puso en pie como pionera en los Llanos Orientales, no era otra
cosa que una empresa extractiva que sin los controles que ejercía la
ley, hubiera fracasado por completo en tan solo unos años.
En tiempos de los Reyes Católicos se expide una ley que
se encuentra recopilada en las Leyes de Indias en el Libro VI,
Título VIII (Sobre las Encomiendas), la Ley 1, que luego sería
ratificada en 1580. Esta estipula que, tras la pacificación de un
grupo de indios, el gobernador, adelantado o pacificador, debe
repartir los mismos entre sus vecinos comarcanos (Ley 3). Las
formas de pacificar a un grupo de indígenas por lo general eran
violentas, teniendo en cuenta que los españoles que se aventuraban
a estas faenas eran normalmente soldados. Era conveniente para
el español que buscaba reducir indios para sus encomiendas o
repartimientos60 emplear métodos violentos, ya que de esta forma
se justificaba con mayor facilidad la desobediencia de los indios
hacia la corona y se les podía emplear en servicios personales con
mayor rigor, como quien pierde sus derechos civiles por rebelión.
El reparto es el primer proceso que se hace tras una pacificación de indios,
éste confiere al beneficiario la capacidad de usufructuar los bienes producidos
por los indios, mientras que la encomienda, que debía cumplir más requisitos
legales como la confirmación del Rey, daba al encomendero el poder institucional de servirse de la fuerza de trabajo del indígena, claro está, bajo los cánones legales y no bajo el servicio personal. Tovar Pinzón, Relaciones y visitas
a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de los Llanos, 24.
60

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Aunque las leyes intentaban mitigar los desmanes hacia
los indios, la experiencia en la frontera era bastante ilegal. Si se
toma en cuenta que la obediencia de la ley en Las Indias recaía
sobre un rey ausente; mientras más se tomaba distancia del centro
de poder, más anárquicos eran los procederes.
En los Llanos la violencia y la ilegalidad eran el pan de
cada día. En una relación de 1559 sobre San Juan de los Llanos,
Giraldo Gil Estupiñan relata el mal trato al que estaban sometidos
los naturales, con sus familias y comunidades destruidas por las
rancherías de indios.61 Es decir, sacar a los indios de sus tierras para
llevarlos a rancherías al servicio y conveniencia del encomendero,
muchas veces alejándolos por tiempos muy prolongados de sus
tierras u ordenándoles a vivir fuera. Esta práctica transgredía la Ley
sobre los indígenas del Título 1 de la recopilación, ley XIX, donde
se estipula que los indígenas deben permanecer juntos entre sus
iguales, como la ley XXVIII de encomiendas en donde se ordena
no alejar a los indígenas de sus caciques. El mismo vecino afirmaba
haber sacado a indios de paz en tres ocasiones a rancherías hacia el
Valle de la Plata, estos indios eran obligados a llevar el pertrecho
y los hatos de los soldados y, permanecían “las cadenas e sogas //
llenas de yndios”.62
Se tiene constancia de una visita a Santiago de las
Atalayas, el pueblo de los Llanos casanareños del que mejor
61
62

Tovar Pinzón, 50.
Tovar Pinzón, 51.

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podemos obtener referencias símiles para entender los modos
de vida en San Juan de los Llanos.63 Esta duró de 1600 a 1603
y estuvo a cargo de Luis Henrique, oidor de la Real Audiencia.
Tras los interrogatorios a los caciques y principales todos los
encomenderos de la provincia salieron imputados por cargos por
incumplimiento de sus funciones.64
En 1621, el arzobispo Hernando Arias de Ugarte, visitó
las poblaciones del Casanare. Fue tan horrible el estado en que
encontró a la población indígena, que encargó al general de los
jesuitas de Santafé que empezara misiones en los llanos.65
Aunque la frontera de San Juan era una frontera inmóvil,
las zonas denominadas deshabitadas, que se ubicaban en los
márgenes limítrofes tenían una función bien establecida. Estas
eran utilizadas como territorios para conseguir mano de obra
indígena por medio de la pacificación. Esta situación es reflejo
de la mentalidad del encomendero en los Llanos, que veía al
indígena no reducido como un producto silvestre que era
necesario extraer de su medio, como quien caza un animal para
su provecho.
Esto lo digo debido a que Santiago fue un pueblo fundado en las cercanías
de San Juan, como ya lo hemos expresado anteriormente, que también dependía de la mano de obra de pueblos llaneros y se encontraba supeditado a la
metrópolis andina.
64
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 53.
65
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 85.
63

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Ya en 1581, veinticinco años desde el repartimiento de
indios en San Juan de los Llanos, en el Memorial de Juan de
Aldaz, se pide a la Corona que se promulgue cédula que le permita
pacificar nuevas tierras de las que se tiene noticia.66
En una confirmación de encomienda de 1619,67 en la
presidencia de Antonio de Olalla y Herrera, el capitán Juan Martínez
de Alfaro (hijo) dice que se han pacificado unos indios de nación
guahiba en los términos de San Juan, de un cacique de nombre
(Caima Curraima o Caimaro Yorraiba). El encomendero pide al
Consejo que se le repartan estos indios para unirlos a su encomienda
heredada en segunda vida de su padre, homónimo suyo. La razón
que esgrime es que este grupo reducido habla la misma lengua y
es de la misma nación del que tiene ya encomendado de nación
aperigua (los caciques de Alfaro padre eran Maneos, Maybare y
Ebacona, o Marcos, Mabiarel y Chabacana68). Sobre la agregación
de encomiendas, el capitán Alfaro apela de forma inteligente a las
recién promulgadas leyes XXI y XVII de 1618-1620, en donde se
ordena no dividir las encomiendas y en cambio procurar agregarlas
para evitar problemas de mal gobierno.
Memorial de Juan de Aldaz en nombre de las ciudades del Nuevo Reino de
Granada, en que solicita diversas mercedes entre ellas para la iglesia de San
Juan de los Llanos. En Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos
XVI, t. V. Región de los Llanos, 197.
67
AGI. Santa Fe, 167, N.27.
68
Los nombres de caciques dentro de paréntesis que aparecen en este párrafo están escritos en el documento de una forma y otra, unas versiones de los
nombres aparecen en una parte del documento que está fechada el 10 de julio
de 1619 y la otra en la que está fechada de 2 de junio de 1618. AGI. Santa Fe,
167, N.27.
66

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A pesar de la distancia y mala comunicación existente entre
la periferia y la metrópolis, la coincidencia de los argumentos que
utiliza el encomendero Alfaro con lo estipulado en las leyes que
acaban de promulgarse hace apenas un año desde su petición, nos
demuestra que, para aspectos de información judicial conveniente,
no existía traba alguna que les impidiera a los encomenderos
de la frontera estar al día. No obstante, el transporte de cartas
que llevaban los emisarios era cosa muy distinta al transporte
de productos comerciales, agrícolas y las inspecciones de los
funcionarios de la Real Audiencia.
En la confirmación de encomienda al capitán Alfaro
se describe lo que podemos denominar una cacería de indios
por parte de Alfaro padre. Este hacía entradas a los territorios
del río Guaviare, a los que denominaban “frontera de indios
guerreros”,69 para someter la mayor cantidad de nativos que
pudiera y legalizarlos para adherirlos a su encomienda.
El 20 de mayo de 1625 se entregan noticias a la Corona
desde San Juan de los Llanos. Antonio de Olalla y Herrera
informa que ha habido problemas con indios belicosos y pide se
le de dinero de la caja real para pagar las costas que de su bolsillo
han salido para arreglar la situación:
[…] esta ciudad fundada en los confines de estos llanos, cerca
de enemigos que la han tenido para despoblar unos de la cierra
caribes de carne humana belicosisimos que han asestado muerte
69

AGI. (1640). Santa Fe, 167, N.27., 4.

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infinitamente en mas de cincuenta leguas de cordillera y otras
de los llanos…70

El informe sigue contando que estos indios bravos han azotado
la tierra desde hace varios años, que estuvieron pacificados desde
1611 hasta 1621 gracias a los esfuerzos del gobernador, pero
que en el año anterior al informe habían acabado y despoblado
la ciudad vecina de San Johan de Yeyma, llegando también
a San Juan y asesinando a muchos indios ladinos y cristianos.
Los indios que en un primer momento se denominan caribes
comienzan a diversificarse con algunas aclaraciones que hace
Gaspar Núñez García, escribano de San Juan de los Llanos en la
segunda parte del informe. Gaspar escribe que “[…] hay Anosas
y los salteadores Yamotoas, Catamaes, Amayaguas y Poariguas”
quienes han hecho “[…] mucho daño y muerte de españoles
indios ladinos y cristianos”. Empero; estos desordenes fueron
controlados y es por eso que el gobernador pide compensación.
También pide dinero de la caja real para el sostenimiento general
de la ciudad y para futuros descubrimientos en la zona. Se señala
también la necesidad de pacificar naturales debido a la carencia
de los mismos.
En estas noticias se retratan las fricciones que existían
entre indígenas y españoles en la región. A pesar de que se dice que
ha habido periodos apacibles, la revuelta indígena que aconteció
70

66.

AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos. Santa Fe, 67, N.

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en 1621 y que probablemente prolongo las tenciones hasta 1623,
año en que Antonio de Olalla llega a la ciudad a pacificarla, sería
provocada por indígenas de las naciones reducidas. Los indios
Paoriguas, que en otros documentos aparecen como Aperiguas
o Operiguas,71 son los mismos indios de la encomienda de Juan
Martínez de Alfaro.
También, dentro del informe de 1626 tenemos registro de
los malos tratos que tenían en la provincia de San Juan para con
sus indios. Según el relato del mismo gobernador, para corregir
las conductas de los indios “[…] se han conseguido fustes con
que se an hecho castigos de manera que es tan tan quebrantador
y sonja tanpocos que goza esta ciudad de quietud y las minas
se vuelven a labrar…”.72 Ya que la palabra fuste se entiende de
tantas maneras, valdría la pena aclarar que lo que se entiende
aquí por fuste es, muy probablemente, una vara de madera larga y
delgada, que en el caso concreto su utilizaría para fustigar.
Años atrás, en 1559, los indios del Ariari en medio de
las guerras de soberanía, siendo ellos quienes más servían a la
ciudad de San Juan, “[…] se rrebelaron los yndios del Rio de
Ariare [… quienes] q(ue)rian benir de noche a dar y quemar el
dicho pueblo de San Juan de los Llanos…”.73 Los conflictos
Supongo que se está hablando de una misma nación a pesar de las pequeñas
diferencias existentes entre las menciones en los documentos, siendo esto algo
recurrente con la caligrafía de las voces indígenas.
72
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos. Santa Fe, 67, N.
66, 1.
73
Memorial de Juan de Aldaz en nombre de las ciudades del Nuevo Reino de
71

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ocurridos en ambos casos no son producto de una guerra entre
sociedades independientes, sino insurrecciones de los pueblos de
indios sometidos al sistema de encomiendas y demás instituciones
hispánicas; los indios del Ariari, como los llaman, y los Aperiguas.
Otro aspecto para destacar del documento de 1625
es el modo cómo se denominan en un primer momento los
pueblos indígenas arrochelados. “Caribes de carne humana” les
llama Antonio de Olalla, abstracción que abarca a 5 pueblos
diferenciados según el segundo reporte, todos subsumidos en
un concepto cliché de guerra que busca, más allá de señalar un
objetivo militar concreto, encontrar “piezas” para someter con
mayor dureza. No busco con lo dicho adivinar las intenciones
de Antonio de Olalla, más bien, intento poner en práctica las
teorías sobre los símbolos hegemónicos inmersos en el discurso
colonial.
En torno a la fundación de San Miguél de Güesbas, en
el piedemonte casanareño, dentro del territorio de Santiago de
las Ayalayas, aconteció un evento que es símbolo innegable del
discurso guerrerista y hegemónico hispano, el cual propendía
hacia la esclavitud de los indígenas y no hacia la creación de
sociedades estables.
Rodrigo de Cosio levantó el pueblo en las sabanas de
Uricuri, el lugar más rico en recursos de la comarca. Lo asistió
Granada, en que solicita diversas mercedes entre ellas para la iglesia de San
Juan de los Llanos. En Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos
XVI, t. V. Región de los Llanos, 137–38.
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con indios de varias naciones a quienes dejó instalados antes de ir
por los últimos, unos indios Cusiana que estaban a tres leguas de
distancia. Cuando llegó al caserío donde se encontraban les dio
la orden de emprender el viaje hasta Güesbas, a lo que estos se
negaron inútilmente. Al despertar de Cosio en la mañana se dio
cuenta que todo el caserío estaba abandonado, de los 70 indios
no quedaba ni un alma, se habían esfumado en la noche sin dejar
rastro alguno y se habían llevado junto con ellos otros indios que
allí estaban.74
Tras el incidente con los indios fantasma, el colono
fundador, muy diligente, se vio precisado a levantar un auto en
proceso contra los indios Cusiana. Lo curioso del caso es que no
solo se acusó al pueblo Cusiana por lo acontecido, sino que se
procedió a declarar a toda la nación Caquetía como pendenciera,
revoltosa y hasta asesina. Hermes Tovar opina al respecto sobre
las acusaciones levantadas:
Pero ésta era una verdad a medias. Se trataba de una
manipulación de la historia de este pueblo que iba a ser
usada con fines punitivos. Los colonizadores no olvidaban
fácilmente, así su justicia hubiera sido siempre la del diente
por diente. Sus resentimientos se acumulaban, y ante nuevos
hechos se desencadenaba el castigo con la fuerza que dejaba
la frustración de todo acontecimiento pasado. Aquí no había
perdón y olvido; además, la justicia no borraba los delitos, los
mantenía ahí como agravantes de otros. Y eso era lo que se
inventariaba al emitirse juicios sobre la fuga de los cusiana.75
74
75

Tovar Pinzón, 57–61.
Tovar Pinzón, 61.

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Los indígenas de la frontera eran cazados para conseguir mano de
obra, y se les denominaba caribes para legitimar su pacificación. Los
que estaban dentro de los terrenos de los pueblos y no se sometían
eran tratados peor que los que sí se sometían, a quienes así fuera de
forma intermitente y tenue, protegían las Leyes Nuevas.
En 1659, Antonio, un indígena bautizado en la fe católica,
capitán de los indígenas de Camaxagua, solicitó la ayuda oficial
contra la persecución del capitán Pedro Collado, vecino de San
Juan de los Llanos.76 “Para 1664, estos pueblos, otrora poderosos,
afluían a las misiones de los jesuitas huyendo del hambre”.77
Para los indígenas al sur del río Meta, existía un pueblo
doctrinero fundado por dominicos en 1620. Este pueblo era
Medina, y por su posición en defensa de los indígenas de los
alrededores, siempre estuvo en choque con los encomenderos.78
Las opciones eran pocas para los indios llaneros, o se
encomendaban de buena gana o se escondían llano adentro hasta
alejarse lo suficiente de la zona de influencia hispana. Esta última
opción que ofrecía el llano fronterizo a sus viejos habitantes,
recuerda a la descripción que hace Antonio Muñoz en Raquel
Ángel de Flórez sobre el acto final de la representación indígena
en las cuadrillas79 de San Martín de los Llanos–Meta: “Los indios
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 79.
77
Rausch, 80.
78
Rausch, 90–91.
79
“Consisten los juegos de las “Cuadrillas” en una especie de Ballet en que
cuarenta y cuatro jinetes presentan figuras de distinto orden, repartidos en cua76

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cansados y fatigados, pero no vencidos, se retiran a la selva a
llorar la pérdida de sus dominios, llevando en su corazón el odio
profundo hacia los blancos, y que aún no se ha extinguido en los
que fueron dueños de América”.80
Fueron algunos de los soldados que hacían parte de las
huestes de Juan de Avellaneda los que se convertirían en los 25
encomenderos del primer repartimiento. La profesión que marcaba
el perfil de estos primeros pobladores hablaría mucho del tipo de
relación que tendrían con sus encomendados y, que terminaría
por moldear la forma común de vida de la población sanjuanera
del siglo XVI. Los soldados coloniales, acostumbrados a vivir de
las conquistas y a recibir su paga sin tener otras obligaciones, la
mayoría de ellos con sus familias al otro lado del atlántico, serían
denominados por Hermes Tovar como “Los señores del ocio y la
servidumbre”.81
Eran soldados hijos de soldados los encomenderos que
en 1619 y 1639 pidieron al Rey algún tipo de beneficio sobre
sus encomiendas. El capitán Juan Martínez de Alfaro, hijo de
su homónimo; el capitán Juan Martínez Alfaro, a quienes ya
tro grupos, [Españoles, Cachaceros, Indios y Moros], los cuales cada uno ocupa una esquina de la plaza, de donde parten en distintas direcciones formando
un conjunto original y de indiscutible belleza.”. Raquel Ángel de Flórez, Conozcamos el deparamento del Meta, t. 3 (Bogotá: Talleres Gráficos del Fondo
Rotatorio Judicial Penitenciaría Central, 1964), 12.
80
Ángel de Flórez, 12.
81
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 33.
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nombramos y; el capitán Francisco Velázquez, hijo legítimo y el
mayor del capitán Juan Velázquez, quien obtuvo encomienda de
indios vacos del también capitán Francisco de Valdés.82
Fredy Antonio Preciado teoriza sobre el método de
apropiación del terreno que se dio en los primeros años de
ocupación colonial en América, dándonos una perspectiva del
espíritu que pudo haber impregnado las prácticas de colonización
en el primer siglo en los Llanos Orientales:
Durante los primeros años del periodo colonial los
colonizadores españoles eran los dueños y señores de toda la
tierra. Los indios simplemente usaban de la tierra con el fin
de rendir tributos. En este primer periodo de colonización y
ocupación los conquistadores trataron de trasplantar el sistema
de tenencia señorial, buscando perpetuar el principio romano
de ‘manu captere’ practicado por los visigodos en España, es
decir, el del derecho por la ocupación armada.83

Con el tiempo y con la decadencia de la población nativa en
el territorio de la provincia de San Juan de los Llanos, esta
jurisdicción se agrega al gobierno de Santiago de las Atalayas,
ciudad que fue por mucho tiempo catalogada como la capital de
los llanos. Según los documentos de títulos de corregidores del
Archivo General de Indias, la agregación sucedió el 22 de abril
de 1709, cuando Antonio de Herrera es nombrado “Corregidor de
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Francisco Velázquez. Santa Fe, 171, N.10.
83
Fredy Antonio Preciado, Desarrollo endógeno en una región de frontera:
Los Llanos Orientales, departamento de Casanare y Meta (Colombia) [Tesis
de doctorado] (Varese: Università degli Studi dell’Insubria, 2010), 76.
82

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San Juan de los Llanos con la agregazion del gobierno de Santiago
de las Atalayas”.84 Sobre la fecha de la agregación, Andrés Castro
Roldán, afirma que fue en 1685 con las capitulaciones de José
Encizo y Cárdenas.85
Reflexiones finales
Todos los procesos históricos tienen sus características
particulares. En el caso de la región de los Llanos, podemos
cerciorarnos de qué manera el desarrollo autóctono de un
territorio se ve subvertido por un hecho histórico chocante, como
lo fue la ocupación hispánica. Las sabanas que para los nativos
orinoquenses ofrecían un tránsito comercial y cultural angular
para sus modos de vida, fueron modificadas radicalmente a partir
de estos procesos de ocupación hasta generar un estancamiento
que terminó por diezmar la demografía nativa y, por ende,
generar también un decaimiento en las poblaciones hispanas
que dependían de su encomienda. A este tipo de procesos se les
conoce como procesos mediterráneos,86 pues se hace alusión al
cambio de actividad, o más bien de función, que sufrió el mar
Mediterráneo tras la Modernidad, a decir, pasar de ser un corredor
entre las culturas para transformarse en frontera.
AGI. Títulos de corregidores, desde 1692. Audiencia de Santa Fe. Llanos
de San Juan. Santa Fe, 565., p. 13.
85
Castro Roldán, “Santiago de las Atalayas: Una ciudad de la frontera en el
Nuevo Reino de Granada, XVI-XVIII”, 2007.
86
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 16–17.
84

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Dentro del discurso que se exhibe en las audiencias
y cabildos seculares consultados, encontramos imaginarios
sobre la población indígena, en su mayoría peyorativos, sobre
los cuales se puede rastrear una intensión capital de dominio y
explotación en miras al enriquecimiento rápido y voraz de los
encomenderos. Los Caribes de carne humana, los belicosísimos
Aporiguas y los Yamotoas salteadores, no eran sino nombres
apropiados para justificar la cacería de indios. Estos discursos,
por tanto, están plagados de símbolos coloniales y enriquecen
la investigación, si son entendidos como tal. Otro de estos
símbolos es el oro o el deseo de encontrarlo. Es así que el
territorio del Ariari se convirtió en una región hechizada, como
pasó con gran parte de los Llanos. A partir de las habladurías
se construyeron mitos de tesoros insondables, de tierras
doradas, que según se iban desmintiendo, corrían escurridizos
a esconderse a otras partes. San Juan de los Llanos fue tal vez
El Dorado más importante del norte de Sudamérica, y como
todos estos, una gran decepción.
La dualidad ‘riqueza y peligro’, u ‘oro e indios guerreros’,
se enfrentó en el territorio de San Juan de los Llanos convirtiéndose
en un maniqueísmo de tierras fronterizas, que hacían del lugar
tanto atractivo como detestable. Las incapacidades de los
españoles por entender las dinámicas de los Llanos dieron origen
a un decaimiento sin reversa, sus propias posturas y discursos no
les permitieron hallar el valor del mundo indiano. A cambio de
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eso, se consolidó una clase encomendera militar improductiva,
que durante más de dos generaciones ostentaría el poder de la
ciudad. Por su parte, los indígenas vecinos, fueron expulsados de
sus territorios de origen y sometidos a la mediterraneidad.
Referencias
Archivo
Archivo General de Indias
Archivo General de la Nación, Colombia
Bibliografía
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�Historia de una hacienda en la periferia de Ciudad
Victoria, Tamaulipas: Tamatán de 1894 a 1922
The history of a hacienda on the outskirts of Ciudad
Victoria, Tamaulipas: Tamatán from 1894 to 1922
Jaime A. Rodríguez

Universidad Autónoma de Tamaulipas
Ciudad Victoria, México
orcid.org/0000-0002-6249-7775

Resumen: El objetivo de la presente investigación es explicar la etapa
de Tamatán como hacienda para comprender las particularidades
de la finca, su origen, su trayectoria en el porfiriato, su perímetro en
hectáreas, el modo de su administración, la lucha revolucionaria y
el proceso de compraventa a principios de la década de 1920. Los
archivos consultados fueron: el Archivo General e Histórico del Estado
de Tamaulipas; el Archivo Histórico del Congreso del Estado de
Tamaulipas; el Archivo Manuel González y el de Manuel González hijo;
y el acervo documental Joaquín Meade del Instituto de Investigaciones
Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Investigar el
caso de Tamatán contribuye a llenar una laguna de información existente,
pues sólo hay referencias de la hacienda en algunas obras generales de
la historia de la entidad. Buscar datos de esta unidad productiva del
porfiriato permitió identificar las actividades que desarrolló de 1894 a
1922. Una contribución trascendental del trabajo fue la consulta de los
archivos Manuel González y Manuel González hijo de la Universidad
Iberoamericana, que aportaron información que no ha sido expuesta en
otras investigaciones. Por último, por medio del estudio de la hacienda
de Tamatán se busca enriquecer la historiografía tamaulipeca.
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�Historia de una hacienda

Palabras clave: Tamaulipas; Tamatán; Manuel González; Filizola;
Ciudad Victoria.
Abstract: The objective of this research is to explain the stage of
Tamatán as a hacienda, to understand the particularities of the farm,
its origin, its trajectory in the Porfiriato, its perimeter in hectares,
the mode of its administration, the revolutionary struggle, and the
purchase and sale process at the beginning of the 1920s. The archives
consulted were the General and Historical Archive of the Congress of
the State of Tamaulipas; the Manuel González and Manuel González
Jr. archives; and the Joaquin Meade documentary collection of the
Institute of Historical Research of the Autonomous University of
Tamaulipas. Investigating the case of Tamatán contributes to filling an
existing information gap, as there are only references to the hacienda
in some general works of the state’s history. Looking for data from this
productive unit of the Porfiriato allowed us to identify the activities
developed from 1894 to 1922. A significant contribution of the work
was the use of the archives of Manuel González and Manuel González
Jr. of the Universidad Iberoamericana, which provided information
that has not been exposed in other research. Finally, the study of the
Tamatán hacienda aims to enrich the historiography of Tamaulipas.
Keywords: Tamaulipas; Tamatán; Manuel González; Filizola; Ciudad
Victoria.

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Introducción
Este trabajo centra su atención en la historia de la hacienda de
Tamatán, importante unidad productiva durante el porfiriato,
período durante el cual la finca alcanzó su mejor momento
económico. Investigar a Tamatán como hacienda mostrará
el origen y evolución de la propiedad, el cambio que hubo de
propietario en 1894, la estructura, organización y funcionamiento
económico de la finca y la administración de la misma durante
esos años, así como el proceso por el que se transformó en Escuela
de Agricultura en 1922.
La trascendencia de esta investigación radica en dos
hechos importantes. El primero señala el vacío existente en el
estudio de casos de las haciendas agrícolas porfiristas del centro
del estado de Tamaulipas y el segundo se refiere a la importancia
de la finca elegida. A través de la hacienda de Tamatán, no sólo
se podrá ver su decadencia a raíz de la revolución de 1910, sino
también el traspaso de la propiedad a manos del ejecutivo del
estado, que la adquirió para establecer la Escuela de Agricultura
del Estado “General Manuel González”. Este estudio aportará,
además, nuevos conocimientos a la historia empresarial de
Tamaulipas, que se detallarán más adelante.
Aunque en los últimos años se han multiplicado los
estudios sobre las haciendas en varias latitudes del país,1
Enrique Semo, ed., Siete ensayos sobre la hacienda mexicana 1780-1880
(México: Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto Nacional de
Antropología e Historia, 2012).
1

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�Historia de una hacienda

todavía queda mucho por hacer en este campo de estudio. En
la agenda de trabajo está pendiente el estudio de las demás
haciendas, ranchos, casas urbanas y otros bienes que la familia
González poseía a nivel nacional. A manera de consideración, es
importante aclarar que el término “hacienda” que manejaremos
en la presente investigación se entenderá como una unidad
económica racionalizada que fue capaz de organizar el medio
rural.2
En Tamaulipas surgió la hacienda como típica forma
de propiedad, debido a que la tierra susceptible de explotarse
se concentró en pocas manos. La falta de una alta densidad
de población y la ausencia de una significativa presencia de
comunidades indígenas determinaron dicho fenómeno.3 Sin
embargo, las leyes de colonización y terrenos baldíos propiciaron
el aumento de haciendas y establecimiento de ranchos a lo largo
del siglo XIX y principios del XX.
Las primeras leyes con la que se quiso favorecer la
colonización del estado y la apropiación de la tierra en el mismo
territorio fueron tres, la de 1826, 1830 y 1833, las cuales tuvieron
escasos resultados por la inestabilidad política y la continua
amenaza de la guerra con los colonos angloamericanos, lo que
obstaculizó la ocupación efectiva del territorio y el acaparamiento
Beatriz Rojas, La pequeña guerra: los Carrera Torres y los Cedillo (México: El Colegio de Michoacán, 1983).
3
Arturo Alvarado Mendoza, El portesgilismo en Tamaulipas (México: El
Colegio de México, 1992), 119.
2

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de la tierra.4 Sin embargo, la aplicación de la ley de ocupación
y enajenación de terrenos baldíos de 1863 permitió la creación
de nuevas haciendas y la extensión de la propiedad privada en el
estado.
Con esta ley hubo casos en que ocurrieron algunos
denuncios de tierras en algunos municipios tamaulipecos, por lo
que a partir de entonces comenzaría el acaparamiento de tierra,
con la consecuente formación de latifundios, auspiciados por el
gobierno del presidente Porfirio Díaz.5 Al inicio del régimen
porfirista, en 1877, la política de colonización y apropiación de
la tierra en Tamaulipas produjo un crecimiento de haciendas y
ranchos. El número de haciendas en el estado casi se duplicó en
treinta y tres años, al pasar de 107 en 1877 a 186 en 1910. Sin
embargo, los ranchos ganaron terreno en las haciendas, al pasar
de 322 en 1877 a 2,879 en 1910.6
Este incremento de propiedades tuvo que ver con las
iniciativas de ley que presentó el gobernador Alejandro Prieto
para proceder a realizar la remedición de las propiedades
originarias de la entidad y la privatización de los ejidos de cada
una de las municipalidades y villas. La ley de procedimientos
para la práctica de deslindes en el estado, expedida y promulgada
Juan Díaz Rodríguez, “La propiedad de la tierra en Tamaulipas y la ley de
ocupación y enajenación de terrenos baldíos de julio de 1863”, en Historia
judicial mexicana, vol. I (México: Suprema Corte de Justicia de la Nación,
2006), 137.
5
Díaz Rodríguez, 139.
6
Alvarado Mendoza, El portesgilismo en Tamaulipas, 119.
4

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en 1889 por el congreso estatal, fijó las reglas y métodos a
realizar con este propósito. A esta legislación le siguió la ley para
la remedida de los terrenos de propiedad particular con la que
se precisaría el régimen de dominio de bienes rústicos, dando
certeza jurídica a los propietarios ante cualquier eventualidad.
Esto estimuló la inversión y el desarrollo de las actividades
agrícola-ganaderas, al no existir ya duda sobre la pertenencia de
cualquier predio.7
El objetivo general de la presente investigación es
conocer la etapa de Tamatán como hacienda. Este estudio
monográfico dejará ver particularidades de la finca, los
orígenes, la trayectoria en sus primeros años, las tierras y
el agua en torno a ella, el modo de administración, la lucha
revolucionaria y el proceso de compraventa a principios de la
década de 1920, profundizando en la historia económica del
noreste del país.
Nuestro propósito es responder, respecto a la hacienda, a
las siguientes cuestiones: ¿dónde se ubica el origen de Tamatán?;
¿cómo evolucionó a través del siglo XIX?; ¿cuáles eran las
características de sus tierras?; ¿cómo era administrada?; ¿cuáles
fueron las dificultades que sufrió a raíz de la revolución?; y ¿en
qué consistió el proceso por el que se transformó de hacienda a
escuela de agricultura?
Octavio Herrera Pérez, Las haciendas de Tamaulipas: el origen de la
propiedad rural en una entidad del Noreste de México (Ciudad Victoria: Gobierno del Estado de Tamaulipas, 2011), 151, 154.
7

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Las hipótesis planteadas en la investigación son las
siguientes. Hipótesis 1: Tamatán, en su etapa como hacienda,
constituyó una oportunidad de negocios para Manuel González
que aprovechó y que impactó positivamente su patrimonio
durante el porfiriato; Hipótesis 2: La hacienda, como tal, fue
rentable durante el porfiriato, pero no pudo recuperarse después
de la revolución mexicana, por lo que fue traspasada al ejecutivo
del estado.
Este trabajo se organizó de acuerdo con dos etapas que
vivió la hacienda y consta de cinco apartados. En el primero se
presentan los antecedentes. Se da a conocer cómo se originó
el dominio territorial, cuál fue la extensión inicial, dónde se
estableció, quiénes fueron sus primeros propietarios, así como a
las actividades económicas a las que se destinó el fundo en un
principio.
El segundo apartado trata de los propietarios y las
razones por las que el coronel González compró la hacienda
de Tamatán. La adquisición de la propiedad se ubica en el
año de 1894, cuando en la economía tamaulipeca operaron
cambios, tales como el tendido ferroviario, la integración neta
a una economía mundial hegemonizada por las sociedades que
habían protagonizado la revolución industrial; la inserción
en el mercado estadounidense; la articulación y expansión un
mercado nacional; el surgimiento generalizado de brotes de
producción capitalista; el arribo masivo del capital extranjero;
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y la emergencia de núcleos burgueses que particularmente
trabajaban desde espacios regionales.8
Esta vigorización económica determinó el surgimiento de
una nueva clase de políticos que utilizando su poder se hicieron
de una vasta fortuna con negocios en la actividad agropecuaria,
los ferrocarriles y los servicios. Un recorrido por la actividad
política de González hijo deja ver su consolidación en un nuevo
tipo de propietario que surgió a fines del siglo XIX.
El tercer subtema explica la estructura, la organización y
la función de la tierra abierta al cultivo en la finca, luego de que
el coronel González adquirió la hacienda de Tamatán. En esta
parte se estudian las características que muestra la orografía e
hidrografía del lugar en la que se ubica la hacienda. Asimismo, se
examina el tipo de clima y la calidad de los terrenos de Tamatán.
Se observa además la proporción de tierra apta para el cultivo en
relación con la extensión total de la propiedad, así como el tipo
de cultivos que caracterizaban la producción de la hacienda. En
la parte final, se habla de los ranchos y huertas que englobaba la
misma finca.
El cuarto apartado estudia cómo se administraba la
hacienda, cuál era el cálculo económico en el que se basaba,
cómo se llevaban la cuentas, así como el mecanismo por el que
Mario Cerutti, “Militares, terratenientes y empresarios en el noreste. Los
generales Treviño y Naranjo (1880-1910)”, en Monterrey, Nuevo León, el
noreste: siete estudios históricos, ed. Mario Cerutti (Monterrey: Universidad
Autónoma de Nuevo León, 1987), 93.
8

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se financiaba la hacienda entre otras cuestiones que se resolverán
en esta parte del capitulado. El quinto subtema aborda el periodo
comprendido entre 1912 y 1922, desde que Manuel González hijo
tuvo dificultades debido a la revolución, hasta que sus herederos
traspasaron o vendieron la finca al ejecutivo del estado. Por
último, analizamos en las conclusiones el cumplimiento de los
objetivos e hipótesis.
El antiguo casco de la hacienda de Tamatán fue modificado
por en su parte superior por decreto gubernamental. En la imagen
el gobernador Emilio Portes Gil y los delegados de los ejidos en
la ex hacienda de Tamatán, 1926
Foto 1

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez
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El origen y evolución de la propiedad
El origen de la hacienda se remonta a 1750, cuando el coronel
José de Escandón otorgó merced de tierra a Juan Bautista de
Soto, pardo y vecino de Río Blanco.9 El asentamiento original
se encontraba sobre una planicie de forma irregular de 320 metros
de altitud, al poniente de Santa María de Aguayo, junto al camino
real que conducía a la villa de San Antonio de Tula, a través de
las cumbres de la Sierra Madre Oriental. El fundo se convirtió
en rancho ganadero, trabajado directamente por el dueño y su
familia. Dicha unidad productiva tenía una extensión inicial
menor a 800 hectáreas.10
El fundo original de Tamatán se amplió hasta conformarse
como hacienda de 1750 a 1870. Un mecanismo empleado para
aumentar los límites originales del inmueble fue el recurso de
Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Autónoma de Tamaulipas, en adelante IIHUAT, “Testimonio de las diligencias originales que en el
año de 1750 se hicieron por el Coronel Don José de Escandón, sobre la fundación de la Villa de Santa María de Aguayo, y posesión que se dio del campo
designado para ella, y tierras que fueron señaladas para el común de vecinos”,
en Testimonio de los Autos de la General Visita de la municipalidad de Ciudad
Victoria, Mandado sacar por el Exmo. señor Gobernador del Estado D. Francisco Vital Fernández, el día 27 de septiembre del año de 1848 y concluido
el 25 de mayo de 1853 por el escribano público D. Antonio Jiménez Valdés
(Ciudad Victoria: Oficina Tipográfica del Gobierno, Dirigida por Víctor Pérez
Ortiz, 1906), 152.
10
Pablo Serrano Alvarez, “El sistema de haciendas y la expansión capitalista
colimense en el siglo XIX”, en Regiones y expansión capitalista en México
durante el siglo XIX, ed. María Eugenia Romero Ibarra y Serrano Álvarez
(México: Facultad de Economía, Universidad Nacional Autónoma de México;
Universidad de Colima, 1998), 208.
9

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composición, que era el pago de una suma de dinero a la corona,
por parte de particulares, que aumentaba los recursos del rey. El
perímetro de la propiedad también aumentó por la a falta de una alta
densidad de población y la ausencia de comunidades indígenas.
Estos factores determinaron el surgimiento de la hacienda como
típica forma de propiedad, debido a que la tierra susceptible de
explotarse se concentró en manos de los terratenientes.11
En cuanto a cambios en la producción de la hacienda, se
tiene noticia del funcionamiento de molino para moler caña de
azúcar en el último tercio del siglo XIX. En el último tramo de la
centuria decimonónica, el carrizo dulce y sus derivados -piloncillo
y aguardiente- se convirtieron en productos de importancia en
la dieta popular de la población tamaulipeca. La demanda cada
vez mayor de caña determinó su cultivo de manera extensa en
dos lados de Ciudad Victoria, donde según Alejandro Prieto “se
encuentra cultivado casi en su totalidad el terreno que circunda
a esta población, principalmente el norte y oeste, [donde] son
extensos los plantíos de caña que ahí se tienen.”12 El molino
para moler caña y elaborar endulzante que no podía faltar en los
hogares tamaulipecos es un ejemplo de las innovaciones técnicas
registradas en la finca.
Alvarado Mendoza, El portesgilismo en Tamaulipas, 119.
Alejandro Prieto, Historia, geografía y estadística del Estado de Tamaulipas: obra adicionada de algunos artículos descriptivos y otros concernientes
a las mejoras materiales proyectadas en aquel estado (México: Escalerillas,
1873), 324.
11

12

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FOTO 2
Ganado cebú en las instalaciones de la ex hacienda de Tamatán,
1926

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez

Propietarios de la hacienda
De fines de la colonia a inicios del porfiriato la finca cambió
de dueño y aumentaron sus dimensiones. La composición y el
traspaso fueron mecanismos que favorecieron la acumulación.
Los hijos de Juan Bautista de Soto heredaron el sitio y vendieron
el inmueble a particulares, entre ellos a Francisco Lerma, quien
lo adquirió por medio de compraventa. Fue él, probablemente,
quien amplió el fundo original, conformando a Tamatán como una
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hacienda agrícola-ganadera con un molino en funcionamiento que
abasteció a los residentes de Ciudad Victoria. Lerma se había visto
obligado a hipotecar su propiedad para obtener financiamiento; al
no poder cubrir el préstamo e intereses generados por la deuda,
la hacienda fue embargada en 1872 y luego vendida al teniente
coronel Manuel González hijo en 1894, quien adquirió la hacienda
por medio de remate en pública subasta.13
Por la correspondencia entre el coronel González y su padre
sabemos sobre la deuda que pesaba sobre la propiedad, de su origen
y los efectos que ésta tuvo sobre la hacienda. En carta del 29 de
junio de 1890, Manuel González hijo hizo saber al general González
que: “En los suburbios de Victoria, a 3 1/2 kilómetros de la plaza y
sobre el camino de Tula, a 300 metros más allá de San Isidro donde
tienen que terminar el tranvía, queda el casco del rancho de Tamatán,
en pleito desde hace 18 años y abandonado”.14 El testimonio de
Alejandro Prieto corrobora la afirmación de Manuel González hijo. El
ingeniero refiere que: “Algunas de las haciendas de los suburbios de
Ciudad Victoria, por circunstancias especiales, se encuentran casi en
ruinas y en un abandono lamentable por parte de sus interesados”.15
Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas, en adelante
AGHET, Testimonio de la escritura de venta de agostadero, agua y hacienda
de Tamatán otorgada judicialmente por D. Francisco G. Lerma al teniente
coronel D. Manuel González hijo, en Ciudad Victoria, Tamaulipas en 19 de
abril de 1894.
14
Archivo Manuel González, en adelante AMG, Docto. 237880, Carta de Manuel González hijo en La Mesa a Manuel González en Silao, 29 de junio de 1890.
15
Prieto, Historia, geografía y estadística del Estado de Tamaulipas: obra
adicionada de algunos artículos descriptivos y otros concernientes a las mejo13

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La casa comercial “Filizola hermanos”, que cubría
funciones crediticias propias de los establecimientos bancarios,
recibió en depósito los 14,000 pesos que Manuel hijo pagó por la
hacienda. La mencionada sociedad mercantil era una de las pocas
que dominaba el mercado de dinero y capitales en la capital de
Tamaulipas en una época ausente de bancos, pero en condiciones
de lograr un desarrollo económico acorde a las expectativas
de vigorización económica, social y política que tuvo lugar en
nuestro país durante el porfiriato.
En este escenario, los González se erigieron en modernos
hacendados con visión empresarial debido a la ola modernizadora
por la que atravesaba el país por ese entonces. Al ligar el poder
político con el económico, los González se hicieron de importantes
negocios en varias ramas de la actividad económica a nivel
nacional. En cuanto a bienes raíces, los González eran propietarios
de la hacienda de Laureles en el estado de Michoacán; de la de
Chapingo, en el Estado de México; la de Tecajete, en Hidalgo; la
de San José del Cerrito, en Guanajuato; la de El Trigo, en San Luis
Potosí; y otras haciendas tanto en Veracruz como en Tamaulipas.
Este recorrido por las fincas González deja ver que ellos formaron
parte de una nueva clase de políticos que, utilizando su poder
político, se hicieron de una vasta fortuna.16
Los González eran ricos, contaban con los recursos
necesarios y tenían una intuición especial por los negocios. Al
ras materiales proyectadas en aquel estado, 322.
16
Silvia González Marín, Historia de la hacienda de Chapingo (México:
Universidad Iberoamericana, 1996), 168.
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igual que su padre, el coronel González era hombre de empresa
y de férreo carácter, cualidades que explican por qué compró la
hacienda de Tamatán.17 Ésta ofrecía mayores ventajas debido a
las características hidrográficas que presentaba el lugar donde
se encontraba, “entre las primeras estribaciones de la Sierra
Madre Oriental y la boca del Cañón El Novillo”, donde estuvo
edificada la casa solariega de la hacienda de Tamatán.18 La Sierra
Madre Oriental, al poniente de la hacienda, determinó una mayor
precipitación pluvial que favoreció la formación del río San
Marcos, manantial permanente en la parte baja.
En el marco del predominio de una visión distinta en los
negocios, las oportunidades que detectó el teniente coronel al comprar
la finca se circunscribieron al paso del ferrocarril de Monterrey
al Golfo. El tendido ferroviario trajo beneficios económicos que
impactaron positivamente en el patrimonio de Manuel hijo: 1) las
tierras de su propiedad aumentaron su valor al situarse contiguas a la
estación del tren; y 2) la colocación de rieles contiguos a Tamatán
despertó el interés de Manuel González hijo por invertir en una
tranvía Decauville para transporte de productos agrícolas, negocio
que le trajo beneficios a nivel personal, en el sentido empresarial de
que contar con un medio de transporte permitió mover mercancías
con mayor velocidad y eficiencia, a un menor costo.
AMG, Docto. 237880, Carta de Manuel González hijo en La Mesa a Manuel González en Silao, 29 de junio de 1890.
18
Archivo Gabriel Saldívar, en adelante AGS, Escuela de Agricultura del
Estado de Tamaulipas (C. Victoria, Talleres Linotipográficos del Gobierno,
1923).
17

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La hacienda de Tamatán engloba a los ranchos de San Isidro,
Las Vegas y Los Charcos, así como las huertas de la Quinta Mainero
y de las manzanas de Lerma y Rodríguez. A mediados de 1893,
el coronel González hijo adquirió la Quinta Mainero de la familia
del licenciado Guadalupe Mainero. Esta propiedad comprendía
51,343 metros cuadrados, que equivalían más de 5 hectáreas. La
Quinta Mainero se ubicaba en el ángulo noroeste de la ciudad sobre
terreno, colindante con la vía y predios del ferrocarril de Monterrey
al Golfo y con las calles de Aldama y la número 23.19
En 1895, Manuel González hijo compró el primer rancho
a Guadalupe Treto por 1,000 pesos. El predio de San Isidro estaba localizado contiguo a la hacienda. El de San Isidro tenía una
extensión de una fanega y cinco almudes de sembradura, equivalente a más de 8 hectáreas, las que lindaban con la hacienda en
sus extremos norte, sur y poniente.20 Manuel González hijo había
hecho esta compra por conducto de José Pier.
Este administrador general adquirió también para su
poderdante la manzana de Rodríguez. La escritura que formalizó
esta operación fue otorgada el 21 de octubre de 1903 ante el
AMGH, Inventario de títulos de solares en Ciudad Victoria y algunos valores más, que envía este despacho de Victoria a la Casa de México, por conducto de los Sres. Fernando Díaz Lombardo a Ignacio Flores, con fecha 8 de
febrero de 1917.
20
AMGH, Copia certificada de los testimonios de cuatro escrituras públicas
relativas a la propiedad de la hacienda de Tamatán del municipio de Ciudad
Victoria, Tamaulipas, presentadas por el señor José Pier en nombre de la sucesión del señor teniente coronel don Manuel González hijo para quien se
expide (Ciudad Victoria: Agosto 26 de 1914).
19

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escribano público Porfirio Flores. En esa fecha, Juan Taylor en
representación de Vicente Villa vendió a José Pier el mencionado
inmueble ubicado entre las calles 19 y 20 y Rosales y avenida
Cuéllar, por la cantidad de 800 pesos.21
La apropiación de estos predios contiguos a la hacienda de
Tamatán tuvo que ver con que la ley de junio de 1890 autorizaba
la venta de terrenos del ejido de los pueblos en los municipios
de Tamaulipas. El gobernador Alejandro Prieto había presentado
ante el congreso del estado diversas iniciativas de ley con la
finalidad de declarar jurídicamente como válidas la venta de
tierras, poniendo en marcha los deslindes de ejidos de los pueblos
a los que se referían los Autos de la General Visita. De acuerdo
con la ley de procedimientos de medidas o deslindes de tierras
de 1889 se fijaron las reglas y métodos de remedición de tierras;
la ley para la remedida de los terrenos de propiedad particular
de ese año estableció la precisión del régimen de dominio de los
bienes rústicos para dar certeza jurídica a los propietarios ante
cualquier eventualidad; y con la ley del 7 de junio de 1890 se
consumó la privatización de los ejidos de los pueblos, conforme a
los preceptos liberales de desamortizar las propiedades ligadas al
uso corporativo y común de la propiedad.22
AMGH, Inventario de títulos de solares en Ciudad Victoria y algunos valores más, que envía este despacho de Victoria a la Casa de México, por conducto de los Sres. Fernando Díaz Lombardo a Ignacio Flores, con fecha 8 de
febrero de 1917.
22
Archivo Histórico del Congreso del Estado de Tamaulipas, en adelante
AHCET, Decreto 88 del 16 de enero de 1889; Decreto 90 del 2 de abril de
21

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La idea básica de esta legislación era que los ejidos fueran
remedidos y fraccionados, para enseguida pasar a realizar su oferta
y adjudicar los lotes que no tuvieran propietario. Hechos los trabajos
se promovió la inversión y el fomento agrícola y ganadero de los
terrenos ahora regularizados. En este proceso de la privatización
de la tierra, Manuel González hijo quedó transformado en gran
terrateniente gracias a las leyes agrarias del periodo.
FOTO 3
Delegados de la Convención de la Liga de Comunidades Agrarias
y Sindicatos Campesinos con las banderas de sus ejidos de
Tamaulipas, 1926

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez
1889; y Decreto 26 del 7 de junio de 1890, Ciudad Victoria, Tamaulipas.
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Estructura, organización y funcionamiento económico
de Tamatán
Según la escritura de 1894, el espacio territorial de Tamatán tenía
una extensión total de 3 sitios de ganado mayor, 4 caballerías
de tierra y 425,878 varas cuadradas. De éstas, correspondían
a la hacienda 2 1/4 sitios de ganado mayor, es decir, 2, 949
hectáreas. De la superficie restante eran propietarios Antonio
Valdés, Francisco Lerma y Guadalupe Treto. El primero poseía
2 fanegas,23 8 almudes24 y 1,511 metros cuadrados, que
correspondían 9.7 hectáreas; el segundo, 2 fanegas, un almud
de sembradura y 3,169 metros cuadrados, que equivalían a 7. 23
hectáreas; y el tercero, una fanega y 5 almudes de sembradura,
es decir, 5.1 hectáreas. Esto hacía un total de 22.03 hectáreas, las
que absorbió Tamatán al cabo de cinco años en que se rectificaron
judicialmente sus linderos.
A fines del siglo XIX, los límites de dicho espacio territorial
en el que estaba comprendida la hacienda y tres propiedades más,
eran: al norte, con la hacienda de La Presa; al sur, con el río San
Marcos; al oriente, con el casco urbano de Ciudad Victoria; y al
poniente, con la Sierra Madre Oriental. Tamatán tenía forma de
escuadra que se extendía desde arriba de la montaña y terminaba
al norte, en el cañón de El Calamaco. Dentro del perímetro de
la hacienda, los terrenos destinados a la agricultura tenían como
Una fanega equivale a un bulto, que es igual 1/2 carga, 12 almudes y 91
litros.
24
Un almud equivale a 7.6 litros.
23

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colindantes: al norte, con el camino que conducía a las labores de
La Garra; al sur, con el camino a Tula; al poniente, con terrenos de
agostadero de la misma finca; y al oriente, con Ciudad Victoria,
distante a 4 kilómetros de la hacienda.25
Para conocer más de cerca el tipo de cultivos de la
hacienda, se analizará la lista de productos agrícolas que Miguel
Pier presentó en la Exposición Local de Agricultura y Ganadería
del Estado de Tamaulipas, celebrada en Ciudad Victoria en
1907.26
El listado muestra la clasificación de cereales, frutas,
pimientos, cítricos, carrizos, tubérculos y fibras que Tamatán
producía a inicios del siglo XX. Del primer grupo destaca el
maíz, del que había dos cosechas al año, la temprana y la tardía;
asimismo, la tierra abierta al cultivo de maíz era de dos tipos, de
riego y temporal. La extensión irrigable de la hacienda era de
70 hectáreas y la tierra que no era susceptible de riego tenía una
superficie de 23 hectáreas.27

AGHET, Testimonio de la escritura de venta de agostadero, 1894.
Archivo Manuel González Hijo, en adelante AMGH, Carta de Miguel Pier
en Tamatán al teniente coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 31 de octubre de 1907.
27
AGHET, José Pier, Apoderado del Tte. C. Dn. Manuel González hijo manifiesta al C. Presidente municipal el capital que posee, para los efectos de la
Ley de Contribuciones vigente en el Estado, cuyo capital está ubicado en la
Hacienda de Tamatán, Ciudad Victoria, 14 de septiembre de 1899, PP. Manuel
González hijo, José Pier, Conforme L. Zorrilla, 264-265.
25
26

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Cuadro 1
Lista de artículos de Tamatán en la Exposición Local de
Agricultura y Ganadería del Estado de Tamaulipas 1907
Cereales

Maíz

Pimientos

Cítricos

Plátano
enano

Chile valenciano

Naranjo
injertado

Caña
blanca

Plátano
guineo

Chile
imperial

Naranja
del país

Caña
morada

Plátano
indio

Chile
quipín

Naranja
agria

Mezotillo

Plátano
manzano

Toronjas

Maguey
amarillo

Uva moscatel

Limón
real

Frutas

Carrizos

Tubérculos

Cacahuate

Fibras

Henequén de
Yucatán

Lechuguilla

Limón
chico

Fuente: AMGH, Carta de Miguel Pier Cárdenas en Tamatán al teniente
coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 31 de octubre de 1907.

Miguel Pier describe la situación del maíz en las tierras de
temporal. En carta del 7 de octubre de 1906, dicho administrador
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de Tamatán, en su informe, dio noticia de “Los maíces de
temporal sembrado el 2 de julio están buenos y jiloteando los
que se sembraron a fines de agosto están ya los más escardados y
también regulares pues hasta ahorita no les ha faltado el agua.”28
En general, la producción de maíz en Ciudad Victoria aumentó en
tres años al pasar de 31,000 hectólitros en 1903 a 36,000 en 1906,
a pesar de la sequía que dejó sin agua a los cultivos en el estado.29
Aunque la exposición agropecuaria tuvo el propósito de
promover la economía estatal a raíz de la sequía, la exposición dio
oportunidad a Tamatán de promocionar su cultivo de maíz, el que,
como ya se dijo, se hacía dos veces al año. El 17 de noviembre
de 1909, José Pier fue informado por el administrador de Tamatán
sobre la siembra tardía de maíz: “La siembra de maíz tardío en
esta finca es de 35 hectolitros con 13 litros, siendo de medieros,
14 hectolitros con 82 litros; de terciaros, 9 hectolitros con 97
litros; y sembrado por la finca, 10 hectolitros con 34 litros, estos
maíces van los más regulares y solamente algunos del potrero de la
Ciénega están a medias pero estos son pocos”.30 La participación
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
29
AGHET, Anuario estadístico del estado de Tamaulipas de 1903 formado
por la Dirección General Técnica a cargo del Ing. Espiridión Ledesma (Ciudad Victoria, Establecimiento tipográfico del Gobierno dirigido por Víctor Pérez Ortiz, 1905), 59; “Censo agrícola”, AGHET, Anuario estadístico del estado de Tamaulipas de 1906 formado por la Dirección General Técnica (Ciudad
Victoria, Establecimiento tipográfico del Gobierno dirigido por Víctor Pérez
Ortiz, 1907), 109.
30
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 17 de
28

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de la producción de maíz fue del 0.7 por ciento en el total de lo
producido en 1909. Dicho porcentaje se obtiene al multiplicar
los 35 hectólitros con 13 litros por 100, dividido entre los 5,000
hectólitros de maíz producidos ese año en Ciudad Victoria.
Como producto agrícola, el frijol formaba parte de la
composición de la carga ferroviaria. Los ferrocarriles le aplicaban
tarifas más caras por no ser cereal, pese a su categoría de artículo
de primera necesidad.31 Como producto fundamental, el frijol
era mayormente consumido por cada familia en Tamaulipas, pues
dicho grano era apreciado como uno de los alimentos principales
de los tamaulipecos, entre ricos y pobres. En la entidad lo había
de diferente especie, tales como: el bayo grande, el negro, el
conocido garbancillo y el bayo chiquito, siendo éste último,
según Argüelles, “el que se prefiere en las siembras por la mayor
parte de los agricultores”.32 Aunque el cultivo de frijol estaba
generalizado en Tamaulipas, sólo se cultivaba para consumo
dentro de algunas fincas.
Miguel Pier ejemplifica lo anterior en su informe: “La
siembra de frijol tardío es muy pequeña, se cosecharán algo
para el gasto de la hacienda”.33 Adalberto Argüelles confirma el
noviembre de 1909; Un hectólitro de maíz equivale a 100 litros.
31
Luis Cossío Silva, “La agricultura”, en Historia moderna de México, ed.
Daniel Cosío Villegas (México: Hermes, 1965), 25.
32
Adalberto J. Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria:
Oficina tipográfica del gobierno del estado, 1910), 207.
33
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 17 de
noviembre de 1909.
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señalamiento de Pier en las siguientes palabras: “la siembra es en
proporción de la necesidad de sus propias fincas”.34 En cuanto
a la comercialización de frijol, Tamatán no tuvo participación
en el mercado tamaulipeco porque dicho grano revistió la forma
de monopolio controlado por comerciantes, que acaparaban la
producción en tiempo de escasez para venderlo a precios altos, a
pesar del fácil y barato cultivo del grano.
Cabe decir que el cultivo de frijol coexistió con el de las
frutas, como el plátano -en sus variantes enano y guineo-, así como
la uva moscatel. El contenido de una carta que el administrador
de la finca envió a José Pier hace suponer que el rancho de San
Isidro se destinó a la siembra de plátano, pues Miguel Pier dijo a
su hermano que se “limpió el platanal de San Isidro”.35 Además,
un par de cartas más indican que también se cultivó el plátano
en la huerta de la Quinta Mainero, en la calzada de la alberca,
frente a la pedrera, en la acequia de la planta de luz eléctrica y en
la huerta del henequén. El platanal que quedó sembrado en estos
lugares dentro de la finca sumó un total de 899 plantas.36
Del grupo de pimientos producidos en la hacienda
sobresalió el chile en sus tres variantes. Según Luis Cossío, el
chile era, después del maíz, el artículo de mayor consumo, tanto
Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas, 208.
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
36
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Ciudad Victoria, 18 de enero
de 1908; AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 9
de diciembre de 1909.
34
35

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de los sectores populares de más bajos ingresos, como en general
entre toda la población. En Tamatán había tres tipos de chiles, el
valenciano, imperial y quipin.37 Los terrenos de la finca al pie
de la Sierra Madre Oriental eran el lugar donde se cultivaba. La
cosecha se levantaba antes de la madurez del grano en su estado
de color colorado, tono que toma cuando llega el momento de su
desprendimiento de la planta.
Entre los cítricos cultivados en Tamatán se encontraban
el naranjo injertado, las naranjas tanto del país como agrias,
limones real y chico, y toronja. Las tierras húmedas de Tamatán
al pie de la montaña también propiciaron el cultivo de dichos
cítricos. La situación de la naranja en el porfiriato era que su
producción privaba en la mayor parte de la república mexicana.
Particularmente, la naranja producida en zona limítrofe entre
Veracruz y Tamaulipas se consideraba de buena calidad, tanto
así que “podía embarcarse para el mercado norteamericano”.38
Hacia 1910 ya se hacían buenas exportaciones de naranjas por el
puerto de Tampico.
Sin embargo, el consumo de la naranja se limitó en un
principio al autoconsumo, de modo que la producción satisfacía
apenas necesidades locales de la población mexicana. Al iniciar
el régimen de Porfirio Díaz, la ausencia de mercados organizados
y la falta de la modernización en los transportes condicionó que
37
38

Cossío Silva, “La agricultura”, 27.
Cossío Silva, 47.

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la producción naranjera mantuviera un estado estacionario. Con
el siglo XX, dicha situación tendió a cambiar con la organización,
en la ciudad de Monterrey, de sociedades para emprender el
cultivo del naranjo a gran escala. Por el éxito que tuvieron las
primeras plantaciones de naranjales en el vecino estado de Nuevo
León fue que Miguel Pier viajó a Montemorelos para observar los
resultados obtenidos por Robertson y los Berlanga en el cultivo
de la naranja.
De su estancia en la plantación de ambos citricultores,
Miguel Pier prestó atención a diversas cuestiones. En cuanto al
modo de plantar, señaló que “respecto a las distancias en que
plantan el naranjo es la misma que plantamos nosotros por acá
pues es de 20 a 22 pies uno de otro”. Pero en torno a la variedad
de la naranja, notó que: “Hay varias clases de naranjos, hay uno
el mejor para mí que le llaman a la naranja de ombligo; otra que
llaman de sangre, otra japonesa y otra mediterránea; la llamada
sangre tiene la forma de naranja agria de por acá, todas estas
clases de naranjas son injertados, y el fruto sin semilla”. No
obstante, Pier reconsideró que “resulta superior la de ombligo,
pues esta naranja es dulce y muy grande”.39 Sobre la ombligona
fue informado el coronel González hijo por la carta del 20 de
noviembre de 1904, que le envió Pier a su regreso a Tamatán.
Entre la fecha de la carta y la publicación de la Reseña del estado
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán al teniente coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 20 de noviembre de 1904.
39

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de Tamaulipas de Adalberto Argüelles (1910), mediaron seis años
en los que el panorama mostró:
Particularmente la enorme plantación que se ha hecho de
naranjales en los terrenos de la hacienda de Tamatán en Ciudad
Victoria, propiedad esta última del progresista terrateniente
teniente coronel Manuel González hijo, cuyo número de plantas
traspuestas en estos dos últimos años alcanza a más de veinte
mil, estando en perfecto estado de crecimiento debido a lo
apropiado del terreno de la hacienda donde está la plantación,
a que se tiene el agua suficiente para cubrir el servicio de los
riegos y especialmente por el esmerado cuidado que se tienen de
la citada plantación por el entendido horticultor administrador
de la finca Miguel Pier, quien seleccionando las plantas al hacer
el trasplante de las almacigueras del injerto con pie de agrio,
que es el más adecuado en estas comarcas, ha asegurado, previo
unos cuantos años más de cuidado, una producción cuantiosa
que dejará a no dudarlo pingües utilidades a su propietario, y
contribuirá de una manera bien definida al aumento de esa parte
de la riqueza pública del estado.40

Los naranjales a los que se refiere Argüelles en su cita posiblemente
se tratan de los mismos que trajo Miguel Pier de Montemorelos
durante su estancia en dicho municipio neolonés que se desarrolló
económicamente gracias a la naranja. Probablemente, el
administrador de Tamatán contó previamente con el visto bueno
de Manuel González hijo para plantar naranjos en la finca. Dicho
propietario era bien conocido por su fama de rico terrateniente en
tierras tamaulipecas, dada su capacidad empresarial de invertir en
los cítricos, sector productivo que tuvo una participaron activa en
40

Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas, 246.

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el mercado nacional debido al paso del tren que sacó la producción
naranjera hacia otras partes de México a fines del porfiriato.
En esa época era común ver jardines plantados de naranjas
en Tamatán.41 Posteriormente, el cultivo del naranjo continuó
vigente a lo largo de la carretera Panamericana, la que según
Bataillón “permitió la venta de naranja en la capital neolonesa de
Monterrey y en Estados Unidos”. Dicho autor menciona además
que para ese entonces las plantaciones de naranjo se habían
ido multiplicando, sobre todo entre Montemorelos y Ciudad
Victoria,42 donde sobresalió especialmente el cultivo de la naranja
Washington en la época en que Tamatán funcionaba como escuela
de agricultura del estado.43 La mayor parte de la producción
de limón real y chico se consumía en el país. Por un lado, los
fruticultores mexicanos habían importado, al iniciarse el siglo
XX, los pies y retoños de limón de California en Estados Unidos
para formar nuevas plantaciones en el noreste mexicano, sobre
todo en Tamaulipas, donde el cítrico se distribuyó a las diferentes
haciendas agrícolas. Por otro lado, la toronja también alcanzó
importancia al igual que otros cítricos durante el porfiriato.
En este periodo, la caña de azúcar constituyó otro
de los productos agrícolas que se cultivaba en Tamatán. La
Rafael de Alba, La República mexicana. Tamaulipas. Reseña geográfica y
estadística (México: Vda. de C. Bouret, 1909), 42.
42
Claude Bataillon, Las regiones geográficas en México, ed. Florentino M
Torner, Nueva Ciencia. Nueva Técnica (México: Siglo Veintiuno, 1969), 200.
43
AGS, Escuela de Agricultura del Estado de Tamaulipas (C. Victoria, Talleres Linotipográficos del Gobierno, 1923).
41

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importancia de dicho carrizo se cifraba en el hecho de que
constituía parte de la dieta popular de la población tamaulipeca.
Adalberto Argüelles considera como “planta industrial” a la
caña de azúcar debido a que de ella se derivaban dos productos
acabados, el aguardiente y el piloncillo o panocha. El
aguardiente de caña se producía mediante un alambique.44
Por otra parte, el piloncillo era el endulzante que no podía
faltar en los hogares tamaulipecos. En Tamaulipas ambos
bienes derivados de la caña se consumían por la mayor parte de
la población. Para su cultivo se destinó un espacio dentro de la
finca conocido comúnmente como la huerta de caña. Acerca de
la situación del cultivo de la caña en 1909, Miguel Pier, en un
informe que rindió al administrador general, menciona: “Las
cañas han descollado muy poco, y calculo la molienda en unas
30 cargas, ésta participará como el 10 o 12 del presente”.45
A diferencia de la caña de azúcar, que constituía un bien de
El alambique era un aparato utilizado para la destilación de líquidos mediante un proceso de evaporación por calentamiento y posterior condensación
por enfriamiento. Según Tortolero, el alambique era una herramienta de destilación simple que está constituida por una caldera, donde se calienta la mezcla.
Los vapores salen por la parte superior y se enfrían en un serpentín situado
en un recipiente refrigerado por agua. El líquido resultante se recoge en el
depósito final. El proceso consiste en que evaporan primero los fluidos con
menor temperatura de cambio de estado, por lo que, tras la condensación, se
encuentran en el medio final más concentrados. De este modo se concentran
alcoholes, tales como el aguardiente. Alejandro Tortolero Villaseñor, De la coa
a la máquina de vapor: actividad agrícola e innovación tecnológica en las
haciendas mexicanas: 1880-1910 (México: Siglo XXI Editores, 1995), 283.
45
AMGH, Informe, Ib., 17 de noviembre de 1909.
44

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exportación, el cacahuate sólo se cultivaba para autoconsumo
dentro de la hacienda.46 Hacia fines de 1906 existe noticia
en la finca sobre el cultivo de 5 1/2 almudes de cacahuate, es
decir, casi dos hectáreas.47
Por otro lado, y frente a la idea de que Bernardo Zorrilla
introdujo el henequén yucateco a Tamaulipas en 1900,48 hoy
sabemos por carta de Miguel Pier enviada a Manuel González
hijo que: “A la planta de henequén de Yucatán se le puso a la
tarjeta que tiene la planta que este señor introdujo Ud. [Manuel
González hijo] por primera vez el año de 1891.”49 El auge
económico en Yucatán, debido al henequén, determinó el interés
del coronel González hijo por introducirlo en Tamaulipas porque
observó en el oro verde una nueva alternativa económica de
ampliar su fortuna.
A manera de ejemplo, para 1906 existe en Tamatán una
plantación de 3,871 plantas yucatecas.50 En cambio, se tenía
proyectado el cultivo de 55,131 henequenales más hacia 1908.51
Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas, 223.
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
48
Juan Fidel Zorrilla, Estudio de la legislación en Tamaulipas (Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto de Investigaciones
Históricas, 1980), 339.
49
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán al teniente coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 31 de octubre de 1907.
50
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
51
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Ciudad Victoria, 18 de enero
de 1908.
46
47

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Además del henequén clase Yucatán, hubo el de clase Tamaulipas,
el zapupe, que se cultivó también en la hacienda, al igual que la
lechuguilla que no requería de cultivo, pues crecía en abundancia
y de manera silvestre en los terrenos calizos de la finca. En el
transcurso de esta investigación sólo encontramos información
acerca del zapupe, del que se plantaron 7,778 ejemplares, los
que con los 10,816 que se plantaron en agosto, hacían un total
de 18,594 plantas de zapupe, cuyo cultivo perfeccionó Miguel
Pier “trayendo la plantita de la labor de los Sres. Terán”,52 otros
importantes cosecheros del período. Al cabo de tres meses hubo
un aumento de plantas de zapupe en calidad de cultivo, el que pasó
de 18,594 plantas en octubre a 77,351 en diciembre de 1909.53
Con este cultivo se esperaba “sacar de mil a cincuenta mil matas a
razón de 10 pesos millar”,54 lo cual correspondió a un fenómeno
de mayor trascendencia que experimentó la hacienda, que
Daniela Marino y María Cecilia Zuleta definen como “expansión
de la frontera productiva”,55 la cual se comenzó a expandir con
el cultivo de dicha fibra.
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 5 de
octubre de 1909.
53
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 9 de
diciembre de 1909.
54
AMGH, Andrés González en la hacienda de Tamatán a Manuel González
hijo en México, 28 de febrero de 1911.
55
Daniela Marino y María Cecilia Zuleta, “Una visión del campo: tierra,
propiedad y tendencias de la producción, 1850-1930”, en Historia económica
general de México. De la colonia a nuestros días, ed. Sandra Kuntz Ficker
(México: El Colegio de México, 2010), 462.
52

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FOTO 4
Delegados de la Convención de la Liga de Comunidades Agrarias
y Sindicatos Campesinos con el gobernador Emilio Portes Gil y el
ingeniero Marte R. Gómez en la ex hacienda de Tamatán, 1926

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez

La administración de la hacienda agrícola
Para conocer a fondo el cálculo económico en el que se basaba la
hacienda, se analizarán los bienes del inventario de la finca del año de
1899, que se relacionarán con el valor de Tamatán. Según el cuadro
2, los recursos naturales, agua y tierra y construcciones dentro de
la hacienda correspondían al grupo de bienes mayoritarios, los que
tenían una participación del 84 por ciento en el total del inventario.
Dicho porcentaje se obtiene al multiplicar 10,022 pesos, que es el
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monto de los bienes mayoritarios, por 100, divididos entre los 11,924.
75 pesos, que forman el total en que está valuada la hacienda. De la
misma forma obtenemos que los bienes promedio equivalían a 13.98
por ciento (1, 667. 75 pesos) en el total del avalúo de la finca; y los
bienes minoritarios 1.97 por ciento en ese mismo total.
Los primeros bienes comprendían las tierras abiertas al
cultivo y el vital líquido para el riego de los cultivos de la finca.
Asimismo, el cuadro 2 muestra que entre los bienes promedios se
encontraban: primero, un terreno de labor situado al sur del F. C.
del Golfo al frente a la estación de ferrocarril, con una medida de
168.80 metros cuadrados de fondo por 193.20 metros cuadrados de
frente; segundo, un solar al sur del paseo Pedro José Méndez, de
42 metros cuadrado frente por 46. 20 metros cuadrados de fondo;
y tercero, un terreno comprado en la parte oriente de la población.
Los dos primeros se adquirieron de particulares, mientras que el
tercero fue comprado por José Pier al cuerpo edil de la ciudad.
Gracias a estas tres adquisiciones, la hacienda de Tamatán aumentó
sus linderos en una segunda etapa. Por último, es menester describir
los bienes minoritarios de la finca, los que eran desde más de 2
hectáreas de tierra hasta una campana, pasando por jacales para
sirvientes, un par de yuntas de bueyes, carretón y carreta.56
AGHET, José Pier, Apoderado del Tte. C. Dn. Manuel González hijo manifiesta al C. Presidente municipal el capital que posee, para los efectos de la
Ley de Contribuciones vigente en el Estado, cuyo capital está ubicado en la
Hacienda de Tamatán, Ciudad Victoria, 14 de septiembre de 1899, PP. Manuel
González hijo, José Pier, Conforme L. Zorrilla, 264-265.
56

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Cuadro 2
Inventario de la hacienda de Tamatán en 1899
Bienes
70 hectáreas 2 aras [sic] sembradura de riego en propiedad o
sean 62. 500 metros a 225 pesos fanega
Valor en que se estiman las 242 3/4 horas de agua en la hacienda durante el mes de las 3/4 partes del río de San (Isidro)
Marcos
Una casa material en Tamatán
2, 949 hectáreas 97 aras [sic] de terreno de agostadero o sean
2 1/4 sitios de ganado mayor en la hacienda de Tamatán
Una casa al norte de la plaza de Tamatán construida de piedra
y mide 30.25 metros frente, una alberca y baño exentos de
contribuciones conforme decreto
Otro terreno de labor situado al sur del F. C. del Golfo con
frente a la estación, el cual calculo en 168.80 metros fondo
por 193.20 metros de frente pues las escrituras tanto de estos
terrenos y no me es posible precisar la exactitud de sus dimensiones
23 hectáreas 7 aras [sic] sembradura sin riego, en propiedad o
sean 3 fanegas a 100 pesos una de 62.500 metros
3 casas de adobe en Tamatán
Un terreno en la labor de 38,232 metros cuadrados cuyos
linderos son: al norte, la prolongación de la calle de Alameda;
al sur, el terreno del F. C. del Golfo; al oriente, calle 23; y al
poniente, derecho de la vía del mismo ferrocarril
4 hectáreas 34 aras [sic] terreno de sembradura en San Isidro
3 jacales en mal estado en San Isidro
Un solar al sur del paseo Pedro J. Méndez de 42 metros frente por 46.20 fondo
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Valor en
pesos
2, 475
2, 422

2, 000
1, 125
2, 000

400

300
250
199

168.75
150
100

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Bienes

Valor en
pesos
100

Un terreno comprado al R. Ayuntamiento en la parte oriente
de la población
2 hectáreas 37 aras [sic] sembradura
75
10 jacales para sirvientes
50
2 yuntas de bueyes
50
Un carretón chico 2 lancillas
25
Una carreta
25
Una campana
10
Total
11, 924. 75
Fuente: AGHET, José Pier, Apoderado del Tte. C. Dn. Manuel González hijo
manifiesta al C. Presidente municipal el capital que posee, para los efectos
de la Ley de Contribuciones vigente en el Estado, cuyo capital está ubicado
en la Hacienda de Tamatán, Ciudad Victoria, 14 de septiembre de 1899, PP.
Manuel González hijo, José Pier, Conforme L. Zorrilla, 264-265.

La forma con que se llevaban las cuentas de Tamatán tuvo que
ver con que la legislación federal de la época obligaba a todo
comerciante o empresario a llevar seis tipos de libros contables,
entre los cuales estaba el copiador de cartas, en el que según
Gladys Lizama “se inscribirán íntegra y literalmente las cartas
y telegramas que expida sobre sus operaciones, unos en pos de
otros, sin dejar blancos, y guardando el orden de sus fechas. Este
libro, como los demás prescritos por el Código de Comercio,
debe ser encuadernado, forrado y foliado, mas no timbrado”.57
Gladys Lizama Silva, Correspondencia de Francisco Martínez Negrete
Alba, Guadalajara, México, 1903 y 1904: capital social familiar y vida cotidiana, Colección Fuentes (Zamora: El Colegio de Michoacán; Fideicomiso “Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor”, 2011), 10.
57

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Al reflexionar sobre esta práctica de la cultura escrita de los
empresarios agrícolas porfiristas, es posible establecer cómo
Manuel González hijo llevaba a cabo la cuenta de la hacienda de
Tamatán.
La hacienda de Tamatán financiaba sus actividades por
medio de los recursos generados por la venta de sus productos
de la finca y por la obtención de préstamos. Los ingresos por
la venta de pasajes del tranvía y las ganancias generadas por la
concesión de luz eléctrica, ambos constituían ingresos de efectivo
a la hacienda. Otros de los rubros importantes de las entradas de
dinero a la hacienda lo constituían la venta de ganado, la renta de
pastos, el expendio de aguacate y cacahuate y la venta de solares
de la hacienda. Este proceso de venta de solares por la finca a
particulares continuó en años siguientes, incluso después que la
hacienda pasó a manos del ejecutivo del estado, pero ésta es una
historia posterior. A continuación, se conocerá a profundidad otro
tipo de entrada de efectivo a la finca.
Algunos comerciantes de los más importantes y con
mayor tradición en Ciudad Victoria tendieron relaciones
económicas con el dueño de Tamatán. Entre los comerciantes con
quienes se ligó Manuel González hijo es posible ubicar a Pablo y
Casimiro Lavín, Filizola y hermano, Bernardo Zorrilla, Manuel
Bustamante, Antonio Fernández, Ricardo Madrid y Manuel
María Hinojosa. Estos comerciantes eran al mismo tiempo
prestamistas, los que respondieron a la necesidad del crédito por
parte de quien lo demandaba. La importancia que tuvieron estos
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personajes dependió de que eran una fuente natural de crédito
para propietarios, tales como el coronel González, quien tendió
relaciones sociales con ellos para beneficiarse de las mismas. De
los nexos que tendió el teniente coronel con aquellos hombres,
fuente de crédito, dependió el otorgamiento de préstamos para
financiar su hacienda. Entonces fue que Manuel González hijo
empezó a pedir prestado a Lavín, Filizola y Zorrilla en una
primera etapa.
El proceso de compraventa de la hacienda de Tamatán
Con base en lo señalado por Victoria Lerner, la escasez de
capitales constituyó una dificultad que Manuel González hijo y
sus herederos atravesaron en vísperas de la revolución de 1910.
El año en que las fuerzas del general Pablo González ocuparon
Ciudad Victoria, en 1913, el dueño de Tamatán y su familia
estaban atravesando por una fuerte crisis económica que había
empezado a gestarse muchos años antes, desde el porfiriato.58
La escasez de capital también obligó al coronel González
a hipotecar algunas de sus propiedades. En 1912, David L.
Bretzfelder, apoderado del gerente del Banco de Tamaulipas,
prestó al teniente coronel, por conducto de José Pier 80,000 pesos
oro nacional con un rédito anual del diez por ciento, sirviendo
como hipoteca la hacienda de Tamatán. En esta fianza se incluían
Victoria Lerner, “Las zozobras de los hacendados de algunos municipios
del oriente de San Luis Potosí (1910-1920)”, Historia Mexicana 36, núm. 2
(1986): 324.
58

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a San Isidro, el agua de riego, las fincas y mejoras, casas, baños,
potreros, la planta de luz eléctrica, a excepción del ganado.59
Las dificultades que el coronel González y sus herederos
sufrieron a raíz de la revolución y durante ésta tuvieron dos
consecuencias. La primera fue que la hacienda de Tamatán pasó
a manos del gobierno del estado; la segunda, que la hacienda
se convirtió en escuela de agricultura del estado a iniciativa del
gobernador César López de Lara, quien gobernó a Tamaulipas del
16 de febrero de 1921 al 8 de febrero de 1923.60 En su gestión como
mandatario estatal, López de Lara buscó recuperar el gobierno
del estado, aliándose con los terratenientes sobrevivientes a la
revolución. Por tal motivo y por el vínculo de amistad que lo unía
con los descendientes del general González fue que César López
de Lara medió a favor de ellos ante sus acreedores.
Las gestiones sobre el asunto iniciaron a fines 1921,
cuando el congreso estatal aprobó la iniciativa del gobernador
tamaulipeco para arrendar o traspasar los terrenos de la hacienda
a favor del gobierno del estado, que para los González significaba
una solución para sus problemas económicos.61 La operación
AMGH, Notaría pública a cargo del Lic. Isidoro C. Salazar, Primer
testimonio de la escritura de cesión onerosa de un crédito hipotecario a cargo
de las sucesiones de Manuel González hijo, y de Guadalupe Fernández de
González, otorgada por el Lic. Guillermo Obregón, por el señor David L.
Bretzfelder a favor del gobierno del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria:
Marzo 10 de 1922).
60
Juan Fidel Zorrilla, Historia de Tamaulipas (Ciudad Victoria: Gobierno del
Estado de Tamaulipas, Dirección General de Educación y Cultura, 1987), 110.
61
AHCET, Decreto 105 del 27 de diciembre de 1921, Ciudad Victoria,
59

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�Jaime A. Rodríguez

formalizada mediante escritura del 9 de marzo de 1922 mencionó
que el gobierno del estado, a la cabeza de López de Lara, pagaría
115,000 pesos, cantidad que resultaba de la suma de los 80,000
pesos del adeudo pendiente más los 60, 000 pesos de gravámenes
generados por la misma deuda en un período de diez años.
Los 115,000 pesos se pagarían en dos partes, en la primera
se cubrirían 60,000 pesos y en la segunda, 55,000 pesos, ambos
pagos se harían en moneda metálica oro nacional. El Banco
Zorrilla Sucesores recibiría el primero de estos pagos en su
sucursal de Ciudad Victoria. El segundo pago se cubriría a más
tardar en 1923 en la ciudad de Tampico, generando un interés del
siete por ciento anual, de lo que dependerían abonos de 3,000
pesos.62 Esta fianza incluiría el potrero de San Isidro, el tranvía,
a excepción de la planta de luz eléctrica instalada en la finca.
Días después de la formalización de tal transacción, el
periódico oficial del estado publicó el primer testimonio de la
escritura de compraventa de Tamatán celebrado entre el gobernador
del estado y Manuel González y Fernández.63 Al mes siguiente,
Tamaulipas.
62
AMGH, Notaría pública a cargo del Lic. Isidoro C. Salazar, Primer
testimonio de la escritura de cesión onerosa de un crédito hipotecario a cargo
de las sucesiones de Manuel González hijo, y de Guadalupe Fernández de
González, otorgada por el Lic. Guillermo Obregón, por el señor David L.
Bretzfelder a favor del gobierno del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria:
Marzo 10 de 1922).
63
AGHET, Periódico Oficial del Estado, Primer testimonio de la escritura de
compraventa de la Hacienda de “Tamatán” y Anexos, Planta de Luz Eléctrica,
manzana de solares núm. 11 y fracción de la manzana núm. 1 de esta ciudad,
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el ejecutivo del estado quedó facultado para adquirir formalmente
la finca en virtud del decreto promulgado el 25 de abril de 1922,
por el cual, además, se harían las reparaciones correspondientes
al edificio y se construiría la calzada hacia el centro de la ciudad.
Asimismo, dicho decreto circunscribiría la construcción de las
dependencias necesarias de la Escuela de Agricultura del Estado,
así como las caballerizas y graneros pertenecientes al mismo plantel
educativo. Todo esto generaría un gasto de 140,000 pesos.64 El
decreto del 30 de abril de 1922 permitió al gobernador del estado
sacar a venta o arrendamiento sólo aquellos terrenos de la hacienda
innecesarios para construir los edificios que conformaron la Escuela
de Agricultura del Estado.
El antiguo casco de la hacienda alojó los primeros salones
de clase de la escuela. La utilización del casco de la vieja finca
de Tamatán por la escuela se vio acompañada de la construcción
de tres pabellones, la casa habitación del director, las casas para
los trabajadores, el establo y caballerizas y alberca, así como
edificaciones para lechería, laboratorio, enfermería, sala de actos
y gimnasio; zahúrdas, aprisco y gallineros; talleres de carpintería,
herrería y mecánica; y almacén y trojes y estercolero. La escuela
abrió un campo para las prácticas deportivas para del alumnado.
Dentro del complejo de Tamatán se construyeron las escuelas, la
otorgada por Don Manuel González, jr. y su esposa a favor del Gobierno del
Estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria: Marzo 10 de 1923).
64
AHCET, Decreto 40 del 25 de abril de 1922, Ciudad Victoria, Tamaulipas.
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socialista Emancipación del Proletariado en 1935 y la Escuela
Primaria “Profesor Matías S. Canales”. Por investigaciones
recientes, sabemos que hubo conflictos por la tierra entre Tamatán
y los habitantes de los centros ejidales vecinos a la escuela. La
dotación de tierras a ejidatarios y el avance de la mancha urbana
determinó la disminución del perímetro de la escuela a mediados
del siglo XX.
Conclusiones
La adquisición de la hacienda de Tamatán formó parte de los
negocios que por cuenta propia emprendió Manuel González hijo,
después de administrar las haciendas de su padre y diversificar
sus actividades económicas de 1885 a 1893. La hacienda de
Tamatán, durante los veintiocho años que estuvo en poder del
coronel González, fue rentable. En esos años, la producción de
la hacienda continuó siendo diversa tal y como se vio en esta
investigación. Parte de la producción se comercializaba y otra
parte era para consumo dentro de la finca. El ferrocarril ayudó
para que se trasladaran los productos de la finca a la ciudad de
Monterrey y el puerto de Tampico. La hacienda contaba con
ranchos que se dedicaban al cultivo de árboles frutales y agaves
entre otros.
Entre la técnica agrícola dentro de Tamatán se encontraban
aperos para la labranza, tales como yuntas de bueyes, así como
carretones para mover y cargar semillas. Otros implementos de
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la finca eran para la siembra, cosecha, limpia y separación de
granos. Entre los edificios de la hacienda se encontraban tres
casas de adobe, diez jacales para sirvientes, una casa de material
y tres jacales en San Isidro.
Manuel hijo ocupaba la cúspide jerárquica de la hacienda.
Después de él, se encontraba el administrador de todos sus bienes en
Tamaulipas, José Pier, quien representaba los intereses de nuestro
protagonista y gozó de toda su confianza. Entre las funciones del
apoderado de González hijo se encontraba desde planear hasta
comprobar que se realizaran las labores propias de la finca. Después
del administrador seguía en jerarquía el mayordomo, ambos los
trabajadores agrícolas más importantes. Ellos eran, además, los
responsables de los diversos cultivos de la hacienda. Como brazo
fuerte del administrador, Miguel Pier rendía informes al propietario
de la finca. Además, Miguel Pier distribuía las cuadrillas de
trabajadores, que estaban al mando del caporal o capataz. Las
cuadrillas estaban formadas por trabajadores alquilados que venían
de otras latitudes del país, principalmente del altiplano mexicano
del Bajío, en el occidente del país.
Como primer mayordomo de Tamatán, Miguel Pier también
empleó a los trabajadores en las adecuaciones realizadas al tranvía
y a la planta de luz eléctrica que correspondían a los negocios
lucrativos de la hacienda. Como parte del personal permanente
de la hacienda, se encontraban los vaqueros y algunos sirvientes;
aunque estos últimos se encontraban en la parte más baja de la
pirámide poblacional de la finca y se ocupaban de labores menores.
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A raíz de la inauguración, en 1891, del ferrocarril de
Monterrey al Golfo, que unía a la capital neolonesa con el puerto
de Tampico, se construyó ese mismo año la estación ferroviaria
de Ciudad Victoria, punto intermedio de dicha ruta del ferrocarril.
Esto alentó a Manuel González hijo a implantar el sistema de
vías móviles desmontables Decauville, que se utilizó tanto para
trasladar pasajeros, como para transportar la producción de la
finca de Tamatán a la estación del tren. El tranvía Decauville se
vio acompañado de otra obra de infraestructura introducida en
la hacienda, el establecimiento de la planta de luz eléctrica que
suministró las luminarias a la capital Ciudad Victoria.
En la hacienda de Tamatán hubo continuidad en la propiedad
por parentesco. La finca perteneció a la familia González desde la
fecha en que Manuel González hijo compró el inmueble.
Referencias
Archivos
Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez
Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas
Archivo Gabriel Saldívar, Biblioteca Central Pública Ing. Marte
R. Gómez
Archivo Histórico del Congreso del Estado de Tamaulipas
Archivo Manuel González, Universidad Iberoamericana
Archivo Manuel González hijo, Universidad Iberoamericana
Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Autónoma
de Tamaulipas
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�La creación de la Secretaría de Educación Pública
(SEP) y la educación rural en el estado de Tamaulipas,
1921-1943
The creation of the Secretariat of Public Education (SEP) and
rural education in the state of Tamaulipas, 1921-1943
Yessenia Flores Méndez

El Colegio de Tamaulipas
Ciudad Victoria, México
orcid.org/0000-0001-8878-9437

Resumen: La investigación analiza la acción educativa federal en el
ámbito rural del estado de Tamaulipas, entidad ubicada en el noreste
de México. El estudio arranca en 1921, año de la creación de la
Secretaría de Educación Pública (SEP), y del inicio de la reforma
administrativa de centralización educativa. El artículo examina las
primeras acciones federales en 1923, y las primeras gestiones del
gobernador de la entidad en 1925. Asimismo, analiza el Convenio
de Unificación y Coordinación de los servicios educativos de 1936
entre el estado y la federación, y la renovación del Convenio de
federalización de la enseñanza en 1943. Utilizando expedientes
del fondo de la SEP, informes del gobierno estatal y fotografías, el
artículo utiliza como enfoque la historia regional de la educación para
recuperar experiencias educativas desde las regiones, sus contextos y
actores educativos. El estudio concluye que la labor que desempeñó
la SEP fue complementaria a la iniciativa local de los agentes
educativos.
Palabras clave: educación rural, escuelas primarias rurales, ruralidad.
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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

Abstract: The research analyzes the federal educational effort in the rural
area of ​​the state of Tamaulipas, an entity located in northeast Mexico.
The study begins in 1921, the year of the creation of the Ministry of
Public Education (SEP) and the beginning of the administrative reform
of educational centralization. The article examines the first federal
actions in 1923 and the first responses of the state’s governor in 1925.
It also analyzes the 1936 Unification and Coordination Agreement
of educational services between the state and the federation, and the
renewal of the Education Federalization Agreement in 1943. Using files
from the SEP archive, state government reports, and photographs, the
articles use the regional history of education as an approach to recover
regional experiences of education, their contexts, and the educational
agents. The study concludes that the work carried out by the SEP was
complementary to the local initiative of educational agents.
Keywords: rural education, rural elementary schools, rurality.

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�Yessenia Flores

Introducción
A un siglo de creación de la Secretaría de Educación Pública
(SEP) (1921-2021) en México, el propósito de este estudio es
analizar la acción de la federación en la educación rural en una
región del norte del país poco estudiada, como es el caso del estado
de Tamaulipas. En la historia de la educación rural en México,
uno de los temas principales ha sido el programa educativo
que impulsó el gobierno después de la revolución de 1910.
Juan Alfonseca realizó un primer balance de la historiografía
sobre la educación rural en México de 1910 a 1970, y planteó
que los trabajos inscritos en el análisis de la relación escuelacomunidad son los que aportan a las circunstancias regionales
en que se desenvolvieron las políticas de escolarización. Los
estudios regionales permiten captar el orden rural de vida de
los municipios y ejidos durante la escolarización de los años
veinte y treinta. Por su parte, clasifica tres ejes de estudio de
la educación rural: las políticas educativas impulsadas por
el Estado Nacional hacia la población rural, los procesos
de expansión de la escolarización rural en las regiones y los
procesos de institucionalización de la escuela en las sociedades
agrarias.1
Juan Alfonseca, “La historia de la educación rural en México, 1911-1970”,
en Historiografía de la educación en México, ed. Luz Elena Galván de Terrazas, Susana Quintanilla, y Clara Inés Ramírez González (México: Consejo
Mexicano de Investigación Educativa A.C., 2003), 279–314.
1

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

Alicia Civera realizó un segundo balance historiográfico
de la década de 2003 al 2013, y afirmó que en la década de
1970 había tres interpretaciones del proyecto educativo
revolucionario y en particular de la escuela rural mexicana. En
la primera, representaba una propuesta modernizadora que fue
rechazada por la población mexicana que se oponía al ataque
a la iglesia católica; en la segunda, se trató de un proyecto que
buscó mejorar las condiciones de vida de la población rural;
y en la tercera, significaba una retórica que buscaba legitimar
a los revolucionarios en el poder con fines de manipulación
ideológica.2
Los estudios sobre la reforma de federalización educativa
y la escolarización rural se han enfocado a las regiones del centronorte de México, como San Luis Potosí3 y Zacatecas;4 sureste,
Alicia Civera Cerecedo, “Los libros sobre la educación rural en México publicados en el nuevo siglo: una revisión general”, en Historia e historiografía de la educación en México: hacia un balance, 2002-2011. Vol.
2, ed. Georgina María Esther Aguirre Lora, Colección Estados del conocimiento (México: Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de
Educación Superior; Consejo Mexicano de Investigación Educativa, 2016),
249–72.
3
Armando René Espinosa Hernández, “La institucionalización de la escuela
rural federal y la sindicación del magisterio en San Luis Potosí” (El Colegio de
San Luis, 2006).
4
María del Refugio Magallanes Delgado, “Federalización de la enseñanza y
del magisterio en Zacatecas, 1922-1933”, Anuario Mexicano de Historia de la
Educación 1, núm. 2 (el 7 de enero de 2019): 131–41, https://doi.org/10.29351/
AMHE.V1I2.253.
2

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como son los casos de Chiapas,5 y Veracruz,6 Oaxaca;7 y en el
centro, particularmente el Estado de México8 y Puebla.9 De los
recientes estudios regionales sobre la educación rural, sobresalen
los realizados en el centro del país, cercanos a la capital de la
república, entre ellos los de Juan Alfonseca, quien analizó la
escolarización rural federal en la región de Texcoco y Chalco,
Estado de México, demostrando cómo ahí operó una dinámica
de sustitución y desplazamiento entre las redes escolares del
gobierno estatal y del federal. El autor valora el impacto que
Óscar Javier Barrera Aguilera, “Entre apatía y colaboración: actitudes
hacia las escuelas rurales federales en la región de San Bartolomé de Los
Llanos, Chiapas, 1926-1940”, LiminaR 11, núm. 1 (2013): 42–56.
6
Laura Giraudo, “No era un desierto: la Secretaría de Educación Pública y
la educación rural en el estado de Veracruz, periodo posrevolucionario”, en
Historia de la educación en Veracruz: construcción de una cultura escolar,
ed. Luz Elena Galván de Terrazas, Gerardo Antonio Galindo Peláez, y Gerardo
Sánchez Vigil, Colección Veracruz Siglo XXI 3 (México: Universidad Veracruzana; Gobierno del Estado de Veracruz; Secretaría de Educación del Estado
de Veracruz, 2014), 173–97.
7
Salvador Sigüenza Orozco, “El sistema educativo estatal y los primeros años de la federalización educativa en la Sierra Norte de Oaxaca (19201942)”, Relaciones 36, núm. 143 (2015): 129–59, https://doi.org/10.24901/
rehs.v36i143.62.
8
Juan B Alfonseca Giner de los Rios, “La federalización de la enseñanza.
Concurrencia escolar y alianzas sociales en contextos rurales del oriente del
Valle de México, 1922-1947”, Relaciones 36, núm. 143 (2015): 11–50, https://
doi.org/10.24901/rehs.v36i143.58; Carlos Escalante Fernández, Mazahuas,
campesinos y maestros : prácticas de escritura, tierras y escuelas en la historia de Jocotitlán, Estado de México (1879-1940) (Zinacantepec: El Colegio
Mexiquense, 2014).
9
Ariadna Acevedo Rodrigo, “Entre el legado municipal y el avance del gobierno federal: las escuelas de la sierra norte de Puebla, 1922-1942”, Relaciones 36, núm. 143 (2015): 51–84, https://doi.org/10.24901/rehs.v36i143.59.
5

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localmente tuvo el proceso federalizador y encontró que éste no
tuvo rasgos de compensación complementaria; resultó no ser el
Estado posrevolucionario el que llevó la escuela a los pueblos
marginados, sino el poder político estatal.10
Por su parte, Carlos Escalante muestra desde una mirada
local cómo se llevó a cabo el proceso de escolarización en el
municipio de Jocotitlán, Estado de México, entre 1879 y 1940, un
período amplio para dar cuenta de los cambios y continuidades en
los usos locales de la escritura y en los procesos de escolarización;
y que ayuda a entender las formas de apropiación que tuvieron de
la escuela y los usos sociales que hicieron de ésta.11 Escalante
analizó las condiciones que permitieron el establecimiento de
escuelas rurales en el norte del Estado de México, y describe
las respuestas locales a este proceso educativo. Destaca que
el acercamiento regional a la centralizadora “Federalización
de la enseñanza” puede mostrar los alcances que tuvo, las
modificaciones de la cultura escolar y las prácticas; así como la
consolidación de sistemas educativos estatales y la participación
de los agentes escolares locales.12
Alfonseca Giner de los Rios, “La federalización de la enseñanza. Concurrencia escolar y alianzas sociales en contextos rurales del oriente del Valle de
México, 1922-1947”.
11
Carlos Escalante, Mazahuas, campesinos y maestros. Prácticas de escritura, tierras y escuelas en la historia de Jocotitlán, Estado de México (18791940), Zinacantepec: El Colegio Mexiquense, 2014.
12
Escalante, Carlos “Respuestas locales a la escuela rural federal en el norte
del Estado de México (1927-1940),” en Relaciones, Estudios de Historia y
Sociedad, Zamora: El Colegio de Michoacán, Vol. 36, N. 143, 2015.
10

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Ariadna Acevedo, por su parte, examinó la continua
presencia de las escuelas municipales y las limitaciones de la
expansión de las escuelas federales en la sierra norte de Puebla
(1922-1942). En su trabajo, destacó el aporte de los recursos
locales a la escolarización, analizó la distribución de las escuelas
federales, cuestionó si las escuelas llevaron a cabo una función
complementaria y compensatoria frente a la red escolar existente,
y evaluó en qué medida la SEP atendió a las zonas más rurales
y aisladas para entender los límites del avance federal y la
importancia de las localidades para sostener las escuelas. Dicha
autora también menciona que los frecuentes cierres de las escuelas
federales (aún después de 1940, cuando cabría esperar mayor
estabilidad) señalan una limitación más del esfuerzo educativo
federal. Se ha escrito mucho sobre el período de 1921-1940,
pero queda pendiente estudiar qué pasó después con las escuelas
federales. Por último, Acevedo encontró que las localidades
complementaron la oferta educativa; el Estado compensador fue
compensado por los ciudadanos.13
En otras latitudes, los autores Chávez y Medina
coordinaron Los mundos escolares en el noreste de México, donde
agruparon estudios de San Luis Potosí, Nuevo León y Zacatecas,
mostrando la realidad educativa en un territorio enclavado en la
región semidesértica.14 Ramos, en el mismo sentido, realizó un
Acevedo Rodrigo, “Entre el legado municipal y el avance del gobierno
federal: las escuelas de la sierra norte de Puebla, 1922-1942”.
14
Mónica Lizbeth Chávez González y René Medina Esquivel, eds., Los mun13

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estudio sobre las maestras y expuso la situación de las escuelas
rurales en el sureste de Nuevo León.15
Al estudiar la política educativa nacional dirigida al
medio rural y el proceso de expansión de la escolarización rural
en Tamaulipas, las cuestiones que se busca responder aquí son:
¿Cuál fue la recepción-apropiación de la escuela rural? ¿Cómo
recibieron las reformas educativas orientadas a la educación
rural? ¿Cómo se distribuyeron las escuelas rurales federales y
estatales? ¿Cuál fue la interacción entre las autoridades y agentes
educativos?
En el aspecto teórico se siguen las aportaciones de Elsie
Rockwell, quien propone abordar las investigaciones “desde una
perspectiva que privilegie lo local sobre lo nacional”, porque
el discurso, la legislación y programas del Estado centralizado
se aplican a regiones particulares, y en estos procesos ocurren
tensiones entre centro y localidad.16 También seguimos la
categoría de “negociación”, que señala que en cada lugar ocurren
dos escolares en el noreste de México: ruralidad y género en el siglo XX (San
Luis Potosí: Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Morelia; Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de San Luis Potosí, 2019).
15
Norma Ramos Escobar, El trabajo y la vida de las maestras nuevoleonesas: un estudio histórico de finales del siglo XIX y principios del siglo XX
(Monterrey: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2007).
16
Elsie Rockwell, Hacer escuela, hacer estado: la educación posrevolucionaria vista desde Tlaxcala, Colección Investigaciones (Zamora: El Colegio
de Michoacán; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto
Politécnico Nacional, 2007), 13.
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negociaciones entre grupos regionales y nacionales.17 Este ensayo
también se orienta con el concepto de “apropiación”, que subraya
que las políticas y los proyectos educativos fueron disputados,
modificados y apropiados en cada lugar; en este sentido, las
pugnas regionales alteraron la política nacional.18
El trabajo está fundamentado con el análisis e interpretación
de los documentos y expedientes del Archivo Histórico de la SEP,
informes de gobierno y fuentes iconográficas. También se hizo un
recorrido de campo por las escuelas primarias rurales construidas
en el centro del estado durante los años cuarenta del siglo XX,
para recopilar fotografías de los edificios y murales y observar la
materialidad escolar.
La fundación de la SEP y las primeras escuelas
rurales federales de los años veinte en Tamaulipas
A fines del siglo XIX, durante el porfiriato (1877-1910), los
gobernadores porfiristas abrieron las primeras escuelas rurales. En
1897, existían ochenta escuelas rurales en Tamaulipas sostenidas
por el gobierno del estado y vigiladas por los municipios. En
1911, la Dirección de Instrucción Pública en el Estado informó a
la Secretaría de Instrucción Pública (SIPBA) sobre la función de
95 escuelas primarias rurales de las cuales estaban distribuidas 45
Rockwell, Hacer escuela, hacer estado: la educación posrevolucionaria
vista desde Tlaxcala.
18
Mary Kay Vaughan, La política cultural en la Revolución: maestros, campesinos y escuelas en México, 1930-1940, Sección de obras de historia (México: Fondo de Cultura Económica, 2001), 14.
17

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en el distrito centro, 24 en el Distrito Norte, 12 en el Distrito sur,
y en el cuarto distrito había 14.19
Pero la irrupción de la revolución de 1910 las
disminuyó y varias de ellas fueron cerradas. Con el triunfo del
constitucionalismo, el general Venustiano Carranza devolvió
la enseñanza a cargo de los municipios. Entre 1914 y 1916 el
gobernador constitucionalista, Luis Caballero, designó al profesor
Lauro Aguirre al frente de la Dirección General de Educación
Pública (DGEPET), pero la educación pasó a depender del
gobierno del estado; funcionaban entonces, en total, 214 escuelas
primarias, 90 urbanas y 124 rurales con 12,832 alumnos y 4,604
respectivamente.20
Por su parte, con el presidente Álvaro Obregón (19201924) inició el período de reconstrucción nacional y desarrollo
institucional. El Congreso de la Unión, en ejercicio de la
facultad que le confería el artículo 135 de la Constitución
federal, y con la aprobación de la mayoría de las legislaturas de
los estados, expidió el decreto que reformó el artículo 14, que
suprimió la SIPBA, así como la fracción XXVII del artículo
73, para establecer y sostener en toda la república mexicana
las escuelas rurales y urbanas, secundarias y profesionales.
Así, la federación tendría jurisdicción sobre los planteles que
AGN, SIPBA, Dirección General de Instrucción Pública de Tamaulipas, 31
de octubre de 1911.
20
IIH-UAT, Informe General de educación Pública en el Estado de Tamaulipas, 1914-1916, Ciudad Victoria.
19

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sostuviera sin menoscabo de la libertad que tenían los estados
para legislar sobre el ramo.21
También se decretó el establecimiento de la SEP, y se
asignaron las distintas dependencias, entre ellas, la Dirección de
Educación Primaria y Normal, el Departamento de Educación y
Escuelas que se fundaran con recursos federales, y el Departamento
escolar.22 Luego se crearon el Departamento de Escuelas
Primarias Rurales y Foráneas (DEPRyF), el Departamento de
Cultura indígena (del que dependían las misiones culturales),
entre otros.23 José Vasconcelos fue designado primer secretario,
quien emprendió una cruzada educativa y aplicó la enseñanza
activa. La historiadora Engracia Loyo afirma que la “escuela
rural mexicana” de 1920 a 1940 se insertaba con las comunidades
rurales, era la casa del pueblo, el lugar de reunión de la comunidad.
Ésta surgió con la SEP en 1921, cuando el país entraba en una
etapa de reconstrucción, y se hicieron esfuerzos de extender la
educación al medio rural, ya que la escuela había privilegiado a
las áreas urbanas.24
En los mismos años, en Tamaulipas, el gobernador César
López de Lara (febrero de 1921 a diciembre de 1923) promulgó
la Constitución política del estado y la Ley de Educación Pública
Diario Oficial de la Federación, en adelante DOF, 8 de julio de 1921.
DOF, 29 de septiembre de 1921.
23
Ernesto Meneses Morales, Tendencias educativas oficiales en México
(México: Editorial Porrúa, 1983), 381.
24
Engracia Loyo Bravo, La casa del pueblo y el maestro rural mexicano,
Biblioteca pedagógica (México: Secretaría de Educación Pública, 1985).
21
22

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de Tamaulipas de 1922. Asimismo, decretó que las escuelas
oficiales pasaran a depender directamente del ejecutivo mediante
la Dirección General de Enseñanza Pública (DGEPET), en
la dirección técnica, administrativa y financiera, pero en sus
informes no clasificó las escuelas rurales.
La creación de la SEP permitió a la federación tener
presencia en las entidades. En 1922, la política vasconcelista
pretendió ser auxiliar, ya que dependía de las circunstancias
de cada estado y con cada uno el pacto fue diferente.25 Ese
año, Vasconcelos envió un representante a Tamaulipas, y le
informaron que las escuelas estaban en buenas condiciones al
depender del gobierno del estado. Ese año sólo se efectuaron los
trabajos preparatorios para extender la acción educativa federal
posteriormente en la entidad.26
En enero de 1923 se formularon las “Bases para la
Acción Educativa Federal”, que incluían los presupuestos para
24 estados, y reiteraban que la SEP actuaría sin menoscabo
de la autoridad local.27 El Departamento escolar de la SEP
fundó ese año 1,537 escuelas, de las cuales 1,219 eran rurales.
Engracia Loyo Bravo, “Los mecanismos de la ‘federalización’ educativa,
1921-1940”, en Historia y nación (actas del Congreso en homenaje a Josefina
Zoraida Vázquez), ed. Pilar Gonzalbo Aizpuru, vol. I (México: El Colegio de
México, 2018), 116, https://doi.org/10.2307/J.CTV47W6ST.11.
26
Hemeroteca Nacional de México, en adelante HNM, Boletín SEP, 1 de
enero de 1923.
27
Engracia Loyo Bravo, Gobiernos revolucionarios y educación popular en
México, 1911-1928 (México: El Colegio de México, 1999), 141.
25

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El Estado de México quedó a la cabeza con 211 escuelas
federales, seguido por Guanajuato con 144, mientras la
entidad menos favorecida fue Tamaulipas, en donde solo se
creó una escuela federal. La cantidad de dinero otorgada a
cada estado era proporcional a su población analfabeta. Los
subsidios fluctuaban entre los 350 mil pesos para Guanajuato
y 40 mil pesos para Tamaulipas.28 En otra fuente de 1923, se
registra que se destinaron a Tamaulipas 23,576 pesos para las
escuelas federales.29 Se recomendó mediante circular a todos
los Delegados (Delegación Federal de Educación) de la SEP
en los estados que se siguieran las Bases de la escuela de la
acción. Ya para septiembre de 1923, la SEP había establecido
convenios con los 32 estados.30
La acción paralela en el callismo
El presidente Plutarco Elías Calles (1924-1928), y el secretario
de la SEP, José Manuel Puig Casauranc, siguieron otra política:
crearon un sistema educativo paralelo al estatal, independiente,
para llenar las lagunas de acción de autoridades locales.
Consideraban que había sido un error celebrar contratos mediante
los cuales el gobierno manejaba la educación y la responsabilidad
HNM, Boletín SEP, tomo II, números 5 y 6, 2° semestre de 1923, y 1° semestre de 1924, “La acción federal en los estados”, p. 28, 1 de enero de 1924.
29
HNM, Boletín SEP, “Cuadro que manifiesta las cantidades invertidas en el
sostenimiento de escuelas federales dependientes del Departamento escolar en
los estados de la República en el año de 1923”, 1 de enero de 1924.
30
Meneses Morales, Tendencias educativas oficiales en México, 168.
28

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del estado se limitaba a entregar a éste una suma de dinero, por
lo que los pocos contratos que aún existían fueran anulados. La
SEP fue reorganizada, y en 1925 las Delegaciones de Educación
Federal en los estados se renombraron Direcciones; en 1926
crearon la Dirección de Misiones Culturales y el Departamento
de Escuelas Rurales.
Entre 1925 y 1928 fue gobernador de Tamaulipas el
licenciado Emilio Portes Gil, quien apoyó el reparto de tierras en
ejidos y la educación rural. En la Primera Convención de la Liga
de Comunidades Agrarias (LCA) que se celebró en septiembre
de 1926, el programa de materia agraria que trazó el gobierno
del estado contenía diez postulados; el punto VII, dedicado a la
educación, enunciaba:
Una escuela rural abre nuevos horizontes, introduce variantes
de la monotonía de la vida gris del jornalero y hace menos
duras las faenas del campo. En combinación con la escuela
rural, la escuela nocturna para adultos presta ocasión para que
se instruyan los mayores de edad, y para que adquirieran éstos
la noción de que hay tierras más allá del límite de la hacienda
que los vio nacer. Fiestas escolares a las que asistan los padres
de los educandos y números en los programas de fiestas patrias
desempeñados por adultos, y que pueden ser desde carreras de
caballo, sobre temas que dignifiquen el productor y se ponga
de manifiesto la repugnancia de los vicios y de la ociosidad;
contribuirán hacer amable el aprendizaje, aun a hombres que
llegaron a la mayoría de edad sin haber tenido nunca en sus
manos un libro de lectura.31
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado
de Tamaulipas, Primera Convención de la Liga de Comunidades Agrarias
31

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El gobernador Emilio Portes Gil pronunció un discurso en la
apertura de los trabajos de la Primera Convención, y dijo:
Deseamos una “nueva escuela” para Tamaulipas, no la escuela
de la rutina y de programa que se enseñaba en las cuatro paredes
de un cuarto oscuro, no la vieja escuela que martirizaba la pobre
inteligencia del niño, no la escuela de escasos recursos que
hacia añicos la mente y el espíritu infantil; deseamos la “nueva
escuela” de la libertad, la escuela de los nuevos horizontes,
la escuela del corazón que hace nacer en el espíritu el alto
sentimiento de la fraternidad humana. Deseamos sembrar en
cada corazón de mexicano y de tamaulipeco, la simiente de
la “escuela moderna”, que rompe los moldes de la sociedad
opresora del capitalismo, escuela que quita los prejuicios de
clase que hace nacer en el espíritu humano las tendencias
destructoras que siembran en los pueblos la discordia y el
odio.32

En el proyecto de bases para constituir la Liga de Comunidades
Agrarias del estado se establecieron XVI puntos. En el VIII,
se propuso crear escuelas rurales mixtas y escuelas de difusión
que impartieran conocimientos rurales para adultos; gestionar,
además, las admisiones de los hijos de los ejidatarios a la Escuela
Regional de Agricultura del Estado o a la Escuela Nacional de
Agricultura de México, y en general, tratar todo lo relacionado
con la educación del campesino. También se propuso patrocinar
la creación de Juntas locales de educación en colaboración con
y Sindicatos Campesinos del Estado de Tamaulipas (México: Editorial
Cvltvra, 1927).
32
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de
Tamaulipas, 74.
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las autoridades y obtener recursos de los padres de familia para
la construcción edificios escolares adecuados. En el punto IX
se plasmó la idea de organizar campañas de alfabetización e
higiene, combatir el alcoholismo, el fanatismo y en general
todo aquello que pudiera redundar en la degeneración corporal
o mental de los campesinos. El punto XI, por su parte, señaló
la importancia de hacer sana la vida en el campo, introduciendo
deportes y bibliotecas y ofreciendo esparcimiento al hombre del
campo.
El 27 de noviembre de 1926, el gobernador Emilio Portes
Gil expidió un decreto donde expuso que, siendo la educación
popular el medio más eficaz para implantar los principios, estaba
dentro del programa de gobierno el propósito de reformar los
sistemas de enseñanza y procurar la “socialización de la escuela”
para que dejara de ser individualista, ya que la ley vigente no
tenía las orientaciones modernas.33 En abril de 1927, expidió
la Ley de Educación Pública del Estado de Tamaulipas, en
cuyo artículo primero se determinó que la instrucción primaria
impartida por el estado, o la que en él se impartiera bajo la
vigilancia y legislación del mismo a través de la DGEPET,
perseguía el desarrollo de los educandos, capacitándolos con
hábitos para un vida social de cooperación que asegurara el
bienestar y progreso. En el artículo segundo, el gobierno del
Archivo del Congreso del Estado de Tamaulipas, en adelante AHCET, Decreto 265, 27 de noviembre de 1926.
33

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estado aceptó la obligación de impartir la educación elemental
en ciudades, congregaciones y rancherías, impulsando la
Escuela Rural que tanto hacían falta en el país. Todas las
escuelas primarias urbanas y rurales observarían el laicismo
en la enseñanza y tenderían a conseguir la unidad nacional. El
artículo 18 expuso que toda escuela rural que se estableciera
en lugares ejidales se llamaría escuela ejidal y estaría vigilada
por inspectores. También funcionarían comités de educación
rural con la cooperación social. Por otro lado, los dueños de
haciendas también deberían abrir escuelas.34
El plan de estudios de primaria contenía saberes de la
escuela activa: en las primarias rurales mixtas, de un maestro y
con dos grados del primer ciclo, se incluía Higiene y deportes,
Aritmética y Geometría, Pequeñas industrias, Geografía e
Historia, Dibujo, Escritura y Canto. En las Elementales mixtas,
rurales o urbanas, se incluía Higiene, Lenguaje, Aritmética y
geometría, Huerto y Granja escolar, juegos y deportes, Dibujo,
Escritura, Música y canto, Meteorología y Geografía, Historia del
Estado y Patria.
El gobierno del estado publicó en 1927 las Disposiciones
de las escuelas ejidales de Tamaulipas, que presentaba las
sugestiones de funcionamiento de las escuelas rurales, de
los directores, materias y actividades. Los maestros de las
Ley de Educación Pública del Estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria,
1927).
34

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escuelas rurales ejidales debían contar en su biblioteca con las
constituciones; con las leyes del trabajo y agraria; con la colección
de las revistas El Surco y La Tierra; folletos de la cría de gallinas,
conejos y cerdos; así como con el Manual del Agricultor, del
horticultor y apicultor.35
Por otra parte, de la relación de escuelas primarias
rurales federales que funcionaban hasta finales de 1924, se
registraron 12 en Tamaulipas, con un maestro cada una.36
En el primer informe, el gobernador Portes Gil mencionó
que al iniciar su gestión en 1925 había 2 escuelas primarias
establecidas por la federación, y llegó la primera misión
cultural. Asimismo, gestionó con la SEP el establecimiento de
50 escuelas rurales sostenidas por la federación, ocupándose
la DGEPET de determinar dónde deberían abrirse los planteles
que se inaugurarían ese mes de enero.37 En el segundo
informe, dijo que en el estado había 60 escuelas sostenidas por
la federación.38
Poder Ejecutivo del Estado de Tamaulipas, DGEP, Boletín número 4, año
1, enero de 1927, Ciudad Victoria, Tamaulipas, MXMXXVII.
36
“Estadísticas. Relación de Número de Escuelas Rurales que funcionaron
hasta el 1 de diciembre de 1924”. El sistema de escuelas rurales en México
(México: Talleres Gráficos de la Nación, 1927).
37
Informe que rinde el C. Gobernador Constitucional del Estado, Lic.
Emilio Portes Gil, ante el XXIX H. Congreso del mismo, el dia 1°. de enero
de 1926 (Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del Gobierno del Estado,
1926), 21.
38
Informe que rinde el C. Gobernador Constitucional del Estado, Lic.
Emilio Portes Gil, ante el XXX H. Congreso del mismo, el dia 1°. de enero
de 1927 (Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del Gobierno del
35

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Según los datos de la SEP, en 1926 aumentaron a 40
escuelas primarias rurales federales que atendían 1,872 alumnos,
y en 1927, 52 escuelas y un inspector escolar federal.39 La
mayoría de las escuelas, sin embargo, se ubicaban en el centro
del estado. Así empezaron a operar paralelamente dos sistemas
educativos, el estatal y el federal, con la presencia de la DGEPET
y la Dirección de Educación Federal (DEF).
A fines de 1926, fue nombrado Director de Educación Federal en Tamaulipas el profesor Efrén N. Mata quien informó a
la SEP de su visita.40 La federación el próximo año no pagaría
locales para escuelas en el estado.41 Según los informes de la
DEF del 10 de febrero de 1927, el nuevo Director en Tamaulipas
era el profesor Ocampo N. Báez.42 En mayo de 1927, el Inspector escolar federal José A. Bazán visitó las escuelas rurales federales del centro del estado.43 En 1928, Tamaulipas contaba con
82 escuelas rurales federales, atendidas por 90 maestros y 3,736
Estado, 1927).
39
“Relación que manifiesta las Escuelas Rurales que, sostenidas por el Gobierno Federal y dependientes de la Secretaría de Educación Pública, funcionaron hasta el mes de diciembre de 1926, en la República”, Departamento de
Escuelas Rurales, 1926.” El sistema de escuelas rurales en México.
40
HNM, Boletín SEP, Escuelas rurales, Departamento de Cultura, 1926.
41
HNM, Boletín SEP, Informe del DFE profesor Efrén N. Mata, de los meses
de noviembre y diciembre de 1926, enero de 1927.
42
HNM, Boletín SEP, Informe del Director de Educación Federal en el Estado de Tamaulipas, Ocampo N. Báez, 10 de febrero de 1927.
43
HNM, Boletín SEP, Informe del Director de Educación Federal en el Estado de Tamaulipas, Ocampo N. Báez, mayo de 1927.
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alumnos.44 En 1928, se aprobó crear otras 40 escuelas rurales federales en la entidad. Por el aumento de escuelas, el estado quedó
dividido en dos zonas escolares federales, la del norte, a cargo del
inspector José A. Bazán, con residencia en Villagrán; y la del sur,
a cargo de Delfino Téllez, en Jaumave. La zona norte contaría con
53 escuelas y la sur con 50; es decir, a finales de la década de los
veinte ya se llegaba a más de un centenar de escuelas federales.45
El gobernador Portes Gil, en 1927, estableció 10 escuelas
rurales de varones, 10 de niñas, y 50 mixtas.46 Para 1928, se
construyeron escuelas en Ollama, Estación Cruz, Estación Carrizos,
Barranco azul, San José de Santa Engracia, Las Enramadas
(Hidalgo), El Saucillo (San Carlos) y La Misión (Victoria). Otras
escuelas pequeñas se abrieron en el Ejido San Patricio (Padilla),
Ejido La Diana (Güémez), Tancol (Tampico), La Peña (Soto la
Marina), La Mora (Magitzcatzin), Villa de Juárez, Ejido San
Lázaro, Garza Valdéz (Villagrán) y Jaumave.47 En el distrito sur
también se repartieron ejidos, donde se encontraban otras escuelas.
México. Secretaría de Educación Pública, El esfuerzo educativo en México
(Mexico: Publicaciones de la Secretaria de Educación Pública, 1928).
45
HNM, Boletín SEP, Informes del Director de educación federal en el estado de Tamaulipas, correspondiente a diciembre de 1927 y enero de 1928.
Escuelas rurales, Ocampo N. Báez.
46
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del estado de
Tamaulipas, Segunda Convención de la Liga de Comunidades Agrarias y
Sindicatos Campesinos del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria, 1927), 52.
47
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del estado de Tamaulipas, Tercera Convención de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos
Campesinos del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria: Cvltvra, 1930), 65.
44

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En Ollama y en Santa Engracia se construyeron escuelas ejidales
de cemento y fierro, debidamente acondicionadas para los niños
con luz eléctrica, sanitarios de regadera y drenaje. Estas escuelas
las había costeado en su mayor parte el gobierno del estado, y para
completar, cada pueblo contribuyó con 3 mil pesos que se tomaron
del fondo con el 15 por ciento de las cosechas levantadas en el
ejido. Se construyeron escuelas más pequeñas en Estación Cruz,
Estación Carrizos, Ejido La Diana y San Lázaro.48
Según estadísticas de la DGEPET, en el año escolar
de 1927-28, el gobierno del estado administraba 98 primarias
urbanas y 182 rurales, así como nocturnas. Mientras, la SEP tenía
el control de 123 escuelas, de las cuales 60 eran rurales mixtas, 5
urbanas y 58 de adultos; en el caso de Tampico, eran sostenidas por
el municipio y particulares.49 Esta política agrarista y educativa,
sin embargo, solo tuvo alcance en el centro del estado.
La centralización educativa en el Maximato.
Atender las regiones más difíciles y aisladas
Aarón Sáenz, titular de la SEP con el presidente Pascual
Ortiz Rubio (1929-1931), se preocupó por la relación entre la
“Informe sobre la situación y trabajos de los centros ejidales, rendido por el
Ing. Jesús Fernández, agrónomo del departamento ejidal”, en Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de Tamaulipas, Primera
Convención de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del
Estado de Tamaulipas, 203.
49
Maurilio P. Náñez, Renovación: tópicos del Estado de Tamaulipas desarrollados durante el gobierno del Sr. Lic. Emilio Portes Gil (Saltillo: Coahuilense, 1928).
48

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federación y los estados, y convocó a una Asamblea Nacional
de Educación. Los propulsores de la federalización perdieron,
pues se acordó que gobierno federal y gobiernos estatales
resolverían coordinadamente la educación. Las entidades serían
las que normaran y la federación solo auxiliaría. Los estados
debían dedicar no menos del 40 por ciento de su presupuesto
para la educación pública, del cual se destinaría el 70 por ciento
a la primaria. Un nuevo convenio con los estados asignaba a la
federación a través de la SEP las regiones más difíciles y aisladas
para establecer escuelas.50
En el primer informe del gobernador Francisco Castellanos
(1929-1933), dijo que al hacerse cargo de la administración había
125 escuelas urbanas y 273 rurales y ejidales. En 1928 funcionaban
124 ejidales en la zona norte y sur. En su primer año llegaron
Misiones culturales federales a las zonas escolares 2º, 4º (Jaumave)
y 6º, y el gobierno del estado abrió escuelas rurales. En el segundo
informe, aumentaron a 128 primarias urbanas, 176 rurales y 168
ejidales (344) y 226 nocturnas de adultos. Se fundaron 16 escuelas
ejidales, las misiones culturales operaron en Padilla, San Carlos
y Villa Juárez.51 En el tercer informe, 189 rurales y 178 ejidales
(367), y 197 escuelas entre primarias y rurales sostenidas por el
Loyo Bravo, “Los mecanismos de la ‘federalización’ educativa, 19211940”, 123.
51
Informe rendido por el Co. Lic. Francisco Castellanos, Jr. Gobernador
Constitucional del Estado, ante la XXXII H. Legislatura del mismo, el
día 1°. de enero de 1931 (Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del
Gobierno, 1931).
50

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gobierno federal. En el último informe, a principios de 1933, se
registraron 385 escuelas, mitad rurales y ejidales, reportándose la
creación de 18 de ellas. La política de la SEP de atender las zonas
más alejadas se vio reflejada en Tamaulipas, pues en 1930 arribó la
primera Normal Rural federal en el Estado para formar maestros y
maestras rurales, misma que se instaló en Los Ébanos (Jaumave)
en un territorio enclavado en el semidesierto tamaulipeco, y en
1933 se adscribió la Misión cultural.
Narciso Bassols, secretario de la SEP (1931-1934)
durante los breves periodos presidenciales de Pascual Ortiz
Rubio y Abelardo L. Rodríguez, sumó a los contenidos de
la escuela activa el trabajo social, promovió campañas de
higiene, antialcohólicas y deportivas para combatir el fanatismo
religioso.52 Bassols, el más radical de los secretarios del
Maximato, amplió el radio de acción del gobierno central por
medio de diversas estrategias, una de las cuales fue desplazar
el centro de acción educativa de la comunidad a la región para
restar espacios de poder a los estados, lo que significaba un
cambio respecto a la política anterior, que hacía de la comunidad
el centro de acción educativa.53
Manuel Mesa, jefe de Misiones Culturales de la SEP,
ordenó al jefe de la misión cultural de Los Ébanos, Tamaulipas,
Vaughan, La política cultural en la Revolución: maestros, campesinos y
escuelas en México, 1930-1940.
53
Loyo Bravo, Gobiernos revolucionarios y educación popular en México,
1911-1928, 126.
52

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para que estudiaran las leyes agrarias vigentes del estado para
dotar de tierras, y sugirió el mejoramiento de las condiciones
de vida de los campesinos.54 El profesor Braulio Rodríguez,
inspector general de la zona norte, informó al secretario de la
SEP, Narciso Bassols, sobre su visita a la Misión Cultural que
estaba atravesando por una crisis, señalando que había tropezado
con dificultades debido a que los hacendados se opusieron a
la labor de los misioneros. Por su parte, el gobernador Rafael
Villarreal dijo que no tenía ninguna prevención contra la misión,
que estaba de acuerdo con el trabajo que la SEP efectuaba en el
estado, y que la región en que la misión estaba operando era la
más difícil para su gobierno, pues estaba controlada por otro
grupo político.
Mientras en 1927 apenas había 5 escuelas rurales
federales en Jaumave, para 1933 éstas ya se habían extendido. El
Departamento de Enseñanza Agrícola y Normal Rural (DEANR)
remitió un croquis de la 4ª zona escolar y de la Misión Cultural, la
cual abarcaba 30 escuelas, de las cuales 15 eran rurales federales,
13 del estado y 2 sin sostenimiento.55
AGN, SEP, DEANR, C. 33444, Artículos relativos a la dotación de agua y
tierras, 12 de mayo, 1933; Informe de las condiciones económicas de los que
viven en las llamadas haciendas ixtleras. Urge organización de cooperativas,
al ing. Manuel Mesa. 23, mayo, 1933.
55
AGN, SEP, DEANR, C. 33447, Misión Cultural del Estado de Tamaulipas,
remite croquis de la 4º zona escolar y de la misión para sus trabajos de investigación e informe que los institutos pueden hacer en vacaciones de julio y
agosto, 1933.
54

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Las escuelas rurales en el cardenismo y la educación socialista
Durante la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1940) se
reorganizó la SEP, y la Dirección General de Educación Primaria,
Rural y Foránea (DGEPRyF) se convirtió en Dirección General
de Educación Rural y Urbana en los Estados y Territorios
(DGEPEyT). En 1935, las escuelas primarias rurales federales se
extendieron en Tamaulipas de 227 a 270 y aumentaron los maestros
rurales de 152 a 287.56 Dotando de tierras a los campesinos y
convirtiéndolos en ejidatarios y pequeños propietarios, Cárdenas
se había propuesto hacer del ejido el motor de su política de
masas.57
Meses antes de que Cárdenas iniciara su mandato,
el artículo 3° constitucional fue reformado, dictando que la
educación que impartiera el Estado sería socialista. El concepto de
educación socialista tuvo distintas interpretaciones. Para algunos,
la escuela se refería a una “escuela socializada”, relacionada con
la vida y promotora de una sociedad justa. El “plan de acción de
la escuela socialista” estableció que la primaria sería coeducativa,
científica, desfanatizante, de trabajo y cooperativista.58 La
AGN, SEP, DEANR, Informe de la Dirección Federal de Educación en
Tamaulipas, 21 de abril 1935.
57
Arnaldo Córdova, La política de masas del cardenismo, Avances de investigación (México: Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Centro de Estudios Latinoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 1973).
58
Engracia Loyo, “La educación del pueblo”, en Historia mínima. La educación en México, ed. Dorothy Tanck (México: El Colegio de México, 2010),
182.
56

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educación socialista, en su expresión pragmática, pasó en la SEP
por dos fases: la primera, con el plan de acción redactado por el
titular de la SEP Ignacio García Téllez (1934 a 1935), enarbolaba
principios de justicia social y lucha de clases; la segunda, con
Gonzalo Vázquez Vela (1935-1940), la vinculaba estrechamente
con la movilización de los obreros y campesinos por la lucha de
sus derechos.59
Por su parte, el gobierno del estado también promovía la
educación campesina, aunque los resultados no siempre fueron
satisfactorios.60 Durante la gubernatura interina de Enrique
L. Canseco, el 23 noviembre 1936, se formalizó el convenio
de Coordinación y Unificación de los servicios educativos
con Tamaulipas.61 Poco tiempo después, el gobernador Marte
R. Gómez (1937-1940), en su primer informe, anunció la
construcción de una escuela ejidal en el ejido Juan Capitán
(Victoria), con un plan arquitectónico modelo para otras
escuelas, y que se comenzaron a construir las escuelas ejidales
de otro tipo en los ejidos Lucio Blanco (Villagrán), El Olmo,
Cruz y Carmen Galindeño y El Roble. Los ejidatarios aportaron
ayuda económica y trabajo, de forma que la escuela ejidal
Vaughan, La política cultural en la Revolución: maestros, campesinos y
escuelas en México, 1930-1940, 90.
60
Un hecho importante en la promoción educativa fue la publicación en 1934
de El Aula Rural, revista pedagógica editada por los inspectores escolares del
estado en cooperación de maestros rurales, encaminada al mejoramiento del
trabajo de las escuelas del campo. El Aula Rural, vol. 1, 1934.
61
AGN, Ramo presidente Lázaro Cárdenas, 1934-1940, exp. 437, 1936.
59

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comenzaba a ser en Tamaulipas un edificio iluminado, y no la
choza de las escuelas ejidales obra de la revolución agraria en
sus comienzos. Sin embargo, en mismo informe expuso que la
creación de 50 escuelas rurales que la SEP ofreció establecer no
se había logrado por economía. Desprovisto así de sus ventajas
inmediatas, el convenio de federalización de la enseñanza en
Tamaulipas había quedado reducido a un simple esfuerzo de
buena voluntad, desarrollado por la SEP y el gobierno del estado
para coordinar y unificar la educación popular.62
Según el fondo presidencial de Cárdenas, se hicieron
solicitudes de ayuda al presidente de la república para construir
escuelas rurales en varias localidades de Tamaulipas.63 En el
segundo informe del gobernador Gómez, en 1938, se mencionó
que era el primer año en que podían ya examinarse los resultados
de la obra pedagógica emprendida en estrecha cooperación
por la SEP y el gobierno del estado. De las escuelas primarias
“federalizadas”, había 120 rurales y 289 ejidales con más de
14,000 alumnos. De las escuelas “federales”, sumaban 333
rurales con 390 maestros y 11,969 alumnos. El gobierno federal
aportó recursos para los gastos de personal de escuelas primarias
federalizadas (es decir, las que antes pagaba el estado). En el
Informe de las labores realizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que rinde ante el H. Congreso local el
ciudadano Ingeniero Marte R. Gómez, Gobernador Constitucional del Estado
(México: Cultura, 1938).
63
AGN, Ramo presidente Lázaro Cárdenas, 1934-1940.
62

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informe de 1939, registraba 399 escuelas primarias rurales
federalizadas, y 323 rurales federales.64
Visita del presidente de la República, Gral. Manuel Ávila
Camacho, a la Escuela primaria La Gloria del ejido del
mismo nombre, municipio de Matamoros, Tamaulipas.
La escuela fue construida por el gobierno del estado, del
Ing. Marte R. Gómez.

Fuente: Fondo Marte R. Gómez.

La región del semidesierto había quedado marginada de la
política educativa del gobernador Portes Gil y sus sucesores,
Informe de las labores realizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que rinde ante el H. Congreso local el
ciudadano Ingeniero Marte R. Gómez, Gobernador Constitucional del Estado
(Ciudad Victoria: Cultura, 1939).
64

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pues no se construyeron importantes edificios escolares por la
presencia del cacique militar Francisco Carrera Torres, aliado
del general Saturnino Cedillo. Torres fue jefe de operaciones
del distrito de Tula, Tamaulipas, y del sur de Nuevo León, entre
1920 a 1926; entre este último año y 1938 fue comandante
de la tercera zona militar con sede en San Luis Potosí, donde
Cedillo fue gobernador y después secretario de Agricultura
del presidente Cárdenas, hasta que su rebelión terminó con su
influencia en el suroeste de Tamaulipas, donde fueron afectadas
las colonias militares.65
Ya para principios de 1940, continuaba el avance
territorial de la SEP en el sur Tamaulipas, en la cuarta zona
escolar encabezada por El Mante. Ahí funcionaban 3 escuelas
rurales federalizadas en rancherías, 10 rurales en ejidos, 3 tipo
Artículo 123, y 5 rurales federales en rancherías y 6 en ejidos. En
la segunda zona escolar encabezada en Altamira, se integraba 34
escuelas rurales.66 Por otra parte, el inspector escolar federal de la
6ª zona escolar, M. Velázquez Betancourt, presentó un informe de
la primera visita reglamentaria con cabecera en Tula, Tamaulipas,
Las colonias militares, instaladas en tierras de las haciendas, fueron una
modalidad de agrarismos de corte conservador que dependía de un cacique o
caudillo, ubicándose entre el ejido y la pequeña propiedad, sin tener un estatuto
jurídico.
66
AGN, SEP, DGEPEYT, Tamps. Esc. Urb. Fed. C. 40087, Informe de
los trabajos desarrollados en las escuelas de la 2ª zona escolar del Edo. de
Tamaulipas, correspondiente a los meses de Noviembre y Diciembre de
1939.
65

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que tenía tres años sin inspector y abarcaba comunidades y ejidos
de Bustamante. En ella se registraron 32 escuelas primarias
federales y 16 federalizadas, de las que solo 3 eran urbanas y
la mayoría rurales.67 El inspector dio una descripción de las
visitas, señalando que una parte de las escuelas rurales estaban
localizadas en el semidesierto, un lugar árido que sufría de
sequías, donde la población vivía en condiciones insalubres que
propiciaban las enfermedades y donde las escuelas estaban en
precarias condiciones, poco ventiladas y sin anexos. Las escuelas
más alejadas, en contraste, estaban las ubicadas en la sierra, en
tierras más fértiles. A diferencia de las del centro del estado, las
escuelas del ex cuarto distrito, en aquella parte de la Sierra Madre
Oriental, estaban abandonadas y eran bastante rústicas.
En la primera visita del inspector de la SEP a la Escuela
Rural Federal del ejido Calabacillas, los ejidatarios no habían
construido un edificio escolar, y utilizaban el casco de la ex
hacienda que se encontraba en ruinas; el local era antihigiénico,
el plantel apenas contaba con una mesa grande, un librero, dos
pizarrones y un mapamundi. La inasistencia de los niños era
motivada por el hecho de que en la comunidad residían dos
bandos políticos, la mayoría partidarios de la colonia militar.
En otras fotografías aparece la escuela en un local rudimentario,
hasta que finalmente se construyó un edificio escolar.
AGN, SEP, DGEEYT, C. C. 40087, E. Informe general de las labores desarrolladas en la sexta zona escolar, 1 marzo-30 junio, 1940.
67

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Escuela Rural Federal
Lázaro Cárdenas, poblado
Victoria (después Ejido
Francisco Medrano). Aula
rural, rústica, con techo de
palma del lugar, cercado
de cactus, contaba con
anexos, cocina de madera
y barro, con teatro al aire
libre, campo de cultivo y
huerto escolar.

Fuente: Álbum
grafico de
labores Escuela
Rural Federal
Poblado
Victoria,
Municipio de
Tula,
Tamaulipas,
grupo escolar
con la maestra
rural federal
Dionisia R. de
Sánchez. AGN,
SEP, DGEPEYT, Tamaulipas, Esc. Urb. Fed. Caja 40087, Relación de visitas
de inspección en las escuelas suburbanas y rurales de la sexta zona. 1 de
marzo al 30 junio, 1940.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-24

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

Grupo de alumnos de la Escuela Rural Federal “Soy la libertad”
Comunidad La Encarnación, Municipio de Tula, Tamaulipas.

Fuente: AGN, SEP, DGEPEYT, Tamaulipas, Esc. Urb. Fed. Caja 40087,
Relación de visitas de inspección en las escuelas suburbanas y rurales de la
sexta zona. 1 de marzo al 30 junio de 1940.

La escuela de la unidad nacional
En 1943, el gobernador Magdaleno Aguilar (1941-1944) firmó
con el titular de la SEP, Octavio Vejar Vázquez, el convenio en
que el gobierno del estado puso a disposición de la federación
todo su sistema educativo incluidas las escuelas rurales.68 En
el primer informe anunció la construcción de edificios para 84
escuelas ejidales, entre ellas la de Felipe Ángeles en Bustamante,
Luz del campesino, en Güemes; Conrado Castillo, Cinco de
Convenio que celebran la SEP representando al Gobierno Federal y el Gobierno del Estado de Tamaulipas para llevar a cabo la federalización de la
enseñanza en dicha entidad federativa, 13 de enero de 1943, AGN, SEP, Secretaría particular, C. 5259.
68

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�Yessenia Flores

Mayo, San José de Salamanca, Emiliano Zapata, El Sotol y San
Vicente en Jaumave; Escuela ejidal Los Arados, en Matamoros;
y Llano de Azua, en Palmillas. En el segundo informe, anunció la
inauguración de la Escuela Práctica de Agricultura de El Barretal, y
la construcción de escuelas ejidales Redención del campesino, San
Juan de Oriente, San Lorenzo, Matías García y otras en Jaumave. El
gobernador Aguilar, originario de Jaumave y de origen campesino,
realizó una 0importante labor por la construcción de escuelas en
su municipio natal, localizado en la región suroeste. En el tercer
informe, comunicó que en el año escolar 1942-1943 funcionaron
en el estado 936 primarias, 313 federales y 575 federalizadas, y 19
Artículo 123, con 897 profesores urbanos y 922 maestros rurales.69
En el cuarto informe de gobierno, comunicó que mediante
el decreto 341 del 10 de abril de 1944 se aprobó el Convenio de
Coordinación para Construcción de escuelas, entre el ejecutivo
del estado y el Comité Administrador del Programa Federal de
Construcción de Escuelas (CAPFCE) constituido por la federación
a efecto de poner en marcha el amplio programa federal relativo
a la construcción de escuelas.70 El convenio fue firmado el 23 de
junio de ese año, quedando ambas partes en aportar recursos.
Informe de las labores ralizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas
durante el Ejercicio Anual de 1943 y que rinde ante el H. Congreso Local, el
C. Magdaleno Aguilar, Gobernador Constitucional del Estado (México: La
Impresora, 1944).
70
Informe de las labores ralizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas
durante el Ejercicio Anual de 1944 y que rinde ante el H. Congreso Local, el
C. Magdaleno Aguilar, Gobernador Constitucional del Estado (México: La
Impresora, 1945).
69

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

Conclusiones
Investigar sobre la educación rural en el estado de Tamaulipas,
México, permite explicar y entender cómo se implementó la
política educativa durante la época posrevolucionaria en el norte
del país. Antes de la Revolución Mexicana ya existían escuelas
rurales en haciendas y rancherías en la entidad, pero eran pocas.
En los años posteriores al conflicto armado, los gobiernos
implementaron la reforma agraria que consistió en repartir tierras
a los campesinos y surgió el ejido como nuevo centro de población
rural, por lo que abrir nuevas escuelas, sobre todo en el campo, se
volvió fundamental.
Con la creación de la SEP en 1921, la cruzada educativa
vasconcelista llegó lenta al norte del país, ya que hacia 1923
apenas se había creado una escuela federal en la entidad. En
1925, el gobernador Emilio Portes Gil comenzó una primera
fase de reforma agraria que se concentró en el distrito centro del
estado, del mismo modo que su labor educativa se centró en esta
región. Su discurso educativo seguía los principios de la escuela
nueva y activa, y promovió la educación rural, inclusive llamando
“escuela ejidal” a la ubicada en esos lugares. También gestionó
con la federación para que se abrieran más escuelas rurales en el
estado, ampliando la presencia de la SEP. De esta manera, ya para
1928 había 182 escuelas rurales del gobierno del estado y 82 del
gobierno federal. A inicios de los años treinta, la SEP avanzaba
territorialmente con el aumento de escuelas rurales federales, e
intentó ampliar su zona de influencia en el distrito cuarto, labor
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�Yessenia Flores

que no fue fácil por encontrarse resistencias de los terratenientes
que se opusieron a la labor educativa federal.
En 1935, un año antes de que se firmara el Convenio
de unificación y coordinación de los servicios educativos, ya
funcionaban 270 escuelas rurales federales. Después de este
acuerdo, la avanzada de la SEP iba en ascenso. El gobernador
Marte R. Gómez coincidió con la política social del cardenismo,
amplió el reparto ejidal y la obra educativa local hacia el cuarto
distrito, donde había sido difícil entrar ante el caciquismo de
Francisco Carrera Torres y su influencia en las colonias agrícolas
militares. La escuela socialista y cardenista, tuvo impacto en la
educación rural, porque estaba involucrada con el mejoramiento
de las condiciones de vida de los campesinos, y fue transformando
su medio. En 1938, ya había 409 escuelas rurales federalizadas y
350 rurales federales.
El último gobernador del grupo político portegilista,
Magdaleno Aguilar, continuó con la extensión de la educación
rural y la construcción de escuelas rurales, aunque la escuela
mexicana había cambiado de orientación hacia la escuela de la
unidad nacional. En 1942, ambos gobiernos firmaron el Convenio
total de federalización educativa; las repercusiones y resultados
de la reforma administrativa produjeron una expansión en el
número de escuelas rurales, profesorado y la matrícula escolar.
En las aportaciones económicas hubo desencuentros
entre federación y gobierno del estado, pero se lograron avances
importantes en la construcción del sistema educativo estatal y
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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

nacional. En resumen, la SEP realizó una labor complementaria
en la educación rural, pero también aportaron los padres de
familia, ejidatarios y el poder político local que ayudaron a llevar
la escuela a los niños de los ejidos y comunidades rurales.
Referencias
Archivos
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Archivo del Congreso del Estado de Tamaulipas
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Informe de las labores ralizadas por el Gobierno del Estado de
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de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que
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Informe de las labores realizadas por el Gobierno del Estado
de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que
rinde ante el H. Congreso local el ciudadano Ingeniero
Marte R. Gómez, Gobernador Constitucional del Estado.
Ciudad Victoria: Cultura, 1939.
Informe que rinde el C. Gobernador Constitucional del Estado,
Lic. Emilio Portes Gil, ante el XXIX H. Congreso del misSillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 237-277
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�Yessenia Flores

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�Yessenia Flores

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�Industria e imagen en movimiento: Un acercamiento
al patrimonio fílmico de Fundidora
César Herrera Silva

Fototeca de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0000-0001-5026-3771

El uso de todo tipo de fuentes primarias es fundamental para la
investigación histórica. Sin embargo, la mayoría de los historiadores
ha privilegiado solamente los soportes escritos como forma de acceder
al pasado, por lo que resulta necesario acercarse e incorporar al trabajo
académico fuentes documentales alternas, como es el caso de los
soportes audiovisuales, que nos permiten obtener miradas distintas a
las fuentes clásicas y adentrarnos en la versión fílmica del pasado.1
En este sentido, parte del vasto patrimonio que ha legado la
antigua Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey está
compuesto por documentos en diferentes soportes, los cuales van
desde lo documental, fotográfico, arqueológico y filmográfico. En el
caso de la imagen fija y en movimiento, ésta ha sido uno de los principales medios para la documentación y transmisión de ideas, pues la
Yolanda Mercader Martínez, “El cine como espacio de enseñanza, producción e investigación”, REencuentro. Análisis de Problemas Universitarios,
núm. 63 (2012): 47–52.

1

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�facilidad que otorga ese medio para capturar una visión particular de
la realidad le ha dotado de gran estima entre académicos y aficionados. No obstante, la delicadeza de sus materiales y las condiciones específicas de resguardo que exigen, han tenido como consecuencia una
revalorización más lenta a diferencia de otros soportes documentales.
Tomando esto a consideración, este trabajo surgió del
proceso archivístico realizado para la creación de la Guía General
de la Colección Fílmica, grupo documental perteneciente al Archivo
Histórico de Fundidora (AHF). El material trabajado forma parte
del acervo de la extinta Compañía Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, S.A., principal ente productor de la documentación y
propiedad del Archivo General de la Nación, cuyo comodato fue
cedido al Fideicomiso Parque Fundidora en 1988 en un convenio
que involucró la creación del AHF en 1991. Este archivo cuenta
con aproximadamente 1734.23 metros lineales de documentación
que refleja el ejercicio contable, legal, administrativo y productivo
de la empresa cuya información data de 1900 hasta 1986.
Específicamente, comprende cinco fondos documentales dentro su
cuadro de clasificación: 1) Dirección General, 2) Administración,
3) Relaciones Industriales, 4) Empresas Filiales y 5) Producción.
Estos documentos reflejan la compra de equipo, la modernización
de sus departamentos, los problemas laborales, planes de expansión,
así como la relación entre industriales, banqueros y políticos.
Para la caracterización de este trabajo, fue necesario hacer
el proceso de identificación, organización y clasificación de las

�unidades documentales simples, de acuerdo con la metodología
archivística. Este trabajo fue realizado durante tres meses mediante
visitas regulares al acervo. Para lograr esto, se realizó una
investigación documental en fuentes de archivo, hemerográficas
y fotográficas para complementar la respectiva guía general de
la colección filmográfica. Las condiciones de deterioro de los
documentos fílmicos impiden su consulta por parte del público en
general, sin embargo, la copia de estos materiales en DVD brinda
la posibilidad de visualizar al menos la mitad de ellos.
La agrupación documental sobre la cual se realizó la
labor archivística fue de un total de 59 unidades documentales
simples; 57 rollos en un formato de 16 mm y solamente 2 rollos
incompletos en 35mm, los cuales se encontraron en un soporte
de acetato de celulosa, cuya temporalidad comprende desde
1954 hasta 1978. Estas fueron producto de las actividades de la
empresa siderúrgica, por lo que el contenido de las películas gira
en torno a la temática industrial, que incluye la construcción de
diversas instalaciones industriales, modernización de maquinaria,
capacitación de los trabajadores, instrucción en medidas de
seguridad e higiene, así como eventos y actividades recreativas.
Las cintas se encontraron originalmente con una clasificación inicial correspondiente a los inicios del archivo, llevada a cabo
por el fotógrafo francés Jerome Dité; de este periodo data la reprografía del material fílmico a Betacam y posteriormente su transición
a DVD. En este primer trabajo, también fue encontrada una primera
labor de organización y desarrollo de una catalográfica básica. Por
281
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�Industria e imagen

esta razón, las películas no fueron sometidas a una organización archivística con base en un principio de procedencia u orden original.
Por otra parte, el libro de Marcela Guerra y Alma G. Trejo, El crisol
del temple, hace referencia que la filmoteca del AHF contaba con 75
películas de 16 mm sobre temas de seguridad, elaboración del acero
y aniversarios, cifra discrepa del resultado final.2
La propuesta de seriación se realizó a partir del conocimiento de funciones y actividades de la compañía. Tomando en cuenta el
soporte del material, se llegó a la conclusión que sería organizado en
una colección fílmica, puesto que la totalidad del material trabajado se
encontró en un soporte de acetato de celulosa. Por esto, la clasificación
fue realizada bajo un criterio funcional, es decir, el que está relacionado con el tipo documental en el que se hacen homogéneos los formatos, el contenido y muy regularmente el soporte.3
La colección fue distribuida en grupos documentales que
reflejaran las temáticas específicas, lo que dio como resultado la
conformación de 3 secciones y 9 series identificadas. La primera de
ellas, ordenada de acuerdo con los procesos productivos de la empresa,
corresponde con la Construcción de Instalaciones, la cual comprende
la serie de Instalación del Molino de Combinación Lewis (1954-1956),
primer antecedente de la modernización de la empresa. La segunda
Marcela Guerra y Alma G. Trejo, Crisol del temple: Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey (Monterrey: Gobierno del Estado de Nuevo León, Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, 2000), 338.
3
Gustavo Villanueva Bazán et al., Manual de procedimientos técnicos para
archivos históricos de universidades e instituciones de educación superior
(México: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Universidad Nacional Autónoma de México, 2002), 75.
2

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serie atañe la Primera Fase del Plan de Expansión y Modernización
de la empresa, con la construcción de instalaciones industriales como
las naves de aceración, el molino de 46”, la construcción de Aceros
Planos y la construcción de la Planta Termoeléctrica. La tercera serie
corresponde con la Segunda Fase del Plan de Expansión, que da cabida
a las películas relacionadas con la construcción del Horno Alto Núm.
3, así como la Planta Coquizadora.
La segunda sección fue la competente al apartado de
Seguridad Industrial, misma que comprende tres series. La primera
de ella contempla el apartado de Capacitación con cintas que hablan
sobre el funcionamiento de aceración y los procesos siderúrgicos.
La segunda serie es Prevención, que contiene cortometrajes sobre
simulacros de incendios, el uso de equipo de protección y las buenas
prácticas dentro de las instalaciones. La última serie involucra el
apartado de Higiene, que tiene que ver con la presentación dentro
del trabajo y el cuidado de la limpieza personal.
La última sección, titulada Eventos, es menor en comparación con las anteriores. La primera serie de este nivel lleva por nombre Aniversarios, en la cual se documentaron los festejos del 50 y 65
aniversario de la compañía. La segunda serie es Deportes y recoge
dos competencias deportivas, una de atletismo en el Parque Acero,
fechada en 1955, y otra competencia automovilística en Indianápolis.
La tercera es una serie que consistió en varias películas sin identificar,
pues no se encontraron suficientes datos para su clasificación, debido
al avanzado estado de deterioro. A continuación, se muestra la representación gráfica de la distribución del grupo documental (Figura 1).
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�Industria e imagen

Figura 1
Cuadro de clasificación de la Colección Filmográfica
de Fundidora
Sección

Construcción de
Instalaciones

Serie

Película

Construcción de Molino Lewis
Instalación
del Molino de Molino Lewis Proceso
Combinación Instalación de chimenea- primera parte
Lewis
Construcción del Molino Lewis
Plan de
Expansión y
Aceración, reparación del horno No. 5
Modernización
(Primera parte)
Construcción de instalaciones industriales (Alto Horno)
Aceración: Estructura de la Nave
Horno 2 y Aceración en funcionamiento
Aceración: grúa
Aceración: grúa
Aceración: grúa
Construcción de Aceros Planos
Construcción de Aceros Planos
Aceros planos
Aceros planos
Aceros planos
Aceros planos: Sala de motores
Maquinaria Almacenada (Aceros
planos)

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Sección

Serie

Película
Maquinaria Almacenada (Aceros planos)
Construcción del molino de 46” #1
Construcción del molino de 46” #2
Molino 46”
Molino 46”
Instalación de maquinaria en el Molino
de 46” Primera parte
Funcionamiento Molino del 46”
Mecanización de los Hornos Altos 1 y 2
Instalación de grúa portal
Planta termoeléctrica
Planta Generadora
Cimentación Alto Horno

Construcción del Alto Horno No. 3
Plan de
Expansión y
Construcción del Alto Horno No. 3
ModernizaPiso de carga Alto Horno 3
ción (segunda
Coquizadora
parte)
Modernización de la producción de
Fundidora (reseña)
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�Industria e imagen

Sección

Serie

Película
Cómo funciona Aceración 2

Seguridad
Capacitación
Industrial

The basic principles of supervisory
management. Rollo: 8 Eubanks improv.
Mgr. Performance
The basic principles of supervisory management. Sts. 7 Cribbin Motivation
The basic principles of supervisory
management. Sts. 6 Romberger Communications
The basic principles of supervisory
management. Sts. 5 Hayes Standards &amp;
Appraisal
Coupler safety- Job Safety Analysis
Steel and America (inglés)
Steel and America (sin sonido)
Steel and America (español)
Simulacro contra incendio
Simulacros contra incendios
Simulacro de incendios

Prevención

Higiene

Uso de lentes de seguridad
Trabajadores problemáticos
El Exaltado (The Hot head)
Cómo funcionan los órganos del cuerpo
humano
Limpieza, exactitud y cuidado
De rigurosa etiqueta

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Sección

Serie
Aniversarios

Película
65 aniversario de Fundidora Monterrey
Aniversario Fundidora
50 aniversario de Fundidora

Eventos

Deportes

Varios

Competencia de atletismo Parque Acero
31 days in May. Firestone championship. “Indianapolis”.
Sin identificar
Sin identificar
Sin identificar

Fuente: Elaboración propia con documentación del Archivo Histórico de
Fundidora.

Se llegó a la conclusión de que el patrimonio fílmico trabajado es
sustancial y documenta procesos y eventos de suma importancia,
cuyo uso complementa la investigación de otros soportes
documentales y pone a disposición su uso para el desarrollo de
futuras líneas de investigación relacionadas con la cinematografía.
Con relación a lo anterior, su valor va más allá del tipo históricodocumental, pues resalta por las implicaciones científicas y
tecnológicas al retratar los procesos minero-metalúrgicos, uso de
maquinaria y equipo especializado. Por lo tanto, representan un
innegable valor no solamente para la Compañía Fundidora, ahora
extinta y transformada en parque, sino también para otras empresas
que ahora se reconocen como herederas de su legado, como es el
caso de Ternium, que adquirió las Instalaciones de Aceros Planos
a inicios del siglo XXI, o el organismo descentralizado que ahora
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�Industria e imagen

administra Parque Fundidora y otros espacios públicos en el Área
Metropolitana de Monterrey.
Estos apuntes son un primer acercamiento que busca
revalorizar la versión fílmica del pasado e incentivar su consulta
por parte de académicos o el público en general. Así mismo, es
un esfuerzo por incorporar estos materiales no solamente a la
investigación, sino también a la enseñanza de la historia, debido
a su capacidad narrativa y a la posibilidad de mostrar diversas
representaciones, estereotipos, así como relaciones sociales y
de género. Esto favorecería su difusión para generar un mayor
impacto, promoviendo la aplicación de las respectivas medidas
de preservación y conservación preventiva, evitando una pérdida
irreparable para el patrimonio industrial y audiovisual de la región.
Por último, esta reflexión trae a colación el debate por las
llamadas Películas Huérfanas, concepto que no sólo designa un
tipo de orfandad relacionada con los derechos de autor, sino que
se extiende a aquellas películas en muchos casos minorizadas
o menospreciadas, debido al nulo interés comercial y los
pocos ingresos que pueden generar. Estas películas involucran
aquellos metrajes incompletos, películas educativas, materiales
censurados, películas científicas, material experimental, películas
caseras, amateur, noticieros y muchas otras categorías que pueden
situarse en lo inusual, donde justamente radica su encanto y la
necesidad de visibilizarlas.4
Ryan Handley, “The Forgotten Impact of Film: An Introduction to the Film
Preservation Cause”, Screen Culture, núm. 6 (el 7 de abril de 2021), https://
4

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-36

288

�César Herrera

Referencias
Documentales
Archivo Histórico de Fundidora
Bibliográficas
Guerra, Marcela, y Alma G. Trejo. Crisol del temple: Fundidora
de Fierro y Acero de Monterrey. Monterrey: Gobierno del
Estado de Nuevo León, Secretaría de Desarrollo Urbano
y Obras Públicas, 2000.
Handley, Ryan. “The Forgotten Impact of Film: An Introduction
to the Film Preservation Cause”. Screen Culture, núm. 6
(el 7 de abril de 2021). https://screenculturejournal.com/2021/04/
the-forgotten-impact-of-film-an-introduction-to-the-film-preservation-cause/.

Mercader Martínez, Yolanda. “El cine como espacio de enseñanza, producción e investigación”. REencuentro. Análisis de
Problemas Universitarios, núm. 63 (2012): 47–52.
Villanueva Bazán, Gustavo, Georgina Flores Padilla, Roberto
Montores Martínez, Martha A. Ochoa Esquivel, y Luis
Torres Monroy. Manual de procedimientos técnicos para
archivos históricos de universidades e instituciones de
educación superior. México: Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla; Universidad Nacional Autónoma
de México, 2002.

screenculturejournal.com/2021/04/the-forgotten-impact-of-film-an-introduction-to-the-film-preservation-cause/.
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�Sala Museo “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori”, la
memoria de un Hospital- Escuela
Nancy Verónica Gallegos Jiménez

Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0000-0001-9015-2988

La Sala Museo “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori” nació con la
premisa de recolectar todo material -documental y gráficoque sirviera para mostrar el proceso evolutivo del Hospital
Universitario “Dr. José Eleuterio González” y de la Facultad de
Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, incluyendo
un amplio acervo documental resguardado prácticamente
desde el nacimiento de la Escuela de Medicina en 1859. Los
antecedentes de la Sala Museo se remontan a la dirección del Dr.
Eduardo Aguirre Pequeño (1945-1947), cuando existía el deseo
de formar un museo referente a la medicina y la biología.1 En
1946, se equipó una sala en la Facultad de Medicina, en donde
se exhibía una pequeña colección de pertenencias y obras del Dr.
Algunos datos básicos sobre los antecedentes pueden consultarse en Eduardo Aguirre Pequeño, Datos para la historia de la escuela de medicina de Monterrey (Monterrey: Universidad de Nuevo León, Instituto de Investigaciones
Científicas, 1944).
1

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�Sala Museo

José Eleuterio González, algunos animales disecados y huesos
pertenecientes a la osteoteca de la misma escuela. Algunos años
después, en 1948, se inició la construcción del edificio donde se
aloja la actual Facultad, por lo cual se tuvieron que vender los
terrenos de la Escuela y las clases se tomaron por un periodo
provisional en el edificio Tirso Garza.
Poco tiempo antes de la inauguración del edificio, el 13
de agosto de 1951, el rector Raúl Rangel Frías solicitó a todos
los directores de facultades y escuelas de la universidad que le
proporcionaran información al profesor Israel Cavazos Garza,
entonces oficial mayor de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística, sobre los archivos y bibliotecas que
disponían cada una de las dependencias universitarias. Se realizó
un trabajo de reorganización de los acervos documentales y
bibliográficos con los que contaba la Facultad, reportando material
documental desde 1850. En el año 1952, cuando fue inaugurada
la nueva Facultad, no se contempló ningún espacio para el museo,
mientras que los documentos fueron resguardados en una bodega,
donde permanecieron por alrededor de 30 años.
En 1988, dirigido por el Dr. Alfredo Piñeyro López,
el Proyecto Historia de la Medicina en Nuevo León pondría
nuevamente sobre la mesa la importancia de los acervos. Además
de revisar bibliografía sobre la medicina de la entidad, su principal
propósito fue recabar información documental, haciendo un
rastreo por los archivos oficiales de la entidad, así como una
revisión del acervo histórico existente en la Facultad de Medicina.
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�Verónica Gallegos

El responsable en su primera etapa fue el profesor Celso Garza
Guajardo y un equipo de tres asistentes. Cuatro años después,
Garza Guajardo dejó el proyecto y quedó como responsable el
profesor Armando Hugo Ortiz Guerrero.
Como no contaban con un espacio físico para la
recopilación de la información, les fue asignado un pequeño
lugar dentro del Hospital Universitario, hasta que finalmente,
bajo la dirección del Dr. Jesús Zacarías Villarreal (1992-1997), se
impulsó la habilitación del espacio museístico dentro del recién
inaugurado Centro Regional de Información y documentación
en Salud. Para esto, se integró un Comité de Historia donde
participaron la licenciada Georgina Arteaga, los doctores Ángel
Óscar Ulloa Gregori y Hernán Salinas Cantú, así como los señores
Eliézer Alanís Rodríguez, Arturo Benavides y el profesor Ortiz.
En 18 de octubre de 1993 se inauguró la Sala Histórica de
la Facultad de Medicina, albergando una colección con los libros
más antiguos que formaban parte del acervo bibliográfico de la
Facultad, exhibiendo fotografías alusivas a la historia de la misma
y del Hospital, y contando con un limitado acervo museográfico.
En años siguientes se recibieron algunos donativos de instrumental
médico, y en el 2000 el Dr. Med. Ángel Óscar Ulloa Gregori donó
a la Facultad su colección completa de instrumentos, estuches y
aparatos médicos antiguos. Con este lote -de alrededor de mil
piezas- se rediseñó la museografía y desde el año 2002, durante
la gestión del Dr. Jesús Ancer Rodríguez, la Sala Histórica pasó a
llamarse Sala Museo “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori”.
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�Sala Museo

Actualmente, la Sala Museo está compuesta por un
Acervo bibliográfico, un Acervo Gráfico y Archivo Histórico
Fotográfico, una Colección de instrumental médico antiguo y
un Archivo Histórico Documental que reciben investigadores
tanto del área médica como de las humanidades. A continuación
comentaré brevemente sobre cada una de estas partes.
Acervo bibliográfico
Este acervo tiene su origen en la colección propia de la antigua
Escuela de Medicina, que se formó con los donativos de médicos,
familiares de doctores y personas ajenas a esta institución. Para
1988, esta estantería de libros antiguos se encontraba en el sótano
de la Facultad de Medicina, ya que por su temporalidad no eran
libros de consulta para los estudiantes. En un inventario previo
consignado por Israel Cavazos, dicha sección estaba clasificada y
compuesta por 1,673 volúmenes.2
En el año 2007, la Sala Museo se integró al programa de
digitalización de la Dirección General de Bibliotecas (DGB) de
la UANL con los libros y documentos antiguos existentes en ese
espacio. El proceso se inició en septiembre de ese mismo año, y
el criterio para la selección de los libros a digitalizar consistió en
que fueran volúmenes publicados antes de 1908, exceptuando los
libros duplicados o los que ya se hubieran digitalizado en otras
José Antonio Olvera, “Papeles de Medicina Reorganización del archivo
histórico (1884-1954)”, Memoria Universitaria 1, núm. 10 (noviembre de
2010): 3–13.
2

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�Verónica Gallegos

dependencias de la universidad. En junio de 2008 se instalaron en
la Sala Museo dos equipos de digitalización de alta resolución para
el comienzo de los trabajos; la catalogación en la DGB concluyó
en marzo de 2009, y la digitalización en noviembre del mismo
año, habiendo procesado 750 libros editados entre 1780 y 1908.
Actualmente se reorganizó la colección de libros antiguos con
la ayuda del Centro Regional de Información y Documentación
en Salud de la UANL, y se integraron nuevas colecciones de
donativos recibidos años atrás, por lo que a la fecha contamos con
3,054 volúmenes. La estadística global nos revela que 885 libros
son del siglo XIX y 2,167 del siglo XX; el 32% están escritos en
francés, el 33% en inglés, el 34% en español, y una parte mínima
en otros idiomas como lo son alemán, latín, japonés e italiano.
Acervo Gráfico y Archivo Histórico Fotográfico
La medicina es una disciplina visual, por lo que se considera que
no se puede aprender medicina sin representaciones gráficas. La
fotografía se utiliza para mostrar los resultados de un tratamiento;
retratar la evolución de una enfermedad; el momento de un parto; y
documentar los diferentes procedimientos médicos y quirúrgicos,
como las cirugías de alto riesgo, trasplantes, fracturas y cirugías
estéticas. En el caso particular de la Escuela de Medicina, este
proyecto fotográfico empezó en 1944, tal como se menciona en el
informe del director.3
Archivo General del Estado de Nuevo León. Informe que rinde la Dirección de la Facultad de Medicina a la Universidad de Nuevo León, de los tra3

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�Sala Museo

Dicho laboratorio siguió funcionando hasta convertirse en
el Departamento de Fotografía, que se encargaba de documentar
los eventos y acontecimientos importantes de la Facultad de
Medicina y Hospital Universitario, así como del apoyo gráfico
a los diferentes servicios del Hospital. Desde 1975 se nombró
jefe de ese Departamento al pintor y fotógrafo Eliézer Alanís
Rodríguez, quien había tomado cursos y talleres de pintura
artística y restauración en Monterrey, y en San Miguel de
Allende, Guanajuato. Alanís permaneció en el puesto hasta 2005,
cuando desapareció el departamento. Sus colaboradores fueron
los señores José Abdón y Benigno Leal.
En sus primeros años el departamento se encontraba
en las instalaciones del hospital, y fue hasta 1985 cuando fue
trasladado a la Facultad de Medicina “con el propósito de ofrecer
en un futuro próximo, mayores recursos audiovisuales de apoyo
a la enseñanza”.4 El Departamento de Fotografía se unió al
“Proyecto de Historia de la Medicina en Nuevo León” no sólo
para la recopilación de imágenes, sino para la impresión de
fotografías y la elaboración de pinturas.5 Entre los años 1993
a 1999, Eliézer Alanís pintó veintiocho retratos para formar la
galería de ex directores de la Facultad y Hospital Universitario,
bajos desarrollados durante el año 1943-1944.
4
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, 1985” (Monterrey, 1986).
5
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, de 1992-1995” (Monterrey, 1996).
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�Verónica Gallegos

así como tres pinturas del antiguo Hospital González y de la
primera Escuela de Medicina, las cuales siguen en exhibición en
el Museo.
En el año 2011 se inició la etapa de reorganización del
archivo histórico fotográfico. Como resultado, se catalogaron más
de 5,000 fotografías en blanco y negro y a color, datadas entre
finales del siglo XIX hasta principios de siglo XXI; así mismo, se
incluye un recuento cronológico de la vida del Dr. José Eleuterio
González, fundador de ambas instituciones. En ese mismo año,
siguiendo con el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO,
en el cual la UANL se encontraba participando desde 2007,
se decidió digitalizar el Archivo Fotográfico para ayudar a la
preservación del material y facilitar su uso para los investigadores.
La recopilación de imágenes más recientes se sigue llevando a
cabo por parte del personal del museo. Actualmente, en la Sala
Museo se exhiben 66 reproducciones fotográficas, como muestra
y selección de los contenidos más interesantes con los que cuenta
el Archivo Histórico Fotográfico.
Instrumental Médico Antiguo
Este acervo es el más representativo de la Sala Museo, y se sigue
enriqueciendo gracias a los donativos de los distintos Servicios
del Hospital Universitario, médicos y sus familias. Uno de los
donativos más importantes fue el realizado por el Dr. Ángel
Óscar Ulloa Gregori, que, como se mencionó con anterioridad,
dio lugar al nombre del Museo. El acervo está compuesto por
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�Sala Museo

un aproximado de 1,000 piezas, entre aparatos, estuches,
fármacos, material quirúrgico, mobiliario médico e instrumental,
algunos de los cuales datan del siglo XIX. Está conformado
por una exposición permanente, dividida en distintas secciones,
especialidades o ramas de la medicina, como diagnóstico,
laboratorio clínico, farmacia, anestesiología, cirugía, urología,
obstetricia, traumatología, entre otras; y cuenta además con una
exposición temporal que se renueva semestralmente.
Archivo Histórico Documental
Como ya se mencionó, el entonces rector de la universidad,
Raúl Rangel Frías, solicitó en 1951 que todas las dependencias
universitarias proporcionaran información sobre sus bibliotecas y
archivos; meses después, la Facultad de Medicina declaró contar
con textos y documentos desde mediados del siglo XIX. Los
documentos se resguardaron durante mucho tiempo en diversos
espacios de la facultad, sin clasificarse ni estar disponibles para su
consulta. Afortunadamente, en 1990 se comenzaron a organizar
como parte de los trabajos que realizaba el grupo de historiadores
del Proyecto Historia de la Medicina en Nuevo León.
En febrero de 2010, la administración de la Facultad
encomendó al Lic. José Antonio Olvera Sandoval realizar
el Diagnóstico y Dictamen Técnico del Archivo Histórico
de la Facultad de Medicina de la UANL, así como iniciar la
reorganización de dicho acervo. Actualmente, el acervo se
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�Verónica Gallegos

resguarda en 300 cajas de polipropileno y se tiene un catálogo
de toda la información que cubre un periodo de 1825 a 1980. Es
uno de los pocos archivos universitarios con que cuenta nuestra
Máxima Casa de Estudios. Como un esfuerzo de vinculación, en
el 2016 la Sala Museo se integró a la recién creada Asociación
Noreste de Archivos, organismo autónomo que reúne a los
archivos históricos públicos y privados de la región.
El material que compone la Sala Museo “Dr. Ángel
Óscar Ulloa Gregori” es de gran relevancia para diversos
grupos académicos y para la sociedad en general. Los acervos
biblio-hemerográficos, documentales y fotográficos son los
más consultados no sólo por historiadores, sino por arquitectos
y médicos. Al formar parte de instituciones centenarias como
el Hospital Universitario, único en el noreste de México
durante el siglo XIX, y como la Escuela de Medicina, una de
las primeras dependencias del Colegio Civil, la consulta de
estos acervos resulta casi obligatoria para cualquier persona
interesada en la historia de la salud pública y la educación.
Por otro lado, la Sala Museo, es uno de los pocos museos
especializados en la historia de la medicina y la salud, por
lo que recibe visitantes locales, nacionales y extranjeros que
se convierten en testigos de diversos procesos de cambio a
través de todo el material que compone nuestro espacio, que es
gratuito y abierto a todo público, tanto para visitas culturales
como para proyectos investigación.
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�Sala Museo

Fuentes
Archivos
Archivo General del Estado de Nuevo León
Bibliografía
Aguirre Pequeño, Eduardo. Datos para la historia de la escuela de medicina de Monterrey. Monterrey: Universidad
de Nuevo León, Instituto de Investigaciones Científicas,
1944.
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina
y Hospital Universitario, 1985”. Monterrey, 1986.
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, de 1992-1995”. Monterrey,
1996.
Olvera, José Antonio. “Papeles de Medicina Reorganización del
archivo histórico (1884-1954)”. Memoria Universitaria
1, núm. 10 (noviembre de 2010): 3–13.

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�Los documentos de la Junta de Fomento de las
Californias en la Colección Lafragua de la Biblioteca
Nacional de México (1825-1827)
Abraham Uribe Núñez

El Colegio de Michoacán
Zamora, México
orcid.org/0000-0002-9035-3613

La emergencia sanitaria producida por la pandemia de Covid-19
obligó a millones de personas alrededor del mundo a reducir su
movilidad espacial a tal grado de permanecer en cuarentena. La
comunidad académica dedicada a la práctica historiográfica fue
una de las afectadas por tales medidas imperiosas, pues el grueso
de sus actividades, entre las que destacan la consulta de archivos
históricos, debió ser suspendida o trasladada a la modalidad virtual.
Dicho lo anterior, obligó a los historiadores a adoptar alternativas
de consulta y a la generosidad de otros colegas para sortear la
viabilidad documental de sus respectivas investigaciones.
Afortunadamente encontré la Colección Lafragua que,
concentrada en el sitio virtual de la Biblioteca Nacional, está
dotada de documentos muy valiosos para mi investigación sobre
la historia de las divisiones territoriales en el norte de México
durante el siglo XIX. Es de señalar que se había hecho una
301
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-25

�Junta de Fomento de las Californias

búsqueda somera a partir del Catálogo elaborado por Lucina
Moreno Valle para los documentos del periodo de 1821-1853,1 no
obstante, al ser éste parcial y ante las circunstancias de emergencia
sanitaria, nos vimos en la necesidad de hacer la consulta remota.
La Colección Lafragua está conformada por documentos
del periodo 1800-1875, acopiados por José María Lafragua (18131875), quien los reunió, ordenó y donó a la Biblioteca Nacional.
Es preciso informar que el instrumento de consulta –elaborado
por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM y
la asociación civil Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas
de México (ADABI)– es muy amigable para el investigador, pues
permite la búsqueda de su catálogo por periodos (1800-1810,
1811-1821, 1821-1853, 1854-1875), pero desafortunadamente
sólo unos cuantos documentos están disponibles para su descarga.2
En ese sentido, el documento que presentamos a
continuación se titula Iniciativa de ley que propone la Junta para
el mejor arreglo del gobierno de los territorios de Californias,
que es una compilación de documentos producidos por la Junta
de Fomento de las Californias entre 1825 a 1827.3 Esta fuente
Lucina Moreno Valle, Catálogo de la Colección Lafragua de la Biblioteca
Nacional de México, 1821-1853 (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1975).
2
“Proyecto de conversión de los catálogos de la Colección José María Lafragua de la Biblioteca Nacional de México 1800-1875, a su versión electrónica”, consultado el 29 de diciembre de 2021, https://lafragua.iib.unam.mx/.
3
Biblioteca Nacional (BN), Colección Lafragua (CL). Iniciativa de ley
que propone la Junta para el mejor arreglo del gobierno de los territorios
de Californias, 1825-1827, Documento 427, consultado en https://catalogo.
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-25

302

�Abraham Uribe

histórica permite reconstruir quiénes fueron los miembros de la
Junta de Fomento de las Californias, a qué sector de la sociedad
y entidad federativa representaban, además de qué propuestas
estaban discutiendo y cuáles fueron sus alcances y limitaciones.
Gracias a sus actas de sesión es posible vislumbrar que sus
miembros pretendieron incidir en una diversidad de temas como
la colonización, divisiones territoriales, gobierno y administración
de justicia.
Tabla 1
Guía de consulta para el documento Iniciativa de ley
Partes

Contenido

Páginas

1

Iniciativa de ley que propone la Junta para el
mejor arreglo del gobierno de los territorios de
Californias

2-26

2

Subdivisión de los territorios de alta y de la Baja
California en cuatro distritos según lo ha creído
necesario la segunda comisión de la junta de fomento de dicha península, por lo que facilitará el
más pronto establecimiento de su nuevo gobierno y administración de justicia

27-34

3

Voto final de la segunda comisión de la junta
sobre el arreglo que conceptúa necesario en los
territorios de Californias

35-43

4

Señores que se han ocupado en la junta de fomento de las Californias, colocados según la antigüedad de sus miembros

44

Fuente: Elaboración propia.
iib.unam.mx/exlibris/aleph/a23_1/apache_media/23IIB36ENRTC1PF4ECVJDSMXRJNHP3.pdf
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-25

303

�Junta de Fomento de las Californias

Por términos de espacio se presenta la transcripción parcial de
esta fuente histórica; sin embargo, en el recuadro anterior (ver,
Tabla 1) se encuentra una guía para facilitar la consulta y alentar a
los historiadores a su utilización con fines tanto educativos como
para la escritura de la historia.
Referencias
“Proyecto de conversión de los catálogos de la Colección José
María Lafragua de la Biblioteca Nacional de México
1800-1875, a su versión electrónica”. Consultado el 26 de
junio de 2022. https://lafragua.iib.unam.mx/.
Valle, Lucina Moreno. Catálogo de la Colección Lafragua de
la Biblioteca Nacional de México, 1821-1853. México:
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de
Investigaciones Bibliográficas, 1975.
[35]
VOTO FINAL de la segunda comisión de la junta sobre
el arreglo que conceptúa necesario en los territorios de
Californias
La comisión encargada de realizar las órdenes de esta muy
respetable junta, creyó de su deber reducir sus trabajos a un
solo punto de vista eligiendo el más preciso, para que reúna
todas las materias que tan dignamente trató en las sesiones que
tuvo desde su instalación para que los discuta, las apruebe, si
merecieren su concepto, y después los eleve al Excelentísimo
Señor Presidente de la República, a fin de que solicite su
aprobación en las cámaras, publicándose como ley que haga
la felicidad de las Californias alta y baja, de la que depende en
muchos ramos la de los Estados Unidos Mexicanos.
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304

�Abraham Uribe

La comisión sobre sus cortos conocimientos tuvo que lidiar con
la obscuridad de los escritores, con la ignorancia de otros, y aun
con la cortedad de los que ministran los que ya después de los
últimos descubrimientos se encargan de ellos.
Este país colocado por Dios en el punto más preciso para hacer
la navegación con el Asia y la otra América, que se comenzó
a conocer por el mismo conquistador tirado de México cuyo
nombre lleva el mar que se llama Rojo de Cortés, y es el
central de la California, que desde luego debió atraerse toda
la atención de la corte española, que emula de la de Portugal
ansiaba lograr las riquezas que a este le proporcionaba la
especería; que guiaba de tal emulación, erogando gasto sobre
gasto, cuando Magallanes sale para el Occidente a solicitarlos,
el famoso Sebastián Vizcaíno, penetra por el sur, adelanta los
descubrimientos de Cortés en el puerto de Monterrey, y otros
varios hasta el Cabo de Mendocino, que críticos marinos
estiman como fabulosa; y atraídos de la pesca de la nutria y
el buceo de perla comenzaron a frecuentar tanto la costa del
sur como la occidental de la América; sin embargo de que es
preciso convenir en que las primeras relaciones que publicaron,
ni son tan exactas como la primitiva de Sebastián Vizcaino, por
estar muy diminutas, otras ser inexactas, y las más fabulosas.

[36]
En este estado de confusión hubo un genio sublime que percibió
la utilidad política que podría la California originar a la nación
española que entonces se hallaba apoderada del rico continente
mexicano. El cardenal Alveroni, ministro de Felipe V, italiano
de nación, talento perspicaz y previsor, creyó encontrar en ese
país el punto preciso y más acomodado para libertar a la España
del perjuicio que le originaba comunicar sus riquezas a sus
mismos enemigos por medio del comercio, para que con ellas
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305

�Junta de Fomento de las Californias

les hicieran la guerra, extenuada su población, sin fábricas, sin
artes, llena de vanidad con la memoria de sus proezas militares
anteriores, y viciados su hijos en la ociosidad, no le era posible
habilitar de lo preciso los extensos dominios que poseía en
ambas Américas, y estaba precisada a tomar la obra de mano
de las naciones que aprovechándose de su descuido, por medio
del trabajo y la industria, habían radicado en su seno una
fuente inagotable de las verdaderas riquezas: a ella ocurrían
por artículos comerciales, contentándose con que vinieran a
sus puertos, para desde ellos comprender la navegación a las
Américas, porque éstas para el extranjero estaban tan cerradas
como el paraíso a quien guarda un paraninfo armado de una
espada de fuego.
El sublime Alveroni discurrió podría castigar a esas naciones
retirándoles las riquezas de las Américas, cerrando los puertos
del norte, y abriendo los del sur, porque en el supuesto de
que los metales preciosos no podían permanecer en ellas ni
conservarse en España por la causa expresada, era mejor fuesen
a parar en último término a las naciones, las que por la enorme
distancia que media entre unos y otros países, nunca podrían
causarle temor, ni inferirle mal.

[38]
Los proyectos grandes no se realizan en el momento que se
conciben, necesitan tiempo para reducirlos a efecto, y energía
desde que se dicta la primera providencia, hasta que finalizan
con ejecución de la última. Así lo comenzó a ejecutar Alveroni:
dio las primeras órdenes, las activó, y seguía con constancia
acalorándolas cuando la Inglaterra y la Francia se iniciaron en
el misterio. Su poder en la corte de un príncipe francés era muy
respetable: hablaron, amenazaron, y por último decididamente
dijeron que si no se arrojaba del ministerio a Alveroni declararían
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-25

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�Abraham Uribe

la guerra. Esta conminación fue el rayo poderoso que estalló
sobre la cabeza del ministro, que, en el instante mismo, perdida
la confianza del monarca su amo, caminó para Italia, en donde
se le encerró en una estrecha prisión, por motivos que no son
del caso referir. Quedó el proyecto en embrión; y los que le
sucedieron en el puesto, aunque hayan conocido su utilidad,
nunca volvieron a tratar la materia por no tener una púrpura que
les resguardase su existencia. Bien que es necesario decir que,
desde el principio del siglo pasado, que es cuando se empezaron
a expedir las órdenes mejores para el gobierno de la California,
su población y resguardo, con el objeto de que la nao de Manila
que cada año venía a Acapulco, y era la esperanza de la isla de
Luzón, tuviera una escala para refrescar víveres, curar a sus
enfermos, y carenarse con mucha utilidad de aquel comercio.
Con la presencia del visitador don José de Gálvez recibió el
soplo de vida: comenzó a progresar, si este nombre merece los
pasos tardíos con que se le ha visto. No llega su población ni
a 50 personas, debiendo haber sido la Siberia de la América,
a donde desterrados los muchos miles de hombres que han
muerto y mueren anualmente en los arenales de Veracruz, con
sus personas y las de sus hijos habrían formado una población
numerosa, fundando pueblos, villas y ciudades, civilizando las
muchas tribus de indígenas que la pueblan, estaría resguardada
por este rumbo la nación mexicana de las miras hostiles de otras
que emprendiendo navegaciones dilatadas, gastos inmensos, y
superando toda clase de riesgos, hicieron y continúan haciendo
diariamente adquisiciones de terrenos muy considerables, hasta
constituirse nuestros limítrofes.

[40]
Tal es la Rusia, ese colono político que enseñoreado de los
confines de Europa, de parte de la Asia, se ha aposesionado
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�Junta de Fomento de las Californias

hasta puerto de Bodega, distante menos de un grado del de San
Francisco que es ahora el último punto de nuestras posesiones,
de donde saca crecidas sumas de los artículos que debiendo ser
exclusivos del comercio mexicano, lo son de estos advenedizos,
que a más tratan con las naciones del interior, amaestrándolas
en el arte de la guerra, tal vez con el designio de ulteriores
ventajas que les proporcionará la amistad, para o despojar a la
nación de mejores terrenos, o mantener una guerra desoladora,
en la que entrarán de auxiliares y protectores.
Es mucho el tiempo que se ha perdido, y esto es más doloroso
por cuanto hubo elementos que en otras manos que no fueran
las inerrantes y estériles de la España, habrían producido
resultados maravillosos. Los viajes de Ezeta, Pérez, Malaspina,
Cuadra y Camaño dieron a conocer estos terrenos hasta más
allá del mondo de San Elías, Estrecho de Juan de Fuca, y otros
puntos inmediatos al polo, rectificados por los de Cook, La
Pérouse y otros marinos extranjeros.
Los mexicanos siempre piadosísimos, deseosos de la conversión
de las naciones gentiles, franquearon sus caudales para sostener
las misiones que estaban fundadas, y establecieron otras de
nuevo para llevar adelante tan gloriosa empresa, sin que hayan
sacado todo el partido posible, que pudo proporcionarles el
comercio con ellas, que habría facilitado el conocimiento de
todo aquel país.

[41]
Estados son las circunstancias en que lo halló la nación
mexicana en los días gloriosos de su independencia y libertad,
su gobierno es misto de levítico y monárquico, y las costumbres
introducidas por los misioneros, las leyes no escritas que
lo gobiernan en lo general, o en expresión más breve: es tan
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poderoso el influjo de estos ministros que se llaman apostólicos,
que cada misionero asemeja un pequeño gobierno, cuáles son
las costumbres introducidas por los que los presiden, su genio,
carácter y circunstancias. Por esta razón ningún otro país de los
que componen la nación mexicana necesita con más urgencia
de que se sistema el gobierno para radicar en él, el imperio
de la ley, la prosperidad, libertarlo del arbitrio religioso, y
de todo ataque tanto exterior, como interior, porque o bien
los rusos, otras naciones… o bien los misioneros, que siendo
todos españoles, teniendo las llaves de las conciencias, y el
ascendiente más poderoso sobre los pueblos, pueden realizar
a aquella inmensa distancia la revolución que algunos de la
misma nación, proyectaron para volver a la mexicana al yugo
del tirano a quien veneran.
La comisión examinó detenidamente cada una de las circunstancias
que van expuestas, recorrió los trabajos anteriores utilísimos de
esta junta, y penetrada de su importancia creyó que lo más breve,
más útil y conveniente, sería extraer lo más precioso de su médula
dividiéndolo en los ramos de que debe componerse el gobierno
bajo las bases del republicano que hace la felicidad de la nación,
para evitar así otra clase de planes, que por lacónicos que fuesen
siempre serían largos, como tales molestos, y exigirían una
nueva redacción que dilatase por más tiempo el bien que deben
recibir estos territorios, principalmente si se confía la instalación
del gobierno a persona que haya estado en el país, trabajado
en su beneficio, reúna las virtudes de justificación, prudencia,
moderación, actividad, patriotismo, y sea afecto al sistema.

[42]
Si nada dice de los bienes que componen el fondo que se llama
de Californias, hacen en parte la dotación de las misiones, y son
efecto de la piedad con que los mexicanos quisieron contribuir
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por su parte a la grandiosa obra de propagar la religión entre
las naciones que pueblan aquellos territorios; es porque sin
embargo de haberse pedido repetidamente razón exacta de
ellos, y sus productos, aun no se ha ministrado, lo que le es
muy sensible por cuanto habría dado una noticia exacta de sus
productos, y propuesto los medios para que fuesen mayores.
Agrega el plan de subdivisión del territorio de ambas Californias
que presentó a la primera junta el señor don Francisco de Paula
Tamariz, a cuyo celo se debe cuanto se ha adelantado en esta
materia, y el que en veinte años continuados ha sido el más
fervoroso agente del bien de aquellos territorios, para lo cual ni
perdonó trabajo ni diligencia que no haya intentado, haciéndose
muy recomendable por el amor con que mira los progresos de la
nación, y los de ese país tan digno de la atención del gobierno.
La comisión desearía fuese posible que el señor Tamariz pasase
a las Californias a plantear las disposiciones que se sirva dictar
el soberano Congreso, pues así al mismo tiempo de recibir el
premio condigno de sus afanes, las Californias experimentaría
el mayor bien; porque ¿Quién mejor pudiera realizar el plan
que propone la comisión que el señor Tamariz que en todo ha
intervenido llevando una parte muy principal en el trabajo?
Entonces perfeccionaría el de la población, y la estadística la
reduciría a la mayor exactitud.
Tomó igualmente en consideración que está para cerrar sus
sesiones la presente legislatura, y que debe aprovechar la
oportunidad de que las cámaras han de continuar sus trabajos
por el espacio de un mes en la clase de congreso del distrito
federal para dictar las providencias que le sean más necesarias a
fin de fijar su bien y su felicidad; creyó facilitar mucho más este
sublime deseo si presentaba al gobierno diferidas las materias
de las leyes que debe pedir dicten para radicar el de aquel país
en todos sus ramos, porque así aventaja el tiempo.
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[43]
De este modo la junta pone punto a sus sesiones, y manifiesta
que guiada de su celo y acendrado patriotismo procuró
desempeñar la confianza que mereció al Excelentísimo Señor
Presidente que, si no ha hecho más, es por falta de datos, pues
examinó y analizó todos los que pudo, procediendo con la
moderación que dicta la prudencia cuando se trata de países
que no se conocen. Que por lo mismo ya es tiempo de que se
disuelva; sin que por eso los individuos que la componen se
nieguen a trabajar en cuanto el gobierno disponga, porque su
patriotismo, que es inextinguible, los animará a superar todas,
y cualesquiera dificultades que se les presenten.
En consecuencia, la comisión reduce sus conceptos a las dos
proposiciones siguientes.
Primera: propone la iniciativa de ley que debe el gobierno
hacer a las cámaras, para que en clase de congreso del distrito
y territorios federales, se establezca el gobierno de ambas
Californias por el orden que refiere.
Segunda: que estando concluidos los trabajos de la junta, ésta se
disuelva, pero representando antes al gobierno dos cosas; es la
una, que sus individuos siempre estarán prontos a desempeñar
las confianzas que se sirva hacerles, si necesitare de sus escasas
luces; la otra, que siendo precisa una persona inteligente y afecta
a aquel país, de patriotismo acendrado y exactitud, le proponga
la que considera reúne todas estas circunstancias, pues así habrá
llenado sus deberes en cuanto estuvo a sus alcances.
México, mayo 13 de 1827, Juan Francisco Azcárate, Pedro
Cárdenas, Francisco Fagoaga.
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�Rafael Rojas. El árbol de las revoluciones. Ideas y poder en América Latina. México: Turner, 2021, 302 pp.
ISBN: 978-84-18895-02-9.
En 1938 se fundó en la Ciudad de México el Partido de la
Revolución Mexicana, iniciativa surgida durante el gobierno de
Lázaro Cárdenas y que tuvo una resonancia positiva entre los
comunistas mexicanos. En El Machete, legendario periódico del
Partido Comunista Mexicano en esa época, se representaba el
nacimiento de la organización con un árbol. Sus ramas eran las
distintas corporaciones que lo integraban. Deseosos de integrarse
en esa experiencia, a la que leían como la forma específica del
frente popular, los comunistas entregaban una representación
que Rafael Rojas, académico del Colegio de México, utiliza para
nombrar su estudio más reciente. Y es que, el árbol sirve como
una metáfora muy adecuada para exteriorizar el devenir de las
ideas revolucionarias. Como en la vida natural, los árboles se
secan o florecen; son arrancados por la fuerza o vencidos por su
propio peso, son arrinconados por la humanización del espacio o
irrumpen en la cotidianidad del espacio sin que se les controle;
todo eso les pasa a las revoluciones. Además, claro, de que el
marcador de la temporalidad de lo político marca su derrotero:
la primavera es su momento de belleza, crecimiento y esplendor,
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�Reseñas

en tanto que el invierno su periodo de marchitamiento, depresión
y tristeza. El árbol, como las revoluciones, conlleva afectos
profundos de la vitalidad humana.
En un párrafo de El árbol de las revoluciones escribe
Rojas que la revolución “es la materia prima de la política
latinoamericana”, sentenciando con ello el alcance de su trabajo.
De tal manera, si Europa fue la “cuna de revoluciones” durante el
largo siglo XIX, en el corto y fulgurante siglo XX, el continente
latinoamericano ocuparía ese lugar. La aspiración y deseo de un
cambio radical fecundaría, dejando hondas raíces en la vida de
los pueblos y sociedades, ya fuera por los intentos frustrados, ya
por las ansiadas victorias. El libro de Rojas demuestra que este
espacio socio-político vivió con alta intensidad una aceleración de
su desarrollo ante la presencia de las ideas variadas de revolución.
Éstas operaron como motor que movilizó a generaciones enteras,
expresándose en la política, el arte, la literatura y la cultura.
Pero el significante “revolución” que denota el estudio de Rojas,
adquiere tonalidades diversas, matices importantes dependiendo
de contextos y debates y devela un peso heterogéneo en sus
anclajes ideológicos visibles a partir de donde se le mire.
El estudio de Rojas avanza desde distintos vectores.
Encontramos superpuestas explicaciones de corte intelectual,
conceptual y social, al momento de desentrañar los significados
de la palabra revolución para el continente. Abarca, desde los
albores del siglo XX con la independencia de Cuba y su herencia
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republicana, y concluye con la nicaragüense, como el último
gran momento de mestización de los discursos nacionalistas y
socialistas en un enclave signado por la crisis generalizada,
asociada al fin de un modelo de desarrollo del capitalismo global.
En el centro de la investigación se encuentran tanto las
ideas como las prácticas de la revolución, enmarcadas en el cuadro
general del despliegue de las contradicciones globales y del
diálogo entre tradiciones políticas, tanto de cuño específicamente
latinoamericano (aunque estas a su vez eran herencia de otros
diálogos durante el siglo XIX) y de corte marxista-socialista. El
panorama que observamos, con Rojas, es el de una diversidad
de manifestaciones, una mixtura de corrientes y el eclipse de
trayectorias otrora dominantes. La revolución es un campo
estriado, o, un árbol con ramificaciones tan diversas como
profundas son sus raíces.
El trabajo que ahora reseñamos realiza un primer despeje
de la ecuación que significa la presencia de dos variables: la de
la revuelta y la de la reforma, formas predominantes durante
la hegemonía del liberalismo en el siglo XIX. Esta situación
se quiebra con la aparición de la revolución mexicana, que
tiene consigo el germen de un concepto de revolución anclado
en la reforma agraria, la soberanía nacional, la tensión Estadoiglesia, y la emergencia de derechos sociales en una clave
corporativa. El desplazamiento de las últimas ideas liberales en
clave revolucionaria contrasta con el uso tan común, en medio
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de la disputa entre el “sovietismo” y las formas concretas de la
política latinoamericana, de la figura de José Martí. Como sea,
la presencia de nuevas veredas a partir de la incursión tercermundista tensiona la herencia liberal, nacionalista (y aún en la
presencia descolonizante, frente al paradigma de pretensión
universal entregado por la revolución de octubre de 1917). Es
el escenario de dos vías, se tiene un ejemplo emblemático en la
diferencia entre el “Che” Guevara versus la palestra del Estado
soviético.
Sin embargo, ese panorama general es reconstruido a
partir de las discusiones y numerosas intervenciones de personajes
centrales en el florido panteón revolucionario latinoamericano.
Haya de la Torre y Julio Antonio Mella expresan en sus
discusiones la tensión de un sendero que se bifurca al responder
tanto a la especificidad continental, como a la recepción jubilosa
del universalismo de la revolución rusa. En ambas, sin embargo,
ya se denota una izquierda latinoamericana que se inscribe en la
dinámica anticolonial como matriz definitoria de su programa.
Esto, sin embargo, no impide el choque de trenes, al calor de
las discusiones iniciales del “Tercer periodo”, diseñado por
la Internacional Comunista al final de la década de 1920.
Antes bien, es el primer round de una trifulca que tendrá como
contendientes a las izquierdas comunistas y populistas y que
perdurará en el tiempo dependiendo del espacio, los liderazgos y
las contradicciones sociales.
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El itinerario trazado por Rojas tiene en José Carlos
Mariátegui una figura central. La lectura política que el peruano
hace del acontecimiento revolucionario mexicano le resulta
importante, en la medida en que aventura una disrupción dentro
del canon comunista. Lo “feudal” aparece en el peruano como
el elemento que habilita la legitimidad de la revolución, al
tiempo que escapa del eurocentrismo ideológico de la época, al
negar al positivismo y a la teleología, colocándose por fuera del
tiempo político que acarreaba una escasa fortaleza de las fuerzas
productivas técnicas.
El cambio de década también trae una movilización
geográfica. La revolución aparece entonces en Nicaragua, El
Salvador y Cuba auspiciada bajo íconos como Augusto César
Sandino, Miguel Mármol y Antonio Guiteras. Para Rojas, el
caribeño es la intersección de todas las corrientes que cohabitaban
la región al calor de la crisis liberal, la emergencia del comunismo
y el periodo de entreguerras. Es el momento en que se introduce el
socialismo, y se comienza a expandir una inspiración cardenista
en la articulación entre Estado y revolución.
La aparición de la vertiente populista de la revolución
mexicana coincidió con el surgimiento de liderazgos populistas
por la región. Rojas señala la importancia de Almir de Andradre
y Raúl Scalabrini Ortiz dentro de esta saga. Señala, también,
la emergencia de un populismo cívico encabezado por Eliezer
Gaytán y Gómez Hurtado en Colombia. Las variantes son
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múltiples, pues vemos a civiles, militares y en general un aire
“tercerista” que cuestiona la dominación oligárquica.
El punto medular de Rojas es lo generado a partir de
la revolución cubana de 1959. Se denota una ruptura respecto
al nacionalismo revolucionario que había tenido sus últimos
momentos de predominio con la revolución guatemalteca y la
revolución boliviana, ambas, en el mediano plazo, derrotadas. En
la genealogía para el caso cubano el autor rastrea los vínculos
en el ideario de Fidel Castro con respecto al liberalismo y al
republicanismo, así como un debate con los marxistas más
heterodoxos. Un punto sugerente en este segmento es que Rojas no
ve el surgimiento de una teoría del campesinado revolucionario.
Ni el guevarismo descolonizante ni el pro-sovietismo castrista
habrían producido un puente entre el campesino y el socialismo
agrario.
Los últimos dos casos son el de Salvador Allende en su
breve periodo de gobierno y la triunfante revolución en Nicaragua
en 1979 encabezada por una gran alianza política. Resulta
sugerente que entre las coordenadas de reflexión ubica a Allende
por fuera de lo que la academia norteamericana contemporánea
se aferra a denominar “nueva izquierda”. Allende estaría más
allá de esos marcos, lo cual explica la centralidad de socialistas y
comunistas, que en el espectro chileno son la antítesis directa de
cualquier renovación de la “New Left” que el mainstream de los
estudios latinoamericanos anglosajones se esfuerzan en congelar
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en sus monografías. En el caso del país centroamericano, Rojas
demarca que, aunque esta era una revolución predominantemente
guevarista en su forma, su contenido se parecía más al
“allendismo”, lo cual explicaría, entre otras cosas, sus alianzas
tan profundas con fuerzas como el PRI mexicano o su renuncia a
replicar un modelo que anulase la participación electoral.
El texto tiene una gran valía, pues posiciona los debates,
las corrientes y los procesos de confusión, negociación y retirada
de perspectivas. Rojas es un investigador consolidado en el
campo de la historia de las ideas, los conceptos y de determinadas
trayectorias al interior de la mayor de las Antillas. Referirse a
Cuba es referirse a la revolución y al lugar que se asume frente a
ese proceso; Rojas, polémico, lo hace. El riesgo de una apuesta
como la que realizó en este libro es, al mismo tiempo, su mayor
fortaleza: una visión de conjunto. En ese sentido se puede decir
que el propósito de entregar una imagen del árbol y algunas
de sus ramificaciones es satisfactorio. Por supuesto, cada una
de esas derivaciones podría ser asediada desde una diversidad
de posibilidades, como lo es la mestización entre corrientes,
las rupturas internas o los desplazamientos. O bien, de las
reapariciones de corrientes que parecían sumergidas o soterradas.
La derrota nunca es definitiva. Quizá la metáfora del árbol sea
la más adecuada para la revolución latinoamericana, pues como
parecen demostrar los trabajos de un Enzo Traverso para el caso
europeo, la melancolía de izquierdas apuntala la experiencia de
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un contingente que ya no encuentra resguardo en la sombra de
la ideología comunista; en tanto que, las vertientes nacionalpopulares, mucho más proclives en el contexto latinoamericano,
parecen encontrarse permanentemente en un ciclo de renacimiento
y sequía. Breves e intensas primaveras, otoños de mediana
duración así como largos y pesados inviernos.
La lógica neoliberal que siguió al periodo tratado en el
libro, aspiró a arrasar, en su modalidad de capitalismo violento,
mercantilizante y en clave de despojo, al árbol y todos sus retoños.
Quedará para saber si esto aconteció, es decir, si fue arrancado
desde la raíz profunda o si, por el contrario, las versiones
contemporáneas del soberanismo –socialista o populista– deben
ser comprendidas como herederas de esa trayectoria.
Jaime Ortega

Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0002-8582-1216

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�Guillermo Nieva Ocampo, Ana Mónica González
Fasani y Alejandro Nicolás Chiliguay (coordinadores).
La Antigua Gobernación del Tucumán. Política,
Sociedad y Cultura (S. XVI al XIX). Salta: Colección
Manuales Universitarios, 2021, 702 pp.
ISBN 978-987-86-9439-9
Con el discurrir del tiempo los discursos historiográficos
especializados en la época virreinal han sido revalorizados,
aumentando significativamente la cantidad de investigaciones,
así como de especialistas que han dedicado parte de su vida a su
desarrollo. Sin embargo, cuando se contrasta el material académico
producido con otros periodos históricos de América como lo son
el siglo XIX o el XX, es considerablemente menor a los trabajos
que se dedican a investigar alguna parte de los 300 años en que
el continente estuvo bajo influencia de la Monarquía Hispánica.
Parte de lo que explica este fenómeno es el grado de dificultad que
conlleva la realización de estos estudios, pues en muchas ocasiones
los jóvenes historiadores tienen que encarar la elaboración de una
tesis donde las fuentes documentales son muy escasas, están a
algunos kilómetros de distancia, y son difíciles de paleografiar. Esta
razón no sólo ha limitado el desarrollo de las investigaciones en este
periodo, sino que también ha provocado que en muchas ocasiones se
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-38

�Reseñas

focalicen los trabajos en grandes espacios urbanos como lo fueron
las capitales y zonas aledañas al virreinato de la Nueva España o de
Lima.En el libro La Antigua Gobernación del Tucumán. Política,
Sociedad y Cultura (S. XVI al XIX) se realiza una humilde pero
importante aportación para los estudiantes o investigadores que
requieren tener conocimiento de un territorio poco estudiado, pero
de gran trascendencia para la Monarquía Hispánica como lo fue
la antigua gobernación del Tucumán. Esta es una obra que reúne
dieciocho capítulos que parten de la premisa de que se tiene que
continuar la búsqueda de un conocimiento más completo sobre
los distintos territorios bajo la influencia hispana para comprender
cómo funcionaron las interconexiones polisinodiales que tejieron las
autoridades de la Monarquía Hispánica entre el siglo XVI y principios
del XIX. De esta manera, el libro aborda un estudio focalizado en
un territorio en particular, analizando el desarrollo político, social
y económico de la antigua gobernación del Tucumán desde sus
orígenes hasta la Independencia.
Este libro es catalogado por los mismos coordinadores como
una obra guía para todos aquellos estudiantes o especialistas que
busquen adentrarse en el conocimiento de la antigua Tucumán, que es
desconocida para muchos debido a la poca producción historiográfica
que ha existido en torno a esta gobernación. Sin embargo, pese
a ser un libro guía, es de gran calibre pues contribuyen en él una
gran gama de reconocidos investigadores o tesistas pertenecientes
a diversas universidades localizadas en Argentina, Chile y España.
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�Reseñas

Pero para poder realizar una mejor explicación del conjunto general
de las temáticas estudiadas, se mencionarán conforme a los tres ejes
principales que son trabajados dentro del libro:
a. Político: este libro hace especial énfasis en las diferentes
políticas dictaminadas desde la península ibérica,
explicando a grandes rasgos sus afectaciones en el
continente americano y enfocándose primordialmente
dentro de la gobernación del Tucumán. Constantemente,
se trabaja la influencia ejercida por determinadas
instancias como el Consejo de Indias para la selección
de gobernadores, alcaldes, entre otros, y cómo estas
terminan afectando dicho territorio. La importancia
de este enfoque reside en que considera diversas
perspectivas, desde la creación de redes sociales que
conectan intereses de miembros de grupos de poder
del antiguo Tucumán con personajes importantes
provenientes de Chile o del virreinato de Lima.
b. Económico: de las tres temáticas, considero que ésta
es de las menos trabajadas dentro del presente libro,
aunque no está completamente ignorada. La principal
razón por la que se menciona esto es porque se hacen
referencias menores en algunos de los capítulos, mas
no hay uno dedicado explícita o mayoritariamente a
este apartado. Sin embargo, dentro del contexto del
avance administrativo que va teniendo la Gobernación
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�Reseñas

del Tucumán se menciona cómo la economía tuvo un
rol importante dentro de este proceso, pues una de
las razones fuertes que impulsó su desarrollo estaba
relacionada con la conexión que tenía este territorio
con la minería dentro del Potosí, en el virreinato del
Perú, así como su conexión con la ganadería que
existía en Chile.
c. Social: este es uno de los apartados con mayor
abundancia, versatilidad y variables que se pueden
encontrar dentro del libro, pues se focaliza en diversas
temáticas que explican el contexto de desarrollo
de la Gobernación del Tucumán dentro del periodo
comprendido. Es de esta manera donde se pueden
encontrar varios capítulos enfocados en el desarrollo
de la institución clerical católica, desde la selección
de los obispos y su influencia dentro del territorio,
hasta el papel de los reyes como monarcas católicos
que tenían el deber “sagrado” de evangelizar a los
indios. También se tratan otras temáticas que oscilan
entre lo cultural y lo social, como la importancia de la
creación de redes familiares para el mantenimiento y
crecimiento de determinadas familias; o la posición
que tenían las mujeres dentro de esta sociedad, ya sea
la instrucción que recibían, o determinados patrones
morales que debían seguir.
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�Reseñas

Ahora bien, lo valioso del libro no sólo reside en la amplitud de la
temporalidad abarcada o en la diversidad temática que contiene. Otra
parte importante a considerar es que realiza estos trabajos desde una
perspectiva de análisis novedosa que sigue la corriente de estudios
de la Monarquía Hispánica, donde se observa a la gobernación
del antiguo Tucumán no como un terruño aislado, alejado de las
principales urbes, donde residían una serie de autoridades que tenían
determinado poder autónomo e independiente de la metrópoli,
siendo individuos opresivos y tiránicos cuyo único placer consistía
en maltratar indios; sino como una gobernación que tuvo un gran
interés para los españoles, pues se encontraban diferentes grupos
indios que fueron de gran importancia para la formación de las
encomiendas, una actividad económica que se vinculó rápidamente
con las minas del Potosí y con la ganadería de Chile.
En suma, se considera que este libro es de gran trascendencia
para todos aquellos historiadores que buscan expandir su
conocimiento dentro del complejo universo que fue la Monarquía
Hispánica en América. La obra invita a todos aquellos lectores a
querer incursionar en nuevos territorios, dándonos a conocer que a
pesar de que existen dificultades dentro del campo de investigación,
siempre se pueden realizar novedosas formas de análisis de territorios
todavía inexplorados para expandir la investigación historiográfica.
Mijael Obando Belard Silvano
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0002-7365-5310

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 321-325
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-38

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�Ana Carolina Ibarra González y Pedro Marañón
Hernández (editores). 1519. Los europeos en
Mesoamérica. México: Instituto de Investigaciones
Históricas, Universidad Nacional Autónoma de
México, 2021, 224 pp.
ISBN: 9786073041997
El libro que aquí se comenta se incluye en una corriente que ha
gestado un gran interés en tiempos recientes, ya que se cumplen
500 años desde que se concluyó la conquista de la ciudad de
Tenochtitlan, uno de los eventos más relevantes tras la llegada
de los castellanos a la región de Mesoamérica. Se trata de una
obra compilada, en donde varios conocedores exploran nuevas
preguntas en torno a un tema que aparentemente sólo ha sido
visto de manera tradicional, habiendo aún muchas preguntas que
se pueden plantear; un tema, además, que hasta la fecha causa
controversia y del que existen diferentes posturas al respecto.
El libro lleva por título 1519. Los europeos en Mesoamérica, y
entre sus páginas el lector encontrará una visión fresca de unos
sucesos que fueron trascendentales para la historia americana y
europea, y que aún hoy siguen resonando por su impacto, pues
se trata del origen de un largo trayecto que terminaría cuajando
en la formación de lo que hoy llamamos México. La obra tiene
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�Reseñas

una relevancia muy grande para los estudiosos de la historia y
también para el público en general, pues uno de sus objetivos es
aclarar malentendidos y tradicionalismos historiográficos que se
encuentran arraigados desde hace tiempo.
Esta obra fue editada por el Instituto de Investigaciones
Históricas de la UNAM, y fue coordinada por Ana Carolina Ibarra
González y Pedro Marañón Hernández. Sus páginas contienen
un discurso fluido y motivan a querer indagar más en los temas
que se abordan. La estructura temática del libro sigue una línea
en la que pretende estudiar la cuestión de la experiencia que
significó la conquista para los involucrados, fueran los europeos
o los indios, presentando una serie de investigaciones que en los
últimos tiempos han cobrado gran fuerza. En la obra participan
Guilhem Olivier, Federico Navarrete, Eduardo Matos Moctezuma,
Óscar Mazín, Rodrigo Martínez Baracs, Gisela von Wobeser, Pilar
Martínez López-Cano, Antonio Rubial, Berenice Alcántara, y
Pablo Escalante. Todos los autores disponen de una gran diversidad
de fuentes, utilizadas de manera que plantean nuevas interrogantes
a este convulso y complejo proceso que significó la conquista para
historia de lo que sería México. Como mencionan al inicio de sus
capítulos, es necesario que se dé una vuelta a la manera en que
se trata y entiende el pasado; en especial, para aquellos casos de
sucesos que han sufrido de catalogaciones peyorativas y en los que,
quizá, se ha pasado de largo su complejidad.
Los capítulos del libro se dividen en diferentes temáticas
de acuerdo al tema central, que sirve de hilo conductor. Se tratan
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cuestiones que caen en las amplias categorías de historia social y
cultural, entre las que se encuentran las siguientes: los problemas
del entendimiento del otro, particularmente entre indios y españoles;
las cuestiones de la cosmogonía, señalando que quizá haya muchos
malentendidos por haber dado por sentadas muchas cosas del proceso
de conquista (esto es, cuestiones de semántica y del entendimiento
de la realidad misma); la participación de los indios en la conquista,
rescatando la voz de éstos en su historia; algunas cuestiones de
la naturaleza humana y cómo eso pudo haber repercutido en los
procesos de la conquista como fueron los aspectos psicológicos,
cuestiones de salud y la naturaleza de la guerra; el impacto que este
evento tuvo de fondo en las sociedades mesoamericanas, como en
los aspectos demográficos y los cambios de la composición de las
gentes que habitarían el territorio; las repercusiones económicas
habidas en el proceso; y, por supuesto, los aspectos que tienen que
ver con la espiritualidad, como fue el proceso de evangelización del
territorio y lo que representó para la naciente Monarquía Hispánica y
para los habitantes de Mesoamérica.
Vale la pena mencionar algunas de las cosas que el lector
se podrá encontrar en las páginas de este libro. Por ejemplo,
Guilhem Olivier, en el primer capítulo, nos conduce por una
serie de preguntas que tienen que ver con el problema de la
“divinización de los españoles”; esto es, cuestiona la tradicional
visión que se ha tenido de que los indios simplemente aceptaron
su destino, víctimas de su superstición y de no haber podido
entender la realidad que tenían frente a ellos. Ante tal cuestión, el
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autor cuestiona el origen semántico de las palabras, en específico,
de aquellas que tendieron a divinizar la imagen de los europeos;
de esta manera, se abre la puerta para preguntar el verdadero
significado del uso de la palabra teotl o “teules”, como dirían los
cronistas españoles de la época. Esto implica, como dice el autor,
un replanteamiento semántico y ontológico de lo que hay detrás
de las palabras, lo que significa que se debe observar al indio
como constructor de su propia historia y no simplemente como
una víctima de su ignorancia. Probablemente, añade el autor,
el uso de esta palabra no indicaba sumisión, sino más bien una
cautela ante unos desconocidos muy particulares que realmente
causaron un gran impacto cosmológico por su llegada.
Óscar Mazín, por otro lado, aborda la cuestión del porqué
los ibéricos estuvieron entre los primeros que comenzaron este
proceso de expansión de ultramar. Junto a ello, aborda la génesis
cultural a la que pertenecieron Portugal y Castilla, ya que ambas
eran culturas de origen mediterráneo y contaban con la práctica
de tradiciones que se remontaban hasta la Antigüedad clásica.
Ejemplo de lo anterior fue la fundación de ciudades, que no eran
meramente un conjunto de calles y edificios, sino una entidad
jurídica que sirvió como mecanismo de control y continua
expansión, como había sido para los romanos en su momento.
Mazín estudia también las oportunidades de las que dispusieron
los reinos ibéricos para llevar a cabo la construcción de sus
respectivos imperios en el siglo XVI; el autor se remonta hasta la
época griega, explicando el símil que hubo entre una y otra época,
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dejando en entredicho que algunas de esas consideraciones se
exportaran a las Indias de la mano de castellanos y portugueses,
teniendo en cuenta la tradición jurídico-social que constituyeron
a dichos reinos construídos en el fragor de la Reconquista.
Los anteriores estudios son sólo un botón de muestra
del tipo de investigaciones que se encuentran en este libro
y que aportan una visión renovada de algo que se ha asumido
como superado o completamente entendido. Nada más lejos de
la realidad, sin embargo, pues este fue un proceso del que aún
queda mucho por decir y explorar, ya que como todo, las cosas
suelen ser mucho más complejas de lo que se piensa en primera
instancia. Esta obra es una oportunidad para aproximarse a esa
complejidad, y en ella el lector podrá experimentar el aprender e
incorporar nuevos planteamientos que ayudan a definir la vasta
realidad que se encontraron los europeos en Mesoamérica durante
el siglo XVI.
Edwin Boeta Menzel
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0002-5667-8350

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�Octavio Herrera Pérez (coordinador). El delito de
contrabando en la frontera norte de México. México:
Universidad Autónoma de Tamaulipas, Colofón
Ediciones Académicas, 2021, 251 pp.
ISBN: 978-607-635-233-5
En la actualidad, escuchar en los titulares de los noticieros la
captura de traficantes de armas en la frontera de México con
Estados Unidos se ha vuelto algo común. A pesar de que, en las
décadas recientes, las relaciones bilaterales se han esforzado por
implementar medidas y operativos para erradicar el contrabando
entre ambos países, este fenómeno data de siglos de antigüedad.
La frontera, en efecto, se ha convertido en una zona donde este tipo
de tráfico comercial ha dejado una gran derrama económica. Por
ello, desde el ámbito académico, es necesario reflexionar sobre el
carácter cultural e histórico de esta práctica, en la medida en que
se ha afianzado como parte de un área geográfica en particular. En
este sentido, el libro El delito de contrabando en la frontera norte
de México, coordinado por Octavio Herrera Pérez, contribuye a
una serie de estudios relacionados a la evolución de este fenómeno.
Octavio Herrera Pérez es doctor en historia por El Colegio
de México, titulado con la tesis “La Zona Libre. El régimen de
excepción fiscal y la economía, el comercio y la sociedad en la
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Frontera Norte de México, desde su conformación hasta el Tratado de Libre Comercio”.1 Autor de El norte de Tamaulipas y la
conformación de la frontera México-Estados Unidos 1835-1855
y El noreste cartográfico, gran parte de su investigación académica se centra en la conformación del noreste, en particular la del
estado de Tamaulipas, como una región con características políticas y económicas propias a partir de los cambios geográficos suscitados durante el México decimonónico.2 Sus conocimientos
de derecho, tanto en materia fiscal como penal, se hacen presentes
desde el exordio hasta su respectivo capítulo en el libro.
Por ello, como coordinador de la obra, se preocupó por
incluir trabajos dedicados a analizar al contrabando como un
fenómeno sociocultural ligado al contexto político y económico
de la frontera norte desde el virreinato español hasta la
conformación de la nación mexicana contemporánea. Armando
Villanueva, director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
Victoria, quien presenta la obra, comenta sobre el interés por un
“análisis razonado de este fenómeno, a través de la perspectiva
de la historia […] en la que se ofrece el recuento casuístico y
“Octavio Herrera Pérez. Curriculum Vitae 2019”, consultado el 6 de
abril de 2022, https://uat-mx.academia.edu/OCTAVIOHERRERA/CurriculumVitae
2
Octavio Herrera Pérez, El norte de Tamaulipas y la conformación de la
frontera México-Estados Unidos, 1835-1855 (Ciudad Victoria: El Colegio
de Tamaulipas, 2003); Octavio Herrera Pérez, El noreste cartográfico: configuración histórica de una región (Monterrey: Fondo Editorial de Nuevo
León, 2008).
1

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de largo tiempo sobre las expresiones del contrabando […]”.3
En este sentido, cada uno de los estudios detalla la extensión de
esta práctica a través de toda la zona geográfica fronteriza, en
diferentes contextos y momentos históricos.
Los ejes sobre los que se centra la obra, que sirven
también para enlazar los capítulos, son los siguientes: ¿Qué
procesos, políticos y económicos, ayudaron a la proliferación del
contrabando en la frontera norte de México? y ¿cómo afectó este
fenómeno al comercio y a la población de esta zona geográfica?
En sus respectivos trabajos, los autores exponen las causas por las
cuales el contrabando triunfó como medio de tráfico comercial en
los espacios más alejados del centro nacional. Entre estas destacan
la inestabilidad política de la región en los años posteriores a la
independencia y el libre comercio promovido por el gobierno
de los Estados Unidos. Santa Fe, Refugio, Matamoros, Laredo,
Altar y Tijuana son ejemplos de sitios que pudieron desarrollarse
a partir de estas prácticas ilegales.
Las propuestas de los autores, no obstante, son bastante
amplias. Debido a la extensión temporal de la obra en conjunto,
cada investigador muestra, desde su contexto geográfico, un estudio
cronológico de las zonas en que este fenómeno prosperó durante
un determinado periodo de la historia nacional. Así, los primeros
capítulos exponen el panorama económico de la frontera en los años
Armando Villanueva Mendoza, “Presentación”, en El delito de contrabando en la frontera norte de México, ed. Octavio Herrera Pérez (México: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Colofón Ediciones Académicas, 2021), 9.
3

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previos y posteriores a la independencia de México. “El contrabando
en Nuevo México desde fines de la colonia hasta el auge del comercio
en Santa Fe, 1750-1846” de Martín González de la Vara; “Relaciones
polémicas por el contrabando en una época de inestabilidad en los
territorios nororientales de Nueva España: El puerto El Refugio,
1794” de Melisa Catarina Galván; “El contrabando por el norte
de Tamaulipas durante el conflicto México-Texas, 1836-1845” de
Benito Antonio Navarro González; y “Panorámica del contrabando
en la frontera norte de México en el siglo XIX” de Octavio Herrera
Pérez conforman esta primera parte de la obra.
Luego, siguiendo un orden cronológico, los análisis se
centran sobre el desarrollo del contrabando en los años posteriores a
la Guerra de Secesión estadounidense. En este periodo, el gobierno
mexicano, en especial durante el Porfiriato, intentó erradicar el
comercio ilegal al fortalecer las aduanas e instituciones fiscales
con el objetivo de acabar con los poderes regionales que permitían
su práctica. Sin embargo, tras la revolución, y con el aumento
de las importaciones de Estados Unidos, resurgió con fuerza este
fenómeno económico. Los capítulos “¿Comercio o contrabando?
La transición del intercambio transfronterizo tras la llegada de
las aduanas fronterizas al Desierto del Altar, Sonora 1880-1893”
de Delia María Piña Aguirre; “Sed de sangre: Violencia en Texas
contra traficantes durante la era de la Prohibición” de George
Díaz; “El cuerpo del delito. Notas y estudios de caso sobre
contrabando, comiso y legislación en Baja California, 19261936” de Jesús Méndez Reyes; y “Carreteras de ilegalidad. El
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robo de automóviles en Estados Unidos y su contrabando hacia
México, 1930-1960” de Alberto Barrera Enderle conforman la
segunda parte del libro.
El delito de contrabando en la frontera norte de
México me parece una aportación interesante para los estudios
transfronterizos sobre esta materia. El tráfico de armas de Estados
Unidos hacia México, así como el de drogas en un sentido opuesto,
es sólo el más reciente tipo de comercio ilegal en una larga lista
de productos distribuidos de esta manera en la nación. El trabajo
de Octavio Herrera, como coordinador de la obra, se suma a
sus estudios sobre el noreste de México al exponer los medios
que permitieron el surgimiento y desarrollo del contrabando en
esta zona geográfica del país durante los últimos dos siglos. En
este sentido, vale la pena reflexionar sobre los procesos que han
normalizado en ciertas comunidades esta práctica como parte
de sus sistemas económicos locales. La corrupción, la falta de
comunicación y las tensiones políticas, por nombrar algunos
ejemplos, deben ser objeto de estudio para quienes investigan
historia en los años por venir.
Bibliografía
Herrera Pérez, Octavio. El noreste cartográfico: configuración
histórica de una región. Monterrey: Fondo Editorial de
Nuevo León, 2008.
Herrera Pérez, Octavio. El norte de Tamaulipas y la conformación de la frontera México-Estados Unidos, 1835-1855.
Ciudad Victoria: El Colegio de Tamaulipas, 2003.
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“Octavio Herrera Pérez. Curriculum Vitae 2019”. Consultado el
6 de abril de 2022. https://uat-mx.academia.edu/OCTAVIOHERRERA/CurriculumVitae.
Villanueva Mendoza, Armando. “Presentación”. En El delito de
contrabando en la frontera norte de México, editado por
Octavio Herrera Pérez, 9. México: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Colofón Ediciones Académicas, 2021.
Alan Arturo Hernández García

Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
orcid.org/0000-0001-7181-0383

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�Ricardo León García, Chihuahua: Un acceso de
modernidad. Algo de su vida económica entre 1880 y
1920. Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021, 228 pp.
ISBN: 978-607-27-1548-6
https://libros.uanl.mx/index.php/u/catalog/book/100

El confinamiento a que obligan las pandemias se convierte, en
ocasiones, en una circunstancia a favor del ambiente intelectual.
Durante los dos últimos años se echó a andar un proyecto de
publicaciones por parte de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, que ha estado en las expertas manos de Mario Cerutti,
Asesor Editorial de NortEstudios, como se llama la serie. Hasta
junio del 2021 son cinco los títulos que ya son parte de ese
conjunto, y el quinto de ellos fue un texto escrito por Ricardo
León García, Chihuahua: Un acceso de modernidad. Algo de su
vida económica entre 1880 y 1920.
Ricardo León es antropólogo, egresado de la ENAH,
e historiador, con estudios de posgrado en la Universidad de
Albuquerque, en Nuevo México, y en la Universidad de Texas en
El Paso. Posee amplios conocimientos de la historia empresarial
del estado de Chihuahua y una profunda comprensión de los
procesos culturales y urbanos de la frontera norte mexicana.
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�Reseñas

León ha organizado el contenido de su obra en cuatro
grandes apartados. El primero de ellos está dedicado al comercio en
Chihuahua; el segundo habla de una primera ola industrializadora;
luego concentra en el siguiente lo concerniente a los ferrocarriles,
para destinar el cuarto a la banca y sus alrededores.
Como es fácil imaginar, durante el siglo XIX Chihuahua
fue un punto comercial importante entre el consolidado centro
del país y la expansión de los Estados Unidos; era una tierra con
cierto aspecto salvaje, sobre todo si se consideran las entonces
bandas de apaches y comanches que merodeaban todavía por el
territorio.1 Ese paso obligado de sur a norte y viceversa propició
las circunstancias que algunos comerciantes aprovecharon para
establecerse y crecer en la zona. León García señala:
Mientras «los viejos» se dedicaron a comprar haciendas,
deslindar terrenos baldíos y pelear por sostener sus privilegios
políticos -que a final de cuentas muchos perdieron-, los
advenedizos se ocuparon de agrandar sus tiendas, buscar
nuevos proveedores, introducir tecnologías modernas, apoyar
el establecimiento de comercios pequeños en zonas rurales
o recién abiertas a la explotación de recursos forestales o
minerales, promover la infraestructura urbana y de transportes,
reactivar cultivos comerciales y crear aparatos financieros que
“En el caso de los apaches, una de las tribus situadas en la región más septentrional de la Nueva España y que hasta finales del siglo antepasado repelieron el dominio colonial, el estado de barbarie o salvajismo que los caracteriza
está relacionado directamente con la resistencia del pueblo a su colonización”.
Jorge Chávez Chávez, “Los apaches del imaginario mexicano”, Reflexiones marginales, 2016, https://reflexionesmarginales.com/blog/2016/09/29/
los-apaches-del-imaginario-mexicano/
1

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brindaran un mayor apoyo a las actividades económicas en
general, sobre todo las propias (p. 36).

Esas palabras del autor dan una idea clara tanto del contenido de
ese capítulo inicial como del ambiente económico y social de la
región en la época que trata.
La producción en masa tan normal en este siglo XXI tuvo
sus antecedentes, como bien sabemos, en la revolución industrial
que ahora se identifica en Gran Bretaña durante la segunda mitad
del siglo XVIII. Luego, la producción maquinizada y el desarrollo
de las fábricas en los Estados Unidos, el aumento de la población
y de la idea de una mejor vida fueron determinantes para la
expansión del capitalismo. Durante el porfiriato, Chihuahua, al
colindar con el país cuyo empuje era casi imparable y con una
posición geográfica indiscutible, se montó en el carro de la
industrialización; así pues “el artesanado rural y urbano se vio
obligado a vender su mano de obra en diversos sectores” (p. 63).
Las actividades extractivas (quizá todavía lo son) fueron
más importantes que las de transformación. Sólo para ofrecer
un ejemplo comparativo entre la actividad en el estado en ese
entonces y hoy, en los resultados de octubre del 2021 que el
INEGI muestra, notamos que el estado de Chihuahua ocupa el
segundo lugar en la producción de plomo y de plata, y el tercero
en la de cobre y zinc.2
“Estadística Mensual de la Industria Minerometalúrgica”, consultado
el 24 de junio de 2022, https://www.inegi.org.mx/temas/mineria/#Informacion_general
2

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Una de las fábricas de hilados y tejidos llegó a ser
considerada “la fábrica de ropa más importante y grande de la
República, y uno de los negocios más representativos de todo
Chihuahua” (p. 78). También en la época se vio un aumento
en la producción de harina de trigo, de bebidas alcohólicas,
empacadoras de carne y derivados. Por cierto, un nombre que
aparece repetidamente como uno de los principales socios de esas
fábricas, fue el de Enrique C. Creel, asociado con inversionistas
ingleses y norteamericanos.
Respecto al tercer capítulo, dedicado a los ferrocarriles,
bastante hay que decir. No es la primera vez que Ricardo León
dedica publicaciones a este asunto. En el 2009 vio la luz su
texto titulado “El ferrocarril y la nueva visión de la frontera”,
correspondiente al capítulo VI del libro coordinado por Ben Brown,
Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México. En
ese documento León inicia así: “En México, la frontera del norte,
la frontera mexicana por antonomasia, siempre se ha prestado
a un imaginario provisto de mitos, prejuicios y más un «querer
que sea» que un «así es»”.3 Explica, así mismo, que “la nueva
dinámica de ocupación continental” generó cambios propiciados
por “las innovaciones tecnológicas”; con ello se buscaba cruzar la
ancha frontera sur de los Estados Unidos con trenes cargados de
productos; también transportar pobladores para convertirlos en
Ricardo León García, “El ferrocarril y la nueva visión de la frontera”, en
Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México, ed. Ben Brown
(Ciudad Juárez: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2009), 173.
3

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�Reseñas

mano de obra y en clientes; además, esa gente poseía “materias
primas estratégicas para los planes de crecimiento y expansión de
la economía industrial” del país norteño.4
Ese artículo suyo casi funciona como un preámbulo
de lo expuesto en el tercer capítulo de esta obra reseñada, “Los
ferrocarriles: esperanzas y cambios”. Él aclara que “si bien es
cierto que el capital externo fue determinante para la creación de
la red ferroviaria, también los líderes de los diferentes grupos de
poder económico regional intervinieron” (p. 108). Así, en el estado
se siguió la tradicional ruta del Camino Real, que conectaba a la
ciudad de México con los estados de Texas y Nuevo México. La
obra ferroviaria chihuahuense estaba centrada en dos proyectos:
el del Central Mexicano y el de Chihuahua-Pacífico. Una de las
consecuencias del movimiento de la época es que los trabajadores
agrícolas desertaron para subirse al tren de la modernidad y ofrecer
su trabajo a la industria ferrocarrilera.5 Nombra así al entonces
gobernador del estado, Luis Terrazas, quien encabezó la venta de
la concesión otorgada por el gobierno federal; “hizo la compra un
grupo norteamericano” (p. 116) representado por John R. Robinson.
Desgraciadamente las concesiones federales otorgadas a los estados
tuvieron mucho de tinte político y de carácter especulativo.
León García, 180–81.
Por cierto, el Paso del Norte y la llegada del ferrocarril a la zona aparecen
en la narración de Mason, Cension, A scketch of Paso del Norte, la primera
novela de la región, publicada en 1896. Maude Mason Austin, A Sketch from
Paso Del Norte (New York: Harper &amp; brothers, 1896), 23.
4
5

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�Reseñas

Llegamos así al cuarto apartado de este ilustrativo
libro sobre la historia económica de Chihuahua. Contrario al
desenvolvimiento de los empresarios chihuahuenses en cuestiones
ferrocarrileras, en la banca fueron un modelo para su tiempo. Por
una parte, “en la economía capitalista, el crédito es necesario para
todos los sectores sociales de la población” (p. 151); por otra,
esos grandes comerciantes que eran “fuente natural de crédito,
[…] prestaban dinero con intereses […], se encontraron con la
oportunidad de crear establecimientos dedicados, legalmente
constituidos y en exclusiva al manejo del dinero” (p. 151). Entre
los participantes en esta actividad estaban “los comerciantes,
ganaderos y propietarios de grandes extensiones de tierra, con
fuertes lazos de parentesco entre sí” (p. 152), eran “ las familias
ligadas al poderoso grupo Terrazas-Creel” (p. 154). La concesión
bancaria que inauguró esta época de bonanza fue la del Banco
de Santa Eulalia, que fue, además, “el primero del país en ser
autorizado a imprimir billetes” (p. 154).
Es notorio pues, que los poderosos grupos locales
participaron en “la fiebre del progreso, contagiada por los discursos
de políticos e inversionistas” (p. 152) y que la época propició.
Como dice el propio Ricardo: “Parece muy largo el recorrido que
debe efectuarse todavía para alcanzar una cabal comprensión de
la historia empresarial y económica del lejano y periférico estado
de Chihuahua” (p. 173), y aunque los estudios son parciales no
olvidemos que todo aspecto de una comunidad es parte del tejido
completo. Las actividades económicas de nuestro estado en el
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�Reseñas

siglo XXI son resultado, primero, de un tejido lento y constante
de una red, tanto de personas como de circunstancias, y segundo,
de la propia dinámica alcanzada en una época netamente global.
Bibliografía
“Estadística Mensual de la Industria Minerometalúrgica”. Consultado el 24 de junio de 2022. https://www.inegi.org.mx/temas/mineria/#Informacion_general.
Chávez Chávez, Jorge. “Los apaches del imaginario mexicano”.
Reflexiones marginales, 2016. https://reflexionesmarginales.
com/blog/2016/09/29/los-apaches-del-imaginario-mexicano/.
León García, Ricardo. “El ferrocarril y la nueva visión de la frontera”. En Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México, editado por Ben Brown, 173–91. Ciudad
Juárez: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2009.
Mason Austin, Maude. A Sketch from Paso Del Norte. New York:
Harper &amp; brothers, 1896.
Margarita Salazar Mendoza

Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México.
orcid.org/0000-0002-5599-4626

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�Gerardo Martínez Delgado. La experiencia urbana.
Aguascalientes y su abasto en el siglo XX. México:
Instituto Mora, Universidad Autónoma de Aguascalientes,
Universidad de Guanajuato, 2017, 534 pp.
ISBN: 978-607-9475-65-9
El libro de Gerardo Martínez Delgado La experiencia urbana.
Aguascalientes y su abasto en el siglo xx es una valiosa
contribución a la historiografía urbana y regional, así como para
los estudios del cambio tecnológico dirigidos a explicar sus
ritmos y vaivenes. En similitud a lo hecho por Jaime Humberto
Hermosillo con las emociones en La pasión según Berenice,1
Martínez Delgado nos convence de que Aguascalientes —ciudad
intermedia del occidente mexicano— es un territorio de límites
porosos que convoca a repensar la relación campo-ciudad, las
escalas de análisis y lo universal de los asentamientos urbanos.
Desde este posicionamiento, los argumentos del autor no ceden
ante al examen de lo particular, de la urbanización o lo moderno,
y en su lugar apuestan por el estudio de la experiencia urbana,
entendida como un conjunto de transformaciones en los usos,
actividades y ocupaciones del espacio, aparejadas con las ideas
que las sustentan. Se consideran así, los cambios en los hábitos
1

Jaime Humberto Hermosillo, La pasión según Berenice (México, 1976).

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-47

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�Reseñas

de la población y el funcionamiento de la urbe atendiendo sus
relaciones con el exterior, en un periodo que va de 1884 a 1972;
práctica inusual en la academia mexicana y en las pautas de la
creación académica imperantes, que dejan poco margen a las
investigaciones de largo aliento.
La obra reúne los métodos de la historia urbana y regional
con enfoques propios de la historia económica y la geografía
histórica, para compaginar distintos registros temporales y
espaciales. El autor agrupa los tiempos cortos de la producción,
los tiempos intermedios de la construcción y los tiempos largos del
ambiente, poniéndolos en relación con cuatro escalas: la ciudad,
los caminos, la región circundante y los sitios distantes desde
los que se movilizaron los comestibles hacia Aguascalientes.
De esta forma, Martínez Delgado explica el abasto repasando
el encadenamiento de la producción, distribución y consumo de
mercancías, tomando en cuenta las variables que dieron forma a
su ciclo económico, tales como la disposición de bienes naturales,
la tecnificación en la construcción de infraestructura, y la reforma
en las pautas de almacenamiento y conserva de alimentos.
El trabajo en cuestión destaca por varios aspectos más.
Al rastrear el origen de los productos que consumió la población
citadina, el autor estudia fluidamente el espacio urbano junto con
el espacio rural que abasteció a la ciudad. Vemos pues, capítulos
dedicados a comprender la expansión y modificación de la ciudad
y otros abocados a la explicación de la transformación en las
pautas de producción en el medio rural. De manera que la ciudad
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es entendida en conexión con lugares que desbordan sus límites
físicos, con los que guarda un intenso intercambio de materias,
saberes y habitantes.
Otro elemento remarcable es la diversidad de actores que
se relacionan con la ciudad, cuyo accionar es revelado por las
variadísimas fuentes utilizadas. Se presenta así a gobernantes
(locales, estatales y nacionales), comerciantes (mayoristas,
comisionistas, abarroteros), empresarios molineros, dueños de
huertas y establos, hacendados agrícolas y ganaderos, ejidatarios,
latifundistas, pequeños propietarios, arrieros, coyotes, camioneros,
trabajadores del ferrocarril, periodistas, nacionales y extranjeros,
entre otros. Las fuentes a las que Martínez Delgado recurre
son de diverso origen contándose: bases de datos, estadísticas,
cartografía, prensa, informes oficiales, fotografías y entrevistas.
De ellas extrae y articula la información necesaria para construir
su relato, pero también las utiliza como herramientas expositivas
que enriquecen la vivencia del lector.
Un aspecto que el autor ubica en el trasfondo de los
procesos estudiados, pero que se encuentra presente de principio
a fin, es el cambio tecnológico, clave interpretativa de gran
potencia para la comprensión del fenómeno urbano desde los
vínculos locales y regionales. Sin caer en un determinismo
tecnológico, Martínez Delgado destaca en cada capítulo las
consecuencias que la tecnología tuvo sobre la transformación de
Aguascalientes, su región y los elementos del abasto urbano. Por
ejemplo, el cambio tecnológico incidió en la manera de fraccionar
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la ciudad, en la instalación de los servicios modernos y en su
higienización; en las formas de producir, procesar, distribuir,
almacenar y preservar alimentos dentro y fuera de la urbe; en la
construcción de vías de comunicación cada vez más expeditas y
eficientes; y en la organización de las labores agropecuarias con
base en determinados paquetes tecnológicos. Así pues, animamos
la lectura de esta obra siguiendo este ángulo.
La primera parte del libro, centrada en la modernización de
la ciudad y la expulsión de tareas productivas que la autoabastecían,
permite apreciar la influencia de la tecnología en ambos procesos.
El autor explica que a pesar de que Aguascalientes no sufrió un
crecimiento económico exponencial o una expansión urbana
descontrolada, los cambios cualitativos al interior del entramado
urbano estuvieron presentes. La higienización de la urbe se debió
a la tecnología para entubar los ríos que la recorrían, que a su vez
los convirtieron en fuentes de agua potable. La tecnología aplicada
a la ciudad también permitió la instalación de servicios públicos
como luz eléctrica y drenaje. Por otro lado, la industrialización
que llegó con los talleres de la compañía de ferrocarriles y la
instalación de una fundidora fueron resultado de la articulación
del avance tecnológico con los negocios industriales.
Martínez Delgado da seguimiento a dos cursos relativos
al abasto urbano que guardaron sentidos inversos. Por un lado,
los huertos de frutas y hortalizas, y los establos que resguardaban
ganado lechero, cerdos y gallinas fueron expulsados a los márgenes
de la capital bajo el objetivo de higienizarla, pues comenzaron a
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ser vistos como focos de infección y emisores de malos olores, lo
que abrió a estos sectores nuevas opciones dirigidas a aumentar
su productividad. Por otra parte, actividades que antes estaban
ubicadas en el exterior de la ciudad, como el almacenamiento
y procesamiento de trigo y maíz, fueron introducidas conforme
aumentó la población y se incrementó la demanda de mercancías
de primera necesidad, pues resultó más conveniente para las
pequeñas unidades productivas y centros de almacenamiento
insertarse a la trama urbana y ahorrar costos de distribución.
En el caso de la venta de tortillas, el historiador relata cómo el
método tradicional fue transformado gracias a la instalación de
molinos de nixtamal eléctricos, la máquina tortilladora y molinos
industriales.
La segunda parte amplía la mirada y enfoca la región de
abasto de Aguascalientes. Las redes de caminos son de especial
interés para el autor pues éstos permiten la distribución de objetos,
personas e ideas. Transferencia de tecnologías como el ferrocarril,
la petrolización de los pavimentos y el uso de automóviles,
marcaron la transición de un sistema de caminos estrechos
y de velocidades bajas, a una red amplia y de escala nacional
que conectó a Aguascalientes a otros puntos de distribución
de productos agropecuarios. A contracorriente de una visión
etapista, Martínez Delgado da cuenta de la manera en que los
sistemas de transportes modernos, como las líneas de ferrocarril
y las carreteras pavimentadas, dieron renovados bríos a las viejas
carreteras de ruedas y los caminos de herradura, pues dinamizaron
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la economía regional en su conjunto. Por varias décadas estos
sistemas fueron complementarios. El ferrocarril mantuvo precios
competitivos y fue utilizado para viajes distantes, mientras que
los camiones se usaron para destinos más próximos. Hacia finales
de los años setenta, punto final del periodo de estudio del libro,
las carreteras y los camiones de carga ya dominaban el abasto.
La tercera parte se ocupa de establecer el espacio regional
circundante a la ciudad de Aguascalientes, sitio en el que se
generó el grueso de los alimentos consumidos, entre ellos: la
tradicional tríada conformada por el maíz, el frijol y el chile;
cultivos especializados como la vid y la guayaba; y bienes
cárnicos de origen vacuno, ovino, porcino y caprino. Estos
últimos bajo regímenes controlados por las elites de productores
e intermediarios. Martínez Delgado demuestra que los límites
constitutivos de la región no se correspondieron con la frontera
política del estado de Aguascalientes, pues se extendieron hacia
los cañones y valles de Zacatecas, y los Altos de Jalisco, sitios
con vocación y especialización propia. A través de una puntual
revisión del entorno físico y de las redes familiares y comerciales
de las elites, el autor reconstruye un entramado en el que, si bien las
haciendas fueron destruidas como unidad básica de producción,
las familias que las poseían lograron afirmarse como empresarios
privados, beneficiándose de las mejoras tecnológicas y facilidades
de venta. De manera que en la posrevolución menos tierra casi
nunca se tradujo en menores utilidades. El factor central de este
proceso lo constituyó la implantación de la agricultura de riego,
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pues la región en cuestión se caracteriza por sequías recurrentes.
Se vivió, así, un tránsito desde la creación de los primeros
distritos de riego hacia el impulso de los pozos de agua, que, pese
a sus nocivas consecuencias, favorecieron en 1950 un ascenso
de la productividad. Esto, acompañado por la incorporación de
semillas experimentales, fertilizantes y plaguicidas —asociados
a la Revolución Verde— permitió a cultivos como el maíz
incrementar sus rendimientos a razón de su intensificación y no
sólo de su extensión, siendo ésta una de las particularidades más
notables de la región en el escenario nacional. La suma de estos
elementos facilitó el abasto y, por medio de él, el crecimiento
poblacional de la capital de Aguascalientes, que se multiplicó
por tres en el mismo período y logró disponer de un mercado
ganadero consolidado al inicio de la década de 1970.
La cuarta parte se dedica a explicar las dinámicas
particulares de los comestibles que recorrieron distancias más
largas, dando cuenta del papel central de los abarroteros y
mayoristas como artífices de las rutas que tomaron a la ciudad de
Guadalajara y México como pivotes de la dinámica regional. De
este modo, se redondea el proceso que hizo que Aguascalientes
desplazara de su interior la producción y la integrara a mercados
más especializados, al tiempo de afirmarse como un espacio de
consumo de alimentos largamente transportados. En efecto, esta
cualidad se arraigó como una parte medular de la experiencia
urbana de sus habitantes. No se trató exclusivamente del traslado
de satisfactores básicos, sino de manjares ligados a rituales de
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consumo e identidad, mediados por un sector de comerciantes
asociados a la elite posrevolucionaria, muchos de ellos originarios
de los Altos de Jalisco, o bien, de nacionalidad y ascendencia
española, fieles a la religión católica. ¿Cuáles fueron los abarrotes
en este contexto? Alimentos lejanos y de baja caducidad, por
ejemplo: vinos, pescado seco, aceites, aceitunas, tés, especias,
enlatados, pan de caja, refrescos, pastas, galletas, frutas en almíbar,
leche condensada y en polvo. También se incluyen implementos
ubicados en distancias medias como el arroz, el azúcar, la sal y el
café. Si bien la extranjería y los lazos hacia el exterior fueron ejes
fundantes de este sector comercial, a partir de la segunda mitad
de la década de 1950 los mostradores mayoristas comenzaron
a ser sustituidos por los primeros autoservicios —como La
Comercial Mexicana y La Quemazón— que insertaron un patrón
de consumo al que se mantuvieron integrados los mayoristas,
acopiadores, corredores y productores.
El volumen tiene la virtud de observar que la aplicación
de tecnología siempre tiene efectos diferenciados en la
sociedad. Por ejemplo, en el siglo xx los caminos carreteros
profundizaron las desigualdades regionales al fomentar el
desarrollo de infraestructura hacia las principales ciudades y
caminos, relegando a las comunidades pequeñas, lo que dio como
resultado procesos de migración a la ciudad, aislamiento sectorial
y economías estancadas. Por otro lado, la llegada de la tecnología
capaz de perforar pozos para la extracción de agua subterránea
fue de utilidad para los productores privados capaces de sufragar
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su riesgosa inversión, mientras que la ausencia de adecuados
sistemas de crédito hizo que esta no fuera una opción seria para
los ejidatarios y pequeños propietarios.
Asimismo, Martínez Delgado procura enfatizar el papel
de los individuos junto con los usos diferenciados en la adopción
de artefactos técnicos. Se muestra que actores como hacendados,
abarroteros y transportistas tomaron decisiones sobre qué tipo de
transporte utilizar (ferrocarril, automóviles o arrieros), incidiendo
con ello en la revitalización y competencia de las tecnologías de la
movilidad. En otro sentido, coyunturas específicas de la política
estatal y la inclusión de mejoras técnicas para el procesamiento
de productos primarios (como secadoras y empacadoras)
permitieron que algunos ejidatarios de Aguascalientes tuvieran
cierto éxito en la siembra de chile y uva, aunque en márgenes
inferiores a los de los ejidos colectivos ubicados en la Comarca
Lagunera o en Michoacán, especializados en algodón y arroz. Con
ello, el historiador se acerca a las perspectivas que destacan que
los usuarios, los usos y los contextos de recepción son igual de
importantes que los centros de creación de las innovaciones para
comprender cómo la tecnología incide en los procesos sociales.2
Si bien el libro es una ejemplar acometida a la experiencia
urbana y a las redes de abastecimiento, se echa en falta que el
autor explicite las inspiraciones teóricas que dieron forma a la
Wiebe E. Bijker, Thomas P. Hughes, y Trevor Pinch, eds., The Social Construction of Technological Systems. New Direction in the Sociology and History of Technology (Cambridge: MIT Press, 2012).
2

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perspectiva espacial de su investigación y a su lectura del cambio
tecnológico. El posicionamiento de Martínez Delgado quizá
derive de un interés por desarrollar su investigación partiendo del
terreno y no de conceptos o discusiones mayormente informadas
por las trayectorias de ciudades capitales o cosmopolitas. Así,
el estudio de ciudades intermedias, con similares cualidades, se
presenta como una línea promisoria para la renovación de los
cánones interpretativos de la historiografía urbana en América
Latina.
Bibliografía
Bijker, Wiebe E., Thomas P. Hughes, y Trevor Pinch, eds. The
Social Construction of Technological Systems. New Direction in the Sociology and History of Technology. Cambridge: MIT Press, 2012.
Diego Antonio Franco de los Reyes

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Benito Juárez, México
orcid.org/0000-0001-7361-9064

Diana Alejandra Méndez Rojas

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Benito Juárez, México
orcid.org/0000-0001-9305-9412

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, 2022, Vol. 2, No. 3, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Sillares. Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Lazo Freymann, José Eugenio, Editor </text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Transdisciplinar Vol. 1, No. 1, julio-diciembre 2021, es una publicación semestral
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios
Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52
(81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana
De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020213472000-102, ISSN en
trámite, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José
Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000
Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última
modificación de 8 septiembre de 2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio

Autores
Arturo Zárate Ruiz
Socorro Arzaluz, Gabriela Zamora
Erika Marissa Rodríguez Sánchez
Rogelio Segovia González
José María Infante Bonfiglio
Mónica Garza Barrera González
Rogelio Cantú Mendoza
Rafael Caballero Alvarez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Making the Southern Border American, and Mexico
as well. A reading of Chatfield’s Twin Cities of the
Border
Haciendo que la frontera sur sea americana, y México también. Una lectura de Chatfield’s Twin Cities
of the Border
Arturo Zárate-Ruiz
El Colegio de la Frontera Norte
https://orcid.org/0000-0001-6216-6653
Fecha entrega: 05-5-2021 Fecha aceptación: 13-7-2021
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2021, Zárate-Ruiz Arturo. This is an open-access
article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use,
distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-1
Email: azarate@colef.mx
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Making the Southern Border American, and Mexico
as well. A reading of Chatfield’s Twin Cities of the
Border
Haciendo que la frontera sur sea americana, y México también. Una lectura de Chatfield’s Twin Cities
of the Border
Arturo Zárate-Ruiz1
azarate@colef.mx

Abstract: Historical documents call attention not only because of
the facts reported, but also because of the views held by the reporter
concerning the matters referred. This essay aims at identifying W. H.
Chatfield’s views of America, Mexico, and their shared border, as they
appear in his 1893 pamphlet The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros,
Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio Grande: that the Texan
region bordering with Mexico then was fully Americanized, moreover, that the Mexican side of the border was undergoing a process of
Americanization very needed for business, process which from that
region would extend to all the Americas, process very convenient for
American capitalists. The identification of those views is done, here,
by highlighting them through a reading of the text itself, their judging
being mostly left to the people reviewing what the author of this essay
has stressed.
1 El Colegio de la Frontera Norte

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�Arturo Zárate / Twin cities

Key words: US/Mexico Border, historical documents, textual analysis,
Brownsville/Matamoros.
Resumen: Los documentos históricos llaman la atención no solo por
los hechos reportados, sino también por las opiniones del reportero sobre los asuntos referidos. Este ensayo tiene como objetivo identificar
las opiniones de W. H. Chatfield sobre Estados Unidos, México y su
frontera compartida, como aparecen en su folleto de 1893 The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the
Lower Rio Grande: que la región texana limítrofe con México entonces
estaba totalmente americanizada, además, que el lado mexicano de la
frontera estaba atravesando un proceso de americanización muy necesario para los negocios, proceso que desde esa región se extendería
a toda América, algo muy conveniente para los capitalistas estadounidenses. La identificación de esos puntos de vista se hace, aquí, resaltándolos a través de la lectura del texto mismo, reservando en gran
medida su juicio a los lectores que revisen lo que el autor de este ensayo
ha enfatizado.
Palabras clave: Frontera Estados Unidos/México, documentos históricos, análisis textual, Brownsville/Matamoros.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introduction
In 1893, W. H. Chatfield published, in New Orleans, a pamphlet
titled The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio Grande.2 As it will be discussed,
the tract aimed at offering information to entrepreneurs and possible well-to-do settlers about Brownsville, Texas, and Matamoros, Mexico, a binational region, he assured, for very profitable
investment.
Among many arguments, Chatfield pointed out that the
Texan region bordering with Mexico then was fully —or almost— Americanized. Moreover, he explained that the Mexican
side of the border was undergoing a process of Americanization
very needed for business, process which from that region would
extend to all the Americas, something very convenient for American capitalists.
As it will be noticed here, Chatfield and his sources had
their own views on what made something American and something Mexican, and a view that the Americans and the American
way of life should prevail.
This essay’s purpose is highlighting these views as they
actually appear in Chatfield’ tract itself. The author of this essay
counts on that doing so is enough to figure out the beliefs and narrative found in Chatfield’s pamphlet. The contemporary reader
may judge them. If this essay’s author offers some few comments,
2 From now on, the text quoted is Chatfield, W. H. (1893). The Twin Cities,
Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio
Grande. New Orleans: E. P. Brandao. References are made by specifying the
page and the column of the text, for example, (p. 4b), (p. 15c, d).
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�Arturo Zárate / Twin cities

he tries to do so barely to clear up a point that may deserve attention, and to fulfill the purpose of highlighting such views.
Features and purpose of Chatfield’s pamphlet
The Twin Cities of the Border is a 52 page pamphlet (covers included)
about Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, and the Country
of the Lower Rio Grande. It resembles a tabloid in its layout. It
includes maps, profiles of renown people and businessmen in the
area, advertisings (mostly from the profiled persons), and many
photos of the places and buildings described.
Concerning this tract’s purpose, Chatfield said:
[The pamphlet] will convey to the outside world a convincing proof of the fact that a grand opportunity for amassing
wealth and providing lucrative employment for an immense
number of people, has been lying dormant in this section
since its territory was first annexed to the United States.
(p. 1b)

This grand opportunity is particularly given to Yankees
and outside capitalists:
This section has much to offer for the mature consideration
of that class of young men who are seeking for the right place
in which to begin a life career, and who possess the capital to
start in business for themselves. Such men, with a little capital, brawny arms, clear brains and “Yankee grit,” are infusions
which will benefit the section they honor by their adoption;
and in whatever field the new-comers may elect to put forth
their efforts, the most undoubted assurances of success are
held out to them by the prolificness of Nature and the improvements to be wrought by the hand of man. (p. 3d)

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Some general arguments for embracing such an opportunity
An important part of Chatfield’s arguments refer to
Brownsville area for its optimal material conditions. Cameron
County, where Brownsville was located, was larger than Delaware and Rhode Island states together, he said (p. 37a). Besides offering a detailed compendium of weather statistics (p. 6-7),
Chatfield summarized his views on this region climate thus:
Summer heat is tempered by cool breezes from the Gulf, which
make the nights delightful, and are laden with moisture sufficient, to prevent a high range of temperature. The winters are
so short and mild that is almost a misnomer to apply this term
to the seasons.

It is an ideal spot to enjoy “life, liberty, and the pursuit of happiness” and secure the blessings of health, wealth and social
distinction. (p. 37a)

Brownsville natural resources included hundreds of native species, so many that only a portion had been named (pp.
21b-22a), he asserted, some of these species apt for industrial
ventures as it was the case of the mesquite tree (p. 44b, c). He
noticed that the land originally was inhabited by large droves of
wild horses and cattle, and that, by 1876, the annual exportation
of cattle and wool was estimated at $3,870,000 (p. 2a). Quoting
a report that would be published in the Express, Chatfield said:
“The garden spot of Texas is situated near Brownsville along
the Rio Grande river [...] There are great opportunities offered
the industrious and practical farmer or fruit grower along the

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�Arturo Zárate / Twin cities

Rio Grande. Land can be purchased very cheaply and by irrigation as fine products can be raised as are grown anywhere in
the United States. Grapes are now grown along the Lower Rio
Grande and ripen a month earlier than those grown in the El
Paso district.” (p. 5 b, c).

“Nature has endowed this land with all things to assist
man’s endeavor”, Chatfield assured: timber, pasture, stock raising, a great variety of fruits, sugar cane and beet, Indian corn,
potatoes, sorghum, hemp, flax, beans, peas, peanuts, sweet potatoes, pumpkins, melons, a complete variety of garden vegetables,
pecans, bee wax and honey, Sea Island cotton, tobacco, and more
(pp. 37-38a, 39b-41b). Prices of land, he said, ranged from $1.50
to $3 per acre of pasture lands, and $5 to $10 per acre for the best
farming land; county and State school lands could be bought for
$2 or $3 an acre (p. 37b).
Besides the important amount of capital invested and value of imports and exports, Chatfield considered, there were a
great variety of business and employments pursued in Brownsville, as he carefully listed them. He also noted that:
[...] in 1889 the assessor’s book showed the taxable valuation
of property to be $840,000. It is now probably very nearly
$1,000,000 and there is no doubt that it could be expanded to
$10,000,000 within ten years. (p. 3d).

Chatfield took care of detailing Brownsville’s municipal
finances, disbursements, expenses, and revenue (p. 15d-16), and
the contributions payed by each tax payer in the area, too (p. 25cd). Attention to the poor was offered, he said, without requiring
poor houses, and the few inmates in prison did not represent an
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important expense for the city, since there was comparatively
very little crime in the area, and there was a well-paid police department that would preclude the idea that violators of the law
would remain uncaught or unpunished (p. 16a).
Besides the police department, Chatfield amply depicted other Brownsville citizen services, organizations, and institutions, such as two organized fire voluntary companies (p.
26d-27a), a Post Office with a money order service (p. 18c-19c),
excellent public and private schools (p 16b-17c), a very active
Custom House (p. 24), several newspapers (p. 24d-25a), a United States Court (in Austin, Texas), a District Court , a County and a Probate Court, a Mayor Court (p. 25a-25c), a well-supplied, cheap, and clean City Market (25d-26c), and a company
of organized militia (27b-28a).
Chatfield called attention to the quality of the urban
planning (p. 2d) and the private and public buildings in this
city. He described them carefully and included many pictures
of them throughout his pamphlet, for example, the Catholic
Cathedral (p. 5b-c), the City Market and Plaza (p. 11), the
High School Building (p. 17b-c), the New Government Building (p. 19b-c), the Mayor’s residence, Mr. Brooks’s residence
(p. 20b-c), the Post Hospital (p. 29b-c). “The Cathedral […]
stands like a wakeful sentinel guarding the city,” he said, “the
appearance of the structure is massive […] which gives it an air
of antiquity, in perfect keeping with the purity of its Gothic
architecture” (p. 5d). He had enthusiastic words about public
schools, too: “handsome brick buildings, neat furniture, spotless walls, good ventilation and abundant light” (p. 16d). And
he did for the New Government Building, as well:
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Gas fittings are supplied throughout the building, and only
await a Gas Company to fill them. In the meantime, one of
the enterprising citizens has started an electric light plant, and
hopes to furnish to the Government Building very soon […]

The hardware, such as door-knobs, locks, fronts, escutcheons,
etc., is all of real bronze, of a heavy pattern, and entirely suitable to such a handsome structure […]

The gutters and drainage pipes are ample and thoroughly well
fitted. Galvanized iron, moulded and ornamented, was used
for gutters, hips, ridges, finials, cornices, copings, etc. (p. 20b)

Concerning the public buildings, he summed up that they
“will compare favorably with those of any city of its size in the
country, and are conveniently located and thoroughly adapted to
their several uses (p. 3a).”
Chatfield praised Brownsville school education, too. “The
discipline of schools is excellent, and displays a practical application of the Principal’s military training”, he said, “Brownsville is
surely destined to become an educational center for a populous
area, and she has taken a stride forward which places her institutions of learning upon an advanced position of excellence” (p.
17a-b).
Chatfield also commended Brownsville on the grounds
of its governmental officials (for example, its Mayor Thomas
Carson (p. 20c), Postmaster John W. Hoyt (p. 19a), Judge Emilio C. Forto (p. 27b), School Superintendent Cummings (p. 16c),
Custom House Collector R. B. Rentfro (p. 24d)), scientists (for
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example, Mr. Armstrong (p. 22c)), military men and war veterans (for example, William Neale (pp. 12-15), William Kelly (p.
21a-b), Louis Cowen (p. 21d), Adolphus Glaevecke (p. 23)), journalists (for example, Mr. Maltby (pp. 23A, 25a) and Mr. Franklin
(p. 25a)), and many businessmen and women, White American
or European, and mostly from the American side of the border
(for example, Mr. Woodhouse (p. 21b-c), Mr. Raphael (p. 21d),
Mrs. Krausse (p. 22a), Mrs. Bollack (p. 22b), Mr. Putegnat (p.
23d)), although some of them with business offices in both sides of the border (for example, Mr. Cross (p. 21d-22a)). Several
of these businessmen were land owners and urban developers
awaiting for clients to sell them some property (for example, Mr.
Field (p. 22a-b)).
The opportunity was there for newcomers, he noticed:
The present conditions are most favorable for settlers, as they
may now secure the advantages of cheap lands and economical living, and a certainty of transportation for their crops; for
capitalists, because the urgent need of wealth to establish large industrial enterprises and construct public works, will enhance the value of property, and, consequently, the security of
their investment. (p. 4a)

He summarized his own assessment of Brownsville
opportunities thus:
Brownsville has steadily improved, its population has increased, liberal ideas have spread, business has slowly but surely
gained in volume, and its municipal affairs have been well and
economically administered. (p. 3c).
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Or using William Neale’s words, as Chatfield quotes
them, the solid base of Brownsville was “mercantile integrity,
municipal economy and honesty, and obedience to the law” (p.
15a).
To all this, new developments would make Brownsville
an even better place to invest, Chatfield argued, since the construction of railroads, irrigation for agriculture, and the introduction of truck farming were in course, and would surely magnify the profits of any venture (p. 3d-5c, 38b). Even, there were
opportunities of making Point Isabel, in this section, a winter
resort, he assured (p. 41b).
Brownsville, a city bordering with Mexico and Latin America
A particular Chatfield’s argument supporting the opportunity of investing in Brownsville was its bordering with Matamoros, a twin city from another nation, Mexico. If compared with
Brownsville, he said, it is the “stronger” of the border (p. 31a),
perhaps because, “surrounded by a line of fortifications” (p. 33b),
“Matamoros is a strongly fortified city”, moreover, “the soldiers
you see here are the flower of the Mexican army; neatly dressed, thoroughly equipped, and well set up”, and, as he observed,
its streets and sidewalks were well built, laid, and traced (p.
32b-32d).
The place was “romantic”, he said, offering an opportunity of meeting with “dark-eyed senoritas” who, standing on ledges located between bars and window casings, add a “touch of
Old World grace to the scene which is extremely captivating” (p.
32b-c). He also expressed:
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Viewed thus, in perspective, the scenes bring to mind the vivid
pen pictures of Washington Irving descriptive of the modern
surroundings of the Alhambra, and gather about one’s senses a
halo of romance in which he may revel for hours. (p. 32c).

Family bonds in Matamoros were also praised by
Chatfield:
Glimpses of happy domesticity are often caught, where strolling past these gratings in the summer twilight. Three, and sometimes four, generations will be seated around the enclosure,
amid a bower of flowering plants and tropical foliage, engaged
in animated conversations or listening to dulcet tones of a harp,
as they are drawn by the fingers of one of the lovely daughters
of the house [...] nothing can erase the pleasant memory of that
stolen glance. (p. 32c).

Although the buildings were outwardly dull, sometimes
the inside of them, where families lived, were not so, Chatfield
noticed:
In strolling about through the central portion of the city,
the general character of the buildings is observed to be
monotonously regular, and the long lines of close shutters
lead you to suppose that the rooms behind them are vacant. A door suddenly opens, and as a well-to-do-looking
gentleman turns to close it, you glance beyond him and
perceive a handsome apartment, furnished in French style,
with heavily gilded mirror-frames, gilt tables with marble
tops and large glass cases of stuffed birds and artificial
flowers standing upon them, a spotless floor dotted with
fine rugs, an elegant French clock on the mantel-piece, and
horsehair furniture with fantastically carved legs and feet.
(p. 32d-33-a).
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Chatfield celebrated Mexican cuisine, present in Brownsville market, too, and attracting the Americans for its taste, particularly the “dulce” made from “piloncillo”, with fantastic shapes
(p. 30c), and the “tamale”:
The “tamale” is an article of diet among the Mexicans, although
there are many Americans who relish them fully as much as do
the natives […]

Americans select the vendor who sells the smallest and hottest “tamales” […] and buy them from her by the dozen […]
Then they hasten home, occasionally shifting the steaming
hot “brown paper parcel” from one hand to the other, and
share them with friends. When the corn shock in which
the “tamales” are steamed is removed, a roll of corn meal is
disclosed and it is eaten like a banana; there is a streak of
finely minced chicken or beef in the center, highly season
with red pepper, of course; but they should be eaten hot.
(p. 30c).

It was Matamoros City the one enjoying an Opera House,
he reported:
The interior arrangement is somewhat on the order of the Coliseum at Rome […]

[…] on New Year’s Eve […] it was only necessary to watch at
the magnificent chandeliers suspended from the well-ventilated and lofty ceiling, and thence to the hundreds of beautiful
women attired with resplendent costumes and adorned with
costliest jewels, to make one forget that outer darkness existed
in the Teatro Reforma—or anywhere else […]

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The stage is very large and has every appurtenance for the setting of elaborate scenes. (p. 32d)

In Matamoros, Americans also found “amusement”, he
said, as when the Fort Brown garrison and their ladies enjoyed
the “Oriental-looking shops” where “fine linen, laces”, pots,
silver, opals, “gorgeously painted Guadalajara jars, and a host
of articles in Mexican ‘drawn work’” were sold (p. 29d). Quoting a journalist, the “Rambler”, Chatfield pointed out that the
market was well supplied with meat, fish, a great variety of
vegetables, many of them with names unknown by him, and
supplied with curiosities, such as native toys, jugs, pitchers,
many made of Terra Cotta pottery, excellent for water-coolers
(p. 33a).
He also considered:
We frequently attend a “baile” (ball) or a concert, at the Opera House, where we meet the elite of Matamoros, and have a
pleasant opportunity afforded us to observe their manners and
customs. The “baile ground” at Santa Cruz is a public pleasure
resort for the lower classes and is well worth a visit. Sunday is
the gala day, when the grand bailes take place, drawing crowds
from both cities. (p. 29d)

If needed, a relationship of assistance between the twin
cities existed, as Chatfield cited William Neale’s narrative of the
history of Brownsville, for example, when Mexican troops, in
1859, defended the American city from a “200 ruffians” attack (p.
15b), and when, in 1863, Matamoros served as a refuge for Americans fleeing from a fire that destroyed Brownsville (p. 15c).
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A most important issue, for Chatfield, was that Brownsville’s and Matamoros’s commercial affairs were thoroughly identified (p. 32a). To make it clear, he quoted the “Rambler”:
The intercourse between “The Twin Cities of the Border” is so
constant and familiar, that it is difficult to realize they are dependences of separate republics; to the stranger they present
no more marked contrast than New York and Brooklyn, or any
two cities of the United States having similar autonomy. (p.
33a)

Public transportation already existed in Matamoros,
Chatfield continued citing the “Rambler”; moreover, this transportation could connect this twin city with Brownsville, and be
extended through Brownsville:
A street car line belts the central portion of Matamoros, the
schedule being so arranged that cars leave the city and the terminal at Santa Cruz, simultaneously, every half hour […]

A plan was once proposed for carrying this system of street
cars across the river on ferryboats, and belting Brownsville,
also. The matter was carried to such a point that the necessary
capital had been secured, and work was about to begin on the
American side, when some sudden change of plans occurred
and the work was indefinitely postponed. There is but little
doubt of it being taken up again at not distant day, and carried
to completion, as the interests of the Twin Cities will eventually demand such a means of rapid transit. (p. 33a-b)

But the key element concerning the twin cities’ commercial affairs and future development was not reduced to local
transportation and an economic exchange between just the one
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and the other, but they being the route of an economic exchange
between the whole Americas, he said: “Brownsville […] is squarely located on the shortest route to the City of Mexico, and thus
will become of great importance as an intermediate station on
the great Pan-American Railway, which will cross the Rio Grande at this point” (p. 4a). To make this clearer, Chatfield quotes
T. C. Crawford:
It would not be enough to have treaties admitting our articles
of product under specially favorable conditions. But it was highly important to have such means of communication as would
enable to trade, once established, to be swiftly and economically carried. To this end, it was deem necessary to encourage
the establishment of steamship lines, and […] to connect the
United States with the South with a Pan-American railroad.
This road was to traverse the entire length of the South American Continent like a backbone, with branches radiating to the
commercial capitals. (p. 4c).

Chatfield quoted William Eleroy Curtis, a representative
of the State Department, writing:
Whoever builds this road will hold the key to the heart of the
Southern continent […] the greatest expectations are based
upon the opening of the markets of Mexico, Central, and South America, and the West Indies to our manufactures articles.
The annual imports of fifty millions of people that comprise the
countries and the colonies south of the Gulf of Mexico and the
Rio Grande average $600,000,000, and the greater part of this
total is represented by manufactured articles. (p. 4b)

Being Brownsville and Matamoros at the crossroad of this
future railroad led Chatfield to reach this conclusion:
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The merchants, farmers and manufacturers of the United States who shall have located at Brownsville or its vicinity, and
reaped the advantages of being early in the field, will assuredly
be in a position to introduce their goods and products into the
markets of Mexico, Central and South America, at figures with
which it will be difficult for most distant centres to compete.
In the meantime there would exist the certainty of a home market, excellent facilities for exports to the countries of the Eastern Hemisphere either by the Atlantic or the Pacific route, and
a business so firmly established that any desirable expansion
to meet the demands of new trade, could be readily effected.
(p. 4c).

How the Twin Cities became such a great investment opportunity
Chatfield made it clear that the optimal conditions of the twin
cities for investment were not always present, since, before reaching these conditions, this Southern section of the border of the
United States should become fully American.
For that purpose, he reviewed the history of Mexico and
of Rio Grande Valley section.
Concerning Mexico, he said that before the Spaniards
arrived, the Aztecs inhabited the place, a people who possibly
were of a Caucasian race because of their remarkable achievements; once the Spaniards arrived, they dominated the Indians
for 300 years, “took care to suppress all enterprises that could in
any way conflict with Spanish trade and manufactures; appropriated all products of the mines which could be obtained by the
rude workings in vogue; sequestrated immense tracts of land for
the church, and retained the most powerful influences of priest18

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craft and the ignorance of the masses” (p. 31a-b); once Mexico
achieved independence, this country suffered, using William
Neale’s words, “a chronic disease” […] I mean Revolution, or what
they call Pronunciamientos” (p. 14d), and, according to Chatfield
himself, “three hundred revolutions and various wars” (p. 31d),
revolutions which, once Brownsville existed, were an opportunity of business by supplying arms to revolutionaries in Mexico.
Citing William Neale, Chatfield referred that one of Brownsville’s fires, almost destroying the city, was caused by the explosion of a munition store next to Stillman’s brick building (pp.
14d, 23c). Chatfield noticed that, at the time he was writing, revolutions and promiscuous executions were things of the past,
in Matamoros, and that new opportunities of business between
the twin cities were at hand, since their commercial affairs finally
were thoroughly identified (p. 32a).
Concerning Brownsville, Chatfield said, the portion of
land where it was situated “was described as a ‘desert,’ inhabited
only by ‘large droves of wild horses and cattle’ and unexplored unless by ‘mustang hunters,’ who made it their hunting ground for
years.” Nonetheless, he acknowledged that “The wild horses and
the cattle were remnants of the vast herds that formerly swarmed
over these rich pasture lands and constituted the wealth of the
Mexican owners” (p. 2a). Moreover, he noticed, they “were driven from this paradise by the breaking out of the war in Texas,”
their “three millions of heads of stock […] abandoned or destroyed”, and most of the inhabitants withdrawn “to the south of the
river” during the progress of the Texan revolution (p. 2a). Furthermore, during the Mexican War, American ruffians congreDOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-1

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�Arturo Zárate / Twin cities

gated in “this frontier”, but they finally left to California because
of the Gold Rush, and the few who remained in the area “killed
off one another” (p. 14b-c). Once the north of the river was “annexed to the United States” (p. 1b), Chatfield believed, Mexicans
returned from the south and “re-established their stock ranches,”
the State legislation “assuring them the undisputed possession of
their lands,” and as the Americans began to settle in this section,
too, they purchased “land from the Mexicans” or located “public
domain under the laws of Texas” (p. 2a). Confirming “the titles of
land in the newly acquired territory”, he said, led to the development of this section “unbounded resources” (p. 1c).
Apparently, there were other ways of assuring tracts of
land in this section. Citing William Neale, Chatfield referred to
Colonel Kinney, a Texan revolutionist, claiming “everything he
saw as his property by right of discovery and might of recovery”
(p. 12d). He also referred Kinney’s recommendation to Neale:
“to mount a horse, ride around as a big piece of land as he could
encompass in one day, and the land within the lines he rode over
should be his—Mr. Neale’s” (p. 12d). However, Chatfield said
following Neale’s narrative, “some unscrupulous men got a footing among us; they made vast claims of landed property and instituted suits at law; they in fact claimed all land donated to the
city by the State Legislature, that lay within the corporate limits”
(p. 14c). According to this narrative, one of these men was Juan
N. Cortina, who “issued titles to whoever he pleased, and thus
exhausted the last source of security of property,” titles “of no
validity whatever, […] usurped by the might of terror” (p. 13c).
An important portion of Chatfield’s pamphlet was devoted to
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make it clear that Cortina was a “fugitive of justice,” […] “ignorant and uneducated,” […] “a horse thief, a vagabond” , a leader of
the ruffians and banditti, “cattle thieves, murderers and robbers”
who captured the city of Brownsville in 1859 and liberated the
prisoners in jail (p. 2a-c, 15a-b, 23c-d), “a thing till now unheard
of in these United States” (p. 2b). Thus, this pamphlet offered
an account of Cortina’s “reign of terror” which “lasted for ten
years, […] filled with wanton destruction of human life, wholesale appropriation of cattle and other movable property; robberies,
assaults and organized attacks upon towns, custom-houses and
detached ranches, as to make one shudder to read it” (p. 2c).
As referred in this pamphlet, Cortina even dared to help
Mexicans participate in Cameron county sheriff election, contrary to what was previously agreed in caucus, and thus defeating
who was formerly the chosen candidate (pp. 14c, 15a). Neale’s
Oration celebrating the centennial of American Revolution, in
Brownsville, as quoted by Chatfield, was mostly devoted to depict Cortina’s wickedness (p. 14-15). According to Major Heintzelman’s report cited by Chatfield, Cortina “was the champion
of his race—the man who would right the wrongs of the Mexicans and drive back the hated Americans to the Nuece” (p. 2c).
Threats against Brownsville continued, Chatfield said (following
Neale’s report), since in 1851 American filibusters attacked Matamoros to make this Mexican city a Zona Libre (a duty free point),
something very contrary to Brownsville’s commercial interests:
business subsequently “wane rapidly” in the American city (p.
14d, 33b-d). In any case, “border troubles” ceased, Chatfield assured, once a treaty was signed between the United States and
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Mexico, “stipulating that the troops of either country should be
empowered to pursue marauders into the territory of the other”
(p. 2d). However, by the time Chatfield published his tract, there still were unsolved disputes concerning property. As Chatfield himself reported, the American government had not paid for
forty leagues then occupied by Fort Brown, land confiscated by
the Army that belonged to De la Garza family since 1781 (p. 20c-d,
28a-b).
At any rate, there was a time of prosperity in the region
after Cortina’s reign of terror ceased, Chatfield explained:
During the War of the Rebellion, […] the Rio Grande was
left free and the Confederacy utilized it in exporting immense quantities of cotton and other accumulated products
of the South, and in importing munitions of war and the
food staples it was impossible to produce in the disorganized state of labor. Vast amounts of merchandise were
store in the warehouses of Brownsville and Matamoros, and
the mutual interests then awakened were strengthened by
friendly intercourse, as these cities became in fact as well as
in name, “The Twin Cities of the Border”. Strangers thronged the streets, intent upon the purchase of supplies for filling army contracts or buying goods to replenish their empty shelves. There was money in the Confederacy in those
days, and was freely spent in arming and equipping with the
best the world afforded, those new-fledged defenders who
afterward as proudly wore the tattered gray; and procuring
the finery of noble woman who, a few months later, tore the
most costly fabrics into shreds for the comfort of their suffering kindred at the front. The inland routes were covered
with wagon-trains and travellers were constantly passing
the States and this thriving mart of commerce. Business of
all kinds was revived; wealth flowed into the merchant co-

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ffers, and many large fortunes were made on both sides of
the Rio Grande. Employment was provided for the whole
population, and all—from the heads of large commercial
houses to the messenger boys and the water carriers—found
it exceedingly remunerative. (p. 2d).

Following mostly Neale’s narrative, Chatfield reported
that Federal troops reached Brownsville in 1863, confiscating
many Confederates’ properties, and making many secessionist,
like William Neale, flee to Matamoros; that the Federal troops
welcome the ruffian Cortina in 1863 and 1864; that, in such a year,
Confederates were back in Fort Brown; that in 1865 the last Civil
War battle was fought and won by colored troops in Brownsville;
that Confederates could return to Brownsville in that year, recover their properties, and, since then, live “in peace and quietude”
[…] “enjoying the high esteem and confidence of four generations”
who surrounded them “with well merited honors” (p. 13d), often
being them the mercantile (p. 20c-22b), social (p. 20a), governing (p. 20c), and public opinion elite (p. 24d-25a) in Brownsville, who, members of the old Democratic party, cared about the
city demands of land property (p. 14c-d). Chatfield also reported
that the people who once reached Brownsville as “carpetbaggers”
finally became well established people in the city (p. 13d).
Segregation was enforced, he noticed, since colored people had their own schools, albeit their teacher was white (p. 17b),
and, something “refreshing to witness”, the bootblack, despite
crippled, was white, too (p. 30d). In any case, Chatfield assured,
colored people, even when they were runaway slaves [emancipated] in Mexico, and welcome as middle class people there (p.
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28c), once recaptured by slave hunters like William Neale, preferred to return to the United States to their “Old Cabin Home”,
since that was better than staying Mexico (p. 12d).
By the time Chatfield published his pamphlet, a railway
would penetrate this region and would develop Brownsville’s
unbounded resources, he said (p. 1c). And despite that Chatfield
reported Catarino Garza’s undergoing revolution in the Lower
Rio Grande Valley, he made it clear that this man was not a threat
to the peace of the American side of this section (p. 43c-d).
Some difficulties concerning the task of Americanizing the
border and beyond
Having in mind the task of Americanizing the border and beyond
for successful investment (pp. 16d, 35d), Chatfield identified
some difficulties still unsolved. Half or even a third of the population in Brownsville was Mexican, he said, and this population
neither spoke or understood the English language (pp. 3a, 16d);
moreover, “Englishmen, Frenchmen, Americans, Irishmen, and
Africans […] nearly all use the Spanish language or its Mexican
‘patois,’ in the affairs of daily life” in both sides of the border (p.
33b); this fact required from the City of Brownsville that, with
the exception of the marshal, its police forces were of Mexican
descent, with the requirement of speaking English to aid the
stranger who did not speak Spanish (p. 26c-d). But English language should be learned, and for that purpose, Chatfield applauded, several methods for teaching it were successfully applied
in Brownsville schools (pp. 16b-18c), and several festivals were
celebrated using this language, he approved, such as All Saint’s
Day and Columbus Day (p. 30a-b), no so with “The Pastores”, a
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festival which was of terrible taste, he lamented, because of the
use of Spanish (p. 30b-c):
[…] an object of interest for strangers at first, […] it is totally
un-American […] The participants are all Mexicans, and not
very good actors as a rule. They act as wooden figures, and recite so rapidly that even good Spanish scholars cannot understand half they say. (p. 30c)

Social entertainments often took place in Brownsville,
such as dances, Chatfield informed (p. 27d), but Mexican “bailes”
were rightly banned within the city limits, Chatfield observed, to
prevent the native population disorderly behavior (p. 26d), notwithstanding that such “bailes” were frequented and a source
of amusement for many American boys and girls in the Mexican
side of the border, even at the lower classes’ “baile ground” at
Santa Cruz (p. 29d).
On the one hand, as already noticed, big fires almost destroyed the whole of Brownsville for three times, mostly because
of the explosion of stores that sold ammunitions to Mexican revolutionists (pp. 14d, 23c). On the other hand, “jacales” were the
buildings immediately demolished, although affected by, Chatfield acknowledged, not common fires (pp. 26d-27a). Any case,
Chatfield celebrated the replacement of these dwellings of the
Mexican population for new buildings “attesting the financial
prosperity and refined taste of the owners” (p. 2d), and he expected that this new building style, introduced in Matamoros,
would even replace the monotonous Mexican style of South of
the Border residences (pp. 32d-33a).
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As noticed above, Chatfield quoted William Eleroy Curtis, a representative of the State Department, to stress the opportunities for American capitalists of doing business not also at the
border, but in Mexico and South America, too. This official also
said:
Latin American people never have been and never will be engaged extensively in mechanical pursuits. Their taste does not
run that way. They will always continue to cultivate sugar,
coffee, and other tropical product to which their climate and
soil are favorable. They must continue to buy their bread, their
wearing apparel, their household utensils and equipments,
their railway supplies, their machinery and implements, and
any other form of manufacture goods; and the factories of the
United States can furnish these goods as well as the factories
of Europe. American goods are popular everywhere, so popular
that European factories forge our trademarks and infringe our
patents. Very great advantages have been gained for a great
variety of our goods by reciprocity treaties; but our increase
of our exports must depend upon the enterprise of our merchants in introducing their goods into those markets. The government has open the way; but the merchants must adopt the
same energy and patience that has caused the marvelous development of our in our internal commerce (p. 4b).

For the purpose of facilitating that American investors
successfully do business in Mexico and beyond, it was important
not only the Americanizing of the border, but of the whole Americas, too (pp. 3d-4, 16d, 35d-36b), Chatfield said, which implied
not only the teaching of English language, but an educational
system, values, and religion in accordance with American interests. To make it clear, Chatfield quoted Consul Richardson, in
Matamoros:
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It is hoped and believed that Mexico, and, indeed, the whole of
Spanish America is on the threshold of new national, commercial and social life […] the question [is] changing the stream
of Mexican life at the fountain—changing her ideals, her prepossessions, her prejudices. In the one matter of education,
Mexico is induced to look Northward. Here is our opportunity.
If Mexico could be peppered with American schools, we might
expect to find the next generation more American in its civilization than at present. (p. 36b)

Concerning the “peppering” of Mexico, Chatfield celebrated the American schools that promoted the learning of English,
the teaching of lessons in English, and the use of English textbooks there (p. 36b).
He also celebrated Consul Richardson opinions on changing religion in Mexico. On the one hand, the Consul approved
that “the church no longer has any supervision, and her interference, even to the slightest degree, would not be tolerated”. On
the other hand, the Consul considered, “the year of 1891 presents
to free Protestant America the fact of absolutely free education,
untainted by sacerdotalism in ‘poor priest-ridden Mexico,’ thus,
“Protestantism sees its opportunity and has not been slow to
avail itself of it, and so the foundation of a splendid system of
schools, free and private, has been laid” (p. 35b-c). As quoted by
Chatfield, the Consul also said:
The friends of the United States in Mexico to-day are not the
Americans residing here, but the Mexicans who have been
educated in American colleges and universities, or in the private and mission schools maintained by American enterprise and
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philanthropy. The work done here is fundamental […] I feel
increasingly certain that Mexican trade will be ours only when
Mexican people are ours. (pp. 36b, 35d)

Although Chatfield to some degree lamented that the old
chapel (the only beautiful Church in Matamoros) was already
destroyed because of Juarez banishing of religious orders, he saw
it as a “landmark of the rise and fall of Catholic domination in
Mexico” (p. 34d).
However, the effort of Americanizing the South might
not be successful, if considering some of Chatfield’s and his informants’ observations, for example, Matamoros’s post office was
not good whereas Brownsville’s was excellent (pp. 18c-19c; 36d);
Mexicans could not ride four horse coaches as Neale did (p. 13a);
Mexican and Spanish houses were ill-ventilated, poorly lighted,
and not too well furnished (p. 16b, 33a); Mexican carts (p. 12c),
houses (p. 32b), street light, bedroom furniture (p. 32c), toys, ornaments, silver filigree (p. 31), shops (p. 33a), and cooking utensils (pp. 26b, 26d, 31c, 33a) were ancient, primitive, and underdeveloped; if any good quality furniture was found in Matamoros, it
was bought and made in America (p. 32c); before 1852, there was
no butter at all, and, at any rate, the people’s diet was reduced to
beans, pepper, and a bit of meat (p. 26b);3 if there were buildings
in Matamoros which deserved praise, they were either American
or made by Americans —the old chapel was constructed by a resident in Point Isabel (p. 34c-d), the American Consulate was the

3 This diet may remind Americans that chili now is the official dish of the
state of Texas.

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best furnished place (p. 34a-c), the Opera House was designed
by Architect Peeler (p. 32d), and the Main Plaza, by a General
Taylor’s officer (p: 31d): before the Mexican War, this plaza was
no more than a pond “shared by ducks, goats, naked children and
bull frogs” (p. 12d)—; although Chatfield liked Matamoros people “domesticity” (p. 32d), he would prefer that they were not so
attached to their place of birth because men then were not ready
to work far away from their families, as required by the construction of railroads (p. 31b); people of Matamoros would make
deals, get along, and be fooled by Cherokees, something that
Texans would never do (p. 1d, 12c). Seemingly, Chatfield did not
rely on Mexicans either, since if he gathered information for his
pamphlet openly in Brownsville, he did not do so in Matamoros,
but worked as a “detective” did, using “his faculties of observation to such an extent that he can see and note many things in a
short space of time” (p. 33a).
According to Chatfield’s informant Neale, “mechanics
were of all nationalities, except Mexicans”, and “natives who belonged in the town held fandangoes in the streets and imbibed
pulque or mezcal” (p. 12d), not as [Confederate] Gen. Bee and staff
did, who drank “abundance of champagne” (p. 15c). Chatfield
himself said that “political economy is a science yet to be taught among these degenerate remnants of a noble race, and any
attempt to teach it would be a thankless task, if not a work of
supererogation” (p. 31b). Although he reported that students
at a school unmasked an American “pretended professor of mathematics” (p. 17d), he also reported Consul Richardson saying
that “the Mexican mind is not mathematical; it does not like
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�Arturo Zárate / Twin cities

close consecutive thinking [and the] effect of climate is such as
to make the best result unattainable” (p. 35d). Thus, Chatfield
considered that “The ‘burro’ and his native driver may have ‘been
made for each other’” (p. 30c).
The hope of teaching English in order to Americanize the
border was even doubtful in Brownsville, let alone in Matamoros
and the whole of Mexico, as said in the pamphlet:
The foreign element is perceptible in everything about us. The
population of Brownsville is about 7,000, one half of whom are
Mexicans, and their habits and customs preponderate those of
the Americans to a great extent […] It becomes necessary for
us to learn something of the Mexican language, for the lower
classes adhere to it with an obstinate persistence which may
be laudable in the abstract, as evincing a love of their native
land, but it is scarcely to be commended when it is considered
that they are inhabitants of an American town, and are under
the protection of the laws of the United States. This trait is
probably due to the Indian blood in their veins; for an Indian
will resort to every expedient before he admit that he understands or can speak English. I once saw a curious instance of
this at a Sioux Agency on the Missouri.

Our camp have been beset with begging red skins of every age
and sex, for several days, and our arms were tired with our effort
to explain in the “sign language,” that the rations of two companies would not admit of maintaining a soup kitchen for 7,000
Indians; so we took refuge in a statuesque repose. This puzzled
the genuine beggars, and they ceased their importunities. We
discovered a few bucks who wished to barter and exchange, but
we refuse to understand, until finally, in sheer desperation, one
of them seized a paper and a pencil from the table in the tent,
and wrote these words in plain English —“coffee, sugar, flour”—

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making signs that he would pay for them in skins. He would not
speak a word in English in reply to our questions, but we soon
learned that he had been educated at the Agency School.

The Mexican street vendors […] will parley for an hour in their
patois before they will attempt to explain their meaning in
English, of which language they at last evince a slight knowledge, rather than lose a chance of selling something. This happens
only when you enter into negotiations with them, however; if
you shake your head, they will pass on without a word. (p. 29c)

Besides, Chatfield assured, no Mexican would tolerate
anything on his feet unless the shoes were finished with sharp
pointed toes and high tapering heels: “Both Mexican men and women have small feet, and the style of foot wear which they most
affect makes their feet look even smaller than they are” (p. 36d).
It might not be surprising that, being such his belief, Chatfield would not rely on the original settlers to trigger the border
prosperity, but rather rely on new and American settlers to do so:
The attention of agriculturist, capitalists, manufacturers,
stock-raisers and tradesmen, throughout the United States,
is invited to the unparalleled advantages which will accrue
to them by casting in their lot with Brownsville. They are one
and all requested to give this subject careful attention, and, if
possible, to reassure themselves by personal inspection, before
determining the momentous questions of where to locate their
business, or in what section to place their investments.

The citizens of Brownsville will become willing “hostages” for
all who may seek “fortune” within their gates. (p. 5b)
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�Arturo Zárate / Twin cities

Following Chatfield reasoning, Brownsville would be the
launching platform to make fortune in the South, as some Americans in Brownsville were already doing, for example, Mr. Carson, the City Major, and Mr. Kelly were owners of silver and lead
mines in Mexico (p. 20c, 21a), and Mr. Carson’s interest was in
immense fisheries in the coast of Tampico, too (p. 20c).
One final remark
Although this essay does not include every word of Chatfield’s
tract, it captures the essence of the pamphlet by highlighting
some of its most important features.

References
Chatfield, W. H. (1893). The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio
Grande. New Orleans: E. P. Brandao.

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El refugio y el procedimiento de solicitud de la condición de refugiado en México
The asylum and the procedure for applying for
asylum status in Mexico
Socorro Arzaluz.1
sarzaluz@colef.mx

Gabriela Zamora.2
gabriela_zamora@hotmail.com

Resumen: En México, una serie de instancias y ordenamientos legales
determinan la condición de persona refugiada. Se observa que en años
recientes han aumentado en forma drástica esta clase de solicitudes.
En ese sentido, el objetivo del documento es presentar de manera breve
los principales instrumentos jurídicos que se observan para que una
persona obtenga el estatus de refugiado. También se determinan a las
principales instituciones que cumplen diferentes tareas a lo largo del
proceso. Es de esperar que ante el éxodo de las personas de sus lugares
de origen debido a la violencia y otras condiciones contempladas en la
ley mexicana, la tendencia siga en aumento por lo que es importante
difundir el camino a seguir y dar a conocer a los principales actores que
intervienen en este proceso.
1 El Colegio de la Frontera Norte.
2 Casa Monarca. Ayuda Humanitaria al migrante.

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Palabras clave: migración, refugio, México
Abstract: In Mexico, a number of instances and legal systems determine asylum status. It is noted that in recent years these kinds of applications have increased dramatically. In this sense, the objective of the
document is to briefly present the main legal instruments that are observed for a person to obtain asylum status. The main institutions that
perform different tasks throughout the process are also determined. It
is to be expected that in the face of the exodus of people from their places of origin due to violence and other conditions covered by the law,
the trend will continue to increase so it is important to spread the way
forward and publicize the main actors involved in this process
Key words: Migration, asylum, Mexico

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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

Introducción
En el ámbito de los derechos humanos, independientemente de la
condición de estancia, el Estado Mexicano reconoce los derechos
y las garantías para su protección, favoreciendo la defensa más
amplia. El Estado Mexicano ha ratificado todos los instrumentos
del Sistema Universal y del Sistema Interamericano de Derechos
Humanos, en los que se reconoce el derecho a la migración y de
las personas migrantes.
Temas como: 1) el reconocimiento de los derechos y obligaciones, 2) la protección de los derechos humanos, 3) el ejercicio
de los derechos y la gestión de la migración en México, se plasman en el marco jurídico y normatividad en materia migratoria
establecidos en los siguientes instrumentos: 1) la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos; 2) la Ley General de
Población, el 3) Reglamento a la Ley General de Población; 4) la
Ley de Migración; 5) el Reglamento a la Ley de Migración, 6) los
Lineamientos para Trámites y Procedimientos Migratorios; 7) la
Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político; 8) el Reglamento a la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político; 9) la Ley de Nacionalidad y 10) el
Reglamento de la Ley de Nacionalidad.
Actores y proceso para la obtención del refugio
El ejercicio y gestión de la política migratoria tienen impacto en
otras legislaciones de carácter general que, en su conjunto, integran el marco constitucional y legal en que se fundamenta la política y gestión migratoria en México (UPM, 2013). En este tenor,
las legislaciones mencionadas dan cuenta de la formalización de
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

los derechos de las personas migrantes y refugiadas definiendo
asimismo las diferentes condiciones, derechos y mandato de la
política migratoria y de refugio mexicana. La figura 1 muestra las
normatividades, las dependencias responsables de conducir las
políticas en la materia y las condiciones facultadas a otorgar.
Figura 1.
Instrumentos jurídicos para la gestión de la migración en México

Fuente: Elaboración propia con información de las legislaciones mencionadas.
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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

En el ámbito de la protección internacional, la Ley sobre
Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político, se centra en tres figuras: refugio, protección complementaria y asilo
político. Además de contener los elementos de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967,
considera entre los supuestos los incluidos en la Declaración de
Cartagena sobre Refugiados. En su artículo 13 la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político (LSRPCyAP) establece que:
La condición de refugiado se reconocerá a todo extranjero que se encuentre en territorio nacional, bajo alguno de los
siguientes supuestos:
I.

Que debido a fundados temores de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, género, pertenencia a
determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa
de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal
país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde
antes tuviera residencia habitual, no pueda o, a causa de
dichos temores, no quiera regresar a él;

II.

Que ha huido de su país de origen, porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por violencia generalizada, agresión extranjera, conflictos internos, violación
masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que
hayan perturbado gravemente el orden público, y

III.

Que debido a circunstancias que hayan surgido en su país
de origen o como resultado de actividades realizadas, du-

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

rante su estancia en territorio nacional, tenga fundados
temores de ser perseguido por motivos de raza, religión,
nacionalidad, género, pertenencia a determinado grupo
social u opiniones políticas, o su vida, seguridad o libertad pudieran ser amenazadas por violencia generalizada,
agresión extranjera, conflictos internos, violación masiva
de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan
perturbado gravemente el orden público
La definición expuesta en la legislación además de progresista, brinda la oportunidad de protección a mayor número
de personas puesto que contempla como solicitante de la condición de refugiado al extranjero que independientemente de su
situación migratoria solicita el reconocimiento de la condición
de refugiado y reconoce con la condición de refugiado a la persona “que ha huido de su país de origen, porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por violencia generalizada,
agresión extranjera, conflictos internos, violación masiva de los
derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado
gravemente el orden público” (LSRPCyAP, artículo 13).
En México la Comisión de Ayuda a Refugiados (COMAR)
es la autoridad competente en materia de refugio, de acuerdo con
lo establecido en la LSRPCyAP y su Reglamento, cualquier extranjero que, encontrándose en territorio nacional, tiene derecho
a solicitar que le sea reconocida la condición de refugiado.
El procedimiento de solicitud y reconocimiento de la condición de refugiado (figura 2) implica presentar en un período de
hasta 30 días hábiles, la solicitud ante la Coordinación General
de la COMAR o ante INM, quien en estos casos deberá canalizar
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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

la solicitud a la Coordinación General. En la solicitud se deben
incluir todos los familiares que acompañan a la persona solicitante previa acreditación del vínculo familiar. Las solicitudes también pueden llevarse a cabo posterior al período estipulado, no
obstante, el solicitante debe explicar a detalle el motivo que le
impidió la presentación.
Figura 2.
Procedimiento del trámite de solicitud de la condición de refugiado.

Fuente: Elaboración propia con información de la Comisión Mexicana de
Ayuda a Refugiados (COMAR) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR).

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Recibida formalmente la solicitud, la COMAR emite un
acuse de solicitud y con ello prueba el inicio del procedimiento
y garantiza la no devolución de la persona a su país de origen o
al lugar en donde su vida, seguridad o libertad son amenazadas.
Una vez tramitada la solicitud, la COMAR expide un documento
“Constancia de Trámite con Respecto de la Solicitud del Reconocimiento de la Condición de Refugiado” que comprueba que el
procedimiento de solicitud se encuentra en curso.
A partir de ese momento todos los solicitantes deben permanecer en la entidad federativa en donde le fue otorgado el trámite a la solicitud, salvo autorización expresa de la COMAR ya
que, de no hacerlo, el caso se da por abandonado. Para probar
la estancia, la persona debe acudir cada 15 días a las oficinas de
la COMAR o del INM donde presentó la solicitud a firmar una
constancia de permanencia en el estado, práctica que ha sido suspendida indefinidamente por la contingencia sanitaria.
Una vez obtenida la Constancia de Trámite con Respecto
de la Solicitud del Reconocimiento de la Condición de Refugiado,
la persona podrá obtener su Clave Única de Registro de Población (CURP) y adicionalmente iniciar ante el Instituto Nacional
de Migración (INM) su regularización migratoria por razones
humanitarias, resultado del trámite, se obtendrá la “Tarjeta de
Visitante por Razones Humanitarias”, que permite residir y trabajar legalmente en México durante el trámite.
Como parte del procedimiento, la COMAR solicita una
entrevista a los peticionarios para conocer si la vida, seguridad o
libertad de la persona corre riesgo de regresar al país de origen. Por
lo que además del llenado del cuestionario la COMAR realizará
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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

una entrevista personal para conocer los motivos por los cuales
se solicita la protección. Durante la entrevista el solicitante debe
narrar los hechos en los que basa su solicitud y aportar el mayor
número de detalles posibles por los que no puede regresar a su país.
Posterior a la entrevista de elegibilidad, la COMAR lleva
a cabo una investigación y análisis del caso en el que recopila la
opinión de la Secretaría de Relaciones Exteriores, información
objetiva de fuentes confiables, y en caso de ser necesario del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Para la obtención del resultado la COMAR tiene hasta 55
días hábiles después de la fecha marcada en la constancia, 45 días
hábiles para emitir una resolución fundada y motivada respecto
del reconocimiento o no de la condición de refugiado, más 10 días
para informar el resultado. En algunos casos, la COMAR puede
ampliar el plazo por otros 45 días hábiles.
De reconocerse el refugio, la COMAR entregará la “Constancia de Reconocimiento de la Condición de Refugiado” al solicitante y a todos los familiares incluidos en la solicitud. En el supuesto de no reconocerse la condición de refugiado, la COMAR
en la misma resolución debe pronunciarse en el sentido de otorgar o no otorgar la protección complementaria.
En los casos en que la resolución de COMAR sea negativa, la persona tiene el derecho a presentar una apelación dentro
de los 15 días hábiles siguientes a la notificación. Posteriormente,
la COMAR revisará el caso por segunda ocasión, si la COMAR
otorga una segunda negativa, el extranjero tiene derecho a continuar la apelación ante un juez, si se opta por la no revisión, la
persona debiera retornar a su país.
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Con relación a la condición de estancia migratoria, el
INM documentará al extranjero bajo la calidad de inmigrado y
si previamente cuenta con una condición de estancia por razones
humanitarias podrá realizar su cambio de condición migratoria a
“Residente Permanente”, de lo contrario, deberá realizar la Regularización por Razones Humanitarias.
Solicitar asilo es un derecho consagrado en el artículo 14
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no obstante, el trámite de la solicitud de refugio es vinculado a la regularización migratoria de la persona, que a su vez depende de
la resolución emitida por la COMAR organismo encargado de
la política de refugio en México. Es facultad del INM la regularización migratoria y en el caso de las personas con necesidad
de protección internacional, les permite regularizar su situación
migratoria por razones humanitarias a fin de permanecer en México, misma que acredita a la persona a obtener la Tarjeta de Visitante por Razones Humanitarias y con esta la regular estancia,
así como el acceso a derechos, entre otros, el empleo formal.

Referencias
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
(ACNUR). (2021). ¿Cómo solicitar ser refugiado en
México?
https://help.unhcr.org/mexico/como-solicitar-la-condicion-de-refugiado-en-mexico/
Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (21/02/12/Texto
vigente 2021). Reglamento de la Ley de Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político. México: Diario
Oficial de la Federación. Reglamento de la Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria (diputados.gob.mx)
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-2

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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (27 enero
2011/ 30 octubre 2014 Texto vigente). Ley de Refugiados,
Protección Complementaria y Asilo Político. México:
Diario Oficial de la Federación. Ley sobre Refugiados,
Protección Complementaria y Asilo Político (www.gob.
mx)
Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). (2021).
Procedimiento para el reconocimiento de la condición
de refugiado. http://www.comar.gob.mx/es/COMAR/
Procedimiento_para_ser_reconocidos
(26 mayo 2011/ 20 mayo 2021) Ley de Migración. Ley de Migración (cndh.org.mx)
Organización de las Naciones Unidas ONU). (2015). Declaración
Universal de los Derechos Humanos. UDHR_booklet_
SP_web.pdf (un.org)
Secretaría de Gobernación (SEGOB). (08/11/12). LINEAMIENTOS para trámites y procedimientos migratorios. México: Diario Oficial de la Federación. http://dof.gob.mx/
nota_detalle.php?codigo=5276967&amp;fecha=08/11/2012
Secretaría de Gobernación (SEGOB). Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas. (UPMRIP).
(2013). Legislación migratoria e instrumentos Jurídicos
para la gestión de la migración en México. México: Secretaría de Gobernación. Unidad de Política Migratoria
(politicamigratoria.gob.mx)

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Fronteras vitales en la frontera: Monterrey, cuerpo y
miedo de habitar
Vital borders on the border: Monterrey, body and
fear of inhabiting
Marissa Rodríguez Sánchez.1
marissardz@gmail.com

Resumen: Se presenta un análisis etnográfico enmarcado en la antropología de las emociones bajo una perspectiva socioestructural, que
vincula la espacialidad territorial, corporal y emocional, como espacios
construidos recíprocamente en relación a procesos sociales específicos,
localizado en la ciudad de Monterrey, donde la violencia derivada de la
guerra contra el narcotráfico colocó en el centro del habitar cotidiano
al miedo, transformando la experiencia vital de sus habitantes en una
triple frontera restrictiva de acción: emocional, corporal y territorial.
Se parte de la conceptualización del cuerpo humano como una porción
de espacio con sus propias fronteras, defensas y debilidades, y del entendimiento de la expresión emocional (de la cual el cuerpo humano
es vehículo) como culturas afectivas. Las experiencias corporal y emocional comparten un carácter relacional, dado que siempre responden
a estímulos exteriores, como es el territorio que ocupan los cuerpos
humanos, en este caso de estudio, caracterizado por el aumento de la
violencia en la frontera.
Palabras Clave: Antropología, Emociones, Cuerpo, Miedo, Territorio
1 Antropóloga Social

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Abstract: An ethnographic analysis is presented, framed in anthropology of emotions, from a socio-structural perspective, that links
territorial, corporal and emotional spatiality, as reciprocally constructed spaces in relation to specific social processes, located in the city
of Monterrey, where the violence derived from the war against drug
traffic placed fear at the center of daily living, transforming the life
experience of its inhabitants into a restrictive triple border of action:
emotional, physical and territorial. It starts from the conceptualization
of the human body as a portion of space with its own borders, defenses
and weaknesses, and from the understanding of emotional expression
(where the human body is the vehicle) as affective cultures. The bodily and emotional experiences share a relational character, since they
always respond to external stimuli, such as the territory that human
bodies occupy, in this case study, characterized by increased of violence.
Key words: Anthropology, Emotions, Body, Fear, Territory

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�Marissa Rodríguez / Fronteras vitales

Introducción
En términos generales para los estudios antropológicos, el interés
por la dimensión subjetiva y la expresión emotiva de los individuos estuvo por lo menos implícito2. Hasta la época contemporánea, las investigaciones han profundizado en el nivel emocional
de los actores sociales pues, tradicionalmente, la antropología
relegó la vida afectiva al plano de las pasiones irracionales y las
emociones no fueron abordadas como fenómenos relacionales
hasta finales del siglo anterior.
Afirmar el carácter relacional de las emociones y considerarlas como objetos de potencial análisis para comprender las singularidades culturales, atrajo el problema, por una
parte, de desnaturalizar los afectos como universales entre los
seres humanos; por otra, explicar cómo son materializadas
corporalmente tales expresiones o, para emplear la fórmula esgrimida por Michelle Rosaldo (1984), las emociones son “pensamientos corporeizados”, comprometiendo con ello, necesariamente, el análisis del cuerpo y de la geografía social para dar
respuesta a las implicaciones socioespaciales de los afectos en
distintas sociedades. La desnaturalización de las emociones
2 Acerca del tratamiento de las emociones en las etnografías clásicas, en
las que se manifiesta implícitamente su relevancia, en las que se analizó la
vida afectiva de los grupos estudiados o bien, en donde hay atisbos de reconocimiento de la dimensión afectiva como objeto de estudio social o, por el
contrario, en el centro del debate se sopesaba si constituían un objeto pleno
para el análisis antropológico, puede consultarse Bolaños, L. P. (2014). El estudio socio-histórico de las emociones y los sentimientos en las Ciencias Sociales del Siglo XX;
Bourdin, G. (2016) Antropología de las emociones; Calderón, E. (2012). La afectividad en antropología: una estructura ausente; Fernández Poncela, A. M. (2011). Antropología de las emociones y teoría de los sentimientos.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

universales urgió entonces a una nueva desnaturalización: la
del cuerpo humano.
De igual modo, desde los estudios de la geografía social,
de los estudios urbanos y de ciertas geografías feministas (Lindón, 2009), la noción de “sujeto” se haya ahora indisociablemente
unida y determinada en gran medida por el espacio que habita,
pero también considerado como un agente activo de cambio y
reestructuración de su entorno. Por lo tanto, una propuesta conceptual en este escrito, detallada más adelante, es la de abordar a
los individuos analizados, como sujeto-que-habita.
En este orden de ideas, con este escrito me interesa reflexionar acerca de los vínculos entre la espacialidad territorial, corporal
y emocional, como espacios construidos recíprocamente, en relación a procesos sociales violentos en la ciudad de Monterrey en los
últimos años. El aumento de la violencia en México a partir de la
administración de Felipe Calderón (2006-2012) derivada de la llamada “Guerra contra el Narco” de los cárteles y grupos armados,
tuvo su origen en la militarización del país. El expresidente “decretó de facto un Estado de excepción, en el que las garantías de los
ciudadanos quedaron suspendidas y donde las acciones del ejército
se realizaron por fuera de la ley, con el argumento de resguardar la
seguridad nacional” (Bautista, 2017, p.12).
El estado de guerra a partir de 2006, fue generador de
prácticas y experiencias de extrema crueldad en el país padecidas por los sujetos. Es decir, las vivencias individuales tienen
una localización contextual en la guerra contra el narco, pues la
“violencia se exacerba sólo bajo ciertas condiciones sociales y políticas, o bajo una configuración particular de las relaciones de
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�Marissa Rodríguez / Fronteras vitales

poder” (Pereyra, 2012: s/p). Así, se colocó en el centro del habitar
cotidiano al miedo, transformando la experiencia vital de sus habitantes en una triple frontera restrictiva de acción: emocional,
corporal y territorial.
Este artículo se organiza en tres momentos de análisis: en
la primera parte, se ofrecen las precisiones teórico conceptuales
que guían la reflexión. Siguiendo a Aguilar y Soto (2013), parto
de la conceptualización del cuerpo humano como “una porción
de espacio, con sus fronteras, sus centros vitales, sus defensas y
sus debilidades, su coraza y sus defectos” (p. 6). Por otro lado,
abordamos el problema de la expresión emocional, en el sentido
propuesto por David le Breton (2012) como “culturas afectivas”.
De las expresiones afectivas regiomontanas, me interesa destacar
la diferenciación entre “miedo” y “temor”, tomando como referencia la conceptualización hecha por Portal (2004) y empleo el
concepto de “territorialidad” para describir los nexos establecidos entre sujetos y territorio a partir de la subjetividad.
En un segundo momento, se expone brevemente el estado
de la cuestión social en la ciudad de Monterrey, en referencia al
aumento indiscriminado de la violencia y presencia de grupos armados en este territorio fronterizo3, producto de la llamada “guerra contra el narco”, orquestada por el gobierno del expresidente
Felipe Calderón. En el mismo apartado, se explica la pauta metodológica seguida. Finalmente, se ofrece una parte del análisis
etnográfico de ese estado de la cuestión con base en materiales
3 Nota de la editora: Fronterizo en relación a la cercanía e intercambio
comercial y cultural, así como al flujo de personas que transitan entre ambos
países, que a lo largo de la historia ha tenido con los Estados Unidos de Norteamérica y mantiene hoy en día.

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empíricos obtenidos en trabajo de campo durante los años 2010
y 2015, así como ciertas previsiones acerca de la importancia de
extender los resultados, con el objetivo de elaborar un análisis de
largo aliento que responda a la realidad social regiomontana del
presente.
Guías teórico conceptuales
La tradición antropológica anclada en la separación de los mundos natural y cultural, rechazaba la comprensión de las emociones y los afectos como fenómenos inscritos en la expresión
cultural; es decir, como parte fundamental y significativa de cosmovisiones particulares, como conductas arraigadas en las normativizaciones sociales o como objetos de potencial análisis para
comprender las singularidades culturales. Antes bien, las emociones fueron subsumidas al mundo de lo natural y las implicaciones de la expresión emocional eran, por mucho, tenidas como
individuales en su expresión, pero intrínsecas y universales en lo
colectivo. Las teorías provenientes del posestructuralismo, de los
estudios culturales, la sociología interpretativa, el feminismo y
de los estudios de género, fueron primordiales para traer a la luz
la naturaleza relacional de las emociones (Calderón: 2012) y con
ello evidenciar que la expresión afectiva siempre es motivada por
un agente exterior, producto de la interacción social.
Al respecto de la naturaleza relacional de las emociones,
David le Breton (2012) propone el concepto de “culturas afectivas” como un saber emocional que circula de manera difusa
en la sociedad y que enseña a los actores, según su sensibilidad
personal, las impresiones y actitudes que deben tomar según las
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�Marissa Rodríguez / Fronteras vitales

vicisitudes que se imponen a su vida personal. De esta manera,
al afirmar que los modos de expresar los afectos y las emociones
cambian de un grupo cultural a otro, se desecha la afirmación naturalista de la universalidad de las emociones para, en su lugar,
resaltar su inscripción en un sistema de sentidos y valores que
son propios de cada conjunto social.
Con Michelle Rosaldo (1984), la escisión entre emoción
y cognición se pone en entredicho4 y abre un camino fructífero
para el análisis de la vida afectiva en su carácter de socialmente
construida y significada en contextos concretos. Asimismo, las
teorías feministas fueron primordiales para superar el dualismo
emoción-cuerpo, herencia de la hegemonía positivista, a partir de
la cual, el cuerpo fungiría como una especie de alter ego del individuo. Por el contrario, entendemos al cuerpo y a lo corporal, ya
no sólo como una condición connatural a la existencia humana,
sino como un espacio de inscripción de lo social, como soporte
del individuo, que es al mismo tiempo su frontera y su límite con
el resto del mundo.
De esta manera, al ser el cuerpo el espacio que habita el
individuo, es asimismo el primer lugar de demarcación geográfica
con el resto del mundo, pero, tal como lo ha sugerido McDowell
(2000), los límites del espacio corporal resultan permeables respecto de los otros cuerpos. Ello es así, dado que el individuo-cuerpo, como entidad espacial, se halla en una compleja relación con
4 Lejos de dar por concluida una discusión que permanece acerca de la
relación entre los procesos fisiológicos, psicológicos, biológicos, cognitivos,
entre otros, y los fenómenos afectivos, me remito a señalar elementos básicos
para la comprensión de la antropología de las emociones tal como se aborda
aquí.

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su entorno cultural, del cual obtiene información que le orienta
socialmente mientras que lo expresa de manera individual según
sus características propias e historia personal. Siguiendo a le Breton (2012), los cuerpos siempre son propios y, al mismo tiempo,
pertenecen a todos, toda vez que en el cuerpo aparecen los simbolismos que dan carne al vínculo social.
Supuesto lo anterior, el cuerpo es también el sitio donde se percibe la experiencia emocional como una realidad individual, empero se comprende como colectiva e indisociable del
entorno cultural, social y político que las motivan. Denzin (1985,
como se citó en Ariza, M, 2017), afirma que: “en estricto sentido,
la emoción y la emocionalidad no se encuentran ubicadas en el
sujeto o en su cuerpo, sino en la relación del sujeto con su cuerpo
vivido en un contexto sociocultural dado” (p. 68). Entonces, las
experiencias corporal y emocional comparten ese carácter relacional, dado que siempre responden a estímulos exteriores, como
es el territorio que ocupan los cuerpos humanos.
El interés por comprender las formas en que se llevan a
cabo tales vínculos entre corporalidad, emocionalidad y espacialidad, ha abierto un campo fecundo en la teoría social y en los
estudios de la geografía humana. En buena medida, el análisis
de la socioespacialidad se ha centrado en las ciudades, en razón
de la creciente urbanización terrestre y, porque, en las ciudades,
se concentra la mayor parte del ejercicio del poder que afecta al
grueso de las sociedades (Lindón, 2009). En la experiencia de la
espacialidad urbana, las perspectivas corporales y emocionales,
resultan más complejas en concomitancia a las estructuras de la
ciudad y, a través del acercamiento analítico, es posible verificar
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las formas de producción y reproducción socioespacial “como
obra constante de sus habitantes” (Lindón, 2009, p. 11).
Por estas razones, propongo que el acercamiento a los
actores sociales que protagonizan este análisis, es decir, a regiomontanos5 que vivieron en Monterrey la experiencia social,
corporal y emocional que significó la guerra contra el narco, sea
bajo el concepto de sujeto-que-habita. Toda vez que este análisis
es guiado bajo los presupuestos teóricos socioespaciales, para
comprender las realidades contextualizadas y demarcadas antes.
Dicha perspectiva socioespacial posibilita la conjunción de una
serie de transversalidades e interseccionalidades contenidas en el
argumento de que “la realidad no sólo es lo material, sino también
lo ideal que está intrínsecamente unido a lo material” (Godelier,
1989, en Lindón, 2009, p. 2).
Al considerar al sujeto cognoscente como sujeto-que-habita, se despliega el entramado de relaciones del actor social con
su espacio, donde su agencia deriva ya no sólo del ejercicio del poder y por medio de la acción social, sino también y fundamentalmente, por las estrategias corporales y emocionales emprendidas,
las cuales, lo movilizan a adecuarse subjetiva y materialmente, y a
dar respuesta a las exigencias de su entorno espacial, a la vez que
modifica ese entorno.
En este orden de ideas, es imprescindible reconocer la
existencia de una motivación ulterior que impele al sujeto a poner
en marcha el cuerpo dentro del territorio que habita al efectuar
actividades, desde las más pragmáticas hasta las más extraordi5 Persona que es de Monterrey, N. L., relativo a Monterrey, ciudad de México o a sus habitantes. [Nota de la editora]

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narias. El sujeto evalúa su lugar en relación a los otros y al espacio
que ocupa interpretándolo a partir de los conocimientos y valores
culturales con los que cuenta, el resultado de esa interpretación
es la actuación volitiva impulsada por la emocionalidad que cada
situación despierte en el sujeto, pero en apego a las formas en que
se realizan las cosas en los contextos cultural y situacional. La
actuación (o la abstención de actuar), reposiciona al sujeto en relación a sí mismo, a los otros y al territorio, transformando dialógicamente el contexto de actuación (Barbalet, 2001).
En este intercambio relacional, la cultura afectiva particular, es decir, el repertorio emocional común del grupo social,
actúa como modo de afiliación a una comunidad y como modo de
comunicarse (le Breton, 2012). La cultura afectiva supone un abanico de posibilidades de interacción social a través de los afectos
antes que una restricción de actuación dado que, en el entramado
de valores y significados atribuidos culturalmente a situaciones
específicas, el grupo y el individuo siempre tienen la posibilidad
de contravenir o modificar, por la razón que sea, la ejecución esperada y además, en la expresión de las emociones y en la ejecución de las estrategias corporales dentro del espacio habitado, las
características interseccionales de edad, género, estatus, etnia,
etc., determinan, en gran medida su ejecución.
Por lo tanto, de los estudios de la socioespacialidad,
considero muy pertinente el concepto de “territorialidad” para
comprender las conexiones dadas a partir de las particularidades de los territorios que habitan los sujetos, su subjetividad y
las estrategias corporales que ejecutan, ya que la territorialidad
refiere a aquel vínculo que une al sujeto con su lugar, a través de
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un lazo emocional. La territorialidad “resulta una entrada analítica relevante para las geografías de la vida cotidiana, ya que
su potencialidad está en su carácter integrador, muy próximo
a la totalidad denominada experiencia espacial” (Lindón, 2006:
384).
El caso que aquí interesa comprender, es de qué manera la territorialidad regiomontana llegó a adquirir significación a
través del miedo experimentado por los actores sociales y de qué
formas los individuos adecuaron sus cuerpos, sus desplazamientos y sus formas de habitar Monterrey en un contexto de violencia. Afirmamos con Alicia Lindón, que:
[…] se produce, por un lado, una simbiosis entre el lugar y el
sentido del miedo. Y por otro, los sujetos que experimentan
miedo en el lugar, viven su cuerpo como prolongación del lugar
significado por el miedo. Así el miedo no sólo da sentido al lugar sino también se corporiza. De esta forma, el lugar y el cuerpo se constituyen en objetivaciones del miedo (2009, p. 10).

El miedo es una emoción compartida entre animales humanos y no humanos, no obstante, su cualidad es la consciencia
introspectiva que implica en los primeros. La capacidad de pensar acerca del miedo experimentado situacionalmente y acerca de
los agentes que lo provocan, atrae la consciencia sobre sí mismo,
de su ubicación social (poder, estatus), de su ubicación espacial
(un lugar seguro, un lugar riesgoso), así como la interpretación de
los peligros o sanciones que conlleva ese intercambio relacional.
Que los riesgos sean reales o inmotivados, inminentes o ficticios,
es asunto meramente contingente, pues ello no interviene en la
realidad del miedo experimentado por los sujetos.
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De la misma manera, el hecho de que el miedo sea una
emoción universalmente compartida entre los seres humanos, no
mengua las características específicas de expresión que adopta
en cada espacio sociohistórico, pues al ser de naturaleza relacional, el miedo no es explicable sin contexto ni es independiente
de los actores sociales. Finalmente, se habrá de destacar la diferencia entre las emociones de miedo y temor para lo cual empleo la
explicación de Mariana Portal (2004) al respecto, donde el miedo
es un sentimiento que no tiene objeto definido, mientras que el
temor sí lo tiene. Desde su perspectiva, el proceso de adjudicar al
miedo un referente:
que permita nombrarlo, significarlo, prevenirlo y controlarlo,
implica la ejecución de tres mecanismos esenciales: un mecanismo de sobrevivencia que protege a los sujetos, un mecanismo de desarrollo que los impulsa a actuar y un mecanismo de
conciencia identitaria que requiere del marcaje de las fronteras
entre el yo y los otros, para ejecutar la acción (p. 2).

Lo relevante para el análisis antropológico, es la significación que los sujetos le dan a la emoción, pues para que se logre
la intelección social del miedo una vez expresado por un individuo, las propiedades que denota deben pertenecer al repertorio
emocional común del grupo social, es decir, a su cultura afectiva
particular.
El estado de la cuestión social y metodología
Durante el sexenio 2006-2012, Felipe Calderón declaró la guerra
contra el narcotráfico para “limpiar el país” y reducir la inseguridad para la población en general. Como medida principal, llevó
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el ejército a las calles para combatir los grupos criminales que en
ese momento estaban bien identificados en dos bandos: el Cártel
del Golfo y el de Los Zetas en disputa por las plazas más valoradas para la distribución y transporte de drogas.
Uno de los lugares donde más rápidamente se implementó, fue en el Área Metropolitana de Monterrey6. Paradójicamente,
para sus habitantes de esa época, la violencia se comenzó a vivir
en toda su realidad precisamente a partir de “la limpieza” de narcos. La vida cotidiana en Monterrey se vio trastocada subrepticiamente. A la presencia de convoyes de militares armados que
circulaban por toda la urbe desde el 2007, se sumaron más tarde,
en los camellones de las avenidas principales, imágenes de cartón
de soldados con armas, con la irónica finalidad de ofrecer tranquilidad a los habitantes. Los medios de comunicación anunciaban a diario sobre combates urbanos entre autoridades y grupos
criminales, sobre enfrentamientos armados entre cárteles, sobre
cuerpos destazados, cabezas humanas arrojadas a la vía pública
y un sinfín de prácticas de violencia extrema. Las conversaciones cotidianas entre los regiomontanos versaban en torno a las
noticias y a las experiencias de primera o segunda mano sobre la
violencia, sobre el miedo y la zozobra por la incomprensión de los
sucesos.
A catorce años de iniciada “la guerra”, aún prevalece el
desconocimiento de cifras reales de heridos, muertos y desaparecidos; de los perpetradores de los actos violentos y de la suma
6 El Área Metropolitana de Monterrey AMM está conformada por 13 municipios: Apodaca, Cadereyta, El Carmen, García, San Pedro Garza García,
Escobedo, Guadalupe, Salinas Victoria, San Nicolás de los Garza, Santa Catarina, Santiago y la cabecera municipal, Monterrey.

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total de los “daños colaterales”, por usar la expresión eufemística
común. Las estadísticas siempre son aproximadas y deben tomarse con precaución, sin embargo, algunos datos, resultado de
estudios hechos por el Centro de Investigación y Desarrollo Económicos (CIDE, 2017), dan un panorama general de la situación:
Los grupos del narcotráfico crecieron más de un 900% durante la administración de Felipe Calderón Hinojosa […] En ese
mismo sexenio se disparó por arriba del 2000% la tasa de civiles
muertos en enfrentamientos entre autoridades y presuntos delincuentes (CIDE, 2017, como se citó en https://www.animalpolitico.com/2017/02/grupos-criminales-aumentaron-900-la-guerra-narco-calderon/, Párr. 2-3)
Se estima, según registros oficiales sistematizados por
Rosen y Zepeda (2016), que las llamadas narcoejecuciones, fueron en claro ascenso de 2007 a 2011, año en que los actos violentos
alcanzaron su punto máximo. Sólo entre diciembre de 2006 y noviembre de 2012 ocurrieron unas 26 mil desapariciones forzadas
y por lo menos, fueron encontrados 10 mil cuerpos en narcofosas.
Por lo tanto, sólo durante el sexenio de Calderón, se estiman más
de cien mil muertes. Y, aunque entre 2012 y 2014 los actos violentos relacionados con el narcotráfico disminuyeron, volvieron a
aumentar en 2015 y 2016 (pp. 57-59).
Para el caso de Nuevo León y particularmente de la población concentrada en el Área Metropolitana de Monterrey
(AMM), Séverine Durin (2012) habla de un primer “éxodo dorado” de regiomontanos con un alto poder adquisitivo hacia Texas
desde mediados de 2008, disparándose en los años subsiguientes
en un desplazamiento forzado hasta conformar un 70% de regioDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-3

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montanos del 100% de migrantes mexicanos en Texas. Asimismo,
afirma, 76 mil 153 personas se fueron de Monterrey sólo durante el 2010 hacia otras ciudades del país (52% más que en 2005),
principalmente a Playa del Carmen, Mérida y Guadalajara.
Según la Séptima Encuesta Nacional sobre Inseguridad
realizada por el INEGI en septiembre de 2010, la percepción de
los regiomontanos respecto de la inseguridad se elevó: mientras
en 2004, 41% de la población consideraba vivir en un territorio
inseguro, en 2010 la cifra creció al 82%. Al comparar este estudio
con el realizado en 2008 por el Instituto Ciudadano de Estudios
sobre Inseguridad, la ciudad escaló del décimo al cuarto lugar en
2012, como una de las menos seguras de acuerdo con la opinión
de sus habitantes (Durin, 2012).
En julio de 2009 dejé de radicar en Monterrey, ciudad
donde nací y habité por treinta años continuos. Sin embargo,
desde ese año y hasta el 2015, regresé cada cuatro a seis meses
por un período de entre quince a treinta días. En las primeras
dos visitas, en 2009 y en 2010, me percaté de que en los discursos
con familiares, amigos y conocidos con quienes entablaba alguna conversación cotidiana, se hacía una reiterada mención a los
hechos violentos que se vivían a diario en la urbe, aunado a un
sentimiento de miedo por vivir en Monterrey. Prácticamente, todas las conversaciones o bien giraban en torno a los sucesos que
se iban perpetrando cotidianamente o bien, en algún momento
de una charla cualquiera, mis interlocutores, hombres y mujeres,
abordaban el tema de la inseguridad, la violencia y el miedo.
Entonces, a partir de marzo de 2010, comencé el registro
etnográfico con énfasis en la expresión subjetiva de los individuos,
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a través de los discursos sobre el miedo de habitar Monterrey,
tanto en conversaciones cotidianas, como en entrevistas abiertas
y semiestructuradas que realicé a 7 individuos regiomontanos (4
hombres y 3 mujeres). El trabajo de campo y la observación participante, me permitió examinar las expresiones corporales de los
informantes, vinculadas a los discursos referentes al miedo y sus
impresiones.
Paralelamente, durante los meses que me encontraba habitando fuera de Monterrey, me concentré en la consulta hemerográfica y de otros medios de comunicación, acerca de los hechos
que diariamente se vivían en la ciudad norteña. Asimismo, con
los datos recabados empíricamente en Monterrey, fuera de ella,
fui delineando las pautas teóricas y conceptuales pertinentes, ya
expuestas más arriba. Finalmente, al regresar a vivir a Monterrey
en 2015 (por un año y medio), realicé una encuesta entre 40 regiomontanos, en referencia a la percepción de la inseguridad, 8 años
después de comenzada la ola de violencia en la ciudad.
Siendo regiomontana y habitante de la ciudad por toda mi
vida, el tomar distancia por períodos prolongados, me permitió
hacer una observación distinta a la de los locales y con mayor profundidad del cambio del escenario urbano, de las transformaciones que se iban delineando, tanto en la materialidad territorial,
como en los hábitos cambiantes y las nuevas estrategias emprendidas por los sujetos-que-habitan, en la búsqueda de resguardo y
seguridad de sí mismo y de los otros.
A continuación, lo que se expone, es el resultado parcial
de esa investigación referente a la articulación de las emociones
experimentadas en el cuerpo del sujeto-que-habita Monterrey,
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a partir de la identificación de tres fronteras. La primera es una
frontera espacio-temporal que alude al antes y al después de la
guerra contra el narco; la segunda se trata de una frontera geográfica que divide el territorio urbano público-privado como espacios de mayor o menor propensión a la experiencia del miedo y la
tercera es una frontera subjetivo emocional entre “temor” y “miedo” experimentado por los habitantes de Monterrey cuyo objeto
principal de riesgo es el cuerpo.
Fronteras vitales: cuerpo y miedo de habitar
Entre 2009 y 2013, el comienzo de discursos acerca del miedo a la
inseguridad y anécdotas relacionadas a la violencia, surgían constantemente de manera voluntaria; generalmente, acompañado
del anhelo de “que todo acabara pronto” para regresar a la normalidad de la vida cotidiana. Del 2013 a 2015, la espontaneidad de
tales discursos disminuyó significativamente. Los sujetos dejaron
de iniciar conversaciones acerca del miedo o de hilar el tema a una
conversación previa; sin embargo, al inducir al tema, se registraron tres constantes: 1) que los sujetos compartan alguna anécdota vivida por ellos mismos o por alguien conocido; 2) que hagan
referencia a algún hecho significativo de la historia reciente de
Monterrey como clave de intelección; 3) que se establezcan las
referencias a partir de un antes y un después de la guerra contra
el narco. El antes y el después “de que todo empezara”7 delinea
una frontera espacio temporal en la representación de la geogra7 Es la oración, junto con “antes de que esto empezara” que se emplea
más comúnmente por los regiomontanos para hacer referencia a la guerra
contra el narco.

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fía urbana, cuyos bordes de riesgo se hallan bien demarcados en
la memoria. De entre los espacios abiertos el “antes y allá” refiere
a colonias periféricas y marginadas, a lugares poco transitados
o con poca iluminación que significaban mayor probabilidad de
ser sujeto de la violencia; mientras que los espacios concurridos,
bien iluminados y el resto de las colonias “no peligrosas” representaban la seguridad. Del lado del “aquí y ahora”, los lindes se
han reducido, la totalidad del territorio urbano supone un riesgo;
incluso los espacios público y privado que eran referentes útiles
para la experiencia de la seguridad o del miedo, han mermado su
eficacia como herramienta interpretativa del entorno.
En entrevista con la señora Mague8, de 56 años, ama de
casa, madre de cuatro hijos y domiciliada en Cumbres 3er sector,
refiere:
Antes no te metías a las colonias del cerro, las peligrosas como
la Indepe, la Campana o San Bernabé, porque ibas bajo tu propio riesgo y más en las noches. Pero aquí o en el Centro, andabas con seguridad de ir y venir, de salir a pie hasta en la madrugada a la tienda o que los niños fueran a los mandados. Ahorita
ya no. Antes, pues sí, si te tenías que meter a las colonias feas,
pues te arriesgabas a que te dieran un golpe, a que te quitaran
la bolsa, tus cosas, pero hasta ahí. Ahora te matan por nada, te
matan adentro de tu propia casa; llegan y sacan a tus hijos, se
los llevan y no vuelves a saber de ellos. (Febrero, 2013)

El discurso sobre el pasado reciente es uno cargado de
nostalgia por el sentimiento de pérdida de seguridad y por la añoranza de habitar los espacios urbanos, al que se contrapone el que
8 Los nombres de todos los informantes han sido cambiados para mantener el anonimato.
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versa sobre el presente, el del miedo a la ciudad. Ambos discursos
se alimentan mutuamente en una dinámica de espejo, donde el
miedo actual experimentado se justifica por la pérdida de la seguridad pretérita. El miedo, al ser parte de la cultura afectiva, es a la
vez interpretación, significación, regulación de un intercambio,
“se modifica de acuerdo con el público, el contexto y se diferencia
en su intensidad y en sus manifestaciones de acuerdo a la singularidad de cada persona” (le Breton, 2012: 75).
El segundo hijo de Mague, Alfonso, en el 2007 ya contaba
16 años, es decir, que vivió a consciencia el “antes y el después”
de la vida en Monterrey. Por su parte, a diferencia de su madre,
recuerda que:
Nunca salíamos (sus tres hermanos y él) a jugar a la calle, mis
papás no nos dejaban porque era peligroso ni es cierto que nos
mandaban a los mandados (se ríe). No nos dejaban ir solos a la
casa de mis amigos. Sólo con el vecino de la vuelta y eso porque
mis papás son sus padrinos […] A la escuela empecé a ir solo
hasta la facu, ya había empezado todo esto. (Febrero, 2013)

Las referencias espacio temporales no representan necesariamente la realidad urbana o la realidad de lo vivido en la
cotidianidad pasada por los sujetos-que-habitan. No se trata,
por supuesto, de invenciones deliberadas, sino que los discursos
y narraciones se anclan en la memoria, la cual es más o menos
imprecisa con respecto a los hechos y, al tejer los discursos, se
activa la imaginación (Hirai, 2009), derivando en una narrativa
de cierta ficción idealizada del territorio como más pacífico y armónico en el pasado. Este fenómeno no significa -como ya se dijo
en el apartado anterior- que mengüe la realidad de las emociones
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experimentadas, en este caso, de miedo y de nostalgia, ya que, a
partir de la intensidad del miedo experimentado hacia el territorio, el sujeto-que-lo-habita, adecua sus estrategias de habitar la
urbe y se desplaza, en tanto sujeto corpóreo, hacia los espacios
que interpreta como más seguros.
La casa, espacio privado por antonomasia, ha perdido su
significación de resguardo de sí mismo y de los otros que ahí se
hallan; su significación como referente de ausencia del miedo, se
desvaneció. Se estima que ya en 2009, 1 de cada 20 casas era víctima de robo con violencia; en 2013 el índice aumentó a 1 de cada
28 (ONC, 2016). Me interesa destacar lo registrado acerca de la
transformación del uso y distribución del espacio doméstico destinado a las reuniones sociales a partir de diciembre de 2010. En
ese período grupos delictivos intensificaron una serie de robos a
casas durante las posadas decembrinas. Además de los objetos
de valor, incluidos los regalos navideños que robaban, exigían los
aguinaldos y en ocasiones, se llevaron consigo a las personas, secuestrándolas. Las fiestas y reuniones, dejaron de realizarse en
la parte frontal de la casa, más expuesta al espacio público, para
trasladarlas al interior de la casa o al patio.
La frontera del espacio privado se extendió debido al nuevo uso de la casa habitacional o, mejor dicho, a la restricción de
su uso derivado del miedo. También el espacio corporal habitado
por los sujetos fue constreñido, por el miedo, cada vez más hacia
adentro de las casas; asimismo, la fisonomía de la ciudad cambió:
el enrejado y los muros se construyeron o se elevaron donde ya
los había, incluso por la parte superior, dando un aspecto de jaula
a algunas viviendas. Se volvió manifiesta la ausencia de cuerpos
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transeúntes en muchos lugares públicos y en los exteriores de las
viviendas. Prácticas comunes entre los regiomontanos, como sentarse en las banquetas, a las puertas de la casa, una vez que baja el
sol, fueron dejándose atrás. El nuevo paisaje urbano, más solitario, aumentaba la sensación de miedo:
¡Qué iba uno a salir de su casa! Pa’ dentro todos. Ya no sabes
con qué mañas venga el que pase por aquí. Hasta a las señoras
hay que sacarles la vuelta. Mire, yo, desde güerco, salía con mi
mamá a la calle (Villagrán, Centro de Monterrey). Ella con las
vecinas, en sus pláticas y los niños, pues a lo que nos gustaba: el
béisbol, a la corredera y a jugar. ¿Ahora? No le digo que esto es
como boca de lobo. Allá atrás, en el patio, que lo usábamos nomás para guardar las herramientas y cosas, vino mi hijo a limpiarlo para que me siente allá, a que me dé al aire, pero a que me
siente nomás a ver la pared […] Claro que eso está mal; está uno
encerrado en su propia casa. Pero es así o pasan con las ráfagas
entre malitos y al que le toca, ni dios le ayuda. (Eugenio, 73 años.
Diciembre, 2011).

La medida presidencial tomada durante ese sexenio y sus
consecuencias, derivaron en la transformación radical del contexto social. Los sujetos-que-habitan Monterrey se vieron reposicionados ante la situacionalidad territorial; es decir, adquirieron
consciencia de su nueva ubicación social, de la mayor o menor
sujeción al riesgo según su ubicación espacial en Monterrey. La
acción desplegada como respuesta, la modificación de hábitos, de
desplazarse o no en el territorio urbano, de modificar sus viviendas y los usos de la misma, alteró de nueva cuenta el contexto
espacial, a este fenómeno Barbalet le ha llamado “eficacia social”
(2001). De esta manera, aún cuando las fronteras geográficas que
delimitan los espacios público y privado no se modificaron ma66

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terialmente, el espacio privado sí sufrió una reducción por la restricción del uso corporal, individual y colectivo de ese espacio,
originada en el miedo al riesgo que significa.
En julio de 2015 pedí a 40 informantes (20 hombres y 20
mujeres) de 30 años de edad o más que hubieran vivido al menos
en los últimos veinte años en Monterrey que enlistaran ¿cuáles
son las cinco cosas que más te da miedo que te pase en Monterrey
después de que empezó la violencia? Los resultados fueron los
siguientes:
MUJERES
1. Muerte
2. Violación
3. Desaparición
4. Muerte de un familiar
5. Desaparición de un familiar

HOMBRES
1.
2.
3.
4.
5.

Muerte por arma de fuego
Ser herido por arma de fuego
Desaparición
Robo
Muerte/Desaparición de un familiar

Las respuestas evidencian la objetivación del miedo sentido. A excepción del robo mencionado por una minoría de hombres, todos los actos aducidos vulneran el cuerpo propio o de
otros. El miedo, que por definición carece de un rostro, analizado como parte constitutiva de la cultura afectiva regiomontana,
adquiere significación de “temor” toda vez que el riesgo potencial precisa su ubicación en la corporalidad del sujeto-que-habita Monterrey. La relación del sujeto con su cuerpo vivido, se
efectúa en una prolongación de la territorialidad significada colectivamente por el miedo de habitar, pero toma sentido de temor a partir de la corporalidad individual y de las características
interseccionales: hombres y mujeres temen perder la vida, pero
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los primeros temen más a las armas que las mujeres; éstas temen
ser violadas mientras que los hombres no. Ambos temen en igual
medida a ser desaparecidos en toda su corporalidad o la de sus
familiares. El paso de la frontera del miedo al temor, activa las
estrategias de protección que impelen a la reclusión del cuerpo.
No es de extrañar pues, que las fronteras geográficas del territorio urbano y de los espacios domésticos se estrechen cada vez
más en la búsqueda de protección del bien máximo, la vida, cuyo
depositario es necesariamente el cuerpo.
El miedo es una emoción des-ordenada; se experimenta el
miedo a lo desconocido precisamente porque no se puede ubicar
su referente dentro del orden de las cosas del mundo. No obstante, dentro del sistema clasificatorio construido culturalmente que
recibe cada individuo, los potenciales agentes nocivos se hallan
inscritos en una taxonomía particular (Mary Douglas, 2007), de
la cual, el individuo extrae el referente que se adecue al contexto
situacional que padece en aras de poder nombrar al miedo y así,
ordenar de nueva cuenta su realidad contra el caos emocional que
significa el miedo experimentado individual y colectivamente, en
tanto es “angustia por un riesgo o daño real o imaginario hacia sí
mismo o hacia los otros” (dle.rae.es).
La frontera invisible entre miedo (sin rostro) y temor (a
algo definido) es, pues, un problema de tipo clasificatorio. El inicio de la violencia en Monterrey fue tan repentino, que los esquemas de acción cotidiana se trastocaron en todos niveles. Los
potenciales agentes que detentaran la violencia se vieron obnubilados en la indeterminación y las herramientas para la evaluación
de las relaciones sociales se volvieron ineficaces. Así, ya no sólo
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“los cholos”, “los colombianos”, “los que tuvieran pinta de malandros”, o “los extraños” (son las formas en que los informantes refirieron a los sujetos de temer, antes de la guerra contra el narco)
provocaban temor, sino que todo sujeto desconocido, incluidas
las autoridades de todos órdenes, generan miedo.
Clasificar las cosas del mundo para hacerlo inteligible,
incluidas las emociones, es asunto necesariamente humano; dice
Mary Douglas: “pero ningún individuo vive aislado y habrá recibido su esquema clasificatorio de otros. Estas categorías culturales pertenecen a la cosa pública” (2007, p. 59). Entonces, en el
proceso de dotar de un nombre a los agentes motivo del miedo, se
recurrió a los elementos propios de la cultura afectiva particular
y se emplea el término genérico de “malitos” para identificar a los
sujetos que acometan actos criminales violentos que tengan las
características del narcotráfico.
“Los malitos” fueron personajes de un programa infantil
de la televisión local conducido por un payaso desde finales de los
setenta hasta los noventa. “Las aventuritas de Pipo”, eran historias de buenos contra “malitos” ambientadas en el viejo oeste. En
una entrevista al señor Pepe “el Güero” afirmó lo siguiente acerca
del cierre de su puesto de tacos en 2012:
Estuve más de 15 años en el negocio de los tacos y banquetes,
claro que en tantos años me robaron. En el puesto fueron dos
veces, pero en esos ayeres eran ratillas, cholillos que salían de
acá, de la colonia de al lado y andaban buscando a quién fregar
para monearse, para sus vicios […] No, ya cuando quité mi puesto y todo se lo llevó la chingada, esos fueron los malitos. Esos
cabrones me cayeron un día y me dijeron: “mira Güero, aquí
está bien fácil, o pagas la cuota o te lleva la chingada a ti y a tu
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señora”. Ese día traía poco porque todavía era temprano, entonces me llevaron a la casa para que sacara los ahorros y todo.
¿Sí me entiende? ¡Me llevaron a mi casa a que agarrara dinero
para dárselos! Y se fueron muy tranquilos los cabrones. Esos
no se van con lo del día; a esos hay que darles la cuota o no se
tientan el alma (Pepe J. Agosto, 2014).

Como éste, muchos de los hechos violentos que ocurren en
el territorio regiomontano ni se denuncian ni se registran en cifras,
únicamente los actores sociales que los padecen los mantienen en
la memoria. Estas narraciones se comparten con toda precaución
pues “nunca se sabe con quién se está hablando” (en el caso de un
desconocido) o “quién pueda estar escuchando” (en todos los espacios expuestos a otros). En los lugares públicos o espacios abiertos
de las casas, nunca se hablaba de ello. Durante las entrevistas, mis
interlocutores se aseguraban de que sus palabras se mantuvieran
en la privacidad de sus voces, incluso dentro de las casas, bajaban
la voz al narrar los detalles, al hacer referencias directas o descripciones detalladas. Las voces se modulan, los gestos se mesuran, el
cuerpo se ejercita en la búsqueda de la confidencia. La emergencia
del miedo en el contexto situacional, determina:
las expectativas de los actores respecto de otros actores socialmente significativos y las sanciones sobre el self que pueden
resultar del intercambio relacional, ya sea de manera real o anticipada (Ariza, 2017: 69).

Siguiendo la cita anterior, en la evaluación de las posibles sanciones también se efectúa un reconocimiento colectivo,
en tanto sujetos-que-habitan Monterrey y que comparten en la
memoria hechos reales que justifican el miedo a la ciudad. Los
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medios de comunicación y los informes oficiales, aseguran que
la violencia se ha reducido, pero no concuerda con las pláticas
corrientes de los habitantes. Y, aunque, quizás en la realidad
empírica las prácticas más cruentas de la violencia han disminuido, el territorio y los sujetos, se han transformado históricamente: no ha habido retorno palpable al estado de la vida antes
de la guerra contra el narco. Las nuevas maneras de ejercitar el
cuerpo y sus extensiones, el estar ahí de los regiomontanos como
sujetos-que-habitan los espacios públicos y privados, así como
las narrativas al respecto, se han constituido como parte de una
cultura topográfica y simbólica, que delinean la lógica del paisaje
urbano contemporáneo.
Para concluir
Hasta aquí, he hecho mención de algunas estrategias que adoptaron los sujetos-que-habitan Monterrey en relación al miedo
y temor que genera el territorio, como sujetos forzados a un
desplazamiento espacial cada vez más estrecho. Sin embargo,
a catorce años de la declaración de la guerra, en contraposición
a aquéllas, nuevas estrategias de habitar se han emprendido
colectivamente para la recuperación de los espacios urbanos.
Podemos decir que, frente a la reclusión de los cuerpos individuales, en la actualidad, se reclama su liberación en un cuerpo
colectivo por el territorio. De la misma manera, hay un reclamo
social y político hacia las autoridades porque respondan a los
efectos devastadores que dejó ese período: desapariciones forzadas, asesinatos, pérdida de trabajos, de seguridad y de libertad, entre muchas otras deudas.
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Los sujetos-que-habitan no son seres pasivos que se articulan solamente determinados por fuerzas externas, sino que
son, principalmente, agentes dinámicos en la reconfiguración de
su entorno:
[…] los cuerpos dan sentido al espacio urbano y no lo hacen
sólo en tanto cuerpos vulnerables y victimizados, sino también como cuerpos articulados, actuantes, expresivos y significantes. Son receptores y a la vez productores de espacio,
depositorio de memorias (del dolor, de límite) pero también
dispositivo de experiencia y narración. (Huffschmid, 2014, p.
123).

Sin embargo, es indispensable el paso del tiempo para
hacer inteligibles, individual y comunitariamente, las formas de
organización social que se van gestando. Una de las virtudes de
este tipo de análisis socioespacial centrado en la subjetividad individual y en las emociones, es que resalta la naturaleza procesual
de los fenómenos sociales, en lugar de abordarlos como entidades
permanentes e inmutables. Específicamente en el caso de la ciudad de Monterrey en la época a que nos referimos, ante la súbita arribada de violencia, con prácticas y características que no
se habían experimentado en el territorio, al menos en el pasado
reciente de los actuales urbanitas, resulta forzoso un lapso para
comprender, asimilar y luego, ejecutar estrategias de vida acorde
a las nuevas estructuras.
Será necesario pues, extender el análisis a épocas más cercanas para enriquecer y confrontar con los datos aquí expuestos;
así, lograr el entendimiento del fenómeno social en una mayor
escala diacrónica. Asimismo, atender a nuevos acontecimientos,
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por ejemplo, como el confinamiento a causa de la pandemia mundial por Covid-19 que, en términos territorialmente localizados,
adquieren matices específicos debido a los hábitos adquiridos
postguerra contra el narco que he venido narrando aquí. Pues, en
contextos donde el miedo y el temor han sido directrices para la
ejecución plena de la corporalidad del sujeto-que-habita, pueden
llegar a dotar de una lógica de la violencia la vida social. Como
afirma Nieto:
La antropología ha podido documentar cómo en situaciones de
guerra, conflictos tribales, étnicos y religiosos, o traslados forzados de poblaciones, la vida cotidiana no se borra, no desaparece y el temor, al exacerbarse, se convierte en un organizador
del sentido, por así decirlo, en una parte “dura” de la estructura
de la cultura (2014, p. 38)

Partir del análisis del cuerpo y de las emociones, determinadas por el territorio y su cultura, es pertinente para comprender dichas transformaciones ya que “el cuerpo y lo que le sucede,
se transforma históricamente y por ello no es algo evidente en sí
mismo sino construido social y culturalmente” (Sabido, 2014, p.
24). Entonces, enfocar en la subjetividad y en los sentimientos,
experimentados en el cuerpo de los sujetos-que-habitan, es una
ruta analítica para acceder con profundidad a las versiones culturales íntimas de la sociedad estudiada.
Finalmente, seguir dichas coordenadas, faculta al investigador para establecer un trayecto bidireccional acerca de las
maneras en que los factores económicos y la toma de decisiones políticas que afectan el entorno de los sujetos-que-habitan,
intervienen en la construcción de subjetividades y, a la inversa,
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trasluce cómo las subjetividades operan y transforman la realidad
social. En tal panorama, contextualizar la expresión de la cultura
afectiva, deviene elemento clave del trabajo antropológico, que
prioriza la búsqueda del sentido de la vida social de quien la protagoniza.

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Emociones y competencias conversacionales en las
empresas
Emotions and conversational skills in companies
Rogelio Segovia González1
rogeliosegovia@gmail.com

José María Infante Bonfiglio2
jose.infantebnf@uanl.edu.mx

Resumen: Las conversaciones reflejan a quien las hace; la cultura de
una empresa se refleja a través de su estructura conversacional. Para
tener conversaciones efectivas se requiere contar con ciertas competencias conversacionales; en el presente trabajo nos centraremos en
tres: escucha, indagación y los actos del habla. ¿Qué hay detrás de una
conversación? Un individuo con una coherencia ontológica compuesta
por su lenguaje, su cuerpo y principalmente sus emociones. No hay acto
1 Es abogado (UANL); master en derecho corporativo (UANL); master
en administración de empresas (UDEM); y doctorando en filosofía y cultura,
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).Vicepresidente de Recursos
Humanos para Latinoamérica de CHRISTUS Health. Correo electrónico: rogeliosegovia@gmail.com, ID ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3151-7662
2 Profesor titular en el Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL). Línea de investigación: comportamiento
electoral / calidad de la democracia. Correo electrónico: JOSE.INFANTEBNF@uanl.edu.mx, ID ORCID: 0000-0003-2678-546X

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�Rogelio Segovia y José María Infante / Las emociones

del habla o corporalidad exenta de emoción. Este artículo tiene como
objetivo identificar y entender las emociones de los empleados para
adecuar el lenguaje de la organización y, como resultado, crear espacios de acción que permitan gestionar las capacidades organizacionales
de la empresa. Entre las limitaciones del estudio, ha sido que, desde la
perspectiva de la empresa, las emociones se encuentran circunscritas
en el ámbito personal del empleado al ser consideradas “irracionales”.
Sin embargo, se concluye que las conversaciones confeccionan el elemento “bienestar del empleado” y lo forman en un trinomio de seguridad: física, emocional e intelectual.
Palabras clave: Emociones, lenguaje, conversaciones, ser, ontología.
Abstract: Conversations reflect who makes them; The culture of a company is reflected through its conversational structure. In order to have
effective conversations, certain conversational skills are required; In
the present work we will focus on three: listening, inquiry; and speech
acts. What is behind a conversation? An individual with an ontological
coherence composed of his language, his body and mainly his emotions.
There is no act of speech or bodily excess of emotion. This article aims
to identify and understand the emotions of employees to adapt the language of the organization and, as a result, create spaces for action that
allow managing the organizational capabilities of the company. Among
the limitations of the study, it has been that, from the perspective of
the company, emotions are circumscribed in the personal sphere of the
employee as they are considered “irrational”. However, it is concluded
that the conversations make the element “employee well-being” and
form it in a trinomial of security: physical, emotional and intellectual.
Keywords: Emotions, language, conversations, being, ontology

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introducción
En este trabajo se describen las dinámicas que se desarrollan en
la empresa, entendida ésta como un universo interconectado de
conversaciones, y de la importancia que en dichas conversaciones
tienen, justamente, el lenguaje, las competencias conversacionales y las emociones, para generar una cultura; un cierto tipo de
cultura en la cual, de manera sustantiva, el empleado es primero.
La cultura de la organización se refleja y se vuelve performativa a partir de la manera en la que se conversa o se deja
de conversar. Los silencios también son parte importante de la
conversación. Existen muchos tipos de conversaciones, pero en
las empresas encontramos cuatro con mayor prevalencia: conversaciones de retroalimentación; conversaciones para coordinar acciones; conversaciones para reclamar y conversaciones para construir relaciones. Toda conversación es sostenida por individuos,
las conversaciones son precisamente lo que nos define como seres
humanos y permiten al individuo ser-en-el-mundo. En el individuo que sostiene una conversación confluyen tres elementos de
su ser-ontológico: cuerpo, lenguaje, y emociones. El lenguaje es propiamente la conversación, es el lenguajear (Maturana y Dávila,
2018) sostenido por las emociones que siente el individuo.
Tres de las competencias más importantes en una conversación son: la escucha, la indagación, y los actos del habla. Al referirnos
a competencias, no lo hacemos desde una visión lingüística sino
organizacional, es decir, cuando comprendemos por competencia
aquellas habilidades o comportamientos medibles que marcan
una diferencia perdurable en las personas (Barnfield, 2016). Las
competencias conversacionales, como lo desarrollaremos en el
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�Rogelio Segovia y José María Infante / Las emociones

transcurso del presente trabajo, se refieren a aquellos factores, es
decir, habilidades o comportamientos de los individuos para sostener conversaciones efectivas en diversos entornos (familiares,
personales, profesionales).
Uno de los retos que enfrentan las organizaciones hoy en
día, es entender cómo las emociones repercuten en el accionar de
sus miembros y, por ende, en sus resultados; ya que éstas producen cambios psicológicos en las personas y afectan su desempeño
y rendimiento de forma positiva o negativa. Uno de los primeros estudios llevados a este respecto son los de Elton Mayo en la
década de 1920 a 1930. El sociólogo Elton Mayo, considerado el
precursor de la teoría de las relaciones humanas a nivel organizacional y profesor de investigación industrial en la escuela de negocios de la universidad de Harvard, lo llevó a cabo en la ciudad
de Chicago de los Estados Unidos de Norte América en la fábrica
de Western Electric en Hawthorne donde se estudió a esta empresa en términos de su cultura organizacional (Tharp, 2009).
Los estudios Hawthorne fueron uno de los primeros y
más famosos experimentos de la historia industrial que marcó
un hito en el análisis del trabajo y de la productividad. Estos estudios sitúan a la persona en un contexto social, estableciendo
que el desempeño de los empleados está relacionado y afectado
por el entorno y las personas con las que trabajan. El proyecto
de Mayo, destinado a estudiar el bienestar de los obreros en su
trabajo como masa de individuos, llegó a especificar con claridad
la relación entre los grupos de trabajo y la administración como
uno de los problemas fundamentales de la industria en gran escala (Hassard, 2012). Uno de los principales descubrimientos fue
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que más que las condiciones físicas, lo que motiva a los trabajadores es el interés que se muestra por ellos como personas, lo que
desde la perspectiva ontológica es la coherencia del ser en cuerpo,
lenguaje, y emociones.
Se podría argumentar la complejidad de entender las emociones de los empleados en el ambiente hiperconectado y de alto
manejo de información en el que vivimos, sin embargo, las emociones reflejan cambios internos biológicos y mentales que suceden en el individuo y que nos alertan de cosas, tanto en la felicidad, como en el miedo o la angustia. Un ejemplo sencillo en el que
podemos observar cómo las emociones influyen en una persona
es cuando habla en público. Ya sea que pararse frente a una audiencia le produzca felicidad o miedo al empleado, la emoción se
mostrará, en uno o en otro sentido, de manera clara en su cuerpo
y, por lo tanto, en su lenguaje. El cuerpo, nuestra corporalidad, es
lo que sostiene la conversación, es la manera en la que andamos.
Con el cuerpo, como vimos en el ejemplo anterior, el individuo
sostiene el lenguaje y sus emociones. Finalmente, encontramos
en esta coherencia ontológica a la emoción. Entender las emociones de los empleados por parte de la alta gerencia de la organización es clave para una mejor toma de decisiones.
La comprensión adecuada de las emociones como parte
integral del individuo, más allá de una mera reacción biológica, es
aún reciente. Aristóteles tiene en su Retórica amplias reflexiones
sobre el concepto, pero su incorporación al estudio del comportamiento de manera sistemática podría situarse en Freud. Todavía en el siglo xx se pensaba en las emociones como algo subsidiario, supeditado a la razón y que debían manejarse (educarse)
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para controlar el daño que pudiesen causar. Y uno de los errores o
defectos de Freud fue tratar de darle racionalidad a las emociones
(en el sentido de explicarlas racionalmente); este es un complejo
problema epistemológico. Hoy en día la teoría económica, todavía considera la existencia de una criatura ficticia denominada
Homo economicus que en oposición al Homo sapiens, es un ser sin
emociones para la toma de decisiones, sobre todo las de carácter empresarial (Thaler, 2015, p. 29). De hecho, Richard Thaler
(2015) ha desmitificado el hecho de la existencia del Homo economicus al señalar que también “las empresas se están poniendo al
día” (p. 36) en la necesidad de una comprensión más profunda del
comportamiento humano y, por lo tanto, apuntamos nosotros, de
sus emociones.
Maturana (1988) critica que con frecuencia se les pide a
las personas controlar sus emociones y comportarse de manera
racional ya que vivimos en una cultura que contrapone emoción y
razón como si se tratase de dimensiones antagónicas del espacio
psíquico, “hablamos como si lo emocional negase lo racional, y
decimos que lo racional define a lo humano” (p. 3). Enfocarse en
las emociones de los colaboradores de una empresa es, en general,
entrar en la subjetividad intrínseca de lo que cada uno entiende
por emoción, pero en particular, es entrar en la misma subjetividad de los empleados, ya que éstos, como individuos, siempre se
hallan inmersos en una emoción, y muchas veces enfrascados en
un estado de ánimo. Mientras que las emociones son efímeras y
superficiales, y se suceden con rapidez al depender de una situación específica, los estados de ánimo son recurrentes y profundos,
y no siempre es posible señalar la situación que los ha desencade84

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nado. Los estados de ánimo son emociones atrapadas que definen
al sujeto, quien suele definirse con un “así soy yo” (Olalla, 2017b).
Entender las emociones y estados de ánimo de los colaboradores
representará para la alta gerencia de una organización un factor
diferencial en la administración y productividad de la empresa,
al tiempo que adquiere un enfoque humanista en la gestión de su
talento humano.
La empresa, como lo referiremos más adelante, al ser una
ficción jurídica de carácter económico tiene existencia real, como
en el imaginario, por las personas que la integran, es decir, por los
accionistas, miembros del consejo de administración, directores,
gerentes, empleados, obreros, operarios, etc., y la relación que se
da entre todos ellos es a partir del lenguaje y específicamente del
conversar. Fernando Flores (1997, como se citó en Solari, 2013),
fue uno de los precursores en definir a las organizaciones como
“redes de conversaciones recurrentes” (p. 258). En 1997, en su libro Inventando la empresa del siglo xxi, Flores afirma que la transición
de fábrica a oficina electrónica del futuro cambiará la forma de trabajo
habitual que conocemos en una fábrica a una mayor integración
de la comunicación y la multifuncionalidad de roles (p. 79).
La manera en la que se entendía la forma de operar de
una fábrica era por la organización científica de Taylor (Pacheco,
2010), en la que el trabajo se organizaba para evitar la ineficiencia
y la simulación, con énfasis en la medición de tiempos, demoras,
movimientos, etc., y en la remuneración al empleado por unidad
de trabajo. Bajo la perspectiva de Flores, (1997) ahora “los pedidos pueden aparecer en cualquier momento, las promesas implícitas requieren ser tomadas en cuenta, etc… no es fácil reconstruir
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la participación de los trabajadores y del gerente” (p.73), por lo
que la comunicación en las empresas migrará de ser racionalista-mecanicista hacia un lenguaje ontológico. Esto es, “una serie
de distinciones y que nos permiten vivir y actuar juntos en un
mundo que compartimos, [ya que la acción humana] ocurre en el
lenguaje en un mundo constituido a través del lenguaje” (p.87), lo
que convierte a las organizaciones en redes de conversaciones recurrentes. Por lo tanto, al ser la empresa una red de conversaciones colectivas recurrentes generadas por sujetos emocionales que
definen la forma en la que las cosas se hacen ahí, el elemento tangible de la interacción de los empleados es precisamente el lenguaje, ya que este es el que nos caracteriza como seres humanos
en nuestro modo de vivir y convivir (Maturana y Dávila, 2018).
Asimismo, las conversaciones confeccionan el elemento
“bienestar del empleado” para formarlo en un trinomio de seguridad para el colaborador: físico, emocional e intelectual. Es por
medio de este trinomio de seguridad que las emociones, como
“ingrediente vivo” del comportamiento humano y de la organización, se constituyen como elemento real y tangible de la gestión
que realizan los empleados al mismo nivel que los procesos de
aprendizaje o capacitación (intelectual) y los procesos de identificación de actos o condiciones inseguras o peligrosas en el área
de trabajo (físico).
Maturana (1988) sostiene que entender la participación
del lenguaje y las emociones en lo que la vida cotidiana se connota
con la palabra conversar, es central para la comprensión de lo que
significa ser humano, tanto en lo psíquico como en lo somático.
De ahí que nosotros postulemos que las emociones dan forma a
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la interacción de los miembros de una empresa e inciden directamente en los resultados de ésta. Tener la habilidad de identificar y entender las emociones de los empleados, para adecuar el
lenguaje de la organización en consecuencia, se convierte en una
necesidad apremiante, y esto se logra con el desarrollo de competencias conversacionales que den forma a las emociones vivas,
creen espacios de acción y posibilidad, y permitan gestionar las
capacidades organizacionales de la empresa.
1.Empresa
La empresa es un concepto de carácter económico que existe de una
ficción jurídica. Desde una perspectiva jurídica, la empresa se define
como “casa o sociedad mercantil o industrial fundada para emprender o llevar a cabo negocios o proyectos de importancia” (Diccionario Jurídico Mexicano UNAM, 1998, p. 1262). Esta misma, como unidad económica contrata “factores de producción y los organiza de
acuerdo con la tecnología que emplee para producir y comercializar
en los mercados bienes y servicios” (Astudillo, 2012, p. 71).
De esta manera, una empresa por antonomasia es un agente económico que produce bienes y servicios, que utiliza trabajo y
capital para la obtención de un beneficio económico. Sin embargo, al hablar de empresa no hablamos solamente de la empresa,
hablamos de: (a) los sujetos que la componen (sus conversaciones
y sus emociones); (b) su cultura (es decir, su sistema de valores
compartidos) ya que “toda obra de cultura tiene por fin esencial,
al menos en último término, al hombre en cuanto tal” (García,
1957/2006, p. 6), y, (c) su forma de utilizar el lenguaje y por lo
tanto, sus emociones. Maturana (1991), sostiene la idea de que
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las organizaciones no existen más allá del espacio humano que
las produce y las hace posible. Si no hay empresa, no existe organización. Debe entenderse a la organización como un ecosistema
de personas interactuando entre sí, y con otras personas, precisamente a través de una red de conversaciones interconectada.
Entonces, una organización como ficción jurídica per se,
está constituida por las personas que la integran, que accionan
mediante sus emociones y estructuran sus relaciones a partir de
sus conversaciones. No obstante, partimos de la idea de Maturana
y Dávila (2019) sobre las organizaciones, una organización no es
un sistema vivo, aunque resulte de la interacción de los seres humanos. Una organización es un sistema de procesos entrelazados
en los cuales se conserva una cierta configuración de relación entre los componentes que la realizan. Con las conductas y relaciones de las personas que lo integran, es una red de procesos, pero
no se produce a sí misma, pues está producida por la conducta
de la persona y sus emociones. De lo anterior colegimos que una
organización por su naturaleza de jure como ficción jurídica, no es
un ser u organismo biológicamente vivo (por eso se le llama persona moral); pero también podemos apuntar que una organización sí es un ente integrado por sus empleados (seres humanos),
con todo lo que el ser-humano lleva, ontológicamente, implícito.
2. Emociones
2.1 ¿Qué es una emoción?
Desde una perspectiva biológica, las emociones humanas básicas
priman en la amígdala. Este núcleo de neuronas recibió su nom88

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bre en 1819 por su descubridor, el anatomista alemán Karl Friedrich Burdach, debido a su forma de almendra (Plamper, 2015,
pp. 1-3). En esta área del cerebro tienen lugar los procesos neuronales que responden a las amenazas (ataque de algún animal, por
ejemplo) y que en general, son descritas como miedo y ansiedad.
Esto fue corroborado hasta principios de 1980 a través de estudios con tomografía computarizada. La idea de que la amígdala
es responsable sólo de las emociones negativas es hoy obsoleta,
ya que la amígdala también es responsable del sentido del olfato,
percepción visual, y otras capacidades musicales (Plamper, 2015).
La pregunta que planteamos en el presente numeral 2.1
fue formulada por William James (1884/1985) en su libro What
Is an Emotion? donde afirmó que una emoción es una mera expresión o manifestación de cambios en nuestra fisiología. En 1872,
Charles Darwin, en su libro The Expression of Emotions in Man and
Animals, presenta una descripción de las expresiones físicas de
cuatro de “las sensaciones y emociones más fuertes”. Sus cuatro
ejemplos son la ira, la alegría, el terror y la agonía del dolor físico
(Fisher, 2003, p. 17). Hoy en día no existe una definición genérica
que sea aceptada de manera consistente. Escribir acerca de las
emociones no es sencillo, y tratar de encontrar una definición se
vuelve complejo pues habría que abordar el tema desde diversas
perspectivas, ya sea desde la teología, filosofía, hasta la biología
o psicología.
Entonces, cuando hablamos de emociones ¿de qué estamos hablando? ¿Nos referimos a lo mismo cuando alguien habla de emociones que cuando otro lo hace? No se puede hablar
de emociones sin abordar, aunque sea brevemente, a Descartes,
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quien en el siglo

xvii

promovió la dicotomía razón-sentimiento

y sostuvo que los sentidos ofrecían información poco digna de
crédito. Para Descartes, una emoción o pasión es algo que se siente de un modo infalible, pues no es posible sentir una pasión y
equivocarse respecto a ella (Vicente, 1991, p. 293). La razón por la
cual Descartes impulsó esta dicotomía fue porque las emociones
siempre van acompañadas de cambios corporales (a veces apenas perceptibles) tan provisionales y dependientes del contexto
como son también el rubor, el sudor o las palpitaciones (Grijalba,
2018); esto hace que las emociones no formen parte del principio
de racionalidad y los relega al orden corporal. De hecho, para Descartes las pasiones son “las percepciones, o los sentimientos o las
emociones del alma, que se refieren particularmente a ella, y que
son causadas, mantenidas y fortificadas por algún movimiento de
los espíritus animales” (Vicente, 1991, p. 294). Con esto, Descartes concluye que las emociones son pasivas y no responden a la
voluntad de la persona que las experimenta.
Klaus Scherer (como se citó en Reisenzein, 2007) señala
que las emociones son procesos de elementos mentales (valoración, tendencia a la acción, experiencia subjetiva) y conductuales (reacciones fisiológicas, expresión facial y vocal) causalmente
vinculados. Paul Ekman (1972) menciona que las emociones son
un proceso, un tipo particular de evaluación automática influida
por nuestro pasado evolutivo y personal, en el que sentimos que
ocurre algo importante para nuestro bienestar, y un conjunto de
cambios psicológicos y comportamientos emocionales comienzan
a lidiar con la situación. Para Maturana (1988), al hablar de emociones en la vida cotidiana, connotamos disposiciones corporales
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(sistema nervioso incluido), dinámicas que especifican en cada
instante el dominio de acciones en las que se mueven las personas; pues éstas, como tales, existen en un continuo fluir emocional propio que a cada momento especifica el dominio de acciones
en las que el individuo se mueve cuando opera en el lenguaje. Para
Reisenzein (2007), una definición adecuada del vocablo emoción
ni es necesaria para una investigación ya que no es posible definir
las emociones correctamente antes de la investigación empírica.
Con tener una descripción aproximada para demarcar el vocablo,
es suficiente.
Nosotros, para efecto de esta investigación, trabajaremos con la definición propuesta por Scherer respecto a que
las emociones son elementos mentales (valoración, tendencia
a la acción, experiencia subjetiva) y conductuales (reacciones
fisiológicas, expresión facial y vocal) causalmente vinculados,
puesto que se generan a partir del contexto de vida (constructo
social) del individuo que las experimenta y las reacciones corporales (conductuales) que genera la emoción experimentada
en el individuo. Es decir, y en este orden de ideas con el fin de
contextualizar nuestra selección de la definición de Scherer,
cuando un individuo experimenta (siente) una emoción determinada, como puede ser enojo en respuesta de algo que él en
su diálogo interno, contexto personal y constructos sociales
(experiencia subjetiva) considera una injusticia o traición, en
su cuerpo se generan reacciones conductuales específicas como
lo es la tensión física que, a su vez, desencadena respiración
acelerada e incremento del ritmo cardíaco, entre otros, que al
verbalizarlas (al lenguajear) se traducen en conversaciones con
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carácter defensivo que denotan impotencia, centradas en los
juicios internos de quien siente el enojo.
2.2 Emociones básicas y emociones cognitivas
Silenzi (2019) menciona dos tipos de emociones, las básicas
o primarias y las cognitivas. Las primeras, de tipo perceptivo,
son las reacciones emocionales de carácter universal e innato,
y abarcan alegría, tristeza, asco, sorpresa, miedo y enojo; las segundas no poseen una expresión facial o corporal identificable
dado que se encuentran asociadas a variaciones culturales y al
aprendizaje, y abarcan culpa, orgullo, celos, desprecio y vergüenza, entre otras (p. 77).
Suele hacerse una diferenciación puntual entre las emociones básicas y las cognitivas, principalmente en aquellos casos que las emociones inciden en la toma de una decisión o la
solución de un problema. De Sousa sostiene que las emociones
cognitivas son juicios de tipo valorativo y que son de naturaleza
personal, es decir, que provienen del mismo sujeto, lo cual permite al individuo enjuiciar el mundo en el que se encuentra inmerso con relación a sus propios intereses y creencias (Silenzi,
2019, p. 79). Nosotros rechazamos lo anterior y sostenemos que
este enfoque epistemológico es el que ha causado una disociación (física y emocional) de las emociones y del individuo en su
“rol-profesionista”, puesto que reduce en extremo las emociones y las racionaliza, otorgando al sujeto un papel activo en el
control de las emociones, es decir, las emociones pasan a formar
parte de los elementos racionales del homo economicus, un ser racional, egoísta, falto de empatía, centrado en la maximización
de sus beneficios.
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Ya Richard H. Thaler, Premio Nobel de Economía 2017,
señaló que “las decisiones de las personas no siempre obedecen
a criterios racionales y se ven sujetas a la racionalidad limitada,
la percepción de justicia, y la falta de autocontrol” (como se citó
en Maqueda, 2017, párr. 2). A nuestro juicio, en esta racionalidad
limitada abarcamos las emociones, sean básicas o cognitivas, y no
sólo estas últimas, puesto que, en general, las emociones llevan a
la acción. El individuo se comporta en todos sus roles (“rol-empleado” al “rol-persona o “rol-padre de familia”) como “humano
real” y no como homo economicus, porque experimenta emociones
básicas y emociones cognitivas todo el tiempo.
2.3 Emociones, predisposición a la acción en cuerpo y lenguaje
Lo que las emociones mueven en el ser-humano es su cuerpo y su
lenguaje, pero no podemos obviar algo que, a primera vista, puede
resultar evidente. Cuando hablamos de algún tipo de amor, rabia,
tristeza, hablamos de reacciones fisiológicas y conductas específicas, es decir, de una alteración orgánica en el individuo que
experimenta una reacción determinada. Una emoción se liga a un
cambio en la corporalidad de la persona y en su lenguaje.
Olalla (2017a) afirma que las emociones son poderosas en
todo sentido ya que consisten en cambiar la disposición de la persona que las experimenta: “no hay pensamiento ni acción sin emoción” (2017b, p. 4). El propio Olalla, en su guía El mundo de las emociones (2017b), muestra, basado en los estudios de Susana Bloch, los
comportamientos posturales de las emociones a partir de distintas
emociones básicas (Figura 1) donde se observa la relajación o tensión muscular y el balance del cuerpo hacia adelante o atrás (p.20).

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Figura 1:
Comportamientos posturales de las emociones.

Fuente: (Olalla, 2017b).

Las emociones son expresiones corporales que se enuncian a través del lenguaje. Primero se siente en el cuerpo lo que
más tarde sale por la boca (Belli, 2009, p. 16). Al momento que el
individuo experimenta una emoción, ya sea por un evento externo o por fenómenos como un accidente repentino, celebración de
un resultado deportivo o de un acto del habla perlocucionario,
su cuerpo experimenta un comportamiento postural, y mediante el lenguaje estructura frases o conversaciones de esa emoción.
Así, si el individuo experimenta miedo, emitirá frases como: “¡Yo
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no puedo!”; en un momento de rabia podría expresar: “¡Basta!, ¡no
más!”, con la alegría diría: “¡Celebremos!”; y así podríamos ejemplificar con cada emoción. Para condensar lo expuesto, podemos
decir que la emoción, al convertirse en lenguaje, da pie a las conversaciones donde el receptor experimentará del lenguaje del
emisor ciertas emociones que se reflejarán en su corporalidad y
que se expresarán a través del lenguaje.
2.4 Emociones en la empresa
Aunque el estudio de las emociones en las empresas ha cobrado
mayor importancia en los últimos años, lo cierto es que se ha llevado a cabo desde una perspectiva organizacional, ya que desde
el punto de vista de la teoría económica, el examen del impacto
que las emociones tienen en los resultados financieros de las empresas es aún limitado.
A partir de la revolución industrial (1760), pero principalmente con Frederick Taylor (1903), el estudio de la efectividad del empleado se centró en la razón, esto es, la estandarización científica del trabajo y la creación del trabajador funcional
fungen como bandera de la gestión del empleado. Fue a partir de Elton Mayo (1933), Peter Drucker (1974), Edgar Schein
(1985), y Daniel Denison (1996), que las emociones de los empleados empezaron a adquirir un rol fundamental para entender las causas motivantes que inciden en la productividad de
los empleados y empezaron a relegar la visión empleado-máquina a un segundo plano. En la actualidad, las emociones dejaron de desempeñar un papel pasivo en la racionalidad del
sujeto, donde ya no se conciben solamente como sensaciones
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que se limita a padecer, sino que juegan un papel activo y determinante (Silenzi, 2019).
Más reciente, autores como Daniel Goleman, (como se citó
en Cano Murcia y Jiménez, 2012), quien define emoción como “un
sentimiento y sus pensamientos característicos a estados psicológicos y biológicos y a una variedad de tendencias e impulsos a
actuar” (p. 59); y, la inteligencia emocional como la “capacidad de
resolver problemas de carácter emocional, que involucra el control de los impulsos que sentimos ante determinada situación” (p.
60), han explorado el estudio de las emociones en los individuos
y en las empresas; sin embargo, los primeros acercamientos a las
emociones desde el punto de vista de la teoría económica son aún
limitados, ya que la economía ortodoxa de tradición neoclásica,
según Conthe, defiende la posición de que los consumidores son
plenamente racionales (o “a-mocionales”), esto es, que los consumidores son capaces de hacer a un lado sus emociones en la toma
de decisiones de carácter económico y personal: el matrimonio,
la elección de la universidad donde estudiar, e incluso la carrera
profesional a estudiar son decisiones de carácter económico según ejemplifica el propio Thaler (2015, p. 14).
Los primeros estudios que se animan a salir de la tradición
económica neoclásica datan de los años setenta con Amos Tversky y Daniel Kahneman, quienes se interesaron en conocer cómo
es la toma de decisiones de los seres humanos. Thaler (2015) en
sus investigaciones parte del estudio del individuo como ser-humano, pero extiende a las empresas (la alta gerencia) en su estudio de la racionalidad limitada de los seres humanos, al afirmar
que después de todo, son los humanos los que están al frente de
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las compañías, y sus empleados y clientes también lo están (p.
36). Además, desmitifica la mano invisible del mercado de Adam
Smith y el hecho de que “los mercados” corrijan la racionalidad
limitada de las personas al aseverar que no existe ninguna forma
lógica de llegar a la conclusión de que los mercados transforman a
las personas en agentes racionales (Thaler, 2015, p. 93). De hecho,
los estudios hechos hasta el momento no se hacen del enfoque de
las emociones, sino más bien de la racionalidad limitada de los
individuos. Es por ello que los economistas aún no abordan el estudio de resultados financieros en las empresas a partir del nivel
emocional de sus empleados y prefieran hacerlo a partir de lo que
llaman juicios bajo incertidumbre y racionalidad limitada.
El concepto de juicios bajo incertidumbre fue desarrollado a partir de 1974 por Tversky y Kahneman quienes mostraron
claramente que la gente no actúa “como si” tomara decisiones
conforme al modelo económico racional (Thaler, 2015, p. 85), es
decir, las personas no parecen seguir los cálculos para el azar o
la teoría estadística para la toma de una decisión, sino que comprenden, para la toma de decisiones cotidianas, una gran variedad de procesos y experiencias (Cortada, 2008, p. 70). Como
podemos observar, estos autores (economistas) aún no hablan
de emociones, sin embargo, reconocen que el ser-humano, en su
toma de decisiones, involucra una amplia variedad de procesos y
experiencias. Mientras que la racionalidad limitada fue utilizada
por vez primera por Herbert Simon al afirmar que las personas
carecen de capacidad cognitiva para resolver problemas complejos y por tal motivo sus decisiones no son racionales, sino que se
toman sobre la base de intuiciones y juicios (Thaler, 2015, p. 53).
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Nosotros afirmamos que detrás de las intuiciones y juicios, está el
contexto histórico de cada individuo (educación, creencias, familia, etc.), y, por ende, sus emociones.
El hecho de que de la perspectiva económica aún no se estudie la toma de decisiones económico-empresariales a partir de las
emociones de los empleados (y se le llame juicios bajo incertidumbre, racionalidad limitada u algún otro) es en cierto punto entendible si partimos del hecho de que ni siquiera aún podemos ponernos
de acuerdo en “qué es” exactamente una emoción. Pero también es
innegable que en el campo de la psicología y de los recursos humanos, el estudio de las emociones como parte de la cultura organizacional de una empresa es cada vez mayor y más amplio.
En ocasiones se postula que las emociones son fuerzas
ciegas e irracionales que arrastran al sujeto sin que él pueda hacer
nada para controlarlas (Silenzi, 2019, p. 81). Actualmente existe
un rechazo a la irracionalidad de las emociones, ya que las emociones son (y no son) el producto de la razón por la que se deriva
cómo valoramos lo que sucede en nuestras vidas (Lazarus, 2000,
p. 98). La riqueza implícita en las emociones es la gran cantidad
de características y elementos que contiene, discordantes entre
sí, y que varían de un individuo a otro según su contexto de vida
(como lo es su racionalidad limitada, percepción de justicia, entre
otros), es decir, sus capacidades socio-afectivas y éticas restringidas por sus vulnerabilidades cognitivas y sociológicas. Donald
Calne (como se citó en Olalla, 2017b) apuntó que “la diferencia
esencial entre emoción y razón es que la emoción lleva a la acción,
mientras la razón lleva a conclusiones” (p .1), esto es, la emoción
del individuo acciona y tamiza el lenguajear de éste. Un cambio
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emocional en mí hace mover mi pensamiento hacia una dirección
diferente. Mi emocionalidad es crucial en la forma como pienso,
como veo, como privilegio ciertas acciones sobre otras (Olalla,
2017b, p. 2). Las emociones guían nuestro pensamiento (adjetivo-descriptivo) y nuestro lenguaje (sustantivo-performativo), en
nuestra predisposición a la acción.
3. Competencias conversacionales en la empresa
Sapir (1966) señala que el lenguaje es un componente exclusivamente humano, no instintivo, de comunicar ideas, emociones y
deseos por medio de un sistema de símbolos, ante todo auditivos,
producido de manera deliberada (p. 14); mientras que John Searle, en su libro Actos del habla, filosofía del lenguaje (1969), pregunta
como apertura del capítulo primero, “¿Cómo se relacionan las palabras con el mundo?” (p. 13). La filosofía del lenguaje propuesta
por Searle aborda el estudio de los actos de habla, actos lingüísticos o actos de lenguaje y sostiene la hipótesis de que hablar un
lenguaje es formar parte de una conducta gobernada por reglas
que consiste en realizar actos de habla tales como enunciados,
órdenes, preguntas, promesas, etcétera, y estos actos son posibles
porque se realizan de acuerdo con ciertas reglas.
Maturana (1998), define el lenguaje como el operar en
coordinaciones conductuales consensuales que constituye el
dominio en la que se dan todas las conductas y acciones humanas (p. 1). Maturana en los años setenta acuña el término lenguajear, para expresar las acciones que surgen y afectan al ser
humano a partir del lenguaje. Al ser el individuo una forma biológico-cultural, el lenguajear, al igual que conversar y reflexioDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-4

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nar, es la diferencia substancial entre los otros seres vivos (Maturana y Dávila, 2018).
Por lo tanto, ¿por qué lenguajear y no lenguaje? Lo sustantivo, oculta verbos, oculta hacerse. Cuando uno dice que sabe,
contesta con hacer. Lo humano, el vivir y el convivir, surge con el
lenguajear, y el lenguajear y reflexionar ocurre en el fluir consensual recursivo de nuestras coordinaciones de sentires, haceres y
emociones (Maturana y Dávila, 2018); lo que refuerza Echeverría
(2016) al afirmar que el lenguaje nace de la interacción social entre los seres humanos, por lo cual es un fenómeno social del cual
surge un dominio consensual, un dominio donde los participantes comparten el mismo sentido de signos (p. 50). Y es partir de
estos dominios consensuales que se genera la cultura. El mismo
Giddens (1987) señala que la cultura incorpora muchos tipos de
lenguajes, ya sea en la actividad práctica, rituales, juegos o arte, y
estos lenguajes tienen mediaciones en su representación, instrumentalidad y simbolismo.
El ser, desde una perspectiva ontológica, es esencialmente
un conjunto de aspectos lingüísticos, emocionales y corporales.
Al hablar de ontología procuraremos evitar hacer uso de este término desde una perspectiva metafísica y más bien referenciándolo a la ontología fundamental de Heidegger y el Dasein, expresión
alemana que significa ser-ahí (ser-en-el-mundo), y que Heidegger “la expresa para comprender la existencia humana, ser en
el mundo, ser uno mismo” (Ramírez-Pérez, Cárdenas-Jiménez y
Rodríguez-Jiménez, 2015, p. 146). Echeverría (2016) señala, con
base en la ontología fundamental de Heidegger, que la ontología “hace referencia a nuestra comprensión —nuestra interpre100

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tación— de lo que significa ser humano” (p. 28) y dado que “ser
humano” es el lenguajear es que “a partir de aquí se pueden generar ontologías no metafísicas, es decir ontologías del lenguaje”
(Echeverría, 2016, p. 28). En otras palabras, es por medio de la
ontología del lenguaje que se crean competencias conversacionales ontológicas.
Entre los postulados de Rafael Echeverría en su Ontología
del lenguaje (2016), recuperamos tres: (i) Los seres humanos son seres lingüísticos; (ii) El lenguaje es activo generativo; y, (iii) los seres humanos se crean y recrean a sí mismos en el lenguaje.
Al decir que los seres humanos son seres lingüísticos se
parte de que no hay lugar, fuera del lenguaje, desde el cual podamos observar nuestra existencia. Echeverría (2016), plantea
que el lenguaje, al ser generativo, hace que sucedan las cosas (p.
33). En el planteamiento tradicional o “contable” el lenguaje es de
manera fundamental pasivo/descriptivo; esto es, que sólo permite
hablar sobre las cosas, ya sea describir lo que se percibe (mundo
exterior) o expresar lo que se siente (mundo interior), con lo que
se asume que la realidad antecede al lenguaje y éste se limita a
“dar cuenta” de ella. Para Echeverría, el lenguaje, al ser generativo, no sólo permite describir la realidad, sino que el lenguaje crea
realidades, altera el curso espontáneo de los acontecimientos. A
través de lo que se dice, de lo que se calla, de lo que se escucha, la
realidad se moldea en un sentido o en otro.
A nuestro entender, Echeverría toma de John Austin
el carácter perlocucionario del habla, esto es, el acto que se logra realizar a partir de decir algo, para postular al lenguaje como
“generativo”; también los trabajos de Butler en referencia al acto
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perlocucionario van en este sentido, en donde la autora apunta que al momento que el individuo dice algo, produce efectos
y consecuencias en los sentimientos y acciones del emisor y del
receptor (Belli e Iñiguez, 2008, p. 3). Finalmente, los humanos se
crean en el lenguaje, puesto que, con éste, se crean posibilidades
y mundos futuros. Con anterioridad, señalamos que la empresa
es una red de conversaciones dinámicas, esto es, que la manera en
que los integrantes de la empresa conversan hacia adentro y hacia
fuera de la misma, determina lo que perciben y creen posible.
3.1 Competencias conversacionales ontológicas
A través de la medición de competencias específicas se puede determinar el nivel de dominio que una persona tiene sobre ciertos
factores. Las competencias conversacionales se refieren a aquellos factores como las habilidades o los comportamientos de los
individuos para sostener conversaciones efectivas en diversos entornos (familiares, personales, profesionales). Cada organización
debe definir la combinación de competencias y grado de dominio
que sus miembros deben tener para asegurar el éxito de aquella.
Para nosotros, son tres las competencias básicas que un individuo debe dominar para sostener conversaciones de alto desempeño: escucha, indagación y actos del habla.
Escuchar requiere apertura, Maturana menciona que uno
escucha la pregunta que escucha, y nunca la pregunta que hace,
mientras que Dávila, refiere que lo externo no especifica lo que nos
sucede (Maturana y Dávila, 2019). Pasa lo mismo con la escucha, es
un hecho biológico en el que uno no puede especificar lo que el otro
escucha de lo que uno dice, ya que somos responsables de lo que
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decimos, pero no responsables de lo que el otro escucha de lo que
nosotros decimos. En la escucha se pone en juego lo que Maturana
llama el respeto del otro como un legítimo otro (Ortiz Ocaña, 2015,
p. 183). Aceptar al otro como un legítimo otro es aceptar al otro tal
cual es, es reconocerlo por lo que dice, y por lo que le pasa. Es por
la escucha que validamos al otro como un legítimo otro, es decir,
me hago cargo de su hablar. Escuchar no es quedarse callado: el silencio, como parte de la escucha, es reverencial, ya que callar, como
rutina defensiva, es un hablar sustraído.
Indagar es tratar de llegar al conocimiento de lo que el
otro habla; es un resultado de escuchar. Se indaga por medio de
preguntas para hilar la conversación del otro, poder legitimarla a
partir de nuestro contexto, pero principalmente entender lo que
no se está diciendo, es decir, la conversación interna del otro. En
la indagación es donde mejor se representa la danza entre emisor
y receptor, dar vueltas juntos en un ambiente reflexivo al tiempo
que el receptor puede emitir sus juicios (valoraciones) de manera
genuina y constructiva.
La premisa de la que parte la concepción de los actos del
habla es que por medio del lenguaje no sólo describimos el mundo, sino que también lo creamos al realizar acciones determinadas como enunciar, preguntar, ordenar, describir, explicar, pedir,
etc. Los actos del habla han sido desarrollados en épocas recientes como menciona Soler (2010) a partir de los estudios de Austin
(1962) y su caracterización como locucionarios, ilocucionarios y
perlocucionarios. La locución es una expresión con un significado, la ilocución incluye la intención del hablante y la perlocución
la acción resultante (Soler, 1020, p. 365). Searle (1969) continuó
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la obra de Austin, pero difirió del primero al considerar que toda
emisión contiene un indicador de su fuerza ilocucionaria como
parte de su significado y, por tanto, todos los actos son ilocucionarios. Finalmente, Habermas (1987) trabajó a partir de la obra
de ambos (Soler, 2010, p. 366).
Hablar es el resultado de la escucha y de la indagación.
Para Echeverría (2016), el habla es un fenómeno social, se valida
en la escucha que obtenemos frente a lo que decimos. De acuerdo
con el propio Echeverría, dos de las principales competencias del
habla son la proposición y la indagación. En el habla encontramos
en su máxima expresión la emoción del emisor.
4. Conversaciones
Al ser la organización una red de conversaciones, podemos encontrar muchas clases y tipos de éstas, de manera ejemplificativa
enumeramos cuatro tipos de conversaciones que para nosotros
son fundamentales en una empresa: conversaciones de retroalimentación; conversaciones para coordinar acciones, conversaciones para reclamar y conversaciones para construir relaciones.
Para llevarlas a cabo de manera efectiva, cada una de ellas requiere de un hábil manejo de las competencias conversacionales que
mencionamos y una coherencia ontológica específica.
5. Discusión
Las empresas deben cambiar el enfoque epistemológico de la cultura organizacional y poner al individuo (empleado) como centro del negocio, pero no desde la postura Taylorista en la cual
la responsabilidad del empleado se limita a ejecutar lo que se le
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instruye, dejándolo como un factor de producción. Al hablar de
un cambio epistemológico de la cultura de las empresas no hacemos una crítica a la corriente impulsada por Taylor, ya que es
importante resaltar que su propuesta de administración científica fue concebida y elaborada como respuesta a las condiciones
sociales y económicas que marcaron la época, como las migraciones masivas de personas sin calificación alguna para incorporarse
al mercado laboral (Montaño, 2010). La denostación al principio
taylorista de la organización y medición del trabajo obedece en el
mejor de los casos, y a nuestro juicio, a un desconocimiento de su
obra, puesto que Taylor propuso que al trabajador había que pagarle bien, porque sólo así estaría interesado en seguir al pie de la
letra los métodos de trabajo que se le indicaran (Pacheco, 2010).
Nosotros consideramos que las condiciones sociales, económicas y tecnológicas actuales requieren hacer dicho cambio
epistemológico en la manera en la que estudiamos a los empleados y que este cambio responda al actual ambiente laboral. Es
decir, debe establecerse un nuevo pacto entre los actores sociales
(más allá de la visión positivista donde el empresario busca utilidades y el empleado un salario), donde lo humano regrese al ámbito empresarial y que el empleado pueda (dentro de la empresa
donde labora) ser-en-el-mundo. Situar al trabajador como centro
de la empresa es entender que una empresa es una ficción jurídica
per se que tiene relevancia por la emocionalidad de la organización, esto es, las emociones de los individuos que la componen, y
por consecuencia, de su lenguaje, lo cual funge como potenciador
de las capacidades organizacionales de la empresa, aportándole
un valor único y distintivo. Centrar la administración de una emDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-4

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presa en los empleados, entender su coherencia ontológica (lenguaje, cuerpo y emociones) conlleva el reconocimiento que como
personas (seres humanos) tienen en la organización y, por medio
de los parámetros ontológicos de sus competencias conversacionales, se puede llegar a (i) impulsar los resultados de la organización; (ii) promover la movilidad económica y social del empleado;
y, (iii) condicionar el comportamiento de los individuos en los
procesos, normas y políticas de la empresa.
6. Conclusiones
Si eliminamos las conversaciones de una empresa, ésta desaparece, el alma de una organización es la capacidad con la que conversan sus empleados. Las empresas nacen de una conversación-diálogo particular, de una conversación fundacional (Scheinsohn,
2011), es decir, a partir de una conversación donde una persona
(empresario) decide poner un conjunto de bienes (factores de
producción) con el fin de obtener un beneficio económico (razón
de ser) mediante la producción de actividades mercantiles, por lo
tanto, los límites y posibilidades de la empresa son esencialmente
conversacionales.
El ser humano no está determinado genéticamente, por lo
cual no está atrapado en un destino predeterminado, y puede modificar su realidad por el lenguaje (Ortiz-Ocaña, 2015), y por las
emociones, ya que precisamente las emociones accionan el tipo
de lenguaje de una organización (Echeverría, 2016). Del lenguaje surgen coordinaciones consensuales y de las coordinaciones
consensuales de los individuos surge la cultura. Las emociones
juegan un rol cíclico y continuo en las empresas, ya que de ellas
106

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-4

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se crea el lenguaje de un grupo de individuos con coordinaciones consensuales que se juntan para crear una organización (o
nuevos individuos que comparten esos dominios se incorporan
a una organización existente), y se construye una cultura que se
sostiene de la emocionalidad de la empresa. Con esto, el lenguaje
pasa de ser un mero instrumento de comunicación a uno performativo, esto es, con capacidad de construcción y sostenibilidad
del sentido de la empresa.
De aquí la relevancia de dejar de observar a las emociones
como elemento irracional de los empleados que se circunscribe
en ambientes privados, para empezar a observarlas como pieza
clave de la organización, con el fin de crear modelos de competencias conversacionales con una base ontológica. Esto es, la gestión
de la coherencia en el lenguajear de sus miembros a partir de las
emociones de los sujetos que la componen, ya que al final, éstas
son las que le permiten al individuo ser-en-el-mundo.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Emprendimiento y Cultura. Un Acercamiento a las
Industrias Creativas en Nuevo León.
Entrepreneurship and Culture. An Approach to the
Creative Industries in Nuevo León.
Mtra. Mónica Garza Barrera González. 1
monica.garzagnz@uanl.edu.mx

Resumen: Este artículo aborda el tema de las industrias creativas.
Tema relevante e interesante, que merece ser estudiado, analizado y reflexionado desde diferentes perspectivas. Tanto el sector cultural como
el empresarial, son de suma importancia para el desarrollo y bienestar de cualquier población y su estudio requiere de mucha atención.
El vínculo que existe entre valores, creencias y comportamiento de los
individuos y la influencia de estos repercute en la toma de decisiones
del individuo para emprender o trabajar para otros. Con esta propuesta
de investigación, se pretende profundizar en la discusión de estos dos
fenómenos a través de las industrias creativas, las cuales constituyen
un gran reto para el futuro de los trabajadores y profesionistas de este
sector que ha sido muy afectado por una crisis económica a la que nos
enfrentamos actualmente, de la cual ha resultado un mundo diferente
en el que las personas e instituciones relacionadas con el sector cultural
han ido adaptándose a nuevas realidades sociales y económicas.
1 Nació en la Ciudad de Monterrey, Nuevo León. Es Licenciada en Administración de Empresas por el Instituto Tecnológico de Monterrey y Maestra en Humanidades por la Universidad de Monterrey. Actualmente cursa un
Doctorado en Filosofía con acentuación en estudios de la cultura en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

113

�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

Palabras clave: Industrias creativas, cultura, emprendimiento,
desarrollo
Abstract: This article addresses the topic of creative industries. Relevant and interesting topic, which deserves to be studied, analyzed and
reflected from different perspectives. Both the cultural and business
sectors are of the utmost importance for the development and well-being of any population and their study requires a great deal of attention.
The link that exists between values, beliefs and behavior of individuals
and the influence of these affects the decision-making of the individual
to undertake or work for others. With this research proposal, it is intended to deepen the discussion of these two phenomena through the
creative industries, which constitute a great challenge for the future of
workers and professionals in this sector that has been greatly affected
by an economic crisis. the one we are currently facing. And from which
a different world has resulted in which people and institutions related
to the cultural sector have been adapting to new social and economic
realities.
Keywords: Creative industries, culture, entrepreneurship,
development

114

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-5

�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introducción
El punto de partida de esta investigación surge a partir del vínculo que existe entre la relación cultura-emprendurismo. La cultura del emprendimiento provoca que los individuos elijan acciones
concretas para su crecimiento económico, su productividad y generación de riqueza. El crecimiento económico no es factible sin
la acción resuelta, que debe impulsarse mediante la cultura emprendedora.
La cultura —fundamento de la relación en una empresa— es un término que tiene muchos significados interrelacionados y que es difícil precisar debido a la gran cantidad existente.
Pero una de las definiciones mas relevantes es la del antropólogo
Edward Burnett Tylor (1832-1917), que define a la cultura como
el conjunto complejo que incluye conocimiento, creencias, arte,
moral, ley, costumbre, y otras capacidades y hábitos adquiridos
por el hombre como miembros de una sociedad (Tylor, 1871).
El vínculo entre estos valores, creencias y comportamientos de las personas, es lo que hace posible que las diferencias en
las culturas influyan en una serie de formas de actuar, que incluyen decisiones profesionales como la de ser autónomo, en lugar
de trabajar para otras personas o de simplemente hacer uso de la
cultura como medio de emprendimientos innovadores.
En cuanto al fenómeno emprendimiento, este puede definirse como el desarrollo de un proyecto innovador que generalmente surge como una pequeña empresa que ofrece venta de
productos, servicios o procesos. También es comprendido como
cualquier actividad nueva que realiza una persona la cual engloba
un conjunto de habilidades y destrezas como creatividad, liderazDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-5

115

�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

go, trabajo en equipo, innovación y toma de decisiones teniendo
como finalidad lograr ganancias económicas. Se advierte que estas
definiciones de cultura y emprendimiento son un tanto iniciales
y estrechas, pero su exposición es relevante puesto que estas dos
concepciones nos conducen a la exploración de las industrias creativas las cuales involucran la generación de ideas y conocimiento y
que a su vez son entendidas por la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación la Ciencia y la cultura como: “aquellos
sectores de actividad [organizada] que tienen como objeto principal la producción, reproducción, promoción, la difusión y la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial” (UNESCO, 2010, p. 17).
La relevancia de las industrias culturales ha aumentado
rápidamente, constituyen un verdadero reto para el futuro de la
cultura. Por su dimensión internacional, resultan ser un elemento determinante para el futuro en lo que se refiere a libertad de
expresión, diversidad cultural y desarrollo económico. Estos intercambios y nuevas tecnologías abren nuevas perspectivas positivas que han acelerado el proceso en el cual los emprendedores
pueden compartir sus actividades con el público global.
Planteamiento
Para describir a la industria creativa, es fundamental hablar de
creatividad, puesto que le da origen a las actividades que la componen. Se puede definir como “el proceso por el cual se conduce
a la producción de algo, que es tanto original, como útil” (Runco
&amp; Pritzker , 1999, p.1). Este concepto está estrechamente relacionado a empresas que venden bienes y servicios. El término de
116

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�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

industria creativa comenzó a popularizarse en el Reino Unido en
1997. Las empresas que forman parte de esta industria son principalmente las que se dedican a la publicidad, el diseño gráfico, de
modas, industrial, de software, de interiores, la industria fílmica,
la arquitectura, la música y las artes visuales (Townley, Beech, &amp;
McKinlay, 2009).
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y
Desarrollo, por sus siglas en inglés: UNCTAD define a las industrias creativas como ciclos de creación, producción y distribución de los bienes y servicios que tienen como base fundamental
la creatividad y el capital intelectual; es aquella que constituye
un conjunto de actividades basadas en el conocimiento, pero
no limitándose a las artes, para generar ingresos en relación al
comercio y derechos de propiedad intelectual; comprende productos tangibles e intangibles o servicios artísticos con contenido creativo, valor económico y objetivos de mercado; es punto
de convergencia de artesanos, servicios y sectores industriales,
y constituye un nuevo sector dinámico en el mundo del comercio (UNCTAD, 2010). El término de industria creativa también
se aplica a la producción de los bienes y servicios realizados
por las industrias culturales y aquellas empresas que dependen
de la innovación, la investigación y el desarrollo de software
(UNESCO, 2013).
Las industrias culturales y creativas enfrentan grandes
retos, que involucran el capital humano, cultural, social e institucional. Esta industria presenta una tendencia de crecimiento
en la economía, pero en cuanto al tema laboral existen opciones
reducidas de desarrollo para los profesionistas de estos ámbitos.
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-5

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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

Existen altos índices de desempleo y pocas áreas de oportunidad
para el ejercicio profesional.
A partir del brote de la pandemia COVID-19 este problema se ha incrementado, la forma en que vivimos ha cambiado,
de un día para otro la manera en que se trabajaba, estudiaba y
nos relacionábamos se ha visto alterada. La actividad económica
también se ha paralizado, afectando a infinidad de industrias del
mercado local y global. Y las industrias creativas no son la excepción, estás han presentado pérdidas millonarias por la cancelación de espectáculos, conciertos y festivales, cierre de museos,
restaurantes, cines, teatros, y otros establecimientos considerados no-esenciales.
Esto es relevante para esta investigación, ya que en México, datos del INEGI (2020), arrojan que la industria creativa
representa el 3.5% del Producto Interno Bruto. En un entorno de
contingencia sanitaria como el actual, muchas familias se han visto afectadas de forma considerable y México busca una estrategia
de rescate económico para la cultura, ya que la labor de la industria creativa es prioritaria para el desarrollo nacional. Sin embargo
se cree que a pesar de los esfuerzos del gobierno para incentivar
la recuperación económica de estas industrias creativas, con
programas de apoyos directos a esta comunidad, será difícil que
vuelvan a cobrar la fuerza que tenían antes de la actual pandemia
(Mendoza, 2020).
Lo que se sabe de las industrias creativas es que éstas
generan empleos e impulsan la actividad profesional de quienes
ofrecen sus productos o servicios. También se cree que una de las
razones por las que el crecimiento y la expansión de esta indus118

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�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

tria ha sido tan acelerada en las últimas décadas es que ha sido
impactada fuertemente por la tecnología y las nuevas formas de
comunicación, debido a que esta permite un intercambio tanto
local como internacional para la difusión de sus contenidos y productos disponibles en Internet y medios digitales. (Castañeda y
Garduño, 2018).
Natalie Heinich (1992), lo mismo que diversos investigadores que han estado involucrados en el tema de estas industrias,
han analizado las causas del fenómeno de la concentración de los
artistas en las grandes ciudades. Entre las razones se encuentran:
la posibilidad de establecer alianzas entre agentes del sector, la
demanda cultural de los productos por un público altamente
educado y la fácil instalación residencial entre otras (Rius-Uldemolins, 2014).
En la ciudad de Monterrey hay una gran concentración de
artistas y por esta razón debe estudiarse este fenómeno. Y aunque
esta metrópoli no es considerada una ciudad creativa, siempre ha
sido puerta de entrada al país de novedades tecnológicas organizacionales y administrativas; provenientes de nuestro vecino país
del norte. Con la llegada de firmas globales han aparecido nuevas
culturas laborales como la del emprendimiento y ante esta competencia global se ha encontrado un espacio a la creación cultural (López, 2007).
Algunas soluciones de éxito en el Estado de Nuevo León
para continuar con el desarrollo artístico de la comunidad de
creadores, artistas, investigadores docentes y estudiantes, son las
convocatorias de apoyo que ha lanzado el Consejo para la cultura y las Artes de Nuevo León (CONARTE), para fortalecer el
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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

programa y estímulo del desarrollo artístico ( 2020 ). En el Municipio de San Pedro se han creado espacios digitales abiertos en
facebook e instagram para los ciudadanos, donde ofrecen una extensa programación de diversas disciplinas que integran la vida
cultural, como el teatro, la danza, el deporte, talleres y conciertos
musicales.
1. Antecedentes
El concepto de industrias culturales no es nuevo, Theodore Ludwig Wiesengrund Adorno comenzó a utilizarlo en 1948 refiriéndose a las técnicas de reproducción industrial en la creación y
difusión masiva de obras culturales. En los años 90, emerge el
concepto de economía creativa que entiende la creatividad como
el motor de la innovación, el cambio tecnológico y como ventaja comparativa para el desarrollo de los negocios. Después en
Australia y más tarde en el Reino Unido, se empleó el concepto de industrias creativas, entendidas como aquellas que “tienen
su origen en la creatividad individual, la destreza y el talento y
que tienen potencial de producir riqueza y empleo a través de la
generación y explotación de la propiedad intelectual” (UNESCO,
2010, p. 17).
La concepción de la economía creativa, lo encontramos
en el libro de John Howkins The Creative Economy: How People
Make Money from Ideas (2001), donde definió por primera vez
los ocho pilares que actúan en esta economía: arquitectura, diseño, artes, moda, cine, audiovisual, literatura y artes escénicas.
Es la economía en la que los sujetos dedican la mayor parte de su
tiempo a generar ideas y consiste en transformar la creatividad en
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�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

resultados concretos.
Las industrias creativas, juegan un papel muy importante en el contexto mundial, debido a que se han experimentado
cambios significativos en las dinámicas del mercado de trabajo,
en las oportunidades de empleo y en la organización laboral. Hoy
en día se observa una tendencia a la profesionalización de los saberes y la exigencia de integrar las actividades económicas en
actividades relacionadas con la comunicación, la información y el
desarrollo tecnológico (Castañeda y Garduño, 2016).
La economía creativa es sumamente importante para el
desarrollo de México, y aunque esta ha sido impulsada fundamentalmente en Estados Unidos y Asia, está considerada como
un motor más de crecimiento dentro de la economía actual. Un
informe de ProMexico (2017) ha revelado que México se ubica
en la posición número 14 en importancia en la industria creativa,
lo que representa 3.5% del PIB nacional. De acuerdo con un estudio de Global Entertainment &amp; Media Outlook (2019) se
estima que para el presente 2021 y el 2022 este sector tendrá un
crecimiento de 6.39% y 6.12%, respectivamente.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se ha reunido con expertos del sector cultural y creativo de América Latina, para pensar en la reactivación del sector creativo y cultural
post-pandemia (Majlis y Ruy, 2020). Por otro lado en México, la
Secretaría de Cultura (2020) anunció la creación de un “banco de
funciones” para pagar a los artistas, creadores y conferencistas
contratados entre el 20 de marzo y el 20 de abril de 2020. También anunció la creación de una plataforma para que los artistas
puedan trabajar desde sus casas. (Luzardo y Zaldívar, 2020).
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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

La industria creativa se ha caracterizado por ofrecer nuevas opciones de empleo que incluyen situaciones heterogéneas
como contratos de trabajo por tiempo determinado, trabajo provisional, trabajo de jornada parcial, y diferentes formas de empleos sostenidos por el poder público en el marco de la lucha contra el desempleo. En este sentido, las relaciones laborales se han
transformado y las responsabilidades han variado en cada tipo
de contrato (Castañeda y Garduño 2016). A consecuencia de estos tipos de empleo ha surgido una nueva categoría de trabajador
que ha exigido mayor educación que no estaba contemplada en el
pasado, teniendo en cuenta que para que una economía creativa
disponga de trabajadores, requiere de un sistema de educación
eficaz y de un contexto de diversidad cultural.
2. Definición
Las industrias creativas pertenecen al sector de la economía que
involucra la generación de ideas y conocimiento. Comprenden
principalmente a la industria cultural: arte, entretenimiento, diseño, arquitectura, publicidad, gastronomía y la economía del
conocimiento: educación; investigación y desarrollo; tecnología;
informática; telecomunicaciones; robótica; nanotecnología; industria aeroespacial. Algunas de estas industrias están teniendo cambios significativos en la economía, como la industria de la
moda, música, artes visuales y escénicas, televisión, radio, cinematografía, artes del espectáculo, deportes, restaurantes, hoteles
y rituales religiosos entre otros. (Castañeda y Garduño 2016). A
continuación se muestra una clasificación de las industrias creativas según algunos organismos internacionales.

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�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Tabla 1.
Clasificación de Industrias Creativas.
MODELO DEL REINO UNIDO: DEPARTAMENTO DE CULTURA,
MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y DEPORTE (DCMS)
Publicidad
Arquitectura
Antigüedades (incluyendo restauración)
Artesanía
Diseño gráfico y de interiores
Diseño de Moda
Cine, video y fotografía
Software, juegos por ordenador y edición electrónica
Música, artes visuales y escénicas
Edición
Televisión y radio
BID INDUSTRIAS CULTURALES
Artes escénicas y visuales
Literatura
Música
Cinematografía
Artesanía
Patrimonio cultural
Medios masivos de comunicación
UNESCO
Herencia cultural
Impresión y literatura
Música
Artes del espectáculo
Medios fonográficos
Medios audiovisuales
Deportes y juegos
Medio ambiente y naturaleza
Lenguas
Artes
Espectáculos
Rituales religiosos
Tradicionales orales

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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

CEPAL
Editorial
Cine
Televisión
Radio
Discrografía
Contenidos para celulares
Producción musical independiente
Contenidos para web
Juegos electrónicos
Contenidos producidos para convergencia digital (cross media) regionales, nacionales y macro regionales, a través de las redes constituidas por empresas independientes y conectadas entre sí, su tendencia es fundirse en el tejido económico, social y cultural.
Fuente: (UNESCO, 2010).

Estas industrias han ido intensificando el proceso de globalización en diferentes partes del mundo y han sido difundidas
como alternativas para superar las dificultades económicas y sociales propias del capitalismo. Su utilización está vinculada a los
círculos de creación, producción y distribución de bienes y servicios en sectores donde la creatividad es una dimensión esencial:
la música, las artes escénicas, la artesanía, el diseño, la moda, el
cine, el video, el radio, la televisión, la arquitectura, el software de
entretenimiento, la publicidad, el mercado editorial, el sector de
arte y antigüedades. Otras clasificaciones incluyen la gastronomía, el deporte, espectáculo, museos y galerías de arte. Estos son
los sectores que componen la “economía creativa” y generalmente
están vinculados al ocio.
Discusión
Richard Florida (2010), experto estadounidense en geografía y
crecimiento económico declaró, que la creatividad es la nueva eco124

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nomía y comprobó que ciertas empresas se movían hacia aquellos
lugares en los que se concentraban las personas más capaces y
creativas.
Llevar a cabo este proyecto de investigación en el Estado
de Nuevo León, aplica ya que existe una gran aglomeración de
empresas y establecimientos pertenecientes a la industria creativa, como lo son los clusters especializados en medios creativos, interactivos y de entretenimiento. También existen clusters
conformados por grupos de emprendedores que buscan integrar
los esfuerzos de la industria de empresas de medios interactivos
en el gobierno, sector financiero y academia de Nuevo León para
desarrollar la industria y lograr beneficios tangibles a través de
la colaboración y el esfuerzo en equipo. El directorio Monterrey
Interactive Media &amp; Entertainment Cluster (MIMEC, 2020) es
reconocido como el consejo ciudadano para el impulso de la industria de medios interactivos, logrando que los medios creativos
en el Estado fueran admitidos como sector estratégico.
Tabla 2.
Miembros del Consejo MIMEC
INICIATIVA
PRIVADA
Playful
Render
Next Studios
La Tuna Group

INSTITUCIONES
ACADÉMICAS
Tecnológico de Monterrey
U-ERRE
CEDIM
UDEM
UANL

GOBIERNO
Secretaría de Economía y Trabajo
Instituto de Innovación y Transferencia
de Tecnología
CANIETI

Fuente: Directorio 2020. Clúster de empresas especializadas en medios creativos, interactivos y entretenimiento.

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�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

El perfil de los emprendedores creativos es fundamental para que los sectores público, privado y académico puedan
conocer a profundidad quiénes son los actores de la economía
creativa. La industria creativa ha experimentado en México un
crecimiento exponencial y generado 1,04 millones de empleos,
según la Cuenta Satélite de la Cultura en México 2015, del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Forbes, 2019). Estas industrias creativas podrían seguir aportando porcentajes altos de
crecimiento de la economía nacional debido a los grandes avances registrados en materia de conectividad digital entre otros. De
manera que abordar a profundidad estos aspectos del tema será
de gran utilidad.
Lo que se sabe de este fenómeno económico social, que
se le conoce como industria creativa, es que es un término que
comenzó a usarse para describir una serie de actividades, que
pueden encontrarse entre las más antiguas de la historia hasta las que surgieron con la llegada de la tecnología digital. Varias de estas actividades tenían ya fuertes raíces culturales y el
término de industrias culturales ya se utilizaba para describir
el teatro, la música, la danza, el cine y las artes visuales. Este
término era muy controvertido debido a que algunos artistas
lo consideraban degradante, pero el hecho era que estas actividades, tanto de las industrias culturales como las de las nuevas
industrias creativas, eran de suma importancia para la economía de muchos países y estaban dando empleo a un gran número de personas. Ningún gobierno había intentado medir su
contribución a la economía o considerar su importancia, salvo
el gobierno de los Estados Unidos que protegía y fomentaba
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su industria cinematográfica. No eran consideradas un sector
industrial concebido en la forma en que el sector aeroespacial,
farmacéutico o automotriz eran comprendidos, pero todas estas
actividades tenían en común que dependían del talento creativo
de los individuos y de la generación de ideas de propiedad intelectual. Pensar en ellos como un sector, era inconcebible hasta
que se evidenció que el trabajo del sector creativo estaba impactando en otras áreas de la economía, especialmente en el uso de
tecnologías digitales. (https://techronga.com/que-es-la-economia-creativa/).
Las industrias creativas están incrementándose en
todo México y son una fuente de crecimiento económico y de
innovación. Esto es debido a la demanda de entretenimiento y
cultura que existe actualmente y del potencial de distribución
que hay a través de los medios digitales que permiten alcanzar audiencias globales. Además, en el mercado tan competido que existe, la creatividad está haciendo la diferencia en
los negocios puesto que es la clave para diferenciarse de otras
empresas. Las industrias creativas crecen a diferentes ritmos
en el país, siendo en la Ciudad de México donde se concentran
la mayor parte de los empleos y establecimientos derivados de
la economía creativa. En otros estados como Quintana Roo,
Tamaulipas, Sinaloa, Yucatán, Coahuila, Monterrey y Guadalajara también ha destacado esta industria (Castañeda y Garduño, 2016).
Los temas relacionados con el estudio de las industrias
creativas en México son relativamente nuevos y para comprender esta materia, es importante entender lo que significan la
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creatividad y la economía creativa. La creatividad como ámbito de las profesiones no tiene una definición oficial, pero existen criterios mediante los cuales es posible identificarla. Para
definirla, la Organización de las Naciones Unidas ha sostenido
que la creatividad implica procesos de imaginación e innovación de ideas involucrando la curiosidad así como la búsqueda
de nuevas soluciones a los problemas teniendo algún impacto en la economía al crear productos o servicios (Castañeda y
Garduño, 2016).
Desde el ámbito educativo, los estudios que relacionan la economía de la educación con la economía de la cultura
son casi inexistentes. Pero la preocupación por la producción
de bienes y servicios culturales en las instituciones educativas crece cada vez más por las implicaciones de las industrias
creativas en los procesos educativos y por las relaciones que
existen entre creatividad, innovación, tecnologías, educación
y proyectos educativos. La relación que existe entre las industrias creativas y la educación ha sido contradictoria, de aceptación y rechazo, por ejemplo los libros, la lectura y la escritura forman el núcleo del proyecto escolar y sería ilógico sin
ellos, pero incluso la industria editorial juega un papel central
en los textos escolares, en cuanto a su producción y comercialización.
De la misma manera y entre muchos otros paradigmas, la relación de las escuelas con el teatro y el cine se han
convertido en artes que dialogan con la formación, el conocimiento y hasta en instrumentos pedagógicos de valor. Es
notable que deben resolverse todavía infinidad de conflictos
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entre el canon ilustrado de la escuela y el del entretenimiento
(Rey, 2018).
Desde el punto de vista de la clusterización, ésta fue
denominada por Alfred Marshall como “fenómenos” y definió
al “clúster” como la concentración de industrias en localidades
particulares (Kuah, 2002). Estas industrias configuran redes
con procesos de operación determinados, los clusters representan una concentración geográfica que incluye competencias, colaboraciones y sistemas interdependientes que enlazan empresas e instituciones a un sistema de mercado (Kuah,
2002). Desde esta perspectiva, los clusters forman cadenas
productivas y generan intercambio de conocimientos, información y fuerza de trabajo, así es como Mercado y Moreno lo
han estudiado (2011).
Reflexiones finales
El Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible es 2021, así lo declara la UNESCO, la economía creativa es uno de los sectores de más rápido crecimiento en el mundo. “La creatividad es también un recurso
renovable, sostenible e ilimitado que podemos encontrar
en cualquier parte del mundo” (UNESCO, 2021, párr. 1). La
creatividad es la industria del mañana, cuenta con diversos
actores y es una economía que está en auge. Por esta razón, la
línea de investigación de este proyecto es el estudio de este
fenómeno, de cual se presentan a continuación algunos indicadores de esta economía que servirán de base para iniciar la
exploración.
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Figura 1
Indicadores económicos de las Industrias Creativas y Culturales2

Fuente. UNESCO (2021).

En el 2004 fue creada La Red de Ciudades Creativas por
la UNESCO y hoy se compone por 246 ciudades alrededor del
mundo. Esta red tiene por objetivo la de promover la diversidad
cultural y el desarrollo sostenible, reconociendo la creatividad
como un factor estratégico del desarrollo urbano sostenible,
en los aspectos, económicos, sociales, culturales y ambientales
y como un generador de derrama económica a través del turismo (UNESCO, 2021). México tiene ocho ciudades creativas de
distintos estados —Ensenada, San Cristóbal de las Casas, Morelia, Guadalajara, Ciudad de México, Puebla, Mérida y Querétaro— incluidas en esta Red de Ciudades Creativas lanzada
2 Estos indicadores económicos permiten realizar un análisis de la
situación y del rendimiento de la economía tanto pasada como presente,
y pueden servir para realizar previsiones sobre la futura evolución de la
economía creativa.

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por la UNESCO en 2004. Esta Red se compone de siete ámbitos
creativos, que son la artesanía y artes populares, artes digitales,
cine, diseño, gastronomía, literatura y música (UNESCO, 2020).
El término ciudad creativa fue creado por el autor inglés Charles
Landry en la década de 1980 para designar a aquellas localidades donde las actividades culturales suponían un componente de
peso en la economía de la ciudad y en el funcionamiento social
(Landry, 2012).
México tiene un gran potencial y un papel estratégico en
las industrias creativas ya que se ha distinguido en todo el mundo
por su gran creatividad. El gobierno mexicano busca posicionar a
México como uno de los principales actores del mundo y a convertirlo en el vínculo para la producción de contenidos audiovisuales e interactivos de Latinoamérica. Con este fin se esfuerza
por crear una plataforma que integra los esfuerzos del gobierno,
la iniciativa privada y la academia para promover el desarrollo de
estas industrias y mantenerse como destino líder en la producción creativa.
Considerando que sus costos competitivos, su infraestructura de primer nivel, su tecnología de punta, variedad escénica, experiencia, fuerza laboral calificada y su talento son reconocidos internacionalmente. Por añadidura, nuestro pías es el
destino turístico número diez a nivel mundial puesto que cuenta
con su belleza natural y con beneficios derivados del Tratado de
Libre Comercio con América del Norte y goza de infraestructura
de telecomunicaciones de punta, de nodos urbanos conectados a
velocidades altas de banda ancha y abastecimiento eléctrico sin
interrupciones las 24 horas (PROMEXICO, 2016).
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En el recorrido de este trabajo, se presentan datos relevantes que aportan elementos para conocer la industria creativa y que exploran temas relacionados con el crecimiento de esta
industria y del entorno laboral de los individuos creativos relacionados con este sector. Las industrias creativas representan un
futuro para la cultura de México y los empleos vinculados con el
sector cultural seguirán ascendiendo. Las trayectorias y condiciones de trabajo de estos individuos mostrarán el curso de vida
laboral contingente en el que se encuentran con la posibilidad
esperanzadora de obtener condiciones que sean dignas, con salarios decentes y oportunidades de crecimiento.
Del mismo modo, el desarrollo de las actividades artísticas y culturales, seguirá generando ingresos a sus participantes
repercutiendo favorablemente en la economía internacional, nacional y local. El involucramiento de organismos, internacionales,
nacionales y locales seguirá apoyando a las empresas creativas y
culturales, con el propósito de impulsar y fortalecer al sector cultural del orbe de México y Nuevo León respectivamente. Es importante considerar que la cultura no puede ser olvidada, en vista
de que sin cultura no hay humanidad y sin ella la recuperación
económica mundial que se vive actualmente será complicada.
Los alcances de esta investigación serán locales de carácter regional y proporcionarán la información pertinente para conocer la generación de fuentes de empleo que fortalezcan la identidad cultural de la sociedad. En términos generales el estudio
de las industrias creativas, las cuales contribuyen al desarrollo
nacional, se percibe como una alternativa adecuada para generar
el conocimiento necesario para mejorar las condiciones laborales
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actuales de los trabajadores y para desarrollar aun más la industria, lo que como hipótesis final resultaría en beneficios económicos y sociales importantes.3

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3 Agradecimientos al Dr. Eleocadio Martínez Silva y al Dr. Roberto Kaput
González Santos por su valiosa colaboración en la consecución del material
bibliográfico que sirvió de base para la elaboración del presente artículo.
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Relevancia de la educación superior y calidad de
vida: pensar la comunidad en el marco de la agenda
2030
Relevance of higher education and quality of life:
thinking the community within the framework of
the 2030 agenda
Rogelio Cantú Mendoza1
rogeliocantu@ymail.com

Resumen: En este trabajo2 se hace un análisis de los conceptos de evaluación y acreditación con relación a los impactos sociales y la responsabilidad social, a partir de su origen y de su incorporación al discurso
del ámbito universitario, reconociendo los diversos factores que han
propiciado su creciente importancia en las diversas actividades de la
universidad. Se trata de un nuevo referente de las funciones sustantivas de la universidad, por lo que nuestro objetivo general es aportar
elementos para la reflexión sobre la articulación de esta dimensión de
impactos sociales y las funciones sustantivas, incluyendo su gestión y
1 Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. rogeliocantu@ymail.com
2 Artículo desarrollado a partir de la ponencia: La responsabilidad social
y la evaluación de la calidad de la educación superior en México, presentada
en el XIII COLOQUIO INTERNACIONAL SOBRE GESTIÓN UNIVERSITARIA. Impacto y eficacia social de la Universidad. Buenos Aires, Argentina del
27 al 29 de noviembre de 2013. [Nota de la editora]

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evaluación para la acreditación. Se plantea la necesidad de reconsiderar
los marcos de la gestión de las funciones sustantivas, así como de su
evaluación, redimensionando el impacto social como un referente fundamental, teniendo como marco la agenda 2030.
Palabras clave: Universidad, acreditación, sociedad, calidad.
Abstract: In this work, an analysis is made of the concepts of evaluation and accreditation in relation to social impacts and social responsibility, based on their origin and their incorporation into the discourse of the university environment, recognizing the various factors that
have led to their growing importance in the various activities of the
university. It is a new benchmark for the substantive functions of the
university, so our general objective is to provide elements for reflection
on the articulation of this dimension of social impacts and the substantive functions, including their management and evaluation for accreditation. The need to reconsider the frameworks for the management of
substantive functions, as well as their evaluation, is raised, re-dimensioning the social impact as a fundamental reference, taking the 2030
agenda as a framework.
Keywords: University, accreditation, society, quality.

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Introducción
En este trabajo se realiza una aproximación a algunos factores
socioeconómicos y tecnológicos del entorno de la universidad
que han tenido grandes cambios y que propician en la sociedad
y en las instituciones universitarias tendencias de innovación
y replanteamiento de sus funciones sustantivas, así como de su
gestión y evaluación, con el referente de la responsabilidad social
de la universidad.
Las formas como ocurren los procesos productivos, la comercialización, la interacción social y las necesidades sociales se
han reconvertido drásticamente, teniendo como marco el entorno global, lo cual impacta directamente hacia nuevas necesidades
de formación.
Todo lo anterior obliga a que las universidades del nuevo
siglo reconsideren sus formas de relación con la sociedad, es decir
la manera como se realizan sus funciones sustantivas y su correspondencia con las expectativas y necesidades sociales.
Dentro de este proceso general se ha desarrollado una tendencia que busca profundizar y delinear los conceptos sobre la
gestión de la calidad y de la evaluación, ahora con el referente
de la “responsabilidad social de la universidad” y propiciando un
nuevo enfoque en la definición de la cultura académica, la cual
puede ser considerada como “el conjunto de símbolos, códigos,
reglas y saberes que son aprendidos y compartidos por los integrantes de las instituciones educativas, a partir de creencias,
ideologías, leyendas, relatos, para interpretar la realidad educativa” (Didriksson, 2009, p. 14). Esta cultura académica ha sufrido
grandes transformaciones en la universidad pública mexicana,
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particularmente a partir de los años noventa como consecuencia,
entre otros factores, de tendencias globales y de políticas públicas orientadas a la educación superior.
Estos cambios en la cultura académica, a su vez han propiciado nuevos estilos de gestión universitaria, “entendida como
la capacidad de generar una relación adecuada entre la estructura, la estrategia, los sistemas, el estilo, las capacidades, la gente y
los objetivos superiores de la organización educativa” (Casassus,
2000, p. 4) en este caso, la universidad.
Un nuevo énfasis en los modelos de gestión universitaria
emerge a partir del referente de la responsabilidad social de la
educación superior, como expresión de la rendición de cuentas y
la evaluación.
En este trabajo se tienen como objetivos: 1) Realizar un
análisis crítico de la evolución y significado de la dimensión de
responsabilidad social en el ámbito universitario de México, 2)
Reconocer las tendencias actuales para repensar los modelos de
gestión de la educación superior frente al referente de los impactos sociales.
Los antecedentes sobre el concepto de responsabilidad
social son diversos en las universidades latinoamericanas, sobre
todo en América del sur, pues ya en Chile y Perú, diversas instituciones incorporaron al planteamiento de su misión el compromiso de responsabilidad social de su actividad académica en la
ejecución de las diversas funciones.

En México el origen de

esta dimensión (responsabilidad social) se localiza en el ámbito de la empresa privada. Esto ocurre como consecuencia de los
requerimientos sociales y gubernamentales para evitar costos y
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consecuencias no deseadas en el medio ambiente derivadas de los
procesos productivos y buscando conciliar la eficacia productiva
con principios de democracia, ayuda mutua, apoyo a la comunidad y justicia social. En el medio empresarial la responsabilidad
social es el resultado de una evaluación de las prácticas y valores
de una empresa en sus procesos productivos, de donde resulta
una acreditación cuando se cumplen con los indicadores correspondientes.
Este distintivo acredita a la empresa ante sus empleados,
inversionistas, clientes, autoridades, y sociedad en general como
una organización comprometida voluntaria y públicamente con
una gestión socialmente responsable como parte de su cultura y
estrategia de negocio. Es un compromiso que tiene que refrendarse por periodos.
Es así, que la búsqueda de la sustentabilidad y la necesidad de correspondencia con las necesidades sociales, hacen que
algunas universidades incorporen también a sus planteamientos
de planeación y desarrollo la categoría de la “responsabilidad social” en relación a sus funciones sustantivas.
Debemos sin embargo, reconocer que ya existen en México instituciones y metodologías que incluyen la evaluación de diversos aspectos que son, de alguna manera, expresión de la forma
como cada institución universitaria atiende su “responsabilidad
social”.
En este trabajo se realiza un estudio sobre las posibles formas de articulación de la evaluación de las funciones sustantivas universitarias, en términos de responsabilidad social, es decir
de sus impactos sociales.
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En el contexto de la educación superior, “la responsabilidad social universitaria se ha de entender como la habilidad y
efectividad de la universidad para responder a las necesidades de
transformación de la sociedad donde está inmersa, mediante el
ejercicio de sus funciones sustantivas: docencia, investigación,
extensión y gestión interna” (AUSJAL, 2009, p.15), por lo que resulta pertinente incorporar la dimensión de “impactos sociales”
en su evaluación.
Desarrollo y planteamiento del problema: repensar la evaluación incorporando la dimensión de los impactos sociales de
la educación superior
El contexto: Al igual que otras organizaciones del sector público,
diversas universidades públicas y privadas han buscado acreditarse como organizaciones socialmente responsables, en el CEMEFI lo que pone de manifiesto el interés por esta acreditación.
Por lo que ya aparecen en la página WEB del CEMEFI, entre las
organizaciones acreditadas, el ITESM (Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Autónoma
de Sonora y la Universidad Autónoma de Puebla, entre otras.
La responsabilidad social es “el modo en que la institución universitaria se relaciona e impacta a la sociedad a través
de sus políticas, estrategias, prácticas y programas institucionales, y a la influencia que la sociedad y las expectativas de
los actores sociales tienen sobre ella. Por su parte la UANL
(Universidad Autónoma de Nuevo León) obtuvo su acreditación como socialmente responsable a través de la agencia calificadora “WORLDCOB: CSR” en el 2011. El modelo que aplica
la UANL en materia de responsabilidad social incluye cuatro
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dimensiones:1) Gestión ética y de calidad, 2) Extensión y vinculación con el entorno, 3) Formación universitaria integral
y de calidad e 4) Investigación socialmente pertinente”. (Berrún, 2013, p. 44)
En una ponencia presentada en el Congreso de Educación
Superior 2014, en La Habana por el Dr. Francois Vallaeys señaló
que: “la responsabilidad social universitaria se expresa en los siguientes principios:
a)
Lo que la universidad quiere ser: Discursos, normas, planes,
documentos…
b)

Las percepciones: Lo que la universidad cree que es,
opiniones de directivos, maestros, alumnos y trabajadores.

c)

Expectativas: Lo que la sociedad espera de la universidad,
empleadores, gobierno, pueblo en general.

d)

Los resultados de lo que hace la universidad: Es decir los
impactos de sus funciones en los diversos sectores de la
sociedad” (2014)

Desde el punto de vista metodológico el tema de la responsabilidad social de la universidad tiene que ser abordado en
relación con marcos muy amplios y de la precisión metodológica de la evaluación; amplios en el sentido que las instituciones
internacionales, particularmente la UNESCO, durante años
han estado trabajando para analizar la relación de la universidad con las necesidades sociales, sin embargo el análisis no debe
quedarse en el nivel macro institucional, sino profundizar con
mediciones mas específicas del impacto de los programas educativos.
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Es en este enfoque metodológico que se pueden construir
orientaciones para valorar el cumplimento de la responsabilidad
social de la universidad contemporánea, es decir la gestión y la
evaluación de impactos sociales derivados del quehacer universitario.
Los grandes principios que deben orientar esta reflexión
sobre la gestión universitaria y la evaluación pueden ser los siguientes:
1.
Pertinencia: Esto se refiere al valor social del conocimiento
que se produce en las IES (Instituciones de Educación Superior), así como los mecanismos de difusión y aplicación
en beneficio de la sociedad.
2.

Calidad de la formación profesional: Se refiere a la transformación de la persona que egresa como profesional universitario y su desempeño profesional.

3.

El ejercicio de la crítica social y política: Las universidades
deben ser evaluadas por la aportación que hacen para el desarrollo de la ciudadanía y el fortalecimiento de la democracia.

4.

Desarrollo económico: El valor del conocimiento constituye
un referente importante para la apreciación del desarrollo
económico, por su aportación al crecimiento y al bienestar
social.

5.

Generación de nuevo conocimiento: En este apartado se ha
de considerar la aportación universitaria a la generación de
conocimiento de frontera y su impacto en los procesos pertinentes a los grandes problemas del desarrollo social.

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6.

La difusión de la cultura: Aquí se ha de considerar la actividad universitaria en función de la forma como promueve
el desarrollo de la cultura en beneficio del ser humano y de
las posibilidades de acceso de la sociedad en general para
participar de los beneficios de la cultura.
Sin embargo, estos principios generales no pueden ser

contemplados de manera aislada, sino en el contexto de los procesos de la demanda internacional y de las metodologías de evaluación, lo cual se va a considerar enseguida.
Se trata pues, de no caer en la reiteración de conceptos,
sino en la construcción de congruencia, donde la evaluación y la
acreditación de la calidad nos informen del nivel de cumplimiento al compromiso social de la educación superior, dando cuenta
de sus impactos sociales.
La pertinencia externa, pensada en términos de externalidades de la educación en una visión holística debe expresar el
nivel de cumplimiento de la responsabilidad social, es decir el nivel de transferencia de resultados e impactos a la sociedad como
consecuencia de la investigación, la difusión de la cultura y el
ejercicio profesional de los egresados.
Construyendo marcos de análisis para esta problemática
En la conferencia de la Cumbre Mundial de la Educación Superior
celebrada en París en 1998 (UNESCO), se tomaron importantes
acuerdos sobre el desarrollo de la educación en todos los países
miembros. Entre los convenios más importantes se destacaron
aspectos que tocaron los siguientes:
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147

�Rogelio Cantú / Educación superior

a)

b)

c)

“La pertinencia de la educación superior ha de evaluarse
en función de lo que las universidades hacen y lo que la
sociedad espera de éstas. La educación superior debe
reforzar sus funciones al servicio de la sociedad encaminadas
a erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el
analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente
y las enfermedades.
La educación superior debe contribuir al desarrollo pleno
del conjunto del sistema educativo, mejorando la formación
del personal docente, la elaboración de los planes de estudio
y la investigación educativa.
En última instancia la educación superior debe apuntar
a crear una sociedad no violenta y de la que esté excluida
la explotación, una sociedad formada por personas cultas,
motivadas e integradas, movidas por el amor a la humanidad
y guiadas por la sabiduría” (UNESCO, 1998, p. 104-105)

Estas orientaciones se han actualizado con los diecisiete
objetivos de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) y que de manera sintética se expresan en los siguientes postulados de ANUIES, (Visión y Acción 2030):
– Fin de la pobreza.
– Hambre cero: Lograr la seguridad alimentaria
– Salud y bienestar para todos
– Educación de calidad, inclusiva y equitativa durante
toda la vida.
– Igualdad de género.
– Agua limpia y saneamiento.

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– Energía asimilable y no contaminante.
– Trabajo decente y crecimiento económico.
– Industria, innovación e infraestructura.
– Reducción de las desigualdades.
– Ciudades y comunidades sostenibles.
– Producción y consumo responsables.
– Acción por el clima.
– Paz, justicia e instituciones sólidas.
Es por ello que resulta impostergable la necesidad de profundizar y fortalecer los términos de la responsabilidad social
universitaria.
En este sentido, la responsabilidad social, según López
Calva (2013) “ha de tener los siguientes rasgos:
– Es un asunto de todos y asumida como una cuestión de
identidad.
– Apunta a lograr una transformación social concertada
plasmada en proyectos.
– Requiere innovación pedagógica y científica, útiles al
desarrollo.
– Implica la interdisciplinariedad.
– Se apoya en la cooperación institucional.”
Por su parte Humberto Grimaldo, coordinador de la ORSALC-UNESCO (Observatorio Regional de Responsabilidad Social para América Latina y el Caribe) destaca que el trabajo del
ORSALC apunta a “la injerencia real en políticas educativas de
inclusión, calidad y equidad. Para ello nos hemos propuesto a nivel regional un mecanismo de comparación propositiva que nos
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149

�Rogelio Cantú / Educación superior

permita sistematizar y evaluar: proyectos educativos; conceptos curriculares; procesos académicos; productos investigativos;
profesionales o comerciales” (2014, p. 3).
En la publicación denominada: Inclusión con responsabilidad social (2012), la ANUIES propone diversas orientaciones
al sistema universitario para que en las diversas instituciones se
profundice en una nueva gestión y caracterización de las funciones sustantivas asumiendo la responsabilidad social de la universidad, reconociendo que esto no está suficientemente atendido
en los actuales esquemas de evaluación y acreditación.
Entre las líneas de acción señaladas por la ANUIES para la
redefinición de las funciones sustantivas que permiten desarrollar el nuevo concepto de paradigma de responsabilidad social
universitaria (RSU), en el documento: Inclusión con responsabilidad social (ANUIES, 2012, P. 77) se proponen tres ejes estratégicos:
1.
2.
3.
A

150

Gestión socialmente responsable de la formación
La gestión socialmente responsable del conocimiento y la
cultura y
La gestión socialmente responsable de la institución en su
conjunto.
En la dimensión de gestión socialmente responsable de
la formación la ANUIES formula orientaciones sobre las
características que debe tener la formación profesional,
entre otras: Promover la ampliación de oportunidades
de acceso, en especial a grupos vulnerables, promover el
aprendizaje basado en proyectos y problemas reales con alto
impacto social, promueve la incorporación al curriculum de
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�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

B

contenidos socialmente útiles.
En cuanto a la investigación y la extensión, se considera
que una institución es socialmente responsable cuando:

C

Impulsa de manera equilibrada el desarrollo de proyectos
que contribuyan a la generación de conocimiento
que favorezcan el desarrollo económico con los que
contribuyen al desarrollo social y humano. Promueve la
utilidad social del conocimiento y la cultura. Hace énfasis
en la investigación hacia la solución de problemas sociales.
Promueve la vinculación de las agendas individuales de
investigación con la sustentabilidad. Fomenta la difusión
de conocimientos socialmente útiles. Convoca a asegurar
la pertinencia social de la investigación y de los proyectos
culturales con las necesidades sociales.
En relación al campus socialmente responsable, es decir
la gestión en su conjunto, se señala que una institución
es socialmente responsable si: Mantiene la coherencia
entre el discurso y las prácticas. Promueve el respeto a
los derechos humanos. Impulsa el comportamiento ético
de los miembros de la comunidad. Fomenta la atención al
desarrollo profesional y personal de la comunidad. Fomenta
el desarrollo de actividades que permiten anticipar
necesidades del entorno. Promueve la iniciativa de políticas
pertinentes al desarrollo. Fomenta la participación social
en el desarrollo institucional. Administra de manera
responsable el patrimonio universitario.

Como se puede observar, la publicación de ANUIES
(2018) ha delineado un paradigma sobre responsabilidad social
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151

�Rogelio Cantú / Educación superior

universitaria, el cual sin duda ejercerá una gran influencia en la
reconstrucción de nuevos marcos para reorientar la evaluación
de la educación superior en México, principalmente en cuanto a
la incorporación de la RSU como una dimensión que influya en
las prácticas universitarias relacionadas con la ejecución de las
funciones sustantivas.
El otro marco en que tiene que ser considerada la responsabilidad social está definido por las metodologías de la evaluación de
la calidad de los programas educativos y de la gestión universitaria.
En este aspecto resultan muy coincidentes, las formas de
evaluar de los Comités Interdisciplinarios de la Educación Superior (CIEES) y de los Organismos Acreditadores reconocidos
por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior
(COPAES) en México, los cuales con el estudio que realizan y las
recomendaciones que formulan buscan mejorar la calidad de los
programas educativos. Sin embargo, estas metodologías deben
reorientarse a la medición de los impactos de la educación superior, más que en los procesos, como ahora sucede.
Es en este aspecto donde la evaluación educativa debe actualizarse y profundizar en la valoración de los impactos de la
educación superior, los cuales pueden ser en las siguientes dimensiones: El impacto directo en la formación de los alumnos,
la dimensión pedagógica de abordar la producción del saber, los
impactos sociales (económicos, sociales, políticos, ambientales)
como consecuencia de las prácticas de la institución y de los
egresados en relación al progreso general, la gestión socialmente
responsable de la organización universitaria y sus efectos en las
personas y la utilización de los recursos.
152

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�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Es importante desarrollar un modelo que puede servir
como base para el seguimiento y evaluación de los impactos sociales propiciados como consecuencia de la ejecución de las funciones sustantivas de la universidad mexicana y su relación directa con la calidad de vida en la comunidad.
Se trata de una tarea compleja y que requiere articular el
estudio de los problemas del desarrollo de nuestro país con el
quehacer universitario, buscando explicar la forma como esta
actividad académica ha propiciado consecuencias en la vida nacional, esto con base en indicadores confiables y reconociendo
que “los indicadores son herramientas para clasificar y definir, de
forma más precisa, objetivos e impactos, son medidas verificables
de cambio o resultado, diseñadas para contar con un estándar
contra el cual evaluar, estimar o demostrar el progreso con respecto a metas establecidas, que facilitan el reparto de insumos,
produciendo determinados productos y alcanzando objetivos”
(Mondragón, p. 52, 2002).
En relación al tema de indicadores para medir el impacto
de la educación superior y con ello el propósito de evaluar la responsabilidad social de la universidad, hay que aceptar que constituye una tarea compleja, en la cual apenas se inicia un trabajo,
que como diría el Dr. Julio Rubio: “esta tarea se encuentra en sus
inicios” (ponencia, seminario permanente del Cambio Educativo
en FFYL-UANL, 2013) pero que ya está en marcha y la cual debe
orientarse por principios metodológicos serios, entre lo cuales se
pueden reconocer la necesidad de crear indicadores con rasgos
como los siguientes: Estar inscritos en un marco teórico o conceptual, ser específicos, es decir, estar vinculados con los fenóDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-6

153

�Rogelio Cantú / Educación superior

menos económicos, sociales y culturales en su imbricación con la
educación superior. Ser explícitos, para entender con su nombre
si se trata de un valor absoluto o relativo, de una tasa, de un índice. Ser perdurables por varios años, con el fin de observar el
comportamiento del fenómeno, en este caso de la función sustantiva que se esté evaluando, finalmente ser relevantes y oportunos,
para la definición de políticas.
Los indicadores son elementales para evaluar, dar seguimiento y predecir tendencias de la situación de un país, un estado, una región en lo referente a su economía, desarrollo humano
y educativo, así como valorar la calidad de vida en su relación al
desempeño institucional encaminado a lograr las metas y objetivos conjuntos.
Se trata de un gran reto que habrá de reorientar la gestión universitaria y los actuales esquemas de evaluación de la
educación superior que se habían cimentado en analizar los
procesos, dedicando un débil acercamiento a la evaluación de
los impactos de las funciones sustantivas de la universidad, los
cuales se materializan en la calidad de vida de los miembros de
la sociedad.
Es por ello, que en las últimas décadas “se ha propiciado
el fortalecimiento del enfoque integrador en la gestión educativa
impulsado por autores latinoamericanos que buscan satisfacer
las necesidades y aspiraciones de la sociedad latinoamericana”
(Sander 1996)
Es en este punto donde la gestión se confronta con el análisis político-ideológico y que nos lleva a reconsiderar la naturaleza de la educación: un servicio o un bien público.
154

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�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

El resultado de este proceso deberá ser “un nuevo paradigma de gestión educativa de carácter multidimensional, que
integre propuestas para desarrollar alternativas hacia la eficacia pedagógica, la eficiencia económica, de administración para
efectividad política, y de administración para relevancia cultural”
(Sander 1996)
El punto de partida será sin duda el lugar que se da a la articulación de la calidad de la gestión y la calidad de vida, donde existen
consensos importantes, pero el trabajo se tendrá que orientar hacia
la búsqueda de consenso sobre la naturaleza de la calidad educativa
y de las estrategias de aplicación en la conducción de la escuela, quedando pendiente el estudio sobre su impacto en la comunidad.
Conclusiones
En México, el concepto de responsabilidad social tiene su origen en el ámbito empresarial, para enfatizar aspectos de los procesos productivos ligados al desarrollo social y
económico, con criterios de sustentabilidad, es decir tratando
de evitar el deterioro del medio ambiente; su transferencia al
ámbito de la universidad va cobrando mayor importancia, en
la medida en que cada vez un mayor número de instituciones
buscan reorientar su desempeño como instituciones socialmente responsables.
En el caso de la universidad pública resulta de mayor
trascendencia la atención al cumplimiento cabal de la responsabilidad social como instituciones creadas y sostenidas por la sociedad para promover su desarrollo con justicia y equidad, lo cual
marca una orientación a la gestión universitaria.
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�Rogelio Cantú / Educación superior

Se hace necesario pensar en la posibilidad de una síntesis, es decir, lograr que la categoría de la responsabilidad social
sea incorporada y pensada de otra manera en nuestros actuales
esquemas de evaluación, para no repetir procedimientos y formatos de evaluación, donde al final es la misma información que
se recicla en diversas instancias, resultando urgente pasar de la
evaluación de procesos a la evaluación de los impactos sociales
de la educación superior, articulando calidad educativa y calidad
de vida.
Se puede insistir en que, una mala capacidad de gestión,
con despilfarro de recursos, desde luego que afecta la responsabilidad social. De igual manera el no cuidar la pertinencia de nuestros programas educativos constituye una forma de desatender la
responsabilidad social de la universidad.
En la medida en que cada universidad atienda de la mejor
manera el ejercicio de sus funciones sustantivas, enseñanza, investigación, crítica, gestión y difusión de la cultura, atendiendo
a las necesidades de la sociedad, en esa medida se estará cumpliendo con la responsabilidad social universitaria, lo cual debe
ser objeto de una evaluación de impactos sociales de la educación
y un buen sistema de indicadores.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Participación política y democracia en el siglo XXI.
Reseña de la obra: ¿Qué es la democracia electrónica? La transición política por la transformación digital de la democracia, de Jorge Francisco Aguirre Sala
(México: Tiran lo Blanch, 2021).
Rafael Caballero Álvarez1
r_caballero_a@hotmail.com

En la actualidad la tecnología está presente prácticamente en
cualquier actividad de la vida humana. La pandemia de la COVID-19 quizá haya hecho todavía más evidente esta realidad, si
se toma en consideración que el confinamiento social al que ha
obligado a lo largo de más de 15 meses al momento de escribir
esta reseña, obligó a que muchas actividades continuaran desarrollándose a la distancia, principalmente las educativas y las
de oficina, aunque ciertamente la interacción en la red de redes
tiene un arraigo más antiguo al aislamiento social obligado por
circunstancias sanitarias.
1 Sociólogo, maestro en Derechos Humanos y Democracia y doctorante
en Derecho Electoral. Profesor-investigador en la Escuela Judicial Electoral del
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (México). rafael.caballero@te.gob.mx

161

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

Para tener una idea de qué tanto la población mexicana tiene acceso a la tecnología y cómo la usa, a continuación se
muestran algunos datos extraídos de la Encuesta Nacional sobre
Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los
Hogares (ENDUTIH) 2021, que da cuenta del año previo2:
•

•

•

En 2020, se estimó una población de 84.1 millones de
usuarios de internet, que representan 72.0% de la población
de seis años o más.
Los tres principales medios para la conexión de usuarios a
internet en 2020 fueron: celular inteligente (Smartphone),
con 96.0%, computadora portátil, con 33.7%, y televisor
con acceso a internet, con 22.2%.
Las principales actividades que realizaron los usuarios
de internet en 2020 fueron comunicarse (93.8%),
buscar información (91.0%) y acceder a redes sociales
(89.0%).
Según la ENDUTIH previa, en la que se da cuenta de lo

registrado en 2019, la principal actividad de los usuarios de internet correspondía al entretenimiento (91.5%), seguido de la
obtención de información (90.7%) y comunicarse en tercer sitio
(90.6%) (INEGI 2020). Esto llama la atención porque pareciera
que actualmente se privilegia la comunicación —incluida la que
2 La ENDUTIH es un esfuerzo del Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI), en colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes (SCT) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). Desde
2015 capta las respuestas directas de un usuario seleccionado de manera aleatoria en cada hogar, recogiendo su experiencia personal en el uso de las TIC, lo
que permite una mayor profundidad y precisión en los usos que la población
hace de estas tecnologías (INEGI 2021).

162

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

se da mediante las redes sociales— y la búsqueda de la información por encima del esparcimiento y el ocio.
Por supuesto que esta tendencia podría cambiar al año
siguiente, pero hoy de lo que nos habla es de un mayor interés
por parte de las y los usuarios para informarse y para interactuar entre sí. Esto es importante porque podría significar una
condición que propicie, o al menos favorezca, una mayor participación política mediante el uso de las tecnologías digitales
(TD).
El ciberespacio es un ámbito que ha extendido las posibilidades de las actividades humanas cotidianas, de tal suerte
que actualmente se pueden hacer transferencias bancarias sin
necesidad de presentarse en el banco, lo mismo que comprar casi
cualquier clase de producto sin acudir a establecimiento alguno,
hacer trámites burocráticos a la distancia o, como ya se mencionó, tomar clases sin asistir al aula. Por ello, no es para nada descabellado pensar que se puede participar en política sin que necesariamente haya de por medio una convocatoria a las urnas o a
colmar las calles y las plazas públicas.
La ciberpolítica es un concepto que de forma genérica
puede referirse a la vinculación entre las entidades del Estado y
las personas, y las personas entre sí mismas, respecto a los asuntos públicos por medio de las TD. Esta premisa sugiere que en el
ámbito digital pueden replicarse prácticas políticas del mundo
físico que bien pueden tener características autoritarias o democráticas, aunque por algunos distintivos de los medios digitales,
como la horizontalidad, se podrían pensar de inicio más afines a
la democracia. Estaríamos hablando entonces de un tipo de deDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

163

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

mocracia catalogada como democracia digital, democracia electrónica o e-Democracia.
Para tener mayor precisión sobre estos conceptos, identificar rigurosidad en sus contenidos y conocer las posibilidades
que podrían derivar de su aplicación, resulta sumamente pertinente la obra de Jorge Francisco Aguirre Sala intitulada: ¿Qué es la
democracia electrónica? La transición política por la transformación digital
de la democracia.
Se trata de una obra sumamente vanguardista y de enorme valor académico, pero con una estructura y fluidez narrativa
que la hacen asequible para cualquier tipo de público.
El autor atina en plantear el título en clave de interrogante, ya que ello le permite definir con claridad su objeto de
estudio, en función de lo cual se da a la tarea de desarrollar y delimitar el concepto de democracia electrónica. El complemento
del título resulta igualmente certero debido a que la construcción conceptual del autor no se queda en el plano de la abstracción sino que explora algunas posibilidades prácticas, para
lo cual incluso recurre a experiencias concretas que han sido
mundialmente conocidas.
Considerando que una reseña tiene como propósito difundir algunos contenidos básicos de un material en específico
con miras a que otras personas lo consulten, a continuación se
comparten algunas referencias mínimas del libro conforme a su
capitulado.
La obra inicia explicando el desarrollo histórico que ha
tenido el concepto de democracia electrónica a lo largo del siglo
XX y lo que va del XXI. El autor expone que en su origen el con164

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

cepto estaba más asociado con medios propiamente electrónicos
como la radio y, principalmente, la televisión y cómo fue posteriormente adoptado para referirse al uso de internet y sus derivados respecto a actividades políticas de naturaleza democrática.
El capítulo es un marco histórico-conceptual de la e-Democracia
en el que el autor no solo identifica sus antecedentes y contornos,
sino que explica otros conceptos como la democracia líquida, la
democracia monitorizada y el gobierno electrónico, precisamente
para imprimir rigurosidad en el uso de tales categorías. El manejo
de fuentes y autores es impecable, aunque en realidad esta es una
constante a lo largo de todo el libro.
La siguiente sección es dedicada al desarrollo del concepto de tecnopolítica. El aparato crítico incluye tanto a autores de
habla hispana como inglesa y de distintas nacionalidades, como
Ismael Peña-López, Manuel Castells, Javier Toret, Iginio Gagliardone, Terje Rasmussen, Antoni Gutiérrez Rubí, Paul Edwards,
Gabrielle Hecht, y Ramón Queraltó, entre muchos otros. Sobre
esta base, Aguirre Sala construye un estado del arte sumamente
sólido de la tecnopolítica, el cual contribuye a entenderla como
una premisa para la democracia electrónica.
A continuación el autor enfoca sus reflexiones en un cuestionamiento toral en su obra: ¿se requiere adaptar la democracia
por y para la era digital? ¿O más bien se deben acondicionar las
TD, en particular las redes sociales, para la democracia como la
conocemos? Los objetivos que Aguirre Sala se traza para esta sección son puntualmente descritos por él: en primer término, hacer
explícita la pregunta de investigación que guía los alcances y limitaciones de su esfuerzo intelectual; establecer las razones de
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

165

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

ambas partes del dilema; elaborar una sucinta revisión histórica
del estado de la cuestión y establecer una categorización de los
modelos de e-Democracia, lo cual, dicho sea de paso, logra con
maestría; aportar argumentos para la disolución del dilema y precisar las correlaciones entre las funciones políticas, los mecanismos de participación ciudadana y las herramientas electrónicas
con el propósito de explicar las mutuas influencias entre las TD y
las demandas de la democracia (Aguirre 2021, 48).
El entusiasmo del autor respecto a las posibilidades que
las TD abren a la participación política y en general a la democracia electrónica es un elemento que subyace a toda la obra.
Sin embargo, su esfuerzo intelectual goza de un rigor académico
que evita que el libro se perciba solo como una apología ajena a
aquellos aspectos que podrían considerarse al menos no tan positivos de la e-Democracia, a los cuales se refiere como trampas.
Entre ellos incluye la desinformación y la difusión de noticias
falsas, las amenazas a la privacidad a partir de la interacción
en la red y el Big Data, la fragmentación asociada a fenómenos
como la polarización y lo que podemos entender como posverdad, entre otras.
Resulta encomiable que el autor también identifique igual
número de ventajas o pros a favor de la democracia electrónica
y que los contraste con las trampas para que las y los lectores
cuenten con elementos para hacer un balance entre las dos caras
de la moneda.
Este análisis no se queda en el plano de lo abstracto, sino
que permite al autor perfilar la viabilidad de la e-Democracia,
para lo cual expone casos concretos que han sido conocidos in166

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�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

ternacionalmente en los que las TD han jugado un papel significativo: de la primavera árabe al Occupy Wall Street y del Movimiento Umbrella chino al mexicano Un Día Sin Nosotras.
La obra concluye con un nutrido capítulo de conclusiones
que, naturalmente, recapitula los contenidos y al mismo tiempo
enfatiza la idea de que las TD pueden alentar prácticas de deliberación en las que la sociedad tenga una participación directa
y con incidencia real en la toma de decisiones. No obstante, el
autor advierte con objetividad que es posible que la democracia
electrónica no logre subsanar algunas de las deficiencias de la
democracia tradicional que por sí misma no ha conseguido dejar
atrás. Aun así, insiste en que las TD poseen un potencial democratizador muy importante.
El texto en cita es, sin duda, un gran aporte a la discusión
académica de temas como la comunicación política y digital, la
participación y cultura políticas, así como la democracia y sus
modelos transicionales, por lo que resultará de enorme interés
para las y los estudiosos de la ciencia política, la comunicación, la
sociología, el derecho y la filosofía, entre otras disciplinas. Además, como ya se dijo, gracias a su fluidez y claridad puede resultar
atractivo para prácticamente cualquier tipo de público. En suma,
una lectura obligada para quien tenga interés en comprender mejor la relación entre democracia y TD.

Fuentes:
Aguirre Sala, J. F. (2021) ¿Qué es la democracia electrónica? La transición política por la transformación digital de la democracia, México, Tiran lo Blanch.
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

167

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

INEGI. (2021) Comunicado de prensa núm. 352/21, del 22 de junio de 2021. México: INEGI, IFT, SCT. Disponible en:
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/OtrTemEcon/ENDUTIH_2020.pdf (Fecha
de consulta: 12 de julio de 2021).
INEGI. (2020) Comunicado de prensa núm. 103/20, del 17 de febrero de 2020. México: INEGI, IFT, SCT. Disponible en:
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de consulta: 12 de julio de 2021).

168

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                </elementTextContainer>
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                    <text>�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales
The transdisciplinary status of the Social Sciences
Jorge Francisco Aguirre Sala
IINSO UANL Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-5805-4082
Fecha entrega: 04-3-2022 Fecha aceptación: 04-4-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Aguirre Sala Jorge Francisco. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,

provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1
Email: jorgeaguirresala@hotmail.com
8

�Presentación editorial
Presentamos el segundo número de Transdisciplinar. Revista
de Ciencias Sociales del Centro de Estudios Humanísticos de la
UANL (enero-junio 2022), en el que compartimos una diversidad
de contribuciones realizadas desde distintas disciplinas. Por
medio de una metodología, de tipo hermenéutico, del análisis
crítico conceptual, Jorge Francisco Aguirre Sala analiza la
condición transdisciplinaria de las Ciencias Sociales, que en
su opinión, se orienta a la toma de decisiones y resolución de
problemas y la distingue de la inter y multidisciplinariedad.
Concibe a la primera como un estatus epistemológico cuyo
conocimiento orienta la acción bajo principios y valores éticos.
Con una metodología que vincula historia; estudios del
desarrollo económico; demografía; geografía, territorialidad y
ecología, principalmente, Gerardo Pantoja, Omar Moreno y Carlos
Saldaña, llevan a cabo un trabajo de análisis de la conformación
del municipio de Anáhuac en el estado de Nuevo León, México,
con la intención de delinear un modelo sustentable de acción
territorial. También en relación con el estado de Nuevo León, Luis
Enrique Pérez Castro y César Morado Macías ofrecen un análisis
de las élites políticas que combina las perspectivas sociológica;
politológica e histórica y las examina desde su conformación,
organización y axiología, sus formas de socialización e interacción
social. El estudio se concibe fundamental para comprender el
sistema político contemporáneo.
Víctor Manuel Zamora nos ofrece un análisis de la
importancia de la evaluación en la educación preescolar para

�proporcionar información orientada a la mejora continua de
dicho nivel. A pesar de formar parte de la educación obligatoria
en el Sistema Educativo Nacional, se examina la complejidad
de factores que dificultan la tarea, principalmente porque es un
nivel de enseñanza concebido y diseñado para operar de manera
abierta y cualitativa, que en términos de evaluación se traduce en
dificultades para sistematizar los resultados.
Dos artículos están orientados al análisis de problemas
relativos a los pueblos originarios y sus integrantes. Ernesto
Guerra García, comparte resultados de una investigación realizada
desde los Yoreme Mayo de Sinaloa, con enfoque multi-método que
prioriza el histórico, en el cual sostiene que el neoindigenismo
mexicano surgió de manera paralela con la gobernanza como
forma de administración pública y con la interculturalidad en
la educación y cuestiona que este enfoque ha minimizado la
cuestión indígena y ha generado el surgimiento de diversas leyes,
organismos e instituciones que han operado como medios para
su control. Con un enfoque transdisciplinar, Félix Enrique López
Ruiz nos brinda la historia de vida de un indígena zoque residente
en Nuevo León, que desde los estudios de género de los hombres y
la perspectiva analítica de las masculinidades va entretejiendo con
el imaginario sociocultural de la obra Nada menos que todo un hombre
del filósofo Miguel de Unamuno y construye categorías analíticas
interseccionadas acerca de los conflictos que se generan ante la
diversidad de posibilidades y exigencias en la construcción de la
masculinidad ante las que se encuentran los indígenas residentes
en el estado.
Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda
de Alexa Rosales Rivera y Eleocadio Martínez Silva, analiza el

�fenómeno del camp como un tipo de sensibilidad y forma de
expresión que al reproducir la estética de los ideales hegemónicos
en una forma exagerada, conduce a su cuestionamiento y funciona
como una forma de resistencia.
Ponemos también a consideración de lectores y lectoras,
la reseña que Alan Arturo Hernández García lleva a cabo acerca
de la obra Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución. Monterrey, coordinada por: Ludivina Cantú; Óscar
Tamez; José Luis Cavazos y Celso José Garza.
Juan José Muñoz reseña el conversatorio titulado
“Wirikuta: un acuerdo de vida”, dentro del marco de “Las Fronteras
del Medio Ambiente”, emisión 2022 mediante el cual la academia
de la Universidad Nacional Autónoma de México propició el
diálogo entre los actores que luchan por la preservación del medio
ambiente quienes expusieron los problemas medioambientales
que presenta la región sagrada de Wirikuta en Real de Catorce,
municipio de San Luis Potosí, México.
Beatriz Liliana De Ita Rubio
Directora

�Equipo editorial CEH / Manifiesto por la seguridad y la justicia en Nuevo León, México

Manifiesto por la seguridad y la justicia en Nuevo
León, México
El equipo editorial del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, ante el feminicidio de
Debanhi Escobar, -estudiante de nuestra institución-, y de la
gran cantidad de víctimas de este crimen y de las desapariciones
forzadas, -que en el caso de las mujeres generalmente concluye en
feminicidio-, manifestamos nuestra indignación y preocupación,
-compartida con la ciudadanía-, por la situación de inseguridad
que se vive en nuestro estado y país, así como la falta de atención
y solución a estas problemáticas por parte de las autoridades.
Exigimos a las autoridades de todos los niveles que se lleven a
cabo investigaciones de acuerdo a los protocolos establecidos, con
total respeto, transparencia y apego a las leyes, que desemboquen
en el esclarecimiento de los hechos y resolución de los casos
sin impunidad, la impartición de justicia para las víctimas y la
sociedad en general, así como garantizar la seguridad de todas las
personas.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

El estatus transdisciplinario de las
Ciencias Sociales1
The transdisciplinary status of the
Social Sciences
Jorge Francisco Aguirre Sala2
Resumen: Las Ciencias Sociales, por su variedad, fragmentan las
percepciones del fenómeno social. Pero el propósito final es coincidente:
explicar los fenómenos sociales, diagnosticar las problemáticas que
causan y proponer soluciones. Este texto se propone mostrar la vía
transdisciplinaria de las Ciencias Sociales; distinguirla del estatus
interdisciplinario y multidisciplinario y mostrar que la condición
transdisciplinar se enfoca hacia la toma de decisiones y solución de
problemáticas. La toma de decisiones se puede concebir en el esquema
de dilemas. Se utiliza una metodología, de tipo hermenéutico, del análisis
crítico conceptual de las nociones que se establecen y/o construyen en
la literatura al tema. Los resultados muestran la transdisciplinariedad
como un estatus epistemológico deseable, que aporta conocimiento
para actuar y que dicha actuación se hace bajo la rectoría de principios
y valores éticos.

1 Una versión parcial de este texto, con un enfoque exclusivo a las ciencias de la seguridad, fue realizada en 2017, en Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística, 7 (1): 59-84.
2 Profesor-investigador de tiempo completo adscrito al Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Autónoma de Nuevo León, México.

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Palabras clave: Ciencias Sociales, transdisciplina, dilemas, toma de decisiones, principios.
Abstract: The Social Sciences, due to their variety, fragment the
perceptions of the social phenomenon. But the ultimate purpose is the
same: to explain social phenomena, diagnose the problems they cause
and propose solutions. This text intends to show the transdisciplinary
path of the Social Sciences; distinguish it from the interdisciplinary and
multidisciplinary status and show that the transdisciplinary condition
focuses on decision making and problem solving. Decision making can
be conceived in the scheme of dilemmas. A methodology is used, of a
hermeneutic type, of conceptual critical analysis of the notions that
are established and/or constructed in the literature on the subject. The
results show transdisciplinarity as a desirable epistemological status,
which provides knowledge to act and that such action is done under
the guidance of ethical principles and values.
Key words: Social Sciences, transdisciplinary, decision making,
dilemmas, principles.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Un objeto de estudio como “los fenómenos sociales” involucra
a muchos tipos de ciencias. El conjunto de las Ciencias Sociales
incluye métodos y disciplinas que históricamente se ejercieron
de manera aislada y en busca de una propia especialidad. Sin
embargo, los problemas sociales poseen factores múltiples
y para abordarlos es necesaria una agrupación estratégica.
Estrategia de organización y enfoque que, entre otras cosas,
debería aportar conocimiento para la toma de decisiones en
el caso de problemáticas sociales y, por ende, las soluciones
son transversales y sus estudios han de ser transdisciplinarios.
Ésta es la hipótesis principal del presente ensayo. Además, para
orientar con facilidad la toma de decisiones, en muchos casos, las
Ciencias Sociales tienen que adoptar el enfoque de dilemas y por
tratarse de asuntos humanos la transdisciplinariedad hace uso de
principios y valores éticos.
Para validar la hipótesis sobre la transdisciplinariedad de
las Ciencias Sociales es necesario responder al cuestionamiento:
¿En qué consiste la condición transdisciplinaria a diferencia de la
interdisciplinaria y multidisciplinaria?
El método que permite validar la hipótesis de este
ensayo obedece al análisis crítico conceptual de las nociones
que se establecen y/o construyen en la literatura al tema. Por
tanto, corresponde a una metodología cualitativa, de tipo
hermenéutico bajo el enfoque del interaccionismo simbólico.
Dicho método plantea para este caso el siguiente itinerario:
análisis de la fragmentación del fenómeno social dentro de las
Ciencias Sociales con la distinción del propio objeto formal;
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

el complejo proceso interdisciplinario y multidisciplinario de
inclusión de datos con la consecuente caracterización de lo
unidisciplinario, interdisciplinario, multi o pluridisciplinario y
lo transdisciplinario; la adopción de la condición o metodología
transdisciplinaria en las Ciencias Sociales, la reorganización de
los problemas que abordan las Ciencias Sociales en el esquema de
dilemas, y la necesidad de principios y valores éticos en Ciencias
Sociales a la luz de las discusiones conclusivas.
Análisis de la fragmentación del objeto dentro de las disciplinas y distinción del propio objeto formal
En la división del saber, advierte Wallerstein (1996), se está
borrando la demarcación entre las Humanidades, las Ciencias
Naturales y las Sociales. De igual manera ocurre al interior de las
Ciencias Sociales, pues su pluralidad deja obviado que se rebasa
la unidisciplinariedad.
Por tanto, las Ciencias Sociales se están consolidando
por la convergencia de varias disciplinas, aunque no debe
desconocerse que Giddens considera a la Sociología como una
disciplina generalizante (2000, p. 26). No obstante, puede
postularse: las Ciencias Sociales son el conjunto de disciplinas
que, agrupadas, procuran el estudio transdisciplinar de la conducta
humana en el campo social referido a la vinculación entre sí de
diversos agentes y cuyo estudio se orienta a la luz de los valores
(sustentabilidad, respeto al derecho de terceros, etc.) y principios
jurídicos, morales y culturales. En esta descripción existen tres
elementos que es preciso destacar: 1) el estudio transdisciplinar
para abordar adecuadamente los factores múltiples que presenta
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

la conducta humana respecto a la sociabilidad, 2) la orientación
de la conducta humana social en los marcos jurídicos y sociales
y 3) el juicio (también jurídico, moral y social) que podría recibir
dicha conducta.
Para ilustrar la diferenciación de las Ciencias Sociales se
puede hacer uso de la distinción entre los objetos materiales y
formales de las ciencias.
El objeto material de una ciencia es el objeto de estudio
en sí mismo, tal y como “se encuentra en la realidad” o “aparece”
al investigador. En las Ciencias Sociales es el comportamiento y
las actividades de los humanos. Pero la diferenciación se da, por
ejemplo: en el caso de la criminología por la conducta criminal;
en el caso de la psicología es la conducta aprendida y adaptada;
en la Sociología es la conducta en la escala social, es decir, los
comportamientos colectivos o comunitarios; en Derecho es la
conducta conforme al canon de lo legal; en Moral desde el canon
de lo legítimo; en Antropología son las formas públicas y privadas
de organización, costumbres, ritos, etc. Y así podría construirse
un larguísimo etcétera de disciplinas que estudian la conducta
en diversas determinantes y variantes. Por tanto, cada disciplina
requiere precisar la formalidad o perspectiva, (el punto de vista),
desde el cual se estudia el objeto material de estudio. A dicha
perspectiva se le denomina objeto formal.
El efecto de precisar el objeto formal fue la especificación, es
decir, el carácter reduccionista, la pérdida de una visión y tratamiento
integrales de los problemas que cada ciencia pretende resolver. Dicha
especificación, con el perfeccionamiento del saber, se convirtió en
especialización. Toledo, hace dos décadas, ilustró ese devenir:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

“La ciencia que domina hoy en día, es aquella establecida bajo
los paradigmas del siglo XVII, autores como Bacon, Newton,
Descartes, etc. Y es fundamentalmente una ciencia de las partes: analítica y de carácter mecanicista, monodisciplinaria, es
decir, especializada o sobre especializada, experimental y finalmente de carácter reduccionista” (2003, p.104).

En el sentido anterior, las ciencias que están fuera de
un contexto transdisciplinario son insuficientes para resolver
problemas fuera de su ámbito específico por dos razones: la
complejidad multifactorial de los problemas que estudian y la
exigencia de una gran cantidad de perspectivas sobre el mismo
problema, no necesariamente sobre el mismo objeto de estudio.
Pero la dificultad no sólo corresponde al conocimiento
científico, sino también a la visión reducida de éste. Nicolescu
advirtió al respecto que:
Las ciencias monodisciplinares ignoran perspectivas y factores
distintos de un contexto más amplio y ocasionan polémicas reduccionistas y errores al estar basadas en una sola racionalidad.
El cientificismo nos ha legado una idea persistente y tenaz: la
de la existencia de un único nivel de Realidad (1996, p. 19).

La advertencia de Nicolescu pesa sobre la idea previa de
un único nivel de realidad, es decir, no se asume la complejidad
de la propia naturaleza, ni se asume el desafío de la complejidad
científica, (Wallerstein, 1998). Ello ha conllevado a complicaciones
que provocan cambios de paradigmas (del geocéntrico al
heliocéntrico, de la física mecánica a la cuántica, del genetista
enfrentado al naturalista, de la geometría de Euclides a la de
Riemann y Lobachevski). En otros casos, esas complicaciones
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

derivaron en falsacionismos o revoluciones científicas, como lo
explicaron Popper y Kuhn respectivamente.
Una prueba ilustrativa de las complicaciones del
reduccionismo se halla en el manejo de la pandemia SARS-CoV2
cuando fue atacada sólo desde la perspectiva de la medicina clínica.
Para controlar las cadenas de contagio y abatirla, se requiere
desde la Farmacobiología hasta la Demografía alimentada con los
algoritmos del big data.
Al no adoptar una visión multidisciplinaria para elaborar
soluciones transdisciplinarias los problemas corren el riesgo
de ser discutidos bajo sólo una perspectiva, o al momento de
encontrarse con otros puntos de vista no se generarán soluciones
sino más conflictos
La complejidad multifactorial, la división y diferenciación
formal de los objetos de estudio y las diversas metodologías
científicas son, en última instancia, adecuadas para conocer una
realidad compleja que se manifiesta en varios niveles y que no
siempre obedece a un mismo sistema teórico o metodológico. Por
tanto, el “fenómeno social” debería transitar hacia una condición
transdisciplinaria. Una experta en ciencias advirtió: “mucho se
discute sobre interdisciplina, quizás porque se presenta como
un intento de superar el estado actual de abstracción de las
ciencias” (Casas, 2008, p. 98). La discusión epistémica, dentro de
los fundamentos y alcances de una misma ciencia, es innecesaria,
pues como argumentó Wallerstein (1998), el análisis de la realidad
social debe ser holístico y al cambio de paradigma lo denominó
“impensar”. Es decir, la reformulación de las Ciencias Sociales
no es una refundación. Si bien la reformulación atraviesa por la
interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad, éstos son meros
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

insumos epistemológicos para nutrir la reformulación: alcanzar la
condición transdisciplinar. Wallerstein visualizó esta necesidad
cuando abogó por programas de investigación que cortaran
transversalmente las líneas tradicionales y reconoció que las
Ciencias Sociales han avanzado en dirección hacia un respeto
cada vez mayor por la naturaleza, al mismo tiempo las Ciencias
Naturales han ido desplazándose hacia una visión del universo
como inestable, puntos de intersección que corresponden a un
movimiento transdisciplinario (Wallerstein, 1998). En pocas
palabras, obtener saberes plurales para tomar decisiones fundadas
en los conocimientos científicos especializados y también más allá
de ellos.
El complejo proceso interdisciplinario y multidisciplinario
de inclusión de datos con la consecuente caracterización
de lo unidisciplinario, interdisciplinario, multi o
pluridisciplinario y lo transdisciplinario
El saber sobre los fenómenos sociales implica la necesidad
de la información interdisciplinaria y de posterior adhesión
multidisciplinaria, para derivar en alternativas transdisciplinarias;
pues la mayoría de las soluciones exigen acciones transversales.
Por tanto, es pertinente distinguir la secuencia y jerarquización
de estas nociones.
Guy Palmade (1979) define a la disciplina como:
“Conjunto específico de conocimientos que tiene sus
características propias en el terreno de la enseñanza, de la
formación, de los mecanismos, métodos y materias” (p. 21). Si se
agrega el prefijo uni, se hace énfasis en que la unidisciplinariedad
versa sobre cuestiones delimitadas y hace uso de herramientas y
procesos también delimitados, esto conlleva a que el fenómeno
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

estudiado por la disciplina sea visto desde la única perspectiva
de su objeto formal.
Puede agregarse a la definición de Palmade que el conjunto
de conocimientos tiene como objetivo conocer las causas de los
fenómenos y aplicarlo a resolver sólo ciertos problemas definidos
o delimitados por la misma disciplina debido a la estandarización
de sus herramientas y metodología.
En contraste, la interdisciplinaridad se refiere a la transferencia
de métodos entre disciplinas. Como si las disciplinas dialogaran
entre sí profundizando temas a partir de varias miradas. Aunque
todavía no generen nuevos conocimientos trasformadores. Por
ejemplo, la Informática que es utilizada en Sociología, Epidemiología,
Demografía, etc. Pero cuando los conocimientos apuntan a las
transformaciones, por ejemplo, en el caso de la prevención de la
pandemia por SARS-CoV2, entonces el saber es claramente de
índole transdisciplinario, pues la mayoría de las veces terminan por
involucrar los presupuestos económicos de las políticas públicas, las
dinámicas sociológicas de mayor cohesión social, los aspectos de la
psicología comunitaria para organizar jerárquicamente a los agentes
sociales y hasta los liderazgos exitosos.
Así, según el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT) de México,
Interdisciplina, la que se da cuando se combinan dos o más disciplinas para generar un nuevo nivel de integración donde las
fronteras disciplinares empiezan a desdibujarse. La interdisciplina no es la simple adición de partes, sino el reconocimiento
que la incidencia de una disciplina y sus lógicas de indagación
afectan el resultado de la investigación de la(s) otra(s) disciplina(s). (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII, DOF, p. 234)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

En consecuencia, en la interdisciplina existe la
transferencia de métodos que provoca la cooperación de varias
disciplinas para encontrar soluciones y rutas de acción ante los
problemas.
La interdisciplina, por ende, no tiene por misión convertir
a las Ciencias Sociales en un conjunto de ciencias panópticas,
sino poseer la información suficiente para construir de manera
correcta los conceptos que expondrán de manera adecuada
el problema. En otras palabras, antes de buscar soluciones, las
Ciencias Sociales acopian perspectivas para plantear de manera
conceptualmente correcta el problema con el propósito de no
generar pseudoproblemas. En este sentido, debe suscribirse
lo que ha denunciado Paquet al constatar los límites de la unidisciplinariedad impuestos por el lenguaje mono-especializado:
Los científicos sociales perdieron interés por encontrar soluciones para los nuevos “problemas retorcidos” (wicked problems) que
enfrentaba la sociedad, y están más interesados en promover el
poder heurístico de los lenguajes disciplinares para la definición
de los problemas […] La investigación de los académicos no parece hacer una contribución significativa a la gestión de la turbulencia: se prefieren respuestas elegantes a preguntas sin sentido,
en lugar de respuestas no elegantes a buenas preguntas. Como
resultado, la capacidad para comunicar ha disminuido al grado
de que ha sido distorsionada por lenguajes que sólo son la provincia de los expertos. (Paquet, 2009, pp- xi y 29).

La interdisciplinariedad entonces es necesaria para
concebir correctamente los problemas que los fenómenos sociales
presentan, evitar pseudoproblemas y discusiones estériles. Si
una disciplina pone su método, fundamento epistémico y saber
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

al servicio de las demás, entonces podrá mostrar un verdadero
problema y evitar una confusión. Así, cabe concebir que, desde
la multiplicidad de factores analizables de una misma realidad,
se exija la interdisciplinariedad de las ciencias que intervienen
en la investigación. Ello no resta autonomía a ninguna ciencia
y las enriquece a todas, pues como apuntó Wallerstein (1998),
las separaciones artificiales de las disciplinas del siglo XIX son
actualmente ignoradas de facto por los científicos sociales.
Ignorar las separaciones artificiales es una condición que
constató Giddens (2000) al describir que el pensamiento
sociológico se transforma para profundizar las implicaciones
prácticas y de decisión política. En términos categóricos: las
Ciencias Sociales no sólo constatan, describen o explican
fenómenos sociales, también abordan sus problemáticas y deben
apuntar a soluciones, aunque éstas constituyan respuestas no
elegantes.
Se pueden distinguir, según Nicolescu (1996, p.37) tres
grados de interdisciplinariedad: a) un grado de aplicación; b) un
grado epistemológico; c) un grado de generación de nuevas disciplinas. En
el primer grado, corrigiendo a Nicolescu, puede decirse que se
aplican técnicas y no métodos de una disciplina a otra. Nicolescu
ejemplifica con los métodos que de la física nuclear transferidos
a la medicina conducen a la aparición de nuevos tratamientos
del cáncer, pero eso no es una transferencia de método, sino
de técnica, pues el método es para descubrir nuevo saber y la
técnica para hacer uso del saber. La medicina no renuncia a su
autonomía indagatoria para recuperar la salud humana cuando
aplica técnicas químicas, físicas. Del mismo modo el conjunto de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

las Ciencias Sociales no condesciende a una sola disciplina del
grupo cuando indagan y proponen soluciones.
El segundo grado de interdisciplinariedad puede
ejemplificarse de una manera distinta al ejemplo tautológico que
aporta Nicolescu (la transferencia de los métodos de la lógica
formal en el campo del derecho genera análisis interesantes
en la epistemología del derecho), si puede concebirse que las
aportaciones de la psicometría son útiles para las ciencias de
la educación, la pedagogía, las ciencias de administración de
recursos humanos, la psicología del deporte y hasta para los
programas de rehabilitación en los centros penitenciarios. O
que los aportes de la informática son imprescindibles para el
almacenamiento, manejo y predicción estadística de cualquier
investigación cuantitativa. En estos dos ejemplos no es notoria
que la transferencia de métodos genere una relación fundacional
entre la disciplina emisora y la receptora como en una relación
fundamento-fundamentado. No así, por ejemplo, en el caso donde
la ingeniería civil, sin el saber o fundamento del cálculo, carecería
de garantías para construir y sostener una edificación. Así mismo
el derecho, si careciera de las nociones básicas de la moralidad
como son la justicia y la proporción equitativa, quedaría reducido
a una técnica retórica de alegatos.
El tercer grado de interdisciplinariedad parece la fusión
bien asimilada de aspectos materiales y formales cuando se
ejemplifica con la física matemática o el arte informático. Es
decir, la materia o contenido de saber propio de una disciplina
es tratado bajo la formalidad o estructura de otra disciplina,
tal ocurre con la matematización no sólo de la física (física
matemática que expresa las leyes de la física en fórmulas
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

algebraicas y no en enunciados del lenguaje común), sino de la
psicología (psicometría), de la sociología (la estadística social),
de la medicina misma (las coordenadas cartesianas de los electroencefalogramas o cardiogramas).
En definitiva, son fácilmente aceptables los dos primeros
grados de interdisciplinariedad propuestos por Nicolescu, pero el
tercero requiere de mayor innovación. Obedece a lo que Jacques
Maritain denominaba ciencia media. Maritain la definió como
una ciencia intermedia, que en una jerarquización ascendente
de abstracción se encuentra sobre las ciencias empíricas de
la naturaleza, cuya materia la proporciona la realidad física, y
debajo de las matemáticas, cuyo objeto formal y procedimiento
de conceptualización siempre es cuantificacional. En pocas
palabras, es una “ciencia materialmente física y formalmente
matemática” (Maritain, 1978, p.80). En todo caso el tercer nivel
de interdisciplinariedad se parece más a la multidisciplinariedad.
Y cualquiera de las dos versiones no es propia para las Ciencias
Sociales.
Porque si bien es cierto que la interdisciplinariedad y la
multidisciplinariedad desbordan la unicidad de las disciplinas de
las Ciencias Sociales, éstas están más allá de tal desbordamiento,
puesto que no sólo aplican técnicas, indagan los fundamentos
científicos y asimilan objetos materiales de estudio con las
perspectivas formales de diversos modos de estudiarlos, sino
que además orientan decisiones que habrán de ser evaluadas con
criterios distintos a los cánones epistemológicos de las ciencias
individuales. El todo del conjunto llamado Ciencias Sociales es
un todo más grande que la suma total de sus partes.
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Además de los grados, también se han establecido tres tipos
de interdisciplinariedad: la lineal, la restrictiva y la estructural. En
la primera se da, nuevamente, el intercambio de una o más leyes
tomadas de una disciplina para explicar fenómenos de otra; sólo
se requeriría alguna redefinición de las variables y parámetros
para ajustarla al nuevo contexto disciplinario. En la tercera, las
interacciones entre dos o más materias llevan a la creación de un
cuerpo de conocimiento que forman la estructura básica de una
disciplina original, la cual no puede ser reducida a la coordinación
formal de sus generadoras, lo cual es muy parecido al tercer grado
expuesto arriba. Pero el segundo tipo, el restrictivo, consiste en una
aplicación a un campo específico y hacia un objetivo concreto. Y
podría aventurarse que las Ciencias Sociales constituyen un cuerpo
de saber de este tipo porque reciben aportaciones con el propósito
de orientar decisiones que buscan ubicarse estrictamente en el
campo del “fenómeno social” y sus áreas afines.
Si bien es cierto que existe la integración de saberes para
constituir el fenómeno social y sus áreas afinas, las estrategias de
alineación a pesar de la diferenciación no siempre pueden lograr
un mismo objetivo. Las ciencias tienen como objetivo conocer,
pero sus indagatorias no tienen el mismo objeto formal de estudio
ni los mismos procedimientos metódicos. Por ello es que, en el
caso de las Ciencias Sociales, se ha requerido la agrupación de
saberes que tienen como objeto una parcialidad o alguna de
las aristas que llevan a la realidad del fenómeno social desde la
perspectiva multi y transdisciplinar.
En lo que respecta a la multidisciplinariedad o
pluridisciplinariedad (que se considerarán como sinónimos con
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

objeto de no multiplicar los entes lingüísticos sin necesidad)
ésta representa el estudio de un objeto perteneciente a una única
disciplina pero abordado por varias disciplinas al mismo tiempo
cada una con su enfoque. El conocimiento del objeto en su propia
disciplina se profundiza y la investigación pluridisciplinaria
aporta un plus a la disciplina en cuestión, en opinión de Nicolescu
(1996, p.37). Pero más que profundizar, debería decirse que el
conocimiento se extiende o complementa.
Cabe advertir, en primer lugar, que las disciplinas tienen
un objetivo, proyecto o tarea común de manera parcial, es decir,
todas buscan conocer al propio objeto de estudio. No parece
entonces que el estudio de un mismo objeto desde diversos
ángulos sea multidisciplinario si no se comparte un mismo
problema a resolver. En este sentido, el ejemplo de Nicolescu
(que un cuadro de Giotto puede estudiarse a través de la mirada
de la historia del arte cruzada con la de la física, la química, la
historia de las religiones, la historia de Europa y la geometría) no
resultan muy ilustrativos. La química estudiará los componentes
físicos del lienzo de Giotto y eso puede generar admiración,
pero no auxilia a una experiencia estética, motivo para el cual el
lienzo fue pintado. La historia de las religiones podrá aportar el
contexto del autor, de los receptores de su época y del mensaje,
pero si el espectador pertenece a otra tradición, religión y cultura,
no obtendrá la misma intuición privilegiada de la experiencia
estética que busca el autor de la obra.
Es decir, la multidisciplinariedad es útil para entender,
pero limitada para comprender (distinción que se caracterizará
más adelante). La multidisciplinariedad parece ser un mero acopio
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

de información y saber sobre un mismo objeto de estudio general
y eventualmente hace emerger la construcción conceptual de un
problema o dilema, por ello –aunque valiosa- es insuficiente para
los propósitos prácticos (prescriptivos y de juicio) que podrían
poseer las Ciencias Sociales. El CONACYT mexicano postula:
Se entiende como multidisciplina al contraste de perspectivas
disciplinares en una forma aditiva: cuando dos o más disciplinas independientemente y de forma limitada interactúan para
proveer un punto de vista a un problema desde sus propias
perspectivas. (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII, DOF, p. 234)

Así, por ejemplo, en el conjunto de las Ciencias Sociales
se encuentra la Antropología Social y las Ciencias Políticas; en la
primera pueden estudiarse conductas presentes en algunas etnias,
pero no en todas las civilizaciones (por ejemplo, la poliandria),
mientras que en las segundas se hallarán formas históricas de
organizar el poder de una comunidad (por ejemplo, patriarcados
monárquicos). La mera suma de ambos saberes no aporta un
problema, sin embargo, pueden generar un dilema (¿qué forma
debe promoverse, la poliandria o el patriarcado?) o plantear la
necesidad de defender un derecho humano universal (bajo el
supuesto de que una de las dos es la correcta) al añadir saberes de
otras Ciencias Sociales.
Por último, la transdisciplinariedad, con el peso que le
da el prefijo trans, que quiere decir ‘al otro lado’ o ‘a través de’,
y por ello, pretende ver más allá de las mismas disciplinas, busca
la integración teórica y práctica: “lo que está a la vez entre las
disciplinas, a través de las diferentes disciplinas y más allá de
toda disciplina” (Nicolescu, 1996, p. 37). Por ende, apunta a una
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

práctica: la solución de un problema o dilema, toda vez que se han
integrado múltiples ideas, principios, perspectivas y postulados
de áreas muy distintas.
El término transdisciplinariedad ha sido promulgado por
la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Centro Internacional para la
Investigación Transdisciplinaria (CIRET) (Rivas, 2010), también
por el CONACYT de México, que apunta:
Se entiende por transdisciplina cuando las perspectivas de dos
o más disciplinas trascienden entre sí para formar una nueva
aproximación holística; el resultado será completamente diferente o nuevo a lo esperado de la suma de las perspectivas
individuales de las disciplinas. (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII,
DOF, p. 234).

Es decir, es la cualidad que se desarrolla a través de las
disciplinas (y por ello implica la multidisciplinariedad), pero a su
vez va más allá porque conceptualiza de modo integral problemas
y toma decisiones para resolverlos. Quienes la han pensado y
ejecutado, la consideran el producto de una investigación referida
a un problema definido conceptualmente de manera inter y multi
disciplinaria y, por supuesto, como algo más allá que la simple
suma de disciplinas porque promueve nuevos conocimientos
(Casas, 2008, p. 98; Garrafa y Osorio, 2009, p. 85). Es un concepto
avanzado y dinámico que está, al mismo tiempo, “entre”, “a través”
y “más allá” de las disciplinas y que, como se ha dicho: constituye
un todo mayor a la suma de sus partes.
Las
la

consideraciones

manifestación

de

anteriores

Nicolescu

quien

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

coinciden
agrega

que

con
la
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

transdisciplinariedad posee tres pilares: los niveles de Realidad,
tal y como se encuentra en el Artículo 2 de la Carta de la
Transdisciplinariedad (1996) [y Nicolescu ejemplifica con la física
mecánica y la física cuántica y los cambios de paradigmas], la
lógica del tercero incluido [ejemplificados con casos que rebasan
la lógica, en especial el Teorema de Gödel] y la complejidad
[generada por el objeto y sus abordajes pluri o multi disciplinarios
y reconocida también como un desafío para las Ciencias Sociales
por Wallerstein (1996, 1998)]. Entre estos tres pilares se
determina la metodología de la investigación transdisciplinaria
(Nicolescu, 1996, p. 37-38).
Los niveles de Realidad y la lógica del tercero incluido
(consistente en un modelo o nivel coherente en sí mismo, pero
inconsistente en otro), sirven a Nicolescu para discurrir sobre la
posibilidad de pasar de un nivel de Realidad a otro. Ello puede
implicar el deseo de un modelo de conocimiento completo, pero
más que nada, implica un modelo de realidad coherente y abierta
donde desde la interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad
se acaba por construir un conjunto de saber globalizador. Tal
caso puede postularse para las Ciencias Sociales con el amplio
tema del desarrollo sustentable, pues lo mismo abarca tópicos
biológicos, ecológicos, económicos, que culturales, sociales,
históricos, éticos y hasta de bioseguridad, etc.
Ahora bien, la lógica de un tercero incluido, en vez del
tradicional lógico y metafísico del tercero excluido, nos muestra la
validez de ciertos conocimientos dentro de un modelo y su invalidez
dentro de otros. Nicolescu, como se ha dicho, refiere el Teorema
de Gödel al respecto, pero también puede ejemplificarse con casos
indubitables: los principios de la física mecánica inválidos en las
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

áreas de la física cuántica; la geometría euclidiana improcedente en
el espacio elíptico o hiperbólico, y para ejemplificar en las Ciencias
Sociales se podrían enumerar ejemplos en diversos tópicos, como
el caso de la globalización versus el regionalismo, el universalismo
versus el comunitarismo, la economía de desarrollo extraccionista
versus la ecología de la conservación, y un larguísimo etcétera.
Con ello quiere ejemplificarse que la transdisciplinariedad es la
única condición de posibilidad para plantear conceptualmente
problemas bajo la fórmula de dilemas. Asunto que se explicará en
el siguiente apartado.
Por lo pronto, las consecuencias de una transdisciplinariedad
que reconoce diversos niveles de realidad y su respectiva
complejidad implican reconocer diversos niveles de percepción. Es
decir, si existe una ciencia transdisciplinaria es porque el objeto
de estudio de dicha ciencia posee material suficiente para requerir
y exigir un tratamiento transdisciplinario y, consecuentemente,
también para requerir y exigir diversos niveles de percepción. Es
decir, la transdisciplinariedad pone en evidencia la necesidad del
Sujeto transdisciplinario (Nicolescu, 1996, p. 44).
Y todavía más allá, desde la perspectiva del sujeto
cognoscente, que no es uno solo y abstracto, sino el cúmulo
de investigadores abocados a la indagatoria de los objetos de
estudio. Y dadas las diversas percepciones de los investigadores
y la multiplicidad de paradigmas de conocimiento que
corresponden a diversos niveles y complejidades de la realidad
a estudiar transdisciplinarmente, se requiere de la teoría de
la interpretación (hermenéutica) para poder comprender las
variaciones de significados de datos e informes en las múltiples
perspectivas; tanto de las disciplinas como de sus investigadores.
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Es decir, la teoría de la interpretación se requiere para trasladar
la significación de las nociones de una ciencia a otra de manera
que también resulten significativas. Por tanto, el servicio
de la hermenéutica ante las diferencias conceptuales de las
ciencias, por donde transita transversalmente la metodología
transdisciplinaria, es invaluable.
Por estas razones puede coincidirse con el Manifiesto
de la Transdisciplinariedad de Nicolescu (1996) y con los ilustres
firmantes de la Carta de la Transdisciplinariedad (1994) cuando
afirman: a) se generan diferentes grados de transdisciplinariedad
(Nicolescu, 1996, p. 38); b) la unidad abierta son dos facetas de una única
y misma Realidad (Nicolescu, 1996, p. 43); c) Artículo 4. La clave
de la bóveda de la transdisciplinariedad reside en la unificación
semántica y operativa de las acepciones a través y más allá de
las disciplinas. Ello presupone una racionalidad abierta, a través
de una nueva mirada sobre la relatividad de las nociones de
«definición» y «objetividad» (Carta, 1994).
Este último punto puede ilustrarse perfectamente en la
unificación semántica del traslado de significaciones lingüísticas.
Así, por ejemplo, al hablar de “fenómeno social”, algunos
científicos pueden considerar estrictamente lo que acontece
exclusivamente con la conducta, mientras otros toman en
consideración los recíprocos impactos ecológicos entre humanos
y su medio ambiente. Por tanto, “fenómeno social” resulta una
noción por encima de la univocidad, pues es análoga y, por ende,
aplicable transdisciplinariamente.
Para evitar equívocos el “fenómeno social” debe abordarse
con la transdisciplinariedad y apertura de su semiótica analógica. El
lenguaje transdisciplinario, en opinión de Nicolescu, fundamenta
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

la inclusión del tercero (1996, p. 87). Ello, como es obvio, permitirá
la apertura, entendida como la aceptación de lo desconocido o
imprevisible. Para las Ciencias Sociales la inclusión de un tercero
y la imprevisibilidad es fundamental, porque posibilita plantear
su tarea en forma dilemática.
Otros expertos (Instituto Transdisciplinar de Estudos
Criminais, Porto Alegre, Brasil. http://www.itecrs.org/) han
querido caracterizar a la transdisciplinariedad como la intención
de superar la fragmentación del conocimiento provocada
por el positivismo. Obrando más allá del enriquecimiento
de las disciplinas con diferentes saberes (multidisciplina)
y del intercambio epistemológico y de métodos científicos
de los saberes (interdisciplina), desean concebirla como
una ciencia interactuante y totalizadora (Pérez y Setién,
2008) y también como integradora (Martínez, 2007). En ese
sentido, la transdisciplinariedad puede adoptar el modelo de
la interdisciplinariedad integradora sistémica, pues ésta se
considera un fenómeno transdisciplinario.
La interdisciplinariedad integradora sistémica es definida
como “varias disciplinas interactúan dialécticamente hacia una
disciplina” (Pérez y Setién, 2008) y como ejemplo cabe citar los
aportes de todo tipo de ciencias ante la problemática del SARSCoV2. En el caso de las Ciencias Sociales, los aportes provienen,
al menos, de la Antropología, la Economía, la Historia, la
Lingüística, la Política y la Sociología. Y no debe confundirse con
la interdisciplinariedad sistémica común en donde “una disciplina
desemboca en varias”, como por ejemplo de la matemática surgen
la sociometría, infometría, optometría, etc., es decir, la forma
matemática de hacer las cosas, de formalizar o tratar a diversos
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

objetos de estudio, según la expresión de Maritain utilizada
más arriba. Un esquema de la llamada interdisciplinariedad
integradora sistémica como transdisciplina es otorgado por Pérez
y Setién (2008)
en la Figura 1 “Figura de procedimiento de
gestación transdisciplinario”:

Esta figura explica lo estipulado en el Artículo 3 de La
Carta:
…hace emerger de la confrontación de las disciplinas nuevos
datos que las articulan entre sí, y nos ofrece una nueva visión de
la naturaleza y de la realidad. La transdisciplinariedad no busca el dominio de muchas disciplinas, sino la apertura de todas
las disciplinas a aquellos que las atraviesan y las trascienden
(Nicolescu, 1996, p. 106).

Por tanto, la transdisciplinariedad, en efecto, rebasa las
aportaciones interdisciplinarias y multidisciplinarias, no sólo
porque supera la fragmentación del objeto de estudio, sino
porque integra las formalidades de la metodología, investigación
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y saberes hacia los propósitos de la disciplina transdisciplinaria:
cumplir con el reconocimiento e integración bien discernida de
varios niveles de realidad, estructura del conocimiento complejo
y la apertura para la inclusión de un tercero dilemático. Y, sin
embargo, debe quedar claro que la transdisciplinariedad “no
constituye una ciencia de las ciencias”, como lo declara el Artículo
7 de La Carta. Pues, en efecto, más bien persigue, y en eso estriba
precisamente su condición de trascendente, “la unidad de acción
como una correlación del conocimiento científico, pragmático y
moral…” (Hadorn, 2004, s/p).
Así, los rasgos fundamentales de la transdisciplinariedad
derivan acciones no sólo con carácter pragmático (conocer para
actuar), sino también de índole moral por los beneficios que persigue
la trascendencia del saber transdisciplinario (actuar para mejorar).
La transdisciplina se encuentra propicia a constituirse como un
elemento esencial y comprometido en las Ciencias Sociales, uno de
los aspectos que la hace mayor a la suma de sus partes.
La adopción de una metodología transdisciplinaria en las
Ciencias Sociales
A pesar de la fragmentación de los objetos de estudio y la
incomunicabilidad de los niveles de realidad, cuando se debe
aportar conocimiento para tomar decisiones, cabe recordar la
advertencia de Nicolescu: “un verdadero decisor debería poder
dialogar con todos a la vez”. (1996, p.36). Pues siempre se desea
que las decisiones adoptadas sean las mejores posibles.
La transdisciplinariedad, como se ha visto, intenta retomar
la comunicación entre las diferentes disciplinas tras haber
pasado por un periodo de fragmentación y especialización, lo que
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

provocó una incapacidad de comprensión de las problemáticas
y de cómo se pueden postular soluciones. A partir de ahí es
preferible agrupar en un modelo transdisciplinario al grupo de
las Ciencias Sociales en vez de tergiversar cada una de dichas
ciencias. Parafraseando a Palacios (2014, p. 416) se podría decir:
las Ciencias Sociales podrían ser una transdisciplina juntamente
con otras ciencias tanto naturales como sociales. Sin embargo,
antes de serlo primero deben lograr que sus corrientes internas
dejen de conflictuarse entre sí y comiencen a colaborar en la
búsqueda de respuestas a la complejidad. Así las cosas, sin duda
es preferible construir el conjunto de las Ciencias Sociales de
manera transdisciplinaria en vez de esperar a un consenso de las
ideologías epistémicas de cada una de las ciencias del grupo.
Como la transdisciplinariedad abarca una unidad de
conocimiento y también la trascendencia del tomar decisiones
más allá del simple conocer, entonces postulamos que las
Ciencias Sociales deben definirse como transdisciplinarias por el
solo hecho de su interés: explicar el fenómeno social y aportar
soluciones a las problemáticas humanas. Es decir, no sólo es una
integración de diferentes disciplinas, sino que además tiene como
prioridad y compromiso que puedan proponerse soluciones
ejecutables.
Una ciencia transdisciplinaria, en sí misma o de manera
pura (en el sentido kantiano), puede definirse como “el proceso
por el cual los límites de las disciplinas individuales trascienden
para tratar problemas desde perspectivas múltiples con vistas
a generar conocimiento emergente. Es la transformación e
integración del conocimiento desde todas las perspectivas
interesadas para definir y tratar problemas complejos” (Pérez y
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Setién, 2008, p. 5). Pero si añadimos la intencionalidad axiológica,
entonces deben sumarse las orientaciones y obligaciones morales
inherentes.
Las Ciencias Sociales, en tanto un conjunto de saberes
transdisciplinarios juzgará las decisiones que aporta cada
disciplina de acuerdo con lo más conveniente, a la mejor bondad
moral. De esta forma, recaudan cualquier tipo de información
de cada área, validándola de acuerdo con sus pros y contras, e
integrando una visión que irá más allá de la que implican las
ciencias uni-disciplinares y también más allá de la construcción
multidisciplinar o pluridisciplinar, pues, finalmente, busca
orientar o regular la acciones conforme a lo que se considera como
bueno. Para conseguir el éxito de este método, es importante
conocer y mantenerse abierto a las aportaciones de cada una de
las disciplinas que pueden estar involucradas, ya que ésa es la
única manera de percatar cómo cada decisión tiene un impacto
en otro ámbito o corre el riesgo de caer en la dinámica del doble
efecto. Por ejemplo, si se pone un muro perimetral para que una
zona quede resguardada de la SARS-CoV2, este consejo generará
la criminalización de cualquier sujeto “ajeno” al área limítrofe y
con ello también degenerará la cohesión del capital social.
Puede

entonces

proponerse

que

las

Ciencias

Sociales, con su característica transdisciplinaria, busquen la
transformación e integración del conocimiento de todas las
perspectivas interesadas, y se constituyan en el medio orientador
imprescindible para regular las acciones científicas, tecnológicas,
económicas, políticas, jurídicas, sociales, etcétera, que toma en
cuenta los diversos impactos axiológicos en esos mismos ámbitos.
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Por lo tanto, las Ciencias Sociales, en tanto
transdisciplinarias, no se basan en una deontología del derecho,
de la economía o de la educación. Tampoco establecen un
lineamiento reduccionista aplicable a los científicos de sus propias
disciplinas, sino que, al reunir distintas áreas de conocimiento,
indican con criterios axiológicos el campo de las decisiones.
Debe hacerse hincapié entonces que las ciencias que
conforman el conjunto de las Ciencias Sociales tienen como
objetivo conocer; que sus indagatorias no tienen el mismo objeto
formal de estudio, ni los mismos procedimientos metódicos. Que,
cognitivamente considerado, el método y sus logros o alcances
cognitivos son moralmente neutrales. Y que corresponde a la
dimensión transdisciplinar decidir por el bien o beneficio y,
por ende, su misión es orientar la ejecución de las aplicaciones
técnicas de los demás conocimientos científicos.
La transdisciplinariedad de las Ciencias Sociales da pauta
para recordar la diferencia entre entender y comprender establecida
por Dilthey3, donde el sujeto cognoscente tiene diferentes roles.
En el entender el sujeto cognoscente no se involucra con lo que
conoce. En el comprender, el sujeto cognoscente está involucrado
en la indagatoria al grado que el sentido de sí está en juego en la
misma indagación y comprensión, pues comprende y se comprende
también a sí mismo. Wallerstein (1996, 1998) insistió en establecer
la relación entre el investigador y la investigación. No es lo mismo
admirar la estética gótica de una catedral medieval cuando se posee
3 Dilthey, W. (1970) La estructura del mundo histórico en las humanidades, Fráncfort del Meno: Suhrkap, después ampliamente retomada por K.O.
Apel, K.O. (1979) Die Erklären-Verstehen-Kontroverse in Transzendental-pragma-

tische, Frankfurt, Suhrkamp.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

una profunda devoción católica que cuando se visita como turista
desde el budismo asiático. El primero comprende y se comprende,
el segundo entiende, pero no se encuentra a sí mismo reflejado en
el quehacer de su indagatoria.
En

consecuencia,

las

Ciencias

Sociales

con

la

caracterización de transdisciplina pertenecen al comprender,
dado que el sujeto está requiriendo una orientación para actuar
y está involucrado en la calificación de responsabilidad social,
jurídica y moral que recibirá su actuación. La eticidad irrumpe
en su existencia a diferencia de la neutralidad epistémica que se
patentiza en las demás ciencias cuando proceden exclusivamente
en su quehacer cognitivo. No es igual, por ejemplo, obtener
una estadística de crímenes de lesa humanidad, que tomar las
acciones para mejorar con mayor eficiencia la prevención de
éstos; así las Ciencias Sociales tienen como objeto de estudio la
conducta humana en relación con el respeto, la conservación y
la promoción del humano y deben caracterizarse como ciencias
transdisciplinarias de un acto cognitivo de comprensión y no de
mero y ajeno entendimiento de datos.
Respecto al científico social que ejerce dichas disciplinas,
éste deberá cumplir con la percepción de diversos niveles de
realidad, comprender la circunstancia del conocimiento complejo
y sobre todo la estipulación del tercero incluido que se traduce en
no-resistencia. Es decir, el investigador no debe racionalizar al
objeto de estudio dentro de un solo marco lógico o un único y
exclusivo modelo o paradigma de conocimiento.
Las

Ciencias

Sociales

entonces

son

un

saber

privilegiadamente transdisciplinario porque, como explica
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Hadorn (2004): “la investigación transdisciplinaria implica ver
un problema en un nivel descriptivo, normativo e interactivo”
(párr. 22).
Las Ciencias Sociales cumplen estas tres condiciones
sumadas a los tres pilares de la transdisciplinariedad. De donde
los diversos niveles de realidad y las condiciones hermenéuticas
para comprender dicha diversidad, aún desde perspectivas
diversas, son efectivamente abordados.
Nicolescu aporta un ejemplo donde asoma el carácter
transdisciplinario de las Ciencias Sociales, si se consideran éstas
en su sentido más básico como Ciencias de la sobrevivencia: dice
sorprenderse por la multiplicidad de enfoques que requiere el
acompañamiento a los moribundos. Para él
El acompañamiento a los moribundos no puede ahorrarse una
investigación transdisciplinaria en la medida en que la comprensión del mundo actual pasa por la comprensión del sentido de la
vida y de la muerte en este mundo que es el nuestro (1996, p.39).

Este ejemplo no postula a las Ciencias Sociales
como el conjunto de ciencias con mayor gradación y calidad
transdisciplinarias. Quizá la tanatología, la medicina, la geriatría
(en el mejor de los casos para el moribundo), la psicología de
los cuidados paliativos, tendrían prioridad como arquetipos de
disciplinas que requieren la transdisciplinariedad.
Por otra parte, Nicolescu afirma que “existen grados de
transdisciplinariedad, pero no pueden existir disciplinas con carácter
transdisciplinario, [porque] la metodología transdisciplinaria
no remplaza la metodología de cada disciplina” (1996, p.89).
Sin embargo, desde la mirada a las Ciencias Sociales no puede
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

compartirse esta opinión. Es cierto que la finalidad de las
disciplinas es obtener descubrimientos verdaderos y que éstos
pueden hilarse y sumase a diversas disciplinas para que, a su
vez, obtengan nuevos descubrimientos. No obstante, lo “trans”
de la transdisciplinariedad en las Ciencias Sociales reside en que
el quehacer transdisciplinario va más allá de la metodología de
indagación, está en la normatividad e interactividad de la toma
de decisiones que incluye la adhesión a principios y el respeto
a valores.
Así entonces, las Ciencias Sociales son un corpus
transdisciplinario no sólo en el sentido de que su indagatoria
es transversal a diversas disciplinas, sino que trasciende en su
información hacia la normatividad y la acción a tomar. Es decir,
las Ciencias Sociales en la tarea de la descripción recogen los
niveles de realidad y complejidad; en la normatividad establecen
el tercero incluido en forma de dilemas, pues no existen modelos
únicos para garantizar la conducta deseable que anhelan los
humanos, ni protocolos de actuación infalibles o de aplicación
de recetario por encima de la discrecionalidad y la prudencia
aplicada a los casos concretos. Y en la interacción apunta a la
ejecución de actos que deben ser orientados por la normatividad,
la valoración y, eventualmente juzgados por los cánones de la ley
(los códigos) y los principios de la moralidad.
A pesar de que Pérez y Setién (2008) consideren que
la esencia de la transdisciplinariedad “no sea una disciplina
sino un enfoque”, no debe coincidirse en esta apreciación
cuando de las Ciencias Sociales se trata. La interactividad, las
decisiones, las ejecuciones en materia social no se reducen a
enfoques, opiniones o cosmovisiones. Las Ciencias Sociales
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

son transdisciplianarias porque están fundadas en principios,
argumentos y jerarquizaciones axiológicas que rebasan los
meros enfoques descriptivos precisamente por su capacidad
para abordar problemas con demostraciones y otorgamientos de
evidencias (tanto con metodologías empíricas como lógicas).
Discusiones conclusivas
Se ha mostrado que la noción de “fenómeno social” es análoga
(puede atribuirse el adjetivo “social” a variados sustantivos:
trabajo, economía, medicina, seguridad, condición, interacción,
etcétera). En consecuencia, reducir las Ciencias Sociales sólo a
funciones interdisciplinarias o multidisciplinarias, provocaría,
parafraseando a Baratta: que el adjetivo social estrangule
a los sustantivos (Baratta, 1997, p. 21). Pero la propuesta
transdisciplinar busca lo contrario: que “lo social” amplíe y
expanda a los sustantivos y sus correspondientes sustancias.
Reducir “lo social” a exclusivo objeto de una disciplina
o interdisciplina o multidisciplina implicaría una reducción del
objeto de estudio. Por ende, “lo social” requiere de la apertura
y la tolerancia epistémica de la transdisciplinariedad, pues
sus problemas constituyen lo que Paquet denominó, como se
citó arriba, “los problemas retorcidos” que requieren buenas
respuestas, aunque no sean elegantes.
No obstante los riesgos epistemológicos anteriores,
las Ciencias Sociales se superan con el tránsito hacia la
transdisciplinariedad a través de una mayor integración de
temáticas, ciencias y metodologías parcelarias con el itinerario:
Diversos Niveles de Realidad, la Complejidad del Conocimiento
ante esos niveles de Realidad, el Orden Descriptivo que implica
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

en sí mismo la descripción constatativa, la normatividad y la
interactividad.
Para completar el itinerario debe recordarse que la
propuesta transdisciplinaria se caracteriza por la toma de
decisiones y ello requiere dos condiciones más: la reorganización
de un problema a abordar en forma de dilema y la respectiva toma
de decisión bajo la tutela de principios y valores. Por ello, ha de
insistirse en parafrasear la idea referida de Paquet: es preferible
obtener respuestas no elegantes, pero sobre problemas en verdad
pertinentes.
Finalmente, pero no menos importante, cabe recodar
cuáles son esos principios que tutelan las Ciencias Sociales:
el orden social, la paz y el bien común. En este sentido, los
principios, precisamente en razón de ser principios y detentar la
cualidad de universalidad, son exigibles a todos los miembros del
conjunto social.
Bajo la tutela de dichos principios se pueden operar los
valores. Debe recordarse que los valores son realidades inteligibles
comprendidas como bienes; que poseen efectos tanto materiales
como intangibles y que resultan auténticamente valorados cuando
se pone interés en conseguirlos. Los valores pueden enlistarse y
jerarquizarse según diversos criterios (cronológicos, lógicos,
jurídicos, pertenecientes a una tradición o moralidad y, también
según una escala de preferencias). Será tema de otro ensayo
exponer y argumentar los mejores criterios y sus consecuentes
listados y jerarquizaciones, baste por lo pronto enlistar los
valores referentes a la interactividad de las decisiones tomadas en
función del saber que aportan las Ciencias Sociales: la dignidad
humana, las garantías que protegen los derechos humanos, el
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

respeto, la tolerancia, el bien común, la solidaridad, la justicia,
la honestidad, la veracidad, la independencia y autonomía. Sin
duda, la presencia transversal de los principios y valores de las
Ciencias Sociales también avalan su condición transdisciplinaria.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Anáhuac, Nuevo León, México.
Oportunidad y Desafío
Anáhuac, Nuevo León, México.
Opportunity and Challenge
Gerardo Macario Pantoja Zavala1
Omar Alejandro Moreno Garza2
Carlos Emmanuel Saldaña Villanueva3
Resumen: El desarrollo socioeconómico de los municipios constituye
parte de las fuerzas productivas de un estado y de una nación. El objetivo de este trabajo es analizar la conformación del municipio de Anáhuac, Nuevo León, desde su fundación, para obtener elementos evaluativos encaminados a configurar una plataforma de proyección hacia el
desarrollo regional considerando la naturaleza operativa del área y su
espacio geográfico. Los aspectos examinados permitirán delimitar la
implementación de un modelo sustentable y de acción territorial con
el propósito de desarrollar industrias, empresas de servicios o negocios
agropecuarios donde los entornos ecológicos sean preservados o recuperados para futuras generaciones.

1 Profesor/Investigador. ESCUELA PREPARATORIA Núm. 25. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Escobedo, Nuevo León, México.
2 Profesor. ESCUELA PREPARATORIA Núm. 25. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Escobedo, Nuevo León, México.
3 Universidad Autónoma de Nuevo León, México.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Palabras clave: Historia, territorialidad, geografía, recursos naturales,
demografía.
Abstract: The socioeconomic development of the municipalities constitutes part of the productive forces of a state and of the nation. The
objective of this work is to analyze the conformation of the municipality of Anáhuac, Nuevo León, since its foundation, to obtain evaluative elements aimed at configuring a projection platform towards
regional development considering the operational nature of the area
and its geographic space. The aspects examined will allow defining the
implementation of a sustainable model and territorial action with the
purpose of developing industries, service companies or agricultural businesses where ecological environments are preserved or recovered for
future generations.
Keywords: History, territoriality, geography, natural resources, demography.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

1. Introducción
El inicio del municipio de Anáhuac, integrado al resto de los
municipios del estado de Nuevo León en México, se considera
de manera oficial desde la promulgación del “Decreto 115 de la
H. XLV Legislatura del Estado de Nuevo León, el 29 de mayo de
1934” (Secretaría de Gobernación México, 2020). Esa perspectiva
proporciona una historia muy corta, pero interesante. Ante el
contexto y los hechos históricos de la época, la fundación del
municipio es un efecto de la Revolución mexicana, se fundó
en la posrevolución, durante la etapa del Maximato. En la
cúpula mexicana admiraban el progreso liderado en el mundo
por Norteamérica, Europa y la Unión Soviética: reflejado en
gigantescas obras de infraestructura, algunas de naturaleza
agropecuaria. Historiando desde esa época permite adentrarnos
en la edad contemporánea y así lo haremos. Pero tendremos
que dedicarle letras a épocas más lejanas como a las etapas de
la historia moderna, colonial y prehispánica, con el objetivo de
encontrar tendencias a largo y mediano plazo.
Para dotar al trabajo de varios ángulos de observación,
Anáhuac será estudiado también desde la perspectiva de la
historia ambiental, entendida en este caso como la que se encarga
de la interacción de los humanos con los espacios ecológicos, no
sólo su fauna y vegetación, también sus suelos, su clima y como
producto de dicha interacción suelen reproducirse condiciones
socioeconómicas y políticas marcadas por esa dinámica.
La historia agraria y la social proporcionarán objetos
y sujetos de estudio; de la primera, elementos como la tierra, el
agua, los ranchos, así como los rancheros, ejidatarios, entre otros;
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de la segunda, grupos como terratenientes, rancheros, peones,
ejidatarios, asalariados, burócratas, patrones y sindicatos. En
la época colonial la zona fue influenciada por misiones, villas,
burocracia virreinal, indios, entre otros, ya mencionados.
Para estudiar la frontera, aparentemente despoblada,
hasta finales del siglo XIX será considerado el estudio de
colonizadores, ejércitos y grupos fuera de la ley como gavilleros,
indios, revolucionarios, prófugos y contrabandistas. En el siglo
XX y todavía en el XXI se siguen presentando -en la zona- grupos
al margen de la legalidad.
Por justicia es necesario hacer historia del papel de los
habitantes originarios americanos del espacio de estudio o que
en algún momento llegaron a asentarse de manera temporal; es
decir, los grupos étnicos prehispánicos de América del Norte y
presentes en el territorio del actual Anáhuac hasta poco antes del
Porfiriato, cuando menos.
Los mexicanos del siglo XXI deben de tener claro que
Anáhuac, además de formar parte fundamental de un proyecto
agrario iniciado en el siglo XX, pasó a integrarse en el siglo XXI a
un proyecto aduanero y de comercio exterior, cuando la época del
libre comercio se cristalizó. Por lo tanto, el municipio hoy es más
complejo. En cierto punto, los dos grandes proyectos –y otros de
menor envergadura- se han cruzado y serán estudiados.
Hoy se necesita un proceso evaluativo y de diagnóstico de
necesidades de mejora; que integre características sustentables
ecológicamente, con claro sentido social y cultural, apoyadas o
basadas desde la productividad. El modelo deberá gestionar esos
recursos con el propósito de desarrollar industrias, empresas de
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

servicios o negocios agropecuarios donde los entornos ecológicos
sean preservados o recuperados para futuras generaciones.
Pensamos que para generar una plataforma adecuada
para desarrollar el presente y el futuro es necesario un estudio
que analice la creación del municipio desde una perspectiva
histórica; se localicen momentos históricos con altibajos en el
desarrollo económico y social; se observe reflejada la teoría de
la territorialidad, seleccionada por su pertinencia para lograr un
entendimiento de la conformación del citado municipio.
2. Metodología
En cuanto a la elaboración de este trabajo, se retomarán en
primera instancia para el apartado teórico, los escritos de
Robert Sack, Raúl Prebisch junto a Pedro Vuskovic, textos
referentes a la territorialidad y a la perspectiva centro-periferia,
respectivamente. Correspondiente a la comprensión de los
recursos naturales de la zona de estudio, específicamente la flora
y fauna, se recurrió a consultar los datos del Instituto Nacional
de Estadística y Geografía4 (INEGI) y del portal de la Comisión
Nacional del Agua (CONAGUA) para valorar la climatología. La
sección histórica del territorio se elaboró considerando textos
antiguos como los de los cronistas del siglo XVII Juan Bautista
Chapa y Alonso de León; del siglo XVIII se estudiaron las visitas
de los gobernadores, la de Don Joseph Antonio Fernández de
4 Nota de la editora. El INEGI fue creado en 1983 como Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática y en el año 2008 cambió su personalidad jurídica y su denominación por Instituto Nacional de Estadística y
Geografía, aunque conserva las mismas siglas. Fuente Instituto Nacional de
Estadística y Geografía - INEGI (Quienes somos).

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Jáuregui Urrutia dio luz sobre el territorio; del siglo XIX se
consideraron las memorias de la Comisión de Límites 1827,
cuando el contingente cruzó el territorio de estudio; algunas
Memorias de Gobierno del siglo XIX y otros documentos del
archivo histórico de Nuevo León. También fueron consultados
historiadores como Israel Cavazos Garza, Eugenio del Hoyo,
Hortencia Camacho Cervantes y Antonio Peña, quienes
mantienen grandes aportaciones historiográficas, entre otros.
Para el apartado demográfico se consultaron documentos
de archivo y censos poblacionales, así como algunos datos
del contemporáneo INEGI que son indispensables porque
proporcionaron la materia prima para una interpretación de
los números y variantes de población que permiten una mejor
interpretación del estudio.
Además, como última instancia, se recurrirá a entrevistas
con pobladores que participaron en algunas actividades de la
zona en cuestión, esto para explicar la constitución del municipio
como un ente vivo, que goza de cierto sentido regional –propioaunque de carácter irregular, entre su población.
3. Marco teórico: geografía humana y territorialidad
Como parte del método de comprensión de la conformación
de un municipio, en este caso Anáhuac, se utilizará la teoría
de la territorialidad de Robert D. Sack (1983). En términos
generales posee las siguientes características:

los contextos

sociales, políticos, económicos y culturales impactan sobre
un determinado territorio, condicionando el comportamiento
del ser humano; la conformación del territorio es generada por
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propósitos específicos; esta teoría determina la importancia
del área geográfica, sus límites y las relaciones sociales. En esta
lógica, la territorialidad “no es la simple circunscripción de las
cosas en el espacio. No es igual a una región, área o territorio en
el sentido antiguo. Es una circunscripción con la intención de
influir, afectar o controlar” (Sack, 1983, pág. 56).
A continuación, se aplicarán las aportaciones de Sack en
el desarrollo histórico de Anáhuac. Es decir, por cada elemento
considerado como rasgo de lo que el autor concluyó como propio
de la territorialidad se mencionará un ejemplo, al menos, de
los hallazgos empíricos del devenir de Anáhuac. Cada hallazgo
escrito, es enunciativo, no limitativo. A través del resto de los
segmentos del presente estudio, se observarán más ejemplos, más
casos o más situaciones que reflejarán empíricamente los rasgos
encontrados por el autor cuando se forja un territorio. Después
de aclarar, continuamos con este segmento.
Históricamente, una comunidad es imposible de
contextualizar si no existe una territorialidad. El territorio
depende generalmente de un control político para hacer sentir
pertenencia, entre otros elementos; ésta es una aportación de
la teoría de la territorialidad: es “extremadamente eficaz en
determinadas circunstancias. La territorialidad clasifica al
menos en parte por área, más que por tipo” (Sack, 1983, pág.
58). En nuestro caso, podremos observar como el área ha sido
parte de uno o más municipios o incluso de uno o varios estados.
Una segunda consideración “la territorialidad puede ser fácil de
comunicar porque sólo requiere un tipo de marcador o signo: el
límite” (Sack, 1983, pág. 58).
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La tercera y cuarta propuestas teóricas de la territorialidad
enuncian que lo mejor es ejercer el control de un territorio
cuando en el tiempo y en el espacio de estudio los recursos son
imprevisibles (Sack, 1983, pág. 58). En el caso de Anáhuac ha
sido difícil gestionar aspectos muy complejos como el agua, la
población y la inseguridad, entre otros; pero cuando se ha logrado
controlar el territorio se fortalece. En el elemento de análisis
“el territorio aparece como el agente que controla” (Sack, 1983,
pág. 59), en el caso de Anáhuac se observó que cuando el cuerpo
burocrático con leyes y planes de desarrollo ha funcionado
controlando el territorio se desarrolla.
Ese control podrá verse, nítidamente, en las actividades
económicas de los primeros habitantes, aunque Sack señala,
“las actividades que encierran [los territorios] pueden ser tan
complicadas que es prácticamente imposible desentrañar todas
las razones para controlar las actividades de manera territorial”
(Sack, 1983, pág. 59). Sin embargo, el presente estudio aporta
una panorámica donde se mencionan especificidades como el
problema generado por la gran evaporación del agua, aunque
también se demostrarán en el desarrollo de este trabajo, en
las principales actividades económicas y en las tendencias
poblacionales del municipio.
La octava tesis teórica: “la influencia y la autoridad de una
ciudad, aunque se extienda por todas partes, se asigna legalmente
a sus límites políticos” (Sack, 1983, pág. 59). En este caso, por más
que acumule poder y riqueza, aunque no sea el caso, Anáhuac
será acotada en su acción legal al territorio. Sin embargo, aunque
parezca contradictorio cuando se fijan límites, se robustece el
municipio.
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Otra perspectiva que llama la atención, es la novena, la
territorialidad “ayuda a crear la idea de un espacio socialmente
vacío. Toma la parcela de terreno baldío de la ciudad. Está vacío
porque carece de artefactos social o económicamente valiosos”
(Sack, 1983, pág. 59). En nuestro caso, el municipio de Anáhuac,
se asignaron recursos para generar proyectos de infraestructura
que atrajeron a personas a los territorios no ocupados y a
otros expropiados, finalmente, aunque de manera paulatina
configuraron el territorio.
La última tesis, “la territorialidad puede ayudar a generar
más territorialidad” (Sack, 1983, pág. 59). En el caso anahuaquense
fue observable como a medida que se ocupaba el territorio surgía
una sinergia que servía como plataforma a otros habitantes para
desarrollar lugares cercanos y también distantes, en una dinámica
de auto reproducción.
Otra teoría diferente a la de Sack, es la aplicada por
Raul Prebisch, él propuso las conceptualizaciones de “centro”
y “periferia” al observar la dependencia de las regiones hacia el
centro. Si bien se aplicó en un entorno global, puede ser más
versátil y capaz de reflejar entornos, incluso, locales. En la
dinámica más usual, las regiones cumplen la función de dirigir
todo el entorno productivo hacia las áreas centrales; así, las
regiones periféricas producían las materias para el centro,
generando una dependencia específica (Prebisch, 1950).
No necesariamente el direccionamiento iba sobre un área
determinada, sino buscaba áreas con especificaciones similares,
según Prebisch, como se citó en Vuskovic, “la periferia se
desenvuelve bajo un patrón esencialmente imitativo” (Vuskovic,
1987, pág. 410). Por ejemplo, el cultivo del banano en los territorios
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americanos circundantes al Mar Caribe; y en un caso más próximo,
el cultivo del algodón en América del Norte, tanto en la parte sur
de Estados Unidos de América, como en la parte norte de México,
ambos territorios son vecinos o es parte de un solo espacio, como
sea; pero, en esa lógica, se podría incluir, también, la producción
del algodón en Egipto - un área con resultados iguales- , al final
llegaba a las áreas industriales del norte de América y de Europa,
sobre todo; es decir, su centro.
Es importante considerar la intervención de múltiples
aspectos y factores que pueden alterar el proceso “hay
mutaciones estructurales, por ejemplo, que generan conflictos
en el desarrollo” (Vuskovic, 1987, pág. 411). Estudios de este tipo
pueden ser pertinentes y relevantes debido a que en los territorios
ha habido cambios, a veces desfavorables, desde el punto de vista
ambiental. Como ejemplos, de desarrollos mal planteados, en los
que predominó el enfoque de aumentar la producción sin hacerla
sustentable, tenemos tres; el Mar Aral de la antigua URSS
dañado de forma terrible, actualmente sigue así, además, los ríos
que lo alimentaban fueron, también, impactados para aumentar
la producción, algodonera; otro caso, en el norte de México, es
el de la región de la Laguna cuando con fines productivos se
afectó a los ecosistemas de forma irreversible; se sabe de impactos
ambientales de mucho menor daño en Anáhuac, no es casual que
sea para los mismos fines y el mismo producto.
4. Medioambiente y recursos naturales de Anáhuac
El territorio del municipio de Anáhuac colinda al norte con el de
los estados mexicanos de Coahuila y Tamaulipas, y con el territorio
estadounidense del estado de Texas; hacia el sur, es contiguo al
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de Tamaulipas y al de los municipios neoloneses de Vallecillo y
Lampazos, y con este último también limita al oeste. Su territorio
equivale al 7.1% de la superficie neolonesa (INEGI, 2009).
Fisiográficamente, se ubica en la Provincia de las “Grandes
Llanuras de Norteamérica” en concordancia las “topoformas”
superficiales son: “Llanura aluvial con Lomerío,” ocupa un 44%
del territorio; el “Lomerío de Laderas Tendidas con Llanuras”,
abarca otro 39%; y la “Llanura aluvial con Lomerío de Piso Rocoso
o Cementado” posee una extensión de un 17%. La mayor parte del
suelo es aluvial con poca presencia de piso rocoso y un 2% de suelo
lacustre (INEGI, 2009). El uso de suelo y vegetación de Anáhuac
se divide en 58% matorral, 36% agricultura y 1% zona urbana. Los
porcentajes de mezquital y chaparral no son mencionados, pero
están presentes (INEGI, 2009).
La fauna típica del matorral desértico predomina en
Anáhuac, se compone de “especies carroñeras, búhos, aguilillas,
halcones, jaguarundis, gato montés, cenzontle aliblanco, venado
colablanca y lechuzas, entre otras” (Contreras, 2007, pág. 60).
También, es el hábitat de palomas, codornices, jabalíes, marranos
de monte, perdices, según los datos de algunos ranchos cinegéticos
de Anáhuac (Federación Mexicana de Caza, 2020).
Durante 2019, según el director general de Parques y
Vida Silvestre de Nuevo León, la pieza de caza más importante
de Anáhuac fue el venado cola blanca texano, ya que esta área
cuenta con la ventaja, respecto a otros municipios, de poseer
una extensión territorial relativamente grande. Ese año el estado
incrementó su actividad cinegética, al empezar la década pasada,
hubo varios años malos; acerca de estos últimos, el director
concluyó “la realidad es que nos afectó más la sequía que cualquier
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otro evento aun considerando la inseguridad y la caza furtiva”
(Ortíz, 2020).
La disponibilidad de agua, efectivamente, es de crucial
importancia para el territorio de estudio. El municipio pertenece
a la región hidrológica “Bravo-Conchos”. El río Salado es el único
permanente, aunque existen ríos intermitentes, son casi tres
decenas. Cuenta con tres presas, la Salinillas destaca entre ellas
(INEGI, 2009). La presa Venustiano Carranza no forma parte
de la geografía del municipio. No es un embalse natural, pero
se vale de la naturaleza para proporcionar de forma adecuada
agua al distrito de riego 04, al que pertenece Anáhuac y a su
población; tiene una capacidad de 613.70 hectómetros cúbicos, la
Salinillas, que sí está en Anáhuac, es de 19.01 hectómetros cúbicos
(CONAGUA, 2020).
En general el clima es “seco muy cálido y cálido”, de
acuerdo a las clasificaciones pertinentes (INEGI, 2009). Un
panorama amplio de las temperaturas lo proporciona la estación
meteorológica 00019024 de la Comisión Nacional del Agua,
ubicada en la ciudad de Anáhuac.
La estación ha recopilado datos por un periodo mayor
a medio siglo, todos son expresados en grados centígrados: la
temperatura media de todos los meses es de 23º C, pero esta cifra
ofrece una perspectiva reducida. Cuando se observa la media
mensual, llaman la atención varios meses, como julio y agosto, los
de temperaturas más altas con 30.7, durante 57 años; o enero, con
la media más baja del año, 12.8, durante 59 años; pero ha sido un
clima aún más extremo, como julio de 1998 con 41.3 en promedio,
o los 5.8 en promedio –así es, cinco punto ocho- en enero de 1962
(CONAGUA SMN, 2020).
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La evaporación del agua, posiblemente sea el factor
climático de más alto impacto en Anáhuac, de acuerdo a nuestro
estudio. Ya que se evapora una media anual de 2091.7 mm, de los
doce meses del año, julio es el de evaporación más alta, con una
media de 303.3 mm; la menor es 16.9 mm, en diciembre; seguida
de enero, con 18.0 mm. (CONAGUA SMN, 2020).
El dato extremadamente elevado de la media de
evaporación anual coloca el problema al descubierto. De hecho, se
vivió por décadas en el suministro de agua a la ciudad de Anáhuac.
Se perdía agua al evaporarse y filtrarse cuando fluía por los canales
a cielo abierto, llamados “Principal” y “Camarón” trazados desde
la “laguna de Salinillas hasta la ciudad de Anáhuac.” A la solución
le llamaron “Acueducto Laguna de Salinillas-Anáhuac.” En 2003
se planeó una consulta pública y según su documento se disponía
“normalmente de un gasto de entre 440 y 500 l. p. s., de los cuales
sólo se aprovechaban 100 l. p. s. en la localidad” (Agua y Drenaje
N.L., 2020, pág. 2).
Es necesario considerar que ese riesgo de alta evaporación
afecta a todos los cuerpos de agua superficiales, por lo que el agua
extraída del subsuelo y entubada para su aprovechamiento es un
proceso más eficiente. Aunado a que en el norte de México llueve
poco y Anáhuac no es la excepción.
Las precipitaciones pluviales se presentan durante 46.2 días,
de acuerdo a los datos acumulados durante poco más de medio siglo.
Las precipitaciones anuales acumuladas dieron un total de 470.6
mm, el mes más lluvioso fue septiembre, 88.5 mm. El menos lluvioso
fue marzo con 15.5 mm, seguido de diciembre con 16.9 mm. Seis
días del año son impactados por tormentas, según la media anual,
durante poco más de medio siglo (CONAGUA SMN, 2020).
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La cantidad de tormentas es leve, sin embargo, sublima
pocas, pero grandes tragedias. El huracán Beulah en septiembre
de 1967, fue tan intenso que “el poblado Los Rodríguez quedó
devastado” (Fuentes, 2014, págs. 13-58). El 6 de julio de 2010
cuando impactó el huracán Alex, evacuaron el municipio ante
el riesgo inminente del desbordamiento de la presa Venustiano
Carranza (Informador , 2020, pág. 1).
En cuanto al uso potencial de la tierra como recurso
natural se encuentra que en Anáhuac para la agricultura
mecanizada continua es adecuado el 87% del territorio;
para la agricultura mediante tracción animal continua, sólo
es apta el 1% de la tierra; la no apta para la agricultura es el
12% de la zona de estudio. Es adecuado para la ganadería
mediante praderas cultivadas con maquinaria agrícola el
87% de Anáhuac; la vegetación natural diferente del pastizal
puede ser aprovechada únicamente en un 12% del territorio.
Si se proyectara “el aprovechamiento de la vegetación natural
únicamente por el ganado caprino” sólo es posible en un 1% del
área de estudio (INEGI, 2009, pág. 3). La zona urbana crece en
terrenos previamente ocupados por agricultura y matorrales,
así como en las llanuras. En el 2009, existían 795 localidades en
la totalidad del área territorial (INEGI, 2009, pág. 2). Pero es
necesario considerar que tres personas en un asentamiento son
tomadas como una localidad, y se cuenta igual que la población
más grande.
La afectación a las plantas degrada los espacios; Nuevo
León cruza por un severo problema en este sentido, tiene
sesenta y seis “especies ubicadas dentro de las categorías de
riesgo” (Alanís, 2004, pág. 212). La “degradación de tierras” es
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un problema en el país. El 54% del territorio presenta diferentes
niveles de ese fenómeno. Los estados donde se ubican “los
principales puntos de degradación extrema se localizan en
Veracruz, Tabasco, Tamaulipas y Nuevo León” (ONU, 2019).
Dada la aridez y otras condiciones del territorio de Anáhuac es
muy posible que sea parte del área estatal afectada, pero su gran
cantidad de tierra fértil, equilibra los elementos productivos y
propicios para el desarrollo.
El territorio anahuaquense carece de agua suficiente para
desarrollar esa tierra; el agua de la que dispone es proporcionada
por la presa Venustiano Carranza, pero este embalse se ubica
en el estado vecino de Coahuila y el líquido está comprometido
en un sistema de gestión del agua conocido como el distrito de
riego 04, que, a su vez, involucra a varios estados e incluso a dos
naciones. Quizás ser una pieza más del sistema hidrológico sea
un riesgo, dadas las presiones por ese líquido ante el cambio
climático.
Sin embargo, el agua y una vegetación profusa no son
factores de indudable desarrollo agropecuario. En un ejercicio de
contraste, los sentidos pueden engañar al comparar a Anáhuac
con el municipio, también nuevoleonés, de Santiago. El verdor
del paisaje, lo relativamente agradable de su temperatura y la
evidente disponibilidad de agua pueden conducirnos a pensar que
aquel municipio tiene más potencial agropecuario que Anáhuac.
Pero en realidad, Santiago no tiene potencial para el desarrollo
agrícola y ganadero. Ya que un 90% de su tierra no es apta para
la agricultura y es el mismo caso para la ganadería. Sólo un 10%
del territorio puede ser usado en el establecimiento de praderas
cultivadas con maquinaria agrícola (INEGI, 2009).
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La oportunidad latente se presenta con la posibilidad de
maximizar la producción agropecuaria optimizando sus recursos
mediante la tecnología adecuada para exportar una parte de sus
excedentes de producción al mercado vecino y contiguo, los
Estados Unidos de América, además de tener un enclave logístico
y aduanero de importaciones y exportaciones que podría
dinamizar la actividad agropecuaria.
5. Antecedentes históricos del territorio de estudio
El territorio del actual Nuevo León posibilitó la existencia de
sociedades con una economía que obtenía materias primas de la
naturaleza mediante la caza, pesca y recolección (Valadez, 2008,
pág. 365). En Anáhuac se vivió esa dinámica. Pocos grupos, de
los que poblaron el territorio nuevoleonés, sobrevivieron hasta
las primeras décadas del México independiente. A medida que
disminuían los grupos indígenas locales llegaban otros grupos
indígenas originarios del norte del río Bravo. Intentaron proseguir
con una economía parecida –era más de rapiña- hasta más allá de
la mitad del siglo XIX.
El principio del encuentro entre europeos y americanos
estuvo marcado por la violencia. En el territorio del actual
Anáhuac se desarrolló esa fricción muy tempranamente porque
el primer gobernador del Nuevo Reino de León, el portugués
Luis de Carvajal y de la Cueva, de 1579 a 1581 (Temkin, 2011,
pág. 4) capturó indios para esclavizarlos en las inmediaciones
del territorio. Eugenio del Hoyo menciona que eso estaba en
contra de las políticas del virrey. El gobernador y su gente
realizaron esa actividad prohibida de “tierra adentro al Río
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Bravo y al de las Palmas,” causando indignación (Hoyo, 2005,
págs. 166-167).
El proceso de fundaciones de poblaciones dirigido por los
españoles en el norte del Nuevo Reino de León se desarrolló lenta
y paulatinamente durante el siglo XVII. La iglesia fue el operador
principal del proceso a través del clero regular. La fundación de la
misión de Nuestra Señora de los Dolores de la Punta de Lampazos
en 1698, después de más de un siglo de fundarse el Nuevo Reino
de León, se acercó a nuestra zona de estudio. Cumplió parte de su
cometido, “ayudó mucho a contener las incursiones de los indios
de la región” sobre todo a los catujanes (Cavazos, 2000, págs. 3336). De acuerdo a la lectura elaborada a Juan Bautista Chapa, que
vivió en el Nuevo Reino de León en el siglo XVII concluimos: los
españoles sólo transitaron por el territorio estudiado para realizar
expediciones punitivas y de exploración (De León, 2005, págs.
206-214).
El siglo XVIII dejó más registros de la zona. Prosiguieron
los problemas. Entre 1734 – 1740, el gobernador Fernández de
Jáuregui visitó la misión de Lampazos, en donde le informaron
que los “enemigos” eran –otros indígenas– tobosos y apaches;
además algunos indios huían “a vivir con los que son gentiles,”
es decir con un grupo o grupos de indios en conflicto con los
españoles, su cantidad “pasa de miles” (Fernández, 2006, pág. 15).
Quince años después, en 1754, el gobernador Pedro de
Barrio Junco y Espriella también visitó Lampazos; su visita oficial
ofrece la oportunidad de saber quiénes eran los propietarios de
parte de las tierras de Anáhuac. Cuando la misión se transformó
en villa, llegó el momento de repartir las tierras del común,
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correspondientes al uso y aprovechamiento de sus vecinos,
entonces fue cuando surgió un impedimento que nos atañe. Las
tierras del norte, contiguas a la villa, tenían propietarios, estaban
“mercedadas y compuestas por Su Majestad, que competen a
unos Pérez” (Barrio, 2006, pág. 85).
Seguramente estos Pérez descendían de Fernán o Hernán
Blas Pérez a quien le mercedaron tierras entre 1703 y 1704, según
Israel Cavazos (2020, pág. 475). Otras tierras, que abarcaban
hasta el actual Anáhuac, estaban “en propiedad”, formaban parte
de El Carrizal, los de esta hacienda informaron estar con “legítima
posesión de tierras hasta las márgenes del río Grande del Norte”
(Barrio, 2006, pág. 83).
Más características del territorio de Anáhuac podemos
conocerlos por los relatos de la fundación de “Nuestra Señora de
la Candelaria de Azanza” a finales del siglo XVIII, la efímera villa
existió de 1798 a 1804, una inundación la devastó. Las autoridades
virreinales no enviaron recursos para su recuperación. Para la
historiadora Hortencia Camacho su fundación tenía por objetivo
ubicar un poblado en la frontera para contener a los indios
“bárbaros” que llegaban desde el norte del Río Bravo (Camacho,
1991, págs. 11-12, 73). “Nuestra Señora de la Candelaria de
Azanza” y en general el territorio de estudio estaba despoblado,
otro motivo para fundar la villa. En 1797 “más de 13 ranchos” se
abandonaron, la mayoría al norte de Lampazos y algunos por
el Río Salado. De nueve rancheros que “habían mantenido sus
bienes” cerca del río, en aquel año, sólo uno proseguía, y lo hacía
“a pesar de los grandes golpes del enemigo bárbaro” (Camacho,
1991, págs. 51-53).
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Se rescatan un par de descripciones del entorno de
nuestro territorio de estudio, los lugareños, “criadores de ganado”
y “españoles” proporcionaron testimonios a las autoridades. Ellos
mencionaron que había “todo terreno de caza” y “perlas de rico
oriente habidas en abundancia” del río Salado, así como gran
cantidad de caballos “mesteños” es decir salvajes (Camacho, 1991,
págs. 51-53).
La descripción del paraje para la ubicación de “Azanza”
era una zona con “una saca de agua” del río Salado, con quince
años de abandono y contiguo a un llano “espacioso” sin “lomerío
alguno”; estratégicamente ideal para luchar contra los indios, a
juicio de los lugareños. Las orillas del río eran adecuadas para
“todas clases” de árboles frutales mediante “aguas de temporal”.
Los pastos adyacentes servían para “ganado mayor” y “menor”
porque eran “sólidos, buenos y abundantes” (Camacho, 1991,
págs. 52-53).
Ante la falta de excedentes, pensar en el rescate de
“Azanza” por los lampacenses no era posible. En ese momento,
no tenían manera de poblar el norte de su territorio como era
debido y necesario, al menos, desde la perspectiva defensiva.
Décadas después la Comisión de Límites de 1827 describe,
parte del entorno, mencionaron un “gran número de venados”
y “partidas de caballos silvestres” que tenían como parte de su
hábitat las inmediaciones del Huisachito, actualmente existe un
paraje con ese nombre (Berlandier, 1850, págs. 90-91).
Cuando en 1827 el contingente se desplazó desde
Lampazos a Laredo por el rumbo al río Salado, comentaron que
aquellos caminos en época “de guerra,” eran de “horror” por
las acciones de guerra y rapiña de los lipanes y comanches. El
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problema era doble, en época de paz, los pastores “aún eran más”
extorsionados por los “bárbaros”. Para los escritores del diario,
en estos “estados tan retirados” sucedía eso porque la “autoridad
suprema” ellos no concretaban “acciones contundentes”
también era responsabilidad de los “aventureros que habitan las
fronteras” al venderles armas, a aquellos indígenas, según ellos,
“independientes y perezosos” (Berlandier, 1850, pág. 87).
Ante tales adjetivos hacia aquellos indígenas, no se
comparte la opinión. Pero lo cierto es que existió esa terrible
complejidad territorial; se heredó y se exacerbó al descuidarse
la línea defensiva antes de terminar la época colonial. Sumada,
al empuje hacia el sur que sufrían las tribus “bárbaras” por los
colonos y el gobierno estadounidense aumentada paulatinamente
a lo largo del siglo XIX.
Pero no todo era difícil o riesgoso en aquel territorio, la
naturaleza ofreció lo suyo -y fue maximizado- en el siglo XX.
Aunque se observara “siempre monótono”, afirmaban los de
la Comisión, el “desierto sin agua” con vegetación “reducida
a una gramínea corta, seca y sin flores”. Esa modesta planta, se
consideró un “excelente pasto para los animales” aunque “inferior
a la Raqueta espinosa” de otras zonas del estado. Todo indica que
casi no transitaban carruajes porque la “jornada fue muy lenta
y penosa: “los soldados tenían que abrir camino con sus sables,
cortando” (Berlandier, 1850, pág. 91).
La Memoria del Ayuntamiento de Lampazos en 1830
brinda una descripción del camino que atravesó Anáhuac hacia
el norte, trazado de dicha villa a la “de San Agustín de Laredo y
terrenos desiertos del Estado de Tamaulipas”. Eran 40 leguas en
un camino llano y de “de tierra muerta aunque de buena calidad,
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existen cuatro arroyos y dos ríos permanentes uno nombrado el
río Salado y el otro río Gde” (AGENL, 2019).
El territorio fue impulsado al recibir inversiones. Francisco
Naranjo, un general y político con área de influencia en la zona
norte del estado de Nuevo León realizó compras “de porciones de
terrenos de la merced de la Chancaca, en la margen izquierda del
río Salado” durante el primer lustro de la década de 1870 (Peña,
2002, pág. 74).
Se debe de considerar lo fuera de la ley en que seguía
manteniéndose la zona. Poco tiempo antes de las inversiones
mencionadas, cuando el gobernador neolonés y Francisco
Naranjo se unieron a Porfirio Díaz y su Plan de la Noria en 1871,
un grupo de hombres huyó de la leva “para los ranchos del río
Salado,” según el alcalde Villaldama o al menos eso decía “la voz
pública” (Peña, 2002, pág. 69).
6. El primer censo nacional en que se contó Anáhuac en 1940.
Una radiografía social del proyecto socioeconómico posrevolucionario
Anáhuac fue fundado en 1934, el censo más confiable, inmediato
y posterior a la fecha de su fundación fue el de 1940. Siete
años después de su fundación, Anáhuac contaba ya con 12,498
habitantes, de los cuales 6,380 eran varones y 6,118 eran del sexo
femenino. Los nativos del lugar eran 5,631 de los cuales 2,893 eran
hombres y 2,738 eran mujeres, quienes configuraban los oficios,
usos y costumbres del lugar (Secretaría de la Economía Nacional.
Dirección General de Estadística, 1943).
La plaza central era el espacio considerado importante
para desarrollar distintas actividades, aunque el régimen del
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Maximato no construyó una iglesia católica en la plaza central
como reflejo de la laicidad o del movimiento antirreligioso de un
segmento de los políticos revolucionarios y de la posrevolución.
La población letrada, es decir la que sabía leer y escribir
era de 7,525 de los cuales se registraron 4,018 hombres y 3,507
mujeres (Secretaría de la Economía Nacional. Dirección General
de Estadística, 1943). No es una sorpresa, que, en el campo, por
la época de estudio los hombres fueran alfabetizados más que las
mujeres, desafortunadamente.
Los extranjeros sumaron un total de 1,443 repartidos en
677 hombres y 766 mujeres (Secretaría de la Economía Nacional.
Dirección General de Estadística, 1943). Era un porcentaje alto de
extranjeros, un 8.6 % de la población de Anáhuac era extranjera.

Entre las nacionalidades de los pobladores de Anáhuac
se encontraban alemanes, árabes, británicos, cubanos, chinos,
españoles, guatemaltecos y libaneses. Algunos adquirieron
-posteriormente- la nacionalidad mexicana, un grupo de ellos
incentivaron parte de las actividades comerciales.
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La inmigración se debió en parte, a una etapa de
inestabilidad política mundial que ocurrió a finales del siglo XIX
y principios del siglo XX, coronada nefastamente por la crisis
económica mundial de 1929, así como de “deportaciones masivas
(1921, 1929-33 y 1939), fueron una respuesta selectiva en tiempos
de crisis y contracción del mercado de trabajo estadounidense”
(Durand, 2007, pág. 28). La esperanza de encontrar un lugar
donde trabajar y establecerse estaba presente. Además, Anáhuac
figuró como un área geográfica con recursos naturales, con futuro
económico promisorio y amplia relación con la capital mexicana,
por ser un proyecto de desarrollo federal. Además, a fines del
año de la década de los treintas, el poblado se caracterizaba
por el auge algodonero, el cual trajo consigo altas expectativas
económicas, inclusive con el paso de los años se establecieron
empresas como Almacenes Anáhuac, Algodonera del Norte y
Algodonera Longoria. En cuanto a los nativos de otras entidades
federativas, encontramos 2,810 hombres y 2,614 mujeres para un
total de 5,424.
6.1. Población por credo religioso
En el conteo de población, según su religión 11,942 habitantes
eran católicos, 354 protestantes, 4 budistas, 11 señalaron profesar
otra religión y 187 informaron no profesar ninguna (Secretaría de
la Economía Nacional. Dirección General de Estadística, 1943).
Pensamos que, en aquella época, subyacía en la mentalidad de las
personas que profesaban religiones, la esperanza permanente de
mejorar. Si bien no era un deseo o una meta exclusiva de ellos
–aún persiste- la religión era una fuente más de motivación.
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6.2 Actividades económicas por ocupación, oficio o profesión, y posición económica con divisiones y clases de la nomenclatura nacional de ocupaciones de 1940
Según el censo de 1940, las actividades económicas se
esquematizaron por divisiones. En el primer segmento resultó
que 2,808 habitantes se dedicaron a labores de agricultura, pesca,
silvicultura y ganadería; las labores agrícolas tenían preeminencia
sobre las demás, razón que fortalece la idea del proyecto
agropecuario de la posrevolución. En el segundo segmento, el de
minas metálicas y plantas metalúrgicas, plantas de tratamiento
e industrialización, petróleo y gas natural laboraron sólo 13
habitantes. Actividad que, según el relato de un habitante, se
incrementó cerca de la década de los años sesenta y setenta (PS,
2010).
En la tercera división laboraban 225 habitantes, era
dedicada a los textiles, manufactura, construcción y edificación,
artes gráficas, tabaco, productos alimenticios, trasformación
de la madera, indumentaria, cerámica de vidrio, cueros, pieles,
luz, química, papel, joyas e industria (Secretaría de la Economía
Nacional. Dirección General de Estadística, 1943).
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Estos artesanos proveían al pueblo de productos y bienes
necesarios en cualquier población.
En el cuarto segmento, dedicado a las comunicaciones
y transporte (marítimo, fluviales, aéreo, teléfono, telégrafo
y radiodifusora) laboraban 155 habitantes. Sabemos de la
importancia que significa este segmento en la logística de un
municipio que necesitaba transportar el algodón, así como
otros insumos y bienes de producción, además del transporte de
personas y de otros bienes y mercancías de consumo.
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En la quinta división, de labores de comercio, se
registraron 424 habitantes, eran trabajadores de instituciones
de crédito, hoteles, restaurantes, agencias comerciales y el
comercio en general, una división de suma importancia a la que
hoy llamamos prestación de servicios. De suma importancia fue
el desarrollo de actividades bancarias, debido a que este servicio
era delicado porque el país aún estaba algo convulsionado por
los resabios violentos de la Revolución mexicana y sobre todo
su recuerdo. Anáhuac se encontraba cerca del punto fronterizo
de Nuevo Laredo, razón que urgía una institución sólida que se
estableció en ese puerto tamaulipeco en la década de 1930, el
Banco Longoria, fundado por el empresario Octaviano Longoria,
el cual también se instaló en Anáhuac (EL, 2010).

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En la sexta división trabajaron 97 habitantes dedicados
al trabajo burocrático federal, estatal y municipal (Secretaría
de la Economía Nacional. Dirección General de Estadística,
1943). Era muy importante controlar el municipio. La mejor
manera es un aparato burocrático robusto y que responda a
los intereses más importantes. Unas decenas de trabajadores
federales representaban al régimen central, el principal
interesado en el desarrollo del proyecto agropecuario de
Anáhuac. Diseñaron y construyeron la ciudad de Anáhuac, la
principal sede de los poderes de acuerdo a su mentalidad, y al
papel y a la imagen que el régimen posrevolucionario deseaba
o necesitaba.

En el séptimo segmento dio por resultado que 8 habitantes
trabajaron específicamente en profesiones y ocupaciones
liberales; ellos eran abogados, médicos, contadores y personas
con actividades similares. Era un escaso número, el grueso de
los trabajadores estaban enfocados en la producción y servicios
esenciales.
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En la octava división, la cual se dedicaba a trabajos
domésticos, en 1940 laboraron 3,903 habitantes, si bien
generalmente eran las mujeres: madres, hijas, abuelas, seguramente
también había hombres de edad avanzada dedicados a algunas
labores domésticas asociadas con el campo. Trabajos rudos, con
temperaturas extremas, ya sea calientes o frías.

Mientras que en la novena división laboraron 97
habitantes, categoría definida como ocupaciones insuficientes
determinadas. Era imposible clasificar sus actividades, ello se
debía a que los ocupaban en todo, eran “ayudantes”. Cargaban
leña, ayudaban en los comercios de abarrotes, barrían calles,
lavaban vehículos de transporte, aseaban en los expendios de
pan, entre otras actividades (AZT, 2010).
En la última división, llamada ocupaciones antisociales,
sin ocupación e improductivos, se registraron 4,803 habitantes
(Secretaría de la Economía Nacional. Dirección General de
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Estadística, 1943). El gran número muy posiblemente, se deba
a que algunos habitantes estaban esperando el reparto o venta
de tierras, otros quizás eran peones estacionales, en época previa
o posterior al levantamiento de cosechas. Refuerza la idea lo
recopilado en entrevistas, el objetivo era sólo dedicarse a la
siembra y cosecha de algodón (AZT, 2010).

La investigación hemerográfica arrojó evidencia de
labores ganaderas al registrarse “el fierro de herrar” de “la
propiedad” de Juan A. Durón, que habitaba en la Congregación
Camarón de la “jurisdicción del Municipio de Lampazos, N.L.”
y otro fierro de Salvador Garza entre el 12 y 13 de junio de 1935
(Secretaría de Gobierno del Estado de Nuevo León, 1935, pág. 6).
Si bien desconocemos por qué aparece Camarón en Lampazos,
suponemos que los trámites del fierro de herrar empezaron antes
del nacimiento legal de Anáhuac.
7. Estadísticas sociodemográficas de 1950 a 2015
Las siguientes estadísticas aluden a movimientos poblacionales
en el municipio con tendencia a la baja, debido a la emigración
como efecto de los problemas en la agricultura y por la búsqueda
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del sueño americano. En el censo de 1940 Anáhuac tenía una
población de 12,498 habitantes, aumentó en 1950 a 20,001
habitantes, para 1960 se redujo un poco respecto a la década
anterior, a 18,116 habitantes y la tendencia fue a la baja, cuando
en 1970 se contaron 13,341 habitantes, en 1980 se recuperó un
poco y se contaron 16,479 habitantes, en 1990 siguió la tendencia
hacia la alza, se contaron 17,316 habitantes, en 1995 –un censo,
intermedio- contó 18,278 habitantes, el aumento en la última cifra,
quizás se deba a la inauguración de un puente transfronterizo en
la Congregación Colombia (INEGI, 1995-1996).
En el siglo XXI, más precisamente en el año 2000 la
población aumentó poco, a 18, 524; en 2010 se estancó, incluso
retrocedió a 18,480. En 2015 se contrajo, a 18,194, prácticamente
retrocedió al conteo de 1995, es decir, 20 años. Pero es concluyente,
después de 70 años, sigue sin alcanzar los 20,000 habitantes.
Si bien se recuperó de su punto más bajo en 1970 con 13,341
habitantes, hace 50 años (DATA Nuevo León, 2020).
En el periodo de los años noventa existían actividades
comerciales y agropecuarias que generaban flujo monetario en
la sociedad de Anáhuac, aquel flujo también era producto de
las remesas de los habitantes del municipio que emigraron a
Estados Unidos. Posiblemente, ese aspecto se reflejó entre 1990
y 1995 en un incremento poblacional. Pero a finales del siglo XX
y principios del siglo XXI, una sequía impactó a los municipios
nuevoleoneses de “Anáhuac, Vallecillo, China, General Bravo, la
ganadería se vino abajo y con ello la industria lechera (García,
2002)”, los años de 1999 y 2000 fueron claves en ese problema.
Quizás el número de pobladores del municipio se estancó por la
sequía.
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8. Triple fase histórica: Congregación Colombia, fundación
de Anáhuac e incursión industrial
En el siglo XIX, seis décadas antes de los dinámicos años treinta
del siglo XX, sucedieron hechos históricos importantes en
Anáhuac. Primeramente, la Congregación Colombia nació en
1892 (Gobierno del Estado de Nuevo León, 1899), su nacimiento
obedece a las negociaciones del general Bernardo Reyes por hacer
de Nuevo León un estado fronterizo.
La frontera se ganó al realizar negociaciones con el estado
de Coahuila para que éste cediera una parte de terreno de Candela,
Coahuila. Así surgió la congregación.
En la década de 1930 la Junta de escrutadores en Anáhuac
declaró abiertos los trabajos de una elección donde resultó electa
la planilla del Partido Social Democrático de Nuevo León, órgano
en el Estado del Partido Nacional Revolucionario (Pantoja, 2010).
Las figuras políticas de ese tiempo eran el C. Valentín Maldonado
como Alcalde 1º, por lo tanto, Encargado Político; para Alcalde 2º
o Judicial, el C. Pedro Lozano Rendón; y con el cargo de Alcalde
2º o Judicial Suplente, el C. Félix Salinas. Hasta 1937 se conformó
su primer cabildo (Secretaría de Gobierno de Nuevo León, 1933).
La Congregación Colombia y la manera en que Anáhuac
la absorbió para convertirse en municipio fronterizo no fue
inmediata. El artículo 3º del mismo decreto fundacional expresa
dónde quedó incrustado, teniendo “los límites del antiguo
municipio de Lampazos con Tamaulipas, con Congregación de
Colombia y Estado de Coahuila.” No menciona en este artículo ni
en ningún otro el límite con Estados Unidos de América o Texas
o con el río Bravo. Ceballos planteó como “supuesto principal”
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que la fundación “no se trató de una determinación de tipo
económico, sino que el asunto se inscribió en los mecanismos de
control político” (Ceballos, 2006, pág. 9).
La investigadora Hortencia Camacho nos dice que en
“1978 el territorio de la abandonada Congregación Colombia”
intentó ser una “villa fronteriza” en la margen mexicana del río
Bravo; cuando se fundó en 1892, era “una estrategia política para
convertir a Nuevo León en una entidad fronteriza” (Camacho,
1991, págs. 19-20).
En el siglo XX fue crucial que en octubre de 1930 se
inaugurara la presa “Venustiano Carranza”, con el objetivo de
suministrar agua para el riego y en el futuro brindar lo mismo a
un centro poblacional, el cual daría vivienda a los trabajadores
y agricultores del área. El 8 de junio de 1935 se publicó en el
Periódico Oficial de Nuevo León el decreto número 115 por el
gobernador Pablo Quiroga. El artículo primero y más importante
estableció “una nueva Municipalidad denominada ANAHUAC”
(Secretaría de Gobierno de Nuevo León, 1935). El preámbulo,
institucional y socioeconómico, de la fundación de Anáhuac fue
el 5 de mayo de 1933, cuando Ciudad Anáhuac “fue declarada”
como “cabecera política” del “Sistema Nacional de Irrigación No.
4” llamado “Proyecto del río Salado, Coahuila y Nuevo León” de
la “Comisión Nacional de Irrigación” o CNI (Camacho, 1991, pág.
19). El municipio se formó “con más de la mitad del hasta entonces
municipio de Lampazos de Naranjo y con una parte importante
del de Vallecillo” (Camacho, 1991, pág. 19).
La etapa de industrialización de Anáhuac principió en
1935, con la instalación de la planta despepitadora de algodón,
cuya creación se publicó en el Periódico Oficial de Nuevo León, el
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propietario era el señor Donaciano Echavarría y la puso en marcha
en la Ciudad Anáhuac para el despepite de algodón (Secretaría de
Gobierno de Nuevo León, 1935).
Este personaje inicia un empresariado en la zona de la
denominada pizca del algodón, la cual tuvo una larga y productiva
vida, como un elemento crucial de la producción algodonera del
prometedor municipio.
9. Destellos de progreso. Sistema de caminos – forestación –
transportes – Puente internacional
Como parte del programa de desarrollo gubernamental estatal
de Nuevo León, en 1974 dentro del rubro de sistema de caminos
se terminó el puente de la ciudad de Anáhuac, de la carretera
Monterrey-Colombia; construyéndose, además, 43.5 kilómetros
del tramo Anáhuac – Las Jaritas – límite de Estado (El Porvenir,
1974).
En 1978 se crearon grupos de apoyo para la reforestación
de algunas zonas del estado de Nuevo León, parte de un programa
implementado en zonas de Galeana, Aramberri y Anáhuac. Se
realizaron campañas de prevención de incendios forestales y
educación forestal en el medio rural, este programa benefició a
la conservación de zonas forestales con impacto positivo para la
agricultura y la precipitación pluvial, además de la conservación
general de la flora y fauna en el área de Anáhuac (El Porvenir,
1978).
Previo al Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN), en el año de 1991 se inauguró este importante
paso que une a Colombia con Dolores, Texas en Estados Unidos,
fue un suceso que marcó a Nuevo León y a su municipio de
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Anáhuac como la frontera más joven. Este emblema de conexión
transfronteriza internacional y tránsito económico mantiene tres
aristas esenciales: 1) la facilidad de transportar mercancías de
forma eficiente y segura por medio de más de 4,000 tráileres; 2)
reducir el tiempo de cruce de las mercancías; 3) gran capacidad de
acceso a través de sus múltiples sistemas de carriles de ingreso; por
último, su gran ubicación por la carretera Monterrey-Colombia a
poco más de 200 kilómetros de la ciudad de Monterey.
10. Conclusión
En un primer aspecto, la transformación de la historia a partir
del siglo XIX y los acontecimientos que originan la creación
de un municipio en el siglo XX permiten cumplir con cambios
y transformaciones en el mosaico de uno de los estados más
importantes de la República mexicana por la gran derrama
económica y laboral que genera. Destaca, además, que en
el transcurso de la formación de Anáhuac se adquiere una
funcionalidad hasta ahora limitada u operativamente errónea que
ha aletargado al sistema social, político, económico, ante la gran
ubicación geográfica y los recursos naturales que esta área posee.
Estos aspectos se resumen en una perspectiva de historización de
la propia zona: así puede ser entendida como triple fase histórica
que va de lo trascendental a lo contingente, esto se debe porque
depende de los manejos gubernamentales y las tendencias y
conceptos entendibles de desarrollo de cada responsable de
gobernabilidad en turno desde la esfera estatal y municipal.
El trabajo desarrollado hasta aquí ha buscado describir
las condiciones a partir de las cuales la historia pudo acceder a
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

su propio engranaje desde el siglo XIX hasta lo contemporáneo
con destellos de progreso. Pero también aborda los procesos
por los cuales alcanza hasta el momento sus peculiares formas
de mantenerse vigente en el siglo XX y XXI. La triple fase
histórica cumple con la secuencia que va de finales del siglo
XIX, pasando por la primera mitad del siglo XX con alcances
en cifras poblacionales hasta 2015. Con esta larga configuración
se mantiene la base necesaria para esclarecer oportunidades
y desafíos vistos a través de la historia, siempre y cuando se
considere su naturaleza operativa y cómo ésta puede transformar
la vida de un espacio geográfico partiendo de sucesos cuya
importancia no se ha analizado como debiese.

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Abordajes sobre el análisis de las élites políticas de
México y Nuevo León
Approaches on the analysis of the political elites of
México and Nuevo León
Luis Enrique Pérez Castro1
César Morado Macías2
Resumen: En este trabajo se presentan los resultados de la examinación detallada sobre diferentes investigaciones relacionadas con las
élites políticas a nivel nacional y regional. Mediante la triangulación de
datos se identificaron las principales líneas temáticas y metodológicas
de los estudios más representativos del área en las últimas décadas; el
objetivo es reconocer las alternativas para posibles aproximaciones en
el ámbito local. A través de éste se reconoce la pertinencia de recuperar
a las élites políticas como un objeto de estudio para el contexto geográfico inmediato debido a su relevancia en la estructuración del sistema
político contemporáneo, a partir de criterios como su composición interna, formas de socialización, sistema de valores e interacción social.
Palabras clave: teoría de las élites, élites mexicanas, historiografía.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey,
México.
2 Profesor-investigador de tiempo completo. Facultad de Filosofía y
Letras. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey, México.

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

Abstract: This paper presents the results of a detailed examination of
different research related to political elites at the national and regional
levels. Through the triangulation of data, the main thematic and methodological lines of the most representative studies in the area in the
last decades were identified; the objective is to recognize the alternatives for possible approaches at the local level. Through it, the relevance
of recovering political elites as an object of study for the immediate
geographical context is recognized due to their relevance in the structuring of the contemporary political system, based on criteria such as
their internal composition, forms of socialization, system of values and
social interaction.
Keywords: Elite theory, mexican elites, historiography.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Los estudios sobre las élites cuentan con una larga trayectoria
dentro de la sociología, la ciencia política, la antropología
cultural y la historia. Como objeto de estudio resulta sumamente
atractivo para diferentes investigadoras e investigadores
debido a, entre otros aspectos, su visibilidad pública, el rol
que desempeñan dentro del sistema político, su influencia en
el ámbito económico, así como su composición y dinámica
interna. Además de estos criterios, la disponibilidad de
fuentes representa una ventaja metodológica para su análisis, a
diferencia de otros sujetos sociales tradicionalmente asociados
a un contexto de marginación o subalternidad (Arellano Ríos,
2018; Imízcoz Beunza, 2009).
En América Latina se aprecia una tendencia similar en el
que se atienden las particularidades sociopolíticas y culturales
de la región, siendo un tema en constante actualización (Estrada
Álvarez y Puello-Socarrás, 2006; Mancilla, 2006; Busquets, Sarlo y
Delbono, 2015). En este trabajo se llevó a cabo una pormenorizada
examinación de diferentes estudios relacionados con el tema de
las élites políticas mexicanas, en general, y de Nuevo León en lo
particular en el transcurso del siglo XX.
Esta revisión busca responder a las siguientes
interrogantes: ¿las propuestas teóricas predominantes sobre las
élites han orientado los estudios a nivel nacional y local?, ¿cuáles
han sido los principales abordajes temáticos sobre las élites en
México y Nuevo León?, ¿qué aspectos metodológicos destacan
en estas propuestas?, ¿qué otras posibilidades analíticas pueden
desarrollarse?
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

De esta forma, el presente trabajo se divide en tres
apartados. En el primero se plantean los postulados de las
principales teorías que han fungido de base para explicar el
fenómeno de las élites, mismas que han sido retomadas por los
trabajos latinoamericanos: clásica y neoelitista o contemporánea;
de manera conjunta se exponen los rasgos generales del concepto
de élite. Posteriormente, se lleva a cabo una aproximación
historiográfica en torno al tema de las élites en el México
contemporáneo.
Por último, se presentan los resultados obtenidos en
el proceso señalado con anterioridad; para ello se recurrió a
la triangulación de datos pues permite verificar y comparar la
información de diferentes niveles –temporal, espacial o personal-,
recabada a través de varias fuentes (Okunda y Gómez-Restrepo,
2005; y, Alzás, Casas, Luengo, Torres y Verissimo, 2016).
Una vez realizada la validación de información, se recurre
al agrupamiento de datos como auxiliar de la triangulación para
reconocer los rasgos comunes entre los datos y la vinculación
entre éstos. En relación con lo anterior, la triangulación permite
visualizar el fenómeno desde diferentes ángulos, reconociendo la
complejidad del mismo al no limitarse a una sola perspectiva.
Perspectivas teóricas y conceptuales sobre las élites
En términos generales, la teoría de las élites se constituye por
un conjunto de elementos que buscan explicar las formas de
distribución del poder político en las sociedades liberales
contemporáneas. Su principio básico es el de reconocer que a lo
largo de la historia siempre ha existido una minoría gobernante,
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

pero los fundamentos de esa concentración de poder sobre
la mayoría han variado de acuerdo con diferentes momentos
históricos y contextos socioculturales. En este sentido, se
identifican dos grandes tendencias interpretativas: la escuela
clásica italiana y la norteamericana.
El contexto en que se desarrolló la teoría clásica para
el estudio de las élites fue particularmente significativo. Sus
máximos representantes –Mosca, Pareto y Michels (Bolívar,
2002)-, experimentaron una serie de cambios económicos y
políticos que influyeron en su percepción y explicación de la
realidad social. No sin un dejo de pesimismo, estos autores
percibían en el cambio de siglo una modificación elemental en
las formas de organización política y, por ende, en la disputa y
conservación del poder.
Los intelectuales italianos, y hasta cierto punto Michels
(alemán), provienen de una generación que fue incapaz “de
aprehender el verdadero sentido de las convulsiones de la Europa”
de finales del siglo XIX y principios del XX, “viven la decadencia de
la sociedad y civilización occidentales […] y el advenimiento de un
nuevo tipo totalmente distinto de sociedad: la sociedad industrial y
de masas” momento que consideraban “el fin de una época ‘dorada’
de la civilización occidental” (Morán, 1993, pp. 134 y 138).
Por otro lado, desde finales de los años treinta y hasta
principios de los setenta del siglo XX, surgieron diferentes
debates teóricos acerca de la distribución del poder político
en Estados Unidos, pues diferentes científicos sociales
norteamericanos consideraron que las propuestas de Mosca,
Pareto y Michels difícilmente podrían ser replicadas al pie de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

la letra en escenarios distintos a los que se desarrollaron: una
Europa en la que la aristocracia liberal se encontraba en plena
decadencia, la multiplicación de movilizaciones colectivistas
y devastada por la guerra (1914-1918). Del otro lado del océano,
Estados Unidos se mantuvo relativamente ajeno de lo sucedido
en Europa, desarrollando un orden radicalmente opuesto: un
sistema democrático consolidado y una economía en expansión.
Debido a la diversidad epistemológica con que se
desarrollaron ambas tendencias, y a las particularidades de
cada uno de los autores, su revisión se planteó a partir de tres
dimensiones analíticas -sociológica, politológica e histórica-,
con el fin de atender los diferentes elementos que constituyen
esta teoría y llevar a cabo su abordaje desde una perspectiva
transversal.
a. Dimensión sociológica
El desarrollo de la teoría de las élites, tanto la corriente clásica
como la neoelitista, parte del principio de asimetría social pues,
aparentemente, todas las sociedades están divididas entre un
sector dispuesto para gobernar y otro para ser gobernado. Para
Bobbio (2014), este argumento ha sido sostenido por diferentes
pensadores para diferenciar el orden político del natural,
asociados con los ámbitos público y privado, respectivamente.
El primero de los casos está definido por la relación subordinada
gobernantes-gobernados, convirtiendo prácticamente a cualquier
sociedad política en desigual (Bobbio, 2014, pp. 15-17).
Carasa (2001) identifica a Mosca y a Pareto como parte
de ese sector aturdido por la inminente caída del statu quo, por
lo que las interpretaciones de los autores fueron inspiradas por
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

dicho proceso. Los califica como aristócratas de extracción
liberal interesados por llevar a cabo un análisis científico de la
realidad a partir de sus propias nociones culturales y políticas.
Insiste en que los trabajos de los sociólogos italianos eran una
advertencia para la sociedad europea frente a “las grandes utopías
igualitarias sociales del momento, bien fueran la socialista o bien
la democrática, en las que veían un peligro consistente en que la
masa acabará imponiéndose a la minoría” (pp. 213-214).
En primera instancia, la teoría clásica de las élites sostiene
la idea de que la desigualdad es natural e inherente a todas las
sociedades debido a las condiciones físicas y psicológicas
particulares de los seres humanos, lo que se traduce en una
dimensión material: riqueza y poder político. Guiados por el
evolucionismo social –aspirando a convertir la ciencia política
en otra ciencia natural-, estos autores sentenciaban que los más
aptos se encontrarían en condiciones de dirigir al colectivo en pro
de la supervivencia general. Así, históricamente se ha constituido
una división “entre grupos dominantes y subordinados como un
hecho universal e inalterable, ‘observación realista’ que conduce
de manera deliberada a la naturalización de la desigualdad del
poder” (Busquets, Sarlo y Delbono, 2015, p. 60).
Por tanto, a partir de esa división se establece un sector
minoritario de individuos considerados como “los más aptos
(‘mejores’) para dirigir y gobernar al resto” (Busquets, Sarlo y
Delbono, 2015, p. 57), denominado élite, que cuenta con diferentes
recursos, tanto objetivos (riqueza, acceso a estudios profesionales)
como subjetivos (inteligencia, vínculos familiares, etc.). Además de
las cualidades personales (liderazgo, carácter, iniciativa, etc.), esa
minoría cuenta, como conjunto, con una ventaja de tipo estratégico:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

la organización. A diferencia de la masa amorfa, la élite identifica
entre sus miembros objetivos comunes que le permiten dirigir sus
esfuerzos en una misma dirección.
Para esta teoría, la élite es un grupo bien organizado que
“puede lograr lo que la mayoría no puede: comprensión mutua y una
acción concertada”, así “el éxito y el poder de la minoría dominante
radican en que es una minoría organizada en contraposición con
una mayoría desorganizada” (Bolívar, 2002, p. 388). Precisamente
por esa desestimación a las masas se ha calificado a la de las élites
como una teoría conservadora, no sólo por asegurar el dominio
de una minoría sobre el grueso de la población, sino también por
negar la capacidad organizativa, incluso intelectual, a las masas
para tomar decisiones en los asuntos públicos.
En ese sentido, es evidente la polarización entre una
minoría que “gobierna la cosa pública actuando con racionalidad
y autoorganización” y una “mayoritaria masa irracional, orgánica
y voluble” ante los cambios ocurridos en la sociedad (Busquets,
Sarlo y Delbono, 2015, pp. 56-57). Como parte de sus argumentos,
Mosca (1939) y Pareto (2018) refutan la posibilidad de una
sociedad igualitaria puesto que, como se señaló anteriormente,
concebían una división minoría-mayoría a lo largo de la historia.
Dentro de sus análisis “confesaban la imposibilidad de una
igualdad teleológica, del tipo de la propuesta por el marxismo” ya
que argüían “que siempre habrá una nueva élite o una diferente
clase política que suceda a la anterior” (Carasa, 2001, p. 216)
rechazando toda posibilidad de una sociedad igualitaria.
Finalmente, un aspecto que comparten los teóricos es la
idea de la circulación o renovación de las élites, entendida como
la sustitución periódica de quienes integran la élite. Aunque se
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

profundizará más adelante en el sentido que cada autor asigna
al concepto, vale decir que consideran a este proceso como un
elemento fundamental en sus respectivos análisis, ya que la
renovación le permitirá a la élite seguir existiendo como grupo
dominante, pues nuevos miembros –que acceden desde adentro
o desde afuera-, ofrecerán nuevas herramientas y cualidades que
aumenten las posibilidades de mantener el poder.
Por otro lado, las teorías de las élites en Estados Unidos
trataron de dar explicación a los cambios políticos, ideológicos
y, principalmente, económicos experimentados tras el fin de la
Segunda Guerra Mundial, puesto que estaba en juego la hegemonía
mundial de dos proyectos, el capitalista y el comunista, mismos
que representaban dos relaciones diferentes entre el poder
político y el poder económico sobre la sociedad; estas teorías se
desarrollaron a partir de tres supuestos. Primero, la interpretación
relativamente optimista de que en Occidente “la convergencia
de la movilidad social en los países industrializados, que pone
el énfasis en la existencia de generalizados procesos de ascenso
social y progreso material por parte de distintas clases sociales”
y, por consecuencia, “la tendencia por parte de amplios sectores
de la población a justificar el desigual sistema de distribución de
recursos y recompensas” (Benedicto y Morán, 2009, p. 171).
En otras palabras, la organización social dependía
directamente del desarrollo industrial y económico en cada país,
siendo Estados Unidos el máximo representante, frente a una
economía estatizada y poco competitiva como la de la URSS,
donde la movilidad era prácticamente inexistente. El segundo
supuesto es que, derivado de la situación económica se genera
la distribución del poder político en sectores específicos de la
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

sociedad, mismos que se autoproclaman como defensores del
modelo capitalista-liberal-democrático: empresarios, militares
y algunos intelectuales (economistas, ingenieros y abogados),
a diferencia, nuevamente, del sistema soviético en que la clase
política dictaba el rumbo de la economía.
Por último, el hecho de que cualquier proyecto económico
“primero debe ganarse a la élite en un solo país, luego este país
debe ejercer o tener la oportunidad de adquirir un grado de
liderazgo mundial y, finalmente, la élite del país debe estar
motivada y debe aprovechar la oportunidad para difundir el
nuevo mensaje económico” (Hirschsman, 2014, p. 316), ya fuera
capitalista o comunista. Los teóricos norteamericanos sobre
la élite se basaron en este discurso maniqueo, pero matizando
los supuestos mencionados, por lo que se generaron múltiples
perspectivas, distanciándose unas de otros en los años 50 y 60.
b. Dimensión politológica
Otro de los ejes articuladores de la teoría de las élites es el asociado
con la distribución y retención del poder político. En cuanto al
primer aspecto, ambas tendencias lo resuelven atribuyendo a
“los mejores” el acceso al poder político; sin embargo, sería en la
forma de permanecer en una posición preeminente en la que se
manifiestan diferentes perspectivas entre los teóricos.
Mosca (1939) planteó que, sin importar la forma de
gobierno siempre ha existido una minoría dominante que se
encarga de ejercer el poder político sobre una clase mayoritaria
que acata los mandatos de aquélla. A ese reducido sector lo
nombró clase política o gobernante, la cual
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

[…] es siempre la menos numerosa, realiza todas las funciones
políticas, monopoliza el poder y goza de las ventajas que ello
trae consigo; mientras que la segunda [clase, la mayoría], más
numerosa, es dirigida y regulada por la primera, de un modo
más o menos legal, ya más o menos arbitrario y violento, y ella
le provee, al menos aparentemente, de los medios materiales de
subsistencia y de aquellos que para la vitalidad del organismo
político son necesarios (Mosca, 1939, p. 50).

Así, no todos pueden mandar, pero la mayoría tiene que
obedecer; la pregunta que naturalmente se desprende de este
postulado es ¿quiénes pueden gobernar y quiénes no? El autor
señala que cada sociedad a lo largo de la historia ha identificado
características especiales en algunos de sus miembros,
reconociéndoles la capacidad –moral, intelectual y/o material-,
de tomar decisiones por el resto.
Aunque Mosca hace referencia a sociedades tradicionales,
propone trasladar ese criterio a un contexto más contemporáneo
en el que la formación profesional es un medio regular para
acceder a puestos políticos. Además de tener cierto control sobre
la información y el conocimiento, la minoría dominante procura
generar herramientas que les permitan cumplir funciones
específicas en la administración pública. La educación formal,
entonces, se convierte en una ventaja estratégica para quienes
pretenden incorporarse o permanecer a la élite política de sus
respectivas sociedades (Mosca, 1939).
Pese a la identificación de cualidades específicas en sus
integrantes, la élite no pervive sólo por este único elemento. En
contraposición a las “masas”, esta minoría gobernante cuenta con
una capacidad de organización que le permite llevar a cabo metas
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

comunes. Mientras que las mayorías se encuentran dispersas, la
élite logra encontrar puntos de acuerdo, para con ello establecer
estrategias, administrar recursos, alcanzar el poder y ejercerlo en
conjunto. La coordinación de la que habla Mosca se logra a través
de lo que denomina fórmula política, la cual permite afinidad entre sus
integrantes. Este postulado se entiende como “aquellas inspiraciones
culturales, religiosas, económicas, etcétera, de carácter ideológico”
que constituyen el “principio de soberanía y legitimación de una
clase política que se sustenta en ellas” (Mosca, 1939, p. 169).
Por su parte, Pareto (2013), además de poseer cualidades
psicológicas para dirigir a la sociedad –revisadas previamente con
Mosca-, hay otras condiciones que podrían tener los integrantes
de la élite. Detecta que los parientes, la riqueza y las relaciones
son elementos que permiten llevar a algunas personas a la cúspide
política. Debido a la heterogeneidad en su composición, la élite
requiere una estructura interna en que un líder o un comité que
establezcan la dinámica del grupo; en última instancia, este rasgo
les permite mantener la cohesión y aumentará sus posibilidades
de subsistencia (Pareto, 2013).
En este sentido, Pareto señala que el mejor vehículo que
tiene la élite prolongue su estancia en el poder es la circulación
entre sus integrantes, especialmente cuando entra en una etapa
de decadencia. Dicha circulación puede ser violenta o pacífica.
En el primer caso, la élite puede sentirse amenazada ante el
ascenso de líderes nuevos, ya sea que provengan de la masa o del
interior de la misma élite. Así, se genera una pugna entre líderes
jóvenes, externos o internos, y veteranos, valiéndose de diferentes
recursos en el enfrentamiento.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Si la circulación es pacífica, también hay dos vías para
lograrlo. La primera es a través de los procesos electorales;
personas reconocidas por sus cualidades son seleccionadas por la
población para formar parte del gobierno y tomar decisiones en su
representación, aunque los divisionismos políticos corromperían
el procedimiento. La otra opción es el reclutamiento directo
de nuevos miembros; aunque no detalla el procedimiento para
realizarlo, sí especifica que deben ser los mejores en su área, y
deben aportar nuevas ventajas a la élite en la persecución del
poder. Pareto (2013) destaca la importancia de la circulación, ya
que permite la transformación lenta pero constante de la élite,
además de que reduce la posibilidad de revoluciones al fomentar
la movilidad social, y crea un clima de estabilidad que favorece a
los grupos dominantes.
A través de la formación y el funcionamiento de los partidos
políticos a principios del siglo XX, Michels (2001) sentenció una
ley de hierro de la oligarquía: en toda asociación de individuos se
forman líderes que dirigen las acciones colectivas. Esta ley tiene
tres componentes esenciales: la importancia de la organización al
interior de los partidos, la formación de liderazgos y la situación
de las masas, aunque sólo se hará referencia a los dos primeros.
En este sentido, la organización es entendida como
la distribución de tareas específicas al interior de un grupo,
así como la interacción entre individuos para que cumplan
con dichas labores. Sin embargo, en este proceso se forma una
distinción entre dirigentes y dirigidos, siendo los primeros los
responsables de que los subordinados realicen sus respectivas
actividades. Eventualmente esta división se agudiza conforme
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

se expande y complejiza la organización, al grado que los fines
originales por los que fue creada la asociación pasan a segundo
término, priorizándose la necesidad de mantener la organización
como tal (Michels, 2001).
La formación de liderazgos está relacionada a diferentes
situaciones al interior de la organización política. En primera
instancia, a la monopolización del conocimiento técnico sobre
la dirigencia del partido, es decir, concentrar habilidades de
negociación, discursivas, de persuasión, que le permitan al
líder conducir la toma de decisiones (Morán, 1993; Bolívar,
2002). Por otro lado, el autor alemán identifica una “necesidad
psicológica” en las masas por el liderazgo, a las que califica
de “incompetentes”, “apáticas”, “sumisas” y propensas a la
sugestión (Michels, 2001, p. 98).
En la mayoría de los casos, los individuos que conforman la
oligarquía del partido acceden a esa posición a través de mecanismos
democráticos (elecciones) apoyados por la base militante. Sin
embargo, una vez instalados comienza una notoria separación entre
los líderes y las masas, situación que resulta peligrosa al existir
la latente posibilidad de convertir a la dirigencia en dictadura o
conducir a las masas a una rebelión. Al respecto, el autor insiste
en que dentro de cualquier organización debe existir un equilibrio
pues, aunque se requiere cierta continuidad en los liderazgos como
signo de estabilidad, también han de haber periodos regulares de
movilización, reduciendo así la presión social y la independencia
de los líderes (Carasa, 2001; Cisneros, 2014).
De esta forma, los líderes veteranos buscarán integrar
nuevos miembros en la burocracia a su cargo y subordinarlos a
su dirigencia; en el mismo sentido, líderes y aspirantes tratan de
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usar a su favor a las masas, ya sea para desprestigiar a su oponente
mediante la opinión pública, o movilizar el voto para acceder a
una posición en el partido o el gobierno. Sin embargo, aunque las
elecciones y el ascenso de nuevos prospectos promete mejorar el
escenario político, afirma que “es muy raro que la lucha entre los
viejos líderes y los nuevos termine con una derrota completa de
los primeros”, pues éstos buscan postergarse cuanto puedan en el
poder negociando con los aspirantes, o reclutándolos en cargos
burocráticos, por lo que el resultado “ya no es una circulation des
élites, sino una reunión des élites” (Michels, 2001, pp. 206-207), es
decir, una fusión de nuevos y viejos líderes.
En el caso de Burnham, postula que en Estados Unidos y
Europa se estaba desarrollando una revolución en la que el sistema
capitalista tradicional llegaría a su fin. Como parte del proceso,
la clase dominante, entendida como “un grupo de personas que,
en virtud de especiales relaciones social-económicas, ejerce
un grado especial de control sobre el acceso a los medios de
producción y disfruta de un trato preferencial en la distribución
de sus productos” (Burnham, 1967, p. 98), sería desplazada al
no adaptarse a los cambios -sociales, políticos, tecnológicos,
ideológicos-, de dicho proceso.
Así, la incorporación de personal especializado incluiría a
obreros de la construcción, universitarios de áreas como las ciencias
físicas y la ingeniería, así como administradores con conocimientos
técnicos, siendo estos últimos a los que Burnham (1967) reconoce
como supervisores, managers o gerentes de producción. Como
parte de este proceso, los propietarios de los medios de producción,
los burgueses, dejan en manos de los gerentes la administración
de las empresas, dedicándose a otras actividades -benéficas,
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

culturales o al simple ocio-, por lo que los directores adquirieron
mayor relevancia que los propietarios mismos.
En su proyección destacó la importancia del manejo de las
fábricas y sus actividades, pues “los medios de producción son el
asiento de la dominación social; quien los controle no nominal,
sino realmente, controla la sociedad, ya que ésta vive gracias a
ellos”; consideraba que al momento en que planteó su teoría, 1941,
“el control de los grandes capitalistas, el control basado en los
derechos de propiedad privada sobre los medios de producción
y en el ejercicio de aquéllos es, aunque todavía real, cada vez más
tenue, indirecto e intermitente” (Burnham, 1967, p. 136).
Para Sweezy (1956), la clase capitalista es la que
históricamente, a través de su poder económico, ha definido
la estructura política de Estados Unidos ya sea porque sus
integrantes lograron ocupar importantes cargos en el gobierno,
o tuvieron la capacidad de contratar a personal especializado
que cumpliera dichas funciones. En este sentido, el autor
norteamericano insiste en que la democracia no es más que
otra forma de consolidar el dominio de un grupo selecto, de
hecho, consideró que los partidos políticos –específicamente
el Republicano y el Demócrata-, sólo servían a los intereses
de esta clase y funcionaban como canales de transmisión de
la ideología capitalista, y de esa manera controlar a las clases
obrera y media.
Pese a las diferencias entre la élite por el tipo de actividad
económica de la que procedían sus miembros –industrial, bancaria,
financiera-, ésta se mantiene cohesionada por lo que Sweezy
denomina “situación de clase”, es decir, se asumen como parte de
un sector diferenciado de la sociedad con algo en común: el control
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de los monopolios norteamericanos. Esta ideología se refuerza
con lazos matrimoniales, formación profesional en universidades
de prestigio, asociaciones formales e informales (clubes sociales,
cámaras de comercio, organizaciones empresariales, iglesias),
transmitiéndose de una generación a otra. Además de los partidos
políticos, también difundían su ideología a través de los medios
de comunicación masiva, principalmente los periódicos (como el
New York Times) y la radio (Sweezy, 2007; Ruiz, 2009a).
Hunter y Mills coincidieron en que el despegue económico
de los Estados Unidos permitió la formación de grupos compactos
capaces de regir los asuntos políticos del país. Aunque Hunter (en
Domhoff, 2005) se refiere exclusivamente al sector empresarial,
Mills (1957) detalla que existe una triangulación de intereses entre
los empresarios, los políticos y los militares a través del dominio
de las principales instituciones sociales. Debido a esta asociación
de intereses es que el sociólogo norteamericano prefirió utilizar el
concepto “élite del poder” y no “clase dominante”, puesto que no
se refiere exclusivamente a un sector en específico (Mills, 1957).
Además de ocupar lugares institucionales preeminentes,
los miembros de la élite también tienen en común formas de
vida que garantizan su homogeneidad: escuelas, clubes sociales
y la riqueza material, lo que los coloca en un círculo social
diferenciado. Estas características permiten la socialización
entre grupos al interior de la élite, al punto que constituyen “una
entidad social y psicológica más o menos compacta, y tienen
conciencia de pertenecer a una clase social” (Mills, 1957, p. 18);
por ello tienen una perspectiva similar sobre el rumbo social, así
como formas de trabajo con las que puedan alcanzar sus objetivos.
A decir de Mills, la situación socioeconómica es la que determina
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las posibilidades de ascenso al poder, lo que refleja la desigualdad
existente en Estados Unidos en los años cincuenta.
c. Dimensión histórica
Bobbio (2014) refiere que uno de los principios de legitimidad
política a los que tradicionalmente han apelado las
interpretaciones sobre el poder es la historia, tanto desde una
perspectiva pasada como futura. En el primer caso, la tradición
juega un rol fundamental en las teorías de tipo conservador
para explicar el ejercicio del poder por una o varias personas
desde tiempos remotos; por su parte, la segunda acepción se
asocia por una fase revolucionaria que busca instituir un nuevo
orden sociopolítico a partir de la expectativa en el cambio (pp.
121-123).
En este sentido, la noción histórica adquirió un papel
fundamental en las construcciones teóricas sobre las élites, pues
permitió explicar y, ocasionalmente, justificar sus fundamentos
principales, es decir, la asimetría social y la preeminencia de
una minoría en el gobierno. Así, se entiende a la historia no
como método, sino como forma de interpretación de lo social y
lo político a partir de acontecimientos temporalmente situados.
En otras palabras, la comprensión de esta teoría “no depende
de la naturaleza de los ‘datos’ que usaron para sostener sus
generalizaciones”, pero sí de “sus respectivas visiones del campo
histórico” (White, 1992, p. 15).
Para la tendencia clásica europea, como se afirmó
previamente, existe una noción en el que el curso de la historia ha
estado y seguirá siendo marcado por las minorías gobernantes, y
únicamente cambiarían los criterios de acceso y permanencia al
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poder. Mosca (1939), por ejemplo, buscó establecer un modelo
que permitiera el análisis social buscando “leyes generales”
sobre el comportamiento humano a partir de casos específicos,
concluyendo que la humanidad ha transitado por diferentes
estados -en dos sentidos, etapas y organización política-, y en cada
uno ha dominado un tipo específico de cualidades reconocidas
socialmente para conformar la élite: el valor guerrero, la riqueza
monetaria o el sacerdocio.
En la antigüedad, quienes poseían la capacidad militar con
mayor facilidad accedían al poder político puesto que, en teoría,
responderían de forma acertada frente a los problemas colectivos.
Eventualmente, esta minoría guerrera adquirió prácticamente
el control sobre las tierras y sus productos, transformándola
en un sector privilegiado económicamente. Ahora la riqueza,
asociada a un sentido de responsabilidad, buena administración
y prosperidad, sería el factor decisivo en la integración de la élite
(Bolívar, 2002; Morán, 1993; Blacha, 2005).
En esa etapa de transición, la propiedad privada se
vuelve el eje fundamental de la vida social, por lo que las leyes,
la justicia y la autoridad girarán en torno a los propietarios. Así,
“la organización política, que nosotros conocemos como Estado
feudal” muta a uno “esencialmente diferente, que para nosotros
será denominado Estado burocrático” (Mosca, 1939, p. 57). En
forma similar, pero mucho más difusa, la ley de hierro de la oligarquía
planteada por Michels (2001) sostiene la inevitabilidad de los
liderazgos en cualquier colectivo social; aunque su estudio se
centra en los partidos políticos, particularmente los socialistas,
el autor alemán infiere que este proceso es la manifestación
institucionalizada de lo que ocurre a escala social.
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Pese a las divergencias dentro de la tendencia
norteamericana, los diferentes autores coincidieron en que
Estados Unidos estaba experimentando una revolución
económica y social. Para Burnham (1967 y 2019), un síntoma era
el ascenso de los “managers” en el control de las fábricas, proceso
que tomaría cerca de ochenta años completarse, periodo durante
el cual ocurrirían profundas modificaciones en el sistema político
y económico de Europa y Estados Unidos.
En consecuencia, advertía la inevitable disolución de los
parlamentos pues aseguraba que únicamente estaba representada
la clase burguesa, misma que regulaba la actividad de partidos
políticos. En la nueva sociedad, los directores ocuparían los
principales puestos públicos, desplazando el centro de la
soberanía nacional –el rey o el parlamento- hacia las oficinas y
agencias administrativas como parte de la monopolización del
poder político.
Desde su vocación marxista, Sweezy (1956) criticó la
idea de Mills respecto a que Estados Unidos era una sociedad
en la que el poder político está perfectamente equilibrado
entre representantes de las diferentes esferas sociales -política,
económica y militar-; si bien reconoce la diversidad dentro
de la élite, cuestiona el que realmente exista un equilibrio de
poder entre las esferas sociales. Para Sweezy pervive una clase
dominante homogénea “con sus raíces profundamente hundidas
en […] el sistema corporativo” (1956, p. 147). Más tarde, la recesión
económica de las décadas de 1970 y 1980 permitió a Sweezy
corroborar sus postulados de que el sector empresarial dominaba
la política estadounidense.
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Profundizando en los postulados de Mills, éste afirma que
en Estados Unidos existen asociaciones, sindicatos y partidos
que representaron a sectores obreros y de pequeños propietarios,
tanto rurales como urbanos. Aunque llegaron a tener alguna
influencia en la política nacional, especialmente entre 1776 y
1850, la concentración de poder económico de los monopolios en
la revolución industrial anuló la presencia de estas agrupaciones.
Eventualmente, apareció una nueva clase intermedia, la
burocracia de “cuello blanco” que sirve al Estado; sin embargo,
esta clase no se encuentra organizada políticamente, pese a que
cuenta con una situación económica relativamente desahogada
(Fernández, 2012, pp. 319-321).
(Des)centralización de la “Familia Revolucionaria”
Dentro de la historiografía mexicana ha predominado la idea de que
durante el siglo XX (1920-2000) la política nacional estuvo liderada
por una élite política que compartía ciertos rasgos culturales: tener
a la Revolución mexicana como referente histórico, pertenecer al
Partido Revolucionario Institucional (PRI) en sus distintas facetas
desde 1929 y, más importante, asumirse como detentores legítimos
del poder político del país. Esta agrupación fue denominada
“Familia Revolucionaria” (Krauze, 1997; Aguilar y Meyer, 2000;
Medina, 2010; Knight, 2013).
Esta categoría podría interpretarse simultáneamente
como histórica y de análisis. En el primero de los casos, se
derivó de la propia experiencia de la etapa revolucionaria y años
subsecuentes en México (1910-1940), en el que se transitó entre
el sistema oligárquico porfiriano a un Estado que pretendió
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establecerse como moderno, democratizando los medios para
acceder al poder político y desligándolo del poder económico.
Este fenómeno se vio acompañado de un grupo que aspiraba a
cumplir con este y otros objetivos; los líderes militares, primero,
y los civiles, después, encabezaron una serie de proyectos legales,
sociales y económicos que pronto los llevarían a dominar la escena
pública nacional (Aguilar y Meyer, 2000; Knight, 2013).
Las generaciones de políticos que participaron en la guerra
civil y también las posteriores, comenzaron a ocupar los diferentes
puestos públicos a nivel federal y estatal. Durante la década
de los veinte, los contendientes recurrieron constantemente a
la violencia como medio para posicionarse en el gobierno; ello,
sin embargo, aumentaba las posibilidades de diluir los avances
que la Revolución había legado. Rápidamente se buscó unificar
a todo el sector revolucionario, incluso si hubiera dado muerte
a otros contendientes en el pasado, llegando a acuerdos para
definir la sucesión de poderes políticos. En 1928, luego de la
muerte de Álvaro Obregón y el recrudecimiento de la violencia
por la sucesión presidencial, el presidente Plutarco Elías Calles
se refirió a este conglomerado como la “Familia Revolucionaria”
(Medina Peña, 2010, pp. 54-56).
Para Mosca (1939) toda élite se vuelve, con el tiempo,
hereditaria; a través de la sangre, en los sistemas aristocráticos,
o mediante el dominio de las elecciones en los contextos
democráticos (p. 51). Igualmente, Michels (2001) afirma que una
minoría puede convertirse en hereditaria, no necesariamente
por lazos sanguíneos, sino por su perpetuación a través de las
elecciones o de la construcción de una legitimidad basada en
orígenes metafísicos o históricos.
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La “Familia Revolucionaria” bien se podría identificar con
el último caso, pues era indispensable para cualquier aspirante a
un cargo público pertenecer a ella, de lo contrario no sólo reducía
considerablemente sus posibilidades de acceder a cargos públicos,
sino que además se estaba en contra del gobierno. En todo caso,
como familia política desarrolló un conjunto de prácticas y
normas asociadas con la disciplina y la organización que rigieron
gran parte de la dinámica política en el México posrevolucionario
(Ruiz Sánchez, 2009b).
Inicialmente fue encabezada por caudillos militares
auxiliados en las labores administrativas y públicas por
profesionistas urbanos (maestros, periodistas y algunos
abogados). En los años posteriores la organización de este grupo
fue refinada, integrando jóvenes universitarios a la élite mexicana
a través de los vehículos institucionales establecidos en la década
de los treinta: un puesto municipal, afiliándose a un sindicato o
al partido hegemónico. Esta tendencia se mantuvo, con matices,
hasta fines del siglo (Krauze, 1997, p. 110; Knight, 2013).
La segunda connotación a la que se hizo referencia, la
“Familia Revolucionaria” como categoría de análisis, ha sido
recurrente para referirse a los políticos que operacionalizaron la
centralización del poder político y sus respectivos mecanismos.
Pese a que dentro de la historiografía contemporánea permanece
aún el debate de si se logró ese cometido, se reconoce que los
gobiernos posteriores a 1920 tuvieron un éxito “técnico” mediante
el establecimiento y desarrollo de diferentes instituciones (leyes,
organizaciones y estructuras sociopolíticas) que permitieron
la supervivencia, matizada a través de los años, del régimen
revolucionario (Knight, 2013, pp. 211-251).
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La organización del poder disperso luego de la guerra
se realizó de manera gradual a lo largo del siglo XX, a través
de la adopción de modelos administrativos y políticos que,
paralelamente, buscaron ser legitimados por el discurso
revolucionario. Como parte de la reconstrucción del Estado, los
gobernantes mexicanos desarrollaron un sistema centralizado y
basado en la toma de decisiones racionales –es decir, el despliegue
de políticas e instituciones que respondieran a las necesidades
sociales- (Medina, 2010, p. 75).
De forma paralela a la centralización institucional, la
“Familia” construyó su propio sistema de valores y prácticas para
permanecer en el poder; en cuanto a su renovación, sus miembros
[…] se sirven, por ejemplo, de procedimientos convencionales,
como los lazos familiares y regionales, las amistades de vieja
data, las dotes carismáticas [por lo que] el proceso de democratización ha generado notables edificios institucionales que
coexisten en curiosa simbiosis con costumbres ancestrales y
prácticas cotidianas premodernas, particularistas y hasta irracionales (Mancilla, 2006, s/p).

Gradualmente, para mediados del siglo, los integrantes
de la élite posrevolucionaria se profesionalizaron en las
instituciones de educación superior a las que anteriormente sólo
tenían acceso algunos integrantes de las oligarquías, aplicando
sus conocimientos técnicos en las áreas administrativas de
instituciones públicas y privadas. Sin embargo, para Mancilla
(2006) la transición entre oligarquías y élites modernas no
fue un proceso completo pues, aunque aumentó el número de
profesionistas –abogados, médicos e ingenieros-, dentro de
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los gobiernos, muchos elementos tradicionales permanecieron
vigentes. El acceso al poder se realizó a través de medios
considerados democráticos, pero una vez constituidos favorecen
recursos personales para mantenerse en el puesto y extender su
influencia política.
Así, diferentes conclusiones revisionistas coinciden
en el carácter pragmático de la Revolución mexicana en la
que convivieron diferentes proyectos de reestructuración
sociopolítica después de 1920. En este proceso se había asumido
que la “Familia” era un bloque monolítico e inamovible que
concentró el poder político en México durante varias décadas.
Sin embargo, a finales de los años 60 la multiplicación de los
estudios regionales -siendo los de González (1968) y de Womack
Jr. (1969) los más representativos-, comenzaron a reconocer una
amplia gama de versiones y dinámicas del sector gobernante
(Padua y Vanneph, 1986; Knight, 2013).
De esta forma, es posible llevar a cabo un contraste entre
las tendencias analíticas que han tenido como eje principal el
estudio de las élites políticas, tanto del nivel federal como de los
regionales. Igualmente, partiendo de los cuestionamientos hacia las
interpretaciones unilaterales respecto a la “Familia Revolucionaria”,
resulta pertinente atender las características socioculturales de
las élites nuevoleonesas, en lo particular, con el fin de establecer
posibilidades temáticas y metodológicas de análisis.
Abordajes temáticos y metodológicos
En la fase exploratoria se identificaron cuatro líneas temáticas las
cuales se detallan a continuación.
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1.

Élite federal

Cabe aclarar que se habla de federal y no nacional, en el sentido
que sus respectivos objetos de investigación se centran en
diversos personajes que ocuparon cargos públicos en aquel nivel
de gobierno: presidente de la república, senadores, diputados
federales, líderes sindicales, presidentes de partidos políticos
(Revolucionario Institucional y Acción Nacional, especialmente)
y, ocasionalmente, menciones a algunos gobernadores de
diferentes entidades federativas, miembros del Poder Judicial y
del ejército (Smith, 1981; Camp, 1981 y 2006; Hernández, 2015).
En términos generales, los autores indagan aspectos
tales como la formación educativa, los antecedentes familiares,
el interés de los sujetos en cuestión por la actividad política, las
redes de amistades y la experiencia profesional, tanto dentro como
fuera de la esfera pública. La búsqueda de esta información es
fundamental para la reconstrucción de las formas de socialización
entre los miembros de la élite, los medios de reclutamiento de
nuevos miembros, así como tendencias en la circulación de los
integrantes de la élite en diferentes puestos como funcionarios.
Los investigadores coinciden en que la élite política en
el México posrevolucionario, es decir, aquella que se comenzó a
integrar después de terminada la fase armada del conflicto (1920),
estuvo integrada principalmente por personas procedentes de la
clase media urbana, que recibió instrucción formal universitaria
–especialmente abogados-, razón por la que la califican como
“élite educada”.
Respecto a este último punto, la universidad aparece como
un espacio propicio para el estudio parcial de la élite política mexi112

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cana por, al menos, tres razones: en primera instancia, porque es
en esa etapa en que surge con mayor fuerza el interés hacia la actividad política, especialmente por la influencia que los estudiantes
recibieron de sus maestros, así como por las diferentes actividades
realizadas a lo largo de la formación (lecturas, debates, periódico
escolar, participación en comités estudiantiles, etc.). Segundo, la
universidad es entendida como un espacio de socialización profesional y fraternal en la que los estudiantes forjaron vínculos que, en
años posteriores, les permitieron integrarse a la burocracia federal.
Finalmente, destacan la importancia de estudiar el Alma
Mater de los políticos ya que indica algunos aspectos de su
situación socioeconómica; al centrarse en la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), los investigadores detectan que
muchos de los sujetos son foráneos, de una clase media que pudo
costear, total o parcialmente, la educación de su(s) hijo(s) en una
universidad pública en la capital del país.
Todas estas características se tornan importantes cuando
se desea identificar la tendencia ideológica de algunos políticos
en particular, su desempeño al frente de un cargo público, la
forma de ingreso y la permanencia dentro de la élite política.
Cabe señalar que estos investigadores destacan, sin profundizar
en ello, la importancia de analizar las formas de vinculación
informal (clientelismo, padrinazgos, corrupción, etc.) para
ampliar la comprensión sobre las élites.
2. Élites regionales
Estos trabajos de investigación se dedicaron al análisis de la
composición y actividades de las élites en los estados de México,
San Luis Potosí, Jalisco, Puebla, Yucatán (Hurtado, 1996; Falcón,
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1984; Hernández, 1998; Ruiz, 2009b; Sauri, 2016; Sánchez, 2018).
Como en el primer caso, también les interesa la formación
académica y la experiencia política como elementos de análisis,
sin embargo, profundizan en las élites “hereditarias”, ya fuera
en un sentido literal (clanes familiares con lazos sanguíneos)
o a grupos que giraban en torno a un personaje específico que
controlaron la actividad política en diferentes momentos del
siglo XX.
Lo anterior se ha atribuido a dos motivos esenciales. En
primer lugar, a los vínculos de diferentes personajes del ámbito
local con miembros de la élite nacional: diputados locales que
generaron amistad con senadores o miembros del gabinete, o
incluso con el propio presidente de la república, por ejemplo. De
regreso en sus lugares de origen contaban con el suficiente apoyo
desde la capital para establecer un sistema de organización basado
en los compromisos informales, mencionados anteriormente.
En otros espacios, la formación y composición de la
élite dependió del desarrollo económico, ya fuera tradicional
(agricultura o ganadería) o moderno (industria mecanizada).
Algunos grupos propietarios ganaron suficiente credibilidad
social como para ocupar cargos públicos; en otros casos, utilizaron
su poder financiero para incorporarse a la vida pública, ya fuera a
través de negociaciones, sobornos o chantaje.
En este sentido, los estudios regionales pueden profundizar
más sobre aspectos anecdóticos o íntimos de la vida política en
sus respectivos espacios, puesto que disponen de fuentes en que
se aprecian esos detalles: diarios personales o memorias, tradición
oral, crónicas municipales y genealogías familiares. A partir de
la información recuperada por estos investigadores, es posible
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reconstruir una parte de la cultura política desde las prácticas de
sujetos en diferentes espacios del país.
Caso particular es el relacionado con el estado norteño de
Sonora, pues su estudio va de la dimensión local a la nacional,
desde la revolución mexicana con la participación de una élite
económica y militar que se llegó a posicionar en las altas esferas
políticas del país durante las décadas de los veinte y treinta del
siglo XX, y no se limitaron sólo a su espacio inmediato (Aguilar
Camín, 1977; Radding, 1985; Vázquez y Hernández, 2001).
Algo similar ocurre con los trabajos relacionados con los
vecinos estados de Coahuila y Tamaulipas. En el primer caso, se
ha considerado que la fuerte influencia política desde la Ciudad
de México, derivado de la oposición entre facciones políticas
(particularmente el carrancismo imperante en Coahuila frente al
Grupo Sonora), imposibilitó la consolidación de uno o varios grupos
que representaran los intereses locales (Santoscoy, Gutiérrez,
Rodríguez y Cepeda, 2000). En lo que respecta a Tamaulipas, las
interpretaciones apuntan hacia una transición entre un cacicazgo
liderado por Emilio Portes Gil, desmantelado durante la presidencia
de Miguel Alemán para dar paso a un sistema influido directamente
por el gobierno federal. Aunado a ello, en aquella entidad
predominaron grupos regionales con perfiles muy diferentes que
tuvieron cierta influencia en sus respectivas zonas geoeconómicas,
pero no a nivel estatal (Alvarado, 1992; y Alonso, 2016).
3. Élite empresarial de Nuevo León
Al respecto, el interés por parte de los historiadores ha girado
en torno a la relación entre diferentes agentes que transitaron de
la acumulación previa de capital –originada por el comercio, la
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minería, la ganadería y la producción agrícola-, hacia la inversión
en la industria mecanizada desde mediados del siglo XIX y las
primeras tres cuartas partes del siglo XX. Estas investigaciones se
desarrollan a partir de diferentes criterios. Uno de ellos tiene que
ver con la “naturaleza” de la élite, es decir, ubicar a sus integrantes
y las razones que los llevaron a relacionarse, tanto familiar como
económicamente.
Los estudios de Cerutti (1983) y Saragoza (1988)
indagan al respecto; el primero lo aborda desde la historia
económica, señalando que los lazos matrimoniales fortalecieron
las asociaciones de capital, constituyendo una élite económica
que permitió ampliar las inversiones y las ganancias. De forma
pormenorizada, Cerutti (1983) establece el sistema de redes
familiares y financieras surgidas en la década de 1880 y que se
extendieron por los siguientes decenios, haciendo una genealogía
de familias empresariales con los apellidos más connotados de
la localidad: Garza, Sada, Muguerza, Ferrara, Milmo, Rivera,
Hernández, Zambrano, entre otras.
Igualmente, detecta la participación de este sector en
diversas áreas de inversión, diferenciándose de otros estudios pues
no sólo por evitar una recopilación reduccionista de nombres y
apellidos, sino que se enfoca en la formación de redes previamente
señaladas. La intención de su trabajo no sólo era analizar las formas
capitalistas de producción en el noreste de México a finales del
siglo XIX y principios del XX, pues “simultáneamente se pretende
observar el nacimiento y articulación de su principal beneficiaria:
Una burguesía con base regional, de Monterrey, que se estructuraría
como fracción de la moderna clase dominante mexicana en los
veinte años previos a la Revolución” (Cerutti, 1983, p. 11).
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Por su parte, Saragoza (1988) se interesa por la influencia
sociocultural y la participación política de este sector social.
Además de retomar el modelo de redes propuesto por Cerutti,
Saragoza (2008) propone voltear a ver la presencia de la élite en
áreas diferentes a la económica, tales como el diseño de instituciones
educativas, el papel activo de las mujeres, la relación de los miembros
de la élite con el clero. Sin embargo, el punto central de ese estudio es
la situación de la élite empresarial con el Estado posrevolucionario,
tanto los conflictos generados por desacuerdos sobre la legislación
laboral, así como medidas en torno a la inversión. Del mismo
modo, se preocupa por estudiar la participación de la élite en la
política local, tanto como funcionarios electos, así como parte de la
oposición política a través de asociaciones y posteriormente con el
Partido Acción Nacional.
Sobre el papel político de este sector, arguye que
La densidad de estos lazos da una extraordinaria coherencia a
la fachada pública del grupo, así como sus puntos de vista de
políticos que motivaban una percepción de uniformidad monolítica entre la élite de Monterrey [...]. De este modo, a medida
que los industriales de Nuevo León enfrentaban al Estado, los
choques contribuyeron al apretar la red de recursos a su disposición. Asimismo, opuestos con el gobierno desarrollaron un
carácter ideológico que acentuó su unicidad y ocultó cualquier
discordia interna. (Saragoza, 1988, pp. 20-22).

En un sentido similar se encuentra la actuación de la
élite empresarial en momentos específicos del siglo XX en el
ámbito político, particularmente en los años revolucionarios, así
como los inmediatos al término de la fase armada del conflicto.
Tal es el caso de Flores (1991), cuyo trabajo analiza la presencia
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directa e indirecta de este sector en el gobierno, pues algunos
de sus miembros ocuparon provisionalmente la gubernatura,
algunas alcaldías y diputaciones con el fin de mantener activa la
administración pública y, con ello, reducir las posibilidades de
ver afectado su patrimonio a causa de la inestabilidad política.
Como ejemplo ilustrativo describe que
En enero de 1915, el grueso de las tropas carrancistas entraba
en la ciudad [...] los socios de la Cámara de Comercio y los cónsules extranjeros, acordaron crear un centro urbano de decisiones, una especie de ‘comuna empresarial’, en sustitución del
gobierno nuevamente errante de Antonio I. Villarreal. [Y aclara que] el término ‘comuna empresarial’ fue utilizado durante
1915 para definir la administración municipal por parte de los
empresarios (Flores, 1991, p. 133).

Igualmente, Pérez Daniel (2013) considera que la élite
empresarial tuvo una injerencia indiscutible en los asuntos
públicos, definiéndola como “modernizadora” al influir en la
toma de decisiones de diferentes gobernadores en las décadas de
los veinte y los treinta, a través del establecimiento de la agenda
pública y la administración del erario.
4. Clase política de Nuevo León. Siglo XIX
Este sector social del ámbito local se mantuvo como parte del
legado colonial, la renovación de los cargos públicos se limitó
a una clase política integrada por individuos que compartían
intereses ideológicos y económicos. En última instancia, las
diferencias entre los grupos “no eran de carácter estructural,
tenían que ver con el deseo de perpetuarse en las posiciones de
poder de los miembros más destacados de la élite y, en menor
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medida, con la impaciencia de algunos por acelerar las medidas
liberalizantes [sic]” en favor de un sistema que promoviera el
desarrollo y protección de la propiedad privada (Galindo, 2005,
pp. 141-142).
La élite agrupó a agentes de diferentes ámbitos
–comerciantes, terratenientes, abogados, miembros del clero
secular-, que ocupó los puestos en los ayuntamientos, la
gubernatura, el congreso y el ejército; además, encabezaron
las juntas electorales y patrióticas. Es decir, prácticamente
regularon la vida política del estado durante la primera mitad
del siglo XIX. Este éxito se debió a diferentes factores; primero,
por la estrechez de sus vínculos familiares. Aunado a ello estuvo
la acumulación de la riqueza, pues los clanes procedían de zonas
económicamente activas: Valle del Pilón (Montemorelos),
Linares y Cadereyta, lugares que albergaban sus propiedades
agrícolas y ganaderas (Galindo, 2005; Martínez Wong, 2012; y
Domínguez García, 2016).
Dado que los poderes políticos y religiosos se asentaban
en Monterrey, que aún no destacaba económicamente, los
grupos familiares mantuvieron lazos con el sector ilustrado
de la capital del Estado. Finalmente, “la ausencia de una
clase media en la región evitó que se suscitaran molestas
discusiones en cuanto a la composición del congreso del estado
y de los representantes enviados al congreso Federal”; por
otro lado, “tampoco se observa una disociación entre la clase
propietaria, los integrantes de la terratenencia rural y urbana
también desarrollaban las principales actividades mercantiles y
crediticias” (Galindo, 2005, p. 162).
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En este sentido, la élite o los notables, según el vocabulario
de la época, eran “personas que poseen influencias y poder por
su sólida base económico-social reforzada políticamente por
apoyos interesados y clientelares”; dichas familias “buscaban el
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progreso económico y la modernización de sus ciudades; para
lograr sus metas construyeron redes económicas, familiares y
políticas” (Domínguez, 2016, p. 227). Al mismo tiempo, asegura
que en estudios previos “habíamos percibido a la élite de Nuevo
León como un grupo altamente cohesionado por sus relaciones
de parentesco y mayormente endogámico. Al menos para este
periodo, se conoce poco sobre los nexos de este grupo fuera del
estado”; considera que “puede hablarse de algunos nexos de
carácter económico y comercial con gente de Tampico, San Luis
Potosí, Guanajuato y Querétaro” (Domínguez, 2016, p. 228).
En lo que respecta a las metodologías de análisis, se
identificaron al menos cinco propuestas diferentes, algunas
señaladas explícitamente por los/as investigadores/as o se
infirieron a partir del desarrollo del trabajo. Estos métodos
son: estadístico-secuencial, descriptivo-lineal, descriptivocomparativo, de redes y mixto.
1.

Estadístico-secuencial

Implica un método sumamente complejo y especializado, puesto
que se basa en el uso de fórmulas estadísticas –de ahí su nombre-,
para “descubrir tendencias y regularidades en el reclutamiento
de las élites” con un “enfoque implacablemente empírico” (Smith,
1981, p. 19). Smith (1981), parte del supuesto de que “en términos
operativos en el grueso de este estudio la élite política del siglo
XX estaría definida como el grupo de personas que han ocupado
un cargo público de importancia a nivel nacional [presidencia,
secretarios de Estado, senadores, etc.] en cualquier momento del
periodo comprendido entre 1900 y 1971” (p. 19).
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Como parte de su proyecto, el investigador no sólo
enumera las razones que lo llevaron a utilizar este método, sino
que explica el procedimiento al respecto:
Al incluir un número tan elevado de personas [6,302] traté de
superar las simples generalidades y las anécdotas de incidentes que giran en torno al tema, buscando descubrir a través de
métodos cuantitativos (y con la ayuda de una computadora)
patrones recurrentes y regularidades. Más aún, he tratado de
indicar fenómenos particulares no sólo si es que los ha habido,
sino que también he tratado de determinar cuestiones de grado: cuántos, qué tanto, qué tan frecuentemente y por cuánto
tiempo. Así pues, mi objetivo ha sido introducir un nuevo nivel
de precisión en las discusiones en torno a la formación de las
élites en México en el siglo XX (Smith, 1981, p. 19).

En el mismo sentido se encuentra la investigación de
Hurtado (1996) el cual se basa en índices y categorías numéricas
para identificar la regularidad de circulación, permanencia y salida
de miembros de la élite en el estado de Jalisco. Adicionalmente,
recurre al modelo descriptivo-lineal con el fin de rastrear los
datos numéricos en una trayectoria de, por lo menos, 45 años,
definiendo las características de los participantes en cada periodo
gubernamental encontrado en ese lapso.
Se trata, pues, de estudios muy especializados pero
que corren el riesgo de caer en reduccionismos, puesto que
prácticamente reconstruye el escenario histórico sólo a partir de
datos numéricos. Sin embargo, esa información constituye una
base de datos elemental para el estudio de las élites, pues no puede
descartarse la información arrojada por el trabajo en cuestión.
Aunque las otras investigaciones consultadas para este trabajo
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no señalan con claridad el método al que recurrieron, muestran
algunos recursos que sirven de base para su clasificación.
2. Descriptivos lineales
Detallan la composición de grupos específicos en periodos que
varían entre la corta y media duración, pero no profundizan en
las relaciones existentes entre los individuos que los conforman.
En no pocas ocasiones, únicamente se limitan a enlistar nombres,
cargos, lugar de origen o edad de los sujetos investigados, casi
siempre en forma cronológica (Hernández, 1998; Galindo, 2005;
Martínez, 2012).
3. Descriptivo comparativo
Si bien coincide con el anterior en el hecho de que se preocupa
por puntualizar la composición de élites políticas, empresariales
o de otra naturaleza, lleva a cabo un esfuerzo por contrastar las
características recopiladas respecto a otro grupo. La intención
de esta metodología es identificar semejanzas y diferencias en
un mismo o diferente plano geográfico o temporal, y entender la
diversidad de sistemas existentes. En el caso de Sauri Riancho
(2016), se realiza una comparación entre Yucatán y Nuevo
León, pues le interesa profundizar sobre “el proceso histórico de
formación de las desigualdades regionales”; en él “asigna un papel
explicativo de las desigualdades actuales a las relaciones entre
el Estado y las élites de las respectivas regiones: su naturaleza y
las características específicas de su conformación, así como a las
instituciones que dieron origen” (Sauri, 2016, s/p).
Recurriendo al “enfoque y el método de la historia
comparativa, se analizan los valores, actitudes, tradiciones y
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prácticas culturales de las élites de las regiones de Yucatán y
Nuevo León, que definieron y a la vez, fueron influidas por las
formas, ritmos, tensiones y resistencias de estas relaciones”
(Sauri, 2016, s/p).
4. Análisis de redes
Ésta se preocupa por comprender las interacciones entre
individuos involucrados en el ámbito político. Retomada de otras
disciplinas, como la antropología y la sociología, “ha demostrado
ser útil para los estudios históricos sobre el ejercicio del poder, el
desarrollo de la economía y la historia de la familia. Los trabajos de
este tipo pueden ser de dos tipos: el análisis relacional, vinculado
al método deductivo y el análisis de redes vinculado al método
inductivo” (Domínguez, 2016, p. 243).
En cuanto al análisis relacional, éste utiliza generalmente
en grupos, entendidos como un “conjunto estructurado de
individuos vinculados por una serie de relaciones personales,
efectivas y más o menos duraderas, de parentesco, de amistad, de
patronazgo, de vecindad y paisanaje, profesionales, confesionales,
asociativas” (Domínguez, 2016, p. 243). Siguiendo esta lógica,
los análisis “son cualitativos, y permite observar los distintos
tipos de vínculos entre los actores sociales [y] es muy útil para
el estudio de grupos de poder, facciones políticas, oligarquías
locales, clientelas, grupos mercantiles y financieros, entre otros”
(Domínguez, 2016, p. 243).
Por otra parte, en lo que respecta al análisis de redes, se basa
en una propuesta de tipo sociológico para reconstruir y examinar
diferentes conjuntos de asociaciones entre sujetos; como parte de
las ventajas de usar este método es que “permite llevar a cabo un
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análisis efectivo de las redes sociales, entendiendo a la red como
‘un conjunto específico de conexiones entre un definido grupo
de personas, [mismas que] pueden usarse para interpretar el
comportamiento social de las personas implicadas’” (Domínguez,
2016, p. 244). Adicionalmente, “con este tipo de trabajo se puede
reconstruir y analizar el conjunto de relaciones de un personaje
en un periodo determinado, es decir, una red ego-centrada”
(Domínguez, 2016, p. 244). En la mayoría de los casos se optó
por el primer modelo, puesto que la información disponible para
abordar el objeto de estudio fue reducida (Cerutti, 1983; Saragoza,
2008; Ruiz, 2009b; y Domínguez, 2016).
5. Estudios mixtos
En estos casos recurrieron a por lo menos dos de los métodos
descritos con anterioridad. En este sentido, hay autores que
para profundizar acerca de la formación de grupos, así como
identificar las características de sus integrantes se pueden
recurrir a diferentes métodos (véase Camp, 1981). Otra de las
alternativas para los investigadores es recurrir a “una metodología
tomada en parte la tradición de la historia oral, conversar con
muchos sobrevivientes que participaron en este drama social y
político, procurando registrar y analizar sus opiniones sobre sus
actividades y valores, así como sobre las decisiones que tomaron”
(Camp, 1981, p. 11).
Y aunque “ningún enfoque es en esencia mejor que el otro”
(Camp, 1981, p. 11), la combinación de ellos puede derivar en una
comprensión más integral de los fenómenos en cuestión. Camp
(1981), en particular, en un primer momento un sistema mixto,
puesto que lo consideraba que era poco usual en su época, pero
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lo cierto es que se apoya en el modelo estadístico para detallar
algunos aspectos como los índices educativos o de la situación
socioeconómica, pero no llega a un nivel tan especializado como
los hicieran Smith (1981) y Hurtado (1996).

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Consideraciones finales
Los trabajos aquí revisados no son los únicos existentes, sin
embargo, se dio cuenta de las principales propuestas desarrolladas
en los últimos 40 años sobre el tema de las élites. Un aspecto por
resaltar es el hecho de que ninguna de las dos corrientes teóricas
resulta dominante como marco referencial, pues dentro de las
discusiones de los diferentes estudios -al menos en los que las
explicitan- resaltan las debilidades de cada una de ellas; esta
situación es atribuida a los contextos socioculturales en los
cuales fueron producidas. Sin embargo, resulta viable vincular
preceptos de ambas tendencias para establecer una definición
conciliatoria, o por lo menos operativa, de la élite que permita
comprender su composición interna tanto como su relación con
el sistema en el que participan (Smith, 1981; Camp, 2006; Sauri,
2016; Domínguez, 2016; Arellano Ríos, 2018).
En este sentido, los estudios revisados retoman de
las tendencias teóricas sobre las élites el priorizar la idea del
asociacionismo por interés común el cual es el poder político.
Dentro de este grupo selecto predomina una organización interna
semiestructurada la cual establece criterios para la incorporación
y permanencia de sus integrantes, hasta cierto punto ajena a la
colectividad. Por otro lado, las “cualidades” que los miembros de
la élite deben poseer constan de recursos materiales y metafísicos
percibidos, por la sociedad o la misma élite, como fundamentales
para encargarse de los asuntos públicos.
Debido a lo anterior existe una constante pugna entre
agentes para ocupar un lugar dentro de la élite, estableciendo
alianzas, compromisos y otras formas de colaboración.
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Finalmente, apelar a la historia como recurso de legitimidad se
identifica como fuente de sustento en la “Familia revolucionaria”;
cabe destacar se registran las dos acepciones de legitimación
histórica, tanto pasada como futura, dando como resultado una
asociación entre lo tradicional y lo moderno dentro del clan
posrevolucionario.
Por su parte, la variedad de los procedimientos
metodológicos evidencia no sólo los objetivos particulares
planteados por las y los investigadores, sino también las
posibilidades de estudio. Los estudios de tipo descriptivo-lineal
han representado la ruta más frecuente para abordar a las élites
mexicanas, mientras que otras propuestas cuentan con una
preferencia menor y esporádica. De la misma forma, se detectó
una tendencia a la especialización disciplinar pues únicamente
en escasos ejemplos existe una relación trans o interdisciplinaria,
especialmente entre la ciencia política, la sociología y la historia.
Sobre esta última área del conocimiento, también resulta
pertinente señalar que ha tenido un rol ambivalente, que va
desde una perspectiva central como complementaria para la
contextualización del fenómeno estudiado.
En cuanto a los estudios del ámbito local, resaltan
aquellos centrados en el sector empresarial organizado durante
el Porfiriato y sus respectivas transformaciones en el periodo
posrevolucionario y en la clase política de origen aristocrático
colonial que dominó el ámbito público por lo menos hasta
mediados del siglo XIX. En este sentido, no se detectó ningún
trabajo sistemático de investigación en torno a la élite política
nuevoleonesa del siglo XX.
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Si bien el de Pérez Daniel (2013) ofrece algunos rasgos
concluye a principios de la década de los treinta, aunque en una
investigación previa (Pérez Daniel, 2002) reconstruye parte
de la dinámica política a través de los integrantes del Partido
Acción Nacional, ligados al ámbito empresarial, entre 1939 y
1946. Esta situación representa una veta para el abordaje del
sector gobernante en Nuevo León pues, como evidencian las
investigaciones consultadas para otras latitudes, estos grupos han
tenido amplia influencia en la vida política y social, especialmente
en centros poblacionales clave del México contemporáneo.
¿Cuáles han sido los principales abordajes temáticos
sobre este agente social?; ¿qué aspectos metodológicos destacan
en estas propuestas?; ¿qué interpretaciones se desprenden de los
trabajos existentes?, ¿qué otras posibilidades analíticas pueden
desarrollarse?

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

La evaluación en educación preescolar:
El dilema docente
Evaluation in preschool education:
The teaching dilemma
Víctor Manuel Zamora1
Resumen: Dentro del Sistema Educativo Mexicano se encuentran articulados los niveles iniciales de educación básica como preescolar, primaria y secundaria. En el caso específico de la educación preescolar,
a más de diez años de su implementación obligatoria, la efectividad,
los avances, así como los niveles de aprendizaje que desarrollan los
alumnos en este estrato educativo son hasta cierto punto imprecisos,
debido a que el carácter abierto y cualitativo del programa de estudio
permiten que las y los educadores implementen actividades de aprendizaje según lo consideren pertinente en concordancia con las necesidades de sus alumnos, situación que hasta este punto se considera
razonable y académicamente productivo, la naturaleza de este nivel
educativo lo exige de esa manera. Los resultados muestran que los docentes se debaten entre el cumplimiento de los aprendizajes marcados
en el programa de estudio y la práctica cualitativa que se vive dentro de
las aulas. Esto desencadena una serie de conflictos que son más visibles
durante el proceso de evaluación, el cual, debido a lo anterior, se percibe como un trámite administrativo y no como un elemento formativo
de mejora continua.
Palabras clave: Preescolar- Evaluación - Aprendizajes esperados.
1

Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, México.

138

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Abstract: The educational system in Mexico is mainly made up of basic education, higher secondary education and higher education. Within basic education are the initial levels such as preschool, primary
and secondary. In the specific case of preschool education, ten years
after its mandatory implementation, the effectiveness, progress, as well
as the learning levels developed by students in this educational stratum are to some extent imprecise, due to the fact that the open and
qualitative nature of the study program allows educators to implement
learning activities according to their criteria in accordance with the
needs of their students, a situation that we consider reasonable and
productive to this point, the nature of this educational level demands
it in this way. The results show that educators debate between achieving the expected learnings set out in the official curriculum and the
qualitative teaching that prevails within the classrooms, as a result, the
assessment process is seen as an administrative procedure and not as a
tool for ongoing improvement.
Keywords: Preschool- Assessment – Expected learning

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

139

�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

Introducción
En este artículo se exploran y analizan las dificultades que
atraviesan las y los educadores de educación preescolar en
Nuevo León, México, para desarrollar el proceso de evaluación
cualitativa y al mismo tiempo cumplir con los estándares
curriculares que demanda su programa de estudios. Con el
propósito de contextualizar dicha problemática, se presentan los
apartados siguientes: Antecedentes de la educación preescolar en
México; Los aprendizajes esperados en educación preescolar, La
evaluación cualitativa, así como El dilema de evaluar en educación
preescolar.
Los docentes orientan su planeación y práctica docente
hacia los aprendizajes esperados por medio de situaciones
didácticas o de aprendizaje, sin embargo, la evaluación en este
nivel educativo, debido a su carácter cualitativo, toma un rumbo
distinto, esto dificulta la identificación del cumplimiento de los
aprendizajes esperados marcados en el programa de estudios de
educación preescolar.
Después de muchos años de no figurar entre los niveles
preceptivos de educación básica en México, la educación
preescolar ha conseguido consolidarse como un eslabón
imprescindible en la formación de los miles de niños y niñas
que año con año se integran a las filas de este nivel educativo.
Fue a partir del ciclo escolar 2004-2005 que se implementó
la obligatoriedad del tercer año de preescolar (SEP, 2017), de
este modo, todos los niños y niñas con 5 años cumplidos deben
transitar por las aulas del último grado de este nivel educativo
antes de su ingreso a la educación primaria.
140

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

En el ciclo escolar 2008-2009, la educación preescolar se
levantaba con una nueva conquista académica y administrativa,
el segundo grado de ese nivel educativo adquiría la obligatoriedad
dentro de la educación básica del país, fortaleciendo con ello
el temprano desarrollo académico de los niños y niñas del país
(Barrera, 2009).
De acuerdo con diferentes estudios como el de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(2018), el Perry Preschool study (2015), la Organización
Internacional del Trabajo (2012), la UNESCO (2007), la Comisión
de las Comunidades Europeas (2006), entre otros, cuanto más
temprano se acerque a los niños a la educación, existen más
probabilidades de que desarrollen habilidades, procedimientos,
valores, actitudes y aprendizajes que les servirán para sobresalir
en su vida profesional y personal. Aquí en palabras de Escobar:
Durante los primeros años de vida se produce la mayor parte
del desarrollo de las células neuronales, y la estructuración de
las conexiones nerviosas en el cerebro; este proceso depende de
diversos factores tales como: la nutrición y salud; no obstante,
también influye en gran medida la calidad de las interacciones
con el ambiente y la riqueza y variedad de estímulos disponibles (Escobar, 2006:6).

En ese sentido, la interacción positiva a la que los alumnos
se ven expuestos durante la educación preescolar puede aportar
valiosos elementos académicos, sociales y emocionales que
contribuyen de manera significativa en el desarrollo de los niños
y niñas en todos los campos formativos.2 Es por esta razón que
2 Lenguaje y comunicación, Pensamiento matemático y Exploración y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

141

�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

cobra importancia la labor de los docentes dentro de las aulas
de nivel preescolar, hablamos de establecer bases cognoscitivas
sólidas en los primeros años de los estudiantes que les permitan,
de manera progresiva, acceder a más y mejores formas de aprender.
En este contexto, la intervención docente y la evaluación
se convierten en los insumos más importantes en el avance
educativo de los alumnos, esto debido a que la labor de los
educadores en esta etapa desencadenará en los estudiantes
una serie de fenómenos de aprendizaje que serán en lo sucesivo
identificados por los docentes al realizar el proceso de evaluación
pertinente. Estos cambios (aunque de manera empírica),
también serán percibidos por las personas que forman parte del
contexto inmediato de los estudiantes, no podemos olvidar que
en esta etapa de la educación ocurren cambios relevantes en la
formación de los preescolares, en ese sentido Seefeldt y Wasik
(2005) mencionan que: “Los niños de cuatro años manipulan
su ambiente de manera activa y construyen el significado de
su mundo. Uno de los cambios cognitivos más importantes
de los tres a los cuatro años es el desarrollo del pensamiento
simbólico” (p. 69).
Debido al carácter abierto del programa de estudio de
preescolar y a la evaluación cualitativa que se establecen en
este peldaño educativo, las y los docentes poseen la libertad
para elegir, planear, diseñar e implementar las actividades de
enseñanza que consideren apropiadas para sus alumnos, así como
decidir el orden en el que se abordan las competencias propuestas
comprensión del mundo natural y social, además de los campos formativos
incluidos en las tres áreas de desarrollo personal y social: educación socioemocional, artes y educación física.

142

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

para este nivel escolar. Las herramientas para la evaluación de
dichas actividades también deben ser diseñadas, implementadas
y analizadas por los propios docentes.
En este sentido, el programa tiene un carácter abierto, lo que
significa que la educadora es responsable de establecer el orden
en que se abordarán las competencias propuestas para este nivel educativo, y seleccionar o diseñar las situaciones didácticas
que considere convenientes para promover las competencias y
el logro de los aprendizajes esperados. (SEP, 2011, p. 15)

De acuerdo con lo anterior, los educadores se apoyan
en, al menos, uno de los siguientes instrumentos para recabar
información acerca del progreso de sus educandos: expediente
personal de los alumnos, diario de trabajo y portafolios de
evidencias. No obstante, los educadores y directivos presentan
dificultades para definir cuál es el grado de avance de los
alumnos en los campos formativos que se trabajan en el aula,
esto es palpable cuando se quiere obtener información acerca
de los aprendizajes de sus estudiantes, está, de acuerdo con la
libertad del propio programa de estudios, suele ser subjetiva
y supeditada al criterio de cada educador. Los docentes se
basan en el desempeño, asistencia y comportamiento general
de los niños, así como en las evidencias de trabajo que son
archivadas en el portafolio de los mismos, para emitir una
valoración acerca del nivel de logro de sus alumnos, siendo
difícil determinar de manera confiable o al menos objetiva el
alcance que tienen, el diseño de las actividades de aprendizaje
implementadas, la intervención docente y la evaluación
durante el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje en
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

143

�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

este nivel educativo. De esta forma, la libertad consustancial,
que por razones pedagógicas, debe otorgarse a los docentes
para operar en la etapa de desarrollo preescolar, ha provocado
que en algunos contextos educativos la práctica dentro de las
aulas se caracterice por la implementación de actividades poco
desafiantes para los niños, en este contexto Escobar (2006) lo
expone como sigue:
…en el nivel de educación inicial he evidenciado que la gran mayoría de docentes de preescolar son afectuosas con los niños,
se esmeran en preparar los ambientes y en realizar actividades
para favorecer parte de su desarrollo motor, se observan acciones orientadas a que los niños y niñas realicen actividades
de recortar, pegar, delinear, pespuntear, modelar y copiar. No
obstante, aquellas actividades inherentes a promover desarrollo del lenguaje, el cognoscitivo, físico, moral, social, emocional
y sexual son muy limitadas o inexistentes. (p. 8)

Es relevante comentar también, que la evaluación con
características cualitativa que ciñe a esta primera etapa de
formación descarta el uso de parámetros rígidos, inflexibles,
estandarizados u objetivos. Sin embargo, el mismo programa
de estudios que inviste de libertad operativa a los educadores,
también guarda un aspecto controlador que forma parte de
la institucionalización y estandarización de la educación
en nuestro país, con esto nos referimos a los aprendizajes
esperados, estos exigen, a su vez, cumplir con ciertos estándares
académicos al final de cada ciclo escolar, lo que también
obligaría a los docentes a evaluar de manera objetiva, para poder
identificar el grado en el que dichos aprendizajes esperados han
sido alcanzados.
144

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Antecedentes de la educación preescolar en México
La educación básica en su conjunto ha sido impulsora indiscutible
en materia de cobertura y universalización de este nivel educativo.
En la actualidad, se trabaja para que todos los mexicanos desde
los tres años de edad puedan acceder sin costo ni discriminación
alguna a la educación básica en el nivel que les corresponda, según
lo establecido en el Artículo Tercero de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos.
Con el marco anterior, nos centramos en el comienzo
de la educación formal, misma que, en la mayoría de los casos,
tiene lugar en las aulas de nivel preescolar. Año tras año miles de
niños entre los 3 y cinco años de edad hacen su aparición oficial
en el sistema educativo mexicano (SEM) para emprender una
aventura académica que en el mejor de los casos durará hasta
finalizar sus estudios profesionales. La educación preescolar
fue el último nivel educativo en aparecer en las vitrinas de los
sistemas educativos internacionales, y como ya mencionamos
en los apartados anteriores, la idea de un espacio académico
pensado para que los niños y las niñas desarrollaran habilidades
en total libertad como en un jardín, fue concebida por el alemán
Friedrick Fröebel, este espacio abriría la puerta para que niños
de temprana edad, contaran con un lugar especial adaptado a sus
características y necesidades que sirviera como antesala al inicio
de la educación primaria:
Friederik Fröebel (1782-1852) abrió el primer jardín
de niños en Alemania en 1837. El alemán concebía al jardín
de niños, como un lugar en el que los niños de tres a seis años
podían crecer de manera tan natural como las flores y los árboles
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

145

�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

crecen, echan brotes y florecen en un jardín. Desde el principio
se reconoció el jardín de niños como un tipo de escuela muy
diferente y pertinente para los niños pequeños (Seefeldt y
Wasik, 2005).
La influencia de Fröebel y sus ideas acerca de la formación
de escuelas como jardines de niños, no tardó mucho en hacer
eco en el mundo, en América, se inició en Estados Unidos y en
nuestro país. El inicio de la educación preescolar en México se
remonta al 5 de mayo de 1886 en la ciudad de Veracruz, donde se
forma la primera “Escuela auxiliar primaria” en una casa de clase
media acondicionada para recibir a niños de entre 4 y 5 años
de edad que eran atendidos con juegos, cantos y actividades
académicas propias de una “escuela de párvulos” (Arteaga,
2012).
El éxito de la implementación de este primer ensayo
educativo con niños y niñas, derivó en el establecimiento del
primer “Kindergarten Normal” (llamado así por depender de la
escuela Normal) el 7 de marzo de 1887 (Arteaga, 2012).
Así, entre ensayo y error por parte de docentes y
autoridades educativas, se enfrentaban retos en temas de
infraestructura, así como pedagógicos, sin embargo, la educación
preescolar crecía y se consolidaba como parte del servicio
público de nuestro país en la última década del siglo XIX. Entre
los datos estadísticos más significativos se encuentran aquellos
que mostraban el avance de la formación de instalaciones
preescolares cercanas a donde se ofrecía educación primaria. “En
1926 apenas se contaba con 25 planteles; en 1942 este número
ascendió a 480, que atendían un total de 24,924 alumnos en
todo el país” (Barrera, 2005:31).
146

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A la par de la pobreza y del ingreso de las mujeres
al mercado laboral,3 la demanda del servicio de planteles
preescolares crecía de modo exponencial, y con ella los desafíos
en materia de cobertura y calidad educativa para los gobiernos
en turno. No fue sino hasta el año 2002 que se reforma el artículo
3° de la Constitución (DOF, 12 noviembre, 2002), mismo que
estableció las bases para la posterior obligatoriedad del tercer
grado de educación preescolar.
La educación preescolar ha tenido una notable
expansión en nuestro país, de hecho, fue el nivel educativo con
mayor incremento de matrícula en la década de los noventa; de
2 millones 734 mil 54 inscritos en el ciclo 1990-1991, aumentó
a 3 millones 423mil 608 alumnos para el ciclo 2000-2001, es
decir, cerca de un millón más, de alumnos atendidos en diez
años, según las estadísticas históricas de la propia Secretaría de
Educación Pública.
De acuerdo con Consejo Nacional de Población
(CONAPO), la población de niños y niñas en el 2022 alcanzaría
casi los 30 millones, de estos, casi el 50% se ubican entre los 0
y 5 años de edad, lo que nos habla de que cada vez más de estos
niños y niñas solicitarán su ingreso a la educación preescolar. En
el 2021 el sistema educativo mexicano albergó a casi 5 millones
de alumnos preescolares, todos distribuidos en correspondencia
a su edad, en los tres grados que se ofrecen en los planteles de este
nivel educativo.

3 La educación preescolar se convierte en un espacio para el ingreso y
desarrollo de las mujeres en el mercado laboral.
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

La evaluación cualitativa
No obstante que, en palabras de House (1994), “el enfoque más
popular de la educación es el cuantitativo” (p. 85), el proceso
de evaluación en educación preescolar, a diferencia de los otros
niveles educativos es en esencia cualitativo. A los preescolares se
les evalúa con este enfoque, así, los padres de familia, docentes y
alumnos se han familiarizado y entienden de manera general este
término. No obstante el conocimiento empírico de este concepto,
es importante preguntarnos ¿qué significa en realidad evaluar de
manera cualitativa?
Comenzaremos refiriendo que en las ciencias sociales es
necesario valorar situaciones que no son posibles de abordar
desde las estadísticas o métodos de medición objetivos. En
este sentido, acercarse de forma cualitativa a los estudiantes en
el mismo contexto donde se desarrollan de manera natural y
espontánea, además de darle fluidez, enriquecer y fortalecer la
tarea de evaluar, permite que este proceso se acerque más a la
realidad que viven los estudiantes.
Con base en lo expuesto con anterioridad, se puede
afirmar que, cuando se habla de evaluar con enfoque cualitativo
se refiere al acercamiento de las relaciones humanas y lo que de
ellas emana, es decir, lo subjetivo, lo impredecible, lo que no
es posible de entender o explicar a simple vista. Es pertinente
entonces, enfatizar en la importancia que tienen la experiencia
y saberes del evaluador o evaluadora en este rubro, ya que es
él o ella quien habrá de dar cuenta de todos los fenómenos
que ocurren en la práctica docente. Es así que en el enfoque
cualitativo, debido a que está muy relacionado con el pensamiento
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

constructivista (Sandin, 2003), habrá de enriquecerse nuestra
práctica profesional con información viva, dinámica, activa
y variable, en lugar de datos duros y fríos. Es decir, al utilizar
este enfoque obtendremos referencias de nuestros estudiantes
basadas en sus experiencias, mismas que estarán enmarcadas
y enriquecidas por la respuesta de estos al clima, al ruido, a
los aromas, al horario, entre otros elementos que modifican el
comportamiento, y por asociación, la interacción de los actores
involucrados en este proceso. Por lo anterior, la información
obtenida de manera cualitativa, provendrá de un medio natural,
espontáneo y no manipulado, lo que simboliza la inédita y muy
particular situación de cada contexto para elevarlo al carácter
de único, por lo tanto, los datos y experiencias ahí recabadas
para su análisis e interpretación no estarán disponibles en
ningún otro ambiente, entorno social o individuo.
No olvidemos comentar que, la evaluación cualitativa ha
de encontrar su base en el contexto habitual de los estudiantes,
en sus características propias, sus gustos, sus afectos, fortalezas
y áreas de oportunidad, así como en los fenómenos que surgen de
la interacción entre ellos.
En el contexto de educación preescolar, es muy recurrente
escuchar de manera articulada las palabras “evaluación
cualitativa” como referencia a un proceso formativo orientado a
la mejora de los aprendizajes. Este constructo de palabras y el
mismo proceso, han formado parte de la comunidad educativa
de preescolar desde que se creó de manera formal, y aunque, es
habitual encontrarlas en cualquier otro contexto educativo; es
en preescolar, donde tienen un arraigo muy particular debido a
la singular característica de los alumnos. En ese sentido, todos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

149

�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

los procesos educativos que ahí se desarrollan adquieren por su
naturaleza una acentuación cualitativa.
Evaluar, según López (1999) es “conocer para mejorar
y conocer los hechos y los factores que lo condicionan” (p.22).
De este modo, es relevante encontrar herramientas efectivas,
eficientes y pertinentes que nos permitan acceder a la información
que habitualmente no tenemos de manera espontánea en nuestra
práctica diaria. Esta información, debe arrojar pistas sólidas de
lo que ocurre en nuestro proceso de enseñanza – aprendizaje.
Así, “…una evaluación tiene sentido en la medida que satisface
cada una de las cuatro cualidades: idoneidad, eficacia, fiabilidad,
y generadora de un plan de mejora” (López, 1999:40).
De acuerdo con lo anterior, todo proceso de evaluación
cualitativa, debe ser orientado a la mejora de los aprendizajes, de
la enseñanza y del programa en sí. Conviene, por ello, resaltar lo
expresado por Pérez (2014), en relación a que “El salto cualitativo
se produce cuando a la evaluación se le asigna, o se le reconoce, la
función de mejora” (Pérez, 2014: 24).
En resumen, la evaluación cualitativa es subjetiva y está
supeditada a la habilidad y maestría de los que evalúen bajo este
enfoque, así, si no se está entrenado para esta tarea, “el evaluador
puede perderse en las complejidades de la vida real; puede carecer
de habilidades interpersonales y perceptibilidad individual, por
lo cual puede terminar haciendo afirmaciones poco significativas,
basadas en meras impresiones” (Picado, 2002:48). Otro argumento
relevante, con el que cerraremos este apartado y que también se
relaciona con lo anterior, es el siguiente: The evaluation focus, then,
becomes a question of understanding under what conditions programs get
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

into trouble and under what conditions programs exemplify excellence4
(Patton, 1990, p. 170). En este mismo hilo de ideas, la evaluación
cualitativa ha de contribuir en gran medida a la mejora de nuestro
proceso de enseñanza-aprendizaje y del programa educativo que
estamos desarrollando.
Las primeras experiencias con la evaluación
Evaluar en el ámbito educativo constituye un desafío de grandes
proporciones, esto se debe, quizás, a que la sola palabra encierra
diferentes matices y contrastes, algunos la consideran un elemento
importante para el crecimiento y mejora de su labor profesional,
otros la perciben como un requisito obligado e ineludible que
deben cumplir para evitar tribulaciones de carácter institucional.
Algunos, escuchan la palabra evaluación con temor y la perciben
de manera negativa, someterse a este proceso les causa estrés,
angustia y ansiedad. Muchos de los docentes que reconocen los
beneficios de la evaluación, también consideran que es una tarea
compleja. Álvarez (2003) lo describe así:
El tema de la evaluación es considerado por una buena parte
del profesorado, como uno de los aspectos más problemáticos
tanto desde el punto de vista de su diseño como de su práctica, debido, entre otras razones, a la complejidad del proceso
evaluador y a la confluencia de intereses, intenciones, valores,
ideologías y principios muy distintos entre sí e incluso contrapuestos. (p. 124)

4 El enfoque de la evaluación, entonces, se convierte en una cuestión de
entender bajo qué condiciones los programas representan una problemática y
en qué condiciones son ejemplo de excelencia.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

Tal vez, la connotación negativa que ha acompañado
a la evaluación por muchas décadas, está ligada a nuestros
primeras experiencias como estudiantes, en aquellos años (y
aún en nuestros días), someterse a cualquier tipo de evaluación
era causa de preocupación por parte de todos los participantes,
así, los estudiantes eran sometidos a periodos exhaustivos de
estudio por parte de los docentes y padres de familia, cada quien
desde su trinchera pero unidos con un mismo fin, se ejercía en los
estudiantes una desgastante presión para que estos alcanzaran
buenas notas al final del curso, “el fin justifica los medios” reza
un dicho muy conocido, la calificación final, después de todo, era
lo que importaba, de ella dependía y depende aprobar o reprobar
(Diez, 2007).
El temor a ser evaluado, es producto de nuestras
experiencias previas con un tipo de evaluación centrado en la
promoción; la obtención de un beneficio palpable, un diploma, un
ascenso o un título son claros ejemplos de ello (Ornelas, 2004).
Obtener un resultado negativo, es ya de por sí un duro flagelo
para el evaluando, representa el fracaso, el desconocimiento
a su desempeño y el señalamiento por parte de la comunidad
educativa que excluye y rechaza a quienes presentan dificultades
para adaptarse a un sistema de medición centrado en el grado de
avance o estancamiento académico (Ornelas, 2004). Si el fin de la
evaluación es obtener el “sí” o el “no”, aprobar o reprobar, titularse
o no; en ese caso, el temor por ser examinado está justificado,
ningún estudiante ingresa al sistema educativo con miras a la
desesperanza, ¡NO! ni siquiera aquellos que son conscientes de
sus limitaciones académicas.
152

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Los aprendizajes esperados en educación preescolar
En preescolar, primaria y secundaria existen aprendizajes
esperados que contribuyen al cumplimiento del perfil de egreso
de la educación básica, estos muestran, -como su nombre lo
indica-, lo que se espera que los alumnos logren al final del
ciclo escolar. El grado de complejidad de estos aprendizajes
versa en relación al propio nivel educativo donde se desarrollen.
En todos los contextos escolares, los aprendizajes esperados
cumplen funciones de carácter institucional, es decir, cumplen
con un interés público. Berger y Luckman (2003) destacan en
ese sentido, el papel de la institucionalización como medida de
control social, ya que “…las instituciones implican historicidad
y control” (p. 74). Se entiende entonces, que el cumplimiento de
estos objetivos obedece al carácter de rendición de cuentas a la
que están sometidas las instituciones de índole oficial.
Las instituciones, por el hecho mismo de existir, también
controlan el comportamiento humano estableciendo pautas
definidas de antemano que lo canalizan en una dirección determinada, en oposición a las muchas otras que podrían darse
teóricamente. Importa destacar que este carácter controlador
es inherente a la institucionalización en cuanto tal, previo o
aislado de cualquier mecanismo de sanción establecido específicamente para sostén de una institución. (Berger y Luckman,
2003, p. 74)

El control, como lo mencionan Berger y Luckman, va de la
mano con la institucionalización, razón por la cual, los mecanismos
de evaluación emergen como una herramienta indispensable para
conocer no sólo en qué medida se han cumplido los aprendizajes
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esperados; sino cuáles sí se alcanzaron y cuáles no. Asimismo, la
evaluación nos permitirá conocer la pertinencia y efectividad del
programa de estudios implementado. En ese sentido, conviene
aterrizar este siguiente enfoque: Therefore a key factor for success (and
thus for evaluation) is the ability of the program to be responsive to change5
(Vanclay, 2012, p. 2).
En educación preescolar encontramos aprendizajes
esperados para tres campos de formación académica, tales
como: Lenguaje y comunicación, Pensamiento matemático y Exploración y
comprensión del mundo natural y social, además de los incluidos en las
tres áreas de desarrollo personal y social: educación socioemocional,
artes y educación física.
De acuerdo con el programa de estudios de educación
preescolar (SEP, 2017, p. 158), los aprendizajes esperados en
la etapa preescolar cuentan con cuatro características que
enunciamos a continuación:
a. Respetan las características de los niños y se centran en el
desarrollo de sus capacidades.
b. Su presentación no obedece a una secuencia lineal.
c. Están planteados para ser logrados al finalizar la educación
preescolar.
d. Están organizados en congruencia con los de la educación
primaria y secundaria.
Los aprendizajes esperados definen el rumbo que debe
tomar la práctica profesional de los educadores, éstos, deben
5 Por lo tanto un factor determinante para el éxito (y por ende para la
evaluación) es la habilidad del programa para poder responder al cambio.

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orientar y moldear los procesos de planeación, intervención
académica, así como el de la evaluación, en otras palabras, son
el puerto al que debemos dirigir nuestro barco de la práctica
educativa. Y no obstante que su cumplimiento está supeditado
a distintos factores, debemos tener en claro que alcanzar estos
objetivos significa cumplir con la tarea que como docentes nos fue
encomendada, de ello depende la contribución ética y profesional
que cada docente desde su trinchera realiza para mejorar la
calidad de la educación en México.
El proceso de evaluación juega un papel sustancial en el
reconocimiento del progreso conseguido, de ello depende que
reflexionemos, moderemos, direccionemos, metamos freno,
reversa o acelerador a nuestra práctica docente.6
Es preciso considerar, que al cumplir o no los
aprendizajes esperados se revisa también su actualización,
pertinencia y efectividad dentro del programa de estudios,
esto también le otorga validez y fiabilidad, al mismo programa,
ya que, de otra forma, el avance del conocimiento científico en
educación, las tecnologías, así como las crecientes necesidades
y demandas sociales, provocarían el debilitamiento y la
6 Cabe recordar que en la educación preescolar se pretende que los
niños aprendan más de lo que saben acerca del mundo, que sean seguros,
autónomos, creativos y participativos a su nivel mediante experiencias que
les impliquen pensar, expresarse por distintos medios, proponer, comparar,
consultar, producir textos, explicar, buscar respuestas, razonar, colaborar con
los compañeros y convivir en un ambiente sano. Para conocer cómo avanzan
los niños en su proceso formativo y poder orientarlo, es indispensable contar
con información confiable y clara acerca de su desempeño en las situaciones
didácticas en que participan con su grupo. Por ello la evaluación tiene un sentido formativo con las siguientes finalidades: valorar los aprendizajes de los
alumnos, identificar las condiciones que influyen en el aprendizaje y mejorar
el proceso docente y otros aspectos del proceso escolar. (SEP, 2017, p.174)
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progresiva extinción de cualquier plan y programa de estudios
(Roldán, 2005).
Es por lo anterior, que el cumplimiento de dichos
aprendizajes es relevante, esto orienta, pero sobre todo obliga
a los docentes a encontrar un proceso de evaluación efectivo,
pertinente e integral que marque el camino hacia la mejora de
los aprendizajes en los estudiantes. Sin embargo, en la práctica,
como lo muestran los informes de las autoridades educativas, el
proceso de evaluación es, todavía, el talón de Aquiles de este nivel
educativo (INEE, 2010). Esto debido a que, como ya mencionamos,
los docentes se encuentran con muchas tareas académicas y
administrativas que deben cumplir dentro de las 4 ó 5 horas que
integran su jornada de trabajo, ocasionando con esto, el traslado
de dichas actividades al contexto familiar del propio docente, ahí,
habrán de concluir los procesos académicos y administrativos
que iniciaron y quedaron inconclusos en el aula. Esto a su vez,
permite que la evaluación quede relegada y reducida a un proceso
administrativo, forzado, agobiante y monótono que hay que
cumplir en el papel en su debido tiempo y forma.
Evaluar o no evaluar: el dilema docente
En el contexto del Sistema Educativo Mexicano, como ya lo hemos
señalado, la educación básica está integrada por los niveles de
preescolar, primaria y secundaria, cada una con sus características
propias de acuerdo con la naturaleza y edad de los estudiantes,
en ese sentido, la formación docente, la estructura curricular, la
planificación, la didáctica y el proceso de evaluación, varían de
acuerdo con el nivel educativo donde éstas se implementen.
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Para ofrecer una mejor perspectiva del tema en este
apartado, es importante centrarnos en el espacio donde comienza
todo andar educativo, ahí donde la aventura escolar y nuestras
primeras experiencias académicas pueden ser determinantes
en nuestro futuro como estudiantes, hablamos de la educación
preescolar, esta “…puede, además, influir para reducir el riesgo
de fracaso cuando accedan a niveles posteriores de escolaridad”
(SEP, 2017, P. 58). En este horizonte, y a diferencia de la educación
primaria y secundaria, los procesos académicos se llevan a cabo
de manera cualitativa; la naturaleza y características de los
alumnos, el creciente conocimiento científico que existe en el
área de desarrollo infantil, así lo demandan. Por esta razón la
planificación, la intervención docente y la evaluación, se realizan,
según el nuevo modelo educativo, sin una secuencia lógica, “De
ahí que no exista un programa de estudio, en el sentido de una
secuencia de temas” (SEP, 2017, p. 65).
Como ya hemos mencionado con anterioridad, el tema
de la evaluación representa un enorme desafío tanto para el
evaluador como para el evaluando sin distinción del nivel
educativo en la que ésta se realiza (Canales, 2007; INEE, 2010),
sin embargo, los docentes de preescolar parecen tener un reto aún
mayor: el carácter cualitativo (generoso en esencia) que abraza a
este primer estrato de la educación y que encuentra su punto más
sombrío en el proceso de evaluación.
Lo anterior obedece a que, en este peldaño de la educación
básica, las y los educadores se convierten en planificadores,
diseñadores, ejecutores y evaluadores de su propia práctica dentro
del aula, situación que puede ser poco productiva si no se cuenta
con la capacitación, asesoría y actualización en esos rubros.
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No obstante la característica cualitativa que tiene la
evaluación en este peldaño de la educación, existe la exigencia de
cumplir aprendizajes esperados hacia el final del ciclo escolar, por
lo tanto, en esa lógica, y como contrasentido a la particularidad
cualitativa que también se promueve en el mismo programa, el
proceso de evaluar también adquiere tintes objetivos, lo anterior
para poder identificar qué aprendizajes fueron alcanzados y
cuáles no.
Esta situación enfrenta a los docentes a una gran
encrucijada educativa, ya que por una parte, la naturaleza del nivel
exige buscar un acercamiento cualitativo a la hora de planificar,
implementar actividades y evaluar; pero también, producto de
la institucionalización y exigencia del programa de estudio, hay
que hacerlo de modo objetivo, para conocer el grado en el que se
alcanzaron los estándares de aprendizaje.
Para los docentes, coexistir con estas dos características
representa uno de los desafíos más significativos, las multitareas
asignadas, la diversidad de criterios que existe entre ellas, la
escasa orientación, así como la falta de tiempo durante su jornada,
promueven en muchos casos, el distanciamiento entre la práctica
real dentro del aula y los aprendizajes que se espera adquieran
los niños al final de cada periodo. De ahí la importancia de una
evaluación reflexiva y autocrítica, debido a que “Cuando evaluamos
no lo hacemos únicamente en relación con la evolución del niño,
sino que también evaluamos nuestro programa, nuestro proyecto, y
nuestra intervención educativa” (Bassedas y Huguet, 1998, p. 190).
De acuerdo con la SEP, en la educación preescolar
“la evaluación tiene un sentido formativo con las siguientes
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finalidades: valorar los aprendizajes de los alumnos, identificar
las condiciones que influyen en el aprendizaje y mejorar el
proceso docente y otros aspectos del proceso escolar” (SEP,
2017, p. 174). En este sentido, “qué evaluar” y “cuándo evaluar”,
es tema muy recurrente en la bibliografía de la SEP, tal vez el
conocimiento e implementación de estos dos rubros no sea motivo
de preocupación para los educadores, esos son campos que ellos
dominan. Las pregunta principales, y el desafío más grande, no
obstante, sigue siendo, ¿cómo evaluar de manera cualitativa en
educación preescolar y cómo en el mismo proceso identificar el
grado en el que se alcanzaron los aprendizajes esperados?
Conclusión
El presente artículo nos permitió explorar el proceso de evaluación en educación preescolar, un tema que se mantiene como una
condición sombría dentro de una atmósfera de resplandor como lo
es el nivel de educación preescolar. En ese contexto, los docentes
se enfrentan a un panorama poco alentador, toda vez que el cumplimiento de los aprendizajes esperados7 al final del ciclo escolar

7 Al iniciar el trabajo con los aprendizajes esperados de todos los campos de formación y áreas de desarrollo, comenzará el proceso de valoración de
lo que saben y pueden hacer los niños, ya que la información que vaya obteniendo será fundamental para planear su trabajo docente a lo largo del ciclo
escolar, conducir el proceso de aprendizaje de sus alumnos y proponer situaciones que de manera permanente favorezcan que los niños aprendan más de
lo que ya saben y dominan. Será también información de inicio que le permitirá
responder qué hacía y qué sabía al inicio del ciclo escolar, así como qué hace y
qué sabe al final del ciclo en relación con los aprendizajes esperados planteados en los campos y áreas del programa de educación preescolar (SEP, 2017, p.
170).
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

es un aspecto que todavía no se alcanza a identificar, esto debido
a que la visión estandarizada de dichos aprendizajes llevaría a los
educadores a utilizar herramientas de evaluación más objetivas
y estandarizadas, contraponiéndose así a la naturaleza cualitativa de este nivel educativo. Además de que faltan elementos en la
práctica de las autoridades educativas, directivos y de los propios
educadores, que contribuyan a orientar y promover el logro de los
mismos. Es innegable la poca claridad que existe al respecto del
cumplimiento de los aprendizajes esperados y debido a la característica del nivel educativo, tampoco parece haber exigencia para
ello. En opinión de quién esto escribe, todo indica, que el cumplimiento de los aprendizajes esperados tiene poca relevancia para las
autoridades educativas y por ende, en la práctica de los docentes.
No es intención de este artículo promover la estandarización o
el uso de herramientas objetivas para la evaluación en este nivel
educativo, sólo se subraya que existe cierta contradicción entre
la operación cualitativa que se lleva a cabo en las aulas y el logro
de los aprendizajes esperados que se indican en el mismo programa de estudio. De este modo, y debido a la disyuntiva de evaluar
cualitativamente (como también demanda el programa) o dirigir
su operación al cumplimiento de los aprendizajes esperados, los
docentes se ven obligados a mover la balanza y tienden a orientar
su planeación y su práctica docente hacia el cumplimiento de los
aprendizajes esperados, no así el proceso de evaluación, este importante aspecto de la práctica docente queda huérfano y en poca
medida es relacionado con el cumplimiento de los aprendizajes
o con la identificación del avance de los alumnos.8 Por lo tanto,
8

160

Por su parte, la evaluación tiene como objetivo mejorar el desempeño
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

conocer si los aprendizajes esperados en educación preescolar se
cumplen o no, se quedará, al menos por ahora, en incógnita.

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de los estudiantes e identificar sus áreas de oportunidad a la vez que es un
factor que impulsa la transformación pedagógica, el seguimiento de los aprendizajes y la metacognición. La planeación y la evaluación se emprenden simultáneamente; son dos partes de un mismo proceso. Al planear una actividad o
una situación didáctica que busca que el estudiante logre cierto aprendizaje
esperado se ha de considerar también cómo se medirá ese logro. Dicho de otra
forma, una secuencia didáctica no estará completa si no incluye la forma de
medir el logro del alumno. Un reto clave para el profesor es tener control de
ambos procesos. Por ello ha de lograr que ni la planeación ni la evaluación sean
una carga administrativa, sino verdaderos aliados de su práctica, vehículos
para conseguir los fines educativos (SEP, 2017, p. 125).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo
Mexicano, desde los Yoreme Mayo de Sinaloa
Governance and Interculturality of Mexican
Neoindigenism, from the Yoreme Mayo of Sinaloa
Ernesto Guerra García1
Resumen: Se presenta, en el contexto de la etno-región yoreme mayo de
Sinaloa, un análisis del neoindigenismo mexicano que surgió a la par de
la incorporación de la gobernanza como estrategia de administración
pública y la intensificación de la interculturalidad, principalmente en
la educación. A través de un desarrollo multi-método con predominio
del método histórico cronológico se describen a) la interculturalidad y
la comunidad gubernamentales como supra-conceptos que minimizan
la cuestión indígena, b) los cambios en la legislación nacional y estatal,
c) el aumento de organismos e instituciones de control indígena, d)
la diversidad de sistemas educativos atendiendo las comunidades.
Además, se determinan las estrategias que esta gobernanza ha
presentado.
Palabras clave: neoindigenismo, gobernanza, interculturalidad,
yoreme mayo, comunidad

1 Profesor-investigador. Universidad Autónoma Indígena de México.
Mochicaui, Municipio de El Fuerte, Sinaloa, México.

166

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Abstract: In the context of the Yoreme Mayo ethno-region of Sinaloa,
It is presented an analysis of Mexican neo-indigenousism. This
emerged at same time as the incorporation of governance as a public
administration strategy and the intensification of interculturality,
mainly in education. It is described through a multi-method
development, with a predominance of the chronological historical
method, a) interculturality and the governmental community as
supra-concepts that minimize the indigenous question, b) changes
in national and state legislation, c) the increase of indigenous control
agencies and institutions, d) the diversity of educational systems
serving communities. In addition, the strategies that this governance
has presented are determined.
Keywords: neo-indigenousism, governance, interculturality, yoreme
mayo, community

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

Introducción
El neoindigenismo en México surge en el periodo posterior al
levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en
1994, donde hay un cambio en el Estado con el establecimiento del
neoliberalismo y la relación de éste para con los pueblos originarios
(Korsbaek y Sámano, 2007; Bretón, 2007). De forma paralela la
gobernanza, un concepto propio de la administración, se ha ido
introduciendo en las políticas públicas mexicanas hace apenas
algunas tres décadas. Los preceptos teóricos de la gobernanza
se orientan a incluir la participación de todos los actores, pero
sin discutir los pesos ponderados de su poder político. En este
contexto, el gobierno ‘no indígena’ ha jugado un papel central,
único y definitivo en el desarrollo del interculturalismo del país,
entendido esto, como lo que ha deseado hacer, tanto en el discurso
como en la práctica, con su diversidad étnica y cultural, ya que
ha sido el único que ha tenido voz y voto para crear políticas
públicas, así como el marco de acción legal que ha requerido
(Zurbriggen, 2011).
De esta forma el neoindigenismo mexicano en el contexto
de la etno-región yoreme mayo se ha caracterizado por al menos
cinco elementos que lo han configurado en más de dos décadas de
su proceso histórico: 1) el esquema de gobernanza implementado
por los gobiernos en turno; 2) cambios en la legislación nacional
y estatal para estipular formas de inclusión; 3) el aumento de
organismos e instituciones de control indígena; 4) la diversidad
de sistemas educativos atendiendo las comunidades y 5) la
interculturalidad y la comunidad gubernamentales como supra
conceptos que minimizan la cuestión étnica. Particularmente la
168

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

gobernanza ha desplegado una serie de estrategias que han sido
características de las organizaciones del Estado: a) la motivación
del diálogo y la participación, para luego generar compromisos y
finalmente incumplirlos; b) la fragmentación y diversificación de
los recursos; c) el manejo asincrónico de los tiempos, de tal forma
que las acciones lleguen tardías o incompletas, entre otras.
A partir de lo anterior las preguntas de investigación son:
¿Con qué intenciones se ha aplicado gobernanza por el gobierno
mexicano en la línea de tiempo del indigenismo, en el contexto
de la etnoregión yoreme mayo?, ¿cuáles han sido las estrategias de
control que ha buscado implementar mediante esta pretendida
gobernanza?, en este marco ¿qué implicaciones negativas han
tenido estas estrategias en la educación indígena de este pueblo?
A continuación, se describe el marco teórico - contextual
donde se desarrollan elementos del neoindigenismo, la
gobernanza, la interculturalidad y la comunidad gubernamentales,
posteriormente se explica el marco metodológico empleado y los
resultados que se obtuvieron en dos aspectos: el análisis en la
línea del tiempo del neoindigenismo y lo que ha acontecido con el
pueblo yoreme mayo, principalmente en la práctica de la educación
indígena.
Marco teórico – contextual
Neoindigenismo
La mayor parte de los países latinoamericanos comenzó a
configurar la política neoindigenista mediante trasformaciones
institucionales y desarrollos legislativos (Giraudo y MartínSánchez, 2008), al mismo tiempo que iban adquiriendo los
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

169

�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

preceptos de una gobernanza para modificar el indigenismo
institucional que había operado previamente y así tratar de
incluir a todos los actores involucrados, tanto en la normatividad,
como en formas particulares de participación, con la intención
de que los pueblos indígenas perciban que pueden formular y
proponer su propio indigenismo. Dentro de esta perspectiva
neoliberal, el Estado se va despojando de responsabilidades y
las va transfiriendo a los mismos actores, a la sociedad misma
(Korsbaek y Sámano, 2007).
Se trata de la introducción de nuevos matices en la postura
gubernamental en relación con los pueblos originarios cuyo
objetivo ha sido mantener su subordinación. De las diferentes
estrategias que se siguen en esta postura han sido: a) la postura
integracionista que busca incorporar al indio a la dinámica
capitalista, b) la redefinición de conceptos para usarlos de
acuerdo con los intereses del Estado, c) visibilizar e invisibilizar
según la conveniencia, d) la participación de intermediarios
‘no indígenas’ en las negociaciones y toma de decisiones
relevantes, e) la presencia de agentes alineados con los intereses
gubernamentales en los organismos de control indígena, f) la
contratación de militantes de los movimientos indígenas para
integrarlos a puestos directivos, g) el uso de instancias amañadas
de consulta que desvían las genuinas demandas de los pueblos,
entre otros (Cerda-García, 2007; Hernández, Paz y Sierra, 2004).
Gobernanza
Con la implementación de las políticas neoliberales, la
organización gubernamental se fue reduciendo hasta el límite
170

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

en que se aceptó abiertamente su incapacidad de hacer frente
a problemas cada vez de mayor magnitud. Dada la complejidad
de la cuestión indígena, a partir del zapatismo, el Estado ha ido
considerando la participación de todos los involucrados, pero sin
perder el poder. Las prácticas y escenarios han ido cambiando
paulatinamente en la medida en que se ha ido incorporando la idea
de la gobernanza que considera la vinculación entre el gobierno,
los actores sociales, la política e incluso el sector privado, en la que
se generan procesos de toma de decisiones, acciones colectivas,
responsabilidades compartidas, con una intervención estratégica
de los actores gubernamentales (Vegas-Meléndrez, 2017).
La gobernanza supone la participación de actores
estatales y no estatales en la formulación e implementación de
políticas públicas. De esta manera los resultados dependen, en
gran medida, de la interrelación de todos los actores, pero en una
disposición administrativa con el predominio del grupo de poder,
en este caso ‘no indígena’ (Canto-Chac, 2008).
Se debe entender que la gobernanza aquí es un modelo
gubernamental que implica un comportamiento diferente de
parte de todos los actores involucrados; se toma en cuenta el
papel que juega y ‘debe jugar’ cada uno de ellos, en la planeación,
coordinación, ejecución y en general en toda la gestión pública;
se genera un sistema formal e informal de reglas, leyes, normas,
procedimientos y políticas y se crean espacios y condiciones
adecuadas para que todos los implicados se interrelacionen,
negocien, discutan y cooperen; pero el juego siempre se arma con
los ‘dados cagados’ a favor de los intereses gubernamentales ‘no
indígenas’ (Zurbriggen, 2011).
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

Es necesario aclarar que la gobernanza es un constructo
que se presenta como positivo en las disciplinas económico
administrativas, pero que en este contexto, se trata de una forma
del ejercicio del poder que se legitima a través de organizaciones,
instituciones, normas y legislación que regulan y sancionan
prácticamente todas las esferas de la vida utilizando aparatos
político-administrativos, en donde se pone a prueba la capacidad
de las clases dominantes para imponer su supremacía (Korsbaek
y Sámano-Rentería, 2007).
Puesto que la propia estructura social es desigual
entonces, siguiendo a Foucalult (1971), el racismo debe formar
parte de la racionalidad política para mantener el poder del
Estado (no indígena) (Gómez, 2014); pero se presenta como
estrategia: negarlo, tergiversarlo, ocultarlo, invisibilizarlo,
confundirlo, o en el sentido contrario naturalizarlo, legalizarlo o
legitimarlo (Illicachi, 2015). De esta manera operan de forma sutil
los mecanismos de dominación social.
Es por esto que en las instituciones orientadas a la atención
de los pueblos originarios frecuentemente se encuentran ‘no
indígenas’ en el poder, que como grupo se resisten a compartirlo y
mucho menos dejarlo; éstos impulsan leyes, normas, reglamentos,
una organización y una estructura jerárquica que les permite
continuidad en los cargos de dirección y en la toma de decisiones
para su beneficio grupal.
Como parte de esta gobernanza se encuentra que se han
realizado cambios en las instituciones existentes de control
indígena y nuevas organizaciones orientadas hacia aspectos
específicos. En la primera estrategia se quiere dar el mensaje
de renovación y de mayor atención a las comunidades, pero
172

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

como mencionan Hernández, Paz y Sierra (2004), se sigue
reproduciendo el carácter vertical y asistencialista. En la segunda,
aparenta que se atienden todos los aspectos de los reclamos de
los pueblos, pero en realidad se fragmentan y se dispersan las
demandas, de tal manera que se confunde a la oposición indígena
y se minimizan los intentos de empoderamiento (Bretón, 2007).
Aparejado con lo anterior la filosofía2 de la gobernanza
orienta cambios legislativos que incorporan conceptos que
simulan dar solución a las problemáticas, pero que en la práctica
permiten operar nuevos mecanismos de dominación. Por ejemplo,
la agenda neoindigenista, intenta “desplazar, invisibilizar los
aspectos de autonomía y autogobierno en las políticas orientadas
hacia los pueblos indígenas” (Llanes-Ortiz, 2008, p. 57).
En esta gobernanza queda pendiente aún la autonomía
de los indígenas sobre la totalidad de su etnoregión en cuanto
a su gente y su cultura y en la que la educación tendría un papel
relevante (Gatica, 2015).
Interculturalidad gubernamental
Es importante advertir que la interculturalidad, como
elemento de la gobernanza es uno de los emergentes símbolos
nacionales, incorporada el 15 de mayo de 2019 en el artículo 3º
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
en la lógica de su retórica busca la emancipación de los pueblos
indígenas, pero en la forma de operar, reproduce esquemas

2 El término filosofía se utiliza en sentido coloquial y no para hacer
referencia a la disciplina ni a la forma de razonamiento y análisis que la
caracteriza.
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colonialistas, aculturadores y en general etnofágicos; los
discursos, mencionan Baronnet y Morales-González (2018) sólo
sirven “para ocultar, tergiversar o legitimar las consecuencias del
neoliberalismo y la discriminación racial” (p. 22). Como teoría,
pone un velo en las relaciones de poder desplegadas en contextos
postcoloniales etnificados (Dietz, 2005), consecuentemente, no
logra abordar –de manera objetiva y ética – la complejidad en
contextos de diversidad social, cultural y étnica.
Haciendo uso de la gobernanza, la interculturalidad
gubernamental mexicana promueve una visión reduccionista, en
la que sustituye las demandas indígenas por ‘diálogos’, en los que
simula la participación de todos los implicados, cuyo resultado se
aleja de las aspiraciones de los pueblos, sin que haya la verdadera
intención del Estado de atender sus demandas, a menos que estas
no impliquen riesgos políticos (Cerda-García, 2007).
Bretón (2007) destaca tres aspectos de este
interculturalismo: a) asume y apoya a través de modificaciones
constitucionales determinadas demandas de carácter cultural,
redactadas de tal forma que no afecte o más bien beneficie
al neoliberalismo, b) deja en un segundo plano o invisibiliza
las propuestas que ponen en entredicho al capitalismo y c)
profundiza la vía asistencialista (proyectista) de intervención
sobre las comunidades, pero con un carácter más cosmético que
efectivo. Estos aspectos convenientemente manejados, pueden
permitir coartar las expectativas indígenas.
De esta forma el interculturalismo, que favorece al ‘no
indígena’, se convierte en un proceso de violencia, de continua
confrontación de los diferentes, pero en circunstancias
desventajosas para las minorías étnicas y de privilegio para
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el grupo opresor. El discurso de la retórica de la educación
intercultural trabaja cotidianamente en el inconsciente
resaltando la “interculturalidad” como característica totémica
identitaria por encima de lo indígena y se presenta como algo
indiscutiblemente bueno y noble para disimular la intención
racista (Pineda, 2016). Se orienta a la subordinación a la cultura
nacional y está orientada a la adquisición de los contenidos
culturales de la sociedad dominante.
Como mencionan Baronnet y Morales-González (2018),
actualmente las formas etnoculturales son minorizadas y
devaluadas, ya que la política educativa intercultural del Estado
en la práctica, lanza atractores como la lucha contra el bulling y la
violencia, el desarrollo comunitario, la certificación de programas
educativos, los cursos de lengua materna, etc., con los que arroja
una cortina de humo sobre la problemática de los pueblos. Desde
su creación, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha buscado
la castellanización y la des-indianización, a través de diferentes
formas educativas: educación indígena, bicultural e intercultural,
con estrategias asimilacionistas.
En este sentido, menciona Bazán (2014), la interculturalidad es un posicionamiento ideológico que se da principalmente en los discursos oficiales encaminados a mantener el control
a partir de diversas estrategias como, por ejemplo, el establecimiento de políticas asistenciales vinculadas a la integración subordinada de grupos excluidos, el mantenimiento de las estructuras que no cuestionan las relaciones de poder, etc., en un plano
de igualdad simulada.
Los efectos de esta política educativa han representado
violencias reales y simbólicas, a través de la sistematización
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

de formas habituales de afectar las identidades indígenas. Aun
la práctica de la educación intercultural sigue impulsando el
eurocentrismo legitimado por el universalismo ontológico y
epistemológico, reduciendo la posibilidad de entender el mundo
desde filosofías alternativas, como aquellas que se producen en
cada etnia (Baronnet y Morales-González, 2018).
Con el uso del enfoque de la gobernanza, como menciona
Nussbaumer (2014), luego de varias décadas, son pocos los
avances y más los retrocesos en los procesos autonómicos
vivenciados por los pueblos originarios en su territorio; si bien
la invisibilización y el paternalismo fueron políticas fallidas en
el antiguo indigenismo institucional mexicano, la aplicación de
las políticas del interculturalismo neoliberal parecía permitir, a
principios de este siglo, la apertura de espacios de participación,
pero al mismo tiempo generaron límites que han impedido el
desarrollo de acuerdo con la cosmovisión indígena.
Comunidad
El rescate del término comunidad como parte de la gobernanza,
ha servido como menciona Bretón (2007), para generar “los
imaginarios colectivos de todos, de quienes ejecutan y de
quienes se benefician con las mieles del proyectismo” (p. 110).
De acuerdo con esta filosofía gubernamental y con las políticas
neoliberales se presenta lo comunitario como una estrategia para
hacer ver que se toma en consideración a los indígenas, pero
como menciona Nussbaumer (2014): “no se debe confundir el
comunitarismo indígena que promueve el Estado, para mantener
control y dominio, con la defensa de la comunidad que hacemos
los pueblos indígenas” (p. 493).
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Se busca el desarrollo de toda la comunidad, pero para
el caso del norte de Sinaloa, como en cada localidad hay sólo un
porcentaje de población yoreme mayo, los proyectos se orientan
más desde la perspectiva ‘no indígena’.
Un asunto relevante es determinar la importancia que
tienen las comunidades en las políticas públicas. Para el caso de
México, los artículos 2º y 3º de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos (2021), mencionan aspectos sobre la
comunidad indígena.
En el artículo 2º (Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, 2021), se establece un modelo territorial con
pueblos indígenas constituidos por comunidades. Pero en el caso
de Sinaloa y de muchos otros estados de la República no existe
uniformidad cultural en los territorios; en una misma comunidad
pueden coexistir una, dos o más etnias y además mestizos y ‘no
indígenas’, de tal manera que la definición de comunidad de la
Constitución no ajusta con la realidad. Las históricas intenciones
de aculturación y de integración nacional de todas las culturas
han tenido como consecuencia, en la mayoría de los casos, la
desarticulación de los pueblos indígenas. De tal manera que en
el norte de este Estado las comunidades no son yoreme mayo, sino
interculturales, donde se observan diferentes usos y costumbres
que corresponden a identidades diferenciadas compitiendo en el
mismo espacio y tiempo por el uso de los recursos.
Esta falta de correspondencia con la realidad nacional se
observa en los siguientes apartados de la Constitución pues en
términos generales se otorgan derechos bajo condiciones difíciles
de cumplir, por ejemplo, tienen derecho a preservar sus lenguas,
cuando una gran mayoría presenta bajos niveles de vitalidad
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

lingüística, como el caso del yoremnokki, la lengua de los yoreme
mayo, en el que sus hablantes no pueden hacer mucho para su
rescate debido a que su desplazamiento sociolinguístico se debe
más a las relaciones interculturales con los ‘no indígenas’ que a las
propias dinámicas intraculturales. Otro ejemplo lo tenemos con
el derecho a mejorar el hábitat y preservar la integridad de sus
tierras, pues el despojo histórico de sus tierras los imposibilita
decidir sobre las mismas; más bien son víctimas de las decisiones
de los actuales dueños de las tierras, que no son ellos. Además,
esta legislación, con sus aparentes nobles intenciones, llega
fuera de tiempo, tardía a los efectos etnofágicos de las políticas
indigenistas previas.
En el artículo 3º (Constitución política de los Estados
Unidos Mexicanos, 2021) se establece la educación intercultural
con carácter comunitario y no se menciona la educación indígena;
aun cuando se declara el reconocimiento a las diferencias, no se
considera que en los pesos ponderados la cultura dominante
de la sociedad mexicana desplaza a las dominadas y presenta
serios problemas de aculturación. A fin de cuentas, este artículo
sigue las políticas vasconcelistas de aniquilación de las culturas
originarias. Como mencionan Dietz y Mateos (2019), la aplicación
de la educación intercultural, genera tensiones debido a las
contradicciones y a las asimetrías.
Método
El abordaje multi-método es una estrategia de investigación
en la que se utilizan diferentes enfoques metodológicos y
procedimientos para la indagación sobre el fenómeno mencionado
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a través de los diferentes momentos del proceso (GallardoPérez, Vergel-Ortega, Villamizar-Araque, 2017). El método de
investigación utilizado básicamente es el histórico cronológico,
en el que se utilizan aspectos de los métodos analítico-sintético,
el heurístico, el hermenéutico, el deductivo – inductivo, el
geográfico y el etnográfico (Delgado-García, 2010).
El método analítico-sintético fue necesario para
descomponer las cuestiones históricas seleccionadas en sus
partes para conocer sus principales raíces económicas, políticas,
educativas; el análisis se entiende como la separación de un
fenómeno en sus elementos constitutivos; desatar, desliar,
defragmentar, desarmar, entre otros (Lopera, Ramírez, Zuluaga,
Ortiz, 2010); el enfoque heurístico permitió realizar inferencias
en procesos investigativos a través de las fuentes escritas y orales
(Fonseca-Patrón, 2016). Posteriormente se llevó a cabo la síntesis
que permitió reconstruir y explicar lo que sucedió (DelgadoGarcía, 2010); el enfoque hermenéutico tuvo como fin darle
sentido al texto en relación con el tema estudiado.
La investigación también fue de carácter deductivainductiva. Deductiva porque fue de lo general a lo particular,
de lo nacional y estatal a lo particular, e inductiva porque se
aprovechó la posibilidad de pasar de los hechos específicos a las
proposiciones generales. Situarse en la etnoregión yoreme mayo
implica también un enfoque geográfico, la territorialidad implica
en sí misma un enfoque metodológico (Delgado-García, 2010).
Por último, se utilizó la etnografía que “es considerada una rama
de la antropología que se dedica a la observación y descripción
de los diferentes aspectos de una cultura, comunidad o pueblo
determinado, como el idioma, la población, las costumbres y los
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

medios de vida” (Peralta, 2009, p. 37).
De manera más específica se realizó una microetnografía,
que de acuerdo con Álvarez (2008) se centra en el análisis de los
patrones de aspectos específicos y no de manera holista; en este
caso de los aspectos territoriales de las comunidades y localidades
indígenas de Sinaloa. Este método se aplicó aprovechando la
oportunidad de que el autor ha sido observador participante en
la etnoregión yoreme mayo desde hace 30 años.
Resultados
Gobernanza en la línea de tiempo del Neoindigenismo desde los yoreme mayo
Es importante resaltar algunos sucesos que han marcado el
periodo histórico del neoindigenismo. A finales del indigenismo
institucional las políticas agrícolas y agrarias en México cambiaron
radicalmente, para entrar al neoliberalismo. El ejido parecía ser
la principal causa de la crisis del campo y de la pobreza rural
e indígena. Uno de los problemas que más preocupaban era la
prohibición de venta de las tierras, pues se trataba de justificar (sin
lograrlo) que las parcelas privadas eran más productivas (De Ita,
2019), así fue como el 6 de enero de 1992 se publicó el decreto que
reformó el artículo 27 constitucional, dando fin a la base jurídica
que había regulado la relación del Estado y los campesinos del
México posrevolucionario. Las modificaciones a dicho artículo se
apegaron a la recomendación del Banco Mundial para América
Latina, de que los países adoptaran el modelo neoliberal, donde
se redujera el aparato gubernamental y predominaran las fuerzas
del mercado. Entre las principales medidas legales aprobadas
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podemos señalar: 1. La conclusión del reparto agrario; 2. La
apertura del campo a asociaciones y sociedades mercantiles; 3. La
enajenación y renta de los derechos agrarios, y 4. La posibilidad
de cambiar de régimen de propiedad. Con estos cambios se dio
certeza jurídica a los grandes inversionistas, a las inmobiliarias
y trasnacionales. Este cambio en la legislación se instrumentó
a partir del establecimiento de los programas PROCEDE
(Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de
Solares) que funcionó de 1993 a 1998 y marcó el inicio del periodo
neoindigenista en México (Ventura, 2008).
A partir de ser decretada la modificación a la Ley, los
indígenas recibieron fuertes presiones para despojarlos de sus
tierras y territorios considerados necesarios para la modernización
neoliberal del campo, de aquí que un gran número de ellos
malbarataron sus derechos y se quedaron en peores condiciones
de pobreza. Los mayos de Sinaloa ya habían perdido su territorio
y con la entrada del PROCEDE acabaron de vender las tierras que
les quedaban (Santos, 2015).
…la desamortización de los bienes comunes, los proyectos energéticos y extractivos, los megaproyectos de infraestructura e
incluso la conservación de la naturaleza, consideran como punto de partida la desposesión de las tierras y bienes comunes de
los pueblos indígenas y campesinos. (De Ita, 2019, p. 95)

Las manifestaciones de rechazo se hicieron presentes
desde un inicio (Ventura, 2008); diversas organizaciones
campesinas e indígenas se pronunciaron en contra, diversas
coaliciones regionales y El Barzón como movimiento nacional
que aglutinó a los afectados, principalmente por la especulación
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de las instituciones bancarias formaron parte de la trama donde
el gobierno se replegó y mostró ya su franco posicionamiento
neoliberal; los miles de afectados no pudieron revertir la grave
situación que se vivió (García-García, 1993).
De manera paralela a la modificación agraria, el 1º de enero
de 1994 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN),
integrado en su mayoría por mayas y por intelectuales socialistas
‘no indígenas’, declaró la guerra al gobierno de México. Los
zapatistas eligieron ese día para levantarse en armas porque fue
cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN), lo que en su opinión agravaría su ya precaria
situación (Antón, 2010).
En marzo de 1995 se emitió la Ley para el Diálogo, la
Negociación y la Paz Digna en Chiapas y se acordaron las bases
para la negociación con el EZLN que derivó, el 16 de febrero de
1996, en la firma de los acuerdos de San Andrés. De esta experiencia
política se propició la creación del Congreso Nacional Indígena
el 12 de octubre de 1996. Dichos acuerdos, no se cumplieron en
su totalidad pues en términos prácticos la agenda económica
siempre ha estado por encima de la de las culturas (Gómez,
2015). Esta ha sido la estrategia fundamental de la gobernanza:
motivar el diálogo y la participación, generar compromisos y
luego incumplirlos o generar alternativas que disimulen o desvíen
la atención de lo que el gobierno no está dispuesto a hacer.
En el área educativa apareció en los noventa la
interculturalidad en el discurso oficial, de esta forma en 1997 se
introdujo en la Dirección General de Educación Indígena (DGEI)
y el cambio de la orientación bilingüe bicultural al de la educación
intercultural bilingüe (EIB), en ausencia de explicaciones a
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profundidad (Aguilar, 2004). Sin haber hecho un análisis sociolingüístico a profundidad, se trató del cambio de una educación
basada en la instrucción del español a otra basada en el discurso
de la enseñanza de la lengua materna. Se creía ahora que, sin
considerar los procesos de aculturación, la modalidad bilingüe
intercultural ofrecería aparentes ventajas académicas y sociales
sustantivas a las niñas y niños indígenas.
Para el caso de Sinaloa este hecho se ha aplicado con dos
problemáticas: a) la cobertura de la educación indígena no ha
sido completa, de tal forma que algunas comunidades sí reciben
este tipo de programa, mientras que otras reciben educación
convencional (estatal o federal) o rural, lo que debilita aún más
la cohesión cultural; b) la enseñanza del yoremnokki se ofrece
con criterios de segunda lengua a grupos biculturales (yoremes y
mestizos), donde una minoría habla la lengua, generándose así
más desprestigio y desplazamiento lingüístico, que reivindicación
cultural. Esta es otra estrategia de la gobernanza, la fragmentación
y diversificación de los recursos: a unos sí y a otros no, cuyo fin es
desmantelar el empoderamiento.
En este mismo sentido surge también en el área
educativa un fenómeno que alteró la lógica de evolución de la
educación indígena, pues en lugar de promoverse secundaria y
bachillerato, empezaron a aparecer Instituciones de Educación
Superior orientadas a la atención de este sector de la población;
desde 1997, la Universidad Comunitaria de San Luis Potosí
(UNICOM), en 1998 la Universidad Autónoma Indígena de
México (UAIM) y posteriormente las Instituciones creadas
bajo la supervisión de la Coordinación General de Educación
Intercultural y Bilingüe (CGEIB).
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La operación de las políticas de la interculturalidad
resaltó el vacío legal en lo referente a pueblos y comunidades
indígenas; de esta forma se llevó a cabo la reforma constitucional
mexicana de 2001 y así fue como la interculturalidad se formalizó
como estrategia de gobernanza en materia de control indígena
(Rodríguez y Núñez, 2016).
El 2 de noviembre de 2001 se emitió la declaración de la
UNESCO sobre la diversidad cultural, tema que se convirtió en una
preocupación de la comunidad internacional; su importancia creció
en el contexto de la globalización cuando las políticas apuntaban
a proteger y respetar la diversidad y al mismo tiempo garantizar
la interacción armónica entre las culturas (Rodríguez, 2008). De
manera congruente en este mismo año, se modificó el artículo
2º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
dando reconocimiento a los pueblos indígenas, pero como parte de
la gobernanza, sin permitir asomar esquemas de autonomía ni de
empoderamiento; es decir, se trató del reconocimiento dentro de
los límites del producto histórico de la colonización.
Con la misma sinergia el 16 de enero de 2001 se creó la
CGEIB, cuyo fin fue promover e incluso imponer el discurso oficial
de la diversidad cultural y lingüística en las políticas y propuestas
educativas para todos los tipos, niveles, servicios y modalidades
educativos (Coordinación General de Educación Intercultural
y Bilingüe [CGEIB], 2015). En la práctica, su función principal
fue la de impulsar las políticas interculturales gubernamentales
en la educación. Sus esfuerzos más grandes se orientaron a la
creación y control de las Universidades Interculturales como
parte del neoindigenismo en México. En este clima de época el
5 de diciembre de 2001, se formalizó la UAIM, institución que
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se convirtió en pionera en la educación superior orientada a la
atención de estudiantes indígenas en el país, pero especialmente
de la cultura yoreme mayo de Sinaloa.
De manera tardía, el 13 de marzo de 2003 se publicó en
México la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos
Indígenas, en la que se dio el mismo reconocimiento nacional a
las lenguas originarias que al español. Esta Ley hubiera sido de
gran beneficio antes de que la mayoría de las lenguas en el país
se encontraran en un fuerte riesgo de desplazamiento. En 2003
también se creó el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas
(INALI) pero no fue sino hasta 2005 cuando comenzó a operar.
Con este hecho se dio un giro a la política lingüística en
el país, la que desde la época colonial pretendió erradicar las
culturas indígenas y sus lenguas con el pretexto del progreso
y la civilización (Canuto, 2013). Aquí se refleja otra estrategia
de la gobernanza, el manejo de los tiempos. Se resalta el logro
de la creación de una Ley o una Institución, pero se oculta su
asincronía, de tal forma que, aun cuando se aplique la legislación,
las condiciones son tan adversas que es imposible revertir las
tendencias. Incluso cualquier acción pudiera acelerar procesos
desfavorables si no se analizan con mayor detenimiento.
El 21 de mayo de 2003 se aprobó la Ley de la Comisión
Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) que
entró a substituir al Instituto Nacional Indigenista (INI). A
diferencia del esquema centralizado de intervención del INI, la
nueva comisión se propuso como un organismo descentralizado y
autónomo en materia técnica, administrativa y presupuestal, que
permitió darle forma a la gobernanza y una mayor participación
a los indígenas sin que se perdiera el control gubernamental.
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Aquí es donde la estrategia se reveló claramente: substituir las
instituciones por otras más acordes con las nuevas políticas
y crear más instituciones y organismos, para fragmentar los
intereses y minimizar los conflictos.
En este sentido, el 4 de diciembre de 2018, se publicó en el
Diario Oficial de la Federación la Ley que promulga la creación del
Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), sustituyendo a
la CDI, con la intención de articular nuevas formas de gobernanza
de acuerdo con el nuevo gobierno en turno (García, 2019).
En Sinaloa, el 28 de febrero de 2018 se publicó la Ley
de los Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas, que
ha permitido dar el marco legal para el establecimiento del
Catálogo de Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de
Sinaloa, reconocido por su Congreso el 7 de marzo de 2018, en
el que se incluyeron sólo 245 de las más de 800 localidades con
presencia indígena (Quintero, 2018). Anteriormente, como parte
de la estrategia de invisibilidad, muchas comunidades con un
porcentaje significativo de esta población no eran reconocidas y
por lo tanto no recibían ciertos beneficios de los gobiernos. Esta
es otra de las estrategias de la gobernanza, realizar concesiones
parciales a las demandas para dar el mensaje de que se tiene la
disposición de hacerlo y de que se está avanzando.
Es de resaltar que en el artículo 1 de este Catálogo, se
establece el criterio para declarar a una comunidad indígena:
Artículo 1. Los pueblos y comunidades de la entidad que tengan
una población residente de 40 por ciento o más de sus habitantes de origen indígena, serán considerados como poblaciones
indígenas para los efectos del desarrollo social.

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Se debe agregar aquí que en el norte de Sinaloa son muy escasas
las localidades con una población de este tipo mayor al 40%, la
conformación intercultural de las comunidades apunta a que
aún las más representativas tienen menos de este porcentaje.
La pregunta es ¿cómo atender a una comunidad como si fuera
indígena cuando la mayoría de la población no se adscribe como
tal, sin tener tensiones y conflictos de interés?
De manera muy tardía, como parte de la estrategia de
gobernanza, ante la circunstancia de una lengua con poca vitalidad
y alto riesgo de desaparición, el INALI presentó el 6 de diciembre
de 2019 la norma de escritura del yoremnokki, que otrora pudiera
haber permitido ayudar en los procesos de enseñanza formal del
idioma, pero que su operatividad se observa ya lejana de alcanzar
(Universidad Autónoma Indígena de México, 2019).
Los yoreme mayo y la educación indígena
En Sinaloa en el año 2020, de los 3,026,943 habitantes (Instituto
Nacional de Estadística, y Geografía [INEGI], 2020) había
alrededor de 78,600 indígenas (Instituto Nacional de los Pueblos
Indígenas [INPI], 2020); es decir, menos del 2.6% de la población.
Como minoría, su fuerza política es más bien simbólica, pues
en cuanto a cantidad es mínima. Los de mayor presencia en la
entidad son yoreme mayo (37%), náhuatl (20%), rarámuri (8%),
mixteco (8%), zapoteco (6%) y el resto corresponde a otros veinte
grupos de menor población.
La mayor densidad de población yoreme mayo se encuentra
dispersa en el norte de Sinaloa en una región conformada
por tres zonas fisiográficas: la serrana, los valles y la costa
(Carpenter-Slavens, 2009). El yoreme ocupa un territorio común
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que comparte en mayor o menor medida con el mestizaje local,
con otros grupos étnicos y con otros ‘no indígenas’; actualmente
sus comunidades se distribuyen de acuerdo con la referencia
geoestadística del INALI (2010) en Sinaloa en los municipios
de El Fuerte, Choix, Guasave, Sinaloa de Leyva, Angostura y
Ahome.
En la actualidad, muchos de los yoreme mayo no hablan
su lengua materna, muy pocos lo alternan con el español y ya
no quedan ancianos totalmente monolingües de yoremnokki
en Sinaloa. De hecho, este idioma se encuentra amenazado y
la tendencia es su desaparición por asimilación a la sociedad
mestiza (Moctezuma y López, 2007).
En las actuales comunidades yoreme mayo, la composición
intercultural de maestros y padres de familia, facilita el esquema de
gobernanza que favorece el dominio no indígena y la aniquilación
(integración) de las culturas; actualmente en una sola familia de
la comunidad se pudiera encontrar que sólo algunos miembros
se adscriben y tienen cierto dominio de la lengua y otros no;
sucede lo mismo con los docentes, adscritos o no a la cultura, sus
capacidades lingüísticas son muy variadas. Este hecho facilita la
orientación gubernamental hacia el interculturalismo y tomar
a la comunidad como unidad de operación, invisibilizando o
minimizando las problemáticas y las demandas indígenas, pero
rescatando sólo el inofensivo folklor.
En este interculturalismo los ‘no indígenas’ destacan el
ideal del mestizaje. La creencia básica en Sinaloa es que todos
tuvieron en algún momento histórico algún ancestro yoreme,
algunos de manera reciente y otros de tiempos inmemoriales. De
esta forma la identidad del indígena se considera como proto188

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mexicana (París, 2002). Es común la expresión “uno de mis
abuelos fue yoreme, pero yo ya no lo soy”.
La idea del indígena es contradictoria, se admira su
pasado y su contribución al mestizaje, pero se desdeña a los que
actualmente existen, de ellos se aceptan sólo los aspectos de
carácter folklórico. Como menciona Velasco-Cruz (2016), por
un lado, se elogia el mestizaje, la raza de bronce como fusión
del indígena prehispánico con lo blanco europeo, pero al mismo
tiempo se niega, se invisibiliza, se minimiza o relativiza, -algunas
veces en forma atenuada, pero otras de manera tajante- a los
actuales indígenas y afrodescendientes, a los que se descalifica
y se denigra. Pero, por cuestiones políticas ahora, bajo el
neoindigenismo, sólo en el discurso se ensalzan, aun cuando en
la práctica es otra realidad, esto último también es una estrategia
de gobernanza.
El efecto directo de este fenómeno es la desarticulación de
su cultura, el desplazamiento lingüístico y el establecimiento de
barreras de empoderamiento de su pueblo, alejando aún más la
posibilidad de autonomía.
La educación indígena en Sinaloa es atendida en el nivel
básico desde 1975 en algunas localidades, cuando se creó la
Dirección General de Educación Indígena; en el nivel medio sólo
por el pequeño Bachillerato Intercultural Villa Benito Juárez, que
inició en 2018 en el centro de la entidad y en el nivel superior, en
el norte del estado por la UAIM y por el Programa de Apoyo a
Estudiantes Indígenas de la Universidad Autónoma de Occidente
(UADEO), en Los Mochis, a partir de 2001. En todos estos niveles,
la cobertura es mínima y la demanda también es atendida por otras
opciones educativas que facilitan las estrategias de gobernanza.
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Incluso al interior de las instituciones la balcanización es
parte de la estrategia de gobernanza. Por ejemplo, en la UAIM,
antes del fenómeno del Covid19, para el ciclo 2018-2019 había
4,774 estudiantes, de los que 658 (14%) eran indígenas, (ahora es
menor el porcentaje). Lo que da prueba de la superioridad de la
matrícula ‘no indígena’, lo que justifica la educación intercultural
e impide los intentos de los yoremes por realizar endo-educación.
Como parte de las estrategias de gobernanza la UAIM
no ha atendido a los estudiantes de todas las etnias que se han
asentado en Sinaloa, tarascos, popolucas, tlapanecos, huastecos, amuzgos
y totonacos, no han registrado matrícula en esta institución. Pero
sí ha atendido a jóvenes de algunas etnias del sur del país que
no tienen presencia en la región, tales como chatinos, mam, mocho
y zoque, entre otros y de América del sur, lo que da muestra de
cierta inconsistencia, pues la institución no ha hecho explícitas
sus políticas en cuanto a la matrícula indígena. De hecho, parte
de esta estrategia es el no tener una atención focalizada a un sólo
pueblo y atender a muchos grupos a la vez, lo que permite instalar
el uso del español y el dominio del gobierno no indígena.
La orientación intercultural de esta institución invisibiliza
la problemática e incluso tiende a justificar que existen pocos
estudiantes indígenas; aplica una política de restricción tanto de
expansión institucional como de recepción de estudiantes, de tal
manera que trata de mantenerlas restringidas.
Si bien la matrícula total se ha ido incrementando en los
veinte años de vida de la institución, el porcentaje de estudiantes
indígenas ha disminuido. Muchas estrategias de crecimiento han
provocado su des-indianización. En la Unidad Los Mochis, por
ejemplo, se implementó un programa sabatino que tuvo mucho
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

éxito y que incrementó la matrícula ‘no indígena’, de tal manera
que el crecimiento de esta Unidad ha reclamado una mayor
atención institucional.
El éxito de la postura intercultural en la UAIM radica
en la “mestizofilia’; la interculturalidad se percibe más desde
lo mestizo, que desde alguna perspectiva étnica. La Institución
se auto-adscribe como indígena sólo en cuanto al mestizaje
y trata de mantener pocos estudiantes y profesores de los
pueblos originarios para legitimarse como tal. Su actual Ley
orgánica es un ejemplo de ello, pues les concede muy poco;
existe plena resistencia a usar la cuestión étnica como unidad
de análisis y en su lugar se usan conceptos, orientados a la
gobernanza, en donde la postura ‘no indígena’ pueda prevalecer:
la interculturalidad, la comunidad, la calidad educativa, entre
otros.
Regresando a la distribución de todos los sistemas
educativos el resultado es una radiografía de como la gobernanza
ha desarticulado a las culturas indígenas. La distribución de
los planteles de las distintas modalidades educativas, los poco
asertivos materiales educativos, y las campañas de desprestigio
forman parte de una estructura racista que daña, de manera
ingenua, o magistralmente planeada, las bases identitarias de los
yoreme mayo.
Por otro lado, como parte de la gobernanza, el recurso de
la interpretación de las leyes sigue siendo una estrategia efectiva.
Como mencionan Riedmann y Stefoni (2015), si los indígenas no
tienen un buen ‘argumento’ legal, la acción racista se legitima; ha
sido difícil abandonar las inercias del espíritu de las legislaciones
anteriores que privilegiaban a la sociedad ‘no indígena’.
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

En este proceso de gobernanza han participado
intensivamente las instituciones de control indígena: el INPI, la
CGEIB en su momento, la actual Dirección General de Educación
Indígena, Intercultural y Bilingüe (DGEIIB), los subsistemas
educativos indígena, comunitario e intercultural, el sistema de
gobernadores tradicionales y recientemente la UAIM. Éstas y
la influencia del Convenio 169 de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), las modificaciones de los últimos 20 años a
la Constitución Mexicana, los efectos de la lucha del EZLN, la
elaboración del Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales
(INALI, 2010), entre muchos otros aspectos, han generado de
manera dialéctica más presiones hacia la aniquilación de la
cultura yoreme mayo que hacia su rescate.
Discusión
El neoindigenismo mexicano en el contexto de la etno-región
yoreme se ha caracterizado por un esquema de gobernanza
implementado por los gobiernos que al menos presenta los
siguientes elementos que lo han configurado en más de dos
décadas de su proceso histórico: la interculturalidad y la
comunidad gubernamentales como supra conceptos que
minimizan la cuestión étnica; cambios en la legislación nacional
y estatal; el aumento de organismos e instituciones de control
indígena y la diversidad de sistemas educativos atendiendo las
comunidades. Específicamente este esquema se ha presentado, a
lo largo del tiempo, con las siguientes estrategias:
a. Motivar el diálogo y la participación, para luego generar
compromisos y finalmente incumplirlos o presentar
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

alternativas que disimulen los incumplimientos o desvíen la
atención de lo que el gobierno no está dispuesto a hacer.
b. Fragmentar y diversificar los recursos, tanto de manera

c.

d.
e.
f.

g.
h.

interinstitucional como al interior de las instituciones, para
otorgarlos discrecionalmente solo a algunos con el fin es
desmantelar el empoderamiento.
Manejar asincrónicamente los tiempos, de tal forma que las
acciones lleguen tardías o incompletas y no sólo coadyuvar
a la imposibilidad de revertir los procesos previos, sino
ayudar a acelerar los procesos desfavorables a los intereses
indígenas.
Substituir las instituciones por otras más acordes con las
nuevas políticas.
Crear más instituciones y organismos, para fragmentar los
intereses y minimizar los conflictos.
Realizar concesiones parciales a las demandas para dar el
mensaje de que se tiene la disposición de hacerlo y de que se
avanza en los intereses indígenas.
Ensalzar los discursos de emancipación indígena, pero
mantener en la práctica realidades adversas.
Atender a muchos grupos indígenas a la vez, para diluir el
poder individual de cada uno.

Estas estrategias de Gobernanza no se presentan con un
carácter comprensivo ni totalitario, pudiera haber otras de gran
relevancia que no han sido mencionadas. A fin de cuentas, el
neoindigenismo coincide con la incursión del neoliberalismo en
México y el desarrollo de una administración pública diferente,
no en el sentido de promover objetivos disímiles a las anteriores
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

administraciones, sino en la forma en cómo es que éstos se han
mantenido en más de tres décadas.
La realidad del pueblo yoreme mayo evidencia los efectos
de los procesos del neoindigenismo y de las estrategias de
gobernanza, no solamente en el sentido social en cuanto a su
condición de pobreza sino en cuanto al desarrollo de su cultura,
pues el desplazamiento lingüístico, elemento primordial de sus
repertorios culturales, se presenta con un alto nivel de riesgo,
con poca vitalidad lingüística. El decaimiento de su cultura, en
el norte de Sinaloa es evidente. Esto da muestra de que los planes
‘aculturadores y etnofágicos del neoindigenismo’ (sic), están
funcionando ya sea si estos fueron perversos o si han fallado
considerando que fueron implementados de manera ingenua.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Todo un hombre. Historia de vida de un indígena
zoque residente en Nuevo León, desde una
perspectiva transdisciplinar
All a man. Life story of an indigenous zoque
resident in Nuevo León, from a transdisciplinary
perspective
Félix Enrique López Ruiz1

1 Es filósofo e investigador social. Licenciado en filosofía y maestro en
Trabajo Social con orientación en Proyectos Sociales por la UANL y Doctorando en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la
Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Nacional Autónoma de
México. Desde 2011 se desempeña como docente en la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL, y desde el 2016 es Secretario Técnico del Instituto de
Investigaciones Sociales de la UANL. Actualmente es miembro del Cuerpo Directivo de la Comunidad Filosófica Monterrey A. C., y del Grupo de investigación “Identidad y diferencia desde el pensamiento filosófico: debates sobre la
sociedad, la cultura y la política contemporáneas”. Sus áreas de especialización
e interés social: los estudios de género de los hombres y las masculinidades, la
educación filosófica, la ontología social, la interculturalidad, los derechos humanos y la participación ciudadana. Dirección postal: Ruperto Martínez 1901,
edificio 13, departamento 12, Desarrollo Urbano Reforma, Monterrey, Nuevo
León. C.P. 64010; Correo electrónico: felr_1999@yahoo.com

202

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Resumen: El texto que aquí se presenta narra la historia de vida de
un indígena zoque radicado en el estado de Nuevo León. Esta historia
es religada a un imaginario sociocultural que está presente en la novela Nada menos que todo un hombre del filósofo Miguel de Unamuno. En la
parte final se integra una breve síntesis analítica de esta historia interseccionada a partir de categorías derivadas de la lectura antes descrita
y de las masculinidades y estudios de género de los hombres. Este trabajo pretende incitar, mediante un recurso transdiciplinar, una serie de
reflexiones respecto a la situación que los hombres indígenas viven en
la ciudad y de las vicisitudes existenciales que implica el ver conflictuadas sus masculinidades en contextos donde no se organizan ni de la
misma manera ni bajo los mismos preceptos culturales.
Palabras clave: transdisciplina, masculinidades, historia de vida,
indígenas.
Abstract: The text presented here tells the life story of a Zoque indigenous living in the state of Nuevo León. This story is related to a
sociocultural imaginary that remains in the novel Nothing Less than a
Whole Man by the philosopher Miguel de Unamuno. In the final part,
a brief analytical synthesis of this intersected story is integrated from
categories derived from the reading described above and from the masculinities and gender studies of men. This work aims to incite, through
a transdisciplinary resource, a series of reflections regarding the situation that indigenous men live in the city and the existential vicissitudes
involved in seeing their masculinities conflicted in contexts where they
are not organized in the same way or under the same cultural precepts.
Keywords: transdiscipline, masculinities, life history, indigenous.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

203

�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Introducción
En México la mayor parte de las personas indígenas que migran lo
hacen en busca de mejores oportunidades para vivir. Al contrario
de tales expectativas, en las ciudades esas personas suelen vivir en
contextos precarios y de vulnerabilidad; sus necesidades no son
del todo satisfechas, sufren discriminación por su origen étnico
y son estigmatizadas como intrusas. Esta adversidad implica no
sólo desarraigo con su entorno social, sino desagrado, frustración
y desesperanza. Sin embargo, y a pesar de tal panorama, es de
destacar la voluntad de muchos individuos por tratar de superarlo
y vivir de la mejor manera posible.
El texto que aquí se presenta tiene el propósito de relatar
la vida de un sujeto que, a partir de su singularidad, comparte
con otros una determinada forma de ser hombre indígena en una
sociedad que le conflictúa sistemáticamente y que, por ende, ve
pasivamente resignificada su masculinidad de manera constante.
En principio, se aborda la presencia de indígenas
en Nuevo León para la que se despliegan señaléticas que
indican y configuran en el imaginario social su situación ahí.
Posteriormente se relata la vida de un hombre zoque de mediana
edad que personifica características identitarias compartidas con
muchos otros que, como él, han salido de su lugar de origen y
por distintas razones (entre ellas las antes enumeradas) llegaron
a asentarse en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM). La
recuperación de su propia voz signa con su particularidad el
destino de este documento circunscribiéndolo a su existencia
y realidad. Así, la orientación metodológica es cualitativa: más
que intentar obtener información generalizable, pretende re204

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

conocerle a él en específico. También en razón de eso es que el
abordaje recurrido fue la historia de vida (HV). La selección del
sujeto se efectúo discrecionalmente, a partir de su relevancia y
correspondencia con cierta caracterización común (aunque no
con fines de generalización) de un fenómeno que se sustrae de
distintos individuos en condiciones similares, lo que permite
conocer el impacto que tales condiciones tienen en sus vidas.
En el apartado final se anuda la narrativa biográfica
aquí presentada con la perspectiva metodológico-teórica
que antes se ha descrito y se extienden resultados, lejos de la
intención de ser conclusivos pero sí tendientes a presentar este
documento como una investigación transdisciplinar científica,
útil y pertinente para estudios similares y como insumo de
información para los procesos de visibilización de las personas
indígenas en Nuevo León.
Indígenas en Nuevo León
El estado de Nuevo León de la República Mexicana es una región
de alta recepción migrante, del total de su población actual
compuesta por 5,784,442 habitantes, el 23 %, correspondiente
a 1,319,964 habitantes, es originario de otro lugar (INEGI,
2021). Así también representa el tercer polo urbano nacional
más significativo en recepción de migrantes indígenas y su tasa
de crecimiento anual (10 %) es de las más grandes en el país
(CDI, 2010). En este contexto, la población indígena también
ha aumentado significativamente en las últimas décadas en este
estado (CDI, 2010; CONAPO, 2014; INEGI, 2014; INEGI, 2016;
INEGI, 2021).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Con base en los datos de la Encuesta Intercensal 2015 del
INEGI (2016), se conoce que, en términos de autoadscripción, las
personas que se asumían totalmente como indígenas en Nuevo
León serían 352 mil 282, lo que, para ese año, representaba el 6.88
% de su población total (5,119,504); parcialmente se autoadscribían
como indígenas 58 mil 874, lo que significa 1.15 % del total en la
entidad. En suma, y en estos términos, tenemos que en Nuevo
León, total o parcialmente, 411 mil 156 personas, se autoadscribían
como indígenas, lo que representa el 8.03 % de la población total
del estado. Bajo otros términos de identificación (población
hablante de lengua indígena mayor de 3 años) y con base en los
datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI (2021),
tenemos que, en el estado de Nuevo León, habitan 77,945 personas
indígenas, lo que representa el 1.34 % de su población total.
En su proceso migratorio, la mayoría se ha asentado en
alguno de los municipios del Área Metropolitana de Monterrey
(CDI, 2010; CONAPO, 2014; INEGI, 2014; e INEGI, 2016), aunque
recientemente comienzan a ubicarse en municipios periféricos
como Zuazua, Pesquería, El Carmen y Marín (CDI, 2016); migran
principalmente en busca de mejores oportunidades de desarrollo
social: vivienda, seguridad, empleo, educación, salud, entre otras
(López, 2021). La mayor parte vive en Nuevo León en condiciones
de marginación, pobreza y discriminación (CONAPRED, 2011).
Aunque estas condiciones son desfavorables, en general se
descarta el regreso a su lugar de origen, en tanto que en éste
tampoco existen suficientes oportunidades para su desarrollo
y en Nuevo León ya cuentan con un determinado patrimonio;
además, en muchos casos, sus hijos e hijas han nacido y hacen ya
su vida en Nuevo León (López, 2021).
206

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Las lenguas indígenas más habladas en el estado de Nuevo
León son el náhuatl, el huasteco, el zapoteco y el otomí (INEGI,
2021). En el caso específico de las personas hablantes de zoque u
O’ de püt, como los propios hablantes nombran su idioma (INPI,
2020), su presencia en el estado es apenas observable: datos
recientes identifican alrededor de tres centenas (INEGI, 2021).
Ser hombre indígena en la ciudad
La condición étnica y de género de nuestro sujeto de estudio
requiere una comprensión por lo menos sucinta de las
determinaciones, construcciones y adaptaciones que él y otros
como él han debido transitar. Para ello se presentan las siguientes
circunspecciones teóricas.
Los seres humanos como sujetos genéricos configuran
sus identidades, prácticas y relaciones a partir de construcciones
sociales y no de determinaciones naturales (Núñez, 2017); dichos
constructos son simbolizados por cada sociedad organizada
desde su subjetividad, estableciendo así el tipo de relación y
convivencia que tal sociedad instituye entre y para sus miembros.
Así, los individuos personifican los papeles y atributos sociales
impuestos y asignados para cada quien, entre ellos se encuentran
los de género (Huerta, 1999). Tales roles se traducen en conductas
específicas: los hombres desempeñan actividades en las que el uso
de la fuerza, la racionalización y la agresividad están implícitas
y, por otro lado, las mujeres se ocupan de las responsabilidades
destinadas al cuidado del hogar y de los hijos, de la tutela de
las emociones y de los sentimientos (Garda, 2006) –entre otros
aspectos.
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

La masculinidad se interioriza en los hombres a lo largo de
un proceso de socialización en el que se fomentan comportamientos
y convicciones pertenecientes a un colectivo que ostenta fuerza,
poder y autoridad, y se les prepara para ejercerlas a su vez
(Ramos, 2006). Así, los hombres se reconocen pertenecientes
a contextos y realidades con diversidades culturales, clasistas,
étnicas, lingüísticas, etarias, sexuales, laborales, territoriales
(Serrano &amp; Pacheco, 2011). En este proceso, en el que intervienen
distintos actores sociales: padres, familia, escuela, amigos, medios
de comunicación, etcétera (Keijzer, 2001), la masculinidad es
grabada en los cuerpos de los hombres, en sus relaciones y en
todas sus prácticas (Rosas, 2008): ser hombre es resultado de un
proceso formativo (Guiza, 2010).
Ahora bien, tal masculinidad no es una sola ni estática
y no tiene “un significado fijo ni trascendente” (Núñez, 2017:
37). En lo cotidiano perviven diferentes tipos de masculinidad
(Connell, 2010), éstos se edifican a lo largo de la trayectoria
de vida y van ajustándose según vicisitudes propias de cada
individuo y de su entorno social. En concreto, la identidad
masculina es el resultado de significados, normas, valores
y códigos de conducta que se imputan a los hombres en una
sociedad y tiempo determinados.
De manera similar al ámbito identitario de lo genérico, las
identidades étnicas refieren a valores y prácticas que describen
a los sujetos que las autoadscriben y distinguen, en general,
a sus grupos culturales o comunidades. En este ámbito tal
identificación involucra aspectos tangibles como el territorio,
alimentación, vestimenta, por mencionar algunos; e intangibles:
lengua, tradiciones, usos y costumbres, etcétera. Así, la etnicidad
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es una herencia donde cada uno de sus componentes reafirma su
patrimonio cultural (Segato, 2002).
Pero esta herencia no sólo deviene en riqueza, sino
también, en el mundo en general, se encuentra sujeta a problemas
de marginación, exclusión y discriminación. Estas dificultades
se acentúan en las personas que migran de territorio. En el caso
de quienes migran a la ciudad, ser indígena implica una lucha
constante contra una posible muerte cultural.
En síntesis, las identidades humanas son subjetividades
inacabadas, las personas se adscriben a ellas ―libremente o
no, conscientemente o no― por lo que les tipifican singular
y grupalmente y les diferencian de los demás. Como procesos
constituyentes, son dinámicas, cambiantes. Los hombres
indígenas, socializados en contextos tradicionales, cuando
migran se insertan en una cultura ajena que transforma, en mayor
o menor medida, su identidad.
En el caso que se presenta, para este zoque migrante el
reconocerse como parte de un grupo étnico implica una serie de
vulnerabilidades que, desde la adversidad y bajo el hábito de la
masculinidad, son vivenciadas a través de los distintos saberes,
voluntades, adscripciones y preferencias que se han adquirido
―y siguen adquiriéndose― a lo largo de la vida. Quizá ser
hombre indígena en una ciudad no sea el espectro de mayor
vulnerabilidad social que una persona pueda vivir: la condición
de mujer, discapacidad, cárcel e infancia podrían ser otras que, en
casos específicos y bajo enfoques problematizadores concretos,
adquirirían mayor urgencia de atención. Sin embargo, al no ser la
pretensión de este trabajo el jerarquizar así el complejo entramado
social, no deja de ser sumamente interesante el describir, conocer y
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aprehender las experiencias que ha vivido, interseccionado por tales
condiciones, un sujeto como él. Las dimensiones étnica y de género
se constituyen como transversales al entendimiento fenoménico de
lo que involucra existir siendo zoque en Nuevo León.
Metodología
La planeación de este trabajo, la construcción de la narrativa
biográfica y la perspectiva que orienta su posterior análisis se
sostuvieron desde un enfoque cualitativo y transdisciplinar. Es
cualitativo porque se centra en el entendimiento del significado
de las acciones de los seres humanos (Cuenya &amp; Ruetti, 2010);
explora la comprensión de los fenómenos y la experiencia
subjetiva (Tarrés, 2008); y tiene por objeto el reconocimiento
de la complejidad de sus hábitos: “cómo las personas viven,
experimentan, interpretan y construyen los significados del
mundo social, y cómo estos son integrados en la cultura, el
lenguaje y las acciones de los actores sociales” (Flick, 2007, p. 41).
Y es transdisciplinar porque, tomando “en cuenta que todas las
disciplinas científicas tienen relaciones con otras” (Flax, 2014,
p. 33), partimos de la consideración de que tales articulaciones
disciplinares permiten, y legitiman el traslado de herramientas
conceptuales entre esas disciplinas (Flax, 2014).
En este marco, la estrategia de abordaje que se utilizó es la
Historia de Vida (HV), porque la intención se finca en “resaltar la
dimensión temporal de los procesos sociales, comprender cómo
la realidad se construye socialmente a partir de la dotación de
significados a las experiencias de vida, y reflexionar sobre el papel
de la memoria en la construcción de las identidades sociales”
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(Chávez, 2014, p. 18). La HV es un método que intenta resolver
interrogantes de investigación, el término se utiliza también
para referirse a los textos elaborados usando dicho método. Para
el antropólogo Guillermo Núñez (2009) las HV no sólo son un
vehículo de recolección de información, sino también funcionan
como resultados concretos del proyecto de investigación y
deben asumirse como documentos de valor intrínseco “por ser
testimonios de una persona y de un momento histórico y social
y porque permiten a las y los lectores ampliar sus conocimientos
sobre otras realidades humanas” (Núñez, 2009, p. 19).
Este enfoque narrativo no sólo trabaja con los datos vitales
de cada individuo, sino que a partir de ellos incluye experiencias
“desde los sentidos y significados que tienen para los que las viven.
(…) Lo que cada sujeto enuncia está articulado por los recuerdos,
lo cual implica olvidar, seleccionar y establecer secuencias,
causalidades y reiteraciones; estos recuerdos nos hablan de la
percepción que de sí mismo tiene cada uno de ellos” (Chávez,
2014, p. 18). Este método implica una fuerte intromisión en la
vida de las personas pues remueve estos “recuerdos y emociones
y suscita una reflexión profunda sobre la propia existencia”
(Núñez, 2009, p. 459). Por tanto, y por no ser de interés más que
anecdótico, se tuvo la precaución de procurar la confidencialidad
e intimidad del sujeto lo que condujo a ocultar no sólo su nombre
sino incluso algunos de los detalles y entornos que le volviera
identificable.
Así, la HV permite tender, por un lado, distintos hilos
conductores o ejes temáticos y “su entramado complejo en la
vida de una persona y, por el otro, visualizar la manera en que
la estructuras sociales condicionan determinadas situaciones y
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acciones en la vida” (Núñez, 2009, p. 17). Por lo tanto, son también
“historias sociales que permiten conocer las fuerzas familiares,
comunitarias, regionales y nacionales que condicionan las vidas
de los sujetos” (Núñez, 2009, p. 18). Es por ello que la HV forma
parte de un proyecto más amplio de conocimiento que no sólo
es útil para comprender los orígenes sociales de los problemas
del entrevistado, sino que tal conocimiento también aporta
información para superarlos o trascenderlos (Núñez, 2009).
Para la construcción de esta HV se asoció esta perspectiva
metodológica con un imaginario cultural que se revela en la novela
corta Nada menos que todo un hombre (obra escrita por el filósofo
bilbaíno Miguel de Unamuno y Jugo).2
Miguel de Unamuno vivió entre los años 1864 y 1936, su
labor académica y política reflejó sus orientaciones intelectuales: formado en un contexto positivista, desfiló por una juvenil
adscripción al socialismo y al final se decantó por un vitalismo o
existencialismo agnóstico (Urrutia, 1997). Fue un filósofo español que vertió gran parte de su pensamiento a través de distintos
dispositivos; su obra escrita se extiende por igual en ensayos, novelas ―o nívolas, como él les asumió-, (Unamuno, 1958), poesía,
teatro, artículos periodísticos, cartas, discursos, etcétera.3
2 Miguel de Unamuno. (1958). Obras completas. Tomo IX. Novelas, II y Monodiálogos. Barcelona: Afrodisio Aguado &amp; Vergara.
3 Además de las innumerables ediciones de sus libros y de distintas
selecciones y compilaciones, sus obras completas han encontrado hasta ahora
preservación en, por lo menos, cuatro ediciones distintas: Publicaciones de la
Residencia de Estudiantes (7 volúmenes impresos de 1916 a 1918), Afrodisio
Aguado &amp; Vergara (16 tomos impresos de 1950 a 1963), Editorial Escélicer (9
tomos impresos de 1966 a 1970) y Biblioteca Castro (10 tomos impresos y publicados en 1995).

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Su pensamiento, al ser tan extenso, puede considerarse de
difícil clasificación; sin embargo, las dificultades de aprehenderlo
no estriban tanto en su extensión como en la condición de cambio
y contradicción implícita en toda su obra. Tales mudanzas
no sugieren dispersión sino más bien una clara intención de
permanecer en tal diversidad, por lo que para un estudioso suyo
como Julián Marías (1997), la obra de Unamuno constituye en su
diversidad literaria y filosófica “la más perfecta unidad” (18).
Para este filósofo español los seres humanos somos, en
esencia, cambiantes, contradictorios y agónicos: “Sus agonistas,
es decir, luchadores ―o si queréis los llamaremos personajes―,
son reales, realísimos, y con la realidad más íntima, con la que se
dan ellos mismos, en puro querer ser o en puro querer no ser, y
con la que le den los lectores” (Unamuno, 1958, p. 415). Su obra es
claro ejemplo de esta constante metamorfosis agónica.
Los personajes que diseña Unamuno no son enteramente
invención,4 son una extensión de su realidad íntima, de una
realidad que surge en su mente, que es parte de una intrahistoria
que se configura en lo común, por ello sus “agonistas” no son
personajes de ficción, sino reflejo de su ser individual y colectivo.
Para Julián Marías (1997) estas vidas ficticias “son historias,
tienen una leyenda, algo que acontece —y no simplemente
está— en el tiempo, algo que se puede contar, que puede ser tema
de una narración; tienen, pues, biografía” (31). Así, estos entes
4 Lo que bien visto, incluso en aquellas fantasías que se supondrían
tan distantes de la realidad, los personajes siempre poseen algo de ella, de la
realidad que se cuela en la obra a través de las anécdotas, de los conflictos, de
los afectos, de las interacciones sociales, o incluso de la realidad íntima vivida
que se muestra deducida, filtrada y expresada por el autor a través de las emociones que impregnan su obra, ¿cómo podría ser de otra manera?
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literarios, en tanto tienen una estructura y una lógica interna que
los determinan e individualizan (Marías, 1997), tratan siempre de
un personaje en el que el individuo importa, pero que en el fondo
es lo de menos: “lo que constituye su núcleo es un ‘caso’, y un
modo de reaccionar ante él, un ‘papel’ (Marías, 1997, p. 42)” que
los define, a su vez, como un “caso” con valor genérico, universal.
Así nos lo cuenta:
Si quieres crear, lector, por el arte personas, agonistas-trágicos,
cómicos o novelescos, no acumules detalles, no te dediques a
observar exterioridades de los que contigo conviven, sino trátalos, excítalos si puedes, quiérelos sobre todo, y espera a que
un día —acaso nunca— saquen a luz y desnuda el alma de su
alma, el que quieren ser, en un grito, en un acto, en una frase, y
entonces toma ese su momento, mételo en ti y deja que como
un germen se te desarrolle en el personaje de verdad, en el que
es de veras real. Acaso tú llegues a saber mejor que tu amigo
Juan o que tu amigo Tomás quién es el que quiere ser Juan o el
que quiere ser Tomás o quién es el que cada uno de ellos quiere
no ser. (Unamuno, 1958: 420)

En este marco puede extenderse este puente entra la novela
y la HV. Aunque en la segunda, sin duda, la mayor pretensión sea
la de conocer la historia de una persona, en la novela el enfoque
“en su sentido más riguroso viene exigido imperiosamente por
el tema” (Marías, 1997, p. 46). En un relato biográfico podemos
localizar una crónica de los hechos que acontecen al personaje en
sucesión temporal como sucesos ocurridos en el mundo, y nada
más. Así, se ignora al personaje mismo porque “aunque sepamos
todo lo que le ocurrió; en rigor, lo que no sabemos es a quién le
sucedió todo aquello; el hombre biografiado aparece sólo como
el punto de enlace de todos esos acontecimientos; no es más que
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una simple localización” (Marías, 1997, p. 46). Aprehendemos del
personaje sólo “una multitud de cosas que se dieron en su vida.
Pero de esta vida, de lo que hizo con ellas y éstas lo hicieron, de
eso, repito, no sabemos nada. Es perfectamente vacío cuanto se
nos diga de un hombre entendido como cosa” (Marías, 1997, p.
46). Es aquí donde la novela adquiere su mayor utilidad en tanto
que lo esencial no es ya la atención exclusiva sobre una persona,
sino “el modo de esa atención, en el que se nos dé la narración
viviente de su historia, de ella misma, conforme se va haciendo,
movida por las raíces de su personalidad, en su vida” (Marías,
1997, p. 47).
De esta manera, y por estos medios, el ser humano real
deviene en símbolo, pero entendiendo y aceptando que también
un símbolo puede devenir en un ser humano real ―quiera serlo
o no―. Así, hasta un “concepto puede llegar a hacerse persona”
(Unamuno, 1958, p. 419). Y todo esto es porque a “un hombre de
verdad se le descubre, se le crea, en un momento, en una frase,
en un grito. (…) Y luego que le hayáis así descubierto, creado, lo
conocéis mejor que él se conoce a sí mismo acaso” (Unamuno,
1958, p. 419). Y de esto es de lo que se trata, de descubrir a un
hombre de verdad, quizá no para conocerle a él del todo, y quizá ni
siquiera para reconocer en él a uno mismo, pero sí para identificar
en él, algo del sedimento que nos queda al pasar-siendo y que, por
ende, nos da continuidad.
Respecto a cómo utilizaré esta obra, espero explicarme
mejor tras presentar una breve síntesis de ella. Es este un relato
trágico que presenta un conflicto profundamente existencial:
Julia Yáñez es una hermosa mujer a quien su padre, para evitar
la bancarrota, obliga a contraer matrimonio con Alejandro
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Gómez, un hombre rico y mayor que ella. Alejandro, aunque “se
ha hecho a sí mismo”, es un hombre misterioso, no se conocen
ni sus antecedentes ni el origen de su riqueza. Al casarse, Julia
empieza a sentir una especie de amor obsesivo, o más bien,
empieza a surgir en ella una incertidumbre sobre la naturaleza
de sus emociones hacia él y una enorme frustración ante el
desconocimiento de los sentimientos de Alejandro hacia ella. A
él le gusta presumir la belleza de su esposa, así que la rodea de
lujos, se instalan en una gran casa y empiezan a frecuentar a las
personas de clase acomodada. Julia queda pronto embarazada
y se convierte en madre de un varón. Ella esperaba que, con la
paternidad, Alejandro fuera menos hermético con sus emociones,
pero no sucede así. Derivado de las tertulias con la alta sociedad,
Julia empieza a ser cortejada por un conde, quien, desafortunado
en su vida conyugal, se convierte poco a poco en su confidente y
consigue seducirla. Para Alejandro, este conde no representa un
mayor peligro, apenas lo llega a considerar como un animal de
compañía. Cuando empiezan las habladurías, Alejandro estalla
en furia y ve inadmisible que esto le suceda a quien se considera
“todo un hombre”. En medio de todo un conflicto marital donde
Julia se ve incluso obligada a “curarse” en un manicomio, ella sigue
desplegando un amor obsesivo por Alejandro. Al retractarse de
cualquier tipo de falta marital, Julia salé del sanatorio y Alejandro,
en un arrebato emocional le declara a ella su amor profundo
y su entrega total. Todo esto quebranta la salud de Julia y cae
gravemente enferma. Alejandro, desesperado, busca por todas
las vías posibles, incluso las religiosas, alguna posibilidad que la
sane. Pero no sucede así, ella muere entre lamentos de su marido
y él, tras despedirse de su hijo, termina con su vida.
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Alejandro Gómez, protagonista de esta obra, con
algunos reajustes y adaptaciones, podría ubicarse sin embozos
en cualquier contexto contemporáneo de nuestras distintas
realidades sociales iberoamericanas. Ahora bien, que se preserven
estas características masculinas en nuestro presente, y que en
este trabajo se destaquen, no implica la condición moral de que
estas masculinidades sean óptimas o deseables en un contexto
sociocultural que ―en efecto― demanda mayores igualdades
y libertades para el ejercicio de convivencias mejores. No es
una intensión glorificadora ni socializante la que me mueve a
incorporar esta narrativa. Tampoco la censura. Simplemente
es por el reconocimiento de una condición común que, entre
hombres, pueda ser considerada como una condición constante,
como un sedimento que permanece y sea parte de lo que a un
hombre lo hace ser lo que es “uno y no otro, el que es y no el que
no es” (Unamuno, 1958, p. 265). Escudriñar en los interiores
de la subjetividad masculina y en todo aquello que les hace ―
consciente e inconscientemente― ser lo que son, me parece
también importante (aunque quizás menos urgente) que la
orientación de los trabajos de intervención realizados para la
atención, prevención y eliminación de la violencia que se ejerce
desde la hombría. En todo caso, y sin menoscabo de las enfoques
que otros realicen en los entendimientos de las masculinidades,
este tipo de transdisciplinariedades resultan pertinentes, en tanto
que lo literario no sólo es un mecanismo de socialización, sino un
depósito donde se concentra ―también― nuestro ser humanos y
―para este caso― evidencian las maneras como, en lo cotidiano,
se intersectan nuestras identidades masculinas preservando un
tronco común.
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Más que categorías analíticas, en esta obra literaria es
posible reconocer tradiciones e identificaciones de una época
distante5 que asimila a sus hombres con características no sólo
afines a las cualidades masculinas predominantes en nuestra
actualidad, sino también registra aquellas que se encuentran
profundamente inscritas en nuestro imaginario sociocultural.
Después de un análisis exegético de la obra, y desde la perspectiva
metodológica propuesta, se desprenden (en tanto resultan
relevantes y pertinentes para el enfoque de este trabajo) las
siguientes categorías (Unamuno, 1958):
Hombría:

En la obra existe la consideración femenina
de que sólo los hombres tienen talento (en
menoscabo de ellas): “—¡Y qué le voy a
hacer, Victorino! Ilústrame tú, que eres aquí
el único de algún talento” (473). Por ello se
abandonan a las voces interiores intrahistóricas
que ordenan lo que un hombre de verdad es:
“Miró entonces a aquel hombre, mientras una
voz le decía: ‘¡Este es un hombre!’” (482).
Esta voz interior la estremecía ante la
figura idealizada de ser hombre: “(…) ante
él sentíase sobrecogida, mientras una voz
misteriosa, brotada de lo más hondo de sus
entrañas, le decía: ‘¡Este es un hombre!’ Cada
vez que Alejandro decía yo, ella temblaba. Y
temblaba de amor, aunque creyese otra cosa o
lo ignorase” (484).
Para Julia, los hombres rudos y herméticos
(los hombres de verdad) generan al mismo

5 Nada menos que todo un hombre es una novela que fue escrita en 1916
como parte de un conjunto (Tres novelas y un prólogo).

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tiempo amor y terror en una mujer, un
hombre no enamora ni compra a una mujer:
la conquista. “Julia, no quería querer a aquel
aventurero, que se había propuesto tener
por mujer a una de las más hermosas, y hacer
que luciera sus millones; pero, sin querer
quererle, sentíase rendida a una sumisión que
era una forma de enamoramiento. Era algo
así como el amor que debe encenderse en el
pecho de una cautiva para con un arrogante
conquistador. ¡No la había comprado, no!
Habíala conquistado” (483).
Cosificación
de la mujer:

Para los padres de Julia, a la belleza femenina
debe sacársele todo el provecho que en un
hombre como Alejandro puede conceder:
“¿Pero y qué quieres que haga? (…) Pensar
con juicio, y darse cuenta, de lo que tiene con
su hermosura, y saber aprovecharla” (473).
La honra femenina, travestida en valor y
tesoro familiar, debe capitalizarse: “¡No, no
lo entiendes! La honra, ¿lo oyes?, la honra
de la familia depende de su casamiento. Es
menester que se haga valer” (473).

Jerarquía sexual:

Se establece una jerarquía entre los géneros
donde el hombre posee a la mujer. Él deja
claro que su voluntad es absoluta, que lo que
se propone lo consigue. Ella se asume como
salvadora de él: “‘Usted acabará siendo mía.
Alejandro Gómez sabe conseguir todo lo que
se propone’. Y al leerlo, se dijo Julia: ‘¡Este es
un hombre! ¿Será mi redentor? ¿Seré yo su
redentora?’” (480).
Alejandro se vestía de una forma monótona,
humilde, “borrosa, [le] “costaba cambiar de

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vestidos, [podría decirse que el día] en que
estrenaba un traje se frotaba con él en las
paredes para que pareciese viejo. En cambio,
insistía en que ella, su mujer, se vistiese con la
mayor elegancia posible y del modo que más
hiciese resaltar su natural hermosura. No era
nada tacaño en pagar; pero lo que mejor y más
a gusto pagaba eran las cuentas de modistos y
modistas, eran los trapos para su Julia” (485).
Ella era su objeto, la joya fruto de su esfuerzo,
con la que él sólo relucía por el logro de su
posesión. La ostentaba, y como su dueño, no
temía perderla: “Recreábase en que las gentes
se quedasen mirando a su mujer, y si ella a su
vez, coqueteando, provocaba esas miradas”
(486). Él era su amo y ella su esclava: “alma de
esclava de harén, de esclava favorita, de única
esclava, pero de esclava al fin” (486).
Autoconciencia
del yo:

Su conciencia de yo es tan fuerte que
estructura toda su identidad a partir de la
autoridad e importancia que delega para sí:
“¡Y había que oír cómo pronunciaba yo! En
esta afirmación personal se ponía el hombre
todo.” 479.
Su regocijo mayor era haberse construido
a sí mismo venciendo a la adversidad de un
contexto precario y de un futuro incierto.
Era tal su fuerza que, habiendo roto con el
mundo, se declaraba a sí mismo totalmente
autónomo: ¿Familia? -dijo Alejandro-. Yo no
tengo hoy más familia que tú, ni me importa.
Mi familia soy yo, yo y tú, que eres mía. (…)
Mi familia empieza en mí. ¡Yo me he hecho
solo!” (486).

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Un hombre que es dueño, no cela, por lo
menos no un hombre que se siente totalmente
seguro de sí mismo, como Alejandro: “Los
celos son cosa de estúpidos. Sólo los estúpidos
pueden ser celosos, porque sólo a ellos les
puede faltar su mujer. ¿Pero a mí? ¿A mí? A mí
no me puede faltar mi mujer” (488). “Después
de haberme conocido y de saber, gracias a mí,
lo que es un hombre, no puedes ya querer a
otro, aunque te lo propusieras” (500).
Trabajo:

Alejandro era un hombre que se ha hecho
a sí mismo a base de voluntad y de trabajo:
“Nada que de veras me haya propuesto, he
dejado de conseguir” (479). Era un hombre
de proyectos ambiciosos. Provenía de cuna
humilde y le gustaba alardearlo. Su dinero le
habría puertas, no sólo porque para eso sirve,
sino porque sabía utilizarlo: “Con dinero se
va a todas partes—solía decir. —No siempre,
ni todos—le replicaban. — ¡Todos, no; pero
los que han sabido hacerlo, sí! Un señoritingo
de esos que lo ha heredado, un condesito o
duquesín de alfeñique, no, no va a ninguna
parte, por muchos millones que tenga; ¿pero
yo? ¡Yo! ¿Yo, que he sabido hacerlo por mí
mismo, a puño? ¿Yo?” (479).

Masculinidades:

Hay distintos tipos de hombres; ser todo un
hombre como Alejandro no es algo habitual,
abundarían más los hombres incompletos,
mequetrefes a los que “es muy natural que
le engañe su mujer” (491). Y aunque de
Alejandro no pueda decirse sino que sea
del tipo de hombres duros, “incapaces de
querer, pero que exigen que se les quiera, y

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Homosocialización:

creen tener derecho al amor y a la fidelidad
incondicionales de la pobre mujer que se les
rinda” (494), desprecia a los otros distintos
a él que viven con su hombría mutilada y que
su completitud la sustituyen con títulos y
abolengos: “Ustedes son de un mundo y yo
de otro. Ustedes vienen de padres ilustres, de
familias linajudas... Yo, se puede decir que no
he tenido padres ni tengo otra familia que la
que yo me he hecho. Yo vengo de la nada, y no
quiero entender esas andróminas del Código
del honor” (497). No era esa hombría la propia
de su mundo, y la despreciaba por insulsa:
“—¿Caballero yo? ¿Yo caballero?—exclamaba
él—. ¿Yo? ¿Alejandro Gómez? ¡Nunca! ¡Yo no
soy más que un hombre, pero todo un hombre,
nada menos que todo un hombre!” (498).
Su amor a sí mismo construido sobre una
férrea voluntad basada en el olvido de un
“recuerdo [de su] vida toda, aquella vida que
ocultó a todos, hasta a sí mismo. Y llegó a su
niñez terrible y a cómo se estremecía bajo los
despiadados golpes del que pasaba por su
padre” (517). No, a él no podía fallarle nadie.

Amor:

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Julia tenía todo lo que él le daba pero no
tenía certidumbre de su amor: ‘¿Me quiere
o no me quiere?—se preguntaba—. Me
colma de atenciones, me trata con el mayor
respeto, aunque algo como a una criatura
voluntariosa; hasta me mima; ¿pero me
quiere?’ Y era inútil querer hablar de amor,
de cariño con aquel hombre. Para Alejandro
esas cosas eran necedades: “Esas son cosas
de novelas” (484), “ya te he dicho que no
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me gustan frases de novelas sentimentales.
Cuanto menos se diga que se le quiere a uno,
mejor” (487). Un hombre se construye como
tal desde la realidad concreta, sin las fantasías
e irrealidades propias de los atributos
que considera femeninos: “¡Yo no vivo de
apariencias, sino de realidades!” (496).
Paternidad:

Trascender en un hijo varón es fundamental
para un hombre así. Con su arribo, el lazo
de la vida se extiende más allá del cuerpo
individual y se sigue siendo en el otro que
le desciende: “Lo esperaba. Ya tengo un
heredero y a quien hacer un hombre, otro
hombre como yo. Le esperaba” (489). Él,
siendo padre, ya no estaría solo: “Ahora tengo
ya familia, y quien me herede y continúe mi
obra” (490). Y lo amaba, aunque la expresión
de ese amor se la guardaba para sí, o mejor
dicho, la silenciaba porque la considera
inapropiada: “El padre rehusaba besar al hijo.
‘Con eso de los besuqueos no se hace más que
molestarlos’, decía. Alguna vez lo tomaba en
brazos y se le quedaba mirando (489)”. Y si
tal amor estallara en un beso, tal expresión
sería respondida con asombro, cuando no
con cierta dosis de rechazo: “el niño, que no
estaba hecho a los besos de su padre, que
nunca recibiera uno de él, y que acaso adivinó
la salvaje pasión que los llenaba, se echó a
llorar” (517).

Muerte:

Alejandro, el hombre fuerte, creador de su
propio mundo, no puede controlar su creación
porque éste no es una acción unilateral sino
un proceso de adaptación mutua del que él

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

no es consciente hasta el final. Y cuando la
muerte llega, exigiendo la vida de la amada,
se revela indefenso, destituido de su poder
y dado por completo a un amor que siempre
estuvo ocultando: “Bueno, y al fin, dime,
¿quién eres, Alejandro?—le preguntó al oído
Julia. —¿Yo? -¡Nada más que tu hombre..., el
que tú me has hecho! (517). Su solidez no era
inquebrantable, frente a la muerte inminente,
Alejandro apreció la erupción descontrolada,
viva, de “algo que nunca antes en él viera;
[se] le descubrió un fondo del alma terrible
y hermética que (…) guardaba celosamente
sellado. Fue como si un relámpago de luz
tempestuosa alumbrase por un momento
el lago negro, tenebroso de aquella alma,
haciendo relucir su sobrehaz. Y fue que
vio asomar dos lágrimas en los ojos fríos y
cortantes como navajas de aquel hombre.
Y estalló: ‘iPues no he de quererte, hija mía,
pues no he de quererte! ¡Con toda el alma, y
con toda la sangre, y con todas las entrañas;
más que a mí mismo! Al principio, cuando
nos casamos, no. ¿Pero ahora? ¡Ahora sí!
Ciegamente, locamente. Soy yo tuyo más
que tú mía (508-509). Y aun cuando siempre
se habría creído autosuficiente, poderoso,
clamó por ayuda para salvar la vida de ella:
“¡Sálvemela usted, sea como sea! ¡Toda mi
fortuna, todos mis millones por ella, por su
vida! (…) —¡Mi vida, mi vida por la suya! ¿No
sabe usted hacer eso da la transfusión de la
sangre? Sáqueme toda la mía y désela a ella.
Vamos, sáquemela” (514-515). “No; mi mujer
no puede morirse. Antes me moriré yo. A ver,
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que venga la muerte, que venga. ¡A mí! ¡A mí la
muerte! ¡Que venga!” (515-516).
Y no pudo soportarlo, ante su impotencia,
desvió su fuerza hacia la violencia, y, en un
acto de dolor, ultimó su existencia, no podía
permitirse más, y a una gesta heroica, de esas
en las que los hombres se conmueven, dedicó
su muerte: “Mi sangre por la tuya – le dijo,
como si le oyera, (…). La muerte te llevó. ¡Voy
a buscarte!...” (518).
En la parte final, integro una breve síntesis analítica de
esta historia interseccionada a partir de estas categorías. Esta
síntesis pretende inducir a una reflexión a la luz de la situación
que las personas indígenas viven en la ciudad y las vicisitudes
que implican para el ejercicio existencial de un hombre que ve
conflictuada su masculinidad en contextos donde ella no se
organiza ni de la misma manera ni bajo la misma pretensión.
Historia de Humberto: un indígena zoque en la ciudad
“Hola, mi amigo”. Estas fueron las primeras
palabras que me dirigió Humberto. Lo conocí
hace diez años en una tarde de sábado en
la Alameda6. Me encontraba parado a la
6 La Alameda Mariano Escobedo se encuentra en el primer cuadro
del centro de Monterrey. Es un espacio público a donde, entre otras, suelen
acudir personas desempleadas entre semana y personas indígenas los fines
de semana. Respecto a la importancia de este espacio y de las vicisitudes
que implica su apropiación por parte de las personas indígenas en Nuevo
León. Cfr. Adela Díaz (2009). Migración indígena y apropiación del espacio
público en Monterrey. El caso de la Alameda. Monterrey: Centro de Estudios
Históricos de la Universidad de Monterrey, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Facultad de Filosofía y Letras de
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sombra de un viejo árbol, observaba a la
distancia a unos predicadores que solían
acudir a evangelizar ahí los fines de semana;
les escuchaba atentamente, asombrado por
sus habilidades de manipulación discursiva,
por lo que me encontraba un poco distraído
de mí entorno. En cierto sentido me molestaba
lo que decían, pensé (con cierto prejuicio)
que no era justo la apropiación que hacían de
ese espacio, y que su mensaje y las artimañas
de que se valían para captar atenciones, eran
tramposas, que tergiversaban su doctrina e
irradiaban ignorancia. “Esos no son modos
naturales de amor”, “no son cosas de Dios
esas marimachas”, “se irán todos ustedes al
infierno si no hacen caso”, expresiones así
se engarzaban una tras otra, ya intentando
exponer algo de su doctrina o criticando algo
de lo que veían a su alrededor.
No me encontraba muy atento de mis
gesticulaciones y expresiones corporales -a
veces se cree uno invisible-, por eso quizás
éstas delataron mis opiniones al respecto.
-Hola, mi amigo. ¿Qué pedo con estos güeyes?,
han de creer que estamos pendejos, -me dijo
al acercarse.

Homosocialización

Tardé un poco en entender que era a mí a
quien se dirigía, pensé que tal vez le hablaba
a alguien más, pero al no ver a nadie más
cerca, lo asumí. Le dije que sí, que a mí me
causaban un poco de risa, pero que al mismo
tiempo me molestaba que fueran groseros.
Supuse que era indígena por el contexto y la

la Universidad Autónoma de Nuevo León

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fisonomía, pero igual podría no haberlo sido.
Me generó curiosidad su interés por charlar
conmigo, porque regularmente las personas
indígenas no suelen ser tan afables en ese
lugar, y en general se encuentran inmersas en
sus dinámicas y suelen considerar a los demás
como intrusos. Pensé que tal vez me pediría
algo, pero no fue así, sólo estaba pasando el
tiempo y se puso a charlar; supongo que pudo
haber sido conmigo o con cualquier otro que
hubiera coincidido con él en ese momento.
Me dispuse a corresponder y me presenté:
-Mi nombre es tal. A veces paso los sábados
por aquí de camino a mi trabajo. Quería
comprarme un elote, pero me detuve a
escuchar a esta gente; casi siempre paso
rápido y les veo, pero no me quedo para
escuchar. Aunque respeto su religión, no me
gusta lo que dicen, creo que se equivocan.
Sin dejar de verlos, Humberto me contestó
más con tranquilidad que con molestia. -Ellos
no saben nada de la palabra de Dios, no han
entendido nada…, supongo que lo hacen de
buena voluntad, pero se nota que no les ha
llegado la verdadera palabra.
Comprendí que me encontraba entonces
con un hombre creyente y temí que empezara
a querer convencerme de su fe. Pero no fue así,
en realidad casi de inmediato cambió de tema.
Autoconciencia
del yo:

-Yo me llamo Humberto y soy de Chiapas,
aquí no habemos muchos de allá de donde soy
yo, pero me gusta venir aquí de vez en cuando.
Ya tengo casi veinte años acá, soy más de aquí,
pero sigo siendo de allá.

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Me empezó a preguntar cosas, como ¿a
qué me dedicaba?, ¿de dónde era?, ¿si estaba
casado y tenía hijos? No era muy insistente
pero sí intenso, parecía que le interesaba
más preguntar que esperar alguna respuesta.
Aunque aguda, su voz sonaba fuerte, sólida,
pausada. Transmitía tranquilidad aunque
no admitía mucho espacio para la réplica, se
notaba que le gustaba escucharse.
Creo que nos caímos bien. Le conté que
colaboraba con una organización que
trabajaba por los derechos de las personas
indígenas de Nuevo León. A lo que, aunque
no pareció muy asombrado, mostró cierto
interés; creo que más en por qué lo hacía que
en los beneficios que tal organización pudiera
brindarle a él o a su comunidad (que en
realidad tampoco eran tantos, por lo menos
ningún apoyo material). Luego de un rato
me dijo que tenía que irse, que lo esperaba su
familia. Es esposo de una mujer regiomontana
con quien tiene dos hijos gemelos que
entonces tendrían unos 8 años. Le comenté
que estaba interesado en volver a charlar con
él para saber su historia, así que le pedí que
nos visitara, y le indiqué que trabajaba cerca
de ahí. Me contestó que no tenía pensado
regresar pronto, pero que quizá luego
podría visitarme. Intercambiamos números
telefónicos.
Homosocialización:

228

No volví a saber de él por más de un año. Un
día me llamó, me preguntó que si sabía quién
podía ayudarle para pedir unos datos de un
amigo suyo que había muerto hacía unas
semanas. Quedamos en vernos para contarme

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un poco la historia de su amigo. En realidad
no necesitaba nada, así que pienso que sólo
quería charlar sobre esto y supongo que me
eligió a mí para eso.
Desde ese día, a lo largo de casi diez años,
nos hemos visto seis o siete veces, siempre
con la misma rutina: Charlamos sobre su vida,
por la tarde de algún sábado durante una
o dos horas. Al principio se intercalaba con
algunos comentarios de mi vida que parecían
de su interés, pero eso fue dejándose de lado.
Nuestra relación se empezó a tejer gracias a
una complicidad dialógica donde mi papel
era el de escuchar. Esto me pareció bien. En
la última de esas charlas le propuse redactar
una historia de su vida. Lo que aquí presento
es un ejercicio narrativo parcial de algo
que quizá demore más tiempo, pues, como
resulta evidente, se encuentra en constante
reescritura.
Hombría:

Humberto tiene actualmente 50 años, vive con
su esposa y sus gemelos en la colonia Lomas
de la Fama en el municipio de Santa Catarina.
Tiene ya alrededor de 30 años viviendo en el
estado de Nuevo León y desde hace 20 trabaja
en Alen, una fábrica de productos químicos y
de limpieza en la que espera quedarse hasta
su jubilación.

Autoconciencia
del yo:

Él es originario del municipio Simojovel que
se encuentra al norte del estado de Chiapas,
allá vivió hasta los 19 años. Aunque estudió
la primaria, desde los 10 años trabajó en las
minas de ámbar. Sobre esto él pensaba que
“no quería vivir así, cansado de comer sólo

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tortillas heladas, a veces sin sal, con todo
ese peligro, y tan mal pagado”. Sus padres
tuvieron otros dos hijos varones mayores que
él: el más grande se dedica a la venta de ámbar
en la Ciudad de México, por lo que mantiene
contacto constante con su lugar de origen; y
el otro vive en la comunidad.
-Él sí tuvo chance de estudiar. Allá es
maestro de la escuela; le va bien -me comentó
Humberto sobre su otro hermano que vive en
la comunidad de Simojovel.
Sus padres aún viven, pero, desde que
salió de Chiapas hace casi 30 años, los visita
muy poco. Pero no pierde contacto con ellos,
y les envía dinero de vez en cuando algo de
dinero.
Autoconciencia
del yo:

Humberto migró a Nuevo León junto con
su amigo Andrés, a quien conoció “desde
que estábamos chiquititos”. En realidad no
tenían motivo alguno para elegir este estado
como lugar de destino. A diferencia de otras
personas que migran porque ya cuentan con
redes de amistades o lazos familiares que
pueden facilitar su estadía, ellos no contaban
con nadie. A ambos se les ocurrió, les pareció
bien, y así lo hicieron.
-No hacía ni frío ni calor. Nos habían
dicho que el calor estaba fuerte, pero no
lo sentimos sino hasta después, pero como
éramos nuevos ni nos importó tanto -me
dijo Humberto al recordar que su amigo
y él juntaron para sus boletos y llegaron a
Monterrey un octubre.

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Como sabían hablar bien el español, no se les
dificultó comunicarse. Sin embargo, al llegar
sí fue complicado conseguir trabajo.
Trabajo:

-Andábamos en la obra; de garroteros en
un restaurante de allá por San Pedro, pero
duramos poco; luego trabajamos tres días
para un señor que traía un carretón de basura
en San Gilberto (colonia del municipio
conurbado de Santa Catarina), pero ese güey
maltrataba mucho al pobre animal, estaba
todo flaco y la verdad pues nos daba mucha
pena; allá en el rancho también trabajamos
con los animales, pero no es lo mismo, aquí
clarito se les nota que nomás no son felices;
luego fuimos jardineros en el municipio; hasta
nos ofrecieron trabajar en la construcción del
Metro, pero como decían que ahí se moría
gente a cada rato, pues mejor no entramos
ahí; luego yo me metí a una fábrica, y Andrés
ya no me siguió porque no quería atarse a los
turnos y no le gustaba trabajar de noche.

Cosificación
de la mujer:

En ese tiempo no teníamos obligaciones,
nos pasábamos las noches de fiesta, además
aquí hay muchas cosas que allá en el pueblo
pues ni imaginar; ¡un día hasta probamos la
coca! La mera verdad a mí no me gustó; en
ese rato sí, pero después ya no; además que
nos quedamos sin todo el dinero de la semana
que nos acababan de pagar. Yo mejor ya no le
metí a nada de eso; Andrés de repente. Lo de
nosotros era más ir a las cantinas, que luego
se hicieron teibols, por allá en Villagrán. Nos
metíamos a una, luego a otra, y así hasta que
amaneciera y pasaran los camiones para irnos

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Jerarquía sexual:

Cosificación
de la mujer:

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a dormir: esa era la rutina de cada viernes
durante casi diez años… A veces nos tocaba
suerte y pues amanecíamos con alguna mujer
en uno de los hoteles de por ahí. Una vez, sin
querer, nos metimos a un teibol de allá por
Félix U. Gómez. Se veía bien el ambiente y
entramos, pero adentro nos dimos cuenta que
era una onda de jotos. Yo nomás me reí y le dije
a Andrés que mejor nos fuéramos a otro lugar,
pero él quiso quedarse para ver. La verdad
no estuvo tan mal, nadie nos molestó. Hasta
estuvimos platicando un rato con unos jotos
vestidos como mujer, creo que hasta bailamos
con ellos, pero nomás eso eh, hasta ahí nomás.
Ya no volvimos allí, aunque creo que Andrés sí
volvió “a seguirle” en otras ocasiones, cuando
yo me tenía que ir a dormir porque trabajaba
temprano. Los domingos dábamos vueltas
por la Alameda, para ver con quien platicar,
para ver si conocíamos a alguna noviecilla.
Pero no, ni Andrés ni yo agarramos novia en
la Alameda. Yo conocí a Regina [su esposa]
porque es la hermana de un compadre del
trabajo. Un día me invitó a una fiesta de
quinceañera de su hija mayor, donde me la
presentó, y desde ahí empezamos a quedar.
A mí no me gustaba mucho ella, pero yo ya
era grande y un hombre debe tener a su mujer
que lo atienda. Ella lo ha hecho bien, es buena
y pues nos queremos a nuestra manera. A
Andrés no le gustó mucho que me juntara
con Regina; me parece que él quería seguir
en el desmadre, pero a mí ya me andaba por
tener mis hijos, mi mujer. A él como que no
le interesaba mucho eso. Cada vez que lo veía

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Amor:

Muerte:

Masculinidades:

parecía como si estuviera enojado conmigo. Y
un día se fue así nomás, dijo que iba a meterse
al ejército, que ya no quería vivir en Monterrey
ni andar batallando. Nunca había dicho que
quería algo así, pero no me asombró mucho
eso, ya que él tiene familiares que son sorchos,
pero como no los veía mucho que digamos,
y además él ya estaba grande, pues se me
hacía muy raro todo eso. Le perdí de vista
mucho tiempo, hasta que un día me avisó mi
hermano -el maestro-, que Andrés se había
regresado al pueblo nomás para morirse. No
me dijeron bien de qué, y la verdad ni siquiera
quise preguntar, me dio mucha tristeza, ¿qué
se le va a hacer? Cuando toca, pues toca. Ya de
eso hace como dieciocho años, mis gemelos
estaban por nacer. Me acuerdo todavía mucho
de él, ojalá se hubiera quedado aquí conmigo,
pero ya ves…”
Aunque desde que se juntó con Regina, su
familia era toda su prioridad, a partir de que
se enteró que murió Andrés se ha enfocado
más en su trabajo y en su grupo religioso.
Dejó de beber y desde hace cinco años es
parte de un grupo de adoradores nocturnos
en la iglesia de su colonia, grupo al que llegó
luego de que el sacerdote de ahí lo invitara un
día en el que, luego del bautizo de sus hijos,
Humberto se quedó a platicar un poco con el
cura. Le contó que no estaba casado (lo que
haría un año después en ese mismo lugar) y
que quería acercarse un poco más a la religión,
que él siempre había sido creyente pero que
nunca había tenido oportunidad de acercarse
a la iglesia.

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-Sentía que luego de lo que pasó con Andrés,
y después con el nacimiento de mis hijos
necesitaba tener más fuerza para ellos, no sé,
pensé que en la iglesia podía encontrarla y
creo que así fue -me confesó.
Para Humberto, este grupo ha representado
mucho más que una reunión para orar, ahí
encontró empatía y apoyo con otros hombres
que, como él, se necesitaban unos a otros.
-Cuando el padre Rubén me invitó a ese
grupo pensé que podía ser bueno para mí,
pero ¿rezar toda la noche?, además, rezar es
una cosa de mujeres. Me decidí y fui, ya que
fuera del trabajo no tenía mucho que hacer.
Humberto describe a su grupo de
adoradores nocturnos como un conjunto
de hombres que “habiendo jurado al Jesús
Sacramentado, le ofrecemos cada mes una
noche de sacrificio ante su presencia, con
ello no sólo reparamos nuestra faltas sino
también las del mundo entero. Y eso hace
falta ¿no?”. El grupo está conformado por
más o menos diez hombres habituales y
otros cinco o seis que van de vez en cuando a
las “vigilias nocturnas en las que no salimos
del templo imitando a Jesucristo que oró
así en el Sagrado Huerto”. Desde hace cinco
años esta actividad ha representado para
Humberto una salida donde consuela sus
emociones y sentimientos.
-No sé si por la fuerza de Dios o por otra
razón, pero no me siento cansado, salgo lleno
de energía -dijo Humberto al referir su estado
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de profundo impacto cada vez que salía de
tales experiencias grupales.
Hemos acordado que le acompañaría en
alguna ocasión, pero no hemos insistido
mucho en eso. Para él está claro que yo no
soy creyente, y supongo que eso le llevaría a
considerar ilegítima mi presencia en ese lugar.
En cualquier caso, aún no se ha concretado,
espero alguna vez poder hacerlo.
Trabajo:

Humberto no ha perdido su empleo y aunque
dice que “le va bien”, sí ha visto cómo la
pandemia por el SARS-CoV2 (Covid-19)
ha afectado su economía familiar, pues,
además de tener que contratar un servicio
permanente de internet y, aunque ya tenían
una computadora de escritorio que utilizaban
por turnos ambos hijos, tuvo que conseguir
en pagos una computadora adicional para
sus clases virtuales (uno de ellos cursa la
preparatoria en la Universidad Autónoma
de Nuevo León y el otro optó por ingresar a
la Universidad Tecnológica). Su esposa, que
trabajaba de empleada doméstica por horas
en una casa de una familia que se dedica a
la compraventa de autos en el municipio,
sí fue puesta en pausa por sus empleadores.
Al parecer temían que ella introdujera el
virus debido a sus traslados, por lo que le
propusieron trabajar de quedada y no salir
hasta que todo volviera a la normalidad o
esperar a que se resolviera todo. Regina no
tuvo más opción que dejar de trabajar ahí,
por lo menos “mientras pasaba todo esto del
virus”. Humberto fue entendiendo poco a

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poco sobre la gravedad de este virus (si acaso
la pandemia puede ser entendida de alguna
manera).
-Todo está muy cabrón. La verdad al
principio creí que las cosas se arreglarían
rápido. Por ahí tenía un guardadito y creí que
con éste saldríamos adelante porque sería
rápido todo esto. Como nosotros casi no nos
enfermamos, supongo que por nuestra raza,
pues no teníamos mucho miedo; eso es más
para los ricos que tienen tiempo de andarse
enfermando. Pero ya me di cuenta de que no
es así, que este asunto es para todos. Además,
a nosotros los jodidos nos iba a ir peor: los
ricos tienen dinero para atenderse, pero ¿y
nosotros?, apenas tenemos seguro y otros ni
eso tienen, como mi compadre Manuel que se
enfermó de esa chingadera.
Yo sí tengo prestaciones por el trabajo,
pero él trabaja en un taller mecánico, y
pues no le dan nada, antes y le pagan. Yo lo
aprecio mucho porque cuando llegamos a la
colonia él me echó siempre la mano, siempre
es muy parejo, y yo conozco a sus hijos desde
chiquitos y él a los míos; las viejas no se
llevan muy bien, apenas se tragan, pero como
quiera se aguantan cuando nos juntamos en
las fiestas. Cuando Manuel se sintió mal sí se
asustó, él está más chavo, pero como el güey
está gordo, y ya sabes que dicen que eso hace
que te enfermes peor, se asustó. Y, ándale, que
ahí vamos a buscar dónde lo podían curar.
Nos trajeron en vuelta y vuelta, hasta que
un amigo que escribió al feis del Bronco (¿tú
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crees que él conteste su feis?, yo digo que no,
pero igual sí te contestan) supo que debía ir
al Drive-thru del Paseo Santa Catarina. Eso
fue a mediados de julio. Lo lleve ahí, hicimos
una pinche fila de ocho horas y le hicieron la
prueba. Hubieras visto cómo se puso el pinche
chillón, ya después de una semana le dieron
el resultado, aunque él ya se sentía bien, y
¡pum! le dicen que sí tenía covid y se agüitó
de nuevo; se andaba desmayando. Fue cosa de
un rato, ya a los dos o tres días se alivianó y
ahora ahí anda el pinche gordo como si nada
le hubiera pasado. Yo no me sentí mal, por eso
no me chequé. Pero sí nos sacaron un pedo.
Autoconciencia
del yo:

Paternidad:

Yo he batallado mucho aquí en Monterrey
-continuó Humberto relatándome su vida
en esta ciudad-, pero ya no he pensado en
regresarme a Chiapas, ¿pa’ qué?, aquí estoy
bien. Tengo mi casa, mis hijos, mis amigos, mi
mujer. También tengo una camioneta que es
mi orgullo, fui ahorrando de a poco y la pude
comprar con las personas con las que trabajaba
mi señora; me costó cien mil pesos hace tres
años y por eso la cuido mucho. Después está
mi casa, que ya mero termino de pagar, y es
lo que más quiero, claro, primero está Dios
y mi familia. Pero mi camioneta es todo para
mí. Mírala, ¿a poco no está con madre? A
veces no tengo ni para echarle gasolina, pero
no me importa. No tengo dinero en el banco;
cada que podemos le vamos echando algo de
dinero a la cuenta de la caja de ahorro que hay
allá en la colonia. Esto le enseño siempre a mis
gemelos. Yo no tengo nada más que dejarles
que mi ejemplo. Cuando yo me muera ellos

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me representarán en esta tierra, y por eso
deben ser hombres cabales: deben ser fuertes,
ahorrar, trabajar, tener palabra. Un hombre
sin trabajo, sin ahorros, sin familia, no sirve
pa’ nada, ni es responsable, ni es hombre.
¿Que las cosas son duras? Pues sí ¿qué nadie
te ayuda?, pues casi no. ¿Que hay quien se
aprovecha de ti?, pues también. Pero de eso
se trata ser hombre, de salir adelante, de ser
fuerte y no caerse… aunque tenga uno muchas
ganas.
Muerte:

A veces extraño a Andrés. Dentro de unos días
él cumpliría años y me gustaría abrazarlo,
ése era un hombre de una pieza, una media
chueca, pero toda entera.

Conclusiones
En este apartado se añade un conjunto de reflexiones analíticas
que convergen entre las emergencias de las personas indígenas
que viven en la ciudad y las vicisitudes existenciales que se lían
en un hombre que ve conflictuada su masculinidad en contextos
donde no se emprende ni de la misma manera ni bajo la misma
forma. Estas reflexiones consideran, en primera instancia, los
retos y dificultades que implican la combinación de narrativas
y categorías de análisis que, trasladadas, resignificadas e
interseccionadas en un discurso común, recrean y son insumo
para el reconocimiento y aprehensión de una realidad que escapa
al dominio total de una sola disciplina. La transdisciplinariedad,
como se ha dicho anteriormente, se sostiene en la consideración
de que las fronteras disciplinares no son estáticas sino flexibles
y permiten, para la atención, comprensión o estudio de
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problemáticas o realidades complejas el préstamo de contenidos
teóricos que, en este caso, han sido de suma importancia.
Por ejemplo, para María Zambrano (2010) la palabra que
un autor le da al protagonista, la da dentro de los límites de su
situación, “sin romper el círculo mágico de un sueño” (103). Para
ella, como para Unamuno,
trascender no es romper sino extraer del conflicto una verdad
válida universalmente, necesaria de ser revelada a la conciencia
(…). El poeta aquí, como el personaje, ha cumplido por entero su acción trascendente: ha vertido su conciencia intacta –
tiempo-luz– en modo que diríamos transubjetivo. (Zambrano,
2010, p. 103)

Pero con tal transubjetividad no se trata “de aplicar
principios generales en casos concretos, ni tampoco de inducir
únicamente máximas desde las decisiones concretas, sino de
descubrir en los distintos ámbitos la peculiar modulación del
principio común” (Cortina &amp; Martínez, 2001, p. 159). Para cada
campo existe una innegable especificidad y por eso hay códigos
comunes a ellos, pero manifiestos en tantas diferentes versiones
como individuos puedan interpretarlos (Cortina &amp; Martínez,
2001). Por tal complejidad, atender a las innumerables versiones
nos obliga a hacerlo desde la transdisciplinariedad.
En Nada menos que todo un hombre, Unamuno nos relata el
objeto que ha de ser luego tema de su investigación metafísica.
Se podría argüir que ese objeto conseguido en la novela no
tiene realidad ninguna, que se trata de entes de ficción, de
personas puramente imaginarias, pero, aparte de que el ente
de ficción dista mucho de ser nada, sino que, por el contrario,

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tiene una peculiar realidad, basta recordar el principio fundamental de la fenomenología de Husserl —con la que tan honda relación tiene todo lo anterior—, según el cual la fantasía
o la intuición imaginativa son tan aptas como la intuición de
hechos reales para conseguir la aprehensión de las esencias, y
aun acaso ofrecen alguna ventaja(…); porque la aprehensión
de tales objetos ideales no implica en modo alguno la posición
de ninguna existencia individual ni la menor afirmación acerca de hechos. Por tanto, la novela puede servir, como la propia
experiencia de la vida humana, de la cual, en definitiva, deriva, para llegar a conocer las esencias de los modos de ser que
constituyen al hombre. Su sentido excede, pues, del plano de
una mera antropología, se entiende, en cuanto a sus posibilidades, y es capaz de llevarnos a una consideración ontológica.
(Marías, 1997, p. 73)

Para Unamuno, según Julián Marías (1997), la realidad
del personaje de ficción se parece a la concreta en que no está
hecha, en que se tiene que ir haciendo y en que se puede contar,
y en eso radica lícitamente su drama. Se podría decir que los
personajes de ficción no son reales, “pero esto requeriría ponerse
previamente de acuerdo sobre lo que se entiende por realidad [y
es] evidente que ésta les compete de algún modo (…)” (Marías,
1997, p. 33). Para Unamuno, en sus personajes él encuentra al
mismo ser humano, ese ser que para él “es la verdadera realidad
y a la vez el tema de su angustiada preocupación [por lo que
podría decirse] con perfecto sentido: «¿Ente de ficción? ¿Ente
de realidad? De realidad de ficción, que es ficción de realidad»”.
(Marías, 1997, p. 33)
Los personajes de Unamuno, sus pueblos, la descripción
de las cosas, son síntesis colectivas relatadas de lo que a esos
personajes les sucede, son recapitulaciones de muchos hombres
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a lo largo de los años. “Este es el sentido de esa excepción, que
tantos graves problemas suscita: (…), el del sentido de la vida
colectiva —expresión en extremo ambigua— y el del sujeto y la
personalidad de ese vivir. (Marías, 1997, p. 42)
Aunque “nos muestra al personaje viviendo en el mundo,
con otras personas, tratando con ellas, afanado en quehaceres, en
relación con su sociedad y los asuntos de su época” (Marías, 1997,
p. 47) en realidad, Unamuno configura esquemas, creaciones
simbólicas “en que el autor pone en juego figuras convencionales,
que representan problemas o afanes universales (…) [la anécdota]
es el pretexto para que se muestre el drama de la personalidad; lo
que importa no es que suceda tal o cual cosa, sino el ser yo de cada
uno de los protagonistas”. (Marías, 1997, p. 45-46)
Humberto es un hombre que se ha visto debilitado pero
que no es débil ni tiene temor a tal condición. Él no ha admitido
para sí más que un estrecho margen de fracaso. Se ha hecho
solo. Estimó a un hombre mucho más de lo que ha estimado a
cualquier mujer, pero se casó porque era un requisito, y porque
era necesario tanto moral, social como económicamente, pero
ella siempre queda al final de sus prioridades, al final de los
enunciados; tiene un carácter instrumental, ella es usada para
algo o por algo.
Por su heterosexualidad asumida, la improbable
materialización (o por lo menos explicitación) del amor
que Humberto sintió [y siente aún] por su amigo Andrés no
encuentra sustituto y le permanece fragmentado, astillado en sus
afectos presentes y futuros. Acaso, tal orientación es sustituida
con su participación en espacios de homosocialización (como
el grupo de adoradores nocturnos) que le brindan, si no la
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

expresión de emociones sexuales, si fraternidades masculinas
que le suplantan. Pero ahora se encuentra acompañado y de tal
vínculo familiar se desprende lo más sólido de su hombría: debe
proteger a su familia.
Siendo críticos, tal mandato de protección familiar
podría considerarse como un constructo identitario que sesga
negativamente sus posibilidades existenciales y ubica en
posición de subordinación a las personas que dependen de él,
y aquí es donde radica la diferencia entre comportamiento e
identidad. La existencia sostenida de puntos de coincidencia en
comportamientos incesantes no significa identidad sino hábito. Y
para Humberto protección no deviene en ejercicio de poder sino
en ejercicio de amor. Y ello sí puede resignificarse en identidad:
la protección de a quién se ama (porque allí uno se da) y no dé a
quien se cree poseer (donde el yo tutor resulta en narciso). Sólo
así, mediante el darse colectivo, la protección como dispositivo
humano puede ser parte de lo que somos (identidad) y no sólo de
lo que hacemos (comportamiento).
Humberto es un hombre que, como tantos otros, migró y
vio reconfigurada su vida en un lugar distinto al de su nacimiento.
En el contexto adverso de rechazo, marginación, exclusión
y discriminación que le ha tocado vivir, tal vez su existencia
no se estime ejemplar, pero sí ejemplo de lo que enfrentan los
hombres indígenas en la ciudad, del conflicto que supone el
verse comprometidos a adaptar su identidad y de la voluntad y
fortaleza con la que responden ―o no― a todo ello. Quizá a ello
se refería el historiador italiano Carlo Ginzburg (2008) cuando
sostenía que el:
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ampliar hacia abajo la noción histórica de “individuo” no es objetivo de poca monta. Existe ciertamente el riesgo de caer en la
anécdota (...) pero no es un riesgo insalvable. (...) Se ha demostrado que en un individuo (…), carente en sí de relieve y por ello
representativo, pueden escrutarse, como en un microcosmos,
las características de todo un estrato social en un determinado
periodo histórico. (p.21).

Obrero en una ciudad industrial, Humberto ha percibido
cómo su vida es determinada o, mejor dicho, subjetivada a partir
de una jerarquización sociocultural en la que no ocupa más
que uno de los escaños inferiores. En tanto que nada se le ha
regalado, su existencia admite una rúbrica de trabajo, esfuerzo
y dedicación y, frente a ella, arroga para sí el derecho a ser
reconocido como nuevoleonés ―signifique lo que fuere. ¿Qué
otros valores culturales o marcas identitarias serían necesarias
para la concesión de tal reconocimiento? Si él lo asume así, ¿por
qué alguien habría de oponerse?
De voz más bien delgada, aguda, pero recia, camina
por el mundo pensándose digno de escucha pero, al mismo
tiempo, lamentándose por no haber encontrado ―aún― las
personas correctas que lo hagan. ¿Vale la pena escuchar esta
voz? La de Humberto, como la de muchos otros similares a
él, simboliza una melodía común que se expresa modulada
en las versiones organizadas de forma diferente por los
acontecimientos de la existencia individual. Es ésta una pieza
colectiva que puede ser sostenida hasta encontrar resonancia
y una vez ahí pueda manifestarse en interpretaciones nuevas.
Este escrito es un dispositivo que se suma ―y vibra― ante
tal reinvención.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Cultura, Modernidad y camp
camp: resistencia sin agenda
Culture, Modernity and camp
camp: resistance without an
agenda
Alexa Rosales Rivera1
Eleocadio Martínez Silva2
Resumen: El siguiente trabajo tiene por objetivo pensar las expresiones actuales de la sensibilidad camp desde el marco de la cultura y sus
procesos dialécticos. Nos situaremos en el contexto de una Modernidad
tardía considerando sus vicisitudes como factores que explican la proliferación del camp. Así mismo, en su convergencia con las redes sociales, encontraremos que el camp ofrece suficiente material audiovisual en
el que se aprecia su carácter lúdico y hasta frívolo, así como un potencial político para responder a las interpelaciones de la hegemonía en
cuestiones de clase, género, gusto, entre otras.
Palabras clave: cultura, modernidad, camp, resistencia.
Abstract: The present paper aims to reflect on the current expressions
of camp sensibility in the framework of the dialectical processes of culture. To do so we will place ourselves in the context of late modernity
1 Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL). Monterrey, México.
2 Profesor-investigador de tiempo completo. Facultad de Filosofía y
Letras. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey, México.

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considering its vicissitudes as factors that explain the proliferation of
camp. Taking into account its convergence with social networks, we
will find that camp aesthetics extend and offer enough audiovisual material in which its playful and even frivolous nature can be appreciated,
as well as its political potential to respond to the interpellations of the
hegemony in matters of class, gender, taste, among others.
Key words: culture, modernity, camp, resistance.

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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Cultura y relaciones de poder
Muchos debates se han desencadenado alrededor del concepto
cultura. En sus inicios se le confinó al terreno espiritual y al de
las bellas artes (Thompson, 2002). No obstante, su peso en la
configuración de las sociedades, integrando creencias, valores,
actitudes y productos materiales, obligó a concebirla de manera
holística. La cultura se encuentra en los aspectos más mundanos
y constituye un conjunto de prácticas y significados que crean y
se recrean, desde los cuales fabricamos y asimos el mundo que
nos rodea (Echeverría, 2010). La dinámica de la cultura nos obligó
a cuestionar la posición de las personas en ella y su capacidad
de agencia: ¿somos marionetas que simplemente responden al
contexto histórico, o individuos cuyos deseos pueden expresarse
más allá de los parámetros establecidos por la cultura? No
podemos razonar si no se establece de antemano una identidad a
partir de un conjunto de preceptos aprendidos al llegar al mundo,
pero es imposible que esta identidad que nos es asignada desde
el exterior determine enteramente nuestro razonamiento (Sen,
1998), debe tomarse tan sólo como un punto de partida. De acuerdo
con Freire (2012), efectivamente, existen condicionantes, pero no
tienen que tomarse por destinos; se trata de un proceso dialéctico
entre la pretendida objetividad de instituciones legitimadas, y la
subjetividad de realidades particulares y diversas.
Las subjetividades son construidas en la actuación constante
de los discursos y las prácticas que interpelan a los sujetos.
Y, viceversa, estas subjetividades que se actúan, transforman
también esos lugares de sujeción, cambiando así paulatina o radicalmente los términos mismos de las nuevas actuaciones. O

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

sea, no es que por un lado esté ya definido el sujeto y por otro la
subjetividad, sino que ambos están desplegándose y troquelándose mutuamente a propósito de esos puntos de sutura que son
las identidades. (Restrepo, 2006, p. 150)

“Nadie puede darse la vida a sí mismo, y nadie puede,
tampoco, darse su propia identidad” (Meirieu, 1998, p. 21).
Nuestra identidad, ya que no es cien por ciento innata, puede
evolucionar con el paso del tiempo y las experiencias vividas;
estamos sujetas al cambio. Y esto es lo que nos da capacidad de
agencia, la “imposibilidad de clausura como prueba de una vida
que no sea destino” (Ema, 2012, p.100). Así, mujeres y hombres
son capaces de responder a una interpelación reconociéndose en
el nombramiento que otro hace de ellas y ellos, o bien, pueden
volverse contra ésta, superándola o negándola. Y es en este
proceso de negatividad que radica la posibilidad de ser, de la
libertad como posibilidad de transformación (Butler, 2012). La
negatividad constitutiva sería más bien un empuje productivo
para recrearnos (Ema, 2012). Es un proceso generador de opciones
que necesitan existir para luego ser negadas y superadas como
reflexividad de la consciencia, respondiendo a los discursos que
nos producen y cambiándolos (Butler, 2012).
De tal manera, “la desobediencia a la autoridad es uno de
los actos más sanos y naturales” (Hardt y Negri, 2000, p. 176) por
la ambivalencia que forma parte de la identidad, enmarcada en
procesos de opresión y liberación (Bauman, 2005). Son procesos
correspondientes al rechazo de los discursos externos que nos
construyen y a la necesidad que tenemos de ellos, pues, “yo soy
‘yo’ [...] pero no lo soy sino en la medida en la que estoy en la
relación, en la exposición a los otros y en la sorpresa por los otros
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

–los otros humanos, los otros animales, vegetales, minerales...”
(Nancy y Moreno, 2013, p. 209). Tal dinámica impide llegar a
cierres definitivos. Lo único definitivo es nuestra existencia
en condición de devenir. Producimos prácticas y soluciones
contingentes posibilitadas desde el contexto histórico (Ema,
2012), lo cual rechaza la idea de una identidad o esencia original,
anteriores a los discursos que nos construyen (Butler, 2012).
Es en estos procesos que cada persona se va haciendo una
idea del mundo, de sí misma y su posición frente a los demás; se va
construyendo su realidad, y hay tantas realidades/subjetividades,
como personas en el mundo. A pesar de lo anterior, cada subjetividad
comparte un terreno común –una realidad objetivada– con
otras subjetividades (Berger y Luckmann, 2001), un espacio que
pretende mediar, en el que se prolongan las batallas posibilitando
consenso y fricción. Ampliando la escala, pasando de individuo a
colectividad, se forman sociedades que a su vez interactúan con
otras y son susceptibles de cambiarse en sus encuentros.
Sin embargo, a lo largo de la historia humana, los
encuentros entre culturas se han distinguido por la violencia y
el deseo de erradicar al otro. De abrirse una vía de comunicación,
frecuentemente encontramos que los intercambios no son
equitativos; ciertas voces logran tener mayor peso —en ese
supuesto terreno común, una realidad objetivada sin ser
necesariamente imparcial— que otras por el poder material
y simbólico que heredaron de una historia de dominación, que
queda plasmada en una jerarquía estética y cultural, donde
encontramos formas deseables y repudiadas, nobles y ordinarias.
Quien se invista con las formas más valoradas llevará ventaja para
hacer que el mundo escuche lo que tiene que decir; ya la estética
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

inculcada nos predispone al hacer una valoración del contenido.
Mediante estos mecanismos culturales aún se puede alinear a
los desposeídos de poder simbólico a los designios de personas
cubiertas por signos de virtud y belleza; se ejerce una violencia
simbólica a través de la cultura oficial que las élites instituyen.
De acuerdo con Néstor García (1981), la cultura oficial
inculca los intereses de la hegemonía y legitima las estructuras
dominantes encubriendo su arbitrariedad, haciéndolas pasar por
naturales y por el único estado posible en el que pudo desembocar
la historia humana y el comportamiento de las personas. Desde
diversos flancos se inculca un modo aceptable para conducirse y
para aspirar. La estética y su clasificación de significantes fungen
como una guía inmediata, casi instintiva, que nos señala el camino
y las personas a las que se debe seguir e imitar por sus supuestas
virtudes en sintonía con la imagen que proyectan.
Es por ello que “la racionalidad requiere esencialmente
representación” (Rodríguez, 1998, p. 4), pues las representaciones
nos sirven para valorar la viabilidad de nuestras empresas. De
esta forma, al ser recibidos por un mundo ya trazado, resultará
más sencillo decantarnos por un camino en lugar de otro; ¿cómo
luce y se comporta la gente más valorada?, ¿qué debe hacer una
mujer?, ¿cuál es el papel de un hombre y qué rasgos físicos engloba
la noción de lo masculino?, ¿cuáles son las prácticas destinadas
para la clase alta, media y baja? Basta ver las formas, las puestas
en escena de nuestro entorno, para descifrar el script social y
darnos una idea de lo que debemos hacer y de cómo debemos
presentarnos frente a la sociedad, la cual ya ha delimitado las
opciones que cada persona tendrá a su disposición, de acuerdo
con su papel.
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Para lograr que cada persona se ciña a su posición en
la jerarquía, por medio de diversas autoridades, se realiza un
Trabajo Pedagógico (Bourdieu y Passeron, 1996); la familia inculca
por repetición la adhesión a posturas apropiadas, la escuela
hace otro tanto para que el individuo interiorice normas que,
aunque rompa, las reconozca como legítimas. El éxito de la
Acción Pedagógica como dominación radica en que el individuo
interiorice la legitimidad de las reglas y de las autoridades más
que en su fiel adhesión a lo que dictan las reglas, pues romperlas
no atenta contra las jerarquías instituidas, pero cuestionar su
legitimidad, revelar sus prácticas, sus ceremonias y atavíos como
arbitrariedades culturales, por otro lado, es más peligroso para
quienes detentan el poder. Por ello, la cultura dominante prefiere
predicarle al converso, pues se corren menos riesgos de que las
puestas en escena y despliegues de autoridad sean cuestionados.
Por lo tanto, la clase media es presa predilecta de la
dominación simbólica (Lagarde, 2016), mientras que la clase
obrera, más ajena a la idiosincrasia de la burguesía, podría ser
más reacia o, desde otra perspectiva, más racional y crítica, ante
la imposición de otras formas de vida que nada tienen que ver
con ellos ni con sus necesidades o sistema de valores. A pesar de
ello, aún es posible que termine interiorizando la legitimidad de
la hegemonía por la exclusión que ésta hace de ellos (Bourdieu y
Passeron, 1996), principalmente porque la exclusión, a lo largo
de la historia, conlleva represalias como la “muerte, reclusión,
aislamiento social, sanción económica, amonestación”, etc. (Sau,
1991, p. 179). Muchos han sido los intentos por arreglar estas
relaciones de dominación tan arbitrarias como absurdas. Pero
como señala Baudrillard, a menudo, cuestionarlas directamente
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

o explotar contra ellas no hace más que resucitar su poder, pues
encuentran la manera de reencarnar en otras formas.
Por otro lado, cuando las autoridades simulan y las masas
se unen a la farsa, se produce un resultado inesperado, “una especie
de parodia, de hipersimulación [...] las masas, que no debían ser
más que el ganado de la cultura”, se transforman en “el agente
exterminador de esta cultura” (Baudrillard, 1978, p. 86). Si antes
los movimientos explotaban, ahora implotan. Cuando tratamos
de arreglar las incongruencias, pero el mundo es sordo ante los
reclamos, entonces dejamos que sus formas crezcan y choquen
entre ellas, provocando el más grande absurdo. Justo como las
mascaradas femeninas, mujeres que se interpretan y exageran a
sí mismas o, mejor dicho, que extreman el ideal hegemónico de la
femineidad, y que, a diferencia de los transformistas, la sorpresa y la
incongruencia se encuentra entre su identidad, conscientemente
enmascarada, y el papel exagerado que interpretan, rol del que
de todas maneras nunca se pueden desprender, pues la sociedad
no las concibe de otra forma (Robertson, 1996). Sólo a través de
la autoparodia existe la posibilidad de neutralizar la estética que
las somete, de despojarla de su poder. Así lo hacía el colectivo de
arte ASCO al reproducir y exagerar los estereotipos chicanos que
los marginaban (Flores, 2020).
En el mismo sentido, Baudrillard habla de la
hipersimulación como un mecanismo amenazante para la
autoridad, pues ‘explotar’, atacar directamente a la autoridad y
su cultura, no hace más que resucitarla; ‘implotar’, por otro lado,
‘simular’ como ellos lo hacen, conlleva a una hipersimulación,
la cual resulta más poderosa para vaciar las prácticas culturales
de todo sentido; se vuelven incongruentes y pierden el poder de
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

volver a tomarse por serias o legítimas. La afronta no se dirige al
discurso que proponen las formas, va contra las formas mismas.
Barthes afirma que estas expresiones, las que comunican
más allá del nivel informativo y simbólico, corresponden a
un tercer nivel de análisis, sería hablar de un ‘tercer sentido’
o ‘significancia’ cuando las formas se exageran a sí mismas y
desbordan el significante. La principal cualidad del tercer sentido
es que borra “los límites entre expresión y el disfraz” (Barthes,
1986, p. 55). El tercer sentido, una cualidad que encontramos en
el camp, suele desbordar la forma y su significado. A partir de la
exageración estética, de su uso gratuito, termina transmitiéndonos
algo más, algo difícil de sujetar porque rebasa lo informativo y lo
simbólico, porque es algo que está fuera de la cultura y tan sólo lo
presentimos, no se aprehende inteligiblemente. De hecho, el camp
echa por la borda las herramientas hermenéuticas, enfatizando,
sin dar justificación alguna, las formas, las texturas y el estilo
(Cleto, 2019). Nos quedamos con una experiencia estética que,
aunque se niegue a aportarnos un mensaje claro, está ahí y debe
ser nombrada, es parte de la experiencia humana.
Hablando de hipersimulación, tercer sentido, o camp,
diversos autores coinciden en la dificultad de describir y analizar
esos sentidos “obtusos” que están “fuera del lenguaje” (Barthes,
1986, p. 61) y que no existen en sí mismos, sino que esperan ser
vislumbrados y completados por una audiencia capaz de apreciar
otras experiencias a partir de los significantes desligados de su
significado informativo y simbólico. La exageración y el absurdo
nos sacude, entonces, en lugar de decodificar el signo como
acostumbramos hacerlo, experimentamos sensiblemente la
arbitrariedad del lazo que une al significante con el significado,
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cualidad básica del signo (Saussure, 1945). Algo similar sucede
con la saturación semántica; después del uso desmedido y
repetitivo de una palabra, ésta deja de tener sentido y hasta nos
extraña su sonido. Entonces apreciamos tan sólo su conjunto
de significantes arbitrarios que, en muchos casos, por ninguna
razón vital llegaron a convertirse en los representantes de cierto
significado. Tal fenómeno hace que cualquier pretensión de
seriedad al volver a actuar bajo ciertas formas resulte graciosa,
pues ya no creemos en una esencia detrás de ellas.
De acuerdo con Fabio Cleto (2019), éste es uno de los
efectos más poderosos del camp, pues gracias a esta dislocación
entre significante y significado, en muchos casos, exhibe las
formas, las prácticas y estilos estéticos a los que recurre la vanidad
moral y su aspiración a la originalidad y autenticidad. Así, el camp
resulta interesante porque dentro de las posibilidades que ofrece
esta sensibilidad, tiende a reproducir la estética de los ideales
hegemónicos, pero exagerando sus formas. Esta exageración
desborda el sentido de los significantes y comenzamos a
apreciarlos por lo que son: disfraces frecuentemente arbitrarios.
Sensibilidad camp
Al hablar del camp es obligatorio remontarnos a la referencia de
base que corresponde a Susan Sontag y su célebre ensayo, Notes
on Camp, publicado por primera vez en 1964. En él describe una
sensibilidad estética cuyas principales cualidades suelen ser la
exageración y el artificio. El camp es una visión del mundo en
términos de un estilo particular que presenta cosas siendo lo que
no son. “El camp lo ve todo entre comillas. No será una lámpara,
sino una «lámpara»; no una mujer, sino una «mujer». Percibir el
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camp en los objetos y las personas es comprender el Ser-comoRepresentación-de-un-Papel” (Sontag, 2005, p. 360). Siguiendo
a la autora, si el camp percibe las cosas como un juego de roles,
entonces el camp es capaz de convertir a un hombre en mujer,
a una mujer en hombre, a una persona en cosa y a una cosa en
persona. Sólo es necesario abstraer la cualidad característica del
objeto o persona en cuestión para jugar con su rasgo distintivo
y reproducirlo en distintos contextos. A menudo, este juego de
asociación de formas que salen de sus campos para desplegarse
en los escenarios más impensables resulta en yuxtaposiciones
absurdas e irrisorias, por lo tanto, el humor es un resultado
común en el camp.
Esta sensibilidad pone especial énfasis en la forma
sobre el contenido, facilita una mirada divertida sobre todos
los artificios y puestas en escena desplegadas en la vida social,
revelando la cómica arbitrariedad de actuaciones que se toman
por serias. Sean los protocolos de la monarquía, las exhibiciones
de hipermasculinidad de Vladímir Putin montando a caballo sin
camisa, o la pose de lujo y glamour de María Félix, todos comparten
cierta exageración y teatralidad, y no pasan inadvertidos por
la sensibilidad camp. El camp puede ser totalmente ingenuo o
consciente de su exageración y comicidad resultante al tratar de
representar un papel.
También, en el camp la ambición suele ser desmesurada,
lo cual garantiza el fracaso. De forma ilustrativa, Sontag expone
que aspirar a lograr la estética cinematográfica y efecto dramático
de grandes producciones, pero contando con sólo tres pesos de
presupuesto, puede resultar en un buen camp; algo tan malo que
es bueno porque fracasa en su intento de ser serio. “El gusto camp
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[...] no menosprecia a quien logra ser seriamente dramático. Lo
que hace es encontrar el éxito en ciertos apasionados fracasos”
(Sontag, 2005, p. 375). Estos “fracasos” son apreciados porque
revelan “otra clase de verdad acerca de la situación humana,
otra experiencia de lo que constituye ser humano; en suma: otra
sensibilidad válida” (Sontag, 2005, p. 369) y legítima, aunque no
se manifieste a través de una imagen seria ni solemne.
Al tratar de identificar las formas del camp, sus creadores
y su público, diversos autores coinciden en su origen marginal.
La sensibilidad para captarlo suele surgir en grupos que no
encuentran un lugar acorde a las prescripciones sociales de
heterosexualidad, belleza, clase, educación, decoro, gusto,
etc. El ejemplo más ilustrativo es el fracaso de las drag queens.
Hombres que en un principio deseaban emular el lujo y belleza
de las divas del cine, encontraron que en su estrafalario intento
(exagerando los ademanes ‘femeninos’ y la opulencia con
extravagantes atuendos) quedaban expuestos como una copia
fallida y bufonesca del ideal de femineidad elegante. No obstante,
esta figura bufonesca tenía una perspectiva valiosa que ofrecer,
sin buscarlo, terminó desencializando las ideas de género; la
femineidad no está atada al sexo, como tantas otras cosas, se trata
de un acto performativo (McElroy, 2017), incluso las mujeres
tienen que actuar la femineidad.
A pesar de producir una reflexión que los liberaría de las
burlas, las drags continuaron celebrando y disfrutando de su figura
marginal e irrisoria, así como de sus puestas en escena, cuyo primer
objetivo es la subjetivación y goce del propio exponente, quien se
divierte escapando de las convenciones del mundo al exagerar las
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formas y afectaciones de personalidad hegemónicas. Éste es un
ejemplo de cómo la sensibilidad camp es propensa a resonar en
la sensibilidad de las personas cuyas biografías están marcadas
por grandes rupturas (Van de Port, 2012), personas que, por su
pobreza, orientación sexual, sexo, color, enfrentan un recorrido
vital más turbulento que el de la población bien adaptada (Core,
1984), que precisamente por estar bien adaptada es más raro
que cuestionen y encuentren vanas e irrisorias las formas que
los rigen. Incluso, asegura Van de Port (2012), en el corazón del
trauma se encuentra la comprensión de que los órdenes sociales,
morales y culturales que siempre se habían naturalizado estaban,
de hecho, fundados en fantasías o arbitrariedades.
Con la creciente precarización laboral y los efectos que
ésta desencadena, cada vez nos encontramos con más personas
cuyas identidades y realidades no encuentran ningún espacio
legítimo para existir dentro de los rígidos scripts sociales. En
estos tiempos se incita a toda la población a superarse, a ser
la mejor versión de sí misma, a ser exitosa y no conformarse
con nada, pero su capital material no da más que para pobres
reproducciones o imitaciones fallidas del éxito. Además,
presenciamos un narcisismo, un ego, una ambición alimentada
por la propia cultura que incita a los jóvenes a representarse
como sujetos saludables (física y mentalmente), atractivos y
prósperos. La cultura de ‘las mejoras continuas’, un proceso de
perfeccionamiento sin fin, (Giddens, 1994) ha proporcionado
un nuevo modelo a perseguir, no obstante, una gran parte de
la población carece de medios para cumplir con el ideal. Justo
como la película ambiciosa de bajo presupuesto, el resultado
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más probable para esta sociedad de ambiciones elevadísimas y
escasos recursos, es el camp.
Jóvenes inmersos en una cultura de masas más vertiginosa
que la que surgió en la postguerra, jóvenes que crecieron con
educación y oportunidades que quizá sus padres no gozaron,
se ven reducidos a la realidad de un futuro laboral incierto. Por
primera vez la calidad de vida va en retroceso para las nuevas
generaciones (Bauman, 2018). Todas las posibilidades que se les
prometían en la infancia se desvanecen en condiciones precarias
de trabajo que los sume en un estado de vulnerabilidad económica,
social, psicológica, ambiental, etc. Se les propone subsistir con
trabajos insuficientes para la subjetivación de su persona, trabajos
que no alcanzan para estructurar su vida y alargan el sentimiento
de infancia en jóvenes adultos aún necesitados del sustento de
sus progenitores.
Disminuye la probabilidad de que la nueva fuerza laboral
experimente la vida como un recorrido lineal y acumulativo en
el que van adquiriendo maestría y bienes materiales con la única
condición de ser constantes y disciplinados (Sennett, 2005).
La perseverancia ya no rinde frutos, constantemente hay que
empezar de nuevo. Esta incertidumbre “hace que los procesos
de subjetivación social deban confrontar y autoconfrontar la
amenaza de la pérdida de continuidad subjetiva, provocando
un alza de procesos reflexivos sobre sí mismos” (Aedo, 2017, p.
410) Sin embargo, ante la contingencia que enfrenta la sociedad
actual, las formas de ego que encuentra el individuo para resolver
sus problemas pierden vigencia rápidamente, y éste descubre que
ya no hay un rol estructural donde poder ejercerlas (Aedo, 2017).
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La inestabilidad de las gestiones en el mercado laboral genera
contrariedades sin la posibilidad de soluciones duraderas.
La autorreflexión surge de la necesidad de resolver
un problema (Malishev, 2002), y las sociedades modernas
continuamente confrontan al individuo con cambios en las
estructuras, desestabilizando su función e identidad en ellas. Estas
situaciones generan quiebres morales (Zigon, 2007), procesos de
cambio que nos obligan a evaluar nuestra situación en el mundo.
La resolución exitosa de los dilemas devolvería al sujeto al modo
automático de las disposiciones morales. Paralelamente, las teorías
de Margaret Archer consideran que estas reflexiones servirían
para que las personas desarrollen planes de acción que resuelvan
un problema y les permita volver a la rutina de la vida cotidiana.
No obstante, en la actualidad, inmersos en una secuencia de
cambios cada vez más vertiginosos, es común que estos procesos
de reflexión se detonen sin proveer una solución satisfactoria.
Así, una posible alternativa sería que estas cuestiones irresueltas
en el plano privado terminarían por desbordarse al plano público
(Aedo, 2017); provocarían la formación de colectivos luchando
por nuevas condiciones estructurales, activando su capacidad de
agencia en conjunto.
Pero ¿qué pasaría con todo el producto de nuestras
reflexiones si no podemos encontrar soluciones prácticas y si
se nos disuade, a través de diversos mecanismos, de tomar parte
en iniciativas colectivas en terreno político? ¿Estos residuos sin
propósito podrían rescatarse en el camp? Una estética que es
capaz de resistir sin luchar, que juega con todas las referencias
a su alcance y que exprime de situaciones desafortunadas o
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vergonzosas material para disfrutar. Nos atreveríamos a deducir
que así lo hace toda una generación de jóvenes adultos, asiduos
consumidores de entretenimiento e información, preocupados y
conscientes de las dificultades que les plantea la época, pero sin
encontrar una solución para el absurdo mundo que se impone;
terminan enfrentándose a una aflicción que los llena de nostalgia,
sentimiento que habla de una percepción de pérdida (Becker,
2018), pérdida de oportunidades para subjetivarse, prosperar y
ser valorados en sociedad. Esta pérdida:
...favorece los vuelos de la mente, en una nostalgia anclada en
el presente, pero perteneciente al pasado, un presente que se
revela como insatisfactorio, gris, tedioso, sin posibilidades de
futuro [...] y no deja otra opción que la deserción del presente,
deserción que, si se realiza con una furtiva mirada al pasado,
con una sobrecarga conscientemente irónica, se vuelve camp
(Hueso, 2012, p. 391).

La ironía, componente frecuente en el camp, es una
distanciación detonada por el “escepticismo más o menos
diletante debido a la desilusión, al cansancio” (Gramsci, 2017, p.
313). Así mismo, encontramos que la ironía es útil para depurar
el dolor, expresándolo con frivolidad en una desafección política
que caracteriza al camp, el cual, desertando de todo compromiso
de seriedad y rectitud moral, encuentra un espacio de libertad y
creación para jugar con los cánones que excluyen o descalifican
a ciertos grupos. Según Echavarren, los cánones pasan por la
relectura de “las minorías clandestinas, irreconocidas,” y son
contemplados o ejercitados “con la conciencia de su falsedad o
arbitrariedad [...] y resultan, por lo tanto, presa de la irrisión”
(2001, p. 208).
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Esta profanación de parámetros culturales desestabiliza
los signos y ofrece la posibilidad de cambiarlos, pero sin dictar
las guías que ayuden a establecer sus remplazos. En este sentido,
“la exacerbación y crispación camp llevan a una disgregación
o diseminación de «lo fragmentario y antiorganizativo»”
(Echavarren, 2001, p. 211). Sería una forma de responder con la
misma moneda: turbando las concepciones canónicas que han
desorganizado la vida de los grupos marginados en primer lugar.
Así, el camp podría considerarse como una resistencia y, a la
vez, expresión consecuente con las vicisitudes de la Modernidad,
definida por sus modos de producción y consumo, medios
masivos e innovaciones tecnológicas que terminan impactando
en las prácticas culturales y el pensamiento contemporáneo, cuya
principal cualidad parece ser una amalgama problemática entre
los conceptos de libertad, identidad e inseguridad.
Tomando en cuenta lo mencionado hasta el momento
proponemos trazar el impacto de una serie de factores en el
estímulo y proliferación de la sensibilidad camp. En el presente
panorama los jóvenes se enfrentan a una serie de cambios
económicos e ideológicos que desestabilizan el curso y merman
la calidad de sus vidas. Encima de ello, corren el riesgo de
culparse por los sinsabores de su realidad, experimentan un odio
internalizado como una nueva forma de vivenciar su pobreza.
Actualmente, desgracia como fortuna son responsabilidad del
individuo. Si eres pobre es tu culpa, si caes enfermo también es tu
culpa. Desde el abandono de la creencia de un Dios para depositar
nuestra fe en las capacidades humanas, hasta la psicología positiva
que acompañó y preparó el terreno para la exitosa asimilación de
las estrategias neoliberales que se pusieron en marcha desde la
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década perdida de 1980, está casi prohibido quejarse y culpar a
alguien más además de nosotros mismos por nuestras desgracias
(Cabanas e Illouz, 2019).
En las sociedades del «yes, we can» o del «sí se puede», hay un
problema con la negatividad [...] cuando «no se puede», el sujeto se culpa y se castiga a sí mismo. No se puede «no poder». El
resultado es que, mientras las sociedades cuya forma de control
y disciplinamiento producen sujetos que si no acatan la norma
se caracterizan como criminales transgresores frente a la ley o
alguna autoridad exterior, actualmente existe la sensación de
que, si no puedes cumplir con lo que se demanda de ti, la culpa
está en ti. Y los sujetos no se viven como transgresores, sino,
efectivamente, como fracasados (Yébenes, 2020, párr. 14).

En la Modernidad, los sujetos se convierten en sus propios
verdugos, se exigen y explotan a sí mismos para escapar de su
miseria, para escapar de la precariedad y sensación de inseguridad
que se generaliza por toda la sociedad occidental a través de sus
variados estratos. Ante tal panorama, Lorey señala que “el «arte
de gobernar» […] no consiste principalmente en las sociedades
modernas en ser represivo, sino en un autodisciplinamiento
«volcado hacia dentro»” (2016, p. 41). Siguiendo la idea anterior,
si antes la homofobia o el racismo se consideraban como las
principales o más obvias formas de discriminación propensas
a la internalización, hoy, el estigma hacia la pobreza, incluso la
tristeza y la enfermedad, también produce sujetos desmoralizados
que, además de ser despreciados por la sociedad, se desprecian a
sí mismos. Para sobrellevarlo, la población ha encontrado formas
de expresar su realidad, de controlar la narrativa que los presenta
ante el mundo y hacer de su situación una historia familiar y
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amigable, que no sea juzgada, sino comprendida.
Esta necesidad de legitimar otras realidades hace del
camp (con el humor que lo caracteriza) una expresión capaz de
dignificar lo ‘otro’ y de formar comunidades. Como explica Horn
(2017) el camp no sólo es exageración, también debe llevar una carga
emocional, busca resonar en otras audiencias que posiblemente
compartan y entiendan la “perspectiva perversa” del performer.
El camp es la estética de una comunidad diaspórica (Van de
Port, 2012), una vía para conectar con la audiencia correcta, con
aquellos que, pudiendo compartir los mismos referentes estéticos,
se identifican y encuentran placer al obviar su subordinación y
sus fracasos mediante una teatralización que extirpa el dolor de
sus infortunios para convertirlos en fuente de placer mediante la
priorización del juego estético por encima del significado, como
se observa en la siguiente publicación compartida en Facebook.

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El camp puede ser ingenuo o intencional. De acuerdo con
Sontag, su forma más pura sería la ingenua (cada vez más rara), sin
embargo, Eve Kososfsky Sedgwick rescata una función especial del
camp intencional. Ella asegura que la idea de intencionalidad puede
generar una comunidad imaginaria para el espectador, quien se
hace las siguientes preguntas: ¿y si la audiencia adecuada para esto
fuera exactamente yo?, ¿qué pasa si, por ejemplo, las inversiones
resistentes, oblicuas y tangenciales de atención y atracción que
puedo aportar a este espectáculo son en realidad una respuesta
asombrosa a las inversiones resistentes, oblicuas y tangenciales
de la persona o de algunas de las personas que lo crearon?, ¿y si,
además, otro a quien no conozco o no reconozco puede verlo desde
el mismo ángulo ‘perverso’? (Sedgwick, 1990, p. 156).
Esta lógica ha sido altamente fecunda en las redes
sociales, donde continuamente las personas crean y comparten
contenido audiovisual esperando resonar en la audiencia
adecuada al proyectar su visión desde lo subalterno sobre
distintas dimensiones de la vida. Igualmente, el camp converge en
perfecta sinergia con las posibilidades que ofrecen las plataformas
digitales, medio compatible en tanto permite adoptar una pose
con mayor libertad y ligereza. A través de una publicación las
personas pueden ser tan extravagantes y juguetonas como lo
deseen. Los aspectos más mundanos pueden convertirse en fuente
de placer y risa al contemplarlos bajo la metáfora de “la vida
como teatro”, una de las máximas del camp, la cual ofrece muchas
posibilidades lúdicas. Como se aprecia en la siguiente imagen, un
evento tan mundano se lleva hasta la exageración, dramatización
e incluso se le añade un toque de glamour; todos los significantes
que observamos son la razón de ser de la imagen, el significado
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pasa a segundo plano. Aquí no importa lo que se hace o dice, sino
cómo se expresa. Las formas son las protagonistas.

Esta falta de seriedad, tanto en las redes sociales como
en el camp, suele ser recriminada cuando no se aprecian virtudes
o contribuciones inmediatas contra los problemas que nos
aquejan como sociedad, más aún cuando los vacían de toda
urgencia y gravedad para transformarlos en fuente de placer y
entretenimiento frívolo. Mientras unos abogan por el camp como
una forma de resistencia frente a la cultura dominante, también
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es importante considerar sus reveses. Diversos autores afirman
que hay una delgada línea entre la revelación contra las normas
hegemónicas y la legitimación que el camp podría hacer de ellas.
Bergman (1993) menciona que, en el mejor de los casos, el camp
puede ser una estrategia para ganar terreno, libertad para vivir
de diferentes formas; y en el peor, puede ofrecer la ilusión de
libertad cuando de hecho sólo repite en distintos formatos las
viejas prescripciones. Nielsen (2016), por ejemplo, afirma que
los clásicos cinematográficos del camp suelen afianzar mensajes
antifeministas y, ahora que el camp se ha popularizado y deja de
ser una práctica discursiva específicamente gay o necesariamente
dirigida a los homosexuales, se torna más difícil identificar sus
cualidades redentoras.
Así, las nuevas expresiones y modalidades del
camp en su convergencia con la web 2.0 corren el riesgo de
aparecer como un simple entretenimiento indiferente a los
problemas de la sociedad. La expresión del camp deja de ser
la herramienta exclusiva de un grupo en opresión y, desde su
asimilación y apreciación por parte del público general, pierde
su carácter subversivo, convirtiéndose parte del consumo
de entretenimiento diario que busca el usuario ‘prosumidor’
(productor y consumidor de contenido) de redes sociales.
En el pasado, el camp convergió con los medios
tradicionales de comunicación y terminó siendo absorbido por
un capitalismo que se apropió de su creatividad para venderla
a las masas. La visión creadora que surgía principalmente de
una subcultura conformada por hombres homosexuales era
explotada en las producciones cinematográficas destinadas al
consumo de la misma sociedad que los marginalizaba (Tinkcom,
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2002). Ahora que el camp converge con las nuevas plataformas
sociales, una vez más esta creatividad vuelve a ser absorbida por
el mercado. Asimila estas expresiones culturales y las despoja
de su valor como resistencia, convirtiéndolas en productos que
se adaptan a las prácticas de consumo y entretenimiento. La
expresión o sensibilidad camp es transformada en un vicio, propio
de la debilidad del individuo moderno, caracterizado como un
monstruo consumista, derrotado y sin aspiraciones que se entrega
a los placeres instantáneos y vanos.
Frente a las acusaciones de superficialidad y
despolitización, Goriunova (2013) rescata una importante
función de las prácticas observadas en las plataformas digitales,
a las que ella nombra bajo el concepto de «creatividad idiota”.
Declara que no nos convierte en individuos más libres y felices,
ni nos lleva hacia un mejor sistema social o político, es una
creatividad procesual y performativa y, como tal, no tiene por
qué culminar en logros sobresalientes o en un producto de
ningún tipo; tal creatividad tiene una función individualizadora
y subjetivante.
En defensa del camp, Isherwood (1999) asegura que no
se puede hacer camp sobre algo que no se toma en serio. El camp,
siendo cómico, artificioso, exagerado, inverosímil y absurdo,
usualmente logra decir algo honesto a través de la mentira (Dyer,
2005), pues incluso a través de sus juegos y exaltación de lo
artificial, la sensibilidad sirve como un catalizador para lacerar
las instituciones de la sociedad y sus gustos (Cleto, 2019), los
desnaturaliza. De igual forma, el efecto de los videos y memes
que los usuarios generan y que frecuentemente convergen con
las cualidades del camp, resulta ligero y gracioso, pero también,
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entre algunos se lee una faceta muy obscura en lo que demandan
y revelan; ofrecen pistas sobre los problemas actuales de la
condición humana (Goriunova, 2013).
Dentro de estas relaciones de poder es necesario
analizar las formas y efectos del camp actual, y permitirnos
observar la verdad que arroja toda esta producción de
videos y memes como muestra de un mecanismo que no sólo
responde a la perspectiva de la violencia del Estado contra
las personas, sino que éstas también producen expresiones
que se moldean y convierten en moneda corriente para los
medios de comunicación y las redes sociales, funcionando
subordinadas a la lógica de la idiotez, en la que todo puede
ser capitalizado, incluso el sufrimiento (Goriunova, 2013). Por
ejemplo, en las figuras 3 y 4 se aprecian asuntos serios como la
precarización laboral y la salud mental. El humor aparece por
la desproporción dramática de los fotogramas que denotan,
en un caso, un excesivo dramatismo para una práctica común
como el trabajo malbaratado –aunque la precarización laboral
no deja de ser un tema serio, ser compensados con pizzas
no alcanza el grado de evento traumatizante que expresan
los fotogramas–; y en otro, demasiado desenfado para la
experiencia real de vivir con una enfermedad mental. Por
supuesto, no recibimos el mensaje de forma lógica y ordenada
como aquí se ha intentado exponer, sin embargo, incluso antes
de racionalizar las imágenes, esta lógica escurridiza logra
transmitirse de forma inmediata a través de lo estético, y lo
primero que produce esta instantaneidad, esta mezcla entre
drama y desenfado, es un brote de absurdo cómico.
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Por las dinámicas descritas anteriormente es fácil
desestimar la posibilidad de reflexión y el potencial político del
camp, no obstante, el camp juega con las nociones de seriedad y
absurdo no para negarlas, sino para redimirlas. Scott Long (1993)
asegura que su empeño particular es arreglar la naturaleza del
absurdo, demostrando que la sociedad que se ríe de lo incorrecto
se ha descarrilado, y que percibir lo absurdo es darse cuenta
de que dos ideas conjuntas no van juntas; detrás del camp está
la expectativa de que una vez que se reconoce adecuadamente
lo absurdo, le seguirá un sentido de seriedad. Y una vez que se
remarca la falsedad, se genera un deseo incontenible por lo real
(Van de Port, 2012).
Modernidad y espacios intermedios
En los últimos años hemos presenciado una mayor proliferación
de la sensibilidad camp, estimulada por una Modernidad
desarrollada y todas las vicisitudes implicadas. Factores como el
pensamiento que ha producido la época, modos de producción
y mass media trabajan en sinergia creando múltiples esferas, cada
una con sus normas, así como espacios intermedios entre los
que se mueven los sujetos, aprehendiendo y resignificando el
mundo con todas sus contradicciones y absurdos desde la
estética que produce. Como veremos a continuación, estas
características crean el ambiente idóneo para el desarrollo de
una sociedad ambivalente; existen más opciones y libertad
para confeccionarnos una identidad, somos más conscientes
de los procesos sociales que nos predeterminan, pero, al mismo
tiempo, nos enfrentamos a modos de producción y consumo
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precarios e inestables, cuyo objetivo es crear plusvalía, la cual se
traduce en una brecha de poder que aumenta la estratificación y,
consecuentemente, crea limitantes en sociedades que pregonan
discursos de libertad e igualdad de oportunidades. En esta
duplicidad, la lucha por un capital material y simbólico que
otorgue cierta distinción se vuelve un proceso más complejo,
en el que las personas adquieren la habilidad para crear y
leer matices en el juego de las apariencias. A continuación,
trataremos de describir y trazar a grandes rasgos cómo es que
estas variables inciden en la proliferación de la sensibilidad
camp.
Empecemos por analizar la identidad del individuo
frente a las turbulencias de la época. La nueva precarización
laboral y la autovigilancia, la obsesión por el perfeccionamiento
propio, producen más personas que, además de ser relegadas a
los márgenes, vivencian sus carencias como estigmas. Lo que
haría posible que desarrollen una sensibilidad hacia el camp es
el hecho de que sus estigmas a menudo pueden ser disimulados.
Esta posibilidad de ocultamiento hace que presten especial
atención a los detalles. Como menciona Erving Goffman (2006),
lo que para gente sin contrariedades al presentarse ante los
demás es el fondo, para el sujeto estigmatizado que trata de
ocultar su situación, es la forma. O en palabras de Dyer al hablar
sobre la relación entre la sensibilidad camp y la subjetividad queer:
“porque teníamos que esconder lo que realmente sentíamos [...]
desarrollamos un ojo y oído para las superficies, apariencias,
formas-estilo. Mirándolo de esta manera, la sensibilidad camp es
considerablemente producto de nuestra opresión” (Dyer, 2002,
p. 53). Bajo esta misma lógica de ocultamiento del estigma,
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podemos preguntarnos, ¿cuántos jóvenes pulcros y educados,
viviendo bajo el cobijo de sus padres, en una primera impresión
logran disimular su desempleo o las carencias de un trabajo
precario, sus ansiedades y estragos en la salud mental, su
continuo temor de aparecer como una persona fallida frente al
modelo ideal? El contexto histórico de transición que enfrentan
los millennials, así como sus características sociodemográficas,
hacen posible que habiten dos realidades: una de privilegios y
otra de marginación. A pesar de convertirse en seres marginales
pueden disimularlo a través del acceso a servicios y bienes.
Aunque no posean nada, por un breve instante puede parecer que
lo tienen todo, pues “los marginados también son articulados a
través de la subcontratación y el consumo” (De la Garza et al,
2008, p. 17).
De esta forma se crea un lugar intermedio, condición
necesaria para desarrollar la sensibilidad camp (Ross, 1993);
jóvenes que de pequeños tuvieron acceso a la educación y a una
variedad de bienes vivencian y moldean su perspectiva desde la
marginación y otro tanto de privilegio. Pero no sólo esto hace
surgir espacios intermedios donde se terminan relativizando
las normas de cada esfera en la que nos desenvolvemos –esferas
apartadas que atraviesan un mismo cuerpo; de la transición de lo
tradicional a lo moderno, lo rural y lo urbano, la familia, escuela,
trabajo, etc.–, el vaivén de los sujetos entre distintos campos
especializados que introdujo la Modernidad, compartimentando la
vida social, maximiza la existencia de espacios intermedios y con
ello, nuestra capacidad para leer el sutil cambio de códigos entre
campos, entre culturas, entre subculturas, entre clases, géneros,
generaciones, etc.
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Otro factor que posibilita la proliferación de la
sensibilidad camp es la velocidad exponencial de la Modernidad.
El camp converge con el rápido y corto ciclo de vida en el que
evolucionan las tendencias contemporáneas; aparece una moda,
nuevas actitudes o estilos, se esparcen rápidamente y se superan
para dar paso a lo siguiente. Las tendencias quedan rápidamente
digeridas y almacenadas en nuestro bagaje cultural; dejan un
rastro que se vuelve parte del pasado. Dado que el camp se nutre
de modas pasadas y ahora todo se convierte en pasado de un día a
otro, abundan las piezas de cultura y entretenimiento para nutrir
su fuente de inspiración. Estos continuos cambios son los que
marcan la velocidad del tiempo, y los que hacen que los productos
de un modo de producción pasado, que ha perdido su poder de
crear y dominar significados culturales, estén disponibles en el
presente para ser redefinidos de acuerdo con los códigos de gusto
contemporáneos (Ross, 1993). Y ya que “las distinciones no son
verdades eternas o categorías suprahistóricas, sino elementos
reales de un tipo de organización social” (Williams, 1994, p.121),
es que los sujetos y objetos campy cambian con el paso del tiempo.
Lo que era un ejemplo de sofisticación y elegancia, al siguiente día
puede convertirse en un signo preciado y cómico para los juegos
del camp. Igualmente, lo que antes era símbolo de vulgaridad
y simpleza, el camp puede rescatarlo desde la consciencia de su
vulgaridad cognoscenti y celebrarlo.
También es importante considerar que el camp podría
extenderse a partir de las reflexiones de la vida social moderna,
es decir, “las prácticas sociales son examinadas constantemente
y reformadas a la luz de nueva información sobre esas mismas
prácticas, que de esa manera alteran su carácter constituyente”
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(Giddens, 1994, p. 46), y en lugar de interiorizarlas podemos
percatarnos del despliegue escénico que suponen. Estos procesos
continuos de reflexión no eran comunes en las sociedades
premodernas, cuando las tradiciones y sus fronteras eran
seriamente protegidas. Contrariamente, hoy en día, el contacto
con distintas idiosincrasias permite transitar entre distintos
códigos, los cuales no se mantienen aislados, sino que en
nuestros procesos reflexivos se ven confrontados sin importar
su procedencia. La importancia de las fronteras, de los límites,
es que “circunscriben el poder” legitimando “su uso dentro del
grupo” (Benhabib, 2006, p. 32); conforme estos límites se han
vuelto menos severos en el paso de las sociedades tradicionales a
las modernas, las formas inculcadas pierden su carácter sagrado,
se disipa el temor simbólico y se introduce en los sujetos la idea
de otras opciones, contrastan códigos y prácticas de distintos
campos sin torturarse mentalmente por transgredir fronteras.
Es así que en el presente se mezclan figuras religiosas con
temas musicales electrónicos y luces estroboscópicas en videos
irreverentes que se comparten en redes sociales sin temor a un
castigo divino. “Ya no hay respeto”, reaccionan burlonamente los
internautas, conscientes de la disolución de las barreras morales
que mantenían las estéticas apartadas.
Así mismo, el generalizado acceso a las tecnologías
de la información facilita algunos de los procesos descritos
anteriormente; ha permitido extender el consumo de
información y entretenimiento, produciendo una creciente
cantidad de personas iniciadas, ‘conocedoras’, capaces de
apreciar el camp y sus referencias provenientes de múltiples
campos. Justo como Villanueva postula, “para consumir el camp,
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se requiere de un capital cultural en constante movilización
y que no es accesible a todos los públicos” (2019, p.177).
Cada vez son más personas las que a través de sus smartphones
tienen acceso a las últimas tendencias y acontecimientos, a los
últimos productos de entretenimiento, así como a los debates
y fricciones generados en redes sociales a partir de asuntos
de relevancia social. Al deambular entre significados y formas
provenientes desde distintos campos, desde los más frívolos
hasta los más serios, aprendemos que entre las distintas esferas
de producción y consumo cultural “hay sutilezas que se leen
diferente, y si las conocemos podemos jugar con ellas de forma
sugestiva y ser deliberadamente camp” (Yinka Shonibare, como
se citó en Pochamara y Wierzchowska, 2017, p.698). Por
ejemplo, en la imagen que se presenta a continuación se mezclan
significantes de terrenos distantes, y para que se produzca el
efecto estético deseado, primeramente, el espectador tendría
que estar familiarizado con ambas referencias; la foto captura
a un personaje de la política mexicana, Claudia Sheinbaum,
mientras que en la descripción de la imagen se inserta una línea
pronunciada por Miranda Priestly, personaje de la película,
The devil wears Prada (2006). El personaje ficticio es símbolo de
gracia y sofisticación, mientras que la jefa de gobierno de CDMX
denota cualidades ordinarias en comparación y, sin embargo, los
internautas juegan maliciosamente posicionándola en el lugar
de lo que no es. Entendiendo que cada figura es portadora de
diferentes grados de prestigio simbólico, podremos notar que
esta yuxtaposición de estéticas y el efecto cómico que produce,
lleva implícita una fuerte carga de dominación, en la que la
producción cultural estadounidense es mejor valorada.
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Como mencionamos en párrafos anteriores, el camp ha
encontrado un ambiente fértil en redes sociales para su expresión,
pero la razón de su popularidad quizá sea la misma que motivó su
gustosa acogida en la década de 1960, principalmente en Estados
Unidos; el camp prometía reírse de las restricciones de identidad,
de particiones de género y clase, brindando la oportunidad de
reinventarse y revaluarse dentro de una forma paradójica de
“meta-elitismo” (Cleto, 2019, p. 27). Mediante la exageración de
formas, se acepta la propia marginalidad y se celebra sin vergüenza
la falta de recato. A diferencia del kitsch, que busca ocultar su
marginalidad mediante guisas opulentas y afectadas, el camp
abre la posibilidad de dignificar, bajo una exhibición cognoscenti
del ‘mal gusto’, las formas de la vulgaridad y lo absurdo. Al ser
‘conocedores’ y tomar consciencia de la arbitrariedad entre lo
estético y los valores morales que se le adjudican, posibilitan una
perspectiva capaz de cuestionar la arbitrariedad de la jerarquía
estética. Un ejemplo actual puede encontrarse en el siguiente
meme. Conforme se vuelve más elegante su indumentaria, más
vulgares se vuelven sus expresiones.

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Paradójicamente, en el camp encontramos que, así como
desestabiliza y desenmascara los parámetros del gusto, también
busca cierta distinción –mostrarse por encima de los códigos
sociales con su creatividad y clarividencia–, incluso cuando su
gracia radica en la burla de dicha pretensión. Esta ambivalencia
se condensa en el siguiente meme que hace mofa de la vestimenta
de los asistentes de la Gala del Met (Museo Metropolitano de
Arte), cuyo tema en 2021 fue, precisamente, la estética camp.

Conclusión
Se observará que a lo largo de este trabajo se ha recurrido a ejemplos
muy diversos y conceptos provenientes de diversos campos, lo
cual podría hacernos dudar de la cohesión y pertinencia de los
mismos al discutir las expresiones contemporáneas del camp. Pero
hay una característica fundamental del camp que justifica nuestro
proceder: es una estética que funciona de forma rizomática y,
como tal, demanda asirse desde diversos flancos. Un rizoma es
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algo ‘acentrado’ que crece en todas direcciones y sin jerarquías.
El rizoma, como el camp, genera formas muy diversas, ya que
obedece a una multiplicidad del pensamiento; es “un tubérculo
que aglutina actos muy diversos, lingüísticos, pero también
perceptivos, mímicos, gestuales, cogitativos: no hay lengua en sí,
ni universalidad del lenguaje, tan sólo hay un cúmulo de dialectos,
de patois, de argots, de lenguas especiales” (Deleuze y Guattari,
2004, p. 13). Es decir, no hay cortes abruptos, es un modo de tomar
las impresiones del mundo como una experiencia continua que
no crea distinciones entre fenómenos que normalmente se nos
obliga a parcelar en distintos campos de acción y conocimiento.
Así, un modo rizomático del pensamiento se opone a estructuras
cognoscitivas que no reflejan necesariamente la forma más natural
y adecuada de pensar, pero que se usan y predican por disciplinas
con el poder dictatorial de regir la sociedad y su pensamiento
bajo categorías jerárquicas y dicotómicas (Deleuze y Guattari,
2004). El camp es una creatividad que se nutre de impresiones
continuas y conecta significantes provenientes de diferentes
áreas, es una estética que juega con las referencias creando
conexiones impensables gracias a este principio de multiplicidad
en el eslabón semiótico que funciona igual que un rizoma.
El principio de multiplicidad en el pensamiento no tiene
un objetivo, pero insiste en aparecerse; estamos más capacitados
para percibir el mundo de otra manera además de aquella que se
nos ha inculcado, siempre destinada a fines utilitarios. Entonces,
cuando el pensamiento múltiple parece no tener una función, sus
expresiones quedarían relegadas al juego, y el juego se opone al
razonamiento ordenado y utilitario impuesto a una gran parte
del mundo en su vida diaria. Por lo mencionado anteriormente,
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al discutir sobre el camp y su funcionamiento rizomático, más que
una corriente estética definida, tratamos con una sensibilidad que,
en su libre y espontáneo ejercicio, no se apega necesariamente a
un tema particular y tampoco pretende ser política. No obstante,
precisamente por dichas características, el camp se convierte en
una forma pre-política valiosa. Como asegura Rancière:
…la libertad del juego se opone a la servidumbre del trabajo. […]
Estas categorías

-apariencia, juego, trabajo- son, de hecho, categorías de división de lo sensible. Inscriben, en efecto, en el tejido mismo de la
experiencia sensible ordinaria las formas de la dominación o de
la igualdad (2011, p. 42).

Desde una perspectiva semiológica, “toda actividad
tiende a devenir juego en la medida en que pierde su función
inmediata” (Guiraud, 2017, p.124). Pero la actividad del camp,
con sus expresiones, en apariencia, absurdas y frívolas, viene
a construir una nueva forma de resistencia, pues esta “nueva y
extraña práctica [...] se afirma contra una práctica mayoritaria
(la de la significación)” (Barthes, 1986, p. 63). Por lo tanto, estas
prácticas lúdicas Barthes las describía como un lujo y resistencia
que, si bien aún eran difíciles de explicar inteligiblemente en su
época, encontrarían su lugar en la política del futuro. Y ese futuro
ha llegado con la ‘creatividad idiota’ que se encuentra en redes
sociales, desestabilizando las fronteras y significados de cada
esfera social que se empeña en jerarquizar y legitimar sus formas
por encima de otras.
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Poco importa si el camp no es solemne o incluso lógico,
esta sensibilidad estética da pie a la expresión y goce de
subjetividades. Las expresiones de estas visiones particulares son
sumamente importantes en los procesos de cambio social, pues
las subjetividades tienen el poder de deshistorizar, abriendo la
puerta hacia la reflexión e ideación de formas más satisfactorias.
Y si en un inicio diversos productos del camp parecerían una
respuesta sin sentido, pesimista y cínica respecto al presente
y futuro, recordemos que, como se mencionaba en párrafos
anteriores, detrás del camp está la expectativa de que una vez que
se reconoce adecuadamente lo absurdo, le seguirá un sentido de
seriedad (Long, 1993). Ésta es la mejor apuesta de una sensibilidad
estética cuyo principal objetivo es el juego y el goce.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Ludivina Cantú; Óscar Tamez; José Luis Cavazos;
Celso José Garza (coordinadores). Historia y literatura.
Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución.
Revolución Monterrey:
Centro de Estudios Humanísticos, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2021, 240 pp. ISBN: 978607-27-1614-8
En el último siglo, la relación entre la historia y la literatura se
ha vuelto un tema de profundos análisis, tanto para quienes se
dedican al estudio metodológico de ambas disciplinas como
para los interesados en cuestiones prácticas de su investigación.
En este sentido, el debate, desde el estudio de la historia, versa
sobre el papel que la literatura tiene como fuente histórica y,
por otro lado, hasta qué punto la escritura de la historia es
una creación narrativa con elementos propios de la literatura.
La obra Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución, creada a partir de las ponencias presentadas entre
el 6 y 7 de mayo del 2021 en el coloquio nacional del mismo
nombre, es un primer paso en la historiografía local para abrir
esta discusión.
Este libro es un esfuerzo conjunto por parte de la Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística; la Facultad de
294

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL) –así como de diversos cuerpos académicos–; y el Centro
de Estudios Humanísticos (CEH) para generar un espacio en
el cual la relación entre la historia y la literatura sea discutida y
revisada a través de tres momentos en la historia de México: la
conquista, la reforma y la revolución. Así, algunos de los trabajos
que lo conforman tratan cuestiones referentes al análisis del
discurso de obras biográficas y literarias de gran reputación y
el papel que las instituciones –tanto políticas y religiosas como
educativas– han tenido en la conformación de una narrativa
discursiva durante los contextos mencionados.
El comité editorial, en este sentido, se preocupó por el
carácter transdisciplinar de la obra en la medida en que cada
ponencia aporta elementos significativos para entablar una discusión no solo sobre la relación historia-literatura, sino también
sobre sus aportes, características y puntos en común a lo largo
de diversos momentos de la historiografía nacional. La coordinación de la obra, en todo caso, estuvo a cargo de académicos
de renombre: Ludivina Cantú, maestra en Letras Españolas
por la Facultad de Filosofía de la UANL1; Óscar Tamez, maestro en Ciencias Políticas por la Facultad de Ciencias Políticas
y Relaciones Internacionales de la UANL; José Luis Cavazos,
doctor en Filosofía con acentuación en Ciencias Políticas por la
Facultad de Ciencias Políticas y Administración de la UANL2;
1 “Ludivina Cantú Ortiz: Currículum Vítae”, Universidad Autónoma
de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, https://www.uanl.mx/funcionarios/ludivina-cantu-ortiz/
2 “Currículum vitae único”, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, http://fiDOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

295

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

y Celso José Garza, doctor en Periodismo por la Universidad
Complutense de Madrid3.
Como coordinadores de la obra, el interés por incluir
ponencias que pudieran establecer un dialogo entre ambas
disciplinas desde diferentes puntos de vista académicos es
bastante marcado. Dado que el coloquio, en sí mismo, tenía como
propósito ofrecer un espacio donde la comunidad científica
pudiera exponer sus investigaciones y análisis para repensar los
procesos históricos desde las perspectivas interdisciplinarias
actuales, resulta atractivo para los lectores la multiplicidad
de voces con las que la obra permite abrir un debate entre
investigadores y académicos de la historia y la literatura, así como
de estudiosos del ámbito de las ciencias humanas4.
Los ejes sobre los que centra la obra, por tanto, refieren a
los sitios en los cuáles la historia y la literatura se han encontrado
–y en diferentes momentos distanciado– desde su tránsito a
disciplinas científicas hasta revisiones más actuales a partir de los
enfoques metodológicos posmodernistas. ¿Qué tipo de relación
mantienen, en la actualidad, la historia y la literatura?; ¿cuáles son
sus puntos en común?; ¿se han beneficiado la una a la otra?; y ¿en
qué contextos se puede señalar una mutua ayuda? son preguntas
losofia.uanl.mx/wp-content/uploads/2020/08/CVU-Cavazos-Zarazua-Jos%C3%A9-Luis.pdf
3 “Celso José Garza Acuña: Currículum Vítae”, Universidad Autónoma
de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, https://www.uanl.mx/funcionarios/celso-jose-garza-acuna/
4 Comité Editorial, introducción a Historia y literatura. Tres contextos:
Conquista, Reforma y Revolución, coord. por Ludivina Cantú; Óscar Tamez; José
Luis Cavazos; y Celso José Garza (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021), 9.

296

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

que sirven para comprender la naturaleza transdisciplinar de la
obra en su conjunto. La conquista española, la guerra de reforma
y la revolución mexicana son, entonces, momentos de la historia
mexicana en los cuales la historia y la literatura se han cruzado
debido al carácter de las fuentes documentales y al establecimiento
de narrativas discursivas desde distintos ámbitos institucionales.
El libro se encuentra divido en cuatro secciones: Historia
y Literatura; La Conquista; La Reforma; y La Revolución. En la
primera, los autores discuten la utilidad que tiene la literatura
como fuente para la historia y, posteriormente, las áreas de
oportunidad entre ambas disciplinas en ciertos contextos
históricos y hechos literarios. Aquí se encuentran las ponencias
“Hechos, estructuras y ficciones en la Historia” de José Luis
Cavazos Zarazúa; “La Literatura como fuente para la Historia” de
Óscar Tamez; “Historia y Literatura: una relación de copresencia
en un cuento de Juan Rulfo” de Ludivina Cantú Ortiz; “Historia y
Literatura. La imagen de Santiago Vidaurri en la novela Los confines
del fuego de Hugo Valdés” de César Morado Macías; y “Literatura
distópica de la posguerra en tres obras: 1984, Fahrenheit 451 y La
naranja mecánica (1948-1962)” de José Aldahir Castillo Rodríguez.
En la segunda sección, los trabajos realizados cuestionan
la influencia que tuvo la iglesia católica, como institución, en la
cosmovisión de los pueblos conquistados y la formación de un
pensamiento filosófico con bases en la religión cristiana. En este
sentido, los autores se preocuparon por mostrar el papel que la
religión tuvo en la creación de un sistema que permitiera, por
un lado, evangelizar a los indígenas y, por el otro, transmitir
sus conocimientos hacia los frailes recién llegados. “La Iglesia
durante y después de la conquista española” de Juan Carlos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

297

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

Tolentino Flores; “Filosofía de dependencia, una escolástica
medieval en la Nueva España en los siglos XVI-XVIII” de Mayra
Janeth Flores Ramírez; y “El nacimiento del purgatorio: Una
historia estructuralista de larga duración en la obra de Jacques
Le Goff” de Javier Rodríguez Cárdenas son los apartados que la
conforman.
Las ponencias que constituyen la tercera sección versan
sobre el impacto que tuvieron, en su momento, los proyectos de
nación: conservador y liberal en la implementación de un sistema
educativo nacional y los acercamientos que tuvo el gobierno
de Benito Juárez con Estados Unidos recuperados a través
de fuentes biográficas y hemerográficas. Los trabajos de esta
sección son “El proyecto educativo liberal durante la Reforma”
de Érika Armas Madrigal; y “La búsqueda del reconocimiento y
las amenazas europeas: Las bases sobre las cuales se negoció el
Tratado McLane-Ocampo” de Saúl López Bautista.
En la última sección de la obra, las investigaciones
realizadas se enfocan hacia la situación que transitaban diferentes
grupos y clases sociales que, aún en la actualidad, permanecen
como agentes marginados por los discursos historiográficos de
la Revolución Mexicana. A través de diferentes enfoques, como
el análisis del discurso y la hermenéutica, los autores muestran
una variedad de temáticas relacionadas con el ámbito educativo,
literario y político en un periodo de gran conflicto y trascendencia
para la sociedad mexicana moderna. Así, “La situación del ‘no-yo’
en autobiografías escritas por mujeres del noreste que abordan el
tema de la Revolución Mexicana” de Nora Elvia Cruz Camacho
y Rosa María Gutiérrez; “Las escuelas regiomontanas durante
las luchas revolucionarias” de Juana Idalia Garza Cavazos; “Las
298

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

profesoras en las escuelas secundarias de Monterrey: Entre el
reconocimiento y el olvido” de Gabriela Guerrero Hernández;
“Discursos historiográficos sobre la violencia en la Revolución
Mexicana” de Enrique Pérez Castro; y “Lo que se dice y no se
dice del señor Reyes. Análisis del discurso de los periódicos
antirreyistas de 1903” de Juan Jacobo Castillo Olivares son los
trabajos presentados.
Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución, como he mencionado, presenta una multitud de
trabajos que, gracias al carácter transdisciplinar de la obra,
permite obtener diferentes perspectivas sobre las áreas de
trabajo en que la historia y literatura han convergido durante los
últimos años. Estos contextos históricos son, pues, ventanas de
oportunidad para ambas disciplinas en la medida en que se nutren
la una a la otra de enfoques metodológicos, fuentes y recursos
para ampliar nuestros conocimientos sobre estos periodos de la
historia de México. Con un potencial interés para quienes estén
investigando o realizando proyectos sobre cualquiera de los tres
contextos presentados, cada ponencia aporta un grano de arena
a la discusión con la que abre el libro: ¿Cuál es la naturaleza de
la relación entre la historia y la literatura? Aunque es posible
que el debate nunca termine, el décimo número de la colección
Cuadernos del Centro de Estudios Humanísticos aporta los
suficientes elementos temáticos para proseguir, al menos durante
un tiempo, con este debate en la historiografía regional actual.
Alan Arturo Hernández García
Número ORCID: 0000-0001-7181-0383

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

299

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

Fuentes utilizadas
Comité Editorial. Introducción a Historia y literatura. Tres contextos:
Conquista, Reforma y Revolución, coord. por Ludivina Cantú;
Óscar Tamez; José Luis Cavazos; y Celso José Garza,
9-11. Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021.
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. “Currículum vitae único”. Acceso el 20
de abril de 2022. http://filosofia.uanl.mx/wp-content/
uploads/2020/08/CVU-Cavazos-Zarazua-Jos%C3%A9Luis.pdf
Universidad Autónoma de Nuevo León. “Celso José Garza Acuña:
Currículum Vítae”. Acceso el 20 de abril de 2022. https://
www.uanl.mx/funcionarios/celso-jose-garza-acuna/
Universidad Autónoma de Nuevo León. “Ludivina Cantú Ortiz:
Currículum Vítae”. Acceso el 20 de abril de 2022. https://
www.uanl.mx/funcionarios/ludivina-cantu-ortiz/

300

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

“Wirikuta: un acuerdo de vida” El Aleph Festival
de Arte y Ciencia.
Ciencia Casa Universitaria del Libro
Universidad Nacional Autónoma de México.
Ciudad de México

De izquierda a derecha: Regina Lira, Alfonso Valiente, Eduardo Guzmán,
Óscar Carrillo. Fotografía: Juan José Muñoz Mendoza

El pasado 29 de abril se llevó a cabo el conversatorio titulado
“Wirikuta: un acuerdo de vida”, dentro del marco de “Las
Fronteras del Medio Ambiente”, emisión 2022, actividad del
Festival de Arte y Ciencia El Aleph y la Revista de la Universidad de
México, en la Casa Universitaria del Libro de la Universidad
302

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Nacional Autónoma de México con sede en la capital de nuestro
país. Con la moderación de la Dra. Regina Lira, investigadora del
Instituto de Investigaciones Históricas de esa misma institución,
los participantes: Óscar Carrillo en representación de El Consejo
Regional Wixárika A.C., Eduardo Guzmán del Comité por el
Cuidado y Defensa del Agua y la Tierra de Real de Catorce y
el Dr. Alfonso Valiente, especialista en ecología del desierto,
invitaron con su díalogo a que los asistentes cuestionásemos
nuestra posición, más allá de nuestras identidad de mexicanos,
como seres humanos, acerca de las problemáticas que presenta
este territorio del altiplano potosino considerado como sagrado
por el pueblo wixárika1.
Este evento fue organizado como respuesta de la academia
universitaria para dar voz a los distintos actores participantes
en la lucha por la preservación del territorio de “Wirikuta”,
vocablo destinado por el pueblo wixárika para nombrar a la gran
extensión de desierto ubicada en Real de Catorce, municipio del
Estado de San Luis Potosí, que desde hace un poco más de 10 años
se ha visto amenazada por la actividad de consorcios mineros,
mayormente canadienses, como la empresa First Majestic, que
buscan explotar la región con la extracción de metales como el
oro y la plata. Basta echar un vistazo a la historia del municipio
catorceño para conocer que su nacimiento y auge giró en torno
a la actividad minera; sin embargo, concordaron los ponentes
que, el impacto ambiental que causaría tal invasión sería de gran
devastación.
1 Nombre correcto del pueblo originario, comúnmente llamado huichol, que habita en los estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas, mayoritariamente, y que conservan gran parte de sus tradiciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

303

�Juan José Muñoz / “Wirikuta: un acuerdo de vida”

En el año de 2012, por diversos medios manifiestos,
la Nación Wixárika, hizo un llamado, no solo local, sino que
también a la opinión internacional que fijó su mirada sobre este
pueblo originario de nuestro país, al externar su preocupación por
el peligro inminente dada la invasión, depredación y destrucción
de Wirituka, cuando el gobierno federal encabezado por el
presidente Felipe Calderón autorizó más de 80 concesiones a las
empresas mineras. Es entonces, que los wixáritari unificaron a la
sociedad civil para sumarse a su legítimo reclamo. Este territorio
representa un pilar para la cultura y cosmovisión de dicho
pueblo, mencionó Eduardo Guzmán, quien afirma que se han
encontrado vestigios ofrendarios en este altar natural datados
con un antigüedad de más de 2,500 años atrás, esto nos habla de la
permanencia y arraigo de estos indígenas a pesar de la conquista,
que sabemos dio lugar al exterminio y casi anulación total de las
tradiciones de las culturas precolombinas.
Además, no sólo se habla de la riqueza cultural que
representa este territorio, sino además es momento de destacar
la importancia biológica ya que ahí conviven gran variedad de
especies animales y vegetales endémicas, tales como la cactácea
lophophora wiilamsi, comúnmente conocida como “peyote”, o
“hikuri” como es llamado por la comunidad wixárika.
Aunque esta lucha ha dejado frutos, tales como la
obtención de amparos contra las mineras que ordenan la
cancelación de algunas concesiones, sin embargo hoy este lugar
nuevamente se encuentra amenazado, dado que a lo largo de
estos 10 años proyectos de agricultura industrial invadieron este
desierto, despojando miles de hectáreas de uno de los ecosistemas
con mayor biodiversidad del mundo y cubriendo la tierra con
304

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

granjas porcinas, productoras de huevo, grandes operaciones de
tomate y chile principalmente, junto a un enorme megaproyecto
de turbinas eólicas. Aunado a que los suministros de agua se han
secado y las lluvias han sido cada vez más escasas, esto propiciado
por la intervención de tales productores con bombardeos a las
nubes para disiparlas.
Ante lo anterior expuesto se presentan varios acuerdos,
entre los que se destaca, principalmente la exigencia a los
gobiernos estatales y federales para que a Wirikuta le sea otorgada
la mayor protección jurídica, la intervención de la comunidad
científica mexicana para diseñar proyectos sustentables, viables
y amigables con el entorno ambiental, de tal manera que se pueda
propiciar el progreso económico de los habitantes de la región.
“A diez años del peritaje tradicional, Wirikuta es la flor
de la conciencia universal de la vida, es el epicentro donde nacen
los acuerdos que renuevan el espíritu de todo lo creado, Wirikuta
es un espacio profundo repleta de libros que contienen de como
se origino el mundo, los libros medicinales que sanan el corazón
y fortalecen el lazo que nos aborda como flores en una gran
serpiente, río de luz que no tiene ni principio ni final”2. En estas
palabras se resume la importancia para este gran pueblo, mismas
que nos exhortan a reconocerles en la riqueza cultural que nos
configura como mexicanos.
Juan José Muñoz Mendoza
2 Pronunciamiento en voz de Citlali Carrillo Chino, presidenta de concertación agraria de Waut+a - San Sebastián Teponahuaxtlán, presidenta de
mujeres de Tutsipa (Tuxpan de Bolaños) y de la Comisión Estatal de Derechos
Humanos Jalisco, emitido el 19 de marzo de 2022 en la cima del Cerro del Quemado, Paritek+a, municipio de Catorce.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

305

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 2,
No. 3, julio-diciembre 2022, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de
Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext.
6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz
Liliana De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020213472000-102, ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de
este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación
05 de octubre de 2022.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Leonardo Lavanderos
José Alirio Peña Zerpa
Hilda G. Hernández Alvarado
Adriana del C. Enríquez Robledo
José A. Morales Pérez
Tonatiuh Morgan
Mónica Del Arenal Martínez del Campo
Gabriel Gallegos Cantú
César Morado
Angie Sophía Flores de la Cruz
Macarena Irupé Jofre Larrea
Beatriz Liliana De Ita Rubio

�Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Hidroarsenicismo. Un acercamiento a su significado
en localidades emblemáticas del norte de México
Hydroarsenicism. Approach to its meaning in emblematic localities of northern Mexico
Hilda G. Hernández Alvarado
https://orcid.org/0000-0003-1646-6289
Adriana del C. Enríquez Robledo
https://orcid.org/0000-0002-9293-1536
José A. Morales Pérez
https://orcid.org/0000-0002-6160-8728
Fecha entrega: 25-5-2022 Fecha aceptación: 05-10-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Hernández Alvarado, Hilda G. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,

provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.3-36
Email: hildahernandez@uadec.edu.mx adrianaenriquez@uadec.
edu.mx alfredomorales@uadec.edu.mx
64

�Presentación
El tercer número de Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales
que ahora presentamos, conforma un abanico de temáticas que
son muestra de la gran diversidad en las problemáticas que se
viven en las sociedades actuales, en las que, no obstante, convergen
causas y consecuencias comunes que se entrelazan y requieren
de la perspectiva transdisciplinaria para su análisis y propuestas
de solución. Los textos exponen también las metodologías
empleadas como parte de dichas investigaciones.
En el artículo denominado “La destrucción del OIKOS:
Mercantilizar el Conocimiento”, Leonardo Lavanderos analiza las
transformaciones generadas en los fines últimos de la educación
en el contexto neoliberal del capitalismo cognitivo que han
llevado a su mercantilización y a la destrucción de su esencia
crítica y transformadora, para concebirse como ámbito para la
creación de nuevo conocimiento con el propósito de ser aplicado
en forma de nuevas tecnologías, a la producción y al rendimiento
económico y la competitividad mediante el consumo. Advierte
también el autor de otras consecuencias negativas asociadas a la
concepción mercantilista de la educación, tales como la pérdida de
identidad de los ciudadanos y de otros atributos o virtudes cívicas
indispensables para una educación política y ciudadana, que apoye
la transformación social y la construcción de un auténtico oikos en
tanto comunidad sustentable. Presenta como caso de estudio, a las
universidades chilenas y por medio del examen de su misión y visión,
analiza la orientación neoliberal de sus propuestas educativas y la
pérdida de su sentido social en perjuicio de la comunidad.

�José Alirio Peña Zerpa en su artículo “Matan a una marica: la
lengua de la loca como fuente histórica de represión y asesinatos
de locas en la Argentina de los ochenta” comparte un complejo
análisis, que da muestra de un ejercicio transdisciplinario, que se
centra primero en el texto y los significados que de él se extraen y
transita al contexto de los años ochenta del siglo pasado, en el que
fue publicado en la revista argentina Fin de Siglo, el artículo Matan
a una marica, del poeta Néstor Perlongher. Peña Zerpa considera
el citado ensayo como una forma de resistencia y activismo para
denunciar la violenta represión ejercida contra la población de
homosexuales y travestis en Argentina, así como fuente histórica
primaria para comprender ese contexto. El autor expone el
ejercicio metodológico empleado para el análisis bidimensional
del ensayo: los sentidos que se extraen del texto en sí mismo y
como producto histórico, interpretado a la luz de consideraciones
epistemológicas y ontológicas, en el que el investigador marca su
propio posicionamiento.
En un texto que presenta resultados de investigación en el
que convergen campos disciplinares como la hidrología, la medicina
y la psicología social, que lleva el nombre de “Hidroarsenicismo.
Un acercamiento a su significado en localidades emblemáticas
del norte de México”, Hilda Hernández, Adriana Enríquez y José
Morales además de exponer la grave situación en que se encuentra
el recurso hídrico, investigan, los significados socialmente
construidos por la población expuesta a los problemas de mala
calidad del agua y particularmente a la presencia de arsénico en
la misma. El estudio de esta seria problemática, se realiza en la
región Lagunera del estado de Coahuila, México. Los resultados
que se comparten respecto de la investigación realizada,

�muestran interesantes mecanismos de dotación de sentido a sus
experiencias, que las personas afectadas construyen y utilizan
para conservar la estabilidad emocional ante el reconocimiento
de estar expuestos al problema y la necesidad de sentirse a salvo.
Tonatiuh Morgan, autor del artículo: “El discurso urbano,
hacia una interpretación teórico-metodológica de la intervención
política en la ciudad” plantea la importancia para la investigación
social de analizar el discurso de quienes han sido expulsados de
la ciudad a consecuencia de un discurso político que por medio
de su identidad y realidad da lugar a formas de dominación,
fronteras sociales, identitarias y territoriales, Plantea el autor la
necesidad de que el análisis social examine la vinculación entre
discurso, representaciones y prácticas sociales que posibilite al
investigador acceder a la dimensión ideológica o discurso político
que se construye.
Mónica del Arenal presenta en el texto “No ‘tenemos’
un cuerpo, somos un cuerpo”, un ejercicio de auto-etnografía
relacionado con una experiencia médica. La metodología de la
auto-etnografía es relevante en la medida que le permite describir
una experiencia vivida en cuestiones de salud-enfermedad y
compartir con el lector las emociones que experimentó y la toma
de conciencia respecto a la corporalidad y a la imagen corporal
como ámbitos de integración de aspectos visuales, emocionales
y sociales.
En el artículo “Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos
de la cultura: el lugar del otro en la sociedad y la educación”,
Gabriel Gallegos Cantú realiza una revisión de conceptos desde
los cuáles establecer las relaciones entre cultura y sociedad y por
ende educación y sociedad. A partir de su interpretación personal

�de diversos autores plantea la importancia de repensar y revalorar
la otredad ante la fuerza que cobra el individualismo en nuestras
sociedades y las problemáticas que genera.
Se incluyen cuatro reseñas:
Reseña de ¨La noche de las ideas en Houston¨ a cargo
de César Morado. Taller Coller la Societé. Estudiantes del
Colegio de sociología. FFyL. UANL. Coller la Societé. Taller de
Collage para la aplicación del conocimiento sociológico a la vida
cotidiana.
Arderá su memoria. Hasta que todo sea como lo
soñamos. Macarena Irupé Jofre Larrea. “instalación artística
que versa sobre las mujeres en la historia, tanto aquellas acusadas
y quemadas por brujas, como de las mujeres que nos son
contemporáneas que lucharon y siguen luchando por un mundo
más justo.”
Reseña de la presentación de los libros ¡Volvimos a
salir! Una historia oral del movimiento estudiantil de 1971 y
el Halconazo, de Alicia de los Ríos Merino, Alonso Getino Lima
y Gerardo Necoechea Gracia; A 50 años del Halconazo. 10 de julio
de 1971.
Volumen 1. Antología documental; y A 50 años del
Halconazo. 10 de julio de 1971.
Volumen 2. Antología de testimonios. Beatriz Liliana De
Ita Rubio

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La destrucción del Oikos: Mercantilizar el
conocimiento
The destruction of the Oikos: Commodifying
knowledge
Leonardo Lavanderos1

Resumen: En este ensayo, reflexionamos sobre los sustratos políticoepistémicos transdisciplinarios en la generación de conocimiento en
los espacios universitarios, en relación con la complejidad, el poder, la
ideología y la territorialidad. Finalmente, y queda como hipótesis, la
reducción del aprendizaje a través de la normalización impuesta por
el modelo neoliberal para lograr la transformación en una mercancía
del conocimiento se topará con un impedimento con el que no estaba
preparado: las ideas libertarias de complejidad e incertidumbre, que
se acumularán en relaciones transdisciplinarias que, sin duda, atacan
los fundamentos del pensamiento neoliberal: el cálculo, la certeza y
la falsa idea del conocimiento como mercancía. En pocas palabras, es
un capitalismo de soledad, una condición insostenible para la relación
cultura-naturaleza.
Palabras Clave: capitalismo, cultura-naturaleza, complejidad, poder,
ideología.
Abstract: In this essay, we reflect on the transdisciplinary politicalepistemic substrates in the generation of knowledge in university
1
Corporación Sintesys. Chile. Correo electrónico: l.lavanderos@
sintesys.cl

9

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

spaces, in relation to complexity, power, ideology and territoriality.
Finally, and it remains as a hypothesis, the reduction of learning
through the normalization imposed by the neoliberal model to achieve
the transformation into a commodity of knowledge will run into an
impediment with which it was not prepared: the libertarian ideas of
complexity and uncertainty, that will accumulate in transdisciplinary
relationships that, without a doubt, attack the foundations of neoliberal
thought: calculation, certainty and the false idea of knowledge
​​
as
merchandise. In short, it is a capitalism of solitude, an unsustainable
condition for the culture-nature relationship.
Keywords: capitalism, culture-nature, complexity, power, ideology.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

1. Introducción
Al parecer, existiría una nueva forma de apropiación y
concentración del valor de cambio, producto de la metamorfosis
del capitalismo industrial al capitalismo cognitivo. Si bien hoy es
posible que empecemos a entender que la mal llamada riqueza,
es producto del conocimiento, el cual no puede reducirse a
horas hombre, dada la mutación planteada; entonces, no cabe
duda de que la estrategia actual es otra forma de apropiarse de
la imaginación, robar el proceso creativo y disfrazarlo a la luz de
las formas y estilos libertarios neoliberales (Lavanderos y Fiol,
2021).
En el proceso de acumulación de capital, la apropiación de
la creatividad (ignorar el valor del intangible) no es algo nuevo, ya
que éste queda invisibilizado en la relación conocimiento-valorprecio (Lavanderos y Fiol. Op.cit). La contribución humana a la
creación de riqueza, ya sea de manos o de conocimientos, ha sido
cosificada y asociada con el intercambio transaccional; primero
sal (salario) y luego monedas (tal vez monedas de bits algún
día). El problema hoy es que cuando se produce la inversión
de la riqueza –entendida ésta como la expresión productiva
explícita del proceso de conocimiento– las relaciones dentro
del sistema capitalista no pueden ser sostenibles, ya que no es
posible una apropiación asimétrica de la producción de la fuerza
cognitiva. Hoy, éste es uno de los problemas fundamentales en
las organizaciones, ya que la generación de riqueza implica una
disociación en la relación conocimiento-valor, de modo que el
valor en uso y el valor de cambio, del que se hace la mercancía,
carecen de significado para el hombre común.
11

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

El mundo ha cambiado en alguna dirección, esto no sólo
resulta evidente, más bien es una afirmación indiscutible; en este
cambio, del cual no hemos sido partícipes activos, sino más bien
actores pasivos, aceptando un modelo económico neoliberal y
adoptando una postura individualista, reduciéndonos finalmente
a una cómoda actitud crítica. Entonces, y dadas las actuales
condiciones en que vivimos, en donde la crisis de la educación y las
reformas prometidas apuntan sólo a un maquillaje financiero, sin
entrar a desmantelar la maquinaria de los desafectos, el simplismo
y lo vulgar, nos obliga a crear nuevas formas y estrategias para
actuar autónomamente. Esta forma retrógrada de conocimiento
y educación, donde nuestros hijos están “insertados”, tiene como
objetivo producir no sólo un estado con ánimo de lucro, sino
también individuos implacablemente autodestructivos, ávidos de
lograr éxito sin esfuerzo y sin sentido de pertenencia; en definitiva,
una educación para la cultura fetiche y sus injusticias. No resulta
extraño, entonces, que en las mediciones de desconfianza entre
connacionales desarrolladas por la OCDE, Chile obtenga el último
lugar. Por lo mismo, las actuales formas y estilos de explicación
fundadas en un fantasma (el mercado), en donde sus supuestas
“leyes” de oferta y demanda tienen la condición de regular y
autorregular los vínculos sociales que le dan vida a una cultura
mezquina como lo es el neoliberalismo, no pueden, aunque hagan
todos los “esfuerzos” ofrecer una educación diferente a lo que lo
sostiene, su implacable sed de acumular, poseer y ostentar.
Por lo mismo, hoy se padece de una educación
discriminatoria, sesgada, de rivalidad y competencia (en vez de
colaboración), coherente con un sistema de pensamiento que
no sólo reduce el conocimiento a monedas de éxito, sino que
12

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

transa con los valores fundamentales con que se ha construido
humanidad y su sentido.
Uno de los síntomas cotidianos del cambio aludido, es la
sensación de rapidez con que se producen las transformaciones
a nivel global; el impacto feroz de esta aceleración ha golpeado
sin piedad a lo que denominamos conocimiento, de manera
que las bases de certidumbre y apego a lo inamovible se han
comenzado a desfigurar, derribando las creencias simplistas de
la causalidad. En este espacio de incertidumbre, el proceso de
formación del ciudadano ha empezado a desfigurarse, tanto es
así que las formas y estilos de enseñanza clásica ya no responden
a lo que se necesita (Lavanderos y Oliva, 2012). Por lo mismo,
el conocer como proceso ha adquirido una importancia central
en los modelos sociológicos y económicos a escala global. Tal
como lo hemos señalado, ello se ha expresado en una importante
variedad de conceptos asociada a conocimiento, información,
economías cognitivas, incertidumbre, gestión del conocer,
organizaciones que aprenden, entre otras (Lavanderos y Oliva,
op.cit). No obstante, pese a convertirse en uno de los axiomas
más importantes de la sociología y economía contemporánea,
el cómo conocemos sigue siendo trivializado desde enfoques
reduccionistas, causales y lineales; en otras palabras, la fiesta
neoliberal tiene a su mejor invitado, el paradigma del fetiche. El
neoliberalismo se ha encargado de romper la pauta que conecta
las diferentes áreas de la enseñanza, destruyendo paradojalmente
lo que estridentemente ofrecen como su atributo estrella: la
calidad. Esto último, que pareciese tan académico y alejado de
un juego de pelota en un patio público, implica la pandemia del
olvido; un oscurecer en la pertenencia implica un educar en donde
13

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

la formación, propagación y reproducción de la huella matricial
de la trama sociocultural que genera y a la que pertenece, en otras
palabras, lo que llamamos Chile, desaparece.
La educación actual es un legado de estructuras jerárquicas,
incapaces de incluir la rapidez con que hoy día nos conectamos.
Efectivamente, se educa desde la competencia y rivalidad, para ser
disciplinadamente obedientes de una felicidad que tiene futuro
para unos pocos, como en la película Logan’s Run (IMDB, 1976). Es
una educación envasada, llena de respuestas que ya están (no hay
que pensarlas ni crearlas) y vacía de preguntas fundamentales.
Esto no sólo la hace inútil, sino que ilegítima, pues intenta hacer
una conexión fantasmal, barbárica, lentamente demoledora, que
degrada la identidad y banaliza a su paso todo lo que constituye
la base identitaria del conocimiento, transformando al ciudadano
en un acrítico y pasivo. Conocida como globalización, ha logrado
lo impensable, el individualismo extremo, lo que paradojalmente
en una sociedad del conocimiento se constituye en relaciones
insostenibles, las cuales, para lograr su viabilidad, deben de
manera insensible repartir a través de un imaginario, como es el
consumo, el espejismo de acceso a los recursos. Así, la degradación
de la complejidad del conocimiento a tecnocracia, ha reducido la
política a un problema de gestión y a la educación a la generación
de tecnócratas cuyas reivindicaciones son a través del “derecho”
a exigir una prestación de servicios acorde a sus caprichos. En
una acción cómplice, la tecnocracia de las comunicaciones da
tribuna a opinólogos (nuevos “intelectuales”) que ametrallan al
común, sin vacilación ni pudor en sus afirmaciones, con temas
que van desde política a ciencia y arte, indicando hacia dónde ir,
sin realmente ir a alguna parte.
14

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La intelectualidad no escapa a ello. Excluidos cada vez más
de las discusiones de interés público y sin un concepto ideológico
de mundo, su creación no sólo ha perdido la autonomía de la
producción cultural, sino que se suma a una participación en lo
político que no pasa de listas de peticiones basadas en su valor de
cambio. Este doble vínculo hace que el científico y el artista vivan
una ilusión ética entre lo que generan y a lo que se comprometen,
ya que producción y compromiso son reducciones del valor de
uso al valor de cambio.
A modo de ejemplo, en el documento de Conicyt, Ciencia
y tecnología en Chile: ¿para qué? (2010) se pregunta: “¿Para qué
invertir en ciencia y tecnología en Chile?
Respuesta: “Básicamente, para obtener nuevo
conocimiento, nuevas tecnologías e innovaciones, junto con los
beneficios que la ciencia y la tecnología traen consigo en los
ámbitos económico, social, cultural, político, educacional, en
salud, ambiental, organizacional y simbólico.”
Es impresionante esta “ensalada” de tipos lógicos que
sólo da cuenta de un pensamiento disociado que no respeta la
complejidad de los conceptos, ¿acaso lo económico, social, político
no es cultural?, o ¿ésta se reduce a la producción de las artes?
Por otra parte, la justificación de obtener nuevo
conocimiento funciona como una posverdad (de moda), como
si el hecho de generarlo, por sí solo, llevara apañado la solución
a la lista de peticiones de fin de año. Esta arrogancia de la
ciencia clásica nos ha alejado de la vida común, generando un
encapsulamiento religioso, obispal, un pontificado de la verdad.
En este sentido, como intelectuales, no hemos sido capaces, desde
nuestra autonomía y compromiso político, de proponer un tipo
15

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

de mundo para Chile porque irremediablemente somos producto
del individualismo global.
Hemos sido ingenuamente cómplices al aceptar
formularios de postulación a proyectos de innovación con cálculo
de TIR (Tasa Interna de Retorno) y VAN (Valor Actual Neto),
como si el riesgo constitutivo de la innovación fuese materia de
evaluación financiera. Me imagino a los ingenieros soviéticos
preguntándole al ministro de finanzas de la época cuáles eran la
TIR y el VAN de poner el Sputnik en órbita. Son las decisiones
políticas las que determinan el rumbo y los cambios, acá hemos
puesto la carreta delante de los bueyes.
Hemos perdido, sin duda, en un juego de obscenidad
ética, tanto la autonomía de la creación de conocimiento como el
compromiso con lo político que nos hace parte de lo que sentimos
como Chile. Hoy, en esta pérdida, aparecen narrativas tales
como “Nuestra iniciativa busca trasladar todo el conocimiento
científico que se genera en los laboratorios hacia la vida social,
hacia la calle (…). Plasmar los proyectos generando y visibilizando
transformaciones sociales a gran escala”. CNN Pablo Rivera.
Este infantilismo científico posverdadero y paternalista, no
nos permite ver que hemos generado una enfermedad de
segundo orden (no ver que no vemos), para terminar vendiendo
nuestra fuerza de trabajo (el conocimiento), mutando desde la
intelectualidad a obreros cognitivos; en definitiva, somos hoy una
nueva clase, los cognoproletarios. De esta manera, y como inicio
para entender nuestro rol en el capitalismo tardío debemos, sin
arrogancia, empezar a entender la historia sindical de la sociedad
industrial, porque dado nuestro nuevo potencial estatus, las
sociedades científicas y otros tipos de organizaciones no van a
estar a la altura de jugar un papel de transformación.
16

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Este escrito tiene como objetivo mostrar el total
desmantelamiento de las universidades en Chile, a partir de
su transformación en mercancía, dado el proyecto neoliberal
implantado en la dictadura cívico-militar. Para lo anterior,
vincularemos la destrucción de la concepción relacional del Oikos
con la construcción de objetos (mercancía), base de la estrategia
neoliberal, la cual se refleja en la narrativa asociada a la Visión,
Misión y valores que ofrecen la mayoría de las universidades
chilenas.
2. El Oikos
De acuerdo a la definición de Aristóteles, se define como Oikos a
“Una comunidad necesaria y natural, base misma de la existencia,
y, en el caso humano, ‘constituida para la vida de cada día’,
cuyos miembros comen del mismo pan y se calientan del mismo
fuego (1252ab), en alusión a su condición de unidad básica de
subsistencia que se caracteriza por compartir el mismo alimento
y vivir bajo el mismo techo”. Para él, la oikonomía trata del
gobierno “de los hijos, de la mujer y de toda la casa” (1278b45),
mientras que la política trata del gobierno de la ciudad. Considera
la familia y la economía (del oikos) las bases de la vida política
(1252a-1253a)” en Mirón (2004).
“Aristóteles menosprecia los componentes materiales, ya
que opina que ‘el cuidado de la administración de la casa debe
atender más a los hombres que a la posesión de cosas inanimadas,
y a las virtudes de aquéllos más que a la posesión de la llamada
riqueza’ (1259b23-26). De este modo, llama crematística a la
actividad que busca el beneficio material mediante el intercambio
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

de productos o dinero —o sea, la economía mayoritariamente
admitida hoy en día—, a la que considera ocupación parasitaria
y poco recomendable (1256a-1259a)” sin embargo, el filósofo
sostiene que la segunda era parte de la primera, pues “la riqueza es
la suma de instrumentos al servicio de una casa y de una ciudad”
(Pol., 1256) en Mirón(2004).
De acuerdo a lo anterior, el Oikos apunta directamente a
un sistema de relaciones, lo que implica que la base económica
(Oikonomía) se funda en el tipo de relaciones que permite su
sostenibilidad y la crematística es el patrimonio material y energético
que permite su sustentabilidad. En otras palabras, podríamos
entender el Oikos como la unidad sistémica de base que tiene como
condición su viabilidad relacional, la cual se expresa en su cultura.
Desde la perspectiva relacional del conocimiento, definiremos
cultura como la poiesis de meta-configuraciones (pautas, patrones
o prácticas) de agenciamiento (lo que uno hace suyo) y pertenencia
(uno se hace parte de) constituidas de manera de lograr conservar
la organización relacional (Lavanderos &amp; Malpartida, 2001). Este
proceso es al que designamos como Territorialidad, dentro del
cual se produce el proceso de aprendizaje como la estrategia de
articulación que emerge entre las decisiones, que operan procesos,
y las relaciones que generan territorialidad (Lavanderos &amp; Oliva,
2012). De esta manera, la viabilidad relacional del oikos depende
del calce entre la sostenibilidad y la sustentabilidad o, visto de otra
manera, de la concepción del hogar y del uso de la crematística de
valor de uso para conservarlo.
En definitiva, la viabilidad relacional sistémica de una
unidad cultura-naturaleza, está determinada por el tipo de relación
que le da soporte y que emerge como estructura o configuración. En
18

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

consecuencia, lo que definimos como aprendizaje (o formalmente
como educación), va orientado a la reproducción de las relaciones
que permiten la viabilidad relacional del sistema. Sobre esta idea,
es que discutiremos la tipología relacional del neoliberalismo en
Chile y cómo las universidades se han alineado en relación con su
planteamiento.
3. Las bases relacionales del neoliberalismo en Chile
A partir de la crisis política instalada en los setenta, donde
se impiden las profundas transformaciones de la sociedad
chilena mediante una dictadura cívico-militar de derecha y
frente al impacto producido por la violencia ejercida, queda
abierta la posibilidad de introducir cambios en un terreno
baldío en lo cognitivo, en lo político y en lo económico. De esta
manera, la viabilidad relacional queda abierta al calce desde
la sustentabilidad hacia la sostenibilidad. Para lograrlo, se
maquilla el sistema relacional con la idea de libertad individual
y se consagra el principio de que el individuo está por sobre
el Estado, lo que justifica el rol subsidiario de éste respecto
a la acción económica privada. Ello se basa en los valores
cristianos y nacionalistas ingenuos del ser chileno, potenciado
con un enemigo creado (el marxismo y los “señores políticos”).
El núcleo de reproducción de estas ideas recae en la familia,
célula moral abierta a mutaciones nacionalistas de entrega
y generosidad hacia los semejantes y de impoluto amor a la
patria. El alto grado de conciencia cívica y política alcanzado
previamente es degradado a partir de una concepción social
fundamentada en un imaginario de sustentabilidad a través del
19

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

consumo, lo que permitiría la despolitización de la sociedad
civil. El logro de este tipo de calce necesita el cambio en la
educación, por lo que resulta estratégico que ésta estuviese
en manos de estructuras de confianza, éste sería el rol de la
familia y la iniciativa privada.
Según Orellana (2014), “en este contexto, la importancia
de la expansión del mercado a esferas sociales antes consideradas
derechos universales (donde está, en efecto, buena parte de la
economía terciaria)”. Se trata entonces de diseñar una nueva
forma de romper con la relación valor–trabajo humano, pero
esta vez a partir de un recurso que estuvo oscurecido en dicha
relación, el conocimiento.
El capital de la era industrial, de manera de romper la
relación valor–trabajo humano, permitía localizar el valor en el
objeto, la máquina, de manera de concebirlo como inversiones
de activos, mientras que los trabajadores cualificados seguían y
siguen siendo considerados como un pasivo contable que abre el
espacio para la llamada “gestión científica”. Este mismo fenómeno
se traslada a hoy, donde el rol de la maquina es remplazado
por la Inteligencia Artificial (IA), la cual aún con todas sus
limitaciones tiende a reemplazar no sólo a trabajadores de tareas
rutinarias y de baja calificación sino también a profesionales.
Este taylorismo digital genera la alienación del profesional
mediante la imposibilidad de comprensión del proceso de
producción como un todo, conservando la estructura jerárquica
y en silos. Así, independiente del grado de especialización del
profesional, éste pasa a ser reemplazable en cualquier momento
en que la tecnología brinde una solución de más bajo costo.
En esta misma línea reductivista, la contabilidad de gestión
20

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

trata de dar cuenta de cómo se crea el valor, pero se pierde en
la coordinación humana y en diversos intangibles, incluidos
los conocimientos, las aptitudes y las competencias, mientras
que las aptitudes desempeñan un papel más importante en la
creación de riqueza. La palabra capital comienza, entonces, a
cambiar de significado, refiriéndose no sólo a los instrumentos
financieros sino a las capacidades individuales y grupales. El
hecho de que estas capacidades se denominen capital intelectual
demuestra el grado en que el pensamiento empresarial continúa
confundiendo las manos con las mentes. La mayoría de las
empresas insiste en que sus “trabajadores del conocimiento”
cedan a sus empleadores todos los derechos de su propiedad
intelectual, sin advertir que los empleados no sólo se siguen
quedando con el conocimiento, sino que, además, saben que se
lo vendieron a sus empleadores. Está claro, entonces, que la idea
de objeto como propiedad, sigue siendo el paradigma reinante
para estos empresarios.
Por otra parte, la contabilidad no tiene forma de hacer
visible a los gerentes y propietarios de empresas el costo de las
oportunidades perdidas por su propia ceguera frente a lo que
es el conocimiento (ceguera cognitiva). Así que, hoy en día,
nos encontramos con visiones de un tipo u otro destinadas
a reorganizar las organizaciones en torno al conocimiento, a
menudo bajo la contradicción de ese término. En algún lugar de
este discurso, las propiedades de la creatividad, la flexibilidad
y tantas otras continúan siendo cosificadas como “capital” y
la humanidad se pierde de nuevo en el mundo del trabajo: una
trampa ingenua, especialmente para estos tiempos.
21

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

4. La estrategia de mercantilización de la universidad
Paradojalmente, la base de las relaciones capitalistas es la
transacción de mercancía, esto implica obligatoriamente a la
producción de objetos tangibles. En este sentido, se pretende
incluir en la producción alienada de valor de cambio a toda
la producción “de intangibles”, aquella que es de naturaleza
relacional y que no es posible de cosificar como objeto de
transacción (mercancía).
La cosificación del conocimiento, en el caso de la
universidad, es la creación del valor de cambio a partir de la
reducción de complejidad. Esto se traduce en estandarizar bajo el
concepto de un observador universal y una narrativa invariante. Al
disolver las diferencias de valor en las complejidades cualitativas
de los saberes adscritos en las universidades, éstas deben competir
para lograr sobrevivir al mercado de la educación superior. De esta
manera, encontramos el proceso de estandarización reflejado en
las siguientes acciones: de acuerdo a Orellana (op.cit):
•
•
•
•

•

22

La estandarización de las habilidades y conocimientos.
La estandarización y medición del rendimiento y las aptitudes académicas
La estandarización y objeción de la enseñanza por modelos o “educación total de calidad”.
La objetivación de la producción y productividad académica por cantidad y tipo de publicaciones, su indexación,
y la inscripción de patentes.
La racionalización de grados y títulos en base a competencias.

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

•

•
•

La racionalización y objetivación de los desempeños globales de las instituciones, medidos por agencias nacionales o internacionales (años o indicadores de acreditación
de calidad, rankings, etc.).
La estimación en base a varios aranceles de referencia
para programas de pregrado.
La estimación y proyección de salarios futuros de los estudiantes.
Las acciones anteriores, permiten la generación de

indicadores y, por lo tanto, medir “valor”, lo que permite cumplir
con la idea de mercancía. A partir de ellas, podemos ofertar y
competir frente a las necesidades del cliente que, como capital
humano, aspira a tener mejores ingresos invirtiendo en educación.
Y la explicación es simple: tienen más ingresos porque se supone
que son más productivos.
De acuerdo a lo planteado, hemos tomado como unidad
de análisis los resultados de la ‘planificación estratégica’ de una
variedad de universidades chilenas. De esta manera, a partir de
la visión y misión declaradas, procederemos a clasificarlas de
acuerdo a criterios que sustentan las ideas neoliberales como son:
el estado subsidiario, el capital humano y la calidad en la oferta
como producto tangible o mercancía.
La primera es la concepción corporativista, la cual
considera la corporación y no el individuo como unidad básica
de la sociedad. Este es el caso de la iglesia católica que, aunque
no comparte explícitamente el neoliberalismo, mantiene la idea
del Estado subsidiario. En este esquema tenemos las siguientes
universidades:
23

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

•
•
•
•
•
•
•

Pontificia Universidad Católica de Chile
Universidad Católica del Maule
Universidad Católica de la Santísima Concepción
Universidad Católica del Norte
Universidad Católica Silva Henríquez
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Finis Terrae

Otro tipo de oferta explícita son aquellas universidades
que, de forma manifiesta, basan su oferta en el capital humano,
la calidad y la libertad personal; es decir, son abiertamente
neoliberales en lo que ofrecen. Tal es el caso de:
•
•
•

Universidad Autónoma de Chile (libertad individual) calidad
Universidad de Atacama (capital humano) calidad
Universidad Bernardo O´Higgins

Y finalmente, universidades que tratan de evolucionar
en su institucionalidad poniendo una cuota de mercado no
tan agresiva como las anteriormente mencionadas, en ellas se
privilegia lo político por sobre lo estrictamente financiero. Es
efectivamente tecnocrática y de excelencia, pero con la idea de
calidad explícitamente expuesta como parte de la oferta:
•
•
•
•
•
•
24

Universidad de Chile
Universidad de Aysén
Universidad de Biobío
Universidad Tecnológica Metropolitana
Universidad de Valparaíso
Universidad Viña del Mar

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

•
•
•
•
•
•
•

Universidad Austral de Chile
Universidad Arturo Prat
Universidad Diego Portales
Universidad Técnica Federico Santa María
Universidad Andrés Bello
Universidad de Santiago de Chile
Universidad de Talca

5. A manera de conclusión
De acuerdo a lo planteado, estamos asistiendo a la muerte del
Oikos, las bases relacionales que fundamentan la viabilidad de
las unidades cultura-naturaleza son disociadas de manera de
localizar las fuentes de valor en la sustentabilidad (la contabilidad
de recursos materiales y energía). El Oikos reproducido a través
de la educación pública, entendida como bien social es destruido
mediante la imposición de una supuesta libertad de elección, la
cual es fundamental para asegurar la autonomía de los individuos
en desmedro de la co-autonomía que sustenta la base relacional
de la solidaridad y la cooperación.
Tal como señalamos, la estrategia de sustentabilidad
es el resultado de la convergencia entre la ideología católicaconservadora y la ideología neoliberal en torno a la forma de
conocimiento y reproducción de éste a través de la mal llamada
libertad de enseñanza. Las universidades, a través de sus
documentos de planificación estratégica, muestran claramente
la mercantilización de la educación y el fomento de la lógica
clientelista, así como demandas de calidad. Sin embargo, el cliente
va hacia su propia trampa, dado que el sujeto del rendimiento del
25

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

neoliberalismo, que se pretende libre, es en realidad un esclavo
(Galparsoro, 2017). Cambia la forma del capitalismo; pero,
con ello, cambia también el papel del trabajador: éste pasa de
trabajador a empresario. Según Han, “Hoy todo el mundo es un
trabajador explotador en su propio negocio. Cada uno es amo y
esclavo en una persona (Han, 2014b, 17).
Finalmente, y queda como hipótesis, la reducción
del aprendizaje mediante la normalización impuesta por el
modelo neoliberal, para lograr la transformación a mercancía
del conocimiento, encontrará un impedimento con el que no
contaba, las ideas libertarias de complejidad e incertidumbre,
las cuales serán coaguladas en relaciones transdisciplinarias
las que, sin duda, atentan contra las bases del pensamiento
neoliberal que son el cálculo, la certidumbre, la falsa idea de
libertad, a partir de la autonomía del individuo, y la meritocracia
del esclavo. La perspectiva anterior, tiene consecuencias
“cognopolíticas”, es decir, formas de conocimiento que se
instalan en el Oikos, ya que al disociar y romper la relación
cultura-naturaleza, reducen la complejidad relacional de la
comunidad a objetos transables, sean humanos o naturales.
De esta manera, el valor es linealizado y reducido a formas de
certidumbre de manera de poder fabricar verdades apropiables
asignando su constancia e invarianza a un mediador, un avatar,
en estricto rigor un fetiche. En otras palabras, transforman
la condición de viabilidad relacional de la comunidad en
fetiche, poniendo al ser humano como dueño de la naturaleza.
Este proceso es el que hemos denominado colonización y
extractivismo epistemológico, por demás, en contra de toda
bioética.
26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En síntesis, más que un capitalismo financiero es un
capitalismo de la soledad, condición imposible para la relación
cultura-naturaleza.
Su antípoda es la concepción relacional cultura-naturaleza
la que permitirá migrar obligatoriamente a un sistema relacional
viable (Lavanderos and Massey, 2015), cuyas bases son las
relaciones de cooperación y reciprocidad basadas en estructuras
heterárquicas para recursos energéticos materiales finitos. Esta es
la base del ecotomo (Malpartida &amp; Lavanderos, 2000), que obliga
a volver a la economía en su sentido aristotélico, de manera de
reducir la producción de Variedad No Requerida como resultado
de la visión crematística del mundo (Lavanderos et al, 2019). En
conclusión, el conocimiento encuentra su nicho en la arqueología
de lo escondido, de lo negado históricamente, en la forma de Ayllu
como concepción relacional (Calapucha, 2012, p46), esto permite los
cambios y transformaciones a partir de una cosmovisión en que se
fusiona el territorio de la comunidad misma o Marka Uraqi, con el
vivir bien o Sumak Kaway; el territorio sacralizado o Pacha Uraqi,
con el concepto Sumak Allpta (Hidalgo-Capitán, 2014), conceptos
fundamentales para una ciencia y un conocimiento descolonizado.

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en las prácticas culturales de construcción y del manejo
del espacio en la cultura Kichwa Amazónica. En Serie
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

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PMID:10963090
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Orellana, V. (2014). El pensamiento neoliberal en educación. Elementos teóricos de la discusión educativa neoliberal a
nivel internacional. Fundación Nodo XXI.

29

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente
histórica de represión y asesinatos de locas en la
Argentina de los ochenta
Matan a una marica: the tongue of the queer as
a historical source of repression and murders of
queers in the Argentina of the eighties
José Alirio Peña Zerpa
Universidad Central de Venezuela, Caracas, Venezuela
https://orcid.org/0000-0001-6367-0691
Fecha entrega: 25-5-2022 Fecha aceptación: 05-10-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Peña Zerpa, José Alirio. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provi-

ded the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.3-34
Email: aliriocine ilo@gmail.com
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Matan a una marica:
marica la lengua de la loca como fuente
histórica de represión y asesinatos de locas en la
Argentina de los ochenta
Matan a una marica:
marica the tongue of the queer as a
historical source of repression and murders of
queers in the Argentina of the eighties
José Alirio Peña Zerpa1
Resumen: El presente artículo aborda el contexto de represión y
asesinatos de las locas en la década de los ochenta en Argentina. Se
toma como punto de arranque el ensayo Matan a una marica, escrito
por Néstor Perlongher para la revista porteña Fin de siglo en octubre
de 1988. Se propone un análisis de texto, aislante y vinculante, del
texto al contexto, partiendo de la consideración que el propio texto
corresponde al lugar enunciativo y militante de la lengua de la loca,
permitiendo develar un contexto histórico caracterizado por la represión y
asesinatos de las locas, frente al cual Perlongher se opone con su resistencia
de loca.
Palabras clave: lengua de la loca, represión, asesinatos, locas, Argentina,
Néstor Perlongher.

1 Universidad Central de Venezuela. Correo electrónico: aliriocinefilo@
gmail.com

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Abstract: This article deals with the context of repression and murders
of the queers in the 1980s in Argentina. The essay Matan a una marica,
written by Néstor Perlongher for the Buenos Aires magazine Fin de
Siglo in october 1988, is taken as a starting point. An isolating and
binding text analysis is proposed, from the text to the context, based
on the consideration that the text itself corresponds to the enunciative
and militant place of the language of the queer, allowing to unveiling a
historical context characterized by the repression and murders of the
queers, against which Perlongher opposes with his madman resistance.
Keywords: queer language, repression, murders, queers, Argentina,
Néstor Perlongher.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

1. Consideración inicial
Hoy en día resulta difícil tener un registro de los crímenes de odio
a personas LGBT. Los observatorios dedicados a ello proceden
a levantar estadísticas a partir de las publicaciones de prensa y
las denuncias atendidas por organizaciones no gubernamentales
dedicadas a la defensa de los derechos humanos. No es difícil
suponer que a finales de 1988 sería complicada esta labor en
una Argentina presidida por Raúl Alfonsín, presidente de una
dilatada reconstrucción democrática, después de haber vivido
una dictadura militar.
En este contexto histórico cobra importancia el ensayo de
Perlongher como fuente que visibiliza la represión y asesinatos de
las locas (homosexuales y travestis), impregnados por el machismo
y la violencia policial frente a las cuales el poeta, también, se resiste
como loca. Aquello que los titulares de la prensa, probablemente,
reseñaron de modo sensacionalista, Perlongher lo denunció en
la revista Fin de siglo con su lengua de loca, es decir una lengua
descriptiva, militante2, disidente y exagerada o como escribieran
Palmeiro y López (2021): “La loca ocupa su lugar de enunciación
como quien ocupa una trinchera: su lengua es una lengua en
estado de emergencia, una lengua de combate, de guerra” (p. 190).
La lengua de Perlongher es fuente histórica primaria en cuanto
representa la voz en primera persona de las locas.

2 Panesi (2013) prefiere sustituir la palabra militante por agent
provocateur, utilizada por Baigorria y Ferrer en el prólogo que realizaron
a Prosa Plebeya de Perlongher. El agent provocateur pone a relieve la
jerarquización policíaco- militar de las organizaciones políticas y los grupos
activistas.

33

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

2. Consideraciones metodológicas
El análisis de un texto que, fundamentalmente, es literario revela
tantos códigos del entramado hipercodificado que se hizo necesario
trabajar en dos dimensiones. En la primera, se utilizó un método
aislante, donde el centro de estudio fue el texto en sí mismo. En la
segunda, un método vinculante, donde la significación correspondió
a un producto histórico. Me interesó la relación texto/contexto.
El punto de partida fue del texto al contexto considerando la
propuesta metodológica de Solano y Ramírez (2016). El propio texto
marcó las pautas para guiarme hacia sus fronteras. Quería ver cómo
el texto representaba y no cómo reflejaba. Desde el texto establecí la
estructura de la lengua de la loca (la lengua de Perlongher) en torno
a la represión y asesinatos, buscando las huellas o marcas textuales y
discursivas que me permitieron relacionar esa estructura interna con
la estructura histórica (social y cultural).
El aporte más valioso que encontré en la propuesta de
Solano y Ramírez (2016) fue el movimiento analítico realizado desde
el adentro (texto) hacia el afuera (contexto). Solo de esta manera
puede permitirse que el texto hable y “… no se sienta amordazado por
información extratextual con la cual no mantiene ningún diálogo…
buscamos evitar que al texto se le repuje información externa que
impida el que escuchemos lo que tiene que decirnos” (p. 72).
Recuerdo en 2019 las palabras de una historiadora en las
Jornadas Académicas (realizadas en Buenos Aires) A 100 años de
la semana trágica. A 80 años del comienzo de la segunda guerra mundial3.
3 Estas jornadas se realizaron el 2 y 3 de septiembre de 2019 en la
antigua sede del Museo del Holocausto de Buenos Aires, quien fungió
como coorganizador junto al Seminario Rabínico Latinoamericano

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Ella se dirigió a sus colegas investigadores y les indicó que había
escuchado varios saltos mortales en las ponencias. Les recordó
que las investigaciones históricas tenían que respetar dos
variables: espacio y tiempo.
Esta consideración fue crucial en mi análisis porque
la pretensión era acercarme a la lengua de la loca en un ensayo
específico y a partir de ella develar la represión/asesinatos y la
resistencia de las locas. Evité convertir la literatura perlongheriana
en un conjunto de características propias del activismo LGBTIQ+
argentino de nuestros tiempos. Por ejemplo, no dimensioné
a Perlongher como precursor de los estudios queer. Eso era una
posibilidad resignificativa que no me interesó abordar.
El paso del texto al contexto desde mi proximidad y
experiencia personal activista LGBTIQ+ implicó un sinnúmero
de sensibilidades en la lectura. Esto incluyó interpretaciones que,
bien, habrían podido no limitarse al tiempo y el espacio, pero
opté por respetarlos. Soy consciente de que podría significar la
posibilidad de anulación de mi estatuto e inscripción activista
por parte de algunas personas quienes consideran letra muerta la
literatura no resignificada.
El ensayo Matan a una marica, especialmente, no presenta
el delirio y desborde de los poemas escritos por Perlongher. Los
poemas perlongherianos, usualmente, son aprovechados por la
hermosa locura y desborde de los propios investigadores. Estos
prefieren jugar con los tiempos y espacios de los propios textos,
afirmando su rol militante en el presente. Esa es una postura. Yo
ya dejé clara la mía. Ambas son válidas.
Marshall T Meyer.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Al abordar el contexto no dejé de asumir una distancia
próxima (cercana) por cuanto son realidades que me interesan
conocer, una posición crítica y una actitud de adhesión (soy parte
de). No me quedé con la descripción. Me situé en el contexto que
emergió desde el propio texto.
3. La loca:
loca 4 un devenir mujer
Perlongher reunía en la categoría loca(s) a las personas
homosexuales y travestis.5 La loca era un devenir mujer, en el
sentido de ir a lo menor en la cuota del poder (al margen) para
producir desde sus cuerpos el lugar de la disidencia respecto al
deseo normado.
Si bien, el escritor utilizó las palabras devenir mujer en
sus ensayos y, más exactamente, “devenir mujer del hombre”
(Perlongher, 1988, p. 22), la explicación de este concepto en el
sentido deleuzeano (no del transformarse de una cosa en otra
sino de la funcionalidad que hay entre esos extremos o polos)
puede entenderse a partir de tres aspectos.
El primero, una especie de equivalencia entre el
homosexual escandaloso y la mujer prostituta (o aquella que no
4 Debo hacer la aclaratoria que la acepción de Néstor Perlongher del
término loca está relacionada con sus teorizaciones sobre lo minoritario, las
márgenes y el devenir mujer. Otra cosa es la resignificación actual del término
por parte de algunos grupos activistas. Lo mismo que con las palabras puto,
joto y marica. Particularmente, no uso loca como categoría identitaria, pero
respeto a quienes la usan y rescato el sentido político y de resistencia que le
impregnan algunos.
5 En la Argentina de los ochenta y noventa se utilizaba la palabra
travesti como equivalente a trans, mujer trans o transexual. En la actualidad
se usa más como categoría política diferenciadora de trans (considerada una
categoría impuesta) y mujer trans (que recuerda al binarismo de género).

36

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

se vestía como establecía el canon de la época) que describe en
su artículo Nena, llevate un saquito.6 Ambos eran objeto de censura y
represión. Subjetividades al margen, disidentes, que no se sitúan
en los polos de un binario de género moralmente impulsados por
la sociedad.
El segundo, la consideración del propósito liberacionista.
Era el espíritu predominante a fines de los sesenta y principios de
los setenta. El Frente de Liberación Homosexual (FLH), donde
Perlongher militó, era muestra de ello. En ese momento el escritor
pensaba que no habría una revolución social sin una revolución
sexual. Sostuvo encuentros con algunas mujeres feministas. Con
una de ellas, María Elena Oddone, fundadora del Movimiento de
Liberación Femenina (MLF), mantuvo un largo debate.7 Acordaron
algunas maneras de intervenir sobre lo público, aunque nunca
consensuaron sobre un aspecto: la prostitución femenina.
El tercero, el devenir mujer como un devenir minoritario8.
6

Este artículo fue publicado en 1983 en la Revista Alfonsina.

7 Puede encontrarse la transcripción del audio de este debate en la
página web Moléculas Malucas. Archivos y memorias fuera del margen.
Acceder en: https://www.moleculasmalucas.com/post/una-porfía-entrenéstor-perlongher-y-maría-elena-oddone
8 Este devenir minoritario en la teorización de Perlongher parece
funcionar en el binomio bicha/bofe, marica/macho o loca/chongo, donde
bicha-loca-marica representa la minoría, mientras que el bofe-macho-chongo
es el varón que no renuncia al prototipo de masculinidad. En consecuencia,
queda por fuera del análisis (del autor) la posibilidad de la loca misógina, a
quien le incómoda las mujeres exitosas, y dos especies de locas más descritas
por el escritor cubano Arenas (2010) en Antes que anochezca: la loca tapada
(que condena a los demás homosexuales) y la loca regia (con enormes cargos
y el privilegio de ser loca públicamente). Estas locas desplazan su devenir
minoritario al representar al machismo u ostentar el poder. No podemos omitir
estas variantes que agregan la complejidad del poder desde la perspectiva
foucaulteana.

37

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Perlongher (2016) planteaba que todos los devenires comenzaban
y pasaban por el devenir mujer ya que esta ocupaba una posición
minoritaria respecto al paradigma de hombre mayoritario,
machista, blanco, heterosexual, cuerdo, padre de familia y citadino.
Aclara que el devenir en cuerpo femenino no equivalía a la categoría
mujer como unidad constituyente del matrimonio y de la familia
tradicional.
4. La(s) loca(s) y la lengua de la(s) loca(s): consideraciones
ontológicas y epistemológicas
Ontológicamente la loca se constituye como un devenir y no una
identidad. Tiene un sentido más postidentitario e insurgente, “no
se elige ser loca, se deviene, de acuerdo con un proceso alineado y
desalineado con el deseo y sus objetos oscuros. Y su insistencia en una
cultura –digamos hoy: la nuestra – adviene como un acontecimiento
histórico. Cada presente tiene su loca” (Palmeiro y López, 2021, p.
188). La loca, es pues, desde la teoría crítica, una persona que posee
un cúmulo de factores sociales, políticos, culturales, económicos y
de género que están materializados en estructuras históricas. Así es
concebida por un grupo de investigadores.
Ahora bien, las locas9 pueden construirse a partir de
las múltiples representaciones mentales de las personas y
estas representaciones son modificables. En este sentido, ha
de suponerse que, epistemológicamente, el investigador y las
locas están vinculados de manera que ellas se van construyendo
ontológicamente con el avance del proceso investigativo.
9 Se usa el plural para corresponder apropiadamente al paradigma
construccionista que se sumerge en un entramado de construcciones sociales
de los grupos.

38

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En Matan a una marica, la loca es un abordaje como devenir
mujer que trae consigo implicaciones sociales, políticas y de género,
visibles en el entramado de relaciones institucionales en una época
determinada (finales de los ochenta). Por otro lado, la loca como una
política de la lengua, nos recuerda que el ensayo, probablemente,
refleja no la lengua de una loca sino de muchas locas.
En todo caso, es ambiguo y confuso tratar de determinar a
partir del texto a cuántas y cuáles voces representa. No pensemos
en una singularidad plural sino en subjetividades que emergen.
Una micropolítica (entendida como el nivel de las subjetividades,
los cuerpos y el deseo) que dialoga con la macropolítica (o nivel
de las leyes y el estado de derecho).
Pensemos en un posicionamiento epistemológico y
ontológico donde la lengua de la(s) loca(s) se corresponde(n) a un
estilo de vida que se enuncia de manera hiperbólica, excesiva y antimito desde una posición disidente. Laguna (citada en Palmeiro y
López, 2021) nos detalla estos aspectos del siguiente modo:
… la loca es efecto de una técnica. Una técnica literaria, una
técnica artística, una política de enunciación. Las locas tienen
sus géneros: el drama, el melodrama, la tragedia, la picaresca,
el grotesco, pero también el chisme, la maledicencia. Pero también tienen sus tonos: el grito, el gemido, el susurro, la exclamación. Y sus estratagemas retóricas: la hipérbole, el oxímoron, la
catacresis, la cita, el plagio. Y por medio de esas técnicas, haciendo operar y trabajar esas técnicas, se puede crear una obra,
pero también un estilo de vida. (p. 189)

Lo que quiere destacar Fernanda Laguna es esa posición
provocadora de la loca y su lengua frente al machismo al cual
no le queda opción sino subordinarse. Sin embargo, se ríe del
39

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

dominador y su fragilidad. Esto es común en los poemas, cuentos
y ensayos de Perlongher, aunque eso que él denominó neobarroso10
es más propio de la poesía.

Retrato de Néstor Perlongher por
Madalena Schwartz.
Foto tomada al retrato exhibido
en la exposición Las Metamorfosis
realizada en el Museo de Arte
Latinoamericano de Buenos Aires
(MALBA) entre el 4 de noviembre
de 2021 y el 14 de marzo de 2022.

5. ¿Quién fue Néstor Perlongher?
La forma más rápida y sintética para presentarles a Néstor
Perlongher será a partir de algunas ideas clave estudiadas en el

10 Perlongher propone el neobarroso en la poesía como alusión al
neobarroco o barroco latinoamericano, pero profundizando en aquellos
elementos que embarran y oscurecen. El barro, lo escatológico, es un elemento
de abyección y con ellos logra erotizar. Se parte de la repetición y aliteración
de sonidos, poco importa el significado. El centro es el efecto sonoro sobre los
cuerpos. En definitiva, la poesía corresponde al decir, ver y escuchar lo que no
se puede.

40

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

curso11 Introducción a la obra de Néstor Perlongher, dictado por
la doctora Cecilia Palmeiro en la Fundación MALBA, Museo de
Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
Néstor Osvaldo Perlongher nació en Avellaneda, Buenos
Aires, en 1949. Fue sociólogo por la Universidad de Buenos
Aires (UBA). Realizó una maestría en antropología social por la
Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP), en Brasil, donde
había llegado en 1981 reconociéndose como exiliado sexual.
Fue profesor, poeta, crítico, cuentista, ensayista, militante de
izquierda y por la diversidad sexual.
Es figura central de la literatura y la historia intelectual
de América Latina. Poeta y militante del deseo, su obra es
variada en géneros literarios. Es en el ensayo y la crítica
donde desarrolla las herramientas para pensar su poesía:
el neobarroso, que es efecto y técnica. Su poética y ensayos
están cargados de claves históricas desde las márgenes, las
disidencias. La vuelve un arma con su lengua de loca, afilada,
en castellano y portugués.
Su escritura, especialmente, política se fue encarnando
desde sus inicios en el Frente de Libración Homosexual (FLH),
el grupo Somos en Brasil, la dictadura y su resistencia, las
contraculturas y la crisis del sida.
Pueden establecerse tres áreas para el estudio de la obra
de Perlongher:
11 Realicé el curso los días 7, 14 y 21 de febrero de 2022. Este curso se
programó como actividad paralela en el marco de la muestra Las metamorfosis.
Madalena Schwartz. Además de las clases presenciales tuve la oportunidad de
compartir con la comparsa drag queen que ejecutó una performance en clave
neobarroso.

41

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

•
•

•

La loca militante del FLH, la poética política y el neobarroso.
El exilio sexual, el Brasil de la apertura y el desbunde,
los ensayos y correspondencias, el sexo de las locas y
la(s) lengua(s) de la(s) loca(s).
El misticismo, la práctica de la ayahuasca, la crítica literaria, poesía y éxtasis.

Perlongher murió en Sao Paulo, en 1992, por complicaciones
de salud producidas por el SIDA que padecía desde hacía algunos años.
Entre sus poemas destacan: Canción de amor para los nazis
de Baviera, Cadáveres, Por qué seremos tan hermosas, La fuga de la pantera
acuática, El chorreo de las iluminaciones en el combate bicolor. El cuento
más destacado es Evita vive. Entre los ensayos resaltan: Todo el
poder a Lady Di, Historia del Frente de Liberación Homosexual, Matan a
una marica, El sexo de las locas, Los devenires minoritarios, Antropología
del éxtasis y La desaparición de la homosexualidad.

Dra. Cecilia Palmeiro encargada del curso Introducción a la obra de Néstor
Perlongher, dictado en la Fundación MALBA. Foto: José Alirio Peña.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

6. Sobre la revista Fin de siglo
La revista se consideró una publicación literaria, cultural y
política. Nació en julio de 1987, dos meses después que culminara
la segunda etapa de la revista Crisis que dirigió Vicente Zito Lema.
Será este mismo quien dirigirá en lo periodístico a Fin de Siglo,
contando con el apoyo de Eduardo Luis Duhalde, desde la línea
editorial y Fernando Peña en lo administrativo.
La revista, además, contó con un consejo editorial integrado
por Carlos Aznárez, Daniel Molina, María Moreno, Roberto Jacoby
y Enrique Symns, desde el número 5. Todos, excepto Roberto Jacoby,
lideraron secciones, separatas y dossiers. La publicación tenía una
posición crítica frente a las políticas del gobierno de Alfonsín.
Participaron varios de los escritores colaboradores de la
segunda etapa de Crisis, dirigida por Zito Lema. Korn (2020) indica
que el análisis político era la vértebra que se construía a partir
de una columna de opinión y entrevistas a dirigentes políticos
y referentes culturales. Se apostaba a la creación de un frente de
izquierdas en lo político, bajo la consigna unidad en la diversidad.
Roman (1997) describe que el frente de izquierdas (en
plural) en Fin de siglo no existió. En realidad, fue una revista con
cargos ordenados y jerarquizados. Se abandonó la idea de un
frente de representatividad que compartiera una utopía común.
En su lugar, se consolidó el margen, lo censurable, lo exagerado.
Había que prestar oído y letras a los otros (los colectiveros, las
obreras textiles, las locas, los drogadictos y los delincuentes). El
ensayo y la crónica se apoderó de la revista y terminó dejando
poco espacio a la voz del interpelado. Era el enunciador (escritor)
quien hablaba, generando “…un monólogo más o menos lírico,
43

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

pero solitario. Tal vez, porque después de la derrota, uno mismo
se convierte en otro” (Roman, 1997, p. 105).
Quizá, después de vivir la dictadura en Argentina, y
esperanzados por la construcción democrática, las expectativas
eran tan altas que resultaron en frustración al experimentar las
medidas adoptadas por el gobierno de Alfonsín. Continuaron
experimentando represión, desigualdad e injusticia, especialmente
las minorías (no por menos sino por no hegemónicos).
La revista produjo 18 números entre julio de 1987 y
diciembre de 1988. Luego dos números en noviembre y diciembre
de 1991. Finalmente, un número especial en octubre de 1996.
7. Sobre el número 16 de la revista Fin de Siglo
En la portada de la revista se observa una foto de un hombre en
una manifestación y de fondo lo que se presume como represión
policial. Un abreboca del contexto del momento resumido en
lo que anuncia la revista: Disparen sobre la CGT; Historias del
gatillo fácil; Diario Clarín: la voz del poder; Fanzines, feminismo
y homosexualidad. Destaca en la parte inferior la autoría de
textos de Gelman, Barnes, Perlongher, Symns y Zito Lema.
En el sumario encontramos un único escrito dedicado
a la diversidad sexual: el ensayo Matan a una marica por Néstor
Perlongher. Los demás se pasean entre el acontecer político,
cultural y feminista. Incluyendo una conversación con el cantante
Fito Páez y un reportaje al abogado León Zimmerman bajo el
título El gatillo fácil tiene su tradición, qué más se corresponde con
una entrevista cuyo propósito es poner en el tapete de la discusión
la represión policial y el papel de la justicia.
44

�Portada y contraportada de la revista Fin de siglo, n°16, octubre, 1988,
Fuente: Archivo Histórico de Revistas Argentinas.

Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Matan a una marica (pp. 20-22) por Néstor Perlongher, revista Fin de siglo, n°16, octubre, 1988,
Fuente: Archivo Histórico de Revistas Argentinas.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En la contraportada se encuentra un poema del argentino
Juan Gelman quien fuera militante de organizaciones guerrilleras
y exiliado durante la dictadura militar que inició en 1976. Regresó
a Argentina en 1988 y, finalmente, se radicó en México hasta su
muerte.
8. Represión y asesinatos de las locas en la Argentina de los
ochenta
8.1. Una aclaratoria sobre el concepto crímenes de odio
Debe quedar claro que, aunque la represión y los asesinatos
de las locas podrían corresponderse con el término crímenes
de odio, en el sentido de un delito cometido con violencia y
ensañamiento por la pertenencia supuesta o real de la persona
al grupo al cual representa, el concepto no se corresponde al
momento de la producción y publicación del ensayo Matan a
una marica en 1988.
El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional- CEJIL
(2013) recuerda que si bien, el concepto crimen de odio (hate
crime) surgió en 1985, en Estados Unidos, cuando varios delitos
basados en prejuicios raciales y étnicos fueron investigados por
el Federal Bureau of Investigation, no pasó a América Latina
tan rápidamente. Primero, circuló en los titulares de la prensa
estadounidense. Luego, en 1989, pasó al marco legal, destacando
su aparición en el código 22-4001 de Washington DC, donde
se definía como un acto designado que demostraba el prejuicio
del acusado, basado en la raza, color, religión, origen nacional,
sexo, edad, estatus marital, apariencia personal, orientación
47

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

sexual, responsabilidad familiar, discapacidad física o afiliación
política real o percibida.
El concepto crimen de odio por orientación sexual e
identidad/expresión de género, tal como lo conocemos hoy en
día, contiene al menos cuatro elementos:
•

Las agresiones identificables que cercenan derechos humanos.

•

La vulnerabilidad del grupo LGBT al cual se le cercenan
derechos.

•

El odio y la intolerancia como motivación del delito.

•

El grado de violencia con el cual se ejecuta el delito pudiendo causar la muerte.
Estos elementos emergen de diferentes definiciones de

crímenes de odio presentadas por el Centro por la Justicia y el
Derecho Internacional CEJIL (2013). Destacan los prejuicios,
la ofensa criminal, la intencionalidad e incitación al odio como
indicadores de las cuatro características descritas. En todo
caso, resulta curioso que algunas definiciones se limitan a
establecer una tipología de crímenes de odio, mientras que otras
nombran a los grupos vulnerables. La presencia de legislaciones
ambiguas y poco precisas en torno a los crímenes de odio obliga
a los administradores de justicia a empujar la discusión sobre los
crímenes de odio en términos de la vulneración del derecho a la
vida y a la no discriminación.
Si en la actualidad, muchas veces, es difícil demostrar y
registrar los crímenes de odio, imaginemos, entonces, el contexto
48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de los ochenta. Preferí delimitar el análisis en la represión y
asesinatos de las locas, pues a través del texto y contexto, se produjo
una aproximación a la relación de poder, que bien podría tener
alguna correspondencia con el concepto crimen de poder de la
investigadora Segato (2013). Ella sustituye el peso emocional
del delito contenido en la palabra odio por el carácter social y
desigual, que en definitiva era la intención de Perlongher en su
ensayo.
No obstante, debo destacar una consecuencia generada
del concepto crimen de poder. Poco ayuda a identificar
responsabilidades del poderoso que comete el crimen. En muchos
casos, se sigue señalando a la policía, pero ¿ha servido para
identificar y castigar a los responsables? ¿el Estado Argentino ha
asumido sus responsabilidades?
La Agencia Presentes,12 una organización de la sociedad civil
de comunicación feminista con base legal en Argentina y alcance
regional señala en su página web que las estadísticas reflejan una
ausencia del Estado.
El informe anual 2021 del Observatorio Nacional de
Crímenes de Odio LGBT (Federación Argentina LGBT y
Defensoría LGBT, 2022) en Argentina refleja que ocurrieron
ciento veinte (120) crímenes de odio basados en la orientación
sexual, la identidad y/o la expresión de género. Del total de las
víctimas el 80% de los casos (96) corresponden a mujeres trans
(travestis, transexuales y transgéneros); en segundo lugar, con el
12% (14) se encuentran los varones gais cis; en tercer lugar con el
12 La página web de esta agencia comunicacional es https://
agenciapresentes.org

49

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

4% de los casos (5) le siguen los varones trans; luego con el 2%
(3) las lesbianas.
8.2. Texto y contexto
Comencemos con las descripciones de violencia sobre los cuerpos
de las locas:
…cogotes donde las huellas de los dedos se han demasiado
fuertemente impreso, torsos descoyuntados a bastonazos,
lamparones azules en la cuenca del ojo, labios partidos a que
una toalla hace de glotis, agujeros de balas, barrosas marcas
de botas en las nalgas (…) Varios de los crímenes, citaban en
su metodología (manos atadas a la espalda, bocas entoalladas,
emasculaciones o inscripciones en la carne, a la manera de la
máquina kafkiana), el estilo de los Escuadrones de la Muerte…
(Perlongher, 1988, pp. 20-21)

Todas las descripciones son indicios de la agresividad
y el ensañamiento del delito que tiene como final la muerte
de la loca. Perlongher no vacila en responsabilizar de los
bastonazos, las balas y las marcas de las botas a la policía. Ella
encarna el poder mayoritario. “El encuentro entre la loca y el
macho deviene fatal” (Perlongher, 1988, p. 20). Esa fatalidad
está registrada en el libro El pecado de Adán (publicado en ese
momento en Brasil) donde se insiste en el agente policial y el
soldado como violentos. Perlongher hacía referencia a Brasil
porque era el país donde residía desde 1981 cuando decidió irse
de Argentina13 en medio de la dictadura.
13 Aunque Perlongher afirmó comenzar un sexilio cuando partió a
Brasil, debe aclararse que en Argentina no había una orden de detención por

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El encuentro no cordial entre la loca y la policía parecía
inevitable y esto puede corroborarse en unas hojas con textos
y dibujos de Gladys Croxatto, correspondientes a la primera
asamblea de la Coordinadora de Grupos Gays en 1984. Las locas
debían estar atentas al proceder policial en caso de detención. Si
las llamaban borrachos, vagos, escandalosos o le reprochaban la
vestimenta no se estaban cumpliendo las libertades que la recién
instalada democracia prometía. Esos derechos humanos que
Raúl Alfonsín había anunciado que garantizaría, se tradujeron,
más bien, en la vigencia del aparato represivo a las locas a través
de los edictos policiales que eran prácticas de control punitivas.
Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires existía un edicto para
controlar la prostitución y otro para no permitir el baile de parejas
del mismo sexo en público o en locales. La excusa siempre fue que
estas acciones eran inmorales. De hecho, era la palabra usada en
los edictos: inmoralidad.

ser homosexual. Su exilio fue político. No estaba de acuerdo con la dictadura.
Se había expuesto comprometedoramente con el Frente de Liberación
Homosexual. En el artículo Formulación poética de la persecución y el
activismo: Néstor Perlongher en el Frente de Liberación Homosexual
argentino, Cid (2020) indica que el escritor fue detenido 17 veces entre 1975
y 1981. Se cita como fuente de este dato una entrevista que el autor del paper
realizó al poeta uruguayo Roberto Echavarren. Una fuente secundaria que
no podría triangularse con algún documento de la época de la dictadura,
pues muchos de los expedientes de las detenciones fueron destruidos. En
todo caso, solo queda lo escrito por el propio escritor: “… mucha gente
se fue en la época de la dictadura, porque era insoportable ser gay en la
Argentina… y realmente fue un exilio” (Perlongher, 2004, pág. 274). Ahora
bien, probablemente, la partida de Perlongher no fue tan abrupta como la
de otros. Tuvo la oportunidad de irse en calidad de becario para cursar una
maestría en Brasil, planificó su partida.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Hojas con textos y
dibujos de Gladys
Croxatto.
Primera
asamblea
de
la
Coordinadora
de
Grupos
Gays.
14
de enero de 1984.
Fuente:
Archivos
Desviados. Disponible
en:
https://www.
moleculasmalucas.
com/post/con-lademocracia-se-comese-cura-se-educa-ytambi%C3%A9n-sereprime

Perlongher asomó el caso de la represión y asesinatos de
las locas en Argentina sin dejar de comparar con la situación de
Brasil, país donde residía:
52

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“Homosexual asesinado en Quilmes”. De vez en cuando, noticias de la muerte violenta de las locas ganan, con macabro regodeo, pringan de lama o bleque los titulares sensacionalistas,
compitiendo en fervor, en columna cercana, con las cifras de las
bajas del Sida… Pocos meses atrás, una ola de asesinatos de homosexuales recorrió el Brasil. Entre noviembre del 87 y febrero
de este año, una veintena de víctimas, un verano caliente. Quiso
la fatalidad que los muertos se reclutaran entre personalidades
conocidas… un director de teatro, algunos periodistas, modistas, peluqueros… Así, ametrallamiento de travestis en las callejas turbias de San Pablo, achacado fabulosamente por portavoces policiales a un paciente de Sida deseoso de venganza -pero
de inequívocos rasgos paramilitares. (Perlongher,1988, p. 21)

Perlongher parecía tener más elementos para describir
la realidad brasilera que la Argentina. No en vano, en 1986 ya
había defendido su trabajo de maestría en la Universidad de
Campinas, basado en el negocio de la prostitución a partir de
datos tomados en el área central de la ciudad de Sao Paulo, tras
realizar observaciones efectuadas entre marzo de 1982 y enero
de 1985. En 1987, se publicaría como libro bajo el título O negócio
do michê. Traducido luego al castellano (en Argentina) como La
prostitución masculina,14 en 1993.
Un artículo en la revista Flash que data de enero de 1987
nos permite verificar la represión policial y la presencia del
sida. Ambos aspectos destacados en el ensayo de Perlongher.
Una persona travesti (Deborah Singer) comenta en una nota
realizada para la revista que ella y sus compañeras habían votado
14 Este libro sigue teniendo buenas ventas en las librerías argentinas.
Tengo la edición de Editorial Madreselva del año 2018 con un diseño collage
de la artista Lea Jael Caiero en la portada.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

por el gobierno democrático y no veían todavía los cambios;
que continuaba la violencia por parte de la policía, así como
las amenazas de muerte y asesinatos a 4 travestis, esas que “…
exhibían, en la Panamericana la audacia de sus blonduras”
(Perlongher,1988, pág. 21). Sobre el sida mostró tener información
precisa.

Revista Flash. Enero de 1987. Archivo: Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra.
Programa de Memorias Políticas Feministas y Sexogenéricas, CeDInCI.
Disponible en: https://www.moleculasmalucas.com/post/las-embajadorasde-travestilandia

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Ferreira (2021) comparte en la web Moléculas Malucas
un reportaje realizado a Néstor Perlongher (durante su paso por
Buenos Aires en septiembre de 1988) por su antiguo compañero
del Frente de Liberación Homosexual, Marcelo Benítez. En este
reportaje Perlongher se muestra escéptico15 sobre las formas
de información y prevención del sida, señalando que ante esta
peste contemporánea la medicina y sus aliados han decretado
un Estado de Sitio (toque de queda) de los cuerpos, a través
de una domesticación moral del deseo bajo la identidad gay16
anglosajona, con la cual hacía referencia a una masculinidad
dominante y modelada. Y en el otro extremo de estos cuerpos
sobrevivientes y normalizados, estaban, también, aquellos
pacientes de sida dibujados por el propio gobierno como
15 Esta postura cambiará radicalmente cuando manifiesta el sida. En
ese momento se acerca a la práctica de la Ayahusca (el Santo Daime). Incluso,
en esta etapa -que algunos denominan mística- Perlongher, recurrió a la ayuda
del Padre Mario Pantaleón, popular sacerdote de la localidad de González
Catán en la Provincia de Buenos Aires, quien era conocido por sus poderes de
sanación. La investigadora Palmeiro (2022) considera que en la última etapa
de Perlongher la poesía está cargada de un barroquismo alucinatorio y de
visiones (revelaciones), una síntesis de algunos conceptos trabajados antes:
iridiscencia, cantos y delirios. Yo, especialmente, considero que el poema
Alabanza y exaltación al Padre Mario presenta una fractura clara a la vida de
loca y militante. Es un diálogo con la vida y la muerte, con el agradecimiento,
la esperanza y la espiritualidad como norte. La lengua de la loca deviene en
lengua espiritual, pero no como aquel postulado que salva frente a la religión
que ata sino como una vivencia misma.
16 Néstor Perlongher consideraba que la micropolítica de las identidades
se correspondía con el modelo hegemónico gay que exaltaba la masculinización.
En su libro La prostitución masculina, Perlongher (2017) deja claro que usa el
término masculino para diferenciarlo de la prostitución de las travestis. Por
otro lado, lo gay no se refiere a la relación loca/chongo. La relación gay/gay,
para él, es una demanda de consumo, de cuerpos normalizados, musculosos,
con bigotes.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

sedientos de venganza y responsables de las muertes de las locas,
“… la referencia al sacrificio justiciero. ¿De qué justicia, en este
caso, trátase?” (Perlongher,1988, p. 21).
Insiste Perlongher, que la represión policial se relaciona con
aquello que los ideólogos liberacionistas de la década del sesenta
llamaron homofobia, una estrepitosa fobia a la homosexualidad
dispersa en las diferentes instituciones de la sociedad, con la
consecuente producción de los cadáveres exquisitos de las locas.
La homofobia en el cuerpo social se traduce en la presencia
cotidiana del modelo masculino dominante a través del lenguaje:
… la grosería chongueril -andando siempre “con el culo en la
boca” … Insistencia en el chiste pesado, cuya concreción, en la
“llanura del chiste” … desata la violencia (irresistible contar el
argumento de “La Causa Justa”: dos compañeros de oficina se
la pasan todo el día diciéndose: “Si fuera puto, me la meterías
hasta el fondo”; “si fueras puto, te acabaría en la garganta”, y
otras lindezas por el estilo... (Perlongher, 1988, p. 21)

9. La resistencia de las locas: texto y contexto
Hasta ahora el texto nos reveló una lengua de loca exiliada,
militante, que denunció la represión y asesinatos de las locas. Todas estas
descripciones se encontraron en el contexto, evidenciado en
revistas, entrevistas y documentos del momento. Pasemos ahora
a describir el otro nivel que fue abordado, aquel de la lengua de la
loca teórica, exagerada y desbordante, una estrategia de resistencia,
una erotización de lo político.
… todo un problema con la analidad. La privatización del ano,
se diría siguiendo al Antiedipo, es un paso esencial para instau-

56

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

rar el poder de la cabeza (logo-ego-céntrico) sobre el cuerpo:
“sólo el espíritu es capaz de cagar”. Con el bloqueo y la permanente obsesión de limpieza (toqueteo algodonoso) del esfínter,
la flatulencia orgánica sublímase, ya etérea… Irse a la mierda o
irse en mierda, parece ser el máximo peligro, el bochorno sin
vuelta… Controlar el esfínter marca, entonces, algo así como un
“punto de subjetivación” (…) sujetar el culo es, de alguna manera, sujetar el sujeto a la civilización, diría Bataille, a la “humanización” … La homosexualidad, condensa Hocquenghem,
es siempre anal. Puto de mierda. (Perlongher,1988, pp. 21-22)

El problema de la analidad es asomado por Perlongher
muchísimos años antes que la excreción anal de Paco Vidarte
en su Ética Marica y el Terror Anal de Paul Preciado. Perlongher
partiendo del Antiedipo: capitalismo y esquizofrenia de Gilles Deleuze
y Félix Guattari, publicado en la década del setenta, logró teorizar
sobre el control de los deseos que ejerce la sociedad capitalista,
capaz de normar la homosexualidad, convirtiéndola en una
identidad gay a partir de la cual se establece una relación gay/gay,
importando exclusivamente la relación órgano/órgano. El asunto
es el encaje, esto entra allí o aquello otro encaja aquí. Un nicho de
mercado normalizado.
Ahora bien, pasando al plano del deambuleo, yiro, chanceo
o cruising hay convicción del riesgo, de la posibilidad de muerte
de la loca, pero ella sucumbe, le seduce encontrar al macho,
así como el personaje de la Manuel, 17 del chileno Donoso, que el
propio Perlongher menciona como ejemplo del deseo que desafía
la muerte, triunfando esta última. En definitiva:
17 Protagonista de la novela corta El lugar sin límites autoría del escritor
y periodista chileno José Donoso, originalmente publicada en 1966. Fue llevada
al cine en 1977 por Arturo Ripstein.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

… si toda esa deriva del deseo, esa errancia sexual, toma la forma
de la caza, es que esconde, como cualquier jungla que se precie,
sus peligros fatales. Es a ese peligro, a ese abismo de horror… a
ese goce del éxtasis -salir: salir de sí- estremecido, para mayor
reverberancia y refulgor, por la adyacencia de la sordidez, por la
tensión extrema, presente de la muerte, que el deambuleo homosexual (¡curiosa seducción!) el yiro o giro, se dirige de plano
-aunque diga que no, aunque recule: si retrocede, llega- y desafia,
con orgullo de rabo, penacho y plumero. (Perlongher, 1988, p. 22)

Esta exposición al riesgo es resistencia. Se ilustra en las
caricaturas de la revista Humor de enero, 1987, donde particularmente
un policía al ver una travesti se cuestiona si reprimir o reprimirse,
mientras que otras travestis tienen una pancarta titulada “Hasta el
fondo”. Esta publicación, aunque contiene un humor que recuerda
el machismo mencionado por Perlongher y podría haber ofendido a
muchas travestis, tenía un propósito solidario, recordándonos que
“Tal vez en el gesto militar del macho está ya indicado el fascismo
de las cabezas. Y al matar a una loca se asesine a un devenir mujer
del hombre” (Perlongher,1988, p. 22).
En la aceptación del riesgo las locas no controlan sus deseos,
son subjetividades que no se reprimen, afirmándose políticamente
y constituyendo frentes de resistencia contra la represión policial.
Muy detalladamente describen Butierrez y Simonetto (2020) que en
el tramo de la Panamericana al norte de la ciudad de Buenos Aires al
caer la noche ocurría la fantasía, pero también las persecuciones. Y
son esas mismas travestis que llegaron a Plaza de Mayo en diciembre
de 1986 con la intención de ir a la Casa Rosada y dejarle al presidente
Alfonsín o a su ministro del Interior, Antonio Tróccoli, un petitorio.
El miedo les ganó y solo dieron declaraciones a los medios presentes.
Esos mismos que realizaron notas sensacionalistas o humorísticas.
58

�Revista Humor. N° 187. Enero de 1987. Archivo: Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra.
Programa de Memorias Políticas Feministas y Sexogenéricas, CeDInCI.
Disponible en: https://www.moleculasmalucas.com/post/las-embajadoras-de-travestilandia

Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

59

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

10. A modo de cierre
Fin de siglo es una de esas publicaciones que en la década del
ochenta mantuvo una posición crítica frente a la presidencia
de la República Argentina que tenía el propósito de la
reconstrucción democrática. En octubre de 1988 Perlongher
escribió en nombre propio y de las voces de muchas locas
(aquellos homosexuales y travestis que no reprimían sus
deseos) constituyendo visiblemente subjetividades disidentes
que incomodaban y eran el foco de la represión policial,
especialmente la loca militante y la travesti,18 que en ocasiones
tenían un destino fatal: la muerte.
A partir de archivos19 pude tener acceso a revistas (donde
bien se visualiza el sensacionalismo o el humor) y documentos
militantes. En Fin de siglo se halla la lengua de la loca Perlongher,
militante, teórica, desbordante, sin reparos al responsabilizar a la
policía de los asesinatos y sin miedo al hablar del culo.

18 Hago la aclaratoria porque he conocido en Buenos Aires varias
personas de más de 60 años que coinciden en considerar que ellos no
tuvieron problemas por el hecho de ser gay en la dictadura ni el período de
reconstrucción democrática. Se mantuvieron al margen de la militancia LGBT
y de los grupos opositores. No quise entrevistarlos para este artículo. Lo
haré para un estudio donde contraste sus experiencias homosexuales con los
grados de masculinidad y el ejercicio de sus profesiones. En el mismo, partiré
de la hipótesis que la loca evidente (aquella se exhibe sus plumas) y la loca
militante (opositora y de izquierda) siempre estuvieron fuera del armario,
como afirmaría Eve Kosofsky Sedgwick, y por tanto se convirtieron en el
centro de la persecución.
19 Todos los materiales usados provinieron de archivos: el Archivo
Histórico de Revistas Argentinas, los Archivos Desviados y el Archivo
Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra ubicado en el Centro de Documentación e
Investigación de la Cultura de Izquierdas- CeDInCI.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Si bien, Matan a una marica es un ensayo donde encontramos la
lengua de la loca que denuncia represiones y asesinatos por orientación
sexual e identidad de género, desborda -también- en resistencia a
partir de la exageración y teorización de lo anal y lo abyecto.
Faltaría explorar todas aquellas otras experiencias
homosexuales (más cercanas al mundo normado masculino) que
no entraban en la categoría locas y, claramente, no fueron objeto
de la represión a través de los edictos policiales.

Referencias:
Arenas, R. (2010). Antes que anochezca. Maxi Tusquets Editores.
Butierrez, M. y Simonetto, P. (2020, octubre). Las embajadoras
de Travestilandia. Moléculas Malucas – Disponible en https://www.moleculasmalucas.com/post/las-embajadoras-de-travestilandia
Centro por la Justicia y el Derecho Internacional- CEJIL (2013).
Diagnóstico sobre los crímenes de odio motivados por la orientación sexual e identidad de género en Costa Rica, Honduras y Nicaragua. Hivos People Unlimited/ CEJIL.
Cid, J. (2020). Formulación poética de la persecución y el activismo:
Néstor Perlongher en el Frente de Liberación Homosexual
argentino. Revista Nomadías. 29, 159-180. Disponible en https://revistas.uchile.cl/index.php/NO/article/view/61060
Federación Argentina LGBT y Defensoría LGBT (2022). Informe
2021. Observatorio de Crímenes de Odio LGBT.
Ferreyra, M. (2021, junio). Un encuentro entre Néstor Perlongher
y Marcelo Benítez. Entrevista para el boletín Vamos a
61

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Andar. Moléculas Malucas, Disponible en https://www.moleculasmalucas.com/post/un-di%C3%A1logo-entre-n%C3%A9stor-perlongher-y-marcelo-ben%C3%ADtez
Korn, G. (2020). Fin de siglo. Presentación de la revista. Disponible en
https://ahira.com.ar/revistas/fin-de-siglo/
Moléculas Malucas (2020). Web Moléculas Malucas. Archivos y
memorias fuera del margen. Disponible en https://www.
moleculasmalucas.com/
Palmeiro, C. (2022). Introducción a la obra de Néstor Perlongher,
curso dictado en la sede del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires- MALBA los días 7, 14 y 21 de
febrero de 2022.
Palmeiro, C. y López, M. (2021, abril). La lengua de las locas. El
lugar sin límites. 5, 186-192.
Panesi, J. (2013). Cosa de locas: las lenguas de Néstor Perlongher.
Cuadernos LÍRICO. 9. Disponible en https://journals.openedition.org/lirico/1139
Perlongher, N. (1988, octubre). Matan a una marica. Fin de siglo.
16, 20-22.
------------------- (2004). Papeles insumisos. Comp. Reynaldo Jiménez y Adrián Cangi. Santiago Arcos.
------------------- (2016). Los devenires minoritarios. Diaclasa.
------------------- (2017). La prostitución masculina. Editorial Madreselva.
Roman, C. (1997). 1983-1993: Revistas literarias de Buenos Aires en los
años de la democracia. Informe final de investigación. Beca
62

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

UBACyT. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de
Buenos Aires.
Segato, R. (2013). Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres. Pez en el árbol.
Solano, S. y Ramírez, J. (2016). Análisis e interpretación de textos
literarios. Universidad de Costa Rica.

63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Hidroarsenicismo. Un acercamiento a su significado en
localidades emblemáticas del norte de México
Hydroarsenicism. Approach to its meaning in
emblematic localities of northern Mexico
Hilda G. Hernández Alvarado,1
Adriana del C. Enríquez Robledo,2
José A. Morales Pérez3
Resumen: El arsénico en la Comarca Lagunera tiene un origen natural,
su presencia en el agua de origen subterránea se vincula a las decisiones
humanas relacionadas con el desarrollo regional. La presencia del
HACRE4 en la zona data de la década de 1950, su reconocimiento y
estrategias de solución se localizaron en una zona rural específica.
1 Departamento de Investigación e Intervención Socioambiental.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Coahuila.
México. Correo electrónico: hildahernandez@uadec.edu.mx
2 Departamento de Investigación e Intervención Socioambiental.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Coahuila.
México.
3 Departamento de Investigación e Intervención Socioambiental.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Coahuila.
México.
4 Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico.

65

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Las enunciaciones de los habitantes de las localidades directamente
afectadas muestran al hidroarsenicismo como ordinario y común,
pero a la vez ajeno. La cuarta parte de los sujetos observados refieren
afectaciones en su persona y en otros, ya sean cercanos o lejanos.
Palabras clave: Agua, arsénico, ordinario, extraordinario, propio, ajeno,
proximidad.
Abstract: Arsenic in the Lagunera region has a natural source, its
presence in groundwater is linked to human decisions related to
regional development. HACRE’s presence in the area dates back to
the 1950s, and its recognition and solution strategies were localized
in a specific rural area. Enunciations of people from affected localities
indicate hidroarsenicism as ordinary and common, but at the same
time distant. A quarter of the subjects observed report personal and
personal effects on others, whether close or distant.
Key words: Water, arsenic, ordinary, extraordinary, own, not own,
proximity.

66

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El arsénico (As) es un metaloide presente de manera natural en
la corteza terrestre, por lo que puede contaminar tanto las aguas
superficiales como las subterráneas y convertirse en un problema
para las personas que la consumen directa o indirectamente
a través del agua de bebida, los alimentos preparados con
agua contaminada o, en menor medida, por la inhalación,
principalmente en zonas mineras, de aire contaminado (IECS,
2016).5 La cantidad de este elemento en el vital líquido y el
periodo de tiempo de su ingesta son fundamentales en lo que
concierne a su impacto en la salud de las personas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el
arsénico es una de las 10 sustancias químicas más preocupantes
para la salud pública y establece como máximo permisible 10
µg por litro, mientras que en México la norma oficial mexicana
PROY-NOM-127-SSA1-20176, en lo que corresponde a
especificaciones sanitarias de metales y metaloides, establece
como límite permisible 25 µg por litro (SSA, 2019).7
El pasado dos de mayo del 2022 se publicó la Norma
Oficial Mexicana NOM-127-SSA1-2021, Agua para uso y consumo
humano. Límites permisibles de la calidad del agua, la cual mantiene
como límite permisible 0.025 mg/L en todas las localidades, pero
determina que éste se ajustará, a partir de la fecha de su entrada
5 Hay quienes afirman que además del agua de bebida y el consumo
de alimentos contaminados, el arsénico puede ser consumido a través del
consumo de tabaco (Instituto Nacional del Cáncer, 2015) y por absorción
dérmica (Medina, María, 2018).
6 “Agua para uso y consumo humano establece los límites permisibles
de la calidad del agua”
7 0.025 mg/L

67

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

en vigor, de acuerdo a su población y a la temporalidad, con
el propósito de aplicar paulatinamente 0.01 mg/L como límite
permisible en todo el país. Las localidades con población mayor
a 500 mil habitantes tienen un año para cumplir la norma, las que
concentran entre 50 mil y 499,999 habitantes tienen hasta tres
años, mientras que las que cuentan con menos de 50 mil habitantes
tienen como límite seis años (Secretaría de Salud, 2022).
En cuanto al período de ingesta los textos especializados
generalmente no precisan mediciones temporales y su relación
con las alteraciones a la salud, pero sí establecen que los periodos
prolongados de consumo impactan negativamente en la salud de
las personas, muy probablemente a ello se vinculan también las
condiciones particulares de los individuos expuestos al arsénico
a través del agua de bebida.
Por otro lado, es importante considerar que el arsénico
puede ser orgánico e inorgánico, este último, el más tóxico, es el que
precisamente de manera natural se localiza en aguas subterráneas
de algunos países en que las fuentes de abastecimiento del agua
de consumo humano es de origen subterráneo. Otro factor
a considerar es que el organismo vivo tiene la capacidad de
eliminarlo de manera natural en determinadas condiciones:
El Arsénico presente en el agua es absorbido por los tejidos,
para posteriormente ser eliminado en la orina; pero cuando la
ingesta es mayor que la excreción éste tiende a acumularse en
cabello y uñas, al igual que en la orina y la sangre… (Altamirano,
2020, p. 95)

De acuerdo a la OMS el cáncer y las lesiones cutáneas son
algunas de las expresiones derivadas de la exposición prolongada
68

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

al arsénico a través del agua y los alimentos contaminados,
aunque también se ha asociado a enfermedades cardiovasculares,
neurotoxicidad, diabetes y problemas de desarrollo.
Los síntomas y signos asociados a elevados niveles de exposición prolongada al arsénico inorgánico difieren entre las personas, los grupos de población y las zonas geográficas. No existe
pues una definición universal de las enfermedades causadas
por el arsénico, lo que complica la evaluación de su carga para
la salud. De modo análogo. No existe tampoco un método para
distinguir los casos de cáncer causados por arsénico de los inducido por otros factores, por lo que se carece de una estimación fiable de la magnitud del problema a nivel mundial.(OMS,
2018, párr. 22)

La emergencia del hidroarsenicismo como problema
social en la Comarca Lagunera tuvo lugar en localidades rurales.
Las mayores afectaciones a la salud, documentadas en artículos
científicos ocurrieron en el municipio de Franciso I. Madero
en el estado de Coahuila, entre sus localidades Finisterre fue la
mayormente focalizada, sin embargo el fenómeno se presentó
en un conjunto de pequeñas localidades rurales de la zona.
Si bien el reconocimiento de tal problema en la década de los
ochenta determinó la aplicación de algunas medidas paliativas,
los factores causales importantes como la sobreextracción de
grandes volúmenes de agua subterránea para la producción
láctea están aún vigentes, el número y localización de pozos
de los que se extraen agua con altos contenidos de arsénico se
ha incrementado y ampliado, lo que significa que el problema
no solamente no se ha resuelto, sino que se agudiza de manera
permanente.
69

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

La identificación del fenómeno plantea a los directamente
afectados una situación conflictiva en su mundo de sentido,
lo que deriva en diversas formas de enfrentarlo que van del
reconocimiento a la negación con todo lo que le es inherente,
aunado a ello se encuentran los significados que de manera
individual y colectiva construyen en torno a la problemática.
De la complejidad de significados que los habitantes de la zona
afectada ha construido, aquí se explora la ubicación espacial, las
afectaciones y los afectados por el hidroarsenicismo, esto último
en tres niveles de proximidad: la persona, los otros cercanos y los
otros lejanos.
Método
Este trabajo forma parte de una investigación de largo aliento
sobre los procesos sociales de la sobreexplotación del agua
subterránea en La Laguna, lo que implica la búsqueda de
soluciones a los problemas de la disponibilidad y calidad del
agua en La Laguna. Precisamente el deterioro de la calidad del
agua es uno de los elementos que articulan la trama de problemas
hídricos en la zona. En este contexto, con el objetivo de identificar
los significados socialmente construidos por los directamente
afectados por el hidroarsenicismo se revisaron las entrevistas
aplicadas en el “Estudio y diagnóstico interdisciplinario de la
problemática del arsénico en el agua de La Laguna” financiado
por el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología.8 Se recuperan
8 Con la participación de investigadores del Instituto Tecnológico de La
Laguna, el Centro de Investigaciones Biomédicas-UA de C y el Departamento
de Investigación e Intervención Socioambiental-UA de C, la investigación se
desarrolló de julio de 2008 a julio de 2009.

70

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

tales entrevistas para observar como eje temático el problema de
la calidad del agua en convergencia con la focalización del grupo
social afectado en la etapa inicial de identificación de la presencia
de altos contenidos de arsénico en el agua de la región, así como
las afectaciones a la salud de los habitantes de la zona en cuestión.
Para efectos del análisis que a continuación se presenta
se desarrollaron tres momentos, el primero consistió en la
contextualización a través de la revisión documental sobre el
hidroarsenicismo. En un segundo momento se priorizó la revisión
de documentos de archivo del ámbito local que dieran cuenta
de la forma en que se identificó el fenómeno como problema
y en un tercer momento se revisó una serie de 87 entrevistas
estructuradas,9 aplicadas en el 2009 a habitantes de las localidades
afectadas, si bien no se pretendía priorizar la mirada femenina, en
la práctica el mayor número de entrevistas, 55, fueron aplicada a
mujeres, el resto, es decir 32, a hombres. Todos los entrevistados,
excepto uno, nacieron en la zona afectada; todos habían vivido
en la misma zona toda su vida, excepto uno de ellos que pasaba
algunas temporadas fuera por situaciones familiares.
Con la finalidad de recuperar la mirada de quienes vivieron
directamente el período de reconocimiento y focalización de
la zona en la década de los ochenta, se entrevistaron personas
mayores de cuarenta años.10 Las localidades en que se aplicaron
las entrevistas fueron 11 en total, precisamente aquellas señaladas
9 Si bien las entrevistas fueron estructuradas, no tuvieron un formato
rígido con la finalidad de, en situaciones extraordinarias, indagar con mayor
profundidad sobre temas relevantes.
10 31 personas en el rango de 40 a 49 años; 20 de 50 a 59; 18 de 60 a 69;
15 de 70 a 79 y; tres personas mayores de 80 años.

71

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

como afectadas en artículos científicos y notas hemerográficas
de la época: Colón, Covadonga, Finisterre, Lequeitio, La Pinta,
Nuevo Mundo, San José de la Niña, San Salvador de Arriba, Sofía,
El Venado y Vega Larga, en la Región Lagunera de Coahuila en el
norte de México.
Del conjunto de temas registrados en el acervo de
entrevistas, se analizó a detalle la narrativa en torno a los
cuestionamiento sobre haber escuchado hablar del arsénico,
la localización del agua con altos contenidos de arsénico, los
problemas de salud vinculados a su consumo, el conocimiento de
la expresión corporal del hidroarsenicismo y el impacto en la salud
en su entorno inmediato. Lo anterior posibilitó el acercamiento
al acervo de conocimientos, al mundo de sentido y significados
socialmente construidos.
El contexto
El conocimiento del arsénico como elemento químico tiene
sus orígenes en Aristóteles, posteriormente, en 1556 Georgius
Agrícola11 en el Tratado de Re Metallica estableció la relación
entre enfermedad y manipulación de arsénico, en 1888 Hutchinson
detalló el riesgo carcinógeno. (Ramírez, 2013, p. 238) De acuerdo
a Stöhner (1991 en Carabantes, 2003) “Gracias a los estudios
realizados en 1888 por el investigador Hutchinson se tienen los
primeros antecedentes históricos que relacionaron la presencia de
arsénico en el agua y lesiones en la piel como hiperpigmentación,
hiperqueratosis y cáncer cutáneo” (Carabantes, 2003, pp. 367-368).

11 Seudónimo de Goerg Bauer.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

De acuerdo a Anawar en Argentina, Chile, Brasil, Perú,
Bolivia, México, Tailandia, China, India y Estados Unidos la
contaminación por arsénico representa un grave problema
ambiental (2003, en Altamirano y Delgado, 2020, p. 59). En
América Latina el Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico
(HACRE) es un problema de salud identificado desde principios
del siglo XX en Argentina. Las primeras afectaciones de este tipo
fueron denominadas como enfermedad de Bell Ville, por haber
sido localizadas en la localidad del mismo nombre en Córdoba.
En 1913 Goyenechea y Pusso relacionaron esta enfermedad con el
consumo de agua contaminada con arsénico, fue Ayerza quien la
denominó, en 1917, arsenicismo regional endémico (Ministerio de
Salud, 2011, p. 11).
En México, la mayor presencia de arsénico en el agua
subterránea se vincula principalmente a tres tipos de ambientes
hidrogeológicos: acuíferos aluviales, áreas geotérmicas y áreas
de actividad minera. Las aguas geotérmicas están asociadas a las
rocas volcánicas y se localizan en el centro del país, mientras que
las planicies aluviales se localizan en el norte y centro de México,
precisamente en este ambiente se encuentra la Comarca Lagunera,
que según Arreguín constituye una zona representativa de la
presencia de arsénico en aguas subterráneas en el país (Arreguín,
2012, p.1). De acuerdo al autor la Comarca Lagunera se ubica en el
primer lugar de las 15 localidades más documentadas que muestran
presencia de arsénico en aguas subterráneas en México. Después
de esta región se ubican Jiménez-Camargo, Meoqui-Delicias,
Valle de Juárez, Caborca, Magdalena, Río Verde, San Luis Potosí,
Valle de Guadiana, El Carrizal, Los Planes, Guanajuato-Distritos
Mineros, Zimapán, Los Azufres, los Humeros. (SSA, 2019)
73

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

La Comarca Lagunera se ubica en norte de México en la
confluencia de los estados de Coahuila y Durango, en la parte
baja de la cuenca endorreica Nazas-Aguanaval, está formada por
once municipios del estado de Durango12 y cinco de Coahuila.13
De acuerdo a CONAGUA “En esta Región el arsénico es de origen
natural y su fuente principalmente son las rocas extrusivas
presentes en las capas geológicas del suelo” (Pérez Canedo, 2011,
párr. 9).
El hidroarsenicismo en La Laguna
Es de vital importancia reconocer el origen natural del metaloide
y la dimensión antropogénica de su vinculación y manifestación
social. En La Laguna, las decisiones de carácter antropogénico
devienen en el factor determinante del hidroarsenicismo, pues
si bien la planicie aluvial en que se localiza la región explica la
presencia natural del As, la explotación y manejo de las fuentes
subterráneas expresadas en la extracciones de agua subterránea
en volúmenes superiores a la recarga natural han determinado que
las perforaciones sean cada vez a mayor profundidad, alcanzando
capas del subsuelo con altos contenidos de esta sustancia tóxica.
La evidencia de la importancia de factores antropogénicos
en las altas concentraciones de arsénico en las aguas subterráneas
es que en el Acuífero Principal, cuya agua subterránea es la mayor

12 Gómez Palacio, Lerdo, Tlahualilo, Mapimí, San Pedro del Gallo, San
Luis del Cordero, Rodeo, Nazas, Cuencamé, General Simón Bolívar y San Juan
de Guadalupe.
13 Torreón, Matamoros, San Pedro de las Colonias, Francisco I. Madero
y Viesca.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

fuente de abastecimiento de los distintos usos en la región,
registra una recarga de 518.9 Mm3/anuales y un volumen de
extracción de 930.9 Mm3/anuales, esto último aun cuando el
volumen concesionado formalmente es de 642.49 Mm3/anuales
(CONAGUA, 2016).
En la Comarca Lagunera el reconocimiento de la presencia
de arsénico en el agua de bebida data de la década de 1950, así
lo registran documentos de circulación interna de la Comisión
de Conurbación de La Laguna, al señalar que “Desde 1952 hay
reportes en relación al arsenicismo crónico en humanos, que
culminan con el brote de 1962 en que se registró una defunción
en humanos” (Grupo Interinstitucional, 1977).
El reconocimiento del fenómeno es notorio en la década
de 1960 cuando los artículos de investigación científica así lo
documentaron. En ese tiempo la Secretaría de Salubridad y
Asistencia interesada por los casos de intoxicación arsenical
crónica en La laguna, encomendó al Instituto Nacional de
Nutrición el estudio de una de las comunidades más afectadas,
el cual se realizó en 1963 en el ejido de Finisterre Coahuila. Las
conclusiones en cuanto al agua establecieron que:
…es difícil sugerir medidas que tiendan a mejorar sustancialmente la situación de la comunidad; la urgente sin lugar a dudas, estriba en el agua. Se necesita tanto cantidad como calidad; sin embargo, las medidas para lograrlo son difíciles y sobre
todo en el primer aspecto, la solución debe ser regional. En el
segundo, en el aspecto de la calidad, quizá la medida pueda
ser la construcción de una unidad para dotación de agua con
su equipo para potabilizar y quitar el arsénico para aquella de
consumo humano. (Chávez, 1964, p. 432)

75

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

El estudio antes referido tuvo como uno de sus ejes temáticos
la ingestión y excreción de arsénico de una selección de 12 personas
con diferentes grados de manifestaciones de intoxicación y registró
que ingerían de 852 a 1729 mmg./24 horas de arsénico en el agua
de bebida y eliminaban menos del 35% en todos los casos, por lo
que derivado de las altas retenciones observadas concluyó que en
el tratamiento era indispensable suprimir la fuente de arsénico, es
decir, proveer de agua no contaminada a la comunidad. (Tovar,
Enrique, et.al., 1964, p. 448).
En 1966 en una publicación médica se reconocía la
presencia del arsénico en comunidades rurales en virtud de que
el análisis de 193 pozos, como muestra de los 3000 que existían en
la región, mostró que el 37% de ellos no tenían arsénico es decir
que su contenido estaba por debajo de las cifras de tolerancia
aceptadas internacionalmente mientras que el 46.75% registraban
un contenido de arsénico superior a 0.85 mg por litro, máximo
permisible de la época, por lo que se reconocía que tal situación
representaba una grave amenaza para la salud pública (Viniegra,
Gustavo, 1966, p. 606).14
14 El curso de la enfermedad puede ser dividido en 4 etapas, que pueden
sucederse unas a otras o bien superponerse: Periodo hiperhidrótico: las palmas
y plantas presentan una descamación furfurácea acompañada de prurito,
disestesias y sudor, con el mismo aspecto de una dishidrosis inespecifica.
Periodo hiperqueratósico: engrosamientos epidérmicos difusos, en las mismas
zonas palmoplantares (callosidades difusas, globos córneos circunscriptos,
raras veces cuernos epiteliales y otras deformaciones intercaladas por zonas
de piel que suele fisurarse y ulcerarse, y a su vez infectarse) con intenso dolor.
Dificultades para realizar tareas manuales e incluso para caminar. El pelo se
vuelve ralo y quebradizo y surgen lesiones ungueales. Periodo melanodérmico:
aparecen manchas que comienzan en el tronco y se extienden sin afectar las
mucosas. Este trastorno puede no aparecer en el curso de la enfermedad. Período
final: algunas de las lesiones ulceradas de la piel terminan por transformarse

76

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Posteriormente, en 1976 el estudio comparativo de
hidroarsenicismo crónico en dos comunidades rurales de la región
lagunera de México focalizó a los municipios de Francisco I. Madero
y San Pedro de las Colonias en Coahuila, así como el municipio de
Tlahualilo en Durango. Las localidades estudiadas fueron El Salvador
de Arriba en Coahuila y San José de Viñedo en Durango. El estudio
partía del reconocimiento de que en algunos sitios de la Región
Lagunera de México el hidroarsenicismo crónico es endémico
presentando afectaciones a seres humanos y animales y tenía como
propósito conocer las características regionales del padecimiento
y evaluarlo como problema de salud pública expresada en la
disminución de la calidad y la esperanza de vida, así:
… se descubrió que en la población expuesta a altas concentraciones de arsénico las discromías fueron el signo más frecuente, que
afectaron al 31.7 de la población, mientras que el segundo signo en
importancia de frecuencia fue la hiperqueratosis palmoplantar de
la que padecía el 14.8 de los habitantes. Ambas lesiones se consideraron como precancerosas. (Albores, Mariano, 1979, p. 202)

El siguiente año, en 1977 el Grupo Interinstitucional15
tenía como propósito el seguimiento a los estudios que
en carcinomas. Otros enfermos sufren cambios degenerativos e inflamatorios
crónicos: hepatosis, nefrosclerosis, polineuritis con sus secuelas, cardiopatías
y consunción general, exponiéndose a que cualquier proceso intercurrente
produzca la muerte (Centro de Investigación en Materiales Avanzados, 2013,
p. 12).
15 Conformado por la Directora General en Jefe de la Subsecretaría
de Mejoramiento del Ambiente, la Secretaría de Agricultura y Recursos
Hidráulicos; la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas; la
Dirección General de Servicios Coordinados de Salud Pública en los Estados
y; la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila.

77

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

pretendían precisar las características y magnitud del problema
del arsenicismo y formular programas a corto y largo plazo16
(Grupo Interinstitucional, 1977).
Derivado del reconocimiento de la presencia de alto
contenido de arsénico en el agua de las zonas rurales ya mencionadas,
del impacto en la salud de los habitantes de la zona, así como de
la importante participación de diversos grupos organizados en
torno a la demanda de garantizar agua de buena calidad para el
consumo humano, el gobierno de los diferentes niveles realizó, en
la década de 1980, la sustitución y construcción de sistemas de
abastecimiento de agua así como la implementación de tecnologías
para la remoción de arsénico, particularmente la llamada ósmosis
inversa en pequeñas plantas de comunidades rurales, así como el
abastecimiento de garrafones de agua y clausura de pozos.
En esta década se señaló como factor importante la
sobreexplotación del agua subterránea vinculada al modelo de
desarrollo regional centrado en la producción lechera. Con el
paso de los años tal sobreexplotación se ha incrementado, en
la actualidad de los ocho acuíferos que conforman La Comarca
Lagunera seis presentan déficit en su disponibilidad.
16 En una minuta de una de las reuniones se inscribieron como puntos
sobresalientes los siguientes hechos: reportes de arsenicismo crónico en
humanos que datan de 1952; una defunción humana en 1962 vinculada al
arsénico documentada en la revista Salud Pública de México mayo-junio
de 1964; tesis publicada en 1973 que analiza el caso de una localidad que
registró signos de arsenicismo crónico: hiperqueratosis palmoplantar en 14%
y 31.7 de discromías; afectación, en 1976, a 6,014 bovinos de 11,000 existentes
en 25 establos, de los cuales 1,500 fallecieron; 1,396 registraron secuelas
de intoxicación por arsénico y 3,118 sanaron; la presencia de 0.07 p.p.m de
arsénico en la leche; la queja de un grupo de vecinos de Finisterre, en enero de
1977, de afectación a la salud por la ingestión de arsénico.

78

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 1.
Disponibilidad Media Anual de Acuíferos de La Laguna
Acuífero

Positiva

Negativa (Déficit)

Principal-Región Lagunera

0.000000

-113.432028

Acatita

0.000000

-2.130793

Las Delicias

1.870731

0.000000

Villa Juárez

0.000000

-0.057576

Ceballos

0.000000

-18.656884

Oriente Aguanaval

0.000000

-46.695242

Nazas

15.197121

0.000000

Vicente Suárez

0.000000

-5.721938

Fuente: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, (2018).

Vinculado a la fuerte demanda de agua subterránea en la
región, la profundidad de las extracciones se ha incrementado a
lo largo del tiempo, así las altas concentraciones de arsénico en el
agua subterránea en la Laguna, no solamente no han disminuido
sino que se han incrementado y ampliado, de tal forma que
ahora las localidades urbanas en que se concentra la mayor parte
de la población se enfrentan la necesidad de abastecer de agua
suficiente y de buena calidad a su pobladores.17
17 Hace más de una década, con recursos del Fondo Metropolitano
de La Laguna se evaluaron cinco tecnologías para remoción de arsénico. La

79

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Los significados del hidroarsenicismo
El significado de los objetos, ya sean materiales o simbólicos tiene
origen social y presencia en el mundo interior, se configura a
través de la interacción con los otros y consigo mismo, esto último
mediante la auto-indicación en que se despliegan procesos de
interpretación que determinan las actuaciones de las personas.
El significado que el hidroarsenicismo tiene para los habitantes
de las localidades rurales donde se ubicaron y documentaron
importantes afectaciones a la salud por el consumo de agua con
altos contenidos de arsénico en la década de 1960, se vincula
directamente con las vivencias y experiencias colectivas en la
vida cotidiana en el entorno inmediato y puede ser observado a
través de códigos binarios y círculos concéntricos de proximidad.
En cuanto a los primeros, los binomios ordinario/extraordinario
y propio/ajeno devienen en ejes de análisis, mientras que los
círculos concéntricos se despliegan a partir de la experiencia
autobiográfica de las personas entrevistadas, por lo que se
observan las afectaciones a la propia persona, a los otros con los
que se relaciona de manera directa en un círculo cercano y los

evaluación técnica y económica concluyó que “… no hay una solución única
ya que no en todos los predios en que se ubican los pozos con problemas de
arsénico hay mucho espacio disponible. La tecnología a adoptar debe acoplarse
a cada uno de los sitios en los que se instalaría: si hay espacio suficiente y
se tiene la seguridad de contar con suficientes operadores capacitados se
debe optar por las de coagulación convencional; si el terreno disponible o la
disponibilidad de mano de obra son factores limitante la microfiltración y la
adsorción en medios específicos son soluciones atractivas. En los pozos en que
el agua, además de arsénico, presenta alta dureza y/o conductividad, la nanofiltración es una alternativa a considerar.” (Instituto Mexicano de Tecnología
del Agua, 2010)

80

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

otros con los que no se relaciona directamente pero sabe de su
existencia.
Lo ordinario y lo extraordinario
En un contexto regional, nacional e internacional de observación
y documentación del fenómeno, los significados socialmente
construidos en las localidades mencionadas se caracterizan por
una dualidad conformada por la reproducción de un discurso
ampliamente extendido que ubica el hidroarsenicismo como
fenómeno reconocido pero a la vez como ajeno, predominantemente,
en lo que concierne a su presencia y sus afectaciones. Lo ordinario
como común o regular y lo extraordinario, en contraposición,
como fuera de lo común permiten visualizar el significado
socialmente construido del hidroarsenicismo.
La revisión de las enunciaciones de sus habitantes de
la zona evidenció un amplio reconocimiento del fenómeno, en
tanto las personas entrevistadas expresaron en su mayoría haber
escuchado algo sobre el fenómeno, mientras que las pocas personas
que dijeron no haberlo hecho, en otro momento de la entrevista
expresaron comentarios al respecto, la revisión detallada de tales
casos mostró que al decir que no habían escuchado algo sobre
el arsénico en el agua, se referían al período de tiempo en que se
aplicó la entrevista, mientras que sus comentarios posteriores
aludían a la situación ampliamente conocida de la década de los
setenta y ochenta en que se detectaron afectaciones a la salud
y se instrumentaron estrategias para abastecer de agua libre de
arsénico a tales localidades. En consecuencia es posible afirmar
que la totalidad de los entrevistados explicita e implícitamente
81

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

mostraron conocimiento, en mayor o menor medida, sobre el
fenómeno del hidroarsenicismo en la zona, por lo que forma parte
del saber común y se convierte en elemento del “mundo natural”
y ordinario del grupo social observado.
Lo propio y lo ajeno
Aunque las 87 personas entrevistadas tenían alguna idea sobre
el hidroarsenicismo, a la mayoría, es decir 54 personas, le fue
imposible ubicar espacialmente su presencia, un poco más de
la tercera parte, es decir 33 personas, sí lograron hacerlo. Esta
situación que podría explicarse a partir del olvido, también
podría observarse como un mecanismo colectivo de negación,
pues como se observa en las figuras tres, cuatro y cinco solamente
los habitantes de dos localidades, Covadonga y Finisterre,
identificaron a su localidad entre las afectadas por el fenómeno. Es
significativo que de 87 personas que reconocen, en menor o mayor
medida, la existencia del hidroarsenicismo en la zona, solamente
ocho consideran a su localidad como una de las afectadas.
Considerando al binomio propio-ajeno como componente de la
significación atribuible al hidroarsenicismo puede afirmarse que
es lo ajeno, lo predominante pues aunque hay reconocimiento del
fenómeno, su presencia, según los entrevistados, es ajena a ellos.
Como ya se mencionó, es significativo que los entrevistados
por lo general visualizan la presencia del hidroarsenicismo de
manera focalizada en localidades cercanas, y hasta contiguas,
pero escasamente en la de residencia. Cabe señalar que todas
las localidades referidas se ubican en la misma zona, lo que hace
suponer que comparten características y
82

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 2.
Reconocimiento de localidades afectadas por el
hidroarsenicismo
Localidad

Núm. de
Entrevistados

Núm. de
entrevistados
que mencionaron
localidades
afectadas

Núm. de
entrevistados
que
mencionaron
SU localidad
como afectada

Colón

7

3

0

Covadonga

7

6

5

El Venado

9

2

0

Finisterre

7

3

3

La Pinta

8

5

0

Lequeitio

6

3

0

Nuevo Mundo

9

3

0

San José de la Niña

9

3

0

San Salvador

7

1

0

Sofía

8

1

0

Vega Larga

10

3

0

Total

87

33

8

…cualidades en cuanto al suelo y comportamiento de
las aguas subterráneas, sin embargo en la percepción de sus
habitantes hay diferencias importantes entre localidades, de tal
forma que se reconoce el hidroarsenicismo en tres localidades:
Finisterre,Covadonga y San Salvador, pero se niega en las demás.
83

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Lo anterior coincide con la situación documentada en
los medios de comunicación y reportes científicos durante la
década de 1960 y 1970. Un ejemplo de lo anterior es el título de
la nota periodística que data de mayo de 1963, la cual señalaba
que “Cientos de personas envenenadas con arsénico en ejidos
laguneros” en el cual se indicaba la duración de la situación
mayor a 13 años; la forma en que se expresaban las afectaciones;
la intervención de la Secretaría de Salubridad y Asistencia en el
tema y; los ejidos afectados como Finisterre, El Salvador, Nuevo
Mundo y Covadonga. Este hecho haría suponer que los habitantes
de estas localidades identificarían, en menor o mayor medida, a
su propia localidad como una de las afectadas por este fenómeno.
Las entrevistas aplicadas en esta zona muestran que así ocurre en
Covadonga y, en menor grado, en Finisterre, mientras que en El
Salvador, Nuevo Mundo y el resto de las localidades se visualiza
como algo ajeno.
La observación a detalle de las enunciaciones de cada una
de las 33 personas que ubicaron espacialmente la presencia del
fenómeno, lo visualizan como algo ajeno a ellos, pues 25 personas
ubican el fenómeno fuera de su lugar de residencia, mientras que
cinco habitantes de Covadonga y tres de Finisterre lo reconocen
en la propia localidad
Las figuras tres, cuatro y cinco muestran íconos que
representan a las personas entrevistadas, los dos primeros
caracteres corresponden a las iniciales del nombre del lugar de
residencia del entrevistado, el tercero al sexo (H para hombre y
M para mujer), mientras que los dos últimos caracteres registran
los años cumplidos al momento de la entrevista.
84

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 3.
Localidades afectadas por el hidroarsenicismo, según los habitantes de
Finisterre

Las tres figuras muestran las 33 personas que señalaron
localización de la presencia del hidroarsenicismo. Los ícono
sombreados corresponden a las personas que mencionaron
a su propia localidad entre las afectadas. De siete personas
entrevistadas en Finisterre menos de la mitad, reconocieron a este
lugar como uno de los perjudicados. Destaca que la localidad en
85

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

que hay mayor auto reconocimiento es Covadonga pues de siete
entrevistados cinco mencionaron a su propia localidad como
afectada. En el lado opuesto destaca Nuevo Mundo, incluida en el
conjunto de localidades con hiroarsenicismo de acuerdo a notas
periodísticas y documentos gubernamentales y de investigación
científica de la época, en donde se entrevistaron nueve personas y
ninguna de ellas mencionó a su localidad como afectada.
Figura 4.
Localidades afectadas por el hidroarsenicismo, según los habitantes de
Covadonga

86

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 5.
Localidades afectadas por el hidroarsenicismo, según los habitantes de San
Salvador

La Proximidad de las Afectaciones y los Afectados
La situación antes descrita contrasta con el amplio conocimiento
de las expresiones visibles de las afectaciones a la salud por el
consumo de agua con altos contenidos de arsénico en periodos
prolongados. El 62% de las personas entrevistadas mencionó
diversas afectaciones del hidroarsenicismo, en general de
87

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

manera recurrente se señalan las manchas en la piel, el cáncer,
la amputación de alguna de las extremidades y la muerte18, tal y
como se muestra en el siguiente relato:
… pues sí, porque aquí a mucha gente se le han llagado sus pies,
pues de que antes, sí hay gente que les salen úlceras en sus pies
o manchas en su piel, sí y este, les van creciendo, hace poquito
se murió un señor, a él le salió una mancha en la espalda, pero
haga de cuenta que la mancha como que se le agrietó, como que
se le hizo muchas grietillas y le supuraba como algo amarillentillo, que porque era el arsénico y le amputaron un pie al señor
y una señora también que se fue, nada más que ya no vive aquí,
se fue para Juárez, esa señora ya falleció, pero ella de aquí era,
pero se fue para Juárez y allá le amputaron un pie, pero a ella le
hacían, le salían unas llaguitas, o sea unas úlceras en sus pies y
pues dicen que es por eso, por el arsénico …. (DIIS, 2009, p. 190)

Dos elementos reiterados en la narrativa socialmente
construida en la zona es la presencia del hidroarsenicismo y,
en segundo lugar, sus afectaciones a la salud, en este contexto
es significativo rescatar la identificación de los afectados en
el entorno de los entrevistados. En un primer nivel se ubican
quienes se visualizan a sí mismos como afectados, en el segundo
los miembros de la familia con quienes tienen proximidad espacial
y en el tercero los conocidos, vecinos y demás miembros de su
comunidad. De los 85 entrevistados 64 personas niegan ser o
conocer personas afectadas en su salud por hidroarsenicismo, las
21 personas restantes son o conocen personas en tal condición.
18 Cabe señalar que ocasionalmente los entrevistados señalaron los
dientes con manchas amarillas como un resultado del hidroarsenicismo, sin
embargo de acuerdo a la literatura especializada no es así, sino que se atribuyen
a los altos contenidos de flúor en el agua de bebida.

88

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Como puede observarse casi la cuarta aparte de los entrevistados
dijo conocer personas con problemas de salud en el entorno
inmediato, lo que es altamente significativo en cuanto deviene en
evidencia empírica de la presencia del fenómeno.
En el grupo de 21 personas afectadas directa o
indirectamente, se encuentran en el tercer nivel de proximidad
a los entrevistados 12 personas que señalan a otros lejanos,
como conocidos, vecinos o amigos. Cinco personas ubican en
un segundo nivel de proximidad a otros cercanos, miembros de
familia extensa o nuclear, mientras que cuatro personas afirmaron
ser ellos mismos los afectados en su salud, a continuación se
presentan algunos de los relatos que lo demuestran.
Como puede notarse en los siguientes relatos, el pasado
y el presente se distinguen con claridad, de tal manera que el
fenómeno se ubica recurrentemente, aunque no se restringe, al
pasado. La mayoría, aunque no todos, ubica temporalmente el
problema en el pasado, a la vez que afirman que en la actualidad
no se manifiesta, aunque cabe señalar que generalmente lo hacen
con expresiones de duda e incertidumbre. Lo recurrente es la
identificación de las afectaciones en lo que aquí se identifica
como los otros lejanos.
… Sí había problemas, de que había arsénico cuando pusieron la
red, había mucha gente enferma de eso, pero ya oríta ya no […]
Pues muchas ya se fueron, estaban malos tenían manchas aquí
negras, en la espalda…

…Hace como 8 años un señor de nombre Chuy Lira de cómo 60
años murió a causa de eso, bueno eso se dijo aquí en el ejido. Pos

89

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

el señor murió por las heridas causadas por las manchas cafés
que le salían en todo el cuerpo.

…Yo he escuchado que unas señoras de aquí tienen granos en
sus manos y le salen unas manchas cafés pero pos no sé qué le
han dicho los doctores. Con ellas habló una doctora de Nuevo Mundo creo que les dió unas pláticas sobre el agua. (DIIS,
2009, pp. 270, 417, 420)

El grupo de entrevistados que alude a los otros cercanos,
expresó tener afectados en la familia generalmente lo hicieron
basándose en diagnóstico o tratamiento médico, sin dejar de
expresar ocasionalmente dudas al respecto.
… Pos a lo mejor sí, no me doy muy bien cuenta pero en la clínica sí salieron a ver a las personas que supuestamente tenían
arsénico, que una tía mía sí tenía unos granos por aquí, dijeron
que era a causa del arsénico de ella, la operaron y todo eso, y
dijeron que era por eso.

… Pos´ sí hay gente que les están saliendo manchas blancas, yo
tengo un cuñado que tiene así como roña y le dijeron hace como
5 años que era por eso. Pero aparte hay mucha gente que tiene
como úlceras…

… Pos´ mi marido tiene sus manos rasposas y dicen que es por
arsénico. Pos no le digo de mi marido, fue con el doctor y le
dijeron que era por el agua, pero quién sabe. (DIIS, 2009, pp.
396, 545, 548)

Los entrevistados que afirmaron ser ellos mismos los
afectados por el hidroarsenicismo fueron capaces de describir
90

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

con gran detalle las afectaciones y el proceso vivido en cuanto
a la identificación del problema, el tratamiento médico y los
resultados.
… Nomás los granos que me han salido y unos me operaron.
Me salieron como… así mire, póngale, como unos jijiotes mire.
Aquí tengo uno mire, también. Asina me empezaron, nomás
me daban comezón a mí, nomás me daban comezón. Pero ya
después ya me dieron la.., como tengo derecho a mi seguro ahí
es en donde […] estoy yendo. Y ahorita ya me la ponen cada
seis meses las citas. A la 71, primero sí cuando me operaron,
orita tendré cinco años que ya me operaron esos granos. Y
no, ya no me han salido así. Pero chiquitos pero así, así como
rasguñitos así nomás. […] hace poquito me toco ir […] y me
dijeron que si me los operaban otra vez estos que le enseñé.
¿Si veda?. […] Y así me salieron unos así también en la espalda. Sí, me operaron unos así como en la espalda. Me operaron
unos tres o cuatro. Y no, ya no, ¿Cómo decirle? Me sacaron
con todo y los retoñitos y así me han salido, pero chiquitos,
pero a como andaba ya no…

… El problema del arsénico …grande porque les digo yo primero
me llevaron, que fui al médico y luego me dijo el dotor -oye ¿Qué
tan lejos vives tú de Finisterre? Y me estaban viendo y le dije yo:
oye yo sé porque me dices y te voy a decir una cosa por qué ¿por
el arsénico que traigo en los pies verdad? y me dijo en verdad que
sí, le dije pos sí yo sé que ahí yo mismo lo agarré ahí y ahí está,
pero pues no hay de otra [fue en esa época]… pero pos no, orita
ya no sentimos ninguna dolencia ni nada […] la hemos llevado
nosotros[…] [le amputaron los pies] Hey […] y tengo otro hermano… sí también un pie y los otros sí se han atendido bien y más
o menos han ido yo creo que a tiempo [¿Usted lo tenía ya muy
avanzado?] Sí ya, […] un médico me quitó, en el talón tenía así
un botoncito y lo cortaron y nomás ahí lo aventaron con eso que
hacen operación y luego empezaba a fluir aquello que me quita-

91

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

ron y ya me llamó al seguro y empezaron a escarbar y a escarbar
y todos los días me hacían viajar hasta allá hasta Chávez y un día
me enojé y dije: mire doctor le voy a pedir un favor, haber dime,
te voy a decir una cosa –si ves que esto ya va pa´ arriba mejor córteme los pies, se quedó serio, serio y dijo una enfermera que me
conocía, ándele doctor contéstele a Don Fernando y no me dijo
nada. Como a los 3 días, es cierto don Fernando, se va a ir más
arriba, más arriba y me habían dicho que me iban a mochar poquito debajo de la rodilla y ya pa´ cuando me llevaron a la camilla
ya me llevaban arriba de la rodilla ¿y ya qué hacía? […] estaba un
compañero que se iba a mochar un pedacito nomás, así la punta
de los dedos y no me lo cree, pero dicen, todavía no lo he visto yo,
que ya no tiene ni manos… (DIIS, 2009, pp. 82, 248)

Reflexiones Finales
Las características naturales de la Comarca Lagunera determinan
la presencia de arsénico en capas profundas del suelo. Las
decisiones expresadas en extracciones de agua en volúmenes
superiores a la recarga natural conllevan a la extracción de
agua con altos contenidos de este metaloide, cuyo consumo
en el agua de bebida por largos periodos ha determinado
importantes afectaciones a la salud en los habitantes de una
zona rural de la comarca. A más de 40 años del reconocimiento
del hidroarsenicismo, las enunciaciones de los habitantes de la
zona afectada muestran una dualidad constituida por el amplio
reconocimiento del fenómeno y las afectaciones a la salud y, a
la vez, la atribución situacional hacia los otros, en este caso, las
otras localidades, cercanas o contiguas a su lugar de residencia.
Con base en los medios de comunicación locales, Finisterre
es identificado tanto al interior como al exterior de la localidad
como el más afectado, sin embargo tanto en las notas de los
92

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

periódicos locales, como en los artículos científicos, el problema
trasciende a esta localidad y abarca a otras localidades cercanas
entre las cuales solamente en Covadonga se autoreconocen como
afectados. El hecho de que en general la población de la zona
atribuye a otras localidades, antes que a la propia, la presencia
del hidroarsenicismo, sugiere la construcción colectiva de lo que
podría denominarse atribución situacional, a partir de lo que
Heider denominó atribuciones 19 término que se ha vinculado a lo
“social” o “causal”, para el caso aquí tratado la denominación de
atribución situacional tiene mayor pertinencia en cuanto alude a
una situación en la que nadie desearía estar pero que sin embargo
está. Ello ocurre como respuesta a la disyuntiva que plantea, por
un lado, una realidad indeseable objetivamente reconocida y, por
otro lado, la necesidad de auto percibirse “a salvo”, de tal forma
que explícitamente se reconoce la existencia del fenómeno en la
zona pero a la vez se niega para el lugar de residencia. La atribución
situacional expresa un mecanismo de estabilidad emocional y de
sentido, que como lo demuestra este caso consiste en reconocer
el fenómeno pero ubicarlo en el exterior, aun cuando ese espacio
se localice a escasa distancia.

19 “Fritz Heider profundizó en el estudio de las atribuciones. Desde
su postura se conciben como la forma que tienen las personas para emitir
juicios sobre los fenómenos que los rodea,[…] Estas atribuciones Heider las
nombró atribuciones internas y externas (El-Sahili, 2016) […] Las atribuciones
externas “se generan cuando una persona considera que la causa de un
fenómeno es ajena a determinado individuo; cuando cree que alguien no tenía
opción para elegir porque el elemento exterior determinó (...) algún tipo de
dominio sobre la conducta” (El-Sahili, 2016, p. 47). Es decir que la persona no
se siente responsable de su comportamiento […] las atribuciones internas […]
“se generan cuando una persona considera que el resultado de la acción de un
sujeto depende de las características inherentes a él” (Muñeton Clavijo, 2020)

93

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Referencias Bibliográficas
Albores, A. C. M., Tellez I., Valdez, B. (1979). Estudio comparativo de hidroarsenicismo crónico en dos comunidades
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Altamirano, M., Delgado, V. y Fuentes, S. (2020). Cabello humano para valorar la exposición a arsénico en usuarios de
agua contaminada de la comunidad de La Fuente, en La
Paz, Centro, León. Revista Torreón Universitario, Vol 9, (25),
94-109.
Altamirano, M., Delgado, V. (2020). Contaminación natural por
arsénico en las aguas subterráneas de la comunidad rural “La Fuente”, para sugerir y promover el uso de fuentes alternativas de agua segura municipio La Paz Centro, León. Nicaragua. Revista Torreón Universitario, Año 8,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El discurso urbano, hacia una interpretación
teórico-metodológica de la intervención política en
la ciudad
Urban discourse, towards a theoreticalmethodological interpretation of political
intervention in the city
Tonatiuh, Morgan1

Resumen: La creación de espacios de exclusividad social en áreas
públicas por medio de intervenciones políticas, son una muestra
de la inserción de una visión hegemónica de la ciudad. Ello, genera
representaciones, discursos y prácticas que, establecen significados con
respecto al lugar. El objetivo de esta investigación es mostrar cómo las
acciones políticas construyen fronteras, físicas y simbólicas, de sentido
territorial en espacios de convivencia social. Un contexto donde se
simboliza a un actor social, el otro, quien es expulsado del espacio
público. Los resultados muestran cómo la representación política de la
ciudad genera otro tipo de discurso, uno que emerge del espacio urbano,
donde el actor expulsado, a través de sus relatos, diálogos y narrativas
da vida un adversario político. El discurso del expulsado es importante
para la investigación social, porque muestra: un proceso invisible, un
actor anónimo y un proceso histórico que son parte de la ciudad.
Palabras clave: espacio, discurso, política, otredad, territorio.
1 Universidad Autónoma de Baja California Sur, México. Correo
electrónico: pimenia@hotmail.com

99

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

Abstract: The creation of spaces of social exclusivity in public areas
through political interventions, are an example of the insertion of a
hegemonic vision of the city. This generates representations, discourses
and practices that establish meanings with respect to the place. The
objective of this research is to show how political actions build borders,
physical and symbolical, with a territorial meaning in spaces of social
coexistence. A context where a social actor is symbolized, the other,
who is expelled from public space. The results show how the political
representation of the city generates another type of discourse, one that
emerges from the urban space, where the expelled actor, through his
stories, dialogues and narratives gives life to a political adversary. This
speech of the expelled is important for social research, because it shows
an invisible process, an anonymous actor and a historical process that
are part of the city.
Key words: space, discourse, politics, otherness, territory.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Introducción
Hablar del discurso es remontarse a una corriente de pensamiento
en torno al signo lingüístico y sus aplicaciones, desde Ferdinand
de Saussure, Charles Sanders Pierce a Michel Foucault, donde
se presenta y se piensa al signo lingüístico como parte de una
multiplicidad de textos que, circundan al hombre dentro de
un contenido informático ilimitado. No obstante, la reflexión
en torno a la construcción de sentidos, inevitablemente,
vincula a las prácticas y representaciones sociales con un
conocimiento subjetivo que se torna en objetivo por medio de
esta conceptualización y, con ello, es posible analizar contenidos
ideológicos, imaginarios y creencias que norman el actuar, pensar,
percibir y aprehender la realidad.
Fue Michel Foucault, quién vio en la práctica discursiva
una forma peculiar de establecer normas sociales en periodos
históricos. Ello, llamó su atención, porque a través de este tipo
de análisis social se muestran, conceptos y formas retóricas
con respecto a la construcción de personas, objetos y espacios,
es decir, el discurso determina a los sujetos, y con ello, a las
formas de dominio, control y manipulación. Esta forma de
análisis histórico, además, muestra cómo operan los regímenes
políticos, pues deciden qué tipo de discurso deben ejecutar para
construir a los sujetos con respecto a su identidad y su realidad.
Así, consecuentemente, se crea un sentido estructural que,
jerarquiza, organiza y clasifica al hombre, pues se le simboliza y,
con ello, se le sujeta a las formas del dominio por medio de una
ejecución semiótica que, deriva en fronteras sociales, identitarias
y territoriales.
101

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

Ello pone al descubierto cómo opera la estructura política,
jurídica y económica del capital, la cual genera ideologías y prácticas
por medio de complejas representaciones, sentidos de significado,
que son parte de la realidad cotidiana de toda sociedad. Este
contexto de complejidad social, trae a otro autor importante que
es parte de la corriente estructuralista, Claude Lévi- Strauss, quién
mostró la importancia de la corriente lingüística para el estudio
de fenómenos socioculturales, porque la estructura del capital
no sólo se enfoca en la creación de formas políticas de dominio,
sino, también, genera una producción sociocultural extensa y,
con ello, experiencias y percepciones a través de expresiones,
arquitectónicas, artísticas, comunicativas, tecnológicas, etc., donde
imágenes, colores, olores, sonidos y objetos dan vida a paisajes
ficticios. Un mundo ilusorio que narra y estructura al hombre, ya
sea por medio de formas de vestir, alimentarse, entretenerse, viajar
o habitar, todo forma parte de una mercantilización de la realidad
y, una estructuración de las economías locales a una global. Por ello,
las representaciones, prácticas y discursos son tres conceptos clave
que ayudan a comprender la construcción de lenguajes semióticos,
el uso de signos, en torno a la estructura socioeconómica del capital
que, se apropia y explota recursos, ya sean: humanos, económicos,
ambientales, paisajísticos, naturales, socioculturales, mentales,
etc., fragmentando al hombre, su espacio y experiencia cotidiana
de la realidad.
Qué es el discurso político
El discurso es una práctica social que, usan las personas en el
contexto de su vida cotidiana para comunicarse entre sí y, ejercer
102

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

acciones sobre su contexto inmediato de interacción. Al enunciar
o expresar posturas personales, junto a otros, manifiestan
situaciones que les conciernen y afectan, como lo son, las
problemáticas que viven en común al interior de una comunidad,
donde se hace manifiesto una perspectiva subjetiva y, con ello se
puede acceder a una dimensión humana, histórica y social. Para
Anthony Giddens (2011) el discurso es una conciencia práctica
que reflexiona sobre sí misma, cuál es su papel en el mundo, por
qué se generan acciones, para qué se interacciona junto a otros
y, qué tipo de experiencias se viven. Este autor ve al discurso
como un agente social determinado por circunstancias, porque
aglutina a personas dentro de un tiempo y un espacio y, con ello,
se establecen significados con respecto a un lugar, lo cual deriva
en un sentido sociocultural y territorial. Además, esta conciencia
discursiva expresa el accionar de actores sociales, el cómo
generan sus identidades, espacios y formas de interacción con
respecto a otros. Y, sobre todo, este autor considera al discurso
como un fenómeno comunicativo que enlaza a varias personas y,
con ello, se hace visible su condición social y realidad, lo que es el
acontecer de su día a día. Un hecho que, deriva en una delimitación
entre dimensiones subjetivas con respecto a situaciones, ya sean,
sociales, culturales, urbanas, políticas, económicas, religiosas,
históricas, etc., donde la reflexividad del actor social explica
cómo construye su entorno. De ahí que, se considere al acto
reflexivo, como el punto nodal en la construcción del discurso,
pues, se simbolizan las formas del vivir, aprehender y relacionarse
socialmente, ya sea al interior de un círculo familiar, con amigos,
comunidades o la sociedad en general.
103

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

La propiedad de la reflexividad tiene que ver al mismo tiempo
con la descripción de una situación y con su construcción, en el
sentido de que describirla es construirla. Asimismo, la reflexividad se relaciona, simultáneamente, con el entendimiento de
aquello que está aconteciendo y con la explicación de dicho entendimiento. (Iñíguez, 2006, pág. 47)

Por tanto, el discurso (Salgado, 2019) genera que, personas
y grupos sociales interactúen, construyan, perciban y aprehendan
la realidad en torno a otros, ya sea en espacios de poder, de carácter
personal o ante una institución, religiosa, política, comunitaria,
etc. Ello, genera diversas posturas comunicativas, generando,
así, diálogos, relatos y narrativas que, muestran cómo un actor
se involucra, expresivamente, en asuntos sociales al integrar un
contexto de acción social, al compartir posturas en común.
Estas formas expresivas pueden ser verbales o no
verbales, como los discursos visuales o sonoros, los cuales son,
también, parte de una complejidad lingüística, que se añade
al contexto de interacción humana. Además, el discurso, no
sólo usa palabras escritas o habladas, sino también construye
sentidos de significado a través de imágenes, sonidos, gestos,
objetos, movimientos, cuerpos, etc. Esto muestra que, el
discurso es un campo amplio de comunicación humana y emplea
una infinidad de objetos para constituir una multiplicidad de
lenguajes y formas expresivas. Esta capacidad representativa se
concreta a través de la imaginación humana, donde el uso de
signos e imágenes generan una infinidad de lenguajes en torno
a objetos que son parte de la percepción humana, donde el
hombre integra una mediación simbólica (Méndez, 2014) con
104

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

respecto a todo lo que percibe, pues el hombre dialoga ante un
entorno paisajístico que le circunda, con el cual se identifica. El
discurso es, por tanto, una forma de conocimiento importante
donde las posturas subjetivas adjetivaban la realidad y
establecen formas de territorialidad, es decir, se crean formas de
percepción, expresión y de acción con respecto al mundo social,
el cual, también, es mediado por cuestiones políticas, religiosas,
comunitarias, según sea el caso.
Así, el discurso como concepto guía, sitúa al investigador
dentro de un contexto social con vínculo a condiciones históricas,
políticas, culturales, económicas, urbanas, donde se conforman
formas del existir, ser y percibir, sean individuos, grupos,
asociaciones o comunidades. El discurso al ser un producto
derivado del pensamiento humano, es, sobre todo, una práctica
social. Es decir, es una estructura mental y sociocultural que, es
tangible y legible a través de: formas de pensar, hablar, interactuar,
ver, etc., lo cual conecta al intérprete del discurso con posturas
humanas profundas, como las creencias, ideologías, costumbres,
tradiciones, hábitos, modos de vida históricos, usos del espacio,
memorias colectivas.
Por ello, la realidad social constituida a través del discurso,
siempre está vinculada al actor y sus condiciones sociales,
históricas y materiales, manifiestas en el espacio. Pues, el discurso
hace posible aprehender la materialidad física, el contexto
inmediato de acción, y, el pensamiento humano manifiesto en
los diálogos, relatos y narrativas, donde se observa desde fuera,
desde la distancia a, los sujetos, objetos y sus formas de concebir
lingüísticamente su realidad. Así, la práctica discursiva, muestra
105

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

al investigador y a todo observador, una concepción subjetiva que
es parte de procesos económicos, políticos, jurídicos, culturales y
urbanos.
Hablar de discurso es, ante todo, hablar de una práctica social,
de una forma de acción entre personas que se articula a partir
del uso lingüístico contextualizado, ya sea oral o escrito. El discurso es parte de la vida social. Desde el punto de vista discursivo, hablar o escribir no es otra cosa que construir piezas textuales orientadas a unos fines y que se dan en interdependencia
con el contexto (lingüístico, local, cognitivo y sociocultural).
Nos referimos, pues a cómo las formas lingüísticas se ponen
en funcionamiento para construir formas de comunicación y de
representación del mundo real o imaginario. (Blancafort, 2002,
pág. 15)

Por consiguiente, es necesario ver el punto de vista de la
psicología estructural de Jean Claude Abric (1994) quien establece
que, las representaciones y prácticas sociales junto al discurso
son parte de un mismo sistema y, no es posible comprender este
sistema sin la mutua interacción entre estos tres elementos que
hacen posible una objetivación de la realidad. “Es por eso que,
la casi totalidad de los investigadores están de acuerdo con
el principio que sigue: las representaciones y las prácticas se
generan mutuamente. No se puede disociar la representación,
el discurso y la práctica. Forman un todo. Sería vano buscar si
la práctica produce la representación o es a la inversa. Es un
sistema”. (Abric, 1994, pág., 207)
Este punto de vista, ve al discurso como una forma
objetiva y como una estructura que ubica el contexto de acción
social donde se narran e inscriben las situaciones históricas,
106

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

colectivas y cotidianas. Por ello, el discurso ordena al actor social
“agente” en torno a una institución y una relación de poder que,
estructura un sentido práctico (Bourdieu, 2007) de la vida. De
ahí que, el discurso es la vía de encuentro ante las prácticas y
representaciones y, en consecuencia, puede integrarse un análisis
sociológico, porque el discurso…
Puede abrir alternativas y contribuir a crear condiciones de
posibilidad para que los agentes […] construyan sus propios
puntos de vista sobre ellos mismos y sobre el mundo social,
y hagan manifiesta su posición en el mismo. Es decir, que los
agentes puedan explicar el punto a partir del cual ellos se ven a
sí mismos y ven el mundo, y de este modo, hacer comprensibles
sus prácticas y sus percepciones sobre ese mundo”. (Gutiérrez,
2005, pág. 76)

Por tanto, no es posible hacer una lectura analítica
de la sociedad sin el vínculo entre estos tres conceptos, el
discurso, la representación y la práctica, sobre todo, porque
por medio de estos tres conceptos se proyecta una conciencia
e ideología colectiva, donde personas comparten afinidades,
contradicciones y tensiones, que derivan en un contexto de
política. Si bien se muestra una afinidad ideológica, también se
muestra una diferencia que los agrupa y clasifica políticamente.
Derivado de ello, el discurso se inserta en la política porque su
accionar, delimita, simboliza y construye al otro, el adversario,
pues, esta red de relación en común genera una autoidentificación que establece una frontera política. Por tanto,
la figura del adversario expresa una postura discursiva desde
un nosotros con respecto al otro, es decir, genera un contexto
107

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

de acción social. Un contexto comunicativo donde la postura
del adversario hace posible un diálogo ante otro actor y, en
consecuencia, otra perspectiva social. De hecho, el discurso
político guarda una fuerte posición etnocéntrica, pues, remite a
un grupo social o comunidad en específico, donde se comparte
experiencias por medio de una relación simbólica y territorial,
donde un grupo se contrapone la postura del otro. Así, este
contexto muestra al observador una circunstancialidad y
condición social específica.
Podemos asumir que el discurso político también expone temas
preferidos. Ante todo, el discurso político será primariamente
sobre política […] Debemos esperar manifestaciones típicas, relacionadas con los sistemas políticos, ideologías, instituciones,
procesos y actores políticos y eventos políticos. En pocas palabras, mucho del discurso político es reflexivo […] Ellos hablan
sobre adversarios y enemigos políticos y sobre políticas y las
malas gestiones de presidentes, gobiernos o parlamentos previos. (Van Dijk, 1999, pág. 39)

Este proceso comunicativo de retroalimentación mutua
entre distintos actores, a través de la figura del adversario,
despliega un significado de lo opuesto. Y, es por medio del canal
comunicativo entre el adversario y la autoridad política que, el
observador puede ver y concebir las representaciones discursivas
y dinámicas del ejercicio político, donde, el antagonismo entre
actores despliega la frontera de la diferencia y organiza al discurso
político. Por ello, el discurso y sus distintas representaciones
tienen una fuerte presencia dentro de todo contexto social,
porque, materializa las conciencias y pensamientos con respecto
a la ciudad y sus espacios. Entonces se considera que…
108

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Es en la lucha política como proliferación de discursos donde se
desenvuelve la conciencia social en su más alto nivel […] Vista
desde la perspectiva lingüística de la cuestión de la hegemonía,
el terreno específico de la política es la construcción discursiva
propiamente dicha. La política se presenta como la lucha de
fuerzas antagónicas con articulaciones discursivas que tratan
de incidir, invadir y construir el campo discursivo del adversario. […] Esto implica apropiar y re-articular los elementos del
discurso del adversario o interlocutor en un nuevo conjunto de
sentido. (Mayorga, 2003, págs. 271-272)

De ahí que, para comprender el contexto de acción y
ejecución del discurso político, la figura de Ernesto Laclau
(1987) es fundamental, sobre todo, porque este autor habla del
anti-discurso del adversario político, lo cual establece una nueva
forma de ver lo social. Esta visión política por medio del actor
adversario, muestra cómo una colectividad que se opone al
ejercicio y acciones políticas, poseen la capacidad de romper con
la concepción estructural del espacio capitalista, al mostrar otras
realidades y pensamientos que, también, son parte de la sociedad.
Por ello, este autor, por medio de una condición colectiva y
adversativa, muestra una abertura del espacio político en base a
una oposición entre actores. Ello, expone un ciclo de continuidad
interactiva a través del discurso, porque, al ser una práctica social,
se auto-regenera, es decir, se nutre de los procesos interactivos,
donde una dimensión colectiva impone nuevos sentidos de
significado. Así, el discurso posee la capacidad de aglutinar a una
totalidad y, también, puede construir otro tipo de relato, uno que
difiere de las posturas oficialistas, donde se viven problemáticas
a nivel grupal, comunitario o personal.
109

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

De modo que, esta noción simbólico-adversativa, lo
ideológico, permite integrar a nuevos elementos que le asignan
un nuevo sentido a la estructura cerrada del sistema político,
jurídico y económico y, para lograrlo, Laclau aplica la teoría del
estructuralismo lingüístico de Ferdinand de Saussure (1990).
Este autor considera al lenguaje como una estructura fija y
cerrada que, en base a relaciones de oposición entre distintos
elementos, los signos, crea nuevos sentidos de significado, lo cual
deriva en la construcción de nuevas formas de representación y
aprehensión de la realidad, porque, en el espacio estructurado y
cerrado del lenguaje, cada nuevo elemento que se contrapone a la
estructura fija y ello, asigna un nuevo sentido y significado, esto
abre la estructura cerrada y rígida del sistema lingüístico. Así,
de igual forma, Laclau ve en esta lógica estructural del lenguaje
a la estructura del sistema capitalista y el espacio vivencial que
genera. Por ello, considera la posibilidad de ir más allá de esta
estructura cerrada del capitalismo y busca construir un nuevo
sentido social por medio del discurso del adversario político y,
con ello, articular nuevas posibilidades de integración política
y social. Así, sólo a través del discurso y su dimensión política e
ideológica se puede constituir una emancipación social.
No obstante, se resalta que la postura de Ernesto Laclau
se enfoca, principalmente, en la relación de hegemonía social
(Laclau, 1987) que ejerce una clase con respecto a otra, donde la
actitud hegemónica genera las fronteras que dividen socialmente
a los individuos, pues, el concepto de hegemonía da vida a una
élite y una masa popular que, no tiene nitidez social. Este vínculo
adversativo entre estos dos elementos, la élite y la masa popular,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

se integran dentro de la lógica comunicativa del discurso político,
donde lo ideológico simboliza y articula posturas y, con ello,
las diferencias enunciativas de distintos grupos. Debido a que,
por medio de la dimensión ideológica del adversario político se
articula otro ámbito de significado ante el orden hegemónico y
estructurado por medio de lo jurídico, político y económico. De
ahí que, la ideología como forma de pensamiento genera una
postura reflexiva, una conciencia crítica donde se cuestiona a la
autoridad y su actuar. Esta postura hace posible articular otro
tipo de consciencia y sentido social, porque cada persona puede
generar sus concepciones ideológicas en base a sus creencias y
vivencias, y con ello, emitir juicios de valor éticos con respecto a
la realidad.
Así mismo, se considera a Louis Althusser (2005) quién ve
en lo ideológico a una dimensión del pensamiento con potencial
político y revolucionario, porque, considera a lo ideológico como
parte de toda concepción representativa de la realidad, al grado
que, a veces, resulta imposible separarla de la experiencia del
mundo vivido. Además, establece que, lo ideológico expone cómo
se articula un dominio omnipotente por encima de la voluntad
del hombre y su sociedad, donde, este dominio configura una
falsa conciencia que, obliga al hombre a aceptar un dominio
de sujeción y explotación política. Pues, esta falsa conciencia
establece la representación de una ilusión que engaña a la razón y
pensamiento lógico del hombre con respecto a él y su mundo. De
ahí que, la ideología está presente en imágenes, representaciones,
personas, edificios, prácticas, discursos, etc., y, ello, hace posible
un sistema, una falsa ilusión que, termina por estructurar política,
111

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

jurídica y económicamente al hombre y su sociedad. Sin embargo,
lo interesante de esta postura de Althusser es que, este hecho
también, deriva en la producción de un sentido inverso, contrario
a la falsa ilusión del sistema político, jurídico y económico,
donde emerge la consciencia colectiva del adversario político,
al ser parte de los conflictos, apropiaciones, desplazamientos,
expulsiones, fronteras y distanciamientos, experiencias sociales
que, inevitablemente, generan un contexto de antagonismo
político.
Las ideologías también establecen vínculos entre el discurso
y la sociedad. En un sentido, las ideologías son la parte cognitiva del poder. Como en el caso del conocimiento social, las
ideologías supervisan cómo los usuarios del lenguaje emplean
el discurso en tanto miembros de un grupo u organizaciones
(dominantes, dominados, competidores), y de ese modo también tratan de realizar los intereses sociales y resolver los conflictos sociales. Al mismo tiempo, el discurso es necesario para
la reproducción de las ideologías de un grupo. (Van Dijk, 2000,
pág. 27)

Por ello, la ideología es un elemento importante para la
integración de un nuevo tipo de discurso político, es un dominio
simbólico que está presente en todo el espacio social y genera
contradicciones y tensiones entre personas, grupos, comunidades
e instituciones. Lo ideológico es un campo de calor social donde se
fijan posturas, ya sea, con respecto a nociones religiosas, políticas,
sociales, de raza, de género, etc. Se extiende de forma orgánica en
todos los aspectos de la realidad y, por tanto, no puede separarse
de la forma expresiva del discurso.
112

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La intervención política en lo urbano
Para Jan Mosedale (2011), los términos de la teoría política
económica marxista, muestran cómo operan en realidad las teorías
del desarrollo, pues, considera al desarrollo como una política
global que generan un intercambio desigual, donde las ganancias
fluyen de los países del tercer mundo hacia los países del primer
mundo. De ahí que, la ejecución de este tipo de política sólo
favorece al país o ciudad, la cual es sede del capital transnacional.
Asimismo, este autor ve en las dinámicas en torno al consumismo,
una producción social que, deriva de un hecho político donde se
da vida a la estructura hegemónica del capitalismo global. Un
sistema que se caracteriza por establecer significados en torno
a: 1- Una economía que construye un tipo de sociedad. 2- Genera
una relación entre proceso económico y significado social.
3-Configura representaciones socioeconómicas a través de:
signos, símbolos y discursos. 4- Produce bienes socioculturales
de consumo.
En este proceso, el actuar del discurso y la práctica
política son un sinónimo del poder capitalista, de ahí que, el
discurso político se considera una pieza fundamental para
establecer modelos de desarrollo, pues, representa y reproduce,
fielmente, la visión hegemónica de una clase dominante, porque,
estructura normas sociales e influye la sociedad, reproduciendo
el dominio social. Por ello, considera que, el discurso político
muestra cómo se perpetúa el domino de una clase social por
medio del gobernante en turno, quien avala y justifica los
modelos de desarrollo ideales, terminando, así, por beneficiar al
empresario poseedor del capital. Esta es una práctica “arraigada”
113

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

en el ejercicio administrativo de todo gobierno que, muestra la
obscura relación entre política y economía, donde el político
se encarga de justificar y legitimar los modelos de desarrollo
en beneficio del capital hegemónico, a través de la explotación,
apropiación y saqueo territorial. Sobre todo, porque, el sector
privado siempre buscará que sus inversiones sean rentables,
reconfigurando con ello, espacios, experiencias y comunidades.
Por ello, el capital transnacional siempre busca invertir en zonas
urbanas, donde genera desarrollos en torno al comercio, turismo,
zonas residenciales, oficinas, etc. Pues se considera a la renovación
de espacios urbanos como, altamente, rentable, porque, sólo se
requiere un acuerdo “oscuro” con la autoridad política quién
se encarga de los trámites administrativos para iniciar dichos
desarrollos, una situación donde, el espacio de la ciudad es objeto
de privados que invierten su capital en busca de reproducirlo.
Así, el estado y su poder político se ajustan a la dinámica
de la lógica de la libre empresa, por ello, el aval del poder político
es fundamental, porque modifica la propiedad pública, en busca
de que, agentes privados administren de forma eficiente los
bienes públicos, pues ya son inservibles e inoperables. Pero, para
atraer las inversiones privadas y generar está dinámica en torno al
capital, primero, la autoridad debe comercializar al lugar y, para
ello, crea un producto urbano en base a un paquete de bienes y
servicios que ofrecen: transporte, hospedaje, alimento, bebida,
actividades recreativas, entretenimiento, etc. Este producto
urbano es en sí, es un artefacto cultural (Appadauri, 1991), un
capital simbólico (Harvey, 1992) que modifica la vida social, pues
la creación de este producto dentro del espacio de la ciudad, genera
un tipo de consumo específico. Entonces, estos dos procesos, la
114

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

comercialización y el consumo del espacio en la ciudad, deriva
en una imposición vertical de significados socioculturales, los
cuales se advierten en: objetos, textos (publicidad), espacios,
edificios, etc., por medio de la intervención política. Pero, esta
comercialización del lugar sólo es rentable para el capital si, el
sitio que se oferta, cuenta con un entorno construido, el cual,
en la mayoría de los casos, se constituye a través de fondos
públicos. Una acción política, “necesaria”, donde la autoridad
remodela el espacio público para ajustarlo a las necesidades del
desarrollo privado. Así, consecuentemente, en esta intervención,
“estratégica”, el inversionista privado disputa lugares de
explotación comercial, lo cual deriva en un conflicto entre el
ciudadano local e inversionista. De ahí que, dos grupos sociales
se enfrentan y, hacen evidente quién y para quién se crean los
espacios públicos, sobre todo, porque el inversionista privado
genera un conflicto ante el nuevo uso social que genera en el
espacio público, pues busca establecer una nueva experiencia,
“comerciable”, del lugar. Por ello, este conflicto urbano que
acontece en el espacio público es una disputa ante otro tipo de
práctica, innovadora y competitiva, la del capital privado que
llega a la ciudad y ve al espacio público como una oportunidad,
“interesante”, de negocios.
Por tanto, la modificación del espacio urbano indica
consecuentemente una nueva etapa de la ciudad en su
conformación interna, donde una visión de modernidad se
instituye, la generación de oportunidades de negocios por medio
de una comercialización del espacio. Esta nueva visión modifica
el uso y acceso a áreas públicas por medio de la creación de un
producto urbano, el cual crea una nueva experiencia del lugar
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

a través de una estética que se comercializa y es visible en la
modificación de: aceras, edificios, fachadas de casas, avenidas,
parques, jardines, monumentos, etc., donde se les asigna un nuevo
color, se colocan luces, se agregan ornatos decorativos en busca
de captar la mirada, entonces, la ciudadanía debe de adaptarse
a esta nueva concepción paisajística y estética del espacio. Ello,
genera una denominación ambigua de qué es lo público y crea
una problemática que permite comprender las transformaciones
territoriales de la ciudad, porque muestra cómo se impone un
nuevo orden sociocultural, el del neoliberalismo por medio de la
comercialización del espacio urbano. Esta nueva denominación
urbana, integra una trama de significado social en la ciudad,
donde el patrimonio histórico-cultural y zonas circundantes, se
ven sujetos a generar zonas, “netamente”, exclusivas de consumo.
Para ello, la autoridad política ejerce acciones de ordenamiento
social en estas zonas, pues se consideran como estratégicas
para el ejercicio político y la reproducción del capital. Así, un
centro histórico se torna, por medio de la acción política, en un
activo importante para el mercado, porque genera un producto
innovador y competitivo (Hartmunt, 2016) de consumo que
vende a la ciudad, al poseer elementos ideológicos, como la
memoria colectiva, identidad e historia territorial del lugar.
Ello, deriva en una transformación de la percepción del lugar
y experiencia humana, lo cual termina por edificar un nuevo
espacio de interacción social y flujo urbano en la ciudad.
Bajo la lógica del urbanismo neoliberal, el espacio urbano se
constituye como una mercancía producto del accionar de desarrolladores inmobiliarios, operadores turísticos y gobiernos de

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

todos los niveles, de forma que las ciudades devienen en marcas
registradas, experiencias o estilos de vida para ser comercializadas y consumidas por élites locales y globales con capacidades económicas diferenciales. Estos usos de la ciudad como
valor de cambio y reserva de valor entran en conflicto con aquellas prácticas ligadas a su valor de uso, es decir, a las apropiaciones que los habitantes de la ciudad hacen del espacio urbano
en la reproducción de la vida urbana. (Mancilla, 2019, pág. 13)

El patrimonio, al ser usado como una herramienta de
intervención urbana, pues se le constituye como un escenario
constructor de narrativas y experiencias, ello, muestra cómo
opera la dinámica del consumismo dentro del contexto de
la vida cotidiana. La finalidad de la intervención urbana en
torno al espacio próximo al patrimonio histórico y cultural, es
generar una eliminación de la experiencia negativa del lugar,
para ello, se eliminan los elementos nocivos que puedan afectar
el, “nuevo”, significado comercial y turístico que vende a la
ciudad. Pues, esta acción busca higienizar al espacio público
por medio de una eliminación de todo aquel elemento negativos
que afecte la imagen estética que vende al lugar y, esto termina
por alterar el desarrollo de las prácticas cotidianas del habitante
común, quién entra en conflicto territorial ante esta nueva
denominación del espacio público. Por tanto, se considera que
esta nueva perspectiva, “neoliberal”, de la ciudad busca eliminar
la experiencia histórica, colectiva y cotidiana del ciudadano
común, para así, vender una nueva experiencia urbana de la
ciudad y, con ello, generar dinámicas en torno a comercios por
medio de sonidos, olores, gustos, percepciones que, se ofertan
en: restaurantes, hoteles, transportes, zonas de entretenimiento
diurno y nocturno, zonas peatonales, playas, zonas industriales,
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

áreas culturales, etc., espacios que narran a la ciudad y generan
una nueva conceptualización del lugar. Para lograr este objetivo, a
través de la intervención urbana, la autoridad política reglamenta
las prácticas que se consideran negativas para el nuevo concepto,
“comercial”, del espacio público, lo cual expone a un actor
vulnerable que depende del acceso al espacio para poder subsistir.
La esfera pública se encuentra conformada por la confrontación entre diversos públicos que pugnan por el espacio. De ese
modo, la tensión en el espacio público aparece de igual forma en
los casos donde los sectores más vulnerables se auto-gestionan
a partir de una serie de prácticas de las denominadas informales que, si bien a primera vista parecen espontáneas, en realidad
están profundamente organizadas. Estas prácticas, además, la
suelen llevar a cabo actores sociales percibidos por el imaginario hegemónico, como sectores naturalmente excluible del
espacio público –migrantes, trabajadoras sexuales/prostitutas,
vendedores y vendedoras ambulantes, personas que viven en la
calle, cartoneros y cartoneras, etc.-, pero que hacen de la calle
su refugio, campo de juegos o medio de subsistencia. (Mancilla,
2019, pág. 18)

Esta postura conlleva a formular una pregunta obligada,
¿qué criterios justifican la exclusión del espacio público de estos
actores vulnerables que se consideran como nocivos? Cuando
el sentido de lo público es connatural a todo el habitante de la
ciudad. Esta situación pone al descubierto un sentido ideológico
(Althusser, 2005, Thompsom, 1998) en torno a la ciudad, donde
el discurso y acciones políticas manifiestan la creencia de que el
espacio público sólo es para el uso y disfrute de una clase social
en específico, las “élites” que, ostentan el poder socioeconómico,
lo cual les atribuye la facultad de excluir del entorno urbano
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

a ciudadanos “no deseados”, porque afectan la nueva imagen
y experiencia “estética” con la que se identifican como una
comunidad “exclusiva”.
Por estas razones, esta nueva representación del espacio
público expone “claramente” cómo el discurso político genera
una “estructura de significado” social a través del diseño del
lugar como: avenidas, parques, jardines, plazas, monumentos,
aceras, etc., donde la autoridad política los interviene en busca
de generar un nuevo sentido interactivo y flujo urbano entre los
ciudadanos. Sobre todo, este contenido ideológico, la “estructura
de significado”, se manifiesta en el espacio público, porque es
un sentido social que el urbanista representa por medio de la
proyección que le asigna a los espacios de convivio e interacción
entre ciudadanos (Aragón, 2014), ello, establece una relación
social advertible a través de las prácticas y representaciones,
de exclusividad, del lugar. Por tanto, se comprende que, la reordenación de lo público en torno a una proyección estratégica,
(Molina, 1990) “comercial”, asigna un uso y una función,
específica, de interacción social conforme a una norma urbana,
la cual es instituida políticamente y no ocurre de otra forma.
Derivado de ello, esta representación política de la ciudad fija,
contundentemente, un nuevo orden urbano que estructura y
organiza las prácticas dentro del espacio público y, con ello, se
crea un nuevo sentido social y político en torno a lo que debe ser
el lugar.
Ese lugar al que llamamos espacio público es así una extensión
material de lo que en realidad es ideología, en el sentido marxista clásico, es decir, enmascaramiento o fetichización de las

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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

relaciones sociales reales, y representa esa misma voluntad que
toda ideología comparte de existir como objeto: su creencia
material, en tanto esas ideas son actos materiales inscritos en
prácticas materiales, reguladas por rituales materiales, definidos a su vez por el aparato ideológico material del que proceden las ideas. (Delgado, 2011, pág. 29)

Este proceso, por medio de su “estructura de significado”
da vida a un discurso político en la ciudad que, a través de una
representación urbana (proyección estratégica) simboliza
un orden político e ideológico presente en: la arquitectura de
edificios, el diseño de parques, monumentos, jardines, trazado
de calles, avenidas, etc., en toda la materialidad física urbana
que busca privilegiar al orden y flujo socioeconómico del capital.
Esta imposición política de lo que debe ser la ciudad, deriva en
otro tipo de representación, en una contraria a la visión política
que privilegia a la reproducción del capital y a las élites sociales.
Esta otra perspectiva de lo urbano es la del ciudadano común,
quien, entra en conflicto ante la nueva denominación comercial
de lo público y la inserción de un nuevo tipo de cotidianidad
que se antepone a sus experiencias y percepciones históricas y
colectivas del espacio.
Manuel Delgado (1999) ve en este proceso de
intervención del espacio público la creación de dos órdenes
contrarios entre sí, la “polis y la “urbs”. La “polis” el orden
político estructural, institucional y hegemónico que administra
a la ciudad y, la “urbs” un orden que habita en las personas a
través de sus prácticas, discursos y representaciones, históricas,
colectivas y cotidinas (Abric, 1994). Delgado resalta el papel del
orden de la “urbs”, pues la considera como un ente social que
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

se nutre y adquiere vida por medio del interaccionismo entre
ciudadanos. La Urbs, siempre está en continua construcción,
en permanente re-estructuración, es un calor social, un flujo
continuo que nunca se detiene. Derivado de ello, se considera
a lo urbano como un orden que se conforma a sí mismo, no es
obra de una acción política, es algo espontáneo, pues, lo urbano
nace en lo colectivo, en el flujo continuo e indeterminado, es un
espíritu que habita en los espacios de la ciudad. En cambio, la
“polis”, es un orden en torno al establecimiento de las bases de
una convivencia sana y armónica y, se representa por medio de
la arquitectura y diseño de los espacios. Por ello, la polis busca
eliminar elementos y lugares negativos que, representan un
peligro a su dominio, pero, aun así, con las medidas de control,
el flujo indeterminado de la “urbs” siempre está presente en la
vida colectiva y cotidiana.
La práctica social sería la que, como fuerza conformante que
es, acabaría impregnando los espacios por los que transcurre
con sus propias cualidades y atributos. A destacar que esa codificación alternativa que el usuario de la calle no genera algo
parecido a un continente homogéneo y ordenado, sino un archipiélago de microestructuras fugaces y cambiantes, discontinuidades mal articuladas, inciertas, hechas un lío, dubitativas,
imposibles de someter. (Delgado, 1999, pág. 182)

Producto de esta relación contradictoria entre estos
dos órdenes, nace un discurso, un anti-discurso urbano que, se
caracteriza porque está presente en todo conflicto territorial y
urbano que acontece en lo público como: formas de apropiación
del espacio, la delimitación de bordes que dividen espacios,
el trazado de avenidas, construcción de viviendas, acciones
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

policiacas de persecución y estigmatización de persons, etc.
Así, en consecuencia, del espacio urbano brota un universo
indeterminado de posibilidades, articulaciones y formas diversas
de representación, el anti-discurso urbano, el discurso que
manifiesta el pensamiento ideológico del adversario político,
(Laclau 1987), un antagonista al orden “hegemónico” de la “polis”,
quién a través de sus prácticas, genera resistencias y manifiestos
en contra de imposiciones institucionales. Pero, se resalta, lo
característico de este anti-discurso de la “urbs”, es su carácter
fragmentario, pues está disperso en el espacio público, ello,
permite al investigador social del fenómeno urbano, articular una
multiplicidad de posturas diálogos, opiniones, hechos, relatos y,
con ello, construir una relación antagónica de poder político ante
las posturas institucionales, es decir, construir el discurso del
adversario político (Laclau, 1987, Van Dijk, 1999).
El espacio público, el lugar por definición de lo urbano, puede
entonces ser contemplado como el de la proliferación y el entrecruzamiento de relatos, y de relatos que por lo demás, no
pueden ser más que fragmentos de relatos, relatos permanentemente interrumpidos y retomados en otro sitio, por otros interlocutores. (Delgado, 1999, pág. 190)

Así, el discurso hace posible la expresión de un
conocimiento simbólico, donde las personas comparten
situaciones en común, integrando con ello, relaciones de poder
que, derivan en situaciones de confrontación social. Esto,
constituye una circularidad comunicativa que traza distintas
perspectivas de lo social, donde se puede involucrar a distintos
actores, prácticas y escenarios que interaccionan entre sí.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Interpretando a la ciudad como un discurso urbano
La teoría urbana del espacio (Lezama, 2002) permite hacer
un análisis de la realidad subyacente al lugar y la variedad
de elementos que se interrelacionan, lo cual permite integrar
un análisis del espacio. Ello, porque los fenómenos sociales
son de índole territorial, y están vinculados a la estructura
socioeconómica del capitalismo, lo cual crea representaciones
culturales (Harvey, 1998). Este punto es importante, porque a
partir de la configuración del espacio como realidad, se organizan
diversos tipos de comportamiento y significado. Así, los procesos
históricos, colectivos y culturales de una comunidad pueden
comprenderse por medio del contraste ante los nuevos fenómenos
de la modernidad, como la globalización, las nuevas tecnologías
de la comunicación, las políticas de índole internacional, etc. De
ahí que, la experiencia urbana (Vera, 2019) sea una expresión
conflictiva y, es por medio del agente social y sus dinámicas
acorde a sus prácticas que se muestra la realidad espacial, ya sea
en torno a una comunidad y sus conflictos de índole territorial
al confrontarse ante otro tipo de realidades. Ante este tipo de
complejidad interpretativa, la metodología de Henri Lefebvre
(1990) interpreta al espacio y su aspecto simbólico como un
vehículo expresivo de la materialidad urbana y las prácticas
asociadas a ella, la “estructura de significado”. Lo urbano, por
tanto, es un pensamiento en torno a lo social, lo cual devela el
sentido de una ideología y sus creencias. La metodología de
análisis espacial, la trialéctica, ve al espacio como un texto, donde
el espacio percibido se leen las prácticas y, cómo éstas manifiestan
la producción de la experiencia material. En cambio, en el espacio
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

concebido se ven cómo se articulan las representaciones, donde
arquitectos, diseñadores, científicos, políticos, etc., constituyen
un tipo exclusivo de espacio. Por consiguiente, contrario al orden
de lo concebido está el espacio vivido, donde se consideran las
construcciones del ciudadano común dentro del ámbito de
lo cotidiano, histórico y colectivo, el desarrollo de su día a día
donde simboliza y establece experiencias en común. Lefebvre
considera al espacio como un texto urbano donde se pueden leer
las problemáticas sociales, sobre todo, cuando la racionalización
funcionalista, el espacio concebido o representación política,
imponen, verticalmente, un tipo de desarrollo. Esta acción política
acontece en detrimento del habitante común y sus sentidos
colectivos, cotidianos e históricos, al erigirse fronteras físicas y
simbólicas que impiden el libre tránsito, por ello, la trialéctica y
su interrelación entre sus tres aristas, muestran el origen de las
contradicciones sociales que afectan al ciudadano. Por tanto, se
considera que, la postura metodológica del análisis trialéctico de
Henri Lefebvre, muestra cómo se genera un discurso político y
urbano (Delgado, 1999) que influye en la organización social y
territorial de la ciudad.
Así mismo, el análisis del discurso (Fairclough, 2003), es
una metodología lingüística donde, se muestra cómo se generan
los lenguajes, díalogos, relatos, pensamientos, narrativas,
en torno a procesos sociales, el cómo este lenguaje adquiere
un significado territorial, sea a través de la conformación de
imágenes, prácticas o representaciones, donde generan una
serie de redes, interconectadas, de diferencias, sean culturales,
económicas, sociales, políticas o urbanas. Al centrarse en las
prácticas sociales, el análisis del discurso ubica la estructura
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

y las acciones que derivan de dicha forma, como los dominios
e interacciones, los escenarios donde se reproduce la vida
social de forma cotidiana, las fronteras y expulsiones dentro
del espacio público, etc. Por tanto, el discurso es parte de
las prácticas y representaciones (Abric, 1994), donde la
construcción de narrativas manifiestan el punto de vista del
actor implicado en algún conflicto social. “La representación
es un proceso de construcción social de prácticas, incluyendo
la autoconstrucción reflexiva, las representaciones participan
en los procesos y en las prácticas sociales”. (Faircluogh, 2003,
pág. 182). Por ello, la construcción de lenguajes, significados
y fronteras, el proceso semiótico, es parte de la vida social
y, deriva en una variedad de narrativas como las formas de
interaccionar entre las personas, el producir vida social, el
establecer límites políticos, sociales, culturales, territoriales,
etc. Por medio del interaccionismo social se constituye una
variedad de representaciones del discurso, y con ello, formas
de prácticas que expresan un contexto social. Esta postura en
torno al discurso, varía dependiendo del actor que se analice,
constituyendo así, toda una red y orden social.
El orden del discurso es la manera en que las diferentes variedades discursivas y los diferentes tipos de discurso son ubicados
juntos en la red. Un orden del discurso es una estructuración
social de la diferencia […] un particular ordenamiento social de
las relaciones entre diferentes formas de generar significado, es
decir, de producir discurso y variedades discursivas diferentes.
Un aspecto de este orden es el dominio: algunas de las formas
de generar significado son dominantes o mayoritarias en un
particular orden del discurso; otras son marginales, o de oposición, o alternativas. (Fairclough, 2003, pág. 183)

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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

Ante ello, una forma de análisis del discurso donde se
manifiestan las diferencias, dominios, expulsiones, marginaciones,
etc., es por medio del concepto de hegemonía (Laclau, 1987). Este
concepto permite ubicar, claramente, formas de dominio donde un
actor es afectado por este orden. Ello, ubica al análisis del discurso
ante un contexto donde se genera una doble realidad por medio
de la representación política de la ciudad, un orden estructurado
económica y jurídicamente que termina por afectar el orden social
del ciudadano común, al establecer una nueva concepción del lugar.
La condición social del ciudadano común se manifiesta por medio
de formas expresivas, diálogos, relatos y narrativas que, exponen
las acciones abusivas del orden hegemónico, el espacio concebido
políticamente. En cambio, el espacio vivido es relevante ante este
dominio de lo hegemónico, porque es una trama de significado
interesante, porque actor pobre, el ciudadano común es: excluido,
marginado, expulsado, oprimido y perseguido, es decir, expresa
una experiencia vivida del espacio.
No obstante, se considera a esta relación antagónica entre
grupos sociales como una integración territorial “excluyente” que,
de acuerdo con María Cristina Bayón (2015), acontece dentro de
la estructura de los espacios de consumo, sean de tipo comercial
o turístico, pues esta representación del espacio se traduce en
términos de estigmas sociales, denominativo que ubica al otro y
su territorio. La integración excluyente es la asignación social del
expulsado, el desplazado de un lugar, aquel que no tiene acceso
al espacio. Esto, se origina como parte de una realidad estructural
del capitalismo, donde la distribución desigual de la riqueza,
recursos y oportunidades, genera una distancia urbana y social,
por ello, consecuentemente, se generan las fronteras, estigmas,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

expulsiones, persecuciones, etc. Así, el estudio de la exclusión
urbana permite ver este tipo de representación y discurso de
exclusión que, manifiesta una experiencia y forma de realidad
propia de la ciudad.
La exclusión como realidad material es construida, expresa una
realidad económica y social donde un grupo social es minimizado y confinado a territorios negados por parte de grupos dominantes que ostentan el poder político y económico. El espacio de la exclusión crea la frontera imaginaria que establece al
nosotros y los otros. Los límites simbólicos definen jerarquías,
similitudes y diferencias entre grupos, trazando fronteras entre
ellos y nosotros; revelan cómo los individuos caracterizan a los
miembros de las distintas clases sociales, sus características,
defectos o limitaciones, y pueden construir, tanto, un producto
como una fuente de desigualdad social. (Bayón, 2015, pág. 132)

Por tanto, la exclusión social expone una lógica
contradictoria organizada por el mismo sistema político y
económico, pues los excluidos son parte de un mismo contexto,
aunque se les niegue, los excluidos hacen posible un sentido
social, como la identidad, grupo o comunidad de las élites que se
apropian de los espacios y generan las expulsiones de gente no
deseada. Esta lógica social vincula al excluido dentro del proceso
interactivo y hace visible cómo opera la verticalidad política en la
ciudad, al clasificar y establecer una división entre las personas.
Así, el otro, el excluido, se torna en un ciudadano carente de
derechos que no merece trato humano, por ello se le persigue y
margina y no se le desea ver en ciertos espacios urbanos.
Pero, se debe ver a esta problemática como parte de las
acciones de las políticas públicas y normas jurídicas que son
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

parte del ordenamiento urbano, como lo es el Plan de Desarrollo
Urbano (PDU), donde se justifica y legitiman las intervenciones de
la autoridad de gobierno en busca de un desarrollo social. Así, las
intervenciones políticas terminan por zonificar un control absoluto
sobre el uso de suelo, mediante la proyección estratégica, lo cual
deriva en la generación de un espacio instrumental no negociable,
pues está respaldado por las normas jurídicas y el poder político.
Por tanto, el otro, el expulsado conforma una expresión de pobreza
urbana a través de su exclusión, pues se le niega acceso a los recursos
públicos, al espacio público de la ciudad, a servicios urbanos, etc.,
ello, termina por crear un impacto directo en el desarrollo de su día
a día, porque al carecer del recurso público, se modifica su vida y
condición y, experiencia social.
Además cabe señalar que los procesos que generan exclusión
social no sólo pertenecen al ámbito de lo económico […] sino
también de lo político (carecer de documentos que permitan
ejercer el más elemental de los derechos políticos: votar a los
representantes), de lo social (discriminación en el acceso a los
espacios públicos o a determinados centros comerciales) y de
lo cultural (limitado acceso a los servicios culturales o a las representaciones colectivas de la sociedad que predomina y que
generan prácticas discriminatorias). Todo ello impide lograr
aceptables niveles de cohesión social y, por el contrario, alimenta posibles conflictos sociales. (Ziccardi, 2010, pág. 33)

Por ello, se considera que, en este punto convergen las
metodologías del análisis espacial de Henri Lefebvre (1990) y
la metodología del análisis del discurso de Norman Faiclough
(2003), pues, ambas posturas ven en la estructuración de
un orden hegemónico en la ciudad, como la causa de las
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

contradicciones sociales. Este orden hegemónico opera a través
de la representación política de la ciudad (Lefebvre, 1990,
Delgado, 1999) y, sus acciones terminan por establecer los
espacios de dominio social, control y sujeción, lo cual afecta
a un actor, quien se ve expulsado, estigmatizado, perseguido,
marginado, etc,. Consecuentemente, este actor a través de su
postura subjetiva manifiesta un discurso de inconformidad
social por el conflicto que vive, donde el análisis de sus
narrativas, diálogos y relatos, muestran una dimensión vivida.
Por tanto, se resalta que:
Los relatos […] también son importantes por lo que nos dicen
sobre la gente que los produce. Podemos emplear los relatos
que nos proporcionan los informantes como evidencias de las
perspectivas de los grupos o de las categorías particulares de los
actores. En efecto, el conocimiento de esas perspectivas puede
ser un instrumento importante del desarrollo teórico. Aquí el
modelo de análisis es el de la sociología del conocimiento […]
lo que aquí resulta interesante son las formas de discurso que
constituyen los relatos […] demuestra que los relatos no son
simples representaciones del mundo; forman parte del mundo
que describen y por lo tanto comparten el contexto en el que
tienen lugar. (Hammersley , 1994, págs. 142 - 143)

De ahí que, el relato de los distintos actores ayuda a
comprender cómo el espacio urbano es objeto de una disputa
territorial. Muchas veces, este tipo de conflicto es invisible ante
la mirada de los demás, porque es de carácter estructural y ejerce
una ordenación social y territorial por medio de acciones de los
actores dominantes, sean políticos, abogados y empresarios,
quiénes imponen un estilo de vida y representación del espacio
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

que, requiere de apropiaciones ventajosas de bienes colectivos,
lo cual deriva en una, virtual expulsión de otro actor, el excluido.
Estas apropiaciones de lo colectivo por parte del capital,
generan una desigualdad social, sobre todo, porque son despojos
“abusivos” del espacio colectivo y son parte de la gestión política
y económica de cada gobierno. Por ello, el investigador social
al analizar la desigualdad social muestra al conflicto urbano,
por medio de sus discursos, devela las consecuencias, de estas
acciones políticas en beneficio del capital, donde distintos
actores se confrontan en torno a problemáticas que se generan en
el espacio y, son producto de la mercantilización de la ciudad. Y,
sobre todo se ve cómo por medio del actuar político se observa la
venta del espacio urbano, pues se le representa como oportunidad
de negocios innovadora e interesante.
Será un desafío central descubrir cómo se invisibiliza la desigualdad territorial. Si podemos detectar las discontinuidades
entre políticas urbanas, como discurso, y las dinámicas que
efectivamente se despliegan en la ciudad, será posible desenmascarar los mecanismos que subyacen en la producción de
injusticias espaciales y, aún más, vincularlas con actores e intereses concretos. (Granero, 2017, pág. 21)

Por ello, metodología en torno a la trialéctica de Henri
Lefebvre (1990) sólo es compatible con la postura del análisis
del discurso de Norman Fairclogh (2003) si se une al espacio
percibido con el espacio concebido pues, se muestra cómo se
estructura socialmente una visión hegemónica (Laclau, 1987,
Fairclough, 2003) de la ciudad por medio del espacio intervenido
y renovado, porque deriva en la creación de nuevas formas de
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interaccionismo social en lo público, donde nuevos actores crean
una nueva identidad y comunidad en torno al nuevo concepto
de espacio como consecuencia de la proyección estratégica de
la ciudad. Este reajuste urbano de la ciudad pone de manifiesto,
además, una integración a las dinámicas del capitalismo global
y la injerencia de meta-narrativas políticas de instituciones
como: la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), Fondo
Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), etc., que recomiendan a los gobiernos locales
ejecutar estas políticas en busca de generar un desarrollo
sustentable que, contradictoriamente, crea las fragmentaciones
sociales y territoriales.
Conclusiones
Se comprende primero que, la ciudad es zona vivida e imaginada
por quién la habita, por ello adquiere diferentes tipos de matices
en su aspecto. Estos matices (representaciones) son producto de
un mundo habitado, narrado y significado acorde a un actor social,
quienes establecen marcas para delimitar su presencia y al entrar
en contacto con otro tipo de representación en su propio espacio
habitado, entra en conflicto, pues lo considera una intromisión
que afecta el desarrollo de sus actividades. Segundo, se considera
al espacio urbano como un contenedor de distintas realidades,
donde interaccionan distintos grupos de personas, y establecen
distintos tipos de realidad con respecto a sus objetos, calles,
edificios, casas, parques, etc. Tercero, se debe tener en cuenta
que estas personas establecen sentidos de afecto, pertenencia,
convivencia, identidad, etc., en torno a la infraestructura urbana
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

que le rodea cotidianamente, desde una piedra, persona, objeto,
calle, árbol, auto, etc., hasta un paisaje, puente, playas, parque,
etc., es decir, establecen un vínculo afectivo y emotivo con
respecto a su vivencia diaria, lo cual implica desplazamientos y
permanencias en determinados lugares de la ciudad.
Esto deriva en la creación de significados y simbolismos
subjetivos con respecto al espacio, pues una persona puede
identificarse con una piedra, o puede considerar de su propiedad
un espacio amplio como colonia o un defender un espacio
natural al cual considera necesario para su subsistencia. Estos
lazos emotivos y afectivos construyen una perspectiva subjetiva
con respecto a la realidad. Una conciencia humana y social que
expresa experiencias e ideologías del lugar, Pero, acontece un
fenómeno peculiar, esta conciencia e ideología, también tiene
presencia en la materialidad física del lugar, es decir, permean el
lugar. En el espacio habitado, desde las pequeñas marcas, hasta la
colocación de objetos y construcción de edificaciones tienen un
propósito, crear las condiciones necesarias para el desarrollo de
actividades cotidianas.
Así, la configuración urbana, pone al estudio cultural,
histórico e identitario (humanista), dentro del fenómeno urbano
para integrar una perspectiva de análisis del discurso (relatos,
diálogos y narrativas) con énfasis en el actor social y su entorno
urbano donde establece, imágenes, códigos, signos y narrativas. El
espacio guarda en sí al flujo, al tránsito e interaccionismo continuo
de entidades físicas (personas) y materialidades (edificaciones)
que configuran su producción y reproducción social a través de
prácticas y representaciones. Entonces, la finalidad del análisis
del discurso es hacer una indagatoria del espacio por medio de sus
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actores, con la finalidad de acceder a la dimensión ideológica que
construye un discurso político en torno a otra realidad que se vive
dentro del proceso de turistificación de la ciudad. Esto derivado
del espacio concebido, donde la autoridad política establece un
discurso dominante, lo cual muestra la presencia de una ideología
e imaginario, mediante la intervención y renovación del espacio
público, que establece el desarrollo turístico y sus actividades.

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136

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo
We do not “have” a body, we are a body
Mónica Del Arenal Martínez del Campo1
Resumen: Se presenta una auto-etnografía que describe las experiencias
de una paciente neurológica residente en Roma, Italia y narra las
vivencias y emociones que la acompañaron en el momento del evento y
a lo largo de la experiencia de vida que suscitó.
Palabras clave: cuerpo, enfermos, cuidadores familiares, discapacidad,
imagen corporal, intercorporalidad, autoetnografía, autobiografía
corporal, erótica de la investigación, intersubjetividad.
Abstract: An autoethnography is presented that describes the

experiences of a neurological patient residing in Rome, Italy and
narrates the experiences and emotions that accompanied her at
the time of the event and throughout the life experience that it
aroused.

Palabras clave: body, patients, family caregivers, disability, body
image, intercorporality, autoethnography, body autobiography,
erotic research, intersubjectivity.

1

CIESAS. México. Correo electrónico: mdarenalmdcampo@gmail.

com

138

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

A todos los cuidadores
que me han acompañado
desde que comenzó
esta aventura neurológica

Introducción
Yo soy una paciente neurológica desde el 2019, año en que me
diagnosticaron un glioma de bajo grado en el temporal derecho.
Puedo dividir mi enfermedad en dos etapas temporales y
espaciales: la primera que consta de una semana en la ciudad
de Roma, Italia, en la que me “ausenté”, estuve interna en Pronto
Soccorso (Emergencias), en el Dipartimento di Neuroscieneze Umane
della Sapienza y viajé, en compañía de mi padre, desde la ciudad
italiana, pasando por Madrid, hasta la Ciudad de México. La
segunda etapa va desde que llegué a mi ciudad natal en marzo de
2019 hasta el día de hoy (abril 2022). Nos podríamos preguntar,
¿por qué es tan importante la primera etapa si solo duró una
semana? En el presente ensayo busco relatar y analizar, desde
la autoetnografía, esos escasos diez días (del 21 de febrero al
2 de marzo) en que permanecí interna en dos instituciones
hospitalarias de Roma. En dicho análisis se comprenderá el
por qué de su importancia con independencia de su corta
temporalidad.
Por cuestiones metodológicas decidí dividir esta
autoetnografía en dos apartados: el primero consta del marco
teórico y el segundo del relato sobre mi experiencia como
enferma neurológica en Roma. Finalmente, con base en estos dos
apartados, expongo algunas de las conclusiones a las que llegué
en el presente ensayo.
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

Autoetnografía
Marco teórico
En la presente autoetnografía se retomará el concepto que dan
Silvia Bérnard Calva (2016) y Mercedes Blanco (2012) sobre
auto-etnografía; el concepto de autobiografía corporal y la teoría
de la erótica de la investigación planteada por Mari Luz Esteban
(2004, 2020); el concepto de cuerpo e intersubjetividad de Miguel
Ángel Villamil Pineda (2005); los conceptos de imagen corporal
e intercorporalidad de Gabriel Luis Bourdin Rivero (2011); los
conceptos de cuidadorxs familiares y de enfermxs o dependientes de
Pedro Yañez Moreno (2016); y el de discapacidad de Elías Vargas
Amezcua (2012).
Para Silvia Bérnard Calva la propuesta más importante
de la autoetnografía es: “que lo personal es social y que, a
través de un análisis de nosotros mismos mediante un proceso
de introspección, podemos lograr entender el contexto más
amplio.” (Bérnard, 2016, p. 18). Bérnard refiere que la finalidad de
la autoetnografía es meterla dentro de un campo de análisis que
incluya al “nosotros”, idea que yo retomo en el presente ensayo,
pues deseo incorporarlo como un apartado de mi tesis de maestría
que incluirá las experiencias de diferentes pacientes neurológicas
y las de sus cuidadores familiares.
Por su parte, Mercedes Blanco (2012) considera que la
autoetnografía es un enfoque alternativo para la generación
de conocimiento (P. 50). Blanco agrega que podemos ver a la
autoetnografía “ubicándola en la perspectiva epistemológica

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DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

que sostiene que una vida individual puede dar cuenta de los
contextos en los que le toca vivir a esa persona, así como de las
épocas históricas que recorre a lo largo de su existencia” (Blanco,
2012, pp. 54-55).
En relación con los conceptos que refieren las autoras
antes citadas, Mari Luz Esteban (2004) refiere que la
autobiografía corporal tiene por objetivo concientizar sobre la
interconexión entre los procesos de investigación en torno al
cuerpo y la experiencia corporal propia. La autobiografía tiene la
finalidad, entre otras, de comprender a las otras y que los otros lo
comprendan a una cuando se han tenido experiencias parecidas.
Para la presente autoetnografía vale la pena recuperar
lo que Esteban (2020) entiende por erótica de la investigación,
metodología que no solo incorpora goce y placer en el proceso
investigativo, sino “una intensidad vital, sensorial, entre las
distintas personas que comparten una investigación en sus
distintas fases: trabajo de campo, escritura, presentación ante
el público, docencia, etc.” (p. 565). [Investigaciones] en las que
evidentemente, y siguiendo a Esteban, se incluyen experiencias
dolorosas, desgastantes, decepcionantes, etc. Considero que Marta
Allué, en su libro Perder la piel (1996), está haciendo una erótica de
la investigación: en muchos momentos, a lo largo de la lectura, me
transmitió su sufrimiento, y su dolor físico y psicológico.
Esteban (2020) ve al erotismo como una fuerza creativa
que “permite la apertura, el ir al encuentro de las/os otras/os,
entendidas/os siempre como sujetos encarnados” (p. 567). Señala
que las herramientas de la erótica de la investigación son el marco
teórico-metodológico corporal, el carácter feminista del estudio
y la perspectiva autoetnográfica. De acuerdo con la investigadora
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

española, la etnografía corporal o somática es:
Una estrategia teórica y metodológica “desde el cuerpo y con
el cuerpo”, influida por autoras/os, que toma la carnalidad humana como nicho privilegiado para el análisis de distintos fenómenos políticos, sociales y económicos, aunque haya diversidad de propuestas teóricas respecto a cómo entender el cuerpo
y sus relaciones con el entorno. (Esteban, 2020, p. 573)

Para la presente autoetnografía resultan fundamentales
conceptos y teorías en torno al cuerpo. En primer lugar, vale
la pena rescatar la lectura Fenomenología del cuerpo de Miguel
Ángel Villamil Pineda (2005), quien señala que el ser humanx
es presencia en el mundo, presencia temporal. Puntualiza
que nuestras vivencias conforman una estructura unitaria de
pasado, presente y futuro, que no somos solo lo que somos, sino
también lo que hemos sido y lo que seremos: el ser humanx está
abiertx a todos los espacios y tiempos. Partiendo del propio
cuerpo como punto cero es que podemos organizar el mundo:
mi cuerpo hace que haya un lejos y un cerca, un alto y un bajo,
un arriba y abajo, un antes y después, un presencia y ausencia.
Pero nuestros cuerpos no son estáticos, sino dinámicos: mover
el cuerpo significa apuntar hacia las cosas y reorganizarlas
de forma distinta. En la dinámica de la experiencia vivida y
la reflexión personal, podemos concebirnos como proyectos
que tienden hacia la autorealización. La apertura del cuerpo
nos muestra al ser humano como un ser que, además de estar
situado, posee la capacidad de crear nuevas situaciones. El
cuerpo humano es un cuerpo fenomenal que está abierto a
aprehender las cosas como los fenómenos y a usarlas como
medios para lograr fines y tareas. En correlación con lo
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anterior, Esteban (2004) refiere que desde el feminismo “lo
corporal no es nunca natural, sino que siempre es construido
social y políticamente.” (p. 3)
De acuerdo con Gabriel Luis Bourdin Rivero (2011), quien
sigue el pensamiento de Merleau-Ponty, el cuerpo no es un objeto
ni se puede reducir a tal cosa “ya que es sostén de la conciencia
de sí, es decir que el cuerpo es también, de algún modo, sujeto del
conocimiento.” (p. 67). Desde la neurofisiología, neuropatología,
neuropsicología, psiquiatría y psicoanálisis la imagen corporal
puede ser considerada como una función psicofísica de tipo
integrador o unificante: “la imagen corporal es el modo en que
el cuerpo propio se manifiesta a la autoconciencia…El esquema
corporal concreta ambos dominios (el psicológico y el sensitivo)
y pueden concebirse como un fundamento no gramatical de la
noción del yo o de la persona.” (Bourdin, 2011, pp. 68-69). Con
base en el pensamiento del psicólogo austriaco Paul Schilder,
del concepto de imagen corporal deriva el de intercorporalidad
(igualmente importante para la presente autoetnografía):
Además de los aspectos psicológicos o emocionales de la imagen corporal, la misma presenta una dimensión social. De tal
modo, el espacio personal construido en torno al esquema
corporal es asimismo un espacio interpersonal, pues junto a
la imagen del propio cuerpo se presenta de modo inmediato la
imagen del semejante, de manera que la corporalidad debe entenderse como intercorporalidad (Bourdin, 2011, p. 70).

Para Shilder (1994) la imagen corporal se extiende más
allá de los límites del cuerpo, existe una profunda comunicación
entre la propia imagen corporal y la de las demás: “Cuando
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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

miramos nuestro propio cuerpo, también sentimos curiosidad
con respecto al mismo, y no menos con respecto al cuerpo de los
demás”. (como se citó en Bourdin, 2011, p. 71)
Por lo demás, la imagen corporal es social en el sentido de que en
la vida de relación el ser humano incorpora permanentemente
“partes” y detalles de la imagen corporal de sus semejantes en
un proceso ininterrumpido de identificaciones con los “otros”,
es decir, con sus acompañantes de la vida social. Dicho proceso
tiene también su contraparte proyectiva, ya que proyectamos
sobre la imagen corporal de los demás rasgos que son característicos de nuestra imagen corporal (Bourdin, 2011, pp. 71-72).

En este mismo sentido para Villamil, además de que
nuestro cuerpo da lugar a la experiencia particular, nos inserta
en un mundo donde existen otros sujetos corpóreos: el mundo
intersubjetivo. En éste, mi cuerpo existe para los otros y el
cuerpo de los otros existe para mí. El otro es una evidencia
corporal. Gracias al otro, nuestro ser conoce y amplía su radio de
experiencias y posibilidades. El ser humano es un ser solidario
que vive en un mundo cultural intersubjetivo.
Finalmente, se tomarán en cuenta conceptos propios de
la antropología médica, como el de cuidado, enfermo, cuidador
familiar, entre otros. Para Pedro Yañez Moreno (2016), el
cuidado es una acción de cura y tratamiento en función del tipo
de enfermedad. Para el investigador mexicano, los cuidadores
familiares adquieren su conocimiento en su tránsito por las
instituciones de salud y por las experiencias provistas por otros
enfermos en condiciones similares: “Así, entre el ensayo y el
error, desde lo empírico y lo que les funciona, por la experiencia
colectiva donde todos opinan o intervienen; recurriendo a otras
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alternativas terapéuticas que tranquilizan, aunque no siempre
son las mejores.” (Yañez, 2016, p. 26).
Además, los cuidadores familiares (informales) no reciben
sueldo, no tienen límite de horario y tienen una relación con una
carga afectiva muy fuerte con “su dependiente”. Para el mismo
autor, los enfermos o dependientes son
aquella [persona] que, por motivos de edad, enfermedad o discapacidad, y ligadas a la pérdida de autonomía física, sensorial, mental o intelectual, precisa con carácter permanente la
atención de otra persona o ayuda para realizar las actividades
básicas de la vida diaria” (Yañez, 2016, p. 27).

Para terminar con el marco teórico es fundamental
retomar el concepto de discapacidad (característica propia de
algunas enfermedades neurológicas) de Elías Vargas Amezcua
(2012):
Al reconocer a la discapacidad como un proceso se considera
como una carrera de transiciones que encuentra en las limitaciones a la actividad el catalizador que supone una serie de
cambios tanto a nivel subjetivo, como social en el cual el sujeto
transitará no sólo de un estado físico a otro, sino que será re
identificado y ocupará otros roles diferentes a los que solía realizar. También el efecto implicará transformaciones en las relaciones sociales y familiares junto a las condiciones económicas
y materiales. Al considerar la discapacidad como un proceso se
define como un hecho biológico significado culturalmente que
opera diferencialmente por las condicionantes económicas, sociales, políticas y del entorno donde ocurren (pp. 22-23).

Relato
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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

El año 2019 fue un parteaguas en mi vida. Tenía 33 años, los años
que tenía Cristo cuando murió. Cada vez que alguien de mi gente
alcanzaba esa edad hacíamos algún comentario al respecto. Esta
vez me tocaba a mi y dichos años me dieron la bienvenida con una
“ausencia” (Esteban, 2004) mientras comía con mis compañeras
de casa en la ciudad de Roma, Italia.
Cuando recuperé la conciencia (todavía medio
“atontada”) vi a mis amistades y llorando les comencé a pedir
perdón por la “performance” que acababa de hacer. Yo en aquel
tiempo estudiaba una maestría en pintura en la Accademia di Belle
Arti di Roma y desde hacía algún tiempo coqueteaba con la idea
de trabajar con mi cuerpo (Villamil, 2005). De hecho, uno de
mis profesores me dijo que se notaba que quería trabajar con él
cuando vio mis collages en mi cuaderno de bocetos. En realidad,
no sabía bien a bien como trabajar con mi cuerpo, pero cuando
“desperté” llorando después de la “ausencia” creo que comprendí
que la vida me estaba regalando mi campo de estudio: trabajar
con mi cuerpo enfermo. (Yañez, 2016)

Collage, 2018.

Estuve cuatro días en
Pronto Soccorso (emergencias), primero en una camilla en un
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

pasillo, después en mi misma camilla, pero dentro de un cuarto
con enfermos (como se observa en la siguiente fotografía), y
finalmente, en una cama en otro cuarto con puras mujeres. Todos
los días me daban mis tres comidas, me atendían las enfermeras,
y me visitaban mis amistades y las de mis padres. Durante
esos días me realizaron una Angiografía por Tomografía Axial
Computarizada (ATAC) y, fue con base en sus resultados, que
me trasladaron al Dipartimento di Neuroscieneze Umane della Sapienza
(Blanco, 2012).

En Pronto Soccorso,
2019.

Al igual que en Pronto Soccorso, en el Dipartimento me visitaron
todos los días amistades mías y de mis padres (Yañez, 2016), creo
que fue en ese momento cuando comencé a percibir al actor social
del y la cuidadora. Durante esos días me hicieron una punción y un
segundo ATAC, sin tener resultados claros y, por lo tanto, sin darme
de alta. En la habitación dormíamos cuatro mujeres: una monja, dos
señoras de la tercera edad y yo. Recuerdo que una de ellas “gemía”
constantemente y que los familiares de otra me “compadecieron” al
verme “tan joven” en ese cuarto. El cuarto era muy limpio, ordenando,
iluminado, amplio y con muebles bien conservados, me sentía
contenta y tranquila en ese lugar (aunque en otras condiciones
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

147

�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

podría haber estado recorriendo las calles de Roma y en la Accademia).

Con mis amistades
y las de mis padres,
cuidadores informales,
en el Dipartimento,
2019.

Durante los seis días que estuve en el Dipartimento hice
amistad con mis enfermeras, creo que mi actitud, mi “juventud” y
las visitas que recibía todos los días les divertía. Estas cuidadores
formales fueron un nuevo descubrimiento en mi vida, cuidadores
que se prolongaron simbólicamente en el tiempo y espacio con
las enfermeras que meses después me atendieron en el Instituto
Nacional de Neurología y Neurocirugía en la Ciudad de México.

Con mis
enfermeras,
cuidadores
formales, en el
Dipartimento, 2019.

148

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Gracias a nuestras amistades mi familia se enteró de que
yo estaba en el hospital (desde el principio estuve sin celular) y
decidieron que mi papá viajará en su representación para cuidarme
(Yañez, 2016) y saber que estaba pasando. Ya estando mi papá en
Roma, uno de los doctores nos dijo que todavía no sabían bien
que me pasaba, pero que los resultados de los estudios indicaban
que tenía una lesión en el cerebro (Bourdin, 2011). Este doctor
(muy joven) nos ofreció que nos esperáramos unos días más en el
hospital para que mi caso lo viera un doctor con más experiencia;
sin embargo, mi padre prefirió que regresáramos a México para
que acá continuarán con los estudios pertinentes.2
Antes de volar a la Ciudad de México, vía Madrid, pasamos
a aventar la típica moneda a la Fontana de Trevi para “garantizar”
que volveríamos a la ciudad que tanto cariño me dio. Tuvimos
que ir en auto, yo me sentía muy cansada y tenía que caminar
despacio y “del guante” con mi papá.
Desde que llegamos al aeropuerto Fiumicino comencé a
vomitar, no dejé de hacerlo hasta que me recosté en el avión que nos
llevó a Madrid. Cuando llegamos a Barajas, Madrid, esperábamos
salir para ver a mi hermano Andrés, que vive en dicha ciudad y
que nos estaba esperando; sin embargo, yo me sentía muy mal
(Esteban, 2020). Desde Roma mi papá solicitó “asistencia”
para que me llevaran en silla de ruedas (Vargas, 2012), éramos
varias personas quienes la solicitamos (Bourdin, 2011). Durante
2 El día que salimos del Dipartimento, 2 de febrero de 2019, nos entregaron
mi ‘Relación clínica’, que, entre otras cosas dice: “La Sig.ra Del Arenal Martínez
del Campo, Mónica, de 33 años, ha sido hospitalizada en este reparto desde
el día 25/02/2019 con diagnosis de “Crisis epiléptica en paciente con lesión
cerebral de no segura origen: indagines bioumorales y neuroradialogicos en
curdo”. El doctor que nos estuvo atendiendo al final hablaba español.
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

el trayecto hasta nuestra próxima puerta de embarque, mucho
más lento porque todas las de sillas íbamos juntos, me sentí muy
mal: no podía mantener la cabeza firme y sentía ganas de vomitar
constantemente. Mi papá decidió quedase a cuidarme sin salir
a ver a Andrés, solo habló con él por teléfono para explicarle
porque no salimos. Todavía antes de abordar al avión tuve que ir
al sanitario a vomitar. Ya en el avión, afortunadamente, me toco
una fila de cuatro asientos vacíos donde pude dormir durante
todo el trayecto hasta México.
Ahora que busco fotografías, me da gracia notar que no
tengo. Parece que en esos momentos “trágicos”, a diferencia de los
que viví en las instituciones hospitalarias romanas, no fue opción
sacar la cámara para hacer “registro”. Mi padre tenía que estar
100% atento de mi persona y yo era “incapaz”, tanto física como
psicológicamente, de pedir una fotografía “para el recuerdo”.

“Cartón de Asistencia” con el
que transité por el aeropuerto de
Barajas, 2019.

150

DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La llegada al aeropuerto de la Ciudad de México hasta
el encuentro con mi mamá y amigas fue otra aventura. Mi padre
volvió a solicitar asistencia con silla de ruedas para mi. Las filas
para pasar migración eran enormes, así que el señor me llevó
a una fila “más rápida” para, me imagino, gente con alguna
discapacidad. Ya en la zona de maletas yo seguía sintiéndome
muy cansada, con dificultad para mantenerme firme y creo que
ya sin ganas de vomitar. Por fortuna, mi papá se encontró a unos
conocidos por lo que él se pudo quedar a esperar las maletas y el
señor que me llevaba me condujo hasta donde estaban mi mamá
y amigas. Creo que cuando las vi empecé a llorar, rápidamente
me llevaron al auto y me acomodaron el asiento para que fuera
acostada. Pasamos por unos sueros a la farmacia, unos tacos para
comer y nos dirigimos las cuatro a mi casa. Ahí nos esperaba mi
perro Romualdo. Un rato más tarde llegó mi papá con el equipaje.
Conclusiones
Este ejercicio de autoetnografía me sirvió como catarsis
en el relato y análisis de mi experiencia en Roma y Madrid como
enferma neurológica. Al escribir estas líneas todavía siento dolor
de no haber visto, ni yo ni mi padre, a mi hermano Andrés en el
aeropuerto de Barajas.
Gracias al cariño de mis cuidadores amistades y de mis
cuidadoras enfermeras, la vivencia como enferma en una ciudad
extranjera ha sido de las experiencias más hermosas que he vivido.
Las primeras palabras de Marta Allué Martínez en su libro
Perder la Piel (1996) me sonaron tan contrastantes a las mías en esta
autoetnografía. Ella comienza con un “desde aquel maldito 9 de
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

151

�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

julio de 1991 en el que perdí la piel en un lugar de la Alcarria” (p.11);
mientras que yo, como se puede leer en el párrafo anterior, refiero
que esta experiencia de enfermedad en Roma ha sido de lo más
hermoso que he vivido. Sin embargo, me horrorizo el pensar en
las “cuatro o cinco intervenciones quirúrgicas” (Allué, 1996, p.12)
que refiere la autora. Alguna vez les pregunté a las residentes de
Neurología, que veían el tratamiento de mis radiaciones, cuanto
tiempo me quedaría de vida si dicho tratamiento no funcionaba
y el tumor seguía creciendo; todavía hoy me resulta impensable
someterme a una segunda cirugía y su dolor, la destrucción de su
cuerpo (Allué, 1996), por supuesto que en ningún modo tienen
que ver con lo que yo he vivido desde el año 2019.
Después de esta experiencia con mi cuerpo enfermo y
gracias a la maestría en Antropología Social he comprendido que
no tengo un cuerpo, sino que Soy un cuerpo; esto especialmente
a la lectura Fenomenología del cuerpo de Miguel Ángel Villamil
(2005). Yo me consideró “víctima” del pensamiento platónico,
cristiano y cartesiano que divide al ser en conciencia (alma o
espíritu) y cuerpo. Me parece impresionante que, sí gracias a una
enfermedad neurológica y a una maestría en antropología social,
pero hasta mis 36 años, esté finalmente empezando a concebirme
como cuerpo.
A partir del libro Atrapada en provincia. Un ejercicio
autoetnogáfico de imaginación sociológica, de Silvia Bérnard Calva
(2016), me surgió la siguiente pregunta sobre la metodología de
la autoetnografía: cuándo quien realiza la autoetnografía tuvo o
tiene una relación “complicada” con uno de los sujetos sociales
que refiere ¿cómo se puede mantener el anonimato de dicho
152

DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

sujeto? En la presente autoetnografía no existe ese problema,
al contrario, por el tipo de relaciones “positivas” que tuve con
la gente que me rodeó durante ese tiempo refiero quienes son y
hasta incluyo fotografías con sus rostros.
Al igual que el investigador Rubén Muñoz (2013), en “Un
antropólogo en la consulta hospitalaria”, no puede separar sus
“papeles” como antropólogo y terapeuta, yo no he separado, desde
que me enfermé, el de antropóloga, artista y paciente neurológica.
En la presente autoetnografía retomo las palabras de la
antropóloga Patricia Ponce quien nos incitó a que escribiéramos
ameno para invitar a la gente en general (y [no] solo a los
especialistas) a leer nuestros textos, espero haber cumplido
con este objetivo (creo Esteban, Bérnard y Muñoz también lo
consiguen).

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Bérnard Calva, Silvia, Atrapada en provincia. Un ejercicio autoetnogáfico de imaginación sociológica, Universidad Autónoma de
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154

DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de
la cultura: el lugar del otro en la sociedad y la
educación
Reflection sketches. On the contours of culture: the
place of the other in society and education
Gabriel Gallegos Cantú1
Resumen: El presente trabajo alude a los contornos de la cultura, tales
como la sociedad y la educación, que por supuesto no se pueden plantear
como los únicos, empero, para los fines del presente, son contornos con
vías de aproximación directa a lo que pudiéramos plantear como una
pregunta que se encuentra implícita en el desarrollo, a saber, la pregunta
por el otro. El papel que juega este último en relación a otros no es
neutro, la influencia, intersubjetiva del encuentro con otro se encuentra
impregnada en toda la historia de la cultura y, en consecuencia, en la
vida social y en la educación. Partiendo de estos esbozos nos puede
permitir vislumbrar su lugar en la actualidad.
Palabras clave: contornos, cultura, sociedad, educación, otro.
Abstract: The present work alludes to the contours of culture, such as
society and education, which of course cannot be considered as the only
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. Correo electrónico:
gabrielcantu1@live.com.mx

156

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

ones, however, for the purposes of the present, they are contours with
direct approximation routes to what we could propose as a question
that is implicit in development, namely, the question of the other.
The role played by the latter in relation to others is not neutral, the
intersubjective influence of the encounter with another is permeated
throughout the history of culture and, consequently, in social life and
education. Starting from these sketches, it can allow us to glimpse its
place today.
Key words: contours, culture, society, education, other.

157

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Introducción
Un bosquejo es una forma de lanzar ideas, plasmarlas, como el
artista con el lienzo en blanco, ese momento del impasse a la acción
a punto de construir una obra. Bosquejar es una forma de jugar con
las ideas y las palabras, de esbozarlas. Es intentar, primeramente,
dar forma y, después, transmitir. Como es el caso de los caminos
de bosque en Martín Heidegger (1950), ese largo transito dedicado
a la reflexión y la creación. Los caminos del presente escrito se
dirigen a contornos específicos de la cultura, a saber, la sociedad y la
educación. Sin embargo, habría que señalar que tanto la sociedad
y la educación son dimensiones y parte de la cultura. No son ejes
ajenos a esta. La cultura no es un agente neutro, ejerce influencia
sobre el sujeto y en sus formas de relación, en la construcción de
sociedades y de los formatos de enseñanza. Pensar sus contornos
permite ópticas de aproximación y de pensamiento.
Empero, implícitamente, el camino a transitar supone
una distancia, un extrañamiento. ¿Cómo poder visualizar los
contornos cuando se sabe dentro de ellos?, y, en caso de ser posible,
¿se pudiera vislumbrar su estructura y bordes? Si pensamos
por un momento el título de la obra citada de Heidegger, decir
bosque es otra manera de señalar esas veredas no aventuradas,
a los de la incógnita y de la incertidumbre. El bosque es un lugar
de misterio, en donde no es posible saber qué es lo que ahí se
va a encontrar. Hecho previamente enunciado por el padre del
psicoanálisis, Sigmund Freud:
Si durante todo un lapso uno ha vivido dentro de una cultura
determinada y por eso se empeñó a menudo en explorar sus

158

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

orígenes y su ruta de desarrollo, en algún momento lo tentará
dirigir la mirada en la otra dirección y preguntarse por el destino lejano que aguarda a esa cultura y las mudanzas que está
llamada a transitar. (Freud, 1927: 5)

Esa otra dirección, diremos entonces, es el bosque de
Heidegger. Puesto que la pregunta sobre la cultura es siempre
una incógnita sobre la cultura. Cuestionarla alude al hecho de
un escenario, por decirlo así, atemporal, donde pasado, presente
y futuro confluyen. Acudir a su historia, es decir, del pasado, es
desde un presente que referencia su futuro. Hablar de ella desde
sus contornos en relación al lugar del otro nos permite percibir
sus características, potencias y fuerzas. Entonces, adentremos al
presente camino.
Desarrollo
Cultura, ¿cómo empezar a decir algo sobre ella?, ¿bajo qué
premisas, vicisitudes, ejes habría que colocarla para construir
una dimensión y/o visión de ella? Si bien, se encuentra
constantemente en transformación, no es estática, es de un
carácter, digamos, plástico. En el caso de los antiguos griegos
encontramos, por ejemplo, la noción de paideia, a saber, un
imaginario que recae y se inscribe sobre la educación y la
crianza de un individuo que es educado tanto en una tradición
como de un conglomerado de creencias de su comunidad que
resguardan los valores compartidos y, en consecuencia, vele en
favor de estos.
La antigua paideia no se proponía formar especialistas, sino
sólo buenos ciudadanos en general (Jaeger, 1933:273-4).

159

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Por otro lado, otra óptica nos es presentada por El
Diccionario de la Real Academia Española, nos dice:
I.

Cultivo.

II. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su
juicio crítico.
III. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de
desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social,
etc.
IV. Culto religioso.

Por un lado, cultura en tanto cultivo, el cuidado de la
tierra y la relación con la tierra; la segunda, que responde a un
conjunto de saberes que regulan los modos y las formas de acción
en el mundo; el tercero determina una localidad geográfica,
temporal y social; el ultimo, a una creencia o fe. Empero, no es que
se antepongan estos matices, más bien se articulan. Puesto que
la cultura es un basto campo. Lo cual supone una problemática a
abordar, en consecuencia, ¿cómo pensar la cultura fuera de, aparte
de, a un lado de?, ¿de qué?, de lo ya dicho, sabido, comprendido,
conquistado o con-vencido. Para Norbert Elías, en El proceso de
civilización (1939), nos dice que esto supone una dificultad, el pensar
la cultura fuera de la cultura, introduce a un tipo de barbarie o, en
otras palabras, lo desculturalizado, lo incivilizado.
En base que la cultura es, en sí misma, una suerte de
saber, nos otorga un lenguaje y, hasta cierto punto, una forma
de pensamiento. Los imaginarios de un espacio geográfico a otro
testimonian que la territorialidad donde subyace una cultura en
particular impone diferencias y esto se nos presenta día con día
de diversas maneras. Ejemplifiquémoslo de la siguiente forma
160

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

no sin antes señalar que no es más que un intento de ilustrar,
en base que puede haber, y de hecho los hay, ejemplos más
fructíferos: En una serie cinematográfica llamada Vikings nos
cuenta las aventuras de un guerrero agricultor llamado Ragnar
Lodbrok y que se adentró a explorar el mundo construyendo
barcos capaces de soportar largos trayectos y la ferocidad del
mar. Acción que lleva a cabo por sus plegarias a Odín y augurios
del vidente de su comunidad; en uno de sus muy diversos viajes
forma lazos políticos con el rey de Northumbria, sin embargo,
este último le tiene una solicitud al protagonista y al resto de
sus compañeros, que al menos alguno de ellos sea bautizado por
un sacerdote cristiano, esto como un acto de buena fe y voluntad
para construir lazos de confianza, para así poder convivir ambos
pueblos en paz. Finalmente, drama de por medio, acceden a esta
solicitud.
¿Pero qué significa esta acción?, podemos pensarla como
una manera de introducir al otro-extranjero-extraño-bárbaro al
mundo de la cultura, que renuncie a sus creencias otras (de otros),
a sus modos y formas de vida errantes, pecaminosas e incluso
perversas, que de hoy en adelante sea un sujeto civilizado y, en
consecuencia, parte del culto, de la cultura, en el caso de este
ejemplo, del cristianismo. Retomando nuevamente a Norbert
Elías, nos diría este concepto expresa la autoconciencia de Occidente (1939:
85). El bautismo sería, más allá de su aspecto ritual-espiritual
y formato intermediario para establecer lazos, es también una
forma de culturalizar al otro, de conquistarlo, occidentalizándolo,
civilizándolo e introducirlo en esa otra conciencia, de
introyectarla, para que devenga autoconciencia.
161

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Decimos occidentalizarlo en base que cultura es un
problema heredado de la tradición, pensamientos y creencias
de Occidente, y no solo, retomemos lo mencionado al inicio
con la noción de paideia: formar buenos ciudadanos, pero, ¿qué
es formar buenos ciudadanos o, dicho de otra manera, qué es
formar al otro?, bajo el ejemplo previamente citado hay un intento
de formar al otro, al menos desde el ritual, empero, ¿eso garantiza
la formación del otro como para considerarlo parte del culto de la
cultura?
Un supuesto que pudiéramos nombrar general es
cuando a algo se le nombra o señala como perteneciente a
la cultura, también es una forma de subrayar lo que es, por
un lado bienvenido a la cultura y, por el otro, lo que sería lo
expulsado, lo bárbaro, lo reprimido en el status quo. La historia
nos presenta diversos escenarios en donde la cultura ha sido
un tema de guerra con aspiraciones de conquista, México
es un claro ejemplo. Pero no solo en la historia en sí misma,
también la manera de enseñar la historia, no solo en su aspecto
narrativo-biográfico, sino de los semblantes culturalizadores
que, por supuesto, brindan identificaciones e identidades, no
solo geográficas, también psicológico-subjetivas. El lugar en
donde devenimos al mundo nos subjetiva inevitablemente,
ya sea por sus tradiciones, lenguaje, símbolos, sistemas
económicos, políticos, sociales y un largo etcétera. Nos brinda
un entendimiento sobre el bien y el mal, la bondad y la crueldad,
la paz y la guerra, el amor y el odio, la riqueza y la pobreza, la
salud y la enfermedad. Tomemos por ejemplo las naciones del
Medio Oriente y Oriente, y los llamados choques culturales,
que, como lo veremos más adelante, sean estos, verbigracia, de
162

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

comportamiento, del lugar del hombre, de la mujer y la lista
puede seguir.
La cultura es una atmosfera compartida, un ambiente
facilitador, tal y como lo plantea el pediatra y psicoanalista Donald
Winnicott (1965), al hablarnos de ese momento de la vida del infans
y que siembra las bases intimo-personales del sujeto en el mañana,
pero dichos ambientes, lo hemos mencionado, no son estáticos,
hay una metamorfosis continua, se mueven, se transforman y
se trastocan. Los estatutos de un espacio-tiempo en la historia
de la cultura siempre están por verse. La obra de Zygmunt
Bauman es un claro ejemplo, en sus tan valiosas investigaciones
de lo que denomina Modernidad líquida (1999), a saber, un cambio
de paradigma de un sujeto adentrándose a otra forma de ser y
estar en la cultura y con los otros de la cultura. Este último punto
hay que subrayarlo, pensemos por un momento la complicada
situación de estar con el otro, una de las grandes encrucijadas del
culto moderno, Jean-Paul Sartre no sin razón lo plasmó en su obra
A puerta cerrada (1944) la tesis L’enfer c’est les autres, a saber, el infierno
son los otros. Esta abre una vertiente a los contornos que se producen
a lo largo del tiempo. Hoy los paradigmas culturales en relación
al otro se encuentran en un movimiento de suma importancia.
Estos transforman las sociedades, en su interacción y ritmicidad,
así como también la educación, por ejemplo, los currículos
académicos.
El ejemplo previamente citado testimonia que el tema de
la cultura y el otro gozan de una fuerte relación. Razón por la cual,
entender los contornos de la cultura en relación al otro adquiere
valor capital. Dicho esto, pasemos entonces a los siguientes
puntos.
163

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Sociedad
El primero, sociedad. El ser humano es un sujeto social, en
tanto que necesita de socios para poder ser, o sea, necesita del
otro. Reflexionar sobre el tema de la sociedad implica, no solo la
relación estructura-individuo, y cómo esta se (re)produce. Alude
también a pensar al otro y el lugar del otro.
En realidad, no puedo existir en la vida cotidiana sin interactuar y comunicarme continuamente con otros (Berger y Luckman, 1996:40)

Desde las culturas originarias, los antropólogos nos
dirán, hubo un punto crítico en donde el ser humano requirió
el vincularse, asociarse con el próximo, ya sea por aspectos de
fuerza, la caza, la siembra, la construcción de hogares y, como
efecto colateral, comunidades, formando tribus, estandartes,
entre otras cosas. Formar masividad fue necesario, pensemos
el ejemplo que nos brinda Bolívar Echeverría en Definición de la
cultura (2001), al hablarnos de los trobriandeses los cuales han creado
sus propios sistemas de cultivo, comerciales y de intercambio, de
creencias espirituales, de crianza, de educación, de lenguaje, del
sexo y la sexualidad, la gestación y demás, siendo hasta nuestros
días una cultura que aún persiste y resiste. Sin embargo, ejemplos
como estos, sabemos, son menores día con día, en algunos casos
considerándose tribus muertas, de lengua muerta y sin relevancia
en la contemporaneidad.
Pensemos la enormidad de pueblos originarios de nuestro
país, claro que algunos aspectos coexisten ya sea en imágenes,
alimentos o, en el extremo, solo como artefactos de museo. Pero
164

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

no trascienden, son imágenes muertas sin historia en la historia,
solo como algo que fue hace una vez.
Previamente señalamos que el lugar en el que un sujeto
deviene al mundo le otorga juicios, por ejemplo, morales, porque
en el día a día la moral que rige no es una que permita espaciotiempo a las culturas originarias, Herbert Marcuse en su obra El
hombre unidimensional (1964), advertía esto al hablarlos de la sociedad
industrial avanzada que va derrocando la colectividad y la tradición,
privilegiando la industria, la fuerza de trabajo y acotando toda
dimensión del Geist, es decir, el hombre que solo tiene una dimensión,
la individual atemporal, sin pasado ni futuro, un hombre de la
dimensión del instante.
Alrededor del año 2009, en diversas notas de periódicos
vislumbran encabezados que hacían alusión a eliminar de los
libros de historia de la Secretaría de la Educación Pública (SEP)
lo relacionado al tema de la conquista española y todos los hechos
trágicos ocurridos en aquel tiempo. Las consecuencias de llevar a cabo
estas acciones son sumamente peligrosas y dañinas, es, por decirlo
de alguna manera, producir una nueva noción de la mexicanidad,
borrando todo rastro o huella de aquellos días, como una suerte de
reset de la historia, comenzando a partir de los efectos post conquista,
el nuevo mundo. Y esta tendencia se ha perpetuado, un claro ejemplo
fue el 13 de agosto del 2021, en la mal llamada celebración de la caída
de Tenochtitlan, el partido Vox España, como se sabe, un partido de
ultraderecha realizó una publicación a través de sus cuentas de redes
sociales que produjo gran polémica, se leía:
“Tal día como hoy de hace 500 años, una tropa de españoles
encabezada por Hernán Cortés y aliados nativos consiguieron

165

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

la rendición de Tenochtitlán. España logró liberar a millones
de personas del régimen sanguinario y de terror de los aztecas.”.

Por supuesto los usuarios de diversas plataformas
comentaron una gran gama de respuestas, tanto a favor como en
contra, en base a estos sucesos. El climax social está sujeto a los
acontecimientos propios de su época, plasma y gesta su propio
culto. Bajo esta óptica pudiéramos señalar lo que, siguiendo
a Bauman nos dice sobre la moda, que, si emparentamos a esta
última el tema de la cultura, sería entonces el inducirse o
alinearse a este por obtener un sentido de pertenencia en el seno de un
grupo o una aglomeración […] (Bauman, 2011: 24).
Otro punto cercano a esto sería la globalización y el
multiculturalismo. Los tratos que responden al libre mercado,
junto con las leyes y las políticas que la regulan, la avalan y la
velan, dejan claras sus intenciones. Pero también abriendo un
libre tránsito de encuentros con el otro-extranjero y ocasionando
comunidades, por así llamarlas, mixtas. Nuevo León, por
ejemplo, dio cabida a una empresa coreana alrededor del 2016,
ahora situada en el municipio de Pesquería. Y gradualmente
fue cada vez más frecuente encontrar personas de nacionalidad
coreana presentes en el estado; dicho municipio sufrió una
transformación como efecto de esto, hoy es común al transitar
por este encontrar señalamientos de tránsito vial que se leen
en dos idiomas, español y coreano. Pero el multiculturalismo
no solo se limita a encuentros de nacionalidades que ahora
comparten un mismo espacio, al menos geográfico, que Seyla
Benhabib lo sustenta al hablarnos en Sobre el uso y el abuso de la
cultura (2006) y León Olivé en Los retos de las sociedades multiculturales:
166

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

interculturalismo y pluralismo (2011). Puesto que el multiculturalismo
también se representa en los movimientos sociales, ya sea en los
feminismos, la comunidad LGTBIQ+, las nuevas masculinidades,
lo llamado viral en las plataformas virtuales, incluso la virtualidad
misma, el movimiento llamado Black lives matter, la inclusión, el
lenguaje inclusivo, entre muchos otros más.
La multiculturalidad exige a lo social cabida, lo que lleva
inmersa la renovación de las culturas. No obstante, producto de
ellos, y por ellos, también ocasionando conmociones. Las marchas
que se han producido en estos últimos años en nuestro estado,
país y alrededor del mundo, de diversa índole, y de las respuestas
que se reciben de aquellos que no participan en ellas es una
muestra de esto. Pareciera que el juicio moral contemporáneo,
de alguna forma, no respondiera o se resistiera a las necesidades
de aquellos que no se ven afectados, al menos de forma directa,
de quienes se manifiestan para solicitar una reivindicación de su
lugar en la constelación social compartida. Es una muestra clara
del status del otro en los contornos de los presentes días. El otro
como diferente, el otro que no responde a otra noción y visión
del mundo y, en ese sentido, pone en tensión los preceptos (pre)
establecidos. Digámoslo de una vez, el otro, por definición, es el
lugar de la alteridad y diferencia, de ahí que sea extraño e incluso
ajeno, ¿pero, respecto a qué?, al otro, otro que no es yo.
En razón a esto señalemos el tema de la ideología, tal y
como lo señala Slavoj Žižek al hablarnos, en El sublime objeto de la
ideología (1989), de la ideología como cínica, incapaz de ver o fisurar
sus propios planteamientos, ideas o concepciones, tomando como
punto de análisis para esto la tan famosa expresión de Das Kapital
(1867) de Karl Marx, ellos no lo saben, pero lo hacen, nos dice:
167

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

La definición más elemental de ideología es probablemente la
tan conocida frase de El capital de Marx: “Sie wissen das nicht,
aber sie tun es”, ellos no lo saben, pero lo hacen”. El concepto mismo de ideología implica una especie de naïveté básica y
constitutiva: el falso reconocimiento de sus propios presupuestos, de sus propias condiciones efectivas, una distancia, una divergencia entre la llamada realidad social y nuestra representación distorsionada, nuestra falsa conciencia de ella. Está es la
razón de que esa “conciencia ingenua” se pueda someter a un
procedimiento crítico-ideológico. (Žižek, 1989: 55).

Puesto que, la ideología como pivote de la cultura y,
en consecuencia, de la sociedad, produce separaciones entre
quienes pertenecen o buscan pertenecer en la atmosfera social.
Retomemos nuevamente el ejemplo de la serie mencionada
con anterioridad, el protagonista y el rey con quien buscaba
establecer lazos, cada uno proviene de diferentes sociedades,
profesan diferentes credos, pero es el rey quien solicita que el
otro (en este caso, el que es otro-extranjero-extraño-bárbaro) como
condición para prevalecer en su tierra sea que renuncie a su modus
vivendi. Es el rey, quien reproduce, ideológicamente, un discurso
que acusa como portador de la verdad y de la razón.
Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron en La reproducción.
Elementos para una teoría del sistema de enseñanza (1970), marcarían
este hecho como violencia simbólica, ya que en ella se sientan las
bases de la reproducción misma, puesto que corre esta suerte. Si
pensamos este fragmento de la serie, como una acción pedagógica,
como paideia, no es sin la implementación de un tipo de fuerza
especifica, ya sea por la corrección o autoridad pedagógica porque
saca su fuerza de la delegación tacita que le otorgan los grupos o las clases
comprometidas en esas relaciones de fuerza (Bourdieu y Passeron, 1970: 66).
168

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Con lo cual son formas de crear, si se puede decir así,
un imaginario o, si se prefiere una noción de realidad, de vida
cotidiana, de ritmicidad del mundo y del tiempo, de orientación
en el hacer y en el actuar, puesto que, como nos señalan Peter L.
Berger y Thomas Luckmann la vida cotidiana se presenta como
una realidad interpretada por los hombres y que para ellos tiene
el significado subjetivo de un mundo coherente (Berger y Luckman,
1996: 36).
Esta interpretación no se da sin condiciones necesarias, de
la presencia del otro, de un discurso ideológico y del lenguaje, para
que tenga características objetivas de eso que llamamos mundo y,
en consecuencia, de la cultura de ese mundo que constantemente
dilucidamos. Pero ese mundo coherente choca constantemente
con otros mundos, con otras culturas, con otras ideas y con
otros; los lugares, pensamientos, percepciones de todo lo que lo
conforman penden de un hilo frente a aquel que no pertenece al
culto. Razón por la cual, esto el cine le puede testimoniar bastante
bien, el otro-extranjero-extraño-bárbaro es el enemigo.
Sigmund Freud nos decía en Psicología de masas y análisis
del yo (1921) que, “en la vida anímica del individuo, el otro cuenta,
con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y
como enemigo […]” (Freud, 1921: 67), esto es un elemento capital en
términos de psicología social. La cultura es una masa formadora
de yo. Acudamos a Freud (1921) nuevamente: “Una masa […] es
una multitud de individuos que han puesto un objeto, uno y el
mismo, en el lugar de su ideal del yo, a consecuencia de lo cual se
han identificado entre sí en su yo.” (p. 67) Esta condición admite
representación gráfica:
169

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Expliquemos esto, para Freud, el ideal del yo es aquello se
traduciría en eso que quiero o aspiro llegar a ser. Si prestamos atención
las flechas que van de izquierda a derecha van del objeto hacía el
ideal del yo, esto se pudiera traducir como llegar por medio del ideal
al objeto. Pero al mismo tiempo formando una especie de circuito
en donde quien se encuentra en medio es el yo. Ahora bien, el yo
encuentra en un objeto exterior, que no es el objeto. Objeto exterior
que, de alguna manera, tiene su reciprocidad con el objeto y, en
consecuencia, con el ideal. Este objeto exterior puede ser, por
ejemplo, un líder, una bandera, un himno, una nación, una cultura.
Freud ilustra con este esquema la identificación y a la
masa. Las líneas que van del yo hacia el objeto y al objeto exterior
en los tres niveles son identificaciones que llama horizontales, que
se fijan en el mismo punto, el encuentro de ellas permite con los
otros, otros yo, crear un sistema social y un sistema de creencias,
puesto que esta acción se pudiera traducir como tú y yo somos
iguales, puesto que creemos en lo mismo.
Esto nos permite entender las características
intersubjetivas y metapsicológicas de los elementos que
170

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

construyen a la masa, a la cultura y a la sociedad en sí mismas.
El objeto exterior toma este lugar de líder, quien rige, acota
y determina, en otras palabras, dicho objeto exterior es la
cultura. Los choques culturales mencionados con anterioridad,
pensados bajo este esquema, son formas de poner en crisis al
objeto exterior, en razón que estas identificaciones horizontales
que se dirigen al mismo punto funcionan como espejos que
retroalimentan al yo. Si en el contorno de este yo opera una
diferencia, sea esta, como ya se ha señalado, un otro-extranjero,
al menos bajo este ejemplo, el yo mismo se siente en peligro,
véase el ejemplo de Hitler y los judíos, la discriminación
étnico-racial, la homofobia o la xenofobia que son maneras de
poder visualizar esto.
El lugar que ocupa el otro en la construcción de
sociedades pareciera ser endeble. Por un lado necesario
en la formación de masas y en las ideas que gravitan en la
pertenencia a una cultura, pero, y al mismo tiempo, eclipsado
por el objeto exterior. Lo que liga a un sujeto a otro, desde este
esquema presentado, son los ideales compartidos. Hecho por
el cual, de acontecer lo opuesto, es, de alguna forma, la guerra.
La violencia se tornaría el lenguaje prínceps de abolir al otro,
de destruirlo. Está lógica trasciende y subyace. En nuestros
días es frecuente prácticas que aluden a la individualización,
a la competitividad y al rendimiento, que son formas de gestar
tensión en el sujeto en relación al otro y en los ideales culturales
(objeto exterior). Acontece con una fuerte tendencia en los
presentes días. Las problemáticas sociales responden a —¿cuál
es el lugar del otro? —, retomando a Freud, como modelo, como
objeto, como auxiliar o como enemigo. (1921)
171

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Educación
Pasemos entonces al siguiente punto, la educación. Retomando
nuevamente lo mencionado sobre el texto La reproducción… (1970),
Bourdieu y Passeron son concisos, no sin razón insisten en la
acción pedagógica, es decir, maestro desempeñando su labor frente
a su educando, aquí la cuestión es, siguiendo a los autores, es
entender el proceso de enseñanza por lo que está, por un lado,
rodeado, y por el otro, lo que implícitamente gesta. Con lo cual,
dicho proceso de reproducción no cae solo y exclusivamente en
el educando, puesto que el maestro no solo reproduce un tipo de
alineación en él, sino que él mismo es objeto de la alineación, o, si
se prefiere, de culturalización. En este sentido, el maestro es una
maquina operativa de la reproducción no solo de un modelo o forma
de enseñanza o de impartición de conocimiento, también lo que,
en otros tiempos, principalmente en Francia en los años de 1800,
se le nombraba alienista. El alienista es lo que hoy entenderíamos
como un psiquiatra o psicólogo. Se sabe que buscaba o disponía
a alienar a quienes se suponían desalineados, a saber, sujetos con
alguna condición problemática, principalmente para el entorno,
y a quienes habría que curar o mantener en cautiverio. Veamos
por ejemplo la obra de Michel Foucault, principalmente en El
nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica (1963)
y Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión (1975). En la primera
realizando un análisis exhaustivo y crítica a la forma de operar
de la disciplina médica y de su violencia; en el segundo, esta
observación constante sobre lo que llama el cuerpo de los condenados,
en donde la inserción o intervención, a forma de reprimenda, de
castigo, es el cuerpo. El o los lugares del otro en los contornos de la
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

cultura también responde y corresponde en estos ámbitos, desde
la intolerancia a la violencia suscribe su disputa.
Diversa cantidad de autores, en los que, por supuesto se
incluye Foucault, han señalado el papel alienante que profesa las
escuelas, los hospitales (en donde por supuesto también se ubican los hospitales
psiquiátricos y producto de esto todo lo que rodea lo denominado como salud
mental) y las prisiones, a lo que hoy en día pudiéramos agregar la
industria o la empresa privada, que son formas de contener al otro.
Punto importante para destacar, las escuelas hoy en día
tienen una lógica más próxima a la industria, de fabricación de
sujetos para laborar en estas, construyendo autoconciencias de un
camino al cual no hay manera de oponerse, desviarse (desalinearse)
o, en el extremo, buscar esperanza. La taza creciente de deserción
escolar en nuestro país ya sea por falta de recursos, tiempo,
elegir entre estudiar o trabajar, el abandono escolar en general,
nos señala que esto sigo operando. Según el Instituto Nacional
de Estadística y Geografía (INEGI), 5.2 millones de personas de
entre tres y 29 años no se inscribieron al ciclo 2020-2021 (INEGI,
2021), esto también precipitado por las situaciones causadas por
la pandemia de COVID-19.
Paulo Freire, en Pedagogía del oprimido (1968), nos lo advertía
que, de persistir estos sistemas de enseñanza, traería consigo
una agonía al sistema educativo mismo y, por supuesto a la vida
social, a causa de un miedo paralizante, confundido con un falso
sentimiento de bienestar, pero el cual solo es perpetuador de la
miseria.
Se hace indispensable que los oprimidos, en su lucha por la liberación, no conciban la realidad concreta de la opresión como

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�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

una especie de “mundo cerrado” (en el cual se genera su miedo
a la libertad) del cual no puede salir, sino como una situación
que sólo los limita y que ellos pueden transformar (Freire, 1968:
47).

Es innegable que la cultura tiene un (o)culto hacia la
educación, al menos por lo que se ha señalado, un culto que,
destinado a la fabricación desmesurada de sujetos carentes
de libertad y aterrados por ella, no puede más que ofrecerles
promesas, siempre imposibles e inalcanzables, pero las cuales son
imperativos por seguir y perseguir. La educación como aparato
ideológico de la cultura promete, por ejemplo, libertad, pero en
realidad solo es otra manera de gestar aparatos y mecanismos (sean
estos psíquicos, sociales o cognitivos) de dominio. La institución
por medio de la relación maestro-educando, de un sujeto en
relación al otro, revela sus dificultades. El filósofo surcoreano,
Byung-Chul-Han, los describe de la siguiente manera:
Así, incluso se explota la libertad. Uno se explota voluntariamente a sí mismo figurándose que se está realizando. Lo
que maximiza la productividad y la eficiencia no es la opresión
de la libertad, sino su explotación. Esa es la pérfida lógica fundamental del neoliberalismo (Han, 2017: 32).

En Democracia y educación (1916), John Dewey alude a que
la educación tiene este carácter formador del espíritu y sus
facultades, puesto que esta es capaz de entablar asociaciones o
conexiones del afuera para su propia alimentación. Lo que irá
señalando bajo esta idea es que las representaciones (Vorstellungen),
a las cuales está inmersa, terminan por tener efecto de estímulorespuesta, en donde la capacidad asociativa y creativa se ve
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

reducida. El afuera impone una alineación del espíritu, del otro,
y su objetivo es producir sobre las representaciones el refuerzo
de su carácter inamovible y determinado. Para Philippe Meirieu
esto es claro, la educación tiene el atributo de fabricar y, al
mismo tiempo, apuntar a la libertad. Pero esta última es la que
termina viéndose obturada. En su libro Frankenstein educador (1996)
suscribe la dinámica maestro-educando, en la cual este último
tiene características de proyecto, en este sentido el maestro sería
el medio por el cual hay una formación del espíritu, pero también
de alienador. Esto en base a que el maestro, el master, es el Amo.
Meirieu ejemplifica esto retomando principalmente la famosa
novela de Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) de la escritora
dramaturga Mary Shelly.
Cometido que logra no solo al desarrollar sus ideas con
el icónico personaje Frankenstein, sino a su creador, el Dr. Víctor
Frankenstein, pero también a Gólem, personaje de la mitología judía,
a Pinocho, entre otros más. Si el monstruo Frankenstein deviene como
monstruo, es porque algo de él le permite, como al mismo Prometeo
tomar algo del Amo, un secreto de este. Prometeo es encarcelado por
robar el fuego a los dioses, Frankenstein es perseguido.
Este último punto no deja de tener aspectos que valdría
la pena analizar. En la mitología griega es Zeus quien prohíbe
a los hombres el fuego y es Prometeo quien decide robarlo y
entregárselos, producto de esta acción Prometeo es encadenado
en el Cáucaso, donde un águila le devora diariamente el hígado,
que volvía a crecer durante la noche y el ciclo se repetía. Pero es
ahora el fuego lo que el monstruo Frankenstein teme. El fuego
proveedor de calor, pero también de invención, el fuego crea y
destruye. El fuego es el anima del otro.
175

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Para Frankenstein esto representa un descubrimiento
de asombro al percatarse que algo tan confortable es capaz de
producir displacer al mismo tiempo. Hecho que descubre al
aproximarse a él:
Un día, cuando me hallaba aterido de frío, encontré un fuego
que habían abandonado algunos mendigos vagabundos y me
embargó un gran placer cuando sentí su calor. En mi alegría,
alargué mi mano hacia las brasas vivas, pero rápidamente la
aparté con un grito de dolor. Qué extraño, pensé, que la misma
causa produjera al mismo tiempo efectos tan contrarios (Shelly, 1818: 66).

El monstruo Frankenstein es también producto del fuego, de esa
flama que incentiva y mueve al Dr. Frankenstein, esa Alere Flammam
Veritatis, sin embargo, no se reduce a esta. De hacerlo, se entrega a su
muerte, tal y como Gólem, Emet y Met, verdad y muerte. Pero esta verdad
de Frankenstein es una verdad que se vuelve fuente de peligro, Frankenstein
en sí mismo es fuente de vida, de secreto de la vida, de otra vida posible, pero
abandonado por su creador a su suerte, el proyecto estudiante se torna una
figura de terror, un monstruo.
El moderno Prometeo tiene esta doble acepción, Dr. Víctor
Frankenstein y el monstruo Frankenstein, del creador y su creación, y de
una creación que se revela contra su creador. No es de sorprenderse que
Meirieu retome finalmente planteamientos de G. Hegel y de Alexandre
Kojève, a saber, la dialéctica del amo y el esclavo, para explicar estos
eventos. El sujeto Amo, quien se posiciona como el dueño, el Master, el
creador, en el lugar del saber, no deviene sin que el esclavo acepte esta
condición, lo cual implica consecuencias, puesto que esclavo
quedaría a la sombra del Amo, en un vínculo de dominación y
dependencia absoluta. El Amo se posiciona en el lugar del deseo
176

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

del esclavo, hace las veces de objeto que colma y calma, de ahí la
supremacía de su dominio.
El esclavo no es un otro, para tener esta condición implica
alteridad, diferencia y distancia, en este caso, respecto al Amo. El
esclavo no introduce experiencia de otredad., situación prescrita en
el Derecho Romano, es decir, las bases político-legales y sociales
de nuestra ahora cultura y, una vez más, provenientes de la
tradición del pensamiento de Occidente y que Roberto Esposito
en Personas, cosas y cuerpos (2015) retoma para decirnos que
solo cuando se puede poseer cosas se es persona, y esto no atañe solo al derecho privado, sino a la condición más general de
toda persona y cosa: la segunda lo es por estar sujeta a la primera y bajo su dominio, mientras que la primera se reconoce por
las cosas que posee, y en particular por lo que ella misma tiene
de dominable y poseíble (p. 11).

Es decir, el esclavo no tiene estatuto de persona, puesto
que es una cosa, para serlo requiere ser dueño de sí mismo, señor
de sí mismo, a saber, sustraerse del Amo. Pero el Amo, por otro
lado, es persona, dueño del esclavo.
En sus reflexiones, Meirieu finalmente nos dirá que en este
proceso dialectico hay una suerte de espejos que se producen entre
el maestro y el educando, puesto que, el primero tiene las intenciones
de hacer de ése, su estudiante, un igual. Transmite y hereda un saber
respecto al mundo y sus contornos, liberarlo de las cadenas que lo
tienen vuelto esclavo, un gesto que pueda situarlo en el yo, un yo que no es
esclavo; pero este proceso sufre un inevitable trastorno.
De volverse libre, la figura del Amo se borra, ya que goza
de su atención, por eso posiciona frente a él, de forma asimétrica,
177

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

por ejemplo, en un foro del aula de clases. Si el esclavo deviene
hombre, es decir, un otro se aventura a otra dimensión, una en la
cual el Amo es prescindible.
“Tú eres mi creador, pero yo soy tu amo ¡Me obedecerás!”
(Shelly, 1818: 113)
Pigmalión crea una escultura, Galatea, que testimonia
sus deseos, los talla, los lija y los moldea, pero de un material
inanimado no se puede recibir ni admiración, ni estima, ni amor.
Porque, ¿qué quiere, de veras, el Amo, que ha arriesgado todas
sus energías en una empresa insensata en busca de servidores
obedientes? Quiere ser obedecido, por supuesto y gozar así de
su victoria. Pero no quiere ser obedecido por máquinas. Eso no
le interesa, porque, de ser el caso, no sería de verás un «Amo»,
Quiere ser obedecido por hombres, por hombres como él, dado
que no tienen más remedio que obedecerle. «Para ser hombre,
ha querido hacerse reconocer por otro hombre. Pero si ser hombre es ser Amo, entonces el Esclavo no es un hombre, y hacerse
reconocer por un esclavo no es hacerse reconocer por un hombre» (Kojève e, 1947: p.174, como se cita en Meirieu, 1996: 47)

La educación como fabricación tiene sus parentescos no
solo con el mito de Pigmalión de Ovidio, también con el mito de
Narciso. En frente del estaque del agua hay un reconocimiento,
un reconocimiento de que ese se es y ser implica libertad. El esclavo,
bajo estos términos, no se aventura a la odisea de adentrarse al
bosque, perderse y algo encontrar, tal y como ocurre en el mito
de Narciso. Este último sale a la búsqueda de eso que falta, el
esclavo, por otro lado, no se produce en él la conciencia de algo
que haga las veces de falta o carencia, de un deseo que lo mueva
para salir del lugar de esclavo, se encuentra atrapado en la imagen
que se otorga no en la imagen que se busca.
178

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Pero es el maestro-Amo quien tiene que también saber
renunciar, renunciar al esclavo, permitirle devenir otro y permitirse
él mismo ser prescindible, permitir que la no necesidad se construya,
aunque eso implique, al menos simbólicamente, su muerte.
Johann Wolfgang Von Goethe en Fausto (1808), escena I, lo
plasma elocuentemente de la siguiente manera: “Lo que has heredado
de tus padres adquiérelo para poseerlo” (Goethe, 1808: 17).
Pues la herencia implica un pasaje, un movimiento de
un lugar a otro, para ser otro, la herencia es una forma de no
reproducción, ya que en su posesión se hace de ella otra cosa. Poseer lo
heredado, conquistarlo, es servirse de para hacer con, ¿con qué?,
con lo que es yo y que no es (más) del otro en posición de Amo,
porque si es yo, el yo puede hacer con lo suyo lo que él disponga.
Por supuesto que este hecho no siempre se produce, la
educación en sí misma es no-todo, en tanto que no siempre se
transmite todo, ni se enseña todo, ni se aprende y aprehende todo.
Freud, en 1925, nos los advertía en el prefacio que realizó
para el libro del pedagogo austriaco August Aichhorn, Juventud
desamparada (1925):
En los primeros momentos acepté la humorística aseveración
de que hay tres profesiones «imposibles», -educar, curar y gobernar-, y yo estaba totalmente entregado a la segunda de ellas,
pero esto no quiere decir que desdeñé el alto valor social del
trabajo realizado por aquellos de mis amigos que se han consagrado a la tarea educadora (Freud, 1925; 7, en Aichhorn, 1925).

¿A qué alude Freud cuando nos dice profesiones imposibles?, a
que en estas profesiones siempre hay un no-todo y como producto de
ello siempre queda algún malestar de insatisfacción con los resultados.
179

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

La otredad se hace presente, el otro se hace presente, este
no es posible reducirlo a las pretensiones, sean estas explicitas
o implícitas a lograr, de los anhelos que cualquiera de estas
profesiones apunte. Hoy por hoy, la cultura contemporánea
buscar reducir esta dimensión del no-todo por el todo, incluyendo
al otro. Veamos por ejemplo la cada vez mayor cantidad de los
currículos académicos, sobre todo en la educación básica, puesto
que la lógica es a más información, por consecuencia, mayor
rendimiento y, bajo esa noción, se erradica el espíritu del otro, de
ahí la gran importancia de pensar y re-pensar los contornos de la
cultura en relación al otro.
Conclusión
Concluyamos, a forma parcial, que entender los contornos de la
cultura son, como se ha visto, los contornos del otro y que esto
nos lleva inexorablemente a plantear cuestiones en los contextos
en donde surgen, a saber, a los fenómenos sociales que esta
misma nos pone en escena y en los que también somos participes
el día a día. Esto nos brinda formas de construir ópticas otras,
como partimos en un comienzo, de lo ya sabido, entendido,
comprendido, a saber, de lo que ha con-vencido.
Se subraya el lugar del otro, no solo por su importancia en
la construcción de, por ejemplo, una sociedad, más bien, porque
al mismo tiempo que su presencia deviene como necesaria
también como algo que presenta eventuales dificultades. Desde
los escenarios señalados, tanto los ficticios como los cotidianos,
destacamos la importancia que ocupa el otro; sin embargo, en las
lógicas de los presentes días remitan a pensar que de hecho una de
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

las más grandes complejidades de la contemporaneidad radica en
la desaparición del otro, como puede ser desde las problemáticas
sociales, que es una problemática del sujeto en relación al otro,
en la violencia o en su discriminación, en su cabida o el uso de
fuerza, sea esta física o simbólica y que deja entre ver que es en
sí misma la experiencia de la otredad la que se encuentra en crisis.
La fuerte tendencia a la individualización es una clara muestra de
este punto.
La desaparición del lugar del otro, que, como partimos al
comienzo, es también desaparición de la pregunta sobre el otro y que,
por ejemplo, privarlo de su libertad destruye todo lazo posible.
Retomemos el tema de la educación que apunta al mundo de la
competencia y a la rivalidad, es decir, a la intolerancia de la o las
lógicas que no respondan la dimensión del uno. Reformular esta
premisa se torna de carácter urgente o, dicho de otra manera, es
sumamente necesario replantear los contornos de la cultura en
relación al lugar del otro en la vida cotidiana.

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183

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Reseña del evento “La noche de las ideas 2022”
Cesar Morado
Primero que nada: ¿Qué es la Noche de las Ideas? Se trata de un
evento cultural internacional que se realiza en más de 100 países,
que nos reitera el rol de Francia como promotora de los valores
de la modernidad durante el famoso siglo de las luces. Segundo.
¿Quién lo organiza? El evento es promovido por el Ministerio
de Cultura Francés y replicado en las capitales nacionales y
en ciudades donde es posible vincularse con los consulados
franceses, universidades, centros de investigación y organismos
no gubernamentales.
Cobijados por la noche, como en las “tenidas” de las
antiguas logias masónicas francesas, se reúnen intelectuales,
artistas, lideres culturales y comunitarios para discutir sobre
algún eje fundamental. Fundado desde 2015 se ha venido
consolidando como una especie de “Davos de las ideas” si se me
permite la equivalencia. Este año, el 2022 a escala internacional el
tema de la convocatoria es: Re reconstruir lo común.
Cada país le imprime su sello. El evento en los Estados
Unidos de América, organizado por la embajada francesa en
este país, 2022 gira en torno al tema: ¿Hacia dónde vamos?
Aludiendo el tema complejo del mundo pos covid y del conflicto
185

�César Morado / Reseña del evento “La noche de las ideas 2022”

bélico en Ucrania. Por el tamaño de los Estados Unidos y debido
a que cuenta con el financiamiento de Villa Albertine y otras
numerosas fundaciones, en la edición del 2022 participan más
de 250 invitados y el evento se realiza en distintas fechas a lo
largo de 19 importantes ciudades norteamericanas: Nueva York,
Los Ángeles, Chicago, Boston, Washington y Houston entre
otras. Destaca entre los ponentes la presencia de Bruno Latour,
investigador de la ciencia que nos conmovió hace tiempo con la
publicación de su libro: Reensamblar lo social,
social donde cuestionaba la
validez de muchas de las categorías apriorísticas que usamos en
las ciencias sociales.
Aquí reseñamos únicamente “la noche de las ideas en
Houston”. Debo decir que se realizó el pasado 5 de mayo, una
fecha emblemática para los mexicanos que residen en Estados
Unidos, en el local de la Revista Literal, importante publicación
literaria que se distribuye en México, Estados Unidos y Canadá.
El evento contó con la intervención en la sesión inaugural del
cónsul de Francia en Monterrey Guillermo Pierre, la de Francia
en Houston Valerie Baraban y de México en Houston, la doctora
Alicia Kerber.
El evento que se convocó sobre el eje: Vínculos entre
Houston-Monterrey, constó de una conferencia inaugural y 4
mesas de debate. La apertura estuvo a cargo de la colega Jocelin
Frelier de Texas A&amp;M College Station sobre la migración
mediterránea a México, Estados Unidos y como se refleja en los
medios. Enseguida vinieron las mesas redondas.
La primera fue sobre la forma en que cobra vida la cultura
texano mexicana en la sociedad, debate en que participaron Daniel
Centeno de la Universidad de Houston, el activista Tony Díaz entre
186

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

otros. En la segunda mesa el debate fue sobre como los artistas
latinos expresan su identidad en sus obras y participaron varias
mujeres como Rebeca Bouman y Tina Hernández entre otras.
La tercera mesa fue sobre el tema de la gestión del agua
del Bravo en la zona de Texas como desafío a la sostenibilidad,
debatieron Tricia Cortez e Ivonne Cruz que trabajan en
organismos de gestión hídrica en la zona. Finalmente, se debatió
un cuarto tema: el procesamiento de la información en diferentes
comunidades donde participaron académicos y directivos de
medios, el debate giro en torno a las fake news, las redes sociales,
la llamada posverdad y las plataformas de verificación que tratan
de funcionar como un “ministerio de la verdad” orwelliano.
Entre cada mesa fluyó el buen tinto francés y las preguntas
del público que siempre fueron abundantes y pertinentes. El
clima fue de convivencia entre las personas participantes y el
público asistente. La participación de la UANL consistió en la
moderación de dos mesas de debate y una exposición, a cargo
de Marcela Quiroga del CEIIDA y César Morado del Centro de
Estudios Humanísticos.
Al final del evento se agradeció la intervención de los
participantes y se anunció que la edición 2023 de la Noche de
las Ideas será en Monterrey México con fecha e instituciones
convocantes por definir. Enhorabuena por la noche de las ideas
en Houston.

187

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Taller Coller la Societé
Angie Sophía Flores de la Cruz
¿Pegando la sociedad? Nos imaginaríamos que, dentro de esta
sociedad posmoderna entre las desavenencias acontecidas en el
pasado, así como la incertidumbre por el futuro nos abruma, no
sabemos de qué manera podemos leer la realidad social. Pareciera
que todo lo que nos rodea son simples recortes pegados uno
entre otro creando redes de comunicación, ampliando la cultura y
deconstruyendo la política global. Cada uno está acompañado por el
otro, caminantes sin camino que buscan una respuesta a la enorme
pregunta que nos rodea, ¿quiénes somos y hacia dónde vamos?
Desde el siglo XIX, la sociología ha tratado de comprender
la realidad social por medio de distintos lentes teóricos para darle
forma a los fenómenos y darles respuestas que formen una mejor
sociedad, aspirando a que “otro mundo es posible” tal como
menciona Enrique Dussel. Por tanto, visualizando esta realidad
por medio de una perspectiva visual, podemos ir comprendiendo
aquellos recortes y pegatinas que nos rodean en nuestro mundo
social como un entramado de experiencias, tradiciones y
costumbres, todo plasmado en un collage.
Estudiantes de décimo semestre de la licenciatura de
Sociología se enmarcaron en la aventura de buscar un espacio
que uniera a estudiantes después de una pandemia, clases
189

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

virtuales y una
desconexión en
el
alumnado
que era necesario volver a
unir. Por tanto,
se realizó un taller
reflexivo-creativo de
la creación de
collages que representaran cuestiones, pensamientos y visualizaciones de diferentes fenómenos sociales que las y los estudiantes realizaron regresando nuevamente a las aulas en el semestre enero-junio 2022. Coller la Societé fue la respuesta a la
necesidad de aproximación estudiantil y creación de redes de
apoyo académico, visibilizando la realidad que rodea al estudiantado y las vidas que como estudiantes siguen construyendo día con día.
El
objetivo fundamental de
la elaboración fue
construir una red
de acompañamiento
creativo, escucha activa y participación
estudiantil por medio
de la realización artística de un collage
190

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

como herramienta interdisciplinaria para fomentar la convivencia interna y la aplicación del conocimiento sociológico a
la comprensión de nuestra vida y experiencia universitaria.

El taller reflexivo-creativo de la creación de un collage
se impartió por las estudiantes de sociología acompañados de
la Mtra. Teresa de la Cruz, artista visual con especialidad en
arteterapia y terapia breve sistémica enfocada en soluciones
durante los meses de marzo y abril del 2022. Los tamaños
de los collages realizados son de 30 x 40 cm, trabajados a
mano durante 4 sesiones de 3 horas, completando el taller
en un total de 12 horas extracurriculares. A continuación, se
exponen los resultados que las y los estudiantes de diversos
semestres de la licenciatura en sociología, siendo 9 obras que
realizaron para visualizar nuestra sociedad entre fotografías,
ilustraciones digitales, recortes de revista y materiales
artísticos ilustrando nuestros conocimientos como futuros
sociólogos.
191

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

Quiero respirar en la ciudad
Sandy Santos Alanís
Octavo semestre

Monterrey, la tercera ciudad más contaminada de América Latina.
Aunque una pensaría a primera instancia que ese puesto lo tiene
la Ciudad de México por las medidas como el “hoy no circula” la
realidad es que la ciudad de las montañas se lleva el tercer puesto
en el ranking ofrecido por la OMS, el primero es para la Ciudad
de Juárez, Tijuana.
No hace falta más que voltear a ver los cerros para darse
cuenta de que la situación de la calidad del aire es alarmante.
Con presuntos buenos indicadores de calidad de aire una puede
voltear a ver a donde se supone que habría un cerro y toparse
con una masa de partículas tan densas que borran los diferentes
cerros de nuestra vista.
192

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Es importante saber que no se cuentan con las estaciones
de medición necesarias, la ciudad de Monterrey cuenta con
14 estaciones, lo cual es una deficiencia para un área con gran
actividad industrial y un número amplio de tránsito vehicular. Por
ejemplo, entre la CDMX y el Estado de México cuentan con más
de 40 estaciones de medición. Además, los parámetros planteados
por la SEMARNAT predominaron por mucho tiempo, desde
1993 hasta 2021 se encontraban por encima de los establecidos
por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es decir que en
momentos en los que de acuerdo con la OMS estaríamos en un
nivel de mala calidad de aire, dentro de los niveles establecido
por la federación nos encontraríamos con una calidad de aire
“regular” o incluso “buena”.
A pesar de que desde octubre de 2021 se realizó el
cambio de los niveles establecidos por las ‘Normas Oficiales
Mexicanas de Calidad de Aire’, para que estuvieran a la par
con lo establecido con la OMS, esto entró en vigor desde
el primero de enero de 2022. Sin embargo, en la práctica la
administración actual no ha sabido integrar estos cambios
en las mediciones de nuestro sistema, pues no empatan con
los estándares marcados por el IMECA y la Secretaría de
Desarrollo Sustentable.
Las consecuencias de estas negligencias y la falta de
organización de la mancha urbana repercuten directamente en
la salud de los regiomontanos. Las enfermedades respiratorias
van en aumento en especial en las zonas residenciales ubicadas
cerca de las fábricas o empresas. Desde el crecimiento
desmedido y desorganizado de la mancha urbana, hasta la
falta de compromiso del gobierno por medir y regular los
193

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

contaminantes del aire están provocando el aumento de las
enfermedades y la muerte de las personas. Está en nuestras
manos exigir al gobierno tomar con seriedad nuestra salud e
implementar las medidas necesarias para mejorar la calidad
del aire de la ciudad.

Violencia digital
Carlos Fabrizio Álvarez Macías
Octavo semestre

En los últimos años hemos tenido un incremento del uso de
celulares, computadoras en conjunto con las redes sociales
194

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

y medios de información a los que podemos acceder con
dichos aparatos. Sin embargo, de manera conjunta delitos
cibernéticos como el ciberacoso, extorsiones, robo de
información y linchamientos digitales han alcanzado cifras
que no se habían visto en años pasados influyendo de gran
manera el encierro por la pandemia de COVID-19 que nos
obligó a depender de medios digitales para mantenernos
comunicados durante el aislamiento. Uno de los grandes
problemas de la comunicación digital, además de lo limitado
que puede ser el lenguaje a través de estos medios, es la
manipulación de la información y la fácil propagación
de noticias falsas. El sociólogo Zygmunt Bauman (2018)
menciona que “el uso excesivo de las redes sociales nos
llevó a una crisis en la democracia y al agravamiento de las
divisiones y conflictos políticos e ideológicos” (p.74). El
conflicto actual entre Rusia y Ucrania y las tensiones con la
OTAN y los Estados Unidos puede servir para comprender
la gravedad del fenómeno de desinformación en redes
sociales, ya que es posiblemente el primer conflicto bélico
en la historia que cuenta con tanta cobertura y difusión en
redes y medios de comunicación que vemos un alto grado de
polarización y choque de opiniones e ideologías provocado
por la sobresaturación de información errónea entorno al
conflicto y el pánico colectivo generado por los medios de
comunicación.

Bauman, Z. y Leoncini, T. (2018). Generación liquida. México:
Paidós.
195

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

Divinidad
Nora Elizabeth Camarillo Alvarado
Sexto semestre

El collage pretende hacer una crítica a la satanización de la
sexualidad por parte de la religión, en específico del cristianismo.
Los preceptos bíblicos que tratan el tema posicionan al sexo como
algo impuro, solo aceptable por Dios si es entre parejas casadas
de mujer y varón, con el único fin de procrear. Cito algunos
versículos al respecto:
196

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

•

1 Tesalonicenses 4:3
Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; {es
decir} que os abstengáis de inmoralidad sexual;

•

Efesios 5:3
Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera
se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos;

•

1 Corintios 6:13
El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo.

•

Judas 1:18-19
En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus
malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen el espíritu.

Una de las principales consecuencias de dicha idea de
la sexualidad ha sido la exigencia a la castidad del clero, la cual,
al ir en contra de una necesidad natural del cuerpo humano, o
no es respetada u orilla a prácticas sexuales lamentables como
la pedofilia. Según un estudio titulado La vida sexual del clero
de Rodríguez (1995) llevado a cabo entre sacerdotes españoles
demostró que el 95% de la muestra representativa se masturba,
un 60% mantiene relaciones sexuales, un 26% a tocado a menores,
un 20% ha realizado prácticas sexuales de carácter homosexual,
un 12% realiza prácticas sexuales exclusivamente de carácter
homosexual y un 7% comete abusos sexuales graves contra
menores. Demostrando no solo la dificultad de seguir la norma
de la castidad sino algunas graves consecuencias como el abuso.
Además, esta imagen de la sexualidad ha sido el punto de partida
de discursos homofóbicos e incluso, en casos más extremos, en
contra de métodos de protección sexual.
197

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

Viva la verdad
Jorman Benjamín Muñiz Vázquez
Décimo semestre

En un orden social regido por nuestros dispositivos móviles y
computadores (ahora extensiones de nuestro cuerpo), el internet
forma parte del día a día en cuestiones de ocio y aprendizaje. Sin
embargo, entre la gran diversidad de informaciones disponibles
dentro del ciberespacio, hay aspectos que pueden jugar en contra
como lo es la existencia de las noticias falsas. Las noticias falsas,
dentro de sus utilidades políticas y bélicas, han atentado a la verdad
por medio de la desinformación, manipulación y el disfrazamiento de
los hechos. En el presente collage, se representan a las noticias falsas
por medio de personajes y situaciones políticas y sociales que han
sido intervenidas por el “poder” de la información, complementado
de una receta que nos ayuda a curarnos del mal de la desinformación.
198

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

¿Los payasos también son personas?
Angie Sophía Flores De La Cruz
Décimo semestre

“At the end of the day, If I made
someone smile or happy and forget about the pain then I made
my job as a clown, as a human”
Washington Post, 2018.

El payaso tiene como antecedente el espacio social del carnaval,
la burla, la fiesta, los bufones e intención de desconectarse de la
realidad y embromar de la misma. Se han transformado de forma,
vestimenta, oficio y símbolo a través de los diferentes momentos
de la historia. La burla, la anarquía, la libertad, la risa y la rareza
son parte de la concepción de un payaso, pues dentro de su esencia
denotan sentimientos prohibidos y dignos de un ser humano ante
199

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

su cotidianidad y cómo lleva su relación con ella. Algunos payasos
en este collage son recordados por su impacto social en la sociedad
de Nuevo León, en su cultura, manera de ver lo cómico o incluso
el estigma (Goffman, 1997), que se les adjudica por ser de aquel
oficio que sirve para reírnos del otro sin ponernos en sus zapatos.
La representación social del payaso se separa de lo que se valida
como correcto, pues su papel social no se toma en serio. Por tanto,
surge una cuestión… ¿Se deshumaniza el oficio del payaso?
Y hoy no te sientes con humor, pero la gente pide más. Hoy
tu sonrisa se escondió, te la tuviste que pintar (Duncan Dhu,
1987).

Informados
Pedro Emanuel Figueroa Acosta
Sexto semestre

¿Qué significa informar para los medios? ¿Existe una
responsabilidad entre los medios que informan? ¿Cuál es el
200

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

sentido del mensaje que extienden? ¿Existe un consenso editorial
en el mensaje que presentan ante las masas? ¿No es que los
mensajes simples apuntan hacia el fenómeno erróneo?
¿No hay una dosis de desinformación cuando se informa
por informar?

Disrupción pandémica de la normalidad
Iram Rodríguez Reyes
Décimo semestre

Una enfermedad emergente, como la COVID-19, supone un
evento disruptivo que trastoca la normalidad hasta entonces
establecida, genera confusión e inestabilidad. La evolución del
SARS-CoV-2, virus causante de dicha enfermedad, implica un
evento disruptivo en la normalidad social -regularidad y orden
en las prácticas sociales, el uso del tiempo y el espacio-, que
puso en crisis los sistemas de salud a nivel mundial, acentuó las
201

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

problemáticas sociales preexistentes a la pandemia y los riesgos
generados por las condiciones propias de la sociedad globalizada.
La pandemia generó angustia, miedo y confusión, irrumpió
en las trayectorias vitales y trastocó por completo la interacción
cotidiana entre las personas. Este evento pandémico rompió los
espacios y las formas de socialización, acelerando el tránsito hacia la
interacción a través de medios virtuales. La disrupción pandémica
de la normalidad vino a poner en relieve las condiciones propias de
la modernidad actual, y, acrecentó el dominio sobre los cuerpos y
su regulación a través de la biopolítica y las ciencias biomédicas.

La política como espectáculo
Denisse Estefany Leyva Buentello
Décimo semestre

Desde hace tiempo la política ha sufrido una transformación,
esto en el sentido de su desarrollo y difusión, por lo que se ha
202

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

transformado el contenido de la vida pública. A través de la
utilización de diversos medios de comunicación y plataformas
digitales como herramienta de marketing, los políticos actuales
han convertido la política en un espectáculo mediático.
A través de esta transformación y forma de hacer política
es que diversas figuras políticas buscan producir un efecto en
los ciudadanos y, por ende, en la opinión pública. Sin embargo,
a partir de este interés por generar un impacto en la población
(e incluso en resultados electorales) es que se ha generado una
tergiversación de lo que es la política. Por lo cual, indudablemente
la política se vive como espectáculo.

Do you know who you are?
Abril Gabriela Pérez Cuevas
Décimo semestre

El ser humano construye, representa y expresa su identidad
mediante su comunicación, con diversos lenguajes y códigos, una
203

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

de las formas más comunes en el desarrollo de la identidad es con
el contenido que consumimos constantemente. Con el apogeo de
la sociedad red, el joven está en constante exposición de diversas
culturas, sociedades e identidades que van construyendo o
influyendo a formar la suya propia.
En la época actual las jóvenes, en el uso de las redes sociales,
están expuestas a un gran número de contenido, y de influencias,
que hace que la construcción de la identidad se vuelva más difusa,
lo que consumen se reconoce en su propia interpretación de sí
mismo.
En nuestra sociedad red, a la hora de consumir,
interpretarnos, y estar en constante cambio, a la hora de las
jóvenes de tener las tendencias, las modas, las influencias
sociales, es bueno preguntar, si su construcción, ¿una realmente
sabe quién es?

204

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Arderá su memoria. Hasta que todo sea
como lo soñamos
Their memory will burn. Until everything
is as we dream
Sua memória vai queimar. Até que tudo
seja como sonhamos
Macarena Irupé Jofre Larrea1
Mostrar a las mujeres, tanto a aquellas acusadas de brujería en
los albores de la modernidad, como a las que tuvieron que luchar
por ser reconocidas en la modernidad, es un humilde, pero a la
vez necesario, acto de reivindicación a un sector de la sociedad
que ha sido sistemáticamente soslayado, apartado, violentado y
quemado, simbólica y literalmente.
El arte nos permite un espacio donde poner en juego las
sensibilidades, genera lugares comunes desde donde compartir
y visibilizar la lucha de las mujeres a partir, en este caso, de una
1 Universidad Nacional de San Luis, Argentina. Correo electrónico:
irujofre.l@gmail.com

206

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

instalación. Arderá su memoria es una instalación artística que versa
sobre las mujeres en la historia, tanto aquellas acusadas y quemadas
por brujas, como de las mujeres que nos son contemporáneas que
lucharon y siguen luchando por un mundo más justo.
La obra no pretende agradar sino, más bien, mostrar,
visibilizar mujeres junto a una muy breve descripción de cada
una de ellas. La obra pretende, al mismo tiempo, crear un espacio
donde se condensan cientos de mujeres que han trabajado por la
transformación del mundo como lo conocían, poniendo en juego
hasta sus propias vidas para ello.
Ésta instalación fue montada en el Teatrino del Instituto de
Formación Docente Continua - Villa Mercedes- en Septiembre del
año 2019. Al entrar las paredes se encontraban cubiertas de tela negra,
sobre las paredes había trozos de lienzo bordados con diferentes
palabras (curanderas, sabias, sanadoras, científicas, intelectuales,
etc.), el piso estaba cubierto de paja y hierbas medicinales, y en el
centro de lugar leña y cenizas en disposición de hoguera que cesó.
La obra contó con 160 cuadros de 16x16 cm conectados unos
a otros por un hilo rojo, que emergen del techo del lugar. De uno de
los lados de cada cuadro se podía vislumbrar el rostro de una mujer
remitiendo a los rostros de mujeres de la historia, y en la otra cara
se encontraban sus nombres junto a una breve descripción de ellas
y el motivo por el cual se encontraban en ésta muestra. Algunos de
los cuadros sólo llevaban una silueta negra donde iría su foto, estos
contornos representan el borramiento de los rostros de las mujeres
en la historia. De esta manera se recuerda que, al silenciamiento de
los nombres, se agrega la negación de las imágenes para rememorar.
Los nombres, que se encontraban en uno de los lados de
los cuadros, estaban realizados con pirograbador, acentuando la
207

�Macarena Irupé Jofre / Reseña. “Arderá su memoria. Hasta que todo sea como lo soñamos”

marca del calor sobre la madera. De esta manera la “madera” que
servía para quemar, hoy sirve para homenajear.
Estos cuadros se encontraban conectados unos a otros ,
formando una hilera de mujeres, que colgaban desde el techo, a su
lado otra hilera, enfrente otra más, al igual que detrás de ella, ya que
las mujeres sabias, sanadoras y científicas estamos en todos lados.

208

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

209

�Macarena Irupé Jofre / Reseña. “Arderá su memoria. Hasta que todo sea como lo soñamos”

210

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Reseña de la presentación de los libros ¡Volvimos a salir! Una
historia oral del movimiento estudiantil de 1971 y el Halconazo,
de Alicia de los Ríos Merino, Alonso Getino Lima y
Gerardo Necoechea Gracia;
A 50 años del Halconazo. 10 de julio de 1971.
Volumen 1. Antología documental; y
A 50 años del Halconazo. 10 de julio de 1971.
Volumen 2. Antología de testimonios

Beatriz Liliana De Ita Rubio
El pasado 15 de julio la Secretaría de Extensión y Cultura de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, llevó a cabo un evento
conmemorativo de la matanza estudiantil del Jueves de Corpus de
1971 o ‘Halconazo’, evidentemente no a manera de una celebración,
sino motivado por la relevancia de recapitular y analizar una serie
de hechos que han sido trascendentes para la vida democrática y
cultural de nuestro país.
Se han cumplido ya 51 años de los hechos que nos
convocaron por su importancia histórica, social y política y pese
a que aún queda mucho por saber al respecto, se cuenta con
información que ha permitido reconstruir los acontecimientos.
Dicha información ha dado lugar a diversas publicaciones.
212

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Mayor vigencia y trascendencia adquirió esta
conmemoración, debido al fallecimiento el lunes 11 de julio de Luis
Echeverría Álvarez, quien fuera presidente de México cuando se
llevó a cabo la masacre estudiantil del jueves de corpus y a quién
se le ha responsabilizado por la misma. Además este personaje
fungió como secretario de gobernación en 1968, año en que el
movimiento estudiantil fue reprimido también en forma violenta.
En diversos estados de la república, el movimiento
estudiantil de 1968 había activado procesos de organización y
activismo en las universidades y las demandas por la autonomía en
Nuevo León, serían un ejemplo de ello, con el logro de su objetivo
en el año de 1969. Al tiempo que se decretaba la autonomía
y se creaba un consejo universitario, se nombró una comisión
encargada de crear una nueva Ley Orgánica. Sin embargo el
entonces gobernador Eduardo Elizondo propuso al Congreso un
proyecto de Ley Orgánica, aprobada en marzo de 1971 que a su
vez proponía la creación de una asamblea general. La ley orgánica
y la asamblea general propuestas por el gobierno del estado
fueron rechazadas, debido a la estructura que se planteaba, por
el movimiento estudiantil de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, que con apoyo del Sindicato y otros sectores de la población
se opusieron al gobierno estatal y lograron captar la atención y
el apoyo de los Comités de lucha de la UNAM y el IPN que se
solidarizaron con el movimiento estudiantil de Nuevo León.
Como es sabido, la marcha estudiantil del 10 de junio de
1971 en la Ciudad de México, se organizó en apoyo del citado
movimiento que se gestó en nuestra Máxima Casa de Estudios
en el estado, encabezado por estudiantes y profesores. Por
tal motivo, para nuestra entidad federativa y particularmente
213

�Beatriz Liliana De Ita / Volvimos a salir. Una historia oral del movimiento estudiantil de 1971

para la Universidad Autónoma de Nuevo León, los terribles
acontecimientos del jueves de corpus, conocidos también como
el Halconazo, resultan aún más significativos.
Para rendir homenaje a los compañeros estudiantes que se
solidarizaron con la lucha estudiantil encabezada por estudiantes
de la Universidad Autónoma de Nuevo León y resultaron
víctimas de tal masacre, se presentaron tres importantes
volúmenes documentales y testimoniales, editados en el pasado
año 2021 por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las
Revoluciones de México (INEHRM) al cumplirse 50 años de los
acontecimientos.
El licenciado Carlos Ruiz Cabrera se encargó de presentar
su lectura de los libros que complementó con testimonios y datos
anecdóticos e históricos.
Entre los y las asistentes se encontraban algunos
estudiantes cercanos al movimiento estudiantil, quienes
compartieron testimonios con la audiencia. El evento concluyó
con la inauguración de la exposición fotográfica “Memorias
insurrectas.”

https://www.facebook.com/page/192755377745076/search/?q=Presentaci%C3%B3n%20de%20libros%20Volvimos%20a%20salir

214

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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisiciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>Ita Rubio, Beatriz Liliana  de, Directora de la Revista</text>
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                <text>Muñoz Mendoza, Juan José, Editor Técnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 2, No.
4, enero-junio 2023, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida
Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana De Ita Rubio.
Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020213472000-102,
ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso
Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México.
C.P. 64290. Fecha de última modificación 25 de enero de 2023.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Federico Hans Hagelsieb
Luis Alonso Hagelsieb Dórame
Yenisey López Cruz
Guillermo Lizama Carrasco
Abril Zúñiga Martínez
Rosselys Rodríguez de Hernández
Diana Leslie Mendoza Robles
Víctor Manuel Zamora
César Morado Macías
Emilio Machuca
Margarita Arvide

�Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Acciones afirmativas en materia electoral en
México: el caso de los grupos y personas de
la comunidad LGBTTTIQ+
Affirmative actions in electoral matters in Mexico: the case
of groups and individuals of the LGBTTTIQ+ community
Guillermo Lizama Carrasco
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca,
Hidalgo, México
https://orcid.org/0000-0003-2985-0933
Abril Zúñiga Martínez
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca,
Hidalgo, México
https://orcid.org/0000-0001-9947-668X
Fecha entrega: 4-10-2022 Fecha aceptación: 12-1-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2023, Lizama Carrasco, Guillermo. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63
Email: guillermo.lizama@gmail.com zzuigaabril@gmail.com
7

�Presentación
Como es propio de su orientación, Transdisciplinar reúne en este nuevo número artículos que
abordan problemas relevantes para nuestras sociedades contemporáneas, desde la perspectiva
de una diversidad de disciplinas cuyos enfoques teórico metodológicos se entreveran. En esta
edición, particularmente se presentan escritos de índole política con los enfoques de la ciencia
política, la filosofía, -política y social-, y el derecho, además de la sociología, la epistemología, y
el enfoque de la sustentabilidad. Las diversas temáticas, investigaciones que las sustentan,
metodologías empleadas y resultados que exponen, contribuyen a la construcción de la
transdisciplinariedad como paradigma teórico-metodológico para el análisis y solución de los
problemas de sociedades complejas y en permanente transformación.
Guillermo Lizama y Abril Zúñiga, en su artículo: Acciones afirmativas en materia electoral en México:
el caso de los grupos y personas de la comunidad LGBTTTIQ+, por medio de una investigación
documental, revisan acuerdos y sentencias de documentos de autoridades electorales y medios
de comunicación de las distintas entidades federativas y examinan la situación en México de las
acciones orientadas a fortalecer la representatividad democrática y los derechos de poblaciones
tradicionalmente marginadas como la comunidad LGBTTTIQ+. Los resultados de su análisis
permiten valorar el avance de la participación en las decisiones políticas de representantes de la
citada comunidad.
Yenisey López en su texto: En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart. Rasgos
generales, presenta a un teórico cubano, Armando Hart Dávalos, y su contribución desde las reflexiones
críticas de la filosofía, al constructo teórico cubano revolucionario, que en opinión de la autora fueron
determinantes de “la configuración de la herencia epistemológica que señala la Revolución

cultural realizada en Cuba.”
Federico Hans Hagelsieb y Luis Alonso Hagelsieb Dórame en su escrito: Axel Honneth: amor,
derecho y solidaridad, realizan un análisis sociológico de tres conceptos esenciales propuestos por
el filósofo y sociólogo alemán: amor, derecho y solidaridad. Los autores relacionan estas y
otras nociones propuestas por Honneth, para reivindicar desde la perspectiva del filósofo, los
valores constitutivos de la persona y la dignidad humana que, -proponen-, conllevan al
progreso moral de la sociedad.
Rosselys Rodríguez de Hernández, muestra en: Las tesis doctorales y los transmétodos, una
investigación documental acerca de la utilización de transmétodos en las tesis doctorales
publicadas en español en el período 2015-2020,enfocando su atención en aquellas que fueron
realizadas con apoyo de una metodología sustentada en la transcomplejidad y “…abordar los
fenómenos desde la transdisciplinariedad y los fundamentos de la complejidad, es decir, desde
la multirreferencialidad y la multidimensionalidad”. El artículo presenta los resultados de la
investigación realizada por la autora.
Diana Leslie Mendoza Robles, en su escrito: La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e
internacional. Con apoyo de una metodología jurídica mixta, desde la perspectiva de los derechos
humanos, examina la situación de la capacitación en México y compara la legislación mexicana,

�en esta materia, con la internacional. La autora propone el derecho a la capacitación laboral
como una vía para fortalecer el propio derecho al trabajo a través de la permanencia de los(as)
trabajadores(as) en sus empleos, la mejora de las prestaciones y en suma para acceder a un
trabajo decente que es aquel que le permite una vida digna.
Víctor Manuel Zamora expone resultados de una investigación mixta en su artículo: Prácticas
ambientales de los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León. El caso de tres facultades del
campus de Ciudad Universitaria. Analiza ciertas prácticas y hábitos del estudiantado que, pese a
tener consciencia de la importancia del cuidado al medio ambiente, se contraponen a ello. El
cuidado al medio ambiente es ciertamente un aspecto prioritario en el ámbito global y
particularmente en el estatal, por ello analizar estas prácticas nocivas permitirá diseñar algunas
estrategias para evitar que se sigan presentando.
Incluimos también tres reseñas, la primera realizada por Emilio Machuca: Jesús Treviño
Guajardo. La Acción Católica en Monterrey: una generación con carácter social, 1930-1971, sobre

un libro recién publicado por el Centro de Estudios Humanísticos. La segunda efectuada por
César Morado sobre un hecho de importancia e interés para la comunidad científica y cultural
de Nuevo León y nuestro país, aunque de trascendencia internacional: Víctor Zúñiga: Hacer
sociología desde la tierra del cabrito. La tercera reseña: César Morado: Cuando el dinero era del Diablo.
Presentación de su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Historia como
Académico Corresponsal, hecho de gran relevancia también para la comunidad científica y
cultural nuevoleonesa con impacto nacional e internacional.
Liliana De Ita

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Acciones afirmativas en materia electoral en
México: el caso de los grupos y personas de la
comunidad LGBTTTIQ+
Affirmative actions in electoral matters in
Mexico: the case of groups and individuals of the
LGBTTTIQ+ community
Guillermo Lizama Carrasco1 Abril Zúñiga Martínez2
Resumen: El objetivo del presente artículo es analizar las acciones
afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+ en materia electoral
implementadas por los Órganos Públicos Locales Electorales (OPLE´s),
con el fin de describir su profundidad y eficacia para la ampliación de
la democracia representativa. Se realizará una revisión documental de
los acuerdos y sentencias de las autoridades electorales, además de
algunos medios de comunicación locales. Veinte entidades federativas
implementaron acciones afirmativas en favor de la comunidad a
través de los OPLE´s, sin embargo, sólo cinco de ellas presentaron
candidaturas ganadoras para un puesto de elección popular. De esta
manera, las acciones afirmativas se consolidan como un mecanismo de
profundización de la democracia en favor de los grupos históricamente
1
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México. Correo
electrónico: guillermo.lizama@gmail.com
2 Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México. Correo
electrónico: zzuigaabril@gmail.com

8

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

marginados, fomentando su inclusión y representación en la toma de
decisiones públicas.
Palabras clave: Acciones afirmativas, comunidad LGBTTTIQ+,
democracia, representación, diversidad.
Abstract: The objective of this article is to analyze affirmative actions in
favor of the LGBTTTIQ+ community in electoral matters implemented
by the OPLEs, in order to describe their depth and effectiveness for
the expansion of representative democracy. A documentary review of
the agreements and judgements of the electoral authorities, as well as
local media, will be carried out. Twenty federal entities implemented
affirmative actions in favor of the community through the OPLEs,
however, only five of them presented winning candidates for a popular
election position. Affirmative actions are consolidated as a mechanism
for deepening democracy in favor of historically marginalized groups,
promoving their inclusion and representation in public decisionmaking.
Key words: Affirmative actions, LGBTTTIQ+ community, democracy,
diversity, representation.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

9

�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Introducción
Las acciones afirmativas emergen como una posibilidad para el logro
de la igualdad material de los grupos históricamente vulnerables
(Bolaños, 2016), teniendo avances evidentes en la materia electoral,
por ejemplo en la paridad de género. En los últimos años la
comunidad LGBTTTIQ+ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero,
transexuales, travesti, intersexuales, queer, más otras identidades)3
ha sido acreedora de una serie de acciones afirmativas en materia
electoral, impulsadas desde el Instituto Nacional Electoral (INE) y
la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) e implementada
por los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE´s).
Consideramos que lo anterior ha impulsado la diversidad en la
3 Para efectos del presente trabajo, se tomarán en cuenta las
definiciones de las siglas del acrónimo LGBTTTIQ+, proporcionadas por
la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (2022) en el informe “La
población LGBTTTIQ+ también tenemos derechos”: Lesbiana: mujeres que
sienten atracción sexual por mujeres. Gay: hombres que sienten atracción
sexual por hombres. Bisexual: personas que se sienten atraídas por personas
de nuestro mismo género o sexo y por personas del género o sexo opuesto.
Transgénero: personas que se identifican y expresan con un género distinto
al de nuestro sexo biológico, sin pretender hacer modificaciones corporales.
Travesti: personas que adoptan comportamientos, vestimentas y expresiones
que corresponden a un género distinto al de nuestro sexo, sin que ello
implique una orientación. Transexuales: personas que han modificado su sexo,
adquiriendo las características físicas del otro. Intersexual: personas que han
nacido con características físicas y biológicas de ambos sexos. Queer: personas
que construyen y manifiestan su sexualidad fuera de cualquier clasificación
de género binario. Actualmente, el término queer es utilizado como un
término sombrilla, que puede servir para nombrar a las personas que no se
identifican como heterosexuales y/o cisgénero. Así, lo queer será el conjunto
de planteamientos teóricos que tienen como características compartidas
su resistencia a dividir a las personas en categorías, el cuestionamiento de
binarios como gay/hetero y hombre/mujer, y el análisis de las relaciones de
poder entre identidades y categorías (Barker y Scheele, 2017).

10

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

representación y en el ejercicio del poder hacia una democracia
incluyente.
La condición de vulnerabilidad y discriminación en
la que se encuentra la comunidad LGBTTTIQ+ es producto
del carácter histórico con el que el Estado-Nación liberal fue
creado, en donde primó la heterosexualidad y el cissexismo. Así
el orden legal proveniente del Estado solamente identifica el
marco de comprensión de los cuerpos y trayectorias de vida que
cumplieran con los términos y condiciones establecidos por la
heterosexualidad y el cissexismo. Lo que llevó a todas las personas
que no cumplieran dichos estándares a habitar los bordes de
la legalidad (López, 2022), a ser discriminados, marginados y
con poco respeto por sus derechos humanos y menos aún ser
considerados en el ejercicio del poder político.
El objetivo del presente trabajo es analizar las acciones
afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+ en materia
electoral implementadas en las entidades federativas de México,
con el fin de describir su profundidad en el marco de la democracia
representativa. Para ello se revisa el concepto de acciones afirmativas
como una medida implementada para alcanzar la igualdad material
de un grupo históricamente vulnerable, también se realiza un breve
repaso histórico sobre la representación política de la comunidad
LGBTTTIQ+ en México, con el fin de examinar su condición de
grupo vulnerable y excluido del poder político. Por último, se hará
una interpretación de los datos recabados acerca de las acciones
afirmativas en materia electoral acordadas e implementadas por el
INE y los OPLE’s, los cuales se han impulsado mediante acuerdos
o juicios para la Protección de Derechos Político-Electorales (JDC),
mismos que han jugado un rol en la ampliación del ejercicio de los
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

11

�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

derechos políticos-electorales a grupos históricamente excluidos
del poder y la representación electoral. Con ello, se propone como
hipótesis que las acciones afirmativas en torno a la comunidad
LGBTTTIQ+ constituyen una ampliación de la democracia
representativa, al reforzar a través de nuevos mecanismos de
representación el ejercicio de los derechos político-electorales de
este grupo históricamente marginado.
La democracia representativa tiene como propósito alcanzar
altos niveles de participación y representación de la diversidad de
intereses que disputan el acceso al poder. Por ello la idea de una
democracia como el gobierno de muchos es también entendida
por Dahl (1997) como poliarquía, en donde los procedimientos
para el acceso y la igualdad en la representación democrática
ocupan un lugar central. Para ello la construcción procedimental
de los sistemas democráticos requiere ámbitos como las acciones
afirmativas que mejoran la integración social en la democracia. En
este sentido las acciones afirmativas para los grupos excluidos como
el LGBTTTIQ+, se interpretan en la perspectiva de la ampliación
de la representación política y del acceso al poder (Pitkin, 1967;
Philips, 1995) como aspectos centrales en la construcción inacabada
de la democracia.
Las acciones afirmativas se sustentan en la igualdad política
como principio articulante de la democracia, en donde los primeros
desafíos de la democracia moderna han sido el sufragio universal y las
condiciones procedimentales para su ejercicio. Sin embargo, en las
últimas décadas el debate se ha centrado no sólo en el voto sino en la
representación y en el acceso al poder de forma sustantiva de actores
excluidos del mismo, en donde la paridad de género propició los
elementos conceptuales y jurídicos para avanzar en una democracia
12

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

paritaria (Gilas, 2016). Es en este sentido que las acciones afirmativas
para la comunidad LGBTTTIQ+ son parte de la construcción de
una democracia que genere condiciones sustantivas para la igualdad
entre los ciudadanos (Bareiro y Soto, 2015). Haciendo efectivo
aspectos identificados por Llanos (2018:73) como son la política de
la presencia (Mayor representación de grupos y sujetos excluidos o
subrepresentados) y la política de la diferencia (Sistema de derechos
para el reconocimiento de la diversidad social) en el sistema
democrático. Es con esta perspectiva que se analizan los avances
de las acciones afirmativas para la comunidad LGBTTTIQ+ en las
entidades federativas de México.
Acciones afirmativas en materia electoral como herramienta
para garantizar derechos
Las acciones afirmativas tienen su origen en Estados Unidos
(Santiago, 2011) al implementarse -desde los años 80- como
consecuencia de la discriminación racial y sexual. Surgieron
en materia de empleo y educación, expresada en casos como el
Sheet Metal Workers contra la Comisión para la Igualdad de
Oportunidades en el Empleo (EEOC) en 1986 (Bolaños, 2016).
De esta manera, una definición de las acciones afirmativas se
refiere a “las medidas de discriminación inversa que son las acciones
positivas que se traducen en cuotas reservadas a los colectivos en
los procesos selectivos para acceder a bienes escasos de la sociedad”
(Giménez, 2011, p. 156). Para acotar el análisis, la definición de acción
afirmativa a utilizar a lo largo de este artículo será la proporcionada
por Saldarriaga y Ramírez (2015) que las define como una “unidad
teórica cuyo objetivo es la incorporación de privilegios para que
los sectores y grupos tradicionalmente excluidos puedan integrarse
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

paulatinamente a los procesos, estructuras e instituciones sociales sin
que se cometa algún tipo de discriminación” (p. 121). Respecto a esta
y otras definiciones del mismo tipo, existe un debate que involucra el
concepto de discriminación positiva y lo que se podría llegar a creer
es una diferenciación entre distintos grupos sociales, sin embargo,
Bolaños (2016) explica esto, al afirmar que “una diferencia de trato
cruzará los límites, y por tanto será una discriminación, si no tiene
justificaciones objetivas y razonables” (p. 317). A nivel jurisdiccional,
esto se refuerza por la Corte Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH) en su opinión consultiva OC-18/03 del 17 de septiembre de
2003, en donde establece que no toda distinción de trato es ofensiva
de la dignidad humana.
En este sentido, recuperamos la tipología de Bolaños (2016),
que contempla cuatro tipos de acciones afirmativas: en primer lugar,
acciones de concientización, referidas a la formación y orientación
en un público, incluyendo la sensibilización en torno a un problema;
en segundo lugar las acciones de promoción, que consisten en
impulsar la igualdad a través de incentivos. En tercer lugar se
tiene a las acciones de discriminación inversa, las cuales establecen
prerrogativas utilizando criterios de diferenciación hacia grupos
históricamente discriminados; y por último tenemos a las acciones
afirmativas de ajustes razonables, que se refieren a modificaciones y
adaptaciones necesarias para garantizar la igualdad de condiciones.
La exposición de esta tipología ayuda a determinar que,
aunque el INE y algunos OPLE´s han implementado tanto acciones
de concientización como acciones de promoción, como se verá más
adelante. Este estudio se concentrará en las acciones de promoción,
al ser las que más abundan y las que se conectan mayormente con
la garantía de derechos político-electorales y la correspondiente
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

ampliación de la democracia representativa. Esto debido a que
las acciones de promoción: “Vinculan no sólo al sujeto, sino que
generan una expectativa en favor de quien adelante la acción deseada
(...) [de modo que se] establecen ciertos beneficios adicionales,
premios o distinciones para quienes promuevan la superación de la
situación de discriminación de un determinado grupo en situación
de vulnerabilidad” (Bolaños, 2016, p. 332). Para que la comunidad
LGBTTTIQ+ sea considerada como grupo social históricamente
discriminado, y ser sujeto a la serie de acciones afirmativas, se puede
realizar un análisis a partir de la serie de pasos propuestos por Saba
(Bolaños, 2016) para determinar la existencia de una desigualdad
manifiesta: 1. Identificar al grupo como entidad individualizable; 2.
Comprobar la existencia de ámbitos relevantes para su desarrollo
autónomo o el ejercicio de sus derechos; y 3. Verificar si dicho grupo
ha sido excluido de dichos ámbitos por un tiempo considerable de
tal manera que dicha exclusión se perpetúe, al tiempo de volverse
natural y normalizada.
De esta manera, se identifica a la comunidad LGBTTTIQ+
como una entidad individualizable con identidad grupal a partir de
que sus miembros comparten una orientación sexual, expresión
sexual y corporalidad diferente a la cis-heterónorma, lo que define a
su vez su condición de exclusión política. Es así que encontramos un
amplio marco de identidades, orientaciones sexuales, expresiones,
corporalidades e identidades de género que han sido históricamente
marginadas de puestos de poder público.
El movimiento de la diversidad sexual contemporáneo
se mantiene en constante evolución y desarrollo, dando origen a
un amplio espectro que permite a las personas nombrarse, crear
identidades y comunidades de lucha, obedeciendo a sus contextos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

sociales, políticos y culturales en los que se desarrollan. Lo anterior,
nos muestra la manera en la que la pertenencia a una comunidad en la
que se comparten gustos, expresiones, orientaciones y preferencias
contribuye a la creación de identidades que motivan a la resistencia
y lucha conjunta por sus derechos.
Hablando específicamente del caso mexicano, las personas
de la comunidad LGBTTTIQ+, continúan siendo ampliamente
discriminadas, tal como lo muestra la primera Encuesta Nacional
sobre Discriminación en México (2005), la cual muestra que nueve
de cada diez homosexuales opinan que existe discriminación por su
condición, y 42.8% afirma haber sufrido algún acto de discriminación
en el último año (Flores, 2007).
Dada la discriminación y acciones de odio en contra de las
personas de la diversidad sexual, es que las acciones afirmativas
son instrumentos de inclusión, igualdad y respeto por los derechos
humanos de dicho sector. Lo anterior se reconoce en la Declaración
de Montreal, resultado de la Conferencia Internacional sobre los
Derechos Humanos LGBT en Montreal (Canadá) en julio de 2006.
Este documento concentra el conjunto de demandas de la comunidad,
expuestas en las ponencias y debates que se llevaron a cabo. Aunque
no menciona explícitamente los derechos político-electorales, hace
un manifiesto de lo importante que es la participación política en la
sociedad de las personas LGBTTTIQ+, exigiendo igualdad legal e
igualdad social, así como participación en la planificación, ejecución
y seguimiento de las políticas.
Otro sustento internacional de las acciones afirmativas
se encuentra en los Principios de Yogyakarta, los cuales surgen
a partir de una iniciativa de la Oficina del Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Conjuntan una
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

serie de normas sobre cómo se aplica la legislación internacional de
derechos humanos a las cuestiones de orientación sexual e identidad
de género. Se presentan como normas legales internacionales
vinculantes que todos los Estados deben cumplir, por lo que al
reivindicar los derechos humanos de la comunidad LGBTTTIQ+,
constituyen una fuente en donde se sustentan acciones a favor de
los derechos político-electorales de este sector. Esto se muestra en
el Principio 25 “El derecho a participar en la vida pública”, el cual
defiende el derecho de las personas de la diversidad sexual a participar
en los asuntos públicos, en su dirección y en la implementación de
políticas, así como postularse a un cargo público. Por lo que instan a
los Estados a realizar una revisión, tanto legal como de sus acciones,
para garantizar que este principio se esté cumpliendo en pro de los
derechos humanos de la comunidad LGBTTTIQ+.
Los derechos político-electorales de las personas de
la diversidad sexual han sido históricamente invisibilizados,
principalmente debido a dos razones: la primera por una masculinidad
que hegemonizó la participación política en hombres; y la segunda
por el sistema político que heteronormaliza al ámbito del poder,
en donde queda poco espacio para mayores niveles de integración
de sociedades intrínsecamente diversas y diferenciadas. Lo anterior
continúa expresándose en la actualidad, aunque se reconocen
avances, tales como el registro de 121 candidaturas a diputaciones
federales de personas pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQ+
en el último proceso legislativo federal (2020-2021). Sin embargo, de
estas 121 candidaturas solamente hay 4 diputadas federales electas
que reconocen su identidad con la diversidad sexual.
La representación legislativa de dicho grupo se hace aún más
necesaria a partir de los datos que recientemente ha proporcionado
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2022), en
la primera Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género
(ENDISEG). La cual refleja estadísticas acerca de la población
LGBTTTIQ+, siendo que 4, 999,548 personas mayores de 15 años
se autodenominan pertenecientes a la comunidad, lo que representa
un 5.1 % de la población mexicana, manifestando una oportunidad
tanto para los partidos políticos en relación con el porcentaje que
podría representar del padrón electoral, como para la realización de
políticas públicas en beneficio de este sector en particular.
Regresando al proceso por medio del cual se determina
la existencia de una desigualdad manifiesta, en este caso de la
comunidad LGBTTTIQ+, se establece que existen ámbitos
relevantes de los que son excluidos, y que impactan directamente en
su desarrollo autónomo o el ejercicio de sus derechos. Un ejemplo
de dichos ámbitos es el político-civil, en donde es:
Poco probable que una persona abiertamente reconocida como
miembro del acrónimo LGBTTTI+, obtuviera los sufragios necesarios para un cargo de elección popular, y no tanto por su
poca o mucha capacidad y preparación, sino que las personas
que pertenecen a esta comunidad son mayormente vulneradas,
juzgadas, señaladas, segregadas y discriminadas en lo social, lo
legislativo y, por supuesto, en lo político, pues en ocasiones se
vulneran esos derechos irrestrictos al ser humano (Alemán y de
los Santos, 2021, pp. 21-22).

Por consiguiente, y tomando en cuenta el estado en que
se encuentra actualmente la discriminación hacia la comunidad y
las condiciones en que se encuentra la representación política, se
presenta al grupo LGBTTTIQ+ como un grupo históricamente
discriminado y excluido, por lo tanto, se hacen necesarias las acciones
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

afirmativas en materia electoral en favor de la comunidad. Estas
tendrán como fin revertir la condición de exclusión y discriminación
que las alejan del ámbito público y mejorar la integración al sistema
político a través de una mejor representación democrática.
De esta manera, las acciones afirmativas son instrumentos
tendientes a maximizar los derechos humanos de los grupos
vulnerables, específicamente los derechos político-electorales.
Brindando con ello más participación en el poder, una protección más
amplia y un marco de atención a los principios de interdependencia,
universalidad, progresividad y continuidad, siendo que “las acciones
afirmativas se han convertido en una herramienta fundamental para
establecer las condiciones de una democracia incluyente” (Andrade,
2022, p. 11). Por lo tanto, este avance apunta a incluir a estos grupos
de la población en la representatividad política y en el acceso al
poder.
Acciones afirmativas en materia de diversidad sexual en México y las entidades federativas
La comunidad LGBTTTIQ+ comenzó a tener representatividad en
cargos de elección pública desde 1997, en donde la primera mujer
declarada abiertamente lesbiana en ostentar un cargo público fue
la ex diputada federal Elsa Patria Jiménez Flores (1997-2000),
quien accedió al poder por representación plurinominal de parte
del Partido de la Revolución Democrática (PRD) (Secretaría de
Gobernación, 2022 y LEDESER, A.C., s.f.). Sin embargo, dado
que el proceso de inclusión ha sido lento y aún se encuentra
sujeto a una serie de estigmas, la representatividad de este
sector en particular se ve sometida a los prejuicios y estereotipos
discriminatorios que no permiten su acceso al poder.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Las acciones afirmativas en materia electoral son facultad
de los Institutos Electorales y del TEPJF, por lo que los avances
se han concentrado a partir de la facultad reglamentaria de los
OPLE´s, lo que también ha sido reforzado a nivel jurisdiccional
con las sentencias SUP-RAP-121-2020 y acumuladas. Esto
genera una amplia gama de acciones afirmativas, lo que se
deriva de diversas resoluciones que consideran a las acciones
afirmativas con un amplio fundamento constitucional, siendo
que este mismo instrumento tutela los principios y acciones para
promover las acciones en favor de la comunidad LGBTTTIQ+.
Además, lo anterior se sustenta en la jurisprudencia P./J.
20/2014, en donde queda establecida que la Constitución y los
tratados internacionales constituyen un parámetro de control
constitucional.
Dadas estas condiciones, las acciones afirmativas en
materia electoral han tenido grandes avances en sectores de
la población como las comunidades indígenas y las mujeres,
quienes inclusive poseen un nivel alto de profundidad de la
acción afirmativa, al encontrarse consagrado en la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos (art. 2 en el caso de
los pueblos indígenas; y art. 1, párrafo quinto, 35 fracción II y
41 párrafo primero, en el caso de la paridad de género). De esta
manera, estos conjuntos de resoluciones sientan un precedente
para las acciones afirmativas en materia de diversidad sexual, tal
y como lo demuestran las solicitudes de acciones afirmativas las
cuales se fundamentan en:
El artículo 1º, párrafo quinto, en relación con los diversos 35,
fracción II, y 41, párrafo primero, Base I, párrafo segundo, de

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

la CPEUM en cuanto a favorecer la inclusión y el ejercicio de
derechos político-electorales en su vertiente de ser votado de
un sector de la población que históricamente ha sido estigmatizado y excluido de la participación de las decisiones políticas
de la sociedad como son las personas de la diversidad sexual
(INE, 2021, s/p).

De esta manera, se han establecido una serie de sentencias y
tesis que han nutrido la justificación jurisdiccional de las acciones
afirmativas en favor de las personas de la diversidad sexual, las
cuales han motivado su promoción a lo largo de los distintos
OPLE´s del país. Aunque existieron algunos antecedentes, la
primera figura jurisdiccional que obliga a los institutos electorales
a la implementación de acciones afirmativas en favor de la
comunidad LGBTTTIQ+ es la sentencia SUP-RAP-121/2020 y
acumulados, la cual insta al INE a la implementación de acciones
afirmativas a favor de grupos vulnerables, en donde se considera
a las personas de la diversidad sexual.
A raíz de dicha sentencia, el INE aprobó el acuerdo INE/
CG160/2021 e INE/CG18/2021, el cual contemplaba la instauración
de cuotas progresivas como acciones afirmativas para diversos
grupos en situación de vulnerabilidad histórica, aprobando para
el proceso electoral federal 2020-2021 acciones afirmativas para
personas afromexicanas, personas con discapacidad, personas de
la diversidad sexual, personas indígenas y personas migrantes.
Esto generó un amplio sustento constitucional y jurisdiccional
respecto a la integración y ampliación del sistema democrático
en México.
Asimismo, se instó a los OPLE´s a realizar lo mismo en las
elecciones locales, dando origen a una serie de sentencias y tesis
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

que fundan las acciones afirmativas en favor de la comunidad
LGBTTTIQ+, las cuales se muestran en la figura 1:
Figura 1.
Justificación jurisdiccional de las acciones afirmativas en favor
de la comunidad LGBTTTIQ+
Temática de la acción

Justificación jurisdiccional

La acción afirmativa debe ser una
cuota específica para personas de la
diversidad.

SUP-JDC-59/2022,
SX-JDC-62/2022

La acción afirmativa debe ser por
ambos principios Mayoría Relativa y
Representación Proporcional.

SX-JDC-62/2022

La cuota puede fundarse en la Constitución y los Tratados Internacionales y no necesita una ley habilitante,
ni le aplica el artículo 105.

SUP-REC-117/2022,
SUP-REC-123/2022

La acción afirmativa puede establecerse incluso iniciado el proceso
SUP-REC-123/2022
electoral y hasta el registro de las candidaturas.
La acción afirmativa no violenta los
principios de autoorganización y autodeterminación de los partidos no
son óbice en la ideología o plataforma política de los mismos.

SUP-REC-117/2022

En la acción afirmativa se deben respetar los datos personales.

SUP-REC-117-2022

Fuente: Rodríguez (2022).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Asimismo, es importante mencionar que la mayoría de
las acciones afirmativas en las diversas entidades federativas
han sido promovidas por ciudadanos e inclusive por miembros
de partidos políticos, a través de los JDC. Lo cual implica que la
regulación del ejercicio de dichos derechos y su aplicación son
acordes al principio de igualdad y no discriminación, instando a
las autoridades electorales a adoptar las medidas necesarias para
garantizar su protección.
A nivel federal, las acciones afirmativas implementadas
para el proceso electoral federal 2020-2021 se materializaron
en la modificación a los Lineamientos y Reglamentos para
el Registro de Candidaturas, siguiendo lo establecido en el
acuerdo INE/CG18/2021, de manera que se estableció una cuota
mínima de 3 candidaturas para la comunidad LGBTTTIQ+, que
contempla:
Postular 2 fórmulas integradas por personas de la diversidad
sexual en cualquiera de los 300 Distritos Electorales; mientras,
en el caso de las candidaturas de representación proporcional,
se debería reservar 1 fórmula dentro de los primeros diez lugares de la lista de cualquiera de las cinco circunscripciones
electorales (Andrade, 2022, p. 12)

El resultado de la acción afirmativa a nivel federal fue el
registro de al menos 102 candidaturas a diputaciones federales,
aunque las personas ganadoras solamente fueron cuatro,
destacando a María Clemente García Moreno de Movimiento
de Regeneración Nacional (Morena) de la Ciudad de México;
y a Salma Luévano Luna de Morena, Diputada Federal por
Aguascalientes.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Figura 2.
Avance de las acciones afirmativas a favor de la comunidad LBGTTTIQ+ en México.

Fuente: elaboración propia con información de los OPLE´s y las sentencias emitidas por las salas regionales y la sala superior del
TEPJF, así como diferentes medios de comunicación.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Por el contrario, la situación de las acciones afirmativas en
favor de la comunidad LGBTTTIQ+ en las entidades federativas
es diversa, principalmente debido a que, aunque todos los OPLE´s
recibieron la indicación de parte del TEPJF y del INE de diseñar
e implementar dichas acciones, no todas las implementaron de la
misma forma. Algunos OPLE´s tendieron a omitir la indicación,
otros a reglamentar solamente a partir de la demanda de la
ciudadanía a través de JDC, y algunos a tener buena disposición
al diseñar e implementar las acciones afirmativas, teniendo
buenos resultados con candidaturas electas o simplemente con
su postulación.
Para facilitar el análisis, la implementación de las acciones
afirmativas a lo largo de las entidades federativas fue dividida en
cuatro clasificaciones: 1. No cuenta con acción afirmativa; 2. Cuenta con acciones afirmativas de concientización, entre las que se
contempla la visibilización y reconocimiento; 3. Se diseñó e implementó la acción afirmativa, materializada en acuerdos y lineamientos; y por último, 4. Implementación de acciones afirmativas con
resultados concretos, es decir, la representación efectiva al contar
con candidatos electos pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQ+. La siguiente figura representa dicha clasificación a través de
un mapa de las entidades federativas en México.
La investigación realizada a través de la revisión de
documentos y acuerdos oficiales del INE, del TEPJF y de los
OPLE´s, así como de información de los medios de comunicación,
ha revelado que en total 21 entidades federativas han impulsado
acciones afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+,
materializadas en cuotas de representación que, como regla
general, se manifiestan en la modificación de los lineamientos y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

reglamentos para el registro de candidaturas a cargos de elección
popular, haciendo obligatorias la postulación de candidaturas
por parte de los partidos políticos. Las 21 entidades federativas
con acciones afirmativas en la materia fueron agrupadas en dos
dimensiones de análisis: 1. entre las que tuvieron resultados
efectivos con personas de la diversidad sexual obteniendo los
cargos de elección popular a los que fueron postulados y; 2. las
que implementaron las acciones afirmativas, pero no han tenido
resultados tangibles, es decir, con la ocupación de los espacios de
representación popular para las personas LGBTTTIQ+.
La implementación de las acciones afirmativas en favor
de este sector poblacional a lo largo del país es relativamente
reciente, impulsada a lo largo del territorio nacional a partir de
la sentencia SUP-RAP-121/2020 y los acuerdos INE/CG160/2021
e INE/CG18/2021 ya mencionados, por lo que la mayoría de las
entidades federativas aprobaron la acción afirmativa entre 2020
y 2021, a excepción de la Ciudad de México (2012), que ha sido
la entidad más avanzada en cuanto a derechos de la comunidad
LGBTTTIQ+ en el país.
De esta manera, los resultados de las acciones afirmativas
a nivel nacional fueron mayormente visibilizados en las elecciones
locales y federales de 2021, siendo que solamente 5 entidades
federativas cuentan con cargos públicos ocupados y ganados
por personas de la diversidad sexual. En la Ciudad de México,
se presentaron 5 candidaturas, de las cuales triunfó Temístocles
Villanueva, quien fue electo diputado, mientras que en el estado
de Hidalgo se presentaron 30, ganando una diputación Ángel
Tenorio. Este estado en particular cuenta con casos emblemáticos
en la historia de la representación, con:
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Diana Laura Marroquín Bayardo, (...) [mujer trans, quien]
compitió por la diputación federal del distrito 04 del Estado de
Hidalgo, en el proceso 2012. De igual forma, fue precandidata
a gobernadora de Hidalgo por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el año 2016; nuevamente en el año 2018 fue
candidata del Partido del Trabajo, en la coalición Movimiento
Progresista, a diputada federal por el distrito 04 con cabecera
en Tulancingo, Hidalgo. En diciembre de 2018 fue la primera
mujer transgénero en representar a un partido en el Instituto Electoral del Estado de Hidalgo, por el Partido del Trabajo
(Caldelas, 2022, p. 135).

En Morelos se cuentan con tres regidoras de la diversidad
sexual: Mónica García, Venus Ailin de Sousa y Juan Carlos
Castilla. En Baja California, aunque se presentaron 13 candidaturas
al Congreso local, entre quienes destaca Víctor Aguirre como
candidato, no resultó electa ninguna candidatura LGBTTTIQ+.
Sin embargo, se cuenta con una persona electa perteneciente a la
comunidad en el ayuntamiento de Tijuana.
En Oaxaca los resultados del proceso electoral local
2021 se reflejan en la presentación de “12 candidaturas por MR
[mayoría relativa] (2.4% del total) y 12 por RP [representación
proporcional] (4.4% del total), resultando electas 2 personas
LGBTTTIQ+muxhe. En concejalía, se presentaron 495
candidaturas de 14,323 (3.4%) y resultaron electas 76 personas
LGBTTTIQ+muxhe equivalente al 3.14% del total” (Bautista y
Velásquez, 2022, p. 35).
En la categoría “cuenta con cuota como acción
afirmativa” existen otras 15 entidades federativas que diseñaron
e implementaron acciones afirmativas para el proceso electoral
local 2021 y aunque algunas de ellas tuvieron postulaciones
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

a candidaturas de personas pertenecientes a la diversidad
sexual, esto no se reflejó en la victoria en casillas o en una mejor
representación legislativa. Entre estas entidades federativas,
abundan las que postularon solamente una candidatura (al
menos públicamente): Campeche, con la postulación de una
persona trans a diputación local; Durango, con la postulación
a diputación local de Tadeo Campagne; Querétaro, con Walter
López, candidato a la presidencia municipal de Querétaro;
Sinaloa, con la candidatura de Benjamín Ramón Jalapa por el
distrito local 14; Sonora, en donde Daniel del Sol se registró como
candidato al distrito local 10 de Hermosillo; Tamaulipas, en donde
Harley Frida Barral, una mujer trans, se presentó como candidata
al congreso local; y Yucatán, con Quique Polanco, candidato a
diputado por el distrito 2 de Mérida.
Por otro lado, también hubo entidades federativas que,
aunque acordaron la implementación de acciones afirmativas,
no mostraron candidaturas LGBTTTIQ+, como lo fueron Baja
California Sur, Chiapas y Guerrero. Asimismo, también se cuenta
con entidades federativas que tuvieron un número moderado de
candidaturas de personas de la diversidad sexual: Guanajuato (3),
Puebla (4) y Zacatecas (4); así como las que tuvieron candidaturas
numerosas, como Michoacán (56) y Nuevo León (40).
La tercera categoría, “acciones afirmativas de
concientización” se refiere a aquellas entidades federativas que no
han aprobado cuotas de representación como acción afirmativa
para la comunidad LGBTTTIQ+, pero que han realizado acciones
de concientización y visibilización de la comunidad. Tal es el
caso del estado de México, en donde existe constante promoción
de los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+, lucha contra la
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

discriminación y violencia, además de la invitación de los partidos
políticos a formar parte de las candidaturas, teniendo como
resultado la postulación de tres candidaturas y dos victorias, así
como la presencia de Adolfo Cerqueda Rebollo como presidente
del ayuntamiento de Nezahualcóyotl.
En esta categoría también se encuentra Aguascalientes,
en donde a partir de la resolución del Tribunal Electoral del
Estado de Aguascalientes (TEEA) se ha considerado la inclusión
expresa en la convocatoria a la comunidad LGBTTTIQ+, presente
en el expediente SUP-JDC-1109/2021 y TEEA-JDC-018/2020, la
cual contempla la inclusión de la casilla “no binario” al momento
de seleccionar el género. Dicha sentencia fue impulsada desde la
sociedad civil, signada por la presidenta del Colectivo “Juntes
por el Camino de la Diversidad”, Salma Luévano Luna. En la
demanda se requería la incorporación de cuotas arcoíris para
la conformación de los consejos distritales, y aunque en un
principio se encontró con la negativa del OPLE de Aguascalientes,
la solicitante impugnó dicha negativa ante la sala regional
Monterrey del TEPJF, dando origen a una cuota arcoíris y otras
para grupos vulnerables, confirmadas por la sala regional y la sala
superior (Baena, 2022).
Chihuahua ha impulsado recientemente acciones de
concientización, con la aprobación del protocolo y la guía de
actuación para prevenir la discriminación por identidad y
expresión de género en el ejercicio de los derechos políticos y
electorales de las personas de la diversidad sexual. Esta guía tiene
como objetivo contribuir a “eliminar las barreras normativas,
actitudinales, procedimentales, materiales y comunicacionales
que dificultan que las personas de la comunidad LGBTTTIQ+
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

puedan acceder y concretar, de manera efectiva, su derecho al
voto y de participación” (Instituto Estatal Electoral Chihuahua,
2022). Por el contrario, esta entidad también cuenta con
antecedentes de haber omitido la implementación de acciones
afirmativas, tal como lo denunciaba el JDC-45/2021, en el
cual se buscaba la participación política de las personas de
la comunidad de la diversidad sexual. Asimismo, en la Ley
para Prevenir y Eliminar la Discriminación en el Estado de Chihuahua
se establece la necesidad y obligación a los órganos públicos
estatales de establecer acciones afirmativas progresivas, tal
como lo menciona el artículo 3, sin embargo, no es explicita
sobre acciones afirmativas en materia electoral o en protección
de los derechos político-electoral.
Por otro lado, el Instituto Electoral del Estado de Colima,
aunque no ha implementado ni discutido acciones afirmativas en
favor de la diversidad sexual, cuenta con algunos materiales que
promueven la concientización en contra de la discriminación hacia
este sector de la población, tal como lo muestran los Lineamientos
para el uso del lenguaje incluyente, no sexista y no discriminatorio en el
Instituto Electoral del Estado de Colima.
Por último, se encuentra Nayarit, en donde el OPLE
ha promovido los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+,
sin embargo, aún no se les incluye en la elección a cargos de
elección pública. Además, en Jalisco existe el Pacto por el Respeto,
Reconocimiento y Participación de las personas de la Diversidad Sexual
LGBTTT+, el cual contempla la capacitación para la inclusión
y el compromiso con la comunidad de la diversidad sexual, no
obstante, no considera las cuotas de representación para cargos
públicos.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La última categoría, “no cuenta con acción afirmativa”,
hace referencia a las entidades federativas que no han aprobado
cuotas de representación como acciones afirmativas, ni han
demostrado acciones afirmativas de concientización. Dentro de
esta categoría se habrá de destacar dos tipos de casos: aquellos
en los que la sociedad civil o los tribunales electorales locales
han impulsado la implementación de acciones afirmativas,
encontrándose con la negativa del OPLE, y aquellos en donde
a pesar de no contar con acciones afirmativas aprobadas, han
tenido candidaturas LGBTTTIQ+ e inclusive representantes de
la diversidad sexual en cargos de elección popular.
Todas las entidades federativas que no cuentan con
acciones afirmativas a favor de la comunidad LGBTTTIQ+
aprobadas se han enfrentado a diversos procesos en los que se
demanda su omisión y negativa. En el caso de Coahuila, el TEPJF
a través del expediente SM-JDC-167/2021 denunció la omisión de
la inclusión de la comunidad LGBTTTIQ+ en el proceso electoral
2021, promovido desde:
La comunidad San Alfredo A.C., [en donde] se le pidió al IEC
que para el proceso Electoral 2021 se implementará el acceso de
las personas LGBT+ a cargos de elección popular, pero por razones de que ya había iniciado del proceso electoral, fue considerada para su análisis al término del mismo, aunque exhortó a
los partidos políticos incluir a personas de grupos vulnerables
en los registros de cargos a elegirse en el proceso electoral 2021
(IEC/CG/032/2021) (Hernández, 2022, p. 54).

También se destaca el recurso de queja TECZ-RQ-02/2021,
denunciando de igual manera la omisión de acciones afirmativas.
Lo que se resolvió fue la publicación de un acuerdo para iniciar
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

y planear los trabajos para las acciones afirmativas a favor de la
comunidad LGBTTTIQ+, así como la vinculación con el Congreso
local para su regulación, y la invitación a los partidos políticos
para promover la participación de las personas LGBTTTIQ+ en
los registros de candidaturas. (Hernández, 2022, p. 55). Producto
de esta iniciativa, se ha tenido más compromiso del OPLE de
Coahuila frente a la participación política de las personas de la
diversidad sexual, tal como lo muestra el foro para la inclusión
organizado en 2022.
En Quintana Roo, los expedientes JDC/015/2021 y su
acumulado JDC/021/20201, en donde se buscaba la inclusión
política de las personas de la diversidad sexual en las candidaturas
a cargos de elección pública y se denunciaba discriminación,
fueron desechados por el Tribunal Electoral de Quintana Roo
declarado improcedente. Sin embargo, la Sala Superior ordenó
establecer acciones afirmativas para la comunidad LGBTTTIQ+,
presente en la sentencia SUP-REC-123/2022, confirmando la
resolución emitida por la sala regional (SX-JDC-62/2022) en la
que ordenó al OPLE de Quintana Roo la emisión de lineamientos
para la implementación de acciones afirmativas a favor de la
comunidad LGBTTTIQ+.
En San Luis Potosí se solicitó la inclusión de las personas
de la diversidad sexual a través de los oficios 072 y 073 dirigidos
al Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana,
solicitando la inclusión de candidatos LGBTTTIQ+ en la
postulación de candidaturas. La respuesta a dichos oficios fue una
recomendación a los partidos políticos para incluir candidaturas
de personas de la diversidad sexual, aunque no fue una obligación
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

expresa a los partidos a cumplir con una cuota, por lo que no es
considerado acción afirmativa.
Tabasco no ha tenido denuncias por omisión de
implementación de acciones afirmativas, y aunque no cuenta con
acciones afirmativas aprobadas, tiene planes para la realización
de un estudio que refleje la efectividad en la aplicación de acciones
afirmativas a favor de grupos vulnerables, tal como lo muestra el
acuerdo CE/2021/013 del Instituto Electoral y de Participación
Ciudadana de Tabasco.
En Tlaxcala, el interés de la sociedad civil organizada
en colectivos LGBTTTIQ+ se ha demostrado a partir de los
diferentes oficios dirigidos a la Secretaría Ejecutiva del Instituto
Tlaxcalteca de Elecciones, con los folios 0292, 0342 y 0423, sin
embargo, se dio una respuesta negativa a la implementación de
las acciones afirmativas, expreso en el acuerdo ITE-CG 34/2021.
Por último, a partir de la negativa del OPLE de Veracruz
de implementar acciones afirmativas en favor de la comunidad
LGBTTTIQ+, el Tribunal Electoral de Veracruz revocó dicho
acuerdo a partir de una impugnación interpuesta por militantes
de Morena pertenecientes a la diversidad sexual. Dicha omisión
ya había sido denunciada en el Acuerdo del Consejo General del
Organismo Público Local Electoral del estado de Veracruz, por el que se
aprueba el Estudio sobre la viabilidad de implementar acciones afirmativas
en favor de personas indígenas y jóvenes, sin embargo, no fue hasta la
impugnación del acuerdo OPLEV/CG068/2021 emitido por el
Consejo General del OPLE, en que se revoca dicho acuerdo y se
insta al OPLE a implementar acciones afirmativas.
En segundo lugar, tenemos a dos casos especiales,
en donde no se cuenta con acción afirmativa, pero se han
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

presentado candidaturas LGBTTTIQ+: en este caso se
encuentra San Luis Potosí, con las candidatas trans Vanessa
Esmeralda Hernández y Bárbara Irazamy Portillo (suplente
y propietaria) quienes contendieron por el distrito 5 local.
Además, también se destaca Veracruz, con la candidata al
congreso local, Jazz Bustamante.
Como ya se mencionó, la implementación de dichas
acciones afirmativas se mantiene en acuerdos y sentencias
de las autoridades electorales tanto locales como nacionales,
lo que sumado a su reciente difusión y ejecución a lo largo del
país, ha resultado en que el nivel de profundidad de la acción
afirmativa no haya pasado al orden jurídico como a las leyes
electorales y las constituciones locales, manteniéndose en un
nivel reglamentario. A esta afirmación se excluye la Ciudad de
México, la cual en el artículo 11, sección H, establece como grupo
de alta prioridad a la comunidad LGBTTTIQ+ reconociendo sus
derechos, protegiéndolos y promoviendo “Medidas de nivelación
con enfoque de atención diferencial” (sección B, fracción 3, inciso
a). Además, insta a las autoridades de la Ciudad de México
a realizar estas actividades de reconocimiento, protección y
garantía, sumado a la promulgación de la Ley para el Reconocimiento
y la Atención de las Personas LGBTTTI de la Ciudad de México, que
establece los derechos políticos-electorales para postularse a
candidaturas. Sin embargo, la mayoría de las acciones afirmativas
fueron impulsadas desde la sociedad civil, tal como lo muestra la
figura 3 con la cantidad de JDC promovidos tanto por miembros
de asociaciones civiles LGBTTTIQ+ como militantes de partidos
políticos.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Figura 3.
Acuerdos, sentencias e instrumentos jurisdiccionales que promueven,
impulsan e implementan acciones afirmativas en favor de la comunidad
LGBTTTIQ+.

Entidad
federativa

Acuerdo del OPLE

Sentencia (Sala regional y
sala superior)

Aguascalientes S/I

TEEA-JDC-018/2020,
TEEA-JDC-007/2021,
SUP -JDC-59/2022, SUPREC-117/2022 y SUPJDC-1109/2021

Baja California S/I

RI-47/2020 Y ACUMULADOS del Tribunal de Justicia
Electoral del Estado de Baja
California (TJEEBC)

IEEBCS-CG051-MARBaja California
ZO-2021 y IEEBCSSur
CG095-ABRIL-2021

S/I

Campeche

CG/34/2020

TEEC-JDC-8-2021

Coahuila

IEC/CG/032/2021

SM-JDC-167/2021 y TECZRQ-02/2021

Chiapas

IEPC/CG-A/049/2021,
IEPC/CG-A/050/2021 y TEECH-JDC-029-2021
IEPC/CG-A/085/2020

Chihuahua
Durango

JDC-45/2021
IEPC/CG145/2021 y
IEPC/CG51/2020

S/I

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Guerrero

094/SO/24-03-2021

SUP-JDC-304/2018 Y
ACUMULADOS

Hidalgo

IEEH/CG/018/2021

TEEH-JDC-025/2021

Michoacán

IEM-CG-72-2021

Morelos

S/I

TEEM/JDC/26/2021-3 Y
SU ACUMULADO TEEM/
JDC/27/2021-3

Nuevo León

CEE/CG/027/2021 y
CEE/CG/014/2021

JDC-033/2021 Y ACUMULADOS

Oaxaca

IEEPCO-CG-36/2021

JDC/62/2021

Puebla

CG/AC-028/2021

Quintana Roo S/I

JDC/015/2021, SXJDC-62/2022 y SUPREC-123/2022

Querétaro

IEEQ/CG/A/025/21

S/I

Sinaloa

IEES/CG039/2021

S/I

Sonora

CG121/2021

RA-TP-08/2021 y acumulados

Tamaulipas

IETAM/CG-35/2020

S/I

Tlaxcala

ITE-CG 34/2021

S/I

Fuente: elaboración propia con información de los OPLE´s y las sentencias
emitidas por las Salas Regionales y la Sala Superior del TEPJF.

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En 2022 han existido múltiples esfuerzos desde los OPLE´S
y el TEPJF por garantizar, promover e impulsar los derechos
político-electorales de la comunidad LGBTTTIQ+, tal como lo
demuestra los distintos foros y paneles organizados en el marco
del Día Mundial de la Diversidad Sexual (28 de junio), destacando
el Foro para la inclusión en Coahuila, organizado por el Instituto
Electoral en Coahuila; la mesa de trabajo titulada “La comunidad
LGBTTTIQ+ y sus Derechos Políticos Electorales: Avances y
desafíos”, organizada por el Instituto Electoral del Estado de
México; el Panel: “Derechos políticos-electorales de las Personas
de la Diversidad Sexual LGBTTTI+” organizado por el Instituto
Electoral del Estado de Guanajuato; y el Panel “Derechos PolíticoElectorales de Integrantes de las Comunidades LGBTTTIQ+:
Avances y Desafío”, de parte del Instituto Estatal Electoral de Baja
California. Este tipo de eventos constituye un mecanismo por medio
del cual se escuchan las demandas y necesidades de las personas de la
comunidad, a fin de conocer sus inquietudes y realizar un adecuado
diseño e implementación de las acciones afirmativas.
Otra de las iniciativas por la que las autoridades tanto
electorales como legislativas han promovido los derechos es la
convocatoria a una “Declaración sobre derechos políticos electorales
de la población LGBTTTIQ+ en el continente americano”. La cual
prevé poner a discusión los retos a los que se enfrenta este sector,
la manera en que se ha relegado de la agenda pública la garantía
de sus derechos y el activismo que hay detrás de toda la lucha por
la reivindicación de estos derechos. Este ejercicio constituye un
esfuerzo por ampliar la democracia representativa en toda América,
en donde se tendrá participación de las 35 naciones americanas, y
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

cuenta con el apoyo de intersectorial y multinivel de los tomadores
de decisiones en el ámbito político-electoral.
Asimismo, las acciones afirmativas implementadas por los
OPLE´s en favor de la comunidad LGBTTTIQ+ han suscitado
controversias con el carácter constitucional de la paridad de
género, es decir, se ha creado una superposición entre las acciones
afirmativas en favor de las mujeres, a quienes se les reserva el
50% de las candidaturas, y las acciones afirmativas en favor de la
comunidad, que en la mayoría de los estados cuentan con una cuota
de representación.
Esta controversia se expresa en los hechos que involucraron
al Instituto Electoral de Quintana Roo, luego que se ordenara la
sustitución del candidato de Morena al haber ocupado la quinta
posición de la lista de diputaciones por representación proporcional
como persona no binaria, siendo que dicho lugar se encontraba
reservado a las mujeres. Inicialmente, la sala regional Xalapa
determinó al recurrente inelegible al existir una sentencia firme que
lo sancionó por violencia política de género, a lo que se presentó
una demanda de reconsideración. Finalmente, la controversia fue
resuelta por la sala superior del TEPJF, confirmando la resolución
de la sala Xalapa al considerar constitucional el impedir postular
a personas no binarias en los lugares reservados para mujeres, sin
embargo, esto llevó a una armonización entre acciones afirmativas
para personas no binarias y el principio de paridad, presente en
el expediente SUP-REC-256/2022. El cual determinó que, en el
caso de la postulación de candidaturas de personas no binarias, los
lugares que habrán de ser cedidos son los correspondientes a los
hombres, quienes conforman el sector que históricamente no ha
sido discriminado en materia de representación política.
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Finalmente, identificamos que las acciones afirmativas en
favor de la comunidad LGBTTTIQ+ se presentan como cuotas de
representación en materia electoral con el objetivo de garantizar el
acceso al poder de grupos de la población históricamente discriminados
y marginados, así como asegurar la representación de la pluralidad
social en el ejercicio del poder político. De esta manera, las acciones
afirmativas en favor de un grupo vulnerable se consolidan como un
mecanismo para la igualdad, asumiendo asimetrías y desigualdades
estructurales en la sociedad. Esto según diversos autores (Domínguez,
2019; Flores, 2007 y Durango 2016) representa un proceso de
ampliación y mejora de la democracia representativa, en su tarea de
integrar la mayor cantidad de actores en el ejercicio del poder.
Conclusiones. Acciones afirmativas y democracia en México
En México las acciones afirmativas para la diversidad sexual han
avanzado en la última década, aunque a nivel federal y en las
entidades federativas observamos distintos esfuerzos con niveles
de institucionalización diferentes. Lo anterior es un proceso que
amplía los alcances de la democracia representativa, ya que las
acciones afirmativas son herramientas para la integración de grupos,
comunidades y actores históricamente excluidos del ejercicio del
poder político. De esta manera, las acciones afirmativas constituyen
un mecanismo que facilita la profundización de la democracia y la
representación política.
La evidencia revisada permite señalar que las acciones
afirmativas impactan en la democracia representativa a través de tres
aspectos: en primer lugar, la integración de grupos históricamente
marginados en procesos de toma de decisión en cargos públicos
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

y de elección popular, disminuyendo la discriminación y exclusión
del sistema político. En segundo lugar, las acciones afirmativas
constituidas como un canal institucional para la participación e
integración de los grupos históricamente marginados, ya que son
las asociaciones civiles y militantes de partidos políticos los que
han denunciado la falta de representación política a través de los
JDC. El tercer aspecto es referente a la mejora en la democracia
representativa, debido a que a partir de las acciones afirmativas el
modelo de representación e integración se robustece con la inclusión
de diversos sectores de la población, especialmente aquellos que
históricamente han sido discriminados y marginados, los cuales en
contadas ocasiones han tenido acceso al poder. De esta manera, los
órganos de decisión pública y el ejercicio del poder se enriquecen
con la pluralidad que ofrecen las acciones afirmativas, dando más
oportunidad a la promoción de agendas de un sector específico o al
mejor diseño e implementación de políticas públicas.
También se reconoce el carácter íntimo que debe tener la
relación entre acciones afirmativas con los derechos humanos, en
específico los derechos político-electorales, ya que son una herramienta
que permite la garantía de dichos derechos a pesar de las estructuras
que discriminan y marginan. Por lo tanto, las acciones afirmativas
contribuyen a la protección de los derechos político-electorales, al
garantizar el derecho al voto y a ser votado consagrado en el Art. 35
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
En este sentido, y dado lo reciente de este tipo de acción
afirmativa, es que uno de los desafíos a los que se enfrentan tanto
las autoridades electorales como demás actores participantes
en el proceso electoral, es la visión binaria (heteronormativa y
cis-heteropatriarcal) que prevalece, los prejuicios sociales y la
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discriminación, dificultando la implementación de las acciones
afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+. Por otra
parte, un desafío será que estos mecanismos representen al amplio
espectro de diversidades existentes, ya que la presentación de
candidaturas LGBTTTIQ+ en los procesos electorales pasados
reflejan la poca representación de todas las identidades del acrónimo
de la comunidad. Esto también es una denuncia que hacen algunos
miembros de asociaciones civiles de la diversidad sexual, debido
a que las candidaturas se ven más ocupadas por hombres gay y
personas trans, pero no se observa una representación de mujeres
lesbianas, personas bisexuales, intersexuales, o queer. Aun cuando
los datos de las personas postuladas a candidaturas son protegidos,
las candidaturas en la que las personas se declaran abiertamente
pertenecientes a la comunidad son en su mayoría gay o trans,
dejando fuera a otros grupos de la comunidad.
En este sentido, no basta con las acciones afirmativas para la
integración de la diversidad sexual en el ámbito electoral, sino que es
necesario superar el patriarcado, los sistemas de opresión y los prejuicios en contra de la población LGBTTTIQ+ que no permiten muchas veces a los candidatos a llegar al poder, por más que los partidos
políticos estén obligados a postular candidatos. De esta manera, un
desafío para los actores electorales será la concientización de la sociedad en general desde la educación de las infancias hasta la capacitación de los funcionarios electorales, así como a los partidos políticos.
El análisis de las acciones afirmativas en México coincide
con otros hallazgos (Domínguez, 2019; Flores, 2007 y Durango,
2016) que reconocen que estas acciones constituyen un paso desde
la institucionalidad por compensar la vulneración de los derechos
político-electorales de un grupo de la población
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Es así que se consolida la idea de que la implementación
de las acciones afirmativas surge de la “imperante e impostergable
necesidad de que estos grupos históricamente subrepresentados
accedan a cargos de elección popular, donde se toman decisiones
que trascienden en sus vidas, [...] ya que representan a estos sectores
discriminados” (Baena, 2022, p. 26). Los resultados se observan
con miembros de la comunidad LGBTTTIQ+ siendo parte de los
órganos de poder y decisión pública, lo que se traduce en una agenda
pública a favor de los problemas de las personas de la diversidad
sexual, tal como lo muestra la iniciativa de reforma constitucional “del
artículo 35 constitucional, así como de la legislación electoral, para
que sean incluidas cuotas para grupos en situación de vulnerabilidad
y así poder asegurar el acceso real y efectivo de dichos grupos a los
cargos de elección popular” (Mercado, 2022, p. 59).
Finalmente, el análisis del desarrollo de las acciones
afirmativas a favor de la diversidad sexual nos permite dar
cuenta de la importancia de la integración e inclusión de grupos
históricamente marginados en órganos de decisión pública, tales
como los congresos locales y los ayuntamientos. Esto da lugar a
una democracia representativa plural (Dahl, 1997), en donde la
sociedad civil toma un papel preponderante, al ver la pluralidad de
sus intereses representados en el ejercicio del poder público. De esta
manera, las acciones afirmativas en materia electoral se consolidan
no sólo como canales institucionales que permiten la integración,
la inclusión y la pluralidad, sino que también funcionan como un
mecanismo de ampliación de la democracia representativa mexicana
y de protección de derechos humanos de un grupo históricamente
marginado como lo es la comunidad LGBTTTIQ+.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En torno a la dimensión filosófica del pensamiento
de Armando Hart. Rasgos generales
About the philosophical dimension of Armando Hart’s
thought. General features
Yenisey López Cruz1
Resumen: Los estudios filosóficos en torno a personalidades de la
historia de Cuba han marcado desde algunos años una tendencia hacia
el rescate de la identidad nacional. Fundamentalmente, las reflexiones
colocan su atención en los períodos comprendidos antes del triunfo
revolucionario. Sin embargo, muchos de los protagonistas de este suceso
cultural, han expresado un pensamiento propio, electivo y universal.
Por eso una de las urgencias que a nuestro juicio tiene la Filosofía en la
actualidad, se refiere al rescate de estas ideas generadas en el proceso
de construcción del socialismo cubano. Uno de estos pensadores es
Armando Hart Dávalos, representante de la generación del centenario
y sujeto activo de este proceso, quien tuvo un pensamiento auténtico,
antidogmático, electivo y universal. En tal sentido el objetivo nuestro
es aproximarnos a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando
Hart Dávalos y su contribución al constructo teórico cubano.
Palabras clave: Armando Hart, pensamiento electivo, antidogmático,
marxista.
1 Profesora. Universidad
yeniseylopezcruz79@gmail.com

de

Oriente,

Santiago

de

Cuba.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Abstract: Philosophical studies about personalities from the history
of Cuba have for some years marked a trend towards the rescue of
national identity. Fundamentally, the reflections focus their attention
on the periods before the revolutionary triumph. However, many of the
protagonists of this cultural event have expressed their own elective
and universal thought. For this reason, one of the urgencies that in
our opinion Philosophy currently has, refers to the rescue of these
ideas generated in the process of construction of Cuban socialism.
One of these thinkers is Armando Hart Dávalos, representative of
the centennial generation and active subject of this process, who had
an authentic, anti-dogmatic, elective and universal thought. In this
sense, our objective is to approach the philosophical dimension of the
thought of Armando Hart Dávalos and his contribution to the Cuban
theoretical construct.
Key words: Armando Hart, elective thought, antidogmatic, marxist.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-57

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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Introducción
En la actualidad los estudios filosóficos se enfrentan a la necesidad
de proyectar miradas críticas y constructivas ante las complejas
problemáticas que enfrenta la humanidad. En Cuba estas miradas
han estado acompañando los procesos sociopolíticos que
marcaron nuestra historia. Sin embargo el estudio de las ideas en
Cuba aún posee muchos vacíos teóricos. Una de las consecuencias
de esta problemática se evidencia a partir de identificar por medio
de la historiografía, el tratamiento privilegiado que ha tenido la
producción intelectual en el siglo XIX cubano, con respecto al
periodo insurreccional y a la Revolución en el poder. Durante
estas etapas de la historia de Cuba, se destacaron relevantes
personalidades, sujetos activos del proceso revolucionario que
han expresado un pensamiento propio, electivo y universal.
En el caso del período de la Revolución en el poder, se ha
prestado mayor interés a la defensa de los logros alcanzados por
la Revolución. Aunque existen intelectuales que en la medida del
desarrollo alcanzado por el socialismo cubano han construido
reflexiones filosóficas sobre este proceso que constituyen
aportaciones al constructo teórico cubano que se presentan aún
como una incógnita para su estudio.
Este fenómeno convoca a dilucidar las aportaciones de
estas personalidades que condicionaron la configuración de
la herencia epistemológica que señala la Revolución cultural
realizada en Cuba. Es el caso de Armando Hart Dávalos. Durante
sus responsabilidades en el gobierno revolucionario y como
hacedor de importantes transformaciones sociales, políticas y
culturales construyó un pensamiento auténtico, crítico y con
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-57

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

una cosmovisión universal. Sus reflexiones respondieron a las
necesidades de la sociedad cubana en particular y a la humanidad
en general.
Ideas expuestas en discursos, artículos, ensayos, libros y
epistolario. Documentos en los que están presentes sus amplios
análisis, en torno a la necesidad de estudiar los fundamentos
ideológicos y espirituales que subyacen en la formación de una
sociedad más justa. Elementos que no han sido suficientemente
sistematizados. Y en los cuales está su contribución a la
construcción del socialismo a lo cubano.
Aun cuando encontramos mucha referencia2 al valor
del pensamiento de Armando Hart, pocos han sido las
sistematizaciones en las cuales se revelen las aportaciones de este
intelectual al constructo teórico cubano. No obstante, no puede
hablarse de un vacío teórico. Desde la filosofía se han obtenido
importantes resultados científicos en los cuales se analizan las
aristas pedagógica, ética, cultural, humanista y marxista del
pensamiento de Hart. Maritza Victoria Martínez Lima (2010),
Mario Antonio Padilla Torres (2014), Eloísa Carreras Varona
(2015), María Isabel Landaburo Castrillón (2016), Aimé María
Pando Heras (Pando et al, 2017), y Lídice Duany Destrade (2020).
Sin embargo, la universalidad del pensamiento de
Armando Hart se ve fracturada debido a la simplificación con que
se analizan los rasgos que conforman su reflexión. En tal sentido
2 Entre los que han enfatizado en la valía de las ideas de Hart están:
Pogolotti (1990, jun. 26), Prieto (1990, jun, 26), Barnet (1990, jun 26), Vitier
(1990, jun, 26), I. González (1996, dic, 20), Leal Spengler (2013, jun, 13), Rojas
Soriano (2002), Torres Cuevas (2000, jun 27), O. González (2017, feb, 13).
Todos ellos, identifican reflexiones filosóficas en el pensamiento de Hart, y
coinciden en reconocer que este se presenta.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-57

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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

el objetivo nuestro es aproximarnos a la dimensión filosófica
del pensamiento de Armando Hart Dávalos y su contribución al
constructo teórico cubano.
Materiales y métodos
La investigación se desarrolla a partir de un enfoque dialéctico
materialista y apoyado en el paradigma hermenéutico de
investigación. Durante su desarrollo se utilizaron como
métodos científicos el histórico lógico, el analítico-sintético, el
inductivo- deductivo. Los mismos fueron útiles para extraer de la
documentación generada por Armando Hart las ideas que definen
la dimensión filosófica de su pensamiento.
Análisis y resultados
El pensamiento de Armando Hart es resultado de los contextos
en los que se desarrolló su ciclo vital. En la formación de
su personalidad - cosmovisión y práctica revolucionaria
intervinieron las condiciones socio históricas que definieron las
diferentes etapas que transversalizaron su praxis social. Así como
las fuentes teóricas, nacionales y universales, que confluyeron y
que llegaban a Cuba para ser asumidas en función de interpretar
y transformar la realidad nacional. Evaluar este proceso es
indispensable para entender cómo se formó en él un pensamiento
que se destacó en respondió a su época y trascendió en el tiempo.
Para hablar del pensamiento de Hart es necesario destacar
el que consideramos como el primer rasgo del pensamiento de
Armando Hart, y es el condicionamiento socio-histórico de
sus ideas. Cada etapa de su ciclo vital lo puso en contacto con
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una realidad social y las urgencias que emanaban de ella. Sus
reflexiones son expresión de una construcción lógica e histórica
de los hechos a partir de buscar respuestas a las interrogantes
que se le presentaron. Contextualizando para ello todo el arsenal
teórico y práctico resguardado por la historia nacional y universal
con la nueva realidad.
Esto le llevó a asumir el electivismo como instrumental
teórico - metodológico. Asumió este método para pensar y
hacer filosofía, ajustado al afán de escoger lo mejor de todos los
sistemas, sin adscribirse a ninguno, lo que le permitió conocer y
valorar toda la producción teórica elaborada dentro y fuera de
Cuba, escoger aquellas ideas que resultaran útiles en su contexto
para el alcance de los ideales sociales pensados para la nación.
Hart utiliza este procedimiento orientado a hacer prevalecer la
integralidad de la cultura para alinear el camino hacia la práctica
de la justicia que tiene en su esencia esa aspiración de síntesis e
integración de lo mejor de la cultura universal.
El estudio de los presupuestos teóricos y metodológicos
de la tradición electiva cubana le permitió enjuiciar las diversas
fuentes de las que se nutrió su pensamiento, a partir de asumir lo
más valioso de ellas, en correspondencia con la realidad del país.
Es por ello que Carreras Varona advierte:
Al decir de Hart, dentro de la tradición cultural cubana, el propósito de elegir va orientado a hacer prevalecer la integralidad
de la cultura para orientar el camino hacia la práctica de la justicia; estas concepciones se relacionan con los conocimientos
que adquirió de los principales representantes del pensamiento filosófico cubano electivo. Hart afirma, que él ha considerado siempre muy necesario reivindicar el electivismo cubano,
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

y que asimismo, ha saludado con orgullo que, el electivismo
pueda ser enarbolado frente a los peligros que entrañan las
posturas filosóficas dogmáticas, que en su opinión no permiten
concretar la esencia transformadora del hombre en su entorno
y realidad (2014, p. 159)

En tal sentido Hart utiliza el electivismo como herramienta
para determinar la herencia de la tradición filosófica universal
y cubana, en su unidad y discontinuidad, así como principio
para desarrollar una elección crítica, en contraposición a los
juicios preconcebidos. De este modo enjuicia las concepciones
dogmáticas que nublan el entendimiento humano.
La utilización de este método es llevada por este pensador,
no sólo a los aspectos lógicos del conocimiento y el pensamiento,
sino a los planos de la emancipación social. Cuestión que enfatiza
Carreras Varona al exponer que:
Hart plantea que si el método electivo en la búsqueda del conocimiento y los caminos de la acción los relacionamos con
el principio lucista, “la justicia es el sol del mundo moral”, se
llevaran de la mano con el propósito del Apóstol de echar la
suerte con los pobres de la tierra y sus ideas en relación con
el equilibrio del mundo, hallaremos con esta selección el pensamiento social y filosófico que necesita América (Carrera,
2014, p. 159).

Lo cual determina la consideración de entender que
su electivismo no estuvo dirigido conscientemente a elaborar
un sistema filosófico de comprensión de la realidad social. Su
propuesta estuvo orientada a aportar objetividad y cientificidad a
los análisis referidos a la defensa de los intereses de los oprimidos
y explotados, “sin ismos ideologizantes” (Carreras, 2017, p. 30).
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O sea, este método, le llevó a emplear los argumentos necesarios
para oponerse a las teorías hegemónicas. Como se constata
cuando Armando Hart refiere:
Lo primero es que un modelo tiene que nacer de una necesidad y situación específica y no se puede imitar. […] Para que un
modelo funcione como tal, deben estudiarse las realidades particulares en la cuales surgió; y para servir de orientación ha de
valorarse sobre la base del contexto donde se quiere introducir
una política determinada. Es decir, “modelo” no puede ser reproducción mecánica, sino exclusivamente punto importante
de referencia para el análisis de nuevas realidades.

La herencia cultural latinoamericana y caribeña rechaza la asimilación acrítica de lo que viene de afuera y acepta su asimilación crítica sobre el fundamento del análisis de las realidades
concretas. (Carreras, 2017, p. 107)

Esta mirada electiva en cuanto a la interrelación entre
la necesidad de justicia social universal y la realidad objetiva
particular de cada país poseía un carácter materialista y dialéctico.
Dicha visión eleva a un plano superior el enfoque anterior de esta
metodología, concebida sólo en los marcos de la introducción
de las nuevas ciencias. Su enfoque posee a nuestro juicio, un
carácter integrador, dado a partir de otorgarle importancia a
la aplicabilidad de este método no sólo en el desarrollo de las
ciencias, sino también en el plano social. Partiendo del análisis
de las experiencias anteriores en aras de evitar por un lado los
errores ya cometidos y por otro, la extrapolación dogmática de
métodos y modelos ajenos a la realidad objetiva. Esta cosmovisión
se aprecia cuando afirma:
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Las ciencias naturales han creado símbolos para adentrarse en
el conocimiento de una realidad que abarca tanto los espacios
infinitos del Universo como el inagotable micromundo. Sin
ellos no se hubieran alcanzado las cumbres del saber que el
hombre ha conquistado. Las de carácter social necesitan también sus propios símbolos. Ellos están presentes en los grandes
procesos sociales, económicos, culturales y políticos. También
en los pueblos y los hombres que los representan y promueven.
(Hart, 2004, p. 63)

Su reinterpretación procura otorgar a las prácticas
políticas las herramientas necesarias que permitan aportarle
objetividad y cientificidad a la hora de producir sus alternativas
sociales. Estas reflexiones denotan en él la originalidad con que
integra los elementos teóricos y metodológicos de las ciencias con
las urgencias sociales. Por tanto son inaceptables las posiciones
dogmáticas y hegemónicas para este intelectual.
Esta visión revolucionaria y dialéctica con que aborda
la interrelación entre las ciencias y la emancipación humana,
apunta a otra de las características de su pensamiento, que es su
carácter esencialmente ético. Principio que asumió desde muy
temprano en su formación patriótica y durante su estancia en la
Universidad, donde aprendió de los padres fundadores de nuestra
nacionalidad y amplió sus estudios de la historia y las ideas en
Cuba, y al respecto señaló:
En esta historia se internó mi vida en los años cincuenta, a ella
llegué por una línea de pensamiento y sentimientos que identifico con los recuerdos de la infancia. Las ideas de justicia y la
búsqueda de equilibrio se encuentran en sus raíces más íntimas.
Asumí estos valores y convicciones con un sentido ético trasmitido por la familia, la escuela y la tradición cultural cubana,

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cuyo punto más elaborado está en José Martí. Para mí todo empezó como una cuestión de carácter moral. (Hart, 2005, p. 14.)

Su alto sentido de la eticidad y la justicia, estuvo vinculado
a su afán por dignificar la herencia de los padres fundadores de la
nación cubana. En los cuales reconoció y asumió la raíz ética de su
pensamiento a partir de los preceptos del cristianismo, sin que ello
significara una contradicción con las ciencias. Por lo cual expresa:
El tema de la ética ha sido durante milenios la cuestión central
de las religiones. Por ello he afirmado que la importancia práctica de la ética para los seres humanos, la necesidad de ella, se
confirma por la propia existencia de las religiones.

Su valor y significación son válidos tanto para los creyentes
como para los no creyentes. Los creyentes derivan sus principios del dictado divino. Los no creyentes podemos y debemos
atribuírselos, en definitiva, a las necesidades de la vida material, de la vida en comunidad, de la convivencia de los seres humanos. La clave se halla en que en nuestro país desde la forja de
la cultura nacional se asumió el movimiento científico moderno
sin ponerlo en antagonismo con la creencia en Dios. Ella quedó
como una decisión de conciencia individual. Esa singularidad
de la historia de las ideas cubanas permitió que la fundamentación ética de raíz cristiana se asumiera y se articulara con las
ideas científicas, lo cual le abrió extraordinarias posibilidades
(Hart, 2007, p. 2).
Ello unido a la autenticidad con que revela la unión existente en
el pensamiento ético cubano entre la corriente de pensamiento
ético denominada cultura Maceo Grajales3 y la cultura
3 Armando Hart denomina cultura Maceo-Grajales a la cultura
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

más elaborada proveniente de los sectores que tuvieron la
posibilidad de estudiar (Hart, 2007, p. 3). Lo cual a juicio de Hart
dio lugar al surgimiento de un nuevo pensamiento que expresa
toda la complejidad del sistema social y cultural, a partir de
posturas más sólidas en correspondencia con las necesidades
del país. Por este motivo puede sustentarse que desde el
análisis de la tradición espiritual cubana, Hart va conformando
coherentemente a manera de síntesis las aportaciones reales y
limitaciones del constructo teórico cubano.

Por otro lado, sus conclusiones manifiestan, la presencia
latente de su preocupación por el hombre, lo que indica
precisamente un sentido humanista y de justicia a escala
universal que establece como nexo entre las ciencias y la religión.
Situando en su comprensión del mundo al hombre como centro de
atención, al que debe estar dirigido el proceso de transformación
de la sociedad. Esto responde al importante papel que le confirió
a la ética para enfrentar y resolver los problemas del mundo,
convencido que “sin ética no hay solución a los problemas.”4
Es imprescindible en este sentido, resaltar la comprensión
de la relación dialéctica que concibe entre el conocimiento y los
sentimientos y valores que fortalecen la solidaridad humana.
Se trata de una visón integradora que asume los fundamentos
científicos e influencia objetiva en la historia que tiene el aspecto
subjetivo del ser humano. Este juicio es tratado reiteradamente
inmediatamente popular que expresa la forma en que la población explotada
y esclava del Caribe reelaboró la cultura que le llegó de Europa, que identificó
con la familia Maceo Grajales.
4 Armando Hart, ofrece una Conferencia en el X Simposio Internacional
Iberoamericano y terceros sobre Pensamiento Contemporáneo y de Estudios
Sociolingüísticos. Universidad Central de las Villas Marta Abreu, Villa Clara,
2006.

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en toda su obra, asociado a la experiencia acumulada en la
historia universal y de Cuba. Cuestión que define una de las
aristas medulares de su pensamiento -marxista-, la cual apunta
a la revitalización de la concepción dialéctica y materialista de
la sociedad. El pensamiento de Hart determina la necesidad de
la ética como elemento sustantivo en el nacimiento y desarrollo
de la nación, presente de manera insoslayable en la práctica de
una política culta: la política concebida a partir del vínculo entre
la educación, la ética, la cultura y la práctica emancipatoria o
política práctica (Hart, 2001, p. 52).
Lo cual nos conduce a considerar que aún cuando no
podríamos asegurar la existencia de reflexiones puramente
gnoseológicas en este intelectual, se descubre una comprensión
de la interrelación entre la realidad objetiva y el hombre como
sujeto activo del proceso de conocimiento y transformación de la
realidad social. En su concepción, el hombre cumple con la misión
de conocer, interpretar el conocimiento adquirido en su relación
con el mundo, y el acumulado por la tradición intelectual para
volcar esa cultura en una práctica transformadora con objetivos
emancipatorios universales.
Al respecto expresa:
Al desdeñarse la importancia de los elementos subjetivos en los
procesos históricos se estaba reduciendo el papel de la práctica
humana y social. Se le estaba dando a lo objetivo un valor simplemente abstracto o metafísico, porque propiamente la objetividad
se expresa también en nosotros mismos y se revela en nuestras
emociones, sentimientos, inteligencias y acciones. Ha de exaltarse lo más elevado del hombre: su vocación social y el amor donde
precisamente está el origen de la vida (Hart, 2005, p. 43).
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Para Armando Hart es esencial la relación ciencia,
ética y política para eliminar las injusticias sociales y el dolor
humano. Útil para buscar el progreso social y explotar todas las
potencialidades humanas al asumir el sentido ético en el quehacer
político actualizado en función de los intereses de la humanidad.
De este modo construye su cosmovisión. Por tanto el humanismo
es otra de las características de su pensamiento.
Al revelar el vínculo existente en su cosmovisión entre
la justicia social, la ética, el humanismo, la cultura universal,
el electivismo, la ciencia y el afán político por la emancipación
humana, se confirma la existencia de un pensamiento martiano,
marxista y fidelista. Con el ideario de Armando Hart, nos situamos
ante un constructo teórico donde se imbrican la sensibilidad
humana y el amor por la humanidad con el carácter revolucionario,
crítico y auténtico de las reflexiones éticas, humanistas y
culturales comunes en Martí, el Marxismo y Fidel. Dada la síntesis
que logra articular de cada uno de estos pensadores, resultaría
complejo establecer un análisis por separado de estas aristas de
su pensamiento, puesto que la magnitud de una se complementa
con la otra.
Por tanto, se coincide con el criterio de Miguel Barnet
cuando expresa:
Él es uno de los marxistas más consecuentes de Cuba, más convencidos, el más obstinado de los revolucionarios y uno de los
más lúcidos. El más fidelista, el amigo leal y el honesto, el gladiador de mil batallas, el incansable que convierte lo cotidiano
en extraordinario, él es él, inquieto e hiperquinético, creativo,
con las balas en la cartuchera y el gatillo listo en el disparador
de ideas, proyectos y acciones […] (2017, párr. 3)

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Entre los grandes méritos de la obra de Hart, está, el haber
investigado, estudiado, promovido y asumido los vínculos que unen
a estos referentes espirituales sobre el fundamento de una síntesis
universal de ciencia y conciencia. Es que la universalidad del
método electivo lo conduce eficientemente a asociar las enormes
posibilidades de aplicar la herencia cultural de estos hombres con
la praxis real en función de hacer justicia. Sus reflexiones acerca
de las ideas de estos próceres de la humanidad, responden a una
posición antidogmática, con respecto al proceso de continuidad y
ruptura en el desarrollo de las ideas y su papel en la historia.
Entonces cuando se analiza su pensamiento, debe admitirse
en su construcción teórica la existencia de una dialéctica en su quehacer interpretativo y metodológico. Donde se integran las facultades emocionales, intelectuales cognitivas, axiológicas, racionales y
prácticas. A partir de una reelaboración y contextualización de la
tradición intelectual que le precedió. Esta construcción epistemológica requiere de un acercamiento reflexivo que revele a partir del
análisis de los núcleos teóricos de su pensamiento, el aporte de Hart
a la producción de ideas y prácticas políticas en Cuba.
En primer lugar a consideración de esta autora, desarrolla
un análisis ontológico acerca de la importancia estratégica de la
espiritualidad en la evolución del hombre como individuo y como
ser social transformador. Como se constata cuando expresa: “No
se trata solo de lo físico, del ser, porque es también el pensar y
la conciencia, ese es el hombre que objetivamente existe” (Hart,
2005, p. 42). En el que sin negar el vínculo dialéctico entre el ser
y el pensar, revitaliza el lugar del pensar o la conciencia en la
existencia del hombre como ser social.
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Y en segundo lugar aun cuando defiende el papel de la
subjetividad en el conocimiento, comprende la articulación que
se establece entre la teoría y la práctica, sin absolutizaciones
al respecto. Lo cual fundamenta a partir de reconocer que “los
fundamentos materialistas de la espiritualidad se perciben en la
propia naturaleza del hombre” (Hart, 2005, p. 42). Por cuanto es
Hart partidario de la postura epistemológica de Marx y Engels,
que concibe al sujeto como productor y reproductor de su vida
social a partir de reconocer “la validez científica de la sensorialidad
y de la práctica humana que ella genera” (Hart, 2005, p. 42).
En este caso nos conduce a valorar la existencia de
una interconexión en su pensamiento entre lo axiológico, lo
pedagógico y lo político. En este sentido se coincide con la
investigadora Carreras Varona cuando asevera que para “Hart
la educación es la fuerza y el instrumento que tiene el hombre
para cambiar su entorno, así como la cultura es el elemento
indispensable para la salvaguarda y continuidad de la obra
realizada” (Carreras, 2014, p. 125). Puesto que en su pensamiento
la educación tiene un extraordinario valor, vinculado no solo a la
instrucción del hombre, sino a la formación de valores morales
que provienen de la mejor tradición patriótica y pedagógica del
pueblo cubano con profundas raíces éticas. Así conjuga en su
comprensión epistemológica, las diversas esferas de la cultura,
la ciencia, la educación y la política, en una política culta.
Determinado por su identificación con la dimensión humanista
del pensamiento martiano
De esta manera, se expresa otra de las particularidades de
su pensamiento, a partir de la relación entre la ética, la cultura y la
política, como núcleo que lo transversaliza. Su propuesta integradora
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pretende contextualizar la concepción de política culta que nos legó
José Martí. Si bien está concepción, en su momento revolucionó
la práctica política de la historia cubana, cumplimentada por la
Revolución ejecutada por Fidel Castro; en estos tiempos el objetivo
de la cultura de hacer política que denomina Armando Hart, posee
nuevos derroteros. En su obra Ética, Cultura y Política (2006), Hart
hace referencia a esta problemática cuando expresa:
El punto de partida de la cultura cubana está en la ética como
principio rector de la política y que nos conduce a destacar el
papel de la educación en el desarrollo y fortaleza de la civilización. Nuestra tradición cultural subraya, asimismo, la necesidad de hallar formas de acción y movilización social que resulten eficaces para la materialización de los objetivos propuestos.
Allí es donde se encuentra lo original en el aporte de la cultura
de Fidel (pp. 89-90).

Esta reflexión da cuenta de la necesidad que le imprime
a revitalizar, la originalidad y el mérito de estos maestros a
partir de una mirada en contexto. En aras de corregir los errores
cometidos en la historia para encuentran respuestas teóricas
y posicionamientos prácticos, ante el enfrentamiento a la
dominación hegemónica.
Lo auténtico de esta forma de hacer política está en
otorgarle al pueblo el valor primigenio que posee. Es importante
otorgarle las herramientas cognitivas, culturales, morales y
políticas necesarias para que defienda a partir de una aptitud
creadora y activa su libertad. Sin embargo entender este reto
impone aceptar el papel que se le otorga a la educación en la
conformación de una política culta, acompañada del vínculo
entre la cultura y la economía, tal como lo afirmó Armando Hart.
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

La visión dialéctica con que reconoce en el pensamiento
cubano la interrelación entre ética, cultura y política, así como
la asunción por él de este legado, apunta al mérito mayor de su
pensamiento. Para Hart las exigencias ideológicas del siglo XXI
imponen, a la producción de ideas, tener en cuenta la relación
que se establece entre política, cultura, educación y practica
revolucionaria. Apunta que la trascendencia actual de esta
relación reside en que no hay otra alternativa para que sobreviva
la humanidad y para alcanzar un desarrollo sostenido y estable,
que promover la cultura en toda su extensión y profundidad,
posible solo si se reconoce la ética como eslabón primario y
clave en la historia del hombre, del pasado y, sobre todo, del
futuro.
De esta manera se expresa su comprensión de la relación
entre ética, cultura y política, presente en su discurso y praxis
revolucionaria. Es que sitúa en su epistemología al hombre como
centro de atención hacia el beneficio del cual está dirigida la mejor
política, fundamentada en la tradición educacional y cultural de
la nación cubana. Por tanto expresa lo siguiente:
La estrecha relación entre política, cultura, educación y práctica revolucionaria se halla en las exigencias ideológicas que nos
impone el siglo XXI.

Más adelante expone:
[…] Proceder político que no se fundamente en la mejor tradición intelectual y académica de la nación, será, en el menos grave de los casos, una superficialidad o ignorancia, pero también
podrá significar engaño, simulación, y conducirá, si no se le detiene a tiempo a la claudicación. (Hart, 2006, p. 102)

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Lo anterior demuestra la existencia de una visión
integradora de la política, en tanto posibilita el enfocar en
su indisoluble unidad y diferencia los aspectos axiológicos,
prácticos, cognoscitivos, éticos, educativos que conforman la
realidad individual y social del ser humano. Aspectos que serán
profundizados en el capítulo posterior. Esta perspectiva de análisis
permite comprender la multiplicidad y complejidad de la realidad
social. Así como contribuye al reconocimiento de la identidad de
los conocimientos precedentes de la historia de las ideas en Cuba.
A partir de lo cual enriquece el pensamiento cubano e incorpora
nuevos elementos a la tradición espiritual de la nación.
El complejo escenario que le correspondió vivir, unido a la
multiplicidad de corrientes de pensamiento que confluyeron en
Cuba, influyeron en la formación del pensamiento de Armando
Hart Dávalos. Un acercamiento a su construcción teórica
requiere evaluar en qué medida, este respondió y se enriqueció
de este contexto. Resulta esto el primero de los aspectos que
caracterizan el pensamiento del intelectual: su condicionamiento
socio histórico.
Las ideas de Armando Hart, fueron resultado de los
diferentes contextos que le correspondió vivir. Como se evalúa
en el epígrafe anterior las experiencias vividas le permitieron
dotarse de una comprensión de la realidad a partir de las
circunstancias epocales. Por tanto su pensamiento respondió
a las urgencias sociales que afrontó durante toda su vida. Sus
reflexiones son expresión de una construcción lógica e histórica
de los hechos, sucesos, tendencias y personalidades de la historia
que contribuyen a salvaguardar la identidad nacional.
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Fue un ideólogo a nuestro juicio que buscó dar respuestas
a las interrogantes que se presentaron a partir de la producción
teórica de la época y la contextualización de las enseñanzas
adquiridas de la historia con la nueva realidad. Idea que sintetiza el
electivismo, otro de los rasgos que define al pensamiento de Hart.
Hart asume el electivismo como instrumental teórico –
metodológico para pensar y hacer su praxis política, ajustado al
afán de escoger lo mejor de todos los sistemas, sin adscribirse a
ninguno. Lo que le permitió conocer y valorar toda la producción
teórica elaborada dentro y fuera de Cuba, y escoger aquellas ideas
que resultaran útiles en su contexto para el alcance de los ideales
sociales pensados para la nación. En tal sentido Hart utiliza el
electivismo como herramienta para analizar la herencia de la
tradición filosófica universal y cubana, en su unidad, superación y
ruptura, así como principio para desarrollar una elección crítica,
en contraposición a los juicios preconcebidos.
Concepción

que

define

el

electivismo

cubano

decimonónico asumido por el intelectual martiano en su vertiente
dialéctica. Es decir, la utilidad de realizar “una selección crítica
coherente que apunte a las tendencias y posibilidades de su
aplicación práctica, considerando el carácter mutable de la
realidad y el nivel de relatividad que acompaña a la verdad en cada
momento del desarrollo histórico de las ciencias” (Pérez, 2012, p. 97).
Carreras Varona advierte que Hart consideró siempre muy
necesario reivindicar al electivismo cubano para “ser enarbolado
frente a los peligros que entrañan las posturas filosóficas
dogmáticas, que en su opinión no permiten concretar la esencia
transformadora del hombre en su entorno y realidad” (2014, p. 159).
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

De ese modo avala la utilidad de este método para enjuiciar
los aspectos lógicos del conocimiento y el pensamiento, y para
alinear el camino de la práctica hacia la emancipación social. Su
enfoque posee a nuestro juicio, un carácter integrador, dado a
partir de otorgarle importancia a la aplicabilidad de este método
no sólo en el desarrollo de las ciencias, sino también en el plano
social.
Por tanto su electivismo no estuvo dirigido
conscientemente a elaborar un sistema filosófico de comprensión
de la realidad social. O sea, este método, le llevó a emplear los
argumentos necesarios para oponerse a las teorías hegemónicas.
Rechaza “la asimilación acrítica de lo que viene de afuera y acepta
su asimilación crítica sobre el fundamento del análisis de las
realidades concretas” (Carreras, 2017, p. 107).
Su reinterpretación procura otorgar a las prácticas
políticas las herramientas necesarias que permitan aportarle
objetividad y cientificidad a la hora de producir sus alternativas
sociales. Estas reflexiones denotan en él la originalidad con que
integra los elementos teóricos y metodológicos de las ciencias con
las urgencias sociales. Por tanto son inaceptables las posiciones
dogmáticas y hegemónicas para este intelectual.
Para Hart:
Si el método electivo en la búsqueda del conocimiento y los caminos de la acción los relacionamos con el principio lucista,
“la justicia es el sol del mundo moral”, se llevaran de la mano
con el propósito del Apóstol de echar la suerte con los pobres
de la tierra y sus ideas en relación con el equilibrio del mundo,
hallaremos con esta selección el pensamiento social y filosófico
que necesita América (Carrera, 2014, p. 159).
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Idea que sustenta otro de los aspectos definitorios
del pensamiento de Hart, su carácter esencialmente ético. El
mismo Hart reconoce que todo empezó como una “cuestión de
carácter moral”. A la lucha revolucionaria llega por una línea de
pensamientos y sentimientos asociados a “las ideas de justicia y a
la búsqueda del equilibrio” (Hart, 2005, p. 14.).
En el pensamiento de Hart encontramos valoraciones
asociadas a la dignificación humana, es decir, la búsqueda de
transformaciones sociales que posibilitara el desarrollo de todas
las potencialidades humanas. Su alto sentido de la eticidad y la
justicia, estuvo vinculado a su afán por dignificar la herencia
de los padres fundadores de la nación cubana. De los cuales
asumió un pensamiento ético sustentado en los preceptos
del cristianismo y donde se aborda la interrelación entre las
ciencias y la emancipación humana. Ello unido a la autenticidad
con que revela la unión existente en el pensamiento ético
cubano entre la corriente de pensamiento ético denominada
cultura Maceo Grajales5 y la cultura más elaborada proveniente
de los sectores que tuvieron la posibilidad de estudiar (Hart,
2007, p. 3). Lo cual a juicio de Hart dio lugar al surgimiento
de un nuevo pensamiento que expresa toda la complejidad del
sistema social y cultural, a partir de posturas más sólidas en
correspondencia con las necesidades del país. Por este motivo
puede sustentarse que desde el análisis de la tradición espiritual
cubana, Hart va conformando coherentemente a manera de
5 Armando Hart denomina cultura Maceo-Grajales a la cultura
inmediatamente popular que expresa la forma en que la población explotada
y esclava del Caribe reelaboró la cultura que le llegó de Europa, que identificó
con la familia Maceo Grajales.

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síntesis las aportaciones reales y limitaciones del constructo
teórico cubano.
Lo ético en las reflexiones de Armando Hart sostiene:
primero, la necesidad de la ética condicionada por la vida material,
segundo, el valor de los valores cristianos y el no antagonismo
entre la ciencia y el movimiento científico. Sobre ello escribió:
El tema de la ética ha sido durante milenios la cuestión central
de las religiones […] Su valor y significación son válidos tanto
para los creyentes como para los no creyentes. Los creyentes
derivan sus principios del dictado divino. Los no creyentes podemos y debemos atribuírselos, en definitiva, a las necesidades
de la vida material, de la vida en comunidad, de la convivencia
de los seres humanos. La clave se halla en que en nuestro país
desde la forja de la cultura nacional se asumió el movimiento
científico moderno sin ponerlo en antagonismo con la creencia
en Dios. Ella quedó como una decisión de conciencia individual. Esa singularidad de la historia de las ideas cubanas permitió que la fundamentación ética de raíz cristiana se asumiera
y se articulara con las ideas científicas, lo cual le abrió extraordinarias posibilidades. (Hart, 2007, p. 2)

El pensamiento de Hart posee una raíz cristiana articulada
con el desarrollo científico lo que le ha valido para interpretar. En
esta última idea está la esencia de su pensamiento ético. En el
que se asume y exaltan los valores aportados por el cristianismo,
donde el amor al prójimo se asume como cardinal y las ideas
científicas que buscan el mejoramiento de la especie humana.
De ahí que lo ético en Hart es esencialmente revolucionario y
humanista.6
6

Es representante de un humanismo a escala universal cimentado en

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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Sus conclusiones manifiestan, la presencia latente de
su preocupación por el hombre, lo que indica precisamente un
sentido humanista y de justicia a escala universal. Situando en
su comprensión del mundo al hombre como centro de atención,
al que debe estar dirigido el proceso de transformación de la
sociedad. Esto responde al importante papel que le confirió
a la ética para enfrentar y resolver los problemas del mundo,
convencido que “sin ética no hay solución a los problemas.”7
Es imprescindible en este sentido, resaltar la comprensión
de la relación dialéctica que concibe entre el conocimiento, los
sentimientos y valores que fortalecen la solidaridad humana.
Se trata de una visón integradora que asume los fundamentos
científicos e influencia objetiva en la historia que tiene el aspecto
subjetivo del ser humano. Este juicio es tratado reiteradamente en
toda su obra, asociado a la experiencia acumulada en la historia
universal y nacional.
Al revelar el vínculo existente en su cosmovisión entre
la justicia social, la ética, el humanismo, la cultura universal,
el electivismo, la ciencia y el afán político por la emancipación
humana, se confirma la existencia de un pensamiento universal.
Es la universalidad otro de los elementos que distingue su
pensamiento. El ideario de Armando Hart, es un constructo
teórico donde se imbrican la sensibilidad humana y el amor por
la humanidad con el carácter revolucionario, crítico y auténtico
una ética humanista que tuvo como máximo exponente a José Martí.
7 Armando Hart, ofrece una Conferencia en el X Simposio Internacional
Iberoamericano y terceros sobre Pensamiento Contemporáneo y de Estudios
Sociolingüísticos. Universidad Central de las Villas Marta Abreu, Villa Clara,
2006.

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de las reflexiones éticas, humanistas y culturales comunes en los
más revolucionario de la ideas universales, particularmente de
Martí, el Marxismo8 y Fidel. Dada la síntesis que logra articular
de cada uno de estos pensadores, resultaría complejo establecer
un análisis por separado de cada aprehensión de su pensamiento,
puesto que la magnitud de una se complementa con la otra.
Entre los grandes méritos de Hart, está, el haber investigado,
estudiado, promovido y asumido los vínculos que unen a estos
referentes espirituales sobre el fundamento de una síntesis
universal de ciencia y conciencia. Es que la universalidad del
método electivo lo conduce eficientemente a asociar las enormes
posibilidades de aplicar la herencia cultural de estos hombres con
la praxis real en función de hacer justicia. Sus reflexiones acerca
de las ideas de estos próceres de la humanidad, responden a una
posición antidogmática, con respecto al proceso de continuidad y
ruptura en el desarrollo de las ideas y su papel en la historia.
Entonces cuando se analiza su pensamiento, debe
admitirse en su construcción teórica la existencia de una
dialéctica en su quehacer interpretativo y metodológico. Donde
se integran las facultades emocionales, intelectuales cognitivas,
axiológicas, racionales y prácticas. A partir de una reelaboración
y contextualización de la tradición intelectual que le precedió.
Esta construcción epistemológica requiere de un acercamiento
reflexivo que revele a partir del análisis de los núcleos teóricos
de su pensamiento, el aporte de Hart a la producción de ideas y
prácticas políticas en Cuba.
8 Consultar, Destrade Duany, L.: Apuntes a la concepción materialista
de la historia desde la mirada de Armando Hart Dávalos, en Revista Santiago, No
158.
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Aun cuando Armando Hart no elaboró un sistema
filosófico, sí se visualiza una dimensión filosófica expresada en un
análisis ontológico y gnoseológico. Deja establecida su posición
materialista ante la disyuntiva entre el ser y el pensar, lo material
y lo ideal, lo objetivo y lo subjetivo.
Aunque reconoce el condicionamiento objetivo de lo
subjetivo, resalta la importancia estratégica de la espiritualidad
en la evolución del hombre como individuo y como ser social
transformador. Como se constata cuando expresa: “No se trata
solo de lo físico, del ser, porque es también el pensar y la conciencia,
ese es el hombre que objetivamente existe” (Hart, 2005, p. 42).
Es decir, sin negar que lo primario es el ser, revitaliza el lugar
del pensar o la conciencia en la existencia del hombre como ser
social. Particularmente al evaluar el papel de los individuos en la
praxis revolucionaria contemporánea.
Al respecto en el Prólogo del libro, La obra del artista. Una
visión holística del universo, de Frei Betto, Hart escribió:
José Martí nos conduce al proceso de relación entre lo que se llamó objetivo y lo que se denominó subjetivo y ello es, precisamente, lo que nos puede orientar a la solución de los temas prácticos
más importantes de estos comienzos del siglo XXI. Se debe confirmar la importancia del llamado factor subjetivo en la historia y
es importante porque fue la cuestión teórica más olvidada por el
pensamiento materialista (Hart, 2009, pp. XV-XVIII).

En otra de sus obras expresa:

Al desdeñarse la importancia de los elementos subjetivos en los
procesos históricos se estaba reduciendo el papel de la práctica

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humana y social. Se le estaba dando a lo objetivo un valor simplemente abstracto o metafísico, porque propiamente la objetividad
se expresa también en nosotros mismos y se revela en nuestras
emociones, sentimientos, inteligencias y acciones. Ha de exaltarse lo más elevado del hombre: su vocación social y el amor donde
precisamente está el origen de la vida (Hart, 2005, p. 43).

En este sentido, aunque no se puede asegurar la existencia
de reflexiones puramente gnoseológicas en este intelectual, se
descubre una comprensión de la interrelación entre la realidad
objetiva y el hombre como sujeto activo del proceso de conocimiento
y transformación de la realidad social. En su concepción, el hombre
cumple con la misión de conocer e interpretar el conocimiento
adquirido en su relación con el mundo y el acumulado por la
tradición intelectual para volcar esa cultura en una práctica
transformadora con objetivos emancipatorios universales.
Hace referencia al papel de la subjetividad en el
conocimiento, comprende la articulación que se establece
entre la teoría y la práctica, sin absolutizaciones al respecto. Lo
cual fundamenta a partir de reconocer que “los fundamentos
materialistas de la espiritualidad se perciben en la propia
naturaleza del hombre” (Hart, 2005, p. 42). Por cuanto es Hart
partidario de la postura epistemológica de Marx y Engels, que
concibe al sujeto como productor y reproductor de su vida social
a partir de reconocer “la validez científica de la sensorialidad y de
la práctica humana que ella genera” (Hart, 2005, p. 42).
En este caso nos conduce a valorar la existencia en
su pensamiento de una interconexión entre lo pedagógico,
lo axiológico y lo político. En este sentido se coincide con la
investigadora Carreras Varona cuando asevera que para “Hart
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

la educación es la fuerza y el instrumento que tiene el hombre
para cambiar su entorno, así como la cultura es el elemento
indispensable para la salvaguarda y continuidad de la obra
realizada” (Carreras, 2014, p. 125). Puesto que en su pensamiento
la educación tiene un extraordinario valor, vinculado no solo a la
instrucción del hombre, sino a la formación de valores morales
que provienen de la mejor tradición patriótica y pedagógica del
pueblo cubano con profundas raíces éticas. Así conjuga en su
comprensión epistemológica, las diversas esferas de la cultura,
la ciencia, la educación y la política, en una política culta.
Determinado por su identificación con la dimensión humanista
de las reflexiones martianas.
Este rasgo antes mencionado se complementa con otra
de las particularidades de su pensamiento, la relación entre
la ética, la cultura y la política, que a nuestro juicio constituye
el núcleo que transversaliza toda su producción teórica. Su
propuesta integradora pretende contextualizar la concepción de
la cultura de hacer política que nos legó José Martí. Si bien está
concepción, en su momento revolucionó la práctica política de
la historia cubana, cumplimentada por la Revolución ejecutada
por Fidel Castro; en estos tiempos el objetivo de la política culta
que denomina Armando Hart, posee nuevos derroteros. En su
obra Ética, Cultura y Política (2006), Hart hace referencia a esta
problemática cuando expresa:
El punto de partida de la cultura cubana está en la ética como
principio rector de la política y que nos conduce a destacar el
papel de la educación en el desarrollo y fortaleza de la civilización. Nuestra tradición cultural subraya, asimismo, la necesi-

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dad de hallar formas de acción y movilización social que resulten eficaces para la materialización de los objetivos propuestos.
Allí es donde se encuentra lo original en el aporte de la cultura
de Fidel (pp. 89-90).

Esta reflexión da cuenta de la necesidad que le imprime
a revitalizar, la originalidad y el mérito de estos maestros a
partir de una mirada en contexto. En aras de corregir los errores
cometidos en la historia para encuentran respuestas teóricas
y posicionamientos prácticos, ante el enfrentamiento a la
dominación hegemónica.
Lo auténtico de esta forma de hacer política está en
otorgarle al pueblo el valor primigenio que posee. Es importante
otorgarle las herramientas cognitivas, culturales, morales y
políticas necesarias para que defienda a partir de una aptitud
creadora y activa su libertad. Sin embargo, entender este reto
impone aceptar el papel que se le otorga a la educación en la
conformación de una política culta, acompañada del vínculo
entre la cultura y la economía, tal como lo afirmó Armando Hart.
La visión dialéctica con que reconoce en el pensamiento
cubano la interrelación entre ética, cultura y política, así como
la asunción por él de este legado, apunta al mérito mayor de su
pensamiento. Para Hart las exigencias ideológicas del siglo XXI
imponen, a la producción de ideas, tener en cuenta la relación
que se establece entre política, cultura, educación y practica
revolucionaria (Hart, 2006, p. 102). Apunta que la trascendencia
actual de esta relación reside en que no hay otra alternativa
para que sobreviva la humanidad y para alcanzar un desarrollo
sostenido y estable, que promover la cultura en toda su extensión
y profundidad. Posible solo si se reconoce la ética como eslabón
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primario y clave en la historia del hombre, del pasado y, sobre
todo, del futuro.
De esta manera se expresa su comprensión de la relación
entre ética, cultura y política, presente en su discurso y praxis
revolucionaria. Es que sitúa en su epistemología al hombre como
centro de atención hacia el cual está dirigido la mejor política.
Fundamentada en la tradición educacional y cultural de la nación
cubana.
Lo que reafirma la existencia de una visión integradora de
la política, en tanto posibilita el enfocar en su indisoluble unidad
y diferencia los aspectos axiológicos, prácticos, cognoscitivos,
éticos, educativos que conforman la realidad individual y social
del ser humano. Esta perspectiva de análisis permite comprender
la multiplicidad y complejidad de la realidad social. Así como
contribuye al reconocimiento de la identidad de los conocimientos
precedentes de la historia de las ideas en Cuba.
Conclusiones
Concluido este análisis se identifican como rasgo del pensamiento
del intelectual martiano: su condicionamiento socio histórico, el
electivismo como herramienta teórica y práctica, la universalidad
de sus ideas, su fundamento ético humanista, la dimensión
filosófica de su ideario expresada en un análisis ontológico y
gnoseológico, la interconexión entre lo pedagógico, lo axiológico
y lo político y la relación entre la ética, la cultura y la política
como núcleo que transversaliza toda su producción teórica. A
partir de lo cual enriquece el pensamiento cubano e incorpora
nuevos elementos a la tradición espiritual de la nación.
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Por tanto es necesario analizar la construcción del
pensamiento de Armando Hart Dávalos a partir de los elementos
que conforman su postura epistémica, lo que permite evaluar
sus aportes al constructo teórico nacional y considerarlo un
pensamiento crítico, vivo y creador comprometido con los
seres humanos y sus circunstancias sociales. La esencia de sus
reflexiones se encuentra alrededor de la triple relación que
establece entre la ética, la cultura y la política. Categorías que
denotan el análisis lógico y dialéctico indispensable para la
comprensión del pasado, el presente y el futuro de la nación
cubana partir de uno de sus protagonistas.
La ética, la cultura y la política guardan una relación
especial en el pensamiento de Armando Hart. No es una
construcción abstracta de ideas que emanan de su reflexión,
provienen de su carácter popular y de las relaciones existentes
en su realidad. En este sentido es un pensamiento de pueblo. Es
por eso que podría considerase como una notable peculiaridad
del hilo invisible que lo une a toda la tradición patriótica de la
Revolución cubana.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad
Axel Honneth: love, rights and solidarity
Federico Hans Hagelsieb1 Luis Alonso Hagelsieb Dórame2
Resumen: Se presenta un artículo sociológico sobre la perspectiva
del filósofo y sociólogo Axel Honneth, en relación con el concepto de
“persona”, la importancia de su pensamiento para la definición de un
concepto de dignidad humana, así como los valores del amor, el derecho
y la solidaridad. En el presente se busca exponer el de manera general
las ideas del autor en relación con los conceptos de dignidad humana,
enriquecido con autores contemporáneos, así como reflexiones de este.
De igual manera se exponen los términos de reconocimiento y de
reificación, estos son fundamentales para hacer un acercamiento a la
dignidad humana, ya que para comprender la valía personal se precisa
al otro, al identificarse como un ser de igual importancia y dignificación,
1 Doctorante en innovación educativa en la Universidad de Sonora,
México. Maestro en docencia de la educación media superior por la
Universidad Pedagógica Nacional, licenciado en psicología por la Universidad
de Sonora y licenciado en filosofía por el Instituto de Ciencias y Educación
Superior. fedehd_3@ Hotmail.com. ORCID: 0000-0002-8133-0903.
2 Doctor en derecho por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de
la Universidad Autónoma de Chiapas y especialista en derecho matrimonial
y procesal canónico por la Universidad de Navarra de España, maestro en
derecho procesal penal, acusatorio y oral por la Universidad de Sonora y
licenciado en derecho por la Universidad de Sonora. alonso_hd28@hotmail.
com. ORCID: 0000-0001-9382-9878.

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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

ya que con la cosificación se oscurece la visualización del ser personal,
en un primer momento del otro y así consecuentemente del propio,
siguiendo este mismo sentido la búsqueda de progreso moral en el
hombre viene a ser truncada por esta falta de reconocimiento del
otro, el presente artículo es producto de una reflexión de un tema tan
fundamental como lo es el de la dignidad humana y la concepción del
otro en la sociedad actual.
Palabras Clave: Reificación, reconocimiento, sociedad, dignidad
humana, progreso moral.
Abstract: A sociological article is presented on the perspective of the
philosopher and sociologist Axel Honneth, in relation to the concept of
“person”, the importance of his thought for the definition of a concept
of human dignity, as well as the values ​​of love, right and the Solidarity.
In the present, it seeks to expose the author’s ideas in a general way in
relation to the concepts of human dignity, enriched with contemporary
authors, as well as his reflections.
In the same way, the terms of recognition and reification are exposed,
these are fundamental to make an approach to human dignity, since to
understand the personal worth the other is needed, when identifying
himself as a being of equal importance and dignity, since with
reification the visualization of the personal being is obscured, at first
of the other and thus consequently of one’s own, following this same
sense the search for moral progress in man comes to be truncated by
this lack of recognition of the other, the present article It is the product
of a reflection on a subject as fundamental as that of human dignity and
the conception of the other in today’s society.
Keywords: Reification, recognition, society, human dignity, moral
progress.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Introducción
El presente trabajo es de suma importancia para la época
contemporánea, ya que se vive en una época en el cual el hombre
se ve inmerso en el consumismo y apremiando el materialismo,
por lo que el progreso moral y la dignidad humana se encuentran
en un segundo término.
La postura del filósofo y sociólogo Axel Honnet propone
esta triada de amor, derecho y solidaridad, con el fin de brindar a la
persona un carácter de un reconocimiento, con esto faculta al otro
para identificar la dignidad de sus iguales, así como la propia, lo
cual permite considerar un progreso moral dentro de la sociedad
misma, ya que identificando al otro como un ser poseedor de
dignidad su actuar se verá modificado de una manera positiva.
Dado lo anterior, el presente artículo tiene la finalidad
de presentar al lector la postura de Axel Honnet, con respecto al
“amor, el derecho y la solidaridad” que a su vez se convertirán en
“autoconfianza, autorrespeto y autoestima” y como debido a ellos
se reconoce a la persona y se posibilita el progreso moral, dentro
de la sociedad.
Perspectiva de Honneth
En una conferencia impartida en 2009, Honneth afirma que desde
el marxismo en Europa y las teorías de J. Rawls en Estados Unidos,
se ve la necesidad de eliminar aquellas desigualdades sociales
o económicas que no fuera posible justificar con argumentos
razonables (Honneth, 2010). Sin embargo, él ve una deficiencia en
el sistema político de justicia europeo y norteamericano, ya que
no buscan eliminar la desigualdad, sino, por el contrario, buscan
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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

acabar con el estigma y el desprecio asociados a la desigualdad
en la cual la sociedad se encuentra inmersa. Y propone un nuevo
término a la luz del proceso de cambio introducido por Nancy
Fraser (2006), “recognition”, que describe como la función de
determinar las condiciones de una sociedad justa, reconociendo
su dignidad humana.
Honneth propone dos tesis para explicar el giro que se
ha dado en el pensamiento sobre los conceptos de dignidad o
reconocimiento. Por un lado, es posible entenderlo como resultado
del desencanto político, los programas sociales se reducen y las
perspectivas de igualdad social se debilitan. Por otro lado, tal
vez se deba no a un desencanto político, sino todo lo contrario,
a un aumento de la sensibilidad moral hacia los valores políticos
despreciados por la sociedad o la cultura como resultado de una
serie de nuevos movimientos sociales.
Su propuesta tiene que ver con la importancia que el
concepto de reconocimiento asume en el ámbito político-moral.
A lo largo de la historia, el tema ha tenido siempre una función
práctica; no obstante, en las últimas décadas han surgido una serie
de movimientos sociales que reclaman prestar mayor importancia
a la idea de reconocimiento; por ejemplo, los movimientos
feministas, solo por mencionar alguno. Se reconsidera como
ideal la opinión normativa de que los individuos o grupos en la
sociedad deben ser reconocidos o respetados por sus diferencias.
Reconocimiento y progreso moral
Honneth se basado en el pensamiento socio-filosófico de Hegel
(1973: 264) de la eticidad, el cual indica que este es el factor es
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parte del ser, el cual le brinda una conciencia del otro y propia, es
decir se genera una comunidad ética para fundamentar el tema del
reconocimiento; básicamente: la idea de que la autopercepción
depende de experiencias socialmente aceptadas. Honneth formula
una explicación adicional de la reciprocidad dinámica que debía
existir entre el progreso intersubjetivo de la autoconciencia y el
desarrollo moral de la sociedad; las respuestas que halló a estas
complejas cuestiones se encuentran en el núcleo de su modelo de
lucha por el reconocimiento.
En cuanto a la concepción de Axel Honneth (2010) expresa
la complejidad del reconocimiento con base al amor, el derecho
y la solidaridad, ya que dichos patrones se interrelacionan de
manera intersubjetiva, lo que genera una discusión interna de la
persona para identificar su dignidad y la de los otros; estos tres
patrones se interrelacionan en cuanto al reconocimiento y la
dignidad humana con el progreso moral.
Siguiendo este mismo tenor es menester hacer un
pequeño análisis del progreso, ya que el término por sí mismo se
ha interpretado de diversos modos durante el paso de la historia,
lo cual hace importante una breve aclaración sobre este término.
Por lo que en cuanto respecta a la palabra progreso, según
la Enciclopedia de Ciencias Sociales (1981) proviene del latín
“progressus” cual puede definirse como el avance de la sociedad
humana hacia una mejora en cuatro áreas, en la técnica, en la
científica, en el material y en la espiritual (moral). Durante la
época de la Ilustración, Voltaire (1750) tenía una idea de progreso
metafísica, en la cual la razón era la guía para la moral, ya que
en esta etapa de la historia el progreso se centraba en buscar la
felicidad y la plenitud humana. Condorcet (1980) participaba
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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

de la idea de la perfección humana, decía que la naturaleza del
hombre no tenía límites para perfeccionar sus facultades. En el
contexto posmoderno, Marramao (1989), afirma que el progreso
de la humanidad ha perdido su carga axiológica, así como Morin
(1999) señala con el evento sucedido en Hiroshima, a saber, la
bomba atómica, que el desarrollo industrial causa repercusiones,
no solo ambientales, sino también personales y culturales.
Por su parte Carl Marx en su obra El Capital (1979), se
cuestiona si los inventos mecánicos que se han fabricado facilitan
los esfuerzos del hombre, a lo que el mismo se responde que el
capitalismo no busca dicho objetivo, si bien es cierto, el progreso
tecnológico beneficia a ciertos trabajadores, sin embargo, es
importante señalar el objetivo que dichos inventos tienen, con
qué intención se han pensado, cuál es su propósito último, lo
cual implica una reflexión de tipo ético. Cabe aquí cuestionar si
el progreso científico tiene como fin el bien de la humanidad o
posee un sentido mercantilista.
Amor, el derecho y la solidaridad
Honneth esboza tres formas básicas de reconocimiento: el
amor, el derecho y la solidaridad. Para explicar primeramente
la concepción de reconocimiento en la moral social, se tiene
que realizar al menos un análisis fenomenológico de algunos
daños morales (Honneth, 2010: 23), como aquellas formas de
menosprecio que están presentes en casos de humillación física,
como son la tortura o violación, ya que privan al individuo de la
autonomía física en su relación consigo mismo se destruye con
ello una parte de su confianza básica en el mundo; el tipo de
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reconocimiento que corresponde a esta forma de menosprecio es
la de una inclinación emocional, amor, y que ayuda al individuo en
la formación de una confianza en sí mismo de carácter corporal:
la actitud positiva que este reconocimiento afectivo genera en la
persona es la autoconfianza (Honneth, 2010: 25).
La segunda forma de menosprecio la constituyen la
privación de los derechos y la exclusión social. En este caso, la
persona está tan humillada en su comunidad que no tiene que
asumir la responsabilidad moral de una persona jurídica de
pleno derecho , ésta forma de desprecio subsana una relación de
reconocimiento mutuo que, con los otros participantes, hace que
la persona se considere titular de los mismos derechos (Honneth,
2010: 26), generándose aquí una ampliación material y social del
derecho: “la actitud positiva que un individuo puede adoptar hacia
sí mismo, cuando experimenta el reconocimiento jurídico, es la
del autorrespeto elemental” (Honneth, 2010: 27).
Finalmente, el tercer tipo de menosprecio consiste en
la degradación del valor social de formas de autorrealización
(Honneth, 1997: 164). Esto se da cuando no existe una aprobación
solidaria y una apreciación de las capacidades y las formas de vida
desarrolladas individualmente, es decir, cuando falta solidaridad:
“la actitud positiva que le conviene a este tipo de reconocimiento
es la autoestima” (Honneth, 2010: 29).
Si la exigencia de amor a cada individuo ocupa en este
modelo el primero y más básico nivel, mucho más puede añadirse
respecto de la falta de realización de los dos niveles restantes, a
saber, el autorrespeto y la autoestima, ya que la aspiración a ser
sujeto de los mismos derechos y a tener el derecho a autorrealizarse
en una determinada forma de vida son todavía menos frecuentes
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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

en la sociedad mexicana. Como es evidente, en ambos casos lo
que falta es un reconocimiento a la igual dignidad que porta cada
persona en el concierto social.
La dignidad humana como exigencia de reconocimiento
Siguiendo el pensamiento del filósofo-sociólogo Axel Honneth
(2007):
En la conducta social del hombre existe una primacía al mismo
tiempo genética y categorial del reconocimiento frente al conocimiento, de la implicación frente a la aprehensión neutral de otras
personas: sin esta forma de reconocimiento previo, los lactantes
no estarían en condiciones de adoptar las perspectivas de sus
personas de referencia, y los adultos no podrían entender las manifestaciones lingüísticas de sus interlocutores. (p. 30)

Esto quiere decir que en el hombre hay una conducta de
un pre-reconocimiento de las personas, de sus necesidades de su
dignidad, todo esto incluso sin mantener una relación; además,
este pre-reconocimiento nos hace a su vez relacionarnos y ver
a las demás personas como iguales, se puede afirmar que ese
pre-reconocimiento se encuentra intrínsecamente asociado a la
esencia humana misma.
Honneth hace hincapié en que la actualidad se ha olvidado
de esta primacía del reconocimiento y se plantea cómo es posible
volver a formular el concepto de “reificación” de Lukács (1968),
quien lo define como:
Una clase de hábito de pensamiento, de perspectiva habitual
petrificada, en virtud de cuya adopción los hombres pierden su
capacidad de implicarse con interés en las personas y en los su-

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cesos; y en consonancia con esta pérdida –creía él– los sujetos
se transforman en observadores puramente pasivos a quienes
no sólo su entorno social y físico, sino también su vida interior,
les debe parecer como un conjunto de entidades cósicas” (Honneth, 2007, p. 46).

Este olvido obstaculiza la relación activa entre las personas,
convirtiéndolas en espectadores ante las injusticias, las desigualdades
y acciones que atentan contra la dignidad humana, el tomar el
rol de observador ante las demás personas implica un desinterés
evidente, el siguiente apartado aborda específicamente el termino
de reificación, lo cual es de suma importancia para comprender este
reconocimiento del otro a través de la dignidad humana.
Reificación
Es pertinente comenzar con el antecesor de esta concepción,
Karl Marx (1979) el cual inspira la reificación con la siguiente
frase: “no como relaciones directamente sociales de las personas
en sus trabajos sino como relaciones materiales entre personas
y relaciones sociales entre cosas” (p. 38), en la cual se puede ver
claramente el carácter mercantilista que le atañe al trabajador,
enuncia esa pérdida del reconocimiento y comienzo de la
cosificación, tal es el caso que en la industria se pierde ese sentido
personal de ver al otro en su naturaleza humana.
La omisión de esta actitud original en el hombre produce
una conducta “reificada”; por este camino, Lukács (1968) debe
explicar el proceso de tal pérdida mediante las circunstancias
sociales mismas, es decir, mediante una red de prácticas y
de instituciones sociales, en las que, por su parte, deberían
manifestarse aquellas actitudes de reconocimiento (Honneth,
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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

2007). En este sentido, las instituciones sociales, de salud,
políticas, servicio social y atención al público deben favorecer
el reconocimiento de cada persona, esto en el sentido de que
el hombre no se encuentre reificando cada día más desde las
instancias públicas o privadas en las cuales se encuentra inmerso.
Aunado a esto, “Lukács (1968) considera que toda
innovación social que haga necesaria una neutralización de nuestro
reconocimiento previo y, por consiguiente, lo institucionalice de
manera permanente, es necesariamente un caso de reificación” (p.
110). Para evitar estos errores, propone que es necesario decidir
“con la ayuda de criterios externos en qué esferas sociales son
necesarias funcionalmente ya la postura de reconocimiento, ya la
actitud objetivadora” (Honneth 2007).
Este proceso de “reificación” empieza donde se abandona
la actitud de reconocimiento; por reificación, “nos referimos al
proceso por el cual en nuestro saber acerca de otras personas y
en el conocimiento de las mismas se pierde la conciencia de en
qué medida ambos se deben a la implicación y el reconocimiento
previos” (Honneth, 2007, p. 93). Por consiguiente,
instrumentalizamos a las personas olvidándonos que son igual de
importantes que nosotros e incluso muchos de los casos nuestra
conciencia pierde este reconocimiento.
Ahora bien, hay dos tipos de procesos de reificación,
“uno es el caso en el que la ejecución de una praxis perseguimos
tan enérgica y unilateralmente un solo propósito asociado con
ella que perdemos la atención para todos los otros motivos,
quizá más originales” (Honneth, 2007, p. 94), en este caso, en
la praxis instrumentalizamos a la persona para nuestros fines
olvidándonos de sus notas esenciales: que es digno, racional,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

libre. El segundo caso es cuando “una serie de esquemas de
pensamiento que influyen en nuestra praxis llevándonos a
realizar una interpretación selectiva de los hechos sociales
pueden concretamente reducir en gran medida la atención hacia
los datos significativos de una situación” (Honneth, 2007).
Después de este olvido del reconocimiento de las personas,
Honneth ha constituido una nueva definición del concepto de
“reificación” que reza así: “en la medida en que nuestra ejecución
del conocimiento perdamos la capacidad de sentir que éste se debe
a la adopción de una postura de reconocimiento, desarrollaremos
la tendencia a percibir a los demás hombres simplemente como
objetos insensibles” (Honneth, 2007, p. 93). En este sentido, la
pérdida del reconocimiento deriva por el aumento de la ejecución
del conocimiento, siguiendo esta misma idea, el autor habla sobre
la perdida de la capacidad de sentir, en este punto cabe aclarar
que la capacidad ahí está, se encuentra en el mismo sentido, sin
embargo, la capacidad de utilizar esa capacidad para reconocer al
otro y no cometer atrocidades es lo que se va perdiendo.
Conclusiones
Parece pues, concluye Honneth, que, con estos tres modelos de
reconocimiento, el amor, el respeto y la solidaridad, se construyen
términos formales de interacción en los que las personas pueden
ver garantizada su dignidad o su integridad. “En conjunto, las
esferas de reconocimiento que se van generando de esta manera
producen la red de premisas normativas en la que una sociedad
moderna y liberal debe basarse a fin de producir ciudadanos
libres y comprometidos”. (Honneth, 2010: 22), el hecho de
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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

producir ciudadanos libres y comprometidos, en el fondo se
pudieran referenciar a la dignidad de la persona y cómo es posible
que en la propia libertad es donde se encuentre la capacidad de
reconocer al otro con base a su dignidad, ya que se necesita de ese
compromiso al reconocer al otro.
El amor, el derecho y la solidaridad generan, respectivamente,
autoconfianza, autorrespeto y autoestima. Puede observarse que estas
exigencias se originan justamente de la común esencia que le
corresponde a cada individuo humano, misma que lo convierte
en sujeto merecedor de amor, de respeto y de solidaridad.
Naturalmente, nadie podría aspirar a reclamar para sí estas
actitudes frente a la comunidad, ya que participan del mismo
talante ontológico, esto es, que son sujetos acreedores a la misma
dignidad.
Siguiendo esta perspectiva de Honneth, cabe la posibilidad
de analizar de forma posterior estas cuestiones desde el escenario
político mexicano, considerando los fenómenos propios del país, tales
como la dinámica social, política y cultural, ya que el autor expone de
manera general los términos de amor, derecho y solidaridad.

Referencias:
Condorcet, Nicolas. (1980). Bosquejo de un cuadro histórico de los
progresos del espíritu humano. Madrid. Editora Nacional.
España.
Enciclopedia de las Ciencias Sociales (1981). “Entrada”: Progreso
Política. Dirección: Juan Ontza. Bilbao. Ediciones Asuri.
Fraser, N., Honneth, A. (2006): ¿Redistribución o reconocimiento? Un
debate político-filosófico. Morata, Madrid.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Hegel, G (1973). Fenomenología del Espíritu. Fondo de Cultura
Económica.
Honneth, A. (1999). Entre Aristóteles y Kant. Esbozo de una moral del
reconocimiento, Logos: Anales del Seminario de Metafísica.
Honneth, A. (2007). Reificación: un estudio en la teoría del reconocimiento,
Buenos Aires.
Honneth, A. (2010). Reconocimiento y menosprecio. Sobre la fundamentación normativa de una teoría social, Buenos Aires.
Lukács, G. (1968). Geschichte und Klassenbewusstsein. Neuwied/
Berlin: Luchterhand
Marramao, G. (1989). Poder y secularización. Editorial Península.
Marx, K. (1979). El capital: Libro I - Capítulo VI inédito (7a. ed.--.).
México D.F. Siglo veintiuno.
Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios a la educación del futuro.
París. UNESCO.
Voltaire, F. (1986). El siglo de Luis XIV. T/ PIL Barcelona. Ediciones
Orbis.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Las tesis doctorales y los transmétodos
Doctoral thesis and transmethods
Rosselys Rodríguez de Hernández1
Resumen: El presente artículo tuvo como finalidad investigar el nivel
de avance sobre el uso de los transmétodos en las tesis doctorales
publicadas en español durante los años (2015-2020). Se utilizó
una metodología de tipo documental, que incluyó la selección y
sistematización de la bibliografía relacionada con los puntos de interés.
Entre los hallazgos se precisaron, primero, el académico motivado a
realizar un doctorado debe conocer su significado y las implicaciones
del proceso de formación; segundo, el desarrollo de un trabajo doctoral
en el marco de una sociedad inestable debe plantearse desde una
metodología que se acople a su complejidad como medio para develar
la realidad a través de un proceso interdisciplinar y dialógico; y,
tercero, las investigaciones confeccionadas desde la transcomplejidad
deben tener un alto nivel académico, pues en ellas se demuestra la
capacidad de diseñar una estructura metodológica novedosa y el uso de
multimétodos para alcanzar una construcción teórica.
Palabras
clave:
doctorado;
transcomplejidad; transmétodos.

investigación;

metodología;

Abstract: The present article aimed to investigate the level of progress
on the use of transmethods in doctoral theses published in Spanish
1 Universidad de Carabobo de la República Bolivariana de Venezuela
estado de Carabobo. Correo electrónico: rosselysr2@gmail.com https://orcid.
org/0000-0003-4494-5674

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

during the years (2015-2020). A documentary-type methodology
was used, which included the selection and systematization of the
bibliography related to the points of interest. Among the findings
were specified, first, the academic motivated to pursue a doctoral
degree should know its meaning and the implications of the training
process; second, the development of a doctoral work in the framework
of an unstable society should be raised from a methodology that fits its
complexity as a means to unveil reality through an interdisciplinary
and dialogic process; and, third, research based on transcomplexity
must have a high academic level, since it demonstrates the ability to
design a novel methodological structure and the use of multi-methods
to achieve a theoretical construction.
Keywords: doctorate, research, methodology, transcomplexity,
transmethods.

98

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Introducción
La sociedad actual cada día es más inestable e incomprensible, el
escenario pandémico aceleró el uso de la tecnología y la convirtió
en uno de los principales medios para desarrollar la mayoría de las
actividades cotidianas de los sujetos, este entorno es descrito por
Bauman (2008) como líquido, por la fragilidad de las estructuras
sociales y la presencia de la comunicación como eje central de los
procesos; rasgos que indiscutiblemente afecta la generación de
conocimiento, incluyendo el nivel doctoral.
En este contexto social incierto, los programas doctorales
tienen suma importancia, dado que de ellos germinan las
respuestas epistémicas a los conflictos sociales, es decir, en estos
programas se profundiza sobre los problemas y plantean posibles
opciones para su solución en el marco de la sostenibilidad y la
sustentabilidad, contribuyendo así, a crear entornos preparados
para responder a las exigencias externas. Según Jacomé (2016):
Estudiar un doctorado es un camino que desarrolla habilidades profesionales, académicas y humanas, nos permite forjar
nuestro carácter, fortalecer nuestra voluntad y constancia, y
transformar nuestra visión de la sociedad asumiendo la responsabilidad de plantear soluciones a los problemas de nuestra comunidad, desde cada uno de nuestros campos de acción. (p. 1).

Como puede apreciarse, la relevancia de los estudios de
quinto nivel y la urgencia de incrementar la producción científica es
un asunto de interés para las universidades; según lo expresado por
Aguirre, Castrillón y Arago-Alzate (2019) América Latina busca
ser referente en alta calidad en cuanto a producción académica.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Para lograr lo antes indicado las universidades deben
adoptar nuevas orientaciones investigativas amoldadas
al arquetipo de sociedad vigente, siendo de interés, la
transcomplejidad una episteme que fusiona la complejidad y
la transdisciplinariedad para el estudio de los fenómenos. No
obstante, a pesar de lo acertada que es esta visión transcompleja
para la comprensión de este mundo inestable, de acuerdo a
un estudio realizado por Alfonzo y Villegas (2017) sobre los
trabajos de posgrado “la investigación sigue siendo tradicional,
disciplinaria y reduccionista” (p. 8).
Con base en lo mencionado previamente, la intención
de este artículo es investigar el nivel de avance sobre el uso de
los transmétodos en la producción de tesis doctorales durante
el periodo (2015-2020). Adicionalmente cabe mencionar que
la sección de resultados será estructurada considerando los
siguientes puntos: las tesis doctorales y su taxonomía operacional;
la investigación transcompleja y los transmétodos; y, los trabajos
doctorales generados desde la transcomplejidad.
Métodos
La metódica fue de tipo documental, según Coral (2016) esta
metodología se asocia a “un análisis de documentos acerca de un
tema que se está rastreando. Presenta la información publicada sobre
un tema y plantea una organización de ese material de acuerdo con
un punto de vista” (p. 1). Por consiguiente, se trata de la selección
y de la sistematización de la bibliografía de interés para su estudio.
Siguiendo este orden de ideas, la construcción del discurso
relacionado con los dos primeros tópicos de este artículo, comenzó
100

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

con la búsqueda en las bases de datos científicas (Dialnet, Redalyc,
Google académico y Scielo) de las investigaciones afines a: primero;
la producción doctoral, su definición y sus características; y
segundo; los métodos de la investigación transcompleja. En esta
etapa se incorporó el Atlas ti como herramienta cualitativa para la
selección organizada de citas, las cuales se fueron incorporando en
el proceso de argumentación científica.
Posteriormente, para la determinación del avance en las
tesis doctorales desde los transmétodos, se rastrearon en las
bases de datos antes mencionadas los trabajos doctorales que
cumplieran los siguientes criterios: (1) estar publicados en español
durante el periodo 2015-2020; (2) poseer una construcción
metodológica edificada sobre la transcomplejidad y; (3) abordar
los fenómenos desde la transdisciplinariedad y los fundamentos
de la complejidad, es decir, desde la multirreferencialidad y la
multidimensionalidad. Así mismo, entre las palabras claves
utilizadas para el arqueo de fuentes, se incluyeron: trabajo
doctoral, tesis doctoral, investigación doctoral, trabajo de
doctorado, transcomplejidad, transcomplejo, transcompleja y
transmétodos.
Ya seleccionadas las tesis doctorales, se utilizó la
metodología prisma 2020 para la realización de una revisión
sistematizada. Dicho proceso consistió en examinar los
documentos con base a los siguientes ítems: el título, el resumen
estructurado, la justificación, los objetivos, los criterios de
elegibilidad, la fuente de información, la estrategia de búsqueda,
los procesos de extracción de datos, la lista de datos, la evaluación
del riesgo de sesgo de los estudios individuales, las medidas
del efecto, los métodos de síntesis, la evaluación del sesgo en
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

101

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

la publicación, la evaluación de la certeza de la evidencia, la
selección de los estudios, las características de los estudios, el
resultado de los estudios individuales, el resultado de la síntesis,
el sesgo en la publicación, la certeza de la evidencia, la discusión,
el registro y el protocolo, si el trabajo tiene financiamiento, si hay
conflicto de intereses y si hay disponibilidad de datos, códigos y
otros materiales (Bravo, 2021).
Resultado
Dando continuidad al proceso, se procedió a confeccionar la
narrativa de la sección de resultados siguiendo la secuencia
establecida en la introducción. En ese sentido para conocer el nivel
de avance sobre el uso de los transmétodos en la producción de tesis
doctorales durante periodo (2015-2020), fue necesario explicar los
términos afines a las tesis doctorales y su taxonomía operacional, es decir,
qué es un doctor, qué es una tesis o trabajo doctoral y cuál es la
taxonomía operacional de este tipo de trabajos.
Con relación a la definición de Doctor (PhD) o Doctor en
filosofía, este es considerado un investigador de alto nivel en un
área científica específica, se orienta a producir conocimiento y
a ser un gestor de transformación social. Hasta este momento
un doctorado es el más alto nivel académico que otorga una
Universidad en un área de conocimiento, para obtener dicho
grado el doctorante debe presentar y aprobar una tesis doctoral;
durante este periodo de formación la persona en cuestión debe
haber demostrado la adquisición de técnicas y aptitudes para
llevar a cabo un proceso de investigación científica, generar
producción intelectual y por consiguiente realizar aportes a
la comunidad científica. Para afianzar lo antes explicado, a
102

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

continuación, se presentan en la tabla 1, diversas definiciones de
doctor (PhD) generadas por varias instituciones:
Tabla 1.
Definiciones de doctor (PhD) desde diversas posturas.
Autor

Definición

The Council of Graduate Schools: The doctor’s
degree in professional fields. Washington
(1971).

El doctor en filosofía (PhD) debe ser dado
en reconocimiento de la preparación para
la investigación en un campo particular de
aprendizaje, sea pura o aplicada. Un estudiante puede completar apropiadamente el
grado doctoral profesional, tal como el M.D.,
y tomar el grado de investigación o Ph.D., o
viceversa.

The Council of Graduate Schools: The Doctor
of Philosophy Degree
(1990). USA.

El Grado de doctor en filosofía es el mayor
grado académico concedido por una Universidad Norteamericana. [...] El programa
de doctorado en filosofía está diseñado para
preparar al estudiante para hacerse un erudito, es decir descubrir, integrar, y aplicar el
conocimiento, así como comunicar y diseminarlo.

Universidad Iberoamericana: Catálogo General
de Postgrado. México
(1993).

Los doctorados están orientados hacia la formación de personas capaces de desarrollar
investigación original, administrar programas
de investigación e impartir docencia especializada del más alto nivel.

República de Colombia:
Ley de Educación Superior. Bogotá (8 de febrero de 1994).

Los programas de doctorado se concentran
en la formación de investigadores a nivel
avanzado tomando como base la disposición,
capacidad y conocimientos adquiridos por la
persona en los niveles anteriores de formación. El doctorado debe culminar con una
tesis.

Fuente: elaboración propia a partir de Vara (2010.)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

103

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

En cuanto al trabajo doctoral es definido por Vara (2010:50)
como aquel requisito “exigido para la obtención del grado de
doctor (…) caracterizada por la exigencia de originalidad, grado
de profundidad de las cuestiones teóricas tratadas, cientificidad
y por el hecho de ser un trabajo escrito que revela legítima
investigación científica”.
Se puede afirmar entonces, que la tesis doctoral debe tener
una reflexión profunda de la problemática o asunto de interés,
además dicha introspección (orientada a generar conocimiento de
utilidad social) se construye con base en un proceso metodológico
que demuestre rigurosidad científica. Se trata de discurrir sobre
el fenómeno desde la filosofía, la teleología, la axiología y los
paradigmas de investigación.
Vale destacar que, el proceso de investigación a nivel
doctoral comienza con una idea y termina en generación de
nuevas ideas. Se asocia a la confrontación con lo real, con los
hechos; ya que los hechos o fenómenos por sí solo no dicen
nada. La ciencia no se queda en los hechos, estos solos y aislados
no tienen significación científica. Entonces, la generación de
conocimiento desde esta perspectiva es profunda y rigurosa, tiene
que ver con la verificación mediante una metodología definida por
el investigador, la cual es entendida como un proceso complejo,
recursivo, que parte de la teoría existente, desciende a la realidad
empírica y produce nueva teoría.
Estos trabajos doctorales tienen rasgos específicos, entre
ellos destacan:
•

104

“Son inéditos y creativos cuyo fin es generar un aporte
significativo al conocimiento” (Mogollón, 2015:141)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

•

•

•

•

Debe demostrar la creatividad del investigador, dado que,
el trabajo final deja en evidencia la habilidad del doctorante de apropiarse de los elementos de la ciencia, contribuyendo a su vez con su progreso; situación que se logra mediante la aplicación de las metodologías científicas
para buscar explicaciones y hallar soluciones a las situaciones o problemáticas estudiadas.
Poseen una postura epistemológica sobre la cual se diseñan las bases de la producción doctoral, dado que, es allí
donde el doctorante edifica los elementos científicos de
su labor investigativa, y selecciona pertinentemente: las
corrientes filosóficas, las teorías y el paradigma; elementos bases para la construcción de su aporte cognitivo.
El trabajo final de un doctorado debe ser resultado de la
labor del investigador, logrando una argumentación clara
sobre el tema o los temas desarrollados.
En la redacción científica del trabajo doctoral se debe evitar la improvisación y la manifestación de ideas sin la debida argumentación o evidencia científica que las avalen.

Como puede observarse, la tesis doctoral debe ser original,
creativa, lógica y a la vez rigurosa, tiene que incluir mínimo
algunas dimensiones del conocimiento, entre ellas: la filosófica,
la teórica, la paradigmática y la metodológica. Aunado a lo
anterior, para desarrollar este tipo de trabajos es necesario que
el candidato a doctor posea ciertas habilidades: entrenamiento
en investigación, dominio del conocimiento científico del área
estudiada, capacidad de redacción, el uso de herramientas o
softwares de investigación, entre algunos otros factores.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

105

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

En ese mismo sentido, estos trabajos doctorales poseen
una taxonomía operacional, desde la postura de López (2015).
Este autor explica que las investigaciones en el contexto de un
doctorado se pueden desarrollar desde tres niveles: el hipotético,
el teorético y el filosófico, véase tabla número 2, donde se
profundizan estos puntos.
Tabla 2.
Taxonomía operacional de los trabajos doctorales
Niveles

Saberes

Campo en
el que se
investiga

Objeto de estudio

Nivel
doctoral 3

Filosófico,
Ontológico
El ser y la existencia
metadiscursivo,
su propósito es
La verdad y la
la generación de Epistemológico
interpretación,
su
sentido
soporte ontológico

Nivel
doctoral 2

Teorético. su
propósito es
descriptivo,
explicativo,
comprensivo y
predictivo

Nivel
doctoral 1

Hipotético. su
propósito es
conjetural

Las teorías

La consistencia
lógica de sus
principios,
conceptos e
hipótesis. Además
de su soporte
filosófico

Los modelos

Viabilidad, soporte
teórico y filosófico

Las hipótesis

Pertinencia de las
hipótesis, soporte
teórico y filosófico

Fuente: elaboración propia a partir de López (2015).

106

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Al observar la tabla 2, se percibe que los trabajos doctorales
se pueden clasificar en tres distintas categorías, determinadas en
función al nivel de exigencia en cuanto a la generación del tipo
de conocimiento, el cual tiene que ser inédito y de un alto nivel
académico, es decir, el trabajo debe realizar un aporte innovador
que brinde soluciones a situaciones o problemáticas existentes.
Es por ello que Nohelia Alfonzo (2015) citada por Alfonzo y
Villegas (2017) manifestó que:
La importancia de que la investigación doctoral sea realizada
desde un pensamiento que emplee como episteme el enfoque
integrador transcomplejo, ya que las tesis doctorales deben
caracterizarse por su originalidad, es decir, deben proponer
aspectos no abordados antes por ningún otro investigador, lo
cual garantiza la transcomplejidad por cuanto plantea una mirada desde múltiples disciplinas y actores, más abarcadora y
profunda (p. 8-9).

Retomando la idea anterior y dada la complejidad de
la sociedad en que se vive actualmente, se hace imprescindible
dirigir los esfuerzos del investigador a conocer y manejar el
enfoque integrador transcomplejo, ya que el mismo facilitará el
abordaje de los trabajos doctorales en cualquiera de sus niveles,
mediante la incorporación de los multimétodos y el acople de la
transdisciplinariedad; por consiguiente ayudará a lograr en el
nivel 1 (la validación de hipótesis y la estructuración de su soporte
filosófico y teórico), en el nivel 2 (la generación de teorías o el
desarrollo de modelos, ambos edificados sobre soportes teóricos
y filosóficos) y en el nivel 3 (estudiar el ser y la existencia o la
verdad y su interpretación desde una postura ontológica).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

107

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Siguiendo la dirección trazada, se llegó al segundo
tópico la investigación transcompleja y los transmétodos, en lo tocante
a esto se dilucidó que, el planteamiento teórico y científico de
la transcomplejidad vino al rescate de la producción doctoral,
y se convirtió con su enfoque integrador transcomplejo en una
alternativa para alcanzar los criterios asociados a la calidad
científica en un escenario inestable y cambiante.
Es importante aclarar que los modelos sociales
evolucionan y con ellos todos sus procesos, la investigación no
es la excepción, por ende, la esencia y las acciones vinculadas a la
tarea del investigador deben trascender la rigidez metodológica
y el reduccionismo para generar un conocimiento científico,
considerando tanto los principios de la complejidad como la
transdisciplinariedad en el marco de una sociedad que también
es transcompleja.
En lo concerniente a los principios de la complejidad Morin
(1994) destaca: el dialógico, responsable de crear una unidad
compleja entre dos lógicas similares o contrarias. El recursivo,
garante de que los sistemas produzcan siempre nuevos efectos a
partir de las acciones realizadas. Y el principio hologramático, el
cual ayuda a comprender que las partes de un sistema están en el
todo y el todo está en cada una de sus partes.
Por su lado, Wilinski, Méndez y Martínez (2013) explican
que:
•

108

El principio dialógico conserva la dualidad en la unidad,
añade las palabras complementariedad y antagonismo al
estudio de las situaciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

•

El principio de recursividad se asocia a la autorreferencialidad y la autopoiesis, es decir, a la propiedad de reproducción y mantenimiento de un sistema.

•

El principio hologramático; supera el reduccionismo, y
muestra los fenómenos como un todo relacionado con sus
partes, presenta una alternativa holística de estudio con
ayuda de dos o más disciplinas.

Estas mismas investigadoras expresaron que la forma de
concebir la realidad desde la complejidad, se compone por un
razonamiento capaz de dialogar y encontrar puntos medios con lo
real; que además rinde cuenta por los acoplamientos de pensamientos
fracturados; es decir, se trata de forjar un pensamiento que imagine
y alcance el conocimiento desde disímiles dimensiones, esto tiene
que ver con la forma de abordar los estudios: desde el contexto
actual, desde los antecedentes o elementos históricos relacionados
al tema en cuestión y desde la concepción de un futuro que incluya
la posibilidad de cambios en su esencia.
En otra dirección, cuando se hace referencia a la sociedad
transcompleja es ese modelo social voraginoso integrado por
elementos físicos y virtuales; implica la apertura de nuevos
escenarios ante los cambios intempestivos en los procesos
cotidianos de los sujetos, los cuales dejan rastros digitales
asociados al comportamiento social y, por consiguiente,
representan una cantidad ilimitada de información generada
continuamente en tiempo real, según Zaá (2020):
En un contexto de pensamiento transcomplejo, sistema y
entorno fluyen acoplándose recíprocamente. Los sistemas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

109

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

físicos reales sólo se mantienen viables si importan energía desde su entorno próximo y exportan entropía hacia él.
Las interrelaciones entre los elementos de un nivel originan
nuevos tipos de elementos en otro nivel, pero cada nuevo
estado es sólo una transición. Cuantos más estados tenga el
sistema, mayor será su “variedad”, su capacidad de respuesta
ante las perturbaciones, de supervivencia y su complejidad
(p. 2).

Se puede aseverar que, las permanentes alteraciones,
la inestabilidad de las estructuras de esta sociedad caótica y la
necesidad de dar respuesta a las problemáticas existentes en el
corto plazo, trajeron consigo el surgimiento de una novedosa
vía denominada investigación transcompleja, con relación a ella,
Murillo (2020) elucida que:
Es asumida como una nueva cosmovisión investigativa complementaria que permite la producción de conocimiento complejo.
Es entonces, integración de saberes, favorece el acercamiento
entre las culturas, la comunicación entre el conocimiento científico y la reflexión filosófica; reconoce la existencia de múltiples niveles de la realidad, la incertidumbre, lo imaginario, se
corresponde con la afectividad y creatividad; la experiencia y la
creación artística (p. 13).

Siguiendo este orden de ideas, de acuerdo a lo expresado
por Zaá (2017) la esencia de la investigación científica son los
transmétodos una concepción que representa un rebasamiento
de los paradigmas tradicionales, implica reflexionar
permanentemente sobre la situación de las ciencias desde la
multirreferencialidad y la multidimensionalidad. Este enfoque
integrador transcomplejo se define como un transmétodo:
multivariado, creativo y complementario, es decir, que puede
110

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

mezclar lo cualitativo, lo cuantitativo y lo dialectico para generar
conocimiento. Sobre esto Schavino y Villegas (2010) añaden que
esta idea investigativa asume los métodos existentes, los integra
y evolucionan a una transmetodología, “donde la reflexión
profunda y permanente sea el eje articulador en un itinerario
singular y a la vez compartido” (p. 1).
Vale resaltar que acá no se maneja una metodología única
de trabajo, el investigador tiene la libertad de diseñar un proceso
adaptado la situación estudiada. Sin embargo, es imperativo
que domine a profundidad los métodos y los procedimientos
de investigación, así como los instrumentos de recolección de
datos, las herramientas o formas de análisis y el diseño de la etapa
integrativa o de triangulación. Ya que el dominio de los elementos
antes indicados más la información recolectada durante el estado
del arte le permitirá al investigador estructurar un diseño asertivo
para llevar a feliz término su trabajo doctoral con los criterios de
calidad requeridos.
Es importante comprender que, a pesar de no existir un
modelo único para la aplicación de los transmétodos, en el diseño
metodológico se deben complementar las ciencias del espíritu, las
ciencias blandas y las ciencias duras, cada una con sus métodos;
esto con la finalidad de garantizar la profundidad, la amplitud y
la comprensión de la situación estudiada, mediante un proceso
de reflexión sinérgica y de diálogo con los autores. Tal como se
muestra en la imagen 1.
Ya esclarecidos los puntos de interés afines con la
investigación transcompleja y los transmétodos, se llegó a la
tercera etapa de este artículo, vinculada al nivel de avance del
uso de los transmétodos en la producción de las tesis doctorales,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

111

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

para lo cual se recopilaron los trabajos doctorales generados
desde la transcomplejidad según los criterios de selección, ya
especificados el apartado metodológico.
Imagen 1.
Dinámica de la mirada transcompleja.

Fuente: elaboración propia a partir de Villegas (2020).

Cabe destacar que, durante el arqueo de las bases de datos
se hallaron nueve trabajos doctorales realizados con ayuda de los
transmétodos, la totalidad de ellos asociados a un nivel doctoral 2
(teorético) según la taxonomía operacional planteada por López
(2015). De ellos se seleccionaron las versiones completas, que
brindaran la suficiente información para realizar las revisiones
sistematizadas; las cuales se presentan seguidamente, en
tablas ordenadas cronológicamente, elaboradas de acuerdo a la
metodología prisma 2020 (véase tablas de la 3 a la 8).
112

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 3.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 1 de Mendoza (2015).
Ítems
Institución,
Programa y país
1.
Título
3. Justificación

4. Objetivo

5.Métodos
(criterios de
elegibilidad)
6. Métodos
(fuentes de
información)
7. Métodos
(estrategias de
búsqueda)

Desarrollo
Universidad Fermín Toro, doctorado en ciencias de la educación, Venezuela.
Pensamiento axiológico del líder educativo en
la redefinición transdisciplinar de los valores
sociales.
Los valores sociales se deben llevar con responsabilidad en las organizaciones educativas. Es relevante que la formación en valores
tenga los efectos deseados en la educación del
carácter moral de cada individuo social. Por
ello, se debe propiciar una reforma educativa
desde cambios de paradigmas con la construcción teóricas de nuevos puntos de vista
que afiancen los valores propios de las relaciones entre los individuos.
Generar las aproximaciones teóricas relacionadas con la transcendencia del pensamiento
axiológico del líder educativo en la redefinición de valores sociales.
En este caso se seleccionaron escritos asociados al objeto de estudio.
En esta investigación se consideraron las
fuentes impresas en cualquier presentación
que expresaron lo relacionado con las categorías y subcategorías de las temáticas que se
trataron.
La observación documental, resumen analítico y análisis crítico.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

8. Métodos
(procesos de
selección de los
estudios)

La investigadora seleccionó los estudios asociados a las distintas categorías que integran
el fenómeno, no obstante, carece de delimitación temporal.

9. Métodos
(proceso de
extracción de
datos)

Se aplicó el enfoque para el análisis sistémico
de diversos textos, el cual se apoyó en el estudio de contenidos con base al método hermenéutico y dialéctico.

11. Evaluación del
riesgo de sesgo2
de los estudios
individuales

El riesgo de sesgo observado se centra en
la falta de métodos adicionales que proporcionen otras dimensiones para analizar el
fenómeno. Únicamente se están utilizando
métodos cualitativos de corte dialéctico-comprensivo. Esto evita que el fenómeno fuera
estudiado desde distintas dimensiones y referencias, por ende, no se aproxima a una realidad pluridimensional.

12. Métodos
(medidas del
efecto)

No aplican en este caso las medidas de efecto,
el trabajo es netamente cualitativo, se apoyó
en una investigación teórica enfatizada en el
diseño bibliográfico con una dimensión hermenéutica y dialéctica.
Se recurrió a la categorización, al análisis de
contenidos y la triangulación; en este caso se
triangularon distintos discursos en torno a
cada variable, generando un proceso de descomposición, análisis y reconceptualización
(síntesis base para la teorización) mediante
una matriz de doble entrada.

13. Métodos de
síntesis

2 Se considera la existencia de sesgos cuando la tesis doctoral evaluada
no cumple con el estudio del fenómeno desde distintas dimensiones, es decir,
desde las ciencias del espíritu, las ciencias duras y las ciencias blandas y la
consecuente aplicación de sus métodos desde una visión complementaria,
creativa e integral.

114

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

14. Evaluación
del sesgo de la
publicación

De acuerdo a la investigadora las categorías
de los fenómenos revisados son poco tratadas desde la postmodernidad, la complejidad
y la transdisciplinariedad, esto afectó el nivel
de profundidad en el proceso de diálogo y
comparación y, por consiguiente, redujo lo
reajustes teóricos con base al análisis crítico
de la temática.

15. Evaluación
No se puede hablar en este caso de una cerde la certeza de la teza de la evidencia en términos de aproximaevidencia
ción a la realidad, a causa del sesgo existente
explicado por la investigadora (ver punto 14).
16. Resultados
(selección de
estudios)

No se evidencia un resultado en lo concerniente a la selección de estudios, dicha elección está implícita en las tablas de análisis.

17.Resultados
(características de
estudio)

Se insertó en el paradigma cualitativo para la
comprensión de los fenómenos, interpretando el pensamiento de autores sobre las teorías
que le rigen, es decir que prevalecen pensamientos, emociones, exaltaciones, experiencias e interrelaciones, por ello se analizaron
los componentes teóricos de las categorías
que se desprendieron de la investigación.

18. Resultados
(riesgo de sesgo
de los estudios
individuales)

El análisis cualitativo está libre de sesgos,
sin embargo, en el caso de investigaciones
transcomplejas se hace imperativo usar los
transmétodos para estudiar distintas relaciones y dimensiones del fenómeno, eso no se
observó en esta investigación, evitando así la
elaboración de un estudio multirreferencial y
multidimensional.
El resultado del estudio discursivo de cada
autor se encontró en las tablas presentadas
entre las páginas 99 y 132.

19. Resultado
de los estudios
individuales

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

20. Resultado de
la síntesis

La complejidad abarca la formación de un ser
humano conscientemente social (líder educativo) por la sabiduría que adquirirá en los procesos encaminados hacia la conciencia profunda y certera en la conducción de su vida,
motivo por el cual, el docente pensará desde
la perspectiva reconstruccionista, que marque
la diferencia con novedad, en donde educar
sea darle el auténtico valor a la capacidad humanizadora.

21. Resultado
(sesgo de
publicación)

Existe un sesgo parcial de publicación en
cuanto al resultado, no cabe duda de que sí
se genera un conocimiento, más no se considera transcomplejo en su totalidad, ya que, la
investigación carece de la utilización de transmétodos para conjugar una teoría más cercana a la realidad.

23. Discusión

La discusión permitió presentar el encuentro
dialógico de los autores citados con respecto
a la relación establecida entre el sujeto y el
objeto del estudio, que subyace dentro de una
realidad aparente, desde la subjetividad de lo
que ello representa, necesario para la comprensión de la visión de los valores sociales
desde el marco educativo en la redimensión
del pensamiento axiológico del líder docente
para su redefinición transdisciplinar.

27. Disponibilidad El trabajo completo se encuentra disponible
de datos, códigos en el registro nacional de trabajos de investiy otros materiales gación:
https://renati.sunedu.gob.pe/handle/sunedu/741046?mode=full

116

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Nota: los ítems 2,
10, 22, 24, 25 y 26
de la metodología
prisma 2020
se obviaron,
dado que, su
información
estaba contenida
en otros ítems o
no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Mendoza (2015).

Tabla 4.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 2 de Salazar (2016).
Ítems

Desarrollo

Institución,
Programa y país
1. Título

Universidad de Carabobo, doctorado en
educación, Venezuela.
El aprendizaje de una lengua extranjera.
Una visión transcompleja
3. Justificación
El estudio se justificó en atención a la necesidad que se tenía de generar nuevos discursos para una comprensión que diera cuenta
de la realidad compleja de la sociedad actual
y que permitiera introducir nuevas perspectivas educativas de complementariedad con
respecto al aprendizaje de una lengua extranjera.
4. Objetivo
Generar una visión transcompleja del
aprendizaje de una lengua extranjera.
5.Métodos (criterios Se seleccionaron fuentes documentales
de elegibilidad)
asociadas a las variables de estudio y sujetos
vinculados al departamento de idiomas de
la Universidad de Carabobo.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

117

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

6. Métodos (fuentes Fuentes documentales primarias y secundade información)
rias; en el momento empírico-analítico, las
fuentes de información fueron 36 estudiantes del departamento de idiomas modernos
de la Facultad de Ciencias de la Educación
de la Universidad de Carabobo de ambas
menciones francés e inglés y 03 docentes;
y, en el momento interpretativo hermenéutico las fuentes de información fueron 02
docentes del área de idiomas.
7. Métodos
La revisión documental, el cuestionario y la
(estrategias de
entrevistas.
búsqueda)
8. Métodos
Con relación a la investigación documental,
(procesos de
la investigadora seleccionó estudios asociaselección de los
dos a las teorías del lenguaje, así como en
estudios)
la transdisciplinariedad, la complejidad y la
transcomplejidad.
9. Métodos
Se aplicó el cuestionario a los sujetos selec(proceso de
cionados, se entrevistaron los docentes de
extracción de datos) idiomas y se utilizó el análisis documental
en las investigaciones relacionadas con las
variables de estudio.
10. Lista de datos
Respuestas del cuestionario de 24 estudiantes de género femenino y 12 masculinos
y 03 docentes sobre la comprensión oral,
escrita y la forma de expresión. La transcripción de entrevistas a 02 docentes de
idiomas.
11. Evaluación del No se observa sesgo en los estudios indiviriesgo de sesgo
duales. Cada dimensión metodológica tuvo
de los estudios
su forma de validación y luego, se estableció
individuales
un proceso sistematizado de triangulación.
12. Métodos
La confiabilidad del análisis de datos cuanti(medidas del efecto) tativos fue de 0,86, la cual se consideró alta.
118

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

13. Métodos de
síntesis

Se fue interpretando el discurso a partir de
la interconexión de la información, de la
búsqueda de los significados coincidentes o
divergentes en los contenidos examinados
para luego realizar la triangulación de los
todos los testimonios en función de la luz
teórica para dar paso a la teorización.

15. Evaluación
de la certeza de la
evidencia

Se determinó un indicador de confiabilidad
del 86% para la revisión cuantitativa, información que se contrastó con la evaluación
hermenéutica de las entrevistas. La evidencia demostró una realidad aproximada al fenómeno objeto de estudio desde distintas
dimensiones.

17.Resultados
(características de
estudio)

El resultado se centró en la siguiente afirmación: “los estudiantes poseen una concepción particular de competencia lingüística y los docentes plantean la necesidad de
una pedagogía vivencial basada en múltiples
enfoques y métodos, lo que está en correspondencia con la visión transcompleja de
complementariedad educativa que se presenta” (p. xviii).

18. Resultados
(riesgo de sesgo
de los estudios
individuales)

Ver punto 11.

19.Resultado
de los estudios
individuales

Una confiabilidad del 86% en el estudio
cuantitativo; y en cuanto a la dimensión
cualitativa los resultados analizados y sintetizados se presentaron en matrices de las
cuales surgieron categorías que sirvieron de
insumo para la construcción teórica.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

119

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

20. Resultado de la
síntesis

La diversidad de las lenguas dejó abierta la
puerta para la pluralidad, la aceptación del
otro, la unión entre la diferencia. La coexistencia entre las culturas se afianzó en la
adquisición de nuevas lenguas. Esto permitió alzar un puente entre las problemáticas
sociales y humanas; proyectar en cada cultura un entretejido cada vez más humano,
racional.
21. Resultado (sesgo No se evidencia sesgos en el proceso de pude publicación)
blicación. En el análisis cualitativo y en el análisis de resultados cuantitativos se observa la
construcción de un discurso crítico, es decir,
constatación de ideas a favor y en contra.
23. Discusión
El aprendizaje de una lengua extranjera fue
reconocido como una competencia clave
en el contexto universitario, más aún, si se
trata de futuros docentes del área. En tal
sentido para facilitar su adquisición como
una competencia real y efectiva se consideró indispensable cambiar el enfoque y la
motivación detrás de su aprendizaje.
27. Disponibilidad El trabajo completo se encuentra disponide datos, códigos y ble en el repositorio institucional de la Uniotros materiales
versidad de Carabobo: http://mriuc.bc.uc.
edu.ve/handle/123456789/2764
Nota: los ítems
2, 14, 16, 22,
24, 25 y 26 de la
metodología prisma
2020 se obviaron,
dado que, su
información estaba
contenida en otros
ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Salazar (2016).

120

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 5.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 3 de Castillo (2017).
Ítems

Desarrollo

Institución,
Programa y país

Universidad Pública de Navarra, doctorado en
prevención de riesgos laborales departamento de
sociología., España.

1.Título

Lineamientos para el desarrollo humano, familiar y socio laboral del estado apure: propuesta
de superación de los aspectos que atentan contra
la calidad de la educación universitaria del estado
Apure.

3. Justificación

Se consideró urgente una actuación para adecuar
las universidades “centro laboral” a las exigencias
de la legislación laboral vigente y hacer de ellas
entornos saludables que crean procesos de salud
para la comunidad universitaria y para la región.

4. Objetivo

Generar un soporte teórico-práctico que fundamente la concepción de las universidades como
entonos saludables e instrumento de desarrollo
humano familiar y sociolaboral haciendo del docente un agente de cambio social.

5.Métodos (criterios Se seleccionaron fuentes documentales vinculade elegibilidad)
das a las variables de estudio y sujetos inmersos
en el fenómeno desde dos enfoques diferentes (el
diagnóstico y la reflexión) elementos vinculados a
la docencia investigación y atención a público en
la UNELLEZ.
6. Métodos (fuentes Fuentes documentales primarias y secundarias;
de información)
para el diagnóstico de factores peligrosos y 45
informantes claves; se seleccionaron también los
miembros de siete familias según su disponibilidad.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

121

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

7. Métodos
(estrategias de
búsqueda)

Se destacó el uso de la observación participante,
la utilización de grupos focales de discusión y actuación y el análisis de contenido aplicado en la
investigación documental.

8. Métodos
(procesos de
selección de los
estudios)

Se utilizó la investigación participante, la cual pretendió mejorar las situaciones colectivas basando la investigación en la participación de los propios colectivos a investigar que son sujetos protagonistas que
interactuar a lo largo del proceso de investigación.

9. Métodos
Se hizo uso de técnicas de investigación que in(proceso de
cluyeron la entrevista individual y/o encuesta,
extracción de datos) la observación de grupos mediante la entrevista
abierta con discusión grupal; la observación participante incorporando la perspectiva del autor
que es investigador activo del centro universitario
donde se realiza la investigación; la encuesta mediante instrumento diseñado por el investigador.
10. Lista de datos

Los datos recolectados están dispersos en distintos capítulos de la tesis, según el propósito de
ellos para la investigación.

11. Evaluación del
riesgo de sesgo
de los estudios
individuales

No se considera la existencia de sesgo en los estudios individuales, ya que se recolectaron datos
desde distintas dimensiones, los cuales fueron validados cualitativa y cuantitativamente, además de
ser comparados continuamente para comprender
la realidad compleja.

12. Métodos
Se observaron muchas medidas de efecto (canti(medidas del efecto) dades para evaluar la relación entre los efectos y
la situación estudiada), en el capítulo de la evaluación cuantitativa que incluye el estudio de todos los
componentes asociados a las condiciones laborales
de los trabajadores, véanse páginas 108-241.

122

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

13. Métodos de
síntesis

Se utilizó un enfoque de triangulación de método,
de técnicas y de investigadores Al aplicar las bases
valorativas de la investigación cuantitativa y la investigación cualitativa, se logró la triangulación de
método. Al emplear diferentes técnicas para la observación de la realidad de estudio se consideró la
triangulación por técnica (ergonómica, diagnostico
socioeducativo, acción participante, evaluativa, documental) y al incorporar diversos investigadores
en la planificación y ejecución de actividades, se
logró la triangulación de investigadores (el autor y
otros investigadores venezolanos).

15. Evaluación
de la certeza de la
evidencia

Con base a la información presentada en la tesis se
puede afirmar que es estudio se aproxima a la realidad estudiada y existe un grado aceptable de certeza.

17.Resultados
(características de
estudio)

En esta tesis se consideró la situación de la educación en ámbitos universitarios y no universitarios de una región en Venezuela. Se hizo énfasis
además en la importancia de generar condiciones
de trabajo seguras y de salud para los miembros
de la sociedad y se reconsideraron aquellos aspectos relacionados con la calidad de la educación,
tomando en cuenta que la realidad es compleja y
puede ser abordada en los diversos sistemas interdependientes, fundamentales para concebir líneas
e impulsar el desarrollo.

18. Resultados
(riesgo de sesgo
de los estudios
individuales)
19.Resultado
de los estudios
individuales

Ver punto 11.

Se observaron capítulos separados orientados a
presentar los resultados desde cada tendencia investigativa, cuyo discurso estaba sustentando en
los datos analizados. Capítulo IV-acercamiento
a la realidad desde la fase empírica. Capítulo Vsolución práctica al problema concreto. Capítulo
VI- evaluación de la experiencia investigativa.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

123

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

20. Resultado de la
síntesis

En relación a la pregunta central de la investigación
vinculada con el desarrollo de una comunidad (Estado Apure) y que planteaba la interrogante para
encontrar una forma para impulsar en desarrollo de la región, la respuesta ha sido dada en dos
etapas: 1) Reconocer el influjo existente entre los
conglomerados sociales vinculados al mecanismo
de dominación y; 2) Activar respuestas para atenuar la carga social colectiva mediante el desarrollo
de acciones coordinadas desde la triada I-D-E que
permita aumentar la capacidad de resistencia de
los dominados. En este sentido la respuesta para
el problema de investigación se ha ido dando de
forma progresiva en todos los capítulos de la tesis
y que se resumen en impulsar el trabajo digno, proteger promover y preservar la salud y desarrollar
procesos educativos pertinentes y adecuados.
21. Resultado
Se consideró que no hay sesgo en el resultado de
(sesgo de
la publicación, ya que, en este trabajo se confecpublicación)
cionó una lógica configuracional que condujo a la
solución teórica en el capítulo VII.
23. Discusión
Se reconoció que el avance social se logra cuando
cada uno de los individuos realice acciones para
mejorar su entorno, realice asociaciones y reconozca y aporte para dar respuesta a las demandas colectivas. Todas las personas tienen que implementar cambios desde el ámbito en el que se desarrolla,
reconociendo la existencia y coexistencia de todos
en un mundo global, y tomando en cuenta una realidad que se nos muestra parciamente y caracterizada por un reinante caos que obliga a ser creativo.
27. Disponibilidad El trabajo completo se encuentra disponible en
de datos, códigos y el repositorio institucional de la Universidad de
otros materiales
Navarra: https://academica-e.unavarra.es/handle/2454/29043
Nota: los ítems 2, 14, 16, 22, 24, 25 y 26 de la metodología prisma
2020 se obviaron, dado que, su información estaba contenida en otros
ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Castillo (2017)

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 6.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 4 de Suarez (2017).
Ítems
Institución, Programa
y país
1.Título

3. Justificación

4. Objetivo

5.Métodos (criterios de
elegibilidad)
6. Métodos (fuentes de
información)
7. Métodos (estrategias
de búsqueda)

Desarrollo
Universidad de los Andes, doctorado en
ciencias contables, Venezuela.
Fundamentos onto epistemológicos de una
teoría general del control interno en las organizaciones bajo un enfoque transdisciplinario.
Se determinó la necesidad de desarrollar
fundamentos onto epistemológicos para una
futura teoría del control interno en el marco
de la intersubjetividad, inter-objetividad y las
condiciones contextuales donde se produce
el encuentro del sujeto con el objeto a ser
conocido, bajo una concepción pluralista y
abierta de asumir el diálogo como fuente
para crear en la integración complementaria
de la diversidad.
Generar fundamentos onto epistemológicos
como base para una teoría general del control interno en las organizaciones bajo el enfoque transdisciplinario.
Documentos asociados al control interno o
de especialidad en auditoría y distintos actores: contadores públicos, auditores, administradores y financieros.
Fuentes documentales primarias y secundarias y siete informantes claves.
La modalidad de esta investigación es cualitativa, lo que permitió interpretar el fenómeno objeto de estudio de acuerdo con los
significados que le atribuyeron los informantes clave, constituidos por siete expertos en
la temática.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

125

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

8. Métodos (procesos
de selección de los
estudios)
9. Métodos (proceso de
extracción de datos)
11. Evaluación del
riesgo de sesgo de los
estudios individuales

12. Métodos (medidas
del efecto)
13. Métodos de síntesis

El análisis documental y una entrevista electrónica a profundidad dirigida a recolectar las
opiniones de los especialistas en lo concerniente al Marco Integrado de Control Interno desde un enfoque transdisciplinario.
La observación participante y el guión de la
entrevista.
En esta investigación se incluyó el enfoque
cualitativo y el dialéctico; sin embargo, no se
apreció el enfoque cuantitativo responsable
de proporcionar amplitud al estudio, en este
sentido, se consideró que el trabajo posee un
sesgo parcial, es decir, la realidad construida
no aborda todas las dimensiones incluidas en
un proceso transcomplejo.
No se aprecian medidas del efecto, ni ningún
indicador de tipo cuantitativo; la validez de la
tesis se centra en el proceso de triangulación.
La credibilidad, transferibilidad, confirmabilidad
y consistencia son atendidas al triangular información recogida mediante entrevistas con aquella
proveniente de referentes teóricos; describir detalladamente el proceso investigativo, informantes,
contextos, recogida y procesamiento de datos.

15. Evaluación de la
certeza de la evidencia

Se evidenció certeza en el proceso de análisis
de datos cualitativos y hermenéuticos. La tesis
carece de una dimensión de análisis cuantitativo.

17.Resultados
(características de
estudio)

La investigación respondió a una narrativa
científica en una perspectiva transdisciplinaria, en la cual hay descripciones y explicaciones, pronósticos y prescripciones; todo
basado en el ejercicio hermenéutico; que
permitió por una parte profundizar en el
control interno, no como un hecho objetivo
sino como un hecho vivencial, experimentado por el sujeto, debido a que no está apartado, no lo observa de manera aséptica, el
mismo se integra al proceso organizacional.

126

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

18. Resultados (riesgo
de sesgo de los estudios
individuales)
19.Resultado de los
estudios individuales

20. Resultado de la
síntesis
21. Resultado (sesgo de
publicación)
23. Discusión

27. Disponibilidad de
datos, códigos y otros
materiales

El sesgo metodológico fue trasladado al sesgo asociado a los resultados, es decir, se asoció sólo a dos dimensiones de estudio.
Los objetos del conocimiento de control
interno desde el enfoque desarrollado se
caracterizaron por ser entidades filosóficas,
multidimensionales, flexibles, dinámicas,
adaptables, narrables, sujetas a la interpretación, comprensión y explicación.
Desde una mirada transdisciplinaria, los fundamentos ontoepistemológicos para la nueva teoría se
fundamentaron en una argumentación sustantiva
que reflejó una armónica concurrencia de saberes.
Ver puntos 11 y 18.
El control interno transdisciplinario respondió
a una serie de elementos que le son propios y
explicaron su expresión en la realidad organizacional, se consideró hologramático; se dio,
tanto en los sistemas principales de la organización, como en los terminales, en la misma forma, fisonomía, procesos, dinámica y productos.
También se consideró sinérgico; todos los sistemas complejos buscaron un objetivo común,
el equilibrio, armonía y pervivencia. Se precisó
recursivo; constante y permanentemente alimentando toda la organización y corrigiendo,
ajustando y equilibrando procesos y el rumbo.
El trabajo completo se encuentra disponible
en el repositorio institucional de la Universidad de los Andes: http://www.facesulavirtual.
net/pcc/wp-content/uploads/2021/05/13.
Tesis-_Doctoral_Sergio_Suarez.pdf

Nota: los ítems 2, 10, 14, 16, 22, 24, 25 y 26
de la metodología prisma 2020 se obviaron,
dado que, su información estaba contenida
en otros ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Suarez (2017).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

127

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Tabla 7.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 5 de Pauccar (2018).
Ítems

Desarrollo

Institución,
Universidad Nacional del Altiplano, doctorado en
Programa y país ciencias sociales, Perú.
1.Título
Construcción del conocimiento transcomplejo en las
ciencias sociales generativas en el sistema educativo
lineal en la Universidad Andina del Cusco.
3. Justificación La cultura global en sus diferentes dimensiones es
cada vez más hegemónica por el desarrollo de la ciencia y la tecnología, que conlleva a generar nuevos sistemas productivos como es la economía de servicio
o de información, en base a las redes informáticos,
que afectan a culturas conservadoras y obviamente a
la educación universitaria, la cual está inmersa en patrones educativos clásicos tradicionales evidenciadas
en la formación de profesional y por ende surgió la
motivación de construir conocimiento educativo novedoso, adaptado a los rasgos sociales actuales.
4. Objetivo

5.Métodos
(criterios de
elegibilidad)
6. Métodos
(fuentes de
información)

128

Construir el conocimiento transcomplejo en las ciencias sociales generativas a partir del sistema educativo lineal, en contextos sociales educativos complejos
interaccionados con teorías y principios plasmada en
la estrategia didáctica artificial cuántico, hacía la autoformación y autoaprendizaje con capacidades imaginativas y creativas en su formación profesional con
cultura de paz e inclusiva.
Se seleccionaron sujetos de las asignaturas de Antropología que corresponde al primer semestre y de
Realidad Nacional y de Globalización del segundo
semestre.
216 alumnos de las asignaturas mencionadas en el
punto 5, los cuales fueron distribuidos en grupos de
control y grupos comparativos para la realización de
los experimentos.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

7. Métodos
(estrategias de
búsqueda)

8. Métodos
(procesos de
selección de los
estudios)
9. Métodos
(proceso de
extracción de
datos)

La metodología se orientó; primero, a un enfoque interpretativo-comprensivo, conocido procedimentalmente
como cualitativo; segundo, se utilizaron técnicas e instrumentos del enfoque hipotético-deductivo (cuantitativo) desarrollados en el bucle educativo a través de la
estrategia didáctica a partir de la experimentación.
Se utilizó el análisis documental y la selección de
sujetos para la conformación de grupos experimentales en el marco de las asignaturas precisadas en el
punto 5.
En la primera fase, se utilizaron: las fichas para registro de los experimentos, encuestas a estudiantes y
docentes, y entrevistas sobre teorías científicas. En la
segunda parte la técnica que contribuyo a la validación de la propuesta de la estrategia didáctica artificial
cuántica fue el análisis documental.

11. Evaluación
del riesgo
de sesgo de
los estudios
individuales

No se evidencia riego de sesgo en los estudios individuales, el proceso de investigación fue claro, se desarrollaron todas las dimensiones del fenómeno y cada
proceso condujo a la triangulación y la generación de
conocimiento transcomplejo.

12. Métodos
(medidas del
efecto)

En la sección de resultado y discusión se presentó
toda una construcción de indicadores cuantitativos
vinculados a los Factores perceptible del proceso
educativo lineal en la actividad educativa y la forma
de generar conocimiento, estas son las medidas de
efecto utilizadas en esta tesis doctoral.
El método de síntesis fue la triangulación, la cual
condujo a procedimientos integrados dinamizados de
los métodos: deductivo, inductivo, analítico, sintético,
histórico y otros.
La certeza se afianza en la triangulación de diversas
tendencias metodológicas, aplicadas de forma secuencial e integradas en un enfoque diseñado por el
investigador que lleva por nombre “estrategia didáctica artificial cuántica en la construcción del conocimiento transcomplejo en las ciencias sociales generativas en la educación lineal universitaria.

13. Métodos de
síntesis
15. Evaluación
de la certeza de
la evidencia

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

129

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

17.Resultados
(características
de estudio)

Esta tesis doctoral buscó reorientar la práctica educativa universitaria a través de la estrategia didáctica
artificial cuántica como una metodología transdisciplinar en el contexto de las ciencias sociales generativas que involucró el crecimiento y la emergencia de
nuevos sistemas sociales a partir de la ciencia, la tecnología y la cibernética.

18. Resultados No se evidenció riesgo de sesgo de los estudios indi(riesgo de sesgo viduales con relación a los resultados.
de los estudios
individuales)
19.Resultado
de los estudios
individuales

La experimentación, el análisis de documentos y la
interpretación de las encuestas y las entrevistas fue
el sustento de la propuesta de estrategia didáctica
artificial cuántica, la cual se desarrolló en contextos
complejos interaccionados, procesos de disciplinariedad, criterios de razonamiento, niveles cognitivos y
los procesos cognitivos centrados en el bucle educativo, que orientaron los tiempos y circunstancias de
aprendizaje.

20. Resultado
de la síntesis

Los resultandos son significantes de la construcción
del conocimiento transcomplejo, donde los niveles
cognitivos que más destacan son evaluar y crear, es
decir la racionalidad estuvo dentro de la metacomplejidad. De igual forma el conocimiento imaginario–
abstracto que se construyo es sorprendente, ya que
en base a ello se produce los nuevos conocimientos.
Finalmente, los bucles educativos para lograr el conocimiento transcomplejo requieren la cooperación
de las distintas disciplinas, para las sesiones del bucle
educativo.

21. Resultado
(sesgo de
publicación)

Ver puntos 11 y 18.

130

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

23. Discusión

La estrategia didáctica artificial cuántico y el bucle matriz y de actividad educativa fueron consideradas herramientas didácticas innovadoras, porque permitieron
involucrar contextos complejos interaccionados para
desarrollar acciones educativas abiertas a través de la
participación de la disciplina, a través de las disciplinas y más allá de las disciplinas, con la cooperación
de la tecnología digital que generó informaciones en
la mente humana, los cuales provocan imaginaciones
o pensamiento súbitos en el aprendizaje del hombre.

27.
Disponibilidad
de datos,
códigos y otros
materiales

El trabajo completo se encuentra disponible en el repositorio institucional de la Universidad Nacional del
Altiplano:
http://repositorio.unap.edu.pe/handle/UNAP/10318?show=full

Nota: los ítems 2, 10, 14, 16, 22, 24, 25 y 26 de la metodología prisma
2020 se obviaron, dado que, su información estaba contenida en otros
ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Pauccar (2018).

Tabla 8.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 6 de Perdomo (2019).
Ítems

Desarrollo

Institución, Programa
y país

Universidad Bicentenaria de Aragua, doctorado en ciencias de la educación, Venezuela.

1.Título

La educación como eje transformacional de
la sociedad: una visión transcompleja.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

3. Justificación

El desarrollo del estudio se justificó por cuanto la situación de Venezuela amerita un cambio en su sociedad, para el aprovechamiento
de su potencial humano, mediante la transformación educativa, sus sistemas y elementos que logren incrementar las competencias
necesarias para la adaptación de nuestros ciudadanos a los retos de la posmodernidad, la
nueva ciudadanía y a la convergencia tecnológica global.

4. Objetivo

Construir una teoría acerca de la educación
como eje transformacional de la sociedad,
bajo una visión transcompleja.

5.Métodos (criterios de
elegibilidad)

Se escogió un método propio e integrativo,
que tiene como objetivo dialogar, explicar,
comprender y transformar la realidad estudiada; desarrollado desde la transepistemología.

6. Métodos (fuentes de
información)

Fuentes documentales relacionadas a las variables del objeto de estudio, 14 informantes
claves pertenecientes a diferentes disciplinas
académicas y 145 individuos (115 profesionales y 30 estudiantes de diferentes disciplinas
académicas.

7. Métodos (estrategias
de búsqueda)
8. Métodos (procesos
de selección de los
estudios)
9. Métodos (proceso de
extracción de datos)

Análisis documental, cuestionario y entrevistas.

11. Evaluación del
riesgo de sesgo de los
estudios individuales

No se consideró la existencia de riesgo de
sesgo, pues se abarcan todas las dimensiones
del estudio desde la transcomplejidad y los
transmétodos.

132

Se integraron tres tipos de procesos: el ideográfico, el nomotético y el hermenéutico.
Observación documental, un instrumento
nomotético diseñado con la escala Likert y el
guion de entrevista semiestructurada.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

12. Métodos (medidas
del efecto)

Se calcularon las medidas estadísticas para la
validación de los expertos asociadas al instrumento nomotético y luego, se determinó la
correlación según Spearman- Brown, siendo
-1,20. Este valor indicó una muy alta correlación entre las variables incorporadas en el
instrumento.

13. Métodos de síntesis

Se aplicó la triangulación como una herramienta metodológica utilizada para sintetizar
la información y dar legitimidad metodológica y de esta forma acceder de mejor manera a
una realidad social compleja.

15. Evaluación de la
certeza de la evidencia

En la dimensión cuantitativa se utilizó el
procedimiento conocido con el nombre de
juicio de expertos para la evaluación de la
certeza y la dimensión cualitativa se validó
en la fase de contrastación de respuestas con
incidentes en la construcción de una teoría
fundamentada.

17.Resultados
(características de
estudio)

El entretejido paradigmático que se produjo
fue la construcción de una teoría que propuso un nuevo pensamiento para construir,
percibir y abordar una realidad educativa en
plena transformación, lo que permitió conocer las condiciones que han desembocado la
situación actual, cuales áreas que ameritan
intervención y una nueva forma de construcción.

18. Resultados (riesgo
Evaluando la aplicación de transmétodos se
de sesgo de los estudios identificaron tres tipos de procesos cada uno
individuales)
con sus propios resultados y su criterio de validez, por ende, desde esta perspectiva no se
consideró la existencia de riesgo a sesgo en la
publicación de resultados.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

133

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

19.Resultado de los
estudios individuales

Venezuela se consideró un crisol de contrastes,
por lo que explicar los factores sociales, económicos, políticos, tecnológicos y espirituales
que intervienen en la educación resultó ser un
tema complejo. Para lograr su comprensión,
fue necesario analizar el momento histórico,
su devenir para mirar el resultado actual de la
educación. Acá se confrontó con la aplicación
del instrumento nomotético dónde la dimensión más impactada fue la social con 13% de
aprobación. A partir de ello, los instrumentos
ideográficos confirmaron las razones por las
cual quedan los restos del naufragio del sistema educativo abandonado, fragmentado y
víctima de las decisiones políticas incorrectas,
medidas económicas equivocadas, decisiones
sociales que han convertido al ciudadano en
dependiente laboral y la inexistencia de una
educación con desarrollo espiritual.

20. Resultado de la
síntesis

La educación 2020 se acercó a la educación
como eje transformacional de la sociedad,
bajo una visión transcompleja. Se pensó
como un nuevo modo de ver la educación y
se construyó a partir de diversos informantes, diferentes métodos aplicados, con teorías
que resultaron contrarias pero que coexistieron en un mismo nivel de realidad. Para esta
producción teórica fue necesaria la triangulación entre métodos de ciencias duras, ciencias
blandas y ciencias del espíritu, pues a partir
de ese andamiaje ideático, se formaron los
cinco constructos teóricos que formaron la
educación 2020: praxis educativa, crecimiento económico, justicia política, energía y conciencia, convergencia transdisciplinar.

21. Resultado (sesgo de
publicación)

Ver punto 11 y 18.

134

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

27. Disponibilidad de
datos, códigos y otros
materiales

El trabajo completo se encuentra disponible
en el repositorio institucional de la Universidad de Navarra: https://academica-e.unavarra.es/handle/2454/29043

Nota: los ítems 2, 10, 14, 16, 22, 23, 24,
25 y 26 de la metodología prisma 2020 se
obviaron, dado que, su información estaba
contenida en otros ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Perdomo (2019).

En la revisión sistemática de las tesis doctorales
seleccionadas, se observó que:
En términos de volumen, no hay un avance notable en la
aplicación de los transmétodos en las tesis doctorales, ya que su
frecuencia de aparición durante el arqueo de las bases de datos, se
mantuvo en una tesis doctoral por año desde el 2015, a excepción
del 2017, en cuyo año se publicaron dos.
En cuanto a la aplicación del enfoque metodológico
emergente de la transcomplejidad en las tesis doctorales
examinadas, se visualizó un avance, dado que, en ellas se estudiaron
los fenómenos desde la complementariedad de las ciencias (del
espíritu, blandas y duras) con sus diversas metodologías, lo cual
condujo a resultados multirreferenciales y multidimensionales.
Exceptuando los trabajos de Mendoza (2015) y Suárez (2017) en
cuyos casos no se aplicaron todas las dimensiones requeridas por
los transmétodos.
A manera de cierre
Con relación a los puntos tratados, se dilucidó que:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

135

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Los individuos que deseen realizar un doctorado deben
conocer su significado y las implicaciones inherentes al proceso
de formación. Además, deben fortalecer sus competencias
investigativas para alcanzar la realización de la tesis doctoral
(garantizando que la misma cumpla con los niveles requeridos de
calidad científica) y, por ende, les permita obtener la titulación.
Así mismo, desarrollar un trabajo doctoral en el marco
de una sociedad caótica e incierta, basada en la comunicación
y la tecnología requiere de metódicas innovadoras que rebasen
las limitaciones de las formas tradicionales de investigación, en
este sentido, la transcomplejidad es un camino viable y asertivo
para el abordaje de los fenómenos desde la complejidad, la
transdisciplinariedad y la creatividad, una forma de dialogar
sobre las ideas desde disímiles disciplinas, posturas teóricas y
filosóficas y los multimétodos.
Seguidamente, en la evaluación del uso de los transmétodos
en las tesis doctorales seleccionadas, se observó; primero que, no
hay un aumento en el volumen de tesis doctorales realizadas desde
la episteme de la transcomplejidad, en promedio una por año a
partir del 2015, a excepción del año 2017 en el cual se publicaron
dos; y, segundo, si hubo un progreso en lo concerniente a la forma
de implementar los transmétodos: desde la creatividad, la pericia
del investigador y la rigurosidad científica.
No cabe duda, que la transcomplejidad condujo a los
candidatos a doctores a realizar ejercicios de pensamientos para
construir procedimientos metodológicos propios: innovadores,
multimétodos con alternativas distintas para validar la
razonabilidad de los datos recolectados y una etapa integradora
para la construcción teórica final. A pesar de ello, en las tesis de
136

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Mendoza (2015) y Suárez (2017) no se aplicaron procedimientos
asociados a todas las dimensiones requeridas por los transmétodos,
es decir, relacionadas con las ciencias del espíritu, las duras y las
blandas; esto evitó en su caso, la construcción de una realidad
multidimensional.
Como pudo notarse, para poder afirmar que una tesis
doctoral cumple con los criterios de la transcomplejidad y, por
ende, generó una teoría aproximada a una realidad de múltiples
dimensiones y referencias; en su estructura debe contener
los siguientes aspectos: los pilares de la transcomplejidad (la
transdisciplinariedad y los fundamentos de la complejidad), las
nociones transcomplejas y los multimétodos.
Finalmente, se considera necesario promover la
elaboración de tesis doctorales desde de la transcomplejidad en
el nivel 1 (ontológico y epistemológico) y el nivel 2 (modelístico),
lo cual asegurará el aumento de la producción de tesis doctorales
en todos los niveles, contribuyéndose así, a la comprensión
de la sociedad y a la búsqueda de soluciones de los problemas
emergentes en escenarios caóticos e inestables.

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https://reditve.wordpress.com/2020/02/21/transcomplejidad-desde-la-filosofia/.

140

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La capacitación laboral en el marco jurídico nacional
e internacional
Job training in the national and international legal
framework
Diana Leslie Mendoza Robles1
Sumario: I. Introducción, II. Materiales y métodos, III. Resultados, a)
Problemática mexicana, b)Ámbito internacional, c) Marco jurídico
mexicano, d) Reforma Constitucional en materia laboral de 2017
y de la Ley Federal del Trabajo de 2019 en México, IV. Discusión,
V.Conclusiones, VII. Futuras líneas de investigación, VIII. Referencias
bibliográficas.
Resumen: El presente artículo tiene como objetivo desarrollar el
conocimiento del panorama relativo al derecho a la capacitación
laboral, siendo éste influenciado por la doctrina y legislación nacional e
internacional, así como el impacto previsto a partir de la reforma laboral
derivada de la modificación de preceptos constitucionales relacionados
con la materia, y por consiguiente de la Ley Federal del Trabajo, teniendo
como parte de su ruta crítica, a la capacitación y adiestramiento de las y
los trabajadores a partir del empleo de una metodología jurídico-mixta,
permitiendo ver la existencia de desigualdad dentro de los empleadores
de garantizar el derecho laboral de capacitación a sus trabajadores,
1 Doctora en estudios regionales, licenciada y maestra en derecho.
Defensoría de los Derechos Humanos y Universitarios en la UNACH.
Universidad Autónoma de Chiapas, México. Correo electrónico: diana.
mendoza@unach.mx

142

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así como causas relacionadas con dicha práctica a nivel nacional y los
sectores mayormente fortalecidos por la capacitación existente en el
país.
Palabras clave: Derechos humanos, capacitación
adiestramiento, derecho laboral, cultura laboral.

laboral,

Abstract: The objective of this article is to develop knowledge of
the panorama related to the right to job training, being influenced
by national and international doctrine and legislation, as well as the
expected impact from the labor reform derived from the modification
of related constitutional precepts. with the matter, and consequently
of the Federal Labor Law, having as part of its critical path, the training
of workers based on the use of a legal-mixed methodology, allowing to
see the existence of inequality within of employers to guarantee the
labor right to training their workers, as well as causes related to said
practice at the national level and the sectors that are most strengthened
by the existing training in the country.
Keywords: Human rights, job training, training, labor law, work
culture.

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Introducción
La reforma laboral en México trajo consigo varios debates
relacionados al derecho social, en el cual se toman en consideración
diversas necesidades de la población, ello, en torno a sectores
de ésta que se encuentran en desequilibrio, aparecen entonces,
en contraposición, los derechos de las personas trabajadoras
a asociarse y el combate a prácticas deshonestas arraigadas
al funcionamiento de los sindicatos, o las modificaciones
estructurales a las instituciones encargadas de impartir justicia
laboral, por mencionar algunos.
En este trabajo, sin embargo, no nos detendremos a
exponer las reformas laborales, sino que nos enfocaremos en una
necesidad también actual, muy relacionada con el impacto social
del derecho, y que forma parte además de los derechos humanos
de las personas trabajadoras, toda vez que dicha capacitación
está relacionada con la eficiencia en el empleo, que puede estar
relacionada con la permanencia y una mejora en las condiciones
y prestaciones.
De acuerdo con Badilla y Urquilla (2008), el derecho
al trabajo, es un “mecanismo eficiente para la superación de la
pobreza, pues en la medida en que haya más empleo o trabajo digno,
las familias tendrán mejores ingresos y acceso a bienes y servicios
que las pueden excluir de la condición de pobreza” (p. 191).
Es así, como los derechos derivados de éste, componen un
grupo de derechos laborales que tienen como objetivo el trabajo
decente, entendido éste como aquel que le permite a la persona
trabajadora, vivir con una calidad de vida digna, empleando
el trabajo como medio de superación y de desarrollo personal,
144

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

es aquí en donde retoma especial importancia el derecho a la
capacitación laboral.
Sin embargo, y aún ante tal obligación, la capacitación
laboral en nuestro país, cuenta con números bajos, ello de acuerdo a
datos estadísticos proporcionados por fuentes privadas y públicas,
como OCC mundial, De las Heras Demotecnia o incluso el Instituto
Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
Es en ese sentido, que el presente trabajo parte de la
realización del derecho humano al trabajo, y más específicamente
al derecho del trabajador de recibir una capacitación laboral
adecuada, en aras del respeto a la normativa internacional en la
materia, obligatoria para el Estado mexicano, ante la importancia
que ello reviste para el desarrollo laboral y la necesidad de su
observancia.
Es así, como a través del método de análisis documental
principalmente, pero tomando en consideración datos
estadísticos oficiales, se realiza un recorrido relativo al marco
internacional y nacional referente a la materia laboral y la
importancia del reconocimiento del derecho a la capacitación del
trabajador, reflejado también en las reformas constitucional y de
la ley reglamentaria en materia de derecho laboral de 2017 y 2019
respectivamente.
Materiales y métodos
Para llevar a cabo el análisis contenido en el presente artículo,
se opta por una metodología jurídico mixta, basada en datos
referenciales estadísticos oficiales y legislación nacional e
internacional como fuentes primarias, así como el uso de la técnica
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

de investigación documental bibliográfica de fuentes secundarias
como la doctrina contenida en libros y artículos científicos en
materia laboral y de derechos humanos.
Es importante señalar que, aunado a la consulta legislativa
que nos brinda el “deber ser” en el marco de la capacitación, se
toman en cuenta cifras oficiales del INEGI, que nos sirven para
construir un panorama general a través de datos cuantitativos
y cualitativos que arrojan un deficiente seguimiento a la
importancia que las empresas dan al ámbito de la capacitación a
sus trabajadores y trabajadores.
Es en ese sentido, que se tiene como objetivo principal,
conocer el marco jurídico que rodea al derecho a la capacitación
laboral, así como el ámbito internacional y nacional, empleando
además de la perspectiva del derecho, una social.
Resultados
a)Problemática mexicana
De acuerdo con el glosario de los Censos económicos del INEGI
(2019), la capacitación comprende varios procesos, entre ellos
el de enseñanza, aprendizaje y entrenamiento, mediante la
práctica y la demostración para desarrollar las habilidades,
destrezas y conocimientos que todo el personal ocupado del
establecimiento requiere para el desarrollo de sus actividades
productivas de manera más eficiente. Éste incluye además
la capacitación interna y externa, excluyendo las pláticas
de orientación o inducción y las sesiones informativas o de
orientación.
146

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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Para México, la capacitación del personal es aún incierta,
si bien, está reconocido como uno de los derechos dentro del
grupo de derechos laborales del trabajador, podemos observar de
acuerdo a datos estadísticos, que no es algo constante.
Aun ante el reconocimiento de dicha obligación patronal a
nivel constitucional, como más adelante analizaremos, la capacitación
laboral en nuestro país cuenta con números bajos, ya que sólo el
12.6% de las empresas llevan a cabo la especialización del personal,
en tanto que el 87.4% restante manifiesta no realizar acciones de este
tipo, lo cual obedece a causas diversas (INEGI, 2019).
Es a partir de la Encuesta Nacional sobre Productividad
y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas
(ENAPROCE) 2018 publicada por el INEGI en 2019, que se
obtienen datos que dejan ver la existencia del problema:
Figura 1.
Distribución del número de empresas que imparten capacitación por tamaño de empresa (2017)

Fuente: INEGI (2019).
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

A partir de la ilustración 1, es posible observar números
bastante desiguales dentro del número de empresas que
imparten capacitación laboral a sus trabajadores, existiendo
principalmente la práctica de no hacerlo.
Por otro lado, parece necesario señalar cuáles son algunas
de las causas por las que dicha capacitación no se lleva a cabo,
en primer lugar tenemos la consideración de la empresa acerca
de que el conocimiento y las habilidades de los trabajadores
son adecuados, en segundo lugar que se contrata a gente lo
suficientemente capacitada, en un tercer lugar, que la capacitación
genera un costo elevado.
Es importante también señalar que dentro de otras causas que las empresas expresaron, muchas de ellas giran en torno a
atender las propias necesidades de ésta, incluso excusándose de su
incumplimiento, soslayando así la obligación que tienen hacia sus
trabajadores y su desarrollo, como a continuación podemos constatar de los siguientes factores: no se encontró capacitador adecuado,
se interrumpe la producción, se impartió previamente, mayores exigencias salariales, renuncia del personal, no hay beneficios palpables
y se solicitó a instituciones públicas, pero no se otorgó, cuyos porcentajes podemos observar en el gráfico número dos:
Es importante revisar también algunos datos cualitativos,
integrados por la edición 2019 de los Censos Económicos, a
través de información correspondiente a innovaciones y variables
cualitativas, orientadas a captar entre otras, información
sobre la capacitación impartida al personal que laboró en los
establecimientos durante el año de 2018, lo cual nos permitirá
complementar el panorama general antes establecido.
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Figura 2.
Distribución del número de empresas que no impartieron capacitación según causa para no impartirla, 2017.

Fuente: INEGI (2019).

Dichos datos refieren al tema de capacitación,
entendiéndose como tal, el proceso de enseñanza-aprendizaje
que todo el personal ocupado del establecimiento requiere para
el desarrollo de sus actividades productivas de manera más
eficiente.
A nivel nacional, 59.1 % de los negocios grandes (de 251
y más personas) sí otorgaron capacitación a sus trabajadores,
mientras que en los micronegocios este porcentaje registró apenas
el 2.4% (INEGI, 2019), dicho dato, permite ver la enorme brecha
en torno a la importancia brindada al tema en las empresas de
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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

mayor tamaño, toda vez que de acuerdo a las cifras el porcentaje
de capacitación decrece de acuerdo al tamaño de los negocios.
Cabe señalar que el sector en el que se pone mayor esfuerzo
para la capacitación varía también dependiendo del tamaño de
la empresa, ya que se cuenta con más del doble del porcentaje
en el área de producción, ventas y servicios por sobre el sector
administrativo, contable y de dirección.
b)Ámbito internacional
Es importante mencionar, que a nivel internacional, es la
Organización Internacional del Trabajo (OIT), creada mediante el
Tratado de Versalles en 1919, y del cual nuestro país forma parte
de esa organización desde 1931, dicha institución está encargada
de promover el “progreso social” como condición necesaria para
alcanzar un desarrollo socioeconómico armonioso (Lacavex, 2013).
Es a través de dicha organización, que se adoptan los
convenios 140 y 142, en 1974 y 1975 respectivamente, ambos
ratificados en el Senado mexicano en los años 1977 y 1978. Dichos
convenios, encaminados a la capacitación y adiestramiento para
el trabajo, estando el convenio 140, enfocado en la licencia pagada
de estudios concedida a trabajadores, con fines educativos, por
un periodo determinado, durante las horas de trabajo y como
pago de prestaciones económicas adecuadas (OIT, 1974).
En cuanto al convenio 142, éste va en torno a la orientación
en el desarrollo de los recursos humanos profesional y formación
profesional en el trabajo.
Posteriormente surge la recomendación 150 de la OIT, que
señala que las políticas de capacitación y adiestramiento deben te150

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ner por objeto: “asegurar el acceso a un empleo según las aspiraciones de cada trabajador; proteger al trabajador contra el desempleo,
el subempleo y los riesgos profesionales; y conseguir el avance social, cultural y económico que los tiempos demandan” (OIT, 1975).
Cabe señalar que la OIT establece a través de dichos
convenios, que los Estados miembros cuentan con la obligación
de establecer sistemas caracterizados por ser abiertos, flexibles
y complementarios de enseñanza general técnica y profesional,
así como de orientación escolar y profesional y de formación
profesional, tanto dentro del sistema oficial de enseñanza, como
fuera de éste, dada la obligatoriedad que poseen como norma
vigente en México (Dávalos, 1998, p. 281).
Por su parte, tanto el Pacto de San Salvador, como el Comité
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones
Unidas (CDESC) ponen énfasis en distintas disposiciones del
derecho del trabajo, éste último mediante el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Es así, como ambos pactos, contemplan en su artículo 6
punto 2, disposiciones relacionadas con el compromiso Estatal
de “adoptar las medidas que garanticen plena efectividad al
derecho al trabajo, en especial las referidas al logro del pleno
empleo, a la orientación vocacional y al desarrollo de proyectos
de capacitación técnico-profesional” (Pacto de San Salvador, art.
6), así como la obligación de adoptar medidas para el logro de la
efectividad del derecho al trabajo, mediante la “formación técnicoprofesional, …encaminadas a conseguir un desarrollo económico,
social y cultural constante y la ocupación plena y productiva, en
condiciones que garanticen las libertades políticas y económicas
fundamentales de la persona humana”( PIDESC, art. 6).
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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Dichas medidas, las cuales son exigidas a los Estados, con
la finalidad de lograr el derecho del trabajo, tienen como objetivo
ofrecer mejores mecanismos de capacitación laboral, que permitan
a los trabajadores insertarse en un mercado laboral cambiante,
evolutivo, cada vez mucho más modernizado y tecnificado.
La capacidad productiva del ser humano tiene una tendencia
creciente, de mayor complejidad, que busca y requiere que las
personas, por ser empleadas, tengan la capacidad suficiente para
ajustarse a esos cambios… Se trata de una intervención social del
Estado, que no supone que él directamente sea el prestador de
estos servicios educativos, pero sí que controle que los programas existentes tengan como finalidad facilitar, de manera efectiva, la inserción laboral (Badilla y Urquilla, 2008, p. 199).

c) Marco jurídico mexicano
El derecho al trabajo está protegido en la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 5º, cuando establece
que “A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la
profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo
lícitos…” siendo dicho derecho limitado excepcionalmente.
Es así, como nuestra Carta Magna establece también, que
dicho trabajo deberá de ser digno, ello, derivado del contenido
del artículo 123 apartado A, el cual especifica aspectos relativos
a la relación obrero-patronal, estableciendo también en su
fracción XIII una obligación patronal relativa a “proporcionar a
sus trabajadores, capacitación o adiestramiento para el trabajo”.
Siendo determinados en la ley reglamentaria del trabajo los
sistemas, métodos y procedimientos a partir de los cuales ello
deberá cumplimentarse.
152

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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Es en 1978 que los conceptos de capacitación y
adiestramiento en el trabajo se integran a la Ley Federal del
trabajo (LFT, 1970), siendo actualmente parte del contenido del
artículo 153-A de la LFT, desprendiéndose como tal el concepto
de la capacitación laboral, siendo ésta, una obligación patronal,
la cual tiene como finalidad, elevar la calidad de vida de los
trabajadores, que conllevará además al logro de la competencia y
productividad dentro de la empresa.
Los patrones tienen la obligación de proporcionar a todos los
trabajadores, y éstos a recibir, la capacitación o el adiestramiento en su trabajo que le permita elevar su nivel de vida, su
competencia laboral y su productividad, conforme a los planes
y programas formulados, de común acuerdo, por el patrón y el
sindicato o la mayoría de sus trabajadores.

Es en el capítulo III Bis de dicha ley reglamentaria, que
se contemplan todas las condiciones relacionadas con dicha
obligación, teniendo como objetivo la productividad laboral, a
través de la formación y capacitación de los trabajadores.
Haciendo un paréntesis, y antes de incluir, además de
la capacitación, al concepto de adiestramiento, es necesario
señalar que la LFT no hace una distinción entre ambas figuras,
lo que sí se realiza en la doctrina. En palabras de Dávalos, “la
capacitación implica el habilitar al trabajador, tenerlo en aptitud
de desempeñar una actividad superior a la que realiza, a través
de la obtención de conocimientos nuevos. El adiestramiento
consiste en enseñar, instruir, al trabajador en el trabajo que
desempeña normalmente buscando su perfeccionamiento”
(Dávalos, p. 280-281).
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Sin embargo, también resulta necesario mencionar más
doctrina, cuando Méndez señala que la obligación patronal, a la
vez, derecho del trabajador, puede traducirse en:
Una mejora en diversos ámbitos de la vida del trabajador; estar
capacitado le representa al trabajador una ventaja sobre otros
trabajadores; esta competencia beneficia también al patrón,
quien podrá tener trabajadores más capacitados y, por ende,
elevar la productividad de su empresa (Méndez, 2009 p. 88).

El objeto del adiestramiento laboral, de acuerdo con la ley,
se enfoca en cumplir los puntos siguientes:
I. Actualizar y perfeccionar los conocimientos y habilidades de
los trabajadores y proporcionarles información para que puedan aplicar en sus actividades las nuevas tecnologías que los
empresarios deben implementar para incrementar la productividad en las empresas;
II. Hacer del conocimiento de los trabajadores sobre los riesgos
y peligros a que están expuestos durante el desempeño de sus
labores, así como las disposiciones contenidas en el reglamento
y las normas oficiales mexicanas en materia de seguridad, salud
y medio ambiente de trabajo que les son aplicables, para prevenir riesgos de trabajo;
III. Incrementar la productividad; y
IV. En general mejorar el nivel educativo, la competencia laboral y las habilidades de los trabajadores (LFT, 1970, Artículo
153-C).

Cabe señalar que al respecto, la Comisión Nacional de
los Derechos Humanos define al derecho a recibir capacitación y
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DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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adiestramiento, como “aquel que permite que el trabajador pueda
acceder en su caso a los programas de escalafón y mejora en el
empleo, que se traduce en una mejor rendimiento y remuneración”,
(Comisión Nacional de Derechos Humanos, 2016, p. 23), que
resultan tan importantes en el logro de un trabajo digno y una
mejora en el proyecto de vida.
Las diversas legislaciones que contemplan disposiciones
relativas a los trabajadores, deben partir de las anteriores
consideraciones, dada la existencia de esta obligación patronal,
poniendo énfasis en la capacitación laboral a través de sistemas
flexibles y complementarios de preparación en el empleo, que
coadyuven a la realización del trabajo de manera digna, primando
la observancia de los organismos e instrumentos internacionales
en la materia.
d) Reforma Constitucional en materia laboral de 2017 y de la Ley Federal
del Trabajo de 2019 en México
Es importante recalcar por supuesto, que actualmente, México
se encuentra en un proceso de cambio en cuanto a la materia
que nos atañe, toda vez que al menos 10 entidades federativas
se encuentran en un proceso de adaptación a las modificaciones
sustanciales al sistema laboral, principalmente en cuanto a
tres puntos importantes: el nuevo sistema de justicia laboral,
la democracia sindical y el Centro Federal de Conciliación y
Registro Laboral.
Con fecha 24 de febrero de 2017, se publica en el Diario
Oficial de la Federación el “DECRETO por el que se declaran
reformadas y adicionadas diversas disposiciones de los artículos
107 y 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Mexicanos, en materia de Justicia Laboral”. Dentro de dicha
reforma, nos encontramos aquella relacionada a la obligación
patronal de capacitación y adiestramiento.
Dentro de la exposición de motivos relativa a la Ley Federal
del Trabajo, damos cuenta también de la importancia que revisten
factores como la capacitación y adiestramiento para el logro de los
objetivos principales de la reforma, al considerarse parte de una
ruta crítica para una transición exitosa al nuevo sistema laboral.
Discusión
Para Reynoso, el trabajo constituye, una actividad económica, pero
también representa un espacio de desarrollo y desenvolvimiento
del trabajador, que le permite aplicar sus habilidades, obtener
un ingreso remunerado y realizar aportaciones en beneficio de la
sociedad (Reynoso, 2006).
El derecho humano al trabajo, conjunta en su contenido,
otros derechos, que se derivan de la relación laboral, y que
pertenecen al ámbito de los derechos sociales, ante la sujeción a
una relación subordinada y la necesidad de un equilibrio en los
factores de la producción.
En ese mismo sentido, podemos afirmar que este derecho
humano, dentro de sus características, cuenta con la de ser
digno, de dicho concepto devienen temas diversos, como el de
la capacitación necesaria para llevar a cabo el empleo que se le
asigna al trabajador, convirtiéndose entonces, en una obligación
patronal. Dicho derecho, ha retomado especial atención, a partir
de instrumentos internacionales en materia de reconocimiento
de derechos económicos, sociales y culturales de las personas.
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Para el logro de esa dignidad en el empleo, ello deberá
traducirse en la calidad de vida laboral, la cual, requiere para
su existencia del respeto de diversos derechos, como el de
desempeñar un trabajo que proporcione equilibrio con las
actividades personales y familiares, que éste sea también un
trabajo satisfactorio, y muy importante para el tema que nos
atañe, que se observe el derecho a un trabajo que brinde desarrollo
laboral o profesional al trabajador (Patlán, 2016).
Es así, como en esta aproximación, podemos partir del
Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos en materia de derechos económicos, sociales y culturales
(Protocolo de San Salvador), suscrito el 17 de noviembre de 1988,
el cual reconoce como contenido de dicho derecho, la obtención
de los medios para poder llevar “una vida digna y decorosa a
través del desempeño de una actividad lícita libremente escogida
o aceptada” (Protocolo de San Salvador, 1988, Artículo 6).
En ese tenor, dicho Protocolo establece ciertas medidas,
cuyo objetivo es el logro de una plenitud del empleo, así como la
orientación vocacional, que permitan el desarrollo de proyectos
de capacitación técnico-profesional.
Es necesario reflexionar en el papel que la capacitación laboral representa para las personas, sobre todo aquellas en estado
vulnerable, por cuanto les permite insertarse en la sociedad y participar de manera plena en la vida pública, privada y social, estando
obligados los Estados a garantizar ese derecho (Salvioli, 2004).
Debemos mencionar que los derechos contenidos a su vez
en el derecho al trabajo digno, como lo es el que atañe al presente
trabajo, el derecho a la capacitación y adiestramiento laboral,
están en suma relacionados con la construcción de la cultura
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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laboral, a la cual hace alusión la Comisión Nacional de Derechos
Humanos cuando señala que:
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos considera
oportuno hacer difusión a todo el público en general y a quienes son trabajadores en lo especial, de los derechos humanos
al trabajo y en el trabajo, en el ánimo de fomentar una cultura
laboral (CNDH, 2016, p. 4).

Carlos de Buen considera trascendental el tema de la
previsión social, relacionándolo con dos aspectos, por un lado, la
necesidad de contar en las empresas con instalaciones adecuadas y
cumplir con normas de seguridad e higiene, sino también, el trato
adecuado a los trabajadores, mediante el ambiente adecuado, el
respeto, la equidad y la apreciación de sus labores, siendo éstos
incentivados por la mejora constante (De Buen, 2014).
Es aquí en donde entra en juego el tema de la capacitación,
que si bien, y como podemos observar, los patrones pueden
asumir como una forma de dar atención a los requerimientos
de la empresa, como por ejemplo, la obtención de una mayor
producción, o de mejoras del recurso humano con el que
cuentan para una actividad determinada, o incluso y como
pudimos observar en las estadísticas, no verla necesaria, dado
el cumplimento de los estándares que ellos mismos delimitan,
es trascendente retomarla con un enfoque humanista, ante el
hecho de que la capacitación laboral continua mejora de gran
manera las condiciones de vida del trabajador y la trabajadora,
logrando que puedan tener mayor incidencia en las áreas
correspondientes a sus actividades, respetándose así el conjunto
de derechos laborales.
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a) Capacitación laboral y pandemia
Es innegable que la pandemia de SARS-CoV-2 trajo consigo
diversas problemáticas, y permitió hacer visibles muchas
necesidades en ámbitos como el sector educativo y por supuesto
el laboral. Pasar de la presencialidad a la virtualidad implicó
grandes cambios para los que muchas personas no estaban
preparadas, ello, de forma económica, tecnológica y por supuesto,
en cuanto al tema de la capacitación.
La virtualidad laboral, mediante prácticas como el home
office, la actividad en plataformas y el uso de streaming y video
conferencias permitió visibilizar las necesidades de capacitación
de mucho personal de empresas y organismos gubernamentales.
Es así, como de nuevo, esa necesidad se sumó a muchas otras que
presentan diversos sectores sociales.
En ese sentido, algunas cifras señalan que contrario a la necesidad de capacitación durante la pandemia, el 46% de la fuerza
laboral global expresa que su empleador redujo las oportunidades
de desarrollo durante la pandemia, y que en el caso específico de
México esa proporción incrementa a 56 % (Degreed, 2021).
Dichos datos alrededor de la pandemia indican la
importancia de desarrollar políticas públicas encaminadas a
alcanzar el rápido avance tecnológico que aceleró este cambio
mundial, y que implicó necesidades laborales que no todas las
personas, incluso aquellas que ya se encontraban capacitadas
para el trabajo que desempeñaban, pudieron cubrir, hay que
señalar que mucha de la tecnología empleada para mantener la
sana distancia no va a dejarse de emplear, dado que visibilizó las
múltiples facilidades de comunicación.
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Conclusiones
Los derechos humanos en materia laboral se encuentran ligados a
diversas temáticas relacionadas con el trabajador, sus relaciones
laborales y desempeño, como el derecho a contar con un salario
justo, el derecho a la seguridad social, el derecho a una vivienda, o
el derecho a contar con capacitación y adiestramiento en el empleo.
Sin embargo, aunado a la capacitación en materia laboral,
entendiendo ésta como el adiestramiento y formación técnica
para el desempeño de las actividades que le son encomendadas, es
necesario considerar lo importante que es el desarrollo también
de una cultura laboral.
Dicha cultura laboral consistirá entonces en una
capacitación constante en materia de derechos humanos, su
defensa y respeto, y por supuesto cabrá incluir de manera
preponderante, el conocimiento del marco jurídico, es decir, el
contenido Constitucional y legislativo en materia laboral, así
como los preceptos internacionales que deberán observar los
Estados, con el objetivo de garantizarlos.
En ese sentido, es preciso considerar a manera de propuesta,
la formación legal en materia laboral, dentro de las empresas e
instituciones, como obligación patronal de capacitación laboral,
cumplimentando así, este derecho.
Es así, que se tiene como necesidad inmediata, en la ruta crítica de implementación de la reforma del trabajo en nuestro país, la
garantía de la capacitación laboral, que transite en un futuro, hacia a
la profesionalización de las personas trabajadoras en cada área que se
desempeñen, garantizando así, el cumplimiento de las funciones encomendadas de la mejor forma, y por lo consiguiente el desarrollo social.
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Es importante entonces, comprender que la inversión
estatal en el tema de la capacitación, a partir de proporcionar las
herramientas que ello conlleva para la especialización de las y los
trabajadores debiera ser parte de una estrategia de desarrollo, que
busca hacerle frente a un veloz cambio globalizador de carácter
económico, social y tecnológico, lo cual quedó bastante visibilizado
durante la pandemia y las múltiples necesidades de capacitación
laboral que surgieron y que debieron ser cubiertas a gran velocidad,
trayendo consigo que personas antes eficientes tuvieran que dar
paso a trabajadores mejor capacitados en el área tecnológica.
Futuras líneas de investigación
En cuanto a las futuras líneas de investigación, se considera,
quedan muchas en el tintero esperando por ser abordadas, dada
la actual implementación del sistema laboral en la república
mexicana, con temas tan trascendentes como la democracia
sindical, la nueva justicia laboral o el inicio de las funciones
similares a las de la justicia alternativa del Centro federal de
conciliación y registro laboral, que den lugar a la aparición de
nuevas áreas de estudio.
Existe además, la necesidad de fomentar la visibilización de
los diferentes derechos laborales, sobre todo en el sentido de que
cuentan con un enfoque de desarrollo de la población trabajadora,
así como sus habilidades académicas y profesionales, además del
marco jurídico sobre el que estarán siempre parados en su calidad de
trabajadores, y que cuyo desconocimiento ha sido fuente de diversas
injusticias, siendo todo lo contrario a lo que representa el derecho
laboral, teniendo como estandarte el logro de la justicia social.
DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Los estudios alrededor de la pandemia son amplios, se
han centrado significativamente en el tema educativo, el cual
está íntimamente relacionado con la capacitación, sin embargo,
el análisis desde el enfoque laboral seguramente traería consigo
políticas públicas adecuadas para hacer frente a las necesidades
de profesionalización y el ofrecimiento de un mejor servicio.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

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DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Prácticas ambientales de los estudiantes de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. El caso de
tres facultades del campus de Ciudad Universitaria
Environmental practices of the students of the Universidad
Autonóma de Nuevo León. The case of three faculties of the
Ciudad Universitaria campus
Víctor Manuel Zamora1
Resumen: El presente estudio se centra en analizar las prácticas
ambientales de las y los estudiantes de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Para esta investigación participaron estudiantes de las
Facultades de Derecho y Criminología, Filosofía y Letras, y Contaduría
y Administración. Como herramienta de recolección de datos se
utilizó un cuestionario de corte cuantitativo, los datos ahí obtenidos
fueron tratados de forma cualitativa. Los resultados muestran que las
y los estudiantes, no obstante estar conscientes de que las prácticas
ambientales positivas contribuyen a conservar el medio ambiente y,
por ende, a mejorar nuestra calidad de vida, en mucha medida llevan a
cabo prácticas negativas que, de manera progresiva, abonan al descuido
y deterioro de nuestro entorno, por lo que resulta relevante y urgente
promover, entre las y los estudiantes, hábitos de responsabilidad social,
que les permitan hacer consciencia de lo mucho que podemos hacer por
mejorar nuestro medio ambiente si en colectivo, todas y todos, llevamos
a cabo prácticas ambientales positivas.
1 Doctor en filosofía con acentuación en educación. Universidad
Autónoma de Nuevo León, México. Correo electrónico: vmz08@hotmail.com

165

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Palabras clave: Medio ambiente, estudiantes, prácticas ambientales,
universidad.
Abstract: This study focuses on analyzing the environmental practices
of the students of the Autonomous University of Nuevo León. Students
from the Faculties of Law and Criminology, Philosophy and Letters,
and Accounting and Administration participated in this research. As
a data collection tool, a quantitative questionnaire was used, the data
obtained therein were treated qualitatively. The results show that the
students, despite being aware that positive environmental practices
contribute to conserving the environment and, therefore, improving
our quality of life, to a large extent carry out negative practices that
progressively , contribute to the neglect and deterioration of our
environment, so it is relevant and urgent to promote, among students,
habits of social responsibility, which allow them to become aware of
how much we can do to improve our environment if collectively, each
and all, we carry out positive environmental practices.
Keywords:
university.

166

Environment,

students,

environmental

practices,

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Introducción
Las prácticas ambientales son aquellas acciones que llevamos
a cabo en nuestro día a día y que tienen impacto, positivo o
negativo, en el medio ambiente. Prácticas como el correcto
manejo y clasificación de la basura, cuidado del agua, uso
eficiente de la energía, siembra y cuidado de árboles, reducir
el uso de materiales desechables, reducir el uso del automóvil,
evitar el uso de aerosoles u otros productos que dañan el
ambiente, entre otras, son ejemplo de prácticas ambientales
positivas.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y
Recursos Naturales SEMARNAT (2016), el crecimiento de la
población ha causado un enorme impacto negativo en nuestro
medio ambiente, este aumento demográfico es, también, un
factor determinante para entender la sobreexplotación de los
recursos naturales y la degradación ambiental que sufrimos.
Como consecuencia de lo anterior, los efectos del cambio
climático se hacen sentir cada vez con más fuerza en México,
los estudios realizados por la misma SEMARNAT (2016),
apuntan que, las temperaturas han aumentado desde 1960,
en consecuencia, los días frescos han disminuido de manera
considerable, las lluvias, por su parte, también se han reducido
de manera alarmante. El caso más reciente en el 2022 es el de
Nuevo León, Estado industrial del norte de México, este sufre
una grave crisis por falta de agua en la región, de continuar con
esta tendencia, muchas regiones de nuestro país y del mundo,
sufrirán de manera irreversible el impacto del cambio climático.
De acuerdo con Conde:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

167

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

La Tierra se ha calentado en los últimos 100 años alrededor de
0.74 grados centígrados. De seguir esta tendencia, para el 2100
el planeta se calentaría entre 1.8 y 4.0 grados centígrados, se
incrementaría con ello el nivel del mar, cambiando los patrones de lluvia y aumentando los eventos climáticos como las ondas de calor, las lluvias torrenciales y las sequías, por ejemplo.
(Conde, 2011:18)

Muchos ciudadanos, a lo largo y ancho del mundo,
han mostrado su preocupación ante los acontecimientos de
los últimos años: huracanes mucho más agresivos y peligrosos,
sequías más prolongadas e intensas, incendios e inundaciones
devastadores, escasez de productos alimenticios, frecuentes
olas de calor, entre otros episodios que han hecho que la
humanidad ponga especial atención en el problema del cambio
climático y su impacto en la sociedad. Por esta razón, en un
esfuerzo en conjunto, el pasado 20 de septiembre del 2019, el
mundo fue testigo de una marcha a nivel global en favor de la
lucha para disminuir los efectos del cambio climático, las calles
de las principales ciudades en muchos países (México, Francia,
Costa Rica, Estados Unidos, Inglaterra, España, Alemania,
solo por mencionar algunos) se vieron repletas de personas
manifestantes que exigían a los gobernantes, actores sociales,
empresas y a la ciudadanía en general, acciones para combatir
de forma urgente y eficiente esta problemática mundial.
En el caso de México, la lucha por disminuir el impacto
del cambio climático se da a través de diferentes organismos
gubernamentales y no gubernamentales, encargados de proteger
y conservar el medio ambiente, entre ellos destaca la Secretaría
del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la
168

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP),
Green peace México, entre otros. Los desafíos que enfrentan estas
instituciones son grandes, toda vez que la lucha por el cuidado
y preservación de nuestro medio ambiente no puede ser llevada
a cabo desde una perspectiva administrativa, es necesario contar
con la ayuda y voluntad de toda la ciudadanía para poder
concretar avances en este rubro.
En el estado Nuevo León, lugar en el que centramos
esta investigación, se encuentra una de las instituciones más
emblemáticas y prestigiada a nivel nacional e internacional, la
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Esta institución,
a través de sus distintas Facultades y preparatorias, ha tomado
acciones para contribuir en la mejora de las condiciones de
nuestro entorno. Con sus más de 215 mil estudiantes, esta
universidad se ha convertido en la Institución de educación
superior más sustentable de México (UANL, 2022).
Es por lo anterior, que en este estudio se analizan las
prácticas ambientales de los estudiantes de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, específicamente en tres Facultades,
la Facultades de Derecho y Criminología, Filosofía y letras, y
Contaduría y administración. Para el logro de nuestro objetivo, se
utilizó un cuestionario de diez preguntas de corte cuantitativo,
los datos ahí obtenidos fueron interpretados de manera
cualitativa. Los resultados apuntan a la necesidad de fortalecer
en los estudiantes universitarios, la educación ambiental que los
lleve de manera gradual a relacionarse, identificarse y apropiarse
de las causas que favorecen la lucha en contra del deterioro de
nuestro entorno.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

169

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Este documento está dividido en cinco secciones, en
la primera se encuentran los objetivos, preguntas, propósito y
justificación planteados para esta investigación. En la segunda
parte, se presenta el marco teórico para este estudio en el que
se abordan algunos de los factores y actividades económicas
que contribuyen al deterioro del medio ambiente así como las
leyes mexicanas vigentes en esta materia. En el apartado tres,
se explica la metodología que se siguió para dar respuesta a
nuestras incógnitas, aquí, además del universo y la muestra, se
presenta el diseño de la herramienta de recolección de datos así
como la prueba de confiabilidad que se le realizó. En el capítulo
cuatro, presentamos, por medio de tablas de distribución, los
resultados del cuestionario aplicado y el análisis de los mismos.
En el apartado final, se da respuesta a las incógnitas de nuestra
investigación, aquí se integran las conclusiones que permiten el
cierre de este estudio.
Para contextualizar lo anterior, se estima que, actualmente,
la población en México asciende a más de 125 millones de personas
(INEGI, 2022), esto indica que los recursos (que provienen de la
naturaleza o que impactan en ella) que se necesitan para satisfacer
las necesidades de este número de habitantes no son menores, de
hecho, existe ya una sobre explotación de nuestro entorno debido
a la concentración de personas en las zonas urbanas de nuestro
país (Sánchez, 2019). Por esta razón, resulta imperante y urgente
concientizar a la población para cuidar y hacer buen uso de estos
recursos, y así, juntos contribuir en la mejora progresiva del
medio ambiente, a través de prácticas ambientales que abonen
a este propósito. Si queremos contribuir a esta causa, debemos
identificar aquellos hábitos y comportamientos que impactan de
170

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

manera negativa en nuestro medio ambiente y hacer un esfuerzo
por modificarlos (PNUMA, 2011).
Sensibilizar a tantos millones de personas para que
contribuyan con sus acciones cotidianas a cuidar su entorno,
no es tarea fácil, resulta conveniente que dicha labor inicie
en casa y continúe de manera responsable en su paso por
las instituciones de educación básica , media y superior. Es
necesario, entonces, fortalecer el aprendizaje e interiorización de
hábitos ambientales positivos para que nuestros niños, niñas y
jóvenes se conviertan en guardianes de su propio entorno, que
logren comprender la relación, impacto, y reciprocidad que
existe entre la comunidad y su medio ambiente. Así lo mostró,
el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por
sus siglas en inglés). Este organismo, realizó en Honduras un
estudio titulado Buenas prácticas ambientales y su vinculación con la
acción climática. Este estudio promovió la “Asistencia técnica para
la elaboración de casos de estudio sobre experiencias de gestión
del cambio climático (adaptación y mitigación) implementadas
en centros educativos.” (UNICEF, 2019, p. 3). Los resultados de
este estudio muestran que:
…las buenas prácticas ambientales (BPA) implementadas en
los centros educativos hondureños cuentan con el potencial de
formar una cultura en los niños y adolescentes llena de valores,
conocimientos, destrezas y actitudes desde la transversalidad
del tema ambiental, y para la consolidación de la acción climática (adaptación y mitigación) requerida (UNICEF, 2019, p .7).

En México, como en muchas partes del mundo, los efectos
del cambio climático se han dejado sentir cada vez con mayor
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

171

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

intensidad, a lo largo de estos años hemos sufrido los embates
de muchos fenómenos naturales que han dejado honda huella
en la memoria de los mexicanos. Los largos periodos de sequía,
tormentas y huracanes que año con año azotan, cada vez con más
fuerza, a nuestro país, han ocasionado inundaciones y deslaves
que han dejado sin hogar a miles de personas y otras más pagaron
con su propia vida al enfrentarse cara a cara con esta realidad que
hoy nos rebasa (Lucatello y Garza, 2017).
Como ya mencionamos con anterioridad, en la parte norte
de nuestro país se encuentra el estado de Nuevo León, lugar que
también ha sentido el poder devastador de los fenómenos naturales,
como el paso del huracán Gilberto en septiembre 1988 y en fechas
más recientes, en el 2010, el huracán Alex. Ambos fenómenos dejaron
al descubierto el gran reto que tiene el estado de Nuevo León en materia de educación ambiental, en ambos eventos naturales se pudo
apreciar que la basura que se arroja en las calles fue un elemento clave para que las inundaciones causaran daños aún mayores a la población neolonesa. En el año 2022, el panorama es distinto, una sequía
y consiguiente escasez de agua golpea a los habitantes de esta parte
del país, los efectos del cambio climático han llegado a los hogares de
los casi 6 millones de habitantes de este Estado.
I. Objetivos y preguntas de investigación
El objetivo de esta investigación es conocer y analizar las
prácticas ambientales de los estudiantes de tres Facultades de
la Universidad Autónoma de Nuevo, a través de un cuestionario
que arroje respuestas de corte cuantitativo, mismas que serán
interpretadas y analizadas de forma cualitativa, para identificar
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

los hábitos positivos y negativos que los participantes puedan
tener en materia de medio ambiente y responsabilidad social.
Para guiarnos en esta investigación, se plantearon las
siguientes preguntas de investigación:
1. ¿En qué medida los estudiantes de la UANL son conscientes de la relación y reciprocidad que existe entre la sociedad y su medio ambiente?
2. ¿De qué manera los hábitos y prácticas de las y los estudiantes de la UANL contribuyen al cuidado del medio
ambiente?
3. ¿Qué hábitos y prácticas de las y los estudiantes de la
UANL contribuyen al deterioro del medio ambiente?
4. ¿En qué medida las y los estudiantes de la UANL son conscientes de que algunos de sus hábitos y prácticas cotidianas contribuyen al deterioro o mejora del medio ambiente?
5. ¿De qué manera la educación que recibieron o reciben las
y los estudiantes universitarios, contribuye a fortalecer
prácticas de cuidado y conservación del medio ambiente?
Como supuesto de investigación, se plantea lo siguiente:
Las y los estudiantes de tres facultades de la universidad
Autónoma de Nuevo León, presentan dificultad para reconocer
y desarrollar hábitos o prácticas que contribuyan al cuidado
y conservación del medio ambiente dentro del contexto donde
interactúan, esto puede ser generado por la endeble educación
en esta materia y por la falta de modelos sociales que las y los
inspiren a realizar prácticas ambientales positivas.
Marco teórico
La teoría que enmarca esta investigación está orientada a delimitar
los referentes teóricos de este estudio, así, en este segmento se
presentan algunos de los factores que contribuyen al deterioro
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

173

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

del medio ambiente, asimismo, se exploran algunos aspectos de
la legislación vigente que existe en relación al cuidado ambiental.
I. Factores que contribuyen al deterioro del medio ambiente
Si se pretende conocer cuáles son los factores que de forma
progresiva han contribuido en el deterioro ambiental, es
imperante señalar como uno de los principales factores, al
crecimiento poblacional, de acuerdo con Hikal y Estrada:
Los factores que más afectan al deterioro ambiental son el crecimiento poblacional que desde 1960 se ha duplicado para llegar a 6,100 millones de habitantes y ese incremento ha sido en
los países más pobres mientras que en los ricos los gastos de
consumo han aumentado. (Hikal y Estrada, 2012. p. 01)

La demanda y sobre explotación de recursos para
satisfacer las necesidades de los habitantes en cualquier país del
mundo ha permitido, que se generen problemáticas asociadas a
este fenómeno, uno de ellos y al parecer el más recurrente, es la
gran cantidad de basura que se produce de forma constante, de
acuerdo con el informe del Banco Mundial (2018), la cantidad de
basura en el mundo es preocupante y crece a ritmos acelerados.
En México, según el INEGI (2019), la cantidad diaria de basura
recolectada asciende a 86 mil 343 toneladas, siendo la Ciudad de
México, con un 19.7% del total, la entidad que más basura genera
en nuestro país. Por su parte, Nuevo León, con un 3.6%, se ubica
en el quinto sitio, esta circunstancia exhorta a los organismos
encargados de proteger el medio ambiente a fortalecer la lucha
en favor del medio ambiente. No debemos olvidar, que el mal
manejo, separación y falta de recolección de nuestra basura puede
174

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

causar diversos efectos contaminantes que abonan a la progresiva
degradación del ambiente.
Los vínculos entre la población, el medio ambiente y los recursos naturales están mediados por múltiples factores. El acelerado crecimiento demográfico y la distribución desequilibrada de
la población en el territorio-al interactuar con desigualdades
sociales y regionales-,las pautas de acceso y uso de los recursos naturales, las tecnologías utilizadas para su explotación y
consumo vigentes, ejercen una fuerte presión sobre el medio
ambiente y los recursos naturales (Zurrita, et al. 2015, p. 04).

Otro de los problemas que trae consigo la concentración
urbana, es aquel que provocan las actividades agrícolas, ganaderas
y de pesca, mismas que abordamos a continuación.
II. Actividades agrícolas, ganaderas y pesca
Las actividades agrícolas y ganaderas han generado que
desaparezcan grandes hectáreas de bosques y selvas, toda vez
que la extensión de las tierras para cultivo, debido a la necesidad
de aumentar la producción productos del campo, ha llevado a los
agricultores y ganaderos a deforestar de manera indiscriminada las
áreas verdes de nuestro país, provocando con esto una alteración
en los ecosistemas que termina con la flora y fauna de esas
regiones, en muchos casos, se han disminuido áreas importantes
que suministraban grandes cantidades de oxígeno al ambiente.
La erosión y la falta de lluvia, son también consecuencias de la
actividad agrícola. (Zurrita, et al. 2015).
Por su parte, los pescadores, movidos por la alta demanda
de productos del mar, han hecho una reingeniería de sus técnicas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

de pesca, de este modo se utilizan grandes embarcaciones que
derraman desechos químicos a los océanos, ríos o lagunas, esto,
junto con la sobreexplotación pesquera, acaban con la vida de
muchas especies marinas, alterando ecosistemas que de igual
manera afectan directa o indirectamente a la vida marítima.
(Hikal y Estrada, 2012)
En el área urbana, la industria del transporte aporta
también elementos dañinos que de forma paulatina deterioran
el medio ambiente, en el siguiente segmento hablaremos de la
industria del transporte y sus consecuencias en el medio ambiente.
III. La industria del transporte
No obstante, la importancia del transporte en la vida cotidiana
de las personas y en la industria del comercio, la emisión de gases
contaminantes que esta provoca, ha convertido a los automóviles
en los agentes contaminantes más comunes y aceptados por la
sociedad en general. El ruido, los desechos químicos, el efecto
invernadero, entre otros, son algunos efectos que hereda el uso
diario y excesivo del transporte. En todas las ciudades se utiliza
el automóvil como medio de transporte, es así como entre mayor
población exista, más será la exigencia y necesidad de que salgan
a las calles un mayor número de autos para uso cotidiano de las
familias y para el transporte para uso comercial, en este sentido,
los grandes problemas contaminantes que trae consigo

esta

industria parecen no disminuir. De acuerdo con Zurrita, et al., “las
actividades relacionadas con el transporte representan la fuente
más importante de contaminación de la atmósfera, especialmente
en los grandes asentamientos humanos” (Zurrita, et al. 2015, p. 06).
176

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IV. Industria de producción
La industria de producción contribuye de manera importante
a que diariamente se contaminen ríos, mares, lagunas, el suelo
y la atmósfera. El derrame de desechos tóxicos, provenientes
de las muchas fábricas que existen en el país, ha alterado de
manera preocupante la flora y fauna local, provocando la muerte
y extinción de ecosistemas que albergaban muchas especies
locales. No se puede negar la relevancia que tiene esta industria
para la economía de los miles de trabajadores, sin embargo,
el desacato de las leyes ambientales, ha desencadenado que de
manera constante, las fábricas y negocios arrojen a la atmósfera
y suelo, sus desechos contaminantes sin ningún control. En
concordancia con esto, “en 2016, se generaron 2010 millones de
residuos municipales en el mundo, 0,74 kilos por habitante y día.
De seguir esta dinámica, en 2050 generaremos 3,400 millones
de toneladas de residuos sólidos municipales” (Banco Mundial,
2018. p. 1).
V. Leyes vigentes en materia ambiental
Para esta investigación, es relevante abordar la legislación
vigente en materia ambiental, esto aporta un marco legal a la
lucha a favor del medio ambiente. En este contexto, la Ley general de
cambio climático es un referente obligado cuando se habla de medio
ambiente, fue promulgada el 6 de junio del 2012 y la última reforma
fue realizada el 11 de mayo del 2022 (SEMARNAT, 2022). El
objetivo de esta ley es garantizar que los ciudadanos interactúen en
un ambiente sano y limpio, que permita mejorar su calidad de vida.
En esta ley se definen algunos conceptos referentes a la definición
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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

del término cambio climático, la cual atribuye a la actividad
humana, gran parte del deterioro de nuestro ambiente.
Otra ley que versa a favor de la lucha contra el deterioro
ambiental, promulgada en 1988 y recientemente reformada en
abril del 2022, es la Ley general del equilibrio ecológico y protección al
medio ambiente, el objetivo de esta, es garantizar el derecho de toda
persona a vivir en un medio ambiente sano para su desarrollo, salud
y bienestar (SEMARNAT, 2022); al igual que la ley mencionada
en el párrafo anterior, se buscan mecanismos, en cooperación
con todas los niveles de gobierno, para establecer compromisos y
acuerdos que los lleven a mejorar el medio ambiente.
En la parte norte de México, existe la Ley ambiental
del estado de Nuevo León, fue promulgada en el año 2005 y
reformada en octubre 2022, esta guarda el mismo objetivo que
las dos leyes citadas con anterioridad, esta, sin embargo, se
enfoca exclusivamente en este Estado. De este modo, se garantiza
que las problemáticas particularidades del entorno se atiendan
de acuerdo con el contexto de las mismas.
Las tres leyes anteriores van orientadas hacia un mismo fin,
promover buenas prácticas ambientales que nos lleve a conservar
y proteger nuestro medio por medio de acciones responsables y
consientes que promuevan en todo momento la mejora del medio
ambiente.
VI. La universidad como modelo social
La educación que recibimos en casa y la recibida a lo largo de nuestro tránsito por las instituciones escolares, en todos los niveles, es
determinante de nuestra conducta, así, ciertos hábitos son apren178

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

didos en el entorno familiar, otros más en el contexto social, otros
tantos en el espacio académico. Existe, en este sentido, una cierta
relación y reciprocidad entre un universo y otro, la constante en
ellos, somos nosotros, quienes, mientras interactuamos, nos apropiamos de aquellas conductas o prácticas que observamos de manera constante y casi repetitiva en dichos escenarios, de este modo,
si consideramos que responden a nuestros intereses personales,
nos las apropiamos, las hacemos nuestras, en términos hegelianos,
nos alienamos. De ahí la relevancia de construir espacios cuyas
prácticas corrientes sean siempre positivas, orientadas a la construcción de una sociedad más justa, pacífica, empática, tolerante,
responsable y respetuosa en todo sentido. Debido a que los entornos familiares y sociales son muy difíciles de controlar, ya que quienes ahí interactúan responden a los intereses o necesidades de un
grupo reducido de personas; es el espacio educativo (por su natural
responsabilidad con la sociedad en general), el contexto ideal para
la práctica, promoción y fortalecimiento de valores positivos entre
sus integrantes. En el caso de la universidad y su vinculación con
la responsabilidad social, Huerta y Gaete lo exponen como sigue:
En concreto, la responsabilidad social universitaria (RSU)
busca visualizar el rol que la universidad tiene con la sociedad,
alineando explícitamente sus cuatro funciones o procesos
tradicionales que son: gestión, docencia, investigación y extensión, con la misión y valores institucionales, es decir, con
el compromiso social (Huerta y Gaete, 2017, p. 122).

La universidad, debido a su vínculo directo con la sociedad,
se convierte en el espacio en el que las prácticas o hábitos deben ser
reorientados hacia el bien común, muchas de las actividades que se
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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

llevan a cabo en los distintos espacios universitarios tienen clara
influencia en los estudiantes, aquí en palabras de Huerta y Gaete:
“(…) el impacto que generan las actividades de las instituciones de
educación superior es inmediato en el medio, y su alcance es mayor
por estar asociado a la sociedad en general, a través del ejercicio de la
profesión de las personas que forma.” (Huerta y Gaete, 2017, p. 134)
Es en ese sentido que, la UANL tiene como misión:
Formar bachilleres, técnicos y profesionales competentes,
competitivos e innovadores, socialmente responsables, con
plena conciencia del entorno regional, nacional y mundial, con
principios y valores, comprometidos con el desarrollo sustentable, científico, tecnológico y cultural. Generar contribuciones oportunas, relevantes y trascendentes al avance de la ciencia, la tecnología, la innovación y las humanidades, y a la mejora
del nivel de desarrollo humano de la sociedad nuevoleonesa y
del país (UANL, 2022)

La universidad de manera progresiva, a través de sus
estudiantes y egresados, entrega a la sociedad, entre otros
elementos,

nuevo conocimiento, competencias, habilidades y

valores, que serán puestos en práctica en los distintos contextos
donde interactúen los aún y otrora universitarios, y aunque su
actuar no dependerá solo de la formación recibida en las aulas,
sino que es resultado del choque de la educación recibida en
el seno familiar, en el universitario y en su contexto social , su
conducta sí estará supeditada a los modelos de comportamiento,
conducta y hábitos que practican aquellas personas que ejercen
cierta autoridad moral o académica en cualquiera de esos espacios
(universitario, familiar y social), el estudiante al considerar, ciertas
conductas, como válidas se apropia de ellas y las reproduce. Es
180

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por ello que, es importante que en todos los contextos donde
interactuemos (no solo en el universitario), existan personas que
sean modelos de conducta positiva y que permitan a los estudiantes
constatar que las practicas positivas, en cualquier campo, siempre
pueden llevarse a cabo si tenemos la actitud y voluntad de hacerlo.
Aquí, son muy pertinentes aquellas líneas de Freire (1997) cuando
comenta que la educación posiblemente no cambie al mundo pero
sí puede cambiar a las personas que van a cambiar al mundo.
Metodología
La metodología utilizada para este estudio es el estudio de caso,
tal y como lo menciona, Stake:
De un estudio de casos se espera que abarque la complejidad de
un caso particular. Una hoja determinada, incluso un solo palillo, tienen una complejidad única pero difícilmente nos preocuparán lo suficiente para que los convirtamos en objeto de estudio. Estudiamos un caso cuando tiene un interés muy especial
en sí mismo. Buscamos el detalle de la interacción con sus contextos. El estudio de casos es el estudio de la particularidad y
de la complejidad de un caso singular, para llegar a comprender
su actividad en circunstancias importantes (Stake, 2004, p. 8)

Para el desarrollo de esta investigación se utilizaron los
elementos que ofrecen los enfoques cuantitativos y cualitativos
en investigación, Ambos enfoques cuentan con las características
necesarias para el adecuado desarrollo de este trabajo, toda vez
que en esta búsqueda, por medio de nuestra herramienta de
recolección de datos, se obtuvieron resultados cuantitativos que
posteriormente fueron analizados desde una postura cualitativa.
En relación a la parte cuantitativa, y como herramienta de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

181

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

recolección de datos se utilizó un cuestionario. A continuación,
se describen los pasos para el diseño, validación y prueba de
fiabilidad realizadas al cuestionario.
I. Diseño del cuestionario
Para responder a las incógnitas planteadas para esta investigación,
se elaboró un breve cuestionario de diez preguntas, todas ellas
orientadas a conocer los hábitos y prácticas de los estudiantes
de la Facultad de Derecho y Criminología, Filosofía y letras,
y Contaduría y administración, en relación con el cuidado del
medio ambiente. Se eligió solo este número de preguntas, debido
a los altos costos (económicos y de recursos humanos), que
representa un cuestionario con mayor número de preguntas. El
cuestionario cuenta con las tres secciones siguientes:
1. Datos del encuestado
2. Instrucciones y objetivo del cuestionario
3. Área de preguntas
En la primera sección, se busca obtener datos básicos del
encuestado, de este modo, los datos se orientan a conocer el género,
edad, carrera, semestre, turno y estado civil de los encuestados,
esto ayudará a obtener mejores referencias estadísticas a la hora
de analizar los resultados.
En la segunda sección, además de presentar las directrices
para responder a este cuestionario, se informa al encuestado
acerca del objetivo de este ejercicio y se hace referencia también a
la confidencialidad del mismo.
En la tercera parte del cuestionario, se encuentran las
diez preguntas, todas ellas diseñadas de acuerdo con la escala
182

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

de Likert, con el propósito de medir con mayor precisión las
tendencias de opinión de los encuestados, así,
Las escalas de Likert,…, están formadas por un conjunto de preguntas referentes a actitudes, cada una de ellas de igual valor.
Los sujetos responden indicando acuerdo o desacuerdo. Se establecen generalmente cinco rangos, pero pueden ser tres, siete, o
más. El sujeto señala con una cruz o un círculo la categoría elegida para cada persona (García, Aguilera y Castillo, 2011: 03).

II. Validación del cuestionario
Para validar este instrumento de recolección de datos, se utilizó
el método Delphi, esta,
“…es una técnica de recogida de información que permite obtener la opinión de un grupo de expertos a través de la consulta
reiterada. Esta técnica, de carácter cualitativo, es recomendable
cuando no se dispone de información suficiente para la toma de
decisiones o es necesario, para nuestra investigación, recoger
opiniones consensuadas y representativas de un colectivo de
individuos.” (Reguant y Torrado, 2016, p. 16).

Para este efecto, se realizó la validación con dos doctores
especializados en investigación, uno en el área de derecho y el
segundo en el área de educación. Como resultado de este ejercicio,
se realizaron ajustes a todas las preguntas planteadas en un inicio,
principalmente en el tipo de redacción y vocabulario que se
pretendía usar, este no era adecuado para este tipo de cuestionario,
que parecía ser poco claro y confuso para este propósito.
Así, después de validar el cuestionario, era necesario
someterlo a la prueba de fiabilidad, misma que describimos a
continuación:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

183

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

III. Fiabilidad del cuestionario
Para realizar la fiabilidad de este cuestionario, se utilizó el programa
estadístico statistical package for the social sciences (SPSS) en el que
se ingresaron los datos de 150 cuestionarios que se obtuvieron
de la prueba piloto realizada, como resultado de este ejercicio,
el Alfa de Cronbach se ubicó en .712, por lo que de acuerdo con
Bizquerra (2004), este resultado se considera que goza de una
alta consistencia interna en su fiabilidad, mientras que George y
Mallery (2013) estiman este resultado como aceptable.
Las tablas siguientes muestran los datos obtenidos de la
prueba de fiabilidad referida.
Tabla 1.
Prueba de fiabilidad.
Resumen del procesamiento de los casos

Casos

N

%

Válidos

150

Casos

Excluidosa

0

.0

Total

150

a. Eliminación por lista basada en todas las variables del procedimiento.
Estadísticos de fiabilidad

184

Alfa de Cronbach

N de elementos

.712

9

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

IV. Obtención de la muestra
En este estudio, se utilizó el muestreo por conveniencia debido
al alto número de estudiantes en las tres facultades que forman
parte de nuestro universo. La Facultad de Derecho y Criminología
cuenta con más 8,130 estudiantes en sus dos licenciaturas, La
Facultad de Contaduría y administración alberga a 11,439 alumnos
en las tres carreras ofrecidas (Contaduría, Administración e
Informática), por su parte la Facultad de Filosofía y Letras cuenta
con 4,268 en sus nueve licenciaturas (Educación, Sociología,
Historia, Filosofía, Licenciado en lingüística aplicada a la
enseñanza y traducción del francés, Licenciado en lingüística
aplicada a la enseñanza y traducción del inglés, Letras hispánicas,
Gestión de la información, Ciencias del Lenguaje). Se lograron
recabar en total 150 cuestionarios en cada facultad, para dar un
total de 450 ejercicios contestados. Sin embargo, 78 cuestionarios
fueron desechados debido a que estaban incompletos o los
participantes no aceptaron que sus respuestas fueran divulgadas,
quedando solo la cantidad de 372 ejercicios válidos, de los cuales
195 son de mujeres y 177 varones. Para este propósito, abordamos
a los estudiantes en las afueras de cada facultad, a excepción
de los conseguidos en la Facultad de Filosofía, en este caso, los
estudiantes fueron abordados en el salón de clases y los pasillos
de esa institución, todo con el debido y previo permiso de las
autoridades de dicha Facultad.
Presentación y análisis de resultados
En este apartado, presentamos los resultados y el análisis de los
mismos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

185

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Con respecto a la pregunta 1, que hace referencia al grado
en el que los estudiantes están conscientes de la relación que
existe entre la sociedad y su medio ambiente, los encuestados
comentaron en general, que están conscientes en mucha medida
de esta relación, la mayoría de los participantes mostró que en
algún grado, conocen de la reciprocidad que guardan las personas
con su medio natural. Esto se muestra en la tabla siguiente:
Tabla 2.
En esta medida estoy consciente de la relación que existe entre

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje válido

Porcentaje
acumulado

la sociedad y su medio ambiente.

Algo

41

11.0

11.0

11.0

Bastante

125

33.6

33.6

44.6

Mucho

206

55.4

55.4

100

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

En la pregunta 2, ¿Con qué frecuencia separo la basura que
género?
El 35.5 % de los encuestados afirmó que a veces; mientras
el 22% dijo que casi siempre, llama la atención el valor de los nunca
y casi nunca, mismos que arrojaron 9.9% y 17.7% respectivamente,
esto no es un porcentaje menor, ya que habla de los hábitos más
186

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

comunes toda vez que generamos basura todos los días y a todas
horas. Solo el 14.8% tiene como hábito la separación de basura que
genera. La tabla de frecuencia siguiente muestra esta tendencia:
Tabla 3.

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

¿Con qué frecuencia separo la basura que genero?

Nunca

37

9.9

9.9

9.9

Casi nunca

66

17.7

17.7

27.7

A veces

132

35.5

35.5

63.2

Casi siempre

82

22.0

22.0

85.2

Siempre

55

14.8

14.8

		 100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

Otra pregunta muy relacionada con la anterior pero que
habla acerca de los hábitos de los estudiantes y que contribuyen
al cuidado del medio ambiente fue: ¿En qué medida mis hábitos
cotidianos contribuyen al cuidado del medio ambiente? En este caso,
dijeron en un 44.6% que a veces, el 34.7% comentó que casi
siempre, el 12.9% casi nunca, solo un 5.9% siempre y un lejano
1.9% mencionó que nunca. Estos valores son muy cercanos a
los obtenidos en la tabla anterior, los hábitos de los estudiantes
no siempre contribuyen al cuidado del medio ambiente. Aquí la
tabla 4 muestra esta tendencia:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

187

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Tabla 4.
¿En qué medida mis hábitos cotidianos contribuyen al cuidado

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

del medio ambiente?

Nunca
Casi nunca
A veces
Casi siempre
Siempre

8
48
166
128
22

1.9
12.9
44.6
34.7
5.9

1.9
12.9
44.6
34.7
5.9

1.9
14.8
59.4
93.8
100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

Para especificar los hábitos que deterioran el medio
ambiente y que son practicados por los estudiantes y/o por
personas cercanas a ellos, mencionaron en un 32.3 % que, no
depositar la basura en su lugar es el hábito más común entre los
estudiantes y sus allegados; el uso de material desechable es otra
práctica recurrente entre los encuestados y sus cercanos, así lo
hizo patente el 26.9%; arrojar las colillas de cigarro en el piso es
otro hábito muy común, eso lo dijo el 19% de los participantes.
Un 18% dijo no clasificar la basura, esto va muy de la mano con el
resultado en la tabla número 2, donde se obtuvo un valor similar
en este mismo rubro.
Como se puede apreciar, el mal manejo de la basura y los
materiales desechables son el mayor problema de los estudiantes
188

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

y sus seres más llegados, este hallazgo es relevante, toda vez que
la generación de basura es continua y al día son generadas muchas
toneladas y mucha de esa cantidad, va a parar a ríos y calles.
La tabla siguiente muestra la frecuencia referida:
Tabla 5.
¿Cuál de los siguientes hábitos propios o de tus familiares, compañero(a) s/amigo(a) s contribuye en mayor medida al deterioro

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

del medio ambiente?

No clasificar la
basura

67

18.0

18.0

18.0

No depositar
basura en su lugar

120

32.3

32.3

50.3

Uso excesivo de
material desechable

100

26.9

26.9

77.2

Tirar colillas al piso

74

19.9

19.9

97.0

Otro

11

3.0

3.0

100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

No obstante, los datos revelados en la tabla anterior, la
siguiente tabla muestra una tendencia favorable en las acciones
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

189

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

que contribuyen a la mejora del medio ambiente, sin embargo, la
falta de educación en materia ambiental puede ser un factor que
separe las intenciones de los estudiantes con su práctica en este
respecto. La tabla 6 muestra esta tendencia:
Tabla 6.
En esta medida apoyo las acciones que contribuyen a la mejora

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

del medio ambiente.

Nada

13

3.5

3.5

3.5

Poco

26

7.0

7.0

10.5

Algo

166

44.6

44.6

55.1

Bastante

108

29.0

29.0

84.1

Mucho

59

15.9

15.9

100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

En relación con los datos de la tabla anterior (tabla 6),
los estudiantes están conscientes de que sus hábitos y prácticas
cotidianas contribuyen al deterioro del medio ambiente, esto es
visible en la siguiente tendencia (tabla 7), otra vez parece surgir el
tema de la educación ambiental, ya que se ha encontrado también
que los estudiantes apoyan las acciones para mejorar el medio
ambiente. Ver tabla 7:
190

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 7.
En esta medida estoy consciente de que mis hábitos y prácticas

Frecuencia

Porcentaje

Po r c e n t a j e
válido

Po r c e n t a j e
acumulado

Válidos

cotidianas contribuyen al deterioro de medio ambiente

Nada

15

4.0

4.0

4.0

Poco

42

11.3

11.3

15.3

Algo

72

19.4

19.4

34.7

Bastante

168

45.2

45.2

79.8

Mucho

74

19.9

19.9

99.7

6

1

.3

.3

100.0

372

100.0

100.0

Total

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

La pregunta es clara y las respuestas aún más, no
obstante que un 44.9% de los participantes dijo que en todas
las instituciones educativas se nos orienta hacia el cuidado de
nuestro entorno, la tendencia también muestra que en educación
secundaria (1.6%), preparatoria (5.9%) y en la universidad
(7.5%) se enseña menos el tema del cuidado del medio ambiente,
mientras que la primaria (19.9%) parece ser la más comprometida
con este tema, en casa (14.8%) también se educa para cuidar el
medio pero en menor medida que en la primaria. La tabla 8, lo
muestra así:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

191

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Tabla 8.
¿En cuál de las siguientes instituciones se enseña en mayor me-

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

dida a cuidar el medio ambiente?

En casa

55

14.8

14.8

14.8

Primaria

74

19.9

19.9

34.7

Secundaria

6

1.6

1.6

36.3

Prepa

22

5.9

5.9

42.2

Universidad

28

7.5

7.5

49.7

Todos

167

44.9

44.9

94.6

Ninguno

20

5.4

5.4

100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

Los resultados en este estudio son muy relevantes, estos
muestran la perspectiva de los estudiantes universitarios en
relación al tema de las prácticas ambientales, los hallazgos aquí
señalados dan luz en un tema que conviene seguir explorando y
fortaleciendo.
En este sentido, se da respuesta a las incógnitas
presentadas al inicio de esta investigación. Para categorizar las
respuestas, se vincularon las preguntas de investigación con las
tablas de resultados, de la siguiente manera:
192

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La pregunta 1, se relaciona con la tabla número 2 y 6
La pregunta 2, se vincula con la tabla 4,5, 6
La pregunta 3, se relaciona con la tabla 3,5 y 7
La pregunta 4, se relaciona con la tabla 3,5 y 7
La pregunta 5, se relaciona con la tabla 8
1. ¿En qué medida los estudiantes de la UANL son conscientes de
la relación y reciprocidad que existe entre la sociedad y el medio ambiente?
Los estudiantes participantes están en mucha medida
conscientes de que las acciones de la comunidad impactan de
manera positiva o negativa en nuestro entorno, existe también
en ellos, mucha preocupación por la grave situación en la que se
encuentra nuestro medio ambiente.
2. ¿De qué manera los hábitos y prácticas de los estudiantes de la
UANL contribuyen al cuidado del medio ambiente?
Los hábitos de los estudiantes en materia de cuidado y
preservación del medio, en muy poca medida están orientados
hacia las buenas prácticas, no todas ni todos contribuyen al
cuidado del medio ambiente. Se dicen conscientes de que sus
hábitos y prácticas cotidianas contribuyen, en cierta medida, al
deterioro del medio ambiente. Sin embargo, Afirman también,
estar a favor de las acciones que favorecen el cuidado de nuestro
entorno, no obstante, de acuerdo con los resultados, les cuesta
llevarlo a la práctica.
3. ¿Qué hábitos y prácticas de los estudiantes universitarios
contribuyen al deterioro del medio ambiente?
La basura parece ser el problema más común entre los
estudiantes y sus allegados, el mal manejo de la misma y el uso
excesivo de material desechable son prácticas negativas que llevan
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

193

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

a cabo de manera recurrente y de manera consciente; esto es
alarmante, debido a que los jóvenes universitarios, en este sentido,
presentan señales de apatía o desinterés al respecto. De no ser
modificados estos hábitos de manera urgente, pueden agravar,
todavía más, el problema del deterioro de nuestro medio ambiente.
4. ¿En qué medida los estudiantes universitarios están conscientes
de que algunos de sus hábitos y prácticas cotidianas contribuyen al deterioro
del medio ambiente?
Los estudiantes se dicen conscientes de que sus hábitos y
prácticas pueden llegar a dañar el medio ambiente, sin embargo,
como se destaca en las respuestas

anteriores, sus acciones

parecen orientarse más al desinterés o a la falta de compromiso
o apropiación de los temas relacionados con el medio ambiente.
5. ¿De qué manera la educación que recibieron o reciben los
estudiantes universitarios, contribuye a fortalecer prácticas de cuidado y
conservación del medio ambiente?
No obstante que, la mayoría de los estudiantes
universitarios comentan que durante todo su trayecto educativo
han recibido formación en relación al cuidado del medio ambiente,
es en la educación primaria en la que se fortalece más este tema,
conforme avanzan en su trayecto escolar el tema se diluye, de
acuerdo con la percepción de los participantes, la universidad
en poca medida les enseña a cuidar el medio ambiente.
En ese sentido, el supuesto que orienta esta investigación,
mismo que presentamos nuevamente a manera de recordatorio:
Los estudiantes de la universidad Autónoma de Nuevo León,
presentan dificultad para reconocer y desarrollar hábitos o prácticas que
contribuyan al cuidado del medio ambiente dentro del contexto donde
194

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

interactúan, esto puede ser generado por la endeble educación en esta
materia y la falta de modelos sociales en la universidad que las y los inspiren
a realizar dichas prácticas.
De acuerdo con los resultados y análisis de los mismos,
se considera que este supuesto se confirma, toda vez que los
estudiantes universitarios conscientemente presentan hábitos
que contribuyen al deterioro del medio ambiente, esto puede
ser causado por la poca o endeble información que reciben a lo
largo de su trayecto educativo, falta de contacto con personas
socialmente responsables en la universidad, escaza educación
ambiental o por desconocimiento del tema.
Conclusiones
Los hallazgos de este estudio apuntan hacia la necesidad de
educar o seguir educando la consciencia de cuidado ambiental
entre los estudiantes universitarios, es relevante destacar que
los hábitos y prácticas de los jóvenes parecen ser causadas por
falta, precisamente, de una educación sólida y práctica orientada
a despertar conciencia acerca de esta problemática global y de la
que todos somos parte.
Uno de los hallazgos a destacar es, que los estudiantes y
sus allegados utilizan de manera excesiva material desechable
y el mal manejo de la basura como práctica recurrente. Esto es
palpable en los pasillos de las Facultades y en toda la universidad,
constantemente se puede apreciar basura fuera de los
contenedores correspondientes. Esto es un área de oportunidad
en relación al sentido de pertenencia y responsabilidad social
que debemos fortalecer.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

195

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Es en la educación primaria, según los universitarios,
donde se les enseñó en mayor medida a cuidar el medio ambiente,
y es en el nivel de secundaria donde menos recibieron educación
ambiental. En esta transición, los estudiantes experimentan
una interrupción en la enseñanza del cuidado del medio,
según la tendencia, en los niveles subsecuentes (preparatoria
y universidad), no se retoma con fuerza el tema del cuidado
y preservación del entorno, esto ocasiona que los jóvenes
universitarios pierdan mucho sentido de responsabilidad social
o se sientan apáticos al respecto.
Las mujeres, según los hallazgos, presentan más hábitos
orientados a preservar el medio ambiente, en comparación a los
varones, quienes tienen mayor tendencia a llevar a cabo prácticas
ambientales más negativas.
La Facultad de Filosofía y Letras de la UANL es la Institución
que alberga a más estudiantes con prácticas ambientales positivas.
Quizás, y en concordancia con el hallazgo anterior, porque es la
facultad que alberga un gran número de mujeres.
La educación ambiental juega un papel clave en la lucha
por mejorar nuestro entorno, ya que, no obstante estar conscientes
de que realizan prácticas que dañan el medio, los estudiantes
continúan con esos hábitos negativos, de este modo, se considera
que los jóvenes universitarios pueden mejorar esas prácticas, a
través de constantes campañas de concientización ambiental, así
como al estar en contacto con personas comprometidas con el
ambiente que sirvan, como modelo de responsabilidad social.
En ese sentido y a manera de cierre, se sugiere que el tema
del cuidado ambiental sea abordado desde la educación básica y
escale de manera positiva y gradual hacia los niveles superiores,
196

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

esto, con el fin de crear una consciencia para el desarrollo de
prácticas ambientales positivas desde pequeños, y que estas
se sigan reproduciendo en los hogares y en todos los contextos
donde interactuemos.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey:
una generación con carácter social, 1930-1971.
1930-1971 Monterrey:
Centro de Estudios Humanísticos, Universidad
Autónoma de Nuevo León, Colección Cuadernos del
CEH Núm. 13, 2022, 315 pp. ISBN: 978-607-27-18876.
En Nuevo León, la primera gran aportación a la historiografía de
la Iglesia católica fue la obra del doctor José Eleuterio González,
titulada Apuntes para la historia eclesiástica de las provincias que
formaron el Obispado de Linares, desde su primer origen hasta que se fijó
definitivamente la silla episcopal en Monterrey, publicada en 1877. Bajo
un enfoque evidentemente hagiográfico, aunque no por eso menos
crítico con sus fuentes de información, el doctor González se
abocó a detallar el proceso de la conquista espiritual en el noreste
de México durante toda la época virreinal, desde la llegada de los
primeros misioneros franciscanos hasta la erección canónica de
la diócesis de Linares en 1777.
La obra de González es importante, entre otras cosas,
porque inauguró una línea de investigación que, a lo largo del siglo
XX, fue retomada por otros destacados estudiosos. Por ejemplo, el
presbítero Aureliano Tapia Méndez (1931-2022), considerado en su
momento como cronista de la arquidiócesis de Monterrey, dedicó
201

�Emilio Machuca / Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey

sus esfuerzos principalmente a la elaboración de muy completas
biografías de varios de los clérigos y obispos que dejaron huella en la
historia regiomontana, tales como Fray Rafael José Verger, Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdés, José María de Jesús Belaunzarán,
Pablo Cervantes y Guillermo Tritschler y Córdova. Por su parte,
el maestro Israel Cavazos Garza (1923-2016), especializado en
historia del noreste durante la época novohispana, investigó
antiguas devociones locales, la labor evangelizadora y educativa
de las órdenes religiosas y los orígenes de varios templos y capillas
del Monterrey antiguo. Estudios más recientes, y elaborados bajo
nuevos y más rigurosos parámetros metodológicos, han analizado
otros aspectos de la historia de la Iglesia católica en Nuevo León
durante el siglo XX, como la irrupción del catolicismo social, las
relaciones Iglesia-Estado durante la época de anticlericalismo
oficial y del modus vivendi, y los efectos inmediatos del Concilio
Vaticano II en la arquidiócesis regiomontana.
Una tarea, sin embargo, había quedado pendiente:
examinar a profundidad el papel de la Acción Católica en el
quehacer diario de la Iglesia en Nuevo León. Cierto que las
investigaciones actuales han puesto cada vez mayor atención en
las actividades de los laicos de Monterrey, en la medida en que
se ha ido abandonando la anticuada imagen clericalista de la
Iglesia en favor de una concepción eclesial de la institución como
comunidad de fe. Sin embargo, la historia de la Acción Católica
en Nuevo León había sido un campo prácticamente desatendido.
De ahí la gran relevancia del libro publicado por Jesús Treviño
Guajardo, titulado La Acción Católica en Monterrey: una generación con
carácter social, 1930-1971, editado en 2022 por el Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León. La
202

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

amplitud, longitud, altura y profundidad de esta investigación
es directamente proporcional al nivel de estudios alcanzado por
su autor: Treviño es sacerdote católico, formado en filosofía y
teología en el Seminario de Monterrey, y con una especialización
en historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana
de Roma. Posteriormente, obtuvo el doctorado en teología con
especialidad en historia de la Iglesia en la Universidad Pontificia
de México, donde presentó como tesis doctoral la investigación
sobre la Acción Católica que ahora publica la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
La formación académica del autor explica su interés
por hilvanar la historia de la Iglesia regiomontana, con una
aportación original cuya óptica de análisis no se centra en la
jerarquía eclesiástica sino en el llamado apostolado de los laicos.
Específicamente, Treviño problematiza en torno a la incidencia
social de la Acción Católica en Monterrey para, a partir de ahí,
ir reconstruyendo la historia de esta asociación laical, a la que
caracteriza no como un grupo, movimiento o programa, sino
como “un modelo de organización eclesial” (p. 20). Tal aclaración
conceptual es medular de la investigación, pues lejos de
simplificaciones, permite avizorar la complejidad del fenómeno de
la Acción Católica como matriz para la organización y despliegue
de la actividad de los laicos.
El libro se divide en tres capítulos, en los que el autor
procuró abordar este fenómeno desde lo general hasta los
particular. En el primero de ellos, titulado “La Iglesia a principios
del siglo XX y la Acción Católica”, Treviño rastrea los orígenes de
dicho modelo eclesial en “la cuestión social”, como se denomina
en la historiografía a las problemáticas laborales, económicas y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

203

�Emilio Machuca / Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey

sociales que surgieron a raíz de las revoluciones industriales de
los siglos XVIII y XIX. Aquí el autor reconstruye el discurso de
la Iglesia católica frente a las distintas ideologías políticas de la
modernidad, así como las vicisitudes de la clerecía y de los laicos
mexicanos durante la Revolución y la época del anticlericalismo
oficial. Fue en todo ese escenario en que, para “dar solución
a las principales problemáticas sociales y reconquistar a la
humanidad, haciendo frente a las ciencias modernas y filosofías
contemporáneas” (p. 92), la Iglesia impulsó el apostolado de
los laicos a través de la Acción Católica, posibilitando así la
colaboración de los fieles en la “recristianización” de la sociedad.
En el segundo capítulo, titulado “La Acción Católica y
la Iglesia en Monterrey”, Treviño estudia los orígenes de esta
asociación laical en Nuevo León, explicando la situación de
la Iglesia regiomontana durante y después del primer auge
industrial (con base en detallados informes elaborados por los
arzobispos en turno, y que se encuentran resguardados en el
Archivo Apostólico Vaticano). Asimismo, detalla el impacto de
la legislación anticlerical callista en Nuevo León, la forma en que
el gobierno episcopal de José Guadalupe Ortiz y López afrontó
las políticas jacobinas, y la fundación de la Junta Diocesana
de la Acción Católica en 1930, que integró a las ya existentes
Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y Unión
de Damas Católicas (precedente de la Unión Femenina Católica
Mexicana). En todo este proceso, el autor subraya la actuación
decisiva de la mujer, pues advierte que “las mujeres regiomontanas
muy pronto asumieron con protagonismo la misión de restaurar
el orden cristiano de la sociedad” (p. 212).
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En el tercer y último capítulo, titulado “Crecimiento y
consolidación del modelo eclesial”, Treviño analiza la actividad
de la Acción Católica entre 1941 y 1971, durante los gobiernos
episcopales de Guillermo Tritschler y Córdova y Alfonso
Espino y Silva. Demuestra como, tras los arreglos de la Iglesia
con el Estado, la Acción Católica creció, de manera que entre
las principales prioridades de la asociación se encontraban: la
organización de grupos parroquiales, la instrucción religiosa
e impartición de catequesis, la promoción de la moralidad y
los valores cristianos, el fomento de la doctrina social de la
Iglesia, la recaudación de fondos para el sostén del seminario
diocesano, la “defensa” de la fe católica y los trabajos caritativos.
Se destaca la labor del presbítero Pablo Cervantes (1891-1956)
como “principal promotor de la cuestión social, de la formación,
tanto de presbíteros como de laicos, y de la organización” de la
Acción Católica (p. 225). Ya en tiempos del arzobispo Espino y
Silva, la Acción Católica incorporó a su agenda la lucha contra
el comunismo, la renovación de su estructura interna y el
apostolado estudiantil, si bien tras el Concilio Vaticano II (19621965) se puso de manifiesto que “había llegado, como en todo el
mundo, un agotamiento del modelo eclesial centralizado, y un
tanto sujeto a la autoridad jerárquica” (p. 262).
La obra destaca no sólo por su ya ponderada originalidad,
sino también por la profusión de sus fuentes de información.
El autor se valió de testimonios procedentes de muy variados
repositorios documentales, tanto locales como nacionales e
internacionales (baste con señalar algunos de ellos: el Archivo
Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey, el Archivo de la Casa
de la Acción Católica de Monterrey, el Archivo General de la
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

205

�Emilio Machuca / Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey

Nación, el Archivo Histórico de la Conferencia del Episcopado
Mexicano y el Archivo Apostólico Vaticano), así como de
informes orales recabados entre algunos presbíteros y laicos que
estuvieron involucrados con los grupos diocesanos de la Acción
Católica durante la época analizada. Lo anterior se ve reflejado en
el análisis preciso, esclarecedor y bien documentado, que pone de
relieve la forma en que la feligresía regiomontana se organizó para
respaldar a la jerarquía eclesiástica en un momento de tensión
entre Iglesia y Estado, y cómo tras el modus vivendi, el modelo de
organización eclesial que representaba la Acción Católica se
expandió y consolidó.
En suma, la obra de Treviño Guajardo viene no sólo a
enriquecer la historiografía de la religión en Nuevo León, sino
también a recordarnos que el estudio del catolicismo no puede
ni debe centrarse exclusivamente en la jerarquía eclesiástica, sino
que exige tomar en consideración a esa gran multitud de fieles no
consagrados al ministerio sacerdotal, pero que también son parte
integrante de la Iglesia. Después de todo, la Iglesia romana está
constituida por dos grupos, según lo señala el propio Código de
Derecho Canónico: “hay en la Iglesia ministros sagrados, que en el
derecho se denominan también clérigos; los demás se denominan
laicos” (CIC, canon 207, 1).
Emilio Machuca Vega
Centro de Información de Historia Regional
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0002-9994-388X

206

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Víctor Zúñiga: Hacer sociología desde la tierra
del cabrito
Cesar Morado
El Comité Editorial
de la Revista Transdisciplinar y el cuerpo directivo del
Centro de Estudios
Humanísticos de la
UANL, celebra la
nominación de Víctor Zúñiga como Investigador Emérito
del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt, decisión
dada a conocer en diciembre del 2022. Consideramos que se trata
de un digno reconocimiento a una trayectoria académica de casi
cuatro décadas no siempre valorada justamente en tierra de cabritos…ya crecidos. Su trayectoria, la inicio en 1988 como catedrático e investigador de la Facultad de Filosofía y Letras donde
formo a numerosos sociólogos, impulso la investigación y coordino valiosas publicaciones hasta el año 2002. Su incorporación
docente como primer doctor al Colegio de Sociología fundado en
208

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

1974 constituyo un parte aguas en el desarrollo de esta carrera en
la UANL1. Posteriormente, trabajo en la UDEM y en el Tecnológico de Monterrey donde continuó consolidando sus líneas de investigación en torno a la migración México-Estados Unidos y
temas educativos conexos.
Sus trabajos publicados en México y en el extranjero,
le convierten en un referente de la investigación sociológica
realizada en Monterrey, donde las circunstancias nunca has
sido propicias para el desarrollo de las ciencias sociales. Quienes
gozan de su amistad y trato afable en los bares de la capital
regiomontana, quizá no dimensionen

la versatilidad de un

académico que lo mismo expone sobre el corrido y la radionovela
de Porfirio Cadena, que sobre la última obra sociológica de gran
calado teórico, epistemológico. Una de sus grandes virtudes, es
la amplia difusión que realiza de sus trabajos en los principales
foros sociológicos internacionales, de ahí en reconocimiento
que recibió en 2018 por parte de la American Educational
Association (Distincion Henri T. Trueba) por sus aportes para
visibilizar el componente social de la educación, sus exclusiones
y desigualdades, de cuya problemática es una de los exponentes
más destacados en México2.

1 García, Blanca, et al. La sociología en el noreste de México: Nuevo león,
Coahuila y Tamaulipas en Cesar Morado y Lucila Hinojosa (coordinadores) Las
Ciencias Sociales en el Noreste de México. Monterrey. UANL. 2016. pp.129-144.
2 Escobar, Agustín. Las ciencias sociales y las políticas sobre exclusión,
desigualdad y pobreza en Contreras, Oscar y Carolina Puga (coordinadores) Las
Ciencias Sociales y el Estado Nacional en México. 2018. México. Fondo de Cultura
Económica. pp. 297-338.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-73

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�César Morado / Víctor Zúñiga: Hacer sociología desde la tierra del cabrito

Actualmente, Víctor forma parte del cuerpo de
investigadores de nuestra querida Facultad de Derecho en
la UANL, aunque ha sido desde luego, profesor visitante en
prestigiadas universidades del mundo. Su designación como
Investigador emérito del SNI, llena de entusiasmo a la comunidad
académica de Monterrey, alimenta la esperanza de que aumente
su participación monetaria en las cuentas que haya que pagar en
La Chunga en lo sucesivo.

210

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-73

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

César Morado presenta su discurso de ingreso a la
Academia Mexicana de la Historia como Académico
Corresponsal
Liliana De Ita1
El pasado 3 de noviembre de
2022 el Dr. César Morado
Macías, investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad Autónoma de
Nuevo León, presentó en ceremonia solemne su discurso
de ingreso a la Academia
Mexicana de la Historia, titulado: “Cuando el dinero era del Diablo. Una historia del dinero en
Monterrey. Crédito, mercado inmobiliario y empresa. Siglo XIX”.
El ingreso del Dr. Morado como Académico Corresponsal en Nuevo León, fue obtenido desde el año 2019, pero la pandemia impidió
la presentación de la disertación en ese momento.

1 Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo
León. Monterrey, Nuevo León, México. ORCID: https://orcid.org/0000-00028615-0418 Correo electrónico: deitarubioliliana@gmail.com

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En su disertación el galardonado presentó la historia
del dinero en Monterrey y expuso los orígenes, el proceso
metodológico y los resultados de la investigación de larga
data, que exploró tres variables: crédito, mercado inmobiliario
y natalidad empresarial. El evento contó con la participación
de connotados investigadores, en el campo de la historia: Dr.
Mario Cerutti, Dra. Ana Cecilia Ibarra y Dr. Javier Garciadiego,
-miembros y director de la academia respectivamente-, y en
Literatura, el poeta Dr. José Javier Villarreal, Secretario de
Extensión y Cultura de nuestra máxima Casa de Estudios en el
estado.
Tal como reconocieron los notables académicos que
presidieron el acto, esta distinción es producto de la trayectoria
en investigación y capacidad de gestión e influencia cultural
del Dr. Morado quien es Doctor en Ciencias Sociales por la
Universidad de Guadalajara y se desempeña como profesor
titular en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Desde
hace 15 años forma parte del Sistema Nacional de Investigadores.
Se desempeñó como Presidente de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia en 1994. Investiga sobre historia social de la guerra y
biopolítica. Es miembro fundador (2003) del Comité Académico
del Coloquio Internacional sobre el Noreste de México y Texas.
Actualmente, es titular del Centro de Estudios Humanísticos en
la UANL en Monterrey México.
En Nuevo León han sido Académicos Corresponsales,
Israel Cavazos y Carlos Pérez Maldonado, recientemente Cecilia
Sheridan y César Morado y académico de Número, Mario Cerutti,
desde 2019.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-76

213

�Liliana De Ita / César Morado. Cuando el dinero era del Diablo. Discurso de ingreso AMH

El Comité Editorial de Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales y los integrantes del equipo de trabajo del Centro de
Estudios Humanísticos nos congratulamos por la distinción recibida y nos sentimos orgullosos y honrados por compartir proyectos culturales bajo el liderazgo de César Morado, nuestro director.

214

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-76

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Nota sobre la integración de la Dra. Beatriz Liliana
De Ita al SNI
Por: Margarita Isabel Arvide Basterra
Desde 1984, la producción del conocimiento científico y
tecnológico en nuestro país ha sido celebrada a través del Sistema
Nacional de Investigadores. Este reconocimiento simboliza
la calidad y el prestigio de las contribuciones de la persona
galardonada.
Estas características se manifiestan en la obra de Beatriz
Liliana De Ita Rubio, quien ahora miembro del SNI, ha trabajado
incansablemente para impulsar una sociedad con miras hacia un
desarrollo sustentable. Los textos de la Dra. sobre pedagogía,
diversidad cultural, estudios de género, sustentabilidad y
participación ciudadana reflejan su carácter transdisciplinar, el
cual cruza las fronteras de las ciencias sociales.
En un contexto donde menos del 40% de los miembros
son mujeres, la integración de la Dra. De Ita al SIN, constituye
una victoria más en la participación, permanencia y visibilidad
de las mujeres en la ciencia. Enhorabuena para la Dra. Gracias por
ser un referente para todas las mujeres que buscan abrirse paso
en el ámbito académico; con usted en la mesa, ya no es un mundo
de hombres.
216

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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisiciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios, Vol. 1, No. 1, juliodiciembre 2021, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México.
C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable:
Víctor Barrera Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100-102, ISSN
en trámite ambos, ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José
Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000
Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última
modificación de 19 agosto de 2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle

Autores
Alberto Enríquez Perea
Aleida Alexandra Argueta Castañeda
Nora Elvia Cruz Camacho
Rosa María Gutiérrez
Mónica Torres Torija
Michelle Monter Arauz
Nínive Vargas de la Peña
Coral Aguirre
Ana Patricia Torres Vázquez
María Fernanda Martínez Quintanilla
Carlos Rutilo
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�HUMANITAS
Revista de Teoría,
Crítica y Estudios
Literarios

El Maestro. Revista de Cultura Nacional:
en el origen del universo educativo y cultural vasconcelista
“El Maestro. Revista de Cultura Nacional:
at the origin of José Vasconcelos's the educational and cultural
universe”
Alberto Enríquez Perea
Universidad Nacional Autónoma de México
orcid.org/0000-0002-5870-7231
Fecha entrega: 25-1-2021 Fecha aceptación: 30-3-2021

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2021, Enríquez Perea Alberto. This is an open-access
article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided

the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1
Email: enriquezperea@yahoo.com

�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

El Maestro. Revista de Cultura Nacional:

en el origen

del universo educativo y cultural vasconcelista
Alberto Enríquez Perea
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Universidad Nacional Autónoma de México
enriquezperea@yahoo.com

Fecha de entrega: 25-1/-2021 / Fecha de aceptación: 30-3-2021

Resumen. El presente artículo narra y analiza uno de los aspectos más
importantes de la vida de José Vasconcelos, hacer de la educación un elemento sustantivo de la vida nacional y tener los elementos para hacerla
realidad. Asimismo, se rememora su pasado convencionista, sus reflexiones sobre la educación, la idea maderista que la hizo suya: con educación
el hombre es libre y en libertad puede construir y defender un Estado
democrático y de derecho. A Vasconcelos se le presentó con el triunfo de
los sonorenses la oportunidad de llevar a cabo sus ideas y para ello, como
rector de la Universidad Nacional, las impulsó para que fueran una realidad. Entre esas tareas que eran sustantivas de su pensamiento educativo
estaba la creación de El Maestro. Revista de Cultura Nacional. Y como todo
lo que emprendía el oriundo de Oaxaca la revista la pensaba en grande.
Grande por el número de ejemplares, grande por lo que contenía, grande
por su diseño y sus ilustraciones, grande por el mensaje que llevaba. La
anunció como parte de su gran proyecto educativo, sin olvidar los libros
de “pastas verdes”, y la concibió para que a través de ella dar a los mexicanos elementos de información y de cultura nacional y universal. Para ello
reunió a un grupo de intelectuales mexicanos para que le dieran forma y
contenido tal como él la había diseñado. Así pues, en torno a la revista se
reunieron todos aquellos que tenían un espíritu reformista o regeneracionista,
pues El Maestro. Revista de Cultura Nacional era un símbolo de esta etapa
que Vasconcelos quería y ahora inspiraba e impulsaba. Colaboraban los

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�Alberto Enríquez Perea / El Maestro

espíritus más finos y de mayor raigambre de nuestra América y de Europa.
Páginas que se rescataron o se tradujeron de los autores dilectos del educador y filósofo mexicano. Por fin se tuvo la revista y fue uno de los medios
que acompañaron a Vasconcelos en esta odisea transformadora y generosa por la educación y la cultura de todos los mexicanos. En este recuento
de esos días se podrá observar el ánimo y ambiente que prevalecía en esta
gran cruzada por la educación pública en México.
Palabras claves: revista, libros, lectura, educación, democracia.
Abstract. This article narrates and investigates one of the most important aspects of José Vasconcelos´s life, making education a fundamental
element of national life. Likewise, his “conventional past” is reminded,
his reflections on education he made it his own the Maderista idea: with
education, man is free and in freedom can build up and defend a democratic rule of law. Vasconcelos was awarded with the opportunity to
carry out his ideas, due to the achievements of the “sonorenses”, as the
Universidad Nacional rector, he endorsed them, so they became a reality.
Among those tasks that were fundamental of his educational thinking was
El Maestro. Revista de Cultura Nacional. Everything that the native of Oaxaca
undertook, the magazine was profitable. The magazine was part of his
terrific educational project, without forgetting the books known as “pastas
verdes”, and he envisioned it so that through it he would give Mexican’s
elements of information and national and universal culture. The magazine
was a symbol of this phase. The brightest and most deeply rooted spirits
of America and Europe collaborated. Pages were rescued or translated
from the favorite authors of the Mexican educator and philosopher. Finally, the magazine come with Vasconcelos in this odyssey for the education
and culture of all Mexicans. In summary, you might see the attitude and
the environment that prevailed in this great struggle for public education
in Mexico.
Key words: magazine, books, reading, education, democracy.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

La hora de Vasconcelos.
El año de 1920 fue en la vida de José Vasconcelos uno los más
importantes. Al fin tenía la posibilidad de hacer algo que, por los
menos desde hacía una década deseaba tener, una alta responsabilidad para realizar una obra educativa de alcance nacional y un medio
para expresar sus inquietudes y su pensamiento. Para llegar a este
momento clave en la vida del país y de la biografía del oaxaqueño
recorrió un largo camino. Mas la hora llegó. El aprendizaje que
tuvo a lo largo de los años fue fundamental en su pensamiento al
dotarlo de los instrumentos que necesitaba y que los puso en inmediato ejercicio cuando asumió las responsabilidades que le asignó el
gobierno mexicano.
Ese camino largo, sinuoso, paradójico, acaso empezó, como
dice uno de sus estudiosos, Benito Guillén Niemeyer, cuando la madre de Vasconcelos le daba “enseñanza religiosa”, que las vivía “con
pasión” así como la “instrucción en la historia y el cariño por la
tierra” (2008: 41). Efectivamente, cuando el ex maderista escribía
Ulises criollo. Vida del autor escrita por él mismo tuvo una “visión imborrable” sobre ese episodio que hubo en su infancia. Lo dejó por
escrito para que nunca olvidara sus orígenes ni los renegara:
Mi madre retiene sobre las rodillas el tomo de la Historia Sagrada.
Comenta la lectura y cómo el Señor hizo al mundo de la nada,
creando primero la luz, enseguida la tierra con los peces, las aves
y el hombre. Un solo Dios único y la primera pareja en el Paraíso.
Después, la caída, el largo destierro y la salvación por la obra de
Jesucristo; reconocer al Cristo, alabarlo; he allí el propósito del
hombre sobre la tierra. Dar a conocer su doctrina entre los gentiles, los salvajes; tal es la suprema misión (1936: 10).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

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�Alberto Enríquez Perea / El Maestro

Vasconcelos, en su sacerdocio laico, hizo cosa parecida a las
enseñanzas cristianas: exaltaba la obra de Dios y la de Atenea porque su “suprema misión” era llevar el nuevo evangelio: el alfabeto
a una nación para liberarlo de la esclavitud que daba la ignorancia.
Guillén Niemeyer (2008: 46) también apunta una fecha axial en la
vida de Vasconcelos que fue la de 1909. Tres cosas le sucedieron
que le cambiaron la forma de ser y el pensar del joven y próspero
abogado: nació su primer hijo, asumió la dirección del semanario
El Antirreeleccionista y se fundó el Ateneo de la Juventud. Tres momentos claves en la vida personal y nacional. Y, sin embargo, fueron
Francisco I. Madero y el maderismo los que hicieron posible que
redefiniera su vida y sus propósitos. Cuando tomó la determinación
de lanzarse a la lucha política lo hizo con toda su energía, con toda
su voluntad y su pensamiento para tener un país diferente al porfirismo; es decir, un país democrático.
En esta etapa aprendió mucho: organizó a los “ciudadanos”,
hizo todo lo que tenía a su alcance para que los hombres y mujeres abandonaran la “indiferencia” ante los problemas nacionales,
redactó el lema Sufragio Efectivo y No Reelección, aprendió a ser buen
orador, a hacer discursos, y de sus fracasos: obtuvo múltiples lecciones. Como aquel día que frente a su auditorio expresó: “antes” de
“intentar democracia y actividad política, el pueblo necesitaba emprender la campaña del agua y del jabón” (1936: 356-366); y le llovieron las críticas. Y, en el semanario bajo su orientación, logró que
tuviera suscritores en casi toda la República, además, “en ella vaciamos nuestro encono contra el régimen” y apareció en la misma publicación “un talento inédito de no pocos compañeros” (1936:366).
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Por otra parte, Madero ponía toda su atención en los escritos que
Vasconcelos publicaba en El Antirreeleccionista. Susana Quintanilla,
a quien se le deben estudios sobresalientes sobre los ateneístas, nos
dice que el “autor preguntó al líder, por intermediación de un tercero, qué opinaba de sus escritos. Madero respondió lo siguiente:
‘Todo lo que él escribe me gusta por la serenidad y el reposo que
revela […]. Al leer esos artículos no parece que vienen de un joven como Vasconcelos, sino de una persona de edad’” (Quintanilla,
2008: 283).1
Desde el Ateneo de la Juventud, dice Roberto Lasa Cavonia, Vasconcelos se opuso al positivismo con “un ideal, una mística, el alma y la música, la literatura, el arte” (2008: 22). Y en esta
línea, Leticia Padilla Arriaga abundaba al decir que la “belleza, el
amor, la libertad, la voluntad fueron valores que siempre privilegió”
(1987:20). Es decir, que empezaba a germinar esa “visión humanística
y no sólo humanitaria” en el abogado oaxaqueño.2 A partir de los
años ateneístas adquirió su “nihilismo nietzscheano y la metafísica
bergsoniana” de acuerdo con Kevia Aréchiga del Río (2019: 29); y
del “espiritualismo francés elaboró la idea de una educación para la
democracia”, según Berenice Amador Saavedra (2013:119). Para redondear estas opiniones, con palabras de Miguel Enrique Morales:
“los ateneístas enarbolaban el humanismo, el afán de saber, la fe en
la educación” (2020). En resumen, como lo dijo otro de sus estu1 Véanse también estos otros estudios sobre ateneístas de Susana Quintanilla: A salto de mata. Martín Luis Guzmán en la Revolución Mexicana, México, Tusquets Editores, 2009; “¿Por qué importa José Vasconcelos?”, en Revista
Mexicana de Investigación Educativa, vol. 22, núm. 75, octubre-diciembre de
2017.
2 Los adjetivos son de Roberto Ernesto Lasa Cavarria (22).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

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�Alberto Enríquez Perea / El Maestro

diosos, José Joaquín Blanco, fue aquí donde “dio su primer grito de
guerra, de rebeldía totalizante, con una convocatoria al intelectualismo. Un intelectualismo muy intelectual: el de Nietzsche, Schopenhauer, Wagner, Bergson, sus inspiraciones de toda la vida” (2020).
Vasconcelos conoció los pormenores de la lucha electoral
maderista, su triunfo, el desconocimiento del resultado electoral, el
exilio, la revolución de 1910-1911 y también el gesto de Madero
cuando venció a las fuerzas federales y la rendición del porfirismo:
el alto grado de civilidad al no querer derramamiento de sangre sino
construir un Estado democrático y de derecho. En los quince meses de gobierno maderista igualmente observó que el presidente aumentaba el gasto para la educación en un cincuenta por ciento más
que el porfirismo. Se pasó, tomando en cuenta el gasto más alto que
se hizo en esa época de cerca de ocho millones de pesos, a doce
millones y así se establecieron las “primeras escuelas rurales sostenidas por la Federación”. También Vasconcelos recordaba en su Ulises
Criollo que la Universidad le era “antipática” a Madero por ser positivista y deseaba sustituirla “con un espiritualismo libre”. Pero ¿por
qué tanto interés de parte de Madero de “difundir la enseñanza”?
Porque la “enseñanza respondía al deseo de cimentar la democracia”, de acabar con el “sistema de sacrificios humanos” y terminar
de una vez por todas la época de la “supremacía del bruto armado”.
Madero deseaba un país “civilizado constructor” para que cambiara
el “sentido de la historia nacional” (Vasconcelos, 1936: 505).
Mas esta experiencia democrática maderista terminó con el
retorno del “sistema de sacrificios humanos”. Así pues, Vasconcelos tomó el derrotero de los seguidores y simpatizantes de Madero:
destierro, secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes por brevísimo tiempo en la era de la Soberana Convención Revolucionaria,
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

colaborador de Venustiano Carranza y posteriormente su acérrimo
adversario. Arreola Martínez nos recuerda que el oriundo de Cuatro Ciénegas nombró al de Oaxaca director de la Escuela Nacional
Preparatoria, “pero lo cesó después de una semana, ante su negación de pronunciarse contra Villa y Zapata”. Más tarde, cuando el
oaxaqueño estuvo en la Soberana Convención dio “forma jurídica
a la voluntad de Villa y Zapata al desconocer a Carranza” (Arreola
Martínez, 2009: 6).
Martha Robles, por su parte, con documentos en la mano,
señala este episodio que nos permitirá conocer otro perfil de Vasconcelos. Mientras el antiguo director de El Antirreeleccionista deseaba, ante la invasión estadounidense al Puerto de Veracruz, la conciliación, Carranza quería sentar un precedente contra la intervención
extranjera en nuestro país. Esta “lección moral” que le dio el primer
Jefe del Ejército constitucionalista nunca se la perdonó3 y se convirtió desde entonces en su más acérrimo contendiente. Como prueba
de ello tenemos: La caída de Carranza. De la dictadura a la libertad
(1920) y su exaltación al obregonismo.
Y, sin embargo, Vasconcelos dejó este reconocimiento de la
obra del presidente de la República asesinado en medio de artificios
verbales que sólo nos indican lo que le pesaba reconocer los aciertos
de sus antagonistas. He aquí sus palabras:
con Agua Prieta triunfó el carrancismo sin Carranza; la plebe
sin su jefe; con ella, una doctrina o seudo doctrina canalla, […]:
Carranza había sido un gran hombre, un estadista, un patriota,
pero había cometido un error; la imposición de Bonillas; o sea,
oponerse al triunfo de Obregón; o sea negarse a que una fac3 Véase la tesis de Martha Robles, Entre el poder y las letras: Vasconcelos
en sus memorias (1988).
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ción de los suyos se quedase con todo el botín… Lo demás, el
crimen verdadero, quedaba absuelto, era perfecto…” (Vasconcelos, 2011: 21)

La hora de Vasconcelos llegó en 1920 dotado de una gran
experiencia política, educativa, periodística y de divulgación de su
obra que era conocida en buena parte del mundo hispanoamericano: Pitágoras. Una teoría del ritmo (1916), Monismo estético (1918), Divagaciones literarias (1919), Artículos (libros que leo sentado y de pie) (1920),
Estudios indostánicos (1920). Muy bien sabía cómo movilizar las conciencias: con la palabra y la letra impresa. Pero se daba a querer.
Según él, al triunfar los sonorenses, caído y asesinado el presidente
de la República, se quería dedicar a su “trabajo profesional”. Pero ya
sostenía pláticas con los emisarios de los triunfadores. Vasconcelos
mismo era y pertenecía a esas fuerzas que derrotaron y sacrificaron
a Carranza. Los emisarios o mensajeros de los sonorenses se acercaban y la preguntaban qué deseaba. Y en entre sus anhelos germinaba
aquella idea que pronto fue realidad: “me obsesionaba -confesaba
en La tormenta- la idea de la Universidad, como base para crear el
Ministerio, que acaso transformaría el alma de México” (1936: 507).
Su anhelo se logró al ser nombrado rector de la Universidad
Nacional de México. Su discurso de toma de posesión de la Rectoría, lo reconoce muy bien Álvaro Matute, es un “manifiesto, es anuncio de una actividad en el cual el ciclo iba a cumplirse. Él tenía que
llevar la Revolución a la Universidad. Las vías paralelas que había
transitado desde 1910 tenían que juntarse. Eso comenzó a suceder
desde junio de 1920” (1983: 11).
Recordemos las palabras del rector Vasconcelos dichas en
ese mes de junio:
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Yo soy en estos instantes, más que un nuevo Rector que sucede a
los anteriores, un delegado de la Revolución que no viene a buscar
refugio para meditar en el ambiente tranquilo de las aulas, sino a
invitaros a que salgáis con él a la lucha, a que compartáis con nosotros las responsabilidades y los esfuerzos. En estos momentos
yo no vengo a trabajar por la Universidad, sino a pedir a la Universidad que trabaje por el pueblo. El pueblo ha estado sosteniendo a
la Universidad y ahora a menester de ella, y por mi conducto llega
a pedirle consejo (1950: 9).

Desde este primer día de su rectorado Vasconcelos se propuso que, para combatir la ignorancia y la pobreza, había que hacerlo a través de reformas constitucionales, es decir, elaborar una
la Ley para crear lo que hoy se denomina Secretaría de Educación
Pública y que esta Ley saliera de la Universidad. Además, lanzó una
convocatoria para que las mujeres hicieran “compaña contra el analfabetismo” y creación de comedores para alumnos, entre otros proyectos. Para hacer posible toda esta tarea se necesitaban los sabios
y los artistas mexicanos. Llamaba a todos ellos porque deseaba que
México fuera país de “hombres libres”, para impulsar la educación
y la enseñanza y no olvidar a los indígenas (Vasconcelos, 1950: 1112). El rector trabajó incansablemente desde ese día sin dejar de
atender las propias responsabilidades que tenía con la Universidad
y, a tal grado se involucró en una reforma universitaria que le dio
escudo y lema: Por mi raza hablará el espíritu, que “significa[…] la
convicción que la raza nuestra elaborará una cultura de tendencias
nuevas, de esencia espiritual y libérrima. Sostendrán el escudo un
águila y un cóndor apoyado todo en una alegoría de los volcanes y
el nopal azteca” (en Sicilia, 2001: 125). Y con este acto, de acuerdo
con lo que dice Eva Hernández Avilés, “inmortaliza su convicción
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más profunda, que expresaría ampliamente en La raza cósmica: la idea
que toda América Latina debe trabajar junta hacia el bienestar y la
unidad espiritual, para crear una nueva sociedad de hombres verdaderamente libres” (2014: 58).
Mas no sólo llamó sino buscó y se hizo de un equipo que lo
entendió y lo siguió en sus proyectos culturales, educativos y editoriales. Este grupo fue el que dio impulso, vigor y fortaleza a los proyectos vasconcelistas: Daniel Cosío Villegas, Samuel Ramos, Eduardo Villaseñor, Julio Torri, Mariano Silva y Aceves, Pedro Henríquez
Ureña, Jaime Torres Bodet, Rafael Martínez, Eulalia Guzmán, Miguel Bernard, Adolfo Best Maugart, entre otros. Aunque en el camino algunos se separaron por discrepancias y malentendidos.4 Mas la
plaga de la ignorancia había que extinguirla con la vacuna de la letra
impresa y que los signos alfabéticos circularan por todo el cuerpo de
México para lograr un país vigoroso y dispuesto enfrentar los más
grandes desafíos. El Estado y la Universidad estaban listos para emprender esta campaña en contra del mal endémico. Y el hombre que
era puente entre estas dos grandes instituciones nacionales estaba
listo, se llamaba Vasconcelos.5
Ejemplo sin igual se dio en el México de la Revolución
Mexicana. El propio rector de la Universidad reconoció el apoyo
que le concedieron, primero, Adolfo de la Huerta, en su carácter
de presidente provisional (1920) y, después, como secretario de Hacienda (1920-1923), así como del presidente constitucional, Álvaro
4 Véanse Enrique Krauze: “Vasconcelos: libros, aulas, arte” (en Matute
Aguirre, 2011: 3-16), Javier Garciadiego: Autores, editoriales, instituciones y libros. Estudios de historia intelectual (2015), y Federico Lazarín Miranda, “José
Vasconcelos: Apóstol de la educación” (2009).
5 Título del libro de José Joaquín Blanco, que tomo prestado.

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Obregón (1920-1924).6 Gracias a esos esfuerzos compartidos y a las
altas responsabilidad del Estado y de la Universidad Nacional, pronto circularon miles de libros, ediciones de clásicos mexicanos y universales, creación de bibliotecas y también, una revista. Revista que
siempre fue anunciada por Vasconcelos como uno de los proyectos
culturales más importantes en su gestión como rector y secretario
de Educación Pública.
El Maestro. Revista de Cultura Nacional
El año nuevo de 1921 trajo noticias alentadoras para la “educación
del pueblo”. El 19 de enero se dio a conocer la creación de la editorial universitaria. Por disposición del presidente de la República,
Álvaro Obregón, los Talleres Gráficos de la Nación pasaban a depender de la Universidad Nacional. Así pues, “sin demora”, el rector
José Vasconcelos ya tenía sus planes para ejecutarse al instante. En
tres secciones dividió las tareas de los Talleres: 1) la de “ejecutar los
trabajos de imprenta de los distintos departamentos del Gobierno”,
2) la “edición de libros de textos de las escuelas oficiales”, y 3) la que
el rector consideró la más importante: la edición de “obras de cultura general”. Ocasión para anunciar la colección llamada de “pastas
verdes”. Este plan era ambicioso. Más de treinta autores, y algunas
de sus obras en varios volúmenes, con un tiraje de “por los menos”
treinta mil ejemplares. Más diez “obras notables que serán designadas por el público” y todo el proceso editorial se cuidaría para tener
libros de calidad: desde la selección y traducción a la creación de una
comisión y colaboraciones remuneradas (en Sicilia, 2001: 118).
6 Véase Hombre, educador y candidato, introducción, selección y notas
de Guadalupe Lozada León (1998).
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El rector explicaba la importancia y selección de los siguientes títulos y autores en donde estaba toda su huella, sus autores preferidos, sus dilectas lecturas. Así Vasconcelos explicó: “Se comienza
con la Ilíada de Homero que es la fuerte raíz de toda nuestra literatura y se da lo principal de los clásicos griegos, los eternos maestros. Se incorpora después una noticia sobre la moral budista que es
como anunciación de la moral cristiana y se da enseguida el texto de
los Evangelios que representa el más grande prodigio de la historia
y la suprema ley entre todas las que norman el espíritu; y la Divina
Comedia, que es como una confirmación de los más importantes
mensajes celestes”. El rector también manifestó que el “anuncio de
tal feliz acuerdo” hacía que la Universidad declare este día como el
“más importante en toda su historia” en que se puso “a sus órdenes
una casa Editorial”. Confiaba en que recibiría “ayuda” y “colaboración de todo el pueblo mexicano en la noble empresa” (en Sicilia,
2001: 119).
Y poco tiempo después hizo otro anuncio, la “Fundación de
una gran revista educativa”. Por acuerdo del presidente de la República la Universidad Nacional debería “fundar muy próximamente
una Revista con los más altos propósitos educativos”. La revista
completaba la labor que ya se estaba haciendo de editar y distribuir
libros y folletos y, como estos, debería llegar a todos los “habitantes
de la República”. En esta revista el público encontraría “el dato
útil, la información aprovechable, en una palabra, les permitirá sentir las palpitaciones que producen los más avanzados movimientos
de ideas en el mundo, ampliando los horizontes del obrero y del
campesino, estimulando el estudio de profesionistas y escolares, animando con sugestiones prácticas a los industriales y explotadores
de la tierra y vigorizando el espíritu de todos” (en Sicilia, 2001: 121).
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El tiraje de la revista debería tener un número “máximo”
para llegar a los que sabían “leer y escribir y se interesen por su
propio cultivo”. Porque el gobierno mexicano ponía “al servicio de
todas las clases sociales del país, un órgano de divulgación con las
ideas más nuevas, que servirá a la vez de vehículo para la difusión
de las actividades pensantes mexicanas”. La revista, además, estaba
abierta a todos los mexicanos que quisieran y deseaban escribir y,
sobre todo, “contribuir a esta obra de cultura que aportará las máximas enseñanzas extranjeras y llevará fuera del país la vibración de
nuestra sociedad con las más altas aspiraciones de mejoramiento”
(en Sicilia, 2001: 121).
La Universidad Nacional era la encargada de la distribución
de la revista, era gratuita y se llamaría El Maestro, cuyas oficinas estaban en la calle de Gante, número 3, y sus directores eran Enrique
Monteverde y Agustín Loera y Chávez. Para Francisco Monterde,
Vasconcelos la “puso bajo la guía de dos hombres con caracteres
complementarios”, es decir, uno “estático” y el otro, “dinámico”
(Monterde, 1963: 124), respectivamente.
Evidentemente, este último, hidrocálido, nació el 10 de marzo de 1893 y tenía una larga experiencia editorial y funcionario de
probidad. Fue subdirector de la Biblioteca Nacional (1915-1916).
Fundó y dirigió la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas
(junio de 1916-noviembre de 1917). Al lado de Julio Torri fundaron y dirigieron Cvltura. Antología quincenal de buenos autores que, para
septiembre de 1919, había publicado VIII tomos, 48 títulos, entre
otros, Cartones de Madrid, de Alfonso Reyes; poesías de Sor Juana
Inés de la Cruz, Ignacio Altamirano y Manuel José Othón; cuentos
de Micrós, Manuel Gutiérrez Nájera, Voltaire, y a Selma Lagerlöf,
Premio Nobel de literatura (1909). En ese mismo año de 1919 creó
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con Enrique González Martínez la editorial México Moderno, casa
que editó la revista México Moderno, dirigida primero por el poeta
jalisciense, después por Manuel Toussaint y el citado Loera y Chávez, que fue “presencia cenital de la incipiente cultura posterior a la
Revolución”, de acuerdo con Sheridan (2021); la Revista Musical de
México de Manuel M. Ponce y Rubén M. Campos (tomo I, 12 números, 15 de mayo de 1919 a 31 de mayo de 1920), Boletín Bibliográfico,
y la colección Biblioteca de Autores Mexicanos Modernos.7 Sobre
Monteverde, no hay muchos datos.
Por último, hay que hacer notar que el Boletín de la Universidad anunció el advenimiento de la revista de esta manera: “Nunca
como ahora el Gobierno de la República pone al servicio de todas
las clases sociales del país, un órgano de divulgación con las ideas
más nuevas, que servirán a la vez de vehículo para la difusión de las
actividades pensantes mexicanas” (en Ortega Ibarra, 2004: 63).
Pero, por si no era suficiente lo que el rector de la Universidad Nacional estaba haciendo por la revista, personalmente se dirigió a escritores para solicitarles colaboración para la publicación
recién anunciada porque estaba ya en proceso de edición su primer
número. Tal fue el caso de Carlos Pellicer que Vasconcelos, en carta
de 14 de febrero de 1921, le informó, primero que, por acuerdo del
presidente de la República, la Universidad a su cargo iba a fundar El
Maestro, “con los más amplios propósitos educativos”. Se deseaba y
se quería hacer una “publicación de máxima importancia por su cir7 Véanse Carlos Rubio Pacheco: “Agustín Loera y Chávez (1893-1961)
(en Aurora Ocampo, 2003: 396); y el Archivo Carlos Pellicer. Sección
Correspondencia General (1906-1976). Serie: Léveillé, Charles H. – Loryeus,
Nino. Carpeta: Loera y Chávez, Agustín (1916-1953). Documento 8. Biblioteca Nacional de México.

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culación” y que fuera al mismo tiempo “una obra de cultura intensa
y eficiente”. Y último, que el propósito del gobierno mexicano era
“estimular la educación de todas las clases sociales del país creando
un órgano capaz de interesar al mayor número de personas, así por
su texto cuidadosamente dirigido como por la forma breve, sencilla
y clara de sus escritos”. Lo invitaba pues, a escribir un artículo sobre
Congresos estudiantiles latinoamericanos, pues Pellicer era uno de
los más distinguidos miembros de la Federación de Estudiantes de
México que estuvo en Colombia y Venezuela difundiendo la doctrina internacional de la Revolución Mexicana y fundó la Federación
de Estudiantes de Colombia. Por lo tanto, Vasconcelos le pidió que
su artículo lo debería entregar el 20 de este mismo mes, pues la
revista saldría el primero de marzo de 1921.8 Empero, el primer número de El Maestro. Revista de Cultura Nacional apareció el 1º de abril
de 1921, bajo la dirección de Monteverde y Loera y Chávez.
Los investigadores y tesistas que se han dedicado al estudio
de esta revista, en forma parcial, por temas o en lo general, coinciden en que esta publicación era para “fomentar la obra educativa”
que el rector Vasconcelos estaba impulsando, como lo señala Luis
de la Peña Loredo (2017: 73). A su vez, Ileana Casasola Ruiz Pérez
cree que era para “brindar un espacio al magisterio” (2006: 102).
Berenice García Arteaga asegura que fue la más “relevante” de este
periodo vasconcelista, “planeada como pequeño manual de cultura
general” e “integral, útil para el público más culto, como para los
alumnos de escuelas e incluso funcionó como revista familiar, por
8 Carta de José Vasconcelos a Carlos Pellicer. México, 14 de febrero de 1921,
consultada en el Archivo Carlos Pellicer de la Biblioteca Nacional de México.
Sección Correspondencia General (1906-1976). Serie: Varios (III). Vázquez Gómez, Elena. Carpeta: Vasconcelos, José (I) (1921-1924). Documento 2.
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su amplitud temática” (2006:108). Coincide Leticia Padilla Arriaga
en esa visión y agrega que, en El Maestro se encontraban artículos
“con contenidos educativos […] y era al mismo tiempo informativo,
cultural y de conocimientos prácticos” (1987: 30). Tienen toda la
razón los autores anteriormente citados. El Maestro. Revista de Cultura
Nacional se convirtió en una de las mejores cartas de presentación de
Vasconcelos para realizar su obra educativa, cultural y difusión donde se encontraban herramientas básicas para el quehacer cotidiano
del mexicano y que circuló ampliamente por nuestro país y se envió
a varias repúblicas americanas.
Y como se hizo con los libros de los “clásicos” o de “pastas
verdes” su tiraje fue algo nunca visto en México. El responsable
de la política educativa, en la conferencia que dictó en Washington
en 1922, dijo que se tiraban sesenta mil ejemplares y se repartían
“gratuitamente entre escuelas, maestros de México y de la América
Latina” (en Sicilia, 2001: 155-156). Sin embargo, María del Rocío
García Rey (2006: 30), tomando nota de las cantidades estimadas
por Claude Fell y José Joaquín Blanco, quienes opinaban que la edición de El Maestro. Revista de Cultura Nacional oscilaba entre 50 y 60
mil ejemplares, arriesga una cifra más impactante: 75 mil; lo mismo sugiere Basila Delgado (1983: 67-68). En contraparte, Engracia
Loyo (2020) y Carlos Ortega Ibarra (2004: 54) sostienen que fueron
50 mil ejemplares los que se publicaron.
Gracias a las investigaciones que hizo el último autor citado
en el Archivo de la Secretaría de Educación Pública y al acopio de
documentos del Departamento de Bibliotecas también sabemos que
el costo de la revista fue de $9,190,50. Y de este monto, $4,940.70
fueron para el papel, $4,030.80 para pagar los sueldos de empleados y $220 para gastos generales y de colaboración. Así pues, por
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un tiraje de cincuenta mil ejemplares la revista costó $0.18 (Ortega
Ibarra, 2004: 77).
Si se compara el número de ejemplares de los “clásicos” con
los de la revista se observará todavía más su importancia como obra
de difusión y divulgación de la educación, la enseñanza y la cultura.
Ortega Ibarra, estudioso minucioso de estos menesteres, nos dice
que de las Vidas ejemplares de Romain Rolland y los Evangelios se editaron 25 mil ejemplares; de las Eneadas, de Plotino, cinco mil. Loyo,
interesada también en estos aspectos, señaló que de La Ilíada se hicieron 38,940 ejemplares; de Esquilo, 15 mil; y de La divina comedia
de Dante, 6,300. El costo de cada libro de los clásicos era de “$0.95
aproximadamente y se vendían a un peso, pero se repartían gratuitamente en escuelas y bibliotecas” (2020). Hubo otras ediciones de
gran tiraje como la Historia Nacional de Justo Sierra: 100 mil volúmenes y La muerte de Juan Hidalgo de Lope de Vega: 50 mil. Mientras
que Ezequiel Castillo Braun señala que, en el caso especial de El
Quijote, como no se pudieron adquirir los derechos para una edición
popular, “en su lugar se compraron en España 50,000 ejemplares”
(2008:36).
Un lujo para una revista contar con el siguiente personal para
todo el proceso de edición. Vicente Lombardo Toledano era el jefe
del Departamento de Bibliotecas y veló por ella hasta 1921; a partir
de 1922 lo fue Carlos Pellicer y, por último, Jaime Torres Bodet. El
Departamento Editorial, de julio de 1921 a febrero de 1922, estuvo
en manos de Julio Torri. En la redacción estuvieron, en diferentes
momentos, José Gorostiza, Juan José Tablada, Atenógenes Pérez
y Soto, que también fue administrador. Salomón de la Selva, poeta
nicaragüense, uno de los traductores, como también lo fue Torri. Y
entre los ilustradores y dibujantes que dejaron su huella y que sus
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trabajos en la revista han ameritado señalamientos importantes están Antonio Gómez, Gabriel Fernández Ledezma y Diego Rivera.
Justamente uno de los estudiosos del pintor guanajuatense,
Ricardo Pérez Escamilla, nos dice que, en esa revista, en el tomo II,
número 1, de octubre de 1921…
…Rivera muestra una tipografía que, inspirada en los glifos y estelas mayas, nos remite al tablero de Cruz de Palenque y que se
constituye por méritos propios, en una obra de arte en sí. De
hecho el dibujo ya pone al descubierto el conocimiento que Rivera tenía del mundo prehispánico y su versión estética moderna,
elementos que estarían presentes en toda su obra. (2007: 66)

Además, este estudioso consideraba que, a partir de este año
de 1921, “las ilustraciones de Diego Rivera empezaron a constituirse
en códices visuales de un México recién emanado de la Revolución y
que se hallaba sumido en la encrucijada de encontrar una identidad
política, social, económica y cultural propia” (67).
El universo americano y europeo estaban presente en El
Maestro, y páginas de los escritores favoritos del rector. He aquí algunos de tantos nombres que aparecieron en la revista vasconcelista
iniciando por la del propio Vasconcelos, Ezequiel A. Chávez, Alfonso Cravioto, Antonio Caso, Alfonso Teja Zabre, Jaime Torres Bodet, Ramón López Velarde, Loera y Chávez, Pedro de Alba, Ernesto
Martínez de Alba, Heriberto Ruiz Stanford, Gabriela Mistral, Francisco García Calderón, Pedro Prado, Juan Ramón Jiménez, Miguel
de Unamuno. Traducciones de León Tolstoi, Bernard Shaw, Anatole
France, Romain Rolland, Henri Barbusse. Mención y atención especial merecen dos grandes educadoras mexicanas, con posiciones
diferentes en cuanto a la enseñanza en el Jardín de niños y el papel que
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debería tener y tomar la profesora en la educación: Rosaura Zapata
y Estefanía Castañeda.9
Así pues, entre 1921 y 1923 salieron tres tomos. El primero,
con cuatro números sencillos, del 1 al 4; y uno doble, 5 y 6; de periodicidad mensual, regular, que van del 1º de abril al 1º de septiembre
de 1921. El segundo tomo: cuatro sencillos, del uno al 3, y 6; y uno
doble 4 y 5, de octubre de 1921 a marzo de 1922. Y el tercero, tres
sencillos, 1 al 3 y uno doble, 4 y 5, entre 1922 y 1923 (Leines Mejía,
2020). A partir de este último tomo se hizo cargo de la dirección
Monterde y la periodicidad fue irregular. Por otra parte, en el interior
de la revista, en la página legal, se puso esta leyenda en los números
que aparecieron en tomo I: Departamento Universitario // Talleres
Gráficos de la Nación. - Filomeno Mata Núm. 8; y en los tomos II
y III se modificó por Secretaría de Educación Pública. – Talleres
Gráficos de la Nación. - Filomeno Mata Núm. 8. El cambio era el
tránsito de Vasconcelos de la rectoría de la Universidad Nacional de
México a la secretaría de Educación Pública. Hubo ese movimiento,
pero no se modificaron los propósitos, sino que se redoblaron (Fell,
2009: 485). Por eso, en el primero número, del tomo II, quedó en la
portada de la revista, como testimonio de esa continuidad y de esos
propósitos, el escudo y la leyenda de la Universidad.
Con buenos presagios apareció El Maestro. Revista de Cultura
Nacional en el horizonte mexicano. Los que estaban haciendo posible esta revista querían que en sus páginas quedara el mejor ejemplo
de ese empeño y referencia para el futuro. Todos, pues, listos para
participar en esa gran odisea vasconcelista.
9 Sobre este aspecto, véase el artículo de María Eugenia Reyes Jiménez,
“Estefanía Castañeda Núñez de Cáceres (1872-1936)” (2016).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

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El Maestro: Vasconcelos
Como bien lo señalan los estudiosos de El Maestro. Revista de Cultura
Nacional el artículo de Vasconcelos, en su primer número, intitulado,
“Un llamado cordial” era “agudo y reflexivo”, justificaba la revista
y “su proyección” que tendría “a nivel nacional”, como lo señala
Leines Mejía (2020). Y, por su parte, Ortega Ibarra, apunta que este
texto vasconcelista “tenía como objetivos, antes que cualquier otra
cosa, difundir conocimientos útiles entre toda la población de la
República y ser una tribuna libre y gratuita para ideas nobles y provechosas, ninguna de éstas al servicio de un grupo ni de un partido,
sin limitarse a un credo o a una época” (2004: 83).
Pero no sólo hubo tales propósitos en este texto vasconcelista que apareció en este primer número de la revista. También
estaban su pensamiento, sus preocupaciones y sus anhelos de redención del pueblo de México a través de la educación y la cultura.
Estaba, asimismo, la crítica a la situación pasada pero no se quedaba
en criticar sino señalar sus proyectos, algunos en marcha, como esta
revista. Era un texto fundacional donde expresaba claramente que
en esta fecha su propósito era publicar y difundir libros y revistas,
herramientas de papel y tinta, para que se dispersaran por todo México como las semillas del sembrador. Así se empezaba esta gran
campaña para la liberación del mexicano de su ignorancia a través
de la lectura puesta al alcance de sus manos y con toda libertad.10
Efectivamente, el primer número de El Maestro. Revista de
Cultura Nacional lo abrió el rector José Vasconcelos con “Un llamado cordial” al público en general e interesados en colaborar en la
10 Cf., Felipe Garrido: “Lectura, escritura y desarrollo” (2015: 69-71)

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revista. Al primero, reiteraba lo que en otros momentos había dicho,
que esta revista tenía como uno de sus objetivos “difundir conocimientos útiles entre toda la población” mexicana; no costaba un
solo centavo; no iban a pagar por ella a quien le interesara. Era para
servir a “un país entero”. Y a los segundos, les dirigió este mensaje:
deberían tener la
… convicción de que no vale nada la cultura, de que no valen
nada las ideas, de que no vale nada el arte, si todo ello no se inspira en el interés general de la humanidad, si todo ello no persigue
el fin de conseguir el bienestar relativo de todos los hombres, si
no asegura la libertad y la justicia, indispensables para que todos
desarrollen sus capacidades y eleven su espíritu hasta la luz de los
más altos conceptos (Vasconcelos, 1921: 5).

Mientras haya un hombre en el mundo y este mundo sea
infeliz y haya una “criatura” “víctima de injusticia” nunca se debe
dejar de luchar. Por eso, Vasconcelos estaba convencido de que sólo
con “la justicia absoluta, la justicia amorosa y cristiana puede servir
de base para reorganizar a los pueblos” y anhelaba que, “antes de
propagar la alta cultura” se tenía que “hacer llegar a todas las mentes
los datos más elementales de la civilización”. La alta tasa de población analfabeta le aterrorizaba y ansiaba que esta situación cambiara
por el bien de México y de los mexicanos. Con un pueblo analfabeto
no era posible llevar a cabo los empeños de los gobiernos de la Revolución Mexicana. Así pues: “Educar a la masa de los habitantes, es
mucho más importante que producir genios, puesto que en realidad
el genio no vale sino por la capacidad que tiene de regenerar a una
multitud además de su propia persona”. Entregar a todos los “datos
del saber” era un requisito para los que quisieran instruirse.
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Vasconcelos no se quedó con este mensaje cargado de humanismo, sino que entró en polémica con los intelectuales positivistas
que aún quedaban y que aseguraban que “nuestro pueblo” no tenía
“remedio, que este mundo” era de los “aptos, y que los ineptos”
carecían “de todo derecho”. El rector consideraba estas ideas como
“perversas” y “cobardes doctrinas” a las que había que “desacreditar y destrozar al comienzo de nuestras labores educativas”. Esta
“falsa ciencia” todavía nos tenía “invadidos”. Era “menester volcar
el entusiasmo arrasador de la fe en nuestros destinos y de la fe en el
triunfo definitivo de una justicia sin transacciones, de un bien grande, generoso y absoluto” (Vasconcelos, 1921: 5).
El talante de Vasconcelos, sus experiencias políticas, sus estudios filosóficos y pedagógicos, todo ello se muestra, se comprueba y se expone en este pasaje al decir, que: “No sólo la razón nos
dice que todos los hombres tienen derecho al bienestar y a la luz”
también “las más poderosas corrientes del pensamiento contemporáneo proclaman esa verdad”, igualmente “la historia, el pasado
mismo”. Todo ello lo hacían pensar que “cada pueblo” se distinguía
y alcanzaba su “poderío, únicamente cuando ha logrado organizarse
conforme a bases de justicia; sólo cuando todos o casi todos sus habitantes han sido libres y fuertes, igualmente libres y fuertes, no sólo
en los derechos teóricos, sino también en las posesiones materiales
y en la educación personal”.
Además, decía algo que ya estaba tan arraigado en su pensamiento, producto de lecturas, vivencias y modelos que fue construyendo y reconstruyendo a lo largo de su vida: que podemos ser
“libres e iguales” como lo fue Grecia y Roma. La “desigualdad y
la injusticia”, las “facultades excesivas” de los gobernantes, el acaparamiento de la tierra en pocas manos hizo posible la corrupción
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del imperio romano. Roma entonces “se convirtió en la presa fácil
y codiciada de los invasores bárbaros”. Sin embargo, los romanos
eran “libres y fuertes y orgullosamente igualitarios” y con estas conquistas espirituales supieron defenderse del invasor y resistir y cambiar sus gobernantes (Vasconcelos, 1921: 5-6). Esta situación debería ocurrir en México: sólo con justicia los pueblos organizados
crecían; sólo con libertad adquirían conciencia de sus obligaciones
y deberes; sólo iguales podían hacer cosas jamás vistas; sólo con
educación se podría crear y tener Atenas o Roma. Justicia, libertad,
igualdad y educación es la cuadratura vasconcelista perfecta para
fundar un México nuevo.
Mas al rector Vasconcelos le interesaba destacar la educación pública. Era su más alta responsabilidad y desde la Universidad
quería hacer cosas nunca vistas. Entre ellas, atender a “las antiguas
razas conquistadas” que pululaban en la República mexicana, es decir, a los indígenas. Por ello dijo, que la “ciencia encerrada en las
cuatro paredes de unos cuantos colegios” era “vana y servil” sino
iba a esas “antiguas razas”. Los indígenas era también nuestros hermanos. No había que desatenderlos, no había que ignorarlos. Había
que educarlos y hacerlos fuertes, porque siendo educados y fuertes
“su fortaleza sumada a la nuestra nos hará invencibles” (Vasconcelos, 1921: 7).
El indigenismo de Vasconcelos estaba en sus convicciones
que venían de su época de maderista cuando ya tenía arraigada la
idea que la educación era también liberación. El indígena educado
podría decidir más adelante qué hacer con su vida y su proyecto
de vida. Pero si no tenía esas herramientas básicas cómo iba a salir
de esa soledad y de ese abandono que estaba y que al Estado no le
había importado ni tomado en cuenta. Ahora se le reconocía. Era
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nuestro hermano. Juntos, todos los mexicanos, lo decía muy bien
el rector, seremos invencibles ante cualquier adversidad. Y, además,
como lo advierte Zavala, en Vasconcelos también estaba esa cara
idea que postulaba en La raza cósmica: “la creación de una nueva raza
y una nueva cultura” que no significaba una “regresión a lo indígena”. Y aquí la interesante observación de Jacinto Zavala a lo que nos
pide pongamos atención: que esa nueva raza y cultura será posible
“sobre las bases sólidas de nuestra castellanidad, que ya es ilustre
síntesis de la más fecunda antigüedad” (2020).
Y Elba Lira García nos pide reparar cómo veían, en esta
época de los años veinte, los extranjeros a México en su “diversidad
étnica”. Se auxilia del ensayo de Ramón Eduardo Ruiz: México 19201958. El reto de la pobreza y el analfabetismo, y nos señala que en esos
años había más de cuatro millones de indígenas, “más de ochenta
grupos” con diverso número y lenguas. Y estas palabras que parecían que no se erradicaban: los indios eran “nómadas”, “bárbaros”,
“salvajes”, pobres, desnutridos, enfermos, supersticiosos (2020).
El llamado de Vasconcelos, por lo tanto, de prestar atención
a este asunto era relevante porque lo hacía desde la Universidad y
porque lo que se llamaría Secretaría de Educación Pública estaba a
punto de ser una realidad y obrar en consecuencia. Así pues, desde
este momento el indigenismo vasconcelista entraba en la agenda
federal. El primer paso estaba dado. El indígena estaba en la política
educativa de José Vasconcelos.
Otro punto importante que se señala en “Un llamado cordial” era que la edición de El Maestro. Revista de Cultura Nacional era
gratuita y su gratuidad la defendió contestando a los que estaban
contra esta política porque la consideraban un derroche de dinero.
Asimismo, aquella otra que andaba de boca en boca de los adver40

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sarios de la educación pública. Un pueblo analfabeto cómo iba a
leer y ya ni se diga leer a los clásicos. En defensa de su política
educativa y cultural, Vasconcelos dijo que “la verdadera luz” no
tenía “precio, y luz será lo que procuremos difundir, ofreciéndola,
dándola aún a los que no la pidan”. La revista era gratuita porque
deseaba que entrara en “todos los hogares”, y si había “perezosos”
en la familia que no se dignaban “hojearla, no faltará algún niño o
algún sirviente que aproveche la dádiva”. Además, había una razón
elemental para que esta revista fuera gratuita: “nuestro pueblo es
pobre”; y una verdad absoluta, este pueblo no tenía el “hábito de
gastar en lectura”.
Que la revista llegara a todos los rincones de México, a los
hogares, escuelas y bibliotecas, que ya también se estaban construyendo, era crear una necesidad, “la necesidad de leer”.11 La revista era
una simiente más que dejaba caer sobre la tierra y convencido estaba “que al cabo de algunos años ya él sólo podrá fundar y pagar
sus propios órganos de publicidad”. Mientras no llegara ese día era
“necesario y perfectamente legítimo que el gobierno invierta una
pequeña parte de los impuestos, una pequeña parte del dinero del
pueblo, en lo que el pueblo más necesita: en propagar hechos que lo
instruyan, datos que le informen e ideas nobles que aviven el poder
de su espíritu” (Vasconcelos, 1921: 7).
Esta política la siguió defendiendo Vasconcelos a lo largo
de su vida. Cuando escribió la tercera parte de Ulises criollo, recordó
ese capítulo y señaló que, “nadie ha explicado por qué se ha de privar al pueblo de México, a título de pueblo humilde, de los tesoros
del saber humano que están al alcance de los más humildes de las
naciones civilizadas”. No tomaban en cuentas sus “detractores” que
11 Las cursivas son mías.
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donde no había, “precisa crear”; y, les informaba, que hasta en “la
más humilde biblioteca de Norteamérica cuenta con su colección de
clásico” (1938: 56-57).
Roberto Bergés recuerda la evocación de Pedro Henríquez
Ureña, colaborador de Vasconcelos en esta etapa, he aquí sus palabras:
La instrucción es necesaria para todo hombre. la naturaleza educa
por sí sola, a su modo, pensaba Huxley; su educación es ‘obligatoria’; pero dura y larga con exceso. La educación artificial debe ser
una anticipación de la natural. En la vida moderna, ser ciego no es
mayor limitación que no saber leer; ser cojo es menos grave que
no saber escribir. Supuesta la necesidad práctica de la educación,
el primer deber del Estado es exigirla a todos; el segundo deber
es darla a los que no tengan recursos para proporcionársela a sí
mismos (2020).

En “Un llamado cordial” también encontramos la línea editorial que debería seguir aquellos que quisieran publicar sus textos
en esta revista. Es decir, no quería escritores que hicieran “literatura
vana o bien ironía mordaz y destructiva” sino quería aquellos que
supieran hacer una “Obra constructiva”. ¿Qué quería decir esto? Lo
que ya había reiterado muchas veces: no quería escritores que estuvieran sólo en su mundo de cristal y ajenos al mundo y se burlaran
del resto de la humanidad por su pobreza y su ignorancia. Quería
con esta política editorial, reformar. Reformar la mentalidad de los
intelectuales que en su opinión “había perdido su influencia en el
pueblo”. Estaban apartados, no quería la “renovación” y la “regeneración” de México y los mexicanos (Vasconcelos, 1921: 8).
El Maestro. Revista de Cultura Nacional buscaba precisamente el tipo de escritores reformadores o regeneracionistas. Porque si esta
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publicación estaba “libre de la fórmula, libre de la moda, libre de la
retórica y libre del estilo, y así, sin más normas, que un inmenso anhelo de regeneración […] se regocijará cada vez que una idea noble
pueda ser acogida en sus páginas, así proceda del más humilde, del
más ignorado de los hombres, y aunque esté expresada con la sencillez elemental de las verdades profundas” (Vasconcelos, 1921: 9). El
último párrafo fue contundente en este aspecto. Podemos decir era
la síntesis de su pensamiento. Quería y buscaba la regeneración del
mexicano, su educación y cultura, y agregó esta palabra: pero igualmente no debería estar exenta de belleza. Así lo dijo Vasconcelos,
como si fuera una proclama y la lanzara a los cuatro vientos:
Publicaremos los hechos que interesan a la generalidad, las verdades que son la base de la justicia social, las doctrinas que se proponen hacer del hombre el hermano del hombre y no su verdugo, y
daremos a conocer las expresiones de la belleza que es eterna y no
de la belleza pueril que los hombres fabrican y las modas cambian,
¡Verdad, Amor y Belleza, Belleza Divina, tal sea el lema radiante
de los que en esta publicación escriban!” (Vasconcelos, 1921: 9).

Y en este primer número, para demostrar lo que se quería,
tenemos al escritor francés, Romain Rolland, con “Una declaración
de independencia intelectual” que, en el último párrafo, declaró:
Es por la humanidad por la que trabajamos, por la humanidad
entera. No conocemos nacionalidades. Conocemos una nación
universal y es la nación de la gente que sufre, lucha y cae para
levantarse otra vez, regando con su propia sangre y sudor ese
tortuoso camino. Luchamos por la unión de todos los hombres,
todos hermanos, y por el conocimiento de esta verdad, de esta
hermandad sublime, es por lo que nosotros levantamos sobre esas
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horrendas batallas el arca de la alianza. ¡El pensamiento perenne,
firme, siempre eterno! (Rolland, 1921: 12)

En este número inaugural encontramos en la sección “Sugestiones Sociales”, “El trabajo”, por León Tolstoi y “El espanto
ruso” por Bernard Shaw; en la llamada “Pláticas Instructivas”, vieja
y nueva generación: “Los rasgos definitivos de la educación moderna”, por Ezequiel A. Chávez; “Recordando a los humildes”, por
José Gorostiza; “El Emilio de Juan Jacobo Rousseau”, por Jaime
Torres Bodet; “A los estudiantes”, por Carlos Pellicer; en “Conocimientos Prácticos” y “Sección de los Niños”, dos mujeres, Estefanía
Castañeda y Rosaura Zapata, respectivamente. Y un trabajo que cierra este breve repaso de algunos colaboradores del primer número
de El Maestro. Revista de Cultura Nacional que hay que rescatar.
El título del artículo de Ramón López Velarde fue la señal
de lo que se estaba haciendo en México y no hacía mucho tiempo, y
por eso la llamó, “Novedad de la patria”, cuando dice: “El descanso
material del país, en treinta años de paz, coadyuvó a la idea de una
Patria pomposa, multimillonaria, honorable en el presente y epopéyica en el pasado. Han sido precisos los años del sufrimiento para
concebir una Patria menos externa”. Y las siguientes palabras son
el colofón de los anhelos lopezverdianos al señalar que deseaba tener una Patria “Más modesta y probablemente más precisa” (López
Velarde, 1921: 61).
En esa estaban todos los que estaban haciendo posible El
Maestro. Revista de Cultura Nacional, desde José Vasconcelos hasta el
repartidor de la revista, desde los articulistas a los diseñadores, de
los formadores y correctores, todos participando en esta gran odisea vasconcelista.
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Conclusión
Cuando hay voluntad política y altas miras del gobernante, así como
el idóneo encargado de llevar a cabo un proyecto educativo y cultural, los resultados son generosos, permanentes y definitivos. José
Vasconcelos desde hacía años pensaba que uno de los grandes problemas que había que resolver era el de la educación y abatida la
ignorancia habría hombres y ciudadanos libres, capaces de construir
y sostener un Estado democrático y de derecho, como lo vio en la
época maderista. Pero este proyecto lo hicieron fracasar. Pasó algún tiempo. Ahora con el triunfo de los sonorenses esos designios
de inmediato se pusieron en marcha y se invitó a Vasconcelos a
concretarla. Desde la Universidad Nacional empezó a trabajar para
hacer ley la educación y poner las bases de ese edificio que llevaría la
enseñanza y la cultura a todos los mexicanos.
Entre las muchas tareas que se impuso el rector era la de
tener una imprenta para hacer diferentes tipos de publicaciones
como fueron los clásicos de “pasta verde”, obras de interés general y El Maestro. Revista de Cultura Nacional. Esta revista estaba en el
origen de su proyecto educativo y cultural y tenía para ella un lugar
privilegiado. Deseaba renovar la edición de las revistas, aprovechar
las plumas de los poetas y escritores mexicanos como la de Carlos
Pellicer, Ramón López Velarde, Jaime Torres Bodet, los escritores
tan entrañables para él como Roland, difundir páginas como las de
Tolstoi, y americanos como las de la gran Gabriela Mistral, dibujantes, diseñadores e ilustradores como Rivera y Fernández Ledezma y
tantos otros que hicieran posible hacer realidad la regeneración del
alma nacional.
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En esta cruzada educativa El Maestro. Revista de Cultura Nacional estaba destinada a ocupar un lugar trascendental, como los
libros de “pasta verde”. Por eso Vasconcelos señaló las reglas y las
características que deberían tener los poetas y escritores que colaboraran en esta revista, así como las secciones que la integraba. Quería
una revista que además de las plumas antes mencionadas también
hubiera todo de información para que los mexicanos se informaran,
meditaran y pudieran obrar en consecuencia. Esta revista fue pensada para que se distribuyera en toda la República mexicana y llegara
a varios países americanos. Era la carta de presentación de Vasconcelos y también los anhelos de redención que estaba poniendo en
marcha. Abatir el analfabetismo para que, libres de la ignorancia, los
mexicanos en libertad construyeran y defendieran un Estado democrático y de derecho. Esta era la gran aspiración vasconcelista y El
Maestro. Revista de Cultura Nacional era uno de sus medios más importantes para realizar esa tarea. Lo que se logró en esos años fue una
gran odisea por la educación y la cultura para todos los mexicanos.

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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

El suplemento sábado del unomásuno: Breve panorama de la hegemonía cultural en México durante el
XX a través del periodismo cultural
Aleida Alexandra Argueta Castañeda
Universidad Autónoma de Nuevo León
aleidaarguetac@gmail.com

Fecha de entrega: 1-4-2021 / Fecha de aceptación: 13-6-2021

Resumen. Este artículo describe, a través de la reconstrucción del campo
cultural mexicano durante el siglo XX, la lucha del suplemento cultural
sábado, del periódico unomásuno, por el monopolio de la legitimidad en el
periodismo cultural en el México moderno. Muestra, asimismo, el proceso
de configuración de la hegemonía cultural en el país haciendo uso del concepto de ‘’naciones intelectuales’’ y abordando las dimensiones intelectual
y política de las producciones culturales. A través de una revisión histórica,
se explica el papel de las publicaciones periódicas para demostrar (y desmontar) las posturas políticas e intelectuales dentro del campo, retomando
el concepto de ‘’autonomía relativa’’ para hablar del suplemento sábado
como un medio donde predomina la ausencia del Estado y su poder coercitivo dentro de sus publicaciones.
Palabras clave: Periodismo cultural, campo cultural, naciones intelectuales, suplemento sábado, publicaciones periódicas, hegemonía.
Abstrac. This article describes, through the reconstruction of the Mexican cultural field during the 20th century, the struggle of the cultural supplement sábado, of the unomásuno newspaper, for the monopoly of legiti-

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�Aleida Argueta / El suplemento sábado

macy in cultural journalism in modern Mexico. It also shows the process
of configuration of cultural hegemony in the country by making use of
the concept of ‘’ intellectual nations ’’, and addressing the intellectual and
political dimensions of cultural productions. Through a historical review,
the role of periodicals to demonstrate (and dismantle) political and intellectual positions within the cultural field is explained, taking up the concept of “relative autonomy” to speak of sábado as a predominant medium.
the absence of the State and its coercive power within its publications.
Key words: Cultural journalism, cultural field, intellectual nations, sábado
supplement, periodicals, hegemony

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El propósito de este artículo consiste en brindar una base histórica
del periodismo cultural mexicano a lo largo del siglo XX, y mostrar
de qué forma éste evidencia las estructuras de poder y dominación
dentro del campo cultural. Todo ello a través el posicionamiento
del suplemento cultural sábado del periódico unomásuno. Por tanto, se
partirá desde la siguiente premisa: entender la producción cultural
como el resultado de un conjunto de fuerzas dentro de un contexto
determinado; partiendo, claro está, de la idea de que el campo cultural se encuentra inmerso dentro del campo del poder.
Hasta el momento hemos encontrado y revisado diversas
investigaciones sobre sábado, todas ellas realizadas desde la academia
(en concreto: desde las aulas de la Universidad Nacional Autónoma
de México). En primer lugar, consultamos la tesis de licenciatura, defendida durante el año 2001, titulada El suplemento cultural sábado de
unomásuno, elaborada por Adriana Catalina Miranda Gasca y dirigida por Huberto Batis. Esta investigación se enfoca en el proceso de
elaboración del suplemento; específicamente, en la estructuración,
diseño y contenido. Revisamos igualmente la tesis de Alejandro Román Rivera (también presentada durante el 2001): Literatura erótica
en los suplementos semanales sábado y La Jornada Semanal 1992-1994.
El estudio de Rivera pone el acento en la estructura y las categorías
éticas y estéticas del suplemento, incluyendo, además, una entrevista
a Huberto Batis. Esta entrevista nos permitió vislumbrar la posición
del suplemento dentro del campo cultural y regresaremos a ella un
poco más adelante.
Por otro lado; en 2004, Ariana Noemí Reyes Llamas realizó
la investigación: La cultura mexicana en el suplemento cultural sábado del
unomásuno (1977-1988), donde abordó la situación política, social y
cultural de México durante esos años, y cómo estos ámbitos reperDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-2

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cutieron tanto en el periodismo y en las manifestaciones culturales,
ya sea las artes plásticas, el cine, la literatura y el teatro. En el área
de la bibliotecología, existe una tesis del año 2006 que presenta la
indización de la publicación de un año de dicho suplemento; el título es “sábado, suplemento cultural de unomásuno. Índice del año 1999”
de Celia María Licona López. Todos estos trabajos fueron de gran
utilidad a la hora de acercarnos al corpus de investigación, aunque
sus enfoques daban prioridad al contenido y la estructura del suplemento, y no al rol de éste dentro del campo cultural.
La perspectiva teórica de este artículo retoma a Pierre Bourdieu y sus planteamientos sobre el campo artístico y literario expuestos tanto en su ensayo emblemático Las reglas del arte (2002) como en
su artículo “El campo literario. Prerrequisitos críticos y principios
del método” (1990). Bourdieu define al campo como un espacio
en el que se establecen relaciones de lucha entre los agentes; dicha
lucha consiste en la obtención de un capital simbólico que brinda
autoridad, legitimidad y prestigio. Para él, cada campo tiene sus instituciones y reglas específicas de funcionamiento; además, dentro del
territorio literario, existen un conjunto de fuerzas que actúan sobre
todos lo que entran en él; así, dichas determinaciones externas se
ejercen sobre la producción cultural. Dicho en sus propias palabras:
[…] se trata de comprender a la obra de arte como una manifestación del campo en su conjunto, en la que se hallan depositadas
todas las potencias del campo, y también todos los determinismos
inherentes a la estructura y funcionamiento de éste (Bourdieu,
1990: 11).

De acuerdo con Bourdieu, lo que está en juego en las luchas literarias es el monopolio de la legitimidad. Al mismo tiempo,
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se despliega, al interior del campo literario, la contienda entre dos
principios de jerarquización. Por un lado, la jerarquización heterónoma, la cual es favorable a los que dominan el campo política y
económicamente; por el otro, la jerarquización autónoma, desprovista de capital específico y, por lo tanto, independiente respecto a
la economía.
Así, partiendo de una reconstrucción similar de la producción cultural, hemos retomado también el concepto de “naciones
intelectuales’’ propuesto por Ignacio Sánchez Prado, y las cuales
podrían definirse como aquellas enunciaciones discursivas que proponen, dentro de un contexto hegemónico, proyectos alternativos
de nación. Sánchez Prado menciona que “las ‘naciones intelectuales’
resultan, en parte, de los desplazamientos discursivos e ideológicos
hacia adentro del campo intelectual como resultado de un reacomodo discursivo del campo del poder’’ (2009:18). Finalmente, para
abordar el posicionamiento del suplemento sábado dentro del campo intelectual, tenemos que hacer uso, igualmente, del concepto de
‘’autonomía relativa’’, pues las publicaciones emergentes permiten
mostrar articulaciones al espacio público sin el Estado como mediador coercitivo.
La hegemonía cultural en México
Para hablar de producciones culturales, dentro del campo literario
mexicano, necesitamos inscribirlas previamente dentro de un marco
nacional hegemónico, ya que en éstas se articulan posturas que legitiman la hegemonía o, en el caso contrario, se le oponen. Raymond
Williams retoma el concepto de hegemonía y menciona que:
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Gramsci planteó una distinción entre «dominio» (dominio) y «hegemonía». El «dominio» se expresa en formas directamente políticas y en tiempos de crisis por medio de una coerción directa
o efectiva. Sin embargo, la situación más habitual es un complejo entrelazamiento de fuerzas políticas, sociales y culturales; y la
«hegemonía», según las diferentes interpretaciones, es esto o las
fuerzas activas sociales y culturales que constituyen sus elementos
necesarios (2000:129).

Esto quiere decir que las formas de subyugación constituyen
procesos de organización social, y la hegemonía, por tanto, se puede
entender también como un proceso por el cual se ejerce una coerción política, intelectual y moral que tiene como fin la preservación
del poder de los grupos dominantes, articulando los intereses de
aquellos en posición de subordinación.
Una vez definido el concepto de hegemonía, podemos aterrizar en el caso de la hegemonía cultural del país. Ignacio M. Sánchez Prado explica, en su ensayo ya citado, que existen producciones
discursivas que se enuncian como proyectos alternativos de nación,
a estas producciones el autor las definió, según referimos hace un
momento, como “naciones intelectuales”.
El concepto de naciones intelectuales es importante puesto
que abre pauta para comprender a la literatura (o a una parte de
ella) como una articulación de resistencia a sistemas hegemónicos,
asimismo, se le asimila como una toma de posición dentro de un
campo de poder. Sánchez Prado aborda el concepto de hegemonía
para hablar de la relación entre la literatura y los poderes del Estado, en el caso de México tiene que ponerse el acento, sobre todo, en
el periodo posrevolucionario (cuando se reconfiguran de manera
profunda el campo literario y sus relaciones con las instancias de
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poder). Continuando con el concepto de hegemonía el autor menciona que éste
[…] permite comprender la manera en que las construcciones estético-literarias de la nación, así como los proyectos alternativos
de nación que agrupo debajo de la noción de ‘ʻ naciones intelectuales’’, constituyen no sólo posturas intelectuales, sino políticas, dado que el contenido ideológico de las narrativas, ensayos y
poemas escritos en la época que me ocupan mantienen siempre
relaciones particulares con la construcción del campo del poder
(2009: 17).

Pierre Bourdieu, en Las reglas del arte, define al campo del
poder como: “el espacio de las relaciones de fuerza entre agentes o
instituciones que tienen en común el poseer el capital necesario para
ocupar posiciones dominantes en los diferentes campos (económico y cultural en especial)’’ (2002: 319-320). Desde esta perspectiva,
resulta conveniente concebir a las producciones culturales o artísticas como una manifestación del campo en su conjunto, en el cual se
hallan depositadas las potencias del campo, pero también las cualidades inherentes de su estructura y funcionamiento.
Ahora bien, en este punto es importante mostrar brevemente el panorama histórico de los principios de constitución de la
hegemonía cultural nacional. Sánchez Prado aclara que ‘’El periodo que va desde la constitución de 1917 al debate sobre la cultura
revolucionaria de 1925 constituye un espacio abierto en el cual se
desarrolla una pugna entre los diversos grupos intelectuales por la
definición del discurso hegemónico’’ (2009: 19). Esta etapa se llevó
a cabo bajo las presidencias de Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, y se caracterizó, básicamente, por el debaDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-2

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te en torno a la naturaleza de las instituciones culturales del régimen
emanado por la revolución.
Unos cuantos años antes se había creado el Ateneo de la
Juventud, primea asociación intelectual moderna en México, constituida por un grupo de intelectuales y escritores emergentes, y bajo
la tutela de Justo Sierra, ministro de Instrucción Pública durante
la última etapa del porfiriato. El Ateneo contaba entre sus socios
a figuras como José Vasconcelos, Alfonso Reyes y Antonio Caso,
entre otros. Esta institución fue pensada y diseñada para trabajar
por la cultura con el propósito de renovación y creación de un proyecto cultural de completa reconstrucción del país, vía la búsqueda
de la universalidad de saberes. Sánchez Prado describe – retomando
a Héctor Aguilar Camín – los esfuerzos de estos agentes por elaborar una cultura nacional, con base en la educación como forma de
redimir al pueblo, y haciendo ver a la historia nacional como obra
inconclusa (ante la falta del “desarrollo espiritual”). Finalmente, expone cómo la universidad y los intelectuales terminaron siendo vistos como figuras ajenas a las necesidades del pueblo. Movimientos
como el muralismo nacionalista y los colonialistas también forman
parte en la escena de esta lucha por el poder simbólico y la hegemonía cultural.
De acuerdo con Sánchez Prado, fue a inicios de la década de
los veinte que entró a la lucha por la hegemonía literaria otro grupo
de escritores y artistas: los estridentistas: ‘ʻel estridentismo proviene
de una cultura urbana que se asume como tal y que busca el establecimiento de la cultura en la base de la modernidad tecnológica’’
(2009: 24).
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En tercer lugar, hay otro movimiento que consolidó la constitución de la hegemonía cultural en México: la vanguardia posmodernista, la cual inicia con la obra de Ramón López Velarde y termina con la irrupción de los Contemporáneos. En este movimiento
heterogéneo se reescribe el significado de lo nacional en la literatura
y se desemboca en una concepción cosmopolita de lo poético en
oposición a la literatura nacional. Estas etapas concluyen con la idea
acerca de que “el vacío hegemónico permitió la construcción de
proyectos imaginados de nación desde la literatura, que permitirán
dar cuenta de las distintas ideologías y estéticas en contención en la
época’’ (Sánchez, 2009: 25). En otras palabras, fue:
En las primeras décadas del periodo revolucionario cuando el
campo literario desarrolla un aparato más amplio de publicaciones y casas editoriales que proveen articulaciones de la literatura
al emergente espacio público, sin la intervención directa del rol
pedagógico promovido por el Estado (Sánchez, 2009:27).

El ensayista menciona que ‘’la noción del ‘campo literario’
acarrea la idea de configuración institucional’’ (2009:28). Esto es importante puesto que todos los discursos tienen una base institucional
que puede ir desde instituciones educativas a revistas, de espacios
alternativos como Casa del Lago a movimientos políticos; así las naciones intelectuales pueden tomar una postura concreta de oposición
dentro del campo del poder. En general, estas instituciones funcionan como plataformas para el intercambio cultural dentro del campo
literario. En el caso de las publicaciones periódicas, como pueden ser
las revistas, funcionan como mediación cultural: su publicación contrasta la existente diversidad ideológica y estética de los agentes sociales que se encuentran en lucha por el monopolio de la legitimidad.
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Periodismo cultural en México
Una parte de los impulsos intelectuales dentro del país ha sido manifestada a través de publicaciones periódicas y, al igual que la historia
política mexicana, los productos intelectuales se seccionan en distintas etapas. De acuerdo con Francisco Paoli Bolio, la historia de México en el siglo XX se caracteriza por cinco en específico: la revolución
mexicana en 1910 y el derrocamiento de la dictadura porfiriana; la
primera etapa posrevolucionaria con figuras como José Vasconcelos
o Alfonso Reyes; la segunda etapa posrevolucionaria que se ubica
entre la década de los treinta y los cincuenta; así, estas etapas anteriores tienen como resultado una serie de producciones intelectuales,
políticas o culturales que se divulgan por medio de portales como la
prensa o revistas especializadas. Con respecto al periodo posterior
que abarca de los sesenta a los noventa, Paoli Bolio menciona que:
En esta etapa hay que ubicar publicaciones como el periódico
Excelsior (dirigido por Julio Scherer) y la Revista Proceso (en la que
el equipo de Excelsior continúa una tarea crítica y promotora de la
cultura democrática), el periódico La Jornada (que da espacio en
sus páginas a muchos intelectuales). Se fundan revistas dirigidas
por Octavio Paz (Plural, Vuelta), Nexos, Este País y Letras Libres, en
las que hay impulsos notables a la cultura política activa (2014).

Al hablar, entonces, de campo literario, debemos considerar
su funcionamiento como un espacio donde existe un entramado
de relaciones entre los actores sociales, quienes, desde su propio
posicionamiento, luchan por la obtención de los distintos capitales,
que, según Bourdieu, serían: el económico, el simbólico, el social
o el cultural. Y, como expone Martha Zapata Galindo, “Una de
sus características principales radica en la autonomía relativa que
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puede alcanzar frente a otros campos y ante todo frente al político’’
(2003:191).
Para Bourdieu el campo cultural está ubicado dentro del
campo del poder, pero como menciona Zapata Galindo en la cita
anterior, el campo cultural tiene cierta autonomía relativa respecto
a él, específicamente en los principios económicos y políticos de jerarquización (Bourdieu, 1990). Zapata Galindo también afirma que:
La autonomía relativa se expresa mediante la facultad de traducir
planteamientos sociales, políticos y económicos externos en tal
forma que las coerciones que vienen del exterior desaparezcan y
no sean reconocibles dentro de la lógica específica de las disciplinas científicas y las prácticas culturales (Zapata, 2003:191).

Esta autora retoma a las instituciones que se encargan de la
elaboración y consagración de las obras literarias, de esta manera,
elaborar una división temporal-histórica de las etapas de institucionalización en México: la primera abarca de 1930 a 1970. Zapata Galindo menciona que esta etapa se caracteriza por la injerencia en los
procesos de institucionalización de la cultura, y aunque las instituciones dependían del poder del Estado, los agentes sociales podían
desempeñarse con libertad, actuando de acuerdo con los parámetros establecidos (Zapata, 2003).
De manera posterior a la revolución en México se fortaleció
el sistema político autoritario y central basado en el poder ejecutivo
del presidente, que dominaba el poder legislativo y judicial, obstaculizando otras formas de acumulación de capital económico. Debido
a ese sistema de monopolización de los recursos y la centralización
del poder político es posible explicar la falta de autonomía relativa
de los actores intelectuales dentro del campo. En consecuencia, los
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productores culturales se convirtieron en una suerte de legitimadores del Estado.
En relación con esto, y retomando el tema del periodismo,
Berenice Rojas menciona que:
Los periódicos nacionales en el siglo XX respondieron en sus inicios a reproducir la ideología de la clase en el poder, contribuyeron a la formación de una opinión pública favorable al sistema
social imperante legitimándolo, haciéndose la prensa un instrumento de control político (2011: 64).

Es en esta época, a finales de la década de los treinta, que
Fernando Benítez, agente fundamental en el periodismo mexicano
del siglo XX y creador del suplemento sábado, comenzó a adentrarse
en el mundo del periodismo cultural. Al hablar de su temprana vocación periodística, la investigadora Teresa Férriz apunta: “La creación de un suplemento semanal similar al de los grandes periódicos
argentinos La Nación o La Prensa era un proyecto hondamente acariciado por Benítez desde muchos años antes’’ (Férriz, 1998: 235)
Benítez inició su labor en el periódico El Nacional en 1936, once
años después se convertiría en su director. En este espacio Benítez
colaboró habitualmente con autores españoles (Juan Rejano o José
Moreno Villa) y otros escritores e intelectuales nacionales. Poco
tiempo después, en 1949, emprendió la creación de uno de sus proyectos más ambiciosos: el suplemento cultural México en la Cultura
del periódico Novedades, que luego (en 1961) trasladaría a la revista
Siempre! con el título de La Cultura en México.
Berenice Rojas define al suplemento cultural como ‘’un cuadernillo semanal inserto en el periódico con propia numeración y
con la posibilidad de tener otro formato que lo diferencie del diario
en el que se incluye’’ (Rojas, 2011, p. 66). Un suplemento cultural es,
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de esta manera, un agregado que se divide en secciones como teatro, música, literatura, arte, pero que construye su propia identidad
editorial. Otro aspecto importante de los suplementos culturales es
el hecho que en la noticia no figuran los intelectuales y productores culturales como protagonistas, sino que son los mismos intelectuales quienes toman diversos temas y los comparten a través
de reseñas, ensayos, poemas o crónicas, en el caso de los primeros
suplementos culturales como los de El Nacional y Novedades se especializan en temas de literatura.
Fernando Benítez representó una figura importante dentro
del periodismo cultural, ya que amplió y mostró una visión más
extendida de las manifestaciones culturales, su equipo de trabajo
de La cultura en México fue uno de los mejores del siglo XX, ahí se
abrió senda para la crítica, la narrativa y la entrevista. Colaboraron
en sus suplementos escritores como Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Juan Rulfo, Juan García Ponce, entre muchos otros,
pues “Los suplementos culturales de periódicos y revistas ofrecieron empleo a los escritores, un público para sus ensayos, poemas
o cuentos más amplio que cualquiera de las revistas pequeñas’’
(King, 2011, p. 51).
El periodista dejó a un lado el nacionalismo, característico
de la época, y apostó por la pluralidad para hacer llegar nuevos conocimientos a la sociedad mexicana y demostró que en un país tan
institucionalizado los temas culturales formaban parte del primer
orden. Ahora bien, en lo que respecta a la siguiente etapa de institucionalización del país, Martha Galindo plantea que esta:
… va de 1970 a 1988 coincide con el momento en que el Gobierno intenta dar una solución a la crisis de legitimidad y a la pérdida

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de hegemonía del partido de estado y su sistema político después
de 1968, a través de una intervención y un control de la economía
y de una inversión masiva en la expansión del sector educativo.
(Zapata, 2003:196)

La autora menciona que en esta época hubo un mejoramiento de la infraestructura educativa y que como consecuencia impulsó el establecimiento de la investigación e intensificó la producción
científica, así como fomentó el desarrollo creativo y artístico. Una
cualidad determinante es que durante esta fase se desarrolla por primera vez en el campo intelectual una conciencia acerca de la necesidad de una autonomía relativa, sin que se genere un cuestionamiento o una ruptura de los vínculos concretos que se tienen con el
Estado (Zapata, 2003).
Es en este periodo cuando aparece uno de los suplementos
culturales más importantes de la segunda mitad del siglo XX. El 19
de noviembre de 1979 se publicó, bajo la dirección de Fernando
Benítez, el primer número de sábado suplemento cultural del periódico capitalino unomásuno. Desde las primeras páginas era posible
advertir esa conciencia de autonomía relativa (con respecto al orden
político y económico) descrita por Bourdieu, pues “mientras más
autónomo es el campo literario y artístico, más suspendida se halla
en él la eficacia del principio de jerarquización dominante, es decir,
el económico y político’’ (1990, p.16). El suplemento no tardó en
posicionarse como el más controvertido de la época.
Suplemento cultural sábado del periódico unomásuno
Estamos hablando de una época de convulsión política no sólo para
México, sino para toda América Latina. En 1973 se había llevado a
cabo el golpe de Augusto Pinochet al gobierno de Salvador Allende en
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Chile. En Argentina, tres años más tarde, ocurriría una acción militar
semejante, creando otra dictadura en el Cono Sur. Ese mismo año, el
gobierno de Luis Echeverría dio el famoso “golpe” al periódico Excelsior, provocando una diáspora de periodistas, intelectuales y escritores.
Julio Scherer, exdirector del diario, creó, junto con Vicente Leñero,
el semanario Proceso. Octavio Paz, otrora director de la revista Plural,
tomó a sus colaborados y fundó Vuelta. Pero no fueron los únicos…
Otro grupo de desterrados de Reforma 18, con Manuel Becerra
Acosta al frente, fundó en noviembre de 1977 el diario unomásuno,
que desde el primer día salió con varias páginas dedicadas a la cultura, las que estaban bajo la conducción de Rodolfo Rojas Zea, al
que sustituyó Jorge Hernández Campos, quien optó por dejar en
manos de Roberto Vallarino, hasta que el autor de estas líneas se
hizo cargo de la sección’’ (Mussacchio, 2007:53).

Posteriormente nació el suplemento que, siguiendo una fórmula de
pluralismo, crítica de calidad y el constante debate de ideas logró
posicionarse en la vanguardia cultural del momento: “El suplemento del diario fue sábado, creado y dirigido por Fernando Benítez,
con Huberto Batis y José de la Colina como jefe y secretario de
redacción, respectivamente’’ (Mussacchio, 2007: 153). También Pablo Rulfo estuvo encargado del diseño y en las primeras entregas
contaron con la participación de los mejores escritores, dibujantes y
fotógrafos (Miranda, 2012).
De acuerdo con la entrevista realizada a Huberto Batis por
Catalina Miranda, incluida dentro del libro Huberto Batis: 25 años en
el suplemento sábado de unomásuno (1977-2002) publicado en el año
2012, Batis cuenta que: “Se decidió que el suplemento saliera el sábado y que se llamara sábado porque queríamos que la gente tuviera
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tiempo de leer el fin de semana, para ganarles a todos los demás
periódicos que publican sólo suplementos dominicales’’ (39). Esa
primera etapa duro un lustro.
Con la escisión de 1983, el periódico entró en una gran y marcada
decadencia y con él la sección cultural, que había sido una especie
de bitácora del mundillo intelectual mexicano. Fernando Benítez
salió meses después y Héctor Aguilar Camín le cedió la dirección
de La Jornada Semanal, donde se mantuvo Benítez hasta su muerte,
en tanto que Huberto Batis, quien quedó al frente de Sábado, fue
abandonado por sus colaboradores de mayor renombre y a guisa
de compensación dio mayor espacio a la polémica entre los que
se quedaron y abrió la sección Desolladero que alguien, tal vez
espantado por las cosas que allí se decían, calificó como los bajos
fondos del ámbito literario (Mussacchio, 2007: 153).

Tras la partida de Benítez a La Jornada Semanal, correspondió
a Huberto Batis la tarea de buscar nuevas colaboraciones y mantener en marcha a la publicación. Sus primeras estrategias: ampliar el
repertorio de temas hacia la política y buscar mayor injerencia en
la opinión pública. Las funciones de Batis se dividieron, entonces,
entre trabajar en el diario, pero también ocuparse de la edición del
suplemento. Poco después se fundó el suplemento de El Universal
a cargo de José de la Colina y Eduardo Lizalde, dejando sólo a Batis
en los talleres del unomásuno.
Sin Benítez, quizá habría llegado la oportunidad de hacer de sábado un suplemento libre de facciones. Al unomásuno las derechas y
las izquierdas lo daban por liquidado y muerto; quedó como un
fantasma y, sin embargo, lo sacamos a flote dirigidos por Manuel
Becerra Acosta y luego por Luis Gutiérrez, y logramos que sobreviviera estos 22 años (Miranda, 2012: 46).

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En sábado se trataba de llevar a cabo un periodismo audazmente crítico, siempre al pendiente de los temas actuales, además de
ser un suplemento sin favoritismos ni inclinaciones por conveniencia, puesto que su fin no era precisamente el dinero. Huberto Batis
menciona en la entrevista de marras que en varias ocasiones escritores que comenzaron a publicar en sábado mientras consolidaban
su talento e iban adquiriendo mayor reconocimiento terminaban en
revistas como Vuelta, Nexos, otras revistas universitarias o grandes
editoriales; pues a final de cuentas el unomásuno era un periódico pequeño con salarios bajos.
Así, menciona que Octavio Paz, a través de buena paga
y oportunidades como becas o viajes al extranjero y exigiendo la
exclusividad absoluta de los escritores, condicionaba a autores a
terminar sus colaboraciones con el suplemento sábado, logrando así
llevarse consigo a figuras de la cultura como Guillermo Sheridan y
Fabienne Brandu, entre otros. Muchos escritores reconocidos formaron parte de sábado usándolo como un medio para obtener mejores oportunidades dado que el periódico no podía darles el mismo
nivel de beneficios a sus colaboradores. Se entiende así que el medio
se desarrolla en un marco englobante de relaciones de poder que
funciona sobre una base económica, por tanto
Debido a la jerarquía que se establece entre las relaciones entre
las diferentes especies de capital y entre sus poseedores, los campos de producción cultural ocupan una posición dominada, temporalmente, en el seno del campo del poder. Por muy liberados
que puedan estar de las imposiciones y de las exigencias externas,
están sometidos a la necesidad de los campos englobantes, la del
beneficio, económico o político. (Bourdieu, 2002: 321)
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�Aleida Argueta / El suplemento sábado

Así en su entrevista, Batis menciona:
Me tocó estar en un periódico de salarios magros, con pobres
emolumentos para los escritores, consiguiendo textos de mis
alumnos en la Universidad, trayendo escritores de provincia, a
quienes nadie les publica, y tratando de llenar un hueco con sentido del humor y chispa, lo que afortunadamente se logra ya sea
por el lado de la irreverencia, del erotismo, de decir la verdad, por
el lado de no ocultar los juicios adversos hacia nosotros, echándonos enemigos por poderosos que sean, dando a conocer opiniones de la más elemental política diría: ‘’No publiques esto porque
vas a pagarlo caro, porque te lo van a cobrar a la corta o a la larga’’
(Miranda, 2012: 101).

Dentro del campo cultural el reto de sábado fue, sin duda,
su posicionamiento. En un comienzo la figura de Fernando Benítez
hizo posible que este suplemento se volviera el centro y escenario
donde importantes debates sobre la cultura y la literatura se llevaban a cabo. Después de su partida y la de muchos colaboradores de
renombre en el año 1983, fue Huberto Batis quien quedó al frente
del suplemento. La autonomía relativa del suplemento dio lugar a
los dos puntos claves en la dirección de Huberto Batis: la polémica
y la visibilidad a las producciones culturales de autores aún no institucionalizados. Al suplemento cultural sábado se le consideró en su
tiempo como el más controvertido del país y demostró la importancia de centrarse en la actualidad y utilizarla como un medio que
permite reflejar las inquietudes de los nuevos escritores del país.

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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

Luz Corral y Pancho Villa: análisis de una fotografía
Nora Elvia Cruz Camacho
Universidad Autónoma de Nuevo León
necruz1990@gmail.com

Rosa María Gutiérrez
Universidad Autónoma de Nuevo León
rosgutig@yahoo.com.mx

Fecha de entrega: 4-2-2021 / Fecha de aceptación: 4-5-2021

Resumen. En el presente trabajo, se proponen a la fotografía y a los
textos escritos en una autobiografía de una mujer como opciones para
evidenciar y para profundizar la situación femenina en el Norte de
México la primera parte del siglo XX. Al respecto, se observa que tal
situación es de subordinación femenina con respecto a la figura masculina como resultado de las prácticas sociales de esa época. Se elige
como corpus de estudio elementos que están en el texto Pancho Villa
en la intimidad (1948) de la norteña Luz Corral, la primera de las esposas del general revolucionario. Para el análisis, se utilizarán conceptos
de semiótica propuestos por Roland Barthes en su investigación La
camara lúcida. Nota sobre la fotografía, que se relacionarán con lo que desarrollan sobre la historia de las mujeres Cano (2010), Nash y Tavera
(1995), entre otros; así como, lo que explica Michel Foucault (2002)
y Sheila Benhabib.
Palabras clave: fotografía, situación de las mujeres, subordinación

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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

Abstract. In the following study we propose that picture and writtings in a woman autobiographyis an option to prove and to study
about women situation in the North of Mexico the first half of the
twentieth century. We observe that the situation is of subordination
as a result of the social practices of that period. In order to do this,
we select elements found at the text Pancho Villa en la intimidad (1948)
of the northern Luz Corral, who is the first of the Pancho Villa´s
wives. We will use Roland Barthes concepts that can be found at at
his investigation Camera Lucida: Reflections on Photography, that will be
relate with what Cano (2010), Nash y Tavera (1995) among others that
developed investigations about women history as well, we will also use
what Michel Foucault (2002) and Sheila Benhabib sugest.
Keywords. picture, women situation, subordination

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Introducción
Estudiar y conocer la historia de las mujeres nos lleva al descubrimiento de una serie de protagonistas que se han sido dejadas de
lado por el predominio de la visión masculina sobre el pasado. En
ese sentido, y de acuerdo con Mary Nash y Susana Tavera (1995), la
historia de las mujeres surgió y tomó forma a partir de la década de
los sesenta, con una aproximación que ellas denominaron “tradicional”, y en la que se incluyeron temas como los roles femeninos, la
educación, el control de la natalidad, entre otros. Este tipo de roles
correspondían con el tipo de actividades que realizaban las mujeres, pues, hasta hacía muy poco, las tareas femeninas se llevaban a
cabo casi exclusivamente en la esfera privada. En otras palabras, a las
mujeres les correspondía el cuidado del hogar y de los hijos, asuntos que no solían valorarse y que, de acuerdo con Henrietta Moore
(2004), repercutían en la invisibilidad de lo que ellas realizan (60).
Esta circunstancia, desfavorable para el género femenino,
incita a cuestionar la percepción que se tienen en los hogares en
cuanto a las actividades familiares y a las prácticas sociales que la
sustentan; sobre todo, estimulan los cuestionamientos, sobre todo
188), el poder se ejerce por grupos y no por individuos. Llama particularmente la atención la problemática de género que se presenta
día a día y la aceptación de cuestiones recurrentes, en las que parece
evidente la discriminación y la violencia hacia las mujeres, entre las
que se puede mencionar la falta de remuneración al realizar sus actividades en la esfera privada (Samaniego y Ochoa, 2009: 36).
Ante tal contexto, hemos elegido investigar a las mujeres que

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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

jaron las costumbres de su época, logrando, además, participar en
la esfera pública que les estaba negada. Por el especial interés en el
tema de la subordinación de la mujer, hemos seleccionado para este
análisis el texto Pacho Villa en la intimidad escrito por Luz Corral y
publicado por primera vez en 1948. En esta obra la autora recuerda
sus experiencias como la primera esposa de Pancho Villa y como
testigo de la Revolución mexicana. Como dicho libro es una autobiograía nos brinda la posibilidad, a través del análisis, de indagar las
percepciones y las ideas en torno a la situación femenina de acuerdo
a la autora.
Así, nos enfocamos en conocer aspectos de Luz Corral
como la esposa del revolucionario mexicanao Pancho Villa: una
con más de cuarenta años, escribió el texto en cuestión. La lectura
nos proporciona, de entrada, algunos datos básicos que aquí consignamos: su nombre completo era María Luz Fierro Corral de Villa;
nacida el 2 de julio de 1892 en San Andrés, Chihuahua, y muerta el 6
de julio de 1981 a la edad de 89 años en Chihuahua, Chihuahua. De
las trece esposas de Pancho Villa, como ya hemos mencionado, Corral fue la primera y, segú
quien el Centuario del Norte contrajo matrimonio tanto por la iglesia católica, como por lo civil: en 1911 en San Andrés, Chihuahua.
A la chihuahuense le tocó ser testigo de cambios sociales,
económicos y políticos, especialmente los concernientes a la mujer.
Entre los eventos que acontecieron en ese tiempo destacaban los
inició como resultado de la inconformidad de los mexicanos por el
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falta de alternativas para que otros interesados en llevar las riendas
del país tuvieran posibilidades de ocupar ese puesto, teniendo como
consecuencia inconformidades a lo largo y ancho del territorio nacional. Como se sabe, Díaz fue presidente de 1877 a 1880 y después
de 1884 a 1911.Tras el estallido, el general se exilió del país y el
movimiento reformista de Francisco I Madero triunfó llevándolo a
la presidencia. Resulta importante recordar que Madero era originario de Coahuila, estado donde vivía como un próspero hacendado
hasta antes de incursionar en la política (Rosas Sánchez, 2012). El
te derrocado dos años después, en la llamada Decena Trágica que
abarcó del 9 al 22 febrero de 1913 (y que culminó con el asesinato del presidente y de su vicepresidente: José María Pino Suárez).
Después de este hecho sangriento, Victoriano Huerta se instauró
como dictador, provocando el alzamiento de revolucionarios como
Venustiano Carranza, Francisco Villa y Emiliano Zapata entre otros.
todo por su intervención en el Norte del país, zona en donde este
militar contaba con un gran número de simpatizantes. Este hombre
fue quien desposó a Luz Corral. Ella, como tantos otros ciudadanos, se vio ve trastocada en su cotidianidad por los embates de la
lucha armada.
El complejo (y muchas veces contradictorio) proceso revolucionario trajo una serie de transformaciones drásticas en el país.
Surgieron, entre otras, propuestas de cambios sociales, algunas de
índole feminista, por parte de quienes creían que era necesario geDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-3

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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

nerar cambios para incorporar a las mexicanas en el ámbito de lo
público. Por ejemplo, en Yucatán, durante el gobierno del general
Salvador Alvarado (1915-1918), se plantearon escenarios que contemplaban cambios en la situación laboral de las mujeres, en especial, se buscaba que sus empleos les permitieran llevar a cabo las labores domésticas y familiares (Cano, 2010). Pero, así como Alvarado
se percató de la problemática de género, también surgieron mujeres
que alzaron la voz sobre este asunto, como es el caso de Hermila
Galindo, quien defendió la educación igualitaria para hombres y mujeres; y presentó la demanda del sufragio feminista ante el Congreso
Constituyente en 1916. La decisión a la que se llegó en la Constitución de 1917 fue negar a las mujeres estos derechos del ciudadano,
resolución que se tomó bajo dos supuestos: la falta de educación de
686-687). Es decir, prevaleció la idea de Locke en cuanto a que la
mejor alternativa para la participación de la mujer en la política era
a través del padre, hermano o marido. Sin embargo, en el hogar, la
mujer adquirió poder, ya que se estableció en la Ley de Relaciones
Familiares en 1917, y con ello se les permitió decidir sobre la educación de los hijos y sobre la administración de los bienes familiares.
En suma, aunque se dieron pautas para equilibrar la condición de
las mujeres en ese período, sus tareas siguieron encaminadas hacia la
permanencia de la esfera privada.
De ahí la importancia de recurrir a materiales como los ya
señalados (una fotografía y fragmentos de texto de la autobiografía
Pancho Villa en la intimidad que escribe Luz Corral Vda. de Villa) para
indagar más en este tema poco explorado. No existen, hasta donde
hemos podido explorar, muchos trabajos críticos sobre el libro de
Corral. La autora incorporó a su escritura algunas fotografías, apor80

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tando con ello un contenido visual a sus recuerdos. Hemos querido,
en este ensayo, recalcar que la fotografía constituye una evidencia
de cierta situación y que eso puede relacionarse en el análisis con
los textos escritos para profundizar y averiguar un poco sobre la
situación de las mujeres en el norte de México. He aquí la fotografía
seleccionada:

En cuanto al análisis de esta investigación, partimos del hecada de los cuarenta y que la fotografía fue tomada en 1914: durante
ese periodo la cultura era predominantemente patriarcal en México,
lo que se traducía en prácticas sociales aceptadas por hombres y
mujeres del país, y que pueden ser explicadas con los conceptos
desarrollados por Michel Foucault (2002), y cuya premisa podría ser
la siguiente: las sociedades controlan los discursos. El discurso con
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centro masculino repercute en lo que percibe de sí misma la mujer;
al respecto, Sheila Benhabib, propone que la conciencia de sí mismo
se constituye por la unidad de la narrativa que tiene que ver con lo
que yo puedo hacer, he hecho y lo que se espera de mi (2005: 5). Al
primera mitad del siglo XX vivían, descubrimos que se visualizaban
a sí mismas dentro de la esfera privada, sin más responsabilidad que
las labores del hogar y la educación de los hijos. Esto podría ser la
respuesta a la escasez de textos escritos por mujeres.
Objetivos
En este trabajo hemos planteado dos objetivos. El primero: establecer el estudio de la fotografía como alternativa para evidenciar
aspectos de familiaridad entre parejas de hombres y mujeres. Segundo: pretendemos hacer notar que las imágenes en una autobiografía
(complementándolas con fragmentos escritos en ese tipo de textos)
es una opción para indagar sobre la situación femenina que acontece
en el transcurso de la Revolución mexicana.
Metodología
Recurrimos a la semiótica para llevar a cabo el presente estudio. En
el análisis de la fotografía de Corral utilizamos especialmente conceptos desarrollados por Roland Barthes en su clásico ensayo La
camara lucida. Nota sobre la fotografía (1990), esto para establecer que en
esa imagen es posible observar evidencias y aspectos de las mujeres
que vivían a principios del siglo XX, cuyas actividades correspondían a la esfera privada, y que, en ocasiones, como ya se mencionó,
la sociedad no las considera como iguales a los hombres.
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Para realizar esta tarea, buscamos las imágenes que cubrieran las características antes marcadas para llevar a cabo lo planteado.
Análisis y conceptos de Barthes
Tomando en cuenta lo anterior, el material que capta la atención en
aras de lograr lo que se pretende despierta atracción para investigar
cierto corpus de estudio, es decir, profundizar en ese objeto de estudio se relaciona con lo que Roland Barthes llama “aventura” (1990:
54). Ese proceso de búsqueda culminó con la elección de la fotografía que se considera adecuada y que se estima que es en la que
se puede ver lo que enfrentan las mujeres en cuanto a su situación
Prisionera de mi marido del texto escrito por Corral. Se considera que
esa fotografía posibilita conocer la situación de las mujeres del periodo que se determinó: principios del siglo XX, objetivo que, de
acuerdo con Barthes, es el “stadium”, el cual “está en función de mi
saber y cultura cuya emoción es impulsada racionalmente por una
cultura moral y política” (64). Si bien es cierto que la selección de la
fotografía para este trabajo involucró en primer lugar ver varias de
ellas en el texto de Corral, la que se eligió despertó la curiosidad por
saber más de ella, no en sí del objeto o el proceso de la fotografía,
sino de las impliciones de la imagen.
Al observar la imagen de la fotografía visualizamos una
pareja hombre-mujer, en la que destaca Pancho Villa y que remite
a otra, cuestión que será relevante para el análisis y que se explicará
más adelante en este artículo.
En cuanto a las posibilidades que tiene este análisis de la fotografía, hemos subrayado su utilidad como una herramienta crítica
para profundizar en el conocimiento de la historia de las mujeres
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se convierte en una evidencia para establecer que efectivamente
existió una relación familiar (y sentimental) entre Pancho Villa y
Luz Corral, sobre todo si se toma en cuenta que de acuerdo a Barthes, con la fotografía “no se puede negar que la cosa haya estado
muestra en la imagen, se puede conjeturar que esas dos personas se
conocen de manera cercana.
Es impresindible, entonces, proseguir con la descripción de
la fotografía para comprender sus caracteristicas. Hay varios aspectos involucrados en esta imagen: se puede mencionar, en primer
lugar, que corresponde a un retrato, en resolución blanco y negro,
en donde se aprecian dos personas. Otro aspecto relevante en este
Pancho Villa está situado a la izquierda y Luz Corral a la derecha.
Con respecto a la indumentaria y apariencia de la pareja: por un lado,
Pancho Villa porta un traje militar, condecoraciones y sombrero.
En contraparte: Luz Corral lleva como joya una gargantilla; aparentemente la blusa es de cuello redondo, su cabello está peinado con
raya a su izquierda, con un recogido no completamente restirado: el
cabello tapa casí por completo ambas orejas, y, por lo mismo, no es
posible saber si porta o no aretes. En cuanto a sus rostros, la imagen
Por el contrario, Corral sin asomar una sonrisa, sino con un gesto
serio mira al frente directamente a la camara.
Otro elemento a tomar en cuenta: el fondo, que si bien es
muy difuso, permite advertir que la pareja de esposos se encuentra
en el exterior, porque a sus espaldas es posible contemplar las rejas
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de una ventana o puerta tras la imagen de Pancho Villa, mientras
detras de Luz Corral se observa una pared clara.
El dato sobre la locación al exterior es importante en este
análisis, ya que a inicios del siglo XX los retratos que se solicitay acondicionaban para recibir a los clientes interesados en contratar los servicios de los fotográfos. Estos sujetos, a los que Roland

al hombre de pie y a la mujer sentada. Otra pose frecuente en las
fotografías de la primera mitad del siglo XX era la de los varones
posando su mano sobre el hombro de la mujeres. Todas estas fotos se realizaban en el interior de los estudios. Tomando en cuenta
lo antes expuesto, si la fotografía que se analiza en este trabajo, se
tomó en el exterior, entonces es probable que haya sido capturada
de manera espontanéa. Ante esta aseveración, destaca que la mano
de Pancho Villa este sobre el hombro de Luz Corral, es este detalle
el que, siguiendo el análisis de Barthes en su investigación sobre la
fotografía en La cámara lucída, representa el punctum del análisis, es
decir: “el que sale de la escena y viene a punzarme” y que va más
allá de la foto. El punctum tiene que ver, aquí, con la mano de Villa
sobre el hombro de Corral: es lo que ha llamado nuestra atención
para decidir realizar esta investigación en relación a la situación de
la mujer. Esto, en un inicio, lleva a pensar que esa imagen de la pose
de la pareja puede ser el resultado de una práctica social arraigada a
inicios del siglo XX.
Como comentamos anteriormente, seleccionamos esta fotografía de Villa y Corral porque la misma remite a otra, que es la de
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una pareja de pintores destacados en el mundo de las artes plásticas
mexicanas contemporaneas constituida por Diego Rivera y Frida
Kahlo. En esa fotografía como en la de Villa y Corral; Rivera, el
esposo, reposa la mano sobre el hombro de Kahlo, la esposa, es una
foto en el exterior, no en un estudio.
Observar los retratos de ambas parejas y de otras, sugiere
que la pose de la mano del hombre sobre el hombro de la mujer podizar en el análisis de la fotografía y relacionar las prácticas sociales
con el papel de la mujer de inicios del siglo XX, la mano del hombre
puede tener otra interpretación.
Discusión
Si se toman en cuenta los antecedentes de la situación de la mujer
en México a inicios del siglo XX y el texto de Corral al analizar la
fotografía seleccionada, la interpretación del puctum, es decir de la
mano Villa sobre el hombro de Corral, puede ser de sometimiento
de la mujer por parte de su marido, ya que la mano del esposo parece
detener a la esposa. Más aún, Luz y Villa posaban ante el operator
como lo hacían otras parejas dentro de los estudios de acuerdo a las
instrucciones del fotográfo. Es decir, podría ser que esa pose fuera
en esa época una práctica social que traspasó el espacio del estudio
percepciones sobre la fotografía que se elige, ya que es evidente en
el escrito por dicha mujer que se sometía a las ordenes de su marido
voluntariamente y que otras personas eran testigos de que eso ocurría, cosa que se puede constatar en este fragmento de la autobiografía en cuestión: “Señora, yo me resisto a cumplir con esta orden;
¿Por qué no se va Ud. a El Paso, Tex. Mientras se le pasa el coraje a
mi General?” (Corral, 1948: 90)
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Estas lineas del texto Pancho Villa en la intimidad, las envió
Villa en un telegráma a Corral y como su esposa no se encontraba
en casa para recibir el mensaje, la amonestación a la que se hizo
acredora por esa “falta” que cometió fue la de sufrir por la furia de
su marido, quien ordena su encarcelamiento. El militar, a quien se
le ordena arrestarla, se niega a seguir la disposición, pero Corral lo
exhorta a cumplir con la orden de Villa.
Con el análisis de la fotografía y la lectura de este fragmento se puede comprender la práctica social con respecto a la mujer
objeto (Corral), propiedad del hombre (Villa), quizas no aprobados
pero si aceptados por la sociedad. En el texto, Corral aceptó su situación aún y cuando se le presentaba la alternativa de cambiarla, de
la misma manera, la pose de la fotografía también podría haber sido
otra. En ambos casos, Corral siguió las costumbres de la época, de
posar y de obedecer a su marido, pero la posibilidad de cambiar las
prácticas sociales estaban presentes.
Es importante recordar, que, como se mencionó anteriormente, a inicios del siglo XX la sociedad en México era predominantemente patriarcal, cuestión que se relaciona con la conciencia sobre
el “yo” que las mujeres tenían, que era la del “otro masculino”. En
relación a este asunto, Michel Foucault propone que la disciplina
trae consigo “cuerpos dóciles” que pueden ser sujetos para ser usados, transformados o mejorados (2002: 198), el discurso central era
el masculino y por lo tanto las prácticas sociales se traducíann en
mujeres dóciles que aceptaban la situación prevaleciente. El orden
establecido en México a inicio del XX, probablemente invisibilizaba
la situación de la mujer no solo para los hombres, sino para ellas
mismas.
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Siguiendo con las propuestas de Foucault, quien relaciona el
orden social con la subjetividad e identidad (2002: 198), podemos
decir que una práctica social que exalta el poder masculino puede
generar que lo femenino sea subestimado y que la misma mujer se
sienta inferior, cuestión que está latente en la fotografía y en el texto
en los que Corral está involucrada.
Los análisis con respecto a la situación de las mujeres puede generar cuestionamientos para cambiar ciertas prácticas sociales
que la afectan negativamente. Estar inmersos en ciertas situaciones
repercute en la falta de visión sobre las problemáticas que se presencostumbres que afectan al “otro” (que por lo general son la minoría), con expectativas de un futuro mejor. En este mismo orden de
ideas, de acuerdo a Judith Butler: “es necesario formar y construir
2014: 76-77). Revisar la historia de la mujer con una mirada crítica
probablemente se convirtieron en prácticas sociales aceptadas por
hombres y mujeres y que eran recurrentes. De acuerdo a Barthes la
fotografía “es subersiva si se piensa”, por lo que un medio para alcanzar ciertos cambios sociales es confrontar a los espectadores con
la imagen como evidencia de cuestiones negativas, lo cual conlleva
la posibilidad de observar con detenimiento y a detalle cuestiones
que de otra manera no tomaríamos en cuenta y proseguiríamos sin
reparo cometiendo los mismos errores.
Conclusiones
En este artículo presentamos cuestiones relativas al papel femnino,

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la cual afecta a las mujeres de diverssa manera, como la falta de remuneración y vida independiente. Revisamos diversos aspectos de
la biografía de Luz Corral vda. de Villa, una de las trece esposas del
general revolucionario Pancho Villa, para establecer ciertas pautas
de conductas femeninas de la época.
Realizamos, posteriormente, un análisis semiótico, utilizando para ello las propuestas de Roland Barthes en su investigación La
camara lucida. Nota sobre la fotografía
tografía que se encuentra dentro del libro Pancho Vila en la intimidad,
y establecimos que esa es una alternativa para mostrar evidencias
de una situación femenina y profundizar, así, en la historia de las
mujeres. Entre otras cosas, pudimos percbir y describir prácticas
sociales que propician la subordinación femenina. De tal manera,
hemos hecho notar que la fotografía es un medio con el que es
posible observar y corregir circunstancias desfavorables en el caso
de esta investigación para las mujeres, que son sujetos que tienen
desventajas en la sociedad.

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. Madrid: An-

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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

La violencia del machismo en Adiós, Tomasa de
Geney Beltrán Félix
Mónica Torres Torija G.
Universidad Autónoma de Chihuahua
mtorrestorija@hotmail.com

Fecha de entrega: 15-3.2021 / Fecha de aceptación: 30-5-2021
Resumen. Geney Beltrán Félix propone en Adiós, Tomasa una revisión
a los patrones de violencia que son inculcados desde la niñez y que afectan a los seres más vulnerables como las mujeres y los niños. En un área
serrana, donde las comunicaciones y la presencia del gobierno se caracterizan por su ausencia, impera la proliferación de actividades ilícitas
que están promovidas por la presencia del narcotráfico y la corrupción
del Estado, lo que va convirtiendo el Triángulo Dorado mexicano en
un espacio geográfico donde abundan experiencias trágicas provocadas
por las violaciones, los crímenes y los actos delictivos de esta zona de
clivaje. En este trabajo se analizará la irrupción de la violencia en el
seno familiar y social que prevalece en el pueblo de Chapotán derivado
del machismo cultural y que, junto a las amenazas intimidantes del crimen organizado, trastocan la vida de las personas que intentan subsistir
pese al peligro y de otros que desisten y se aferran al sueño americano optando por la aventura migrante. El elemento autobiográfico y la
focalización infantil serán los recursos con los cuales el autor nos sumergirá en un México con un escenario crudo y grotesco de la realidad
contemporánea que finca su territorio imaginario sobre el desasosiego y
la violencia de la sociedad mostrando cómo la violencia y el odio generado por el negocio del narco han cambiado gradualmente la dinámica
social del norte del país.
Palabras clave. violencia, narcotráfico, machismo, corrupción, migración.

93

�Mónica Torres / La violencia machista

Abstrac. Geney Beltrán Félix proposes in Adiós, Tomasa a review of the
patterns of violence that are instilled from childhood and that affect the
most vulnerable beings such as women and children. In a mountainous
area, where communications and the presence of the government are characterized by their absence, the proliferation of illicit activities prevails
that are promoted by the presence of drug trafficking and State corruption, which is turning the Mexican Golden Triangle into a space geographical area where tragic experiences caused by rapes, crimes and criminal
acts in this cleavage zone abound. This work will analyze the irruption of
violence in the family and social that prevails in the town of Chapotán
derived from cultural machismo and that, together with the intimidating
threats of organized crime, disrupt the lives of people who try to survive
despite danger and others who give up and cling to the American dream
by opting for the migrant adventure. The autobiographical element and
the child focus will be the resources with which the author will immerse us
in a Mexico with a crude and grotesque scenario of contemporary reality
that establishes its imaginary territory on the restlessness and violence of
society, showing how violence and hatred generated by the drug business
have gradually changed the social dynamics of the north of the country.
Key words: violence, drug trafficking, machismo, corruption, migration

94

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-4

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

La violencia nunca puede ser
un espectáculo porque resulta imposible mantenerse al
margen, no hay espacio mental para la existencia de un testigo, de un público mudo, un
pueblo que se diga neutral.
Nadie puede contemplar la violencia
desde una distancia segura. (Chávez,
2011: 133)

Indudablemente, la literatura mexicana contemporánea está permeada por la ola de violencia que se ha desplegado por todo el
territorio nacional y la narrativa ha dado muestras de ello al expresarlo de manera explícita propugnando por un nuevo realismo que
ha suscitado el debate de la crítica por considerar si estamos frente
a una estética que pudiera relacionarse con una narconarrativa, o,
dicho de otra manera, con una estética de la violencia. Lo que es un
hecho es que el escritor mexicano de hoy en día, como lo expresa
Silvia Ruiz Otero…
… es contestatario, irónico, indiferente, transgresor, apático, rebelde, fragmentario, honesto y pretencioso […] tiene una voz
propia que se alimenta de las voces de su región y, al mismo tiempo, pretende elevarse por encima de regionalismos […] responde
con la crítica feroz a su mundo globalizado (2013: 38)

Tales actitudes reflejan el compromiso del novelista por plasmar la realidad en su total desnudez y compaginarlas con un agudo
sentido crítico que pone en tela de juicio la falta de gobernabilidad
de un Estado que ha sido presa fácil de la corrupción, fomentando
la violencia en diferentes zonas del país, en particular en aquellas
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-4

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�Mónica Torres / La violencia machista

donde se está más desprotegido de los avances de la civilización y en
donde los patrones culturales refuerzan los mecanismos de control
de la masculinidad dominante, lo que perjudica la vulnerabilidad de
los seres más indefensos como lo son las mujeres y los niños.
Tal dilema ante las circunstancias que delinean el panorama
atroz que sacude a la sociedad, lleva a cuestionarse el papel que la
literatura enfrenta al recurrir a la ficción para narrar un mundo tan
agresivo. ¿Es posible, entonces, subsistir en una cotidianidad que
constantemente nos estruja con las irrupciones violentas y nos deja
impávidos al grado de perder el asombro, corriendo el grave peligro de normativizar este desenfreno violento? ¿Cuáles son los efectos que se producen a través de esta experiencia desoladora de la
violencia tanto a nivel personal, como de la colectividad y del país?
Por último, habría que reflexionar lo que la literatura asume como
reto ante la ficción. Como lo expresa Ramón Alvarado Ruiz: “¿puede la literatura comunicar esas experiencias o nos enfrentamos a lo
indescriptible, a lo inenarrable?” (2016: 53). Invariablemente hay
una especie de seducción del escritor por narrar esta literatura de la
violencia, que implica no sólo el abordaje de un contenido lleno de
crudeza y testimonios de una realidad casi aberrante, sino también
el trabajo de una composición narrativa, el uso del lenguaje como
materia primordial para construir un discurso que fincado en las
voces coloquiales y regionales se erija como un rasgo estético más
allá de un tinte costumbrista. Narrativas del dolor que se fincarán
en función de la voz y la mirada de sus personajes testigos de una
realidad que los agredes, los confronta y en ocasiones los aniquila.
Testimonio, relato autobiográfico e historias que mediante el pacto
de ficción revelan la sordidez que nos ha envuelto y que ha propi96

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ciado los altos índices de la violencia en todas las esferas de la vida
pública.
¿Cómo representar esta materia de la violencia, este cuerpo que
tiene menos valor que la moneda? Algunos artistas y escritores
parecen creer que directa e inmediatamente, esto es, en toda su
crudeza. […] Los novelistas, dijo Vargas Llosa, son como buitres:
se alimentan de carroña. [...] Por eso, construir una mirada sobre
la violencia es el dilema ético actual, porque supone asignarle un
lugar a quien encarna la exclusión y desencarna el sistema; esto es,
darle un valor a su agonía. (Ortega, 2012)

De esa carroña que desafortunadamente nos topamos día
con día en las noticias, en nuestro cotidiano andar por este agitado
México, se llega a comprender que la literatura de la violencia es un
intento por acercar la mirada del lector a una realidad que propicie
una reflexión crítica de su entorno para comprender y poder reaccionar a lo acontece a nuestro alrededor y quizá, en alguna medida
posible, hacer algo por cambiar el escenario.
Geney Beltrán Félix, hombre polifacético en el ejercicio de
las letras (editor, traductor, ensayista, crítico literario y narrador) ha
logrado forjarse un perfil literario que ya lo distingue como una figura señera dentro la literatura mexicana contemporánea. Una narrativa caracterizada, a juicio de algunos críticos como Eduardo Antonio
Parra, por “un realismo brutal como una estrategia para reflejar el
caos de nuestro tiempo. Un paso por el infierno muy difícil de olvidar” (2014), o Vicente Alfonso quien la considera una “literatura
compleja cuyos personajes no son sólo víctimas ni sólo verdugos,
sino complejas estructuras sicológicas en precario equilibrio” (2011)
y “la descripción minuciosa del aire de apocalipsis que reina en México y sus efectos en el alma”, según Verónica Murguía (2010).
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�Mónica Torres / La violencia machista

La violencia ha sido un tema ya recurrente en la narrativa
de Geney Beltrán Félix, escritor duranguense quien en 2015 fue
ganador del Premio Bellas Artes de Narrativa Colima por su obra
Cualquier cadáver (2014), donde aborda sus efectos en la sociedad
mexicana contemporánea, a partir de la reflexión ¿qué hacer ante
el dolor y la culpa en el ánimo de las víctimas de la violencia? Un
compromiso asumido por el autor que también se palpa en textos
anteriores como Habla de lo que sabes (2009) y Cartas ajenas (2011),
por desarrollar una sensibilidad y una preocupación para que la
escritura otorgue una voz a aquellos personajes silenciados por la
violencia. En los cuentos de Habla de lo que sabes (2009), se muestra una galería de personajes que son devorados por la vorágine
urbana tanto por sus impulsos, como por su ignorancia o por
malas decisiones. Un mundo absurdo donde la ciudad irascible
surge como un ente que devora y somete a sus habitantes. Por
otro lado, en Cartas ajenas (2011) se puede observar como línea
central de la novela el desencanto, que lleva al protagonista en
su vicio de abrir cartas ajenas, a involucrarse con los remitentes
y rebelársele ante sí un violento trasfondo social, que lo llevará a
planear el estallido de una Nueva Revolución para cambiar desde
raíz tanta injustica y abuso. Se puede señalar entonces, que algo
que ha prevalecido en el universo narrativo de Beltrán Félix es
el escenario crudo y grotesco de la realidad contemporánea que
finca su territorio imaginario sobre el desasosiego y la violencia
de la sociedad mexicana actual. Es interesante conocer la opinión
del autor ante la controversia de la violencia como leitmotiv en la
literatura mexicana:
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No entiendo por qué se les reprocha a muchos [escritores] que
aparezca [en sus obras] la violencia asociada al narcotráfico, al estado, al ejército o a la policía (que muy frecuentemente son la misma violencia), cuando es algo que está definiendo muchas otras
cosas de nuestra actualidad como la vida económica, la contienda
política… la violencia está ahí, permeando todo eso. Se trata, entonces, de una literatura que es muy importante porque dejará un
registro de cómo estamos lidiando con esto. Más allá de la precisión histórica (que es algo que en realidad no se le puede exigir
a la literatura de la misma manera que a la investigación histórica
o al periodismo), queda como un registro muy importante. Y es
que hablemos de lo que hablemos siempre estamos hablando de
nosotros mismos, de nuestro tiempo. (Herrera, 2014, como se
citó en Valencia Badillo, 2017: 28)

Aun y cuando Adiós, Tomasa no es una narconovela, opinión
que también ha sido expresada por el autor, sí pueden encontrarse
en ella algunos elementos que podrían vincularse con ese “nuevo
realismo” que todavía está en un proceso de definición. La presencia
del narcotráfico en la novela de Beltrán Félix se convierte no solo en
un elemento antagónico, sino también en una fuerza temática y en
un motor de la acción, aunque la obra gira en torno de los efectos de
la violencia que sufre la mujer, en este caso Tomasa, y Flavio, el niño
que es testigo de esta realidad que estruja y zarandea la vida familiar
y social del pueblo de Chapotán ante la presencia del crimen organizado en la zona serrana de Durango. Por ello considero conveniente
referir lo que Herlinghaus argumenta en torno al género de la narcoliteratura y el vínculo que sostiene con la obra de Beltrán Félix:
Las narconarrativas (y ahí deberíamos incluir novela, testimonio
y narrativas etnográficas, periodismo literario-investigativo, cine
documental, cines de ficción, teatro) nos interesan como lente

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que permite captar, intensificar, descentrar o refocalizar asuntos
claves de la vida y sociedad contemporáneas desde territorios de
experiencia dolorosos y anacrónicos. Una definición tentativa de
narconarrativas […] podría apuntar en la siguiente dirección. Designan una multiplicidad de dramas expresados en lenguajes anacrónicos y articulados, en América Latina y en espacios de la frontera hemisférica, a través de fantasías que se mueven alrededor de
la depravación y desterritorialización de ámbitos individuales y
comunitarios por diversos factores. Entre esos factores encontramos el deterioro de las relaciones tradicionales de carácter social
y al mismo tiempo de las reglas democrático-civiles, las nuevas
escalas de movilidad y experiencia espacial de la gente común,
junto con el crecimiento drástico de economías informales, especialmente el ascenso de la economía trasnacional del tráfico de
estupefacientes. (Herlinghaus, 2016: 248)

Lo que se propone Beltrán Félix a través de una narrativa
elaborada a partir del recuerdo y la vivencia autobiográfica, es captar
y sobre todo de “refocalizar” la vida social de un pueblo serrano que
ha estado padeciendo experiencias terribles por la violencia desatada
en la región. Debido a esto, se percibe el deterioro de las relaciones
tradicionales de carácter social, lo que repercute en la movilidad de
la gente que opta por la migración como una tabla de salvación a sus
miserias. Todo este cambio generado en la vida que en otro momento se llevaba a cabo en ese lugar, se ha trastocado por el crecimiento
drástico de economías informales, como sería el narcotráfico. Por
ello, Adiós, Tomasa, sin ser propiamente una narconovela, está en
una zona colindante que incorpora la problemática del narcotráfico,
pero se centra más en la vulnerabilidad de los personajes que son sometidos por la violencia que se genera a partir de éste. Silvia G. Alarcón Sánchez (2018) propone un “nuevo realismo” que incorpora lo
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que ella denomina una estilística gore por la representación explícita de
la violencia al describir los crímenes vinculados al narcotráfico; personajes que suelen ser víctimas y victimarios, personajes violentos
y violentados y con narradores testigos; una estética traqueta donde
el lenguaje tiende a mimetizar el usado por el narcotraficante o las
voces regionales; la deslegitimidad del estado y la nación criminal, ya que
el gobierno que debe proteger es el encubridor y coadyuvante de
las prácticas de los narcotraficantes; hay una falta de gobernabilidad
sostenida por una falta de reglas o normas desiguales para todos los
individuos y por último, un pacto de lectura: donde el lector tiene a la
mano muchos recursos informáticos y de los medios que sostienen
la “verdad” de lo narrado (Alarcón Sánchez, 2018: 79).
Algo que es claro en la novela Adiós, Tomasa es la extremada violencia explícita que se da derivada en primera instancia
del machismo, de esa masculinidad dominante que se ve reforzada
por la supremacía del narcotráfico. Violaciones, vejaciones, raptos, golpizas y asesinatos serán plasmados como muestra de esta
violencia desplegada en el Triángulo Dorado de la zona serrana.
De igual manera, Beltrán Félix reproduce muchas de las voces y
de las expresiones propias de lenguaje serrano, lo que le otorga al
discurso narrativo una riqueza invaluable. El gobierno se convierte en un personaje más, un ente escurridizo que se confabula con
los capos del narco para hacer proliferar el Negocio en esa zona,
fomentando la corrupción y evitando la impartición de justicia.
Tales acontecimientos traen a colación para el lector sucesos que
han salido a la luz pública, ya sea por los medios informativos o
incluso pueden llegar a verificarse por medios electrónicos. Esta
verosimilitud de lo narrado fortalece el pacto de ficción y el comDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-4

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promiso del escritor no solo con la literatura sino también con la
función social del arte.
“¿Cómo se puede narrar la violencia, sobre todo cuando alcanza niveles de desmesura y horror que arrasan con todo lo que de
humano hay? pero comprometiéndose a producir efectos de verdad” (Foucault, 1996: 137-138). Detrás de una historia vivida que es
traída al presente por el autor a través del recuerdo, se abordan los
temas “del machismo, el narcotráfico, la violencia contra las mujeres
y contra los niños” (Maristain, 2019). Como lo expresa Geney “...
me interesaba recuperar la épica de puertas adentro, el mundo intimista y doméstico de la familia” (En Alfonso, 2020). Esas historias
de familia, esa épica como él menciona, que resalta lo que pudiera
considerarse la heroicidad de esos personajes que, en su inocencia,
se enfrentan a la adversidad y desafían lo abominable. Un mundo
interior que se verá reforzado por el espacio privado, el doméstico
de la familia, sobre todo el mundo de las mujeres, será el campo de
cultivo en el cual Beltrán Félix narrará la historia de Tomasa y de la
familia Carrasco del pueblo de Chapotán.
Adiós, Tomasa aborda con crudeza la brutalidad de la realidad
en los pueblos anclados en la sierra y muestra cómo la violencia y el
odio generado por el negocio del narco han cambiado gradualmente
la dinámica social del norte del país. “Beltrán Félix interna al lector
en lo más recóndito de la Sierra Madre Occidental, donde el crimen
organizado y la rudeza del sistema heteropatriarcal son asuntos que
las personas han asimilado con naturalidad y resignación” (Cruz,
2019). Más allá de la historia de Tomasa, Geney Beltrán parece advertirnos que la encrucijada por la que atraviesa México, cuyo origen
es impreciso, ha sido detonada en silencio. Los principales testigos
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de esa metamorfosis son personas ordinarias como la familia de los
Carrasco y otras tantas que fueron desplazadas o que, sin otra opción, se integraron a la nómina de los grupos delincuenciales. Los
hechos nos llegan contados por las voces de distintos personajes,
donde predomina la mirada de Flavio, el hijo menor de la familia,
cuya vida se ve trastocada cuando irrumpen en el pueblo narcotraficantes protegidos por el ejército. Así, el libro reflexiona en
torno a fenómenos como la migración forzada, el abuso infantil,
la trata de personas y la ausencia del estado de derecho. Adiós,
Tomasa exhibe el machismo y la no existencia de un sistema legal que
provocan la aparición de arbitrariedades como las desapariciones y violaciones de mujeres, entre otros crímenes.
Adiós, Tomasa trata de una manera general las formas de la
“masculinidad dominante” en Chapotán, un pueblo duranguense
asentado en el “Triángulo Dorado” de la droga, en las estibaciones
de la Sierra Madre Occidental, donde confluyen los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango. (“Adiós, Tomasa no es una narconovela:
Geney Beltrán en el Cecut”, 2019). Un pueblo enclavado en la sierra,
donde dos cosas son incuestionables: el hombre manda en la casa y
la única salida a la pobreza es volverse narco o emigrar al Gabacho.
En ese pequeño lugar, que no es más que un microcosmos del gran
universo del país, una joven es raptada por dos narcotraficantes ante
el pasmoso silencio de una familia y un niño de nueve años.
La novela aborda las formas de la masculinidad dominante
en el pueblo de Chapotán, donde un par de hermanos con fama de
narcotraficantes raptan a Tomasa, una adolescente que sufre la violencia del machismo en un estado de excepción donde no hay ley y
donde los habitantes ven esto como normal.
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Ocurre en uno de esos confines patrios del todo olvidados, ajenos
a la justicia de cualquier clase y a todo tipo de progreso, surtidores
de migrantes a los Estados Unidos, los cuales sólo han ingresado
a la geografía nacional por garantizar seguridad, silencio, terror y
complicidad al narco, gracias a la población sometida, abastecedora del sicariato y a las escasas autoridades en connubio con el
ejército. (Domínguez, 2019)

La novela inicia con una escena brutal que es el rapto de
Tomasa. La violencia se rebela con toda la crudeza cuando se narra
la violación de El Chalío a la joven Tomasa. Insultos y golpes van
cayendo en tropel en la figura de la muchacha que es ultrajada sin
piedad y de la que nos enteramos de que ha sido víctima de estupro
en varias ocasiones, que ha tenido tres embarazos, dos abortos y
solo se le logró el tercer bebé. Este encuadre macabro será el marco
narrativo de este entorno donde la violencia hacia la mujer vilipendiada constantemente por el hombre será la constante que se recrudecerá con las fricciones y rivalidades que afloran con la presencia
del narcotráfico. Beltrán llegó a comentar respecto a los hechos que
sirvieron como referente del argumento de la novela lo siguiente:
No todos los días se encuentran cadáveres, ni se oyen balaceras,
pero hay otras formas de violencia que hoy en día se llamarían
micromachismos, que tienen que ver con la utilización del habla
para trasmitir una educación machista a niños y niñas desde que
están en la primaria. (“Adiós, Tomasa no es una narconovela: Geney Beltrán en el Cecut”, 2019)

La historia de Tomasa es el parteaguas de un mundo que
se ve cimbrado por un machismo, en donde la figura del hombre
tiene que ejercer el control desde el dominio del ámbito familiar y
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del social. De ahí que las relaciones familiares se establezcan mediante el sometimiento y la obediencia ciega al yugo que se ejerce
no solo hacia las mujeres, sino también frente a los plebes. En
el ámbito social, hay que establecer quién es el que manda en su
territorio y establecer, bajo las formas de coerción e intimidación,
quién ostenta la autoridad y el mando para ganarse el respeto y
ser temido por ello, como lo es la figura del Eutimio, el padre de
Flavio.
Los hechos narrados en el pueblo de Chapotán nos muestran a través de sus descripciones a “una novela triste, pero también
un acto de reivindicación y de denuncia ante la vorágine de una
violencia interiorizada en el lenguaje” (Rojas, 2019). Es también un
relato fidedigno acerca de las contrariedades sociales “que emanan
de la desigualdad y de la deuda pendiente del Estado con las víctimas” (Rojas, 2019: 4). No en balde, Maruca, la mamá de Flavio,
al narrarle el encuentro que tiene con el ejército, lo describe de la
siguiente manera:
¡Cuándo el gobierno se iba a hacer cargo de eso! ¡El gobierno sólo
está para robar, mijo!
-Pero ma, ¿quién es el famoso gobierno? ¿Son los guachos?

-Eso decimos siempre, mijo, pero no nada más ellos. (Beltrán Félix, 2019: 113)
Los personajes más indefensos, las mujeres y los niños viven
inmersos en un mundo donde las amenazas, no sólo son la pobreza,
la ignorancia, el aislamiento del pueblo, la migración de los jóvenes
al Gabacho, sino también el secuestro y asesinato por parte de El
Negocio y de la corrupción de los Guachos. Frente a este contraste
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2019). La mirada de Flavio recorre el diario acontecer de la vida
familiar y social; testigo ocular al que los hechos le van arrebatando
paulatinamente su inocencia, transitan frente a él tanto las imágenes
del asombro como del horror: “el descubrimiento gozoso de la escuela, la tensa y amarga relación de sus padres, el dominio creciente
del negocio de la siembra de droga, la migración al Otro Lado como
única alternativa para los chicos del pueblo y la, en apariencia, inmutable vida en la sierra, que termina trastocada por los asesinatos”
(Cruz, 2019).
La infancia de Flavio se desenvuelve en un mundo donde
su padre representa una autoridad intimidante, incapaz de mostrar
afecto y cuya presencia tan solo le produce ansiedad y temor, incluso
sin poder sostenerle la mirada. Por eso se refugia en el espacio que
ocupa la madre, que es la cocina o en la tienda de abarrotes. Es en el
mundo de la mujer, donde Flavio puede mostrar la sensibilidad que
en el mundo del varón se le reprime. Ve en la figura de su padre, un
patrón de comportamiento con el cual le es difícil empatizar, además de que suele ser una figura ausente con el cual conversa poco
y cuando lo llega a hacer, es para acatar las órdenes recibidas. Con
sus pares, Flavio observa y reconoce la manera en que los chicos y
jóvenes van reproduciendo los patrones machistas y anhelan pese a
sus años mozos tener ya sus primeras experiencias sexuales para ir
probando su hombría y presumir de ello; que se conozca y se sepa
que ya son “muy machos”.
Tomasa, por otro lado, es una adolescente que sufre la violencia del machismo. Joven serrana del pueblo Del Toro, las adversidades la llevaron a vivir con Maruca y pareciera que por más que
se le trata de proteger de las amenazas, las calamidades la persiguen.
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de violencia normalizada en los pueblos de la sierra, Geney Beltrán
muestra especial interés al retratar los aspectos de la ternura, del
apego, de la esperanza porque cuando se habla de la violencia rural
se crea la idea de que en los pueblos se piensa todo el tiempo en
muerte y dinero.
Yo quise mostrar que hay ternura en el infierno, que no hay
balaceras todas las tardes, pero sí hay hombres que siembran droga
y se convierten en los machos alfa en un pueblo sin ley que creen
que tienen el derecho de raptar a una muchacha. Por eso la mirada
infantil es importante, es la que permite cuestionar una violencia
que en los adultos es normal. (Piñón, 2019)
Para lograr evitar en una narrativa que bien pudiera caer en
los confines de las ambigüedades de la narcoliteratura, Geney Beltrán utiliza la voz y la mirada de sus habitantes y en particular, la de
Flavio, quien es el hijo menor de ese núcleo familiar de los Carrasco,
el pequeño varón que está abierto al descubrimiento de la otredad,
esos seres que lo rodean y no termina por comprender, que vive un
momento en el que todavía no se ha endurecido y su identidad se
está formando, tanto así que se siente reprobado por la mirada de su
padre y que cuestiona constantemente el mundo que lo rodea.
La historia es contada a través de la mirada de Flavio, un personaje que le permite al autor cuestionar la violencia normalizada.
“Con una educación muy dura, muy de forjar a todos los varones
como futuros machos” (Quiroga, 2019). Identifica en ese tipo de
educación, “tan brutal, indiferente a las emociones y a la sensibilidad
de un niño, como el momento en el que se siembra la semilla de
la futura violencia que esos niños ya adultos van a cometer contra
mujeres a quienes se les educa como objetos de placer” (Quiroga,
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Habiendo quedado huérfana de madre al nacer, fue criada por su
tía Gertudris quien la cuida y protege y le enseña labores propias
del campo. Entre la inocencia de Tomasa y la de Flavio surgirá una
especie de complicidad pues ambos son víctimas en un mundo que
los confronta y que irá interrumpiendo violentamente su inocencia.
Pese a la diferencia de años, pues Tomasa tiene alrededor de unos
catorce o quince años cuando llega la casa de la familia Carrasco y
Flavio tiene unos nueve, la solidaridad que surge entre estos dos
personajes que se comprenden, reconfortan e ilusionan en un amor
idílico al pretender Flavio protegerla de cualquier peligro o amenaza
que pueda lastimarla. Los años mostrarán que este candor infantil
tendrá que desaparecer al igual que la forma en que Tomasa será
secuestrada de manera violenta cuando Flavio se queda dormido en
la tienda de abarrotes. Muchos años después, tendrá la oportunidad
de volver a verla, con su hijo, cuando ya radican en Culiacán, pero
será un encuentro fugaz; la vida misma los ha curtido al grado que
ya no son los mismos.
Se ha dicho que la fatalidad perseguía a Tomasa. Su juventud y lozanía la habían convertido en una atracción y objeto sexual
deseado para los hombres que querían hacer gala de su hombría.
Desde pequeña había sufrido el abuso de su tío sin poder decir nada
al respecto, primero empezó como un manoseo hasta que terminó
con una violación brutal y salvaje:
Él aplastó su cuerpo sobre el de ella. Con una mano le jaló la
pierna izquierda hacia un lado, con la otra velozmente le juntó
las muñecas y las apretó contra el borde del catre. Ella sintió una
quemazón en la entrepierna. Una víbora reseca y con hambre devorándole el adentro. Volvió a intentar un grito, abrió la boca tra-

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tando de jalar aire, él la aplastaba, le hundía la víbora quemante,
le dio un golpe más en la cara cuando ella intentó morderlo en
un hombro, él siguió sacudiéndose, jadeando, y le soltó las manos
para fijarla en un abrazo denso que le impedía finalmente todo
movimiento, hubo un instante en que dejó de convulsionarse, soltó un gruñido y se salió de ella. (Beltrán Félix, 2019: 306)

Ésta no será la única violación que padezca Tomasa, sufrirá
más delante otra, cuando sea secuestrada por El Chalío, cuando se
fue a trabajar con la familia Carrasco.
La novela nos ubica en el México de la década de los ochenta, en el contexto rural, concretamente en el ámbito de la sierra de
Durango. Flavio es un niño que está siendo educado para ser un futuro macho, lo que escucha de los adultos respecto de la sexualidad
es procaz, pero también va a la cocina, lo que puede considerarse el
mundo de la mujer, en donde se relatan historias de familia que para
Flavio representan muchas de las respuestas a las interrogantes que
se plantea ante el mundo que pone en cuestión. El personaje Flavio
es una especie de puente para crear una novela que revindique la
vida en esos pueblos sin énfasis panfletario, ni didáctico, sino para
hacer que el lector pueda estar ahí y entender estos hechos desde la
subjetividad y la sensibilidad infantil. De ahí que el autor compagine
la proliferación de El Negocio con la cotidianeidad en el ámbito de
lo familiar a la luz de la óptica de los seres más vulnerables. Beltrán
Félix ha comentado:
Desde ahí quería yo relacionar lo que es la emergencia de un poder económico como el narcotráfico a nivel micro, como en esta
región, con la situación de las mujeres y los niños. (“Adiós, Tomasa
no es una narconovela: Geney Beltrán en el Cecut”, 2019)
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Indudablemente quienes salen perdiendo en primer grado
al emerger el narcotráfico son las mujeres, porque las pone en una
condición de vulnerabilidad, no solo porque los principales representantes del narco, quienes ejercen el poder en estos núcleos son
varones, sino por la violencia extralegal, de ahí que haya una mayor
desprotección en ese ámbito. ¿Qué instituciones pueden proteger
a mujeres violentadas por narcotraficantes? (“Adiós, Tomasa no es
una narconovela: Geney Beltrán en el Cecut”, 2019). Para el autor
es una gran incógnita que sigue sin resolverse y la brutalidad de la
violencia del machismo es que lo que se muestra en la trama de la
novela, como es en el caso de Maruca cuando se da cuenta de que
tiene que tolerar las infidelidades de su marido, aunque sea algo que
no consiente y peor aún, porque no cuenta ya con el apoyo de su
padre, así es que, si quisiera rebelarse, pues estaría sin apoyo alguno
y estaría totalmente sola.
Sabe que, si lo confronta, en una de esas él y hasta la viene agarrando a reatazos. Si no conocerá historias así de sus vecinas….
Y de arriendarse a vivir con su padre, Eutimio podrá ir a buscar
y su tata Don Gumersindo le dirá te aguantas mijita, tu marido es
bien macho y con el horno caliente cualquiera es panadero, cállese
mujer. (Beltrán Félix, 2019: 83)

Otro ejemplo es cuando la Prócora va al pueblo y quiere hacerle alboroto a Eutimio y éste rápido la pone su lugar, recordándole
quién está al mando:
Tú te aguantas y te callas o te arriendas a Los Mayos y a ver cómo
le haces para criar a los mocosos. Ni me armes argüendes. La llevé
de vuelta a Sahuaténipa y ya no vendrá a querer joder. (Beltrán
Félix, 2019:159)

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Beltrán Félix ha señalado que más allá de hacer denuncia
social a través de la ficción, es una posibilidad del escritor de dar una
imagen compleja de la experiencia humana sin enjuiciar. Asegura
que ése es un aprendizaje que coloca al lector ante la posibilidad de
cuestionarse, con una visión oblicua e íntima a través de la cual se
puede ver una relación con el mundo real.
El reto es no caer en la trivialización y tratar de que lo que uno
represente tenga la sensibilidad para no comerciar con el dolor
de las víctimas. Si eso logra llegar a la conciencia del lector, creo
que la ficción habría cumplido un propósito que es no cambiar
el mundo, sino cambiar la visión que del mundo tiene el lector.
Ahí es donde creo que está el espacio de combate del escritor.
(Quiroga, 201913)

Es sabido que la presencia del narco se agudizó en el llamado
Triángulo Dorado en la década de los ochenta creando un clima en
el ámbito nacional de inestabilidad y de continuas luchas armadas,
no solo entre los carteles y el ejército, sino también entre las mismas
rivalidades entre carteles que se fueron creando por ejercer el control en diferentes zonas del país. El territorio nacional se convirtió
entonces en una continua zona de conflicto que fue perfilando las
áreas donde se fueron fincaron las áreas de dominio, particularmente en las zonas serranas de difícil acceso, pero de fácil control para
la siembra de la droga. Esto contribuyó a cambiar la fisonomía del
país: ¿Qué era México a fin de cuentas? Un país de pura inflación y
crisis, de mentiras y matones (Beltrán Félix, 2019: 288).
Esta descripción que se da de la realidad de nuestro país
es lacerante. Es inevitable dejar de lado el referente del México de
los ochenta y constatar lamentablemente que sigue siendo un vivo
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retrato de lo que todavía acontece actualmente y no solo en el norte
del país. Inflación y crisis, mentiras y matones. Se suscita una debacle imposible de detener, peor aún, una batalla contra el crimen
organizado que no ha podido ser vencida y todavía continúa como
constelación de esta mórbida realidad, la preservación de este machismo recalcitrante que fomenta la violencia atroz, particularmente
contra las figuras más vulnerables, como el caso de Tomasa.
¿Cuál es la relación entre el narcotráfico y el machismo? Los
que se dedican al trasiego de la droga son la manifestación de una
violencia posible, del poder que viene de una práctica a la que muchos aspiran. Dedicarse a sembrar mariguana es mucho más rentable que sembrar maíz y forma parte de un fenómeno progresivo
que ejerce presión para que se respete el poder del narcotraficante.
“Como una manifestación extrema del capitalismo, el narco parte de
que lo que importa es el dinero y que si los cuerpos son utilizables
no importa traficarlos, asesinarlos o violarlos” (Rojas, 2019, párr.13).
En la novela, Maruca tratando de evitar que sus hijos caigan en la
trampa de la seducción de El Negocio, les describe claramente la
otra cara del narcotráfico con miras a evitar que no sean arrastrados
por el narco.
El Negocio era una trampa: al principio te forras de billetes verdes, compras una troca del año, le pones antena parabólica a tu
santa madre para que vea las telenovelas que se le antojen y lo mejor: te la puedes pasar pisteando hasta reventar, sacando a bailar
a las morras más güeritas sin temor a que te hagan el feo, pero al
poco tiempo te pasa lo que le pasó al Ventura, terminas balaceado
por la espalda, aquí no hay lealtades, los mondaos de tu propia
clica te van a querer andar baleando mijo, o te puede pasar lo que
a tu primo el César, que está en las Islas Marías desde hace tres

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años, y sus plebitos, tus primos, pasan las hambres más flacas….
(Beltrán Félix, 2019: 175)

Pero, así como también se da la incidencia de El Negocio en
el ámbito de la sierra, también se da el fenómeno de la migración.
La vida en el campo y las posibilidades de desarrollar una actividad
económica sin los riesgos que puedan eludir el crimen organizado
o la corrupción del ejército propicia que los jóvenes emigren a Estados Unidos a cumplir el sueño americano. Paradójicamente, también este anhelo está construido bajo una falsa concepción pues no
es ni la Jauja, ni de cerca la Tierra prometida.
¿Qué era El Otro Lado exactamente? Parecía no un sitio ubicado
en quién sabe qué región de los mapas, sino una esfera aparte,
casi una pura irrealidad. Algo así como un paraíso envenenado en
que todo es azaroso: te pueden matar a la mala o igual te vuelves
milloneta. (Beltrán Félix, 2019: 173)

Flavio es la voz y la mirada hegemónica del relato y será
quien con su candidez nos revela la crudeza del mundo en que vive
y que se deleita con aprender de los libros en la escuela “lejos de los
pleitos de sus padres, en un sitio distante de las historias de balaceras, guachos, matones y raptos que luego iban y venían por los pueblos de la sierra” (Beltrán Félix, 2019: 174). Es un niño que alterna
sus ilusiones, sus sueños y sus miedos de manera cotidiana. Disfruta
correr por la huerta, bañarse en el río, atender a sus amigos en la
tienda de abarrotes, escuchar las historias en la cocina de su casa…
pero todo se turbia cuando aparece la figura de Eutimio su padre.
Pero ahora que está sentado en la sala, esa voz del padre, enemistosa y ruda como suele dejarse ir y venir por los surcos del aire, esa
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voz lo hace temblar. En una parte del estómago hay un martillo
que golpea, haciendo eco de cada palabra paterna, azuzando inestables, mínimos apocalipsis. (Beltrán Félix, 2019: 15)

Flavio crece a la sombra de un padre rígido al que teme y no
comprende. La timidez del niño lo orilla a una introspección que deviene en una rica vida interior y un agudo sentido de la observación.
Para Héctor, su hermano es un personaje débil y coyón.
Se la vive siempre bajo las faldas de mi amá. Capaz que está escondido debajo de la cama el muy coyón. ¿Por qué salió muy miedoso? El Flavio le parecía el colmo de la debilidad. Lo avergonzaba
con su voz titubeante, las flacuchas facciones de quien salió tan
mal para comer y una expresión (todos los días) de no saber dónde está poniendo los pies. De no confiar siquiera en la realidad del
aire que respira. (Beltrán Félix, 2019: 131)

El machismo en la novela lo vemos reflejado también en
la forma como constantemente se maneja en el discurso que se
dirige a los niños en situaciones en que se les priva de mostrar
debilidad por mostrar públicamente sus emociones. Hay patrones y códigos de comportamiento que hay que seguir si se quiere
demostrar que es “muy hombre”. Estos sentimientos reprimidos
en la infancia por una madre que inhibe la expresión de las emociones, es como si fuera una especie de castración emocional que
en un futuro detonará la violencia extrema hacia las mujeres evidenciándola en el sometimiento que se les exigirá bajo el yugo del
macho.
Deje de llorar, mijo, usted es varón y los varoncitos nada de que
lloran. (Beltrán Félix, 2019: 118)

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… un hombre parrandero que no se cansó de insultarlo y tundirlo
a golpes, a él, ante el silencio de la madre, que le decía así te vuelves hombrecito más pronto, mijo, no lo tomes a mal… (Beltrán
Félix, 2019: 143)

Antes de que rapten a una muchacha, tuvo que haber una
violencia en la educación y sensibilidad de los varones. Tuvo que haber una educación machista que se transmite y refuerza en la palabra,
que obliga a pensar el mundo desde esa palabra. Es fundamental exhibir esa violencia verbal, observar que no son fenómenos aislados,
sino que la violencia de la palabra es el antecedente de la violencia
en los hechos, puesto que legitima al varón con un derecho natural a
agredir a una mujer porque infiere que ser mujer es ser inferior. Bajo
la óptica del sistema patriarcal en el que Chapotán está inmerso, la
realidad funciona así y el único camino para salir de ello es volverse
narcotraficante o emigrar a los Estados Unidos. Porque se piensa
que como el pueblo es un lugar de pobreza, la única forma de salir
de eso es irse a los EU, comprarse una camioneta que al regreso
se presume a los vecinos, pero la explotación laboral en Oregon o
Idaho y la brutalidad de la migra no forman parte de la leyenda americana. “Lo gringo es asumido como naturalmente superior y eso va
de la mano con lo que es la imagen de autodenigración de lo propio.
Hay una dualidad de despecho y admiración por lo gringo que va
de la mano con la desconfianza ante lo gringo que no responde al
universo de masculinidad del mexicano” (Rojas, 2019).
Conclusiones
La literatura aparece como un espejo de la vida que se convierte a la
vez en fuente de respuestas y de interrogantes. La filósofa española
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María Zambrano afirma que cuando la filosofía perdió contacto con
la realidad, la literatura ocupó su lugar. Las obras literarias muestran
una filosofía de vida que es utilizada por el lector. “Con frecuencia
los personajes de papel le ofrecen una compañía donde encuentra
una explicación y vía de salida a las propias situaciones existenciales” (Viñuela, 2010: 5-6).
Con la finalidad de saldar una memoria con su pasado, Beltrán Félix escribió Adiós, Tomasa con una particular observación
mordaz al México olvidado por las instituciones, aquel que persiste en la lejanía del campo y que es controlado por la violencia y
el crimen organizado. El pueblo duranguense de Chapotán tiene su
propia ley. Corren los años ochenta y Tomasa trabaja para la familia Carrasco Heras. Tímida y hermosa, la empleada doméstica es
objeto de disputa entre los varones del lugar. Alrededor de ella se
desdoblan los códigos de una comunidad donde la violencia está tan
normalizada que es difícil reparar en ella.
El asesinato era ya en la sierra una cosa normal; pero esto era
romper a un ser indefenso. Y esa era la palabra que estuve buscando en aquellos tiempos sin nunca discernirla: era Tomasa una
morrita indefensa. (Beltrán Félix, 2019: 314)

Tomasa es un personaje emblemático que vive en el silencio
y que representa el silencio en que viven la gran mayoría de las mujeres cuya educación está subordinada al sistema patriarcal como en
el que está inmerso el pueblo de Chapotán. Sabe que no tiene la voz
para dar cuenta de sus agravios, por eso su silencio es el silencio de
las víctimas que forma parte de la pervivencia de la injusticia. De ahí
que la novela intente rescatar del silencio y del olvido las historias
que las víctimas no han podido transmitir. El silencio de Tomasa es
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el silencio de la madre de Flavio; es el silencio de Flavio, que toman
partido por las mujeres.
La figura de Tomasa encarna el sujeto del placer y los habitantes de Chapotán proyectan en el cuerpo de Tomasa, en su esplendorosa juventud, sus deseos y frustraciones; hay un halo de misterio
que cautiva aún más y que terminará atrayendo la fatalidad que la
persigue, pues es el objeto de deseo sexual de todos los muchachos
del pueblo y de los narcos que transitan por Chapotán. Uno de los
personajes, amigo de Héctor, el Seco es quien al final se convierte
en el narrador de la historia quien reflexiona en todo ese torbellino
de violencia que los vio crecer y reflexiona en ese rememorar de la
infancia:
¿Acaso tengo el derecho a contar la historia de alguien que vivió
en el infierno?… ¿Cómo puedo creer que, desde la sordera de mi
experiencia, tengo el derecho de imaginar lo que ella sintió? ¿Es
posible contar, sin traicionarlas, todas estas historias de vidas desfavorecidas? ¿De qué manera es un acto de justicia el rescatar del
olvido el dolor de los olvidados? (Beltrán Félix, 2019: 324)

Adiós, Tomasa aspira a recuperar el lado íntimo, sensible, de la
violencia machista que destruye la vida de las mujeres. Tomasa es un
personaje vigente lamentablemente. La pregunta que surge entonces
es el cómo enfrentar el problema de la violencia machista ¿Cómo
se crea en el alma de un agresor esa condición violenta? ¿Qué es
lo que ocurre con los lazos afectivos? El móvil de Beltrán Félix ha
sido presentar el todo para que haya una toma de conciencia de
cómo se crea la violencia machista. Esa educación que reciben los
varones desde la infancia, desde la voz de las figuras de autoridad y
que luego deriva a que de la misma manera y con la misma dureza
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hay que tratar a las mujeres; es una agresión al mundo emocional
de los niños, pues se transmite que la forma de relacionarse con las
mujeres es a través de la violencia y no como iguales. No se respeta
la sensibilidad de un niño, alguien que descubre el mundo, cómo
reacciona ante las cosas violentas que ve. Se le impone un machismo
que fomenta la violencia sistemática contra la mujer o las figuras
vulnerables. La novela va cerrando con el narrador que se convierte
en cierta manera en un alter ego del autor que sigue cuestionando la
realidad convertida en ficción:
¿Vale la pena escribir si no es para aspirar a que haya en mi escritura el don de sanar lo que Tomasa vivió en la indefensión? ¿Y
si de nada sirve? Llevamos tanto tiempo dando excusas para que
la imaginación se adentre en el mal, y nada: la vileza y la violencia siguen y siguen no obstante en nuestro mundo… ¿Y si acaso
escribir ficción no es ningún acto de justicia sino una forma hipócrita de servirse del dolor ajeno? ¿De hacernos posar como
insobornables guerrilleros de la verdad? No sólo basta con ocultar
los apellidos de Tomasa… (Beltrán Félix, 2019: 325)

¿Puede entonces la ficción ser un vehículo para incidir sobre la realidad?, cuestiona la escritora Atenea Cruz (2019). La literatura de la violencia incita al lector a crear un puente de empatía
con las víctimas y señala que no podemos cerrar los ojos ante
aquellos personajes que han sido víctimas de asesinato, de violación o que han sido desaparecidos, pues cada uno de ellos tiene
una vida propia, una historia vinculada con la otros, así es el daño
que se produce no solo es con las víctimas, sino también con sus
familiares y la comunidad a la que pertenecen. Por eso hay que
no hay que refugiarse en el silencio “alguien tiene que seguir contándolas para que hablemos. Para no decir adiós y olvidar” (Cruz,
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2019).
Orfa Alarcón por su parte, al mencionar también a las víctimas, enfatiza la importancia de la memoria que debe permanecer
diáfana sin obstrucción alguna. Pero el miedo provoca que la gente
calle y no cuente las historias impregnadas de dolor, por lo que calla
en público por el temor de que “aquellos” puedan estar escuchando
y puedan arremeter contra uno. “Se les nombra «aquellos» porque
queremos sentirlos lejanos, cuando, en realidad, están junto a nosotros en la fila del banco” (Beltrán Félix, 2017). Es en la literatura
donde se puede nombrar y hablar de esos otros que atosigan la existencia y aunque cause estupor la literatura de la violencia requiere
hacerlo explícito para poder lidiar con aquello. “La ficción nos ayuda
a entender que aquellos no son tan lejanos, que los otros no son tan
aquellos” (Beltrán Félix, 2017).
Según Ignacio Sánchez Prado, el autor “construye con ética,
inteligencia y talento una escritura comprometida y de gran fuerza
que vislumbra un camino para representar y pensar nuestros atroces predicamentos” (2019). Geney Beltrán Félix nos sumerge en
un México que quisiéramos no contemplar. Adiós, Tomasa recorre el
velo de la realidad encubierta por la historia oficial, por las víctimas
silenciadas no sólo por la violencia normalizada por el crimen organizado y la corrupción del gobierno, sino también por el machismo
imperante en la sociedad mexicana. Una mirada que no deja de ser
cruda y agresiva como el mismo escenario contemplado. El papel
del lector entonces será el de asumir el compromiso de reproducir
las voces víctimas de la violencia que merecen ser escuchadas y erradicar los patrones de comportamiento machista tan arraigados en
nuestra sociedad que son detonadores de violencia atroz.
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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

The Monterrey News: la ciudad novelada de Hugo
Valdés
Michelle Monter Arauz
Universidad Autónoma Metropolitana- Azcapotzalco
monter.michelle@gmail.com

Fecha de entrega: 6-4-2021 / Fecha de aceptación: 20-6-2021
Resumen. En este artículo argumento mi lectura de The Monterrey News
de Hugo Valdés como una obra que privilegia la reconstrucción de la urbe
regiomontana. El análisis de la novela de efectuará por medio de tres ejes:
“mito fundacional”, “ciudad sin estilo” y “espacios subversivos”. El objetivo es desentrañar las diversas representaciones de una ciudad norteña
que, si bien se ha construido particularmente en oposición a la visión centralista de la Ciudad de México, contiene diversas similitudes respecto a lo
caótico de la urbe moderna.
Palabras calve: The Monterrey News, literatura urbana, espacio, ciudad.
Abstract. This article argument is that The Monterrey News by Hugo Valdés is a novel that privileges the reconstruction of Monterrey city. The
analysis is made through the following axis: “foundational myth”, “city
without style”, and “subversive spaces”. The objective is to unravel the
several representations of a northern city that has been constructed as an
opposition to the capital of Mexico, but that also contains similarities as
in the chaos of the modern city.
Keywords: The Monterrey News, urban fiction, space, city.

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�Michelle Monter / The Monterrey News

The Monterrey News como literatura urbana
Lo más ordinario para todos, la
calle, fue la que llevó a
cabo
esta revolución del lenguaje.
Mediante los nombres de las calles,
la ciudad es un cosmos lingüístico.
Libro de los pasajes, Walter Benjamin

Este artículo parte de la concepción de que la literatura urbana funciona como un espacio de representación donde el autor
modeliza tanto la ciudad física y sus habitantes, así como las múltiples ficciones que se imbrican en la diégesis. De esta forma, en el
estudio de la literatura urbana1 no se puede prescindir del análisis de
la representación del ámbito social puesto que en ella se encuentra
un registro que da cuenta de las transformaciones de una ciudad paradigmática. Así, la transformación incesante de la ciudad se vuelve
una cualidad para su tratamiento narrativo. Muchos de los estudios
sobre el panorama de literatura urbana en México se fincan en el tratamiento literario que se le ha dado a la capital del país, dejando de
1 Según la entrada sobre ‘Literatura urbana´ en la Enciclopedia para la
literatura en México es “a partir de La región más transparente, de Carlos
Fuentes, publicada en 1958, [que] la ciudad no se conquista, sino que pertenece a
los escritores. En esta novela, Fuentes aborda alrededor de la consolidación de
la burguesía y la ruina de las clases trabajadoras. El sitio físico que elige para
ello es la ciudad de México. En un país que deja de ser presidido por militares
para dar paso a los civiles, Fuentes descubre la vida de los citadinos que han
dejado atrás la Revolución y el antiguo régimen, para insertarse de una vez
por todas en el nuevo orden. Esta obra es considerada, por la mayoría de los
críticos, como la novela que origina la literatura urbana”. Disponible en: http://
www.elem.mx/estgrp/datos/42

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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

lado las representaciones literarias de otras ciudades. Una de esas representaciones corresponde con The Monterrey News (Grijalbo, 1990)
de Hugo Valdés Manríquez,2 obra que, si bien contiene elementos
del género de la novela histórica, es unas de las primeras novelas
urbanas donde se retrata a la ciudad moderna de Monterrey.3
Cuando hablo de representaciones en TMN,4 me refiero al
proceso de percepción, interpretación y reproducción que Hugo
Valdés efectúa en la novela. El autor, al hacer una reconstrucción de
un cuerpo social, presenta su propia representación de Monterrey.5
Además, recupero la definición de ‘espacio vivido’ de Henri Lefebvre en la cual alude a los espacios de representación “a través de las
imágenes y los símbolos que lo acompañan, y de ahí, el espacio de
los habitantes, de los usuarios, pero también el de ciertos artistas y
2 Hugo Valdés nació en Monterrey en 1963 y en su obra confluyen tanto
la novela, el cuento y el ensayo. Además de la novela a tratar en este estudio,
también ha publicado El crimen de la calle de Aramberri (Ediciones Castillo,
1994), Días de nadie (Fondo Editorial Tierra Adentro, 1992) La vocación insular
(Ediciones Castillo, 1999), Breve teoría del pecado (Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2013), El asesinato de Paulina Lee (Tusquets,
2016), y Los confines del fuego: diarios de Santiago Vidaurri (Analfabeta, 2020).
3 Con respecto al título de la novela, está tomado del periódico del Coronel J. A. Robertson The Monterrey News cuyo primer número apareció el 23 de
abril de 1882. La característica principal de este periódico es que estaba escrito
en inglés, indicio de que posiblemente estaba dirigido a un público extranjero
en Monterrey. Así como el periódico, la novela da cuenta de los hechos históricos que conformaron la ciudad de Monterrey, así como de las relaciones
sociales de sus habitantes. La publicación en español comenzó a realizarse
hacia 1902 y finalizó hacia 1911. (González citado Bennett, 2007: 14).
4 De aquí en adelante se usarán las siglas TMN.
5 En el Diccionario de estudios culturales se plantea que “la representación constituye la estructura de comprensión a través de la cual el sujeto mira
el mundo: sus ‘cosmovisiones’, su mentalidad, su percepción histórica” (Szurmuk y McKee, 2009: 252).
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�Michelle Monter / The Monterrey News

quizá de aquellos novelistas y filósofos” (2013: 98). Estas premisas
se concatenan con las ideas de Alex Matas Pons quien propone que
el análisis de la literatura urbana debe tomar en cuenta la relación
entre la creación artística y la práctica material que estructura el espacio, de tal suerte que “su densidad semiótica [de la ciudad] incluye
tanto la imaginación del progreso y la tecnificación encargada de su
realización como su contrapartida crítica, revela la falacia del poder
de las representaciones. La ciudad-concepto de la modernidad no
es imaginable […] sin sus contradicciones” (2010: 17-20). Por otro
lado, García Canclini en Imaginarios Urbanos plantea que “debemos
pensar en la ciudad a la vez como lugar para habitar y para ser imaginada. Las ciudades se construyen con casas y parques, calles, autopistas y señales de tránsito. Pero las ciudades se configuran también
con imágenes […] La urbe programada para funcionar, diseñada
en cuadrícula, se desborda y se multiplica en ficciones individuales
y colectivas” (1999:107). Los autores citados hacen hincapié en la
cuestión de las imágenes con las cuales se construye la ciudad. Estas
imágenes están cargadas de significados sobre la ciudad y sus habitantes. Las múltiples ficciones individuales y colectivas que plantea
Canclini nacen de las interacciones del cuerpo social que habita la
ciudad. Esta característica visual está íntimamente relacionada con la
capacidad imaginativa que es el impulso de la creación literaria. Entonces es posible argüir que cuando un escritor reconstruye una ciudad invariablemente reconstruye también el entramado social que
la habita, logrando desentrañar las diversas capas que conforman
un cuerpo social.6 Un ejemplo del ejercicio de reconstrucción de la
6 Es José Manuel Prieto en Poéticas urbanas: representaciones de la ciudad en la literatura quien define a la ciudad como “un sitio, un lugar que acoge
una serie de construcciones e infraestructuras que dan servicio a una pobla-

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ciudad que plantea TMN es visible en el siguiente apartado:
Gilberto Salas se encaminó al estacionamiento donde lo esperaba
su automóvil recién afinado. Tomó avenida Constitución luego
de haber dejado el Monterrey añoso de la colonia Obispado […]
Antes de llegar a Zaragoza, vio los picos de concreto del nuevo
santuario de Guadalupe, y junto a ellos la mole gris del viejo santuario, en cuya planicie fue siempre un niño mimado por el amor
de un padre que se esforzó hasta lo último por no vivir en la pobreza del barrio de San Luisito (Valdés, 2006: 110).

Gilberto Salas es un personaje que pertenece a la clase media trabajadora, pero como podemos observar en el pasaje anterior, proviene del barrio de San Luisito, también conocido como la
colonia Independencia. Para entender el marcador de clase social
es necesario saber que San Luisito es uno de los barrios más antiguos de la ciudad, inclusive se encuentra descrito en el Corrido
de Monterrey.7 Se localiza al sur de lo que ahora es la Macroplaza
y divide el centro de la ciudad del municipio de San Pedro Garza
García. Su antigüedad va de la mano con el desarrollo industrial
de la región a finales del siglo XX. Con la fundación de Cerveción” y que lo urbano “apela a lo social y antropológico; no es la ciudad, sino
el espacio social o urbano donde se genera la vida urbana” (Prieto, 2012: 382-383).
Su libro es una cartografía de la ciudad de Monterrey a través de los espacios
representados en la literatura regional, es decir, el arquitecto usa la literatura
como herramienta para describir la ciudad como espacio físico, a través de sus
calles y sus edificios.
7 “Tengo orgullo de ser del norte, del mero San Luisito, porque de ahí es
Monterrey, de los barrios el más querido, por ser el más reinero, ¡sí señor!,
barrio donde nací”. Este corrido fue escrito por Severiano Briseño Chávez
originario de San Luis Potosí. Se cree que pudo haber sido compuesto entre
1939 y 1941. Ver: https://www.info7.mx/seccion/el-corrido-de-monterrey-es-cantado-con-orgullo-pero-pocos-saben-su-origen/1514748
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cería Cuauhtémoc y la Fundidora de Fierro y Acero se produjo
una ola de migración debido a la gran cantidad de empleos que se
generaron. Gran parte de los migrantes que llegaron a trabajar a
las empresas regiomontanas provenían de San Luis Potosí, lo que
originó que a su lugar de asentamiento se le conociera como Barrio de San Luisito. En 1910, en la celebración de los 100 años de
la Independencia de México, el Gobierno del Estado, encabezado
por Bernardo Reyes, nombró al barrio como se le conoce hasta
ahora: colonia Independencia.
El marcador que tiene esta colonia en particular corresponde con su historia, es decir, es un barrio de migrantes que llegaron
a Monterrey para trabajar como obreros. Así como Valdés muestra
la ficción colectiva en la cual el barrio de San Luisito es un barrio
marginal, aún en la actualidad los habitantes de la colonia Independencia siguen bajo el estereotipo de la pobreza y la delincuencia,
cuestiones que han generado la discriminación de otros sectores de
la población en conjunto con la estigmatización de la zona. Mientras
que el personaje de Gilberto Salas logró salir del barrio, la mirada de
otro personaje, un empleado de mediana edad subordinado de Salas llamado Francisco Cavazos, sirve como muestra del estereotipo
planteado anteriormente:
Para qué cambiar lo que uno es, se dijo don Pancho, lo que uno
nunca va a dejar de ser; Gilberto Salas, un muchacho lleno de
ambiciones, siempre sería para él alguien sin más futuro que aquél
que le impusiera el licenciado Milmo. Aunque odiaba tener razón
sobre ese tema, Francisco sabía bien que Gilberto no llegaría más
lejos, aun con el engaño de creerse una especie de secretario personal de Mario, y que nada iba a ganar copiándole los modos y
hasta la marca de cigarros que fumaba (Valdés, 2006: 116).

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Aunque Gilberto Salas tenga la capacidad y la ambición
como para subir desarrollarse profesionalmente, el personaje de
don Pancho logra ver que Salas está a merced de su jefe, el licenciado Mario Milmo, empresario miembro de la élite regiomontana. La
vida de Gilberto Salas no está bajo su control, sino que alguien de
una clase social más alta es quien podrá decidir sobre su futuro. En
este apartado el autor realiza una crítica hacia la falta de movilidad
en la sociedad regiomontana, donde la meritocracia no es una opción para el desarrollo: Gilberto Salas es un personaje marcado por
el signo del barrio de San Luisito.
El origen de la ciudad como articulación
Anzaldo González indica que es una falacia creer que las ciudades
modernas se crean de la nada porque se tiene el antecedente de
las grandes civilizaciones prehispánicas (2003: 35). La idea general
que enfatiza el autor es muy común dentro del imaginario social:
las ciudades prehispánicas como antecedente de las grandes ciudades de la modernidad mexicana. En Nuevo León no existe este
antecedente de la gran ciudad a la manera del canon prehispánico mesoamericano en el que se encuentran las grandes ciudades
de Tenochtitlán, Chichén Itzá, o Tzintzuntzan. Lo anterior está
relacionado con la concepción del indígena del noreste construida en oposición al indígena mesoamericano; mientras el primero
era nómada, el segundo fue capaz de erigir ciudades. Además, los
grupos indígenas del noreste no tenían una religión como en el
canon mesoamericano, por lo que no construyeron templos. Este
hecho fue un obstáculo al momento de la evangelización ya que,
a diferencia de las culturas mesoamericanas, no existían figuras o
elementos con los cuales realizar un sincretismo. Estos factores
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ayudaron en su momento a crear el estereotipo del “bárbaro del
norte” o del “indígena incivilizado”, el cual condujo a las prácticas de segregación que desembocaron en el etnocidio sufrido por
los indígenas nómadas del noreste (Ramírez, 2006: 23-25). Este
etnocidio fue gradual si tomamos en cuenta que la fundación de
Monterrey se realizó en 1596 y los últimos sobrevivientes fueron
registrados en los albores del siglo XIX. Durante más de dos siglos los grupos indígenas del noreste estuvieron sometidos a las
crueldades de los españoles que se asentaron en la zona. Según
Ramírez, “los indios potencialmente eran una manada que el español podía salir a capturar o un rebaño al que se le podía explotar.
De igual forma en que se hacía para reconocer la propiedad del
ganado, los españoles colocaron marcas corporales a los indígenas
para su identificación” (2006: 34-35).8 Fue la crueldad de los mecanismos con los que los españoles intentaron someter a los indígenas, que éstos terminaron por adoptar acciones de resistencia que
fueron catalogadas como agresiones. Este factor también ayudó a
que se formara la concepción del indígena bélico del norte. Aún en
la actualidad el término “indio bárbaro” es utilizado dentro de la
academia para referirse a los grupos indígenas del norte por lo que
se continua con la estigmatización que justificó el etnocidio. En
8 La figura de las encomiendas era el sistema por el cual se utilizaba a la
población indígena a través del trabajo forzado y funcionaba como un dispositivo de dominación del espacio que se conquistaba. La encomienda dio lugar
a tal nivel de esclavitud que la corona mandó a Francisco Antonio de Barbadillo y Vitoria para regular la situación de las encomiendas. Reproducimos una
propuesta de un encomendero en 1675 en Nuevo León: “antes se marcaba a los
indios para saber con una seguridad de que eran de ellos y no de otros… unos
usaban cuchillo al rojo vivo […] otros usan su marca de ganado […] pero eso
hoy no se usa y es necesario volver para evitar las confusiones que hay […]”
(Montemayor citado en Ramírez, 2006: 35).

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el contexto del folklore nacional el término “bárbaros del norte”
alude a quienes habitan el norte del país.9
En TMN encontramos, sobre todo en la línea narrativa histórica, una perspectiva crítica hacia el hispanismo que ha dominado
la investigación regional.10 Las menciones hacia la esclavitud y el
maltrato de los grupos indígenas en Nuevo León se realizan desde la
voz de los fundadores de la ciudad, Diego de Montemayor, Alberto
del Canto y Luis de Carvajal y de la Cueva, en el diálogo que comparten en el capítulo “Nuestra Señora de Monterrey (1526-1723)”:
Mientras que los españoles, en constante desobediencia de su majestad, seguían llevando indios en abundancia a los duros trabajos
de las estancias de labor, y los naturales se alzaban una y muchas
veces para llevarse consigo yeguas, vacas y cabras; mientras los
gobernadores se sucedían, y el último cronista vivo de Zavala tra-

9 Ver Luis Medina Peña, Los bárbaros del norte. Guardia nacional y política en Nuevo León, México, Fondo de Cultura Económica, 2015. En este libro,
Medina Peña aborda la conformación de la clase política nuevoleonesa durante
el siglo XIX, caracterizada por las batallas con comanches y lipanes, el ejército
estadounidense y por la gran actividad comercial que se desarrolló en el territorio fronterizo. Por otro lado, es de sobra conocida la frase de José Vasconcelos:
“Donde termina el guiso y comienza la carne asada, comienza la barbarie”
(Vasconcelos, 2011: 186). En ella podemos rastrear el estereotipo con el que aún
se habla de los habitantes del norte del país, relacionados con lo salvaje, lo
bárbaro y lo incivilizado.
10 Respecto a este punto Ramírez Almaraz indica que “existían otras prácticas que colocaban al indígena en igualdad de circunstancias que los animales,
prueba de ello es una de las ordenanzas de quien irónicamente ha sido llamado
el ‘defensor de los indios’, el gobernador Barbadillo, quien decretó ‘prohíbese
que a los indios se les eche lazo corredizo por el pescuezo, y sólo se amarren
en manos y brazos’[…] El historiador regiomontano Israel Cavazos describe a
Barbadillo como “pacificador y fundador de pueblos[…] libertador y padre de
los indios” (Ramírez, 2006: 35). Cabe mencionar que Israel Cavazos es una figura
fundamental en el estudio de la historia en la región.
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bajaba para todos ellos, a Juan Bautista Chapa11 se le veía siempre
con un revoltijo de hojas donde, de tanto en tanto, garrapateaba
alguna idea que le venía a la cabeza. Se la pasaba así anotando
[…] perpetuando acusaciones de sublevación y desorden, y proclamando aunque con letra muy queda, anuncios de azotes para
los lomos de los indios. Pero la gente era tan desbaratada y tan
necia a mal usar de aquéllos, que al cronista Chapa no le quedaba
sino lamentarse en silencio (Valdés, 2006: 47).

Una vez que el licenciado Barbadillo calmó con sus gestiones la
violencia de los ánimos, se retiró satisfecho del Reyno, sin saber
hasta algunos años después que los españoles en nada se habían
calmado, y que era necesaria su presencia vigilante en ese lugar
para que los ultramarinos dejasen ya de provocar a los indios que
no podrían sino defenderse con el ataque (Valdés, 2006: 49).

Como podemos observar, el mito fundacional de la ciudad
de Monterrey es una construcción que califica su pasado prehispánico como bárbaro, salvaje e incivilizado a diferencia del de la Ciudad
de México cuya identidad realza ese pasado, cargado de una exotización que también tiene sus bemoles, pero que a fin de cuentes rinde
un homenaje a la civilización que habitó ese espacio desde tiempos
prehispánicos. Al contrario, en Nuevo León poca gente tiene conocimiento de las poblaciones indígenas que hubo en la región y
ese vacío identitario fue llenado con la herencia industrial que dejó
el auge fabril de la ciudad a finales del siglo XIX. Después, cuando
ese auge industrial fue destruido con la declaratoria de quiebra de la
11 Juan Bautista Chapa (nacido Giovanni Bautista Schiapapria, 1627-1695) fue
un conquistador y escritor de origen italiano, llamado El Cronista Anónimo
debido a su crónica de la vida del Nuevo Reino de León en el siglo XVII, cuya
autoría permaneció en secreto por más de 300 años. Escribió el libro Historia
del Nuevo Reino de León de 1650 a 1690.

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Fundidora de Fierro y Acero en la década de 1980, la identidad de la
ciudad se configuró alrededor del discurso empresarial con base en
el trabajo y el hábito emprendedor como emblemas de la sociedad
regiomontana.
Monterrey como una ciudad sin estilo
Fue Alejo Carpentier quien puso sobre la mesa la idea de la ciudad
latinoamericana como “ciudad sin estilo”:
La gran dificultad de utilizar nuestras ciudades como escenarios
de novelas está en que nuestras ciudades no tienen estilo. Más o
menos extensas, más o menos gratas, son un amasijo, un arlequín
de cosas buenas y cosas detestables -remedos horrendos, a vecesde ocurrencias arquitectónicas europeas. Nunca he visto edificios
tan feos como lo que pueden contemplarse en ciertas ciudades
nuestras (Carpentier, 2003: 124).

Aunado a Carpentier, Manuel Delgado ha aludido a los inconvenientes que supone crear ciudades literarias a partir de ciudades “sin chiste”, mientras que José Manuel Prieto planteó la siguiente pregunta: “¿Es Monterrey una de esas ciudades?” (2012: 383).
Monterrey es una ciudad que, como vimos anteriormente, a razón
de negar el pasado indígena de la región, construyó su identidad a
partir de la idea del progreso modernizador de la mano del desarrollo de la industrial hacia finales del siglo XIX. No obstante, es
justamente ese desarrollo industrial el que caracterizó a Monterrey
como una ciudad hostil, contaminada y gris. Respecto a la arquitectura, Monterrey no cuenta con edificios coloniales y no posee
muchas construcciones históricas ya que, como vimos en el capítulo
1, durante la década de 1980 se destruyó el centro histórico. Por lo
anterior consideramos que, en efecto, Monterrey es una ciudad sin
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estilo a la manera de Carpentier, pero también el escritor cubano ve
una oportunidad para los novelistas americanos en la falta de estilo
de las ciudades:
El pasado siempre deja unas decoraciones magníficas, cuya descripción nos sugiere “buenos trozos de bravura” … Pero cabe
preguntarse si el verdadero papel del novelista no consistirá, precisamente, en prescindir de ciertos escenarios demasiado vistosos,
demasiado ricos en sugerencias, para conferir categoría humana y
universal a lo que se ofrece sencillamente a nuestra visión […] Es
precisamente en valorizar lo que carece de estilo propio, en hallar
la poesía donde no pareciera que existe, en valerse de elementos
pobres, donde está el genio de quienes saben elevar lo local y circunscrito a una categoría universal (Carpentier, 2003: 118).

El autor plantea que en el ejercicio de escribir una novela es
importante desarrollar la capacidad de universalizar una representación particular y de brindarle el ámbito humano a lo representado.
La ciudad sin estilo en sí misma no es un impedimento para el trato
narrativo, pues es en el genio del escritor donde reside la capacidad
de novelar.
Existe un carácter monstruoso de la ciudad que se enaltece
en la obra de Valdés a partir de pasajes como el siguiente en el que
el sol, a diferencia del conocido poema de Alfonso Reyes,12 resulta
ser una representación de la hostilidad de la ciudad a partir de la voz
de Rogelio Villarreal, personaje de la línea narrativa contemporánea
que entra en conflicto con Mario Milmo debido a la compra de un
terreno:
12 “No cabe duda: de niño, / a mí me seguía el sol. Andaba detrás de mí/
como perrito faldero; /despeinado y dulce, /claro y amarillo: /ese sol con sueño
/que sigue a los niños […]”

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Pinche Monterrey: pinche Monterrey […] lo dijo cuando dejaba atrás
la calzada Madero para enfilar por Zaragoza. […] Sol enfermo,
rabioso el de la ciudad, el de este cielo tan azul. Lo detuvo un semáforo, casi al alcanzar el verde para seguir, en la calle Espinosa.
Rogelio dejó que su vista corriera hasta la iglesia del Perpetuo Socorro que se alzaba con sus campanarios y sus cúpulas sobre los
locales del mercado. Oyó los pitazos constantes, el golpeteo de un
martillo hidráulico que abría una parte de la calle Zaragoza. Oyó
la radio, oyó que le pitaban y que le mentaban la madre porque
no avanzaba, y se oyó a sí mismo reprochándose por tratar una
vez más con Mario Milmo: pareciera que no escarmiento. Siguió por
un lado del Palacio de Gobierno y vio el color de la cantera vieja
de los muros del edificio […] Entró a las vías de sombra bajo la
Gran Plaza, se olvidó del sol y del calor […] Dejó Padre Mier y
miró de reojo el monumento en homenaje a los obreros asesinados en 1936, y vio el faro anaranjado del Comercio, y detrás de él
el Casino y la catedral, y su vista regresó al encallar en la estatua
cercana de Ignacio Zaragoza. Luego vio las altas paredes del Palacio Municipal que le daban paso a un trabajo de Rufino Tamayo:
el Homenaje al Sol (Valdés, 2006: 85).

En este pasaje la monstruosidad de la ciudad sin estilo es aumentaba por la enumeración caótica a la cual se somete al lector. Los
diversos edificios y la rapidez con la que son nombrados, uno detrás
de otro, dan la sensación de ir por una ventana viendo cada uno de
estos objetos pasar a nuestro lado sin lograr entender del todo su
orden. La relación del sol de Monterrey con la escultura de Rufino
Tamayo funciona como una ironía ya que, en los veranos, Monterrey puede alcanzar temperaturas de hasta 40 grados centígrados,
lo cual le otorga al sol la característica de “rabioso”. También en
este pasaje podemos observar a la ciudad siendo “abierta” por un
martillo hidráulico, justo sobre la calle Zaragoza que cruza el centro
de norte a sur. Anteriormente mencionamos que la capacidad de
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transformación de las ciudades paradigmáticas resulta ser una cualidad al momento de representarla en una obra literaria. Esta idea
podría no contraponerse sino complementar a la “ciudad sin estilo”
de Carpentier y el reto narrativo que implica. En efecto, Monterrey
no es una ciudad estática, está en constante transformación y son
justo estas transformaciones urbanas tan radicales las que la inhiben
de la armonía de un estilo.
Siguiendo con la categoría de ciudad sin estilo, en este pasaje
se describen diversos edificios y monumentos que no guardan relación alguna más allá de que comparten el mismo espacio. El Palacio
de Gobierno fue un proyecto arquitectónico llevado a cabo durante
el gobierno de Bernardo Reyes; es un edificio de cantera rosa cuya
construcción comenzó en 1895 y concluyó en 1908. Por otro lado,
la Gran Plaza, mejor conocida como la Macroplaza, se inauguró en
1987 y es una placa de cemento que cubre casi 40 hectáreas en donde se encuentran, entre otros monumentos, el Faro del Comercio de
70 metros de altura, de color naranja y que por las noches enciende
un láser verde que se puede ver desde varios puntos de la ciudad. Su
autoría se le atribuye a Luis Barragán, pero él jamás lo reconoció.
Este bastardo del diseño es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Recuperamos una crónica de Guillermo Sheridan
que narra la inauguración del monumento:
Desde nuestro concepto del urbanismo hasta los nombres de las
tiendas, pasando por las ideologías, siempre nos las arreglábamos
para atinarle a lo más feo. Los monumentos son tan espantosos
que no se sabe si están allí para adornar a la ciudad o son su sistema de control de plagas […] Pero lo más macro de la Macroplaza
es el Faro del Comercio. Se trata de un monolito como el de 2001
pero cien veces más grande y no negro sino anaranjado y de estilo

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abstracnaco. Está erigido en el mismo lugar donde hace apenas
unos lustros algunos industriales jugaron al tiro al blanco con una
manifestación obrera desde las ventanas del Casino. […] Yo estuve ahí el día en el que fue inaugurado el macrofaro del comercio.
Martínez soltó un macrodiscurso tan elegante como la fuente de
Neptuno. Después conectó el interruptor que debería encender
los treinta millones de pesos de rayos láser que, encendidos en
la parte más alta del monumento, harían saber al paseante que
había llegado a la tierra de la libertad empresarial. Miles de gentes
volteaban hacia las torres esperando ver los rayos láser. El gobernador apretaba una y otra vez el interruptor y… no pasó nada.
Absolutamente nada (Sheridan, 1988: 107).

En esta crónica de Sheridan es posible visibilizar de nuevo el
proceso de encubrimiento de un evento infame con un instrumento
que diera otro significado al espacio. En este caso, Sheridan se refiere a la masacre del 29 de julio de 1936 cometida por miembros del
grupo de corte fascista Acción Cívica Nacionalista en contra de la
Federación Trabajadores de Nuevo León. Para 1936 los conflictos
entre el presidente Lázaro Cárdenas y la burguesía regiomontana
habían alcanzado un punto álgido que culminó con la llegada a la
gubernatura de Nuevo León del general Anacleto Guerrero. Una
de las primeras declaraciones de Guerrero hacia los dirigentes de
las organizaciones obreras de Monterrey fue la siguiente: “Funestos
logreros de la revolución […] zánganos que viven a expensas del
proletariado, escudados en el pomposo nombre de líderes” (Gutiérrez citado en Vázquez: 2017: 169). Después de tal declaración,
el ambiente en Monterrey se polarizó gracias a la afrenta que tanto la prensa como los empresarios a través de sus sindicatos blancos iniciaron. A través de la Asociación Cívica Nacionalista, cuyos
miembros pertenecían a la burguesía regiomontana y donde se enDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-5

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contraban personajes como Eugenio Garza Sada, Roberto Garza
Sada, José Saldaña, Manuel L. Barragán, y Joel Rocha, se gestó un
atentado en contra de las organizaciones obreras.
El 29 de julio de 1936 la Federación de Trabajadores de
Nuevo León organizó un mitin para exigir la disolución de grupos
fascistas como Acción Cívica Nacionalista y Acción Revolucionaria Mexicanista, el cese de los sindicatos blancos en los cuales el
patrón seguía liderando y la creación de una ley de inquilinato que
protegiera de los abusos de los casatenientes. Después del mitin, los
trabajadores fueron atacados con ladrillos que eran lanzados desde
las alturas de los edificios que rondan la Plaza Zaragoza y atacados
con armas de fuego que eran disparadas desde las alturas del Casino
Monterrey por los miembros de Acción Cívica Nacionalista. Los
burgueses asesinaron a tres obreros: Feliciano Alcocer, José Guadalupe Palacios y José Bárcenas, e hirieron a una veintena más, entre
ellos Tomás Cueva, secretario general de la Federación de Trabajadores de Nuevo León. Según Meynardo Vázquez, “el presidente
Cárdenas ordenó al gobernador desaparecer la Asociación Cívica
Nacionalista, lo cual acató, pero los agresores nunca fueron juzgados ni sentenciados, su arresto fue de sesenta horas y no en la cárcel
municipal, o en el penal del estado; sino en las cómodas instalaciones del Campo militar. Los expedientes de ese asunto desaparecieron y a los agredidos nunca se les tomó declaración por parte de la
Procuraduría del Estado” (2017: 170).
No es azar que el Faro del Comercio se encuentre justamente en el mismo lugar donde ocurrió la masacre de trabajadores. Más
aún, la intervención que se hace del espacio no implica solo una imposición del gobierno sobre la población, sino que es también una
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imposición sobre la memoria y la identidad. Ya no son los obreros
antaño los que construyen la ciudad, sino los empresarios junto con
los gobernantes, y el poder económico que representan.
El centro de la ciudad como espacio de marginación
Desde la fundación de Monterrey en 1596 pasaron tres siglos en los
cuales las dimensiones de la ciudad permanecieron muy similares al
encuadre del centro. Su desarrollo a finales del siglo XIX se vincula
con el progreso de su industria. Monterrey comenzó a desbordarse
gracias a la oferta de empleos brindados por las nacientes fábricas.
Incluso para 1900, año de creación de la Fundidora de Fierro y Acero, ésta se encontraba en la periferia de la ciudad. Actualmente el
Parque Fundidora, situado en los terrenos de la fábrica, está considerado dentro del centro de la ciudad. Es decir, el corazón urbano
de Monterrey también ha sido sometido a diversas transformaciones a lo largo del siglo XX. Como en toda ciudad, el centro ocupa
un lugar privilegiado en la dinámica urbana. Por ejemplo, la principal
razón del proyecto de la Gran Plaza estuvo relacionada con la mala
imagen del centro relacionada con el tipo de establecimientos que
abundaban: cantinas, burdeles, vecindades y la gente que habitaba
o frecuentaba estos lugares. En este sentido, el objetivo del proyecto fue desmantelar las estructuras comerciales (en el caso de las
cantinas y burdeles) y habitacionales (en el caso de las vecindades),
también alterando el tejido social que se construía a partir de esos
espacios.
Según Anzaldo, “en la ciudad siempre han existido espacios
negados o ignorados por la sociedad en los cuales los seres humanos
han dado rienda suelta a sus preferencias y conductas sexuales. En el
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caso de los homosexuales, esta población distanciada de la represiva
dicotomía genérica es casi siempre relegada a los suburbios bajos y
a la clandestinidad, oculto ante la mirada de las buenas conciencias”
(2003: 33). En TMN, mucha de la experiencia narrativa situada en
el centro durante la década de 1980 corresponde con espacios subversivos. Valdés enfrenta dos realidades al incorporar estos espacios
de ruptura, ya que los clientes asiduos a este tipo de lugares son los
personajes masculinos de clase alta, como podemos observar en los
siguientes extractos de la novela:
Ahora se dirigía [Julio Villarreal] al Manolo’s para acostarse con la
muchachita que cobraba una moneda por pieza bailada […] Las
puertas del mercado Victoria seguían abiertas; más que la mercancía de sus frutas apiñadas, bajo la amarillenta luz de los focos el
local mostraba el desafío y la miseria de un grupo de prostitutas
tristes que tomaban su café con leche hasta que eran empujadas
de nuevo a la cama prestada (Valdés, 2006: 117).

Recién ingresado, el diputado Luis Orozco permaneció solo en
una de las mesitas […] un travestido se ocultó a un lado, cerca
de los focos de una de las columnas, y se reacomodó un sostén
que ceñía sus senos falsos […] El ayudante que conducía a veces
el auto del diputado advirtió en la sonrisa complacida de su jefe
el preludio de lo que pasaba siempre: las primeras definiciones
sociológicas como un reconocimiento del lugar y luego, con una
presa joven a la vista, la petición de hacerle traer a ese o el otro
muchacho de la barra para platicar a solas con él (Valdés, 2006:
119).

Además de la clandestinidad en la que se enmarcan los actos narrados por Valdés, el caso del diputado Luis Orozco contiene
otros factores que llaman la atención. Orozco, al estar dentro de un
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establecimiento se encuentra fuera del espectro público, pero aún y
con este nivel de ocultamiento Orozco no es capaz de manifestar su
deseo. Su chofer tiene que entrar a cuadro para realizar el ritual de
buscar un acompañante para el diputado. En el mismo tenor, Valdés
como narrador tampoco expresa el acto sexual de manera directa,
sino que lo disfraza con eufemismos como “platicar a solas”. En
este caso, el proceso de ocultamiento atraviesa no solo la capa de lo
público y lo privado, sino que también pasa por la capa del lenguaje
al no ser nombrado.
Por otro lado, la representación que hace Valdés de estos
espacios subversivos, al menos en la literatura regional de la época,
es una cuestión innovadora, aunque en esa misma época, otro exponente literario de la marginalidad regiomontana corresponde al
ámbito de la poesía. Samuel Noyola (1965) publica en 1986 Nadar
sobre mi llama, libro que contiene uno de los poemas más grandes
hacia la ciudad de Monterrey, “Nocturno de la calzada Madero”,
donde a través del recorrido sobre la calzada Madero, que cruza de
oriente a poniente el centro de la ciudad, revela los espacios ocultos
que, de manera paradójica, es en la noche cuando son más visibles:
Porque mis días se han levantado
contra una ciudad enjoyada de mendigos,
circos donde la razón atraviesa aros de fuego,
pirámides con sacerdotes adorando la cifra y el puñal, […]
Allá donde la puta, el califa y el maricón
se deslizan orgullosos de su techo de estrellas,
como una corriente afiebrada que va puliendo las mesas,
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el vidrio turbio de las botellas
donde respiran rumorosas abejas,
y levantan burbujas hasta el ojo ebrio,
que revientan con el tambor y las maracas
si dos bailarines se tallen entre el viento dorado de una cumbia.
(Noyola, 2011:77)

Esta similitud en cuanto al tema de la marginalidad no es
arbitraria. Existe una relación directa entre TMN y “Nocturno de
la Calzada Madero” en tanto que la primera edición de TMN en
1990 contiene el siguiente verso como epígrafe: “Porque mis días se
han levantado contra una ciudad enjoyada de mendigos”. Esta relación también se hace evidente a través de la representación de los
personajes marginados que habitan los espacios subversivos. Tanto
Noyola en la poesía como Valdés en la narrativa posicionan a la
puta, el califa y el maricón como personajes que viven la ciudad nocturna. La calzada Madero en conjunto con las calles de Guerrero,
Reforma y Arteaga, además de algunas partes de la Avenida Colón
y Cuauhtémoc, poseen en conjunto este marcador de zona roja. Las
cantinas, burdeles y comercios que se encuentran en esta zona aún
en la actualidad corresponden a los mismos narrados por Valdés en
TMN. En este sentido, es irrelevante si Valdés nombra los lugares
sobre los que escribe, es suficiente saber que esta parte de la diégesis se desarrolla en el centro de la ciudad para entender qué tipo de
sitios son los descritos en la novela. Mientras que los sitios que pudieran ser catalogados como patrimonio histórico de la ciudad han
sido demolidos o transformados, la cartografía de la marginalidad
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ha permanecido vigente a pesar de los casi 30 años que separan la
publicación de TMN.
Consideraciones finales
En este artículo argumento que la identidad de la ciudad en constante transformación es el gran tema de The Monterrey News. La tesis de
Valdés sobre Monterrey proviene de la vileza de los cimientos sobre
los cuales se ha construido la ciudad y que han quedado ocultos a
través de estas transformaciones identitarias que van de la mano
con sus cambios físicos, no en balde el autor concede amplios pasajes a la reflexionar sobre ello. Además, es posible sostenes que
la principal característica de Monterrey como ciudad sin estilo es
el proceso de trasformación que se realiza constantemente en los
espacios cargados de memoria (el Faro del comercio, la Macroplaza)
despojándolos de una armonía estética. Estos espacios son también
cimientos de la diégesis que, aunados al tratamiento del origen de
Monterrey, funcionan como ejes articuladores de la novela.
Dado que la novela se finca en la representación de la ciudad
a través de las múltiples capas del tejido social, la narración logra
imbricar las características de la ciudad contemporánea con los aspectos históricos que le dieron origen, develando una fuerte crítica
hacia Monterrey. A través de las categorías de análisis propuestas el
mito fundacional, la ciudad sin estilo y los espacios marginados fue
como logré definir que el motivo en la novela resulta ser la vileza
primigenia de la ciudad que se plantea en los pasajes históricos y se
reafirma en la línea narrativa contemporánea.

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�Michelle Monter / The Monterrey News

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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

“It’s not Art, It’s State”: Rethinking the Feminist
Interventions into the Mexican Monument of
Independence through the Post-Aesthetic Concept
of Emptiness and Leerraumkunst 1
Nínive Vargas de la Peña
Columbia University
nmv2124@columbia.edu

Fecha de entrega: 29-4-2021 / Fecha de aceptación: 30-6-2021

Resumen. Después de la intervención feminista sobre el Monumento a
la Independencia, aunado a otras acciones históricas en contra de comisiones del Estado, se ha vuelto crítico el cuestionamiento sobre la “profanación” de monumentos identitarios y obras de arte para actualizarlos
históricamente a través de un proceso de violencia creativa. Basados en
el concepto post-estético de Raum o espacio, expuesto por Heidegger,
entendido tanto como presencia, así como el vacío para convenir significado, aunado al nuevo concepto de “arte vacío” (Leerraumkunst), esta
investigación realiza un estudio filosófico e historiográfico del monumento a la independencia, junto con la intervención feminista sobre el mismo.
Teniendo en cuenta el término Heideggariano de “preservación” en el
1 This research could only be achieved through the invaluable guidance
of Professor Diane Bodart, from Columbia University for whose research into
the interaction between public monuments and spaces stands as an exemplary
work into the projection of power in Imperial Spain and its colonies. Equally
indebted is this study to the philosopher and Professor John Rajchman whose
philosophical understanding of art strives for the creation of a new understanding of its importance within post-modern thought.

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�Nínive Vargas / “It´s not art…”

arte, esta investigación vendrá a demostrar cómo actos de intervención en
el arte del estado pueden ser equivalentes a tal concepto. Esta discusión
nos permitirá cruzar el puente de la singularidad de este evento histórico, a
una verdad ontológica que pueda cuestionar la sacralización totalitaria del
arte identitario del estado.
Palabras clave: feminismo, Heidegger, Leerraumkunst, Raum, arte,
postestética
Abstrac. Leading the feminist intervention on the Mexican Monument of
Independence, and further historical actions into commissions of the State,
question have risen upon the “desecration” of identitarian monuments
and artworks as to historically actualize them through a process of creative violence. Grounded upon Heidegger’s post-aesthetic concept of Raum
or space, understood both as presence and emptiness in which to imprint
meaning, along the newfound concept of Leerraumkunst, this research
conducts a philosophical and historiographical study of the Monument of
Independence, along with the feminist intervention upon it. Taking into consideration Heidegger’s term of “preservation” within art, this research will
come to demonstrate how acts of intervention into the art of the State
might become akin to such concept. This discussion will let us cross the
bridge from the singularity of this historical event and monument, into
an ontological truth that might question the mindless sacralization of the
State’s identitarian art.
Keywords: feminism, Heidegger, Leerraumkunst, Raum, art, postaesthetics

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“Solo
tante
ción
mos

durante el fugaz insde nuestra participacon lo absoluto podeafirmar que existimos”.
José Vasconcelos

Sculpture: the embodiment
of the truth of Being in its
work of instituting places.
-Martin Heidegger, Die Kunst und der
Raum

After four policemen in Mexico raped a 17-year-old girl a massive feminist protest was convoked on August 16, 2019. As part of
the historical strike in Mexico City, the monument commemorating
Mexico’s Independence was vandalized, or shall we say ‘intervened’.
The Angel of Independence, as it’s commonly known, a golden statue of
a female allegorical Victory standing in a column with a mausoleum
at its base, was set partly on fire and covered in feminist mantras and
cries of rebellion at its foundation, such as: “Ni una más” (Not one
more), “Amigas, se va a caer” (Friends, it shall fall), “México Feminicida” (Mexico, murderer of women) and the phrases “No es Arte”
and “No es Arte; es Estado” (It isn’t art, it’s the state) surrounding
its base.2 As the state decided to pardon the women who intervened the monument—along with any vandalization occurred during
the protest—questions have risen regarding the validity of acting
2 Los Angeles Times (2019)  Vandalizan Ángel De La Independencia Durante Marcha De Mujeres. [Video].
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upon established identitarian monuments and artworks as to re-signify and historically actualize them through a process of creative
violence. This research aims to discuss this predicament, along with
its occurrence in any future acts of intervention aimed towards the
art of the State. Grounded upon Heidegger’s post-aesthetic concept
of Raum or space, understood both as presence and vacuum, along
the newfound concept of Leerraumkunst, this research will conduct
a philosophical and historiographical study of the Monument of Independence itself, along with the feminist intervention upon it. Ultimately, this research pursues the Heideggerian conviction that thinking
through art can guide us into the future and can help us demonstrate a genuine understanding of the being, as well as his creations
within history.3
Furthermore, as the feminist intervention wasn’t a simple
destruction, or iconoclastic action against the monument but they
imprinted on its surface mottos and phrases in a rebellious act of
“poetic intervention”; a concept underwritten through the covering
of the pedestal (and its surrounding statues) with symbols that rephrased and recontextualized the monument as a landmark of resistance along with a memorial to the fallen women, this study, will
rather contemplate the post-aesthetic validity of its desecration as
an act of reassertion of the self and being—in this case that of
Mexican identity—through Heidegger’s own writings. Therefore,
this research will not only revisit the history of the memorial itself
to understand its contradictory origins and significance, but contrast
3 As Heidegger himself would say in his defense of art as an ontological
tool: “The essential nature of art would then be this: the setting-itself-to-work
of the truth of beings. Yet until now art has had to do with the beautiful and
with beauty—not with truth” (Heidegger, 2002: 16)

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it along with post-aesthetic concepts that might lead us to understand how this memorial, along with any art of the State, has become
susceptible to be actualized when they turn into a Leerraumkunst or
empty art; be it through preservation, as Heidegger envisions, but
also through intervention—a concept he never considered but will
be grounded in his philosophical reflections on creation and preservation, as they both actualize the being across history. In this
way we aim to cross the phenomenological bridge that allows us to
move from an interpretation of a particular work of art or historical
action—the feminist intervention—into an ontological truth that
concerns other interventions into the art of the State.
However, this study sets itself aside of the discussion of
Heideggerian aesthetics (or anti-aesthetics),4 and rather takes on an
approach based upon his famous essay The Origin of the Works of
Art, for which artworks shape and express our historical reality while considering the concept of “preservation” through interaction as
a new origin for the artwork.5 Only through such a post-aesthetic
thinking can we recognize art’s true purpose, helping us understand
4 Through his “Afterword” (late 1930’s) and later “Addendum”(1957) to “The
Origin of the Work of Art”, Heidegger criticizes the modern aesthetic focus
into the beauty of an artwork rather than its potential to create history through
the confrontation of beings with ontological truths of themselves and their realities. Therefore, the philosopher called for its surpassing in what has been
called by posterior thinkers, such as Lan Thomson, post-aesthethics.
5 “The Origin of the Work of Art”, is the essential source to understand the
philosophers attempt to overcome aesthetics through an understanding of the
work of art in relationship to history. Delivered repeatedly between 1935 and 1936,
the essay was held closely by Heidegger himself who added an “Afterword”
in the late 30’s and a further “Addendum” in 1957, making us believe in the
continued importance of his conclusions through his lifetime. Please refer to,
Heidegger, M. (2002). The Origin of the Work of Art. In J. Young &amp; K. Haynes,
Heidegger:Off the Beaten Track. Cambridge University Press.
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the inconspicuous way in which its creation and further contact with
the work of art—be it as an act of conservation or intervention—
unveils the truth of the artwork and actualizes its essence within
history. Furthermore, as we concern ourselves with the notion of
art, we will inevitably deal with the concept of Dasein or being, Raum
or space (both as presence and absence), and history, and thus, his
foundational work Being and Time would be attentively held in this
study, alongside his late-life lecture of Kunst und Raum where all the
aforementioned concepts will be joined. Finally, while this exercise
emphasizes upon the intervention to the Monument of Independence,
the truth uncovered could apply to any historical art produced by
the State. As we will come to see, such works expressly depend on
their interaction among beings as to gain meaning, and not through
their pristine existence without any connection to its surrounding
context.
Emptiness within Presence: Understanding the Leerraumkunst
In ages past the vandalization or damage of a monument, especially one pertaining to the image a figure of authority, would have
had the perpetrator executed or heavily penalized. As mentioned
by Gabriel Paleotti, the statue acted as a replica or extension of
the persona, therefore wounding its image was a crime tantamount
to hurting the person itself, and so a crime of lèse-majesté.6 Nevertheless, the Angel of Independence, as we will explore in our next
section, does not stand in for a figure of authority but as an unclear
commemoration of Mexico’s Independence from Spain—while still
6 Paleotti, G., McCuaig, W., &amp; Prodi, P. (2012). Discourse on sacred and
profane images (191-201). Getty Publications.

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being constructed by the implementation of iconography from Imperial Rome along with other European models of remembrance.
Furthermore, its construction was consistently attempted to glorify and serve authoritarian leaders in Mexican history and not as a
genuine celebration of the liberation of European interventionism.
Thus, in the contradiction of its own existence in accordance with
its ‘intended’ essence other rules might apply to its desecration and
the intervention done upon its plastic presence.
Grounded on Heideggerian metaphysics, when monuments
and statues become empty of meaning they lend themselves to be
rethought. Not as a defect, but rather as an opening; being that truth
can only exist within the possibility of an unveiling and meaning can
only be obtained where there is an empty space to project it into. As
said in Kunst und Raum, “Emptiness is not nothing. It is also no deficiency. In sculptural embodiment, emptiness plays in the manner
of a seeking-projecting instituting of places” (Heidegger, 1969: 7).
This nothing will come to be as the mouth in the Genesis in Judaic
thought that suddenly opened, and sound was born; as it is from the
silence that everything emerges. Heidegger says, “Does truth arise
out of nothing? It does indeed, if by nothing is meant the mere not
of beings ” (Heidegger, 2002: 44). This sort of reflection is made
explicit with his early phenomenological analysis of Van Gogh’s
representation of a pair of tough farmer’s shoes, in which he would
emphasize the nothingness surrounding it as the space in which
meaning is projected. Heidegger says, “There is nothing surrounding this pair of shoes to which and within which they could belong;
only an undefined space. […] A pair of peasant’s shoes and nothing
more. And yet. From out of the opening of the well-worn shoes the
toil of the worker’s tread stares forth” (Heidegger, 2002: 14). In his
Introduction to Metaphysics, the philosopher examines once again the
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painting, and delves even further into the nothing that it contains
along with the potency that that fact encompasses.7 As he says, “The
picture really represents nothing [Das Bild stellt eigentlich nichts dar].
Yet, what is there, with that you are immediately alone, as if on a
late autumn evening, when the last potato fires have burned out, you
yourself were heading wearily home from the field with your hoe”
(Heidegger, 2002: 37-38). For Heidegger, this visible “nothingness”
exists as an entity and not merely a no-thing or no-being at all; after all,
the concept of emptiness, by embodying itself through art as a medium, comes to being. For the philosopher, the encounter with the
void conditions our experience rendering us able to project our Dasein within the painting and uncover an ontological truth of the self.
It is from the experience of nothingness where beings can come
to inhabit an artwork, and thus create an act of historical meaning.
Accordingly, with the dilution of significance and within the
absence of truth, we might be in need of a new term to describe
such state when it comes to inhabit the artworks from within for
which Leerraumkunst, being ‘art of emptiness’ or ‘empty art’ could
be of service. Building upon Heidegger’s concept of Raum, the term
allows to convey both the temporal displacement suffered by the
monument, along with it becoming devoid of meaning while bringing forth an opportunity to be actualized. Furthermore, the term
let us rehabilitate Heidegger’s colonial gaze, not as an ‘art of space’
(Raumkunst) but rather ‘an art of emptied space’ as Leerraumkunst
exists as literally “vacuum art”.8 It is then that when form and con7 Please refer to Heidegger, M. (2000). Introduction to Metaphysics. Yale
Nota Bene.
8 Leerraum also brings forth other sorts of associations such as Leerraum
a space that has been emptied through an act of aggression, be it genocide or

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tent, intent and existence, coming-into-being and actual being occurs in a state of self-contradiction, and the artwork comes close
to the nullification of its essence creating a condition of voidness,
it becomes subject to being resignified; as the basket that has been
cleared in Heideggerian thought, and it is within this emptiness that
it holds potency of carrying fruit once again.9 Therefore, the Leerraumkunst exists as formed matter whose being has become devoid
of meaning and is essentially contested through its own history or
conflicting relation to its contemporaneity for which the art of the
State, due to the ever-changing waters of time and political power, is
more susceptible to fall into. If art is truth made manifest, in the Leerraumkunst the essence of the work will not abide to the occurrence
of truth, informed by its political purpose along with its manner
of interaction with the people of its contemporaneity. This is why
we must emphasize its relationship to this sort of art, and not any
simple artistic creation, as it should inherently belong to the people
that conform it, along with an understanding that this condition of
emptiness tends to occur within this category of art as a more palpable phenomena as it is a being existing through time connected to
the ever-changing identity of a Nation. After all, art is the “Being of
Beings”. 10 Thus, this emptiness should be understood not as a fault,
but rather a condition that brings forth an opportunity.
complete nullification.
9 “To empty the collected fruit in a basket means: To prepare for them this
place.” Heidegger. 1969
10 Heidegger refers to it as such both in in his Introduction to Metaphysics
(p.38), as well as in The Origin of Art. A similar discussion of art as an entity is
developed in Die Kunst und der Raum.
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While Meyer Shapiro saw this self-projection into the nothing as a fault of Heidegger’s interpretation—a vision contemporary commentators do not share—when applied to the art of the
state, this act of projection of the self becomes essential as to position an artwork within its contemporaneity, and thus, in history.
11
Thus, in this developed concept of space, both as presence but
also as the emptiness, such as the nothingness surrounding Van Gogh’s painting but that now inhabiting the artwork from within, is
what the Leerraumkunst conceptualizes. It is through its usage and
comprehension that we might come to understand how an act of
intervention done into a commission of the State, comes to be an
actualizing act upon the essence of the artwork. These new associations will make themselves clearer once we immerse in a brief
exercise of historiography using the “Monument of Independence”
as our object of study, along with its intervention, as to understand
how the memorial since its inception was ultimately created for the
glorification of authoritarian figures within the nation, and not for
the combatants of Independence or the inhabitants of such state.
Thus, its name and identity, along with its chosen iconography and
placement—and displacement from “El Zocalo” to the promenade
of Reforma—, generated a void in which the women of Mexico
could activate the monument, imprinting meaning upon the already
existent vacuum.

11 Please refer to Meyer Schapiro, “The Still Life as a Personal Object – A
Note on Heidegger and van Gogh (1968),” in Schapiro, M. (1994). Theory and
philosophy of art. George Braziller. For a critic into his view, please refer to the
third chapter in Thomson, I. (2012). Heidegger, art, and postmodernity. Cambridge University Press.

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A Conflicting History: The Creation of the Vacuum 12
Once the fight for sovereignty had been won, the ever-changing
governments of the Mexican territory considered building a monument in the Plaza de Armas that would commemorate Mexico’s
independence from Spain. This strategic location not only represented the heart of the colonial cosmos, but also the center of the
Aztec empire, marking itself as a ‘lieux de memoire’, a place where
the society could rally around to assert a common past.13 The creation of an identitarian monument following the experience of the
war, fell in line with an artistic trend firmly established in Europe;14
and so, between 1821 and 1843 several competitions were called but
the project never came to fruition due to the constant conditions of
political instability (Martínez Assad, 2005: 13). However, after the
loss of the territory of Texas in 1836, the fraught experience of the
first French Intervention in 1839, and the increasing tensions with
the American government that anticipated a bigger conflict on the
horizon, Mexico finally decided upon the building of a war monument in Mexico’s main square that would help serve as a reminder
12 This historiographical study is made possible due to the extraordinary
research of Martinez Assad, C. (2005). La patria en el Paseo de la Reforma.
Universidad Nacional Autónoma de México.
13 The term was developed by Nora, Pierre (1997) Realms Of Memory.
Rethinking The French Past.. New York, NY: Columbia Univ. Press and was
found in Rausch, H. (2007). The Nation as a Community Born of War? Symbolic
Strategies and Popular Reception of Public Statues in Late Nineteenth-Century
Western European Capitals. European Review Of History: Revue Européenne
D’histoire, 14(1), 73-101.
14 Please refer to Rausch, Helke (2007) “The Nation As A Community Born
Of War? Symbolic Strategies And Popular Reception Of Public Statues In Late
Nineteenth-Century Western European Capitals”.
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of Mexico’s unification within the increasingly unstable geopolitical
situation. And thus, this monument could stand as a symbol of a
novel republican consensus on political organization as well as a
connection to the building of a new state with a self-defined identity apart from Spain; as the Mexican needed not only to project a
coherent identity to the nations abroad, but also render it visible to
its own citizens who had been continuously hit by foreign entities.
Therefore, by 1843 the Mexican President Antonio López
de Santa Anna—the same man that had signed for Texas’s Independence in 1836 and who had tackled the first French Intervention—
convoked an art contest with the support of the former Royal Academy of Arts of San Carlos. Be it as strategy to help consolidate his
decaying authoritarian image, or as a message of union in a clearly
divided political panorama, he led the efforts for the creation of
the artwork.15 As part of the endeavor, he formulated a series of
requirements for the monument, which will impact and remain into
the final design of 1910. Conforming to his petitions, an honorary
column with a minimum height of 42 m, topped by a statue of Victory, among other requests for the pedestal were established.16 This
structure was meant to act on direct referentiality to the July Column,
15 As part of the design of the column contemplated the inclusion of three
scenes that enhanced the persona of Santa Anna in correlation with the creation
of the Mexican state: el Grito de Dolores, Mexico’s first call for independence;
the triumphant entry of the “Ejercito Trigarante” into Mexico City, marking
the beginning of Independence; and finally, the battle of Pueblo Viejo, a minor
struggle that happened in Tampico for which Santa Anna was responsible for
its victory.
16 At the base of the column the pedestal was meant to be adorned with
statues and bas-reliefs, that would be surrounded by a fence and other minor
statues that would adorn the square as to create a monument within an artificial
public square inside the Plaza the Armas.

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a European monument located in Paris commemorating the French
Revolution. And while the election of its design might have responded to the overall taste for French culture that existed among the
population,17 as well as the increasing influence of that said culture
in Mexico’s ruling classes,18 it was certainly an odd choice considering the Napoleonic intervention that had occurred some years
prior, and the supposed intent of the war monument to commemorate its independence from the European forces.19 By September of
1843, in the frame of national celebrations, the first stone was laid in
the Plaza de Armas. However, when roughly a meter and a half of
the pedestal, or ‘zocalo’, had been constructed the project was abandoned for lack of resources aimed toward its erection (Martínez
Assad, 2005: 13-23). This ‘zocalo’, now long lost, ended up granting
its nickname to the Plaza de Armas now known as “El Zócalo”.20
17 “Las modas y usos franceses han dado tono a la sociedad mexicana
que estaba muy dispuesta a recibirlos, por la conformidad con los que habian
cimentado la educación dada por los españoles que en ésta, como en todas materias, reciben cuanto les viene del otro lado de los Pirineos” (Luis Mora [1836]
in Flores, Torres, 2003: 111).
18 About a third of the population in Mexico City, as well as an important majority of the ruling class, was supposed to have been French or Italian
speakers at the time. As stated by one of Mexico’s first historians José Luis
Mora: “La inteligencia y uso de los idiomas cultos de la Europa, lo mismo que
el gusto y conocimiento por su literatura clásica, son ya demasiado comunes
en México, antes de la Independencia pocos entendían y menos hablaban el
francés, en el día es un ramo necesario de educación; y muy pocos o ninguno
de los que constituyen la generación que va reemplazando a la actual dejarán
de poseer este idioma” (104).
19 Let us be reminded that the first intent of Independence wasn’t even
from Spain itself but from the French intervention in the Spanish territories,
recognizing Ferdinand VII as the only true monarch of New Spain, and not
José Bonaparte who had been appointed by Napoleon to lead Spain.
20 This name has had such an influence in Mexican culture that the word
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The second serious attempt in the construction of the monument will fall once again in the hands of authoritarian figures, but
now from European origin. On September 16, 1865, during the Second Mexican Empire—a monarchy established by the French, with
an Austrian leader, made to restrain the growing power of the United
States—, the new founding stone laid by Empress Carlota was set.
The production of this artwork celebrating Independence, but now
being done by an interventionist force, responded to the need of
unifying the country’s morale through the appointment of a common enemy for both the French and Mexican culture: the Spanish.
However, it will prove to be unsuccessful owing to the fall of the
Empire some years later (Martínez Assad, 2005: 23-32). And so, with
this second attempt, any actual individual that would have participated in the Independence would have been long deceased before the
third and final successful attempt would have been realized.
By the end of the XIX century, a series of real estate developments aimed towards the high class in Mexico City began to
develop in the Paseo de la Reforma. These exclusive neighborhoods
needed public art that would justify its elevated cost of living, therefore the promenade needed to be beautified by statues of heroes,
cobbled sidewalks, groves, and ultimately one of Mexico’s most important public artwork, the long-planned Monument of Independence
(Martínez Assad, 2005: 33-76). And so, its intended original location
in the axis of popular gathering—along with the association that it
entailed— was foregone in favor of this great project of re-urbanization. In regard to its design, in 1884, an international contest
was convened and the American firm Cluzz and Shultze, based on
has come to signify public square.

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Washington D.C., was the winner for the project. But, as it became
temporary postponed, the firm sold its rights to the Mexican government (Martínez Assad, 2005: 77-98).
Therefore, in 1910, 100 years after the Independence, the
monument was finally inaugurated: miles away from its original location, now with a more urbanistic purpose, and maintaining the
European influence on its design that had existed since its inception. However, there weren’t any of the associations to the past before colonial rule, other than a small eagle in one of the sides of the
pedestal, alongside a snakeskin surrounding the base of the column.
Furthermore, more than celebration of Independence from foreign
influence the monument served as a testimony of the power of
the reigning leader, the general Porfirio Diaz who had been leading
the nation for the last 35 years, and who was a known francophile
and lover of European culture himself. Attesting to this fact was
not only the Winged Victory who was based in the small statue of
Victory held by Athena in the Pont Alexandre III in Paris, alongside
phrygian caps in the interior of the monument, but the inclusion
of other questionable symbols through the bas-relief in its pedestal
with figures such as the shield of Medusa, a battle baton with the
initials SPQR, along with other Roman imperial motifs that appear
everywhere throughout the monument. A plausible artistic liberty
taken by the Italian Enrique Alciati, as he was in charge for the
sculptures and bas-reliefs of the memorial. Therefore, the monument acted symbolically as a continuation and celebration—as well
as a house-warming gift—for the European-descending oligarchy
that had come to live and govern in Mexico, along with the commemoration of power being held by Porfirio Diaz, a man with the
uncontested authority of an emperor.
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Years later, once the Mexican Revolution had been won, but
a new authoritarian leader had been established in the period known
as Maximato, the monument will be twice intervened by the standing presidents under the orders of the “Jefe Máximo”, or Supreme
Leader, Plutarco Elias Calles. The first intervention will occur in
1923, with the creation of three niches to house the remains of
the heroes of Independence, further transforming the monument
which was now being converted into a mausoleum (Martínez Assad,
2005: 99-115). And, in 1929 the last modification will occur with the
addition of a niche to add a votive gas lamp with clear pre-Hispanic
style which was meant to be kept always aflame (Martínez Assad,
2005: 115-126). The heavy design of the lamp greatly contrasted
with the rest of the monument, making it stand as the only direct
allusion to a more “authentic” pre-colonial identity, in a sea of European symbols.
Both of these interventions can be interpreted as an attempt
of the current power to appropriate the monument into a symbol
of the—short-lived—glory of the Maximato, as well as a venture
for a more profound connection with the Mexican identity by sacralizing the space through its usage as a mausoleum, along with the
nascent pride of the pre-Hispanic past, palpable within the art of
the beginning of the century. Nevertheless, this endeavor will prove
unsuccessful with time, as the monument became an urban landmark rather than a space of reverence. Categorically, throughout its
history, the monument of Independence has acted as an exercise of
self-reassertion of power rather than identity or being, what is left
then appears merely as a simulacrum of the truth. At least, until the
reactivation of the memorial through the historical feminist inter162

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vention.
“It’s not Art, It’s State”: Rethinking the Feminist Intervention
The female motto inscribed upon the pedestal, “It’s not art; It’s state” can speak to us about the desacralization that this monument
has suffered throughout the years, as well as its difficulty to install itself as an actual reassertion of Mexican identity. However, the
disconnection from the general population has existed prior to the
protest, as well as the need to implement meaning upon it through
acts of ‘non-apparent’ intervention. It is only natural, as Koselleck
mentions in The Practice of Conceptual History, numerous memorials
have fallen into oblivion, and if they are maintained and visited, it is
rarely done to reassert their original political sense (Koselleck, 2011:
324). Attesting to this, nowadays the monument is widely experienced as a desacralized landmark meant for any type of social gathering, ranging from wild football celebrations, quinceañera photoshoot
locations and even a site for Mexico’s Fashion Week. Following the
Heideggerian critique of modern aesthetics, the monument stands
only for its ‘beauty’ and not within a real interaction that withholds
the meaning of Independence, or at least a memorial to the death
that holding within.
As this war monument tried to become an icon that would
celebrate the Mexican Independence from foreign European intervention, and that would therefore assert national identity, it did so
through the appropriation of European symbols that didn’t necessarily connect with the iconographical language of the Mexican population. Corroborating this fact, the Victory has had the need to
be rethought into ideas that pertain to Mexican visual culture, transDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-6

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forming itself from a winged Greco-Roman Victory into a Christian angel to create an actual connection with the core beliefs of
the population. Furthermore, the exclusion of the Roman inspired
figures in the collective memory existed even before the feminist
intervention, as the elimination of these components is so patent
in Mexican visual culture that the majority of pictures displaying
the monument, as well as the visual propaganda, mostly included
the column and the Victory, or just the pagan icon, nullifying the
rest of the structure. The monument has even been renamed in the
collective memory from “Monumento de la Independencia” to the
interpretation of the figure at its top, the “Angel de la Independencia”, or just “El Ángel”, its most distinguishable figure (if it were an
angel). These proceedings could in themselves be interpreted as acts
of intervention upon the “pure” identity of the moment, an inevitable phenomenon within this storm of circumvoluted meaning. Ultimately, the monument has been understood and interacted with as
if it were empty of meaning and reverence long before the historical
feminist intervention, so much so, that most of the structure has
had the need to be rethought from a mausoleum to a landmark, and
its pagan iconography and name converted into Christianity. Again,
not as a fault but simply as the phenomena of the Leerraumkunst at
work, as the art of the State needs to resonate within the people that
it comes to represent, and it is only natural that the being will strive
as to implement meaning upon its world.
Most importantly, alongside its resignification, the pagan
icon has suffered from the asexualization that comes from the
change of identity in the Spanish language, as it has been trans164

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formed from the female winged Victory, or “la Victoria alada”, into
an asexual or even male angel by naming it “el ángel”. Moreover,
even if we didn’t pay any regard into the gender change through language, we can just refer ourselves to its iconology, as Victories tend
to be female, while angels are generally asexual or male-presenting.
Furthermore, the intervention that occurred in the monument was
a dire reminder of the empty symbolism and political implications
that any female allegorical statue contains at its core. As mentioned
by Warner, while female figures are often used to represent abstract
concepts such as liberty, justice, or victory, their gendered form only
serves as an aesthetic choice but not one that actually permeates reality, as women will be often disadvantaged in the claims on liberty,
victory, or justice (Warner, 1985: 17). Thus, “interventionist” acts
upon the identity and into the emptiness carried within the monument had existed prior to the feminist involvement, what is singular
about this historic event is that for the first time since its inception
the monument actually pertained to a being reminiscent of a contestatory memorial that actually celebrated Mexican identity from
an oppressive authority, thus, a true Monument of Independence.
Most significantly, it will be through the usage of symbols and poetic hymns that actually pertain to national culture.
Attesting to this phenomenon, during the Feminist intervention on the monument, while the pedestal and its Europeanized
bas-relief were completely covered and nullified by feminist mottos,
the eagle at the entrance of the monument was colored with pink
painting, respecting and highlighting the outline and the figure itself in an act of hergestellt or setting forth. As Heidegger would say,
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“when a work is brought forth, out of this or that work-material—
stone, wood, metal, color, language, tone—we say that it is made, set
forth [hergestellt] out of it” (Heidegger, 2002: 23). Therefore, the
symbol was reappropriated but not negated or nullified as the rest
of the monument’s pedestal. It was rather emphasized—a meaningful action that speaks not only to the recognition of a common
identity, but to a rejection of the other symbols. In addition, the Europeanized bas-relief acted as an ‘empty’ canvas for poetic intervention, demonstrated through their covering in mottos that nullified
and blocked the view of any iconography while stressing the cries
for justice and dispute against the State. Through the addition of
mottos, alongside the emphasis of the eagle, the work of art started
to make itself anew, while underlining the condition of emptiness
of representation being held not only throughout the pedestal, but
within the walls of the monument itself.
In addition, pictures of the desacralized monument
went around social media with a modified stanza of the Mexican
anthem: “Y tus templos, palacios y torres se derrumben con hórrido estruendo, Y sus ruinas existan diciendo: de mil heroínas la patria
aquí fue.” Or may your temples, palaces, and towers collapse with
horrid clamor, and may their ruins continue on, saying: of one thousand she-roes, here the Motherland was. For the first time since its inception the monument was effectively reaffirming the self, through
elements of poetry and art pertaining established Mexican identity
and framing it through the use of female citizen action; instead of
existing as a monument reaffirming authoritarianism or European
intervention, with the usage of a language—both visual and written—unrecognizable to the nationals. Therefore, this act of namely
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‘creative destruction’ done to the unmistakably Europeanly inspired
monument acted then as the reaffirmation of the self. This was both
an act of independence and the creation of an artwork. As “whenever art happens, whenever that is, there is a beginning, a thrust enters history and history either begins or resumes […] History is the
transporting of people into its appointed task (Aufgegebenes) as the
entry into its endowment (Mitgegebenes)” (Heidegger, 2002: 49).
Art in itself is origin, as Heidegger discussed, and a distinctive way
in which truth manifests itself. The monument covered in mantras,
was as much—or even more—than was existent beforehand, or the
pristine monument that now stands thereafter. As said by Heidegger, when analyzing Hegel’s conception of time and spirit, the progress of the spirit in history carries within a principle of exclusion,
which is meant to surpass the former being (Heidegger, 2021: 467).
As the philosopher would later criticize, if works are to be presented
and enjoyed merely as ‘art’, that is for their beauty, then, it is not yet
established that they actually stand in essence as real works of art
(Heidegger, 2002: 42).
In this act of seeming violence the setting-into-work of the
monument’s intended essence came to be, and thus transformed
itself into art through a process of nullification, that existed in
simultaneity as an act of creation and restoration of essence (2002:
47). As Heidegger would say, “for a work [of art] actually is a work
when we transport ourselves out of the habitual and into what is
opened up by the work so as to bring our essence itself to take a
stand within the truth of beings” (2002: 47). If it is only through
strife that truth might be born, the pink highlighting of the figure
manifests that identitarian conflict, along with its resolution and
coming-to-being of this renewed graffiti covered monument that
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brought itself into a more genuine understanding of contemporaneity. Furthermore, the response of society as to contextualize
it within the national hymn, along with evocative photographs of
the event, created the Mexican Gesamkuntswerk or the total artwork,
even if it was short-lived. This temporary work of art, came to
be aligned with the intended true essence of the memorial along
with the historical reality faced not only by these women, but any
other civilian standing within a position of helplessness and anyone who must face a systemically oppressive system; thus, this action
constructed a genuine artwork that reflects upon the concept of
Independence and contextualized to Mexican motifs, maybe for
the first time since its inception. Desecration suddenly becomes art
creation.
As Thomson compiles in Heidegger, Art, and Postmodernity
(2011), art according to the Heidegger should first give to things
their look, that is, they help establish an historical community’s
implicit sense of what things are in essence, but most importantly
“they give ‘to humanity their outlook on themselves,’ that is, they
also help shape an historical community’s implicit sense of what
truly matters in life (and so also what does not), which lives are most
(or least) worth living, which actions are noble (or base), what
in the community’s traditions most deserves to be preserved (or
forgotten), and so on.” (Thomsom, 2012: 43). The encounter with
the work of art confronts us with the unveiling of a truth for the
individual. Art seen through a post-aesthetic’s lens, should convey
to the community the necessary truths for a more engaged existence within its contemporaneity, while implicitly understanding
himself further through the light of this artwork. As Heidegger
would say, “in the [art]work, the happening of truth is at work”
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(Heidegger, 2002:19). Art, and great art, is capable of setting the
wheels of history into motion, transforming the understanding of
our world and place within it, “Whenever art happens – that is,
when there is a beginning – a push [Stoß] enters history, and history either starts up or starts again”(2002: 49) As said by Heidegger,
“Art is history in the essential sense: it is the grounding of history”
(2002:49).
Finally, as Koselleck mentions, war memorials not only commemorate the dead, but also compensate by rendering survival meaningful (2011: 287). This holds especially true in a country where femicides exist as a looming threat. While the monument as any other
combat memorial, stands as a reminder of the maxim mortui viventes
obligant (the living are obliged to the dead), the feminist intervention is a reminder that the living are also obliged to the living. And
every woman that conveyed that day, was a survivor of the systemic
violence and exists in confrontation to her own plausible death. In
regard to the concept being, the Dasein is incapable of withstanding
the possibility of its death (Heidegger, 2021: 274). The feminist intervention then also acts as an explicit manifestation of the being
trying to dodge its own finite existence, as it is intended (2021: 278).
The reminder and anguish expressed through the slogans of “Estado feminicida” (Feminicide State), set up a theme that was indeed
befitting of the mausoleum existent within the monument and gave
a more profound reflection on death than the usual gatherings that
occur within the memorial since its origin. Through this cumulative
set of actions is that the artwork suddenly became anew, actualizing
itself within history and bringing forth a more profound understanding of both beings within their contemporaneity.
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From Intervention to Restoration: Crossing the Ontological
Bridge
This research has throughout referred to the activists’ demonstrations in the monument as interventions, rather than vandalizations.
However, we can go even further and understand it as an act parallel
to the concept of “preservation” that Heidegger examined and pursued within his post-aesthetics. This discussion will let us cross the
bridge from the singularity of this historical event into an ontological truth that might question the mindless sacralization of the art of
the State, along with aiding in any future argumentation regarding
its intervention. As it has been claimed, the legitimacy and artistic
value of an art intervention may vary, depending on the perception
and the standpoint of the viewer. The following statement, entitled
Stuckism Handy Guide to the Artworld (2011), presented in the Tate
Museum in London, is an interesting take on this discussion:
An act by an individual which interferes with an existing artwork
is termed an “intervention” and the individual termed an “artist”
if they are endorsed by a Tate curator or are dead. The same, or
similar, act by an individual interfering with the same artwork (or
even interfering with the interference to the artwork), if they are
alive and are not endorsed by a Tate curator, is termed “vandalism”, and the individual termed a “criminal”.

Aside from our own individual motivations, we need to
accept that the interaction with the monument gave it emotional
and political value parallel to its intended essence, where before laid
mainly its aesthetic worth and a (mostly unknown) contradicting
history. As mentioned, while Heidegger didn’t contemplate the con170

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cept of intervention, when existent within the Leerraumkunst it is
tantamount to his idea of preservation, as it creates meaning and
historical significance were beforehand the artwork stood as empty.
In no moment preservation, as discussed by Heidegger, resembles its common usage as the maintenance of appearance, but
rather focuses on the interaction of beings across time along with
a return to their historicity. What the philosopher actually tells us is
that the act of preservation is as much of a genesis, as the creation
of the artwork itself and dependent of such.21 Just as a work cannot
exist without being created and creators, “so what has come-to-being cannot also exist without preservers” (Heidegger, 2002: 40).
This notion of art preservation might become more complicated
within the framework of any art produced to honor the State, as it
has a diverse group of owners with an equally shifting set of political ideas. However, if we focus our attention into art’s intended
purpose to bring us back to this “engaged level of existence”, and
how our experience with it must exist within the un-concealment
of truth among beings, when falling into the Leerraumkunst, intervention becomes the only action akin to preservation. As said by
Heidegger, “Preservation of the work does not individualize human beings down to their experience but rather, brings them into
a belonging to the truth that happens in the work. By doing it, it
founds their being-with-one-another as the historical standing out
of human existence. Beings from out of the relation to the unconcealment [of truth]” (2002: 41). When art exists within a state of
disconnection with is contemporaneity it is only through the inte21 As said by Heidegger, “It is not only the creation of the work that is
poetic; equally poetic is the preservation of the work” (2002: 47).
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raction of beings that truth can be produced once again. However,
who is to decide who is allowed to preserve the monument and its
intended manner of preservation? The philosopher establishes that
the correct form is set to be decided in accordance with the subjects
of its contemporaneity and the artwork in itself; as “the manner of
proper preservation of the work is created and prefigured for us
only and exclusively by the work itself ” (2002: 42). Thus within this
set of ideas, is that the notion of intervention can exist as preservation, being that ultimately preservation comes to be defined by its
power to become origin, its meant virtue of providing an interaction among beings, and it is permanently open to interpretation as
who is to interact with it and its intended manner.
Monuments, as any other creation, are vulnerable to be redefined. As authorities attempted to build a monument attesting to
“Mexican identity” in the Monumento a la Independencia, it is within
its own desacralization that we have come to find an actual assertion of Mexican identity. It is through the actualization of beings
through intervention where the truly poeticizing projection in “the
opening up of that in which human existence [Dasein], as historical,
is already thrown [geworfen].” Therefore, it will be through these
and other interventionist acts where we are able to reconsider the
history of our monuments, as well as the inherent state of emptiness in which they exist when they do not interact with contemporaneity in a historical way. Furthermore, it invites us to strive instead in the construction of meaning through active interaction that
understands any artwork as a being, susceptible to falling into the
voidness of the Leerraumkunst; while also, through this condition,
opening the possibility of actualizing itself through history. While
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the origin of the Monument of Independence had always been associated
with the reassertion of authoritarian figures of power, by an act of
“poetic annulment” and “destructive creation”, the monument then
re-emerged and was “preserved” as a work of art, that while being
temporary it was no less meaningful in its demonstration of a true
essence of Independence, as well as a landmark of resistance within
the political panorama.
Heidegger’s postmodern hope is that we come to understand art as a medium to encounter the truths of our own beings,
and thus we cannot preconceive and assume any work posing as art
as an artwork, and we should rather strive for creations that bring
forth the truth of beings. However, when encountered with art that
time has been rendered empty, as in the Leerraumkunst, interaction
through intervention comes to be a possibility that lets us transition from a modern world where meaning-bestowing subjects stand
against an objective world, into a world where beings bestow meaning into the world while aiming to generate another being that will
return to them and their community a sense of historicity through
the unveiling of truth. It is then that intervention can become preservation and a new beginning within history. Never forgetting that
meaning is produced through the collaboration of beings, rather
than vehement acts of mindless sacralization. Meanwhile, we are
convoked to constantly question ourselves of the works that come
to inhabit our world as art, especially when pertaining creations assumed to commemorate the State, its inhabitants, and their history.
If we are meant to cultivate memory, let it be through a careful observation of the tempests and emptiness that comes to inhabits all
beings within the waters of time.
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�Nínive Vargas / “It´s not art…”

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�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

Creación y memoria
Coral Aguirre
Fecha de entrega. 7-2-2021 / Fecha de aceptación: 9-5-2021

Qué impulsó a nuestros antepasados a levantar esas piedras informes la mayoría de las veces y sin embargo cargadas de algo misterioso que no sabemos cómo calificar. Esos dólmenes, esos menhires y
tantos túmulos. Me he plantado frente a ellas con la rara sensación
de rozar el infinito. Piedras albatros, donde su asentamiento en la
tierra las hace torpes y ajenas a este tiempo de hoy en que reinan
no las mariposas sino los artefactos, feos artefactos cuadrados, rectangulares, opacos. Ellas, las piedras no me remiten al simulacro de
la vida, a la prótesis en que los humanos hemos venido a parar. Me
acercan a la Muerte. Muerte con mayúscula, Muerte de persistencia,
Muerte rotunda hecha de granito y laja, mármol y obsidiana. Porque
ellas se levantan, se levantaron para eso, a causa de la Muerte, para
honrarla, para retrotraerla de tal modo que los rostros que esconden
no pudieran ser olvidados.
Nuestra primera creación no es a causa del juego ni del ocio,
ni por hacer cualquier cosa bonita que nos entretuviera del miedo o
del frío. Nuestro impulso estético viene de la Muerte. De la Muerte
de quienes amamos y no queremos olvidar. Las piedras acumuladas
179

�Coral Aguirre / Creación y memoria

de todos los sitios del mundo, en todos los rincones de la tierra,
esos torpes amontonamientos pedregosos que uno ve al borde de
los caminos y los senderos, en la profundidad del bosque y en las
colinas y las costas, significa la ausente presencia de alguien que fue
amado por su clan, o su familia o su amante o sus hijos. Se prolijeó el
hombre al hacerlos, acuñó recursos, reflexionó con las manos, soñó
lo imposible: el lento regreso de los seres queridos. Acaso entonces
levantó un altar con las mismas piedras que señalaban la pérdida
para procurarse el vuelo de la esperanza, de los milagros, del eterno
retorno. Entonces la muerte creó los primeros dioses con las caras
de lo que habían partido inexplicablemente.
Luego de la acumulación de piedras llegaron los primeros
monumentos, toscos e informes, representaban a algún valiente, a
algún padre comunitario, algún defensor del clan y su tierra, que
había sido amado por su pueblo o sus huestes, o tal vez temido. Antes, los tiempos habían grabado manos en todas las cuevas. Manos,
dedos, palmas, huellas de la existencia de un aliento que estuvo allí
y deja su marca. Mucho después la primera pintura que denunciaba
una cara, significó también, aunque no lo advirtamos, un perfil en
particular, el hálito de un ser que quedó grabado a causa de un contorno y unos colores. El retrato fue alguna vez sólo la recuperación
de ese hálito que se había agotado.
Es verdad que en el principio todos los retratos se parecían,
todas las esculturas se parecían; sin embargo, estaban encarnando
la diversidad de seres humanos que hubieron de ser amados y cuya
partida había producido tal desolación como para querer retenerlos
a través de unos rasgos grabados, que implicaban todos los rasgos
de la tribu, y que por eso mismo, para sus herederos, era único e
180

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-8

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

inconfundible.
Vale decir la obra de arte nace a causa de la Muerte. Como
forma de retener lo que se ha perdido. Será después cuando lleguen
las palabras que iluminarán las arenas y los matorrales y cubrirán
de vida el páramo o el valle que alguna vez fue habitado como si
fuera el jardín de las delicias. Piedras, pigmentos, yesos, monumentos, manos y rostros grabados, y por fin la palabra iluminando sus
contornos, son la conciencia que hay un más allá de “el gran universo oscuro del que la literatura puede definir sólo una parte, lo más
cercano, reconociendo sin embargo que es parte de la noche general
circundante” según confiesa José Donoso en sus memorias.
A causa de la Muerte estoy hablando de la Memoria. Muerte y Memoria se entrelazan en una mórbida espiral inacabable. Me
atrevería a decir que todo el Arte es Memoria consentida o inconsciente. Pero la literatura… ¡ay la literatura! Esa recuperación de las
imágenes más allá del olvido. Ese empecinamiento del que escribe
en querer hacer del pasado el presente y proyectarlo más allá de él,
arrojándolo al futuro.
No obstante, lo que conmueve y agobia es que la mayoría
de nuestra literatura latinoamericana, pienso en la sureña particularmente, está hecha en el olvido. Quiero decir en el exilio que lleva a
ver lo que hemos perdido con una suerte de aura que nos propone
el ejercicio de la memoria como un juego de las escondidas. Está,
pero no está, es pero no es. Memoria que se va por las entretelas del
realismo mágico, que se pierde en las fronteras de los cuerpos libidinosos, que se arranca la cara en el momento del reconocimiento.
Los que nos fuimos de nuestra tierra, los que nos exiliamos,
apelamos a la memoria como si ella pudiera devolvernos un mundo
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-8

181

�Coral Aguirre / Creación y memoria

que, desde nuestra partida, es infinitamente extraño. Muchos de nosotros nos pusimos a escribir, o mejor aún no podemos dejar de escribir porque somos marginales. En alguna parte tenemos que vivir
por cierto, entonces vivimos en la reconstrucción de mundos que
se nos han vuelto inaccesibles. Los de nuestra patria. Lo que fueron
nuestros, los que en el presente parecen añorarnos y sin embargo
uno llega, porque a veces uno llega, quiero decir regresa, con el oculto ánimo de reconocer y ser reconocido y ambos movimientos se
tergiversan, se trastocan, operan en sentido contrario y entonces lo
que es peor, uno sigue escribiendo de aquellos pagos en la propia
tierra o por el contrario en la tierra ajena que ahora es la suya tergiversando los datos, los nombres y retorciéndolos en este único lugar
que es el presente y que es el aquí. No sabe cuál, porque ya no los
reconoce y cree estar siempre en otra parte.
Sin embargo, se ha hecho la tarea, se ha puesto la memoria
en la proa y se han recuperado miles de leguas y de lenguas que
no tienen su lugar en el presente. El escritor ahíto de nostalgias ha
provisto a pesar de ello, el rostro que había partido. Se enseñorea
en los retratos de los desaparecidos, los idos, los perdidos, los que
no volverán. EL escritor, quien de alguna manera es siempre un
exiliado, atrapa al vuelo el aire de aquella pianola, el blue de aquel
bar, las puertas destrozadas de aquella universidad, los gritos de los
muchachos o la soledad de las mujeres viendo pelear a sus hombres, y toda la Muerte que ello conlleva se cifra en la letra que ha
sabido parir.
También el escritor exiliado o no respira por las ropas y las
modas, se aloja en las calles y su despilfarro, se acerca al transeúnte
común, ese que no pelea por nada sino por sobrevivir y de un trazo
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-8

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

lo perfila entero y nos lo regala como quien ofrece un caramelo a
un niño o una flor a una muchacha. Y así nos deja la memoria de lo
pueril y cotidiano, que también es memoria trascendente.
La memoria está presente en un cuadro de Orozco o de Izquierdo o de Herrán, como está presente en la fuente de Lola Mora
en la Universidad del Sur. La Memoria se pasea cabronamente por los
cuadros de Goya y se ampara detrás de la sabiduría popular de Sancho Panza. Esa Memoria que es alusión de la Muerte.
Memoria y Muerte, hermanitas gemelas que nos acompañan
desde que venimos a ser gente.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-8

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�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

La voz y la armadura. Revisión de Armas y Letras
Andrea Gorgonia Treviño
Karina Lizeth Tirado Alcalá
Ana Patricia Torres Vázquez
Fecha de entrega: 21-2-2021 / Fecha de aceptación: 25-5-2021

Primeros ecos como escudo: La formación y contexto
histórico de Armas y Letras
Su nombre viene de la mediación y del equilibrio de dos acciones
diferentes: la que remite a la fuerza y lo práctico; y, por otra parte,
la que se enfoca al sentido y lo intelectual. La revista Armas y Letras
ha procurado, desde su nombre, ser un espacio de carácter íntegro
horaciano; un foro donde se medie el fondo y la forma y lo útil con
lo gustativo cuyo fin es instruir a quien se acerque a sus páginas.
Al ser una revista que ha buscado alcanzar cada capa social
en sus publicaciones, ha logrado irrumpir en el ámbito social, en un
contexto donde se ha ponderado la importancia de lo empresarial
y lo industrial en el noreste del país. Armas y Letras, con una autonomía que incita a la reflexión, se ha constituido como un medio
que trata, recibe y promueve las artes, la literatura y la cultura. Ha
sabido explorar un espacio, un tiempo y diversas perspectivas re185

�Ana Torres / La voz y la armadura

flexivas desde su nombre hasta la manera en que está constituida. La
emisión de su voz significó la creación y organización de un público
universitario interesado en las humanidades.
De acuerdo con los públicos y contrapúblicos, todo lector
se constituye a partir de su relación con un discurso y la manera
en que este circula. Esta relación ha sido vital para entender cómo
una revista ha logrado permanecer durante el paso del tiempo a lo
largo de 70 años de historia. En la medida en que dicha publicación
cambia y se adapta, su público lo hace también. Debido a la circulación y construcción de la revista, Armas y Letras ha promovido una
evolución histórica aun cuando su esencia horaciana se mantiene,
pues construyó un mundo poético en el cual el lector pudo formar
parte. Puede decirse que esta publicación ha entendido que escribir
para un público implica no solo dirigirse a él, alzar la voz y encontrar
a alguien que parara el eco, sino que debe moldear un espacio para
que funcione como punto de encuentro, espacio donde la difusión
y la crítica puedan coincidir sí.
Es por eso que cada etapa que ha tenido Armas y Letras ha
sido vital para comprender sus objetivos y la caracterización del público lector. Al hacer un recuento histórico, lo podemos entender
mayormente. Pensemos en el primer modelo de Armas y Letras, fundada por Raúl Rangel Frías en 1944, como parte de las actividades
del recién creado Departamento de Acción Social de la Universidad
de Nuevo León. Apareció como un boletín-folleto de formato sencillo (tipo tabloide), con un tiraje aproximado de 2500 ejemplares,
periodicidad mensual y con un propósito bien definido: ilustrar,
acompañar e instruir al lector universitario en un repertorio de temas de carácter universal, nacional y regional.
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Desde su comienzo en la década de los cuarenta, y durante
su primera etapa hasta 1957, la revista recordó el sentido de la Ars
poética, premisa donde se rescata la idea de instruir al lector mediante
dos niveles: la producción escrita y la agregación de elementos poéticos a su publicación. Al mismo tiempo, en sus páginas se exponía
literatura clásica y poesía del siglo de oro. Armas y Letras aportaba
también extractos editoriales de las obras comentadas. En tanto que
la revista hacía un recuento sobre las novedades literarias en el país,
recurría a recursos interiores como crónicas, reflexiones o perfiles
para dar a conocer su centro de interés, de manera que su primera
fase mostró la importancia de crear un espacio característico para
también formar lectores con estas cualidades.
Esta revista se transformó y durante dos décadas siguientes emigró a otro formato. Armas y Letras evolucionó en tamaño
e intereses extendiéndose en cuanto a temas y públicos; sus medidas pasaron de un boletín a una publicación con formato de libro
y orientado a un público cada vez más especializado (formado en
las carreras humanísticas de la recién creada Facultad de Filosofía y
Letras). Su orientación cambió y por añadidura su propósito también. La periodicidad se hizo más constante, siendo una de las pocas
revistas en México en publicarse de tal manera. Esta vez no contó
con la ayuda de ilustraciones o textos que la acompañaran como en
su inicio, pues su carácter era meramente formal y concreto sin grabados ni elementos de ilustración, pero eso no significó que Armas
y Letras, durante su segunda época, se volviera más rígida (aunque
sí más académica); nada ocasionó que su público también cambiase
debido a su sentido de historicidad, pues mostró que el concepto de
circulación resultó crucial en su cambio, ya que constataba que los
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-9

187

�Ana Torres / La voz y la armadura

lectores se mantenían vigentes según la manera en que se publicara
para ellos. La revista se mantuvo, con algunos cambios y algunas
dificultades, hasta 1976. Durante dos décadas no se publicó.
Formación poética: la vestidura como artefacto
Saber dirigirse y acercarse al público según el contexto es una tarea
compleja, pero si hay una revista que lo sabe hacer bien es Armas y
Letras de la UANL.
En este recuento histórico llegamos, por último, a la Armas
y Letras contemporánea, que inició en 1997 y se extiende hasta la
actualidad. El principal cambio en esta etapa ha sido que la revista se ha hecho más atractiva visualmente: presenta un juego entre
imágenes, colores y tipografías que la hace más fascinante al público
actual. Pero ¿por qué este juego con la forma se dio hasta la tercera
etapa?
Nos arriesgamos a presentar una respuesta: Armas y Letras
conoce a su público cambiante y al contexto en el que se desarrolla y sabe que, en este, la forma lo es todo. La revista sabe que los
públicos tienen una vida vigente, cuarenta años y su público es,
en teoría, el mismo. Sin embargo, -los universitarios- crecen, se
gradúan y así siguen entrando nuevos lectores potenciales, cuya
generación es atraída por distintas características. Su público es,
entonces, cambiante: estos jóvenes están interesados en diferentes aspectos de lo humanístico que las generaciones anteriores y
prestan especial atención en la forma en la que se presentan los
contenidos.
Es verdad: vivimos en una época en la que el estímulo visual
es primordial. Entre videos, series, películas todo se trata de lo que
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

vemos y en los textos el juego con las imágenes pasa a ser, más que
un complemento, una parte fundamental del escrito. Así, en la tercera etapa de Armas
y Letras, el diseño ya
no es un acompañante o algo pragmático, sino otro
mensaje que configura a la poética de
la revista. Cuando
me refiero a que el
diseño es ahora un
mensaje, pienso en
la principal característica del medio actual: lo visual.
Hoy en día
nos movemos con
imágenes, y la literatura junto con toda la tradición escrita se adapta
a esta forma; surgen los libros álbum, se atrae al nuevo público con
portadas interesantes, las revistas incluyen como parte importante de
su construcción el juego editorial. Y es justo lo que distingue a este
periodo de Armas y Letras con el anterior: es consciente de esta importancia visual y une los discursos con una propuesta estética que
atrapa al lector desde los juegos con la forma, y lo mantiene ahí con
el contenido. Pienso en el número 95-96 que se centra en Juan Rulfo
y tiene como invitada a Ana Fabiola Medina, cuyo arte va incluido en
la mayoría de los ensayos de la revista. Así, acompañado de una paleta
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-9

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�Ana Torres / La voz y la armadura

de colores monocromática en azul, títulos adornados con diferentes
formas y de fotografías del trabajo de la artista invitada, el lector se
mueve por lo que parece una galería de arte de la mano del ensayista,
quien lo guía mediante el texto hacia sus descubrimientos e ideas.
La revista comprende el peso de lo visual y se adapta al marco actual. Aunque su discurso es esencialmente el mismo, el contexto no es igual que hace dos o cuatro décadas e incluso, ante la nueva
presentación de Armas y Letras en su versión en línea, dígase, su
último cambio, este aspecto contextual sigue cambiando para reinventarse dentro de nuestros días.
La evolución de las armas para la permanencia de las letras
Aunque Armas y Letras ha mantenido su público desde su inicio y
ha sabido resolver las necesidades, el reto ahora ha sido mayor, pues
también se ha creado una distancia entre la revista y el lector debido
a su formalidad.
Recordemos que las revistas de divulgación enfocan su propósito en facilitar la recepción de información mediante el estilo y
el contacto con los receptores, en este caso los universitarios. La
misión inicial de Armas y Letras, al ser una revista universitaria, es
ejercer como marco histórico de la universidad, así como visibilizar
el pensamiento universitario. Sin embargo, la universidad actual es
diferente a la que se refería Rangel Frías en su comienzo, pues tiene
ahora más matices y públicos dentro de ella como consecuencia del
contexto histórico de la humanidad. La actualidad y sus medios son
parte de ese marco histórico que Armas y Letras pretende establecer;
por lo tanto, sería un error evitarlos para llegar a otros públicos, así
como también lo sería delimitarla a los ya letrados.
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Fue Alfonso Reyes, quien habló en su momento de la
prensa oficial como una enorme máquina de noticias y anuncios
que impone obligaciones al espíritu, así, Armas y Letras cumple
el otro lado de la moneda: se consolida como la prensa libre que
redacta de manera congruente, con ideales definidos y está lejos
de imponer obligaciones. La cualidad principal de esta revista es
ser una voz que reclama el bienestar y la dignidad del hombre,
que busca cambiar al público y, a través de la reflexión, asegurar
su libertad; es decir, busca incidir sobre el público un pensamiento que ayude a los hombres en sus actividades, y así, la manera
de ejercer un cambio político y ético. Armas y Letras es práctica
e intelectual, y justamente tuvo el propósito inicial de contrapeso ante los ideales de los empresarios de Nuevo León, que en la
actualidad se traslada al cambio de ideas ante el pensamiento imperante y la visibilidad de las humanidades ante un contexto cada
vez más positivista.
Dicho todo esto, era necesario otra transformación dentro
de Armas y Letras: tenía que dar un paso adelante para presentar las
humanidades y atraer otro tipo de público, la respuesta y modalidad
fue, entonces, cambiar dentro de lo actual por el recurso estilístico. La revista cambió como los medios de circulación lo hicieron,
evolucionó hasta su integración al espacio digital, lo que superó la
barrera formal entre la revista y el lector y presentó entonces una
nueva plataforma para su difusión. Armas y Letras, ahora, mantiene
un diseño tan intuitivo que permite que las ideas plasmadas dentro
de estas ediciones lleguen a una diversidad de personas que enriquecen al público ya creado en su lectura, y, por lo tanto, a la revista
como medio de difusión.
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�Ana Torres / La voz y la armadura

Nuevos métodos de defensa
Aunque se denomina a sí misma como una publicación trimestral,
ahora con la nueva evolución y el salto del papel impreso a las nuevas plataformas de internet dentro de su versión en línea en la web,
podemos decir que, aunque las entradas de Armas y Letras son esporádicas, su contenido está siempre vivo en el tiempo. La publicación
ha dado un paso hacia adelante al marcar una nueva era dentro del
espacio digital, mientras responde a los cambios de la distribución,
publicación y formato para seguir siendo la plataforma del lector
interesado en las humanidades y la cultura que, si bien se enuncia
desde la universidad y la institución educativa pública, puede llegar a
nuevos públicos de diferentes edades y contextos.
Si bien su base siempre ha estado centrada en los abordajes para la crítica literaria, del arte y cultural desde la transmisión y
ensayo de la palabra y la imagen, Armas y Letras como revista sigue
transformándose desde la suma de voces diversas y creatividad con
su publicación en línea: armasyletrasenlinea.uanl.edu.mx, donde recrea su línea histórica desde el comienzo y sigue dejando una huella
en la perdurabilidad con nuevos métodos de batalla.
Con un cambio que emerge desde las profundidades de la
armadura, esta publicación emerge desde las ya sabidas secciones
que giran en torno a letras de Armas tomar, una Anatomía de la crítica,
Andamios a la redonda de textos que integran la política, crónica o
filosofía seguida de otra parte dedicada a Artes y espejismo, pero sobre
todo, abogando por nuevas formas de presentación que tengan que
ver con una contextura de temas diversos y la bien sabida sección
de Caballería con una selección de obras que permanece desde su
comienzo hasta el día de hoy.
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Podemos concluir entonces, con nuestra espada y pies firmes en tierra, cargando la misma caballería de siempre, pero con
una nueva visión, que Armas y Letras sigue demostrando que conoce
a sus lectores y aquellos públicos en potencia que pueden pasar a
formar parte de su lectura, al mismo tiempo que evoluciona al ser
fiel a sí misma.
La existencia de una dialéctica enriquecedora por su diversidad permite que el marco y pensamiento universitario que Armas y
Letras sea más fidedigno, además que se convierte en una herramienta de cambio social, más que permanecer solo como patrimonio y
memoria.
Como conclusión, con el recuento histórico de esta revista,
sumado a su más reciente cambio virtual, se puede decir que. Armas
y Letras tiene materia para llegar a ser aquella revista de accionaria
que cambie a una sociedad sumergida en la inmediatez y el orden
desde el fondo y la forma, o bien, desde la voz y la armadura.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-9

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�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

Víctor Barrera Enderle:
Ahora colecciono miradas,
Monterrey: UANL; 2021, pp.
Fecha de entrega: 28-5-2021 / Fecha de aceptación: 30-6-2021

Cuando leí el título del nuevo libro de Víctor Barrera Enderle, lo
primero que vino a mi mente fue una cita del escritor francés Pascal
Quignard: “Existe una mirada que no resistimos”, lo escribió en su
novela ensayística La vida secreta y esa imagen me sedujo desde el
primer momento. Una mirada es capaz de someternos, motivarnos
o inclinarnos hacia una acción, un nuevo impulso; una mirada que
podemos percibir en el rostro de otros, o mejor, una mirada nueva
con la que hemos de observar el mundo.
Quiero destacar cuatro elementos importantes de lo que estos ensayos nos ofrecen: el primero, como lo sugiere el título, las
miradas alfonsinas que nutrieron la escritura de Reyes en su época
de autoexilio; la segunda, entender que el discurso ensayístico puede tomar múltiples formas que escapan a la estructura clásica que
conocemos y la que pensamos cuando se dice ensayo; lo tercero, la
capacidad que tiene el lenguaje para atravesar fronteras geográficas y
literarias; por último, la manera en que el autor revisa la producción
literaria de Reyes, cómo logra concretar una visión homogénea de
la simultaneidad en la que se gestó y nació la escritura de Alfonso
197

�María Fernanda Martínez / Ahora colecciono miradas…

Reyes en Madrid mientras en México continuaba la Revolución y
surgían sus consecuencias: el desarrollo de la literatura mexicana,
la institucionalización de la cultura; en América Latina las discusiones que partieron del ensayo con Rodó, Mariátegui y otros sobre
la literatura, su tradición, cuál es su característica principal que vale
la pena decir es su heterogeneidad. La literatura latinoamericana se
une por sus diferencias. Y es importante señalar este panorama de
la discusión literaria en América Latina durante el siglo XX porque
una cuestión con Reyes es que nació en Monterrey, pero se autoexilió joven y escribió en España, pero quería un lugar en la literatura
mexicana, pero reconoció su tradición occidental, y sí, todo eso es
cierto, mas no por eso su escritura no ocupa un lugar en las letras
mexicanas, hispánicas y en las Letras en general.
El libro inicia con un ensayo acerca de Oración del 9 de febrero,
texto que escribe Reyes en 1930 en la fecha del aniversario luctuoso
de su padre y termina en la fecha de su nacimiento; este libro de
ensayos inicia con la pérdida, un texto sobre la muerte del general, y
termina con el regreso y reencuentro de una identidad, Ifigenia Cruel
y Calendario.
Alfonso Reyes se exilió de México después del 9 de febrero
de 1913, fecha trágica en la que su padre, el general Bernardo Reyes,
fue asesinado. Su hermano se quedó en México, pero Alfonso decidió partir a Francia, primero, y después a España con el estallido de
la Gran Guerra. El primer ensayo de este libro inicia con esta huida
y con el texto Oración 9 de febrero en el que Reyes, más que alabar
la figura del padre que perdió muy joven, interpreta la ausencia y
conjura el dolor. Víctor Barrera señala muy bien la Carta al padre del
escritor checo Kafka y Oración… como dos textos que conjuran dis198

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-10

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

tancias, pero que tienen como destinatario final a ellos mismos, ya
que la persona a quien va dirigida no leerá estas palabras. Yo agrego
el libro colombiano El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince,
que se une al lenguaje para escribirle a una sombra. Reyes recurre al
lenguaje para salvar(se). La imaginación, lo retoma Barrera del Diario
de Reyes, acudió en su auxilio: “Consuélate. Acuérdate que, después
de todo, allá en Monterrey, te queda algo sólido y definitivo: Tu casa,
tu familia, tu padre”. Sabemos que no es cierto, la casa familiar y
el padre están perdidos, pero los espacios no son sólo físicos, y las
distancias pueden salvarse con la palabra. La memoria también es
una casa. Y Reyes se refugia en la memoria de sus recuerdos y en la
memoria que la literatura guarda, encontrando así su casa en Monterrey, su patria chica. De esto ya nos da un atisbo Barrera en su libro
Reyes. La conquista de una vocación: “Reyes, sin embargo, evoca (y de
paso reinventa) su nacimiento como un acontecimiento simbólico:
el lazo de unión entre su ser y el suelo que lo recibió al mundo”
(Barrera, 2018: 43). Por esta tierra, desde Madrid, Reyes busca la
vida y obra de Fray Servando Teresa de Mier, inconscientemente,
en un primer momento, su vida se ve espejeada en la vida de Mier,
y después, consciente, reconoce que quiere ser visto como el otro
gran regiomontano.
En este libro encontramos una relectura de distintos textos
de Reyes como Oración del nueve de febrero, Visión de Anáhuac, Cartones
de Madrid, reseñas de cine que hizo Reyes, Plano Oblicuo, Cuestiones
Estéticas, Ifigenia Cruel, entre otros. Textos que van de la narrativa, el
poema dramático a la crítica e incluso a la biografía, así que no nos
inclinemos con la falsa idea de que aquí se ensayan ensayos, sino que
se escribe sobre el discurso ensayístico que es argumentativo a la vez
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-10

199

�María Fernanda Martínez / Ahora colecciono miradas…

que seductor, intelectual, creativo y poético; ningún ejemplo más
claro que Visión de Anáhuac. Como señalé más arriba, el lenguaje
atraviesa fronteras literarias, eso incluye los géneros:
Comparar, intuir, apostar por la razón misteriosa de la literatura y
no dar por sentado nada. Porque aquí no hay cosa segura, y cada
libro puede, a la vez, ser todos los libros (…). Reyes hacía del
ensayo un continente nuevo (…) el ensayo es el ensayo y siempre
algo más. (Barrera, 2021: 57).

Esto nos lleva a pensar dos cosas: al decir Barrera que cada
libro puede ser todos los libros, nos cuestionamos sobre la originalidad de la escritura. ¿Qué poema que se haya escrito no es reescritura
de otro? Soy una fiel creyente que la escritura es consecuencia natural de la lectura, al tomar la pluma se refleja los autores que hemos
leído, la forma en que nos hemos nutrido de ellos y ellas y hemos
de establecer un diálogo, por lo tanto. Otro asunto es que el ensayo,
muy generosamente nos recuerda Barrera, y Reyes es gran ejemplo,
escapa a la estructura académica, cuadrada y fríamente metódica
para convertirse en creación literaria; nos han abierto las puertas
para ensayar literariamente.
Siguiendo con el proceso de escritura de Reyes y con su búsqueda literaria en Madrid, en Visión de Anáhuac nos damos cuenta
que ya no persigue la consolidación de su escritura, sino el reconocimiento: “Cada texto es una prueba de fuego: demostrar la pertenencia a la tradición occidental, pero dejar en claro su procedencia particular” (2021:59). En el discurso ensayístico de Reyes encontramos
una autoafirmación, un reconocimiento de la identidad que también
se ve en Ifigenia cruel, poema dramático que retoma a la literatura clásica —acción nada moderna y que Reyes la vuelve a insertar en Oc200

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-10

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

cidente—, pero la transforma en otra cosa, en un texto donde hay
conciencia, crisis existencial y una nueva identidad, acto moderno de
Reyes y con el que deja también en claro su procedencia. Y esto lo
logra Reyes “al volver la mirada, luego de adentrarse firmemente en
la cultura occidental”.
En el ensayo “Primeros prejuicios de la retina” Barrera escribe acerca de Cartones de Madrid, del primer filtro que la vista es
para pasar a la escritura. “La pintura rompía con la referencia directa
a la realidad. La literatura comenzaba a hacer lo mismo” (2021:66),
y aquí es donde aparece una cuestión: cómo lo hace el ensayo si, en
primera instancia, siempre se piensa en él como una prima de la literatura, solo que mucho más seria, más formal, y que se le había conocido con otros nombres: erudición, filología, historiografía. Pero
Reyes transforma su escritura ensayística en una expresión literaria,
lejos de la disección de ideas, de ese tratamiento casi quirúrgico de
las ideas, ajeno a la visión que Ortega tenía del ensayo, como una
“meditación privada que se volvía pública”. Para Reyes, el ensayo
es materia viva que habla, y la mirada es el vehículo para llegar a la
traducción: Barrera se pregunta si hoy, con el registro fehaciente
de las imágenes que los celulares pueden hacer, valdrá la pena escribir nuestras impresiones. Yo, como él, me inclino a pensar que
sí: “nuestras retinas aún podrán albergar un espacio exclusivo para
las primeras impresiones: nuestro desafío será, entonces, encontrar
la manera de expresar tales imágenes en prosa literaria. Tendremos
que aprender a leer de nuevo” (2021: 80).
María Fernanda Martínez Quintanilla

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-10

201

�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

Luis García Montero: Almudena,
México: Valparaíso, 2015
Fecha de entrega: 29-5-2021 / Fecha de aceptación: 30-6-2021

Aunque tú no lo sepas también me he inventado los sonidos de tu
nombre, mis manos también han pasado por los bordes de la playa
de tus labios y hemos hablado de los sueños que se construyeron
a partir de los espejos limpios del amor hasta en una infinidad de
ocasiones. Aunque tú no lo sepas también hemos aprendido a caminar
juntos desde la distancia de nuestras respectivas soledades, vimos
las mismas películas chinas de amores frustrados, releímos los
mismos libros de poesía hispanoamericana, escuchamos las
mismas canciones, desempolvadas con el tiempo, junto a las ideas
de nuestros primeros amores caídos y comentamos cada uno de
los poemas que hallamos en Almudena (Valparaíso México, 2015)
del poeta, narrador y ensayista español, Luis García Montero
(Granada, 1958); y aunque tú no lo sepas, hemos hecho esta
reseña con la esperanza y la necesidad de que algún día la tierra
vuelva a conmoverse en medio de un abrazo.
Tal vez no sea un secreto, y tampoco un atrevimiento, pensar
en la obra poética de Luis García Montero como una de esas obras
fundamentales dentro la poesía contemporánea que trascienden
nuestro tiempo y con una mirada directa, y sincera en particular, nos
203

�Carlos Rutilo / Almudena

cuestione y nos hable sobre temas y asuntos cotidianos, pero necesarios como el amor, para volver a aprender a caminar por el mundo
sin la necesidad de solemnizar el lenguaje de su propio discurso poético: “Porque a veces el mundo, // cabe entre dos palabras”. En este
sentido Almudena no es solamente una antología poética en el cual
se recopilan varios poemas de Luis García Montero publicados
anteriormente en Habitaciones separadas (Visor, Madrid, 1994), Completamente viernes (Tusquets, Barcelona, 1998), Vista cansada (Visor,
Madrid, 2008), Un invierno propio (Visor, Madrid, 2011) y A puerta
cerrada (Visor, Madrid, 2017), que ya de por sí ocupan un lugar
especial dentro de la poesía española actual, además de contar con
un prólogo entrañable de la gran escritora, y compañera de vida
del poeta, Almudena Grandes (Madrid, 1960); más bien busca
ser un libro enteramente nuevo, independiente y dedicado a cada
una de las distintas etapas del amor que nos ayuda a comprender
la realidad a través de las raíces del diálogo que logran construir
con el lector: “Yo estoy donde tú estás, pero en la vida//hay cosas
que no pueden compartirse.//Por eso sigo aquí y voy contigo,//
cercano y lejanísimo,//en busca de otro mundo que no es mío,//
aunque está junto a mí”.
¿Cabe el amor en un mundo tan asfixiante, instantáneo
y caótico como el nuestro donde la realidad tiende a ser más
relacionada con el dolor y la desesperanza? Nos cuestionamos
a lo largo de la lectura y los poemas de García Montero parecen
responder con un rotundo sí y la armonía universal, de la que tanto
nos habló Octavio Paz en El arco y la lira, también logra resonar y
ser comunicado en cada uno de los versos de este libro como un
infinito caracol de ecos azules.
204

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-11

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

El lector mexicano que no se haya acercado jamás a la obra
de Luis García Montero encontrará que, en cada uno de los versos recogidos en este libro de voz firme, y poderosa, se atreven a
mirarnos desde la otra orilla de la experiencia literaria y a dialogar
con nosotros mismos sobre varios asuntos relacionados al amor visto como una manera más de experimentar al mundo: “Que no me
lea//quien no haya visto nunca conmoverse la tierra//en medio de
un abrazo”. Y el amor no es para nada un tema desconocido para la
tradición poética de nuestro país que cuenta con enormes representantes como Efraín Huerta, Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño,
Jaime Sabines, José Carlos Becerra y Homero Aridjis entre otros
tantos.
Es probable que también encuentre algo más en Almudena que la sencilla dedicatoria de toda una vida, y más bien termine
por encontrar esa revelación poética que tanta falta nos ha hecho
en estos tiempos de encierro e incertidumbre, donde es fácil
cansarse de uno mismo y no ver que detrás de la puerta de un
nombre también pueda albergar la deseable señal de una posible
esperanza y ediciones como este emblemático libro de Luis
García Montero solamente pueden ser celebradas en los nobles
actos de la lectura y de la relectura que tanto merecen.
Carlos Rutilo

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-11

205

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Humanitas Vol. 1, No. 2, enero-junio 2022, es una publicación semestral editada por
la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte,
Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000
Ext. 6533. https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera Enderle. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100-102, ISSN en trámite, ambos ante el
Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este
número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia
Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de
22 marzo de 2022.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle

Autores
Mario César Islas Flores
Gonzalo Rojas Canouet
Michelle Monter Arauz
Lluvia Olvera
Omar Armando Paredes
Joseph Amauri Cardona Mora
Valeria Vazquez Elizaldi
Magdalena López
Isabel Alcántara Carbajal, Álvaro Ernesto Uribe Hernández
Francisco Gerardo Tijerina Martínez
Adbeel Darío Duarte Hernández
Roberto Kaput González Santos
Carlos Rutilo Aguilar
Esnedy Zuluaga
Leonardo Pérez Díaz
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y EstudiosLiterarios
http://humanitas.uanl.mx/
Espacialidad e itinerarios en la cuentística de
Mario Levrero
Spatiality and itineraries in the short stories of
Mario Levrero
Mario César Islas Flores
Universidad Autónoma de Sinaloa

https://orcid.org/0000-0002-8076-6529
Fecha entrega: 06-11-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo
León, México.
Copyright: © 2022, Islas Flores, Mario César. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1
Email: islas_flores@hotmail.com

�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Espacialidad e itinerarios en la cuentística de Mario
Levrero
Spatiality and itineraries in the short stories of Mario
Levrero
Mario César Islas Flores
Universidad Autónoma de Sinaloa
Fecha de entrega: 6-11/-2021 / Fecha de aceptación: 11-2-2022

Resumen. En una significativa cantidad de cuentos de Mario Levrero los
desplazamientos son frecuentes y cruciales. Se trata de itinerarios emprendidos de forma voluntaria o, por el contrario, forzados por alguna circunstancia que los torna imperativos, incluso, al grado que de su concreción
depende la pervivencia personal o colectiva. Pero, sea que el trayecto tenga
un carácter iniciático o una finalidad tan precisa, como supervisar la disposición del mobiliario de la propia vivienda o la obtención de un refugio,
los pueblos o ciudades que fungen como punto de partida o arribo desempeñan un rol protagónico. Es decir, no son meras escenografías en las que
están enmarcados los acontecimientos, sino que en buena medida tornan
inteligibles a estos. El objetivo del presente ensayo es explicitar la importancia cardinal jugada por la espacialidad en la cuentística levreriana a la par
que se profundiza en los problemas derivados de su reciente compilación,
pero también, trazar ese desplazamiento nada infrecuente entre la cuentística
y la ensayística autobiográfica del escritor uruguayo.
Palabras claves: espacialidad, cuento, autobiografía, biografía, ensayística

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

Abstract: In a significant number of Mario Levrero’s stories, displacements are frequent and crucial. These are itineraries undertaken voluntarily or, on the contrary, forced by some circumstance that makes them imperative, even to the extent that personal
or collective survival depends on their realization. However, the
towns or cities that serve as a starting or arrival point play a leading role, whether the journey has an initiatory character or a precise purpose -such as supervising the arrangement of the furniture
in one’s home or obtaining a shelter-. That is to say, they are not
mere scenographic frames in which events take place, but to a large extent, they make them intelligible. The objective of this essay
is to make explicit the cardinal importance played by spatiality in
the Levrerian short story while delving into the problems derived
from its recent compilation, but also to trace that not uncommon
displacement between the short story and the autobiographical
essay of the writer Uruguayan.
Keywords: spatiality, short story, autobiography, biography, essay

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Punto de partida
La de Mario Levrero es una obra que, a partir de la publicación
póstuma de La novela luminosa (2008) ha sido objeto de una
creciente atención. La aparición de sus Cuentos completos (2019)
se inscribe en esta revaloración editorial y crítica hacia los
múltiples registros del literato y ensayista uruguayo, quien, sin
duda, ha devenido en una de las figuras emblemáticas de las letras
hispanoamericanas de entresiglos. La compilación aludida perfila
de entrada la problemática de su propia articulación, es decir, invita
a preguntarnos acerca de la validez del criterio empleado para
decidir cuáles textos dentro del corpus levreriano son susceptibles
de ser considerados literarios y cuántos de ellos, a su vez, podrían
ser clasificados como cuentos. Esta cuestión, como espero ilustrar,
no es en modo alguno menor y considero necesario su abordaje
para adentrarnos en los matices de una escritura que oscila
entre la autobiografía y la parapsicología, entre lo ensayístico y
una imaginación desbordante y regida, además, por una peculiar
dinámica editorial. El protagonismo de la espacialidad en algunas
piezas cuentísticas levrerianas es la otra temática que me propongo
explorar en este ensayo. ¿Cuál es el significado de los recurrentes
y decisivos itinerarios emprendidos por los personajes de esas
narraciones no pocas veces disímiles en contenido y extensión?
Esta interrogante será mi guía en esta geografía compuesta por
lugares tanto enigmáticos como familiares en su rotundidad
genérica (un jardín, una vivienda, una pequeña estación de tren) y
quizás dicho recorrido nos permita ampliar nuestro entendimiento
sobre los móviles de la cuentística levreriana.
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Una antología de antologías
El cariz autobiográfico fue enfatizándose hasta volverse definitorio
en algunas de las últimas obras de Levrero y, muy especialmente,
en “Diario de la beca”, que inaugura y abarca la mayor parte de
La novela luminosa (2008). El antecedente más importante de esta
inflexión escritural es Diario de un canalla; texto redactado durante
su prolongada estancia en la capital argentina, por tal motivo, no
deja de causarme extrañeza advertir la presencia de estas páginas
íntimas en el volumen compilado por Nicolas Varlotta (Levrero,
2019: 553-583). No obstante, su decisión de respetar, por una parte,
la voluntad de su padre Jorge Mario Varlotta Levrero, quien en
vida incluyera su diario bonaerense en las páginas de El portero y el
otro (1992) y, por otra, de observar escrupulosamente la trayectoria
cronológica de esas antologías preparadas por el propio escritor
montevideano, me parece positiva en la medida que edificó una
rúa por la que pueden transitar tanto los nuevos lectores como los
especialistas en la obra levreriana, pero el problema reside en que
algunos de los destinos que figuran en ella no se corresponden con
las señaléticas.
Lo anterior, creo, torna pertinente plantear un ejercicio de
aliento contrafactual: y, si El discurso vacío (2019) -por mencionar
otro texto de primer orden inscrito, a mi juicio, en la ensayística
autobiográfica de Levrero- hubiera sido seleccionado por el escritor
rioplatense como parte constitutiva de una antología, ¿acaso también
habría figurado en la obra integrada por Varlotta? En función
del enfoque, a un tiempo, pragmático y didáctico que empleó
resulta del todo probable; empero, cabe resaltar, que la dimensión
autobiográfica ha sido infravalorada u obviada en la mayoría de las
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aproximaciones investigativas a la producción textual de Levrero al
calificar como literarios sus textos autobiográficos (Polleri, 2013;
Bértolo 2010; Gandolfo, 2015; Ricciardi; 2015; Cosse, 2015)1 y, por
tanto, no resulta tan sorpresivo que Cuentos completos refracte tal punto
de vista. Además, el itinerario irregular y accidentado de muchos de
los libros de Levrero representó, sin duda, un reto mayúsculo en la
preparación de este texto que, como los de su especie, tienen como
vocación constitutiva la totalidad, aunque algunos lectores habríamos
agradecido que, en el caso puntual de Diario de un canalla (uno de los
escritos más extensos que figuran en la selección de Varlotta, por
cierto)2 se hubiera especificado, por lo menos -como Varlotta si lo
observó en otros casos-, la problemática de la clasificación textual:
Hemos agregado dos piezas poco conocidas, que no encajan
nítidamente en la categoría de “cuento” y que tampoco figuran
en ninguna de las principales antologías personales del autor:
nos referimos a “Tres aproximaciones ligeramente erróneas al
problema de la Nueva lógica” y “Ya que estamos”. En ambos casos,
los motivos para incorporarlas fueron varios, pero especialmente
dos: por considerar que poseen un gran interés y valor literario y
por tratarse de obras casi desconocidas (Levrero, 2019: 11).

El desconocimiento en el caso de Diario de un canalla no aplica,
en virtud de que se trata de uno de los textos de Levrero que alcanzó
mayor difusión en vida del autor y también de forma póstuma (2015).
La raíz de la cuestión se encuentra en todo caso en la ponderación de
1 Una excepción notable es el estudio de Helena Corbellini (2018).
2 “Diario de un canalla” es el segundo texto más extenso que figura en
Cuentos completos (Levrero, 2019: 553_583) sólo superado por “La cinta de
Moebius” (Levrero, 2019: 149-191).
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su valor literario porque en el caso que nos ocupa es ahí, justamente,
donde queda subsumido su potencial valor autobiográfico. Al respecto,
en el prólogo que Fabian Casas preparó para Cuentos completos, se lee:
Encuentro en la obra de Levrero dos grandes trancos. Uno
influenciado por Kafka y los cuentos infantiles, siempre bordeando
lo siniestro, relatos de peripecias, que dan la impresión de que el
escritor inventa a medida que narra. Y el otro, el Levrero realista,
el último Levrero, más cercano a Jorge Varlotta -su identidad real, que dejó por lo menos dos libros maravillosos: El discurso vacío
y La novela luminosa. Este último lo consagró a otro tipo de lector
que hasta entonces no lo conocía, rompió la valla de los lectores
de culto. En los cuentos que acá se prologan está el Levrero más
secreto y el que, de alguna manera, tiene el ochenta por ciento del
ADN que lo hizo un escritor extraordinario (Levrero, 2019: 7-8).

¿Cómo interpretar esa valía, ese porcentaje asignado a la
cuentística de Levrero? Es lícito tener una preferencia como lector
por una de las facetas de un autor, e inclusive, considerar que ese
registro es el más importante desde el punto de vista literario.
No me parece válida, en cambio, la ambigüedad implícita en el
planteamiento: ¿Levrero devino entonces en un escritor extraordinario
por mediación de sus cuentos? La interrogante, entre muchas otras
posibles, se torna pertinente ante la naturaleza de la afirmación de
Casas. Sin embargo, conviene recordar que los diferentes géneros
escriturales frecuentados por Levrero se entrecruzan de un modo
incesante3 y, por tal motivo, la producción cuentística del autor
3 Por tal motivo, me parece que el empleo de una categoría como trilogía,
aunque se encuentre vinculada con el juicio de Mario Levrero acerca de sus
primeras novelas (Gandolfo: 2013:21 y la revelación de un anhelo editorial
relacionado con su prosa autobiográfica (Levrero, 2008:19) está definitivamente
sobreestimada como elemento explicativo (Rosso, 2013:141_163; Libertella,

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montevideano no puede fungir como un antecedente literario
general (con independencia de su potencial preeminencia estética).
Esta sincronicidad tiene, por supuesto, bemoles y permea a todas
las antologías que sirvieron de base a la obra reunida por Varlotta:
Escribía lo que surgía, y eso podía ser un relato, o una novela
corta, o una novela un poco más larga, o un artículo humorístico,
o un poema que jamás habría de mostrar a nadie. Y otras cosas
que salían sin otra finalidad que la de nacer, como por ejemplo,
dibujitos. Con el tiempo se juntaban unos cuantos relatos, y cada
tanto (generalmente cada tantos años), cuando venía alguien a
preguntarme si tenía algo para publicar, podía ofrecerle un libro
con esos relatos que se habían ido acumulado, o alguna de esas
novelas que quedaban inéditas durante años (Levrero, 2013: 29).

Este modus operandi escritural caracterizado por la ralentización
y reciclaje editorial es el responsable de los textos que se repiten
en la media docena de antologías que Levrero entregara a distintas
editoriales rioplatenses. Sobre este asunto, Varlotta indica que Los
muertos fue excluida de Cuentos completos “dado que consta de sus solo
cuatro relatos, todos ellos recogidos al año siguiente en Espacios libres”
(Levrero, 2019: 11). Con esa decisión, sin duda, se evitó una absurda
duplicación textual, pero tan loable como ello hubiera sido evitar la
inclusión de piezas que, en definitiva y por mucho que se extienda
el rasero literario, no se inscriben dentro del género cuentístico,
por tal razón, considero que estamos no ante la reunión total de
2010:41), e incluso, editorialmente, pues, DeBolsillo empezó a comercializar
La ciudad, París y El lugar en un estuche con el título general de Trilogía
involuntaria (Levrero, 2010) y, posteriormente, las tres novelas fueron
conjuntadas en un solo volumen (modificando el orden de aparición original
por el de redacción) con el título global ya referido (Levrero, 2016).
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los cuentos levrerianos, sino ante una antología de antologías (y, una
de dimensiones injustificadamente extendidas). No obstante, este
volumen allana el camino, insisto, para quienes deseen iniciarse en
la lectura de uno de los más relevantes narradores latinoamericanos
descubiertos en el siglo XXI, pero también para aquellos que tenemos
la intención de encontrar en este conjunto temática y estilísticamente
diverso algunas afinidades que contribuyan a la comprensión de la
cuentística levreriana. En este sentido, la espacialidad en su acepción
más amplia, es decir, no sólo como el escenario en que se desarrolla
la trama, sino como un factor que, en sus múltiples manifestaciones,
sea como un entorno natural o de factura humana, como punto de
partida o destino, como un lugar regido por una lógica extratextual
reconocible o pautado, por el contrario, por leyes autorreferenciales
fungirá como nuestra brújula por este universo textual.
Puertas y máquinas
“Entro al ropero y cierro la puerta desde dentro” se lee en “La
máquina de pensar en Gladys (negativo)” (Levrero, 2019, 110);
relato final del primer libro de cuentos de Levrero intitulado
La máquina de pensar en Gladys (1970). Éste último también es el
título de la narración inaugural que de forma simplista pudiera
ser interpretada como la versión positiva de una historia que,
en ambos casos, resulta breve y extraña: una suerte de pase de
revista efectuado a la disposición del mobiliario y al orden de
los elementos constitutivos de la vivienda del protagonista antes
de dormir. Levrero consigna con toda naturalidad “la máquina
de pensar en Gladys” que, en ese instante, “estaba enchufada y
producía el suave ronroneo habitual” (Levrero, 2019: 19). Esta
poderosa irrupción en un horizonte doméstico anodino me remite
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a ese tipo de enunciados que Michel Foucault alude (citando a
Borges) en el prefacio de Las palabras y las cosas (1968) en la medida
que no es posible representarnos esa máquina de una forma precisa,
concreta, a diferencia de esa casa cuyos componentes nos resultan,
sin mayor esfuerzo, imaginables.
Empero, esa inconcebible máquina de pensar y la puerta más
común en los cuentos de Levrero están separados por una frontera
mucho más estrecha de lo que pudiera suponerse. ¿Qué nos aguarda
tras la fachada más simple de lo cotidiano? ¿qué acontecimientos se
concatenarán tras la acción mínima de girar una perilla para franquear
un umbral metálico o de madera? Realidades de distinto signo
coexisten en ese desplazamiento mínimo que lleva al personaje a la
recámara y/o al ropero una noche cualquiera con la única finalidad
de conciliar el sueño. Puertas que se cierran tras o frente a él, pero
al fin de cuentas, la colisión entre los dos órdenes se puede suscitar
en cualquier momento:
Por la madrugada desperté inquieto, un ruido desacostumbrado
me había producido un sobresalto; me ovillé en la cama y me
cubrí con las almohadas y me puse las manos en la nuca y esperé
el final de todo aquello con los nervios en tensión: la casa se
estaba derrumbando (Levrero, 2019: 19).

Por su parte, el desenlace en “La máquina de pensar en
Gladys (negativo)” también es calamitoso:
Por la madrugada me despierto tiritando, alguien ha abierto la
ventanita del ropero y tengo fiebre, estoy bañado en sudor y me
duele el ojo izquierdo, pido a gritos un médico o una ambulancia,
pero estoy en medio de un campo desolado y no hay quien escuche
mis gritos (Levrero, 2019: 110).
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La realidad externa puede ser avasallante, no sólo en su
manifestación ostentosa y violenta, sino también en su indiferencia
y trastocar con la misma fuerza el mundo preexistente y, además,
toda tentativa ulterior. “En mi dormitorio” -se lee en “La máquina
de pensar en Gladys”- “le di cuerda al despertador, comprobando
que la hora que indicaba coincidía con la del reloj de pulsera en mi
muñeca, y lo puse para que sonara media hora más tarde a la mañana
siguiente (porque había decidido suprimir el baño; me sentía un
poco resfriado)” (Levrero, 2019: 19) y, en la versión adjetivada como
negativa el protagonista refiere: “entro al dormitorio y encuentro en
mi cama a la mujer, desnuda; promete despertarme mañana a la hora
de siempre” (Levrero, 2019: 110).
En “La casa abandonada” se resalta la importancia que
también juega en los cuentos de Levrero la espacialidad urbana y no
sólo la rural que se enseñorea en su vastedad inmutable:
En una calle céntrica, poblada en general por edificios modernos,
se ve, sin embargo, una vieja casa abandonada. Al frente hay un
jardín, separado de la vereda por una verja; en el jardín, una fuente
muy blanca, con angelitos; la verja parece una sucesión de lanzas
oxidadas, unidas entre sí por dos barras horizontales; de afuera,
se ve de la casa un ex-rosado, actualmente muy sucio y verdoso,
que corresponde al frente, y algo de una persiana muy oscura.
Esta casa interesa solamente a algunas personas que caen bajo su
influjo; estas personas, entre las que me incluyo, saben de algunas
cosas que allí suceden (2019: 26).

En strictu sensu, no sólo personas coinciden en esa propiedad,
porque en dicho relato también se alternan el registro realista y otro
decididamente fantástico. Estas transiciones en la cuentística de
Levrero pueden ser graduales o súbitas, pues, como ya he apuntado,
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con frecuencia la distancia entre ambas está simbolizada apenas por una
puerta, así sea una puerta secreta como acaece en “El sótano” (Levrero,
2019: 38-65). Abro un paréntesis para resaltar la coetaneidad entre
esta última narración y La ciudad (1970), porque con independencia de
que el libro de cuentos en que se incluye y la opera prima novelística de
Levrero fueron publicados originalmente el mismo año, la redacción
de ambas se sitúa en torno a 1966, es decir, en la etapa formativa de
Levrero como escritor; época en la que, en palabras del propio autor
uruguayo, su literatura era una simple “traducción” (Matus, 2013:
197), e inclusive, un “plagio” (Bruno, Galione y Bonino, 2013: 138)
de la de Kafka.4 Resalto esto porque ese inmenso espacio vegetal que
figura en “El sótano” y al que Carlitos accede por la referida puerta
está poblado por jardineros con infinitas gradaciones y por insectos
que son únicos en su género. (Levrero, 2019: 50). Esas presencias, a
mi juicio, se asemejan a esos representantes de la ley que figuran en
la literatura kafkiana (Kafka, 2004: 237-239) y, particularmente, el
insecto Titus (figura clave en la narración en la medida que revela la
estrategia que el niño debe seguir ante el jefe de jardineros para poder
retornar a su mundo) podría formar parte de ese bestiario compuesto
4 Y con ello, no quiero insinuar que en algún momento dicha influencia
desapareció por completo, sino que sí es perceptible su modulación en la
medida en que Levrero fue encontrando un registro propio que, a mi juicio,
marcará su distancia más significativa con Kafka en lo concerniente a la
falta de solemnidad en el registro autobiográfico. Antonio Muñoz Molina, en
cambio, advierte desde ese libro inaugural un deslinde entre ambos escritores:
“En Mario Levrero yo intuyo un fondo más denso de amargura: la mujer
rozada y casi ofrecida y de pronto inalcanzable, la búsqueda por un laberinto de
pasillos y puertas cerradas y escaleras sumergidas en la oscuridad, los campos
desolados sin huella de presencia humana, la carretera que no parece que lleve
a ninguna parte, el tren con las puertas cerradas” (Muñoz Molina, 1999:14).
En cualquier caso, lo cierto es que Levrero infravalora en términos absolutos
la originalidad de su aporte frente a una obra que admiraba intensamente.
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por especies únicas, como aquella que figura en el breve relato de
Kafka titulado “Un cruce” (2004: 430-431).
Pero, así como los itinerarios programados pueden frustrarse
a causa de una fuerza enteramente exógena e ineludible, o suscitarse
a causa de ésta, otras veces son los propios personajes levrerianos los
que buscan dinamitar el orden existente al erigirse como agentes de
un cambio definitivo, sin embargo, en estos casos la referencialidad
a un espacio así sea uno indefinido, anhelado, también tiene lugar,
así como las motivaciones de índole pragmática relacionadas con la
pervivencia que orientan algunos desplazamientos. Ahondaré sobre
estas temáticas en lo sucesivo.
Éxodos y fugas
El protagonista de “Nuestro iglú en el Ártico” encarna la
fuga programada y, aunque el sitio de arribo aún esté indeterminado
su intención de desplazarse es firme y está alentada por una
motivación afectiva, pero el destino último, insisto, es incierto y
hasta intercambiable en su morfología:
-Vamos- le dije a la mujer, tomándola del brazo. Vamos a
descolgarnos por una ventana y a correr por los tejados, hacia
los parques -le dije-. Vamos a huir de esta casa, de esta ciudad, de
este país, vamos a donde nadie jamás pueda hallarnos, una choza
perdida en las islas tropicales, o al nevado pico de la montaña,
vamos a navegar por mares desconocidos, a enfrentar los vientos,
guiados por las estrellas, busquemos un lugar en el mundo,
nuestro iglú en el Ártico, una caverna próxima a un volcán, ese
lugar donde a nadie se le ocurra buscarnos (Levrero, 2019: 301).

En otras ocasiones, los itinerarios en los cuentos de Levrero
son de carácter fortuito y, por ende, el destino al que se arriba es
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inesperado, aunque no por ello necesariamente desconocido. A partir
de la manipulación del mecanismo interno de un encendedor, en
“La calle de los mendigos”, el protagonista arriba a una rúa familiar:
“Es la calle de los mendigos -pienso-, y doy vuelta la esquina y veo
la fuente de luz -un farol-, y por encima las estrellas. En efecto,
hay mendigos suplicantes y con ulceraciones en brazos y piernas,
la calle es empedrada, y empinada; los comercios están cerrados,
las cortinas metálicas bajas” (Levrero, 2019: 24). ¿Es el encendedor
una metáfora de la positividad y negatividad comprimidas hasta el
máximo dentro del ser humano y, que aguardan una fisura mínima,
para emerger y recobrar su dimensión genuina? ¿Esa pretendida
“solidez” del yo es el verdadero “desafío” que Levrero encara a pesar
de saber que la “falla” permanecerá oculta (Levrero, 2019: 21)? Es
probable que, en ambos casos, la respuesta sea positiva:
A esta altura, pienso que me va a ser muy difícil volver a armar
el encendedor; quizás ya no pueda volver a usarlo. Pero no me
importa; la curiosidad por el mecanismo me impulsa a seguir
trabajando; ya no me interesa averiguar la causa (y creo que ya no
estoy en condiciones de darme cuenta de dónde está esa falla), sino
llegar a tener una idea de la estructura de ciertos encendedores
(Levrero, 2019: 22).

¿Cómo puede verificarse una traslación verosímil desde la
interioridad del encendedor hasta la calle de los mendigos? Esa
es la gracia de buena parte de la cuentística levreriana: conjugar
una descripción meticulosa que torna fácilmente asequible una
experiencia rebosante de cotidianidad con acontecimientos rayanos
en el absurdo y lo parapsicológico y con finales que recuerdan a esa
matemática de las soluciones singulares ambicionada por Robert Musil,
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a juicio, de Italo Calvino (2005: 75),5 es decir, repelentes a una
seriación, a un parámetro que permita entreverlos y vincularlos de
forma definitiva a otros ceses de la continuidad narrativa que Levrero
ha juzgado pertinentes una vez que la incertidumbre y complejidad
que atañen a lo genuinamente humano ya ha sido consignada y, por
ello, creo que viene al caso retomar nuevamente a Muñoz Molina,
pues, lo que señala en relación a La ciudad tiene resonancias en buena
parte de la cuentística levreriana: “e intuimos que posee una lógica
oculta, pero en apariencia los hechos y los lugares no se organizan
en un sentido previsible” (1999: 12).
Con Levrero ahondamos, pues, en el misterio de lo humano
y por una vía de doble sentido en el que no pocas veces se dan cita
autobiografía y ficción. En “Historia sin retorno N° 2”, el protagonista
se empecina en deshacerse una vez tras otra de un perro que insiste
en convertirse en su mascota. La primera de esas tentativas fracasadas
consistió en que el animal fue llevado a un bosque y “atado con una
piola que pudiera romper con un poco de perseverancia” (Levrero,
2019: 25). Décadas después, en El discurso vacío, Levrero consigna que
5 Cabe indicar, que el comentario de Calvino tiene su origen en el deslinde
que realiza entre las obras de Carlo Emilio Gadda y Robert Musil; no obstante,
la propia visión de Robert Musil acerca de la orientación que debía observar
la crítica literaria respecto a la estética autoral, me parece que abona a la
comprensión de la problemática planteada respecto a Levrero: “Una mejor
manera de contemplar la literatura sería no sintetizarlo todo en función de lo
que ya existe… Sino desplegar unas junto a otras tan sistemáticamente como
fuera posible las singularidades –aquello en lo que el autor no se repita diez
veces, ni la época mil-. Se obtendría como perfil la curva límite de nuestros
sentimientos e ideas, la línea de conexión de los puntos finales de todos los
caminos, donde se cortan frente a los que aún no se han dado. De esa forma
habría desplazamientos en diversas escalas de rangos, y me parece que en
conjunto se alcanzaría el único modo de observación cuya sistemática es
verdaderamente instrumento de una voluntad de progreso” (1992:322).

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abrió de forma gradual un pequeño orificio en la cerca de su casa en
Colonia del Sacramento, de tal modo, que el perro Pongo “conquistara
por sí mismo su libertad” (2019: 54). Para Levrero no pasó inadvertida
la semejanza entre esta última acción y la búsqueda de su propia
libertad (2019: 56-57), pero, en cambio, no existe constancia de que
hubiera rememorado el parecido entre aquella acción que apelaba a la
voluntad de la entonces mascota familiar con aquella otra consignada
en una de sus primeras ficciones. La coincidencia, creo, le hubiera
divertido en grado sumo.
Otras veces, el desplazamiento es apremiante, e involucra a
una colectividad, como en “Las sombrillas”. El éxodo emprendido
por los habitantes de una pequeña localidad costera está determinado
por la extraña y súbita retirada del mar. Es sugerente la referencia
espacial a Buenos Aires (Levrero, 2019: 214), porque enfatiza el
contraste referido entre la vida citadina y la que se desarrollaba en
esa remota espacialidad:
Cuando alguno de nosotros tiene que ir a la ciudad, por algún
trámite administrativo, no puede resistir allí mucho tiempo. En un
par de horas se va poniendo pálido, demacrado; sus movimientos
son torpes y algo convulsos. A la hora de la puesta de sol, se torna
melancólico; la infelicidad lo envuelve y lo estrangula. Todas las
cosas de la ciudad cobran una hostilidad insospechada, y quien ha
debido pasar la noche en un hotel de la ciudad, si logra conciliar el
sueño es acometido por horrendas pesadillas (Levrero, 2019: 213).

Esta aguda metamorfosis física y anímica se contrarrestaba
paulatinamente una vez que se regresaba a ese pueblo regido por un
destino marino. En “Las sombrillas” la partida está, pues, motivada
por el repliegue del mar, en cambio, en “Gelatina” los constantes
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desplazamientos a lo largo de una ciudad que tiene como referente a
la capital uruguaya, están motivados por el incesante avance de una
masa informe que inmovilizaba y asfixiaba a sus habitantes y, a causa
de ello, se ensayaban intervenciones constantes en el espacio urbano
para advertir de su posible arribo (Levrero, 2019: 95). La vacuidad
o la saturación del espacio son, en la misma medida, factores para
que una comunidad decida movilizarse o para que los habitantes
de una ciudad entera se mantengan en constante tránsito dentro de
ella o “en busca de nuevos horizontes” (Levrero, 2019: 104), de una
ciudad que, por ejemplo, no sólo tenga la apariencia de estar viva,
como la que figura en “Los muertos”:
Así, llegué impensadamente a la calle principal, donde de
pronto todo cambiaba de color y de ritmo. La ciudad muerta
o dormida parecía concentrar en ese puñado de cuadras
todo el empeño por disfrazarse de vida; letreros luminosos
relampagueantes, lucecitas de colores que corrían siempre en
el mismo sitio, vidrieras exuberantes de mercaderías novedosas
y gente, gente, gente caminando con dificultad entre gente,
gente que uno no sabía que existe hasta verla allí, con esas
caras extrañas, producto de quien sabe qué sucesión de
disparatados mestizajes; la gente de los sábados a la noche y
los domingos a la tarde, los que trabajan quién sabe dónde
durante toda la semana y aparecen los fines de semana por el
centro; hay búsquedas febriles en los ojos saltones, aindiados,
siempre como con hambre – y yo sentía un envaramiento en
los músculos de la espalda, una presión de terror sobre la nuca,
y trataba de dejarme llevar entre la gente sin tenerla en cuenta,
sin asimilar el horror de esas vidas maquilladas, pero aunque no
las mirara las sentía, las olía, era invadido por vahos pegajosos
de perfumes con olores sexuales concentrados, olores que
trataban de tapar otros olores (Levrero, 2019: 442).

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La gelatina invisible e informe, aunque no inolora, condensada
en esa multitud fatigada, emancipada sólo de forma provisoria de
su extenuante rutina laboral y que se moviliza con fines lúdicos el
fin de semana en el corazón comercial de la urbe donde hay otros
empleados que no corren con la misma suerte, pues, el imperativo
económico termina por absorberlos y hacerlos partícipes de una
geografía deshumanizada:
Y habían quitado todos los árboles de la calle principal y rellenado
los huecos con baldosas, y los carteles publicitarios se apilaban sobre
los carteles publicitarios, la luz artificial corría y relampagueaba
por circuitos cerrados repitiendo mecánicamente, absurdamente
sus triviales mensajes, y la gente se paseaba, mezclándose, desde
una punta a la otra de la calle, mirando y exhibiéndose, exhibiendo
sus ropas y sus radios y toda la extravagancia que por fin se había
hecho popular y colectiva (Levrero, 2019: 442).

Décadas después, ya instalado nuevamente en Montevideo,
Levrero criticará explícita y sistemáticamente en sus colaboraciones
para la revista montevideana Posdata a la publicidad como el rasgo
distintivo y omnipresente en la cotidianidad de una urbe que
transitaba hacia el siglo XXI:
Entro a una carnicería como parte de mi engorrosa exploración
del barrio, porque ya es inútil que intente una vez más en los
supermercados: llego hasta la puerta y allí mismo la publicidad
estúpida y machacona vociferada por los parlantes me pone una
mano en el pecho y me empuja hacia la calle. Como muchos otros
comercios, en los últimos tiempos los supermercados se han
transformado en una máquina de picar cerebros (Levrero, 2013: 59).

La violencia visual y auditiva devino por esta vía en motor
involuntario de reflexiones, e inclusive de formulación de hipótesis de
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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

aliento existencial: “Ese ruido que invade la ciudad, cada día con mayor
fuerza, esos altoparlantes, esa violencia sonora que hay por todos lados,
¿no obedecerá a razones parecidas? ¿No se estará tratando de tapar
algún dolor intolerable?” (Levrero, 2013: 156). Esta dimensión política
hace acto de presencia de una forma mucho más sugestiva en algunos
de sus cuentos, por ejemplo, en la persistencia de localidades aisladas,
comunicadas apenas por un único e irregular medio de transporte de
largo alcance como el ferrocarril: “Hace varios días que estoy en ese
pueblo, esperando el tren. Es como un pueblo perdido, olvidado, como
un pueblo fantasma del lejano oeste. Parece estar a miles de kilómetros
de cualquier otro lugar habitado, parece enclavado en medio de un
desierto; un pueblo que nace por accidente, por azar, o por la voluntad
de un solo hombre”. (Levrero, 2019: 338). Se tiene claro cuál es la meta
(Siukville), pero los medios parecieran confabularse para hacer de una
escala el destino último, aunque en otras narraciones, más que de un
itinerario suspendido pareciera tratarse de un eterno retorno.
El mito de Sísifo
En “El inspector”, Levrero consigna el fracaso de un viaje que, no
obstante, reemprende siempre:
Hablo de esa lenta y tortuosa aproximación a mi verdadero
yo; aproximación que, sin embargo, en los últimos tiempos
no encuentro real; veo todos los ajustes y afirmaciones como
revestimientos caprichosos de las mismas vueltas en torno a un
eje central, pero que siempre esquivan a ese eje, y que con el
paso de los años no me voy aproximando a ninguna otra cosa
que al fin de mi ciclo vital y que, si por momentos obtengo la
ilusión de una proximidad, o quizás se trata de una proximidad
real, ella no se debe a los ajustes o correcciones nacidos del
pensamiento o de la discusión, sino a determinados estados

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

ánimo independientes de toda relación con otras cosas interiores
o exteriores (2019: 467-468).

Esta circularidad incesante, esta travesía imposible de coronar
que deviene en fuente continua de desencanto para el personaje nos
coloca de lleno ante una posible proyección autobiográfica:
El inspector insiste en cosas concretas y explicaciones lógicas,
quiere un itinerario exacto de mis pasos, cosa que yo no puedo
darle, aunque quizás podría si quisiera hacerlo; pero me niego
íntimamente a concederle a este hombre el derecho a fijarme
una norma de vida, a utilizar una memoria que no quiero utilizar;
y darle una respuesta significaría sentar un precedente para el
futuro, crearme la obligación de anotar cada uno de mis actos y
el momento preciso en que los realizo, porque de nuevo puedo
verme envuelto en un procedimiento policial y no se aceptaría
que presentara una imagen de mí mismo distinta de la actual.
Es curioso cómo los demás nos exigen una persistencia irreal
de la identidad, nos adjudican ideas inamovibles a causa de un
pensamiento casual, que a la hora o al día siguiente es destruido
por otro contradictorio, o se utiliza una frase desafortunada o
dicha sin convicción o por una convicción momentánea para
atribuirnos todo un sistema de ideas que no poseemos; incluso se
utiliza una verdad dicha en un instante, que al instante siguiente
pasa a ser una mentira (Levrero, 2019: 468).

¿Es Levrero quien habla por boca de ese acusado que
enfrenta una exigencia de rememoración veraz que, a su vez, tendría
que manifestarse en un orden discursivo sin fisuras que reflejara una
continuidad espacial y temporal exenta de puntos ciegos? No se debe
ignorar la crítica a la ilusión biográfica (Bourdieu, 2011)6 contenida en
6 En “Entrevista Imaginaria” (Gandolfo, 2013: 91-105), valiéndose del recurso
literario de devenir en su propio interlocutor, Levrero satiriza, entre otras
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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

estas líneas, pero tampoco habría que reducirlas a una dimensión
estrictamente programática, pues, la del autor uruguayo no es una
literatura de tesis, pienso que, más bien nos encontramos ante otro
cruzamiento entre ficción y autobiografía y en este sentido, me
parece certera una observación de Arthur Koestler que considero
extrapolable a toda escritura del yo: “puede haber tanto ritmo y tanta
armonía en las oscilaciones de un péndulo como en la rotación de
una rueda sobre un eje pulido” (Koestler, 1973: 65): la cuentística
de Levrero gira con frecuencia sobre ese eje pulido por el roce de
la cotidianidad, pero cada tanto, se patentiza también el deseo de
interrumpir súbitamente esa rotación (o de consignar, por el contrario,
un anhelo que ya se ha verificado): “Estoy harto -repetí- Voy a juntar
dinero para irme a París. Merezco morir en un lugar más hermoso
que éste” (Levrero, 2019: 201), se lee en “Todo el tiempo”. Un par
de años antes, el Levrero de carne y hueso había partido hacia la
capital francesa, pero de los detalles de esa odisea amorosa nos
enteraríamos sólo de forma póstuma con la publicación de Burdeos,
1972 (2015).
A propósito del aludido “Todo el tiempo” habría que resaltar
ese mantra que abre y concluye el relato, pues, me parece ilustrativo
de esa circularidad incesante a la que puede llegar a reducirse la
existencia humana “Cuando creía que todo había terminado, todo
recién comenzaba” (Levrero, 2019: 192); “pero, cuando creíamos
que todo había terminado, todo estaba recién por comenzar”
(Levrero, 2019: 208). Lo cierto es que bajo ese imperativo la vida
cosas, el desmedido interés biográfico observado por algunos de sus críticos
y, particularmente, la tentativa de que su obra se corresponda a cabalidad con
su itinerario vital.

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transcurre como si se estuviera “en medio de un largo proceso de
mudanza” (Levrero, 2019: 196) y para trascenderlo a veces basta
un poco de arrojo y que la suerte nos sonría, o al menos eso es
lo que se sugiere en “Novela geométrica”: “Visité muchas figuras
ya transitadas, regresé muchas veces al círculo, y luego experimenté
saltar hacia figuras desconocidas, inventadas, que dibujaba con
prolijidad, previamente, en mi imaginación. También así funcionaba
el sistema” (Levrero, 2019: 486).
Las aventuras del ingeniero Levrero (a manera de conclusión)
La cuentística de Levrero está, como espero haber ilustrado, marcada
por múltiples itinerarios que, a su vez, se entrecruzan de forma
constante con su ensayística autobiográfica y también con su escritura
novelística. Estas intersecciones nos permiten repensar los límites de
la fabulación o la congruencia de los desenlaces en su escritura, así
como la fundamental importancia que la espacialidad tiene en ella y que
se patentiza, precisamente, en esa necesidad que sus personajes tienen
de estar en perpetuo desplazamiento hacia destinos planeados o aún
por definir; viajes iniciáticos o vitales en términos de pervivencia hacia
esas ciudades o pueblos cuya extrañeza y fantasmagoría se asemejan
a la obra inconclusa de un ingeniero. Levrero, por cierto, es el autor
de, entre otras, una historieta intitulada Las aventuras del ingeniero
Strúdel. Sobre ella, rememora:
Esta serie se inició en Burdeos, no sé bien por qué. Sé que no
podía escribir; apenas empezaba algo, el teclado de la máquina
francesa me irritaba porque era apretar una tecla y aparecer el
acento circunflejo, el punto y coma y no sé qué más, y no había
forma de poner una tilde decente (claro que esta razón no es la
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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

única; había muchas otras, como por ejemplo el desconcierto
que siento siempre que no estoy en mi casa). El hecho es que
me puse a dibujar, y por suerte (porque dibujar es terapéutico) el
impulso continuó al regreso, al menos durante un tiempo bastante
largo. Quería hacer una historieta que más bien pudiera verse
como un todo, de un solo golpe de vista; que en ese golpe de
vista se captara todo el sentido (o sin sentido) de la historieta. Es
decir, estaba pensando en términos plásticos; quería que pudiera
mirarse como un cuadro. No lo conseguí del todo, al menos en
este primer capítulo. También quería que los globitos formaran
parte del dibujo casi como personajes, y no que se limitaran a
encerrar las palabras que alguien pronunciaba o pensaba (Levrero,
2016: 73).

La organización de la textualidad en Las aventuras del
ingeniero Strúdel está supeditada a la imagen. La parte gráfica llega
deliberadamente a subsumir, fragmentar o invisibilizar el texto, es
decir, las líneas que, teóricamente, deberían explicar la narración.
Y, con independencia de si esta propuesta estética consigue o no
el efecto visual ambicionado por Levrero, lo que resulta indudable
es que nos exige una lectura multidireccional: vertical horizontal y,
sobre todo, transversal. La espacialidad en la cuentística levreriana
puede ser leída también de forma múltiple y es lo que he intentado
en este ensayo a partir de los tópicos recurrentes y las afinidades
entre ella y su ensayística autobiográfica y sus novelas. Sin embargo,
cabe precisar que ni el registro más personal de Levrero podría
explicarse sólo en función de una horizontalidad consuetudinaria ni
la más elemental de sus ficciones como un mero artificio estético
que desciende desde una verticalidad imaginativa, en virtud de que
el ingeniero Levrero evitó siempre los elementos prefabricados en la
construcción de su edificio escritural.
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

El signo poético y su desplazamiento performático:
la poesía de Carmen Berenguer
The poetic sign and its performative displacement:
the poetry of Carmen Berenguer
Gonzalo Rojas Canouet
Universidad San Sebastián (Chile)
grcanouet@gmail.com

Fecha de entrega: 24-11/-2021 / Fecha de aceptación: 11-2-2022

Resumen. Este trabajo analizará cuatro obras de Carmen Berenguer

(Bobby Sands desfallece en el muro, Huellas de siglo, A media asta y Sayal
de pieles) como un corpus que representan un momento fronterizo
en la historia política y cultural en Chile: la dictadura y el retorno
a la democracia, esto es, el paso de la instalación y continuidad del
modelo neoliberal y de la globalización. Por lo anterior, Carmen
Berenguer, experimenta desde la escritura poética la crisis de estos
momentos de la historia nacional, “roba” las imágenes del paisaje
neoliberal y las devuelve críticamente, desobedeciendo al lenguaje,
descomponiendo su uso y llevándolo hasta los límites confusos entre lo semántico y lo fónico. Para dar cuenta de este proceso, se utilizarán elementos teóricos de la diferencia de Deleuze y repertorio
y archivo de Taylor.
Palabras clave: Poesía chilena- Performance- Poesía experimental

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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

Abstrac. This work will analyze four works by Carmen Berenguer (Bobby
Sands desfallece en el muro, Huellas de siglo, A media asta y Sayal de pieles) as a corpus that represent a border moment in the political and cultural history in
Chile: the dictatorship and the return to democracy, that is, the step of the
installation and continuity of the neoliberal model and of globalization.
Therefore, Carmen Berenguer, from poetic writing, experiences the crisis
of these moments in national history, “steals” the images of the neoliberal
landscape and returns them critically, disobeying language, decomposing
its use and taking it to the confusing limits between semantic and phonic.
To account for this process, theoretical elements of the difference in Deleuze and Taylor’s repertoire and archive will be used.
Keywords: Chilean poetry- Performance- Experimental poetry

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

La escritura de Carmen Berenguer es y ha sido una irrupción en
la tradición poética chilena. Sobrepasa y problematiza el formato
poema: su narratología excede y disloca, siendo ésta de un flujo
experimental constante. Su apuesta consiste en que, entre poema,
contexto, política y escrituras, el signo se desplaza: el lenguaje es
una herramienta que convoca a decir algo y, a la vez, es destituido y
agotado en su uso, en su acto comunicativo. Estira el elástico hasta
deformarlo. El signo se desplaza para construir imágenes desde
el “robo” que esta poeta realiza: sustrae del mundo neoliberal sus
palabras, gestualidades y apropiaciones culturales para desplazarlas
en el poema. La venganza es ésa.
Su escritura es amplia, desde el ensayo (Escribir, 2019) hasta
discursos (“Discurso Premio Iberoamericano de Poesía Pablo
Neruda” [2008], 2009) y su propia producción poética que habla por
sí sola. En estas páginas revisaré los libros: Bobby Sands desfallece en el
muro (2018), Huellas de siglo (1986), A media asta (1988) y Sayal de pieles
(1993). A partir de lo antes mencionado, abordaré estas obras desde
las nociones de diferencia (Deleuze, 2017), repertorio y archivo
(Diane Taylor, 2010), esto es, como un modo de contextualización
cultural y su debido rebote con la performance del signo poético
en la dictadura y la posdictadura. Desde la perspectiva de Deleuze,
es en la diferencia donde la comprensión del mundo adquiere una
potencia en el lenguaje que genera ambigüedad: tal será el objetivo
de este ensayo.
Propongo lo siguiente: el signo poético (desde la diferencia
[Deleuze] que se presenta en las imágenes, los giros y la suspensión
del lenguaje en el contexto de dictadura y posdictadura) insta a que
la poesía de Carmen Berenguer sea un acto de performance (Taylor),
entendido esto como una poesía construida desde la ambigüedad.
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

Giles Deleuze, en su libro Diferencia y repetición (2017),
complejiza un problema estético, el de la representación estética desde
lo epistemológico, y lo suma al acontecer en la historia. Esto es: invertir
lo inmanente del platonismo como modo de concebir el mundo. La
diferencia es múltiple. Es decir, funciona a priori desde el interior de un
modelo para resignificar se sentido causal. La diferencia es una potencia,
no busca un resultado, una verdad, persigue un proceso, su función. Es
lo que más tarde, Deleuze sistematizará como rizoma. La “diferencia”
tiene dos rostros (423), los cuales son distintos en grados y niveles: “una,
en extensión; la otra intensiva […] Una es una repetición de exactitud y
de mecanismo, la otra, de relación y de libertad” (423).
La diferencia existe en tanto potencia su función en lo que
desea representar: invierte la representación, liberando la potencia
del pensamiento: “la diferencia no se reconquista, no se libera sino al
cabo de su potencia, es decir, por la repetición en el eterno retorno
[…] Lo que elimina es lo Mismo y lo Semejante, lo análogo y lo
negativo, como presupuesto de la representación” (441).
Con lo anterior, la diferencia es el dispositivo que fisura la
mónada entre una parte con otra, creando imágenes abreviadas del
mundo: un “pliegue” que se potencia y desterritorializa lo uno con
lo otro sin ninguna intención dialéctica.
En Carmen Berenguer, el signo se desplaza desde la diferencia
del material del lenguaje y no de lo que quiere representar. Su poesía
es una espuma que está en la superficie del lenguaje: pertenece al
oleaje, pero emerge. Entonces, qué diferencia quiere elaborar, es la
idea de este ensayo.
En el texto Usted está aquí: el ADN del performance (2010), Diane
Taylor estudia la performance desde el uso de rescate y transgresión
de la memoria. En especial, en un contexto del trauma histórico de
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

la dictadura argentina. Estudia la performance desde la ritualidad de
las Madres de Mayo. La tesis principal del vínculo entre protesta y
performance es la de su naturaleza reiterativa, enfatizando el aquí y
el ahora: “Dar testimonio es un proceso vivo, un hacer, un acto que
tiene lugar en tiempo real, en la presencia de un oyente que llega a
ser partícipe y copropietario del suceso traumático” (6). Desde ahí,
Taylor propone una semejanza entre la performance con la ciencia.
La noción de archivo es muy importante para el caso de este trabajo:
“Este archivo hecho por el ser humano mantiene lo que se percibe
como el núcleo duradero –registros, documentos, fotografías, textos
literarios, expedientes policiacos, huellas dactilares y evidencia de
ADN, materiales digitales, restos arqueológicos, huesos – que se
piensa como resistente a los cambios y, la manipulación política. Lo
que cambia con el tiempo, según el archivo, es el valor, pertinencia
o significado de los restos: la manera en que se les interpreta o
incluso como se los encarna” (12). Por otro lado, Taylor, propone
la noción de repertorio, la cual puede almacenarse en el archivo y,
con esto, da continuidad en el tiempo de los límites de lo “vivo”:
“Almacena y recrea la memoria “encarnada” (…) todos los actos
que suelen considerarse de conocimiento o “en vivo”, efímero, no
reproducible” (14).
La bibliografía crítica sobre Carmen Berenguer es bastante
extensa. Sobre todo de libros sobre poesía chilena, Berenguer ocupa
un espacio importante. Es una suerte de bisagra entre el Chile
moderno y posmoderno. El Chile de la dictadura y de la transición
democrática. El Chile cooperativista y neoliberal. En ese entre es
donde Berenguer ha dado en el blanco: el lenguaje, sobre todo desde
la poesía, es y será lo que representa y critique a una sociedad como
la chilena. Es el lenguaje que tendrá la función de robar las imágenes
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

del país y donaría a sus lectores. Es un acto de mano a mano. Nos
roban nuestras utopías y Berenguer les roba con su mirada sus
paisajes y reconstruye para todos nosotros.
Hay dos textos críticos que proponen una suerte de poética
escritural de Berenguer: Representación de Santiago en Huellas de siglo
(2008) de Magda Sepúlveda y en Caja de herramientas (2000) de Julio
Ortega. En el primero se destaca la imagen del prostíbulo en la
ciudad de Santiago, específicamente, desde el poema Santiago Tango:
es una huella del ingreso del neoliberalismo en donde se anuló la
industrialización nacional por el ingreso de las importaciones. El
mercado atomizó todo modo de producción. Todo se “empiela”,
se ablanda y se limpió. Como dice Magda Sepúlveda: “El mercado
ofrece tranquilidad, no hay religión o etnia subversiva, en la medida
que participan desde el interior o mirando la vitrina. Por ello, una
vez instalado el neoliberalismo no será necesaria la dictadura. Según
Berenguer, la ciudad neoliberal, tal como el burdel, no repara en la
ideología política, la religión o la etnia de los clientes” (119).
Por lo tanto, la ciudad es una vitrina del neoliberalismo. Es
el prostíbulo y sus prostitutas (quien los vende), ambos están hechos
para ser vendidos y adornados.
Julio Ortega hace un recorrido de su escritura. Su análisis se
da desde el inicio de un poema de Berenguer, Santiago Punk. Habla
de las mitologías del consumo. El nuevo orden del Chile entre el
mercado y la violencia, lo prostibular y la mercancía: “La poesía sin
embargo es consciente de su andadura civil, y al final se vuelve sobre
sí misma, exigiendo al lenguaje su mejor paisaje (31). Es una tesis
posible que afirma Ortega con respecto a Huellas de siglo. Con el libro
A media asta, Ortega plantea una madurez escritural en Berenguer.
Consciente de su devenir histórico y poético. Hay una consciencia del
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papel de la poesía en una sociedad de consumo: “Emerge ahora una
voz fresca y episódica, y a la vez poseída por el fervor de su relato,
que se mueve entre la vía civil herida y el diálogo erótico, la saga
materna, la ironía popular, y el placer de la escritura que dice tanto
como calla” (32). Para Sayal de pieles, Ortega plantea a la escritura de
Berenguer desde su uso del lenguaje hasta sus últimas consecuencias.
Dado esto desde lo experimental: una forma de hurto del lenguaje
para hacerlo acabar en sí mismo. Una vuelta de mano que Ortega lo
plantea así: “Haciendo el desenfado lúdico el eje del libro, la poeta
traza la huella del poema, sus ecos y gestos gráficos, entre blancos
y cortes que escamotean o expulsan al significado, y lo convierten
en un significante sospechoso, inquietado por su experimento sin
retorno […] La marca de la piel como tatuaje del origen, tanto
como la enfermedad, son otras instancias de un referente esquivo y
oblicuo. Al final, el lenguaje es revelado como la piel de un cuerpo de
asociaciones que pueden ser tan subvertoras como restitutivas” (3234). Finalmente, el planteamiento más decidor por parte de Ortega, es
la síntesis de la poética de Berenguer, en donde orienta a su escritura
como un acto dual “escribe desescribiendo”, “un robo del fuego
civil”. En acuerdo absoluto de esta figura del robo a lo que Ortega
relata de esta manera: “Se levanta un relato alternativo en la obra de
Berenguer, a través de sus fragmentos, elipsis y desplazamientos. Un
relato del horror moral y pasión vital, de subjetividad liberadora y
reafirmaciones materiales. Un canto de la tribu convocada por sus
nombres más propios. Por lo tanto, si esta poesía se levanta desde
un espacio que construye como alterno a los lugares socializados
del discurso, se anuncia allí en tanto habla henchida de otras voces.
Así comunica la textura de la intimidad del presente (…) Por eso,
empieza borrando al lenguaje en el mismo momento en que lo
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enuncia. Carmen Berenguer escribe describiendo. Su escritura es un
arrebato, un robo del fuego civil” (35- 36).
Performance, diferencia, repertorio y archivo
Bobby Sands desfallece en el muro (2018) tiene un formato de diario de
vida. Son cuarenta y dos días anotados de sesenta y seis días que
fueron en realidad. Son días de la huelga de hambre de Bobby en la
cárcel, condenado por terrorista y miembro del IRA.
De los días vividos en la huelga a los relatados es el tipo
de discurso que este libro contiene: no es continuo, orgánico. Está
elaborado a saltos. Por lo tanto, este formato es pura enunciación
poética desde otro, la voz de la poeta Berenguer. Resignifica editando
la voz de Bobby Sands. Sus enunciados que a su vez van tejiendo
relatos, están cargados de angustia asociada a la huelga de hambre.
Palabras como pan, fermento, saliva, maíz, estómago y hambre
connotan un tono decidor en la puesta en escena del relato:
“El absoluto rigor del hambre” (16)

Lo anterior, se une a una conciencia de la muerte. Lo que
está vivenciando en su relato es el accionar del fascismo (los “negros
cuervos”) que silencian la libertad (“alondra que en primavera, lo
es todo para nosotros”, 9). Morir es el relato del acto agónico del
mismo Bobby Sands, de Irlanda, del mundo y la libertad:
		
“Día 44
Entrego mi vida como una acción de amor
Me entrego a una agonía lenta
Como único modo de cambiar
La pólvora por jardines de paz
Como única forma de esperar la alondra

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Y nuevas primaveras
Como único sostén para limpiar
Las heridas de Cristo torturado” (26)

Este libro, desde la lógica de la performance, es una puesta
en escena del repertorio, el diario de vida hablando de la muerte, el
cual archiva el acto de libertad frente a la injusticia. Vivifica en el
acto poético un hecho referencial que connota el relato poético
desde lo performático. Como ya se ha dicho, Berenguer “edita” a
Sands, enunciando su relato como tribulación hacia Sands. Dicha
aflicción es un archivo de la situación adversa de Bobby Sands.
Berenguer, experimenta performáticamente la aflicción de Sands
como un modo de liberación a través de la poesía:
“Mañana es el undécimo día
Y hay un largo camino que recorrer
Alguien podría escribir un poema
De las tribulaciones del hombre
Yo podría, pero ¿cómo terminarlo?” (33)

Berenguer ocupa el repertorio referencial de Sands y lo
transforma en un archivo vivo desde la poesía. Escenifica el dolor,
cargándolo de poesía, cruzándolo con enunciados políticos. Esto es:
ambos poetas, Sands y Berenguer, se cruzan y se desplazan entre el
repertorio y el archivo performático. Berenguer se hace parte de la
tribulación. “¿Cómo terminarlo?”, la poeta continúa y pone en escena
el trabajo y la causa de este poeta condenado. La tribulación es la
continuación y resignificación: vivifica el testimonio de Sands y le da
una nueva presencia. Resignificar es la acción poética performática. Es
la diferencia de Deleuze que se da en el texto. La tribulación es el acto
de la diferencia. Sands es resignificado por Berenguer, es una extensión
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de libertad y la poesía es la que enmarca el desplazamiento del signo
aflictivo. Invierte el acto representativo del dolor, convirtiéndola, desde
la diferencia, una nueva potencia creadora. La performance escritural
crea una nueva representación. No la análoga como presupuesto de lo
representado. “¿Cómo terminarlo?”, es un desplazamiento de la poesía
hacia la libertad. La poesía en su función escritural toma y continúa
hechos traumáticos y los renueva: Berenguer desterritorializa la muerte
de Sands en un canto de homenaje libertario. La poesía tendría, por lo
tanto, una función política: contrasta lo referencial, connotando en lo
poético como hecho vivificado. Actualiza el archivo desde la poesía.
Berenguer hace consciente la muerte de Sands, revitalizándolo en la
poesía. Expande lo ficcional como un hecho vivo. No reduce la ficción
la ficción como un acto representativo. La tribulación es la continuación
de la tarea de la poesía: resignificar el dolor humano. El testimonio desde
la poesía toma un sentido y un valor político: la denuncia y la esperanza
desde el dolor. El lenguaje como acto comunicativo, lo reduciría solo
a un dato o a un hecho referencial. La poesía disloca lo anterior desde
la subjetividad: toma posición de una voz martirizada a lo colectivo. El
acto poético es la verbalización hacia un dolor colectivo. El fascismo en
Sands es el fascismo en todos nosotros.
La poesía permea una acción singular en un acto colectivo. El
intermediario poético, en este caso Berenguer, lo concreta en la poesía.
El poeta debe ser consciente de su presente histórico y, su tarea, es la de
crear una nueva imagen, una diferencia, ha de ser leída en ese presente
y en el futuro. Crea un archivo que se almacena en la subjetividad hacia
un sentir colectivo: la poesía como acto político de redención del dolor,
lo resignifica en múltiples voces en el devenir histórico.
En el libro Huellas de siglo (1986) el poema “Santiago Punk” y
–quizás como título, ya que está ubicado al final del poema- “Plan de
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conquista en el café Haití” (34) del libro A media asta (1988). Ambos
poemas tratan de algo fundamental en una etapa de la poesía de
Berenguer: la dictadura política no fue solo desde el símbolo de
poder represivo, sino una dictadura del consumo que se extiende
hasta nuestros días.
El Chile del consumo, está expuesto en las imágenes que
Berenguer experimenta en su escritura: es una poeta que habla como
flâneur, pero no se queda en ese papel, experimenta en el extremo
del lenguaje –sus sonidos- las posibilidades de su habla. El flâneur
de Benjamin indica a un artista en la ciudad, dando identidades o
resignificando el paisaje citadino. Berenguer hace lo mismo, solo
que su escritura es performática. Condensa su mirada crítica al
cambio de paradigma chileno: el de la producción nacional a la
transnacional, el paisaje neoliberal de consumo como reducto de
formas de vida citadina. Desde ahí, experimenta con el lenguaje: se
detiene en la subjetividad como modo de resistencia, entendiendo
que el lenguaje se está neoliberalizando, esto es, pasa por el cedazo
de una globalización de estética. El único espacio de resistencia es
un modo de lenguaje personal que el trabajo de la poesía entrega.
Contra el mundo global es donde todos hablan igual: la captura del
otro y la administración de la paranoia social, Berenguer apuesta en
estos dos libros a lo dicho: la propia subjetividad se experimenta
desde su lenguaje homogenizado por el neoliberalismo es la lucha
que Berenguer, al ser consciente de esto, lo experimenta. Ejemplo
de esto es este fragmento de Santiago Punk:
“un autito por cabeza
Y una cabeza por autito (…)
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Sudoroso mormón en bicicleta
Aleluya la paz (...)
La alameda Bernardo O’Higgins en el exilio
Alameda de las delicias, caramelos Candy (…)
Topless cuchufletos, silicona
Rapa Nui en botellas
Colchones de agua en la cúpula
Coito colectivo” (¿)

Anteriormente, se ha dicho sobre la función del poeta y la
poesía hoy en día. Berenguer desde Bobby Sands hasta hoy, demuestra
una conciencia del presente histórico. Y el poder de su poesía está en
plasmarlo, avizorando el futuro. Descomponiendo el yo, va creando
una subjetividad que pone como primer punto crítico al lenguaje.
La poesía es resistencia política y estética de la homogenización del
lenguaje. Después se verá con Sayal de pieles (1993), que es un proyecto
que extrema lo aquí dicho. En el poema “Plan de conquista en el
café Haití” de A media asta, es el rito de la seducción modelada
como intercambio mercantil. Son los ojos y sus miradas los que van
transando, “espejeando” la transa del consumo y simulacro erótico:
“La patria querida es una boquiabierta muralla donde se
puede pintar en las periféricas zonas no soñadas por labio alguno no
mencionada por voz alguna pulsada por cuerdas que nadie mueve al
interior una sangre fresca capaz de seguir hasta que encuentre salida
por un cauce que nadie sabe gota sobre gota rozando los labios
boquilla dulce de patria fundada por quizás quienes.
Señora fundadora de pie pequeño por los pasos de los
acueductos sobre la hierba amada amante de tu señor viejo zorro
olfatero de faldeos poblados confiscando a las musas doña señora
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ayer paseabas en Ahumada pintada en tus mejillas y dos aletas de
rimmel tus ojos parpadeando al color de una cama de hotel barato
despojada doña y fundándola de nuevo por quizás quiénes.
En la tímida yerba de los faldeos el deseo bravo amantes
la ráfaga dulce de la flora fluorescentes encandilan los candiles de
los cerros en las cruces espejee la mirada de los cafecitos ojos de
la pérfida y ojos sobre ojos van flameando los nuevos valles señor
amor mío señora eres mía eres mía donde estamos en el mundillo
nuevo todo de mirra y sangre de oveja:
“Plan de conquista en el café Haití” (14)

Berenguer le “roba” al poder y a su diseño de ciudad, su
paisaje y se las devuelve inexpresivas para el propio poder. Su poesía
es el triunfo personal y con ello, el de la poesía, esto es, un colectivo.
Roba y ocupa sus diseños, pulsiones y vociferaciones de la ciudad
y lo transforma en un nuevo canto de triunfo: la libertad de la
subjetividad, el lenguaje desplazándose como quiere en un poema.
La subjetividad por la subjetividad en sí no tiene sentido.
Berenguer experimenta en su escritura performática y rizomática
para un receptor que comulgará con sus imágenes: se creará una
“comunidad” discursiva. La poesía es el acto político en donde nos
verbalizamos. Ese ejercicio fue inaugurado por las Vanguardias
Históricas. Berenguer en el espacio poético, agrega, el desecho
del lenguaje, en otra recepción. Ahonda en la performance, en
la tensión del lenguaje como acto de habla, como propaganda
neoliberal, una salida, la ambigüedad. Y con ello, las posibilidades
de constatar hechos denotativos en la historia reciente de Chile: una
fisura de representación, la voz que transa esos robos de imágenes
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

de la depredación neoliberal en un canto colectivo. La poesía como
renovación del mundo.
Un libro que cierra y abre lo experimental en la escritura
de Carmen Berenguer es Sayal de pieles (1993), libro cúspide de un
proyecto poético.
La escritura de este libro se podría caracterizar como
barroca. Se inscribe desde la ambigüedad. El material fónico tiene
un protagonismo que circula en la performance; es un devenir
de la diferencia (Deleuze): tiene dos rostros, son niveles y grados
distintos de expresión. No hay simetría entre el material fónico
con el semántico (ni sintáctico). Esa es su complejidad y su
riqueza. Julio Ortega, plantea lo siguiente: “Esta poesía resuena
como el aparato vocálico de la subjetividad nacional. Viene
de su bronca garganta, vibra en su lengua sedienta. Sibilante y
explosiva, reverbera como voz desenrraizada en la plaza pública
de este día siguiente de la taciturna civilidad chilena. Sería la voz
que despertaría para siempre a los pasajeros que, en el metro de
Santiago, guardan silencio” (35).
El “sayal”, un objeto de tela sencilla, una prenda de vestir
(de uso en el medioevo, religioso) de valor menor, rústica. “Pieles”,
es un tema central asociado a la imagen del cuerpo. El cruce de estas
dos palabras es el rizoma interno de este libro. El cuerpo rizomático
pivotea con otros elementos para “exudar” palabras. La piel de este
cuerpo discursivo se sostiene o lo cubre un sayal, una tela pobre: es
el o los cuerpos (individuales o colectivos) sostenidos en la fragilidad
de un manto precario, es el resultado del despojo y la marginalidad
del habla. El “sayal de pieles” es la membrana del habla que parlotea,
que no tiene cabida al discurso completo, por lo tanto, su relato son
frases intempestivas: es el residuo del habla en donde lo que destaca
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es el plano fónico, quedando el acto de habla incompleto, creando
pura ambigüedad performática:
“Confundidos en la microscopía electrónica
Por el ojo natural quedo.
Signo Zeta quedo
Roncha ceda
Cuelga de jeringas
Algodón moro
Esposos de plástico
Mudoso y azul.
PELLEJO DE MANCHAS
CECA DE PIELES EN EL BAJO
AMAPOLAS Y MAGNOLIAS ORMESI
Una línea cruza la pira” (38)

Se pueden unir otros textos, como TATUAJE (41), Hija
natural (43) y Mala piel (47), en donde el cuerpo territorializa y
desterritorializa con otros flujos de elementos: la “mala piel” es la
“mal hablada”, la “hija natural” a la que se le tatuó (“TATUAJE”)
un nombre, BERENGUER. Pero la escritura no queda solo en
ese desciframiento. Los cuerpos se cruzan con otros cuerpos: todo
es texto. Esta frase posmoderna, antiesencialista, corrobora que
el sujeto ilustrado, el que busca desde su valor racional e íntegro,
la verdad de las cosas: la búsqueda del ser humano está en la
contradicción y, sobre todo, en la ambigüedad. Sayal de pieles, es
también, desde la política del texto, un crujir del lenguaje, el cual
muestra sus fisuras, sus sonidos. Aquí es donde este texto hace un
festín: resiste el acotamiento neoliberal, el encapsulamiento del
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lenguaje. Sayal de pieles es un exceso de algo no medido, está en
contra del acto coaptativo, es el placer del lenguaje por el lenguaje.
Berenguer, nuevamente, roba sonidos, frases y palabras sueltas y las
reorganiza. Al hacerlo descompone y performatiza el lenguaje.
Giorgo Agamben, en su libro Profanaciones (2005), plantea
que el capitalismo ha invadido y coaptado prácticas del ser humano
que eran parte de su deseo y búsqueda: el viaje, a través de lo él
plantea como “museificación”, esto es, el turista es un consumidor
de imágenes del mundo, como un gran museo; y el erotismo, a través
de la industria de la pornografía, el deseo queda encapsulado en un
simulacro de lo erótico.
El placer del lenguaje es una resistencia en el libro de Carmen
Berenguer. Crea un intento profanatorio: no encapsula al lenguaje
en una función de acto de habla. Lo desborda y carnavaliza (Bajtín)
solo como un rizoma escritural infinito. El lenguaje se sostiene solo
en el devenir, es como la hoja del árbol que la mueve el viento.
Carmen Berenguer asalta al lenguaje, lo detona, organiza
su desastre, crea un sayal de pieles, escribiendo devenires y pivotes
resistentes al propio lenguaje.
El resultado es una función de la poesía: rescatar al lenguaje
muerto y hacerlo poema. Por lo tanto, el objeto poema es la fricción
del lenguaje. La poesía cruje: no interesa proponer qué fisura
muestra el crujido, sino más bien su sonido que representa a un
lenguaje que fue. Son “sayales” o membranas de tejidos que van
cruzándose infinitamente. La sintaxis es un estorbo. Es una frontera
de la comunicabilidad.
Desde lo contextual, Héctor Hernández, plantea algo similar
a lo dicho: “ensuciar” el discurso higiénico de los ’90 (el neoliberal),
sobre todo en poesía: “De este modo, Sayal de pieles, viene a ensuciar
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las discursividades poéticas de la década de los ’90, es decir, a
blanquear la misma transición, a macular e inquietar la factura del
propio libro y, sin proponérselo, a visibilizar un futuro a mediano
plazo que hoy, más de diez años después, podemos padecer como si
fuera un presente, como si algo hubiese cambiado de fondo” (2006).
Como se ha estado diciendo en este trabajo, Carmen
Berenguer es una poeta que roba del paisaje construido por el
neoliberalismo y lo devuelve en escritura (performática, barroca,
experimental) con otras imágenes. Son testimonios de procesos
vivos. Es lo que Diane Taylor denomina como archivo. Esos
procesos vivos, enmarcan una política del texto de esta poeta: no
recurre al preciosismo ni menos a la inmanencia. Archiva imágenes
de la dictadura y del ingreso del neoliberalismo e invierte su valor,
agudizando las fronteras del lenguaje y su economía (Sayal de pieles),
utiliza a la tribulación para hablar del proceso de la muerte de un
preso (Bobby Sands desfallece en el muro), los gestos eróticos como
intercambio de consumo (A media asta) y la cuidad de Santiago de
Chile como un gran prostíbulo (Huellas de siglo).
Por lo tanto, el “repertorio” de la poesía de Berenguer es lo
que va recreando la memoria de una ciudad y sus habitantes. Memoria
como acto efímero de estos habitantes desde sus gestualidades y sus
palabras pronunciadas en el cotidiano: privilegia el gesto, ese acto
efímero, de los seres humanos como formas de intercambio erótico,
sus carencias, sus deseos y, sobre todo, sus miradas e histrionismos.
Desde ese repertorio, Berenguer evalúa los síntomas del poder
en los cuerpos. Esto se podría entender con mayor proyección
desde Foucault con su texto Microfísica del poder (2019). Esto es: en
los pequeños gestos del cuerpo, el poder ha inoculado su acción.
Berenguer recrea, en un repertorio escritural un archivo vivo de
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

movimientos corporales y de la ciudad. La memoria actúa como
filtro de esta operación. La mirada de Berenguer es la de una cámara
fotográfica, un ojo portátil, que va retratando la crisis. Bien vendría
revisar esta idea desde Barthes a través de La cámara lúcida (2014).
Habrá momento para eso.
Este archivo de memoria es la de la desobediencia civil en la
escritura. Es la exaltación de las fronteras del lenguaje: por ejemplo,
en Sayal de pieles, se exagera su semántica hasta transformarla en
sonido.
La memoria escritural de Carmen Berenguer esta
“encarnada” en los gestos de operaciones corporales que habitan
la ciudad de Santiago. Los vivifica desde un encuentro crítico con
el paradigma económico (neoliberalismo) y cultural (globalización)
instalado en dictadura y perpetuado como modelo político hasta el
día de hoy. Los pequeños gestos del poder que Foucault nos presenta
es lo que Berenguer nos devuelve en su escritura: es la venganza
que hace desde la poesía –y que Lemebel hizo en sus crónicas-,
mostrar las aberraciones del poder y devolverles su incomodidad;
resignificar el bienestar de su modelo político como un malestar en
las motivaciones profundas del ser humano. Cierra y abre –como un
obturador de la cámara fotográfica- otros horizontes de expectativas.

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BIBLIOGRAFÍA
Agamben, G. (2005): Profanaciones. Buenos Aires: Adriana Hidalgo
Editora.
Barthes, R. (2014): La cámara lúcida. México: Paidós.
Berenguer, C. (1986): Huellas de siglo. Santiago: Ediciones Maniaristas.
___, (1988): A media asta. Santiago: Cuarto Propio.
___, (1993): Sayal de pieles. Santiago: Francisco Zegers Editor.
___, (2009): Chiiit, son las ventajas de la escritura. Santiago: LOM.
___, (2018): Bobby Sands desfallece en el muro. Santiago: Quimantú.
___, (2019): Poesía sobre poesía. Santiago: Ediciones UAHC.
Deleuze, G. (2017): Diferencia y repetición. Buenos Aires: Amorrortu/
editores
Foucault, M. (2019): Microfísica del poder. Buenos Aires: Siglo XXI.
Hernández, H. (2006): Sarcoma piel paginal. http://www.letras.mysite.
com/hh040906.htm
Ortega, J. (2000): Caja de herramientas. Santiago: LOM.
Sepúlveda, M. (2008): “Representaciones de Santiago en Huellas de
Siglo de Carmen Berenguer: La ciudad burdel”. Literatura y
lingüística, N°19. Santiago: Ediciones UCSH.
Taylor, D. (2010) “Usted está aquí”, el ADN de la performance. México:
Siglo XXI.
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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Escritoras Latinoamericanas: miradas críticas
desde el siglo XXI
Toda genealogía acusa con obviedad la preocupación por conocer
el origen, en un intento de filiación
individual. Descubrir diversas historias, definir las diferencias individuales contrarresta el efecto de
mitificación, absuelve la traición.
Margo Glantz

A mediados del 2021 me encontré moderando una mesa titulada
“Periodismo y literatura: fronteras de la hibridación narrativa” en un
evento organizado por mi colega Magdalena López. La mesa estuvo
conformada por Lorena Amaro de la Universidad de Chile, Liliana
Chávez de la Universidad Libre de Berlín y Montserrat Mera de la
Universidad Complutense de Madrid; es decir, todas mujeres. Antes
de comenzar la transmisión, Chávez nos preguntó si la mesa giraría
en torno a la escritura de las mujeres, a lo cual respondimos que
no habíamos pensando en ello como el tema central, sin embargo,
mentiría si dijera que no teníamos cierta certeza de que la discusión
derivaría hacia ese tema. Y lo hizo.
El cuestionamiento sobre si ser escritoras e investigadoras
nos obliga a hablar de la escritura de las mujeres puso en evidencia
varias aristas en torno al panorama actual no solo de la literatura
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�Michel Monter / Presentación

sino también de la investigación y crítica literarias. ¿Acaso hemos
construido un mandato en el que cuando las lectoras, escritoras e
investigadoras se reúnen es solo para discutir sobre la producción
literaria de las mujeres? Aún más, ¿acaso la categoría de “escritura
de las mujeres” alcanza a cubrir toda la diversidad de producciones
literarias? Me parece que, en principio, continúa siendo estratégico
utilizarla en orden de mostrar las ausencias, pero me preocupa
caer en los esencialismos que sitúan estas producciones casi como
un género en sí mismo, homogeneizando así las manifestaciones
literarias, sobre todo cuando se encuentran acompañadas de una
narrativa en la que se plantea que tales obras surgieron de forma
espontánea.
En el 2017, el diario español El País publicó un artículo
sobre las narradoras latinoamericanas en el que ponía la producción
de Laia Jufresa, Mariana Enríquez, Samanta Schweblin, Fernanda
Melchor, Ariana Harwicz, Gabriela Jáuregui, Liliana Colanzi, Brenda
Lozano y demás autoras en relación con aquel movimiento literarioeditorial latinoamericano de la segunda mitad del siglo pasado:
“Después de los Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio
Cortázar, entre otros, de hace más de cinco décadas, ¿hay un boom
latinoamericano en femenino?” Elipsis a la Feria Internacional del
Libro del 2021 en Guayaquil durante la cual las escritoras Mónica
Ojeda, Fernanda Trías y Giovanna Rivero mantuvieron una
discusión en la que criticaron la ligereza con la que se usa el término
boom, pues es una forma de guetización,1 una nueva categorización de
1 Peter Marcuse escribe que un ghetto es “un territorio que concentra
personas que han sido segregadas por el resto de la sociedad, ya sea por su
condición étnico-racial, socioeconómica o por su nacionalidad; a su vez, este
grupo a su vez es tratado por las clases dominantes como inferior” (1997, p. 4).

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

la escritura de la mujeres y, en palabras de Fernanda Trías, mientras
que “el tema de los hombres es el mundo, los temas de las mujeres
son los temas de las mujeres”.
En 1983, Joanna Russ publicó Cómo acabar con la escritura de
mujeres, libro en el que explica que, en una sociedad que se define
como igualitaria y en la que gozamos de una supuesta libertad,
históricamente se han conformado estrategias para “ignorar,
condenar o minusvalorar” las obras de quienes son consideradas
inadecuadas para la literatura. Estas estrategias fueron condensadas
en la portada de la primera edición del libro en 1983, en la que se
lee lo siguiente:
Ella no lo escribió. (PERO si es evidente que lo hizo…) Ella
lo escribió, PERO no debió hacerlo. (Si es político, sexual,
masculino, feminista.) Ella lo escribió, PERO mira sobre lo que
escribió. (El cuarto, la cocina, su familia. ¡Otras mujeres!) Ella lo
escribió, PERO solo escribió uno (Nellie Campobello solo publicó
Cartucho [1931]) Ella lo escribió, PERO no es realmente una
artista, así que esto no es arte (Es un thriller, una novela rosa,
un libro para niños, ciencia ficción…) Ella lo escribió, PERO
la ayudaron (el papel de Octavio Paz en la publicación de Los
recuerdos del porvenir de Elena Garro) Ella lo escribió, PERO es
una anomalía (La figura de Rosario Castellanos). Ella lo escribió,
PERO…2
Disponible en: http://www.urbancenter.utoronto.ca/pdfs/curp/Marcuse_
Segregationandthe.pdf
En los términos de nuestra discusión, el término de guetización se refiere al
proceso en el que un grupo de escritoras se margina en un espacio separado
dentro del sistema literario, entendido como la red de mercado, editoriales,
ferias del libro, etc.
2 Traducción propia de la portada de la primera edición de How to suppress
women’s writing (1983) de Joanna Russ en la que modifiqué los ejemplos del
original para adaptarlos a los casos de la historia literaria mexicana.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

65

�Michel Monter / Presentación

Estos PEROS, no son más que estrategias de guetización,
en términos de Trías, que terminan por obliterar las producciones
literarias escritas por mujeres, pero no solo eso, sino que desvanecen
el camino andado al implantar una narrativa de falsa espontaneidad.
En una adenda a la mesa de la FIL Guayaquil, citada anteriormente,
Giovana Rivero escribió en Twitter que “el término [boom] (de
profunda raigambre economicista y nuclear) anula todo camino
anterior, borra genealogías” (Rivero, 2021). Al hablar de un “boom
femenino” la estrategia utilizada parece ser “Ella lo escribió…pero
es mujer”. Incluso aunque nos conciliáramos con el concepto de
boom, no estamos ante una novedad. Liliana Pedroza menciona en
su libro Historia secreta del cuento mexicano que, durante la década de
1980 y gracias a los movimientos feministas de la época “surge un
boom de literatura escrita por mujeres”, aunque, al igual que en la
actualidad “no es que las mujeres comenzaran a escribir recién, sino
que las editoriales supieron rentabilizar los movimientos sociales
feministas y crearon en el mercado lectores de libros de mujeres para
mujeres” (Pedroza, p. 30). Ciertamente, los booms son mediáticos y
van acompañados de una maquinaria publicitaria estruendosa. En
medio del fragor, es posible interpretar como novedad fenómenos
que han permanecido oculto bajo ciertas estrategias, pero una vez
que entrenemos nuestra mirada nos encontraremos ante un tejido
vivo.
Abro con el recuento de estos episodios porque, en principio,
este dossier nació de la idea de establecer vasos comunicantes entre
las autoras latinoamericanas del siglo XX y XXI. Los artículos aquí
reunidos trazan, a muy grandes rasgos, una panorama literario en el
que los relieves, las similitudes y las diferencias se vuelven evidentes
a través de las múltiples miradas de quienes se dedican a investigar
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el vasto campo literario con la consigna primordial de investigar a
las escritoras latinoamericanas. Así, este compendio trabaja diversos
géneros: desde el ensayo de María Elena Bermúdez pasando por los
cuentos de Mónica Ojeda, Rosario Castellanos y Guadalupe Nettel,
hasta las novelas de Clarice Lispector y Orfa Alarcón.
El recorrido inicia con el primer apartado titulado
“Identidad” en el que Lluvia Olvera realiza un rescate de la obra
ensayística de María Elena Bermúdez. En la autora que la crítica
literaria reconoce como la “Agatha Christie mexicana”, Olvera
encuentra a una gran ensayista que en su época dialogó con
Octavio Paz y Samuel Ramos al tratar de desentrañar la condición
del ser mexicano. Siguiendo con los rescates, Omar Paredes se
concentra en un elemento poco estudiado dentro de la amplia obra
de Rosario Castellanos: sus cuentos. Para ello realiza un análisis
desde la concepción del espacio y la construcción de la identidad.
En el segundo apartado “Anomalías”, Joseph Cardona estudia La
hora de la estrella de Clarice Lispector desde la idea de lo abyecto, así
como Valeria Vazquez trabaja la mirada voyeur, la incomodidad y el
erotismo del cuerpo enfermo en el cuento “Hongos” de Guadalupe
Nettel. Por último, en el apartado “Violencias”, Magdalena López
analiza la irrupción de Perra Brava como una resignificación del rol
femenino en la literatura sobre el narcotráfico; mientras que Isabel
Alcántara y Álvaro Uribe presentan un trabajo sobre el sistema
literario de Mónica Ojeda a través de la experiencia de la violencia,
el trauma y del dolor como artefactos para provocar horror; y, para
cerrar el apartado y el dosier, Francisco Tijerina se hace cargo del
proceso de territorialización del cuerpo, realizado por un grupo de
narradoras mexicanas.
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�Michel Monter / Presentación

En suma, el dossier “Escritoras Latinoamericanas: miradas
críticas desde el siglo XXI” que presenta la revista Humanitas es un
esfuerzo más por continuar un diálogo con las diversas personas
que se dedican a la investigación y crítica literarias, pero, ante todo,
un diálogo con lectoras y lectores de las letras latinoamericanas.
Michelle Monter Arauz

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Referencias
Corroto, P. (14 de agosto de 2017). “El otro ‘boom’ latinoamericano
es femenino”. El País. Disponible en: https://elpais.com/
cultura/2017/08/13/actualidad/1502641791_807871.
html [Fecha de consulta: 02/12/2021].
Pedroza, L. (2018). Historia secreta del cuento mexicano. Monterrey:
UANL.
Rivero, G. [giovannarivero1]. (16 de septiembre de 2021). Estuve de
moderadora en la charla entre @trias_fernanda y @MonaOjedaF.
Sobre lo “espontáneo” del “boom” quiero completar algo que planteé
y la nota no registra [Tweet]. Twitter. https://twitter.com/
giovannarivero1/status/1438553120984948744
Russ, J. (1983). How to suppress women’s writing. Austin: University of
Texas Press.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

El ensayo de identidad en México: la perspectiva
de María Elvira Bermúdez en La vida familiar del
mexicano (1955)
The identity essay in Mexico: María Elvira
Bermúdez’ point of view in La vida familiar del
mexicano (1955)
Lluvia Georgina Olvera Coxtinica
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa
lluvia.olveracox@gmail.com

Fecha entrega: 03-1-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. En este artículo se analiza la obra La vida familiar del mexicano
(1955) de María Elvira Bermúdez (1916-1988) a través de la categoría de
ensayo de identidad. En esta obra se configuran los rasgos que conforman
la identidad del mexicano y cómo esta se constituye en el inconsciente colectivo de la sociedad y de los sujetos que a ella pertenecen: mujer y hombre.
Ante las diversas situaciones que la autora analiza y que identifica como
problemas propone una solución que contribuiría a la formación de una
sociedad más justa y equitativa que acabe con los estereotipos de género
impuestos a la sociedad mexicana por la ideología patriarcal gestada durante
años. La vida familiar del mexicano es una obra de un enorme valor literario
que contribuye a la actualización no sólo del ensayo en México sino también
brinda nuevos enfoques respecto a la identidad de las y los mexicanos.

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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

Palabras clave: ensayo mexicano, ensayo de identidad, escritura femenina, familia mexicana, mujer y sociedad.
Abstract. This article analyses La vida familiar del mexicano (1955) by María Elvira Bermúdez (1916-1988) through the category of identity essay.
Bermudez’ essay analyzes the configuration of the features that set up
the Mexican identity and how this is constituted in the collective unconscious of society and the subjects belonged to it: woman and man. The
writer dialogues with the tradition that also raised questions regarding the
Mexican identity, such as Octavio Paz and Samuel Ramos. In addition, it
observes from different points of view the role of women in public and
private spaces of family dynamics, both in the countryside and in the city.
It also determines that parenting of children influences ideologically for
the construction of machismo in Mexican society. La vida familiar del mexicano is a work of enormous literary value that contributes to the updating
not only of the essay in Mexico but also provides new approaches to the
Mexican identity.
Keywords: Mexican essay, identity essay, female writing, Mexican family,
woman and society.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
La vida familiar del mexicano fue escrito en 1955 por María Elvira
Bermúdez (Durango 1916- Ciudad de México 1988)1. Este ensayo,
tanto en el tratamiento de los temas como en extensión y complejidad,
se trata de una obra sin precedentes. Se publicó como parte de la
colección México y lo mexicano editada por la antigua librería Robredo
en 1955, bajo la coordinación editorial de Leopoldo Zea, quien, a
partir de su participación en el llamado grupo Hiperión,2 se inclinó
fuertemente hacia los estudios sobre lo mexicano. Los títulos que
pertenecieron a esa colección son: La emancipación literaria de México
de José Luis Martínez, Tres poetas de la soledad (José Gorostiza, Xavier
Villaurrutia y Octavio Paz) de Ramón Xirau, Crónica de México de Alfredo
1 María Elvira Bermúdez nació en Durango donde vivió gran parte de
su niñez. Durante su juventud viajó a la Ciudad de México para estudiar en
la Escuela Libre de Derecho y fue la primera mujer en obtener su título como
abogada en esa institución. Es probable que al ejercer su profesión se haya
sentido influenciada en su proceso creativo para incursionar en la novela y
cuento policíaco. Ha sido llamada “la Agatha Christie mexicana” por el escritor
y crítico literario Juan José Reyes y también se le ha considerado como la
primera mujer en México y América Latina en incursionar en el género policial.
Sus obras narrativas publicadas son: Soliloquio de un muerto (1951), Diferentes
razones tiene la muerte (1953), Alegoría presuntuosa y otros cuentos (1971),
Cuentos herejes (1984), Detente, sombra (1984), Muerte a la zaga (1986) y
Encono de hormigas (1987). Algunas de sus obras han sido antologadas en Los
mejores cuentos policíacos mexicanos (1955) y Antología del cuento policíaco
mexicano (1987). También escribió en varios suplementos culturales en diarios
de circulación nacional como en Novedades, El Nacional, Excélsior y México en
la cultura.
2 El grupo Hiperión se fundó en la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad Nacional Autónoma de México, conformado por Emilio
Uranga, Leopoldo Zea, Ricardo Guerra, Jorge Portilla, Luis Villoro, Fausto
Vega y Salvador Reyes Nevares, quienes tuvieron como objetivo estudiar lo
mexicano para fundar una filosofía nacional creada en México. Su principal
cuestionamiento fue la existencia de lo mexicano.
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

Cardona Peña y La vida familiar del mexicano de María Elvira Bermúdez.
La obra en cuestión se centra en analizar los aspectos
patriarcales y machistas que configuran la función de la mujer en la
sociedad. Bermúdez también rastrea los orígenes de la estructura
patriarcal y los evidencia como una problemática nacional que limita el
progreso de la sociedad mexicana. Para ello analiza de qué forma incide
el machismo en las dinámicas sociales y de qué manera se expresa en
la cultura popular, además de proponer una solución ante el problema
del machismo en México. Esas características construyen una obra de
gran solidez argumentativa que refuta textos canónicos de la tradición
ensayística en México como El laberinto de la soledad (1950) y El perfil del
hombre y la cultura en México (1934), cuya temática abordada —la identidad
del mexicano— convergen en una misma categoría.
La aceptación y recepción de una obra no sólo radica en
publicarla y difundirla, sino en que sea leída de manera crítica, sea
citada y poco a poco se convierta en un marco de referencia de
nuevas formas de pensamiento. De igual manera, se espera que
al incorporarse tangiblemente a la historia literaria de un país se
generen nuevos espacios para el conocimiento y la reflexión, de tal
modo que la sociedad actualice la visión y perspectiva respecto a un
campo específico. Desafortunadamente, no ha sido el destino de La
vida familiar del mexicano, pues al ser un texto que no ha sido valorado
por la crítica no se ha incorporado al canon nacional.
La vida familiar del mexicano como ensayo de identidad
de género
El ensayo de Bermúdez, a pesar de no ser tomado en cuenta
como parte de la tradición ensayística en México, participa dentro
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de las discusiones sobre el tema de la identidad. Por lo tanto,
debe catalogarse como un ensayo de identidad, porque bajo esa
estirpe analizan el ser de las personas que tienen rasgos culturales
en común, como el lugar de origen, la lengua y las tradiciones,
lo anterior con el propósito de caracterizar y explicar la llamada
identidad nacional. De acuerdo con las categorías de Mary Louise
Pratt, el ensayo de identidad fue escrito por hombres privilegiados
que después de la independencia de sus naciones construyeron los
ideales que representaran a un pueblo. Empero, deben considerarse
estos ensayos como una perspectiva o visión incompleta, pues falta
la otra cara de la moneda: la visión femenina. Ante ello, Pratt sugiere
que gran parte de los ensayos que escribieron las mujeres durante
los siglos XIX y XX tienen un sentido contestatario hacia lo que
escribieron sus contemporáneos varones, como se puede apreciar
en la siguiente cita:
Empleo el término “Ensayo de género” para referirme a una serie
de textos escritos por mujeres latinoamericanas a lo largo de los
últimos ciento ochenta años, enfocados al estatuto de las mujeres
en la sociedad. Es una literatura contestataria que propone
“interrumpir el monologo masculino” —por decirlo en palabras
de Victoria Ocampo— o al menos confrontar la pretensión
masculina de monopolizar la cultura, la historia y la autoridad
intelectual, como sucede con el ensayo de identidad (2000:76).

La vida familiar del mexicano se adhiere a esos principios, no
sólo por abordar el tema de la identidad desde la perspectiva de una
mujer latinoamericana, sino porque es evidente que en sus páginas
irrumpe el monólogo masculino de sus coetáneos, en este caso de
El laberinto de la soledad y El perfil del hombre y la cultura en México. De
esta manera, para los estudiosos tanto del género ensayístico como
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

de la temática de la identidad en México en la primera mitad del
siglo XX, resulta de gran utilidad tener distintas focalizaciones que
ayuden a construir un mapa más diversificado sobre los ensayos de
identidad y género en México.
El objetivo de este artículo es dar a conocer La vida familiar
del mexicano como un ensayo de género que no ha sido estudiado
con anterioridad, analizar su singularidad como ensayo de identidad
y de género, y recuperarlo para el corpus y la historiografía del
ensayo mexicano, pues forma parte de una recuperación de textos
olvidados. Asimismo, examino el tratamiento de los temas en
torno a la mujer, la problematización del machismo en México y la
propuesta final que plantea la ensayista para solucionar el problema
del machismo. Tres cualidades que quiero destacar de esta obra son:
el propósito de María Elvira Bermúdez de publicar su escrito como
libro, que además se trata de un ensayo comparado pues no aborda el
problema de la mujer de forma aislada sino en permanente diálogo
con el otro, y que abordó por primera vez con gran profundidad las
dinámicas familiares de México. La autora fue una mujer adelantada
a su época por las observaciones, la problematización, el rastreo y
solución que propuso en su obra.
La vida familiar del mexicano: aproximaciones al tema de la
identidad
Entre la década de los veinte y los treinta acontece una de las disputas
más interesantes en la historia literaria nacional que influyó, en cierta
medida, en la configuración del deber ser del mexicano. Me refiero a la
polémica nacionalista que se desarrolló en un ambiente de pugna por el
afán de conformar los rasgos que caracterizarían a los connacionales.
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Los principales grupos de intelectuales, pensadores y artistas de ese
momento histórico no lograron ponerse de acuerdo. Por un lado,
se apelaba a los valores posrevolucionarios de fuerza y virilidad,
defendidos por Ermilo Abreu Gómez, Héctor Pérez Martínez, Julio
Jiménez Rueda y Francisco Monterde, respaldados bajo los ideales
vasconcelistas representados en la novela de Mariano Azuela, Los de
abajo (1915). Mientras que el otro grupo en disputa correspondía a una
nueva generación de jóvenes: los llamados Contemporáneos, quienes
aludían a un tipo de literatura esteticista, universal y pura.3
Durante el periodo de la polémica surgieron varias obras que
abordaron el tema de la identidad del mexicano, tema que también
atraviesa el ensayo hispanoamericano. Sin embargo, gran parte de lo
que se conoce hoy en día deriva de estudios sobre la mexicanidad
centrados exclusivamente en el varón. Por lo tanto, la presencia
de la mujer como parte de la sociedad mexicana queda sesgada o
se aborda desde una perspectiva completamente masculina. María
Elvira Bermúdez no sólo fue testigo de las polémicas sobre la
identidad del mexicano, sino que, como escritora e intelectual, leyó
con atención las principales obras y estudios en torno a lo mexicano,
y participó en esa reflexión general.
Desde diferentes aristas la ensayista analizó y observó las
estructuras sociales y la organización de la sociedad mexicana de
la primera mitad del siglo XX. En su ensayo cuestiona la noción
de mexicanidad y su constitución en el inconsciente colectivo de
la sociedad y de los sujetos que a ella pertenecen: mujer y hombre.
3 Al respecto del tema de la polémica nacionalista sirvan de consulta
Arciniega, V. (2010). Querella por la cultura “revolucionaria”. México:
Fondo de Cultura Económica y Sheridan, G. (2001). México en 1992 la
polémica nacionalista. México: educal.
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

En el primer capítulo de La vida familiar del mexicano, la autora hace
explícita su intención de hacer un estudio sobre la condición de las
familias mexicanas, su impacto en la sociedad, clase social, ubicación
geográfica para visibilizar la condición de la mujer mexicana como
sujeto activo en la sociedad:
Los mexicanos son absolutamente diferentes entre sí y es
imposible verificar una suma de sus virtudes y defectos;
los estudios sobre el mexicano son absurdos e inútiles y
sólo tienen como corolario la autodenigración. […] SE
PERSIGUE TAN SÓLO EL CONOCIMIENTO DE LOS
DEFECTOS NACIONALES QUE CONDUZCA, NO A
UNA MASOQUISTA Y ESTÉRIL CONTEMPLACIÓN
DE NUESTRAS DEFICIENCIAS SINO AL PROPÓSITO
FIRME DE ENMENDARLAS. El autoconocimiento conduce
a la superación. […] Resulta pues necesario, si se pretende hacer
del mexicano un ser más feliz y mejor, averiguar qué es lo que
le impide progresar o, al menos estar conforme con su destino
(Bermúdez, 1955:17-17).4

Aunado a esto, María Elvira Bermúdez inicia La vida familiar
del mexicano con un frase de Octavio Paz: “Por primera vez en nuestra
historia somos contemporáneos de todos los hombres”.5 Desde
luego no es una casualidad, pues Paz concluye El laberinto de la soledad
con esa frase. Se puede inferir que a la ensayista le pareció necesario
complementar y actualizar lo que el autor ya había concluido. Va más
4 Las mayúsculas se transcriben tal como aparecen en la edición
consultada.
5 Véase en “VII Nuestros días” en Paz, O. (1950). El laberinto de la soledad.
Madrid: Cátedra. Cfr. “I. Directrices de la investigación” en Bermúdez, M. E.
(1955). La vida familiar del mexicano. México: Antigua Librería Robredo.
Colección México y lo mexicano, p. 13.

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allá de Paz al discutir las propias palabras del escritor, redefinirlas y
notar que hay elementos no explícitos que necesitan explicarse.
Para la ensayista, El laberinto de la soledad es un texto que
aborda el tema de la identidad desde un sentido general. Las
afirmaciones ahí planteadas parten desde la subjetividad del autor y
por ende no revela investigaciones o datos certeros, debido a que no
se analizan a detalle las características y peculiaridades de cada uno
de los mexicanos:
la pretensión de marcar a todos los mexicanos con un marbete
estrecho e insalvable es peligrosa […] que los investigadores
lo único que logran es verter inconscientemente sus propios y
peculiares defectos en ese imaginario y sufrido mexicano… que
las investigaciones mexicanistas, en suma, son falsas e inútiles
y que su resultado total es la denigración de los compatriotas
(1955:14).

En este sentido, María Elvira Bermúdez comienza su
escrito con plena intención de dialogar con lo ya fijado y conocido,
emanado de una voz de autoridad. Lo anterior —en esa época—
debe considerarse como un acto disruptivo, en el sentido de que una
obra como La vida familiar del mexicano tuviera la “osadía” de dialogar
con El laberinto de la soledad.
Los rasgos del yo a lo largo del ensayo de María Elvira
Bermúdez serán casi imperceptibles, oscilando entre la primera
persona del plural y la primera persona del singular. Cuando enuncia
ciertas características del mexicano hay un distanciamiento, como si
se tratase de una mirada externa. En este caso, la autora observa y
cuestiona como mudo testigo (hasta este momento no ha emitido,
todavía, juicio alguno y se mantiene en la tercera persona): “Este
modo de vivir del mexicano”, “¿qué es el mexicano?, “el mexicano es
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

un ente irreal”. Conforme avanza el ensayo, María Elvira Bermúdez
cambia de sujeto narrativo a la primera persona y hace explícitos los
objetivos a donde pretende llegar:
[…] no me incumbe zanjar cuestiones que conciernen a filosofías
o investigadores en particular. Respeto la impronta personal y soy
incapaz de juzgar a Tirios y troyanos. Me interesa, empero, dar
una respuesta a las objeciones que tienen apariencia de verdad
(1955:14).

Aquellos vacíos en los que Paz no profundiza, la ensayista
los toma como una oportunidad para reflexionar sobre las
circunstancias sociales de la mujer mexicana. Queda claro que la
exclusión de la mujer se manifiesta en su nula categorización en
las formas culturales. La ensayista no sólo debate el sentido de
generalizar al mexicano, también es interesante la manera en que
no se presume como una entidad fuera del objeto de estudio, no
se refiere a “el mexicano” desde una mirada externa. No habla
de él en tercera persona, se asume a sí misma como parte de esa
generalización empleando el término “compatriota”. Bermúdez
también usa la proposición “el mexicano” en sentido retórico, “es
una sinécdoque que toma el singular por el plural. Nada más, y nada
menos” (1955).
En la sinécdoque del término “el mexicano”, la autora
engloba hombres, mujeres y niños, mientras que Paz emplea,
únicamente, sustantivos referentes al género masculino: “El
hombre, el adolescente, el viejo”. En los momentos en que Paz
llega a reflexionar sobre la mujer lo hace con el distanciamiento
no sólo discursivo, sino ideológico, porque distancia su “yo” de la
configuración colectiva:
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Y por eso la virtud que más estimamos en las mujeres es el recato,
como en los hombres la reserva. Sin duda en nuestra concepción
del recato femenino interviene la vanidad masculina del señor […]
como casi todos los pueblos, los mexicanos consideran a la mujer
como un instrumento, ya de los deseos del hombre, ya de los fines
que le asignan la ley, la sociedad o la moral. Fines, hay que decirlo,
sobre los que nunca se ha pedido su consentimiento y en cuya
realización participa sólo pasivamente, en tanto que “depositaria”
de ciertos valores. (Paz, 1950:170-171).

Bermúdez juega con la retórica y la generalización originada
por la sinécdoque, sugiere que dentro de ese gran todo que es el
mexicano, las mujeres se hallan presentes: “Entendido el mexicano
como el conjunto de todos los mexicanos, es fácilmente identificable
con la nación mexicana” (1955: 20). En este caso, al referirse a México
como nación, le atribuye una personificación femenina; aunque,
no olvidemos que este fue un recurso común, en Latinoamérica y
algunos países europeos: personificar a la patria con las cualidades
de lo que debería ser una mujer.
La autora sostiene que los estudios que intentan definir
quién es el mexicano, al ser muy generales, caen en reduccionismos
y el lector puede tomar en cuenta sólo los aspectos negativos. Por
ejemplificar tal caso, Bermúdez ironiza una posibilidad de lectura de
El perfil del hombre y la cultura en México: “¿Hemos de padecer, todos
los mexicanos, un complejo de inferioridad, únicamente porque el
filósofo N así lo afirma?” (1955: 15). Sin duda, esta aseveración debe
de interpretarse con todos sus matices, analizar en qué circunstancias
se dijo y desde qué posición el filósofo lo está enunciando; no
obstante, lo que la autora pretende demostrar es que obras como las
de Ramos y Paz, canónicas y ampliamente referenciadas por otros
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

estudiosos, suelen considerarse como una verdad absoluta, en pocas
ocasiones cuestionada.
La ensayista explora a la mujer y su función dentro de la familia
mexicana en correspondencia con la clase social a la que pertenece. En
ese orden de ideas, hace un análisis de cómo ha sido la participación
de la mujer en las familias de las clases sociales más bajas, tanto en el
campo como en la ciudad, capítulo al que ha denominado “Gente
del pueblo”. El primer aspecto que se aborda en “Gente de pueblo”
es la familia del campo y, en segundo orden, la familia en la ciudad.
La ensayista busca evidenciar los principales escenarios, vicisitudes,
problemáticas, penas y demás circunstancias que aquejan la vida
familiar en el campo y la ciudad. También se examina, en ambos tipos
de familia, la dinámica cotidiana y de qué forma se constituyen los
ejes patriarcales que las rigen como: el trabajo no remunerado de las
mujeres y las relaciones sociales entre los miembros de la comunidad.
Otro de los tópicos que destaca María Elvira Bermúdez es
la pasividad femenina respecto a la elección de marido. En muchas
ocasiones “la novia ni siquiera es consultada por el pretendiente; este
se vale de sus padres para pedirla; si los presuntos suegros aceptan las
dádivas que aquél otorga periódica y progresivamente, la muchacha
se ve comprometida, guste o no del pretendiente” (Bermúdez, 1955:
32). Esto ocurre en el mejor de los casos, puesto que el rapto también
era una forma común de celebrar un matrimonio. La mujer fuera del
hogar paterno se convierte en propiedad de la nueva familia a la
que se integra. El trabajo en el campo, la comida, el cuidado de los
animales y los hijos son el pan de cada día de las mujeres campesinas.
Ni siquiera sus propios hijos le pertenecen, la autoridad recae en el
padre o el abuelo paterno, destaca Bermúdez en la siguiente cita:
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El hombre, en efecto, valido quizá de las dádivas y de los riesgos
que su mujer le ha costado, la considera como una cosa de su
propiedad a quien es preciso sacar el mayor partido posible. Por
ello le exige un trabajo ininterrumpido y una obediencia muda,
y le niega la mínima iniciativa. Por ello también le pega y la
maltrata. La mujer indígena y la campesina aceptan por lo general
esta situación con ciego fatalismo. Consideran, incluso, como un
síntoma de desamor la ausencia de malos tratos (1955: 35).

Para la mujer citadina la vida de opresión no es muy diferente.
Al asentarse en viviendas irregulares, carentes de los servicios básicos
y en pleno contacto con mendigos, prostitutas y delincuentes,
las familias que ahí se originan viven en un ambiente marginal y
promiscuo. Un cuarto malhecho o de azotea es el escenario donde un
padre desobligado y alcohólico violenta a su mujer y a sus hijos. Es
común que además de cuidar a los hijos y realizar las tareas propias,
estas mujeres laven ropa ajena o se desempeñen como costureras
para poder alimentar a sus hijos o completar para el gasto: “Estas
mujeres […] desempeñan en sus hogares la tarea de los hombres,
pero conservan, como casi todas las que en México son los hombres
de la casa, la pasividad tradicional de la abnegada y sufrida mexicana”
(Bermúdez, 1955: 35).
Bermúdez también analiza el fenómeno migratorio del
campo a la ciudad6 y de qué forma estos cambios de residencia han
6 Las grandes migraciones del campo a la ciudad se dieron principalmente
por la pérdida del derecho agrario, ver: Iturriaga, J. E. (2012). La estructura
social y cultural de México. Sociología, economía y política nacional. México:
Miguel Ángel Porrúa, Serie Las Ciencias Sociales, tercera década. En él explica
por qué hay migraciones, no sólo por el proceso de industrialización del país
que comienza en la década de los treinta sino por la pérdida considerable del
trabajo en el campo.
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

impactado en la vida de las familias mexicanas siendo uno de los
principales motivos de su debilitamiento. Este tema es desarrollado
por la autora al tomar como punto de partida los estudios sociales del
reconocido historiador José Ezequiel Iturriaga. La ensayista plantea
que las migraciones del campo a la ciudad otorgan un sentido de
liberación, una manera de desapego a los usos y costumbres de
la provincia mexicana. La estructura propia de la creciente ciudad
de México y el modo de vida tan agitado hacen que la mirada
fiscalizadora de las prácticas morales pase de largo ante las nuevas
formas en que se relaciona la gente.
Hontanares del machismo en México en la educación familiar
Un aspecto que distingue La vida familiar del mexicano es la atención
que la ensayista mexicana brinda a la niñez y a los jóvenes. La
focalización que ofrece de ellos visibiliza la educación que recibían,
permite conocer cómo se gesta la clase media en México durante
los años cincuenta y cómo se incuba el machismo en los futuros
hombres de México. Es en el seno del hogar donde se les inculca
reprimir toda muestra de sentimentalismo, de modo que “el niño
crece en un ambiente en el cual su misma madre y hermanas
contribuyen a formar esa dicotomía áspera entre lo femenino y lo
masculino” (Bermúdez, 1955: 51). Esta reflexión que hace la autora
es muy importante pues demuestra que las actitudes machistas del
adulto son una conducta aprendida de la niñez. Lo más irónico es
que la mujer vive en una dicotomía de la que no puede salir: es quien
educa a sus hijos bajo una visión machista que al mismo tiempo la
oprime.
María Elvira Bermúdez examina de qué forma la estructura
patriarcal en la que eran educadas las mujeres las hacía entrar en
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un círculo de opresión que se reflejaba en la educación de los
hijos: mientras los maridos violentaban y reprimían a la mujer,
esta replicaba estas actitudes hacia los niños y adolescentes. La
violencia contra la niñez se encontraba normalizada en las familias
mexicanas, símbolo de disciplina y respeto a los mayores. Bermúdez
pone en evidencia este tipo de comportamientos, que, si bien los
enuncia para la clase media, era una situación generalizada en casi
todas las familias:
Entre muchas familias de la clase media mexicana es
perfectamente normal la bárbara costumbre de pegarles a los
niños; se les ajusticia con la parsimonia y la rutina con la que,
por ejemplo, se les enseña a rezar. Ello no obstante, muchas
reprimendas maternales que van rubricadas por latigazos
salvajes y gritos histéricos, no son sino el desfogue instintivo
de la hembra despreciada o maltratada por el macho; en la
imposibilidad de devolver los golpes al más fuerte, la mujer
insatisfecha y amargada los vierte sobre los hijos (1955: 62).

El binomio Madre-Hijo atravesó como paradigma todos
los estratos de la sociedad mexicana durante las décadas de los
cuarentas y cincuentas. Sin duda, el cine y la televisión reforzaban
la idea de que la educación de los hijos era un asunto de las madres,
mientras que los padres se limitaban solo a proveer alimento, casa
y vestido. Martha Santillán comenta que: “[..] se refleja claramente
en la imagen de la madre abnegada y amorosa, la cual también
era ampliamente difundida por el cine y la prensa. Estereotipo a
su vez concordante con el esquema de la maternidad promovido
por la doctrina católica, que circunscribía las conductas femeninas
sexuales y amorosas a su familia, esposo e hijos” (2019:123).
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

Es evidente la importancia que tienen los estudios de
la psique humana para María Elvira Bermúdez, y para todo el
pensamiento y el arte del siglo XX, pues con estas teorías explica,
o busca comprender las actitudes, complejos y conflictos que
se expresan en la vida adulta. Con lo anterior también queda
demostrada la relevancia de la educación infantil, cuya valoración
no sólo es escasa, sino nula. Dentro del panorama general de la
ensayística mexicana escrita por varones, no se advierte ninguna
preocupación por la infancia. Por un lado, se ha soslayado porque
no se considera importante y, por otra parte, porque se vincula
directamente con lo femenino. La educación de la niñez es
exclusividad de las madres.
La ensayista toma como eje principal de su análisis ―y
como principio para configurar el concepto de macho― el
conflicto del hombre mexicano originado en la niñez respecto a
las mujeres. Ya de adulto, la mujer para el mexicano es el centro de
todas sus pláticas y atenciones, ya sea para exaltar o para denigrar,
en palabras de Bermúdez (1955:85): “desprecia a la mujer, pero
vive obsesionado por las mujeres”. No obstante, el interés del
mexicano hacia la mujer es solamente físico y esto se da en dos
dimensiones: la primera de ellas, en que el interés por las mujeres
surge a partir de sus atributos corporales, al varón no le interesan
las virtudes intelectuales de la mujer que le gusta. La segunda radica
en que el hombre se esfuerza en hacer notar los rasgos físicos que
denoten su fuerza y virilidad. Tampoco le interesa mostrar dotes de
intelectualismo. El hombre en México se esfuerza en que la mujer
vea en él una figura de valentía y poder, alguien que no le teme a
nada y que en cualquier momento está dispuesto a demostrar su
fuerza bruta.
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

A pesar de todas las características que, en suma, caracterizan
al macho mexicano, María Elvira Bermúdez no considera, de forma
concluyente, que el machismo sea del todo un complejo psicoafectivo
derivado de los traumas de la niñez, aunque es una forma de rastrear
los orígenes del machismo y su gesta, debe considerarse que el
machismo es un desfogue, una liberación. ¿En qué sentido la autora
considera al machismo como un acto de liberación? Habría de tomar
en cuenta que, en gran medida, la represión acumulada es ocasionada
por la misma estructura patriarcal que se ejerce sobre los varones
y cómo a partir de ese orden, el macho mexicano encuentra una
forma de justificar sus acciones: virilidad, fuerza y poder. Desdeña
cualquier actitud que se le parezca a lo femenino, por ejemplo: el
sentimentalismo, la debilidad y la delicadeza. Atributos que, por
cierto, él mismo ha considerado inherentes a la mujer.
Construcción de los prejuicios y paradigmas de género:
machismo y hembrismo
En el capítulo V “Machismo y hembrismo”, María Elvira Bermúdez
sintetiza las características que constituyen la imagen del macho
mexicano. Asimismo, propone el término hembrismo para designar
al conjunto de actitudes adoptadas por las mujeres que legitiman el
orden patriarcal establecido. En primera instancia, la autora hace la
siguiente aclaración: el hombre mexicano no es el único varón que
se siente con ventaja sobre las mujeres. Aunque no ahonda mucho
en esta afirmación, es importante dicha sentencia pues se interpreta
que la superioridad del hombre ―la creencia de la superioridad del
hombre― no es específica de alguna nacionalidad. Ni tampoco es
exclusividad de la mujer mexicana padecer los infortunios y opresión
de una sociedad regida por un orden patriarcal determinado desde
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

tiempos remotos. Estas circunstancias se dan en distintas partes del
mundo y en diversas culturas. Para una mujer intelectual como María
Elvira Bermúdez es relevante reflexionar sobre la paradigmática
superioridad del hombre mexicano, cuya materialidad se encarna en
la típica figura del macho y cómo en este arquetipo se justifica la
opresión de la mujer mexicana en cualquiera de los estratos sociales
y regiones en donde viva. Dicha figura está vinculada con la noción
de identidad nacional, por lo que la reflexión de Bermúdez se
inserta en el proceso de cuestionamiento de la identidad americana
y nacional que parte del quiénes somos y cómo nos diferenciamos
de otros. María Elvira Bermúdez entra en discusión con textos que
se configuran como el canon de esa identidad, a la vez que revela
la ausencia de la mujer mexicana de ese canon. Su ensayo la hace
presente al elaborar la reflexión desde el ámbito de lo privado a
lo público y, por otra parte, la conciencia de la mujer mexicana se
revela como ausencia en la identidad nacional.
Quiero destacar la acuñación del término hembrismo por
parte de María Elvira Bermúdez, porque entiende y justifica esta
denominación como una actitud que legitima el discurso y actitudes
machistas de los varones, comportándose bajo la moral e ideas
regidas por una estructura patriarcal de sometimiento y presión para
las mujeres. La ensayista lo define así:
Llamo hembrismo a esa actitud porque, además de corresponder
exactamente a la
equivocada conducta del hombre, es
una amplificación artificial de las características que comúnmente
han sido consideradas femeninas y que, a causa de que se
limitan a un punto de vista estrictamente somático, invaden
terrenos zoológicos: debilidad, actitud pasiva ante el macho,
e inercia. […] Contribuye, en cambio, de manera tristemente
eficaz a fomentar el machismo de su compatriota. Porque sus

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

legendarias abnegación y fidelidad, más que auténticas virtudes,
son el producto de su ineptitud y de su egoísmo (Bermúdez,
1955:93).

Entre las características que reconoce en la mujer mexicana,
la autora arguye que son actitudes aprendidas de la niñez. Por
ejemplo, si se crece y educa a una niña en un entorno donde todo el
tiempo se repite el discurso que la mujer está destinada para realizar
labores de escasa importancia, la niña crece con esa idea y normaliza
el hecho de que le digan que no puede o debe realizar cierto tipo
de actividades. Esto puede desencadenar poco interés en el estudio
y la superación intelectual de sí misma. No obstante, aunque las
niñas y jóvenes tuvieran ciertos destellos y ápices de independencia,
la sociedad les marcaba pautas de conducta irrevocables y se
encargaba de difundir ―en el cine y la literatura, principalmente― la
idea de que las mujeres que deseaban vivir una vida diferente eran
castigadas moral y socialmente. Por lo tanto, de forma inherente, a las
mujeres se les atribuían como virtudes la adaptación, la obediencia
y la humildad. Estas actitudes son las que Bermúdez califica como
hembrismo.
Finalmente, Bermúdez le atribuye a la mujer mexicana una
actitud de “exagerada sumisión al hombre”, a causa de ello llega
a aceptar maltrato psicológico y físico, infidelidades y violencia
económica. La mujer al sentirse violentada y humillada no le queda
más que aceptar su inexorable destino con el que fue educada.
Acepta la fatalidad como un estilo de vida y replica el maltrato del
que es objeto en sus propios hijos o en la envidia y recelo hacia otras
mujeres. Bermúdez resalta cómo gran parte de las mujeres de la época
estaban convencidas de que su papel era guardar obediencia al varón
y que además se legitimaba en el catolicismo como un eje rector de
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

conducta. Durante años este modelo de actuar y de sentir, sigue
reproduciéndose en las familias mexicanas. Desafortunadamente
bajo este tipo de vínculos familiares quien se encarga de la crianza y
educación de los hijos continúa siendo la mujer.
Una de las interrogantes que María Elvira Bermúdez se
plantea en su ensayo se enuncia de la siguiente forma: ¿de qué manera
afectan los falsos estereotipos de lo masculino y lo femenino a las
futuras generaciones? La autora tiene muy presente que no se puede
categorizar al mexicano a base de generalizaciones. Si bien, hay ciertos
rasgos en común relacionados con el género, existen hombres y
mujeres que ni son el típico macho mexicano, ni la mujer abnegada
que reproduce y acepta los valores patriarcales de la época. Aunque en
menor medida ―y es un tema en el que la autora no profundiza― hay
hombres y mujeres que sí construyen a partir de lazos afectivos sólidos
un matrimonio, en donde ambos padres participan activamente en
la crianza y educación de sus hijos. Además, estas mujeres ven en
su pareja un compañero, no un proveedor. Llama la atención, en la
siguente cita que su concepción de la identidad no es fatal, ni esencial,
de ahí su preocupación por el futuro. Su análisis tiene una voluntad
de transformación del mexicano, lo que me parece muy destacable,
porque proyecta esa necesidad de cambio: “a aquellos que aspiran a
ser hombres cabales y verdaderas mujeres, y a la sociedad en conjunto,
a quienes dichas consecuencias afectan ostensiblemente” (1955:101).
Como ya lo ha afirmado y sentenciado la ensayista en La vida familiar
del mexicano, es en la niñez donde se aprenden e imitan las actitudes
que estereotipan los roles de género. Por lo tanto, si hay familias que
modifican la forma en que se educa a los niños, esto les permitirá
crecer en un ambiente diferente y desarrollarse bajo principios más
igualitarios y equitativos cuando sean adultos.
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

El machismo en México ante una posible solución
Para responder la cuestión de si el machismo es superable, la ensayista
recurre a la observación y análisis del temperamento mexicano. Tal
sentimiento o actitud son consideradas formas de reacción ante una
circunstancia o hecho determinado. El carácter temperamental de las
y los mexicanos propicia y favorece actitudes como el machismo y el
hembrismo. Sin embargo, esas actitudes son conductas aprendidas
y resultado de una influencia colectiva: se adopta lo que se ve. La
autora sostiene que pese al carácter reaccionario e imitativo de las y
los mexicanos, es posible proponer una solución a este problema.
De acuerdo con Bermúdez, el remedio para destruir los prejuicios
e ideologías que inducen al machismo y al hembrismo radica en su
siguiente postulado:
[…] substituir la falsa noción de valentía con el concepto de

valor auténtico y en reemplazar la leyenda de la abnegación
femenina con el anhelo de la dignidad. Sería saludable también
que el mexicano cesara su jactancia cotidiana de responder a
ciertos estímulos rígidos de la moral autoritaria (especialmente la
religiosa), ya que parece incapaz de ajustar su comportamiento a
ellos. Es urgente persuadir al mexicano y a la mexicana, de que la
armonía y la colaboración entre los sexos es posible. […] no me
propongo construir alegatos políticos que en este ensayo están
fuera de lugar; me limitaré a señalar ciertas transformaciones que
en mi opinión son erróneas (1955:123).

Es oportuno mencionar que en el capítulo “V Machismo y
hembrismo” la autora ya había establecido que la valentía es una de
las principales y más evidentes características del macho mexicano.
El hombre en México, a raíz de sus inseguridades y complejos,
intenta demostrar, en cada ocasión que se le presente, su valentía.
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

No puede, ni debe mostrarse débil ante una sociedad que exige de
él hacer frente a todo, a responder por su hogar y sobre todo por
su hombría. En este mismo orden de ideas, cuando se refiere a la
mujer mexicana bajo la leyenda de abnegación, también la considera
de manera generalizada como una de las principales actitudes de las
mujeres en México. A pesar del contexto en el que se encuentren, las
mujeres mexicanas difícilmente se atreven a cuestionar lo que sucede
a su alrededor. Se acepta con benevolencia y sigilo tanto su inexorable
destino como los mandatos que los hombres les imponen. Por lo
tanto, si ambas características se reducen a una generalización de lo
que es el hombre y la mujer en México, sí es posible reemplazarlas
por una escala de modelos de comportamiento menos exigentes
para el varón y menos rígidos para la mujer.
Uno de los términos que la autora de La vida familiar del mexicano
utiliza para definir a lo que se refiere con hombría, es el término
‘cabalidad’, el cual se asocia con la integridad y rectitud que posee un
varón, pero principalmente lo relaciona con la fidelidad a una mujer.
Este peculiar rasgo se enfoca en dos aspectos fundamentales: ante el
engaño o ante el abandono. El hombre cabal es aquel que reacciona
de forma justa. La autora lo describe de la siguiente manera:
Su reacción ante el engaño o el abandono de una mujer va desde
el perdón generoso hasta la retirada digna; pero jamás se cubre de
alharacas ridículas ni se satisface con venganzas ruines. […] ve en
la mujer lo que ella en realidad es: un simple ser humano; no la
idealiza innecesariamente como a una santa ni como a perversa la
vitupera (1955:131).

Se hace indiscutible la idea de que el hombre que es capaz de
dominar sus pasiones y respetar a las mujeres de su entorno pueda
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

considerarse como un hombre cabal. Además, ofrece un modelo de
hombre al mexicano y esto es parte de la intención transformadora
de su ensayo, de su propósito de brindar soluciones.
En la mayoría de las expresiones colectivas las canciones
y películas señalan a las mujeres como las responsables del actuar
reaccionario de los varones. Lo que evidencia la escritora es que
el único responsable de regular sus emociones, cabalmente, es
y deber ser el varón. El hombre cabal también es denominado
por la ensayista como un hombre verdadero, aquel que: “no padece
complejos de inferioridad, ni necesita de racionalizaciones forzadas
para justificar su conducta” (Bermúdez, 1955:131). Considero
interesante apuntar que llamar de esa forma a los hombres
cabales, confirma que el estereotipo del macho mexicano es una
construcción artificial sin ninguna justificación en su naturaleza
intrínseca y que el verdadero yo del varón en México permanece
latente en la personalidad de gran parte de los mexicanos.
Paradójicamente son las construcciones sociales patriarcales que
él mismo edificó, las que le impiden mostrar al hombre verdadero que
puede habitar en ellos.
En contraparte, María Elvira Bermúdez hace referencia al
hembrismo como una forma paralela al machismo que reproduce
el orden patriarcal y acepta los estereotipos impuestos por los
varones. Por tal motivo, propone la feminidad como una conducta
en reciprocidad a la hombría. La cabalidad también cabe en la
etiqueta de feminidad. Al igual que la construcción de los términos
hombría y hombre verdadero, la noción de feminidad está concebida
en la forma en que las mujeres eligen a su pareja. La ensayista
considera que una mujer cabal no soportaría un hombre machista
a su lado.
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

Para Bermúdez es preciso subrayar que, a pesar de los
valores que se han construido alrededor del deber ser del hombre
y la mujer y la adaptación que cada cultura ha hecho de ellos, los
cambios son posibles. Transitar del machismo a la hombría y del
hembrismo a la feminidad es un camino viable al considerar formas
más saludables para relacionarse amorosamente. El matrimonio
es una de las principales instituciones que tiene que modificar su
origen. Las relaciones que lo constituyen deben fundamentarse en
el amor y la amistad entre un hombre y una mujer cabales, que sean
capaces de reconocer en uno y otro el apoyo y la colaboración para
progresar. De ese tipo de matrimonios se conformarán familias que
brinden a los hijos otro tipo de educación, de valores, de visiones: la
formación de jóvenes que muestren un claro rechazo al machismo
y el hembrismo. Mujeres independientes que no sientan su instinto
maternal únicamente destinado a la crianza y que puedan enfocarse
en otras actividades como el trabajo o el estudio. Estos hombres y
mujeres son para Bermúdez, “atisbos del ser mexicano y esquemas
de una solución” (1955:140).
Consideraciones finales
Por sus características, puedo afirmar que el ensayo de María Elvira
Bermúdez entra en la categoría de ensayo de identidad. Empero, de
acuerdo con los postulados de Mary Louise Pratt, al ser escrito por
una mujer y a su carácter contestatario se puede clasificar también
como ensayo de género. En La vida familiar del mexicano, Bermúdez
dialoga con la tradición ensayística en México, al mismo tiempo que
visibiliza otros sujetos sociales excluidos de los discursos acerca de
la identidad nacional, como la mujer, el niño, el joven y el campesino.
Además, la ensayista destaca la figura de la familia como un núcleo
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

importante donde se gestan gran parte de los valores sociales que
imperan en la sociedad mexicana y que por ende constituyen una
facción significativa de la identidad nacional.
Bermúdez clasifica las formas de vida de las familias que
integran nuestro país. Con la intención de comparar las dinámicas
familiares en México, realiza una clasificación de los principales
niveles socioeconómicos que observa en la sociedad mexicana:
“gente del pueblo” que se refiere a la clase social más baja, y “gente
decente” la cual divide en “clase media” y “clase adinerada”. Estudia
a esas clases sociales en los dos principales espacios donde habitan
las familias en México: el campo y la ciudad. De estas investigaciones
que hace sobre las familias mexicanas concluye que, sin importar el
estamento social al que se pertenezca, ni el espacio donde se habite,
la mujer vive en un estado de continua opresión, cuyo sustento
se valida en una estructura patriarcal, donde el varón es quien
determina y juzga cómo debe ser el comportamiento de las mujeres.
Lo anterior hace visible la violencia real, que se ejerce en la mujer
mexicana desde el seno familiar.
Es importante subrayar que, a pesar de los valores y
estereotipos configurados alrededor del deber ser del hombre y
la mujer, así como la adaptación que cada cultura ha hecho de
ellos, los cambios son posibles. Ante todas las problemáticas que
Bermúdez expuso y analizó en La vida familiar del mexicano, propone
una solución. Lo anterior, enfatiza el carácter transformador del
ensayo y coloca a la autora en una posición activa y propositiva
respecto al problema del machismo y los roles sociales impuestos
en México. Para tal efecto, la ensayista desarrolla los conceptos
de hombría y feminidad, como modelos de conducta ejemplares.
Transitar del machismo a la hombría y del hembrismo a la feminidad
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

es un camino viable al considerar formas más saludables para
relacionarse. Bermúdez concluye en su ensayo que el camino
hacia el bien común y el progreso de la sociedad mexicana es la
solidaridad y la cooperación entre ambos sexos.
El estudio, reflexión, análisis e interpretación de La vida
familiar del mexicano de María Elvira Bermúdez me ha permitido
constatar que es un ensayo que parte de un cuestionamiento muy
general: la idea que se tiene sobre la familia en México. Sin embargo, la
ensayista al conjuntar sus observaciones con sus saberes individuales
convierte la experiencia particular en un ensayo con un sólido aparato
argumentativo repleto de referencias científicas y culturales. Bermúdez
demuestra que, a pesar de las clases sociales y la educación, las familias
en México comparten bastantes semejanzas, todas ellas legitimadas
en una estructura patriarcal que oprime a las mujeres al mismo
tiempo que evidencia la normalización del machismo. El trabajo de
la ensayista es una primicia en cuanto al tratamiento del tema de la
identidad, pues analiza diferentes elementos y a todos los actores que
conforman la sociedad mexicana. Por un lado, los ensayistas mexicanos
varones soslayaron a la mujer de sus estudios y, por otra parte, no
hay un ensayo, próximo en temporalidad —de escritor o escritora en
México— que se le compare en profundidad, dimensión, enfoque y
alcances a lo escrito por María Elvira Bermúdez. Este artículo servirá
como referente para el estudio de la obra de María Elvira Bermúdez
como ensayista y el análisis de La vida familiar del mexicano en futuros
trabajos de investigación, ya sea con otros enfoques teóricos o en
trabajos interdisciplinarios entre los estudios literarios, de género,
antropológicos, sociológicos y filosóficos.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Entre sitios y marginalidades: identidades de lugar
y feminidad en “Las amistades efímeras” y “Vals
‘Capricho’” de Rosario Castellanos
Between places and marginalities: identities of
space and femininity in “Las amistades efímeras”
and “Vals ‘Capricho’”, by Rosario Castellanos
Omar Armando Paredes Crespo
Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco
omararmandoparedescrespo@gmail.com

Fecha entrega: 23-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. El presente artículo analiza las identidades de lugar y feminidad en dos cuentos poco revisados de Rosario Castellanos: “Las amistades
efímeras” y “Vals ‘Capricho’”, ambos incluidos en Los convidados de agosto
publicado en 1964. Este estudio se apoya en las ideas de Marc Augé respecto a los no lugares y de las reflexiones de Yuri Lotman sobre el problema
del personaje para analizar algunas construcciones espaciales y de personaje
empleadas por la autora, las cuales son fundamentales para configurar ciertas identidades de la feminidad y los destinos trágicos de sus protagonistas.
Palabras clave: Rosario Castellanos, Las amistades efímeras, Vals “Capricho”, identidades de lugar, feminidad.

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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

Abstract: This article analyzes the identities of place and femininity in two
little-reviewed stories by Rosario Castellanos: “Las amistades efímeras”
and “Vals ‘Capricho’” (Los convidados de agosto, Era, 1964). This study relies
on Marc Augé’s ideas regarding non-places and Yuri Lotman´s reflections
on the problem of the character to analyze some spatial and character
constructions used by the author, which are fundamental to configure certain identities of feminity and the tragic destinies of her protagonists.
Keywords: Rosario Castellanos, Las amistades efímeras, Vals “Capricho”,
place identities, femininity.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Ya desde su poesía, Castellanos manifestó interés sobre la
exploración literaria de determinados sitios y de los elementos
que los habitan. El paisaje es una de sus marcas distintivas en su
obra poética. No obstante, su obra narrativa no queda excluida de
mencionado interés: en sus novelas y cuentos existen determinados
sitios que establecen una relación de sentido con el destino trágico de
sus personajes. Específicamente en su narrativa breve, Castellanos
construye con minucia contextos espaciales que se constituyen como
escenarios de la fatalidad, tal es el caso de la casa de la niña Nides
en “Cuarta vigilia” (Ciudad Real, 1960), la plaza en “Los convidados
de agosto” o el consultorio de Carlos Román en “El viudo Román”
(estos dos últimos en Los convidados de agosto, 1964), por mencionar
algunos. Parto así de las ideas de Marc Augé sobre la revisión de
determinados espacios llamados no-lugares para analizar el cuento
de “Las amistades efímeras”, y de las reflexiones de Yuri Lotman
sobre el problema del personaje para abordar la construcción de la
feminidad en “Vals ‘Capricho’”.
“Las amistades efímeras”: la tienda como un no lugar
A inicios de los años noventa, y como resultado de estudios
previos, Marc Augé (Francia, 1935) encontró que la relación
entre la disposición espacial y la disposición social está atravesada
por la aceleración de los factores que constituyen el proceso
de la modernidad y se definen en conjunto bajo el nombre de
sobremodernidad. Así, acuñó este concepto no como fin del primero,
sino como una extensión de éste, el cual da origen a lugares sin
sentido histórico o antropológico; a sitios transitorios que no
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-4

101

�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

juegan en contraposición a aquellos configurados como lugares
de memoria. No obstante, Augé rechaza una polarización entre
los sitios de memoria y los transitorios, y explica que en conjunto
conforman una espacialidad que da cuenta sobre la convivencia
entre lo relacional y lo anónimo. A estos lugares desprendidos de
simbolismo e identidad histórica los llamó no-lugares.
Antes de indagar en la identidad del espacio en “Las
amistades efímeras”, hay que señalar que Augé establece una
aclaración respecto a la utilización del término lugar y no el de
espacio: espacio —de acuerdo con el antropólogo francés— se
vuelve más abstracto en medida que lo utilizamos para referir
“al menos a un acontecimiento (que ha tenido lugar), a un
mito (lugar dicho) o a una historia (elevado lugar)” (2000: 87).
Además, engloba a menudo características no estrictamente
espaciales, pues a través de él se pueden expresar separaciones
de temporalidad. Por el contrario, al decir lugar damos cuenta de
que la noción se reduce al marco de lo espacial y de todo aquello
que lo habita de forma física. Michel de Certeau también hace
una descripción del espacio como “un lugar practicado […] un
cruzamiento de movilidades […] A diferencia del lugar, carece
pues de la univocidad y de la estabilidad de un sitio ‘propio’”
(2000: 129). Asimismo, también explica que los nombres propios
le confieren al lugar una historia y
abren reservas de significaciones ocultas y familiares. “Tienen
sentido”; dicho de otra forma, impulsan movimientos, como
vocaciones y llamados que cambian y modifican el itinerario
al darle sentidos (o direcciones) hasta ahí imprevisibles. Estos
nombres crean un no lugar en los lugares; los transforman en
pasos (De Certeau, 2000:116).

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

La definición de espacio hecha por De Certeau pudiera
considerar al no lugar como un aspecto negativo del lugar; no
obstante, apoya a rechazar tal oposición entre la simbolización de
uno y del otro porque entabla una relación de coexistencia en la cual
el lugar —dice Augé— no se borra totalmente y el no lugar no se
cumple de manera absoluta: “son palimpsestos donde se reinscribe
sin cesar el juego intrincado de la identidad y de la relación” (2000:
84). Los no-lugares son productos de esa sobremodernidad de la
que habla Augé, son circuitos destinados a la circulación de bienes y
a la transitoriedad; sitios de paso.
En “Las amistades efímeras” Gertrudis es la hija mayor de don
Estanislao Córdova, un hombre viudo que se muda a La Concordia,
poblado cercano a Comitán, con la intención de no dar de qué hablar
al pueblo con su acelerada vida de soltero. La joven, tras escaparse
y pasar la noche con el desconocido Juan Bautista, es obligada a
“casarse” con él en una ceremonia improvisada y sin mediar el cortejo
protocolario que precede al matrimonio en estos contextos. La unión,
como era de esperarse, está destinada al fracaso. Todo esto es narrado
por la amiga de Gertrudis, quien a través de cartas le cuenta cómo va
la vida en Comitán y la mantiene al tanto sobre Óscar, aquel novio
que Gertrudis deja cuando se va del pueblo. Lo fundamental de este
cuento en términos de conformación espacial no es el desenlace
de la historia, sino el comienzo: ¿dónde se conocen Juan Bautista
y Gertrudis? La tienda que poseía don Estanislao Córdova en La
Concordia, y que era la mejor surtida de la región y sus alrededores, es
el sitio donde Juan Bautista convence a la joven de fugarse con él.
Dentro de una comunidad, la tienda tiene una función
específica: es el centro del comercio local. Además de que en ella
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se ofrecen todo tipo de productos relacionados con el consumo
diario, en la tienda el cruce de voces no tiene mayor relevancia que
la del trato y la suposición. Por su naturaleza transitoria, como sitio
de paso, también es un lugar idóneo para todo tipo de chismes y
rumores. La tienda es una extensión de la casa del señor Córdova,
sin embargo, en su dimensión simbólica, no pertenece a ella porque
el ingreso a la tienda no significa estar dentro de la casa. La tienda
tiene sus propias dinámicas de interacción y la casa tiene otro sentido
dado por la convivencia.
Sin habitantes, en la tienda los clientes y el dependiente
establecen una relación solo contractual, de relación de mercancías.
La interacción del cliente no es interpersonal pues esta mediación
se da con los textos —y con apenas algunas palabras— que el sitio
dispone para anunciar el costo de las conservas. Noelia Zussa escribe
—parafraseando a Augé— que el espacio de un no lugar:
no crea ni entidad singular, ni relación, sino soledad y similitud.
Tampoco le da lugar a la historia, eventualmente transformada
en elemento espectáculo. Allí reinan la actualidad y la urgencia
del momento presente. En suma, es como si el espacio estuviese
atrapado en el tiempo, como si cada historia individual agotara sus
motivos, sus palabras y sus imágenes en el stock inagotable de una
inacabable historia en el presente (2018: 6).

La tienda es un sitio contradictorio porque si bien se halla
dentro de una ciudad, de un espacio geográfico específico, se
encuentra apartada al mismo tiempo de todo interés interior de la
comunidad; es decir, no significa para los ciudadanos algo más que
el lugar (no lugar) donde pueden proveerse de determinadas cosas
y tener un trato cotidiano sin mayor interés que especular sobre
la vida de la gente. La celeridad y el movimiento son sus mayores
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rasgos, la sustitución también. Mucha gente entra a la tienda, pero
nadie permanece ahí, nadie la impregna con su personalidad ni toma
atención sobre los cambios. Tal como se ingresa, también se sale.
Por otro lado, respecto a la sustitución, cuando apenas se agota algo,
debe ser remplazado por otro objeto igual con la finalidad de no
evidenciar la ausencia del elemento que estaba allí. Esta indistinción
aminora el cambio, el desequilibrio.
En “Los convidados de agosto”, por ejemplo, la plaza de
toros tiene una función identitaria: permitir a los espectadores
tomarse ciertas licencias eróticas y sexuales y, además, es el evento
más importante de la festividad. La tienda, por su parte, es la ventana
desde donde se mira el exterior sin reparar en lo que sucede adentro,
porque nada ocurre al interior. Así, Gertrudis observa los detalles
de la naturaleza menos perceptibles, como mirar a las moscas
sobre los dulces. Destinada a pasar las horas detrás del mostrador,
pierde sorpresa cuando lo escandaloso cobra regularidad: deja de
sorprenderse por la muerte de uno que otro hombre:
También se servía licores y Gertrudis gritó la primera vez que un
parroquiano cayó redondo al suelo, con la copa vacía entre los dedos
crispados. Ninguno de los asistentes se inmutó. Las autoridades
llegaron con su parsimonia habitual, redactaron el acta y sometieron
al interrogatorio a los testigos. Gertrudis se aplacó al saber que un
percance así era común. Si se trataba de una venganza privada nadie
tenía derecho a intervenir. Si era efecto del aguardiente fabricado
por el monopolio (que aceleraba la fermentación con el empleo
de sustancias químicas cuya toxicidad no se tomaba en cuenta), no
había a quien quejarse (Castellanos, 1964: 13).

Las muertes de algunos clientes por consumo excesivo de
alcohol se vuelven hechos anunciados y dejan de tener interés para las
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personas del pueblo, para las autoridades y para la misma Gertrudis.
En este sentido, la permanencia aquí, en este no lugar1, tiene una
vigencia y como las mercancías también es perecedera. Ahora, ¿qué
implica que la tienda de don Estanislao sea la más surtida de la
región? Para los habitantes ésta es un vínculo con la economía del
mundo, un nexo con el exterior y con los productos que vienen de la
ciudad. La tienda pone un puente entre dos dinámicas de consumo
porque “la clientela es variada. Desde el arriero, que requería bultos
de sal, de panela, piezas de manta, hasta el indio que meditaba horas
enteras antes de decidirse a adquirir un paliacate de yerbiya o un
machete nuevo” (Castellanos, 1964: 13).
La costumbre y el aburrimiento vuelven a Gertrudis un
objeto más de consumo en la tienda, mientras que la intrusión de
Juan Bautista, el forajido, trasmuta el sitio a un no lugar. ¿Cómo
ocurre esto? El viaje del sujeto configura diversos espacios como
lugares transitorios, lo cuales le brindan una visión apenas parcial
de los sitios a los que llega. Para él, los lugares son solo de paso.
Juan Bautista llega a la tienda para saciar su sed, calmar el calor
y malestar de su travesía llevándose algo más. Gertrudis accede a
fugarse sin que entre ellos medie la insistencia —por parte de él—,
ni la resistencia —por ella—.
La conversación es escasa. Apenas unas palabras para no
descubrir sus reales intenciones. Recordemos que Augé escribe que
el usuario del no lugar “siempre está obligado a probar su inocencia
[…] Las palabras ya no cuentan” (2000: 106). De esta manera,
Gertrudis es extraída de la tienda como mercancía para saciar otras
1 Las tiendas en algunos poblados alejados de las grandes urbes suelen
ser sitios de reunión y apego. Aquí es evidente la intención por construir un
espacio de circulación, transitorio, en donde nada podría ocurrir.

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necesidades, también físicas, de Juan Bautista. Ambos abandonarán
la tienda dejando en ella esa atmósfera transitoria e impersonal tan
propia de los no lugares.
El contrato de la virginidad
Este relato está contado por un narrador en primera persona,2 a
través de una voz femenina que abre —y cierra— el relato focalizando
la narración en un solo personaje con el que comparte el tiempo y el
espacio. Se trata de un narrador testigo de características epistolares
porque parece reconstruir la historia mediante el intercambio de
cartas con Gertrudis. Si bien, en la narración epistolar cada personaje
se convierte en narrador y la historia se modula por una focalización
de alternancia que es clara y explícita, en “Las amistades efímeras”
es posible dar cuenta que, en menor medida, ocurre esto: Gertrudis
también cuenta sobre sí misma al responder de forma escueta las
misivas de su amiga. De alguna manera, su vida es contada por ella,
sin embargo, en la narración se presenta a través de los ojos y las
palabras de una observadora.
La voz narrativa modula la intensidad de la narración por la
intercalación de algunos registros de relato: la epístola, el testimonio
y la memoria. Por ejemplo, en las cartas nuestra experiencia se
condensa en la expresión pura de las palabras, las cuales propician
imágenes que caben solo en la imaginación; es decir, lo que uno
2 Este tipo de narrador es muy común en obras de carácter autobiográfico.
Si bien no hay dato que compruebe si la narradora tiene relación con Rosario
Castellanos, es posible encontrar ciertos elementos que pueden establecer
vínculos entre la voz narrativa y la autora: una jovencita comiteca con
sensibilidad y talento para la poesía, la cual se traslada posteriormente a la
ciudad de México con su familia.
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escribe en una carta jamás se mostrará frente al receptor bajo
las mismas imágenes que los emisores, aunque la escritura sea la
misma para ambos. Entonces, las palabras contenidas en las cartas
se transforman en poesía porque abren la mente a todo tipo de
posibilidades, porque todo cabe en ellas: imágenes, figuras, paisajes
y emociones quedan contenidas en las líneas de una misiva. Escribir
una carta es en muchos casos también un acto de soledad y añoranza.
Se escribe a quien se tiene lejos. La narradora cuenta: “Me gustaba
escribir estas cartas: ir dibujando la figura imprecisa de Oscar, la
ambigüedad de su carácter, de sus sentimientos, de sus intenciones.
Fue gracias a ellas —y a mi falta de auditorio— que descubrí mi
verdadera vocación” (Castellanos, 1964: 14).
La redacción de una carta no sería posible sin cosas que
contar y escribir. Ser testigo es colocarse ante una realidad con o sin
posibilidad de participar en ella, legitimar un momento con el solo
acto de la presencia. Para dar un testimonio no es necesario haber
protagonizado el hecho —como sí ocurre con la experiencia—, basta
a veces solo ser consciente de que sucedió y que eso ha provocado
algo en quienes ha tenido un efecto:
Era yo quien la mantenía [a Gertrudis] al tanto de los
acontecimientos. Oscar había empezado a quebrantar su luto. Con
la antigua palomilla jugaba billar, iba a la vespertina los domingos
y a las serenatas los martes y los jueves. Permanecía fiel. No se le
había visto acompañado de ninguna muchacha, ni siquiera por
quitarle el mal tercio a sus amigos. Asistía a los bailes, y a otras
diversiones, con un aire de tristeza muy apropiado y decente. Pero
se rumoraba que no estaba invirtiendo sus ahorros, como era
de esperarse, en los materiales para montar el taller, sino en los
preparativos de un viaje a México, cuyas causas no parecían claras
(Castellanos, 1964: 14).

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En este sentido, la experiencia de la narradora no radica en
hacer visible el distanciamiento entre Gertrudis y Oscar, sino en una
dimensión más general: la de las estructuras y dinámicas sociales —
pero sobre todo familiares— en las comunidades chiapanecas de La
Concordia y Comitán. La narradora, como habitante de ese espacio,
descubre los prejuicios que operan en la conformación de los roles de la
sociedad y de la familia, los cuales colocan en una posición desfavorable
y de invalidación absoluta a las mujeres. Es posible encontrar en el
personaje de Gertrudis una actitud desinteresada, desapegada de
cualquier afecto, una personalidad que evidencia mayor resignación que
conformidad. La idea de que la resignación es una característica exclusiva
del ser mujer está sostenida por prácticas machistas, y más que tratarse
de una posición únicamente de género, tiene una arraigada relación con
el ejercicio del poder ideológico, político, social y económico.
Gracias a estos mecanismos de poder que operan en la
narración es posible dar cuenta de la posición asignada a Gertrudis. A
partir de la orfandad materna —cuenta la narradora— quedó al frente
de los quehaceres domésticos y del cuidado de sus hermanos, en
especial de la menor, la Picha, quien la sigue a todos lados. Gertrudis
“nunca alarmó a nadie con la más mínima disposición para el estudio.
Su asistencia en el colegio obedecía a otros motivos. Su padre don
Evaristo Córdova, viudo en la plenitud de la edad, llevaba una vida
que no era conveniente que presenciaran sus hijos” (Castellanos, 1964:
12). Así, es introducida a todos los aparatos e instituciones sociales:
la escuela, el empleo y el matrimonio, y no para su beneficio sino
para responder a un interés externo, el de su padre, el cual también
responde y se adecúa con estricto apego a las demandas y normas
conservadoras, aunque no sea practicante de ellas.
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Si en la tienda todo es perecedero y está destinado a
terminarse tras el uso, el “romance” entre Juan Bautista y Gertrudis
no es una excepción. Condenada al fracaso por la premura con que se
llevó a cabo, la fuga con el forajido trae consecuencias perjudiciales
para la joven, quien es expulsada del núcleo familiar y obligada a
casarse después de mantener relaciones sexuales con Bautista. Las
estructuras de poder social se erigen desde la familia, restringiendo
la experiencia de la sexualidad para las hijas, asunto que no sucede a
los varones. Ellas permanecen en abstinencia y se les inculca como
obligación conservar la virginidad a toda costa, pues esta será dada
como prenda de garantía al hombre que se fije en ellas y las elija. En
este sentido, la mujer joven queda reducida a una mercancía donde
la virginidad será el parámetro que mida su valor como persona
y el derecho del varón para efectuar la devolución,3 en caso de
comprobar que ya no la posee.
Con la preservación de la virginidad femenina el cuerpo se
normaliza y privatiza, se construye como una especie de territorio
sobre el cual es preciso efectuar un contrato y una marca. La
virginidad se constituye como mecanismo de control, pero ese no lo
ostentan las mujeres sino quien resguarda celosamente su virginidad
con la intención de convertirla en algo que a corto o largo plazo
brinde privilegios de carácter social y económico. En todas las
sociedades, sea de forma abierta o clandestina, los padres, tutores e,
incluso, los proxenetas ponen etiqueta de precio a la virginidad de
las jóvenes. Una virgen se cotizará con mayor valor económico.
Don Evaristo decide no correr el riesgo y obliga a su hija a
casarse con quien ya ha hecho uso de esa garantía, la cual él, como
3 Esto sí ocurre en la novela corta de Castellanos titulada El viudo Román.

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padre, ya no podrá presumir frente a cualquier sujeto que manifieste
interés por su ella. Menciono “obtener” porque Gertrudis es
concebida como un producto, como una conserva. La relación que
comenzó con premura dentro de la tienda descubre su fugacidad
una vez que Juan Bautista es encarcelado a consecuencia de sus
prácticas delictivas en la región. Para Gertrudis, la virginidad es una
característica biológica; para su padre no.
Hacia final del relato, la voz narrativa recupera la presencia
que le había cedido al diálogo de los personajes y cuenta que
Gertrudis, tras algún tiempo en el que visitaba a Juan Bautista en
la cárcel sin que entre ellos existiera una mínima conversación,
viaja a la Ciudad de México para encontrase con ella, quien vive allí
desde hace varios años. La recién llegada a la capital es rechazada
por los padres de la narradora a consecuencia de su apresurada
unión con el ladrón:
Bien que mal, Gertrudis fue saliendo adelante. Nos veíamos a
escondidas los domingos. Ahora yo me había vuelto un poco
más silenciosa y ella más comunicativa. Nuestra conversación
era agradable, equilibrada. Estábamos contentas, como si no
supiéramos que pertenecíamos a especies diferentes.
Un domingo encontré a Gertrudis vestida de negro y desecha
de llanto.

—¿Qué te pasa?
—Mataron a Juan Bautista. Mira, aquí lo dice el telegrama.
Yo sonreí, aliviada.
—Me asustaste. Creí que te había sucedido algo grave.
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Gertrudis me miró interrogativamente.
—¿No es grave quedarse viuda?
—Pero tú no eres viuda. Ni siquiera te casaste.
Abatió la cabeza con resignación (Castellanos, 1964: 27).

Gertrudis descubre una dolorosa realidad: no es viuda. Si no
es viuda, ¿entonces qué fue? Su presente repercute ahora en todo
aquello que conformó su pasado. Su personalidad continúa sujeta a
ciertos prejuicios que resultan inalterables y que la hacen adoptar un
comportamiento que no debe corresponderle pero que descubren
su necesidad de obtener una identidad. En este sentido, si no es una
viuda, entonces no es ni ha sido nadie.
Gertrudis y su amiga narradora son una oposición de
personalidades que marca el posible límite con el que el espacio del
texto queda dividido. Son dos caminos opuestos que se encuentran
en las palabras de sus cartas porque cada una pertenece a un espacio
que no corresponde con el otro. En ocasiones se enfatiza en aquellas
características que las hacen diferentes, no solo en aspectos sociales,
sino también los personales, como la vocación. Mientras hay una
narradora con inquietudes por la escritura, por el otro lado tenemos
un personaje como Gertrudis, sin ningún tipo de interés y siempre a
merced de las circunstancias y las casualidades.
Yuri Lotman escribe que hay textos en donde a cada personaje
le corresponde una parte, pues un mismo mundo dentro de un texto
puede encontrarse fragmentando de distinta forma y de acuerdo
con las diferencias entre estos personajes. Entonces —señala—
nace una polifonía del espacio, “un juego con las diversas formas
de segmentación” (1982: 282). Un día simplemente la narradora y
Gertrudis jamás se vuelven a ver.
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“Vals ‘Capricho’”: La palabra señorita es un título honroso
Lucien Goldman precisa que el personaje literario es “reflejo
de estructuras sociales e ideológicas, como sujeto de acciones y
pensamientos que han de enfrentarse a un sistema social cuyos
valores deben ser profundamente transformados” (citado en G.
Maestro, 1994: 460). En su crítica, el personaje se articula en el
texto literario bajo las mismas estructuras con las que un individuo
configura su personalidad en una sociedad. En este sentido, se
establece una homología entre ambos con la cual habrá que ir con
cautela a fin de evitar que el análisis literario quede cooptado por la
sociología. La sociocrítica, al ser una perspectiva teórica naciente de
la necesidad por revisar cuáles presupuestos críticos —no solo los
de carácter sociológico— median en el análisis de un texto, establece
relación con otras disciplinas como la semiótica, misma que da
oportunidad para un estudio con diversos niveles de sentido.
Yuri Lotman complementa la visión de Lucien Goldmann
respecto al personaje cuando explica que éste no solamente es
una construcción de la realización de los esquemas culturales,
sino también “un sistema de desviaciones significantes que se
crean a expensas de las ordenaciones parciales” (1982: 307). Estas
desviaciones hacen una importante revelación al dar origen a un
tipo de separación entre el personaje, específicamente su conducta,
y cualquier interpretación que no sea de carácter literario o artístico.
Así, el personaje literario, además de mantener vínculo con
el espacio social representado (podemos decir también configurado,
puesto que es una invención del autor), es una entidad sígnica, una
construcción ficcional que funciona en relación con otros signos,
tales como el lenguaje, el espacio, el tiempo y otros personajes.
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Reinerie se presenta en el relato como una unidad de sentido puesto
que la construcción de su personalidad se encuentra atravesada por
el hacer de otros personajes, como sus tías, las hermanas Natalia y
Julia Trujillo. A partir de las ideas de Lotman sobre el problema del
personaje y el carácter, revisaré cómo ocurre la degradación que
finalmente la conduce a Reinerie a la locura.
En “Vals ‘Capricho’”, Germán Trujillo encomienda a sus
hermanas Natalia y Julia, dos solteronas, la tarea de instruir a su
hija Reinerie en los menesteres femeninos. La joven, quien es
consecuencia del amorío que tuvo su padre con una mujer indígena
de la región, enseguida es señalada y relegada por la comunidad,
incluso por las tías, a consecuencia de su desinterés e indisposición
por aprender buenos modales y adoptar un comportamiento dócil.
Reinerie queda sumida en una profunda locura que da prueba
sobre el poder destructivo que ciertos prejuicios tienen en las
sociedades.
Cuando Lotman aborda el problema del personaje señala
que en la obra literaria es posible la existencia de “personajes
opuestos que pueden tener un parecido exterior, quedar incluidos
en situaciones similares, etc.” (1982: 309). Natalia y Julia Trujillo
avanzan en oposición a Reinerie; mejor dicho, esta última lo hace
en contraste con sus tías. No obstante, si revisamos su entorno es
posible dar cuenta de que las mujeres solteronas, pese a ser la estricta
personificación de la moral y de las buenas costumbres, tampoco
quedan excluidas de la marginación por su condición. A ellas se les
adjudica el cuidado de los ancianos, los enfermos y los locos; así, les
corresponde la de inicio fracasada empresa de “educar” a Reinerie,
joven estigmatizada desde su nacimiento.
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La oposición de caracteres va más allá al develar una
arraigada confrontación entre dos grupos, la cual establece un
vínculo entre los conceptos “dominación” y “resistencia”. Natalia
y Julia Trujillo se presentan como dos damas educadas y de buena
familia. La primera, virtuosa del piano, solía amenizar las reuniones
con la impecable ejecución “de la pieza suprema de su repertorio:
el vals ‘Capricho’ de Ricardo Castro” (Castellanos, 1964: 31); Julia,
por su parte, se dedicaba a la confección de las prendas, hechas con
telas muy finas traídas de ciudad de México, Guatemala y París, que
vestían las señoras de Comitán. La construcción de estas dos figuras
se da en un entorno “educado”, en donde tienen cabida las más
refinadas artes y la posibilidad de una economía desahogada.
Reinerie representa la otra cara de la sociedad comiteca,
aquella que debe permanecer oculta dado que se encuentra en
un estado salvaje. Se trata de un personaje sin identidad porque
se halla en medio de dos grupos: no termina por ser mestiza
ni tampoco indígena. Es posible hablar entonces de personajes
“varados”, pues recordemos que las hermanas Trujillo habitan esa
zona gris que divide todo lo que su apellido significó antes de la
Revolución y el agrarismo y de lo que se ha convertido después
de las reformas cardenistas. El concepto “salvaje” de inmediato
plantea y se desplaza ante la presencia de otro, el de “civilización”,
y su anulación ocurre por los estrictos códigos que conforman al
último, como los que determinan el derecho a la identidad social,
como por ejemplo los códigos de apariencia y lenguaje. Sobre
Reinerie, el narrador cuenta:
Si se examinaba su belleza era para hacer resaltar su falta de apego
a los cánones. Ni pelo ondulado, ni ojos grandes, ni piel blanca,
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ni boca diminuta, ni nariz recta. La suma de leves defectos y
asimetrías no resultaba atractiva para los hombres ni envidiable
para las mujeres (Castellanos, 1964: 48).

La descripción prosopográfica del personaje expone
también condiciones de carácter social y cultural al constituirse la
apariencia como factor determinante para la asignación de lugares
y roles. Lo que se describe como asimétrico en el físico de Reinerie,
en su rostro específicamente, es la carencia de armonía, la negación
rotunda de la naturaleza para dar a una joven ya sea la belleza exacta
o la fealdad suficiente. Reinerie está relacionada no con lo feo,
sino con lo “insignificante”, lo “invisible” y lo “desapercibido”.
En este cuento, cuando el narrador hace la descripción física
del personaje establece una comparación inmediata con otros
personajes; sin embargo, no hay necesidad de esclarecer a estos
últimos en una descripción también prosopográfica porque la
realizada sobre el primero descubre determinadas características
que se individualizan y potencian como rasgos negativos. Estos
rasgos están determinados por la contemplación del otro; por lo
tanto, están sujetos a su aprobación.
Respecto a su lenguaje, no existe parte que refiera
explícitamente a su forma o registro, porque en los diálogos
no se presenta la voz de Reinerie; de hecho, pareciera que
el narrador le niega su condición de hablante. Esta puede
inferirse gracias a lo que Lotman describe como interacción de
estructuras paradigmáticas (de posibilidades y funciones) en el
personaje. El semiólogo explica que la construcción del carácter
a nivel de estructura ideológica está relacionada con “el hecho
de que el texto se desarrolla sobre el eje sintagmático” (1982:
310), esto quiere decir que el lenguaje es algo no acabado puesto
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que “termina de construirse por inducción a partir de nuevos
fragmentos del texto” (1982: 310).
La caracterización de lenguaje del personaje es posible a
partir de lo que otros, en otro momento, dicen sobre ella. Se narra que
Reinerie, además de hablar la lengua de su madre —motivo suficiente
para prejuicios lingüísticos—, es poseedora de conocimientos que
la ponen en posición superior con respecto a las otras chicas de su
edad, pero que a la vez la aleja de lo socialmente constituido como
“femenino” al conocer cosas que cualquier jovencita honorable
debería mejor ignorar:
Porque Reinerie poseía unos secretos que colocaban a las
comitecas en un nivel de subordinación. Estos secretos se
referían a la vida sexual de los animales y también ¿por qué no?
de las personas. Reinerie describía con vivacidad y abundancia
de detalles, el cortejo de los pájaros, el apareamiento de los
cuadrúpedos, el cruzamiento de las razas, el parto de las bestias de
labor, la violación de las núbiles, la iniciación de los adolescentes
y las tentativas de seducción de los viejos […] La fama de la
corrupción de Reinerie llegó hasta las tertulias de los hombres para
provocarles un movimiento de repugnancia. En sus relaciones con
las mujeres contaban, como un ingrediente indispensable, con su
ignorancia de la vida. De ellos dependía prolongarla o destruirla.
En el primer caso tenían segura la sumisión. En el segundo, la
gratitud (Castellanos, 1964: 43).

El anterior fragmento alude al lenguaje de Reinerie y al
mismo tiempo hace referencia sobre su conciencia del mundo, una
que no corresponde a la estipulada por las convenciones sociales.
De esta manera, cuando el personaje coloca a otras jóvenes en
un nivel inferior a consecuencia de su conocimiento sobre la vida
sexual, tal supremacía tiene efectos paradójicos en ella porque al
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efectuarse esta especie de ventaja sobre otras jóvenes entonces se
maximizan sus aspectos negativos y se propicia aquella “mala fama”
del personaje.
Reinerie es presentada a través de las palabras de otro, de
tal manera que la descripción también caracteriza a ese otro que
observa y habla. El enjuiciamiento es evidente para quien conoce
lo que no debería. El personaje se configura en oposición —
resistencia— a las formas sutiles de dominación empleadas por sus
tías y el coadjutor, y que pretenden ceñir su personalidad al título
de “señorita”. ¿Qué implica ser o convertirse en una señorita?
La palabra puede cancelar lo mismo que exalta: en su dimensión
halagadora, el término destaca aquellas características que se han
estipulado como reglas previamente: juventud, comportamiento
(deberá ser recatado y sumiso), lenguaje (deberá ser silencioso y
oculto), expresión (discreta), e ignorancia sobre ciertos temas; en
su dimensión despectiva, bastará con darle un tono, una marca de
lenguaje que excluya al personaje de mencionadas características.
Entonces la palabra “señorita” se vuelve tan castigadora como
honrosa puesto que indica un estado de espera (que además deberá
ser corto) para pasar pronto al de “señora” casada, respetable y con
hijos. Cuando la designación se prolonga implica ya una tragedia, un
estado que empeora con la edad.
Reinerie-Claudia-Gladys-María-Alicia:
un personaje sin nombre
Yuri Lotman señala que “es probable que la más aguda manifestación
de la naturaleza humana sea el uso de los nombres propios” (1999:
52). Por otro lado, cuando Roland Barthes escribe acerca de esto,
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dice que el nombre es un signo que no puede ser aplastado por
ningún uso gracias a su densidad de sentido (1972: 125). Y es que
el nombre propio funcione como un signo verbal que designe una
multiplicidad de elementos de carácter histórico, cultural, político
y social: son la marca identitaria por antonomasia. Quien carece de
nombre prácticamente no tiene identidad; por lo tanto, no tiene una
historia.
A los nombres propios les corresponden estructuras
sintácticas, semánticas y pragmáticas que llevan a cabo una función
lingüística dentro de la cultura, una función de sentido y designación
que se caracteriza por la variabilidad de semas que lo cruzan.
Barthes señala que cuando estos semas se fijan en el nombre surge
el personaje, pues este “funciona como el campo de imantación de
los semas” (1980: 74). El personaje cobra una identidad plena y se
individualiza para distinguirse de otros elementos que poseen la
misma naturaleza, se ubica en el grado esencial de la caracterización.
Pero, ¿qué ocurre cuando el nombre propio despersonaliza? En
“Vals ‘Capricho’”, a Reinerie se le asignan diferentes nombres
porque sus tías creen que el suyo es agresivo y poco ortodoxo:
Julia se adelantaba a las condenaciones que temía. El Coadjutor
esbozó un gesto ambiguo.

—Y en el barrio de la Pila, exponiéndose a que le faltara al
respeto cualquier burrero.
—¡San Caralampio bendito!
—Pues allí, fingiendo negocios, tenemos a la sobrina de ustedes,
Reinerie…
—Gladys, señor.
—Claudia, su reverencia.
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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

—María, de acuerdo con las costumbres de nuestra Santa Madre
(Castellanos, 1964: 40).

Julia le da el nombre de Gladys, Natalia el del Claudia,
el Coadjutor el de María y Reinerie se nombra a sí misma Alicia.
Estos cuatro apelativos nos insertan en un contexto permeado por
algunos prejuicios que desembocan en el rechazo rotundo hacia
un sujeto, porque no llamar a alguien por su nombre es una forma
de violentar y de anular. Esta animadversión se manifiesta desde
el nivel más elemental, el de la marca identitaria y repercute en la
autodenominación provocando que Reinerie también renuncie a
su nombre. Gladys, Claudia, María y Alicia intentan suplantar una
identidad que ha sido degradada ya; sin embargo, lo que realmente
hacen es fragmentar la personalidad hasta reducirla a la nada, porque
no importa cuántos nombres le den sus tías o el coadjutor, Reinerie
nunca será alguien más que la joven salvaje y la hija que German
Trujillo tuvo con una india.
Entre las reprobables características de Reinerie se habla de
un comportamiento masculino, pues es “capaz de cinchar una mula,
de atravesar a nado un río y de lazar a un becerro” (Castellanos,
1964: 44). En este sentido, se observa una arbitraria relación entre
comportamiento y sexualidad —esta última como una construcción
social en función del aprendizaje cultural y de lo normativo—, en
la cual se fijan también distintos rasgos semánticos. Por ejemplo,
si revisamos el término masculino en este contexto, daremos las
siguientes significaciones: 1) ser un hombre, 2) realizar trabajo
duro y 3) poseer fuerza (tanto física como mental). Ahora veamos
las significaciones de feminidad: 1) ser una mujer, 2) ser dócil y 3)
sumisa. Si partimos de que la identidad sexual es una construcción
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social acotada por determinados comportamientos y códigos
sociales, entonces Reinerie está desplazada de ambos extremos, pues
su sexualidad biológica la excluye de todo menester masculino y su
tosca personalidad la aparta de lo establecido como femenino. Está
varada en los márgenes de la sexualidad social.
Aun cuando Reinerie busca la redención con la práctica de un
comportamiento aceptable, mejor dicho, femenino —ensaya recetas
de cocina, deshila manteles, marca sábanas y adopta el nombre de
Alicia—, su origen e historia ya habrán pesado sobre ella. Y es que
la historia es inherente al nombre, por eso también es irrenunciable,
y ambas se constituyen en una relación dialógica en donde la historia
da sentido al nombre y el nombre la construye. Cuando el boicot
cobra dimensiones catastróficas y la marginación se recrudece con
sobrenombres y evasiones expresas, de las que ni siquiera el padre
ni las tías pueden salvarla, las identidades suplantadas se derrumban:
“Gladys, Claudia, se sentía aplastada por aquel cariño como por la
losa de una tumba. María experimentaba las torturas del Purgatorio;
y en cuanto a Alicia se había borrado como si nunca hubiera nacido”
(Castellanos, 1964: 56).
Qué mayor remedio le queda a Reinerie que escapar. Sin
embargo, esta no puede ser física, pues en los contextos creados
por nuestra autora las mujeres no tienen permitida la huida; están
condenadas a la permanencia, al ocultamiento y a la reclusión.
Entonces la locura es la forma de la fuga, de desprendimiento ante
la hostilidad de una sociedad y una civilización que —como se
narra— todo lo destruye. Este tipo de fuga pudiera ser interpretada
como un destino ineludible, el regreso a su estado salvaje del cual
intentaron desprenderla a través de mecanismos agresivos como la
despersonalización y la anulación. Es la misma Rosario Castellanos
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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

quien afirma que en los contextos provincianos de sus novelas y
cuentos las mujeres no tienen más opción que estos: “la fuga, la locura,
y la muerte como espacios alternativos que no son propiamente
cauces de vida, sino formas de muerte” (1975: 229), a la que se suman
la muerte social, el enclaustramiento y el desprecio de la comunidad,
como le ocurre a todos los personajes de estos relatos.
Conclusiones
En “Las amistades efímeras” y “Vals ‘Capricho’” la conformación
espacial e identitaria de los personajes femeninos se encuentra
a merced de determinados prejuicios que tienen funciones
particularmente destructivas. Los prejuicios se transforman en
violencia cuando obligan a los personajes a renunciar a su voluntad
o los orillan a la destrucción social y personal. En el primer cuento
que ocupó esta revisión, la virginidad es una característica de la
feminidad que tiene el valor de las mercancías y como tal se tiene
acceso a ella en un sitio de comercio. En esta historia la virginidad
tiene un simbolismo contractual al constituirse como prenda que
sostiene el honor familiar y masculino. En temas de espacio, la
tienda atendida por Gertrudis es un sitio transitorio, de circulación
y celeridad. No de permanencia.
El ejemplo más evidente de la degradación de un personaje
por prejuicios relacionados con lo que debería ser la correcta
feminidad ocurre en “Vals ‘Capricho’”, relato donde se exhiben
las similitudes de personajes aparentemente opuestos cuando la
personalidad debe ceñirse a las exigencias de títulos honorables. En
este cuento la anulación, como consecuencia de diversas formas de
violencia, es una constante que descubre la histórica confrontación
entre “lo civilizado” y “lo salvaje”. Por otro lado, los personajes se
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

hallan varados en una zona que alejada de cualquier posibilidad de
identidad. A Reinerie, por ejemplo, se le quita el nombre para que
sus tías, el coadjutor, y hasta ella misma asignen otro que la ponga
a distancia de su naturaleza salvaje. Sin embargo, esta multiplicidad
de nombres termina por violentarla más. Lo que no tiene armonía,
lo irrelevante, invisible e insignificante está encarnado en Reinerie.
Como se ha podido advertir, en estas dos narrativas Rosario
Castellanos plantea temáticas a partir de la articulación literaria de
sitios, prácticas sociales, discursivas y culturales. Al partir de esa
realidad que le ha sido cercana, dota a su obra de un carácter crítico
y personal. La provincia de Castellanos transfigurada por el lenguaje
literario no excluye ninguna dimensión de la vida pública y privada:
la intimidad, la charla, la fuga y la locura son tratados con el mismo
empeño crítico y estético para observar aquellas problemáticas
expuestas en sus cuentos. La estructuración del espacio se da en
relación con el interés por lograr sitios donde la insatisfacción, la
sexualidad y la búsqueda de la libertad ocurran como escándalo,
exhibición y oprobio; lugares donde los prejuicios sean dinámicas
de convivencia irrenunciables.

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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Representaciones de lo abyecto en La hora de la
estrella de Clarice Lispector
Representations of the abject in Clarice Lispector’s
The Hour of the Star
Joseph Amauri Cardona Mora
Universidad Nacional Autónoma de México
gusdck@gmail.com

Fecha entrega: 22-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. En este artículo se aborda a Macabéa, personaje principal de
la novela La hora de la estrella de la autora brasileña Clarice Lispector, a
partir de la teoría psicoanalítica de Julia Kristeva postulada principalmente
dentro de su obra: Poderes de la perversión: ensayo sobre Louis-Ferdinand Céline,
donde expone la idea de lo abyecto como objeto de análisis literario por
sus representaciones dentro de la literatura contemporánea. Propongo los
postulados de Kristeva en el análisis de este personaje con el objetivo de
aportar un punto de vista en donde Macabea es configurada a partir del
desarrollo y deterioro de su identidad, derivado de su relación con los elementos sociales que dominan y reprimen su espacio, su corporalidad y su
fe para convertirla finalmente en un ser abyecto.
Palabras clave: literatura brasileña, literatura latinoamericana, psicoanálisis, abyección, espacio, corporalidad, Clarice Lispector
Abstract. This article addresses Macabea, the main character of the novel
The hour of the star by the Brazilian author Clarice Lispector based on

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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

the psychoanalytic theory of Julia Kristeva postulated mainly within her
work: Powers of Horror: An Essay on Abjection where he exposes the
idea of the abject as an object of literary analysis due to its representations within contemporary literature. I propose Kristeva’s postulates in
the analysis of this character with the aim of providing a point of view
where Macabea is configured from the development and deterioration of
her identity, derived from her relationship with the social elements that
dominate and repress her space, her corporeality and her faith to finally
turn her into an abject being.
Keywords: Brazilian literature, Latin American Literature, psychoanalysis,
abjection, space, corporeality, Clarice Lispector.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Primeramente, es indispensable hacer un breve recorrido por
la vida y obra de Clarice Lispector y del panorama literario de su
época para tener una perspectiva amplia del estilo de esta autora
y de su influencia dentro de la literatura latinoamericana. Esto
resulta indispensable debido a que la obra no sólo novelística sino
también cuentística de Lispector guarda relación entre sí por los
temas presentes dentro de ella, las características que comparten
sus personajes y el tratamiento de los espacios, por mencionar
algunos aspectos de su obra. Aunado a esto, este recorrido muestra
la evolución de Lispector como autora y a la evidente relevancia que
tenía su vida misma dentro de su literatura.
Clarice Lispector es una de las escritoras más reconocidas de
la literatura brasileña. En palabras de Rosario Castellanos: “¿Quién
es Clarice Lispector? Es, junto con Dinah Silveira de Queiroz una
de las grandes narradoras en lengua portuguesa de nuestros días”
(Castellanos, 2017: 99). Lispector ha sido muchas veces comparada
con Virginia Woolf por su estilo narrativo, por los temas en los que
se envuelven sus personajes literarios, por la forma en la que su obra
se centra en lo femenino y su relación con el mundo.
Lispector pertenecía a una familia ucraniana refugiada y,
aunque ella nació en dicho país, siempre se consideró brasileña. Su
obra es bastante amplia: escribió gran cantidad de novelas, cuentos,
ensayos, poesía, cartas de viaje e incluso una obra teatral publicada
en 1964 dentro de A Legião estrangeira; pero, sin duda alguna, es más
conocida por su trabajo como novelista y cuentista debido a su
manejo del simbolismo, sus particulares temáticas, el tratamiento
de la sociedad brasileña de su tiempo, sus impactantes imágenes
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

y la construcción literaria de los espacios. Aunque su primera
publicación fue en el año de 1943 con Perto do coração selvagem, llegó
a declarar en algunas entrevistas que comenzó a escribir cuentos y
obras teatrales a muy temprana edad e incluso llegó a trabajar en
varios periódicos. En el año de 1940 comenzó a redactar columnas
en el Vamos Lêr!, por lo que su trabajo como escritora empezó unos
años antes de haber mostrado su primer novela al mundo. En una
entrevista que dio el 20 de octubre de 1976 al Museu da Imagem e do
Som de Río de Janeiro, Lispector habla sobre sus obras y su estilo
literario, además cuenta que en un principio estudió la licenciatura
en Derecho debido a su intención de cambiar las cárceles en su país,
pero nunca ejerció debido a su atracción hacia el periodismo y la
creación literaria.
La hora de la estrella fue publicada en octubre de 1977 y es
la última novela de la escritora brasileña debido a que Lispector
sufría las primeras secuelas de un cáncer de ovario que finalmente la
vencería la mañana del 9 de diciembre del mismo año. Para algunos,
la última novela de Lispector es la que aglutina en mayor medida su
estilo y le consolida como una de las grandes autoras de su tiempo:
Gran parte de la posterior fama de Clarice Lispector, su
imperecedera popularidad entre un amplio público, se debe a
este breve libro, en el cual consigue conjurar todas las facetas de
su escritura y de su vida. Explícitamente judío y explícitamente
brasileño, enlazando el noreste de su infancia con el Río de
Janeiro de su vida adulta, «lo social» y lo abstracto, lo trágico con
lo cómico, combinando sus cuestiones religiosas y lingüísticas con
el impulso narrativo de sus mejores historias, La hora de la estrella
es el monumento más emblemático del «genio insoportable» de su
autora (Moser, 2017: 423) .

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La trama de la novela se centra en Macabéa y en el monólogo
que tiene su narrador en el transcurso de las primeras páginas por
la dificultad que le resulta narrar la historia de la norestina. Desde
el principio se nos advierte como lectores sobre las características
físicas y psicológicas de Macabéa, las que se conocen poco a poco
conforme se adentra en las acciones narrativas, el lugar en el mundo
que le fue asignado como mecanógrafa en una oficina y el espacio
que habita en las afueras de la ciudad de Río de Janeiro, algo que será
crucial en el transcurso de la historia y en el trágico final que tiene la
protagonista: “La persona de la que voy a hablar es tan tonta que a
veces les sonríe a los demás en la calle. Nadie responde a su sonrisa
porque ni siquiera la miran” (Lispector, 2018:15).
Además de que la misma Lispector hace alusión a sí misma
al introducirse en la voz del narrador de su historia, pues la premisa
de la novela parte como una suerte de viaje espiritual por encontrar
la identidad del narrador (masculino) que funge como avatar de
Lispector a la par que construye la de Macabéa y justifica el haber
escogido a un ser marginal y sin una muestra de carisma, pues podría
haber narrado la historia de un ser que contuviera cada una de las
características normativas de su tiempo como algunos escritores de su
época. Lo anterior forma parte del estilo literario propio de Lispector
y una de las principales razones por las cuales su obra no fue aclamada
en gran medida a nivel nacional sino hasta después de su muerte:
¿Por qué escribir sobre una joven que no tiene ni siquiera una
pobreza ornamentada? Tal vez porque en ella haya un recogimiento
y también porque en la pobreza de cuerpo y espíritu yo toco la
santidad, yo que quiero sentir el soplo de mi más allá. Para ser más
que yo, pues soy tan poco (Lispector, 2018:18).
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

El que Lispector haya elegido relatar la historia de Macabéa
en su última novela y no la de un personaje pensado para generar
fascinación o heroísmo tiene mucho que ver no sólo con la situación
en la que se encontraba ─casi en su lecho de muerte y en la etapa final
de su carrera como escritora─. Después de escribir sobre personajes
como G.H., que encuentra una nueva identidad al final de la novela
después de haber emprendido un viaje onírico al entrar en contacto
con una cucaracha dentro del ropero de su antigua sirvienta, o Martim,
en La manzana en la oscuridad, novela en la que cuestiona la moralidad y
crea una identidad a través del pecado y la redención, tiene relevancia
en específico el cuestionamiento sobre los seres marginales como
Macabéa, quienes son controlados y dominados por las normas
establecidas de su tiempo, un aspecto de su obra un tanto olvidado
por la crítica. Sin embargo, este cuestionamiento guarda suma relación
con los postulados de filósofos como Bourdieu, Foucault, Butler o la
misma Kristeva, que cuestionan el poder que ejercen las instituciones
sobre los individuos acerca de sus cuerpos, creencias religiosas y el
desarrollo de su psique, pero este es un tema que abordaremos con
mayor profundidad más adelante.
Abyección y literatura
Ahora que nos hemos introducido dentro de la vida y obra de
Lispector y que hemos hablado, a grandes rasgos, sobre La hora
de la estrella, es momento de introducirnos dentro de la teoría de
la abyección de Julia Kristeva y su relación con el desarrollo de
Macabea como personaje abyecto a lo largo de la novela. Para
Kristeva, la abyección no se define como un objeto tangible
o visible, puesto que el ser que lo padece no es capaz de crear
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autoconsciencia de ello para curarse y continuar con su vida
como antes de estar abyecto. Este es un padecimiento ambiguo y
subjetivo que perturba y deteriora a todo aquel que libra una lucha
interna por rechazarlo; sin embargo, lo abyecto tiene la cualidad
de oponerse al Yo y de atraerlo para intentar ser asimilado en el
interior de la psique humana:
Hay en la abyección una de esas violentas y oscuras rebeliones
del ser contra aquello que lo amenaza y que le parece venir de
un afuera o de un adentro exorbitante, arrojado al lado de lo
posible y de lo tolerable, de lo pensable. Allí está, muy cerca,
pero inasimilable. Eso solicita, inquieta, fascina el deseo que sin
embargo no se deja seducir. Asustado, se aparta. Repugnado,
rechaza, un absoluto lo protege del oprobio, está orgulloso de ello
y lo mantiene (Kristeva, 1988: 7).

Asimismo, lo abyecto tiene la cualidad de violentar de
distintas formas, no sólo mentales, si no que se manifiesta en el
plano físico del ser y en su entorno. Esto es evidente en el personaje
de Macabéa, pues no se trata únicamente de algo que se origina en el
interior del ser, sino que también se origina en el exterior:
Lo abyecto no es mi correlato que, al ofrecerme un apoyo sobre
alguien o sobre algo distinto, me permitiría ser, más o menos
diferenciada y autónoma. Del objeto, lo abyecto no tiene más que
una cualidad, la de oponerse al yo. Pero si el objeto, al oponerse,
me equilibra en la trama frágil de un deseo experimentado que, de
hecho, me homologa indefinidamente, infinitamente a él, por el
contrario, lo abyecto, objeto caído, es radicalmente un excluido, y
me atrae hacia allí donde el sentido se desploma (Kristeva, 1988:8)

Kristeva propone la abyección como una categoría de análisis
no sólo dentro del plano de la psicología, sino que lo emparenta
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con la literatura, específicamente con la contemporánea con autores
como Dostoievski, Proust, Joyce, Artaud y Borges, ya sea por el
cuestionamiento de la fe, el deseo del cuerpo femenino o de la muerte
dentro de sus obras. Además, realizar un recorrido por las características
que relacionan a la abyección con la literatura contemporánea, ya que
esta se vale del uso de algunas dicotomías que competen al paradigma
de lo abyecto. En palabras de Kristeva, “En consecuencia, se podría
decir que con esta literatura se realiza una travesía de las categorías
dicotómicas de lo puro y lo impuro, de lo interdicto y del pecado, de
la moral y de lo inmoral” (Kristeva, 1988:26).
Macabéa y el cuerpo abyecto
A partir de este punto realizaré el análisis de Macabéa como
personaje de La hora de la estrella desde la perspectiva de la
abyección de Kristeva que vimos anteriormente y de las categorías
que forman parte de ella como lo son: la construcción de un
cuerpo y un espacio abyectos, además del tiempo de la abyección,
apoyándome en otros autores que han trabajado la abyección
dentro de lo social, la literatura y otras expresiones artísticas como
el cine.
Dentro de la novela, el narrador describe a Macabéa
físicamente poco a poco conforme se adentra en la narrativa y nos
muestra breves pistas de cómo se conforma la corporalidad del
personaje relacionando algunas veces con la niñez de ésta: “La joven
tenía hombros curvos como los de una zurcidora. De pequeña
había aprendido a zurcir” (Lispector, 2018: 21); en como la miran
las personas cuando camina por las calles: “Cuiden de ella porque
mi poder consiste sólo en mostrarla para que ustedes la reconozcan
en la calle, andando levemente a causa de su flacura revoloteante”
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(Lispector, 2018:17); o en cómo pasaba la noches dentro del
departamento que habitaba con sus compañeras:
“Joven —y veo que ya estoy casi en la historia—, joven que dormía
con una enagua de mezclilla con manchas bastante sospechosas de
sangre pálida. Para dormirse, en las heladas noches de invierno se
enroscaba en sí misma, recibiéndose y dándose su propio y parco
calor. Dormía con la boca abierta porque tenía la nariz tapada,
dormía exhausta, dormía hasta nunca” (Lispector, 2018: 20).

Agregando a las condiciones corpóreas que la conforman,
su condición anémica y principios de tuberculosis se intuyen
cuando Gloria, compañera y nueva novia de la expareja de Macabéa
le recomienda visitar a un médico de pobres por unos síntomas
estomacales que tenía desde hace días después de visitar la casa de la
misma Gloria y tomar ahí un chocolate con galletas:
“Al día siguiente, un lunes, no sé si por causa de que el hígado fue
afectado por el chocolate o por causa del nerviosismo por haber
bebido cosas de ricos, la pasó mal. Pero terca no vomitó para no
desperdiciar el lujo del chocolate. Días después, al recibir su salario,
tuvo la audacia, por primera vez en su vida (explosión), de buscar
al médico barato que le había aconsejado Gloria. La examinó, la
examinó y una vez más la examinó” (Lispector, 2018:73).

Para Julia Kristeva, el cuerpo abyecto se constituye a partir
de lo que las leyes proclamadas por las instituciones (gobiernos)
dictaminan para con o los individuos, lo que causa como la sociedad
visibiliza y aquello que reprime como con Macabéa: “Este gobierno,
esta mirada, esta voz, este gesto, que hacen la ley para mi cuerpo
aterrado, constituyen y provocan un afecto y no todavía un signo”
(Kristeva, 1988: 18).
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

Otros autores concuerdan con Kristeva respecto al cuerpo
abyecto, pues la constitución de este está íntimamente ligada con
lo colectivo y no con lo individual en el que el propio sujeto fija
sus propios límites o los desplaza a voluntad. Para este punto, la
abyección está instaurada desde lo más alto de los sistemas que
rigen a los individuos sobre a aquellos que no tienen acceso a la
educación ni a la información y que no tienen forma de oponerse,
pues veremos más adelante que ni si quiera el placer y el goce logran
eyectar1 al objeto abyecto por completo:
La transversalidad deviene trabajo de lo inconsciente en el sujeto
y sus instituciones porque introduce la finitud, nos confrontan
con la precariedad cuando con el otro buscamos alternativas al
agobio y la precariedad de la vida, cuando la norma ya no puede
contener la producción de las formas de subjetivación se produce
lo abyecto. Quizá hay en el cuerpo demasiado de abyecto, ahí se
produce un real que se desplaza a los umbrales de los imaginarios,
insiste, se reitera en una desobjetivación. El cuerpo es un abyecto
de lo imaginario colectivo (Brito y Guerrero, 2009:121).

Uno de los principales síntomas corpóreos y uno de los más
arcaicos de la abyección son las náuseas o el asco por la comida que
Kristeva describe como:
Quizá el asco por la comida es la forma más elemental y más
arcaica de la abyección. Cuando la nata, esa piel de superficie
lechosa, inofensiva, delgada como una hoja de papel de cigarrillo,
1 El término psicoanalítico eyección proviene del latín eiectio (expulsión,
destierro), y será usado en el presente artículo para especificar la acción del
sujeto (en este caso Macabéa) por intentar excluir, expulsar o arrojar el objeto
abyecto de su psique y de su cuerpo (organismo) hacia el exterior como una
forma de liberación.

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tan despreciable como el resto cortado de las uñas, se presenta
ante los ojos, o toca los labios, entonces un espasmo de la glotis y
aun de más abajo, del estómago, del vientre, de todas las vísceras,
crispa el cuerpo, acucia las lágrimas y la bilis, hace latir el corazón
y cubre de sudor la frente y las manos. Con el vértigo que nubla
la mirada, la náusea me retuerce contra esa nata y me separa de la
madre, del padre que me la presentan (Kristeva, 1988:9).

Dentro de La hora de la estrella se encuentra un pasaje en el que
la mecanógrafa, al ser descrita por su narrador, nos presenta otro de
los padecimientos de su protagonista, pues además de ser delgada,
terminar sus días exhausta y tener síntomas de una tuberculosis y
de anemia, los ascos la perturban a la hora de la comida como una
forma de repulsión que Macabéa tiene hacia sí misma y hacia un
trauma de su niñez que la sigue en su presente, conformando así
uno de los elementos más fundamentales de su cuerpo abyecto:
Me olvidé de decir que a veces la dactilógrafa tenía náuseas al
comer. Eso le venía desde pequeña cuando supo que había
comido gato frito. Esto la asustó para siempre. Perdió el apetito
y sólo sentía el gran hambre. Le parecía que había cometido un
crimen y que había comido ángel frito, las alas crujiendo entre
los dientes. Ella creía en ángeles y, porque creía, ellos existían
(Lispector, 2018:30).

Pero en la abyección no sólo existe el dolor, sino que el placer
y el goce también son fundamentales dentro de un ser abyecto, ya
que la abyección actúa en dos polos para librar una disputa en el
interior del ser por ser asimilado y no eyectado:
Frontera sin duda, la abyección es ante todo ambigüedad, porque
aun cuando se aleja, separa al sujeto de aquello que lo amenaza - al
contrario, lo denuncia en continuo peligro- . Pero también porque

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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

la abyección misma es un mixto de juicio y de afecto, de condena
y de efusión, de signos y de pulsiones (Kristeva, 1988:18).

Macabéa presenta a lo largo de la obra casi la misma cantidad
de placeres que de dolencias, producto de esta característica polar
de su propia abyección de sí, ya que encuentra en algunos actos
relacionados a la lectura de anuncios y a las cosas que se imaginaba
que haría con los productos que se anunciaban ahí:
Pero se daba sus gustos. En las noches frígidas, ella, toda
estremecida bajo las sábanas de brin, solía leer a la luz de la vela
los anuncios que recortaba de los periódicos viejos de la oficina.
Coleccionaba anuncios y los pegaba en un álbum. Había un
anuncio, el que más apreciaba, que mostraba en colores el pote
abierto de una crema para piel de mujeres que simplemente no
eran ella. Ejecutando el tic fatal que había aprendido de pestañear,
imaginaba con deleite: la crema era tan apetitosa que, si tuviese
dinero para comprarla, no sería boba. Qué piel ni nada, ella se
la comería, sí, a cucharadas y del pote mismo. Es que le faltaban
grasas y su organismo estaba seco como bolsa medio vacía de
tostadas despedazadas (Lispector, 2018:29).

Otro de los placeres de los que la norestina goza está
relacionado con el ámbito del deseo sexual, aunque contrario a los
anteriores, ella misma se encarga de reprimirlo inmediatamente a
causa de las normativas dominantes a las que está sujeto su cuerpo
por ser un individuo marginal, una mujer pobre y poco atractiva, con
dolencias, sin intelecto aparente y el mayor de todos que compete
con el pecado2:
2 El deseo y la consumación sexual son excluidas y prohibidas dentro de
las sociedades latinoamericanas con el catolicismo como religión dominante,
específicamente para las mujeres a quienes se les impone una normativa de

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Ella sabía lo que era el deseo —aunque no supiera que sabía.
Era así: se quedaba hambrienta pero no de comida, era un gusto
medio doloroso que subía desde el bajo vientre y le erizaba las
puntas de los senos y los brazos vacíos sin abrazos. Ella se volvía
toda dramática y vivir dolía. Terminaba entonces medio nerviosa
y Gloria le daba agua con azúcar (Lispector, 2018:33).

Río de Janeiro: una ciudad abyecta
La relación que existe entre un cuerpo y un espacio abyecto, en este
caso el cuerpo de Macabéa y la ciudad de Río de Janeiro resulta
relevante para entender el cómo influye el segundo sobre el primero,
ya que un cuerpo abyecto necesita de una ciudad abyecta para
existir: “El estar fuera de lo social determina no solo unos contextos
de miseria, en tanto no se tiene acceso a unos bienes de consumo,
pero, además, se es confinado a unos espacios abyectos. El cuerpo
abyecto, así, se mueve en una ciudad abyecta” (Montoya, 2012:17).
En La hora de la estrella los espacios están construidos desde
una perspectiva en la que Macabéa siempre está en constante
perturbación por ser violentada de forma simbólica:3“Me limito
humildemente —aunque sin hacer ostentación de mi humildad que
ya no sería humildad—, me limito a contar las pobres aventuras de
virginidad: “La abyección persiste como exclusión o tabú (alimentario u otro)
en las religiones monoteístas, particularmente en el judaísmo, pero deslizándose
hacia formas más ‘secundarias’ como transgresión (de la Ley) en la misma
economía monoteísta. Finalmente, con el pecado cristiano encuentra una
elaboración dialéctica, integrándose como alteridad amenazadora pero siempre
nombrable, siempre totalizable, en el Verbo cristiano” (Kristeva, 1988: 27).
3 “Esta veridicción y naturalización de las relaciones de dominación en
tanto sólo pueden ser aprehendidas mediante categorías que son construidas
en esas mismas relaciones dominación, es llamada por Bourdieu violencia
simbólica” (Grandinetti, 2011: 4).
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

una chica en una ciudad toda hecha contra ella” (Lispector, 2018:15).
Este espacio conforma una parte de la ciudad en específico donde
abunda la pobreza, la prostitución4y la suciedad: “Calle del Acre.
Pero qué lugar. Las gordas ratas de la calle del Acre”(Lispector,
2018:33), los cuales son elementos fundamentales dentro de lo
perverso del paradigma abyecto y se convierten en espacios idóneos
para que el cuerpo de la protagonista comience a sublimarse. El
primero y más importante de éstos, por ser el espacio habitado,
es donde Macabéa vive con otras cuatro compañeras: “El cuarto
estaba en un viejo caserón colonial de la áspera calle del Acre, entre
las prostitutas que servían a los marineros, depósitos de carbón y de
bolsas de cemento, no lejos de los muelles del puerto” (Lispector,
2018:32).
Otro de los espacios abyectos pertenecientes a la ciudad
abyecta de Río de Janeiro es la carnicería que la norestina visita junto
a Olímpico, su pareja que posteriormente la abandona por una de
sus compañeras de trabajo, que a su vez se presenta como otro ser
abyecto, pero que, a diferencia de Macabéa, su abyección consiste en
que tiene una fijación por la sangre y la violencia que implica cortar
la carne:
Al final terminó por volver a ella. Por motivos diferentes entraron
en una carnicería. Para ella el olor de la carne cruda era un perfume
que la hacía levitar toda como si hubiese comido. En cuanto a él,
lo que quería era ver al carnicero y su cuchillo afilado. Le tenía
envidia y también quería ser carnicero. Meter el cuchillo en la
carne lo excitaba. Ambos salieron de la carnicería satisfechos. Ella
4 “Lo abyecto encierra formas de comportamiento que la sociedad tiende
a rechazar; prácticas sobre todo de tipo sexual, que transgreden el orden
establecido, haciendo de la prohibición su mejor aliado” (González, 2010: 147).

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se preguntaba: ¿qué gusto tendrá esta carne? Y él, en cambio, se
preguntaba: ¿cómo es que una persona logra ser carnicero? ¿Cuál
era el secreto? (El padre de Gloria trabajaba en una carnicería
bellísima) (Lispector, 2018: 38).

El último espacio abyecto que la mecanógrafa de Alagoas
visita es un lugar en donde una vidente de nombre Madame Carlota
lee las cartas, lugar que había buscado como última esperanza por
encontrar su identidad dentro de esta ciudad, después de haber
terminado su noviazgo con Olímpico y de haber perdido su lugar
dentro de la oficina en la que trabajaba, agregando además que era
una huérfana que vivía con su tía que la maltrataba hasta que esta
finalmente murió, lo que a su vez se traduce como el último intento
de Lispector por salvar a su protagonista de un destino funesto:
No le fue difícil encontrar la dirección de Madame Carlota y esa
facilidad le pareció una buena señal. El departamento era una
planta baja que quedaba en la esquina de un callejón donde entre
las piedras del suelo crecía hierba; ella lo notó porque siempre
notaba lo que era pequeño e insignificante (Lispector, 2018:79).

El interior de la casa de Madame Carlota contrasta con el
exterior de la ciudad, pues este no se compone de los elementos de
suciedad, violencia, pobreza, sino que está compuesto desde el lujo
y la artificiosidad: “Mientras hacía esto miraba con admiración y
respeto el cuarto en donde estaba. Ahí todo era de lujo. Material de
plástico amarillo en las sillas y sofás. Y hasta las flores eran de plástico.
El plástico era lo máximo. Estaba boquiabierta” (Lispector, 2018:80).
El encuentro con Madame Carlota tiene un efecto
transgresor dentro de la personalidad de Macabéa porque la lectura
le augura un futuro prometedor y hasta imposible de lograr dentro
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de su realidad, ya que parece una especie de relato completamente
ajeno a la vida de Macabéa:
Sentía en sí una esperanza tan violenta como jamás había sentido
una desesperación tan grande. Si ella ya no era más ella misma,
eso significaba una pérdida que valía como una ganancia. Así
como había sentencia de muerte, la cartomante le había decretado
sentencia de vida. Todo de repente era abundante y abundante
y tan amplio que sintió ganas de llorar. Pero no lloró: sus ojos
resplandecían como el sol que moría. (Lispector, 2018: 54)

Esto, desde la perspectiva de la abyección se encuentra dentro
del tiempo abyecto que se configura más allá de las convicciones
del tiempo cronológico, en el que las acciones de los seres o los
personajes en este caso suceden con normalidad, ya que la brecha
temporal y espacial de La hora de la estrella se rompe gracias al poder
que el esoterismo tiene sobre la percepción de la norestina:
El tiempo de la abyección no es periódico o cronológico, es un
tiempo brujo alternado en ritmos que no pueden ser pensables
con la razón, y los espacios, son producción de texturas de goce
de un más allá del principio del placer, en una economía del goce
del cuerpo para ese sujeto que recibe la injuria y los efectos de la
abyección (Brito y Guerrero, 2009:129).

Finalmente, Lispector no es capaz de romper con el destino
fatuo de su protagonista que al igual que ella estaba destinada a perecer,
lo que pudo haber originado que esta, su última novela haya trascendido
más allá de cualquier otra obra de su autoría. Cuando Macabéa sale de
su tiempo abyecto contenido en casa de la vidente, termina fascinada
por la lectura de sus cartas con una pulsión de vida como nunca sintió,
pero el mismo Río de Janeiro termina por atropellarla. Macabéa termina
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su historia sin ser consciente de su propia muerte en las calles de la
ciudad que, como al principio de la novela, ni si quiera se percató de que
la norestina agonizaba en el pavimento:
Si un día Dios viene a la tierra habrá un silencio enorme. El
silencio es tal que ni el pensamiento piensa. ¿El final fue demasiado
grandilocuente para las necesidades de ustedes? Al morir, ella se
volvió aire. ¿Aire enérgico? No lo sé. Murió en un instante. El
instante es aquel momento de tiempo en que el neumático del auto
corriendo a alta velocidad toca el suelo, después no toca y después
vuelve a tocar. Etc., etc., etc. En el fondo ella no había pasado de ser
una cajita de música medio desafinada (Lispector, 2018:59).

La muerte de Macabéa significa dentro de su propia
abyección una liberación que sólo se alcanza en la fascinación por lo
sublime que implica la muerte,5 ya que ésta es la única forma en la
que un ser es capaz de liberarse de ella, pues no hay escape cuando
esta logra asimilarse y la eyección se vuelve imposible. Es por esto
que Macabéa no sufre ni se lamenta cuando muere y su narrador
que encarna a Lispector dentro de la obra al fin se siente librado de
terminar con la historia de una norestina pobre, flaca, huérfana y sin
haber encontrado su lugar dentro de un mundo abyecto dominado
por los poderes de la perversión:
El placer desubjetiza, suelta amarres de pulsiones y
representaciones en el cuerpo, entonces en el sujeto se atreverá
5 Kristeva usa el concepto de lo sublime para definir el momento en el
que un ser arrojado a lo abyecto logra el placer y la fascinación a través de
la percepción: “No más acá, sino siempre y a través de la percepción y de las
palabras, lo sublime es un además que nos infla, nos excede y nos hace estar a
la vez aquí, arrojados, y allí distintos y brillantes. Desvío, clausura imposible.
Todo fallido, alegría: fascinación” (Kristeva, 1988: 21).
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

a soltar nudos, para entonces, la identidad se desdibuja. Con
el placer salimos de la abyección, o mejor nos desplazamos
construyendo sentido y nuevos vínculos. La abyección produce
singularidades, quizá exista ahí una transversalidad, una manera
de apropiarse de las formaciones del inconsciente, pero deberá
ser un inconsciente que sí contempla lo transitorio, la existencia
de la muerte, de tiempos muertos que rechazan el olvido (Brito y
Guerrero, 2009:130).

Conclusiones
Es importante que dentro del panorama de la literatura de lo
abyecto que Kristeva plantea al realizar su análisis de autores como
Dostoievski, Proust, Joyce, Borges y Artaud, se inicie una búsqueda
por encontrar realidades en las que los personajes de esta literatura
sean capaces de librarse de su abyección de sí por medios que no
impliquen únicamente la muerte. como ocurre con la protagonista
de la novela que analizamos en este ensayo, para así crear identidades
abyectas sostenibles:
Si toda identificación supone la exclusión de algo -la producción
de lo abyecto- se plantea la paradoja de cómo hacer vivible la vida
de los seres abyectos sin provocar un nuevo campo de abyección
al constituir de lo abyecto una identidad (Grandinetti, 2011:8).

Ahora bien, psicoanalíticamente se sabe que no hay una cura
directa para la abyección, ya que esta actúa dentro de los límites
de la subjetividad y de lo ambiguo, por lo que incluso identificarla
se convierte en una ardua tarea para los psicoanalistas, pero tiene
un papel fundamental para comprender el discurso analítico entre
analizando y analista y averiguar sobre aquello que lo origina:
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Esta abyección, que de la modernidad ha aprendido a reprimir, a
esquivar o a maquillar, se manifiesta como fundamental a partir
de la posición analítica. Lacan lo dice cuando asocia esta palabra a
la santidad del analista, acoplamiento que, del humor, sólo deja lo
negro (Kristeva, 1988: 40).

Las identidades abyectas son productos de la modernidad y
de las relaciones de dominación6 que esta promueve al dictaminar
aquello que es aceptado o rechazado para con sus individuos. La
canonización de algunos cuerpos, la imposición de creencias, o
la creación de espacios abyectos invisibilizan las distintas caras
de la violencia, como ocurre con Macabéa, a la que las mismas
instituciones y cada uno de los individuos con los que interactúa
a lo largo de toda la obra violentan, ya sea la tía, el médico, su jefe
de oficina o su pareja, Olímpico, personaje que tal vez sea el que se
encuentre más arriba dentro de la jerarquía de la abyección perversa
en la obra, aunque eso sería un tema para otro artículo.
De esta manera es posible indicar que Macabéa no sólo se
convierte en un ser abyecto que constantemente es perturbado por
su propio entorno y los seres abyectos que lo habitan, sino que es en
sí misma un producto de las relaciones de poder y una representación
de la sociedad brasileña de su tiempo.

6 “Las relaciones de dominación producen habitus –esquemas de
percepción, visión y división que funcionan como disposiciones para la
práctica- que se inscriben en el cuerpo. Estas relaciones de dominación (en
este caso, de dominación masculina) se fijan en lo más profundo del cuerpo,
en las mismas emociones corporales – vergüenza, humillación, timidez-, en los
modos de relacionarse con el cuerpo propio y del otro”(Grandinetti, 2011, p. ).
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

“Hongos”: un erotismo del cuerpo enfermo
“Hongos”: an ill-body’s eroticism
Valeria Vazquez Elizaldi
Universidad Autónoma de Nuevo León
valevazqueze14@gmail.com

Fecha entrega: 22-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. En este artículo me propongo analizar uno de los cuentos más
renombrados de la escritora mexicana Guadalupe Nettel, titulado “Hongos”. Se parte de la conceptualización del erotismo, del cuerpo y de la
enfermedad, para plantear un análisis del erotismo del cuerpo enfermo,
atravesado por las nociones de la belleza, lo incómodo y la mirada voyeur
que propone la prosa netteliana.
Palabras claves: enfermedad, cuerpo, erotismo, hongos, Guadalupe Nettel
Abstract. The aim of this article is to study “Hongos”, one of the most
renown short stories of the Mexican writer Guadalupe Nettel, through
the concepts of eroticism, body and illness. My proposal is that the notion
of the eroticism of the sick body is a constant in the nettelian prose, as
also the idea of the beauty, the voyeur and the uneasy.
Keywords: illness, body, eroticism, desire, Guadalupe Nettel

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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

Introducción
El erotismo da miedo porque
se lleva las palma en el exceso,
se abre en la superabundancia
y en lo ilimitado. Eleva el instinto a categoría de un arte de
amor, y por lo tanto de vivir.
Sophie Chauveau

“Paso muchas horas tocando la cavidad de mi sexo —esa mascota
tullida que vislumbré en la infancia—, donde mis dedos despiertan
las notas que Laval ha dejado en él” (Nettel, 2019: 102). Esta cita
proviene de “Hongos”, uno de los cuentos poco convencionales de
la escritora mexicana Guadalupe Nettel. Como se puede observar en
este extracto, una de las características de la cuentística de la autora es la
incomodidad. Con su pluma, esta escritora logra exponer las pequeñas
anormalidades del ser humano. El sentimiento inquietante que produce
en sus lectores tiene que ver con el paseo exótico que recorre quien la
lee. Sin duda alguna, su escritura exhibe los aspectos más peculiares de
los seres; en sus cuentos muestra las extrañas pasiones y manías de las
personas (Hernández, 2013). El cuento a tratar en este trabajo no es
una excepción de estos rasgos singulares y únicos, sino que es una obra
esencial para entender la la prosa de esta literata.
La intranquilidad que produce Nettel en sus lectores no sólo
se debe al tono sorprendentemente crudo de los textos que presenta,
sino también al papel voyeurista que le impone (Hernández, 2013).
En el caso de “Hongos”, al igual que en la mayoría de sus cuentos,
la escritora coloca a quienes leen su prosa en un rol de mirón. Es
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

decir, el lector se convierte en una especie de entrometido —en
contra de su voluntad— de los aspectos más privados de la vida de
la protagonista de esta historia de amor grotesco.
Con respecto a lo anterior, resulta oportuno destacar que
mucho de lo que expone Nettel en su narrativa se exhibe a partir de
la mirada. Pardo Garduño (2018: 4) sostiene que “la mirada guía los
relatos. Hay un continuo mirar, e incluso en algunos, la práctica del
voyeurismo”. A lo largo de la narración de “Hongos”, la protagonista
comparte con el lector —de forma involuntaria y en contra de su
conocimiento— su interés por los hongos y Laval. Estas amplias
descripciones tienen la función de transformarse en imágenes
explícitas que cautivan al lector o lectora. Aunque, por otro lado,
en la prosa de Nettel también es evidente “la voz del narrador, que,
desde su voluntario aislamiento describe los espacios y las vidas tanto
de los demás como la propia” (Hernández, 2013). La protagonista
de “Hongos”, quien es una violinista y maestra de música, permite
que el lector conozca sus más profundos pensamientos —asimismo,
accede a un vistazo hacia la vida de quienes la rodean—, y entre más
avanza la narración es posible notar la soledad y el abandono que
siente. En este sentido,
Ferrero y Escobar (2017: 8) establecen que “Guadalupe
Nettel construye protagonistas que tienen como base una conducta
marginal y una relación corporal anómala”. Esto es precisamente lo
que ocurre en el cuento a tratar; el vínculo entre la protagonista y la
micosis presente en su cuerpo parece ser lo único que la acompaña
en su retraimiento de la sociedad.
Quienes han leído esta historia habrán notado que se
trata de un cuento romántico, inusual y diferente pero soñador y
apasionante. Como en otras obras, dos personas se encuentran en un
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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

viaje de trabajo, se enamoran y deciden comenzar un amorío oculto
de sus respectivas parejas. Sin embargo, lo que Nettel presenta no
es la típica narración de una aventura adúltera. La narración va más
allá de lo esperado, aborda desde una sensibilidad poco habitual un
romance que engloba los aspectos anormales y desagradables del
ser humano. A grandes rasgos, el cuento presenta la historia de un
romance que destroza la vida y el cuerpo de una mujer. Una violinista
viaja a Copenhague para impartir clases de música; ahí conoce a
Philippe Laval —violinista y director de prestigio—, y comienza una
relación romántica que la consume hasta dejarla sin una verdadera
identidad. Debido a la conexión de dependencia que surge entre la
protagonista y Laval, la protagonista permite el crecimiento de una
micosis en el área más íntima de su cuerpo.
En ese sentido, la autora lleva al lector por un viaje literario en
el que puede conocer el exotismo de las pequeñas anormalidades del
ser humano. En el caso de “Hongos”, con el fin de llenar el vacío que
dejó su amante en su cuerpo, la protagonista propicia el crecimiento
de una micosis en el área de su cuerpo donde más extraña a su amado.
Estos hongos sirven como un parche que sella su orificio abandonado,
ya que la unen más a Laval. La narración dota de una sensualidad
inusual pero exótica al crecimiento de los microorganismos en la
vulva de la protagonista. En este cuento se presenta un fenómeno
poco usual en la literatura: el erotismo del cuerpo enfermo puesto que
existe una clara vinculación entre la escritura de Nettel y el deseo de
las extrañezas de la figura humana; a partir de la prosa se manifiesta un
tipo de lujuria humana velada: el deseo del cuerpo enfermo.
En lo esencial, en la narrativa de “Hongos” se reclama el
espacio del cuerpo vulnerable en la literatura del siglo XXI. No sólo
se establece una presencia propia de las enfermedades, sino que
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

se manifiesta un deseo hacia la preservación de éstas. La micosis
presente en el cuerpo de la violinista parece ser para ella una especie
de refugio; los hongos llenan un espacio en su cuerpo que le dejó
de pertenecer, y eso la reconforta. En palabras de la protagonista:
“la felicidad [puede] encontrarse fuera de lo convencional” (Nettel,
2019: 94).
Con el fin de profundizar sobre el erotismo del cuerpo
enfermo presente en esta obra, resulta pertinente definir el término
de ‘cuerpo’. Borrero destaca que “el cuerpo no es un recipiente
ni un vehículo de transmisión, es un medio en sí mismo. Se va
construyendo en un proceso evolutivo de interacción con el
entorno” (2012: 54). En ese contexto, cabe resaltar que el cuerpo es
el recurso principal de la narrativa de este cuento netteliano. Para la
protagonista su cuerpo se vuelve una extensión de ella misma; no
cabe en la narración la típica separación de mente y cuerpo. Más
bien, se muestra una expansión de la psique que llega al cuerpo sano,
que a la vez es alterado con el fin de mostrar el estado emocional en
el que realmente se encuentra la maestra de música.
Tras ser separada de Laval y regresar a su matrimonio, la
violinista informa que “la forma de estar en mi casa y en todos los
espacios, incluido mi propio cuerpo, se había transformado y, aunque
entonces no fuera consciente de ello, resultaba imposible dar vuelta
atrás” (Nettel, 2019: 90). El amorío que tuvo con el director de
música la afecta tanto hasta llegar al punto que opta por transmutar
su cuerpo, aunque éste se vuelva irreconocible. Así, la definición de
Borrero ayuda a posicionar al cuerpo como un espacio, un medio
que se construye y se deconstruye a partir de las experiencias de
la protagonista. Sin duda alguna, los cambios físicos que ocurren
en su cuerpo están íntimamente ligados a Laval. En palabras de
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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

la violinista: “sentía mi sexo y hacerlo implicaba inevitablemente
pensar también en el de Philippe” (Nettel, 2019:96).
En ese mismo contexto, resulta oportuno establecer a qué se
hace referencia cuando se trata del término ‘cuerpo enfermo’. Ante
todo, se trata de aquellos aspectos físicos que se desvían de la norma.
De acuerdo con Vivero Marín: “el cuerpo enfermo representaría lo
opuesto a los ideales enmarcados en la independencia del sujeto [...] estos
cuerpos experimentan el espacio social de una manera distinta” (2013:
43), puesto que sufren de cierto rechazo, segregación y menosprecio.
Cabe agregar que son vistos como entes que deben de ser corregidos y
en muchas ocasiones son atribuidos con el adjetivo ‘feo’.
En “Hongos” se pone en primer plano un cuerpo que se
aleja del estándar. Desde el principio de la obra es claro el interés de
la protagonista por la micosis y, conforme avanza la historia, el eje
central de la narrativa gira en torno a la parte anómala de su cuerpo.
Existe un evidente discurso sobre el cuerpo vulnerable en la prosa y,
a diferencia de muchas otras obras, se aborda una enfermedad que
produce un sentimiento protector en la narradora. Cabe agregar que
desde que la violinista era una niña, sentía curiosidad por los hongos
—especialmente por el que creció en la uña de la piel de su mamá—.
La protagonista señala al principio de la obra que “no me inspiraba
la misma aversión que le tenía mi madre, más bien todo lo contrario.
Esa uña pintada de yodo que yo veía vulnerable me causaba una
simpatía protectora” (Nettel, 2019: 85). Sin duda, su actitud hacia
estas criaturas que invaden el cuerpo humano difiere del modelo
establecido por el canon de la belleza.
Es evidente que, en sus historias, Nettel, dota al cuerpo con
un significado que va más allá de la corporalidad. Las marcas enfermas
que adornan los cuerpos presentes en la narrativa de esta escritora
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

mexicana sirven para distinguir a los individuos de la colectividad.
Ante todo, sus historias contienen personajes cuyos rasgos y
características se alejan de cualquier tipo de noción convencional
sobre el comportamiento humano. En sus historias se describe “el
cuerpo que suele ser marginado, alejado del statu quo, es el centro de
[estas narrativas], revalorizando y dotándolo de un valor intrínseco a
aquello que lo diferencia de los demás” (Ferrero y Escobar, 2017: 8).
En el cuento “Hongos” el cuerpo es el recurso principal
de la narración para retratar lo que le ocurre a la protagonista —
no solo como un ser aislado sino también como un parásito que
habita indebidamente la vida de alguien más—. Los hongos que
crecen en la vulva de la violinista ejemplifican el incremento de su
dependencia y obsesión por Laval; es una micosis que ella mantiene
oculta y que simboliza el estado en el que se encuentra. Al final
de la obra, la maestra de música deja claro que se asimila con los
hongos que se hospedan en su área íntima al establecer que: “los
parásitos —ahora lo sé— somos seres insatisfechos por naturaleza.
Nunca son suficientes ni el alimento ni la atención que recibimos
[...] vivimos en un estado de constante de tristeza” (Nettel, 2019:
100). De esta manera, es evidente que el cuerpo no solo es una
extensión del ser humano, más bien es el ser en sí —el medio por
el cual es posible percibir el tipo de persona que se es—. En la piel
de la protagonista residen pequeñas criaturas que se presentaron en
contra de su voluntad; pero, al contrario de lo que haría la mayoría,
ella decide quedárselos, dado que existen razones de peso detrás
de su decisión: además de que se identifica con ellas, le recuerdan a
Laval y la mantienen acompañada en momentos de soledad.
Por otro lado, es clave indicar que la violinista encuentra
placer en lo monstruoso, en lo diferente. Umberto Eco sostiene
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que “los monstruos […] son [seres] contrarios a la naturaleza a la
que estamos habituados” (Eco, 2017: 147). En otras palabras, se
considera monstruoso a todo aquello fuera de lo habitual, así, el
monstruo se aleja del ideal de la belleza humana. No obstante, existe
una inversión en la significación que le brinda la protagonista puesto
que los parásitos presentes en su piel representan algo sumamente
bello: su amor por Laval. Que el cuerpo humano presente bultos de
membranas mucosas sea algo mal visto por la sociedad, está fuera de
los intereses de la violinista. Su situación es antitética: es un romance
diferente a cualquier tipo de amor ordinario. En efecto, en esta obra
se presenta una pasión que consume al ser humano; una obsesión
fuera del control de la protagonista. Pero a veces de eso trata el
amor, ¿cierto? De caer tan profundamente por alguien que todo lo
demás, hasta uno mismo, cesa de ser importante. En palabras de la
protagonista, “los enamoramientos muchas veces nacen también de
forma imprevista, por generación espontánea” (Nettel, 2019: 98).
En efecto, hay amores y atracciones incomprensibles para
muchas personas, como el caso que se narra en este cuento. Se trata
de un amorío difícil de comprender a pesar de que está repleto de
aspectos naturales. En ese sentido, resulta oportuno destacar que la
micosis no es algo ajeno a los seres humanos, pero decidir mantenerlos
por amor es, sin duda alguna, diferente a lo habitual. Con respecto
a los hongos que crecen en la piel, en la sociedad actual existe un
claro desprecio hacia estas criaturas que, por diversas razones, llegan
a hospedarse en el cuerpo humano. Este menosprecio es muchas
veces acompañado por un gran sentimiento de vergüenza. Respecto
al hongo que tuvo su mamá en la uña, la protagonista desarrolla que
“más que el aspecto incierto y movedizo, más que su tenacidad y su
aferramiento al dedo invadido, lo que [recuerda] particularmente en
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todo ese asunto fue el asco y el rechazo que el parásito provocaba
en ella” (Nettel, 2019: 84).
No obstante, la actitud de la protagonista, como previamente
se había mencionado, radica en el polo opuesto al de su madre.
Desde la infancia ve a los hongos con ojos curiosos, y tras crecer
y conocer a Laval, esos seres extraños que se hospedan en su vulva
representan su pasión por el violinista. Por lo tanto, al contrario de
su madre, ella está decidida de hacer lo posible para conservarlos:
Los hongos me unieron más a Philippe. Aunque al principio
apliqué puntualmente y con diligencia la medicina prescrita, no
tarde en interrumpir el tratamiento: había desarrollado apego
por el hongo compartido y un sentido de pertenencia. Seguir
envenenándolo era mutilar una parte de mí misma [...] decidí no
sólo a conservarlos sino a cuidar de ellos de la misma manera en
que otras personas cultivan un pequeño huerto (Nettel, 2019: 97).

La anomalía en “Hongos” es vista como una categoría estética.
Sin duda, existe cierta belleza en la micosis que cubre la piel de la
violinista. Asimismo, es claro que su actitud hacia las enfermedades
difiere de la convencional. Por consiguiente, no es inoportuno
destacar que el erotismo presente en la narrativa de este cuento rodea
las descripciones del parásito que habita la vagina de la protagonista.
Con el fin de comprender más a fondo el fenómeno
literario que se manifiesta en el erotismo del cuerpo enfermo, es
pertinente establecer a qué se hace referencia cuando se trata el tema
de lo erótico. De acuerdo con Bataille, “el erotismo, tal como la
inteligencia lo toma en consideración como cosa, es [...] un objeto
monstruoso” (1997: 41). Hablar de lo erótico conlleva hablar
del monstruo que todos llevan dentro. Es un aspecto de la vida,
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completamente natural, que se centra en los impulsos que sufren
los seres humanos. No obstante, existen impulsos menos juzgados
que otros. En el caso de “Hongos”, la sensualidad presente cae bajo
el ojo crítico de aquellos que siguen y honran lo tradicional. Así, el
que la protagonista del cuento mantenga y cuide la enfermedad que
brota entre sus piernas es, no cabe duda, un acto erótico. La razón
detrás es evidente, la violinista quiere mantener un lazo con Laval:
“pensar que algo vivo se había establecido entre nuestros cuerpos,
justo ahí donde la ausencia del otro era más evidente, me dejaba
estupefacta y conmovida” (Nettel, 2019: 97).
En “Hongos” también se transgrede lo prohibido —acto
particular del erótico según Bataille—. Ante todo, el erotismo causa
que una persona se cuestione a sí misma, y a la vez que también sea
cuestionada. Se trata de un acto natural —cabe decir que puede ser
inusual— que en muchas ocasiones está fuera del control del ser. Es
ese estado que protagonista de este cuento pierde el control total de sí
misma. Su libido causa una ceguera extrema de sus acciones hasta que
se encuentra atrapada en un callejón sin salida y lo único que le queda
es aceptar su estado parasitario. No tiene ni oportunidad de detener
aquello que la impulsa; hace todo lo que puede para permanecer en
la vida de Laval y aquello que la llena —aunque sea un poco— es su
cuerpo enfermo. La maestra de música se pierde en sí misma, sufre
de una libido que causa que transgreda todo tipo de límite establecido
por la sociedad con respecto a lo sexual. Resulta pertinente destacar
que de acuerdo con Bataille (1997: 45) “la colectividad humana [...] se
define en las prohibiciones”. Quizás no sea tan sorprendente que al
final del cuento la violinista cesa de formar parte de esa colectividad
—su mundo está compuesto de los rastros de Laval.
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De acuerdo con Pérez (2015: 131) “el erotismo se concibe
como la puerta de entrada a lo desconocido”. Ese es el mundo que
describe Nettel, un lugar inimaginable, surreal, ajeno. Se puede concebir
al lector de este cuento como un forastero que sin saberlo explora las
tierras desconocidas del erotismo anómalo. Cabe agregar que, como
dice Bataille (1997: 51), “la prohibición no previene necesariamente
el deseo”. Para la protagonista de este cuento es imposible resistirse
al sentimiento sexual que siente tras conocer a Laval. Sufre un placer
intenso que llega a angustiar y alejarla de todo lo que conoce —hasta
de su música—: “sigo haciendo música, pero todo lo que toco se
parece a Laval, suena a él, como una copia distorsionada que nadie
interesa” (Nettel, 2019: 101). De eso trata el erotismo ligado al cuerpo
enfermo que se expone en esta obra. Más aún, para Hermosilla:
El erotismo constituye una desviación, una perversión que
invierte, que desvía los fines propios del acto sexual, y de aquella
sobreabundancia y exceso de energía que afecta a los cuerpos [...]
es una perversión que puede llevar nuestra vida a la ruina, debido
a que la despreocupación y desinterés en el cuidado que solemos
mantener en conservar los límites de una persona, en la mesura
de nuestro comportamiento social, y por el descuido o incluso de
las ocupaciones y preocupaciones que llenan nuestra existencia
(2008: 28).

Lo anterior también define el erotismo presente en la obra
de Nettel, ya que, como previamente se ha evidenciado, en la historia
elaborada por esta escritora mexicana se describe una sensualidad
anormal que aleja a la protagonista de todo aquello que una vez le
fue importante. Al final, la narrativa ya no se centra en una mujer
libre que se enfocaba en su carrera musical sino en un ser que vive y
se alimenta de la existencia de alguien más:
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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

Hace más de dos años que asumí esta condición de ser invisible,
con apenas vida propia, que se alimenta de recuerdos, de
encuentros fugaces en cualquier lugar del mundo, o de lo que
consigo robar a un organismo ajeno que se me antoja como mío
y que de ninguna manera lo es (Nettel, 2019: 101).

Lo que la protagonista experimenta es un amor ardiente
que incendia su vida hasta dejar rastros de polvo y micosis. Como
informa ella misma, ya no se trata de un cuerpo que le pertenece,
sino de una figura humana cubierta de hongos que adora a Laval. De
esta manera, “Hongos” describe el placer gratificante que surge en
las relaciones y cuerpos fuera de la norma. No cabe duda que este
cuento de Nettel aborda la trama del amor obsesivo y para ello se
sirve de las descripciones de los seres parasitarios que viven por los
demás. Sin embargo, puede que la protagonista esté encarcelada en su
propia vida, pero su sexualidad es completamente libre. A través del
monólogo a se expresa la libertad sexual enfocada en el atesoramiento
del cuerpo enfermo. Además, es evidente que la relación que tiene la
protagonista, tanto con Laval como con su cuerpo, no es indeseada:
Los enamoramientos muchas veces nacen también de forma
imprevista, por generación espontánea. Una tarde sospechamos
de su existencia por escozor apenas perceptible, y al día siguiente
nos damos cuenta de que ya se han instalado de una manera que,
si no es definitiva, al menos lo parece. Erradicar un hongo puede
ser tan complicado como acabar con una relación indeseada. Mi
madre sabe de ello. Su hongo amaba su cuerpo y lo necesitaba de
la misma manera en que el organismo que había brotado entre
Laval y yo reclamaba el territorio faltante (Nettel, 2019: 98).

Es la micosis que se hospeda en la vagina de la protagonista
que llena el hueco que dejó el violinista en el cuerpo de la maestra
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de música. No obstante, es ella quien decidió mantenerlos; los
hongos son su fuente de erotismo, así como su forma de expresarse
sexualmente. Resulta pertinente informar que la actividad sexual de
la violinista es guiada por el deseo, en el cual una persona puede
“experimentar y descubrir lo más noble y perverso de [sí misma]”
(Hermosilla, 2008: 32). Cuidar de una micosis que crece en el cuerpo
humano es un acto irracional y violento en contra de la salud propia;
sin embargo, la protagonista no se detiene mucho tiempo en pensar
sobre ello puesto que está cegada por su anhelo por Laval.
Por otro lado, se podría destacar que “la repugnancia, que
el horror, es el principio de [su] deseo” (Bataille, 1997: 63). En
lugar de ignorar o rechazar aquello que la impulsa, la protagonista
de “Hongos” abraza lo prohibido. Transgrede todas las normas
establecidas por el mundo de la razón y cae en el acto de violentar
su propio cuerpo, pero, como ya se había dicho, puede que de eso
vaya la pasión humana. Es evidente que la violinista es consumida
por el amor fuera de lo convencional que le tiene a Laval, porque
como menciona Bataille: “[El deseo] nos arroja fuera de nosotros
[...] exigiría que nosotros nos quebrásemos. Pero puesto que el
objeto del deseo nos desborda, nos liga a la vida desbordada por el
deseo” (1997: 147). Así, no cabe duda que en lugar de ignorar o de
rehusarse a seguir sus impulsos, prefiere quedarse a lado de Laval
mínimo como un parásito. No puede desprenderse de las migajas
de “amor” que supuestamente le da su amante a pesar de que en
la vida de su amado ella solamente es un aspecto invisible y pocas
veces recordado:
Mi necesidad sigue siendo insondable [...] permaneceré así hasta
que él me lo permita, acotada siempre a un pedazo de su vida o
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hasta que logre dar con la medicina que por fin, y de una vez por
todas, nos libere a ambos (Nettel, 2019: 101-102).

Es posible afirmar que el erotismo siempre va acompañado
de lo extraño, así, lo erótico causa que el amor sea impredecible
e irregular. Esto lo demuestran perfectamente los personajes de
“Hongos” en el momento que permiten que su obsesión se traslade
de su mente a su cuerpo.
En ese sentido, resulta pertinente resaltar que al principio
de la obra se informa que Laval tiene una fobia de todo tipo de
enfermedades y contagios. Por consiguiente, cuando ambos
padecieron lo mismo —sus respectivas micosis— la violinista pensó
que Laval haría todo lo posible para deshacerse de los hongos, y,
no obstante, poco después de tener un diagnosis la protagonista
descubre que se había equivocado tras recibir un correo electrónico
en el que Laval expresó: “Mi hongo no desea más que una cosa:
volver a verte” (Nettel, 2019: 98). En efecto, el actuar impropio de
tanto Laval como la protagonista se debe al erotismo que los azota.
Se encuentran perdidos en su deseo sexual. Se trata de un anhelo
que sobrepasa los límites de su psique. En la narración no queda
claro si al final Laval decide cuidar de sus hongos al igual que la
violinista, pero no cabe duda que él reconoció lo erótico que puede
llegar a ser el cuerpo enfermo.
Sobre la actividad sexual de los seres humanos, Bataille
sostiene que “en el trance de la fiebre sexual nos comportamos de
manera opuesta [a la convencional]: gastamos nuestras fuerzas sin
mesura y a veces, en la violencia de la pasión, dilapidamos sin provecho
ingentes recursos” (1997: 176). Este es el caso de los personajes de
Hongos, su fervor por su amorío causa que actúe de forma errática.
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En cierta medida, de eso trata el amor verdaderamente obsesivo.
Queda claro que en “Hongos” se narra la historia de un romance
que se refleja no solo en el sentir de los personajes sino también
en su actuar. Sin duda alguna, es el amor que se manifiesta en sus
cuerpos y cambia sus vidas. Cabe agregar que la protagonista es la
que más se ve afectada ya que se convierte en una reclusa que sólo
vive para Laval:
En su vida, soy un fantasma que puede invocar infaliblemente.
Él, en la mía, es un espectro que a veces se manifiesta sin
ningún compromiso [...]. A nadie le gusta vivir invadido. Ya
suficiente presión tiene en su casa como para tolerar a esa
mujer asustada y adolorida en la que me he convertido (Nettel,
2019: 100-101).

Por otro lado, la vida de Laval parece haber cambiado en
lo más mínimo. Él se asoma en la vida de la violinista cuando se le
antoja. El resto del tiempo la protagonista se queda sola, acompañada
solamente por su micosis. Todos los días despierta en un mundo
violento creado por lo dejó en ella Laval. En definitiva, la narrativa
describe un ambiente violento, puesto que los personajes transgreden
lo prohibido. Cabe recordar que, de acuerdo con Bataille (1997),
son las restricciones las que eliminan la violencia e impiden —en
la mayoría de los casos— que los seres humanos actúen a partir de
sus impulsos. Tanto la protagonista como Laval viven un erotismo
ardiente que causa que actúen de forma peculiar y desmesurada.
Esto probablemente se debe a que existe “en la naturaleza, y subsiste
en el hombre, un impulso que siempre excede los límites y que sólo
en partes puede ser reducido. [...] El exceso se pone de manifiesto
allí donde la violencia supera a la razón” (Bataille, 1997: 44-45). En
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otras palabras, los personajes de este cuento representan la esencia
del ser humano que no puede rechazar sus pulsiones sexuales.
Dicho todo lo anterior, al final del cuento la vida de la
protagonista es un desastre. Ha perdido su sustancia, aquello que
la hacía ser ella: su música, su pasión, su libertad… su todo. Tras
el desenlace del cuento parece que solo existe por Laval; vive en
la melancolía y la nostalgia, y desea sólo refugiarse en su amante.
Philippe Laval, al contrario, demuestra haberse desencantado con
la relación:
Philippe no soporta esta demanda [...] Él también está asustado.
Le pesa su responsabilidad en mi nueva vida y lee, hasta en mis
comentarios más inocuos, la exigencia de que deje a su esposa
para vivir conmigo [...] A veces me parece notar en su rostro o
en su tono de su voz cierto fastidio semejante al rechazo que mi
madre sentía por su uña amarillenta (Nettel, 2019: 101).

Es claro al final de la historia que la maestra de música ha
dejado de vivir una vida propia. Lo único que le queda es su micosis.
Los momentos en los que no pasa tiempo con su amante, los dedica
a tocar o pensar en sus hongos. Su deseo erótico, como señalaría
Bataille (1997), la ha llevado a una vida disoluta.
Conclusiones
Podría interpretarse que tras el desenlace del cuento la protagonista
ha cesado de ser en sí un ser humano; también se ha convertido
en un hongo. Lo único que realmente le queda es su deseo de ser
rescatada. Sin embargo, no se describe a ningún posible héroe y es
evidente que no puede liberarse a sí misma de la triste situación en
la que se encuentra. Tras conocer a Laval, parece que su destino
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es el de un eterno aislamiento, lo cual es paradójico, puesto que es
evidente que a la protagonista no le gusta estar sola. Al leer la historia
es posible que el lector tenga que detenerse varias veces a pensar en
qué tan inconcebible es un amor que llegue a tales extremos. Pero
de un lugar tiene que surgir esa incomodidad. En “Hongos” no se
describe un amor contra natura; al contrario, se narra la historia de
una mujer que se sucumbió ante el deseo erótico.
Al final, no cabe duda que haya cierta belleza en la libertad
sexual; existe una gran tentación por parte de los seres humanos de
la transgresión de lo prohibido. El cuerpo enfermo puede llegar a
ser fascinante, y la obsesión puede verse muy atractiva. Nettel es de
las pocas escritoras que pueden ejemplificar la verdadera naturaleza
de las personas.

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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Perra Brava: una mujer frente al narcomundo
Perra Brava: a woman against the drug world

Magdalena López Hernández
Universidad Autónoma Metropolitana
09.magdalo.49@gmail.com

Fecha entrega: 26-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. Durante el año 2010, en medio de un México aún atravesado por el Calderonato, la escritora Orfa Alarcón debutó en el campo
literario con su novela Perra Brava. Un trabajo ficcional que destacó por
explorar el rol femenino en el mundo del narcotráfico. Si bien, un punto
señalado por la crítica es que dicha exploración, más que una transgresión o un cuestionamiento crítico, resulta ser una reafirmación de los
estereotipos comercializados en las pantallas, el presente artículo busca
ahondar en el cliché y la cultura pop como un recurso narrativo que le
permite a la autora posicionarse al interior de los imaginarios para, desde
ahí, resignificarlos.
Palabras clave: Orfa Alarcón, narcoliteratura, mujer y violencia, narcocultura, cultura pop
Abstract. During the year 2010, in the middle of the period known as
“Calderonato”, the writer Orfa Alarcón published her first novel Perra
brava. This fictional work stood out foe exploring a feminine role in the

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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

drug traficking world. Nevertheless, the critics pointed out that such exploration reinforced the stereotypes sold in the media. The present article
establishes that the writer re-signifies cliche and pop culture by using
them as a narrative resource.
Keywords: Orfa Alarcón, narcoliteratura, mujer y violencia, narcocultura,
cultura pop

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La posición femenina en los tiempos del narco
Desde que Lola “La Chata” e Ignacia Jasso “La Nacha” —a quien
se le conoce por ser la primera líder criminal en Ciudad Juárez—
comenzaron a hacer presencia en la prensa amarillista durante los
años 30, quedó demostrado el rol activo que las mujeres podían
tener en el mundo, esencialmente masculino, del narcotráfico. No
obstante, pese al protagonismo que comenzaban a adquirir estas
figuras dentro de las estructuras y jerarquías del tráfico de enervantes,
sus roles no fueron visibilizados ni interiorizados por la cultura
popular hasta que, en los años 70, apareció el corrido “Pancha La
Contrabandista”, de Cornelio Reyna y, posteriormente, en 1974, el
tema estelar de Los Tigres del Norte “Contrabando y Traición”, que
convirtió a Camelia “La Texana” en uno de los primeros personajes
mediáticos, masivos y trasnacionales de la narcocultura.
La importancia de recuperar estos referentes radica
en que si bien los relatos en que participan —la prensa y el
corrido— pertenecen a dos terrenos diferentes, el real y el ficticio
respectivamente, resulta indiscutible que las historias de La Chata,
Jasso, Pancha y Camelia marcan el punto de partida de los modelos
de representación femenina de la narcocultura, razón por la cual se
dibujan en ellos algunos elementos que vertebran el imaginario que
se recuperará en las narrativas femeninas ulteriores, tales como la
subordinación a una figura masculina que ejerce el control total sobre
la plaza; el compañerismo romantizado, y finalmente, la apropiación
paulatina del negocio, en el caso de Lola “La Chata” e Ignacia Jasso,
y del poder de ejercer la violencia, en el caso de Pancha y Camelia.
Estos últimos obtendrán especial importancia en tanto plantean una
desestructuración del ideal normativo de la mujer sumisa, pasiva, fiel y
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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

recatada, para proponer figuras femeninas que se construyen desde el
otro extremo: la acción, el riesgo, la traición y, sobre todo, el ejercicio de
la violencia y la agresividad como medio para agenciarse y construirse
dentro de un mundo regido por hombres. Sin embargo, es importante
mencionar que, como pudo constatarse a lo largo del primer capítulo,
la construcción de estos modelos no genera imágenes estacionarias,
sino dinámicas que se transforman con el pasar del tiempo.
De este modo, si la primera mitad del siglo XX fue
propicia para la aparición de mujeres que buscaron definirse a
partir de la violencia, la segunda mitad del siglo XX y el inicio del
XXI atestiguaron la aparición de nuevos roles en los que, para las
mujeres, la corporalidad se volvió un medio de vital importancia
para sobrevivir la decadencia económica y el exceso de inseguridad.
Por un lado, el cuerpo devino en fuerza de trabajo, como puede
observarse en el aumento de casos de “mulas” del narcotráfico1,
tema denunciado por el director Joshua Marston en la película
María, llena eres de gracia (2004); mientras que, por otro, también se
convirtió en un capital simbólico muy codiciado, tal y como describe
el autor colombiano Gustavo Bolívar en Sin tetas no hay paraíso
(2005), novela que tematiza las intervenciones quirúrgicas a las que
se someten las mujeres para ser del gusto de los jefes de plaza.
Asimismo, cabe mencionar que, si bien la explotación del
cuerpo y la afirmación identitaria por medio de la violencia ya
habían sido tematizadas en múltiples novelas y productos culturales,
en México no habían obtenido un auge significativo hasta que,
durante La Guerra contra el Narcotráfico declarada por Felipe
1 Mujeres que transportan varios kilos de droga en el interior de sus
organismos.

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Calderón en el 2006, las mujeres comenzaron a participar de los
escándalos mediáticos: la captura de Sandra Avilés Beltrán, “La
Reina del Pacífico”, en el 2007; la aprehensión de Laura Zúñiga,
Miss Sinaloa 2008, quien fue arrestada ese mismo año en compañía
de Ángel Orlando García, operador del Cártel de Juárez; y el ascenso
de Eréndira Arellano Félix, quien en 2009 pasó a convertirse en
una de las cabecillas más importantes del Cártel de Tijuana. Las
imágenes que, hasta entonces, sólo pertenecían al imaginario de la
narcocultura y su producción, comenzaron a encontrar referentes
en la realidad inmediata y, en este desplazamiento, surgió un nuevo
interés por ahondar en la posición que ocupan las mujeres dentro de
las organizaciones delictivas o cómo son afectadas por ellas.
Ante esta curiosidad, el poder, la astucia y la belleza fueron
las áreas más exploradas y explotadas, sobre todo, por la producción
periodística, como puede evidenciarse en obras como “Las damas del
narco” (2004) de Mónica Lavín, La Reina del Pacífico y otras mujeres del
narco (2009) de Víctor Ronquillo o Miss Narco: belleza, poder y violencia
(2009) de Javier Valdés. No obstante, el centralismo que obtienen
estos “valores” en las representaciones femeninas del narcotráfico,
desemboca en una exotización que, más que problematizar la condición
de estas mujeres, capitaliza su notoriedad mediática (Herrera Bórquez,
2018: 52). De este modo, se fortalecen los prejuicios colectivos y se
generan una amplia variedad de retratos unidimensionales que, a su
vez, acentúan los estereotipos de narco mujer que, para el 2002, ya
habían sido categorizados en mujer-objeto, mujer-trofeo y mujer-jefa
(Valenzuela, 2002: 164), modelos que seguirían reafirmándose en
telenovelas o series de gran éxito comercial como Breaking Bad (2008),
Rosario Tijeras (2010) y La Reina del Sur (2011).
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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

Aunado a todo lo anterior, las representaciones de la mujer
en el mundo del narco se enfrentaban a un problema capital: la
apropiación de la experiencia femenina, pues ésta, hasta entonces
y como se ha evidenciado en este texto, sólo había sido escrita por
hombres, y es justo desde ese vacío desde el cual toma posición, y
aparte obtiene notoriedad, la escritora Orfa Alarcón.
Planeta: la visibilización editorial
Con la publicación de la novela Perra Brava, quedó de manifiesto que,
dentro del campo literario, las tomas de posición no corresponden
únicamente a perspectivas estéticas o líneas temáticas, ni tampoco
se debaten, en los términos expuestos durante el debate de la
llamada narcoliteratura, entre lo realmente literario y lo puramente
comercial, pues la toma de posición, a decir del sociólogo Pierre
Bourdieu, “está definida por su relación objetiva con las demás
posiciones” (Bourdieu, 2002: 342); en este sentido, frente a un
campo de producción cultural regido por una masculinidad que,
hasta el momento, se había apropiado de la visión femenina
frente a la violencia, la obra de Orfa Alarcón marca un cambio
en el paradigma imperante a partir del cual se elabora su proyecto
artístico —el cual se reafirma tras la publicación de su novela
Loba (2019)— , a la par que se determina su valor distintivo al
interior del campo. Sin embargo, es importante señalar que la toma
de posición de la autora no se gesta tan sólo como una elección
contestataria ni un impulso creacionista ante una producción
cimentada en valores patriarcales, ya que la toma de posición
siempre está estrechamente ligada a las relaciones de cooperación
e interacción que los productores mantienen con el campo de
poder imperante.
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En el contexto de producción de Perra Brava, este último está
representado, en primer lugar, por las instituciones encargadas de
impulsar y gestionar la producción cultural en México, y en segundo,
por los discursos mediáticos que, como afirma el investigador
Oswaldo Zavala, tan sólo reproducen la agenda hegemónica y las
estrategias de representación del poder oficial en torno al fenómeno
del narcotráfico (Zavala, 2018:79). A partir de esto, resulta significativo
apuntar que, en el 2007, la autora Orfa Alarcón recibe el apoyo anual
del Programa Jóvenes Creadores del FONCA para la elaboración
de su novela debut2, lo cual deja entrever cómo este mecanismo
institucional opera, a su vez, bajo criterios políticos: a un año del
inicio de La Guerra contra el Narcotráfico, que para entonces ya
había dejado un aproximado de 3,000 muertos de acuerdo a datos del
Semáforo Delictivo Nacional, es apoyado un proyecto que pretende
dar voz a los acontecimientos violentos que se viven al norte del
país. De esta forma, subyacen también procesos de apropiación e
institucionalización de obras de carácter sintomático —los cuales ya
habían tenido lugar en la década de los 90 con obras como Cada respiro
que tomas (1992) de Élmer Mendoza, y Tierra Blanca (1998) de Leónidas
Alfaro, ambos escritas con el apoyo del DIFOCUR—, los cuales
facilitan la circulación de productos literarios que no necesariamente
cuestionan ni critican la realidad mediatizada de la narcoguerra, sino
que reproducen y participan de su visión espectacular.
2 La participación de la autora en el FONCA resulta interesante, no sólo
por la temporalidad, sino por el capital simbólico que implica. Al ser incluida
en el listado de becarios, la autora obtiene, de forma casi automática, cierto
prestigio y credibilidad autoral, debido a que el objetivo de esta institución
es, precisamente, visibilizar las jóvenes promesas del campo artístico
mexicano, razón por la cual también resulta significativo en tanto aumenta sus
posibilidades de consagración.
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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

Así, la adopción de una perspectiva centrada más en la
exaltación de la violencia que en su problematización, es otra toma
de posición que interactúa con la illusio, con el juego que la autora
mantiene con los campos de poder. Bajo este supuesto, es posible
pensar la reproducción de las convenciones y los estereotipos del
mundo del narcotráfico —que, para el 2007, ya inundaba gran parte
del imaginario mexicano del siglo XXI— en Perra Brava, junto con
la integración de elementos de la cultura popular — las canciones
de Cártel de Santa y los referentes del cine masivo—, como
componentes clave para el posicionamiento de la novela frente a
otro participante importante del campo de poder: el mercado,
constituido por la industria editorial, las reseñas, la crítica literaria,
etc.
Dicho esto, es posible especular que la combinación de
temática, recursos narrativos, apropiación de lo popular, sumado
al hecho de ser la primera narconovela que aborda la posición
femenina en el mundo del narcotráfico y que, además, fue escrita
por una mujer, pudo haber conformado un producto atractivo
para Grupo Planeta, sello bajo el cual se publicaría la obra en el
año 2010 y que, sin duda, aceleraría el proceso de consagración
de la joven autora. De este modo, bajo el sello comercial de la
editorial española y tras la crítica de autores que también han
sido publicado por ella3, la historia de Fernanda Salas, una joven
universitaria de clase media que se ve arrastrada al violento
mundo del narcotráfico por amor, logra visibilizarse tras obtener
el reconocimiento de autores como Cristina Rivera Garza, quien
3 Cristina Rivera Garza y Élmer Mendoza son autores asiduamente
publicados por Tusquets, editorial asociada a Grupo Planeta.

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aplaude la historia de “una mujer que ha tomado las riendas de
sus aspectos más psicológicos” (Rivera Garza, 2010: 44); Élmer
Mendoza, para quien la obra es “sorprendente y vivaz, dura y
propositiva” (Mendoza, 2010); Diego Enrique Osorno quien
afirma que “Fernanda Salas es una mujer que parece no haber sido
inventada antes por la literatura que aborda el tema del narco”
(Osorno, 2010: 26), y finalmente la academia desde donde se le
ha incluido en artículos, trabajos de investigación o compilaciones
como Camelia La Texana y otras mujeres de la narcocultura (2016), libro
compilado por Juan Carlos Ramírez-Pimienta y María Socorro
Tabuerna; “La cabrona aquí soy yo”. Cuerpos y subjetividades femeninas
en la narcocultura (2018), tesis doctoral de la investigadora Kenya
Herrera Bórquez; “De perras bravas y perros falderos: para leer un
thriller de narcoviolencia”, artículo del doctor Christian Sperling,
entre otros.
El género, la edad y la vida de la protagonista de Alarcón
parecen ser los atractivos emblemáticos de una novela que pretende
revelar que el narco no es sólo un asunto de hombres, tanto en el
mundo editorial como en el social, sino que también hay mujeres
implicadas. Ahora, si bien lo descrito al momento representa una
estrategia interesante en cuanto a la toma de posición de la autora
frente a todo un campo de producción, la siguiente pregunta es ¿cómo
logra posicionarse en la mente de lectores que están habituados a
este tipo de mercancías? La estética de la recepción permite esbozar
una respuesta, ya que, al centrar su atención en la relación que el
texto mantiene con los marcos referenciales de la realidad, y por
tanto, con el acto de lectura, facilita el estudio de la revalorización de
los primeros y el impacto en el segundo al momento de que el autor
crea y estructura una obra literaria. De esta manera, la respuesta
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puede encontrarse, no sólo en la novela en sí, sino también en los
elementos que la vertebran, pues, para los teóricos de la recepción,
la obra no es concebida como un todo aislado, ya que el proceso de
ficcionalización forma parte de una red interactiva entre el autor, el
texto, el lector y otros sistemas extraliterarios —sociales, políticos,
culturales, etc.— (Hermosilla Álvarez, 2014: 142), a partir de los
cuales la literatura genera sentido.
A partir de esto, y con base en la multiplicidad de productos
e imaginarios culturales que giran en torno al narcotráfico, resulta
cada vez más difícil e inoperante pensar y analizar estas narrativas
a partir de la oposición realidad - ficción, pues, a decir del teórico
alemán Wolfgang Iser, “the literary text is a mixture of reality and fiction,
and as such it brings about an interaction between the given and the imagined”
(Iser, 1992: 1). Esta interacción entre lo dado y lo imaginado permea,
desde sus orígenes y como se ha evidenciado hasta el momento,
gran parte de estos relatos y es a partir de esta capacidad intertextual
e interrelacional que se gestan sus mecanismos de funcionamiento,
tal y como puede verse en el caso de Perra Brava.
El cártel trae el mando: análisis literario
En su trabajo The Fictive and the Imaginary: Charting Literary Anthropology
(1992), Wolfgang Iser propone tres actos de ficcionalización: la
selección, la combinación y la autoexposición. Aunque los tres
obedecen a funciones específicas y generan distintos tipos de
ficción, no son mutuamente excluyentes; al contrario, se encuentran
en una interacción constante cuyo resultado es la fusión entre lo real
y lo imaginario. A partir de esto pueden conformarse otros mundos
posibles, y, en consecuencia, nuevos horizontes de sentido para el
lector. En el caso de la obra novel de Orfa Alarcón, esta selección
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no genera ficción únicamente por extraer ciertos elementos sociales,
históricos y culturales —en este caso concreto, la realidad contextual
de La Guerra contra el Narco y la Narcocultura— de los sistemas en
los que cumplen funciones específicas (Iser, 1992: 5), sino también
por las tomas de posición estilística a partir de las cuales se acentúa
la transgresión a lo real y se estructuran los marcos referenciales
previamente seleccionados.
Los señalamientos geográficos y locales —como la ciudad
de Monterrey, Linares, McAllen y la Universidad Autónoma de
Nuevo León—, por ejemplo, constituyen la normalidad de Fernanda
y, por su capacidad referencial, también la del lector, genera todo
un marco espacial y político desde el cual la autora construye lo
real, ilusión que es transgredida por la inserción de elementos
claramente ficcionales, como las letras del Cártel de Santa, la alusión
a imaginarios cinematográficos de amplio alcance —que van
del mundo universitario de películas como Mean Girls (2004) a la
violencia explícita del rape and revenge (Sperling,2015: 165) — y la
alusión a estereotipos femeninos de gran popularidad, como Camelia
La Tejana, Regina George, Teresa Mendoza, la buchona, entre otras.
No obstante, estos elementos no anulan lo real, sino que, a partir de
la intencionalidad autoral, lo reafirman, ya que su inclusión activa el
imaginario de un público que ha normalizado e interiorizado estas
narrativas, lo cual le permite a la novela posicionarse frente a un
lector que participa de la misma cotidianidad mediatizada desde
la que Alarcón se enuncia, facilitando la transición de lo real a lo
imaginario y fortaleciendo las formas de éste.
En este punto comienza a desenvolverse el segundo acto
de ficcionalización propuesto por Iser: la combinación. En él todos
los referentes, reales o ficticios, se unen en una amplia variedad de
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lenguajes y puntos de vista que, en otros discursos, podrían resultar
contradictorios (Iser, 1992: 9). Así, los elementos extratextuales
comienzan a estructurar patrones en la organización y las acciones
de los personajes a nivel intratextual, de tal modo que lo ficticio ya
no sólo activa, sino que también se vuelve el medio a través del cual
lo imaginario se reformula. Un ejemplo de esto puede encontrarse
en la alusión a los referentes cinematográficos que, desde la primera
página, trazan la historia y la personalidad de Fernanda Salas:
Supe que con una mano podría matarme. Me había sujetado
del cuello, su cuerpo me oprimía en la oscuridad. (...) No pude
preguntar. Él comenzó a morderme los senos y me sujetó ambos
brazos, como si yo fuera a resistirme.

—Para que no me vuelvas a salir con que te da asco.
(...) Entonces entendí las palabras de Julio: me descubrí frente
al espejo con la cara llena de sangre. Los senos, las manos, la
entrepierna. (Alarcón, 2010: 11)

La violación en medio de la oscuridad, sucedida por el
encuentro con el propio reflejo ensangrentado, que evoca la
icónica imagen de la Carrie (1976) de Kimberly Peirce, muestran
la primera faceta de la protagonista: la sumisión y el victimismo
de una joven que, a lo largo de su vida, se ha visto involucrada en
diversas situaciones de violencia: desde el despojo de la posición
económica familiar, pasando por el bullying escolar en el baile de
graduación, hasta el asesinato de su madre. Situaciones que, por
cierto, pretenden, como se habló anteriormente, apuntalar sobre el
vacío de la perspectiva femenina en las narconarrativas. No obstante,
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la vulnerabilidad de esta posición será subvertida a lo largo de los
capítulos posteriores, donde opera la fantasía universitaria típica de
las películas norteamericanas, a partir de la cual la vida de Fernanda
Salas se apropia del ideal de empoderamiento de las basic bitches o
perras básicas que se alcanza, solamente, a través del atractivo físico,
el cuerpo y el status socioeconómico.
Así, la construcción de una historia de violencia, que además
gira en torno a la vida de y con un grupo de narcos nuevoleoneses,
en conjunción con los referentes cinematográficos, le permite
a la novela construir un puente hacia lo Narcopop, es decir,
hacia el espacio en donde los estereotipos y las convenciones se
interelacionan para resignificar o readaptar lo narco. De este modo,
la convención de mujeres que oscilan entre el empoderamiento
escolar (Regina George y Cady Heron) y la letalidad (Carrie y Beatrix
Kiddo) se conecta con los estereotipos de la narcomujer —sobre
todo, los propuestos por Valenzuela Arce: mujer-acompañante,
mujer-trofeo, mujer- objeto— para delinear a Fernanda Salas y sus
transformaciones a lo largo de la novela. Esta serie de elecciones,
que comienzan a tener lugar al inicio de la obra y que se extienden
hasta su fin, reafirman la cualidad clave del acto de combinación
iseriana; es decir, la de potenciar y evidenciar la intencionalidad
del texto a partir de sus procesos de interrelación. Ante esto, cabe
plantear la pregunta, ¿cuál es la intencionalidad de una obra que se
cimienta, innegable e invariablemente, en imaginarios y estereotipos
de alcance masivo y cómo esto repercute en su construcción literaria?
La unión de los referentes musicales, cinematográficos y
femeninos que predominan en la producción y el imaginario cultural,
marca la dirección de una novela que, en palabras del escritor Élmer
Mendoza, es sólo “un ejercicio no politizante” (Mendoza, 2010) que
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no pretende desenvolverse dentro de los parámetros de la estética,
el valor o la trascendencia literaria, sino dentro de los dispositivos
de enunciación de la cultura de masas, los cuales, como afirma
Martín-Barbero, son reducidos por la crítica culta “a su ‘fórmula’,
a su agotamiento del esquematismo, la repetición y la transparencia
de la convención” (Martín-Barbero, 2002: 155). Por esta razón,
revisar Perra Brava bajo un lente político o de profundo compromiso
social, sólo arrojaría resultados estériles, pues, claramente, la obra de
Alarcón no busca alterar o desenmascarar los estereotipos en boga,
ni generar ningún tipo de impacto social, político o estético. Frente
a esto, cabe plantear una pregunta, ¿desde dónde analizar una novela
que parece apoyarse en los valores y las realidades comerciales de las
mercancías de moda? Ante un mundo en el que los noticieros y el
streaming se construyen desde y para el espectáculo y, en ese sentido,
sólo responden a la inercia del consumo indiscriminado que termina
por vaciar la violencia de significación, el arte —y en este caso, la
novela—, de acuerdo a la investigadora mexicana Rosa Beltrán,
sólo puede expresar este hecho de una sola manera: “hablando de
la superficie desde la superficie” (Beltrán, 2010:16), reafirmando el
estereotipo para orillar a los lectores a pensar si, en una realidad
mediatizada, es posible acercarse al narcotráfico más allá de los
imaginarios y las convenciones que se consumen a diario. Así, Perra
Brava, apoyada en las convenciones formuladas por la industrias de
masas, logra resignificar el narcoimaginario desde el interior.
La novela presenta personajes y escenarios que parten de los
clichés de la cotidianidad del día a día y del mass media: lanzar una tanga
a mitad del concierto; el amigo gay perfecto, ocurrente y dramático;
la relación codependiente con un hombre peligroso, pero irresistible;
la llegada a bares donde las mujeres se pasean como un trofeo. Cada
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uno de los escenarios que se presentan a lo largo de los setenta y
nueve capítulos que conforman la obra, parten y se mueven desde el
cliché, lo cual facilita que la protagonista también se desenvuelva en
esta dinámica: joven, universitaria, atractiva y con un oscuro pasado.
No obstante, la relación que se establece no se mantiene sólo entre
los elementos que impulsan la historia, sino también con el lector, ya
que son estas convenciones los que aluden y establecen conexiones
con la experiencia extratextual, pues, al aludir a lo massmediático
como dispositivo de reconocimiento (Barbero, 1991:147), la
autora emplea los estereotipos para transgredir las demarcaciones
sociohistóricas, meramente referenciales, y aprehender el imaginario,
con el propósito de posibilitar el reconocimiento del mundo narrado
con el mundo del lector popular que pretende resignificar.
Aunado a lo anterior, y como parte de este proceso de
resignificación y readaptación, se encuentra también la inclusión
de la música del Cártel de Santa, lo cual, por un lado, acentúa las
dimensiones de la cultura masiva al interior de la novela, mientras
que, por otro, establece un fuerte diálogo con la tradición musical de
las narconarrativas del siglo XX. Al rescatar las canciones de dicho
grupo que, además, poseen una fuerte carga misógina que afirma
—tal y como lo hacían los corridos a inicios del siglo pasado— el
cliché de la identidad y el poderío masculino hegemónico, así como
sus valores dominantes, la autora explora un camino que le permite
reformular y actualizar el legado del narcocorrido y la estética
norteña para visibilizar cómo “en el medio de la literatura, las
estructuras existentes pueden enriquecerse con elementos nuevos
o interpretarse de manera diferente”(Erll, 2012:209). Aunado
a esto, la interrelación entre la tradición previa y los referentes
extratextuales, permiten el desplazamiento del imaginario hacia un
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nuevo público: la joven clase media que es, precisamente, donde
habita la protagonista de Perra Brava.
Así, con la voz de Babo apoderándose del soundtrack de la
obra, Alarcón musicaliza la inversión que vivirá Fernanda —visible
desde el apellido palindromático Salas—, a la par que refuerza
la imposibilidad del personaje —y quizá también del autor y los
lectores— de significar la violencia más allá de los clichés y las
mediaciones. Desde su vida universitaria estereotipada, cruza hacia
el narcotráfico de la mano de Julio, quien, como representante
convencional de una masculinidad omnipotente, da sentido a la
experiencia de Fernanda al interior de aquel mundo; sin embargo,
el encuentro de ambas realidades —convención y violencia— no
puede darse nunca de forma directa. El encuentro sexual, que alude
a una violación, se da en medio de la oscuridad; el primer encuentro
con la sangre, frente a un espejo-pantalla que introduce las múltiples
veces que la protagonista conoció a Julio narradas, siempre, desde
la superficialidad de diversos clichés que se suceden unos a otros
como por obra del zapping: el niño fresa transformado en hombre
durante el baile de graduación; el novio de su rival universitaria que
cae seducido y rendido a sus encantos en el baño de un antro; el
compañero de secundaria que, años después, la reconoce vuelta otra
en la terminal de autobuses; el acosador callejero que, al final, se
disculpa y se presenta en un acto de ternura. Todo como sacado
de “la típica broma de película gringa” (Alarcón, 2010: 13), porque,
para poder participar de un mundo violento que parece rebasarla,
Fernanda Salas no conoce otra forma más que la de la convención.
De esta manera, a lo largo de la novela, la protagonista
comienza a encarnar las diversas imágenes femeninas, y situaciones,
de la cultura masiva del narco que, para el 2010, ya eran altamente
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comercializadas y consumidas. Aunado a esto, tal como en la realidad
extra literaria, la violencia también comienza a tomar las formas de
lo convencionalizado, es decir, de aquello familiar y rentable que
contribuye a hacer de la obra un hecho social “en tanto establece
formas compartidas de cooperación y comprensión” (Canclini,
1990: 39) con sus receptores. Así, tras entrar en su Atos a mitad de
la madrugada para perseguir a uno de Los Cabrones, Fernanda se
ve envuelta en una escena fílmica típica de las narcoseries: a mitad
de la carretera y con “Santa Muerte”, de Cártel de Santa, a modo
de banda sonora, la novia de Julio Cortés se ve perseguida por una
Suburban del lado izquierdo y por una patrulla del lado derecho,
hasta que finalmente:
(Los policías) me pararon en plena Constitución (…) No sabía
si tenerle más miedo a los de la Suburban o a los policías. Iban
llegando más y más patrullas. El oficial de los lentes oscuros me
preguntó:

— ¿Cuánto ganas? (…) Te pregunto porque ya agarraron a los
putos de la Suburban: eran cinco y estaban todos armados. Iban
a secuestrarte.

Me agaché sobre el volante, no sabía qué hacer ni qué decir. Sentí
que se me desvanecían los brazos y las piernas. Seguramente me
habían asociado con Julio y por eso me buscaban. Justo ahora que
él me había dejado sola. (Alarcón, 2010: 70-71)

El drama de la escena se desarrolla in crescendo cuando el
comandante Ramiro Silva, en primer plano, extiende la mano a
través de la ventana para presentarse, mientras que, en segundo
plano, un perro policía dirige sus ladridos furiosos al Atos. La tensión
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aumenta: un rifle señala la frente de Fernanda; el perro, de un salto,
entra a la parte trasera del auto para señalar la presencia de una
sospechosa bolsa negra; finalmente, “como si fuera una película de
terror” (Alarcón, 2010: 73), el comandante Silva saca el contenido
de la bolsa:
De los cabellos, el policía sostenía una cabeza que aún tenía los
ojos abiertos. De inmediato todas las armas fueron apuntadas
hacia mí.

—Date vuelta, manos arriba. ¿Este carro es tuyo?
— De mi esposo.
— Nombre.
— Fernanda Salas.
— De él, no te hagas pendeja.
— Julio Cortés.
— ¿Y este muerto se lo cargamos a Cortés?
—Fui yo.
(Alarcón, 2010: 74)

A poco menos de la mitad de la novela, Fernanda Salas se
confronta —quizá por primera vez— con la violencia del submundo
del narcotráfico que no había conocido más que indirectamente por
los Cabrones, Julio y las noticias transmitidas en vivo y en directo por
la televisión; sin embargo, su presencia actúa como la mano de Midas,
convirtiendo todo lo que toca en convención. Así, nuevamente,
el encuentro no puede operar sino desde la superficialidad de un
lenguaje cinematográfico que lo vuelva reconocible, por lo que
la violencia atestiguada por Fernanda adquiere la forma de las
representaciones masivas para, desde ahí, construir su sentido.
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Desde el gesto de su entrega a la policía, comienza a
operar en Fernanda, y en su transformación, una reafirmación
del estereotipo de la mujer en el hampa. Al salir de la pesadilla
narcotelevisiva en brazos de Julio, por primera vez se dirige a él
de forma desafiante “No me digas princesa” (Alarcón, 2010: 83),
pues su salida de la casa del alcalde regiomontano es también su
salida de la convención universitaria, de la femme fragile, y su entrada
al mundo masculino de la violencia. Fernanda Salas se reintroduce
al protagonismo de la novela vuelta otra: menos ingenua, más
desafiante, más seductora, más poderosa, pero siempre bajo el
espectro de lo pop como un acceso engañoso a la realidad aludida.
La protagonista de Perra Brava no se sale del estereotipo, sino que
se introduce a otro que alude a las figuras heróicas de Rosario
Tijeras y La Reina del Sur, por mencionar algunas; esto puede
evidenciarse en la aceptación de su condición de mujer-trofeo que
la lleva a cambiar el Atos por una Nitro, la cual anteriormente
consideraba de mal gusto, y su amor incondicional por dinero. De
igual manera, comienza a interiorizar la música de Cártel de Santa,
que antes consideraba machista y misógina, y con ello un discurso
masculino a partir del cual se afirma y se desenvuelve como una
femme fatale en tiempos del narco:
Alcé la pistola con la izquierda nada más para que la tipa la viera.
En cuanto volteó, gritó, perdió el control y se subió a la banqueta.
(…) No estuvo nada estrepitoso, como que coleó, le dio al árbol
con el lado derecho, con la puerta de atrás y ahí quedó estrellada.
(…) Todavía frené junto a ella y le grité:
—¡Para que aprendas a no jorobarme, pendeja! (Alarcón,
2010: 108)
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Asimismo, mientras Fernanda Salas descubre el atractivo
de ostentar su poder a partir de la violencia, de forma simultánea
tiene lugar la inversión de Julio, quien, desde la perspectiva de
Fernanda, pasa de macho alfa a perro sumiso, transición que
se efectúa tras la propuesta de matrimonio en la finca de Villa
Santiago. Es en ese momento cuando el sentido de la violencia,
que era representado por Julio, queda subvertido para revelarse
como falso, pues se muestra como “toda una penosa y estúpida
farsa (…) [Julio] no era mío, y cuando comenzó a serlo, dejó de ser
él” (Alarcón, 2010: 118).
Al verse inmersa dentro de esta realidad fársica, Fernanda
decide fingir un viaje a Japón para huir del mundo de Julio y encontrar
su esencia auténtica. De este modo, la protagonista, sentada en el
aeropuerto con botas y accesorios Gucci, se pregunta por primera
vez “¿Quién eres?”. La respuesta comienza a plantearse en una
serie de lugares comunes que van desde esconder marihuana en
los baños del aeropuerto y vivir la fantasía del empezar de cero,
hasta mantener una relación clandestina con el guarda espaldas
de su marido. A lo largo de sus dos semanas de retiro, Fernanda
no hace más que “lo que había visto en las películas” (Alarcón,
2010: 140), herencia que, desde la primera página, estructura toda
su visión respecto al mundo violento que vive y experimenta. Así,
a través de un encadenamiento de imágenes o situaciones cliché,
Fernanda Salas, paradójicamente, emprende la búsqueda hacia
algo que le sea real y genuino, que pueda trascender el mundo
de Julio y Los Cabrones. Es aquí donde la autora pretende que
Fernanda encuentre su potencia, la cual sólo encuentra no sólo en
relación con los clichés, sino en su camino por reafirmarlos. No
es gratuito que, al regreso de su viaje a “Japón”, la protagonista
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comience a formar parte del engranaje del Cártel y a repetir sus
conductas violentas. Al salir a patrullar y usar el arranque agresivo
como medio para dejar en claro su posición de poder, tanto con
la mujer embarazada como con la amante de Julio, se refuerza su
posición de mujer mortífera, la cual encuentra su punto cumbre en
su último encuentro con su antagonista.
En él la autora vuelve a hacer uso del imaginario pop del
narco: la traición, el ajuste de cuentas, el plomo. Tras enterarse
de que su hijo ha sido asesinado por Fernanda, Julio va a
encontrarse con ella con un objetivo específico: “ojo por ojo,
injusticia por injusticia” (Alarcón, 2010: 201), vida por vida. No
obstante, envuelto en un drama amoroso y subyugado por su
cariño a Fernanda, confronta su incapacidad para matarla y, en
consecuencia, se dispara. Más allá de una secuencia melodramática,
el cierre pone en manifiesto cómo la violencia —representada en la
novela por Julio— se diluye y vacía de sentido ante la convención.
En consecuencia, frente a representaciones cuyo objetivo es la
espectacularidad, la realidad fáctica de la violencia no puede ceder
más que al colapso, pues se presenta a un público que se forja y
existe sólo a través de los imaginarios que adopta de los medios
masivos y que en ellos encuentra, tal como evidencia la autora
con esta novela, sus nuevos centros de verdad. De este modo, la
imagen final de Fernanda Salas bebiendo la sangre de su amado
muerto no es más que parte de un espectáculo lleno de sangre,
sexo y drogas, a la par que representa el carácter vampírico de las
realidades mediatizadas que sólo absorben y seleccionan, los trozos
de vitalidad de los fenómenos referenciales para recodificarlos
y transmitirlos a través de convenciones y estereotipos que no
ponen en riesgo ni transgreden el sentimiento de seguridad de
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los lectores. No obstante, también queda en manifiesto que, en
un mundo en el cual la imagen ha devenido en realidad (Beltrán,
2010:41) es probable que, así como Fernanda Salas, nosotros como
lectores tampoco podamos aproximarnos a la violencia si no es a
partir de la reafirmación de las convenciones, pues sólo así, a decir
del teórico Wolfgang Iser, “the diffuseness of the imaginary is controlled
and called into form” (Iser, 1993: 3).

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-7

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Quien escucha, tiembla. El uso del sonido en Las
voladoras de Mónica Ojeda
Who listens, trembles. The use of sound in Las
voladoras by Mónica Ojeda
Isabel Alcántara Carbajal
AM-Azcapotzalco
isanami7@gmail.com

Álvaro Ernesto Uribe
UAM-Azcapotzalco
aeuh@azc.uam.mx

Fecha entrega: 22-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. El presente artículo analiza el papel del sonido dentro del
libro Las voladoras de Mónica Ojeda. El punto de partida, y eje principal,
es el cuento “Slasher”, a partir del cual se estudia el lugar que ocupan el
sonido y el grito. Proponemos que es posible observar el vínculo de estos elementos con una serie de referencias intertextuales e intermediales
ordenadas alrededor de un dispositivo literario diseñado para generar
horror.
Palabras clave: sonido, grito, literatura latinoamericana, Mónica Ojeda.

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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

Abstract. This article analyzes the role of sound within the book Las
voladoras by Mónica Ojeda. For that purpose, the place occupied by sound
and scream is studied in the story “Slasher”. We propose that it is possible
to observe how these elements are linked to a series of intertextual and intermedial references ordered around a device designed to generate horror.
Keywords: Sound, Scream, Latin American Literature, Mónica Ojeda.

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-8

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Los estudios literarios paulatinamente han dado cuenta de la manera
como la literatura se vincula con otros sistemas, del mismo modo
que otras disciplinas le han prestado atención como fuente de
estudio. Más allá de la emergencia de nuevas fuentes y objetos de
investigación, conviene destacar que, tal vez, lo anterior se vincule
con la manera como un conjunto de plumas ha posicionado su obra
como iconoclasta. Entre ellas está la de Mónica Ojeda (Ecuador,
1988), quien ha desarrollado una narrativa inquietante, peculiar por
la manera como el horror vertebra un sistema literario que le permite
explorar temas como la violencia en la familia, ser mujer, el cuerpo,
la oralidad andina y fenómenos contemporáneos: los videojuegos,
la Deep web o las Creepypastas. Narradora y poeta, Ojeda ha publicado
tres novelas, dos poemarios y recientemente un libro de cuentos.1
Dos publicaciones de Ojeda, Mandíbula y Nefando, han motivado
sendos análisis que permiten identificar los temas recurrentes
de su producción (Ortega Caicedo, 2018; León, 2019; Jiménez,
2021), además recientes trabajos han caracterizados algunos de sus
dispositivos narrativos (Meza, 2016; Sánchez-Aparicio, 2019; Pezzè,
2020). Con esto en cuenta, nos proponemos abonar al estudio
de los hilos que sostienen la obra narrativa de Ojeda a partir del
uso del sonido en su prosa, elemento temático que cobra especial
dimensión en su más reciente libro de cuentos, Las voladoras (Páginas
de Espuma, 2020). Consideramos que la presencia de lo sonoro en
esta colección de relatos no es gratuita, sino que responde a una
1 Ojeda ha publicado las novelas La desfiguración Silva (2015), Nefando
(2016), Mandíbula (2018); los libros de poesía El ciclo de las piedras (2015) e
Historia de la leche (2019); la colección de cuentos Las voladoras (2020).
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-8

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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

búsqueda temática que en el camino logra articular un original
sistema literario que no ha hecho más que anunciar sus posibles
alcances.
El papel del sonido en la narrativa de Ojeda
La atención por lo sonoro en soportes considerados silentes ha sido
objeto de debate desde los estudios literarios y los estudios del sonido,
estos últimos más jóvenes que los primeros. La crítica literaria, con énfasis
en la poesía, ha prestado atención a la representación de la escucha, su
descripción y la manera como se hace presente a través de distintos
tropos; también ha resaltado el uso recurrente de sonidos y silencios
como formas de explorar aquello que la lengua no puede nombrar.
Por otra parte, Igor Reyner (2018) sostiene que desde los estudios del
sonoros podemos observar que a la literatura se le consideró en un
principio fuente para ejemplificar propuestas teóricas; con el paso de
tiempo se transformó en fuente documental para reconstruir los sonidos
de épocas en las que no existían otros soportes de almacenamiento y,
recientemente, como base para la existencia de teorías autónomas como
el unseen sound de Brian Kanel y su investigación sobre el la escucha
acusmática en la narrativa de Kafka.2
2 Reyner se refiere al trabajo de Brian Kane (2014), Sound Unseen:
Acousmatic Sound in Theory and Practice, publicado por Oxford University
Press. Kane analiza el cuento “La madriguera” y el papel que juegan los
sonidos para inquietar al lector con la finalidad de conceptualizar desde la
literatura el sonido acusmático:
[…] to show how literature engenders its own productive, informative, and
thought-provoking accounts of sound and listening. It not only offers a solution
to problems of sound and listening, but also presents puzzles to be solved. What
Kane’s reading of Kafka reveals is that while key theoretical categories related to
sound and listening seem to be always already given – such as the dichotomies
listed above –, literature, in dislocating the reader’s attention from sound and

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

En el caso de Las voladoras advertimos que el sonido adquiere
vital relevancia como mecanismo para transgredir el lenguaje y
hacerlo llegar a lo que está fuera de él. Esta búsqueda descansa en un
sistema literario cuidadosamente integrado a través de un inventario
de referencias extratextuales y literarias; en palabras de Andrea
Pezzè, una biblioteca, la cual está ordenada para develar un secreto,
lo terrorífico (Pezzè, 2020: 49). Ese terror que se busca alcanzar se
vincula generalmente con historias familiares (madres e hijas, infancia,
el padre) y se manifiesta a través de cuerpos monstruosos. Pezzè
enmarca la producción de Ojeda y de otras escritoras latinoamericanas
dentro del Weird; es decir, obras que dependen de la mezcla de
elementos que ocupan espacios no heterodoxos y producen un
efecto perturbador. Al mismo tiempo, la lectura de Ojeda exige
un sistema de referencias distinto al anidado en el sentido común.
Por tanto, el resultado consiste en: “la exhibición de una biblioteca,
en la que lo literario no depende de un canon o de una definición
académica de literatura, sino de la posibilidad de combinar entre
ellos elementos heterogéneos” (Pezzè, 2020: 53). Siguiendo a Pezzè,
Nefando y Mandíbula recurren a la narración polifónica y fragmentaria
para esconder un artefacto literario, un secreto.3 Del mismo modo,
la puesta en marcha de este artefacto narrativo exige por parte del
lector la resolución del misterio planteado en la narración, del cual se
desprenden todas las interrogantes sobre los personajes.
listening to other subjects at the very moment it speaks of sound and listening,
invites the reader to reassess what they know about what they read, to rethink
in novel terms auditory experiences and aural-related concepts that seem far too
common or familiar. As regards research methodology, literature can be thought
of, therefore, as the written equivalent of sound […] (Reyner, 2018:139).
3 Pezzè recurre al concepto de secreto acuñado por Piglia para estudiar la
narrativa de Onetti, particularmente sus nouvelles (Ver Piglia, 2019).
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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

Escarbar en los fragmentos del secreto no lleva, como en el
policial, a la resolución de los hechos, al contrario, el artefacto está
diseñado para perturbar. Dice Pezzè que “la búsqueda del horror
es una constante y, de hecho, una aporía” (Pezzè, 2020: 49). El
resultado, por ello, es una diégesis cuyo mundo está estructurado
alrededor de un secreto disruptivo e incómodo, una subversión
heterodoxa e incluso criminal. Y como resultado, en palabras de
Pezzè, el secreto pone en escena “la idea de que en todo género
dicho ‘popular’ se podrían encontrar los elementos literarios que
justificarían su inserción en el mundo del canon de la literatura, o,
desde otra perspectiva, que toda literatura de masas constituiría un
canon en sí misma” (Pezzè, 2020: 60).
Con esto presente conviene preguntarnos qué elementos
conforman dicha biblioteca en Las voladoras y de qué manera se
vinculan para transgredir el canon a través de la construcción del
secreto. Es posible considerar a los elementos del sistema literario
de Ojeda como mecanismos narratológicos: biblioteca, secreto y una
tercera categoría que denominaremos cruce. La biblioteca consiste en
el conjunto de recursos intertextuales e intermediales que construye
a los personajes, el espacio y el conflicto de la historia. Una estrategia
narrativa muy usual es el empleo de mecanismos de fragmentación
de la información discursiva y reiteraciones. Una diversa gama de
temas conforma dicha biblioteca: tradiciones y relatos orales, música,
cine, literatura, leyendas urbanas, internet. La oralidad andina,
secundaria en sus novelas, cobra mayor protagonismo en algunos
de sus cuentos: voladoras, brujas, cóndores y otros imaginarios de la
región se manifiestan como formas de la alteridad que rodean a los
personajes y, al mismo tiempo, permiten resignificar el espacio: la
montaña, el campo y la ciudad. Los recursos provenientes de otros
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soportes (como la música, el cine y los videojuegos), además de
funcionar como referentes intertextuales, reordenan el lenguaje en
un sentido intermedial, es decir, la prosa emula sonidos, murmullos,
ruidos, gritos, recurre a sinestesias con el fin de descolocar al
lector. Cuando hablamos del secreto, segundo elemento del sistema
literario de Ojeda, nos referimos a la construcción de un artefacto
cuyo fin es subvertir y descolocar la realidad de los personajes, lo
entendemos como un componente que reemplaza aquello imposible
de asir con el sistema de la lengua, el horror. El cruce, entonces, es
la instancia donde la narración ordena todas las piezas del secreto y
este se despliega; es el momento cuando los personajes transitan a
la otredad. Tras el cruce, los elementos del sistema literario quedan
subvertidos y se articula un nuevo código de intercambio donde la
inteligibilidad se manifiesta a través del dolor y el horror.
En suma, el sistema literario de Ojeda es uno que pretende
descarnar la palabra para llevar la experiencia lectora hasta los
huesos. Las capas de sentido que crea la lengua sobre la experiencia,
según Ojeda, incomunican a los sujetos; resulta necesario buscar en
la experiencia del trauma y del dolor la posibilidad de abrir vasos
comunicantes.
En una entrevista virtual realizada en marzo de 2021, Ojeda
recalcó que Las voladoras constituyen una exploración de lo que
ella considera el gótico andino: “Entiendo el gótico andino como
una literatura que aborda la violencia y los miedos particulares de
ese territorio, con toda su historia y su contexto” (Ojeda en Pina,
2021: s/p). En esta colección de ocho cuentos, el entorno físico
y cultural de Ecuador nutre con mayor intensidad las ficciones. Y
para explorar el miedo a través de la violencia, Ojeda crea historias
habitadas en su mayoría por mujeres: un mundo femenino que se
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reestructura por y contra la violencia para resistirla o ejercerla. Si
entendemos a ésta como una relación social caracterizada por la
negación de una subjetividad (Wieviorka, 2001), podemos especular
que sus historias son las de aquellas subjetividades, cuya incapacidad
de agencia moldea su persona y su entorno bajo nuevas reglas.
Aquella imposibilidad de ser agentes no se traduce en pasividad. No
es así, puesto que las protagonistas de Ojeda gestionan y resisten
una violencia estructural y simbólica (Segato, 2003). Podemos
aseverar que diversos recursos sonoros en estos cuentos dan cuenta
de las tensiones generadas por dichas violencias: en Las voladoras
escuchamos zumbidos, vibraciones, estruendos y ruidos telúricos:
siempre hay una disonancia inquietante.
En este libro de cuentos apreciamos un menor uso de
la polifonía (salvo la empleada en el cuento “Soroche”) y un
aprovechamiento constante de mecanismos que fragmentan los
relatos a través de analepsis y elipsis. Por ejemplo, el tiempo de la
historia de relatos como “Caninos”, “Slasher” y “Terremoto” resulta
extremadamente breve: algunos momentos de visita por parte de
una madre a su hija, la ejecución de un performance en público
o el encuentro sexual de dos hermanas durante un cataclismo. El
resultado, entonces, es un proceso de búsqueda por parte de los
personajes a través del recuerdo.
Al atender los elementos de la oralidad andina, observamos
que en “Las voladoras”, cuento que le da nombre a la colección, la
autora explora las posibilidades narrativas del relato oral protagonizado
por mujeres aladas en la zona rural de Ecuador. A estas mujeres les
agrega como característica adicional el tener un solo ojo, detalle que
las vincula con los cíclopes homéricos. Consideramos que el vínculo
voladora-cíclope configura una narrativa que pretende subvertir la
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asociación semiótica entre Ulises/Polifemo. En la Odisea, Ulises ciega
a Polifemo con una lanza del Cíclope y se esconde entre su ganado
para huir, arrebatándole a la criatura la única cualidad que le daba
civilización, el ganado, porque ya antes se le había caracterizado como
un monstruo sin ninguna ley, que no come pan y vive al descubierto
(Calame, 1986). Al contrario, las voladoras arrebatan a la narradora
y su madre del espacio regido por reglas masculinas de civilización,
orientadas por un miedo y odio hacia lo femenino.
El uso del recurso oral también resulta evidente en “Sangre
coagulada”, donde también se presenta un cruce a la otredad, en
este caso la narradora aprende a ser bruja bajo la tutela de su abuela:
es capaz de sanar o de matar, además realiza abortos clandestinos
para las habitantes de una comunidad que la desprecia. Al cruce y
resignificación podemos agregarle la manera como la protagonista
resignifica la sangre como bella y placentera, acaso un símil que narra
un tránsito de la violencia recibida a la violencia que se puede ejercer.
En palabras de Claudia Salazar: “en Sangre coagulada’ aparece el
saber de la bruja que le confiere agencia y capacidad de responder
o de vengarse frente a estas violencias, así como de permitir a sus
clientas recuperar el control de su capacidad reproductiva” (2021: 15).
Aunado a la compleja relación de las protagonistas de los dos
anteriores cuentos con la alteridad y la manera como la encarnan,
consideramos que un factor de vital importancia en las historias
de Ojeda es el apego como el motivo que lleva a los personajes a
subvertir las reglas del mundo. Lo último resulta más evidente en
“El mundo de arriba y de abajo”, donde el único narrador hombre
de entre todas las historias crea un conjuro espurio que le permite
revivir temporalmente a su hija y nos adelanta una premisa: lo
masculino no puede acceder a este secreto.
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Estos rituales heterodoxos culminan en cuerpos
monstruosos, por ejemplo, el de la hija en “El mundo de arriba y de
abajo”, quien despierta en estado de putrefacción. Lo mismo ocurre
con la necesidad de llevar la experiencia de la violencia al organismo
de sus protagonistas. El cuerpo de las voladoras, la sangre, la cabeza
decapitada de una niña, una lengua cercenada o el cadáver podrido
de una hija, todos ellos son parte medular del secreto: para construir
el sentido abrevan de intertextualidades cultivadas en el horror,
como las brujas, el cuerpo zombi o a las tradiciones orales. Otro
recurso recurrente es el empleo de símbolos animales: las voladoras
y las abejas, el padre-perro en “Caninos”, los cóndores en Soroche
o un lobo-chamán en “El mundo de arriba y de abajo”.
Los elementos de las bibliotecas perfilan la ruta de una
transferencia semiótica, mientras develan atisbos del artefacto
que sostiene la narración (el secreto de Piglia en Pezzé, 2020). La
revelación se completa a través de cruces, momentos climáticos que
narran la transición de las protagonistas y muestran la última pieza
del secreto. El cruce traza la dirección que debe seguir la transferencia
de los elementos de la biblioteca y, al mismo tiempo, devela el orden
del mundo narrado. Para lo primero, la simbología puede parecer
elemental: caídas y ascensos; es decir, en “Las voladoras” la narradora
se une al vuelo de las criaturas que dan nombre a la historia, en
“Cabeza voladora” se eleva con las Umas hasta el momento en
el que describe como su cabeza logra desprenderse de su cuerpo,
“Slasher” describe un escenario desde donde las protagonistas
montarán su acto final. Por otra parte, “Soroche” emplea la figura
de un cóndor arrojándose al vacío como preludio de la decisión de
su protagonista, “Terremoto” juega de nuevo con la idea de elevarse
y caer, en este caso un edificio durante un terremoto apocalíptico y,
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finalmente, “El mundo de arriba y de abajo” aprovecha el descenso
a la muerte y el ascenso a la resurrección como eje de sentido para
la narración, en particular cuando después del ascenso a la montaña
llega la muerte. Todas estas direcciones se construyen sonoramente:
Las Umas murmuran, las voladoras vienen acompañadas del
zumbido de las abejas, las vibraciones de una pieza sonora en
“Slasher” funcionan de manera similar al estruendo del apocalipsis
que viven las hermanas en “Terremoto”, sin olvidar que la montaña
y su fauna crean un ambiente que descoloca a los personajes.
En suma, hasta aquí hemos descrito algunos recursos
recurrentes de Ojeda y la resignificación de sus referencias
intertextuales a través un momento de cruce que reordena el sentido
del mundo narrado. Conviene ahora detenernos en el cuento
“Slasher”.
“Slasher” como texto programático
“Slasher” narra la historia de Bárbara y Paula, hermanas gemelas
que forman un grupo de música noise underground. El relato narrado
desde la perspectiva de Bárbara relata cómo ellas están por presentar
un performance en cuyo clímax Bárbara mutilará la lengua de Paula.
El cuento recurre a la analepsis para introducirnos al mundo de las
hermanas y la razón de la mutilación de Paula: ella es sordomuda
y eso les impide compartir algunas vivencias con su gemela, en
especial el trauma de haber escuchado durante la infancia las crisis
depresivas de su madre.
Resulta posible interpretar “Slasher” como una lectura
programática dentro de la colección de cuentos. El hecho de que la
historia explora la incesante búsqueda de dos artistas sonoras por
transmitir la experiencia del horror y el trauma puede servir como
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guía narrativa para el resto de las historias. Podemos organizar la
biblioteca de esta narración alrededor de tres ejes: la mutilación del
cuerpo (lengua, slasher, giallo, John y Lorena Bobbit), las gemelas
(la doble) como recurso para explorar la comunicación con el
otro y, por último, la reflexión sobre el sonido como forma de
entendimiento previa y paralela al lenguaje. El sentido de estos
elementos logra configurarse a través del secreto que moviliza la
trama, el performance de las hermanas, el cual anticipa un cruce:
lograr que Paula y el público vivan el mismo horror que Bárbara es
incapaz de comunicar por otro medio.
Mutilar la babosa carnívora
Los elementos de la biblioteca necesitan transmutarse para completar
el cruce. Este consiste en transferir las cualidades de un objeto a
otro, transitar, escindir o fusionar, y en el camino revelar un secreto
que ordena el mundo narrado. En “Slasher” el primer elemento
enunciado es la referencia al subgénero cinematográfico de horror,
el cual se complementa con la primera frase dicha por la narradora:
“Bárbara quería cortarle la lengua a su hermana gemela con un
estilete” (Ojeda, 2020: 59).4 Un tercer elemento que dimensiona
sonoramente esta idea es cuando se asevera que a ambas les gustaba
imaginarse a sí mismas componiendo la banda sonora de una
película giallo: “Reproducían el sonido de los cuchillos./Apuñalaban
frutas en bosques fluorescentes” (62). La referencia cinematográfica
perfila la imagen del cuerpo mutilado de una mujer, pero esta cede
a las metáforas sonoras: pasamos de la descripción de una lengua al
sonido de los cuchillos y las puñaladas. Incluso Bárbara caracteriza
4 De ahora en adelante indicaremos solamente las páginas del cuento.

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los gritos de su madre durante sus crisis depresivas, “Mamá suena
por las noches como las mujeres que mueren en los slashers” (73).
Por otro lado, cortar la lengua prefigura también un segundo
nivel de interpretación: rasgar y subvertir los significantes. En suma,
tenemos dos elementos de la biblioteca: referencias de la cultura
popular y cuerpos monstruosos; sin embargo, por sí mismas no
revelan el secreto, necesitan subvertirse a través de un cruce que la
narración se encargará de perfilar. En este caso, a la sonoridad de
los cuerpos mutilados de mujeres se contraponen las referencias a
la historia de Lorena Bobbit y la mutilación de John Wayne Bobbit.
Durante una digresión la voz narrativa nos indica que las hermanas
improvisaron un performance inspirado en el caso de Lorena Bobbit,
una mujer que en 1993 cortó el pene de su maltratador. Después
del incidente ella, estigmatizada, fundó una organización para
apoyar mujeres víctimas de violencia de género y él se convirtió en
actor porno. Una operación de resignificación se perfila durante
la analepsis: “«Nuestra madre se llama Lorena», mentían en sus
presentaciones. «No tenemos padre»” (71). Estos dos elementos
permiten perfilar una morfología: el sentido transita del sonido de
mujeres mutiladas a las hijas de quien mutiló a su abusador, las hijas
sin padre.
La transición de un hombre que mutila a mujeres, propio del
género cinematográfico, hacía una mujer que mutila a su abusador
incorpora una capa más de sentido en el momento en que las
hermanas plantean la posibilidad de explorar con consentimiento
lo extremo. Este giro se perfila cuando las ellas miran la película
porno de John Wayne Bobbit: “Cuando la vieron juntas Paula le
preguntó: «¿A qué suena el sexo?», y Bárbara le contestó: «A selva, a
sudor, a sed». /Le respondió: «El sonido del dolor es muy parecido
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al del deleite»” (71). La similitud entre ambos sonidos perfila ahora
sí una dirección, la exploración consensuada del dolor resignifica
los elementos de la biblioteca al instrumentalizarlos como una
forma de compartir, experimentar y apropiarse la experiencia
extrema del dolor: “las llamaran bárbaras por explorar entre ellas,
de forma consensuada, algo que era parte de la experiencia de tener
un cuerpo” (68). Sin embargo, eso no impedía que Bárbara tuviera
miedo de lastimar a su hermana:
Decirle a Paula lo que había en su cabeza, pronunciárselo aunque
ella no la oyera, le daba a Bárbara la ilusión de tener el control,
pero a veces temía perderlo igual que las personas que salían en
los noticieros y en el Diario Extra; personas normales que, en
cuestión de segundos, lastimaban a sus parejas, a sus hijas, a sus
hermanas o a sus madres. Se enfermaba de miedo en la cama,
boca abajo, y Paula volvía a decirle, con pereza, que no tenía razón
alguna para sentirse culpable.

Que si un día le cortaba la lengua, ella la perdonaría.

Que si un día se hacían daño sería por amor. (72)

La compleja relación con el dolor y las mutilaciones que
la historia quiere explorar nos lleva a aventurar una interpretación
a partir del ensayo de Lucía Guerra-Cunningham titulado “El
personaje femenino y otras manipulaciones” (1986). En su trabajo,
Guerra-Cunningham sostiene que la imaginación masculina
construye relatos de mujeres mutiladas, es decir, que refuerzan el
mito cultural de lo femenino como aquello subversivo que debe de
ser conquistado por la cultura y que en las obras analizadas por ella
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se traduce en la castración erótica, la pasividad y otros elementos
de un Deber-ser (buena mujer y potencial víctima pasiva) (GuerraCunningham, 1986: 12). Algo que Humbelina Loyden caracterizó
como el fantasma femenino imaginado por los hombres para
modelizar la conducta (1998: 40-42). En consecuencia, frente a
personajes femeninos entendidos como sujetos mutilados por un
Deber-ser podemos anteponer la manera como Ojeda desarrolla
en “Slasher” (y en su narrativa en general) mujeres que resisten
esos imaginarios y exploran comportamientos subversivos para
el imaginario masculino, por ejemplo: la búsqueda del placer e
infligir dolor. Se trata de algo más que resignificar a los personajes
femeninos; a veces el afán es mutilar y destruir los relatos nacidos
desde la imaginación masculina.
Gemelas, ecos, reverberaciones
“Slasher” explora la figura de las gemelas en tres niveles. En primer
lugar, dentro de la diégesis las protagonistas (particularmente Paula)
explotan de manera performática su imagen para perturbar a quienes
les rodean: “a su público le daba miedo oír cualquier cosa viniendo
de una gemela” (59). Paula interpreta el juego de dobles y pretende
construir una imagen de gemela malvada. Para René Girard, el otro
(manifestado en este caso en una gemela malvada) representa una
fuerza que elimina la diferencia y mimetiza el deseo. Esto quiere decir
que aquello que se desea es lo que mimetiza a los sujetos. Deseamos
lo que el otro tiene y lo que carecemos; en suma, se abre la puerta “al
reino de la violencia” (Girard, 1995: 150-172). Paula actúa como la
doble que enfrenta a los otros, que les recuerda la existencia del reino
de la violencia y les atormenta. Sin embargo, este es solo un papel
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representado por ella; Bárbara revelará una morfología diferente entre
las hermanas que no es el conflicto, sino la búsqueda de la fusión.
Un segundo nivel es el juego de dobles construido por la voz
narrativa a través de dos mecanismos: en un principio, como sujetas
que guardan una relación estrecha de entendimiento y, después, por
el miedo a perder ese vínculo. Lo primero se manifiesta en la historia
mediante la composición de sus piezas sonoras, Paula improvisa una
serie de sonidos a partir de los cuales Bárbara construye; “su objetivo,
sin embargo, era crear a partir del interior de Paula” (65). La comunión
entre las hermanas se manifiesta a través del sonido y del cuerpo.
Paula es “una anguila nadándole en la sangre [como si] estuvieran
muy adentro una de la otra” (65), aquella que puede leerle los labios
“como si le leyera la mente”. Cabe destacar que la comunión entre
ellas se describe a través del movimiento: nadar, “pelar las palabras y
comer la pulpa”. Bárbara reconoce que es más sencillo comunicarse
con Paula porque “a ellas las unía el pelo, las vértebras, la pelvis. Eran
iguales en cuerpo y sus huesos respondían a una gramática superior”
(72). El empleo de las dobles en la narración pretende explorar las
posibilidades de entender al otro y, por tanto, el motor de las acciones
de las hermanas es salvar un abismo que las separa: “Sus palabras, en
cambio, eran distintas e incompatibles” (72).
Al respecto, Juan Bargalló propuso una morfología del doble
en la literatura. Algunos tienden a la fusión (la mutua aproximación
de dos sujetos, como en Willian Wilson o El Horla), otros a la fisión
(la separación del sujeto en dos personificaciones, como en La
nariz de Gogol) y otro grupo a la metamorfosis (la transformación
reversible o irreversible de un sujeto, como El extraño caso de Dr. Jekyll
y Mr. Hyde o La metamorfosis) (Bargalló, 1994: 7). En “Slasher” las
hermanas tienden a la fusión, procuran salvar cualquier abismo que
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las separa hasta llegar a la reconciliación a través del terror. Tengamos
presente que el yo no se ve a sí mismo, por ello debe desdoblarse, y
esos reflejos son formas invertidas de sí, figuras del otro. Además,
en la historia las gemelas requerían compartir el terror de la madre
para evitar lo que Carl Jung denomina abdicar de sí mismas. Según
Jung el doble se manifiesta por la excesiva influencia que ejercen
determinados esquemas procedentes de los arquetipos ancestrales y
socioculturales propios del inconsciente colectivo (Jung en Herrero
Cecilia, 2011: 18-19). En consecuencia, la persona (imagen social)
somete al ánima. Bárbara y Paula como dobles buscan encontrar en
la otra aquello que les permita liberarse de los padres monstruosos.
Finalmente, un tercer nivel es programático, la historia se
puede leer como una pieza musical en canon donde se intercalan,
por un lado, párrafos con analepsis y narración sincrónica y, por
el otro, pasajes líricos ordenados en verso. La forma de las partes
líricas no solo reitera lo narrado, ofrece variaciones que desplazan el
sentido. En las variaciones, a modo de ecos, localizamos referencias
sonoras que configuran la comprensión del otro:
[prosa] Su objetivo, sin embargo, era crear a partir del interior
de Paula:
[canon] un fracaso, un océano negro en Saturno. (63)
[…] como si el cliché fuera cierto, una verdad mística en la
placenta, y estuvieran muy adentro la una de la otra.
[Canon] Inseparables. Indistinguibles.
Latiendo al mismo ritmo de la mente.
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El sonido como hechizo
El cuento plantea la cercanía del sonido con la animalidad. En algún
momento la lengua es una babosa carnívora; en otro, el chasqueo de
la lengua consistía en el sonido “acuático de la saliva y el músculo
que, como un delfín, se hundía en la carne golpeando el paladar”.
En la historia no interesa el uso del sonido para generar palabras;
importan más los gritos de ballena tráquea y su animalidad. Además,
la exploración sonora de las protagonistas buscaba el efecto de estos
sonidos en el cuerpo: “le gustaba la gente que temía y ver lo que
les pasaba en los ojos, el estado acuático de sus pieles, la tensión
muscular, la cabalgata abierta de los pulmones” (61).
El cuento muestra a las protagonistas en una constante
búsqueda estética. El recorrido permite observar los hilos del
dispositivo narrativo de Ojeda. “¿A qué suena el verdadero fondo de
las cosas?” (62), se preguntaban las hermanas, y esa misma cuestión se
abre al lector cuando los recuerdos de Bárbara anticipan una posible
respuesta: “Había sonidos que revelaban sucesos anteriores al lenguaje”.
La frase la enuncia Paula cuando recuerda su nacimiento a partir de
un concierto de piedras y agua en la licuadora. Más allá de creerle
al personaje, caracterizada en la historia por sus artificios, conviene
reflexionar cómo las protagonistas están convencidas de llegar a las
cosas a través del sonido y no de las palabras. A propósito, conviene
mencionar como Benveniste indicó que el sistema lingüístico está por
fuera del ser humano, los sujetos estamos separados del sistema de
signos y, en consecuencia, lo que el sistema permite expresar es algo
diferente de lo que la persona siente en realidad (Benveniste, 1999).
En “Slasher”, Bárbara y su hermana están moldeadas por un lenguaje
que les resulta insuficiente, externo y ajeno.
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Este planteamiento desplaza la búsqueda de lo lingüístico
y humano a lo sonoro de los objetos, “«El sonido es la poesía de
los objetos», «Yo saco poemas de las cosas»” (63). Esta búsqueda
sonora se manifiesta en el texto a través de metáforas que semejaban
el sonido con lo telúrico: “como una fractura de tierra”, “Un
descubrimiento de lo telúrico de la mente a través de lo que resuena,
vibra y retumba” (64). Para las gemelas, explorar los sonidos
extremos era el único camino para encontrar un “regreso a la vida
previa del lenguaje. Un recuerdo” (64). En este tenor, la búsqueda
de experiencias no mediadas por la realidad lingüística únicamente
resulta posible a través del grito: “«Yo quiero enseñarte lo que
es gritar», le confesó Bárbara a su hermana luego de decirle que
fantaseaba con cortarle la lengua. «Yo quiero enseñarte el verdadero
tamaño de un grito»” (64).
La reflexión de Bárbara entiende al grito como la instancia
anterior al lenguaje, capaz de mostrar aquello que éste enmascara.
Paula, en consonancia con la idea de animalidad, vincula al grito
con la amígdala, el miedo y el afán de supervivencia más primitivo
posible: “Sé que [los gritos] deforman el rostro de la gente, que
hacen temblar la materia, que activan una señal en la amígdala que
genera el miedo y que la naturaleza del miedo es la supervivencia”
(65). Su carácter no mimético se manifiesta cuando Bárbara expresa
que un grito es una “explosión de palabras”, no es un discurso
compuesto por proposiciones, su forma desordena cualquier
semántica: “Cuando alguien grita, las letras se disparan sin ningún
orden y atraviesan el tórax de las personas” (65).
Si el grito es algo que dinamita el lenguaje, una experiencia
que lo atraviesa y destruye, entonces es posible considerar que su uso
y apropiación requiere estructuras culturales que permitan asirlo e
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instrumentalizarlo. Una de ellas es la magia: “«Un grito es una emoción
que se contagia como un hechizo», «Un sonido es una emoción que
se conjura como magia»” (65). En la historia, Paula crea alrededor de
sí una imagen de bruja ante los otros, alguien que manipula el sonido,
“«La magia es que algo invisible pueda enfermarte», le dijo Paula
alguna vez. «Para mí lo sonoro es una deidad imposible»” (66). Este
performance las habilita como demiurgas ante los ojos de su público,
pues se saben conscientes del efecto de este sobre los cuerpos: “Un
sonido era capaz de hacer que los pulmones estallaran, provocar
ansiedad, náuseas, tristeza, migrañas, percepción de movimientos
fantasmagóricos a los costados del campo visual que muchos
confundían con apariciones” (67).
El sonido permite hechizar; abre canales de comunicación
entorpecidos por el lenguaje. Los recuerdos de Bárbara y Paula nos
permiten comprender el rumbo que tendrá el uso de la experiencia
sonora en la historia: Bárbara desea utilizar el performance para salvar
el único abismo entre ella y su hermana: “Su hermana ignoraba la
violencia real del sonido. En cambio, Bárbara se agarraba a la cama
poseída por los ruidos del otro lado de la puerta: golpes, cajones
abriéndose y cerrándose, sollozos, reptares, uñas afilándose contra
las cosas” (68). La revelación del secreto permite conjuntar las
piezas: el horror sonoro de la mutilación será el único puente para
comunicar a las hermanas entre sí y con su público. Esto a través
del montaje de un dispositivo al interior de la historia, que anuncia
la estructura narrativa del cuento: “«Hagamos algo diferente»,
le dijo a su gemela. «Algo que nos una la piel y el pulso» / Una
investigación de lo primigenio/ Un estudio del grito” (69). Bárbara
y Paula preparan las piezas de un hechizo, el secreto (Pezzè, 2020),
ese dispositivo que permitirá que Paula:
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[…] comprendiera las noches de los cajones y de los pies [las camas
separadas son metáfora de su separación en el abismo, la madre
llorando en los pasillos], lo que se sentía estar aterrada oyendo los
alaridos salvajes pero incapaz de moverse fuera del colchón, incapaz
de quitarse la sábana que ardía y se le pegaba como una piel enferma
y viscosa. Pensaba que era su deber enseñarle a su hermana lo que
un sonido era capaz de hacerle a la imaginación (69).

El grito puede equipararse con el hechizo en la manera como
lo intangible tiene efectos reales, en este caso el miedo y, al igual
que los hechizos, algunos refieren a temores antiguos: “El ruido
más alto que Bárbara había escuchado era el de su madre gritando
toda la noche después de haberse roto la cabeza contra el váter.
«Un grito es un cráneo mordido»” (69). La narración explora las
posibilidades que el sonido tiene para representar e insinuar hechos.
El terror está en la sugestión. Los sonidos entonces se construyen
como representaciones de lo que insinúan o a través del efecto que
generan en quien los escucha: “Es un fantasma orinándose encima
de todos los tímpanos” (69)
A partir de la revelación del trauma que se pretende
transmitir a través del secreto, el cuento recurre a las repeticiones.
Bárbara reitera la carencia de Paula, la necesidad de compartirle el
efecto del sonido en la imaginación y el terror de haber escuchado a
su madre durante sus crisis. Reverberar estas ideas semeja un ritual
que condensa los tres elementos que identificamos (mutilaciones,
hermanas, sonido): “Por eso a Bárbara le gustaba imaginar a su
hermana mutilada: para que en verdad lo conociera. Para que a través
de la pérdida entendiera lo que un sonido era capaz de hacerle a la
imaginación” (70). Para expresarlo con mayor claridad compartimos
la siguiente cita:
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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

[…] estar juntas en el sonido de los rasguños que la madre se
hacía a sí misma, en el de los cajones de las pastillas abriéndose
y cerrándose, en el del agua de los grifos saliendo a toda presión,
en el del llanto pesado. Quería comunicarse con su igual, que el
amor las juntara en el miedo y en el espectáculo de los ruidos de
la noche de la madre.
Paula no sabía cómo sonaba una madre sufriendo de insomnio
crónico y de depresión. Tampoco sabía lo que era levantarse en
medio de la oscuridad y que las rótulas saltaran fuera del cuerpo
como ranas óseas. «Mami está enferma de la mente» (72-73).

Lo que aterroriza a Bárbara es un sonido acusmático.
Proveniente del griego ακουσματικός, la palabra refiere a aquello que
se oye sin ser visto, algo inaccesible para Paula, quien requiere de
otros sentidos o de las descripciones de su hermana para activar su
escucha; sin embargo, estas últimas resultan insuficientes, porque la
lengua también lo es. Otra razón se encuentra en la ambigüedad de las
palabras que podemos apreciar tras la confesión de aquello que oculta
el secreto: “Años atrás su madre les contó algo sobre el padre: que era
un mal hombre, un puño, una cuchara, una aguja. Que se fue antes
de que ellas nacieran. Que era culpa de él que Bárbara hubiera nacido
mala” (70). En el canal de la palabra los significados enmascaran, callan
y en el mejor de los casos insinúan, “Una vez un niño les dijo: «Mami
dice que su papá es su abuelo»” (71). Incluso, Bárbara reconoce que
“Sus palabras […] eran distintas e incompatibles”. En cambio, los
sonidos y el efecto que provocan son más certeros, resultan imposibles
de ocultar, porque “los oídos no tenían párpados” (74).
En consecuencia, ellas diseñan un performance que recurre
nuevamente a la acusmática, pero esta vez definida por Pierre
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Schaeffer como un conjunto de sonidos reproducidos por medios
electroacústicos, cuyo fin es el ocultar las causas del sonido para
llevar al espectador a preguntarse qué está escuchando con la
intención de que el sujeto describa su percepción como tal y no las
referencias externas del sonido (Schaeffer en Reyner, 2018: 132).
En el cuento los sonidos que salen de los altoparlantes incomodan
a los oyentes, algunas personas piden a gritos que se interrumpa,
otros se retiran, unos cuantos permanecen, “Nadie en el público
podría evitar escucharlas y, si decidían hacerlo, tendrían que correr”
(74). El sentido de la escucha acusmática es reiterado cuando
Bárbara describe para su hermana lo que escucha: “Suena a abetos
derribados./ A montañas que hieden. / A campos y llanos de
costillas. /A Dios pudriéndose sobre el mar. /A futuro.” (75). Y este
mecanismo es el que recrea el horror, en este caso, la madre:
Había ruidos que hablaban de un tiempo antiguo de la carne.
Cuando Bárbara escuchaba golpes huecos y repetidos, por
ejemplo, los confundía con el de un cráneo pegándose contra la
pared. Algunos rumores la devolvían a las puertas arañadas de las
habitaciones y de los baños de su casa. Los crujidos y los chirridos,
a los cajones con las pastillas de su madre (75).

“Todo el que escucha tiembla”, repite Bárbara. En el
clímax de la historia, el hechizo del sonido se transmuta en una
violación; es imparable, y quienes prestan su escucha (voluntaria o
involuntariamente) se transforman en “templos donde cabalgar” o
“una gruta que demostraba lo que un sonido era capaz de hacerle
a la imaginación” (75). La disposición de las gemelas durante este
momento de la narración es importante, constituye el cruce que
reordenará el sentido de todo lo referido en la biblioteca del relato.
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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

Las hermanas se elevan en el escenario y están por encima de su
auditorio. Tras encender los altoparlantes, Paula se arrodilla para
tocar el suelo y las paredes; sin embargo, Bárbara conjura el umbral,
enuncia el sentido del cruce: “Pero aunque se arrodillara y palpara
el cuerpo sudoroso de la madre, solo una de las dos llevaba consigo
el territorio sonoro: el que no se podía contemplar” (76). La pieza
sonora es su madre llenando el espacio y el cruce solo es posible
con esa pieza-hechizo de por medio. Nuevamente la narración
recurre al espacio: las gemelas ascienden, Paula se hinca, el público
se encoge y después se abre, Bárbara levanta y purifica el estilete.
Las contraposiciones anuncian la transferencia: subir-bajar, cerrarabrir, penetrar (con el sonido)-sacar la lengua. Todas estas acciones
se leen como movimientos controlados por el sonido para llegar a
“la verdad y no su simulacro”.
Conclusiones
Para realizar este estudio resultó pertinente caracterizar el lugar que
ocupan el sonido y el grito en la escritura de Mónica Ojeda. Como
resultado, fue posible observar que estos elementos se vinculan
con una serie de referencias intertextuales e intermediales que se
ordenan alrededor de un dispositivo que genera el horror. Para
esto retomamos los conceptos de biblioteca y secreto, además de
proponer el cruce como la instancia ritual que marca la dirección de
las transferencias semióticas en los relatos. De entre ellos, elegimos
analizar el cuento “Slasher” por dos razones: primero, por ser un
texto que tiene como hilo temático el sonido, el grito y la escucha
y, segundo, por ser un texto protagonizado por dos personajes en
una búsqueda estética del horror: un texto programático. De él
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pudimos apreciar que la dimensión sonora permitió caracterizar
intertextualidades relacionadas con la mutilación, el doble y el grito
como forma de comunicación paralela al lenguaje.
En el centro de la obra de Ojeda está la búsqueda de una
forma de comunicar el trauma de la violencia. Para ello sus historias
recurren a una diversidad de elementos heterodoxos. Los ruidos y
los gritos, entonces, forman parte de estos recursos necesarios para
revelarse contra el lenguaje, y con ello contra realidades normalizadas
por éste: la violencia en la familia y contra las mujeres.

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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-8

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

La narrativa contemporánea mexicana frente a la
territorialización del cuerpo: mujeres narradoras
de un cuerpo-territorio
The Mexican contemporary narrative against the
territorialization of the body: women narrators of a
body-territory
Francisco Tijerina
Washington University in St. Louis
paqotj@gmail.com

Fecha entrega: 26-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022
Resumen. Este artículo explora los procesos de colonización y conquista
del cuerpo de las mujeres
Que la violencia en el cuerpo
de las mujeres no tiene un afuera y un adentro, un origen definido, aún menos un lugar estable. La violencia se mete por
puertas y ventanas. Entra en
nuestras casas, en nuestras habitaciones, en nuestros cuerpos.
Daniela Rea

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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

El proceso de colonización latinoamericano situó al cuerpo de las
mujeres como un territorio de conquista a través de estrategias
de dominación y control que van desde las políticas públicas
hasta la perpetración de actos violentos. Estas prácticas hoy en
día pueden observarse en distintas latitudes y extrapolaciones que
abarcan otras formas de vida regularmente alterizadas, cuerpxs
y sujetxs feminizadxs, y seres no-humanxs, en distintos cruces
espaciotemporales, también llamados deícticos. En particular, es
evidente que los conflictos bélicos modernos, las guerras contra
el narcotráfico en Latinoamérica y en especial en México y los
sitios emergentes para actividades de extractivismo mineral y
de hidrocarburos han sido parajes para la visualización de este
fenómeno. Esta asociación ha generado un cúmulo de violencias
irreparables de las que hoy numerosos colectivos feministas,
escritoras y activistas dan cuenta diariamente.
El texto que aquí busco esbozar es un ejercicio cartográfico
de obras literarias contemporáneas publicadas en México que
responden al entendimiento hegemónico de los cuerpos como
territorios en disputa, siempre a la espera de quien los ‘descubra’ y
les dé sentido bajo sistemas de explotación capitalista y patriarcal.
Vale la pena detenerme aquí en dos cuestiones. En primer lugar,
quisiera aclarar que entiendo la noción de cuerpo como aquel
referente a seres humanxs y no-humanxs, pero también como
el que es habitado por dichos seres. ¿Qué significa habitar un
cuerpo? Somos cuerpos que habitan otros cuerpos, ya sea a través
de afectos o efectos. Repensar nuestro planeta como un cuerpo
habitado y conformado por cuerpos es también un ejercicio de
decentralización. De esta forma, la idea es cartografiar un cuerpo
220

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-9

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

habitado por cuerpos múltiples; un mapa de mapas. Es por eso
que, entrando a la segunda cuestión, me gustaría hacer hincapié
en la no fijeza de este mapeo. Si bien yo propongo la lectura de
algunas obras, pretender una mirada oblicua es entender la siempre
incompletitud de esta tarea. No existen, pues, fronteras estáticas,
ni se busca crearlas.
Tomando en cuenta la importancia que ha tenido el campo
literario para la construcción de conocimiento y la reificación
de narrativas y discursos que se alinean con las exigencias de un
mercado dominado por dichos sistemas, me dispongo a traer a
colación distintos textos que, más allá de su contenido, nos invitan a
repensar la estructura dominante. Entonces, lo que propongo aquí
es una mirada con otras lentes a objetos literarios que hacen otras
cosas más allá de ser novelas, cuentos, ensayos o poemas. Se trata
de que nos adentremos a observar algo que ya existía, pero que
ociosamente, en favor de la preservación del orden determinado, se
veía oscurecido. No es que no hubiesen escritoras mexicanas o que
ahora exista una moda entre las mujeres por escribir y adherirse al
fenómeno literario, sino que ahora existen más oportunidades desde
el mercado y quiénes lo operan para que sus voces sean escuchadas y
visibilizadas. Las razones para escribir pueden ser diversas y algunas
pueden estar o no a favor de un proyecto revisionista y contestario
al status quo. Lo cierto es que sin duda es un cambio de paradigma
que nos obliga a replantearnos nuestros patrones de consumo:
revitalizamos nuestra mirada, discurrimos entre otras narrativas y
discusiones y nos planteamos una cosmovisión compleja que asume
sus huecos en lugar de pretender una respuesta totalizante a aquello
que nos acontece.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-9

221

�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

El cuerpo-territorio vs. la territorialización del cuerpo: la
respuesta a la colonización epistémica y física sobre los cuerpos
¿Qué significa territorializar el cuerpo? María Lugones retrata en
Colonialidad y género, en primer lugar, el espacio de distinción que
se generó para las mujeres de color en oposición a las mujeres
europeas. Lugones califica a este espacio como binomial y maniqueo
entre la pasividad y la agresividad; lo educado y lo bestial. Más tarde,
Lugones también explora otra veta donde expone la tradición de la
territorialización del cuerpo femenino cuando explica cómo en el
imaginario de Colón la tierra era retratada como un pecho de mujer,
dando lugar así, también, a una imagen clara: el cuerpo, celeste y
humano, a la mira del ente colonizador, es uno mismo para la tarea
de conquista y explotación. Esta violencia queda evidenciada, tal
como menciona Lugones, cuando tomamos en cuenta la forma en
la que se consideraba a las mujeres no blancas. Menciona Lugones
que “las hembras no-blancas eran consideradas animales en el
sentido profundo de ser seres ‘sin género’, marcadas sexualmente
como hembras, pero sin las características de la femineidad” (94).
Esta categorización, leída desde el trato que se les otorga a los
animales, permite asimilar el potencial de explotación bajo el cual se
observaba a estas mujeres.
El cuerpo, entonces, pasa a ser parte de un panorama
disponible para el ente colonizador. Carecer de género es carecer
de facultades sociales. La dicotomía sexo-género posibilita una
dominación sobre las mujeres y sujetxs disidentes. Pero la exclusión
de esta etiqueta produce una segregación todavía más evidente y
agresiva. Es, en gran medida, calificarles de menos-que-humanos.
Por tanto, esta dominación se caracteriza por no traer a colación
222

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-9

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

cuestionamientos éticos que permitirían poner en entredicho las
suposiciones y tratos que se les brindan a estas personas.
La relevancia de esta discusión, a pesar de la distancia temporal
con la que contamos hoy en día, es que en mucha medida estas ideas han
permeado la construcción de este presente. Tal como expone Yásnaya
Elena A. Gil en Tres veces tres. En clave Malintzin: Nueve aproximaciones
a su figura, “contrario a lo que nos muestra la historia oficial, la
Independencia no supuso la suspensión de ese orden colonial” (22).
En lugar de ello, la Independencia posibilitó que el deseo de Estado,
inducido por ideales europeos, permeara en la conformación social
del México moderno. Una vez determinada una jerarquía de orden
patriarcal, donde las mujeres blancas, a pesar de su posicionalidad con
respecto a mujeres indígenas o negras, también estaban expuestas a
ser colocadas por debajo de sus pares hombres, este ideal se mantuvo
y mantiene vigente hasta nuestros días. Esto se refuerza a través de
discursos maniqueos que establecen peyorativamente una inferioridad
ficticia de la mujer con respecto al hombre y justifican su preservación
con ánimos paternalistas y abusivos.
Pero los esquemas de control son mucho más violentos. Rita
Segato, tras su larga investigación sobre los feminicidos en Ciudad
Juárez, establece en La guerra contra las mujeres que “[e]n la lengua
del feminicidio, cuerpo femenino también significa territorio y su
etimología es tan arcaica como recientes son sus transformaciones”
(Segato 47). De esta forma, lo que retrata inicialmente Lugones es
retomado por Segato. Si bien, antes esta inferioridad estaba mucho
más marcada por el esquema racial, ahora podemos extrapolarlo
dentro del locus poscolonial. Lejos de tener una discusión sobre
el fin o la permanencia de lo colonial, lo que demuestran Segato
y Lugones es que la estructura por sí misma no ha dejado de
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funcionar, sino que ha mutado y se ha disfrazado de otras formas
para mantenerse vigente dentro del entramado social.
Una de las consecuencias más evidentes de la territorialización
del cuerpo de las mujeres a las que hace referencia Segato es la
violación. A través de ella determina que “[l]a víctima es expropiada
del control sobre su espacio-cuerpo. Es por eso que podría decirse
que la violación es el acto alegórico por excelencia de la definición
schmittiana de la soberanía: control legislador sobre un territorio y
sobre el cuerpo del otro como anexo a ese territorio” (La guerra contra
las mujeres 38). Este control sobre los cuerpos posibilita el ejercicio
del control patriarcal principalmente sobre los cuerpos de las
mujeres, pero también sobre los cuerpos culturalmente feminizados.
El mecanismo de control, además, se ve magnificado por lo que
Sayak Valencia, en Capitalismo gore, considera como “sociedad del
espectáculo”, que se refiere a aquella que brinda “publicidad y
legitimación, gratuitas, poder medio de la espectacularización de la
violencia” a formas de “propagación de su poder y control sobre
el territorio” (Valencia 115). Con esto, la dominación no sólo se
mantiene en un nivel pragmático sobre los cuerpos, sino que se
inserta en el imaginario social a través del permeado gradual y
constante de la mediatización del terror.
En ese mismo entronque y a manera de síntesis, Julieta
Paredes en “El feminismo comunitario: la creación de un
pensamiento propio” afirma que:
Dos palabras que describen la realidad que pretendemos mostrar.
Penetración nos plantea la acción de introducir un elemento en
otro. Colonial como la invasión y posterior dominación de un
territorio ajeno, empezando por el territorio del cuerpo. Como las
palabras y los discursos son formas auditivas que toman posición

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ante las hegemonías discursivas del poder, podemos decir que la
penetración colonial nos puede evocar la penetración coital, como
la imagen de violencia sexual, de la invasión colonial. No decimos
con esto que toda penetración coital o penetración sexual en
general sea necesariamente violenta, no lo es cuando se la desea,
pero la violación de nuestros cuerpos, ninguna mujer la desea, y la
invasión colonial, ningún pueblo la quiere. (7)

En este sentido, la alegoría del cuerpo como un territorio
de conquista y la penetración no consensuada, como acto político,
social y sexual, forman parte de un imaginario social que se incrusta
en el panorama poscolonial latinoamericano; un pasado vivo al que
aún se le debe hacer frente.
Ahora bien, ¿qué significa responder a todo esto desde el
cuerpo-territorio? Tanto Julieta Paredes como Lorena Cabnal, según
recogen Sofia Zaragocin y Martina Angela Caretta, sostienen que el
cuerpo-territorio opera dentro de un marco de referencia feminista
que le permite evolucionar apoyado en la afirmación de que no
existe una diferencia ontológica entre el cuerpo y el territorio. En
ese caso, lo que le sucede al cuerpo también le sucede al territorio
y viceversa (6). Por su parte, Delmy Tania Cruz Hernández destaca
que la propuesta de un acercamiento a través del concepto de
cuerpo-territorio implica:
mirar a los cuerpos como territorios vivos e históricos que aluden
a una interpretación cosmogónica y política, donde en él habitan
nuestras heridas, memorias, saberes, deseos, sueños individuales y
comunes, y a su vez, invita a mirar a los territorios como cuerpos
sociales que están integrados a la red de la vida y por tanto, nuestra
relación con ellos debe ser concebida como ‘acontecimiento ético’
entendido como una irrupción frente a lo ‘otro’ desde la posibilidad
de contrato, dominación y poder no tienen cabida. Donde existe
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la acogida comprendida como la co-responsabilidad y la única
propuesta viable para mirar el territorio y entonces para mirarnos a
nosotras-nosotros-nosotres mismxs. (44, énfasis en el original)

Entonces, queda en evidencia tras esta comparativa entre
ambas operaciones que la formulación de la territorialización del
cuerpo funciona de manera unilateral. Se coloca al cuerpo en el
terreno del objeto de conquista. Del cuerpo se podrán extraer bienes
que satisfacen las necesidades del colonizador o el sujeto patriarcal en
este caso. La respuesta a esta operación desde una mirada feminista
decolonial responde a replantear estos términos bajo los cuales se
coloca, más allá del cuerpo, al territorio. Entonces, el cuerpo-territorio
es una doble operación dialógica: tanto el cuerpo como el territorio
son espacios que no deben encontrarse en disputa, sino entenderse
como dos cuerpos que se comparten. El giro afectivo al que se sujeta
el binomio cuerpo-territorio permite entretejer las necesidades de
todxs aquellxs que coexisten, sin importar la categoría nominal que se
les asigna. Descentralizar y desjerarquizar es entonces una pieza clave
del ejercicio de imaginar otros mundos posibles.
En esta veta, el objetivo del siguiente apartado es hacer
visibles los hilos que se entretejen entre las autorías contemporáneas
que responden, algunas en mayor medida que otras, a las narrativas
coloniales y capitalistas hegemónicas.
Cartografías críticas: miradas especulativas contra el andro
y antropocentrismo
La literatura latinoamericana, así como el fenómeno literario
internacional, ha sido dominada históricamente por hombres.
Recientemente se habla de un boom de mujeres escritoras, pues
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ahora circulan con una mayor facilidad dentro del mercado
literario. La etiqueta, tal como critican autoras como María
Fernanda Ampuero, Fernanda Melchor, Mariana Enríquez y
Samatha Schweblin, no corresponde con lo que sucede realmente.
El fenómeno editorial del boom latinoamericano poco tiene
que ver con la facilidad en la circulación de textos y artefactos
literarios producidos por mujeres contemporáneas más allá de su
éxito de venta (Scherer). Pretender que esta nueva configuración
simula una repetición en los patrones de consumo es ignorar que
las mujeres no han tenido “sitio en la historia ni en la cultura
porque la historia y la cultura se ven desde un lugar en el que ellas
no han podido estar y al que muy rara vez han tenido acceso”
(Sefchovich 10).
Los textos y proyectos que aquí se exploran de forma
superficial no son más que una forma de entre miles de trazar un
mapa de escrituras que se adentran a estos mercados. Si los textos
subvierten o no ciertas normas y estructuras, no corresponde a
esta discusión. Lo que busco a través de estas líneas es plantear la
posibilidad de otras miradas que a su vez replantean lo canónico de
ciertos textos con respecto a otros; de mantener en silencio y tras
una pantalla oscura otras formas de escritura y pensamiento que ya
estaban presentes, pero ignorábamos con facilidad.
La selección de estos textos responde a la capacidad de
cuestionar ciertas posturas sobre hechos sociales y afrentas que se
viven en el México contemporáneo. A pesar de tener una amplia
variedad de opciones para analizar, me centraré aquí en Temporada
de huracanes (2017) de Fernanda Melchor, La compañía (2019) de
Verónica Gerber Bicecci y Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra
(2020) editado por Daniela Rea Gómez.
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Uno de los puntos clave que tienen en común estas
escrituras es que develan la puntual relación que mantiene el capital
con el patriarcado. Esta hace presente cómo se articula una serie de
configuraciones sociales a las que Rita Segato llama pedagogías de la
crueldad, a las cuales define como “todos los actos y prácticas que
enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y
la vitalidad en cosas” (“Manifiesto en cuatro temas” 223). De esta
forma, Segato encuentra relación entre las actividades extractivistas
de explotación y la explotación sexual:
La trata y la explotación sexual son los más perfectos ejemplos
y alegorías de lo que quiero decir con pedagogía de la crueldad. Es
posible que eso explique el hecho de que toda empresa extractivista
que se establece en los campos y pequeños pueblos de América Latina
para producir commodities destinadas al mercado global al instalarse
llega junto o es inclusive precedido por burdeles y el cuerpo-cosa de
las mujeres que allí se ofrecen. (“Manifiesto en cuatro temas” 223)
Pareciera que esto ha resultado de gran interés para algunas
de las autoras mexicanas contemporáneas, pues es notorio cómo
ciertas obras recientes expanden nuestra visión sobre el extractivismo
mineral y de hidrocarburos, así como la explotación medioambiental
y las consecuencias directas sobre los cuerpos que habitan los
espacios periféricos a ellas. Estas autoras dibujan un paisaje que
también se constituye a través del comercio de los cuerpos del que
habla Segato. Prueba de ello son textos como Temporada de huracanes
de Melchor o La compañía de Gerber Bicecci donde la extracción
de petróleo o mercurio, respectivamente, ayuda a la constitución de
espacios para la explotación en los cuales la instalación de zonas
de tolerancia o zonas rojas es una de las primeras edificaciones
en los asentamientos poblacionales. Pero es el componente de
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verosimilitud de ambos textos el que permite puntualizar una crítica
a la configuración que posibilitan las tareas extractivas.
En el caso de Temporada de huracanes, Melchor crea una ficción
alrededor del asesinato de Raúl Platas Hernández, “El Brujo” (Tijerina
14). Su narración, ilustrada de violencia física, psicológica y estructural,
ilumina las prioridades de un Estado negligente y de actores de
instituciones privadas cuyo único interés reside en su propio beneficio.
La novela cuenta con ocho capítulos, entre los cuales siete mantienen
una estructura similar: un párrafo continuo que simula una historia
contada a largo aliento; una narración popular o un chisme (215-218).
El séptimo capítulo, por su parte, se asemeja a esto en un espacio más
reducido: presenta algunas versiones sobre el destino de un tesoro que
presuntamente tenía guardado La Bruja y lo que se vive en La Matosa
tras su muerte. De esta forma, Melchor nos adentra a un espacio vivo.
La Matosa, aunque ficcional, mantiene anclajes puntuales con nuestra
realidad. Se comparten referentes musicales como Daddy Yankee,
Yuri y Luis Miguel; se observan prácticas políticas clientelares donde
se prometen más y más proyectos progresistas y desarrollistas que
alimentan una falsa idea de un futuro prometedor (Araoz); y se nos
provee de la frase “Algunos de los acontecimientos que aquí se narran
son reales. Todos los personajes son imaginarios”, a modo de epígrafe
que abre la novela, de Las muertas de Jorge Ibargüengoitia, texto en el
que, de igual forma, se ficcionaliza el caso de “Las Poquianchis”, un
grupo de asesinas seriales que operó entre 1945 y 1964 en el estado
de Guanajuato, en México. Bajo esta línea, la estrategia narrativa de
Melchor posibilita una lectura crítica de un evento que, sin los matices
que proveen los personajes que habitan el universo que construye,
fácilmente podría catalogarse como un ‘crimen pasional’ o ‘un caso
más de abuso de sustancias y violencia irracional’. De esta forma,
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Temporada de huracanes funciona como un vehículo narrativo no sólo
para cuestionar, sino para además prestar mayor atención a aquellas
historias que diariamente aparecen en los diarios y que terminan
siendo parte de una estadística gubernamental. Detrás de cada muertx
hay una vorágine de voces que ayudan a profundizar en su historia de
vida.
Por su parte, La compañía de Verónica Gerber Bicecci consta
de dos partes: la reescritura de “El huésped” de Amparo Dávila,
en la cual se presenta un futuro postapocalíptico más cercano de lo
aparente, y una serie de 100 viñetas que recopilan, a manera de archivo,
documentos sobre la adquisición de derecho para extraer en Nuevo
Mercurio por parte de la Compañía Mercurio Mexicano (más tarde
Compañía Minera Veta Rica, S.A.), testimonios, estudios geológicos,
informes sobre afectaciones en la salud de los pobladores y trabajadores
de Nuevo Mercurio, mapas de los túneles, planos de la maquinaria y
documentos de investigaciones variadas a cargo de académicos e
instancias gubernamentales. En la primera parte de este objeto literario,
al intercambiar al personaje de Guadalupe por “la máquina” y al huésped
por “la Compañía”, Gerber Bicecci cuestiona la posición maquinal en
la que comúnmente se mantiene a las mujeres, en específico a las que
se encargan a las tareas del cuidado, mientras que brinda agencia a esta
figura tecnológica para rebelarse contra el sistema o, como se plantea
en el texto, a la compañía extractivista. Mientras que, en la segunda
parte, brinda herramientas críticas a sus lectores para profundizar en
las implicaciones que tiene la práctica extractiva y la participación de
actores públicos para facilitar estas empresas.
Ambos textos dejan en evidencia que la satisfacción del deseo
masculino es su prioridad, tanto en la generación de un mayor capital
económico como en la dominación sobre los cuerpos: en Temporada de
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huracanes podemos observarlo principalmente con los variados casos
de violencia sexual, pero ambos textos nos presentan, como ya se
había mencionado anteriormente, la instalación de zonas de tolerancia,
habilitando un mercado sexual para la satisfacción masculina, y una
empresa extractiva que invariablemente daña al cuerpo de la Tierra.
Pero esto no es todo, también en ambos casos se discute una forma de
dominación sobre seres no humanos. En Temporada de huracanes sucede
desde el plano sexual: Brando, mientras ve una película pornográfica,
se encuentra con un clip donde un perro es captado dándole sexo
oral a una chica (Melchor 164). Mientras que en La compañía sucede
desde el plano económico: una vez que la contaminación producida
de la extracción de mercurio es tanta que se precisa clausurar el sitio,
se identifican a los Tadarida brasilensis Tadarida brasilensis y a los Plecotus
mexicanus, un par de especies de murciélagos a los que se les pretendía
usar como parte de un sitio ecoturístico (Gerber Bicecci 182). Aunque
de distintas formas, en ambas instancias es evidente que estos seres
pasan a funcionar como elementos que dan servicio a las necesidades
del deseo patriarcal-capitalista. El perro, al igual que los murciélagos,
es incapaz de consentir a formar parte de la actividad a la que lo
someten.
Por tanto, vale la pena traer a colación lo que establece
Rita Segato sobre la expresión patriarcal-colonial-modernidad, la
cual “describe adecuadamente la prioridad del patriarcado como
apropiador del cuerpo de las mujeres y de éste como primera
colonia” (Segato, “Manifiesto en cuatro temas” 214). Aquí, me
parece pertinente expandir, más allá del cuerpo de las mujeres al
que hace referencia Segato, hacia el sintagma cuerpo-territorio.
Volvemos, entonces, al ejercicio dialógico al que apuntan Julieta
Paredes y Lorena Cabnal para entender el ejercicio violento al
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que se somete no sólo el cuerpo de las mujeres sino también al
planeta y demás cuerpos no-humanxs que le habitan. Entonces, el
patriarcado, inseparable integrante de la tripartición patriarcadocolonia-modernidad, se apropia de los cuerpos de las mujeres, los
feminizados y los no humanxs para conformar su colonia en su
ejercicio de poder y dominio.
Ahora bien, en 2020 se publicó un conjunto de crónicas
titulado Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra. Este libro reúne
los trabajos de periodistas como Verónica Gargo, Daniela Pastrana,
Celia Guerrero, Paula Mónaco, José Ignacio de Alba, Lydiette
Carrión, Emanuela Borzacchiello, Raquel Gutiérrez, Sara Uribe,
Marina Azhua, Daliri Oropeza, Marcela Turati y Erika Lozano.
A lo largo de los distintos textos presentados en la compilación,
las autoras dan cuenta de los estragos de los sujetos endriagos,
aquellos que “utilizan la violencia como medio de supervivencia,
mecanismo de autoafirmación y herramienta de trabajo” (Valencia
10) que han reconfigurado el imaginario y la praxis social del
México contemporáneo. A través de la llamada “guerra contra el
narcotráfico”, México entró en un Estado de excepción donde
el terror no se limitaba a las figuras paraestatales. Por igual, los
representantes de la ley como los representantes de lo ilegal
convirtieron el espacio público, el territorio, en plazas en disputas.
Estas plazas, a su vez, también incluían los cuerpos de las mujeres,
tal como destaca Segato.
Uno de los textos más desgarradores de la compilación es el
de Paula Mónaco. En él, titulado “Dos mil días robados”, Mónaco
narra las vivencias de Denise Blanco y Korina Utrera, dos mujeres
detenidas por miembros de la Marina mexicana en lo que parecía ser
un operativo armado para la detención de miembros sospechosos
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del crimen organizado. Denise y Korina no sólo se encontraron ‘en
el lugar equivocado, a la hora equivocada’, sino que incumplieron
con una norma social no escrita: eran pareja. La sexualidad de
estas mujeres las convirtió en un terreno de conquista alterizado,
pues ahora los agentes que las detuvieron consideraban que era su
deber convertir a estas mujeres a la heteronorma. Con frases como:
“ahorita te vamos a enseñar lo que es la verga para que pruebes,
maldita machorra” (62) y “—Tú estás bien bonita, tú te puedes
buscar a un hombre que te haga algo bien. No has probado, ven que
te voy a enseñar [...] ¿A poco no te gusta esto? ¡Mira, te va a gustar
más que tu novia!” (66), estos hombres utilizan su investidura como
símbolo de poder de conquista. Bajo el manto de la protección de la
ley, no hay acto ilegal que no puedan cometer.
La narración no escatima en los detalles explícitos y más
descarnados de la violencia desplegada sobre estos cuerpos: “Uno de
los marinos le toca violentamente sus genitales [...] le pellizca fuerte
sus pezones y sus pechos bajo una delgada blusa de tirantes” (63).
La violación se da de manera continua, “[l]a mano-objeto lastima
su cuerpo sin pausa” (63), y no parece tener como objetivo otra
cosa más allá del simple control y la dominación, pues es notoria
la intención de lastimar su cuerpo y quebrar su espíritu, pues “la
violación se dirige al aniquilamiento de la voluntad de la víctima,
cuya reducción es justamente significada por la pérdida de control
sobre su cuerpo” (Segato, La guerra contra las mujeres 38). Es aquí
donde se instaura un Estado paralelo a las leyes, pero indisoluble del
que se desprende.
El territorio de conquista, ahora bajo el conflicto armado
que posibilita la violencia sin repercusiones, es un campo abierto
para los uniformados. Mónaco destaca dos elementos particulares:
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el silencio de quienes no las lastiman, “—Me violaron, me lastimaron
—le cuenta en el instante de paz pero él no responde” (65) y la
voz de las mujeres que defienden esas acciones: la llevan con una
enfermera. Intenta contarle todo lo que le hicieron, pero la mujer la
interrumpe:
“¡Cállate, pendeja! Te has de haber lastimado cuando te aventaron
a la camioneta. No digas esas pendejadas de que te violaron porque
aquí no se hace eso. Yo trabajo aquí y te puedo decir que a eso no
le hacemos”. [...] “Son mis amigos y son buenas personas”. (68)

Es así que el pacto patriarcal se exhibe en dos formatos:
a través del silencio de los hombres y a través de la complicidad
de las mujeres, facilitadoras de un sistema que les usa mucho y
beneficia poco.
En términos discursivos, la narrativa de seguridad provee
un marco que blinda a los agentes del Estado para cometer actos
violentos en/a los cuerpos de las mujeres. Pero, tal como destaca
también Paula Mónaco, estos discursos carecen de validez práctica
cuando se toma en cuenta que “de 100 mujeres arrestadas por
policías y militares en México 97 sufrieron violencia física y 72
violencia sexual” y que “sólo el 0.89% del total de detenidos estaban
‘plenamente identificados’ con alguna organización criminal o cártel
del narcotráfico” (73). La yuxtaposición de ambos datos nos provee
de herramientas suficientes para destacar el acto de la detención
como uno arbitrario que les posibilita el control, posteriormente
exacerbado por la acción violenta que suele acompañarlo.
Estas expresiones de violencia no se limitan a la vía pública; lo
que ocurrió es que, tras la declaración de guerra por parte del Estado
mexicano a ese enemigo invisible que representa el narcotráfico, la
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violencia en lo público aumentó con mucha notoriedad. Estefanía
Barba Vela describe en su ensayo titulado “Desigualdad de género:
más allá de los síntomas y del castigo”, que
[e]l porcentaje de mujeres que eran asesinadas en la vivienda solía
ser mayor. Entre 2004 y 2007, por ejemplo, los porcentajes oscilan
entre el 41% y el 46%. Los números empezaron a bajar porque la
cifra de mujeres asesinadas en la vía pública comenzó a aumentar.
En 2004 el 25% fueron asesinadas en la vía pública (contra el 47%
que lo fue en la vivienda). En 2016, el 41% de las mujeres fueron
asesinadas en la vía pública (contra el 31.4% que fue asesinada en
la vivienda). (44)

Es con esto que no se pretende considerar que la problemática
existe sólo en relación con las figuras paraestatales del Segundo
Estado descrito por Segato (La guerra contra las mujeres), sino también
en los espacios parasociales.
Contrastar el texto de Mónaco a lo que se narra en artefactos
literarios como Temporada de huracanes y La compañía hace evidente que
la idea de la dominación no existe sólo en términos de poder social,
sino también de poder económico. Se coloniza el cuerpo (humanx,
no humanx y celeste) y se empaqueta como producto comercializable
para el consumo patriarcal masculino que lo vuelve herramienta
para saciar sus necesidades alimentadas por el mismo capital. Y en
respuesta a ello, los textos de las autoras que aparecen en Ya no
somos las mismas…, el de Fernanda Melchor y el de Verónica Gerber
Bicecci se nos anticipan las voces de “[l]as mujeres cuyos territorios
y cuerpos están bajo amenaza de despojos vinculados a proyectos
petroleros, mineros, agroindustriales o urbanos [y que] se están
uniendo para convertirse en un río de resistencia transcontinental
(García-Torres, Vázquez, Cruz y Bayón Jiménez 39).
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Cartografías móviles y contradictorias
Me permito, pues, aceptar que la cartografía que presento aquí
es totalmente fragmentada. Que, en un esfuerzo inicial, tenía una
lista más amplia de obras y esfuerzos editoriales entre los que
destaco: Tsunami I (2018) y Tsunami II (2020) editados por Gabriela
Jauregui, Su cuerpo dejarán (2019) de Alejandra Eme Vázquez,
lamaquinadistopica.xyz (2018) de Verónica Gerber Bicecci, Permanente
obra negra (2020) de Vivian Abenshushan y las colecciones Vindictas
de la Universidad Nacional Autónoma de México y A golpe
de linterna: más de 100 años de cuento mexicano editado por Liliana
Pedroza. A esta lista le hacen falta muchísimos otros textos, otro
más que escapan los límites geográficos a los que elegí ceñirme
para efectos de este trabajo. Lo cierto es que este esfuerzo ha sido
alimentado por sus lecturas, conversaciones alrededor de los textos
y esos nuevos mapas que he logrado trazar gracias a las nuevas y
múltiples miradas que proveen.
Finalmente, para cerrar, hilo aquí un pequeño esbozo
de aquello a lo que responde, desde mi perspectiva, el cuerpoterritorio. Retomando a Silvia Federici en El patriarcado del
salario:
El neoliberalismo es un ataque feroz, en su común denominador,
a las formas de reproducción a nivel global; empieza con el
extractivismo, la privatización de la tierra, los ajustes estructurales,
el ataque al sistema de bienestar, a las pensiones, a los derechos
laborales […] Y cada vez más, a la cabeza de estas luchas,
encontramos mujeres que comprenden que hoy no se puede
separar la lucha por una sociedad más justa, sin jerarquías,
no capitalista —no fundada sobre la explotación del trabajo
humano—, de la lucha por la recuperación de la naturaleza y la

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lucha antipatriarcal: son una misma lucha que no se puede separar.
(Federici 20-21)

Es por ello que me gustaría hacer todavía un mayor hincapié
en el gran esfuerzo que escritoras, activistas, madres, trabajadoras
y estudiantes realizan. A través de marchas, publicaciones y la
resistencia continua, estas mujeres han respondido al silencio del
pacto patriarcal y a sus abusos ejercidos sobre los cuerpos. De esta
forma responden a la necesidad de
desbordar el conteo necropolítico que es, lamentablemente,
muchas veces a-significativo, para concentrarnos en construir explicaciones
y contribuir a que, entre muchas, logremos organizar la experiencia colectiva de
estar viviendo en medio de esta guerra que nos ha despedazado, también, como
sociedad. (Gutiérrez Aguilar 120, cursivas en el original)

Pero esto no quiere decir que la tarea es fácil o exenta
de contradicciones. Tal es el caso de La compañía. En una de las
presentaciones del libro, Gerber Bicecci profundizó sobre el hecho
de que la parte A de su texto, la fotonovela con la reescritura del
cuento de Amparo Dávila, fuese financiada por FEMSA a través
de su Bienal de Arte (Lata Peinada). Pensando también en la
publicación de Temporada de huracanes o de Ya no somos las mismas
y aquí sigue la guerra bajo sellos del conglomerado editorial de
Penguin Random House, hay una pregunta necesaria que debemos
plantearnos: ¿qué exigimos a las demostraciones de resistencia? ¿A
qué estándares deben de responder estas autoras? ¿Deben eludir
al capital, como si fuese posible, y hacer una crítica vivencial o
es injusto pedírselos desde nuestra propia comodidad? ¿Serviría
de algo realmente? ¿Nos llegarían sus mensajes sin estos móviles?
Probablemente la respuesta sea negativa.
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“Frente a la globalización neoliberal, social y ecológicamente
devastadora, numerosas personas se esfuerzan hoy por lograr un
viraje que posibilite un presente sostenible y un futuro aceptable
para la humanidad y los demás seres vivos” (Puleo 73) y siguiendo
los preceptos del cuerpo-territorio, es en sus contradicciones,
indeterminaciones, huecos, telas cortas o deshilachadas, donde se
puede construir otro futuro posible.

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Referencias bibliográficas:
A. Gil, Yásnaya Elena. Tres veces tres. En clave Malintzin: Nueve
aproximaciones a su figura. Ciudad de México: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2021.
Cruz Hernández, Delmy Tania. “Mujeres, cuerpo y territorios:
entre la defensa y la desposesión” en Cuerpos, territorios y
feminismos: compilación latinoamericana de teorías, metodologías y
prácticas políticas. Quito-México: Ediciones Abya-Yala, 2020.
Federici, Silvia. El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo.
Madrid: Traficantes de sueños, 2018.
García-Torres, Miriam; Vázquez, Eva; Cruz Hernández, Delmy
Tania; y Bayón Jiménez, Manuel. “Extractivismo y (re)
patriarcalización de los territorios” en Cuerpos, territorios y
feminismos: compilación latinoamericana de teorías, metodologías y
prácticas políticas. Quito-México: Ediciones Abya-Yala, 2020.
Gutiérrez Aguilar, Raquel. “Presentación. La importancia de un
corazón colectivo”. Ya no somos las mismas y aquí sigue la
guerra, Grijalbo, 2020, pp. 119–23.
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Bicecci. 2021. YouTube, https://www.youtube.com/
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241

�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Gilgamesh, superhéroe cultural
Adbeel Darío Duarte Hernández
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
Fecha entrega: 21-11-2021 / Fecha aceptación: 28-2-2022

“Creemos, tal y como ha dicho
Jack (Kirby), que no necesitamos
ser tan exactos, porque nos consideramos capaces de mejorarlos.
Después de todo, la mitología es
mitología, ¿y quién es nadie para
decir que no podemos adaptar
nuestros propios mitos? Eso es
justo lo que estamos haciendo
al basarnos en el pasado, y disfrutamos muchísimo al hacerlo”.
–Stan Lee1

A guisa de introducción
La figura del protosuperhéroe es comúnmente relacionado con la
obra La pimpinela escarlata de Emma Orczy antes de la aparición en
las historietas de Superman en el Action Comics #1 en 1938, donde
encontramos al último hijo de Krypton, quien en la Tierra posee
1 Escritor y editor de Marvel Comics.

245

�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

habilidades metahumanas. En su primera publicación se presenta
como “el campeón de los oprimidos. ¡la maravilla física que juró
dedicar su existencia a cualquiera que necesite ayuda!” (Action
Comics, no. 1, 1938).
Sin embargo, desde la literatura y el mito nos hemos topado con
seres que superan los límites de lo humano, como la figura de los dioses
y su descendencia con los humanos, cuyo referente desde la tradición
helenística está el semidios Heracles (conocido en el panteón romano
como Hércules), hijo de Zeus con una fuerza descomunal innata.
Marc Bloch (1982: 52) describe que las fuentes narrativas, es
decir, los relatos deliberadamente dedicados a la información de los
lectores, no han dejado de prestar ayuda al investigador, ya que son
las únicas que proporcionan un encuadre cronológico casi normal
y seguido. Sin embargo, Fernand Braudel (1970: 77) ha expresado
una desconfianza respecto a una historia que se limite simplemente
al relato de los acontecimientos y sucesos.
Jesús de la Torre sostiene que la tradición iberoamericana de
derechos humanos tiene como elemento esencial su teoría y praxis
desde el pobre, con su raigambre bíblica entendiendo lo jurídico como
Mispat: la justicia al oprimido. Porfirio Miranda nos enseña que Mispat
viene de la raíz spt que significa salvar de la injusticia a los oprimidos
(1971:111); y según de la Torre: “ha sido traducido como derecho ley,
acto judicial, justicia, intervención justiciera extrajudicial, y algunos
términos análogos” (2007: 111). Esta palabra posee en la tradición
bíblica y profética un sentido de liberación de la opresión al débil, es
“velar por los derechos de los pobres, de los oprimidos, de los débiles”
(2007:53). Juan Alfaro valida la interpretación que Porfirio desarrolla
sobre el Mispat: “Que yo sepa, nadie hasta ahora había puesto de
relieve la importancia primordial que en todo mensaje bíblico tiene la
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

justicia liberadora de Dios (liberación de los oprimidos) y la exigencia
divina de justicia entre los hombres” (1973: 17).
Mispat “no es dar a cada quien lo suyo en el sentido de la
justicia conservadora, de derechos adquiridos, sino que implica,
especialmente, velar por los derechos de los pobres, de los oprimidos,
de los débiles. Esto también en virtud del paralelismo sinonímico
entre las raíces spt y sdq, derivándose de esta última sedaqa, que se
traduce como justicia” (De la Torre, 2007: 11).
Todo esto lleva a Porfirio Miranda a la siguiente afirmación:
“El mispat es la defensa de los débiles, la liberación de los oprimidos”,
el hacerle justicia a los pobres. El hecho de que las leyes originalmente
sean llamadas mispatim constituye un dato de importancia incalculable,
indicando cuál era la intención y el sentido original de la legislación,
dando así el criterio que permite discernir cuándo los legisladores
posteriores acertaron realmente con la voluntad de Dios, y cuándo,
por el contrario, mitizaron la ley y la autoridad erigiéndolos en entidaden-sí que en peor de los casos se torna en instrumento de opresión y
de injusticia (Miranda, 1971: 129).
Los dos creadores de Superman, el escritor Jerry Siegel y el
dibujante Joel Shuster; el primero nacido en Ohio y el segundo en
Toronto, ambos son hijos de inmigrantes judios. La formación de
los dos artistas se dio viviendo en la sociedad estadounidense (Joel
Shuster se muda con su familia a Ohio, donde conoce a Siegel) pero
cuya formación en casa arraiga los valores de la cultura semita, entre
los que destaca la justicia.
Cultura babilónica
El concepto de derecho y de justicia en la Biblia tiene una de sus
raíces en la antigua cultura de Mesopotamia (De la Torre, 2014: 28),
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

es en esta cultura donde encontramos la primera obra maestra de
imaginación de la literatura universal: El poema de Gilgamesh, o “aquel
que ha visto todo hasta los confines del mundo” (2020), como
lo describe la primera línea del poema. George Roux tiene casi la
certeza de que Gilgamesh gobernó en Uruk hacia el año 2900 a.
C., por lo que sugiere que algunos de los episodios de esta epopeya
estén inspirados en hechos reales.
Jim Sharpe nos comenta que la historia se ha contemplado
tradicionalmente como un relato de los hechos de las grandes
personalidades, y a pesar de que en el siglo XIX se procedió con
un interés por una historia social y económica de mayor alcance, su
principal tema siguió siendo la exposición de la política de las élites
(en Burke, 1996: 39). El poema nos indica la naturaleza divina del
rey Gilgamesh:
047 Desde el día que nació se le puso el nombre de Gilgamesh.
048 Dos tercios de él eran dios, su otro tercio era condición
humana (2020: 107)

Tal como dice Peter Watson (88), una de las tareas del rey
de Mesopotamia era la de administrar justicia, y que, en las primeras
ciudades, la injusticia era considerada una afrenta a los dioses. Los
jueces trabajaban en los templos o en sus puertas, en particular
aquéllos dedicados al dios de la justicia, Shamash. Sin embargo, el rey
era siempre el tribunal de apelaciones e intervenía cada vez que quería
hacerlo. Los babilonios estaban menos interesados en una teoría
abstracta de la justicia que en encontrar soluciones aceptables que
no trastornaran a la sociedad. Esto lo podemos ver claramente en el
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Código de Hammurabi: “para que yo mostrase la equidad al país, para
que yo destruyese al malvado y al inicuo, para que el prepotente no
oprimiese al débil, para que yo, como el divino Shamash, apareciera
sobre los «Cabezas Negras» e iluminara la tierra, para que promoviese
el bienestar de la gente, me impusieron el nombre.
Al igual que los reyes de Mesopotamia, el discurso de los
profetas del Antiguo Testamento tiene como tema central la justicia,
ya que se presenta como punto de partida para una crítica de la
realidad social existente y como punto de término de la sociedad por
vivir; no defienden la justicia en abstracto, sino que la concretizan en
su opción por la defensa del pobre, del oprimido, del indigente, que
es el que padece la justicia.
Gilgamesh, de tirano a héroe
Felix Morales Luna describe que la imagen de un superhéroe que
opta decididamente en luchar por la justicia está tan asumida que
siguiendo sus historias pasamos por alto el hecho que no hay nada
que impida al superhéroe emplear sus poderes para fines egoístas o
incluso malignos. Jeff Brenzel (2010), sin embargo, menciona que,
si un personaje dotado de poderes fuera de lo normal no hiciera
el bien y luchase contra el mal de algún modo reconocible por el
lector medio, es de suponer que no aparecería como protagonista
de una historia de superhéroes y encarnaría el papel de personaje
supermalvado.
En la primera tablilla nos hablan del gran rey de Uruk-el
Redil, sin embargo, los dioses intervienen al ver el comportamiento
déspota de este con los jóvenes, en especial con una joven prometida
a la que Gilgamesh piensa someter al ius primae noctis:
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

075 [–«Sumamente poderoso, ilustre, experto […]
076 No deja libre [Gilgamesh] a jovencita alguna [a su novio.»]
077 De la hija del guerrero, de la prometida del joven]
078 sus lamentos [estaban escuchando] las diosas.
079 Los dioses de los cielos, poseedores del mando,
080 (ellos acudieron/ dirigieron su palabra al dios Anu:)
081 –«Tú has hecho que haya un búfalo impetuoso en Uruk-el
Redil.
082 Él no tiene rival y en [hiestas] están sus armas,
083 En el juego de la bola son alzados sus compañeros.
084 Aterró [a los jóvenes de Uruk] sin razón.
085 No deja libre Gilgamesh hijo alguno a su padre.
086 Día y noche se muestra arrogante y violento.
087 ¡Él es el pastor de Uruk-el Redil! (2020: 112)

Max Weber define el poder como “la probabilidad que tiene un
hombre o una agrupación de hombres, de imponer su propia voluntad
en una acción comunitaria, inclusive contra la oposición de los demás
miembros” (2002: 682). Gilgamesh al no tener un rival puede dominar
la ciudad a placer, es hasta que encuentra un igual con Enkidu.
094 (Los dioses convocaron a Aruru la Grande (diciéndole:)
095 –«Tú, Aruru, creaste [al hombre.]
096 Crea ahora una réplica suya,
097 para que pueda enfrentarse al ímpetu arrollador de su corazón,
098 y continuamente contiendan entre sí y Uruk descanse».

Al enterarse del comportamiento tiránico del rey con su
pueblo, Enkidu se llena de furia y decide confrontar a Gilgamesh
en tan equilibrada batalla, lo que los lleva a entablar una fraternal
amistad. Enkidu sirve como el asistente de Gilgamesh, así como
Patroclo a Aquiles, Yolao e Hilas a Heracles, y Robin para Batman.
Enkidu representa el dominio del hombre sobre la naturaleza
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a través de la civilización, los rasgos de comer pan y beber cerveza
lo convierten en hombre, en un ciudadano sujeto de derecho como
varón gracias a la vida sexual activa:
090 No sabía Enkidu/ 091 comer el pan
092 ni a beber cerveza/ tampoco había sido enseñado.
094 La prostituta abrió su boca y/ 095 así habló a Enkidu:
096 –«Come el pan, Enkidu/ 097 bien imprescindible para vivir,
098 bebe la cerveza, destino del país. (2020: 136)

Más adelante, vemos cómo concluye su transformación:
106 Acicaló el barbero/ 107 su velludo cuerpo
108 se ungió el aceite y/ se convirtió en un hombre.
110 Se puso él un vestido,/ 111 era todo un guerrero. (136)

Gilgamesh le comenta a Enkidu la idea de buscar la gloria al
enfrentarse a Humbaba, un monstruo gigante y guardián del Bosque
de los Cedros. Sin embargo, enfrentar a Humbaba es ponerse en
contra de los designios de los dioses, tal como se lo comenta Enkidu:
217 –«¿Cómo vamos [a ir, amigo mío, al Bosque del Cedro]
218a Con el fin de proteger los cedros
219a como terror de la gente lo destinó Enlil.
218b Esta misión n[o debe ser emprendida,] (146-147)

Gilgamesh, sin embargo, convencido de la petición que
su madre Ninsun le rezó a Samash, el dios de la justicia, y ante el
consejo de los ancianos de no continuar su aventura, el rey de Urukel Redil se mantiene firme en su empeño de pelear con el monstruo
para erradicar todo mal:
202 Hasta los días en que, tras partir, regresemos,
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

203 hasta que lleguemos al bosque del Cedro,
204 hasta que al feroz Humbaba demos muerte
205 y todo el mal que Shamash detesta, hayamos erradicado del
país. (168)

Antes de partir al Bosque de los Cedros, Gilgamesh se dirige
a los jóvenes para pedirles su bendición durante el camino y poder
contemplar sus rostros de nuevo, franquear las puertas de Uruk-el
Redil y celebrar las fiestas de Akitu dos veces al año. Todo indica
que enfrentar a Humbaba significa atentar contra la naturaleza, sin
embargo, la revelación del segundo sueño premonitorio de Gilgamesh
y su interpretación por parte de Enkidu parece significar lo contrario.
020’ Enkidu se dirige a él.
021’ así dice a Gilgamesh: [–«Iremos hacia él, él no es la
montaña]
022’ Él es un ser muy extraño: Huwawa, [iremos hacia él,]
023’ Él no es la montaña. Es un ser muy extraño.

El diluvio y la injusticia arcana de los dioses
Tras la muerte de Humbaba y el toro celeste, Enkidu le comenta a
Gilgamesh el fatídico sueño que tuvo, donde los dioses se pusieron a
deliberar sobre las acciones de los dos héroes, condenando a uno de
ellos a morir, solicitando que fuera Enkidu en vez de Gilgamesh quien
pereciera. Shamash, el dios solar, le reclama a Enlil por la inocencia
de Enkidu al ser una orden de este dios de la justicia la muerte de los
monstruos. Después de un segundo sueño Enkidu fallece.
Ante la muerte de su amigo, Gilgamesh cuestiona su mortal
destino y decide ir a buscar la inmortalidad, con lo que emprende un
viaje al lugar donde mora Utanapishti, quien ha sido el único que ha
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

logrado la inmortalidad entre los humanos. Nuestro héroe atraviesa
la senda del Sol para llegar al bosque encantado donde reside el
barquero Shiduri, quien lo conduce por las aguas de la muerte que
lo llevan con el héroe del diluvio, quien le cuenta cómo los dioses
orquestaron la masacre. El Noé babilonio logró escuchar el plan de
los dioses por designio de Ea, para construir una barca y salvarse de
la tragedia. Una vez iniciado el diluvio, los dioses contemplaron el
horror como si de una batalla se tratase:
114 ¡Hasta los dioses sintieron pavor del diluvio!
115 Se retiraron, subieron al cielo del dios Anu.
116 Los dioses se acurrucaron como perros y se echaron
en la parte exterior de las murallas. (321)

Impacta más la reacción de la diosa madre quien muestra
una actitud de arrepentimiento:
117 Gritaba Ishtar como una parturienta,
118 gimió Belet-ili, la de la dulce voz, diciendo:
119–«En verdad aquel día se trocó en barro,
120 porque yo en la asamblea de los dioses aprobé el mal.
121 ¿Cómo pude yo aprobar en la asamblea de los dioses el mal
122 (y) declarar la guerra para aniquilar a mis gentes?
123 ¡Yo misma los parí! Son gente mía y
124 ahora como peces llenan el mar». (322)

Vemos en este pasaje la angustia de los dioses al ver el
holocausto al que condenaron a la raza humana. Utanapishti, siendo
el único sobreviviente junto con su esposa, recibió el regalo de la
vida eterna por parte de los dioses. Gilgamesh, al saber que no podía
recibir ese don, regresa a Uruk-el Redil devastado; sin embargo,
regresa como un héroe y recordado eternamente por su hazaña de
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

contemplar el Abismo, enfrentar a las dos terribles bestias y por
revelar las noticias antes del Diluvio.
Jesús de la Torre nos habla sobre la relación de la búsqueda
de la justicia con el derecho al describirnos la matanza de Acteal
ocurrida en Chiapas el 22 de diciembre de 1994, que constituye la
negación más clara de todo derecho:
Estos acontecimientos, como tantos otros que desgraciadamente
son frecuentes en nuestro mundo de hoy –como la muerte
por hambre de tantos seres humanos, por citar sólo uno–,
estos acontecimientos, decimos, nos muestran la injusticia en
su desnudez, y, por lo tanto, nos llevan a pensar en lo jurídico,
nos invitan a reflexionar en eso que se llama Derecho[sic]. Esto
porque una corriente iusfilosófica sigue relacionando la justicia
con el Derecho[sic], y la ausencia de Derecho[sic] con la injusticia,
se trata del iusnaturalismo. (1999: 148)

Tanto el Diluvio como la masacre de Acteal muestran un
mundo lleno de injusticias, ya sea perpetrado por los dioses o por
las élites del poder, que a través del iusnaturalismo a la presencia del
derecho como justicia.
Elementos de Gilgamesh en los cómics de superhéroes
En el poema de Gilgamesh vemos que los principales antagonistas
son creaturas fantásticas, como el guardián del bosque Humbaba y
el toro celeste; son los monstruos los primeros supervillanos que
se enfrentan a los héroes. Lo mismo podemos encontrar en la era
Marvel de los cómics de 1961 a 1978, donde surgen figuras como
los Cuatro Fantásticos tal y como se describe en su primera portada
del primero de noviembre:
Lo primero que ves es el enorme monstruo.

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Una especie de Gargantúa con una piel llena de púas y correosa
como una coraza, unos ojos vacíos de extraño brillo blanco y una
boca que parece la tobera de una aspiradora de tamaño colosal.
Además… ¡es verde! ¿Y he mencionado ya que surge dando
terribles zarpazos del subsuelo de la calzada de una gran ciudad?
Solo después te fijas en las otras personas que aparecen en la
portada del cómic. Pero no en el policía, ni tampoco en los civiles
que se encogen aterrorizados en la acera.
Sino en los otros cuatro tipos. (2020: 5)

Ivan Gaskbell (en Burke: 209) menciona que los historiadores
están mal adaptados para tratar el material visual, utilizando las imágenes
de manera meramente ilustrativa, y apenas se tiene en cuenta cuando se
analizan imágenes en un contexto más amplio. Sin embargo, Roland
Barthes (2016: 7) dice que los relatos existentes son innumerables con
una variedad prodigiosa de géneros, con lo que el relato puede ser
soportado por el lenguaje articulado, oral y escrito, por la imagen fija
o móvil; está presente en el mito, la leyenda, la historia, el cine, las tiras
cómicas, entre otras. Vemos cómo los elementos narrativos del poema
de Gilgamesh los podemos encontrar miles de años después en nuevos
géneros y formatos como los son los cómics de superhéroes.
A manera de conclusión
Podemos encontrar en Gilgamesh un primer precedente histórico para
el análisis de superhéroes y las nociones de justicia, dándonos el elemento
de poder con el que dominaba a su pueblo y cómo pasó de cruel tirano
a héroe cultural de Mesopotamia, todo esto antes de Heracles en la
mitología helénica, de la Pimpinela Escarlata de Emma Orczy y de los
superhéroes que continuaron después del Action Comics #1.
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255

�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

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257

�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

El mundo alucinante de Ezra Pound. Un artículo de
aventuras
Roberto Kaput González Santos
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha entrega: 21-11-2021 / Fecha aceptación: 11-2-2022
I make truce with you, Walt
Whitman—
I have detested you long enough.
Ezra Pound

La risa de Ford Madox Ford
Ford Madox Ford no sólo escribió la historia más triste jamás
contada, la risotada que produjo en él la lectura de Canzoni (1911)
le ahorró a su autor, Ezra Pound (1885-1972), años de búsqueda
poética. El problema no eran las ideas, maduras desde 1909, era
el lenguaje hinchado del romanticismo académico que tornó
ilegibles muchas de las antologías de poesía norteamericana
finiseculares. El mago de Idaho, territorio estadounidense de
1863 a 1890, abandonó la Unión en 1908, destino Gibraltar, pero
no sus artificios. La carcajada de Ford lo arrancó del más allá
de Yeats, arrojándolo al más acá de los poetas modernos: el uso
259

�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

de una lengua viva, el lenguaje de los expatriados. Para lograrlo,
echó mano de la crítica.
Las descalificaciones en torno a la crítica de Pound arrancan
en los 30, en pleno fascismo. En 1936 el poeta norteamericano Allen
Tate declaraba: “Probablemente llegará a ser uno de los dos o tres
autores estadounidenses recordados como poetas de primer orden.
Sin embargo, más allá de su oficio, no hay razón para creer que el
Sr. Pound sepa lo que está haciendo o diciendo” (Russell, 1950: 72).
En 1943, el crítico inglés F. R. Leavis dedica unas palabras a How to
read (1931): “Es difícil creer que el Sr. Pound sea igual de ingenuo
que su panfleto” (1943: 114). En 1955 William Carlos Williams, el
más íntimo de sus colegas, abogó por él en los siguientes términos.
“No debemos reconocer su genio en el ámbito de las cosas generales,
donde se pavonea y revela como un tonto, sino en su lenguaje” (1955:
3). Tonto, ingenuo o ignorante, el engreído Pound creía que la crítica
mejoraba la poesía, llegándola a clasificar en cinco tipos: 1) discusiones,
lo mismo en reseñas que en la formulación de principios generales; 2)
traducciones, llamadas a mediar entre culturas; 3) imitaciones, donde
la prueba final del poeta dependía de su capacidad para reconocer y
recrear estilos esenciales, medio para renovar el pasado y nombrar el
presente; 4) melopoeia, dirección musical del significado de las palabras;
5) nuevas composiciones, su forma más alta. Esos cinco tipos, dentro
o fuera, están presentes en la edición de Personae de 1909. Lo que no
aparece hasta 1912 es el lenguaje.
Fantasmas del Érebo
Los dioses siguen con nosotros, o eso creía Pound. Por supuesto, sus
dioses eran literarios. Pero si no nos apuramos a sacar conclusiones,
notaremos en seguida que su idea de literatura es mucho más rica que la
260

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

de sus contemporáneos. Bastaría hojear la versión de The cantos (19171970) para probarlo. Pero detengámonos en la evolución de personae:
en la recopilación de 1926, el término se revela como algo más que una
mera máscara, transformándose en sensibilidad verbal, traducciones
contemporáneas de antiguos fantasmas. Ese ethos trasciende o cuando
menos curva las ansiedades modernas de la poesía en el siglo XX.
Aquí la tradición es el inframundo del poeta popular posodisiaco.
Superposiciones presentes en el Canto I: fábula homérica,
traducción latina, rasgos estilísticos anglosajones.
Dos &amp; don’ts en el tratamiento de la cosa
según un imagista transitorio
Réplicas, estocadas, no refutaciones, así traduciría el libro que
marca un antes y un después en su obra, Ripostes (1912): respuestas
ingeniosas, a bote pronto, emitidas tras los efectos curativos de
la crítica en la propia escritura. Y con ello hundiría en el olvido
la traducción entera. Pero lograría acercarme –¿acaso menos
torpemente si me decidiera por ripostas?– a la sintaxis conversacional,
la cadencia desatada, la economía verbal de sus mejores poemas. O
no. Lo importante en todo caso son los hallazgos de las tres reglas
originales del imagismo: tratamiento directo de la cosa, objetiva o
subjetiva; economía en el uso de palabras; crear frases musicales, no
secuencias de metrónomo. O crowd of foolish people!
Con la publicación de la antología Des imagistes en 1914
(Aldington, H.D., Flint, Cannell, Amy Lowell, William Carlos
Williams, Joyce, Pound, Ford, Upward, Cournos), Ezra abandona
el once de la poesía moderna en inglés, adentrándose en las
fantasmagorías orientalistas de Ernest Fenollosa.
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�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

Ideogramas
Fenollosa muere con siete u ocho títulos del imperio nipón pero sin
terminar The Chinese written character as a medium for poetry, manuscrito
con el que esperaba instalarse en Occidente. El americano parece
haber sido esa clase de académico. Pero el valor de su trabajo no fue
menor: durante sus diferentes estadías en Japón, reunió notas sobre
el teatro Noh y el arte chino con base en testimonios de maestros
locales. Pound escuchó la oferta de la viuda, Mary McNeill, autora
de romances ambientados en la guerra rusojaponesa: completar y
editar los papeles de su marido, ese tarambana delicioso, el cual murió
sin ocurrírsele que el arte del futuro era el cine. Ella ya negociaba
con Universal-Jewel los derechos de The breath of the gods (1905). La
curiosidad moderna del mercado estadounidense era insaciable.
Pound dijo sí, el viejo zorro. ¿Hay algo más americano
que las creaciones de frontera americana? Pound estaba a punto
de entrar en contacto con la cosa más nativista desde Whitman:
el ideograma de Fenollosa, un método para organizar imágenes en
patrones largos sin las pesadas transiciones de los poemas de gran
aliento. Iba a extraer de ahí la idea de montaje: la yuxtaposición
de episodios narrativos o dramáticos, imágenes tradicionales
opuestas, unificadas en la sensibilidad del letrado de frontera, en el
lenguaje del expatriado moderno, rigiendo ambas presencias sobre
los materiales chinos. El fascismo de Pound, el sedimento que le
reclaman a menudo sus compatriotas, es estadounidense. Eliot lo
nombró inventor de la poesía china de su tiempo. Pero como a Tom
nunca le sienta mal la manita de un editor, me detendré en el apunte:
Pound se declara vorticista en el 14, en el 15 publica Cathay.
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Il miglior fabbro
Tres ángulos de The cantos bastarían para llamar la atención sobre sus
patrones geométricos: odisea homérica, metamorfosis ovídica, ética
confuciana. No sé si la palabra sea ángulos. La crítica suele relacionar
el conjunto con los entramados del Tempio Malatestiano de Rimini,
Italia. Hablo en cualquier caso de las superposiciones de motivos
paganos, cristianos, humanistas en la catedral. O para traducirlo
a la jerga del día: hablo de tres reconstrucciones ideogramáticas,
sobrepuestas en una doble serie temporal, interpretadas desde el
presente como un todo, generando nuevos sentidos. Eso son los
cantares: el ideograma pagano, inspirado en una catedral inacabada,
soñada por un renacentista moderno. Obra concebida primero
como borrador, después como notas, finalmente como palimpsesto.
Era el regreso al origen de la poesía del siglo XX.
El artífice de esa “desintegración monstruosa, producto de
un espíritu que carece de verdades centrales” (1984: 189), según
Agustí Bartra, dedicó a la obra poco más de 50 años.
Usura
El 26 de febrero de 1987 The New York Times publicó la esquela del
traductor mexicano de Los cantares completos (1975): “El profesor
José Vázquez Amaral, crítico de literatura española y profesor de la
Universidad de Rutgers, murió el martes en el Hospital Overlook,
Summit, NJ. Tenía 73 años y una afección cardíaca. Vivía en
Warren. De 1947 a 1982 dirigió el departamento de Español y
Portugués en Rutgers. Nació en Los Reyes, Jalisco. Fue alumno
de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la cual se
licenció también en Derecho”. Lo sobrevivía la familia de siempre
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�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

y ese bellísimo tomo editado por Joaquín Mortiz, el cual ponía
punto final a una ardua traducción de 23 años: pasta dura, forro
de tela, camisa plastificada, estuche de cartón, viñeta del perfil de
Pound en el lomo, autoría de Gaudier-Brzeska, el mesías salvaje.
Ya no hay editores como esos.
Por algún tiempo ese volumen fue la caja de seguridad
de mi padre, le parecía el escondite perfecto. Ese fue mi primer
contacto comercial con la obra de Ezra: sacar un billete de viejos
pesos, regresar la moneda de los cigarros. Así conocí el canto
XLV. Después leí sobre su bel espirit en el libro de memorias de
Hemingway; conocí los pormenores de la dedicatoria de Eliot,
la correspondencia de Pound con Williams; hace no mucho
pude escuchar una de sus transmisiones en Radio Roma. La
imagen del poeta en el Centro de Entrenamiento Disciplinario
del ejército norteamericano en Pisa, encerrado en la jaula de los
incorregibles, es la traducción al inglés americano de la Apología
de Sócrates. Las secuelas de esa superproducción siempre se leerán
como transiciones menores de un poema largo: colapso mental,
arresto hospitalario en el psiquiátrico de Washington, escándalo
alrededor de la entrega del premio Bollingen. Pero el vórtice de
aquel mundo alucinado está en The Pisan cantos: el buey blanco en
la ruta de la ciudad italiana, como enfrentando la torre inclinada,
entrevisto desde un campo de maniobras nublado, bajo la lluvia de
los puestos de guardia del canto LXXIV.
Esas primeras líneas de la poesía de la segunda posguerra
aparecieron en 1948, Adorno escribe Cultural criticism and society en
1949. En 1951 el quiebre parecía definitivo, pero no fue así. Más
allá de su influencia en Eliot, Lowell, Williams, el mismo Yeats,
expatriaciones como la de los Bowles, experimentos como los de
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Burroughs, salmos como los de Cardenal deben mucho a la estela
de su obra. En 2014, el dibujante y ensayista francés Frédéric Pajak
entregó el tercer volumen de su serie de ensayos gráficos Manifiesto
incierto, titulada La muerte de Walter Benjamin y la jaula de Ezra
Pound. Ensayo gráfico. Yuxtaposición crítica. La literatura del XXI
parece estar llegando a ciertas conclusiones. Let there be commerce
between us.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

Bibliografía
Aldington, R. y Pound, E. (2013). Des Imagistes. An Anthology. USA:
Hardpress
Bartra, A. (1984). Antología de la poesía norteamericana. México:
Universidad Nacional Autónoma de México.
Dale Rowe, H. (1959). Basic Elements in the Criticism of Ezra Pound.
USA: The University of Florida.
“Jose Vazquez-Amaral”. The New York Times. Obtenido (15 de octubre
de 2021) de https://www.nytimes.com/1987/02/26/
obituaries/jose-vazquez-amaral.html
Leavis, F. (1943). Education and the University. London: Chatto and
Windus.
Pajak, F. (2021). La muerte de Walter Benjamin y la jaula de Ezra Pound.
España: Errata Naturae.
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Pound, E. (1968). Literary Essays. USA: New Directions.
Pound, E. (1990). Personae. The Shorter Poems of Ezra Pound. USA:
New Directions.
Pound, E. (1998). The Cantos. USA: New Directions.
Pound, E. (2003). The Pisan Cantos. USA: New Directions.
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Pound, E. (2019). Cathay. USA: Timothy James Billings.
Russell, P. (1950). An examination of Ezra Pound. Norfolk: New
Directions.
266

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Vázquez Amaral, J. (1975). Cantares completos de Ezra Pound. México:
Joaquín Mortiz.
Walton Litz, A. (1988). “Ezra Pound and T. S. Eliot”. En Columbia
Literary History of The United States. USA: Columbia
University Press.
Williams, C. W. (1955). “The American Language Again”. En The
Pound Newsletter. USA: New Directions.
Witemeyer, H. (1996). Selected Letters of Ezra Pound and William Carlos
Williams. USA: New Directions.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Aura: un emblemático fantasma de la
tradición literaria
Carlos Rutilo
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha entrega: 23-1-2022 / Fecha aceptación: 11-2-2022

Me detengo delante de la pared en blanco, me tomo la famosa
píldora de Luis Buñuel, pero en lugar de ver la película de mi vida o
la de mi primer encuentro con Aura (Ediciones Era, 1962), termino
por imaginar a un joven Carlos Fuentes (1928-2012) dialogando con
Julio Cortázar (1914-1984) en alguna calle de París y a principios de
la década de los años sesenta, tal vez Alfonso Reyes reaparezca como
otro fantasma en medio de la conversación, y el escritor argentino
le hablará con entusiasmo sobre la cinta japonesa que acaba de
ver: Ugetsu Monogatari (1954) del director Kenji Mizoguchi (18981956), y que está ligeramente basada en algunos cuentos del mismo
título, pero del escritor japonés Ueda Akinari (1734-1809) y a la vez
dichas narraciones estarían inspiradas en varios cuentos populares
de la China medieval. ¿Qué habrá visto Cortázar en Fuentes para
recomendarle con entusiasmo la película? o ¿Se habrá acordado del
fantasma del cuento “Tlactocatzine del jardín de flandes” que aparece
en Los días enmascarados (1954)?
269

�Carlos Rutilo / Aura: un emblemático fantasma

En la película hay dos historias de las cuales solamente me
interesa resumir una, la principal: en medio de las guerras de su
tiempo un comerciante japonés en uno de sus viajes se encuentra
seducido bajo los encantos de una enigmática mujer que siempre
estará acompañada de una anciana. Ambas lo invitan a pasar la
noche en su templo y bajo los encantos del deseo nuestro personaje
principal pierde la noción del tiempo y no sospecha de las ruinas
en las que vive ni de los espíritus que lo cautivan y “aprisionan”,
como si quedara atrapado en los espejos de un sueño. Dicho espejo
poético es probable que también sea el mismo que nos termina
seduciendo en Aura. La novela de Fuentes está contada en segunda
persona e inicia dirigiéndose a un personaje, a Felipe Montero, que
podríamos ser todos nosotros, sus lectores: “Lees ese anuncio: una
oferta de esa naturaleza no se hace todos los días. Lees y relees el
aviso. Parece dirigido a ti, a nadie más…”
La narración de Fuentes nos lleva a una antigua casona de la
Calle Doncelles 815, donde viven exiliadas del espacio y del tiempo
la anciana Consuelo junto con su joven sobrina Aura, cuyos ojos
“fluyen, se transforman, como si te ofrecieran un paisaje que sólo
tú puedes adivinar y desear…”, quienes atraen con el anuncio del
periódico a Felipe Montero, historiador joven, con la idea de ordenar
las memorias del General Llorente, otro fantasma de la ocupación
francesa.
La estructura parece ser la misma que siguen “La dama de
picas” (1834) de Alexander Pushkin (1799-1837) o la de Los papeles
de Aspern (1888) de Henry James (1843-1916), donde encontramos
a dos mujeres (una anciana y la otra joven) resguardando algo
importante y a la vez seducidas por un hombre joven que busca
obtener dicho objeto de deseo; pero desde “La cena” (1912) de
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Alfonso Reyes (1898-1959) y pasando por “La noche de Margaret
Rose” (1943) de Francisco Tario (1911-1977) hasta Aura esta
estructura da un giro de tuerca agregando el elemento de lo fantástico
dentro de la narración misma; pues Aura parecer ser algo más que
una simple muñeca de Consuelo, es un avatar que solo responde a
los movimientos de la anciana y Consuelo es la viva imagen de la
bruja oriental que parece evocar desde el más allá a su juventud, le
da forma y la mueve como a un vampiro para atraer a sus víctimas
y conseguir así su propio objeto de deseo: “Sí, sí, sí, he podido: la
he encarnado; puedo convocarla, puedo darle vida con mi vida…”
El tiempo parece detenerse y solamente existe en los
momentos de encarnar los deseos de nuestro protagonista y a la
vez nos lleva a ese otro abismo con que se caracteriza el misterio y
el silencio, la vida y la muerte, en ese otro espejo manchado entre
la soledad y el deseo de encarnar a los fantasmas del pasado: “Aura
encerrada como un espejo, como un ícono más de ese muro religioso,
cuajado de milagros, corazones preservados, demonios y santos
imaginados”. Aura es un canto a la vida de la muerte, su estructura
prácticamente con tonalidades poéticas no es para nada gratuita y
prueba de ello es el tiempo con el que se ha mantenido vigente hasta
la fecha, cumpliendo 60 años desde su primera aparición junto con
La muerte de Artemio Cruz, que es un canto desesperado de la muerte
de la vida.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

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�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Diego Alejandro Zuluaga Quintero y
Luis Fernando Quiroz Jiménez (eds.):
Ensayos de historia intelectual. Incursiones metodológicas,
Medellín: FOCO, 2021, 161 páginas.
Fecha entrega: 28-5-2021 / Fecha aceptación: 11-2-2022

El Fondo Editorial de la Facultad de Comunicaciones y Filología
de la Universidad de Antioquia (FOCO) acaba de publicar este
libro, ganador de la convocatoria 2019-2020 en la categoría de
investigación colectiva como producto académico del Grupo
de Estudios de Literatura y Cultura Intelectual Latinoamericana
(GELCIL). Algunos de sus integrantes fueron invitados a responder
entre otras cuestiones: “¿cómo se definió la investigación en la
historia intelectual?, ¿cómo se delimitó la búsqueda de las fuentes?,
¿cómo se analizó la información?”. Las respuestas muestran las
particularidades de sus investigaciones y la formación de cada
integrante con diferente grado de participación en el grupo.
Dos mujeres y cinco hombres están a cargo de los siete
capítulos. Es notoria la claridad del contenido que introduce al lector
en cuestiones como: ¿qué es la historia intelectual?, ¿cómo producir
un trabajo académico en este campo de estudio?, ¿cuáles son las
metodologías? En esta dirección, los editores, bajo el título “Hacia la
construcción del objeto de estudio”, hacen una breve introducción
275

�Esnedy Zuluaga / Sobre Ensayos de historia intelectual

señalando que el propósito del libro son las formas que tiene la
historia intelectual de abordar el objeto de estudio: pensado como
el resultado de la presencia e interacción del creador con otros
creadores, lectores e instituciones.
Juliana Vasco Acosta utiliza los conceptos de sociabilidad
y prosopografía para adentrarse en la conformación de la
literatura como institución en la Colombia de finales del XIX. La
sociabilidad, formas en las que se asocian e interactúan los grupos
sociales, es empleada como herramienta de la historia intelectual
y la prosopografía, entendida desde la historia como el estudio de
un conjunto de biografías de los integrantes de un grupo que da
lugar a una biografía colectiva, como metodología para agrupar y
estudiar las asociaciones y las formas de sociabilidad. El problema
particular que trata es el de la profesionalización de los escritores
mediante el estudio de publicaciones seriadas (se abordan como
sociabilidades) entre la segunda mitad del XIX y principios del
XX, que visibilizan tanto prácticas literarias particulares como a
un grupo de escritores.
En un marco sociológico están también las propuestas
de Zuluaga Quintero y Sandra Jaramillo Restrepo, incluso en la
introducción estos tres trabajos se agrupan en un enfoque de
“carácter social de la producción intelectual”. Zuluaga Quintero
emplea los conceptos de rituales de interacción intelectual y campo
intelectual para el estudio de la correspondencia de Rafael Gutiérrez
Girardot con Alfonso Reyes, Ángel Rama, Eduardo Mallea y R.
H. Moreno-Durán. Eventos académicos, publicaciones, relaciones
amistosas y enemistades que legitiman autores, lectores, críticos,
editores, directores de revistas y toda figura de la cultura tenga
visibilidad y alcance entre remitente y destinatario, determinados
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

por jerarquías y protocolos mediados por una carta que va de unas
manos a otras con emociones y marcas de elementos rituales que
sellan la relación. La carta se convierte de esta manera en un producto
material cargado de un contenido sentimental que se conserva
como memoria de ese vínculo afectivo. Sin duda el estudio de esta
correspondencia, desde la historia intelectual, revela la dinámica de
la vida cultural de la época antes del correo electrónico. El autor
tiene acceso al objeto de estudio, producto de un esfuerzo colectivo
que describe en detalle como integrante del equipo de trabajo del
archivo epistolar en construcción de Gutiérrez Girardot.
Por su parte Jaramillo Restrepo utiliza los conceptos de
afinidades electivas y sociabilidad para estudiar la vida intelectual de
Medellín en las décadas del sesenta y setenta, a partir de los casos de
los antioqueños Mario Arrubla y Estanislao Zuleta. Dos intelectuales
autodidactas provenientes de familias con estatus socioeconómicos
disímiles, que tienen como primer lugar de encuentro el Liceo de la
Universidad de Antioquia, los centros literarios y las revistas en las
que participan. Años después se reencuentran en Bogotá y fundan la
revista Estrategia. Sus afinidades electivas determinadas por su apoyo
al pensamiento de izquierda les permiten emprender un proyecto
simpatizante con las ideas socialistas y marxistas. Las revistas como
fuente de sociabilidades políticas e intelectuales son documentos
que le permiten configurar a Jaramillo Restrepo los itinerarios no
solo de Arrubla y Zuleta, sino perfilar modelos intelectuales que
dan cuenta de la vida política. Además, La infancia legendaria de Ramiro
Cruz (1967), novela autobiográfica de Arrubla, le posibilita también
adentrarse en la dinámica urbana de la Medellín de la época que
alimentan testimonios, documentos personales, cartas, diarios y
demás material de archivo.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Esnedy Zuluaga / Sobre Ensayos de historia intelectual

La segunda parte del libro está más ligada a la historia.
Con la pregunta ¿Qué es una biografía intelectual?, Gómez García
introduce la figura del crítico colombiano Gutiérrez Girardot, que
trabaja desde hace décadas. El autor apunta a la moda de la biografía
ligada al tratamiento de la persona (objeto de estudio) como héroe o
genio, a la que ya no es posible pensar en esos términos por acción
de la ruptura definitiva entre vida, obra y nación. De modo que
la metodología biográfica está dada por “un horizonte enrarecido
en el plano de la filosofía de la historia”, alejada de esa utopía. La
biografía en el marco de la historia intelectual conjuga los postulados
intelectuales (contenido de pensamiento) con la praxis (dinámicas
sociales, políticas y culturales) porque los contenidos no pueden ser
entendidos en su totalidad por sí mismos sino solo en relación con
los soportes en los que se originan. Desde la metodología, la biografía
intelectual “es un ejercicio que busca enlazar pensamiento y vida,
forma de pensar y praxis de producción”. A esta discusión teórica
se enfrenta el autor antes de describir el proceso de consolidación
del extenso archivo de Gutiérrez Girardot, la fuente de su proyecto
de investigación histórica en el marco de la historia intelectual y bajo
la consideración de la biografía intelectual como ciencia empírica.
En esta misma línea, Gildardo Castaño Duque se enfrenta a
la ausencia de un archivo familiar, personal o municipal, que lo obliga
a reflexionar sobre la diversificación de las fuentes que incluyan
“cualquier indicio del pensar”, como las orales, los objetos, entre
otras. De ahí la importancia de que el biógrafo construya su archivo
de acuerdo a sus propias necesidades y posibilidades, porque en un
laberinto documental sin hipótesis de investigación claras lo más
seguro es que el biógrafo se pierda. El objeto de estudio de Castaño
Duque es Baldomero Sanín Cano, intelectual de la provincia de
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Rionegro, específicamente sus años de formación, que comprenden
el periodo poco conocido de su niñez y primera juventud. Su apuesta
es pensar la biografía intelectual como estrategia metodológica de
investigación, que no está desligada de la invención de un origen ni
de un archivo diverso para sustentar esa creación del biógrafo.
Aunque en la mayoría de capítulos los autores emplean
en alguna medida la autobiografía, de tipo intelectual porque la
narración de la experiencia personal está direccionada al proceso
de investigación, para Rafael Rubiano Muñoz es la herramienta de
su abordaje. “Autobiografía de un viaje intelectual con Baldomero
Sanín Cano” es la descripción honesta de su formación intelectual,
primero como lector de biografías desde su faceta de estudiante de
sociología hasta sus tropiezos en el doctorado, que lo encaminaron
a la historia intelectual. En ese replantearse como investigador se
encuentra con Sanín Cano, de la misma manera que se enfrenta a
la “pérdida de su biblioteca, epistolario y archivo personal”. Como
parte de sus publicaciones las hizo en periódicos y revistas, una de
sus tareas consistió en reunir ese material, epístolas, documentos
diplomáticos, conferencias y todo cuanto pudo recabar creando
su archivo. En 2019 Rubiano Muñoz presenta su tesis doctoral
enfatizando en las ideas de izquierda en el ámbito social y político
de este intelectual liberal. Lo interesante de este recuento de su
vida académica es la confesión de que entra al doctorado en 2010
con un proyecto diferente al que se gradúa. El autor enfatiza en
los tropiezos a los que puede enfrentarse cualquier estudiante,
porque la investigación no escapa a la complejidad de lo que somos,
a nuestra formación, fortalezas y limitaciones, problemáticas
personales, sociales y académicas que están de telón de fondo de
toda investigación.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Esnedy Zuluaga / Sobre Ensayos de historia intelectual

El último capítulo, a cargo de Andrés Alejandro Londoño
Tamayo, estudia desde la historia intelectual un expediente criminal
contra el impresor liberal Manuel Antonio Balcázar por delito de
imprenta en la Medellín de 1846. El expediente criminal es una
fuente poco estudiada en las ciencias sociales, pero la apertura
disciplinaria a la que se abre la historia intelectual le permite al
autor explorar en la construcción de perfiles (de las ideas de un
intelectual) e indaga en la actividad y práctica judicial de la época.
El carácter ideológico de los operadores de la justicia, la descripción
del hecho delictivo, las estrategias de defensa, la opinión pública, la
libertad de prensa, la incriminación son algunos de los elementos
que evidencian la cultura judicial que dan cuenta de la tensión entre
el mundo editorial, la política y la religión.
No es gratuito que el capítulo de Londoño Tamayo cierre
el libro. Dentro de los planteamientos de este proyecto colectivo es
el aporte diferenciado en tanto es el único que emplea un archivo
judicial como fuente para la historia intelectual. De igual manera
el volumen en conjunto es de una singularidad única en el ámbito
nacional, si bien existen importantes trabajos en este campo de
estudios en construcción es el primero en términos colectivos que
reflexiona en las metodologías. Es un material invaluable para que
un estudiante lea ejemplos tangibles que le sirvan como modelo e
inspiración de sus trabajos. Sin embargo, es importante mencionar
por lo menos los libros de Gilberto Loaiza Cano (Manuel Ancízar
y su época (1811-1882) (2004) y El poder letrado en Colombia (2014),
Renán Silva (Los ilustrados de la Nueva Granada, 1760-1908 (2002)),
Ricardo Arias Trujillo (Los Leopardos una historia intelectual de los
años 1920 (2013)) y Juan Guillermo Gómez (Cultura intelectual de
resistencia (2005)).
280

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Enhorabuena aparece una propuesta que reflexiona en
las metodologías de la historia intelectual en consonancia con
una dinámica grupal. Una de las pruebas es la manera orgánica
como referencian las investigaciones de los otros en sus propios
capítulos. Comparten el interés por consultar archivos de todo tipo,
que les permiten acceder a cartas, diarios, periódicos, entrevistas,
manuscritos, actas de nacimiento, partidas de bautismo, testimonios,
publicaciones y hasta expedientes criminales como fuentes para el
estudio intelectual. Pero la ausencia de un archivo físico tampoco
es impedimento para el investigador. Parte de la concepción de la
historia intelectual permite ampliar el espectro a fuentes de otra
naturaleza como las orales, el canto, la danza, los objetos y de un
sinnúmero de elementos que solo tienen sentido en la forma como
se trate la hipótesis de investigación. Finalmente, el investigador es
el que da sentido al material al que puede acceder, es él quien crea
el archivo en la medida que lo consulta, descubre, copia, conserva,
estudia y difunde en el marco de su trabajo.
Esnedy Zuluaga

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

281

�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Edwidge Danticat: crear peligrosamente
Edwidge Danticat: Crear en peligro: el trabajo
del artista migrante, traducción de Lucía Stecher
y Thomas Rothe, Santiago de Chile: Editorial
Banda Propia 2019, 199 páginas.
Edwidge Danticat: Claire de Luz Marina,
traducción de Lucía Stecher y Thomas Rothe,
Santiago de Chile: Editorial Banda Propia
2021, 254 páginas.
Fecha entrega: 31-01-2022 / Fecha aceptación: 11-2-2022

La madrugada del 07 julio del 2021, Jovenel Moïse, el presidente de
Haití, fue asesinado a tiros en su residencia privada. El magnicidio
conmovió al mundo entero y, por unas semanas, el país caribeño
estuvo en el ojo del huracán. Luego, el olvido se cerniría nuevamente
sobre aquella porción de isla de la cual tenemos noticias de tanto
en tanto, a propósito de sus desastres naturales, sus convulsiones
políticas, su compleja realidad social y económica o sus migraciones
(recuérdense las brutales imágenes de agentes fronterizos
persiguiendo a caballo a migrantes haitianos en la frontera del Río
283

�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

Grande en EEUU, difundidas en septiembre de 2021 por los medios
de comunicación). ¿Pero estas mediáticas imágenes contribuyen al
conocimiento profundo del país que hace 218 años se transformó
en la primera nación independiente de América Latina, cuya
revolución fue tanto o más gloriosa -y radical- que la francesa? ¿Qué
expresiones culturales y artísticas ha producido esta tierra dolorosa
desde ese simbólico momento? ¿Qué genealogía de intelectuales,
escritores y escritoras se ha gestado en su suelo? Como miembros
de una comunidad de habla hispana, tendemos a centrar nuestra
atención en aquellas obras y creadores/as que comparten nuestra
lengua, excluyendo o dando un tratamiento más ocasional a otras
literaturas (no hegemónicas) que, sin embargo, tienen en común con
la nuestra bastante más de lo que creemos. La literatura haitiana es
un ejemplo de aquello.
En estas líneas acometo un doble propósito: dar cuenta de
dos obras de la escritora haitiano-estadounidense Edwidge Danticat
(Puerto Príncipe, 1969). Por un lado, el libro de ensayos Crear en
peligro: el trabajo del artista migrante (2019) y, por otro, la novela Claire
de Luz Marina (2021). Ambas han sido recientemente editadas en
Chile. No es menor señalar que el empeño editorial de Banda Propia
es pionero, dado que por vez primera estas dos obras son traducidas
para el público de habla hispana. No obstante, la trayectoria
literaria de Danticat tiene larga data: se inicia con la publicación
de la novela Palabras, Ojos, Memoria (1994) y continúa a lo largo de
casi tres décadas con una producción que incluye novelas, varias
colecciones de cuentos, relatos para jóvenes, poemas, artículos de
prensa, ensayos, inclusiones en antologías, importantes premios
(National Book Awards, National Critics Circle Award, Neustadt
International Prize, entre otros) y apariciones públicas en diversos
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medios de comunicación. Nacida y educada en su primera infancia
en Haití, Danticat emigra hacia EE. UU. a los doce años y comienza
a escribir en lengua inglesa, aunque con un sustrato latente de creol
y francés, lo cual da cuenta de la multiculturalidad de su perspectiva.
Su trabajo está estrechamente vinculado a la realidad haitiana; los
problemas de la isla, su herencia histórica (americana, francesa,
africana), sus tradiciones (la oralidad aparece una y otra vez en sus
relatos), su naturaleza feraz y accidentada, la migración y la diáspora
en EE. UU., las relaciones marcadas por la violencia (a nivel político,
social, familiar) son tópicos recurrentes en su obra.
En Crear en peligro: el trabajo del artista migrante Danticat
reflexiona largamente sobre la creación artística en momentos de
crisis, violencia y diáspora: “Crear en peligro para gente que lee en
peligro. Siempre pensé que eso era lo que significaba ser escritor.
Escribir sabiendo que, sin importar cuán triviales parezcan tus
palabras, algún día, en algún lugar, alguien podría arriesgar su vida
para leerlas” (20). A través de los 12 ensayos que componen el libro,
la autora nos va presentando una verdadera galería de personajes
(haitianos en su mayoría, activistas, escritores/as, pintores,
fotógrafos) que han creado peligrosamente. El ensayo que inaugura
el libro —y le da título– trata acerca de lo que Danticat considera
su propio “mito de creación”: la ejecución de dos jóvenes haitianos
exiliados (Marcel Numa y Louis Drouin) que en 1964 dejaron su
vida en EE. UU. para convertirse en guerrilleros y luchar contra el
dictador François Duvalier. A partir de ese hecho, la autora reflexiona
sobre la vida y la muerte, la patria y el exilio, la migración y el destino
de Haití en aquellos años en los que “Papa Doc” Duvalier y su
cuerpo privado de seguridad, los tonton macoutes, sembraron el horror
en la sociedad haitiana. Desde luego en aquellos años la literatura
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�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

jugó un rol esencial como forma de resistencia y de humanización,
ante la barbarie imperante. A pesar de los arrestos, las ejecuciones
y la vigilancia, tanto los/las lectores/as como los/as autores/as
pudieron “encontrar el coraje”, la valentía de leer o escribir una obra
prohibida. Según Danticat, se trata de “crear rebelándose contra el
silencio”, aun cuando la lectura y la escritura se vuelvan actividades
peligrosas porque desafían un mandato.
Una de las líneas de reflexión desarrolladas en los ensayos
tiene que ver con la propia autora y su biografía como artista
migrante. Así, en “Camina derecho” narra su viaje a las montañas
a ver a su tía Tante Ilyana, una campesina que a su manera la honra
como escritora llamándola jounalis, periodista. En la misma ocasión,
Danticat reflexiona sobre su oficio escritural y le escribe una
carta a Sophie, la protagonista de su primera novela (fuertemente
cuestionada en Haití por ciertos sectores). Y en “Hijas de la
memoria”, la autora rememora sus primeras lecturas realizadas en
la Biblioteca de Brooklyn, EE. UU., buscando un contacto con sus
orígenes, su tierra natal: Jacques Roumain, Jan J. Dominique y Marie
Vieux-Chauvet se convierten así en sus parientes literarios y ella se
inserta en una genealogía de escritoras haitianas.
Otra de las líneas se relaciona con las biografías de artistas
migrantes que crearon en peligro, en las circunstancias más adversas.
En “Vuelo a casa”, Danticat vincula el ataque terrorista a las torres
gemelas con la vida y obra del escultor Michael Richards, nacido en
Kingston (Jamaica) y fallecido en ese atentado. La obra de Richards
representa a hombres alienados y que no son reconocidos, lo que
expresa sus propios sentimientos existenciales como hombre negro,
artista e inmigrante. Otros artistas que Danticat cita y homenajea en
similares términos son los pintores Héctor Hyppolite y Jean-Michel
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Basquiat (“Fantasmas acogedores”) o el fotógrafo Daniel Morel
(“Acheiropoietos”), todos de procedencia haitiana.
En estos ensayos, tampoco está exenta la discusión sobre
Haití y sus vicisitudes. En “No soy periodista”, se problematiza el
exilio y la violencia política a través de la narración del asesinato
de Jean Dominique, un destacado periodista radial y comentarista
político de Haití, además de amigo de Danticat. Estos temas se
tratan también en “Alzo la voz”, ensayo que expone el desgarrador
testimonio de Alérte Betance, una mujer mutilada por un grupo
paramilitar que debe refugiarse en Brooklyn. En “Bicentenario”,
se reflexiona sobre la Revolución Haitiana y, a partir de ella, se
realiza un balance tras el aniversario de los 200 años de aquella
rebelión negra que fue pionera en el mundo entero y que marcó
el destino y la identidad de la joven nación. El libro finaliza con
el ensayo “Nuestra Guernica”, en donde la autora viaja a Haití,
luego del terremoto de 2010, para cooperar en la búsqueda de su
primo Maxo que ha sido sepultado por un derrumbe. Un texto
emotivo atravesado por la muerte (“la vida, como la muerte, solo
dura yon ti noman, un breve momento”), la vulnerabilidad de la isla
(“el país puede tener estabilidad en un momento y derrumbarse en
otro”), el replanteamiento de su misión como escritora (“ser una
caja de resonancia, que juntaba y luego reproducía las voces de la
devastación”) o la denuncia del racismo de Estados Unidos ante
una posible avalancha migratoria (“mar adentro hay barcos de la
Guardia Costera estadounidense, cuyo rol es interceptar a cualquier
haitiano que trate de tomar una lancha hacia Estados Unidos”).
Por su parte, Claire de Luz Marina es una novela que aborda
el drama de un padre, un humilde pescador que se ve obligado a
entregar a su hija –Claire— a Madame Gaëlle. Este hecho refleja
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una práctica real, que está enraizada en ciertos sectores rurales de
Haití: las familias pobres entregan a sus hijos a familias de mejor
situación económica, con la esperanza de que tengan un mejor
futuro. Son los restavek, niños de entre 5 y 17 años que –al contrario
de la intención original de sus padres– ocupan habitualmente un rol
de servidumbre al llegar a una nueva familia: la mayoría no asiste a
la escuela, realizan tareas peligrosas y están expuestos a todo tipo de
abusos físicos, sicológicos y sexuales (Unicef).
La noche que Nozias, el padre de Claire, toma la difícil
decisión de entregar a la niña, esta huye por la playa en dirección
desconocida. Este hecho constituye el nudo central del relato. A
partir de esta circunstancia, la voz narrativa va asumiendo distintas
perspectivas, de acuerdo a cada uno de los personajes que nos
presenta: el pescador Nozias, atormentado por los recuerdos de su
esposa (muerta en el parto) y por la culpa de entregar a Claire;
Madame Gaëlle, comerciante acaudalada que ha sufrido la pérdida
de su esposo e hija; Bernard, un joven pobre que sin quererlo se
ve involucrado con las pandillas o quimeras de Cité Pendue; Max
Ardin jr., joven rico que, apoyado por su familia, sigue las lógicas
abusivas propias de la clase alta; Louise George, insigne locutora de
radio de una emisora local, en cuyo programa se escuchan historias
y se revelan verdades; Flore Voltaire, una joven que en su pasado de
restavek fue violada y se convirtió en madre y ahora debe proteger a
su hijo; y Claire, una niña de siete años, cuya madre muerta solo es
un recuerdo en los labios de otros y que, cada año que pasa, teme ser
entregada por su padre a otra familia.
Todos estos personajes entrecruzan sus destinos en Ville
Rose, un pueblo ficticio (como el Macondo de García Márquez, la
Comala de Juan Rulfo o la Santa Teresa de Bolaño) cuyo perímetro,
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visto desde las alturas, se asemeja a una rosa tropical. “En Villa Rose
vivían aproximadamente once mil personas, de las cuales un cinco por
ciento era rico o acomodado. El resto era pobre, algunos pobrísimos.
Muchos no tenían trabajo, otros eran campesinos o pescadores
(algunos eran ambas cosas) o temporeros en las plantaciones de caña”
(17). Trasunto, imagen vívida, metáfora de Haití creada por Danticat y
que aparece también en otros de sus relatos.
El eje central de la novela es la relación padre-hija en un
contexto de precariedad y violencia. Si bien Nozias ama a su hija
y busca su bienestar, son las circunstancias sociales, la miseria
imperante, las que lo llevan a tomar la dolorosa decisión de regalarla
a otra familia. Hay una crítica soterrada, una denuncia implícita hacia
la violencia institucional de un Estado que abandona a las familias
a su suerte y estas, en su desesperación, convierten a sus niños en
restavek con el objetivo (aparente) de darles una mejor vida.
A la vez que el tema central se desarrolla, van apareciendo en
la novela otros asuntos que dan cuenta de la realidad de Haití, pero que
tienen la virtud de traspasar el ámbito local para hacerse universales
(o a lo menos, muy atingentes a la realidad latinoamericana): la
maternidad y sus complejidades; la pérdida y el posterior trauma;
el problema de las pandillas de las barriadas pobres, sus causas y
los efectos que provocan en el tejido social; la imposibilidad de
obtener justicia en una sociedad corrupta; la extrema pobreza y la
desesperada lucha por la sobrevivencia en el gueto; las elites y sus
lógicas abusivas; la sumisión de los pobres ante los poderosos; la
migración a Estados Unidos y la vida en la diáspora. Pero también
la exuberante y magnífica naturaleza, la fuerza y belleza del mar, las
tradiciones orales de los pescadores, la solidaridad de los humildes,
la importancia de la radio como medio de comunicación en Haití.
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Claire de Luz Marina es una novela con oficio: elaborada con
una sabia arquitectura, la voz narrativa va tejiendo (en el sentido
etimológico de la palabra texto: textum, tejido) las existencias
de los habitantes de Villa Rose, anudando de manera magistral
los diferentes destinos de los personajes del relato. La capacidad
de la narradora de abordar una misma situación desde distintas
perspectivas genera un efecto muy sugestivo: la realidad tiene
distintas capas y la narración penetra en cada una de ellas, en un
movimiento concéntrico que posibilita comprender las situaciones
y emociones en toda su complejidad. Como lectores, asistimos al
drama íntimo de la existencia humana que se gesta en el pequeño
poblado de Ville Rose.
Otro elemento para destacar en la obra es la delicada poesía
de la prosa de Danticat. Las imágenes marinas son recurrentes:
“Remó hacia ella y su rostro se relajó cuando vio lo que había
llamado su atención. Estaba rodeada por un brillo deslumbrante.
Era como si en ese lugar el mar se iluminara desde la profundidad
(…) En ese momento era su Lasirèn, su diosa marina de cuerpo
largo y oscuro, de cabellos largos” (45). El mismo nombre de la
niña, Claire Limyè Lanmè: “…era el tipo de nombre que se puede
encontrar en poemas o en cartas de amor, o en canciones. Era un
nombre de amor, no de venganza. Era el tipo de nombre que tenía
el poder de controlar la salida del sol” (129). El estilo de Danticat
alcanza, en ocasiones como éstas, una gran fuerza lírica.
Por último, es destacable el formidable trabajo de traducción
al español de esta novela, ya que, si bien Danticat escribió la versión
original en inglés, el texto contiene abundantes expresiones,
canciones y poemas en creol y francés, reflejo de la visión de
mundo y la cultura representada en la obra. Frente a estos rasgos
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plurilingües de la escritura de Danticat, la edición comentada respeta
la propuesta estética de la autora y para el lector de habla hispana no
existe dificultad alguna con relación a la comprensión.
En suma, ambas obras constituyen una magnífica
oportunidad para quienes deseen acercarse al universo cultural
de Haití y a la producción de una de las escritoras haitianas más
celebradas en los últimos años. A su vez, no me cabe duda de que
la lectura de Danticat contribuirá a la comprensión e integración
de la creciente comunidad haitiana que, en los últimos años, ha
migrado a diferentes países de Latinoamérica en busca de nuevas
oportunidades de vida.
Leonardo Pérez Díaz

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                    <text>HU M A N I TA S
ISSN: 2683-3247

R E V I S TA D E T E O R Í A , C R Í T I C A Y E S T U D I O S L I T E R A R I O S

VOL. 2 NÚM. 3
JULIO-DICIEMBRE
2022

CENTRO
ESTUDIOS
HUMANÍSTICOS

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y EstudiosLiterarios
http://humanitas.uanl.mx/

El presagio de la imagen, la mujer que falta
The omen of the image, the missing woman
María Fernanda Martínez Quintanilla
Universidad Complutense de Madrid
orcid.org/0000-0001-6466-9449

Fecha entrega: 07-09-2022 Fecha aceptación: 13-09-2022

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo
León, México.
Copyright: © 2022, María Fernanda Martínez Quintanilla. This
is an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42
Email: mariferm416@gmail.com

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

¿Estudiar a la literatura en tiempos inciertos? Ese ha sido uno de
los cuestionamientos más persistentes a lo largo de la era moderna,
cuando el análisis literario comenzó a implantarse en aulas y
suplementos culturales a lo largo y ancho del orbe occidental. No ha
sido algo exclusivo de las letras, por supuesto. La industrialización y
el desarrollo de la tecnología han significado un permanente desafío
para las humanidades en general: la exigencia de rentabilidad,
la imposibilidad de medición científica de sus “productos” y la
hegemonía de los medios audiovisuales (entre otros factores) han
sido obstáculos frecuentes a la hora de ejercer nuestras profesiones.
No existe, pues, una sola forma de responder a esa pregunta. Sin
embargo, la literatura sigue explorando nuevas facetas de la condición
humana; y ahora, luego de una pandemia y en medio de un conflicto
bélico, su estudio y su cuestionamiento resultan más que necesarios.
Prueba de ello, es este tercer número de Humanitas. Revista de
Teoría, crítica y Estudios Literarios, que nos ofrece un amplio y variado
repertorio de lecturas críticas y acercamientos a ese heterogéneo e
inclasificable “objeto” que es la literatura. En la sección de “Artículos”
abrimos con un ensayo puntual e inteligente sobre el terrible caso de
Debhani Escobar, el cual es interpretado y resignificado por María
Fernanda Martínez Quintanilla. Verónica Zúñiga reflexiona sobre
la legendaria revista Rueca, verdadero dispositivo de legitimación
intelectual creado exclusivamente por mujeres al mediar el siglo XX.
María Teresa Sánchez, por su parte, nos propone una nueva y original
manera de leer a la narrativa latinoamericana contemporánea partir
de una nouvelle de Juan Villoro. La irrupción de la distopía literaria
11

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

feminista, en la década del setenta, es analizada por Erendida
Hernández. Por su parte, Raúl Martín Catalayud utiliza el concepto
de elocuentia para disertar sobre la obra de Tácito: Dialogus de oratoribus
(circa 102, d. C.). Finalmente, la remediación (esto es, grosso modo, el
“reciclaje” de un medio en otro) en Facebook es el objeto de estudio
de Maribel Maldonado.
Un binomio de ensayos conforma y nutre la sección de
“Notas”. Una lectura crítica de la representación de las doctrinas
anarquistas en la novela Los demonios (1871-1872) de Dostoievski es
propuesta por Rubén Gutiérrez Guajardo. Y Luisa Gómez analiza
su propia experiencia como lectora de los cuentos de Sergio Pitol y
propone un acercamiento a través de la relación entre el tiempo y
el sueño.
La sección de “Reseñas” nos entrega noticias de tres
publicaciones recientes: Roberto García Soto da cuenta de la novela
Casas vacías, de Brenda Navarro; Diana Suárez reseña el volumen
de ensayos Encuadres del discurso cinematográfico, editado por Jaime
Villarreal, Raquel Gutiérrez y Miguel Sáenz. Y la antología de cuentos
Ab animalibus, editada por el colectivo Escritores Neoleoneses
Emergentes, es comentada por Carlos Rutilo.
Confiamos en que esta tercera entrega de Humanitas. Revista
de Teoría, Crítica y Estudios Literarios cumpla cabalmente con el
compromiso que adquirimos al crearla: abrir y mantener un espacio
para el diálogo y la crítica. El juicio final, por supuesto, recae en los
lectores.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

El presagio de la imagen, la mujer que falta
The omen of the image, the missing woman
María Fernanda Martínez Quintanilla
Universidad Complutense de Madrid

Fecha de entrega: 07-09/-2022 / Fecha de aceptación: 12-09-2022

Resumen. El 9 de abril de 2022, en el municipio de Escobedo (perteneciente
al aérea metropolitana de Monterrey), en el estado mexicano de Nuevo
León, la joven Debanhi Escobar desapareció bajo circunstancias
sospechosa, unos días después fue encontrado su cuerpo en el fondo de
una cisterna. Este ensayo trabaja, a parir de la última foto que se le tomó y
que se convirtió en un símbolo múltiple y con una significación mutable,
con diversas metáforas de la imagen y su relación tensionada con el arte y
la literatura.
Palabras claves: Debanhi Escobar, imagen, fotografía, studium, punctum,
The omen of the image, the missing woman
Abstrac. On April 9, 2022, in the municipality of Escobedo (belonging to
the metropolitan area of Monterrey), in the Mexican state of Nuevo León,
the young Debanhi Escobar disappeared under suspicious circumstances,
a few days later her body was found in the background of a tank. This
essay works, from the last photo that was taken of her, which became a
multiple symbol with a mutable meaning, with different metaphors of the
image and its tense relationship with art and literatura
Keywords: Debanhi Escobar, Image, Photography, studiuam, punctum

15

�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

La Muerte es el «eidos» de esa Foto
Roland Barthes

A manera de introducción o ¿qué es lo que detona este ensayo?
¿Cómo escribir sobre una foto que lleva impresa, como marca
de agua, la muerte? Más allá de la muerte, la violencia acechante,
depredadora y oculta, que estaba ya en la atmósfera; invisible para los
ojos, pero no imperceptible. Si, junto a Barthes y Sontag, tomamos la
fotografía como la prueba, la evidencia de lo que ha sido, entramos,
con ambos pies, en un océano de imágenes que nos hielan el alma. O,
más preciso, la petrifican. Puede tomar mucho tiempo y, peor, muchas
otras fotos e imágenes para invertir el efecto. Yo, que viví el sexenio de
“La guerra contra el narco” en México, lo sé. Hay imágenes que ya no
me perturban, pero han llegado otras rompiendo el conjuro.
Puede ser un salto abrupto: eso o aquél que ha sido, que ya
no es, que ha muerto, y es representado en una imagen, no tendría
por qué llevar directamente a un estado de petrificación para quien
lo ve. Tal vez me adelanto y hago una generalización no justificada al
decir lo siguiente: la fotografía, como objeto guardado en un álbum
—ahora un álbum de fotos digital en dispositivos móviles—, nos lleva
más a pensar automáticamente en un recuerdo1 y no precisamente en
la mortalidad y lo finito. Pero Barthes y Sontag tienen mucha razón al
nombrar lo obvio: todas las fotografías de personas son un momento
mori. Algunas se adelantan al acto de la muerte y lo presagian.
1 Incluso las aplicaciones de Galería en los móviles ensamblan,
automáticamente, una sucesión de fotografías en un video para ofrecer al usuario
un “Recuerdo” de algún evento: unas vacaciones, un aniversario o un viaje.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

No hay peor ejemplo, y digo peor por lo atroz del caso y la
pertinencia que tiene para encarnar las palabras de estos autores,
que la fotografía de Debanhi Escobar (Imagen 1). Debanhi Escobar
era una joven del área metropolitana de Monterrey, Nuevo León,
lugar de donde yo soy. Debanhi Escobar salió de fiesta a una quinta
el sábado 9 de abril y no volvió. Desapareció, dicen. Como si fuera
un acto mágico y a voluntad. Debanhi Escobar fue vista por última
vez en esa fiesta y, como un presagio terrible, fue vista por los
espectadores del país a través de una fotografía: a las cinco de la
madrugada del domingo 10 de abril, Debanhi fue fotografiada en
la carretera Monterrey-Nuevo Laredo. Dicen que esperaba un taxi.
Si esperaba un taxi, en una carretera principalmente transitada por
camiones de carga, y a esas horas, ¿quién la fotografió?

Imagen 1. Debanhi Escobar, carretera Monterrey-Nuevo Laredo.. (Morán
Breña &amp; Guillén, 2022)
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

La fotografía está tomada de perfil, de noche, sola. El viento
levanta su falda por encima de sus tobillos, se abraza a sí misma. No
vemos su rostro por la mascarilla, pero su vestimenta y quienes la
vieron con ella dan la prueba de que la joven en la foto es Debanhi.
El referente en la imagen coincide con la mujer que falta.
Después se confirmará que quien tomó la foto era el
taxista que había ido por ella. Entonces, ¿la foto corresponde a qué
momento?, ¿antes de subirse? Si fuera así, ¿por qué la foto no la
muestra dirigiendo su mirada al conductor? ¿a nosotros? Nombro
aquí uno de los elementos que estremecen a quien funge como
spectator —Barthes en La cámara lúcida (1980)— de esta foto: nos
hemos posicionado en la mirada de un par de ojos que sabemos,
hasta ahora, fueron los últimos en verla. Y ella no voltea a vernos.
Después se sabrá que la foto es posterior a haber subido al
auto. Es decir, subió al auto del conductor que fue a recogerla, pero
se bajó. ¿Por qué? Después se confirmará, por un video de seguridad,
que el conductor la acosó. Por tal motivo, Debanhi Escobar bajó del
auto, a las cinco de la madrugada, quedándose sola, de noche, en una
carretera peligrosa.
Después, nada. Solo silencio. Trece días de silencio. Que estaba
siendo buscada. Que cateaban lugares, revisaban videos, que catearon
cuatro veces el Motel Nueva Castilla, en Escobedo, Nuevo León.
Trece días en que la imagen de Debanhi Escobar circuló viralmente
por redes, por la prensa, y en los que colectivos feministas del estado
se manifestaron exigiendo su búsqueda y encontrarla con vida.
Algo más: el día que se notificó la desaparición de Debanhi se
confirmó el feminicidio de María Fernanda Contreras, desaparecida
el domingo 3 de abril, encontrada el jueves 7 de abril, y confirmado
su asesinato el domingo 10 de abril. Desde el 8 de marzo hasta el 10
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de abril, Nuevo León contabilizaba quince mujeres desaparecidas.
Quince porque la desaparición de María Fernanda Contreras ya había
sido movida al expediente de feminicidio. La trágica coincidencia
entre una desaparecida y la otra llevó a un mayor flujo de imágenes
en redes, protestas, y continua información circulando en la web. La
desaparición de Debanhi Escobar duró trece días, hasta el jueves 21
de abril cuando se informó de un cuerpo encontrado en la cisterna
del Motel Nueva Castilla. Cuatro veces catearon ese Motel, las
primeras tres no habían visto ni olido nada. Fue la cuarta la vencida:
algo olía mal y provenía de la cisterna del motel. El viernes 22 de
abril confirmaron que el cuerpo correspondía a Debanhi Escobar.
Ese cuerpo era de Debanhi, extraño cómo el determinativo entra
en una oración así. Ese cuerpo fue Debanhi. Ya no es… Pienso en el
poema de Verónica G. Arredondo, poeta zacatecana, que dice —a
propósito de las desapariciones en frontera y los feminicidios:
Confundieron a mi familia
con un cráneo sin orejas
sin nariz
ni labios para decir
madre
padre
ese cuerpo
no soy (Arredondo, 2015: 73)

Cuando desperté el domingo 10 de abril lo primero que vi
en mi pantalla del móvil fue la imagen de Debanhi, y pensé: No va
a volver. No importa cuánto haya querido pensar algo diferente,
o cuánto me haya forzado a confiar en que las autoridades
cumplirían con su deber encontrando viva a Debanhi, lo primero
que pensé fue eso: No va a volver. Si no estaba muerta aún, lo
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

estaría después. Imágenes así, fotos así, rompen el conjuro. Algo
terrible y familiar se gesta en la repetición de imágenes. En su libro
Ante el dolor de los demás (2003), Susan Sontag reformula algunas
preguntas que ya se había planteado en Sobre la fotografía (1977),
encuentra nuevas respuestas y echa luz desde otro ángulo a un
tema que es objeto de la foto: el sufrimiento. Sontag escribe sobre
la fotografía de la guerra: el rostro y el cuerpo del horror. Y se
pregunta sobre el efecto de la imagen, la diferencia entre imagen
pictórica y fotográfica; la conmoción que una de ellas provoca.
¿Tiene fecha de caducidad la conmoción? Sontag contesta que
“la conmoción puede volverse corriente. La conmoción puede
desaparecer. Y aunque no ocurra así, se puede no mirar […] Al igual
que se puede estar habituado al horror de la vida real, es posible
habituarse al horror de imágenes determinadas” (2014: 73). ¿Por
qué la foto de Debanhi en la carretera ha conmocionado tanto? ¿Y
por qué poner en relación una foto que, así como está, no muestra
explícitamente la violencia que sí exponen las fotos de la guerra?
Porque dicha foto despertó la conciencia anestesiada, destacó por
hacernos ver mediante la ausencia lo que otras fotos muestran,
pero cuyo impacto había sido adormecido por la repetición. Me
refiero a las imágenes que inundan los medios de comunicación,
prensa y redes sociales: las alertas amber. La sistematización de
informes sobre desaparecidos. En otras palabras, la familiaridad
con el evento y su formato, lo único que cambia es la imagen,
el rostro de la persona y sus detalles particulares. El panorama
general dice lo mismo: otro más, otra más, que ha desaparecido.
Otra vez esa forma de conjugar: ha desaparecido… Incluso en la
sintaxis se refleja la dificultad de nombrar al sujeto culpable de la
desaparición y la posterior muerte.
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El cuestionamiento como vía para la justificación
de este ensayo
¿Qué hay, pues, en esta fotografía? ¿Y qué relación tiene con el arte
y la literatura? La primera pregunta excede mis capacidades y no me
atrevo a dar una respuesta total. Acaso intentaré iluminar algunos
elementos que han saltado a mi vista y que, espero, tejan alguna
red de sentido para esta imagen que lleva dos meses existiendo
en un imaginario nacional y político-feminista. Con respecto a la
segunda pregunta, sé qué tiene que ver con el arte: el problema de
la imagen, la foto y lo que en ella se representa, su referente. En
cuanto a la relación con la literatura temo que mi respuesta sea por
mucho insatisfactoria, solo sé que, durante la lectura de bibliografía
y el tiempo dedicado a ver, pensar y escribir sobre esta fotografía,
la respuesta se resolvía en la acción que llevo a cabo ahora: escribir,
emplear el lenguaje para intentar dar un sentido a algo que no tenía
razón de ser. La investigación me ha llevado a pensar en otros casos
de archivo de crimen, con una fotografía como primer pretexto en
algunos de ellos, que han pasado a la literatura: Crónica de una muerte
anunciada de Gabriel García Márquez, Temporada de huracanes de
Fernanda Melchor, el poemario Ese cuerpo no soy previamente
citado, la reescritura del mito de Antígona en Antígona González de
Sara Uribe o, para mayor afinidad, El invencible verano de Liliana
de Cristina Rivera Garza. En todo caso, me amparo en las palabras
de Sontag: “Las fotografías pavorosas no pierden inevitablemente
su poder para conmocionar. Pero no son de mucha ayuda si la tarea
es la comprensión. Las narraciones pueden hacernos comprender”
(Sontag, 2014: 79). Por esto escribir, por esto la literatura que otras
autoras y otros autores han podido hacer con el dolor y el horror.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Sobra decir que hay en este texto una voluntad de escritura
que va más allá de los intereses puramente académicos, hay un
cuerpo que está atravesado por un interés político y social, y una
empatía ácida que motiva este escrito.
La ausencia y el presagio en la imagen:
pintura y fotografía
¿Qué hay, pues, en esta fotografía? Es una pregunta que ronda
constantemente en mi cabeza. Vale más decir lo que no hay y que,
en su ausencia, anticipa. El escritor francés Pascal Quignard elabora
una tesis en principio sencilla, al menos en su sintaxis, pero con
una profundidad importante: en toda imagen particular falta otra
imagen particular. En La imagen que nos falta (2019) se recupera la
conferencia que impartió en tres momentos diferentes.2 En dicha
conferencia Quignard comienza afirmando que hay una imagen
que falta al inicio, refiriéndose al encuentro sexual del que todos
somos resultados; falta una imagen al final, nadie asistirá vivo a su
propia muerte. Hay, además, una imagen que le falta a otra imagen.
Desarrolla su argumento a partir de frescos romanos, acota su
análisis y se apoya en sus amplios conocimientos del mundo antiguo
para hablar de tres elementos fundamentales para su tesis: el deseo,
la ausencia y la premeditación en la imagen.
El deseo habrá que pensarlo no como aquello que se quiero
poseer, sino como querer ver lo que no está: “La desideratio se entiende
como la dicha de ver, a pesar de la ausencia, al ausente” (Quignard,
2 La conferencia se impartió en el laboratorio de arquelogía de l’École
normale supérieure en el 2009; en el Museo de Bellas Artes de la ciudad de
Lille en el 2010 y en el Collège iconique, en compañía de Serge Tisseron y
Bernard Vouilloux en el 2011.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

2019: 11). Para explicar esto, Quignard toma el texto Historia natural
de Plinio el Viejo, y toma la imagen de la hija de Butades que,
teniendo a su amado en frente, quien marchará a la guerra, ella se
inclina para trazar su sombra sobre el muro. Ella mira la sombra que
él será en el futuro, anticipando no solo su partida, sino también su
muerte.
Desear ver lo que no está. Para Quignard hay tres
circunstancias bajo las cuales el ser humano puede ver lo ausente:
el acecho, el sueño y el pensamiento; hace énfasis en la primera y la
tercera. El acecho tiene que ver con lo que aún no inicia, el instante
previo. El fresco romano con el que ejemplifica esto es el de Aquiles
y Troilo. La historia es que Aquiles matará a Troilo, pero el fresco
es Aquiles acechando al soldado: “Es el instante previo. La acción ni
siquiera ha comenzado” (Quignard, 2019: 18). Lo que esta pintura
pone de relieve es que la acción aún no cometida y, por tanto, no
concluida, se subordina al acecho, al ensamble de elementos que
suspenden la acción no representada pues “es todavía una emboscada”
(18). No se representa lo que no ha sido, pero en su falta la imagen
muestra implícitamente dos anécdotas: el asesinato del soldado y la
posterior caída de Troya.3
Si bien el escritor francés desarrolla su argumento basándose
en pinturas romanas, dos obras particulares vienen a la mente, la
primera del siglo XV y la segunda del XIX. Me refiero a San José
carpintero de Georges de La Tour y El perro semihundido de Goya.
Toda imagen tiene una imagen que le falta.

3 El autor explica que parte del oráculo sobre la caída de Troya incluía la
muerte de un soldado joven, Troilo, antes de cumplir los veinte años (v. 19).
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Imagen 2. El perro semihundido (1820-1823).
(Fundación Goya)

Imagen 3. San José carpintero (1642). (Herrero, 2020)

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En el caso de la pintura de Goya surgen varias preguntas: ¿qué
es lo que observa el perro?, ¿qué es eso que, siguiendo la dirección
de su mirada, está al lado y hacia arriba? Además, ¿cómo llegó ahí?
¿Está semihundido en la arena o es cuestión de perspectiva y en
realidad estaría detrás de un montículo de arena? ¿Se ha hundido,
entendiendo un movimiento descendiente, o un ventarrón de arena
ha caído sobre él dejándolo cubierto hasta la mitad? No falta una,
sino muchas imágenes para completar el cuadro, la acción. Con
respecto a de La Tour volveré más adelante.
Ahora, la premeditación en la imagen. El argumento se
construye a partir del fresco de Medea de la Casa dei Dioscuri,
ubicado en el museo arqueológico de Nápoles. En dicho fresco se
ve a Medea sosteniendo una espada, mira a sus dos hijos jugando a
las tabas; detrás de ellos, en el marco de la puerta, está Tragos viendo
jugar a los niños. Al leer Medea el lector se adelanta a la tragedia,
al relato; pero el fresco no. En él, Medea aún no mata a sus hijos,
no lo ha decidido: “La historia no está representada. Pero ahí está
el signo” (25). El análisis semiótico que hace Quignard es puntual,
presta atención a cada detalle y es muy interesante lo que expone.
Conviene ser leído con calma. Sin embargo, por ahora retendré lo
principal de su análisis: la imagen pre-medita, al meditar piensa, y, en
su pensamiento, inaugura, en el sentido augural, “la pintura romana
tiene una manera de salir del relato al que remite: prefigura la escena
que no muestra sobre el muro […] muestra el signo que la augura —que
la inaugura. Para aquello que los griegos llaman la epifanía de un
dios, la palabra latina es inauguratio” (26).
La Medea del fresco no es representada matando a sus hijos,
tampoco es Medea después de matarlos, es antes. Aún lo medita,
y mientras ella lo piensa nosotros hemos visto ya esa imagen que
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

no está: el asesinato. El fresco lo anticipa de la misma manera que
San José carpintero anticipa la muerte de Jesús en la cruz. Vemos un
cuadro de un hombre trabajando la madera, un niño está con él; es el
paratexto el que termina de echar luz a la imagen, José está trabajando
el material sobre el cual su hijo morirá. Es una pintura inaugural. Al
caer en cuenta, el espectador es herido. Bien señala Sontag que existe
una tradición antigua sobre la iconografía del sufrimiento, en la que
las representaciones de la crucifixión son importantes y numerosas
—una de las más famosas es Descendimiento de Cristo de Rubens—;
sin embargo, algo hiere con mayor agudeza cuando la imagen omite
la acción, convirtiéndola en una imagen “ […] pensativa, meditativa,
porque su imagen ausente […] se torna más profunda aún por otra
imagen, a la cual antecede” (Quignard, 2019: 19). Las palabras de
Quignard resuenan con las de Barthes: “En el fondo la Fotografía es
subversiva, y no cuando asusta, trastorna o incluso estigmatiza, sino
cuando es pensativa” (Bartehes, 2020: 56). Una imagen en principio
inocente —padre, hijo y un oficio— se ha convertido en algo más en
el momento en que se repara en la imagen que falta y que completa
el sentido: el presagio de la crucifixión.
El punctum en lo ausente
La imagen hiere al espectador, he dicho antes. Antes de ser herido
hace falta ver. Barthes acuña en La cámara lúcida cinco términos para
explicar elementos alrededor de la fotografía, pero aquí me interesan
dos de ellos: Studium y Punctum.
Para quien no conozca todo lo acontecido a Debanhi —antes,
durante y después de su fotografía—, ver su imagen en la carretera
surtirá en el espectador un efecto de distinto alcance. Está claro que
Debanhi se encontraba sola en una carretera de noche. Hay un marco
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

cultural que permite leer esos cuatro4 elementos como elementos de
peligro o riesgo. Este es el studium de esa fotografía. Barthes define
este concepto como “la aplicación a una cosa, el gusto por alguien, una
suerte de dedicación general, ciertamente afanosa, pero sin agudeza
especial” (Barthes, 2020: 45), expresado así puede no bastar y no
hacer justicia a la descripción de la fotografía de Debanhi. Entiéndase
el studium como la aplicación de una mirada —con su ideología, su
testimonio político o su cuadro histórico— a una foto, es esto lo que
permite al espectador participar de ella. Sin embargo, Barthes da por
hecho, como Sontag, que cada fotografía, como parte de una mirada,
tiene una voluntad de representación: “Reconocer el studium supone
dar fatalmente con las intenciones del fotógrafo, entrar en armonía
con ellas, aprobarlas, desaprobarlas, pero siempre comprenderlas,
discutirlas en mí mismo, pues la cultura (de la que depende el studium)
es un contrato firmado entre creadores y consumidores” (Barthes,
2020: 47). Sin embargo, no todas las fotografías que se toman están
pensadas para ser vistas a nivel nacional o internacional. El studium está
dado, en el caso de esta imagen particular, más allá de la involuntariedad
de quien tomó la foto. Repito, para quien no sepa que la mujer en
esa foto ya no vive, el studium le permite acceder solo a una parte del
todo. Pero este studium, aunque dé una vista parcial, no es fabricado ni
montado, es real.
¿Qué hay, o qué falta en la fotografía de Debanhi? Volviendo
un poco a esa voluntad de representación del sufrimiento en el
arte —la Pasión de Cristo, Jesús en la cruz o descendiendo de
ella, Marsias desollado por la mano de Tiziano o en la copia
romana en el Louvre, o Los desastres de la guerra de Goya— o en
4 Mujer, sola, de noche, en un lugar de suma vulnerabilidad.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

las fotografías de guerra, ¿qué me lleva a empatar tales imágenes
con una fotografía que no muestra ninguna violencia? ¿Por qué,
si Sontag habla de imágenes de explícita violencia, la fotografía
de Debanhi es igual, si no es que más impactante sin mostrar un
cuerpo doliente? Por dos motivos: primero, porque la fotografía
de Debanhi no es una representación intuida por un artista, no es
un “sería así”, sino que es, rotundamente es Debanhi en la foto. El
segundo, no hay un cuerpo doliente, no todavía, no en esa imagen,
pero lo habrá después; aunque no lo veamos lo presagiamos.
La fotografía de Debanhi en la carretera de noche antecede el
dolor que ella sufrirá y que todos los espectadores intuiremos en
el tiempo que transcurra entre su desaparición y su encuentro.
Trece días de dolor real, de dolor intuido y de dolor imaginado.
Una cosa es el horror en la pintura y otra en la foto: “Un horror
tiene lugar en una composición compleja [pintura] (…) pero
que pone de manifiesto la maestría de la mano y la mirada del
artista. El otro es el registro de una cámara, un acercamiento, de
la terrible e indescriptible mutilación de una persona real: eso y
nada más” (Sontag, 2014: 42).5 Entre los argumentos que ofrece
para diferenciar la representación del sufrimiento en imágenes
pictóricas e imágenes fotográficas, Sontag hace hincapié en que,
a pesar de que las fotografías son “tomadas” y no “hechas” —es
decir, no conllevan una construcción en medida que la pintura
lo requiere—, la foto “no puede ser mera transparencia de lo
sucedido. Siempre es la imagen que eligió alguien; fotografiar es
encuadrar, y encuadrar es excluir” (pág. 46). Pero una cosa es
5 Pienso en una comparación entre Marsias desollado de Tiziano y la
fotografía de un hombre torturado al final de Farabeuf (1965) de Salvador
Elizondo.

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hablar de la fotografía de artista o de periodistas, como aquellos
que capturan imágenes de la guerra, incluso la fotografía común en
redes sociales; todas ellas son encuadres las primeras, o imposturas
en el caso de las segundas, pero ¿cómo se califica una foto como
esta? Fotografía que toca lo real, que entra en un orden de prueba:
fotografiada Debanhi como prueba de que allí está. Debanhi allí
está, a las cinco de la madrugada, sola, en una carretera. La diégesis
empieza a formarse alrededor de ese “encuadre” que, en principio,
era prueba simplemente de allí está ella. Hasta que ya no estuvo. El
punctum radica en su presagiada y cumplida ausencia.
El studium se perturba cuando este elemento entra en juego:
el punctum es el “pinchazo, agujerito, pequeña mancha, pequeño
corte […] El punctum de una foto es ese azar que en ella me despunta
(pero que también me lastima, me punza)” (Barthes, 2020: 46). El
punctum ha puesto el dedo en la llaga de lo real: la foto se trenza
no solo en lo real-simbólico-imaginario lacaniano; la imagen de
la mujer que falta se trenza en unos afectos familiares-políticossociales.
Al inicio de este escrito hablé sobre imágenes que rompen el
conjuro: el alma petrificada puede revertirse. La herida de la imagen
puede devolver la sensibilidad cuando toca lo real. El punctum podría
definirse también, si tomamos prestadas las palabras de DidiHuberman, como el lugar donde arde la imagen: “el lugar donde su
eventual belleza reserva un sitio a una ‘señal secreta’, una crisis no
apaciguada, un síntoma. El lugar donde la ceniza no se ha enfriado”
(Didi-Huberman, 2013: 28). La imagen ardiendo, como la imagen
impresa en el interior de la capilla de Campo Bruder Klaus del
arquitecto Peter Zumthor: en el interior quedó grabada la imagen
de árboles ardiendo contra el hormigón.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Imagen 4. Campo
de Bruder Klaus de
Peter Zumthor.
Fotografía de Aldo
Amoretti. (Zilliacus,
2016)

La imagen constantemente ardiendo, herida hiriendo.
Debanhi constantemente a un paso de su muerte. Pascal Quignard
recurre al gerundio latino para explicar el tiempo de la pintura
romana. Explica que el gerundio es la acción “no como realizada
en el medio, no como actual en el tiempo, no como efectiva en el
mundo social: el gerundio indica la acción como «estando-delante
de ser hecha»” (La imagen que nos falta, 2019: 35). Delante de, antes
de: Quignard juega con la homofonía del francés devant: debiendo,
delante a, antes de lo actual. Ejemplifica el gerundio latino con un
caso de La República de Platón: unos hombres atados en una cueva,
obligados a ver lo que está delante de ellos: la humanidad obligada
a ver lo que tiene delante y que la luz ilumina desde detrás de ella.
Nosotros, espectadores de la fotografía de Debanhi, la
vemos antes del acto: estando-delante de ser hecha [la acción]. La
imagen nos punza cuando arde e ilumina lo que está por venir, como
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

en Georges de La Tour, cuando su paratexto ilumina lo que falta,
y así pareciera que la luz de la vela se extiende para que veamos,
hiriendo hondo en el espectador. Y esta imagen me hace pensar en
el poema “Ventanas” de Kavafis:
En estas tenebrosas habitaciones
paso días de opresión
y voy y vengo
en busca de ventanas.
Cuando se abren
será un consuelo enorme.
Pero no las encuentro o no hay ventanas.
Acaso es preferible no encontrarlas.
La luz será una nueva tiranía:
Quién sabe qué va a mostrarme.6
(2001: 55)

Dice Barthes que la fotografía está siempre “lastrada por
la contingencia de la que es envoltura transparente y ligera” (27) y
que, como objeto, pertenece a los objetos laminares: “no podemos
separar dos láminas sin destruirlos: el cristal y el paisaje” (28). En
resumen, la fotografía, como la ventana, “es siempre invisible: no
es ella a quien vemos” (28). Esa es también una diferencia entre la
pintura y la foto: en la pintura, como ya se ha dicho, hay voluntad
de representación y aplicación de la mirada del pintor; la foto no,
en ella el referente se adhiere y es inseparable. Nosotros no vemos
el cristal de la ventana, vemos a través de él; no vemos la foto, sino
al referente en ella. Nosotros no vemos la foto de Debanhi, vemos
6 La traducción es José Emilio Pacheco, quien la denomina más una
aproximación que traducción. Otra versión que puede servir es la de José
María Álvarez.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

a Debanhi y vemos su futura ausencia. La fotografía entonces, con
su indivisibilidad, une dos atributos: “Su crédito de objetividad
inherente. Y […] un punto de vista. Eran [las fotografías] el registro
de lo real […] puesto que una máquina estaba registrándola. Y
ofrecían testimonio de lo real, puesto que una persona había estado
allí para hacerlas” (Sontag, 2014: 29). La ventana, la fotografía, la
luz que muestra y entonces, el punctum: la herida.
La mujer que falta
Detrás de la imagen está el deseo: fantasma durante el día,
sueño
durante
la
noche,
oráculo,
la
víspera.
Del mismo modo en que tras
cada biografía humana está la
Historia (..) igualmente hay, tras
cada palabra, un ser perdido
Pascal Quignard

Imágenes y fotografías que muestran el dolor del otro y que hieren.
Pero ¿para qué verlas? Por una parte, Sontag dice que no debería
haber un “nosotros” cuando se trata del dolor ajeno, pero no verlo,
ser indiferente e indolente con él tampoco parece ser una respuesta
ética. Pero las imágenes están, existen, eso es un hecho. Y pueden
ellas producir diversas respuestas: pedir la paz, pedir la venganza,
reclamar justicia —aunque cada vez más esta palabra se vacía de
sentido y nunca alcanza una satisfacción—, o simplemente sirve
para constatar, para las conciencias confundidas y adormecidas,
que suceden cosas terribles. Con respecto al libro ¡Guerra contra la
guerra! de Ernst Friedrich, Sontag sintetiza cómo el empleo de estas
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

fotografías buscaba una terapia de choque: utilizarla para hacer
constar la ruina que la guerra trae consigo. Pone de ejemplo también
la película de Abel Gance, J’accuse, la versión sonora de 1938, cita
las palabras de un personaje: “¡Colmad vuestros ojos de este
horror! ¡Es lo único que puede deteneros!” (cit.en Sontag, 2014: 21).
Nuevamente, pienso en un poema, en este caso de Phillip Jaccottet,
y cito aquí los siguientes versos:
Y es por los ojos, sin embargo
abiertos
por donde esta palabra se alimenta, lo mismo que
hace el árbol,
por sus hojas
(2009: 21).

La luz que ilumina, el punctum revelado, los ojos que han
visto y la palabra que nace después. “Los pintores muestran las
acciones como a punto de acaecer, los relatos los narran como
ya acaecidas” (cit. en Quignard, 2019: 45), dice Plutarco en Sobre la
fama de los atenienses. La diégesis se gesta después de la imagen. A
una imagen particular falta otra imagen particular… y un relato.
La pintura romana, ya expuesta antes, es antes de ser cometida la
acción, antes de que acaezca en ella algo; la palabra, la acción ya
acaecida. Quignard expone de manera muy elocuente e interesante
la temporalidad de la imagen, pero no deja de ser una pintura de
lo que habla y las pinturas, a su vez, hablan de mitos; el efecto que
tienen sobre el receptor es real a través del signo, lo simbólico. La
fotografía de Debanhi, inaugural, tocó lo real a través de la realidad
misma. Su imagen es previa a la muerte acaecida sobre ella, más allá
de la metáfora y la retórica.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Los frescos romanos de los que habla el escritor francés
buscan hacer “emerger lo que acaso seguirá al instante que está aún en
instancia […]. O, para hablar como los agoreros, tiene la potencia de
hacer venir o no lo que no está ahí” (49). Pero la palabra, ella viene
después de la muerte. La palabra mata la Cosa. En la foto, Debanhi
está ahí, aún vive y espera, eternamente, lo que está por venir: “la
pintura antigua [o la foto de Debanhi] evoca la acción antes del
punto sin retorno” (51).
Nosotros, como la hija de Butades, vemos a la mujer que
está delante nuestro en la foto, pero no la vemos a ella, aunque
queremos, sino la sombra que será: “Dos vicarios muy distintos
están a disposición de los mortales: la imagen y la palabra” (51).
Nosotros, como los romanos contemplando el fresco de Medea, nos
convertimos en agoreros y presagiamos la muerte de Debanhi. La
foto inaugura su muerte, la imagen ve aquello que falta, dice Quignard,
pero la palabra, ella nombra lo que fue, así, yo digo: más que una
imagen, falta una mujer.

Bibliografía
Barthes, R. (2020). La cámara lúcida. Barcelona: Paidós.
Didi-Huberman, G. (2013). “Cuando las imágenes tocan lo real.”
En G. Didi-Huberman, C. Chéroux, &amp; J. Arnaldo, Cuando
las imágenes tocan lo real (págs. 9-36). Madrid: Círculo de
Bellas Artes.
G. Arredondo, V. (2015). Ese cuerpo no soy. Zacatecas: Universidad
Autónoma de Zacatecas.
Herrero, J. L. (10 de noviembre de 2020). Comentario histórico artístico
de San José Carpintero. Obtenido de La cámara del arte:
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

https://www.lacamaradelarte.com/2020/11/san-josecarpintero.html
Jaccottet, P. (2009). Cantos de abajo. Capilla Alfonsina Universidad
Autónoma de Nuevo León.
Kavafis, K., &amp; (trad.) Pacheco, J. E. (2011). Una noche. Capilla
Alfonsina Universidad Autónoma de Nuevo León.
Morán Breña, C., &amp; Guillén, B. (22 de Abril de 2022). Los puntos
oscuros de la investigación sobre Debanhi Escobar. Obtenido de El
País: https://elpais.com/mexico/2022-04-22/los-puntososcuros-de-la-investigacion-sobre-debanhi-escobar.html
Goya, (1642). Perro semihundido. (s.f.). Obtenido de Fundación Goya
en Aragón: https://fundaciongoyaenaragon.es/obra/
perro-semihundido/671
Quignard, P. (2019). La imagen que nos falta. CDMX: Vestalia.
Sontag, S. (2014). Ante el dolor de los demás. Barcelona: Debolsillo.
Zilliacus, A. (6 de Noviembre de 2016). La Capilla de Campo
Bruder Klaus de Peter Zumthor bajo el lente de Aldo
Amoretti. Obtenido de ArchDaily: https://www.
plataformaarquitectura.cl/cl/798785/la-capilla-de-campobruder-klaus-de-peter-zumthor-bajo-el-lente-de-aldoamoretti?ad_source=search&amp;ad_medium=projects_
tab&amp;ad_source=search&amp;ad_medium=search_result_all

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Mujeres públicas: la escritura femenina y el papel
de la mujer en la revista literaria Rueca
Public women: female writing and the role of women in the literary magazine Rueca
Verónica Tadea Zúñiga Sánchez
Universidad Autónoma de Nuevo León
veronica.zsanchez97@gmail.com

Fecha de entrega: 15-03/-2022 / Fecha de aceptación: 07-09-2022

Resumen: Este ensayo realiza un primer acercamiento a los contenidos
de la revista literaria mexicana Rueca publicada en los años 1941-1952,
publicación periódica que destaca por la particularidad de contar con un
consejo editorial conformado exclusivamente por mujeres. Dicha revista
transgrede el panorama literario y editorial de la época al crear un espacio
propio para la escritura femenina, además de contribuir al desarrollo de
redes intelectuales al realizar una acción comunicativa entre las editoras
de la revista y los distintos individuos y grupos literarios y culturales del
periodo.
Conceptos: Revistas literarias, Rueca, Públicos, Contrapúblicos, Campo
Cultural.
Public women: female writing and the role of women in the literary
magazine Rueca

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Abstract: This essay is a first look into the contents of the Mexican literary
magazine Rueca, published in the years 1941-1952, that particularly stands
out because its editorial counsel was exclusively composed of women.
The magazine goes against the literary and editorial landscape of the time
by creating a space for female writing, besides also contributing to the
development of intellectual networks by establishing communications
between the magazine’s editors and the different literary and cultural
groups and individuals from the time.
Key words: Literary magazines, Rueca, Publics, Counterpublics, Cultural
Field.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“No cabía en su imaginación que las
mujeres mexicanas pudieran tener ideas,
y menos publicarlas”.
Lilia Granillo Vázquez: Prensa literaria de lo femenino,
femenina y proto-feminista en México:
fuentes para su estudio en el siglo XIX.

Panorama de la revista literaria Rueca
En el año de 1941, en un salón de clases de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, un
grupo de mujeres, jóvenes estudiantes, iniciaron la búsqueda de un
espacio en el ámbito literario y cultural de la época. Ante la negativa
de formar parte de otros lugares decidieron diseñar sus propios
proyectos. Así nace la revista literaria Rueca (1941-1952).
Publicada de 1941 a 1952 de manera trimestral (con algunas
interrupciones) esta revista literaria cuenta con la característica
principal de ser fundada y editada únicamente por estudiantes
universitarias: Carmen Toscano, María Ramona Rey, María del
Carmen Millán, Ernestina de Champourcin, Emma Saro, Laura
Elena Alemán, Pina Juárez Frausto, Emma Sánchez Montealvo,
Margarita Mendoza López, Matha Medrano, Helena Beristáin y
Lucero Lozano (Durand, M. L., Silva, G., 2019).
Dicha publicación creó admiración en el público ya que
las mujeres se estaban haciendo un lugar en el campo literario,
pero a la vez rechazo por la misma situación, a pesar de eso Rueca
logró tener un lugar en la historia de las publicaciones periódicas y
con el paso de los años se ha vuelto objeto de estudio de algunas
investigaciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

En 1982, Luz del Carmen Fentanes Rodríguez lleva a cabo
la investigación para su tesis titulada Índices de Rueca, en dicha
publicación logra establecer un panorama completo de la revista
adentrándose en el aspecto histórico cultural de la época en la que
fue publicada, una cronología completa, primeros acercamientos al
contenido que proyectaba, índices de las obras publicadas por cada
autor y una serie de entrevistas con algunos miembros del consejo
editorial.
En 1990, Fabienne Bradu escribió el artículo “Rueca: Una
pensión para universitarias” para la Revista de la Universidad de México,
aquí la autora hace una alegoría comparando las revistas literarias
como lugares donde se establecen lazos familiares, personas unidas
por el propósito de exponer la cultura literaria. Para Bradu, Rueca se
trata de “una pensión de estudiantes universitarias”, chicas que en
un contexto difícil decidieron volverse las anfitrionas de su propio
hogar como se menciona a continuación: “su nacimiento obedeció a
una voluntad más histórica o social que a un programa literario. Un
grupo de alumnas de la Facultad de Filosofía y Letras se propuso
mostrar que las mujeres también eran capaces de hacer una revista
literaria” (Bradu, 1990: 1).
Destacando también momentos cronológicos de la revista
(desde sus inicios en el aula de clase hasta su inminente final) en el
artículo se destacan los propósitos de la revista y las relaciones entre
otros grupos de intelectuales como Tierra Nueva, aunque dejando de
lado el análisis del contenido.
Leticia Romero Chumacero llevó a cabo la investigación
Rastreando “la tarea de los tejidos y de los sueños”. La recepción de Rueca
(2005), aquí se puede observar otro acercamiento histórico a la
revista con descripciones acerca de los miembros que conformaron
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

el consejo editorial, quiénes participaron en sus distintos números
y descripciones de las relaciones con otros grupos de intelectuales
(volviendo a mención el grupo de Tierra Nueva).
Lo que destaca de este artículo es la mención de la labor
intelectual que estaban realizando las editoras de la revista, tomando
como ejemplo a Judith Shakespeare (personaje imaginario creado
por Virginia Woolf) la autora menciona que las jóvenes se volvieron
un grupo muy activo y Rueca pronto se convirtió en un proyecto
reconocido que estaba dándole visibilidad a las mujeres en el campo
literario y dejar de ser “marginadas” en el ámbito de la cultura.
Para terminar con su investigación, Romero Chumacero
habla acerca de la importancia de la revista en la historiografía
literaria de México, aún con opiniones controversiales menciona
que nadie puede negar que dicha publicación marcó un antes y un
después en las letras mexicanas al presentarnos la primicia de que las
mujeres también pueden publicar y dirigir.
Finalmente, una de las publicaciones más recientes es la
de Lilia Solórzano Esqueda titulada Las poetas en la revista literaria
mexicana Rueca (1941-1952) (2018). Comenzando con un panorama
histórico en donde nos da descripciones de los miembros y algunas
de sus labores realizadas durante el tiempo que duró la revista, esta
investigación nos da un primer acercamiento a trazar un análisis
literario por los contenidos que publicaba, enfocándose en las
poetas que desfilaron por Rueca, podemos encontrar en sus páginas
estudios de poemas completos, estrofas y sus temáticas, destacando
la importancia de esta publicación periódica por brindarle un espacio
a las mujeres que comenzaban su carrera literaria:
Y unas palabras muy justas para la labor que desarrolló esta revista
que llegó a ser catalogada como una de las más interesantes de su
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

época, que no sólo dio a conocer la obra de varias poetas jóvenes
y difundió la obra de aquellas con mayor solidez en el oficio,
sino que destacó por una equilibrada visión en el panorama de la
literatura (Solórzano Esqueda, 2018: 161).

Las publicaciones periódicas son parte importante de
la historia de la literatura. Son propuestas culturales que en su
tiempo permitieron la circulación de textos en distintos países,
además de crear relaciones entre escritores e instituciones. Rueca
es importante para lograr la reflexión acerca de la escritura de las
mujeres, sus primeros pasos, las temáticas y cómo dieron paso a las
nuevas escritoras, el apoyo que se daban mutuamente entre autoras
consagradas y jóvenes y los lazos que formaban.
La mediación letrada
En su artículo “Revistas culturales y mediación letrada en América
Latina”, Mabel Moraña define las revistas literarias como “un
instrumento de mediación cultural (que actúa en la zona de contacto
entre políticas culturales hegemónicas y proyectos alternativos, entre
creación artística y grupos receptores, entre el sector intelectual
o académico y el lector que es introducido al producto cultural
a través de la interpretación o la selección que la publicación le
presenta)” (2003: 2). Las revistas literarias son fundamentales para
la historiografía cultural, pues representan un medio donde muchos
escritores y agentes intelectuales comienzan su carrera, además de
formar un espacio en donde se comparten ideologías, pensamientos
y corrientes estéticas que van de acuerdo a la época o incluso en
contra de ésta.
Como medios de publicación impresa y parte de un
sistema de comunicación, las revistas literarias están relacionadas
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con lo público. En el caso de Rueca, al ser una publicación editada
por estudiantes universitarias que entraban a la cultura literaria
de los años 40 (tiempo en donde la mujer comenzaba a obtener
una educación superior y el ingreso a universidades), se aprecia la
definición y la distinción entre lo público y lo privado, pues durante
esa época no era común que las mujeres tuvieran un espacio para
publicar sus textos, así el equipo editorial de la revista decidió fundar
el suyo tomando en cuenta sus preferencias estéticas, así como las
relaciones que querían formar.
Jorge Ribalta, en su artículo “Contrapúblicos. Mediación y
construcción de públicos”, menciona que: “el público y lo público
son conceptos en los que conviven varios sentidos simultáneamente
y que se definen de manera auto-reflexiva. Lo público tiene que
ver con lo común, con lo estatal, con el interés compartido, con lo
accesible” (2006: 27). Las revistas literarias se relacionan entre sí: los
diversos grupos editoriales actúan en el sistema literario para llegar
a un público determinado.
En el caso de Rueca podemos analizarla a partir del concepto
de públicos y contrapúblicos. Michael Warner, en su ensayo Públicos y
Contrapúblicos (2012), define ambos conceptos de la siguiente manera:
públicos como un grupo social, el cual busca ser convocado en el
discurso. En otras palabras, actúa y va de acuerdo con las normas
establecidas. Por otro lado, los contrapúblicos son los subordinados,
los que crean su propio discurso (2012). Ribalta vuelve a mencionar
este concepto en su artículo diciendo: “Fraser introduce el concepto
de ‘contrapúblicos subalternos´ para referirse a los ‘espacios
discursivos paralelos donde los miembros de los grupos sociales
subordinados inventan y hacen circular contra-discursos’” (2006:
29).
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

En Rueca se crea un discurso propio en donde las autoras se
vuelven los contrapúblicos del campo literario de la época, puesto
que, al no poder participar como parte de un consejo editorial en
otras revistas, decidieron fundar la suya, así la revista se vuelve
un espacio discursivo en donde circulan distintas opiniones y
temáticas.
Porque mujeres públicas es igual a mujeres creadoras:
públicos y contrapúblicos en Rueca

“Y sin embargo escriben.
Los grupos &lt;&lt;inadecuados&gt;&gt;
(por su sexo, su color, su clase social) a veces trabajan, se
escaquean, sudan, van a hurtadillas, osan pasar de largo por
todas las prohibiciones informales para crear algo que tiene el valor &lt;&lt;correcto&gt;&gt;, es
decir, hacen arte”.
Joanna Russ. Cómo acabar con la
escritura de las mujeres

En su ya coitado ensayo, Michael Warner menciona que “estar
en público es un privilegio que requiere filtrar o reprimir algo que
es visto como privado” (2012: 19), retomando esto al contexto
de Rueca se puede crear la relación de lo público y lo privado que
sucedía entre la revista y en el campo literario mexicano de la época.
La publicación de las editoras transitó desde un contexto privado a
uno público, como se muestra a continuación:
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La idea de formar una revista surgió desde el contexto de
las aulas, alumnas que mediante una reunión privada buscaban
llevar a cabo una publicación periódica que pudiera llegar a distintos
públicos. Las revistas literarias eran el medio por excelencia para
poder realizar la labor; de acuerdo con Ángel Luis Sobrino Vegas:
“la publicación de revistas literarias ha sido desde los inicios del
siglo XX una de las actuaciones preferentes de los grupos literarios
en la esfera pública” (2014: 830). Retomando la importancia de las
revistas literarias, Carmen Toscano (editora de Rueca) menciona lo
siguiente:
El mapa de las revistas literarias se me antoja como un gran
archipiélago; cada una de ellas es como una isla desde donde un
grupo se dirige a los demás, a veces con intenciones sólo de que
le escuchen y otras de reformar al mundo (Toscano, 1964: 93).

Así fue como las autoras encontraron la manera de ingresar
en la cultura literaria de la época, ya que por medio de la revista
daban cabida a que ellas, al igual que otras mujeres universitarias,
publicaran sus textos y por ende darlos a conocer a otros escritores
para intercambiar ideas. Además de la publicación de sus obras,
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

gracias a Rueca muchas escritoras comenzaron su carrera literaria
y pudieron abrirse camino para profesionalizarse en el mundo de
las letras. Al respecto, Granillo Vázquez comenta: “Así, la escritura
profesional de mujeres es el resultado tanto de la apertura para ellas
del espacio público impreso, como de las leyes educativas que a
medio siglo abrieron la educación media y superior que antes eran
exclusivamente para varones” (2014: 31).
Para retomar el punto relativo
de los públicos y
contrapúblicos, volvemos a Warner. El autor menciona que “casi
todos los grandes cambios culturales —desde el cristianismo,
pasando por la imprenta, hasta el significado de lo público y lo
privado. (La cultura impresa nos dio la publicación; el psicoanálisis,
un nuevo sentido de la persona privada.)” (2012: 26), destacando la
importancia de la cultura impresa como un medio para transmitir
ideas y llegar a los distintos públicos.
La cultura impresa dio paso a las publicaciones periódicas:
temas que en teoría eran privados se volvieron de conocimiento
público. Las revistas literarias se convirtieron en medios de
comunicación masiva, pensamientos individuales se unieron para
hacer una publicación y da como resultado algo colectivo. En el caso
de Rueca, tenemos una publicación que se ubica en la esfera pública,
pero que cuenta, asimismo, con rasgos particulares al centrase en la
producción, circulación y lectura de textos escritos.
Retomando el concepto de contrapúblicos, podemos afirmar
que las editoras de Rueca estaban subordinadas en el interior del
campo literario, puesto que se les invitaba a enviar colaboraciones
en distintas revistas, mas no a ser partícipes del consejo editorial
de alguna de ellas; por lo tanto, decidieron crear su propio espacio
discursivo.
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En este espacio discursivo llevaron a cabo una acción
comunicativa logrando un cambio en el campo literario, al reunir en
un lugar voces emergentes de la literatura (en su mayoría mujeres)
con escritores consagrados, para que existiera una retroalimentación,
así como establecer lazos entre intelectuales de distintas partes del
mundo. Esto se puede mostrar en el siguiente diagrama:

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Como se puede deducir del esquema anterior: la publicación
logra un cambio porque se promueven nuevas voces que no tenían
lugar en otros espacios, pero también se crea un nuevo público que
forma una relación con los textos que se publican en Rueca. Mabel
Moraña explica lo siguiente:
Revistas que impulsaron no solamente la cristalización de nuevas
formas de subjetividad colectiva sino la representación de nuevos
actores sociales que surgían a la escena social tratando de definir
no sólo una voz a través de la cual expresar sus perspectivas y
demandas, sino intentando al mismo tiempo crear un público que
funcionara como sistema de control y caja de resonancia de las
nuevas agendas (2003: 67).

Como lo explica la autora, las revistas se volvieron un medio
de mediación cultural, así es como Rueca se convirtió en un objeto
de mediación entre los contrapúblicos (las editoras y escritores de
la revista) y los públicos que se iban creando poco a poco alrededor
de ella. Los contrapúblicos de la revista lograban la creación y
transformación de su público a partir de los textos que producían, lo
que desencadenó más procesos para lograr un diálogo participativo.
Moraña menciona al respecto:
Como instrumento de mediación cultural (que actúa en la zona
de contacto entre políticas culturales hegemónicas y proyectos
alternativos, entre creación artística y grupos receptores, entre el sector
intelectual o académico y el lector que es introducido al producto
cultural a través de la interpretación o la selección que la publicación
presenta), la revista es casi siempre una empresa educativa –política
y pedagógica – aunque más no sea por las maneras en que organiza
y filtra los relatos de identidad y traza los vínculos entre el campo
cultural y sus afueras (regionales, nacionales, internacionales). Es,
asimismo, un vehículo del gusto de determinados sectores sociales o

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intelectuales, que buscan proponerlo, difundirlo, legitimarlo, a través
de diversas operaciones conceptuales, y de diferentes apuestas
estético-ideológicas (2003: 68).

En Rueca se observa cómo, a través de las distintas secciones
y textos, se busca difundir la cultura literaria, ya sea por medio de
cuentos, poemas o incluso a partir de las reseñas y semblanzas en
donde rinden homenaje a los escritores que antecedieron antes de
ellas. Y aunque no contaban con secciones tan definidas, era este
aspecto lo que le daba una característica especial.
Que las editoras de Rueca encontraran su lugar como
contrapúblicos responde a la necesidad de demostrar que las mujeres
también podían escribir y publicar con calidad literaria. Ingresaban
al sistema literario en contra del “pensamiento dominante”, en este
caso en particular: los hombres pensaban que las mujeres no podían
dirigir una revista de cierta “calidad”:
Estas publicaciones, como norma, debido a la característica de
su periodicidad responden con extrema sensibilidad al ambiente
específico en el que surgen y eso se manifiesta en sus páginas,
ya sea a favor o en contra del pensamiento dominante o de las
corrientes artísticas imperantes. Además, muchos de los grandes
escritores de cada nación han formado parte de ellas de una u otra
manera (Gómez Gray, 2013, p. 6).

A pesar de su corta existencia, en esta revista desfilaron
grandes personajes de las letras, pero también varios encontraron su
primera oportunidad. Finalmente, cabe destacar la importancia de
la labor editorial de Rueca, un aspecto importante es la escritura de
las mujeres, pues no solo se trata del hecho de que editan y forman
relaciones con escritores, sino que ellas mismas escriben, ya sea
relatos, poemas o reseñas. Ellas están escribiendo y están creando.
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Revistas literarias y escritura femenina: una aproximación
a Rueca
“Pero, si disponemos una sola
vida en este mundo, ¿acaso
no será lo mejor vivirla peligrosamente, arriesgándola por
algo, en este caso la escritura, que de veras importe y nos
importe? No sé me ocurre ninguna mejor opción”.
Esther Tusquets, Las mujeres que leen,
son peligrosas

La escritura de las mujeres es un tema que aún en la actualidad
sigue provocando diversos debates, desde los temas que tratan, su
relevancia, y su construcción, hasta su propia autoría. Algo está
claro: las mujeres han escrito desde siempre, pero existe un antes
y un después de su escritura, que va de lo privado a lo público.
Sin duda, los medios impresos lograron que las mujeres publicarán
sus distintas obras y discursos, pero uno de los que más ayudó a
la visibilidad de la escritura femenina fueron las revistas literarias,
puesto que en ellas escritoras jóvenes lograron sus primeras
publicaciones y posteriormente darse a conocer.
Durante el siglo XX en México (al igual que en muchas partes
de América Latina), distintos grupos literarios y culturales optaban
por las revistas literarias para lograr una difusión en el ámbito cultural
de su país, pues a partir de la escritura mostraban sus relaciones,
necesidades y objetivos. Lucrecia Infante Vargas menciona que: “la
escritura tiene diversos propósitos. Se escribe para llegar a quiénes
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no pueden escucharnos de viva voz, para dejar constancia de las
ideas y los hechos, para expresar las emociones y sentimientos, para
construir una identidad pública” (2008: 69). Es en la escritura donde
muchas mujeres lograron sus primeros pronunciamientos, ideas y
deseos acerca de lo que les inquietaba.
Así, en las revistas literarias se convirtieron en un dispositivo
para la difusión y legitimación de textos escritos por mujeres,
logrando con ello la visibilidad que necesitaban para abrirse camino
en el campo literario. Y, al hacerlo, podrían establecer un diálogo
entre ellas (como escritoras emergentes) y escritores consagrados
que les permitía la crítica y reflexión de sus textos y escritura.
Pero, a pesar de contar con los espacios para difundir su
obra, pronto nuevas inquietudes comenzaron a surgir en torno a la
escritura: una de ellas fue decidir qué se podía publicar y a quién.
Una de las partes más importantes de la escritura de las mujeres es la
conformación de consejos editoriales puesto que “la conformación
de estos equipos editoriales es una de las principales características de
la escritura desarrollada por las mujeres” (Infante Vargas, 2008: 92).
Como se ha mencionado, el nacimiento de Rueca sucedió en
un salón de clases de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Un grupo de estudiantes universitarias decidió comenzar la primera
tarea: la formación de un consejo editorial, y posteriormente una
revista literaria, el medio principal de los grupos literarios de la
época. Bradu menciona que “la mayor hazaña de Rueca fue haber
nacido y existido en una década –los cuarenta– en la que todavía
la mujer era una especie escasa en las aulas universitarias y aún más
en la vida pública del país” (1990: 2). El grupo, conformado por
estudiantes que tenían más experiencia en la cultura literaria (con
textos ya publicados en otras revistas y relaciones de amistad con
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

escritores ya consagrados) y estudiantes que apenas comenzaban su
carrera, se aventuró a dar el paso y crear su propia revista, ya que
no veía la posibilidad de ser aceptado en los consejos editoriales
de otros grupos: “con esta comprensible frustración se lanzaron
a la aventura editorial de la que asumieron todos los riesgos y los
aprendizajes, desde la escritura hasta la hechura misma de la revista
en una forma independiente” (1990: 2).
La revista abrió paso a que las mujeres no solo escribieran,
sino que también editaran, dictaminaran y criticaran textos. En las
revistas literarias y en las publicaciones periódicas se encuentra el
soporte material en donde es posible explorar la modalidad creativa
de los distintos grupos literarios. Los consejos editoriales, tal como
sostiene Sobrino Vegas (2014), desempeñan uno o varios papeles de
actuación posibles en el sistema literario. Lucrecia Infante Vargas
menciona que:
Tanto el surgimiento de las primeras revistas de mujeres escritas y
dirigidas por ellas mismas, como el establecimiento de una tradición
literaria que –aun cuando incipiente–, introdujo en el canon literario
entonces dominante una versión propia de las experiencias y los
símbolos socialmente definidos entonces como femeninos y
adscritos al ámbito de lo privado y la subjetividad (2008, p. 71).

Rueca introdujo al canon su propia versión de una revista
literaria, con su particular selección de textos, entre los que se incluían
como fragmentos de novelas, poemas, semblanzas, traducciones,
teatro, análisis de pinturas, notas y reseñas/recomendaciones de
libros. A pesar de no tener secciones definidas, como otras revistas
de la época, se puede notar como las autoras buscaban abrirse un
lugar en todos los campos artísticos.
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Como se mencionó antes, Rueca comenzó por la búsqueda
de espacios para publicar. Las estudiantes miembros del consejo
editorial empezaron con la introducción de textos propios para el
primer número, pero a partir del segundo decidieron que solo dos
o tres de las editoras participaran en cada uno de ellos, esto con la
oportunidad de “reunir más bien junto a las formas de escritores
desconocidos a las nuevas firmas deseosas de penetrar en la
literatura” (1964: 106). A pesar de no contar con una reglamentación
de solo dar a conocer autoras, se aprecia que en algunas secciones
predominan las mujeres, muchas al igual que ellas buscaban abrirse
camino en el mundo literario dominado por los hombres.
Son diversos los géneros que utilizaron las escritoras para
dar a conocer sus ideas y trabajo intelectual. A partir de las distintas
secciones se observa la exploración de la escritura por medio de
poemas, cuentos, novelas, ensayos e incluso análisis de pinturas.
La revista Rueca permitió que el trabajo escritural de las autoras
transitara de algo privado a algo público, dando como resultado
que fueran leídas y criticadas. Lucrecia Infante Vargas menciona
como en un principio distintas formas de escritura como la carta, el
diario íntimo, así como actividades de lectura dieron lugar a que las
mujeres se volvieran creadoras y demostraran su talento y manejo
de este arte, posteriormente, el pasar de una escritura íntima a una
pública, les permitió ingresar a otros géneros y por supuesto formar
una crítica, así como relaciones con otros escritores:
Así pues, las siguientes páginas dan cuenta de cómo la redacción
epistolar, o bien diarios personales, el ejercicio de la traducción,
la participación en tertulias, y la lectura (individual o en grupos),
formaron parte de un largo y continuo proceso a través del cual
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

las mujeres pasaron de lectoras a redactoras de sus propias ideas,
y transitaron de una escritura privada a otra que les permitió
demostrar que eran capaces de manejar esa herramienta de
expresión (considerada racional, masculina y, por tanto, propia de
la creatividad intelectual), en el marco de un escenario público
como el de los medios impresos (2008, p. 72).

Ejemplos de las actividades escriturales de las autoras de
Rueca se pueden apreciar en sus distintas secciones. A pesar de
no tener secciones tan definidas como otras revistas, podemos
encontrar la titulada Notas, en donde las editoras escriben reseñas y
recomendaciones de libros. Por ejemplo, María Ramona Rey, en el
número 1 de la publicación, daba cuenta de Algunos Poemas (19251939) de Alfonso Reyes:
Otro de esos pequeños libros de poemas que hace Alfonso Reyes
y que alcanzan siempre un número reducido. Avaro es el autor
con estos cantos. Quizá se debe a que son elaborados en su rincón
más íntimo, a que son la obra de su actitud más querida, de aquella
parte de su alma que será siempre joven. Esta impresión nuestra,
que no desdeñará el conferencista de la Anatomía de la Crítica,
merece una explicación (en Martínez, 1984: 58).

El ejercicio escritural de la reseña permitía a las autoras
dar a conocer nuevas obras de distintos autores, dando visibilidad
y por supuesto emitiendo un juicio y una crítica hacia un texto.
De acuerdo con Sobrino Vegas (2014), algunos elementos a tomar
en cuenta para el análisis literario de una revista son “los modelos
literarios y artísticos seguidos”. Esto se puede ver en el fragmento
anteriormente citado: Reyes era uno de los modelos literarios más
seguidos de la época, además de influir en la creación de la revista,
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

por lo cual el dar a conocer sus trabajos servía como una forma de
diálogo entre ellos, además de incursionar en la escritura.
Un proceso de escritura que está presente es el de la
traducción literaria. En el número 1 de Rueca podemos ver El
Tratado de Narciso de André Gide traducido por Carmen Toscano,
esta traducción responde a lo que Sobrino Vegas (2014) denomina
“conocimiento y valoración de la tradición literaria y artística”
(2014: 837). Toscano recuperaba, de esta manera, el primer texto
del autor y, al mismo tiempo, lo ponía al alcance de su público. El
ejercicio de la traducción permitía a las autoras de Rueca acercarse
a otras literaturas y culturas, así como la posibilidad de explotar
su creatividad: la traducción no solo precisa de escribir la palabra
correcta, sino de transmitir las ideas y los sentimientos que el autor
buscaba dar a conocer. Ejercicio peligroso: una mala traducción
puede hacer que la obra pierda sentido.
Otro de los procesos que se encuentra en la revista y que
también responde al conocimiento y valoración de la tradición
literaria y artística (2014: 837) es la confección de ensayos críticos
como vía para reflexionar acerca de figuras de la literatura. El
primer ejemplo lo tenemos en el número 1 de la revista, con una
sección titulada Semblanza, donde María del Carmen Millán le rinde
homenaje al poeta Gutiérez Nájera: “Delicado, ágil y profundo, tiene
Gutiérrez Nájera la virtud de ennoblecer y sublimizar su trabajo.
Escribía, llenaba las páginas de los periódicos diariamente con sus
artículos; esa era su ocupación” (en Martínez, 1984: 31).
Otra muestra más: en el número 4 de la revista, Pina Juárez
Frausto escribe el artículo Virginia Woolf y sus novelas. Expone ahí su
conocimiento del género literario y una adecuada valoración de la
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

figura de la autora, mostrando con ello el valor estético e ideológico
(Sobrino Vegas, 2014) que se discutía en el comité editorial de Rueca
y que podría definir con la pregunta: ¿cuál es el papel de la mujer en
el campo cultural?
Virginia Woolf, maneja esta nueva dirección novelística y hace
del ágil empleo del tiempo su más acabado artificio ¿Pero todo
aquéllo a qué nos lleva? ¿Qué hay más allá de este hábil trabajo?
Y poco a poco somos llevados a los motivos que hirieran con
su realidad el espíritu de la novelista, has encontrarnos con el
problema fundamental: el sexo […] Virginia Woolf, pese a su
inteligencia que le permite concebir abstracciones tan acabadas
con su Orlando, finca sus problemas en un asunto más objetivo e
inmediato: la historia, el presente y el destino de la vida femenina
en el campo activo de la cultura (En Martínez, 1984: 259).

En Rueca observamos cómo las autoras y editoras tomaron
la oportunidad de escribir y posicionarse en la cultura literaria por
distintos medios; destacan, por supuesto, la publicación de cuentos,
poemas y novelas (que por supuesto son importantes); pero también
es fundamental reparar en la escritura de las reseñas, ensayos,
traducciones y correspondencias, ya que fueron el parteaguas para
la participación de las mujeres en la escritura.
Por otro lado y tal como ya se ha apuntado, la concreción del
consejo editorial ayudó al desarrollo de la escritura del grupo y les
permitió integrarse a la esfera pública al compartir conocimientos,
hacer intercambio de experiencias, preocupaciones y fomentar la
formación de una identidad propia. Carmen Toscano menciona
que: “Incursionamos por donde pudimos, dialogamos con seres
inteligentes. Vivimos nuestro propósito” (1963: 11). Y así fue, las
editoras y escritoras de Rueca entraron a la cultura literaria de manera
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rápida, pero con voluntad y cuestionamientos que poco a poco
resolvieron, dejando así una huella en la historia literaria.
A guisa de conclusión
Para finalizar podemos afirmar que las revistas y las publicaciones
periódicas han jugado un papel importante en la historia de
la literatura mexicana moderna: en ellas muchos escritores
comenzaron su carrera y profesionalización literarias. Son, además,
un objeto cultural importante que va más allá de la publicación
de textos: persigue una reflexión en torno a los productos que se
encontraban impresos, establece relaciones e incluso busca romper
los paradigmas.
En el caso de Rueca hemos visto que fue una revista que
abrió paso a las mujeres en el campo cultural mexicano. Cada una
de las editoras de la revista ocupó un lugar de actuación para que su
proyecto pudiera formar parte del sistema literario. Brindó, además, la
oportunidad a las jóvenes escritoras de mostrar sus textos. Sin duda la
publicación, a pesar de tener un tiempo corto y ser intermitente, logró
formar un lugar seguro para las letras de varias autoras, establecer
lazos con ellas e incursionar poco a poco en la literatura.

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

“Tiempos que les tocaron vivir”. Un modo de leer la
narrativa latinoamericana contemporánea.
“Times that they had to live”. A way of reading contemporary Latin American narrative
María Teresa Sánchez
Universidad Nacional del Comahue
Neuquén, Argentina
samariateresa@gmail.com

Fecha de entrega: 05-07/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Resumen. El trabajo: “Tiempos que les tocaron vivir”. Un modo de
leer la narrativa latinoamericana contemporánea propone leer la nouvelle
Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro desde el escenario de las narrativas
que tratan las consecuencias de la globalización. En esos términos, a partir
de la nouvelle, se establecen relaciones con características transversales de
la crónica urbana dando cuenta de las posibilidades actuales de narrar la
experiencia contemporánea. Desde los conceptos de contemporaneidad y
posmodernidad, relevando aportes y diálogos posibles con la antropología,
se propone leer las relaciones personales en la fragmentación de las
megaciudades y observar los modos en que la novela muestra una sociedad
identificada por imaginarios urbanos.
Palabras clave: contemporaneidad- ciudad- experiencia urbana- narrativaLatinoamérica

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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

Abstract. The paper “Times that had to live”. A way of reading
contemporary Latin American narrative” propose to read the nouvelle
Llamadas de Ámsterdam by Juan Villoro from narratives about the
consequences of globalized world. From concepts of contemporary and
postmodernism and others from the anthropology, the paper reads the
personal relationships inside fragmented megacities and also reads the
ways that the novel shows the urban imaginaries in the society.
Key words: contemporaneity- city- urban experience -narrative-Latin
America

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Este trabajo se propone leer la narrativa latinoamericana
contemporánea a partir de las relaciones entre subjetividad
narrativa y espacio en Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro. Su
lectura nos permite mirar la ciudad contemporánea en la literatura
latinoamericana actual como cara visible de las transformaciones
sociales surgidas por la globalización neoliberal. Sin embargo,
consideramos que, en esta nouvelle, resulta interesante observar cómo
ciertos detalles, similares a los de la crónica urbana, nos develan más
que los intersticios de la cartografía urbana, las sensaciones de vivir
en una megalópolis como la ciudad de México. Con el recurrente
estilo zigzagueante de Villoro, ajeno a las sintaxis de continuidades,
las historias personales de Juan Jesús y de Nuria revelan las redes
subterráneas de sus vidas y, paralelamente, a partir de una serie
de desplazamientos narrativos, nos introducen en sus propias
perspectivas sobre la ciudad de México. Sin embargo, para abordar el
análisis enunciado serán necesarias algunas instancias introductorias.
Desde los tiempos que les tocaron vivir, a través de los prólogos,
las crónicas o los proyectos poéticos, los escritores latinoamericanos
reformularon los territorios de la literatura en el marco del ingreso
de los estados a las políticas de mercantilización y, definiendo
los mapas culturales, también fueron dando cuenta de un sujeto
desterritorializado. Ya las vertiginosas transformaciones del contexto
finisecular decimonónico habían revelado la crisis del sistema cultural
anterior y habían suscitado la redefinición de los escritores ante la
emergencia moderna. La nueva organización social complejizaba
la sobrevivencia de los poetas, en el proceso de racionalización y
secularización de la modernidad. Las transformaciones significaban,
en general, el reposicionamiento de los escritores ante la Ley; una, en
líneas generales se imponía, la del mercado. La transformación de las
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grandes ciudades latinoamericanas fue el escenario propicio para el
desarrollo de propuestas estéticas y para la renovación modernista.
Las ciudades latinoamericanas fueron transformando su paisaje
urbano. La “gran aldea” se fue convirtiendo en una ciudad económica,
cultural y edilicia diferente, fue reacomodándose a las estructuras
del capitalismo internacional; sus habitantes tanto los herederos del
patriciado como los nuevos emergentes del cosmopolitismo moderno
fueron incorporándose al proceso modernizador de las nuevas
estructuras. (Romero, 2011: 260, 264).
La transmutación del paisaje urbano, el cambio vertiginoso
de las ciudades se convirtió en una nueva experiencia a la que Walter
Benjamín, en “Sobre algunos temas en Baudelaire”, definiría como
la “experiencia del shock”, en tanto conjunto de manifestaciones
de la transformación de la vida urbana, producto de la pluralidad
de estímulos y del anonimato impuesto por la marcha automatizada
del hombre en medio de la multitud. El hombre de la ciudad de
Baudelaire se topaba con la dificultad de diferenciarse en el espacio
de la calle porque esta se había tornado imposible no sólo por efecto
de la vorágine humana sino porque el proceso de mercantilización
hacía tan abstractas las relaciones humanas como las mercantiles.
En ese espacio, la figura del flâneur, como sujeto consciente de ese
proceso, se convertirá en los ojos y en la voz de la vocinglería urbana.
Pero la relación del hombre y el espacio urbano en nuestra
actualidad se ha complejizado por una serie de factores difíciles de
sintetizar y que exceden el objeto de este trabajo pero que, en función de establecer las diferencias entre ese antes y esta contemporaneidad posmoderna1, ameritan algunos señalamientos. En primer
1 En este trabajo hemos optado por referirnos a la época actual como la
contemporaneidad posmoderna.

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lugar, nos remitimos a los términos definidos por Agamben para
quien la contemporaneidad es una singular relación con el propio
tiempo. De ahí que el contemporáneo es aquel que tiene fija la mirada en su tiempo, para percibir su oscuridad como algo que no
solo le concierne, sino que lo interpela. Es, por otro lado, relevante
enunciar que, según plantea, en esta mirada sobre el tiempo, exista
una adhesión y a la vez una distancia; no coincidir plenamente con la
época en la que se vive permite interpolar su tiempo y transformarlo, poniéndolo en relación con otros tiempos. Ser contemporáneo
significaría, por lo tanto, un modo inédito de leer la historia, en lo
intempestivo del presente.2 Por otro lado, seguimos los planteos sobre la posmodernidad analizados por F. Jameson quien la lee según
la lógica del capitalismo cultural avanzado.3 En líneas generales, su
2 En ¿” Qué es lo contemporáneo?, texto al que aludimos en esta
definición, Agamben recurre a la relación entre lo contemporáneo y la idea
de lo intempestivo; diálogo que surge, según puntualiza, de Nietzsche en un
texto publicado en 1847: Unzeitgemässe Betrachtungen las “Consideraciones
intempestivas”. “[…] contemporáneo es aquel que percibe la oscuridad de su
tiempo como algo que le incumbe y no cesa de interpelarlo […]. Contemporáneo
es aquel que recibe en pleno rostro el haz de tiniebla que proviene de su tiempo
[…]la contemporaneidad no tiene lugar simplemente en el tiempo cronológico:
es, en el tiempo cronológico algo que urge dentro de este y lo transforma. Esa
urgencia es lo intempestivo, […] en la forma de un “demasiado temprano” que
es, también, un “demasiado tarde; de un “ya” que es también, un “no todavía”.
(Agamben, 2011: 22, 24).  
3 Si bien somos conscientes que los análisis y debates en torno al concepto
de lo posmoderno, la posmodernidad es diverso y responde a planteos
filosóficos que exceden la índole de este trabajo, nos vimos en la necesidad de
definir nuestra perspectiva. De allí que elegimos la definición de Jameson por
parecernos pertinaz a nuestro objetivo. Una de las razones que encontramos
valederas es su modo particular de entender el posmodernismo como una
conciencia no solo como cambios y modificaciones sino como la búsqueda
de los desplazamientos y los cambios irrevocables en la representación de las
cosas y en la forma en la que estas cambian. Por otro lado, porque remitirnos
a sus debates, nos permite, también, aludir a una actualidad a la que se hace
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anclaje nos permite referirnos a la época actual desde las complejidades filosóficas de la misma, según hacemos constar en la nota al
pie. Nos lleva, además, a poder dar cuenta de las transformaciones
del mundo de la vida que tal como lo sugiere Jameson, resultan incomparables con las convulsiones de la modernización y la industrialización anteriores.
Ahora bien, puestos a tratar Llamadas de Ámsterdam de Juan
Villoro, se observa una subjetividad inmersa en un tiempo “post” en
el sentido de que se vive en un contexto diferente que es un emergente
de acontecimientos anteriores. Sujeto y espacios narrativos son
producto de una ciudad fragmentada en la que es imposible abarcar
un conjunto; solo tenemos múltiples e inabarcables fragmentos. Es
la ciudad palimpsesto de la que habla Susana Montes en su análisis
de la experiencia en la crónica urbana (Montes, 2014). Es la ciudad
en la que la realidad ocurre de forma intempestiva, caótica, ilógica
y, por lo tanto, ya no se puede comunicar la experiencia porque la
cotidianeidad es construida por un relato mediático que ha vaciado
su contenido y lo ha reemplazado por sensaciones. Las urbes son
organismos en constante trasmutación cuyas identidades se redefinen
en el desplazamiento de los sujetos, en las transformaciones de su
arquitectura, en los cambios del paisaje urbano. Es la ciudad que se
revela como un “vértigo horizontal” en metáfora de Juan Villoro
necesario llamar de algún modo para poder contextualizar nuestro corpus y dar
cuenta de nuestro objeto. Como una tercera y última razón, porque sus análisis
sobre el capitalismo avanzado nos dan pistas para entender este contexto, sobre
todo al decir que es avanzado en el sentido de que algo ha cambiado, que
las cosas son diferentes, que hemos atravesado una transformación del mundo
de la vida que de algún modo es decisiva pero que esta resulta incomparable
con las convulsiones anteriores de la modernización y de la industrialización.
(Jameson, 2012).

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quien, en El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México, de 2018, a
partir de crónicas diversas sobre focalizaciones urbanas variadas,
invita a recorrer la ciudad de México a través de trazados imaginarios
que proponen leer el sincretismo cultural posmoderno a manera de
zapping. “El desconcierto se vive de diversos modos y no admite
una versión definitiva”, concluye en sus últimas líneas prologales.
(Villoro, 2018, p. 34). De la misma manera, los sujetos de la nouvelle
en cuestión viven un desconcierto que es producto de las historias
personales, pero estas se van resignificando por acontecimientos y
sucesos que indican que las relaciones interpersonales, los afectos,
las oportunidades personales están en crisis. La ciudad por la que se
mueven es la megalópolis mexicana, pero también se revela como
un “algo” fantasmático que excede las redes, las comunicaciones, la
arquitectura.
La narración comienza in media res con una llamada
telefónica que no se concreta ya que quien llama, Juan Jesús, uno
de los protagonistas, cuelga al escuchar el contestador: “Juan
Jesús colocó la tarjeta en el teléfono y marcó el número de Nuria.
Escuchó su voz en la contestadora, el tono fresco y optimista con
que la conoció […] (11).4 Este íncipit dará comienzo a los diversos
fragmentos, constituidos por recuerdos, raccontos, retrocesos del
presente narrativo que nos informan sobre sucesos anteriores a la
serie de las llamadas. Juan Jesús y Nuria han roto su relación de
pareja. Tras la ruptura, Nuria se va a Nueva York. Sin saber nada de
ella por siete años, un encuentro fortuito con un amigo en común,
le proporciona el número de su teléfono; hecho que motiva las
4 Todas las citas a Llamadas de Ámsterdam pertenecen a la edición
señalada en la “Bibliografía”.
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llamadas, realizadas desde una cabina frente a su departamento, en
la calle Ámsterdam de colonia La Condesa. Juan Jesús es exponente
de la clase media mexicana. Un joven con ansias de posicionarse
en el mundo de las artes plásticas pero que se gana la vida como
diseñador gráfico y no ha llegado muy lejos con su producción de
óleos expresionistas. Sin embargo, gana una beca a Ámsterdam a
la que reúsa en función de acompañar a su esposa, Nuria, cuando
su suegro enferma de leucemia. Nuria es un emergente de la una
nueva clase neoliberal. Comienza la novela como directora de una
“conglomerado de revistas femeninas”; su oficina forma parte
de un edificio del barrio Santa Fe y, tras su divorcio, se traslada
abruptamente a Nueva York.
La ciudad de México es el lugar donde viven los personajes y
es posible reconocer los fragmentos de la cartografía urbana, como
la mencionada colonia La Condesa, el barrio Santa Fe, la misma
calle Ámsterdam, cercana al antiguo hipódromo, pero más que los
pormenores de su urbanización nos interesan leer las alusiones a
los efectos de habitarla. Las zonas por las que transitan son puntos
de ese espacio mega que “avasalla”, da miedo, que hace difícil la
comunicación. Según Sánchez Prado, en su trabajo: “Los afectos
de la ciudad neoliberal en Llamadas de Ámsterdam entre la crónica y
la comedia romántica”, la elección de esta geografía, como espacio
de la historia, habla de las nuevas relaciones entre la ciudad y los
afectos. El autor caracteriza la geografía elegida para la historia
como representativa de una nueva economía de restaurantes, bares
y edificios similares a los neoyorkinos y atribuye la ruptura amorosa
de sus protagonistas a un destino inefable de sujetos inscriptos en las
lógicas del capitalismo avanzado. (Sánchez Prado, 2011). Desde esa
perspectiva, analiza sus ocupaciones, la arquitectura de los espacios,
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las zonas urbanas, relacionándolo con los efectos personales de
vivir en una ciudad de México neoliberal. También, el autor pone
de relieve las características del cronista Villoro como un rasgo
relevante al momento de cartografiar el espacio urbano de la novela.
Sin embargo, consideramos que, además de la figura del narrador, la
construcción de ciertos detalles es lo que pone en diálogo la nouvelle
con la crónica.
Las alusiones a las sensaciones de vivir en ese espacio
megaurbanizado con una carga negativa aparecen en frases como:
“[…] la serie de vandalismo expresionista que reflejaba tan bien el
miedo de vivir en la ciudad […]” (13). “La ciudad inmensa, avasallante,
dificultaba los contactos […]” (27) “Esta ciudad es una mierda.
Apuñalan a alguien cada minuto […]” (39).5 De hecho, la ciudad
de México como la megalópolis aparece desde las sensaciones y, en
cambio, cuando se mencionan lugares precisos por donde circulan
los personajes, por lo general, no se alude a lo que estas zonas podrían
suscitar. Así ocurre, por ejemplo, al referirse a La Condesa, al barrio
Santa Fe, la misma calle Ámsterdam, lugares descriptos de tal modo
que podemos reconstruir el punto del fragmento urbano aludido:
“[…] Nuria vivía en la calle de Ámsterdam, el óvalo que recorría
la colonia Condesa, siguiendo el trazo del antiguo hipódromo. […]
5 En una entrevista de 2019, “La crónica tiene un contrato con la
verdad”, de Morales, Villoro alude a la experimentación en relación con los
acontecimientos que, a menudo, origina la escritura de la crónica. Utiliza la
imagen del terremoto para referirse al sacudimiento que provoca el género.
En ese sentido, la crónica se convierte en una escritura del experimentar, del
escribir sobre las repercusiones personales. “Consiste – señala – simplemente,
en decir: “Soy de aquí porque puedo recoger la mierda [sic] de este sitio”.
Y, agrega, “Por eso he dicho que más que un género literario, este texto
corresponde a un género sismológico: es una réplica, los terremotos tienen
réplica”. (Morales, 2019).
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viendo el edificio de los años treinta donde ella vivía, el vestíbulo
renovado con algo presupuesto […]”. (33). De todas maneras,
cuando sí aparece un comentario, el narrador se identifica con el
personaje de Juan Jesús, como ocurre en el encuentro con su amigo
Lascuráin, quien “sugirió un nuevo restaurante en La Condesa […]
El sitio era tan horrendo como su nombre, La Tehuana Oyster Bar,
un enclave para yuppies deseosos de sentirse en un México visto
desde Nueva York”. (47). La mirada, entonces, se asume como la
del cronista que ve una ciudad globalizada, con nuevos agentes, que
ha perdido su identificación cultural y que ha seguido las reglas del
nuevo orbe, respondiendo a las demandas exigidas por la cultura del
capitalismo avanzado. Asimismo, otros pasajes sugieren no solo la
visión de una ciudad despojada de sus espacios de memoria cultural,
sino que también nos llevan a reflexionar sobre el concepto de
“imaginarios urbanos” de García Canclini. Ante la imposibilidad
de delimitar lugares en ese conjunto de viaje, de trabajo y de
circulación en que se han convertido las ciudades contemporáneas,
los imaginarios aparecen como un componente necesario capaz de
establecer relaciones de localización de los sujetos, pero también
de incierta deslocalización ya que cada habitante transita por un
fragmento de la ciudad y solo imagina, tiene conjeturas sobre aquello
que no ve, no transita o atraviesa superficialmente. (García Canclini,
1997). Esta característica de la gran ciudad, puede advertirse a partir
de un comentario nimio del narrador ante un episodio, también, un
tanto irrelevante. Cuando se encuentra con su amigo y este sugiere
un nuevo encuentro, la voz narrativa acota: “[…]sin mucho impulso,
[…]un vínculo vacío, perfecto para ellos reunidos en el bar como en
un andén del metro, por efecto de la multitud, un billar de piezas que
se mueven y repercuten para separarse con garantizada rapidez. (28).
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Las imágenes del comentario citado dialogan con los rasgos
del imaginario urbano, mencionado anteriormente. Las relaciones
resultan vínculos vacíos o, parafraseando a Canclini, son superficiales;
metafóricamente están atravesadas por la inmediatez, lo instantáneo.
Solo se cuenta con instantes para hacer contacto en la vida urbana;
como piezas de billar, los encuentros arman una combinatoria que
se desarma casi al unísono y, en este caso, también el imaginario
resulta un lugar de elaboración de insatisfacciones, deseos, búsqueda
de comunicación con los otros. Por otro lado, estos vínculos remiten
a la crisis de identidad contemporánea generada por las dificultades
de hacer contacto con el otro. A pesar de estar hiperconectado, el
hombre contemporáneo se las arregla para “apagar la calle” en el
sentido de poner entre paréntesis la presencia del otro. (Le Breton,
2016).
En “Travesías: Athas de la memoria”, una crónica del
volumen antes citado, El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México,
las descripciones de la gran ciudad se asemejan a esos comentarios
expresados por el narrador de la nouvelle. En ese orden, leemos
apreciaciones tales como: “Las megalópolis llegaron para alterar la
noción de espacio y descentrar a sus habitantes. […]” . “[…] es
imposible tener una representación de conjunto de la urbe”. “[…]
Hace mucho que la figura del flâneur que pasea con intenciones de
perderse en pos de una sorpresa fue sustituida por la del deportado.
En Chilangópolis, la odisea es la aventura de lo diario; ningún desafío
supera al de volver a casa”. (Villoro, 2018: 53-55). La crónica plantea
una problemática puntual de las grandes urbes contemporáneas, la
de la destrucción del patrimonio cultural y, por ende, la ausencia de
espacios de memoria que no solamente contribuyan a no perderse
sino a no sentirse extranjero en la propia ciudad.
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Ahora bien, en este punto, cabe una pregunta: ¿Es la
megalópolis y sus nuevas economías globalizadas la causa de esta
incapacidad de encuentro de los afectos o la narración plantea que
en esta contemporaneidad ese contexto provoca cierto estado de
enajenación que ni tan siquiera puede tomarse conciencia de esta
dificultad de construir vínculos? Por ejemplo, hay un trasfondo
traumático en Nuria, el incesto paterno, que ocupa un lugar
importante en la trama. En relación con la pregunta anterior,
también es parte de la misma problemática construida bajo el orbe
de la crisis contemporánea, inmersa en la experiencia urbana, la falta
de reacción de Juan Jesús ante los comentarios alusivos al abuso.
Durante las reuniones de despedida, motivadas por el viaje próximo
a Ámsterdam, aparecen algunos indicios: “[…]Nuria fue a ver a
su padre y regresó descompuesta”. (15). Hasta que una noche, le
dice: “No sabes lo difícil que es- […] Tengo que estar cerca de él.
Es durísimo. No sabes el asco que me da”. (22). Nuevamente, la
reflexión del narrador focaliza la problemática: “En infinidad de
ocasiones, al repasar la escena, se iba a reprochar no haber buscado
lo que Nuria llevaba dentro y tal vez sólo le diría esa noche”. (23).
En otras palabras, lo que Juan Jesús ha hecho, ante las alertas de su
pareja, es “apagar la calle”.
Es conveniente, asimismo, que consideremos la simulación
de las llamadas desde la calle Ámsterdam. Juan Jesús simula hablar
desde Ámsterdam, la ciudad holandesa, a la que irían motivados por
la beca y a la que no fueron por la enfermedad de su suegro. Aunque
en el universo novelesco esto sea posible por la confusión fortuita
de Nuria, las llamadas, son una clave que habla de esta grieta, esta
búsqueda del otro en la gran ciudad, en la que metafóricamente, la
vida deviene un fragmento más de esa “mancha urbana” y también
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se la vive como un simulacro. La gran urbe solo puede ser abarcada
por simulacros de sutura. (Canclini, 1995). En este caso, en esa
parte del tejido urbano, lo que no se logra es seguir adelante con el
proyecto de pareja y se intenta reanudar la comunicación que, de
hecho, se efectúa, es real pero simulada porque el contacto concreto
no puede darse a menos que se deconstruya la simulación; no de la
llamada porque esta existe sino del lugar desde donde se la efectúa.
En términos de Baudrillard, no hay irrealidad, sino que hay una
ausencia de la referencia de lo real ya que en la simulación- en la
llamada - está la representación de esa realidad. (Baudrillard, 1978).
De hecho, baste con recordar la relación que Villoro establecía entre
la crónica y el simulacro, en su prólogo a Safari accidental; texto en
el que señalaba que, al absorber recursos de la narrativa, la crónica
no “pretende ‘liberarse’ de los hechos sino hacerlos verosímiles a
través de un simulacro, recuperarlos como si volvieran a suceder con
detallada intensidad”. (Villoro, 2005: 15). Desde una perspectiva
próxima, la de la crónica urbana, este simulacro también muestra un
modo de narrar la ciudad. Las urbes se asumen como organismos
vivientes que, en las crónicas, aparecen como sistemas que se
refuncionalizan de acuerdo con la demanda de los nuevos tiempos
y los cambios de la sociedad. Muestran instituciones y seres que
se desconocen entre sí, se enfrentan, se pierden o se encuentran
amorosamente. (Montes, 2014).
Por último, focalizaremos en la construcción de los detalles.
Villoro ha explicado el uso del detalle en la crónica. Lo considera
un dispositivo narrativo clave más que por índole realista por ser
revelador y disruptivo. Lo concibe como un modo estético para
construir sentidos que iluminan aspectos diferentes, no previsibles
de lo real. (Montes, 2008:123). Antes de detenernos en este aspecto
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y enunciar cómo funciona en la nouvelle, citaremos un ejemplo de
una de sus crónicas: “La segunda tortuga”, de ¿Hay vida en la
tierra? Esa crónica recurre a la actividad deportiva -, frecuente en
Villoro -un viaje fortuito a Duchau, una aldea alemana, tristemente
identificada por haber sido sede del holocausto y lugar al que el
narrador llega durante el mundial del 2006. Mientras va dando
cuenta de la sorpresa que les genera, a él y a sus dos acompañantes,
la falta de dramatismo de un espacio que había sido ocupado por el
horror de un campo de concentración nazi, nos relata su búsqueda
infructuosa de un bar. Los tres terminan en el único pub con el
televisor necesario para seguir el partido de ese día. Desde esa parte,
la narración se carga de alusiones siniestras cuando va detallando lo
que ve como macabro, amenazante; estrategia que logra ir generando
una tensión explícita porque los calificativos suscitan una atmósfera
de horror, pero también implícita, por el ya mencionado histórico
pasado del pueblo. La dueña del local es una anciana quien, según los
cálculos del narrador, sería una niña cuando ocurrieron los hechos
del genocidio judío. La crónica va posicionándonos en el lugar de las
víctimas, protagonizado en esa figura femenina. Sin embargo, hay
solo un detalle del final que desvía el sentido construido y disloca la
mirada. Mientras están en el pub y ven el partido, la mujer ha sacado
una tortuga de un acuario y se dirige al animal, repitiéndole “todo
está bien Elvira”, acción que provoca compasión en el narrador,
imaginando un pasado atroz, compartido por la anciana, otrora niña
y la tortuga. Pero esto se disloca cuando, ya próximos a irse, esta
saca una segunda tortuga cuyo nombre era Adolf. “Lo cierto es que
el nombre de la segunda tortuga, quieta al fondo del agua resumió el
estremecimiento de ese día. En efecto, se llamaba Adolf ”. (Villoro,
2013: 52).
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En esa dirección funcionan los detalles de la lluvia y la
bicicleta en la nouvelle ya que deslocalizan la mirada del lector al
ofrecernos una disrupción que nos conduce a saber lo no dicho por
el narrador.
El relato en que Juan Jesús comprueba las existencias
incestuosas entre Nuria y su padre sucede durante una noche en la
que llueve y en la que han ido a acompañar a su suegro. Nuria decide
quedarse porque su padre se siente mal. Juan Jesús, por lo tanto, se
va, pero, pronto a llegar a su auto, un relámpago le recuerda que
ha dejado el paraguas en la casa. Regresa a buscarlo, recorriendo,
para ello, diferentes cuartos. Al abrirse la puerta de la habitación
de su suegro, ve salir a Nuria con una camiseta de hombre y volver
al cuarto del padre. Estas imágenes se suceden como instantáneas
que revelan las referencias anteriores de Nuria sobre el asco de estar
frente a su padre. Podríamos señalar que el detalle más significativo
en esta secuencia no es la lluvia sino la “camiseta de hombre” con la
que Nuria sale de la habitación, sin embargo, seguimos sosteniendo
lo contrario ya que es el detalle de la lluvia lo que enmarca la imagen
intolerable, diciendo lo no dicho. Así, enunciados como: “Los días
siguientes fueron como una lluvia torpe que cae sin empapar las
cosas” y “solo ella podía acompañarlo […] a la puerta y entregarlo
a la lluvia sin ofrecerle la menor protección; solo él podía salir a
la lluvia sin pedirle un paraguas o al menos una bolsa de plástico”
enmarcan la certeza del acto incestuoso. (25).
El efecto es el del elemento singular, absurdo que se revela de
pronto pero que evidencia lo intolerable, en este caso, el incesto. Si en
la crónica lo singular, lo absurdo del detalle origina el acontecimiento,
en esta nouvelle, lo siniestro de ese detalle produce ese mundo posible
de otro sentido. Remite a la construcción de la imagen en el arte
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político, según Rancière, en cuanto la imagen es el juego complejo
de relaciones entre lo visible y lo invisible, lo visible y la palabra, lo
dicho y no lo dicho. Son las imágenes las que contribuyen a diseñar
configuraciones nuevas de lo visible, de lo decible y de lo pensable.
(Rancière,2010). En un texto posterior de Villoro, uno de 2014,
“Conferencia sobre la lluvia”, el autor reproduce la función de la
fantasía para Dante. “¿Qué obtenemos gracias a la alta fantasía?” –
se pregunta- “¡Lluvia! […] En consecuencia, según Dante, ‘llueve en
la alta fantasía’, la zona donde el poeta cambia el clima”. (Villoro,
2015: 19). En otras palabras, también en Llamadas de Ámsterdam, la
lluvia se convierte en la zona donde la narración cambia de clima y
de ser el relato de un amor fracasado, pasa a sorprendernos con un
episodio de abuso sexual.
De todas maneras, no todos los detalles tienen el mismo
efecto, en especial, porque no provocan la misma abyección como
sí lo hacen los anteriores. En este grupo se encuentra el detalle de la
bicicleta. Su mención aparece cuando el narrador nos transporta a la
época feliz de la pareja, cuando surge el sueño de ir a Ámsterdam y
Juan Jesús se proyecta andando en bicicleta en la ciudad holandesa,
con una bolsa de red en el manubrio. La ensoñación lo traslada
a una realidad imposible para la cotidianeidad de la ciudad de
México: “Nada le hubiera molestado más en México que andar
en bicicleta y llevar el pan colgado del manubrio, pero Ámsterdam
estaba para eso, para vivir de otro modo […]” (15). Sin embargo,
hacia el final, cuando ya contamos con el armado completo del
rompecabezas y hemos podido encastrar los diversos fragmentos
de los raccontos, de las historias intercaladas y se realiza la primera
de las llamadas simuladas con la que comienza la narración, se
menciona una bicicleta, pero no en el imaginario posible de
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Europa sino en el de la calle Ámsterdam, de la ciudad de México.
Mientras efectúa la llamada, a unos diez metros, la voz de una
grabadora de un hombre que iba en bicicleta, anuncia “tamales…
oaxaqueños…calientitos”. (35). La bicicleta propone otra lectura de
deslocalización de la mirada: si los personajes sufren en la mancha
urbana la desconexión, lo que puede conectarlos con la realidad
ya que ambos habitan el mismo espacio, se pierde alegóricamente
en el cotidiano multicultural, globalizado, despojado de signos y
símbolos de una tradición cultural compartida, la de los tamales
oaxaqueños. Por lo tanto, producto, productor y transacción
comercial también se invisibilizan en la ciudad neoliberal. El
detalle contribuye a la constitución de una lógica interna creadora
de sentidos nuevos para una realidad que allí se escenifica como
devenir abierto a la inminencia. En todos los casos, los detallen
desvían la mirada.
Como conclusión, podemos decir que en Llamadas de
Ámsterdam se visualiza una narrativa que trata las consecuencias del
mundo globalizado a partir de los desencuentros afectivos de una
pareja en la gran ciudad del México. Lo valioso es que en el escenario
novelesco, creado por Villoro, también se lea una propuesta que
es frecuente en la crónica urbana: la de deconstruir una mirada
homogeneizadora del devenir neoliberal; una mirada que propicia
atender a la complejidad de las interacciones personales que se
esconden tras los megaproyectos transnacionales, responsables de
desbastar zonas urbanas y demoler edificios que contribuían no
solo a orientar al transeúnte sino a recordarle sus raíces culturales e
históricas y permitían conformar una identidad cultural.
En la nouvelle analizada, las llamadas son estrategia novelesca,
por cierto, y además, una lectura de la contemporaneidad en el
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

sentido de que a partir de ellas, Villoro nos interpela, llevándonos
a leer un tiempo denso, fragmentario en el que coexiste un vida
urbana plegada a un nuevo shock urbano; ya no hay posibilidad
de transitarlo ni de narrarlo según la experiencia del orden que
entrañaba el flâneur cuando caminaba la calle porque la ciudad se ha
convertido en imágenes discontinuas. En este escenario, las llamadas
simuladas desde una calle de la ciudad de México reflejan una época
de simulacros en la que, como dice Villoro, “algo es misteriosamente
real” (2011). Algo, en efecto, es misteriosamente real, de hecho: el
texto, la literatura que una vez más, de la mano de Villoro, nos ofrece
un retrato íntimo de lo que ocurre en esta contemporaneidad.

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La distopía feminista: su surgimiento y evolución
The Feminist Dystopia: Its Emergence and Evolution
Erendira Hernández Balbuena
Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades
“Alfonso Vélez Pliego”
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
ereheba@gmail.com

Fecha de entrega: 01-04/-2022 / Fecha de aceptación: 07-09-2022
Resumen. El presente artículo tiene como objetivo dar una explicación
certera sobre el modo en el que la distopía literaria feminista surge en la
década de los setenta en Occidente. En el texto se propone que la literatura
distópica feminista aparece a partir de la forma literaria utópica feminista.
Es decir, no se atestigua el final de la literatura utópica feminista con el inicio
de la década referida, sino la evolución de esta hacia otra forma narrativa
adaptada a las condiciones históricas y sociales de la época, más escéptica
y cautelosa. Así, la distopía feminista emerge como una manifestación
artística crítica, coincidente con las olas del feminismo activista. Si bien,
la forma clásica de la distopía siempre denotó un rechazo por los modelos
utópicos, esta sufriría una transformación nunca antes suscitada, casi en
contra de sus propios fundamentos. La distopía feminista guarda en sí
misma las censuras a regímenes totalitarios y el rechazo a las relaciones
de género opresoras, pero permite fijar la mirada en un futuro mejor,
no perfecto (como el de la utopía), más bien, realizable. Las distopías
feministas se diferencian de la tradición distópica clásica porque centran
sus narraciones en personajes femeninos, destacando así los horrores de
sociedades tiránicas sufridos específicamente por las mujeres, así como el
papel activo de estas para la liberación de su comunidad.

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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

Palabras clave: distopía feminista, utopía, feminismo, género literario,
evolución histórica.
Abstract. This article aims to provide an accurate explanation of how
the feminist literary dystopia emerged in the 1970s in the West. In the
text it is proposed that feminist dystopian literature appears from the
feminist utopian literary form. That is to say, the end of feminist utopian
literature is not witnessed with the beginning of the aforementioned
decade, but rather its evolution towards another narrative form adapted
to the historical and social conditions of the time, more skeptical and
cautious. Thus, the feminist dystopia emerges as a critical artistic
manifestation, coinciding with the waves of activist feminism. Although
the classic form of dystopia always denotes a rejection of utopian models,
it would undergo a transformation never seen before, almost against its
own foundations. The feminist dystopia keeps in itself the censorship of
totalitarian regimes and the rejection of oppressive gender relations, but
it allows us to look at a better future, not perfect (like that of utopia),
rather, achievable. Feminist dystopias differ from the classical dystopian
tradition in that they focus their narratives on women, thus highlighting
the horrors of tyrannical societies suffered specifically by women, as well
as their active role in the liberation of their community.
Keywords: feminist dystopia, utopia, feminism, literary genre, historical
evolution.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-33

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Introducción
Es posible que no queden lugares
seguros. Es posible que podamos
crear uno nuevo con nuestra ira
y nuestro amor, que otras mujeres ya estén por ahí, haciendo el
trabajo. Vamos a encontrarlas.
Nos reconocerán, ya sin ser niñas, y nos tenderán los brazos.
Dirán, ¿Por qué tardaron tanto?
The Water Cure, 2018.

El término “distopía” puede tener diversos significados. En
literatura, por lo general, es usada para designar “[…] una aspirante
a sociedad perfecta que es, de hecho, un lugar o sociedad muy
mala, desfavorable o defectuosa”1 (Morris y Kross, 2007: 83). La
distopía literaria se distingue por poseer una narrativa involucrada
con fenómenos negativos sociales y políticos, y por tener relación
con el periodo histórico en el que fue creada. Así, esta se destaca
por ser altamente especulativa, particularmente con respecto a la
ciencia y la tecnología, por lo cual pertenece a la ciencia ficción. La
distopía, sobre todo las obras de inicios del siglo XX, exhibe fallas
tanto en la visión presentada en la literatura utópica como en la
propia realidad de quien escribe, por lo tanto, hace una dura crítica
a las mismas. Así, las novelas distópicas “muestran lo que podría
ocurrir si no se toman acciones y medidas […] contra el desborde
de lo monstruoso, pero también critican ese status quo, a través de la
1 Las traducciones del idioma original de las citas al español encontradas
en el presente texto fueron hechas por la autora.
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

denuncia de sus propios errores o proyecciones imaginarias sobre
ese futuro inmediato que los amenaza” (Honores, 2018: 210).
Mientras que las distopías clásicas,2 florecieron durante el
Renacimiento, no fue hasta las primeras décadas del siglo XX que
las distopías de mujeres parecen haber comenzado a asomar. Las
distopías feministas se diferencian de la tradición distópica clásica
porque centran sus narraciones en personajes femeninos destacando
así los horrores de sociedades tiránicas sufridos específicamente por
las mujeres. La distopía clásica, suele concentrarse en personajes
masculinos que padecen el rigor de regímenes tiránicos, por lo
general, estos se convierten en héroes de sus propias vidas al tomar
acciones para lograr cambios, o bien, derrocar el sistema en el que
viven. En la mayoría de los casos, durante el padecimiento y en la
eventual liberación, las mujeres juegan papeles pasivos en los que los
roles y la violencia de género se perpetúan. En cambio, las distopías
2 Las distopías creadas a finales el siglo XIX y en la primera década del
siglo XX dieron forma al género distópico que ganó notoriedad durante esos
años. Estas distopías marcan el inicio del género que durante esa época tuvo
la finalidad de mostrar, a modo de crítica, lugares contrarios a los placeres
exhibidos en la escritura utópica, un género ya consolidado. De allí la categoría
analítica que nombra a estas primeras distopías como antiutopías o utopías
invertidas (Moylan, 2000), y la fama que el género ganó como el contrario de
la utopía.  La Revolución rusa (1917-1923) influenció fuertemente la creación
distópica de esta etapa (Gilison, 1975; Sitites, 1989; Claeys, 2017), así como
lo harían más adelante los sucesos generados a partir de la Primera y Segunda
Guerra Mundial que en la literatura distópica se verán plasmados en temáticas
referentes a las dictaduras stalinista y nazi en algunas obras célebres del género
distópico de la primera mitad del siglo XX, tales como: We (1924), de Yevgeny
Zamyatin; Brave New World (1932), de Aldous Huxley; Swastika Night (1937),
de Katharine Burdekin; Anthem (1938), de Ayn Rand; y Nineteen EightyFour (1949), de George Orwell. Las cuatro narraciones tienen en común ser
antiutopías, no como representaciones de perspectivas conservadoras sino
como formas que dejan entrever la conciencia ante el dolor, control y traumas
que traen consigo las sociedades perfeccionistas.

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feministas suelen atender plenamente tanto las vidas y la constante
opresión a la que son sometidas las mujeres que se encuentran
en sociedades terribles, así como el papel activo de estas para la
liberación de su comunidad, no siempre conformada únicamente
por mujeres. Por lo general, en las distopías feministas se muestra
la atroz realidad compartida por los habitantes de tales lugares sin
importar el género, sin embargo, estas se dedican a la violencia que
viven los personajes femeninos. Tales formas de violencia de género
solían ignorarse o normalizarse en la forma tradicional del género.
Raffaella Baccolini (1992) hace la distinción entre distopie
femminili (distopías femeninas) y distopie femministe (distopías feministas)
englobadas en el término distopie delle donne (distopías de las mujeres)
como relatos que presentan escenarios que ofrecen espacios de
reflexión y crítica de la sociedad contemporánea. Las distopías
femeninas son novelas distópicas escritas por autoras, mientras que
las distopías feministas son novelas distópicas que tienen algún tipo
y grado de conexión con el feminismo activista y su lucha. Para que
estas últimas sean clasificadas como feministas es necesario que
posean manifestaciones de resistencia visibles a través de su estructura
narrativa, en específico en su desenlace, pues deben poseer un final
eutópico,3 es decir, que logren mantener un horizonte utópico o
favorable. A su vez, las distopías feministas deconstruyen la tradición
distópica clásica y construyen alternativas al poseer finales abiertos
que permiten mantener la esperanza de un futuro mejor.
3 El término “eutopía” implica que tal modelo de sociedad es posible, a
diferencia del término “utopía”, que evoca el ideal irrealizable de la “sociedad
perfecta”, esto sigue la distinción entre “las raíces griegas de ambas palabras:
eu-topos, “el buen lugar” en contraposición a ou-topos, “ningún lugar”. En una
provocadora ironía, se pronuncian igual” (Bhavnani y Foran, 2007: 319).
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

Asimismo, las narrativas de mujeres, como las distopías
feministas, que actualmente suelen agruparse con el membrete de
“feministas” están relacionadas con la autoidentificación explícita
de las mujeres como un grupo oprimido, que a su vez se articula en
los textos literarios en la exploración y expresión de preocupaciones
centradas en torno al problema de la identidad femenina (Felski,
1989). En este sentido, dentro de este tipo de manifestaciones
literarias feministas se observa la opresión4 como un elemento
central que puede encontrarse de manera gradada, aunque todas y
cada una de ellas aborda el tema, “factor que marca las conexiones
con la cultura androcéntrica contemporánea, dándoles [...] un punto
de apoyo en la realidad” (Cavalcanti, 2003: 15). De ahí, que no
todas las distopías de mujeres, es decir, las escritas por mujeres y
protagonizadas por mujeres, sean feministas.
Así como las primeras novelas distópicas clásicas guardan
relación con la literatura utópica,5 la distopía feminista mantiene
un profundo vínculo con la tradición utópica de mujeres, la cual se
caracteriza por ser ampliamente crítica, siempre en correspondencia
con el movimiento feminista. En el presente texto se afirma, a modo
de hipótesis que, la utopía feminista está indisolublemente ligada a
las distopías feministas que, en menor medida, surgieron a la par de
las utopías, y en mayor medida, aparecieron justo después del declive
4 Es decir, una posición de desventaja en una estructura social (Cortiel,
1999).
5 Las narrativas distópicas se deben definir, al menos al inicio del siglo XX,
por oposición a la utopía. Estas historias dan un giro a las visiones optimistas
de las historias utópicas para representar sociedades en las que el sueño de
una sociedad perfecta se convierte en una pesadilla, a menudo de formas que
proporcionan un comentario satírico sobre la sociedad del mundo real en la que
se produjo la narrativa (Booker, 2010).

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utópico feminista en la segunda mitad del siglo XX, como una nueva
forma crítica evolucionada a partir de la utopía. En la actualidad, las
distopías feministas continúan apareciendo con mayor fuerza que
hace algunas décadas e incluso con mayor ímpetu que el resto de las
formas distópicas.6
Transformación utópica feminista: hacia la distopía feminista
Quizá la primera utopía feminista sea The Book of the City of Ladies
(1405), de Christine de Pizan (Bammer, 1991), escrita incluso
antes de que existiese el término “utopía” que da nombre a una
sociedad perfecta. La historia no es representada en términos de un
estado, sus políticas e instituciones, sino como una recapitulación
de formas de pensar y fantasías. En la obra se mencionan y citan
a mujeres ilustres como María Magdalena, Semíramis, algunas
Amazonas, Circe, Zenobia, Minerva, Helena de Troya, entre otras
mujeres, quienes se encuentran en “La Ciudad de las Damas” para
mostrar la falsedad de los argumentos misóginos en contra de las
mujeres de la época. Así como esta, las utopías escritas en siglos
posteriores, desde XVIII hasta inicios del siglo XX, se desarrollan
en mundos exóticos y fantásticos con temáticas centradas en los
sistemas de gobierno ideales, con influencia de las ideas de libertad
e igualdad revolucionarias francesas y el proceso de industrialización
y urbanización en Europa y Norteamérica que trajo consigo grandes
cambios en las estructuras sociales y económicas. A finales del
siglo XIX y principios del XX, a diferencia de siglos anteriores,
se favoreció la escritura de estas como nunca; los movimientos
de mujeres como sujetos conscientes de su participación histórica
6 Distopía (clásica), antiutopía, distopía crítica, distopía de mujeres, etc.
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

estimuló también su invención (Farley, 1984; Bammer, 1991). Estos
relatos se caracterizaron por la búsqueda de diferenciación de las
utopías escritas por hombres, no a través de un cambio radical en
la diégesis (aunque sí en sus protagonistas) sino en la significación
de los elementos y los objetivos subyacentes de la narración: los
hombres, en sus utopías, estarían rodeados de mujeres; en las utopías
de las mujeres, sin embargo, difícilmente habría hombres (Morgner,
1980). La utopía feminista muestra un mundo en marcado contraste
con la sociedad patriarcal, pues proyecta una sociedad sin opresión
de género, una realidad alternativa donde hombres y mujeres no
están atrapados en roles tradicionales de género y de desigualdad;
incluso, a veces, los hombres están completamente ausentes.
Ya durante la segunda mitad del siglo XX, los movimientos
sociales y políticos influenciaron directamente al feminismo de la
época que emprendió una búsqueda por la transformación de la
cultura patriarcal, la cual no sólo comprendía estructuras políticas,
económicas e ideológicas sino también las correspondientes a
la identidad, el cuerpo y el lenguaje. Los ideales del feminismo
de la época, en conjunto, eran tan radicalmente utópicos como
revolucionarios. Así pues, se considera que las ficciones que
surgieron de los movimientos de mujeres de estos años reflejan, a su
vez, las dimensiones utópicas del feminismo (Bammer, 1991).
Los cambios de la forma literaria utópica feminista hacia la
distopía feminista comenzaron a gestarse en la década de los sesenta
cuando se publicó un gran número de distopías escritas por mujeres7
7 Algunas de ellas son Ice (1967), de Anna Kava; “Baby You Were Great”
(1967), de Kate Wilhelm; Heroes and Villains (1969), de Angela Carter; For
the Sake of Grace (1969), de Suzette Elgin; The Day of the Women (1969), de
Pamela Kettles; They (1969), de Mayra Mannes; The Ship Who Sang (1969),

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

que coinciden con la ideología de la segunda ola del feminismo8
referente a la apelación a los derechos sexuales de la mujer y su
papel en la familia y el trabajo. Tales obras presentan de diferentes
maneras, futuros terribles para las mujeres y “revelan, en diversos
grados, una conciencia tal vez mejor definida como protofeminista9
de Anne McCaffrey; y The Snows Are Melted, the Snows Are Gone (1969), de
Alice Sheldon, por mencionar sólo algunas.
8 La segunda ola de feminismo, a fines de la década de 1960, justifica
el análisis de la literatura femenina como una categoría separada, no por
diferencias automáticas e inequívocas entre los escritos de mujeres y hombres,
sino por el reciente fenómeno cultural de la propia expresión explícita de las
mujeres, la autoidentificación como grupo oprimido, que a su vez se articula
en textos literarios en la exploración de preocupaciones específicas de género
centradas en torno al problema de la identidad femenina (Felski, 1987: 1).
9 “Protofeminismo” define a toda acción, ideología, actividad (política) y
tradición filosófica que siga los conceptos e ideales feministas tradicionales
antes de que estos existiesen como tal (FeminismeCAT, 2019). En este sentido,
es necesario señalar que existen narraciones distópicas que parecen poseer
tintes feministas desde el siglo XIX. La primera de ellas, es The Republic of
the Future (1887), de Anna Bowman Dodd. En esta se relata la vida en el
año 2050, donde todos los ciudadanos viven en casas similares, los hombres
y las mujeres visten de la misma manera y ocupan los mismos cargos. Esta
obra tiene un valor especial debido a que es la primera distopía en cuya trama
se distingue un interés por visualizar un mundo en el que las mujeres no
fuesen seres inferiores sino iguales a los hombres y, por lo tanto, ocupasen
los mismos puestos y tuviesen los mismos deberes, obligaciones y privilegios.
En este mundo alternativo, cocinar ya no es necesario, pues ahora el alimento
tiene forma de comprimidos nutricionales. Los bebés son criados en centros
dedicados a ellos y las relaciones amorosas son cosa del pasado. La búsqueda
de igualdad y uniformidad ha llevado a la prohibición de la acumulación de
riqueza, nadie debe poseer un mayor grado de desarrollo académico o artístico
que el resto de los ciudadanos, sólo es permitido llegar hasta cierto estándar
y si se rebasa, el individuo en cuestión es exiliado. A pesar de las condiciones
que afectan el desarrollo intelectual y el esparcimiento de los individuos que
habitan dicha sociedad, se observa cierta orientación feminista: se ha logrado
alcanzar cierto grado de “igualdad” entre géneros al conceder a las mujeres la
participación en actividades públicas y políticas (el voto de la mujer ha hecho
que las guerras sean ilegales); además, a estas se les ha liberado de tareas
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

cuando se la ve en relación con las distopías críticas de las mujeres
de los años setenta, ochenta y noventa” (Cavalcanti, 2003: 29). Los
movimientos feministas de la época, concernientes con la diversidad
de mujeres, tenían un interés especial por la construcción de una
subjetividad en relación con la teoría feminista; era necesario rechazar
el esencialismo monolítico de mujer y hablar de un conjunto de
“experiencias múltiples, complejas y potencialmente contradictorias,
definido por variables que se superponen tales como clase, la raza,
la edad, el estilo de vida, la preferencia sexual y otras” (Braidotti,
2000: 30). De tal modo, la utopía (de algunas) no era suficiente para
representar a la diversidad de mujeres siempre existente, aunque no
siempre atendida. La uniformidad de la utopía feminista, más que
esperanzadora, podría parecer ingenua y excluyente. Era necesario
pues representar, de modo más diverso, a mujeres en circunstancias
especiales de acuerdo con su raza, lugar de procedencia, estatus
económico, grado y modo de sujeción, tarea de la que la distopía
feminista comenzaba a ocuparse.
Durante los años setenta se distingue una amplia riqueza y
coexistencia en la creación de ambos géneros feministas, los temas
centrales en ambos parecen coincidir en su preocupación por el
uso del lenguaje en sociedades patriarcales “Dos son los objetivos
de las escritoras: quebrantar el lenguaje patriarcal (y nuestra visión
de género de la sociedad) y utilizar el lenguaje para desarrollar
sus propios discursos” (Federici, 2014: 324). Las distopías que se
publicaron a la par de las utopías feministas de la época subsistieron
siempre calificadas como femeninas (v.g. cocinar). Esta puede considerarse
una distopía protofeminista, pues las mujeres se ven liberadas (parcialmente)
de los roles de género y hay un cambio en los roles de género que hasta el
momento habían tenido que cumplir.

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en el mismo tiempo, compartiendo temáticas. De ahí que sea aún
más notoria la estrecha relación entre estas dos grandes formas
literarias, aunque originalmente antitéticas también emparentadas10
e inseparables como formadoras de un pensamiento que engloba
tanto los deseos esperanzadores de un mundo en que los sufrimientos
tengan fin, como de las probables consecuencias negativas que los
comportamientos monstruosos podrían llegar a ocasionar, pero de
las cuales se podría escapar, con la acción de individuos críticos y
activos.
Una muestra de una de las distopías de esta década es
Walk to the End of the World (1974) de Suzy McKee Charnas, una
novela perteneciente a la serie The Holdfast Chronicles. Después de
un cataclismo que provoca grandes cambios medio ambientales,
sociales y políticos, y por el cual se culpa a las mujeres, los hombres
toman el control de Holdfast. Ahora, ellos adoran la masculinidad,
se ven entre ellos como hermanos y el verdadero amor es el varonil
(el homosexual), el que podría sentirse por una fem es falso porque
es causado por los hechizos de esta. Las mujeres son perseguidas
y quemadas por ser consideradas brujas, o bien, bestias esclavas
sin alma y sin valor alguno, debido a que la principal tarea de estas
10 Esta es una manifestación de lo que Raffaella Baccolini (2004) llama
genre blurring, “una textualidad híbrida” (Moylan, 2000) que tiene lugar
cuando una distopía negocia los terrenos sociales con la utopía y la antiutopía,
lo que conlleva que esta sea menos estable y más contenciosa que otras formas
literarias hermanas. Todos los textos distópicos ofrecen una presentación
pesimista acerca de las posibilidades sociales, aunque algunas poseen ciertas
tendencias que mantienen un horizonte de esperanza, mientras que otras parecen
mantenerse como contrarias a la utopía pues guardan en sí una disposición
antiutópica que anula la negociación o posibilidad transformadora; otras tantas
negocian posiciones ambiguas respecto a la posición antinómica con la utopía
(Moylan, 2000).
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

es parir, no necesitan hablar, así que sus lenguas son cortadas. A
pesar de que en este mundo el género masculino tendría el control
absoluto y podría tratar a las mujeres como desease, esta también
podría ser considerada como una distopía para los hombres, puesto
que la homosexualidad sería prácticamente obligatoria, pues la
heterosexualidad es juzgada como una perversión. Alldera, una
sirvienta rebelde, huye con la esperanza de unirse a las mujeres
libres que, se dice, han logrado escapar del lugar. En Motherlines
(1978), la siguiente entrega de esta serie, Alldera se ha unido a las
Riding Women, mujeres nómadas que se reproducen sin hombres,
como en la utopía The Wanderground (1978), de Sally Miller Gearhart.
La protagonista de la serie reaparecerá en The Furies (1994) y The
Conqueror’s Child (1999), en ellas las mujeres tomado el control de
Holdfast y convierten a los hombres en sus esclavos. Algunas mujeres,
de la manera más cuidadosa posible, buscan cierta distensión con
respecto al otro género creando una nueva nación; otras emigran
lejos de ese lugar. De tal modo, la serie es críticamente rica debido
al énfasis y complejidad con la que explora las relaciones de género.
Esta colección tiene un avance marcado y gradual en cada entrega
de la serie: de distopía, en las primeras dos entregas, a utopía en la
tercera y, finalmente, eutopía (o distopía feminista) en la cuarta. Las
tres “topías” con una fuerte carga feminista.
Después de la década de los setenta se pueden observar de
manera más clara los motivos por los cuales tiene lugar el declive en
la producción utópica feminista, hecho que daría pie al florecimiento
de una forma literaria hermana, la distopía feminista. Los elementos
narrativos enraizados en la trama de la utopía feminista que exhiben
la agonía de la utopía feminista son las siguientes: la homogeneidad,
en vez de la diversidad, de mujeres plasmada en los mundos utópicos;
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la ausencia de la acción humana para alcanzar el equilibro (utópico);
así como la inalterabilidad de la supuesta sociedad perfecta que es
representada en espacios que no guardan relación directa con la
realidad histórica. De tal modo, con el inicio de la década de los
ochenta, no se atestigua el final de la literatura utópica feminista,
sino la evolución de esta hacia otra forma narrativa adaptada a
las condiciones históricas y sociales de la época, más escéptica y
cautelosa, que demuestra que la utopía no ha desaparecido: ha sido
reconceptualizada.
El esplendor de la distopía feminista
Las distopías feministas, como género literario, florecerían en una
época caracterizada por el activismo político y social de la tercera ola
del feminismo, aún más plural que como fue en décadas pasadas,11
así como por la aparición de las corrientes de pensamiento propias
de las últimas décadas del siglo XX, caracterizadas por los debates
en torno a la universalidad de textos clásicos, el cuestionamiento a
verdades absolutas y el protagonismo del lenguaje como creador de
las realidades propias del posmodernismo. La época se caracteriza
por también por:
las transformaciones profundas del sistema de producción
económica [que] están alterando también las estructuras sociales y
simbólicas tradicionales. […] Este cambio conlleva la decadencia
de los sistemas simbólicos tradicionales basados en el Estado, la
familia y la autoridad masculina (Braidotti, 2000: 27).
11 Ahora se observa una pluralidad de pensamientos críticos tales como el
poscolonialismo y el decolonialismo feminista, la teoría queer, el feminismo
indígena, el feminismo chicano, el black feminism, el feminismo lésbico, el
transfeminismo, entre otros.
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Desde los años ochenta se confirma que ahora las mujeres
encabezan el género distópico, el cual se desprende de la distopía
clásica para poner bajo la mira propensiones extratextuales a una
variedad más amplia de comunidades oprimidas antes ignoradas,12
en especial, el grupo heterogéneo de mujeres y la violencia y
desigualdad que las ha aquejado por siglos. Asimismo, la distopía
feminista toca temas de relevancia como las relaciones de género
y la equidad antes desatendidas y recoge componentes utópicos
en su narrativa, sobre todo el de la esperanza (no la perfección)
como horizonte lejano, aunque siempre accesible. Las posibilidades
que la distopía feminista provee gracias a un horizonte eutópico se
relacionan con las probabilidades históricas que anticipan y contra
las que advierten, pues surgen de ellas como un potencial de cambio.
Las distopías feministas no sólo tienen efectos estéticos sino también
políticos. La distopía feminista sobresale de entre la distopía clásica
gracias a que expresa diferentes intereses ahora centrados en la
mujer que repercuten directamente en los personajes, las tramas y
las estructuras narrativas. La distopía feminista visibiliza la opresión
que sufren las mujeres desde sus propias perspectivas, como seres
doblemente oprimidos.13
12 Excepto en las pocas creaciones utópicas y distópicas feministas ya antes
creadas, sobre todo las de la década precedente.
13 Por un lado, la opresión general que sufren los habitantes de dichas
sociedades; por otro lado, la opresión sufrida con razón de su género, las mujeres
poseedoras de un valor más bajo que el resto de los habitantes (masculinos);
“Las mujeres pueden sufrir dos veces: primero, por el poder político / autoritario,
en segundo lugar, por una opresión masculina / sexista” (Di Minico, 2017:
71).   Las mujeres solían aparecer como personajes complementarios cuya
tarea era contribuir a dar sentido al desarrollo de la historia como personajes
desdichados que debían ser rescatados por el protagonista harto de la situación
social, pero cuya doble opresión no parecía digna de atención o protagonismo.

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En las distopías de estos años, las primeras propiamente
feministas, se observa la presencia de un fuerte enfoque en los
diversos usos del lenguaje y las restricciones que prohíben su libre
práctica, de allí que en sus tramas las mujeres hagan modificaciones
al lenguaje restringido para adaptarlo a nuevos usos, siempre de
modos que subvierten el lenguaje oficial. De este modo, se logran
variaciones en el lenguaje único oficial o se logra crear un nuevo
lenguaje (femenino).
Según Raffaella Baccolini (2004), el potencial crítico y de
oposición de la ciencia ficción recuperó fuerzas y se renovó con
la producción de varias escritoras como Octavia E. Butler, Piercy,
Le Guin y Kim Stanley Robinson, quienes recurrieron a estrategias
distópicas para luchar contra el silenciamiento de la época. Las
obras de esta década serían un parteaguas que abriría el camino a
la creación distópica feminista de los años subsiguientes hasta el
Sin embargo, como se ha visto en The Machine Stops, Un mundo feliz o
1984, en las sociedades tiránicas clásicas parece no haber diferencia entre la
violencia que sufren las personas, sin importar el género al que pertenezcan.
Sin embargo, si se observa a detalle, en algunas de esas historias, tal vez en
la mayoría, las mujeres sí están presentes, pero “[…]como los personajes,
imágenes, mitos o símbolos en la escritura” (Eagleton, 1986: 45), aunque no
se visibiliza los sometimientos que se enfatizan en las distopías feministas. La
mujer en estas distopías está cargada de significado simbólico pero privada
del material, pues no juega ningún papel activo ni productivo. En A Room of
One’s Own (1929), Virginia Woolf habló acerca de la posición contradictoria
de las mujeres en la historia: “Imaginativamente, ella es de suma importancia;
prácticamente ella está casi ausente de la historia” (Woolf, 1963: 45). Ella
está por doquier en la poesía, domina la vida de reyes y conquistadores en la
ficción y algunos de los más profundos pensamientos provienen de sus labios;
sin embargo, ella está ausente en la historia, difícilmente lee y es esclava de
cualquiera que le haya puesto un anillo en el dedo (Woolf, 1963). En este
sentido, para Ozick la mujer aparece en la escritura de los hombres como la
Musa “[…] la inspiración idealizada para el escritor masculino” (Ozirick, en
Eagleton 1986: 45), no como la heroína.
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presente, las pioneras continuarían teniendo gran influencia también
durante el siglo XXI. Es común encontrar algunos puntos en común
entre lugares, personajes, y situaciones semejantes que remiten a
esas primeras distopías feministas14.
Las dos últimas décadas del siglo XX y las dos primeras del siglo
XXI han estado fuertemente influenciadas por las visiones distópicas
feministas de Margaret Atwood,15 cuya obra, The Handmaid’s Tale
(1985), presenta un mundo terriblemente violento para las mujeres,
por lo que su valor crítico ha sido insuperado hasta el momento, ya
que es considerada una potente crítica feminista a las definiciones
patriarcales de feminidad (Baccolini, 2018). La novela ha recobrado
popularidad en años recientes16 por su cercanía con crisis de diversa
índole y por el gran número de autoras, sobre todo del siglo XXI, se
han visto impactadas por esta, lo que les ha permitido crear mundos
terribles con cierto diálogo intertextual con ellas.
14 Un ejemplo de ello es Vox (2018) en la que se encuentran diversas
similitudes con The Handmaid’s Tale (1985). El más evidente sea quizá la
presencia de un personaje que marcó a ambas protagonistas. En un inicio, en
ambas historias las protagonistas son mujeres retraídas que acatan las reglas,
con frecuencia ellas traen al presente los recuerdos de sus viejas amigas,
quienes les advirtieron de una forma u otra que el futuro para las mujeres lejos
de ser esperanzador traería un sometimiento aún más profundo. Esas amigas
suspicaces y rebeldes, representan los deseos reprimidos de las protagonistas,
pues recurrentemente estas últimas se arrepienten de haber actuado como sus
amigas o, al menos, haber escuchado las advertencias.
15 La autora ha sido calificada como una de las escritoras distópicas
contemporáneas más influyente, consciente y realista, quien ha producido
visiones futuras alarmantes durante treinta años (Claeys, 2017).
16 De esta novela se ha hecho una adaptación original para la plataforma
de streaming estadounidense Hulu en 2016. Ha sido galardonada como los
Primetime Emmy, en categorías entre las que destacan mejor serie dramática,
mejor guion y mejor actriz, y dos Globos de Oro como mejor serie dramática.
Tanto la serie como la novela, han tenido gran aceptación en años recientes.

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Así pues, en The Handmaid’s Tale (1985) se relata la historia
de una dictadura fundamentalista cristiana situada en lo que solía
ser Estados Unidos (Parrinder, 2015; Claeys, 2017). En la historia
se focalizan los roles de las mujeres en la nueva jerarquía social
en la cual todas ellas poseen un valor estratificado menor que el
de los hombres. Después de una época de guerras que provocó
una gran destrucción medio ambiental y la extinción de especies
animales y un decremento en la tasa de natalidad, las Criadas son un
“recurso nacional” que cumple la labor de dar a luz a los hijos de
los comandantes y sus esposas. Esto se lleva a cabo en un grotesco
ritual, “La violación mensual” (Cavalcanti, 2000), que requiere la
presencia de la esposa, el comandante y la Criada, dicha actividad
“Sintetiza la humillación, cosificación y propiedad institucionalizadas
de las mujeres en Gilead” (Cavalcanti, 2000: 166). Las mujeres que
se niegan a cumplir con sus deberes o que intentan escapar, son
arrestadas y enviadas a colonias en las que prácticamente no se les
alimenta y deben manejar desechos tóxicos, allí son consideradas
no mujeres, unwomen. Sin embargo, la heroína de la historia logra
escapar de la terrible realidad de Gilead. Y, en The Testaments (2019),
la siguiente obra de Atwood ambientada en Gilead, un pequeño
grupo de mujeres y hombres rebeldes, logra destruir el sistema que
los tiene presos de su propia realidad.
Otra autora de la época, sobresaliente dentro del género
distópico feminista, es Suzette Haden Elgin con su trilogía
conformada por Native Tongue (1984), The Judas Rose (1987) y
Earthsong (1994), en la cual se relata la historia de un estado en el que
constitucionalmente se declara a las mujeres como seres inferiores,
estas son privadas de ciudadanía autónoma y pierden el derecho
al voto. Esta es la realidad de Estados Unidos en el año 2205, la
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estratificación según el sexo de las personas ha existido ya por más
de doscientos años. La resistencia de las mujeres, primero por parte
de las lingüistas, y después del resto las mujeres, se hizo notoria en
la creación de una nueva lengua llamada Láadan, la lengua de las
mujeres. Centradas en la creación del lenguaje de las mujeres, las
novelas de Elgin destacan “el papel de la agencia humana (en este
caso, femenina) motivada políticamente en el cambio lingüístico”
(Cavalcanti, 2000: 161). Según la propia Elgin (1999), esta lengua17 se
17 El 1985 se publicó una gramática y un diccionario para presentar esta
lengua o conlang (lengua artificial modelo) al lector y que este hiciese uso
de ella si así lo deseara. La lengua fue creada con los suficientes elementos
gramaticales y un vocabulario extenso con la intención de hacer posible su
uso para la comunicación extratextual, tal y como funcionaría una lengua
natural. Por medio del Láadan, la autora alienta a sus lectoras (sobre todo
a las hablantes del inglés y lenguas provenientes de la misma familia que
es donde ella ha encontrado inconformidades) a hacer modificaciones y
cambios lingüísticos para así lograr poseer vocabulario que permita hablar
de situaciones importantes para ellas y expresar información emocional
de manera conveniente. Otro de los propósitos al crear el Láadan fue el de
probar una serie de teorías (algunas inspiradas en el Teorema matemático
de Gödel): no existe posibilidad de introducir cambios en una lengua sin
destruir esta, así como no hay lenguas que puedas introducir en una cultura
sin destruir esta. El cambio en el lenguaje traerá consigo un cambio social, en
vez de lo contrario. La existencia de un lenguaje de mujeres podría causar el
acogimiento de este o la motivación necesaria para reemplazar el existente con
uno mejor (Elgin, 1999). Diez años después la autora “comprobaría” que esto
no sucedería, por ello creyó mejor esperar otros diez años como fecha límite de
su experimento. Después de 35 años de haber creado este lenguaje de mujeres,
Elgin no logró comprobar de manera positiva sus teorías, pues no parece haber
habido ningún tipo de repercusión en los usos de ningún lenguaje a partir del
Láadan. A pesar de ello, las teorías e ideales que movieron a Elgin para crear
un lenguaje prototipo podrían tener continuidad y alcanzar la comprobación
con el fenómeno actual del lenguaje inclusivo o incluyente. Así como en los
movimientos de liberación de las mujeres en las décadas de 1960 y 1970, en
la segunda década del siglo XXI y durante el reciente comienzo de la tercera,
el descontento lingüístico parece continuar “Las mujeres están angustiadas
porque los lenguajes humanos existentes son inadecuados para expresar sus
percepciones” (Elgin, 1999), no sólo en la ficción.  Algunas modificaciones

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concentra en conceptos importantes para las mujeres e información
emocional, para que estas pudiesen expresar sus percepciones18 de
mejor manera. De tal modo, el compromiso de las mujeres, dentro
de dichas novelas, por la construcción lingüística “constituye una
poderosa metáfora de la agencia, el esfuerzo y la organización
humanos esenciales para las políticas lingüísticas feministas ubicadas
en el mundo “real”” (Cavalcanti, 2000: 161).
La novedosa ciencia ficción distópica feminista de este periodo
da al género un papel cada vez más central. Esta, en ocasiones, toma
forma de reclamos de derecho, y cuestionamientos sobre las identidades
de feminidad, masculinidad y declaraciones de opresión (Claeys,
2017). Las narraciones permiten reconocer una estrategia subversiva
y opositora contra la ideología hegemónica al mostrar mujeres en
que se han hecho, de manera no oficial, a las lenguas inglesa y española con
respecto al uso de términos, marcadores y pronombres, principalmente, que
son considerados como sexistas pues devalúan a los miembros de un cierto
género y promueve la “superioridad masculina”, pues el hombre se convierte
en el estándar (Spender, 1980). Así, el sexismo en el lenguaje se considera
una forma de sexismo indirecto (Mills, 2008). Estas modificaciones muestran
la inconformidad, y la necesidad de ciertos grupos de mujeres por hacer
cambios en un lenguaje que no sólo las oprime, sino que no las representa en
su totalidad.  En enero de 2020 la RAE rechazó cualquier tipo de modificación
a la estructura gramatical del español y puntualizó que algunas expresiones
nominales indefinidas como “cualquier ciudadano” o “abogado” son inclusivas
(RAE, 2020). Otros organismos como la Organización de las Naciones Unidas
han invitado a no hacer modificaciones, pero sí a ser más específico al hablar
y escribir para incluir por igual a mujeres y hombres (NU, 2019). La renuencia
por parte de ciertos organismos para hacer oficiales ciertos usos de la lengua
española, demuestran que, si estos fuesen permitidos, habría un cambio social
relacionado, por ejemplo, con el descontento de la gran mayoría que no aprueba
estos usos. Este cambio, favorable o no, tendría repercusiones sociales que
hasta el momento se han pospuesto.
18 Por ejemplo, radíindin es un lapso de tiempo que supuestamente es
vacacional o pertenece a estas, pero en realidad no lo es. Refiere un tiempo
con una carga pesada de trabajo añadido, una ocasión temida.
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ambientes nuevos, los problemas que pesan sobre sus cabezas y las
limitaciones que intentan superar gracias a su propia actividad. Como
novelas especulativas, estas se apropian de las convenciones de género
no sólo como una posibilidad potencial sino como una práctica
consciente, que extrapola, a modo de análisis crítico, las relaciones de
poder en la sociedad contemporánea (Barr, 1987).
Las pesadillas contemporáneas
Durante la década de los noventa e inicios de los años 2000 la
creación de distopías feministas persistió, aunque el número fue
considerablemente menor que el que se observó en la década de
los ochenta. No obstante, para la segunda década del siglo XXI se
distingue un aumento considerable en la distopía feminista, el cual
puede ser visto como un resurgimiento de las novelas distópicas con
connotaciones feministas o bien, como la total predominancia de
obras feministas dedicadas a las relaciones de género y el papel de
las mujeres en mundos futuros. La distopía feminista es una forma
de escritura opositora y resistente, como puede atestiguarse en sus
características formales y estructurales que mantiene un horizonte
utópico. La época actual, a diferencia de otras décadas, se caracteriza
por el gran desarrollo y uso de las tecnologías de la información y la
comunicación, así como las redes sociales alrededor del mundo que
han permitido que movimientos como el feminista se desarrollen
de maneras diversas y tengan mayor alcance del que tuvieron antes,
incluso prácticas perniciosas realizadas en redes sociales se han
logrado tipificar y sancionar19. El uso de estas ha impactado a tal
19 En el año 2017 en algunas redes sociales se viralizó el hashtag #MeToo,
que utilizaron miles de mujeres de todo el mundo para denunciar el acoso
sexual sufrido, “El impacto global de este fenómeno, ha llevado a diversas

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grado que incluso se ha llegado a decir que el feminismo se encuentra
ya atravesando una cuarta ola, caracterizada por el interés en tratar
de incluir y dejar de excluir a la diversidad de sujetos que componen
la sociedad, pues se reflexiona sobre la heteronormatividad sexual
impuesta, es decir, “para llegar a una sociedad justa, el feminismo
ha de ser transnacional, antipatriarcal, anticapitalista” (Brunet Icart,
2020: 404).
Ya sea como proyección del presente o del posible futuro
ante el aparente alejamiento del horizonte de equidad, o como
advertencia ante la incompetencia política y gubernamental para
corregir y castigar la violencia de género, las novelas distópicas
aparecen en un ambiente de tensión, “Ante hechos políticos
como la violación de los derechos reproductivos y las decisiones
de las mujeres, la distopía resurge como una crítica del presente”
(Baccolini, 2018: 4). Uno de los temas que atraviesa tanto las
primeras distopías feministas de inicios del siglo XX como las
escritas en la segunda década del siglo XXI es la importancia en las
intelectuales y colectivos feministas a preguntarse por el eventual nacimiento
de una cuarta ola del feminismo” (Muñoz, 2019: 178). Esta tendencia digital
sacó a relucir un problema que afecta a miles, quizá millones, de mujeres y
evidencia el poder de las redes sociales. Por otra parte, en México se ha logrado
sancionar la violencia que se realiza por medio de las redes sociales gracias
a la Ley Olimpia implica un conjunto de reformas impulsadas en 2019 por
el Frente Nacional para la Sororidad para sancionar la violencia digital, esta
se produce “[…] cuando una persona provoca o realiza daños físicos a otras
personas, utilizando las Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TIC) o cualquier espacio digital en las que se vulnera principalmente a la
víctima en su dignidad, su propia imagen, honor y, sobre todo, su vida privada”
(Ruiz Canizales, 2020: 21). El Frente comenzó esta lucha cuando la poblana
Olimpia Coral Melo se vio gravemente afectada tras la difusión de un video
sexual difundido por su expareja. Actualmente 19 estados de la República
Mexicana sancionan a quien difunda por cualquier medio impreso o electrónico
contenido sexual íntimo de una persona sin su consentimiento.
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relaciones de género: la violencia contra las mujeres como el abuso
sexual y el acoso, así como y el papel procreador de estas, y las
prohibiciones para el control reproductivo.20 Innegable es que las
obras pioneras distópicas feministas de hace casi cuatro décadas
respaldan la creación narrativa actual que ha continuado con la
tradición. Sesgos de aquellas primeras obras como la de Ursula
K. Le Guin, Octavia Butler, Angela Carter, Margaret Atwood se
encuentran en las narraciones contemporáneas. La proliferación
reciente de obras de feminismo distópico se construye a partir de
ese corpus literario pionero para proyectar, a través de su ciencia
ficción, las preocupaciones actuales sobre el presente y el futuro
próximo, al tiempo que se reflexiona sobre el pasado (Alter, 2018),
por lo que la distopía feminista parecer ser, hoy en día, el género
predilecto para expresar una crítica de la sociedad actual y sus roles
de género, así como una forma de lucha y resistencia (Baccolini,
2018).
20 Resulta irónico que la penalización del aborto sea visto como la realización
de una distopía para mujeres en países “primermundistas”, mientras que en
América Latina en países como El Salvador, Honduras, Nicaragua y Haití
los códigos penales prohíben, sin excepciones, la interrupción voluntaria del
embarazo. En otros países como Paraguay, Venezuela, República Dominicana,
Costa Rica y Belice el aborto está despenalizado siempre y cuando la vida
de la madre corra peligro. En México, sólo en 7 de 31 entidades (Ciudad de
México, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz, Baja California, Colima y Sonora) las
mujeres pueden abortar hasta las 12 y 13 semanas de gestación de manera legal
por libre decisión. En el resto del país existen condiciones como violación,
malformación congénita grave y salud de la madre que permiten realizar el
aborto sin penalizaciones. Sin embargo, en México aún existen cientos de
casos de mujeres sentenciadas por delitos relacionados con la interrupción
(involuntario o no) del embarazo. Tal y como sucedió con la queretana Dafne
de 26 años quien en 2015 sufrió un aborto involuntario, se le negó la atención
médica y fue sentenciada a 16 años de prisión. Durante una audiencia el fiscal
Gustavo Dolores Acosta, acusó a Dafne de matar a su hija y la comparó con una
“perra”. ¿Acaso las mujeres viven en una distopía (real) en América Latina?

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Si bien la escritura distópica desde sus inicios se ha
caracterizado por pertenecer a la tradición literaria angloparlante,
en especial propia de Inglaterra y los Estados Unidos, fuera de
ella hay aportes valiosos para el género en idioma español creados
en México, Argentina y España.21 Estos han sido superados en
número por los países antes mencionados, aunque su narrativa y
su trama poseen una buena calidad que las hace, sin duda, formar
parte del género literario distópico de mujeres. Algunos de ellas son
El mañana (2010) de Luisa Valenzuela; 2084. Después de la revolución
(2014), de Elia Barceló Kentukis (2019), de Samantha Shweblin. Por
otro lado, en Estados Unidos e Inglaterra aparecen obras relevantes
para el género como The Power (2016), de Naomi Alderman; Future
Home of the Living God (2017), de Louise Erdrich; An Excess Male
(2017), de Maggie Shen King; Hazards of Time Travel (2018), de Joyce
Carol Oates; Vox (2018), de Christina Dalcher; Red Clocks (2018), de
Leni Zumas; The Water Cure (2018), de Sophie Mackintosh; Before
She Sleeps (2018), de Bina Shah; y The Testaments (2019), de Margaret
Atwood, por mencionar algunas.
Conclusiones
Si bien la literatura distópica ha tomado diversas formas a través de
los siglos desde su surgimiento,22 la narración antitotalitaria del siglo
21 Algunas distopías feministas y distopías femeninas (Baccolini, 1992)
publicadas en tales países de décadas anteriores son Opus Dos (1966), de
Angélica Gorodischer, pionera en su tipo; Consecuencias naturales (1994), de
Elia Barceló; Un Dios para Cordelia (1995), de Malú Huacuja del Toro; La
muerte como efecto secundario (1997), de Ana María Shua.
22 La primera distopía registrada, Mundus Alter et Idem (Otro mundo, y la
misma cosa) (1605), de Joseph Hall, es una sátira acerca de los modales de
la época. De hecho, la mayor muestra de avance tecnológico mostrada en la
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XXI tiene su mayor expresión en los relatos distópicos de mujeres
o distopías feministas que muestran, tanto en su trama como en su
estructura narrativa, un interés especial en mostrar las formas de
vida de las mujeres en sociedades totalitarias, aunque con futuros
esperanzadores. No obstante, las utopías y distopías de mujeres
constituyen una tradición literaria continua, presente en occidente
hasta nuestros días.
Durante varios siglos el género distópico estuvo dominado
por escritores masculinos que plasmaron los sufrimientos de los
habitantes de poblaciones subyugadas por regímenes totalitarios,
con hambrunas, malas condiciones medio ambientales y las
disyuntivas de los seres humanos al enfrentarse a máquinas que
podían superarlos en cada aspecto de la vida. Sin embargo, ninguna
de ellas se interesó por los diversos papeles de las mujeres presentes
en esas mismas sociedades. De tal modo, en el presente texto se
afirma que las desigualdades con motivo del género no pudieron
haber sido representada de mejor manera más que en una forma
novelística procedente de la utopía feminista que, aunque como
género no logro cambiar el enfoque existente durante siglos de
escritura dominante, alcanzó a instigar el cambio en el género desde
dentro. Las distopías de mujeres y las distopías feministas cobrarían
fuerza poco a poco hasta florecer en los últimos años siglo XX, con
una fuerte influencia proveniente de los movimientos feministas de
la época.
Las novelas distópicas feministas actuales abordan la
intersección entre género y estado en futuros demasiado plausibles
narración es la embarcación Fantasía que recorre los mares y visita diversas
tierras habitadas por glotones, gruñones, tontos y ladrones.

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y reconocibles, presentando así alternativas a la realidad patriarcal
con las que la lectora podría identificarse,23 por ello representan un
campo fértil para explorar y cuestionar la injusticia, la desigualdad
y el patriarcado (Baccolini, 2018). A su vez, las distopías feministas
continúan resistiendo a la reproducción de las historias que las
sociedades patriarcales cuentan sobre las mujeres y, en cambio,
imaginan historias que las desplazan por completo (Cortiel, 1999).

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23 Quizá estas obras literarias están generando una nueva contribución al
discurso de las mujeres fuera de los textos. Es decir, si las obras literarias se
enriquecen de su entorno próximo, podrían estar, a su vez, enriqueciendo el
mismo espacio social en el que fueron creadas. Como ejemplo de ello se tienen
las protestas de activistas a favor de la legalización del aborto y en contra de las
políticas que lo restringen y penalizan que se realizaron en 2018, en Costa Rica,
Argentina, Estados Unidos e Irlanda. Manifestaciones en las cuales las mujeres
decidieron portar como estandarte el vestuario de la serie The Handmaid’s
Tale. Con respecto a este fenómeno, es posible argumentar que el novelista
absorbe influencias de su cultura y contexto próximo, las cuales interactúan
de una manera impredecible y generativa “[…] por lo que la teoría pura que
se absorbe sufre un proceso de contaminación y manipulación por parte de la
novela. […] esta teoría alterada es luego difundida por la novela, es decir, entra
en la cultura popular y se convierte en parte de la conciencia pública, absorbida
por los teóricos en observaciones a partir de las cuales formulan y desarrollan
sus teorías (Tolan, 2007: 3).
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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Sobre el estilo y la elocuencia en el Dialogus
de oratoribus
About style and elocuence in Dialogus de oratoribus
Raúl Martín Calatayud
IES Alcalans
Valencia, España
r.martincalatayud@edu.gva.es

Fecha de entrega: 14-05/-2022 / Fecha de aceptación: 12-09-2022

Resumen: Planteamos un comentario pormenorizado de los diversos
elementos estilísticos que hacen su aparición a tenor de los motivos
tratados y los argumentos esgrimidos a lo largo del Dialogus de oratoribus
de Tácito, todo ello partiendo del concepto de la elocuentia, tal como era
entendida en el tiempo y mente del autor.
Palabras Clave: Tácito, Estilo, Elocuencia, Dialogus, retórica
Abstract: We propose a datiled commentary of the various stylistic
elements that make their appearance according to the motives treated and
the arguments put forward along Tacitus’ Dialogus de oratoribus, all of it
starting with the concept of elocuentia, as it was understood in the author’s
time and mind.
Keywords: Tacitus, Style, Eloquence, Dialogus, rethoric

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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

[Materno:]
ahora,
puesto
que nadie puede conseguir
al tiempo una gran fama y
una
tranquilidad
absoluta,
aproveche cada cual las ventajas de su tiempo, sin criticar
a los otros.
Cornelio Tácito, Dialogus de Oratoribus,
411

En la mayoría de motivos tratados durante la obra propuesta
subyace una discusión estilística en la que se muestran un abanico de
virtudes y defectos propios de los estilos de cada autor mencionado,
antiguo y moderno, y la importancia que reviste la integración de
estos conceptos en una función argumentativa se desprende de
la naturaleza del tema principal, que el autor plantea en el mismo
comienzo de la obra: una exposición y discusión sobre las causas de
la decadencia sufrida por la oratoria en Roma hasta llegar a su propia
época; un tema, en efecto, que deriva del canon ático oratorio
(Goldberg, 2009: 73). Y para ello elabora un texto en forma de
diálogo, al estilo del simposio platónico o del planteamiento de un
De Oratore ciceroniano (Allison, 1999: 472-479). Si bien la serie de
apreciaciones que Tácito pone en boca de los diversos contertulios
no habrían de adscribirse a una doctrina definida y uniforme sobre
la retórica, así como no se puede pretender demostrar que Tácito
hubiese seguido un manual de retórica concreto2, en estos mismos
1 Para esta y las demás traducciones de la obra de Tácito empleamos la
edición de C. Tácito (1996). Los textos latinos en C. Tacitus (1900).
2 Para éste y otros conceptos en los que este trabajo se inspira, vid. F. Grau
(2005: 141-61).

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

pueden verse apreciaciones de estilo cercanas a las concepciones
que recogen autores como Hermógenes, Demetrio de Falero o
Filodemo de Gadara.
Esta serie de conceptos que en adelante se explicitan se
encuentran en los campos de género poéticos y oratorios, mas se
incide en la importancia que para la elocuentia tiene, a la cual nutre
en sus exposiciones y argumentaciones, y el que la elocuencia tiene
per se no sólo para la oratoria, sino también para los demás géneros
literarios, por lo que la caracterización del estilo revierte en un cariz
importante más allá de otros elementos que vehiculan la retórica que
se discuten durante la obra. De manera que comentaremos aquellas
críticas y alabanzas que versen sobre el empleo de esas características
y de la elocuentia tal como era entendida en el tiempo y mente de
nuestro autor.
Tras el primer capítulo en que Tácito nos introduce el
planteamiento de la obra, ésta toma forma de diálogo por medio
del cual aquel y otros temas que de él se desprenden se desarrollan
a través de la amable pugna de intelectos duchos, entre otras cosas,
en el género oratorio. Es entonces, en el siguiente capítulo, cuando
nos introduce a los interlocutores del diálogo, y en él vemos una
apreciación estilística transmitida directamente desde las propias
palabras del autor, en este caso, de Apro y Secundo:
nam et Secundo purus et pressus et, in quantum satis erat,
profluens sermo non defuit, et Aper omni eruditione imbutus
contemnebat potius litteras quam nesciebat, tamquam maiorem
industriae et laboris gloriam habiturus, si ingenium eius nullis
alienarum artium adminiculis inniti videretur.
Tac. Dial. 2.2
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

(En realidad, Secundo era de estilo correcto, conciso y, en la
medida de lo posible, fluido. Apro, por su parte, dotado de gran
erudición, no desconocía, sino que despreciaba, la cultura literaria,
entendiendo que conseguiría para su quehacer y esfuerzo si su
ingenio se manifestaba sin el apoyo de técnicas ajenas.)

A Secundo le atribuye un estilo correcto, más bien puro
(καθαρότης), propio de la claridad (σαφήνεια)3, y además conciso.
En la medida de lo posible, fluido, cercano a un estilo suelto,
apropiado para la oratoria forense (Demetrius, 1902: 193).4 Una
búsqueda de equilibrio entre lo que sería un estilo clausal conciso
y sin demasiado artificio con un desarrollo de construcciones que
tienden, en mayor o menor medida, a despejar esa condensación
con una apertura del periodo. Mientras que de Apro, más que
caracteres puramente estilísticos, se hace referencia al trío
tradicional de características esenciales para el orator: una erudición
(eruditio) unida a una necesaria capacidad inventiva (ingenium) que,
en su caso, opta por no hacer uso de técnicas ajenas, confiado a su
propia diligencia.
Apro defiende la labor poética como una defensa para muchos
cometidos (5.4) y destaca la gran importancia que tiene la elocuentia
para ello (5.5), ilustrando el pasaje con el ejemplo de Eprio Marcelo
al burlarse de la filosofía de Helvidio: qua accinctus et minax disertam
quidem, sed inexercitatam et eius modi certaminum rudem Helvidii sapientiam
elusit. (Tac. Dial. 5.6) «Ceñido con ella [la elocuencia] y desafiante,
3 Empleamos la traducción de éste y los demás conceptos estilísticos
alojados en Hermógenes (Hermógenes, 1993). Sobre la claridad,   vid.
(Hermógenes, 1993: 226-41).
4 Para un traducción, vid. Demetrio (1996).

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pudo burlarse de la filosofía de Helvidio, elocuente, pero a la que le
faltaba experiencia y práctica en ese tipo de confrontaciones.»
Se hace referencia de una manera más literal a que su
elocuencia es tosca y sin la práctica necesaria. Se incide una falta
de τέχνη/ars y de artificio poético, la cual por tanto se encuentra
indefensa ante una estilística argumentativa mejor trabajada. A
continuación, expone las virtudes que la elocuentia trae consigo,
comenzando por el deleite mismo y continuando con todos los
beneficios, honestos, que se obtienen con ella (6.1), y los placeres que
el discurso mismo proporciona al orador: sive accuratam meditatamque
profert orationem, est quoddam sicut ipsius dictionis, ita gaudii pondus et
constantia. (Tac. Dial. 6.5). «Si se pronuncia un discurso cuidado y
meditado, hay una cierta gravedad y serenidad en el gozo, como
ocurre con el discurso mismo.»
Partir de una elaboración técnica y bien fundada provoca
gravedad, una autoridad (gravitas),5 y una consistencia armónica,
esencial para guardar la unidad de tono a la que recurre Tácito en
sus obras. Añade a estos elementos el de la improvisación, audaz y
espontánea, como el más atractivo (6.1), una característica única en
el discurso oratorio que dota de mayor naturalidad a la compositio,
aunque siempre supeditada a una buena preparación del discurso.6
5 Para las cuatro grandes virtudes vid..Cicero (918, 5.12)
6 Quintilian, 1920, 10.7.13-14: nec fortuiti sermonis contextum mirabor
unquam, quem iurgantibus etiam mulierculis superfluere video, cum eo quod, si
calor ac spiritus tulit, frequenter accidit ut successum extemporalem consequi
cura non possit. deum tunc adfuisse, cum id evenisset, veteres oratores, ut
Cicero, dictitabant. sed ratio manifesta est. nam bene concepti adfectus et
recentes rerum imagines continuo impetu feruntur, quae nonnumquam mora
stili refrigescunt et dilatae non revertuntur.
“Ni yo me sentiré jamás asombrado de la ininterrumpida trama de un discurso
improvisado, que podemos ver como fluye con abundancia de palabras hasta
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

Apro prosigue su disertación con su afirmación de que
la oratoria actual puede encumbrar hasta al más humilde (8.3) y
comienza una defensa del género frente a Materno como lo útil
(utilitas) frente a lo efímero (brevem) de la poesía, que no proporciona
ninguna dignidad (dignitas) ni beneficios honoríficos (honestas). Sin
embargo, hace la concesión debida por su respeto a las formas
literarias: alude a la sonoridad (sonus) del canto heroico, la gracia
(iucunditas) de la lírica, los juegos (lascivia) de los elegíacos, la
acritud (amaritudo) de los yambógrafos o las bromas (lusus) de los
epigramas. Toda una relación de conceptos literarios que señorean
los géneros, pero a los que antepone esa utilitas, condenándolos a la
intrascendencia (summa in levioribus). (10.4) En definitiva suscribe la
labor del orador al negotium y la del poeta al otium.
Ante todas estas críticas, Materno contraargumenta en favor
de la labor poética (11.2), atacando en primer lugar a la elocuencia
presente, a la que denomina de “lucrativa y sanguinaria” (12.2)
haciendo así referencia a la naturaleza de los delatores y realizando
una afirmación, asimismo, de la novedad de esta forma de elocuentia
(usus recens), por lo que condena el empleo que de ella se hace en la
época, para continuar su apología de los poetas antiguos.
Sin embargo, más adelante el propio Materno realiza una
crítica de toda la elocuentia, también de la antigua:
non de otiosa et quieta re loquimur et quae probitate et modestia
gaudeat, sed est magna illa et notabilis eloquentia alumna licentiae,
entre mujercillas que andan a la gresca, aun cuando no pocas veces ocurre, si
se hizo presente el ardor y el entusiasmo, que una cuidadosa preparación no
pueda alcanzar el éxito de un discurso improvisado.” (Marco Fabio Quintiliano,
1996.)

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quam stulti libertatem vocitant, comes seditionum, effrenati
populi incitamentum, sine obsequio, sine severitate, contumax,
temeraria, adrogans, quae in bene constitutis civitatibus non oritur.

Tac. Dial. 40.2

(No hablamos de algo tranquilo y sin problemas, que se complace
con la honradez y la moderación, sino que se trata de aquella
grande y notable elocuencia hija del libertinaje, compañera de
sediciones, aguijón del pueblo sin freno, desleal, sin disciplina,
rebelde, temeraria, arrogante, que no surge en las Ciudades.)

Hace a la elocuencia hija de la licentia, del libertinaje, y le
asigna una pléyade de términos peyorativos, tras lo que se encuentra
una redefinición de la seguridad del estado y sus requerimientos,
como el de la preferencia del orden sobre la elocuentia (Goldberg,
2009: 80-81).
Si regresamos a la conclusión de la primera disertación de
Materno, y con la entrada en escena de Vipstano Mesala, se presenta
la oportunidad para Secundo de hacer una calificación del estilo de
ambos contertulios:
delectasset enim te et Apri nostri accuratissimus sermo, cum
Maternum ut omne ingenium ac studium suum ad causas agendas
converteret exhortatus est, et Materni pro carminibus suis laeta,
utque poetas defendi decebat, audentior et poetarum quam
oratorum similior oratio.

Tac. Dial. 14.2
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(Te hubiera deleitado la muy cuidadosa disertación de nuestro
querido Apro, con la que ha exhortado a Materno a que emplee
todo su talento y esfuerzo en la abogacía, y la refutación de
Materno en favor de sus versos, entusiasta y tal como conviene
a la defensa de los poetas, bastante atrevida y más cercana al
lenguaje de la poesía que al de la oratoria.)

Volvemos a ver empleado el concepto de la elaboración
técnica destinada a proporcionar una claridad (Demetrius, 1902: 202)
como ventaja para ganar el favor del auditor, aplicado a Secundo, en
tanto a Materno le definen el entusiasmo y la audacia (Quintilian,
1920, 10.1.46) en su exposición, mientras que en un terreno más
puramente estilístico se destaca su cercanía al lenguaje de la poesía
como un elemento positivo. Recordemos que para la tradición y la
crítica cuentan entre los rasgos más apreciados el uso de arcaísmos
y términos poéticos (Grau, 2005: 144).
Tras el discurso apologético de Materno se le concede
de nuevo la palabra a Apro, quien, a tenor de los argumentos
precedentes se dispone a realizar la réplica a Materno, no contra
los antiguos, sino a favor de los oradores contemporáneos y el
valor de su elocutio. Comienza poniendo en cuestión lo que se
podría entender como “antiguo” (16.4), tras lo cual prorrumpe
en su argumentativa una retahíla de denominaciones para los
estilos de aquellos autores llamados antiguos, primero respecto a
sus virtudes, y después respecto a los defectos que se les podrían
asignar:
agere enim fortius iam et audentius volo, si illud ante praedixero,
mutari cum temporibus formas quoque et genera dicendi. sic

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Catoni seni comparatus C. Gracchus plenior et uberior, sic
Graccho politior et ornatior Crassus, sic utroque distinctior et
urbanior et altior Cicero, Cicerone mitior Corvinus et dulcior et
in verbis magis elaboratus.
Tac. Dial. 18.2

(Y ahora quiero expresarme con más valentía y atrevimiento, tras
dejar sentado que se cambian con los tiempos las formas y los
géneros de la oratoria. Así, Gayo Graco, comparado al viejo Catón,
es de estilo más rico y exuberante; así, Craso es más cuidadoso y
elegante que Graco; Cicerón matiza más y es más distinguido y
más elevado que cualquiera de los dos; Corvino es más suave, más
dulce y trabaja más el vocabulario que Cicerón.)

satis constat ne Ciceroni quidem obtrectatores defuisse, quibus
inflatus et tumens nec satis pressus, sed supra modum exsultans
et superfluens. et parum Atticus videretur. legistis utique et
Calvi et Bruti ad Ciceronem missas epistulas, ex quibus facile
est deprehendere Calvum quidem Ciceroni visum exsanguem
et aridum, Brutum autem otiosum atque diiunctum; rursusque
Ciceronem a Calvo quidem male audisse tamquam solutum et
enervem, a Bruto autem, ut ipsius verbis utar, tamquam “fractum
atque elumbem.”

Tac. Dial. 18.4-5

(Bien sabido es que ni siquiera a Cicerón le faltaron detractores,
a los que les parecía vacío, ampuloso, poco preciso, demasiado
enfático, reiterativo y poco ático. Habéis leído las cartas de Calvo
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y Bruto a Cicerón, de las que puede desprenderse fácilmente
que Calvo le pareció a Cicerón débil y seco, y Bruto superficial y
desordenado; y que, a la inversa, Cicerón oyó hablar mal de él a
Calvo, por ser, en su opinión, flojo y sin vigor, y en la opinión de
Bruto (y por utilizar sus mismas palabras), “débil y deslomado”.)

La comparación de todos estos autores conlleva una serie
de conceptos estilísticos que podrían adscribirse a las diferentes
escuelas retóricas y filosóficas: la Aticista, la Asianista, la Rodia.
Todas influyentes en oradores y poetas desde que comenzase la
llamada segunda helenización del siglo II a. C.
Los defectos se basan en excesos en el uso de las diversas
artes compositivas: inflatus como exceso de abundancia (περιβολή)7,
exultans como exceso a su vez de vigor (ἀκμή),sendo exsanguem su
carencia; superfluens acerca de la fluidez ya vista con anterioridad en el
término profluens; aridum en tanto de la aspereza (τραχύτης). Otiosum
y diiunctum, entendidos como superficialidad y desorden, atentan
contra la δεινότης8, la habilidad del orador que produce la fuerza e
intensidad de su discurso mediante la gravitas y el ordo. Un concepto
parecido se observa en los últimos términos fractum y elumbem.
En opinión de Apro, se necesitan nuevos caminos para
la elocuencia (19-20) y no deja de elogiar el estilo de los oradores
contemporáneos, promulgado al parecer por las exigencias de su
propia época:
praecurrit hoc tempore iudex dicentem et, nisi aut cursu
argumentorum aut colore sententiarum aut nitore et cultu
descriptionum invitatus et corruptus est, aversatur dicentem.
vulgus quoque adsistentium et adfluens et vagus auditor adsuevit
7 Sobre la Grandeza, cf. Hermógenes (1993: 241-96)
8 Sobre la Habilidad, cf. Hermógenes (1993: 368-80)

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iam exigere laetitiam et pulchritudinem orationis; nec magis
perfert in iudiciis tristem et impexam antiquitatem quam si quis in
scaena Roscii aut Turpionis Ambivii exprimere gestus velit.
Tac. Dial. 20.2-3

(En nuestros tiempos, el juez se adelanta al que está hablando
y, si no queda convencido y seducido por el desarrollo de los
argumentos, o por el colorido de las sentencias, o por el brillo
y cuidado de las descripciones, le vuelve la espalda. También el
público que asiste y el oyente que de manera casual allí se asoma,
se ha acostumbrado ya a exigir alegría y belleza en el discurso y no
soporta el tristón y descuidado arcaísmo, como tampoco el que
alguno quisiera reproducir en escena los gestos de Roscio o de
Turpión Ambivio.)

Con el desarrollo de los argumentos, a constantia, término
ya aparecido, se le añade el colorido de las sententiae, la σεμνοτής
esencial para apoyar la auctoritas del discurso. El brillo y cuidado de
las descripciones parecería relacionarse con la necesidad del emphasis
nutrido de terminología poética. Todo eso aporta alegría y belleza,
una terminología propia del discurso elegante (Denetrius, 1902: 128)
y del lirismo romano más catuliano que exige el oyente, en lugar de
recurrir al discurso arcaico, que califica de triste y descuidado. Estos
denominativos pueden entenderse desde una concepción según
la cual se acercarían a los desarrollos poéticos que los autores de
época clásica, a quienes se hace mención en el siguiente pasaje en
referencia a la formación de los jóvenes oradores, habrían llevado a
cabo tras verter los conceptos propugnados por un Filetas de Cos,
un Panecio o un Filodemo de Gadara.
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traduntque in vicem ac saepe in colonias ac provincias suas
scribunt, sive sensus aliquis arguta et brevi sententia effulsit,
sive locus exquisito et poetico cultu enituit. exigitur enim iam
ab oratore etiam poeticus decor, non Accii aut Pacuvii veterno
inquinatus, sed ex Horatii et Virgilii et Lucani sacrario prolatus.
Tac. Dial. 20.4-5

([Los jóvenes] Hacen intercambios entre ellos y muchas veces
escriben a sus colonias y provincias cualquier pensamiento
que brille en una hábil y breve sentencia, o cualquier pasaje
que resplandezca por su forma exquisitamente poética. Pues
actualmente se exige del orador un adorno poético, no manchado
por el moho de Accio o Pacuvio, sino obtenido del santuario de
Horacio, Virgilio y Lucano.)

La brevitas, comenzando por el empleo de sententiae breves
e ilustrativas es lo que en la época se demanda, junto con una
dicción poética propia del decorum de un Horacio, equilibrada y
apropiada al tema.9 Apro nos recuerda que ya Cicerón tuvo con sus
coetáneos la misma pugna entre antiguos y modernos, y que siendo
un autor de los apreciados por los contertulios que opinan de la
superioridad del estilo antiguo, él mismo en su época defendió el
estilo contemporáneo. (22.1)10
9 El το πρέπον, vertido a la lengua latina por el poeta Horacio (Horace,
1836: 38-42).
10 Una defensa semejante en Horacio (Horace 1836, 2. 1. 34-49): Si meliora
dies, ut vina, poemata reddit, scire velim, chartis pretium quotus arroget annus.
scriptor abhinc annos centum qui decidit, inter vilis atque novos? excludat
iurgia finis. ‘est vetus atque probus, centum qui perficit annos.’quid, qui
deperiit minor uno mense vel anno, inter quos et praesens et postera respuat

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Con ello Apro sostiene un argumento de autoridad que
desarrolla mediante una exposición del desarrollo estilístico del
orador durante su carrera:
primus enim excoluit orationem, primus et verbis dilectum adhibuit et
compositioni artem, locos quoque laetiores attentavit et quasdam sententias
invenit, utique in iis orationibus, quas senior iam et iuxta finem vitae
composuit, id est, postquam magis profecerat usuque et experimentis didicerat
quod optimum dicendi genus esset. nam priores eius orationes non carent vitiis
antiquitatis: lentus est in principiis, longus in narrationibus, otiosus circa
excessus; tarde commovetur, raro incalescit; pauci sensus apte et cum quodam
lumine terminantur. nihil excerpere, nihil referre possis, et velut in rudi
aedificio, firmus sane paries et duraturus, sed non satis expolitus et splendens.

Tac. Dial. 22.2-3

(Pues fue el primero que pulió el discurso, el primero que lo dotó
de un vocbulario seleccionado y de una técnica en su composición,
aetas? ‘iste quidem veteres inter ponetur honeste, qui vel mense brevi vel toto
est iunior anno.’utor permisso, caudaeque pilos ut equinae paulatim vello et
demo unum, demo etiam unum, dum cadat elusus ratione ruentis acervi, qui
redit in fastos et virtutem aestimat annis miraturque nihil nisi quod Libitina
sacravit. “Si el correr de los días mejora los poemas, igual que los vinos,
quisiera saber cuántos años le dan un valor a los libros. Un escritor que murió
hace cien años, ¿debe contarse entre los perfectos y antiguos, o entre los nuevos
y de poca valía? Pongamos un límite que zanje la controversia. “Es antiguo y
es bueno el que alcanza cien años.” ¿Y entonces, el que murió con un mes o un
año de menos, entre cuáles habrá de contarse?: ¿entre los viejos poetas o entre
los que ha de menospreciar la edad presente y también la futura? “Desde luego,
con toda justicia se contará entre los viejos ese que es un mes escaso e incluso
un año entero más joven.” Me aprovecho de esa licencia y, como crines de una
cola de caballo, voy arrancando y quitando uno y luego otro, hasta que caiga
en la trampa del montón que se esfuma el que apela a los fastos y aprecia el
valor por los años, sin admirar sino lo que Libitina consagra.” (Horacio, 2008.)
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amén de ensayar pasajes de un mayor colorido y hallar ciertas
sentencias sagaces, sobre todo en los discursos que escribió ya
anciano y al final de su vida, esto es, después que su progreso había
sido mayor y mejor había aprendido por la práctica cuál era el estilo
ideal para la oratoria. En efecto, sus discursos anteriores no están
exentos de los vicios de la antigüedad: es lento en los exordios,
premioso en las narraciones, prolijo en las digresiones; tardo para
conmoverse, raras veces se entusiasma; pocas frases acaban de
manera armoniosa y con un cierto lustre; no puedes resumir ni
retener nada y, como un edificio tosco, las paredes son sólidas y
duraderas, pero no lo suficientemente pulidas ni brillantes.)

En palabras de Apro, Cicerón fue el primero que pulió
el discurso, que le otorgó un refinamiento, que lo nutrió de un
vocabulario seleccionado, entendiendo su selección, su distinctio, en
base a lo apropiado (decus), necesario para esa técnica compositiva
que también aplica a este mismo, es decir, una compositio reflexionada
en función de los temas y el ritmo; ambos aspectos al servicio de
ese refinamiento. A esto se añade como ornatus los pasajes alegres,
coloridos y las sentencias,11 que se equilibrarían y alejarían al discurso
de esos elementos tristes y anquilosados que se critican de los oradores
antiguos. Unos elementos que a continuación Apro remarca de sus
escritos de juventud al llamarlo “lento en los exordios y extenso en
la narración y prolijo en las digresiones”; por tanto, eso resultaría
una inequidad compositiva. Le atribuye defectos externos al propio
estilo del discurso, de carácter puramente oratorios: conmoverse
tarde y pocas veces entusiasmarse; y le critica las pocas ocasiones en
que termina con un sentido armonioso y lustre, belleza en el estilo,
lo que pone de relevancia la importancia del perfeccionamiento de
la cláusula.
11 Sobre la Elegancia y Belleza, cf. Hermógenes (1993: 296-311).

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Finalmente, termina su disertación con un elogio del estilo
de Materno y Secundo:
nam et te, Messalla, video laetissima quaeque antiquorum
imitantem, et vos, Materne ac Secunde, ita gravitati sensuum
nitorem et cultum verborum miscetis, ea electio inventionis, is
ordo rerum, ea, quotiens causa poscit, ubertas, ea, quotiens
permittit, brevitas, is compositionis decor, ea sententiarum
planitas est, sic exprimitis adfectus, sic libertatem temperatis, ut
etiam si nostra iudicia malignitas et invidia tardaverit, verum de
vobis dicturi sint posteri nostri.

Tac. Dial. 23.6

(Pues también a ti, Mesala, te veo imitando los mejores hallazgos
de los antiguos, y vosotros, Materno y Secundo, unís de tal
manera el brillo y la elegancia de vocabulario a la profundidad
de los conceptos, es tal la selección de temas, tal el orden en la
exposición, tal la riqueza expresiva cuando el asunto lo requiere,
tal la concisión cuando lo permite, tal la belleza en la composición,
tal la nitidez de las sentencias, de tal modo expresáis los estados
de ánimo y moderáis vuestras ocasionales licencias que, aunque
la envidia y la odiosidad intentaran entorpecer nuestros juicios, la
posteridad ha de decir la verdad sobre vosotros.)

Profundidad, belleza, selección reflexiva en vocabulario y
temas, orden correcto, exuberancia y brevedad apropiadas junto
a las sentencias son todo un catálogo de aquellos elementos que
encumbran al discurso según el entendimiento más moderno de
Apro. Sin embargo, Tácito parece querer dejar en ridículo a su
personaje, quien, tras atacar a Cicerón, desarrolla un parlamento final
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

muy en la línea de su criticado.12 Paralelismo, simetría y repetición
dominan el periodo.
Mesala toma la palabra, no para alabar a los antiguos, sino
para hablar de las causas por las que se ha retrocedido tanto respecto
de su elocuencia (27.1). No obstante, no puede dejar de otorgar a
los autores clásicos su defensa apropiada, diciendo que coinciden en
líneas generales, con sus propias virtudes:
nec refert quod inter se specie differunt, cum genere consentiant.
adstrictior Calvus, numerosior Asinius, splendidior Caesar, amarior
Caelius, gravior Brutus, vehementior et plenior et valentior Cicero:
omnes tamen eandem sanitatem eloquentiae prae se ferunt

Tac. Dial. 25.4

(Lo de menos es que se diferencien por sus rasgos específicos,
si coinciden en sus líneas generales: más ajustado, Calvo; más
cadencioso, Asinio; más brillante, César; más mordaz, Celio; más
trascendente, Bruto; más vehemente, pleno y vigoroso, Cicerón.
En definitiva, todos muestran idéntica lozanía en su estilo.)

Estas atribuciones podrían relacionarse con algunas
formas de estilo propias del discurso: así Calvo es más ajustado,
propio de la simplicidad (αφέλεια, propio del carácter13); Asinio es
más cadencioso (ρυθμός); César es más espléndido, más brillante
(λαμπρότης); Cecilio más mordaz, un concepto hijo de la sinceridad

12 C. Tácito (1996: 195) com.ad.loc.
13 Sobre el Carácter, cf. Hermógenes (1993: 320-52).

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(αλήθεια);14 Bruto más profundo, solemne (σεμνός) y Cicerón más
vehemente (σφροδότης), pleno y vigoroso (ακμή). En cuanto a la
vehemencia, se relaciona con la τραχύτης que Demetrio aplica a la
capacidad de producir un estilo elevado (Demetrius 1902: 49).
A estas apreciaciones Materno expresa un pensamiento
particular sobre sus preferencias en el carácter (ηθος) del discurso,
al confesar su preferencia por el impetus de Gayo Graco y la maturitas
de Lucio Craso a la floritura (calamister) de Mecenas o al tintineo
(tinnitus) de Galión (estas últimas denominaciones más apartadas
de un estilo solemne o elevado), y afirma que es mejor vestir el
discurso con una toga, por áspera que sea (26.1); una preferencia de
los aspectos que constituyen un estilo elevado, caracterizado por la
grandeza, sobre otra tipología. Sirve este concepto de introducción
para su crítica del estilo oratorio contemporáneo con un primer
ejemplo ilustrativo sobre cómo algunos oradores se jactan de que
sus discursos se canten y se bailen, de donde vienen la expresión
foeda et praepostera de que “nuestros oradores hablan melosamente,
nuestros histriones bailan con elocuencia” (26.3).
En adelante hace una crítica del estilo de Casio Severo,
el único y mejor ejemplo que Apro hubiese mostrado durante su
exposición:
librorum suorum plus bilis habeat quam sanguinis. primus enim
contempto ordine rerum, omissa modestia ac pudore verborum,
ipsis etiam quibus utitur armis incompositus et studio feriendi
plerumque deiectus, non pugnat, sed rixatur

Tac. Dial. 26.5
14 Sobre la Sinceridad, cf. Hermógenes (1993: 352-63).
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

(Aunque gran parte de su obra contenga más dosis de bilis que de
sangre, pues, desdeñando el orden en la exposición, sin atender
a la modestia y al decoro en las palabras, utilizando sin arte las
armas de las que cabalmente se servía y derribado con frecuencia
por su obsesión de herir, es el primero en mostrarse como un
alborotador, y no como un luchador.)

Con un símil y diversos conceptos referidos a la dispositio y
compositio condena lo que sería un exceso, un desequilibrio estilístico,
un ataque al decus, que da la sensación más bien de una riña que de
una lucha. Y ése para Mesala es el que supera en elocutio a sus demás
congéneres (26.7).
Y así, finalmente, tras los ánimos de Materno de hablar con
la libertas propia de esa época antigua (27.3), lo que se consideraba
un elemento básico para el desarrollo retórico, la última concepción
referida al terreno más próximo de la calidad y cualidad del discurso
es expuesta de nuevo por Mesala en torno a las diferentes escuelas
filosóficas, que siempre han emanado visiones transformadas en
estilos a poetas, prosistas y oradores.
sunt apud quos adstrictum et collectum et singula statim
argumenta concludens dicendi genu s plus fidei meretur: apud
hos dedisse operam dialecticae proficiet. alios fusa et aequalis
et ex communibus ducta sensibus oratio magis delectat: ad hos
permovendos mutuabimur a Peripateticis aptos et in omnem
disputationem paratos iam locos. dabunt Academici pugnacitatem,
Plato altitudinem, Xenophon iucunditatem; ne Epicuri quidem
et Metrodori honestas quasdam exclamationes adsumere iisque,
prout res poscit.

Tac. Dial. 31.5-6

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(Hay a quienes les merece más confianza el estilo oratorio conciso,
apretado y que redondee cada argumento con prontitud: ante
éstos será provechoso haber ejercitado la dialéctica. A otros les
gusta más un discurso amplio, uniforme y sacado de la experiencia
común: para influir sobre estos otros tomaremos prestados de
los peripatéticos los argumentos apropiados y perfectamente
dispuestos para todo tipo de discusión. Los académicos nos
surtirán de combatividad; Platón, de distinción; Jenofonte, de
encanto. Tampoco le estorbará al orador tomar ciertas máximas
honestas de Epicuro o de Metrodoro y utilizarlas cuando el caso
lo requiera.)

Un estilo conciso (concinnitas), apretado y de argumentos
sencillos y redondeados propio de la dialéctica.15 Otro amplio,
uniforme y sacado de la experiencia común relativo a la escuela
peripatética.16 Los académicos ofrecen combatividad. Platón una
elevación en el discurso,17 Jenofonte encanto.18 Epicuro y Metrodoro
honestidad. Nos encontramos por tanto ante una coda temática
que evidencia la postura, ya promovida en el De Oratore, de que la
filosofía representa la principal fuente de conocimiento del orador,
enfatizada en esta obra por la reiteración en el discurso de Mesala y
ejemplificada en el de Apro.19
15 La dialéctica representaría un estilo simple, propio para la discusión
científica, cf. Aristóteles (199: 4 1005ª). Para una lista de las escuelas y sus
representantes, vid. Diogenes (1972: 1.19-20).
16 A la que Dionisio atribuye el llamado estilo medio (μεσοτής), cf. G. L.
Hendrickson (1904: 125-156).
17 Cuya amplitud y base no fijadas se debe al ritmo, que contribuye a esa
elevación, cf. Demetrio (1996: 183).
18 Nótese la inclusión de este autor y no de otros historiadores por su estilo
diferenciado, como así hace Hermógenes; cf. Hermógenes (1993: 405-406).
19 C. S van der Berg (2014: 225).
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

Muchas formas de estilo, muchos conceptos retóricos y
poéticos son esgrimidos por los contertulios en la pugna por sus
respectivos puntos de vista sobre los asuntos que pertocan a las
polémicas planteadas en el devenir de la obra. Asoma a la conciencia
del lector la duda sobre la postura desde la que Tácito habría
plasmado los pensamientos y argumentaciones enfrentadas en el
diálogo. Podría pensarse que, siguiendo el espíritu de la obra como
un planteamiento de cuestiones que deben hacer meditar al lector y
proseguir el debate por su cuenta, la preferencia por uno u otro estilo
o mezcla de estilos, así como la relevancia o irrelevancia de cada uno
de ellos para hallar el mejor modelo retórico queda en manos de ese
lector crítico. El motivo, al fin y al cabo, es hacer pensar.

Bibliografía citada
Allison, J. (1999). «Tacitus’ Dialogus and Plato’s Symposium», Hermes
127, 4th, pp. 469-472
Aristóteles (1994). Metafísica, Calvo, T. (trad.), Madrid: Gredos.
Cicero, M. Tullius (1918). Tusculanae disputationes, Pohlenz, M. (Ed.),
Leipzig: Teubner.
Dangel, J. (1991). «Les structures de la phrase oratoire chez Tacite:
Étude syntaxique, rythmique et métrique», ANRW II,
33.4, pp. 2454-2538.
Demetrio (1996). Sobre el estilo, García J. L. (trad.); Madrid: Gredos.
Demetrius (1902). Demetrius On style, Roberts W. R (Ed.) Cambridge:
Cambridge University Press.
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Diogenes Laertius, (1972). Hicks, R. D. (Ed.), Cambridge: Harvard
University Press.
Grau, F. (2005). «Retórica y estilo: Tácito y lo sublime», SPV, Vol. 8
n.55, pp. 141 – 161
Goldberg, S. M. (2009). «The faces of eloquence: the Dialogus de
oratoribus», en The Cambridge companion to Tacitus, Woodman,
A. J. (Ed.), 73-84, Cambridge: Cambridge University Press.
Hendrickson G. L. (1904). «The peripatetic mean of style and the
three stylistics characters», AJP, Vol. 25 n.2, pp. 125-156.
Hermógenes (1993). Sobre las formas de estilo, Montero, C. R. (trad.),
Madrid: Gredos.
Horace (1836). The works of Horace, Smart, C. (Ed.), Philadelphia:
Joseph Whetham.
Horacio (2008). Sátiras, epístolas, arte poética, Moralejo, J. L. (trad.),
Madrid: Gredos.
Quintilian (1920). opera, Butler, H. E. (Ed.), London: Harvard
University Press.
Quintiliano, Marco Fabio (1996). Sobre la formación del orador IV,
Ortega, A. (trad.), Salamanca: Publicaciones Universidad
Pontificia de Salamanca.
Rabe, H. (1985). Rhetores graeci. Hermogenes, Stuttgart: Teubner.
Sancho Royo, A. (2002). «La teoría de los estilos de Hermógenes y el
discurso Sobre la corona de Demóstenes», HABIS 33, pp. 273–299.
Tácito, Cornelio (1996). Agricola, Germania, Diálogo sobre los oradores,
Requejo, J. M. (trad.), Madrid: Gredos.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

Tacitus, Cornelius (1900). Opera minora, Furneaux, H. (Ed.), Oxford:
Clarendon Press.
Van der Berg, C. S. (2014). The world of Tacitus’ Dialogus de oratoribus:
Aesthetics and Empire in Ancient Rome, Cambridge: Cambridge
University Press.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La remediación de la cultura y la sociedad en
Facebook
The Remediation of Culture and Society on
Facebook
Maribel Maldonado Alcocer
Universidad Autónoma de Nuevo León
maribel_maldonado2@hotmail.com

ORCID: 0000-0002-7896-2213
Fecha de entrega: 25-04/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Resumen: Este artículo de investigación es un acercamiento reflexivo al
fenómeno de la remediación que se identifica en la red social de Facebook,
por lo tanto, se analizan ejemplos específicos tomados de la plataforma
digital para demostrar cómo se remedian rasgos o características de la
cultura y la sociedad dentro de esta, como lo son: ejemplos de publicaciones
del ámbito artístico, específicamente de la pintura y la narrativa; post
sobre posturas filosóficas; información y difusión del campo educativo;
y comunicados donde se muestran las principales normas de convivencia
y respeto dentro de la red social. Todo ello con la intención de analizar la
importancia del proceso de remediación en los medios de comunicación
masiva donde tienen cabida una gran cantidad de aspectos relevantes de
la cultura y la sociedad, así como su adaptación a los nuevos espacios
digitales de expresión e interacción social en la Red.
Palabras clave: remediación, Facebook, cultura, sociedad, Red.

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

Abstract: This research article is a reflective approach to the
phenomenon of remediation that is identified in the Facebook social
network, therefore, specific examples taken from the digital platform
are analyzed to demonstrate how traits or characteristics of culture and
society are remedied within this, such as: examples of publications in the
artistic field, specifically painting and narrative; post on philosophical
positions; information and dissemination of the educational field; and
communications where the main rules of coexistence and respect within
the social network are shown. All this with the intention of analyzing the
importance of the remediation process in the mass media, where there
is room for a large number of relevant aspects of culture and society, as
well as their adaptation to the new digital spaces of expression and social
interaction in network.
Keywords: remediation, Facebook, culture, society, Network.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El presente trabajo pretende ser un acercamiento analítico de
naturaleza hermenéutica y cualitativa, en el cual se busca mostrar
que dentro de la red social de Facebook se presenta un fenómeno de
interacción y convivencia humana de tal magnitud y significación en
la vida de los usuarios que los lleva a remediar, es decir, a trasladar
una enorme cantidad de aspectos y de productos de la cultura y
la sociedad dentro de esta plataforma digital, con la finalidad,
consciente o inconsciente, de rehacerlos desde las características
intrínsecas del medio al cual emigran, a la vez que pierden o suplen
otros elementos propios que habían adquirido en los medios
analógicos de comunicación. Este hecho aparentemente evidencia
la necesidad humana de recrear o construir una realidad digital
epistemológicamente completa y compleja, donde todos esos
componentes que no corresponden a necesidades apremiantemente
básicas, pero sí de enorme relevancia humana, sean representados y
adquieran sentido dentro de la red social.
En el libro Remediation. Understanding New Media, Jay David
Bolter y Richard Grusin definen y explican el concepto de remediación:
[…] Marshall McLuhan remarked that “the ‘content’ of any
medium is always another medium. The content of writing is
speech, just as the written word is the content of print, and print
is the content of the telegraph […]. As his problematic examples
suggest, McLuhan was not thinking of simple repurposing, but
perhaps of a more complex kind of borrowing in which one
medium is itself incorporated or represented in another medium.
[…] Again, we call the representation of one medium in another
remediation, and we will argue that remediation is a defining
characteristic of the new digital media. What might seem at first
to be an esoteric practice is so widespread that we can identify a
spectrum of different ways in which digital media remediate their
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

predecessors, a spectrum depending on the degree of perceived
competition or rivalry between the new media and the old1.
(Bolter y Grusin, 2000: 45)

Como se puede observar, el proceso de remediación consiste
en trasladar un recurso de expresión o producto cultural del pasado
hacia un nuevo medio de comunicación, a través de la representación
y adaptación de sus características esenciales, teniendo como
consecuencia la pérdida de peculiaridades y también la adquisición
de más y nuevas particularidades tomadas del espacio al que se
desplazó. Por ejemplo: un chiste que provenga de la tradición oral
es recreado, con otros elementos y diversas características, dentro
de Facebook (u otras redes sociales), como imágenes, videos, gifs,
memes, entre otras peculiaridades que facilita el nuevo medio en
el cual se expresa, con la finalidad de causar una mayor gracia al
redimensionar y explotar las referencias populares en un contexto
de interacción social digital. Los autores afirman que la remediación
es muy antigua, pues en la Biblia ya aparecen ilustraciones y otros
recursos adaptados de la oralidad para que las historias narradas
adquirieran una mayor y más profunda trascendencia, al utilizar
1 Traducción: “Marshall McLuhan remarcó que “el ‘contenido’ de
cualquier medio es siempre otro medio. El contenido de la escritura es el habla,
así como la palabra escrita es el contenido de la impresión, y la impresión es
el contenido del telégrafo [...]. Como sus problemáticos ejemplos sugieren,
McLuhan no estaba pensando en una simple reutilización, sino quizás en un
tipo más complejo de préstamo en el que un medio se incorpora o se representa
en otro medio. […] Nuevamente, llamamos a la representación de un medio en
otro remediación, y argumentaremos que la remediación es una característica
definitoria de los nuevos medios digitales. Lo cual podría parecer en un
principio una práctica esotérica que está tan extendida que podemos identificar
un espectro de diferentes formas en que los medios digitales remedian a sus
predecesores, un espectro que depende del grado de competencia o rivalidad
percibida entre los nuevos medios y los viejos.” (Bolter y Grusin, 2000, p.45)

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más de un sentido humano para interpretarlas, pero sin abandonar
por completo la sensación original evocada por el antiguo medio.
Una cuestión muy relevante, mencionada por Bolter y Grusin, es
que el nivel de competencia y/o rivalidad entre los medios permite,
hasta cierta forma, reconocer los distintos modos en los que los
recursos de los medios analógicos y/o tradicionales son remediados
en las nuevas plataformas digitales de comunicación, información
y sociabilización; además, los autores identifican el proceso de
remediación como una de las cualidades más determinantes de los
nuevos medios.
Por su parte, Osvaldo Cleger, en la tesis titulada El arte de
narrar en la Era de las Blogoficciones: una aproximación interdisciplinaria a la
literatura en los blogs, se basa en la definición de Bolter y Grusin sobre
el concepto de remediación y la sintetiza de la siguiente forma:
El proceso de “remediation” es aquel que explica la pérdida de
determinados rasgos que sufre cualquier producto de la cultura
al pasar de un medio establecido a otro emergente, así como la
paralela adquisición de nuevas características asociadas con el
medio hacia el cual se emigra. (Cleger, 2009: 371)

Esta explicación ayuda a comprender cómo el proceso de
remediación puede funcionar como una especie de homeóstasis2
moderna o una alegoría de ella porque permite que ciertos productos
culturales de los medios tradicionales eliminen particularidades o
elementos que ya no necesitan y tampoco son relevantes en los
recientes espacios digitales, a la vez que consiguen nuevos rasgos de
2 “[…] las sociedades orales viven intensamente en un presente que guarda
el equilibrio u homeóstasis desprendiéndose de los recuerdos que ya no tienen
pertinencia actual” (Ong, 1982: 52).
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

identidad al adaptarse a los nuevos medios de expresión, guardando
un equilibrio pertinente entre los actos de comunicación del pasado
y los del presente.
Definir los conceptos de cultura y sociedad no es una tarea
sencilla porque estos envuelven muchos y muy complejos aspectos
y características de la actividad humana en general, sin embargo, es
indispensable presentar las nociones desde las cuales se parte para
determinar qué es la cultura y qué es la sociedad y poder identificar
cuáles de sus rasgos son remediados dentro de la red social. Por lo
tanto, se expondrán las definiciones que se consideraron como las
más pertinentes de acuerdo con el planteamiento de este análisis. En
el libro Cultura primitiva, el antropólogo inglés Edward Burnett Tylor
afirma: “La cultura o civilización, tomada en su sentido etnográfico
amplio, es ese complejo total que incluye conocimiento, creencia,
arte, moral, ley, costumbre y otras aptitudes y hábitos adquiridos
por el hombre como miembro de la sociedad” (Tylor, 1871: 64);
la definición de este autor fue una de las primeras referencias de la
época moderna y significó un punto de partida para dimensionar la
amplitud heterogénea que abarca el concepto, además de posibilitar
la comprensión de este y su ubicación como objeto de estudio.
Por otro lado, en “La dimensión cultural de la vida social”,
Bolívar Echeverría explica lo siguiente:
El término cultura apareció en la sociedad de la Roma antigua
como la traducción de la palabra griega paideia: “crianza de los
niños” […] Desde entonces, […] su concepto, enraizado en la
noción de “cultivo”, ha mantenido invariable su núcleo semántico.
Se trata del cultivo de la humanitas, de aquello que distingue al ser
humano de todos los demás seres; de una humanitas concebida,
primero, como la relación de las comunidades grecorromanas

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

con los dioses tutelares de su mundo; después, como el conjunto
de las costumbres, las artes y la sabiduría que se generaron en
ese mundo, y, por último, esta vez en general, como la actividad
de un espíritu (nous) metafísico encarnado en la vida humana.
(Echeverría, 2010, p.27-28)

Aunque en su trabajo Bolívar expresa una postura crítica hacia
la idea de cultura manejada en el discurso moderno, al considerarla
contradictoria en su base, la definición que expone permite hacerse
una idea más completa y esclarecedora en torno a todos los aspectos,
características y ámbitos que han sido considerados como parte
de la cultura desde el origen de las primeras civilizaciones hasta la
actualidad, y poder desarrollar una noción más puntual de su esencia
y significación en la realidad, y del valor que posee para la humanidad.
A partir de ambas posturas se puede conformar una
definición de cultura que conjugue lo más posible todo lo que ha
implicado y sigue envolviendo el término, y que corresponda con
el significado que se busca transmitir en este ensayo. Entonces, la
cultura es todo el conjunto de conocimientos, comportamientos,
actitudes, actividades, concepciones y pensamientos que le aportan
sentido, esencia e identidad a la vida humana más allá de la idea
de supervivencia, que alimentan el espíritu y que distinguen al ser
humano entre los animales.
Por otra parte, en lo referente a la definición de sociedad,
que también es un concepto complejo, se utilizará la establecida
por Pierre Bourdieu, quien la explicó al precisar en qué consiste el
espacio social global:
[Es un] conjunto de posiciones distintas y coexistentes,
externas unas a otras, definidas en relación unas de otras por su
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

exterioridad mutua y por relaciones de proximidad, de vecindad
o de alejamiento y asimismo por relaciones de orden, como por
encima, por debajo y entre. […] esa realidad intangible, que no se
puede mostrar ni tocar con el dedo, y que organiza las prácticas y
las representaciones de los agentes. (Bourdieu, 1997: 16 y 21-22)

Al tomar esta explicación como referencia, se puede afirmar
que la sociedad es o son las diferentes formas de agrupación o
asociación en las cuales se organiza la convivencia humana con
distintos fines y desde diferentes jerarquías. Uno de los objetivos
más importantes para realizar estas organizaciones sociales en la
vida moderna ha sido, sin duda alguna, el que ha hecho posible
el surgimiento del concepto de civilización, como una de las
principales bases del sistema capitalista: “Civilización […] se
refiere a valores y prácticas materiales que son compartidas con
otros pueblos y que no reflejan la individualidad. Designa, grosso
modo, al mundo capitalista burgués” (Benhabib, 2006: 23). Como
se puede observar, tienen que existir intereses y fines compartidos
entre varios individuos para crear una sociedad, sin embargo, los
acuerdos a través de los cuales organizan su coexistencia son de
una naturaleza epistemológica muy distinta a la que posibilita la
unión dentro de una comunidad tradicional, pues los convenios
en las sociedades no autóctonas o tradicionales suelen responder a
necesidades inorgánicas relacionadas con el progreso, en términos
modernos. En este caso y de acuerdo a las características de la
red social de Facebook, de la interacción, de las relaciones que se
establecen en esta y de los contratos implícitos, es pertinente tratar
el concepto de sociedad en su forma singular, al considerar como
una asociación heterogénea el cúmulo de usuarios que utilizan esta
red.
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Antes de abordar los ejemplos de los aspectos remediados de la
cultura y la sociedad, es pertinente preguntarse: ¿Cuál es el papel de las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el contexto
cultural y social contemporáneo? Si se realiza una breve reflexión
histórica sobre el papel fundamental que los avances tecnológicos
e industriales representan en las modificaciones culturales y sociales
que gran parte de la humanidad ha experimentado (sobre todo en los
tres últimos siglos), se puede intuir que su influencia va más allá de
facilitar la vida humana. Desde la época prehistórica, con las primeras
herramientas rudimentarias (el fuego, las piedras y, tiempo después,
la agricultura y la rueda), pasando por la invención de la escritura, el
surgimiento de la revolución industrial (y su visión mecanicista y de
producción masiva) hasta la actualidad, los cambios generados por los
avances científicos y ahora por la revolución tecnológica de las últimas
décadas han contribuido, en gran medida, a las transformaciones de
naturaleza paradigmática de la cultura y la sociedad, e inclusive a la
transición del pensamiento tradicional hacia el pensamiento moderno,
y después posmoderno, en Occidente (y fuera de este).
En La galaxia de Gutenberg. Génesis del homo typographicus,
Marshall McLuhan señala lo siguiente:
Toda tecnología tiende a crear un nuevo mundo circundante para el
hombre. La escritura y el papiro crearon el medio ambiente social de
los imperios del mundo antiguo. […] Los distintos medios ambientes
tecnológicos, no meros receptáculos pasivos de las gentes, son, por
el contrario, procesos activos que dan nueva forma tanto al hombre
como a otras tecnologías. […] el súbito cambio de la tecnología
mecánica de la rueda a la tecnología del circuito eléctrico representa
una de las mayores conmociones de toda la historia. La prensa de
tipos móviles creó un nuevo mundo circundante, por completo
inesperado; creó el PÚBLICO. La tecnología del manuscrito no tuvo
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

la intensidad o poder de expansión necesario para crear públicos a
escala nacional. Las que hemos llamado “naciones” en los últimos
siglos no precedieron ni pudieron preceder al advenimiento de la
tecnología de Gutenberg, del mismo modo que no podrán sobrevivir
la irrupción del circuito eléctrico, con su poder de implicarnos de un
modo total a todos en la vida de todos. (McLuhan, 1962: 2)

McLuhan parece plantear una relación directa, y hasta cierto
punto evolutiva, entre las formas en como las recientes tecnologías
van configurando un nuevo mundo o distintas perspectivas de
experimentar y dar significado a la realidad existente (por medio
de la intensificación y preponderancia de un sentido humano
sobre otros, gracias a las características intrínsecas del medio de
comunicación utilizado), y el cambio epistemológico de un tipo de
pensamiento hacia otro, por ejemplo: la transformación gradual de
las comunidades con un sistema de comunicación exclusivamente
oral hacia sociedades escriturales, donde la representación visual del
lenguaje pasó a ser la principal forma de dar sentido y legitimar el
mundo. El autor también fue visionario de los futuros cambios que
habría de experimentar la humanidad ante el desarrollo constante y
apresurado de las nuevas tecnologías de información y comunicación
social, las cuales han tenido un papel determinante en los cambios
epistemológicos experimentados por la sociedad occidental en lo
referente a las formas de comunicación, interacción y sociabilización,
como también en las nuevas maneras de experimentar e interpretar
la realidad, y de acceder a la información y al conocimiento.
Con la popularización del internet, gracias al crecimiento
del acceso social a este, las relaciones e interacciones humanas han
experimentado transformaciones graduales y complejas; sin embargo,
con la invención y comercialización masiva de los celulares inteligentes
140

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(iPhone y Android) el uso de redes sociales se ha vuelto parte de la vida
cotidiana de millones de personas en todo el mundo. Facebook es, sin
duda alguna, la red social más importante y utilizada a nivel mundial:
“[…] ha conseguido superar de largo la cifra de los dos mil millones de
usuarios activos mensuales. Una cifra sin precedentes para una plataforma
web como la suya” (Naveira, 2020, https://marketing4ecommerce.mx/
historia-de-facebook-nacimiento-y-evolucion-de-la-red-social/). Esta
cantidad permite darse una idea de todos los millones de publicaciones
que diariamente, y por segundo, inundan esta red social. La gran
mayoría de ellas, atienden a una necesidad humana innata de narrar una
experiencia personal, un acontecimiento (real o ficticio), compartir su
propia opinión o la de alguien más, y/o publicar memes, imágenes, gifs
y otros recursos digitales, con la intención de legitimar una voz creada
de manera ficcional a través del desdoblamiento de identidad que los
usuarios asumen (de manera consciente o inconsciente) al momento
de publicar. En su trabajo titulado “Redes sociales, prácticas letradas
e identidad(es): el caso de Facebook. Una aproximación al estado del
arte”, Alfonso Vargas Franco afirma:
[…] la construcción de la identidad en las redes sociales está
estructurada a través de narrativas que evidencian determinados
posicionamientos del yo en relación con situaciones de la vida
diaria, del encuentro con los otros, en los acontecimientos de la
vida social y política de su país y del mundo, el deporte, la farándula,
etc. La narrativa es un acto de identidad, así como un indicador de
cultura o un discurso (Davies 2015). (Vargas, 2018: 196)

Se comprende entonces que los usuarios dentro de las redes
sociales manifiestan distintas posturas o actitudes, ante diferentes
acontecimientos o acciones de la vida diaria, las cuales deciden hacer
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

públicas, independientemente si estas son reales o ficticias, porque
como el mismo Vargas lo menciona, esto les permite expresar una
o varias identidades (lo cual da cuenta de una necesidad humana
legitima) y ser partícipes en el escenario de la realidad digital
contemporánea, que tiene cabida dentro de las plataformas virtuales
de comunicación y sociabilización.
Facebook se presenta, en este caso, como uno de los espacios
digitales donde convergen los antiguos medios de expresión con
los nuevos recursos de comunicación –los cuales manifiestan los
principales rasgos culturales y sociales, que caracterizan la vida
posmoderna, y las transformaciones paradigmáticas sufridas por
estos– gracias al proceso de remediación. Como ya se explicó más
arriba, el concepto de Cultura abarca un sin número de elementos,
características, conocimientos, prácticas y hábitos concernientes a lo
humano, por lo tanto, para los fines de este análisis sólo se abordarán
algunos ejemplos ilustrativos que han sido remediados y que
corresponden al ámbito de las artes (principalmente a la pintura y a la
narrativa), al de la filosofía y al de la educación. Y en lo referente a la
sociedad se presentará un ejemplo sobre la remediación de las normas
de convivencia e interacción humana que se dan dentro de Facebook.
Primeramente, es indispensable hablar sobre los llamados
memes pues es precisamente bajo este tipo de recurso de expresión
que se remedian una enorme cantidad de referencias culturales
sumamente heterogéneas:
La palabra meme hace referencia a ideas, comportamientos o estilos
que se extienden culturalmente entre personas. Fue acuñada por
Richard Dawkings en su libro «El gen egoísta». Es un derivado del
griego “mimema” que hace referencia a lo que es imitado. Este

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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concepto se ha trasladado a internet para describir ideas que se
viralizan o son replicadas de forma masiva a través de las redes
sociales, blogs, emails… y pasan de persona a persona de manera
explosiva. […] El formato de un meme puede ser una frase,
una imagen, un vídeo o un concepto más abstracto. En general
su temática es humorística rozando casi lo absurdo aunque en
ocasiones también se conviertan en pequeñas píldoras filosóficas.
(40defiebre, Diccionario de marketing digital, 2019, https://
www.40defiebre.com/que-es/meme)

Los memes se utilizan para transmitir todo tipo de información
de diversa naturaleza y con distintos fines de comunicación –
principalmente el humorístico–, y uno de los puntos clave de su
éxito es que provocan impresiones comunes en los usuarios a partir
de la identificación de las referencias culturales y sociales.
En lo que respecta al arte pictórico, se analizarán los
siguientes ejemplos:

Chloe Isabella, “Classic Art
Memes Group”, Grupo público de Facebook, https://
www.facebook.com/photo/?fbid=3007159006198351&amp;set=g.344777282787219

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

La recreación, con fines humorísticos, del famoso autorretrato
de Vincent van Gogh puede entenderse como la remediación de la
libertad de interpretación y la capacidad de recepción que el público
expresa al momento de observar una obra artística, en este caso
visual. Por medio del proceso de remediación la imaginación de
los espectadores se concretiza y se vuelve una realidad gracias a la
posibilidad de crear su propia versión de la obra con intenciones
muy distintas a las del artista original, pero respetando, hasta cierto
punto, su esencia.
Es verdad que también en los medios analógicos de expresión
se podían realizar recreaciones o reinterpretaciones de obras artísticas,
como dibujos, disfraces y videos, sin embargo, la remediación de
este tipo de arte a través de la plataforma de Facebook le aporta otras
características que no poseía anteriormente, por ejemplo: la adaptación
o transformación de la narración presentada por la pintura original al
contexto y al momento histórico de la persona que realizó el meme
sobre esta; también, el meme, al ser compartido en la red social, pasa a
ser de dominio público, adquiere trascendencia universal, cosa que no
le solía suceder a una interpretación, reinterpretación o recreación en
los medios del pasado (sólo a la obra original); y además, la afirmación
de que la creación original ya no pertenece exclusivamente al artista
por el hecho de que él o ella la dieron a conocer y le otorgaron una
libertad simbólica, se vuelve más real que nunca porque los usuarios
de Facebook se convierten en productores de contenido al remediar
todos esos elementos y características que la primera versión no poseía
o tenía de más, para adecuar la pintura a sus propias necesidades
expresivas. Por ejemplo: la referencia de la pérdida de la oreja del
pintor se adecua de manera paródica y chusca al momento histórico
actual de la pandemia.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En otro ejemplo de arte pictórico, se tiene lo siguiente:

“Classic Art Memes
Group”, Grupo público
de Facebook, https://
www.facebook.com/
groups/344777282787219/
media/photos

En este caso, la actividad receptora de los usuarios de la red
influye al momento en que ellos remedian sensaciones y emociones
que asocian e interpretan como las que podría estar experimentando
el personaje dentro de la pintura, según como se descifren las
expresiones corporales de ellos y/o la narrativa expuesta por la
obra. De esta forma, se remedian posibles respuestas y/o soluciones
a los interrogantes planteados por las posturas críticas, motivadas
hasta cierta forma por el surgimiento de las intervenciones3 dentro
de los más importantes proyectos del pensamiento de vanguardia,
3 “Una intervención artística sucede cuando personas, productos o
prácticas del mundo artístico penetran en una organización para desencadenar
determinados cambios ya sea en toda la organización o en una parte de ella”
(http://arteentodaspartes.es/artistic-interventions/).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

referentes a la institucionalización del arte y las formas en que era
mediado a finales del siglo XX:
El artista centra su actividad en el estudio de los procesos de
mediación en los que se encauza la recepción de la obra de arte,
anteponiendo su función de receptor a la de creador y revelando las
instancias políticas que controlan la recepción y la interpretación
de la cultura y de las obras de arte. Su intención principal es la de
cuestionar el prejuicio filosófico e histórico de que el significado y
el valor son propiedades intrínsecas de los objetos, proclamando
un desplazamiento de la atención crítica de las obras de arte
individuales hacia sus marcos institucionales. Se trata, en definitiva,
de convertir en objeto de arte la investigación sobre las relaciones
entre el hecho artístico y los fenómenos sociales que acompañan
y determinan su producción y su recepción por parte del público.
(Hernández y Martín, 1998: 48)

Como se puede observar, los aspectos remediados
corresponden al arte de la intervención y al concepto de obra
abierta4 planteado por Umberto Eco en referencia a la pluralidad de
significados que pueden desprenderse de la obra artística, en donde
los elementos nuevos que se agregan gracias a las características
de la red social son: que la intervención y la recreación dependen
totalmente de los espectadores, y que las interpretaciones trascienden
4 […] una obra de arte, forma completa y cerrada en su perfección de
organismo perfectamente calibrado, es asimismo abierta, posibilidad de ser
interpretada de mil modos diversos sin que su irreproducible singularidad
resulte por ello alterada. Todo goce es así una interpretación y una ejecución,
puesto que en todo goce la obra revive en una perspectiva original. […] La
poética de la obra “abierta” tiende […] a promover en el intérprete “actos de
libertad consciente”, a colocarlo como centro activo de una red de relaciones
inagotables entre las cuales él instaura la propia forma sin estar determinado
por una necesidad que le prescribe los modos definitivos de la organización de
la obra disfrutada. (Eco, 1992: 33-34)

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más allá de la época histórica y el contexto en los cuales se creó la
pieza original hasta adaptarse a las situaciones actuales.
Existen un sinfín de publicaciones en Facebook que relatan
una historia, ya sea utilizando palabras, imágenes, memes, videos,
gifs, entre muchos otro medios de expresión, donde se remedian
una importante cantidad de elementos, características y canales de
comunicación; sin embargo, una de las narraciones más utilizadas
son las historias y/o anécdotas personales que los usuarios deciden
compartir en sus muros, con diferentes intenciones, en las cuales
se puede observar la remediación de dos subgéneros narrativos:
el diario personal y la autobiografía; pues el tono es íntimo y las
funciones comunicativas corresponden a la confesión, al desahogo
y al testimonio dirigido hacia un receptor no especificado, como
sucede en el diario y en la autobiografía. Por ejemplo:

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Luna Jázara, 2021, https://
www.facebook.com/luna.
jazara

Esta narración es un homenaje que la autora le hizo a su
gato fallecido con la principal intención de recordar y relatar los
momentos más gratos que vivió al lado de él, y también es un tipo
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desahogo o aliciente ante la tristeza por la pérdida de su mascota y
la perplejidad al no conocer la causa de su muerte. Como se puede
observar, por la temática íntima, la estructura de monólogo, los
elementos autobiográficos y la intención comunicativa de expresar
emociones, sentimientos y pensamientos personales esta historia
encaja en la clasificación de diario, además de que la propia red social
le agrega una particularidad identificable del subgénero: la fecha.
En el análisis titulado “El diario personal en la literatura: teoría del
diario literario”, Álvaro Luque Amo afirma:
El diario, por tanto, no solo no destierra la función comunicativa
[de expresarse para un tercero], sino que además debe ser
contemplado como un tipo particular de discurso que tiene un
origen privado, que se dirige paradójicamente a la misma persona
que lo escribe y que, sin embargo, es susceptible de ser leído por
un tercero. (Luque, 2016: 278)

Por lo cual, se comprende que, aunque en su esencia el diario
personal es privado, el hecho de comunicar un mensaje a través de
un medio al cual otros individuos pueden acceder y descifrar lo
posibilita de salir de ese espacio íntimo y trascender al público, como
sucede cuando se divulgan y/o publican. En el caso de Facebook,
estas expresiones adquieren otras características, originadas por el
proceso de remediación, que las diferencian del diario tradicional:
el acceso al ámbito público y a la retroalimentación de manera
inmediata al expresarse dentro de una red social; además, gracias a
la opción de compartir o de copiar y pegar que los usuarios tienen,
se acrecienta la posibilidad de incrementar a un ámbito mundial
dicho post; y debido a que la naturaleza digital del espacio facilita
el anonimato y/o el desarrollo de una identidad fluida, se vuelve
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factible interpretar la narración como una “ficcionalización5” de esa
experiencia personal, a pesar de todas las referencias a la vida real.
Si bien es cierto que el post fue enunciado para destinatarios
concretos, y que sin duda alguna cualquier publicación realizada en
una red social implica precisamente eso (a menos que no tengas
ningún amigo o contacto virtual dentro de estos espacios o que hayas
“posteado” en modo privado), en la narración sobre la vida del gato
Luis Alberto el tono de la autora, así como también su intención
inmediata, parecen conllevar la “ficcionalización” del espacio
digital público y del momento de la entonación, simulando estar
escribiendo para sí misma; existe una simulación de distanciamiento
con los receptores.
Por otro lado, la autora se vale de un seudónimo para
publicar, lo cual hace explícito el alejamiento que se establece entre
ella como sujeto empírico y la voz que utiliza para relatar, es decir
que existe una distinción entre el personaje histórico real que es
la escritora y el sujeto lírico (narrativo en este caso) que cuenta la
historia de la muerte de su gato; este distanciamiento ficcional entre
el que enuncia y el sujeto real puede percibirse en la autobiografía,
incluso a pesar de que los escritores usen su nombre verdadero
dentro de sus obras. En el análisis “La referencia desdoblada: el
sujeto lírico entre la ficción y la autobiografía”, Dominique Combe
explica, con respecto a este tema de la distinción o desdoblamiento
entre el autor y la voz o sujeto ficcional que narra, lo siguiente:

5 “La ficcionalización es la puesta en escena de la creatividad de la
humanidad y como no existen límites para lo que puede ser espectacularizado,
el proceso creativo, en sí mismo, carga la inscripción de la ficcionalidad: la
estructura de doble significado” (Iser, 1990, p.951).

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[…] Roman Ingarden [,] en La obra de arte literaria (1935), había
afirmado que en una obra literaria la enunciación es fingida, como
lo son los juicios lógicos, que son &lt;&lt;quasi juicios&gt;&gt;. De este
postulado puede deducirse, aunque Ingarden no aborde esta
cuestión, que el sujeto en la poesía lírica no escapa a esta fictividad
que lo separa radicalmente de la existencia de la vida. […] La
distinción metodológica fundamental de la narratología es la que
separa entre el narrador y el autor, de manera que el uso de una
primera persona no garantiza la autenticidad o la referencialidad
sino que puede inscribirse en el ámbito de la ficción. (Combe,
1999: 137 y 141)

Se sabe que la publicación de la autora difícilmente puede ser
interpretada como un poema, ni tampoco tiene la intención explícita
de ser un relato ficcional, sin embargo, tomando en cuenta las
implicaciones y significados de la enunciación dentro del subgénero
de la autobiografía, la reconstrucción de la memoria involucra un
distanciamiento entre el pasado y el momento de la expresión y
entre el sujeto que lo vivió y el que lo recuerda, aunque físicamente
sean la misma persona. Además, como ya se mencionó más arriba,
el canal de comunicación, Facebook, posibilita la problematización
o diversificación de la identidad de los usuarios. De esta forma,
el proceso de remediación de la autobiografía permite que esta
adquiera la característica de la manifestación de una nueva identidad
o de diversidad de identidades de forma inmediata (gracias al
seudónimo y al distanciamiento implicado en la enunciación),
pública e interactiva, donde el espacio privado pierde sentido y
significación en el ámbito de la comunicación y la experiencia digital;
así como también el tiempo y el espacio compartido en la virtualidad
extienden sus confines hasta el grado de desvanecerlos, gracias a las
características intrínsecas del nuevo medio de expresión. Como lo
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

señala Ana Cuquerella Jiménez Díaz en su tesis titulada El potencial
creativo de la remediación en la literatura digital hispánica:
La interactividad característica de la “cibercultura” ha renovado
la recreación de los antiguos medios hasta límites de los que
todavía no somos conscientes. La cibercultura se ha desarrollado
imparable, con el crecimiento del ciberespacio al que Pierre
Lévy define como: “espacio de comunicación abierto por la
interconexión mundial de los ordenadores y de las memorias
informáticas” (Lévy, 2007: 70). Una interconexión mundial
que diluye las fronteras del espacio y el tiempo. Hasta el punto
de crear ejemplos de presencia digital en tiempo real como
Facebook; un auténtico banquete de la memoria capaz de revivir
antiguas amistades; océano en el que navega, casi vivo, como en
espera, el recuerdo de los que se fueron, como una forma de
“ciberinmortalidad”. (Cuquerella, 2016: 130)

Los usuarios de esta red social aprovechan al máximo las
posibilidades expresivas y re-significativas de la remediación para
atender necesidades comunicativas particulares y sociales que surgen
ante las nuevas tecnologías de la comunicación y la información,
las cuales no pierden esa relación o cercanía con los medios y/o
productos culturales analógicos, sino que los recrean y adaptan a
las nuevas formas epistemológicas de experimentar, comprender y
expresar la realidad dentro del ciberespacio.
Se pasará ahora a revisar un ejemplo donde, a partir de la
interpretación de una corriente filosófica, se remedia la necesidad
humana de reflexionar para tratar de comprender las causas de
los fenómenos sociales, culturales, políticos y económicos, y que
permite establecer distancia de esa realidad para poder examinarla,
manifestar una postura crítica y pensar en el propio papel de
intervención en esa realidad:
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“Memes comunistas para
gente blanca de la burguesía”,
2021,
Comunidad
en
Facebook,
https://www.
facebook.com/MCPGBB/
photos/2676591189312355)

La postura crítica hacia las formas de organización económica
y social establecidas por el capitalismo extremo y/o el neoliberalismo
es muy directa y aguda porque parte de la filosofía anarquista general,
mediante la cual se busca la emancipación del individuo o de la
colectividad de cualquier clase de jerarquía o poder impuesto por la
fuerza, para promover un cambio social basado en la justicia; además
la recomendación del libro del antropólogo y activista estadounidense
es la fuente principal de las ideas expuestas. Gracias a la remediación,
la actitud crítica se enriquece de otras características expresivas como
la fabulación y/o la caricaturización de los personajes principales para
simular lo absurdo y colocar el peso de las connotaciones políticas
implicadas en la enunciación en un ser ficticio y totalmente ajeno a la
realidad humana. Además, el tipo de palabras, de imágenes o recursos
retóricos utilizados en este tipo de memes expresan tonos irónicos,
sarcásticos o paródicos con la intención de hacer más sutil o de
desviar el foco, hasta cierto punto, de la postura crítica y/o política
que se asume en el mensaje hacia los elementos humorísticos, a pesar
de que esta sea una de sus principales intenciones comunicativas.
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

Marcelo Dascal reflexiona, con respecto a la realidad, a la
importancia de concientizar a la humanidad a través de la educación
y a la prioridad de desarrollar y promover un pensamiento crítico en
la sociedad, lo siguiente:
El primer paso para liberarse de esa falsa conciencia [impuesta
por la cultura dominante] es percatarse de que la realidad – sea
lo que fuere– no es algo fijo, inmutable y “dado” a lo que uno no
puede más que “adaptarse”. […] La realidad se nos presenta por
medio de conceptualizaciones humanas y por lo tanto criticables
y reemplazables. […] Se debe cuestionar esquemas conceptuales,
conocimientos o soluciones establecidos. La relación misma del
hombre con la “realidad”. (Dascal, 2011: 201-202)

Probablemente, gracias a la reflexión filosófica y a la educación
se puede llegar a esa emancipación, a esa ruptura con las formas instauradas hegemónicamente para comprender y asir la realidad, y acceder a
la pluralidad de pensamientos, culturas y sociedades que cohabitan en
el mundo; ya que, como el mismo Dascal lo menciona, la filosofía es
ese lugar donde concurren diferentes teorías, pensamientos y escuelas
parcialmente incompatibles, pero que deben de coexistir, bajo el mutuo
respeto, porque responden a necesidades dentro de un universo plural y
diverso, como convendría que fuera el nuestro (Dascal, 2011: 189)
Ya que se ha abordado el tema de la educación y su papel liberador, se pasará ahora a exponer una de las principales características que
la remediación le aporta a la tarea ético-educativa –en lo que respecta
a facilitar el acceso a la información y al conocimiento a un mayor número de personas gracias al uso de las Tecnologías de la Información
y la Comunicación contemporáneas, gracias a la reciente y acelerada
revolución tecnológica y a las posibilidades que ofrece el Internet y la
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WEB6– es el traslado del aula, del auditorio, de casi cualquier espacio
físico donde se da el proceso educativo, escolarizado o no, hacia el medio digital dentro de Facebook con la finalidad de que las universidades,
instituciones, escuelas o centros educativos hegemónicos no sean los
únicos lugares encargados de transmitir aprendizajes, conocimiento e
información trascendental, es decir, plantear la posibilidad de evitar la
jerarquización de la educación y la apropiación de la información y el
conocimiento por los grupos privilegiados que ostentan el poder. El
uso de Facebook ha trascendido los aspectos del mero entretenimiento y
la diversión, para convertirse en un espacio y/o herramienta didáctica
y cultural utilizada por todo tipo de universidades, instituciones educativas, centros artísticos y de difusión, entre muchos otros, para intentar
educar y para tratar de transmitir, promover, facilitar y universalizar el
conocimiento, práctica que se ha potencializado debido a la pandemia.
Por cuestiones de extensión, solo se utilizarán breves ejemplos
del contenido de las páginas de Cultura UANL y UNAM (Universidad
Nacional Autónoma de México); sin embargo, prácticamente todas
las universidades nacionales e internacionales, públicas o privadas,
así como también las otras instituciones educativas cuentan con sus
propias páginas dentro de esta red social y comparten todo tipo
de información, cursos, talleres, charlas, conferencias, recursos y/o
conocimiento de diferentes áreas y disciplinas, incluso una gran e
importante cantidad de este acervo que se ofrece públicamente es
de acceso gratuito, lo que garantiza el acceso al mismo.
6 WEB (World Wide Web, o www), es un conjunto de documentos (webs)
interconectados por enlaces de hipertexto, disponibles en Internet [es un subconjunto
utilizable en este medio] que se pueden comunicar a través de la tecnología digital.
[…] La web es un “organismo vivo” y, como tal, evoluciona. Desde su creación el
año 1966, con esa primera red Arpanet, hasta el posterior nacimiento del Internet
que conocemos, no ha dejado de cambiar y perfeccionarse. Hemos pasado de una
web 1.0 a la 2.0, 3.0 y ahora llega la web 4.0. (Latorre, 2018: 1)
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https://www.facebook.
com/CulturaUANL

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https://www.
facebook.com/
UNAM.MX.Oficial/
videos/?ref=page_
internal

Se puede observar que los contenidos publicados son
de temáticas muy variadas y que pertenecen a diferentes áreas y
disciplinas del conocimiento, pues la misión y filosofía de estas
universidades nacionales se trasladan y adaptan al espacio digital,
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

con la intención, posiblemente, de promover la democratización de
la educación, desde una plataforma que originalmente fue creada
con propósitos muy distintos. Es cierto que el hecho de acceder a
este tipo de información, conferencias, análisis, charlas, simposios,
capsulas informativas, seminarios, coloquios en Facebook live, oferta
educativa, entre otros recursos, no garantiza la adquisición de
conocimiento real y significativo para los usuarios porque:
[…] la abundancia de información no supone conocimiento per
se. [En pie de página] La información se compone de hechos
y sucesos, mientras que el conocimiento se define como la
interpretación de dichos hechos dentro de un contexto, supone
una comprensión global de dichos hechos y muchas veces una
orientación determinada por alguna finalidad, como lo expresa
Habermas al ligar el conocimiento con el interés. (Picos, 2020: 28)

Sin embargo, el hecho de que sean las propias Universidades
las que tomen el papel ético y social de mover el conocimiento que
ellas están generando desde un espacio tradicional y hegemónico
como lo es la institución y trasladarlo hasta un espacio público
digital y de interacción inmediata, ayuda en gran medida a despertar
el interés por educarse y adquirir conocimientos relevantes en un
mayor número de individuos. Con lo cual se puede interpretar que se
persigue remediar el ideal democrático de la sociedad, por medio de la
difusión y universalización de información y conocimientos legítimos.
Una sociedad es democrática en la medida en que facilita la
participación en sus bienes de todos sus miembros en condiciones
iguales y que asegura el reajuste flexible de sus instituciones
mediante la interacción de las diferentes formas de vida asociada.
Tal sociedad debe tener un tipo de educación que dé a los
individuos un interés personal en las relaciones y el control sociales

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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y los hábitos espirituales que produzcan los cambios sociales sin
introducir el desorden” (Dewey, 1998 p. 91)

Como se puede observar, el propósito final que se busca
alcanzar, a través del acceso a la educación, es la participación
consciente de las personas en la realidad y su emancipación, tanto
individual como social. Sin embargo, se sabe que lograr tal objetivo
aún es complicado porque a pesar de que las plataformas como
Facebook ofrecen o simulan otorgar libertad a los usuarios, son
espacios que desgraciadamente no son neutros ni están exentos
de ideologías y estructuras de saber-poder que generan y justifican
la violencia simbólica7. Incluso puede suceder, en ciertos casos,
que el proceso de remediación funcione como legitimador de
arbitrariedades en lugar de ser un medio emancipador.
Finalmente, se realizará el análisis de uno de los ejemplos en
que se identifica la remediación de la sociedad en Facebook, en el cual
se recrean las normas de convivencia e interacción humana, pero
con nuevas características como la “eficacia” y/o rapidez con la
que actúan los administradores de Facebook al momento de eliminar
comentarios, y de restringir y/o eliminar las cuentas de usuarios
que no respetan las reglas comunitarias establecidas explícitamente
dentro de la red social y dentro de los grupos públicos y privados.
También se remedia el ideal de sociedad “Utópica” al buscar la
interacción respetuosa y el principio de justicia y responsabilidad
7 La «violencia simbólica» es exactamente la acción pedagógica
que impone significaciones y las impone como legítimas. Pero justo esta
legitimización implica la autonomía relativa de la escuela para disimular las
relaciones de fuerza que determinan la acción; sin tal disimulo, las funciones
específicamente sociales de la escuela serían evidentes y esto tendría como
consecuencia el impedir que la escuela pudiera llevar a efecto su cumplimiento.
(Bourdieu y Passeron, 1996: 18-19)
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

que rigen la libertad de expresión auténtica, la cual algunas personas
confunden con el libertinaje y las expresiones ofensivas, pues
desconocen los derechos humanos internacionales, y las garantías
individuales establecidas en las constituciones políticas de cada país.

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https://transparency.fb.com/
es-es/policies/community
standards/?from=https%3A%2F%2Fwww.
facebook.com%2Fcommunitystandards

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

Se prefirió mostrar algunas secciones del compromiso que
Facebook establece con todos los usuarios de su plataforma, ya que en
estas aparecen las principales consideraciones, derechos y garantías
que el creador y los socios de la red social tomaron en cuenta para
instituir las normas de convivencia, las cuales buscan garantizar la
interacción pacífica y respetuosa entre todos los miembros, y el
ejercicio de la libre expresión responsable. Cuando alguien no respeta
alguna de estas reglas y publica contenido ofensivo, inadecuado,
relacionado con la comisión de un delito, o comentarios de odio
y/o discriminación el algoritmo empleado por la red lo detecta o
también los otros usurarios lo denuncian, entonces la plataforma
borra el comentario y/o también puede restringir el acceso a la
cuenta de tal individuo; inclusive si se vuelve a infringir alguna de
las normas de Facebook la cuenta puede ser eliminada de manera
definitiva.
Al parecer, las acciones efectuadas por los administradores
de la red social para garantizar el respeto de las normas de interacción
parecen ser mucho más inmediatas, contundentes y efectivas en
comparación con lo que sucede en la realidad tradicional (fuera
de los espacios de las redes sociales y el Internet) cuando alguien
tiene un comportamiento o una actitud ofensiva, discriminatoria
o acosadora hacia otra persona, lo que se puede interpretar
como la remediación de los acuerdos sociales de convivencia y
tolerancia, que al recrearse en la plataforma digital adquieren la
característica del involucramiento de una gran mayoría de usuarios
con el compromiso de obedecerlas y de que los demás también las
respeten, para poder garantizar la existencia y permanencia de la
sociedad digital, porque esta responde a necesidades humanas de
organización y supervivencia, que también han sido remediadas:
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La vida de comunidad es condición de la sobrevivencia humana, no
existe un modo de ser humanos que no involucre a los demás. El
ser humano es un ser social, gregario, colectivo. El otro, los otros,
semejantes o diferentes, están siempre ahí, con nosotros, somos parte
de su vida y ellos lo son de la nuestra, son muestro entorno y nuestra
condición; frente a ellos caben distintas posibilidades, reconocerlos
como siendo parte de lo que yo mismo soy; sentirlos como iguales
pero ajenos, sentirlos como iguales pero indeseables; sentirlos como
diferentes pero aceptables, queribles, deseables, o sentirlos como
amenaza, como competidores, como desafío. Con-vivimos unos
con otros, no es posible ignorarlos, no hay escape, nacemos de
otros, vivimos entre otros, compartimos lo que hacemos con otros,
esperamos un futuro entre los otros. (de la Torre, 2020: 67)

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los administradores
de Facebook y de muchos de los usuarios por crear y mantener un
espacio de confluencia entre diversos pensamientos, formas de
ser, de hacer, de comunicarse y de experimentar el mundo –que
conforman la pluralidad de personas que utilizan la red social– bajo
las premisas de la tolerancia y el respeto, la realidad es distinta y se
pueden reconocer actitudes y acciones que reproducen y legitiman
la violencia explícita y simbólica hacia las minorías y hacia los grupos
que han sido discriminados históricamente. Desgraciadamente,
aunque parecen desdibujarse ante la simulación de libertad que
establece la red social por la amplitud de sus contornos sociales
y culturales, el poder de las jerarquías sociales y políticas sigue
vigente, a pesar de los cambios paradigmáticos, epistemológicos y
del proceso de remediación que implicó el traslado al nuevo medio
de comunicación y sociabilización digital.
Para concluir, me gustaría subrayar que el proceso de
remediación de la cultura y la sociedad dentro de Facebook es un
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

163

�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

fenómeno sumamente complejo que implica una mayor dedicación y
profundización analítica en cuestiones más amplias que las estudiadas
hasta ahora en este artículo; sin embargo, por razones de extensión
se decidió abordar la temática planteada como un intento de
acercamiento reflexivo, a partir de la observación y la interpretación
de ciertas expresiones y publicaciones de Facebook en las cuales se
recrean rasgos y características de la cultura y la sociedad de manera
creativa o distinta, tratando de respetar, hasta cierto punto, la esencia
del medio o producto original, a pesar de la pérdida de determinadas
particularidades y la adquisición de nuevas peculiaridades.
Es cierto que las nuevas tecnologías de la comunicación
y la información y la remediación no han sido suficientes para
superar la enajenación social, el desinterés y la pasividad de muchos
individuos, debido a la reproducción de los esquemas de saberpoder que controlan el acceso a la información y al conocimiento
(el algoritmo de Facebook8) de una gran cantidad de personas, así
como también difunden y promocionan el consumo excesivo de
todo lo perteneciente a la cultura de masas; sin embargo, como se
pudo descubrir, la remediación puede funcionar, por su naturaleza
8 El algoritmo de Facebook decide qué publicaciones ven las personas
cada vez que revisan su feed de Facebook, y en qué orden aparecen esas
publicaciones. […] no hay un solo algoritmo, sino más bien hay “muchas capas
del aprendizaje de las máquinas sobre modelos y rankings construidos para
predecir qué publicaciones serán más valiosas y significativas para un individuo
a largo plazo”. En otras palabras, en vez de mostrar todas las publicaciones de
Facebook disponibles en orden cronológico, el algoritmo de Facebook evalúa
cada publicación, y después las organiza en orden descendente de interés para
cada usuario individual. Este proceso ocurre cada vez que un usuario, y hay 2.7
mil millones de ellos, actualiza su feed de noticias. (Newberry, 2022, https://
blog.hootsuite.com/es/algoritmo-facebook-como-funciona/#:~:text=El%20
algoritmo%20de%20Facebook%20prioriza,probabilidades%20de%20obtener%20
m%C3%A1s%20alcance)  

164

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

creativa, como una fisura o ruptura desde la cual se le abra paso a la
visión crítica y transformadora para lograr la emancipación cultural
y social, tanto en el medio digital como en el físico.

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La representación de las doctrinas anarquistas en
la novela Los demonios de Dostoievski. De la utopía
revolucionaria a la ideología nihilista
Rubén Gutiérrez Guajardo
Universidad de Monterrey
a ruben.gutierrezg@udem.edu

Fecha de entrega: 27-12/-2021 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Para realizar este análisis partimos de la vida y obra del escritor ruso
Fiódor Dostoievski, su relación con los movimientos políticos de su
tiempo, de los que él mismo fue partícipe, como prueba su adhesión
al “Círculo Petrashevski”, así como el propósito de la redacción de
su obra Los demonios1 y la representación de las doctrinas anarquistas
de Mijaíl Bakunin y Serguéi Necháyev en dos pasajes de la obra del
escritor ruso.
Como propuesta de análisis y aplicación, desplegamos una
lectura de Los demonios como “profecía” o “advertencia” acerca
1 Para el análisis hemos recurrido principalmente a la misma obra de
Dostoievski Los demonios en la traducción de Juan López-Morillas, publicada
por Alianza Editorial del año 2014, así como a El hombre rebelde del filósofo
Albert Camus, también de Alianza Editorial, obra en la que el filósofo francés
realiza un magistral estudio sobre la figura clave de nuestro análisis, la de
Necháyev.

171

�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

los movimientos revolucionarios radicales totalitarios que se
manifiestan en Occidente en el siglo XX, como el bolchevismo, y en
los que, a semejanza de los hechos ficticios relatados en la novela,
presenciamos un terrorismo o mesianismo terrorista que en su
afán de establecer una supuesta utopía instauran una serie de actos
destructivos de trasfondo nihilista.
La relevancia del tema radica en la toma de conciencia del
peligro de los fundamentalismos de cualquier orden, ya que ningún
movimiento político ni utopía de cualquier tipo podrán erigirse jamás
como justificantes legítimos de actos individualistas y nihilistas que
atenten contra la sociedad y dignidad del individuo. Ninguna utopía
o proyecto político valdrá jamás lo que vale la persona humana.
Nos interesa mostrar cómo las intuiciones literarias
de los grandes escritores como Dostoievski pueden iluminar
profundamente nuestra comprensión de la naturaleza y psicología
humanas, sus motivos e ideales, en este caso destructivos, a veces en
medio de intentos racionales de legitimación de corte hegeliano en
virtud de la supuesta búsqueda de un orden racional, justo y utópico.
A través de una perspectiva analítica y sintética revisaremos
las ideas de las teorías políticas y corrientes filosóficas subyacentes al
análisis del discurso político de Dostoievski, a saber, el anarquismo
y el nihilismo, todo esto en un marco aproximativo y no exhaustivo
con la finalidad de acercarnos a uno de los temas más apasionantes
de la filosofía política de todos los tiempos.2
2 En lo que a nuestro conocimiento y alcances se refiere, encontramos
que existe un número considerable de artículos y libros sobre el tema tratado.
Entre ellos destacan los siguientes artículos: 1864. El asalto a la razón de
Dostoievski del David Montero Bosch publicado en la Revista Internacional
de Filosofía Daimon, y The catechism of destruction: Sergei Nechayev
and the spirit of nihilism del Ph. D. Georgios Karakasis de la Universidad

172

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Contexto político e histórico de Dostoievski y de Los demonios
El 9 de febrero de 1881 moría en San Petersburgo el novelista Fiódor
Dostoievski, figura icónica y máximo representante -junto con León
Tolstoi- de la literatura rusa del siglo XIX. Escribió la mayoría de
sus obras en diarios rusos de entregas semanales como El Mensajero
Ruso para aliviar sus penas económicas, destacando Crimen y castigo
(1866), El idiota (1869), Los hermanos Karamázov (1880) y Los demonios
(1872) que se han constituido en referentes y paradigmas de la
literatura rusa y universal y lo han colocado en el Olimpo de los
literatos universales de todos los tiempos.
Constituye un tópico común en cualquier exposición sobre
literatura universal señalar a Dostoievski como un maestro en el
arte de profundizar en los insondables abismos de la naturaleza y el
espíritu humanos, como un verdadero “pneumatólogo” según lo ha
descrito algún autor. Como señala el escritor turco Orhan Pamuk en
su obra Otros colores (2011) al relatar su experiencia sobre su encuentro
con el escritor ruso, Dostoievski logra sacudir nuestras cosmovisiones
y plantearnos multiformes visiones de la vida y la realidad: “En alguna
parte Borges dice: Descubrir a Dostoievski es como descubrir el amor
o ver el mar por vez primera, marca un momento importante en la
vida. El momento en que leí a Dostoievski por primera vez supuso
para mí la pérdida de la inocencia con respecto a la vida” (2011: 156).
de Pamplona.   La autora Nelly Prigorian también ha redactado un artículo
muy valioso sobre el tema titulado: El nihilismo de Dostoyevski: Una mirada
sobre la estética del discurso político del autor de Demonios publicado en la
Revista de Estudios Literarios. Voz y Escritura. Existen también libros como:
Confronting Dostoevsky´s Demons. Anarchism and the Specter of Bakunin in
Twentieth-Century Russia de James Goodwin y Dostoevsky´s The Devils. A
critical companion de W.J. Leatherbarrow, entre otros.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Las obras de Dostoievski constituyen pues una experiencia
maravillosa para el lector que descubre todo el realismo y complejidad
de la naturaleza humana, sus pensamientos, pasiones y motivos más
profundos, a veces, inextricables, melancólicos e inquietantes, pero
siempre reveladores de un carácter esencialmente humano y, por lo
tanto, universal.
Así pues, después de esta breve introducción a toda la
complejidad de la narrativa del autor, se procederá a la exposición
introductoria de la obra Los demonios, su contexto, alcances y premisas
fundamentales como punto de partida para la relación con el análisis
de los movimientos políticos de la Europa del siglo XIX.
Un evento detonante para la imaginación del joven Dostoievski
El 21 de noviembre de 1869, la opinión pública rusa recibió con
conmoción la noticia del horrible asesinato del joven moscovita
Iván Ivanov, alumno de la Academia de Agricultura de Moscú,
cuyo cadáver fue encontrado con una herida en la cabeza, arrojado
al fondo de un estanque con ayuda de piedras atadas al cuerpo.
(Dostoievski, 2014; 9) Este crimen perpetrado de noche y cargado
de extrema violencia causó gran impacto en la conservadora y
religiosa ciudad rusa.
Ante el siniestro acontecimiento y los moscovitas que
se preguntaban, ¿cuál era el móvil de ese crimen tan atroz?, las
pesquisas policiales no tardaron en descubrir que el crimen había
sido perpetrado por un grupo de cinco personas lideradas por
un tal Serguéi Necháyev, un joven revolucionario nihilista, quien
recientemente había regresado de Ginebra, Suiza y era un conocido
discípulo y colaborador del padre del anarquismo revolucionario
Mijaíl Bakunin.
174

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Es pues el impacto de este célebre caso Necháyev- Ivanov,
del que Dostoievski tiene conocimiento, y que por supuesto, por
el que también se siente conmocionado, el punto de partida y de
inspiración para que tiempo después de haber recopilado informes
al respecto, escriba su obra Los demonios (1872).
Los demonios narra la historia de la sociedad rusa de la década
de 1860 convulsa por los intentos revolucionarios de un grupo
nihilista, liderado por Piotr Verjovenski (representación de Serguei
Necháyev), quienes en un afán mesiánico de instaurar un anarco
individualismo llegan a realizar actos caóticos que escandalizan y
atemorizan a la sociedad rusa, inclusive llegan a quemar parte de la
ciudad, motivo por el cual serán identificados en la obra como unos
“posesos” o “endemoniados” que infectan y esparcen por la ciudad
sus ideas destructivas.
A decir del escritor ruso Vladmir Nabokov en su Curso de
literatura rusa:
Los demonios es la historia de unos terroristas rusos que treman
acciones violentas y destructivas, y llegan a asesinar a uno de
los suyos. Los críticos radicales la denunciaron como novela
reaccionaria. Por otra parte, se la ha calificado de estudio
penetrante de esas personas que, arrastradas por sus ideas, acaban
hundiéndose en el lodo. (Nabokov, 2016: 246).

El divulgador literario Peter Boxall, comenta en la misma
línea acerca del argumento ideológico de la obra:
Ambientada a finales de la década de 1860, la historia gira en torno a
la suerte de un grupo de insurgentes cuyo propósito es desencadenar
la anarquía rusa. Cuando una serie de traiciones acaba con el
grupo, la novela plasma las consecuencias catastróficas que pueden
desprenderse de las teorías políticas abstractas. (Boxall, 2016: 175).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Mediante una narrativa ficticia Dostoievski intenta adentrarse
en los motivos ideológicos de estos grupos o células anarquistas y
nihilistas que comenzaban a manifestarse en la Rusia de su tiempo, y
que, en la mente del autor, representan una amenaza ideológica que
podría desestabilizar a su amada patria, tambaleada por los peligros
de la occidentalización, el nihilismo y el ateísmo.
Pero antes de pasar al análisis de la obra y su trasfondo
filosófico se debe responder a la siguiente pregunta, ¿qué conocimiento
y relación tenía Dostoievski con la política de su tiempo para que
llegue a interesarse por el tema y a escribir Los demonios?
Todos los grandes escritores al relatar sus ficciones
ineludiblemente proyectan sus vivencias, inquietudes y temores. En este
sentido, el mismo Dostoievski no era ajeno a la situación política de
su tiempo, pues inclusive, él mismo en su juventud fue miembro del
“Círculo Petrashevski” asociación ilegal rusa, formada por intelectuales
que entre 1844 y 1849, se dedicó a debatir las ideas del socialismo utópico
de Fourier y que, descubierta por los agentes zaristas, fue clausurada y
sus miembros condenados y deportados a Siberia. Como relata David
Montero Bosch en su artículo sobre Dostoievski:
En abril de 1849 un alto dignatario ruso, el Senador K. N.
Lebédev, escribe en su diario: Toda la ciudad está preocupada
con la detención de algunos jóvenes (Petrashevski, Golovinski,
Dostoievski, Palm, Lamanski, Grigóriev, Mijáilov, entre otros,
quienes se reunían en la casa de Petrashevski, bajo el pretexto
de encuentros literarios, para discursear acerca de la cuestión
campesina, la reforma del gobierno o los desórdenes que ocurrían
en Europa Occidental. (115-116).

Es conocido por todos lo que ocurrió posteriormente,
después de la condena a la pena capital y de un simulacro de
176

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

fusilamiento, los miembros fueron “indultados” por la benevolencia
del Zar Nicolás I y deportados a Siberia condenados a trabajos
forzados. La estancia de Dostoievski en Siberia duró ocho años y
plasmó su experiencia en varias de sus obras como en Memorias de
la casa muerta (1862) y Crimen y castigo en cuyo desenlace el asesino
confeso Raskólnikov, a semejanza de Dostoievski, es enviado a
Siberia a cumplir su condena.
Dostoievski pues, conocía de primera mano la dinámica
de los grupos subversivos de Rusia, por su propia experiencia de
juventud y no duda en usar estos conocimientos para retratar en
su novela Los demonios el caso Ivanov- Necháyev, especialmente a
los miembros del grupo de los cinco, llamado “La venganza del
pueblo” implicados en el caso del asesinato de Ivanov, retrato en
el que profundiza en la complejidad de los motivos ideológicos
anarquistas y nihilistas subyacentes para la perpetración del famoso
crimen y descritos magistralmente en los personajes de la obra.
Sin duda fueron las influencias de las doctrinas anarquistas
de Mijaíl Bakunin y el mismo Serguéi Necháyev las que constituyen
el trasfondo filosófico bajo el que se comprende el proceder de
los personajes que aparecen en la obra de Dostoievski y son estas
doctrinas las que se analizan a continuación.
El anarquismo ruso de 1860, Bakunin. Necháyev y el
Catecismo revolucionario
La influencia de Bakunin. Entre las figuras del anarquismo ruso
sobresale por mucho la figura de Mijaíl Bakunin (1814- 1876), quien
estudió filosofía en Moscú y en sus años de juventud emigró a Europa
occidental donde conoció las doctrinas hegelianas de izquierda y los
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

socialismos utópicos, fuentes indiscutibles de su célebre obra Dios y
el Estado (1882).
El filósofo franco-argelino Albert Camus comenta sobre
la juventud de Bakunin: “Apenas salió Bakunin de la adolescencia
cuando quedó trastornado, desarraigado por la filosofía hegeliana,
como por una sacudida prodigiosa. Se sumió en ella noche y día
“hasta la locura”, dijo. “No veía otra cosa que las categorías de
Hegel” (Camus, 2015: 221).
Bakunin, es un anarquista que solicita imperantemente la
abolición de lo que él considera “las dos instituciones fundamentales
de la esclavitud”, Dios y el Estado, que como afirma (Herrera, 2013):
“Son Dios y el Estado los que según Bakunin colaboran para negar
la libertad de los hombres, el proyecto fundamental de la revolución
debe consistir en la destrucción de ambos” (172). Y continúa “No
es que Bakunin niegue la vida en sociedad del hombre, sino que no
tiene por qué vivirse bajo el armazón dominador de un Estado”
(173). De ahí que Bakunin sea pues un “anarco colectivista” es decir,
apuesta por pequeñas federaciones de trabajadores con organización
propia y autonomía del aparato estatal.
Albert Camus, al respecto del anarquismo de Bakunin, en
su famosa obra El hombre rebelde nos muestra valiosos elementos de
análisis:
Bakunin quiso como única religión “la Iglesia Universal y
auténticamente democrática de la libertad” (…) La historia está
regida por dos únicos principios, el Estado y la revolución social,
la revolución y la contrarrevolución, que no se trata de conciliar,
sino que están empeñados en una lucha a muerte. El Estado es
el crimen. “El Estado más pequeño y más inofensivo es también
criminal en sus sueños”. La Revolución es, pues, el bien. (…) “Las
páginas ardientes de Bakunin sobre la revolución del 48 gritan

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

apasionadamente el gozo de destruir “Fiesta sin principio ni fin”,
dice. (Camus, 2015: 222- 223).

La influencia de Bakunin en los futuros revolucionarios rusos
es muy grande, Camus señala: “Bakunin pesó en la sucesión de los
acontecimientos del atentado contra el zar Alejandro II, pero aportó
algo más: un germen de cinismo que se coagularía en la doctrina
de Necháyev y llevaría sus últimas consecuencias el movimiento
revolucionario” (Camus, A. 2015: 221).
Es pues este elemento el que nos da una primera clave
interpretativa para comprender la actuación de Necháyev, el
revolucionario sobre quien trata Dostoievski en su novela quien, al
fundar su grupo anarquista, igual que Bakunin llama a la rebelión
contra las instituciones políticas de su tiempo, Necháyev hace de
esta consigna la motivación principal de su grupo “La venganza del
pueblo” quienes no sólo detestan al Estado y sus instituciones, sino
que desean promover a toda costa la instauración de este régimen
anárquico mediante acciones desestabilizadoras.
Necháyev,

el

primer

terrorista.

Seguéi

Gennádievich

Necháyev (1847-1882), fue según la Enciclopedia británica (2012), un
revolucionario ruso conocido por su esquema organizativo para un
partido revolucionario profesional y por el despiadado asesinato de uno
de los miembros de su organización. Es célebre por la composición de su
famoso “Catecismo revolucionario”, discípulo y colaborador de Mijaíl
Bakunin y fundador del grupo revolucionario secreto “La venganza
del pueblo” (Narodnaya Rasprava en ruso), grupo implicado en el caso
Ivanov y uno de los ejes temáticos de Los demonios de Dostoievski.
Durante su juventud, Necháyev fue discípulo y colaborador
del célebre teórico anarquista ruso Mijaíl Bakunin a quien conoció
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

179

�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

en Ginebra y a quien junto con el francés Joseph Proudhon se
atribuye la paternidad del anarquismo colectivista.
El filósofo Albert Camus en su obra El hombre rebelde realizará
un extraordinario análisis de su figura y se referirá a Necháyev como
el teórico ruso “que llevó la coherencia del nihilismo tan lejos como
se podía” (Camus, 2015: 226) y lo llama “el monje cruel y seductor
de una revolución desesperada” (226).
La influencia de su célebre obra el Catecismo revolucionario (1868)
fue fundamental en los movimientos anarquistas rusos, fue firmada
junto con Bakunin y en ella realiza llamamientos a la instauración de
la anarquía con elementos destructivos y “terroristas”.
El Catecismo revolucionario de Necháyev, comienza afirmando
la premisa fundamental que ha de guiar su movimiento anarquista,
en el parágrafo 1 del Catecismo se afirma: “El revolucionario es un
hombre dedicado. No tiene intereses personales, no tiene relaciones,
sentimientos, vínculos o propiedades, ni siquiera tiene un nombre.
Todo en él se dirige hacia un solo fin, un solo pensamiento, una sola
pasión: la revolución” (Necháyev, S. 1868: 3).
A decir de Camus (2015): “Necháyev no sólo disertó sobre
la destrucción universal; su originalidad consistió en reivindicar
fríamente, para aquellos que se dedican a la revolución, el “todo está
permitido” y permitírselo todo en efecto” (p227), como se observa
en este parágrafo 23 y en los siguientes.
Por “revolución” nuestra Organización no entiende un modelo
o patrón en el sentido clásico occidental, un movimiento que
siempre se detiene y se doblega ante los derechos de propiedad
privada y ante las tradiciones del orden público y las, así llamadas,
civilización y moralidad. Tampoco entiende por revolución una
forma que hasta ahora se ha limitado a deponer un modelo

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político para reemplazarlo por otro que intenta crear un estado
revolucionario, por llamarlo de algún modo. La única revolución
que puede ser benéfica para el pueblo será la revolución que
destruya de raíz todo componente del Estado y que pueda
exterminar todas las instituciones tradicionales del Estado, el
orden social y las clases en Rusia. (Necháyev, S. 1868: 6).

Para terminar con una llamada a la instauración del
anarquismo de la mano de un nihilismo absoluto:
La Organización no intenta imponer desde arriba una nueva
organización para el pueblo. La organización futura crecerá, sin
duda, desde el movimiento popular y desde la vida, pero ésa será
la tarea de las generaciones futuras. Nuestra tarea es la destrucción
despiadada, terrible, completa y universal. (Necháyev, S. 1868: 7).

Así pues, son estos elementos los que se manifestarán como
directrices perennes de la actuación del grupo anarquista de Necháyev
y del personaje que lo representa en Los demonios pues al igual que en
cualquier movimiento político de inspiración hegeliana de izquierda se
llama a la confrontación, con la singularidad que en este movimiento
de Necháyev, la confrontación es absoluta; nihilista, en una palabra.
Así pues, con esta exposición de los parágrafos del Catecismo,
se comprende, pues, que el verdadero seguidor de la revolución según
Necháyev es consciente que esta tiene un álgebra en la que la única
ecuación posible es la de conseguir los fines de la revolución y es lo que
precisamente se encuentra en la obra Los demonios en la que como afirma
Prigorian, N. (2013): “Las páginas de Demonios revelan las consecuencias
últimas de los postulados del Catecismo revolucionario, escrito unos meses
antes del asesinato del estudiante Ivanov. Los 26 puntos de este
documento están presentes en el texto de Dostoievski” (128).
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Representación de las doctrinas anarquistas y totalitarias en
la novela Los Demonios
Estas doctrinas de Bakunin y Necháyev sobre el rechazo de lo
trascendente, la eficacia revolucionaria, los medios subordinados a
los fines, entre otras se ven reflejadas en la novela Los demonios
en varios pasajes, pero de manera especial en dos de ellos que
analizamos a continuación.
El discurso de Shigailov. En el capítulo siete de la segunda
parte de la obra de Dostoievski, titulado “En casa de Virginski”
se encuentran retratados de manera magistral los fundamentos del
obrar revolucionario que manifiestan el recorrido de una utopía a
una ideología nihilista y las influencias de Bakunin y Necháyev.
Encontramos en este capítulo la narración de una reunión
de personajes afiliados al movimiento revolucionario que “eran la
flor y nata del liberalismo más candente de nuestra antigua ciudad”
(Dostoievski, 2014: 504). Según se narra, estos personajes llamados
Liputin, Virginski, Shigaliov, Liamshin y Tolkachenko, habían
entrado al grupo:
Con la ferviente convicción de que eran sólo uno entre centenares
y millares de grupos semejantes diseminados por toda Rusia,
todos ellos dependientes de una vasta y clandestina organización
central, relacionada a su vez orgánicamente con el movimiento
revolucionario general de Europa. (Dostoievski, 2014: 505).

Durante el transcurso de la velada encontramos esbozadas
en las disputas de esta reunión las doctrinas de algunos otros teóricos
anarquistas, por ejemplo, el rechazo a lo trascendente y lo divino
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de Bakunin: “Es bien sabido que el hombre primitivo, aterrorizado
por el trueno y el relámpago, divinizó a un enemigo invisible frente
al cual se daba cuenta de su propia debilidad. Dios pues, nace del
trueno y del relámpago” (Dostoievski, 2014: 511). No está por
demás decir que este rechazo de lo divino anticipa el “ateísmo de
estado” que se instaurará en la futura Unión soviética.
Sin embargo, es en el discurso del personaje Schigaliov
donde se encuentran esbozados todos los planteamientos teóricos
revolucionarios del anarquismo de Bakunin y Necháyev que
inevitablemente deviene en ideología. El personaje comienza
afirmando el fracaso de todas las utopías precedentes hasta la fecha,
en su intento de lograr una verdadera revolución social.
Habiendo consagrado mis fuerzas al estudio de la organización
social que en el futuro remplazará a la actual, he llegado a la
conclusión de que todos los inventores de sistemas sociales, desde
los tiempos más remotos hasta nuestros años han sido soñadores,
fabulistas, necios que no saben nada de las ciencias naturales ni
de ese extraño animal que se llama hombre. Platón, Rousseau,
Fourier sólo sirven para gorriones y no para una sociedad humana.
(Dostoievski, 2014: 519).

Acorde al pensamiento de los revolucionarios anarquistas
la pregunta acerca de por qué no logran pues las antiguas utopías
su propósito se encuentra precisamente en que ninguna ha sido lo
suficientemente radical, es por ello que su propuesta consistirá en
un intento de regeneración social mediante el poder ilimitado de una
clase gobernante que llevará de nuevo al “paraíso original” (utopía)
y que evidentemente profetiza el estalinismo y otros movimientos
revolucionarios occidentales:
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Shigaliov propone la visión de la humanidad en dos partes desiguales.
Una décima parte recibe libertad personal y un derecho ilimitado sobre
las nueve décimas partes restantes. Estas últimas deberán perder toda
individualidad y convertirse en una especie de rebaño, y, mediante
su absoluta sumisión, alcanzarán, tras una serie de regeneraciones,
la inocencia original, algo así como el Paraíso Terrenal. Tendrán, sin
embargo, que trabajar. (Dostoievski, 2014: 521).

Se puede constatar pues en este pasaje, el esbozo sobre el
proceder de los revolucionarios anarquistas de 1860 y los hijos de
estos cuando se instaure en la Rusia soviética el estalinismo, que no
dudará en sacrificar a millones de sus ciudadanos, especialmente en
la colectivización de los campos para con ello contribuir a alcanzar
el “paraíso terrenal” logrado por la revolución comunista.
Por otra parte, la clave para lograr los propósitos
revolucionarios será la obediencia y fidelidad absolutas a los líderes
de la revolución, ya solicitada por Necháyev en su Catecismo, la cual
encontraremos evidentemente manifiesta en el proceder soviético:
-Señoras y señores, en tal caso- prosiguió Verhovenski- yo me he
comprometido más que nadie, y por eso les propongo contestar a
una pregunta. Por supuesto si lo desean, ustedes dirán.

¿Qué pregunta? ¿Qué pregunta? - empezaron a gritar-

-Si uno cualquiera de nosotros supiera que se trama un asesinato
político. ¿iría a denunciarlo, previendo todas las consecuencias, o
se quedaría en casa esperando los acontecimientos? La respuesta
a esta pregunta decidirá si debeos irnos cada uno por su lado o
seguir juntos. (Dostoievski, 2014: 29).

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Así pues, la narración de Dostoievski sobre el propósito
revolucionario para alcanzar la utopía que propone el personaje
Shigaliov, contiene en semilla los elementos que convierten este
intento en una ideología, el despotismo ilimitado del grupo
gobernante y la sumisión absoluta aun mediando actos inhumanos
bajo la lógica de la eficacia revolucionaria.
El paralelismo del asesinato de Iván Ivanov y de Shatov
en Los Demonios. Los motivos de Necháyev en el asesinato de su
compañero Iván Ivanov en el noviembre de 1869 se encuentran en
la negativa de Ivanov a mostrarse en desacuerdo con las medidas
extremas planteadas por su compañero y líder Necháyev y su plan
de abandonar la asociación, decisión que no pudo tolerar el fanático
líder de la asociación y que lo llevó a decidir su ejecución. A decir de
Camus (2015), “La única falta de Ivanov parece ser el haber dudado
del Comité central, del que Necháyev se sentía delegado” (230).
Necháyev se muestra pues completamente acorde a sus
ideas proclamadas en su famoso Catecismo, las defiende y lleva a
la práctica, como muestra su determinación para el asesinato de
Ivanov y la subyacente justificación inmoralista pro revolucionaria
del acto:
Y cuando Uspenski, uno de los compañeros de Necháyev
preguntaba: “¿Qué derecho tenemos de quitarle la vida a un
hombre?”, el líder respondía “No se trata de derecho, sino de
nuestro deber de eliminar todo lo que perjudica a la causa”
Cuando la revolución es el único valor, ya no hay derechos, en
efecto, sólo hay deberes. (Camus, A. 2015: 230).

El inmoralismo que subordina la humanidad a la eficacia
revolucionaria, que sacraliza la idea de tinte maquiavélico del fin
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que justifica los medios, son el trasfondo ideológico del asesinato
de Ivanov por sus compañeros y lo que se observa paralelamente
en Los Demonios con el asesinato de Shátov a manos de Verjovenski
y sus compañeros. Como afirma Prigorian, N. (2013): “Nada vale
en esos sistemas y todo se vale, no hay límites y el fin justifica los
medios, aun si el medio son vidas humanas” (128).
En la novela, Shátov, aunque una vez integrante de la célula
revolucionaria junto con Stavrogin y Kiríllov, Virginski y Liputin,
liderada por Verjovenski, llega a rechazar sus antiguas convicciones
nihilistas y se convierte en un defensor apasionado de la Iglesia
Ortodoxa rusa y del amor por la tierra eslava (tema recurrente en
las obras de Dostoievski), lo cual suscita el odio de Verjovenski que
llega a considerarlo traidor a su causa y decide su ejecución.
Así narra Dostoievski la justificación que dará Verjovenski
después del asesinato de Shátov:
El sitio donde terminaba ese tercer estanque de Skvoreshniki, al
que llevaron al muerto (Shátov), era uno de los más solitarios y
menos frecuentados del parque, sobre todo en esa tardía estación
del año. Pusieron el farol en el suelo, mecieron el cuerpo y lo
arrojaron al agua. Se oyó un chapoteo prolongado y sordo y el
cuerpo, con el peso de las piedras, se hundió al momento. Pronto
desaparecieron las grandes ondas que se habían extendido por
la superficie. Todo había concluido. –Señores- Piotr Stepanovich
se dirigió a todos-, ahora podemos separarnos. Indudablemente
sienten ustedes el orgullo sin trabas anejo al cumplimiento de
un deber libremente aceptado. […] era imposible fiarse de una
palabra de honor si era cuestión de salvaguardar los intereses de
la causa común, y que no había otro remedio que obrar como
lo hemos hecho. […] De momento, lo que hacen tiene como
fin la destrucción de todo lo existente: el Estado y su estructura
moral. Solo quedaremos nosotros, los que nos hemos preparado

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de antemano para asumir el poder. […] Habrá que reeducar a
una generación para hacerla digna de la libertad. Tendremos que
habérnoslas todavía con muchos miles de Shatovs. (Dostoievski,
2014: 775- 776).

Como queda de manifiesto es evidente la vinculación
de las ideas del anarquismo de Necháyev (personificado en Piotr
Verjovenski), que no duda en instaurar un régimen de terror en el
que la finalidad es la destrucción del Estado y de toda estructura
moral, justificado siempre en la premisa atribuida a Maquiavelo y a
un inmoralismo que se presenta como consecuencia de la necesidad
imperante de conseguir los fines revolucionarios.
El nihilismo en los demás personajes de Los demonios,
Stavrogin y Kiríllov, el individualismo metafísico y deicida
Sobre esta negación de la estructura moral preconizada por Bakunin
y Necháyev, y expuesta como teoría y ejecutada en la práctica
por el personaje Verjovenski, podemos encontrar muchísimos
más elementos en nuestra obra analizada, en particular todos los
relacionados con otros dos de los personajes principales, Nikolái
Stravrogin y Alekséi Kiríllov, en ellos se encuentran las mismas
características nihilistas que determinan la actuación del líder
Verjuvenski, aunque con finalidades más bien individualistas y de
índole metafísica y antropológica y ya no política.
El nihilismo que hemos comentado como móvil de las
acciones revolucionarias de Verjovenski y los demás miembros
del grupo encuentra su exposición más radical y podríamos decir
“metafísica” en el personaje Nikolái Vsévolodovich Stravrogin
quien a juicio de muchos autores es el personaje principal de la
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obra, relegando el motivo de la diatriba sociopolítica representada
por Verjovenski a un segundo plano.
Stavrogin es descrito en la obra como soberbio, misterioso,
violento, suicida y satánico (Dostoievski, 2014: 15). Es tanta la
atracción magnética que este personaje despierta en quienes tienen
trato con él que lo siguen hasta la muerte, Verjovenski llega a decirle:
¡Stavrogin, es usted hermoso!¡Usted es mi ídolo!... Usted mi caudillo,
usted es mi sol y yo soy su gusano…” (Dostoievski, 2014: 541).
El absoluto nihilismo de este personaje queda completamente
manifiesto en el último capítulo de la obra (censurado en la primera
edición), titulado “Visita a Tihon. La confesión de Stavrogin” en el
cual Stavrogin confiesa sus crímenes llevados a cabo bajo la premisa
de que “no hay bien ni mal”. Entre los crímenes resalta el de la
violación a una niña de 11 años que finalmente se suicida por haber
“matado a Dios”.
Ya estaban para dar las once cuando entró corriendo la hijita del
portero con un recado para mí de la calle Gorohovaya: Matriosha
se había ahorcado. […] Apenas me importunaron, aunque, por
supuesto, me hicieron las preguntas de rigor. Pero aparte de que
la muchacha estaba enferma y deliraba en los últimos días y de
que yo había ofrecido llamar a un médico a mi costa, no pude
declarar nada […] Del resultado de la autopsia nunca supe nada.
(Dostoievski, 2015: 889).

Por último, en el caso de Alekséi Nilych Kiríllov el nihilismo y
sus fuerzas destructivas se manifiesta, como en el caso de Stavrogin,
no con una implicación socio política sino individualista y metafísica.
En el caso de este personaje el ateísmo es el que posibilita una nueva
manifestación de una libertad humana absoluta, que, en su caso, lo
llevará al suicidio para reivindicarla.
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Kiríllov afirma su creencia en una libertad individualista sin
límites: “Si Dios existe, todo es Su Voluntad y yo no puedo hacer
nada contra Su Voluntad. Si no existe, todo es mi voluntad y estoy
obligado a poner de manifiesto mi voluntad” (Dostoievski, 2015, p.
788). Justificará su suicidio como una decisión sin motivo alguno,
por pura voluntad:
Todo lo que el hombre ha hecho es inventar a Dios para vivir
y no tener que matarse: en eso consiste hasta ahora la historia
universal. Yo soy el único en la historia universal que por primera
vez no ha querido inventar a Dios. Que lo sepan de una vez para
siempre. (Dostoievski, 2015: 789).

Esta libertad que se opone a Dios y el Estado, preconizada
por Bakunin, Necháyev, encontrará su expresión más radical,
profunda y metafísica en las palabras de Kiríllov:
Durante tres años he estado buscando mi atributo divino y lo he
hallado; ¡mi atributo divino es mi “real voluntad”! Esto es cuanto
soy capaz de hacer para mostrar mi insumisión en el más alto nivel
y mi nueva y terrible libertad. Porque es singularmente terrible.
Me mato para probar mi insumisión y mi nueva y terrible libertad.
(Dostoievski, 2015: 791).

Así pues, para concluir podemos afirmar que serán estas
influencias de la negación de la moralidad y de lo trascendente en la
búsqueda de la efectividad revolucionaria, señaladas por Verjovenski
de influencia fuertemente bakuniniana y llevadas al radicalismo en
los personajes de Stavrogin y Kiríllov, las que marcarán el derrotero
por el que transitarán todos los movimientos revolucionarios
radicales de los siglos XIX y XX, aunque cada uno con diferentes
móviles, como profundizaremos en el siguiente apartado.
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Reflexiones sobre Dostoievski y los peligros del “mesianismo
terrorista” de Magris
En este último apartado nos proponemos establecer una vinculación
entre la temática analizada acerca del anarquismo y nihilismo en la
obra de Dostoievski Los demonios y los ejemplos históricos prácticos
en los que estos motivos individualistas y nihilistas de negación de
todo valor trascendente en pro de la revolución u otros móviles
fueron llevados a cabo y siguen realizándose por los miembros de
muchos de los movimientos revolucionarios radicales en Occidente.
En opinión de Montero Bosch (2016): “Admiradores de
Dostoievski como Berdiaeff, Catteau o Camus, asocian su ácida
crítica al nihilismo a la prevención contra los sistemas socialistas
autoritarios” (118), y es en este sentido al que se orienta nuestro
primer ejemplo.
Los “demonios” soviéticos. Los revolucionarios soviéticos
bolcheviques comprendieron siempre a semejanza de Bakunin y
Necháyev, como bien ha señalado Koestler en su obra El cero y el
infinito (1941), que la revolución supone siempre un álgebra en la que
la única ecuación posible es la del triunfo de la revolución y en la que
la libertad del individuo queda siempre supeditada a los intereses del
Estado y la revolución.
Bajo esta perspectiva se pueden comprender todos los
actos de los revolucionarios bolcheviques de la era soviética, desde
el asesinato de la familia imperial hasta las purgas estalinistas, la
colectivización forzada, la práctica institucionalizada de la tortura.
Actos que a semejanza de los de los personajes de Los Demonios
manifiestan el “mesianismo terrorista” comentado por Magris, en la
búsqueda de una supuesta utopía.
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Aunque en el caso del totalitarismo soviético se persigue una
revolución en la que el Estado permanece, en la obra de Koestler
podemos establecer un paralelismo en el sentido de nihilismo
destructor, de “mesianismo terrorista” en el caso de Nicolás
Rubachof quien es sometido a tortura psicológica por supuesta
traición al partido, así como Ivanov en el caso analizado, y, de
igual manera que en el caso Necháyev encontraremos los mismos
mecanismos pro revolucionarios que no toman en cuenta ninguna
dignidad humana ni valor trascendente.
Como bien señala Vargas Llosa en el prólogo de la obra de
Koestler:
En la obra de Koestler el Partido es la encarnación de la idea
revolucionaria en la Historia, y la Historia, que no conoce escrúpulos
ni vacilaciones, nunca se equivoca. El revolucionario auténtico sabe
que la humanidad importa siempre más que los individuos y no teme
seguir cada uno de sus pensamientos hasta su conclusión lógica. Se
siente el desprecio por el sentimentalismo burgués y sus nociones
hipócritas del honor individual y de una ética no subordinada a los
intereses de la praxis política. (Koestler, 2012: 14).

Gracias a la ayuda de Koestler, podemos establecer una
vinculación de semejanza entre nuestro análisis inicial, a saber, los
propósitos del grupo liderado por Necháyev en la década de 1860 y
narrado por Dostoievski en su novela y que, al proponerse establecer
una sociedad utópica basada en los principios del individualismo
contra la institución del aparato estatal los llevó a cometer los
crímenes de tinte fanático e inmoral con las acciones institucionales
del estado soviético.
Para finalizar, quisiéramos comentar que no solo en el estado
soviético presenciamos el inmoralismo y nihilismo denunciado por
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Dostoievski, sino que, a juicio del filósofo André Glucksmann en
su libro Dostoievski en Manhattan, este nihilismo destructor subyace
en los fundamentalismos contemporáneos con sus actos radicales
y terroristas como sucede con todos los fundamentalismos, por
ejemplo, algunos de corte islámico.
A decir del filósofo Francisco Franco en su artículo sobre
Glucksmann (2004):
Para el escritor galo el nihilismo es una silueta insólita que
se encuentra presente en todas las ideologías destructoras ya
sea nazismo, comunismo o islamismo y, por supuesto, en los
movimientos terroristas. La tentación nihilista, como actitud, se
encuentra tanto en las personas, los gobernantes, las sociedades,
en oriente y en occidente. (Franco, s/f,: 100).

Mediante esta última perspectiva podemos darnos cuenta que
la denuncia del individualismo y nihilismo que Dostoievski realiza
en su obra, cobran también relevancia en el mundo contemporáneo.
¡Cuánta razón en Dostoievski al describir magistralmente este
mecanismo como peligro constante que amenaza a nuestras
sociedades! Mecanismo que bajo apariencia de lograr utopías o
“paraísos” en la tierra, devienen en verdaderos infiernos provocados
por “demonios” siempre nuevos.
A guisa de conclusión
Hemos partido de la vida de Dostoievski y los episodios políticos de
su vida enfocados a su novela Los demonios. Después de la descripción
de la obra, ensayamos un análisis de las doctrinas anarquistas de
Mijaíl Bakunin y Serguéi Necháyev y los paralelismos de estas
doctrinas en la obra de Dostoievski.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Hemos analizado también los paralelismos del caso NecháyevIvanov con su representación literaria en el caso Verjovenski- Shatov
en la obra de Dostoievski, así como los alcances del nihilismo en
otros personajes de la obra como Stavrogin y Kiríllov en los que
el nihilismo toma un carácter todavía más profundo, metafísico y
antropológico y ya no solamente político.
Al comenzar este trabajo nos proponíamos leer la novela
de Dostoievski como una “profecía” o “paradigma interpretativo”
de los movimientos revolucionarios radicales totalitarios que se
manifestaron en occidente en el siglo XIX, y en los que, a semejanza
de los hechos ficticios relatados en la novela presenciamos un
mesianismo terrorista que, en su afán de establecer una supuesta
utopía, instaura una serie de actos destructivos de trasfondo nihilista.
Dicho análisis lo hemos realizado de la mano de los autores Arthur
Koestler y André Glucksmann referido al totalitarismo soviético y a
los fundamentalismos que aún prevalecen en nuestro siglo.
No se equivocaba Claudio Magris cuando, en su obra: Utopía
y desencanto. Historia, esperanzas e ilusiones de la modernidad, afirmó:
“Muchas de las actitudes de nuestra época podrían figurar en una
novela de Dostoievski, especialmente el mesianismo terrorista de las
páginas de Los demonios” (Magris, 2004: 167).
Quizás podamos preguntarnos a manera de conclusión,
¿Qué haremos con los nuevos demonios, que como los de tiempos
de Dostoievski siguen amenazando la estabilidad de nuestras
sociedades contemporáneas? ¿Estamos condenados a un eterno
retorno de utopías fracasadas y con ello al sacrificio perenne de vidas
humanas en los altares del fanatismo e integrismos socio-políticos
y religiosos?
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

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Disponible en: https://www.academia.edu/39675373/
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login.aspx?direct=true&amp;db=lfh&amp;AN=134503927&amp;lang=
es&amp;site=eds-live&amp;scope=site Acesso em: 14 out. 2020
Montero, D. (2016). 1864. El asalto a la razón de Dostoievski. Daimon.
Revista Internacional de Filosofía. No. 68, 2016: 115- 129.
Disponible en: https://revistas.um.es/daimon/article/
view/213661
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Nabokov, V. (2016). Curso de literatura rusa. Barcelona. Ediciones B.
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Prigorian, N. (2013). “El nihilismo de Dostoievski: Una mirada
sobre la estética del discurso político del autor de Demonios.”
Voz y Escritura. Revista de Estudios Literarios. No. 21, enerodiciembre 2013, pp. 107- 132. Disponible en: https://www.
researchgate.net/publication/291972939_El_nihilismo_
de_Dostoyevsky_Una_mirada_sobre_la_estetica_del_
discurso_politico_del_autor_de_Demonios

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Tiempo y sueño: La experiencia pitoliana
Luisa Gómez M.
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha de entrega: 28-06/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Hace ya varios años que me acerqué a la literatura escrita por Sergio
Pitol: quedé encantada de su forma tan minuciosa de entretejer sus
tramas. Recuerdo haber pensado –y lo sigo haciendo– que sería
capaz de sumergirme en su narrativa breve y salir a flote con algo
que no noté la última vez que me empapé de sus letras. Fue en una
clase de Narratología cuando descubrí el contexto literario en el que
se engloba la escritura del autor de El tañido de una flauta: la llamada
Generación del Medio Siglo. Supe, además, que, a pesar de estar
plagada una originalidad peculiar, sus obras pasaron desapercibidas
para la escena mexicana durante mucho tiempo –probablemente se
debió a su estadía en Europa–, pero que, en las últimas décadas,
habían surgido estudios que centraban su atención en la producción
literaria de este escritor veracruzano y que lo revaloran dentro del
mundo literario nacional e internacional.
Dentro de la narrativa producida por Sergio Pitol se
encuentran más de treinta cuentos y cinco novelas. En esta
producción se pueden apreciar las actitudes que comparte con
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�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

otros integrantes de su generación: la renovación formal, una
constante apertura a lo universal, la preocupación por el lenguaje,
etc.; Al mismo tiempo, sus obras tienen matices particulares
que lo distinguen de sus contemporáneos. Estas características
pitolianas denotan la acentuación de sus novelas y cuentos dentro
de la literatura mexicana. ¿Cómo no amar sus relatos repletos de
referencias culturales, enigmas, tramas laberínticas, que ofrecen una
narración cautivadora, pero que no está hecha para ser entendida en
una sola lectura? Sólo hay una certeza: si buscas llegar al verdadero
significado del relato, deberás destejer primero la construcción
narrativa. Intentémoslo.
Hay una evolución en la narrativa breve de Pitol que me
gustaría resaltar. Esto se puede ver con claridad ver en dos de sus
primeros libros de cuentos: Infierno de todos (1964) y Los climas (1966).
Del último, podemos destacar piezas como “La noche”, “Vía
Milán”, “Un hilo entre los hombres”, “Hora de Nápoles”, “Los
nombres no olvidados” y “Hacia Varsovia”. Para este libro, Pitol
se desprende de las referencias y el mundo que traía consigo en los
cuentos recopilados en Infierno de todos, que consistía de narraciones
ubicadas en las provincias del México pre y postrevolucionario y
con un fuerte carácter histórico-social. Esos aspectos han quedado
atrás y han sido remplazadas ahora por escenarios europeos de
ambiente cosmopolita. En las páginas de Los climas no hay parientes
de los Ferris o habitantes de San Rafael: ahora leemos a un escritor
fascinado por la alta cultura, los grandes artistas europeos y los
viajes. Es aquí cuando su obra se torna una especie de diario de
viaje y Pitol deja de jugar con la línea mística para adentrarse en la
línea terrenal en donde expone –la mayoría de las veces de manera
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encriptada– cómo sus personajes, motivados por alguna epifanía,
reflexionan sobre su pasado para cuestionar su presente.
Primera aproximación: somnolencia
“Hacia Varsovia” es uno de los cuentos más valorados de Pitol:
su trabajo narrativo abre este relato hacia distintas lecturas. Para
mí, las grietas en este relato se presentan en claves que escapan de
los ojos incautos; junto a ellas, el tiempo experimentado por los
personajes se alía con las entradas y salidas de la ficción pitoliana
para explicar el peso del pasado en el presente. Si usted no recuerda
o no ha leído “Hacia Varsovia”, resumiré brevemente: el cuento
relata el viaje realizado por un narrador innombrado, quien se
encuentra con una anciana en una estación de tren durante un frío
invierno, ambos personajes parecen compartir un vínculo que él
intuye, pero se resiste a conocer. Es en el espacio cerrado de un
vagón de tren cuando él comienza a preguntarse: ¿quién es ella?,
además de empezar a dudar seriamente sobre su percepción de la
realidad: pues se encuentra en un estado de embriaguez provocado
por querer disminuir su estado febril. De esta manera, el narrador
innombrado se rinde a su ofuscación y se convierte en una especie de
marioneta que la anciana se encargará de manejar; sin embargo, hay
un propósito detrás de la condición de guía que esta mujer asume:
el de revelar la razón por la que él fue movido a estar en ese lugar, y
así destapar el vínculo que ambos comparten. Aquí el tiempo y los
sucesos ocurren en apariencia de forma cronológica y la presencia
de un sueño encriptado sigue esperando[te].
Debido a la visión comprometida de la realidad por el
narrador, al estar enfermo y embriagado, se puede llegar a interpretar
que “Hacia Varsovia” es similar a Pedro Páramo de Juan Rulfo. El
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�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

narrador del cuento y Juan Preciado narran desde la muerte; sin
embargo, el relato no ofrece las pruebas suficientes que confirmen
la muerte del protagonista, lo que supone un acertijo a la hora de
descifrar si la historia en realidad sucede o no. ¿Cuáles son los límites
de la realidad del cuento? Con la relectura, se aprende que, cualquier
fecha o autor mencionado en sus relatos, son un posible guiño
hacia una ficción encriptada. En “Hacia Varsovia”, por ejemplo, la
primera lectura otorga la impresión de que no se trata de un cuento
con rasgos fantásticos; pero, como se mencionó anteriormente, su
narrativa tiene este aspecto como algo característico: el lector no se
percata de todos los secretos que el cuento encierra con una sola
lectura, por ello, es importante que se tengan en cuenta algunos
elementos intertextuales dentro de la obra.
Los diálogos que el texto lanza a otras manifestaciones de
arte son de mucha importancia. Al iniciar la lectura se encuentra
un epígrafe, un fragmento de un poema de Gabriela Mistral en
donde se lee: “si es que estamos soñando / que soñemos hasta que
nos convenza nuestro sueño”. Después de dos años de relectura,
me pregunte cuál era la conexión de esos versos con un cuento en
donde nadie sueña. Sospecho que el relato no es narrado desde la
muerte, sino que la mayor parte de la narración se trata de un sueño.
En este orden de ideas, y como justificación, se encuentra el hecho
que él, después de haberse encontrado con la anciana (para este
punto de la historia desconocida) y de haber mencionado que tiene
fiebre y está alcoholizado, declara: “el cuerpo siguió aflojándose […]
apenas tenía conciencia de él […] El sueño era todo lo que se me
ocurría desear” (Pitol, 1998:157). E inmediatamente después entra
el segundo diálogo de la anciana: “debiste llegar a Varsovia en el
otoño” (1998:158), y él explica “volví a oír a través de la penumbra”
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(1998:158), aunque anteriormente describió con gran detalle como
un marinero tropieza y cae a un lado de la anciana, aludiendo que,
desde su asiento, él podía verla y no perderse detalles. La explicación,
después del diálogo, da la impresión de que al fin ha cerrado los ojos,
reafirmando el hecho de que todo lo que pasa después del segundo
diálogo de la anciana es un sueño.
Segunda aproximación: sueño paradójico
La razón por la cual es relevante la estructura descrita a partir de
la hipótesis de lectura propuesta anteriormente se debe a que la
aparición del sueño provoca una herida en el tiempo de la fábula
y la historia en “Hacia Varsovia”. Esto no es una mera casualidad
y, de hecho, sobresale de los limites estructurales: la noción de
tiempo (pasado o presente, recordado o soñado) que se difumina
es lo que lleva a pensar que es el elemento clave para desentrañar el
sentido de “Hacia Varsovia”, porque, si bien la narrativa pitoliana
tiene numerosos atributos, la configuración del tiempo y su empleo
dentro del relato son rasgos que realzan la producción literaria de
este autor mexicano.
Así, el relato con una cronología lineal se termina
transformando por la aparición de las anacronías, pero a la vez el
tiempo va más allá de un elemento narratológico: su presencia es
fundamental para explicar el sentido del relato. Desde la estructura
narratológica, como menciona Gerard Genette en Figuras III,
debe existir en la narración un grado cero o tiempo cero en donde
el tiempo de la fábula (qué se cuenta) y el tiempo de la historia
(cómo se cuenta), coinciden perfectamente: aquí parten todas
las discordancias de tiempo; en “Hacia Varsovia” el tiempo cero
corresponde al trayecto del tren de donde se desprenden las
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anacronías, las prolepsis y analepsis, luego del segundo dialogo de
la anciana que lo acompaña: “debiste llegar a Varsovia en el otoño”
(Pitol, 1998:158). La narración se fisura y crea una hendidura donde
corresponden el descenso del tren de ambos, el trayecto a pie
a la vivienda de la anciana y los sucesos que tienen lugar dentro
de la casa; mientras todo eso pasa en la mente de protagonista el
tiempo continúa con él durmiendo y por lo tanto soñando, cuando
el narrador innombrado se despierta, al final del cuento, el tiempo
vuelve al mismo punto, es decir al momento desde donde se narra.
Hay una razón para la articulación de esta estructura
en apariencia circular. En el afán de volver a puntos de origen,
por ejemplo, dentro del cuento y contenido en el tiempo cero se
encuentra un diálogo recordado por el protagonista innombrado,
el cual corresponde a la voz de su abuela muerta, esta anacronía
incompleta se denotó cuando él se percata que la anciana que lo
recibió en la estación calza unos “abotonados botines de gamuza
opaca” (Pitol, 1998:156), e inmediatamente recuerda unos semejantes
vistos en casa de su abuela muerta, quién una vez le dijo “tú habrás
de ir a Europa […] Serás un europeo” (1998:156). Este diálogo se
extiende varios renglones y es una especie de vaticinio semejante a
los dichos por el oráculo griego; contiene, además, prohibiciones: la
abuela le indica la existencia de dos lugares a los que él no debe de
ir: un teatro en Italia (que ya no existe) y “el lugar de [su] nacimiento
[y] el de ella” (1998:156). Así, es probable que este diálogo-vaticinio
sea una pista más para llegar al sentido del cuento, puesto que al
igual que el tiempo nos da a entender un círculo y el peso del pasado
en el presente, al mismo tiempo que evoca a las historias griegas,
cuya cultura abraza la idea del destino y la providencia, en donde
los oráculos predicen lo que se ha de vivir; por citar algún ejemplo,
es algo que se ve claramente en Edipo Rey de Sófocles en donde
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el personaje homónimo demuestra que no es posible escapar del
destino.
El tiempo más allá de la estructura
La obra de Sergio Pitol se emparenta con las novelas del flujo de
conciencia del siglo XX, y, por lo tanto, se vincula con autores
como Proust, Joyce, Faulkner, Woolf. El tiempo abarca nuevos
significados en “Hacia Varsovia”; no sólo se trata de cambios
cronológicos sino lo que el tiempo significa para el ser humano,
el tiempo experimentado a través de la consciencia humana que es
abstracto en muchos sentidos y cómo ese tiempo pasado se sigue
manifestando en el presente, como si de un fantasma se tratará, éste
a su vez, condiciona el tiempo presente puesto que lo moldea y
controla.
Inmanuel Kant en Crítica de la razón pura (1781) se dedica a
analizar el tiempo y el espacio: considera que ambos son condiciones
del conocimiento de carácter empírico. Kant propone “la síntesis de
la aprehensión en la intuición”, y señala que las representaciones y
todos los cocimientos se centran o pertenecen al sentido interno,
es decir, se tratan de representaciones en flujo sucediendo unas tras
otras, pero que no son permanentes: aparecen en nuestra mente
bajo una forma temporal y no se contienen en un instante. Para
Kant el tiempo es de carácter empírico en la representación de la
imaginación (“síntesis de la representación de la imaginación”, la
llama) y formula una ley o regla empírica de la imaginación, a través
de ella a un evento X le sigue un evento B, es decir, la reproducción
empírica es, por ejemplo, asociar el invierno con la nieve.
Todo se reduce en asociaciones empíricas; de esta manera
el personaje principal contenido en “Hacia Varsovia” encuentra, en
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el papel que desempeñará sobre su persona la anciana desconocida,
una cierta asociación empírica con la relación que tenía con su abuela
fallecida; dicha relación es apenas un esbozo dentro de la narración,
pero el único diálogo del personaje de la abuela del protagonista
nos deja claro el poder y control que ejerció sobre él, además se le
suman algunos tintes de oráculo puesto que a través de su vaticinio
cumplido y transgredido se da la impresión de que la abuela sigue
moviendo hilos narrativos sobre la historia. Esto no quiere decir
que se trate de relaciones de poder, sino que la abuela es una especie
de fantasma del pasado que se sigue materializando en el presente
del protagonista y que, de cierta manera, aún sigue bajo su control
porque una cosa es clara: la abuela y la anciana innombrada son una
figurad de dos caras, por lo tanto, una actúa desde el pasado y la otra
en el presente.
Hegel explica también que el tiempo se genera en el
porvenir y desde ahí va hacia el presente, pero antes pasa por el
pasado. Estas reflexiones son compartidas por otros filósofos,
como Kierkegaard y Heidegger. Si el punto desde donde parte la
construcción del tiempo es el porvenir, se podría decir entonces
que es una especie de anticipación que el futuro engloba, y que es la
clave para descubrir el carácter del tiempo. La revelación del futuro
puede sonar a embuste, por supuesto; pero hay quienes se dedicaron
a estudiar estas hipótesis, como por ejemplo John W. Dunne, quien
expone, en Un experimento con el tiempo (1927), cómo los sueños
contienen flashazos del porvenir. De este modo, se puede llegar a
intuir que dentro del sueño que tiene protagonista está contenido su
porvenir, es decir, el recibimiento de la anciana ocurre y también su
inminente llegada a la antigua casas de su abuela: lugar que, como se
mencionó anteriormente, fue prohibido durante el vaticinio. Puede
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ser probable que el protagonista haya soñado por culpa al estar
transgrediendo las ordenes de su abuela. Sin embargo, aunque la
abuela haya “prohibido”, se intuye que estaba en su destino el acudir
para reencontrarse con el pasado, es decir, el protagonista cree tener
libre albedrio en sus elecciones (por ejemplo: al elegir ir a uno de los
lugares prohibidos por su abuela), pero la verdad es que él está lejos
de controlar su destino. De hecho, cuando él mismo indica “¿qué
inaplazable urgencia me había hecho correr rumbo a la estación esa
tarde?” (Pitol, 1998:157) alude a que ni siquiera él mismo sabe el
porqué de sus acciones o elecciones.
Por otro lado, la filosofía de Henri Bergson plantea una
crítica a quienes, a su parecer, confunden el tiempo con el espacio
e indica una separación entre lo que él denomina “tiempo físico”
(abstracto y conceptual) y el “tiempo vital” (intuitivo y concreto),
afirma que el pasado continúa en el presente y se ha unido a nosotros
por la vida psíquica. Para ejemplificar esto, dentro del cuento hay
una razón del porque la anciana innombrada es una suerte de doble
de la abuela del protagonista: ellas dos eran hermanas, pero tras la
infidelidad del abuelo del protagonista con la anciana innombrada
(su cuñada) provoca una ruptura en la relación de ambas hermanas,
es necesario que se preste atención a ese dato, ofrecido casi en el
desenlace de la historia, porque esta relación entre abuela-anciana y
anciana-protagonista es tratada de manera elíptica desde el principio
de la historia, aunque se llega a intuir por el desencadenamiento de
recuerdos a través de la mera observación del calzado de la anciana:
“semejantes a unos que viera [él] años atrás en el espacioso caserón
de [su] infancia, en un baúl abominado por [su] abuela” (Pitol,
1998:156). Desde esta narración Pitol ya está dando pistas sobre la
relación del pasado con el presente dentro de este cuento.
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Siguiendo con esto un punto importante para justificar estas
reflexiones sobre la relación de los personajes a manera de espejo,
es necesario reconocer la intertextualidad que Pitol establece con
Aura de Carlos Fuentes, con “La cena” de Alfonso Reyes e incluso
con Los papeles de Aspern de Henry James. En todas estas obras l está
presente la figura de dos mujeres iguales, (a pesar de ser una joven
y la otra anciana); por otro lado, se encuentra un joven que tiene
relación con el pasado de ambas ancianas y que suele ser el marido
muerto de la anciana de la historia. Sin embargo, mientras que en
Aura y “La cena” el fantasma (por nombrarlo de alguna manera)
del marido está contenido en unos diarios o en una pintura, en
“Hacia Varsovia” se contiene en la urna con las cenizas del abuelo
del protagonista.
El tratamiento del tiempo a nivel narratológico también
es de destacar. Mieke Bal expone, en Teoría de la narrativa, una
introducción a la narratología (1990), cómo el tiempo es, en una de las
bifurcaciones, la secuencia lógica o la lógica de las secuencias cronológicas,
es decir, las conexiones que ocurren detrás de un acontecimiento, y
menciona como ejemplo “alguien que vuelve tiene que haberse ido
primero” (Bal, 1990:50). Esto es precisamente lo que ocurre en
este cuento de Pitol, al igual que en “La cena” y Aura, los personajes
protagónicos masculinos, en algún punto de la narración y a manera
de epifanía, se percatan de que son una especie de “reencarnación”
de otro hombre importante para las mujeres de cada uno de los
relatos. Si bien, en “Hacia Varsovia” no se toma tan explícitamente
como en los dos relatos antes citados, no significa que no sea de
esa manera. De hecho, él personifica el abuelo para ambas mujeres
en esta narración, lo que crea una atmosfera de reencuentro, tanto
con los restos de su abuelo como el rencuentro con la anciana, así
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continuamente se trata de recuentros con el pasado o el pasado
manifestándose en el presente.
Esto mismo es lo que ocurre con la figura de las ancianas,
tal y como lo menciona la anciana innombrada: “más que heredera
de una sangre en común, éramos la misma persona con dos rostros
distintos” (Pitol, 1998:161). Se reafirma así la idea de que la figura
de la abuela fallecida (y las cenizas del abuelo) simboliza el pasado
y la anciana innombrada viene a simbolizar el presente, porque no
es hasta que las palabras antes citadas son expuestas en el texto que
se revela ante el protagonista la relación que ella tiene con su abuela
muerta y, por lo tanto, él con ella. Él mismo lo indica, a través de
una anacronía, “hablaba con una pasión que sólo recordaba haber
conocido en otra boca, en otros labios igualmente trémulos, en
otra mirada del mismo modo trastornada” (1998:161). Mediante el
recuerdo, se reflexiona cómo el pasado viene a moldear y explicar el
presente como si de un círculo se tratara.
Siguiendo con las concepciones del tiempo, Henri Bergson
también explica que el pasado puede adquirir una dimensión propia
en donde existe por sí mismo y que se separa de nosotros, pero se
manifiesta en el presente por los mecanismos de memoria. Esto se
justifica en la narrativa proustiana: las cosas en apariencia inofensivas
desencadenan el recuerdo; por ejemplo: el sabor de una magdalena
denota en el protagonista sus tardes de verano en casa de su tía, y
Proust nos adentra al pasado mediante una narración de recuerdos.
Con esto se ejemplifica cómo la existencia pasada adquiere forma a
partir del presente, que a su vez es el resultado de nuestro pasado; esto
es reafirmado con la presencia de las anacronías antes mencionadas.
Si las recapitulamos, la primera está contenida en la descripción de
la anciana: cuando él se percata de que los botines utilizados por
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la mujer le recuerdan a unos semejantes que su abuela tenía en un
baúl. Aquí, además de dar pie al vaticinio, se está utilizando la elipsis
puesto que no indica la relación de los tres personajes; sin embargo,
automáticamente se establecen conexiones por el desencadenamiento
de la memoria, cosa que también sucede cuando la manera de hablar
de la anciana le recuerda al protagonista la manera en la que su abuela
hablaba; a partir de este último desencadenamiento de la memoria se
logra saber con certeza la relación de los personajes.
Es curioso, pero premeditado por Pitol, cómo las elipsis se
esclarecen a partir de la memoria para así conectar las relaciones:
con ellas se vuelve al pasado. Para este punto de la historia (el
desenlace), la revelación de que la anciana está conectada con la
abuela muerta (no sólo de manera consanguínea sino metafórica)
refuerza el tratamiento del tiempo en el relato, y otorga la impresión
de que se trata de un viaje y la falsa sensación de que el sentido está
contenido en el tratamiento del trayecto. Pero el tiempo parece ser
el principal protagonista sea el pasado o el presente.
Observaciones finales
El aspecto fantástico se percibe de inmediato en “Hacia Varsovia” y
se acreciente por la duda de si la realidad es tal y como el protagonista
la percibe, o se debe al malestar general que lo acongoja, o quizá a
causa de la embriaguez; de hecho, es la manera en la que la realidad
se percibe el elemento al que constantemente vuelve la narración para
plantar dudas como ¿quién es la anciana? o ¿por qué decidió viajar en
ese estado? Para, desde el inicio, dar a entender cómo el protagonista
no es quien está dirigiendo el relato, sino que él mismo es un elemento
más de la narración. De esta manera, parece ser que lo único de lo que
el protagonista está seguro es de su necesidad de dormir “el sueño
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era todo lo que se me ocurría desear” (1998:157); así, después de que
“cierra los ojos”, ocurre la fisura en la narración que ofrece el mundo
onírico y se adentra en la historia: y es ahí donde la concepción del
tiempo enaltece su importancia en la vida humana. Por otro lado, la
construcción narrativa utilizada por Sergio Pitol también refuerza
el sentido de este cuento. En particular: las estructuras clásicas que
evocan a narraciones griegas; al mismo tiempo, “Hacia Varsovia” se
desdobla en dos grandes espacios: sueño y realidad. Por ese motivo,
la imitación o re-presentación de la realidad y la ficción se desprenden
de la historia como elemento, ya que es fundamental para entender la
estructura del cuento y, por lo tanto, su significado. Cabe recordar que
la fisura crea una historia contenida dentro de otra historia, como si
se tratara de “cajas chinas” o “muñecas rusas”: estas desencadenan el
gran misterio de “lo que pudo ocurrir pero no ocurrió”, es decir, el
porvenir contenido en el sueño premonitorio; así es como se configura
la frontera entre la ficción y la realidad en la narrativa de Sergio Pitol.
Por ello, no es azarosa la dificultad creada para establecer cuando
empieza una y cuando termina la otra, sino que se debe entender
como parte del laberinto narrativo pitoliano.

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�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La vida y la muerte en la concepción humana.
Brenda Navarro: Casas vacías,
México: Sexto Piso, 164 páginas.
Roberto García Soto
Universidad Autónoma de Nuevo León

Fecha de entrega: 09-06/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

En alguna ciudad de México, Daniel fue raptado un día cualquiera
en un parque por la tarde; su madre quedó muy dañada mental y
físicamente. Las ganas de vivir se le han ido. En su “luto” recuerda
a su hijo desaparecido y su pasado atroz. Una incógnita recorre su
cabeza: ¿esto era lo que quería?, ¿debía perderme yo en lugar de él
ya que pensaba en abortarlo?, ¿la libertad regresó con tanto karma
que me devolvió mi tiempo solo para sufrir? Las incógnitas habitan
en su cabeza; poco a poco se destruye en soledad. Su condena es
respirar: no lo merece, y lo hace (Navarro, 2019). La culpabilidad
la carcome de manera física por fuera y todos sus allegados se
dan cuenta de su inevitable destino. Al otro extremo de la misma
ciudad, una mujer sufre ante su adversidad. No puede educar ni
cuidar bien a su hijo Leonel debido a que el infante tiene autismo.
Sufre violencia domestica por parte de su pareja y no le va muy bien
en su trabajo; además de que su familia no le brinda un apoyo, al
contrario, debe soportar sus críticas e indiferencia en cuanto a su
215

�Roberto García Soto / La vida y la muerte

precaria condición. La situación no es la mejor y se pregunta si tener
a Leonel fue una buena idea, pero ya es muy tarde, debe lidiar con él
y con todos los problemas que acarrea, no hay de otra.
¿Estas historias “ficticias” solamente son eso? ¿Pueden
ocurrir en la vida real? Claro que sí, son realidades de la vida cotidiana
para cientos o miles de mujeres en México y en toda Latinoamérica.
La ficción siempre se supera con la realidad, y más con lo surrealista
que puede llegar a ser en este país. La verdadera pregunta que habría
que hacerse es por qué se siguen suscitando casos como estos en los
modernos tiempos que vivimos.
En este breve acercamiento/resumen de la novela he
querido mostrar un poco de las dos partes que rigen la narrativa de
Brenda Navarro en esta obra. Dos gotas de agua que son diferentes
por unos cuantos átomos diminutos. En Casas vacías (2019) se
habla y se critica de dos realidades relacionadas con la maternidad
impuesta y autoimpuesta por la sociedad. Se muestran el dolor y la
pérdida, el daño mental y físico que sufren las mujeres ante la falta
de libertad; la lucha incesante que deben soportar día con día: el
dolor de vivir en general. Esta primera novela de la autora da cuenta
de su participación en la denuncia y crítica de temas referentes a la
maternidad y problemas que aquejan a la mujer en general.
En cuanto a Brenda Lozano, habría que recalcar que estos
asuntos no le son ajenos en absoluto. Nació en 1982 en Ciudad de
México, es socióloga y economista feminista por la Universidad Nacional
Autónoma de México. Realizó un máster en Estudios de Género,
Mujeres y Ciudadanía en la Universidad de Barcelona. Ha sido redactora,
guionista, reportera y editora. Es fundadora de #EnjambreLiterario: un
grupo de personas que buscan abrir espacios de difusión para voces
femeninas. Es una voz más que autorizada para concientizar sobre
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

estas problemáticas. Por otro lado, la obra fue publicada en 2018 por la
página web Kaja Negra, una editorial independiente para después pasar
a manos de la Editorial Sexto Piso en 2019.
Un primer gran acierto de la novela consiste en no darles
nombres a las protagonistas de su historia, ya que con esta acción
se crea un sentimiento de empatía todavía mayor que si tuvieran un
nombre. La identificación con su pesar es instantánea y su dolor
habita en los huesos del lector de una manera tan cercana que
pareciera los rompe en miles de pedazos. A partir de este punto
nos sumergimos en su narrativa cortante y directa, describiendo
sin censura los horrores que las dos mujeres sufren en cuanto a su
relación con la maternidad en la sociedad.
Otro gran acierto, este en el plano de la narración, tiene
que ver con la confección de dos estilos completamente diferentes
para cada protagonista de la novela. En primer lugar, la narrativa
nos comunica el perfil de una mujer de mediana edad que sufre la
pérdida de su hijo menor, y comparte sus reflexiones en un monólogo
interno emergiendo desde el epicentro de las emociones, el dolor y
la rabia. “Te imaginas que un desaparecido es un fantasma que te
persigue como si fuera parte de una esquizofrenia” (Navarro, 2019).
Este monólogo utiliza un lenguaje estándar acompañado de recursos
retóricos donde se presentan las metáforas, y en algunas ocasiones la
aliteración. De esta manera, el primer perfil presentado por la novela
conlleva un lenguaje estándar que se vincula con el lenguaje poético,
creando así una sinergia que culmina en la prosa poética.
La internación del monólogo se divide como en una especie
de fragmentos por el texto. Así como la autora nos presenta sus
reflexiones en torno a lo sensible y después desarrolla su ambiente
material, pero vuelve y culmina con una frase encerrando a su vez
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217

�Roberto García Soto / La vida y la muerte

el sentimiento que lo origina. Sus pensamientos y reflexiones son
extractos de la conciencia que nos habla, y a su vez, fluye de manera
fragmentada. Estos fragmentos se distinguen por bosquejar la silueta
de un buitre al volar. Al vislumbrar las imágenes sombrías, el lector
comprende que la reflexión ha concluido y empezará otra. Termina
en una frase de su prosa poética que demuestra la idea principal del
texto originada por un sentimiento. Una de ellas, por ejemplo, es
cuando piensa que la lactancia es el reflejo de las madres que quieren
ahogar a los hijos ante la imposibilidad de no poder comerlos. En
una de sus reflexiones describe cómo la madre “ofrece el pecho
no solo por instinto sino por el deseo obliterado de acabar con la
descendencia antes de que sea demasiado tarde” (Navarro, 2019).
El segundo perfil nos presenta la narración de una mujer
sufriendo de constante violencia familiar. Nos relata a una mujer tan
inmersa en los roles de género: anhela ser madre; lo desea a tal punto
que este anhelo le acarrea consecuencias. Su entorno está marcado
por la violencia, y ésta va creciendo en el epicentro de una familia
disfuncional. Ella aceptando la constante agresión ejercida por su
pareja, además de padecer la presión por el hecho de ser madre. “Ella
solo quería una mujercita distinta que no se dejara de nadie pero que
fuera amorosa, ¿por qué eso podía ser malo?” (Navarro, 2019). La
narrativa de este segundo perfil se distingue por su lenguaje que
media de lo estándar a lo vulgar, y se caracteriza por el uso constante
de palabras altisonantes y mexicanismos abundantes. El texto llega
a tener más fluidez por la sencillez de su lenguaje; la voz narrativa
de Brenda Navarro utiliza oraciones largas o demasiado cortas,
con más descripciones del lugar y de la violencia ejercida; pero no
habla tanto de sus sentimientos como el perfil de la primera mujer.
Los párrafos, oraciones y hasta los capítulos son mucho más largos
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

debido a las constantes descripciones de las acciones ejercidas sobre
el personaje, el lugar que habita y el entorno violento en el que vive.
A pesar de los extensos párrafos, cada frase y renglón poseen
más sencillez por el acertado uso del lenguaje coloquial. Aquí no se
reflexiona sobre las emociones; sin embargo, el trasfondo de cada
descripción y cada frase acarrea una interpretación originada por
un sentimiento de dolor y rabia. Las dos mujeres comparten la
desesperación, a pesar de los abismos lingüísticos de la narración;
se distinguen por la narrativa del entorno, los acontecimientos y los
tipos de violencia que afectan a las mujeres de diferente manera.
Un aspecto para resaltar es que la novela sirve como un
medio de denuncia. Señala las problemáticas que enfrenta la mujer
en cuanto a la maternidad y las relaciones sociales, donde siempre
deben cumplir un rol específico. La maternidad, nos explica, suele
ser en ocasiones muy difícil para algunas mujeres que no cuentan
con el apoyo necesario ni la fuerza mental y física suficiente para
soportar tal carga. También sugiere que deben soportar los prejuicios
de una sociedad machista que las somete a sus ideales. Las mujeres,
nos sugiere, necesitan tomar el control de sus vidas en situaciones
tan delicadas como el embarazo y la libertad de elegir si desean
o no tener al bebé. También recalca la necesidad de respetar sus
derechos y en la urgencia de crear nuevas sociedades donde exista
realmente la posibilidad de que ellas tomen sus propias decisiones
para sentirse seguras y poseer el destino de su futuro, como por
ejemplo la decisión de ser madre (Barrantes &amp; Cubero, 2014: 36).
Tal vez el único reproche que podríamos esgrimir en torno
a esta la novela sería el ensimismamiento en que a veces cae la voz
narrativa: y sus divagaciones en torno a la maternidad y a la vida en
general. Por un lado, la primera mujer no quería tener un embarazo,
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

219

�Roberto García Soto / La vida y la muerte

lo acepta por un capricho y al final sucumbe ante sus deseos. En
el segundo caso, ella desea tener un hijo para obtener al fin un
gramo de felicidad, su dependencia y presión social por ser una
mujer respetable mediante un primogénito la hace cometer delitos
con tal de obtener lo que quiere. Ahora bien, puede que la autora
haya hecho esto para concientizarnos sobre la desesperación que
sufren las mujeres, y hasta qué extremo pueden llegar para intentar
cambiar su situación. Puede que, en ese ensimismamiento que
aparentemente contiene la obra, solo observemos nuestros propios
prejuicios y razonamientos machistas, porque al fin y al cabo, ellas
son las responsables de sus acciones y de su felicidad.
Por último, cabe recalcar el aspecto existencialista que se
puede notar en el primer perfil, esos pensamientos cargados de
pesimismo y muerte nos brindan dos posibilidades: dejar la lectura
en el acto o proseguirla con más entusiasmo y morbo. Y es que
se puede sentir su dolor, su agonía, la desesperación de no poder
hacer nada frente la pérdida de una parte del alma que se pensaba
no afectaría si se iba o nunca se presentaba. “Piensa que hay
personas que no debieron ser madres, se incluye entre ellas, Dios
debió pensarlo mejor antes de crear a dichas progenitoras, debió
esterilizarlas” (Navarro, 2019).
En conclusión, la novela Casas Vacías (2019) de Brenda
Navarro muestra las espantosas situaciones que debe soportar la
mujer, tales como el embarazo no deseado, la maternidad, prejuicios
y reglas de una sociedad patriarcal, violencia física y psicológica.
Como medio de denuncia es un buen aporte por la forma en que
muestra la problemática. Su objetivo de crear conciencia cumple al
mostrar situaciones que puede padecer cualquier mujer. La escritora
nos presenta una novela corta, en donde la ficción y la narración
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

están congeniadas con el fin de hacernos partícipes de la trama.
Podría definirse como un tipo de confesionario donde, de manera
descriptiva, las voces narrativas nos van contando algunos de sus
pensamientos y recuerdos. La lectura de esta obra es una magnífica
oportunidad para adentrarse en la narrativa de Brenda Navarro,
además de obtener una mejor comprensión de la situación de la
mujer en cuanto a diversos problemas sociales que la afligen.

Referencias
Barrantes, K., &amp; Cubero, M. (2014). “La maternidad como un
constructo social determinante en el rol de la feminidad”.
Wímb lu, revista electrónica de estudiantes. Escuela de
Psicología, Universidad de Costa Rica. Costa Rica. 13 de
febrero de 2014. 9(1): p. 29-42. https://dialnet.unirioja.es/
descarga/articulo/4942668.pdf
Navarro, B. (2019). Casas vacías. 2ª edición. Sexto piso. Narrativa.
México. 164 páginas.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

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�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Raquel G. Gutiérrez Estupiñán, Jaime Villarreal
y Miguel Sáenz (eds.), Encuadres
del discurso cinematográfico (eds.),
Puebla / Monterrey: CUAP-ICSyH / UANL, 2022.
Diana Hernández Suárez1
IIB, UNAM

Fecha de entrega: 16-07/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Uno de los grandes y principales enfrentamientos teóricos
sobre el discurso en la segunda mitad del siglo XX se dio entre
el estructuralismo y el historicismo. El enfoque estructuralista
adquirió una singular importancia sobre lo histórico como
valor epistemológico, toda vez que éste supone que todo hecho
sociológico debe estar enmarcado, en tanto fenómeno lingüístico,
dentro de la sincronía diegética, que es evidentemente ahistórica y
antisubjetiva. De esta forma, todo fenómeno cultural y la cultura
misma son susceptibles de ser estudiados a partir de diversos
niveles de “estructuras” a las que se ancla el comportamiento y el
pensamiento. Tal inclinación resta especial agencia a lo humano
y a su derrotero histórico, pues no hay un “yo que habla” ni un
1 UNAM, Becaria del Programa de Becas Posdoctorales de la UNAM,
Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Asesorada por el Dr. Pablo Mora
Pérez-Tejada.

223

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

“yo que piensa” (Foucault), sino una situación diegética –que bien
puede tener un referente humano o maquínico– que se encuentra
articulada por la estructura de cierto lenguaje. El giro lingüístico es el
fundamento teórico de los alcances estructuralistas y de la expulsión
de toda dimensión histórica y humana del método científico de lo
narrativo. Tal inclinación estructuralista y sus derivados semióticos
y narratológicos han sido interpretados por algunos críticos como
una “malversación disciplinaria estricta” –la trampa Jakobson–,
fundamentada en que la Lingüística es la disciplina que engloba todo
fenómeno material-humano. Esta operación establece una relación
crítica de todas las disciplinas a partir del lenguaje, denominando
poética a toda intensión estructural de la obra, dejando de lado la
techne de la Poética, relegando así la Retórica a lo imprescindible
para garantizar una función lingüística y, finalmente, anulando
completamente la Estética como elemento de valoración crítico
ante un objeto de arte (Aullón, 2013: 25). El objeto artístico es
reducido en ocasiones a una suerte de “dispositivo material” cuya
complejidad es sólo susceptible de ser analizada y valorada a través de
su estructura, independientemente de su valor estético, ideológico,
histórico, antropológico, social o tecnológico.
El libro Encuadres del discurso cinematográfico (2022), editado
por Raquel G. Gutiérrez Estupiñan, Jaime Villarreal y Miguel Sáenz
se inserta claramente en la discusión teórica entre el estructuralismo
y el historicismo, y aún más, en la búsqueda por superar dicha
problemática a partir del análisis del discurso cinematográfico. Uno
de los aportes sustanciales de este libro a la discusión teórica de
los estudios del cine es, sin duda, la noción de intermedialidad o
mediación del “dispositivo” artístico –el filme– en la construcción
del mundo (en términos hegelianos), que algunos de los capítulos
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

aquí recopilados utilizan como marco teórico. No obstante, este
libro resulta fundamental sobre todo para conocer el estado del
arte de los estudios audiovisuales en México. Hay que destacar
también la importante labor de coordinación de los editores,
ya que la organización de los capítulos recabados en este libro
motiva la discusión a manera de problema teórico y filosófico de
los estudios cinematográficos a partir del estructuralismo frente al
enfoque filosófico-estético (historicismo). Eso es extensivo incluso
a aquellos trabajos que suponen que la obra de arte es un hecho
lingüístico, por lo que al igual que cualquier otra forma del lenguaje,
es posible estudiarla como parte de la semiótica. El libro se divide
en dos grandes apartados rectores: “El cine entre textos” y “El cine
entre discursos”. El primero atañe a los trabajos relacionados con
el análisis narrativo, intertextual y de transposición de sentidos. El
segundo, a los cruces y transferencias de los discursos filosóficos,
políticos, sociales, etc., en la construcción cinematográfica. Este
segundo apartado atiende la compleja construcción de discursos
epistemológicos subyacentes al sentido general de la representación
cinematográfica, más allá de la construcción de una trama o de la
adaptación. Sin embargo, en ambos casos es posible encontrar una
noción de intermedio –In between o Zwieschenraum– que establece la
problemática sobre los procesos de configuración, significación y
redistribución del medio.
El primer apartado abre con el trabajo de Raquel G.
Gutiérrez Estupiñán y Alan Paul Vergara Vallejo, “Comprensión y
expansión en Atonement (novela y filme)” en el que los autores se
proponen mostrar los recursos técnicos en la traslación del discurso
entre un medio y otro, atendiendo de manera muy precisa a las
posibilidades tecnológicas. Una de las principales preocupaciones
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

225

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

de este trabajo se basa en analizar la capacidad referencial de los
recursos discursivos y su trasfondo argumental. Sin caer en los
excesos de la teoría estructuralista, en este trabajo se demuestra
con suma precisión todos los procesos intermediales que se dan
en la adaptación entre la obra textual y el filme. Es destacable de
este capítulo la reflexión sobre las posibilidades de representación y
configuración psicológica de los personajes en uno y otro medio –el
textual y el fílmico–, así como la importancia de la metaficción y la
metarreferencialidad de la escritura frente al discurso multimedial
del cine. Los autores reconocen que en el cambio de soporte se
presenta en primera instancia un problema filosófico, pues los
límites ontológicos frente a la realidad de la escritura y el filme están
fraguados principalmente en el cambio de código.
El capítulo “Memento y la reinvención del policial”, de Jaime
Villarreal, se caracteriza por una redacción ágil y por un marco
teórico actualizado abocado a vincular los estudios audiovisuales
con la tradición letrada de circulación masiva, que encuentra sus
bases en el siglo XVIII, pero que adquiere un papel central en la
cultura durante el siglo XIX. De la mano de Jesús Martín-Barbero,
el autor analiza la discusión teórica desde una perspectiva histórica
y culturalista para mostrar el trasfondo social de la construcción de
género policial en el cine, centrando su análisis en la psicología de
los personajes. Dentro de las discusiones teóricas, el aporte central
de este trabajo está en la comparación del “héroe” entre el policial
periodístico textual y la representación fílmica. Villarreal analizar la
construcción ficcional en ambos soportes a partir de rasgos morales
anclados en aspectos históricos, sociales, culturales y, sobre todo,
tecnológicos. Señala, además, que el policial se relaciona con la
tecnificación de la modernidad, cuyo máximo exponente habría sido
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

finalmente el cine: “El repertorio y registro melodramáticos fueron
claves en la transición de la cultura popular moderna a la cultura
de masas tecnificada de la que el cine es una instancia ejemplar”
(Villarreal, 2022: 67).
Otro capítulo fundamental en la reflexión sobre las
producciones fílmicas es el trabajo de Miguel Sáenz, “El cine de
autor como arte del entretenimiento. El autor implícito en tres
obras esenciales de Ridley Scott”. En este texto se denuncia la falta
de una metodología sólida y concluyente que analice las formas
narrativas de las producciones cinematográficas, condicionadas más
por las posibilidades técnicas que por aspectos teóricos, fuera de
los postulados estructuralistas. Y el autor agrega, específicamente
para sus intereses de estudio, que la categoría de autor implícito ha
sido pensada, de forma casi forzada, como un “aspecto formal del
relato, siendo que, en realidad, se manifiesta en niveles distintos de
cualquiera de las tres dimensiones del relato” que tradicionalmente
se proponen por la narratología (100). Sáenz con esta propuesta
busca mostrar la superación de la teoría anquilosada que supone que
la narratología divorcia al autor de la obra, con el fin de demostrar
el “autor”, más que recuperar la noción de autoridad, adquiere el
matiz de “espacio de experiencia” que se construye gracias a la
intermediación entre obra-receptor y una confusión de miradas
en la relación dialéctica que establece el cine. Este enfoque resulta
muy interesante, aunque no supera el problema del historicismo
que sí plantean los dos capítulos anteriores. El autor identifica las
dificultades teóricas del estructuralismo para dar profundidad y
alcance a su planteamiento. Señala: “parece que sería oportuno -si
no necesario- renunciar a la posibilidad de que funcione como una
especie de estructura formal del medio literario o cinematográfico”
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

227

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

(107), por lo que cabría preguntarse por qué Sáenz no retoma la
teoría postestructuralista para analizar la “situación narrativa” que
produce el autor como categoría teórica, concepto que resulta en
suma pertinente para pensar la relación entre cine y textualidad.
El trabajo de Hortencia Ramón Lira, “Las relaciones
intertextuales entre La fin de Napoleón À sainte-hélène (Pick,
1929) y Napoleón (Ludwig, 1906/1956)” es un análisis intertextual
entre el filme y la biografía que retoma los fundamentos de la teoría
general de Gérard Genette sobre la transtextualidad para analizar
las formas de representación entre el discurso textual y fílmico en
torno a la figura de Napoleón Bonaparte. Si bien la intención de la
autora es analizar el tiempo histórico del relato, y su representación,
a partir de algunas propuestas de dialogismo de Bajtín, tomando
como base el análisis estructuralista, se limita a analizar los
acontecimientos históricos como “formas artísticas” (152), dejando
fuera la oportunidad de teorizar sobre la representación del tiempo
y de la noción de Historia entre uno y otro medio. En el mismo
orden de ideas, “La intertextualidad metaficcional como crítica del
cine y sus creaciones”, de Roberto Domínguez Cáceres, plantea la
representación como un juego complejo de cajas chinas en las que
hay una relación entre la metaficción y la naturaleza “especular de la
imagen cinematográfica” (172). El argumento se centra en analizar la
representación de diversos discursos que atraviesan la materialidad
fílmica como una propuesta de intertextualidad, concepto retomado
principalmente de Genette. Particularmente resulta un trabajo muy
productivo toda vez que realiza un esfuerzo comparatista entre
las diversas formas de reproductibilidad. El autor se interesa por
reflexionar sobre los alcances estéticos del cine cuando hay de
por medio un proceso de adaptación de una obra literaria o un
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“antecedente” de representación textual diferente al guion, por lo
que propone deslindar el filme de cierta condición de fidelidad al
“original” –el texto–, para permitirle una construcción simbólica
independiente a partir de sus propias posibilidades técnicas, lo que
llevaría a pensar que la obra fílmica, como artefacto estético, es un
“referente de referencias” (173) autónomo y original en sí mismo al
tratarse de un cambio de códigos.
Finalmente, este aparto cierra con el trabajo de Flor de Liz
Mendoza Ruíz, “La nueva narrativa cinematográfica en La vida ante
sus ojos (2008)”, trabajo en el que analiza la disposición estructural
y los efectos que ésta debería implicar para los espectadores. Se
trata de un entramado estructural muy detallado y minucioso, que
ejemplifica con claridad la teoría narratológica de la fragmentación,
incluso dentro de un “discurso” fílmico.
El segundo apartado, “El cine entre discursos”, abre con la
compleja aportación de Fernando Huesca Ramón, “Post tenebras lux:
un estudio de caso desde la estética institucionalista de Hegel”. Se
trata de un trabajo que busca estudiar el cine dentro de un marco
de interpretación Estética a partir de los postulados hegelianos.
Desde una concepción plenamente filosófica, el autor entiende que
en este concepto se articulan nociones jurídicas, morales, sociales,
económicas, políticas y filosóficas que dan definición al hombre
como ente cultural-social, por tal razón, pensar en una estética
institucionalizada, así como su relación con la “eticidad” permiten
un anclaje teórico para realizar interpretaciones filosóficas del arte.
Hay que señalar, además, que esta revisión permite vincular los
aspectos teóricos del arte con los rasgos históricos del objeto de arte.
Por otro lado, cabe decir que el planteamiento de este texto resuelve
en buen parte los planteamientos expuestos en este volumen, pues
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�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

Huesca muestra, por medio de un complejo análisis de las ideas
estéticas de Hegel, que el arte es en sí “un instrumento cognitivo”
irreductible a la estructura, pues engloba tanto los aspectos de la
forma –la materialidad que encarna la cualidad sensible a partir
de sus posibilidades técnicas- con la compleja composición social,
jurídica, cultural e individual del espíritu, rasgo artístico superior a la
naturaleza. La finalidad del objeto estético es, entonces, “presentar a
los sentidos y a la cognición lo esencial de lo antropológico, lo social,
lo económico y lo político” (251). En esta caracterización compleja
del cine como objeto estético, el autor no puede dejar de señalar
la diametral distancia que existe entre el arte de “consumo como
mercancía” y el cine artístico. Si bien esta cuestión representa otro
problema sobre la Estética y el propio origen de la disciplina, vale
la pena resaltar el acierto del autor al no colocar una pieza artística
a la misma altura cultural de una comercial a partir de su estructura.
En concordancia con el artículo de Huesca, Nino Angelo
Rosanía M. y Karen Cárdenas Almanza, en su texto titulado
“Cine y filosofía”, se preguntan sobre el cine filosófico frente a la
implementación académica de otros tipos de categorías usadas
para la cinematografía. Los autores parten de dos criterios propios
del cine para hablar de sus capacidades filosóficas: la Estética y la
Epistemología. Se trata de una reconstrucción crítica de la discusión
sobre el cine como filosofía. Resulta significativo el diálogo que
establece con el capítulo anterior, pues mientras Huesca considera
que el cine puede constituir un objeto estético, susceptible de un
complejo análisis filosófico, los autores de este capítulo rebaten el
principio de reflexión o análisis filosófica a partir de la noción de
“dispositivo”, que puede ser filosófico o artístico. Esta discusión
remite directamente al problema del arte como un conjunto
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

complejo de representación, que no puede reducirse a aspectos
meramente formales o miméticos, sino que involucra una serie de
complejos procesos de representación de la representación hasta
constituir un mise en abyme teórico y referencial. A dicha discusión
habría que agregar que las manifestaciones artísticas pueden ser
expresiones del pensamiento filosófico y, por lo tanto, un filme puede
involucrar tantos rasgos de reflexión epistemológica y estética, así
como ontológica, tal como señalan los autores del primer capítulo,
y, por lo tanto, derivar en un ensayo filosófico propiamente dicho.
Diversos ejemplos hay en la tradición filosófica, baste recordar
el cuadro de Paul Klee y la reflexión histórica que realiza Walter
Benjamin, no obstante, resulta aún complejo, sin un andamiaje
teórico sólido extender de tal manera la noción de ensayo para que
un producto cinematográfico pueda ser pensado, en sí mismo, como
ensayo filosófico. Un ejemplo concreto de la discusión anterior en
este libro es el trabajo de Liliana García Rodríguez, “La expresión
del deseo: Psicoanálisis y Surrealismo en Un perro andaluz”. Se trata
de una revisión crítica de la “poética” surrealista de Buñuel.
Aparentemente el texto de Yolanda Mercader Martínez,
“Transexuales, transgéneros y travestis. Presencias de identidad
genérica en el cine mexicano” se encuentra en otro orden de ideas,
pues se trata de un aporte significativo para los estudios culturales
a partir de una metodología marcadamente antropológica y desde
la perspectiva de género. La autora piensa el cine como un espacio
de crítica, pero también de estandarización y reforzamiento de
imaginarios sociales a partir de un entramado estético: “a través
de su narrativa e imágenes, ha impuesto su concepción del mundo
asignando un puesto al que lo produce o al que lo recibe, permitiendo
a las mujeres y a los hombres contemplarse en la imagen que se les ha
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

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�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

asignado y conocer dónde están situados, es decir, el cine descubre
el mecanismo de la diferencia sexual en nuestra cultura” (352). La
aportación de este texto es muy significativa, ya que realiza un análisis
pormenorizado de los discursos atraviesan las representaciones y,
por lo tanto, construyen categorías organizadoras o epistemológicas.
Este rasgo guarda una especial relación con la reflexión filosófica
con la que abre el apartado, pues al realizar el estudio histórico logra
anclar la discusión con una gran eficiencia al plano social, que la
autora llamada “integración cultural”, a partir de una crítica de las
categorías organizadoras (la episteme) y la configuración estética.
Por último, el libro cierra con un artículo de Lauro
Zavala, titulado “Una glosemántica narrativa para la traducción
intersemiótica”, propuesta a partir del modelo de Louis Hjelmslev.
El autor busca una resolución a la discusión sobre la adaptación
a partir de una “metafísica de origen” –hipertexto– que
propone la intertextualidad, como parte de una transtextualidad,
independientemente de si se trata de un aspecto pretextual o
architextual. Como si se pensara en una estructura circular, el
trabajo de Zavala a la vez sintetiza las discusiones propuestas en
este libro al circunscribir la discusión a dos grandes aspectos: “un
debate metodológico sobre la relevancia de las aproximaciones
humanísticas (entradas en el empleo de los elementos formales del
lenguaje audiovisual) y las aproximaciones sociales (centradas en la
dimensión ideológica de los contenidos narrativos)” (384). Pero a la
vez, vuelve a poner sobre la mesa la discusión entre el estructuralismo
y el historicismo. El autor relaciona el estudio cinematográfico con
el giro lingüístico y lo ciñe a la relación significado y el significante,
a partir del cual se desarrolla el sistema glosemático para estudiar el
signo pa partir de la “expresión” y el “contenido”. En estos términos
232

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

teóricos, la relación-interrelación de discursos son susceptibles de
una “traducción semiótica” independientemente del medio o la
materialidad, de forma que la filosofía, la pintura, la arquitectura,
la literatura y el mismo cine son entendidos como sistemas de
signos del lenguaje (389). En otras palabras, toda mediación puede
ser entendida como transposición y, por lo tanto, como traducción
semiótica.
Conciliar el análisis del discurso en el cine con sus alcances y
posibilidades filosóficas es el objeto de este libro. Cabe señalar que
algunas de las discusiones planteadas de forma puntual en algunos
capítulos, así como de forma implícita en la disposición de todo
el libro, encuentran una relación clara con enfoques relativamente
recientes sobre las producciones mediales, que van más a allá del
cine para enfrentarse a nuevas formas de representación audiovisual
sin referentes, de allí la importancia de que diversos trabajos de este
libro aún tengan como problema la construcción del mundo a través
de la representación y su relación con la realidad, cada vez menos
“original” y más autorreferida.

Referencias:
Aullón de Haro, Pedro. Escatología de la crítica, Clásicos Dykinson,
Madrid, 2013.
Foucault, Michel. La arqueología del saber, trad. Aurelio Garzón del
Camino, Siglo XXI, México, 2010.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

233

�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Escritores Neoloneses Emergentes:
Ab animalibus/Volumen 1,
Monterrey: UANL, 2022, pp. 120.
Carlos Rutilo
UANL

Fecha de entrega: 12-09/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Ab animalibus/Vol. 1 (2022) es una antología que reúne once relatos
de escritores que, de alguna forma u otra, pertenecen al estado de
Nuevo León. Fue publicada por la reciente Editorial de Escritores
Neoleoneses Emergentes, en coedición con la Casa Universitaria
del Libro, a través de la Editorial Universitaria de la UANL. Cada
una de las narraciones se valen de diferentes recursos estilísticos
para revelarnos la variedad de inquietudes que anidan en la
literatura escrita en el norte de nuestro país. El punto de partida
(o de llegada) de los textos tiene que ver con el cuerpo o la piel
de algún animal vertebrado: material que los narradores utilizan
para poder contarnos sus respectivas historias. Veamos el listado:
“Huele a trufa” de Mónica Ceballos, “Eli es un gato” de Roberto
Arreozola, “El vagabundo” de César D. Machuca, “Mi abuela es
una ballena” de Mariena Padilla, “Alyas (Ouroboro)” de Leonardo
Rangel, “Miocardio de S. scrofa” de Felipe Saavedra, “Cabrito al
pastor” de Manuel Herrera, “Egoísmo” de Ricardo Pérez López,
235

�Carlos Rutilo / Escritores Neoloneses Emergentes

“El Abado” de Blanca I. Villalobos Mancha, “El reflejo nocturno”
de Alma Sánchez y “Al norte” de Jorge Hernández López. Junto a
ellos, los acompañan las ilustraciones de Diego Cotera y el ensayo
“Hacia una poesía del cuerpo”, una propuesta poética del creador,
narrador y académico Eliseo Carranza Guerra, que hace las veces
de prólogo o estudio preliminar. Carranza logra guiarnos hacia una
idea más amplia y general de la presente antología:
Los once textos aquí antologados están hilvanados bajo el imperio
de ciertos modos de entender el cuerpo y con esos modos decir
algo acerca de nuestra posible naturaleza. Y, para ello, los once
autores decidieron partir de una misma concepción de la realidad.
(2022: 8)

El libro no teme desafiar las convenciones y de manera
íntima nos motiva a leer el mundo a través de las distintas miradas
sobre el cuerpo. Y al decir cuerpo estamos apelando a la condición
escatológica y efímera de lo humano, condición que la literatura ha
conseguido expresar en incontables historias, haciendo uso, entre
otros materiales, de la memoria y su relación con sórdidos entornos
y la naturaleza misma, que casi siempre nos guarda su secreto para
revelárnoslo hacia el final.
Debo destacar también que algunos de los textos de la
antología, como “Huele a trufa”, “Eli es un gato”, “El vagabundo”
y “El reflejo nocturno”, entre otros, logran transitar entre las
fronteras de lo fantástico, o de lo maravilloso, e inclusive juegan
con las alegorías a través de un cuidadoso trabajo con el lenguaje
poético, que cada narración sabe mostrar a su manera:
Estoy seguro de que Eli es un gato. La veo todos los días
convertida, paseándose sobre la barda de mi casa y a veces trato

236

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de hablar con ella, pero no me contesta. Mi mamá ya no se ríe y
ahora me pregunta por qué digo que la gata blanca es mi hermana,
pero es obvio: tiene los ojos grises como Eli y es blanca como
ella… (23)

Pero tampoco debemos perder de vista “Cabrito al pastor”,
que juega con la historia neoleonesa para relatarnos una narración
fragmentada, como si fueran los miembros de un animal, y
nos muestra el dolor desde otra perspectiva: “Sólo era rumiar la
cotidianidad, mascar la soledad y triturar su propia muerte cada día”
(22). La cotidianidad también es un tema constante y se disecciona
de distintas formas, como es el caso de “Miocardio de S. scrofa”,
cuyo narrador afirma que el “[…] corazón apesta como apestará
todos los corazones en algún momento…” (52); o el de “Alyas
(Ouroboro)”: “[…] me bastará decir que por un tiempo existí entre
ligeras intermitencias traslúcidas de sus reflejos…” (44).
Aunque la antología sea breve, por la cantidad de páginas, no
deja de ser un proyecto de altura, que logra concretarse al mostrarnos
la calidad de cada uno de los narradores emergentes de estos relatos.
No olvidemos que a partir de los sueños suelen surgir grandes ideas,
y éstas pueden consolidarse en obras que nos ayuden a conocer las
inquietudes de las nuevas generaciones y sus propias maneras de
trabajar con la literatura.
Ab animalibus/Vol. 1 es prueba y constancia: nos confirma la
consolidación de estos jóvenes editores que empezaron a cimentar
su propio camino con la publicación de las antologías electrónicas
Elementum (2020, con prólogo de Roberto Kaput) y Finis Mundi
(2021, con prólogo de Antonio Ramos Revillas). Leerlos es una
nueva forma de volver a encontrarnos frente al mundo en tiempos
de crisis, donde la incertidumbre también puede ser vista a través
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

237

�Carlos Rutilo / Escritores Neoloneses Emergentes

de los ojos de los ojos de la literatura para decirnos, o revelarnos,
nuevas cosas.
Por último, me atrevo a decir que las miradas y las voces de
quienes han formado, forman y formarán parte de este proyecto
darán mucho de qué hablar en el futuro de la literatura escrita
en nuestro territorio y en nuestra lengua. La constancia de sus
respectivos trabajos es algo que no podemos dejar pasar de largo.
Enhorabuena por este primer volumen impreso, enhorabuena por
Ab animalibus y por los libros que están por venir.

238

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

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                    <text>HU M A N I TA S
ISSN: 2683-3247

R E V I S TA D E T E O R Í A , C R Í T I C A Y E S T U D I O S L I T E R A R I O S

VOL. 2 NÚM. 4
JULIO-DICIEMBRE
2023

CENTRO
ESTUDIOS
HUMANÍSTICOS

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
El espacio del cuerpo a través de la escritura del
diario: una aproximación al Yo fragmentado en
Diario del dolor, de María Luisa Puga
The body’s space through the diary’s writing: an
approach to split self on Diario del dolor, by
María Luisa Puga
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0000-0002-7686-7896

Fecha entrega: 18-1-2023 Fecha aceptación: 22-2-2023

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2023, Jonathan Gutiérrez Hibler. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45
Email: jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Con la publicación de este cuarto número, Humanitas. Revista de
Teoría, Crítica y Estudios Literarios confirma su vocación plural, su
sentido crítico y su ánimo exploratorio del universo literario. Ante la
fluidez y fragmentación permanentes de los tiempos actuales, y sus
heteróclitas manifestaciones artísticas y culturales, la mirada reflexiva
se aguza y ajusta sus lentes, ensayando diversas y variadas formas de
aproximación. La tabla de contenidos de este número así lo atestigua.
En la sección de “Artículos” presentamos tres agudas reflexiones
sobre autores latinoamericanos y temas literarios. Jonathan Gutíérrez
Hibler aborda, desde el amplio abanico de la narratología, el Diario del
dolor de la desaparecida escritora mexicana María Luisa Puga; Jorge
Saucedo analiza a profundidad la sacralidad en la poesía del peruano
José Watanabe; y Ricardo Damián Aguirre Garza se hace cargo del
tema de la lectura y la reflexión vía la hermenéutica literaria.
En esta ocasión contamos con el dossier “Perspectivas
críticas de los géneros de la literatura popular: policiaco y literatura
especulativa en Hispanoamérica”, coordinado por los académicos
y escritores Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada de la
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. El dossier cuenta con
siete ensayos que exploran y explican la implantación, el desarrollo
y las particularidades de estos géneros otrora considerados como
“expresiones menores” de la literatura y ahora reivindicados
unánimemente. Creadoras y autores como Fernanda Melchor,
Claudia Piñero y Fernando del Paso y antologías emblemáticas
como Más allá de lo imaginado, de Federico Schaffler, son puestos
bajo la lupa en este apartado.
11

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

En la sección de “Notas” publicamos dos ensayos escritos
por jóvenes investigadoras. El primer trabajo es una reflexión crítica
del pensamiento de Charlotte Brunsdon, a través de la traducción de
un fragmento de su célebre ensayo Screen Tastes: Soap Opera to Satellite
Dishes (1997), realizada por Karime Anguiano, Jessica Polina y Sandy
Santos; y Ángeles Serna estudia el tema de la violencia patriarcal a
través de su lectura de la novela Las Violetas son flores del deseo, de Ana
Clavel.
Finalmente, en la sección de “Reseñas”, Ignacio Ballester
nos informa de la aparición del libro Primer infolio de las vidas reunidas
de Almería Smarck, de la poeta Diana Garza Islas.
El espectro de la publicación es, como hemos podido
comprobar, amplio y diverso, lo que nos revela, por una parte,
la vitalidad de la literatura latinoamericana (en la era de las
incertidumbres, de las variables de formato y de soporte, de
los cambios de la función literaria, y de la hegemonía de la
postautonomía), y, por otra, de la riqueza de enfoques críticos que
ha estimulado.
Víctor Barrera Enderle

12

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

El espacio del cuerpo a través de la escritura del
diario: una aproximación al Yo fragmentado en
Diario del dolor, de María Luisa Puga
The body’s space through the diary’s writing: an
approach to split self on Diario del dolor, by María
Luisa Puga
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
ORCID: 0000-0002-7686-7896
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Fecha de entrega: 18-01-2023 / Fecha de aceptación: 22-02-2023
Resumen: Este artículo analiza las dimensiones y representación del
cuerpo a partir del espacio de la ficción. El diálogo con la enfermedad,
por medio de la escritura, se convierte en un fenómeno de expansión
textual a lo largo de Diario del dolor (2004), de la autora María Luisa Puga.
La consciencia del acto de escritura por parte de la narradora permite
una metaforización del cuerpo donde las emociones ponen en contacto
el dolor individual como un punto de partida para entender el dolor
de la cultura. En el presente trabajo se parte del concepto de espacio
literario, de Mauricio Blanchot, concretamente sus reflexiones en torno al
fenómeno del diario. Este punto de partida se complementa con el discurso
representado desde la perspectiva de Luz Aurora Pimentel, respecto

15

�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

al pantónimo como un elemento clave en la descripción. El corpus de
análisis consiste en diferentes fragmentos de esta obra donde el acto de
escribir aparece de forma explícita y cómo éste afecta la construcción del
espacio del diario a partir del diálogo con Dolor (narratario de la obra).
Palabras clave: Diario, María Luisa Puga, espacio literario, descripción,
dolor, emoción.
Abstract: The following paper analyses the dimensions and representation
of the body through the space of fiction. The dialogue in the book
between the narrator and the disease, with the use of writing, becomes a
textual expansion phenomenon in Diario del dolor (2004), by María Luisa
Puga. The narrator’s consciousness of writing allows a metaphorization
of the body in which the emotions allow individual pain to be a way to
understand culture’s pain. The following paper takes Maurice Blanchot’s
point of view of literary space, specifically his reflections on the diary
as a phenomenon of the writer. This approach will be supplemented
with represented discourse from the perspective of Luz Aurora Pimentel
about pantonime as a key element in description. The fragments that are
analyzed in this work are the ones in which writing is an explicit action:
writing, as an act, will have consequences on the built of fictional space by
the dialogue with Dolor (receptor in the novel).
Key words: Diary, María Luisa Puga, literary space , description, pain,
emotion.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

El presente trabajo analiza el cuerpo como un espacio de emociones
que parten de una enfermedad: la artritis reumatoide. Diario del dolor
(2004), de María Luisa Puga, sigue un género clínico de diarios que
registran el dolor y las emociones de pacientes médicos por medio
de la escritura. Sin embargo, en el caso de Puga, hay una consciencia
acerca del acto de escribir en diferentes dimensiones, desde lo
instrumental hasta lo artístico-reflexivo. El dolor es representado por
una propuesta del espacio literario a través del cuerpo y las emociones.
Para efectos de este análisis, se tendrá como base el concepto de
diario, por parte de Maurice Blanchot, en El espacio literario, y en
el pantónimo, según la teoría de la descripción propuesta por Luz
Aurora Pimentel en El espacio de la ficción. Las emociones, en el texto
de María Luisa Puga, se convierten en un fenómeno de expansión
textual en torno al diálogo de la escritura con la enfermedad, creando
especies de órbitas en torno a la narradora del diario.
Con base en esto, se compara y contrasta este marco teórico
con fragmentos del texto de Puga, específicamente aquellos donde la
escritura aparece de forma explícita, como sucede con los fragmentos
64, 89, 90 y 94. El objetivo de este trabajo consiste en describir
cómo la escritura metaforiza el espacio del cuerpo y lo lleva a otros
fenómenos: la expansión de las emociones va más allá de éste, pues su
percepción es una síntesis de la interpretación del dolor en la cultura.
El diario como espacio literario: escribir lo interminable
El espacio literario se considera como la escritura, a partir de Blanchot,
distinto al espacio de la ficción—desde la teoría de la descripción—,
tal como se verá más adelante en el apartado dedicado a este segundo
fenómeno. Partiendo de lo anterior, escribir lo interminable, cuando
se trata de una enfermedad como la artritis reumatoide, parece algo
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

irónico cuando se conoce el desenlace de la vida de María Luisa Puga—
todavía más si atendemos a los fragmentos donde Dolor todavía no
tiene nombre, justo como sucede en su obra Diario del dolor—.
La soledad está en la escritura y ese mismo acto es el que
parece incesante, interminable, de acuerdo con Blanchot. En lugar
de crear un vínculo con la palabra, parece que lo rompe porque ésta
crea una fijación de algo y es la escritura la que entra como un corte,
algo similar a la enfermedad que demarca la percepción de un Yo
dentro de la continuidad de su vida. Para Blanchot, el escribir agrega
algo a esa ruptura del vínculo entre la palabra y el acto mismo:
Además, es retirar el lenguaje del curso del mundo, despojarlo de
lo que hace de él un poder por el cual, si hablo, es el mundo que se
habla, es el día que se edifica por el trabajo, la acción y el tiempo.
(1994: 20)

Mediante la escritura se renuncia a decir Yo, pero esto no es
algo absoluto, no es un corte de enajenación, sino que se trata de un
acto de alteridad. Al escribir se entra en el plano de la duplicidad, el
de los desdoblamientos desde el Yo: en Diario del dolor, de María Luisa
Puga, éstos se darán en diferentes relaciones, ya sea con Dolor, los
espacios físicos de espera, los espacios de la escritura o los objetos
como espacio de diálogo con el cuerpo. Incluso Dolor (narratario)
tendrá sentimientos en el espacio literario de este diario.
Sin embargo, lo interminable en la escritura se refiere a lo
que no se puede dejar de hablar. Frente a ese curso del mundo que
menciona Blanchot, la estridencia de que nos escribe, se propone el
silencio de la escritura como un espacio donde quien escribe se vuelve
sensible. En una enfermedad, el cuerpo se sumerge en aparatos
discursivos y espacios de producción discursiva: el estigma, la
18

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

intervención del cuerpo por parte de otros, instituciones nombrando
la enfermedad en medio de una burocracia, los sentimientos de los
familiares, entre otros tantos elementos que se asemejan a un ruido
intenso que no permite que se escuche la voz de la emoción. Para
Blanchot, este silencio “…es el recurso de su dominio, ese derecho
de intervenir que conserva la mano que no escribe, la parte de
sí mismo que siempre puede decir no y que cuando es necesario
recurre al tiempo y restaura el porvenir” (1994: 21). La desaparición
de sí, por parte de quien escribe, en la hoja en blanco (material o
digital), es una forma de recuperar ese dominio. La fragmentación
del Yo no es una destrucción de sí, en la escritura literaria, sino una
estrategia para regresar a ese dominio: el Yo es múltiple y comienza
a hablar cuando se elige este silencio de la escritura.
Sin embargo, es muy interesante cómo Blanchot plantea
que el escritor—concretamente los artistas franceses—sacrifican la
palabra individual para llegar a lo universal, como si lo individual
fuese una especie de capricho y no un punto de partida para su
relación con la verdad, pues ésta parece estar más allá del tiempo
presente y de quien vive. La escritura involucra la razón, pero sobre
todo un tipo de razón que se desplaza como orden. Para Blanchot
parece que la literatura satisface a una parte de la sociedad que lo
concentra todo y se mantiene alejada y encima de lo que la hace vivir.
La escritura, como acto de alteridad, aunque tenga un Yo
explícito, se trata de diferentes versiones de un Yo disuelto en un Él
implícito o a veces explícito, según las marcas que vayan brotando
en la hoja en blanco. Escribir: “No va hacia un mundo más seguro,
más hermoso, mejor justificado, donde todo se ordenaría según la
claridad de un día justo. No descubre el hermoso lenguaje que habla
honorablemente para todos” (Blanchot, 1994: 22). Ese Él en el que
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

se convierte el Yo es una alteridad: la fragmentación es parte del
proceso de escritura.
Lo interesante es cuando aparece un soporte de la escritura
como espacio literario y es el concepto de diario, lo que Blanchot
llama “El recurso al diario”. El diario es visto como una forma de
mantener la relación de quien escribe consigo, como si las ficciones
más visibilizadas disolvieran el Yo y mediante éste fuera posible
encontrar un espacio donde la alteridad no devore esta imagen o
certeza de quién es:
El Diario no es esencialmente confesión, relato de sí mismo. Es
un Memorial ¿Qué debe recordar el escritor? Debe recordarse a sí
mismo, al que es cuando no escribe, cuando vive la vida cotidiana,
cuando está vivo y verdadero y no moribundo y sin verdad. Pero
el medio que utiliza para recordarse a sí mismo es, cosa extraña, el
elemento mismo del olvido: escribir. (1994: 22)

La verdad de quien escribe estará, para Blanchot, en las
cosas insignificantes. Lo importante en el Diario es la construcción
de puntos de referencia frente “a la peligrosa metamorfosis a la que
está expuesto” (22).
En el Diario hay una serie de elementos existenciales frente
a la estridencia del discurso que termina escribiéndonos como
personas. Para Blanchot, se trata de un libro solitario, sólo en
apariencia, pues la escritura es efecto de la angustia y el miedo a
esta condición llamada soledad. Parece ser que ésta sólo se crea a
partir de la obra, pero no es así, única, pues la enfermedad aparece
dentro de esa angustia, pero en forma de escritura. “El Diario
arraiga el movimiento de escribir en el tiempo, en la humildad de lo
20

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

cotidiano fechado y preservado por su fecha” (23). En sí, Blanchot
señala que lo que se escribe tiene otra dinámica, a diferencia de
otras ficciones, porque la preocupación por lo verdadero parece no
ser una preocupación central: “…quien escribe ya no es capaz de
pertenecer al tiempo por la firmeza ordinario de la acción, por la
comunidad del trabajo, del oficio, por la simplicidad de la palabra
íntima, la fuerza de la irreflexión” (22). En el Diario descrito por
Blanchot está la preocupación de los días, de lo cotidiano de quien
se dedica a escribir. La construcción del tiempo o la ausencia de
éste señalada será un poco distinta a lo que se observa en Diario del
dolor, de María Luisa Puga, por diferentes detalles: 1) no hay fechas
explícitas, sólo fragmentos, y 2) la percepción del tiempo aparece
dentro de los fragmentos, no como una cronología (algo lineal), sino
como una palabra íntima frente al presente y el tiempo del dolor: un
tiempo compartido con Dolor (narratario), la voz de la narradora y
quienes aparecen en su espacio literario.
Sin embargo, Blanchot comenta todo lo anterior con base
en el diario como un espacio que pertenece a un grupo selecto: los
escritores, como artistas, por su oficio. Este concepto se limita a una
apreciación del diario como espacio universal, con una definición
de la escritura como extensión de la mirada de Orfeo: escribir es
un descenso al inframundo, con un aprendizaje dantesco en esta
especie de viaje, pues involucra una mirada. Con base en lo anterior,
a la definición de Blanchot habría que agregarle el concepto de
un diario del dolor, entendido como un instrumento terapéutico
en el tratamiento de las emociones frente a enfermedades por
parte de alguien. El Pain Diary o diario del dolor tiene una gama
de seguimiento en el registro de las molestias de una persona que
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

padece una enfermedad: existen los que registran escalas de dolor y
otros la experiencia de las emociones, en sus diferentes variaciones
y propuestas. Por ejemplo:
Esta modalidad de documento terapéutico permite aliviar la
carga emocional del paciente y dar paso al proceso reflexivo.
Los eventos desestabilizadores generan emociones fuertes que
dominan la conciencia e impiden la reflexión. La razón y la
emoción deben encontrarse en el mismo nivel de conciencia para
que pueda darse la reflexión, ya que es la razón la que organiza a
las emociones y hace viable su expresión a través de una conducta
ética. De esta forma, cuando un paciente refiere una historia
saturada de dolor, miedo, sufrimiento, ansiedad, etcétera, le
solicito que todos los días se tome el tiempo de escribir en torno
a las emociones que lo acompañaron durante el día, qué eventos
sucedieron y qué emociones le generaron. Esto permite no solo
la expresión de la emoción, sino la introducción paulatina de la
razón, que va ordenando los eventos y emociones del día y con
esto transformando los significados, lo cual genera el proceso de
reflexión. (Reyes-Iraola, 2014: 508)

Los diarios del dolor, en sus diferentes representaciones,
sirven como un instrumento enfocado a este fenómeno y,
dependiendo el tipo, puede observarse una intencionalidad del
registro. Los hay como el de la definición citada anteriormente y
otros que sólo toman escaladas de lo que siente el paciente, dónde
y qué tan intenso es.
A la perspectiva de Blanchot es necesario agregarle este
concepto de diario debido a que se enfoca en una vivencia personal
por parte de quien padece una enfermedad: un fenómeno universal
que puede manifestarse desde lo individual. En el caso de Diario del
dolor, se encuentra este espacio donde las emociones se plantean
a partir de la reflexión, es decir, razón y emoción conviven en
22

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Ejemplo de diario del dolor, Pain diary (American Cancer Society)

diferentes niveles por medio de un instrumento que registra esta
experiencia. La enfermedad no siempre permite que la percepción
del tiempo sea la misma que la de un diario como el que plantea
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

Blanchot. Lo segundo más es importante es tomar en cuenta de que
se trata, en el caso de María Luisa Puga, de una paciente con artritis
ordenando su experiencia desde la consciencia de la escritura como
un acto de alteridad frente a lo interrumpible. El dolor existe y se
ordena a través de otro espacio: el del discurso representado.
El espacio de la ficción: descripción como fenómeno de expansión
Una vez entendido el espacio literario como la escritura, en el
sentido del acto y lo literario, es necesario observar cómo el discurso
narrativo tiene un comportamiento distinto, que complementa el
tratamiento de Blanchot en torno al Diario y el acto de escribir. Si se
mencionó que el diario del dolor, en su vertiente de las emociones,
permite ordenar de manera reflexiva la experiencia del paciente, nos
encontramos frente a una experiencia de mundo donde narración y
descripción entran en contacto.
La descripción, de acuerdo con Luz Aurora Pimentel (2001),
experimenta tres factores para producir coherencia y cohesión en
la construcción de su identidad: 1) su modelo la organiza con el
fin de eliminar todo lo que no concuerde con éste y, por lo tanto,
encontraremos reiteraciones en torno suyo; 2) se establece una
relación dinámica entre el todo y las partes, y de esta manera se evita
la pérdida del conjunto; 3) finalmente, se encuentra el pantónimo
“definido como la permanencia implícita de la nomenclatura a lo
largo de todo el desarrollo descriptivo” (26). En consecuencia, la
descripción se comporta, en un texto literario, como un fenómeno de
expansión textual. Por esta razón, la nomenclatura de una emoción
puede observarse en diferentes objetos, espacios y personas, a
partir del momento en el que nos encontremos de la lectura de un
texto. Para observar esto en Diario del dolor, de María Luisa Puga, es
24

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

importante tomar nota de estas nomenclaturas y cómo se expanden
y reiteran a lo largo del texto.
La definición que comparte Luz Aurora Pimentel (2001) de
pantónimo proviene de las aportaciones de Phillipe Hamon para
explicar que ésta da cohesión léxica y semántica en todo el texto. En
éste se impone la reiteración de un término y sus extensiones. Esto
quiere decir que, si la narradora de Diario del dolor describe a Dolor
con ciertas extensiones, al humanizarlo (como una prosopopeya con
estilos indirecto y directo), este término, a manera de nombre, puede
extender sus cualidades en otros objetos de la escritura del diario
como espacio literario. Sin embargo, la cohesión no sólo estará en
función de volver legible el texto, sino en el proceso de escritura: las
emociones se metaforizan y es posible ver la extensión semántica de
un objeto A en uno B. Por lo tanto, se rompe con el orden de afuera
y el diario se convierte en una representación del cuerpo a través de
la alteridad: ser otra en el texto, la otra a la que le duele, pero cuya
experiencia es ensordecida por los discursos fuera del texto, lejos
de un objeto representado, que es el cuaderno de la narradora, así
como sus extensiones: computadora o escritorio.
A partir de lo anterior, en torno al pantónimo, Pimentel
toma la siguiente aportación de Phillipe Hamon:
El pantónimo, a la vez que subraya el modelo configurativo del
enunciado descriptivo (tiende a ocupar los márgenes, del inicio
o final de la descripción), focaliza el sentido global del sistema,
desencadena las estrategias de retrospección y de prospección
de la lectura y asegura, por su memorización permanente y su
función anafórica, la legibilidad del texto. (Hamon, 1991: 156)

A esto se le debe agregar las observaciones de Hamon
(1991) sobre la memoria intra-descriptiva en un texto. Es decir,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

en el caso de Diario del dolor debe observarse cómo se construye la
persistencia de un lexema, como el caso de Dolor, y su persistencia
en la pluralidad de otros lexemas como el enojo, la tristeza, el humor
y la compasión. De esta manera se crean campos próximos y lejanos
dentro de una obra narrativa por medio de la descripción.
Con base en este concepto del pantónimo, Luz Aurora
Pimental agrega a esta equivalencia entre nomenclatura y predicado
las operaciones tonales y las articulaciones ideológicas-simbólicas
de este fenómeno de expansión textual, como sucede con los
calificativos:
Este tipo de calificativos cumple con una importante función tonal;
textualmente, actúan como operadores tonales, cuya redundancia
semántica - porque habrá de notarse que no es exactamente el
mismo lexema el que se repite, sino el mismo campo semántico
al que se afilian todos los diversos lexemas- genera una isotopía
tonal disfórica y desvalorizante. Es esta isotopía tonal la que no
permite, por ejemplo, leer el adjetivo “ilustre” en su sentido literal,
sino que obliga a interpretarlo como una significación irónica, ya
que es el único lexema que apuntaría hacia una isotopía tonal
eufórica - y por lo tanto hacia una valoración- que el resto del
texto desautoriza. (2001: 27)

Aunque Luz Aurora Pimentel parte de un ejemplo de
Balzac, citado al inicio del primer capítulo de El espacio de la ficción,
esta lógica puede trasladarse a otros textos literarios donde las
operaciones tonales cambian el sentido de una palabra que en otros
campos semánticos puedan leerse diferente, esto dependiendo de la
relación con la extensión del lexema. Aunque Dolor y la narradora
comparten el mismo cuerpo, sólo los conocemos por el espacio
literario en juego: el de la escritura.
26

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Los elementos citados son la base para entender la proyección
de un texto narrativo a través de sus diferentes sistemas descriptivos.
Lo que ocurre con los nombres comunes en el espacio de la ficción es
un tema de discurso representado. Por esta razón, lo extratextual se ve
desplazado, detalle similar al que señala Blanchot cuando la escritura
corta el movimiento del afuera. Mientras en éste se encuentra una
definición general del acto de escritura, con base en la aportación de
Pimentel se cuenta con un mecanismo particular que tiene relación
con las alteridades. En sí: “…el texto va construyendo su propia
referencia, desplazando así al referente extratextual” (Pimentel, 2001,
p. 38). Lo que para el lector puede significar la palabra dolor, en el libro
de María Luisa Puga se configurara una autorreferencia de Dolorpersonaje y narratario: no pierde en contacto con lo que conocemos
como dolor y crea, al mismo tiempo, un particular con consistencias
individuales en las emociones de la narradora.
Los nombres tendrán un juego, por su construcción y
desplazamiento de referentes reales, a partir de lo intratextual
y lo extratextual. Pimentel señala las diferencias entre el nombre
propio y el nombre común. Sin embargo, los ejemplos citados se
refieren a ciudades y no a sensaciones que pasan por el filtro de la
imaginación, concretamente el de las figuras retóricas. Por tal motivo,
Dolor-personaje debe ser analizado desde estas dos directrices: si
las descripciones de Dolor tienen un referente extratextual, deberá
leerse en función de esta dinámica con el fin de comprender cómo
desplaza esos referentes, pues “La función que cumplen los adjetivos
es precisamente la de particularizar al nombre” (56). Aunque los
adjetivos no tengan referente, como el caso de los nombres, éstos,
en función del pantónimo, podrán expandir el referente interno que
se construye dentro del diario.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

27

�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

Finalmente, para configurar la descripción en un texto
literario, es indispensable observar un elemento en juego: la
repetición. En arte, la repetición no es lo mismo que redundancia,
en el sentido de copia, sino en el de una reiteración que permite la
cohesión y coherencia de la propuesta de mundo. Diario del dolor, de
María Luisa Puga, es una propuesta de un cuerpo en forma de texto,
el Yo se fragmenta, con base en una temporalidad del antes y después
de la enfermedad, para acceder a un espacio que la estridencia de lo
extratextual no permite la reflexión de las emociones, cosa que lo
que está en el texto sí.
Si la descripción, al inicio en su forma de catálogo o
enumeración, aísla los objetos representados, no es con el fin de
excluir otros fenómenos, sino para poder observarlos y reconocerlos
en objetos que han sido construidos por otra experiencia discursiva.
En este sentido, la repetición se presenta por la extensión de los
nombres y la expansión de los adjetivos en diferentes momentos
del proceso de escritura frente a la enfermedad, esto para el caso del
texto de María Luisa Puga:
Es importante subrayar que la configuración descriptiva es una
construcción abstraída de las variaciones que puedan darse en
el nivel de la manifestación lingüística o en el del contenido de
la descripción. Esto quiere decir que objetos diferentes pueden
describirse utilizando una misma configuración, lo cual puede
establecer entre ambas descripciones relaciones significantes de
diversos tipos. (Pimentel, 2001: 74)

La escritura, como espacio literario, construye diferentes
alteridades de un Yo a partir de las mismas configuraciones de la
descripción. En Diario del dolor, se construyen relaciones significantes
28

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

entre objetos, emociones y sujetos que parecen no tener algo qué
ver fuera de ese espacio ficcional.
En consecuencia, a partir de la repetición, se crean
relaciones de analogía entre objetos, emociones y sujetos distintos.
Por esta razón, éstas “…tienden a articularse de manera metafórica
para reunir diferentes segmentos del relato y conferirles una
dimensión de significado simbólico o ideológico que cada uno
de los segmentos aislados no contiene” (Pimentel, 2001: 87). La
metáfora permitirá la aglutinación de lo que el pantónimo fijó
en los modelos descriptivos presentes en la narración, ésta “…
introduce una imagen estereoscópica, un espacio bi-isotópico
imposible, aunque no por ello menos vívido, ni menos iconizable”
(2001: 90). ¿Qué tienen en común un bastón, una silla con ruedas,
una silla de ruedas, la sala de Nutrición, el escritorio, el cuaderno,
la cabaña y la descripción de Dolor y la imagen que la narradora
tiene de sí? Esto sólo puede explicarse por medio de la metáfora
y ésta se encuentra en la consciencia del acto de escritura además
del instrumento terapéutico de un diario del dolor. El espacio del
cuerpo se proyecta en otros objetos y los objetos se proyectan en
el cuerpo.
Es importante identificar, además de la configuración del
resto de los objetos y emociones, la dinámica que tiene la escritura
en Diario del dolor cuando esta se vuelve explícita dentro del texto.
Por ejemplo, cuando hay una novela en la cabeza (fragmento 17), la
diferencia entre palabras sin sentido y la escritura (fragmento 19),
la escritura como un agente extraño, que supuestamente da orden a
las emociones (fragmento 20) o las preguntas sobre el ser escritora
(fragmento 42), por mencionar sólo algunos de los varios ejemplos
que aparecen en este libro.
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

La escritura: metáfora del cuerpo cuando se vuelve
consciente del antes y el porvenir
Para el fragmento 64 el acto de escritura comienza a tomar un
rumbo distinto del que le precede en los anteriores. En realidad,
ésta aparece desde el 17: “La escritura aparece en el pasaje 17 y
tiene dos funciones: evidenciar nuevamente los sentimientos de
desposesión de Puga, y reforzar la función de Dolor como referente
vacío” (Cejudo, 2014: 175). Sin embargo, para el 64 la narradora
ya estableció una descripción clara de Dolor, a quien se refiere en
segunda persona y le ha cuestionado si tiene una especie de fuero
porque no necesita consciencia de su presencia: la paciente-escritora
registra a Dolor, pero éste no tiene la necesidad de registrarla a ella.
Las lágrimas y las risas comienzan a disolver sus fronteras. En el
fragmento 64, se lee lo siguiente:
Cuando voy a escribir algo nuevo, Dolor, merodeo la idea. La trato
de ver desde todos los ángulos que pueda tener. Tú estás haciendo
lo mismo conmigo, ¿no es cierto? Me andas merodeando para ver
cómo me llegas. Ahora te cuesta más trabajo que antes. Era tan
fácil agarrarme desprevenida. (Puga, 2004: 64)

El diálogo con Dolor continúa con la crítica de su nueva
estrategia: la somnolencia, el cansancio de las medicinas y el mismo
dolor prolongándose en el cuerpo de la narradora. En este punto,
puede observarse cómo Dolor se asoma en la escritura asimilando el
mismo proceso: la configuración planteada por el pantónimo en el
fragmento 34, donde aparece el cuaderno como cuerpo y la actitud
misógina de Dolor frente a la escritura, toma un sentido similar al de
la división Yo/Dolor: el Yo se adelgaza, mientras el Dolor engorda
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

(fragmento 11). Mientras más se repite el dolor y se expande en
el cuaderno como prolongación del cuerpo, el Yo se cuestiona si
Dolor es parte de una naturaleza o si engorda, como si bailara, sólo
para divertirse: “…te juro que si me llego a enterar de que sólo lo
haces para divertirte, VOY A TOMAR MEDIDAS” (64). Como
puede observarse, la tipografía cambia drásticamente, a manera
de mayúsculas, una motivación paralela a la engorda de Dolor: la
escritura actúa como un acto consciente sobre el registro del dolor
en el cuerpo, un acto de libertad en medio de las fronteras que Dolor
está borrando (risa/lágrimas). Curiosamente, este comportamiento
de copia, por parte de Dolor, ya aparece en el fragmento 17 cuando
se menciona que éste “Simplemente está junto a mí, copia todos mis
movimientos” (p. 20)
Más tarde, en el fragmento 89 se toma la escritura en relación
con el cuerpo y la depresión posparto, donde la configuración
establecida en el fragmento 27, acerca de la diferencia entre desánimo
y depresión, adquiere un sentido donde se cuestiona la narradora si
Dolor es capaz de entrar en el plano de este estado:
No importa que tu género no sea femenino, Dolor, también se
siente al terminar de escribir un libro. Pérate. Ya sé que no sé
si has escrito libros, de eso no estamos hablando ahorita, pero
sí estoy segura de que has leído sobre estas depresiones, tú, un
especialista en antesalas de médicos; la de revistas que habrás
leído. (Puga, 2004: 84)

La narradora está plateando la depresión posvacacional: las
vacaciones como corte del trabajo, lo que se conoce como descanso,
no agregan descanso, sino que intensifican lo que está fuera de ese
paréntesis. Cuando Dolor se toma vacaciones, parece que regresa
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

con más potencia porque la depresión “… se encuentra en otra
latitud, pero desde donde ésta puede envolverlo todo”. (26). Dolor
comienza a tener más características de movimiento, como deseo
de la narradora, aunque éste decide invadir y abarcar su espacio de
escritura y cuerpo: le sugiere que se ponga a leer, que se salga a
caminar o cocinar. Sin embargo, dolor se queda quieto en el espacio
del cuerpo-texto.
En el fragmento 90 la narradora señala cómo ha cambiado
la percepción del tiempo, en cuanto ritmo, las cosas parecen ir más
lentas y esta lentitud permite ver la conexión de las manos con otros
objetos y las actividades que se llevan a cabo con ellas:
A mí siempre me ha gustado escribir a mano y ver cómo voy
llenando los renglones al mismo tiempo que cuento lo que quiero
contar, pero ahora que lo hago en cámara lenta me fijo que el
trazo de la t es sumamente placentero, igual que picar cebolla muy
finita o lavar un suéter con agua tibia. (Puga, 2004: 86)

La escritura es un acto de contemplación y corte que deja
varios testimonios: se merodean ideas como en el fragmento 64,
escribir un libro es como tener un parte (deja una depresión) y
permite darle otro ritmo, uno lento a la realidad. También, en
relación con este Yo fragmentado, hay una relación fluctuante de
identidad: “La voz que narra materializa en su reflexión arte/vida
las concepciones de la autora referentes a la escritura como un tapiz
que descifra, revierte y sostiene, una identidad siempre fluctuante
y resbaladiza” (López, 2006: 244). No se trata sólo de contenido
en el acto, sino su corporalidad fluyendo en diferentes espacios.
Las manos escriben una ‘t’ como también cortan cebolla y lavan
un suéter. Por esta razón, la narradora invita a Dolor a ponerse a
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

barrer: “Pruébalo y verás que la consciencia se te limpia, se vuelve
tersa y dispuesta para lo que venga” (Puga, 2004: 86). Las manos
tienen diferentes cuadernos donde escribir, tanto que se olvida el
desamparo por parte de la narradora, tan sólo por recordar que al
día siguiente barrerá.
Finalmente, en el fragmento 94 se observa el pantónimo
relacionado con el desánimo establecido desde el fragmento 27. La
tolerancia, ese diálogo amistoso registrado por la escritura, se rompe:
Si nos supiéramos armonizar, equilibrar, mesurar, otra cosa sería,
y bien aburrida. De manera que no queda más que registrar el
hecho, mano: ayer nos peleamos. ¿Qué nos dijimos? Lo que uno
se dice en las peleas, para qué escribirlo en detalle. Sólo diré ... ah,
bueno, diremos, que el diálogo iba así: Es que tú/ No, pero tú/
Pero porque tú/Ah, ¿sí? ¿Y tú ...?
Da náusea. (Puga, 2004: 89)

El desánimo ya había sido descrito antes como el “tufo”
(26) que Dolor deja a su paso. En este pasaje, el tufo se expande a
manera de náusea, tanto así que “engorda” ese desánimo al punto
de mostrar la flaqueza que poco a poco va mermando al acto de
escribir. En el fragmento 17 cuando se señala que “La escritura en
cambio, no pierde detalle” (20). En el caso del fragmento 94, se
registra el hecho del disgusto, la ausencia de diálogo con Dolor: no
hay necesidad de registrado con detalle de acuerdo con la narradora.
La escritura, como espacio-cuerpo, comienza a desanimarse.
Todo esto traerá consigo una pregunta que surge desde los
primeros fragmentos de Diario del dolor: “Es la escritura que me
pregunta: ¿Te vas a curar? / Ni idea. No sé qué es lo que significa
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

estar curada” (Puga, 2004: 20). La narradora es consciente de los
límites de la escritura en el espacio donde registra su diálogo con
Dolor, pues ella no encuentra palabras para “…hablar de una
posible realidad curada” (20). En esta dimensión, la palabra cura
está relacionada con un silencio (el de Dolor), con lo incontrolable
(47), la imposibilidad de los viajes para llevarla a cabo (76) y espacio
de las contradicciones:
Eso es lo que le estoy haciendo a mi escritura, querido y venerable
amigo: la actualizo, y en esta versión, la que contiene operaciones,
tú resultas obsoleto porque, por un lado, todo va a doler, y por
el otro, el dolor va a ser síntoma de curación, no de enfermedad.
Queremos creer eso, pero nos reservamos el derecho a la
contradicción. (91)

Poco a poco la narración, a través de la consciencia del
acto mismo de escribir desembocará en el final de Dolor, crearle
un espacio de alteridad en el cuaderno mediante el acto de dejar de
escribir. Ya en el fragmento 95 se establece la necesidad de terminar
con el Diario, Dolor se ha vuelto repetitivo y se le ha subido la
actitud como protagonista. Pasará a la computadora, aunque
éste sea más independiente, posee las mismas características en
cuanto a lo impredecibles que son: no se sabe lo que harán con
uno. Nuevamente, observamos esa configuración fragmentando en
espacio de escritura, desde el dolor: la computadora, el cuaderno,
las actividades de las manos, la oralidad a manera de diálogo escrito
con las cosas, por mencionar algunos de los citados anteriormente.
En contraste con lo que presenta Blanchot acerca del diario
como recurso, éste mantiene la relación que tiene consigo mismo,
distinto de lo que ocurre con las ficciones donde el Yo se disuelve en
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

otros Él. En el caso de Diario de dolor, concretamente los fragmentos
comentados hasta ahora, no es un ejercicio de recordar quién es
vivo y verdadero: la enfermedad es un corte, otra escritura que se
impone y, por lo tanto, el diario ficcionaliza el dolor al darle una
personalidad y convertirlo en narratario donde el Yo de la narradora
se fragmenta, según este Memorial. No se trata de lo vivo, contrario
a lo moribundo señalado por Blanchot, sino el cuestionamiento de
lo que es vivir con un ente que copia todo lo que hace la narradora,
incluso el acto de escribir.
La carga emocional que racionalizan y ponen en perspectiva
los diarios del dolor funcionan de manera singular, de acuerdo con
el proceso de escritura de quien padece la enfermedad. Diario de
dolor, como puede observarse en los fragmentos citados, plantea una
metáfora del cuerpo como espacio de escritura donde conviven la
narradora y, su a veces compañero, Dolor. La escritura habla (fr. 18),
pero se vuelve extraña (fr. 20) y, en el fragmento 35, se metaforiza la
imagen del cuaderno:
Dolor siempre se ha mostrado escéptico ante el cuaderno. Doble
esfuerzo, parece decir con la mirada. O peor aún: Esfuerzo inútil.
Se podría decir que ante la escritura Dolor esgrime una actitud
misógina. En ese terreno ambos nos damos la espalda. Yo me
encorvo ante el cuaderno; él, sepa qué hace. El cuaderno sirve para
inventar las palabras con las que voy a decir o a decirme. O sea,
sirve para ensayarlas. Hágase de cuenta que practico ante un espejo.
¿Se ha visto algo más tangible, más concreto, más sabroso que la
escritura manuscrita? No, hasta donde yo sé. (Puga, 2004: 45)

Dolor se muestra escéptico frente al cuaderno de la
narradora, similar a la posibilidad de encontrar una cura mediante
las palabras. Ese espejo-cuerpo es lo concreto: el acto mismo de
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

escribir es tangible y concreto; en este sentido, el recurso del diario
desde la perspectiva de Blanchot permite ese recuerdo de sí por parte
de quien escribe, pero en este caso mediante la ficcionalización del
Dolor, como prosopopeya y los diálogos que entabla la narradora
con su narratario.
En Diario del dolor está presente una isotopía tonal en torno
al acto de escritura: se expande en el movimiento de las manos en
otros actos y desaparecen emociones relacionadas con la desolación
y el desánimo y éstas son registradas en algunos fragmentos, pero
para que esto se lleve a cabo primero se registra el espejo de Dolor
al imitar las acciones de la narradora. En ese diálogo retórico, la
narradora supera los límites de su narratario (por momentos) con
el fin de presenciar otro tufo antes de que éste lo invada. En esta
isotopía tonal, la escritura es cuerpo a manera de parto, limpieza y
espacio de reconocimiento. El dominio de sí consiste en la praxis:
se registra lo inevitable de Dolor, su presencia constante (incluso
tomándose vacaciones) y una dimensión personal de éste con
la escritura. Lo interesante es cómo la computadora se describe
como un apéndice de la arquitectura interna de la narradora:
escritorio, cuaderno y libro (fr. 35). Cerca del final de Diario de
dolor la computadora toma el lugar de Dolor: se está alerta con ella,
como con él, no se puede bajar la guardia, pero a ella la acaricia
más que a él. Los objetos poseen cualidades del narratario y tienen
relaciones parecidas a partir de esta configuración. Sin embargo,
como apéndice de la escritura, del acto de escribir, se llega al final
de la novela donde, a propósito del desánimo, su tufo presente:
“Así es esto del dolor diario” (Puga, 2004: 92). Como a escritura
que señala Blanchot, se habla de lo interminable y para captarlo
hay que darle un final al diario.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Conclusiones
La escritura en Diario del dolor metaforiza el cuerpo y se convierte
en un espacio donde las emociones se expanden en el texto a partir
de sus descripciones. La isotopía tonal de la escritura en relación
con la enfermedad inicia su configuración, a través del pantónimo,
desde los primeros fragmentos de su mención consciente (del acto
de escribir).
Sin embargo, esta isotopía tonal del acto consciente de
escribir, desde la enfermedad, adquiere variaciones de significación
en la fragmentación del Yo mediante este acto de alteridad. Es decir,
sus variaciones descriptivas se darán en relación a los estados de
ánimo y la cercanía semántica con los objetos que se repiten en el
espacio literario de la narradora. De igual manera, la personificación
de su narratario (Dolor) determina la expansión textual de esta
isotopía tonal. El desánimo y la depresión quedan fijados por las
certezas e incertidumbres de la narradora mientras su narratario
copia sus comportamientos.
La escritura, en relación con el cuerpo, es consciente de
cómo Dolor la invade porque el desánimo es como bruma, una
laguna (Fr. 19); las palabras en el desánimo no tienen sentido y la
escritura busca ser un espacio que sí lo tenga, pero su mirada (a la
manera del Orfeo de Blanchot) se vuelve extraña. Sin embargo, esta
isotopía tonal es importante describirla y analizarla en relación con
las emociones, pues por momentos en el diario el llorar es parecido
al estornudar (Fr. 28) y esto puede reconfigurarse después cuando
la narradora reflexiona sobre ser escritora (Fr. 42). En resumen, la
metaforización del cuerpo da una mirada estereotópica al acto de
escribir y sus alteridades motoras: barrer, lavar, estornudar, moverse,
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

entendidas como otro espacio de alteridad que se vuelve consciente
en el cuaderno, el acto manuscrito, antes de llegar a su apéndice: la
computadora.

Referencias bibliográficas
Blanchot, M. (1994). El espacio literario. Trad. Vicky Palant y Jorge
Jinkis. Paidós.
Cejudo, S. (2014). Escritura, cuerpo y voz en Diario del dolor de
María Luisa Puga. Interdisciplina, Vol. 2, No. 3, pp. 163-187.
Diario sobre el dolor (2022). American Cancer Society. 22 de marzo
de 2022. https://www.cancer.org/content/dam/cancer-org/cancercontrol/es/worksheets/pain-diary.pdf.
Hamon, P. (1991). Introducción al análisis de lo descriptivo. Edicial.
López, I. (2006). (Re)composición del cuerpo/ texto en “Diario del
dolor”. Anuario de Letras. Vol. 44, 2006, pp. 233-253
Pimentel, L. A. (2001). El espacio en la ficción. Siglo XXI.
Puga, M. L. (2004). Diario de dolor. Alfaguara.
Reyes-Iraola, A. (2014). El uso de la escritura terapéutica en un
contexto institucional. Revista Médica del Instituto Mexicano
del Seguro Social. Vol. 52, No. 5, pp. 502-509.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad
There was another world: José Watanabe, poetry
and sacredness
Jorge Saucedo
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Montwerrey, México
ORCID: 0000-0001-5500-8438
jasaucedomontoya@uh.edu
jorgesaucedo14@gmail.com

Fecha de entrega: 04-12-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: A partir de la identificación de sus afinidades con Robert Frost,
Rubén Darío y elementos centrales de la poesía romántica, propongo leer
la poesía de José Watanabe como una obra en que la integración de ideas y
mitos provenientes de diversas tradiciones espirituales revela una concepción
de la poesía como tentativa de preservar la experiencia de lo sagrado.
Palabras clave: poesía peruana, romanticismo, espiritualidad, mito,
naturaleza
Abstract: Parting from the identification of affinities with Robert Frost,
Rubén Darío and central elements of Romantic poetry, I propose reading
José Watanabe’s poetry as a work in which the integration of ideas and
myths from diverse spiritual traditions reveals a conception of poetry as
an attempt to preserve the experience of sacredness.
Keywords: Peruvian poetry, Romanticism, spirituality, myth, nature

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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Los ejes de la poética de José Watanabe, a quien Eduardo Chirinos
identificó a principios de siglo como “el más importante punto
de referencia para los jóvenes poetas del Perú” (2004: 88), han
sido descritos por diversos académicos, creadores y críticos. Se
mencionan, por ejemplo, el deseo comunión que subyace a sus
descripciones del paisaje y la naturaleza (Jara, 2001), la valoración
del imaginario de su natal Laredo, rica tradición oral andina, y la
implícita reivindicación de valores relativos al pensamiento mítico
(Sbárbaro, 2005; Fernández Cozman, 2008), la afinidad con el haikú
y el budismo zen (Tsurumi, 2012; Muth, 2014). También se subraya
la singularidad de la obra del peruano en su contexto literario:
“Compañero de ruta de ruta de los jóvenes airados de los setenta,
José Watanabe (Laredo, 1946) mantuvo siempre una independencia
estética que lo convirtió desde su primer libro en un poeta insular”.
(Chirinos, 2004: 87) En palabras de Camilo Fernández Cozman:
La de [Antonio] Cisneros es una perspectiva urbana. [Luis]
Hernández es un desmitificador de íconos occidentales. [Marco]
Martos es un poeta migrante, pero que critica –con sutil ironía– la
rutina de las relaciones familiares y la desintegración del hogar.
En ninguno de estos tres poetas hay un influjo poderoso del mito.
Watanabe sí bebe de las fuentes de una visión mágico-religiosa:
me refiero a la que inunda las calles de Laredo. Su poesía de
carácter conversacional se fusiona con el mito y deja que el haiku
nos transmita una sabiduría, sin duda, legendaria. (Fernández
Cozman, 2008: 72)

En el presente artículo mostraré cómo esa singularidad que
aleja a Watanabe de sus contemporáneos se sustenta en una afinidad
que le acerca a otros proyectos poéticos y referentes culturales,
a la luz de los cuales es posible una más profunda comprensión
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-47

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

de su poética. Propongo la lectura de su poesía, y en particular
la representación de la naturaleza, a la luz de la obra de Robert
Frost, poeta con cuya obra se reconoce una marcada afinidad. El
reconocimiento de esta afinidad y de la resonancia de elementos
clave de la poesía romántica en la obra del peruano, nos permitirán
identificar el que probablemente sea el elemento central de la poética
de Watanabe: la concepción de la poesía como tentativa de preservar
la experiencia de lo sagrado.
José Watanabe y Robert Frost: las extrañas simpatías
de la naturaleza
La afinidad que Watanabe declaró haber sentido con la poesía del
norteamericano (Pajares Cruzado, 2006) puede constatarse en la
coincidencia en ambas obras de una serie de motivos que conforman
una particular concepción de la naturaleza. Según George F. Bagby,
la obra de Frost se caracteriza por desarrollarse alrededor de la
metáfora de “la lectura del libro de la naturaleza”. Esta metáfora
se manifiesta a través de “poemas-emblema” (emblem poems) que
describen un objeto o escena natural para luego realizar una especie
de traducción, en la que se hace explícito su significado o se descifra
una lección. El término emblem es aquí altamente significativo, pues
Bagby lo toma de Ralph Waldo Emerson, cuya obra considera el
sustento intelectual sobre el cual se desarrollan las ideas sobre la
naturaleza de la poesía de Frost. Emblem, tal como lo usa Emerson,
es equivalente de símbolo, vocablo que Bagby prefirió evitar por
la variedad de asociaciones que suscita, entre ellas, con la poesía
simbolista (Bagby, 1993: ix-x). La metáfora del libro de la naturaleza
es inseparable, en esta lectura de la obra de Frost, de otra que
aparece en su poema “A lone striker”, donde un trabajador siente la
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-47

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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

necesidad de dejar su labor en un molino para buscar un lugar y una
actividad más elevados, subir a un risco
among the tops of trees,
their upper branches round him wreathing,
their breathing mingled with his breathing

Esta identificación (que es también una comunión) con la
naturaleza sugiere que ésta es más que su existencia material: Nature,
by implication, is not merely physical; like humans, it is inspirited. Esta es
una poesía animista, en la que los objetos, seres y procesos son en
realidad presencias, y en la que la naturaleza y el ser humano pueden
conspirar (con-spire) para que éste sea capaz de encontrar sentido en
el mundo físico (Bagby, 1993: 1-2).
Esta concepción de la naturaleza llega a Frost como herencia
de la cultura inglesa del siglo XVII. A partir de la obra de Emanuel
Swedenborg, Frost recibiría las nociones de “extrañas simpatías”,
“relaciones ocultas” entre el ser humano y los procesos naturales
(a su vez inspiradas en la antigua concepción del ser humano como
microcosmos que corresponde al macrocosmos del universo)
principalmente a través de la obra de Ralph Waldo Emerson y Henry
David Thoreau. Frost recibió muy temprano, por parte de su madre,
las ideas de Swedenborg y Emerson1, por lo que no es extraño que
1 Para el tiempo en que nace su hijo, Isabelle Moodie Frost se había
convertido a la iglesia swedenborgiana, en la que Robert fue bautizado. Sobre
ella, el biógrafo Lawrence Thompson escribe: “Mrs. Frost herself wrote
browningesque poetry; she was also an optimistic visionary with a very keen
imagination of her own (…) With the aid of Swedenborg’s writings she found
in her own religious visions ample consolation for the difficulties of her
sorrowful life. Her son, thus encouraged by his mother’s ways, soon began
to make his own self-protective retreats into sanctuaries created by his own

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-47

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

en su poesía se encuentren ecos de la doctrina de aquél sobre las
correspondencias. Entre las ideas generales que Emerson extrae de
Swedenborg está la de que hay un “paralelismo perfecto” entre las
leyes de la naturaleza y las del pensamiento. Y la consecuencia de
esto es que, si materia y mente se reflejan mutuamente, no son en
realidad entidades separadas, sino que existe intercambio entre ellas
y por ello, señala Bagby, los sentidos pueden ser una vía de acceso a
verdades que van más allá del ámbito sensorial (1993: 2-4).
El interés de Watanabe en la manera en que se representa
la naturaleza en la poesía de Frost resulta evidente en las siguientes
palabras: “Estoy seguro de que si la naturaleza pudiera crear a alguien
para que escribiera sobre ella, escogería a Robert Frost, pues a
través de una flor, de una piedra se puede revelar la verdad” (Pajares
Cruzado, 2006). “Tree at my window” sería un excelente ejemplo
del influjo de estas ideas: la imagen paralela de hombre y árbol,
separados por la transparencia de un vidrio, se realiza mediante una
construcción simétrica entre versos e incluso dentro de un mismo
verso. Se habla del árbol como una presencia que el poeta no sólo
observa, sino con la que se identifica. Se encuentran cada uno a un
lado del vidrio (como en un espejo), y enfáticamente se expresa la
necesidad de que, aunque separados, no dejen de reflejarse. (Bagby,
1993: 5-6)
Tree at my window, window tree,
My sash is lowered when night comes on;
But let there never be curtain drawn
Between you and me.

imagination.” (Thompson, 1966: xv-xvi)
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Bagby señala dos aspectos clave del poema: la inteligibilidad
del mundo natural sugerida por la asimilación de las hojas del árbol
con lenguas (“Not all your light tongues talking aloud / Could be
profound” [6]) y el hecho de que se trata de un poema sobre “los
trabajos de la imaginación”.
If there is any doubt that the poem is about the workings of
the imagination, we need only note the introduction in the last
stanza of a third force, which is credited with having arranged the
symmetry of tree and poet: “Fate” and “her imagination.” That
fated imagination is both the agency and the ultimate goal of the
conspiracy between the natural and the human; imagination sees
self and tree as “putting their heads together” and “conspiring”
precisely in order to imagine –to make the images that constitute–
the world we live in. (7)

Entre los ejemplos de la afinidad de la obra poética de José
Watanabe con los aspectos de la poesía de Frost que he mencionado (el
procedimiento de los poemas-emblema, la representación de los objetos
y procesos naturales como presencias, la idea de “correspondencias”,
la naturaleza como libro) citaré en primer lugar uno que resulta
especialmente interesante en relación con “Tree at the window”. Se
trata del poema “De la poesía”, publicado en Historia natural.
En este poema (que, significativamente, y tal como lo
sugiere el título, puede leerse como una poética) existe, como en
el de Frost, un paralelismo entre poeta y árbol, que se resuelve en
una identificación profunda. En él se narra el momento en que un
niño descubre la poesía al observar el nacimiento de una planta en
la tierra junto a un árbol donde normalmente defeca. Aparte del
título, en el poema no aparece la palabra poesía sino hasta el final
(es la última palabra). La narración se centra en la anécdota del niño
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

que observa la planta e imagina el viaje de una semilla por su cuerpo
hasta plantarse en la tierra.
El niño entró en la sombra de su árbol extramuros
donde dejaba diariamente sus quehaceres de intestino.
Y si otro niño en árbol vecino se acuclillaba
y se aliviaba
brotaba entre ambos
la honrosa complicidad en la depuración
del buen animal. (Watanabe, 2008: 183)

Aquí es central la idea de verticalidad: el niño mira una
plantita e imagina el recorrido de la semilla por su cuerpo hasta
llegar a la tierra, para luego surgir en movimiento ascendente. La
plantita permite al niño identificarse con el árbol; el niño descubre
que vive (en su interior) el mismo orden que reina en la naturaleza
(el movimiento hacia arriba y hacia abajo). Y es precisamente la
imaginación el mecanismo que revela esta identidad: “Y lo estremeció
la imaginación del viaje / de la pequeña menestra”. Si el poema inicia
subrayando la animalidad del ser humano, lo que de común tiene con
otros animales, en el cierre una nueva e inesperada identificación
ocurre: la de un vegetal y la poesía.
Y en la memoria del niño,
con difícil contento,
comenzó a elevarse para siempre
la planta mínima, tu principio, tu verde banderita,
poesía. (183)

Si las hojas del árbol de Frost son lenguas que a veces dicen
cosas profundas, esta plantita es una bandera. No un libro y no una
lengua, sino una bandera, como es comprensible en un poeta que
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insiste en el valor del símbolo, su poder evocativo y su naturaleza no
lingüística.2 Sin embargo, nos encontramos aquí, como en el poema
de Frost, ante una naturaleza que puede ser leída, que mediante la
imaginación resulta inteligible.
Si Frost le habla a su árbol directamente, y da así una
dimensión más profunda a su relación, en el poema de Watanabe
los paralelismos e identificaciones se expresan también de una
manera apostrofada, aunque de modo más complejo. El poema está
escrito en tercera persona, lo que crea una distancia entre el poeta y
el personaje que representa al mismo poeta como niño.3 Este niño
es situado en el poema dentro de la narración, en la que también
aparecen el árbol y otro niño casual, con quien surgía “la honrosa
complicidad en la depuración / del buen animal”. La segunda
persona es empleada sólo al final del poema, cuando se apostrofa a
la poesía. A aquella complicidad inocente, animal, corresponde esta
otra, que nace de “una visión” (“esta vez, sin embargo, / una visión
suspende al niño”) y que por medio de la imaginación reúne, en el
último verso, la existencia vegetal, el mundo interior y sus heraldos
simbólico y lingüístico: planta, banderita, poesía.
2 En numerosos poemas de Watanabe es evidente la inclusión de elementos
naturales con un valor simbólico. Por mencionar sólo unos ejemplos: el sol en
“Refulge otra vez el sol” (del libro El huso de la palabra) y en “El guardián  
del hielo” (Cosas del cuerpo), la montaña en “Animal de invierno” (Cosas del
cuerpo) y el árbol, como en el poema que nos ocupa ahora, en “El árbol” (La
piedra alada). Edmundo Sbárbaro (2005) ha señalado el valor simbólico que
tienen ciertos elementos como la piedra y la montaña en la poesía de Watanabe.
3 El desdoblamiento del yo poético (un personaje conformado a lo largo de
la obra de Watanabe por numerosos datos que lo identifican con el propio autor)
es un recurso frecuente en la poesía del peruano, como ya ha señalado Luis
Fernando Jara (2006: 11). En este sentido es significativo el uso de la segunda
persona en poemas como “El inocente” que se comentará en este artículo.

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En la poesía de Frost, los eventos naturales no son
exclusivamente físicos ni casuales. Las presencias de la naturaleza se
encuentran con la intención de revelar al observador un aspecto oculto
del mundo en el que vive. En “Design” una araña, una palomilla y una
flor coinciden, al parecer, para enseñarle al observador el lado oscuro
de la naturaleza (Bagby, 1993: 7). Estos seres, “Assorted characters of
death and blight”, llevan al poeta a preguntarse
What brought the kindred spider to that height,
Then steered the white moth thither in the night?
What but design of darkness to appall?-If design govern in a thing so small.

El vocablo design, que evoca las nociones de diseño, plan
y propósito, insinúa aquí un destino trazado a gran escala en la
naturaleza, que sin embargo alcanza los procesos y seres minúsculos
que aparecen a la vista del observador. Este encuentro de presencias
de la naturaleza, descrito como una especie de fatalidad, se observa
en el insólito modo en que Watanabe introduce el sol como tercer
personaje, después de que se presentan el yo poético y el heladero
en los primeros versos de “El guardián del hielo”, de Cosas del cuerpo:
Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol. (Watanabe, 2008: 228)

A continuación, el breve poema termina con dos estrofas en
las que, al derretir el hielo, el sol le enseña al yo poético una lección
fundamental: la importancia de conocer la fugacidad de la propia vida
en un universo en permanente proceso de creación y destrucción.
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Así que también aquí nos encontramos con una naturaleza animada
que en su coincidencia con el ser humano le permite a éste descubrir
un aspecto antes oculto del mundo en que vive.
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.
No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol. (228)

En “Design”, un misterioso plan lleva a las presencias de la
naturaleza a encontrarse y revelar algo de la dinámica del cosmos
al poeta. Acaso la afinidad con las ideas sobre la naturaleza y la
creación poética aquí implicadas es más evidente en el “Poema del
inocente”, de El huso de la palabra, en el que se subraya el hecho de
que es el paisaje el que da una lección al individuo interpelado por la
voz poética. Ese individuo aprende que incluso un gesto casual, una
ocurrencia de su parte, tiene un peso y un sentido en la escala mayor
de los sucesos de la naturaleza, y que sus propios actos no pueden
explicarse como meras ejecuciones de su voluntad. El enigmático
orden detrás de los encuentros entre los seres es el que determina
los eventos, incluidos los que él considera actos voluntarios.
Fija en tu memoria esa enseñanza del paisaje,
y esta otra:
de cuando acercaste al árbol reseco un fosforito trivial

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y ardió demasiado súbito y desmedidocomo si fuera de pólvora.
No te culpes, quién iba a calcular tamaño estropicio!Y acepta: el
fuego ya estaba allí,
tenso y contenido bajo la corteza,
esperando tu gesto trivial, tu mataperrada. (Watanabe, 2008: 90)

Existen significativas alusiones a la escritura en la
representación de la naturaleza en los poemas de Frost. En la
descripción de los espacios a los que los poemas se refieren hay una
intencionada mención de letras, así como otros signos e ideas afines:
huellas, impresiones, hojas. En el ya mencionado “Design”, donde
el poeta llama a la flor, la araña y la palomilla “Assorted characters
of death and blight”,
“Characters” is doubly metaphorical: it sees these three things not
only as living presences, dramatis personae, but also as letters in
a message that the poet must decipher. Or again, echoing one of
Whitman’s favorite wordplays, “leaves” in the sense of foliage are
also pages in the vegetable text: fossilized remains, which Frost
callas “leaves of stone”, are “The picture book of the trilobite”,
an age-old natural encyclopedia. (Bagby, 1993: 9)

La gracia con que Watanabe relaciona los eventos, lugares y
seres puede ocasionar que en una primera instancia no sea evidente
su insistencia en describir una naturaleza que puede leerse y que
habla. En la que los personajes son caracteres. En “La mantis religiosa”
(también de El huso de la palabra), después de describir su encuentro
con los restos de una mantis muerta “a 50 cm. de mis ojos”, el
yo poético interpreta el hallazgo: se trata del cadáver de un macho
después de la violenta cópula característica de su especie. El poema
continúa hasta el final manteniendo el zoom en el microcosmos del
insecto; sin embargo, la interpretación ha sido posible gracias a otra
presencia introducida tras una elipsis.
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Quise atraparla, demostrarle que un ojo siempre nos descubre,
pero se desintegró entre mis dedos como una fina y quebradiza
cáscara.

Una enciclopedia casual me explica ahora que yo había destruido
a un macho
vacío. (Watanabe, 2008: 66)

Así como “también coincidió el sol” en “El guardián del
hielo”, esta enciclopedia (nótese que está personificada) aparece en
la narración de una manera que se describe irónicamente como una
casualidad. El indicio con que inicia el poema, el cadáver de la mantis
(cuyo carácter sígnico no debe dejar de subrayarse, pues el animal
muerto estaba “confiando excesivamente en su imitación de ramita
o palito seco”) se alía con otra fuente de signos, la enciclopedia, para
revelar al observador algo sobre un pequeño mundo, un sentido que
explica también su propio mundo humano. Al final del poema, el
observador, al reflexionar sobre esta afinidad de los seres diversos,
pertenecientes a diferentes escalas de existencia, en su inevitable
vulnerabilidad ante las fuerzas creadoras y destructoras (el sexo y la
muerte), insinúa la necesidad de saber lo que la naturaleza tiene que
decir sobre esto. La lectura que el poeta hace de un momento en
el acontecer del mundo (ese cadáver que algo dice al disfrazarse de
palito seco) no descarta la lectura de las hojas de una enciclopedia;
ambas son la misma lectura: la mirada de la imaginación, el
desciframiento de los símbolos de la naturaleza. Con la animación de
la enciclopedia, el poema deja claro que el poeta lee un libro como
si fuera una planta, un animal o una persona, y a un animal como si
fuera un libro.
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Las enciclopedias no conjeturan. Ésta tampoco supone qué
última palabra
queda fijada para siempre en la boca abierta y muerta del macho.
Nosotros no debemos negar la posibilidad de una palabra de
agradecimiento. (67)

El conocimiento al que se alude aquí, si bien se conforma
con la experiencia sensible (la observación del entorno, el estar
en la naturaleza) y la lectura, va más allá de la mera recepción de
información; requiere de la acción de la imaginación, que le permite
al poeta, al identificarse con las presencias que le rodean, percibir su
calidad de caracteres y leer en ellos tanto la dinámica del mundo como
su propio drama.
En ciertos poemas de La piedra alada, puede leerse un
procedimiento análogo a la alusión que Frost hace al libro de la
naturaleza mediante imágenes de impresiones, huellas y fósiles (a los
que llama “hojas de piedra”). El libro de Watanabe presenta como
motivo central la piedra en su calidad de símbolo de duración, y
alrededor de este motivo se expresan ideas e inquietudes relativas
al tiempo: la dureza de la piedra en contraste con la fragilidad de
la carne, el lugar de la vida humana en los ciclos de la naturaleza,
la presencia de la muerte y los muertos en el día a día. En “El
fósil”, el poeta le habla a un pez fosilizado que se exhibe en un
museo. La lectura que hace del fósil, desarrollada en forma de
monólogo dirigido a él, contraviene la lógica del espacio museístico,
que implica un tipo de lectura radicalmente distinto. Si el museo
ofrece información en forma de texto y recursos audiovisuales,
esta información se presentará normalmente con la intención de
situar el objeto exhibido en su contexto espaciotemporal, por lo que
en el marco de una muy subrayada relación sujeto-objeto, el fósil
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será reconocido por el visitante al museo en su calidad de realidad
extraña, distinta a él y lejana. El poema alude a otra forma de lectura,
que no presupone la radical diferencia entre el fósil y el observador.
Por el contrario, la mirada imaginativa del poeta le permite suponer
la existencia de un plano de realidad en que ambos son idénticos.
La vida en ti fue un pez de 20 centímetros.
Tu remoto latido, hoy petrificado,
vive ahora en mi cuerpo
tan inverosímil como el tuyo. (Watanabe, 2008: 351)

Se alude aquí a una naturaleza cobrando conciencia de sí
a través del poeta, pues éste no sólo le explica su condición al pez
fosilizado, la relación entre ambos, la manera en que están unidos
y se identifican, sino que además lo hace en el contexto de una
intuición cosmogónica. Al igual que en “El guardián del hielo”, el
universo es imaginado como un ciclo infinito de transformaciones.
Tú ya no puedes mirarte ni mirarme, no sabes
lo extraño que es ser pez u hombre.
Somos, te digo, inverosímiles, caprichos
de una madre delirante
que cuaja infinitas e insensatas formas en el mar
y la tierra. (351)

El poema termina con una reflexión optimista que se
produce a partir del choque entre la serenidad especulativa evocada
en las primeras dos estrofas y la ruidosa irrupción de un grupo de
niños. Como se ha dicho de la poesía de Frost, aquí se sugiere que
la naturaleza y el ser humano pueden conspirar para que éste sea
capaz de encontrar sentido en el mundo físico, y aunque no hay una
respuesta clara a esta cuestión, el optimismo de este poema consiste
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en la convicción de que hay un sentido, si bien no se llega a dilucidar:
“después de todo, pescadito, / tal vez alguna razón existe.”
Sincretismo y deseo de unidad
Lo que resulta característico en Watanabe es la integración de estas
ideas en su propia obra, en la que, como se sabe, recurre a diversas
tradiciones espirituales para tomar elementos con los que crear su
propio imaginario: si en sus poemas puede percibirse la idea de las
“correspondencias” (de gran importancia para la poesía romántica
y simbolista, así como para el modernismo hispanoamericano, y
cuya influencia en el siglo XX puede ejemplificarse, como hemos
visto, con la obra de Frost), esa idea está en consonancia con los
aspectos que el peruano retoma del budismo zen, el catolicismo y de
los mitos provenientes del imaginario de Laredo, las tres tradiciones
que recibió en el seno familiar.
Lo que une esa diversidad de visiones espirituales es el hecho
de que, siendo un individuo que no profesaba ninguna de ellas (no
era cristiano, ni budista, ni practicaba el catolicismo sincrético de su
madre),4 pero en cuyo desarrollo personal influyeron profundamente,
Watanabe fue también un poeta interesado en particular por el
tema de lo sagrado, y por la pérdida que supone el abandono de
las nociones de misterio y sacralidad en el mundo contemporáneo,
abandono que con claridad de asocia en su poesía con la vida
urbana. Por ello, su obra podría situarse en la línea de poetas que,
como parte de un impulso originado en la poesía romántica, piensan
el lugar de lo sagrado en un mundo donde la idea de sacralidad
4 Sobre las convicciones religiosas de Watanabe véase Tsurumi (2012:
164).
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parece no tener sentido. Un segundo elemento liga las tradiciones
espirituales cuyos mitos, ideas y símbolos incluye Watanabe en sus
poemas: una añoranza de unidad.
Como afirmó Meyer Howard Abrams, el romanticismo
representó un viraje tan decisivo en la cultura occidental, que aún
a lo largo del siglo XX muchos autores prominentes definieron su
propio proyecto creativo conscientemente en relación, positiva o
negativa, con las formas y el “ethos” romántico (Abrams, 1973:
13). Se puede decir que lo que caracteriza al romanticismo es “una
especie de experiencia devocional secularizada” (65), y entre los
elementos cristianos y esotéricos (específicamente de la tradición
hermética) que sus autores recuperaron para sus propios propósitos
artísticos, tiene un lugar central un símbolo de origen neoplatónico:
el cosmos como círculo.
Here, in formal rendering, is the radical image of a tenacious
metaphysical (and metaphorical) vision of man and the cosmos.
For convenience of discussion, let us call it “the great circle”:
the course of all things is a circuit whose end is its beginning, of
which the movement is from unity out to the increasingly many
and back to unity, and in which this movement into and out of
division is identified with the falling away from good to evil and
the return to good. (Abrams, 1973: 150)

Como ejemplo de la continuidad en la tarea típicamente
romántica de rescatar valores tradicionales adaptándolos a un
presente que les resulta hostil, Abrams cita el poema “Of modern
poetry” de Wallace Stevens:
Stevens expressly identified the aim “of modern poetry” as
the attempt to convert the setting and agents and language of

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Scripture into
The poem of the mind in the act of finding
What will suffice. It has not always had
To find: the scene was set; it repeated what
Was in the script.
Then the theatre was changed
To something else. Its past was a souvenir.
It has to be living, to learn the speech of the place. (69)

En nota a pie agrega otra cita, un texto en prosa donde
Stevens reflexiona sobre el mismo tema:
The major poetic idea in the world is and always has been the idea of
God. One of the visible movements of the modern imagination is
the movement away from the idea of God. The poetry that created
the idea of God will either adapt it to our different intelligence, or
create a substitute for it, or make it unnecessary. These alternatives
probably mean the same thing.” (69)5

Las afirmaciones de Abrams se refieren al ámbito de la
literatura de lengua inglesa principalmente. En el contexto de la poesía
latinoamericana, se pueden reconocer en la obra de Rubén Darío una
actitud análoga a la que Abrams ejemplifica con las citas de Stevens.
Como es sabido, el vínculo de Darío, y de la poesía modernista en
general, con el espíritu romántico ha sido descrito por Octavio Paz.
El modernismo fue la respuesta al positivismo, la crítica de la
sensibilidad y el corazón –también de los nervios– al empirismo
y el cientismo positivista. En este sentido su función histórica
5 Las citas provienen de “Modern poetry”, en The Collect ed Poems
of Wallace Stevens. New York, 1961, pp. 239- 40 y Opus posthumous, Ed.
Samuel French Morse. New York, 1957, p. xv.
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fue semejante a la de la reacción romántica en el alba del siglo
XIX. El modernismo fue nuestro verdadero romanticismo y,
como en el caso del simbolismo francés, su versión no fue una
repetición, sino una metáfora: otro romanticismo. Se corre el riesgo
de no entender en qué consiste esa relación si se olvida que el
positivismo latinoamericano, más que un método científico, fue
una ideología, una creencia. (Paz, 1974: 126-127)

A pesar de que Rubén Darío podría no ser en primera
instancia una referencia obvia en la poesía de Watanabe, algunos
elementos cardinales de su obra permiten establecer un paralelismo
entre ambos. Coinciden en la concepción de la tríada símbolo, mito
y poesía como un conjunto con el que el poeta está íntimamente
relacionado. Por otro lado, en ambos el interés por la comunicación
simbólica se vincula con una valoración de la experiencia sensorial y
un sentimiento que podemos calificar de panteísta. Parecen ambos
intentar recuperar –cada uno en el umbral del cambio de siglo en
que vive–, aquella idea que la modernidad ha hecho cada vez más
difícil de comprender, la de –empleando la expresión de Mircea
Eliade– “lo sagrado en sus relaciones con la Materia”.6
En Darío esta perspectiva se sintetiza, en el célebre poema
inicial de Cantos de vida y esperanza,7 en la imagen de la estatua que
6 “El laboreo de las tierras o la cocción de la arcilla, como un poco más
adelante los trabajos mineros y metalúrgicos, situaban al hombre arcaico
en un Universo saturado de sacralidad. Sería vano pretender reconstituir
sus experiencias: hace ya demasiado tiempo que el Cosmos ha perdido
esa sacralidad, como consecuencia sobre todo del triunfo de las ciencias
experimentales. Los modernos somos incapaces de comprender lo sagrado
en sus relaciones con la Materia; todo lo más podemos tener una experiencia
‘estética’, y lo más frecuente es conocer la Materia en tanto que ‘fenómeno
natural’” (Eliade, 1989: 126)
7 Como señala De la Fuente Ballesteros, este célebre poem a, cuyo primer
verso es “Yo soy aquel que ayer no más decía”, “es un poema clave en la poesía

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se convierte en el dios Pan y los versos en que desemboca dicha
transformación: “y así juntaba a la pasión divina / una sensual
hiperestesia humana” (Darío, 2018: 505). La afinidad de Watanabe
con esta poesía que plantea la posibilidad de encontrar en la
experiencia del cuerpo un conocimiento espiritual se manifiesta
en poemas como “La cura”, de Historia natural, en el que el uso
cotidiano de la magia en el ámbito familiar de la infancia produce la
inesperada conclusión de que “la vida es física”.
Eso vi:

una mujer más elemental que tú
espantando a la muerte con ritos caseros, cantando
con un huevo en la mano, sacerdotisa
más modesta no he visto (Watanabe, 2008: 145)

El poema presenta una escena rural cotidiana, con actividades
y personajes que, en su calidad de hechos comunes, ordinarios,
intensifican el asombro que el yo lírico transmite ante la naturalidad
de la relación de la comunidad con lo sobrenatural. Dos planos
de realidad entran en tensión (“con ese convencimiento frotaba el
huevo”) en la reflexión del poeta, pero la madre sacerdotisa encarna
la convicción de que no existe tal tensión, pues en el discurso del
poema la irónica aseveración “la vida es física” deja claro que ella
ve, sin percibir en ello contradicción, cualidades espirituales en la
materia.
Las nubes pasaban por la claraboya
y las gallinas alineaban en su vientre sus santas ovas
y mi madre esperaba nuevamente el más fresco huevo
de Rubén Darío como autorretrato interior”. (Darío, 2018: 505)
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con un convencimiento:
la vida es física.
Y con ese convencimiento frotaba el huevo contra mi cuerpo
y así podía vencer.
En ese mundo quieto y seguro fui curado para siempre.
En mí se harán todos los milagros. Eso vi,
qué no habré visto. (145-156)

Hay una repetición intercalada de las locuciones “eso vi” y “he
visto” que culmina en el final del poema. Este juego de repeticiones
ejemplifica un nuevo aspecto en que la poesía del peruano presenta una
afinidad con la de Darío: la figura del poeta visionario. Ambos poetas
representan su propia labor como la de un observador e intérprete
entre dos planos de realidad: la efímera vida cotidiana y lo intemporal,
la realidad física de la naturaleza y un significado oculto en ella. En
este caso, la cualidad visionaria se presenta vinculada a la madresacerdotisa, quien representa la conservación de un conocimiento
tradicional al que el poeta se sentiría atraído intuitivamente.
La figura del poeta visionario puede entenderse, tanto en el
inicio del siglo XX como en la entrada del XXI, como una tentativa
de recuperar el misterio de la vida, negado por una mentalidad
dominante en la que la misma noción de misterio carece de sentido.
Así, las ideas de Darío sobre lo Real y la Verdad responden a una
noción de verdad necesariamente vinculada a la razón y a los hechos
demostrables propia del pensamiento positivista. Como explica
Cathy Login Jrade en su estudio sobre Darío, la crisis provocada en
los países hispanoamericanos por la crítica positivista a la religión
establecida se intensificó hacia finales del siglo XIX.
The imperial expansion of the European industrial powers that
restructured the countries of Spanish America along the lines of

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the economic and social order of their own capitalist organization
compounded this upheaval. Prosperity and a growing faith in
science had transformed widely held assumptions about life.
According to the evangelists of the day, the society of the future
would be organized upon a more rational basis than ever before,
and humanity would find itself living in a world without problems.
Messianism was intrinsically present in the attitude of scientists
who thought of themselves as the bearers of a demonstrable
truth, that is, of the “Truth,” and trustees of the future. (Jrade,
1983: 5)

Sin embargo, el misterio no se anuló, sólo quedó fuera de
este modo de pensamiento, y Darío veía en esta incompatibilidad
de mentalidades un problema en el que el poeta estaba íntimamente
implicado.
…as Dario himself would write: “El progreso moderno es enemigo
del ensueño y del misterio en cuanto a que se ha circunscrito a la
idea de la utilidad. Mas, no habiéndose todavía dado un solo paso
en lo que se refiere al origen de la vida y a nuestra desaparición en
la inevitable muerte, el ensueño y el misterio permanecen con su
eterna atracción.” (Jrade, 1983: 5)8

En su entrevista con Silvia Sauter, queda de manifiesto que
Watanabe no es ajeno a esta preocupación, y que una tensión análoga
existe en su labor creativa. Como lo menciona en el siguiente pasaje,
en el que alude al poema “La cura” antes citado, para el peruano la
pérdida del misterio está claramente representada por la vida urbana,
lo cual se manifiesta a su vez en su poesía, en la que la recuperación
del misterio del mundo y la sacralidad de la naturaleza se imagina
como un retorno a la vida rural de su natal Laredo.
8 La cita de Darío proviene de “El pueblo del Polo”, Letras, Obras completas,

I, p. 545.

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JW: El pueblo en que he vivido es muy místico, está lleno de
fantasmas, de muertos, de aparecidos, de chamanes. Enfermedades
infantiles en que uno se pone pálido y adelgaza, por ejemplo,
fueron curadas por chamanes. Tengo un poema sobre una cura
del huevo porque de niños nos pasaban el huevo para curarnos
de las enfermedades, es un ritual que siempre lo hacían muy
placentero. Yo creo que en los pueblos como el que yo he vivido
hay un equilibrio perfecto entre los terrores y la protección ante
esos terrores. (…) En las ciudades ese hecho no se produce,
tienen la amenaza y no tienen la parte compensatoria que se ha
perdido, más bien las amenazas han crecido y hay una reacción de
defensa por la violencia.

SS: ¿A qué atribuyes esta reacción, será porque se ha perdido
el sentido de lo sagrado?
JW: Claro, se ha perdido la naturaleza sagrada de las cosas y vivimos
muy desorientados. La poesía puede servir para orientar a las
personas, para decirles que hay, que hubo otro mundo, y hay que
seguir deseándolo. Que hay un mundo sagrado y que si se lo perdió
hay que volver a desearlo, recuperarlo. (Sauter, 2006: 196-197)

En el universo de la poesía del peruano, en que una polaridad
se percibe entre la compleja y en ocasiones asfixiante vida urbana y
una añoranza de retorno y reintegración a la naturaleza, trasluce un
deseo de recuperar una unidad perdida en el proceso de acelerada
transformación material y espiritual del mundo moderno. El poetavisionario en Watanabe, que puede leer el misterioso libro de la
naturaleza y escuchar su voz, presenta, sin embargo, un rasgo que
lo distingue del modelo presente en la obra de Darío. En lugar de
resaltar su excepcionalidad, muestra su tendencia a identificarse
con los otros. En esta identificación se manifiesta nuevamente el
recurrente sentimiento de añoranza de unidad. Si en “El guardián
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del hielo” el astro le habla al poeta para indicarle su lugar y su misión,
en “Envío”, de El huso de la palabra, es la sangre de la especie la que
le habla, para revelarle la hermandad de todos los seres humanos.
Una transfusión de sangre es relatada en este poema en prosa. El yo
poético se pregunta a quién le debe esa sangre anónima, y aunque
“iba para misántropo” y no quiere tener esa deuda, la sangre misma
le hace ver que tal deuda no existe.
Sin embargo, la sangre que está entrando en mi cuerpo me
corrige. Habla, sin retórica, de una fraternidad más vasta. Dice
que viene de parte de todos, que la reciba como un envío de la
especie. (Watanabe, 2088: 107)

En la obra de Watanabe la unidad con la naturaleza se expresa
a través de una sensibilidad budista (Tsurumi, 2012: 164-168) y de la
magia y los mitos de Laredo; la unidad entre los humanos se expresa
en términos cristianos. Eduardo Chirinos ha llamado la atención
sobre la importancia del libro inspirado en la vida de Jesús titulado
Habitó entre nosotros.
Es en este libro excéntrico donde hallamos el sustento ideológico
de las parábolas que recorren de norte a sur la obra de Watanabe.
Lejos de una recreación piadosa de la pasión de Cristo, estos
poemas proponen una reflexión poética (y por lo mismo más
popular y más humana) que se solidariza con su mayor deseo: el
que la palabra poética sea la palabra de todos:
La Palabra
siendo como es, divina, se pronuncia
con lengua de hombres
lengua efímera, pero tocada
por una gracia: la parábola,
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aquella pequeña historia
que guarda una serena ansia: ser de todos. (Chirinos, 2004: 89)

Sin embargo, de acuerdo con la lectura que he propuesto,
si pensamos en el mito de la Caída como idea central romántica
y post-romántica, su origen religioso y la manera en que ha sido
reinterpretada en relación con Jesús, estos versos de “Razón de las
parábolas” muestran que no se trata de un libro excéntrico dentro
de la obra de Watanabe. Así, por ejemplo, en un poeta como William
Blake, “As the fall of man is ‘his fall into Division’ and death, so
his redemption, reversing the process, is ‘his Resurrection to Unity.’
The unifying principle is Jesus, who in Blake’s myth of mind is
identified with the human imagination” (Abrams, 1973: 258). Desde
este punto de vista, en la poesía de Watanabe, en la que la idea de
fragmentación y necesidad de retorno a la unidad es central, resulta
natural la existencia de un libro como Habitó entre nosotros, y también
que Jesús se presente como figura unificante.
Olvidé otra ansia de la parábola:
durar. Recordadas sean por siempre
todas
porque todas son una, La Palabra,
que por ahora soy yo. (Watanabe, 2008: 311)

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Lectura y reflexión: una estrategia hermenéutica
para la interpretación literaria
Reading and reflection: a hermeneutic strategy for
literary interpretation
Ricardo Damián Aguirre Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
Orcid: 0000-0001-5249-0556
ricardodamian595@gmail.com

Fecha de entrega: 25-10-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: El presente artículo propone la explicación de una posible
estrategia hermenéutica, para la interpretación de los textos literarios,
entendiendo a los documentos como totalidades, los cuales pueden
contener los cuatro sentidos hermenéuticos propuestos por los escolásticos
y nombrados por Dante Alighieri y Boccaccio. En primera instancia
se parte de la concepción histórica de la disciplina y una breve visión a
los autores más reconocidos (Schleiermacher, 2008; Heidegger, 1997;
Ricoeur, 1997; Gadamer, 1998; Schökel, 1994; Beuchot, 2013) hasta llegar
a la rama de la hermenéutica literaria nombrada por Szondi (1975), para
posteriormente explicar cómo es posible identificar los cuatro sentidos
hermenéuticos.
Palabras clave: hermenéutica, literatura, sentidos hermenéuticos,
interpretación, exégesis

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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

Abstrac. This article proposes the explanation of a possible hermeneutic
strategy, for the interpretation of literary texts, understanding the
documents as totalities, which can contain the four hermeneutical senses
proposed by the scholastics and named by Dante Alighieri and Boccaccio.
In the first instance, it starts from the historical conception of the discipline
and a brief overview of the most recognized authors (Schleiermacher,
2008; Heidegger, 1997; Ricoeur, 1997; Gadamer, 1998; Schökel, 1994;
Beuchot, 2013) until reaching the branch of literary hermeneutics named
by Szondi (1975), to later explain how it is possible to identify the four
hermeneutic senses
Keywords: Hermeneutics, Literature, Hermeneutic senses, Interpretation,
Exegesis

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La hermenéutica es un término proveniente del griego hermeneutiqué
correspondiente en latín a interpretâri: el arte de interpretar los textos
(especialmente los sagrados) para fijar su verdadero sentido, según
se señala en el Diccionario Hispánico Universal. Sobre esta etimología,
Jean Grodin comenta que:
El término hermenéutica vio la luz por vez primera en el siglo XVII
cuando el teólogo de Estrasburgo Johann Conrad Dannhauer
lo inventó para denominar lo que anteriormente se llamaba
Auslegungslehre (Auslegekunst) o arte de la interpretación. (Grodin,
2008: 22).

En la actualidad se le considera como la disciplina encargada
de la interpretación de los textos; y su actividad consiste en:
comprender toda la obra, cada una de sus partes y los elementos que
la componen. Para esto es preciso que el texto y el sujeto encuentren
una relación para entablar un diálogo.
El filósofo canadiense Jean

Grodin (2008) realiza una

clasificación sobre tres estadios históricos y los ejes principales
sobre lo que fue esta disciplina: a) El sentido clásico que se
designa como el arte de interpretar los textos. “La hermenéutica
gozaba entonces de una función auxiliar en cuanto colaboraba en
una práctica de la interpretación.” (17). San Agustín fue uno de
los autores que manejan esta visión; b) La segunda concepción se
empieza a desarrollar con los últimos trabajos de Schleiermacher,
después atribuida a Dilthey, quien percibe a la disciplina con una
nueva función: “estudia las reglas y los métodos de las ciencias de la
comprensión, puede servir también de fundamento metodológico
para todas las ciencias del espíritu” (18); y c) su tercera visión donde
figura “que la comprensión y la interpretación no son únicamente
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

métodos que es posible encontrar en las ciencias del espíritu, sino
procesos fundamentales que hallamos en el corazón de la vida
misma.” (18-19).
Aquí es donde Heidegger (1927) busca romper con las
visiones y “pasa así de una ‘hermenéutica de los textos’ a una
‘hermenéutica de la existencia’” (19), es decir, que “Cambiará
primero de objeto al no remitirse ya a los textos o a las ciencias
interpretativas, sino a la existencia misma.” (45). En El ser y el tiempo
realiza un giro en la importancia del análisis donde refiere que la
hermenéutica no sólo debe realizar exégesis e interpretación de
los textos literarios, sino que este proceso está relacionado con el
ámbito histórico del intérprete, el cual debe reflexionar a través de
su Dasein, o su existencia, como un ente histórico, social y cultural.
A grandes rasgos refiere a la contextualización del emisor y receptor
y los signos lingüísticos que se encuentran en el entorno, como una
reflexión del contexto y nuestro “ser ahí” de mismo, para, partiendo
de ahí, estudiar las “ciencias históricas del espíritu”.
la hermenéutica cobra, en cuanto interpretación del ser del Dasein,
un tercer sentido específico, filosóficamente hablando el primario:
el sentido de una analítica de la existencialidad de la existencia. En
cuanto esta hermenéutica elabora ontológicamente la historicidad
del Dasein como condición óntica de la posibilidad del saber
histórico, ella sirve, en seguida, de terreno de arraigo para aquello
que sólo derivadamente puede ser llamada “hermenéutica”: la
metodología de las ciencias históricas del espíritu. (Heidegger,
1997: 47)

A través del desarrollo de la disciplina han existido un
gran número de autores que, desde su perspectiva sobre el tema
buscan definir lo que es. Aquí se presentará un breve muestreo del
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término de autores contemporáneos, debido a que son ellos quienes
estudiaron la disciplina y la adaptan al presente:
Schleiermacher: “la tarea de la hermenéutica consiste en
reconfigurar de la manera más completa todo el proceso interior
del acto de composición del autor” (citado por Grodin, 2008:
33)
Heidegger: “en la significación originaria de la palabra, significación
en la que designa el quehacer de la interpretación.” (1997: 46)
Ricoeur: “La tarea de la hermenéutica consiste, pues, en
aproximarse a esa supuesta identidad semántica con los únicos
recursos de la descontextualización y de la recontextualización del
sentido.” (1997: 86)
Gadamer: “Hermenéutica es el arte del entendimiento” (1998:
243)1
Schökel: “es la teoría sobre la comprensión e interpretación de
textos literarios. Se diferencia del método exegético (el modo
sistemático de proceder en la comprensión) y de la exégesis (el
ejercicio de la comprensión e interpretación).” (1994: 18)
Beuchot: “La hermenéutica es la disciplina de la interpretación;
trata de comprender textos, lo cual es —dicho de manera muy
amplia— colocarlos en sus contextos respectivos” (2013: 7).

1 Aunque esta cita pareciera simple y demasiado ambigua es necesario
entender que para Gadamer la relación entre emisor y receptor, y su “fusión de
horizontes”, parte, o debe partir, de la phronesis para llegar a ese entendimiento;
es decir, la “prudencia” en la asimilación de las ideas que se comunican, para
de ahí, realizar una comprensión lingüística. El hecho de que lo manifieste en
una frase tan corta alude al mismo principio que ahí plantea.
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Ahora bien, este breve recorrido histórico, así como las
definiciones de la disciplina, muestra la clara relación entre el receptor
y lo que pretende ser interpretado; no obstante, desde sus inicios,
la hermenéutica se emparentaba con los textos sagrados, bíblicos,
las escrituras. Peter Szondi (1975) parte desde esta concepción para
ensayar su propia definición de la hermenéutica literaria: “es la teoría
de la interpretación, interpretatio, de los trabajos literarios”2. (Szondi,
2012: 17) Añade también que esta rama hermenéutica sí está sustentada
en toda la disciplina filosófica que se desarrolló desde los griegos,
pero que no es necesario realizar una retrospectiva para entender la
parte literaria, sino que “las reglas tradicionales y los criterios de la
interpretación filológica se deben revisar con lo que hoy se entiende
como literatura.” (20) Habla, así, de una contextualización, tanto
para entender qué es la hermenéutica literaria como para hacer una
exégesis. Sobre esto existen dos formas de resolver el problema que
plantea el envejecimiento del texto, aunque sean contraria entre sí:
Interpretación gramatical apunta a lo que alguna vez significó
y quiere preservarlo, ya que remplazar la expresión verbal (para
decirlo lingüísticamente, el signo) que se ha vuelto históricamente
ajeno y se ha cambiado por uno reciente, que ahora le permite
sustituido por uno nuevo. […] Por otro lado, la interpretación
alegórica se aluza con el signo que ha sido modificado, a quien le
da un nuevo significado que no nace del mundo conceptual del
texto, sino que pertenece al de su intérprete”3 (24).

Estos dos intentos deben estar presentes para el hermeneuta,
pues la contextualización de un texto literario debe estar enfocada
en el texto, es éste el que apunta a planos de lo real, no al revés.
2 La traducción es propia.
3 La traducción es propia.

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En cuanto al proceso de lectura, el receptor realiza una serie
de mecanismos cognitivos relacionados con las ideas. Al decodificar
estas informaciones, conocidas como isotopías, el lector construye
diferentes hipótesis sobre el posible mensaje que se busca transmitir.
Este proceso es el denominado como interpretación debido a que
es el lector quien, basado en sus conocimientos, crea los puentes de
relación con las “pistas” que se manifiestan en la lectura.; la siguiente
figura ejemplifica ese proceso de comunicación:
Para entender la cuestión de los ‘horizontes’ es necesario
comprender qué es para Gadamer la “fusión de horizonte”. Grodin
(2008) explica esta visión desde el punto historicista del filósofo,
hasta llegar a su raíz interpretativa:
Comprender el pasado, no es salirse del horizonte del presente,
y de sus prejuicios, para situarse en el horizonte del pasado. Es
más bien traducir el pasado en el lenguaje del presente, donde
se fusionan los horizontes de pasado y presente. […] Pero esta
fusión del presente con el pasado es también, incluso de un modo
más fundamental, la fusión del intérprete con lo que él mismo
comprende. […] la comprensión no es sino la aplicación de un
sentido al presente. (83-84)

Este proceso de comunicación, a través de un texto
literario, busca que los horizontes de conocimiento se acerquen
lo mayor posible para que las ideas se logren transmitir de la
forma más completa. O como se mostró en la definición según
Beuchot: “colocarlos en sus contextos respectivos” (2013: 7)
y comprenderlos desde el nuestro. Es aquí donde se identifica la
Teoría de la Comunicación, propuesta por Jackobson (1963) “En
la lectura literaria, como ya se planteó anteriormente, el proceso se
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establece así: autor - texto literario - lector.” (Simbaña y Carbajal,
2013: 175).
Desde la perspectiva de Schleiermacher “la tarea de la
hermenéutica consiste en reproducir lo más perfectamente posible
todo el proceso de la actividad de componer del escritor” (citado
por Grodin, 2008: 34). Reconstruir el texto a partir de sus elementos
y lograr entender la razón de su producción. Ese punto de relación
entre los horizontes ayuda al receptor a comprender la lectura del
texto. Para lograr re-producir esa experiencia creadora “La actividad
del lector consistirá en contemplar lo que el texto dice, en formular
preguntas, en modificar o confirmar sus expectativas, en reconstruir
su significación.” (Simbaña y Carbajal, 2013: 82).
Hablar de una lectura hermenéutica es entender las teorías
de la interpretación y realizar una exégesis de los niveles presentes
en los textos literarios. Estos escalones de la interpretación fueron
expuestos por los escolásticos al trabajar los textos sagrados y dos
de los autores más importantes del Renacimiento: Dante Alighieri y
Giovanni Boccaccio, mostraron esas lecturas. El primero lo expone
de la siguiente manera:
Llámase el uno literal, y es este aquel que no va más allá de la
letra propia de la narración adecuada a la cosa de que se trata.
[…] Llámase el otro alegórico, y éste es aquel que se esconde bajo
el manto de estas fábulas, y es una verdad escondida bajo bella
mentira. […] El tercer sentido se llama moral; y éste es el que los
lectores deben intentar descubrir en los escritos, para utilidad suya
y de sus descendientes […] Llámase el cuarto sentido anagógico,
es decir, superior al sentido, y es éste cuando espiritualmente se
expone un escrito, el cual, más que en el sentido literal por las
cosas significadas, significa cosas sublimes de la gloria eterna.
(Alighieri, cap. 2, párr. 2 – 4)

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Con esta descripción el poeta alude a los niveles que se
encuentran dentro de los textos literarios, así como su función y, dentro
del texto original, se encuentra una breve explicación, relacionado a la
cuestión religiosa por su formación. Por otro lado, en la Genealogía de
los dioses paganos (2018), Boccaccio busca comentar el mito de Perseo
y la muerte de la Gorgona, con los niveles aprendidos de su maestro:
Se debe entender que no hay un solo significado en estas historias,
a esto se le conoce como polisemum (polisemia), refiere a muchos
significados. El primero sentido que se debe considerar se
encuentra en la superficie del texto, llamado literal sense (sentido
literal). Los otros son aquellos que se encuentra bajo la superficie
y se les conoce como allegorial (allegóricos) […] Para clarificar mi
punto lo ejemplificaré con la historia de Perseo, quien fue hijo de
Zeus y mató a la Gorgona, para posteriormente volar a través del
cielo. Mientras este breve resume muestra una lectura literal, el
sentido histórico aparece. Si lo buscamos desde el sentido moral
se puede interpretar como la victoria de la sabiduría sobre el
vicio y el acercamiento a una virtud real. Pero si queremos ver
el sentido alegórico, significa el ascenso de una mente piadosa
hacia las alturas celestiales después de rechazar todos los placeres
mundanos. Más allá, una interpretación anagógica sería la
representación del ascenso de Cristo hacia Dios padre después de
vencer al gobernante de este mundo.4 (Erik, 2018, párr. 1)

Es importante observar cómo desde 1304 y 1307 (exilio de
Dante donde escribió El convivio); 1360 y 1375 (la fecha de muerte
de Boccaccio) la interpretación de un texto ya buscaba dilucidar
los diferentes significados que este podría traer consigo. Es en la
época medieval donde toma auge esta disciplina, pues los teólogos
buscan los diferentes sentidos en las escrituras sagradas, partiendo
4 La traducción es propia.
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de sus conocimientos religiosos y con la intención de transmitir esos
saberes a los creyentes.
En la época moderna, pasa a segundo plano los niveles
interpretativos y los teóricos se enfocan en la reflexión en sí misma, a
lo que después, se le conocería como “Círculo Hermenéutico”, pero
fue Schleiermacher (1829) quien, en Sobre el concepto de hermenéutica
en relación a las observaciones de F.A. Wolf y al Manual de Ast (1999),
rescata las ideas de Friedrich Ast sobre la unión de la figura circular,
y propone que se deben comprender las partes por el todo y el todo
por las partes.
Fue en la segunda mitad del siglo XX donde Hans-George
Gadamer retoma el círculo, sus niveles y características para darle un
vuelco enfocado en la totalidad del fenómeno. A esto se le suma la
reflexión de algunas ideas de Schleiermacher, Dilthey y Heidegger,
cuestiones como la visión romántica retórica, la percepción
metodológica o la “hermenéutica de la existencia”:
el giro hermenéutico de la fenomenología se abre en primer lugar
hacia aquello que se transmite a través del lenguaje, por lo cual yo
puse en un primer plano el carácter conversacional del lenguaje.
En una conversación algo pasa a ser lenguaje, y no un interlocutor
o el otro. (Gadamer, 1995: 67)

El enfoque comunicativo que toma el círculo hermenéutico
es comparado con el giro lingüístico donde todos los procesos son
signos lingüísticos que merecen una decodificación, la cual se realiza
a través de otros signos. Por lo tanto, el “nuevo” enfoque de la
hermenéutica es una decodificación e interpretación del contexto,
poniendo como base el momento histórico, los pre textos del
intérprete y el fenómeno en sí mismo.
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Sobre la interpretación de una totalidad, ya sea de una obra
literaria o de la existencia misma, es necesario remarcar el común
error que cualquiera podemos cometer: la sobreinterpretación.
Cada fenómeno tiene sus distintas lexías, isotopías, leit motivs, y
demás elementos claves que apuntan a otros perceptibles dentro de
sí mismo.
Por ende, es fácil que el receptor agregue símbolos que
asemejan a lo mostrado para sustentar sus hipótesis, es aquí donde
se pierde la singularidad del objeto y se cae en el error. “Toda
interpretación correcta debe guardarse de la arbitrariedad de las
ocurrencias y de la limitación de los hábitos mentales inadvertidos, y
se fijará ‘en las cosas mismas’” (Gadamer, 1995: 65) Es posible que
existan ciertos vasos comunicantes entre el aspecto a interpretar y
pretextos o aspectos del entorno del receptor, aquí es necesario que
el hermeneuta observe cómo el fenómeno apunta a esos elementos
y no al revés, él no realiza la adición de estos.
Ahora bien, para realizar el proceso de la exégesis literaria es
necesario tomar en cuenta los cuatro niveles de profundidad a los
que refiere Dante y Boccaccio: a) sentido literal; b) sentido alegórico;
c) sentido moral; d) sentido anagógico. Con base en estos escalones,
así como su contenido, el hermeneuta debe realizar una serie de
procesos cognitivos que lo guiarán a una interpretación literaria.
En primera instancia hay que hablar del ‘nivel literal’ el cual
comprende lo que está a nivel discurso, la historia que leemos “y es
este aquel que no va más allá de la letra propia de la narración adecuada
a la cosa de que se trata.” (Alighieri, cap. 2, párr. 2) Aquí se habla de lo
escrito y de lo que es necesario entender a través de prestar atención a
los sustantivos, los adjetivos, los verbos y las aliteraciones de cada uno
de estos, así como otras aplicaciones retóricas.
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Después se llegará al siguiente escalón, el ‘nivel alegórico’
“es aquel que se esconde bajo el manto de estas fábulas, y es una
verdad escondida bajo bella mentira.” (Alighieri, cap. 2, párr. 2)
A diferencia del anterior, en este caso el lector realizará una serie
de decodificaciones simbólicas para entender cuál es la alegoría5.
Gadamer en su ensayo Lenguaje y comprensión apunta sobre la intención
de las palabras en un sistema y en un contexto, demostrando el
funcionamiento del nivel alegórico:
El sentido literal que corresponde a la palabra en el discurso
concreto no es sólo lo que está presente. Hay algo más que está
co-presente, y la presencia de ese elemento co-presente constituye
la fuerza evolutiva que reside en el discurso vivo. Por eso, cabe
afirmar que el lenguaje apunta siempre al espacio abierto de su
continuación. (2013: 114)

Debemos entender que ese ‘espacio abierto’ son los
recovecos por donde se llega a la interpretación de los distintos
sentidos. Con base en lo expuesto por los autores renacentistas, y
el mecanismo que apunta Gadamer, es posible reconocer que dicho
nivel cabalga entre dos discursos, donde el literal sirve como un
símbolo de la alegoría a la que se alude; ahora es trabajo del receptor
identificar y reconocer dicho signo.
Para una decodificación de los símbolos que existen
dentro de los textos literarios se requiere de un análisis que parte
de lo general a lo específico. Es posible decir que un camino de
5 Conjunto de elementos figurativos usados con valor translaticio y que
guarda paralelismo con un sistema de conceptos o realidades, lo que permite
que haya un sentido aparente o literal que se borra y deja lugar a otro sentido
más profundo, que es el único que funciona y que es el alegórico. (Beristáin,
2010: 25)

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decodificación simbólica sería: 1) identificar el signo; 2) diferenciar
el significado del significante, “toda relación sígnica es triádica,
y este es un principio esencial de su semiótica, que involucra al
hablante […] Este signo creado es el interpretante del primer signo,
y desempeña la función mediadora entre el objeto y el intérprete.”
(Beristain, 2010: 464); 3) entender la relación entre ambas partes “si
un signo es distinto de su objeto, debe existir alguna explicación, o
argumento, u otro contexto que revele por qué razones, y fundado en
qué sistema, tal signo representa al objeto al que se refiere” (464); 4)
interpretar el signo lo más completo posible “El signo peirciano —
dice Floyd Merrell— es algo que representa algo para alguien. Nada
es un signo para sí mismo. Para ser un signo se requiere que alguien
lo entienda como tal: el signo requiere su interpretante” (464); 5)
contextualizarlo en un sistema “un signo sólo significa dentro de
un sistema de signos y sólo en virtud de que los demás signos del
sistema también significan” (p. 464); y 6) formular las hipótesis en
relación con los otros símbolos
El interpretante, que es el signo interpretativo creado en la relación
[…] es determinado por el signo, y se da dentro de un cuarto
elemento que es el intérprete (el que emite o recibe el signo) (464).

El proceso de decodificación sígnica es esencial para realizar
una lectura hermenéutica, pues descifrar los significados que
esconde el sentido literal muestran al lector que el siguiente nivel
alude a una idea más profunda, que, poco a poco, se concretarán
para interpretar el texto en su totalidad.
El siguiente sentido hermenéutico se denomina “moral”,
el cual muestra un conocimiento que servirá al lector. Boccaccio lo
expresa como la superioridad de la sabiduría sobre los vicios; a su
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vez, Dante lo ejemplifica con un pasaje Evangélico (Cristo subiendo
al monte con tres apóstoles), al cual interpreta que debe haber poca
compañía en aspectos secretos. Beristáin define este nivel como
“aquel que el receptor va descubriendo como una enseñanza útil
para su propia formación” (2010: 25). Con base en esta idea, es
necesario que el intérprete sea capaz de encontrar pasajes o frases
que transmitan un conocimiento moral, las cuales se pueden
denominar como gnomes6 debido a su relación con el nivel y la
utilidad para la vida del receptor; tal como lo describe Alighieri
“es el que los lectores deben intentar descubrir en los escritos, para
utilidad suya y de sus descendientes”. (Cap. 2, párr. 3).
Para comprender las gnomes y su intención dentro de los
discursos basta con acercarse a Gadamer y a sus estudios sobre
hermenéutica relacionados con la comprensión, la estética y la
interpretación. Primero, sin embargo, debe quedar en claro el
concepto de “enunciado” que maneja el filósofo: “Este modo
expresivo que nos es familiar se remonta a […] la construcción
de la lógica partiendo de la enunciación.” (Gadamer, 2013: 108)
Entiéndase como aquellas frases, como súplica, petición, maldición o
mandato, que por el simple hecho de estar ya refiere a la importancia
de su aparición, pues existe una motivación por la cual se presentan;
son de un valor gnoseológico.
Con base en el concepto de “enunciado” es pertinente
preguntarse por su función dentro del texto literario, aunque la
6 Del griego: “γνώμη ης ή facultad de conocer, entendimiento, razón;
conocimiento…” (Vox, 1967: 121) La utilización de este término se remonta la

explicación que Gadamer sobre un poema de Hölderlin, así como a algunas clases del
Mtro. Eliseo Carranza en la Licenciatura en Letras Mexicanas de la UANL y en su Café
literario, de las cuales nació la necesidad por ahondar en el tema y la propuesta de este
proyecto.

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manifestación de dicha frase ya apunte a una intención por su sola
aparición, es necesario contextualizarla dentro del discurso en el que
fue expresada, pues “la interpretación del texto como un conjunto
es lo que hace visible su significado” (Gadamer, 2013: 164). No
se debe olvidar que la intención hermenéutica es comprender la
totalidad.
En cuanto a la forma de la interpretación y sus escalones,
Gadamer retoma el círculo hermenéutico propuesto por
Scheleiermacher y realiza ciertas modificaciones conceptuales,
apoyadas en el giro ontológico de Heidegger. Para el autor de
Verdad y método existen tres categorías que fungen como partes de la
exégesis:
Comprensión. Se debe entender como el proceso de apertura por
parte del receptor. “El que intenta comprender un texto está
dispuesto a dejar que el texto le diga algo.” (1998: 66) Para esto
se utiliza la información dada por el mensaje, en conjunto con los
pre-juicios, para generar las hipótesis, éstas deben ser sustentadas
en el mismo mensaje. El proceso de la comprensión se basa en
que las ideas creadas por el lector, sobre el sentido de la obra,
las cuales deben estar apoyadas en la misma. “La comprensión
empieza cuando algo nos llama la atención. Esta es la principal
de las condiciones hermenéuticas.” (69). Aquí es donde se
manifiestan las gnomés, por su carácter enunciativo.

Interpretación. Se plantea como la integración de la información
recolectada, en donde el lector debe sopesar los datos para conocer
la relevancia de su hipótesis con relación al texto. “Solo a la luz
de la interpretación algo se convierte en ‘hecho’ y una observación
posee carácter informativo.” (2013: 195) Aquí, al momento de
contextualizar las gnomés, por ejemplo, la correspondencia entre
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

dichas frases y la totalidad del discurso debe tener un sustento,
modificando así su carácter de frase individual, a elemento
referente para la comprensión de la obra. “Esta indagación podrá
tener siempre una respuesta […] pues el que pregunta busca una
confirmación directa de sus hipótesis.” (196) El aspecto clave de
este segundo punto, es la formulación de la cuestión idónea, la cual
confirme la hipótesis.
Aplicación (o fijación). Es necesario recordar que la
hermenéutica gadameriana busca la comprensión del ser, es por
eso por lo que esta categoría apunta a una praxis. Pero, dentro
del ámbito literario, la utilización de este último punto refiere
a la triangulación de la información para generar una teoría, o
aplicación, sobre los hechos puestos en el escrito. “En todo caso el
escritor […] intenta comunicar lo que piensa […] El otro se atiene
al significado de lo dicho, es decir, lo entiende completándolo y
concretándolo”. (200) Es necesario que el receptor pueda fijar
las gnomés dentro del contexto de la obra con la intención de
comprender el mensaje velado del sentido literal. No obstante,
esos saberes tienen la función de hacer eco en el conocimiento
del lector: “para utilidad suya y de sus descendientes.” (Alighieri,
Cap. 2, párr. 3).
Como ya se mostró, estas categorías tienen la intención de
que el lector aprehenda los hechos que se encuentran en los textos
literarios, para construir su propia interpretación y elucidar el sentido
de la obra. Este tercer nivel de interpretación hermenéutica se puede
mostrar como una advertencia o una frase de conocimiento moral, las
cuales sirven en la práctica de la “frónesis” descrita por Aristóteles y
retomada por Gadamer como punto clave del trabajo hermenéutico.
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Ya explicados los mecanismos de los ‘enunciados’, así como
su proceso de contextualización en la obra de arte, es pertinente
mostrar cómo Gadamer describe dichas frases con relación a la
significación del texto completo. Para esto utiliza un poema titulado
Auf eine Lampe (“En una lámpara”) del alemán Mörike, enfocado en
el último verso “Was aber schön ist, selig scheint es in ihm selbst.”
(“Mas lo bello resplandece en sí mismo.”)
Ahora bien, la posición que ocupa este verso en el poema, la de
su conclusión, le confiere un peso gnómico especial. Y el poema
ilustra en efecto con su propio enunciado por qué […] posee su
propio valor. […] De ese modo nuestra mente no sólo conoce lo
que se dice sobre lo bello y lo que expresa la autonomía de la obra
de arte, independientemente de cualquier relación de uso, sino
que, nuestro oído oye y nuestra comprensión percibe el brillo de
lo bello como su ser verdadero. (2013: 218)

Aquí se aprecia sólo una parte de la interpretación del
filósofo, sin embargo, dentro del texto completo es posible observar
cómo el mismo Gadamer utiliza las categorías relacionadas al círculo
hermenéutico para la interpretación del texto, partiendo desde el
reconocimiento de la gnomé, su relación en la unidad del poema y la
aplicación dentro del texto y el lector. “La verdad que buscamos en
el enunciado del arte es la verdad asequible en la ejecución.” (246)
El cuarto y último sentido se denomina “anagógico”, que
para Dante y Boccaccio refiere al conocimiento superior del espíritu
“significa cosas sublimes de la gloria eterna.” (Alighieri, Cap. 2, párr.
4) Aunque esta definición está medida por los estudios escolásticos
de los autores, es necesario aclarar el término “gloria”. Para la RAE:
“En la doctrina cristiana, estado de los bienaventurados en el cielo,
definido por la contemplación de Dios”. Basándose en ese sentido,
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

los personajes del texto son motivados por la bienaventuranza, o la
falta de ella, la cual se presenta en el nivel literal como parte de la
trama. Por otro lado, Beristáin define a lo anagógico como:
Exégesis o explicación e interpretación simbólica de un texto
bíblico o poético […] Algunos identifican el sentido anagógico
con el sentido alegórico que tiende a manifestar la dualidad de
lo material y lo anímico en la vida humana. […] Para Rastier
la anagoge es la conjunción de isotopías en lo poético y en lo
místico, que produce un efecto anagógico pues sugiere una
istopía jerárquicamente superior en la que las otras isotopías se
confunden.” (2010: 42)

Se debe entender que el sentido anagógico es aquel que está
metaforizado por la obra completa, es decir que el texto literario que
se lee es una alusión sobre ese sentido, pues dentro del documento
existen ciertos indicios que llevan a la interpretación de esa idea.
Al recordar la teoría de la comunicación de Jackobson, este último
nivel refiere al mensaje, el cual debe ser decodificado por el receptor,
para esto se necesita, en primera instancia, la observación de los tres
niveles anteriores.
Como se ha presentado a lo largo de este apartado, las obras
literarias suelen cabalgar entre dos sentidos y para comprender que
se busca mostrar en este nivel es necesario recurrir a los trabajos de
Paul Ricoeur en torno a la metáfora y la interpretación, esto debido
a su intención de mostrar cómo dicha figura tiende a una doble
significación, tanto en el literal como al que alude.
La utilización de la metáfora, para develar la idea que se
encuentre en el último sentido, parte del mecanismo de esta figura
retórica, pues al utilizarse para construir una imagen y/o idea, debe
separarse del aspecto descriptivo de las palabras, para dar paso a
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una (re)configuración de la relación entre los campos semánticos,
es decir, una fusión de los sentidos, con la intención de mostrar la
cuestión subyacente.
Partiendo de la definición acuñada por Aristóteles: “La
metáfora consiste en trasladar a una cosa un nombre que designa
otra” (Ricoeur, 2001: 21), es posible entender, en un primer
momento, cómo sirve dicho movimiento. No obstante, Ricoeur la
analiza, no solamente en su nivel lingüístico, sino que trabaja bajo las
teorías de la tensión y la sustitución, para explicar su funcionalidad.
La metáfora debe ser entendida como una figura que ‘hace
ver’ una imagen y que consta de dos partes: 1) “foco” la palabra que
es sustituida; y 2) “marco” la frase completa donde se contextualiza el
trabajo retórico7. El “foco” suele ser una característica de alguna otra
palabra que tiene una relación por semejanza de la frase a contextualizar.
Uno de los ejemplos que se muestra en La metáfora viva es
“Aquiles es un león”, donde la palabra que ha sustituido es ‘león’, aquí
la significación de dicho término debe estar emparentada, de cierta
forma, con la frase completa. Posiblemente las palabras que fueron
sustituidas son: fuerte, valiente, indomable; características que se le
atribuyen al animal. Pero al momento de contextualizar, es decir, de
unir “foco” y “marco”, se presenta una imagen y un significado.
La palabra metafórica está en lugar de una palabra no metafórica
que se habría podido emplear (si es que existe); la metáfora es
entonces doblemente extraña: porque hace presente una palabra
tomada de otro campo, y porque sustituye a una palabra posible,
pero ausente. (Ricoeur, 2001: 31)

7 De las definiciones que utiliza Ricoeur se optó por la propuesta de Max
Black, debido a la facilidad de su explicación.
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

La tensión y sustitución manifestadas en la figura retórica
no solamente funcionan en el nivel semiótico, pues al momento
de tomar prestados aspectos de otro campo semántico, algunas
veces, ese lugar aludido se encuentra velado; ahí empieza el trabajo
de interpretación. El hecho de que exista una relación entre el
tema principal y el “subsidiario” confirma que las características
que generalmente se aplican al segundo son trasladas al primero.
(Ricoeur, 2001: 122)
Este juego de referencias, vinculado con las obras literarias, ya
muestra un trabajo de exégesis más consciente, pues “La integración
de estos complejos metafóricos a una obra se realiza por mediación
de una estructura narrativa, o, más sencillamente, por mediación de un
amplio campo semántico metafóricamente detallado.” (Ricoeur, 2001:
272) En este punto los valores de “foco” y “marco” pasan a otro nivel,
siendo el primero los elementos claves (que inclusive pueden ser las
mismas metáforas) y los segundo el documento completo. El trabajo
del lector sería encontrar los “focos” así como su lugar de origen.
En otra instancia, el sentido velado pertenece a un campo
que no se manifiesta de forma directa; es decir, lo que se mantiene
en el nivel anagógico, se intenta mostrar pero de otra forma. Sobre
esta oscilación entre los sentidos y su intención, Ricoeur apunta
que: “Al simbolizar una situación por medio de otra, la metáfora
‘infunde’ en el corazón de la situación simbolizada los sentimientos
vinculados a las situaciones que simboliza.” (Ricoeur, 2001: 254)
¿Por qué se plantea la metáfora como el mecanismo idóneo
para la interpretación de los textos literarios? Debido a dos aspectos
elementales dentro de cualquier obra: a) que lo contado es una “redescripción de la realidad”, en cuanto a que opera como un espejo
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de los sucesos; y b) el lenguaje poético de dichos documentos es
capaz de ahondar en la reflexión sobre el suceso, o la “mímesis”
planteada por Aristóteles (Ricoeur, 2002: 108)
La literatura debe ser entendida como una creación artística
que parte de la observación sobre los sucesos del contexto de
quien busca comunicar una idea. Por ende, la transmisión de la
información no puede ser de una forma directa, como si fuese un
simple comentario, sino a través de la representación de la realidad,
vista por los ojos del emisor y (re)estructurada con un estilo o
lenguaje poético, con la intención de resaltar su idea. “Por eso lo que
queremos comprender no es algo oculto detrás del texto, sino algo
expuesto frente a él.” (Ricoeur, 2002: 192) Se pretende interpretar
esa referencia a la que alude.
Ya entendida la función y los mecanismos de la metáfora
dentro de la obra literaria, no solo como figura retórica, sino como
totalidad semántica, es pertinente cuestionar el origen de la metáfora
y su relación con los distintos campos de significación, los cuales
pueden ayudar a dilucidar el sentido anagógico de la obra. “Para
interpretar la metáfora, es preciso eliminar del sentido propio los
rasgos incompatibles con el contexto.” (Ricoeur, 2001: 245)
Entiéndase la eliminación de los rasgos incompatibles como
aquellos elementos del texto literario que llaman la atención, los
cuales, al momento de la lectura, pareciera que su colocación puede
ser un error o algo extra sobre el camino que marca el documento
(Ricoeur, 2006:63). Por ejemplo: las gnomes vistas por Gadamer, o
algunos signos a decodificar. Todos esos aspectos, “extra-literales”
en su acepción hermenéutica del sentido literal, son los rasgos
que apuntan al nivel anagógico de la obra; el contexto es un mero
vehículo para llevar esos elementos.
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La metaforicidad no es sólo un rasgo de la lexis, sino del mismo
mythos, y esta metaforicidad consiste, como la de los modelos, en
describir un campo menos conocido —la realidad humana— en
función de las relaciones de otro campo de ficción pero mejor
conocido —la trama trágica—, empleando todas las virtualidades
de ‘desplegabilidad sistemática’ contenidas en esta trama. (Ricoeur,
2001: 323)

Ahora bien, existe un trabajo posterior a la identificación
de los aspectos que nos pueden ayudar a construir los sentidos
hermenéuticos. Como la metáfora utiliza un aspecto binario, es
necesario realizar un proceso de identificación “polisémica”; es decir,
encontrar aquellos elementos que puedan modificar su sentido en
pos de una relación con las ideas veladas.
Ricoeur apunta que existe un “conflicto” de distinciones
entre las interpretaciones, donde “la primera [literal], al no
utilizar más que valores lexicalizados, sucumbe a la impertinencia
semántica”. (385) Entendida esta idea como la lectura tal y como se
muestra ante el lector, donde el sentido de las palabras solamente
se adecua el descrito por el nivel literal. Mientras que “la segunda
[metafórico], al instaurar una nueva pertinencia semántica, exige a la
palabra una torsión que desplaza su sentido”. (385) Aquí se plantea
la modificación de los elementos, partiendo de la relación de sentido
o la polisemia, lo cual será capaz de modificar su sentido “literal” y
mostrar esa “torsión” hacia un sentido metafórico.
Todo este proceso de interpretación y sus niveles (literal,
alegórico, moral y anagógico) busca conocer el significado de la obra
literaria, pues son los clásicos, por ejemplo, que permanecen a través
de los contextos por esa parte elemental del documento, ese sentido
que merece ser descubierto. El mismo Ricoeur se pregunta sobre
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la importancia de interpretar el significado y se responde aludiendo
a que “el lenguaje es metafórico y porque el doble significado del
lenguaje metafórico requiere un arte de descifrar para desplegar la
pluralidad de estratos del significado.” (2002: 184) Entiéndase que
refiere a la pluralidad de los sentidos hermenéuticos, pues ellos están
colocados de cierta forma para que el receptor perspicaz pueda
observarlo, a la par que realiza la lectura. Porque el texto literario
se puede entender como un fenómeno completo, no solamente la
sucesión de oraciones, sino como una totalidad.

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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Perspectivas críticas de los géneros de la literatura
popular: policiaco y literatura especulativa en
Hispanoamérica
Introducción
En Hispanoamérica existe una larga tradición de literatura policiaca
y de literatura especulativa. Su origen puede rastrearse a finales
del siglo XIX como resultado de la expansión de los canales
transnacionales y transatlánticos de transmisión cultural que
favorecieron la difusión de obras en traducción y las consiguientes
asimilaciones y reformulaciones locales de nuevas tendencias
literarias procedentes de Estados Unidos y Europa (Close, 2008: 4).
Ya en 1877, aparecen ejemplos de novelas policíacas en Argentina,
tales como La huella del crimen y Clemencia, ambas escritas por
Luis V. Varela (Schmidt-Cruz, 2019: xviii). Paralelamente, la obra
de autores tales como Eduardo Ladislao Holmberg, Amado Nervo
y Horacio Quiroga se configura como precursora de la tradición
de la literatura especulativa en la región. No obstante, a pesar de
sus raíces históricas y que la experimentación con dichas formas
fuera empleada por reconocidos/as autores/as, tales como Borges y
Bioy Casares, estos géneros narrativos han sido marginalizados por
la crítica literaria. Si por un lado la asociación con géneros a menudo
considerados populares y menores ha desincentivado a los/as
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
autores/as a reivindicar su obra como parte de estas tradiciones, por
otro lado, la crítica ha concedido mayor atención a las formas del
realismo mágico asociadas con el Boom y sus fortunas editoriales
(Ginway y Brown, 2012: 1; Casanova Vizcaíno y Ordiz, 2018: 2).
Sin embargo, en las últimas décadas, la aparición de
textos que reclaman el lugar de estos géneros en la literatura
hispanoamericana y la mirada retrospectiva puesta sobre obras
anteriores para crear una nueva tradición a través del diálogo entre
pasado y presente, ha estado acompañada de una renovada atención
por parte de la crítica. Sin pretender ofrecer una revisión exhaustiva
del estado actual de la producción literaria sobre estos géneros, el
presente dossier propone establecer un diálogo con la recientes
aproximaciones críticas y teóricas a través de lecturas que abordan
el género policiaco y especulativo a través de un amplio espectro de
perspectivas, centrándose en obras de autores/as que reivindican su
posicionamiento en las tradiciones de las narrativas policíaca y de la
literatura especulativa.
En el caso de la narrativa policíaca, su origen viene de la
mano con los cambios propiciados por la revolución industrial
como el crecimiento poblacional urbano. Ramón Setton destaca
además cambios en los sistemas judiciales: “la supresión de la
tortura y, paralelamente, el desarrollo del paradigma indiciario”
(2013: 10), es decir, la impartición de justicia bajo el supuesto de
investigación y evidencia, y no de confesión obtenida por cualquier
medio. Habría que añadir también la nueva importancia de la prensa
escrita y las “causas célebres”, crímenes verdaderos que acaparaban
la imaginación popular (Flores 2005), pues como demuestra “El
misterio de Marie Rogêt”, de Poe, el crimen real y la literatura del
género tienen nexos profundos. Francisca Noguerol explica que
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

los pioneros del género en América Latina en el siglo XIX “fueron
conscientes de la escasa consideración literaria del género, lo que
los llevó a ocultarse bajo seudónimo” (2006, 115). En el Cono
Sur, el escritor y político argentino Luis Vicente Valera disfraza su
identidad bajo el seudónimo Raúl Weiss para publicar la primera
novela del género en Latinoamérica (la ya mencionada, Las huellas
del crimen, de 1877), la cual, como también lo hicieron las novelas de
Eduardo L. Holmberg y Paul Groussac, siguió el modelo dominante
anglosajón del “whodunit”, la novela de enigma. Este formato gozó
de predilección entre el final del XIX y el inicio del siglo XX como
lo muestran las narrativas breves de los uruguayos Horacio Quiroga
(“El crimen del otro”, de 1904) y Vicente Rossi (en su colección
de relatos Casos policiales, de 1912), además del chileno Alberto
Edwards (Noguerol, 2006: 114-115). En el avance del siglo, la figura
de Jorge Luis Borges se nos presenta en una doble calidad: como
reformulador y como difusor. Como reformulador, en “La muerte y
la brújula” y “El jardín de los senderos que se bifurcan” (ambos en
Ficciones), Borges parodia motivos familiares a los lectores del género
para plantear problemas estéticos. Como difusor, Borges, junto a
Bioy Casares, es responsable de la colección “Séptimo Círculo”, que
llevó autores del género a Latinoamérica desde 1945 (paralelamente,
desde 1946, Santiago Helú, en México, funda la revista Selecciones
policiacas y de Misterio). En la década de 1970 surge un hito en la
narrativa policiaca latinoamericana que seguirá influyendo la
producción del siglo XXI: el “neopolicial”, como se llamó a novelas
alimentadas del hard-boiled estadounidense, pero que aguzaron su
crítica social respondiendo a los problemas políticos de la época
marcados notablemente por Estados latinoamericanos opresores.
Paco Ignacio Taibo II definió algunas características del género: “la
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
policía como fuerza del caos” y el “hecho criminal como un accidente
social”; además de ambientes urbanos y de la marginalidad de sus
personajes centrales. El neopolicial avivó el interés por el potencial
crítico y estético de la narrativa policiaca, y consolidó su lugar en los
estudios literarios, como ejemplifica el clásico Crimes against the State,
crimes against Persons: Detective Fiction in Cuba and Mexico (2004), de
Persephone Braham. Recientemente, el interés por los orígenes del
género entre los siglos XIX y XX han llevado a compilaciones como
la de Ramón Setton, El candado de oro: 12 cuentos policiales argentinos
(1860-1910). Además, estudios como Hispanic and Luso-brazilian
Detective Fiction: Essays on the Genero Negro Tradition (2006, editado por
Renée W. Craig-Odders, Jacky Collins y Glen S. Close) o Contemporary
Hispanic crime fiction: a transatlantic discourse on urban violence, de Glen
S. Close (2008), ponen de relieve tanto las conexiones entre este
género y otras narrativas vinculadas a la violencia social, como la
relevancia de sus conexiones transatlánticas. Durante el siglo XXI,
la novela policiaca ha encontrado formas de volver hacia el pasado
y vincular distintos tipos de violencia como parte de la estructura
de la trama criminal (como guerrillas, terrorismo y violencia política
y de Estado), como ha sido revisado por Gustavo Forero Quintero
en La novela de crímenes en América Latina: un espacio de anomia social
(2017). Igualmente, revisiones panorámicas del género han llamado
la atención de la crítica, como en Crime scenes: Latin American crime
fiction from the 1960s to the 2010s (2019, editado por Charlotte Lange
y Alisa Peate). Recientemente, libros de no-ficción como Chicas
muertas (2014), de Selva Amada, o El invencible verano de Liliana, de
Cristina Rivera Garza, ponen nuevos énfasis en las exploraciones
estéticas y críticas de la literatura latinoamericana sobre crimen que
usa recursos de los géneros policiacos. Como en 1955 hizo Rodolfo
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Walsh con Operación Masacre (otro pilar del género en América
Latina), los recursos de una narrativa identificada con medios
masivos y entretenimiento pueden ofrecer recursos discursivos para
adentrarse en problemáticas sociales.
Por otro lado, como observa Kurlat Ares, un primer
periodo de desarrollo de la ciencia ficción en Hispanoamérica
coincide con la difusión del pensamiento positivista en la región en
la mitad del siglo XIX, mientras que un segundo periodo emerge
en los años treinta con las reflexiones en torno a la modernidad.
Esta coincidencia, añade la crítica, es una de las causas por las que
erróneamente se considera que la ciencia ficción no emerge en la
región antes de los años sesenta (2021: 7), década en la cual el género
empieza a recibir un primer reconocimiento en el mercado editorial
y entre el público. Por otro lado, la crítica literaria ha asociado a
menudo la literatura especulativa a la categoría más amplia de
literatura fantástica, a pesar de que ya en los años sesenta aparecen
los primeros intentos de definición y teorización del género con la
publicación de volúmenes tales como El sentido de la ciencia ficción
(1966) de Pablo Capanna, La ciencia ficción: Breve antología del género
(1966) de René Rebetez e Introducción a la ciencia ficción (1971) de
Oscar Hurtado (Kurlat Ares, 2021: 11). Por esta razón, es sólo a
partir de los primeros años del siglo XXI que el estudio de este
género se consolida como un campo legítimo de la crítica académica
(Haywood Ferreira, 2008: 359; Ginway y Brown, 2012: 3). Esta se
ha centrado inicialmente en un proceso de retrocategorización
(retro-labeling). A través de una mirada retrospectiva se ha buscado
establecer las coordenadas de una genealogía de estos géneros
literarios (Haywood Ferreira, 2011; Ginway y Brown, 2012). Este
proceso se ha desarrollado paralelamente a la reedición de obras
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
fundacionales de la ciencia ficción en la región (Haywood Ferreira,
2008: 359). Entre los estudios que aparecen en la primera década del
siglo XXI, se pueden mencionar Biografías del futuro: la ciencia ficción
mexicana y sus autores (2000) de Gabriel Trujillo Muñoz, el cual analiza
el trabajo de cuatro autores; Expedición a la ciencia ficción mexicana
(2001) de Ramón López Castro, que se centra en una historia del
género y una discusión de la producción de literatura especulativa
en México; y Ciencia ficción en español: una mitología ante el cambio (2002)
de Molina-Gavilán. Paralelamente se publica un manual titulado
Latin American SF Writers: An A-Z Guide, (2004), coordinado por
Darrell B. Lockhart. Test Tube Envy (2005) de J. Andrew Brown,
por otro lado, analiza el discurso científico en la literatura argentina
desde Facundo de Sarmiento hasta Cortázar, Gorodischer y
Giardinelli (Ginway y Brown, 2012: 4-5). Asimismo, en una más
reciente fase de la crítica académica de la literatura especulativa, que
Brown y Ginway definen como de la fase de teorización, emergen
estudios que a través de diferentes aproximaciones abordan no
sólo una reformulación de la literatura del pasado sino también
de la producción reciente. Si The Emergence of Latin American
Fiction (2011) de Rachel Haywood Ferreira estudia la literatura
especulativa fundacional del siglo XIX, volúmenes tales como, entre
otros, Cyborgs in Latin America (2010) de J. Andrew Brown, Latin
American Science Fiction, Theory and Practice (2012), coordinado por
M. Elizabeth Ginway y J. Andrew Brown y Peter Lang Companion to
Latin American Science Fiction (2021), coordinado por Silvia G. Kurlat
Ares y Ezequiel De Rosso, ofrecen una combinación de revisión
crítica histórica y teorización. Es precisamente en este espíritu en
el cual se inscriben las contribuciones de la sección de este dossier
dedicada a la literatura especulativa.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

El dossier se divide en dos secciones, la primera dedicada a
la narrativa policiaca y la segunda a la literatura especulativa. Si, en
primera instancia, el género policiaco y especulativo parecen divergir,
con el primero preocupado por la revelación de la realidad factual y
el segundo aparentemente centrado en imaginaciones de mundos y
tecnologías posibles, estos géneros no sólo comparten una inquietud
por aproximarse a la realidad social de la región sino algunos aspectos
históricos de su evolución. Es la ideología positivista que sienta las
bases del policiaco fundacional, centrada en detectives cuyo método
de trabajo se basa en principios científicos y racionales (Close
2008: 141). Asimismo, es la difusión del Positivismo en los estadonaciones independientes del siglo XIX que influencia el imaginario
tecnológico y científico de las primeras obras de la especulación
en Hispanoamérica. Asimismo, el neopolicial y el ciberpunk de
los años ochenta y noventa comparten el imaginario y la crítica
social del hard-boiled estadounidense para expresar desconfianza
hacía los aparatos del estado y el sistema capitalista, así como para
denunciar la institucionalización de la represión y de la violencia y la
descomposición social. Efectivamente, las tendencias más recientes
evidencian una creciente hibridez y combinación de las formas del
policíaco, del horror y de la ciencia ficción, como se señala también
en las contribuciones de este dossier. El presente dossier, asimismo,
se configura no sólo como una contribución a y diálogo con los
recientes debates sobre estos géneros, sino también como una
propuesta de teorización de la literatura policiaca y especulativa de
la región y del mundo hispanohablante desde Hispanoamérica.
La primera sección, dedicada al policiaco, comienza con el
análisis de Samantha Escobar Fuentes de Tuya, de Claudia Piñero.
Para Francisca Noguerol (2006), uno de los cambios en la narrativa
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
policiaca latinoamericana, además del giro político implícito en
el neopolicial, fue el “triunfo del asesino”, es decir, el interés por
el personaje criminal. En su artículo “Tuya de Claudia Piñeiro:
de esposa perfecta a asesina calculadora”, Escobar Fuentes, el
personaje de la novela es analizado en las implicaciones que el crimen
tiene en las construcciones de los roles de género y las relaciones
interpersonales. Por su parte, Lya Morales Hernández nos acerca al
cruce entre la literatura policiaca y el periodismo sobre crímenes en
“Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano: las tramas de
la ‘NAFTAficación’ en las crónicas negras de Fernanda Melchor”.
En un análisis que sigue algunas de las premisas del neopolicial, las
narrativas sobre crímenes de Aquí no es Miami (2013) son revisadas
desde su la afectación que la lógica extractivista del capital tiene sobre
su periferia. Destaca además el modo en que se analizan los espacios
fuera de la capital mexicana, centrándose en Veracruz, continuando
así con la ampliación de las geografías del crimen en México. En
“Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano: la saga de Édgar
‘el Zurdo’ Mendieta”, Gerardo Castillo analiza la vinculación de uno
de los personajes clave de la narrativa mexicana policiaca reciente
con los modelos de la literatura del género. Mendieta, en este
análisis, es al mismo tiempo un contrapunto honesto e íntegro al
caos violento del crimen, pero igualmente un heredero de los clichés
de sus predecesores. Finalmente, Luis Miguel Estrada Orozco, en
“Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67, de Fernando del
Paso” revisa la única novela policiaca del escritor mexicano desde
una perspectiva doble: el diálogo con los repertorios de la novela
policiaca y los artículos de lujo, así como la implicación de la
ambición cosmopolita tergiversada de David Sorensen, el asesino
y personaje central de la novela, en tanto que representa el reverso
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

criminal y consumista de las ambiciones de pertenencia al mundo en
el cosmopolitismo latinoamericano.
La segunda parte del dossier se centra en aproximaciones
críticas de la literatura especulativa. Si en su volumen Ginway
y Brown ponen de manifiesto la importancia de las antologías
como vitrina para la producción especulativa en Hispanoamérica
(2012: 10), el artículo de Alejandro Ramírez Lámbarry que abre
esta sección del dossier, titulada “La ciencia ficción mexicana: del
margen a un centro que es muchos centros”, propone un análisis de
cuatro antologías de ciencia ficción publicadas en México a través de
la teoría de los campos de Bourdieu. Si las primeras dos, publicadas
en 1991, afirma Ramírez Lámbarry, llenan un vacío en el campo
literario mexicano, generado por el controversial posicionamiento
crítico de la literatura especulativa como género menor o popular,
las siguientes dos antologías se asumen en esta lucha desde el
margen para adquirir mayor capital literario. Esto ocurre a través
de una cercanía y apropiación de tradición literaria más canónica,
la del género de la literatura fantástica, de una reivindicación de su
posicionamiento en la periferia del campo literario mexicano, o a
través de la centralidad de los temas nacionales y de un lenguaje
coloquial. La segunda contribución, “Cuando se finge que es ficción:
aproximación deíctica a La piel del vigilante de Raúl Quinto, un caso
de poesía especulativa” de Gustavo Osorio De Ita, propone llenar
un vacío en la crítica sobre la especulación, a menudo centrada en la
narrativa o en el cine, a través de un análisis de poesía especulativa.
Centrándose en la lectura del poemario distópico La piel del vigilante
(2014) del poeta español Raúl Quinto, poemario circunscrito al
universo paralelo y distópico creado por Alan Moore en la serie
de novelas gráficas Watchmen (1986), Osorio De Ita discute cómo
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
se construye una poesía especulativa desde el posicionamiento
del sujeto y la recuperación de espacios y tiempos a partir de la
narrativa de Moore. Finalmente, si el artículo anterior evoca las
novelas gráficas del británico Alan Moore, el artículo de Francesco
Di Bernardo, “Figuraciones distópicas y civilizaciones perdidas en
la Colombia post-acuerdo: Liborina de Luis Echavarría Uribe”, se
enfoca en la novela gráfica especulativa colombiana, discutiendo
la novela gráfica Liborina (2020) de Luis Echavarría Uribe,
contextualizando el análisis en el marco del “giro rural” (Ospina,
2017) en la cultura colombiana. Por ende, el artículo de Di Bernardo
discute la emergencia de una novela gráfica especulativa que se aleja
de las ambientaciones urbanas que han dominado el imaginario del
comic colombiano y analiza Liborina a través de su relación con los
tropos utópicos de la civilización perdida y la distopía orwelliana.
Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Tuya de Claudia Piñeiro: de esposa perfecta a
asesina calculadora
Claudia Piñeiro’s Tuya: from Perfect Wife to
Coldblooded Killer
Samantha Escobar Fuentes
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0001-5123-0437
samantha.escobar@correo.buap.mx

Fecha de entrega: 14-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Inés, hija, esposa, madre y ama de casa lleva una rutinaria vida
matrimonial con Ernesto Pereyra a quien conoce desde hace veinte años
y con quien tiene una hija adolescente: Laura, Lali como cariñosamente
la llaman. Su aparente estabilidad se ve trastocada cuando descubre
accidentalmente que su marido está teniendo una aventura con otra mujer,
una desconocida que firma notitas de amor a su marido, como “Tuya”.
Ese es el detonante que revelará una nueva e inesperada faceta de Inés,
que Claudia Piñeiro va develando poco a poco en Tuya (2005). Esta breve
novela dividida en dos partes –“Primera parte” del capítulo 1 al 18 y “Cinco
meses después” del 19 al 39– acerca al lector, por un lado, al interior del
mundo femenino de su protagonista, sus recuerdos de infancia, la relación
con su madre –que marca en parte la que ahora, ella como madre tiene con
su hija–, su papel como esposa; y por otro al de su actuación criminal. Este
trabajo pretende abordar a su protagonista desde la perspectiva del discurso
prescriptivo que la lleva de una mujer que justifica y solapa una infidelidad

105

�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

a la asesina que con cuadros sinópticos, recortes de periódicos y revistas
forenses planea el asesinato de la amante de su marido con un detalle y
cuidado inusitado, al tiempo que ignora por completo las dificultades por
las que atraviesa su hija, quien critica duramente el modelo de sumisión y
permisividad que observa en la relación de sus padres.
Palabras clave: novela policiaca, Claudia Piñeiro, Tuya, asesinas, narrativa
argentina
Abstract: After twenty years of marriage and with an adolescent daughter,
Ines sees her seemingly perfect life with Ernesto revolted by the discovery
of her husband’s affair with a woman who signs love letters under the
name “Tuya” (“Yours”). This will be the trigger of Ines’ future course of
action, taking her from model wife to coldblooded killer, an unexpected
facet of her personality. In this novel, divided into two main parts –Primera
parte (First Part) and Cinco meses después (Five months later)–, Claudia
Piñeiro, by using three different narrators (Ines, Lali and a third person
narrator), shows both, the life of an average Latin American woman and
her development as a criminal. Thus, we intend to show in the following
pages, the way in which Ines transforms herself from a perfect housewife
who justifies her husband’s infidelities, into a coldblooded killer who takes
time in studying about forensic sciences in order to commit a perfect
crime; ignoring, meanwhile, the problems of her adolescent daughter Lali
who is pregnant. By doing so, we want to show the importance of the
prescriptive female speech (as proposed by Margarita Dalton Palomo),
as a requirement of excellence for women in all of the roles they have to
fulfill in Latin American society.
Keywords: police novel, Claudia Piñeiro, Tuya, female murderers,
Argentinian narrative

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-54

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

“Con el delito se construyen
conciencias culpables y fábulas
de fundación y de identidad
cultural”
Josefina Ludmer

Desde la génesis de las ciencias forenses en el siglo XIX1 el interés
por definir y determinar la conducta criminal no ha hecho sino
multiplicarse. El origen de la violencia, sus posibles detonadores
y atenuantes han sido objeto de investigación de ciencias como la
biología, la psicología, el derecho y la sociología, que han contribuido
a la comprensión de la mente y las motivaciones criminales. Aunque
las posturas más actuales apuntan hacia la conjunción de una serie
de factores diversos, el del género no siempre fue atendido. Según
Islam, Banarjee, y Khatun “in the early periods of the classical
theories, any types of crime and criminality were treated as male
crime” (2014: 2) otorgando un carácter masculino a la comisión
de delitos2. Esto no es casual considerando que hasta hace muy
poco el término “hombre” era equivalente a género humano y es
que si revisamos la historia escrita de la humanidad, desde Caín,
1 Si bien el interés por la muerte y el conocimiento de sus causas han
estado presentes en la humanidad desde que esta existe, se considera que
es hasta el siglo XIX que la participación de los médicos en el auxilio de la
determinación de las causas de muerte violenta toma relevancia a partir de la
participación de los mismos en procesos judiciales.
2 El primer acercamiento a la criminalidad femenina tenía que ver
con determinar similitudes de las delincuentes con las de sus contrapartes
masculinas: “Female criminals are more ‘masculine’ than non-criminals
females, biologically, psychologically, and socially. In social psychological
terms, female criminal behavior is a concomitant of role reversal (Weis,
1976).” (Islam, Banarjee, Khatun, 2014: 2)
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-54

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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

encontramos una constante masculina predominante, a pesar de
que, como bien apunta Sandra Clark, “women as perpetrators of
disorderly, evil or criminal acts go back to the very beginnings of
Western mythologies” (2003: IX)3. Así, la abundancia textual de
crímenes masculinos evidencia una documentación centrada, como
acabamos de mencionar, en el hombre como epítome de la raza
humana; como recuperan Kottow y Traverso de Amícola, el universal
freudiano de lo siniestro resultó capital al dar “por sentado que lo
masculino era el representante absoluto del género humano. A los
varones del psicoanálisis no les interesó demasiado cuáles podían
ser los miedos femeninos, puesto que la mujer no era el universal
como patrón de medida de la humanidad” (74).
El interés del presente trabajo, si bien no consiste en una
apología de la criminalidad femenina equiparándola en términos
de recurrencia o crueldad con la masculina, sí requiere de dicha
puntualización en tanto que utiliza la idea de discurso sexuado
como relevante en la caracterización del ser y el actuar masculino y
femenino. Dado que la historia de la humanidad está construida por
discursos –predominantemente los verbales, sean estos científicos,
noticiosos o literarios–, no resulta ocioso abordar el tema desde el
punto de vista literario. Baste recordar que ni Sherlock Holmes ni
Hercules Poirot –por hablar de dos de los detectives fundacionales
más conocidos de ficción– se enfrentaron a mujeres criminales,
aunque las existieran desde siempre.
¿Son las asesinas de ficción diferentes en métodos y
motivaciones a sus contrapartes masculinas? ¿es la proliferación de
3 Lo que no significa que no haya menciones bíblicas a mujeres criminales
como Salomé y Dalila por citar dos de las más conocidas.

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asesinas ficcionales un correlato de la criminalidad femenina en la
sociedad occidental? ¿nos muestra una situación desfavorecida –que,
aunque ficcional, es real– en la que el género femenino expresa su
imposibilidad de equidad? Las respuestas son diversas en el tiempo
y el espacio.
Desde las ciencias forenses, uno de los primeros intentos
serios de sistematizar la conducta criminal femenina, fue The
Criminal Offender de Cesar Lombroso quien en 1895 recurriría a la
anatomía como principal explicación de la delincuencia femenina.
Para Lobroso existen anormalidades fisiológicas que podrían ayudar
a la determinación de una naturaleza criminal: el tamaño del cráneo,
características faciales y algunos padecimientos mentales estarían
en la base de la conducta violenta. Dichos razonamientos fueron
polémicos desde su momento de origen y cuestionados por su
reduccionismo centrado en el predominio de la biología sobre el
comportamiento humano sin distinción de género:
historically, criminologists ignored female criminality. The little
attention that was given to female offenders usually was limited to
three contexts: (i). comparison that understood women’s lack of
involvement in crime related to men; (ii). studies of prostitution;
and (iii) analyses of the depravity of violent women, the rational
being that since normal women are passive, the few women who
do commit violent crime must be sick (Curran and Ranzetti,
2001)”. (Islam, Banarjee, Khatun, 2014: 1)

Actualmente, según Islam et al., las diferentes posturas de
estudio pueden ser agrupadas en “four theoretical traditions of
female criminality and its causation: (i) Masculinity Theories, (ii)
Opportunity theories, (iii) Marginalization theories, and (iv) Chivalry
theory” (2013: 3) consecuentes todas de contextos específicos de
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

pensamiento de género. Así, se pasa de asociar a la violencia con
la masculinidad (Masculinity Theories), a que, con el advenimiento
de las luchas por los derechos femeninos y un rol más activo de
las mujeres en la sociedad, estas se ven más expuestas a cometer
delitos (Opportunity theories); o a que, su situación desfavorable
y de marginación las llevan a ejercer la violencia como medio de
supervivencia y/o liberación (Marginalization theories); y finalmente
a considerar que el sistema legislativo juzga y castiga con mayor
condescendencia a las mujeres, lo que las llevaría a delinquir con
mayor facilidad y menores consecuencias (Chivalry theories).
En el ámbito literario, Josefina Ludmer señala la importancia
del tratamiento del tema pues “en las ficciones literarias ‘el delito’
podría leerse como una constelación que articula delincuente y
víctima, y esto quiere decir que articula sujetos: voces, palabras,
culturas, creencias y cuerpos determinados. Y que también articula
la ley, la justicia, la verdad y el estado con esos sujetos” (1999: 14).
Así, el discurso literario no opera en el vacío sino dentro de un
marco de referencia conocido para el lector. Esto es, aunque los
delitos y delincuentes sean ficcionales, el entramado social, moral,
legal, emocional, etc. que reviste al crimen no lo es; en palabras
de la estudiosa argentina “el delito es un instrumento conceptual
particular; no es abstracto sino visible, representable, cuantificable,
personalizable, subejtivizable; no se somete a regímenes binarios;
tiene historicidad, y se abre a una constelación de relaciones y
series” (Ludmer, 1999: 12)4 el de género entre ellos de ahí que se
4 Queremos entender por “regímenes binarios” a las categorías de “bueno”
y “malo”; “correcto” o “incorrecto” que estarían detrás del juicio de un crimen
pero que, como Ludmer apunta, encierra muchas más variables que las de una
dicotomía ramplona.

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recurra aquí al concepto de discurso sexuado como generador de las
características literarias de las mujeres (y de las asesinas).
En Mujeres, diosas y musas, tejedoras de la memoria Margarita
Dalton Palomo, al estudiar los orígenes del discurso de lo
femenino5 en textos fundacionales de la cultura occidental, define
discurso sexuado como aquel “que se construye a partir de la
diferenciación entre la mujer y el varón. A partir del sexo del sujeto
se crea el discurso que lo acompañará y deberá determinarlo en
su modalización. Se trata al sujeto de forma distinta si pertenece
a un sexo o al otro” (1996: 18) afirmación que no por obvia
resulta siempre evidente. Así, las categorías de hombre y mujer
en Occidente van acompañadas por un cúmulo de características,
valores y valoraciones que impactan en lo que Greimas ha definido
para el ámbito de la literatura, como competencia modal. La misma
está dividida en seis categorías o niveles de actuación; la del saber,
querer, deber, poder, hacer y ser6. Esto se refleja en que, por ejemplo,
se asume que por nacer hombre o mujer ya se “es” fuerte, valiente,
delicada, etc.; se “sabe” de asuntos domésticos, de negocios, etc.; o
se “hacen” naturalmente cosas como construir, reparar, alimentar,
cuidar, etc. Cabe recordar que aunque “el discurso sexuado es sólo
el reflejo de una realidad social, se intenta en ocasiones presentarlo
5 Discurso que Dalton Palomo define como “todo lo que se refiere a la
categoría mujer: alusiones directas o indirectas a la naturaleza de la hembra
de la especie humana, formas de clasificación sexuada en el pensamiento
abstracto, asociaciones figurativas, metáforas, formas o modos de expresión
que excluyen a la mujer” (1996: 21).
6 Cfr. “Les actants, les acteurs et les figures” de Greimas. Tomamos dichas
categorías de análisis que nos parecen útiles, pero no hacemos un análisis
greimasciano, sino que nos inclinamos hacía lo sociológico que nos permite,
a través de dichas esferas, mostrar cómo se construye al sujeto femenino
discursivamente.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-54

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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

como una verdad de naturaleza física y/o biológica, y por tanto
inalterable” (Dalton, 1996: 22; las cursivas son del original). Así, la
literatura como discurso social no escapa a estas consideraciones y, a
su vez, repercute en lo extraliterario: “la constelación del ‘delito’ en
literatura no sólo nos sirve para marcar líneas y tiempo, sino que nos
lleva a leer en las ficciones la correlación tensa y contradictoria de
los sujetos, las creencias, la cultura y el estado” (Ludmer, 1999: 15).
Ya hemos señalado como ejemplo de esto que la abundancia
de documentación sobre criminales hombres ha llevado a asociar
dicha condición como propia de tal género y no de su contraparte
femenina. Es así que “tanto lo masculino como lo femenino
evocan un marco de referencia convencional que presupone ciertas
aptitudes según el sexo, pero no se detiene ahí, sino que encierra
concepciones de prestigio, poder, dominio, etc., y sus opuestos”
(Dalton, 1996: 23) por lo que cabría preguntarse por las asesinas
ficcionales, sus razones y métodos.
En El cuerpo del delito. Un manual, Josefina Ludmer revisa
algunos casos de mujeres asesinas en la narrativa argentina y
aunque no es ese su objetivo, a pie de página nos hace una breve
pero sustancial recapitulación de la figura de la femme fatale como
precursora de la asesina, notando que sería en la Inglaterra de
finales del siglo XIX, “en un período de incesante clasificación y
denominación, cuando se define la sexualidad normal, la anormal
y las perversiones” (1999: 376) cuando apareciera esta mujer fatal.
En dicho trabajo, la crítica argentina, estudia lo que ella llama “los
cuentos de delitos” en la narrativa de su país a partir del siglo XIX
para concluir que “las que matan en las ficciones están hechas de
‘signos femeninos’: todas matan por pasión, por amor o celos o
venganza, y sus crímenes son domésticos; matan a ex amantes o
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

maridos que no han cumplido con su palabra o mienten”7 (794),
lo que de alguna forma justificaría sus actos al no estar motivados
por la simple sed de violencia sino por una especie de búsqueda de
resarcimiento de algún daño causado a su persona.
Godsland por su parte, enfocada en autoras españolas del
siglo XX, propone que las mujeres criminales adoptan papeles más
“masculinos” que los que le son adjudicados por la sociedad quizá
buscando “demostrar que la mujer no puede alcanzar sus metas
siguiendo las reglas del juego establecidas para ella por la sociedad
patriarcal” (2002: 21), afirmación que compartiría parcialmente la
justificación de la delincuente que sostiene Ludmer.
En el mismo tono encontramos las ideas de Jimena
Bracamonte quien dice que “el asesinato se vuelve instrumento
desnaturalizante de la protagonista femenina teniendo en cuenta las
imposiciones simbólicas de ‘lo esperable’ para ella y el hecho de que
trastocan o deconstruyen el rol social que la mujer tradicionalmente
debe asumir, quizás con el objetivo de recuperar sus cuerpos”
(Bracamonte, 2).
Diversificando un poco estas posturas pero más o menos
en concordancia con lo anteriormente dicho, Kottow y Traverso
agrupan la obra de autoras como Marta Brunet, María Luisa
Bombal y Silvina Ocampo en tres categorías: una en la que las
mujeres se rebelarían contra un mundo masculino en el que se
encuentran aprisionadas; otra en la que el ejercicio de la violencia
no fuera explicable y; una tercera y última en “donde lo femenino
encuentra inusitadas formas de acogida” (2021: 58). La primera
7 En cuanto a la domesticidad de los delitos femeninos véase Godsland,
quien expone, en una nota al pie, varias posturas sobre el asunto para el caso
de España, mostrando que no existe un consenso al respecto.
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113

�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

de estas categorías sería básicamente coincidente con lo que se ha
venido diciendo sobre la criminalidad femenina como medio de
liberación del régimen patriarcal. La segunda tendría un cariz más
bien experimental en el que “el asesinato ya no aparece como un
efecto más o menos comprensible de múltiples injusticias vividas,
sino como un ente extraño, de imposible absorción” (Kottow et al,
58-59). Finalmente, la tercera categoría comprende textos “donde
la violencia se esconde detrás de máscaras que ostentan una cierta
inocencia, una falta de conciencia, que apunta hacia lo infantil” (59).
El eje rector violento que Kottow y Traverso encuentran en estas
tres categorías muestra a mujeres que “parecen contradecir una serie
de características asociadas tradicionalmente a la femineidad. Por
ello, se pueden leer todas las obras, en mayor o menor medida, como
textos que resisten prejuicios y estereotipos, poniendo en juego
imágenes que impulsan otros imaginarios” (81). Como podemos
ver, la mayoría de los estudios sobre narrativa de mujeres asesinas
sostiene, de un modo u otro que la violencia por estas ejercida
es el resultado de condiciones de marginalidad o agresividad que
requieren de tal tipo de respuesta para poder subsistir y liberarse,
un poco como los estudios de criminalidad femenina que hemos
revisado sostienen.
En el caso que nos ocupa Inés, la protagonista de Tuya
(2005) de Claudia Piñeiro, se nos va revelando poco a poco como
pasional sí, pero no arrebatada, sino pensante y calculadora, reflejo
quizá del papel que como mujer y esposa se espera que cumpla.
Inés no se puede permitir fallar y si bien el asesinato, no pareciera
algo que tuviera contemplado en primera instancia, no dejará que
la infidelidad de su esposo termine con su matrimonio y su familia
por lo que hará lo “necesario” para salir triunfante de dicho bache.
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Esta “necesidad” de perfección está estrechamente vinculada a un
discurso sexuado que define el rol de la mujer como madre y esposa
como nos hace notar, la ya mencionada, Dalton Palomo para el caso
del discurso femenino:
hay dos formas primarias de presentar las ideas que se tengan de la
mujer: una de forma descriptiva y otra prescriptiva. Lo descriptivo
como su nombre indica, presenta una semblanza exterior y
aparentemente objetiva de la mujer. Lo prescriptivo señala cómo
debe o no ser la mujer, todo lo que pretende establecer normas
de comportamiento ideas y que, de forma abierta o encubierta,
amenaza con castigo o exclusión social a quien no las cumple. (16)

En adelante nos centraremos en este discurso prescriptivo en
Tuya desde dos ángulos, el de las características de Inés como esposa
y mujer perfectas; y el de la asesina documentada y competente.
La novela cuenta la historia de Inés, una ama de casa
bonaerense de clase media casada con Ernesto que la engaña con
una mujer que le escribe notas firmadas como “Tuya” con lápiz labial
rojo. Cuando Ernesto recibe una llamada de Alicia, su secretaria, Inés
lo sigue (asumiendo que es ella la amante) y es testigo de la muerte
accidental de Alicia, al desnucarse como resultado de un empujón de
Ernesto. Inés espera la confesión de su marido y cuando esto sucede,
ella urde un plan para ayudarlo a no ser detenido por la policía. Con
este objetivo, Inés prepara una coartada e investiga sobre asesinatos,
evidencias y ciencias forenses. Mientras todo esto sucede, Lali, la
hija de ambos se enfrenta a un embarazo adolescente que sus padres
ignoran y que la hace retraerse de la escena familiar y sus complots
particulares para intentar solucionar sus propios problemas.
La faceta más calculadora de Inés se presenta cuando
descubre, tiempo después que Ernesto sigue viendo a su amante
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

que no era Alicia, sino Charo, la sobrina de esta. Para vengarse, Inés
alerta a la policía sobre el paradero de Alicia que sólo esta reportada
como desaparecida. Descubierto el cuerpo, Ernesto se encuentra
nuevamente en peligro de ir a la cárcel por lo que el matrimonio
urde un plan para librar a Ernesto de la cárcel. La idea principal es
inculpar a alguien más; Inés piensa en Charo pero Ernesto utiliza
la estratagema pensando en Inés. Cuando esta última lo descubre,
mata a Charo haciendo parecer culpable a Ernesto. Lali por su parte,
ajena a todo este enredo ha dado a luz a una niña a la que llamará
Guillermina. La novela, de treinta y nueve capítulos divididos en dos
partes (“Primera parte” y “Cinco meses después”) está contada por
tres voces alternadas: Inés (diecisiete capítulos), Lali (trece capítulos,
todos en forma de diálogo) y un narrador omnisciente (nueve
capítulos) que a ratos parece ser un personaje más (una especie de
detective) y a ratos estar dentro de la cabeza de la protagonista y
conocer sus pensamientos. La voz preponderante, no obstante, es
la de Inés, que tanto como mujer, ama de casa y asesina se muestra
bajo la óptica de lo que se espera que sea, haga o sepa; es decir a
través de un discurso femenino prescriptivo de ella como mujer y
como asesina.
Discurso femenino prescriptivo
Este tipo de discurso sexuado está relacionado con las esferas de
acción mencionadas anteriormente, pero principal y evidentemente
desde la óptica del “deber”, mediado por la relación de Inés con
diferentes personas en su vida; Ernesto su marido, Lali su hija, su
madre y “la sociedad”. Así, el ser, hacer, querer, saber, y poder se
establecen a partir del parámetro de lo “correcto” o “conveniente”
en su rol de mujer, esposa y madre. Veamos algunos ejemplos.
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Como esposa Inés, tiene claro que, en el ámbito del hacer, su
tarea principal consiste en cumplir con las labores domésticas con
creces: “Yo llego a la noche muy cansada. Parece que no, pero las
tareas de la casa, cuando una quiere tener todo perfecto, te agotan.”
(Piñeiro 1, las cursivas son nuestras). Ese hacer no es producto de la
nada sino de una conciencia de género transmitida por generaciones
y presente en la sociedad occidental que dictamina, además de su
hacer, su ser: “Yo siempre tapo todos los silencios, cubro los baches
cuando una conversación no está bien armadita. Es como un don
que tengo” (Piñero, 2005: 1; de nuevo las cursivas son nuestras).
Inés siente que la familia que ha formado con Ernesto es perfecta,
“Y lo que veía era que teníamos una familia bárbara, una hija a punto
de terminar la secundaria, una casa que más de uno envidiaría. Y
que Ernesto me quería, eso nadie lo podía negar. Él nunca me hizo
faltar nada” (1), en contraste con aquella de la que proviene pues
su padre se fue, dejando su crianza a cargo de su madre, con quien
Inés se compara constantemente a veces en busca de la aprobación
materna: “Me hubiera gustado que mamá me viera. Ella siempre me
critica lo que me pongo. Dice que no me pinto, que no me arreglo.
Es que ella es tan chabacana, tan de departamento.” (8); a veces
como referente: “Mamá siempre fue una intuitiva para estas cosas.
Un poco pesimista para mi gusto, pero intuitiva.” (19) Su madre
entonces, juega un rol definitorio en la vida de Inés, su historia ha
marcado fuertemente su desempeño vital pues reconoce algunas de
las virtudes de su progenitora, pero trata de no caer en sus errores,
como si en el fondo, la responsabilizara por el abandono de su padre.
En este deber ser y hacer de Inés encontramos también el
papel de la mirada ajena, la de la sociedad que, dado su estatus, la
juzga, “una no se puede presentar en la oficina del marido en jeans
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

y zapatillas. Por más que sean de marca. Es una cuestión de imagen.
Una tiene que ser coherente con la imagen que los demás se van
formando de la mujer de un ejecutivo.” (8), sobre todo si el ejecutivo
es el prototipo de hombre exitoso que plantea la sociedad como
ideal, como es Ernesto. Según Inés: “mi marido siempre se viste
muy bien, se combina la corbata con el color de las medias, me
mata si la camisa que se quiere poner tiene una arruga o sus zapatos
no están recién lustrados. Es muy detallista” (8). Eso no quita,
que nuestra protagonista reconozca que su marido puede resultar
bastante inexperto para ciertas cosas “Porque en el fondo Ernesto,
y ése es su grave problema, es un chico. No termina de crecer nunca.
Y yo a veces me canso de hacerle de madre. Porque por más que una
quiera a un hombre, una tiene sus límites, y hay momentos en que,
francamente, le pegaría un tiro.” (7) Esta conciencia de tener que
tomar la sartén por el mago es la que impulsa a cometer el asesinato
de Tuya con premeditación, como veremos a continuación.
Discurso prescriptivo criminal
Para Kottow y Traverso “poner la atención sobre mujeres
asesinas, mujeres que hacen suya la violencia, implica posar la
mirada sobre algo que, en primer lugar, golpea como paradoja: la
premisa de que las mujeres no serían violentas queda entredicha
por las homicidas. De débiles y vìctimas a fuertes y vitimarias; de
ser quienes reciben los golpes se transforman en quienes los dan.”
(57) Si bien el discurso sexuado colabora en la “naturalización” y
generalización de características femeninas y masculinas, en Tuya
el discurso femenino prescriptivo muestra a una asesina, que,
a diferencia de otras nos parece, no utiliza el asesinato como
medio de liberación de una situación de violencia doméstica sino
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como reafirmación del nivel de perfección que debe tener una
esposa para la sociedad.
Desde el primer momento Inés se muestra pensante:
descubre los mensajes con labial rojo y no le reclama a su marido
nada; después del asesinato accidental cometido por Ernesto, lava
su coche sin decir nada. Cuando su marido le confiesa el crimen,
ella elabora la coartada que sostendrán frente a la policía al tiempo
que se documenta sobre el rigor mortis y los procesos y métodos
criminológicos que podrían poner a su marido en riesgo. Llegado
el momento, y con todo lo aprendido, planea el asesinato de la
verdadera amante de su marido de forma que éste parezca culpable.
Se nota entonces en Inés una proeficiencia y perfeccionamiento que
ya fueron palpables en su faceta de esposa y ama de casa.
En lo que al hacer se refiere, aún sin haber cometido el
crimen, Inés es precavida; cuando va al departamento de Alicia, a la
que cree la amante de su marido toma sus precauciones: “antes de
entrar, me coloqué unos guantes de goma que compré en el camino.
A esa altura de mi vida llevaba vistas demasiadas series policiales
como para andar dejando mis huellas por cualquier lado.” (2005: 10)
Su conocimiento, no obstante, no es sólo empírico, los capítulos
6, 13, 17 y 36 son en realidad las transcripciones de documentos
forenses tomados de libros o revistas sobre psicología, criminología
o medicina legal encontrados en su poder –algunos de ellos con
anotaciones–. Inés sabe que debe conservar la calma y actuar con
naturalidad pues “el punto número uno del decálogo del asesino
perfecto es ser fiel a sus rutinas diarias. Si no es como estar llamando
a la policía. ‘Eh chicos, miren, acá estoy yo, con la vista perdida, la
cara desencajada, el café chorreando porque no le emboco a la boca
¿no les parece que debo estar metido en algo extraño?’” (7)
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Lo conducente ahora es analizar sus posibilidades fríamente:
Entonces se me ocurrió hacer un cuadro sinóptico. En la escuela,
cuando había que estudiar algo muy complicado, yo me armaba
un cuadrito sinóptico, con muchas flechas, muchas llaves, todo
bien chiquitito, bien ordenado, cosa que si no me ayudaba para
clarificarme el pensamiento, por lo menos me servía de machete.
Yo nunca fui muy buena en el colegio. No me interesaba, me la
pasaba pensando en otras cosas. (23)

Esto no quiere decir que Inés sea tonta, no, es inteligente y lo
sabe “mi inteligencia es de bajo perfil, es inteligencia en las sombras,
sin alharaca, sin muy bien diez felicitado. Inteligencia práctica, la que
sirve para las cosas de todos los días.” (7) Con esa inteligencia es que
urde el asesinato de Charo, la verdadera amante de Ernesto. Para
actuar hace un cuadro sinóptico como en sus tiempos de escuela: 1.
Va al banco a sacar el dinero de la cuenta de su marido; 2. Se compra
unos jeans y una campera, que se pone deshaciéndose de su ropa;
3. adquiere una peluca castaña (que paga en efectivo como la ropa
para no dejar rastros); 4. Renta un coche (para el que sí tuvo que
usar la tarjeta ¡qué contrariedad!); 5. Sigue a los amantes en el coche
rentado usando la peluca y lentes oscuros; 6 y 7. utilizando la pistola
que encontró en casa de Alicia y que tiene las huellas de su marido,
le dispara a Charo incriminando a Ernesto.
Conseguido su objetivo, Inés, habla con su madre para
contarle todo. Le pide, además, en un último acto de responsabilidad
materna –que choca un poco con su desempeño materno mostrado
durante toda la narración en la que se ha mostrado celosa,
incomprensiva y desinteresada hacia Lali–, que se ocupe de su hija
(quien, por cierto, tuvo una niña a la que llamará Guillermina): “Le
hago prometer que se va a ocupar de Lali. Era lo único que me
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quedaba pendiente. Fue un gran alivio para mí. De alguna manera yo
sé que mamá con todos sus defectos, le va a hacer sentir que sigue
teniendo una familia” (39). De lo que extraemos la importancia
concedida por Inés a la familia en congruencia con su rol de madre,
más que por convicción profunda.
En cuanto a su papel como esposa, a pesar de que ella hizo
lo posible por mantener su matrimonio, le resultó imposible sacarlo a
flote. Quizá porque ese matrimonio “perfecto” nunca lo fue, estuvo
basado siempre en el discurso prescriptivo de Inés como mujer que
debe formar una familia y de Ernesto como proveedor de la misma:
se casaron cuando ella se embaraza para hacer “avanzar” la relación de
tres años que tenían. Ernesto en algún momento consideró que Inés
abortara, pero no se atrevió a pedírselo. El matrimonio entonces parte
de expectativas distintas de cada uno, siempre mediadas por lo que
la sociedad espera de ambos. Ese discurso prescriptivo y su historia
familiar “fallida” llevan a nuestra protagonista a mentirse a sí misma y
al resto del mundo con un matrimonio “perfecto” que sólo existe en
su cabeza justificando las mentiras e infidelidades de Ernesto:
Porque era claro que Ernesto sí me estaba mintiendo. Pero lo
importante no era eso, sino por qué lo hacía. Ernesto me mentía
porque me quería, tan simple y fundamental como eso. ¿Para qué
contarme de una aventura extramatrimonial que ya era historia del
pasado? «Ernesto es un hombre maravilloso», pensé. No como
esos que se sacan la calentura afuera y después vienen a sacarse la
culpa en casa. (12)

El discurso prescriptivo ha modelado la conducta de Inés
como mujer para hacerla vivir en un matrimonio que cuando deja
de cumplir con los estándares de la sociedad, la motiva a enfocar
sus habilidades en la comisión de un delito. Inés, a diferencia de
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

otras asesinas de ficción, se centra en la planeación y ejecución de
un delito como respuesta al nivel de expectativas que la sociedad a
través del discurso prescriptivo ha depositado en ella.
A manera de conclusión
Al inicio de este trabajo nos preguntábamos por las
características particulares de la criminalidad femenina. Nos parece
que hombres y mujeres, esposos y esposas, parejas, amantes, parecen
albergar todos por igual, celos, sentimientos de resentimiento, odio,
humillación y muchas aflicciones mentales más que pueden detonar
un evento violento, inusitado.
En Tuya, Claudia Piñeiro muestra a una mujer con la
sangre fría necesaria para calcular con tiempo y premeditación los
movimientos a seguir para la consecución de un asesinato. Inés
no muestra rasgos de violencia o ira incontrolable, como los que
esperaríamos de alguien capaz de terminar con la vida de un ser
humano. Nuestra protagonista no se deja llevar por los arrebatos
de la visceralidad, sino que posee la capacidad de raciocinio y
autocontrol de emociones que desembocan en una actuación
planeada.
Las ciencias forenses, comenzábamos diciendo, han
intentado determinar los rasgos o características de la personalidad
y la crianza que podrían ser causantes del ejercicio de la violencia
contra otro. Piñeiro reflexiona sobre esto mismo y nos dice que:
no sólo quienes trabajan en la práctica forense sino también la
gente común, muchos, siguen intentando encontrar un patrón
que pueda indicar quiénes podrían, y quiénes no, ser delincuentes
en potencia. O asesinos. Tal vez, lo más asombroso sea que esta

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inquietud no se deba tanto a poder definir esa posibilidad en el
otro, sino en uno mismo. La garantía de que uno nunca podrá
convertirse en un pequeño monstruo (36).

Garantía que, por supuesto, ni Inés ni nadie tiene. El
desempeño vital de nuestra protagonista se ve mediado por el
discurso prescriptivo que pone altas expectativas en una mujer.
La obra muestra dicho discurso de una manera crítica, es decir,
lo denuncia. A través de los pensamientos y acciones de Inés
vamos percibiendo la exigencia de comportamiento que la
sociedad impone sobre la mujer. Así, Claudia Piñero, a través
de sus personajes nos acerca a la realidad de una familia como
cualquier otra pero que toma un camino inesperado. Motivada por
los deseos de perfección y estabilidad, Inés encubre un crimen
y posteriormente comete otro al percatarse de la falsedad de su
relación de pareja. Con toda la paciencia, inteligencia y contención
que ha desarrollado como mujer y esposa, se desempeña ahora
como asesina.
Frente a la pregunta inicial sobre las motivaciones y métodos
de una asesina de ficción frente a los de un asesino, Piñeiro nos
aventura su respuesta personal en el cierre de la novela:
¿Pero acaso todos los seres humanos no somos igual? ¿no valemos
lo mismo? Un clearing. El día de nuestro juicio. Ernesto y yo nos
podremos quejar de que no cometimos el crimen que se nos
imputa, pero no vamos a poder decir que somos inocentes. En
el fondo, nadie es inocente. Aunque todos seamos animalitos de
Dios. Alicia, Charo, Ernesto, yo. Matar a uno o a otro no cambia
mayormente la pena o el castigo. Sí la culpa. Yo no me hubiera
permitido matar a Alicia. Mucho menos a Ernesto que es el padre
de mi hija. A Tuya sí. Tuya es otra cosa. (39)
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

De lo que extraemos que, aunque la posibilidad de matar estaría
presente en todo ser humano por igual, el papel que ocupamos en
la sociedad tiene incidencia en el sentido que cobra dicho asesinato,
como si el valor de la vida dependiera de nuestra circunstancia social
en ignorancia de la dignidad humana intrínseca que iguala o debería
igualar a todos los miembros de nuestra especie. No creemos
entonces, que la conducta de Inés responda al cliché de la mujer
violenta por naturaleza, la femme fatale ni a la concepción común de
que cuando la mujer comete un delito, lo hace con mayor virulencia
y agresividad. Nos parece más bien que Claudia Piñero muestra el
panorama de una mujer que ha construido una vida y una familia
a partir del discurso prescriptivo femenino; se mueve dentro de
una escala de valores y valoraciones en las que no ve el divorcio, el
abandono o el fracaso como una opción viable: “la sociedad es muy
machista, hay que aceptarlo” (Piñeiro, 2005: 14) nos dice Inés.
Tuya, nos presenta así una asesina que, aunque insospechada
en un principio, se ocupa de cubrir las expectativas que de una mujer
se tiene en todo lo que esta desarrolle, aún si de matar se trata,
señalando así la importancia del discurso sexuado que permea no
sólo las obras de ficción sino el devenir cotidiano de la sociedad en
general. Al mismo tiempo vemos una reflexión sobre el potencial
latente en cualquier ser humano de cometer el mal que no distingue
entre géneros y que, bien mirado, nos equipara como raza y podría
ser desestimado para, desde esa equidad, comprometernos con el
bien y la solidaridad comunes.

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Referencias
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de la cultura en narrativas argentinas. De pedagogías, políticas y
subjetividades: recorridos y resistecias. VI Coloquio Interdisciplinario
internaciona “Educación sexualidades y relaciones de género”, 4º Congreso
género y sociedad. (Consultado en https://docplayer.es/84919938Mujeres-asesinas-una-reflexion-desde-la-semiotica-de-lacultura-en-narrativas-argentinas.html, en 2022)
Clark S. (2003). Women and Crime in the Street Literature of Early Modern
England. Palgrave Macmillan.
Dalton P. M. (1996). Mujeres, diosas y musas. Tejedoras de la memoria. El
Colegio de México.
Godsland, S. (2002). Mujeres que matan: violencia femenina y
transgresión social en la novela criminal femenina española.
España contemporánea. Revista de literatura y cultura 15 (2),
7-22.
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Criminality: A criminological analysis. International Journal
of Criminology and Sociological Theory, 7(1), 1-8.
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Mujeres asesinas en la literatura latinoamericana. Revista de
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Lombroso, C., &amp; Ferrero W. (1895). The Female Offender. D. Appleton
and Company.
Ludmer, J. (1999). El cuerpo del delito. Un manual. Libros Perfil.
Piñeiro, C. (2005). Tuya. epublibre.
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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Crimen, acumulación salvaje y el trópico
veracruzano: las tramas de la “NAFTAficación” en
las crónicas negras de Fernanda Melchor
Crime, feral accumulation and the Veracruzean
tropic: the plots of “NAFTAfication” in Fernanda
Melchor’s noir crónicas
Lya Morales Hernández
King’s College London
Londres, Inglaterra
Orcid: 0000-0002-4055-8362
lya.morales_hernandez@kcl.ac.uk

Fecha de entrega: 14-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: El presente artículo explora las formas en las que los
aniquilamientos y despojos del capitalismo extractivo que asedian al
territorio veracruzano—una región históricamente marcada por la
infraestructura extraccionista de la industria petrolera—encuentran
expresión en los textos no-ficcionales compilados en Aquí no es Miami
(2013) de Fernanda Melchor. A través de una lectura de las condiciones
materiales que estructuran la crónicas de crimen de Melchor—
particularmente los fracasos y crudos residuos de la “petrolización” y la
fiebre de privatización neoliberal que han dejado huella sobre los paisajes
del trópico veracruzano—el artículo sugiere que el uso y reformulación
de los rasgos característicos género negro (sobre todo el emplazamiento

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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

portuario y las icónicas expresiones de oscuridad urbana), permite dar
cuenta de los nexos entre la acumulación capitalista y las depredaciones
territoriales en la era post-NAFTA. Asimismo, el artículo rastrea nuevas
direcciones en la crónica de crimen, particularmente, su desplazamiento
de la muy discutida capital mexicana hacia los terrenos provinciales
del sur de México, los cuales, reconfigurados como zonas económicas
especiales o corredores logísticos, aparecen en estos textos como espacios
fragmentados por una desigualdad concentrada, así como por la violenta
desposesión y explotación autorizada por la reconversión neoliberal.
Al enmarcar este giro de perspectiva en la crónica contemporánea en
relación con los violentos asaltos del NAFTA sobre el espacio provincial
veracruzano, el artículo sugiere cómo la desestabilización de los registros y
domicilios geográficos del noir dentro de la escritura no-ficcional sobre el
crimen, permiten escudriñar el brutal control sobre la vida, el territorio y la
mano de obra en las periferias extractivas del capitalismo, y de esta forma,
revelar las operaciones ocultas del capital que han llevado a la ciudad
portuaria de Veracruz a erguirse como sitio privilegiado de violencia y
depredación neoliberal.
Palabras clave: Fernanda Melchor; Crónica mexicana contemporánea;
Noir; Capitalismo extractivo; NAFTA
Abstract: The present article explores the ways in which the annihilations
and overall spoils of extractive capitalism upon the territories of
Veracruz—a region historically marked by the extractive infrastructures
of oil—are given expression in the non-fictional pieces compiled in
Fernanda Melchor’s Aquí no es Miami (2013). Through a close reading
of the material conditions that structure Melchor’s crime crónicas –
mainly, the failures and crude residues of “la petrolización” and the
spoilation of agricultural terrains in the landscapes of the Veracruzean
tropic– this article suggests that the use of noir environments and devices
reconfigured (such as the port city setting and the expressions of urban
darkness), attempts to reveal the nexus between energy-driven interests
and the territorial predations of the post-NAFTA era. Furthermore, the
article seeks to map new directions in the crime crónica, and especially
its turn towards the Mexican southern provinces, which, functioning
predominantly as special economic zones or logistical corridors, appear in
these texts as spaces ruptured by the concentrated unevenness, traumatic
dispossession and exploitation enabled by neoliberal structural adjustment
programs. Framing this perspectival shift at work in recent crónicas in

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

correlation to the extractive thrusts of NAFTA, the article suggest that
the destabilizing of the generic tropes and settings of noir within crime
non-fictional writing allows the crónica to lay bare the brutal management
of nature and labour in capitalism’s extractive peripheries, and, in this
way, render visible the hidden operations of capital that have led to the
catastrophic transformation of the port city of Veracruz into one of the
ground zeroes of violence and neoliberal predation.
Key words: Fernanda Melchor; Contemporary Mexican Chronicle; Noir;
Extractive capitalism; NAFTA

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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

Los crudos residuos del desarrollismo petrolero que subyacen a
los devastadores procesos neoliberalizantes que asedian al trópico
veracruzano, una región históricamente marcada por la infraestructura
extractivista de la industria de hidrocarburos, si bien pueden rastrearse
en novelas negras tales como La cabeza de la hidra (1978) de Carlos
Fuentes, Morir en el Golfo (1985) de Héctor Aguilar Camín o Sombra
de la sombra de Paco Ignacio Taibo II (1986), se manifiestan de forma
legible en la obra ficcional y no-ficcional de la escritora veracruzana
Fernanda Melchor. Desde el lanzamiento de su obra más celebrada,
Temporada de huracanes (2017), una “Gulf Coast noir” (Lucas 2020)
que toma como centro el asesinato de una figura marginal—conocida
sólo como “la Bruja”—en una empobrecida zona rural de Veracruz
trastocada de forma violenta por la bonanza petrolera, la escritura de
Melchor ha sido leída como inexorablemente atada a la experiencia del
capitalismo extractivo en el Golfo mexicano. Como diversos críticos
han notado, más allá de ser un whodunit en el sentido estricto del género,
Temporada de huracanes utiliza la misteriosa muerte de la Bruja como
una entrada hacía la historia reciente del territorio veracruzano “hit
by rampant violence and economic austerity” (Sánchez Prado, 2020).
Bailey Trela, por ejemplo, arguye que el texto, lejos de asentarse en un
tipo de violencia arcaica o atemporal, vincula las muertes, la violencia
sexual, misoginia, pobreza y el abuso de drogas que azotan al pueblo,
con “the precarities of life in the 21st century [….] where the primary
forces of destruction are, more often than not, economic” (2020). En
efecto, los males sociales que aquejan al “trópico negro”—como la
escritora misma se refiere a dicha geografía—materializan en la obra
de Melchor el oscuro legado petrolero y los impactos económicos y
socio-políticos que los embates del capitalismo extractivo han tenido
sobre la vida y el territorio en el Golfo de México.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

No es casualidad que, en las primeras páginas de la novela,
Melchor salte del descubrimiento del cadáver putrefacto de la Bruja
a una alusión histórica al periodo de apogeo petrolero en la región—
“la petrolización” (1978-1982). La escritora lleva al lector a finales
de los años setenta, cuando el paisaje de “cañas, pastos y carrizos
que tupían la tierra” (2017: 25) es drásticamente reemplazado por la
infraestructura logística que permitiría conectar a la región con los
yacimientos de crudo descubiertos al norte del pueblo, creando una
ilusión de progreso sustentada en la exportación de hidrocarburos.
Sin embargo, este espejismo de desarrollo, prosperidad y progreso
nacional se desvanece cuando los precios del petróleo caen a inicios
de los años ochenta (la llamada “década perdida”), dejando atrás
una serie de “cantinas, posadas, congales y puteros” (ibid.) que
sólo servirían para satisfacer a los ingenieros y narcotraficantes que
fueron atraídos a la zona por la riqueza petrolífera. La crisis del
petróleo y las políticas de shock económico impuestas tras ésta, por
lo tanto, allanarían el camino para el depredador despojo neoliberal y
el brutal ascenso del narcotráfico en la región en la década siguiente,
una restructuración tan radical que, como alegoriza Melchor, es
atribuida por sus pobladores a fuerzas ocultas y sobrenaturales. A
través de estas resonancias góticas, Temporada de huracanes cifra las
ansiedades surgidas por el catastrófico fracaso del desarrollismo
petrolero en las zonas costeras del sur de Veracruz y las oscuras
manipulaciones del poder que hicieron del territorio veracruzano
un espacio donde la neoliberalización alcanzó grotescos extremos.
Recurriendo a estas diferentes tradiciones (desde la novela negra al
gótico), Temporada de huracanes, tal como afirma Gorica Majstorovic,
abre nuevos contextos para una literatura y cultura contemporánea
basada en los “failures of the oil-fueled neoliberal economies” (2021:
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19), usando esta región periferalizada como un sitio privilegiado
desde donde desentrañar el amenazante control que el capitalismo
ejerce sobre la vida, el territorio y la mano de obra en el México del
neoliberalismo tardío.
No obstante, si bien con Temporada de huracanes Melchor
muestra el pleno florecimiento de la crisis mexicana contemporánea,
sus métodos, como apunta Will Noah (2020), pueden rastrearse
en sus primeras crónicas. Su primer libro, Aquí no es Miami (2013;
reeditado en 2018), compila varias piezas no-ficcionales sobre
violencia y precariedad en Veracruz, haciendo uso del canónico
género latinoamericano de la crónica que, combinando aspectos del
cuento, el ensayo y el relato etnográfico con un abierto rechazo a
nociones tradicionales de objetividad periodística (Jörgensen, 2011:
391), ha estado “historcially commited to documenting political
change in the Americas at lage” (Aguirre, 2017: 9). Poniendo así en
primer plano el terror que ha asediado el trópico veracruzano, de
manera similar a su novela, las crónicas de Melchor hacen uso de
símbolos ocultistas para reflejar el malestar social que experimenta
la región. En una de las primeras crónicas, por ejemplo, Melchor
narra la fiebre extraterrestre que atrapó la atención del país en los
años noventa y su propio avistamiento de un ovni sobre el puerto de
Veracruz, que resultó ser nada menos que aeronaves colombianas
cargadas de cocaína siendo traficadas al país en complicidad con
el ejército mexicano. En otra (“La casa del Estero”), que funciona
casi como una alegoría del capitalismo-patriarcal, la incursión a una
casa abandonada que los locales creen embrujada—contada por una
tercera persona conocida por Melchor—deja a una mujer poseída
por un espíritu maligno, que reclamará el cuerpo de la mujer y los
terrenos de la propiedad como suyos (2017: 104). Como Guillermo
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Espinosa Estrada observa en una reseña titulada “Un ovni como
excusa de lo real”: “como si supier[a] que para tomar el mejor pulso
de este país tuviéramos que examinar, antes que nada, sus márgenes,
[Melchor] rodea y se detiene en lugares excéntricos”(2013). Su
novela, por ejemplo, fue originalmente concebida como una
investigación periodística sobre un asesinato, cometido en un pueblo
marginalizado cercano a su ciudad natal, que apareció en la nota roja
con una desconcertante explicación: la víctima era conocida en el
pueblo como una bruja y el motivo atribuido a actos de brujería.
No obstante, los espacios oscuros que Melchor rastrea en su novela
se encuentran también en sus textos no-ficcionales, ya que, como
Patricia Poblete Alday observa en su expansivo estudio del género, “la
crónica narrativa que se escribe y publica hoy en América Latina …
revela aquellas aristas más oscuras de la realidad que nos esforzamos
por mantener ocultas” (2019: 103). En sus crónicas, Melchor usa la
hibridez intrínseca al género para investigar las fuerzas oscuras que
han tomado control del “trópico negro”.
Estudios recientes sobre la crónica latinoamericana
contemporánea (Poblete Alday, 2020; Miklos, 2020; Aguirre 2016),
un género que alcanzó su auge en los convulsivos años setenta para
dar sentido a los nuevos contornos de las megalópolis, reconocen
en la mayoría de los textos que toman la violencia como eje central,
un giro de perspectiva que ha llevado a una gran parte de estos
a mudar tanto de domicilio geográfico como de registro. Por
ejemplo, mientras que críticas como Gabriela Polit-Dueñas (2019)
han subrayado la crónica contemporánea en su encarnación urbana
como el género que ha definido la expansión neoliberal en América
Latina, Juan Carlos Aguirre propone a la “crónica provincial”
como la forma que mejor captura las disrupciones derivadas de la
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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

compleja estructura transnacional moldeada por los flujos de bienes
y mano de obra bajo la agenda neoliberal global (2016: 11). De
acuerdo con Aguirre, los estudios críticos sobre la crónica mexicana
han privilegiado ampliamente las representaciones de la capital del
país dentro del género, pasando por alto “the highly visible efforts
to narrate the violence that a binational anti-narcotics initiative has
inflicted on Mexico’s provinces” (2016: 10). Los diversos territorios
administrados fuera de Ciudad de México, Aguirre subraya, se han
caracterizado por siglos por su marginalidad económica y por el
saqueo de sus recursos en beneficio de la federación, volviéndolos
la zona cero de la crisis política actual en el país. Para Aguirre, la
provincia mexicana—un término usado para designar el vasto
interior del país—representa ahora el ‘‘lens through which a new,
transnational reality must be understood” (ibid.). Dado que, como
Aguirre argumenta, las crónicas recientes exploran las rutas de
contrabando que marcan a estos territorios, convirtiéndolos en la
otra cara del “formal licit market whose nodal points are in the
great metropolises”, dichos textos abren la posibilidad de redefinir
la crisis nacional en términos que sean “emphatically inclusive of
“provincial” space” (2016: 32).
El análisis de Aguirre —centrado en la colección de crónicas
El hombre sin cabeza (2009) escrita por Sergio González Rodríguez—
no obstante, deja intacto el nexo entre los ámbitos legales e ilegales
en los paisajes provinciales retratados en estas crónicas (situados
sobre todo en Michoacán, Tabasco y Veracruz). La mayoría de estos
territorios no sólo han sido trastocados por la industria ilícita de
tráfico de narcóticos sino, sobre todo, por una regulación diferencial
dada las tecnologías de zonificación que han transformado estos
espacios en zonas de libre comercio o bien, en zonas económica
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especiales (ZES). Como Sandro Mezzadra y Brett Neilson señalan,
puertos, corredores, zonas económicas especiales y otras formas
de espacio logístico operan como las nuevas geografías del capital
global, áreas que brindan a corporaciones excepciones a ley y
diferentes regímenes normativos (2019: 213). De tal forma, en
estos sitios, “el acceso al mercado laboral, los estándares de salud
y seguridad, las relaciones industriales, las políticas ambientales…
son reguladas según la lógica impulsada por el mercado de
la gubernamentalidad neoliberal” (Mezzadra y Neilson, 2017:
250), autorizando así la degradación ambiental, la explotación
laboral y el dominio del mercado sobre los derechos territoriales.
Funcionando bajo ordenamientos jurídicos y normativas especiales,
sin embargo, estas operaciones extractivas frecuentemente aparecen
desvinculadas de la violencia militar y paramilitar (por ejemplo, las
decapitaciones narradas por las crónicas de González Rodríguez
que Aguirre analiza) conectadas a la militarización de la guerra
contra las drogas. No obstante, la formación de una “gobernanza
necropolítica” alrededor de corredores, zonas especiales y nodos
logísticos en México, Colombia y Centroamérica sugiere en cambio
una nociva colaboración entre el estado, paramilitares, carteles de
droga y caciques locales en la producción de estos espacios (Peregalli
2020). En consecuencia, zonas extractivas y logísticas representan,
siguiendo a Mezzadra y Neilson, “lugares paradigmáticos que hacen
visibles conexiones complejas entre patrones de desposesión y
explotación” (2017: 44). En las crónicas de Melchor, estos caóticos,
pero increíblemente opacos patrones de despojo aparecen entonces
codificados en los paisajes provinciales ilustrados, que se presentan
como espacios usurpados, extraños y hostiles, permeados por una
latente violencia.
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Si bien, al dar cuenta de la violenta y oscura reestructuración
del espacio provincial veracruzano, la colección de crónicas de
Fernanda Melchor emerge como ejemplo del reciente giro hacia
la provincia como locus de la catástrofe política, la codificación
de esos alienados espacios como sitios saturados de intriga y
amenaza sugiere además un rasgo distintivo dentro de la crónica
contemporánea. Como Poblete Alday identifica en su estudio de la
crónica mexicana reciente, “México aparece en estos textos como
un espacio ominoso, lleno de peligros y emboscadas tanto para los
migrantes que cruzan de manera ilegal camino a Estados Unidos,
como para el ciudadano de a pie, que vive expuesto a índices de
violencia crecientes” (2020: 141). Para Poblete Alday, los cronistas
contemporáneos invocan los rasgos característicos del horror, el
gótico y lo fantástico para representar al territorio mexicano como
un “purgatorio secularizado”, así como para emplear el clásico
arquetipo del monstruo para representar un vasto número de actores:
narcos, coyotes, migrantes, la policía y el ejército. Estas crónicas,
Poblete Alday concluye, revelan la fragilidad de las fronteras entre
“el bien y el mal” en un contexto plagado de violencia abyecta. No
obstante, si bien las crónicas del Melchor pueden leerse a partir de
este giro de la no-ficción hacia el horror, el enfoque del presente
artículo, moviéndose dentro y más allá del alcance de este dominio,
se centra en cómo estos “espacios del mal” son representados a
través del registro del noir y su “generic investment into investigations
of legality an power” (Pitt-Scott, 2020: 1), un registro que permite
revelar las ocultas condiciones materiales que han llevado a la
ciudad portuaria del trópico veracruzano a erguirse como sitio en
donde se concentran los descartes de la trayectoria predatoria del
neoliberalismo.
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De manera similar a la crónica, el género negro ha utilizado
comúnmente la imagen de la metrópolis como locus terribilis dado
que este comenzó a proliferar por todo el continente a la par de la
arquitectura de la gubermentalidad neoliberal global. Las provincias,
sin embargo, transformadas vorazmente por la infraestructura
capitalista que aceleró la pauperización de su campesinado,
constituyen el sitio ideal para interrogar las fuerzas ocultas detrás
de las zonas de cercamiento y de influencia del capital transnacional.
Dada la tendencia del noir por explorar el paisaje material de las
ciudades “left to the anarchy of market forces” (Davis 1990: 23),
lecturas del género tales como la realizada por críticos marxistas
como Mike Davis, han señalado el arraigado desprecio que el noir
insinúa por una “deprived business culture” (21) como un rasgo
distintivo, caracterizando a la tradición como una “critique of savage
capitalism” (2002: viii). Es por ello que, aunque los orígenes del género
se encuentren en el malestar socio-económico experimentado en los
Estados Unidos durante los años treinta, su oscuridad formalista
y su apolítica visión de la ciudad moderna siguen permitiendo las
representaciones “of capitalism’s unsavory undercurrents” (Palmer
1997:60). La novela negra latinoamericana adopta y transforma
esta tradición, desplazándose de una concepción del crimen como
desviación o anomalía dentro de un orden social que fue respaldada
por la novela policiaca clásica a un reconocimiento de que “it is
not so much the system is broken, but rather that the system itself
in its ordinary functioning produces violence and injustice in the
form of perpetual underdevelopment” (Dove, 2012: 22). De esta
manera, los terrenos hostiles del género negro son adoptados como
un importante vehículo para registrar las contradicciones de la
modernidad en el México post-68 (donde la masacre de Tlatelolco
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en Ciudad de México operó como su símbolo más visible) y
luego, con la rápida neoliberalización de la economía, la violenta
experiencia de fronterización capitalista que vio a las trabajadoras
de maquilas en Ciudad Juárez transformarse en el desecho humano
del comercio global.
Aquí no es Miami—que ya desde su título prefigura una
asimetría respecto a una de las metrópolis globales por excelencia—
sin embargo, se desplaza de la muy discutida capital mexicana y la
zona fronteriza para seguir los rastros del crimen en el oscuro y
violento trópico veracruzano. Asimismo, como ocurre tanto en la
ficción como en la no-ficción mexicana, la figura del “detective duro”
queda suplantada por la figura del periodista que, enfrentándose
al vacío dejado por la retirada del Estado, realiza gran parte de la
investigación policial (Ramírez Pimienta y Villalobos, 2010: 378).
Dado que las guerras territoriales, las masacres, las ejecuciones
sumarias, las desapariciones masivas, la exhibición cuerpos
mutilados, y las respuestas de un gobierno altamente militarizado al
incremento de la violencia empezaron a ocupar los encabezados, la
crónica experimentó un boom que llevó a una diseminación regional
del género, buscando poner de manifesto el contexto estructural
del narcotráfico. La óptica del género negro, “oppos[ing] light and
dark, hiding faces, rooms, urban landscapes —and, by extension
motivations and true character—in shadow and darkness which
carry connotations of the mysterious and the unknown” (Place and
Peterson, 1996: 66), parecen entonces vincularse a los esfuerzos de
la crónica por iluminar las oscuridades alrededor de las tendencias
mistificadoras del discurso periodístico dominante sobre la violencia.
Sin embargo, la mayoría de estos esfuerzos permanecen
aún atados a la zona fronteriza del norte y rara vez dan cuenta de
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las poderosas fuerzas que organizan los territorios despojados del
sur de México. Dada su posición estratégica en el comercio global
(funcionando como corredores logísticos o zonas extractivas), estos
territorios han sido moldeados por lo que Deborah Cowen ve como
una paralela intensificación de la circulación del capital y del crimen
organizado “in ways that might be difficult to recognize” (2014: 11).
La referencialidad de las crónicas que conforman Aquí no es Miami
a lo oscuro y lo laberíntico parecen entonces participar en aquel
desciframiento, mostrando estos espacios como marcados por un
especifica sensación de malestar y una atmósfera sofocante en un
afán de codificar y registrar las amplias ramificaciones de la intensa
violencia en la región. Centrándose en el secreto abierto que subyace
a los espacios económicos del capitalismo, como este artículo intenta
explorar, permite a Melchor tener un mayor alcance de las tensiones
sociales y las constelaciones de poder que permanecen ocultas en
el discurso hegemónico sobre la violencia. El sostenido interés del
género negro por las entrañas de la sociedad permite analizar los
espacios abandonados y amenazantes que figuran en las crónicas de
Aquí no es Miami, y que, al estar dotadas de una fuerte sensación de
alienación, dan evidencia del generalizado capitalismo beligerante
que ahora devora el territorio mexicano.
El trópico negro y las huellas de la “NAFTAficación”
Dada su reciente consolidación como zona cero de la fragmentación
social y material en el país, no es de extrañar que el paisaje provincial
de Veracruz aparezca en la producción cultural reciente como una
escena de crimen e intromisión. Como la fotógrafa veracruzana
Koral Carballo señala en la descripción de su obra Mala hora
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(2019)—una serie fotográfica que captura las silenciosas calles de
la ciudad petrolera de Poza Rica durante los años más intensos
de militarización en el estado—la violencia que ha imperado en el
país desde hace diez años invita a buscar “signos” y “pistas” en el
devastado paisaje del puerto, el cual se presenta como “un espacio
clandestino donde ocurren los actos más violentos y terribles” (2019).
Mediante esta óptica noir, los mundanos escenarios capturados por
Carballo, un deshuesadero lleno de carros policiacos, un desolado
campo de beisbol, una camioneta abandonada en el camellón de una
carretera, departamentos de interés social al borde del derrumbe–
los cuales están inevitablemente ligados a los programas de
inversión social financiados por la petromodernidad– son exhibidos
como sórdidas huellas de la violencia. Mostrando así la decadente
infraestructura de la ciudad de Poza Rica—una ciudad portuaria que
floreció durante el auge petrolero —como una escena de crimen, las
fotografías de Carballo muestran las posibilidades que el noir ofrece
para visibilizar no sólo los rastros de una violencia arraigada en un
territorio atrapado por las dinámicas de la militarización sino además
su capacidad para exponer los perversos costos del desarrollismo
petrolero y evidenciar el resultado de un “oil miracle turned oil
nightmare” (Meyer cit. en Sheridan and McGuire, 219: 18).
Aunque la experiencia de transición neoliberal en México
ha sido ampliamente documentada y debatida, con un consenso
generalmente construido alrededor de la idea de que las políticas de
privatización, medidas de austeridad y la apertura del mercado han
marcado el punto de inflexión de la crisis en el país, recientes estudios
sugieren rastrear en el terreno inmediatamente previo a la consolidación
del NAFTA las pistas de la presente catástrofe. Notablemente, Amy
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Sara Caroll, en un reciente estudio sobre la “era-NAFTA”, propone
el término “NAFTAficación”—jugando con la equivalencia entre los
términos nafta y petróleo—, para denotar la forma en que el periodo
de la petrolización “energiza” la implementación de las políticas
neoliberales. Como Carroll traza, durante el boom petrolero, el afán
del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por absorber los
excedentes del capital surgidos de la riqueza petrolífera en la región
en un esfuerzo por reestablecer su legitimidad, llevó a un aumento
de la inversión extranjera y un gasto monumental en la industria
financiado, en su mayoría, a través de préstamos otorgados por bancos
estadounidenses. Una vez que los intereses se dispararon y el precio
del petróleo se desplomó, la economía mexicana se encontró al borde
del colapso y, para 1982, el país alcanzó el dudoso logro de convertirse
en la primera nación latinoamericana en declarar una moratoria al
pago de la deuda externa (ibid.). Mientras que el Banco Mundial y el
Fondo Monetario Internacional llegaron a acuerdos con el gobierno
mexicano para otorgar préstamos de emergencia, el presidente
Miguel de la Madrid ejecutó sus demandas y “privatized many of the
smaller state-run industries, cut investment in infrastructure, reduced
tariffs, refrained from taxing the elite, encouraged foreign investment
[and] slashed government subsidies to the agrarian sector” (Wallace
and Boullosa, 2016: 45). La primera ronda de choque económico
se sintió con particular dureza en los estados del Golfo mexicano,
quedando fuertemente presionados por una profunda crisis agrícola y
las decantes ruinas dejadas por la bonanza petrolera.
Las crónicas compiladas en Aquí no es Miami de Fernanda
Melchor, aunque escritas entre el 2002 y el 2011, parten de este momento
histórico para interrogar los contornos de la actual catástrofe. Como
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Melchor misma ha comentado en entrevistas, nacida en el año de la
peor crisis económica, y, por ende, de cierta forma, biográficamente
marcada por la crisis petrolera, sus experiencias parecen teñidas por
“una sensación de “devaluación perpetua”, una sensación de haber
nacido al principio del fin… puras catástrofes en escalada” (cit.
en Ortuño 2020: 129). Partiendo de esta sensación de ruptura, su
colección de crónicas establece los temas ya característicos que unen
su obra periodística y su obra ficcional: los procesos socio-económicos
que subyacen al violento paisaje de la asolada región. Registrando este
constante declive, sus crónicas—de manera similar a las fotografías
de Carballo—se aproximan a la región como una escena de crimen
y peligro inminente. Sin embargo, mientras que la mayoría de las
crónicas que analizan la violencia que permea estos territorios a través
de un ejercicio periodístico que busca determinar hechos y desde una
mirada externa, las crónicas de Melchor trazan estos procesos a través
de las supersticiones, rumores y las mitologías locales de su tierra
natal. Haciendo uso de las ansiedades locales que surgen en espacios
depredados, el enfoque geográfico de las crónicas de Melchor es
utilizado para registrar la creciente alienación producida en espacios
provinciales al ser abiertos a formas predatorias de acumulación y
trasformados en terreno fértil para lo que David Harvey denuncia
como un capitalismo “salvaje” [feral], en el cual “talar o quemar” [slash
and burn] se ha convertido en la consigna (2013: 227). En este sentido,
la intensificación de “una economía de desposesión masiva y prácticas
depredadoras, en particular de los más pobres y vulnerables” (226)
diagnosticada por Harvey, es registrada por el retrato que Melchor
hace de un espacio gradualmente alienado de sus habitantes, quienes
comienzan a experimentar la amenaza sistemática de un capitalismo
salvaje desatado sobre las abandonadas provincias. De manera más
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contundente, este proceso es sintetizado por los propios recuerdos
de alienación experimentados por Melchor, remontándose a los años
de infancia en Veracruz—los cuales coinciden con las primeras etapas
de la reconversión neoliberal —en la crónica con la que abre el libro.
Describiendo una sociedad en vísperas de un profundo caos
socio-político, “Luces en el cielo” (publicada previamente como “El
ovni, la playa y los muertos”) sitúa al lector en un umbral tanto
espacial (un estuario ubicado en los límites del antiguo pueblo
pesquero de Boca del Río– la ciudad natal de Melchor– y el caótico
puerto de Veracruz) como temporal (la violencia de las últimas
décadas y la infancia tranquila de antaño). Aunque teñida con un aire
de melancolía, la topografía de este territorio descrita por Melchor
está lejos de denotar un paraíso, pues la descripción de la playa que
rodea a su pueblo natal se presenta como un agreste paisaje “replet[o]
de matorrales llenos de espinas en las que quedaban atrapadas las
ramas podridas y botellas de plástico que el río arrastraba” (2018:
15). A pesar de eso, aún lejos de la delirante urbanización capitalista
que reestructurará completamente este pueblo y transformará sus
playas en “un hervidero de turistas” (Melchor, 2018: 24), los detalles
que Melchor describe con cierto sentimentalismo (los letreros mal
escritos advirtiendo del peligro de la corriente con el burdo dibujo
de una calavera) escenifican la nostalgia de Melchor por un mundo
provincial que poco a poco empieza a desintegrarse.
Es en este contexto que Melchor narra su extraordinario
encuentro con un misterioso fenómeno aéreo que su yo de nueve
años está convencido puede ser sólo una señal de vida extraterrestre.
Melchor explica esta profunda creencia en objetos extraterrestres
como ligada a la penetración de la cultura popular estadounidense
y la serie de tabloides sensacionalistas y programas de noticias
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que comenzaron a aparecer en el país, uno que inclusive dedicó
el tiempo récord de once horas con diez minutos a una discusión
sobre la supuesta presencia de vida extraterrestre en la tierra (17).
La sensación de fatalidad que críticos observan en el inusitado auge
de tal cobertura sensacionalista y de narrativas del desastre durante
la crisis económica mexicana (Cabañas Tovar 2009; Anderson
2016), que, como Melchor menciona, mantenían los ojos del país
fijos en el cielo—“¿Los campesinos morían de tifoidea y dengue
al sur del país? Nada de eso resultaba importante” (2013: 16))—
es experimentado como alivio por su yo de nueve años, viendo
en la presencia alienígena una via de escape para una crisis que
había asumido dimensiones catastróficas —“guerras estúpidas que
mataban gente y chorreaban de petróleo a los pobres pelícanos”
(19). Esta improbable esperanza de rescate, que no sólo refleja la
experiencia de un contexto global de creciente militarización sino
además cómo el cambio social ‘has only become imaginable via
the apocalyptic threat” (Anderson, 2016: 103), es inevitablemente
destruida cuando la joven Melchor escucha una conversación entre
adultos que revela que las luces que vio aquel verano no pertenecen
a ovnis sino a aeronaves colombianas transportando cocaína en una
pista de aterrizaje clandestina supervisada por el ejército mexicano.
Este momento revelador encapsula la estructura general de
las narrativas en las crónicas de Melchor: encuentros sobrenaturales
y relatos populares son utilizados como el núcleo narrativo desde
donde se examina la elusiva violencia que comienza a ejercer presión
sobre el mundo provincial. Dado que la violencia suele mistificar
sus propios orígenes, la pesquisa hecha por Melchor parte de una
renuencia a dialogar con “la Historia con mayúsculas” (Melchor, 2018:
9), nutriéndose en vez de una memoria colectiva que da cuenta de esta
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brutal realidad frente a las mitologías del crimen organizado que los
medios masivos comienzan a enarbolar. Por ende, aunque la primera
crónica salta del avistamiento extraterrestre a una macro-historia
del narcotráfico en la región, la exposición periodística es también
utilizada para señalar los inestables cimientos de estas narrativas.
Melchor narra uno de los episodios criminales más notorios
del estado: el asesinato de policías federales en el pasaje “La Víbora”
en el pueblo de Tlalixcoyan durante una fallida redada en 1991, la
cual puso en evidencia la corrupción del ejército que abrió fuego para
proteger el cargamento de cocaína. La masacre alcanzó cobertura
nacional e internacional y, sumada a las horribles fotografías de los
cuerpos baleados de los policías, sirvió para acelerar el discurso
antinarcótico y reforzar la tendencia hacia la militarización (MacielPadilla, 2012: 193). No obstante, como Melchor reporta utilizando
rumores y una cronología extra-oficial de los hechos, reportes de
actividad aeronáutica irregular en aquella base militar se remontan a
los años ochenta, pues los pobladores de la zona que rodea al pasaje
estaban al tanto de los vínculos entre los cargamentos, el ejército
y los agentes de la policía federal (muchos de los cuales estaban al
servicio de los caciques locales) apostada en esa región. Por lo tanto,
los oficiales armados que “supuestamente”, como Melchor señala
con sospecha, llegaron a este sitio clandestino para detener a los
traficantes colombianos, habían estado ya implicados en disputas
territoriales y contrabando con el pleno conocimiento de las
autoridades–como fue ampliamente documentado por periodistas
locales.1 No obstante, el escándalo generado en Tlalixcoyan a inicios
1 Una investigación periodística sobre las relaciones entre grupos
criminales y disputas territoriales, contrabando y caciquismo en relación con
este episodio fue publicada en 1993 bajo el título Todos están dentro por el
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de los noventa junto con otros que rápidamente le procedieron,
fueron convenientemente utilizados para señalar al narcotráfico
como la amenaza número uno para la seguridad de México, llevando
al presidente Ernesto Zedillo a anunciar, a petición de Washington, la
necesidad de “measures never seen in the country to stop it” (cit. en
Andreas, 2000: p. 68). Lo que presenciaron las poblaciones locales,
sin embargo, no fue mayor seguridad, sino un saqueo turístico e
inmobiliario que llevó a la dramática transformación de aquella
región costera, alterando incluso la localmente conocida “Playa del
Muerto” a favor de un nombre con “un apelativo más turístico y
mucho menos tétrico” (Melchor, 2018: 23). Deshaciendo así las
prácticas y formas de organizar el espacio de sus habitantes, como
concluye nostálgicamente Melchor “[t]odo era pura mentira” y
desde ese momento, la escritora agrega, “ni siquiera Dios se salvaría
de mi incredulidad” ( 24).
La reconfiguración del espacio que Melchor investiga en esta
crónica es vinculada, más que a la hiper-violencia de narcotraficantes
y sus sangrientas disputas, al histórico rol de América Latina como
un sitio moldeado, como Eduardo Galeano ha ya diagnosticado,
“siempre en beneficio del desarrollo de la metrópoli extranjera
en turno” (1971: 16). Las presiones que el capitalismo global
comenzaron a ejercer sobre el territorio mexicano transformando
“familiar vistas into newly uncanny scenes” (Shaw, 2016: 62), son
por lo tanto articuladas en las crónicas de Melchor a través de
un registro que ha siempre tomado como núcleo la sensación de
dislocación geográfica y temporal. En efecto, lo que los encuentros
entonces editor del periódico local Notiver, Miguel Ángel López Velasco (Milo
Vela). Aunque Melchor no hace referencia explícita a este reporte, el asesinato
de Milo Vela es mencionado en una de las crónicas del libro.

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de Melchor en las playas de Veracruz evidencian, como ya ha
expuesto la novela negra latinoamericana, es un contexto en el cual
“the promise of modernity has been found empty” (Dove, 2012:
22), resultando en una sensación de crisis y desorientación. Melchor,
por lo tanto, sitúa sus indagaciones en los márgenes de la ciudad
provincial moderna, recurriendo a la atmósfera de criminalidad,
decadencia e inestabilidad propia de los géneros tanto literarios
como periodísticos del crimen, para representar la catástrofe
desatada por la modernidad capitalista. Dado que la integración la
economía mexicana con la estadounidense terminó por despojar las
riquezas restantes que dejó la petrolización y el paisaje provincial
quedó deshecho por la fiebre de la privatización, la inscripción de
estas nuevas relaciones basadas en la depredación y el saqueo son
registradas de forma estética en las crónicas de Melchor como una
trama criminal que se ha convertido en la regla más que la excepción.
Si, siguiendo a Harvey, el mundo neoliberalizado es un dominio en el
que “feral politicians cheat on their expenses, feral bankers plunder
the public purse for all its worth, CEOs, hedge fund operators and
private equity geniuses loot the world of wealth” (2012: 157) las
indagaciones de Melchor se centran en las fraudulentas operaciones
del capitalismo que han llevado al violento colapso de la región.
Sin embargo, de forma similar a los titanes de la
novela provincial del siglo veinte, los cuales daban cuenta de la
desruralización y la pobreza urbana que caracterizaría los años
del “Milagro mexicano”, Melchor registra la pauperización que
acompañó el desplome de las ilusiones impulsadas por el petróleo
al aproximarse a un paisaje provincial similarmente poblado, como
Kerstin Oloff observa en su crítica de Rulfo, por los atrapados ecos
de campesinos desposeídos y asesinados y los espectrales gritos de
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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

mujeres violadas, abusadas y comodificadas (2016: 84). Como en
otros textos que forman su tríptico dedicado al “trópico negro”,
figuras sobrenaturales son invocadas en sus crónicas para excavar
las tóxicas raíces que dan cuenta de la brutalidad de la existencia en
el trópico mexicano. Haciendo uso del registro informal y colectivo
del rumor, así como del género de la nota roja que históricamente ha
dado cuenta de estos horrores, Melchor investiga los orígenes y los
fines de la actual violencia. Por ejemplo, en la crónica “Reina, esclava
y mujer”, la cual investiga las góticas apariciones en las abandonadas
casonas del centro histórico del puerto de Veracruz, Melchor se
enfoca en un antiguo crimen cometido en estos edificios ahora en
ruinas: el presunto asesinato y desmembramiento de dos niños a
manos de su joven madre, Evangelina Tejera, una mujer que tan sólo
unos años atrás, había sido coronada reina del carnaval de Veracruz.
El crimen, ocurrido en 1989, fue reportado en los periódicos
locales y muy discutido entre los pobladores, volviéndose objeto de
leyendas urbanas y cuentos fantasmales. Más cercana a un cuento de
fantasmas que a un relato de misterio, si uno concuerda con Avery
Gordon que los cuentos de fantasmas son “stories concerning
exclusion and invisibilities” (2008: 17), la crónica hace uso de figuras
espectrales como evidencia esotérica de las condiciones explotativas
que han reconfigurado la geografía del puerto.
Desde sus primeras páginas, la crónica es situada por Melchor
en un ambiente post-urbano espectral que, siguiendo a Marta Sierra,
puede entenderse como una “geography of darkness that engulfs
the dreams of the modern city” (2017: 63), dado que el espacio físico
del centro de la ciudad que rodea al puerto es descrito como: “una
ruina llena de escombros, hogar de dipsómanos y felinos sarnosos,
espectros que penan entre la basura y entre la maleza que espantan
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de vez en cuando las buenas conciencias del puerto” (2018: 43). En
el mismo paisaje y arquitectura del lugar, el cual se nos ofrece como
un “escenario fantasmal” poblado por “casonas abandonadas que
se desmigajan sin prisa en las calles” (44), Melchor lee las marcas
dejadas por la desposesión y la desigualdad derivada de los procesos
de desregularización y privatización, los cuales aceleraron, sobre
todo, la expulsión y alienación de los trabajadores de los centros
urbanos. Así, la crónica se desplaza al deteriorado “laberinto
de apartamentos” en los que un puñado de viejos inquilinos
viven precariamente “a la luz de las velas […] sin agua potable ni
electricidad” (ibid.), retratando el sentimiento de inestabilidad que
experimentan al verse atrapados en las injustas geografías de la
regeneración urbana. Como narra un antiguo residente, después de
un incendio al fin de los años setenta, en un afán por remodelar los
edificios, pero aún restringidos por “las antiguas leyes del inquilinato
[…] los dueños nos cortaron la luz y el agua y nos fueron corriendo a
todos” (ibid.). No obstante, aunque logró resistir así por varios años,
no fueron las precarias condiciones impuestas por los dueños las
que finalmente lo orillaron a desplazarse de su hogar. Según narra,
su eventual salida del edificio se debió a una agobiante sensación
de extrañamiento, a una “mala vibra” (45) en el ambiente, pues los
llantos y quejidos—que presuntamente venían de los hijos mutilados
por Evangelina Tejera—comenzaron a atormentar a los residentes
por las noches. Intentando rastrear el origen de estos miedos, dado
que, siguiendo a Anthony Vidler, las ansiedades producidas por los
espacios laberínticos de ciudad moderna son al fin de cuentas lo
que da lugar a la novela de detective (1992: x), el resto de la crónica
ofrece un exhaustivo relato de las relaciones sociales y económicas
que giran alrededor de este lugar de ruina y tenebrosas apariciones.
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Debido al estatus del puerto de Veracruz como antiguo
ícono tanto del tropicalismo como del desarrollo petrolero
mexicano, su devastadora transformación de floreciente ambiente
tropical a una “distopía tropicalista” (Bencomo, 2016: 34) encuentra
una apta representación en la historia de ascenso y caída de la reina
del Carnaval de Veracruz que la crónica narra. Si como argumenta
Bencomo, en menos de un siglo hemos presenciado el nacimiento y
muerte de las paradisiacas imágenes postales del país, plagadas ahora
por la corrupción, la devastación ambiental y la violencia urbana
(25), el brutal destino de una de las “mercancías” más visibles de
esta fantasía tropicalista es presentada por Melchor como espejo del
brutal deterioro de la región. No arbitrariamente, la cronología que
Melchor traza en la crónica da cuenta de la vida de la joven en un
periodo que va de la crisis económica de 1982 al ascenso del “grupo
delictivo de Los Zetas, recién separados del Cártel del Golfo”, dado
que la vida de esta mujer se desarrolla y termina ineludiblemente
determinada por estas devastadoras transformaciones. Por ejemplo,
como Melchor logra reconstruir, salida de las filas de la clase
media mexicana, una surgida del volátil auge económico petrolero,
Evangelina se ve afectada por “una crisis económica que se recrudece
al iniciar la década de los ochenta” (50), la cual pone en marcha una
fuerte restructuración de clase que empuja a su familia a la ruina y la
obliga a abandonar sus estudios. No obstante, en consonancia con
los discursos neoliberales de superación personal que florecieron
en aquel periodo, el título de Reina de Carnaval, “una distinción
que incluso a la fecha suele considerarse “la máxima aspiración”
de cualquier muchacha de “buena familia” del puerto” (45), ofrece
a la joven una salida de su precaria situación económica. La fiesta
de carnaval y su reina, cabe observar, remontándose a los años del
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periodo post-revolucionario, ha beneficiado por años la percepción
de Veracruz como un atractivo destino turístico, consolidando
una imagen de “charm and tropical hedonism” (Rinaudo 2014,
p. 6) que permite atraer inversionistas hoteleros e inmobiliarios y
promocionar su desarrollo urbano ante el mercado global. En el
contexto de recesión económica, “la alegre disposición” de Evangelina
“para representar la alegría del pueblo jarocho”–como se menciona en la
sección de sociales de la cual se nutre la crónica– señala más bien
una disposición a satisfacer las demandas de mercado, ofreciendo
una distracción a “la baja del precio del petróleo” y “la bárbara
inflación que pulveriza los salarios” (Melchor 2018: 51). Asimismo,
la joven Evangelina se convierte en objeto de deseo de “la prole” de
empresarios inmobiliarios y hoteleros que “antes de su coronación
la despreciaban” (ibid.), y es introducida en su desenfrenado mundo
de fiestas, consumo de drogas y actos ilegales, a menudo ignorados
“pues la policía estaba ahí para protegerlos” (50).
Sin embargo, la comodificación de la joven por estos “hijos
de papi” (ibid.), representativos de la expansión del capitalismo
financiero y su dominio sobre el puerto, pone en evidencia una serie
de rumores que exhiben la problemática respuesta de los habitantes
a la fragmentada realidad social. Rumores de la participación de la
joven en orgías, consumo de cocaína y vínculos sentimentales con
narcotraficantes, convierten a la exreina en un chivo expiatorio
contra el cual los residentes de Veracruz pueden dirigir su ira.
Cayendo en desagracia “con una sociedad que se pretende en
enclave de sensualismo tropical, pero en el fondo es profundamente
clasista y misógina” (60), Evangelina termina descartada viviendo
en los edificios en ruinas del centro, donde eventualmente será
inculpada del asesinato de sus hijos en 1989. Aunque la pobreza
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abyecta de Evangelina, su precaria salud mental y documentada
historia de abuso son expuestas como causa de la muerte de sus hijos
(declarada como muerte por inanición), los medios locales, como
la crónica rastrea, no perdieron tiempo en promover un discurso
patologizante, vilificando los supuestos excesos de la joven (las
especulaciones sobre sus motivaciones incluyen venganza contra su
expareja, homicidio inducido por drogas o abuso infantil). El relato
construido por Melchor traza así una perturbadora contigüidad entre
el vertiginoso declive del puerto durante y después de la “década
perdida” y “la ascensión de la joven al estatuto de reina, emblema
viviente de la alegría, la lozanía y la fecundidad de un pueblo y
su posterior envilecimiento como filicida, villana mítica, bruja de
cuento de hadas” (ibid.). A través del arco narrativo de Evangelina,
Melchor no sólo cristaliza la movilidad descendente experimentada
por la mayoría de la población (sobre todo por las mujeres) como
parte de los ciclos de auge y caída propios del capitalismo sino,
además, una narrativa en la que los riesgos y estragos económicos
que los mismos capitalistas crearon son imputados a los individuos
considerados como “guilty of poor management” (Lazzarato, 2013:
60). De tal forma, con su cuerpo “convertido en un guiñapo de ojos
vacuos” y ya no representando la fecundidad del pueblo jarocho
sino su oscuro reverso, Evangelina termina siendo deshumanizada y
convertida en repositorio de los males que aquejan la ciudad. Al final
de la crónica, no es de extrañar entonces que Melchor invoque el
conocido mito de la Llorona—la egoísta y perversa mujer condenada
a vagar eternamente por sus pecados—para trazar un paralelismo
con el trágico destino de Evangelina: “igual que sus hijos, la antigua
reina del carnaval condenada por homicidio…ha sido obligada a
convertirse en un fantasma” (Melchor 2018:60).
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No sería entonces injustificado en el uso de este léxico
espectral una cierta convergencia con el corpus cronístico
contemporáneo en México y Centroamérica donde “el fantasma pasa
a ser expresión mermada de una humanidad frágil, abandonada por
Estados que se doblegan ante la soberanía de un sistema económico
feroz” (Poblete Alday, 2018: 222). De acuerdo con Poblete Alday,
aunque previamente confinados al campo de lo fantástico, los
espectros, ante la intensificación de fenómenos tales como pobreza
extrema, migración forzada y narcotráfico, deambulan más allá de
los límites del género para ‘‘para instalarse en lo real/referencial”
(ibid.) y señalar la fracturada realidad provocada por las políticas
económicas de los últimos años. De tal manera, si bien la crónica
retiene el tono y textura de una crónica de crimen, Melchor utiliza esta
figura espectral —que en muchos aspectos recuerda a las figuras de
monstruosidad femenina del gótico—para registrar, como el tropo
que evoca, las causas ocultas del horror que se esconden detrás de
esta figura. Lejos de limitar la crítica social, esta figura monstruosa,
que en modo gótico latinoamericano está profundamente ligada a
los encubiertos fracasos de proyectos nacionales que han dado lugar
a la violencia social y la desigualdad (Casanova-Vizcaíno and Ordíz,
2020: 32), permite a la crónica transcender la crítica localizada y
hablar en su lugar de los asediantes legados de la desinversión social
(precariedad, feminización de la pobreza, desempleo y “el fracaso
del sistema de seguridad social” (Melchor, 2018:59)) que fueron
prerrequisito para la ascensión del capitalismo global. Tomando
esta resonancia gótica de la tradición literaria de la región, donde lo
monstruoso y espectral ha sido invocado para expresar “the deadly
consequences of raw capitalist enterprise for the disadvantaged”
(Casanova-Vizcaíno and Ordíz, 2020: 34), la crónica avala “un
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grado de implicación que resulta imposible dentro de la economía
informativa de la nota roja” (Poblete Alday, 2019, 138). De tal forma,
renunciado al desenlace revelatorio que caracteriza a este género de
crimen, que como Melchor misma concluye, usualmente presenta
“los asuntos de su “literatura” como sucesos excepcionales, únicos
e irrepetibles” (60), la crónica traza estos asuntos como producto
de un ensamblaje más complejo (la crisis económica, la violencia de
género y los fracasos del sistema de bienestar) y dirige la atención a
las fragmentaciones sociales experimentadas en la región durante el
proceso de “Naftaficación”.
Crónica de un despojo anunciado: la requisa del puerto
como trama criminal
Mientras que en “Reina, esclava y mujer”, la invocación del fantasma
de la exreina del Carnaval traduce al lector el alto costo social que
trajo la transición neoliberal en México, en ‘‘El Cinturón del Vicio”,
los procesos de explotación y desposesión que marcan el periodo
son trazados a través de las tribulaciones de un descampenizado
estibador portuario conocido como El Ojón en el histórico puerto
de Veracruz. Construyendo un arco narrativo más amplio que el
presentado en la crónica de la vida de Evangelina, sin embargo, el
estibador es caracterizado por Melchor como producto de la larga
duración de desposesión capitalista en la región, dado que la crónica
da cuenta del “nested, rather than linear and sequential, quality of
the roughly post-1970s period” (Deckard and Shapiro, 2016: 5):
El Ojón nació a las orillas del Barrio El Huaco, uno de los
asentamientos populares más antiguos del puerto de Veracruz.
Habitado durante el periodo colonial por libertos de origen

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africano que levantaron sus viviendas en los márgenes del río
Tenoya con los maderos provenientes de los naufragios, El Barrio
(a secas) fue durante muchos siglos el único hogar posible para los
miles de personas que arribaban al puerto huyendo del hambre y
miseria de las zonas rurales, para invariablemente pasar a engrosar
la nómina del muelle, el comercio y el contrabando. (24)

Enmarcando una larga espiral de saqueo, ya que esta
descripción enlaza las temporalidades de explotación colonial con
la expropiación del campesinado mexicano como mano de obra
excedente producida por la industrialización agraria (un periodo que
coincide con el nacimiento de El Ojón), Melchor presenta el puerto
y los barrios del centro que lo rodean como un objeto laberíntico que
demanda la pesquisa del cronista. Más aún, dado que la ingeniería
social de los programas de regeneración urbana busca transformar
este barrio en un lugar “lleno de terrazas y cafés “europeos”’ (31),
Melchor hace uso de la evidencia anecdótica de El Ojón para tejer
una historia de los múltiples ciclos de explotación que han dejado su
huella en estos asentamientos.
Para analizar estos rastros, la investigación de Melchor
se enfoca en la fracturada cartografía del centro histórico en los
años setenta, restringiendo la mirada a la ahora deteriorada serie de
cantinas (conocida localmente como el “cinturón del vicio”) que
forman sus oscuros callejones y que alguna vez fueron “escenario
principal de la vida social de las clases trabajadoras del puerto” (26).
Este espacio, como traza Melchor a través de los recuerdos del Ojón,
“contrario a los refinados clubes, que calles arriba sólo admitían
(y admiten aún) a caballeretes que se las dan de peninsulares”, era
frecuentado por obreros portuarios, cuijes, marineros y pescadores
“que buscaban un respiro de media mañana para sus respectivas
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ocupaciones” (26-27). Por lo tanto, incluso si los recuerdos de El
Ojón sobre aquellos tiempos señalan un espacio caracterizado por
una profunda desigualdad (así como por el legado del colonialismo),
antecediendo al torbellino de la desregulación y la privatización
que debilitará a la fuerza laboral del puerto, estos recuerdos están
inevitablemente teñidos por una cierta nostalgia por el pasado.
Reveladoramente, Melchor narra el orgullo que El Ojón siente por
su musculoso cuerpo— “hasta tensa los músculos de los brazos y
luego los flexiona a los costados para mostrarme la fibra que aún
le queda”—que, aunque claramente resultado de años de trabajo
extenuante como estibador portuario, es contrastado con el “cuerpo
ñengo” de sesenta kilos con el que llegó buscando trabajo al puerto
(27). Además, uniéndose a las filas de este proletariado urbanizado,
El Ojón pudo acceder a artículos de consumo tales como jeans de
marca así como “varias camisas españolas que a él le gustaba dejarse
desabotonadas para que las mujeres del Cinturón del Vicio vieran
los músculos de su pecho” (28).
La coyuntura de finales de los setenta es crucial para
entender la postura de El Ojón. Este era el momento en el que el
PRI, lleno de petrodólares “expanded spending and made rhetorical
gestures towards the radical reforms carried out under Lázaro
Cárdenas in the 1930s” (Wood, 2021). Los petrodólares fueron
un “godsend to Mexican corporatism”, asegurando los recursos
necesarios para engrasar la maquinaria de patronazgo dentro de
los sindicatos afiliados al partido, permitiendo así a sus líderes
repartir recompensas tales como préstamos, becas y aumentos
salariales entre sus filas (Grayson, 2004: 246). Por lo tanto, como
Melchor describe en la crónica, a estas cantinas a menudo llegaban
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trabajadores empobrecidos pidiendo empleo a los líderes sindicales,
quienes concedían trabajos temporales a cambio de apoyo político:
“hombres gordos, cargados de cadenas de oro, que se pasaban el
día entero bebiendo coñac mientras sus cuijes, muchachos fuertes y
ganosos como El Ojón se rompían el lomo en los rústicos muelles
del puerto” (27). No obstante, estos arreglos se vieron pronto
interrumpidos con el recrudecimiento de la crisis, volviendo al
contrabando y al robo de cargas en las alternativas más viables
para la fuerza laboral del puerto. En consecuencia, estas mismas
cantinas empezaron a operar más como un eje estratégico del
comercio extralegal (sobre todo hurto de mercancía importada),
el centro neurálgico para los trabajadores del puerto cuya falta de
conocimientos técnicos era compensada por su “ingenio, el hambre
y las ganas de chingar” (30).
Como el apelativo de este lugar (y título de la crónica)
sugeriría, este espacio marginal es interpretado desde la perspectiva
de la norma social dominante como indicador de la decadencia y
corrupción moral de la ciudad portuaria. Las intricadas descripciones
que realiza Melchor, desde la caracterización del aire que se respira
en este espacio como saturado por “la fragancia de los negocios
clandestinos”, a las referencias de estas cantinas como envueltas por
las penumbras (27), podrían sugerir de igual forma este sitio como
un locus terribilis, un escenario urbano que comunica “a dystopian
view of the modern city, in which chaos, alienation and discord
prevail” (Braham, 2004: xiii). La evocación de la metrópolis del
Golfo mexicano como agobiada por la criminadad, por lo tanto,
comparte una marcada similitud con las atmósferas del hard-boiled,
particularmente por el emplazamiento en una ciudad portuaria
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y las icónicas expresiones de oscuridad urbana. Sin embargo,
la representación que Melchor hace de este entorno social, la
cual se basa en la memoria colectiva más que en el lenguaje del
oficialismo, exhibe esta turbidez no como rasgo distintivo de los
económicamente marginalizados sino como huella de la explotación
de las clases trabajadoras por “los güeritos…gente dizque de bien
que por acá salen en las páginas de sociales […], y por acá son unos
malandros” (30). Como denuncia el El Ojón, fue en realidad “esta
gente riquilla […] de ojos verdes, con sus hijos güeros” (una clara
referencia a las prevalentes jerarquías coloniales que existen aún en
Veracruz) quienes se beneficiarían directamente de las actividades
extralegales del puerto. Al igual que los capitalistas salvajes que Harvey
denuncia, es decir, aquellos que “pontifica[n] empalagosamente
sobre la perdida de sentido moral, el declive del civismo y el triste
deterioro de los valores familiares y la disciplina” (2013: 226), las
elites veracruzanas harían uso de esta misma retórica para legitimar
la disolución del sindicato de trabajadores portuarios, la cual les
permitirá reforzar su poder y acceso a los recursos del puerto. De
esta manera, en 1991, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari—
promoviendo un “nuevo México” de “transición democrática”—
acuerda la requisa del puerto (sólo avalado constitucionalmente en
caso de guerra internacional, de grave alteración del orden público o
cuando se tema algún peligro inminente para la paz interior del país)
citando la corrupción, el robo, la ineficacia y la explotación del puerto
(Hiskey, 2003: 112). Con la requisa de los muelles de Veracruz y la
privatización de las maniobras portuarias, como recuerda el Ojón:
El Cinturón del Vicio se vino pa’ abajo […] Chingo de gente
perdió su chamba, su hueso en el sindicato, y de chupar Napoleón

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etiqueta azul todos los días se volvieron franeleros y acabaron
viviendo en la calle o pidiendo limosna afuera de los bancos y el
mundo entero se les vino abajo con la movida del pelón culero
este. (31)

La descripción que hace El Ojón del desastroso despojo
del puerto—o al menos desastroso para las clases trabajadoras—
captura perfectamente las proporciones distópicas alcanzadas
durante el sexenio salinista. De 1988 a 1994, más de 150 empresas
paraestatales fueron privatizadas y los remanentes del desarrollismo
fueron desviados hacia una clase emergente de oligarcas,
arrastrando consigo una disparidad socio-económica “comparable
only to the post-independent period” (Carroll, 2016: 12). En el
caso de las antiguas elites veracruzanas, como señalan Arroyo
Fonseca y Rebolledo Flores, el giro neoliberal en México y su
violenta economía de desposesión les garantizó no sólo contratos
multimillonarios a través de la transferencia masiva de la riqueza
por varios canales ocultos sino, particularmente, los beneficios
derivados de grandes proyectos de infraestructura y megaproyectos
que serían brutalmente implementados en la región (4435). Estos
proyectos, ciertamente, fueron promovidos a través de discursos
que resaltaban “technological and infrastructural development
and economic growth as a way to help societies with […] poverty
alleviation and pro-poor development” (Córdoba Azcárate, 2020,
286). En línea con este discurso y casi ventrilocuando el lenguaje
de gobermentalidad neoliberal, al final de crónica, Melchor expresa
los esfuerzos del gobierno para transformar el puerto de Veracruz y
reactivar su economía, principalmente a través de un nuevo malecón
que mejorará esta área para el consumo turístico, creando empleos,
brindando seguridad y estabilidad a sus habitantes. No obstante, en la
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devastadora intervención de El Ojón que Melchor introduce al final
de la crónica, este gesto de restructuración espacial es comparado
más bien con una apropiación de tierras neocolonial, llevando al
lector de vuelta al espacio desigual del Barrio con el que la crónica
abre, y por ende, presentándolo como parte de la trayectoria cíclica
de la acumulación capitalista:
Esos pinches españoles lo único que quieren es chingar al pueblo
y que al centro se lo lleve la chingada. Quieren que el puerto se
parezca a Miami o no sé qué pedo pero yo te digo que uno de estos
días el pueblo se va a cansar. En aquel entonces también vivíamos
bien jodidos, pa’ que te miento, pero al menos vivíamos contentos
y teníamos dónde chingarlos nuestras chelas a toda madre y
cotorrear sin que nadie nos hiciera menos por ser obreros. (31)

La profética visión del cercano futuro de Veracruz del El
Ojón que se articula en la crónica, aludiendo al “ajuste espacial”
(en inglés spatial fix2) por venir, registra las desastrosas condiciones
del presente como parte de un largo continuo de depredación que,
aunque enarbolada por una nueva casta de conquistadores, abrirá el
paso a desposesión de las clases populares de la tierra y el acceso a sus
recursos. Presentando así un aplanado horizonte en donde el saqueo
histórico (representado por los españoles) y las desregulaciones
económicas del neoliberalismo coexisten para otorgar al capitalismo
2 El “ajuste espacial” se refiere al proceso a través del cual las recurrentes
crisis de sobreacumulación del capitalismo son resueltas, al menos por un
tiempo, a través de la reorganización espacial y la expansión geográfica
(Harvey 1982), es decir, a través de la incorporación de más territorio del
planeta al ámbito del capital; la transformación de relaciones de producción
y formas de vida en una escala planetaria; y la creación de un expandido y
mejorado entorno construido que permita sostener y mejorar la habilidad del
sistema para acumular riqueza (Schoenberger, 2004, p. 429).

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global con nuevas reservas de materias primas (la reserva del
turismo aún por explotar), el pasaje final de la crónica prefigura la
destrucción presente y futura como determinada por estas viejas/
nuevas lógicas extractivas. Sólo unos años más tarde, al momento de
la publicación del libro, la portentosa acusación del El Ojón será vista
en pleno vigor con el malecón de Veracruz convertido en una fosa
común y el sector de hidrocarburos finalmente abierto a la inversión
extranjera—una revolución en el sector notablemente denominada
“Salvando a México”. No obstante, señalando ya la violencia que
pronto lo consumiría todo y abriría el territorio a una nueva clase
de empresarios—encapsulada con el título de la crónica que cierra
la colección “Veracruz se escribe con Z”—la crónica de Melchor
pone la atención sobre estos negocios criminales (en el sitio original
del colonialismo de conquistadores) como siempre ya inscritos en, y
necesarios para, la trayectoria predatoria del capitalismo.
Las crónicas de Melchor ponen en manifiesto no sólo por
qué este emplazamiento geográfico ha sido recalibrado como el
epicentro de los males que aquejan la nación sino, particularmente,
porqué este terreno ha sido un sitio privilegiado para trazar las
profundas fallas del capitalismo global. Como argumenta Charlotte
Whittle en una reseña reciente de la novela Morir en el Golfo (1985)
de Héctor Aguilar Camín—un texto centrado en el criminal fracaso
de un estado post-revolucionario sostenido por el petróleo—el
título de este thriller policiaco sugiere que el asesinato se encuentra
ya impreso sobre el paisaje del Golfo y está destinado a repetirse
(2016). Las cicatrices dejadas por la petrolización mexicana en los
paisajes de la costa y la magnitud de la crisis actual, como Whittle
sugiere, muestran que el noir continúa siendo un género productivo
para explorar el “intricate maze of links between crime and power”
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(2016). Las preocupaciones formales que surgieron durante un
periodo específico de la historia literaria de América Latina,
principalmente, cómo representar el caos que la violencia estaba
causando en todo el hemisferio más allá de la “tyranny of breaking
news that trivializes criminal violence” (Castellanos Moya cit. en
Luna Sellés, 2020), son por lo tanto entretejidas en las crónicas negras
de Melchor para ofrecer una perspectiva escéptica sobre crisis del
presente. En Aquí no es Miami, por lo tanto, se observa un esfuerzo
consciente por exponer los impulsos económicos del capitalismo
como causa oculta de la restructuración catastrófica y radical de estos
territorios, los cuales, al momento de publicación, se desplegaban
con brutalidad bajo el engañoso término de “guerra contra el
narcotráfico”. Enfocándose en estos ambientes peri-urbanos en
dónde los procesos de acumulación capitalista son implementados
por medio la coerción y el saqueo, las crónicas permiten al lector
vislumbrar las capas de misterio que cubren la extendida explotación
que se ejerce en estos espacios. Por lo tanto, contrario a la puesta en
escena de una violencia inhumana y deshumanizante hecha por los
medios de comunicación dominantes, los paisajes trazados en las
crónicas negras de Melchor registran productivamente los instintos
criminales del capitalismo que se ocultan detrás del espectro del
narcotráfico, usualmente invocado como único culpable.

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano:
la saga de Edgar “el Zurdo” Mendieta
Idealization and cliché in the Mexican narco-police:
the saga of Edgar “el Zurdo” Mendieta
Gerardo Castillo Carrillo
Universidad Iberoamericana de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-8167-1169
gerardocastilloc@hotmail.com

Fecha de entrega: 14-12-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: En el presente artículo nos disponemos a revisar la
caracterización que la narrativa mexicana con temática narco ha realizado
sobre el detective. Este tipo de personaje se ha vuelto emblemático, por
ejemplo, en la obra literaria de escritores como Paco Ignacio Taibo II,
Rafael Ramírez Heredia, Élmer Mendoza, Gonzalo Martré, Bernardo
Fernández, entre otros. La mayor parte de estos autores han publicado de
manera frecuente sagas novelísticas con el mismo protagonista-detective
(como Héctor Belascoarán Shayne, Edgar el “Zurdo” Mendieta o Andrea
Mijangos), quienes ante un sistema de justicia inoperante e impune tratarán
de hacer prevalecer el orden social pese a los obstáculos y el peligro que
representa el crimen organizado. De este modo, detectives como Edgar
“el Zurdo” Mendieta desempeña su labor, dentro de la corparación
policiaca, en un contexto de extrema violencia causada por los carteles del
narcotráfico. Pese a esta realidad caótica, el personaje estará caracterizado,
por parte de su autor, bajo una visión romántica e idealista basada en

169

�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

el estereotipo de agente honesto, íntegro e infalibles ante un sistema
judicial extremadamente corrupto. A partir de estos planteamientos, se
defenderá como premisa central que esta saga literaria, escrita por Élmer
Mendoza, solo reproduce una perspectiva cerrada, utópica y tradicional de
la narrativa policiaca.
Palabras clave: Literatura policiaca, Narcopolicial, Detective, Perdedor,
Cliché
Abstract: In this article we are about to review the characterization that
the Mexican narrative with a drug theme has made about the detective.
This type of character has become emblematic, for example, in the literary
work of writers such as Paco Ignacio Taibo II, Rafael Ramírez Heredia,
Élmer Mendoza, Gonzalo Martré, Bernardo Fernández, among others.
Most of these authors have frequently published novelistic sagas with the
same protagonist-detective (such as Héctor Belascoarán Shayne, Edgar el
“Zurdo” Mendieta or Andrea Mijangos), who, faced with an inoperative
and unpunished justice system, will try to make the law prevail. social
order despite the obstacles and the danger posed by organized crime.
Detectives like Edgar el “Zurdo” Mendieta carry out their work, within
the police corporation, in a context of extreme violence caused by drug
cartels. Despite this chaotic reality, the character will be characterized, by
its author, under a romantic and idealistic vision based on the stereotype
of an honest, upright and infallible agent before an extremely corrupt
judicial system. Based on these approaches, it will be defended as a central
premise that this literary saga, written by Élmer Mendoza, only reproduces
a closed, utopian and traditional perspective of detective fiction.
Keywords: Police Literature, Narcopolice, Detective, Loser, Cliché

170

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-53

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

I.

Precursores de la literatura policiaca en México

Sin duda, uno de los referentes iniciales de la narrativa policiaca
mexicana es la revista Selecciones Policiacas y de Misterio (1946- 1961),
en ella se agrupó una generación de escritores que difundió y
posicionó el género en las letras nacionales. Entre los autores que
conformaron este grupo destacan Antonio Helú, Juan Bustillo Oro,
Enrique F. Gual, Rafael Bernal, Antonio Castro Leal, María Elvira
Bermúdez, Ramiro Gómez Kemp, José Martínez de la Vega, Rubén
Salazar Mallén, entre otros. Muchos de ellos además participaron
como guionistas y directores en nuestra industria cinematográfica.
Justo durante la década de los años cuarenta se publican novelas
como Ensayo de un crimen (1944) de Rodolfo Usigli, El crimen de tres
bandas (1945) de Rafael Solana, Un muerto en su tumba, así como Tres
novelas policiacas (1946) de Rafael Bernal y el volumen de cuentos La
obligación de asesinar (1946) de Antonio Helú; en conjunto estos textos
se centrarán en uno de los rasgos característicos y tradicionales del
género policiaco: la solución del enigma (generalmente un asesinato)
del cuarto cerrado.
La popularidad de esta vertiente literaria permitirá que
precisamente, el detective, personaje y elemento fundamental de la
narrativa de corte policial, tenga gran aceptación entre los lectores;
de esta manera, Máximo Roldán será el investigador recurrente en los
relatos de Antonio Helú1; al igual que Peter Pérez, creado por José
1 Máximo Roldán compartirá características semejantes a los personajes
de Edgar Allan Poe: lógica deductiva, sagacidad matemática y una destacada
inteligencia. Otros de los personajes creados por Helú será el ladrón Carlos
Miranda, protagonista del relato “La obligación de asesinar”, además en
algunos cuentos fungirá como compañero de andanzas de Roldán. En el año de
1937 Antonio Helú escribe y dirige la versión cinematográfica de La obligación
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171

�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Martínez de la Vega, quien será trasladado incluso al cine. Décadas
posteriores, en la narrativa mexicana surgirán detectives con una
mayor complejidad psicológica, acorde con el contexto sociohistórico
que relatan, tal es el caso de Filiberto García, protagonista de la novela
El complot mongol (1969), y por supuesto Héctor Belascoarán Shayne,
personaje central de las obras Días de combate (1976), Cosa fácil (1977),
Algunas nubes (1980), No habrá final feliz (1981), Amorosos fantasmas
(1989), Sueños de frontera (1990), entre otras.
La crítica considera a Ensayo de un crimen, novela escrita por el
dramaturgo Rodolfo Usigli, como un referente de la literatura policiaca
mexicana, además de su calidad estética, se aleja de los parámetros
tradicionales de este género; su protagonista, Roberto de la Cruz, está
obsesionado con cometer el asesinato perfecto y cobrar notoriedad
como criminal; más allá de este objetivo por parte del personaje
central, el texto realiza una radiografía de la sociedad mexicana
posrevolucionaria, analizando de manera particular la frivolidad,
ambición e inmoralidad de las clases sociales adineradas, quienes para
de la Cruz no merecen vivir debido a su comportamiento disipado, al
respecto Laura Navarrete Maya (2000) asevera:
Las víctimas elegidas por él son seres «despreciables» que no
merecen vivir, decía él. Patricia era estrafalaria, escandalosa,
pervertida; el conde, además de todo eso era homosexual.
de asesinar. A partir de este año comienza a trabajar como coguionista con
Juan Bustillo Oro, ambos tratarán de impulsar el cine policiaco en la industria
mexicana. Entre los argumentos que escribe destacan las películas: La honradez
es un estorbo (1937), Ave sin nido (1947) El Asesino X (1955), El medallón
del crimen (1956), El último mexicano (1956), entre otras. Véase Ortiz BulléGoyri, A. (2020). Antonio Helú y sus aportaciones al género policiaco, en la
literatura, el cine y el teatro. Tema y variaciones de Literatura, número 54,
semestre I, pp. 29-39.

172

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-53

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

El mismo Herrera le advirtió: aléjese de ellos porque sólo le
acarrearán problemas; más Roberto de la Cruz lo ignora y dedica
mucho tiempo a planear e intentar cumplir su obsesión: librar a la
sociedad de seres como ellos, apartados totalmente de la norma.
(p. 475)

Estos elementos permiten considerar a la novela Ensayo de
un crimen más próxima al género negro que a la narrativa policíaca
tradicional, debido a que en las tres partes que conforman la obra se
expone la transformación sociocultural de la metrópoli, así como el
desarrollo de la modernidad en el país. Roberto de la Cruz transita
por la ciudad añorando el espacio y la época anterior a estos cambios,
pues considera que hay una degradación tanto en la urbe como en
sus habitantes; por tal motivo, es necesario restablecer el orden a
través del asesinato; puesto que sus víctimas (Patricia Terrazas, el
conde Schwartzemberg, Carlota Cervantes) son todos aquellas que
alteran sus valores e identidad. Su deseo de matar está asociado
más por un principio ontológico que por razones pragmáticas. En
consecuencia, cuando Roberto de la Cruz es acusado de homicidio
pasional, al asesinar a su esposa accidentalmente, prefiere perder la
cordura, antes que ser juzgado como un criminal común y corriente.
Ensayo de un crimen se aleja de los parámetros de la novela
de enigma, debido a que tanto los asesinatos como el hallazgo del
homicida son relatos secundarios, pues en el texto se priorizan,
a través de la voz de Roberto de la Cruz, los cambios sociales,
culturales y económicos que se producen en la Ciudad de México
con la llegada de la modernidad. Ante esta nueva época, el narrador
observa que las transformaciones arquitectónicas de la metrópoli
son signo de una nueva etapa:
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Había una fiebre de construcciones en la ciudad, por ser la única
inversión segura, que pronto el solar devastado se confundió con
los otros mil solares que había. Pronto, también, arquitectos y
albañiles empezaron a trabajar con una especie de mecánica
pasión, y una nueva estructura y nuevos bloques de piedra
reemplazaron a los anteriores (Usigli, 1994, p. 57).

En consecuencia, el imaginario urbano se ve alterado por
estas nuevas edificaciones, las cuales para Roberto de la Cruz
significan la pérdida de la identidad en el plano espacial y también
personal. Asimismo, se registran una serie de transiciones culturales
en la vida nocturna de la ciudad: cabarés, salas de juego exclusivos,
espectáculos de medianoche que generarán un sinfín de nuevas
experiencias y prácticas en los habitantes citadinos. Estas dinámicas
de reciente orden provocarán paulatinamente una corrupción tanto
política como social que agudizará la violencia y el crimen en los
distintos sectores sociales. Estos cambios evidencian una estructura
delictiva diferente en el espacio público de la metrópoli.
Este conjunto de transformaciones socioculturales,
así como la presencia de los sectores sórdidos y marginales de
la ciudad, estarán recreados en otro referente de la literatura
mexicana del siglo XX: El complot mongol (1969) de Rafael Bernal.
La novela está conformada por la mezcla de voces narrativas
(tercera y primera persona) su protagonista, Filiberto García,
realizará largos monólogos en los que develará su personalidad
y las deducciones para desarticular el plan ideado por China para
asesinar al presidente de los Estados Unidos; el FBI y la KGB
sospechan que esta intriga se maquina desde el Barrio Chino de
la Ciudad de México, espacio por el que transitará García para
investigar los intríngulis de tal objetivo:
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

México, con cierta timidez, le llama a la calle de Dolores, su barrio
chino. Un barrio de una sola calle de casas viejas con un pobre
callejón ansioso de misterios. Hay algunas tiendas olorosas a
Cantón y Fukien, algunos restaurantes. Pero todo sin el color, las
luces y banderolas, las linternas y el ambiente que se ve en otros
barrios chinos, como el de San Francisco o Manila. Más que un
barrio chino, da el aspecto de una calle vieja donde han anclado
algunos chinos, huérfanos de dragones imperiales, de recetas
milenarias y de misterios. (Bernal, 2011, p. 25)

Como se observa en la cita anterior, la descripción del Barrio
Chino, de acuerdo con la percepción del narrador, es decadente y
marginal. De hecho, resulta paradójico que desde estas calles se pueda
urdir un complot de corte internacional. No obstante, conforme
Filiberto García investiga los secretos de la conspiración, descubre
que el corrupto sistema político mexicano es el artífice de esta
confabulación; precisamente, el hombre que lo contrata, Rosendo
del Valle, para investigar los orígenes de tal intriga es el principal
responsable de esta trama porque su ambición es convertirse en
presidente de la república al generar una atmósfera de inestabilidad en
el país. Por consiguiente, Filiberto García al descubrir las verdaderas
intenciones detrás de este plan, en su condición de sicario, terminará
asesinando al exgobernador del Valle y sus cómplices.
El complot mongol está enmarcada como una novela negra de
espionaje, en la que se realiza una crítica social a los estamentos que
produjo la Revolución Mexicana, en particular, a la clase política
y a la corrupción sistemática de los aparatos estatales. De hecho,
su protagonista, Filiberto García, es producto de ese caudillismo
revolucionario: altanero, utilitario, deshonesto. La novela evidencia
la escasa capacidad de los cuerpos policiacos, así como el fracaso de
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

las instituciones de justicia, aspectos que en la literatura neopolicial
reciente y en la situación política actual se agudizan sin posibilidad
de cambio. Por consiguiente, el Estado como un agente corruptor
será una constante en la narrativa mexicana coetánea, elementos,
por ejemplo, que tanto Paco Ignacio Taibo II como Élmer Mendoza
tendrán presentes en sus sagas literarias.
Sin duda, Ensayo de un crimen y El complot mongol son novelas de
corte policiaco precursoras en la crítica sociopolítica de México de
la primera mitad del siglo XX. Por supuesto, ambos textos apegados
a la tradición literaria del hardboiled norteamericano, develaron un
submundo criminal y marginado que traspasó el clásico asesinato
del cuarto cerrado. Asimismo, quizá propiciaron que escritores
como Paco Ignacio Taibo II, Juan Hernández Luna, Rafael Ramírez
Heredia, entre otros, explorarán en sus narrativa espacios sórdidos
y decadentes de la frontera norte del país, así como de distintas
ciudades de provincia. No obstante, la inoperancia del sistema
político será un rasgo que de manera consuetudinaria tratarán en
sus textos estos autores.
Precisamente Paco Ignacio Taibo II acuñará el término
neopolicial para referirse a una realidad sociopolítica corrompida
de manera sistemática, así como a un aparato de justicia omiso y
cómplice de la delincuencia organizada. En este nuevo contexto, la
policía estará subordinada a los intereses de los grupos criminales,
quienes operarán como agentes represores de la población civil.
Cabe precisar que en conjunto estos elementos serán característicos
de los países latinoamericanos, los cuales, además de tener en común
el retraso económico, producirán lugares de alta marginación y
pobreza. Ante este panorama, los ideales de justicia del personajedetective estarán determinados por factores absolutamente ajenos
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

a su voluntad; de este modo, la incertidumbre, la ambigüedad y la
soledad también formarán parte de su psique. En esta dirección
García Talaván (2014) asevera que
la fórmula del detective como superhombre es sustituida por la
del detective duro, marginal y de moralidad ambigua cuyo cinismo
e ironía se oponen a la sociedad en la que vive. Al contrario
del detective clásico, el nuevo es vulnerable, se mete de lleno
en la acción y sufre físicamente sus consecuencias. Para él la
investigación no es un puro juego intelectual sino una toma de
postura ética. (p. 66)

En consecuencia, el detective apegado a los principios de
la novela negra2, ahora estará motivado por un código ético de
carácter personal, el cual tratará de preservar el orden social, pese
a su marginación y vulnerabilidad. Ante un contexto sociohistórico
crítico, en el que la vida urbana produce una masa poblacional
anónima, la complejidad criminal será uno de los rasgos distintivos
del hardboiled. No obstante, el detective de la narrativa neopolicial
también se caracterizará, dependiendo de las circunstancias, por
una indeterminación moral, motivada en muchas ocasiones por la
corrupción y la ineptitud de las instituciones públicas.
Invariablemente el detective o agente policiaco en la narrativa
mexicana tiene en contra el abuso de poder de los aparatos políticos,
2 El escritor argentino Ricardo Piglia considera que en la literatura el
detective policiaco debe atender, en principio, a la tradición y tener como
rasgos elementales la razón y la experiencia. Para Piglia estos personajes
deben dialogar con su realidad histórica y política. Precisamente estos
elementos se pueden observar en Los casos del comisario Croce.  Para Piglia,
la combinación de verdad, conocimiento e imaginación son esenciales para
descifrar los misterios de la realidad. Véase Bueno, M. (2018). “El Comisario
Croce: la forma del policial de Ricardo Piglia”, en  Alea: Estudios Neolatinos,
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

la incompetencia burocrática, la decadencia moral de la sociedad,
etcétera. Así personajes como Filiberto García, Héctor Belascoarán
Shayne, Ifigenio Clausel, Malverde Chandler, Edgar “el Zurdo”
Mendieta o Andrea Mijangos3, siempre desarrollan su labor de
manera adversa, bajo escenarios violentos y caóticos, pese a estos
inconvenientes, con todas las complicaciones que se presentan para
resolver una investigación criminal o particular, todos ellos logran
resolver sus casos. Esta constante más allá de su valoración estética
evidencia una idealización que contrasta con la realidad extraliteraria.
Por supuesto, todo texto literario contiene un sentido interno que no
necesariamente debe tener correspondencia con el plano de lo real.
Para escritores como Paco Ignacio Taibo II, Rafael Ramírez
Heredia o el propio Élmer Mendoza, el detective se asume como un
perdedor e incluso como antihéroe que, pese a todas las adversidades,
se sostiene a partir de la resistencia y en la paradójica aceptación de
la derrota. Esta posición por parte de este tipo de personajes es
consecuencia de un inoperante sistema político, de la desigualdad
social y de los fracasos personales o afectivos. Por orden general
es un ser solitario que suele tener un pasado traumático, aunado al
escepticismo y al desencanto de los aparatos estatales. Su ethos reside
3 El escritor mexicano Bernardo Fernández ha publicado cinco novelas
bajo la temática narco: Tiempo de alacranes (2005), Hielo negro (2011),
Cuello blanco (2013), Azul Cobalto (2016) y Esta bestia que habitamos: Un
caso del Járcor (2021); en las primeras cuatro obras de esta serie, el personaje
central es la detective policiaca Andrea Mijangos, quien estará obsesionada en
capturar a la jefa del Cártel de Constanza, Lizzy Zubiaga. Esta saga literaria
comparte características semejantes con la de “el Zurdo” Mendieta: a su modo
son agentes honestos, están obsesionados con la justicia y se suelen enfrentar
a criminales poderosos. Esta visión maniqueísta contrasta con la realidad
corrupta e impune de las dependencias de seguridad y de la comprobada
complicidad de las corporaciones policiacas con la delincuencia organizada.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

en su condición marginal y en la acción de investigar, de descubrir
los intríngulis de criminalidad y corrupción del poder. En todos
estos detectives literarios existe un profundo pesimismo, así como
una evidente desconfianza por las leyes, la justicia y las verdades
absolutas.
Finalmente es importante subrayar que tanto la marginación
como el fracaso, además de ser características claves en la psique
personal del detective literario moderno, también se constituyen
como elementos distintivos del género neopolicial. Este rasgo está
asociado con una realidad política y social desfavorable, en la que
permea un pasado trágico y negativo en la memoria individual de
este tipo de personajes (García Talaván, 2011). Es así como Edgar
“el Zurdo” Mendieta, protagonista de una serie de seis novelas
escritas por Élmer Mendoza, manifiesta como principal mecanismo
de defensa la integridad ética y el deber de justicia. En contraste, con
detectives que presentan una posición más cínica o descarada, tal es
el caso de personajes como Jesús Malverde Chandler o Celia Cruz,
alías la Rompecocos, investigadores creados por el escritor Gonzalo
Martré, o el descarado y corrupto policía Luis Manuel Salcido, de la
novela El Sinaloa, de Guillermo Rubio.
II.

Edgar “el Zurdo” Mendieta, el detective héroe

Tal como se mencionó con anterioridad, el detective de la narrativa
neopolicial generalmente está representado como un perdedor. Esta
característica también se observa en la saga literaria del personaje
Édgar “el Zurdo” Mendieta, protagonista de Balas de plata (2008),
La prueba del ácido (2010), Nombre de perro (2012), Besar al detective
(2015), Asesinato en el Parque Sinaloa (2017) y Ella entró por la ventana
del baño (2022), novelas pertenecientes al escritor mexicano Élmer
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Mendoza (Culiacán, 1949). “El Zurdo” es un policía Ministerial de
Culiacán, Sinaloa, quien siempre estará una posición contracorriente
ante el denominado Cártel del Pacífico, pues como agente del
estado no tendrá los alcances suficientes para combatirlo; por
tal razón, en repetidas ocasiones tendrá que negociar con la jefa
de este grupo delictivo, Samantha Valdés, para poder encerrar o
castigar a criminales que de manera circunstancial aparecen para
asesinar personas cercanas afectivamente a Mendieta, por alterar
violentamente el orden público, o bien porque afectan los intereses
del Cártel. El escritor y crítico literario Eduardo Antonio Parra
(2017) reflexiona a propósito del personaje:
¿Un detective en México? Preguntan todavía ciertos lectores
incrédulos. Sí, en nuestro país también lo hay, aunque no gocen de
mucho prestigio al pertenecer a la Policía Judicial o Ministerial. ¿Un
judicial es el héroe de estas historias? ... pero habrá que añadir que
Edgar “el Zurdo” Mendieta no es un judicial como aquellos cuya
imagen permanece tenebrosamente grabada en el imaginario de la
gente. Tampoco trabaja para el crimen organizado, aunque tenga
amigos muy poderosos entre los dirigentes de la mafia. (p. 62)

Si observamos la cita anterior, Eduardo Antonio Parra parte
de una idealización para describir la personalidad del detective. De
igual manera, justifica la supuesta amistad que sostiene el personaje
con capos del crimen organizado, pero en términos pragmáticos este
tipo de relaciones están fincadas en la conveniencia de ambas partes
más que en el respeto; de hecho, en la práctica es incongruente que
un policía y un criminal puedan ser amigos desinteresadamente. Por
consiguiente, si “el Zurdo” Mendieta realiza alianzas con el Cártel
del Pacífico para terminar con un enemigo en común, solo evidencia
una actitud permisible ante estos grupos delictivos.
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En el presente estudio no tenemos como objetivo llevar
a cabo un análisis puntual de cada novela, nuestra finalidad es
demostrar que de manera indistinta el personaje a través de la saga
no tiene evolución ni un arco dramático verosímil; por ejemplo,
aunque proviene de una colonia popular tiene gustos literarios
selectos, le gusta el rock clásico, no es misógino con sus compañeras;
por supuesto que estos atributos en un policía mexicano promedio
son irreales, considerando que esto tipo de agentes están expuesto a
contextos de violencia y exclusión, resulta poco probable que Edgar
Mendieta, como agente ministerial, manifieste gustos sensibles en
un entorno de absoluta masculinidad hegemónica, pero resulta
un tanto absurdo que como simple policía tenga el respeto de los
criminales y sea incorruptible, así se observa en la obra Nombre de
perro (2012), cuando “el Zurdo” Mendieta se reúne con Samantha
Valdés, la jefa del Cártel del Pacífico, quien le solicita un favor:
Quiero que encuentres al asesino y me lo entregues. Samantha,
respeto tu dolor, me consta que Mariana era buena persona,
pero no soy detective privado, soy placa y como me dijiste una
vez: de los más pendejos…Ya una vez te invité a estar cerca
de nosotros y quedaste en pensarlo. Silencio. Te lo pido como
un favor personal…Me está cargando la chingada y sé que con
mis métodos no voy a avanzar; así que te necesito…Dame
una camioneta blanca con vidrios blancos y dinero para llevar
técnicos a Mazatlán. Cuenta con ello. Una cosa más: suspende las
carnicerías. (Mendoza, 2012, pp.112-113)

Otras características que presenta el personaje de Edgar “el
Zurdo” Mendieta están relacionadas con su carácter depresivo y
solitario, motivado por una agresión sexual que sufrió en la infancia
por parte de un sacerdote, estos hechos le causarán en cierto momento
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

un alcoholismo crónico. Además, las relaciones amorosas que sostiene
son intermitentes y poco estables, el único hijo que tiene lo conoce
veinte años después; todos estos antecedentes son compatibles con la
representación del detective perdedor que explicamos líneas arriba, y
que si bien es cierto estos rasgos se apegan a la narrativa neopolicial, la
saga escrita por Élmer Mendoza generalmente está planteada a partir
de investigar un asesinato que afecta de manera directa a amigos o
conocidos del “Zurdo” Mendieta, quien pese a todos los obstáculos
siempre descubrirá el móvil y al homicida, aproximándose más a la
clásica novela policiaca deductiva.
Estas particularidades, mencionadas en el párrafo anterior,
se presentan en la quinta novela de la saga, Asesinato en el Parque
Sinaloa (2017). Mendieta es cuestionado por distintas corporaciones
de estar coludido con el Cártel del Pacífico, tras no comprobársele
esta acusación, decide retirarse y dedicar su tiempo a embriagarse;
sin embargo, resuelve integrarse nuevamente a la policía ministerial
para investigar el homicidio del abogado Pedro Sánchez Morán, hijo
de su mentor y amigo, el ex policía Abel Sánchez: “Voy a volver pero
con una condición…mataron al hijo de Abel Sánchez en Los Mochis
y quiero encargarme de la investigación, ésa es mi condición. Voy
a llevarme al grupo” (Mendoza, 2017, p. 43). Con este propósito
se trasladará a Los Mochis para indagar el crimen. Una vez más
el personaje se centrará en resolver el asesinato, tomándose el
compromiso, al igual que en otros textos, como un deber de justicia.
De igual manera que en otras obras de esta saga, habrá dos
relatos paralelos como parte de la diégesis; por un lado, los intríngulis
y pistas sobre el asesinato del abogado; por otro, la fuga de la prisión
de un alto cabecilla del Cártel del Pacífico: el Perro Laveaga, quien
está obsesionado con Daniela Katz, una conocida locutora de la
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región, que le ha prometido al narco realizar una serie radiofónica
sobre su vida, a cambio de ser entrevistado. Por supuesto que este
relato alterno del capo fugitivo tendrá una evidente semejanza
con la historia de Joaquín el “Chapo” Guzmán, quien también fue
capturado en la ciudad de Los Mochis bajo las mismas circunstancias.
De nueva cuenta “el Zurdo” Mendieta se enfrentará con
distintos obstáculos: policías corruptos, sicarios asesinando civiles,
capos del narcotráfico encondiéndose de las fuerzas armadas, el
ejército sitiando la ciudad; bajo este escenario, será capturado por
confrontarse con agentes ministeriales de Los Mochis, pero a pesar
de haber transgredido las leyes, de manera un tanto inverosímil se le
ofrecerá un trato:
Edgar Mendieta, violaste once leyes y todos los códigos de honor
de la Policía mexicana, además de faltar al respeto al Ejército,
[…]; estás acusado de colaborar en la fuga de Samantha Valdés
y te señalan en Estados Unidos como el asesino de la agente
especial de FBI Win Morrison, estás enterado? […]. Además, cae
sobre tus espaldas haber provocado la muerte del teniente de la
Policía Federal César Obregón, conocido como el Trokas. […]. Si
colaboras con nosotros te dejaremos libre al terminar el operativo
(Mendoza, 2017, p. 202).

El acuerdo propuesto por el ejército, muy al estilo de la
industria cinematográfica holliwoodense, consiste en ayudar a la captura
de Samantha Valdés, trato que no aceptará el agente Mendieta debido a
la amistad que sostiene con la jefa del Cártel del Pacífico. No obstante,
una vez más observamos la sobreestimación que con la que delinea
el personaje, pues no importa que violente las leyes, sea acusado
de asesinato o sostenga relaciones con la delincuencia organizada,
siempre saldrá avante pese a los inconvenientes que se presenten.
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Este carácter infalible resulta incongruente con la realidad política y
criminal que se vive en el país, pero además alejado del ethos crítico y
contestario del detective de la novela negra hispanoamericana.
Pese a estos clichés, Asesinato en el Parque Sinaloa es quizá
el texto de toda la saga que mejor aborda las redes criminales del
narcotráfico y expone la evidente subordinación a la que están sujetas
las corporaciones policiacas a manos de los carteles de la droga. Cabe
destacar que, en las primeras novelas, la acción narrativa solo se centra
en resolver el enigma del asesinato. Por ejemplo, en Balas de plata, el
agente Mendieta se dedica a investigar el homicidio de Bruno Canizales,
hijo del exministro de Agricultura, quien lleva una doble vida y es
ejecutado con una bala de plata, aspecto que obsesionará al detective
pero que no podrá esclarecer. En esta primera entrega el personaje
estará más vinculado con un perfil de perdedor (característico de
la narrativa neopolicial): fue abandonado por su mujer, acude con
el psicoanalista, tiene recuerdos poco gratos de su infancia en el
seminario; no obstante, se debe apuntar que es un asiduo lector de
Shakespeare, Capote, Munch, Kerouac, Fromm, entre otros.
En La prueba del ácido, en cambio, el detective resolverá el
asesinato de la prostituta brasileña Mayra Cabral de Melo, con la
que “el Zurdo” Mendieta tendrá encuentros sexuales fortuitos.
Nuevamente el punto narrativo de la novela se centrará en investigar
el homicidio, para cumplir tal propósito tendrá que negociar con
diferentes redes criminales, entre ellas se encuentra la nueva jefa y
heredera del Cártel Pacífico, Samantha Valdés, quien le facilitará los
medios y los hombres para descubrir al asesino. Justo en este texto
se origina la relación de complicidad entre ambos personajes, Valdés
invitará a Mendieta a trabajar para el grupo criminal, supuestamente
por el aprecio y respeto que su padre sentía por el policía: “Necesito
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hablar contigo comandante. No soy tu hombre Samantha, soy
demasiado pendejo y todavía un poco honesto. Precisamente por
eso me interesas, Zurdo Mendieta, ¿crees que no necesitamos
gente honrada en nuestras filas? Aunque no lo creas o no lo hayas
pensado, este negocio no funcionaría sin grandes dosis de fidelidad
y honradez” (Mendoza, 2012, p. 239). Esta lectura que realiza Élmer
Mendoza sobre los convenios entre narcotraficantes y policías
resulta ingenua y poco informada. El crimen organizado más allá
de fidelidad y honradez exige pragmatismo, beneficios personales
y dividendos económicos, aspectos que en esta serie narrativa se
soslayan o pasan desapercibido. Por tal razón, sustentamos que en
conjunto estas novelas replican una visión idealizada y superficial del
tráfico de drogas, reproducida no solo literariamente, sino también
en la música, el cine y la televisión.
En Ella entró por la ventana del baño, la última novela publicada
sobre el detective Edgar Mendieta, titulada a partir de una canción
de The Beatles [“She Came in Through The Bathroom Window”],
el agente ministerial Mendieta tendrá nuevamente una doble
misión; por una parte, Ricardo Favela, un anciano moribundo, le
solicitará como último deseo encontrar a la mujer con la que hace
más de veinte años sostuvo una apasionada aventura amorosa; por
otra, capturar a Sebastián Salcido, alias “el Siciliano”, un peligroso
exmilitar dedicado al narcotráfico, quien ahora que está libre,
después de dos décadas de prisión, ha comenzado a asesinar a
aquellos policías que lo capturaron. Una vez más Samantha Valdés
decide ayudar al “Zurdo” Mendieta a capturar al exmilitar Salcido,
pues es un enemigo en común para ambas partes; por supuesto, una
vez más hacia el final de la novela estos obstáculos se resuelven a
favor del agente policiaco.
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Este tipo de historias paralelas son la misma premisa con las
que invariablemente Élmer Mendoza estructura las novelas de esta
saga. De manera recurrente se recrean muchas escenas efectistas,
llenas de balaceras y bazucazos, pero en el último capítulo se resuelve
el enigma y se asesina al sujeto que pone en peligro la estabilidad y
vida de los personajes. Debido a estas características creemos que
en conjunto la serie narrativa de Edgar el “Zurdo” Mendieta está
orientada a la clásica novela policiaca del enigma, recurriendo a una
visión romántica y poco crítica del narcotráfico y del sistema político
mexicano, creando en muchas ocasiones personajes maniqueos
o estereotipos criminales. Por supuesto no se debe minimizar las
cualidades narrativas de su autor, pues la publicación de seis novelas
con el mismo protagonista requiere de oficio literario y disciplina.
No obstante, el Zurdo Mendieta no evoluciona como personajes y
mantiene los mismos rasgos que en la primera obra.
III.

Pistas finales

El detective en la narrativa policiaca mexicana contemporánea
manifiesta un particular interés por la investigación deductiva, muy
apegado quizá a la tradición de la novela de enigma. En otros casos,
la búsqueda o indagación es un detonante para denunciar y hacer
público escándalos de corrupción de índole político, también se
exploran hechos criminales sensibles socialmente, por ejemplo, el
texto Un asesino solitario (1999) del propio Élmer Mendoza, examina
los intríngulis conspirativos para matar al candidato presidencial
del Partido Revolucionario Institucional (PRI); durante el relato,
Mendoza sostiene la misma premisa oficial que se propagó tras
el homicidio de Luis Donaldo Colosio: la ausencia de un autor
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intelectual. Narrada en primera persona por un matón a sueldo, “el
Yorch”, la historia se centra en exhibir la decadencia y podredumbre
del sistema político mexicano.
Precisamente la crítica al régimen mexicano corrupto y
decadente, tal como se plantea en Un asesino solitario, lo realizan años
antes escritores de corte policiaco como Rafael Ramírez Heredia,
Gerardo Cornejo o Juan Hernández Luna, estos autores toman como
núcleo narrativo de sus obras el punto de vista del criminal, explorando
con más profundidad el perfil psicológico, las zonas citadinas de la
periferia y la exclusión social producto de un nuevo orden económico.
Estos antecedentes son necesarios para comprender el surgimiento,
justo en la década de los noventa, de una problemática que pronto
perturbaría el espacio público: el narcotráfico. Es así como las novelas
con temática narcopolicial comienzan a tener resonancia en el campo
literario y editorial de nuestras letras.
La dinámica del mercado editorial, sin duda, fue determinante
para que sagas narcopoliciacas como la del “Zurdo” Mendieta
tuvieran una destacada recepción, bajo el contexto, por supuesto,
mediático y político de la guerra contra el narco emprendida en
el sexenio calderonista. Al igual que Élmer Mendoza, escritores
como Bernardo Fernández, Alejandro Almazán, Víctor Ronquillo,
Guillermo Rubio o César López Cuadras, centraron sus intereses
literarios en la temática narco. Algunos de ellos, reprodujeron en
sus textos la misma retórica maniquea difundida por el gobierno de
buenos y malos; en cambio, autores como Rubio y López Cuadras
trataron de romper con esta inercia discursiva a través de la parodia,
el humor y el cinismo de sus personajes, características más apegadas
a nuestra compleja y absurda realidad criminal.
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67, de
Fernando del Paso
Collapses and cosmopolitan crimes in Fernado del
Paso’s Linda 67
Luis Miguel Estrada Orozco
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-3268-7658
luis.estradaorozco@viep.com.mx

Fecha de entrega: 07-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Desde su publicación en 1995, Linda 67. Historia de un crimen,
la recepción de esta novela policiaca ha sido ambigua, en buena parte
condicionada por la naturaleza de la obra precedente de Fernando del
Paso. En el presente artículo, propongo una lectura en Linda 67 varios
niveles: primero, como una novela que dialoga con el género venido de la
cultura de masas a través de la apropiación latinoamericana de que Amar
Sánchez identificaba como estrategias de “seducción y traición”. Por otro
lado, en Linda 67 existe una búsqueda estética fuera de los márgenes del
neopoliciaco hispanoamericano dominante a finales del siglo XX. La
estética de Linda 67 entrelaza elementos de cultura de masas y alta cultura,
tanto en las referencias directas como en trabajos de estructura profunda
o construcción psicológica de David Sorensen, el asesino que es su
personaje central. A través de los referentes de la publicidad, los productos
de lujo, conflictos sociales y hechos criminales de contemporaneidad, la
novela reaviva las críticas de Adorno y Horkheimer sobre la industria

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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

cultural, al tiempo que expone una suerte de reverso de los deseos
cosmopolitas latinoamericanos, concebidos por Mariano Siskind como un
“deseo de mundo”, una forma de aspirar a la universalidad (articulada
en discursos hegemónicos mundiales) desde la marginalidad geopolítica.
Este cosmopolitismo ha sido revisado por Siskind dadas las coyunturas
políticas del siglo XXI, en el que es patente el colapso de la función
imaginaria asignada a la noción de “mundo” en la concepción inicial del
cosmopolitismo. En el presente trabajo, argumento también que David
Sorensen, encarna ya algunos de los derrumbes del cosmopolitismo
latinoamericano a finales del siglo XX.
Palabras clave: Fernando del Paso, novela policiaca, cultura de masas.
Abstrac. Since its publication in 1995, Linda 67. Historia de un crimen, the
reception of this police novel has been ambiguous, largely conditioned by
the nature of Fernando del Paso’s previous work. In this article, I propose
a reading of Linda 67 on several levels: first, as a novel that dialogues
with the genre that came from mass culture through the Latin American
appropriation that Amar Sánchez identified as strategies of “seduction
and betrayal”. On the other hand, in Linda 67 there is an aesthetic search
outside the margins of the dominant Spanish-American neo-police at the
end of the 20th century. Linda 67’s aesthetic interweaves elements of mass
culture and high culture, both in direct references and in deep structure
or psychological construction works by David Sorensen, the murderer
who is its central character. Through the referents of advertising, luxury
products, social conflicts and contemporary criminal acts, the novel
revives Adorno and Horkheimer’s criticisms of the cultural industry,
while exposing a kind of reverse of Latin American cosmopolitan
desires, conceived by Mariano Siskind as a “desire for the world”, a way
of aspiring to universality (articulated in global hegemonic discourses)
from geopolitical marginality. This cosmopolitanism has been reviewed by
Siskind given the political conjunctures of the 21st century, in which the
collapse of the imaginary function assigned to the notion of “world” in
the initial conception of cosmopolitanism is evident. In this paper, I also
argue that David Sorensen already embodies some of the collapses of
Latin American cosmopolitanism at the end of the 20th century.
Keywords: Fernando del Paso, detective novel, mass culture.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Fernando del Paso recuerda en entrevista cómo concibió la idea
de Linda 67. Historia de un crimen. Después de leer varios libros de
la colección “El Séptimo Círculo”, dirigida por Jorge Luis Borges
y Adolfo Bioy Casares, le aseguró a Álvaro Mutis que él también
escribiría una novela policiaca. “No, no puedes, porque hay que
tener una vocación especial para eso”, respondió Mutis. “Veinte años
después recogí el reto y viajé a San Francisco para situarla ahí porque
hay que escoger un buen escenario también” (Domínguez, 2018).
La anécdota recoge, desde su germen, algunas de las dudas
en torno a la relación entre el libro y el autor. ¿Podía el escritor de
José Trigo (1966), Palinuro de México (1977) y Noticias del Imperio (1987)
ceñirse a las expectativas de la fórmula policial? Una vez terminado
el libro, ¿cómo se lee en relación con sus obras anteriores y con el
resto de los trabajos de corte similar en América Latina?
Linda 67 narra la historia del crimen cometido por David
Sorensen Armendáriz, mexicano cosmopolita hijo de un diplomático
de antepasados daneses, quien asesina a su esposa Linda Lagrange,
estadounidense, hija de un magnate texano y luego urde una estafa
para fingir su secuestro, cobrar millones de dólares y huir con su
amante, Olivia. La novela rompe con algunos elementos formulaicos
del género al descubrir al asesino desde el primer capítulo y dedicarse
a reconstruir los motivos que lo llevaron hacia el crimen, así como
los detalles de su planeación y ejecución. Posteriormente, David
Sorensen buscará quedar libre de culpa y fugarse con el dinero de la
estafa. Sin embargo, su plan se verá interrumpido por un chantajista
que busca hacerse con el dinero del supuesto rescate. Al mismo
tiempo, el caso es investigado por un policía mexicano-americano y
Sorensen es puesto contra la pared por una estratagema urdida por
su suegro, el viejo Lagrange, quien lo detesta profundamente.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

En el presente artículo, propongo una lectura de Linda
67, primero, desde una distancia doble tanto con las expectativas
de las fórmulas tradicionales del género, como con el resto de la
producción latinoamericana del “neopolicial” de finales del siglo
XX. En principio, Linda 67 participa de lo que Amar Sánchez
identificaba como estrategias de “seducción y traición”: literatura
que seduce con los recursos conocidos de los géneros venidos
de la cultura de masas y luego los traiciona para hacer su propia
propuesta estética. Por otro lado, Linda 67 escapa de las perspectivas
políticas del neopolicial hispanoamericano dominante a finales del
siglo XX, donde los Estados y sus aparatos de justicia son el centro
de la crítica del neopolicial. Así, Linda 67 es una narrativa que al
“traicionar” las fórmulas de sus referentes y las expectativas de la
producción de su momento gana autonomía. Finalmente, al usar
una serie amplia de referentes del mundo de la publicidad y artículos
de lujo que vincula con el crimen, la novela reaviva las críticas sobre
la industria cultural. Más aún, al contextualizar la narración con
temas en torno a migración, salud, derechos humanos y hechos
criminales de su contemporaneidad, expone un reverso siniestro
de los “deseos cosmopolitas”. Para Mariano Siskind, el “deseo de
mundo” identificado en algunos intelectuales latinoamericanos
desde la década de 1870 fue una forma de aspirar a la universalidad,
identificada en discursos hegemónicos mundiales en el Occidente,
desarrollada desde la marginalidad geopolítica. La idea de
cosmopolitismo, revisada y revisitada por el mismo autor dadas las
coyunturas políticas del siglo XXI, nota el patente colapso de la
función imaginaria asignada a la noción de “mundo”, un mundo
concebido como la estructura simbólica que sostenía imaginarios
humanísticos de emancipación, igualdad y justicia universales.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Como detallaré, el asesino David Sorensen encarna ya algunos de
los derrumbes del cosmopolitismo latinoamericano a finales del
siglo XX.
Novela policiaca: géneros bajo sospecha.
Las obras literarias que se apegan a géneros masivos llaman a la
duda. Es decir, juzgar su calidad artística es difícil. En especial, si la
novela se encuentra inserta en la obra de un autor como Del Paso:
Llegué a este título con recelo … Mi desconfianza fue tristemente
justificada: encontré una historia plagada de lugares comunes (a veces
salpicada de cursilería), la ejecución más básica de la novela negra. ¿Por
qué alguien como Fernando del Paso, reconocido por su audaz uso
del lenguaje, escogería un género que exige al escritor apegarse a
una serie de normas estrictas? (Cruz, 2018, mis cursivas).

Es posible que opiniones como la anterior tengan que ver
con cierta distancia con el género usado como punto de partida:
el policial. Si para Cruz hay “lugares comunes” y una “ejecución
básica”, para Amelia Castilla, por el contrario, Del Paso no sólo
ignoró las dudas de Álvaro Mutis, sino que “Tampoco hizo caso
Del Paso de los maestros del género y empezó Linda 67: historia de
un crimen descubriendo al asesino en la primera página” (Castilla,
1996). Operar en contra de ciertas expectativas, en opinión de
Martín Solares, al prologar la novela, revela la elección de un camino
estético. Del Paso no optó por el “detective hiperracional”, ni por
“la relación de una lucha entre dos grupos criminales”; al contrario,
“optó por una vía más estrecha y exigente, que surgió a finales de
los años treinta y acaso es una de las que han dado mayores logros
literarios: la confesión del hombre que comete un crimen por pasión
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y lucha por escapar a la justicia” como algunos personajes de James
McCain y Patricia Highsmith (Del Paso, 2017, Prólogo:13).
La idea, por otro lado, de que se trata de un género con un
puñado estable de modelos, es rebatible. Como detecta Rosa María
Ávila (2005), “Desde el surgimiento de los detectives clásicos o
‘duros’, varios críticos han tratado de definir algunos términos como
‘policial’, ‘policiaco’, ‘duro’, ‘criminal’, ‘detectivesco’, ‘negro’, o –en
su caso– ‘neopoliciaco’” (145). Los distintos acentos presentan
variedades formales y estilísticas, además de que están vinculados al
momento de evolución y lugares de producción.
En la literatura moderna, Edgar Allan Poe inaugura el
género detectivesco a mediados del siglo XIX. La línea analítica de
su personaje Auguste Dupin será la dominante durante el fin del
XIX y el inicio del siglo XX, encontrando representantes no sólo en
Europa y los Estados Unidos, sino también en América Latina. De
hecho, es esta línea analítica la que Jorge Luis Borges retrabaja en
“La muerte y la brújula” (de 1942). Además de sus propios aportes
como autor, Borges junto a Bioy Casares también hacen labor
de difusión del género a través de la serie de libros “El Séptimo
Círculo” publicada por Emecé a partir de 1945.
Para este momento, el género en América Latina ya tiene
seguidores entre un público variado. Un año antes del lanzamiento
de “El Séptimo Círculo”, el mexicano Rodolfo Usigli ha publicado
ya Ensayo de un crimen. En México, el “Círculo de la Calle Morgue”,
conformado por escritores e intelectuales reunidos en torno a
Santiago Helú, pondrá en contacto al gran público lector con las
tendencias clásicas y actuales (en su tiempo) de esta literatura a través
de “la revista Selecciones Policiacas y de Misterio, la versión mexicana del
Ellery Queen’s Mistery Magazine” (Negrín, 2005: 39), fundada en 1946.
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Si bien la línea analítica es de gran relevancia en el ingreso
del género a Latinoamérica, la literatura estadounidense hard-boiled
destaca en su evolución posterior. La estética hard-boiled, de orígenes
en la década de 1920, combina la búsqueda heroica con la violencia
sensacionalizada (Braham, 2004: xiii) en ambientes llenos de bajos
fondos urbanos, así como detectives privados con un pie fuera de
la ley y con una clara desconfianza hacia ella (Stavans, 1993: 49;
Noguerol, 2006: 122). Esta última razón es un motivo por el que su
influencia se ha dejado sentir en América Latina, particularmente en
el “neopolicial”.
El término surge a final de la década de 1970 en medio de
sacudimientos sociales en Latinoamérica que Francisca Noguerol
(2006) identifica con un ambiente extendido de caos, violencia
y desencanto político (118). Paco Ignacio Taibo II, uno de sus
principales promotores, discute las condiciones que rigen al
neopolicial:
Caracterización de la policía como una fuerza del caos, del sistema
bárbaro, dispuesta a ahogar a los ciudadanos; presentación
de un hecho criminal como un accidente social, envuelto en la
cotidianidad de las grandes nuevas ciudades; énfasis en el diálogo
como conductor de la narración; gran calidad en el lenguaje,
sobre todo en la construcción de ambientes; personajes centrales
marginales por decisión (Taibo II, citado en Noguerol, 2006: 120).

En esta descripción emergen algunas diferencias que separan
al neopolicial del hard-boiled estadounidense. Principalmente, la veta
en castellano es más política que su contraparte estadounidense
(Braham, 2004: xiii). En efecto, la principal preocupación del
neopolicial no es el misterio, sino el crimen y con él, “el reflejo del
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

contexto social” (Noguerol, 2006: 121). Como revisa Persephone
Braham al hacer un detallado recuento de la producción literaria
del género que nos ocupa entre los años 1968 y 2012, para el año
de publicación de Linda 67, la estética dominante en México es
el neopolicial con fuertes cargas de denuncia social y elementos
políticos anclados en las circunstancias latinoamericanas donde se
desarrollan las narrativas (Braham, 2019: 277-285). La manera en
que Linda 67 dialoga con los modelos narrativos clásicos y responde
en sus propios términos a la estética dominante debe analizarse
detenidamente.
Linda 67: seducción, traición y el universo referencial.
Incluso en un género que hace crítica social a través del crimen,
existe un halo de lectura placentera. Para Ana María Amar Sánchez
(2017), el placer implica tanto el enigma, como el cumplimiento de
ciertos elementos de la fórmula además los giros e innovaciones
que un buen escritor pueda encontrar (47-48). Para la argentina,
cualquier obra “policial en América Latina se define por su trabajo
de ‘deformación’ y explotación de las variantes implícitas en las
fórmulas” (49). Más aún, es un género que tiene una inevitable
carga de “complicidades con el lector de policiales” (56) en donde
los autores explotan el atractivo de la autorreflexividad, los guiños,
referencias y diversas intertextualidades con obras canónicas (pp.
55-58). En suma: “Pensar el género y pensar cómo distanciarse
de sus orígenes forman parte del mismo movimiento [en América
Latina]” (59).
Linda 67 está lleno de recursos de esta naturaleza. Las
opiniones que oscilan entre un libro hecho de lugares comunes y
la de lectores que “extrañan el misterio prometido por el género
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policial” (Corral Peña, 2005, p. 126) se deben a la versatilidad con
que Del Paso usa elementos de la novela policiaca, ambientes noir,
tropos del hard-boiled e incluso una crítica social que, sin ser la del
neopolicial, evoca sus perspectivas.
Durante la primera parte de la novela, dado que las primeras
páginas explican que David Sorensen mató a su esposa, la millonaria
Linda Lagrange, el enigma no es el crimen, sino sus razones. El
ocultamiento de ciertos datos por el narrador heterodiegético genera
un misterio para el lector (González, 2017ª: 93). Este narrador
mantiene durante buena parte de la novela una tercera persona que
sigue la perspectiva y los pensamientos de David Sorensen, y que
crea un efecto de subjetividad similar al de la primera persona. En la
segunda parte, este narrador adquirirá un dinamismo distinto.
Las largas analepsis de la primera parte tienen dos líneas
concurrentes intercaladas caprichosamente que no respeta una
cronología estricta, sino que dejan un reguerillo de información
que el lector reconstruye. La primera línea abarca un espacio
temporal más largo a pesar de estar presentada con mayor brevedad:
los orígenes y las ambiciones de David Sorensen. Hijo de un
diplomático mexicano, David nació en Londres y vivió durante un
tiempo en París, Canadá, México y de nuevo en Londres, donde
estudió economía por dos años. Gracias a esta vida es un políglota,
mantiene doble nacionalidad (mexicana y británica). Además, conoce
de primera mano todo lo referente al buen gusto y ropa, accesorios,
cocina y vino de la mejor calidad. Una breve vida de estudiante sin
recursos en Londres lo enfrenta a la existencia dentro de los límites
de su poder adquisitivo. En este punto, David decide que la vida sin
lujos es imposible para él y abandona los estudios para, luego de
encontrarse con su amigo de la infancia, el irlandés Chuck O’Brien,
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

dedicarse a varios trabajos en San Francisco que este le consigue,
entre ellos, la agencia de publicidad de Bob Morrison, donde el
lector lo encuentra cuando comienza la historia.
En una entrevista poco antes de la muerte de su padre,
retirado en su lujosa casa en Cuernavaca, David descubre que Papá
Sorensen no ahorró nada, dilapidando todo su sueldo para dar una
buena impresión de México en el extranjero, y que incluso la casa de
Cuernavaca fue vendida a su tío para pagar el tratamiento del cáncer
que mató a su madre. Así, David entiende que no tiene dinero ni
herencia y que la vida que mantiene como pareja de Linda Lagrange
es imposible de pagar con sus propios recursos.
La segunda línea narrativa de la primera parte nos cuenta
la infatuación de David con Linda, a quien conoce al chocar el
exclusivo Daimler Majestic 1967 de ella y ajustar la placa que ha
averiado con su propio automóvil, una placa personalizada con el
rótulo “Linda 67”, el nombre y año de nacimiento de la heredera. Su
veloz relación lleva a un matrimonio que se deteriora rápidamente
tras la amenaza del viejo Lagrange de desheredar a Linda si sigue
casada con Sorensen, a quien Lagrange considera un oportunista.
Ni el dinero ni ninguna de las propiedades, incluida la casa en el
exclusivo barrio Nob Hill, y el lujoso BMW que maneja Sorensen,
están a nombre de Linda, sino de su padre. Esta línea concluye con
la declaración de que Linda se divorciará de David pues acepta que
su jefe en la compañía de decoración donde trabaja por gusto, Jim
Harris, es su amante; admite también que se ha hartado de Sorensen
y que no piensa perder su vida de lujos por él.
En esta primera parte existen dos capítulos cruciales. El
capítulo quinto, “Los dos mosqueteros”, que describe su relación con
su amigo de la infancia, Chuck O’Brien, y que también termina con
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las analepsis mayores de la primera línea: en este punto el pasado de
Sorensen se ha construido ya. A partir de este capítulo, las analepsis
se centrarán en la concepción y planeación del asesinato de Linda
y su falso secuestro, hasta su ejecución e inicio de la investigación
del inspector Gálvez. El otro capítulo central, como señala Corral
Peña (2005), es el octavo, “Fiesta en casa de los Harris”, donde las
frustraciones de David estallan (p. 117). El capítulo enfatiza el entorno
adinerado y snob de los personajes además de referencias reales que
el lector puede rastrear en la conversación entre David y Sheila, un
personaje secundario cuya importancia sólo se comprende al final de
la novela: se habla del crimen de Susan Smith, quien ahogó a sus dos
hijos en el lago John D. Long; se comenta el problema de la propuesta
de ley 187 y la intolerancia hacia la migración ilegal mayormente
hispana en California; a raíz de un personaje “cuya presencia da pie
a que se hable del sida”, se aborda la “enfermedad ineludible en una
conversación como la que sostienen los personajes” (Corral Peña,
2005: 122) y finalmente el crimen de O. J. Simpson.
A raíz de la discusión del veredicto de inocencia de Simpson,
Sheila le hace notar a David que ahí hay dos lecciones sobre el arte de
matar: no ser estúpido y obtener algún beneficio de la muerte. Luego
de esta conversación, de la confesión de Linda de su amorío con Jim
Harris y del aviso de que el divorcio está en camino, David decide
matar a Linda y beneficiarse con su muerte. Los siguientes capítulos
abundarán en la planeación y ejecución del crimen, incluido el plan
para hacerlo parecer un secuestro, cobrar quince millones de dólares
y escapar a una vida de lujos con su amante mexicana, la aeromoza
Olivia a quien desconoce la verdadera naturaleza de Sorensen.
Guillermo Núñez Jáuregui (2017) nota la efectividad con que
Del Paso ataca las convenciones del género, desde su ambientación.
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Es el San Francisco de Dashiell Hammett, donde Sorensen bebe
en el mismo bar donde lo hacía el autor de The Maltese Falcon (Del
Paso, 2017: 156). Además del espacio, está el modo en que Sorensen
concibe el crimen: “Más grotesco aún le pareció que, a una velocidad
pasmosa, desfilasen por su mente los recuerdos de los crímenes,
imaginarios o reales, que había leído o visto en novelas y películas, o
visto y leído en los periódicos y la televisión…” (100, mis cursivas). A
esta mezcla de cultura pop y nota roja se suman los guiños para el
conocedor del policial: “arrojarla en su automóvil a un barranco,
después de pegarle en la cabeza con la llave, así como lo habían
hecho, ¿cómo se llamaban?, ¿Cora y Frank?, con el griego” (p.
100, mis cursivas). En este caso, la referencia es a The Postman Always
Rings Twice, de James M. Cain, publicada en 1934 y adaptada al cine
en 1946. Igualmente, sabemos que Sorensen acostumbra comprar
novelas de segunda mano de los autores Patricia Highsmith y Rex
Stout (Del Paso, 2017: 163). De Highsmith, además del inevitable
parecido entre Sorensen y Mr. Ripley, cuya primera aparición fue
en The Talented Mr. Ripley, de 1955, está el homenaje identificado
por Guillermo Núñez (2017) a la adaptación francesa del libro de
Highsmith (hecha en 1960) en el título de un capítulo nombrado en
español igual que el filme francés Plein Soleil: “A pleno sol”.
Además de los guiños, espacios y referentes, existe también
una actitud irónica hacia los lugares comunes. El inspector Gálvez,
fuma pipa y tanto David como él mismo bromean sobre el cliché
(Del Paso, 2017: 167). En la misma conversación, Gálvez nota
varios pisapapeles en la casa de Nob Hill y sugiere que pueden ser
un arma mortal, aludiendo a Hickory Dickory Dock (1955) de Agatha
Christie (177). Cuando el segundo de Gálvez, el sargento Kirby
hace una deducción sobre el lado y ángulo del golpe que mata a
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Linda, el inspector ironiza: “esa clase de conclusiones elementales
perteneces al mundo de Sherlock Holmes o al de Alfred Hitchcock,
no al mundo real…” (274). La combinación de libros, películas y
noticias periodísticas establece una serie de referentes de la cultura
de masas constituyéndola en uno de los múltiples archivos con los
que la novela trabajará1.
El juego de referentes y homenajes no se restringe al mundo
europeo y estadounidense. José Espinosa-Jácome (2006) nota los
puntos de contacto entre David Sorensen y Roberto de la Cruz,
el dandi aristócrata venido a menos que protagoniza Ensayo de un
crimen, de Rodolfo Usigli (171). Más aún, este juego de referentes
aborda también la “alta literatura”. Por ejemplo, hay varias líneas que
conectan a David Sorensen con el Raskólnikov de Crimen y castigo, de
Fiódor Dostoievsky. En principio, ambos son jóvenes que matan a
una mujer movidos para quedarse con su dinero. Las escenas de la
muerte de la vieja usurera y el golpe con que David deja inconsciente
a Linda en su carro antes de lanzarla por una barranca hacia el mar
dialogan a través de las dudas que ambos tienen antes del golpe
final. Igualmente, hay una similitud entre la rumiación del plan de los
personajes y la precipitación de los acontecimientos por el azar o un
aparente destino que favorece al asesino. En el caso de Raskólnikov,
por la conversación escuchada al pasar, que revela que la sobrina que
vive con la usurera, no estará en casa, dejando a la potencial víctima
sola. En el caso de Sorensen, los hechos narrados en el capítulo
“Coincidencias”, en donde una gripe le permite quedarse en casa a
1 Para un análisis detallado de las intertextualidades de Linda 67 con el
género, recomiendo el capítulo “2.3 Intertextualidad en la novela”, de la tesis
de maestría de Natali González Fernández (2016), De lo criminal a lo poético:
una aproximación al carácter ambivalente de Linda 67. Historia de un crimen
de Fernando del Paso.
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planear, dejarse crecer la barba para hacerse irreconocible, además
de encontrar una tarjeta de crédito de Jim Harris a quien pretende
inculpar del crimen en caso de que se descubra el cuerpo de Linda.
Por otro lado, el tratamiento psicológico del personaje justo
después del homicidio también tiene puntos de contacto. Tanto en la
novela de Del Paso como la de Dostoievsky, el asesino experimenta
un estado mental febril justo después del crimen fresco. En Crimen
y castigo, esto se traduce en una somatización delirante. Raskólnikov,
una y otra vez, teme haberse delatado entre sus balbuceos afiebrados
frente a Razumijin. En Linda 67, Sorensen tiene una borrachera
babilónica que recorre San Francisco en clave noir, en la que Sorensen
está a punto de delatarse al hablar con Chuck. La borrachera de
Sorensen cierra con lo que Corral Peña (2005) identifica como el
rechazo a sentir incluso la culpa de Raskólnikov (126) dado lo que
Sorensen percibe como la diferencia entre las víctimas, además
de exponer la misoginia de su crimen: “El presente era él, David
Sorensen, un asesino, un criminal sin remordimientos, ¿o no era
verdad?, porque él no había dado muerte a una vieja prestamista
infeliz, ¿no es cierto?, sino a una gringa cabrona, ¿no es cierto?,
cabrona y puta” (Del Paso, 2017: 164). El móvil de ambos, el dinero,
está visto desde perspectivas diferentes: para uno, se trata de un
asunto narcisista de superioridad moral en la Rusia zarista; para otro,
es un acto de egoísmo para no privarse de los lujos de la cultura de
consumo que lo define2.
Volviendo a Linda 67, estructuralmente, la segunda parte
tiene cambios notables. Las analepsis dan paso a los sueños y las
2 Natali González (2017a), además, reconoce un eco del Mersault de
L’Étranger de Albert Camus (95).

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alucinaciones de David que recrean la muerte de Linda y a veces la
confunden con su amante, Olivia3. Por otra parte, el narrador que
ha seguido exclusivamente la perspectiva de Sorensen tiene escenas
en las que acompaña al investigador Gálvez, quien trabaja el caso por
encargo del magnate Lagrange, padre de Linda. En su primera visita
a Sorensen el investigador es informado por el asesino que recibió
una llamada anónima diciéndole que Linda estaba secuestrada (Del
Paso, 2017: 178). Apenas Gálvez deja la casa, Sorensen le informa
acaba de llegar una supuesta carta anónima de los secuestradores
que exige quince millones de dólares por el rescate de Linda. El
lector sabe que David la ha manufacturado recortando letras de
The National Enquirer y The National Examiner, donde abundan las
noticias sensacionalistas: “Era, pensó Dave, como si la muerte de
Linda estuviera formada por pequeños suicidios, por asesinatos
minúsculos, por alevosías y traiciones diminutas” (Del Paso, 2017:
121). Del Paso, como Sorensen, manufactura el crimen no sólo con
los referentes a libros y cine, sino con la misma materia violenta de
la sociedad. Y no únicamente la estadounidense.
Durante la planeación del secuestro, Sorensen duda sobre
la cantidad a pedir y sobre la factibilidad de salirse con la suya;
sin embargo, recupera la confianza cuando recuerda la ola de
secuestros a empresarios mexicanos. Esta ola: “demostraba que,
cada vez con mayor frecuencia, la policía dejaba que la familia se
las arreglara directamente con los secuestradores: su intervención
podía provocar, como había sucedido en muchos casos, el sacrificio
de la víctima” (Del Paso, 2017: 109). Se refiere, probablemente, a
3 Los trabajos “Los sueños y el inconsciente en Linda 67”, de Natali
González (2017b) y “Sobre la estructura de Linda 67” de José T. EspinosaJácome (2006) abundan sobre el aspecto onírico y psicológico de la novela.
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casos como los de Joaquín Vargas Guajardo, por quien se pidió un
rescate de 50 millones de dólares; o José Espinosa Mireles, dueño y
fundador de la extinta Printaform, cuyo rescate fue de 15 millones
de dólares (Orgambides, 1992). Formar una nota de secuestro con
letras arrancadas de la nota roja, como se ve, va más allá de un gesto
del personaje.
Con el nuevo dinamismo del narrador, el lector accede a
diálogos entre Galvéz y el sargento Kirby en donde se discuten el
caso y posibles sospechosos, o a entrevistas con el viejo Lagrange,
quien sospecha que David ha secuestrado y asesinado a su hija.
Además, existen capítulos que recuerdan la experimentación formal
del Fernando Del Paso de sus novelas más celebradas, como
“Llamadas cruzadas”, en el que una serie de llamadas entre varios
personajes (David Sorensen, Chuck O’Brien, el inspector Gálvez, el
viejo Lagrange y un reportero que hace pública la nota del secuestro
y el monto del rescate) se entrelazan de modo que el lector puede
seguir pistas, dudas, mentiras, sospechas, cálculos y actitudes de
varios de los personajes. Más complicado aún es el tratamiento de
la voz del viejo “hippie”, veterano de Vietnam que en la segunda
parte revela a David mediante una carta anónima que Linda ha
sobrevivido y que David debe entregarle los quince millones a él
bajo pena de descubrir a David Sorensen como responsable del
fallido intento de homicidio. En el capítulo “Una forma distinta de
morir”, la verbosidad obscena de la carta del “hippie” interrumpe la
escena donde se desarrolla la reunión para una campaña publicitaria
en la que David es la pieza clave: los cosméticos “Olivia”, pensados
para la mujer latina en los Estados Unidos. En el siguiente capítulo,
“Escucha, pendejo…” la voz inunda por completo la narrativa al
convertirse en un monólogo a través de dos llamadas a teléfonos
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públicos en las que da indicaciones a David y al viejo Lagrange de
cómo entregarle el dinero.
Este capítulo ofrece un discurso que revela a un personaje
poco fiable, pues repetidamente hace dudar a David de haberlo
visto cometer el crimen para luego dar detalles del mismo. Las
interpelaciones de la voz permiten suponer las otras partes del diálogo
y las acciones que lo interrumpen, de las que nos enteramos en el
siguiente capítulo “La gallina ciega”, cuando Sorensen comunica a
la policía y a Lagrange las demandas del “hippie” (sin delatarse). El
efecto de este juego de voces y de información poco confiable es
que genera desazón: por primera vez, tanto el lector como Sorensen
no lo saben todo sobre lo que ha pasado con Linda.
En el desarrollo, el “hippie” convierte a Sorensen en rehén
y se apropia del dinero que entrega el viejo Lagrange, para luego
golpear a David, confirmar que Linda siempre estuvo muerta,
y dejarlo libre. Sorensen parece quedar libre de sospecha. En el
hospital, se entera de que la agencia publicitaria lo ha despedido y
su amigo Chuck O’Brien le ofrece conseguirle un nuevo empleo. Al
salir del hospital, David Sorensen es contactado por Eric Beckhart,
supuesto agente de la aristocracia suiza que pretende lanzar una
prestigiosa marca de relojes y que ha pensado en David Sorensen
para dirigir el “Proyecto Andrómeda”, que da título al capítulo
donde transcurre la suntuosa cena en la que se discuten los detalles
de la campaña publicitaria. David viaja a Suiza, se entrevista con el
conde de Agasti y se inserta de nuevo, en apariencia, en el mundo de
lujo y placer que tanto desea.
Al concluir su viaje a Berna, Sorensen se encuentra en la casa
de Cuernavaca con Olivia, quien lamenta haber dudado de él. Al
volver a San Francisco, David Sorensen se entera de que la policía ha
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encontrado el automóvil y el cuerpo de Linda. El desenlace de Linda
67, regresa a una fórmula de género: el Proyecto Andrómeda ha
sido un montaje del viejo Lagrange para atrapar a David. Sorensen
espera un depósito de quince mil dólares para echar a andar las
supuestas operaciones del Proyecto, pero recibe en su lugar quince
millones. El inspector Gálvez es notificado y sus sospechas sobre
Sorensen se reactivan. Su pesquisa revela el descubrimiento de un
error del asesino: ha mantenido el juego de llaves originales del
Damlier en el bolsillo del saco que usó la noche del homicidio. Si
bien el viejo Lagrange ha manipulado a Sorensen y al inspector,
también es claro que este camino lo acerca a algo que se asemeja a la
justicia, al menos, al castigo del asesino de su hija.
En este juego entre referentes cultos y masivos, fórmulas
y su vulneración además de una actitud irónica y un uso altamente
técnico del narrador, ocurre lo que para Amar Sánchez es la respuesta
literaria que resuelve las posturas en el debate entre “apocalípticos”
e “integrados”. La nomenclatura popularizada por Umberto Eco
hunde sus raíces en las primeras discusiones sobre la presencia de
los medios masivos y la emergencia de la industria cultural. Sus
protagonistas tuvieron posturas críticas afines a Theodor Adorno
y Max Horkheimer, por un lado, o más esperanzadas como la de
Walter Benjamin o Hans Magnos Enzensberger, por otro (Amar,
2017: 17-19). Si bien estas posturas parecen irresolubles, algunos
ejercicios literarios, entre los que destaca la literatura policiaca y su
apropiación latinoamericana, sugieren una vía estética que pone a
los dos campos en tensión productiva.
Las ideas de Amar Sánchez (2017) en torno al uso literario
de elementos de la cultura de masas parten de una división de
múltiples etiquetas: cultura alta y baja, la cultura de élite y la popular,
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binarismos que establecen jerarquías (12). Lo interesante, para ella,
es la visión posmoderna según la cual trabajar literariamente sobre
estos materiales da oportunidad para su transformación además de
generar otros pactos con el lector más allá del entretenimiento; el
lector, después de todo, conoce los clichés a los que se les buscan
salidas novedosas ( 29-30). Esto es a lo que Amar Sánchez se refiere
con los movimientos de “seducción y traición”. Amar Sánchez
entiende la seducción como un juego estratégico de atracción
que pospone el cumplimiento del deseo; los textos que Amar
Sánchez analiza seducen con las fórmulas de la cultura de masas y
decepcionan con su incumplimiento: en esta expectativa frustrada
está la diferencia de las formas mediáticas alienantes y complacientes
(32-33). Linda 67 opera con una plena conciencia de la tensión y
provecho estético de estos movimientos. Más aún, parece invertir
deliberadamente la forma que Amar Sánchez sugiere, poniendo
en primer término la traición (pues revela al asesino y el misterio
se construye de un modo distinto) y luego la seducción (guiños,
referentes, ironías además del giro con la irrupción del “hippie”).
En lo que toca al archivo de literatura neopolicial, la novela
de Linda 67 tiene un movimiento similar. Francisca Noguerol (2006)
identifica al libro como uno de los materiales que se enfocan en una
lección aprendida del hard-boiled y llevada al neopolicial:
Si el hard boiled nos enseñó que el motor del delito es el dinero, el
neopolicial considera las diferencias sociales como su motivación
esencial. … Linda 67. Historia de un crimen (1995) -del mexicano
Fernando del Paso- [contrapone] el american dream a la realidad
del subcontinente, demostrando los extremos de violencia a los
que se puede llegar por conseguir una vida mejor al otro lado de
la frontera (122).
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Antes hablaba de cómo la politización del neopolicial duda
del sistema político y judicial al tiempo que condena los crímenes de
Estado. Linda 67 logra elementos críticos. Sin embargo, no apunto a
un Estado latinoamericano o su sistema judicial corrupto. A través
del trabajo de otro de sus archivos (el de las marcas y los productos)
y de su personaje central es donde vemos más claramente a dónde
apunta su arsenal.
Industria cultural, consumo y cosmopolitismo para
el fin del mundo
El mundo de sofisticación de Linda 67 tiene un espíritu cosmopolita.
Al decir esto me refiero en parte a la actitud de los intelectuales
latinoamericanos, identificada por Mariano Siskind (2014), cuyo
“deseo de mundo” los hace mirar más allá de sus fronteras para
insertarse en una universalidad imaginada y al mismo tiempo escapar
de las opresiones de culturas nacionalistas (3). El “mundo”, aquí,
no es un conjunto de lugares, sino un constructo imaginado desde
América Latina: “a strategic, voluntaristic fantasy that is nonetheless
very effective in opening a cosmopolitan discoursive space where
it is posible to imagine a non-nationalistic, nonanthropocentric
path to a modernization that is set against the horizon of abstract
universality” que es legible desde la década de 1870 (7). Para Siskind,
el cosmopolitismo como estrategia literaria latinoamericana tiene un
resultado doble: por un lado, denuncia las estructuras hegemónicas de
formas europeas de exclusión, y por otro, los patrones nacionalistas de
auto-marginalización (6). Siskind parte de una idea de cosmopolitismo
en la que se presupone en esta universalidad un deber de ético de
preocuparse por el Otro y una obligación hacia el género humano
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que sobrepasa a la comunidad inmediata (8). Ese Otro es el habitante
de los márgenes geopolíticos. Siskind no es ajeno a la contradicción
que presenta el deseo de mundo y la ambición cosmopolita para el
intelectual latinoamericano, pues parece estar siempre condenado a
la insatisfacción en su búsqueda de universalidad, pero esa búsqueda
es parte constitutiva de su identidad (9). El mundo es una especie de
fantasmagoría imaginada que está siempre en otro sitio, es un espacio
universal de implicaciones éticas en donde inscribir la subjetividad
(10). Esta subjetividad, por ello, está siempre en tensión y búsqueda.
Como he mencionado, la relación de la novela de Fernando
del Paso con las apropiaciones latinoamericanas del género sugiere
un potencial crítico. Dado que la novela escapa de la tendencia
neopolicial, me interesa analizar algunas de las particularidades
de Linda 67 a la luz de las ideas de Siskind para discutir este
potencial. David Sorensen no sólo presenta algunos de los deseos y
contradicciones del cosmopolitismo, sino que tiene una artista que
lo hace notable: mientras que el intelectual que analiza Siskind busca
su camino de entrada a la universalidad por vía de la alta cultura, el
personaje de Fernando del Paso lo intenta hacer desde la capacidad
de consumir los más selecto del mercado. En este sentido, la actitud
de David Sorensen personifica el reverso oscuro de este deseo
cosmopolita, mismo que el propio Siskind (2019) identificará en
una revisión a sus conceptos iniciales como el colapso de la idea
de mundo, y que discutirá en lo que llamará un cosmopolitismo
para el “fin del mundo” (206). El consumo como principio rector
del personaje de Fernando del Paso evoca algunas de las críticas al
capitalismo en “La industria cultural”, de Thedor Adorno y Max
Horkheimer (2013), que parecen anticipar los colapsos cosmopolitas
que preocupan a Siskind y que Sorensen encarna en cierta medida.
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Antes, mencionaba la relevancia del archivo de la literatura
policial, el cine y la nota roja. En el análisis que me interesa ahora,
destacaré el mundo de Sorensen como un catálogo de lujos. La
novela es prolija en marcas de ropa, vino, accesorios, automóviles
y descripciones de alta cocina y maridajes. La primera página, de
hecho, describe el clóset de David, donde hay:
una impresionante colección de trajes y combinaciones de los
casimires y materiales más finos, la mayor parte hechos a la medida
por los mejores sastres de Milán y de Savile Row … Corbatas
de seda acanalada … compradas en Jermyn Street. Corbatas de
brocado de la Place Vendôme, corbatas de regimiento de Harrods
y Pierre Cardin. Corbatas Bernini y Van Laack … [camisas] hechas
a su medida por el camisero de The Custom Shop, de Grand
Avenue, y eran del mejor algodón egipcio. (Del Paso, 2017: 25)

En cuanto a su primer encuentro con Linda, destaca el
automóvil de colección que David choca sin causar daño real. Para
congraciarse, cenan juntos en el restaurante francés “Fleur de Lys”,
donde: “después de la botella del soberbio Château La Fleur-Petrus
82 que eligió David para acompañar la terrine de cordero, la ensalada
perigourdine, la cocotte de ternera aux fines herbes y los quesos —reblochon,
roquefort, brie de Meaux—, Linda ordenó una botella de Bollinger R.
D., también del 82, para rociar el postre” (45), una descripción que
pide al lector actualizar sus conocimientos de cocina y vinos.
La casa de Linda, a donde David se muda al casarse, está
en el exclusivo barrio de Nob Hill. Sus interiores se encuentran
adornados con litografías originales de Vasarely, emplomados
inspirados en Frank Lloyd Wright, sillones Chesterfield, figurillas de
Murano y un incensario hindú, óleos de Saura, Leonora Carrington,
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Tamayo, Botero, Richard Estes y Keith Haring (Del Paso, 2017:
52-56). Como antes el homicidio y el estado mental del criminal
evocaban la novela rusa, estos catálogos de lujo tiene sus propios
ecos. La descripción del apartamento evoca la tienda de curiosidades
junto al Sena donde Raphaël de Valentin encuentra la piel de zapa en
la novela La peau de chagrin, de Honoré de Balzac. Además del lujo, se
trata de lo exquisito y exótico. Los catálogos de prendas y accesorios
de Sorensen desperdigan en la novela lo que en el capítulo 11 de El
retrato de Dorian Gray podemos ver condensado en un sumario de
placeres en los que se dilapida el joven dandi. En ambos casos, un
objeto mágico les permite a Valentin y Gray cumplir con sus deseos:
el lujo y la capacidad de obrar sin consecuencias.
David Sorensen carece de objetos mágicos, pero tiene encanto,
un gran amigo y una esposa millonaria. Su propio empleo tiene una
evidente consonancia con el mundo que desea: es un publicista. Para
los lectores de Fernando del Paso, el uso de la publicidad como un
elemento crítico es familiar. Sólo basta recordar “Viaje de Palinuro
por las agencias de publicidad y otras islas imaginarias”, en Palinuro
de México. La crítica al mundo de la publicidad que en Palinuro ocurre
en clave paródica a través de una hipérbole desaforada, en Linda 67
se lee como una crítica de consecuencias más violentas. A leer, por
ejemplo, el segmento “Palinuro en Productolandia” (Del Paso, 2013:
248-257), y notar la forma de catálogo de productos que adquiere el
discurso, es inevitable notar la relación con Linda 67. Para Palinuro,
el producto común y el de alta gama se entrecruzan: es imposible
vivir un día sin tropezar con algo emergido del mercado. Esto es lo
que lo hace al mismo tiempo terrible e inevitable. Para Sorensen no
se trata de evitar el mercado, sino de acceder a sus bienes y servicios
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

más exclusivos a como dé lugar, tanto si esto es haciendo publicidad
o incurriendo en el femicidio y la estafa.
Las constantes referencias a bienes de lujo abundan en la
novela y, del mismo modo que los guiños a la novela y el cine policial
mantienen una actitud cómplice con el conocedor de estos productos,
el catálogo de marcas, lujos y placeres da una idea acabada de una
universalidad deseada que se manifiesta en la capacidad de consumir
productos de alta gama. A pesar de que David es un hombre culto,
su interés principal no radica en insertarse en la universalidad del
“mundo” por la vía de esa cultura, sino de su capacidad como
consumidor. La cultura es un indicador de su mérito al mundo del
lujo, pero Sorensen no la valora por sí misma. La contradicción, para
Sorensen, es múltiple: creció como un dandi, pero su ingreso real es
moderado; ambiciona la alta gama, pero trabaja en campañas para
productos comunes.
A diferencia de los intelectuales que analiza Siskind, Sorensen
no tiene un mundo de opresión nacionalista del que busca escapar.
Su nacionalidad, es apenas un dato curioso: “el desarraigo, la ausencia
de nexo orgánico con un país y una cultura, convierten el origen del
personaje en uno de los muchos engaños de su vida, a la vez que
apuntalan sus comportamientos y decisiones” (Corral Peña, 2005:
116). Este desarraigo se vuelve conflicto al chocar una y otra vez con
los prejuicios sobre la mexicanidad que David Sorensen incumple:
desde la ausencia de la piel morena hasta la exquisitez de sus hábitos.
Esto es fuente de tensión tanto en su círculo social como en su trabajo.
Así se lo hace notar Chuck O’Brien cuando David le comenta que no
es popular en la agencia de publicidad. Además de su vestimenta, con
un aliño muy por encima que la de cualquier agente de publicidad:
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La otra cosa es el inglés que hablas … Tienes que darte cuenta
que los gringos no pueden tragar a un mexicano que habla un inglés tan
elegante y perfecto como el del profesor Higgins de My Fair Lady,
¿me explico? Aunque tal vez lo mejor es que representes a una
empresa europea y que no digas que eres mexicano sino un
príncipe húngaro (Del Paso, 2017: 92, mis cursivas)4.

En la misma fiesta de los Harris donde los amigos tienen
la conversación, David habla de la reforma 187 con Sheila, quien
se pregunta si a él le afecta. David responde con un chiste mordaz:
—Por supuesto que sí —dijo Dave—, yo soy indocumentado.
Sheila casi se atraganta con la champaña.
—Indocumentado, ¿usted? Está bromeando.
—No es broma. Soy un mexicano que hace casi tres años trabaja
en California sin permiso. Pero nunca me han pedido papeles…
—Claro, con ese color de piel, de cabello, de ojos, y su acento de
Chelsea, quién va a pensar que usted es mexicano… ( 85-86)

A diferencia de su padre, perfectamente aceptado en el mundo
de la diplomacia, Sorensen nunca logra pertenecer por completo
al mundo de los acaudalados. En la novela, la marginalización es
compensada con la lógica de consumo. Para Elizabeth Corral Peña
(2005), esta lógica es fundamental:
4 Elizabeth Corral Peña (2005) nota el juego de Del Paso en la alusión a
My Fair Lady, donde “la aristocracia londinense toma a la plebeya Elisa por
una princesa húngara” (p. 125).
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En Linda 67, como en el pop, la proyección hiperbólica
a primer plano de los objetos comprables y vendibles funciona
como propuesta estética, a la vez que se convierte en un poderoso
instrumento de crítica social. Los personajes de la novela no se
cuestionan la pertinencia de asumir la vida en términos mercantiles,
porque es la que les interesa: incluso parece ser la única manera que
conocen para relacionarse con el mundo. De ahí que David trate a
Linda como otro bien canjeable por dólares (121).
Natali González (2017a) reconoce en la estructura de novela
policiaca un pretexto para criticar a la sociedad consumista sin
moralizar, sino cuestionar las tensiones constantes de esta lógica en
la relación México-Estados Unidos (114).
La lógica de una vida asumida en términos estrictamente
mercantiles que menciona Corral recuerda la línea crítica de Adorno
y Horkheimer en “La industria cultural”. No es una casualidad
que Sorensen, quien encarna a ultranza la lógica de objetualizar la
humanidad, sea un publicista, una labor que Del Paso practicó y
que ha sido blanco de sus críticas por ser un trabajo que utiliza el
lenguaje de un modo especial para fines espurios (Figueroa, 2018;
Beltrán, 2021). Sorensen lleva al extremo su trabajo publicitario al
utilizarlo como la base para planear su crimen:
Cómo, dónde, cuándo: esto le recordaba lo que Bob Morrison le
dijo el primer día de trabajo en la agencia: cada vez que tengas un
producto que hay que vender por medio de la publicidad hazte las
siguientes preguntas, Dave: qué, a quién, dónde, cuándo y cómo
…. ¿Cómo? Ah, esto es lo más difícil de todo: cómo. Cómo vender
un producto. Cómo convencer a una joven chicana que con este
lápiz de labios se verá más bella. Cómo convencer a Lagrange
y a la prensa, a todo el mundo de que Linda fue secuestrada …

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Cómo hacerle creer … a todo el mundo, que si el viejo Lagrange
no entrega los diez, los quince millones de dólares, van a matar a
Linda (Del Paso, 2017: 108).

Espinosa-Jácome (2006) identifica tres proyectos
publicitarios en la armazón de la novela: el proyecto de cosméticos
“Olivia”, el homicidio y cobro de rescate millonario, y el Proyecto
Andrómeda (170-171). Los dos primeros son concurrentes y se
reatroalimentan. El último es un proyecto sólo en apariencia porque
es una celada del viejo Lagrange, quien voltea las tablas a Sorensen
atrapándolo con lo que más lo tienta: el acceso al mundo del lujo.
Para Adorno y Horkheimer (2013) el problema de la
“industria cultural” era que detrás de ella se encontraba la lógica
impositiva del capital. En esta, la experiencia humana queda reducida
a dos posibilidades: productor o consumidor; durante el tiempo
de trabajo se produce y durante el ocio se consume, pero nunca
estamos fuera de la lógica del mercado (8). Los medios masivos
establecen un gran lenguaje que el consumidor entiende y que marca
la pauta de quien lo produce ( 21). La publicidad es clave, pues es un
ejercicio costoso que garantiza que sólo los productos que la pueden
pagar hagan llegar su mensaje; condensa los vicios de la industria
cultural al ser una de sus fuentes principales de ingreso y también al
convertirse en su “arte por excelencia”; al promover sus productos,
construye y perpetúa su lenguaje ideológico (75-77). Para Sorensen,
es claro el impacto de los medios y de la narrativa de la pertenencia al
mundo, como es notable en las estrategias que el equipo publicitario
desarrolla en torno a la línea de cosméticos para mujeres latinas
descritas en el capítulo “Una forma distinta de morir”. Cuando a
su equipo se le cuestiona por qué piensan anunciar el producto en
horarios televisivos entre las nueve y las once de la mañana, cuando
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nadie ve la televisión, la respuesta hace evidente el constante ruido
de fondo de la publicidad en medios masivos en la experiencia del
target de mercado:
Nadie la ve, pero muchos la oyen … un estudio que revela que las
mujeres que trabajan en su casa oyen no sólo la radio: muchas …
oyen la televisión mientras cocinan o lavan la ropa. Y todavía hay
un alto porcentaje de mujeres chicanas e ilegales sin empleo. Por
otra parte, muchas ayudan en la limpieza de otras casas, mientras
las dueñas están fuera, y también oyen la televisión. (Del Paso,
2017: 198-199)

Como Adorno y Horkheimer (2013) anticipaban: “Reducidos
a material estadístico, los consumidores son distribuidos sobre el
mapa geográficos de las oficinas de investigación de mercado, que
ya no se diferencian en nada de las de propaganda, en grupos según
ingresos” (12). Esta lógica de mercado utiliza la narrativa del éxito
uno y otra vez para establecer una relación inmediata: triunfar es
ser capaz de participar del mundo del consumo ( 28). El equipo de
Sorensen no es ajeno a esto.
Bob Morrison le muestra un comercial que han desarrollado
cambiando el eslogan original de David, “El orgullo de ser latina”,
por: “el orgullo de ser distinta… A las hispánicas, a las chicanas, no
les gusta que las llamen así. Todas están ansiosas de ser consideradas
ciudadanas norteamericanas… Aunque paradójicamente, al mismo
tiempo, quieren ser distintas…” (Del Paso, 2017: 204). El comercial
en blanco y negro muestra una mujer latina de piel oscura abrazando
a un hombre de piel clara. Sólo las uñas rojas tienen color: “Lo
abrazaban, lo apretaban, lo arañaban. Era evidente que se trataba
del apogeo de un coito … Aparecía el logotipo de Olivia y, debajo
de él, la primera parte del eslogan, leído al mismo tiempo por el
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locutor: Olivia… una forma distinta de ser” (205, cursivas en el
original). La crítica de los alcances de la publicidad, el uso particular
de su lenguaje es clara en este capítulo. Mientras en la reunión se han
discutido las estrategias, Sorensen lee para sí, en fragmentos cada
vez más grandes, el mensaje que el “hippie” ha dejado en su casa
diciéndole que él atestiguo el ataque de David a Linda, que la mujer
no ha muerto y que Sorensen debe entregarle los quince millones
del rescate. Lado a lado, dos formas de mensaje con la intención de
conseguir un beneficio económico.
El ideal del “deseo de mundo” cumplido, en la narrativa
del comercial descrito, es especular con la experiencia de Sorensen
y su fallido matrimonio con Linda. Como recuerdan Adorno y
Horkheimer (2013), la industria cultural defrauda constantemente
postergando siempre el placer o la consecución de ese supuesto
éxito (8). La forma en que la publicidad funciona como discurso que
condensa en el caso de Sorensen, se vuelve entonces transparente: si
todo el mundo está en la lógica del mercado, el diseño de la campaña
publicitaria también puede funcionar como base para el diseño de
un crimen pues su fin es el mismo: la ganancia económica, el sueño
del éxito, vivir en el mundo del consumo y fracasar.
Mariano Siskind, al revisar algunos de sus planteamientos
sobre el cosmopolitismo de cara a los retos del siglo XXI, discute
la crisis en la idea de “mundo”. Se trata de reconceptualizar la
idea de cosmopolitismo “during a historical juncture defined by
the total collapse of the imaginary function assigned to the world
by the experience of the that was central to the discourse of
cosmopolitanism” (Siskind, 2019: 206); esto es, el mundo como la
estructura simbólica que apoyaba los imaginarios de emancipación,
igualdad y justicia (206). Entre los mayores síntomas que Siskind
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identifica en este “fin del mundo”, se encuentran las crisis de
desplazamiento de refugiados y migrantes, la intensificación del
militarismo y la violencia, además de una radicalización de las formas
de dominación y explotación capitalista que han incrementado
las desigualdades socioeconómicas (209). Este fin del mundo ha
alcanzado al propio capitalismo: “And even Capital articulates its
own structuring function in direct relation to it, simultaneously as
causing and being endangered by the end of the world” (212-213). Desde
esta perspectiva, lo que Siskind ya observa en 2019 como colapso ya
se encuentra en formación durante la década de los noventa en que
se ubica la novela.
Antes, discutía las referencias, muchas de ellas originadas en
la nota roja: los crímenes de O. J. Simpson y Susan Smith, actos de
terrorismo, como el bombardeo de Oklahoma, que opaca parcialmente
las noticias sobre el desenlace del secuestro de Linda (Del Paso, 2017:
223 y 232), la epidemia global de VIH/SIDA, la hostilidad contra
las comunidades migrantes en los Estados Unidos, además de las
sucesivas crisis mexicanas posteriores a 1994: los magnicidios y el error
de diciembre, entre otros. Todas ellas, señales del “fin del mundo”.
Algunos de los problemas mexicanos tienen incluso repercusiones en
el mundo estadounidense. Si el inspector Gálvez llega a sospechar de
Jim Harris como posible secuestrador es porque sabe que su compañía
de decoración ha sufrido reveses económicos por la insolvencia de
sus clientes hoteleros mexicanos luego de la crisis del 94 (Del Paso,
2017: 192), una evidencia de que los márgenes geopolíticos nunca
están tan lejos de los centros cosmopolitas.
El cosmopolitismo de la pérdida, que Siskind asegura que
puede aún tener funcionalidad en un estado de cosas donde la idea de
“mundo” ha colapsado, es analizado a través del cuento de Roberto
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Bolaño, “El Ojo Silva”. Sin entrar en los detalles de la trama, Siskind
(2019) nota que los personajes hablan de la India de un modo vago,
una geografía imprecisa en donde ocurre un episodio de tráfico
y explotación sexual infantil. Para Siskind, “It is the intentionally
unspecified name of an elsewhere that requires a lack of geocultural
specificity in order to fulfill its narrative purposes – to underscore
the universality of violence as the unifying constitutive condition of the end
of the world” (220-221, mis cursivas). El movimiento de Bolaño,
para Siskind, coloca a ese mundo colapsado en un allá periférico.
Fernando del Paso, adelantándose al colapso del mundo en una
época particularmente violenta y de crisis, coloca el fin del mundo
en el centro del Occidente desarrollado: San Francisco. En Linda 67,
el fin del mundo no viene desde la periferia hacia el centro, sino que
se gesta en el corazón de las sociedades que alguna vez fueron el
centro del deseo de mundo.
El trabajo que Fernando del Paso realiza con las expectativas y
referentes del género policial es un primer movimiento introductorio
para un entramado referencial mayor. La obra reta los elementos de
las fórmulas conocidas, ironiza y hace guiños, mientras entrelaza
este archivo con el de la alta literatura, los referentes al mercado y las
señales del colapso cosmopolita. Con ello, la obra seduce al lector al
tiempo que lo reta. Por otro lado, amplía las posibilidades de lectura
de los géneros venidos de la cultura de masas al emplearlos como
base estructural de un desarrollo estético que escapa a las expectativas
del neopolicial, mayormente utilizado en Latinoamérica. Sobre esta
base estructural y este desarrollo estético, Fernando del Paso nos
abre al abismo del crimen que se respira cerca del fin del mundo
como deseo universalidad y concebido mayormente como mercado.
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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

La ciencia ficción mexicana: del margen a un centro
que es muchos centros
Mexican science fiction: from the margin to a center
that is many centers
Alejandro Ramírez Lámbarry
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0003-3299-5914
alambarry.ffyl@gmail.com

Fecha de entrega: 08-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Este artículo analiza cuatro antologías de ciencia ficción
publicadas en México. La primera, de 1991, se sitúa desde el margen del
campo literario y justifica su importancia con la apropiación regional que
los autores antologados han hecho del nuevo género de origen anglosajón.
Las siguientes antologías de 1997 y 2001 emprenden una disputa contra
el centro del campo con el fin de obtener mayor capital. Sus tomas de
posición implican la apropiación de la tradición literaria canónica, la
cercanía del género de la ciencia ficción con la fantástica (del cono Sur) y,
de nuevo, la originalidad de la apropiación de este género en México. Por
último, la antología de 2018, de Libia Brenda, se presenta desde un centro
dual o bicultural que modifica la dinámica de margen y centro. Una de sus
mayores aportaciones es ser la primera antología que incluye un número
considerable de escritoras.
Palabras clave: Ciencia ficción, antologías, Bourdieu, margen, centro.

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Abstract: We analyze in this article four science fiction anthologies that
were published in Mexico. The first one, published in 1991, occupied the
margins of the literary field and argued its importance with the fact that
English science fiction was assimilated –and not only copied– by Mexican
authors. The following anthologies, 1997 and 2001, tried to destabilize the
center with the aimed of obtaining more literary capital. Their strategies
were aligning science fiction with canonical literature and with fantastic
literature (from the Southern Cone) and arguing again that Mexican writers
had successfully assimilated this genre. Finally, Libia Brenda’s anthology
from 2018 situated itself in a dual or bicultural center changing the margin
and center dynamics. Brenda’s main achievement was the addition for the
first time of an important number of female writers.
Keywords: Science fiction, anthologies, Bourdieu, margin, center.

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En este artículo estudiaremos cuatro antologías de ciencia ficción
publicadas en México. Nos interesa evaluar las tomas de posición
que estas antologías realizaron en su momento y su contribución
para cambiar el sistema literario mexicano en lo que respecta, en
específico, a la relación entre el margen y el centro. Las cuatro
antologías son Más allá de lo imaginado (1991),5 El futuro en llamas (1997),
Visiones Periféricas (2001) y Una realidad más amplia. Historias desde la
periferia bicultural (2018). Los antologadores son, respectivamente,
Federico Schaffler, Gabriel Trujillo Muñoz, Miguel Ángel Fernández
Delgado y Libia Brenda.6
Nuestra tesis es que la primera antología colma un vacío en el
campo literario mexicano que nace debido a la original controversia
entre los supuestos géneros menores y el género mayor o canónico.
Estos géneros menores fueron –como lo indica Gabriel Trujillo en la
primera antología– la narrativa policiaca, la novela histórica y la ciencia
ficción, mientras que el canónico fue el realismo histórico y épico con
prácticas de vanguardia. Al referirse a este periodo, Sánchez Prado
5 Se publicó en tres tomos. Los dos primeros son de 1991 y el tercero de
1994.
6 No estudiamos las antologías del cuento fantástico por tratarse de un
género que, si bien cercano a la ciencia ficción, se propone desde otra tradición.
Algunos ejemplos de estas antologías son: Cuentos fantásticos mexicanos,
compilada y prologada en 1986 por María Elvira Bermúdez y Agonía de un
instante. Antología del cuento fantástico mexicano, de Frida Varinia. Tampoco
estudiamos las antologías que compilaron a los ganadores del premio Puebla
de Ciencia Ficción porque su único criterio de selección fue que sus autores
hubieran obtenido el premio. No hay un proyecto teórico-histórico-poético
en su estructura. Algo similar argumenta el mismo Federico Schaffler en la
primera antología de ciencia ficción: “una antología de un concurso no es
representativo (sic) de lo que se está produciendo a nivel nacional” (21). Estas
antologías son Principios de incertidumbre. Premio Puebla de Ciencia Ficción
1984-1991, Auroras y horizontes y El acto y el destino.
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define el canon desde dos prácticas novelescas: “‘fiction of totality’
(which in itself is a variation of narrative modes such as ‘foundational
fiction’, and ‘national allegory’) and the transnational ‘modern epics’”
(2018: 64). Las siguientes dos antologías se asumen en esta lucha desde
el margen, pero optan por estrategias distintas para obtener mayor
prestigio y relevancia. Mientras que la antología de Trujillo incluye
la ciencia ficción en la tradición literaria más canónica; se aprovecha,
así, la cercanía que tiene ésta con el género de la literatura fantástica;
la de Ángel Fernández apela al empoderamiento desde el margen,
la periferia o lo que Beatriz Sarlo llamó las orillas.7 Esta creación
marginal que renueva y empodera se concreta en Visiones Periféricas
con una muestra de ciencia ficción con temas nacionales y un lenguaje
coloquial. Sin embargo, en las tres primeras antologías la posición
marginal que buscaba ser trascendida no les permitió ver que, a su
vez, habían silenciado a otro grupo. La antología de Libia Brenda
carece de una justificación crítica, pero representa en su selección
una ciencia ficción más diversa, ya que incluye por primera vez a un
número importante de escritoras. Se trata, además, de una antología
escrita en diálogo con el país con mayor capital literario en cuanto a la
ciencia ficción: los Estados Unidos de América.
Pierre Bourdieu señala que un campo es un “conjunto de
posiciones distintas y coexistentes, externas unas a otras, definidas
7 En Borges, un escritor en las orillas, Sarlo refiere que parte de la
originalidad de Borges ocurre gracias a su posición marginal: “la soltura de
un marginal que hace libre uso de todas las culturas” (2003: 14-15); asimismo:
“La trama de la literatura argentina se teje con los hilos de todas las culturas;
nuestra situación marginal es la fuente de una originalidad verdadera, que no
se basa en el color local... sino en la aceptación libre de la influencia; donde los
escritores europeos se angustian por el peso de sus antecesores, los rioplatenses
se siente libres de parentesco obligado” (2003: 63).

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en relación unas de otras, por su exterioridad mutua y por relaciones
de proximidad, de vecindad o de alejamiento y asimismo por
relaciones de orden, como por encima, por debajo y entre” (1999:
16). El campo se activa cuando dos polos entran en conflicto: el
grupo dominante, que desea preservarse en el poder, y el grupo
que lo desafía. El capital literario está en juego; con éste es posible
emitir juicios sobre el valor estético de una obra, de un género
literario y de un grupo de escritores: consolidar a unos en demérito
de otros. El capital configura el espacio del campo; asocia a aquellos
que lo poseen y margina a quienes carecen de él. Según Bourdieu
nuestros criterios estéticos y el valor que otorgamos a una tradición
están determinados por las luchas del campo literario.8 Nuestras
definiciones de margen y centro, de género menor y canónico
responden a su teoría: se trata de las obras, los géneros literarios
y los autores consagrados por la tradición; son el resultado de las
luchas y los conflictos dentro del propio campo por obtener capital
literario.
Es claro que existen diversas instancias de consagración
acompañadas de diversas estrategias para obtener capital. Bourdieu
escribe que la producción del valor de la obra depende:
no sólo a los productores directos de la obra en su materialidad
(artista, escritor, etc.), sino también al conjunto de los agentes y
de las instituciones que participan en la producción del valor de
8 Bourdieu escribe: “La definición más estricta y más restringida del
escritor (etc.), que aceptamos en la actualidad como evidente, es fruto de una
larga serie de exclusiones o de excomuniones destinadas a negar la existencia
como escritores dignos de este nombre a todo tipo de productores que podían
percibir su propia existencia como escritores en nombre de una definición más
amplia y más laxa de la profesión (1998: 331)
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la obra a través de la producción de la creencia en el valor de la
obra de arte en general y en el valor distintivo de tal o cual obra de
arte, críticos, historiadores del arte, editores, directores de galerías,
marchantes, conservadores de museos, mecenas, coleccionistas,
miembros de las instancias de consagración, academias, salones,
jurados, etc. (1998: 339)

Las antologías que analizaremos en este artículo son tomas
de posición9 con el fin de adquirir mayor capital literario. Con este
capital buscan salir del margen para ocupar el centro. Si la apuesta
es exitosa se volverán, a su vez, en instancias de consagración. Son
famosas las antologías de poesía en México como Poesía en movimiento
y Antología de la poesía mexicana moderna porque consolidaron a un
grupo y a una poética en demérito de otros. Nuestro objetivo es
estudiar este mismo suceso con la ciencia ficción.
El surgimiento del margen
La primera antología de ciencia ficción en México cuenta con
un prólogo de Gabriel Trujillo y tres Introducciones de Federico
Schaffler. Se publicó en la editorial del Consejo Nacional para la
Culturas y las Artes, en su colección de Tierra Adentro: un proyecto
gubernamental que tenía como objetivo descentralizar el poder
literario de la capital y desarrollarlo en los estados de la República. Su
misión busca desafiar el orden y la jerarquía existentes: la literatura
hasta entonces se leía, difundía y consagraba únicamente en la
9 De acuerdo con Bourdieu: “Las tomas de posición (obras, manifiestos
o manifestaciones políticas, etc.), que se pueden y deben tratar como un
‘sistema’ de posiciones para las necesidades del análisis, no son el resultado de
una forma cualquiera de acuerdo objetivo, sino el producto y el envite de un
conflicto permanente. Dicho de otro modo, el principio generador y unificador
de este ‘sistema’ es la propia lucha” (1998: 345)

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Ciudad de México. Una antología de ciencia ficción adquiere mayor
sentido al tratarse de un género marginal que busca reconocimiento.
Schaffler reconoce la situación y, entonces, presenta en los tres
tomos las listas de los escritores con sus nombres y su estado de
origen. Refiere que la selección es una: “muestra representativa”,
de “autores de varias partes del país” (1991, I: 19). Se cumple así el
objetivo de Tierra Adentro.
Este proyecto descentralizador se acompaña con el
posicionamiento marginal de la ciencia ficción. En esta misma página
inicial, Schaffler lamenta que este género “ha sido menospreciado y
muchos escritores lo rehúyen por considerar que puede dañar la
imagen que de ellos se tiene o encasillarlos en un nicho literario poco
productivo” (1991, I: 19). El antagonista es la “gran literatura” (1991,
I: 20). Schaffler no aclara a qué se refiere con este concepto. Serán
los otros antologadores quienes lo hagan. Por ahora solo tenemos la
afirmación del margen.10 Trujillo agrega en este espacio marginal a
los géneros de la narrativa policiaca y la narrativa histórica.
De esta manera, la primera antología colma lo que
Bourdieu llama una laguna estructural: un vacío cuyos bordes
están delimitados por la estructura: un vacío en potencia.11 Trujillo
nos revela la temporalidad de esta laguna estructural: “En este
momento, el clima intelectual ya es otro: los ‘subgéneros’ literarios,
10 Trujillo refuerza esta concepción al escribir en su prólogo: “la ciencia
ficción ha sido una literatura al margen” (en Schaffler, 1991, I: 11).
11 Bourdieu define la laguna estructural de la siguiente manera: “Para que
las osadías de la búsqueda innovadora o revolucionaria tengan posibilidades
de ser concebidas, tienen que existir en estado potencial en el seno del sistema
de posibilidades ya realizadas, en forma de lagunas estructurales que parecen
estar esperando y pidiendo ser colmadas, en forma de direcciones potenciales
de desarrollo, en forma de vías posibles de búsqueda” (1998: 349).
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como la ciencia ficción, empiezan a ser considerados como formas
expresivas válidas para percibir las nuevas realidades” (en Schaffler,
1991, I: 13). Este cambio no sucede de manera natural, se provoca;
Schaffler afirma que para continuar con este proceso de cambio
deben intervenir “autoridades culturales, editoriales, autores
y lectores” (1991, I: 22). El orden de la lista revela mucho de la
constitución del campo literario mexicano. En él se sueña primero
con la consagración de los premios y reconocimientos literarios
(autoridades culturales), después la publicación en las editoriales de
mayor prestigio, y le sigue el reconocimiento de otros autores ya sea
por medio de reseñas y comentarios. Nuestros bestsellers –las obras
que han consumido masivamente los lectores– suelen excluirse del
canon (Federico Gamboa, Luis Spota, Jorge Ibargüengoitia). Este
orden es más revelador todavía si consideramos que la ciencia
ficción en el mundo anglosajón surgió como un género de consumo
masivo. Vemos que Schaffler descarta esta posibilidad en México:
los lectores aparecen al final de la lista.
Una vez colmada la laguna estructural del margen y descrito
de manera muy vaga el rival (la gran literatura), la primera antología
describe la originalidad de este nuevo género. Trujillo lo relaciona con
la ciencia y propone una genealogía –que veremos con más detalle
en el siguiente apartado– que abarca a los griegos, los romanos,
la creación de universidades, el Renacimiento, el racionalismo, el
romanticismo y la literatura de terror. Los nombres que acompañan
estas culturas y escuelas son, entre otros, Thomas Moro, Platón,
Shelley, Julio Verne, Darwin y Einstein. Si bien la ciencia ficción
se encuentra en el margen, la tradición de la que abreva es la más
importante de occidente; esto nos dice Trujillo.
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Para Schaffler, la importancia está en la adaptación regional
del género. En el primer tomo escribe: “Esta ciencia ficción muy
propia de nosotros y difícilmente encontrable en la producción
comercial mundial, es lo que puede caracterizar y darle validez al
autor mexicano” (1991, I: 19). En el segundo tomo, vuelve al mismo
argumento y afirma que los escritores: “utilizan temas y aspectos
propios de nuestra cultura e historia” (1991, II: 9). Se trata de un
diálogo entre particularidad histórica y universalidad; la apropiación
creativa de un género foráneo. En este sentido, cabe decir, el género
de la ciencia ficción no se distingue de ningún otro en México ni
en Latinoamérica. La literatura que se ha escrito en nuestro país
ha tenido siempre en su origen una influencia extranjera. Antonio
Candido llama a este fenómeno una “relación de placenta”, de “país
nuevo”, y afirma que: “Una etapa fundamental en la superación de
la dependencia es la capacidad de producir obras de primer rango,
influidas, no por modelos extranjeros, sino por ejemplos nacionales
anteriores. Esto significa el establecimiento de una causalidad
interna, que hace incluso más fecundos los préstamos tomados a
otras culturas”. (2000: 346). Schaffler propone algo similar en su
antología: el inicio de una causalidad interna que le dé validez a la
ciencia ficción mexicana.
Además de esta causalidad interna que consolida el campo
literario nacional, la preocupación de Schaffler al destacar la unicidad
de la ciencia ficción mexicana responde a otro tema, presente en todas
las antologías: la relación del campo nacional con el internacional.
Los mercados anglosajón y europeo son desproporcionalmente
mayores al nuestro. De esta manera podemos hablar de lo que
Víctor Carrancá define como una doble marginación: “la primera, en
cuanto a su comparación inevitable con la ciencia ficción canónica,
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es decir, la estadounidense y europea; la segunda, que determina que
la producción literaria interna se encuentra supeditada a sistemas
clasificadores hegemónicos que priorizan otros temas que pueden
considerarse de ‘alta literatura’” (2020: 95). Desde el primer tomo
hay una clara conciencia de la desigualdad de capital y el intento
de Schaffler por obtenerlo; por ende, celebra que su nombre se
haya incluido como miembro activo de la Science Fiction Writers of
America.12 En el tercer tomo vuelve al tema, cuando celebra como “la
máxima exposición que nuestro movimiento ha recibido” (1994, III:
10), la inclusión de un artículo de Mauricio-José Schwartz publicado
en The Encyclopedia of Science Fiction de Inglaterra. Estos primeros
pasos de lo que Pascale Casanova llamó la República Mundial de
las Letras –un campo literario mundial regido por un marcador
temporal de las prácticas escriturales que se validan en el centro
(Meridiano de Greenwich literario), para ser después asimiladas en
las periferias– cobrarán una gran importancia en la última antología
de Libia Brenda. 13
En busca del antecedente canónico
La antología El futuro en llamas realiza un cambio en el
posicionamiento del género de la ciencia ficción al alinearlo con
12 Este hecho: “permite que la ciencia ficción de México esté ya presente
en el mundo y en el mercado más grande del planeta, como punta de lanza de
un movimiento que deberá consolidarse en los próximos años” (1991, I: 23).
13 Pascale Casanova escribe: “what might be called the Greenwich
meridian of literature makes it possible to estimate the relative aesthetic
distance from the center of the world of letters of all those who belong to it.
This aesthetic distance is also measured in temporal terms, since the prime
meridian determines the present of literary creation, which is to say modernity”
(2004: 88).

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otros géneros y autores más canónicos. La introducción de Gabriel
Trujillo retoma el trabajo que ya había presentado en Más allá de lo
imaginado. Tenemos la mención de los primeros utopistas: Platón,
San Agustín, Luciano de Samosata y Tomás Moro. A ellos les siguen
“la ciencia renacentista” y “el enciclopedismo ilustrado” (1997: 7),
y una serie de nombres como Newton, Diderot, Voltaire, Jefferson
y Humboldt. Después de este recorrido universal, Trujillo llega a
México. “La ciencia ficción, hasta donde hoy lo sabemos, comienza
a practicarse desde 1773, cuando todavía éramos colonia española”
(1997: 10).
El primer autor mexicano es el fraile franciscano Manuel
Antonio de Rivas, cuyo texto relata un viaje a la luna. En el siglo
XIX destaca los nombres de Fernández de Lizardi, Pedro Castera
y Amado Nervo; de comienzos del XX: Julio Torri y Martín Luis
Guzmán; después a Juan José Arreola y Carlos Fuentes; por último,
de la Generación de Medio Siglo menciona a Salvador Elizondo,
José Agustín y José Emilio Pacheco. Ningún autor de esta lista
puede considerarse marginal. Son ellos quienes, en realidad, han
impuesto las figuras autorales consagradas y las modas literarias
de su momento. De hecho, es posible resumir este recorrido con
las siguientes escuelas: Costumbrismo, Modernismo, Ateneístas,
Escrituras de Vanguardia y Generación de Medio Siglo. El espacio
del margen, que había ocupado Schaffler, se viste con las vestimentas
del centro.
Al llegar al siglo XX Trujillo aborda el género de la ciencia
ficción sin aclarar si se refiere al mundo anglosajón o al mexicano.
Escribe, por ejemplo: “Al principio, para muchos lectores y críticos
literarios, la ciencia ficción no pasaba de ser una literatura cuasi
aventuresca, exclusiva para niños y adolescentes con intereses
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científicos”. (1997: 9) A diferencia del mundo anglosajón, en el
campo literario mexicano la etiqueta de la literatura infantil y juvenil
no fue explotada sino hasta bien entrado el siglo XXI. Todavía en
la década de los noventa autores como Julio Verne y H.G. Wells
eran publicados en la misma colección de Sepan Cuantos (Porrúa)
junto con Dostoievski, Shakespeare y Flaubert. En los Estados
Unidos la ciencia ficción se difundió en la serie de revistas pulp, que
como su nombre indica, se publicaba en un papel de baja calidad.
Las publicaciones solían ir acompañadas de imágenes llamativas
y cumplían una demanda de un gran mercado naciente. Estas
publicaciones fueron atacadas como literatura comercial y barata,
pero en México no hubo revistas de pulp ni publicaciones de éxito
comercial de ciencia ficción.
Víctor Carrancá muestra en su investigación doctoral que
la génesis del género en el país se dio en la década de los sesenta
con la primera revista publicada en México, Crononauta, dirigida por
Alejandro Jodorowsky y René Rebetez. A pesar de su nulo éxito
comercial –publicaron solo dos números–, la revista tuvo una buena
estrategia de consolidación ya que sirvió de plataforma para la
creación del Club de Ciencia-Ficción, en el que había que enviar un
formulario y se recibía una credencial oficial del Club. Este hecho,
de acuerdo con Carrancá: “implica una manifestación literaria
de mayor complejidad, que comienza a instaurar los mercados e
instituciones del sistema” (2020: 60). Una vez desaparecida la revista,
la editorial Novaro siguió publicando a autores de ese Club en sus
diversas colecciones. La segunda gran revista del género fue Ciencia y
Desarrollo, financiada por el CONACYT. Esta revista publicaba sobre
todo artículos de divulgación científica. Podemos decir entonces
que la génesis de la ciencia ficción en México es muy distinta a la
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del mundo anglosajón: allá la mayor fuerza se dio en el mercado
de lectores masivos, mientras que en nuestro caso el impulso lo
dieron las instituciones gubernamentales y personas aisladas en el
medio. De esta manera, Trujillo combina las tradiciones anglosajona
y mexicana (habla del Premio Puebla y de asociaciones de escritores)
para referir una tradición que fue en ocasiones relegada y en otras
promocionada por instituciones y escritores de gran valía.
De igual modo, Trujillo aborda de manera alternativa los
nombres de literatura fantástica y de ciencia ficción. Cuando el
género cae en una posición de subordinación o de género comercial,
Trujillo lo alza a la posición más fuerte y de mayor capital literario de
la literatura fantástica. Cuando el género aprovecha su marginalidad
para subvertir las formas convencionales, entonces retoma la posición
periférica de la ciencia ficción. De esta manera, al tratar el siglo XX
Schaffler lamenta que el género de mayor prestigio en México sea
el realismo histórico. “La ciencia ficción mexicana ha padecido…
una marginación parecida. Su discurso, a medio camino entre el
texto de divulgación científica y el relato fantástico de aventuras, no
parece tener cabida en los temas caros (y prestigiados) de la literatura
nacional” (20). Para contrarrestar esta idea, menciona a Borges, Bioy
Casares, Horacio Quiroga y Julio Cortázar como ejemplos de autores
que conjuntan un escritura experimental, lúdica y compleja en el
género de la fantasía. Esta misma escritura es la que suponemos en los
autores antologados por Trujillo. La lista que presenta a continuación
es de autores muy poco conocidos en su momento: René Rebetez,
Bernardo Ruiz, Mariano Martínez, Edmundo Domínguez Aragonés,
Federico Schaffler, Mauricio-José Schwarz y Arturo César Rojas. La
originalidad de estos autores de ciencia ficción depende de la distancia
con el género canónico del realismo histórico. Trujillo señala:
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En buena medida, la marginalidad inherente a este género ha
contribuido a que sus autores ejerzan una mayor libertad creadora.
Al no estar sujetos a las modas literarias y a las mitologías
predominantes de la literatura nacional, los escritores de ciencia
ficción se han permitido cometer sus propios errores y aciertos
sin temor al ridículo y al ostracismo (1997: 27).

La mención de “ridículo” y “ostracismo” va ligada a su
posición de marginación en el campo: no tienen el poder de decidir
aquello que es estético ni literario; sus obras pueden entenderse, por
lo mismo, como ingenuas y hasta ridículas. Cuentan, eso sí, con la
tradición de la literatura fantástica (Borges, Cortázar) que Trujillo
ensalza. Y también con esta antología que es una toma de posición
para que las cosas cambien.
En suma, Trujillo enfrenta la doble marginación que vimos
en el apartado anterior construyendo un argumento en el que la
generación de autores jóvenes que practican la ciencia ficción se
integra de manera natural a la tradición humanista occidental, y al
canon literario del país (aunque este canon a veces no los reconozca),
además de continuar la tradición de la literatura fantástica de autores
del cono Sur. Estos escritores son renovadores y experimentales
porque pueden ocupar y dejar a conveniencia su marginalidad.
La dejan para consolidar su tradición y la ocupan para definir su
originalidad subversiva e irrespetuosa. Eventualmente, el objetivo
es convertirse en centro; prueba de ello es que el escritor con el que
termina la introducción es nada menos y nada más que Juan Rulfo,
“otro vidente del árido corazón del México contemporáneo” (1997:
28). Se requiere de un tour de force para concluir una antología de
ciencia ficción con Rulfo, pero vale la pena el esfuerzo si los textos
que forman parte del libro se leen en diálogo con lo que Rulfo
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representa: el canon de la literatura mexicana. Por si había alguna
duda sobre la intención del antologador, este nos recuerda que el
título del libro El futuro en llamas establece una relación intertextual
con El Llano en llamas.14
La mexicanización de la ciencia ficción
Al igual que con Trujillo, Miguel Ángel Fernández inicia con la
búsqueda del antecedente canónico; entre más remoto mejor: el fraile
ilustrado Manuel Antonio de Rivas que escribió en el siglo XVIII
un viaje a la luna. A diferencia de Trujillo, Fernández desarrolla la
creación institucional de la ciencia ficción en México. Su trabajo nos
aporta una radiografía muy interesante del campo literario mexicano
de esa época. Vemos que, después de las revistas de Crononauta y
Ciencia y Desarrollo, surge en 1984 el premio Puebla de “Cuento de
Ciencia Ficción”. A falta de un gran público consumidor, de nueva
cuenta el Estado –en específico el Consejo Estatal de Ciencia y
Tecnología de Puebla dirigido por Celine Armenta– interviene
para impulsar la producción y el consumo literario.15 El mismo
procedimiento se llevó cabo –por medio del Instituto Nacional de
14 Es tan sorprendente el tour de force que el mismo Trujillo escribió en
la primera antología de ciencia ficción que este género no era reconocido en
México porque: “El panorama de la literatura nacional, que entonces oscilaba
entre el relato rural a lo Juan Rulfo y a la cosmovisión urbana a lo Carlos
Fuentes” (1997: 12).
15 Víctor Carrancá, al respecto, observa: “En el caso del Premio Puebla, al
ser un factor de prestigio entregado inicialmente por quienes conformaban ese
incipiente movimiento de consumidores/productores de CF, la jerarquización
de productores tenía un doble juego, ya que no solo ayudaba al grado
de consagración entre quienes lo recibían, sino que sacó a la CF de las
publicaciones especializadas para darla a conocer a un público más amplio”
(2020: 71).
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Bellas Artes– para promover la creación del ensayo, la novela y el
cuento. Pero el hecho de que surja un premio con una temática tan
precisa indica la importancia que se le dio en su momento a la ciencia
ficción. Y el concurso “Puebla” tuvo éxito. Fernández enumera una
gran cantidad de revistas, fanzines, publicaciones y asociaciones que
surgieron a la postre del premio (entre ellas quizá la más importante
es la Asociación Mexicana de Ciencia Ficción y Fantasía). Esta parte
histórica, concluye con un ataque a la crítica mexicana: “la poca
difusión que la CF mexicana tuvo desde sus inicios, o algún otro
propósito, ha ocasionado que algunos críticos literarios mexicanos
sostengan que la CF mexicana no existe, que está en decadencia,
o que es tan mala que más vale no tomarla en cuenta” (2001: 14).
Fernández no refiere un solo nombre de estos críticos; entonces,
podemos entender su frase más como una estrategia que como un
argumento preciso. Los críticos, como sabemos, son instancias de
consagración y el objetivo de Fernández es llamar la atención para
aumentar el capital literario de la ciencia ficción con las figuras que
podrían lograrlo. Se trata de una falta que, al enunciarla, busca una
reparación.
Esta misma idea se refuerza en el apartado siguiente donde
se expresa de manera más palpable el objetivo de la antología:
Visiones periféricas nace de un doble intento de reivindicación de la
comúnmente ignorada o, en el mejor de los casos, menospreciada
CF escrita en México. Por un lado, pretende ser una especie de
“visión de los vencidos”, sin tratar de significar la crónica de una derrota,
sino el entuerto de una conquista, recogiendo la voz y los relatos de
quienes eran considerados incapaces de escribir con ideas originales
y posturas propia sus reacciones y extrapolaciones acerca de lo que
sucedería o podría suceder en una época de cambios vertiginosos,

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siendo capaces de ofrecerlo con calidad a su país y al mundo entero,
sin ser guiados por el malinchismo que podría suponerse en los
cultivadores de una corriente literaria que vino de fuera, pero que
siempre han demostrado que al escribir, como se verá después, lo
hacen desde dentro (del corazón). (2001: 14)

Entendemos que la primera parte de la cita refiere a la condena
que se le hizo a la ciencia ficción por sus orígenes comerciales. A
pesar de que, como vimos con Trujillo, México no tuvo esta tradición
(las revistas de pulp y la literatura juvenil o infantil), los autores de
la ciencia ficción se reclaman herederos de ella. De ahí que cargan
también con el estigma que podríamos ejemplificar con la dicotomía
entre el autor autónomo y el heterónomo; Bourdieu observa que el
primero escribe una obra sin importarle otro beneficio que no sea
el literario, mientras que el segundo busca y se granjea un capital
económico, además del político.16 Un claro ejemplo del primero
sería en la literatura francesa, Baudelaire, y del segundo, Balzac. Los
autores de la ciencia ficción tienen un evidente origen heterónomo,
por su vocación al mercado, al conseguirse ganancias económicas. A
pesar de que en México no hubo autores heterónomos –no tuvieron
ganancias económicas–, estos escritores asumen este papel porque
su posición marginal se explica con los ataques de la “gran cultura”
(Schaffler), de los “géneros mayores” (Trujillo). El margen se vuelve
16 “Por muy liberados que puedan estar de las imposiciones y de las
exigencias externas –señala Bourdieu–, están sometidos a la necesidad de los
campos englobantes, la del beneficio, económico o político. De ello resulta
que son, en cada momento, la sede de una lucha entre los dos principios de
jerarquización, el principio heterónomo, propicio para quienes dominan el
campo económica y políticamente (por ejemplo, el ‘arte burgués’), y el principio
autónomo (por ejemplo, el ‘arte por el arte’), que impulsa a sus defensores más
radicales a convertir el fracaso temporal en un signo de elección y el éxito en
un signo de compromiso con el mundo” (1998: 321).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

de nueva cuenta importante porque se presenta como un espacio de
creación más libre. Fernández continúa el argumento de Schaffler:
apoya la originalidad de la ciencia ficción mexicana gracias a su
apropiación regional.
El índice de la antología nos lleva por un recorrido crítico muy
sugerente. La primera parte lleva como título “Nuevos mundos para
una literatura maravillosa”, y aborda la manera en que las invenciones
tecnológicas afectan la vida cotidiana; la segunda se centra en la
Guerra Fría y la tercera lleva como título: “El localismo de la ciencia
ficción”. Al respecto, Fernández escribe: “Cuatro relatos en los que
se logran colocar satisfactoriamente las premisas de a CF dentro de
problemáticas del presente, el pasado o el porvenir mexicanos” (2001:
16). Cuando revisamos este último apartado, nos encontramos con el
cuento de Héctor Chavarría “De cómo el Roñas y su mamá salvaron
al mundo”. Es un cuento, en particular, ocurrente: narra la llegada
de un OVNI a Tepito. El artefacto es deshuesado y vendido en el
mercado negro. Los extraterrestres huyen de nuestro planeta y lo
califican nocivo en extremo. El cuento de Roberto López Moreno
“El secreto” utiliza la cuenta larga maya para asignar las fechas de
la historia, mientras que el de Arturo César Rojas desarrolla un
espacio azteca futurista: la Pirámide de Guadalupetonantzin. En la
última sección, el cuento de Pepe Rojo “Conversaciones con Yoni
Rey” es muy original por la recreación de la oralidad del talk show. Los
autores recrean en el primer y cuarto cuentos el lenguaje coloquial y la
oralidad mexicana en un ambiente popular. Mientras que en los otros
dos se combina el mundo prehispánico con el futuro. En todos los
casos tenemos espacio, lenguaje y trama nacionales o de color local.
Estos elementos, en conjunto, son para Fernández la prueba de que
el género ha sido asimilado en México y que sus autores han dejado
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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de ser epígonos de sus contrapartes anglosajonas. En este mismo
sentido es revelador analizar la portada del libro, en la que destacan
dos imágenes: una diosa prehispánica –que alude a la Coatlicue– con
una mujer voluptuosa en un traje especial en sus palmas abiertas.
Tenemos a la diosa, representante de lo mexicano, y a la mujer de la
ciencia ficción conviviendo en un talante armónico, casi divino.
Al final de la introducción, Fernández utilizará una vez más
el leitmotiv del desprecio de la crítica mexicana –sin mencionar
nombres– y ahora se agrega el malinchismo. Afirma que los
autores antologados por él han sido reconocidos en el extranjero y
despreciados en México: “no obstante la calidad de sus trabajos y el
haber obtenido reconocimientos nacionales e internacionales, siendo
considerados como periféricos aun dentro del a periferia” (2001: 15).
Esta postura es normal en un país marginal que recibe su capital, su
prestigio, del centro (Europa y Estados Unidos). Y adquiere mayor
significado en Fernández porque los autores mexicanos de ciencia
ficción han logrado vencer la relación de subordinación que existía
con el mundo anglosajón. Invitaría entonces a los críticos a hacer lo
mismo.
El margen que excluye
Las antologías de ciencia ficción lograron el reconocimiento
de la crítica y la adquisición, por ende, de mayor capital literario.
Carrancá afirma que en la década de los noventa: “La CF dejó de
ser considerada un subgénero, un repertorio popular o un simple
tópico narrativo sobre futuros distópicos o viajes interplanetarios,
para conformarse como una red articulada de relaciones entre
productores, consumidores, instituciones y mercados” (2020: 87DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

245

�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

88). Es muy significativo que tuvieran que transcurrir dos décadas
para que una nueva antología reparara otro problema: la ausencia
de escritoras. En el primer tomo de Más allá de lo imaginado hay once
escritores y dos escritoras; en el segundo tomo son trece escritores.
En el libro de Trujillo no hay una sola escritora entre los dieciocho
antologados. En la de Fernández tenemos a una escritora entre
los veintidós antologados. En estos casos la respuesta suele ser:
no había autoras, aunque el propio Fernández desmiente el aserto
al escribir en su introducción: “A principios del siglo XX también
irían apareciendo las primeras autoras de CF mexicana” (2001:
48); menciona a María Elvira Bermúdez; habría que agregar –de
acuerdo con Fernández y Carrancá– a Marcela del Río, Gabriela
Rábago Palafox, Olga Fresnillo y Manú Dornbierer (esta última sí
fue antologada). El problema, en consecuencia, es otro y tiene que
ver con un asunto más sencillo y grave: la marginalización de las
escritoras por el solo hecho de ser mujeres. Un género como el de
la ciencia ficción, que luchó por ser reconocido, reprodujo la misma
exclusión de la que fue víctima.17
De ahí la importancia de la antología Una realidad más amplia:
Historias desde la periferia bicultural, publicada en 2018, cuyo trabajo
editorial estuvo a cargo de Libia Brenda Castro. La antología
incluye a ocho escritoras de trece en total. Brenda no presenta
una teoría de género ni desarrolla una historia del campo literario
mexicano desde una postura feminista. Se posiciona, en cambio,
17 La portada de la antología Visiones periféricas adquiere así una nueva
significación problemática, ya que representa a las mujeres como objetos
sexuales y diosas prehispánicas. Las mujeres no tienen voz, no son autoras,
son solamente objetos de admiración y veneración.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

en la periferia bicultural y aprovecha con ello dos temáticas que
fueron claves para los antologadores previos: el canon y el margen,
lo extranjero y lo local.
La introducción de Brenda está escrita con un estilo coloquial
y con una temática personal. El criterio de selección de las autoras
parece haber sido la cercanía que estas tenían con la antologadora,
además de su disposición a publicar.18 “Todo empezó con unos
mensajes privados y unos correos que decían: ‘¿Y si hacemos un
libro con nuestros cuentos?’” (2018: 6). Es posible que la periferia del
título se refiera al género de la ciencia ficción, pero es más probable
que se trate del lugar de escritura. Este lugar ya no es solo México;
al agregar el adjetivo “bicultural” nos enfrentamos al México de
la frontera y al México relacionado con los Estados Unidos. Cabe
destacar que el libro se publicó originalmente en inglés, además de
incluir a escritoras mexicanas y mexicoamericanas. En lugar de una
lógica antagónica o subordinada, la antologadora aprovechó la fuerza
del mercado anglosajón para establecer un puente que empoderara
también a México. En esta apuesta fue clave la acción del tejano
John Picacio, y su organización Mexicanx Initiative. Ambos, Picacio
y Brenda proponen una poética del “diálogo bicultural, internacional
y, sobre todo, amistoso” (7), aunque no la desarrollen ni la expliquen
con mayor detalle.
18 Al respecto, Carrancá escribe: “la labor de grupos y círculos como el
Cúmulo de Tesla, que integran a plumas feministas como Libia Brenda Castro
o Gabriela Damián, no solo impulsan el trabajo de autoras canónicas y foráneas
como Ursula K. Le Guin, sino que también han creado espacios de divulgación
y fortalecimiento para escritoras mexicanas. La agrupación de autoras
consagradas y emergentes tales como Iliana Vargas, Lola Ancira, Atenea Cruz
o Andrea Chapela, además de contribuir al pensamiento feminista, fortalecen
la crítica de la ciencia ficción mexicana en su conjunto” (2020: 159-160).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

La única escritora mencionada en la introducción es la
estadounidense Ursula K. Le Guin. Recordemos que Trujillo le da una
gran importancia a Juan Rulfo, mientras que Schaffler y Fernández
a la apropiación nacional del género. Con su antología, Brenda entra
de lleno a la República Mundial de las Letras. Sus autoras son en
algunos casos binacionales y sus cuentos se publicaron en inglés y
en español; su apuesta conceptual es de rebeldía y resistencia ante
los peligros del mercado y de la literatura comercial. Para luchar
contra esta última, retoma la frase de Le Guin sobre la necesidad
de escritoras “realistas de una realidad más amplia” (7). A diferencia
de un realismo incapaz de trascender su entorno, la ciencia ficción
nos permite recrear mundos que revelen opciones y soluciones
a la catástrofe ecológica y humanitaria. Se busca una literatura
entretenida sin ser superficial; una literatura contemporánea que no
caiga en las temáticas de moda.
En cuanto a los problemas del mercado, Brenda anuncia en
su introducción que su antología: “no se vende, el ebook se va a
liberar en septiembre y se podrá leer de manera gratuita en todo el
mundo, no está pensado para perseguir una ganancia ni para que
a nadie se le considere importante o con más valor que alguien
más” (2018: 7). Si bien la manera de publicación en versión digital
y accesible (Creative Commons) es revolucionaria, es erróneo asumir
que al no recibir capital económico tampoco recibirá capital cultural,
es decir, que los ahí antologados no se sentirán “importantes”, más
o menos “valiosos”. Bourdieu sugiere, incluso, que es justamente
lo contrario: negar el interés económico es una buena estrategia –
en muchos casos la mejor– para obtener capital literario. Bourdieu
define esto como “acto puro”: mostrar un desinterés en lo
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

económico para obtener, en cambio, un mayor capital cultural.19
Como hemos visto en este artículo, las antologías son una instancia
legitimadora sumamente importante, donde la inclusión o exclusión
cambian de manera significativa la posición del autor y un género
en el campo literario. Una antología como Una realidad más amplia
es, en ese sentido, idéntica a las precedentes. Salvo que ahora utiliza
el internet20 para su mayor difusión y la estrategia de “acto puro”.
Prueba del éxito de la apuesta de Brenda es que fue la primera mujer
mexicana en ser nominada a un Premio Hugo en el mismo año en
que se publicó la antología Una realidad más amplia: Historias desde la
periferia cultural.
Las antologías en la ciencia ficción
La primera antología de ciencia ficción en México se publicó en
1991 y la última hace cinco años. Durante este tiempo el género
modificó su posición marginal por otra central en un nuevo
campo literario mexicano que, a diferencia del siglo pasado, ya
no es cósmico, sino cuántico.21 Es decir, ya no cuenta con un
19 Bourdieu señaka: “La ruptura herética con las tradiciones artísticas
vigentes encuentra su criterio de autenticidad en el desinterés. Ello no significa
que no haya una lógica económica de esta economía carismática basada en una
especie de milagro social que es el acto puro de cualquier otra determinación
que no sea el propósito estético” (1998: 320).
20 El uso del Internet para difundir la obra de autores de ciencia ficción
inició en 1999 con la creación de la página La langosta se ha posado 2.0 que
dirigía Gerardo Horacio Porcayo. Desde 2009, la página se convirtió en el blog
La langosta se ha posteado.
21 Carrancá observa: “la CF incorpora fenómenos culturales muy variados
y, por ende, debe replantearse la aproximación crítica hacia ella. No podemos
seguir analizándola en términos de textos canónicos y periféricos, defendiendo
si ciertas obras pueden o no pertenecer a la alta literatura de un país, a lo
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

solo centro, sino con varios. Las escuelas que mencionamos
con Trujillo (Costumbristas, Ateneístas, Medio Siglo), apuestas
ganadas en la lucha por la consolidación, se multiplican en la
actualidad. Tenemos un campo con varios centros y un cambio
significativo en las instancias de consagración. Donde antes
estaba la crítica, las editoriales, las antologías, los grupos y
escritores consolidados, ahora tenemos, sobre todo, al mercado.
Si la intromisión de un capital en otro es fuerte la frontera entre
los campos se desvanece, lo que Bourdieu llamó el “grado de
autonomía”.22 El que antes era un campo autónomo se convierte
en un satélite del que ahora lo domina. ¿Es esto lo que vivimos
ahora en México (y posiblemente el mundo) con el campo
económico dominando al literario?
Podemos afirmar que las antologías de la ciencia ficción en
México cuestionaron y acompañaron este cambio. En su búsqueda
por salir del margen cuestionaron la importancia y el valor del
centro y propusieron un nuevo modelo. Schaffler fue el primero
que ocupó el margen, y lo hizo desde una colección editorial que
cuestionaba el centro hegemónico del país: Tierra Adentro. Su
popular o a lo culto... Ese discurso ya se ha agotado. Como plantea EvenZohar, al encontrarnos ante un sistema dinámico, encontramos muchos centros
y periferias que se complementan entre sí, fortaleciendo y renovando sus
repertorios por las actividades que surgen en torno a sus componentes” (2020:
425).
22 De acuerdo con Bourdieu: “El grado de autonomía de un campo
de producción cultural se manifiesta en el grado en que el principio
de jerarquización externa está subordinado dentro de él al principio de
jerarquización interna: cuanto mayor es la autonomía, más favorable es la
relación de fuerzas simbólica para los productores más independientes de la
demanda y más tiende a quedar marcada la división entre los dos polos del
campo” (1998: 322)  

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

movimiento inicial marcó el recorrido posterior en al menos dos
sentidos: 1) la particularidad regional del género de la ciencia ficción
y el diálogo con el extranjero, en específico el mercado anglosajón.
Trujillo, por su parte, fue muy consciente del papel de la tradición y
la necesidad de que la ciencia ficción se integrara de manera orgánica
en ella. El futuro en llamas era la continuación de El Llano en llamas.
En el caso de Fernández tuvimos el recuento de la creación literaria
acompañada de las instituciones estatales, que se concretó en una
ciencia ficción adaptada a los intereses e idiosincrasia regional. El
apoyo gubernamental (el premio Puebla) fue clave para encender la
flama que se extendió después en un fuego de autores, asociaciones
y editoriales –no tanto lectores– de la ciencia ficción. Por último,
en un campo que niega su propio capital tenemos, por un lado, la
diversidad de centros y, por el otro, la ausencia de una jerarquización
propia. Brenda afirma que su libro “no está pensado… para que a
nadie se le considere importante o con más valor que a alguien más”
(2018: 7). No es el campo literario quien decide ya sobre su propia
tradición, el que asigna sus jerarquías; son las editoriales comerciales
con sus premios las que dan ahora el capital económico y, por
defecto, el literario. Brenda se opone a esta dinámica sin encontrar
el aparato crítico que la respalde. Cuenta por ahora con el discurso
de entrega del premio del National Book Award a Ursula K. Le Guin,
y con una práctica editorial y de antologadora que se presenta como
espontánea y alternativa.23
23 El premio se entregó en 2014. Brenda incluye el enlace del video en
su Prólogo; en éste, la escritora estadounidense rechaza la jerarquía entre
los supuestos géneros menores de la ciencia ficción y el género mayor del
realismo, además de criticar la pérdida de autonomía del campo literario que
se ha supeditado cada vez más al campo económico.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

Obras citadas
Bourdieu, Pierre. Les règles de l’art. Genèse et structure du champ littéraire.
París: Éditions du Seuil, 1998.
Bourdieu, Pierre. Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción. Barcelona:
Anagrama, 1999.
Brenda, Libia (ed). Una realidad más amplia. Historias desde la periferia
bicultural. México:
Cúmulo de Tesla, 2018.
Candido, Antonio. “Literatura y subdesarrollo”.Top of
Latina en su literatura. Fernández,

Form

América

Moreno C. (editor) México, D.F. Siglo Veintiuno Editores, 2000.
Carrancá de la Mora, Víctor Roberto. Ciencia ficción mexicana: modelos,
repertorios y
dimensiones discursivo-simbólicas. Tesis Doctorado. Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla, octubre 2020.
Casanova, Pascale. The World Republic of Letters. Cambridge, Mass:
Harvard UP, 2004.
Fernández Delgado, Miguel Ángel (comp). Visiones periféricas.
Antología de la ciencia ficción
mexicana. México: Grupo Editorial Lumen, 2001.
Le Guin, Ursula. Discurso de entrega del 65th National Book
Award. 19 de noviembre 2014.
252

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Internet
Sánchez Prado, Ignacio. Strategic Occidentalism. On Mexican Fiction, the
Neoliberal Book
Market, and the Question of World Literature. Illinois: Northwestern
University Press, 2018.
Sarlo, Beatriz. Borges, un escritor en las orillas. Barcelona: Seix Barral,
2003.
Schaffler, Federico (comp). Más allá de lo imaginado I. México: Fondo
Editorial Tierra Adentro, 1991.
Schaffer, Federico (comp.). Más allá de lo imaginado II. México: Fondo
Editorial Tierra Adentro, 1991.
Schaffer, Federico (comp.). Más allá de lo imaginado III. México:
Fondo Editorial Tierra Adentro, 1994.
Trujillo Muñoz, Gabriel (comp). El futuro en llamas. México: Grupo
Editorial Vi

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Cuando se finge que es ficción: aproximación
deíctica a La piel del vigilante de Raúl Quinto, un
caso de poesía especulativa
When the fact is fiction: a deictic approach to
La piel del vigilante by Raúl Quinto, a case of
speculative poetry
Gustavo Osorio de Ita
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-0975-0030
gustavo.osoriodeita@correo.buap.mx

Fecha de entrega: 13-12-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: Si bien la poesía ha sido tradicionalmente uno de los géneros
que más complejiza y tensa la relación entre lo fictivo y lo empíricosituacional, existe un subgénero de ésta, denominado poesía especulativa,
la cual es definida por Suzette Haden Elgin como aquella poesía que
da tratamiento a una realidad que es, de cierta manera, distinta de la
realidad existente, es decir, una especificidad del género lírico que se
sustenta no en lo real-empírico, sino en un constructo de ya ficticio. En
este tipo de poesía, que podría aproximarse tanto a la literatura fantástica
como a la de ciencia ficción, sostengo existe una constitución discursiva
y pragmática particular de lo lírico que bien puede ser abordada desde
el reconocimiento analítico de la deixis poética la cual, formalmente,

255

�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

implica un mecanismo discursivo que tiende a posicionar al sujeto lírico
(y por consiguiente al sujeto lector) en un espacio-tiempo imposibles
más verosímiles o en todo caso construidos desde la idea de un “campo
vivencial” (Kate Hamburger) que es a priori falso mas cohesivo; lo anterior
resulta en un mecanismo que, a mi parecer, se torna un discurso lírico
que se sostiene en ese “fingir que es ficción”, reformulando la célebre
sentencia de “Autopsicografía” de Fernando Pessoa. A fin de corroborar
esta hipótesis de trabajo y reconocer dónde y cómo se construye ese “fingir
lo que es ficción”, me detendré en el poemario titulado La piel del vigilante
(Premio Andalucía de Poesía Joven 2014) del poeta español Raúl Quinto,
poemario circunscrito al universo paralelo y distópico creado por Alan
Moore en la serie de novelas gráficas Watchmen (1986), en donde mostraré
cómo se construye una poesía especulativa desde el posicionamiento del
sujeto y la recuperación de espacios y tiempos a partir de la narrativa de
Moore, pero también cómo el poema plantea un desprendimiento de lo
empírico apuntalando una configuración deíctica autónoma; un universo
autosustentable e inverosímil en relación con el contexto real-empírico
pero que, ultimadamente, deviene un constructo autónomo y un caso
prototípico de aquello que se ha denominado, desde la crítica literaria
reciente, poesía especulativa.
Palabras clave: poesía especulativa, poesía de ciencia ficción, pragmática
poética
Abstrac. Although poetry has traditionally been one of the genres that
makes the relationship between the fictional and the empirical-situational
more complex and tense, there is a subgenre of it, called speculative
poetry, which is defined by Suzette Haden Elgin as poetry that gives
treatment of a reality that is, in a certain way, different from the existing
reality, that is, a specificity of the lyrical genre that is based not on the realempirical, but on a construct of already fictitious. In this type of poetry,
which could come close to both fantastic literature and science fiction, I
maintain that there is a particular discursive and pragmatic constitution
of the lyrical that can well be approached from the analytical recognition
of the poetic deixis which, formally, implies a discursive mechanism that
tends to position the lyrical subject (and therefore the reading subject) in
a more plausible impossible space-time or in any case built from the idea
of an “experiential field” (Kate Hamburger) that is a priori false, however
cohesive; the foregoing results in a mechanism that, in my opinion,
becomes a lyrical discourse that is sustained in that “pretend it is fiction”,

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

reformulating the famous sentence of “Autopsychography” by Fernando
Pessoa. In order to corroborate this working hypothesis and recognize
where and how this “pretend what is fiction” is built, I will dwell on the
collection of poems entitled La piel del vigilante (Andalucía Youth Poetry
Award 2014) by the Spanish poet Raúl Quinto, a circumscribed collection
of poems to the parallel and dystopian universe created by Alan Moore
in the Watchmen series of graphic novels (1986), where I will show how
a speculative poetry is built from the positioning of the subject and the
recovery of spaces and times from Moore’s narrative, but also how the
poem poses a detachment from the empirical propping up an autonomous
deictic configuration; a self-sustaining and improbable universe in
relation to the real-empirical context but which, ultimately, becomes an
autonomous construct and a prototypical case of what has been called,
from recent literary criticism, speculative poetry.
Keywords: speculative poetry, scifi poetry, poetic pragmatics

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

En el Brazo de Orión, en un sistema solar conformado por ocho
planetas, un planeta enano, centenares de miles de cuerpos menores
entre el Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort, asediado por
asteroides centauros y troyanos, circundado por la geocorona y la
línea de Kármán yace un planeta donde se escribe poesía.
Y la poesía es ficción. Muy a pesar del vínculo tan caro
para el Romanticismo, el cual establecía que aquel que escribe y
quien se hace presente en los poemas coinciden plenamente, yo
sostengo que el yo lírico es una construcción, es decir, que aquel
vínculo entre el sujeto empírico que redacta unas líneas sobre una
pulpa de celulosa o en una pantalla compuesta por miles de pixeles,
ya sea con tintas de pigmentos vegetales o minerales o a través de
un código activado por un teclado como el que ahora se encuentra
siendo impulsado por mis dedos, que entre eso que se escribe y
aquél que ahí deja algo escrito se encuentra una distancia mediada
por la composición, la selección, la invención: el sujeto lírico es
un invento y es fictivo.
Tomemos esto por cierto, que la poesía es ficción1. ¿Qué
ocurriría entonces con una ficción que acepta su circunstancia
fenomenológica y ontológica de serlo? ¿Qué hay con aquella poesía
que finge que es ficción –retomando y reformulando la célebre
“Autopsicografía” de Fernando Pessoa?– ¿Qué con la poesía
1 Hay múltiples discusiones al respecto, las cuales van de la poesía
automática a la autoficción, pasando por la idea de la disolución del “yo” en
la vanguardia y la recuperación del “yo” empírico en la poesía testimonial, las
cuales retoman incluso aportes con miles de años de antigüedad, como es la
misma Poética de Aristóteles. Sin embargo, no considero aquí sea oportuno
retomar u abonar dichas discusiones puesto que no es el eje central de este
trabajo de investigación y, de cualquier manera, considero que la propuesta de
análisis deíctico podrá arrojar, tangencialmente, cierta luz sobre esta idea del
sujeto lírico como una composición y, ergo, como un sujeto fictivo.

258

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

especulativa o de ciencia ficción? Aquí divisamos un punto. Aquí
nos aproximamos.
I. ¿Poesía especulativa?
Habrá que comenzar por acercar el ojo a la lente, por detenerse
en un solo objeto, hipotetizar sobre su distancia, sobre su forma
sobre sus características; como si ocupáramos el telescopio espacial
Hubble –orbitando a cientos de kilómetros en la estratósfera–, así
nos acercamos al fenómeno mismo, explorando el espacio de la
poesía especulativa. Es, por principio, un objeto que “parece poema”
y que gravita en torno a la masa de otro objeto mayor –enorme– que
es el de la tradición lírica; es, por consiguiente, otro tipo de poesía,
salvo una que, a diferencia de lo que comúnmente se da en llamar “la
Poesía”, tiende a aceptar declarativamente su circunstancia ficticia.
Es a partir de este reconocimiento que la poesía especulativa, a
mi parecer, construye una relación específica entre lo fictivo y lo
empírico-situacional, una especulación.
De acuerdo a Suzette Haden Elgin, una de las escritoras
más reconocidas en el panorama anglófono de la poesía de ciencia
ficción2, este género se remite a aquella poesía que da tratamiento a
una realidad que es, de cierta manera, distinta de la realidad existente,
es decir, una especificidad del género lírico que se sustenta no en lo
2 Si bien existe un amplio debate sobre la nomenclatura de este tipo de
poesía –dando cabida a “poesía sci-fi”, “poesía fictocientítica”, “poesía de
ciencia ficción” o “poesía especulativa”– por el momento no entraremos
en tal debate. He preferido retomar el concepto de “poesía especulativa” ya
que, discursivamente, el adjetivo “especulativo” advierte la configuración o
propuesta misma de este tipo de poema, es decir, que lo que se puede notar a
partir de una aproximación deíctica a este tipo de poesía es que se especula con
la subjetividad, el tiempo y el espacio hacia la constitución de mundos posibles
en y a través de los poemas.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

real-empírico, sino en un constructo de ya ficticio (1975: 77). En este
sentido, coincide con la definición de Kingsley Amis, para quien:
[La] ciencia ficción es aquella forma de narrativa que versa sobre
situaciones que no podrían darse en el mundo que conocemos,
pero cuya existencia se funda en cualquier innovación, de origen
humano o extraterrestre, planteada en el terreno de la ciencia o
de la técnica, o incluso en el de la pseudociencia o pseudotécnica.
[...] Muchas historias están basadas o incidentalmente implicadas
en dimensiones plausibles o en el desarrollo de una teoría o una
técnica ya existente (1966: 14-15).

O también, en el sentido de una realidad existente ajena, se
aproxima al crítico Darko Suvin, quien en el libro Metamorphose of
Science Fiction: On the Poetics and History of a Literary Genre sostiene:
Science fiction is literature of cognitive estrangement [...] a literary
genre whose necessary and sufficient conditions are the presence
and interaction of estrangement and cognition, and whose main
formal device is an imaginative framework alternative to the
author’s empirical environment (2016: 8-9).

Además, Suvin acuñará en la misma obra el término de
novum para referirse a un constructo donde se hace manifiesto
algo tanto nuevo como extraño, pero el cual tiende a mantener un
margen alto de probabilidad en su ocurrencia; es decir, se trataría de
algo que puede pasar por verosímil, que se ostenta como factible y
posible, pero que no por ello deja de extrañar3. En este sentido, el
3 Aquí, por supuesto, se podría vincular la propuesta de Suvin con
las ideas formalistas rusas del ostranenie, partiendo de la idea de un doble
extrañamiento (o quizás un extrañamiento paralelo por vías distintas) como
componencial de la literatura especulativa. Sin embargo, puesto que desborda
mis objetivos de investigación, dejo esto para el futuro.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

croata coincide con varios otros autores, para quienes la idea de lo
“especulativo” recae en ese constructo subjetivo, espacial y temporal
que raya en las posibilidades, en lo probable, en lo “quizás-futuro”
–de cierta manera en ese novum–. Por ejemplo, Judith Merril, quien
antologase durante más de una década a mediados del siglo XX la
célebre serie The Year’s Greatest Science Fiction and Fantasy, apuntaba la
siguiente definición en torno a la “ficción especulativa”:
Speculative fiction: stories whose objective is to explore, to
discover, to learn, by means of projection, extrapolation,
analogue, hypothesis-and-paper-experimentation, something
about the nature of the universe, of man, or ‘reality’ ... I use
the term ‘speculative fiction’ here specifically to describe the
mode which makes use of the traditional ‘scientific method’
(observation, hypothesis, experiment) to examine some postulated
approximation of reality, by introducing a given set of changes
– imaginary or inventive – into the common background of
‘known facts’, creating an environment in which the responses
and perceptions of the characters will reveal something about the
inventions, the characters, or both. (1957: 7-8)

Consiguientemente, la especulación –o más precisamente
“lo especulativo”– para Merril tiene que ver con una suerte de
propuesta metodológica, con un acercamiento a la idea del método
científico que permite una aproximación distinta a la realidad. Esto
también se puede ver reiterado en la propuesta de Robert Scholes,
quien, en torno al concepto que acuña como “structural fabulation”,
señala:
[…] the tradition of speculative fiction is modified by an awareness
of the universe as a system of systems, a structure of structures,
and the insights of the past century of science are accepted as
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

fictional points of departure. Yet structural fabulation is neither
scientific in its methods nor a substitute for actual science. It is a
fictional exploration of human situations made perceptible by the
implications of recent science. Its favourite themes involve the
impact of developments or revelations derived from the human
or physical sciences upon the people who must live with those
revelations or developments. (1995: 311)

Yo así quisiera aproximarme al concepto: entender la “poesía
especulativa” como una exploración fictiva de las situaciones
humanas, con parámetros de control, afincada en las ciencias y
temas preexistentes (sin ser la exploración misma sustituto para
la ciencia o el tema, sino aventura inventiva); una poesía donde
se ficcionaliza declarativamente desde la ficción misma, donde,
a partir de cambios propuestos por la imaginación o la inventiva
–procedimientos fictivos– se pueda crear un “environment”; un
ambiente, una dimensión, una realidad. ¿Y cómo se construye una
realidad? Con un alguien, un tiempo y un espacio.
Los tres elementos antes mencionados forman parte de la
idea básica de la deixis, aquel procedimiento de demostración ya
referido por Aristóteles que, concretizado en palabras, señala y
demarca a “alguien” en un espacio y tiempo concretos. Si la poesía
especulativa –de acuerdo a las diversas definiciones y críticas
existentes tales como las que aquí he recuperado– busca construir
una realidad divergente pero a partir de aquella empírica en la que
existe el autor, considero que la deixis puede arrojar cierta luz en el
análisis de un caso concreto de la poesía especular el cual, en esta
ocasión, he elegido sea el poemario La piel del vigilante (DVD, 2014)
del autor español Raúl Quinto (Premio Andalucía de Poesía Joven
2014), poemario circunscrito al universo paralelo y distópico creado
por Alan Moore en la serie de novelas gráficas Watchmen (1986).
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En otras palabras, mi hipótesis es que, de manera general,
en este tipo de poesía, y particularmente en el poemario de Quinto,
existe una constitución discursiva y pragmática particular de lo lírico
que bien puede ser abordada desde el reconocimiento analítico de
la deixis poética ya que ésta, formalmente, implica un mecanismo
discursivo que tiende a posicionar al sujeto lírico (y por consiguiente
al sujeto lector) en un espacio-tiempo imposibles más verosímiles
–en un novum– los cuales en todo caso yacen construidos desde
la idea de un “campo vivencial” (retomando a Kate Hamburger)
que es a priori falso mas cohesivo. En suma, que estos son poemas
que plantean un desprendimiento de lo empírico apuntalando una
configuración deíctica autónoma; un universo autosustentable
e inverosímil en relación con el contexto real-empírico pero que,
ultimadamente, deviene un constructo autogestivo y un poema
especulativo.
II. La deixis del poema
Tal y como he señalado, mi hipótesis es que resulta tanto posible
como viable reconocer en un componente formal –la deixis– uno
de los lugares en donde el poema especulativo tiende a construir,
formalmente, un mecanismo discursivo (posicionar al sujeto lector
en un “lugar imposible”) el cual es específico; el “fingir que es
ficción” equivale entonces a construir ese lugar y tiempo imposibles
y posicionar ahí al sujeto, donde se posicionará el lector también,
creando un “environment” sujeto a especificidades subjetivas,
temporales y espaciales. A continuación presento someramente
sólo algunas de las posibles rutas de lectura a partir de la deixis,
enfocándome en conceptos clave que considero que, ocupados
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

simultáneamente en el análisis poético, permitirán comprender de
mejor manera cómo se construye la deixis en un caso concreto de la
poesía especulativa.
Podemos comenzar por ciertas certezas terminológicas.
Kerbrat Orecchioni en “La subjetividad en el lenguaje: lugares en
que se inscribe” sostiene que los deícticos se refieren a:
[…] unidades lingüísticas cuyo funcionamiento semánticoreferencial implica tomar en cuenta algunos de los elementos
constitutivos de la situación de comunicación, a saber el papel
que desempeñan los actantes del enunciado en el proceso de la
enunciación, y también la situación espacio-temporal del locutor
y, eventualmente, del alocutario (1997: 48)

Así mismo, revela que la importancia de los deícticos recae en
que estos proporcionan algo semejante a un sistema de localización,
el cual se efectúa con relación a la situación de comunicación. Así,
en tanto las unidades deícticas convierten a la lengua (sistema) en
habla (caso), y a su vez configuran al poema como una situación de
comunicación y, por ende, como acto de habla, podemos develar
dónde y cómo se está efectuando dicha situación de comunicación.
En el caso de la poesía especulativa, podría darnos cuenta de la
constitución misma del poema en tanto situación comunicativa
autónoma.
Por otra parte, Käte Hamburger en La lógica de la literatura,
sostiene que, de manera subyacente, a todo acontecimiento verbal
–a todo lenguaje– existe una lógica determinada, producto de su
configuración enunciativa4. Así, para Hamburger hay una relación
4 Existen profundos y múltiples vínculos entre el estudio de la deíxis y
el de la enunciación lírica. Aquí, por cuestiones de espacio y extensión, me

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compleja entre los géneros literarios y el sistema enunciativo del
lenguaje: si la literatura es en cierta medida un arte figurativo, tiene
que implicar la tendencia a crear apariencia de realidad (1995: 49).
Y esa apariencia de realidad será consubstancial, a mi parecer, en la
poesía especulativa. La autora alemana prosigue: “El género lírico
queda constituido por la voluntad expresa del sujeto enunciativo de
proponerse como yo lírico, lo que quiere decir mediante el contexto
en que encontramos el poema” (1995: 163).
Donde, para nuestros propósitos de investigación, el
contexto de la poesía especulativa sería el de la ficción misma; pero
además, aquello que Hamburger denomina como la “hechura del
yo lírico” (1995: 186), nos interpela, pues ahí radica la propensión a
reconocer el poema como una forma de enunciación en donde se vive
lo enunciado como parte del campo vivencial del sujeto enunciativo.
Debido a lo anterior es que el marco general de enunciación de un
poema buscará formularse desde un aquí y ahora y que, en la poesía
especulativa, lo que se construye sea esa posibilidad imposible –ese
novum– a través de una deixis específica. En suma, considero las
ideas de Hamburger resultan convenientes en esta aproximación
a partir de la deixis pues nos permite evidenciar, en los poemas
de La piel del vigilante, dónde y cómo se construye la “sensación
de campo vivencial” (1995: 192) que produce el poema; en otras
palabras, nos posibilita reconstruir un vasto campo de procesos de
conciencia presentes en el poemario, tendiendo un puente directo
entre la enunciación y el receptor empírico de ésta.

remitiré únicamente a recuperar algunos conceptos de diversas teorías de la
enunciación que funcionen en el análisis deíctico del poema, dando por sentada
su comprensión.
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

Juan Antonio Vicente Mateu en La deíxis: egocentrismo y
subjetividad en el lenguaje, retomando la Teoría del lenguaje de 1934
de Karl Bühler, apela al concepto de la deixis ad phantasma. Al
hacerlo, Mateu señala que el hablante, en un mensaje cualquiera,
puede llevar al oyente al reino de lo ausente o al reino de la
fantasía a través de los mismos demostrativos de la deixis común
y corriente (aquella denominada como ad oculos por el mismo
Bühler) (1994: 35). A partir de ello, Mateu postula la idea de los
“mundos posibles”, es decir, constructos donde el significado de
una oración depende no del mundo tal cual es, sino de la forma
posible en que puede ser o debió haber sido5 (1994, p. 38). Esto
me resulta de interés pues coincide con la idea de Hamburger en
torno al campo vivencial: en ambos casos lo que se propone es
que, a través de ciertas características propias de la deixis, lo que se
hace posible es la constitución de una situación de comunicación
discursiva particular; en el caso de la poesía especulativa, sería la de
un “mundo especulativo”, en el del poemario de Quinto, el de un
Estados Unidos distópico en donde los vigilantes viven y hablan,
un Estados Unidos ya preconfigurado en la novela gráfica de
Moore, pero aquí reinterpretada y reformulada para que, a través
de su deixis, permita deslizar una suerte de crítica de la crítica de
la modernidad.
Para abonar sobre esta ruta crítica, considero que las
aportaciones6 de Daniele Monticelli, en “Introduction: the many
5 Haciendo aquí una clara referencia a la idea aristotélica de la poiesis,
claro.
6 Me refiero, de manera particular, a la idea en torno a la subjetividad
como un “efecto ilusorio” (19), en donde retoma las propuestas de Bénveniste
y de Greimas.

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places of deixis in language and theory”, pueden contribuir a
encontrar asideros en la interpretación de los distintos sistemas
deícticos en el texto, los cuales dependen de posiciones enunciativas
(puntos de referencia). En la teoría de Monticelli, las “instancias
supremas” coinciden con la proyección del autor y lector dentro del
texto, las cuales son responsables de la (re) construcción de todo el
simulacro textual de posiciones enunciativas (2005: 24). Con ello,
podemos notar que la deixis es también una configuración que apela
a lo extratextual, es decir, que lo que se propone en el poemario de
Quinto, por ejemplo, no sólo construye un mundo, sino que también
apela a ser leído por otro sujeto (el lector), espacio (el mundo del
lector) y tiempo (el tiempo del ahora).
Este mínimo recorrido sobre la idea del análisis deíctico,
aunado a otras posturas sobre la enunciación, lo he sintetizado
en el siguiente esquema. En él he retomado las tres instancias de
la polifonía de Oswald Ducrot (emisor, locutor, enunciador) y
las he contrastado con posibilidades de realización o formas de
presentación en torno a los tres elementos de la deixis (sujeto,
tiempo, espacio); pretendo que el esquema resulte funcional no sólo
como un modelo de comprensión de la poesía especulativa, sino
también para el reconocimiento de ciertas pautas en la comprensión
deíctica de los textos poéticos (especulativos o no)7.
7 Para el esquema he recuperado también teorías como las de Barbara
Pihler, José María Pozuelo Yvancos, Henri Meschonnic, Antonio Rodriguez,
Anthony Easthope, Viviana Cárdenas, Émile Benveniste, entre otros. Por
cuestiones de espacio no me detengo a revisar dichas teorías, las cuales
forman parte de otro trabajo investigativo más amplio, el cual se ha publicado
recientemente (cfr. Osorio de Ita, Gustavo. Voces del XIX. Estrategias de
enunciación en el Romanticismo y Modernismo Hispanoamericanos. Del
Lirio, 2022).
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción
SUJETO

Nivel del
enunciado
(Enunciador-Enunciatario
/
dimensión
homopática
/ referencia
cotextual)

Nivel de la
enunciación
( L o c u tor-Alocutario
/
dimensión
heteropática
/ referencia
cotextual)

268

TIEMPO

ESPACIO

• Sujeto
enunciado • Tiempo enunciado • Espacio enun(de quien se habla y
(real o ficticio).
ciado (real o
cómo se caracteriza • Presencia de adverficticio).
o define).
bios
temporales: • Demostrati• Puede tratarse de
un antes, un ahora
vos de lugar
una autodefinición
o un después que
(aquí
/allá,
o construcción del
posicionan al sujeto
cerca / lejos,
yo (autoficción) en
enunciado con resjunto).
donde el sujeto del
pecto a un suceso.
• Espacios con
nivel del enunciado • Temporalidad veruna determiparticulariza o sinbal como construcnada función
gulariza al sujeto del
to de sucesos y vecsimbólica.
nivel de la enunciatores que dirigen las • D e s p l a z a ción (en una forma
acciones (Barbara
mientos del
retóricamente partiPihler).
sujeto enuncular).
ciado a través
• Construcción decladel espacio.
rativa del yo, el “yoque-se-muestra” (incluidos fenómenos
como el monólogo
dramático).
• Sujeto de enuncia- • Transformación del • Presentación
ción, el cual coincilocutor a través del
de la voz en
de con aquello que
poema (el poema
la página, así
Oswald Ducrot concomo tiempo/sucecomo también
figura en la instancia
so que transforma
la dinámica
del locutor, mientras
al sujeto de la enuncomunicativa
que para Émile Benciación).
dentro de la
veniste es, desde un • Fenómenos partizona visuoenfoque pragmático,
culares del poema,
gráfica
(de
el “nombre propio
como metro y ritacuerdo a Viinstantáneo de todo
mo, que marcan la
viana Cárdehablante” (145).
enunciación (esto
nas).
• Instancia y posición
de acuerdo con la • Espacio conque tomará el lector
idea de ritmo y subcreto desde
de un poema.
jetividad de Henri
donde
se
• Lugar en donde ocuMeschonnic).
configura el
rre la “presentez”
locutor
(el
del poema (en tércual puede ser
minos de José María
indefinido en
Pozuelo Yvancos) o
ciertos casos).
también el “circunstancial egocéntrico”
(de acuerdo a Anthony Easthope).

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023
SUJETO

TIEMPO

ESPACIO

• Sujeto empírico (au- • Momento histórico • Espacio geoNivel
del
tora o autor).
social y cultural en
gráfico
socontexto
• Filiación ideológica
que es escrita y recio-cultural en
o grupos culturales
cibida la obra.
que es escrita
(Emisor-Aucon
los
que
se
ve
y recibida la
ditor/Coenvuelta
la
autora
o
obra.
munidad
autor.
poética / referencia con- • Posicionamientos en
el campo cultural
textual)
(Pierre Bourdieu).

Esquema 1. Análisis de la deixis en el discurso poético (Creación propia)

III.

La piel del vigilante de Raúl Quinto

El poemario de Quinto está adscrito a aquello que sede nomina como
poesía especulativa puesto que incluso parte, transtextualmente, de
una obra de ciencia ficción canónica del siglo XX: un poemario
circunscrito al universo paralelo y distópico creado por Alan Moore
en la serie de novelas gráficas Watchmen (1986).
El poemario se encuentra dividido en 5 partes. Para poder
observar cabalmente la deixis me circunscribiré por lo pronto a
dos poemas: uno de la primera parte del libro, “El comediante”,
y uno de la cuarta, “El lector de cómics”. Esta decisión, además
de optar por la brevedad, obedece a que considero que incluso
atendiendo únicamente a estos poemas podemos notar no sólo
la configuración de una deixis propia del poema especulativo,
sino incluso la fractura con la misma y el replanteamiento de
la situación subjetiva, comunicativa y discursiva del poemario
entero.
La primera parte del poemario –compuesta, además del
poema que aquí retomo, por los de “El búho nocturno”, “El juez de
toda la tierra”, “Rorscharch”, “El espectro de seda”, “Ozymandias”,
y “Moloch”– apela, desde los títulos, a la caracterización de los
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

personajes de la segunda generación de los Watchmen, aquellos
que incluso llegaron a conseguir una galardonada adaptación
cinematográfica en 2009 de la mano del director Zack Snyder. Esto
implica ya –incluso desde una perspectiva paratextual– la primera
clave para la conformación de un modelo deíctico: la subjetividad
está referida hacia un constructo ajeno, a otra situación de
comunicación –la de Watchmen de Alan Moore– y, por consiguiente
y a través de un monólogo dramático, da pie a que, deícticamente, lo
que encontremos sea una subjetividad desprendida.
El primer poema, aquel al que he decidido aproximarme que
es también con el que abre el poemario mismo, es el siguiente:
El comediante
Un sudario manchado, un traje de segunda mano
de harapos y de sedas, un disfraz.
(The Velvet Underground)
Es cierto que los hombres se disfrazan
para acercarse más a la verdad.
Vi la piel del incendio derramarse
como un río de algas,
y supe que los cuerpos calcinados
conservan su sonrisa en la ceniza.
Siempre recuerdo las miradas huecas,
los gestos delatores, el perfume
que renuncia a los párpados
para volverse sólido y antiguo.
La condición humana es una mueca.

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Yo vi cómo unas manos escarbaron la tierra
para encontrar un agua del color de su alma,y vi cómo se
hundían bajo su propia arena.
Soporté la mirada de este mundo
y rompí a carcajadas cada velo.
Había comprendido la broma de la vida

En la página de fandom “Wiki Watchmen” se define de la
siguiente manera al comediante:
Edward Morgan Blake (1924-1985), mejor conocido por el público
como The Comedian es un personaje principal en Watchmen.
Es uno de los únicos aventureros enmascarados (junto con Captain
Metropolis) que fue miembro de los Minutemen y Crimebusters, y ha
estado activo durante cuarenta y cinco años con la ayuda de actividades
patrocinadas por el gobierno estadounidense y la prensa que lo
conjuró en un Símbolo patriótico de guerra y victoria. Blake es un
vigilante fumador de cigarros que se convierte en agente paramilitar.
Se le describe de diversas maneras como “deliberadamente amoral”
con un “cinismo practicado”, lo que significa que generalmente tiene
poca consideración por las convenciones sociales o la vida humana.
Siempre en la identidad del Comedian, describe el mundo como una
broma sádica que solo él entiende, pero al final su cinismo practicado
se hace añicos cuando descubre un complot que considera una
“broma pesada” que incluso él no puede creer que alguien se atrevería
a hacer. (“The Comedian”, 2019)

Ahora, notemos cómo se configura la deíxis de este poema.
Podemos comenzar por el sujeto enunciado, el cual se encuentra
constituido por una primera persona del singular –un yo– que
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

aparece autorreferido de manera textual hasta el tercer verso: “Vi
la piel del incendio derramarse”. Este verso contribuye a afincar la
definición del sujeto propuesta por el título del poema, puesto que
tanto en el universo gráfico de Moore como en el poema de Quinto
tenemos a un sujeto próximo a los incendios, los cuales nos llevan
a pensar en sujeto enunciado coincidente con ese combatiente
de Vietnam cuyo punto focal es el asedio por el Napalm durante
los años 60 al país del sureste asiático. Además, esta subjetividad
está configurada, también a partir de ese tercer verso, como un
sujeto enunciado que nos informa sobre aquello que conformaba
su mundo en ese tiempo pasado (el tiempo enunciado): la piel del
incendio, sonrisas de los cuerpos calcinados, miradas huecas, gestos
delatores, manos (que) escarbaron la tierra, la mirada de este mundo.
Este mundo percibido –el del sujeto enunciado– concuerda con el
tiempo y espacio de El Comediante: la guerra, al dolor de los pueblos,
el incendio, el desastre. Es también un tiempo y espacio enunciados
que se vinculan con el pasado, lo cual implica que el segundo caso
de constitución de la deixis, el del sujeto de enunciación, sea otro: un
yo presente en el mismo mundo.
¿Desde dónde habla el locutor del poema? Desde los
primeros dos versos: “Es cierto que los hombres se disfrazan / para
acercarse más a la verdad.” Esta locución caracteriza tanto al sujeto
enunciado que aparecerá posteriormente en el poema, como a la
subjetividad que inaugura el poema en tanto discurso comunicativo.
Este “yo”, que se encuentre posicionado temporalmente en el futuro
de aquel sujeto enunciado que caracteriza preponderantemente el
poema y espacialmente en un lugar distinto a donde ocurre esa
guerra de incendios pero aún en “este mundo”, es también un
alguien más allá de la decepción. El sujeto de enunciación es alguien
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que mira hacia el pasado siempre, que se posiciona en la decadencia
y, desde un futuro hecho de retazos del pasado, asevera que “la
condición humana es una mueca”: lo que permanece entonces
es su cualidad subjetiva que ha cambiado de tiempos, que se ha
mantenido en el mismo espacio –el mundo– y que, al percibir la
degradación de su circunstancia, apuesta por la burla, por la sonrisa
quebrada; deícticamente, lo que notamos en este primer poema es
la aproximación a un “después” de los sujetos referidos8: el novum
y la sensación de campo vivencial que presenta deícticamente el
poema es aquella de un presente posterior a “haber comprendido la
broma de la vida” que nos hace preguntar qué queda después de la
risa satírica; una disforia posterior a la carcajada, nada salvo un tibio
arrepentimiento, el de un sujeto que rio y que, después del fuego, no
sabe qué hacer con ello. En suma, un sujeto moderno en y desde el
arrepentimiento, el cual es tanto el Comediante como el habitante
promedio de la modernidad, un sujeto tipificante de las maneras
distópicas de la poesía especulativa.
El segundo poema al que quiero aproximarme se titula “El
lector de cómics” y pertenece a la cuarta parte9 del poemario. He
8 Cuestión que no ocurre únicamente con el poema de “El comediante”,
sino también con casi todos aquellos que forman parte tanto la primera como
la segunda parte de La piel del vigilante.
9 Considero interesante recuperar la composición por poemas de
las cinco partes aquí muy brevemente: la segunda parte, que remite a la
primera generación de Watchmen, se compone por los poemas “El primer
encapuchado”, “El tábano”, “Metrópolis”, “Dólar”, “Júpiter en Venus”,
“La silueta” y “El viejo búho”; la tercera parte, donde se hace alusión a la
configuración de distintos arquetipos vinculados con la novela gráfica, por
los poemas “La madre”, “El comerciante”, “La amante” y “La gran figura”;
la cuarta parte, donde se hacen presentes caracterizaciones mundanas, de lo
cotidiano o personajes “de relleno”, se compone por los poemas titulados “El
vendedor de periódicos”, “La enamorada”, “El buen hombre”, “El informador”
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

tomado en cuenta este poema puesto que, a mi parecer, en él se inscribe
una situación deíctica particular que toca la situación de comunicación
tanto intra como extratextualmente, es decir, que tiende a configurar
una situación de lectura que aborda tanto a lo referido en las primeras
tres partes del poemario y a la situación comunicativa que compete
tanto al emisor como al lector empírico. Aquí el poema en cuestión:
El lector de comics
Siendo muchos los signos en el mundo, muchos los prodigios
(Scardanelli)
Voy pasando las páginas,
observando los trazos,
descifrando los signos;
y no comprendo nada,
puede que la verdad
flote bajo la tinta,
o puede ser un trucopara tenerme aquí,
amarrado al asfalto,
hasta que me conviertaen una sombra más.
Sin embargo la historia
debe acabar un día,
y para entonces puede
y “El lector de cómics”; y, finalmente, la quinta parte se compone por dos
poemas, que resultan dos tipos de caracterizaciones que desbordan el mundo
construido por el poemario, apuntalando una suerte de metareferencia tanto en
el poema “El náufrago”, como en “El escritor”. Si bien aquí sólo he decidido
retomar dos de los poemas del poemario (aquellos que pienso resultan más
convenientes para evidenciar la deixis y su composición), un análisis crítico
ulterior podría abordar el poemario en su totalidad para demostrar matices de
dicha composición deíctica, comunicativa, subjetiva y poética.

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que ya me haya olvidado
de mi propia existencia.
Pero tendré los ojos
pintados de colores.
Os veré las entrañas.

El locutor del poema es nuevamente uno en la primera
persona del singular, marcado de manera más contundente en
este poema desde la primera palabra del primer verso; es ese “yo”
que “voy pasando las páginas”, que “observando los trazos”, que
“descifrando los signos”. La acción continúa marcada por las
temporalidades verbales permite considerar un espacio que no se
modifica, y un tiempo que avanza lentamente en tanto el “yo-lector
de comics” prosigue con la lectura.
Podemos

entonces

constatar

que,

a

lo

menos

deícticamente, hay cierta uniformidad y claridad con respecto
a este poema. Sin embargo, cuando interpelamos al nivel del
contexto, notamos que el ese yo configurado textualmente puede
rebasar la situación comunicativa y referir al “yo” empírico en
situación de lector de los poemas de Quinto; es decir que, por un
momento, estamos también intentando descifrar lo signos (esos
signos-poemas de Quinto que preexistían en el mundo a través
de la narrativa de Moore y que aquí se encuentran modificados),
y que, al igual que el lector de cómics, formamos parte de esa
situación pragmática comunicativa, la cual nos invita a tener –en
un futuro, el futuro deíctico del aquí y ahora de la lectura–los
ojos pintados de colores.
Esto que aquí he resumido –lo cual José María Pozuelo
Yvancos denomina como “presentez”– construye, a nivel del
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

poemario entero, también nuevas posibilidades dentro de la
esfera comunicativa-deíctica: si podemos ser el lector de cómics,
podemos ser también El Viejo Búho, o La Silueta, o La amante, o El
Comediante. Lo que permite este poema es marcar de manera más
señera las posibilidades de ser co-partícipes de ese campo vivencial
en cada uno de los poemas y, de entrar en dicha dinámica, podemos
entonces fingir que es ficción, ser parte de las especulaciones de
cada uno de los poemas del poemario.
IV. Conclusión
Existe una amplia nota del autor que prologa a La piel del vigilante.
Considero que es pertinente recuperarla pues, de cierta manera,
anuncia algunas de las conclusiones que pienso he podido demostrar
a partir de la aplicación de una lectura desde la deíxis a ciertos
poemas del poemario. La nota dice así:
Nota del autor: La piel del vigilante toma como punto de partida
los personajes y la trama del clásico del cómic Watchmen, escrito
por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons a mediados de
los 80; construyendo un juego de máscaras en el que cada poema
se corresponde con un monólogo dramático de uno de los
personajes (el Comediante, Ozymandias, el Náufrago, etc.) que
deben ser vistos como arquetipos de interpretación abierta y no
como referencias culturales cerradas. La máscara que cubre a los
protagonistas de Watchmen es la misma que desfigura el rostro
de la literatura, también la que nos hace conscientes de la carga
teatral del discurso poético. Mi voz se diluye tras el disfraz de esas
miradas ficticias al igual que las suyas bajo mis palabras o las de
los autores que encabezan los poemas. No soy yo, ni Watchmen,
ni las citas, quien configura el sentido de La piel del vigilante; es
la realidad la que se filtra por los poros de esta máscara que ahora
deberá cubrir el rostro y las pupilas del lector (2014: 4).

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

A mi parecer ese “No soy yo…” es donde el autor –o bien la
voz/construcción por la cual ha optado al redactar esa nota– marca
declarativamente la idea de una ficción que finge ser tal. Aquí lo que
he pretendido no es dar un recuento extenso sobre los varios casos
y propuestas de la poesía especulativa10, sino más bien intentar dar
una clave de acceso –la deíxis en la poesía– que permite reconocer
una configuración particular de un caso específico del poema
especulativo11; lo que encontramos es que, a partir de una situación
de comunicación anterior (aquí el texto de Moore), se perfila la
composición (usualmente a través del monólogo dramático, aunque
también a través de otras propuestas, como la metarreferencia, por
ejemplo) de un campo vivencial que permite crear desprendimientos a
partir de dicha situación de comunicación anterior pero también crear
puentes con una nueva: la del hic et nunc del momento de la lectura.
Así, esta poesía especulativa –fingiendo que es ficción–
lo que consigue, a mi parecer, es no sólo posibilitar la creación
de mundos, sino también proponer algo semejante a un “código
abierto” mediante el cual entra en un proceso constante de búsqueda
de significación. Pero no hay que olvidar que se trata de un vasto
territorio, a penas cartografiado y a años luz de distancia; por ahora
nos aproximamos, vemos el espacio que parece hueco en el cosmos,
pero al mirar más detenidamente encontramos luz, luego una forma,
luego un alguien que aquí y ahora nos devuelve la mirada.
10 Para ello sugiero consultar el fantástico trabajo que propone Xaime
Martínez titulado “Poesía 1900-2015”, en el cual construye un recorrido
crítico por las múltiples rutas que han transitado las varias y divergentes
manifestaciones de la poesía de ciencia ficción o especulativa.
11 Si bien considero que esta clave de acceso bien puede resultar útil
en la comprensión de otros casos de la poesía especulativa y de otros tipos,
puesto que permite revisar la composición de un universo textual y sus varias
imbricaciones con situaciones de comunicación extratextuales.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

277

�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Figuraciones distópicas y civilizaciones perdidas
en la Colombia post-acuerdo: Liborina de Luis
Echavarría Uribe
Dystopian Figurations and Lost Civilizations in
Post-Acord Colombia: Luis Echavarría Uribe’s
Liborina
Francesco Di Bernardo
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-9972-4003
Francesco.dibernardo@outlook.com

Fecha de entrega: 08-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Situada en el año 2040, la novela gráfica Liborina (2020), de
Luis Echavarría Uribe, aborda las problemáticas del conflicto colombiano
a través de tropos de la ciencia ficción, representando una Colombia
ucrónica en la cual el conflicto armado ha terminado en 1990 y la memoria
de este ha sido cancelada del discurso histórico oficial. Sin embargo,
centrándose en una expedición de un grupo de jóvenes antioqueños a un
área rural destinada a proyectos de conservación y turismo, la novela revela
el corazón de tinieblas oculto detrás de una aparente utopía. Escondida en
la selva vive una comunidad utópica que, simulando ideales igualitarios,
realiza rituales sangrientos que evocan las prácticas y la simbología del
terror empleadas por los paramilitares en las zonas rurales del país,

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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
epicentro del conflicto colombiano. El artículo contextualiza el análisis de
la novela en el marco de lo que María Ospina define como “rural turn”
(2017) en la cultura colombiana, es decir, una renovada atención en las
obras culturales a las dinámicas sociopolíticas y económicas que se viven
en las zonas rurales del país, y discute la emergencia de una novela gráfica
que se aleja de las ambientaciones urbanas que han dominado el imaginario
del comic colombiano. Siguiendo estas dos líneas, el artículo sostiene que
Liborina, más allá de su premisa ucrónica, emplea y subvierte los tropos
utópicos de la civilización perdida, y su variante inspirada por El corazón de
las tinieblas de Joseph Conrad, y el tropo orwelliano de una distopía que se
genera de la aplicación práctica de un proyecto utópico.
Palabras claves:Liborina; Echavarría Uribe; Novela Gráfica colombiana;
Distopía; Utopía; Ficción especulativa
Abstract: Set in the year 2040, Luis Echavarría Uribe’s graphic novel
Liborina (2020) deals with the issues of the Colombian conflict through
science fiction tropes, representing an uchronic Colombia in which the
armed conflict has ended in 1990 and in which the memory of it has
been erased from the official historical discourse. However, focusing on
an expedition by a group of young people from Antioquia to a rural area
destined to conservation and tourism projects, the novel reveals the heart
of darkness hidden behind an apparent utopia. A utopian community
that lives hidden in the jungle and that feigns egalitarian ideals, is, in fact,
devoted to bloody rituals that evoke the practices and symbols of terror
used by the paramilitaries in the rural areas of the country, which is the
epicenter of the Colombian conflict. The article frames the analysis of
the novel in the context of what María Ospina defines as “rural turn”
(2017) in Colombian culture, that is, a renewed attention in cultural works
to the socio-political and economic dynamics that are experienced in rural
areas of the country, and discusses the emergence of a graphic novel that
moves away from the urban settings that have dominated the imaginary of
Colombian comics. Following this framework, the present article argues
that Liborina, beyond its uchronic premise, employs and subverts utopian
tropes of the lost civilization, and its variant inspired by Joseph Conrad’s
Heart of Darkness, as well as the Orwellian trope of a dystopia resulting
from the practical application of a utopian project.
Keywords: Liborina; Echavarría Uribe; Colombian Graphic Novel;
Dystopia; Utopia; Speculative Fiction

282

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La primera novela gráfica del ilustrador y escritor colombiano
Luis Echavarría Uribe, Liborina (2020), se centra en una premisa
ucrónica: Colombia ha ganado el mundial de futbol Italia 1990 y,
como consecuencia, el país atraviesa una ola de cohesión social
que permite el fin del conflicto armado. Con el paso de los años, el
conflicto desaparece de los discursos oficiales e históricos e incluso
se desvanece de la memoria colectiva e individual de la población
colombiana. Cinco décadas después de los eventos de 1990, en
la mitad de los años 40 del siglo XXI, un grupo de tres jóvenes
antioqueños, Martín, Raúl y Juliana, inspirados por la lectura de
un libro que revela la existencia de un conflicto armado en el país,
emprende una expedición a un área rural remota que el gobierno
había destinado a proyectos de conservación y turismo. Sin
embargo, según se relata en el volumen encontrado por los jóvenes,
este territorio había sido, en realidad, unos de los epicentros del
conflicto. Si bien, por un lado, el uso de la ucronía en la obra de
Echavarría resulta “extraño para la literatura colombiana”, dado que
“[e]xceptuando algunas obras que sitúan sus tramas ucrónicas por
fuera de Colombia, en el país solo se encuentra un par de cuentos de
este género” (Bastidas Pérez, 2021), por otro lado, dada su temática,
la novela se escribe en una reciente tendencia del cómic colombiano
de abordar la cuestión del conflicto armado.
En los últimos años diversos comics han enfrentado la tarea
de lidiar con los acontecimientos traumáticos relacionados con
la guerra interna. Entre las obras más destacadas se encuentran:
Ciervos de bronce (2014) de Camilo Aguirre, centrado en la violencia
contras las organizaciones sindicalistas por parte del Estado y de
los paramilitares; Los Once (2014) de Miguel Jiménez, José Jiménez
y Andrés Cruz Barrera, que relata la toma al Palacio de Justicia por
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
parte del organización guerrillera M19 en 1985; Caminos condenados
(2016) de Pablo Guerra, Camilo Aguirre y Henry Díaz y Diana
Ojeda, que aborda la violencia, el despojo de tierras y el cercamiento
de aguas en la región de los Montes de María; Estado fallido (2018) de
Daniel Collazos que trata el tema del caso de los “falsos positivos”,
las ejecuciones extrajudiciales disfrazadas de muertes en combate
de inocentes injustamente acusados de ser guerrilleros por parte de
integrantes del ejército colombiano. Estas publicaciones comparten
no sólo el afán de denuncia de la violencia perpetrada por parte
del Estado y de los paramilitares, sino también una forma narrativa
inscrita en la tradición del comic de no ficción (Rodríguez-Blanco y
Andrade, 2020: 121). Definida también como comic periodístico o
documental, esta tradición se centra sobre todo en “the presentation
of evidence” de un evento histórico violento y/o traumático,
particularmente en contextos de conflictos armados (Chute, 2016:
2). Asimismo, el cómic documental, popularizado por autores tales
como Art Spiegelman y Joe Sacco, reivindica el valor “of inventive
textual practice [to] express trauma ethically” (Chute, 2016: 4).
A estas novelas se han sumado otros cómics patrocinados
por instituciones estatales de justicia transicional, tales como el
Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), establecidas en
el marco de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras 1448 de
2011​, durante la presidencia de Juan Manuel Santos, con el papel de
contribuir a perpetuación de la memoria histórica del conflicto y de
la visibilización de las víctimas. Entre las publicaciones patrocinadas
por el CNMH, destacan La Palizúa: ustedes no saben cómo ha sido
esta lucha (2018) (con guion de Pablo Guerra y dibujos de Camilo
Aguirre) y Sin mascar palabra: por los caminos de Tulapa (2018) (con
guion de Pablo Guerra y dibujos de Camilo Vieco) que abordan
284

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

el desplazamiento forzoso de comunidades campesinas por parte
de grupos paramilitares a través de la forma del cómic documental
y del enfoque en el testimonio de las víctimas. Tales obras son
“realizadas para cumplir las medidas de reparación simbólica con
las comunidades que han sido catalogadas como víctimas por la Ley
1448” (Rodríguez-Blanco y Andrade, 2020: 128).
El respaldo de instituciones culturales del Estado a obras que
abordan la temática del conflicto a menudo se inscribe en el marco de los
discursos públicos alrededor del contestado concepto de posconflicto,
término utilizado para señalar un parteaguas en la historia reciente
de Colombia por efecto de la ratificación del acuerdo de paz entre el
Estado y las FARC firmado en 2016. Este término, sin embargo, ha
sido objeto de crítica, ya que, según la perspectiva de sus detractores,
“desactiva el significante “conflicto” del nuevo régimen hegemónico,
lo que borra de la ecuación a otros actores armados que aún están
activos en el territorio” (Rodríguez-Blanco y Andrade, 2020: 121) y
oculta la continuación de las prácticas de violencia y desposesión por
parte del conglomerado de intereses corporativos y paramilitares que
afectan particularmente a las regiones rurales del país.
Liborina aborda específicamente los intentos de encubrimiento,
en el debate público alrededor del posconflicto en Colombia, de
las persistentes dinámicas del conflicto armado en las zonas rurales
del país. Sin embargo, alejándose de la forma documental, la novela
gráfica de Echavarría Uribe experimenta con los tropos de la
narrativa de ciencia ficción, tales como ucronía, utopía y distopía.
De esta manera, enmarcando el análisis de la novela en el reciente
giro rural en la cultura colombiana, el presente artículo afirma que
la novela propone una perspectiva crítica sobre el ocultamiento de
las discusiones alrededor de las causas sociales del conflicto a través
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

285

�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
de una reformulación de tropos de la narrativa de especulación. En
lo específico, en el presente artículo se sostiene que la novela, más
allá de su premisa ucrónica, emplea y subvierte los tropos utópicos
de la civilización perdida, y su variante inspirada por El corazón de las
tinieblas (1899) del escritor anglo-polaco Joseph Conrad, y el tropo
orwelliano de una distopía que se genera de la aplicación práctica
de un proyecto utópico. De igual manera, se afirma que Liborina
expande el enfoque del cómic especulativo, normalmente focalizado
en la ciudad, al situar la historia en un contexto rural, poniendo así
en tela de juicio los discursos del conflicto que buscan ocultar las
dinámicas de desposesión que continúan causando estragos sobre el
territorio colombiano en el escenario de “post-acuerdo”.
La ciudad, el campo y el imaginario distópico
Si bien el cómic posee una larga tradición en Colombia, es a partir de
los años 80 y 90 con el surgimiento de publicaciones especializadas
y fanzines, que el mundo del cómic colombiano “witnesses the
replacement of nationalistic undertones by new themes such as
urban protest, innovative treatments like science fiction, and the
publication of theoretical and critical studies on comics” (Gómez
Gutiérrez, 2017: 50-51). El conflicto interno, el narcotráfico y las
desigualdades sociales comienzan a volverse temas centrales en
el cómic y se empieza a experimentar con formas narrativas para
intentar abordarlos. Entre estas, la distopía juega un papel crucial.
Una gran parte de las figuraciones distópicas en el cómic colombiano
tiene como enfoque la ciudad de Bogotá, como es evidenciado por
Roncallo-Dow, Aguilar-Rodríguez y Uribe-Jongbloed (2019: 29)
en su exhaustivo análisis y categorización de las diversas tipologías
distópicas presentes en los recientes cómics colombianos:
286

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

quince de los cómics exponen un presente distópico […] en los
que los elementos característicos de la organización y la estructura
social colapsan o se encuentran en estado de vulnerabilidad ante
algún tipo de amenaza. En estos presentes, el caos generado por
algún detonante plantea la situación conflicto que rige la historia
que se enuncia. […] De los documentos restantes, doce suceden
en futuros en los que prima el caos y el conflicto […]. Nueve de los
veintiocho documentos gráficos revisados representan un modelo
de distopía de fallo tecnológico, dando cuenta de escenarios en
los que los principios de la organización y la estructura social se
diluyen, dando paso a contextos en donde el conflicto se evade
por medio de dispositivos represivos. El elemento fundamental
del presente distópico en los cómics en que aparece la ciudad de
Bogotá se basa en contextos en los que la disparidad social es la
norma, la pobreza es marcada y la sociedad fragmentada (2019:
43-44).

El cómic distópico colombiano, en la manera tradicional de
la narrativa de este subgénero de la ficción especulativa, se configura
como un “prophetic vehicle […] for writers with an ethical and
political concern for warning us of terrible sociopolitical tendencies
that could, if continued, turn our contemporary world into the iron
cages” (Baccolini y Moylan, 2003: 2). Asimismo, la imaginación
distópica dibuja un “mapa del infierno”, para parafrasear el uso que
Baccolini y Moylan hacen de la expresión de Kingsley Amis (2003:
1), de la realidad sociopolítica colombiana. Liborina extiende dicho
mapa del infierno tomando como eje central los espacios rurales del
país, en donde se presenta con mayor intensidad una “interrelation of
current wars[…], state policing, and the expansion of global capital”
(Ospina, 2017: 250). Moviendo el enfoque de escenarios urbanos
a un entorno rural y utilizando una representación naturalista del
paisaje, la novela gráfica de Echavarría Uribe podría enmarcarse
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
en el creciente “giro rural” en las producciones colombianas de los
últimos diez años.
Si bien el concepto de “rural turn” es acuñado por María
Ospina con respecto a la tendencia del cine colombiano reciente,
el enfoque hacía el mundo rural se puede rastrear también en otras
formas culturales y se vincula a los fenómenos sociales, económicos
y políticos que afectan áreas periféricas país. En estas zonas, la
expansión del capital global en áreas rurales, a través de las prácticas
del monocultivo, del extractivismo y del turismo, se ha cruzado con
las dinámicas del conflicto, lo cual ha producido un crecimiento de
la violencia militar y paramilitar (Ospina, 2017: 250).
En Liborina, este desplazamiento hacia los espacios rurales y
la aproximación hacia la naturaleza es evidenciada desde las primeras
páginas. Las viñetas iniciales, saturadas por ilustraciones del paisaje
natural, relatan un viaje en autobús de los protagonistas hacía una
zona rural de Antioquia. Durante una parada, los protagonistas
deciden abandonar el viaje en autobús y adentrarse en la selva, por
lo que en viñetas posteriores se relata el progresivo descenso de los
protagonistas a un lugar selvático y misterioso. Si bien inicialmente
aún se pueden percibir signos de “civilización”, tales como una
granja de vacas y unos pillares de la autopista, la vegetación ilustrada
en las viñetas se vuelve más densa e impenetrable y la tensión
acerca de las intenciones y del destino final de los jóvenes crece. Es
cuando los protagonistas se encuentran en el medio de la selva que
el personaje que lidera la expedición, Martín, extrae de su mochila
un libro con el título en francés de La République des sables1 y afirma
1 El título parece evocar un libro homónimo de Sophie Caratini (2003)
sobre las luchas para la autodeterminación de una población del Sahara
occidental en 1976, después del fin de la dominación española. Sin embargo,

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

que “[p]ara nadie es un secreto que Colombia pasó por una crisis
social y política […] [q]ue desencadenó una guerra a la que algunos
llamaron conflicto armado, y otros, acciones antiterroristas” (17).
De esta manera se aclara que el objetivo del viaje es la búsqueda
de un pueblo que presenta rastros de la efectiva existencia de este
conflicto, dado que, como afirma Martín en las viñetas sucesivas,
“[…] para no perder el control político […] taparon la cagada que
hicieron en este pueblo, montaron mera película y atribuyeron la
mitad a los terroristas y la otra, al invierno” (18).
La ubicación evoca dos cuestiones principales relacionadas
con el conflicto. Por un lado, en línea con ficciones recientes sobre
la violencia, por ejemplo, Los ejércitos (2007) de Evelio Rosero
o Viaje al interior de una gota de sangre (2011) de Daniel Ferreira, el
pueblo rural epitomiza los espacios arrasados por las prácticas de
terror de los grupos armados, por otra parte, el hecho de que los
protagonistas se encuentren en un entorno natural designado por el
Estado colombiano como parque turístico, evoca el encubrimiento
de la violencia en las zonas rurales para garantizar inversiones
capitalistas en estas áreas. De acuerdo con Ospina, los discursos
entorno al posconflicto están en directa relación con “[…] official
and investment tourism campaigns that promote rural regions for
travel and development” (2017: 248). Por otro lado, el tema del
viaje a un lugar remoto en búsqueda de una realidad desconocida
reproduce además el tropo, inspirado por Utopía de Thomas More,
de la expedición de un observador de nuestro mundo a un lugar
desconocido que encarna la perfección utópica, o la pesadilla
distópica, según la declinación del tropo.
en la novela gráfica de Echavarría Uribe no se aclara la referencia a este título.  
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

289

�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
El tropo de la civilización perdida y el mito de El Dorado
El tropo de la búsqueda/exploración de una civilización
perdida e/o utópica se hace aún más explícito cuando los protagonistas
llegan a un pueblo abandonado, cuyas infraestructuras se encuentran
totalmente devoradas por la selva. Efectivamente, uno de los
personajes, Juliana, compara el pueblo deshabitado a “ruinas de una
civilización perdida” (37). Asimismo, la evocación de este tropo es
reforzada cuando los protagonistas se adentran en las criptas de una
iglesia situada en el centro del pueblo olvidado y encuentran pinturas
rupestres, las cuales son interpretadas por Martín como “algo de una
tradición indígena perdida” (53). Si bien el tema de la civilización
perdida2 que se populariza en la ciencia ficción del siglo XIX, ha sido
sin duda inspirado por las interpretaciones antropológicas de esta
época y por el imaginario de exploración de los voyages extraordinaires
de Jules Verne, no obstante, también “inevitably referred to […]
colonial and imperial situations” (Rieder, 2008: 35). En el contexto
colombiano, el tropo de la civilización perdida llama a la memoria
el mito de El Dorado –aquella tierra prometida en algún lugar de
Sudamérica–, intrínsecamente vinculado al proceso de conquista en
América Latina y las “promises of immediate enrichment, either at
individual, corporate or state level” a través del control imperialista
y colonialista de una región rica en recursos (Varnava, 2015: 1).
Asimismo, después de los procesos de independización del estadonación colombiano, el mito de El Dorado sirvió como justificación
para las prácticas extractivas del capitalismo durante la era del boom
de exportación del siglo XIX (Mutis y Pettinaroli, 2016: 413-417).
2 Llamado también de la “raza perdida”. Sin embargo, en el presente
articulo se referirá a este como “civilización perdida”.

290

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

El mito de El Dorado es, asimismo, [r]elated to [..] utopias and
dystopias”, dado que la utopía se vincula a la idea de “finding a
space that can be converted into a paradise for its inhabitants (for
both settlers and indigenous peoples)”, mientras que la declinación
distópica se relaciona con “what results when such expectations go
horribly wrong”. El Dorado, en otras palabras, se configura como
una justificación para continuar las ‘imperial or settlement policies
by arguing that with hard work the place will become valuable if
not idyllic” (Varnava, 2015: 2). Es este ideal eldoradista que subyace
a los discursos post-conflicto y a “official and investments tourism
campaings”, ocultando las nuevas prácticas de violencia contra
comunidades rurales y defensores sociales en favor de un imaginario
idílico de una nueva Colombia posconflicto que promueve las
zonas rurales ‘for travel and development” (Ospina, 2017: 248). La
contradicción entre el discurso oficial en el cual las zonas rurales se
presentan como un nuevo “Dorado” para la inversión y la realidad
de violencia y despojo, es capturada por la respuesta de Martín al
enterarse de los planes del gobierno de permitir a los pobladores
desplazados por el conflicto de volver a su pueblo: “la idea era
devolver a la gente, pero después de la cagada que les conté, no
dejaron volver a nadie para taparlo todo” (37). De esta manera las
palabras del protagonista evidencian el fracaso de un “Dorado”
fundado en el silenciamiento de la persistente violencia en estas áreas
del país. Sin embargo, el uso del tropo utópico eldoradista contiene
una subversión de este mismo ya que, de manera opuesta al mito de
la rica ciudad perdida, el uso de este tropo en Liborina produce una
crítica de las prácticas neocoloniales que se ocultan detrás del discurso
oficial del posconflicto y de la retórica capitalista del progreso social
y económico. De la misma manera, las imágenes rupestres que
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

291

�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
los protagonistas descubren en unos túneles debajo de la iglesia
del pueblo, en vez de representar escenas de progreso utópico, se
centran en acontecimientos desconcertantes: uniformados armados,
fosas comunes, cadáveres, personas que descuartizan cuerpos con
machetes, etc. Las imágenes representan escenas reales de cualquier
etapa del conflicto interno en Colombia dado que este se caracteriza,
de acuerdo con María Victoria Uribe, “por actos de extrema barbarie
entre los cuales se pueden mencionar las masacres, las mutilaciones
corporales, las violaciones y la tortura” (2004: 56). Las ilustraciones
rupestres, por ende, se relacionan con “símbolos y signos” que han
caracterizado la expresión de violencia entre las partes beligerantes
(Uribe, 2004: 43). No obstante, para los protagonistas de Liborina,
que han crecido en un periodo de olvido forzado sobre el conflicto,
la realidad de la violencia se traslada de la memoria colectiva a un
nivel subconsciente, tal como evidencian las palabras de Raúl que
afirma que “los patrones se me hacen familiares, pero no sé…” (53).
Así como el tropo de la civilización perdida de la ciencia ficción
del siglo XIX producía la irrupción del inconsciente colonial de
esta época, su uso en Liborina produce una irrupción de los signos
de la violencia todavía presentes a pesar de los discursos oficiales
respecto al posconflicto. En la novela, el tropo de la civilización
perdida como instrumento narrativo para confrontar la realidad del
conflicto se vuelve aún más evidente cuando los protagonistas se
encuentran con los pobladores de una comunidad desconocida y
alejada que vive en el lugar que están explorando. La parte de la
novela dedicada al encuentro con esta población se presenta como
una reformulación de los temas e imaginarios de El corazón de las
tinieblas de Conrad, novela que, de acuerdo con Lavender, puede
leerse como una ciencia ficción debido su imaginario directamente
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influenciado por narrativa de “alien encounters, evolutionary themes,
strange landscapes, lost races, and technology” (2015: 16-17).
El corazón de las tinieblas
Mientras exploran los túneles debajo de la iglesia del pueblo, los
protagonistas son raptados, interrogados y drogados con burundanga
por miembros de esta comunidad desconocida, en la cual un personaje
llamado Albeiro parece jugar el papel de líder. Al despertarse descubren
no sólo que han sido liberados, sino que las personas de esta comunidad
han cambiado su actitud hacía ellos, tratándolos como huéspedes,
ofreciéndoles comida y familiarizándolos con las costumbres y las
actividades de la comunidad y sus valores aparentemente utópicos
de igualdad y autosuficiencia. Superado el momento de desconfianza
inicial, en una segunda fase el encuentro con la “civilización perdida”
se desarrolla según del topos utópico del descubrimiento de una
“[…] ‘perfect’ and ‘ideal’ society” (Varnava, 2015: 9) por parte de
observadores externos. Si por un lado, “observation […]is one of
the ubiquitous […] features of lost-race and lost-world fictions”
(Rieder, 2008: 34), aquí la novela reproduce también la temática de
Utopía de More, en el cual los exploradores se encuentran con una
civilización utópica y perfectamente organizada según principios
de igualdad. De esta manera, se presenta una subversión del tropo
de la raza/civilización perdida, debido a que no es la conquista por
parte de los exploradores que produce el resultado utópico. Por el
contrario, cuando los protagonistas son traídos en presencia de
una mujer que parece fungir un rol de responsabilidad dentro de la
comunidad, es ella quien invita a los huéspedes quedarse en la aldea,
sugiriéndoles integrarse en la comunidad. Sin embargo, en las viñetas
sucesivas, en las cuales se ilustran el almuerzo y la conversación entre
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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
los protagonistas, la mujer y otros miembros de la comunidad, se
siembran las primeras señales de un posible desenlace distópico de
la historia. La novela emplea la dimensión pictórica para señalar un
posible nuevo giro de eventos: mientras la conversación prosigue, las
imágenes se centran en primeros planos de los utensilios para comer,
particularmente los cuchillos, en detalles de los pedazos sangrientos
del lechón que los comensales están comiendo y de la mujer que
se prepara a llevar a la boca un pedazo de la carne. Dichos detalles
aparecen ominosos y generan una atmósfera de tensión y misterio.
El clímax de la tensión quizás se produce cuando la mujer afirma
que, aunque espera que se queden en la aldea, están libres de irse en
cualquier momento. Las palabras de la mujer se sitúan en un globo
que se sobrepone a la imagen de una máscara tribal demoniaca y
amenazadora. Esta viñeta es un preludio a lo que los protagonistas
descubrirán durante una fiesta organizada en su honor. Mientras
que los pobladores están concentrados en las celebraciones, Raúl y
Juliana se alejan y, adentrándose en la selva, se enfrentan a una escena
horrorosa: unos hombres uniformados están atados y unas mujeres
de la comunidad los obligan a actos sexuales con ellas. Sucesivamente,
los hombres son descuartizados por otros miembros de la comunidad.
Efectivamente, los pobladores capturan a hombres externos a
la comunidad, los obligan a relaciones sexuales con las mujeres
para asegurar la reproducción y continuación de la comunidad, y
sucesivamente son asesinados. De esta manera, los protagonistas no
tardan a darse cuenta del corazón de las tinieblas que se esconde detrás
de la aparente utopía a la cual aspiran los miembros de este grupo.
La comunidad, en realidad, se funda en el ejercicio de violencia y en
rituales horrorosos que evocan las prácticas y los rituales macabros de
los grupos armados durante el conflicto. Es en este momento que la
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novela emplea los tema conradiano en el cual “‘Eldorado Exploring
Expedition’ journeys […] meet an untimely demise” (Varnava, 2015:
7). En El corazón de las tinieblas el desenlace distópico se centra en
“Kurtz’s degeneration […] whose obscene craving for wealth and
power by any means dehumanizes the Africans, rendering them into
savages, primitives, and cannibals as well as servants, prisoners, and
slaves—alien to humanity” (Lavender, 2015: 29-30). Si Kurtz es una
metáfora del colonialismo y su voluntad de expansión basada en la
alterización del sujeto colonizado, en Liborina Albeiro, el líder de la
comunidad, el cual domina sobre los demás pobladores a través de la
imposición del terror, es una metáfora de las formas neocoloniales
que se imponen en las áreas rurales de Colombia y que se manifiesta
también a través del borramiento de las persistentes formas del
conflicto. Igualmente, de forma similar a la novela de Conrad en
donde el personaje de Marlow se vuelve consciente de que la supuesta
civilización se basa en el deseo colonialista de sujeción del Otro, los
protagonistas de Liborina comprenden que la comunidad utópica en
realidad se asienta sobre la violencia y, por ende, que el discurso del
posconflicto en realidad se basa en el encubrimiento de las injusticias
sociales y de continuación de las dinámicas del conflicto.
Al escapar de este reino de terror, los protagonistas se
encaminan a través de los túneles desde los cuales habían alcanzado
al pueblo. Sin embargo, su fuga parece llegar a su fin cuando se
encuentran con una mujer desnuda y armada con un machete, la
cual los amenaza con “mocharles las patas” (126) y sucesivamente
añade ilustraciones a las pinturas rupestres que dejan ver un macabro
ritual de violencia que pone fin a la vida de los protagonistas. No
obstante, en un giro de eventos, la mujer revela el dominio de terror
de Albeiro y que ella y su amante, otra mujer, desearían escapar de la
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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
aldea para “[…] empezar una nueva vida allá afuera” (135) y no tener
que someterse al dominio de Albeiro que impone una forma de
esclavitud a las mujeres, obligadas a reproducirse para la expansión
y continuación de la comunidad. Así como Kurtz, en la novela de
Conrad, impone a los nativos africanos la idolatría de la civilización
occidental, Albeiro ha impuesto también la idolatría de las formas
de violencia del conflicto como única forma de organización de la
sociedad. De igual forma, en El corazón de las tinieblas, los contactos
entre el colonizador (Kurtz) y los nativos colonizados “reads as a
series of alien encounters” (Lavender, 2015: 28). Concibiendo la
representación de la relación entre colonizador y colonizados
como inspirado por el imaginario de la ciencia ficción del siglo
XIX, Lavender afirma que lo que particularmente enmarca a los
colonizados como “alienígenas” es su estatus de sin voz (2015: 29).
Asimismo, en Liborina los que están sujetos al dominio de Albeiro
aparecen a los ojos de los tres protagonistas como alienígenas
exactamente por la falta de su voz. El silencio de los pobladores
metaforiza el olvido de las víctimas silenciadas del conflicto y de los
debates sobre la continuación de las prácticas de violencia y despojo
en las zonas rurales de Colombia. Si la “historia nacional pre-1990
está ya olvidada […] los protagonistas descubren que, bajo la tierra,
como un subterfugio del lenguaje, quedan víctimas a quienes solo
les ha quedado la violencia y el olvido estatal como estructuras de
comunidad y como formas narrativas” (Bastidas Pérez, 2021). La
parte final de la novela relata la persecución de los protagonistas por
parte de Albeiro. Aunque los tres logran escapar, Albeiro mutila con
el machete un brazo de Raúl. La parte final de la novela que ilustra
la fuga y la persecución “toma la estructura de un slasher” (Bastidas
Pérez, 2021), con las viñetas que se centran en detalles sangrientos.
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Por ejemplo, la viñeta que ilustra la mutilación de la mano de Raúl
por parte de Albeiro utiliza un fondo color rojizo con las siluetas de
Albeiro blandiendo el machete que mutila a Raúl y otro personaje en
el piso mirando, impotente, la escena. La viñeta sucesiva muestra un
primer plano de la mano flotando en el aire y un chorro de sangre.
El énfasis en detalles gore se configura como “sedimentos de un
conflicto que reaparece como síntoma” (Bastidas Pérez, 2021). En
este sentido, a pesar del éxito de la fuga de los protagonistas, el
cuerpo mutilado de Raúl cristaliza la herida que cuestiones sociales
no resueltas dejan en el cuerpo social de Colombia, una extremidad
que todavía no ha dejado de sangrar a pesar de la firma del acuerdo
de paz y de la inauguración de la época posconflicto.
El tropo orwelliano
Sin embargo, las partes de la novela que se centran en el encuentro
entre los protagonistas y la comunidad perdida no sólo reconfiguran
el tropo especulativo de la civilización perdida sino que, al presentar
el surgimiento de esta comunidad como el resultado de un proyecto
“posconflicto” del gobierno, la crítica social de la novela se produce
también a través del uso y reformulación de otro tropo clásico de
la narrativa especulativa, en este caso de la ciencia ficción de la
primera mitad del siglo XX: el tema orwelliano del proyecto utópico
que sienta las bases de una sociedad autoritaria y de una realidad
distópica. Efectivamente, la referencia al tropo orwelliano había sido
ya evocada por Martín cuando comenta que el libro que ha inspirado
la expedición reporta el fracaso del proyecto de repoblación forzada
de esta área rural de Colombia como demostración de la pacificación
del país. Martín describe el proyecto del gobierno en términos de
“progreso orweliano [sic]” (38). Sin embargo, es específicamente
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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
con el encuentro entre los protagonistas y la comunidad perdida que
el tropo inspirado en la narrativa del escritor inglés es introducido de
forma más directa ya que es la parte de la novela que se compromete
concretamente con las formas de la distopía. En primera instancia,
una de las actividades principales de la comunidad es la gestión
de una granja de cerdos que evoca la clásica novela anti-totalitaria
orwelliana Rebelión en la granja (1945). Sin embargo, la reformulación
del tropo orwelliano se basa en la utilización de algunos temas
derivados de 19843, tales como el borramiento del pasado, los hechos
alternativos y el control social. En primera instancia, la novela se
basa en una premisa orwelliana: la modificación y el borramiento de
la historia. El conflicto ha sido borrado de la historia de Colombia
y de la experiencia colectiva de sus habitantes tal como el pasado
precedente a la instauración del INGSOC en 1984, como recuerda el
protagonista Winston al afirmar que: “[t]he past […] had not merely
been altered, it had been actually destroyed” (2013: 45). En realidad,
el borramiento del pasado parece aún más profundo en Liborina. Si
en el clásico distópico de Orwell, Winston retiene por lo menos la
memoria, dado que confirma que “[f]or how could you establish
even the most obvious fact when there existed no record outside
your own memory?” (2013: 45), como mencionado anteriormente,
enfrentando a la representación de las prácticas de guerra del
conflicto en las pinturas rupestres, Raúl no logra asociarla, en su
memoria, con un acontecimiento específico. Asimismo, Liborina
recupera el tema orwelliano de los hechos alternativos. Cuando, en
las fases iniciales del encuentro con la comunidad, los protagonistas
3 En el presente artículo se usa la versión en inglés en la edición de 2013
de Penguin.

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son llevados a conocer la vida en la aldea por dos mujeres (las
mismas que en el final de la novela los ayudarán a escapar), al ser
cuestionadas sobre si alguna vez salen de su comunidad, una de las
mujeres contesta “acá lo tenemos todo, acá nos casamos, criamos
y nos morimos. La mayoría son felices” (73). Presionada respecto
a su desconocimiento del mundo exterior, la mujer añade “los
titos nos contaron que afuera la gente solo vive corrupta por las
cosas que dan plata y lo que puedan comprar con esa plata” (73).
La afirmación del personaje refleja la construcción totalitaria de la
validación del interior (del estado totalitario) con la invalidación de
la experiencia exterior, como sugerido por Winston en 1984 cuando,
reflexionando sobre los instrumentos ideológicos de coerción del
Big Brother menciona que “[n]ot merely the validity of experience,
but the very existence of external reality, was tacitly denied by their
philosophy” (2013: 102). Otro elemento inspirado por 1984 que se
emplea en Liborina es el de la construcción de un ideal societario
basado la homologación y la construcción de una perfecta máquina
de reproducción ideológica. En la distopía orwelliana
[t]he ideal set up by the Party was something huge, terrible, and
glittering—a world of steel and concrete, of monstrous machines
and terrifying weapons—a nation of warriors and fanatics,
marching forward in perfect unity, all thinking the same thoughts
and shouting the same slogans, perpetually working, fighting
triumphing, persecuting—three hundred million people all with
the same face.

En Liborina el uso de máscaras rituales evoca la homologación
impuesta por el INGSOC en 1984. Efectivamente, cuando los
protagonistas de la novela de Echavarría Uribe se encuentran por
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299

�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
primera vez con los miembros de la comunidad en la oscuridad
de las criptas de la iglesia, los pobladores portan máscaras que no
sólo cubren sus verdaderos rostros sino los hace parecer iguales e
indistinguibles entre ellos. Asimismo, Albeiro, tal como el Partido
en 1984, ha creado un sistema perfecto bajo el cual cada uno de los
miembros de la comunidad sigue su rol que tiene como objetivo la
reproducción de la comunidad. De esta manera, la reproducción
sexual a la que Albeiro obliga las mujeres de su comunidad epitomiza
la idea de reproducción ideológica.
Otro elemento orwelliano utilizado en la novela es la
subversión de la verdad. El hecho de que la comunidad igualitaria,
pacífica y utópica sea fundada sobre la reproducción de la guerra y de
las prácticas violentas del conflicto evoca directamente la “verdad”
del Ministerio de la Verdad orwelliana y su lema “WAR IS PEACE,
FREEDOM IS SLAVERY, IGNORANCE IS STRENGTH”
(2013:34). Finalmente, la crítica social expresada por la novela se
basa en unos de los puntos fundantes de la crítica de Orwell, es
decir, el control social a través de la manipulación de los discursos
oficiales. En la novela de Orwell, el eslogan del Partido es “[w]
ho controls the past controls the future: who controls the present
controls the past” (2013: 313). De la misma manera, a través de su
perspectiva de crítica social, Liborina sugiere que la modificación de
la historia reciente y la obliteración del conflicto en los discursos
oficiales tiene como objetivo el control del destino del país. El olvido
de la continuación de la violencia estatal y paramilitar en las zonas
rurales, el asesinato de los líderes sociales y sindicales, así como los
desplazamientos forzados, son el preludio a la expansión del capital
y de los megaproyectos extractivos en las áreas rurales de Colombia.
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Conclusión
Inscrita en la reciente tendencia de la narrativa colombiana
de volver la mirada al espacio rural, la novela de Echavarría
Uribe comparte con el cómic contemporáneo colombiano una
preocupación por la historia del conflicto armado interno y sus
ramificaciones en el presente. Concretamente, Liborina produce
una crítica de los discursos del posconflicto y del borramiento de
las discusiones oficiales de las causas sociales de la violencia y de
cómo estas persisten, particularmente en las zonas rurales, en la
Colombia del presente. Sin embargo, alejándose de la forma del
cómic periodístico que ha caracterizado la larga mayoría de las
novelas gráficas sobre el conflicto, la novela gráfica de Echavarría
experimenta con las formas de la especulación, reformulando los
tropos de la civilización perdida (y su variante conradiana) y de
la crítica anti-totalitaria de Orwell. Si bien Liborina comparte con
el cómic documental el compromiso con la complejidad de la
historia reciente del país sudamericano, contrariamente al cómic
periodístico, el énfasis de esta no se encuentra en la presentación
de las pruebas de acontecimientos traumáticos específicos, un
rasgo fundamental del cómic documental (Chute, 2016: 2). Por el
contrario, optando por el uso de la especulación, Liborina propone
una reflexión crítica que va más allá del caso específico de Colombia
y se posiciona como una crítica de las formas en las cuales el poder
produce hegemonía a través del control y de la manipulación del
discurso oficial como premisa para la implementación de una
específica perspectiva ideológica. En el caso de la Colombia actual,
los discursos del posconflicto se configuran como una premisa no
sólo para presentar el país como libre de conflicto social para atraer
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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
inversión extranjera sino como un borramiento de la persistencia
de las mismas condiciones causantes de los conflictos sociales
y armados. Mientras que el cómic documental se enfoca en la
visibilización de los traumas del pasado y/o en el presente, el futuro
oscuro prospectado en Liborina a través de la forma de la distopía se
configura, de acuerdo con la propia tradición de la narrativa distópica,
como una crítica radical de la dirección que la sociedad colombiana
podría tomar si las causas sociales del conflicto no son resueltas. De
esta manera, Liborina expande el enfoque del cómic y de la narrativa
colombiana, a menudo centrado en la reevaluación histórica y en la
cuestión todavía no solucionada del trauma histórico del conflicto,
al poner el énfasis en las problemáticas socioeconómicas actuales
y sus posibles ramificaciones en el futuro. Por ende, el tropo de la
civilización perdida es empleado para confrontar la alterización de las
víctimas del conflicto armado interno en la Colombia posconflicto.
Por otro lado, el tropo orwelliano es empleado para producir una
crítica de la manipulación del discurso oficial que pretende producir
una hegemonía ideológica y cultural que permita abrir las puertas a
la expansión del capital en las zonas rurales de Colombia.

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Feministas y telenovelas: un acercamiento
crítico desde una traducción libre de un fragmento
de Screen Tastes: Soap Opera to Satellite Dishes,
de Charlotte Brunsdon
Karime Aylen Anguiano Treviño
Universidad Autónoma de Nuevo León
karime.aylen@gmail.com

Jessica Yesenia Polina Guajardo
Universidad Autónoma de Nuevo León
jessica.polina.00@gmail.com

Sandy Santos Alanís
Universidad Autónoma de Nuevo León
sandy.santosln@gmail.com

Charlotte Brunsdon estudió la licenciatura en Inglés en la
Universidad de Londres (University College London) y un doctorado
de Birmingham. Realizó su primera investigación en el Centro de
Estudios Culturales Contemporáneos en 1970; así, sentó las bases
que fundamentan sus posteriores trabajos, los cuales destacan por
realizar un análisis cultural al contenido audiovisual, como películas
o series. A partir de ejemplos políticos y sociales de la época,
presenta un recorrido histórico que enriquece la base de datos sobre
309

�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

la información de las representaciones de género en los medios de
comunicación y permiten dimensionar un contexto sociocultural de
los televidentes.
En medio de una cultura expuesta a los mensajes
audiovisuales, las representaciones cinematográficas, televisivas e
informáticas forman parte del día a día del ciudadano; desde una
perspectiva psicosocial influyen en las personalidades y, por ende,
en las relaciones de los individuos. Es por eso que el análisis con
perspectiva de género corresponde a una demanda de la realidad
social que permite esbozar una versión metodológica de lo que
sucede a nuestro alrededor. El análisis de los roles de género en las
telenovelas nos ayuda a entender cómo los medios, y no solo los de
comunicación, ayudan a su reproducción, limitando tanto a mujeres,
hombres y en especial aquellos que no se ven identificados en lo que
la sociedad espera de ellos.
Para los aportes feministas la ampliación del contenido en
la literatura al respecto representa un avance en los estudios de
género que se vienen gestando desde 1990. Expandir los contenidos
a las diferentes lenguas, en especial las propias de aquellos países
cuyos índices de violencia contra la mujer son alarmantes, significa
un argumento más para la importancia del tema. Las traducciones
promueven la visibilización de este problema desde una perspectiva
que no se limita por su entorno de producción, visto así, aportan a
la lucha por contrarrestar la violencia de género y fundamenta parte
del discurso político actual. El derecho a la información, sobre todo
fidedigna y de calidad, forma parte de la agenda discursiva social
actual.
Debido a lo anterior, el presente artículo realiza una
traducción del capítulo “El rol de las telenovelas en el desarrollo de
310

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

la crítica feminista a la televisión”, del libro Screen tastes: soap opera to
satellite dishes que, mediante un análisis de la representación femenina
en las telenovelas, problematiza la situación de manera eficaz y desde
un panorama general.
El rol de las telenovelas en el desarrollo de la crítica
feminista a la televisión
En años recientes, más de una vez les he planteado una pregunta de
examen a estudiantes de 13 años acerca de porqué creen que las críticas
feministas están tan interesadas en estudiar las telenovelas. Para mi
constante decepción, ningún estudiante ha intentado responder
a esta cuestión, lo que creo que se atribuye al poco interés que
tienen sobre las intenciones ocultas de los profesores para plantear
preguntas sin respuesta. Existe una manera obvia de responder a
esto: “porque las telenovelas son programas para mujeres”, lo que
sería poco interesante en un contexto tan competitivo como lo es un
examen. Este ensayo es un intento de responder a la pregunta, pero
debo aclarar que esta simple y escueta respuesta es, en el Occidente,
en el punto clave del interés feminista, fundamentalmente correcta,
y lo que podría lograr es hacer las cosas un poco más complicadas.
Esto lo haré de dos maneras distintas. Inicialmente, haré un bosquejo
general del contexto semihistórico de los análisis feministas a la
telenovela —un “cuándo” para este interés—, y después, a través de
un rastreo de distintas modalidades de este —un “cómo”—. En este
proceso, espero demostrar la importancia del rol de las telenovelas
en los estudios feministas. Antes de empezar, creo que me tomaré
un tiempo para explicar por qué la pregunta es interesante en sí
misma.
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311

�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

En primer lugar, a pesar de lo que describiré después en
este ensayo, creo que existe aún una interesante yuxtaposición entre
“feministas” y “telenovelas”. Cada palabra tiene una connotación
de compromiso diferente con la feminidad. La definición en el
sentido común del término “feminista”, que es mucho más
problemática que la de “telenovela”, se construye a partir de la
negación de las maneras más reconocibles de la feminidad. En el
imaginario popular, las feministas son mujeres que no se depilan
las piernas, no aprueban los desnudos femeninos en medios
masivos y no les gustan las telenovelas. Dados los alcances de los
estudios feministas sobre telenovelas en los 1980, estos resultados
son aún intrigantes. ¿Cuál es la relación que tienen las feministas
y las telenovelas?
En segundo lugar, el alcance mismo de los recientes estudios
sobre telenovelas, mucho de este inducido por —o influenciado
por— los paradigmas feministas, incitan a la refracción. Ann
Kaplan, en su reseña crítica feminista a la televisión de 1987, señala
que el punto focal de los trabajos feministas sobre telenovelas ha
incrementado la atención sobre este género desde mediados de
1970. Robert Allen traza los marcos de investigación sobre las
telenovelas en su libro de 1985 Speaking of Soap Operas, esbozando
el crecimiento de este género en las investigaciones de ciencias
sociales entre 1972 y 1982. Es a mediados de este periodo que los
trabajos feministas empezaron a ser publicados, como mencioné
anteriormente. El estatus de las telenovelas, como un objeto
de estudio académico, ha cambiado en los últimos veinte años.
En pocas palabras, esto significa que las telenovelas ahora son
estudiadas en amplios rangos de disciplinas —algo inconcebible en
1970—. La colección bibliográfica de Allen, para la cual se escribió
312

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este capítulo en primer lugar, desde su preciso planteamiento
y financiamiento, apoya este punto. Las telenovelas han sido
particularmente significativas para el desarrollo de la crítica
feminista televisiva, y creo que es discutible que por su estudio es
que esta crítica ha sido expuesta a las masas.
Para remarcar mi pregunta acerca de porqué las feministas
han estado interesadas en las telenovelas es por la paradoja de
que, por un lado, hay una preconcebida incompatibilidad entre las
feministas y las telenovelas, pero, por otro lado, es posiblemente a
que las feministas interesadas en ello las han transformado en un
campo novedoso para la investigación académica.
El contexto general de la investigación televisiva feminista
Muchos analistas han puntuado lo significativo que es lo usualmente
denominado “medios” para el feminismo posterior a 1960. Los
textos más relevantes de la segunda ola occidental feminista, como
The femenine Mystique de Betty Friedan de 1963, The Female Eunuch
de Germaine Greer de 1971 o Woman’s Consciousness, Man’s World de
Sheila Rowbotham de 1973, tienen preocupaciones centrales en el
repertorio de imágenes de la feminidad, con la manera en que las
mujeres son representadas. Este movimiento feminista fue, desde
su inicio, creyente de la real importancia de las imágenes. Los veinte
años o más desde que estos textos fundamentales fueron escritos
han sucedido notorios cambios en el análisis de la imagen de las
mujeres. Para nuestros propósitos, quizás lo más importante es
que este tipo de análisis ha evolucionado de ser primordialmente
político (en su mayoría: proyectos extraacadémicos), a tener una
sustancial existencia académica. Incontables cursos, en materias
como Lengua, Historia del Arte, Comunicación y Estudios de los
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Medios, ofrecen unidades temáticas como “la representación de las
mujeres” o “imágenes de las mujeres”. Con la filtración de las ideas
feministas en la Academia, lo que ha sucedido diferencialmente a
través de las disciplinas, ha suscitado debates claves que han tomado
lugar en diferentes maneras según la disciplina. En un nivel general,
uno de los más significativos puede ser visto como uno en el que se
discuten paradigmas realistas.
Antiguas feministas se acercaron a lo mediático, como King
y Stott (1977), a través de un paradigma realista comparan mujeres
reales o la realidad de la vida de las mujeres con las imágenes que
muestran. Las mujeres reales fueron vistas como imperfectas,
trabajadoras, eran de distintas etnias y extremadamente variadas a
comparación de cómo mayoritariamente se les representaba. Esto
fue un aspecto importante para la crítica, el cual todavía mantiene su
relevancia, ha sido desafiado teóricamente por feministas que desean
romper con los paradigmas realistas y que ellas ven como una falsa
distinción entre “mujeres reales” e “imágenes de mujeres”. Estas
feministas esperan debatir que lo que entendemos como mujeres
reales, de hecho, cómo nosotras nos desempeñamos como tales, que
está estrechamente ligado con estas imágenes de feminidad. Esto
es, ellas argumentan que no está claro qué es una “mujer”, excepto
a través de la representación. (Véase Cowie, et.al. [1981] para una
definición previa.)
Estos argumentos teóricos, y lo relativo al debate acerca
de “esencialismo”, estructuran los esfuerzos de la academia
feminista en distintos campos. De hecho, Michèle Barrett y
Anne Phillips (1992) recientemente han discutido que nosotras
podemos hacer una distinción periodística entre feminismo de
1970 “modernista”, con su optimismo de descubrir la causa de
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la opresión femenina, y el feminismo de 1990 “posmoderno”,
con su sentido de fragmentación de la categoría “mujer”, y su
insistencia en el significado de sus diferencias. Con relación al
estudio de los medios, nosotras podemos remarcar el alejamiento
del estudio de las imágenes de las mujeres a un estudio de la
construcción de la feminidad, o una inscripción de la diferencia
sexual. Así que, si el terreno teórico general envuelve la
afirmación de la presencia de “mujer” en el 1970 para cuestionar
sobre la validez de esta categoría en 1980, ahí también hay
cambios notorios en las actitudes en la feminidad convencional/
tradicional. El reconocimiento de que quizá las mujeres estaban
más comprometidas con los discursos disponibles sobre
feminidad y estaban más constituidas por ellos de lo que el
feminismo de la segunda ola había insistido inicialmente, cambia
fundamentalmente los objetos y propósitos de los análisis
feministas de los medios. Esto lo podemos observar claramente
en las cambiantes actitudes de los medios masivos dirigidos a
público femenino: ficción romántica, películas melodramáticas y
emocionales, revistas femeninas y telenovelas. Libros feministas
clave para los inicios de 1980 son Female Desire de Rosalind
Coward (1984) y Reading the Romance de Janice Radway (1984),
estos articularon un lazo más empático con las feminidades de
los medios masivos, incluso escritoras como Bell Hooks desafían
el racismo de estas feminidades y feminismos. Son estos cambios
los cuales hacen más relevante la construcción de las telenovelas
como un objeto central de los estudios televisivos feministas,
y que hacen más interesante para responder mi pregunta: ¿por
qué las feministas están tan interesadas en las telenovelas? Antes
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de proceder con esta problemática es necesario esbozar algunas
distinciones en este creciente campo de las investigaciones
televisivas feministas.
Investigaciones feministas en televisión
Estudios feministas sobre contenidos televisivos pueden ser
encontrados en diversas disciplinas académicas: Estudios
Cinematográficos, Estudios de Comunicación, Comunicación
Masiva, Estudios culturales, Sociología, Lengua, Estudios
Femeninos. Estos distintos contextos disciplinarios gobiernan la
construcción del objeto de estudio y las metodologías empleadas.
En lo que los investigadores están interesados es en cómo ellos
deben proceder para explorarlo, tiene que ser parcialmente
entendido en cada contexto disciplinario. De esta manera, por
ejemplo, un trabajo sociológico tiende a interesarse más en los
patrones laborales femeninos a través de la industria televisiva
que los de Lingüística, quienes se enfocan en la estructura
narrativa de programas particulares. Sin embargo, muchas
de las disciplinas que se han demostrado más permeables a
las preocupaciones feministas son las de estudios culturales o
mediáticos, que son en sí mismas semi-institucionalizadas —
sólo parcialmente reconocidas como materias formales—. Este
hecho, en combinación con los relativamente nuevos estudios
feministas sobre televisión, y los comúnmente orígenes políticos
de muchos de los estudios, significa que hay un alto grado de
interdisciplinariedad y una tendencia a quebrantar las fronteras
disciplinarias. Se han citado ampliamente los trabajos de Ien
Ang (1985), Ann Kaplan (1983b), Tania Modleski (1982) o
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Michele Wallace (1990), en los cuales se integran distintos niveles
directamente relacionados con la televisión, que no pueden ser
abarcados por una sola disciplina.
Así que, a través de este marco en el que inicialmente
entendemos los estudios feministas sobre la televisión para que
sean tanto interdisciplinarios como difundidos entre las disciplinas
académicas, podemos distinguir cuatro categorías principales de
estudio.
Las mujeres del mundo real trabajando en televisión
Los estudios en esta área investigan los patrones de empleo,
promoción y poder de las mujeres en televisión. Aquí se presentan
dos problemas. Primero, la exploración y documentación de la
manifiesta y continua discriminación hacia las mujeres en casi
cada nivel de elaboración de programas televisivos, excepto en el
trabajo secretarial. Este fue un enfoque particular para el trabajo
feminista en 1970, por ejemplo, Gallagher (1981) y Beasley y Silver
(1977); en algunos países coincide con el periodo anterior a que
la discriminación por motivos de sexo se volviera ilegal. A menos
que se especifique lo contrario, “mujeres” aquí es usado como una
categoría unitaria, como fue característico en la antigua segunda ola
feminista. Margaret Gallagher ha continuado produciendo datos
extensos para la UNESCO (Gallagher, 1987) y “Gender and Mass
Media” de Abrahamsson y Kleberg, boletín que continuamente
reporta sobre Nueva York en el área. Esto es, sin embargo,
sorpresivamente difícil de obtener información reciente para otras
profesiones y países, lo que podría ser visto como lo que Margaret
Gallagher (1992) identificó como un retiro general de la arena
pública en las investigaciones feministas mediáticas.
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En un segundo lugar, más teórico, existe un problema en
el alcance para lo que el género de los productores determina en la
producción mediática. La noción de la “predominancia masculina”
en los medios fue un factor explicativo popular en la actualidad,
pero ha decaído notoriedad. Existe una carencia casi total de lo que
se podía denominar economía política feminista, que quizá señala
las dificultades de usar al género, en sí mismo, como una categoría
explicativa. Tampoco ha habido suficientes discusiones teóricas
sobre esta cuestión, aunque Liesbet van Zoonen reseña las que hay
en su libro Feminist Media Studies de 1994.
En cambio, a pesar de la relativa falta de documentación
en las fuentes académicas, hay incontables informes hechos por
mujeres y grupos de ellas que intentan adentrarse en la industria y
hacer sus propios programas. Estos reportes tienen distintas formas
y enfoques, que en parte dependen de la dirección que tomen.
Por ejemplo, Annette Kuhn (1984b) a manera de carta utiliza un
periódico feminista para publicar sus reflexiones sobre el trabajo
en el colectivo Pictures of Women; mientras que Karen Alexander es
entrevistada en su video trabajo en la misma publicación (Nava,
1984). Helen Baehr y Angela Spindler-Brown (1987) discuten
su involucramiento en Broadside (una compañía feminista que
produce noticieros y programas de actualidad para el Canal 4 de la
mañana) en un artículo de una colección académica, mientras que
ahora hay diversos artículos de encuestas, como los de Marilyn
Crafton Smith (1989) y Linda Steiner (1992), los cuales incluyen
trabajos televisivos por mujeres a cuenta de (mayoritariamente
estadounidenses) los trabajos de mujeres en los diversos medios
masivos.
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Para nuestros propósitos, debe ser esclarecido que
“telenovelas” no es un término adecuado para un trabajo de esta
categoría. Con algunas excepciones, como la telenovela lésbica Two in
Twenty, las feministas no se han sentido atraídas en crear alternativas
o telenovelas feministas, ni se han relacionado más con este género
que con la desigualdad de oportunidades o discriminación laboral
en que se han mostrado más extremas. Ha sido en relación con
las noticias y temas de actualidad donde se han demostrado las
aspiraciones y la exclusión.
Análisis del contenido de la presencia de las mujeres
en la televisión
A pesar de que la primera crítica feminista generalmente había
implicado alguna noción de contabilizar cuántas mujeres aparecían en
la televisión para leer las noticias, qué tipo de roles tenían las mujeres
generalmente, cuáles mujeres... ha sido principalmente dentro de la
disciplina de comunicación de masas que preguntas sobre el género
han sido incluidas en la variedad de proyectos cuantificadores. La
formación de 1978 de Gaye Tuchman de “la aniquilación simbólica
de las mujeres” proporcionó la vívida hipótesis acerca de la ausencia
de las mujeres en la televisión, especificando su presencia genérica:
“con excepción de la telenovela, donde los hombres constituyen
la ‘mera mayoría’ de la población ficticia, la televisión ha mostrado
y continúa mostrando, dos hombres por cada mujer.” (Tuchman,
1978:10) Ha habido series de estudios enfocados en las telenovelas,
en la investigación del tipo de mujeres ideales para realizarlos desde
el artículo de Tuchman, y la pieza inicial sobre la heroína de la
serie diurna de Downing (1974) como Life on Daytime Television de
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Cassata y Skill (1983) o Soap Opera Evolution de Matelski (1988). La
extensa colección de estadísticas sobre género no es, por supuesto,
necesariamente informada por un proyecto feminista.
Junto a este tipo de análisis, el cual queda muy dentro de
los paradigmas de la comunicación de masas, ha habido una fuerte
corriente crítica que moviliza la argumentación feminista para
apoyar un metodológico, y a veces epistemológico, ataque a las
prácticas de investigación de la comunicación de masas. Los textos
clave aquí serían el ataque de 1977 de Noreene Janu a los supuestos
de la metodología cuantitativa, publicado, indicativamente, en
el Insurgent Sociologist, trabajo de Lana Rakow (1986), y una serie
de números especiales de revistas, como la edición de 1986 de
Communication, editada por Paula Treichler y Ellen. Este ataque
feminista a los paradigmas disciplinarios dominantes se ha asociado
frecuentemente con un fermento más general en el campo y el
aumento de la influencia de las metodologías de estudios críticos
o culturales. Entonces, dentro de esta categoría de investigación,
la telenovela es un sitio significativo, pero metodológicamente
cuestionado.
Estudios textuales o de programas: “heroína de televisión”
El análisis detallado de los programas de televisión como “textos”
es una práctica relativamente nueva y generalmente ha sido realizada
por académicos cuya primera formación es en una disciplina basada
en textos, como la literatura inglesa o los estudios cinematográficos.
El análisis textual feminista se ha dirigido principalmente a dos tipos
de programas de ficción: los dirigidos a mujeres y los centrados en
personajes femeninos. Quizás no sea sorprendente que la telenovela
tenga tanta presencia en esta categoría de investigación. Los otros
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dos géneros principales que han atraído el interés feminista son las
sitcoms con comediantes distinguidas, como los programas de Lucy
y Mary Tyler Moore, y, curiosamente, uno de los principales sitios
de “imágenes positivas”, la serie policíaca, más significativamente
Cagney y Lacey. Ambos géneros, dado el tipo de interés feminista que
se ha manifestado, podrían subsumirse en una categoría más amplia
de “heroína televisiva” que incluye todos los programas de ficción
posteriores que han sido atractivos para las feministas como Kate y
Allie, The Golden Girls, Designing Women y Murphy Brown. La “heroína
de la televisión” se trata principalmente de personajes femeninos que
viven sus vidas, generalmente trabajando tanto dentro como fuera
del hogar, usualmente sin relaciones permanentes con hombres, a
veces con niños, y tratando de sobrellevar la situación. Es el “tratar
de hacer frente” lo que es crítico. Todos estos programas, de alguna
manera fundamental, abordan el feminismo o abordan la agenda que
el feminismo ha hecho pública sobre las demandas contradictorias
sobre las mujeres. Las sitcoms parecen ser la forma dominante, la
comedia irresistible de ser una mujer moderna, pero ciertamente en
Gran Bretaña ha habido una exploración considerable de las series
policíacas, sobre todo a través de Prime Suspect y el trabajo de Lynda
La Plante.
La telenovela no es exactamente una “heroína de la
televisión”, pero era principalmente atractiva para las feministas
como objeto de análisis porque se percibía que era tanto para y
sobre las mujeres. Discuto esto con más detalle a continuación,
al igual que hago con las referencias múltiples del acrónimo
“telenovela”. Aquí es importante notar que los primeros estudios
sobre telenovelas tendieron a surgir de trabajos relacionados a un
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�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

nivel más general con medios dirigidos a audiencias femeninas. Así,
Carole Lopate escribió sobre la televisión diurna estadounidense en
general en 1976. Dorothy Hobson (1980) comenzó su investigación
con un estudio sobre la escucha radiofónica de las mujeres durante
el día. Tania Modleski (1982) analizó las telenovelas junto con otras
ficciones de producción masiva dirigidas a las mujeres. También es
históricamente significativo que 1978 vio el lanzamiento y posterior
éxito internacional de Dallas. Así, el interés mostrado por las críticas
feministas por los programas de televisión dirigidos a mujeres o amas
de casa coincide con el melodrama serial popular como fenómeno
mundial. El trabajo feminista sobre la telenovela se desarrolla junto
a los estudios sobre la recepción internacional de Dallas (Liebes and
Katz, 1990).

Estudios de audiencia
Como se desprende del apartado anterior, el interés feminista
por los programas de televisión se formuló desde un principio a
través de ideas sobre la audiencia. Varios análisis iniciales de las
telenovelas formulan hipótesis sobre cómo responden las mujeres a
las telenovelas, y muchos estudios posteriores intentan probar estas
ideas. Así, el estudio de Tübingen/Volkswagen (Seiter et al., 1989)
prueba explícitamente algunas de las formulaciones de Modleski, y
Andrea Press (1991) hace preguntas extraídas de una variedad de
trabajos de estudios culturales. Ien Ang (1985 y 1990) ofrece tanto
una lectura extensa de Dallas como un estudio de audiencia. Este
trabajo, también, necesita ser visto en un contexto más amplio. Así,
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mientras que las investigadoras feministas estaban particularmente
preocupadas por la forma en que las mujeres “leían” o disfrutaban
los programas de televisión, hubo una nueva atención a la
“descodificación” de la audiencia en general, como indica cualquier
informe de revisión de la investigación de los medios en la década
de 1980 (ver Corner, 1991b: 267-84).
Podemos notar rápidamente dos tendencias en estudios
recientes, en las cuales la investigación feminista es relevante. En
primer lugar, ha habido un mayor énfasis en el entorno doméstico
y las relaciones familiares en el mismo. El trabajo de Ann Gray de
1992 sobre el uso de la grabadora de video ofrece un ejemplo de
esto, mientras que la investigación de Lynn Spigel de 1992 sobre
“hacer espacio para la televisión” es otro. En segundo lugar, existe
una literatura cada vez mayor sobre las audiencias como fans y la
identidad de los fans como tal, que incluiría el trabajo de Constance
Penley de 1992 sobre los fans de Star Trek y el de Lisa Lewis (1990)
sobre videos musicales.
Al igual que con el análisis textual de los programas, creo
que podemos observar un patrón en el que el trabajo feminista se
agrupa inicialmente en torno a la telenovela, pero luego comienza a
alejarse a partir de mediados de la década de 1980.
Dentro del contexto de este breve mapeo, ahora puedo
ofrecer una cronología del trabajo feminista en las telenovelas. Esto
no pretende ser exhaustivo, una tarea que, dada la interdisciplinariedad
de la investigación indicada anteriormente, sería muy difícil, pero
pretende señalar cuándo se escribieron artículos y libros clave en
relación unos con otros.
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Investigación feminista en telenovelas: cronología1
1974

*Helen Butcher, Ros Coward, Marcella Evaristi, Jenny Garber, Rae
Harrison and Janice Winship, Images of Women in the Media (University of Birmingham, CCCS Stencilled Occasional Paper no. 31).

1976

Carol Lopate, ‘Daytime television: you’ll never want to leave home’,
Feminist Studies 3, 3-4 (spring/summer): 69-82.
+ Horace Newcomb (ed.), Television: The Critical View, 1era ed.
(Oxford: Oxford University Press). Includes: Renata Adler, ‘Afternoon television: unhappiness enough and time’, New Yorker, 12
February 1972.

1977

Richard Dyer, Terry Lovell and Jean McCrindle, ‘Soap opera and
women’, Edinburgh International Television Festival Official Programme:
24-8.

1978

Lesley Stern, ‘Oedipal opera: The Restless Years’, Australian Journal of
Screen Theory 4: 39-48.
*Gaye Tuchman, A.K. Daniels and J. Benét (eds), Hearth and Home:
Images of Women in the Mass Media (New York: Oxford University
Press).

1979

Tania Modleski, ‘The search for tomorrow in today’s soap operas’,
Fil Quarterly, 33, 1:12-21.

1981

Richard Dyer, Christine Geraghty, Marion Jordan, Terry Lovell, Richard Paterson and John Stewart, Coronation Street (London: BFI
Television Monograph no. 13).
Charlotte Brunsdon, ‘Crossroads: notes on soap opera’, Screen, 22,
4:52-7.
Michéle Mattelart, ‘Women and the cultural industries’, Media, Culture
and Society 4, 4: 133-51.
Gillian Swanson, ‘Dallas’, Framework 14:32-5.

1 Las investigaciones marcadas con “*” denotan que el trabajo es
importante en los acercamientos feministas a los medios, pero solo trata
tangencialmente las telenovelas. En contraste, las investigaciones marcadas
con   “+” denotan que el trabajo es acerca de las telenovelas, pero no está
fuertemente informado (o en absoluto) por enfoques feministas.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

1982

Dorothy Hobson, Crossroads: The Drama of a Soap Opera (London:
Methuen).
Ellen Seiter, ‘The role of the woman reader: Eco’s narrative theory
and soap opera,’ Tabloid 6:35-43.
Ellen Seiter, ‘Promise and contradiction: the daytime television serials’, Film Reader 5 (Evanston, III.: Northwestern University).
Ien Ang, Het Geval Dallas (Amsterdam: Eitgeverij SUA).
Tania Modleski, Loving With a Vengeance (Hamden, Conn.: Shoe
String Press).

1983

E. Ann Kaplan (ed.), Regarding Television (essays by Allen, Flitterman,
Modleski) (Los Angeles, Calif.: American Film Institute).
Muriel Cantor and Suzanne Pingree, The Soap Opera (Beverly Hills: Sage).

1984

Jane Feuer, ‘Melodrama, serial form and television today’, Screen, 25,
1:4-16.
Annette Kuhn, ‘Women’s genres’, Screen, 25, 1:18-28. Later reprinted in Christine Gledhill (ed.), Home Is Where the Heart Is (London:
British Film Institute, 1987).

1985

Ien Ang, Watching Dallas, trans. and rewritten (London: Methuen).
Robert C. Allen, Speaking of Soap Operas (Chapel Hill, NC: University
of North Carolina Press).
+ Elihu Katz and Tamar Liebes, ‘Mutual aid in the decoding of Dallas’, in Philip Drummond and Richard Paterson (eds), Television in
Transition (London: British Film Institute).

1986

Mary Ellen Brown, ‘The politics of soaps’, Australian Journal of Cultural Studies 42: 1-25.
Jane Root, Open the Box (London: Comedia), chapter on soaps.
+ John Tulloch and Albert Moran, A Country Practice: Quality Soap
(Sydney: Currency).

1987

*Helen Baehr and Gillian Dyer (eds), Boxed In: Women and Television
(London: Pandora).
+ David Buckingham, Public Secrets: EastEnders and its Audience (London: British Film Institute).
E. Ann Kaplan, ‘Feminist criticism and television’, in Robert C. Allen
(ed.), Channels of Discourse (Chapel Hill: University of North Carolina Press).

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

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�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

1988

Sandy Flitterman-Lewis ‘All’s well that doesn’t end’, Camera Obscura
16:119-29.

1989

+ Sonia Livingstone, Making Sense of Television: The Psychology of Audience Interpretation (Oxford: Pergamon).
Ellen Seiter, Hans Borchers, Gabriele Kreutzner and Eva-Maria Warth (eds), Remote Control (London: Routledge).

1990

Mary Ellen Brown (ed.), Television and Women’s Culture (London and
Newbury Park: Sage).
Prabha Krishnan and Anita Dighe, Affirmation and Denial: The Construction of Femininity on Indian Television (New Delhi: Sage).
Tamar Liebes and Elihu Katz, The Export of Meaning: Dallas (Oxford:
Oxford University Press).

1991

Andrea Press, Women Watching Television (Philadelphia, Pa.: University
of Pennsylvannia Press).
Christine Geraghty, Women and Soap Opera (Cambridge: Polity Press)
*Ien Ang and Joke Hermes, ‘Gender and/in media consumption’, in
James Curran and Michael Gurevitch (eds), Mass Media and Society
(Savenoaks: Edward Arnold).
*Liesbet van Zoonen, ‘Feminist perspectives on the media’, in ibid.

1992

*Margaret Gallagher, ‘Women and men in the media’, Communication
Research Trends 12, 1:1-15.
Christine Geraghty, ‘British soaps in the 1980s’, in D. Strinati and
S. Wagg (eds), Popular Media Culture in Post-War Britain (London:
Routledge).
Christine Gledhill, ‘Speculations on the relationship between soap
opera and melodrama’, Quarterly Review of Film and Video 14,
1-2:103-24.
+ Richard Kilborn, Television Soaps (London: Batsford).

¿Por qué y cómo las feministas se interesaron por las telenovelas?
Una vez establecido cierto sentido de la distribución de la
investigación feminista sobre la telenovela —que las feministas
sí se han interesado por el género— y que algunas de las críticas
televisivas feministas más conocidas, como la de Ang, Hobson y
Modleski, tratan sobre este tema, finalmente quiero avanzar hacia
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una respuesta a mi pregunta motivadora. Entonces, ¿por qué las
feministas estaban interesadas en las telenovelas?
Porque la telenovela es un género de mujeres
Desde sus orígenes en las series de radio estadounidenses patrocinadas
directamente por los fabricantes de detergentes, las telenovelas
han estado dirigidas específicamente al público femenino. Esto es
menos cierto ahora que en cualquier momento anterior, pero la
feminidad connotativa del género sigue siendo abrumadora. Las
primeras investigaciones sobre radionovelas realizadas por Herta
Herzog (1944), Rudolf Arnheim (1944) y Helen Kauffman (1944)
bajo la égida de la Oficina de Investigación de Radio investigaron
solo audiencias femeninas. Thelma McCormack (1983) ha analizado
los supuestos sobre la audiencia femenina en otra literatura de
investigación estadounidense sobre el género. Ellen Seiter (1989)
ha revelado el compromiso de Irna Phillips, principal promotora
de muchas radionovelas estadounidenses, de educar a las mujeres
y exhortarlas a comprar. Christine Gledhill (1992) ha examinado el
género de la telenovela en el contexto de una discusión del modo
melodramático en general. En resumen, las mujeres han sido el
objetivo de los creadores de telenovelas, las mujeres han sido
investigadas como espectadores de telenovelas, y el género se cree
amplia y popularmente como femenino, a pesar de la evidencia
obstinada de que no son sólo las mujeres las que miran.
Los primeros escritos feministas sobre los medios, que
dependían en gran medida de la idea de los “estereotipos”,
caracterizaban la representación de las mujeres como dominadas
por dos figuras: el objeto sexual y el ama de casa. Si el primero
se encontraba en concursos de belleza y anuncios de autos; el
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segundo vivía en telenovelas y anuncios de detergente en polvo. Así
que una de las primeras respuestas feministas a la telenovela fue
simplemente hostil. Los programas fueron un ejemplo del proyecto
de lavado de cerebro de los medios de comunicación, el proyecto
para mantener a las mujeres pensando que todo lo que podían hacer
era ser amas de casa. Las mujeres que veían telenovelas, en este tipo
de análisis, necesitaban concienciación, mientras que las mujeres
retratadas carecían de interés. Las feministas estaban interesadas en
las telenovelas sólo en la medida en que transmitían ideologías de
feminidad y familia frente a las cuales el feminismo se definía a sí
mismo. Era un interés combativo, un compromiso de conocer a tu
enemigo.
Pero también fue más complicado que eso.
Porque “lo personal es político”
“Lo personal es político” es la demanda más popular que se sonaba
en el feminismo de occidente en los años de 1970. Esta consigna nos
recuerda a los movimientos feministas anglosajones que surgieron
de los levantamientos políticos y sociales de 1960, con su voraz
fe en el significado de las experiencias individuales y su absoluta
determinación por entender esta experiencia desde lo social. Así
mismo, evoca un movimiento político en específico que nos indica
su directa influencia al movimiento feminista. La definición radical
de lo personal es política, que está asociada con el feminismo de
1970, afectó un gran rango de campos, entre ellos, la investigación
de los medios. Quiero sugerir aquí que es en parte el desafío político
directo de “lo personal es político” lo que contribuye a cambiar
el énfasis de la investigación de medios en las décadas de 1970 y
1980, alejándose de las noticias duras y los asuntos de actualidad
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hacia programadores más suaves. Más allá, quiero sugerir que las
telenovelas, y la influencia del análisis feminista de las mismas, es
primordial para entender la estructura del cambio en el campo de
la multimedia. De este modo, no podemos entender el impacto del
libro escrito por John Fiske en 1987 titulado Television Culture, con
su radical diferencia de los discursos canónicos sin notar la atención
prestada a la agenda feminista. Pues es la crítica feminista lo que le da
significado y no alguna influencia mística de una una determinación
económica de otra parte.
En argumento con el significante histórico de la aseveración
“lo personal es político” para entender las partes de la investigación
mediática no pongo en duda la deconstrucción de lo personal/
político en oposición en específico a las mujeres clase medieras
que han sido educadas con escuelas como las de Aida Hurtado
(1989). Jacqueline Bobo y Ellen Seiter (1991) mapean algunas de
las implicaciones de este argumento en la investigación mediática,
particularmente en las etnografías domésticas, en su artículo The
Women of Brewster Place. El punto de la idea es precisamente que
aquellas mujeres que no son sujeto de la vigilancia o cuidado del
Estado en el hostigamiento dentro de sus hogares y vidas personales
que no solo argumentan con lo personal es político, pero quienes
también ponen su atención en las representaciones de la vida
de las mujeres en la media. Es en el mismo momento, el mismo
movimiento, que declara que lo personal es político, y que ve por
cambiar el significado de las telenovelas en un análisis radical de los
medios de comunicación.
Sí, lo personal es político; sí, está en casa, en las relaciones,
en las familias de las mujeres, en la opresión íntima de las mujeres
—o la opresión a la mujer por ser mujer— es mayormente asegurada,
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�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

entonces la construcción mediática de la representación de la vida
personal se convierte en un fascinante objeto de estudio. Si la crítica
tradicional izquierdista de los medios de comunicación, que está
construida en el sentido del conflicto de clase, se sintió atraída por la
información del mundo público —por las disputas industriales, por
las interacciones del estado y las instituciones de radiodifusión, por
los patrones internacionales de propiedad y control— la erudición
feminista emergente tenía bastante enfoque. El impulso teórico del
feminismo empujó a los académicos no a lo excepcional sino a lo
cotidiano. Como se discutió anteriormente, hubo una investigación
sobre los patrones de empleo de las mujeres en los medios de
comunicación, pero en realidad la preocupación por observar la
representación de las mujeres por necesidad se alejó de las noticias
duras y los asuntos de actualidad. Entonces la convicción teórica de
que había una política en la vida cotidiana y que el trabajo oculto de
las mujeres en el hogar era esencial para el capitalismo coincide con
la distribución genérica real de las mujeres (blancas) en la televisión.
Si el proyecto consistía en analizar la representación de las mujeres
en la televisión, era necesario centrarse en géneros distintos de
los objetos tradicionales de análisis crítico porque, en general, las
mujeres ni leen ni aparecen en temas nuevos y actuales.
Porque las “telenovelas” tienen un significado metafórico
Es evidente que a fines de la década de 1970 y durante la década
de 1980, el término “novela” se usaba para programas que, de
hecho, son bastante distintos: desde telenovelas sudamericanas,
series diurnas de EE. UU., series británicas de realismo social,
programas de horario estelar de Estados Unidos. ¿Qué tienen en
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común que atrae a las académicas feministas hacia todas ellas? Aquí
la respuesta es, de nuevo, la feminidad percibida de los programas,
pero aquí en un sentido bastante más metafórico: lo femenino como
despreciable, como banal, como objeto de una seria atención crítica.
Así, la unidad de estos diferentes programas —la razón por la cual,
en cierto sentido, era correcto llamarlos a todos “novela” en un
período particular— reside en su lugar compartido en el fondo de
la jerarquía estética. Fue a esta generalización del juicio estético a lo
que se dirigieron en parte las críticas feministas, como vemos en este
comentario de 1981 de Terry Lovell: “Sin embargo, dentro de esta
denigración casi universal, la telenovela proporciona los placeres de
la validación y de la autoafirmación, que seguramente debe alejarse
un poco de su popularidad duradera con las mujeres (Lovell, 1981:
51, énfasis agregado).
Porque ellos no deberían ser: ambivalencia feminista
Los primeros trabajos feministas sobre las telenovelas están marcados
por la ambivalencia. Por una parte, está el repudio al género del que
he hablado. Por otro lado, en este sentido de que estos programas
son algo que ven “otras mujeres” —no feministas— ofrece una
justificación política para un compromiso con el género. El trabajo
aquí es hacer una política regresiva. Sin embargo, a veces, debajo de
esta estructura de repudio/reenganche explícitamente feminista, hay
una presencia más evasiva, un fantasma de las feminidades pasadas.
Para muchas feministas, escribir sobre telenovelas —y, diría yo, sobre
géneros y medios comparables como la dicción romántica y las
revistas femeninas— supuso una investigación de las feminidades de
las que sentían, o nos hacían sentir, una distancia muy contradictoria.
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�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

Ien Ang discutió esto directamente en su proyecto de Dallas,
donde inscribió un sentido de actitudes condenatorias hacia ver
telenovelas en su anuncio original: “Creo que estoy viendo la serie
de televisión Dallas, pero a menudo tengo reacciones extrañas”
(Ang, 1985: 10). Ella está, en primera instancia, preocupada por
investigar lo que llama la “ideología de la cultura de masas”, pero
más adelante en el libro critica explícitamente una tendencia hacia
“la sobrepolitización del placer” presente en muchos trabajos
feministas sobre ficción popular. Janice Winship ha escrito sobre
esto vívidamente en la introducción de su libro sobre un género
relacionado, las revistas femeninas, publicado en 1987:
Admitir dentro de los círculos feministas que estaba investigando
—entre todas las cosas— las revistas femeninas solían hacerme
sentir igual de cómoda cuando murmuraba apresuradamente una
explicación de mi “estudio” a los amigos de mis padres que me
preguntaban cortésmente... Si eran amistades feministas lo dijera
o no, sentí que estaban pensando que si realmente tenía que
investigar... debería hacerlo en algo más importante políticamente…
Sin embargo, seguí creyendo que era igual de importante entender
cómo operaba la discriminación sexual en el lugar de trabajo. Sentí
que simplemente descartar las revistas femeninas era también
descartar la vida de millones de mujeres que las leían y disfrutaban
cada semana. Más que eso, todavía los disfruté, los encontré útiles y
escapé con ellos. Y sabía que no podía ser la única feminista que era
lectora de armario. (Winship,1987: xiii)

El uso consciente de “closet” aquí apunta a la forma en
que las primeras feministas, que realizaron estudios académicos de
estas formas populares, realmente enfrentaron oposición no solo
de la Academia, sino también dentro del feminismo. Algunas partes
del feminismo de la década de 1970 estaban muy interesadas en
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construir una distancia entre la identidad feminista y las formas
más convencionales de feminidad. Volvemos a ver estas tensiones
cuando, escribiendo cinco años antes, Terry Lovell defiende tanto
la observación como el estudio de la telenovela británica Coronation
Street en estos términos:
Coronation Street ofrece a sus espectadoras ciertas “estructuras
de sentimiento” que prevalecen en nuestra sociedad, y que son
sólo parcialmente reconocidas en el orden patriarcal normativo.
Ofrece a las mujeres una validación y celebración de aquellos
intereses y preocupaciones que son vistos como propios dentro
del mundo social en el que habitan. La telenovela puede ser el
opio de las masas de mujeres, pero al igual que la religión, también
puede ser, si no “el canto de los oprimidos”, un contexto en el que
las mujeres pueden expresar ambiguamente tanto la aceptación
con buen humor de su opresión como el reconocimiento de esa
opresión y algunos igualmente de buen humor protestan en su
contra. (Lovell, 1981; 51)

Esta leve defensa de la telenovela se produce después de
nueve páginas de escritos teóricos estrechamente argumentados
sobre por qué el género es digno de atención.
Es esta última razón “por qué” lo que nos lleva de vuelta
al punto de partida, el de la picardía percibida en la relación entre
el feminismo y la telenovela. Debido a la sedimentada clasificación
de género en este tipo de programas, no había manera de que un
movimiento político que desafiara la definición de género pudiera
ignorar la telenovela.
Pero tampoco podría, finalmente, repudiar estos placeres e
identificaciones, ni simplemente celebrarlos. Las feministas estaban
interesadas en las telenovelas porque eran programas de mujeres,
pero cada uno de estos términos resulta inestable en una inspección
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�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

más cercana. Lo que se denominó “telenovela” a menudo tenía poco
más que serialidad y falta de presentación poco común. “Mujeres”,
como he encontrado repetidamente al rastrear esta historia, ha
demostrado ser una categoría muy engañosa para el feminismo,
tanto necesaria como imposible, que a menudo excluye a más
personas de las que incluye.
Conclusión
Mediante el rastreo de un conjunto de historias entretejidas, hemos
tratado de sugerir cuál fue el encuentro más significativo entre las
feministas y las telenovelas. El tiempo es importante, porque creo
que podemos fechar el período clave de este encuentro entre 1976 y
1984, y es en estos años cuando vemos que tanto el feminismo como
las telenovelas se establecen por primera vez en sus identidades
académicas tan discutidas y a menudo ridiculizadas. En crisis en la
arena política, el feminismo comenzó a establecer algunos puntos
de apoyo en la Academia, a veces en “su propia” disciplina, los
Estudios de la Mujer, a veces en las disciplinas más nuevas como los
Estudios Culturales o de los Medios, y ocasionalmente en campos
más establecidos. El estudio de la televisión también cambió, y el
interés por los géneros populares, quizás en parte centrado por el
éxito internacional de Dallas, se enriqueció y feminizó explícitamente
a través de la telenovela de atención.
En segundo lugar, el estudio de la telenovela proporcionó un
sitio genérico particular en un nuevo medio para la investigación del
espectador femenino. La cuestión de la mujer lectora/espectadora/
observadora/audiencia ha sido un tema recurrente que ha
ocupado a las académicas feministas en una variedad de disciplinas
tanto a nivel teórico como empírico. Las telenovelas, percibidas
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como evidentemente de género, aunque también muy populares
internacionalmente, proporcionaron un excelente sitio para el
análisis de esta figura, cuando se teorizó como una construcción
textual o se investigó como un hecho sociológico.
Finalmente, creo que podríamos decir que la academia
feminista de medios explora y se define un poco en el encuentro.
Tomando la telenovela en serio -y tal vez. lo que es más importante,
tomarse en serio a las fanáticas de las telenovelas- como comenzó
a hacer este trabajo feminista temprano- también implicó tomarse
las habilidades, las virtudes y los placeres de las feminidades
convencionales bastante más en serio. Hacer investigación con
“personas reales” plantea cuestiones éticas complejas y difíciles. Ha
sido en parte a través de la exploración de este “género femenino”
y sus audiencias que algunas de las simplicidades y cegueras de la
segunda. Las oleadas de feminismo han sido cuestionadas. Entonces,
si el feminismo ha sido importante en la producción de un contexto
en el que la telenovela puede tomarse en serio, entonces la telenovela
ha sido significativa como un sitio en el que el feminismo puede
aprender a tratar a los demás con respeto.

Bibliografía
Brunsdon, C. (1997). Screen tastes: soap opera to satellite dishes. Routledge.

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

La violencia comienza con la mirada. Acercamiento
a la novela Las Violetas son flores del deseo (2015) de
Ana Clavel
Ángeles Stefanya Serna Moreno
Universidad Autónoma de Nuevo León
annstmoreno9930@gmail.com

Monterrey, México

“Me gusta cuando callas porque estás como ausente”.
–Pablo Neruda.

Durante mucho tiempo se han visto en la ciudad panorámicos
sexualizando a la mujer al anunciar un producto, así como canciones
donde narran que el único interés de la mujer es tener relaciones
sexuales. Sin embargo, el poder patriarcal y la violencia, que son
el medio de sometimiento para las mujeres, son muy diversos y se
encuentran en espacios donde no se esperan, como en las fábricas de
juguetes. En este ensayo estudio la novela corta Las Violetas son flores del
deseo (2015) de la escritora contemporánea Ana Clavel, ganadora del
Premio Nacional de Cuento Gilberto Owen y acreedora a la medalla
de plata de la Société Académique Arts-Sciencies-Lettres de Francia.
337

�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

Me interesa demostrar la presencia de la figura del pedófilo
en la literatura de Ana Clavel para exponer el acto del consumo de
muñecas sexuales como muestra del poder simbólico patriarcal.
Por tal motivo, he dividido el ensayo en cuatro partes; la primera
consiste en los antecedentes, donde narro la presencia de estas
nuevas figuras que presenta Clavel en el libro y la concepción
de la figura del pedófilo en la sociedad, así como algunos de sus
argumentos y redes de consumo. Después, expongo el marco
teórico que he utilizado, el cual se construye bajo cuatro conceptos
que delimitan mi lectura: perversión, poder simbólico, violencia simbólica
y deseo.
En el tercer y cuarto apartado realizo la aplicación de los
elementos previamente investigados, los cuales se dividen en “La
corporeidad plástica del objeto de deseo” y “Las figuras violentas
dentro del valor literario de la obra”. La perspectiva con la que
expongo los argumentos es de género, no obstante, en el apartado
de la violencia a la infancia incluyo ambos sexos, debido a que
las referencias mencionan que la pedofilia es practicada tanto por
hombres como por mujeres, y sus víctimas son niños y niñas
de diferentes edades, pero menores de 18 años. Incluso, existen
categorías para clasificar a los tipos de pedófilos porque no todos se
centran en niños de cierta edad o condición.
Además, analizo, dentro de la perspectiva de género, la
conducta o preferencia de hombres –en su mayoría– hacía muñecas
que son replicas exactas de niñas o mujeres, ya que estos grupos
han construido en la actualidad sus espacios para ese consumo
comercial, especialmente dirigido a cierto público. Este enfoque
se relaciona con la narrativa de Clavel debido a que por medio
de recursos estilísticos y estructuras de narrador-protagonista, se
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

representa una realidad social que es ahistórica, si se toma el siglo
XX como punto de partida.
Antecedentes
La literatura contemporánea aborda gran cantidad de temas que
representan distintas preocupaciones sociales y van desde el
feminismo, hasta la presencia de las nuevas tecnologías en la vida
cotidiana. Esto se debe a que se proponen nuevos espacios ficticios
que no habían sido explorados con anterioridad por los autores
del boom o, incluso, antes. En este ensayo estudio brevemente las
condiciones sociales en México, debido a que la autora estudiada es
originaria del país; sin embargo, se mencionan algunas referencias
latinoamericanas sobre literatura que presenta la figura del pedófilo.
Asimismo, Clavel destaca por exponer dos dimensiones con
distintas manifestaciones en la narrativa mexicana, que son: el deseo
y la sexualidad (Plaza, 2016). En una entrevista de su más reciente
obra describe el proceso creativo y de investigación que realiza, lo
que ella busca es presentar la resignificación de figuras literarias que,
por lo general, los lectores tienen identificadas de otra manera más
puritana, dejando de lado, la existencia de la perversión que habita
en la sexualidad y la transgresión que propician los deseos. Además,
en la obra de Clavel es muy común encontrarse con esta propuesta
moderna del cuerpo como un artefacto carnal, debido a que es
donde se desarrolla la tensión y el objetivo de sus obras, en especial,
Las Violetas son flores del deseo (2015).
Dentro de la novela, como también sucede en Cuerpo náufrago
(2005) y en El amor es hambre (2015), se expone el deseo desde
los fetiches que son ocultos para la sociedad; aquellos que no se
mencionan, pero de una u otra manera la sociedad participa en ese
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

encubrimiento de deseos compartidos, debido a represión colectiva
que se genera gracias a las estructuras sociales que cada comunidad
comparte. Clavel retrata esas imágenes o realiza un acercamiento a
ciertos sucesos sociales que solo cuentan una parte de la realidad.
Otro punto para destacar de la obra es que en ella convergen
los estudios literarios con los psicoanalíticos: “La crítica literaria y
el psicoanálisis se focalizan en el inconsciente del texto que puede
proporcionar lecturas, interpretaciones y maneras de apreciar un
universo interno que se desprende hacia el exterior gracias al lenguaje”
(Plaza, 2016: 9). En la presente obra, se encuentra un narrador
protagonista que, a través de sus vivencias pasadas y presentes, permite
conocer la historia de una fábrica de juguetes, que además de vender
los tradicionales para niños, también ofrecían muñecas, las Violetas,
destinada para los adultos debido a su finalidad sexual.
En la historia se perciben varios elementos psicoanalíticos
como síntomas de la neurosis del narrador-protagonista, la represión
y el desplazamiento de pulsiones sexuales hacia el objeto de deseo,
que el primero da como resultado a las Violetas, debido a que su
interés sexual es hacía su hija, Violeta. Incluso es mencionada en la
historia como la Violeta original.
La pedofilia, la relación con la obra y la tecnología del género
Desde la etimología, la palabra pedofilia significa ‘amistad con un
niño’ (en griego “pais” significa niño y “philia” amistad) y uno de
los pioneros en tratar el tema desde la psiquiatría fue el alemán
Richard von Krafft-Ebing en el año 1890. Incluso, publica una
obra1 donde describe los distintos modelos psicopatológicos que
1 Psychopathia sexualis

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derivan las variadas preferencias sexuales. Entonces, desde mucho
antes, existe un registro de interés por parte de los adultos a sostener
relaciones con niños. Claramente, esto se observa en las diferentes
culturas donde las niñas son casadas tiempo después de presentar
su menstruación, sin embargo, los trastornos o psicopatologías,
menciona Paul Preciado en uno de sus ensayos, que son resultados
de sus entornos.
En este contexto, existe una confusión entre pedofilia como
sinónimo de pederastia. Para fines prácticos, el que se utiliza en este
trabajo es el primer concepto, el cual se estudia desde su inclusión
a “todo tipo de relaciones con menores, tanto homosexuales y
heterosexuales, la pederastia se refiere a la atracción homosexual
por prepúberes o jovencitos” (Oliveiro y Graziosi, citado en Plaza,
2016: 204). Así que, el sujeto pedófilo emplea varias prácticas para
someter a su víctima u obtener lo que quiere de ella, que van desde
caricias hacia órganos sexuales, hasta la penetración, muchos de ellos
se excusan con el argumento de que los niños disfrutan o que ellos
ya tienen la libre decisión de saber qué les gusta. Sin embargo, en
estos temas entran muchos factores sociales, culturales y políticos
que no se tocarán en este trabajo.
Por otra parte, la violencia presentada por Clavel consiste
una violencia pasiva que no afecta ni física ni mentalmente a las
víctimas, ya que el victimario satisface su deseo con sólo observarlas.
En ese punto comienza el análisis de la novela de Clavel, ya que
no se reprime a la hija del protagonista o a cualquier otra víctima,
sino que se crean muñecas idénticas a mujeres y niñas reales para
violentar a esa representación de personas específicas. A su vez,
se relaciona la tecnología del género, debido a que no son simples
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

muñecas de plástico, sino que son muñecas, casi robots, que regulan
su temperatura parecida a la de un ser humano normal, y que los dos
dueños de las fábricas de muñecas utilizan métodos diferentes para
ofrecer ese proceso.
Asimismo, en el libro Feminismo digital. Violencia contra las mujeres
y brecha sexista en internet se encuentra un análisis que argumentan la
existencia de grupos en redes sociales y comunidades digitales que
se reúnen para intercambiar muñecas o hablar sobre las mujeres que
les atraen en la vida real, pero no pueden dominar. Un ejemplo de
esto son las investigaciones de campo de Belinda Middleweek (2020)
que estudia por medio de los hilos de conversaciones de Harmony
en The Doll Forum que los hombres disfrutan entablar conversiones
donde puedan expresar comentarios y perspectivas misóginas
sobre las mujeres en general o de su alrededor: “Observa que los
hombres se sienten seguros reuniéndose en dicho espacio y que su
prioridad temática gira en torno a sus preferencias sexuales, además
de ser frecuentes las alusiones estereotipadas y misóginas hacia las
mujeres” (Delicado-Moratalla, 2021: 492).
En resumen, la narrativa de Clavel destaca

por la

resignificación de la doble manifestación de la sexualidad y el
deseo, donde propone una mirada reflexiva y cruda a nuevos
espacios cotidianos, como lo son las fábricas de juguetes y el
uso de la tecnología con diversas finalidades, donde tal vez sí
se propicie la industria de la pornografía, pero también se están
vinculando otras formas de violentar a mujeres y niños a través
de su imagen y de sus representaciones plásticas. Lo anterior se
justifica en los siguientes apartados donde se aplica la teoría de
la figura del pedófilo como parte del poder simbólico y actor
342

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principal del consumo de muñecas sexuales como medio de la
violencia simbólica patriarcal.
Metodología
Los conceptos que he identificado y analizado en la novela son:
perversión, violencia simbólica, poder simbólico y deseo. En primera instancia,
éstos son usados para identificar la figura del pedófilo, ya que se
centran en la violación y la reproducción de muñecas sexuales con
el fin de satisfacer los deseos que representa el protagonista. No
obstante, las prácticas a las que estos sujetos recurren son variadas
y muchas de ellas llegan al contacto físico con sus víctimas reales.
Así que, para el concepto de perversión recurrí a los
teóricos Francisco Javier de Santiago Herrero, Alejandra Lin Ku
y Montfragüe García-Mateos y a su ensayo Erotismo y perversión:
un diálogo entre psicoanálisis y filosofía (2019). En este texto se plantea
la definición de erotismos desde las dos vertientes estudiadas: la
filosofía y la psicología. Incluso, hay un punto donde los autores
relacionan estas dos disciplinas en la pulsión de muerte que genera
el erotismo. Además, lo relacionan con la prohibición y transgresión
de los cuerpos violentados.
Por eso, un concepto secundario que empleé fue el de violación,
tomado de un estudio sociológico que realizó Rita Laura Segato
en Las estructuras elementales de la violencia. Ensayos sobre género entre la
antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos (2003). Segato expone
el odio y repulsión de los violadores hacia el género femenino y
esto se relaciona con lo que se menciona en el libro Feminismo digital.
Violencia contra las mujeres y brecha sexista en internet, donde DelicadoMoratalla investiga sobre la finalidad de estos grupos de pedófilos
y acosadores viendo y transgrediendo representaciones plásticas
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

de mujeres y niños verdaderos, debido a que en ambos casos que
presentan las autoras hay odio hacia las mujeres.
Los otros conceptos que se entrelacé fueron el poder y la
violencia simbólica desde la perspectiva del sociólogo Pierre Bourdieu,
interpretado a su vez por J. Manuel Fernández en el ensayo La noción
de violencia simbólica en la obra de Pierre Bourdieu: una aproximación crítica
(2005). En este texto se explican los conceptos antes mencionados
y las características que se deben de tener para aplicarlos. Además,
se puede relacionar la violencia simbólica con la violencia pasiva, ya
que, Bourdieu define a la primera como “esa violencia que arranca
sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose
en unas expectativas colectivas, en unas creencias socialmente
inculcadas, transforma las relaciones de dominación y de sumisión
en relaciones afectivas, el poder en carisma” (Fernández, 2005: 9).
Así como resume Fernández, la violencia simbólica es más difícil de
percibir debido a que las comunidades están acostumbradas a verla
en todo momento. Por eso, dentro de esta comunidad de pedófilos,
ellos justifican que no le hacen daño a nadie por estar con una
muñeca o, simplemente, tomar la imagen de alguien para recrearla2.
Por último, abordé el concepto de deseo desde el texto de
Pio Eduardo Sanmiguel Deseo: deseo del otro. Plantear el problema de la
constitución del deseo como deseo del otro (1992). Ahí se define al deseo
como construcción de la relación con el otro por medio de “los
efectos del lenguaje en el viviente” (Sanmiguel, 1992: 59). Esto se
plantea en la novela de Clavel con la mirada desde el lenguaje familiar,
2 Además, la sexualización también está presente en los juguetes para
niñas, ya que se producen muñecas, en su mayoría, con cuerpos estilizados y
alejados de la realidad, en algunos casos se busca que las niñas quieran verse
como la muñeca.

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ya que el protagonista narra que el negocio de las muñecas sexuales
lo habían comenzado su padre y Klaus, un personaje secundario,
debido a que él es su mano derecha en el negocio de las Violetas y
lo alienta continuar con esos tipos de gustos.
La corporeidad plástica del objeto de deseo
Las Violetas son flores del deseo es una narración que se aleja de la
oralidad, en comparación de la novela Páradais (2021) de Fernanda
Melchor y de la estructura epistolar de Liliana Blum con El
monstruo pentápodo (2016). La voz narrativa conduce a sus lectores
al inconsciente de un victimario, pero al mismo tiempo víctima de
sus impulsos y deseos. La obra comienza con una analepsis, donde
el protagonista, Julián Mercader, aparece en la fábrica de juguetes
de su padre observando la entrepierna de una muñeca, desde ese
momento el lector se encuentra inmerso en el pensamiento del
narrador, donde él se pregunta las razones por las que las niñas
tienen diferentes sus órganos sexuales en comparación con los
órganos sexuales de los niños.
La mirada y la estética pornográficas están presentes en otras
muchas industrias asociadas al entretenimiento o a la cultura
[…] La representación de chicas y mujeres con actitudes híper
sexualizadas dentro de la publicidad, así como en las coreografías,
los espectáculos, los videoclips o la imagen turística de diversos
destinos, es cotidiana y masiva en todo el ciber espacio, la televisión
y los paisajes urbanos (Delicado- Moratalla, 2021: 496).

Desde esta primera imagen, aparte de resaltar las narraciones
y que en cada capítulo del libro haya una acción específica que
crea un suspenso, vinculándose así al capítulo siguiente, se expone
la presencia del cuerpo violentado por una mirada, aún sin crear
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representaciones gráficas de mujeres o niñas, sino que, con ver
detenidamente su objeto de deseo, que en ese momento de la obra
era una muñeca cualquiera, los indicios de perversión se hicieron
presentes. Clavel inicia la novela con la siguiente línea: “La violación
comienza con la mirada. Cualquiera que se haya asomado al pozo de
sus deseos lo sabe” (2015: 9). Es clara aquí la referencia a Freud y su
Ensayo sobre las aberraciones sexuales de 1905, donde aborda los deseos
más “oscuros” del ser humano3; sin embargo, Clavel transforma
este discurso en un problema social atemporal, estrechamente
vinculado a la perspectivas sociales que se presentan en cada época.
Segato describe las leyes latinoamericanas que protegen al
violador bajo la justificación de ser “costumbres”. No obstante,
la perspectiva cambia cuando pasa a otros medios como el digital o
el plástico. Estas dos situaciones las presenta Clavel en la novela, ya
que, mientras crecía el negocio de las Violetas, Klaus era la conexión
entre el mundo de la pedofilia digital y el narrador protagonista,
Julián Mercader, para ampliar el negocio y como resultado de la
fascinación de los consumidores que estaban presentes en internet
con el disfraz de la fábrica de juguetes tradicionales, para adquirir
una muñeca sexual tenían que solicitar que querían una Violeta
especial; tenían variedades de representaciones como colegialas,
princesas, etc.
Lo anterior se puede relacionar con el capítulo de Delicado
Moratalla (2021) donde explica el perfil de los consumidores de este
tipo de juguetes. Es similar a lo que representa Clavel en la obra:
en el plano de lo real son personas normales, sin ningún tipo de
característica que los diferencie de los demás. Así pasa en la novela;
3 Ensayo sobre las aberraciones sexuales (1905).

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Klaus y Julián no tienen marcas o comportamiento extraños que
los exilien de la sociedad ficticia. También, Delicado Moratalla
menciona que los hombres inmersos en estos comercios suelen
tener más de una muñeca y les ponen apodos como “mi chica” o
“mi esposa”4, como Mercader, y es debido a este tipo de acciones
por las que comenzó la venta de las Violetas, porque él no podía
satisfacerlas a todas.
Además, dentro de la novela se puede interpretar la
representación de la realidad a través de esta dualidad de perspectivas,
donde por un lado el narrador protagonista tiene una ruptura de
sentimientos por no poder poseer a la verdadera Violeta, y por el
otro lado, continuar pervirtiendo la imagen de su hija y de otras niñas
al crear las muñecas y distribuirlas. Esta situación se puede estudiar
desde la transgresión a la imagen de su hija y el desarrollo del poder
simbólico patriarcal. En el primer aspecto, se toma en cuenta que la
transgresión y la perversión las alimenta la misma sociedad. “Hasta
la transgresión está regulada por el cuerpo social: parece que nada
escapa de su atenta mirada […] rechazar la violencia del impulso
natural no significa romper del todo con nuestra animalidad, sino
acordar un pacto con nuestras bestias” (Santiago, Lin &amp; García,
2019: 6).
En este caso, el primer acercamiento al fomento de esta
acción es Klaus, él fue quien apertura el cuerpo social. Además, que
disfrazan esta acción con la fábrica de muñecas tradicionales. Cabe
mencionar, que la regulación del cuerpo social, en este caso, está
4 Incluso, existen burdeles que son de muñecas, un ejemplo es el que
menciona Delicado Moratalla en su texto: Aura Doll, donde aseguran que las
muñecas tienen una imagen infantil, esto lo expone Delicado Moratalla (2021)  
en el capítulo del libro.
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

también representadas por los consumidores. Son como las reglas
del comercio, si hay demanda es por existen consumidores. Por lo
que, el cuerpo social que acepta o denigra estas acciones es la misma
sociedad, como lo muestra Delicado Moratalla con el ejemplo de
los blogs en internet. “El blog Amor de Plástico tiene más de 1.300
seguidores en Twitter y RealDoll más de 11.4 millones. En esos
espacios virtuales, los consumidores tejen una vinculación afectiva
entre ellos al mismo tiempo que se distancian de las mujeres”
(Middleweek, citado en Delicado-Moratalla, 2021: 492).
Esa vinculación afectiva es la crea los lazos entre individuos
para cubrir los deseos que tienen y la relación en la vida cotidiana
dentro de sus grupos sociales. Ahora bien, en el segundo aspecto,
hay un desarrollo del poder simbólico patriarcal desde el hecho en
que son imágenes o figuras plásticas de personas reales, Bourdieu
menciona lo siguiente.
La violencia simbólica, violencia amortiguada, insensible, e
invisible para sus propias víctimas, que se ejerce esencialmente a
través de los caminos puramente simbólicos de la comunicación
del conocimiento o, más exactamente del desconocimiento, del
reconocimiento o, en último término del sentimiento (Fernández,
2005: 23).

El poder simbólico es el resultado de la violencia simbólica,
debido a que ésta es el medio por el cual se oprime a las víctimas y
debido la inmersión de estas prácticas violentas dentro de cualquier
tipo de institución (laboral, familiar, religiosa, etc.) las normaliza
porque es lo que observamos todos los días. Además, un punto
importante es el análisis es lo simbólico del sentimiento, ya que
está entrelazado al deseo de un individuo. Este se ve afectado por
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pulsiones que lo llevan a depositar su deseo a un objeto prohibido
para su grupo cultural, debido a que los miembros de una cultura
abandonan una parte de sí mismos para convivir en la sociedad y
ser parte de ella. Así que, esto le comienza a parecer atractivo al ser
humano. “Lo vetado es también lo más deseado por la humanidad;
si no fuera así no habría necesidad de dictar prohibición alguna”
(Santiago, Lin &amp;Garcia, 2019: 7).
Asimismo, en la obra de Clavel se crean grupos virtuales
de muchas partes del mundo para consumir a las Violetas, grupos
privados en los que solamente la figura pedófila entra porque
comparte el sentimiento y el grupo guarda el secreto por continuar
generándose más placer con imágenes y figuras de sus víctimas.
Además, en una parte de la novela, se presenta el orgullo de Julián
por la gran demanda que están teniendo sus chicas y la cantidad de
pedidos especiales que les llegaban con fotos de niñas, las cuales las
muñecas debían ser a su imagen y semejanza: “Entonces, por fin,
entendí su petición secreta: debía compartirlas, asignarles un padre y
un hombre para cada una de ellas” (Clavel, 2015: 95).
Para finalizar el apartado es importante retomar el aspecto
de la regulación de la sociedad ante estas prácticas, ya que en el
texto La pedofilia: un problema clínico, legal y social de Victoria Trabazo
Arias y Fernando Azor Lafarga (2019) exponen que la ilegalidad de
la pedofilia se continúa cuestionando, ya sea por costumbres, o por
los argumentos bien construidos de las comunidades de pedófilos,
que defienden la capacidad de los niños para decidir qué es lo que
quiere hacer con su cuerpo. “Los pedófilos defienden su derecho a
amar a los niños y su derecho de expresión alegando que cuando no
hay violencia, explosión o prostitución, su preferencia sexual debe
ser respetada” (Trabazo y Azor, 2019: 207).
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

Las figuras violentas dentro del valor literario de la obra
Ahora bien, para demostrar el resultado del objetivo planteado para
este ensayo, es necesario mencionar que se observa el poder simbólico
desde la ejecución de Julián al hacer las muñecas para “satisfacerlas”,
pero capítulos después, se da cuenta que está formando parte una
comunidad delictiva –en el mundo ficcional de la obra– y es él
quien metafóricamente se ha convertido en una muñeca presa de
sus propios deseos. Así que, en relación con la trama construida
con analepsis y prolepsis, como también presentar una narración
activa en el sentido que lleva al lector al dinamismo literario, lo que
lo aleja de meras descripciones, sino que nos presenta la acción en
los verbos: mirar y violar. “He dicho que la violación comienza con
la mirada. ¿Cuándo empecé yo a torturar a mis Violetas y a dejarme
torturar por ellas?” (Clavel, 2015: 97).
Otro aspecto estilístico de la obra son las estructuras de cada
capítulo, ya que combinan la simbología del sueño por medio del
deseo sexual que solamente se llena con el Otro –las Violetas–: “La
importancia de la simbología del sueño en la novela, que nos remite
al aspecto sexual, nos lleva a analizar los elementos oníricos para así
comprender la fuerza del deseo transgresivo en el personaje de la
ficción” (Plaza, 2016, p. 13). Asimismo, esa transgresión se relaciona
a través del resultado de la violencia simbólica hacia su propia hija
que representa la víctima de una gran cantidad de pedófilos. Lo que
nos lleva a tener como resultado general, el poder simbólico, que
se genera desde la proyección de Julián con las muñecas hasta la
regularización del grupo social.
Los capítulos van adentrando al lector desde ese espacio,
donde se encuentra el grupo social, como las conversaciones con su
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padre, Klaus o su esposa hasta su propio inconsciente, donde deja
ver sus deseos hacia su hija y a las muñecas que la representaban,
como también a las características femeninas que le parecían
atractivas de Clara, un personaje terciario en la obra que simboliza
la pureza femenina en la juventud, pero que mantenía una imagen
de niña, aun siendo adulta. Por otra parte, existe cierta complicidad
entre las figuras que representan los personajes, ya que a lo largo de
la novela se dieron referencias de obras literarias que tocan el tema
de la pedofilia o lo incitan. Un ejemplo es la mención de la novela
Las hortensias (1940) de Felisberto Hernández, ya que es una obra
clasificada como literatura erótica por los juegos sexuales que realiza
el protagonista por medio de la muñequización de las mujeres que
le atraen.
Por otra parte, también se analiza el deseo desde la
transgresión del cuerpo, ya que las figuras pedófilas de la novela
veían a las figuras femeninas como alfo roto por la naturaleza de su
órgano sexual: “El placer que en esos dominios de la sombra puede
producir el que unas manos desconocidas serruchen nuestra carne
en una operación silenciosa y sin dolor” (Clavel, 2015: 35). Debido
a que el deseo es relacionarse con el Otro por medio del lenguaje,
este último es quien define a institución natural del hombre, ya que
es su medio de comunicación con el exterior. Por lo que, existe una
regulación de este, pero cuando no se llega a controlar, aparece la
perversión. “La perversión implica por ello la suspensión de las
funciones vitales y sociales” (Santiago, Lin &amp; García, 2019: 10).
En resumen, he revisado la propuesta literaria de Clavel
desde las figuras violentas, los pedófilos, en el simbolismo que crea
en la novela. Además, traté de complementar mi argumentación
con la exposición de los conceptos de violencia y poder simbólico
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aplicados a algunas situaciones de la obra, para tal propósito presenté
las figuras literarias externas a la trama, pero que Clavel menciona
la referencia. Asimismo, la presencia del deseo durante toda la obra
crea la tensión con los verbos de acción que pude identificar.
Discusión
El principal objetivo de este análisis es demostrar la presencia de
la figura del pedófilo en la literatura de Ana Clavel para exponer
el acto de consumo de muñecas sexuales como muestra del poder
simbólico patriarcal. Durante un largo tiempo, las estructuras sociales
cimentadas en el poder simbólico se han percibido en varias áreas
de la vida cotidiana y del estudio de disciplinas, la literatura no es la
excepción. Sin embargo, el cambio que conlleva cada época realiza
un avance para la erradicación de esta violencia que la presentan
como costumbres.
La literatura también resiente esos cambios porque no es
ajena a su entorno. Desde la llegada del boom latinoamericano han
surgido obras que son históricas, atemporales con sus tramas y la
una estética que construye la propia poética del autor. Por eso, esa
época está marcada con clásicos latinoamericanos y basados en esas
novelas se construye el canon literario. No obstante, el tiempo pasa
y la llegada de nuevos escritores con estructuras narrativas distintas,
pero con un enfoque social que se destaca en la oralidad de las obras
vuelve a marcar la época denominándola el postboom.
La responsabilidad social que asumieron los escritores de
este último período se basa en exponer las situaciones críticas de sus
países, pero retomando el sentimentalismo del ser humano, como
el amor, el anhelo y la añoranza. Actualmente, la propuesta literaria
de Clavel contiene ese sentimiento que es exponente del deseo de
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las pasiones, sin embargo, la autora presenta un tema que, aparte de
haber sido tratado por hombres como Felisberto Hernández, Pablo
Neruda y a un nivel internacional Vladimir Nabokov con su obra
Lolita (1995), ella lo retoma y construye un personaje masculino
desde el inconsciente.
Además, la diferencia que establece Clavel ante otras obras
literarias es el manejo del objeto de deseo de Julián, ya que expone
una incomodidad colectiva que sufren las mujeres e infantes que son
las miradas lascivas, pero lo metaforiza y extra pone un tema más
con el comercio de muñecas sexuales. Si bien, la literatura de Clavel
abre el diálogo sobre el deseo y la sexualidad prohibida, desde la
represión de las pulsiones sexuales de Julián hacia su hija, hasta la
posesión del deseo del mismo protagonista.
Otro aspecto que renueva la novela es la concepción del
cuerpo femenino, ya que en la obra de Clavel muestra la imagen –ya
sea de la muñeca, una niña o una mujer– como un cuerpo que ha
sido roto por el deseo del Otro. Sin embargo, se crea un diálogo con
algunas obras del boom latinoamericano como La Fiesta del Chivo
(2000) del escritor peruano Mario Vargas Llosa y El Señor presidente
(1946) de Miguel Ángel Asturias, donde la imagen del cuerpo
femenino es violentada por simbolizar el poder que se ejerce sobre
otro hombre o sobre una comunidad.
En cambio, con la obra Las Violetas son flores del deseo también
se presenta una materialización hacia el cuerpo de la mujer, pero
ahora desde una figura plástica que expone la misoginia, la perversión
y transgresión no de un grupo político, como ocurre en las novelas
del boom, sino de toda una sociedad que resguarda a los victimarios
de estas acciones y no se identifica a una víctima tal cual, debido
a que es un juguete, pero esa es la denuncia que también expone
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

Clavel, las miradas lascivas o con deseo no consentido sobre otro
cuerpo es parte de la violencia simbólica que viven las mujeres.
Conclusión
Para la presente investigación se estableció el objetivo principal de
demostrar la presencia de la figura del pedófilo en la literatura de
Ana Clavel para exponer el acto de consumo de muñecas sexuales
como muestra del poder simbólico patriarcal. Se considera que
los resultados obtenidos son congruentes al objetivo establecido,
debido a que se justifican los conceptos de perversión y transgresión,
como también presentamos la realidad actual de algunos grupos en
internet donde se fomenta el consumo de muñecas sexuales e ideas
misóginas que fungen como respuesta al poder simbólico patriarcal
en el que vivimos.
Asimismo, la obra Las Violetas son flores del deseo (2015) de
Clavel, ha sido una obra que dialoga con textos psicoanalíticos,
pero también con un problema de interés social, ya que, como se
contempla en este trabajo, la violencia simbólica y el poder están
relacionados como causa-consecuencia. Por lo que, la presencia
de una novela contemporánea que cuestione estas prácticas como
también aborde obras clásicas como los poemas de Neruda o la
literatura erótica de Hernández, comienza una conversación no solo
con el entorno social, sino con el histórico-literario, aunque estos
problemas no sean sólo de una época.
En la parte estética de la obra, se exhibe una novela breve,
pero con una narrativa que se centra en la acción del verbo y la
creación de imágenes dinámicas que acompañan a la estructura y
delimita la poética de Clavel. Además, las relaciones que entreteje
con los personajes ayudan a continuar alimentando la tensión que
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se extiende en cada capítulo. Se considera que los cierres de los
apartados de Clavel van dando piezas al rompecabezas que presenta,
debido a que todo el tiempo nos dice que la violación empieza en
la mirada, pero es hasta finalizar el primer capítulo, donde, como
lectores, se reconoce el hecho de contemplar la perspectiva del
victimario.
Por otro lado, la justificación del objetivo principal antes
mencionado queda planteada en el análisis de la regulación del grupo
social, ya que se muestra que existen grupos en internet actuales
que continúan cosificando la imagen de la mujer por medio de
comentarios e insultos; sin embargo, como menciona Clavel en su
obra, “comienza por la mirada”. La estética de la obra se entrelaza
con el discurso social-literario que maneja Clavel por medio de sus
estructuras narrativas que simbolizan la intimidad con el propio
inconsciente del narrador-protagonista.
Es preciso concluir que el diálogo que plantea Clavel con
su entorno por medio de la novela abarca situaciones y espacios
más lejanos que Latinoamérica, e incluso Occidente, ya que al inicio
de la venta de muñecas comenta que le están llegando pedidos de
algunos países orientales. Se puede afirmar que la obra de Clavel
es ahistórica, sin embargo, trata de el tema de la pedofilia desde el
inconsciente y lo mezcla con una práctica asidua en la vida cotidiana,
pero se encuentra disfrazada por continuar sosteniendo el cuidado y
protecciones de los grupos sociales a los que pertenecemos.
Además, nos gustaría mencionar los limites presentado en
la investigación; en primera instancia, se encuentra la actualidad de
la obra y de la autora, lo que se resulta tener sus puntos a favor
y en contra. Un punto que contribuye al trabajo es la revisión
de entrevistas recientes de la autora, lo que ayuda a ampliar la
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perspectiva de su obra por ella misma. En cambio, el punto negativo
es la escasez de artículos y críticas que contrapongan la poética de
Clavel, así como pasa con los autores clásicos y modernos. Por lo
que, se recurre a la interdisciplinariedad dentro de la investigación,
debido a que así se analiza, de manera más objetiva, la presencia de
la pedofilia en la sociedad, pero también en la literatura que, algunas
veces, funge como reflejo de la misma sociedad.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-44

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Referencias
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Interdisciplinaria de Filosofía y Psicología, 1, pp. 1-14.
Delicado Moratalla, Lydia. (2021). “Los discursos y las prácticas de
cosificación de las mujeres en la era de internet: las muñecas
sexuales en el ciberespacio.” Francisco Anaya Benítez (e.d),
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internet, pp. 486-503.
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la obra de Pierre
Bourdieu: una aproximación crítica”. Cuadernos de Trabajo Social, 18,
pp. 7-31.
Hernández, Felisberto. (1940). Las hortensias. México: Universidad
Nacional Autónoma de México.
Melchor, Fernanda. (2021). Páradais. México: Penguin Radom
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Nabokov, Vladimir. (1995). Lolita. Barcelona: Anagrama.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-44

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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

Plaza Morales, Natalia. (2016). “Una lectura de los sueños diurnos
y del inconsciente onírico del personaje de Las Violetas son
flores del deseo de Ana Clavel”. OGIGIA, 19, pp. 5-19.
Preciado, Paul B. (2020). Yo soy el monstruo que os habla. Informe para una
academia de psicoanalistas. Barcelona: Anagrama
Sanmiguel, Pio Eduardo. (1992). Deseo: deseo del otro. Plantear el
problema de la
constitución del deseo como deseo del otro. Bogotá: Universidad Nacional
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Segato, Rita. (2003). Las estructuras elementales de violencia. Quilmes:
Universidad Nacional de Quilmes.
Trabazo Arias, V. &amp; Azor Lafaga F. (2009): “La pedofilia: un problema
clínico, legal y social”. Revista de psicología y psicopedagogía, 8,
pp. 195-219.
Vargas Llosa, Mario. (2000). La Fiesta del Chivo. Madrid: DeBolsillo.

358

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-44

�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Primer infolio de las vidas reunidas de Almería
Smarck, de Diana Garza Islas
Ignacio Ballester
Universidad Autónoma
del Estado de México
México
A principios del mes de junio de 2021 vi en la página de Facebook de
Luis Eduardo García que Diana Garza Islas (Santiago, Nuevo León,
1985) había publicado Primer infolio de las vidas reunidas de Almería
Smarck (Universidad Autónoma del Estado de México, 2021);
disponible en la web de Grafógrafxs.
No pongan Almería Smarck en ningún buscador. Puede que
les salga algún coche pequeño de alquiler, en el sureste de Andalucía,
pero nada tiene que ver (a priori, al menos) con la ristra de sueños en
los que nos introduce el sujeto poético a lo largo de la treintena de
breves poemas en prosa sin título.
El formato de diario de sueños que cultivaron Homero
Aridjis, Maricela Guerrero o Pierre Herrera, recientemente, es
tratado por la poeta que experimenta en obras que van de Caja negra
que se llame como a mí (Bonobos, 2015) y Adiós y buenas tardes, Condesita
Quitanieve (El Palacio de la Fatalidad, 2015) a En el fondo todo poema es
yo de niña mirándola (La Cleta Cartonera, 2018): algunas de los cuales
se encuentran disponibles en Poesía Mexa o Hastrolabia.
361

�Ignacio Ballester / Primer infolio de las vidas reunidas de Almería Smarck

El yo lírico arranca el texto narrativo: «Yo era una gambusina
italiana y tenía a mi patiño» (4). Como partes del poema largo que
estudia Alejandro Higashi se integran diálogos, preguntas retóricas,
reflexiones cercanas al ensayo (demostrando así la hibridez genérica
que caracteriza a la poesía mexicana) y, en todo momento, una sintaxis
precisa que, no por ello, deja de enroscar el lenguaje cotidiano, el
habla, en cada vez más capas profundas y abruptas del todo que
conforma el proyecto que nos presenta aquí Garza Islas.
En pasado, mas sin respetar el orden cronológico, pero sí
algunos elementos como el queso, los acontecimientos se suceden en la
vida de la artista. El plano onírico permite la entrada de referentes que
en los últimos años han tratado poetas como Christian Peña en Me llamo
Hokusai (2014). Los sueños de Kurosawa, presentes en Raúl Zurita, avanzan
como «hormigas que ya empezaban a visitar mi cabeza muerta» (5).
El doppelgänger facilta la distancia. Hace verosímil el relato.
Debido al desdoblamiento del personaje que da título a la obra,
al estilo de Francisco Hernández ‒que continúa Peña‒, la historia
engarza las diferentes escenas descritas, como decíamos, en la
narración nuclear. Esta viene, explícita, en la parte central del Infolio.
Quien escribe lo hace por lo siguiente; con total seguridad, todavía
en la cama o en el sofá, justo al despertar:
Leo un poema sobre vasos de vidrio. Aparece el nombre Almería
Smarck en una línea viuda y el resto de las palabras se difuminan.
Una voz me dice que debo encontrarla. ¿Armaría o Almería? No
sé si se trata de un libro o de una persona, pero sé que debo hacer
lo que me dicen. (19)

El personaje unamuniano dominado por el interés
calderoniano que lleva al debate de la realidad. Construye una voz
362

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-57

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

onírica que actualiza el tópico para hacerlo reversible. Se vale del
lenguaje, no tan próximo a la ciencia como Gerardo Deniz; sin
embargo, logra aliteraciones que estimulan la lectura como la del
verso suelto que cierra uno de los últimos episodios (próximo, dicho
término, a la experiencia psicoanalítica del Infolio): «En la vereda, si
postiza, que caliente se avizora» (33).
Las numerosas referencias se alimentan más adelante de
imágenes y diferentes registros propios de la artista conceptualista.
Su experimentalismo radica en la relación de motivos o experiencias
aparentemente inconexas. Se acerca por ello al sugerente atrevimiento
que opera en parte de la poesía mexicana, entre la que podríamos
mencionar a los ya citados Luis Eduardo García o Maricela Guerrero.
Veremos de qué manera continúa este Infolio de Diana Garza Islas.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-57

363

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                  <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                <text>Humanitas: Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios, 2023, Vol. 2, No. 4, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 3, No. 5, enero-junio
2023, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria
Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263,
ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 01 mayo de 2023.

Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Dossier Alain Badiou: una filosofía del acontecimiento para el siglo XXI
Coordinadores:
Dr. Juan José Abud Jasso (Universidad Nacional Autónoma de México)
Dr. Raúl Reyes Camargo (Instituto de Educación Media Superior de la
Ciudad de México y Universidad Autónoma Metropolitana)
Autores
Alfredo González Reynoso
Juan Manuel Rodríguez Rojas
Camila Joselevich Aguilar
Miguel Ángel Olivo Pérez
Nicol A. Barria-Asenjo
Angelina Uzín Olleros
Alfredo Pizano Ferreira
Emmanuel Díaz del Ángel
José Pedro Rodríguez Ramos
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Inflexiones inestéticas: Alan Badiou y las verdades artísticas
Unaesthetic inflections: Alain Badiou and artistic truths
Inflexions inesthétiques : Alain Badiou et les vérités artistique
Alfredo González Reynoso
https://orcid.org/0000-0002-1572-3215
Universidad Autónoma de Baja California,
Mexicali, Baja Carlifornia Norte.
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2023. González Reynoso, Alfredo. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas3.5-48
Recepción: 05-12-22
Fecha Aceptación: 23-03-23
Email: alfredogreynoso@gmail.com

�Dossier
Alain Badiou:

una filosofía del acontecimiento para el
siglo XXI
Coordinadores de Dossier
Dr. Juan José Abud Jaso
(Universidad Nacional Autónoma de México)
Dr. Raúl Reyes Camargo
(Universidad Autónoma Metropolitana)
PRESENTACIÓN
La Filosofía nunca ha sido un ejercicio de pensamiento
dogmático, y la obra de Alain Badiou no es la excepción, pues
ya es sujeto de debates contemporáneos planteados por Mehdi
Belhaj Kacem, Slavoj Žižek, Jacques Rancière, Barbara Cassin,
Elizabeth Roudinesco. Los problemas filosóficos que distingue
la obra de Badiou y el corpus de sus intérpretes, en su mayoría,
surgen de los planteos hechos en El ser y el acontecimiento, donde
se postula desde la teoría de conjuntos una ontología del ser en
tanto que ser y una metaontología: el ser del acontecimiento. En
este texto se escribe que a partir de un acontecimiento se genera
un proceso de verdad del cual aparece un sujeto que soporta una
verdad. De esta tesis se infiere que la verdad no es generada por
la filosofía, pues la verdad surge por un acontecimiento, y el
quehacer de la filosofía consiste en captar la verdad que procede
en cuatro campos: el amor, el arte, la ciencia y la política; es
decir, son las condiciones de la filosofía. Tesis que guarda muchas
problemáticas, como la de la estética, la condición que trata sobre
el arte donde se producirían verdades y Badiou propone una forma

�de pensarlas desde una estética no tradicional, pero estudiar el
conjunto de las obras artísticas, no es fácil porque quedan muchas
preguntas y problemas en cuanto los fenómenos artísticos, pero
el principal qué sería una obra de arte que se teje alrededor de una
verdad.
Alain Badiou ha contribuido a la reflexión, a la forma de
enfrentar y comprender el discurso hegemónico (Estados Unidos)
de la clase dominante sobre los países en vías de desarrollo. El
pensamiento conjuntista, el que antepone la verdad a cierto sofisma,
permite a las latitudes acceder a una brújula del pensamiento y
develar cierto discurso de los Derechos humanos usado como
pretexto para invadir países como Libia, Afganistán, Irak. Las
políticas (policies) implementadas por los países hegemónicos en
países latinoamericanos no les beneficia en nada, sino solo a los
países dominantes.
A partir de la apropiación crítica, el presente Dossier trata la
obra de Badiou desde las siguientes líneas problemáticas:
•
•
•
•
•

Las condiciones de la filosofía
La ontología
El universalismo
El pensamiento conjuntista desde la periferia
El lugar de la enunciación de la filosofía

Les invitamos a que consulten los artículos y se unan a las
reflexiones hechas en ellos. A que contribuyamos a pensar y
repensar nuestras condiciones y las de la filosofía, así como de las
verdades que anuda.
Los coordinadores de Dossier.

�Dossier

Inflexiones inestéticas: Alain Badiou y las
verdades artísticas
Unaesthetic inflections: Alain Badiou
and artistic truths
Inflexions inesthétiques : Alain Badiou
et les vérités artistique
Alfredo González Reynoso1

Resumen
Alain Badiou argumenta que la filosofía no genera verdades,
sino que estudia aquellos dominios donde aparecen (arte, ciencia,
política, amor). Por eso no apuesta por una “estética” que imponga
al arte una verdad filosófica, sino por una “inestética” que piense las
condiciones que han producido verdades artísticas. Sin embargo, su
concepción “inestética” de las verdades artísticas ha tenido varias
inflexiones filosóficas a lo largo de su obra. Este recorrido crítico
de la filosofía del arte en Badiou buscará no solo definiciones
coherentes con su sistema filosófico, sino también contradicciones
sugerentes que podemos descubrir en su elaboración teórica.

Palabras clave
Estética, inestética, acontecimiento artístico, verdad artística.
1
Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

5

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Abstract
Alain Badiou argues that philosophy does not generate truths,
but studies those domains where they appear (art, science,
politics, love). That is why he does not bet on an “aesthetic” that
imposes a philosophical truth on art, but on an “unaesthetic” that
thinks about the conditions that have produced artistic truths.
However, his “unaesthetic” conception of artistic truths has
had several philosophical inflections throughout his work. This
critical review of Badiou’s philosophy of art will seek not only
definitions consistent with his philosophical system, but also
suggestive contradictions that we can discover in his theoretical
elaboration.

Keywords
esthetic, unaesthetic, artistic event, artistic truth.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

6

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Résumé
Alain Badiou argumente que la philosophie ne génère pas des
vérités, mais qu’elle étudie ces domaines où elles apparaissent
(l’art, la science, la politique, l’amour). C’est pourquoi il ne parie
pas sur une « esthétique » qui impose une vérité philosophique à
l’art, mais pour une « inesthétique » qui pense aux conditions que
les vérités artistiques ont produit. Néanmoins, tout au long de son
œuvre, sa conception d’« inesthétique » des vérités artistiques a
eu différentes inflexions philosophiques. Ce parcours critique de
la philosophie de l’art chez Badiou ne cherchera pas seulement
des définitions cohérentes avec son système philosophique, mais
aussi des contradictions suggestives que l’on peut découvrir dans
son élaboration théorique.

Mots-clés
Esthétique,
artistique.

non-esthétique,

événement

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

artistique,

vérité

7

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Por “inestética” entiendo
una relación de la filosofía
con el arte que, al postular que el arte es de por sí
productor de verdades, no
pretende de ninguna manera convertirlo en un objeto para la filosofía. Contra
la especulación estética,
la inestética describe los
efectos estrictamente intrafilosóficos que produce la
existencia independiente de
algunas obras de arte.
– Alain Badiou

Exordio
Alain Badiou es un filósofo francés (nacido en Marruecos,
1937) que decidió construir un complejo sistema metafísico
en pleno auge de la teoría posmoderna, abiertamente
antisistemática y antimetafísica. De joven había participado
en las revueltas estudiantiles del ‘68 y, como maoísta
althusseriano, publicó tempranos trabajos sobre política
y matemáticas, además de algunas obras literarias. Sin
embargo, su filosofía comenzó a formalizarse en su Teoría
del sujeto (1982) y maduró con el primero de los tres tomos
de su “saga metafísica” El ser y el acontecimiento (1988).
En un panorama enturbiado por la cantaleta nihilista de los
“finales” (de los grandes relatos, la historia, la metafísica, la
filosofía), su Manifiesto por la filosofía (1989) desbrozaba
un camino posible para las ambiciones especulativas de la
filosofía. Y, tres décadas después, el corpus de su obra no
ha hecho sino extender estas ambiciones hasta transformar,
como pocos pensadores en la actualidad, las coordenadas
de la filosofía contemporánea.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Sin embargo, esta potencia filosófica carga con una
paradoja, pues se funda en una imposibilidad. Un gesto
de subordinación es el sine qua non de su sistema: La
filosofía, históricamente encargada de pensar las verdades,
es incapaz de producirlas. El filósofo no es amo de las
verdades, sino que está condicionado a aquellos dominios
donde se producen. Así, Badiou encuentra al menos cuatro
condiciones de la filosofía: el arte, la política, la ciencia y
el amor.
Pero hay que aclarar que la verdad no es definida aquí
como un tipo de proposición2, sino como un procedimiento.
Por eso la verdad tiene una dimensión de acontecimiento,
porque irrumpe como nueva posibilidad en una situación.
Considérese, por ejemplo: “la aparición, con Esquilo, de
la tragedia teatral; la irrupción, con Galileo, de la física
matemática; un encuentro amoroso que cambia toda
una vida; la revolución francesa de 1792”3. Entonces,
ante el acontecimiento-verdad, la filosofía no hace una
“hermenéutica” (interpretando su sentido4), tampoco
se “sutura” a este (usurpando su funcionamiento), sino
que provee un espacio para pensar sus procedimientos y
consecuencias subjetivas.
Badiou llama “sujeto” a aquella configuración local
que indaga las consecuencias de la verdad. Pero no como una
instancia psicológica o identitaria, tampoco trascendental.
El sujeto no es algo a priori, sino que se produce tras un
acontecimiento-verdad. Por ejemplo, el sujeto artístico no
2
La definición aristotélico-tomista de la verdad como adaequatio rei et
intellectus es, para Badiou, una mera “comodidad de diccionario”. Teoría del sujeto (Argentina: Prometeo, 2009), 148.
3

Alain Badiou, Infinite Thought (Gran Bretaña: Continuum, 2005), 62.

4
“La verdad no es un sentido, sino más bien un agujero de sentido”. Angelina Uzín Olleros, Introducción al pensamiento de Alain Badiou. Las cuatro
condiciones de la filosofía (Argentina: Imago Mundi, 2008), 44.
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

es el artista sino la obra de arte que extiende las posibilidades
de cierta configuración formal; el sujeto científico no es el
investigador sino las fórmulas y demostraciones teóricas
que redefinen un campo epistemológico; el sujeto amoroso
no son los enamorados sino el Dos sostenido por la pareja
tras su encantamiento; el sujeto político no es el líder ni
el militante sino la colectividad popular organizada para
un cambio radical. Y como la decisión de participar en
la formación subjetiva interrumpe la inercia de lo que
Badiou llama nuestra “animalidad humana” (necesidades
inmediatas e intereses personales), entonces “una verdad es
ciertamente una experiencia de lo inhumano”5.
La relación filosófica de Badiou hacia el arte ha sido
larga y compleja. No solo la encontramos en la base de la
trilogía El ser y el acontecimiento (1988, 2006, 2018) y en
otras obras secundarias, sino quizá de forma más central
en el Pequeño manual de inestética (1998). Junto a su
“metapolítica”6, su “elogio” del amor7 y sus matemáticas
como “ontología transitoria”8, la “inestética” es uno de los
nombres con los que Badiou sugiere la actitud de pleitesía
filosófica ante las verdades que lo condicionan. Y, en el
caso específico del Pequeño manual, Badiou le reprocha
a la tradición de la especulación estética su incapacidad de
reconocer en el arte la inmanencia y singularidad de sus
verdades.
5
Alain Badiou, Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento, 2 (Argentina: Manantial, 2008), 90. Por ende, la obra de arte no es un objeto filosófico, sino un sujeto de una verdad, que piensa de manera autónoma a toda
filosofía. Una obra de arte es entonces por definición inhumana, incluso antes de
cualquier “deshumanización” à la Ortega y Gasset.
6

Alain Badiou, Compendio de metapolítica (Argentina: Prometeo, 2009).

7
2012).

Alain Badiou y Nicolas Truong, Elogio del amor (Argentina: Paidós,

8
Alain Badiou, Breve tratado de ontología transitoria (España: Gedisa,
2001).
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

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Alain Badiou y las verdades artísticas

Según Badiou, esta ineptitud estética ha sido
articulada históricamente desde tres aproximaciones: el
esquema didáctico de la filosofía toma al arte como mero
instrumento para transmitir verdades externas (políticas,
por ejemplo, desde Platón hasta el estalinismo); el esquema
clásico ve a las verdades artísticas como mero servicio
público o terapia social (de la “catarsis” aristotélica a la
“sublimación” freudiana); y el esquema romántico cree
que solo el arte puede darnos la verdad (la obra como un
“desocultamiento del ser” heideggeriano)9.
Ante esta herencia estética de la filosofía, la
“inestética” admite que el arte produce (inmanentemente)
verdades y que estas son (singularmente) artísticas. Sin
embargo, ¿en qué consiste exactamente esta inestética y
cómo se relaciona con el sistema filosófico de Badiou? Esta
duda se complica cuando observamos que Badiou mismo
desborda recurrentemente, en la práctica de su escritura,
su propia definición teórica de “manual” sobre lo que debe
entenderse por inestética (ver epígrafe). En los diferentes
modos en que Badiou se aproxima y piensa al arte,
encontramos una inestética más bien múltiple, articulada
entre tensiones y contradicciones productivas, con varias
inflexiones conceptuales que revaloran el sentido de las
verdades artísticas. Así que mejor seguiremos el consejo
del poeta Paul Celan, que por otras razones Badiou gusta
recordar: “En las inconsistencias, apoyarse”.
Inestética singular: El arte como acontecimiento formal
La premisa principal de El ser y el acontecimiento (1988)
es que toda verdad, como procedimiento genérico en una
9
Alain Badiou, “Arte y filosofía”, en Pequeño manual de inestética (Argentina: Prometeo, 2009), 46-53.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

situación, es por definición universal. Para formalizar
esta universalidad, Badiou se apoya en las matemáticas,
particularmente en la teoría de conjuntos de Cantor y el
conjunto genérico de Cohen. Sin embargo, solo la filosofía
puede dar cuenta de las condiciones en que una verdad se
produce como acontecimiento en un orden dado del ser o
como una singularidad inesperada entre las posibilidades
estructuradas de una situación.10
En el caso del arte, este acontecimiento es la
invención de una forma sensible como posibilidad
artística no contemplada por la situación dada. Para ello,
el acontecimiento realiza una torsión en la situación que
permite forzar la producción no contemplada de una
nueva forma y así cambiar radicalmente las posibilidades
artísticas. Por eso, aunque el orden establecido no sepa
rastrear su origen o causa (más que de modo revisionista
o academicista), un acontecimiento surge de la propia
situación en la que interviene. “¿De qué, entonces, una
verdad es verdad?”, se pregunta Badiou. “No puede serlo
más que de la situación misma en que insiste, puesto que
no nos es dado nada de trascendente de la situación cuyo
dominio aseguraría una verdad”11. Entonces la verdad
no es el descenso de un milagro trascendente, sino un
procedimiento de transformación inmanente.
Tomemos el ejemplo de la música atonal de Arnold
Schönberg. A partir del acontecimiento musical que él
inauguró, los doce sonidos de la composición clásica ya
10
Por eso, aunque las matemáticas puedan formalizar una ontología, no
es posible hacer una ontología del acontecimiento o, por ejemplo, una matematización del arte. Tal vez convenga ligar dos destacadas citas del libro para
enunciar claramente que, si bien “las matemáticas son la ontología”, no obstante,
“del acontecimiento, la ontología no tiene nada que decir”. Alain Badiou, El ser
y el acontecimiento (Argentina: Manantial, 2015), 12 y 214.
Alain Badiou, Condiciones (México: Siglo XXI, 2002), 190.
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Alain Badiou y las verdades artísticas

no tenían necesidad de una jerarquía tonal que aspire a la
armonía, sino que se podían seguir en la serialidad que
sea. Luego, con la posterior configuración de la música
contemporánea, es verdad que hay música atonal. Pero
esta verdad aconteció en el seno de una situación histórica
específica: “Es absolutamente evidente, por ejemplo, que
la propuesta atonal de Schönberg constituye verdad en
el punto al cual había arribado la tonalidad misma. En
realidad, Schönberg produce, en un cierto sentido, la verdad
de Wagner o de Mahler”.12
Así, el acontecimiento-Schönberg se encuentra a la
vez inscrito y desligado en la estructura clásica-romántica.
Ocupa un sitio (“Hay música atonal”) considerado
imposible por el estado de la situación (“Toda música es
de base tonal”) y, al habitar precariamente ese vacío en la
estructura, se torna un excedente (“Eso no es música”). Pero
solo organizando este exceso atonal puede cambiarse la
situación musical que niega su existencia. Entonces, luego
del acontecimiento, es necesario una secuencia de obras
(por Schönberg, luego Bern, Webern…) que configuren
el mundo atonal y retroactivamente vuelvan obsoleto el
régimen clásico-romántico que decidía qué formas cuentan
como música13. Así, la verdad atonal consigue interrumpir
la situación tonal de la música y, con ello, indicar su verdad:
“En el fondo, se sabe de verdad qué era el suelo tonal de
la música clásica y romántica porque existe la música
contemporánea”.14
12
Alain Badiou y Fabien Tarby, La filosofía y el acontecimiento (España:
Amorrortu, 2013), 98.
Badiou analiza esta organización post-acontecimiental de la subjeti13
vidad atonal en el escolio “Una variante musical de la metafísica del sujeto”, en
Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento, 2 (Argentina: Manantial, 2008),
99-111.
Badiou y Tarby, La filosofía y el acontecimiento, 99.
14
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13

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

En suma, el acontecimiento artístico es una apuesta
estética, en el sentido etimológico, pues puede dar forma
a una nueva sensibilidad artística. Abre la puerta a nuevas
configuraciones formales y, con ello, a una secuencia de
obras que estiran las posibilidades dadas en el arte15. Una
configuración formal no se agota y la música tonal sigue
componiéndose después de Schönberg, pero puede devenir
obsoleta con la llegada acontecimiental de una nueva
configuración. En este anhelo constante por la novedad
formal hay una evidente vena modernista en la filosofía
de Badiou. Sin embargo, esta es solo una inflexión de su
propuesta inestética.
Inestética universal: El arte como idea infinita
En el segundo tomo de su serie filosófica, Lógicas de
los mundos (2006), Badiou argumenta que toda verdad,
producida tras acontecimiento, aparece como existencia
singular en un mundo. El libro se apoya en la lógica
categorial de Grothendieck para entender por “mundo”
una estructura trascendental que ordena a las apariencias.
Y en cada mundo una verdad puede acontecer, dice
Badiou, logrando su existencia muy a pesar de la estructura
trascendental.
Sin embargo, el que una verdad pueda existir en
un mundo específico no significa que pierda su estatuto
universal. Entonces, Lógicas de los mundos se propone
demostrar que una verdad, universal por definición, es
transhistórica y atraviesa diferentes mundos. Y, por ende,
15
“Los acontecimientos artísticos tienen lugar en la frontera de lo que
es informe, o monstruoso, el punto en el que los recursos formales de las artes
existentes se prolongan demasiado (por ejemplo, el cromatismo como la saturación del sistema tonal clásico)”. Peter Hallward, Badiou. A subject to truth
(Estados Unidos: University of Minnesota Press, 2003), 195.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

debe probar la “traducción” intermundana de las verdades.
El “Prefacio” pone como ejemplo artístico el caso de unos
dibujos de caballos: dos en la gruta Chauvet (hace casi 30 mil
años) y dos de Pablo Picasso (1929 y 1939)16. Según Badiou,
entre los caballos blancos y negros en Chauvet y los caballos
grises y negros de Picasso, hay un mismo trazo formal. Podrá
haber 30 mil años de distancia, sin influencia posible del
primero en el segundo (la gruta fue descubierta en 1994),
pero el “cazador paleolítico” y el “millonario moderno” nos
comparten una misma verdad eterna del caballo.
En este análisis es difícil reconocer a la verdad
artística como una verdad de la situación, que irrumpe
como novedad formal en circunstancia histórica específica.
Más bien, la verdad artística se entiende como la “creación
sensible” de una idea eterna de las cosas por medio del
“recorte inteligible” realizado por la obra.17
Badiou nos presenta aquí una apuesta ontológica del
arte, en tanto que el trazo formal del dibujo puede darnos
una idea del ser del caballo. Y si, como cuenta la anécdota,
el cínico Antístenes le recriminaba a Platón que él podía
ver caballos mas no la “Caballidad”, entonces Platón tiene
por fin su revancha en estos dibujos, pues “lo que vemos
es, muy exactamente, la Caballidad”.18 Así, la inestética de
Badiou se perfila como un cierto “modernismo platónico”,
pues intenta sostener no solo la novedad singular de una
verdad formal, sino el valor universal de esta idea19. Una
16
Aunque son menos de cinco páginas en un libro de más de 600, este
análisis se ha vuelto emblemático e inspiró a las portadas del libro en su edición
en español (Manantial, 2008) y en la segunda edición en inglés (Bloomsbury,
2019).
17

Badiou, Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento, 2, 36.

18

Badiou, Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento, 2, 37.

“Lo paradójico de una verdad estriba en que es al mismo tiempo una
19
novedad, por lo tanto algo raro, excepcional, y que además, por tocar al ser
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
15
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�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

verdad artística aparece en un mundo como acontecimiento,
pero una vez que irrumpe posibilita un conjunto infinito de
obras que indaguen, punto por punto, las consecuencias de
su existencia.
Inestética absoluta: El arte como obra de verdad
El libro que concluye su trilogía, La inmanencia de las
verdades (2018), es una demostración del carácter absoluto
de las verdades. Pero Badiou se propone defender un
absoluto múltiple e inmanente, sin la garantía de lo Uno ni
de lo trascendente. Y, como práctica que produce verdades,
el arte es entonces capaz de lo absoluto. ¿Qué significa
que las verdades artísticas sean absolutas? Significa que
logran una “síntesis disyuntiva” –para usar la expresión
que Badiou suele tomar de Deleuze– entre lo singular y
lo universal. El arte puede hacer que su trabajo (singular),
al participar de un proceso de verdad (universal), cargue
con el “índice” de lo absoluto. Así, La inmanencia de
las verdades –apoyándose en la teoría matemática de los
grandes cardinales– demuestra que el trabajo artístico
consiste en hacer del “desecho” (déchet) de la finitud
mundana una “obra de verdad” (œuvre de vérité), pues es
capaz de indexarle lo absoluto como un “destello de rayo”.
Uno de los ejemplos que analiza es “El mirlo negro”
(1952), composición musical para flauta y piano de Olivier
Messiaen. Elige esta pieza no solo por la importancia
histórica, al inaugurar sus famosas “canciones de pájaro”,
sino además porque el propio Badiou, aficionado a la flauta
desde su servicio militar, confiesa saber interpretar algunos
mismo de lo que ella es verdad, es también lo más estable, más próximo, ontológicamente hablando, al estado de las cosas inicial”. Alain Badiou, Manifiesto por
la filosofía (España: Cátedra, 1990), 18-19.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

fragmentos, “al menos las partes más lentas de este terrible
mirlo negro”.20
La partitura de Messiaen, católico franciscano, hace
un homenaje a la grandeza divina que atestiguamos en
el virtuosismo musical del mirlo. Sin embargo, Badiou
intenta mostrar que en la pieza encontramos en realidad
una “amarga rivalidad” con los cantos de los pájaros, “que
además, es verdad, humildemente recoge y copia, tanto
como sea posible, con precisión”.21
Así, a través de cuatro estrategias formales –el
virtuosismo de su flauta, el piano como abstracción del
entorno (natural o urbano), sus abruptas paradas sin tiempo
fijo y el azar anárquico de su improvisación–, la pieza va
configurando un índice propiamente artístico que da cuenta
de “una absolutización que no es ni la naturaleza ni sus
pájaros, ni Dios y su Iglesia”22. La obra de arte apunta a un
absoluto que le es inmanente.
¿Y en qué consiste este absoluto artístico en la
obra de Messiaen? No es la imitación del mirlo, tarea sin
provecho y destinada al fracaso; tampoco la Idea del mirlo
(su “Mirlidad”, si se prefiere), supuestamente encontrada
en la abstracción formal de su canto; sino que consiste en
“la idea absoluta de lo que es imitar al mirlo”.23 Así, al
crear su idea, que le es completamente propia y autónoma,
la flauta escapa a toda comparación con la creación divina.
Messiaen, lo quiera o no, fue capaz con su música de una
verdad absolutamente atea. En suma, un músico franciscano
20
Badiou, Alain, L’Immanence des vérités. L’être et l’événement, 3 (Francia:
Fayard, 2018).
21

Badiou, L’Immanence des vérités. L’être et l’événement, 3.

22

Badiou, L’Immanence des vérités. L’être et l’événement, 3.

Badiou, L’Immanence des vérités. L’être et l’événement, 3, énfasis nuestro.
23
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17
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�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

hizo un homenaje a la creación divina creando él mismo
una obra enteramente desligada de Dios.
Intermezzo
Estas inflexiones descritas hasta ahora articulan a la inestética
en una misma doctrina de las verdades (singulares, universales
y absolutas) y abordan a las obras de arte no como objetos para
la filosofía sino como sujetos capaces de verdad. Frente a la
existencia independiente de estas obras, la inestética reconoce
sus procedimientos de verdad y sus consecuencias subjetivas.
Pero conviene señalar que con “inestética” no debe
entenderse necesariamente una negación simple de la
especulación estética. Como dice Slavoj Žižek, el prefijo
señala “una negación que sigue dentro del campo negado;
‘inestética’ es no-no-estética”24. Entonces, la inestética de
Badiou no sería un pleno rechazo del (“perverso”) discurso
estético, como le ha recriminado Rancière25, sino una
torsión inmanente en la estética, inflexiones que despliegan
un núcleo inestético que la propia especulación estética ha
negado históricamente de sí misma.
Sin embargo, las inflexiones inestéticas que aplica a la
especulación estética no se agotan con lo visto hasta ahora.
Badiou tiene otras relaciones filosóficas con el arte que son
más o menos ajenas a la triada singular-universal-absoluto
de su “saga metafísica”. Por ejemplo, también encontramos
abordajes a las artes o disciplinas artísticas, además de
algunas observaciones sobre arte contemporáneo, con otras
aproximaciones y alcances filosóficos.
24
Slavoj Žižek, Menos que nada. Hegel y la sombra del materialismo dialéctico (España: Akal, 2015), 862.
Jacques Rancière, El malestar en la estética (Argentina: Capital Intelec25
tual, 2011), 11.
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18
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Alain Badiou y las verdades artísticas

Inestética pedagógica: El arte como (meta)ética
de las verdades
Luego de las inflexiones inestéticas que hemos esbozado,
uno tiene una experiencia extraña al leer el Pequeño manual
de inestética (1998) que se supone que las confirmaría.
En general, da la impresión de que este “manual” tiene
una doble función. La definición de la inestética a modo
de epígrafe (aquí replicado) y el capítulo inicial “Arte y
filosofía” (casi un manifiesto inestético) efectivamente
confirman, por un lado, las coordenadas para una filosofía
inestética que piense al arte como creador de verdades
inmanentes y singulares. Pero, por otro lado, el desarrollo
subsiguiente del Pequeño manual recoge no solo “los efectos
estrictamente intrafilosóficos” del arte, sino también lo que
podríamos llamar las enseñanzas cuasifilosóficas del arte.
“El arte educa por su sola existencia” y la filosofía es una
“intermediaria” que se limita a “mostrar” esa pedagogía.26
Sin embargo, esta pedagogía no es solamente artística,
sino también ética. Y si Badiou en La ética demostró que
una “filosofía del acontecimiento” es correlativa de una
“ética de las verdades” (artísticas, políticas, científicas y
amorosas)27, la inestética es aquí correlativa de una función
(meta)ética en el arte, en tanto que una de las condiciones
de verdad (el arte) es capaz de orientarnos hacia la ética
de las verdades e instruirnos sobre el acontecimiento, la
fidelidad y la subjetividad en general.
Esta apuesta ética del arte se vuelve evidente en la
partición inestética que Badiou hace de las disciplinas
artísticas. Aunque por definición se supone que la inestética
26

Badiou, Pequeño manual de inestética, 54.

Alain Badiou, La ética. Ensayo sobre la conciencia del mal (México: Her27
der, 2004), 69 y ss.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
19
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

recoge los efectos de “la existencia independiente de algunas
obras de arte”28, el principal análisis del Pequeño manual
de inestética es en torno a las artes en general. Como dice
Elie During, “la operación inestética a veces consiste en
aislar un procedimiento particular, uno que puede ser visto
como distintivo de la poética de un arte particular”29. E
incluso cuando analiza obras específicas, las suele tomar
como botón de muestra de una lógica de su disciplina.
Rancière ha dicho que para Badiou el poema es
“mimesis de la Idea”30, pero tal vez podamos extender este
diagnóstico a su análisis general de las artes, pues para el
Pequeño manual cada una de las artes aparece como una fase
discreta del proceso global de la “creación sensible de la Idea”.
Más aún, conviene desglosar este diagnóstico rancièriano para
reconocer en la inestética de las artes una mimesis secuenciada
del despliegue genérico de la Idea. En otras palabras, Badiou
hace un recorrido eidético de las artes cuya sucesión lógica
sería más o menos en este orden: la danza, aún no arte, es
“signo de su posibilidad”31; la pintura, minuciosa e íntegra,
es su “donación”32; la música, que inventa un tiempo puro,
es su “movimiento”33; la poesía, cima de las artes, es su
“nominación”34; el teatro, casi físicamente, es su “encuentro”35;
y finalmente el cine, en su mixtura impura, es su “pasaje”36.
28

Badiou, Pequeño manual de inestética, 43, énfasis nuestro.

Elie During, “Art”, en Alain Badiou: Key concepts, ed. A.J. Bartlett y
29
Justin Clemens (Reino Unido: Acumen, 2010), 91.
30

Rancière, El malestar en la estética, 101.

31

Badiou, Pequeño manual, 118-119.

32

Badiou, Pequeño manual, 135 y 137.

33

Badiou, Pequeño manual, 137.

34

Badiou, Pequeño manual, 72.

35

Badiou, Pequeño manual, 126.

Badiou, Pequeño manual, 127.
36
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

20

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Entonces, si la filosofía es un “abrigo edificado” que
da refugio a las verdades, como dice Badiou en su Manifiesto
por la filosofía37, la inestética de las artes es un recorrido
guiado del filósofo anfitrión, con la danza como pórtico
(sin ser todavía la entrada), la poesía como sala principal
(cerca de las escaleras a la habitación del anfitrión) y el cine
como puerta trasera (con la posibilidad de entrar de forma
furtiva)38.
Esta partición de las artes tiene, por supuesto, tintes
hegelianos, pero no es una partición ascendente, como
en Hegel, sino al modo de episodios en un arco narrativo
o secciones de una casa. Quizá por eso la novela y la
arquitectura –meta-modelos de su partición inestética–
están prácticamente ausentes en el Pequeño manual39.
La inestética de las artes, como refugio y pedagogía, es
building y es Bildungsroman de la Idea40.
37

Badiou, Manifiesto por la filosofía, 19.

Como espacios limítrofes, la danza y el cine juegan un rol clave en esta
38
inestética de las artes. La danza no es arte, pero nos lo anuncia. Del cine no se
espera que haya arte, pero puede sorprendernos. Sin embargo, si el cine puede
ser arte es porque su impureza (demasiadas artes, demasiado espectáculo) nos
“enseña” que justamente toda idea es originalmente impura y el trabajo artístico
intenta volverla impecable (es solo que el cine lo hace de forma más patente).
Y si la danza no alcanza a ser arte, es porque –valga el oxímoron– peca de inmaculada. En los límites de su partición inestética, encontramos una dialéctica
inmanente entre impureza y purificación.
Sobre todo si descartamos el análisis que Badiou hace de la prosa
39
poética de Beckett en Rumbo a peor, que difícilmente puede catalogarse como
una novela y Badiou mismo se reserva de clasificarla así. Como ha sugerido
Jean-Jacques Lecercle, esta ausencia de la novela en la inestética de Badiou debe
tomarse con sospecha, pero solo provisionalmente, pues hay que analizarla considerando la práctica novelística de Badiou. “Badiou’s poetics”, en Think again.
Alain Badiou and the future of philosophy, ed. Peter Hallward (Reino Unido:
Continuum, 2004), 216.
El crítico y teórico del arte Heriberto Yépez ha comentado que la figura
40
badiouana del filósofo “inestético”, que no produce verdades artísticas, sino que
las “muestra”, sigue implícitamente un modelo de filósofo como “curador de las
verdades”. En Heriberto Yépez, “Crítica a la inestética de Badiou”, Co_LaboratoAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
21
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 5-42

�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

No obstante, la sala principal y el clímax narrativo de
este recorrido artístico es, en definitiva, la poesía. Incluso
Badiou suele intercambiar a la condición artística en general
por el poema como su caso esencial. El poema, núcleo de la
condición artística, carga con esa función ético-pedagógica
del arte. “Pues ser platónico”, afirma Rancière sobre
Badiou, “es también afirmar que la cuestión del poema es,
en última instancia, ética, que el poema o el arte son una
educación”41.
El ejemplo por excelencia de esta función es el que
Badiou acuñó en su Manifiesto por la filosofía como la
“edad de los poetas”42, es decir, el periodo poético entre
mediados del siglo XIX (sobre todo luego de la Comuna
de París) y mediados del siglo XX (tras las consecuencias
de la Segunda Guerra Mundial), desde Hölderlin como
preámbulo, seguido de Rimbaud, Baudelaire y Mallarmé,
hasta Pessoa y Celan, entre otros.
Según Badiou, estos poetas se encargaron de realizar
la tarea de la filosofía, que en ese entonces se encontraba
“suturada” a la ciencia (positivismo lógico) y a la política
(materialismo histórico). Y si bien el poema es siempre
pensamiento, aquellos poemas realizados en esta “edad”
pensaron también las condiciones mismas del pensamiento:
rio_de_Crítica, 14 de noviembre, 2020, https://colabdecritica.com/2020/11/14/
critica-a-badiou/. La observación resulta aún más sugerente si notamos que el
arte contemporáneo es otra referencia ausente del Pequeño manual de inestética. Igual que la narración novelística y la edificación arquitectónica, el curador
del arte contemporáneo se revela como meta-modelo precisamente al excluirse
sintomáticamente del análisis inestético. Entonces, quizá el “abrigo edificado” de
las verdades artísticas no aspira tanto al οἶκος clásico (con el filósofo como anfitrión de un banquete artístico), sino más bien a la galería contemporánea (con
el filósofo como curador de una exhibición inestética).
41

Rancière, El malestar en la estética, 92.

Ver el capítulo “La edad de los poetas”, en Badiou, Manifiesto por la
42
filosofía, 49-56.
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“los poemas de la edad de los poetas son esos en los que el
decir poético no solo constituye una forma de pensamiento
e instruye una verdad, sino que también se ve obligado a
pensar este pensamiento”43. En otras palabras, el poema en
esta edad dorada se hizo cargo de pensar el ser y pensar el
acontecimiento44.
Y aunque Badiou, en El ser y el acontecimiento,
criticó la “ontología poética” de Heidegger45, aquí parece
valorar la “poesía ontológica-filosófica” de la edad de los
poetas por su carácter ético-pedagógico, “pero –como
agrega Nina Power en su comentario sobre Badiou– la
cuestión de si estos escritores particulares tienen un tipo
de meta-estatus frente a los géneros con los que trabajan se
mantiene sin resolver”.46
Inestética disensual: El arte como posibilidad política
No son abundantes ni centrales los acercamientos de
Badiou al llamado arte contemporáneo. Sus comentarios al
respecto suelen estar en conferencias sueltas y no en sus
43
Alain Badiou, The Age of the Poets and Other Writings on Twentieth
Century (Estados Unidos: Verso, 2014), 5.
Como buen platónico, Badiou también nos advierte ante la posibilidad
44
de que el poeta devenga adversario del filósofo. En su artículo “El adversario
y el doble en la filosofía de Badiou”, luego de un análisis de la obra badiouana,
Carlos Gómez Camarena resume esta posibilidad de la siguiente manera: “Podemos concluir que el poeta es adversario cuando su discursividad despliega las
siguientes operaciones en el poema: imitación de la Idea, sustitución del pensamiento por el lenguaje o la función única de resguardo del ser”. En Badiou fuera
de sus límites, ed. Carlos Gómez Camarena y Angelina Uzín Olleros (Argentina:
Imago Mundi, 2010), 109. Sin embargo, el punto no debe ser negar al poeta que
devino adversario, sino que al confrontarlo la filosofía desarrolle su propio pensamiento. El poeta, incluso como adversario, estimula al pensamiento filosófico.
45

Badiou, El ser y el acontecimiento, 18 y 143-149.

Nina Power, “Inaesthetics”, en The Badiou Dictionary, ed. Steven
46
Corcoran (Escocia: Edinburgh University Press, 2015), 160.
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libros principales. El arte contemporáneo no figura ni en
el Pequeño manual de inestética ni en la trilogía de El ser
y el acontecimiento (excepto dos menciones de paso en La
inmanencia de las verdades).
Quizá el acercamiento más conocido sean sus
“Quince tesis sobre arte contemporáneo”, donde en unas
cuantas líneas define su posición filosófica general ante el
tema. Estas tesis circularon por años en varias versiones
y se publicaron por primera vez en inglés, en el número
23 de la revista Lacanian Ink (2004)47. Lo interesante de
esta edición de las tesis es que viene acompañada de una
conferencia homónima en la que analiza la obra artística de
Mark Lombardi –impartida en el Drawing Center, Nueva
York, el 4 de diciembre de 2003, en la presentación del
número 22 de la misma revista.
Mark Lombardi (1951-2000) es un artista neoconceptual de Nueva York, conocido por sus diagramas –
dibujados a lápiz durante los años noventa– que asociaban
los nombres propios e información de figuras políticas y
financieras para cartografiar, como él mismo dice en sus
notas, “la estructura, mecanismos, usos y abusos del poder
en la economía política global”48, cubriendo desde el
lavado de dinero hasta el terrorismo. A propósito de la obra
de Lombardi, Badiou hace un desglose de sus quince tesis
sobre el arte contemporáneo, donde encontramos algunas
ideas ya abordadas, pero también una inflexión adicional.

47
Alain Badiou, “Fifteen Theses on Contemporary Art”, Lacanian Ink, no.
23 (2004): 103-119. Disponible en línea: https://www.lacan.com/frameXXIII7.
htm. En el presente artículo se citará la traducción al español que se encuentra
en el blog Fin(es) del Arte: http://artecontempo.blogspot.com/2010/09/alan-badiou.html.
Mark Lombardi, Mark Lombardi: Global Networks (Estados Unidos:
48
Independent Curators, 2003), 19.
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Alain Badiou y las verdades artísticas

Badiou enfatiza en esta conferencia que si hoy
tenemos un mundo compartido por el arte y la política es
por las formas sensibles. La “universalidad abstracta” del
capitalismo –con su dinero globalizado y su poder imperial–
ha impuesto una sola sensibilidad que reduce todo, hasta
la crítica, a mera comunicación y opiniones que circulan
como información cualquiera. Por lo tanto, si las verdades
artísticas consisten en inventar nuevas formas sensibles,
en el régimen estético de la globalización contemporánea
tienen la exigencia de ser también políticas. Toda verdad,
como decíamos antes, es una verdad de la situación, pero
ahora esta situación no es exclusiva de la condición artística,
sino compartida por la condición política. Sin embargo, esta
no es una definición general del arte, sino un requerimiento
que obedece a las circunstancias actuales:
De hecho, sin arte, sin la creación artística, el triunfo
de la universalidad forzada del dinero y el poder
es una posibilidad real. De modo que la pregunta
hoy en día es una pregunta sobre la emancipación
política, hay algo político en el arte por sí solo.
No existe sólo una pregunta sobre la orientación
política del arte, como fue el caso en el pasado, hoy
en día es una pregunta en sí misma. Porque el arte
es una posibilidad real para crear algo nuevo contra
esa universalidad abstracta llamada globalización.49

Su insistencia en el “hoy en día” sugiere, entonces,
que la condición política de la verdad artística no es a
priori, o al menos no siempre de manera significativa.
Por ejemplo, la verdad artística de la música atonal tras
el acontecimiento-Schönberg es una verdad formalmusical, sin vínculos necesariamente significativos con
49
Badiou, “Fifteen Theses on Contemporary Art”, énfasis nuestro.
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�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

el ámbito político; es simplemente una nueva posibilidad
de componer piezas musicales. Más bien, este cruce
entre arte y política es una necesidad de la situación
contemporánea.
En su Segundo manifiesto por la filosofía (2009),
Badiou define al filósofo como “soldador de los mundos
separados”50 y con ello sugiere la posibilidad filosófica
de demostrar la condición transmundana de las verdades
(como cuando en Lógicas de los mundos Badiou “soldó”
el mundo paleolítico y el moderno a través de la ideaforma del caballo). Sin embargo, esta conferencia quizá
nos permite ampliar el sentido del filósofo-soldador, pues
no solo es capaz de soldar mundos diacrónicamente, sino
también de manera sincrónica.
“Hoy en día”, el mundo imperial (político) resulta
tan abrumador que determina los parámetros del mundo
sensible (artístico), por lo que el filósofo reconoce la
necesidad de “soldar” ambos mundos bajo los mismos
principios trascendentales de la situación contemporánea.
En estas circunstancias, el arte que aspire a la novedad
acontecimiental debe romper con la sensibilidad capitalista
globalizada e inventar un mundo sensible; si no, deviene
mera mercancía o información que circula para producir
valor en la industria cultural, quizá como nueva moda, pero
sin novedad radical.
Por otra parte, podemos leer esta coyuntura
contemporánea al revés, en un sentido más afirmativo: Si
alguien quiere abolir la universalidad forzada del capital
global, debe considerar la posibilidad creativa del arte. En
la actualidad, la configuración artística de lo sensible es una
50
Badiou, Alain, Segundo manifiesto por la filosofía (Argentina: Manantial, 2010), 31.
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Alain Badiou y las verdades artísticas

apuesta política y, organizándose como disenso, el arte es
capaz de cambiar al mundo51.
Esta combinación entre los procedimientos de
verdad es relativamente inusual en la obra de Badiou,
quien al defender la autonomía de cada procedimiento
(arte, política, ciencia y amor) puede a veces mostrarse
resistente a entrecruzamientos que puedan afectar la
singularidad o inmanencia de cada tipo de verdad. Sin
embargo, esta relación arte-política en Badiou no es una
mezcla al estilo sociológico, donde el axioma “Todo arte
es político” suele diluir la singularidad o inmanencia de las
verdades artísticas, al tomar al arte como un epifenómeno
de procesos sociales que le son externos. En cambio, es más
bien un entrecruzamiento que reconoce que, por un lado,
las verdades artísticas crean una nueva sensibilidad y, por
el otro, las verdades políticas crean una nueva posibilidad,
agregando después que en la unificación imperial las
sensibilidades y las posibilidades están regidas bajo los
mismos principios trascendentales:
Cuando lidiamos con la situación de algo como un
imperio, algo como la unidad formal del mundo –
no es sólo los Estados Unidos, son finalmente los
grandes mercados–, cuando tenemos algo como
una unidad potencial del mundo […] tenemos dos
principios.52
51
En este punto encontramos al Badiou más cercano a la política del “disenso” en Rancière, es decir, la política como aquello que “reformula lo dado al inventar nuevas formas de hacer sentido de lo sensible, nuevas configuraciones entre lo visible y lo invisible, y entre lo audible y lo inaudible, nuevas distribuciones
del tiempo y del espacio […]. La política crea, por así decirlo, una nueva forma
de ‘sentido común’ disensual. Si existe una conexión entre el arte y la política, ésta
debería expresarse en términos de disenso”. Jacques Rancière, Disenso. Ensayos
sobre estética y política (México: Fondo de Cultura Económica, 2019) 180-181.
Badiou, “Fifteen Theses on Contemporary Art”.
52
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Por un lado, argumenta Badiou, el imperio dice que
“todo es posible” y nos presenta una infinidad de nuevas
formas. Por otro lado, “nada es posible” y todas las formas
expresan la redundancia nihilista del mismo mundo. Ante
estos dos principios trascendentales –un principio formalista
y un principio romanticista–, el arte debe declarar que “algo
es posible”.
Entonces Badiou propone privilegiar un arte que sea
capaz, no de realizar las posibilidades del infinito repertorio
imperial, ni de sucumbir al pesimismo nihilista del reciclaje
formal, sino de crear una nueva posibilidad que transforme
los principios imperiales del mundo: “De modo que es una
pregunta política, porque la política en verdad quiere decir
la creación de una nueva posibilidad”.53
Es aquí donde entra su diagnóstico de la obra de Mark
Lombardi. Según Badiou, la “galaxia de corrupción” en los
diagramas que Lombardi dibujó en los años noventa hay una
rigurosa demostración de la lógica del mundo imperial –desde
la dinastía Bush y las grandes corporaciones, hasta Osama
bin Laden–, una demostración artística con precisión incluso
profética (se sabe que su obra fue analizada por la FBI tras
los ataques terroristas del 9/11). Entonces, Lombardi nos hace
pensar que lo que entendemos por libertad es una definición
imperial, la libertad de elegir opciones diagramadas por el
sistema; pero entre líneas, argumenta Badiou, Lombardi sugiere
la posibilidad artística de afirmar una libertad genuina, capaz de
crear las condiciones de “algo así como un nuevo mundo, una
nueva luz, una nueva galaxia”54. En una lectura algo forzada de
los diagramas de Lombardi, Badiou nos quiere hacer entrever
una “galaxia de liberación” donde parece haber solo una
53

Badiou, “Fifteen Theses on Contemporary Art”.

Badiou, “Fifteen Theses on Contemporary Art”.
54
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“galaxia de corrupción”, pues desea un arte contemporáneo
capaz no solo de diagnosticar el orden dominante sino también
de afirmar la posibilidad emancipatoria.
A propósito de este anhelo por un carácter afirmativo
de crítica política en el arte, cabe mencionar que Badiou
tiene una versión alternativa de sus “tesis” sobre el arte
contemporáneo, pero con el título de “Manifiesto del
afirmacionismo”. El texto fue presentado in extenso en
el coloquio “La cuestión del arte en el tercer milenio”
en Venecia (2001), ampliado aún más para las actas del
mismo coloquio (2002) y su “tercer esbozo” (más breve)
fue incluido en la compilación francesa Circonstances, 2
(2004).55
En este escrito gemelo, Badiou decide asumir el
discurso en imperativo del manifiesto, pero se cuida de no
ser mera iconoclastia vanguardista como la del siglo pasado.
En cambio, propone que el arte abandone su agotada actitud
iconoclasta y asuma “la energía inmoral, desmedida y –si
tiene éxito– profundamente inhumana de la afirmación”.56
¿Y qué afirma este “afirmacionismo”? Afirma –como era
de suponerse– la universalidad de las verdades artísticas,
en contra de un relativismo posmoderno que en su “infernal
‘modestia’” se conforma con celebrar particularismos,
muy en línea con el “conservadurismo imperial bajo la
fraseología democrática”.57 El arte debe superar más que
55
Alain Badiou, “Tercer esbozo de un manifiesto del afirmacionismo”, en
Filosofía del presente (Argentina: Libros del Zorzal, 2005) 87-105.
56

Badiou, “Tercer esbozo de un manifiesto del afirmacionismo”, 88.

57
Badiou, “Tercer esbozo de un manifiesto del afirmacionismo”, 88 y 91.
A partir de Lógicas de los mundos, esta condición contemporánea será bautizada irónicamente como “materialismo democrático”, un materialismo que solo
reconoce “cuerpos y lenguajes” o “individuos y comunidades”, pero no la universalidad de las verdades. Cf. Alain Badiou, Lógicas de los mundos. El ser y el
acontecimiento, 2 (Argentina: Manantial, 2008) 17 y 25.
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nada la particularidad de la cultura occidental. Por eso
este “afirmacionismo” también es la afirmación de la
abstracción: “Un arte no occidental es forzosamente un
arte abstracto, en el siguiente sentido: se abstrae de toda
particularidad y formaliza ese gesto de abstracción”.58
En este punto, Badiou se permite otro cruce entre sus
procedimientos de verdad, pues como “no sabemos muy
bien” cómo formalizar esta abstracción de toda particularidad
en el arte, entonces sugiere que “el ejercicio de la ciencia,
y en particular el de la matemática, puede instruirnos”.59
La afirmación platónica de la idea eterna coincide aquí con
la novedad vanguardista de la abstracción formal, teniendo
a las matemáticas como modelo pedagógico para una
eficacia “afirmativa” del arte con consecuencias políticas.60
El “Manifiesto del afirmacionismo” se presenta, entonces, a
la manera de una vanguardia platónica para el siglo XXI61,
cuyo disenso afirma una nueva aisthesis ante el régimen
globalizado y configura la posibilidad una nueva política.
Quisiera cerrar estas aproximaciones de Badiou hacia
el arte contemporáneo revisando algunas ideas expuestas en
58

Badiou, “Tercer esbozo de un manifiesto del afirmacionismo”, 103.

59

Badiou, “Tercer esbozo de un manifiesto del afirmacionismo”, 103.

60
Hay un cierto hermetismo en esta abstracción formal del poema que es
sello de los alcances genéricos y pretensiones universales de la verdad artística,
como lo ha observado Peter Hallward: “En cierto sentido, entre más hermético
pueda parecer un poema desde dentro de la situación de un lenguaje, más genérica puede ser su atracción. […] Sustraído de toda familiaridad habitual, un
poema deja a todos igualmente confundidos”. Badiou. A subject to truth, 198.
Por supuesto, Badiou sabe que un manifiesto jamás abolirá el azar, pues
61
no hay metalenguaje estético que pueda decidir el destino del arte. En un capítulo de El siglo a propósito de las vanguardias del siglo pasado, Badiou reconoce
que “el manifiesto nunca es más que una retórica que sirve de refugio a algo
distinto de lo que nombra y anuncia. La actividad artística real se mantiene
siempre descentrada con respecto a los programas que proclaman con insolencia su novedad”. Alain Badiou, El siglo (Argentina: Manantial, 2005), 175.
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su conferencia “Las condiciones del arte contemporáneo”,
presentada en Buenos Aires, Argentina, en 2013 y publicada
en una compilación en España al año siguiente62. En esta
conferencia, Badiou entiende al arte contemporáneo como
“una crítica artística del arte”63 que combate las nociones
tradicionales de “obra” (acabada e irrepetible) y de “artista”
(garante de la unicidad de la “obra”), sobre todo a partir
de dos estrategias: la performance y la instalación. Tanto
en el tiempo instantáneo de la performance como en el
espacio instantáneo de la instalación, se revela una defensa
de la fragilidad y la finitud de lo existente, volviendo al
arte cada vez más indistinguible de la vida misma, con la
ambición de que así pueda incidir en ella de forma directa
y transformar políticamente a los sujetos. A Badiou este
giro artístico le parece “fuerte e interesante”. Sin embargo,
propone tres críticas que “conciernen a formas extremas”
del arte contemporáneo64. No analiza ni menciona casos en
esta breve conferencia, por lo que es cierto que sus críticas
se enfocan a tendencias más o menos vagas en un campo
muy diverso, pero aun así puede ofrecernos perspectivas
sugerentes.
La primera es una “crítica ontológica” de Badiou a
la defensa de la fragilidad en el arte contemporáneo. En
términos filosóficos, el Ser móvil, pasajero y múltiple de
Heráclito es privilegiado por el arte contemporáneo frente al
Ser uno, eterno e inmóvil de Parménides. Badiou reconoce
“una primera crítica virtual posible”, que puede inferirse de
su posición filosófica, pero que desafortunadamente aquí
solo esboza.
62
Alain Badiou, “Las condiciones del arte contemporáneo”, en VV.AA.,
El arte no es política / La política no es arte: Despertar de la historia (España:
Brumaria, 2014) 27-35.
63

Badiou, “Las condiciones del arte contemporáneo”, 28.

64
Badiou, “Las condiciones del arte contemporáneo”, 32.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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La segunda es una “crítica estética” de Badiou a la
equivalencia implícita en el arte contemporáneo entre
la forma y lo informe. Badiou argumenta que el arte
contemporáneo, aunque se justifica como inmanencia antiidealista, esconde una trascendencia romántica, incluso
cristiana, que encuentra lo sublime en lo abyecto.
La tercera y última es una “crítica política” de
Badiou a la tendencia en el arte contemporáneo de tomar a
la mercancía como modelo. Y si el arte clásico y moderno
pensó a la obra como tesoro, el arte contemporáneo es ahora
“el arte de la época financiera del capitalismo”, en la medida
en que sus obras-mercancías son “tanto su ilustración como
su crítica”.65 Frente a esta ambivalencia política respecto al
estado del mundo, Badiou cierra su conferencia delineando
alternativas en sintonía con lo que vimos en sus “Tesis” y
su “Manifiesto”. Si el arte contemporáneo no se conforma
con ilustrar y quiere criticar al mundo capitalista, entonces
debe afirmarnos una promesa: “El arte debe decir que el
desastre es posible, que quizás es más que probable, pero
que podemos evitarlo”.66
¿Inestética a-sexual? El arte como sublimación de la Cosa
Finalmente, especularé sobre la viabilidad de una inflexión
más en la inestética. Si el arte y la política descubren su
anudamiento en la sensibilidad imperial y si el arte y la
ciencia sugieren entrecruces entre la forma sensible del
poema y la forma abstracta del matema, ¿será que el arte
y el amor pueden encontrarse en algún punto? Badiou ha
abordado al arte como lugar donde se piensa al amor o
se muestra en su sentido universal y acontecimiental. Por
65

Badiou, “Las condiciones del arte contemporáneo”, 34.

66
Badiou, “Las condiciones del arte contemporáneo”, 35.
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ejemplo, en Elogio del amor analiza la obra de Breton,
Beckett, Pessoa y su propio trabajo teatral como formas
de reflexionar artísticamente sobre el amor67. En Lógicas
de los mundos afirma que “de Virgilio a Berlioz” circula
la misma verdad amorosa, es decir, que Los troyanos de
Hector Berlioz “se iguala a Virgilio” en La Eneida68. O en
su conferencia “El cine como experimentación filosófica”
habla de Los amantes crucificados, de Kenji Mizoguchi,
como una película que “nos muestra que entre el
acontecimiento del amor, una conmoción de la existencia,
y las reglas comunes de la vida, las leyes de la ciudad, las
leyes del matrimonio, no hay tampoco común medida”.69
Sin embargo, en este y otros ejemplos, la relación no
parece ser intrínseca sino instrumental: el arte nos ilustra
sobre las verdades amorosas. Pero tal vez lo más conveniente
sea considerar la posibilidad no tanto de una inestética
amorosa como, más bien, de una inestética “a-sexual”, en
el juego de palabras de Lacan. Es decir, una inestética que
dé cuenta del objeto a, objeto-causa del deseo, que opera en
la sublimación artística.
Es cierto que en su Pequeño manual Badiou
considera al psicoanálisis un avatar del esquema clásico en
la especulación estética del siglo XX, que reduce el arte a
una “función terapéutica”70. Sin embargo, hemos visto que
Badiou no abandona todos los aspectos asociados a los
esquemas didáctico, romántico y clásico criticados, sino
que toma algunos aspectos y los resignifica a la luz de su
67
Alain Badiou y Nicolas Truong, “Amor y arte”, en Elogio del amor (Argentina: Paidós, 2012), 75-89.
68

Badiou, Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento, 2, 49.

Alain Badiou, Pensar el cine 2: cuerpo(s), temporalidad y nuevas tecno69
logías (Argentina: Manantial, 2004), 26.
Badiou, Pequeño manual de inestética, 48.
70
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inestética. Vimos, por ejemplo, que para Badiou una verdad
artística “educa por su sola existencia” y que la “edad de los
poetas” despliega la figura (romántica) del poeta-pensador,
sin que por ello reduzca estas premisas a los esquemas
didáctico y romántico de la tradición estética. ¿Cabe la
posibilidad de resignificar “inestéticamente” algunos aspectos
psicoanalíticos atribuidos al esquema clásico? Comencemos
valorando los argumentos –que ondulan entre el vocabulario
técnico y el decir estilizado– con los que Badiou explica el
esquema “absolutamente clásico” en Lacan:
El arte es pensado allí como lo que hace que el
objeto del deseo, que es imposible de simbolizar,
advenga en sustracción en el punto cúlmine de
una simbolización. La obra hace desaparecer, en
su aparato formal, el titileo indecible del objeto
perdido, por el que atrae irrefutablemente la mirada
o el oído del que allí se aventura. La obra de arte
acarrea una transferencia, porque exhibe, en la
configuración singular y retorcida, el corte de lo
simbólico por lo real, la extimidad del objeto a,
causa del deseo, respecto del Otro, tesoro de lo
simbólico. Por lo que su efecto último sigue siendo
imaginario.71

Es difícil encontrar dónde precisamente estaría el
reproche de Badiou a Lacan en este párrafo, excepto por
la connotación despectiva del “sigue siendo” de la última
oración. ¿Qué problema tiene Badiou con que el efecto
último del arte “siga siendo” imaginario? ¿Compromete
cierta singularidad acontecimiental de lo real? ¿Refuerza
una complicidad ideológica de la fantasía con lo simbólico?
Y, sobre todo, ¿puede decirse que para el psicoanálisis el
efecto último del arte es imaginario?
71
Badiou, Pequeño manual de inestética, 51.
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En su seminario 7, La ética del psicoanálisis (19591960), Jacques Lacan comienza con una lectura provocadora
de un escrito temprano de Freud, previo incluso al inicio
oficial del psicoanálisis, el Entwurf o Proyecto de psicología
(1895, inédito hasta 1950).72 En esta lectura del texto
freudiano extrae –prefigurando la posterior formulación del
objeto a– el concepto de la Cosa (o das Ding), que Lacan
define como el “interior excluido”73 en la constitución
psíquica del sujeto luego del tabú del incesto. Según Lacan,
esa Cosa incestuosa en la subjetividad inconsciente provoca
una atracción/repulsión “más allá del principio del placer”
que Freud nombraría después como pulsión de muerte. Sin
embargo, la Cosa no es “algo” positivamente dado en la
realidad, sino que es la pura negatividad de la interdicción
edípica, un vacío necesario para la estructuración simbólica
del sujeto.74 ¿Y qué es lo que el sujeto hace ahí con esa
Cosa? ¿Qué “ética” puede desprenderse de ella? En este
punto, Lacan introduce un largo análisis de la noción
freudiana de la sublimación.
La sublimación es un proceso psíquico –descrito
por Freud, pero poco desarrollado– que evita la represión
de la pulsión sexual al transformarla en actividades
socialmente valoradas cuyo destino no parece ser sexual,
como el arte o la actividad intelectual. No obstante, Lacan
se cuida justamente de no atribuirle a este proceso una
función terapéutica de orden imaginario-fantasmático,
como Badiou le reprocharía al supuesto esquema lacaniano
“absolutamente clásico” (y que Lacan veía más bien
72
Sigmund Freud, “Proyecto de psicología”, en Obras completas. Volumen
1 (Argentina: Amorrortu, 1998), 323-446.
73

Jacques Lacan, La ética del psicoanálisis (Argentina: Paidós, 2009), 126.

Lacan juega aquí explícitamente con la referencia heideggeriana del
74
vacío como la “cosidad” de la jarra o vaso. Cf. Martin Heidegger, “La cosa”, en
Conferencias y artículos (España: Del Serbal, 1994), 143-159.
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�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

presente en ciertas interpretaciones kleinianas75). La
sublimación tampoco es una mera lógica de sustitución de
objeto, que Lacan llamó la “ley del engaño” del principio
del placer. Más bien, la sublimación es un proceso “más allá
del principio del placer” que ofrece una dignidad creativa a
la pulsión de muerte.
La definición lacaniana de la sublimación es
aquel proceso que “eleva un objeto […] a la dignidad
de la Cosa”.76 Es una representación, pero sin la “ley del
engaño” de la sustitución simbólica. Su trabajo consiste en
ajustar lo simbólico del objeto a lo real de la Cosa. Así,
en la sublimación, “el hombre modela el significante y lo
introduce en el mundo”.77 Pero esta creación sublimada se
realiza ex nihilo, sobre el vacío de la Cosa: “Todo arte se
caracteriza por cierto modo de organización alrededor de
ese vacío”.78
Sin embargo, Lacan encuentra problemático ese valor
social que Freud relaciona al producto de la sublimación,
puesto que el arte puede (incluso suele) irrumpir con algo
que más bien desajusta o incomoda: “La relación del artista
con la época en que se manifiesta es siempre contradictoria”,
afirma Lacan. “El arte intenta operar nuevamente su milagro
siempre a contracorriente, contra las normas reinantes,
normas políticas por ejemplo, esquemas de pensamiento
inclusive”.79 Encontramos entonces a un Lacan que está
75
“Pero les digo de inmediato que la reducción de la noción de sublimación a un esfuerzo restitutivo del sujeto en relación al fantasma lesionado del
cuerpo materno no es ciertamente la mejor solución del problema de la sublimación”. Lacan, La ética del psicoanálisis, 132.
76

Lacan, La ética del psicoanálisis, 138 (y passim).

77

Lacan, La ética del psicoanálisis, 154.

78

Lacan, La ética del psicoanálisis, 160.

Lacan, La ética del psicoanálisis, 174.
79
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Alain Badiou y las verdades artísticas

dispuesto a ajustar la definición freudiana de la sublimación
con tal de defender la dimensión acontecimiental del
arte. Entonces, si esta intervención artística tiene algo así
como un valor social, no es porque reafirme las “normas
reinantes”, sino porque nos da elementos para pensar que
estas pueden transformarse con tal de actuar en lo simbólico
conforme al deseo.
Hay mucho por desarrollar en esta posible inflexión
a-sexual de la inestética, pero concluyamos con esto: El
objeto del deseo en la sexualidad inconsciente, si bien no
como causa, es la condición ineludible por la que pasa el
sujeto amoroso80, pero también el sujeto artístico. Y es
porque hay pulsión de muerte –como el sustrato virtual
del deseo, capaz de suspender la eficacia simbólica de la
situación– que entonces un trabajo artístico que eleve un
desecho (déchet) a la dignidad de la obra (œuvre) es posible.

  
Coda
Es cierto que la inestética de Badiou resulta demasiado
“clásica”. Poco se aleja del sentido tradicional de las “bellas
artes” y su partición de las disciplinas artísticas lo hace
sospechar de cualquier experimento transdisciplinario81.
80
“El amor entra evidentemente en el desfile del deseo, pero el amor no
tiene al objeto del deseo como causa. De modo que el amor, que marca en los
cuerpos, como materialidad, la suposición del Dos que activa, no puede eludir
al objeto causa del deseo ni puede tampoco ordenarse en él. […] El amor pasa
por el deseo como un camello por el ojo de una aguja”. Badiou, Condiciones, 252.
“Afirmamos que el motivo multimediático de un arte multisensorial es
81
un motivo sin verdadero destino. No hace más que proyectar en el arte la obscena unicidad del comercio, la equivalencia monetaria de todos los productos”.
Badiou, “Tercer esbozo de un manifiesto del afirmacionismo”, 100.
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�Inflexiones inestéticas:
Alain Badiou y las verdades artísticas

Luego del cine como el séptimo (¿y último?) arte82, sus
comentarios a nuevas disciplinas, como el performance o la
instalación, suelen ser superficiales, con escaso análisis de
obras concretas. Y sería realmente una rareza ver a Badiou
asomarse, digamos, al net art o a los videojuegos.
También es cierto que la inestética de Badiou es
demasiado “modernista”. Su insistencia en la necesidad
del arte por conquistar nuevas formas sensibles va en línea
con lo que en El siglo diagnosticó como la “pasión de lo
real” de las vanguardias83. Incluso su citado “Manifiesto
del afirmacionismo” parece ser un intento de refundar,
pero ahora platónicamente, el gesto modernista del siglo
XX, luego de perderse entre los mares intertextuales de la
cultura popular durante la larga pausa posmodernista.
Y finalmente es cierto que la inestética de Badiou
es demasiado “filosófica”. Sus predilecciones artísticas
suelen ser las que más se acercan intelectualmente a su
sistema. El caso más emblemático es el de la “edad de
los poetas”, con Mallarmé a la cabeza, pero también lo
encontramos en sus acercamientos a Beckett y otros.
Tal vez lo que dice de Beckett podríamos extenderlo al
resto de sus escritores favoritos: “le gustaba merodear
las inmediaciones del peligro al que se expone toda
alta literatura: ya no producir impurezas inéditas, sino
estancarse en la pureza aparente del concepto. En
suma, filosofar. Y entonces: señalar las verdades, más
que producirlas”84. Por eso a veces resulta pertinente
82
“Por lo tanto, Hegel tenía que reconocer en el cine la superación total
del callejón sin salida negativo representado por la comedia moderna. En pocas
palabras, podría haber coronado el cine como arte absoluto”. Badiou, L’Immanence des vérités. L’être et l’événement, 3.
83

Ver el capítulo “Vanguardias”, en Badiou, El siglo, 167-183.

Badiou, Pequeño manual de inestética, 138.
84
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el incisivo dictamen de Rancière, cuando dice que en
Badiou: “El poema dice solamente lo que la filosofía
precisa que diga y que ésta simula descubrir en la
sorpresa del poema”85. O incluso la observación crítica
de Bruno Bosteels, su propio traductor y divulgador: “En
otras palabras, es como si la filosofía de Badiou, en vez
de servir a las verdades que son producidas fuera de ella
en las cuatro condiciones o procedimientos genéricos,
no pudiera evitar plegar estas instancias sobre sí mismas
y amarrarlas con su propio aparato estrictamente
intrafilosófico”86.
Sin embargo, la inestética de Badiou ofrece también
algunos deslindes muy productivos para la circunstancia
teórica en la actualidad:
Frente al “todo es arte” de los posmodernos (que
borran las fronteras entre arte y vida) y el “nada es arte” de
los estudios culturales (que lo reducen a mera construcción
cultural o textual), Badiou afirma que “algo es arte”. El
trabajo de las verdades artísticas es posible. Incluso él
mismo indaga esa posibilidad como novelista y dramaturgo.
Y frente al “todo arte es relativo” de los sociólogos
(que lo juzgan producción reglada de un campo social
específico) y al “todo arte es histórico” de los semiólogos
(que lo consideran enunciación codificada de un idiolecto
estético cambiante), Badiou afirma que “cierto arte es
absoluto e infinito”. Dicho en palabras de un título de
Badiou, el arte testifica que “a veces, somos eternos”.87
85

Rancière, El malestar en la estética, 101.

Bruno Bosteels, “Alain Badiou y la política del acontecimiento”, en Mi86
guel Vatter y Miguel Ruiz Stull (eds.), Política y acontecimiento (Chile: Fondo de
Cultura Económica, 2011), 362.
Alain Badiou, Sometimes, We Are Eternal (Francia: Suture, 2019).
87
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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Dossier

Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo
Una lectura de Nuestro mal viene de más
lejos de Alain Badiou
The nihilistic subjectivities of
contemporary Mexico
A reading of Our Evil comes from further
away by Alain Badiou
Les subjectivités nihilistes du Mexique
contemporain
Une lecture de Notre mal vient plus loin
d’Alain Badiou
Juan Manuel Rodríguez Rojas1

1
Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y
Letras; Universidad Pedagógica Nacional Plantel Norte, Ciudad de México.
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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Resumen

El presente artículo tiene como objetivo realizar una lectura de la
conferencia impartida por Alain Badiou sobre los atentados del
15 de noviembre de 2015 en Francia que permita, a través de las
tesis centrales del autor, hacer una reflexión sobre el modo en
que la estructura del mundo se constituye y forma subjetividades
nihilistas en los países de tercer mundo, en especial en el México
contemporáneo. Con ello, se plantearán algunas tesis sobre las
subjetividades nihilistas en tercer mundo, las múltiples formas
de violencia extrema que nos acechan y las posibles salidas de la
situación en que estamos.

Palabras clave
Subjetividades/identidades nihilistas, Violencia,
Postestructuralismo, filosofía contemporánea.

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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Abstract

This article aims to make a reading of the lecture given by
Alain Badiou on the attacks of November 15, 2015 in France
that allows, through the central theses of the author, to make
a reflection on the way in which the structure of the world is
constituted and forms nihilistic subjectivities in third world
countries, especially in contemporary Mexico. With this, some
theses on nihilistic subjectivities in the third world, the multiple
forms of extreme violence that stalk us and the possible ways out
of the situation we are in will be presented.

Keywords
Nihilistic
subjectivities/identities,
Violence,
Poststructuralism, Contemporary philosophy.

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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Résumé

Le présent article vise à faire une lecture de la conférence donnée
par Alain Badiou sur les attentats du 15 novembre 2015 en
France qui permette, à travers les thèses centrales de l’auteur,
faire une réflexion sur la façon dont la structure du monde se
constitue et forme des subjectivités nihilistes dans les pays du
tiers monde, en particulier au Mexique contemporain. Ce faisant,
des thèses seront avancées sur les subjectivités nihilistes dans le
tiers monde, les multiples formes de violence extrême qui nous
guettent et les issues possibles de la situation dans laquelle nous
nous trouvons.

Mots clés:
Subjectivités/identités
nihilistes,
Violence,
Poststructuralisme, philosophie contemporaine.

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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Introducción

En los últimos textos de Louis Althusser recopilados bajo
el título en español Para un materialismo aleatorio2, éste
comentaba que el trabajo filosófico no se comienza desde
un principio, sino que ya siempre en medio. En todo caso,
uno continua el trabajo ya comenzado por alguien más o
deconstruye lo ya realizado por un/a predecesor/a. Tal es
el caso del presente ensayo que, a través de las reflexiones
sobre nuestro presente y sobre las subjetividades terroristas
o nihilistas que Alain Badiou realizó en una conferenciaensayo titulada Nuestro mal viene de más lejos3 en
noviembre de 2015, buscará comprender la forma en que
la estructura del mundo actual se organiza en el México
contemporáneo y permite explicar algo de nuestra situación.
Si bien el trabajo del filósofo postestructuralista presenta las
tesis generales en las que nos inscribimos para comprender
cómo se articula el presente, consideramos que dichas tesis
en nuestro mundo (el tercer mundo) pueden deconstruirse
para dar más claridad a la actual crisis de violencia extrema
en la que vivimos desde hace algunos lustros. De tal
manera que la comprensión de nuestro presente mexicano
no comienza con algo nuevo o un principio, sino con la
posibilidad de pensar desde el trabajo del pensador francés.4
2
Louis Althusser, Para un materialismo aleatorio, tr. Pedro Fernández
(Madrid: Arena Libros, 2002).
3
Alain Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, tr. María del Carmen
Rodríguez (Buenos Aires: Capital Intelectual, 2016).
4
Aunque el ensayo por analizar no funge como uno de los nervios centrales de su pensamiento, lo que se logra observar en dicho trabajo es un esfuerzo de divulgación, sin quitarle el rigor teórico, de todas esas ideas centrales de
su pensamiento de una manera simple para todos aquellos no especialistas. En
este sentido es que el texto se nos presenta como una forma de comprender, a
partir de análisis de la realidad social, todos esos problemas insertos en el pensamiento del autor y al mismo tiempo una forma de comprender a través de él
la singularidad de nuestra situación.
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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Frente a los atentados perpetrados el 13 de
noviembre de 2015 en Paris por jóvenes terroristas suicidas
participantes de la organización yihadista Estado Islámico,
el 23 de noviembre en conferencia extraordinaria ofrecida
en el Teatro de la comuna de Aubevilliers, Alain Badiou nos
invitaba a pensar el suceso demencial con la finalidad de
que a través de ello se pudiera comprender: su singularidad
inconcebible, la manera en que el hecho es consecuencia
de la estructura del capitalismo mundializado y en cómo
ello ha producido determinados efectos en las poblaciones
y formas de constitución subjetiva que terminan por
evidenciar la crisis de violencia que acecha a Francia.

La conferencia era una forma de intervención
filosófica en la situación, no para seguir reproduciendo
la violencia (fomentando los instintos identitarios,
convocando una guerra contra el terrorismo que se
convertiría en un sentimiento irracional de venganza o
invitando a afiliarse al estado de excepción decretado por el
presidente francés5), sino para construir un tejido racional
entre la situación singular analizada y el marco general del
mundo. En sentido žižekiano era una invitación a detenerse
a pensar la violencia en lugar de encaramarse en ella para
seguirla reproduciendo.6 Solo ahí donde el hecho singular
violento es desmenuzado y conectado con la trama general
del mundo es que se hace posible la conversión del horror
incomprensible en una acción racional que determina los
verdaderos causantes y las posibles salidas.
La propuesta de análisis realizada por el autor puede
proseguirse en el marco del México contemporáneo en el
que quizá la situación singular impensable e inconcebible
5

Alain Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 12-14.

6
Slavoj Žižek, Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales (Barcelona:
Paidós, 2011).
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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
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toca sus extremos ya no en un día singular de atentados
extremos, sino en las formas de afronta del crimen organizado
al Estado con ejemplo paradigmático en el culiacanazo de
octubre de 20197 y en formas de violencia extrema como
la desaparición forzada de 43 estudiantes de Ayotzinapa
en septiembre de 2014 o los incontables crímenes sobre
las mujeres y las poblaciones convertidos en un hecho
diario. Este clima generalizado de violencia extrema que
padecemos exige la necesidad análoga de no encaramarnos
en él y detenernos a pensar sus fuentes. En este sentido es
que la deconstrucción de algunas tesis de la conferencia
de Badiou nos sirven para seguir comprendiendo nuestro
presente.
La estructura que presenta la conferencia del
pensador comunista comienza desde el punto de vista
general para conectar el hecho impensable (los atentados).
Luego, parte de lo singular para deducir ciertas tesis sobre
lo general que invitan a reflexionar sobre las verdaderas
causas de los atentados y la necesidad de intervenir dicha
situación. El acompañamiento del camino de Badiou y su
reformulación podrá dar cuenta de la manera en que dichas
tesis se deconstruyen en nuestro clima y sus consecuencias.
En este sentido, la situación general del mundo permitirá
explicarnos las formas de organización del tercer mundo
7
En principio, el Culiacanazo de 2019 se nos presentaba como una expresión de las maneras en que en el tercer mundo el crimen organizado era una
forma de organización delincuencial del poder que se daba de manera explícita,
que expresaba un poderío superior al Estado (a veces compartido) y que producía los ejercicios de zonificación necesarios para los intereses de la oligarquía capitalista. Tras la detención de Ovidio Guzman el 5 de enero del presente año, lo
que se presenta es una situación peculiar en la que la tesis no es suspendida por
dichos hechos, sino que representa la lucha del poder político contra un ente
desestatalizado, violento y que bajo intereses superiores al Estado nación puede
actuar como aliado o enemigo del mismo, pero siempre formando un nuevo
aparato, en el sentido althusseriano, para alcanzar los intereses de aquellos que
se han convertido en los actuales dueños del mundo.
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que me gustaría nombrar como organización delincuencial,
los posibles efectos sobre las poblaciones serían nombrados
como la transformación de las poblaciones en chatarra o
desechables8, las formas subjetivas nihilistas en nuestro
espacio toman nombre en el sicariato y aquellos enunciados
como narcotraficantes, y las formas de violencia extrema
ya no serán los atentados terroristas que vive el primer
mundo, sino aquellas formas de violencia que comienzan
con extorsiones, levantamientos, encobijados, asesinatos
violentos, desmembramientos del cuerpo, empozolados
o la forma extrema de violencia impensable que es la
desaparición forzada. Es por eso por lo que, en la emulación
de las palabras del pensador francés, se busca una forma
diferencial en las consecuencias que permita explicar
nuestra situación.
La estructura del mundo

Badiou comienza a reflexionar sobre los puntos elementales
que organizan la actual situación del mundo. El primero de
los tres señalados es aquel que nombra como “el triunfo
del capitalismo mundializado”9 que expresa la hegemonía
o totalización del modo de producción capitalista como
el único camino posible en la articulación de la vida
humana. Dicho triunfo, se expresa desde un punto de vista
económico e ideológico. Desde la ideología terminamos
por sucumbir al sistema ante la carencia de cualquier
perspectiva diferente a la propuesta por el consumo
capitalista. La liberación del mercado de cualquier limite
y cualquier idea que se contraponga ha finalizado en la
8
Bertrand Ogilvie, El hombre desechable. Ensayo sobre las formas del extremismo y la violencia extrema, (Buenos Aires, Nueva visión, 2013). Este trabajo es el esquema del que parto para postular dicha conceptualización.
9
Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 25.
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conversión de la vida en mera especulación financiera. De
esta forma es que las ideas de goce, de felicidad y bienestar
se convierten en herramientas directamente asociadas
al goce capitalista de consumo. La ideología es gozar
sin freno de la fascinación del consumo capitalista. Esta
conversión en términos económicos propicia que la vida
entera se proyecte bajo un marco que varios autores han
considerado en llamar bioeconomía.10 Una manera de hacer
de la vida entera parte más de la trama de acumulación
del capital. Con todo esto alcanzamos una extensión del
capitalismo sin precedentes, pues todo, incluso lo más
íntimo de la vida se transforma en mercancía. Es así como
los individuos pasan a convertirse en meros autómatas de
producción y la explotación se interioriza en los cuerpos
para pasar a ser la estimulación en la que vivimos, nos
hemos convertido en autoexplotados.11 Otra cosa similar
sucede en la vida y el espacio extrahumanos que durante la
larga historia del capital se ha venido convirtiendo en mera
materia de especulación económica y ha llegado ahora a ser
el objeto primordial de la especulación.12 En cierto sentido,
pasamos a un modo de ordenamiento en el que la vida
entera (humana y extrahumana) es objeto de apropiación
capital. La bioeconomía del capital se expande sin límites
y al mismo tiempo se concentra en monopolios de mercado
que determinan su circulación y su organización.13

10
Maurizio Lazzarato, “Biopolitique/Bioéconomie”, Multitudes no. 22,
(otoño de 2005). Este autor se ha convertido en referente de la situación capitalista y el poder.
Byung Chul Han, Psicopolítica, (Barcelona: Herder, 2014). El filósofo
11
coreano ha sido uno de los principales en proponer el concepto de autoexplotación como forma actual del capitalismo.
En este sentido es que dejamos la mera especulación financiera como
12
matriz del sistema económico para pasar a la especulación de las materias primas (commodities) como fondo último del sistema actual.
Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 33-35.
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El neoliberalismo contemporáneo que libera al
capital de cualquier límite y se inserta en la trama de la vida
humana y extrahumana, encuentra su forma perversa en las
fronteras del primer mundo. Aquí, en el lado B del sistema
de producción,14 la empresa de acumulación no se produce
bajo el sistema legal cada vez más en desuso en el propio
primer mundo, sino en la intensa nulificación de la legalidad
para iniciar un sistema delincuencial. La acumulación y
extracción del plusvalor se realiza no solo incrementando
la producción y reduciendo los salarios del trabajador, ni
solo incentivando el uso y generando esquemas de trabajo
sin derechos que contribuyan a fortalecer la ganancia y la
autoexplotacion. La acumulación encuentra una forma de
realización en un aparato delincuencial que comienza en
el robo y la explotación, pero que se sublima encontrando
formas delincuenciales extraordinarias como la evasión de
impuestos y las actividades criminales de cuello blanco.
De esta manera es que la estructura del mundo capitalista
comienza a permearse de la necesidad de delinquir
para el incremento de las ganancias, y esto termina por
traducirse en las formas cotidianas de corrupción mexicana
(el regateo, la mordida, etc.), pero también produce las
formas de organización criminal de acumulación violenta
(robo, secuestro, extorsión, derecho de piso). Todo ello,
acompañado de la premisa fundamental de que ahora el
dolor, el sufrimiento, la sangre y la propia muerte son objeto
de enriquecimiento, hacen que el lado B del capitalismo
padezca condiciones de violencia extrema. El triunfo del
capitalismo mundializado es en tercer mundo la conversión
del dolor, de la sangre, del sufrimiento y de la vida en
ganancia.
14
Sayak Valencia, Capitalismo Gore. (Barcelona: Melusina, 2010). La propuesta de lectura que sugiere pensar las transformaciones del capitalismo en
tercer mundo como el lado B o el capitalismo Gore siguen siendo vigentes y de
ellas se parte en el presente texto.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

El segundo punto señalado por el autor es el que
se refiere al debilitamiento de los Estados, es decir, la
promulgada reducción de la intervención del Estado en el
flujo económico ha determinado en gran medida que estos
se conviertan en meros instrumentos de administración y
dejen de ser determinantes en las decisiones económicas
globales.15 Paradójicamente, la observación marxista de
ver el Estado como un aparato o instrumento del poder
político se ejemplifica a la perfección en la actual forma
de organización del poder en la economía mundial. Los
Estados comienzan a circular como meros instrumentos
para la organización de la riqueza y el capitalismo alcanza
su hegemonía transformándose en bioeconomía. Esto
guarda consecuencias radicales en tercer mundo, pues bajo
el amparo de seguir el flujo especulativo de la riqueza se
amplía un horizonte en el que el Estado no necesariamente
reduce su poder de acción, sino que participa con
transformaciones estructurales en leyes que permitan el libre
flujo del capital, es decir, se convierte en delincuencial. Esto
en primera instancia crea un Estado dispuesto a beneficiar a
los intereses de la economía global con leyes que permitan
el incremento de la riqueza (la cancelación o reducción
de derechos laborales) y/o la introducción de dinámicas
capitalistas que deterioran el medio ambiente (leyes mineras
en beneficio de la extracción, grandes proyectos de inversión
que transforman el ecosistema). En segunda instancia, y
de manera más grave, en esta forma delincuencial de la
economía que venimos describiendo, el Estado comienza
a participar con grandes empresas criminales afianzando
lo que se ha venido llamando un Narco-Estado o Estados
Delincuenciales en el que la ganancia se ejecuta a través
de la violencia extrema y la introducción del crimen. Todo
ello describe a la perfección una nueva etapa del capital
15
Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 35.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

en la que el enriquecimiento solo puede darse sin velo que
disimule su violencia originaria. El capitalismo no hace
otra cosa que regresar a su origen violento y mostrarnos
todo el lodo y sangre que ha venido chorreando.

Con todo lo anterior, queda claro el modo en que
las nuevas prácticas imperiales16, reconocidas por Badiou
como el tercer elemento de la estructura del mundo,
comienzan a proliferar en el tercer mundo. El vínculo entre
la delincuencia y los poderes políticos organiza el control
del espacio mediante la violencia extrema. La anarquización
de territorios en los que la violencia impera y que nuestro
pensador llama zonificación genera un marco en el que la
ganancia se produce bajo lo que Harvey llama acumulación
por desposesión.17 El nuevo imperialismo se detiene en las
materias primas como objeto principal del nuevo mercado
mundial y repite el colonialismo bajo prácticas extractivas
violentas sobre los territorios y los seres humanos. Lo que
se ha venido nombrando como neocolonialismo extractivo
se vuelve evidente y su violencia extrema es la antesala
de todas las demás violencias. Todas estas prácticas no
negocian con la vida humana y extrahumana en tanto que
son prácticas de destrucción de la vida en su generalidad.
Las consecuencias en las poblaciones
Las consecuencias en las poblaciones de lo que describe
el pensador francés forman una situación cada vez más
extrema. La organización de la riqueza producida por
la expansión del capitalismo ha generado un conjunto
de desigualdades que en tercer mundo se expresa de una
16

Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 29.

David Harvey, El nuevo imperialismo. Acumulación por desposesión.
17
(Buenos Aires: CLACSO, 2004).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
54
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

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contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

manera particular. La concentración, que el autor menciona,
del 86 % de la riqueza en el 10 % de la población mundial,
el 14 % de la riqueza restante concentrado en el 40 % de los
seres humanos y la conversión del 50 % de la población en
completos desposeídos cobra tintes distintos si se hicieran
cartografías del mundo.18 Fruto de esa concentración, uno
observaría que gran parte de las poblaciones ricas o con
la posibilidad de pertenencia en la riqueza del mundo se
encuentran localizadas en el primer mundo y la mayor
parte de los desposeídos se encuentran en el tercer mundo
(África, Medio Oriente y Latinoamérica). De esta manera
es que se van afianzando muros físicos y mentales entre
quienes participan del desarrollo del capitalismo y quienes
han sido condenados a la miseria.
Millones de seres humanos convertidos en vidas
fuera del marco de producción y consumo terminan
generando lo que Bertrand Ogilvie nombra sujetos
desechables o poblaciones chatarras.19 Seres que, al ser
excluidos de la mecánica del capital, y no pudiendo ser
asalariados ni mucho menos consumistas se entregan a
la condena de no ser nada y desaparecer en vida. Dichas
poblaciones inevitablemente caminan en dos sentidos, la
espera condenatoria de su desaparición o la búsqueda de
ser integrado de cualquier forma a la mecánica del goce
capitalista. La primera generará seres condenados en la
espera de su muerte sobreviviendo con lo que encuentran
en la chatarra –suicidas de las banquetas– y la segunda
propiciará una búsqueda de integración atravesando los
muros (migrantes) o introduciéndose delincuencialmente.
De esta manera es que en el tercer mundo se concentra
18

Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 45-47.

Bertrand Ogilvie, El hombre desechable. Ensayo sobre las formas del ex19
terminismo y la violencia extrema. (Buenos Aires: Nueva Visión, 2015).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
55
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contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

gran parte de las poblaciones desposeídas y dicha situación
explica la forma de organización delincuencial y las grandes
peregrinaciones del sur al norte en espera de integrarse
como mano de obra barata en el primer mundo.
Las subjetividades nihilistas en tercer mundo americano (el caso mexicano)
Todo lo anterior pervierte las tres formas subjetivas típicas
que el pensador francés perfila en su trabajo. Siguiendo
la organización delincuencial del tercer mundo, dichas
formas subjetivas encuentran un camino bifurcado.20 Para
las subjetividades occidentales que describe Badiou y que
participan del 14 % de la riqueza mundial, les queda vivir
bajo la defensa de su posición de clase y bajo el temor
de perderla, no solo las alimenta el miedo y desprecio de
aquello en que se pueden volver, sino también la necesidad
de que, para pertenecer a esa clase, cada vez más reducida,
deberán participar en la trama delincuencial que estructura
el tercer mundo. De esta forma, nutren su existencia de
racismo y clasismo, pero para poder mantenerse en ese
lugar algunos/as comienzan a participar en prácticas
delincuenciales (enriquecimiento ilícito, evasión de
impuestos, etc.). La cada vez más latente posibilidad de
conversión en desposeídos induce a encontrar prácticas en
las que su estatus se sostenga y esto es lo que propicia un
acercamiento a prácticas ilegales y hasta de reproducción
de la violencia extrema.
Otro tanto sucede con las subjetividades del deseo
de Occidente que, condenadas a no tener nada y ser parte
de la masa de los desposeídos del mundo, inician prácticas
para integrarse a ese Occidente que los expulsa. El deseo

20
Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 59-63.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

56

�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

de poseer y participar de Occidente lleva a los sujetos
desposeídos a buscar los lugares donde pueden volver a
contar e introducirse en la estructura del mundo. En este
sentido es que las grandes migraciones en el mundo son
consecuencia de ello, miles y miles de personas saliendo
todos los días de los lugares devastados y desertificados
hacia un lugar más rentable se vuelven presas de varias
situaciones complejas. La primera es ser parte de los
grandes números de violencia sobre los sujetos migrantes
en la que, en algunos momentos, los sujetos de Occidente
participan defendiendo su situación privilegiada. Las
políticas antinmigrantes del cierre de las fronteras, como
las prácticas de odio y desprecio de su situación, hacen
de su camino un trajín de vida y muerte. Los problemas
más graves de esa población se encuentran en que, al ser
sujeto desechable que no importa ya para ningún Estado
ni economía, genera una última ganancia para el mercado
mundial convirtiéndose en objeto de extracción de un
plusvalor delincuencial como lo son los negocios del
mercado de esclavos y la trata de blancas. Esperanzados
de aliviar su dolor y su situación de no ser nadie, su vida se
convierte en objeto de una ganancia delincuencial en la que
se negocia hasta su último respiro.
Lo anterior permite dar más claridad a las
subjetividades nihilistas expresadas por Badiou. Si los
terroristas que provocaron los atentados y las matanzas de
noviembre de 2015 constituyen la base ejemplar de una
forma subjetiva en la que el deseo de venganza e imitación
alienada se conjugan para darle vida a la máxima expresión
de violencia extrema sobre las poblaciones y sobre la vida.
Forma que nihiliza o niega cualquier valor de la vida y la
convierte en algo que se arrebata en cualquier momento.21

21
Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 68.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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contemporáneo: Una lectura de Nuestro
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Dicha forma subjetiva en tercer mundo se adhiere a otras
determinantes y cobra vida en sujetos delincuenciales como
los sicarios, jefes de plaza o grandes narcotraficantes. Todos
ellos comparten con el terrorista la búsqueda de satisfacción
perversa del deseo de Occidente, pero más que vengarse de
la situación en que se encuentran, se miran a sí mismos
como unos empresarios de la máquina de destrucción del
capitalismo.22 Las grandes filas de subjetividades nihilistas
o delincuenciales del tercer mundo operan bajo la misma
dinámica del terrorismo, pero aderezada por otras fuentes.
Su necesidad primordial radica en satisfacer el mandato al
goce capitalista mediante el enriquecimiento con prácticas
delincuenciales de muerte. El sentimiento religioso del
terrorista que ha servido como operación ideológica,
soporte para justificar sus grandes ataques, es renegociado
con varias directrices en los sujetos del tercer mundo. La
primera de ellas es la conjugación de sus acciones en una
religión sincrética de soporte que cumple las expectativas
de reivindicación de sus acciones y de promesa de una
vida eterna.23 Otra de ellas se observa en su reencuentro
con la población, convirtiéndose en un mártir del sistema
capitalista y alguien que ha podido reivindicar su vida,
aunque sea de manera delincuencial. Dicha situación crea
una forma cultural de soporte en la que éste se convierte en
quien se sacrifica por el pueblo para restituirle una riqueza
pérdida.24 De esta forma, el sujeto nihilizado se convierte en
22
Sayak Valencia ha sugerido llamar necroempresarios o sujetos endriagos que hacen de la muerte una forma de ganancia.
En este sentido es que aparecen los cultos sincréticos a la Santa Muer23
te, a Jesús Malverde y/o San Judas. En el mismo sentido pueden explicarse la
construcción de grandes mausoleos en panteones como los Jardines del Humaya. Dichas expresiones son en el fondo formas de continuación de prácticas
milenarias de santificación de la vida para convertirla en divina y por ello con
posibilidad de redención.
En ello se explica el despilfarro de dinero en comunidad o fiestas, el apo24
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

un cristo de los desposeídos, pues ha podido robar riqueza
para beneficiarse a él y sus pobres. Con ello se crea un culto
y aceptación de la comunidad al delincuente. Esto permite
reproducir la nihilización y promoverla como forma de
vida aceptable. La empresa delincuencial alcanza un sostén
como narcocultura y ese sostén le permite reproducirse
en todos los desposeídos del tercer mundo. La empresa
de nihilización del sujeto no está solo en el ejercicio de
violencia extrema que ejecuta, sino en su reproducción como
cultura a imitar, en su capacidad de invitar a convertirse en
parte del clan. Pero no hay que olvidar que los soportes
religiosos y culturales que amparan su vida e invisibilizan
sus prácticas están acompañados del deseo de Occidente
que no negocia la riqueza obtenida por medio de la muerte,
la sangre y el sufrimiento, por lo que sus grandes acciones
de caridad o su gran amor a la religión o su gran apoyo a los
suyos son solo semblantes de su verdadera actividad que
se caracteriza por ser la herramienta mayor de la violencia
extrema: el crimen sobre la vida humana y extrahumana.
Crímenes demenciales
Estas subjetividades que conforman el sujeto nihilista
(el sicario, el jefe de plaza y el gran narcotraficante, etc.)
construyen un clima de violencia extrema que no termina
con grandes atentados o matanzas como las analizadas por el
pensador postestructuralista, sino con la transformación de
la violencia extrema en algo cotidiano. El flujo monetario
que circula detrás de ellos comienza con los negocios de
tráfico y producción de drogas, pero avanza por el camino
del robo, la extorsión, el derecho de piso, el secuestro, la

yo monetario y estructural a la población. Con ello el sujeto reincorpora su vida
y se reencuentra con su comunidad como una persona admirada. Esto al mismo
tiempo crea una imagen arquetípica deseada para los sujetos desposeídos.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

violación, la mutilación de los cuerpos, la destrucción de las
vidas (empozolamientos, encobijados, etc.) para terminar en
el crimen de la desaparición forzada. Todos ellos funcionan
como operadores de la extracción de plusvalor delincuencial
generando ganancias tras la violencia ejecutada y al mismo
tiempo rastros que funcionan como comunicación entre pares
y entre la población. La violencia extrema genera riqueza
y comunica quien es el dueño, esto termina generalizando
un estado de guerra que ya no se da entre Estados Nación,
sino contra todas las poblaciones efectuándose como guerra
sentida. Si nos parecía inconcebible la matanza ejecutada
por los terroristas perpetradores de los atentados en Francia,
la acción de la desaparición forzada convertida en un rasgo
cotidiano en México se nos presenta como un crimen
demencial por encima de lo antes visto.

Si a lo largo de su historia, la desaparición forzada fue
fruto escabroso de la necesidad de los Estados de proteger su
interés y de destruir emocional y mentalmente al enemigo de
la nación, en el triunfo del capitalismo mundializado donde
los Estados han sido debilitados y han pasado a ser materia
de segundo orden o formar parte del crimen organizado,
este nuevo poder (criminal) produce una dimensión de la
desaparición impensable en la que el crimen no es solo sobre
una vida o un enemigo, sino un modo de desperdigar el horror
sobre los territorios y los cuerpos. Un crimen ontológico en el
que la suspensión de la vida y de la muerte genera una nueva
condición de violencia extrema, pues la vida y la muerte han
quedado suspendidas y los sujetos son enviados a un limbo
ontológico que produce en las poblaciones un sentimiento de
horror que se fomenta y produce todos los días de incertidumbre
ante él o la desaparecida. El dolor se convierte en infinito y
continuo, pues no termina ahí donde el cuerpo fue separado
y vejado, sino que se extiende a todos los días que hacen de
dicha situación una experiencia perturbadora.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
60
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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

En el marco de la operación criminal de extracción
del plusvalor este último crimen encierra la condena última
a la que todo sujeto puede llegar cuando se le convierte en
desechable. Se desaparece para convertir su vida en cuerpo
de explotación gratuito (esclavitud sexual y laboral). Se
desaparece para extraer un plusvalor técnico que fortalezca
los medios de producción de la empresa criminal (esclavitud
profesional o técnica). Se desaparece para construir en el acto
un rastro que desperdiga dolor y sufrimiento y que permite
más adelante la zonificación y la ocupación del espacio de
manera delincuencial (desaparición de las resistencias).
En lo que respecta a la desaparición como último sistema
de comunicación, se desaparece para comunicar a otros
la dueñidad de los territorios, para hacer de ella un marco
simbólico que desperdiga el dolor por todas partes y nos
hace saber que la violencia extrema nos puede tocar a todos
(desaparición generalizada).
Todos estos crímenes son el camino de lo que
Badiou llama la fascistización del mundo,25 una forma
de cumplimiento del deseo de Occidente mediante una
práctica delincuencial. Lo interesante, visto desde el
tercer mundo, es el modo en que esta fascistización del
mundo no solo toca a los sujetos nihilistas que hace unas
líneas se describen, sino que promueve y baña todas
las subjetividades típicas que, en un mundo (el tercero)
construido bajo una organización delincuencial, están
obligadas a, para subsistir y mantener su estatus, sean
orilladas a delinquir.26 En este sentido es que la máquina

25

Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 69.

De esta forma es como se explica la constante aparición de sujetos de26
lincuentes de cuello blanco y las preocupantes formas de secuestro y desaparición de personas migrantes producidas por gente de la población que no están
adscritas a ningún poder criminal, pero en la necesidad de satisfacer el deseo
de Occidente perpetran crímenes de secuestro sobre poblaciones desposeídas
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
61
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contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

capitalista ha construido a sus propios verdugos o, con
más propiedad, se revela como una eficiente máquina de
destrucción de la vida, en ella no hay nada más que la
producción de muerte y desaparición de las vidas humanas
y extrahumanas. El nuevo liberalismo capitalista y su
triunfo son la expresión auténtica del verdadero fin del
capitalismo: destruir la posibilidad de habitar el mundo.
La crisis actual y nuestro mal desde el tercer mundo

Hacia finales de la conferencia, el filósofo comunista
expresa que uno de sus máximos intereses en la conferencia
tiene que ver con lo que esa producción subjetiva nihilista
propone a los jóvenes que, en todo caso, son los que
terminan reproduciendo la violencia.27 A su parecer, la
población juvenil, que inevitablemente padece de forma
intensificada la conversión en seres desposeídos, comienza a
ser orillada a transformarse en subjetividad nihilista. Presas
de la necesidad de pertenecer a algo y cumplir el deseo
de Occidente, jóvenes que no son nadie son convertidos
en terroristas dispuestos a sacrificar su vida por tan solo
pertenecer un instante al goce de Occidente. Acompañados
del soporte ideológico de la religión convierten su vida en
una gloria en la que las muertes perpetradas no importan.
En este sentido es que habla de la estructura del mundo
como una auténtica máquina de desorientación de las y
los jóvenes que termina destruyendo sus vidas y las vidas
de los otros. En el tercer mundo, y específicamente en el
México contemporáneo, la traducción de esta tesis nos
lleva a un fenómeno nombrado como juvenicidio,28 forma
migrantes. Cfr., Federico Mastrogiovanni, Ni vivos ni muertos. La desaparición
forzada en México como estrategia de Terror. México: Grijalbo, 2016.
27

Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 70-71.

Dentro de los especialistas del tema se pueden revisar los trabajos de
28
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

conceptual acuñada para expresar la manera en que un
grupo específico de la población convertida en desechable
es afectado de manera más contundente con la violencia
extrema. Las y los jóvenes condenados a la precarización
radicalizada por la estructura del mundo son anzuelo fácil
para la reproducción de formas subjetivas nihilistas que,
bajo el soporte-religión sincrética y el soporte-cultural
(narcocultura) aspiran a reintegrarse al deseo de Occidente
aunque sea un instante. Es así como miles de niños, niñas y
jóvenes se convierten en elementos del crimen organizado
y son encargados de ejecutar los crímenes demenciales que
hace unos párrafos mencionábamos.29 Su vida produce
la violencia extrema generalizada, pero está expuesta a
morir en cualquier momento por lo que se encuentra en el
mandato Occidental produciendo muerte y aceptando su
muerte demasiado pronto. Otro tanto sucede con la vida
de la juventud convertida en desechable, expuestos a la
violencia extrema de aquellos nihilizados, los cuerpos de
los desechables son materia del horror extremo al que llegan
esas vidas que, condenadas a morir en cualquier momento
son capaces de producir dolor en aquellas vidas que ya no
cuentan. Por todos lados, la desorientación del mundo y de
la juventud en tercer mundo expresa contundentemente el
camino hacia la muerte que estamos viviendo.30

José Manuel Valenzuela y Alfredo Nateras. Cfr., José Manuel Valenzuela, Trazos
de sangre y fuego. Bionecropolítica y juvenicidio en América Latina. Guadalajara:
CALAS, 2018. Cf., Alfredo Nateras, juventudes sitiadas y resistencias afectivas.
México: Gedisa, 2016.
Javier Valdez Cárdenas, Los morros del narco. Historias reales de niños y
29
jóvenes en el narcotráfico mexicano. México: Aguilar, 2014.
Aunado a esto, no parece gratuito que los últimos trabajos de Badiou se
30
han concentrado en hablarle a la juventud y sobre todo en hablar de la desorientación del mundo. Cf. Alain Badiou, La verdadera vida. Un mensaje a los jóvenes. (Madrid, Malpaso, 2017). Alain Badiou, ¿Qué es vivir? Imágenes del tiempo
presente III. (Buenos Aires: Amorrortu, 2022).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Las salidas a dichas crisis

El último comentario con el que cierra el autor es de vital
interés para nuestro trabajo. En el marco de la actual crisis en
la que vivimos, Badiou señala que, en similitud con la obra de
Fedra de Racine, nuestra situación parece ser una enfermedad
de muerte, pero quizá nuestro mal no viene de los asesinos
perpetradores de los atentados o ejecutores de la violencia
extrema, sino de carecer de una perspectiva distinta a la del
capitalismo mundializado. Quizá nuestro mal viene de carecer
de una nueva política emancipadora que en Europa tenía que ver
con el comunismo.31 Regresar a una política emancipatoria que
se contraponga a las políticas de muerte y que genere una nueva
subjetividad típica que contrarreste la fascistización del mundo
le parece un objetivo por el que hay que luchar.32 Es en esta tesis
final donde parece advertirse una salida a la violencia extrema,
pues ahí donde la violencia se ha convertido en cosa de la vida
diaria (tercer mundo) comienza a emerger esa forma típica de
subjetividad que no teniendo nada que perder y condenada a
la violencia extrema, se resiste a ser parte de su reproducción.
Seres desorientados en el mundo –por la máquina de muerte
capitalista– que comienzan a encontrar una orientación en el
mundo en la defensa de su forma de vida en comunidad, de su
forma de vida en la tierra y de una forma de política emancipatoria
más allá o más acá de los ideales europeos. El esfuerzo radicaría
en comenzar a acompañar sus luchas y aprender de ellas una
nueva política emancipatoria que no condene nuestra vida ni la
de nuestra juventud a la destrucción que vivimos.
Bibliografía
Louis Althusser, Para un materialismo aleatorio, trad.
Pedro Fernández. Madrid: Arena Libros, 2002.
31

Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 89-91.

Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, 92-93.
32
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

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�Las subjetividades nihilistas del México
contemporáneo: Una lectura de Nuestro
mal viene de más lejos de Alain Badiou

Alain Badiou, ¿Qué es vivir? Imágenes del tiempo presente
III. Buenos Aires: Amorrortu, 2022.
Alain Badiou, La lógica de los mundos. El ser y el
acontecimiento 2, trad. Maria del Carmen Rodríguez.
Buenos Aires: Manantial, 2008.

Alain Badiou, Nuestro mal viene de más lejos, trad. María
del Carmen Rodríguez. Buenos Aires: Capital Intelectual,
2016.
Alain Badiou, La verdadera vida. Un mensaje a los jóvenes.
Madrid, Malpaso, 2017.
Byung Chul Han, Psicopolítica, Barcelona: Herder, 2014.
David Harvey, El nuevo imperialismo. Acumulación por
desposesión. Buenos Aires: Clacso, 2004.
Federico Mastrogiovanni, Ni vivos n i muertos. La
desaparición forzada en México como estrategia de Terror.
México: Grijalbo, 2016.
Alfredo Nateras, juventudes sitiadas y resistencias afectivas.
México: Gedisa, 2016.
Javier Valdez Cárdenas, Los morros del narco. Historias
reales de niños y jóvenes en el narcotráfico mexicano.
México: Aguilar, 2014.
José Manuel Valenzuela, Trazos de sangre y fuego.
Bionecropolítica y juvenicidio en América Latina.
Guadalajara: CALAS, 2018.
Sayak Valencia, Capitalismo Gore. Barcelona: Melusina,
2010.
Slavoj Žižek Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales.
Barcelona: Paidós, 2011.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 43-65

65

�D.R. 2023 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 3, No. 5, enero-junio
2023, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria
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https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263,
ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
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México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 01 mayo de 2023.

Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Dossier Alain Badiou: una filosofía del acontecimiento para el siglo XXI
Coordinadores:
Dr. Juan José Abud Jasso (Universidad Nacional Autónoma de México)
Dr. Raúl Reyes Camargo (Instituto de Educación Media Superior de la
Ciudad de México y Universidad Autónoma Metropolitana)
Autores
Alfredo González Reynoso
Juan Manuel Rodríguez Rojas
Camila Joselevich Aguilar
Miguel Ángel Olivo Pérez
Nicol A. Barria-Asenjo
Angelina Uzín Olleros
Alfredo Pizano Ferreira
Emmanuel Díaz del Ángel
José Pedro Rodríguez Ramos
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
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San Pablo. El precio que hay que pagar
Saint Peter. The price that has to be paid
Saint Paul. Le prix à payer
Camila Joselevich Aguilar1

Resumen
Para el filósofo Alain Badiou, Pablo de Tarso, en cuyas cartas se
define en buena medida la tradición cristiana occidental, fundó el
universalismo inventando “una lengua donde locura, escándalo
y debilidad sustituyen a la razón cognoscente, al orden y a la
fuerza”. Si bien no se procurará refutar por entero el Pablo de
Badiou, se verá en este texto los límites que es necesario poner a
afirmaciones como la anterior, no con el fin de volver a un Pablo
inocuo y cómodo para el poder —es decir, el del fin del siglo
I, el de la deuterosis—, lo cual sería obsequiarle un Pablo a la
derecha, sino, antes bien, para restarle un paulinismo quizá no
tan provechoso a la izquierda.

Palabras clave
Pablo de Tarso, universalismo, revolución, continuidad, revuelta

1
Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y
Letras, Ciudad de México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 66-97

�San Pablo.
El precio que hay que pagar

Abtract:
For the philosopher Alain Badiou, Paul of Tarsus, in whose
letters the occidental Christian tradition is pretty much defined,
is the founder of universalism by inventing “a language in which
folly, scandal and weakness take the place of cognitive reason,
order and strength”. The purpose of this text is not the entirely
disprove Badiou’s concept of Paul, we will discuss the limits
which are necessary to impose to certain statements of his such
as the one I’ve mentioned before, not with the intention to go
back to an innocuous and comfortable concept of Paul for those
in positions of power -that is to say, the concept of Paul at the end
of the first century, the one from deuterosis-, that would be to gift
Paul to the right wing, instead, I aim to subtract a “Paulinism”
that may not be of benefit to the left wing.

Key Words:
Paul of Tarsus, universalism, revolution, continuity, uprising.

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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

Résumé
Pour le philosophe Alain Badiou, Paul de Tarso, dont les lettres
définissent en grande partie la tradition chrétienne occidentale,
a fondé l’universalisme en inventant « une langue où folie,
scandale et faiblesse remplacent la raison cognitive, l’ordre et
la force ». Bien que l’on ne cherchera pas à réfuter entièrement
Paul de Badiou, on verra dans ce texte les limites qu’il faut poser
à des affirmations comme la précédente, pas pour revenir à un
Paul inoffensif et confortable pour le pouvoir – c’est-à-dire, celui
de la fin du Ier siècle, celui de la deuterosis1—, qui serait de lui
offrir un Paul à droite, mais plutôt de lui soustraire un paulinisme
peut-être pas aussi profitable à gauche.

Mots-clés
Paul de Tarse, universalisme, révolution, continuité, révolte.

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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

Introducción. La transposición
¿Un primer cruce, una primera síntesis, de vocabulario lógico con terminología
política? No. No es primero,
ni quizá el primordial. Antes, siempre antes, estaba
Pablo. En el principio.
Patxi Lanceros2

El filósofo franco-marroquí Alain Badiou relata aquella
vez que Pier Paolo Pasolini tuvo la intención de realizar un
filme sobre Pablo de Tarso transpuesto al tiempo presente.
El cineasta italiano encontraba completamente posible
“hacer de Pablo un contemporáneo sin modificar en nada
sus enunciados”3 pues, decía, “el contenido universal de
su predicación […] es todavía absolutamente real”.4 En
la película, que nunca llegó a filmarse, Damasco iba a ser
la Barcelona de la España de Franco, a donde “el fascista
Pablo” iría en misión ante los franquistas; pero en el camino
de Barcelona, atravesando el suroeste de Francia, tendría
una iluminación por la que se pasaría “al campo antifascista
de la resistencia”5.
En efecto, para Pasolini, el apóstol de los gentiles
deseó “destruir de manera revolucionaria un modelo de
2
Patxi Lanceros, Orden sagrado, santa violencia. Teo-tecnologías del poder (Madrid: Abada, 2014), 76.
3
Alain Badiou, San Pablo. La fundación del universalismo (Barcelona:
Anthropos, 1999), 39.
4

Badiou, San Pablo, 39.

5
Badiou, San Pablo, 39. El guion se ha publicado en inglés: P. P. Pasolini,
St. Paul. A Screenplay, trad. Elizabeth Casteli, pról. Alain Badiou (Nueva York:
Verso, 2014).
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El precio que hay que pagar

sociedad fundada en la desigualdad social, el imperialismo
y la esclavitud [hallándose en él] la santa voluntad de la
destrucción”.6 La santidad paulina, pensó, es nada menos
que la del militante. Sin embargo, tal santidad habría sido
traicionada por su propia creación: la ekklesía, la congregación
o, en la transposición fílmica, la Organización, el Partido.7
Comprende Pasolini que Pablo se habría vuelto “un hombre
de aparato”, “un militante de la III Internacional”, y es la
ekklesía por él fundada la que habría malversado sus propios
principios. El militante comunista del siglo I no puede
soportar la presión. “El Partido, por las exigencias cerradas del
militantismo, invierte poco a poco la santidad en sacerdocio.
¿Cómo puede la auténtica santidad (que Pasolini reconoce
absolutamente en Pablo) soportar la prueba de una Historia
huyente y monumental”8 que orilla al endurecimiento
mediante la institucionalización? En la reflexión del cineasta
la respuesta es que no puede hacerlo si no se endurece ella
misma: la santidad se vuelve autoritaria y organizada.9
Es un movimiento de deformación del santo en sacerdote:
“el movimiento, casi necesario, de una traición interior”,
señala Badiou.10 En suma, explica el filósofo: “Una santidad
inmersa en una actualidad como la del Imperio Romano o
la del capitalismo contemporáneo no puede protegerse sino
creando, con toda la dureza necesaria, una Iglesia. Mas esta
Iglesia transforma la santidad en sacerdocio”.11
Para Pasolini, fue a partir de este quiebre que Lucas
habría aprovechado para reportar oportunistamente, en el
6

Badiou, San Pablo, 39.

7

Badiou, San Pablo, 40.

8

Badiou, San Pablo, 40. Cursivas nuestras.

9

Badiou, San Pablo, 40.

10

Badiou, San Pablo, 41.

Badiou, San Pablo, 41.
11
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libro de los Hechos de los Apóstoles, un Pablo cómodo
para Roma, inocuo, descremado. El objetivo de Hechos
habría sido dibujar al apóstol “como si siempre hubiera
sido sacerdote”,12 en el mismo tenor, agreguemos, de la
inventio del Pablo exageradamente institucionalizado que
tiene lugar en las epístolas deuteropaulinas y pastorales. El
santo Pablo habría así desaparecido.
Este guion cinematográfico es traído a cuento por
el filósofo marroquí en su San Pablo. La fundación del
universalismo, publicado en 1999, precisamente para
acompañar su propia reivindicación paulina. Como es
sabido, Alain Badiou es uno de los mayores representantes
del renovado interés que existe por el tarsiota en el
pensamiento crítico y la filosofía política contemporánea.
En dicha publicación de fin de siglo, Badiou señala algunas
de las preguntas que han guiado su reflexión sobre el asunto
y ubica una cierta línea de consonancia entre su inquietud
como filósofo y la del apóstol de los gentiles. El judío de
Tarso, convertido, iluminado, habría reventado el concepto
de Israel extrayéndolo del ámbito étnico-nacional, poniendo
de cabeza la lógica y el orden de lo existente, luego entonces
“destinando a lo universal una cierta conexión del sujeto y de
la ley”. Mas al hacer esto, dice Badiou, el apóstol se pregunta
“cuál es el precio que hay que pagar por esta destinación,
tanto del lado del sujeto como del lado de la ley”13. Y aclara
el filósofo: “esa pregunta es exactamente la nuestra”.
Es también, precisamente, la que hemos llevado
nosotras al título de este escrito buscando un paralelismo
12
Badiou, San Pablo, 41. Cf. la consideración propiamente badiouana:
Hechos de los Apóstoles es “un documento oficial, encargado de dar una versión
tan uniforme, organizacional y romana como fuera posible de los primeros decenios del cristianismo” (Badiou, San Pablo, 27).
Badiou, San Pablo, 8.
13
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que nos permita seguir pensando a Pablo junto con Badiou,
pero que a la vez nos distancie de él hasta cierto punto. Pues,
según nuestro punto de vista, no habría sido sólo con la
redacción de Hechos o de las deuteropaulinas que Pablo se
“amigó” con la lógica del imperio, incluso con ciertas trazas
del legalismo hebreo. Esa consonancia, según observamos,
habría estado siempre antes, en el principio —para retomar
el juego juanino que se asomó en nuestro epígrafe—. Así
pues, observaremos en las siguientes páginas ciertos hilos
del telar paulino que nos resultan incómodos en relación
con toda aquella reivindicación. No se pretendería refutar
en general el Pablo de Badiou, y por esa razón el primer
apartado consistirá precisamente en exponer a grandes
rasgos la reivindicación badiouana del apóstol de la mano
con otro tipo de estudios y reflexiones que apuntalan de
diversos modos su tesis. Lo que se buscará después, sin
embargo, es sacar a la luz, acaso destejiendo, siempre por
la izquierda, algunos de esos hilos incómodos; y en ello
consistirá el segundo de los apartados. Finalmente, en el
tercero de éstos veremos ciertos hilos particulares un poco
más de cerca: la noción de universalismo, el concepto de
doxa, y cómo pueden ayudar a observar mejor el entramado
amplio.
Para Alain Badiou, como pronto diremos nuevamente,
el tarsiota fue el inventor de “una lengua donde locura,
escándalo y debilidad sustituyen a la razón cognoscente,
al orden y a la fuerza”.14 Vamos a ver aquí los límites que
es necesario poner a nociones como ésta; y no para volver,
junto con Lucas, a un Pablo inocuo y cómodo para el poder,
lo cual sería obsequiarle un apóstol al capital y la derecha
global; sino, antes bien, para restarle a la izquierda acaso
algunos hilos de un paulinismo quizá no tan afortunado.
14
Badiou, San Pablo, 50-51.
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La reivindicación
Dios ha escogido a los locos
del mundo para confundir
a los sabios, y ha escogido Dios a los débiles para
confundir a los fuertes. Lo
más bajo y despreciable del
mundo ha escogido Dios; lo
que no es, para reducir a la
nada lo que es.
1Cor 1:27

Pablo importa mucho, no tanto como personaje, sino como
situación teológica y política. Los motivos han sido diversos.
Ciertas izquierdas, desde el siglo pasado, han observado
en la figura de Pablo un modelo ejemplar del compromiso
militante. No sólo la perspectiva filosófica y teóricopolítica, sino otras, filológicas, socio-históricas, por supuesto
teológicas, han reconstruido el paulinismo como un proyecto
de contra-poder, antimperialista e incluso anticolonial15
basado en la universalización de un euangelion teopolítico
que habría venido a desgajar o a reemplazar, según el punto
de vista, el euangelion imperial: la pax implementada por
Roma, que tiene la violencia como vehículo. Se ha sostenido,
pues, que el planteamiento paulino entra perfectamente en
resonancia con las experiencias, urgencias y discusiones en
torno a las formas y contenidos de las luchas anticapitalistas
y antimperialistas del presente.
15
Cf. el trabajo del grupo de investigación “Orígenes del Cristianismo en
Perspectiva Interdisciplinar”, de la Universidad de Deusto, así como del grupo internacional “Paul and Politics”. Para una aproximación, cf. Richard Horsley (ed.),
Paul and Empire. Religion and Power in Roman Imperial Society (Harrisburg:
Trinity Press International, 1997); Richard Horsley (ed.), Paul and Politics. Ekklesia, Israel, Imperium, Interpretation (Harrisburg: Trinity Press, 2000); y R. Horsley
(ed.), Paul and the Roman Imperial Order (Harrisburg: Trinity Press, 2004).
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Alain Badiou es, como ya decíamos, uno de los
mayores representantes de este renovado interés por la
cuestión paulina. Vivir en la cuenca del Mediterráneo del
siglo I y vivir en nuestros tiempos tienen en común, piensa él,
el enfrentarse con “la figura monumental de la destrucción de
toda política”, que equivale, respectivamente, al “despotismo
militar llamado Imperio romano”16 y a “la lógica
mundializada del capital” que se acompaña de fanatismos
identitarios, muchas veces étnico-nacionales.17 Pablo, dice
Badiou, “es un pensador-poeta del acontecimiento, al mismo
tiempo que practica y enuncia rasgos invariantes de lo que
se puede llamar la figura militante”.18 Badiou lee que “ya
no hay judío ni gentil, no hay esclavo ni libre, no hay varón
ni mujer, pues todos ustedes son uno en el christós Jesús”
(Gal 3:28); y lee que “Dios ha escogido lo que no es para
reducir a la nada lo que es” (1Cor 1:27); y que “nos hemos
convertido en la basura del mundo, como el desecho de todos
hasta ahora” (1Cor 4:13); y también que “ya no eres siervo,
sino hijo, y como hijo también heredero” (Gal 4:7). Se trata,
para Badiou, de “la invención de una lengua donde locura,
escándalo y debilidad sustituyen a la razón cognoscente, al
orden y a la fuerza, donde el no ser es la única afirmación
validable del ser, donde se articula el discurso cristiano”.19
El Cristo paulino, desde el punto de vista badiouano,
fue una estrategia para afirmar la vida donde no existiera un
principado humano; una “verdad diagonal en relación con
todos los subconjuntos comunitarios” que no se reclamaría,
por tanto, de ninguna identidad y no podría tampoco constituir
ninguna. “Está ofrecida a todos [...] sin que una condición
16

Badiou, San Pablo, 8.

17

Badiou, San Pablo, 9.

18

Badiou, San Pablo, 2.

Badiou, San Pablo, 50-51.
19
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de pertenencia pueda limitar[la]”20, de donde se sigue la
igualdad de todas las personas ante el acontecimiento-Cristo.
Con esto en mente, Badiou ha propuesto volver al apóstol
para pensar ese gesto suyo de “separar cada proceso de
verdad de la historicidad ‘cultural’ donde la opinión pretende
disolverla”,21 esto es desvincular los procesos de verdad
del “relativismo” posmoderno que, en su entender, es el que
posibilita la expansión sin límites de las lógicas y dinámicas
capitalistas, esas que despliegan muerte antes que vida. Así,
el filósofo reivindica, es decir, rescata del horror de la historia
cristiana ulterior un Pablo así prehistórico y laico: el que
habría fundado la posibilidad de pulverizar las identidades
locales, históricas, legales, corporales, que conducen a
defender ideologías parciales y llegado el caso abusivas,
para sustituirlas con la no-identidad de un Cristo muerto y
universal —en cuanto resucitado— que abre el camino a una
humanidad sustraída del dominio de los poderes instituidos
en corrupción. Pablo, pues, funda el universalismo, pero
no en el más allá: “es aquí y ahora donde la vida toma su
revancha de la muerte […]. La resurrección es para Pablo
aquello a partir de lo que el centro de gravedad de la vida
está en la vida, ya que anteriormente, estando situad[o] en la
Ley, organizaba la subsumación de la vida por la muerte”.22
Volver a pensar el gesto paulino y asimismo “desplegar
sus enredos, vivificar su singularidad y su fuerza instituyente”,
es, para el filósofo, “una necesidad contemporánea”.23 Si el
capitalismo devasta y aniquila, será necesario reivindicar
todo aquello que no admita aletargamiento para afirmar la
vida. Dirá Lanceros que “el tiempo de Pablo es el tiempo
20

Badiou, San Pablo, 15.

21

Badiou, San Pablo, 7.

22

Badiou, San Pablo, 66.

Badiou, San Pablo, 7.
23
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del fin: no tolera ni pausa ni muro”,24 no se retrasa, no
tolera katechon alguno, como sí lo hace —¡lo requiere!— el
deuteropaulinismo. El tiempo de Pablo, ho nyn kairós, “es el
de la acción entusiasta, entusiasmada”,25 dice el vasco, sin
duda jugando con la etimología del término. Y así también,
si el capitalismo no es otra cosa, dice Juan José Abud, que
la “inmensa producción, organización y administración de
la indiferencia”,26 el Pablo de Badiou permite renovar la
convicción en la posibilidad de “dislocar el sistema de forma
tal que éste será transformado en beneficio de los excluidos
y, por ello mismo, para hacer justicia”,27 donde no habría
lugar para la indiferencia, mas no como deber ser moral, sino
en el sentido de la irremediabilidad: “un sistema en el que
yo soy porque tú eres” de manera indefectible y en el que es
concretamente imposible hacer caso omiso del hecho de que,
“mientras permanezca un esclavo en la tierra, todos seremos
esclavos”, plantea Abud.28
Incluso es posible abonar al argumento desde
otros suelos, por ejemplo el filológico, que es asimismo y
necesariamente histórico-social;29 como ya decíamos, la
reivindicación de Pablo desde el pensamiento crítico es más
amplia que Badiou y la filosofía política. Pues el hecho es
que, de cara a Roma, el poder fundado en un centro político
24

Lanceros, Orden sagrado, 109.

25

Badiou, San Pablo, 109.

Juan José Abud Jaso, “La cuestión de la fe. Religión, hipótesis comunis26
ta y filosofía de la liberación”, Puertas, no. 17 (marzo de 2016): 40.
27

Badiou, San Pablo, 44.

28

Badiou, San Pablo, 44.

Las ideas contenidas en este párrafo específicamente aparecen más
29
profunda y extensamente desarrolladas en Camila Joselevich Aguilar y Alonzo
Loza Baltazar, “Pablo: palabra, imperio y disidencia. Compromiso y fragmentación en la izquierda”, Interpretatio. Revista de Hermenéutica 4, no. 1 (2019):
22-25. De allí han sido retomadas en sus líneas más generales.
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pero cuya autoridad se reproducía en incontables centros
diseminados, cuyo dominium se reclamaba universal y
basaba tal reclamo en la religión y la teología del César,30
Pablo habría opuesto otro centro y otro universalismo,
haciendo frente a la retórica teopolítica imperial para una
apropiación de sus términos, de sus conceptos. El léxico
básico del lenguaje político romano, en términos como
parousía, apantesis, pistis, ekklesía o eirene, refiere en las
epístolas asuntos relativos al nuevo mundo crístico. Por
ejemplo, si fides/pistis refería el compromiso con el Imperio,
sus jerarquías, sus redes político-económicas y sus relaciones
clientelares, que por definición mantenían la desigualdad y
las relaciones de dependencia,31 Pablo la reconduce para
que apunte a una ‘fe contraimperial’: es ahora otro Dios el
único que tiene un carácter fiable (Rom 3:3). Y si parousía
designaba la llegada del rey o el emperador a un lugar, un
uso técnico relativo a la jerarquía gubernamental,32 Pablo
también reconduce el término para referir la llegada de
Jesús a la tierra, el único verdadero emperador (1Tes 2:19,
3:13, 4:15, 5:23). Y en el lema eirene kai aspháleia (“paz
y seguridad”) de 1Tes 5:2, nuevamente hay una torsión de
los términos. Pablo advierte la inminencia del fin, cuando
ho kyrios llegará de súbito “como un ladrón en plena noche”
—versículo del que hace eco un reciente libro de Slavoj
Žižek, no gratuitamente—, y señala: “Tan pronto como
digan ‘paz y seguridad’, entonces, de improviso, vendrá a
ellos el exterminio” (5:3). Pablo ridiculiza el discurso de la
pax romana amenazando con develar que la susodicha “paz”
30
Dieter Georgi, “God Turned Upside Down”, en Paul and Empire. Religion and Power in Roman Imperial Society, ed. Richard Horsley (Harrisburg:
Trinity Press International, 1997), 150-151.
31

Georgi, “God Turned Upside Down”, 149.

Helmut Koester, “Imperial Ideology and Paul’s Eschatology in 1Thessa32
lonians”, en Paul and Empire. Religion and Power in Roman Imperial Society, ed.
Richard Horsley (Harrisburg: Trinity Press International, 1997), 158.
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no es sino legitimación de la violencia, un dominio territorial
que existe sólo en la medida en que pueda afirmarse por la
fuerza.33 La ‘paz’ y la ‘seguridad’ romanas son, para Pablo,
nada menos que un sangriento embuste.
Abud Jaso ha descrito de este modo un aspecto de
la filosofía badiouana: “Badiou entiende por decisión de
existencia o de pensamiento el elucidar las opciones de tal
modo que sólo se pueda tomar partido por alguna de ellas”,
es decir, escoger alguna de dos: Sócrates –la verdad– o
Calicles –el poder–, es necesario elegir.34 Esta dicotomía,
y con una militancia semejante, es la que vemos esbozada
por Pablo: en la apropiación del léxico teopolítico hay
una inversión que despoja a Roma de toda legitimidad y
se puede clamar entonces: es preciso dejarse convocar, es
preciso tomar la postura correcta. Hairesis es el término
griego para ello, lo cual será relevante páginas más adelante.
Dirá Badiou: “Que la referencia sea el hijo y no el padre
nos prescribe que ya no confiemos más en ningún discurso
que pretenda tener la forma de la maestría”.35 El Pablo
de Badiou, así, en un sentido invierte, mas en otro sentido
desfonda las pretensiones y los sentidos dados en el mundo.
O casi…
O casi todos… Resultaría equivocado afirmar sin más el
desfonde pleno de las lógicas del poder en Pablo de Tarso.
Esto es así por diferentes motivos, entre los que señalaremos
aquí sólo dos, de especial relevancia: el homoerotismo, por
un lado, y el llamado al orden y la quietud, por el otro,
33

Georgi, “God Turned Upside Down”, 149.

Juan José Abud Jaso, Las rebeliones en el pensamiento. Filosofía y política
34
en Althusser, Badiou y Rancière (México: Monosílabo-UNAM, 2019), 90.
Badiou, San Pablo, 46.
35
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ambas cosas encauzadas, como veremos, por un tipo de
control de lo que se supone natural.
Se encendieron en concupiscencia los unos con los otros
Con todo y los anuncios de la supresión de la diferencia
entre mujer y varón (Gal 3:28, 1Cor 12, etc.) y algunas
expresiones de cierta equidad sexo-genérica, especialmente
en 1Corintios, Pablo, que desborda esos versículos, condena
el homoerotismo con el mismo recelo que los legalistas de
Jerusalén y los moralistas de la alta aristocracia romana.
Sabemos hoy que las ideas paulinas en torno a las “anomalías”
sexuales o eróticas están en consonancia con algunas notas
básicas de la moral estoica, en particular la asociación
entre las nociones de bien y justicia con la de naturaleza,
de donde se establece que las prácticas consideradas contra
naturam conducen al mal y a la injusticia.36 También se
ha demostrado que estas nociones son consecuentes con
una matriz cultural mediterránea antigua compuesta por
los binomios actividad-pasividad, dominación-sumisión
y superioridad-inferioridad, la cual define la comprensión
del sexo, el género, el poder y, consecuentemente, las
prácticas eróticas.37 Es así que toda relación sexual
36
Cf. Seneca, Ep. Mor. C II, 18. Sobre este tema, cf. Runar Thorsteinsson,
Roman Christianity and Roman Stoicism. A Comparative Study of Ancient Morality (Londres-Nueva York: Oxford University Press, 2010).
Jennifer Wright Knust, “Paul and the Politics of Virtue and Vice”, en
37
Paul and the Roman Imperial Order, ed. Richard Horsley (Harrisburg: Trinity
Press, 2004), 164-165. Para más sobre el tema, cf. Jeremy Punt, “Religion, Sex,
and Politics: Scripting Connections in Romans 1:18-32 and Wisdom 14:12-14”,
HTS 73, no. 4 (2017). Aunque no podremos ahondar aquí en la cuestión, vale
la pena mencionar que, en la consideración socio-antropológica de Rita Segato,
la así llamada sujeción de género es, aún más, el “molde primordial de todas las
demás formas de dominación” (La guerra contra las mujeres [Madrid: Traficantes de sueños, 2016], 92-93), la primera aprendida y que funciona como ejemplo
para todas las demás. Esto obligaría a pensar con algunas modulaciones el paradigma ahora mencionado.
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debía corresponderse con las asimetrías de poder dadas
en el mundo social para ser consideradas prácticas
eróticas naturales. Por ello, las “desviaciones” sexuales
eran aquellas que representaban una desnaturalización
del cuerpo, pertenecían a forasteros o “enemigos”;38 y
emergían de un deseo sexual incontrolado asociado con la
esclavitud, a su vez asociada con la feminidad.
Tal es el horizonte del que proviene la desconfianza
del apóstol por el homoerotismo, execrando, por ejemplo, a
“afeminados” y a quienes comparten la cama con otro varón
(malakoi, arsenokoitai, 1Cor 6:9, ¡retejiendo, por cierto,
terminología del Levítico!)39 Esto tiene, sin embargo, una
especial amplificación en Romanos. Ocurrió que ciertas
personas, dice, escogieron no adorar a Dios, el cual es
evidente ab ovo (Rom 1:18-21), y como consecuencia
Dios los entregó a las concupiscencias de sus
corazones en pos de la inmundicia de deshonrar entre
sí sus cuerpos, y trocaron (metelaxan) la verdad
de Dios con la mentira, y adoraron y sirvieron a
creaturas antes que al Creador […]. Por esto Dios los
entregó a pasiones deshonrosas: pues por un lado las
mujeres de éstos trocaron el uso natural con el uso
que es contra naturaleza (metelaxan ten physiken
chresin eis ten para physin), y de igual forma
también los varones, abandonando el uso natural

38
En Levítico se afirma que todos los actos impuros pertenecen a otros.
“Nuestro pueblo” no actuará como el de Egipto o el de Canaán, dice ho Kyrios,
sino según “mis estatutos y mis leyes” (Lv 18:3-5).
“Y con un varón (ársenos) no habrás de acostarte en la cama (koime39
thései koitén) como con una mujer, pues es una cosa abominable” (Lv 18:22,
LXX); “Cualquier hombre que vaya a la cama con otro hombre (koimethéi metà
ársenos koitén) como con una mujer, ambos han hecho una cosa abominable;
que se les dé muerte; ellos son culpables” (20:13, LXX). El tarsiota ha reunido
los términos.
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de la mujer, se encendieron en concupiscencia los
unos con los otros, cometiendo la infamia varones con
varones y recibiendo en sí mismos la recompensa que
convino a su extravío. Y como a éstos no les pareció
tener cabal conocimiento de Dios, éste los entregó
a una mentalidad réproba para que hicieran lo que
no conviene, repletos de toda injusticia, depravación,
avaricia, maldad; henchidos de envidia, homicidio,
pleitos, dolo, malignidad; chismosos, detractores,
aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios,
altaneros, inventores de los males, desobedientes a los
padres, necios, desleales, desamorados, despiadados;
quienes, habiendo conocido el juicio de Dios, que los
que tales cosas hacen son dignos de muerte, no sólo
las hacen, sino que consienten a los que las realizan
(1:24-32).

Este juicio sumario no termina por adoptar una
retórica forense: se trata de una retórica de la monstruosidad
que intercala pruebas forenses con prejuicios morales
configurando un único criminal homosexual, idólatra y
asesino; en todo caso, per-versor, convertidor, deformador
de lo que es original. La denuncia es a la “alteración” o
“modificación” de los usos (chreseis) contranaturales
(para physin) del cuerpo erótico, lo que reactiva la Ley
judía pero también la moral de la élite romana, la estoica
especialmente; con ella dialoga amigablemente –en
opinión de J. W. Knust, incluso en ella se instala– como
andamiaje que le permite a Pablo reactivar la moral judía.
Así, ambas tradiciones patriarcales convergen y terminan
siendo fortalecidas. Estos hilos del tejido paulino, lejos de
revolver el imperio, colabora con su estabilidad.40
El gran, inmenso acontecimiento salvífico, que
es tal en cuanto persecución militante de justicia, al
40
Knust, “Paul and the Politics”, 157, 168, 173.
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El precio que hay que pagar

corregir a Roma –en términos de Lanceros– termina
por continuarla.41 Y no en un detalle menor, sino en la
configuración y organización misma de la sexualidad,
proscribiendo una veta erótica para, con ello, inventar una
subjetividad del pecado. Para Badiou, Pablo es provocador
y perturba las normas de su tiempo, por ejemplo con la
“simetrización” que lleva a cabo en los mandatos en lo que
al sexo-género refiere: si el apóstol dice, por ejemplo, que
“la mujer no es dueña ya de su cuerpo, sino su marido”
(1Cor 7:4), inmediatamente después aclarará que “tampoco
el marido es dueño ya de su cuerpo, sino su mujer”;42 y así
cada vez. No es equivocado lo que encuentra el filósofo:
primero Pablo concede la “normalidad” de su presente y
después coloca una contraparte que podría quizá, acaso,
buscar cierta equidad. Con todo, esta reactivación de la
normativa sexual judeo-romano-aristócrata cortocircuita
la afirmación badiouana de la indiferencia paulina ante las
“particularidades y diferencias”,43 y de la desaparición en
Pablo de todo vínculo “privilegiado” con el judaísmo.44
En ese sentido también podría repensarse la idea de que
el apóstol “combate a todos aquellos que querrían someter
la universalidad postacontecimiento a la particularidad
judía”,45 afirmación que se matiza líneas después al
indicar que, allí donde parecería otra cosa, es porque
“Pablo dispone el nuevo discurso en una constante y sutil
estrategia de desplazamiento del discurso judío”46 en aras
de abolir, desde dentro, su propia legitimidad privilegiada.
Esto en efecto lo vemos en el planteamiento paulino casi
41

Lanceros, Orden sagrado, 69.

42

Badiou, San Pablo, 114. Cf., para todo el argumento, 113-116.

43

Badiou, San Pablo, 109.

44

Badiou, San Pablo, 24.

45

Badiou, San Pablo, 112.

Badiou, San Pablo, 112.
46
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

siempre, pero no en la condena al homoerotismo. Pablo está
reanclando en el cuerpo lo que con tanto entusiasmo desató
y elevó por encima de aquél. Y, sin sutileza, sin indiferencia
alguna, lo que se configura aquí es un monstruo que pervierte la forma original ¡y verdadera! de la tradición en
virtud de esa chresis, de ese uso de la carne. La asociación
doblemente patriarcal entre naturaleza, justicia y bien,
aguerridamente defendida, en absoluto queda desplazada.
Ojalá terminen por mutilarse esos que los revuelven
La segunda inquietud que nos ocupa tiene que ver con la
animadversión que atraviesa todo el epistolario paulino
provocada por aquello que se considera desordenado,
distanciante, desviado, di-sidente, ante lo cual existe un
llamado al orden, a la unidad, incluso a la inmovilidad, en
el paso de la convocatoria universalista.
En su carta dirigida a Tesalónica, Pablo insta a sus
hermanos a “amonestar a los desordenados (ataktoi),
consolar a los pusilánimes (oligopsychoi), apoyar a los
débiles (astheneis), ser magnánimos con todos” (1Tes 5:14).
47
Se les anima, pues, a confiar en su propia autoridad y
adoptar un espíritu fuerte para consolar a los desanimados
(¿quizá quienes han perdido sus convicciones?). Los
“desordenados” del primer tramo del versículo, sin embargo,
no sufren, sino que provocan deliberadamente algún tipo de
disturbio, por eso deben ser reprendidos. Ataktos señala un
comportamiento perturbador; sin embargo, el significado
preciso del término no se explicita: tiene una apertura tal que
le hace abarcar todo un universo de significados posibles.
¿Cómo saben los destinatarios de esta carta el límite del
47
Retomo y abrevio en el presente párrafo lo ya desarrollado, con mayores referencias, en Joselevich y Loza, “Pablo”, 25-26.
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

“desorden” en el actuar? Dado que no puede sino especularse,
la idea de desorden pasa a ser un indeseable en sí misma,
categóricamente. Sólo Pablo, en nombre de Cristo, conoce el
referente. Esta ambigüedad, una sub- o sobredeterminación
semántica, dependiendo el ángulo desde el que se la mire,
establece una relación de subordinación a un punto renovado
de ordenación. No sólo cobra cuerpo el orden como fin en
sí mismo, sino que éste se define por un renovado punto de
ordenación: no ya los tradicionales, sino el muy nuevo punto
del nombre de Cristo, no en cualquier boca sino en boca de
Pablo. Por supuesto, esto recoloca y reproduce cierta relación
de dependencia y de autoridad antes que desplazarla.
Acerquémonos ahora al problema más determinante,
más ruidoso si se quiere, de las revueltas, los desacuerdos, la
diferencia de postura. Pablo establece de diversas maneras
el carácter verdadero de la buena noticia que predica,
precisamente el carácter que interesa a Alain Badiou. Entre
ellas se encuentra la reprobación de las noticias malas,
las incorrectas, las falsas. Los sujetos no representativos
de la nueva humanidad incorporan formas malditas de
comprender a Cristo, perversos evangelios, en relación con
ciertos usos, costumbres y tendencias, lo que para Badiou
son tanto “abstracciones jurídicas” como “reivindicaciones
comunitarias o particularistas”:48 el legalismo de los judeocristianos, la llamada idolatría, los vicios del ánimo y del
cuerpo, etc. –véase, por ejemplo, la lista de vicios de Rom
1 referida páginas atrás–. Tales prácticas asociadas con el
mal son una versión de lo verdadero y original, tal como
veíamos con la cuestión homoerótica: una deformación, una
conversión de lo natural que es lo original. En ese sentido
son también una separación de la verdad, una desviación; y
es el caso que expondremos a continuación.
48
Badiou, San Pablo, 15.
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

Por algunas ciudades o villas de la región de Galacia,
no sabemos exactamente cuáles, rondan unos ciertos
provocadores que azuzan y confunden a la congregación
con distintas versiones crísticas, según leemos. Entonces
dice Pablo: “Me maravillo de que tan de repente se pasen
ustedes, del que los llamó por la gracia de Cristo, a un
evangelio diferente; que […] no es otro evangelio, sino que
hay algunos que alborotan a ustedes (tarassontes hymas) y
quieren distorsionar (thelontes metastrepsai) el evangelio”
(Gal 1:6-7). Pablo les exhorta entonces a no creer en ningún
evangelio diferente del que, según dice, “ya les hemos dado
nosotros” (1:8).
Tarasso: sacudir el polvo, agitar, remover; perturbar
a una persona, causarle agitación interna. Hoi tarassontes
hymas son judeo-cristianos legalistas que predican la
circuncisión para la ekklesía. Perturbadores de las (buenas)
conciencias, inquietan a la asamblea fundada por Pablo por
cuanto la hacen dudar. Con todo, más adelante los legalistas
pasarán de perturbar mentes a, directamente, descontrolar a
la ekklesía y provocar una sublevación. En el quinto capítulo
de la carta, Pablo subraya el asunto de la justificación por
la fe, pero, aclara, todo el que se circuncide está obligado a
respetar la Ley íntegra:
Yo confío en que ustedes no pensarán cosa distinta;
y ese que los alborota (ho tarasson hymas) llevará
su condenación, quienquiera que sea. Y en cuanto
a mí, hermanos, si predico todavía la circuncisión,
¿por qué soy todavía perseguido? ¡Con que se
ha anulado el escándalo de la cruz! ¡Ojalá que
acaben por mutilarse esos que los revuelven! (hoi
anastatoûntes hymas). (5:10-12)

Anastatóo es el verbo, anastasis el sustantivo –
lo cual será relevante páginas más adelante– y tales
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El precio que hay que pagar

individuos son perfilados como anastatoûntes: quienes
llevan a la sublevación, azuzan a la revuelta. Es la forma
hiperbólica de los tarassontes antes vistos: en 1:6-8 y 5:10
perturbaban a las personas internamente, las hacían dudar
y las inquietaban; ahora, estos sujetos incitan una revuelta,
llevando el asunto ya a nivel comunitario. Exacerbado, el
apóstol de los gentiles los increpa: ¡Que terminen ya por
mutilarse los genitales de una buena vez si tanto insisten
con la circuncisión!
Lo notable: estos judeo-cristianos son distorsionadores
(thelontes metastrepsai) de la buena nueva. Pablo tiene claro
que él mismo es un transgresor de la Ley (2:18-19) y, por
tanto, de una tradición judía; y sin embargo, en el seno de la
gran paradoja cristiana –que la modernidad recuperó de mil
amores como gran y primordial problema–,49 la novedad de
Cristo como cumplimiento de la profecía ya fue anunciada
como Anuladora de la Ley (3-4), por lo que la “versión” de
la no circuncisión pasa a ser la verdad original, la primera.
Así es que puede reclamar el apóstol que “nadie puede
anular un testamento legítimamente otorgado o agregarle
nuevas cláusulas” (3:15), tratándose de un “tipo” de noticia
49
Nos referimos al concepto de Aufhebung, siguiendo aquí a Mercedes
Garzón: “La idea de superación, que tanta importancia tiene en la filosofía moderna, concibe el curso del pensamiento como un desarrollo progresivo en el
cual lo ‘nuevo’ se identifica con lo ‘valioso’ en virtud de la mediación de la recuperación como apropiación del fundamento-origen”, apunta, explicando el
problema histórico de la Aufhebung y la posibilidad de su crítica junto con la
crítica al concepto de progreso (Romper con los dioses [México: Universidad
Pedagógica Nacional, 1991], 43). Esto lo comenta Garzón en la apertura del
capítulo quinto de la obra referida, titulado “El sueño ha terminado”, en directa
referencia a consabida canción de Lennon, lo cual importa si recordamos el
primer verso de la misma: “God is a concept by which we measure our pain”.
Volviendo a la paradoja del tiempo-Cristo, es relevante tanto para la teología
como para la teoría política que el concepto de Aufhebung, así planteado, opera
del mismo modo en los dos tiempos o universos referidos, el moderno y el premoderno; incluso, se dirá, uno como consecuencia de un otro no por completo
extinto. Precisamente, superado en este sentido.
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que, en realidad, los judeo-cristianos conocieron por cuenta
propia en Palestina y seguramente antes que Pablo. En este
escenario, los legalistas resultan torcer, deformar una doctrina
en cuanto Pablo sitúa la suya propia en un espacio-tiempo
anterior; así, la no versión de Pablo, radicalmente nueva,
pasa a ser la única verdadera y original. Los revoltosos y
distorsionadores, de tal modo, resultan no formar parte de la
desviación correcta que, sin embargo, se presenta como sin
ser ninguna desviación en absoluto.
Esta forma renovadamente autoritaria del proceso de
verdad, haciendo pasar la propia versión como original –
recta y no vertida–, sin tiempo y sin contexto, se observará
de nuevo y con una especial relevancia un poco más
adelante. Pues en un determinado punto, en efecto, un cierto
tipo de error aparecerá como desviación, como versión
o deformación, pero sin ningún elemento concreto como
referente, ni jurídico ni particularista o “culturalista”, diría
Badiou. Es el caso de las tomas de postura (hairesis) y los
desacuerdos (dichostasia), en la misma carta.
Pues si se rigen ustedes por el Espíritu, no están
sometidos a la Ley. Y son manifiestas las obras de
la carne, a saber: fornicación, impureza, lujuria,
idolatría, hechicería, enemistades, iras, celos,
cóleras, egoísmos, desacuerdos (dichostasiai),
posturas (haireseis), envidias, borracheras,
comilonas y cosas semejantes a éstas; sobre las
cuales predico a ustedes, como ya dije antes, que
quienes realizan tales cosas no heredarán el Reino
de Dios. (Gal 5:16-20)

Como se ve, entre las obras de la carne se hallan
prácticas eróticas, vicios del ánimo, creencias politeístas y
mística; y entre tanto unos ciertos desacuerdos y posturas.
En relación con esta última noción, el sentido abierto e
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El precio que hay que pagar

incluso valorativamente neutro de la hairesis griega se cierra
en Pablo para volverse vil:50 forma parte de aquello que
favorece el sometimiento a la Ley y es signo de opresión.
Bien. Y sin embargo, ¿cuál es el sentido, el contenido de tales
haireseis? ¿Cuál postura es la que no debe tomarse? Eso no
es lo que está en juego aquí: hairesis no significa ya una
preferencia –como lo era en Polibio51 o Flavio Josefo,52 por
ejemplo–, sino el propio acto de preferir, de tomar (haireo)
una posición. De este modo, toda postura se vuelve dañina
de suyo y no en cuanto a su contenido. Lo mismo en el caso
de la dichostasia: no se indica con qué exactamente se debe
no estar en desacuerdo, sino que se reprueba el desacuerdo
per se, la sola inclinación. El mero movimiento se convierte
en un conflicto no ya por asociación, sino por cuenta propia.
Sin contenido: categórico. Como si suscribir el evangelio
paulino no fuera ya una acción inclinada… Pero éste es
precisamente su andamiaje: la suya, dirá, no es ninguna
postura en absoluto, sino la habitación misma de la verdad,
incluso a pesar de sí mismo y sus “inclinaciones” personales.
Ello se vincula en cierto punto con esa retórica (y
esa teología) del apocamiento de la que Pablo hace tanto
uso, relacionada con la idea de la fuerza (dynamis) que
se enraiza en la debilidad (astheneia) para entonces ser
reivindicada. “[Soy] inexperto en palabras” (2Cor 11:6);
“No me gloriaré sino en las debilidades” (12:5); “No soy
nada” (12:11); “Con mucho gusto me gastaré por el bien
de vuestras almas” (12:15). A la vez, en cuanto al poder
espiritual (cf. 5:3-5) y la sabiduría, Pablo ha sido arrebatado
50
Ni siquiera se salvan las hareseis de 1Cor 11:19 (“conviene que haya
haireseis entre ustedes para que se manifiesten, también entre ustedes, los que
son probos”); su existencia resulta “conveniente” pero en tanto que problema
aprovechado en dirección a un bien. Esto no las hace buenas de suyo.
51

Hist., V, 93, 8-9.

Bell. Iud., II, 8, 118-119.
52
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El precio que hay que pagar

al cielo y escuchado palabras inefables que nadie más
podría jamás comprender. Este discurso de humildad o
annihilatio, entre otras cosas, vuelve al sujeto inmune ante
cualquier acusación de privilegio, orgullo, prepotencia o
poder, y por esa misma razón retiene para sí privilegios,
orgullo, prepotencia y poder, además de, claro está, la
gestión del conocimiento. Se eleva así carismáticamente
la preeminencia apostólica, aun si tal sabiduría no es
suya sino de Dios e incluso si ser sabio no tiene ninguna
relevancia en absoluto (12:1.5). Pablo, diremos junto con
Badiou, descabeza a los gobernantes del mundo y desgaja
el tipo de dominio de conocimiento restringido y exclusivo
que él asocia con un similar dominio del poder terrenal,
desconociéndolo. Sin embargo, al hacerlo, devuelve
el poder a la tierra reubicándolo no tanto en el lado “de
Cristo”, sino en el lado de Pablo en nombre de aquél. Para
volver a la cinematografía de Pasolini, no es el comunismo
como tal, tampoco ya ni siquiera el Partido, el que se está
defendiendo con ese llamado al orden, a la quietud y a la
uniformidad de ideas. ¡Se está salvaguardando la auctoritas
(carismática) de su Secretario General! El ‘grado cero’ de la
verdad no se ubica tanto en el concepto de Cristo como en
el concepto del Cristo de Pablo.
Alain Badiou bien observa que Pablo “no obtiene la
autoridad sino de sí mismo”53 y con ello hace frente nada
menos que “a quienes se creen garantes de la verdad”. Mas
digamos ante esto: el gesto, tal como opera aquí, más que
disolver la estructura de la restricción del conocimientopoder, conduce a su restauración. En este punto resultan
útiles las observaciones de Jeremy Punt: a pesar de que Pablo
claramente busca derrotar y desenmascarar la ideología
imperial y las estructuras de poder, está estrechamente
53
Badiou, San Pablo, 47.
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

involucrado con ambas,54 por lo que ese desenmascaramiento
no buscará, paradójicamente, la pulverización de la máscara
como tal. En la base de todo ello, la ambigüedad suscitada por
la sub- o sobredeterminación semántica cataliza la noción de
que el mero movimiento desordenado y el acto mismo del
desacuerdo, sin contenido, sin razón, son abominaciones.
Ab-errancia, doxa, universalismo
Según hemos visto ya un par de veces, Badiou reivindica una
sustitución llevada a cabo por Pablo de la razón cognoscente,
la fuerza y el orden por la locura –el de-lirio– y la debilidad.55
Hemos visto aquí, sin embargo, una auctoritas que aquieta
y ordena por medio de la naturalización de aquello que
se despliega como original y por tanto verdadero. Hay un
orden renovado, reubicado, y esa fuerza, sostenida en la
debilidad radical, se yergue en última instancia como ser
y no como no ser. Entre todo ello, la defensa aguerrida de
una normativa sexual o la execración obsesiva de cualquier
tipo de desvío por el desvío mismo, sin particularidades,
parecen ser aspectos de un autoritarismo también renovado,
sui generis, que no llega a desplazar in toto al imperio, por
un lado, ni al patriarcalismo legalista hebreo, por el otro.
Badiou lo explica con toda razón: se trata del fundamental
gesto paulino de dotar al cristianismo de un “doble principio
de apertura y de historicidad”.56 Siendo así, sin embargo,
el tramo que corresponde a la “historicidad” es un cierre tal
que con-funde proyectos.
54
Jeremy Punt, “Negotiating Empires, Then and Now”, en Studying Paul’s
Letters. Contemporary Perspectives and Methods, ed. Joseph Marchal (Minneapolis: Fortress Press, 2012) 198-199. Para más profundidad, cf. Jeremy Punt,
“Paul’s Imperium: The Push and Pull of Empire, and the Pauline Letters”, Religion and Theology 23 (2016).
55

Badiou, San Pablo, 50-51.

Badiou, San Pablo, 26.
56
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El precio que hay que pagar

Pablo configura un nuevo tipo de proscripción –es
decir, un nuevo proceso de verdad– según el cual tender
hacia un lugar diferente, cualquier lugar diferente de
donde él mismo ha puesto la mirada –la declaración, la
autorización–, es perjudicial y es ab-errante: un desvío,
un delirio. ¿Qué no son él, su Cristo y sus hermanos los
delirantes y escandalosos? Sí, en efecto, hacia afuera. A
lo interno, es otro el panorama. La unidad de la ekklesía
es causa y consecuencia a la vez de la buena nueva y, por
tanto, consolida a Cristo forjando una categoría del error
separatista. La ambigüedad semántica es lo que traza la
construcción del aberrante, y traza también un nuevo
punto de control. Desenraizados los referentes corporales
y mundanos de la identidad, el error del distanciamientodesviación se establece con referencia a un espacio de
autoridad renovado: el que Pablo, ¡no ya Cristo!, representa.
La aberración es una per-versión de la verdad en la medida
en que se aleja de Pablo, no en la medida en que se aleja de
“Cristo”. El único criterio de valor de toda acción es que
ésta se apegue al nombre del resucitado, pero será el apóstol
quien opere sin norma, por gracia, esa función sobre el
nombre. Aún más sobre esto: Pablo pone de cabeza muchas
de las opiniones y costumbres de los pueblos, según dice
Badiou.57 En efecto, es de Pablo el quiebre nominal con las
tradiciones. Sin embargo, eso nominal abre un nuevo tipo de
problema, pues permite que él mismo, el apóstol en nombre
de Cristo, sea capaz de autorizar tanto como proscribir y
condenar, todo con base en la mera declaración: dado que
esto suscribe a Cristo en la no-versión (mía), es verdadero,
bueno y justo. No me crean a mí, yo no soy nadie, yo no
he preferido; justo entonces el (d)enunciante se vuelve
inmenso.

57
Badiou, San Pablo, 108.
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

La Revolución paulina,58 precisamente por ser tal,
busca apaciguar la anastasis, la revuelta, la polvareda, e
incluso ya también la taraxis, la duda, la sola diferencia. Se
inquieta con la inquietud de los propios, de los insiders, pero
para denunciarlos: son desviados, derivados, ramificados,
per-versores de la verdad. La anastasis ha sido asociada con
la intifada por Rodrigo Karmy Bolton, quien piensa acerca
del modo como los reclamos de justicia que radicalmente
interpelan las lógicas del poder establecido59 –capaces de
quebrar no sólo las asimetrías, sino, más a fondo, también
su lógica– no reclaman quietud ni parsimonia, ni ante las
tradiciones de los patriarcas ni ante el ejército. Desde este
punto de vista, Pablo opera precisamente una Revolución:
una convocatoria universal no a quebrarlo todo, no a la
sublevación –anastatountes, tarassontes–, sino a una
redisposición de semejantes estructuras de poder, ahora
en nuevas manos. Esto no es antirrevolucionario, diríase,
sino enfáticamente revolucionario en el sentido de una
sublevación instituida… con todos los problemas que, se
sabe, ello implica a diferentes niveles.
Precisamente en torno a la cuestión del quiebre de
las lógicas de las asimetrías puede ofrecer algunas luces
la reflexión bourdieana sobre la doxa. Planteada en su
sentido sociológico, como antesala de la tensión ortodoxiaheterodoxia, doxa no es otra cosa que un lugar común,
dice Pierre Bourdieu. No se nota ni se nombra porque es
natural en su tiempo y en su situación. Para Bourdieu, en el
momento que lo dóxico es enunciado por un determinado
grupo y por lo tanto pensado, y acaso mínimamente
cuestionado, aparecerá un gesto o ímpetu de corrección
58

Retomo la mayúscula del propio Badiou en San Pablo, 16.

Rodrigo Karmy Bolton, Intifada. Una topología de la imaginación popu59
lar (Santiago de Chile-Madrid: Metales pesados, 2020), 30.
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El precio que hay que pagar

de la doxa, a saber, un ímpetu ortodoxo, para aquietar la
duda, limpiar el polvo removido por la taraxis, volver a
hacer pasar por natural, neutral u original –dependiendo el
caso– aquello que se ha puesto en cuestión en función de
determinados intereses. Se trata de recuperar así la “ilusión
de objetividad” o de originalidad, dice Bourdieu,60 que
provocaba aquello que estaba fuera de toda discusión. El
gesto o ímpetu ortodoxo, en este sentido, implica defender
un cierto orden no ya establecido sino estableciéndose,
y hacer pasar como necesario y neutral (divinamente
revelado) ese orden y no otro.61 En el caso paulino, si nos
permitimos una nueva transposición, se trata de regresarle
el cauce correcto (orthós) a aquello que se ha confundido,
que ha vagado fuera de los límites de la verdad. Es el caso
de los dos asuntos aquí observados: la proscripción del
homoerotismo, que ordena la sexualidad e inventa un tipo
de subjetividad aberrada, y la proscripción del desacuerdo
en sentido categórico, que recoloca un universalismo
autoritario à la romana.
Puede pensarse que Pablo habita aquella tensión
dialéctica propia de la tradición bíblica judía, señala
Cossette Galindo, dada entre la religión del éxodo y la
del reino según lo planteó Bloch: emancipado el pueblo,
liberado de la esclavitud, arriba a una tierra que muy
pronto dominará militarmente y convertirá en reinado
a-similándose con los reinos vecinos.62 Con todo, como
queda claro, el reino de Pablo va un paso más allá…
60
Pierre Bourdieu, La eficacia simbólica. Religión y política (Buenos Aires:
Biblos, 2009), 70.
Seguimos en esto a Jaques Berlinerblau, “Toward a Sociology of Heresy,
61
Orthodoxy and Doxa”, History of Religions 40, no. 9 (2001), 347.
Cossette Galindo, “Mesianismo, emancipación e historicidad”, emisión
62
radiofónica del programa “La Gallina Ciega”, cond. Andrés Gordillo López, para
17 Radio (México, 2 de diciembre de 2022), min. 48:32 ss.
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�San Pablo.
El precio que hay que pagar

O todos los pasos existentes, digamos, reclamándose
universal. Con lo que nos enfrentamos aquí es, pues, nada
menos que con el problema mismo del universalismo y los
grandes bretes que éste implica. En lo que aquí nos atañe,
si se lo observa a la luz de las hebras con las cuales se teje,
por ejemplo las demandas de control, quietud, uniformidad
y (re)ordenamiento subjetivo aquí vistas, el universalismo
paulino tiene un costo muy alto. Lanceros comprende el
universalismo como “la convicción profunda, inalterable,
de poseer una embajada de sentido o un conjunto de
instrucciones cognitivas y normativas indiscutiblemente
válidas y vinculantes para toda la humanidad”.63 Muy
afortunado, diría Badiou; pero nosotras no debemos
pasar por alto que, en el seno de tal convocatoria, se halla
indefectiblemente el principio del dominium, el señorío que
somete por control, la “propiedad” sin límites64 que ha sido
nominalmente justificada.
Para cerrar
Es claro que Pablo no se encuentra en ninguno de los dos
polos que podría decirse que existen entre desenraizar el
modo del poder imperante e hilar la continuidad de un
régimen simplemente con otro nombre y algunas otras
funciones vicarias. No se halla en ninguno, pero los toca a
ambos. Y en un permanente vaivén dentro de ese espectro,
como también es obvio, se encuentra la historia humana
íntegra. Pablo no es “puro”, es una primera conclusión, a la
que ahora volveremos; pero tan relevante como aquella es
si merecerá la pena, o no, el precio que hay que pagar por el
despliegue de esa lógica universalista.

63

Lanceros, Orden sagrado, 131.

Lanceros, Orden sagrado, 130.
64
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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El precio que hay que pagar

Pier Paolo Pasolini, según veíamos, ha llevado el
problema de la institucionalización de la santidad a un
momento tardío de deuterosis y modulación de Pablo, por
supuesto en manos ajenas. Lo que hemos visto aquí no es,
en efecto, una institucionalización estrictamente hablando,
sino aquello que posibilitará tal proceso de endurecimiento
un instante posterior; tan breve ese instante, sin embargo,
que de pronto parece ser, acaso intermitentemente, ya de
Pablo. No es algo que le aconteció al planteamiento paulino
sólo a partir del reseteo (la deuterosis) que llevaron a cabo
los discípulos a la postre, como tampoco es algo sólo forjado
en el libro de Hechos, etcétera. Pablo, en verdad, habría
sido un poco más aquel sacerdote y un poco menos aquel
santo que elogia Pasolini; un poco más aquel “hombre de
aparato” y un poco menos el militante “con la santa voluntad
de la destrucción”. Es posible que esa orientación, ese gesto
o ímpetu ortodoxo, en el sentido bourdieano visto, ya esté
en Pablo. Siempre antes, en el principio.
Siendo así, sigamos observándolo con una mirada
crítica tal que logre que exista siempre antes, en todo y
cualquier principio, un retejido de los movimientos a favor
de la vida por el lado izquierdo del telar.
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�Dossier

Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou
The challenges of how to be-subject and the
expansion of subjectivity in Alain Badiou
Les défis de comment être-sujet et l’expansion
de la subjectivité dans Alain Badiou
Miguel Ángel Olivo Pérez1

Resumen

Al hablar del acontecimiento, Badiou encuentra en el matema y
el poema dos fuentes de inspiración preferidas que le permiten en
buena medida desarrollar y exponer su filosofía. Ello no significa
que renuncie a otras formas de expresión como la literatura, el
teatro, la narración histórica o la escenificación de lo político. En
esta última, ha sido poco advertido que desplaza su preferencia
por el matema y el poema, inclinandose más por señalar el acto
de la invención política. El objetivo de este artículo es mostrar, a
través de dos ejercicios lingüisticos, la importancia que tienen el
dolor trágico de los apenas existentes y el sublime colectivismo
en la filosofía del acto de invención política de Badiou.

Palabras clave

acontecimiento, verdad, lenguaje, sujeto, lo político.
1
Universidad Pedagógica Nacional, Ciudad de México.
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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

Abstract
When Badiou refers to event, finds in the mathema and the
poem two favorite ways of inspiration that allow him to develop
and expose his philosophy. However, he employs with certain
frequency other forms of expression such as literature, theatre,
historical narration or the invention of the political. In this last,
it has been little known that it displaces his preference for the
mathema and the poem, aiming to emphasize more the act of
political invention. The purpose of this article is to highlight,
through two linguistic exercises, the importance of the tragic
pain of the barely existent and the sublime collectivism in the
philosophy of Badiou’s act of political invention.

Keywords
event, true, languaje, subject, the political.

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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

Résumé
En parlant de l’événement, Badiou trouve dans le Matema et le
poème deux sources d’inspiration préférées qui lui permettent
dans une large mesure de développer et d’exposer sa philosophie.
Cela ne signifie pas qu’il renonce à d’autres formes d’expression
comme la littérature, le théâtre, le récit historique ou la mise en
scène du politique. Dans cette dernière, il a été peu averti qu’il
déplace sa préférence pour le Matema et le poème, en penchant
plutôt pour signaler l’acte de l’invention politique. L’objectif de
cet article est de montrer, à travers deux exercices linguistiques,
l’importance que revêtent la douleur tragique des rares et le
sublime collectivisme dans la philosophie de l’acte d’invention
politique de Badiou.

Mots-clés
événement, vérité, langage, sujet, politique.

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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

Introducción
En la obra de Badiou el acontecimiento y la verdad
se caracterizan por ser sustractivos; es decir, por ser
indecidibles, innominables e indiscernibles en cuanto
a si realmente son algo intelegible y comprensible al
momento de irrumpir.2 Después de cierto tiempo en que
se ha dado el momento de locura de no saber a ciencia
cierta qué es lo que se ha presentado, se hace necesario
comenzar a crear, ensayar y coordinar los lenguajes
que irán, retrospectivamente, a aclarar lo sucedido. Sin
embargo, dicha aclaración no es exclusivamente cognitiva
ni comprensiva, sino que en el lenguaje mismo que se está
empleando subyacen capacidades culturales de expresión
y estilo que contribuyen en mayor o menor medida a la
aclaración de lo sucedido.
De esta manera, la tarea de cómo orientarse para poder
ser sujeto de verdad (misma que exige del lanzamiento de
dados de un axioma sin garantía de absoluta, así como el
consiguiente necesario desarrollo de teoremas al servicio
de una ética de la militancia fiel), implica el reto de ir
creando un lenguaje desde las peculiares capacidades
culturales de desarrollo de las formas de expresión, sean
estas locales, regionales, nacionales o propias de una
época. En especial, el momento práctico-ético del sujeto
badioudiano, al momento de nacer en una localidad en
particular con potencial de universalizarse,3 involucra las
creencias propias de la cultura en que dicho esfuerzo tiene
2
Alain Badiou, Condiciones (México: Siglo veintiuno, 2003), 171. Sobre la sustracción también puede consultarse Hallward, Peter. A subjet to truth
(Minnesota University Press, 2003), 23.
3
Alain Badiou, Huit Thèses sur l úniversel (Paris: École normale supérieure. Centre International d′Etude de la Philosophie Française Contemporaine (CIEPFC), 2019), 4, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4370737
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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

lugar. Tal perspectiva permite abrir la reflexión sobre los
usos de la filosofía de Badiou, como un campo de estudio
de cómo ser sujeto sobre la marcha de aprender de los
matemas y poemas sin naufragar en el intento. Es decir,
sin caer en los ardides del sofismo,4 en la mortalidad del
romanticismo,5 la paranoia de la interpretación de los
hermeneutas,6 el dogmatismo secular o religioso,7 el
abismo enajenante del trascendentalismo,8 ni las finitas
operaciones especializadas del correlacionismo.9
En la filosofía del acontecimiento de Alain Badiou, el
problema de cómo es que se dan y se pueden favorecer las
condiciones necesarias para poder ser sujeto de verdad juega
un papel central. Esta visión aparentemente sencilla de que
las condiciones dan lugar a la aparición de algo llamado
“verdad”, no contiene nada de inocente y en realidad
conduce hacia muchas trampas que es necesario remontar.
Cuando hablamos de que hay condiciones que dan lugar a
la aparición de una verdad, pareciera que basta con hacer
un trabajo de arqueologo e historiador para conocer dichas
condiciones, pero ¿Dónde queda la filosofía entonces? Sin
duda en el concepto de verdad, el cual se caracteriza por ser
incondicional e inmanente10 en el sentido de no depender de
4
Alain Badiou, Condiciones, 66. Sobre el sofismo también puede consultarse Cassin, 2013.
5
Miguel Angel Olivo, Teoría sociológica del intervalo. Ensayo sobre el
acontecimiento y sus sujetos, (Barcelona: Gedisa, 2021), 48.
6

Alain Badiou, La filosofía, otra vez, (Madrid: Errata Naturae, 2010), 53.

7
Peter Hallward, A subjet to truth, (Minnesota: University Press, 2003),
216. Ver además Badiou, 2009a, 49.
8
Alain Badiou, The Immanence of Truths. Being and Event III, (London:
Bloomsbury, 2022), 27 y 41.
9
Quentin Meillasoux, Después de la finitud. Ensayo sobre la necesidad de
la contingencia, (Buenos Aires: Caja negra, 2018), 31.
Peter Hallward, A subjet to truth, (Minnesota: University Press, 2003),
10
25.
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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

una entidad identificable trascendente llamese Dios, algún
sofista con amplias capacidades de retórica, algún especial
cientifico o humanista, o incluso no depende de ningún
filósofo rey, pues las verdades, aparte de ser incondicionales
e inmanentes, son sustractivas, es decir, nunca se les puede
conocer por completo y por eso son infinitas. Para colmo de
la perplejidad, con la cual inevitablemente se lidia siempre
que se abordan estas cuestiones, Badiou plantea que las
verdades son absolutas y por ende eternas, y a ello dedica
su última obra.11
Podemos advertir entonces que las supuestas
condiciones de aparición de una verdad en realidad son
condiciones que la verdad impone a quienes llegaron
a advertir dicha verdad. Luego entonces el arqueologo
desenterrador y el historiador que hace una descripción
detallada de los hechos sucedidos, no tienen nada que hacer.
O mejor dicho, pueden llegar sólo después de otros actores.
Antes que nada y ante todo son los propios
involucrados en el surgimiento de una verdad, quienes
se encuentran de súbito (pues el acontecimiento siempre
irrumpe como una anomalía en el curso normal de las
cosas) con condiciones sobre las cuales tienen sólo un
relativo control. Se encuentran en el punto de lo real,12
en el que hay cosas que se mueven de manera decisiva
por primera vez y no es del todo claro cómo ni en qué
dirección: hay una incertidumbre irreductible. Es entonces
cuando se despliega un primer esfuerzo, el de los propios
actores implicados en el acontecimiento, por aclarar lo
acontecido:13 entre más transcurra el tiempo mayores
11

Badiou, The Immanence of Truths, 589.

Yannis Stavrakakis, La izquierda lacaniana. Psicoanálisis, teoría, política
12
(México: Fondo de Cultura Económica, 2010), 25.
Badiou, La filosofía otra vez, 67.
13
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de la subjetividad en Alain Badiou

oportunidades habrán para obtener dicha claridad, una
claridad que, es preciso recalcarlo, es iniciada como una
decisión subjetiva por adherirse a favor del acontecimientoverdad naciente. Estos actores que llamaremos primeros,
son los que aquí interesan mayormente no para estudiarlos
desde la sociología, la historia, la política, sino desde la
filosofía en un sentido preciso: desde una mirada de sujeto
fiel que desea compartir su apuesta con quienes están en
algún grado dispuestos a identificar, reconocer y militar un
posible acontecimiento verdad cuando se le presente.14
En el conocimiento de la filosofía de Badiou nos
encontramos aquí con la necesidad de un primer ejercicio
de imaginación que ha de distinguirse claramente de otro.
Este otro ejercicio, devenido temporalmente en segundo,
consiste en un ejercicio del pensamiento de quienes llegan
después que la lechuza ha levantado el vuelo al ocultarse
el sol y transcurrir la noche. Mientras que en los primeros
se trata de un ejercicio de pensamiento, así como de
acción y reacción, de quienes presencian en primer lugar
el acontecimiento-verdad. Son ellos quienes pueden o bien
convertirse en testigos de lo sucedido o simplemente hacer
como que no pasa nada y tratar de continuar con su vida
normal de todos los días sin experimentar cambio subjetivo
alguno.
Sin embargo, hablar de la apuesta y el proceso de
incorporación a un acontecimiento verdad permanecería
en el nivel de las elaboraciones abstractas, si no se hace
referencia al contenido concreto, aunque sea de manera
inicialmente vaga y preliminar, de lo que se apuesta por
lo que se está presentando como primeros indicios de un
acontecimiento. Es aquí donde comienza la labor de lidiar
14
Alain Badiou, San Pablo. La fundación del universalismo, (Barcelona:
Anthropos, 1999).
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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

entre identificar los operadores lógicos conducentes al
matema de cura referente al acontecimiento, y las palabras
que se han de emplear cuidandose de no caer en una
concepción trascendental del lenguaje.15 En este tenor, con
base en dos ejercicos reflexivos del tema del proceso de
incorporación del sujeto fiel, se muestra cómo se puede dar
la recepción localizada de la obra de Badiou, a partir de
las peculiaridades culturales y situaciones vividas por los
sujetos involucrados en los acontecimientos.
De la propuesta abstracta al estudio de la incorporación
como sujeto fiel
Visto desde un punto de vista histórico político, los
sujetos que llegaron a tener ciertas conexiones con el
acontecimiento emergido, forman parte constituyente de la
historia en el sentido más básico por el cual esta disciplina
se vuelve profundamente humana: el deslinde entre los que
se inclinan del lado del poder del los vencedores y los que
se sostienen del lado de los vencidos. En los primeros prima
la historia oficial, difundida y repetida como propaganda,
mundo finito de lo accesible y conocible por completo,
mientras que en lo segundos prevalecen los archivos ocultos
y voces subterráneas siempre potencialmente irruptoras de
emerger a la luz, lo cual sucede precisamente a través de
acontecimientos de verdad.
Haber distinguido entre: a) los testigos de las verdadesacontecimientos y b) los filosofos que sólo a posteriori se
dedican a pensar lo sucedido, significa distinguir entre un
pensamiento primero desarrollado a ras del sentido común en
determinados momentos álgidos y un pensamiento segundo
15
Alain Badiou, Tratado de ontología transitoria, (Barcelona: Gedisa,
2002), 103.
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que podemos denominar pensamiento del pensamiento. De
acuerdo al propio Badiou, quien sobre este tema se basó a su
vez en Sylvain Lazarus,16 lo auténticamente político se da
en forma de pensamiento circulante entre la dialéctica entre
el pensamiento (de los involucrados en los acontecimientos)
y el pensamiento del pensamiento (los que vienen después
a reflexionar lo sucedido), de manera que el reto es tejer la
filosofía del acontecimiento con los acontecimientos y sus
sujetos fieles. Para Badiou pensar las cosas fuera de los
sujetos fieles carece de sentido, pues ello equivale a negar
su propia teoría, dedicada más bien a defender la eternidad e
incondicionalidad de las verdades y los sujetos fieles a ellas.
Si bien cualquiera podría tener acceso a la eternidad
significada en la verdad, ello no puede suceder en
cualquier momento ni tampoco depende de que alguien
exclusivamente por iniciativa propia decida ser sujeto. Para
que un cuerpo-individuo-particular-localizado (es decir,
como somos todos los días en un nivel de subsistencia
muy básico, casi animal) pueda conectar con el universal
contenido en alguna verdad emergida, es menester la
decisión de adherirse a dicha verdad naciente, a manera de
aceptar las consecuencias así como el trabajo a favor de la
presencia e inscripción material de dicha verdad17 en el o
los mundos que sean considerados pertinentes desarrollar
los teoremas del trabajo productivo hacia lo infinito. Lo
anterior significa que han de ser necesarios primeramente
un golpe de dados18 y una dosis de gracia para que se
pueda dar el encuentro entre por un lado, lo que hasta antes
16
Sylvain Lazarus, Antropología del nombre, (Paris: Editions du Seuil,
1996); Badiou, Alain. Compendio de metapolítica, (Buenos Aires: Prometeo Libros, 2009b), 29.
Alain Badiou, El concepto de modelo, (Buenos Aires: La Bestia Equila17
tera, 2007), 61 y 106.
Alain Badiou, Condiciones, (México: Siglo veintiuno, 2003), 70.
18
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de dicho encuentro era un cuerpo individuo particular y
localizado, y la verdad acontecimental.19
En especial, Badiou considera las matemáticas y
la poesía como dos fuentes de inspiración en el proceso
inscribir y materializar tanto las palabras como las acciones
al momento de incorporarse como sujeto fiel.20 Sin
embargo, este es su punto de vista como filosófo. Es decir,
de un pensamiento devenido temporalmente en segundo.
Por lo que hace falta preguntarse dónde residiría la fuente
de inspiración para el ejercicio del pensamiento de los
primeros, o sea, sobre la inspiración que encontrarían
para el pensamiento los directamente involucrados con el
hacer de la historia como un tránsito de los inexistentes
devenidos en existentes.21 Nos encontramos por ende,
con un inevitable problema de creación de lenguaje, que
necesariamente ha de tener lugar en la intersección entre
la filosofía de Badiou y la cultura de los individuos que la
recepcionan y son capaces de aceptar el reto de atestiguar
y militar por la transición de los inexistentes en existentes.
En especial, los imaginarios poseídos en cada
diferente cultura específica acerca de la inmanencia y la
trascendencia, son traídos a colación al momento en que
cada individuo o colectividad ejercen sus propias apuestas
para ser sujeto fiel. En este sentido, existen riesgos
implicados en tal tarea. Especialmente cabe plantear la
tesis de que ser sujeto fiel, exige atravesar una densa red
de prejuicios y retórica que no son fáciles de vencer. Lejos
de la retórica llena de voluntarismo y prejuicios ideológicos
que comunmente circulan acerca del sujeto, aquí se sotiene
19
Alain Badiou, Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento II, (Buenos Aires: Manantial, 2008), 55.
20

Alain Badiou, Lógicas de los mundos, 71.

Alain Badiou, De un desastre oscuro, (Buenos Aires: Amorrortu, 2006).
21
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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

que ser-sujeto de verdad en la lógica de la filosofía de
Badiou, implica adquirir merced a un gran esfuerzo de
conquista, claridad repecto de lo que son los problemas de
la ética in situ en medio de todo un escenario de ilusiones
y falsedades. En este sentido, resulta valioso rescatar a
Theodor Adorno,22 como un autor clave para entender que
ser sujeto de verdad, implica enfrentar, asumir y ser no sólo
un mundo, sino varios mundos en los que potencialmente
los inexistentes devienen en existentes, lo cual se da
en el marco del cumplimiento ético de la fidelidad a los
acontecimientos de verdad.
Ejercicio lingüistico 1. El comunismo de los apenas existentes
En la soledad de la reflexión tipicamente moderna, del
individuo que pretende esforzarse en la heroica tarea de
trascender en la historia, a manera de lograr plasmar su
huella en el gran acumulado llamado cultura, Alain Badiou
se presenta como un autor que contrasta notablemente con
la característica soberbia del nefasto protagonismo, propio
de las personas que presumen y se creen ser más reales que
las demás. En efecto, desde el momento en que la filosofía
badioudiana plantea que lo real no es propiedad privada de
nadie, sino una cualidad inherente a la condición humana
de cualquiera, la oportunidad para ser sujeto de verdad es,
de manera irrecusable, uno de los bienes a la mano mejor
repartidos del mundo, y por tanto, representa la posibilidad
siempre latente y a cada instante en muchas partes en acto,
de realizar la democracia radical.
A partir de lo anterior se deriva que ser sujeto de
verdad, implica y exige reconocer todo un escenario de por
22
Cit. en Alain Badiou, Cinco lecciones sobre Wagner, (Madrid: Akal,
2010b), 41.
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de la subjetividad en Alain Badiou

un lado, la teoría formal de cómo es el ser en sí mismo
(la ontología), y por el otro cómo es que el ser aparece
en este mundo como fenómeno (la fenomenología). En
este tenor, la obra partida en dos volumenes del ser y el
acontecimiento de Badiou,23 inaugura algo más que una
presentación meramente académica (discurso universitario,
en términos lacanianos): significa más bien la piedra de
toque para dejar asentado que hay cosas que nadie puede
evitar, no porque sean objetivas como lo presumen quienes
defienden una objetividad a secas24 como los positivistas,
sino sencillamente porque desde el mundo formal el sujeto
de verdad existe y no se puede negar ni subestimar, so
pena de caer en la lógica del sujeto oscuro o del sujeto
reaccionario. Esto, es importante recalcarlo, cierra el paso
tajantemente al posmoderno planteamiento del “todo se
vale” o al imperio de la opinión, donde el sujeto puede ser
cualquier cosa que a uno se le ocurra. Muy por el contrario,
la sentencia de que “no sólo hay cuerpos y lenguajes, sino
también hay verdades”,25 es pronunciada teniendo como
trasfondo y fundamento: a) la teoría formal del sujeto y
b) la aparición heterogénea del sujeto en muchos mundos
posibles y en acto. Entender esto último en sus profundas
consecuencias es el primer requsito para concientizar que
ser sujeto de verdad no es fácil, pues si bien lo formal
permite un acceso pleno al ser y al sujeto, el plexus de
lo fenómenico, verdadero fundamento de la posibilidad
de la libertad, deja a la responsabilidad de cualquiera la
aceptación o no aceptación concreta y política (incluyendo
lo micro político, que para los posfundacionales es el
23
Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, (Buenos Aires: Manantial,
2007); Badiou, Lógicas de los mundos.
Humberto Maturana, Emociones y lenguaje en educación y política,
24
(Madrid: Dolmen, 2002).
Badiou, Lógicas de los mundos, 20.
25
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de la subjetividad en Alain Badiou

terreno de lo político inmerso en las decisiones efectuadas a
lo largo de la vida cotidiana) de lo que es un acontecimiento
de verdad.
Lo fenómenico se presenta entonces como el mundo
o los muchos mundos a partir de los cuales las ilusiones, las
imaginaciones y las retóricas, tres dimensiones mezcladas
en el denso fardo de la ideología, han de ser trabajadas
para quien logra poseer la humildad y la gracia necesarias
para saber reconocer que tiene ante sí un acontecimiento,
dondequiera y cualquiera que sea la forma fenómenica
que se presente en su vida. Este en síntesis y a grosso
modo, es el problema de cómo ser sujeto de verdad y no
morir en el intento. Como coda a lo anterior, es preciso
señalar que, de cualquier modo, dicho problema ha de
plantearse aún a sabiendas de que a diario todos morimos
un poco o un mucho, sea porque no logramos reconocer
los acontecimientos de verdad que pasan y dejamos pasar
de largo ante nuestros ojos y narices, o ya sea porque de
antemano declaramos nuestra incapacidad para cargar con
la exigencia de fidelidad que implican. No obstante, en
medio de esas muchas pequeñas muertes, todos podemos
presumir que tuvimos la oportunidad de participar en
la eternidad de los acontecimientos de verdad, donde
la cuestión es hasta qué punto las pudimos reconocer y
lograr ser fieles a ellos.
Estar cierto de la existencia real de los infinitos
de diferentes tamaños, así como atravesarlos, son dos
requisitos fundamentales para poder ser sujeto fiel.
Especialmente el problema de cómo identificar la
naturaleza de los problemas ideológicos implicados en
dicho proceso, exige del empleo de todo un imaginario y
lenguajes capaces ponerse en concordancia con la visión
de Badiou. En otras palabras, si bien la filosofía de Badiou
se sirve de los recursos del matema y el poema para
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
110
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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

mostrar al ser en si mismo en plenitud, es solamente el
salto de fe hacia poner en tensión creativa su filosofía con
los esquemas ideológicos que poseemos (trabajo en el que
ha de incluirse el imaginario y lenguaje que ya tenemos,
y que en dado caso estaríamos dispuestos a modificar a
modo) especialmente los que subyacen a las nociones de
trascendencia y la inmanencia, lo que podrá hacer posible
y real la filosofía de Alain Badiou en nuestras vidas. Así,
concordancia o congruencia por un lado e inversión y
crítica ideológica por el otro, son las dos caras de una
misma moneda en que es menester realizar el esfuerzo de
materialización de las tesis del sujeto fiel y la verdad. Esta
manera de referirse al aterrizaje, traducción e inscripción
material de su filosofía cuando un acontecimiento se
presenta en los varios mundos que vivimos y podemos
vivir, es sólo una más, necesariamente evanescente, de
las muchas posibles que pueden darse, pues el valor de
la libertad plena ha de avisorarse como una cuestión
no tanto postulada a priori, sino como un acto creador
profundamente ético, político, artistico y amoroso, siempre
siendo in situ, es decir local, pero a la vez universal.
De acuerdo a lo anterior, y hablando de poner en
relación la filosofía de Badiou con las ideas de los seres
mundanos potencialmente devenidos en existentes, una cosa
es fungir las acciones desde la filosofía, o sea hacerlo como
filosófos, y muy otra ya desde los mundos vividos como seres
particulares con capacidad de generecidad, en el sentido de
avocarse al género humano en el mundo.26 En esto último,
el esfuerzo de militar en la verdad está abierto y no puede
haber prescripción alguna al respecto, sino sólo inscripción
creativa en afrontamiento con lo real. A su vez los filosofos,
y Badiou no es la excepción, sugieren un tipo de prescripción
26
Agnes Heller, Sociología de la vida cotidiana, (Barcelona: Peninsula,
1991), 188.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 98-118

�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

pero de segundo orden; es decir, en un sentido sólo general
y de tipo heurístico, pues ya en específico cada quien ha de
apostar como considere sus propias acciones con relación a
la verdad y al sujeto fiel. Es desde este punto de vista de la
filosofía badioudiana como principio orientador heurístico e
inspirador de la disciplina por la militancia de la verdad,27
que ha de entenderse cualquier ejercicio de incorporarse a un
acontecimiento desde las peculiaridades locales y culturales
del potencialmente devenido en existente Badiou, ocho
tesis). En consecuencia, en el combate contra las falsedades
y defensa de las verdades cuando un acontecimiento llega
a emerger frente a nuestros ojos, el último libro de Badiou
(2022) puede fungir como reservorio principal de recursos
para exponer los ejrecicios de incoraporciones de sujeto fiel.
Ejercicio lingüistico 2. La fuerza del pensamiento
de los infinitos
Una de las mayores novedades del último libro de Badiou
La inmanencia de las verdades concierne a la cuestión
sobre cómo se accede a lo infinito desde lo finito. Lo más
semejante en sus trabajos anteriores era el acceso a lo
universal desde lo local. Cuando Badiou aborda la cuestión
de lo finito/infinito desde la ontología como matemáticas,28
los receptores son principalmente un público especializado.
Muy diferente sucede cuando aborda los temas de lo finito y
lo infinito para un público más amplio. En esta última forma
de abordar las cosas, exhorta a ensayar la imaginación sobre
la aparición de cuerpos de individuos, situados ante las
posibles verdades irruptoras con consecuencias concretas
en el mundo y sus transformaciones —cosa que ciertamente
27
Alain Badiou, San Pablo. La fundación del universalismo, (Barcelona:
Anthropos, 1999).
Badiou, The Immanence of Truths, 257, 269-276.
28
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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

atañe directamente a la fenomenología—, donde los
temas de lo eterno y lo transitorio son reflexionados para
un público más general, que acude a su obra más en el
sentido de una ontología expresada no tanto a través de
las matemáticas de impasse como en la prosa del lenguaje
filosófico, considerado vía preferida de exposición.
Este último gesto se puede entender a partir de la
necesidad de alcanzar a un público más amplio que si
hubiese optado por los formalismos y las fórmulas. Luego
entonces el gran reto para Badiou fue el de un relativo
abandono de la filosofía inscrita en lenguaje matemático,
y la consiguiente entrega a favor de algo diferente a lo que
para el mismo hubiese sido de su mayor predilección como
lo es la poesía: la exposición a la vez lógica y accesible a
lo que son los finitos e infinitos en sus cuatro tipos, a saber
Cuadro 1. Tipos de infinitos en Alain Badiou.
FINITOS

Divisorias

Accesible
Divisible
Encerrado
Exiliado

e
y
y
y
Hacia lo finito

f-

Trabajo

➔

Gasto

INFINITOS
Inaccesible
Compacto
Abierto a la múltiple potencia
Aproximación al absoluto
(sentido de la realidad)

Hacia lo infinito (sentido de lo real)

Las divisorias entre lo finito y lo infinito se caracterizan
por lo que refuerza o diluye ya sea hacia un regreso a lo finito (un
gasto) o un acceso trascendente a lo infinito (un trabajo),29 lo
cual se ilustra como el sentido de lo real en la tabla anterior. Para
Badiou, el estudio de estas últimas operaciones en su fusión,
resulta al menos tanto o más fundamental que estudiarlas por
separado. Esa decir, la dialéctica es más valiosa que el análisis,
lo cual exige del despligue de la imaginación equilibrada por
29
Badiou, The Immanence of Truths, 447.
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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

el sentido de lo real y la vitalidad de lo simbólico. Dejando
para otro espacio la exposición sobre cada finito/infinito y
sus divisorias, bastará para los fines aquí planteados sobre la
dialéctica de lo finito/infinito, acudir a las propias palabras
de Badiou referentes a la generalidad epocal mundial del
capitalismo barbaro, para después remitirnos a uno de sus
momentos concretos cristalizados en la expropiación petrolera
de 1938 en México.
En su último libro, al referirse al fenómeno de
las identidades que devienen integradas de una manera
igualitaria dentro del destino de una humanidad generica,
Badiou afirma:
Pero los sujetos reaccionarios de todo tipo
proliferarán hasta que el verdadero universalismo, la
humanidad, se haga cargo de sus propio destino y,
por lo tanto, la nueva encarnación histórica-política
decisiva de la idea comunista ejerza su nuevo poder
en todo el mundo y en el proceso destruya, --junto
con la oligarquía de los propietarios capitalistas y
sus lacayos, junto con la abstracción monetaria--, las
identidades y contra identidades que causan estragos
en las mentes de las personas y provocan la muerte.30

Al referirse a la síntesis superadora (Aufhebung, en
aleman hegeliano) de la dicotomía entre ser trabajador o dejar
de serlo (lo primero por devenir en una identidad infeliz, y
lo segundo por significar convertirse en desempleado o en
alguna otra cosa), Badiou pone el énfasis en un más allá de
ser trabajador o dejar de serlo.
Una operación dialéctica semejante se verificó en la
expropiación petrolera en 1938 en México, cuando bajo la
30
Alain Badiou, The immanence of Truths, 105.
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�Los retos de cómo ser-sujeto y la expansión
de la subjetividad en Alain Badiou

investidura de la Nación, la oposición entre los intereses
de la empresa petrolera y los trabajadores se desvaneció,
y la conciencia de nuevas operaciones en el marco de la
segunda guerra mundial despertó, difundiendose viralmente
a nivel internacional, ya que cualquier cosa significativa que
sucediera en una nación, especialmente una nación cuya
frontera linda con una de las principales naciones en ese
entonces involucrada en la guerra, era forzosamente leída en
términos de las posiciones de fuerza de las naciones en guerra,
y no tanto en términos de capital-trabajo, o de empresas
y trabajadores. Puede advertirse cómo el acontecimiento
iniciado localmente por el presidente Lázaro Cárdenas
ante las cada vez crecientes provocaciones y abusos de las
empresas petroleras extranjeras,31 de pronto irrumpió en
forma de colectividad-Nación cuando México se posicionó
en la primera guerra mundial como una nación delicadamente
del lado de Estados Unidos, pero con un sentido propio de su
independencia, reafirmada a costa de las empresas petroleras
en ese entonces más poderosas del mundo. Cabe cuestionar
si las operaciones inscritas en el contenido de la nueva
lógica política de Nación entre las naciones en esa época en
México, es o no un verdadero infinito, sin embargo, de lo
que no hay duda es que fue un finito más amplio, el cual
polemicamente raya en un infinito, en compareación con un
finito limitado a ser un simple conflicto entre trabajadores y
empresas administrado burocráticamente.
Conclusiones
Al momento de no sólo describir, sino más fundamentalmente,
al momento de hablar de política y al mismo tiempo hacer
política al adoptar una posición a favor de un sujeto fiel, ya sea el
acto comunista de los apenas existentes o el de la expropiación
31
Adolfo Gilly, El cardenismo. Una utopía mexicana, (México: Era, 2001).
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de la subjetividad en Alain Badiou

petrolera, no se trata de una simple manera de hablar. En el
momento de síntesis entre lo ideal y lo material operado por
la palabra-acto, el supuesto neohablante deja de ser tal y se
convierte en un sujeto político con capacidad de invención no
sólo en el terreno de las meras palabras, sino que estas palabras
vienen cargadas de materialidad tanto si se refieren al pasado
como si se refieren al futuro. En efecto, hacer referencia hoy a
los apenas existentes, es automáticamente ingresar al terreno
discursivo al mismo tiempo que es un acto político, por nimia
que pueda ser su manifestación local.
Más que una forma de hablar que pueda ser adornada
por estilos, estrategias gramáticales o infladas retóricas, se
trata de un privilegio del mensaje mismo, que en los extremos
que gustan a Badiou, se expresan ora en forma de matemas ora
en forma de poemas, pero que en esta ocasión se impregnan
de un mismo sentido del despertar histórico cristalizado en
dos acontecimientos: el de los vulnerables, que se verifica
de forma un tanto lenta en el contexto de la diversidad
cultural que tiende otorgar cierto privilegio y con ella cierta
reivindicación a los débiles, y el de un acto de reafirmación
de una nación que integró bajo una nueva forma igualitaria,
aunque con sus propias contradicciones, a sus trabajadores
de ese entonces en lo que se llamó de forma relativamente
efimera pero real, “Nacionalismo Revolucionario”.
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Barcelona: Anthropos, 1999.
Badiou, Alain. Tratado de ontología transitoria. Barcelona:
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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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2010.

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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 98-118

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�Dossier

Alain Badiou a Life and a System of
Thought: Toward a Historic Operation in
Defense of his Contribution to the History
of Ideas in the 21st Century
Alain Badiou una Vida y un Sistema
de Pensamiento: Hacia una operación
histórica en defensa de su contribución a
la Historia de las Ideas del Siglo XXI
Alain Badiou une Vie et un Système de
Pensée: Vers une opération historique en
défense de sa contribution à l’Histoire des
Idées du XXIe Siècle
Nicol A. Barria-Asenjo1

1
Universidad de Los Lagos, Departamento de Ciencias Sociales, Osorno,
Chile.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

Abstract

“L’histoire des idees”, has a nominal existence in the period of the
Enlightenment, that is to say, it has its origins in the 19th century
in France. From the moment of its appearance and establishment
as an independent field, it maintained a close and complementary
relationship with philosophy. At present, the History of Ideas
is a field in dialogue with History, Historiography, Philosophy
and even Psychoanalysis. It is necessary to return to the
French intellectual terrain, to the living history and intellectual
production of our time in order to analyze the contribution that
French philosophers make to the history of Ideas in the 21st
century. Specifically, to pay special attention to the system of
thought created by the philosopher Alain Badiou. The present
document, which emerges as an initial and introductory kick-off
to a more complex project, is a general reading and analysis of
some of Badiou’s contributions to contemporary philosophy.

Keywords
Philosophy, Alain Badiou; History of Ideas; System of Thought.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

Resumen

“L´histoire des idees”, tiene una existencia nominal en el periodo
de la Ilustración, es decir, tiene sus orígenes en el siglo XIX en
Francia. Desde el momento de su aparición e instauración como
un campo independiente mantuvo una estrecha y complementaria
relación con la filosofía. En la actualidad la Historia de las Ideas
es un campo en dialogo con la Historia, La Historiografía, la
Filosofía e incluso el Psicoanálisis. Es necesario retornar al
terreno intelectual francés, a la historia viva y producción
intelectual de nuestra época para analizar la contribución que los
filósofos franceses realizan a la historia de las Ideas del siglo
XXI. En específico, poner una atención especial al sistema de
pensamiento creado por el Filósofo Alain Badiou. El presente
documento, emerge como puntapié inicial e introductorio a
un proyecto más complejo, es una lectura y análisis general
de algunas contribuciones que Badiou realiza a la filosofía
contemporánea.

Palabras clave
Filosofía; Alain Badiou; Historia de las Ideas; Sistema de
Pensamiento.

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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

Résumé

“L’histoire des idées a une existence nominale dans la période
des Lumières, c’est-à-dire qu’elle a ses origines dans la France
du 19ème siècle. Dès son émergence et son établissement en tant
que domaine indépendant, elle a entretenu une relation étroite et
complémentaire avec la philosophie. Aujourd’hui, l’histoire des
idées est un domaine en dialogue avec l’histoire, l’historiographie,
la philosophie et même la psychanalyse. Il est nécessaire de
revenir sur le terrain intellectuel français, sur l’histoire vivante
et la production intellectuelle de notre temps pour analyser la
contribution des philosophes français à l’histoire des idées
au XXIe siècle. Plus précisément, il convient d’accorder une
attention particulière au système de pensée créé par le philosophe
Alain Badiou. Le présent document, qui se présente comme un
coup d’envoi initial et introductif d’un projet plus complexe, est
une lecture et une analyse générales de certaines contributions de
Badiou à la philosophie contemporaine.

Mots-clés
Philosophie; Alain Badiou; Histoire des idées; Système de
pensée.

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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

A great Philosophy is an attempt to solve a contradiction. And after may 68, my
trajectory is in some sense
the same, that is, to save the
figure of the subjectivity inside the context of structures and science. So, there is
a possible definition of my
philosophy, is to organize
the possibility of a synthesis between Sarte and Plato,
which is impossible
Alain Badiou.
May 1968 breaks my life in
two parts, and it is why its,
for me, the model of what is
an Event
Alain Badiou

The History of Ideas in Alain: Badiou in the History of Ideas
Alain Badiou affirmed, with Nietzsche, that Philosophy
is the biography of the philosopher, in this way produces
an inseparable knot between the existential traces, the
experience and the appearance of the philosopher/
intellectual, according to Badiou it is the experiential
becoming of life what is shaping a system of thought
that is written by the figure of the philosopher, it will be
this perspective “L´entrée la plus essentielle dans notre
question”2. According to Kelley “the history of philosophy,
2
Alain Badiou, “Les Langues de Wittgenstein,” Rue Descartes, no. 26
(1999), 107.
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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

including its errors as well as its truths, was inseparable
from and indeed an essential part of philosophy itself”3,
interesting turn of events, especially if we remember that
Badiou4 in his text The Ethic of Truths: Construction
and Potency, proposes the following: “All the categories
through which the essence of the truth can be submitted
to thought are negative: undecidability, indiscernibility, the
generic ‘not-all’ (pas-tout), the unnameable”. So, what is
the attempt to capture truth that we will be able to undertake
in the light of the study of the system of thought that Alain
has made and will continue to produce?

According to Donald R. Kelley in his text: The
descent of Ideas, we found:
The ‘history of ideas’ had a nominal existence in
the Enlightenment, but it was in nineteenth-century
France that it emerged most conspicuously as an
independent practice. It was still associated with
philosophy, to be sure, but it also became recognizable
as a branch of historical scholarship distinct from
the old conventions of ‘doing philosophy’. Or
rather, it was joined to a particular way of doing
philosophy, a so-called ‘eclectic’ way, in which
history in effect took precedence over unassisted
and unencumbered reason and became ‘first
philosophy’. The modern philosophy of eclecticism
appeared in France in the early nineteenth century.
Eclecticism had important antecedents in early
modern Germany and in antiquity but it was Victor
Cousin, student of philosophical schools from Plato
and Proclus to Descartes and Kant, who revived
3

Donald R. Kelley, The descent of Ideas (2002), 12.

4
Alain Badiou, “The Ethic of Truths: Construction and Potency”, Plí.
The Warwick Journal of Philosophy, vol. 12. (2001), 247. https://plijournal.com/
papers/alain-badiou-the-ethic-of-truths-construction-and-potency/
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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

the term, established his own school, and found a
rationale for this conception which incarnated the
history of philosophy and that more particularized
pursuit which he called l’histoire des idées.5

The “History of Ideas” as a theoretical construction
and field, begins in France, and now, for the purposes of this
work, we turn again to the French production to identify the
dual contribution that philosophy, or to be more specific,
all that the philosopher Alain Badiou, has contributed
from his system of thought, to this field. The study of the
works of other epochs is a field that is widely published,
what persists as a maxim of the historiographic operation
is to look at the contribution from the future to the past,
only to the extent that a figure has died, that an author and
intellectual has disappeared from the material world, his
ideas become valid. It is no surprise to anyone that many
thinkers who in life died in the oblivion of their time, in
other centuries have great repercussions and their works are
valuable legacies of the spirit of their own time.
According to Gusynov:
The relationship of history and theory within
philosophy reveals some features that make it unique,
one of its kind. Two of these features are particularly
tricky and enigmatic. First, philosophical systems are
positioned with regard to one another as if each were
the first and only system. Speaking about the prevalent
trend, one system is not a continuation of others, and
rather than elaborating them, arises alongside them,
formulating in a new way the same old questions but
answering them in a new way. Every philosopher
begins ab ovo. Diverse philosophical systems do
5
Kelley, The descent of Ideas, 9.
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Ideas in the 21st Century

not form a single chronological ascending chain in
which every link co-opts the previous links they are
positioned in space as if they existed simultaneously.
Each philosophical system of course has its mortal
author, arises during a certain epoch in a concrete
situation, and bears characteristic marks of the period.
Yet its content, at least potentially, has an everlasting
relevant. Arising in time, it has an extra-temporal
character. The deeper a philosophy is immersed in
the affairs and passions of its time and its era, the
more accurately it expresses their spirit, the greater
its chances are of surviving them and getting a new
lease of life at other times in different eras.6

How many will be the theoretical and conceptual
productions that will appear in the century following ours
on the legacy of Alain Badiou? What is the spirit of our
time that is only identifiable by following Badiou’s theses
and intellectual trajectory? Why in our century does the
attention persist on the thinkers of other times ignoring the
invaluable work of contemporary intellectuals perform?
Where is the history of philosophy and the history of ideas
today being nourished by the history of philosophical
theory and where is it heading?
Alain Badiou asked himself: “Théorie veut dire
quoi?”7 And he answered it in the following way: “Eh bien
cela veut dire justement que ce dont on parle ne préexiste
pas comme objet d’ expérience au développement de la
théorie elle-même”8. In this way, we insert ourselves in the
6
Abdusalam A. Guseynov, “Philosophy: History and Theory,” Studies in
East European Thought 68, no. 2/3 (2016): 107–108.
7
Own translation: “What does the theory mean?” Alain Badiou, Théorie
du sujet, «Aimez ce que jamais vous ne croirez deux fois», Le Perroquet, No.
13/14, (junio 1982).
8
Own translation: “Well, this means that what we are talking about does
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

complexity of the mixture of a conceptual machinery and
a system of thought inherited from others and at the same
time with a singularity that has no pre-existence. François
Dosse stated that: “The interrogation of the notions and
concepts used by historians today can no longer avoid the
detour through the discipline’s past, not for the purpose
of self-remembering but to enter on an equal footing into
a new era, that of the reflexive moment of the historical
operation”9. We are in a quagmire that requires a new turn
towards the reflection of historical operations, understanding
the past, the conceptual struggle, the theoretical edification
and the careful analysis of the theoretical field of our time is
a necessary condition for the theory of tomorrow and above
all for the “transmission of the cultural inheritance to future
generations”10.
If the objective is to “keep in memory the actions
of men”11, the task must be undertaken in the present, to
capture some fragments of the truth in the evolution of a
life, understanding the social, historical and ideological
framework that sustains the edification of a theorist in our
times. What is it to be a philosopher today? What is an
intellectual in the 21st century?
Alain Badiou himself synthesizes the question
as follows: “having some ideas is not enough to be a
philosopher”. Let us briefly recall that Thucydides, faithful
disciple of Herodotus, whom he admired with complete
devotion, lived a moment of rupture and separation from
not pre-exist as an object of experience in the development of the theory itself ”.
Badiou, Théorie du sujet, 3.
9
Own translation. Dosse, Francois. La Historia: Conceptos y Escrituras.
(Buenos Aires: Nueva Visión), 2003
10

Own translation. Dosse, La Historia, 12.

Dosse, La Historia, 12.
11
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 119-138

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Ideas in the 21st Century

his idealization, mainly provoked by the fall of the figure
of the ideal, to the extent that his commitment to the truth
increased also proportionally increased the criticism of his
master, finally “he dissociates himself from his master to
insist on the search for truth”12. The figure of the teacher
in the Social Sciences, we must affirm, also requires this
betrayal of the teacher in order to continue the search
for truth and the defense of the critical look that is in the
theoretical edification.
In this text, we will approach the contribution to the
history of ideas of a master of our time, such as the French
philosopher Alain Badiou, and at the same time, we will
betray his figure of master to go after the search for the truth
of his system of thought, that is to say we will incorporate
and take the step of “touchons á une singularité éternelle”13
between the theoretical edifice and the infinite applause of
the reader/disciple.
To begin with, who is Alain Badiou, by way of
synthesis I will share his own words about the evolution of
his life:
My birth is in Marroco… Rabat, at the beginning
of 1937, the Morocco occupied by France… I
have been practically educated by Arabic Women
in the Kitchen of the house (…) I was in school,
I was excellente, I was always the first of the
class (…) And so, it’s a good moment of my life,
except, naturally, for the relationship to my mother,
which was particularly bad. I think my mother was
melancholic at the end, a mixture of hysteria and
melancholy, and she prefers my brother, it was
12

Dosse, La Historia, 17.

Badiou, “Les Langues de Wittgenstein,” 108.
13
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Ideas in the 21st Century

my terrible pain during my childhood: my mother
prefers my brother. I was jealous (…) To be just,
I must insist of this point: many determinations of
my intellectual nature are coming from my mother,
don’t reduce my mother to a negative polarity of my
life, its due to my mother the possibility to create
conceptual fictions or narrative fictions.14

According to his own account, his first desire in
relation to a profession and studies, from his memories
takes place at the age of 15, his desire at that time was to
be an actor –a question that in a sense he never abandoned,
because let us remember briefly that within his facet of
playwright he has taken the role of actor–. The birth of the
philosopher, took place years later, with the reading of the
book “L´Être et le Néant” from Jean Paul Sarte (1943), in
his own words we find “the is, for me, during some years,
philosophy was the philosophy of Sartre, Philosophy and
Sartre was the same thing, and progressively, inside Sartre,
i go beyond Sartre”15. We are in the presence, from his
discourse, before the moment of rupture, the inaugural
moment from which it is possible to identify the leap of
Alain Badiou -as a man-, to move definitively to the glorious
space of his life, that is to say, the figure of philosopher in
the XXI century.
One of the warnings before the enterprise of studying
a system of thought is found in Alain Badiou himself, who
in his text “Les langues de Wittgenstein”, wrote:
II est indiscutable que de toujours, la stratégic
philosophique, comme stratégie de Maîtrise,
14
Alain Badiou, Documental, Badiou (EE.UU: A film by Gorav Kalyan,
Norbert Shieh, 2018).
Badiou, A film by Gorav Kalyan, min 47:15.
15
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Ideas in the 21st Century

privilégie le face-á-face oral avec ceux qu’elle a á
devenir des disciples (ce qui veut dire: á devenir,
dans la pensée, disciplinés). Le propos, le séminaire,
l’École ou le cours, sont des vecteurs naturels pour
cet office de persuasion rationnelle. D’Aristote á
Lacan, en passant par une bonne partie du massif
hégelien, on ne sait pas trop qui a écrit ce que nous
lisons sous les noms propres les plus solennels de
la bibliothèque spéculative. Nous ne vayons, au
fil des pages, que se donne libre cours la dévotion
obscurcissante du disciple fanatisé. Et même quand
le philosophe opère intimement par l’écrit, on a le
phénomène d’un travail infini, d’un noircissement
de pages sans autre destine que l’avancée intérieure
de l’analyse, pages illisibles par leur ressassement
ou leur obscur enracinent dans le dédale subjectif.16

The obstacle at this point, it seems obvious, in
relation to Badiou’s proposal concerning “Séminaire dirige
par Alain Badiou” which are held at “Le théâtre de La
Commune” in Paris. A dual work between the written work
delivered to readers/disciples and the seminars in which he
produces disciples through dialogue and the proposal of a
critical look at the present times, a duality in his way of
facing the dilemma that “Les mots prennent en philosophic
un sens imperieux et troublant.”17
Recharging Philosophy from the Viewpoint
of Alain Badiou
To begin to think about the system of thought, or, “la
stratégic philosophique” of Alain Badiou, it is important to
understand that,
16

Badiou, “Les Langues de Wittgenstein,” 108.

Badiou, “Les Langues de Wittgenstein,” 109.
17
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 119-138

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�Alain Badiou a Life and a System of Thought: Toward a Historic Operation in Defense of his Contribution to the History of
Ideas in the 21st Century

the philosopher is always a foreigner, dressed in
new thoughts; he proposes new problems and new
thoughts. And he gains supporters in the ways of
silence, that is, he can make many interested in
those problems to the extent that he convinces them
of their universality”18…

one of the outstanding contributions to philosophy
that Alain has made, is in principle, to think in our time
from a critical perspective the condition of philosophy,
the duty of the philosopher in this sense is to contribute
to the production of philosophical meanings and concepts,
from the reflection of the transformation of life, Badiou
produces in parallel a transformation of philosophical
perspectives and the problems to which philosophers must
turn. Guseynov reminds us of the following:
on the other hand, as has been noted, philosophical
systems are autonomous, each seeming to start
from scratch as if it were the first to discover the
philosophical truth. In developing his system the
philosopher is not constrained by what philosophers
have said before him, he can do without it, can
choose to invoke some name others, skip over
epochs, etc. Therefore a philosophical theory in
each of its singular examples is independent of the
history of philosophy.19

Purity in ideas, the pure point where the dislocation
between the author and the intellectual, or, between the
man and the author, is identifiable, is an inaccessible point,
just as philosophy can be reduced to an interpretation. In
2010, Alain Badiou in his seminar entitled “The process of
18

Badiou, Badiou, 2018.

Guseynov, “Philosophy: History and Theory,” 108.
19
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Ideas in the 21st Century

Philosophy” for the European Graduate School, stated that
“the constructor of philosophical system is always a mixture
of the two interpretations (…) philosophy is sometimes
impure”20, existence completed on the side of anxiety,
of the abscurity of existence, the primitive experience of
negativity is part of the philosophical process, a starting
point from which experience, and the attempt to escape
from experiences, produces a beginning of the philosophical
process, it is the escape from the limit of experience.
Badiou stated that “To narrate a rupture it is necessary,
of course, to speak first of a relationship”21, so we can
reformulate this thesis and affirm that to speak first of a
philosopher, it is necessary to understand that at the base
there is the existence of a philosophical disposition. For the
birth of an author, of a philosopher to take place, it does not
only require as a precondition an experience seduced by
negativity, but it also requires a reflective disposition that
goes beyond, to go out quickly to insert itself in the battle
of knowledge, in the construction of a system of thought.
What is the writing process of a philosopher like Alain
Badiou who sets out to write and think philosophically?
About his first project, Badiou tells us the following:
In such sort of context it wasn’t an obligation for
me to be extremely strict in order of the book and
in construction and to gibe to the book the form of
something like a big proof, a big demonstration
of the very detail, first of my definition of truth,
and more important of the question of the being
of truth, and to fight against the pure reduction of

20
Alain Badiou, “The process of Philosophy”, Seminar in European Graduate School. 2010.
Badiou, Badiou, 2018.
21
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Ideas in the 21st Century

the notion of truth to a linguistic, and it is why this
book subjectively has two characteristics first its a
book where the order is constructive its reflected by
constructive subjectivity to be perfect in the order
of concerns and second is also the fighting book
agains the dominant context which was in fact a sort
of victory in France during thus year of the analytic
point of view, in fact the academic domination.22

In this context, the creation of a new philosophical
problem is the alternative adopted, Alain himself reaffirms
his position by saying that “A true philosopher decides for
himself which problems are important, and proposes new
problems, philosophy is, above all, inventing new problems
(...) “Philosophy shows us thought as a choice, thought as
a decision. Its specific task is to explain this choice to us.
We can say, then, that a philosophical situation is a moment
in which a choice becomes clear; a choice in which it is a
question either of being-there or of thought”23 . In 1989
Alain Badiou answered an interview in the framework of
the publication of two of his works “L’être et l’evénement”
and “Manifeste pour la Philosophie” as follows:
The relationship between the books is twofold. There
is, first of all, the will to situate my project in the
current historical place of philosophy. The Manifesto
proposes some theses around the question “Where do
we find ourselves in terms of the very possibility of
philosophy?” Being and the Event, as is clear, took this
possibility as something acquired and it is according
to the hypothesis of this possibility that the book
deployed its architecture. I wanted, in the Manifesto,
to return to this system of conditions of possibility
22

Badiou, “The process of Philosophy”.

23
Badiou, “The process of Philosophy”, 13-16.
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Ideas in the 21st Century

and from there I returned, further, to a problematic of
the conditions of philosophy in general. I wanted to
sustain the thesis that philosophy is possible, that it
is not in the passage or the crossing that leads to its
termination or its delegation to something else. The
second line consists in indicating the points of support
that organize Being and the event and that are at the
same time of the order of the event and of reflection.
That is to say, on the one hand, confrontation of
the historical situation in terms of the possibility of
philosophy, on the other hand, thematic approach
itself. 24

Badiou’s gesture consists in placing philosophy in a
historical situation in order to bring philosophy itself, through
the knot of history, philosophy and mathematics, closer to
the question of the things of the world, revolution, human
freedom, political intervention, love, and it is there where
the complexity of philosophy and Alain’s philosophical turn
lie, in the words of Charles Ramond “Toute la difficulté
philosophique était là, pour un philosophe qui ne voulait en
aucune manière sortir du matérialisme et de la rationalité”25.
Alain Badiou’s name, appearing among “Les 10
philosophes qui influence le monde pour le meilleur et le pire”
(2019), is undeniably one of the Social Sciences intellectuals
with the greatest impact on international politics, and, one
of the most important philosophers of French thought, with
works as controversial as they are complex. The challenges
of our time imply a necessary turn towards his productions
and his seminars, we are witnessing the current evolution, the
construction of legacies of the following centuries, the spirit
of our time is embodied in the philosophical proposal. As a
24
Alain Badiou, “Conferencia sobre El ser y el acontecimiento y el Manifiesto por la filosofía”. Acontecimiento, 1989.
Charles Ramond, “Alain Badiou,” Cités, no. 58 (2014), 133.
25
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Ideas in the 21st Century

result of this, the present document arises as an incipient and
initial contribution to the philosophical, historical and political
challenge of entering into Badiou’s system of thought, and it
is also built from the philosophical commitment of entering
into the current philosophical production.
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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Dossier

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Lire d’ici
Angelina Uzín Olleros1

“Con Sartre aprendí la importancia del compromiso y
de la libertad.
Que en toda elección hay
una decisión que compromete la vida entera.”
Alain Badiou

1
Universidad Nacional Entre Ríos, Concepción del Uruguay Entre Ríos.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 5, Enero-Junio 2023, pp. 139-154

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Resumen
El artículo narra en primera persona y desde la periferia los efectos
de la obra de Alain Badiou en la que se postula el “platonismo
de lo múltiple”, que tiene como eje las verdades y lo múltiple
puro. El compromiso de la filosofía es con las verdades que son
completamente concretas en la realidad, las cuales son condiciones
de la filosofía: amor, ciencia, política y arte. Este planteamiento es
una apuesta filosófica para salir de la particularización y dar paso a la
universalización, evitar los dogmatismos, el pensamiento único y el
conformismo intelectual y vital. El platonismo de lo múltiple plantea
un compromiso militante que significa el seguimiento de una ética de
las verdades.

Palabras clave
Platonismo, Múltiple, Ética, Verdad, Acontecimiento.

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Abstract
The article tells in first person, and from the fringe of the effects
of Alain Badiou’s works in which he proposes “the platonism of
the multiple”, that holds as a fundamental point the truths and
pure multiplicity. Philosophy has a commitment towards truths
that are absolutely concrete in reality, which themselves are
philosophy’s terms: love, science, politics and art. This approach
is a philosophical bet that aims to break out from particularization
and to give way to universalization, to avoid dogmatism, the
single thought and intellectual and vital conformism. The
platonism of the multiple proposes a militant commitment,
which means following the ethics of truths.

Keywords
Platonism, Multiple, Ethics, Truth, Event.

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Résumé
L’article raconte à la première personne et à la périphérie les
effets de l’œuvre d’Alain Badiou dans laquelle est postulé le «
platonisme du multiple », qui a pour axe les vérités et le pur
multiple. L’engagement de la philosophie est avec les vérités qui
sont complétement concrètes dans la réalité, lesquelles sont des
conditions de la philosophie: l’amour, la science, la politique
et l’art. Cette approche est un pari philosophique pour sortir de
la particularisation et faire place à l’universalisation, éviter les
dogmatismes, la pensée unique et le conformisme intellectuel et
vital. Le platonisme du multiple pose un engagement militant qui
signifie suivre une éthique des vérités.

Mots-clés
Platonisme, Multiple, Éthique, Vérité, Événement.

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Introducción
En el presente artículo hablo en primera persona, soy lo que
puede decirse “una provinciana” que viaja cada tanto de
visita a la capital, y esto no deja de ubicarme en una periferia
tanto en los términos intelectuales como académicos; cierta
vez un amigo personal de Badiou, francés también como él,
me preguntó ¿qué quieren decir ustedes con el “interior”?
En Argentina ser o pertenecer o haber nacido en el interior
es precisamente ser y estar fuera de Buenos Aires, de su
capital y de la capital del país. Sin embargo, las vueltas de
la vida, me llevaron a asistir a las conferencias que brindó
Badiou en Rosario y lo conocí personalmente en la UNR.
Mucho tiempo después nos encontramos en la UNSAM y en
la UNC, en esas ocasiones le entregaron doctorados honoris
causa y ofreció conferencias magistrales. Esas fueron las
experiencias desde aquí, y cierta vez cursé seminarios en
París al que asistimos un grupo de colegas de la UNR que
le pidieron autógrafos.
Comencé a leer la obra de Badiou en el año 1998.
Mi tesis de Máster en la Universidad de Paris 8 fue sobre
su planteo acerca de las cuatro condiciones de la filosofía.
En Badiou encontré la clave filosófica para poder repensar
la idea de justicia platónica, la relación entre discípulo
y maestro que él define a través de tres momentos:
prendimiento, desprendimiento y fidelidad. También la
relación tan particular entre la filosofía y su historia bajo la
consigna de una militancia por las verdades: “el filósofo es
un militante de la verdad”.
El 17 de enero de 2017 Badiou cumplió 80 años de
vida, el último año en que el filósofo brindó sus seminarios
públicos, el lunes 16 de enero en pleno invierno parisino,
realizó un encuentro de más de 10 horas, que convocó a un
gran número de amigos dedicados a la filosofía, el arte, la
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política, el teatro y la poesía. Bajo el concepto de Inmanencia
se desarrolló la cuestión de la verdad en plural, como
expresión del arte, la ciencia, la política y el amor, en la que
la Filosofía composibilita esas verdades siendo su operador.
Badiou es autor de numerosos libros y artículos de
rigurosa reflexión filosófica pero, al mismo tiempo emprende
un juicio crítico acerca de las diferentes circunstancias
y situaciones políticas e históricas que se dan en la
actualidad. El tiempo presente posibilita su pensamiento
filosófico y también lo condiciona, las problemáticas de
este momento histórico marcan un camino para interrogar
la época y al mismo tiempo interrogar a los sujetos; pensar
por ejemplo las patologías de consumo, las adicciones,
las políticas de género, las prácticas de encierro, las
prohibiciones, los hábitos institucionalizados, las libertades
públicas, las actuales democracias, revueltas y rebeliones
por el mundo. ¿Qué significa pensar filosóficamente
estas cuestiones?, ¿qué consecuencias políticas tiene ese
pensamiento?, ¿qué condiciones de la filosofía han limitado
la visión política de las costumbres y de las relaciones
humanas? Estas son interrogaciones que junto a otras
desafían la actividad del filósofo.
Las categorías centrales de su pensamiento son la verdad
entendida como producción múltiple, el sujeto como soporte
de esa verdad, la posibilidad de componer las verdades en el
ámbito de la filosofía desde sus cuatro condiciones (ciencia,
arte, amor y política). Su propuesta sobre una filosofía del
presente tiene que ver con las circunstancias que se dan en lo
que Badiou entiende como una situación filosófica. Define a
la situación filosófica como “un encuentro entre dos términos
esencialmente extraños, uno respecto del otro”.
La relación que existe entre la filosofía y las situaciones
son presentadas por él de este modo: poder iluminar las
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elecciones fundamentales del pensamiento, poder iluminar la
distancia entre el pensamiento y el poder, entre lo interesado
y lo desinteresado. Poder iluminar el valor de la excepción,
del acontecimiento, de la ruptura. “...la filosofía confrontada
con las circunstancias, busca el vínculo de los tres tipos de
situaciones. El vínculo entre la elección, la distancia y la
excepción”2. Se trata de definir cuándo una circunstancia es
filosófica, o puede ser objeto de la filosofía. Esto ocurre cuando
una circunstancia es el lugar donde se constituye un punto de
vista político. La filosofía –entonces– puede avanzar amparada
por ese punto de vista en lo que tiene de afirmación (la vida) y
en lo que procede de una invitación a la acción. La filosofía no
trabaja sobre la negación (la muerte), el hombre según Badiou,
no debe ser entendido o tratado como un-ser-para-la-muerte;
hay que abordarlo a partir de lo Inmortal que hay en él. La
filosofía debe ocuparse de la “elección” de aquello que sigue
resultando desinteresado (con relación al poder); de tomar
“distancia” entre el poder del estado y las verdades para optar
por la “excepción” del acontecimiento, del valor de la ruptura,
contra el conservadurismo social (la continuidad).
A medida que transitamos estos problemas, aparecen
nuevos interrogantes, por esta razón lo que posibilita a la
filosofía es al mismo tiempo lo que la diferencia de otras
formas de producir verdades. Por esto, las condiciones de
la filosofía son formas que la hacen posible y que la limitan,
el límite de la filosofía está inserto en esas condiciones
que producen verdades y que le aportan al filósofo modos
de comprensión de lo real. Admitir varias condiciones de
la filosofía significa abrir su producción de verdad a la
multiplicidad, la invención política es una condición de la
filosofía, en el punto de llegada del filosofar se advierten las
2
Alain Badiou, Filosofía del presente (Buenos Aires: Capital Intelectual,
2010), 15.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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consecuencias políticas de su pensamiento, las condiciones
de la filosofía son inmanentes y hacen de la tarea filosófica
la función de su composibilidad.
Alain Badiou entiende que:
Las condiciones de la filosofía son transversales,
se trata de procedimientos uniformes, reconocibles
a distancia, y cuya relación con el pensamiento
es relativamente invariable. El nombre de esta
invariación es evidente, se trata del nombre
‘verdad’. Los procedimientos que condicionan
a la filosofía son los procedimientos de verdad,
reconocibles como tales en su repetición. Ya no
podemos creernos los relatos por los que un grupo
humano confiere encanto a su origen o su destino.
Sabemos que el Olimpo es sólo una colina, y que
el Cielo no está lleno más que de hidrógeno o de
helio.3

En síntesis: la filosofía no pronuncia la verdad, sino
la coyuntura, la conjunción pensable de las verdades.
Todo este proceso filosófico está amenazado por un
adversario, el sofista; para el sofista la estrategia del lenguaje
ahorra toda aserción positiva concerniente a las verdades,
su propósito es persuadir sin demostrar; la filosofía es la
separación de su doble: la sofística. Narciso encuentra en el
espejo del lago el rostro de su propia muerte, en todas las
leyendas el doble es mortal; puesto que el doble se forma en
el estadio arcaico en que el otro se confunde con el cuerpo
propio. “La filosofía es siempre la fractura de un espejo”,
dice Badiou. Es por esto que la filosofía debe vencer una
y otra vez la tentación de confundirse con su doble, sin
3
Alain Badiou, Manifiesto por la filosofía (Buenos Aires: Nueva Visión,
1990), 13.
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que esto le signifique la captura de verdades, es decir, que
la filosofía se presente como la autora de esas verdades.
Coincide con Lacan al definir a la verdad como aquello que
se encuentra siempre a “medio decir”.
Es muy confrontativo plantear la cuestión de la víctima
tal y como la presenta Badiou, pero a mi modo de abordar
los problemas sobre las violencias ejercidas actualmente,
es fundamental; él no toma la queja como punto de partida
y la rechaza en cuanto que ésta resulta de la expresión del
hombre presentado como víctima. La ética que propone
reivindicar a las víctimas, se encuentra centrada en el eje
del mal, y para él no se trata de la lucha contra el mal4.
Afirma que:
No podemos partir únicamente de la idea de víctima,
porque víctima es una palabra, es un término que
es variable. En este sentido, podríamos decir que
la víctima es signada por sí misma, esa sería una
hipótesis: la víctima se presenta como tal, como
víctima y es necesario creerle. En ese caso la noción
de víctima se vuelve o se convierte en una cuestión
de creencia, o si ustedes quieren, la injusticia es
revelada por una queja. La injusticia está ligada
a la protesta de la víctima, pero sabemos que hay
quejas y presentaciones de quejas, esto es algo que
el psicoanálisis ha estudiado, la queja neurótica, la
queja injusta, la queja que justamente no plantea
la cuestión de la injusticia. Es lo que Nietzsche
llama resentimiento: una queja que no crea ninguna
justicia, una queja que con frecuencia es una
demanda, una solicitud al otro, y no es realmente un
testimonio de injusticia.
4
Alain Badiou, La ética. Ensayo sobre la conciencia del mal (Buenos Aires: Nueva Visión, 1995), 115.
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La filosofía no debe trabajar sobre la negación que
significa la muerte, el hombre, según Badiou, no puede ser
entendido o tratado como un-ser-para-la-muerte; hay que
abordarlo a partir de lo inmortal que hay en él. No es la
tarea del filósofo contar el número de víctimas, sino de
considerar los acontecimientos en los que se originan las
verdades y a partir de ellos tener en cuenta a los sujetos que
le dan forma activa a las mismas. Por inmortal comprende
algo similar la idea de sobreponerse nietzscheana. La queja
post-moderna instala la idea de la víctima y nos obliga a una
mirada de compasión ante las diferencias, ante la alteridad,
disfrazando su propuesta en la consigna de poder aceptar al
otro en su invalidez y no en su capacidad de sobreponerse a
los avatares de la su propia existencia.
Al cimiento objetivo (o histórico) de la ética
contemporánea es el culturalismo, la fascinación
verdaderamente turística por la multiplicidad de
los hábitos, de las costumbres, de las creencias. Sí,
lo esencial de la ‘objetividad’ ética se sostiene en
una sociología vulgar heredera directa del asombro
colonial ante los salvajes, dando por entendido que los
salvajes están también entre nosotros (drogadictos de
los suburbios, comunidades de creencias, sectas: todo
el aparataje periodístico de la amenazante alteridad
interior), a la que la ética, sin cambiar el dispositivo
de investigación, opone su ‘reconocimiento’ y sus
trabajadores sociales.5

Se trata entonces de experimentar la humanidad en el
sentido del acontecimiento, en el sitio de una producción de
verdad, cuyo sostén o soporte es el sujeto. Frente al desfile
de casos raros, inhumanos, victimizados, lesionados,
impotentes, confundidos, desde un zapping permanente de
5
Badiou, La ética, 15.
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quejas y protestas, Badiou propone apostar a la vida, a la
acción, a la invención política en favor de una sociedad que
debe ser igualitaria en acto.
A medida que consultaba la obra de Badiou comencé
a replantear mis posiciones frente a los derechos humanos,
tal como habían sido presentados en los años 1990/2000 en
las carreras de formación docente. Me dediqué a emprender
una crítica a la noción de víctima y a la denominada filosofía
política en la obra de Alain Badiou en contrastación con la
propuesta de Giorgio Agamben sobre el concepto de homo
sacer.
Comprendiendo que así planteado el problema
resultaba de una clara relevancia para la historia reciente en
nuestro país con relación a los juicios a la Junta militar que
tomó el poder desde 1976 a 1983. Conceptos claves como
el de justicia, castigo a los culpables, cárcel a los genocidas,
han sido acompañados siempre de la concepción de las
víctimas. Para Badiou la política no puede ser planteada en
los términos de víctima habida cuenta que ésta es “menos
que un humano” y es contradictorio sostener una política
de los derechos humanos, por ejemplo, fundada en la idea
de la víctima.
Si el sujeto político no es la víctima, ¿quién está en
condiciones de hacer política? Y una vez definido el sujeto
¿cuál es la tarea genuinamente política que debe emprender?
En América Latina, escenario de sucesivos golpes de estado
y dictaduras militares, las políticas de defensa de las víctimas
han estado a la orden del día, reclamando justicia para los
damnificados y castigo al verdugo. ¿Qué nos queda por hacer
cuando el destinatario de la acción política es la víctima y
no el ciudadano? He aquí una gran cuestión, polémica y
fuente de rechazo por algunos sectores. Agamben piensa
en las condiciones de posibilidad de la política después de
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Auschwitz, y plantea su tesis “fuerte” al decir que no es el
estado de derecho el paradigma de la política moderna de
los siglos XVII en adelante sino por el contrario es el campo
de extermino su paradigma. Aceptar esto, para Badiou, es
concluir en la aceptación del fin de la política.
Todas esas cuestiones que estoy presentando deben
ser situadas en las temporalidades y especialidades propias
de la Europa de siglo XX, un siglo estudiado y analizado
hoy por historiadores y filósofos que se preguntan por
las razones que llevaron a la modernidad a desembocar
en los totalitarismos y un estado de guerra permanente
de 1914 hasta hoy. Haciendo una lectura situada de esas
tesis de filósofos europeos consideré importante analizar
nuestra historia reciente en las categorías que organizan sus
producciones: Acontecimiento, circunstancias, situación,
víctima, metapolítica, verdad en Badiou, homo sacer,
nuda vida, experiencia, biopolítica, campo de exterminio,
inhumano en Agamben. Por citar las más conocidas.
Pensar el presente histórico en nuestra región a la
luz de esas categorías y de esas perspectivas, teniendo en
cuenta la realidad sociopolítica y económica de América
Latina, la colonización del espacio territorial, jurídico,
cultural por parte del continente europeo; las doctrinas de
seguridad nacional planificadas por los Estados Unidos
de Norteamérica; la desaparición forzada de personas,
los centros clandestinos de detención, el secuestro y
apropiación de hijos de desaparecidos. Los espacios
poblacionales propios de la región como las favelas, las
villas de emergencia; los movimientos de los sin tierra y
los piqueteros. Interpretar e interpelar estas situaciones y
circunstancias desde la propuesta de Badiou y Agamben, sus
límites y contrariedades, y la posibilidad que nos proveen
para leer y escribir nuestra teoría política, nuestra filosofía,
nuestra ética, en un debate propio y ajeno al mismo tiempo.
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A partir de 1983 podemos pensar a la Argentina en lo
que ha significado el retorno de lo político, en un país signado
por sucesivos golpes de estado desde 1930. Este retorno, a
mi entender, ha sido acompañado por la apuesta de refundar
un discurso y una mentalidad política que retoma su lugar
frente a cuestiones relativas a la representación, el ejercicio
de la ciudadanía, la consecución de justicia y la libertad.
Al planteo de lo estrictamente político en la división
de poderes y las diferencias ideológico/partidarias, a
comienzos de 1990 se percibe una retirada de lo político
ante un modelo económico en el que las privatizaciones,
los indultos, los lineamientos del Banco Mundial y el FMI
fueron motores de desigualdad y retrocesos en el campo
de los derechos y la ciudadanía. Luego de la tremenda
crisis de 2001 se refuerza la necesidad de dar respuestas
políticas a los resultados trágicos de la implementación
del enfoque neoliberal que ha sido un paréntesis entre un
momento de democratización de la sociedad posdictadura
a otro momento de una nueva etapa de democratización
posneoliberal.
Desde el año 2003 se pretende debatir sobre la
distribución de la riqueza, el modelo de exportación, el
volumen de las retenciones, el aporte fiscal, como tantos
otros temas, en las definiciones estrictamente políticas para
no subordinarse a los modelos económicos y enfoques
economicistas de los últimos años del siglo XX. Aún cuando
muchos no reconocen el retorno de lo político, al menos
advierten el regreso de un debate en términos no ya de
modos de producción sino de formas de pensar cuestiones
de fondo como la libertad, la igualdad, el orden social.
Se instaló entonces la disyuntiva sobre lo que debe
primar: una distribución de la riqueza que asegure la igualdad
de oportunidades, el acceso a los derechos fundamentales. O
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una distribución que no afecte las libertades conseguidas, ni
el capital concentrado por algunos oligopolios o empresas.
El conflicto se acentúa en el 2008 ante la propuesta de un
modelo de inclusión social que atienda la necesidad de
igualar el acceso a los derechos fundamentales de gran
parte de la población que quedó excluida. Frente a un
sector que no acepta que se deba restringir la permanencia
privilegiada de los que se han visto beneficiados en sus
actividades económicas, inversiones, capacidad de ahorro,
de acumulación de capital, que se denominó en los últimos
años como “renta extraordinaria”.
A este aspecto se suma una segunda cuestión
que tiene que ver con el orden social, la capacidad de
administrar justicia en los términos de brindar seguridad
a la población; una problemática muy cara a los ’90 en la
que no sólo se “privatizaron” la salud y la educación sino
también la seguridad. Muchos no pueden concebir una
democracia conflictiva, por lo tanto ven en el desorden
que genera la puja de intereses, una falta de capacidad de
gobernabilidad. Otros entienden que eso es precisamente
una sociedad democrática, en la que se pone al desnudo la
lucha por el poder y se destaca el disenso, la confrontación,
la polémica.
Poder reescribir la historia en términos de una
memoria larga, resignificar la terminología política, social,
económica del país, es una tarea compleja y necesaria;
habida cuenta de las múltiples significaciones discursivas
acerca del sistema democrático, del reparto de poderes, la
exégesis legal, las atribuciones del ejecutivo, en suma: de la
legitimidad de los mandatos, sus límites y alcances. Ha sido
una larga lucha por instalar otro modo de pensar nuestra
historia, de asumir que la educación es también política y
cada decisión curricular está habitada por una concepción
política del mundo y la sociedad.
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La capacidad de argumentar, de contra argumentar, de
sostener una posición, de responder desde la reflexión y no
desde los clichés de moda; debe ser ejercitada con el apoyo
de un hábito democrático que conjuga tanto la representación
como la participación y el pluralismo ideológico. Entre el
insulto mediático y la ausencia de capacidad de transmitir o
comunicar una posición o un posicionamiento frente a una
medida económica, hemos estado huérfanos de discursos que
sostengan una praxis social y política durante mucho tiempo.
Considero que a través de políticas culturales y de derechos
humanos en los últimos años se vislumbra la posibilidad de
lograrlo, dar siempre un paso más hacia la libertad y hacia la
igualdad, en y desde el retorno de lo político.
La propuesta de Badiou de pensar en abstracto los
conjuntos abiertos y excedidos en sus partes y de pensar
la multiplicidad en lo que denominó “platonismo de lo
múltiple” es, para mí, la apuesta filosófica para salir de
los claustros, de los mentales y los institucionales; salir
de los dogmatismos, del pensamiento único, de lo que se
denomina zona de confort que en definitiva es un llamado
al conformismo vía ausencia de compromiso militante por
esa ética de las verdades que propone.
Bibliografía
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Manantial. 1999.
Badiou, Alain. La ética. Ensayo sobre la conciencia del
mal. Buenos Aires: Nueva Visión. 1995.
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Intelectual. 2010.
Badiou, Alain. Manifiesto por la filosofía. Buenos Aires:
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México: Siglo XXI. 2002.
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Imago Mundi. 2010.

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                <text>Aitías Revista de estudios filosóficos, 2023, Vol. 3, No. 5, Enero-Junio</text>
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                <text>Aitías. Revista de estudios filosóficos, publica artículos sobre investigación filosófica en español, inglés, francés y portugués que constituyan una aportación intelectual original del autor o autora. Es editada por el Centro de Estudios Humanísticos, que constituye el área de investigación más antigua de la Universidad Autónoma de Nuevo León con sede en Monterrey, México. Se publica con periodicidad semestral en los formatos físico y electrónico.</text>
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                <text>Muñoz Mendoza, Juan José, Editor Técnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��Dossier
Introducción. Historia de los alimentos y la
alimentación en América Latina
Introducción
Juana Elizabeth Salas Hernández
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0001-5253-9591

PAN
Dejaron un pan en la mesa,
mitad quemado, mitad blanco,
pellizcado encima y abierto
en unos migajones de ampo.
Me parece nuevo o como no visto,
y otra cosa que él no me ha alimentado,
pero volteando su miga, sonámbula,
tacto y olor se me olvidaron.
Huele a mi madre cuando dio su leche,
huele a tres valles por donde he pasado:
a Aconcagua, a Pátzcuaro, a Elqui,
y a mis entrañas cuando yo canto.
Otros olores no hay en la estancia
y por eso él así me ha llamado;
y no hay nadie tampoco en la casa
sino este pan abierto en un plato,

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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina
que con su cuerpo me reconoce
y con el mío yo reconozco.
Se ha comido en todos los climas
el mismo pan en cien hermanos:
pan de Coquimbo, pan de Oaxaca,
pan de Santa Ana y de Santiago.
En mis infancias yo le sabía
forma de sol, de pez o de halo,
y sabía mi mano su miga
y el calor de pichón emplumado...
Después le olvidé, hasta este día
en que los dos nos encontramos,
yo con mi cuerpo de Sara vieja
y él con el suyo de cinco años.
Amigos muertos con que comíalo
en otros valles sientan el vaho
de un pan en septiembre molido
y en agosto en Castilla segado.
Es otro y es el que comimos
en tierras donde se acostaron.
Abro la miga y les doy su calor;
lo volteo y les pongo su hálito.
La mano tengo de él rebosada
y la mirada puesta en mi mano;
entrego un llanto arrepentido
por el olvido de tantos años,
y la cara se me envejece
o me renace en este hallazgo.
Como se halla vacía la casa,
estemos juntos los reencontrados,
sobre esta mesa sin carne y fruta,
los dos en este silencio humano,
hasta que seamos otra vez uno
y nuestro día haya acabado...
Gabriela Mistral

El dossier “Historia ambiental de los alimentos y la alimentación”
presenta una oportunidad de degustar la historia de una de las
prácticas más íntimas y cercanas de toda la humanidad: alimentarse.
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�Juana Elizabeth Salas Hernández

En la agenda pública actual existe la preocupación por la
justicia y la soberanía alimentaria. Una pregunta cotidiana será,
¿cómo lograremos seguir comiendo los 8.013.821 habitantes en el
planeta Tierra? Observamos esfuerzos y campañas para responder
la pregunta y satisfacer una de la necesidad básica de comer; sin
embargo el hambre y la desigualdad alimentaria son males que nos
sigue aquejando. Según los últimos informes de la Organización de
las Naciones Unidas (ONU), 131 millones de personas en América
Latina y Caribe no tienen acceso a una dieta saludable.1
La Organización de las Naciones Unidas para la
alimentación y la agricultura (FAO) en el marco estratégico para
2022-2031 se ha planteado la transformación de los sistemas
agroalimentarios en cuatro ejes estratégicos: mejor producción,
mejor nutrición, mejor medio ambiente y una vida mejor.
Teniendo como esferas prioritarias: la igualdad de género y el
empoderamiento de las mujeres en el medio rural, transformación
rural inclusiva, emergencias agrícolas y alimentarias, sistemas
agroalimentarios resilientes, iniciativa mano a mano y ampliación
de las inversiones.2 Hasta el 2022 se registraron en el programa
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “131 millones de personas en América Latina y el Caribe no pueden acceder a una dieta saludable: Informe de la ONU”, 2023, https://www.fao.org/
newsroom/detail/un-report-131-million-people-in-latin-america-and-the-caribbean-cannot-access-a-healthy-diet/es.
2
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “Marco estratégico de la FAO para 2022-2031”, 2021, https://www.fao.org/
strategic-framework/es.
1

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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM),
5 sistemas del Patrimonio Agrícola distribuidos en 4 países: 1
en Brasil, 1 en Chile, 1 en Perú y 2 en México.3 Estos sistemas
son reconocidos por ser prácticas agrícolas que combinan
biodiversidad, ecosistemas resilientes y una relación entre la
tradición e innovación, y es así que son singulares.
He querido comenzar con estos datos, para compartir
mi reflexión y preocupación por el tema de los alimentos y la
alimentación, que se encuentran en todos los ámbitos de mi vida.
En el académico, desde hace un tiempo me he hecho preguntas
que he respondido en foros, publicaciones y grupos científicos.
Este dossier, gracias a la contribución de académicas y
académicos reconocidos y con trayectorias destacadas presenta
respuestas y dudas que seguramente se convertirán en parte de la
discusión historiográfica.
El poema de Gabriela Mistral, que encabeza esta
introducción, representa una oda al pan, destacando la presencia
en la vida de la poeta, y en la vida de todas y todos los que hemos
tenido la dicha de probar los sabores de algún cereal; hemos sentido
la comunión que nuestro cuerpo reconoce como una experiencia
única. Pero del poema también podemos destacar la variedad de
pan, de lugares, de preparaciones y de memorias. No es nuevo
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “América Latina y el Caribe”, Sistemas Importantes del Patrimonio
Agrícola Mundial, s/f, https://www.fao.org/giahs/giahsaroundtheworld/designated-sites/latin-america-and-the-caribbean/es/.
3

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�Juana Elizabeth Salas Hernández

pensar que los alimentos son parte importante de la memoria
histórica. En una entrevista a Esther y Aaron Cohen directores
del documental “Murmullos del silencio” en el que a través
del testimonio de 90 descendientes de víctimas del Holocausto
se reconstruye la memoria de ese doloroso acontecimiento, los
directores relataron que una de las preguntas que hicieron a los
testimoniantes fue sobre la comida.
La presencia o ausencia de los alimentos se ha representado
en el arte y en la cotidianeidad, es así que encontramos películas,
novelas, fotografías, pinturas, esculturas, artesanías, recetarios y
un sinfín de documentos que a las y los historiadores nos ayudan
a respondernos las inquietudes que nos provocan los alimentos y
la alimentación.
En el mes de diciembre de 2022 en la ciudad de Zacatecas,
se llevaron a cabo las “XVII Jornadas internacionales de historias
de las Monarquías Ibéricas” de la Red Columnaria. En esta
ocasión, el tema de discusión fue la historia ambiental de los siglos
XVI-XIX, tratado en 11 mesas temáticas. Se dedicó una mesa a
la historia ambiental de los alimentos y la alimentación, titulada
“Cambios, permanencias y huellas ambientales en las prácticas
alimenticias”, como colofón y a manera de metáfora, el moderador,
José Javier Ruiz Ibáñez, mencionó “el imperio del pollo”, una idea
para explicar la globalización de los alimentos y el reconocimiento
de lo que se come, lo que no se come y por qué no se come. Sirva
esta anécdota académica para hilar una de las ideas en la discusión
de la historia ambiental de los alimentos, la pregunta: ¿la historia
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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

ambiental comienza en el estómago? Cuestión que puso en la
discusión historiográfica, Nicolaas Mink en el volumen 14 de
Environmental History (2009), pregunta que retoma Alexis Jacob
Hernández Fabián, en el artículo que escribió para este dossier.
Las preguntas historiográficas de la historia ambiental
han permitido contribuir a la explicación de la correlación entre
la naturaleza humana y la no humana. Varias historiadoras e
historiadores han reconocido que uno de los vacíos en la historia
ambiental han sido los alimentos y la alimentación, sirva este
dossier como una contribución para comprender algunas aristas
del tema.
A través de una convocatoria pública y después de un
riguroso proceso de dictámenes, el dossier está conformado por
7 artículos que podemos dividir en bloques temáticos: políticas
públicas relacionadas con la alimentación, los sistemas de
producción, cultivos y monocultivos que se han convertido en
alimentos, alimentos ancestrales y prácticas agrícolas y usos de
fertilizantes, químicos y semillas mejoradas.
Luis Ozmar Pedroza Ortega, mediante el trabajo:
“Del surco a la mesa. El Programa Nacional de Alimentación
(PRONAL): crisis y contradicción política en la producción
y consumo de alimentos, 1983-1988” analiza las políticas
alimentarias en México durante el periodo de 1983-1988 donde
reconstruye procesos de producción, la transformación, el abasto
y consumo de alimentos que fueron parte de la dieta mexicana a
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�Juana Elizabeth Salas Hernández

finales del siglo XX. El autor da una muestra de cómo el discurso
político de la alimentación saludable penetró la intimidad de las
familias mexicanas, y así se construyó el concepto histórico de
“alimentación saludable”.
Margil de Jesús Canizales Romo, aporta “Condiciones
medio-ambientales en el Partido de Zacatecas, para la producción
agrícola y ganadera de las haciendas porfirianas”. Retoma la
premisa de la historia ambiental de que el medio ambiente es
un personaje histórico, y así explora la producción de alimentos
agrícolas y cárnicos en el partido de Zacatecas, durante la segunda
mitad del siglo XIX. Canizales Romo, contribuye a la explicación
de la continuidad y discontinuidad de producción de alimentos en
Zacatecas y la importancia de las condiciones ambientales para la
presencia o ausencia de ciertos productos.
Viridiana Hernández Fernández, escribe “Growing Hopes,
Dry Negotiations: Mexican and U.S. Avocado Industries at the
Age of Free Trade Agreements and Climate Change”, donde
reconstruye las condiciones en las que el aguacate se convirtió
en un monocultivo en Michoacán, México y cómo debido a las
condiciones políticas de comercio con Estados Unidos, así como
su sobre explotación han contribuido al cambio climático. En la
actualidad es casi imposible pensar algunos platillos mexicanos y
estadounidenses sin la presencia del aguacate; pero esto tiene una
historia que Hernández Fernández nos narra y nos contribuye a la
reflexión sobre el impacto ambiental del guacamole.
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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

Daiana Campo, plantea “La caña de azúcar: de edulcorante
a carburante y sus impactos como monocultivo en Candelaria
(1930-2010)”, donde rastrea la evolución histórica de la caña de
azúcar en Candelaria, Valle del Cauca. La caña de azúcar es tratada
por la autora como documento histórico, biológico y simbólico;
analiza el cómo se convirtió en un cultivo privilegiado en el
discurso hegemónico entre la década de los 30 y 50 del siglo XX.
Alexis Jacob Hernández Fabián, mediante “Agua de las
verdes matas, tú me tumbas, tú me matas. Magueyes, pulque y
medio ambiente en las haciendas de los Llanos de Apan durante
el Porfiriato”, plantea al pulque como sujeto histórico, cuyo
análisis ayuda a explicar las consecuencias ecológicas que trajo
la demanda de consumo durante la primera década del siglo XX.
El estudio se centra en las haciendas de los Llanos de Apan, en el
estado de Hidalgo, México, que fue la principal región productora
de pulque.
Juana Elizabeth Salas Hernández en el trabajo “Sabores y
colores del semidesierto zacatecano: cabuches y flores de palma.
Dos alimentos ancestrales en Mazapil, Zacatecas”. En la región
del semidesierto zacatecano, en particular en el municipio de
Mazapil en Zacatecas, México, analizó el consumo y preparación
de dos alimentos ancestrales: la flor de palma y los cabuches. A
diferencia de los alimentos tratados en los otros artículos, que
analizan alimentos cultivados, este trabajo estudia alimentos
silvestres que se adquieren a través de la recolección.
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�Juana Elizabeth Salas Hernández

Se cierra el dossier con el trabajo de Eduardo Frías
Sarmiento y Aurelia Elizabeth de la Parra Martínez, “Destrucción
y debilitamiento en el medio ambiente del Valle de Culiacán,
Sinaloa: deforestación, químicos y semillas mejoradas, 19401970”, en el cual a través del estudio de las semillas mejoradas,
se explora el impacto medioambiental en el Valle de Culiacán
en el estado de Sinaloa. Este trabajo es una muestra de cómo los
químicos se presentaron y continúan presentes en la alimentación
y que nos son tan cercanos, que a veces no nos percatamos de su
presencia, y tampoco advertimos los daños que provocan.
No quiero perder la oportunidad de explicar la portada
de este dossier. Desde Sillares. Revista de Estudios Históricos,
exploramos el campo de la Inteligencia Artificial, utilizando la
herramienta Midjourney, el cual con los comandos y descripciones
necesarias, un bot ofrece la imagen de este número que sintetiza
conceptos, espacios, temas, temporalidades y palabras clave
utilizados por autoras y autores en sus artículos. Partiendo de la
naturaleza de exploración que tenemos las y los historiadores, se
ha generado la imagen de la portada y con ello dialogamos con
las herramientas tecnológicas actuales.
Eugenio Lazo y Reynaldo de los Reyes, editores de Sillares.
Revista de Estudios Históricos, se han convertido en cómplices
a lo largo de la creación y edición de este número. Hemos
compartido largas conversaciones en las que los protagonistas
han sido los alimentos. A ambos les agradezco la invitación para
llevar a cabo esta deliciosa aventura historiográfica.
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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

Agradezco a las autoras y autores su confianza y
generosidad en compartirnos sus investigaciones. Sin duda,
quedan temas pendientes. Invito al lector y a la lectora, disfrute
cada uno de los artículos y los saboree pensando en su historia
autobiográfica de la alimentación.

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�Del surco a la mesa. El Programa Nacional de Alimentación (pronal): crisis y contradicción política en la
producción y consumo de alimentos, 1983-1988
From the furrow to the table. The National Food Program: crisis
and political contradiction in food production and consumption,
1983-1988
Luis Ozmar Pedroza Ortega
Universidad Veracruzana

Xalapa, México
orcid.org/0000-0003-0676-2498
Recibido: 15 de junio de 2022
Aceptado: 24 de octubre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: El Programa Nacional de Alimentación (pronal) fue una
política pública cuyo objetivo fue hacer frente a la crisis alimentaria
que enfrentaba México en todas las fases de la cadena alimentaria entre
1983 y 1988. El objetivo de este artículo es analizar el marco operativo
y los proyectos que planteó el pronal como política alimentaria a fin
de atender la producción y el consumo de alimentos básicos, así como
plantear de qué manera algunos elementos de la política económica del
sexenio no permitieron su buen funcionamiento. Además, el artículo
destaca que muchos de los esfuerzos realizados por el gobierno de
Miguel de la Madrid sólo sirvieron como mero discurso a favor de
la soberanía alimentaria y la nutrición, mientras que no significaron
una verdadera voluntad política por hacer cambios estructurales
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

25

�Del surco a la mesa

que beneficiaran a la población en cuanto regularan el acceso a los
alimentos. La investigación está basada en documentos oficiales que
detallan las operaciones del pronal y en prensa de la época en donde
se concentraron los avances y las críticas al programa. El estudio
contribuye a ampliar la historiografía de la alimentación en México al
dar cuenta de los cambios en la política alimentaria y en los procesos
de producción, transformación, abasto y consumo de alimentos que
impactaron en la dieta mexicana a finales del siglo xx, así como las
representaciones que de ésta se construyeron en medios escritos y
audiovisuales promovidos por el Estado.
Palabras clave: Alimentación, política alimentaria, soberanía
alimentaria, campo mexicano, consumo
Abstract: The National Food Program (pronal, for its acronym in
Spanish) was a public policy whose objective was to face the food crisis
that Mexico was facing in all phases of the food chain between 1983 and
1988. The aim of this paper is to analyze the operational framework and
the projects proposed by pronal as a food policy in order to attend to
the production and consumption of basic foods, as well as to argue how
there were elements of the economic policy of the administration that did
not allow its proper functioning. In addition, the article highlights that
many of the efforts made by the government of Miguel de la Madrid only
served as a mere speech in favor of food sovereignty and nutrition, while
they did not signify a true political will to make structural changes that
would benefit to the population as soon as they regulate access to food.
This paper is based on official documents that detail the operations of
pronal and on the press of the time where the advances and criticisms
of the program were concentrated. The study contributes to expanding
the historiography of food in Mexico by accounting for the changes in
food policy and in the processes of production, transformation, supply,
and consumption of food that impacted the Mexican diet at the end of the
20th century, as well as the representations that were built of it in written
and audiovisual media promoted by the State.
Keywords: Food, food policy, food sovereignty, Mexican countryside,
consumption
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�Luis Pedroza

Introducción
La crisis económica de 1982 en México fue severa. El ajuste
económico exigió que la inversión pública se contrajera,
perjudicando a los programas destinados al campo que
subsidiaban la producción y el consumo de alimentos básicos.
Para aminorar el efecto de estos recortes, el gobierno de Miguel
de la Madrid implementó una política pública que intentaría
resolver el problema alimentario de las zonas rurales a nivel
nacional: el Programa Nacional de Alimentación (pronal). Éste
funcionó como la respuesta política de la nueva administración
al cancelado Sistema Alimentario Mexicano (sam, 1980-1982),
la política alimentaria que el gobierno de José López Portillo
implementó a fin de lograr el cumplimiento de las metas
productivas del campo y lograr un mejor acceso al consumo de
alimentos para la población.1
El pronal se dio a conocer en octubre de 1983; tenía
el objetivo de procurar la soberanía alimentaria y alcanzar
condiciones de alimentación y nutrición favorables al desarrollo
físico de los mexicanos. Sin embargo, desde el diseño del
programa, hubo incompatibilidad entre sus propuestas y fines
sociales con la política económica del gobierno. Mientras el
Sobre el Sistema Alimentario Mexicano (sam), la política alimentaria que
precedió al Programa Nacional de Alimentación y del cual este último abrevó
varios puntos respecto a la justificación y alcances programáticos en todas las
fases de la cadena alimentaria, véase Luis Ozmar Pedroza Ortega, “El Sistema
Alimentario Mexicano: su acción en el campo y en la alimentación, 19801982”, Revista Historia y Geografía, núm. 39 (2018): 21–48.
1

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Estado proclamaba en su discurso hacer valer el derecho a la
alimentación de los mexicanos, sus medidas fueron insuficientes
y contradictorias para hacer frente a la emergencia alimentaria en
la década de los ochenta.
El objetivo general de la investigación es analizar los
efectos programáticos de esta política pública en la producción
agrícola y en la lucha por el derecho de la población marginada
a los alimentos. Asimismo, busca explicar cómo las medidas
tomadas por el gobierno para enfrentar la crisis económica de
1982 actuaron como obstáculos políticos para los objetivos y
las estrategias operativas del pronal, que tenían la finalidad de
superar la crisis alimentaria y productiva de México en el periodo
de 1983 a 1988. El artículo se fundamenta en prensa de la época y
con documentos operativos del programa. Este estudio contribuye
a la historiografía de la alimentación al abordar los cambios en
las políticas públicas destinadas a la producción alimentaria en
México durante la segunda mitad del siglo xx, vinculándolos con
procesos económicos y políticos importantes para comprender
las transformaciones estructurales posteriores del campo y la
alimentación en México.
La crisis económica y la emergencia alimentaria en 1982
En agosto de 1982, el gobierno mexicano suspendió temporalmente
los pagos de la deuda externa. Este hecho marcó el punto de
inflexión de la peor crisis de la economía mexicana contemporánea.
El deterioro de la situación económica ya se había generalizado
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desde finales de 1981, coincidiendo con la entrada del presidente
Miguel de la Madrid, quien puso en marcha una política de ajuste
dirigida a disminuir el déficit público y la inflación, por lo que
se devaluó el tipo de cambio.2 Dichas medidas afectaron el gasto
público en el sector agropecuario, lo que ocasionó el retiro del
apoyo financiero al Sistema Alimentario Mexicano (sam), la
política alimentaria del sexenio anterior. Esta decisión política
significó cortar los lazos con el gobierno antecedente que dejaba
el país en un desastre financiero.
Hay que destacar que la cancelación del sam se debió
no sólo al final del sexenio en que se diseñó, sino a los errores
programáticos y sociales que acumuló durante su funcionamiento.
Uno de ellos fue la poca vinculación con el campesinado que
no reconoció en el programa un organismo que los representara
y beneficiara frente al gobierno, puesto que no respaldó los
movimientos campesinos que reivindicaban la reforma agraria
porque estimuló la producción y no el acceso a la tierra. Este hecho
significó que el sam careciera de bases campesinas necesarias para
su defensa ante los detractores que incitaron su desaparición. Así,
la crisis no sólo se agudizó en la economía, sino en la agricultura,
coincidiendo con la salida del presidente José López Portillo, lo
que le valió duras críticas a su administración. La prensa atacó las
Kirsten Appendini, De la milpa a los tortibonos: la reestructuración de la
política alimentaria en México (México, DF: El Colegio de México - Centro
de Estudios Económicos; Instituto de Investigaciones de las Nacionaes Unidas
para el Desarrollo Social, 2001), 93.
2

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políticas sociales aplicadas, identificando al sam como el mayor
fracaso público para combatir la pobreza en el campo mexicano.3
A pesar de que se aseguró que las estrategias principales del
programa, como los subsidios a los productores y consumidores
de alimentos básicos, se mantendrían al reubicar funciones en
diversas dependencias, esto no sucedió, sino que se eliminaron
casi por completo, lo que dejó una situación de expectativa ante
la evidente emergencia nutricional en comunidades rurales y
hasta en periferias urbanas. Esta coyuntura hizo apremiante que
la nueva administración se enfocara en diseñar y llevar a cabo
un nuevo proyecto alimentario. Con base en ello fue que surgió
el Programa Nacional de Alimentación (pronal), recuperando
muchos de los objetivos del sam, aunque con metas más cortas y
con menos promoción institucional, cuyo fin era no despertar la
desconfianza generada por su antecesor.
Con la economía en una situación sumamente grave al
inicio del gobierno de Miguel de la Madrid, los signos de un
deterioro más grave eran indudables: déficit fiscal, rezago de los
precios reales del sector público, contracción del sector externo,
deuda externa en aumento, contracción de la actividad económica,
inflación, desempleo y un profundo enfrentamiento entre el
sector privado y gubernamental.4 Estas condiciones suponían una
Revista Proceso. “Desaparece el sam y no hay proyecto alimentario que lo
sustituya”, México, 17 de enero de 1983, 1.
4
Enrique Cárdenas, El largo curso de la economía mexicana: de 1780
a nuestros días (México, DF: Fondo de Cultura Económica; El Colegio de
3

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incertidumbre sobre la capacidad del país para realizar los pagos
de sus adeudos. La respuesta para aminorar el deterioro tenía
que ser rápida y efectiva. No obstante, los cinco años siguientes
demostraron que, a pesar de las medidas de contención, los
sacrificios recayeron en la población, que sufrió los embates de
salarios bajos, falta de trabajo y menoscabo en las condiciones de
vida que se reflejó, en parte, en el acceso a los alimentos básicos
debido a su encarecimiento provocado por la disminución en
la producción agrícola y la progresiva eliminación de varios
subsidios al consumo.
La crisis pronto dejó ver que era mucho más profunda,
pues sus causas eran estructurales y no sólo financieras. Así, en
su discurso de toma de posesión, Miguel de la Madrid anunció
los puntos básicos de su Programa Inmediato de Reordenación
Económica (pire). Su plan pretendía enfrentar los factores más
graves de la crisis, y sentar las bases para un cambio estructural
que evitara la recurrencia de los problemas que la economía
mexicana había enfrentado desde años atrás.5 Para ello, en
diciembre de 1982, el gobierno firmó un convenio con el Fondo
Monetario Internacional (fmi), en el que se determinó que la
prioridad mexicana sería continuar con el cumplimiento de
los compromisos de la deuda externa. Además, se adoptó una
política de estabilización macroeconómica, especialmente en
México, 2015), 657.
5
Cárdenas, 665.
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las finanzas públicas, con el fin de aminorar la inflación y el
desequilibrio de la balanza de pagos. También se abandonó
el modelo económico de industrialización por sustitución de
importaciones, para fincar el desarrollo en la apertura económica
al exterior e impulsar la industria de exportación (tabla 1).6
Este último cambio significó, a largo plazo, la transformación
estructural más radical de la economía mexicana. Si bien en el
gobierno de De la Madrid los esfuerzos se centraron más en
los ajustes macroeconómicos, a partir del siguiente gobierno, se
aceleró el proceso de reestructuración.
Tabla 1.
Indicadores macroeconómicos, 1983-1987
(tasas de crecimiento), detalle.
1983

1984 1985

1986

1987

pib real

-4.2

3.6

2.6

-3.8

1.9

pib real agropecuario

2.0

2.7

3.8

-2.7

1.4

-10.0

5.1

5.5

-5.8

3.0

Exportaciones (millones de
dólares)

7.9

12.1

-8.1

-18.5

26.6

Importaciones (millones de
dólares)

-30.3

34.3

15.3

-8.6

12.1

pib real industrial

Fuente: Cárdenas, Largo, 656.
Appendini, De la milpa a los tortibonos: la reestructuración de la política
alimentaria en México, 94.
6

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En esta coyuntura fue que comenzó también una discusión en
torno a la definición del papel del Estado en la economía. Mientras
que la sociedad tenía altas expectativas luego del desastroso final
del gobierno de José López Portillo, esperando medidas que
contrarrestaran el elevado costo de vida (a causa de la inflación
y el desempleo), el sector privado apostaba por la reversión de la
nacionalización de la banca y un fuerte apoyo a los empresarios;
por su parte, la política izquierda aguardaban una profundización
del papel económico del Estado. Estas expectativas, diferentes
y contradictorias, sólo reflejaban la pugna entre los distintos
modelos de país que buscaba cada grupo. En cuanto el mundo
entraba a una fase de globalización más acelerada, las ideas
del nacionalismo revolucionario, que apelaba a la intervención
estatal en la economía y otras áreas, se hicieron más presentes
para dar prioridad a las clases populares y la satisfacción de sus
necesidades básicas, que sólo se lograría con la participación
activa del Estado en las actividades económicas. El presidente
De la Madrid respondió a tal encrucijada con la reforma a los
artículos 25 y 28 constitucionales en los que se delimitó el papel
del Estado en la economía. Entre estos cambios se permitió que
el 33% del capital de los bancos fuera del sector privado; con lo
que la estatización de la banca no duró más allá de tres meses.
Esta medida provocó un gran cisma, ya que los grupos políticos
de izquierda y del Partido Revolucionario Institucional (pri)
vieron retroceder el papel del Estado en la economía, mientras
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que para los empresarios significó la institucionalización de la
intervención estatal.
De la Madrid no logró afianzar el apoyo de ningún grupo, y
las consecuencias de este desencuentro fueron importantes. Por un
lado, las élites empresariales conformaron el movimiento político
“México en la libertad” al aliarse con el Partido Acción Nacional
(pan), con el cual compartían objetivos similares e impulsaron
victorias electorales.7 Por otro lado, comenzó una escisión dentro
del pri que enarbolaba los ideales del nacionalismo revolucionario
y que se oponía a la orientación neoliberal que estaba tomando
el país. Este reacomodo del juego político tendría sus impactos
para el año 2000; no obstante, esta época fue el inicio del cambio
estructural que llevó al declive del papel benefactor del Estado
y su neoliberalización. Las principales medidas tomadas para
enfrentar la crisis económica que impactaron las condiciones
de vida de la población y menoscabaron la intervención estatal
para la satisfacción de necesidades básicas fueron el aumento de
los impuestos e ingresos fiscales, la reducción del gasto público
para paliar el déficit fiscal y la protección del empleo a través de
apoyos a empresas privadas.8
¿Qué significaron estos cambios y medidas en el
modelo económico para la población mexicana, especialmente
Cárdenas, El largo curso de la economía mexicana: de 1780 a nuestros
días, 664–65.
8
Cárdenas, 667.
7

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la campesina? Las consecuencias más serias fueron la
creciente polarización social por el deterioro del ingreso real
de las familias; el desgaste en la capacidad productiva del
agro mexicano; y el desequilibrio en la oferta y demanda de
alimentos básicos. Sobre la oferta, la nueva y restrictiva política
de subsidios y precios adoptada, significó que los agricultores
vieran reducidas las oportunidades para obtener recursos
del Estado, aquellos destinados al apoyo a la producción y
comercialización de productos de primera necesidad. Esta
situación impactó negativamente en la rentabilidad y en
productividad, sobre todo del cultivo del maíz, del que la
mayoría de los productores eran campesinos. A medida que fue
perdiendo rentabilidad y no contó con recursos estatales para
su producción, el maíz fue convirtiéndose principalmente en un
producto de autoconsumo, ocasionando una crisis agrícola que
afectaría el patrón alimentario mexicano.9 Sobre la demanda,
la política económica también tuvo efectos negativos, pues al
deteriorar el ingreso real con la depreciación de los salarios
y el retiro de subsidios al consumo, los alimentos básicos se
encarecieron, provocando que la población buscara alternativas
Andrea Santos Baca, El patrón alimentario del libre comercio (México,
DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2014), 110–11. La situación
de crisis agrícola en México fue aprovechada para facilitar la canalización de
la sobreproducción agropecuaria de países como Estados Unidos a través de la
acción de agronegocios transnacionales. Los productos básicos que necesitaba
México fueron suministrados por una serie de estas industrias agroalimentarias que lograron disponer los precios y las garantías políticas.
9

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baratas para subsistir; ello los llevó a recurrir a una dieta pobre
en nutrientes. De tal manera, el patrón de consumo se modificó
y, con el tiempo, suscitó otros problemas como enfermedades
crónicas relacionadas con la nutrición y el hambre.10
Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los
Hogares (enigh), para el cuarto trimestre de 1983, se registró que
el 40% del gasto doméstico correspondía a alimentos y bebidas,
mismos que estaban divididos en cereales, carnes, pescados y
mariscos, leche y derivados, huevos, aceites y grasas, tubérculos,
verduras, legumbres, leguminosas, semillas, frutas (frescas y
procesadas), azúcar y mieles, café, té y chocolate, especias y
aderezos, otros alimentos (dulces y postres) y bebidas.11 El acceso
a este variado repertorio de alimentos se vio afectado en tanto
la inflación provocaba el aumento de sus precios, mientras que
Héctor Bourges y Esther Casanueva, “Reseña histórica sobre la Nutriología en México”, en Historias de la Nutrición en América Latina, ed. Héctor
Bourges R., José M. Bengoa, y Alejandro M. O’Donnell (Sociedad Latinoamericana de Nutrición; Fundación Cavendes; Instituto Nacional de Ciencias
Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, 2001), 199–200. Para mediados de la
década de 1980, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de Nutrición Salvador Zubirán (incmnsz), ya colaboraba con el gobierno en el establecimiento
de una política nacional de nutrición. El incmnsz había presentado informes
sobre sus programas de estudio de la desnutrición marginal en diferentes partes
del país, en los que señalaba la urgencia de atender el problema de la desnutrición y el hambre.
11
“Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Cuarto trimestre de 1983”, Instituto Nacional de Estadística y Geografía,
consultado el 8 de junio de 2022, https://en.www.inegi.org.mx/contenidos/productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/historicos/2104/702825450434/702825450434_3.pdf
10

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se depreciaba el valor real del ingreso. El porcentaje del gasto
doméstico permite comprender que, al inicio del sexenio, casi la
mitad del ingreso por hogar se destinaba a satisfacer la necesidad
básica de alimentación; esto dejaba claro el progresivo deterioro
económico doméstico, a pesar de las medidas subsidiarias que el
gobierno desplegó en cuanto al consumo, que sólo resultaban un
paliativo y no una medida efectiva para subsanar la situación de
emergencia alimentaria en la que se encontraba gran parte de la
población.
Por esta razón, durante el sexenio se mantuvieron
diferentes programas de la Compañía Nacional de Subsistencias
Populares (conasupo) que se habían puesto en marcha en la
administración anterior, ya que sirvieron para contener, de
manera superficial, la crisis alimentaria que afectaba a muchos
hogares rurales y urbanos. Algunos de dichos programas fueron
los productos Alianza, que continuaron vendiéndose entre las
clases populares a precios subsidiados en las tiendas conasupo,
sistema de comercialización que mantuvo la intervención en la
oferta de alimentos básicos.12 Resulta necesario señalar que la
oferta de alimentos ofrecida por el gobierno no respondía a los
requerimientos mínimos nutricionales de las personas, sino a
Para un análisis detallado sobre el funcionamiento de la conasupo y sus
múltiples programas orientados a la cadena alimentaria durante la segunda mitad del siglo xx véase Luis Ozmar Pedroza Ortega, Mejor comida para todos.
La alimentación mexicana en campañas de higiene, nutrición y promocionales
de la CONASUPO (1960-1988) [Tesis de Doctorado] (Ciudad de México: Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2020), 209–85.
12

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la producción industrial que se llevaba a cabo en las diferentes
filiales de la conasupo. De este modo, la población tenía acceso
a productos enlatados y envasados que proporcionaban los
mínimos calóricos como pasta para sopa, azúcar, arroz, harina
de trigo y maíz, frijoles en lata, galletas, aceite vegetal, chiles,
sardinas, pan de caja, leche y gelatina. Éstos poco contribuían a
mantener la dieta saludable recomendada en los promocionales
gubernamentales, puesto que el acceso a otro tipo de alimentos,
como frutas y verduras, estaba restringido por el progresivo
encarecimiento de la vida.
El gobierno de De la Madrid declaró que no tenía ninguna
intención de llegar a una agudización de la crisis agrícola y
alimentaria del país,13 problema que ya era alarmante desde
finales de la década de los setenta. Sin embargo, el frágil balance
entre los subsidios otorgados a los productores agrícolas y
aquellos destinados al consumo popular se vio trastocado por
las medidas de ajuste macroeconómico que la administración
aplicó en los primeros meses del sexenio, teniendo como
consecuencia un agotamiento de la política de alimentos baratos
en las ciudades, principalmente; y el progresivo desgaste de
la capacidad productiva del campo, es decir, la producción
nacional de alimentos se volvió insuficiente, haciendo necesaria
la importación y, con ello, el aumento del gasto público, que no
Periódico Excélsior, “Descentralización”, México, DF, 28 de mayo de
1986.
13

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tenía cómo financiarse más que con deuda externa. Así, con el
poco impacto de las disposiciones para contrarrestar la crisis
económica, el agravamiento en la cuestión alimentaria que
buscaba eludir el gobierno sí ocurrió. Por ello, se decidió diseñar
un programa que debía evitar caer en una emergencia más aguda
de la que se encontraba a inicios de los años ochenta, sin muchos
resultados, al analizarlo en perspectiva.
La importancia de esta acción fue que se planteó un nuevo
proyecto que buscaría alentar tanto el desarrollo agrícola, como
el alimentario y nutricional en el campo mexicano, a la par que
la economía mexicana entraba al neoliberalismo. Este plan fue
el Programa Nacional de Alimentación (pronal), en donde se
proponía que la población tenía derecho a condiciones favorables
de alimentación y nutrición, y de decidir cómo lograrlas a través
de la incentivación a la producción y el consumo. En su plan
general se señalaba que “El Programa Nacional de Alimentación
constituye un primer paso en la integración programática del
quehacer público vinculado con la cadena alimentaria, con
el objeto de introducir un mayor orden y aprovechar mejor
los recursos.”14 Este argumento encierra una crítica directa al
desaparecido sam, aunque no es tan certera. En primer lugar, el
Archivo General de la Nación, Secretaría de Programación y Presupuesto
(en adelante AGN, SPP), Programa Nacional de Alimentación, 1983-1988.
Plan General. Poder Ejecutivo Federal, México, Secretaría de Programación
y Presupuesto, (en adelante PRONAL Plan General), octubre de 1983, caja 1,
exp. 3, f. 7.
14

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pronal se proyectó como una política pública que ayudaría a
revertir la emergencia alimentaria del país al presentarse como el
primer ejercicio estatal de regular (aunque utilizaban el término
integrar) la cadena alimentaria; sin embargo, tal práctica llevaba
haciéndose desde la década de 1930 con los comités de regulación
de alimentos básicos (maíz y trigo), y se había profundizado bajo
el amparo de todo el sistema conasupo. En segundo lugar, al
señalar que se haría un mejor uso de los recursos y de manera
más ordenada, se buscaba mantener una distancia con el sam,
que había sido duramente criticado por derrochar gran parte del
presupuesto en acciones que no habían dado resultados evidentes.
De este modo, se reafirmaba la intención del nuevo gobierno en
sostener programas sociales que representaran un reducido gasto
público.
En estas condiciones críticas fue que el pronal se
decretó como el proyecto alimentario del gobierno de Miguel
de la Madrid. Cabe destacar que el programa se promocionó
de una forma importante para enaltecer los supuestos esfuerzos
que la nueva administración realizaba con el objetivo de aliviar
la emergencia alimentaria en un momento de crisis económica;
no obstante, el discurso sobre la importancia de la alimentación
en la estrategia nacional de desarrollo pronto comprobó no ser
algo más allá que eso, un discurso. El Estado prefirió desarticular
progresivamente su participación en el mercado de alimentos
básicos en detrimento de crear e impulsar condiciones óptimas
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para ejecutar una política pública efectiva en cuanto producción,
abasto, consumo y nutrición para la población mexicana.
El pronal: objetivos, marco operativo y proyectos
La crisis de la época hizo evidente que la alimentación de la
población más marginada era una cuestión social que presentaba
múltiples problemáticas, las cuales influían en otras esferas
sociales, como la salud y la economía. Por ello, el gobierno agregó
el tema alimentario a su estrategia nacional de desarrollo, con base
en dos ejes de acción: una reordenación económica y un cambio
estructural del que debía ser parte para subsanar sus problemas.
En relación con el primer eje, se planteó la protección y estímulo
a los programas de producción, importación y distribución de
alimentos básicos para alimentar al pueblo. Mientras que en el
segundo, se argumentó la necesidad de reorientar y modernizar
el aparato productivo y distributivo para lograr un sector
agropecuario que mejorara los niveles de vida y la participación
social en el medio rural, asegurando los alimentos básicos de la
población.15 Bajo estas premisas, el gobierno diseñó la política
de alimentación del sexenio que debía ser clave para “preservar,
movilizar y proyectar el potencial de desarrollo nacional en
alimentación y nutrición”.16
AGN, SPP, Programa Nacional de Alimentación, 1983-1988. Síntesis
Ejecutiva. Poder Ejecutivo Federal, México, Subsecretaría de Programación
y Presupuesto de Desarrollo Social y Rural (en adelante PRONAL Síntesis
Ejecutiva), noviembre de 1983, caja 1, exp. 2, f. 1.
16
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1,
15

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Si bien es cierto que el gobierno reconocía que en la
situación nutricional del país influían de forma determinante
la inequitativa distribución del ingreso y la reducción en el
crecimiento de la producción nacional de alimentos básicos, por
su uso para fines no alimentarios y su deficiente distribución
interna, no señalaba penalizaciones para los actores y entidades
que habían provocado dicha situación, sino meros esfuerzos por
contrarrestar los efectos negativos que ahora estaban impactando
a la realidad nacional. Esta aseveración sólo reitera la delicada
coyuntura de la alimentación mexicana para 1983, en donde el
insuficiente acceso a los alimentos necesarios para los sectores
amplios de la población se enfrentaba al exceso de consumo y
desperdicio de una minoría.
Se debe subrayar que el tema de la desnutrición comenzó
a tener relevancia en la agenda política nacional de 1983. Se
recuperaron los resultados de las encuestas levantadas por
el Instituto Nacional de la Nutrición en 1979, en las que se
concluyó que 19 millones de personas presentaban un grave
déficit en consumo de calorías y proteínas; de éstas, 13 millones
habitaban en áreas rurales y 6 millones en centros urbanos; en
ambos casos casi la mitad era menor de 14 años. Además, se
había concluido que gran porcentaje de esta población residía
en municipios de los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero,
Hidalgo, Tabasco, Querétaro, Puebla y en la periferia del
exp. 2, f. 1.
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�Luis Pedroza

entonces Distrito Federal. También se resaltaba que sólo el
18% del total de la población en ese momento ingería dietas
variadas, ricas, suficientes y equilibradas, mientras que la
otra parte incurría en regímenes excesivos y desequilibrados
que provocaban a la larga problemas crónicos como diabetes
y obesidad.17 Asimismo, para esos años eran evidentes los
impactos de la difusión de una dieta con énfasis en el consumo
de proteína de origen animal, vinculada al desarrollo acelerado
de la ganadería. El costo elevado de la carne incidió también
de forma negativa en el balance nutricional de las personas con
bajo ingreso, ya que el total del volumen de proteína animal que
podían comprar no compensaba la proteína de origen vegetal
que dejaba de consumir. Aunado a ello, la influencia de la
industria alimentaria, por medio de la publicidad, hizo mella en
el consumo de alimentos tradicionales con alto valor nutricional
que fueron sustituidos de forma progresiva por productos de
escaso o nulo valor, como harinas refinadas y grasas saturadas.
Esta situación se vio reforzada por la mayor facilidad para
consumir los alimentos industrializados en forma inmediata y
porque la misma política de subsidios y producción industrial
del Estado había dado prioridad a este tipo de productos.
A pesar que para 1983 el consumo promedio de calorías
y proteínas por habitante se encontraba cerca de los niveles
recomendados, la deficiente distribución de los alimentos entre las
17

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 16.

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distintas clases sociales ocasionó que alrededor del 40% no lograra
cubrir los requerimientos mínimos necesarios.18 La idea que se
tenía respecto a que el nivel nutricional de las familias aumentaba
cuanto mayor era el monto del gasto doméstico destinado a su
alimentación, quedó desvirtuada cuando se comprobaba que,
inversamente, disminuía cuando era mayor el costo de los
nutrimentos, tal como se observa en la enigh de 1983 y 1984, ya
que a pesar de destinar el 40% del ingreso a la alimentación, muchas
veces no se cubrían los mínimos nutricionales. Este hecho tiene
una estrecha relación con los precios y la política de subsidios que
se había aplicado de 1966 a 1976, momento en el que los precios
al consumidor fueron favorecidos en detrimento del ingreso de
los productores. El resultado fue que se desalentó la producción
por los bajos rendimientos que suponían los precios controlados
y, paralelamente, se dificultó el consumo por el encarecimiento
de los productos. Esa tendencia contribuyó a un mayor deterioro
en los niveles de consumo. En 1982, el índice de precios al
consumidor en el sector alimentario experimentó un fuerte
incremento, en especial, en productos cárnicos, lácteos (96%),
envasados de frutas y legumbres (119%), harina de trigo (126%),
azúcar y derivados (122%) y aceites y grasas vegetales (110%).19
En 1983, se agudizaron estos incrementos con las elevadas tasas
inflacionarias y la reducción del empleo y los salarios por lo que
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
16-17.
19
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 17.
18

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�Luis Pedroza

el menoscabo de la capacidad adquisitiva de los grupos de bajo
ingreso redundó en un deterioro de su alimentación. En estas
condiciones, el gobierno proyectó una estrategia que permitiera
el fomento de la producción interna de alimentos, el aumento de
la productividad de la industria alimentaria y la eficiencia en la
comercialización, todo amparado en el compromiso de mejorar
los niveles nutricionales de la población en pobreza al propiciar
una producción y distribución equitativa de los alimentos. De
la promesa gubernamental al cumplimiento de las metas quedó
demostrado lo lejos que se estaba de revertir la emergencia
alimentaria del país.
El 17 de octubre de 1983 se dio a conocer el Programa
Nacional de Alimentación (pronal). Se definía como un proyecto
concreto y consciente de la difícil situación nacional en materia
agrícola y nutricional, por lo que no incurriría al despilfarro de
los recursos públicos que en otras administraciones se había dado
(una clara referencia al sam); además, acentuaba la importancia
de la alimentación como parte del desarrollo nacional. Sus
objetivos generales fueron “procurar la soberanía alimentaria y
alcanzar condiciones de alimentación y nutrición que permitan
el pleno desarrollo de las capacidades y potencialidades de cada
mexicano”.20 El concepto de soberanía alimentaria que utilizó
el gobierno, se refería a que la nación tiene la responsabilidad
de salvaguarda y el derecho a decidir sobre la forma en que
20

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 27.

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�Del surco a la mesa

satisfarán las necesidades alimentarias básicas de la población.
Este ejercicio de autodeterminación alimentaria aludía tanto a las
normas de consumo como a las de producción y distribución, e
incluía las tecnologías requeridas para alcanzarla.21
En este sentido, la soberanía alimentaria que propuso
el pronal comprendía más que la autosuficiencia en alimentos
que había procurado el sam.22 Implicaba el control nacional
sobre los diversos aspectos de la cadena alimentaria, con el fin
de reducir la dependencia sobre el capital extranjero y disminuir
las importaciones de alimentos básicos, insumos y tecnologías.23
En el planteamiento general del programa se aseguró que el
factor clave para el desarrollo de la alimentación necesaria para
la población sería la adopción de un enfoque integral en las
políticas relacionadas a las fases de producción, transformación,
distribución y consumo. Sin embargo, el pronal tuvo un
impacto limitado, debido a errores políticos y restricciones en
su aplicación, y no por fallos en su diseño y planes de acción.
¿Cuáles fueron las causas de esta limitación? El principal motivo
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 3.
Es necesario aclarar que el término soberanía alimentaria fue utilizado
por el gobierno mexicano como un sinónimo de autosuficiencia y seguridad
alimentaria. Ambos conceptos se definían como la posibilidad de acceso continuo en el tiempo y en el espacio a los alimentos esenciales para el desarrollo
y funcionamiento normal de los individuos en sociedad. Pedroza Ortega, “El
Sistema Alimentario Mexicano: su acción en el campo y en la alimentación,
1980-1982”, 30.
23
John Richard Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de
alimentos”, Revista Mexicana de Sociología 47, núm. 3 (1985): 115.
21
22

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�Luis Pedroza

fue la discrepancia entre los objetivos planteados y la política
que el Estado implementó realmente. Con ello, el destino del
pronal quedó fincado desde su inicio, y el alcance de sus efectos
programáticos sólo revelaron la profundidad del problema
alimentario y nutricional en México, así como la desigualdad en
el reparto de los recursos y el atraso e improductividad del campo
para alimentar a su población.
El pronal se diferenció principalmente del sam porque no
dio lugar a una burocracia, sino que se compuso por miembros de
las diferentes secretarías y agencias paraestatales involucradas en
los procesos de la cadena alimentaria.24 De este modo, se instaló
la Comisión Nacional de Alimentación (cnal), que conformó su
cuerpo directivo por actores gubernamentales como José de la
Vega Domínguez, fungiendo como coordinador y quien había
desempeñado el cargo de director de la conasupo entre 1970 y
1976; también estaban ligados los titulares y representantes de
las secretarías de Hacienda y Crédito Público, Programación
y Presupuesto, Comercio y Fomento Industrial, Agricultura y
Recursos Hidráulicos, Salubridad y Asistencia y Pesca, así como
los directores generales de la conasupo, del Instituto Nacional
de la Nutrición y del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral
de la Familia.
La creación de la cnal, de acuerdo al plan general del
pronal, se definió como necesaria en el sentido de contar con
24

Heath, 115.

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�Del surco a la mesa

un “foro permanente de comunicación y coordinación de las
instituciones directamente responsables de la instrumentación
de las políticas y de la ejecución de las acciones”.25 Además, se
estableció como uno de sus objetivos principales “determinar
criterios y políticas para los programas que inciden en la
cadena alimentaria de manera que se armonice y dé integridad
al funcionamiento de ésta.”26 Se pretendió que esta la comisión
fuera garante de la adecuada coordinación del pronal y que
se constituyera en la instancia decisoria de las estrategias y la
política alimentaria y de nutrición que debía proporcionar el
sector público. Con ello se validaba la naturaleza especial del
programa y, por lo tanto, su adaptación a las condiciones de
austeridad que exigía la situación de crisis; de ahí que no contara
con un presupuesto propio, sino que dependió de las partidas que
las secretarías y dependencias fijaban pertinentes para llevar a
cabo las actividades anunciadas con base en estudios, análisis y
diagnósticos realizados en campo.
De esta forma, la cnal sirvió como un espacio cerrado
en donde se discutía hasta qué punto era posible realizar las
tareas proyectadas por el pronal, y cuáles metas quedaban fuera
debido a las restricciones de presupuesto y voluntad política. En
la reunión de la comisión del 16 de octubre de 1984, a un año
de su instalación y la del pronal, los participantes instaron a
25
26

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 4.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 113.

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continuar los programas en la producción de alimentos básicos
(maíz, trigo, frijol y arroz) que componían la dieta popular debido
a que no se habían alcanzado los volúmenes suficientes para
alcanzar la autosuficiencia en estos productos, puesto que las
importaciones aún eran altas. En la reunión del 4 de septiembre
de 1985, se declaró que gracias al fomento a la producción
agropecuaria y pesquera y del desarrollo de un sistema moderno
para la comercialización, en el último bienio, se habían obtenido
avances en cuanto mejoras en la alimentación y nutrición,
remitiéndose a que se había logrado garantizar el abasto de los
alimentos indispensables para la población. No obstante, de los
76 millones de personas que componían el total de población en
1985, aún el 25% de esos mexicanos, en su mayoría habitantes
de zonas rurales, presentaban déficit en el consumo de calorías
y proteínas.27 En esa misma reunión se proyectó que para 1988
se alcanzarían los 80 millones de habitantes y que, por ello,
resultaba esencial mantener los programas por la soberanía
alimentaria; hecho que se veía imposibilitado debido a los
reducidos recursos disponibles y a la incapacidad del Estado por
promover, más allá del discurso oral, visual y audiovisual, un
modelo de consumo que permitiera obtener niveles adecuados
de alimentación para la población. Uno de los primeros errores
que no se corrigió desde la cnal, y que también se cometió
en el sam, fue el incremento de la producción sin garantizar,
27

AGN, SPP, PRONAL, caja 1, exp. 7, f. 97.

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�Del surco a la mesa

realmente, el consumo de alimentos que mejoraran el contenido
proteico de la dieta nacional.
Tabla 2.
Producción nacional de alimentos básicos e importación
de maíz, sorgo y leche en polvo, 1983.
Producto

Toneladas Miles de pesos

Arroz

60 254

1 942 639

Frijol

530 435

14 413 437

Maíz

1 607 325

24 764 677

Maíz (importación)

3 911 180

68 752 835

965 290

11 956 911

Sorgo (importación)

3 409 367

55 335 445

Trigo

1 839 098

25 808 057

122 449

10 901 986

Sorgo

Leche en polvo (importación)

Fuente: AGN, CONASUPO, Cuadro de compras,
con expresión de toneladas e importes, caja 5, exp. 18, ff. 7-17.

Desde la cnal se señaló que para 1988, si se quería tener la
capacidad de alimentar a toda la población, se debían producir 23
millones de toneladas de maíz, frijol y arroz, más de 8 millones
de litros de leche, 900 millones de toneladas de huevo, más de 3
millones de toneladas de carne y derivados, y 900 mil toneladas
de productos de acuacultura y pesca ribereña (compárense
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las cifras de producción e importación para el año 1983 en la
tabla 2).28 Estas cantidades manifiestan el gran reto al que se
enfrentaban para solucionar la emergencia del país. Por ello,
uno de los desaciertos del pronal es que no fue consecuente
con la idea de que la soberanía alimentaria era crucial y se
debía entender no sólo como un mero concepto productivo, sino
como la autosuficiencia en alimentos básicos y la generación
de tecnología propia que ayudarían a que México lograra
una libertad para definir, de manera autónoma, su desarrollo
agropecuario.
Según los registros oficiales, por su carácter estratégico
e intersectorial, el pronal se definió como un programa
especial cuyas orientaciones serían obligatorias para las diversas
instancias del sector público federal. A su vez, buscó que con la
aplicación congruente de las actividades previstas, se induciría
la participación de los sectores social y privado para alcanzar los
objetivos esbozados. De igual forma, se procuró la coordinación
con los gobiernos de los estados para garantizar su impacto
favorable en todo el territorio nacional.29
La estrategia del programa se basó y dividió en las
fases de la cadena alimentaria: producción, transformación,
comercialización (acopio y abasto) y consumo. En cada una de
ellas se definieron las actividades que debían ser desarrolladas,
28
29

AGN, SPP, PRONAL caja 1, exp. 7, f. 98.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 5.

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y se fijaron los objetivos a corto y mediano plazo; también se
puntualizaron los lineamientos a seguir para cumplir con dichas
metas propuestas.30 De manera general, los propósitos se centraron
en elevar la eficiencia de la cadena alimentaria y la participación
de los productores primarios en todas las fases para lograr un
desarrollo rural integral; adecuar las políticas y acciones a las
necesidades de la población objetivo; atender a los pequeñas
y medianas unidades productivas y al binomio productorconsumidor; apoyar la desconcentración del aparato productivo
en un proceso de integración local más eficiente; fortalecer los
sistemas productivos regionales procurando la autosuficiencia
de productos básicos; conservar y utilizar adecuadamente los
recursos naturales; y racionalizar el gasto público en programas
sociales al atender prioridades.31
En relación con la atención del programa, en primer lugar,
se definieron los alimentos prioritarios como un conjunto de
productos y sus derivados en los que se fomentaría e impulsaría
su producción y consumo; éstos eran maíz, trigo, frijol, arroz,
azúcar, aceites y grasas vegetales, carnes de aves, huevo, leche
y pescado. Mientras que a otros tipos de carne, hortalizas,
tubérculos y frutas se les consideró como alimentos necesarios
que recibirían atención por parte del programa en cuanto sólo
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1, exp.
2, ff. 6-8.
31
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1, exp.
2, ff. 6-8.
30

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vigilar su abasto. También fue importante que se delimitó una
población objetivo, la cual alcazaba los 30.5 millones de personas
en 1983; dentro de este grupo se definió una población preferente
de 6.7 millones de personas, que comprendía a niños preescolares,
mujeres gestantes, mujeres lactantes y adultos mayores.32 Las
regiones del país en donde se concentraba esta población eran el
sureste, el Bajío y parte del occidente, así que ahí fue donde las
primeras actividades del pronal dieron inicio.
En la fase de producción, la línea de acción primordial sería
el fomento a productos de origen agrícola, pecuario y pesquero.
El objetivo fue mantener la capacidad productiva de los sectores
primarios en condiciones que aseguraran la oferta de alimentos
básicos (o prioritarios, como fueron definidos), protección del
empleo en el campo y evitar el deterioro de la dieta en el ámbito
rural y urbano.33 Compárese en la tabla 3 las metas programadas y
realizadas en las distintas fases de la cadena de alimentos básicos
para junio de 1985. Para conseguirlo, se establecieron estrategias
como dar prioridad a la producción agropecuaria y acuícola en
áreas de temporal, pequeña irrigación y pesca ribereña a fin de
elevar la productividad y el ingreso de los productores. Para
ello, se destinaron paquetes de estímulos por producto y tipo de
productor. Estos incentivos contemplaron precios de garantía
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1, exp.
2, ff. 14 y 36.
33
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
44-45.
32

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�Del surco a la mesa

como un apoyo temporal para hacer más redituable la actividad
agrícola minifundista, cuyo objetivo era generar una mayor
producción de alimentos prioritarios (maíz, trigo, arroz, ajonjolí,
cártamo y soya) para satisfacer las necesidades de nutrición de la
población objetivo del programa.34 Aunado a ello, se otorgaron
créditos y seguros por parte del Banco Nacional del Crédito Rural
(banrural) como una protección efectiva al productor contra
riesgos climáticos para reducir el riesgo de pérdidas totales de
ingresos y estimular el uso de mejores técnicas.
Este incremento productivo se destinó a ser la base
del mejoramiento en los niveles de vida de los productores
agropecuarios y pesqueros, así como una mayor participación
económica y social de los mismos en aras de la soberanía
alimentaria nacional. En esta fase la acción del Estado se condujo
como una guía, o bien, jugaba un papel de inductor, pues no se
pretendía despertar la desconfianza de los grupos empresariales
con la intervención directa en la economía; por lo cual, se declaró
la intención estatal de sólo normar el proceso productivo a
través de instrumentos como el acceso y restricción del uso del
agua en distritos de riego, el crédito, la investigación científica,
la comercialización, la fijación de precios de garantía, los
fertilizantes, las semillas mejoradas y los subsidios a la energía
eléctrica y los combustibles.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, s/f,
tablas de anexo.
34

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Tabla 3.
Seguimiento de las metas de producción de alimentos básicos proporcionados por el pronal. Avance a junio de 1983 (toneladas).
Programado

Producto
Anual
Aceite vegetal

Mensual

Realizado

Acumulado Mensual

Acumulado

131 010

11 700

65 340

10 481

68 328

45 720

4 160

22 960

4 116

24 777

Harina de trigo

180 241

15 274

91 008

10 567

76 038

Harina de maíz

105 600

8 832

52 992

9 844

54 802

Pastas para sopa

11 100

960

5 700

646

4 873

Galletas

10 008

828

4 968

286

391

Tortillas (ciudad
de México)

1 885

150

865

93

498

Pan (bolillo,
telera) (miles de
piezas)

206 600

18 573

99 064

13 691

81 270

Pan dulce (miles
de piezas)

51 900

4 853

23 170

6 492

35 023

Leche en polvo

160 100

12 600

81 600

14 500

94 000

Leche pasteurizada
(millones de litros)

79 200

8 200

38 400

9 900

46 200

Chocolate Alianza

6 600

600

3 400

500

2 900

Fruta y verdura
procesada

1 930

135

572

183

863

235 880

20 280

117 780

13 337

91 962

Mantecas
vegetales

Alimentos
balanceados

Fuente: AGN, SECOFI, caja 3, exp. 11 ff. 1-7.

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�Del surco a la mesa

En la fase de transformación la principal actividad era la
fabricación de productos básicos para el consumo popular. La
justificación que se dio para impulsar la industria alimentaria
fue que el procesamiento facilitaba la introducción de nuevos
alimentos en las dietas y la adición de enriquecedores a los
alimentos naturales, aspecto que, según los lineamientos del
pronal, era particularmente importante para suplir deficiencias
nutricionales específicas de ciertos grupos o regiones. Pareciera
que se pasaban por alto las múltiples desventajas que el
tratamiento industrial de los alimentos conllevaba, por ejemplo,
el encarecimiento injustificado de los productos y la inducción al
consumo de alimentos de escaso o nulo valor nutritivo.
No obstante, los objetivos que se propusieron fueron
la producción de alimentos procesados derivados de los
prioritarios a fin de hacer más estable y accesible el consumo
de alimentos básicos. Con ello se pretendió que la industria
alimentaria contribuyera a reducir el déficit externo, sustituyendo
importaciones y alentando exportaciones en los rubros con
excedentes; además, se esperaba que este estímulo a la industria
nacional sirviera para reestructurar la planta tecnológica. Tales
objetivos se tradujeron en la conformación de un Paquete Básico
de Consumo Popular que se basó en la industrialización y
fabricación de múltiples productos como leche y derivados lácteos,
harina de maíz, harina de trigo, pasta para sopa, pan (bolillo y
telera), galletas (tipo María), tortillas de maíz, azúcar, arroz, café,
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�Luis Pedroza

carnes y embutidos, frijol, frutas y legumbres envasadas (chiles
serranos, chiles chipotles, chícharos, ejotes, garbanzos, piña,
guayaba, mango, manzana, pera, puré de tomate) pescado seco,
sardinas, sal, aceites y mantecas vegetales (véase tabla 3). Esta
tarea industrial recayó en el sistema conasupo, que ya llevaba un
buen tiempo produciendo artículos procesados que se destinaban
a canastas básicas para las clases sociales bajas de las ciudades
y en las comunidades rurales. En el pronal, como en el sam, se
echó mano de las filiales de la paraestatal a fin de elaborar estos
productos que se señalaron como necesarios y prioritarios para
alimentar a la población. Así, se utilizaron las plantas productivas
y redes de acopio y abasto de Distribuidora Conasupo (diconsa),
Industrias Conasupo (iconsa), Leche Industrializada Conasupo
(liconsa), Maíz Industrializado Conasupo (miconsa) y Trigo
Industrializado Conasupo (triconsa).35
En este punto se debe recordar la crítica que ya se hacía
al pronal desde el apartado anterior, en torno a la intención del
gobierno en crear un paliativo a través de la industrialización
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, s/f
tablas de anexo. Véase también los apuntes en diferentes diarios que hablan
sobre los créditos del sistema conasupo y su participación en la producción de
alimentos básicos. Periódico El Heraldo de México, México, DF, 12 de agosto
de 1984; Periódico, Excélsior, México, DF, 16 de diciembre de 1983; Periódico Excélsior, México, DF, 18 de mayo de 1988. AGN, Unidad de la Crónica
Presidencial (en adelante UCP), Secretaría de Comercio y Fomento Industrial
(en adelante SECOFI), Programa Maíz-Tortilla. Sistema de bonos, 1984, caja
1, exp. 2, f. 2.
35

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�Del surco a la mesa

y abasto de artículos derivados que satisficieran el hambre de
la población, aunque no se veía un esfuerzo real por nutrir
a la misma porque no estaban fabricados para ese fin, sino
para crear condiciones en las que el Estado podía respaldar
sus mínimas acciones para revertir la emergencia alimentaria.
Como se argumenta más adelante, hubo grandes campañas de
promoción a favor de una idea de alimentación mexicana ideal
que no correspondía con la oferta de alimentos “prioritarios”,
en su mayoría industrializados, a la que tenían acceso las
personas.
La fase de comercialización estuvo orientada a crear una
política comercial que incorporara el acopio y abasto oportuno
de productos de primera necesidad –o prioritarios– a precios
accesibles, principalmente, en el mercado nacional, cuya finalidad
sería reducir las importaciones de alimentos. Estos esfuerzos
se realizarían a través del sistema conasupo, encargado de la
compra, venta e importación para satisfacer el mercado interno
de productos como maíz, frijol, arroz, sorgo, trigo, leche en polvo
y azúcar (véase tabla 4). Del mismo modo, se hizo esencial la
participación de diconsa porque una de las medidas principales
fue la instalación o expansión de tiendas conasupo en ciudades y
comunidades rurales. Estos locales fueron centros comerciales en
donde se ofertaban productos a bajo costo, y que tenían garantía
de cumplir con los requerimientos nutritivos.36
36

Periódico El Universal, México, DF, 13 de noviembre de 1984; Periódi-

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�Luis Pedroza

Es importante destacar que uno de los impactos que tuvo
esta medida fue que poco a poco propició una organización y
participación de las comunidades rurales en el acopio de productos
básicos y la distribución de recursos. Se crearon consejos de
supervisión y comités rurales de abasto que, si bien estaban en
clara relación con el gobierno, las comunidades aprovecharon
con el tiempo para diseñar sus propias estrategias de organización
representativa, mismas que escalaron más allá de la cuestión
alimentaria y hasta reivindicaron demandas relacionadas a la
economía y la administración pública en su lugar de origen.
Esta red de tiendas y sus lineamientos de operación dentro de
las localidades lograron que los comités rurales se convirtieran
en organismos representativos que promovían la participación
popular en la aplicación de subsidios a la comercialización de
productos, así como en la política agrícola para la producción
de tales alimentos. En este sentido, el programa dedicado al
abasto sólo fue funcional en aquellas regiones donde campesinos
e indígenas consiguieron movilizarse de manera autónoma para
lograr una equitativa distribución de los recursos porque les
permitió aumentar su poder de negociación frente al Estado,
mediante la aparición de nuevo actores sociales como los
representantes rurales y los encargados de las tiendas que se
responsabilizaron de hablar por los habitantes.
co Excélsior, México, DF, 2 de agosto de 1985; Periódico El Sol de México,
México, DF, 16 de julio de 1987; AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre
de 1983, caja 1, exp. 3, s/f tablas de anexo.
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�Del surco a la mesa

Tabla 4. Metas de la comercialización de productos
agropecuarios por la conasupo y Azúcar S. A.
(miles de toneladas)
1983
Producto

1988

Compras
Nacionales

Importadas

Oleaginosas

298

1 750

Frijol

Ventas

Compras

Ventas

Nacionales

Importadas

3 096

235

2 588

258

539

320

Arroz

60

128

120

10

135

Sorgo

1 122

3 810

4 705

2 280

4 863

6 005

Maíz

1 900

3 900

5 415

6 900

Trigo

1 000

700

2 200

1 650

115

165

90.5

90.6

Leche en
polvo
Otros productos
Azúcar

60

70

2 793
320

6 900
900

2 550

258

248

84

85.8

3 200

Fuente: AGN, SPP, PRONAL, Plan General, octubre de 1983,
caja 1, exp. 3, f. 68.

En la fase de consumo y nutrición los esfuerzos del pronal
intentaron ser mayores. Se lanzaron varias acciones que buscaron
sentar las bases para una educación en nutrición. De esta forma,
se realizaron capacitaciones y cursos en nutrición a profesionales
de la salud, y se llevaron a cabo campañas masivas sobre
nutrición.37 Por ejemplo, desde la recién renombrada Secretaría
37

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, s/f

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

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�Luis Pedroza

de Salud (antes de Salubridad y Asistencia), se estableció una
red promotora y educadora en salud que se desplegó por muchas
comunidades rurales, cuyo fin fue capacitar personal que conociera
las técnicas y contenidos básicos de educación para la salud y
alimentación que se encargara de servir como un mediador entre
las dependencias que aplicaban programas relacionados a alguna
fase de la cadena alimentaria, y los habitantes de comunidades y
colonias urbanas.38
De igual manera, se editó el Manual de Educación
en Nutrición para Educadoras, a través de la Secretaría de
Educación Pública (sep), dirigido al personal de los Centros
de Desarrollo Infantil y los jardines de niños en donde se
proporcionaba la información necesaria en materia de nutrición
y alimentación para que la transmitieran a los niños que tenían
a su cargo, con el objetivo de que aprendieran a aplicarla en sus
actividades diarias y adquirieran hábitos de higiene correctos.
El temario de dicho manual abarcaba los conceptos básicos
como energía, nutrimentos, grupos de alimentos y las etapas del
proceso de nutrición; también hablaba sobre la alimentación de
acuerdo a las diferentes etapas de la vida, la higiene y la salud
bucal.39
tablas de anexo.
38
AGN, Secretaría de Salud, PRONAL, Programa General de Capacitación
en Educación para la Salud y Alimentación al Gobierno Federal, 1983, caja 1,
exp. 6, ff. 1-2.
39
AGN, UCP, SEP, Manual de Educación en Nutrición para Educadoras,
1983, caja 1, exp. 13, ff. 1-4.
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�Del surco a la mesa

En este mismo tenor, se publicó el Manual sobre
Alimentación, Nutrición e Higiene de los Alimentos que con el uso
de dibujos e ilustraciones, acompañados de oraciones sencillas,
intentó promocionar entre la población ideas en torno a la
situación nutricional del país, los impactos negativos de una dieta
inadecuada, la correcta combinación de alimentos y las ventajas
de los hábitos saludables en la salud.40 Asimismo, en escuelas
públicas se distribuyó el folleto titulado Nutrición y desarrollo.
Manual de conceptos básicos sobre nutrición y alimentación, en
el que se presentaban párrafos con información precisa sobre el
tema y se incluían ilustraciones sobre los procesos enunciados, así
como recetas que buscaban ser “una alternativa para la correcta y
buena alimentación de la población.”41
Hubo otros impresos como el manual Cómo hacer mejor,
editado por la conasupo y la sep, destinado a la promoción de
conocimientos prácticos sobre agricultura e industrias caseras; la
serie de Calendarios conasupo, un cuadernillo en el que se daban
consejos para la siembra y cosecha de diferentes alimentos, recetas
para aprovechar los sobrantes y los productos de la temporada,
al mismo tiempo que incluía pasajes de la historia nacional a
manera de efemérides; el panfleto de Economía popular, con
información sobre preparación de alimentos de manera sencilla
AGN, UCP, SEP, Manual sobre Alimentación, Nutrición e Higiene de los
Alimentos, 1983, caja 1, exp. 11, ff. 1-11.
41
AGN, UCP, SEP, Nutrición y desarrollo. Manual de conceptos básicos
sobre nutrición y alimentación, 1984, caja 1, exp. 12, ff. 1-5.
40

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�Luis Pedroza

y barata; y el folleto 12 años de trabajo al servicio de México
(1975-1985). Industrias conasupo, en el que se explicaba la
labor de la paraestatal en la alimentación mexicana, así como su
importancia en la economía nacional. Todos estos impresos se
distribuían de manera gratuita en comunidades rurales y urbanas
a través de la red de tiendas conasupo y Conasúper, siendo parte
de las actividades que el pronal impulsaba en la fase de consumo.
En este punto es importante también destacar que la
conasupo, junto con la Secretaría de Salud, la sep, la Secretaría de
Agricultura y Recursos Hidráulicos (sarh) y el Instituto Nacional
del Consumidor, realizaron algunos cortometrajes y programas
de radio con contenido especial sobre conceptos de buena
alimentación, nutrición y salud. Así, se impulsaron las unidades
audiovisuales para la información y capacitación campesina que
promovió el proyecto La importancia de la alimentación familiar,
perteneciente a la sarh. Como parte de sus actividades, se les
invitaba a los campesinos a reunirse ya fuera en las casas ejidales
o en las ayuntamientos donde se proyectaban cortometrajes sobre
la importancia de la nutrición y los correctos hábitos alimentarios;
por ejemplo, en el registro sobre el caso del valle de Atoyac,
Veracruz, se menciona que a los asistentes se les entregaba un
cuadernillo en donde se resumían los puntos importantes de lo
expuesto en sentencias como “para crecer y realizar diversas
actividades necesitamos determinados nutrientes que se hallan
en ciertos alimentos” y “para alimentarnos, los seres vivos
necesitamos de los nutrientes que se encuentran en los alimentos
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y nos sirven para poder vivir y desarrollarnos adecuadamente”;
tales oraciones eran acompañadas por dibujos para ilustrar la
lección.42 La finalidad era que estas reuniones se convirtieran en
un tipo de clases en donde los campesinos se verían capacitados
no sólo en cuestiones agrícolas, sino en higiene y nutrición
que estaban relacionadas, de manera estrecha, con su actividad
productiva en el campo.
Otro esfuerzo en esta fase del pronal fue la campaña
Orientación en Alimentación y Nutrición, diseñada por el Instituto
Nacional del Consumidor, que se difundió a través de la radio. El
objetivo era dar a conocer información importante sobre el tema
de manera breve y que contribuyera al aprendizaje de la población.
En apenas treinta segundos se daban mensajes como los siguientes:
¿Sabía que para estar sano es necesario incluir en su alimentación:
vitaminas y minerales, carbohidratos y grasas y proteínas? Una
de las fuentes naturales de vitaminas y minerales son las frutas
y verduras. Además de su delicioso sabor contienen fibra y
agua. Siempre podrá encontrar frutas y verduras baratas porque
México cuenta con una extraordinaria variedad.
¡Qué sabrosas son las enfrijoladas con su queso y su cebollita!
¡O los tlacoyos de haba o garbanzo con su salsa picosita! ¿O
qué tal unas lentejas en adobo? La gran variedad de platillos
con frijol, haba, lenteja y garbanzo, además de sabrosos, son
una fuente muy importante de proteínas ¿usted gusta? 43
AGN, UCP, Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, Unidades
audiovisuales para la información y capacitación campesina, La importancia
de la alimentación familiar, 1984, caja 1, exp. 16, ff. 1-6.
43
AGN, UCP, Instituto Nacional del Consumidor, Orientación en Alimenta42

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�Luis Pedroza

El sentido del discurso que contienen estos documentos
audiovisuales y radiofónicos es aleccionador, ya que se buscaba
enseñar a la población a comer de manera higiénica y correcta
al tratar el tema de la alimentación en casa, la escuela y la calle.
Proyectaron historias ficticias en donde se recurría a personajes
ideales como la madre, los niños, el campesino y el médico
para ilustrar cómo debía alimentarse la población. La idea que
el gobierno inculcó sobre una buena alimentación, desde la
producción hasta el consumo, estuvo relacionada con el equilibrio
en la ingesta de todos los tipos de alimentos. Estas producciones
fueron instrumentos que buscaron incidir en una necesidad básica
como lo es alimentarse para establecer representaciones sobre lo
que era correcto comer y cómo preparar y combinar los alimentos
para legitimar la idea de que la población tenía que estar sana y
nutrida para contribuir al desarrollo del país, sobre todo en esos
momentos de crisis.44
La propaganda de la conasupo fue habitual y, dentro de las
acciones promovidas por el pronal, reiteró su papel importante
como distribuidora de alimentos básicos a precios bajos en un
momento de crisis económica. Se promocionaban programas
que subsidiaban el consumo, por ejemplo, los tortibonos, que
ción y Nutrición, caja 1, exp. 18, ff. 1-10.
44
Para conocer con profundidad cómo se diseñaron y se difundieron estas
campañas audiovisuales en torno a la higiene, nutrición y alimentación con
un sentido aleccionador véase Pedroza Ortega, Mejor comida para todos. La
alimentación mexicana en campañas de higiene, nutrición y promocionales de
la CONASUPO (1960-1988) [Tesis de Doctorado], 347–414.
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�Del surco a la mesa

fueron vales con los que se podía comprar tortillas subsidiadas
en tiendas rurales de la conasupo, los Conasúper o en tortillerías
que estaban inscritas al programa por medio de diconsa.45
Igualmente, se pusieron en marcha otros programas como Abasto
popular, operado en las ciudades, en el cual se buscó la protección,
mediante precios de garantía y subsidios, del paquete súper
básico de productos para el consumo de familias de bajo ingreso,
que incluía harina de maíz, harina de trigo, frijol, arroz, aceite,
azúcar, lenteja, leche, sal, galletas, chiles enlatados, pasta para
sopa, tortilla, pan, pollo, huevo, sardina y atún enlatado, pescado
congelado y carne (nutrida, vísceras y salchichonería). Estos
alimentos se vendían a precio preferencial y estaban disponibles,
según el producto, en establecimientos pertenecientes al sistema
diconsa (dicomesa) y en las tiendas del Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (issste).46
Aunado a estas acciones, se incluyó también el tema
de alimentación y nutrición en los libros de texto gratuitos. Se
proporcionaron cursos de educación nutricional a la población,
especialmente en comunidades rurales y en las periferias urbanas.
Otro de los proyectos a favor de la nutrición, por ejemplo, fue
el intento por consolidar el programa de desayunos escolares,
en coordinación con la sep y el Desarrollo Integral de la Familia
AGN, UCP, SECOFI, Programa Maíz-Tortilla. Sistema de bonos, 1984,
caja 1, exp. 2, ff. 1-3.
46
AGN, UCP, DICONSA, Acciones básicas del programa Abasto popular,
1984, caja 1, exp. 5, ff. 1-4
45

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�Luis Pedroza

(dif), en diversas escuelas de la ciudad de México y comunidades
rurales, aunque tuvo un impacto modesto. Aunado a ello, se le
dio apoyo al programa de promoción de los productos Alianza,
alimentos enriquecidos y a bajo costo que eran comercializados
en las tiendas conasupo.47 Así, bajo títulos como Del surco a la
mesa, las campañas y actividades por la alimentación, consumo
y nutrición que promovió el pronal, fueron parte importante
en el ejercicio de fomentar la idea de una buena alimentación,
sustentada en la producción nacional y el conocimiento pleno de
las bondades de los alimentos nutritivos.
La subdivisión de las acciones del programa en estas
cuatro fases se hizo para facilitar la formulación de una política
alimentaria integrada, argumento que se respaldó al señalarse que
otros proyectos en materia alimentaria fueron restringidos justo por
la falta de coordinación entre las dependencias gubernamentales y
las agencias paraestatales involucradas en la cadena alimentaria,
una clara crítica hacia el sam.48 Era aquí donde la Comisión
Nacional de Alimentación (cnal) proporcionaba un espacio
intersectorial entre las secretarías para el desarrollo de la política,
y se dedicaba a coordinar las actividades que debían desempeñar
las distintas agencias, fijaba prioridades con base en los objetivos
del programa; hacía recomendaciones sobre el presupuesto
destinado, y evaluaba el progreso de los subprogramas.49
47
48
49

Periódico El Sol de México, México, DF, 29 de abril de 1987.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 25.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 119.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

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�Del surco a la mesa

Con estos objetivos y marco operativo, el pronal se
perfilaba como el proyecto que continuaría y ampliaría la tarea
que el sam había dejado inacabada, inclusive con la novedad y
vanguardia de introducir el derecho a la alimentación como parte
inherente de la nueva política alimentaria mexicana. El destino
de este programa fue muy distinto al que esperaba la población
y la prensa en general, aunque el gobierno parece que tenía
claro, desde su diseño, hasta qué punto estaba dispuesto a ceder
y aplicar de manera efectiva el proyecto.50 ¿Cuáles fueron los
obstáculos que llevaron al pronal a convertirse en un programa
demagógico, y no en una verdadera política alimentaria? La razón
principal se encuentra en la crisis económica que estaba pasando
México y en las medidas financieras que se ajustaron para hacerle
frente, pues esta situación no permitió seguir una congruencia
entre los objetivos generales del programa con la realidad. Las
expectativas fueron demasiadas y, a pesar del gran despliegue de
acciones, estrategias y actividades, el impacto del programa fue
muy limitado.
La contradicción política: ¿producir más o alimentarse mejor?
La restricción principal que tuvo el pronal provino del acuerdo
entre el gobierno mexicano y el Fondo Monetario Internacional
(fmi), firmado en 1982 y renovado en diciembre de 1983 con el
Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de alimentos”,
115.
50

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objetivo de continuar con las medidas deflacionarias.51 Dichas
disposiciones frente a la crisis constituyeron una parte del Programa Inmediato de Reordenación Económica (pire) que se presentó al asumir la presidencia De la Madrid. El objetivo del pire
fue convencer a la comunidad financiera mundial que México era
de confiar y que trabajaría de acuerdo a los lineamientos establecidos por el fmi.52
Las metas a corto plazo del pronal son congruentes con
los puntos del pire, uno de los cuales era la “protección y estímulo
a los programas de producción, importación y distribución
de alimentos básicos para la alimentación del pueblo.”53 No
obstante, en ese punto no se incluyó ninguna referencia a la
necesidad de garantizar la soberanía alimentaria o del derecho
a la alimentación. Además, las iniciativas que se tomaron
para estimular la inversión extranjera directa, no fueron nada
coherentes con la meta de fortalecer la autonomía alimentaria.
De este modo, los objetivos del pire entraban en conflicto con las
propuestas a largo plazo del pronal, puesto que los recortes en el
gasto público obstaculizaron la expansión del aparato productivo;
a la par que la depreciación de los salarios tuvo efectos negativos
en la nutrición de la población de bajo ingreso. Con ello puede
afirmarse que la política alimentaria de la época respondió a los
Periódico El Financiero, México, DF, 1 de diciembre de 1983.
Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de alimentos”,
116.
53
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 3.
51
52

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objetivos limitados del pire, y no a los planes expansivos en la
base productiva, así como en la salud y nutrición de la población
que planteaba el pronal.
Es posible aseverar que las causas de la crisis
alimentaria de los ochenta se encontraron en la dependencia
externa de México, y en los múltiples errores en la política
alimentaria implementada por el Estado a partir de 1940.54 En
el plan general del pronal no aparecen estos factores, aunque
sí contemplaba medidas fundamentales que debían reducir la
dependencia en materia alimentaria. Este documento iniciaba
contextualizando el problema alimentario en México en el marco
internacional. Señalaba que la recesión mundial desembocó en
una reducción a gran escala del comercio exterior, llevando a
los países desarrollados a poner medidas proteccionistas, lo que
provocó una restricción del mercado para las exportaciones de
los países en desarrollo. En paralelo, estos países se volvieron
más dependientes de las naciones desarrolladas a través de la
importación de alimentos básicos, especialmente granos.55 Esta
situación significó una amenaza a la soberanía, pues se vulneraba
la base productiva del país. Se corría el riesgo de que se cerrara
en cualquier momento el libre acceso al mercado; los términos
Michael R. Redclift, “Development Policy Making in Mexico: The SAM”,
Working Paper, núm. 6 (1981): 1–12. El autor hace una crítica sobre este asunto para explicar los fallos en el programa del Sistema Alimentario Mexicano
(sam), y bien podría ocuparse su análisis para el pronal.
55
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
7-11.
54

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de intercambio podían ser desfavorables; y las naciones que
proporcionaban granos a México podían usarlos como arma
política para extraer concesiones a cambio de mantener la oferta
de los productos.56
El documento del pronal presentaba dos causas sobre el
problema de la dependencia externa de México, y su impacto en el
agravamiento de la crisis alimentaria. En primer lugar, señalaba el
incremento en las importaciones de granos, oleaginosas y lácteos.
Mientras que en la década de 1960, las importaciones de maíz y
frijol representaron sólo el uno por ciento de la producción nacional
de cada uno de ellos, para el bienio de 1981-1982 aumentaron a
un 19% y 31% de la oferta interna, respectivamente.57 En segundo
lugar, subrayaba que las agroindustrias transnacionales comenzaron
a ocupar un lugar más preponderante en la cadena alimentaria. Estas
compañías lograron un dominio sobre la preparación de alimentos
envasados, la manufactura de alimentos balanceados y la producción
de semillas mejoradas, lo cual tuvo un impacto importante en el
sector agrícola al desplazar las variedades indígenas de semillas y
animales por un producto agropecuario homogeneizado e híbrido.
Con ello se logró una mayor productividad del campo, sin embargo,
se trajo una dependencia en todos los insumos necesarios como
fertilizantes, riego, herbicidas e insecticidas para los cultivos; y
vacunas, suplementos alimenticios y forrajes para la ganadería,
56
57

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 47.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 21.

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ya que tales recursos no eran manufacturados en el país. Además,
la industria alimentaria contribuyó a la distorsión del patrón de
consumo porque introdujo alimentos artificiales que carecían de
nutrientes.58
De este modo, el pronal reconocía que el Estado había
propiciado la dependencia externa del país al enfocar la política
agraria a la agricultura más capitalizada, basada en obras de riego,
el desarrollo de la investigación y la capacitación profesional,
y que el crédito favoreció a los distritos de riego y de cultivos
más rentables.59 El motivo de estas medidas fue el fomento
industrial. La función del sector agropecuario era proveer una
copiosa oferta de alimentos y materias primas para producir las
divisas necesarias para la importación de bienes de capital, liberar
mano de obra barata y conformar un mercado interno.60 Hasta
1965, hubo un equilibrio entre la producción agrícola interna y
la demanda nacional, además de producir un excedente suficiente
para generar divisas. No obstante, a partir de finales de la década
de los sesenta comenzó un efecto negativo en la producción de
granos básicos, que se vio agudizada por el estatismo de los precios
de garantía, el aumento de población y por las desigualdades en la
distribución del ingreso entre el campo y las ciudades.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
17-20.
59
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 15.
También véase Cynthia Hewitt, La modernización de la agricultura mexicana,
1940-1970 (México, DF: Siglo XXI, 1988), 31–33.
60
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 16.
58

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Los objetivos y estrategias del pronal habían sido
diseñados para responder a esta situación nacional, que ya se había
agudizado para los años ochenta. Por esta razón, sus planes fueron
demasiado ambiciosos, lo que implicaba, con certeza, su difícil
alcance, pues las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis
económica, no dejaron mucho espacio para las innovaciones del
programa. Existen diversas causas por las que el plan completo
del pronal no fue realizado cabalmente, sin embargo, la más
evidente fue la falta de intención del gobierno por cumplirlo.
Hubo una clara diferencia de lo que el gobierno buscó que le
vieran haciendo –formular una política de alimentación–, y lo que
realmente estuvo dispuesto a hacer –aumento de la producción
para sobrellevar la crisis y lograr un acceso equitativo a los
alimentos para la población–.
Las contradicciones políticas a las que se enfrentó el
pronal fueron múltiples. Una de ellas fue el gasto público. El
30% del gasto federal en la cadena alimentaria fue financiado por
préstamos del extranjero.61 Debido a que el gobierno se preocupó
más por solventar sus compromisos morosos de la deuda externa,
destinó muy pocos fondos para el fomento agropecuario, por lo
que la inversión pública directa en el sector primario se contrajo
rápidamente. Esta disposición fue una clara discordancia con
los lineamientos estratégicos del pronal, en donde se planteó el
Periódico El Financiero, México, DF, 7 de febrero de 1983. Véanse apuntes de estas cifras también en Heath, “Programa”, 123.
61

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fomento a cultivos básicos, y no a los productos de exportación
como sí sucedió. Los estados más marginados y con emergencia
alimentaria, no recibieron aumentos para la producción de básicos,
en cambio, aquellas entidades federativas con una productividad
mayor, sí fueron gratificadas con un aumento en su presupuesto
agropecuario para obras de riego y compra de insumos.62
El crédito agrícola fue otro embate que sufrió el programa. De 1983 a 1986, más de la mitad de la financiación fue concedida por banrural, no obstante, según los líderes campesinos
de varias agrupaciones ejidales como la Confederación Nacional
Campesina (cnc), sólo la mitad de los 28 mil ejidos del país recibieron crédito de este banco.63 Esta situación se dio debido a
que las restricciones crediticias recayeron en los productores de
cultivos básicos, y sólo aquellos que habían sido constantes en
sus pagos de línea de crédito fueron considerados para nuevos
préstamos. Las malas cosechas por la sequía que hubo en 1982 y
1983 provocaron que se redujera un 30% el número de clientes
del banco, pues no pudieron hacer frente a sus compromisos crediticios. Asimismo, el banrural dio prioridad a los agricultores
de bajo riesgo, es decir, sólo a la agricultura más capitalizada,
decisión contraria a lo que se propuso en el pronal, de proporcionar más apoyo a las áreas de baja productividad como los disPeriódico Excélsior, México, DF, 25 de abril de 1983.
Periódico Excélsior, México, DF, 2 de febrero de 1983; 21 de marzo de
1987.
62
63

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tritos de temporal, tal como lo buscó hacer el sam.64 Esto significó
un recrudecimiento de la situación ya precaria de los productores
de cultivos básicos, quienes al no contar con los recursos e insumos necesarios para sembrar a gran escala con fines comerciales,
tuvieron que regresar a los cultivos de subsistencia. Por ello, la
emergencia alimentaria continuó en muchas zonas ejidales, pues
al no contar con los créditos necesarios que había sugerido el
programa, la productividad agrícola continuó reduciéndose y con
ella la salud de las comunidades rurales.
Los cambios en los precios de garantía también fueron
opuestos a los puntos del pronal, porque no lograron estimular de
forma importante la producción de granos básicos y el consumo
de alimentos nutritivos. Uno de los principales problemas que
suscitaron fue la tensión entre los agricultores y el gobierno por el
estatismo de los precios de garantía. Los productores demandaban
un aumento en la compra de sus cosechas; argumentaban que
la conasupo los marginaba al adquirir a precios más bajos
sus productos, mientras que importaba maíz por precios tres
veces mayores.65 Para limar las asperezas, el gobierno autorizó
un aumento de 105% en los precios para finales de 1983. Sin
embargo, el efecto de este incremento no se reflejó por la alta tasa
de inflación por la que atravesaba la economía nacional. Además,
los precios no aumentaron tanto para los cultivos básicos como
Periódico El Financiero, México, DF, 2 de noviembre de 1983.
Periódico El Universal, México, DF, 13 de noviembre de 1984; Periódico
El Día, México, DF, 19 de febrero de 1987.
64
65

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�Del surco a la mesa

sí lo hicieron para los forrajes y granos menos esenciales. Las
declaraciones del gobierno en 1983, sobre la no intervención
en el derecho de los campesinos de sembrar cualquier cultivo
que ofreciera mayor rentabilidad, demostraron su ambigüedad
respecto a cumplir con la meta de lograr la autosuficiencia
alimentaria en granos básicos. De forma indirecta, el Estado
privilegió la siembra de productos de exportación y no de maíz
y frijol, sentando una ambivalencia en la política alimentaria
que buscaba cumplir dos metas fundamentales: generar divisas
mediante la exportación agropecuaria y reducir la importación de
alimentos básicos a través del fomento de la producción nacional.
Metas que, como se ha corroborado, están en conflicto desde el
planteamiento del programa.
En relación con los subsidios al consumo, los aumentos
en los precios de garantía tuvieron un efecto negativo sobre éstos.
No se elevaron en la misma proporción, ya que si se ampliaba
el subsidio al consumo iba a flaquear la inversión federal en el
campo, algo que era indispensable para impulsar el desarrollo
rural. A partir de 1984, hubo encarecimiento en los precios de
la leche, huevos, arroz, pan y tortillas, con lo cual subió el costo
total de la canasta básica, resultando imposible satisfacerla por las
capas más pobres debido a la depreciación del salario mínimo.66
Las dislocaciones entre los precios y los subsidios causaron
una fuerte alteración en la constitución de la canasta básica; la
66

Periódico Excélsior, México, DF, 22 de octubre de 1983.

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�Luis Pedroza

carne de res, por ejemplo, quedó excluida por su alto costo,67 a
pesar de que se le consideraba dentro del paquete súper básico
de consumo popular. Esta falta de proteínas debía solventarse
con otros productos que aportaran esos nutrientes, sin embargo,
los productos vegetales y leguminosas que podían ofrecer una
opción viable tampoco eran accesibles; por su escasez, que los
hacía caros, sólo podían conseguirse enlatados y procesados a
través de los artículos Alianza, o los que llegaba a comercializar
la conasupo a través de su red de tiendas rurales y urbanas.
Desde la década de 1960, el patrón alimentario mexicano había
dado prioridad a la carne como la base proteica de la dieta, y
con su encarecimiento y exclusión, sólo había dejado un vacío de
nutrientes que sería difícil llenar al no contar con otras alternativas
abundantes y de bajo costo. La crisis alimentaria continuaba a
pesar de los esfuerzos expuestos por el pronal.
Por último, la presencia de la inversión extranjera en la
industria alimentaria también significó una contradicción con
varios lineamientos del pronal. En 1984, el capital extranjero
tenía una presencia del 90% en la producción de alimentos
procesados y un 80% en los balanceados.68 La perspectiva
de aumentar las exportaciones de bienes manufacturados y
la baja histórica de la inversión extranjera, consecuencia de
la nacionalización de la banca a finales del sexenio de José
67
68

Periódico El Financiero, México, DF, 23 de febrero de 1984.
Periódico El Financiero, México, DF, 13 de enero de 1984.

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�Del surco a la mesa

López Portillo, fueron las razones principales para que el
gobierno facilitara la entrada de capital foráneo, y liberara las
restricciones de su inversión en ciertos sectores productivos “no
estratégicos”.69 La industria de alimentos fue una de estas ramas
en las que se permitió la financiación externa, oponiéndose a uno
de los objetivos primordiales del pronal, “procurar la soberanía
alimentaria”, mediante la ampliación de la inversión estatal en la
industria alimentaria. El gobierno se limitó al control de precios,
especialmente de alimentos procesados. Los manufactureros
nacionales se vieron afectados por la caída en la demanda
al reducirse los subsidios al consumo y elevarse los costos de
producción, palideciendo frente a las grandes agroindustrias
alimentarias transnacionales, que contaban con una capacidad de
financiamiento mayor y potencial para crear mercado a través del
uso de la publicidad. La presencia de las transnacionales en la
industria alimentaria provocó, a la larga, una dependencia mayor
en las importaciones de insumos y tecnologías; la desaparición de
pequeñas y medianas empresas nacionales, y lo más importante,
su consolidación en el control sobre la producción primaria,
mediante la integración vertical de la cadena alimentaria y por
su influencia en los patrones de consumo, diseñando campañas
publicitarias cada vez más fuertes y masivas para difundir sus
productos.
Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de alimentos”,
129.
69

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�Luis Pedroza

Es innegable que tales procesos jugaron un papel
importante en la agudización de la crisis alimentaria y en el poco
impacto del pronal, ya que las medidas efectivas sólo alentaron la
expansión productiva en áreas de la agricultura para exportación,
en la ganadería, y ocasionaron la reducción de las áreas de cultivo
de granos dedicados a la alimentación básica, mientras que sí se
permitió el crecimiento de la producción de granos usados como
forrajes. El desplazamiento de los alimentos básicos para consumo
humano fue inevitable frente a la acentuación de la producción
de alimentos caros y no indispensables, que poco hicieron por
subsanar la salud y nutrición de los consumidores. El fracaso del
pronal, se volvió un referente más de los fallos de las políticas
públicas del desgastado Estado de bienestar que cada vez se
debilitaba frente a los nuevos rumbos neoliberales. El pronal
también es muestra de la retórica usada por el Estado sobre su
lucha a favor de la soberanía alimentaria, así como por el derecho
a una alimentación saludable y nutritiva de los mexicanos.
Consideraciones finales
La crisis alimentaria de la década de 1980, que había dado inicio
desde décadas anteriores, dejó claro que el aparato productivo
mexicano era totalmente ineficiente, y que necesitaba una
reestructuración radical para comenzar a mejorar la eficiencia de
toda la cadena alimentaria. A pesar de que los planteamientos del
pronal no fueron cabalmente cumplidos, su falló sentó las bases
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�Del surco a la mesa

para posteriores discusiones en torno a la necesidad de buscar
la soberanía y autonomía alimentaria del país, como principal
tarea de los próximos gobiernos. Su cercanía con el Sistema
Alimentario Mexicano (sam), en tanto política pública que
fracasó por obstáculos políticos, hizo del pronal un ejemplo de
los últimos intentos por subsanar la alimentación mexicana desde
todas las fases de la cadena alimentaria. A través de campañas a
favor de las nuevas ideas de alimentación saludable, nutrición
y soberanía alimentaria, el programa se esforzó en inculcar
a la población estas nociones como parte de una educación en
alimentación, que debía internalizarse para corregir hábitos y
formar una consciencia alimentaria que guiara nuevas dietas y
maneras de alimentarse.
La situación fue muy distinta a lo esperado; el pronal,
como toda política sexenal, desapareció con el fin de la
administración de Miguel de la Madrid. Aunque hubo otros
programas que se dedicaron a continuar la labor de solucionar la
crisis alimentaria en el campo, no desplegaron grandes planes que
incidieran en todas las fases de la cadena alimentaria, sino que
se limitaron al consumo, mientras que la producción de cultivos
básicos quedó supeditada a las nuevas directrices de la economía
neoliberal.
El panorama de la alimentación mexicana a fines del siglo
xx era bastante lúgubre, y hasta ahora no se puede afirmar que
haya acabado la emergencia alimentaria en el campo, ni en las
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�Luis Pedroza

ciudades. Con la desaparición del sistema conasupo en la década
de 1990, y con la apertura de la economía, se eliminaron las últimas
barreras de protección tanto para el productor de básicos, como
para la población que dependía de los subsidios gubernamentales.
Aún queda mucho por estudiar sobre los desatinos políticos y
programáticos en torno al problema alimentario en México, lo
cual debería ayudar para comprender los derroteros actuales de la
alimentación mexicana.
Referencias
Archivo
Archivo General de la Nación
Hemeroteca Nacional de México
Hemerográficas
El Día
El Financiero
El Heraldo de México
El Sol de México
El Universal
Excélsior
Proceso
Bibliográficas
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�Condiciones medioambientales en el Partido de Zacatecas para la producción agrícola y ganadera de las haciendas porfirianas
Environmental conditions in the Partido de Zacatecas for the
agricultural and livestock production of the Porfirian haciendas
Margil de Jesús Canizales Romo
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México

orcid.org/ 0000-0002-1222-8040
Recibido: 23 de noviembre de 2022
Aceptado: 4 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: Las condiciones medioambientales del Partido de Zacatecas, no
obstante las sierras que lo componen con ricas vetas minerales reactivadas
durante el siglo XIX, permitieron el establecimiento y explotación de
importantes haciendas agrícolas y ganaderas que abastecieron, por la
cercanía, las necesidades de alimentos e insumos para la población de la
ciudad de Zacatecas y centros mineros y municipalidades aledaños a ésta.
La actividad minera en el siglo XIX, alentó otras actividades económicas
como la ganadería y la agricultura, propiciando la consolidación de
haciendas y ranchos relativamente productivos ante las necesidades de
abasto en centros urbanos y mineros.
Palabras clave: Medioambiente, haciendas, agricultura, ganadería,
mercado
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�Condiciones medioambientales

Abstract: The environmental conditions of the Partido de Zacatecas,
despite the mountain ranges that make it up of rich mineral veins
reactivated during the 19th century, allowed the establishment and
exploitation of important agricultural and livestock ranches that
supplied, due to their proximity, the food needs and inputs for the
population of the city of Zacatecas and neighboring mining centers and
municipalities. Mining activity in the 19th century encouraged other
economic activities such as livestock and agriculture, promoting the
consolidation of relatively productive haciendas and ranches given the
supply needs in urban and mining centers.
Keywords: Environment, estates, farming, animal husbandry, market

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�Margil Canizales

Introducción
Uno de los debates importantes respecto de la gran propiedad en
México es la vigencia de ideas preestablecidas desde tiempos de
la Revolución Mexicana, y con fundamentos teórico-políticos,
acerca de la concentración de la tierra en pocos hacendados
que se generalizaban como absentistas y desinteresados por la
productividad de sus fincas. En consecuencia, se cuestionaba
también la productividad agropecuaria de las haciendas y ranchos,
y si realmente constituyeron un negocio rentable.
El objetivo central del presente artículo es analizar cómo
las condiciones geográficas y climáticas del partido de Zacatecas
permitieron la producción agropecuaria, aunada a las necesidades
de abasto de alimentación que, como centro minero de no poca
importancia, requería la ciudad de Zacatecas, además de las
minas que fueron reactivadas en municipalidades aledañas como
Guadalupe, Morelos, Veta Grande y Pánuco; todos cercanos
a la ciudad capital del estado. De manera paralela se plantea
que la concentración de la propiedad y la consolidación de las
haciendas en el partido de la capital, coadyuvaron a constituirse
en verdaderos complejos económicos de producción.
En cuanto al espacio temporal, nos es significativo el
Porfiriato (1874-1910) por varias razones. La ciudad Zacatecas,
como importante centro minero, alentó la economía regional
durante todo el período novohispano, mientras que en el siglo
XIX, la minería retomó su auge debido a la inversión extranjera
impulsando igualmente otras actividades económicas como la
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�Condiciones medioambientales

agricultura y la ganadería. De este modo, el estudio enfocado a las
haciendas y ranchos en el distrito de Zacatecas permite analizar
el comportamiento de las fincas cercanas a los grandes centros de
consumo y en una situación económica aparentemente favorable.
El Porfiriato es una época caracterizada por la introducción
de innovaciones tecnológicas, de nuevas vías de comunicación
como el ferrocarril y de capital destinado al campo mexicano. El
México porfiriano fue eminentemente rural, puesto que el país estaba
compuesto por ciudades, villas, pueblos, congregaciones, haciendas,
ranchos, rancherías y cuadrillas, donde la gente del campo formaba
el 81 por ciento de la población total hacia 1900.1 De esta manera,
es necesario el estudio de las haciendas y ranchos para conocer el
devenir de las sociedades rurales, pues esta institución constituyó
un universo político, económico, social y cultural desde el período
novohispano hasta después de la Revolución iniciada en 1910.
En el estado de Zacatecas, la élite política estaba
relacionada de manera directa con las grandes fincas y los grandes
complejos productivos agrícolas, ganaderos y agroindustriales.
En esta entidad es posible identificar pocas familias que durante
el siglo XIX afianzaron sus propiedades gracias a diversos
factores: a) la desamortización de bienes de la iglesia, b) las
leyes de colonización, c) la puesta en marcha de las compañías
deslindadoras, y d) una política económica que impulsó la
economía agrícola de las grandes haciendas.
François-Xavier Guerra, México. Del antiguo régimen a la revolución, t. I
(México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1988), 51.
1

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�Margil Canizales

La presente investigación parte del supuesto de que no todas
las haciendas y los ranchos del centro norte del estado de Zacatecas
-en este caso los cercanos a la capital- eran autosuficientes en su
producción, en el sentido de que la producción agropecuaria se
consumía solo al interior de las fincas, sino que además producían
para un mercado local, incluso regional. De esta manera, las
haciendas y ranchos en cuestión se consolidaron debido a las
necesidades de abasto que establecieron la propia ciudad de
Zacatecas y los importantes centros mineros circundantes, desde
el periodo novohispano. Sin embargo, con el mejoramiento de
las comunicaciones, específicamente de las vías ferroviarias, el
mercado de productos agrícolas y ganaderos se expandió a zonas
más lejanas. En este sentido, será importante conocer, en primer
lugar, las características geográficas, climáticas y la potencial
productividad de las haciendas y los ranchos.
Como agente histórico y no sólo como telón de fondo,
en este artículo se abordará el espacio geográfico a analizar (el
partido de la capital) caracterizando las condiciones geográficas y
climáticas, así como la conformación de haciendas en torno a la
ciudad de Zacatecas y los principales centros mineros aledaños. Este
reconocimiento de terreno nos permitirá identificar y caracterizar
las diferentes zonas de producción, así como los distintos tipos
de especialización de las haciendas y los ranchos a estudiar. Se
pretende identificar las características geográficas y climáticas
del espacio a estudiar con el propósito de diferenciar los tipos de
terreno existentes en el partido, y las vocaciones productivas de los
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�Condiciones medioambientales

mismos. En el contexto de la productividad agrícola, ganadera y
agroindustrial, es importante conocer la potencialidad que tenían
las haciendas y ranchos en cuestión, dependiendo de los recursos
naturales a su alcance y de su ubicación estratégica, con respecto a
las vías de comunicación. En este sentido, se tratará de reconstruir
no sólo las condiciones naturales, sino la ubicación de las haciendas
más importantes, las principales vías de comunicación, y los
recursos hídricos, como presas, estanque y arroyos, así como otros
tipos de infraestructura agrícola.
Se recurrió a la consulta de diversas Cartas Topográficas,
diccionarios topográficos y obras contemporáneas al periodo de
estudio. En especial, se debe mencionar un documento encontrado
en el Archivo de la Casa de la Suprema Corte de Justicia en Zacatecas
sobre el apeo y deslinde del partido de Zacatecas, hacia 1886. Se
trata de un documento primordial para la investigación que consta
de 154 fojas, donde se ubica y delimita de manera detallada, cada
hacienda y algunos pueblos y ranchos existentes en este partido.2
Pero, ¿por qué es tan importante el espacio geográfico para la
historia? Daremos algunas consideraciones generales. Para Lucien
Febvre, el espacio es visto como un conjunto de posibilidades que
las sociedades utilizan, pero sin estar determinadas por ellas. En
palabras del autor, el problema geográfico mayor es utilizar estas
posibilidades.3 Por su parte, Fernand Braudel, en su libro El
Archivo de la Casa de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Zacatecas
(en adelante ACSCJN,Z) Fondo Civil, año 1886-1887, caja 5. Exp. No 1. 154 ff.
3
Citado en Alejandro Tortolero Villaseñor, “La hacienda mexicana: nuevos
problemas, métodos y fuentes”, Iztapalapa 12, núm. 36 (1995): 145–66.
2

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mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II,
menciona que detrás de toda historia humana existe otro actor “tan
poderoso y decisivo a veces en sus intervenciones, como lo es el
medio ambiente geográfico”.4 De esta manera, el espacio geográfico
no solo es el telón de fondo de los acontecimientos históricos, sino
que se constituye como un agente histórico en la interacción con
la cultura del ser humano. Para nuestro caso particular, es muy
importante realizar el reconocimiento del terreno, puesto que se
pretende analizar cómo el espacio es utilizado y las medidas que se
emplearon para ejercer influencia sobre éste. En esta reconstrucción
se siguió el método propuesto por Alejandro Tortolero, quien señala
que la cartografía antigua y moderna juega un papel preponderante
en la investigación histórica, donde la sobreposición de varias cartas
topográficas, así como la lectura e interpretación de las mismas,
revelan datos por demás interesantes.5
Descripción geográfica del partido de Zacatecas
El enfrentamiento entre los conquistadores y los nómadas se extendió
entre los siglos XVI y principios del XVII, guerra que dio exterminio
a los grupos indígenas, ya fuera en el campo de guerra o bien después
de ser esclavizados. A partir de la llegada de Juan de Tolosa en
Fernand Braudel, El Mediterraneo y el mundo mediterraneo en la época
de Felipe II (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1987), 27–39.
5
Mediante este método el historiador pudo reconstruir las condiciones geográficas y la estructura agraria de la región de Chalco, Estado de México hacia
1900. Alejandro Tortolero Villaseñor, “Haciendas y espacio: algunas reflexiones
y un método para la reconstrucción del territorio de las explotaciones”, Iztapalapa. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades 12, núm. 26 (1992): 77–91.
4

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septiembre de 1546 y al comenzar a explorar las minas, la ciudad
de Zacatecas planteó serios problemas, como el abastecimiento de
productos alimenticios y artículos utilizados en la minería (pieles y
sebo principalmente), así como la comunicación y continuidad entre
la ciudad minera y las áreas ya consolidadas de colonización.6
Dentro del actual estado de Zacatecas existen tres zonas
geográficas bien diferenciadas, que de acuerdo a sus características
topográficas y poblacionales tuvieron un desarrollo histórico
diferente: los cañones al sur del estado (entre Juchipila y Tlaltenango),
los valles (Valparaíso, Jerez, Fresnillo y Villanueva) y el altiplano,
un espacio transitorio entre las fértiles tierras del sur del estado y
las tierras áridas del Altiplano, zona en que se ubica el espacio a
estudiar. El Altiplano es la zona más extensa que comprende el
centro, norte y noroeste de lo que hoy es el estado de Zacatecas.
En esta parte del estado se ubicó el partido de la capital, donde
predomina un clima más seco, con escasa precipitación pluvial. Sus
llanuras, cerros y quebradas son semidesérticas donde se pueden
observar algunos matorrales, nopales y palmas de desierto. Aquí la
agricultura es más azarosa que en otras regiones del estado. Desde
la época prehispánica, los pocos pastizales permitían la existencia
de variadas especies de rumiantes silvestres como búfalos, cíbolos,
venados y carneros, que servían de alimento a los cazadoresrecolectores, nómadas llamados guachichiles y zacatecos, quienes
Philip W. Powell, La guerra chichimeca (México, DF: Fondo de Cultura
Económica, 1977), 21–25.

6

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compartían los territorios del este y norte del actual estado de
Zacatecas, y limitaban con los tepehuanes, cerca de Durango.7
Plano No. 1
División política del Estado de Zacatecas, 1889

Fuente: Historia de la cuestión agraria Mexicana: Estado de Zacatecas, México CEHAM/UAZ/Gobierno del Estado de Zacatecas, 1990, Vol. I p. 196
Armando Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de Zacatecas (1530-1910), t. I (Zacatecas: Juan Pablo Editores; Gobierno
del Estado de Zacatecas; Universidad Autónoma de Zacatecas, 1990), 21–23.
7

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�Condiciones medioambientales

En el Altiplano no existieron indios para encomendarlos y se
hacía más difícil el proceso de poblamiento. Los eslabones de la
cadena que fueron articulando los caminos hacia Zacatecas los
constituyeron los fuertes, mesones, ventas y presidios ubicados en
puntos estratégicos, así como mediante el otorgamiento de tierras
a indios aliados, originarios de culturas sedentarias, pero también
a mestizos y españoles.8 De esta manera se comenzó a delinear
una nueva y peculiar estructura agraria en la que aparecieron
los grandes propietarios de la tierra. El desarrollo de la minería
con su creciente necesidad de productos agropecuarios alentó la
ocupación ganadera, cobrando forma la gran propiedad.
Como es posible apreciar, el partido de Zacatecas estaba
situado en la región central del estado, ocupando un terreno por
demás accidentado, puesto que lo atravesaba la áspera, pero rica
Sierra de Zacatecas, que ocupaba la parte central del partido y que
se unía a la sierra de Palomas, dentro del partido de Villanueva, y
a la Sierra Fría que recorre la parte sur del partido.9 La sierra de
Zacatecas terminaba cerca del rancho de San Antonio (actualmente
San Antonio del Ciprés) al norte de la capital del estado, donde
comienza la región de los llanos, zona de pastizales áridos que
se prolonga hasta el partido de Fresnillo, incluso hasta Mazapil.
También la parte oriental del partido estaba ocupada por estas
llanuras, ricas en salinas. La parte occidental es montañosa. En el
Powell, La guerra chichimeca.
Carlos de Berghes, Descripción de la Serranía de Zacatecas (Zacatecas:
s/e, 1834), 2–6.
8
9

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lado sur del partido, cerca de las montañas de la sierra de Zacatecas,
nace el Río Juchipila que fertiliza una pequeña región del partido.10
Las llanuras del partido tienen una elevación media de
2,200 a 2,400 metros sobre el nivel del mar, donde se ubicaron la
hacienda del Maguey en el oeste de Zacatecas; Calera al noroeste;
y al sureste el Fuerte y Trancoso, así como San José de la Isla y
Guadalupe. La altura de la orografía que daba forma a la sierra
de Zacatecas y Sierra Fría varía entre 2,400 y 3,000 metros. En
algunos lugares de estas sierras abundaban las zonas arboladas y
los bosquecillos de coníferas, cupulíferas, cupresíneas y salicáceas
así como multitud de flores silvestres. En la parte de la sierra donde
existió riqueza de minerales la vegetación siempre fue muy pobre,
que en palabras de Antonio Luis Velasco, le daba a los cerros una
apariencia “triste y pelones, donde crece un zacate amarillo oscuro
que da a la sierra un aspecto sumamente feo.” Ante los ojos del
autor, la parte de los llanos presentaba un aspecto agradable solo en
épocas de siembras, sobre todo cuando las lluvias eran abundantes.11
Los terrenos del partido de Zacatecas los podemos dividir
en dos clases, los de los llanos y los de las montañas. En el primer
grupo se pueden diferenciar dos tipos: las llanuras o los bajíos
situados en las faldas de las serranías o de los cerros, como los
que se encuentran en las haciendas de La Candelaria, San Pedro,
Elías Amador, Noticias estadísticas de Zacatecas (Guadalupe: Tipología
de la Escuela de Artes y Oficios, 1892), 28.
11
Alfonso Luis Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana:
Estado de Zacatecas (México: Oficinas Tipográficas de la Secretaría de Fomento, 1894), 32–33.
10

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�Condiciones medioambientales

Tlacotes y parte de Trancoso, así como la municipalidad San José
de la Isla. Las tierras son, en términos científicos arcillo-silizosas
y arcillo-calcáreas, características que favorecen el cultivo de las
gramíneas, como la cebada y el trigo. En el segundo grupo se
encuentran llanuras más bajas que las anteriores cuyas tierras son
mucho más productivas, pues se caracterizan por ser arcillo-sílicocalcáreas, tierras bastante suaves y permeables, muy apropiadas
para el cultivo de leguminosas y gramíneas. Los lugares que
presentaban este tipo de tierras eran Calera, Cieneguilla,
Machines, el Maguey y parte de los bajíos de Trancoso,12 en
cuya hacienda se encuentra una laguna permanente y uno de los
sistemas de irrigación más importantes en el partido, la presa Ana
García, también conocida como el Pedernalillo o la Zacatecana.
La hacienda zacatecana, principalmente ganadera, es
difícil de caracterizar como pequeña, pues se trata regularmente
de enormes propiedades que rebasaban las decenas de miles de
hectáreas. El caso extremo es la hacienda de Cedros, que contaba
con 754,912 hectáreas, y que comprendía partes de los estados de
Durango, Coahuila y Zacatecas. Sólo a tres haciendas pertenecía
el espacio que separaba a la capital zacatecana y a Saltillo, capital
del vecino estado de Coahuila.
Con el objetivo de identificar las haciendas y los ranchos en
cuestión se realizó el siguiente cuadro, donde se advierte que en la
José Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año (Guadalupe: Imp. Del Hospicio de Niños, 1889), 32–33.
12

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mayoría de los casos las dimensiones de las haciendas sobrepasaban
las jurisdicciones de las municipalidades, incluso los límites de los
partidos y en pocas ocasiones los del estado. Se tomarán en cuenta
los lugares centrales desde donde se administraban las fincas para
determinar su ubicación en el partido y municipalidad.
Cuadro 1.
Pueblos, haciendas y ranchos en el partido de la capital
entre 1887 y 1890
Municipios

Pueblos

Haciendas

Ranchos

Cieneguilla
El Maguey
Pimienta

Águila, Arteagas, Calera, Cayetano, Cerrillo, Cieneguilla, Cieneguita, Conformidad, Escondida, Florida, Higueras, Huerta de Enciso,
Machines, Maravillas, Negros, Ojo
de Agua, Orito, Purísima, San Blas,
San Agustín, San Francisco, San
José de Chica, San Juan de Dios,
San Miguel, Varela y el Visitador.

Guadalupe
(Villa)

Trancoso
Bañuelos
Bernárdez

Guerreros, Lo de Vega, Mastranto, Palo, Colorado, Pedernalillo,
Pescado, Puerto de Tapias, Puerto
de la Cerda, San Jerónimo, Santa
Mónica, San Ramón, La Zacatecana
y Zóquite.

Vetagrande
(Pueblo)

Guadalupito

Barreras, Cata de Juanes, San Acacio, Valenciana y Vírgenes.

Sauceda (Hacienda minera, agrícola y
ganadera)

Sauceda,
Buenavista,
Casa Blanca y
Tacoaleche

Arzola, El Bordo, La Era y Lampotal.

Zacatecas
(ciudad)

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Municipios

Pueblos

Pánuco (Pueblo)

Haciendas
Muleros

Chupaderos
(pueblo)

Ranchos
Casa de Cerros, Gutiérrez, Laguna
Seca, Pozo de Gamboa, San Antonio y San Vicente
Hacienda Nueva y Las Pilas

Calera (Pueblo)

Bañuelos

Borrego, Chaviras, Estación de
Calera, Mares, Pichardo, Rosales,
Ruvalcaba y Santa Teresa

San Pedro
(hacienda
agrícola y
ganadera))

Presillas, San
Pedro y Rancho Nuevo

Congoja, Bonilla, El Chan, Encinillas, Huertas, La Virgen, Laurel,
Lecheras, Loreto, Mezcalito, Noria,
Piedra Gorda, Río de los Loeras,
San Miguel y Tierra Colorada.

Candelaria

Delgadillo, Macías, Mesón, Minillas, Muñoses Ojo de Agua, San
Fernando, Santa Gertrudis, Santa
Inés, San Miguel, Santa Rosa,
Tepetate y Victoria de Perales

San José de
la Isla (Pueblo)

Minillas y
Morelia

Fuente: ACCJSCJNZ, Fondo Civil, año 1886-1887, Caja 5, Exp. 17 de marzo de 1887, ff. 123-154. Alfonso Luis Velasco, Geografía y estadística de la
República Mexicana: Estado de Zacatecas, México, Oficina Tipográfica de la
Secretaría de Fomento, 1894, pp. 141-143.

Clima y vegetación
El partido en general se consideraba frío, pero saludable. En
las llanuras la temperatura media anual era de 14º centígrados,
mientras que en las cordilleras variaba entre los 13º y los 11º.
Las lluvias más abundantes, hacia 1894, se presentaban de junio
hasta principios de septiembre. El número de días lluviosos era
de 114, por término medio, y la cantidad de lluvia anual que caía
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en el estado de Zacatecas y en casi todo el partido en cuestión
era de 800 milímetros. La lluvia en el verano influía mucho en el
partido sobre las variaciones de la temperatura. Prácticamente en
todo el territorio del partido las heladas y granizadas eran muy
frecuentes.13
Según los testimonios contemporáneos al periodo de
estudio, la sierra de Zacatecas estaba cubierta por mezquites,
palmas y nopales, pero para 1834 ya se apreciaba una estéril
desnudez del paisaje; Carlos de Berghes apuntaba que sólo en
las cercanías de algunas viviendas, y sobre todo cerca de los ojos
de agua, se encontraba vegetación de este tipo, acompañada de
algunos sauces. El llano que confinaba al norte y poniente de
la serranía estaba cubierto por palmas, mientras que el resto de
los llanos era utilizado como agostadero con espesas nopaleras,
donde miles de cabezas de ganado pastaban todo el año. En toda
la sierra abundaba la biznaga de diferentes formas y especies.14
Nos encontramos con un terreno accidentado, donde
predominaron los espacios dedicados a la cría de ganado; sin
embargo, las pocas planicies al parecer eran bien utilizadas
para el cultivo de granos, especialmente maíz, trigo, cebada y
avena. En este sentido, ¿cuál sería la actividad principal de las
haciendas y ranchos? ¿Qué actividad operaba en función de la
otra? ¿Además de la agricultura y ganadería, qué otras ramas de
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 146–47.
14
Berghes, Descripción de la Serranía de Zacatecas, 4–5.
13

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la economía explotaban las haciendas y ranchos? ¿En qué medida
la producción de las fincas en cuestión satisfacía las necesidades
alimenticias, de transporte o tracción animal de una ciudad y de
los centros mineros que la circundaban? Son interrogantes que
trataremos de resolver a lo largo del artículo.
Este recorrido por el espacio geográfico del partido, su
clima y vegetación, constituye un primer acercamiento al objeto
de estudio que nos ayudará a reconocer las diferentes posibilidades
de explotación en la zona estudiada. La identificación de las
haciendas y los ranchos es muy importante para conocer el
universo de los actores a estudiar. Pero es importante advertir las
limitaciones y las bondades que el medio geográfico ofrece.
Producción agropecuaria en el partido de Zacatecas durante
el porfiriato
El partido de la capital originalmente estaba compuesto por los
municipios de Zacatecas, Guadalupe, San José de la Isla, Pánuco,
Sauceda y Vetagrande. Sin embargo, con el transcurso de los
años los poblados que después de la reforma eran considerados
como congregaciones o juntas municipales se transformaron en
municipios independientes.15 Durante el porfiriato, el partido de
Zacatecas comprendía dos municipalidades más: Chupaderos y
La Calera. Con estas características tenía una extensión de 3,623
Gerald McGowan, Geografías político-administrativo de la Reforma (México, DF: El Colegio Mexiquense; Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática, 1990), 118.

15

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kilómetros cuadrados16 y colindaba al norte con el partido de
Fresnillo, al oriente con el estado de San Luis Potosí y el partido
de Ojocaliente, al sur con el estado de Aguascalientes, al occidente
con el partido de Jerez y al suroeste con el de Villanueva.17
Resulta interesante el partido de la capital porque en su
interior comprende grandes haciendas como Trancoso, El Maguey
y Tacoaleche que oscilaron entre las 60 y 130 mil hectáreas,
que constituyeron un ejemplo representativo de los procesos de
concentración de la propiedad. Pero también se trata de fincas
que se dedicaron a las más variadas formas de explotación,
privilegiando la ganadería, la agricultura y en menor medida la
industria. Estas tres haciendas comprendieron gran parte de los
territorios municipales de Zacatecas, Guadalupe y Sauceda.
En la parte sur del partido, es decir las municipalidades
de San José de la Isla, y San Pedro Piedra Gorda, se ubicaron
terrenos que registraron, por lo menos desde 1868, una drástica
fragmentación, en la mayoría de los casos por cuestiones
hereditarias, pero también debido a la compraventa, lo que
contribuyó a que en esta zona del partido predominaran la pequeña
y mediana propiedad. Otro rasgo interesante lo encontramos en el
pueblo de San José de la Isla donde todavía a finales del siglo XIX
vivía un grupo de indígenas posesionarios del terreno denominado
Sierra Fría, que comprendía un perímetro aproximado de 22 mil
McGowan, 118.
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 141.
16
17

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hectáreas18 y que fue el motivo de expansión de haciendas vecinas
como San Pedro y el Maguey, gracias a la Ley de Terrenos baldíos
de 1891.
El pueblo de San José de la Isla era de los pocos, junto
con San Jerónimo, de la municipalidad Guadalupe, que poseían
fundo legal que, por lo tanto, tenía la categoría política de pueblo.
Colindaba por el norte con la municipalidad de Guadalupe, por
el este y sur con la municipalidad de San Pedro, por el sur con
el estado de Aguascalientes y por el oeste con Villanueva. Esta
región del partido está situada en un complejo de mesetas con
elevaciones considerables, y la atravesaban arroyos hondos
y barrancas. Por la abundancia de agua, los pastos eran muy
favorables a la cría de ganado. Según el documento de apeo y
deslinde de esta fracción del partido, los terrenos de Sierra Fría
que poseían los indígenas que vivían en San José de la Isla eran
muy fragosos, término que se aplica para los terrenos ásperos
y llenos de maleza. Los arroyos bajaban en cañadas la mayor
parte del año y tenían poco pero productivo terreno plano para
la agricultura. Las montañas de Sierra Fría estaban cubiertas
de árboles de varias especies como pino, cedro, encino y otras
maderas que los indígenas explotaban para la venta de leña y la
elaboración de carbón.19
ACCJSCJNZ; F: Civil, año 1886-87, Caja 5 Exp. 1 Apeo y deslinde del
partido de Zacatecas, Zacatecas, Zacatecas, 17 de marzo de 1887.
19
ACCJSCJNZ, Fondo Civil, año 1886-1887, Caja 5, Exp. Apeo y deslinde
del partido de Zacatecas, Zacatecas, Zacatecas, 17 de marzo de 1887, f. 3.
18

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Plano No. 2
Haciendas y ranchos en el partido de la capital, 1887

Fuente: ACCJSCJNZ, Fondo Civil, año 1886-1887, caja 5, exp. 1. 17
de marzo de 1887, ff. 123-143. Mapoteca Orozco y Berra. INEGI,
Carta topográfica F13-6 Zacatecas. Escala 1:250,000
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A primera vista, en el resto de los territorios del partido
predominan las grandes haciendas, más ganaderas que agrícolas;
mientras que en los Valles, especialmente en el partido de Jerez,
proliferaron las fincas de medianas y pequeñas proporciones,
preponderantemente agrícolas. En el presente apartado el interés
se centra en las haciendas y ranchos cercanos a la ciudad capital y
a varios centros mineros de importancia, específicamente los que
se ubicaron en las inmediaciones de la ciudad de Zacatecas, Veta
Grande y Pánuco y el real de minas de Fresnillo. Suponemos que
estos importantes centros de consumo alentaron las actividades
productivas de las haciendas circundantes.
Es importante realizar una labor selectiva de las fincas
ubicadas en la zona de estudio, de acuerdo a la disponibilidad de
información, pero también se estudiarán aquellas fincas rústicas
que por sus características aporten elementos para caracterizar las
haciendas en el partido de la capital durante el Porfiriato.
La agricultura
Luis González consideraba que con relación al campo, hacia
1888, todavía se cosechaba lo mismo: maíz, frijol y chile. Sólo
había algunos nuevos hacendados surgidos de la desamortización
y el derroche de los baldíos, quienes sí produjeron para vender
principalmente en Estados Unidos. En términos generales la
exportación en la agricultura fue desdeñable, sin embargo, se
comenzó a transformar de una economía de autoconsumo a una
economía mercantil. De igual forma se aceleró el proceso de un
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mercado local al regional y de éste el nacional. Aumentó el poder
de compra, la producción manufacturera y el mayor consumo de
bienes alentó el comercio.20 21
La agricultura constituyó un sector de interés para el
capital extranjero debido a las leyes de colonización y deslinde,
así como a la demanda, por los países industrializados, de materias
agrícolas, forestales y madereras. Según Armando Márquez,
salvo pocas excepciones, el ámbito técnico no se modificó, pues
la amplia disponibilidad de mano de obra y tierra permitieron
la pervivencia de los métodos de explotación tradicionales.
Sin embargo, se desarrolló una infraestructura de transporte,
canales de riego, presas, perforación de pozos e instalación de
aeromotores. Todo ello para responder a la demanda de alimentos
y productos agrícolas.
La demanda externa fue atendida con la producción de
las mejores tierras, mientras que de la interna y de autoconsumo
se encargó la producción menos eficiente o en todo caso las
tierras menos fértiles de la hacienda. Esto provocó, en muchos
casos, la importación de granos. La unidad productiva dominante
fue la gran propiedad que con frecuencia adoptó la forma de
hacienda, cuyas formas de organización variaron de región en
Luis González y González, “El liberalismo triunfante”, en Historia General de México, vol. II, ed. Daniel Cosío Villegas et al. (México, DF: El Colegio
de México, 2000), 663.
21
Luis González y González, “El Liberalismo triunfante” en Historia general de México, El Colegio de México, México, 1994, 663.

20

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región, tanto en lo que se refiere a la organización del trabajo
como al tipo de relaciones de producción entre propietarios
y trabajadores. La producción más rentable se orientó a la
exportación, en detrimento de la porción orientada al mercado
interno alimentario.22
Cabe señalar que durante la segunda mitad del siglo XIX,
la estructura de la propiedad territorial fue considerablemente
transformada

como

resultado

del

conjunto

de

leyes

desamortizadoras (1856) y las que se ocuparon de los terrenos
baldíos, los deslindes y la colonización (1863, 1875, 1883,
1894); que en su conjunto apuntaban hacia la privatización de los
extensos terrenos de la propiedad nacional. Así, “gran cantidad de
tierras adquirió valor y fue privatizada en un proceso que, si bien
favoreció la concentración de la propiedad, ciertamente contribuyó
a transformar recursos ociosos en factores productivos”.
La bibliografía reciente señala que es justamente la adición
cuantitativa de recursos la primera causa de que comenzara el
crecimiento económico, una vez que se alcanzaron las condiciones
mínimas de estabilidad política y social; se calcula que la política
de deslinde involucró un tercio del territorio nacional, aunque su
incidencia regional fue muy variada.23
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 172–73.
23
Sandra Kuntz Ficker, “De las reformas liberales a la gran depresión”, en
Historia Económica General de México. De la Colonia a nuestros días, ed.
Sandra Kuntz Ficker (México, DF: El Colegio de México, 2010), 313.
22

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Específicamente para la producción agropecuaria nacional
se manejan algunos períodos de crecimiento muy marcados, que
en general tienen que ver con otras actividades o factores de la
economía. Se observa que de 1877 a 1907 hay un aumento de
producción agrícola, sin embargo, tiene sus altibajos. De 1877
a 1894 descendió la producción. En cambio, de 1892, que es el
punto más bajo, a 1897, los avances son más pronunciados. De
1897 a 1903 nuevamente se observa un descenso y a partir de
1904 a 1907 aumenta a razón de 4.35% la producción agrícola.24
Con respecto a la agricultura zacatecana, Alfonso Luis
Velasco menciona que estaba tan atrasada como en los demás
estados de la república; sin embargo, destaca dos haciendas dentro
del partido de la capital, Cieneguilla y Trancoso, en las que “se ha
comenzado a usar la maquinaria y los implementos modernos para
las labores agrícolas” al igual que se habían introducido nuevos
métodos para algunos cultivos.2526 Pocos años antes José Árbol
y Bonilla, en 1889, se lamentaba de que “las vastas propiedades
se oponían al cultivo esmerado y perfecto de los campos [...] El
monopolio de terrenos extensos no permite el establecimiento
de aldeas, pueblos ni ranchos que forman otros tantos centros
de consumo.” Hacía mención que existían haciendas con más
Enrique Cárdenas, “Una interpretación macroeconómica del siglo XIX en
México”, El Trimestre Económico, núm. 246 (1995): 245–71.
25
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 160–62.
26
Velasco, Alfonso Luis: Geografía y estadística..., pp. 160-162.
24

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de 250,000 hectáreas y que la falta de trabajadores y maquinaria
dejaba grandes superficies sin cultivo.27
En general, la mayoría de las tierras del partido de la
capital eran de temporal y en ellas el rendimiento variaba entre
los 100 y 150 hectolitros por uno de sembradura, cuando las
lluvias eran favorables y los terrenos de buena clase. En los de
mediana calidad, siendo buenas las lluvias se cosechaba al ciento
por uno. Como término medio, el rendimiento de las tierras de
temporal en el partido era entre 60 a 80 por uno y solamente se
levantaba una cosecha al año. Sin embargo, cuando las lluvias
eran escasas estaban en peligro de perder las siembras o bien,
se cosechaba al veinte por uno. Era común que también en
los terrenos tepetatosos28 se sembrara sobre todo maíz, pero
las cosechas eran casi nulas.29 Zacatecas era considerada una
de las regiones privilegiadas para el cultivo de cereales como
el maíz, trigo, cebada y avena. Los partidos del estado que se
consideraban excelentes productores de cereales eran Jerez,
Fresnillo, Villanueva, Zacatecas, Tlaltenango y Ojocaliente.30
Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año, 32–33.
28
Es decir, aquellos terrenos donde era abundante el “tepetate” cuya actividad agrícola se dificultaba por la esterilidad de las tierras.
29
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 195–97.
30
Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año, 56–57.
27

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Otro factor de importancia para la agricultura fueron las
condiciones climáticas un tanto adversas, especialmente en los
años 1897, 1900-1904 y 1904-1908. Por otra parte, la costumbre
de los propietarios de utilizar las tierras bajo el sistema de
aparcería, en combinación con un pequeño sector del trabajo
asalariado o peonaje, no se tradujo en un estímulo sustantivo para
mejorar las condiciones técnicas de la producción.
Por las características geo climáticas antes descritas, en
el partido de la capital se cultivó el trigo colorado de otoño, y el
blanco, o de invierno; la hacienda de Cieneguilla, inmediata a la
ciudad de Zacatecas, era importante productora de este género. En
los terrenos del partido predominaba el cultivo de maíz, puesto que
su producción anual se calculaba en 378,650 hectolitros. El frijol
se sembraba en julio y se cosechaban en diciembre produciendo
entre 40 y 50 hectolitros por uno, en todo el territorio del partido. El
cultivo de la avena era una exclusividad de la hacienda de Trancoso
que producía 12 hectolitros por uno de semilla y 3,680 kilogramos
de paja. Dentro del partido también se cosechaba la alfalfa en
grandes cantidades y de muy buena calidad, a la que se realizaban
cinco o seis cortes por año. Por ejemplo, en la huerta de la hacienda
de San Pedro daba cinco cortes por año y se había sembrado hacía
45 años. Entre otros cultivos menores se encontraba el chile, la
papa, el camote, las hortalizas, y frutas de clima frío, como los
perones y manzanas. En general, la producción agrícola anual en el
partido se estimaba entre 800 y 900 mil pesos.31
31

Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de

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�Condiciones medioambientales

La ganadería
El historiador Luis Cossío Silva aporta interesantes datos acerca
de la ganadería a nivel nacional. Para comenzar, ofrece una mirada
de conjunto, cuya visión obedece a los supuestos generales de la
Historia moderna de México. La ganadería tenía dos características
principales al iniciar el Porfiriato: la reproducción era espontánea
con una mínima intervención humana, y era alimentada con
medios naturales apenas modificados por el ser humano.
De esta manera, muestra una ganadería indefinida que, en
medida que avanzó el porfiriato fue tomando forma, en cuanto al
perfeccionamiento de técnicas de cruce y mejoramiento de ganado
y otras estrategias de producción y mercado. Con esto el autor no
quiere decir que antes del régimen porfiriano no haya existido
la ganadería, sino que en la República Restaurada no se tenía
plena conciencia de ella como explotación: era considerada una
actividad aleatoria, no existía la preocupación por un rendimiento
mayor y con frecuencia los dueños desconocían el ganado que
poseían.32 La ganadería en la década de 1877 a 1887, a causa de
las grandes sequías y otras contrariedades, como la invasión de
los apaches, se conservó rutinaria, pobre y poco rendidora. En el
ámbito internacional, México estableció intercambio comercial
con diferentes países: con Alemania firmó tratado en 1882, con
los Estados Unidos en 1883 y con Francia en 1886.33
Zacatecas, 162.
32
Daniel Cossío Villegas, ed., Historia moderna de México (México, DF:
Hermes, 1994), 35–39.
33
González y González, “El liberalismo triunfante”, 944–47.
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En Zacatecas se logró desarrollar una ganadería extensiva
e intensiva.34 La mitad de la superficie del estado estaba dedicada
a la ganadería, donde se criaba el ganado ovino, caprino, bovino,
caballar, mular, asnal y porcino. La importancia de la ganadería
zacatecana se reflejó en 1902 al ocupar el primer lugar nacional en
número de cabezas de ganado, especialmente en el ganado menor.35
En 1889, el ingeniero Árbol y Bonilla calculaba en
3,270,000 hectáreas la extensión de los terrenos dedicados a
pastos naturales para la cría de ganado en el estado.36 Estas cifras
denotan el interés que tenían los hacendados en explotar la rama
de la ganadería. Según Cuauhtémoc Esparza Sánchez, la minería
y la ganadería fueron en Zacatecas las dos fuentes de riqueza y
de trabajo más importantes, cuyo desarrollo se debió al clima, a
los buenos pastizales, a una mano de obra barata y al empeño de
los hacendados que realizaban constantes cruzas y mejoramiento
del ganado.37
La cría de ganado ovino y caprino se realizaba a gran escala
en casi todas las haciendas del partido, sin embargo, destacaban
por la buena calidad de animales las haciendas de Trancoso y
Cuauhtémoc Esparza Sánchez, Historia de la ganadería en Zacatecas
(1531-1910) (Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas - Departamento
de Investigaciones Históricas, 1988), 61.
35
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 239.
36
Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año, 146.
37
Esparza Sánchez, Historia de la ganadería en Zacatecas (1531-1910), 61.
34

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el Maguey. Hacia 1894 se calculaba en 327,000 el número de
cabezas de ganado lanar y en 100,100 el cabrío existente dentro
del partido de Zacatecas. Estas cifras lo colocaban en segundo
lugar entre los partidos del estado por su ganado de pelo y en
tercero por el lanar. En este mismo año existían en el partido
67,300 cabezas de ganado bovino, 23,100 de caballar y gran
número de mulas y asnos.38
Constituía en el estado de Zacatecas la actividad más
lucrativa a los ojos de los propietarios, por lo que constituía el
principal producto de las haciendas, a cuya actividad económica
se destinaba gran parte de las extensiones de las mismas.
En la ganadería se ocupaban 3,270,000 hectáreas, la mitad
aproximadamente de la superficie del estado en el siglo XIX.
En 1902, Zacatecas ocupaba el primer lugar a nivel nacional
en cuanto a número de cabezas se refiere, destacando el ganado
menor. En ovinos ocupaba el quinto lugar nacional con cerca
de 690,500 cabezas, después de Jalisco, Sonora, Chihuahua y
Michoacán. En caprino con 429,380 cabezas Zacatecas ocupaba
el quinto lugar, después de Coahuila, Nuevo León, Durango
y San Luis Potosí. En ganado lanar, Zacatecas tenía el primer
lugar con 425,700, seguido de San Luis Potosí que contaba
con 425,700 ovinos, el 50% en relación a Zacatecas, le seguían
Durango (383,947), Coahuila (180,415), Chihuahua (159,888),
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 162.
38

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�Margil Canizales

Nuevo León (151,526) y Tamaulipas (108,284). En los porcinos,
Zacatecas llegó en 1902 a 147,702, ocupando el doceavo lugar en
las existencias nacionales.39
Bestias de carga y tiro las había en buena calidad en la entidad. En Zacatecas los caballos sumaban 56,764. Las mulas eran
muy apreciadas en la época y se llegaron a exportar a Cuba, otros
países del Caribe, Centroamérica y Texas. En la entidad zacatecana, en 1902, había 25,735 asnos muy utilizados en la arriería.40
Pero, a decir de Márquez Herrera, estas cifras dan una idea
falsa de prosperidad, pues asegura que la ganadería zacatecana
sufría una serie de efectos traumáticos que le ocasionaban el
mercado internacional, la propia forma en que era manejada por los
propietarios y las condiciones climáticas adversas que de cuando en
cuando asolaban los hatos. Por cualquiera de las causas anteriores,
la relación con respecto a 1889 que representaba la existencia
ganadera, trece años después, era completamente dramática.
Es importante revisar las cifras para darnos una idea de lo
drástico que fue la baja en la producción ganadera. De 540,960
cabezas que había en 1889, hubo en 1902 189,765; la diferencia
fue de 351,195, una reducción del orden de 65%. Algunas de las
causas que menciona Márquez fueron las epizootias, importantes
sequías entre 1891-93, y principalmente la apertura del mercado
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 240–41.
40
Esparza Sánchez, Historia de la ganadería en Zacatecas (1531-1910),
109–17.
39

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111

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norteamericano a partir de 1895. Cabe aclarar que Zacatecas
orientó su producción al mercado nacional, principalmente, la
Cuidad de México y otras partes de la república, puesto que los
vacunos zacatecanos tenían buena demanda en Aguascalientes,
Guanajuato y Querétaro, mientras que a través de revendedores
llegaban a Estados Unidos.
Márquez señala, retomando a Esparza Sánchez, ciertas
mejoras en la cruza de ganado. Menciona la introducción de
razas como Aberdeen Angus, Cebú, Hereford y Durham, con
buenos rendimientos de carne. También se dieron cruzas de
ganado lechero, mientras que sobre el ganado de lidia se puso
especial cuidado en algunas haciendas como Malpaso, Tayahua,
El Salto, Ábrego, San Mateo y Trancoso. Sin embargo, la obra
de Márquez modifica de algún modo la visión de Cuauhtémoc
Esparza, al señalar como rasgos de la ganadería “una casi nula
demanda de la fuerza de trabajo [y] el carácter extensivo y
descuidado de su explotación”,41 mientras que Esparza Sánchez
destacó el ímpetu emprendedor de los propietarios de las
haciendas.
Otros de los señalamientos poco optimistas que hace
Márquez en torno a la ganadería en Zacatecas es que ocupaba
el tercer lugar nacional más bajo en litros de leche producida
por animal y respecto del rendimiento de carne por animal era el
séptimo lugar, también en sentido ascendente.
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 242.
41

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�Margil Canizales

En los caprinos coincide el autor con Sánchez Esparza
que “la explotación y manejo seguían los mismos sistemas
implantados en el siglo XVI, los rebaños al cuidado de los
pastores eran rotados en terrenos escarpados, de pastos precarios
donde la precipitación era irregular y el clima tenía a veces
fuertes oscilaciones…” El número de ovinos era mayor porque
eran preferidos por su lana, aunque ese ganado sufrió fuertes
mermas de 1889 a 1902. Márquez retoma de Esparza una de
las causas de disminución del ganado, que tiene que ver con la
demanda estadounidense de pieles (cabra, vaca y borrega), pero
menciona que no hay registros que lo prueben. En relación al
mercado de la lana el autor dice que el cambio tecnológico de los
países industrializados llevó a la utilización de fibras sintéticas
y se fue constriñendo la demanda de la lana. Zacatecas se quedó
sólo con los mercados nacionales generalmente provistos por sus
propias regiones, mientras que la demanda local era realmente
insignificante y no se transformaba.
Considero que la aportación de Márquez invita a
reflexionar sobre el supuesto auge de la ganadería, cuestionando
su rendimiento y verdadero valor. En conclusión, señala que “ni
por su desarrollo histórico, la ganadería zacatecana era capaz de
responder a los requerimientos modernizantes de la demanda
capitalista mundial, ni a las necesidades sociales, acorralada
por el desempleo, contra la pared de granito de su rancia
estructura agraria”.42 En otras palabras, la ganadería zacatecana
42

Márquez Herrera, 246–49.

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�Condiciones medioambientales

no estuvo a la altura de las necesidades de ocupación que los
tiempos demandaban; la forma de organizarse sobre la estructura
latifundista que le servía de base no lo hizo posible.
Consideraciones finales
En este artículo realizamos un acercamiento a la conformación
histórico-regional y a las condiciones geográficas y climáticas
del partido del capital, donde pudimos apreciar que los suelos
predominantes eran más áridos y la lluvia menos abundante que
en los valles y el sur de Zacatecas, por lo que nos encontramos
con haciendas ganaderas y agrícolas; no obstante de que ambas
actividades dependen de los buenos temporales, la ganadería
representaba ingresos más seguros y más cuantiosos que la
agricultura. De esta manera se puede plantear que la agricultura
operaba en función de la ganadería, puesto que la primera
enfrentaba comúnmente más problemas por lo azaroso de
las lluvias, mientras que la segunda funcionaba a pesar de las
condiciones climatológicas adversas donde los ganados se
reproducían de manera espontánea.
La ciudad de Zacatecas como centro administrativo
y gubernamental del estado fungía como centro de reunión de
los más destacados negocios, hecho que es posible apreciar en
las fotografías de la época, así como en la prensa local, donde
proliferan anuncios de las casas comerciales y establecimientos
de todo tipo, denotando un gran movimiento en todas las ramas de
la economía. En gran medida, ese movimiento era alentado por la
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�Margil Canizales

oferta de gran cantidad de mercancías y productos que procedían
de las haciendas y ranchos circunvecinos, cuyo mercado natural
era, en primera instancia, la capital del estado.
Haciendas circundantes a la ciudad de Zacatecas fueron
rentables gracias a las posibilidades geo climáticas del partido
de la capital, el ímpetu de trabajo de los hacendados, así como
las necesidades de mercado que exigían la capital zacatecana, las
municipalidades y los centros mineros aledaños. La posesión de
la tierra ayudó a los propietarios a adquirir, además de estatus,
privilegios económicos como acceder al crédito agrícola,
expandir los dominios territoriales de sus haciendas y mediante
esto crear núcleos de producción agropecuaria que aseguraran la
rentabilidad de las fincas.
En cuanto a la organización y estructura territorial,
las haciendas del partido de Zacatecas durante el porfiriato, se
encontraban compuestas por numerosos ranchos, estancias y
potreros, parajes que servían para la rotación de ganado en busca
de mejores pastos. Estos parajes estaban organizados de acuerdo
a la disponibilidad de agua para abastecer tanto las necesidades
humanas como la de los semovientes.
Las haciendas y los ranchos del centro norte del estado de
Zacatecas -en este caso los cercanos a la capital- contaron con toda
una infraestructura donde se privilegiaba la construcción de obras
hidráulicas, con el objetivo de asegurar una producción agrícola y
ganadera menos azarosa, puesto que producían para un mercado local,
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�Condiciones medioambientales

incluso regional. Las construcciones aumentaron considerablemente
el valor de las fincas e hicieron más operativas las actividades de
las mismas. Destaca por su magnitud la red de canales que partían
de la presa La Zacatecana y que irrigaban tierras de las haciendas
de Trancoso y Tacoaleche. De esta manera, las haciendas y ranchos
en cuestión se consolidaron debido a las necesidades de abasto
que establecieron la propia ciudad de Zacatecas y los importantes
centros mineros circundantes. Sin embargo, con el mejoramiento
de las comunicaciones, específicamente con la introducción de las
vías ferroviarias, el mercado de productos agrícolas y ganaderos se
expandió a zonas más lejanas.
Como es posible apreciar, las haciendas en el altiplano
zacatecano de acuerdo a sus características geográficas
(relativamente poco productivas en lo agrícola) concentraron
grandes cantidades de tierra, a fin de hacerlas rentables,
especialmente para la explotación de la ganadería extensiva.
Además, la connotación social de los grandes terratenientes estaba
respaldada por la posesión de diversas fincas rústicas, las cuales les
permitía a los propietarios la posibilidad, basados en una economía
agrícola, de tener injerencia en otros negocios como la minería, el
crédito agrícola, la compraventa de haciendas y ranchos, así como
el negocio especulativo de los bienes inmuebles. Especialmente
en el tema del mercado financiero, la posesión de grandes fincas
constituyó la condición sin la cual difícilmente los propietarios
hubieran podido expandir y diversificar sus inversiones.
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�Margil Canizales

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�Growing Hopes, Dry Negotiations: Mexican and U.S.
Avocado Industries at the Age of Free Trade Agreements and Climate Change
Esperanzas crecientes, negociaciones secas: Las industrias
mexicanas y estadounidense del aguacate en la era del Tratado
de Libre Comercio y el cambio climático
Viridiana Hernández Fernández
University of Iowa
Iowa City, United States of America
orcid.org/0000-0003-0321-8702

Recibido: 4 de agosto de 2022
Aceptado: 29 de octubre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Abstract: This article explores how Michoacán and California’s avocado
growers navigated the North American Free Trade Agreement’s (NAFTA)
negotiations and how they responded to its ratification after 1994. Although
NAFTA is the reference in time for this narrative, the article focuses on the
environmental changes in Michoacán and California instead of the trade
negotiations to accentuate international agreements’ impacts on concrete
ecologies and vice versa. NAFTA presupposed the termination of trade
barriers between Mexican and U.S. markets. Nonetheless, it was not
enough for the U.S. Department of Agriculture (USDA) to lift a quarantine
on Mexican avocados imposed in 1914 due to an alleged plague affecting
the fruit. However, when California faced severe climatic difficulties to
increase or even maintain its avocado yields while Michoacán proved to
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

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�Growing Hopes

have a propitious pest-free ecological context for the avocado tree to thrive,
the USDA concluded a period of over 80 years of domestic protectionism
of the avocado market. To grasp how the avocado industries in Michoacán
and California responded to volatile times both in transnational trade and
environmental change in the late twentieth century, this article mostly
recourses to oral and written records of growers on both sides of the border.
Interviews with growers and people connected to the avocado industry in
Michoacán, as well as growers’ annual meeting minutes in California,
aided in uncovering the anxieties of adjusting to the integration of markets
in times of neoliberal globalization and climate change.
Keywords: Avocado, NAFTA, pests, Michoacan, California
Resumen: El artículo explora cómo los productores de aguacate de Michoacán
y California sortearon las negociaciones del TLC en 1994. Aunque el TLC
es la referencia en tiempo, el artículo se centra en los cambios ambientales
en Michoacán y California en lugar de las negociaciones diplomáticas con
el fin de acentuar la incidencia de los tratados internacionales en contextos
ecológicos concretos y a la inversa. El TLC suponía la eliminación
de barreras al comercio entre México y Estados Unidos. Aun así, el
Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) no permitió la
entrada de aguacates mexicanos debido a una cuarentena impuesta en 1914
por una supuesta plaga. No obstante, cuando California enfrentó severas
dificultades ambientales para incrementar o mantener su producción
mientras Michoacán gozaba de un contexto ecológico libre de plagas y
favorecedor para la producción de aguacates, la USDA dio fin a más de 80
años de proteccionismo doméstico. Para comprender cómo las industrias
aguacateras de Michoacán y California respondieron a tiempos volátiles
en comercio internacional y cambio ambiental a finales del siglo veinte,
este artículo recurre a registros orales y escritos de productores a ambos
lados de la frontera. Entrevistas con productores y gente relacionada con
la industria en Michoacán, así como las minutas de las reuniones anuales
de productores en California ayudan a descubrir las ansiedades de ajustarse
a la integración de mercados en tiempos de globalización neoliberal y
cambio climático.
Palabras clave: Aguacate, TLC, plagas, Michoacán, California
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�Viridiana Hernández

For centuries, people across different regions in Latin America
selected, planted, grew, exchanged, and ate crops like tomatoes,
chocolate, and beans; crops that are now considered staples in
worldwide cuisines. The Columbian Exchange that characterized
the late fifteenth and following centuries accelerated the
propagation of food plants that were domesticated originally in
the Andean region and the cultural area of Mesoamerica.1 The
avocado is one of those.2
Although for centuries avocado’s place in people’s meals
and mouths paled when compared to other foods native to the
Americas that rapidly became very popular worldwide, like
maize or potatoes, the late twentieth century and early 2000s
was a turning point for this fruit. Guacamole, avocado toasts, and
avocado oil are now relatively easy to find everywhere. Despite
the fruit’s increasing global popularity, no place compares to
the United States’ extraordinary craze for avocados in the early
twenty-first century. In 2001 a person in the United States ate
I use Alfred Crosby’s term of “Columbian Exchange” to describe the widespread transfer of plants and animals, among many other things, between
the Americas and Afro-Eurasia since the late fifteenth century. See Alfred W.
Crosby, The Columbian Exchange: Biological and Cultural Consequences of
1492, Contributions in American Studies ; No. 2 (Westport: Greenwood PubCo, 1972); Charles C. Mann, 1491: New Revelations of the Americas before
Columbus, 2nd Vintage books ed (New York: Vintage, 2011).
2
María Galindo-Tovar, Nisao Ogata-Aguilar, and Amaury Arzate-Fernández, “Some Aspects of Avocado (Persea Americana Mill) Diversity and Domestication in Mesoamerica,” Genetic Resources and Crop Evolution 55, no.
3 (2008): 441–50.
1

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�Growing Hopes

almost a kilo of avocados per year on average. Fifteen years
later, in 2016, that figure had tripled.3 Although Florida, Hawaii,
and mainly California, grow avocados, the United States does
not produce enough of this fruit to cover its domestic demand.
In fact, around 80 percent of the 2016 avocados in the United
States were provided by the leading global producer, Mexico.4
In 2016, the global production of avocados was almost 6 million
tons, and Mexico grew 1.9 of them. In a distant second place, the
Dominican Republic grew 600,000 tons, and the United States, in
11th place, produced 125,000 tons of avocados.5 In this sense, the
United States, the second major consumer country of avocados in
the world, relies almost entirely on the major avocado producerand consumer, Mexico.
Although the appetite for avocados in the United States
is quite recent and the connection between the fruit’s production
in Mexico and its consumption in the United States consolidated
after the North American Free Trade Agreement (nafta) in 1994,
the linkages between Mexico’s and U.S. avocado industries
Figures obtained with information from Skyler Simnitt and Catherine
Weber, “Fruit and Tree Nuts Outlook: March 2022,” Situation and Outlook
Report, Economic Research Service (Washington, D.C.: United States Department of Agriculture, March 30, 2022), 24.
4
Simnitt and Weber, 24.
5
Estimates based on Food and Agriculture Organization of the United Nations. FAOSTAT Statistical Database. [Rome]: FAO, 2016. Accessed on July
21, 2022. The exact figures of avocado production in tonnes in 2016 are as
follows: World’s production 5,722,758; Mexico’s 1,889,354; Dominican Republic 601,349; and the United States 125,237.
3

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�Viridiana Hernández

extend back in time since the early twentieth century. Albeit the
U.S. Department of Agriculture (usda) quarantined Mexican
avocados in 1914 due to an alleged pest on the avocado tree,
Californian growers frequently visited Mexico and Central
America to collect different avocado strains’ budwood. Back
home, growers bred new varieties better fitted to the Californian
ecological context using the Latin American budwood. In the
1920s, a mail carrier and amateur horticulturist in Southern
California, Rudolph Hass, crossbred avocado varieties from
Guatemala and Mexico in his backyard. Hass stumbled upon a
new strain when a Mexican Fuerte graft failed, and the rootstock
grew up in its place.6 The tree prevailed over the grafted Fuerte
budwood and eventually yielded the fruit that has today become
global. Due to its taste, size, hard skin and, more importantly,
large yields, the Hass is the most commercialized avocado
variety around the world.
In the mid-twentieth century, when California’s avocado
industry consolidated as the dominant grower in the United States,
Mexican growers and agronomists established connections with
Californian farmers. As a result of those relationships, growers,
returned migrant workers, and bureaucrats from Mexico
introduced the Californian Hass variety to Michoacán in the
1950s and gave shape to a robust avocado industry that only
Frederic Rosengarten, Wilson Popenoe: Agricultural Explorer, Educator,
and Friend of Latin America (Lawai, Kauai, Hawaii: National Tropical Botanical Garden, 1991), 58.
6

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�Growing Hopes

three decades later became the world’s powerhouse of avocado
production. There is no doubt that nafta and the rapidly increasing
appetite for avocados in the United States urged the usda to lift
the quarantine on Mexican avocados despite Californian farmers’
protests. Still, the quarantine was maintained for three more
years, and even then, the usda only partially lifted it. It was
California and Michoacán’s ecological contexts that finally ended
the protectionist measure in 2007.
This article explores how Michoacán and California’s
avocado growers navigated nafta’s negotiations since the late
1980s and how they responded to its ratification after 1994.
Despite the fact that nafta is the reference in time, this article
focuses on the environmental changes instead of the trade
negotiations to accentuate how international agreements do not
occur in a material vacuum. Although nafta presupposed the
integration of Mexican and U.S. markets, it was not enough for
the usda to lift the quarantine on Mexican avocados in the United
States. Nonetheless, when California faced severe climatic
difficulties to increase or even maintain its avocado yields while
Michoacán proved to have a propitious ecological context for the
avocado tree to thrive, the usda ended over 80 years of domestic
protectionism in the avocado market.
Scholars have discussed different aspects of both Californian and Michoacán’s avocado industries. These works have
shed light on how Michoacán consolidated as the Mexican avoSillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
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�Viridiana Hernández

cado industry’s bastion.7 Economists have also explained how
Michoacano avocado business people, in participation with state
and research institutions, created a system of innovation that has
positioned Michoacán as the global powerhouse of avocado production.8 Similarly, anthropologists in the United States have
discussed U.S. growers’ role in shaping their industry in 1930s
California and marketing a fruit that in the early twentieth century
was mostly unknown in the domestic market.9 This article aims
to establish a clear connection between both industries to show
the mechanisms of the global food complex through the lenses of
avocado production. Moreover, it pursues to prove how Michoacán’s and California’s ecological contexts have largely determined the nature of Mexican and U.S. growers’ relations that turned
highly competitive by the late twentieth century.
Anthropologists in Michoacán have also analyzed how
the avocado industry has changed local relations of power in
For the formation of Michoacán’s avocado industry in the 1950s, see Daniel Hernández Palestino, “Arbol afuera. Estudio sobre la diversidad sociocultural del arbol del aguacate” (Zacatecas, México, Universidad Autónoma de
Zacatecas “Francisco García Salinas,” 2003).
8
María de la Luz Martín Carbajal, “La formación histórica del sistema de
innovación de la industria del aguacate en Michoacán,” Tzintzun. Revista de
Estudios Históricos, no. núm. 63 (June 2016): 268–304.
9
For the early stages of California’s avocado industry and marketing see
Jeffrey Charles, “Searching for Gold in Guacamole: California Growers Market the Avocado, 1910-1994” in Philip Scranton and Warren James Belasco,
Food Nations: Selling Taste in Consumer Societies, Hagley Perspectives on
Business and Culture (New York: Routledge, 2002).
7

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specific communities.10 This article enlarges the conversation
on campesino power dynamics at the local level, discussing the
global trends that cross campesino communities and how rural
people and landscapes redirect and redefine global processes
too. In the United States, anthropologists have analyzed the
corporations and associations that have shaped a transnational
avocado industry both in California and Michoacán since the
mid-twentieth century.11 This work supports and extends this
research by including the environmental changes that have
redefined human action on both sides of the border.
To grasp how the avocado industries in Michoacán and
California responded to volatile times both in transnational trade
and environmental change in the late twentieth century, this article
mostly recourses to oral and written records of growers on both
sides of the border. Interviews with growers and people connected
Eunice Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de
La Tierra En La Sierra Purépecha” (Doctorado en Antropología Social, Zamora, Michoacán, México]: [Morelia, Michoacán, México], El Colegio de Michoacán, 2017).
11
Lois Stanford, “Constructing ‘Quality’: The Political Economy of Standards in Mexico’s Avocado Industry,” Agriculture and Human Values 19, no. 4
(December 2002): 293–310; Lois Stanford and Julie A. Hogeland, “Designing
Organizations for a Globalized World: Calavo’s Transition from Cooperative to Corporation,” American Journal of Agricultural Economics 86, no. 5
(2004): 1269–75; Lois Stanford, “Ejidal Organizations and the Mexican State: Confrontation and Crisis in Michoacán,” Urban Anthropology and Studies
of Cultural Systems and World Economic Development 23, no. 2/3 (1994):
171–207.
10

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to the avocado industry in Michoacán, as well as growers’ annual
meeting minutes in California, aided in uncovering the anxieties
of adjusting to the integration of markets in times of neoliberal
globalization and climate change.12
“Prior to the development of the orchards, the hills were covered with pine trees.”13 Michoacán before nafta
A neoliberal economic model became dominant in most of latetwentieth-century Latin America. In the late 1980s, the Mexican
state went through a series of readjustments that concluded
the protectionist agricultural policies that characterized the
twentieth century. The state liberalized exports, privatized
state companies, deregulated the market, and reconfigured the
subsidies system.14 The country also adopted international
trade agreements like the General Agreement on Tariffs and
Trade in 1986 and NAFTA in 1994, and it became a member of
the Organization for Economic Cooperation and Development
the same year. By implementing and joining these international
In most cases, I used the real names of growers in Michoacán and California. I have resorted to the use of pseudonyms in the case of three brothers
who grow avocado in Tingüindín to make them unidentifiable as they shared
financial information about their avocado orchard that might put them at risk.
13
Leonard Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” in California
Avocado Society Yearbook, vol. 77 (Los Angeles: California Avocado Society,
1993), 60.
14
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 17.
12

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�Growing Hopes

treaties and organizations, the state aimed to increase export-led
productivity.15
The neoliberal model in agricultural production demanded
a series of land reforms too. Throughout the twentieth century,
the ejido was a form of collective land use protected by the 1917
Constitution. That changed in 1991 during the presidency of
Carlos Salinas de Gortari when Congress passed a constitutional
reform to article 27 that allowed and promoted collective lands’
privatization and ended the state’s intervention to expropriate
and redistribute lands. This way, the Mexican state concluded
the Revolution’s agrarian reform. The constitutional reform,
effective by 1992, removed all legal restrictions to acquire, sell,
and transfer, by any means, property rights over land use in ejidos
and communal lands to create agricultural industries of efficient
dimensions.16 The reform was not paralleled with public credits
or subsidies to production; on the contrary, crop’s prices formerly
protected by the state, were aligned with those of the international
market. These changes effectively left Mexican small-size
producers adrift.
A series of legal instruments facilitated the transition from
communal or ejido lands to properties with identifiable private
rights of use. Federal programs like Programa de Certificación
de Derechos Ejidales y Titulación de Solares (procede. Ejido
Herrera Aguilar, 17.
Gobierno Provisional República Mexicana, “Constitución Política de Los
Estados Unidos Mexicanos.” (1917).
15
16

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Rights Certification and Communal Lands Titling Program) and
Programa de Certificación de Derechos Comunales (procecom.
Communal Rights Certification Program) were designed to assign
land use rights to 31,054 agrarian centers in Mexico.17 Before
the designation of private rights over communal or ejido lands,
the community members had to reach at least 51 percent of the
total votes in a general assembly. procede-procecom certificates
were not private property titles. Even when the community
members divided their communal or ejido lands into smaller
fractions allocated to individuals, the community still owned the
lands, and the community members with exclusive rights over
specific lots were not allowed to sell them to any person out of
the community.18
The reform to Constitutional Article 27 and procedeprocecom had two effects in the Meseta Purhépecha. In the first
place, the reforms legalized a series of irregular forms of land
appropriation practiced since the 1970s and 1980s when the
avocado belt began to expand in Michoacán. Medium-size farmers
from the neighboring Valley of Apatzingán rented communal or
ejido’s lands from campesinos in the Meseta to grow avocados. In
some cases, they paid a risible compensation. Due to the reforms,
María I. Hernández Santos et al., “The Certification Program of Ejido Rights and Titles of Urban Lots (PROCEDE): Its Impact in Fresnillo, Zacatecas,
Mexico,” Agrociencia 40 (2006): 250.
18
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 160.
17

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�Growing Hopes

these farmers formalized their land-use rights by registering their
agreements in procede-procecom. Secondly, the reforms also
enabled foreign companies to initiate commercial activities in the
Meseta Purhépecha. Although most of these companies bought
lands from private landowners, the landlords agreed to sell their
estates because they knew they could access communal and ejido
lands in the most productive regions to grow avocado in the
Meseta. Because of these reforms, U.S. companies like Calavo
de México and Mission de México opened packinghouses in
Uruapan.19
Although
procede-procecom
forbade
allotting
economic resources to ejidos or communal lands with fruit trees
plantations, it did not prevent the flourishing of avocado orchards
in Michoacán soon after the 1992 constitutional reform.20
According to Michoacán’s Secretary of Agriculture and Rural
Development in 2017, Francisco Huergo Maurin, the changes are
easy to track in the top avocado grower municipalities: Uruapan,
Tancítaro, Salvador Escalante, and Nuevo Parangaricutiro.21 In
This information was obtained through the interviews I had with growers
from Michoacán from 2019 to 2022. In several cases, growers mentioned that
they initially grew avocados in huertas they rented from ejidatarios since the
1980s or that they knew about ejidos that were renting their lands even before
the 1992 constitutional reform.
20
Anexo Concepto de Apoyo A4. Plantaciones Forestales Comerciales, Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, “Reglas de Operación del
Programa ProArbol” (2011), 7.
21
Huergo Maurin cited in Notimex, “Michoacán, líder mundial en producción
de aguacate,” El Economista, June 25, 2017, online edition, sec. Nacional.
19

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1994, just two years after the constitutional reform, Michoacán
had almost 400 thousand hectares of forests. Three years later, in
1997, that area had reduced to 224 thousand hectares.22 One of
the municipalities with the most dramatic woodlands reduction
was Salvador Escalante, which in only three years, from 1994
to 1997, lost 85 percent of its woodlands.23 The remarkable
exemptions to the accelerated deforestation in the 1990s Meseta
Purhépecha were Nuevo San Juan Parangaricutiro and Tancítaro.
[See Table 1]
Table 1.
Michoacán’s Forests, 1994-1997
Michoacán’s Woodlands (Hectares)
1994

1997

% Change

396,136

224,413

-43.3%

12,027

14,637

21.7%

17,407

2,522

-85.5%

Tancítaro

1,401

1,858

32.6%

Uruapan

18,033

4,557

-74.7%

Michoacán
Nuevo San Juan
Parangaricutiro
Salvador Escalante

Sources: “Michoacán. Resultados Definitivos,” VII Censo Ejidal, 1994, and
“La Producción Forestal en la Meseta Purhépecha en el Estado de Michoacán,” 1997 by INEGI.
INEGI, “Michoacán. Resultados Definitivos,” VII Censo Ejidal (Aguascalientes, Ags.: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 1994).
23
INEGI, “La Producción Forestal en la Meseta Purépecha en el Estado de
Michoacán” (Aguascalientes, Ags.: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 1997).
22

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San Juan’s uncommon capacity to grow avocados while
simultaneously preserving the woodlands is an extraordinary
feat achieved by multiple causes: the community’s members’
active involvement in corporate and state governance and the
effectiveness of the community to obtain funding. When people
from San Juan Parangaricutiro relocated near Uruapan due the
Paricutín’s eruption in the 1940s, a group of sanjuanenses founded
Nuevo San Juan’s forestry company in 1988, Aprovechamientos
Forestales de la Comunidad Indígena de Nuevo San Juan
Parangaricutiro. These men obtained a loan seven years earlier,
in 1981, from the Celulosa y Papel de Michoacán, a paper
company that agreed on the loan for significant discounts on the
wood they received from the indigenous company.24The Instituto
Nacional de Investigaciones Agrícolas, Pecuarias y Forestales
(inifap. National Institute of Agriculture, Livestock and Forestry
Research), in collaboration with Nuevo San Juan community
members, designed a program for agricultural development
to manage more than 4,600 hectares to cultivate fresh produce
with Celulosa’s loan.25 In parallel, since the early 1980s, Nuevo
San Juan forestry company strengthened its relations with the
ruling Partido Revolucionario Institutional (pri. Institutional
Revolutionary Party). The more resources the company obtained
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 83.
25
Herrera Aguilar, 60.
24

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by federal funding, the stronger its political support for PRI. The
company’s managerial body and the Nuevo San Juan municipal
government are so aligned that now, implicitly, they have become
one. Based on the anthropologist Eunice Herrera Aguilar’s
findings, it is common practice to hold a management position in
the company and then an appointment in the pueblo government
to return to the corporate governance later.26 These economic
and political resources probably prevented the accelerated
deforestation experienced in neighboring zones. The forestry
company rapidly grew, and now in parallel to the sawmill, it also
grows avocados and peaches in limited areas.
Tancítaro’s initial effectiveness to preserve its forested
lands is a different case. Although as the ejido census shows
the pueblo did not cede their woodlands to grow avocado in the
1990s, now it is one of the most deforested municipalities in
Michoacán. Dr. Netzahualcóyotl Gutiérrez, a physician serving
Tancítaro and neighboring towns since the 1970s to 2010, founded
the first avocado growers’ cooperative in the pueblo. According
to Dr. Gutiérrez, before the 2000s only medium-size growers
established avocado orchards in their private lands. Ejidatarios
from Tancítaro began to clear their forests at an accelerated pace
until the early 2000s, when Michoacán was allowed to ship
avocado to the United States.27
26
27

Herrera Aguilar, 185.
Netzahualcóyotl Gutiérrez. Interview. By author. July 2021.

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The 1990s neoliberal framework promoted the production
of export-led food commodities in Mexico. Michoacán’s
environmental suitability to eventually become a serious contender
in the production of avocados for the international market was
probably unanticipated to many around the world but not to their
Californian competitors. Until 1997, Californian growers were
the leading suppliers of avocados to the U.S. market. Before
nafta, Californians continually discussed the risks for their
industry if Michoacán shipped avocados to the United States.
Some Californian avocado growers even traveled to Mexico to
see the state of Michoacán’s avocado production and report back
to their fellow Californian farmers.
In May 1993, just a year before Mexico, the United
States and Canada signed nafta, Leonard Francis, the California
Avocado Society (cas) Research Coordinator, visited Michoacán.
In his own words, “there was an urgency to make this trip. Mexico
produces five times what we in California do on the average, and it
has at least three times our acreage. Tales of Hass acreage producing
up to 40,000 pounds per acre needed to be documented and the
reasons or the methods for such high production determined.28
At Francis’ visit, Mexico’s avocado acreage was double the total
acreage of the United States, Israel, South Africa, and Australia
combined.29 On his trip, Francis only visited Michoacán and
28
29

Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” 59–60.
Francis, 60.

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Mexico City. The former was due to its large avocado production
and the latter because it was the country’s most prominent
distribution place. In 1993 only 16 Mexican states grew avocados
commercially, but Michoacán produced around 83 percent of the
national total.30 Mexico’s average production was 6.4 tons/ha.
Michoacán’s was a ton higher, 7.4 tons/ha, and some orchards
even grew more than 25 tons/ha.31
The dominant avocado variety in the Purhépecha
landscape was the Hass already, amounting to 95 percent of
the state’s acreage.32 In Uruapan, Francis saw that “orchards
filled every valley, covered almost every hilltop. Prior to the
development of the orchards, the hills were covered with
pine trees. There is still a tremendous acreage of pines.33
In meetings with Michoacano growers, Francis learned about
the process of diversity loss in terms of the avocado varieties
that were grown in Michoacán. He reported that “at least 90% of
the acreage is in Hass. Fuerte and Criollos, the native avocados,
make up the other 10%”.34 Francis also found out that, unlike in
California, frosts are as usual in Michoacán’s avocado belt nor as
severe.
Salvador Sánchez Colín and Martín Rubi Arriaga, “The Current State of
Avocado Cultivation in Mexico,” in California Avocado Society Yearbook,
vol. 78 (Los Angeles: California Avocado Society, 1994), 77.
31
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, 77.
32
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, 76.
33
Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” 60.
34
Francis, 60.
30

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In the early 1990s, when the negotiations for nafta were
taking place, Californian growers became the strongest advocators
to maintain in effect the quarantine on Mexican avocados imposed
by the usda since 1914. As the foundation for the quarantine
was a supposed plague of fruit fly on the Mexican avocados,
Francis assessed this situation in his visit to Michoacán. Back in
California, he reported that Mexican officials from the Secretary
of Agriculture and avocado growers in Michoacán explained to
him that weevils were Michoacán’s most threatening pest, and
even they were occasional in the western state. “As I am not an
entomologist,” Francis said, “I can only report here what was told
to me.35
Francis left a detailed description of Michoacán’s avocado
cultural practices right before nafta’s ratification. The tone of
his report unveils a clear intention to establish a comparison
between the solid Californian avocado industry and its nascent
peer in Michoacán. Francis discussed cultural practices, the
use of agrochemicals, rainfall levels, labor costs, and even the
consumption of avocados in the domestic market. According
to Francis’ accounts, in 1993, Michoacano avocado growers
sprayed commercial fertilizer formulas of nitrogen, potassium,
and phosphorus.36 However, he added that only a few growers
applied fertilizers according to nutritional analysis but based on
35
36

Francis, 62.
Francis, 62.

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their own estimations.37 Fortunately for Michoacanos, he said,
one of the most critical inputs to grow avocado, water, came from
the sky; probably 80 percent of the irrigation in the orchards at the
time. Many of the poorer groves survived on rainfall only. Even
today, local growers maintain that in some regions like Tancítaro,
the largest avocado grower municipality in Michoacán, “farmers
do not have to irrigate their orchards. Rainfall is enough.”38
According to Salvador Sánchez Colín, a leading figure promoting
avocado production in Mexico who was General Director of the
National Commission of Fruticultura, cas Director at Large in
Mexico, and founder of cictamex, a research center on avocado
breeding in Estado de México, the quality of water in most
production zones in Michoacán is free of salts and minerals,
which reduces crop’s damage. In most cases, water originated
from springs, creeks, and rivers.39
The CAS Research Coordinator also compared
Michoacan’s labor costs with those of California. “Labor is
plentiful. We envision their labor costs as being very minimal.40
Michoacano cutters were paid around 22 dollars per day of labor
on average and general laborers in the orchards made eight to
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 76.
38
Vázquez, Martín. Interview. By author. February 15, 2019.
39
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 76.
40
Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” 62.
37

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ten dollars per day.41 Comparatively, in California, laborers
were paid 50 to 60 dollars per day on average.42 In addition to
lower costs of irrigation and labor, Michoacano growers had
another significant advantage. Unlike U.S. consumers who
ate 1.5 to 2 pounds (less than a kilo) of avocados per capita in
1993, Mexicans consumed 15 pounds per capita (7 kilos). “And
this [was] without any consumer promotion on advertising.43
The following year, in 1994, that number increased. In a
speech at the cas Annual Meeting, Sánchez Colín informed that
Mexicans consumed 10 kilos per year on average (22 pounds).
“No other country even reaches half of the internal consumption
in Mexico,44 he said.
Labor in Michoacán was cheaper than in California, not
only in the groves but also in the inputs needed to move the crop.
In the 1990s, before shipping avocados to the United States,
Michoacanos could sell around a thousand homemade wood crates
per week to avocado packinghouses in Peribán.45 The families did
not directly agree to a contract with the packinghouses but with
an intermediary. As making crates took place in the households,
Francis, 62.
Francis, 62–63.
43
Francis, 63.
44
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 77.
45
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 58.
41
42

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the intermediary did not invest in a place of work, machinery, or
a salary. Numerous family units could work for three different
intermediaries simultaneously. Women and children played a
significant role in providing this labor. Although male family
members participated too, most of them worked in the orchards
while the rest of the family members, even the elders, did the
crates. The patrón gave the workers wooden pieces, cloves, and
packinghouse stickers. Initially, the crates were made of pine
wood. As deforestation in the Meseta accelerated, they began to
use other types of wood like the native “urika,” until the plastic
crates replaced the wooden ones in the early 2000s.46 Now the
crates are done in mechanized workshops with all-male workers.
In 1994, the influential Mexican agronomist and public
servant, Salvador Sánchez Colín, appeared at the CAS annual
meeting to ease Californian anxieties about competition by arguing that receiving Mexican avocados in those months that California was not in harvesting season could actually aid expanding
the U.S. avocado market benefiting growers on both sides of the
border. Colin assured that “despite its prominence in production
and the existence of more than ten export firms, Mexico is a modest exporter. It only exports a marginal part of its production,
equivalent to two percent of the annual average between 1991
and 1993.47
Herrera Aguilar, 58–59.
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 78.
46
47

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When Sánchez Colín was delivering his speech in
California, the Secretary of Agriculture had been for four
years negotiating with the usda’s Animal and Plant Health
Inspection Service (aphis) to ship Mexican avocados to the
United States. As the country’s largest grower, Michoacano
avocados received most of the attention. To comply with the
phytosanitary standards required by the aphis, the Secretary
of Agriculture’s Plant Health Department created a State
Committee in Michoacán. At its formation, the Committee
worked in collaboration with the Universidad Michoacana de
San Nicolás de Hidalgo’s Agrobiology School to inform growers
on the agricultural practices they ought to implement to comply
with U.S. standards.48
Michoacano growers faced several economic restrictions
due to the costs of adjusting their practices to grow avocado
according to the usda standards, but, unlike growers in
California, their ecological context was greatly favorable for
avocado cultivation. Climate conditions and access to water were
becoming an increasing concern in California. The possibility of
lifting the quarantine on Mexican avocados due to a free trade
agreement, the fulfillment of the phytosanitary criteria by the
Michoacano industry, and the adverse climatic conditions raised
agitation in cas Annual Meetings since the early 1990s.
Martín Carbajal, “La formación histórica del sistema de innovación de la
industria del aguacate en Michoacán,” 298–99.
48

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“Frost! Drought! Floods! Recession! War! Take your pick.”49
California before nafta
In 1990, Californian avocado growers were concerned with the
variability of their crops’ volumes. Looking for answers to explain
what differentiated one good year from a bad one, they welcomed
at the cas meeting D.N. Zamet from the Experimental Station in
Israel to discuss the effects of minimum temperatures on avocado
yields. Based on Zamet’s analysis of Israel’s yields from 1980
to 1986, he concluded that “on average it would appear that the
ten [Celsius] degree level gives a slightly better result.”50 The
purpose of informing growers about the minimum temperature
for an avocado tree to thrive was, naturally, to give them a tool for
estimating the cropping potential of a seedling for maximum crops
in California. Zemet also emphasized that low temperatures and
frosts, more than heat waves, were highly detrimental to avocado
yields. Growers blamed a low harvest in 1980 on a short period
of very high temperature of 45°C (114°F) in California. A similar
situation occurred in 1988 with a short period of excessive heat
in May. The seasons of 1987 and 1990 were both of low-volume
crops too. However, in those seasons, there were no heat waves.
Zemet emphasized that what the seasons of 1980, 1987, 1988,
Larry Rose, “The California Avocado Nursery Situation,” in California
Avocado Society Yearbook, vol. 75 (Los Angeles: California Avocado Society,
1990), 29.
50
D.N. Zamet, “The Effect of Minimum Temperature on Avocado Yields,” in
California Avocado Society Yearbook, vol. 74, Yearbook (Los Angeles: California Avocado Society, 1990), 250.
49

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and 1990 shared besides the low volume of the crops, was that the
spring season was in every case a cold one.51
In the following year, in 1991, the Brokaw Nursery owner,
Larry Rose, advocated for diversifying the avocado varieties
cultivated in California to cope with crop volume variability. He
argued that growing different strains of avocado would probably
bear more fruit as cultivars respond differently to climate
fluctuations. In a very theatrical speech that emphasized also the
threat of competition and pests, Rose said:
Frost! Drought! Floods! Recession! War! Take your pick.
Each of these disasters has created a roller coaster effect on
the planting of avocado trees in the last few years. And there
is more, too. Urbanization, government regulation, the threat
of foreign competition, and greater frequencies of fruit fly
infestations create great uncertainty for the avocado grower.”52

In this context, Rose urged growers to find a solution, at least,
for the weather problem that affected avocado crops. The 1989
freeze destroyed young trees in Ventura and Santa Barbara
counties.53 Rose assured that, surprisingly, the Pinkerton variety
was blooming heavily in 1992, while damaged Hass would not
see flowers for another year. Nevertheless, Rose also admitted
that making a transition from Hass to Pinkerton would have been
an uphill struggle as “it takes many profitable years to fix a new
51
52
53

Zamet, 253.
Rose, “The California Avocado Nursery Situation,” 29.
Rose, 29.

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variety in an industry.”54 The industry never did; on the contrary,
in the following years, California as Michoacán kept moving to a
Hass-only industry.
In addition to climate becoming a more alarming concern,
Californian growers were still dealing with the constant threat of
a pest falling to their orchards. In 1992, the aphis Plant Protection
and Quarantine Officer at El Paso, Texas, visited the Californian
growers’ annual meeting to warn them of the Mexican avocado
weevil larvae. In November 1989, El Paso Plant Protection and
Quarantine Office intercepted Hass avocado from Mexico as it was
still banned in the United States. Two years later, in 1991, aphis
officers found 38 larvae in 48.5 tons of Mexican Hass avocados
on their way to be shipped to Japan. “Weevils entering the United
States are certainly more numerous than stated here, since it was
not possible to look closely for weevil damage on more than 20%
of the avocados seized.55 Officer Kreitner cautioned growers
that “given the speed and volume of international travel, infested
Mexican avocados can be moved rapidly from growing areas to
possible sites of new infestation-to California, for example.56
[See Figures 1]
Rose, 29.
G.L. Kreitner, “Weevils Threaten U.S. Avocado Industry. A Photoessay on
Damage to Avocado Fruit by Larvae of an Avocado Weevil,” in California
Avocado Society Yearbook, vol. 76 (Los Angeles: California Avocado Society,
1992), 109.
56
Kreitner, 109.
54
55

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Figures 1.
Mexican Avocados Damaged by Weevil Larvae
Images by G.G. Kreitner

Source: California Avocado Society Yearbook, vol 76 (Los Angeles, 1992)

These types of interventions encouraged Californian growers to
keep lobbying in Washington, D.C., against lifting the quarantine
on Mexican avocados based on the threat of importing pests
with the fruit. In 1992, the California Avocado Commission’s
Vice President (cac), Avi Crane, informed the avocado growers
that “the time and effort our industry spent in consulting with
our negotiators and Congress paid off in producing a sanitary
and phytosanitary (S&amp;P) agreement that will in and of itself
not weaken the current U.S. phytosanitary quarantine on fresh
Mexican avocados.57 According to the S&amp;P agreement, a preamble
57

Avi Crane, “North American Free Trade Agreement,” in California Avoca-

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to nafta, if one nafta country asserted that another nafta
country’s S&amp;P measures were inconsistent with sound scientific
principles, the country making the assertion had the burden of
establishing the inconsistency. “This means,” Crane said, “that if
Mexico continues to challenge the U.S. quarantine on Mexican
fresh avocados, Mexico will have the burden of establishing
that there is no sound scientific reason for the quarantine.”58
As long as Californian climatic conditions permitted the state to
grow enough avocados to cover the domestic demand, growers’
lobbying against lifting the quarantine on Mexican avocados was
effective. It is important to emphasize that although Californian
crops were large enough to place avocado on the tables of houses
and restaurants in the United States, the U.S. demand was still
relatively limited in the early 1990s. Despite Californian growers’
efforts marketing avocados in the United States since the 1930s,
most consumers were still in the border states with the largest
concentration of Hispanic residents.59
Despite official Mexican efforts to persuade the usda to
lift the quarantine on the avocados imposed since 1914, nafta
was signed and ratified by all parties in 1994 with no authorization
to Mexican growers to ship their avocados to the United States.
do Society Yearbook, Yearbook 76 (Los Angeles: California Avocado Society,
1992), 147.
58
Crane, 147.
59
Jeffrey Charles, “Searching for Gold in Guacamole” in Scranton and Belasco, Food Nations, 143.
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Nonetheless, nafta did slightly increase Mexico’s bargaining
power. With a free trade agreement in force already and based
on the new S&amp;P agreement, usda’s decision to keep the Mexican
avocados quarantined without assessing the tests that Mexico
could present on the fruit, could be interpreted as a protectionist
measure instead of a phytosanitary one.60
“California growers must understand these changes and the
challenges they represent.”61 Negotiating Free Trades and
Quarantines
Mexican officials presented tests practiced by the Agrobiology
School in Michoacán’s agronomists that proved that the orchards
were pest-free in 1993, just a year before signing nafta. On July
1995, the aphis published a proposed rule and notice of public
hearings in the Federal Register. The agency proposed “to amend
the regulations governing the importation of fruits and vegetables
Some scholars as anthropologists Lois Stanford and Daniel Hernández
have argued that the Quarantine 12 was maintained for over 80 years due to
the Californian growers’ lobbying rather than keeping Californian groves pestfree. For more, see Stanford, “Constructing ‘Quality’: The Political Economy
of Standards in Mexico’s Avocado Industry”; Stanford and Hogeland, “Designing Organizations for a Globalized World”; Lois Stanford, “La globalización
del aguacate” en Kirsten A. de Appendini and Guadalupe Rodríguez Gómez,
eds., La paradoja de la calidad. Alimentos mexicanos en América del Norte (El
Colegio de México, Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales, Programa Interinstitucional de Estudios sobre la Región de América del
Norte, 2012); Hernández Palestino, “Arbol afuera.”
61
Giovanni Cavaletto, “The Mexican Avocado Industry Through the Eyes of
a California Grower,” in California Avocado Society Yearbook, vol. 82 (Los
Angeles: California Avocado Society, 1998), 53.
60

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to allow fresh Hass avocado fruit grown in approved orchards in
approved municipalities in Michoacan, Mexico, to be imported
into certain areas of the United States.62 The aphis considered
over 300 comments received by October 1995. Most of them
asserted that the research conducted by the Mexican scientists
was inconclusive and did not demonstrate that Hass avocados are
non-hosts for fruit flies. The usda-aphis stated that “we agree
that the 1993 research was limited in scope and did not prove
the Hass avocado to be a non-host for Anastrepha fruit flies.”
However, “after considering the 1993 research and other available
evidence, including interception data and past studies, we believe
the Hass avocado to be a non-preferred host for Anastrepha fruit
flies prior to harvest.” “We are confident that the phytosanitary
requirements we would place on harvesting, packing, transport,
and distribution, which are more extensive and redundant than
those proposed by Sanidad Vegetal [in Mexico], would prevent
infested Hass avocado fruit from being exported from Michoacan
into the United States.63
In 1997, the aphis concluded that “Fresh Hass variety avocados (Persea americana) may be imported from Mexico into the
United States for distribution in the northeastern United States.64
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
Federal Register, Proposed Rules, 60, no. 127 (July 3, 1995): 4832.
63
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
34837.
64
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
62

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�Growing Hopes

The aphis established certain conditions to ship avocados from
Mexico to the United States. The avocados had to be grown in Michoacán only -where the Agrobiology School’s experts ran the pest
tests- in a certified orchard, the packinghouses must be registered
in Sanidad Vegetal’s export program and listed as an approved packinghouse in the annual work plan provided to APHIS. All shipments had to be accompanied by a phytosanitary certificate issued
by Sanidad Vegetal confirming that the conditions specified by the
APHIS had been met.65 The avocados were exported to the United States from November to February only when California was
not in the harvest season, and they were distributed in just twenty
northeastern states, where Californian avocados were less consumed.66 Finally, the aphis specified that the avocado could be imported only if a Mexican avocado industry association representing
growers, packers, and shippers, entered into a trust fund agreement
with the aphis for each shipping season. The agreement would require the Mexican avocado industry to pay in advance all estimated
costs that APHIS expected to incur through its involvement in trapping, survey, harvest, and packinghouse operations.67
Federal Register, Rules and Regulations, 62, no. 24 (February 5, 1997): 5313.
65
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
5314–15.
66
The U.S. states where Michoacán’s avocados were first exported were
Connecticut, Delaware, the District of Columbia, Illinois, Indiana, Kentucky, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, New Hampshire, New Jersey,
New York, Ohio, Pennsylvania, Rhode Island, Vermont, Virginia, West Virginia, and Wisconsin.
67
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
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With this regulation, after 83 years of quarantine and
three years after nafta’s ratification, the usda partially lifted
the quarantine that prohibited Mexican avocados in the United
States. It is important to emphasize that although the neoliberal
framework of free trade propelled the integration of U.S. and
Mexico’s avocado markets, the USDA did not lift the quarantine
immediately due to the resistance of Californian growers.
However, California challenges of pest control, water scarcity
and labor costs were proving to be significant barriers to maintain
a constant supply of avocados to the U.S. consumers. In the first
season, in 1996-1997, the Meseta Purhépecha shipped 681,584
tons of avocado to the United States, representing only seven
percent of Michoacán’s total crop that year.68 Although around
6,000 Michoacano growers invested capital in aligning their
cultural practices to the new requirements, they did not obtain the
certification to ship their crop to the United States.69 All shipped
avocados came from 61 orchards in four municipalities: Uruapan,
Tancítaro, Salvador Escalante, and Peribán.70
Nonetheless, Michoacán’s growers were not the only
beneficiaries of Mexican avocado exports to the United
States. Among the earliest exporters in Michoacán figured five
February 5, 1997, 5313–14.
68
Hernández Palestino, “Arbol afuera,” 296.
69
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 40.
70
Herrera Aguilar, 39.
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�Growing Hopes

Californian packinghouses that initiated operations in Uruapan in
1992 due to the land use reforms in Constitution’s Article 27. Just
as many medium and large-size avocado farmers took advantage
of the possibility of obtaining land use rights in the most
productive of Michoacán’s lands, U.S. produce companies and
cooperatives like Dole, Calavo, Mission, U.S. Pack, and Chiquita
Banana, opened packinghouses in Uruapan to handle a share of
the Mexican crop.71 Only four years after the partial entrance of
avocados from Mexico to the United States, in 2001, just one of
these companies, Calavo, handled approximately 33 percent of
the Mexican avocado crop bounded for the United States.72
Although initially only a few growers shipped avocado
from Michoacán to the United States, the opening of the U.S.
market for Mexican production reshaped the landscape and
cultural practices of growing avocado in the Meseta Purhépecha.
In 1995, Alianza para el Campo, the Mexican government’s
primary instrument to propel the rural economy, allocated, funding
for avocado production in the Meseta Purhépecha for the first time
by subsidizing research on plant health and innocuousness.73
Alianza’s funding came along with the promulgation in the same
year of the NOM-066-FITO-1995. The NOM-066 established
Hernández Palestino, “Arbol afuera,” 295.
Calavo Growers Inc., “2001 Calavo Annual Report,” Annual Report (Santa
Ana, California: Calavo Growers Inc., 2001), 19.
73
Octavio Sotomayor Echenique, “Evaluación Alianza para el Campo 2006,”
Propuesta para el período 2007-2012, Análisis de Políticas (Mexico City: SAGARPA, FAO, July 27, 2007), 2, http://www.fao.org/3/bc941s/bc941s.pdf.
71
72

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the parameters to handle the avocado once it is cut from the tree
and how it should be packed and transported to domestic and
international markets. The regulations were designed to meet the
international standards of quality in avocado culture, mainly those
of the United States.74 The federal funding and legal instruments
that regulated the industry in Michoacán accelerated the avocado
belt’s expansion. By 2005, Michocán’s belt extended 7,752 km2
(3000 mi2), representing 13 percent of the total state area. The belt
was formed at the time by 20 avocado-growing municipalities,
almost all located in the Meseta Purhépecha.
Michoacán was proving to be a productive avocado grower
region worldwide. Still, or possibly because of it, Michoacano
avocado’s unrestricted entrance to the U.S. market year-round
was not possible. Californian growers still dominated avocado
commercialization west of the Mississippi River. However, by
1997 when the aphis partially lifted the quarantine on Mexican
avocados, Californian growers were battling the avocado thrips
in their orchards. The insect, similar to a fruit fly, was first
discovered in June 1996, damaging fruit and foliage in Saticoy
and Oxnard, Ventura County.75 U.C. Riverside Department of
Entomology tested the orchards and determined that avocado
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 39.
75
Mark S. Hoddle and Joseph Morse, “Avocado Thrips: A Serious New Pest
of Avocados in California,” in California Avocado Society Yearbook, vol. 81
(Los Angeles: California Avocado Society, 1997), 81.
74

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�Growing Hopes

thrips were more closely related to Scirtothrips species in Latin
America than species in North America.76 Professors Hoddle and
Morse traveled to Mexico in October 1997 to find the source of
the pest attack.77 The entomologists visited orchards in Coatepec
Harinas, where cictamex locates, and other groves in Atlixco,
Puebla. In both places the team found avocado thrips.78 [See
Figure 2]
Figure 2.
Avocado Thrips Life Cycle

Source: Mark S. Hoddle and Joseph Morse, “Avocado Thrips: A
Serious New Pest of Avocados in California,” in California Avocado
Society Yearbook, 1997

Although pest control was one of the most crucial concerns for
avocado growers in California, in 1997, the year that Mexico
76
77
78

Hoddle and Morse, 81.
Hoddle and Morse, 81.
Hoddle and Morse, 82.

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shipped Hass avocados to U.S. northeastern states for the first
time and U.C. Riverside scientists tested orchards in Coatepec
Harinas and Atlixco, anxiety about water scarcity was on the
rise. Californian growers were concerned then about the cultural
practices that would protect their orchards from outside pests and
the irrigation measures that would allow them to maintain their
crops’ volumes. In addition to these anxieties about biological
and climatic conditions, growers were also worried about the
competitive tone pervading the domestic market.
The Mexican avocado industry was still pressing for
lifting the pending restrictions on shipping avocado. Sending
avocados to specific regions in the United States some months
a year was good business for certified growers, and they hoped
to increase profit by shipping all year round. At the end of the
first season in 1998, growers received an average of .67 dollars
per pound (almost half a kilo).79 Despite the few difficult weeks
when Michoacanos sent more fruit than the market could handle,
the season was successful regarding cash returns. In the words of
the Californian avocado grower, Giovanni Cavaletto, “In order
to be competitive, California growers must understand these
changes and the challenges they represent”.80
The success of the initial shipments encouraged
Michoacán’s growers to invest more capital towards lifting the
Cavaletto, “The Mexican Avocado Industry Through the Eyes of a California Grower,” 53.
80
Cavaletto, 53.
79

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restrictions. In 2000, to disprove Californian growers’ accusations
of a pest of fruit flies in the Mexican avocado that impeded export
to all the states north of the border, the Asociación de Productores
y Empacadores de Aguacate de México (apeam. Association of
Avocado Exporting Producers and Packers of Mexico) funded a
7 million pesos (ca. USD 650,000.00) study to determine the host
status in Michoacán of commercially cultivated and marketed
avocado. Michoacán’s Secretariats of Agriculture and Economy
and the Mexican Ecology Institute provided supplemental
funding.81 The entomologists Martín Ramón Aluja Schuneman
Hofer, Francisco Díaz Fleischer, and José Arredondo tested six
orchards in Michoacán located at three different altitudes above
the sea level from August to October 2001, and from April to
June 2002.82 In 2004, the scientists published their results in
the Entomological Society of America’s Journal of Economic
Entomology, the world’s most cited entomological journal.
They explained that to determine the host status to fruit flies,
it is essential to identify cultivars and their different levels
of susceptibility to infestation. If cultivars are not identified,
researchers may consider all cultivars as hosts to plague, leading
to unnecessary quarantines, as was the case of E. W. Rust in
Martín Aluja, Francisco Díaz-Fleischer, and José Arredondo, “Nonhost
Status of Commercial Persea Americana ‘Hass’ to Anastrepha Ludens, Anastrepha Obliqua, Anastrepha Serpentina, and Anastrepha Striata (Diptera:
Tephritidae) in Mexico,” Journal of Economic Entomology 97, no. 2 (2004):
293.
82
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 293.
81

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1918 and G. Bush in 1957 when they concluded that avocados in
general (no cultivars identified) were hosts of Anastrepha spp.83
Therefore, Aluja, Díaz, and Arredondo tested Hass avocados
grown in Michoacán, only. Aluja and colleagues concluded that
“commercially produced P. americana “Hass” is not a natural
host for A. ludens, A. obliqua, A. serpentina, and A. striata in
Mexico.84 They also explained where the Californian growers’
initial confusion regarding the fruit flies might have come.
The entomologists argued that there is a distinction between an artificial and a natural host. Cut fruit such as bananas, tomatoes, walnuts, squash, and bell peppers, exposed to
gravid A. ludens females under artificial conditions (e.g., the
fly is only presented with one type of fruit over a long period),
can serve as “artificial hosts” for many tephritic flies. “Fruit
like these can, in our opinion, only be considered artificial
hosts and should not be treated as natural hosts in quarantine
protocols.”85 Of 5,200 avocados naturally attached to the tree
but forcibly exposed by the scientists to the oviposition activity of 26,000 gravid, laboratory-reared, and wild A. ludens,
A. obliqua, A. serpentina, and A. striata females, with a high
oviposition drive, only four ended up infested by A. ludens,
but no adults emerged.86
83
84
85
86

Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 293.
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 306.
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 306.
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 304.

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The team also concluded that Hass avocados are
naturally resistant to the attack of the fruit flies. “First, we note
that “Hass” avocados developed hardened “calluses” around
eggs that had been deposited into the pulp.” “The callus in
conjunction with regenerating tissue could probably cause egg
mortality by asphyxiation.” “Probably, fruit [trees] weakened by
disease or drought,” as the Hawaiian trees that previous studies
tested, “partially lose their ability to quickly form calluses or
to regenerate damaged tissue.”87 The Meseta Purhépecha’s
ecological context proved exceptionally well-suited to grow
Hass avocado. Not only the topure soil prevents the avocado
tree’s root system from rotting, the abundant yearly rainfall
feeds the tree with no need for sophisticated irrigation projects,
and the mountainous terrain facilitates the water to flow down
instead of forming puddles in the soil, but the template and
stable weather is ideal for the avocado to reach maturity hanging
in the tree while allowing the plant to develop calluses around
invasive species’ eggs that make it less vulnerable to natural
pests like the fruit fly.
A few months after the Mexican scientist’s publication,
on November 30, 2004, the aphis published an amendment to
the regulations governing the importation of fruits and vegetables
“to expand the number of States in which fresh Hass avocado
fruit grown in approved orchards in approved municipalities in
87

Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 307.

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Michoacan, Mexico may be distributed.”88 The APHIS allowed
“the distribution of avocados during all months of the year. For
the first 2 years following the effective date of this rule, those
avocados may be distributed in all States except California,
Florida, and Hawaii [the U.S. avocado grower states]; after
2 years, the avocados may be distributed in all States. We are
taking this action in response to a request from the Government
of Mexico.”89 This way, after 93 years, Mexico would be allowed
to export Michoacán’s Hass avocados all-year round to the entire
U.S. territory.
Even if Michoacano Hass was not a natural host for
the fruit fly, Californian groves still showed an increasing
presence of pests. In the 2005 cas meeting, Mark S. Hoddle,
an entomologist from U.C. Riverside, said that although
historically “important pests like greenhouse thrips, avocado
brown mite, six-spotted mite, and omnivorous looper, have been
kept below economically injurious levels by natural enemies,”
that situation had slowly been changing since 1982.90 Based
on Hoddle’s research, a conduit facilitating invasion could be
the smuggling of foliage, branches with leaves, whole plants,
“Mexican Avocado Import Program,” Federal Register, Rules and Regulations, 69, no. 229 (November 30, 2004): 69748.
89
“Mexican Avocado Import Program,” 69748.
90
Mark S. Hoddle, “Invasions of Leaf Feeding Arthopods: Why Are So Many
New Pests Attacking California-Grown Avocados?,” in California Avocado
Society Yearbook, vol. 87 (Los Angeles: California Avocado Society, 2004),
87.
88

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�Growing Hopes

and budwood because all these pests feed and reproduce almost
exclusively on avocado leaves.91 U.C. Riverside funded a
two-year study using molecular techniques to determine
the area of origin for avocado thrips in Mexico and Central
America. The mitochondrial DNA and microsatellite markers
strongly indicated Coatepec-Harinas as the most likely source
of the Californian population.92 Coatepec-Harinas is the site
of a large avocado germplasm bank and breeding station.
Fundación Salvador Sánchez Colín – cictamex is based in
Coatepec-Harinas and foreign researchers regularly visited.
Therefore, the study concluded that “this donor region may
be a likely source of previous avocado pest introductions.”93
In other words, Hoddle’s investigation determined that, most
likely, the pests affecting Californian crops were brought from
Mexico, particularly the Estado de México, by U.S. scientists
researching about avocado breeding instead of Michoacano
avocados commercialized by growers.
El Aguacatero. Michoacán and California’s Avocado
Industries after NAFTA
In face of the eminent entrance of Michoacán’s avocados
to all the United States, the CAS invited to its 2005 annual
meeting the Tropical Fruits Crops National Research Leader at
91
92
93

Hoddle, 66 [Emphasis added].
Hoddle, 74.
Hoddle, 79.

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the inifap, Samuel Salazar García, the President of the Local
Agricultural Association of Avocado Growers from Uruapan
in Michoacán, Luis Zamora Cuevas, and the Vice-president
of the apeam, Ricardo Vega López. The purpose was to
ensure that avocados shipped from Michoacán to the United
States would not bring a plague. In California, the Mexican
men explained that Michoacano counties authorized to ship
avocado must follow a working program established by the
NOM-066 that certifies quarantine-pest-free zones.94 Salazar,
Zamora, and Vega explained to their Californian peers that
orchards permitted to ship avocado to the United States were
constantly tested by 16 Juntas Locales de Sanidad Vegetal
(jlsv. Local Plant-Health Groups).95 In the 1997-1998 season,
the first year that Michoacán shipped avocados to the United
States, the jlsvs certified 1,499 hectares in four municipalities
as pest-free orchards. Five years later, by the 2002-2003
season, 21,597 hectares were certified in nine municipalities.96
Until the 2003-2004 season, the jlsv and usda tested 15 pestfree million avocados.97 [See Table 2]
Samuel Salazar García, Luis Zamora Cuevas, and Ricardo Vega López,
“Update on the Avocado Industry of Michaocán, México,” in California Avocado Society Yearbook, vol. 87 (Los Angeles: California Avocado Society,
2005), 31.
95
Salazar García, Zamora Cuevas, and Vega López, 32.
96
Martín Carbajal, “La formación histórica del sistema de innovación de la
industria del aguacate en Michoacán,” 293.
97
Salazar García, Zamora Cuevas, and Vega López, “Update on the Avocado
Industry of Michaocán, México,” 33.
94

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Table 2.
Hass avocado fruit sampling performed by Michoacán’s JLSV
and the USDA, 1997-2004

Source: Salazar García, Zamora, and Vega López, “Update on Avocado Industry of Michoacán, México,” California Avocado Society Yearbook, 2005

Besides pest problems, the same year, 2005, brought more challenges
to growers in California. In the cas annual meeting, Guy Witney,
cac Director of Industry Affairs, explained that California’s climatic
conditions -winter rainfalls and dry, hot summers- forced most
growers to irrigate their orchards from spring until late fall or early
winter.98 However, unlike free access to water in Michoacán, water
was expensive in California. Water cost irrigation varied from 900
dollars per acre-foot for municipal-supplied water in San Diego to 80
Guy Witney, “California Avocado Industry,” in California Avocado Society
Yearbook, vol. 88 (Los Angeles: California Avocado Society, 2005), 48.
98

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dollars in Northern California for ground water from wells.99 Soils
presented another difficulty for avocado cultivation in California
as Andosol soils do not prevail in the region, like the topure in the
Meseta Purhépecha. Soils in the growing areas vary tremendously
from coarse, shallow decomposed granite to deep, alluvial silts and
clay loams. Growers had to examine their tree fertilizer program
to be sure that soils have sufficient nutrients, which elevated the
production costs.100 Despite all these challenges, the avocado was
still a commercially productive crop for California in 2007, when the
first cargo from Mexico arrived in the western U.S. state.
Unfortunately for the Californian industry, the 2008
droughts put additional stress on growers. The previous year
was the driest in southern California history since 1877. As the
2008 summer entered, the California Governor declared the first
official statewide drought since 1991. The region’s primary water
wholesaler, the Metropolitan Water District of Southern California
(Metropolitan), called a Water Supply Alert.101 Approximately 40
percent of California’s water supply comes from groundwater.102 In
the words of the Southern California Agricultural Water Team, “it is
unlikely that California could have achieved its present status as the
largest food and agricultural economy in the nation and fifth largest
water from wells
Witney, 48.
101
Southern California Agricultural Water Team, “Southern California Water
Supply and Implications for Agriculture” (Los Angeles: Southern California
Agricultural Water Team, June 10, 2008), 1.
102
Southern California Agricultural Water Team, 3.
99

100

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overall economy in the world without groundwater resources.”103
The other source of California’s water is the Sacramento – San
Joaquin River Delta. Southern California also relies on the Colorado
River’s water, from which the western state historically had taken
more than its share and had used as much as 5.4 million acre-feet
in a year.104 In the late 1990s, as growth in Nevada and Arizona
propelled these two states to use their full allotment, California was
pressured to reduce its reliance on the Colorado River. [See Figure
5] Water scarcity, extreme climatic conditions of frosts in winter
and heat waves in summer, the presence of plagues in orchards and
high labor costs rapidly weakened California’s competitiveness
vis-à-vis Michoacán’s production.
Figure 3.
California Aqueduct through a Dry Central Valley in April 2008

Source: “Southern California Water Supply and Implications for Agriculture”
(Los Angeles: Southern California Agricultural Water Team, June 10, 2008)
103
104

Southern California Agricultural Water Team, 2.
Southern California Agricultural Water Team, 3.

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Once the usda lifted the quarantine on Mexican avocados
allowing the fruit’s distribution in all U.S. states, the avocado
belt rapidly expanded throughout the Meseta Purhépecha turning
woodlands into units of agricultural production and propelling
diversity loss by promoting the production of a monoculture,
the Hass avocado. Michoacano growers have built different
narratives around the industry. Martín Vázquez, the oldest of
three brothers who grow avocado in Tingüindín, is convinced
that “the [production of] avocado does not deforest Michoacán’s
woodlands; on the contrary, it reforests them.”105 The brothers
also claim that avocado production does not require setting up
a sophisticated irrigation system as long as the grower captures
rainfall, so they invested around a million pesos to set up their
first olla de riego. Now they own three.106 The ollas are ponds
of cement built to bear rainfall or water that is subtracted from
local springs. As most orchards in the Meseta Purhépecha are in
hillslopes, ideally, the ollas are made in the highest part of the
orchard, so the grower may let the water run down as needed. If
not possible, the grower pumps the water up from the olla.107
The construction of ollas de riego by avocado growers
is a controversial topic in the Meseta Purhépecha. There is a
dispute between the avocado industry and the pueblos. The
latter argue that the avocado growers steal their water because
105
106
107

Vázquez, Martín. Interview. By author. February 15, 2019
Vázquez, Gonzalo. Interview. By author. February 15, 2019
Fieldnotes, February 19-24, 2019

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they pump it from the local springs to their orchards. Driving
through the Meseta roads, one may spot signs made by people
from pueblos denouncing local orchards diverting waterways.108
Avocado growers, the staff in Uruapan’s packinghouses, fair
trade associations, and agencies of certification claim that “in
Michoacán, growers do not take pueblo’s water. That is why they
have their ollas and the ollas capture rainfall water only.”109
In addition to water disputes, the erosion of the deep and
porous Andosol soils, called topure in the Meseta Purhépecha
(highly beneficial for the avocado tree root system), has also
been a source of concern in Michoacán.110 The Vázquez brothers
assure that they “have not caused topure’s erosion. We grind all
the two-centimeter diameter branches and mix them in the dirt.
We do not let the soil erode because that’s not good business!
We need the topure to grow avocado. There is no better soil than
topure. Actually, I’m thinking of buying a bigger grinder,” Don
Martín said, “so we can triturate bigger branches.”111 Currently,
the brothers own three tractors. According to Don Martín, “these
tractors are made specifically for the avocado orchards’ needs.”112
The tractors growers use in their groves are slightly smaller, so
they do not bruise the avocados hanging on trees while laborers
Fieldnotes, January-April, 2019
Jazmín, secretary at an association of organic avocado growers. Interview.
By author. February 25, 2019
110
Topure means “dust” in Purhépecha.
111
Vázquez, Martín. Interview. By author. February 15, 2019
112
Vázquez, Martín. Interview. By author. February 24, 2019
108
109

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prune the trees or spray the chemical pesticides. Don Martín
hopes people from Tingüindín will begin to sell them soon.113
The increasing exports of avocados from Michoacán to
the United States contributed to the propagation of a monoculture,
the Hass avocado, and the standardization of the procedures to
grow it in the Meseta Purhépecha. The growers’ associations
were among the most relevant players standardizing avocado
production and commercialization. In words of the 2005 acting
President of the Asociación Agrícola Local de Productores de
Aguacate in Uruapan, Cecilio Zamora Ramos, “although there is
not a training system, we inform them [avocado growers] about
new techniques to grow avocado via new products, machinery and
even funding trips to other avocado grower areas both in Mexico
and overseas. Additionally, the associations are in constant contact
with producers via telephone, at our office, through informative
meetings, assemblies, by email, fax, reading El aguacatero [a bimonthly bulletin], and our weekly radio broadcasts to let them
know the state of the domestic and international markets, avocado
prices, and weather predictions in the region.114 Radio broadcasts
are the most used means to diffuse avocado culture information
to growers in the Meseta Purhépecha. Using these transmissions,
the jlsvs share irrigation and fertilization techniques, and the
Fieldnotes, February 20, 2019
Cecilio Zamora Ramos interviewed by Martín Carbajal, “La formación
histórica del sistema de innovación de la industria del aguacate en Michoacán,” 297.
113
114

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�Growing Hopes

avocado culture international requirements like those established
by the Euro-Retailer Produce Working Group (euregap),
which demands innocuousness in production, environmentally
sustainable practices, and labor rights for workers.115
Competition between Michoacanos and Californians
during nafta’s negotiations suited the economic interests of
transnational companies instead of growers on either side of
the border. For instance, in 2002, the most profitable since its
foundation in 1924, Calavo listed its common stock on the
Nasdaq National Market System, which effectively turned the
cooperative of Californian growers into a transnational fresh
produce company.116 At present, Calavo owns a packinghouse and
a guacamole plant in Michoacán. In addition to the Californian
crop they handle, Calavo buys fruit directly from small-size
Mexican growers, which is packed for shipment to the United
States and other parts of the world.117 In California, growers have
felt displaced as the associations that were supposed to represent
them became their strongest competitors.
*
In the popular discourse, markets’ integration in the avocado
industry is described as a competition between Mexican and
U.S. producers. As anthropologist Lois Stanford argues, this
Martín Carbajal, 298.
Calavo Growers Inc., “2002 Calavo Annual Report,” Annual Report (Santa
Ana, California: Calavo Growers Inc., February 7, 2003), 5.
117
Calavo Growers Inc., “2001 Calavo Annual Report,” 4, 19.
115
116

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myth exacerbates tensions between Californians and Michoacano
growers and suits the companies’ financial interests.118
Growers in both countries attempted to defend their
interests in the U.S. avocado market through actions that
limited their counterparts’ volume of fruit to sell. Californian
growers called for U.S. state intervention to limit Mexican
export expansion. Mexican growers called for testing their fruit
to remove barriers to competition based on innocuousness. In
these instances, the shipping companies simply expanded their
commercial activities from existing environmentally degraded
source regions to include new growing areas. California’s water
scarcity, plague risks, winter frosts, and Michoacán’s fertile soils,
abundant rainfall, and temperate weather largely determined the
integration of markets in a neoliberal framework that prioritized
production increase with hardly any consideration for smallscale producers in both regions. Mexico’s move to privatize its
agricultural sector was not accompanied by an active effort by
the state to provide options for different types of growers and
support the development of multiple market strategies for an
important regional industry. Ultimately, small and medium-sized
growers found a way to participate in the global avocado market
redefining their local ecology and economy.
Lois Stanford, “Bi-national producer alliances” in Gerardo Otero, Mexico
in Transition: Neoliberal Globalism, the State and Civil Society, Globalization
and the Semi-Periphery (Black Point, Nova Scotia: London; New York: New
York: Fernwood Pub; Zed Books, 2004), Kindle edition.
118

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�Growing Hopes

The Meseta Purépecha’s ecological context that
extraordinarily favors avocado cultivation sustained the
emergence of a sophisticated industry of avocado production in
the twentieth century. The sector has specialized so greatly in the
last thirty years with industrial and commercial infrastructure that
Michoacán is the most competitive region in avocado production
worldwide. Although it has become an expensive fruit, Mexicans
can still afford the avocado they eat, unlike people in the Andes for
the quinoa. Nonetheless, the price urbanites pay for Michoacán’s
avocado is not in the fruit’s price tag. While consuming avocado,
global citizens have also consumed around 60 percent of the
Purhépecha forests, an area comparable to the island of Hawaii.119
The industrial production of avocado in Michoacán did
not completely dispossess rural people of their lands. There is no
monopolistic control of the means of production by one dominant
foreign company either. Moreover, the industry has allowed
thousands of rural people to possess a means of subsistence in their
homelands. Nevertheless, Michoacán’s avocado belt proves that
the way we grow food in the present is the result of having created
an unjust global food system that primarily benefits corporate
intermediaries instead of growers and consumers at the cost of
reducing biodiversity and increasing environmental injustice.
Global Forest Watch, “Bosques Decaen Rápidamente Para Dar Paso al
Aguacate Mexicano,” Global Forest Watch, Global Forest Watch Blog (blog),
March 20, 2019, https://www.globalforestwatch.org/blog/es/commodities/
bosques-decaen-rapidamente-para-dar-paso-al-aguacate-mexicano/.
119

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�La caña de azúcar: de edulcorante a carburante y sus
impactos como monocultivo en Candelaria
(1930-2010)
Sugarcane: from sweetener to fuel and its impacts as
a monoculture in Candelaria
(1930-2010)
Daiana Campo González
Universidad del Valle
Cali, Colombia
orcid.org/0000-0003-2054-6337
Recibido: 4 de julio de 2022
Aceptado: 31 de julio de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: En la historia, la Saccharum officinarum conocida
como caña de azúcar, ha connotado un estatus de grandeza y
reconocimiento como de miseria y sometimiento. El ser uno de
los cultivos más antiguos, le ha permitido transitar por distintas
geografías y posicionarse como dispositivo de progreso y desarrollo
en lugares donde las aguas abundan. Desde antes que Colón la
introdujera en su segundo viaje al Nuevo Mundo, ya se referenciaban
sus propiedades en el uso industrial, ritual, medicinal y alimenticio.
Ello fortaleció la percepción y tenencia de la semilla como objeto
de poder. Progresivamente, la estructura de monocultivo le permitió
erigirse como una especie necesaria para la economía extractivista
donde, en los últimos años, se privilegia su transformación para
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�Daiana Campo

la fabricación de biocombustible sobre el de azúcar de mesa. Esta
“innovación” ha dejado a su paso degradación de suelos, alteración del
ciclo hidrológico, así como pérdida de biodiversidad, de tradiciones,
de salud y calidad de vida de comunidades humanas y no humanas.
El presente artículo se sitúa en la anterior problemática. Rastrea
la historia ambiental de la caña de azúcar en Candelaria, Valle del
Cauca, Colombia. Se trata como un documento histórico biológico
y simbológico que ofrece pistas sobre su privilegio, y constante
encadenamiento a un discurso hegemónico que entre las décadas de
los 30 y 50, le permite posicionarse en años posteriores en un cultivo
perenne. Finalmente, expone los efectos adversos que trajo a los y las
habitantes de Candelaria tanto su siembra extensiva, como la decisión
de convertirla en alcohol carburante.
Palabras clave: Candelaria, caña de azúcar, monocultivo, historia
ambiental
Abstract: In history, Saccharum officinarum, known as sugar cane,
has connoted a status of greatness and recognition as well as misery
and submission. Being one of the oldest crops has allowed it to
travel through different geographies and position itself as a device
for progress and development in places where waters abound. Since
before Columbus introduced it on his second trip to the New World, its
properties were already referenced in industrial, ritual, medicinal, and
food use. This strengthened the perception and possession of the seed
as an object of power. Progressively, the monoculture structure allowed
it to establish itself as a necessary species for the extractivist economy
where, in recent years, its transformation for the manufacture of biofuel
has been privileged over that of table sugar. This “innovation” has left
in its wake soil degradation, alteration of the hydrological cycle, and
loss of biodiversity, traditions, health, and quality of life of human and
non-human communities. The present article is situated in the previous
problem. Traces the environmental history of sugarcane in Candelaria,
Valle del Cauca, Colombia. It is treated as a biological and symbolic
historical document that offers clues about its privilege, and constant
chaining to a hegemonic discourse that between the decades of the 30s
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�La caña de azúcar

and 50s, allows it to position itself, in later years, in a perennial crop.
Finally, it exposes the adverse effects that its extensive planting brought
to the inhabitants of Candelaria, as well as the decision to turn it into
fuel alcohol.
Keywords: Candelaria, sugar cane, monoculture, environmental history

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Introducción
Las investigaciones en torno a la expansión del cultivo de caña
de azúcar en la zona plana del Valle del Cauca,1 concuerdan
en considerar que desde la década de los años 50 se dio inicio a
un período de grandes cambios económicos, sociales, políticos y
ambientales que aparte de generar transformaciones del paisaje
fijaron el rumbo de explotación de los recursos naturales. En
este escenario geográfico se puede contemplar la realidad del
municipio de Candelaria, donde se aprecian las maneras en que el
agua, a partir de la década de los sesenta, deja de centrarse en el
uso doméstico y recreativo de la población para terminar siendo
regulada por parte de la industria azucarera.
Ésta, además de demandar una mayor explotación del
suelo para la siembra de caña, reduce la coexistencia con otros
cultivos y, por ende, disminuye la producción de un alimento
variado, pues requiere de técnicas productivas no artesanales
para irrigar la caña que terminan limitando el acceso al agua
de las y los tradicionales campesinos de la zona, quienes en sus
pequeñas parcelas sembraban una notoria variedad de alimentos
como plátano, guineo, cachaco, maíz blanco, amarillo y rojo.
Aceneth Perafán Cabrera, “Transformaciones paisajísticas en la zona plana vallecaucana”, Revista Historia y Espacio, núm. 24 (2005): 111–38; José
María Rojas, Empresarios y tecnología en la formación del sector azucarero en
Colombia, 1680-1970 (Bogotá: Banco Popular, 1983); Carmen Cecilia Rivera,
Luis Germán Naranjo, y Ana María Duque, De María a un mar de caña. Imaginarios de naturaleza en la transformación del paisaje vallecaucano, 1950-1970
(Cali: Universidad Autónoma de Occidente, 2006).
1

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�La caña de azúcar

Variedades de frutas, hortalizas y plantas medicinales como
níspero, anamú, orozul, pata de buey, carambolos, batata, aguacate,
mango, mandarina, ciruela, toronja, yuca, badea, piñuela, sandía,
palma de coco, guayaba, marañón, mamey, guanábana, corozo,
papayuela, girasol, cacao, fríjol, maracuyá, marihuana, yanten,
borrachero y suelda con suelda.
Por tanto, presenta un incremento relevante en la
expansión de la frontera agrícola, aspecto que ha generado
por más de 40 años efectos negativos que se expresan en
la grave disminución de especies arbóreas, en la alteración
de la cadena trófica propia de ese ecosistema, en un cambio
drástico de alimentación de las y los habitantes, y en general,
en repercusiones que tienen gran incidencia sobre la calidad de
vida de la población. Esto ha llevado a que Candelaria, siendo la
zona más plana del Departamento del Valle del Cauca, rodeada
de ríos2 que posibilitan riego para una gran diversidad de
cultivos, sólo se destaque más porque en su extensión de 29,400
hectáreas se dediquen exclusivamente 26,900 de ellas para la
siembra de caña de azúcar. Ello puso en riesgo la calidad de vida
de los candelareños, y la calidad alimentaria del departamento
del Valle del Cauca.
Limita al norte con el río Bolo y el municipio de Palmira, al sur con el río
Desbaratado y los municipios de Puerto Tejada y Miranda en el Departamento
de Cauca, al occidente con el río Cauca y la ciudad de Cali, al oriente con el
río Párraga y los municipios de Florida y Pradera.
2

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�Daiana Campo

El presente artículo se cuestiona sobre qué ha significado
para los candelareños, a través de la gramínea, sostener un
modelo económico que con vehemencia ha extraído sus
aguas superficiales y subterráneas. Para dar respuesta a este
planteamiento, rastrea la historia ambiental de la caña en
Candelaria, Valle del Cauca, en Colombia. Se trata como un
documento histórico biológico y simbológico que ofrece
pistas sobre su privilegio, y constante encadenamiento a un
discurso hegemónico que, entre las décadas de 1930 y 1950, le
permite posicionarse en años posteriores en un cultivo perenne.
Finalmente, expone los efectos adversos que trajo a los y las
habitantes de Candelaria tanto su siembra extensiva como la
decisión de convertirla en alcohol carburante.
La distinción biológica y simbólica de la caña de azúcar
La caña de azúcar pertenece al grupo de las gramíneas,
considerado biológicamente uno de los más evolucionados.
Polidoro Pinto explica que la gramineae, llamada también
Poaceae, es una familia potente y resistente que se instala en
lugares, y bajo circunstancias extremas donde ningún otro
árbol podría echar raíces. Esa capacidad de adaptabilidad al
medio ha permitido, desde épocas remotas, la gran variedad de
especies que existen.3 La caña se produce en gran cantidad y a
Polidoro Pinto-Escobar, “Las gramíneas en Colombia”, Revista de la
Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales 26, núm. 98
(2002): 59–68.
3

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�La caña de azúcar

gran velocidad, sin embargo, las migraciones a las que ha sido
sometida han hecho que sea difícil precisar su lugar de origen,
aunque algunos investigadores la sitúen en Nueva Guinea y otros
al norte de Bengala en la India.
Al parecer, se cultivó por vez primera en el sureste
asiático y ha sido llevada a Egipto, España, Islas del Caribe,
México, Colombia y Brasil, lo que se explica porque el ambiente
idóneo para su germinación se ubica entre los trópicos de Cáncer
y Capricornio, donde los rayos del sol llegan de manera directa
a la superficie terrestre. De ahí que sea una planta que requiere
una gran cantidad de luz para realizar la fotosíntesis. Por ende,
se desarrolla mejor en la zona mencionada, catalogada como la
más calurosa del planeta, pero que presenta precipitaciones que
fluctúan de una región a otra, y donde el viento, la topografía, los
ríos, la abundante vegetación y, por supuesto, la persistencia de
las lluvias, conforman el ambiente idóneo para su producción y
reproducción. En este sentido la caña de azúcar, siendo catalogada
como un pasto dulce gigante, cuando las condiciones naturales le
son favorables, puede llegar a tener una altura de 3 a 6 metros y
un diámetro de 2 hasta 8 cm.
Su clasificación taxonómica, como se representa en
la Figura 1 y pasa a explicarse a continuación, evidencia en
la división (magnoliophyta) que su semilla es un trozo de
tallo con dos o tres nudos, también llamados yemas o tallos
embrionarios en miniatura con hojas pequeñas, y del cuál
surge una nueva caña.
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�Daiana Campo

Figura 1
Clasificación botánica de la caña de azúcar.

Fuente: Comité Nacional para el desarrollo sustentable de la
caña de azúcar, México, 2015

Igualmente, en la subclase (commelinidae) indica que habita en
todo tipo de hábitat, tanto en el acuático como en el terrestre. En
el orden (poales) revela que su polinización es gracias al viento,
donde sus flores hermafroditas en forma de espiga se estimulan. La
familia (poaceae) es una hierba que se ubica en zonas templadas
o de trópico (andropogoneae). El género (Saccharum) proviene
del árabe sukkar, en relación a la sacarosa que contiene, y la
especie (officinarum) informa el lugar, oficina o taller donde se le
fabricaba o manufacturaba, usualmente para extraer de las plantas
sus usos medicinales. La caña era y es utilizada para aliviar el
malestar de la hipoglucemia, elevar la insulina del páncreas y por
ello con las hojas, en combinación de otras plantas, se prepara un
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�La caña de azúcar

té para la hepatitis. Asimismo, ayuda a controlar los parásitos y
la ansiedad.4
La luminiscencia calórica intensa, combinada con una
copiosa fuente de agua superficial o subterránea, se convierte en
el impulso necesario para hacer de esta planta una de las más
eficientes en convertir la energía solar en alimento. Poco es lo que
demanda para su desarrollo y ofrece al que le cultiva el mayor
rendimiento. Su semilla compuesta por un tallo con nudos y yemas
almacena agua, sacarosa y fibra. De la combinación entre el agua
y la sacarosa se extrae el azúcar y de la fibra el bagazo utilizado
como combustible para alimentar animales y conservar el fuego.
Nada de ella se desperdicia, tanto así que en su acoplamiento
inicial entre India, China, África y Europa se sometió, en palabras
de Sidney Mintz, a una elaboración cada vez más refinada como
bien de lujo y poder simbólico.5
Las gramíneas pueden ser anuales, bienales o perennes y
poseen propiedades forrajeras y cerealeras como el maíz, sorgo,
cebada, trigo, centeno, millo, mijo y arroz. Su tallo lineal ascendente
lleva la flor al contacto con el viento para que éste transporte
la semilla. Los tallos del maíz, sorgo y caña de azúcar por ser de
gran tamaño, son medulosos, crecen en altura y en diámetro. Su
dimensión y peso idóneos para asir por la mano convirtieron a la
Goretti Virgili López, Guía medicinal y espiritual de plantas tropicales.
Los secretos de las plantas desde el Caribe y la Amazonía hasta el Mediterraneo (Barcelona: Angels Fortune Editions, 2017), 468–69.
5
Sidney Wilfred Mintz, Dulzura y poder: el lugar del azúcar en la historia
moderna (México, DF: Siglo XXI, 1996).
4

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caña en vara de medida utilizada en épocas evangélicas, y como tal
se referencia en la biblia.6 De las 130 plantas que se mencionan en
dicho documento, la caña dulce es considerada una de las especias
finas y de gran valor energético, como se advierte en el Primer libro
de Samuel cuando cita lo que sucede con “la caña de miel que parecía
brotar del suelo”.7 Incluso, en la Edad Media su precio elevado la
ubicó sólo en la mesa de personas adineradas y en los ajuares de
las reinas como parte de su dote.8 Nuevamente Mintz advierte “…
para 1.650, la nobleza y los ricos de Inglaterra se había convertido
en consumidores inveterados de azúcar, producto que figuraba en su
medicina, su imaginería poética y su exhibición de rango”.9
Asimismo, en el libro de La Agricultura de Abu Zacaria
se relaciona esta estirpe vegetal con lo sagrado cuando anexa un
fragmento de los escritos santos que dicta: “...cuéntase también
haber dicho: que cuando quiere Dios fecundizar las sementeras,
derrama su bendición sobre cañas y espigas, y da á (sic) un Ángel
la comisión de custodiar todos sus granos”.10 Esto se debe, por
lo visto, a que la caña genera en buena medida la sensación de
que se reverencia de forma divina hacia la luz del sol, pues ella,
gracias a éste, se transforma en energía para el cuerpo humano.
Ver Ezequiel. 40: 3-5
Ver Primer Libro de Samuel. 14:25
8
Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina (México, DF:
Siglo XXI, 2004), 35.
9
Galeano, 32.
10
Iahia Abu Zacaria, Libro de Agricultura, ed. Josef Antonio Banqueri (Madrid, 1802), 75, https://apigranca.es/wp-content/uploads/2021/12/Zacaria_
Agricultura.pdf.
6
7

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Entonces, su simbología asociada al astro sol influyó
para que los moros le consideraran real y sagrada desde épocas
primigenias. Al parecer, esto hace parte del legado cultural que
dejan en el norte de África y en España, donde la domesticación
de animales, sobre todo de aquellos que proporcionan carne,
leche, lana y cueros era más importante, justamente porque la
tradición pastoril española predominaba sobre la agraria; por
tal motivo, pasa a complementarse con especies como la caña
tras la incorporación de un buen sistema de regadío. Además,
la transformación de jugos en cristales le posibilita su fácil
conservación para ser empleada en jaleas, azúcar, melazas en
forma de miel negra, panela, jarabes, confituras, colaciones,
mazapán, mermeladas, etc. También, de su destilación se obtienen
bebidas y licores como el ron y el guarapo,11 y de su hervor
infusiones para atraer la buena suerte.
Por esos motivos, se induce a pensar que la elección y
condición privilegiada de la caña de azúcar, no sólo se debió a sus
atributos económicos, sino al posicionamiento cultural que la planta
representa. Víctor Manuel Patiño menciona que cuando colonizaron
América, los españoles trajeron consigo unas 274 especies que hacían
parte de su bagaje tradicional de plantas, costumbres asociadas a
ellas y los procedimientos industriales para beneficiar algunas como
la caña de azúcar.12 Sin embargo, no fue su menester cultivarlas. Esa
Bebida fermentada de caña
Víctor Manuel Patiño, La tierra en la América equinoccial (Bogotá: Presidencia de la República, 1997), 230.
11

12

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tarea se la encomendaron a los indígenas quienes conocían ya de
experimentos para adaptar y sembrar plántulas porque desarrollaron
una producción suficiente, gracias a la virtud de observar con detalle
la naturaleza. El autor comenta que:
Los pueblos indígenas americanos del intertrópico en el
momento del encuentro de culturas, se caracterizaban por un
predominio de las sociedades agrarias. La agricultura había
alcanzado un notable desarrollo. Se practicaba en un gran rango
altitudinal, desde el nivel del mar hasta los 3.500 metros, con
unas 650 especies de plantas adaptadas a cada piso altitudinal y
a cada enclave; en todo tipo de suelos desde los encharcables e
inundables, hasta los más secos; en este último caso a base de
irrigación, tan bien lograda como en cualquier parte del mundo;
y con métodos eficaces para evitar o disminuir la erosión, como
las terrazas y andenes de varias regiones.13

Pese al gran conocimiento del hombre americano, algunas plantas
heliófilas como las gramíneas fueron difíciles de contrarrestar
con los implementos de trabajo que éste tenía a su disposición,
ya que establecen una fuerte competencia con las especies
cultivadas.14 No obstante, eran útiles para alimentar con su
bagazo a ciertos animales domésticos herbívoros introducidos.
Cerdos, caballos, toros y vacas que ante la insistencia de
los indígenas se fueron adaptando a los pastos americanos
espontáneos y a varias plantas de consumo como la yuca y el
Patiño, 229.
Víctor Manuel Patiño, Plantas cultivadas y animales domésticos en América equinoccial. Suplemento a los tomos III y IV: Plantas ornamentales (Cali:
Imprenta Departamental, 1974).
13
14

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maíz; animales que se convirtieron en una necesidad para ellos
ya que, debido a la esclavitud a la que fueron sometidos, les
fueron útiles al relevarles de algunas de sus labores más pesadas
como la de arar o cargar.15 De acuerdo a todo lo anterior, la
historia del desplazamiento de dicha gramínea demuestra que ha
sido percibida y usada, desde épocas primigenias, como objeto
de poder que a la par de satisfacer el vientre humano, satisface
la necesidad de lucro de una minoría.
Pese a ello, el cultivo extensivo de la caña es considerado
en muchas culturas como un bien agrario que ha proporcionado,
y sigue proporcionando, desarrollo económico al margen de
procesos identitarios cohesionados a la economía de plantación
capitalista. Si bien para tal efecto se transformaron los paisajes,
ello se logró en pos de la actividad extractivista de mano de obra
esclava, así como de la tenaz idea de menguar, redireccionar y
confinar las fuentes de agua al servicio de éste como cultivo único.
La caña en el Valle Geográfico del río Cauca y
transformación de la despensa alimentaria candelareña
Para comprender la relevancia y los posteriores efectos del
cultivo extensivo de la caña de azúcar en Candelaria, es
importante indicar que, desde el periodo colonial, las fábricas de
su manufactura y plantación se establecieron y alcanzaron mayor
Patiño, Víctor Manuel. Plantas cultivadas y animales domésticos en
América equinoccial: Plantas introducidas. Colombia. Imprenta Departamental.1969.
15

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efectividad cerca de las fuentes hídricas. Justamente la naturaleza
anfibia del departamento y de esta localidad atravesada por uno
de los mayores bienes naturales, el río Cauca, es lo que llama
poderosamente la atención de los dirigentes e industriales de
la primera mitad del siglo XX, quienes vieron en el río una
oportunidad para emprender el proceso de electrificación en el
departamento, así como una herramienta para enlazarse con la
economía internacional.
Si bien el valle del río Cauca es una planicie originada
por una depresión tectónica interandina y la vertiente occidental
de la cordillera central que comprende la vertiente del valle del
río Cauca, y el macizo central o área de páramos, es también un
eje biológico que despierta interés económico, pues este río por
mucho tiempo se entrelazó con numerosas corrientes hídricas
menores (ríos, lagunas, ciénagas quebradas, arroyos y zanjones)
en una superficie cuya génesis fue condicionada al modelamiento
de las lluvias como el más importante agente erosivo, e hizo
del valle un gran lago16 que posibilitó asentamientos humanos
y actividades como la pesca y una agricultura de subsistencia.
Ello permitió el surgimiento de sociedades del maíz, sorgo,
tabaco, soya, fríjol, algodón, y otras especies más que, a su vez,
se conectaron con otras actividades también importantes en esta
región como la minería y la ganadería.
Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, Humedales del valle
geográfico del río Cauca: génesis, biodiversidad y conservación (Cali: C.V.C.,
2009).
16

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Con todas ellas se complementó el cultivo de la caña que
para los siglos XVII y XVIII no era tan fuerte en Candelaria,17 ya
que en ese momento era una factoría para el reinado del tabaco.
Entonces su uso más destacado era para la preparación de mieles
y destilar, en alambiques clandestinos, aguardiente y guarapo del
cual se surtían los mineros y corteros de plantaciones adyacentes.
Por tanto, cuando dicha gramínea empieza a desplegarse por
las riberas de estos ríos, lo hace como una especie más entre
sembradíos de tabaco, café, plátano, algodón, cacao, frijol y maíz.
Por el contrario, en las haciendas donde contaba con interesantes
porciones de tierra empezó en los años 1950 y 1960 a combinarse
con el ganado. Por ello, llega a las mesas derivados de la leche
como el queso y el dulce de leche que combinado con la panela y
luego el azúcar refinado, da pie al bien llamado “manjar blanco”.18
No obstante, poblaciones humanas y no humanas
mantuvieron una estrecha relación con esta poderosa fuente
incesante de agua, el río Cauca, quien pese a los embates no
deja de ser una espina dorsal ecosistémica que además de haber
transportado por centurias sedimentos para nutrir tanto su lecho
En esas épocas, las plantaciones azucareras estaban ubicadas en Cali,
Puerto Tejada y Palmira
18
Golosina o postre típico del departamento del Valle del Cauca. Se logra
cociendo a fuego lento grandes cantidades de leche con azúcar y una pizca de
sal, hasta que se torne de consistencia cremosa. Las variaciones van sujetas
tanto a la cantidad de leche como de azúcar, pues de una de ellas también surge
el famoso Arequipe, que es llamado en otros lugares Cajeta. Anteriormente
se preparaba con panela y tomaba un color más oscuro. En la actualidad se le
agrega azúcar blanca refinada.
17

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como la profusa vegetación que le ha acompañado, se instala
como eje central de la naciente economía departamental y
nacional enfocada en el desarrollo de la agroindustria19. Ello
indujo a que, en la segunda mitad del siglo XX, se sometiera
intensivamente a constantes regulaciones, represamientos y
usos inadecuados.
En consecuencia, se puede decir entonces que en su
trasegar el río, además de ser usufructuado y venerado, hizo
caminos, ya que en su larga trayectoria fue artífice de ciénagas,
lagunas y madreviejas20 que sirvieron de aposento a una fauna,
flora y cultivos variados. También facilitó la coexistencia de
otras siembras y corrientes naturales y culturales, al igual que
sucedió con muchos de sus afluentes o tributarios. Entre los más
importantes de la zona plana están el río Desbarato, Párraga,
Fraile, Bolo, Nima y Amaime; aguas que además de humedecer
constantemente los suelos, llevaron en su seno un buen surtido de
peces como el Bagre, Barbudo, Jabón, Bocachico, varias clases
de Corroncho, sabaleta y diferentes especies de sardina, que
El río Cauca es el principal afluente del río Magdalena, considerado el más
importante del país; por ello ocupa el segundo lugar en importancia.
20
Las ciénagas, lagunas y madre viejas guardan estrecha relación con el río.
Las primeras son superficies generalmente planas que se inundan constantemente por sus las crecientes. Por tanto, ellas adquieren un aspecto pantanoso y
actúan como filtros naturales de éste. Las lagunas también pueden crearse por
desbordamiento de los ríos en terrenos cóncavos que no le permiten la salida.
Asimismo, las madreviejas se caracterizan por ser terrenos deprimidos de poca
dimensión que en las crecientes de los ríos se forman, por ello también se le
denominan brazos muertos de un río.
19

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junto a otras más, se convirtieron en sustento de varias familias,
y permitieron la elaboración de uno de los platos típicos más
importantes, el sancocho.21
De igual forma, la abundancia y la posibilidad de acceso
al agua permitía que la alimentación tanto de las personas
vallecaucanas y candelareñas fuese plural y sin invertir dinero. De
la riqueza anfibia se obtenía diversidad en las maneras de preparar
el sancocho de acuerdo a la variedad de pez; también comidas
como la sopa de tortuga y aborrajados de pescado. Igualmente, se
obtenía de forma simple torcazas que se preparaban en guisos, y
que llegaban a la zona gracias a los árboles frutales y árboles de
gran porte22 que tejían la maravillosa red trófica donde era posible
divisar mariposas, serpientes, micos, guagua, guatín, armadillo,
tatabro, garzas, iguanas y coatíes también llamados cusumbos.
Además, se podía hallar con gran facilidad el fruto del
árbol del pan que, en las faenas al río, podían comer al borde de los
ríos pues les ofrecía una semilla carnosa. Del algarrobo también
podían extraer mermelada. En la actualidad muchas de las recetas
se han olvidado porque es mínima la posibilidad de preparar
Es una sopa que se prepara a base de pescado, tubérculos como la yuca, la
papa; plátano verde y especias como una clase de cilantro llamada cimarrón.
Este plato empezó a diversificarse con la presencia del ganado en el trapiche
de panela, y a menguar cuando inició el esplendor de las haciendas azucareras,
pues cada vez se hace más complejo obtener en varios lugares del Valle del
cauca el pescado por la reducción de las aguas que quedaron confinadas a los
extensos monocultivos. Por ello se posicionó el sancocho de gallina y con las
reses el sancocho de res.
22
Samanes, guácimos, cachimbos, ceibas e higuerones, entre otros.
21

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dichos platillos sin comprar sus ingredientes. Para la elaboración
de estos alimentos era indispensable la ayuda de hombres y
mujeres en un trabajo más colectivo. Aun así, sigue constante,
para la ejecución de estos platillos, el papel preponderante de la
mujer negra en el fogón.
Precisamente el modelamiento del río Cauca trajo
consigo, en paralelo, el empobrecimiento del entorno natural
con el rediseño del paisaje lacustre para dar espacio a las
plantaciones de caña. Su cultivo se fortaleció primero con
la figura de trapiche, luego con la de ingenio azucarero y
finalmente con el blindaje del clúster del azúcar. Con ello, los
ríos ya mencionados, las quebradas y otras fuentes menores
de agua23 empezaron a menguar y a evidenciar, a finales de
los años 60, índices de contaminación que se revelaron en la
notoria opacidad de las aguas que otrora eran cristalinas. En
correspondencia, disminuyó la cobertura boscosa, se limitó
drásticamente el acceso de la población a los ríos y con ello el
ritual familiar de “paseo de olla” también se redujo.
El discurso hegemónico que la legitima como cultivo perenne
A partir de los años de 1930, la abundancia de agua se concibió
como un desperdicio que era necesario corregir. Poco a poco las
zonas altas, medias y las bajas consideradas lacustres, empezaron
a ser intervenidas con ideas modernizadoras donde el progreso,
23

Como las quebradas Chontaduro, Granadillo y Zaineras

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entendido como la búsqueda de utilidad económica de esa vasta
naturaleza, se validó en discursos procedentes de otras regiones e
incluso de otros países. Algunos de ellos fueron la misión inglesa
de 1927, que recomendó impulsar el desarrollo agroindustrial
del Valle del Cauca, y la misión agrícola Chardón en 1929, que
puso el énfasis en que uno de esos cultivos fuese el de la caña de
azúcar y la introducción de variedades POJ2878 y 2714, con más
resistencia a las plagas y de mayor productividad. Ello porque
consideraba las excelentes condiciones naturales del Valle como
un milagro para la caña. Carlos Chardón, en su reconocimiento
agropecuario del Valle, advirtió e insistió que:
[...] Es de notarse, y esto favorece hoy mucho a la agricultura y
la ganadería, que llueve un promedio de 138 días al año: aún en
los meses más secos, como julio y agosto, llueve un promedio
de 8 días en cada uno. Esta buena distribución de la lluvia en
el Valle del Cauca, es una de las características salientes de su
privilegiado clima. El hecho de que no haya frecuentes lluvias
torrenciales, es también muy favorable a la conservación del
suelo, pues evita los grandes arrastres que lavan y se llevan “la
flor de la tierra.24

Entonces, si bien es posible encontrar varias recomendaciones
para plantar caña, se hallan más para reducir la presencia de
las fuentes de agua argumentando que, para fortalecer la
Carlos Eugenio Chardón, Reconocimiento agro-pecuario del Valle del
Cauca. Informe emitido por la Misión agrícola puertorriqueña, dirigida por
el hon. Carlos E. Chardon, y presentado al governador del departamento del
Valle en Colombia (San Juan: Negociado de materiales, imprenta, y transporte,
1930), 36.
24

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alimentación del departamento, era desastroso contar con
“tanta agua corriendo por ahí”,25 pues son ríos sin control ni
regulación que impiden el progreso de la región. Entre ellos se
destaca el realizado en el año 1952 por la firma OLAP,26 que
hace énfasis en proteger el valle plano contra el exceso de las
aguas con la creación de los embalses de Salvajina y Timba que,
en operación conjunta, tendrían a su cargo la tarea de controlar
las avenidas del río Cauca, salvaguardando así 60,000 hectáreas
destinadas a la agricultura:
De las 390.000 hectáreas del valle plano, el 60% son irrigables
y el 25% sufre de inundaciones o encharcamientos; en total
el 64%, o sean 250.000 hectáreas se encuentran afectadas
por el exceso de agua. [...] Pero la represa de Timba y
Salvajina no bastan para la protección del valle plano
contra el exceso de aguas. Para la defensa y recuperación de
40.000 hectáreas, se necesita una extensa red de canales que
recojan las lluvias y que sequen ciénagas y pantanos, con
ayuda de estaciones de bombeo en varios casos y trabajos de
canalización en algunos afluentes del Cauca, cuyo control
por medio de embalses, resulta demasiado gravoso. Cabe
anotar que muchas de estas obras no operarían correctamente
sino después de controlado el nivel de las aguas del Cauca,
con ayuda de los embalses.27
Frase mencionada constantemente por funcionarios de las Misiones del
Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento-BIRF-, que se puede leer
en varios de los informes de modelación del paisaje citados.
26
Sigla de la primera firma de ingenieros acreditada en Colombia, que se
gesta por su fundador Carlos Ospina, quien egresado de Berkeley se asoció
con otros ingenieros de apellidos: Olarte, Arias y Payán. De ahí su nombre
OLAP.
27
OSPINA, OLARTE, ARIAS, PAYÁN. Plan para el desarrollo económico
25

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Estos apartes tienen un común denominador: domesticar al río
Cauca, a través de una mega obra de la ingeniería como lo sería
la represa de salvajina, edificación que para su materialización se
valdría de nuevos estudios que reforzarían, durante las décadas
de los años cincuenta y sesenta, la idea de progreso asociada
a los conceptos de irrigación y drenaje. Así lo demuestra una
investigación realizada, diez años después a la de la OLAP, por
Pedro Nel Barrera, que indica:
[...] El valle y su inmensa riqueza requieren una rápida
solución para su explotación. Existe mucha agua que corre
desperdiciándose para el uso humano. La solución se encuentra
en la irrigación, pues no hay en el país región que ofrezca
iguales posibilidades de desarrollo y porvenir para la economía
colombiana. [...] Es pues, una necesidad inaplazable el convertir
esta zona plana del Valle del Cauca, en una tierra perfectamente
irrigada, desecada y dedicada a cultivos intensivos de productos
de alto rendimiento, tanto en volumen como en precios de
mercado.28

Ahora bien, cabe destacar que el mismo estudio presenta a la
par un análisis de los suelos con un apreciable nivel de potasio,
elemento indispensable para el adecuado desarrollo de la
vegetación, así como una proporción muy baja de nitrógeno,
explicable por el carácter arcilloso y compacto que obedece a la
textura de los suelos del valle geográfico, que son formados a
partir de sedimentos arrastrados por los ríos que discurren por las
del Alto Cauca. Valle del Cauca: Planeamiento de recursos naturales. Ospina,
Olarte, Arias &amp; Payán. 1952. 42.
28
Pedro Nel Barrera, Estudios socioeconómicos (Cali: CVC, 1962), 6.
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cordilleras, compuestos de capas delgadas y gruesas de arcillas,
limos, arenas y gravas, con amplia presencia de suelos finos
arcillosos.29
En ese sentido es comprensible que dentro de los “cultivos
intensivos” se enfoquen, en el mismo documento, al de la caña
que, aunque se adapta bien a una amplia variedad de suelos, se
desarrolla satisfactoriamente en los franco-arcillosos, profundos y
bien drenados. En suelos demasiado duros la caña no se desarrolla,
en los suelos sueltos y ricos en materia orgánica crece bien, pero
se puede caer fácilmente. De ahí que el nivel freático deba estar
mínimo a 1.20 metros, a menor profundidad, y requiera de buenos
drenajes, pero sobre todo de una copiosa fuente de agua que pueda
ser domesticada con un sistema técnico de cultivos.
De estos antecedentes se gesta un plan piloto de métodos
de control de ríos, cuya misión se centra en el fomento y
aprovechamiento intensivo de todos los recursos naturales en
la zona geográfica del Valle del Cauca, el denominado Plan
Lilienthal.30 Éste sugiere varias consideraciones técnicas que
posteriormente influyen en el asentamiento progresivo de varios
ingenios azucareros al margen del río Cauca para usufructuar,
asimismo, las corrientes hídricas con las que se conecta. Sin
Guillermo Alberto Mambagué, “Elementos de ecología histórica del valle
geográfico del río Cauca y el municipio de Candelaria, Valle de Cauca”, en
Etnohistoria y bioarqueología en el municiío de Candelaria, Valle del Cauca
(Cali: Universidad del Cauca, 2011), 118.
30
Que también fue conocido como Plan Integral de Fomento y Aprovechamiento Intensivo de todos los Recursos Naturales del Valle del Cauca.
29

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embargo, a este impulso se le sumó la persistencia y capital de
los terratenientes dueños de los ingenios, quienes advirtieron la
necesidad de continuar con reconocimientos agropecuarios para
potenciar los recursos naturales del Valle del Cauca, y se dieron al
ejercicio de procurar convencer a otros notables y a la comunidad
en general, de la apremiante obligación de acelerar el desarrollo
económico del Valle y el país con el apoyo de los criterios y
capital extranjero.
De este plan se desprenden varias corporaciones
autónomas en diferentes regiones del mundo para controlar y
reglamentar de forma integral tierra, agua, bosques, minerales,
industria y género humano. En el Valle del Cauca, la organización
se denominó Corporación Autónoma Regional del Cauca, Valle y
Caldas -CVC- y se creó en el año 1954.31 Sus siglas corresponden
a la unión de esos tres departamentos, pues se proyectó represar
el río Cauca en aras de generar electricidad para ellos. Por ese
motivo, para emprender un proyecto de tal envergadura se
requería de una zona de desarrollo, o como le llamaron, “vitrina
de exhibición”,32 donde se pudiese realizar en el menor tiempo
posible la tecnificación del campo.
El lugar elegido fue el Valle del Cauca, donde estaban
los visionarios terratenientes que, además, eran comerciantes
Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, Génesis y desarrollo de una visión de progreso (Cali: CVC, 2004), 51–54.
32
Joaquín Paredes Cruz, El Valle del Cauca. Su realidad económica y cultural (Cali: La Voz Católica, 1955), 44.
31

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de caña. Quizá por ello no es aleatorio que Luis Valdivia
mencione que esta élite, al tiempo que adquirió mayor control
sobre los recursos naturales, impidió la formación de un sector
campesino independiente, pues al atraer a las haciendas a
familias de labradores, se benefició de la adecuación gratuita, de
terrenos vírgenes o inundables, y otras veces del pago de renta
de las familias de cultivadores parcelarios. Afirma que, sin duda
alguna, todo eso contribuyó a crear la fortuna de propietarios y
comerciantes.33
Dentro de las apremiantes tareas que la CVC debía
resolver, se encontraba realizar un estado de las necesidades
de la región que luego pasarían a priorizarse. No obstante, se
mantuvo firme la idea de la electrificación. La abundancia de
agua que tanto caracterizó al Valle del Cauca, entraría ahora bajo
el dominio y avances técnicos del hombre. Inicia entonces una
carrera desmedida por transformarla mediante análisis, controles,
supervisiones y legislaciones. Todo ello requería de un buen
capital que surgió, en gran parte, de la tasa catastral.34 Con el
inicio de esta entidad se sella el destino de Candelaria, porque
para desarrollar la tarea de planificar y modelar los recursos
naturales en función de lo que sería la agroindustria, fue necesario
primero transformar la naturaleza de un espacio específico en
Luis Valdivia, Economía y espacio en el Valle del Cauca, 1850-1950 (Cali:
Universidad del Valle, s/f), 11.
34
Esta consistió en cobrar una tasa catastral del 4 por mil sobre el valor de
los predios.
33

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paisaje agroindustrial para contar con un referente que traspasase
la geografía nacional. Se eligió entonces el suelo candelareño
como el territorio con más elementos a favor para convertirse en
el primer centro piloto de este desarrollo económico.
Varias fueron las condiciones que hicieron que sus
miradas se pusiesen en ella. Por un lado, ya era visible gracias
a que la ganadería y agricultura se fueron posicionando, a través
de las haciendas, como actividades económicas que, junto a
sus tierras consideradas pródigas y feraces, siempre dieron una
contribución efectiva a la economía nacional. Ello la tuvo en la
mira de un sinnúmero de investigaciones que la convirtieron en
el municipio que reunía características especiales sobre los demás
de Colombia. Según Raúl Silva:
[...] es uno de los pueblos más antiguos del Valle del Cauca.
Su producción ganadera es una de las más prósperas del
departamento y sus estancias son ricas en diversas clases de
cultivos: maíz, plátano, arroz, tabaco, café y sobre todo caña
de azúcar, además de presentar cercanía a dos centros urbanos
importantes en la región. Dista de Cali 28 km y de Palmira 15
km.35

Lo paradójico de todo este asunto, es que Candelaria, para esa
época, era uno de los lugares más tranquilos y prósperos de la
región y el país. Luis Martínez Delgado, en el libro Valle del
Cauca 1910-1960: medio siglo de riqueza, mencionó:
Raúl Silva Holguín, Valle del Cauca: Tierra de promisión, t. I (Cali: Imprenta Departamental, 1960), 134.
35

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�Daiana Campo

“[...] este municipio es modelo para un sinnúmero de
investigaciones por reunir características especiales sobre los
demás de Colombia: es completamente plano en su topografía, está
situado e influido por los centros comerciales de Cali y Palmira;
sus habitantes viven en forma bastante tranquila; estas ventajas
han sido las causas para que fuera escogido como municipio
piloto de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca
(C.V.C)-(Plan Lilienthal); que sea visitado frecuentemente por
personalidades internacionales y nacionales; que se levante allí
el primer catastro técnico rural en Colombia: estudio de títulos,
levantamientos aéreos y sobre terreno, estudio de la tierra y
recomendación sobre su uso más conveniente para una mejor
producción; que la Universidad del Valle, por intermedio de su
Facultad de Medicina, adelante la primera campaña de medicina
social preventiva en Colombia, basado en un postulado que
se está imponiendo por su realidad: la prevención por unidad
humana es más barata y más social que la curación por unidad
humana. [...] Merece destacarse como obra de vital importancia
y revolucionaria para Colombia la de auspiciar el nacimiento y
fortalecimiento de una nueva clase social económica: la de los
granjeros, una clase que, autoabasteciéndose, sus remanentes van
a engrosar a los de la comunidad, consiguiéndose así una clase
de dirigente del campesinado completamente libre e influyente
en los destinos de la nación. Todo se encuentra dispuesto para
ello: el Municipio está saneando jurídicamente la propiedad
pequeña, se está electrificando totalmente la parte rural y se
están dotando de vías de comunicación todas las zonas rurales,
sin lugar a dudas, esta naciente clase social será la redentora del
campesinado colombiano.36

Justamente,

el

discurso

hegemónico

condensado

en

recomendaciones, informes, planes, programas, proyectos e
Luis Martínez Delgado, Valle del Cauca, 1910-1960. Medio siglo de riqueza (Cali: Interprint, 1960), 64–65.
36

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�La caña de azúcar

incluso en el imaginario de la gente, muchos de ellos de la élite,
hicieron que en no menos de 20 años la cabecera municipal de
Candelaria se quedara hasta la actualidad cercada por caña. No
obstante, al margen del desarrollo de la caña, se desencadenó
una violencia pasiva que desplazó, a través de quemas, requemas
y fumigaciones, a varias especies vegetales y animales que
se mantenían distantes de las casas: alacranes, arañas, sapos,
culebras, lagartos, iguanas, pericos, guacharacas, murciélagos,
etc., que como comentan algunos pobladores, “una vez se sentían
acorralados por el fuego o el veneno, migraban al interior de
nuestras casas para protegerse”.37
Cada vez era más común hallar deambulando por las
viviendas algunos de estos animales. Lastimosamente, los
moradores explican que empezaron a sentirse amenazados
por su propia naturaleza, ya que temerosos de que les hiciesen
daño a sus hijos, se veían en la obligación de igualmente
exterminarlos. El cañaveral fue tomando posesión exclusiva de
la tierra, y a merced de su preferencia, las leyes ecosistémicas
que regían el entorno acuático candelareño fueron mutando.
Si bien los animales emigraban a lugares vecinos en las
temporadas de sequía, la abundancia y tratamiento que se le
proporcionaba a la caña les forzaba a salir. Muchos murieron
en el intento.
Evaristo López. Cortero de caña jubilado. 79 años. Fecha de entrevista:
junio 17 de 2013.
37

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En términos de agricultura, la década de los sesenta
finaliza en Candelaria con la transformación acelerada de las
haciendas. Si bien aún el 90% de los habitantes se dedicaba
a cultivar las parcelas propias o se desempeñaban como
trabajadores de los ingenios o trapiches, las fincas pequeñas y
medianas de la zona plana continuaban siendo absorbidas por los
ingenios. En el Estudio detallado, para fines agrícolas, de los
suelos del municipio de Candelaria,38 se menciona que a inicios
de los años 70 la mayoría de sus suelos se encontraban cultivados
de caña de azúcar, explotada en forma bastante intensiva con el
empleo de técnicas modernas: variedades muy productivas, uso
de fertilizantes, riegos, pesticidas y mano de obra calificada.
Eso explicaría por qué a principios de los setenta, el
interés por cultivar sus propios alimentos menguó en algunos
campesinos ya proletarizados. Si bien antes no era necesario
desgastarse para conseguir comida, pues el pescado y plátano
eran abundantes en ese entorno, ahora se sumaba a la escasez
de ciertos alimentos, la competencia y el estatus como valores
de la modernidad. Esa rápida metamorfosis dejó claro que la
ocupación espacial del candelareño basada en la negociación
directa y permanente con sus ríos, a través de la lluvia y la sequía,
se limitó con una imponente herramienta técnica que hizo las
veces de intermediario: el jarillón.
Javier de los Ríos Z, Estudio detallado, para fines agrícolas, de los suelos
del municipio de Candelaria (Departamento del Valle del Cauca). (Bogotá:
Instituto Geográfico “Agustín Codazzi”, 1971), 15.
38

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Efectos adversos de su siembra extensiva el combustible
Aunque en Colombia la caña de azúcar fue por mucho tiempo
un artículo de consumo interno, en los años setenta se fue
especializando en abrir mercados hasta catalogarse como un
producto de exportación. De la caña inicialmente se derivó
azúcar, mieles, panelas, bagazo y alcoholes. También se
derivarían poderosas familias que fueron y serían cruciales
en la construcción de una identidad dulcera para el Valle del
Cauca. Desde los años sesenta Jaime Lozano, presidente de
ASOCAÑA entre los años de 1959 y 1975, da cuenta de la caña
como cultivo comercial y rentable negocio con linaje, pues
la élite abanderó la caña asumiéndola no como especie, sino
como un elemento constituyente del paisaje industrializado
hasta la actualidad.
Estos industriales del dulce y sus respectivas generaciones,
se esforzaron por mantener una cuota permanente en la producción,
cualidad que le valió a la caña el adjetivo de hilo conductor de la
economía. Para ello, empezaron a domesticarla bajo el progreso
tecnológico como ideal imperante del siglo XX. De ahí que de
las varias conjeturas que emergen de esta investigación, se cree
que la identidad de Candelaria se permeó precisamente del
imaginario que estas prestantes familias de la élite del azúcar de
Cali, Popayán y Buga lograron posicionar. La distancia de la élite
entre la naturaleza diversa, legitimó una particular forma de ver
el ambiente físico-natural. Al parecer, la caña como muchas otras
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especies consideradas útiles (café, algodón, maíz y sorgo, entre
otras), se posicionó rápidamente como dispositivo del progreso
tecnológico. El poder político al margen de las cada vez más
sólidas relaciones comerciales locales y extranjeras le ampararon.
Asimismo, el aumento drástico de la producción industrial,
empezó a requerir cada vez más el uso de la química para una
producción mayor de fertilizantes nitrogenados. Por ello, los
ingenios ya establecidos se centraron en investigar la caña de
azúcar y la melaza. Para tal tarea conformaron la Sucroquímica
Colombiana S.A., enfocada en el desarrollo químico y tecnológico
de productos y subproductos derivados de la sacarosa de caña:
ácido cítrico, ácido acético y alcohol.39 Entretanto, continuaban
atentos a la producción y lograron exportar en el año 1965, por
vez primera, 101,344 toneladas de azúcar. De estas, enviaron
63,653 al mercado mundial y 37,691 para los Estados Unidos,
participación que aumentó el año siguiente y le ubicó como un
valioso productor.
A su vez, a esta benéfica condición social y política se
le suma un acontecimiento natural significativo para que el país,
y sobre todo el Valle del Cauca, alcanzaran en poco tiempo una
posición privilegiada que reforzó el reinado de la caña hasta el
siglo XXI, pues la caña es el cultivo más destacado de Candelaria,
representando la actividad agrícola de mayor productividad
Daniel Gironza y Juan Sebastián Morales, Casos de historia empresarial:
SUCROAL S.A. - Tecnoquímicas S.A. (Santiago de Cali: Universidad ICESI,
2013), 6.
39

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económica generadora de numerosos empleos en factorías y
plantaciones.40 Sin embargo, la cuota que se ha debido pagar
por esta posición ha impactado fuertemente las fuentes hídricas,
superficiales y subterráneas, y con ello, la despensa piscícola. Para
1957 existían en el Valle del Cauca 14,633 hectáreas de ciénagas
o lagunas, muchas de ellas formadas por las constantes crecientes
del río Cauca. Ellas, en su ir y venir, atraían un gran número de
especies faunísticas que se convirtieron en menú de propios y
visitantes, pero que en un periodo de 60 años se reducirían a
2,795 hectáreas y de 62 a 7 humedales.41
Asimismo se redujo la mano de obra campesina, pero
los dueños de ingenios alcanzarían un poder económico sin
precedentes debido a estratégicos planes de expansión que
requirieron de la inversión en innovadores equipamientos
industriales, de una minuciosa división del trabajo bajo
procedimientos sistémicos y de establecer relaciones comerciales
con mayor grado de dependencia. En Candelaria, la iniciativa
del perfeccionamiento de “la industria centralizada en el azúcar”
debilitó aún más el quehacer del pequeño agricultor. Entre los
años 80 y 90 desaparecerían pequeños trapiches porque la meta
estaba centrada en producir la mejor azúcar refinada. Ad portas
del año 2000, la meta sería el alcohol carburante. En el año
2001 se instituyó la Ley de oxigenación de gasolina con alcohol
40
41

Gironza y Morales, 17.
Según el centro de datos para la conservación de la CVC, 1990.

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carburante en las ciudades de más de 500,000 habitantes y en
sus áreas metropolitanas (Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla,
Cartagena, Cúcuta, Bucaramanga y Pereira), coyuntura que
permitió a finales del año 2005 que los ingenios Mayagüez,
Providencia, Incauca, Risaralda y Manuelita establecieran sus
propias destilerías para producir etanol.
Con ello, el objetivo se complejizó tanto, que además de
la actividad azucarera, se embarcaron en elaborar insumos para
la industria en el campo del hogar, la salud, alimentos, bebidas,
abonos orgánicos, construcción, energía y la sucroquímica, entre
otras más. Esta situación derivó en una dependencia local, regional
y nacional de la industria de la caña, pues ella ofrece casi todo
lo que utiliza cotidianamente un hogar promedio. En la azarosa
centralización del azúcar como una cosecha flexible, Mayagüez
buscó no bajar la guardia en el desarrollo de su fabricación. A tal
punto llegó aquella dedicación que, en el año 2007, presentó la
mejor productividad de Colombia con 1,200 kilos de azúcar por
hectárea al mes. Entre otras cosas, esto fue resultado de incorporar
continuamente al holding empresarial compañías dedicadas a la
plantación especializada que abastecieron las materias primas
para la elaboración de productos que permitieron sostener todo
su proceso productivo: selección, siembra, monitoreo, corte, alza,
transporte, molienda y comercialización.
En ese sentido, Mayagüez como grupo empresarial empezó
a consolidar su propio conglomerado haciendo uso de la caña como
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alimento y, a partir del año 2000, utilizándola también para producir
etanol. Es Mauricio Iragorry42 quien, como nuevo gerente de la
compañía, lideró esa iniciativa incorporando desde el año 2006
el negocio del alcohol carburante mediante el uso de la vinaza.
Este negocio altamente rentable tendría sus inicios desde el año
1997 cuando, en el encuentro por el Medio Ambiente desarrollado
en Kioto, los países industrializados que más generaban gases
de efecto invernadero se vieron en la imperiosa necesidad de
desarrollar combustibles diferentes a los fósiles (gas natural, carbón
y petróleo) para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Por ese motivo, la frase que ampara la apuesta hacia los
combustibles vegetales es la protección del medio ambiente.
Aunque Colombia no se encuentre referenciado en los que
contamina de manera alarmante, sus empresarios se dedicarían
a continuar trabajando los años siguientes en pos del mercado
internacional y de sostener la movilidad de sus vehículos.
De esta manera, la vinaza entraría a ser parte de la nueva
revolución agroindustrial que demandaría la expansión de la
caña de Mayagüez hacia nuevas tierras distantes a la candelareña,
mediante la manipulación genética de la caña para fabricar
biocombustibles. Así, finalizando el año 2007, crean una variedad
de caña transgénica resistente al ataque del virus Polerovirus, que
ocasiona la enfermedad de la hoja amarilla. En años siguientes,
Ingeniero industrial de la Universidad de Georgia Ceo’s Managment Program de Kellog School Of Management. Sus ascendientes son de la familia
Holguín Hurtado.
42

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y con más fuerza en el año 2010, creó cañas transgénicas
adaptables a factores climáticos, resistentes a plagas, virus y
bacterias. Ante los avances de estas alteraciones, Víctor Manuel
Patiño señaló que “del último quinquenio es la innovación de los
cultivos transgénicos, sobre los cuales parecen cifrarse muchas
esperanzas. Ojalá no resulte como la Revolución Verde, que
después de un auge inicial está siendo controvertida”. El género
Saccharum ha mutado; si antes primaba dulzor y textura, ahora se
potencia la resistencia y mayor producción.
Aunque en sí la caña se da toda a merced humana, la
están llevando a los límites de su esencia. Quizá lo que se termine
creando ya no sea en realidad caña azucarera para alimento,
pues ya existen híbridos de los híbridos y clones dependientes
de ambientes artificializados. Esto induce a pensar que su cultivo
viene interactuando cada vez menos con factores u organismos
presentes en el ambiente natural. Sólo entabla vínculos necesarios
con el suelo, insectos, malezas y enfermedades. Aunque ya se
comentó, también la están incomunicando para ese diálogo,
mientras de manera paradójica, el sistema económico en torno
a ella se diversifica, pero el ambiente natural se empobrece. La
cuestión es que para mantener todas esas variedades genéticas, el
ecosistema debe ser cada vez más artificializado.
Dentro de los efectos desastrosos es que se sustituyó
la diversidad biológica por el monocultivo azucarero de
biocombustible que no es reinvertido en Candelaria, con lo que
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se redujo de forma alarmante el bosque tropical, se intensificó
la desecación de pantanos, la captación de acuíferos para riego
constante, y se crearon nuevas formas en el uso del suelo, agua,
bosque y aire que poco benefician a poblaciones humanas y no
humanas. Se produce también desplazamiento y abandono de su
terruño en busca de opciones de trabajo, se mina la variedad de
alimentos, y con ello la identidad.
Eso sitúa a los candelareños en cierto grado de
vulnerabilidad para contrarrestar los efectos que devienen de las
modificaciones tecnológicas de la caña de azúcar. Su monocultivo
ha limitado de manera drástica la posibilidad de avizorar un
futuro. Asimismo, incide en la oportunidad de conocer más
acerca del pasado, ya que debido a la forma en que se prepara
la tierra, las excavaciones arqueológicas no han podido dar
más detalles de las culturas precolombinas que se asentaron en
suelo candelareño y vallecaucano. El campesino proletariado se
convierte en asalariado que no tiene buena tierra para cultivar
porque la caña la deja estéril; entonces, poco es lo que se puede
comer cultivado de las propias manos. La caña lentamente deja
de alimentar vientres humanos y animales para alimentar motores
de vehículos de países como Estados Unidos, China y Canadá.
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�Agua de las verdes matas, tú me tumbas, tú me matas.
Magueyes, pulque y medioambiente en las haciendas
de los Llanos de Apan durante el Porfiriato
Water of the agaves, you knock me down, you kill me.
Magueyes, pulque and environment in the haciendas of the
Llanos de Apan during Porfiriato
Alexis Jacob Hernández Fabián
Universidad Autónoma Metropolitana – Iztapalapa
Iztapalapa, México
orcid.org/0000-0002-2626-6136

Recibido: 1 de julio de 2022
Aceptado: 5 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: En este artículo se busca discutir las consecuencias ecológicas
de la gran demanda de pulque durante la primera década del siglo XX.
El aumento demográfico que experimentó México en este periodo fue
una de las principales causas de una creciente demanda de esta bebida,
lo cual trajo consecuencias ambientales en las haciendas de los Llanos
de Apan, la principal región productora de pulque. Mediante un estudio
de caso, esta investigación emplea archivos de una hacienda de dicha
región, así como de manuales y otros textos contemporáneos, para
descubrir las consecuencias ambientales del auge del negocio pulquero,
demostrando que la compleja relación entre los seres humanos y su
medio contribuyeron no sólo a pensarlo sino también a transformarlo,
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�Agua de las verdes matas

al considerar nuestra área de estudio como la ideal para el cultivo de
maguey para la producción de pulque.
Palabras claves: Historia ambiental, pulque, porfiriato, haciendas,
Llanos de Apan
Abstract: This article seeks to discuss the ecological consequences
of the high demand for pulque during the first decade of the XXth
century. The demographic increase that Mexico experienced in this
period was one of the main causes of a growing demand for this drink,
which brought environmental consequences in the haciendas of the
Llanos de Apan, the main pulque-producing region. Through a case
study, this research uses the historical archives of a hacienda in the
region, as well as manuals and other contemporary texts, to discover
the environmental consequences of the boom in the pulquero business,
demonstrating that the complex relationship between human beings and
their environment contributed not only to think about that environment
but also to transform it, since our area of study was considered the ideal
for the cultivation of maguey for the production of pulque.
Keywords: Environmental history, alcoholic beverage, porfiriato,
haciendas, Llanos de Apan

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�Alexis Hernández

Introducción
¿La historia ambiental comienza en el estómago? Hace más de
una década esta pregunta había incentivado las reflexiones de
algunos historiadores norteamericanos agrupados en torno a la
revista Enviromental History,1 y la respuesta había sido clara:
se necesitaba comenzar por las pautas de consumo para poder
entender ciertas transformaciones ambientales del pasado, así
como para poder enriquecer las narrativas que hasta ese momento
dominaban la historia ambiental. Al trasplantar esta pregunta hacia
México podemos subrayar la suavidad del eco de este llamado.
Si lo buscamos dentro de los trabajos que se han escrito sobre la
región a tratar en este estudio, el eco desaparece por completo.
Es por ello que este artículo busca comprender las consecuencias
ecológicas del auge del consumo del pulque durante el porfiriato,
enfocando el lente en los espacios productivos, para de esta
forma evaluar el impacto que este proceso significó. Para ello
se procederá realizando un estudio de caso, teniendo como base
los archivos en la hacienda San Bartolomé del Monte, sita en
Tlaxcala, pero que según argumentamos, por factores históricos,
económicos y naturales pertenece a la región geográfica conocida
como los Llanos de Apan, la cual ha sido considerada el espacio
más propicio para el cultivo de maguey para la producción de
pulque, por lo que la hipótesis propuesta es aplicable, o por lo
Nicolaas Mink, “It begins in the belly”, Environmental History, núm. 14
(2019): 312–22.
1

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�Agua de las verdes matas

menos un indicador, de lo que sucedió en este espacio a inicios
del siglo XX.
El objetivo de este trabajo es, por una parte, mostrar
los cambios ambientales que la documentación de la hacienda
nos señala en la correspondencia del administrador, y que son
síntomas importantes de las transformaciones ambientales
producidas por la mercantilización cada vez mayor de un solo
producto del maguey: el pulque. Consideramos que este proceso
debe entenderse en una perspectiva de larga duración, por lo que
se aborda la problemática en una temporalidad más amplia, pero
subrayando que la demanda de pulque -aunado a una serie de
transformaciones históricas experimentadas en el último tercio
del siglo XIX- son responsables directas de la demudación
ambiental de la región, que dentro de sus consecuencias estaría la
casi desaparición del negocio pulquero a mediados del siglo XX.
Es decir, partimos de considerar que las fuerzas transformadoras
del ambiente surgen de las pautas de consumo de la población,
así como de las estrategias emprendidas por los propietarios de
las unidades productivas; en otras palabras: para comprender las
transformaciones ambientales de los Llanos de Apan no sólo hay
que analizar sus magueyeras y siembras que la documentación
histórica recoge, sino también entender lo que sucedía en las
mesas, fondas y pulquerías de los centros urbanos.2
Se trata de retomar lo propuesto por Nancy Shoemaker, y ubicar los alimentos dentro de nuestras variantes explicativas: “Situated at the intersection
of environmental history’s most troubling dualism, Man and Nature, food his2

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�Alexis Hernández

Buscamos evitar una narrativa lineal, simple y
declesionista3 de la historia, y situar este trabajo en la antípoda, es
decir, en una historia de tensión, resaltando los matices del proceso
histórico de tal forma que nos permita comprender el complejo
devenir de la región. Es decir, la presente investigación se mueve
entre el aprovechamiento de la tierra y su sobreexplotación, entre
la riqueza de los hacendados y el deterioro del entorno natural.
El último objetivo es, siguiendo a Manuel González de Molina,
introducir la preocupación por la sostenibilidad y la conciencia de
los límites físicos de la naturaleza, incitando a la reflexión sobre
nuestros hábitos de consumo y la percepción que tenemos sobre
ciertos alimentos; citando al historiador español: “La Historia
Ambiental aspira a entender, pues, la acción humana en su
contexto natural, pero no pretende explicarlo todo desde el prisma
ambiental. En esa medida, aporta al discurso historiográfico
tory could help historians escape the resolutely land-based terrain of farms,
fields, forests, waterways, cities, and suburbs where environmental historians
currently ask most of their questions”. Nancy Shoemaker, “Food and the intimate environment”, Environmental History, núm. 14 (2009): 340.
3
La etiqueta de historia trágica o declesionist narrative se les otorga a los
relatos unilineales de historia ambiental, que partiendo del presente o de un
desastre ecológico analizan en retrospectiva cómo se llegó hasta ese momento,
elaborando un relato explicativo como si fuera un fenómeno dominó, ignorando otras variantes que permiten complejizar el tema. Este tipo de trabajo han
sido criticados constantemente, y aunque se siguen practicando se considera
que fueron más numerosos durante una primera etapa de la historia ambiental.
Stefania Gallini, “¿Qué hay de histórico en la Historiografía ambiental en América Latina?”, Historia y Memoria, núm. Número Especial (2020): 197, https://
revistas.uptc.edu.co/index.php/historia_memoria/article/view/11594/9642.
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la preocupación por la sustentabilidad, en coherencia con su
vocación consecuentemente materialista y con la condición
material de toda relación social”.4
“De la ilusión a la erosión no hay más que medio siglo”5
El interés que ha generado a lo largo del tiempo el pulque
y la planta de donde proviene, el maguey, ha dado lugar a un
interés desde el periodo colonial por su estudio, desde distintas
ciencias y disciplinas, ya sea por la riqueza material que
generaba, por las propiedades de la planta y la bebida o también
por las problemáticas sociales que desencadenaba su consumo
excesivo.6 Los magueyes son plantas perennes, xerofitas, que
pueden vivir expuestas a altas temperaturas y con largos periodos
de sequía.7 Éstos pertenecen al género Agave, cuya distribución
geográfica es amplia y de larga data; la información que se tienen
acerca de la domesticación de la planta apunta a que este proceso
ocurrió hace por lo menos 11,000 años, lo que permitió que en el
centro de México, a lo largo de los milenios, se entretejiera una
Manuel González de Molina, “La historia ante el cambio climático: la
conciencia de los límites”, Ayer, núm. 125 (2022): 367.
5
El título se toma de un “poemínimo” del escritor mexicano Efraín Huerta.
Efraín Huerta, Poesía completa (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
2014), 463.
6
Rodolfo Ramírez, “El desarrollo de los estudios sobre el maguey en México, de la Ilustración a la Revolución”, Saberes. Revista de historia de las
ciencias y humanidades, núm. 7 (2020): 93–117.
7
Abisaí J. García Mendoza, “Los agaves en México”, Ciencias, núm. 83
(2007): 16, https://www.redalyc.org/pdf/644/64408704.pdf.
4

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relación importante siendo no sólo un centro geográfico de origen
y diversidad sino también de diversificación de la planta, lo cual
incluía su selección, manejo y aprovechamiento.8 Dentro de las
civilizaciones mesoamericanas, la planta y sus productos ocuparon
un lugar importante no sólo en su cotidianidad, sino también en
sus prácticas festivas y los rituales que las acompañaban.
Patricia Colunga ha detectado como más aptos para
la extracción de savia y producción de pulque 41 taxones,9
aunque puntualizando que dentro de este grupo sobresalen
algunas especies, que son: Agave salmiana, Agave mapisaga,
Agave americana, Agave atrovirens, Agave inaequidens y Agave
hookeri.10 Para los fines de nuestra investigación nos centraremos
en sólo uno de sus productos: el pulque, una bebida con cierta
gradación de alcohol -varía entre el 4 al 15%- que se obtiene
mediante la fermentación de la savia extraída de la planta, la
Patricia Colunga-García Marín et al., “Los agaves y las prácticas mesoamericanas de aprovechamiento, manejo y domesticación”, en Domesticación
en el continente americano, t. II. Investigación para el manejo sustentable de
recursos genéticos en el Nuevo Mundo, ed. Alejandro Casas, Juan Torres-Guevara, y Fabiola Parra (Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México;
Universidad Nacional Agraria La Molina del Perú, 2017), 275.
9
Patricia Colunga-García et al., eds., En lo ancestral hay futuro: del tequila,
los mezcales y otros agaves (Mérida: Centro de Investigación Científica de
Yucatán, A.C.; Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología; Comisión Nacional
para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad; Secretarpia de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Instituto Nacional de Ecología, 2007).
10
Gonzalo Álvarez, Del maguey al vaso: el manejo del pulque en las pulquerías del Distrito Federal y en las localidades abastecedoras [Tesis de Licenciatura] (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2015),
8–10.
8

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cual después de crecer entre 8 y 12 años se sitúa en el momento
propicio para su explotación.
Entre todos los usos que se les daba a las especies más aptas
para la producción de aguamiel, el más redituable económicamente
desde el siglo XVII ha sido el de la producción de pulque. Este
elemento impactó el devenir histórico no sólo de las poblaciones
que habitaron el espacio de nuestro estudio sino de su mismo
entorno natural, pues comenzó a experimentar una importante
especialización agrícola como respuesta a la demanda creciente
de pulque en el siglo posterior a la conquista de las civilizaciones
mesoamericanas en la parte central del actual México. Conviene
decir que el consumo de la bebida extraída del maguey pulquero
data de tiempos anteriores al contacto europeo. Los mitos creados
en torno a ella dentro de la cosmovisión mesoamericana, así como
su uso ceremonial y la estricta regulación que rodeaba a la bebida,
mantuvieron los niveles de consumo, y por tanto, la explotación
del maguey, en niveles muy reducidos. El uso que se le daba a
la planta era sobre todo para la elaboración de ropa, viviendas,
como alimento, para la fabricación de enseres domésticos e
inclusive como combustible. Es durante el periodo colonial, y
bajo adversas condiciones económicas, sociales, demográficas y
políticas que comenzó la especialización agrícola del espacio de
nuestra investigación.
La historiografía existente ha señalado a los procesos
históricos de los siglos XVII y XVIII como el inicio de las
transformaciones agrícolas y ambientales consecuencia de la
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expansión magueyera en la región. Fue especialmente durante
el siglo XVIII donde se suscitaron las transformaciones más
profundas; en este caso, se cristalizaron en la extensión gradual
del cultivo del maguey por parte de las comunidades indígenas
como una estrategia para cumplir las exigencias tributarias, la
demanda cada vez más amplia del pulque como consecuencia de
la pérdida de control sobre el consumo de bebidas embriagantes,
y por último, la expansión de las haciendas en la región, espacios
productivos que comenzaron a competir directamente con
las comunidades y productores indígenas en la producción y
distribución de pulque.11
Existen dos hipótesis acerca de la expansión magueyera
durante el periodo colonial en la región central del actual México,
las cuales abordaremos a continuación. Partiendo del estudio de
la región de los Llanos de Apan, el historiador Rodolfo Ramírez
indica que al mediodía del siglo XVIII se presentaron las
condiciones propicias para la modificación del negocio pulquero,
incluida la especialización agrícola de la zona. Este proceso fue
gradual, comenzando con la lenta apropiación de una especialidad
indígena -la explotación magueyera- realizada por corporaciones
religiosas, en especial los jesuitas, pero también por comerciantes
novohispanos, quienes paulatinamente acrecentaron sus
fortunas mediante el acaparamiento de las tierras, las plantas y
Rodolfo Ramírez, “La especialización agrícola de la región de los Llanos
de Apan, el surgimiento del cultivo del maguey de aguamiel (siglos XVI-XVIII)”, Estudios de Historia Novohispana, núm. 64 (2021): 41–81.
11

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la producción del pulque, que experimentó una fuerte demanda
debido al crecimiento poblacional.12
Por otra parte, Bradley Skopyk sitúa el inicio de la expansión
magueyera en la parte central de México un siglo antes, en el siglo
XVII. Tomando como estudio de caso a Tlaxcala, pero declarando
que su hipótesis puede ser aplicada para todo el centro de México,
concluye que durante este siglo se dieron las condiciones políticas,
sociales, económicas y ecológicas, que permitieron a un número
importante de comunidades indígenas, caciques y españoles la
adopción del cultivo de maguey como una opción rentable para
sus tierras; no obstante este proceso conllevó a importantes
consecuencias ecológicas, inclusive transformando los sistemas
agrarios preexistentes y dando lugar al llamado metepantle, una
forma novedosa de aprovechamiento de la tierra que incluía el
uso del maguey y de otros cultivos cerealeros, especialmente en
las laderas, para aprovechar así tierras incultas, de mala calidad
o aquellas que habían sido erosionadas por el paso incansable de
los ganados. A diferencia del escenario ocurrido en los Llanos de
Apan, la apropiación del saber indígena sobre los magueyes por
parte de comerciantes españoles fue posterior al inicio del auge
del negocio pulquero. Es decir, en un primer momento fueron los
caciques indígenas y las comunidades quienes emprendieron las
tareas necesarias para satisfacer la creciente demanda de pulque,
pese a la existencia dispersa de españoles dentro del negocio; los
12

Ramírez, 65.

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archivos que atestiguan los conflictos entre indígenas muestran la
preeminencia de éstos dentro de la producción y comercialización
del pulque.13
En ambos casos podemos señalar la adopción del cultivo
de maguey -y su explotación para la producción de pulque- como
una estrategia para enfrentar las demandas tributarias, así como
las adversas condiciones sociales y económicas del momento; y
enfatizando la propuesta de Bradley Skopyk, como respuesta a
condiciones ecológicas y climáticas marcadas por transformaciones
globales como la Pequeña Edad de Hielo y el Mínimo de Maunder.
Más allá de esta incipiente discusión, consideramos que ambos
estudios no se contraponen, aunque sí delinean características
específicas en cada proceso. Lo fundamental reside en considerar a
las expansiones de los cultivos del maguey en la región central de
México como un cambio con profundas y radicales consecuencias
ecológicas, económicas y culturales. Tomando en cuenta lo tratado
previamente, creemos que las bases para la especialización agrícola
de los Llanos de Apan se produjeron en el transitar del siglo XVII
al siglo XVIII, y sin duda permitieron el florecimiento de un nuevo
negocio, el del pulque, que perviviría durante los siglos posteriores
y especialmente en el periodo que nos interesa, al alba de siglo XX,
cuando mostraría sus límites llevándolo a su casi desaparición en
décadas posteriores.
Bradley Skopyk, Colonial cataclysms. Climate, landscape and memory
in Mexico´s Little Ice Age (Tucson: The University of Arizona Press, 2020),
89–130.
13

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Aunque es necesario considerar que durante estos siglos los
negocios formados alrededor del maguey sufrieron fluctuaciones
importantes, en esencia la forma de explotación de la planta se mantuvo
casi inmóvil; lo que sí se modificó profundamente fue la forma en la
que se aprovechaba entre las comunidades, las haciendas y ranchos,
pasando a mercantilizar sólo una de las formas de aprovechamiento
del maguey: el pulque. Esto resulta importante, pues parte de nuestra
argumentación se sostiene en que la explotación casi exclusiva de
un solo producto dejó de lado los servicios ecológicos que otrora
proveía dentro del ecosistema, lo que es válido al menos para las
haciendas pulqueras a inicios del siglo XX.
La importancia de lo mencionado en renglones previos
reside en que permite contextualizar las transformaciones
ambientales que conllevó tal especialización agrícola a lo largo
de los siglos y que nos permite comprender el medio natural
donde se vivieron los procesos históricos que trataremos en las
siguientes páginas. Pues, si bien la expansión magueyera en el
periodo colonial resultó una brillante estrategia para combatir las
adversidades naturales, sociales, políticas y económicas a las que
se enfrentaban, por otro lado la proliferación excesiva condujo
a transformaciones ambientales como la erosión de tierras y la
necesidad cada vez mayor de ampliar los terrenos de cultivo.14
Si desde el periodo colonial se comenzaban a mostrar
las principales consecuencias ecológicas de la multiplicación
14

Skopyk, 123.

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magueyera ¿ante qué escenario nos enfrentamos al estudiar el
inicio del siglo XX? A la luz de las investigaciones hechas hasta
el momento, podemos mencionar que la tensión inherente al
periodo colonial seguía vigente: mientras que por una parte se
utilizaba como una forma de aprovechamiento de las tierras menos
fértiles y que se situaban en las laderas, también es cierto que la
explotación del maguey para extracción de aguamiel condujo a un
mayor deterioro ambiental, pues para satisfacer la demanda de una
población cada vez más numerosa en los centros urbanos, se tenían
que ir utilizando un número mayor de tierras; a este proceso habría
que agregarle las transformaciones económicas, sociales y políticas
verificadas durante el porfiriato, que permitieron acceder al pulque
a nuevos mercados, aumentando la presión sobre los suelos que
mantenían la producción de aguamiel. Es decir, a cuestiones de
larga data como la especialización de la región se aunaron nuevos
elementos coyunturales, que impulsaron una mayor demanda de
pulque, lo que llevó a las unidades productivas a una explotación
cada vez mayor, y por tanto, a un deterioro ambiental que estaría
entre las causas del declive de la producción pulquera en el siglo
XX. Debido a la amplitud regional y a la limitación documental
a la que nos enfrentamos, se procederá a observar los detalles,
limitando nuestra escala a un caso en específico, el de la hacienda
San Bartolomé del Monte. La limitación espacial no aspira a evadir
diálogos más amplios, sino todo lo contrario, busca insertarse
en esas problemáticas y discusiones, procediendo a observar un
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espacio en particular para proponer una hipótesis que permita
explicar las transformaciones regionales.
Orden, progreso y borrachera
A manera de introducción se ha intentado hacer un recorrido
deambulando por un pasado más antiguo que permita entender
lo que se vivió a principios del siglo XX. Antes que vernos
seducidos por los orígenes de la transformación ambiental, resulta
fundamental establecer que consideramos que para leer en clave
ambiental el pasado, es necesario observar los procesos históricos
no sólo detenidamente sino también por periodos más amplios. En
este caso, al partir de las transformaciones en los agroecosistemas
de aquellos espacios productivos del maguey durante el periodo
colonial, se busca principalmente atender una realidad: un número
importante de las transformaciones ambientales ocurren como
consecuencia de procesos largos, no son inmediatas, pues tardan
décadas en volverse perceptibles.15
Al andar entre los cultivos del maguey, la prisa no tiene
espacio entre los bordos en los cuales se asientan; si consideramos
que su cultivo oscila en promedio entre los 8 y 12 años, podemos
entender los ritmos en los que se verificaron estas transformaciones.
Los cambios en el ecosistema no se presentaban de forma brusca
Alejandro Tortolero, “El historiador que «hablaba» con los pájaros: Juan
Carlos Garavaglia y la historia ambiental latinoamericana”, en Juan Carlos Garavaglia. La pasión por la Historia, ed. Josep M. Fraderea y Raúl O.
Franklin (Buenos Aires: Prometeo, 2020), 154.
15

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y violenta, sino por el contrario, inscritos en procesos largos.
No se está proponiendo un medio ambiente estático en la región
que heredaría siglos de explotación, sino por el contrario, un
proceso de larga data donde existieron ciclos de crecimiento y
constricción, y donde la temporalidad elegida corresponde a un
proceso de crecimiento en el cultivo magueyero, como resultado
de las transformaciones ocurridas en México desde las últimas tres
décadas del siglo XIX, lo que permite evaluar las consecuencias
de este proceso a inicios del siglo XX.16
En la aurora del siglo XX, el aspecto que presentaba
México distaba en ciertos aspectos de las décadas previas. En este
momento encontramos un Estado más sólido, con un régimen
consolidado que marcaría un modelo de nación a seguir. El modelo
de desarrollo francés fue el elegido por el régimen porfirista.
Éste se fundaba en un nacionalismo moderno, cosmopolita y con
predilección de lo urbano sobre lo rural, que concebía la nación
como una construcción homogénea y occidentalizada, organizada
científicamente y con una orientación claramente marcada hacia el
mercado internacional.17 Esto no implica que dejara de ser un país
complejo. Al contrario, las contradicciones internas parecieran ser
Durante el periodo colonial, cuando se verificó la transición hacia la especialización magueyera en diversas regiones las consecuencias ecológicas se
experimentaron en un par de décadas. Skopyk, Colonial cataclysms. Climate,
landscape and memory in Mexico´s Little Ice Age, 123–28.
17
Alejandro Tortolero, Penser avec des chiffres. Banque et investissements
français au Mexique, 1880-1929 (Rennes: Presses Universitaires de Rennes,
2018), 28.
16

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inherentes al modelo que se siguió, el de una nación que mientras
por una parte experimentaba un crecimiento económico sostenido,
así como la expansión de los ferrocarriles, la llegada de bancos,
industrias y la modernización agrícola en algunas regiones, por el
otro, apoyaba su economía en una raquítica circulación monetaria;
mientras que la creación de un mercado nacional y la integración
al mercado internacional eran una realidad, el endeudamiento y la
existencia de la tienda de raya en algunas haciendas mostraban el
otro rostro del México porfirista.
La compleja nación, con el deshojar de los años finales
del siglo XIX y principios del XX, se convertía en una sociedad
cada vez más numerosa. Estos elementos en conjunto con la
consolidación de un mercado nacional gracias a la expansión
ferrocarrilera, así como la creación de empresas monopolizadoras
-por ejemplo, la Compañía Expendedora de Pulque- que buscaron
controlar desde la producción hasta la venta de la bebida en los
centros urbanos, permiten explicar el auge del negocio. Estas tres
variantes explicativas, insertas dentro de un marco general, el del
porfiriato y sus transformaciones económicas, políticas y sociales,
permiten comprender la pertinencia de estudiar el periodo al que
nos enfocamos, pues es un momento idóneo para evaluar las
consecuencias ecológicas que esta situación acarreó.
En este contexto, las unidades productivas de la región de
los Llanos de Apan aprovecharon la situación que se les presentaba,
articulándose “con toda la infraestructura, el capital y la capacidad
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productiva necesaria para convertirse en una empresa moderna
a finales del Porfiriato.”18 Aunque diferimos en considerar a las
haciendas de la región y por lo tanto al negocio pulquero como una
empresa moderna, resulta importante subrayar que la articulación
hacia los mercados urbanos mediante el ferrocarril permite, en
parte, explicar el auge de la bebida, pues debido a la forma en la que
se produce el pulque -mediante la fermentación- el tiempo que se
encuentra en condiciones óptimas para ser bebido es relativamente
corto, y la posibilidad de transportarlo rápidamente representó una
gran ventaja para los productores.
Existen algunas investigaciones que permiten comprender
la magnitud del auge del negocio pulquero durante este periodo.
Diego Pulido, al abordar las prácticas libatorias a principios del
siglo XX en la ciudad de México, encuentra que entre una cuarta y
una quinta parte de los ingresos fiscales del Distrito Federal durante
los años 1896 y 1910 provenían únicamente de la recaudación de
impuestos relacionados con la bebida proveniente del maguey,
y señala: “En 1900 alcanzó su punto más alto, al recaudar 1 104
531.48 pesos de un total de 3 996 046.51, equivalente de ese modo
a 27.64% del presupuesto anual, mientras que el mínimo fue en
1908, año en que representó 22.61% de este.”19 Si consideramos
Rodolfo Ramírez, La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930 (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2018), 23.
19
Diego Pulido, ¡A su salud! Sociabilidades, libaciones y prácticas populares
en la ciudad de México a principios del siglo XX (México, DF: El Colegio de
México, 2014), 24.
18

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que la ciudad de México era uno de los principales mercados para
las haciendas de la región de nuestro interés, estas cifras pueden
sugerir lo sucedido en la última década del porfiriato.
Otro indicador del aumento en la demanda de la savia
fermentada del maguey lo encuentra Rodolfo Ramírez al estudiar las
cargas de pulque que transportaban distintas empresas ferroviarias,
entre ellas la del Ferrocarril de Hidalgo y del Nordeste, el Ferrocarril
Mexicano, Ferrocarriles Nacionales de México y el Ferrocarril
Interoceánico. Observa que el incremento paulatino comienza a
partir de la última década del siglo XIX, siendo en este periodo
donde el Ferrocarril Mexicano presenta un marcado crecimiento;
algunos años posteriores los otros ferrocarriles experimentaron un
proceso similar, de forma que el autor escribe: “Así, de 1900 a
1913 se llegan a cantidades extraordinarias, lo que coincide con
la época del auge en la producción de las haciendas pulqueras
y, al mismo tiempo, en la gran demanda existente en la capital,
además de ser el momento […] de la organización de las primeras
compañías expendedoras de la bebida, que intentaron monopolizar
la producción, distribución y comercialización del pulque […]”20
Aunque es cierto que el momento al que asistimos mediante
la documentación es privilegiado para evaluar las consecuencias
ambientales de este auge, es importante señalar que si fijamos
nuestra atención sobre la demanda de pulque en una duración más
Ramírez, La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930, 61.
20

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amplia, podemos notar otros momentos de auge en el negocio. La
importancia de este periodo reside en la recuperación de los niveles
de producción y consumo de la bebida posterior al tormentoso
siglo XIX, que en conjunto con los factores mencionados permite
comprender el alcance del esplendor pulquero en este periodo,
como lo señala Mario Huacuja y Juan Felipe Leal, que al construir
series de precios y de recaudación fiscal encuentran que: “La
recuperación y la expansión de cobro de tales impuestos entre 1865
y 1917, hallan su explicación en el rápido crecimiento del mercado
capitalino ocurrido en el último tercio del siglo pasado; en la
construcción de los ferrocarriles, que logró activar un espectacular
boom de la economía pulquera; en la consolidación del Estado
nacional, y en la reorganización de la hacienda pública […]”21
Como se puede inferir de lo mencionado anteriormente, el
pulque era una de las bebidas favoritas de la población, no sólo en
la ciudad de México sino en toda la parte central del país; como
se mencionó al inicio del artículo, la historia de las comunidades
humanas en esta área ha sido íntimamente bordada con ixtle y
espinas de maguey. Necesario es puntualizar que, si bien se han
mencionado los múltiples usos que se hacían de la planta, en las
haciendas magueyeres el interés principal era la mercantilización
de la savia fermentada; de la misma forma en los centros urbanos
el principal producto que se buscaba era el pulque. Aunque existía
Juan Felipe Leal y Mario Huacula, Economía y sistema de haciendas en
México. La hacienda pulquera en el cambio. Siglos XVIII, XIX y XX (México,
DF: Juan Pablos Editor, 2011), 110.
21

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toda una serie de prácticas culturales en torno al maguey pulquero
-que hasta la fecha son visibles en las zonas donde aún se cultiva-,
en esta investigación nos limitamos al pulque por su importancia
en el periodo estudiado.
El pulque es una bebida alcohólica resultado de la fermentación de la savia del maguey conocida como aguamiel. El
agrónomo y hacendado José Carmen Segura definía al aguamiel
de la siguiente manera: “[…] es un líquido azucarado, incoloro, ligeramente ácido, límpido y transparente […] de sabor dulce
y de olor herbáceo especial”.22 Debido a sus características, el
aguamiel varía en sabor, calidad y composición, de acuerdo a la
planta, a la tierra y a las condiciones atmosféricas; una lluvia o
el exceso de calor o frío, podían estropear la savia, por lo que la
producción del pulque también dependía de estos vaivenes. Esta
bebida es descrita por el mismo autor en los siguientes términos: “El pulque es el producto de la fermentación del aguamiel;
es un líquido alcohólico, mucilaginoso, teniendo en suspensión
corpúsculos blancos que se dan al líquido este color y un olor sui
generis, de un sabor especial, más ó menos azucarado, según sea
fuerte o suave.”23 Es esta bebida la que se convertiría en una de
las más socorridas en la región central del país, ya no sólo en los
centros urbanos, sino en las haciendas mismas y en los pueblos
José C. Segura, El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio de sus
productos (México: Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 1891),
105.
23
Segura, 109.
22

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anejos a ellas. Como se mencionó al inicio del artículo, desde
los siglos inmediatos a la conquista gozó de gran popularidad,
y para el periodo de nuestro interés esta sed de pulque no hizo
sino aumentar, al punto de convertirse, en consideración de la
élite porfiriana y de los grupos más acomodados, en un verdadero
problema, pues al igual que al maíz se le atribuía una connotación
negativa debido a la alta demanda dentro de los grupos sociales
que se ubicaban en los estratos más bajos de la pirámide que era
la sociedad porfirista, siendo, en consideración de esos grupos, un
obstáculo para la modernización del país.24
La venta y el consumo de pulque que existía en los centros
urbanos iba acompañada de toda una serie de prácticas culinarias
que no hacían sino reforzar la imagen negativa que se cernía no sólo
sobre la bebida, sino también sobre sus consumidores, y en menor
medida sobre sus vendedores y productores. En esta dinámica,
los alimentos de los que se acompañaba el consumo de pulque en
la mayoría de los expendios recibían las mismas connotaciones
negativas que la bebida. Estos distintos platillos tenían gran
relevancia pues muchas de las pulquerías eran reconocidas por los
alimentos que preparaban las mujeres, tanto dentro del expendio
como en sus inmediaciones. De esta manera, el bullicio, el
desorden, los conflictos que se suscitaban del consumo excesivo de
la bebida, los aromas y sabores de los alimentos que acompañaban
Jaffrey M. Pilcher, ¡Que vivan los tamales! Food and the making of
Mexican identity (Albuquerque: University of New Mexico Press, 1999), 70.
24

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los litros de pulque, todo resultaba preocupante para ciertos grupos
sociales, pues en su consideración no sólo obstaculizaban el
progreso y la modernización del país, sino también eran de mal
gusto y antihigiénicos.25
Por su cercanía y densidad demográfica, el principal
mercado de las haciendas de los Llanos de Apan era la ciudad de
México, ciudad que ya no sólo era de los palacios sino también de
las pulquerías, como hicieron notar en mayo de 1909 los editores del
periódico El Diablito Rojo.26 Esta situación permite comprender
la amplitud de la demanda de pulque en el centro urbano más
importante del país. Las consecuencias en términos sociales y
culturales de este creciente consumo de pulque es un tema que
superaría nuestra actual investigación, por lo que nos limitamos
a subrayar la magnitud de la demanda de pulque; retomando a
Alan Knight, podemos inferir lo que esto significó para las
unidades productoras: “[…] el pulque de los llanos de Apan inundó
la ciudad de México para saciar la sed de la capital, que exigía
medio millón de litros diarios”.27 Aunque es cierto que, como
mencionaba José C. Segura, en la última década del siglo XIX, en
Áurea Toxqui, “Breadwinners or Entrepreneurs? Women’s involvement
in the pulquería world of Mexico City, 1850-1910”, en Alcohol in Latin America. A social and cultural history (Tucson: The University Arizona Press,
2014), 119.
26
Citado en Pulido, ¡A su salud! Sociabilidades, libaciones y prácticas
populares en la ciudad de México a principios del siglo XX, 11.
27
Alan Knight, La revolución mexicana. Del porfiriato al nuevo régimen
constitucional (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2010), 115.
25

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Tlaxcala, Querétaro y Puebla se consumían grandes cantidades de
pulque, y que la producción del mismo en Guanajuato, San Luis,
Oaxaca, Michoacán, Jalisco y estado de México sobrepasaban en
conjunto a lo que se consumía en la ciudad de México, su alcance
era limitado a comparación con la región de nuestro interés, por lo
que es totalmente plausible que tomemos como indicadores de la
creciente demanda de pulque lo ocurrido en la ciudad de México.28
Fotografía 1.
El pulque era consumido por personas de todas edades.

Fuente: Hermanos Casasola, Personas consumen pulque a la entrada
de una pulquería, 1917, Fototeca Nacional, INAH.
28

Segura, El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio de sus productos, 5.

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Al revisar la documentación de la hacienda San Bartolomé del
Monte, ésta nos muestra que casi la totalidad de su producción
pulquera era dirigida hacia la ciudad de México y en una
cantidad mucho menor hacia Texcoco, además de una parte que
era consumida al interior de la finca por los trabajadores. En
este caso, desde 1906 cuando Ignacio Torres Adalid adquiere la
hacienda, y hasta 1909 -momento en el que se funda la Compañía
Expendedora de Pulque- la producción de San Bartolomé del
Monte se distribuía mayoritariamente en los expendios propiedad
de la familia Adalid, como lo atestigua la copiosa correspondencia
entre el administrador de la hacienda y el dueño, donde al tomar
posesión de la finca y en el proceso de adaptación, las quejas de los
familiares del propietario son constantes. Por tomar un ejemplo,
el 6 de septiembre de 1906 reportaba la queja en los siguientes
términos: “El Sr. Joaquín Adalid me escribió refiriéndose, quejoso
del Pulque; le contesto atentamente suplicándole nos dispense y
una vez más me dedico con empeño á evitarle mas molestias en
este ramo.”29
La hacienda de la que se ocupa nuestro estudio se
encuentra inserta en la dinámica comentada previamente, en la
que las haciendas magueyeras ligadas a los mercados urbanos y
articuladas con la infraestructura ferroviaria, se ven orilladas a
satisfacer las demandas de un mercado nacional consolidado, y
Archivo Histórico de la Hacienda San Bartolomé del Monte (en adelante
AHHSBM), Correspondencia 9 de septiembre de 1906, Libro 6, f. 185.
29

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especialmente el de la ciudad de México. Es aquí donde podemos
inferir que las haciendas de la región -con sus necesarios matices
abordados más adelante- se ajustan a lo propuesto por Alejandro
Tortolero sobre las haciendas, cuando menciona que “[…] México
sufrió una transformación importante en el último tercio del siglo
XIX sobre todo en las regiones ligadas a la expansión urbana y a
los mercados interconectados a los sistemas ferroviarios. En estas
regiones la hacienda no es una explotación ineficiente, sino que
allí encontramos una unidad productiva con importantes avances
tecnológicos, con propietarios interesados en la explotación
racional y en los beneficios mercantiles.”30
De esta manera, en la primera década del siglo XX
nos encontramos ante el momento de esplendor del negocio
pulquero. No obstante, esta situación no es exclusiva de la
región, ya que podemos encontrar contextos similares en
otras latitudes, especialmente en aquellas regiones conectadas
al mercado nacional e internacional. Este proceso no estuvo
exento de contradicciones e impide hacer generalizaciones, ya
que el mosaico agrícola que era México durante el periodo no lo
permite. Resulta importante señalar que el auge que nos interesa,
el del pulque, se presenta en un sector agrícola tradicional, menos
propenso a las innovaciones tecnológicas, pero que al estar
ligado a la demanda del mercado nacional obliga a los centros
Alejandro Tortolero, Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el
campo mexicano. 1780-1920 (México, DF: Siglo XXI; Universidad Autónoma
Metropolitana - Iztapalapa, 2008), 38.
30

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productivos, especialmente a las haciendas, a adoptar diversas
estrategias para poder satisfacerla. Aunque la historiografía
generalmente ha considerado “la modernización” de las
haciendas pulqueras como la forma en la que los productores
responden a esta demanda, el estado de nuestra investigación
nos indica que contrario a la idea de una modernización, sólo
existieron anhelos modernizadores que terminaron por reforzar
el modelo preexistente al no transformar la estructura económica
y social de las haciendas magueyeras.
Pese al intento de diversos hacendados como el del
agrónomo José C. Segura por introducir nuevas herramientas
para el proceso de recolección del pulque, para el periodo de
nuestro interés no existen datos concluyentes que permitan
hablar de la modernización en las haciendas pulqueras. El
contexto demográfico, social, económico y político del porfiriato
permiten entender qué ocasionó el auge del negocio pulquero; las
respuestas de los empresarios y hacendados ante esta oportunidad,
así como sus consecuencias ecológicas son las que se evaluarán
a continuación.
Entre la agricultura y la aristocracia. Haciendas,
magueyes, pulque y medio ambiente
Durante el porfiriato, los Llanos de Apan fueron una región
dominada por las haciendas, espacio donde tenía sus propiedades
la llamada “aristocracia pulquera”, conformada por los personajes
más importantes del negocio. A este grupo, que bajo la euforia de
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la reconstrucción nacional posterior a la vorágine revolucionaria
fue atacado constantemente, José Vasconcelos se refería en los
siguientes términos: “Sus obras son los tinacales donde fermenta
el pulque. Haciendo todo esto llevan siglos […] A ellos, familias
sin gloria, pergaminos de maguey, aristocracia pulquera. Mientras
subsistan no será posible educar, no será posible salvar a la
población del centro de México.”31
Generalmente el hacendado en la región peregrinaba
entre dos de las realidades históricas que cohabitaban en
el país, y su imagen se ajusta a la siguiente descripción: “su
lado modernizador y su orientación mercantil lo impulsan a la
innovación, pero su posición social de actor de tipo antiguo, de
actor en sociedades de antiguo régimen, le confieren un estatus
y una búsqueda de prestigio que es necesario enfatizar.”32 La
región, en consecuencia, se veía inmersa entre ambos polos,
por una parte conectada mediante las vías férreas a los centros
urbanos cada vez más modernos, cercana a unidades productivas
agrícolas con fuertes sumas de inversión en tecnología, pero
por otro lado con una riqueza cada vez mayor que se basaba
en el auge de una bebida fuertemente criticada por aquellos
propulsores de la modernidad, atada a una agricultura tradicional,
a formas de trabajo antiguo, donde el endeudamiento limitaba la
El Maestro. José Vasconcelos, “Aristocracia pulquera”, 1 de junio, 1921,
217.
32
Tortolero, Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el campo mexicano. 1780-1920, 53.
31

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libertad de movimiento de los peones de las haciendas, y donde
instituciones sociales de tipo antiguo se encontraban en una
lenta transición que generaría conflictos y protestas al interior
de los latifundios.
Fue este grupo el que dominó económica, política y socialmente la región. Para dimensionar la cuestión puede servirnos
como indicador lo que menciona un texto presentado en 1898 ante
el Congreso Internacional de Agricultura que tuvo lugar en Forth
Worth, Texas. En él se contabilizaban 278 haciendas y ranchos
pulqueros, y resulta esclarecedor que gran parte de los ranchos
que se encontraban anexos a las haciendas formaban parte de la
misma unidad productiva, aunque eran registrados como propiedades individuales.33 En el caso de San Bartolomé del Monte, la
hacienda contaba con dos ranchos cercanos, el de Santa Teresa
y Tlamapa, cuya producción de pulque era enviada a la hacienda
para de ahí ser embarcados hacia la ciudad de México.34 Para
poder comprender la importancia del grupo dentro del negocio
pulquero y la región, retomamos la caracterización que algunos
autores hicieron de ellos, considerándolos como una “parte integrante de una burguesía diversificada y concentrada, que sigue
patrones monopólicos; lo mismo en la agricultura que en el comercio, la banca y la industria. Se trata de componentes de la oligarquía “científica” que, conforme avanza el siglo, tiende más y
Pedro Rincón Gallardo, El maguey (México: Imprenta de la Sociedad
Agrícola Mexicana, 1901), 22.
34
AHHSBM, Correspondencia 30 de octubre de 1907, Libro 3, f. 1.
33

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más hacia una súper concentración, que margina inevitablemente
a otros segmentos de las clases dominantes.”35
De esta forma, este antiguo corredor transitado por los
arrieros que partían de Veracruz en su camino hacia la ciudad
de México, y que geográficamente coincidía con los vértices
de los estados de Hidalgo, Tlaxcala y el estado de México, se
encontraba repleto de haciendas, en menor medida ranchos y
en proporciones inferiores, de pueblos. Los límites espaciales
de una región generalmente son bastante tenues; en nuestra
concepción, para delimitar los Llanos de Apan podemos partir
de su devenir histórico, condiciones naturales y orientación
productiva, pero en términos físicos, la altitud del terreno es un
indicador que permite definir los límites del espacio de nuestro
estudio. Lorenzo Monterrubio en su trabajo sobre las haciendas
pulqueras, expresaba: “Cuando en algún lugar la producción
pulquera deja de ser la predominante, cediendo lugar a la
explotación de otros cultivos, a la ganadería o a la maderería,
encontramos un indicativo de gran relevancia para comenzar
a acotar la zona.”36 Al estudiar el terreno encontramos que
más allá de la propuesta de Monterrubio de ubicar los límites
espaciales en los 2,600 metros de altitud, lo más acertado sería
Juan Felipe Leal y Mario Huacula Rountree, “San Antonio Xala. La vida
en una hacienda pulquera en los primeros días de la revolución: 1910-1914”,
Estudios Políticos, núm. 18–19 (s/f): 253, https://www.revistas.unam.mx/index.php/rep/article/view/61106.
36
Antonio Lorenzo Monterrubio, Las haciendas pulqueras de México (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2007), 34.
35

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acotar el espacio de nuestro estudio por encima de los 3,000
metros de altitud.
Mapa 1.
La altitud de los Llanos de Apan como delimitador regional

Fuente: Elaboración del autor con recursos obtenidos del satélite ALOS
de la Japan Aerospace Exploration Agency y National Aeronautics and
Space Administration.

Al analizar otras propuestas para delimitar la zona, como la de la
CONABIO, verificamos que para incluir haciendas importantes
que quedarían fuera por la variante de la altitud, y para practicidad
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de esta investigación, habría que situar la región de los Llanos de
Apan en las siguientes coordenadas: 20°04’48”N, 98º38’24’’O
- 19°27’00”N, 98º12’36’O.37 Es necesario enfatizar, lejos de
idealizar el espacio de nuestro estudio como el más apto para el
cultivo de maguey, que lo importante para una discusión desde la
historia ambiental sería problematizar el área, pues esto permite
contrastar realidades históricas sobre ideas que se hicieron,
y de esta forma proponer que fueron actores sociales, factores
históricos, económicos, sociales -y en menor medida naturaleslos que permitieron la emergencia de la idea sobre “la región
pulquera”, y por tanto la especialización agrícola de la región.
Estas unidades productivas en los Llanos de Apan
medían en promedio 1,500 hectáreas y contaban con una doble
racionalidad productiva, ya que gran parte de los espacios
estaban destinados para el cultivo del maguey, y en menor
número para diversos cereales y hortalizas.38 La hacienda en sí
constituía no sólo una unidad productiva, sino una comunidad
humana jerarquizada en donde en la cúspide se encontraba el
hacendado, y posteriormente un universo de trabajadores que
variaba en el tipo de funciones desempeñadas y por tanto en su
remuneración. Dentro de este grupo existían contrastes bastante
Laura Arriaga Cabrera, Verónica Aguilar Sierra, y Javier Alcocer Durand,
Aguas continentales y diversidad biológica de México (México, DF: Comisión
Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, 2000), 119.
38
Ramírez, La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930, 40.
37

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marcados; estos latifundios hacían sobre todo una ostentación
de la modernidad porfirista, generalmente visible en su
arquitectura, pues sus sistemas de trabajo, la deficiencia técnica
y tecnológica en la agricultura, así como sus sistemas de cultivo
contradecían esa apariencia. La gran propiedad de los Llanos de
Apan era así “un sistema económico y social, al igual que los
pueblos, fundamentado en los derechos de uso de la tierra y el
agua, cuyo objetivo era la explotación de los recursos naturales
por medio del cultivo y/o el arrendamiento. Este objetivo se
conseguía a través de la organización del trabajo, así como la
provisión de las empresas con las instalaciones necesarias para
el sustento.”39
La hacienda de San Bartolomé del Monte, en los años
de nuestro estudio, pasa a manos de uno de los personajes más
prominentes en el comercio del pulque durante el porfiriato,
Ignacio Torres Adalid. Aunque la transacción fue realizada
en septiembre de 1906, el proceso de traspaso se llevó
algunos meses y no es sino hasta noviembre del mismo año
que se concluye.40 Esta unidad productiva no se ajusta a las
dimensiones mencionadas en el párrafo previo, pues contaba
con 12,540 hectáreas -de las cuales casi el 60% de su extensión
eran de monte-, empero se ajusta a las descripciones hechas
sobre las haciendas pulqueras, además que geográficamente se
María Eugenia Ponce, “El habitus del hacendado”, Historia y Grafía, núm.
35 (2010): 57.
40
AHHSBM, Libro 110, f. 840.
39

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encuentra inserta en el espacio de nuestro interés, y su principal
producto comercial era el pulque. Además, es un claro ejemplo
de las actitudes tomadas por los propietarios para expandir el
cultivo de maguey, pues paulatinamente se iba desbrozando el
monte para ir dando lugar a nuevas magueyeras.
Al intentar analizar la forma en la que se concebía la
región, existe una frase que ha marcado nuestra comprensión, y
que lanza sobre este espacio una imagen bastante negativa. Uno
de los escritores mexicanos decimonónicos más importantes,
Manuel Payno, en su estudio sobre el maguey, describía hacia
1864 de la siguiente manera el espacio geográfico de nuestro
interés: “La región del maguey, destituida de arboledas, es una
tierra delgada, pedregosa y árida en muchos lugares, presentando
en lo general un aspecto de monotonía que desconsuela, pues
nada hay tan triste como una hacienda de pulque…”41 Esta
imagen quedaría grabada en la concepción sobre el lugar, pues
trabajos posteriores no hicieron sino repetir el sentido de la frase.
Un ejemplo de ello es el apartado que Luis Velasco dedica a la
parte tlaxcalteca de la región de los Llanos de Apan: “En esos
llanos tristes, en que falta el agua, y que sólo lo fertilizan las
lluvias, crecen asombrosamente los agaves, y sólo se descubren
las extensas magueyeras y uno que otro sembradío.”42
Manuel Payno, Memorias sobre el maguey mexicano y sus diversos productos (México: Imprenta de Andrés Boix, 1864), 37.
42
Luis Velasco, Geografía y Estadística de la República Mexicana, t. XI
(México: Oficina de la Secretaría de Fomento, 1892), 46.
41

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Mapa 2.
Ubicación de las haciendas y ranchos en los llanos de Apan
durante el porfiriato

Fuente: Elaboración del autor con base en Monterrubio, Las haciendas,
2007.

De esta manera, el antiguo corredor pasa a ser inmortalizado como
un espacio que, por sus condiciones geográficas, sólo es apto para
el cultivo de maguey, convirtiéndose así en el “altiplano pulquero”,
pues como menciona José C. Segura: “La verdadera zona del
maguey manso fino, es más bien fría que templada, cuyos límites
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ya hemos designado al principio de esta Memoria; tiene una altitud
sobre el nivel del mar de 2,220 metros á 2,700, y su composición
geológica es una toba arcillosa, llamada tepetate”.43 Esta somera
caracterización de las condiciones edafoclimáticas, vista desde una
mirada crítica, no hizo sino justificar la preeminencia del cultivo de
maguey frente a otros, construyéndose así una visión limitada de
la complejidad de la región, pues pese a esas condiciones adversas
del suelo y el clima, los magueyes también necesitan de bastantes
cuidados, como el mismo autor lo indica: “Aunque constituido para
soportar las sequías y la rápida evaporación, debido á la altura en que
vegeta, los rigores del invierno, las granizadas y otras inclemencias
cuando está en producto, le perjudican, pues es bastante sensible
á las influencias atmosféricas, disminuyendo su producto por un
abatimiento en la temperatura, por los fuertes vientos que soplan y
por cualquiera perturbación atmosférica”.44
Como se sigue de los párrafos anteriores, existen limitaciones
naturales dentro de la región que por una parte han sido subrayadas al
extremo para caracterizarla como un espacio monótono, de aspecto
triste y casi desértico, donde casi nada se podía cultivar excepto
el maguey. Esta imagen decimonónica no se ajusta totalmente a
la realidad, las haciendas tenían una doble racionalidad, donde
mientras que una parte se destinaba a los cultivos que podían ofrecer
al mercado, otra parte se usaba para las necesidades al interior de la
43

62.
44

Segura, El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio de sus productos,
Segura, 61.

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hacienda, no sólo para alimentar a sus trabajadores, sino también a los
animales y acumular reservas para los tiempos más difíciles. Si bien
no era una tierra paradisíaca, no es tampoco una tierra a la que no se
le pudieran arrancar otros cultivos. Si revisamos la documentación
de la hacienda San Bartolomé del Monte, las referencias a otros
cultivos -así como a su comercio- son constantes e importantes,
para lo que basta con analizar la información cualitativa expresada
en la correspondencia para darnos cuenta de ello (a finales de julio
de 1909, por ejemplo, se enviaron 200 hectolitros de maíz al jefe
político de Otumba, Trinidad Guarneros).45
No se trata de negar las limitantes biofísicas a las que se
enfrentaron los grupos humanos que habitaron la región a lo largo
del tiempo, sino sobre todo de subrayar que se ha creado una
concepción sobre la región que no se ajustaba del todo a la realidad.
Esta imagen permeó profundamente, y no permite comprender el
proceso de la expansión magueyera debido a la creciente demanda
que experimentó en las últimas décadas del siglo XIX. En el periodo
de nuestro interés es visible la tensión que se exponía en páginas
previas, respecto a la dicotomía aprovechamiento-sobreexplotación,
lo que obliga a superar la concepción binaria de la relación entre el
ser humano y su entorno natural, y además subraya las consecuencias
de haber mantenido una forma tradicional de agricultura en un
contexto donde la demanda era cada vez más amplia. La tensión
parece inherente al cultivo de maguey a gran escala: por una parte,
las condiciones de la planta permiten su cultivo en lugares menos
aptos para la siembra de cereales, lo que permite el aprovechamiento
45

AHHSBM, Correspondencia 28 de julio de 1909, Libro 3, f. 297.

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en laderas, pero por el otro, al existir una mayor demanda, tierras que
pudieran ser aprovechadas para otros cultivos son ocupadas por los
magueyes para poder cumplir con las exigencias del mercado. La
mercantilización de un producto del maguey privó al ecosistema de
obtener los servicios ecológicos que esta planta puede proporcionar
dentro de un medio natural frágil y de condiciones adversas, y por
el contrario, no hizo sino acrecentar las condiciones adversas del
suelo. En la documentación encontramos referencias constantes a las
dificultades para poder sembrar el maguey debido a las condiciones
del terreno, que era descrito como quebrado y con extensiones
importantes de suelo tepetatoso, lo cual dificultaba los trabajos al
necesitar hacer zanjas, bordes, y una cantidad importante de majada
para abonar el terreno.46
El ecosistema de los Llanos de Apan era -y sigue siendocomplejo, no únicamente un llano triste en el que únicamente tenían
lugar las interminables magueyeras de las haciendas. Albergaba
una flora y fauna importante, situación que se vio alterada debido
a la presión cada vez mayor sobre la tierra para poder extender los
cultivos de maguey y así satisfacer una demanda importante que
representaba un gran negocio para los propietarios y empresarios,
en los que comúnmente no existía una línea divisoria. Al analizar
la parte meridional de la región, la concerniente a Calpulalpan y
pueblos cercanos, el antropólogo Francisco Castro, tomando en
cuenta el conocimiento tradicional de los agricultores, da cuenta
de una variedad de suelos, no sólo tepetatosos y arenosos, sino
46

AHHSBM, Correspondencia 19 de septiembre de 1906, Libro 6, f. 245.

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también barrosos, lo que determina los cultivos que actualmente
los campesinos hacen; desafortunadamente, como menciona el
autor, no existen estudios etnoedafológicos que den cuenta con
mayor precisión y profundidad de la complejidad de los suelos
de la región.47 Al recopilar la información existente, el resultado
que nos arroja es muestra de la diversidad edafológica, donde la
mayoría de los espacios que conforman la región son aptos para
el cultivo, al ser el phaezom un suelo fértil.
Tabla 1. Tipos de suelos en los Llanos de Apan
Municipios

Tipos de Suelos
Phaeozem

Andosol

Almoloya

49%

14%

Apan

64%

-

Emiliano
Zapata

70.18%

Tlanalapa

71.71%

Durisol

3%

Vertisol

Leptosol

Umbrisol

22.85%

11%

2%

25.50%

4%

0.74%

21%

7%
18%

Tepeapulco

28%

Singuilucan

55.47%

Zempoala

59.87%
21%

2%

45%

Otumba

9%

Nopaltepec

S/F

Axapusco

76%

S/F

Calpulalpan

85%

10%

1%

Tlaxco

66%

28%

1%

23.41%

12%

10%

4%

3%

24%

0.27%

29.46%

S/F

S/F

S/F

17.61

1.62%

1.62%

S/F

2%

Elaboración del autor con datos del Prontuario de Información
Geográfica Municipal, INEGI, 2009.
Nota: Se omite aquellos suelos que por su porcentaje resultaban
ínfimos en comparación de otros tipos de suelos.

Francisco Castro, Colapsos ambientales-transiciones culturales (México,
DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2006), 237.

47

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A lo largo de este artículo se ha señalado constantemente que la
imagen histórica que se ha vertido sobre los Llanos de Apan no
se ajusta totalmente a la realidad, lo cual obliga a interrogarnos
sobre las consecuencias a inicios del siglo XX de la expansión
magueyera, pues partimos de comprobar que las condiciones
naturales pueden limitar, pero no determinan -en un sentido
determinista- el devenir agrícola y ecológico de una región.
La respuesta está, como se había subrayado, en cuestiones
antrópicas. Estudios realizados desde la antropología ecológica
muestran que durante el esplendor de la región, la magueyeras
formaban un agroecosistema “donde los suelos y la humedad
quedaban retenidos en las fértiles melgas delimitadas por hileras
y cercas de maguey, por metepantles que albergaban una notable
biodiversidad de moluscos, artrópodos, reptiles, marsupiales,
roedores, mustélidos.”48 Aunque debe de interpretarse con el
debido cuidado, este indicio permite considerar que pese a esto, la
expansión magueyera trajo consecuencias, pues si bien en ciertos
terrenos menos aptos para la agricultura representó una forma de
aprovechamiento, por el contrario, esa misma expansión afectó las
tierras más fértiles. La tensión inherente al proceso de expansión
magueyera mencionado previamente se intensifica y se articula a un
nuevo contexto: la consecuente demudación de la biodiversidad, la
erosión de espacios más amplios, así como la pérdida de diversidad
genética por la reproducción del maguey, fueron apenas el preludio
48

Castro, 373.

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de la crisis que experimentó el negocio pulquero y que lo llevó a su
casi desaparición en las décadas posteriores.
Una región con una economía orgánica, dedicada
esencialmente a una agricultura tradicional, con innovaciones
tecnológicas de alcance limitado, no encontró otra forma de
satisfacer una demanda cada vez más amplia de su principal
producto más que expandiendo los terrenos dedicados al cultivo
de maguey. En la hacienda San Bartolomé del Monte son
numerosas las referencias a nuevos desmontes para poder ampliar
la zona cultivada; así, en 190649 encontramos los desmontes más
marcados, y en 190950 las referencias son constantes pero ahora
los espacios a desmontar ya no sólo son los pertenecientes a la
hacienda sino también en los ranchos anejos; posteriormente, en
191151 volvemos a encontrar la apertura de nuevas tierras. Otras
de las estrategias empleadas para expandir el cultivo magueyero
fue la de adquirir nuevas propiedades en la región; la compra de
San Bartolomé del Monte es claro ejemplo de ello, ya que estas
nuevas fincas se articulaban a la red productiva familiar, aunque
generalmente las propiedades que se adquirían eran de menores
dimensiones, generalmente eran ranchos.52
Una de las variantes explicativas que se han manejado
desde el inicio del texto fue la del crecimiento demográfico como
49
50
51
52

AHHSBM, Correspondencia 12 de septiembre de 1906, Libro 6, f. 193.
AHHSBM, Correspondencia 31 de agosto de 1909, Libro 17, f. 5241.
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un propulsor de la expansión magueyera, observando en este
elemento una de las principales causas de la tensión ecológica
existente en la hacienda. No obstante, ¿cuáles fueron las actitudes
de los propietarios ante este proceso? La tendencia generalizada
fue, como se ha podido entrever, la de aumentar la extensión de
tierras dedicadas al cultivo del maguey. Algunos investigadores
encontraron que hacia el último tercio del siglo XIX, los
hacendados de la región comenzaron a explotar nuevas áreas que
otrora eran de reserva; además, dentro de las unidades productivas
se privilegiaba la producción para el mercado antes que el auto
abasto, y como se ha mencionado, el principal producto para el
mercado era el pulque.53
Esto nos lleva a retomar una problemática planteada en otro
momento acerca del impacto del cultivo extensivo del maguey, en
el que se apuntaba que uno de los principales elementos causantes
de la demudación ambiental fue la proliferación indiscriminada
de la especie más apta para la producción de aguamiel, conocida
en el periodo de nuestro estudio como “maguey manso”. La
problemática reside no en el maguey por sí mismo, si no en una
forma específica de manejo -a gran escala- en un espacio complejo,
con tierras en algunas zonas bastante frágiles y erosionadas, donde
el cultivo intensivo de maguey para pulque no hizo sino profundizar
la pérdida de diversidad genética que conlleva la especialización
Leal y Huacula, Economía y sistema de haciendas en México. La hacienda
pulquera en el cambio. Siglos XVIII, XIX y XX, 97.
53

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y explotación de una sola especie, así como mayor erosión en los
suelos y la exposición a mayor número de enfermedades y plagas
para las plantas como consecuencia de la pérdida de diversidad
genética. El alcance limitado de las innovaciones tecnológicas
en la región no modificó la forma de explotación del maguey;
la propia limitante que el cultivo imponía y la complejidad de
los suelos de la región, mostrarían a los hacendados los límites
del negocio pulquero, al que respondieron presionando más los
suelos al expandir los cultivos a nuevas áreas.
La fertilidad de los suelos se ve deteriorada por su uso
intensivo y monótono, así como por la pérdida de materia
orgánica y diversidad biológica, como ha encontrado José
Manuel Naredo para el caso español.54 En cuanto al altiplano
pulquero, podemos decir que entró en esa dinámica a inicios del
siglo XX, justo en el momento en el que la demanda aumenta y
por tanto la problemática se extiende, al buscarse expandir los
cultivos. Los múltiples servicios ecológicos que los magueyes
pueden proporcionar al medio se ven limitados, principalmente,
por el manejo que se hace de ellos, pues son explotados antes de
que alcancen su madurez y puedan florecer, pues la extracción de
aguamiel así lo exige, por lo que ese ciclo de crecimiento se ve
interrumpido, ocasionando que no se produzca la inflorescencia
José Manuel Naredo, “La modernización de la agricultura española y sus
repercusiones ecológicas”, en Naturaleza transformada. Estudios de Historia
Ambiental en España, ed. Manuel González de Molina y Joan Martín Alier
(Barcelona: Icaria, s/f), 68.
54

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de la planta, que es de donde proceden los mayores recursos y los
más aprovechados por diversos grupos biológicos.55
Las limitantes naturales de la región se aseveran por causas
antrópicas agudizando el proceso de demudación ambiental,
y convirtiendo grandes espacios en terrenos duros y difíciles de
trabajar.56 Si contrastamos con otras latitudes, en este caso con
la hacienda de Zoquiapan en Chalco, y uno de los puntos de
innovación tecnológica y agrícola más importantes de la parte
central de México, nos percatamos que de sus tinacales salían hasta
1,000 barriles diarios de pulque. Un elemento para considerar sobre
ese espacio, es que hacia 1887 se comenzó el cultivo de maguey,
y algunos años después, cuando las plantas se encontraban en su
etapa idónea para producir aguamiel, se logró producir el doble de
pulque a comparación con las haciendas del altiplano pulquero.57
Más allá de las diferencias visibles entre ambos espacios, y de las
calidades de pulque que se producían, pues la de los Llanos de
Apan era la que, en la percepción de los consumidores, producía
el pulque fino, lo interesante reside en considerar cómo la región
comenzaba a perder lugar frente a otros espacios productivos.
El maguey no es aquí esa planta que pudiera proporcionar
alimento, bebida, vestido y techo a sus productores. Para el
Iriana Zuria, “Aves visitantes a las flores de maguey (agave salmiana) en
una zona urbana del centro de México”, Ornitología Neotropical, núm. 21
(2010): 17–30.
56
AHHSBM, Correspondencia 26 de julio de 1911, Libro 24, f. 6995.
57
Tortolero, Penser avec des chiffres. Banque et investissements français au
Mexique, 1880-1929, 183.
55

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caso de nuestro interés, y en la región que estudiamos, es sobre
todo una planta apreciada por la comercialización de su savia
fermentada. Los procesos verificados a lo largo de la segunda
mitad del siglo XIX trastornaron un medio natural frágil y
complejo, donde la riqueza material contrastaba con la condición
en la que se encontraba una parte importante de la población,
y donde la modernización porfirista fue más una ostentación
debido al tipo de agricultura que se desempeñaba. La riqueza de
aquellas familias con pergaminos de maguey fue pagada con un
costo ecológico importante, pues la expansión y auge del negocio
pulquero llevaba en sí mismo la semilla de su desestructuración
y casi desaparición, como se verificaría algunas décadas después
al mediar el siglo XX.
Conclusiones. Una historia que no acaba
Este recorrido por el pasado porfirista de la región de los Llanos
de Apan nos muestra que la historia ambiental también comienza
en el estómago, en nuestras pautas y hábitos de consumo. La
predilección del gusto por el pulque en grandes sectores de
una población cada vez más amplia permite explicar, en parte,
cómo se transforma en términos agrícolas una región, con sus
consecuentes demudaciones ambientales. Es así como el manejo
específico y la mercantilización de un solo producto del maguey,
planta que acompañó a las poblaciones humanas de la parte
central de México desde hace milenios, dejó de ser ese árbol de
las maravillas, para convertirse en un problema importante.
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Más que ver en el maguey el origen de todos los males de
la región, este artículo buscó explicar el proceso de demudación
ambiental que la región padeció a inicios del siglo XX, con las
consecuencias que décadas posteriores experimentarían ya no los
grandes hacendados, aquellos que conformaron la aristocracia
pulquera, sino principalmente los campesinos que recibieron
estas tierras, posterior al proceso revolucionario.
En nuestro presente existe una creencia compartida de
ver al pulque, no sin cierta nostalgia, como la verdadera bebida
nacional, y encontrar en el maguey esa planta prehispánica
maravillosa. Este estudio ha tratado de mostrar que, aun en
esas plantas y bebidas tradicionales, también se encuentra la
posibilidad de trastornar el medio natural, lo cual debe orillarnos a
hacer un uso reflexivo de las mismas. En la actualidad, el maguey
está siendo aprovechado ya no sólo para la producción de pulque,
sino usado de múltiples formas, siendo una parte importante de
las parcelas de campesinos, además de diversas innovaciones
agroforestales que permiten aprovechar sus cualidades y jugar
un papel importante dentro del problema de deforestación que
muchas regiones experimentan en el país. Lo fundamental reside
en el manejo que se hace de la planta, no en sí misma.
La crisis ecológica a la que nos enfrentamos como
especie tiene que encontrar respuestas provenientes de distintas
disciplinas. En este caso, la Historia nos muestra que nuestra
relación con el medio ambiente es compleja, y que debe existir
siempre la conciencia de los límites físicos de la naturaleza, de
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manera que nuestros hábitos de consumo deberían partir de la
reflexión, y de situar en el centro de nuestras pautas de consumo
la idea de la sostenibilidad.
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Archivo
Archivo Histórico de la Hacienda San Bartolomé del Monte
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�Agua de las verdes matas

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�Sabores y colores del semidesierto zacatecano: cabuches y flores de palma. Dos alimentos ancestrales en
Mazapil, Zacatecas
Flavors and colors of the Zacatecan semi-desert: cabuches and
palm flowers. Two ancentrals foods in Mazapil, Zacatecas
Juana Elizabeth Salas Hernández
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0001-5253-9591

Recibido: 6 de noviembre de 2022
Aceptado: 9 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: La historia ambiental de los alimentos permite analizar
las prácticas socioambientales relacionadas con la alimentación y
comprenderlas en una dimensión espacial y temporal. Con la ayuda de
disciplinas como la ecología, botánica, antropología e historia se analizan
los sistemas alimentarios con una perspectiva transdisciplinaria. En
el presente artículo, se utiliza la metodología de la historia ambiental
para estudiar dos alimentos característicos del desierto chihuahuense,
los cabuches y las flores de palma (chochas), centrando el análisis en
Mazapil, municipio del estado de Zacatecas. El objetivo es analizar
las prácticas culturales en torno a esas plantas comestibles silvestres,
que constituyen alimentos ancestrales del semidesierto zacatecano. El
artículo se divide en tres partes: “Mazapil: Biodiversidad y condiciones
socioambientales”, “Cabuche y flor de palma: Alimentos del desierto
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�Sabores y colores

chihuahuense”, y “Alimentos ancestrales en Mazapil: cabuche y flor
de palma”.
Palabras clave: Alimento ancestral, recolección, cocina tradicional,
biodiversidad, semidesierto
Abstract: The environmental history of food allows us to analyze the
socio-environmental practices related to food, understanding them in
a spatial and temporal dimension. With the help of disciplines such as
ecology, botany, anthropology, and history, food systems are analyzed
from a transdisciplinary perspective. In this article, the methodology
of environmental history is used to study two characteristic foods of
the Chihuahuan desert: cabuches and palm flowers (chochas), focusing
the analysis on Mazapil, a municipality in the state of Zacatecas. The
objective is to analyze the cultural practices around these wild edible
plants, which constitute ancestral foods of the Zacatecas semi-desert.
The article is divided into three parts: “Mazapil: Biodiversity and socioenvironmental conditions”, “Caboche and palm flower: Foods from the
Chihuahuan desert”, and “Ancestral foods in Mazapil: cabuche and
palm flower”.
Keywords: Ancestral food, harvest, traditional cuisine, biodiversity,
semi desert

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�Juana Salas

Introducción
Los alimentos y la alimentación son parte fundamental de la
historia de los grupos sociales, pues otorgan identidad, orgullo,
representación, tradición y sabor a la vida y a la Historia. Hablar
de sabores, olores y colores de los alimentos nos remonta a
paisajes únicos y dinámicas sociales que se agrupan en prácticas
de saberes locales y comunitarios, mismas que trascienden
tiempos y espacios, y que nos indican interacciones a veces
armoniosas y a veces conflictivas entre los grupos sociales y la
naturaleza.
La historia ambiental otorga herramientas científicas
basadas en la inter y transdisciplina para comprender esas
interacciones históricas, al ser “un campo que conlleva
reconocimientos y afinidades con tradiciones disciplinarias
de diversos ámbitos, que se han posicionado a lo largo del
tiempo: historia, arqueología, geografía, ecología, agronomía,
economía y antropología.”1 Es así que su presencia y práctica
en la historiografía latinoamericana ha logrado una explicación
temática en varios ámbitos para interpretar las relaciones entre
los humanos y el medio ambiente, y comprender a la naturaleza
como un sujeto histórico.

Pedro S. Urquijo, “Consideraciones para una aproximación a la historia
ambiental”, en Historia Ambiental de América Latina. Enfoques, procedimientos y cotidianidades, ed. Pedro S. Urquijo, Adi E. Lazos, y Karine Lefebvre
(Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México, 2022), 21.
1

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�Sabores y colores

Según los últimos balances historiográficos
ambientales, y de acuerdo con Wilson Picado, los bloques
temáticos predominantes en América Latina son la agricultura
y el bosque, aunque otros temas relevantes y que están en
crecimiento son el agua, el río y los estudios urbanos. Por otra
parte, se reconocen aportes importantes en la historia de la
conservación, centrada en el estudio de las políticas públicas
y parques nacionales; la flora y la fauna; clima y amenazas
naturales; la etnicidad; la energía; educación ambiental; la
minería y frontera agrícola, así como el estudio de paisajes,
todos tratados en diversos espacios y temporalidades. En
este caleidoscopio hay algunos temas que aún son poco
explorados: “hay un conjunto de temas pocos tratados en
la historiografía ambiental latinoamericana, tales como los
sistemas alimentarios, el impacto ambiental de la guerra y la
narrativa literaria.”2 Siguiendo esta postura, una de las deudas
de la historia ambiental ha sido la perspectiva de género; en
ese sentido, podemos añadir a los vacíos historiográficos el
ecofeminismo y los movimientos pacíficos y no-violentos por
la preservación de la naturaleza, así como las historias de vida
de defensores del territorio.

Wilson Picado, “Prólogo”, en Historia Ambiental de América Latina. Enfoques, procedimientos y cotidianidades, ed. Pedro S. Urquijo, Adi E. Lazos,
y Karine Lefebvre (Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México,
2022).
2

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�Juana Salas

Como hemos señalado, entre los temas no revisados a
profundidad en la historiografía ambiental latinoamericana se
encuentran los sistemas alimentarios, entendiéndolos como
las formas de organización humana para obtener y consumir
la comida. Comprenden diversos elementos que van desde
las semillas vegetales y los animales hasta los utensilios que
necesita el consumidor.3 Uno de los componentes en los
sistemas alimentarios son los alimentos y, en ese sentido,
podemos poner dos ejemplos de estudios de historia ambiental
desde la perspectiva alimentaria: Culturas bananeras.
Producción, consumo y transformaciones socioambientales
(2013), de John Soluri, y Potato (2019), de Rebecca Earle,
ambos sobre dos alimentos que se consideran básicos en la
alimentación de algunas culturas. Los significados, producción,
preparación y consumo, son algunas de las directrices en
los dos textos. Incluso podemos ver las representaciones
culturales y artísticas de los plátanos y las papas en la historia
de la humanidad.
Los alimentos son los engranajes de los sistemas
alimentarios y tienen una historia que ha sido tratada por diversas
disciplinas como la economía, la antropología, la ecología, la
Felisa Ceña Delgado, “El sistema alimentario”, I Jornadas del Campus de
Excelencia Internacional Agroalimentario, Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario, s/f, https://helvia.uco.es/bitstream/handle/10396/6012/
ceia3_5.pdf?sequence=1
3

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�Sabores y colores

política, la arqueología, la agronomía, la agroecología, entre
otras. La Historia Ambiental desde la inter y la transdisciplina nos
permite comprenderlos en la dimensión histórica y concebirlos
como sujetos históricos. De tal manera, en el presente texto
proponemos el estudio de dos alimentos: cabuches y flores
de palma, que se consumen principalmente en el desierto
chihuahuense,4 pero que también están presentes en otras
regiones, centrándonos en esta ocasión en Mazapil, municipio
que es parte del semidesierto zacatecano.5 El objetivo es analizar
las prácticas culturales en torno a estas dos plantas comestibles
silvestres, alimentos ancestrales del desierto, tomando como
estudio de caso al municipio de Mazapil y teniendo como base
El desierto chihuahuense es una región ecológica, y se considera el
más grande de Norteamérica y el segundo con mayor biodiversidad a
nivel mundial. “Se origina en el altiplano de México entre la Sierra Madre Occidental y la Sierra Madre Oriental, continúa hacia el norte hasta
el sur de Arizona, Nuevo México y Texas, e incluye parte de los estados
mexicanos de Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas”. José A. Villarreal-Quintanilla et al., “El
elemento endémico de la flora vascular del Desierto Chihuahuense”, Acta
Botánica Mexicana, núm. 118 (2017): 66, http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0187-71512017000100065&amp;lng=es&amp;nrm=iso.
5
El semidesierto zacatecano está conformado por los municipios: Melchor
Ocampo, El Salvador, Concepción del Oro, Mazapil y Villa de Cos. Véase: Boris
Graizbord, ed., Programa Regional de ordenamiento territorial del semidesierto
que abarca los municipios de Concepción del Oro, Mazapil, Melchor Ocampo, El
Salvador y Villa de Cos (Región Norte) del estado de Zacatecas, 2014 (México,
DF: Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano; Gobierno del Estado de
Zacatecas; El Colegio de México, 2014), http://cit.zacatecas.gob.mx/documentos/
Nuevo/PROT/PROTR Norte.pdf.
4

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�Juana Salas

teórica y metodológica de la historia ambiental, de la cual se
habló líneas arriba.
Mazapil: biodiversidad y condiciones socioambientales
Es importante saber las condiciones socioambientales de Mazapil
y con ello abonar a su historia ambiental, puesto que el objetivo
de esta disciplina “[…] es describir y analizar las relaciones
dinámicas que han existido entre las sociedades humanas y
la naturaleza no humana, y que nos ayudan a entender no sólo
entornos industriales como Villa Inflamable, sino también áreas
aparentemente prístinas como la selva amazónica, las playas del
Caribe o los glaciares andinos.”6
Mazapil es un municipio del estado de Zacatecas, ubicado
en el norte y perteneciente al semidesierto zacatecano y al desierto
chihuahuense (véase mapa 1). Su historia reciente está marcada
por la explotación minera y los ecocidios consecuentes de ella.7
Saber de su historia y biodiversidad permite conocer sus ciclos
de abundancia y carestía, adaptaciones e interacciones de grupos
sociales con la naturaleza.

John Soluri, Claudia Leal, y José Augusto Pádua, eds., Un pasado vivo.
Dos siglos de historia ambiental latinoamericana (Bogotá: Universidad de los
Andes; Fondo de Cultura Económica, 2019), 12.
7
Para profundizar en el tema véase: Francisco Panico y Claudio Garibay
Orozco, “Minería y territorio: una mirada al conflicto desde Mazapil, Zacatecas”, Dimensión Antropológica, núm. 18 (2011): 123–53.
6

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Mapa 1.
Ubicación de Mazapil

Fuente: Marco Antonio Meza Pérez, Transformación del paisaje en el
Pico del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la silvicultura, Tesis
para obtener el grado de licenciatura en Ciencias Ambientales, México,
Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017, 34.

Con base en el reporte del Consejo Nacional de Evaluación de
la Política de Desarrollo Social, para el 2010 en Mazapil había
17,813 habitantes, que representaron el 1.2% de la población del
estado. “El tamaño promedio de los hogares en el municipio fue
de 4.2 integrantes, mientras que en el estado el tamaño promedio
fue de 4 integrantes.”8 Para esa fecha, el 72.7% de la población
Secretaría de Desarrollo Social y Consejo Nacional de Evaluación de la
Política de Desarrollo Social, “Informe anual sobre la situación de pobreza y
8

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se encontraba en la pobreza, 50.5% en moderada y el 22.2% en
extrema (véase gráfico 1).
Gráfico 1.
Indicadores sociodemográficos de Mazapil en 2010

Fuente: Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social. SEDESOL-CONEVAL, 2010.

Según el Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago
de 2022, el municipio está poblado por 17,774 habitantes:
8,663 mujeres y 9,111 hombres; 2042 son adultos mayores, 19
rezago social, 2010”, 2010, https://www.gob.mx/bienestar/documentos/informe-anual-sobre-la-situacion-de-pobreza-y-rezago-social.
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pertenecen algún pueblo originario y 356 son afromexicanos.9
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI), 9,223 habitantes están en situación de pobreza, de los
cuales 1,477 se encuentran en pobreza extrema y 7,746 en pobreza
moderada (véase gráfico 2).
Gráfico 2.
Información general de población del municipio de Mazapil, 2022

Fuente: Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social, Gobierno de México-Secretaría del Bienestar, 2022.

De acuerdo con los reportes, a una década de diferencia hubo
una disminución de la pobreza, mientras que el rezago educativo
aumentó: para el 2010 se presentaba un 27.1% y para el 2022
subió a un 28.5%. La carencia al acceso de salud para el 2010
era del 40.9%, y en el 2022 disminuyó a un 36.7 %; el acceso
Gobierno de México; Secretaría del Bienestar, “Informe Anual sobre la situación de pobreza y rezago social, 2022”, 2022, https://www.gob.mx/bienestar/documentos/informe-anual-sobre-la-situacion-de-pobreza-y-rezago-social.
9

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a la seguridad ha tenido estas cifras: 60.5% en 2010, y 63.7%
en 2022. Los servicios básicos en la vivienda fueron de 7.8% y
30.1%, respectivamente. En cuanto a la alimentación saludable,
se reporta que el 43.1% tenía carencias de alimentación en 2010,
mientras que para el 2022 había un 21.4% de acceso a alimentación
nutritiva y de calidad.10
Una de las principales actividades económicas es el trabajo en el complejo minero Peñasquito, propiedad de Goldcorp
Incorporated, subsidiaria de la Minera Peñasquito SA. de CV.
Su arranque formal fue el 23 de marzo del 2010, y es una de las
causantes principales de ecocidio, de igual manera que la mina
Tayahua en el poblado de Salaverna, cuya explotación causó
el desplazamiento forzado de la población.11 Otra de las actividades es la agrícola de siembra de temporal, así como la
utilización de algunos territorios para el agostadero. La región
carece de corrientes de agua superficiales, “solamente cuenta
con algunos riachuelos pequeños y algunos arroyos; el Arroyo
Grande o principal, que nace en Santa Olaya y corre de oriente
a poniente atravesando la población y que en tiempos de lluvia
Secretaría de Desarrollo Social y Social, “Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social, 2010”; Gobierno de México; Secretaría del
Bienestar, “Informe Anual sobre la situación de pobreza y rezago social,
2022”.
11
Mónica Cerbón y Thelma Gómez, “Agua para la mina”, Los explotadores de agua, consultado el 18 de junio de 2022, https://contralacorrupcion.
mx/explotadores-agua-mexico/minera-penasquito-mazapi-zacatecas-agua.
html.
10

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crece [y] permite el riego de huertas y parcelas que se encuentran a su paso.”12
Mazapil, como parte del semidesierto zacatecano, se
encuentra en la región ecológica del desierto chihuahuense que
tiene un alto nivel de biodiversidad y un alto nivel de endemismo
en cactáceas. En el semidesierto, predomina el matorral
xerófilo (micrófilo y rosetófilo); también se encuentran bosques
templados de pinos y encinos en las sierras transversas, así como
pastizal natural (halófito y gipsófilo) y mezquital. En el matorral
micrófilo, la vegetación son arbustos de hoja pequeña, cuyos
principales representantes son la Larrea tridentata (gobernadora)
y Fluorensia cernua (hojasén). En el matorral rosetófilo, las
especias abundantes son arbustivas y semiarbustivas de hojas
alargadas y estrechas, semejando a rosetas. Las especies más
representativas son Yucca ssp. (izote), Agave (maguey), Agave
lechuguilla (lechuguilla), Euphorbia antysiphilitica (candelilla),
Dasilirium spp (sotol) y Fouquieria splenders (ocotillo) (véase
mapa 2).13
Juanita Japheth Valdivia Cabral, Ramón Valdivia Alcalá, y Raúl René Ruiz
Garduño, “Estado socioambiental en el valle de Mazapil, Zacatecas, a partir
del establecimiento de la minera Peñasquito, 2006-2017”, en Estudios recientes sobre economía ambiental y agrícola en México, ed. Víctor Hernández
Trejo et al. (Guadalajara: Universidad Autónoma de Baja California Sur; Universidad Autónoma Chapingo, 2019), 400.
13
Marco Antonio Meza Pérez, Transformación del paisaje en el Pico
del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la silvicultura [Tesis de Licenciatura] (Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017), 45.
12

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Mapa 2.
Vegetación en Mazapil

Fuente: Marco Antonio Meza Pérez, Transformación del paisaje en el
Pico del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la silvicultura, Tesis
para obtener el grado de licenciatura en Ciencias Ambientales, México,
Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017, 47.

El pastizal natural “es aquel que se encuentra establecido como
producto natural de los efectos del clima, suelo y biota (condiciones
ecológicas)”, como es el caso del zacate navajita o chino; también
“se encuentran en el sitio áreas con pastizal inducido con especies
como costilla de vaca (Atriplexcanescens), gobernadora (Larrea
tridentata) y otras especies”.14 Entre las especies representativas
de Mazapil se encuentran Larrea tridentata (gobernadora), Yucca
ssp. (izote), Prosopis glandulosa (Mezquite), Acacia rigidula
H. Ayuntamientio de Mazapil; Gobierno del Estado de Zacatecas, “Programa de desarrollo urbano del centro de población de Mazapil 2007-2027”, 2007,
25, http://cit.zacatecas.gob.mx/documentos/programas/PDUCP Mazapil.pdf.
14

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chaparro prieto o huizache), Fouquieria splendens (ocotillo),
Agave lechuguilla (lechuguilla), Echinocactus (biznaga), Opuntia
(nopal), Malva sylvestris (engordacabra), Fluorensia cernua
(hojasén), Parthenium incanum (mariola), Agave (maguey),
Euphorbia antyaiphilitica (candelilla), Dasilirium spp (sotol),
Acacia greggii (gatuño) y Parthenium argentatum (guayule).15
(Véase fotografía 1).
Fotografía 1.
Vegetación representativa de Mazapil

Fotografía: Rut Guadalupe Miramontes Cabrera, Cerro Gordo, Mazapil,
14 de junio de 2022.

Entre la fauna silvestre se encuentran la liebre, conejo, onza, puma,
oso negro, zorra gris, jabalí de collar, venado cola blanca, venado
Meza Pérez, Transformación del paisaje en el Pico del Teyra, Mazapil,
Zacatecas: una visión desde la silvicultura [Tesis de Licenciatura], 46.
15

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bura, gato montañés, coyote, mapache, codorniz escamosa, paloma
güilota y ala blanca, faisán, correcaminos, halcón, águila real y negra.
Los cambios en el paisaje también se observan en la
presencia o ausencia de especies de flora y fauna, como es el caso del
guayule,16 cuya sobreexplotación en las primeras décadas del siglo
XX provocó su disminución; todavía las personas mayores reportan
haberlo visto, mientras que niñas, niños y jóvenes ya no lo conocen.
En la década de los cincuenta del pasado siglo se realizaron
estudios para lo que en ese momento se denominaba explotación
de los recursos naturales. Es así que en La conquista de nuestro
suelo, Jorge A Vivó Escoto dejó un conjunto de descripciones de
flora, fauna y minerales de los diferentes ecosistemas de México.
En el caso del semidesierto, describe las características y usos
de algunas, como el guayule y la candelilla. Del primero cabe
destacar la historia de su uso, ya que su investigación comenzó
en la segunda mitad del siglo XIX con la intención de contribuir
a la demanda del hule. “En 1910, por ejemplo la producción
fue de 10,000 toneladas métricas, entre 1925 y 1937, fue
aproximadamente, de 10, 000 toneladas métricas; y volvió a tener
“Planta típica de las regiones secas del norte de México que pertenece a la
familia de las compuestas. El guayule es un arbusto leñoso y ramificado que contiene gran cantidad de caucho y escaso de resina. Se encuentra en regiones situadas a una altura entre 1,200 y 2,000 metros sobre el nivel del mar. La recolección
de guayule siempre se ha hecho arrancando de raíz las matas”, en Jorge A. Vivo
Escoto, La Conquista de Nuestro Suelo. Estudio sobre los recursos naturales de
México. Colección de temas económicos y políticos contemporáneos de México
(México: Ediciones de la Cámara de la Industria de Transformación, 1958), 321.
16

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importancia entre 1938 y 1942, cuando alcanzó 150,000 toneladas
métricas, siendo, en todo tiempo, un producto de exportación”.17
Queda una línea de estudio que es la memoria histórica
biocultural del semidesierto zacatecano, donde los estudios históricos,
antropológicos, sociológicos, económicos y políticos ayudan a ello.
Por ejemplo, en 1997, Olga Lidia Loera López realizó la investigación
Las condiciones ambientales de las comunidades del semidesierto
zacatecano como base para el desarrollo regional sostenible. Caso
Estación Camacho, Mazapil, ZAC. En el caso de la vegetación, Loera
registró como especie dominante a la gobernadora, y siguiendo la
información del INEGI mencionó otras que ahora en los reportes
no se encuentran, como es el caso de Opuntia leptocauis (tasajillo),
Opuntia rutida (cegador), Turnera difussa (damiana), Erigneuron
pulthellum (pasto borreguero) y Krameria grayi (calderona).18
La fotografía también es una fuente para analizar los cambios
socioambientales en el paisaje. Para el caso que nos ocupa, gracias
al resguardo y cuidado que han tenido durante los últimos años en
el Archivo Histórico Municipal de Mazapil, ahora contamos con el
acceso a documentos y fotografías. Es así que pudimos consultar
la que se considera una de las fotografías más antiguas del acervo
que, aunque aún faltan datos para fecharla, se intuye que es de la
17
18

Vivo Escoto, 323–24.
Olga Lidia Loera López, Las condiciones ambientales de las comunidades del semidesierto zacatecano como base para el desarrollo regional
sostenible. Caso Estación Camacho, Mazapil, Zac. [Tesís de Maestría] (Monterrey: Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, 1997), 15.
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segunda década del siglo XX. En el primer plano se observan dos
cazadores, ambos portan sus armas de caza y uno de ellos sostiene
un venado muerto. En el segundo plano se encuentran unos arbustos
que se distinguen poco, pero por algunas características podría
tratarse de gobernadora (véase fotografía 2). Técnicamente es una
fotografía muy bien lograda; es así que, cumpliendo con la ley del
horizonte y en el último plano, como fondo están en unos cerros en
los que no se distingue la vegetación. Podríamos detectar que esta
fotografía muestra una estampa común de la caza de venado; las
consecuencias de ésta son otra historia por contar.
Fotografía 2.
Cazadores en Mazapil

Fuente: Archivo Histórico de Mazapil (AHMaz), Colección fotográfica. Título: Cazador en Mazapil, Medidas 11.2x6.9 cm. En proceso de clasificación.
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Como reporta el Consejo Nacional de Biodiversidad (CONABIO),
Zacatecas es de los estados que cuenta con pocos estudios sobre
biodiversidad, por lo que hay una percepción de que es un estado
biológicamente poco diverso.19 Sin embargo, con los datos
proporcionados en las líneas anteriores sobre la flora y fauna en
Mazapil, podemos esbozar su riqueza natural; y al hablar de los
alimentos y la recolección, se apuntará acerca del patrimonio
biocultural, de lo que hablaremos en la última parte de este
artículo.
Cabuche y flor de palma: alimentos del desierto chihuahuense
Los sistemas alimentarios y la cocina en México han cambiado a lo
largo de la historia. Las modificaciones más abruptas se sufrieron
en el siglo XX, debido principalmente a la industrialización de
alimentos y a la Revolución Verde. Estos cambios se han vivido
de tal manera que ahora, como lo menciona John Soluri, hay
algunos alimentos que provocan sentimientos nostálgicos: “las
tortillas hechas a mano, que se han convertido en un objeto de
añoranza para los comensales urbanos de la clase media, pueden
ayudar a preservar la diversidad agrícola en el corto plazo, pero
también reflejan la amarga ironía de que las ‘dietas campesinas’
se hayan convertido en símbolo de riqueza”.20
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, “La
biodiversidad en Zacatecas: Estudio de Estado”, 2021, https://www.biodiversidad.gob.mx/region/EEB/estudios/ee_zacatecas.
20
Soluri, Leal, y Pádua, Un pasado vivo. Dos siglos de historia ambiental
latinoamericana, 187.
19

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La nostalgia, la añoranza y el amor al terruño y los saberes
comunitarios han permitido la preservación de recolección y
preparación de alimentos ancestrales que otorgan identidad
a grupos sociales. En el caso del desierto chihuahuense, hay
estudios sobre cocina tradicional y gastronomía local.21
En el tema ecológico, encontramos lo reportado por la
CONABIO en cuanto a los usos tradicionales de flora y fauna en el
estado de Zacatecas, que abarca todos los ecosistemas. Respecto
a la flora, en el aprovechamiento de especies relacionados con
jales mineros se menciona que:
Estas plantas son especies recolonizadoras y tienen un
gran potencial de uso dentro de las estrategias de cierre y
rehabilitación en algunas zonas mineras. Dentro de estas
especies destacan para fitoremediación: el escobillón (Buddleja
scordioides), la hierba loca (Lupinus campestris), la uña de
gato (Mimosa aculeaticarpa), huizache (Acacia schaffneri),
rastrerita (Cerdia congestifolia) y la gobernadora (Larrea
tridentata), mientras que para fitoestabilización destacan la
casuarina (C. equisetifolia), el mezquite (Prosopis laevigata
y P. glandulosa), el pirul (Schinus molle) y el tepozán blanco
(Buddleja cordata), además del escobillón (B. scordioides), el
tepozán (B. tomentella), la vara blanca (Montanoa leucantha),
el huizache (A. schaffneri), el zacate plumoso (Pennisetum
villosum) y la cola de zorra (Cortaderia selloana).22
Juan Francisco Cázares, “La cocina de Coahuila”, Coahuila: a punto de
sabor, s/f, https://www.identidadypatrimoniocoahuila.com/?fbclid=IwAR3LP3fQQqoLRXRCyNmYTiB5J7F9wpEpbnxJ7rzRv60CcnXPUHC_iqI0z4k.
22
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, “La
biodiversidad en Zacatecas: Estudio de Estado”.
21

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Para los términos de este artículo, interesa destacar las plantas
silvestres comestibles. De acuerdo con Raúl Ernesto NarváezElizondo, el 89% de las plantas comestibles mexicanas son
silvestres. La selección para que se consuman como alimento se
sustenta en que cumplen con varias condiciones: el gusto (sabores,
olores, texturas), valores nutricionales, prestigio, disponibilidad
de recursos alimenticios y monetarios, así como la comodidad
(tiempo para su preparación y facilidad en la recolección).23
Es así que encontramos el uso de hojas como el orégano
de monte (Luppa graveolens) y frutos como las vainas de
mezquite (Prosopis laevigata). El primero es rico en vitamina C
y carotenoides y el segundo rico en aminoácidos; ambos están
relacionados con la silvicultura. Según el estudio de Marco Meza,
para el caso de Mazapil, su recolección es una práctica importante
en las comunidades aledañas al Pico del Teyra, misma que para el
2017 mostró una percepción de disminución; en el caso de Saltillo,
Coahuila, se recolecta en la Sierra de Arteaga.24 El orégano que
se distingue por su sabor y perfume se utiliza en diversos platillos,
donde se combina con otros frutos de recolección como los
nopalitos, o se usa para aderezar el menudo, platillo tradicional
en los estados de México que abarcan el desierto chihuahuense.
Los estudios arqueológicos, antropológicos e históricos han
relacionado estos alimentos con los grupos étnicos que habitaban el
Raúl Ernesto Narváez-Elizondo, “Las plantas silvestres también se comen:
un patrimonio bicultural por rescatar”, Árido-ciencia 5, núm. 2 (2020): 6.
24
Meza Pérez, Transformación del paisaje en el Pico del Teyra, Mazapil,
Zacatecas: una visión desde la silvicultura [Tesis de Licenciatura], 28.
23

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territorio antes de la llegada de los españoles. Esto se demuestra en
el trabajo de Carlos Recio, quien incluye en la lista de ingredientes
y alimentos de origen chichimeca en la cocina saltillense a los
siguientes: mezcal de lechuguilla, corazón de lechuguilla (quiote),
nopal, flor de tuna, tuna mezquite, pepitas, pinole, flor de palma,
aguamiel, quelite, maguey, berro y verdolaga, bellotas, piñones,
raíces de tule, dátiles, miel de abeja y semillas de pasto.25
Entre ellos también se incluyen las flores de palma,
también conocidas como chochas o chorchas, y el cabuche,
manera tradicional de denominar a los botones de las flores de
biznaga roja (Ferocactus pilosus) (véase fotografía 3).
Fotografía 3.
Cabuches

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.
25

Meza Pérez, 39.

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La flor de palma pertenece a la planta denominada Izote Chino
(Yucca filífera), que llega a medir hasta 10 metros de altura. Las
hojas están agrupadas en rosetas y son rígidas, de color verde, con
una espina fuerte en el ápice. La inflorescencia es colgante, llegando
a medir hasta 1.5 m., mientras que las flores miden de 4 a 5 cm. y son
de color blanco amarillento (véase fotografía 4).26 El fruto de esta
planta se denomina dátil y también se recolecta y se consume como
fruta o como postre, en atoles o conservas; en Mazapil, por ejemplo,
se consume en un postre a base calabaza y elotes tiernos, de consumo
tradicional durante el otoño e invierno (véase fotografía 5).
Fotografía 4.
Palma Izote chino

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.
Instituto de Biología de la UNAM “Izote chino. Yucca filífera” en Infografías del Jardín Botánico de la IBUNAM https://infografiasjb.ib.unam.mx/
izote-chino.html. El nombre de chocha es probablemente de origen huasteco,
véase: Arturo Mora-Olivo, “Chochas: flores comestibles del desierto”, Ciencia
UAT, núm. 13 (2015): 13.
26

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Fotografía 5.
Recolector de dátiles

Roberto de la Rosa Dávila, habitante de Salaverna y defensor de la vida y el
territorio. Entre los alimentos que consume son los dátiles de las palmas del
desierto. Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, octubre 2022.

Como se ha documentado, la flor de palma y el cabuche son
alimentos que se han consumido de manera tradicional y temporal,
ya que cada año el periodo de recolección y consumo es breve. En
el caso de los cabuches, su nacimiento se da con la llegada de la
primavera, por lo que se pueden encontrar entre marzo y abril. El
tiempo de floración de la palma es de marzo a junio, de forma que
su consumo se relaciona con la festividad de la Cuaresma.
La especie Ferocactus pilosus, comúnmente llamada biznaga colorada o cabuchera, puede medir hasta 3 m. de altura con
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espinas rojas o amarillas, mientras que las flores son de unos 4
cm. de longitud, amarillas o rojas, y sus frutos son ovoides amarillos con paredes carnosas. La especie que se distribuye en los
estados de Zacatecas, Durango, San Luis Potosí, Tamaulipas y
Nuevo León se encuentra bajo la categoría de riesgo (NOM-O59SEMARNAT-2010).27
El riesgo se debe al cambio en el uso de suelo, a la extracción
con fines ornamentales y a la limitación de la propagación por la
recolección de los cabuches. Para el caso del norte de San Luis Potosí,
son recolectados para comercializarse como verdura o en salmuera, y
se consumen de manera doméstica en guisado o escabeche; hervidos;
fritos con huevo o atún y/o cebolla, jitomate y chile; o encurtidos en
escabeche con vinagre, cebolla, orégano y chile.
Se encuentran también en la cocina de fusión. Por ejemplo,
en algunos restaurantes se ofrecen platillos con cabuches, como
pizzas en Real de Catorce, y ensalada Altiplano (cabuche y palmito)
en Armadillo de los Infante. En la cocina tradicional de Saltillo se
guisan con tomate y cebolla; para la década de los ochenta del siglo
XX, en el restaurante El Tapanco, se ofrecían como entrada.28
La flor de palma es rica en vitamina C, y por su contenido
nutrimental se encuentra en el grupo de los alimentos súper
Carolina del Rocío Martínez Rosales, Desarrollo y producción de cabuches en Ferocatus pilosus (GALEOTTI) [Tesis Profesional] (Soledad de Graciano Sánchez: Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2011), 1.
28
Carlos Recio, Guía de la cocina de Saltillo a través del tiempo (Saltillo:
Gobierno Municipal de Saltillo, 2017), 29.
27

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nutritivos. Se guisa con cebolla, jitomate y chile. En algunos
lugares como en San Luis se prepara en salsa de jitomate con ajo.
Un platillo típico de Tamaulipas son las chochas con huevo. En
algunos lugares de Coahuila se lamprea también con huevo. En
redes sociales se encuentran varias recetas de diversos lugares
que coinciden en la combinación con jitomate, cebolla y chile
(véase fotografía 7).
En Pinos, Zacatecas, a las flores de palma se les denomina
chichamba o chorcha. En el libro Cocina tradicional de la Sierra
de Pinos, de Verónica Imelda Vázquez Torres, se registró la receta
de sopa de chichamba o chorcha:
Ingredientes
Flores de palma
Manteca o aceite
Sal
Cebolla picada
Chile serrano
Preparación
Se cortan las flores, se lavan y se cuecen en un poquito de agua;
a fuego lento se fríen con un poco de aceite y un poquito de sal.
Se agrega cebolla picada y chile serrano picado.29

Esta receta es solo un ejemplo, pero según lo investigado
encontramos que en varios lugares del Desierto Chihuahuense es la
receta básica. Hay igualmente algunas variantes en cuanto algunos
ingredientes, donde se puede agregar huevo u otro tipo de chile.
Verónica Imelda Vázquez Torres, Cocina tradicional de la Sierra de Pinos
(Zacatecas: Instituto Zacatecano de Cultura, 2021), 56.
29

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Los usos no se limitan a la alimentación humana: las
inflorescencias completas también se utilizan como forraje para
el ganado; de las hojas se extraen fibras para elaborar mecates,
morrales, sombreros y otras artesanías; los tallos secos se utilizan
para la construcción de chozas y cercos; y también se plantan
para dar uso ornamental en parques, jardines y camellones.30
Fotografía 6.
Flores de palma

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.

Alimentos ancestrales en Mazapil: cabuche y flor de palma
El término de alimento ancestral permite analizar al cabuche y
flor de palma con un enfoque interdisciplinario desde el presente,
Instituto de Biología de la UNAM “Izote chino. Yucca filífera” en Infográficas del Jardín Botánico de la IBUNAM https://infografiasjb.ib.unam.mx/
izote-chino.html.
30

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pero en su contexto histórico; también otorga la posibilidad
de enfatizar en su riqueza biocultural, así como en los retos y
problemas de su recolección, preparación y consumo.
Seguimos lo planteado por Enriqueta Quiroz y Helena
Pradilla Rueda, para la definición y análisis de los alimentos
ancestrales, enlistando los aspectos que los caracterizan.31 En
primer lugar, lo histórico: plantas y especies relacionadas con
las sociedades primigenias americanas en un proceso largo de
domesticación agrícola ocurrido mucho antes de la llegada de los
españoles. En el caso del cabuche y flor de palma se ha identificado
y datado su consumo por las poblaciones originarias; sabemos la
complejidad de la identificación étnica, pero se puede decir que
en el territorio que ahora se denomina Mazapil, los guachichiles
y chichimecas eran los habitantes y, por lo tanto, ellos fueron los
consumidores de estos frutos del desierto.32 En la actualidad, la
recolección, preparación y consumo están determinados por los
ciclos naturales en los que nacen y se reproducen.
En segundo lugar, lo biológico: plantas nativas de América
que son más fuertes y resistentes que las introducidas por otras
Enriqueta Quiroz y Helena Pradilla Rueda, eds., El pasado de futuro alimentario: Los alimentos ancestrales americanos (Ciudad de México: Instituto
Mora, 2019), 14–15.
32
Lucas Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663 (Saltillo: Consejo Editorial, 2019);
Adi Estela Lazos y Claudio Garibay Orozco, “Legados chichimecas en el paisaje”, en Historia ambiental en el Norte de México, ed. Juana Elizabeth Salas
Hernández y Margil de Jesús Canizales Romo (Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas; El Colegio de San Luis; Red Columnaria, 2020), 71–88.
31

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culturas. Se adaptan a condiciones ambientales y topográficas
diversas. Su origen tiene relación entre plantas silvestres y
domesticadas, sus procesos socioambientales van de lo silvestre
a lo doméstico, y de lo doméstico a lo silvestre. Como se ha
descrito en las líneas antecedentes, los cabuches y el izote chino
son especies de la región ecosistémica del desierto chihuahuense
y su evolución ha sido de lo silvestre a lo doméstico. En Mazapil
se encuentran biznagas y palmas en la zona urbana de la capital
del municipio, principalmente en los camellones, y también
en algunas casas; sin embargo, siguen siendo principalmente
silvestres.
En tercer lugar, lo cultural: son especies que formaron
parte de la cosmovisión de los pueblos originarios americanos,
donde la interacción entre grupos sociales y naturaleza es
orgánica, atravesada por una concepción del mundo, saberes
comunitarios, religión. En el caso de las flores de palma y cabuche,
no hay registros de una relación directa con la cosmovisión de
guachichiles y chichimecas, pero sí los podemos vincular con sus
sistemas alimentarios. Actualmente, como ya se mencionó líneas
arriba, por la temporada del año en que crecen ambas flores, son
considerados alimentos de Cuaresma.
En cuarto lugar, lo identitario: los alimentos ancestrales
son parte de la cultura alimentaria que mantiene algunas
características originales y que, como pertenece a una cultura,
es dinámica, por lo que se pueden encontrar fusiones culinarias.
Las flores de palma y los cabuches, se vinculan no solo en lo
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biológico, sino también en lo cultural. En Mazapil, los identifican
con alimentos que otorgan añoranza y amor por el terruño, pero
también son relacionados con las generaciones pasadas o con los
adultos mayores. Quienes los recolectan y quienes los preparan
son personas que aprendieron de sus abuelos y no encuentran
cambios en la recolección y preparación, pero sí en el consumo;
por otro lado, los niños y jóvenes no los consideran buenos
alimentos, ni sabrosos, ya que prefieren los alimentos procesados
e industrializados.
En quinto lugar, lo social: son resultado de procesos
cognitivos, formas de vida, y han resistido a la llegada los
españoles, así como a los procesos de modernidad del siglo
XIX y XX, incluyendo la Revolución Verde que privilegió a los
monocultivos. En Mazapil, el consumo de las flores de palma y
los cabuches continúa siendo en su mayoría por recolección para
uso doméstico, aunque en algunas ocasiones pueden pasar por
las calles vendiéndolos. Como resultado del trabajo de campo
que realizamos, observamos que la práctica de recolección es una
actividad masculina, mientras que la preparación es femenina; sin
embargo, en el caso de la recolección de los cabuches es familiar,
ya que se camina a los cerros a buscar las biznagas y recolectarlas,
trabajo que puede llevar varias horas.
En sexto lugar, lo económico: formaron parte del
intercambio de productos, siendo parte de trueques y tributos,
contribuyendo a la formación de economías locales. Sobre este
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rubro faltan estudios arqueológicos que nos permitan determinar
si las flores de palma y los cabuches fueron parte del sistema de
trueque y de tributo.
Por último, lo político: son susceptibles de ser parte de
las políticas públicas que contribuyen al cuidado de la diversidad
cultural y a sopesar problemas de inequidad social. Desde el
2015, se ha buscado la declaratoria de Área Natural Protegida al
semidesierto zacatecano; en el 2021, diputados locales hicieron
la solicitud al ejecutivo federal para que haga la declaratoria.
El argumento se basa en el artículo 4, párrafo quinto de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el que
se establece que toda persona tiene derecho a un medio ambiente
sano.33
Por el momento no hay una política pública que
coadyuve al cuidado de las cactáceas y los izotes. En cuanto a la
gastronomía tradicional zacatecana, desde el 2012 es Patrimonio
Cultural Inmaterial del estado de Zacatecas. En el 2011, se
publicó un decreto por la XL Legislatura para la Protección
y Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, en el que
se contempla la gastronomía calificada como un testimonio
de historia y avatares de la región. Su origen se remonta a los
Alejandro Ortega Neri, “Diputados llaman al Ejecutivo Federal a que
declare Área Natural Protegida al semidesierto zacatecano, en La Jornada
Zacatecas, 15 de octubre de 2021 https://ljz.mx/15/10/2021/diputados-llaman-al-ejecutivo-federal-a-que-declare-area-natural-protegida-al-semidesierto-zacatecano/.
33

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albores de la civilización, cuando los habitantes originarios
se alimentaban de animales que cazaban y raíces y frutos que
recolectaban.34 Aunque no se habla en particular de las flores
de palma y de los cabuches, suponemos que están contemplados
por la definición otorgada.
La alimentación en el semidesierto tiene una historia
digna de ser contada y disfrutada por propios y extraños. Hace
unos años se rescató el recetario de la Hacienda de Majoma,
en el que se dejó como testimonio para la memoria histórica
de la familia Díaz, que habitaba la hacienda, sobre algunos
de los platillos que ahí se cocinaban.35 El recetario está
conformado por recetas de dulces, entradas y platillos fuertes;
en él se encuentran pocos ingredientes de la región, como
el cabrito en fritada y el conejo. Los recetarios resultan una
fuente importante para reconstruir históricamente los sistemas
alimentarios, pero existen otras fuentes y metodologías que
también coadyuvan para ello, como son la historia oral y el
trabajo de campo, mismos que se utilizaron para realizar este
artículo.
Buscamos a personas portadoras de la tradición de
Mazapil que cocinaran o recolectaran flores de palma o
LX Legislatura Zacatecas, “Decreto 494” https://www.congresozac.gob.
mx/coz/images/uploads/20130718135438.pdf.
35
María Cristina Rodríguez Pérez, La cocina zacatecana a través de dos
recetarios. Entre la influencia española y el desarrollo de una Hacienda en el
Semidesierto, siglos XIX-XX [Tesis de Licenciatura] (Zacatecas: Universidad
Autónoma de Zacatecas, 2012).
34

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cabuches. Acudimos a la capital del municipio, y con la
ayuda del personal del Archivo Histórico Municipal, pudimos
realizar una serie de entrevistas que nos permitieron obtener
información sobre la recolección y preparación de los
alimentos ancestrales. Se entrevistaron a tres cocineras y a un
recolector de cabuches, quienes nos otorgaron la autorización
para usar su imagen y la información proporcionada con
fines académicos.36 También se realizó trabajo de campo en
algunas comunidades aledañas a la cabecera como el Zancudo,
Cerro Gordo y Cedros, así como en el monte para buscar y
realizar fotografías de ejemplares de biznagas e izotes chinos,
algunas de las cuales se han usado en este texto. Las personas
entrevistadas fueron Isabel Cristina Robles Corrales, Diana
Cris Salas Dávila, Juana Rodríguez Magallán y Aldo Ituriel
Scott Contreras; las tres primeras son cocineras, y el último
recolector de cabuches.
Isabel Cristina de 56 años es originaria de Múzquiz,
Coahuila, y llegó a vivir a Mazapil hace décadas cuando
contrajo matrimonio (véase fotografía 8). Ella aprendió a
cocinar las flores de palma en su lugar de nacimiento, en
donde las llaman chochas. Cuando llegó a vivir a Mazapil,
Agradezco a Claudia Elena Caldera, directora del Archivo Histórico
Municipal de Mazapil, y a Guillermo Iván Dorado Castro, coordinador
de difusión del Archivo Histórico Municipal de Mazapil, su apoyo para
que pudiera realizar búsqueda documental y trabajo de campo para este
artículo. También agradezco a Rut Miramontes Cabrera y Óscar Báez
Padilla su apoyo técnico.
36

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aprendió a guisarlas gracias a la receta de su suegra; también
conoció el postre de dátiles con calabaza, aunque el primer
acercamiento que tuvo a ellos no fue agradable porque al
no saber cómo se comían, consumió los que ya habían sido
consumidos, una anécdota que cuenta con risa y como algo
divertido que nos advierte el conocimiento que se necesita al
consumir alimentos nuevos.37
Comenta que desde que tiene memoria ha cocinado la
flor de palma y que no encuentra diferencias en cómo la cocinan
en Múzquiz y Mazapil, pero sí encuentra diferencia entre las
palmas, que en Múzquiz son muy pequeñas, a diferencia de las
de Mazapil. Vive en la comunidad del Zancudo y ahí tiene palmas
de las que recolecta.
Para su preparación describe cinco fases: corta el pistilo
de la flor, las coloca en agua con sal por media hora para que se les
quite lo amargo, las pone a cocer en agua a punto de ebullición,
las exprime para eliminar el agua y las guisa; las acompaña con
tortilla o gordita. Cuando la flor es menos amargosa es cuando
comienza a abrir, lo que suele pasar en el mes de mayo. En la
memoria biocultural de Isabel Cristina, no encuentra que la flor
o la palma haya cambiado, “son palmas muy antiguas (…) ya
estaban cuando llegué a Mazapil.”38
Entrevista a Isabel Cristina Robles Corrales por Juana Elizabeth Salas
Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
38
Entrevista a Isabel Cristina Robles Corrales por Juana Elizabeth Salas
Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
37

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Fotografía 7.
Isabel Cristina Robles Corrales y su guiso de flores de palma

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.

La receta que ella realiza y que la caracteriza por su buena sazón
es la siguiente:
Guiso de Flor de palma. Receta de Isabel Cristina Robles
Corrales, Mazapil, Zacatecas:
Ingredientes
Flores de palma
Sal
Jitomate
Cebolla
Chile serrano
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Aceite
Ajo
Tortillas o gorditas (para acompañar)
Preparación:
Se quita el pistilo a cada flor, se colocan en agua fría con sal por
alrededor de 30 minutos, se ponen a cocer en agua a punto de
ebullición y al estar cocidas se exprimen para retirar el exceso
de agua. Se realiza un pico de gallo con la cebolla, chile y ajo;
se pone a freír en aceite y se agrega la flor. Se cocina a fuego
lento. Acompañar en tacos o en gorditas.39

Isabel Cristina representa la tradición familiar y comunitaria de
cocinar las flores de palma y orgullosamente recomienda comerlas
por su sabor y valores nutricionales.
Juana Rodríguez Magallán, de 61 años de edad, es una
cocinera tradicional de Mazapil que se distingue por preparar
varios platillos, entre los que se encuentran menudo, nopalitos,
chilaquiles y fritada. Ella aprendió a cocinar con sus abuelos, y
es así que ha salvaguardado las recetas tradicionales y familiares,
pero al mismo tiempo ha innovado con su creatividad y talento
en la gastronomía.
En el caso de la recolección y preparación de
cabuches, lo aprendió de sus abuelos, tratándose de una
transmisión transgeneracional que es parte de la memoria
familiar y comunitaria. De su abuela aprendió a cocinarlos
con chile, mientras que ella los prepara con huevo. Las fases
Entrevista a Isabel Cristina Robles Corrales por Juana Elizabeth Salas
Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
39

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de preparación son: quitarles la pelusa, cocerlos, retirarles el
agua y machacarlos, para luego mezclarlos con chile cascabel
y cebolla.40 La temporada de los cabuches es durante el mes de
abril, por lo que se relaciona con la temporada de Cuaresma.
Doña Juana también realiza agua fresca con limas (cabuches
maduros); los años de sequía son beneficiosos para que haya
más cabuches y limas.
Lo más complicado de consumir cabuches es la recolección,
debido a las espinas de las biznagas. Aldo Ituriel Scott Contreras
aprendió a recolectarlos desde niño cuando acompañaba a su
papá y tíos al monte a buscarlos. Recuerda haberlos conocido por
las enseñanzas de su abuelo y aprendió a sacarlos de la biznaga
con un palito de gobernadora.41 Al saber dónde se encuentra el
terreno con más biznagas, la recolección dura entre dos y tres
horas, tiempo en el que se pueden recolectar hasta tres kilos.
La recolección es una actividad que primordialmente se realiza
durante la mañana o la tarde.
Diana Cris Salas Dávila, de 34 años de edad, es uno de
los ejemplos de que la tradición y la preocupación por conservar
las recetas tradicionales también es de las generaciones jóvenes.
Ella aprendió a cocinar los cabuches a los 12 años y la receta
que aprendió es de por lo menos dos generaciones atrás; ahora le
Entrevista a Juana Rodríguez Magallán por Juana Elizabeth Salas Hernández, 15 de junio de 2022, Centro Cultural de Mazapil.
41
Entrevista a Aldo Ituriel Scott Contreras por Juana Elizabeth Salas Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
40

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enseña su hija pequeña a comerlos y a cocinarlos. Diana conserva
la receta que aprendió desde niña y los guisa con chile rojo y
orégano, dorados con huevo o con atún o con pico de gallo.
La flor de palma y los cabuches, al igual que otros alimentos
como la chinche gigante y el mezquite, se han consumido en el
semidesierto zacatecano de manera ancestral. Se han respetado los
ciclos naturales y su consumo se restringe a la recolección y, en
la mayoría de los casos, también se limita al consumo doméstico.
Estos alimentos han acompañado a los habitantes del
semidesierto zacatecano cultural e históricamente y, aunque ha
habido cambios en las prácticas de recolección y en la preparación
y en el consumo, continúan siendo parte de la memoria y la
biodiversidad. Gracias a la historia ambiental se puede rastrear la
interacción entre los grupos sociales y estos frutos que también
son sujetos históricos.
Consideraciones finales
La Historia Ambiental en Latinoamérica tiene un vacío de trabajos
que aborden los sistemas alimenticios, cocinas tradicionales,
seguridad alimentaria y alimentos ancestrales. La presente
investigación es una aportación a comprender dos frutos y
alimentos del desierto chihuahuense: flores de palma y cabuches.
El estudio de caso ha sido Mazapil, sin embargo, falta un estudio
que permita una regionalización de los sistemas alimentarios en
el semidesierto zacatecano conformado por los municipios: El
Salvador, Concepción del Oro, Mazapil, Melchor Ocampo y Villa
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de Cos. Se ha presentado un avance en el Seminario “Alimentos
Mexicanos Ancestrales” del Instituto Mora.42
Los lugares mencionados han compartido una historia
ambiental en común; los elementos bióticos y abióticos han
contribuido a la formación de paisajes culturales en los que se
identifican prácticas alimentarias, lo que se sintetiza en algunos
platillos tradicionales como son los elaborados a base de cabrito,
nopales, flores de palma, cabuches, entre otros.
El caso de Mazapil ha permitido encontrar la memoria
relacionada con su biodiversidad y el arraigo de sus habitantes
que les otorga el ecosistema. En cuanto a las flores de palma
y cabuches, aunque ya no se consumen por las generaciones
jóvenes o no se consumen en grandes cantidades, las personas
mayores conservan y practican recetas transmitidas por varias
generaciones.
Los ciclos naturales de las palmas y de la biznaga, y la
aparición de sus frutos, han sido relacionados con ciclos sociales
y culturales, como hemos visto las flores de palma y los cabuches
se vinculan con platillos de cuaresma o con gastronomía de
temporada. Las y los habitantes de Mazapil saben aprovechar y
disfrutar esa temporada.
La recolección de ambos frutos demuestra dificultad por
las características de la planta. En el caso de las palmas, por su
“Alimentos Mexicanos Ancestrales”, s/f, http://ama.institutomora.edu.
mx/.
42

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altura que puede llegar a ser hasta de 10 metros, mientras que los
cabuches son difíciles de recolectar por las espinas profusas de
las biznagas. La presencia y ausencia de los frutos se relaciona
con los ciclos naturales de lluvia y sequía; en el caso de la
transformación de los cabuches en limas, es gracias a la sequía.
El concepto de alimentos ancestrales, que asimilamos de
la propuesta de Enriqueta Quiroz y Helena Pradilla Rueda, y que
engloba los elementos históricos, biológicos, culturales, sociales,
identitarios, económicos y políticos, ha permitido incorporar
matices al estudio de los sabores y colores del semidesierto
Zacatecano. Quedan, sin embargo, tareas pendientes: profundizar
en el trabajo de campo, regionalizar desde la historia ambiental
de los alimentos en el semidesierto Zacatecano, y profundizar
en la interpretación de la memoria biocultural que los habitantes
tienen en relación a su alimentación.
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“Alimentos Mexicanos Ancestrales”, s/f. http://ama.institutomora.edu.mx/.
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Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario,
Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario,
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ceia3_5.pdf?sequence=1.
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�Destrucción y debilitamiento en el medioambiente del
Valle de Culiacán, Sinaloa: deforestación, químicos y
semillas mejoradas, 1940-1970
Destruction and weakening in the environment of the Culiacan
Valley in Sinaloa: deforestation, chemicals and improved seeds,
1940-1970
Eduardo Frías Sarmiento
Universidad Autónoma de Sinaloa
Culiacán, México
orcid.org/0000-0001-6498-983X

Aurelia Elizabeth de la Parra Martínez
Universidad TecMilenio
Culiacán, Sinaloa
orcid.org/0000-0002-6396-4662
Recibido: 30 de junio de 2022
Aceptado: 31 de agosto de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: Actualmente sabemos que la agricultura comercial es una de
las actividades que más modifican las zonas naturales. Por ello el objetivo
de este trabajo es analizar algunas de las consecuencias negativas que
se presentaron durante el apogeo de la agricultura comercial en el Valle
de Culiacán entre 1940 y 1970, especialmente en ciertos elementos del
medio natural como la vegetación, fauna silvestre, el suelo y cuerpos
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

304

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

de agua, entre otros. Esto nos permite mostrar cómo la ampliación
de la frontera agrícola invadió espacios vitales en el medioambiente
autóctono con productos de alto valor comercial, cambiando el paisaje
de la franja costera de Sinaloa, especialmente en el centro de la entidad.
La transformación que se observó en el Valle de Culiacán fue producto
de la amplia y desarticulada deforestación realizada por los empresarios
agrícolas y el uso de productos químicos de amplio espectro que se
aplicaron para elevar la producción y controlar las plagas que en ese
momento existían.
Palabras clave: Valle de Culiacán,
medioambiente, deforestación, plaguicidas

agricultura

comercial,

Abstract: We currently know that commercial agriculture is one of the
activities that most modify natural areas. Therefore, the objective of
this work is to analyze some of the negative consequences that occurred
during the heyday of commercial agriculture in Culiacan Valley
between 1940 and 1970, especially in certain elements of the natural
environment such as vegetation, wildlife, soil, and water areas, among
others. This allows us to show how the expansion of the agricultural
frontier invaded vital spaces in the native environment with products
of high commercial value, changing the landscape of the strip coast
of Sinaloa, especially in the center of the entity. The transformation
that Culiacan Valley observed was the product of the extensive and
disjointed deforestation carried out by agricultural entrepreneurs and
the use of broad-spectrum chemical products that were applied to
increase production and control pests that existed at that time.
Keywords : Culiacan Valley, commercial agricultura, environment,
deforestation, pesticides

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�Destrucción y debilitamiento

1. Deforestación y resultados negativos en el ambiente.
Actualmente, la deforestación forma parte de los problemas
ecológicos más recurrentes del siglo XXI, resultado de una
herencia generacional que no se ha regulado y que ha tenido
como consecuencias la alteración de los beneficios que la
vegetación presta al ecosistema, generándose con ello un aumento
en el número y tipo plagas; reducción de la polinización; erosión;
fragmentación del hábitat; disminución de la riqueza y abundancia
de especies; y efectos acumulativos de éstas, como sin duda en
la actualidad es el cambio climático.1 Esta situación exige una
reflexión profunda sobre el hecho que los bosques, las selvas, los
manglares y demás tipos de flora cuentan con un importante valor
cultural y de ornato, pero sobre todo porque han sido y son el
sostén de la vida en el planeta.
Como estudio de caso, expondremos lo acontecido en el
Valle de Culiacán, Sinaloa, en el cual encontramos derivaciones
negativas por la tala inmoderada y poco o nada regulada. Si bien la
explotación maderera que se dio se justificaba por las necesidades
que surgían por el auge comercial del momento y la euforia que
generaba la actividad agrícola entre campesinos y empresarios
agrícolas, la forma en que se explotó dicho recurso fue desmedida
y nadie previó el daño que los desmontes ocasionarían en diversos
elementos del medio ambiente como el clima, flora y fauna silvestre.
Gilberto Márquez Salazar, “Reforestación con especies nativas: amenazas,
ventajas y retos”, en Atlas del manejo y conservación de la biodiversidad y
ecosistemas de Sinaloa (Culiacán, 2006), 93–108.
1

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Sin duda, la pérdida de vegetación del Valle ocasionó
la fragmentación del hábitat, el cual es un proceso que ocurre
a escala del paisaje e implica la pérdida del mismo a través
de la división en fragmentos remanentes esparcidos dentro
de éste. Dicha modificación tiene un efecto en los diferentes
aspectos funcionales de un ecosistema como el destierro
de hábitats para aves locales y migratorias, felinos, reptiles
y por consiguiente pérdida de productividad en todos los
elementos bióticos y abióticos de los hábitats como áreas de
descanso, alimentación y senderos de distribución, afectando
los tamaños poblacionales de especies animales, ya que el
deterioro del paisaje conduce a la eliminación de fragmentos
vitales para ciertas especies como el caso de cuerpos de agua
o amplias zonas de bosque. Estas pérdidas provocaron que
probablemente se restringieran los patrones de movilidad de
los individuos según su tamaño, capacidad de movimiento y
requerimientos de hábitat.2
Durante el periodo analizado la tala inmoderada fue
mayor si sumamos la que generaba la industria maderera que
se desarrollaba en los altos de la sierra sinaloense. Si bien el
Valle se transformó en un espacio de cultivo, en su mayor parte
Arturo Ruiz Luna y César Berlanga Robles, “La ecología del paisaje en
la conservación de los ambientes”, en Atlas del manejo y conservación de la
biodiversidad y ecosistemas de Sinaloa2 (Culiacán: El Colegio de Sinaloa,
2006), 315–23. Se ha comprobado que la fauna silvestre, no posee una rápida
capacidad de adaptación o de desplazamiento a otras zonas con diversos o
diferentes tipos de ambiente.
2

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éste poseía características de selva baja caducifolia y selva baja
subcaducifolia, así como tulares y otros tipos de vegetación
cercanos a cuerpos de agua, los cuales servían a la fauna silvestre
como zonas de alimento, descanso y reproducción.3
Esto es relevante mencionarlo, pues la vegetación
es primordial para cualquier grupo de animales,4 y ante la
pérdida de los espacios deforestados algunos se desplazaron
o desaparecieron al no contar con el hábitat adecuado, ya
que como se ha dicho, éste es un elemento relacionado con la
anidación, reproducción y protección. Al destruirse las zonas
naturales de refugio, mucha de la fauna se convierte en presa
fácil de depredadores, con el ser humano a la cabeza. Este
último argumento es válido para la zona analizada, ya que Pedro
Olivas Zamudio,5 originario de la capital sinaloense, y quien
trabajó desde su juventud como agricultor en la zona del Valle
de Culiacán, en una entrevista realizada testifica que entre 1943
y 1944 fue cuando incrementaron los desmontes para ampliar la
superficie donde se cultivaba caña de azúcar y maíz con la ayuda
de maquinaria que provenía de Estados Unidos. Con respecto a
Entrevista al Sr. Pedro Olivas Zamudio, edad: 74 años, originario de Culiacán, Sinaloa.
4
Sylvia Parra-Martínez, Miguel de Labra-Hernández, y Katherine Renton, “Requerimientos ecológicos en las aves: un enfoque en psitácidos”, en
Tópicos sobre ciencias biológicas (Guadalajara: Universidad de Guadalajara,
2016), 9–225.
5
Entrevista al Sr. Pedro Olivas Zamudio, edad: 74 años, originario de Culiacán, Sinaloa.
3

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la flora, afirmó que en el Valle de Culiacán, podían observarse
en abundancia árboles como el brasil (Haematoxylum brasiletto
H. Karst), mezquites (Prosopis laevigata) y amapas (Tabebuia
spp.);6 así como arbustos y matorrales espinosos que pronto
desaparecieron por la intensa deforestación que se presenció en
esa zona.
Respecto a la fauna, el mismo destacó sobre la alta
población de venado cola blanca (Odocoileus virginianus) que
en el pasado habitaba, pero que, ante la intensa cacería para
consumo doméstico, prácticamente desapareció del entorno.
También señaló acerca de la existencia de gato montés (Lynx
rufus), de mapache (Procyon lotor), armadillo (Dasypodidae),
víboras y otros animales silvestres de menor tamaño, mismos
que poco a poco disminuyeron, hasta que en la actualidad es algo
sorprendente tener un avistamiento. De igual manera enfatizó
que el alto índice de tala efectuada en el valle fue avalada y
realizada por los propios agricultores que no tenían ningún
interés de preservar la vegetación aledaña a las áreas donde se
iban a instalar los cultivos, mucho menos proponer estrategias
que contrarrestaran la deforestación que realizaban. Por otro lado,
Rafael Gámez Bernal7 señala que, en el Valle de Culiacán, cuando
Los cuales se distribuye en los bosques subtropicales de México asociados
al hábitat del bosque tropical caducifolio, bosque tropical sub caducifolio y
partes bajas del bosque de encino.
7
Entrevista realizada al Sr. José Rafael Gámez Bernal, originario de Campo
Clouthier Navolato, edad: 46 años.
6

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la vegetación natural era abundante, podían observarse tigrillos
(Leopardus tigrinus) y jabalís (Sus scrofa), los cuales tuvieron
que emigrar a otras zonas contiguas en busca de alimento, pero
sobre todo de refugio para huir de la caza humana.
Sobre esta actividad, la cacería, vale la pena mencionar
que es una acción que sigue afectando específicamente a la
avifauna que reside en los alrededores del Valle de Culiacán.
Este es el caso de los patos canadienses (Aythya affinis),
que debido a su ruta migratoria, históricamente arribaban a
dicha zona en abundantes parvadas para alimentarse. Durante
los años 50 del siglo pasado bajaban a los cultivos de arroz,
destruyendo por completo las plantaciones, lo que ocasionó
que las aves fueran vistas como plaga, por lo que las cazaron
indiscriminadamente, teniendo testimonios de que eran
cazados alrededor de 30 especímenes por persona durante la
época de desplazamiento.8
Entrevista realizada a José Trinidad González, originario de Michoacán, vivió desde infante en la zona del Valle de Culiacán, edad: 82 años. Un
antecedente que podemos relacionar es que en Sinaloa, la cacería furtiva
siempre ha estado presente dentro del gusto de la población, la cual sumado
al crecimiento desmedido de asentamientos urbanos han provocado la extinción de especies como el oso negro (Ursus americanus), el lobo (Canis
lupus) y el puerco espín (Eretzhion dorsatum) los cuales habitaban también
en las en las zonas altas de la Sierra Madre Occidental del estado, la cual
es vegetación de pino en las partes altas, y en zonas bajas con vegetación
de Selva Baja Caducifolia (SBC), véase Marco Antonio González Bernal,
Isabel Cristina Sapiéns Sandoval, y Víctor Manuel Saloón Soto, “Mamíferos
terrestres en Sinaloa”, en Atlas de la biodiversidad de Sinaloa (Culiacán: El
Colegio de Sinaloa, 2002), 309–406.
8

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Ahora sabemos que la zona centro a la que pertenece
Culiacán se encuentra desprovista de vegetación permanente,
ya que se ha utilizado para los cultivos agrícolas implicando una
superficie del 34% de la región. Sin embargo, de la zona que sí
tiene vegetación, la de mayor importancia es precisamente el
ecosistema de selva baja caducifolia, representando un 39% del
total de la superficie,9 lo cual nos permite valorar su importancia
por ser un tipo de vegetación que ha estado alrededor del Valle y
de la cual ha dependido un gran número de organismos para su
supervivencia.
En nuestras revisiones, se hizo presente el grave estado
de los bosques naturales de la región debido a la intensa presión
y explotación a la que fueron expuestos por las actividades de
agricultura, ganadería y la muy irregular industria maderera.10
Uno de los primeros datos obtenidos a través de las fuentes (tabla
1) muestra un número de hectáreas que fueron destinadas para
el establecimiento de cultivos durante los años de 1960 a 1970.
Ésta presentó una tendencia por aumentar gracias a la exigencia
de mayores volúmenes en la producción agrícola para abastecer
la demanda por todo tipo de productos, principalmente hortalizas,
garbanzo, algodón y maíz, entre otros.
Unión de Ejidos Forestales Centro Sinaloa A.C., Estudio Regional Forestal. Clave 2502 (Culiacán: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Comisión Nacional Forestal; ProÁrbol; Gobierno del Estado de Sinaloa,
2010), 9, http://www.conafor.gob.mx:8080/documentos/docs/9/3619Estudio
Regional Forestal 2502.pdf.
10
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 20 de julio de 1952, 2.
9

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Tabla 1.
Superficie destinada para diversas actividades en torno
a la agricultura en el periodo de 1960 a 1970
Número de Hectáreas

Concepto/Cultivo

50, 000

En diversas partes del estado de Sinaloa

3,000

Sorgo

7,000

Maíz

7,000

Ajonjolí

20,000
33,000

Desmonte en el río Culiacán
Para labor de campesinos en el Valle de Culiacán
Repartidas en: hortalizas y legumbres, cártamos,
trigo, cártamos, sorgo, garbanzo, frijol y maíz.
Algodón
Programa Nacional Agrario/Ejidos de vivienda
para campesinos entre ellos el Valle de Culiacán

160,000
44,875
141,000
48,000

Arroz

8,200

Tomate

69,000

Algodón
Tierra para viviendas de campesinos/Valle de
Culiacán

258,000
45, 000

Ajonjolí

671,700
40,000
8,574

Cultivos varios 1967-1968
Cultivo de milo y maíz en el ciclo de 1968
Tomate 1968-1969

369,000

Ciclo de verano de 1969

Ciclo de invierno de 1969 y ciclo de primavera
1969
Fuente: Periódico Diario de Culiacán, 1960-1970
Tabla: elaborada por los autores

243,900

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Esta apresurada deforestación, avalada en un principio por los
proyectos de la Revolución Verde en favor de la agricultura, empezó
a generar descontento entre algunos miembros de la sociedad
sinaloense que se inconformaron ante las autoridades estatales.11 Por
tal motivo, y ante la presión ciudadana, la Dirección de Agricultura
y Ganadería a través de su departamento forestal informó a las
autoridades federales para que intervinieran y terminaran con la
tala indiscriminada de la flora, haciendo un llamado para erradicar
la “Explotación de montes sin permisos forestales”.12 En atención
al llamado de la federación, la cuestión se atendió con precisión
formalmente, pues en las fuentes pudimos constatar que se creó un
departamento federal forestal para investigar a quienes resultaran
responsables de la deforestación; aunque, cabe decir que la tala
continuó. Pues, si bien el gobierno aplicó medidas precautorias
para regular la explotación de los recursos forestales, la ilegalidad
persistió, ya que continuaron los desmontes, la quema y el rastreo
de miles de hectáreas,13 sin que se castigara a los culpables.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 19 de junio de 1962, 1.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 6 de abril de 1963, 6.
13
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 17 de agosto de 1963,
1. Por ejemplo, la vara blanca (Croton spp.), es una de las especies que tuvo
grandes pérdidas por la tala irregular para su uso en la agricultura temporal o
de riego. De acuerdo a expertos, históricamente, ha sido un complemento en
el proceso de plantación en diversas siembras debido a la calidad de su madera
dura, mástil recto y alta resistencia a la humedad y putrefacción. En el Estado,
el corte de vara se inició a inicios 1970, abarcando prácticamente toda la entidad (12 de los 18 municipios: Choix, Concordia, Cosalá, Culiacán, El Fuerte,
Elota, El Rosario, Mazatlán, Mocorito, Salvador Alvarado, San Ignacio y Sinaloa), véase Humberto Rendón-Carmona et al., “La extracción selectiva de
11

12

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Para sustentar las ideas expuestas, tomamos las palabras del
Ing. José Sánchez García,14 quién brindó un análisis sobre cómo el
desarrollo de la agricultura comercial en el valle tuvo un impacto
negativo gracias a la deforestación, la quema de basura y el desecho
de residuos sólidos y químicos al suelo, cuerpos de agua y mantos
freáticos. Recalcó que, si bien la sociedad de antaño conservaba más
su flora natal, fue con la modernidad agrícola con lo que se modificó
el paisaje. En la historia de la agricultura comercial del valle, zona
en la cual trabajó desde su juventud, comenta que la deforestación
siempre estuvo presente y con el paso del tiempo se abrieron más
tierras para cultivos gracias al expansivo crecimiento urbano. De
manera similar, concuerda que en la agricultura no ha existido una
conciencia por parte de sus ejecutores en beneficio del ambiente
y si bien ha habido normas establecidas por el gobierno, éstas se
descuidaban pues simplemente no había un seguimiento para su
cumplimiento y mucho menos sanciones por parte de las autoridades.
Como se ha dicho, a finales de la década de los 50 fue cuando
en apariencia se quiso controlar dicha problemática en el país. El
gobierno federal canceló más de 500 concesiones para la explotación
ilegal o inmoderada de madera, disminuyendo así la superficie para
deforestar, pero, sobre todo, fomentando una tala regulada basada en
vara para uso hortícola en México: implicaciones para la conservación del bosque tropical caducifolio y sus recursos”, Botanical Sciences, núm. 91 (2013):
495, http://www.scielo.org.mx/pdf/bs/v91n4/v91n4a8.pdf.
14
Entrevista realizada a: José Sánchez García, originario de Jalisco, edad:
67 años.
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estudios científicos que permitiera mantener volúmenes de producción
estables.15 Respecto a lo anterior, de acuerdo con el Ing. Arturo
Sánchez Sandoval, jefe de operación del Distrito de Riego No. 10, los
desmontes eran hechos por concesiones exclusivas a particulares, es
decir, contratos donde no se realizaba ningún tipo de censo forestal,
sólo estudios topográficos como el de la presa Sanalona. Afirma que
para la construcción de dicha obra sólo se desmontó la vegetación
que estaba en la orilla donde se colocó la cortina de la presa y que la
vegetación que quedó dentro de la misma desapareció.16
Hasta la fecha no existe o no hemos encontrado un
diagnóstico detallado sobre los niveles de extracción a los que
se ha sometido la vegetación del estado, ni estudios dirigidos a
documentar los efectos en la composición, estructura y dinámica
de la flora de los sitios aprovechados para la agricultura comercial
y, aunado a esto, Sinaloa, desde el punto de vista botánico, esa
una de las regiones menos estudiadas en el país, en particular el
municipio de Culiacán.17 Sin embargo, en nuestra búsqueda, el
Estudio Regional Forestal de la UMAFOR 2502: para la zona
“Centro-Sinaloa” destaca información relevante respecto a las
tasas de deforestación y degradación forestal para inicios de
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 19 de agosto de 1958, 1.
Entrevista realizada al Ing. Arturo Sánchez Sandoval, jefe de operaciones
del Distrito de Riego No. 10 dentro del Distrito de Riego 10 Culiacán-Humaya
dentro de la CONAGUA, originario de Guasave, edad: 65 años.
17
Rendón-Carmona et al., “La extracción selectiva de vara para uso hortícola
en México: implicaciones para la conservación del bosque tropical caducifolio
y sus recursos”, 495.
15
16

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1970; en éste se exhibe una tasa anual de deforestación relativa de
0.591%, lo que representa una pérdida de 6,286 ha/año y una tasa
absoluta de 102,001.55 hectáreas de cubierta vegetal, resultando
una tasa de degradación absoluta de 88,650 hectáreas.18
Específicamente para Culiacán, el bosque espinoso ha sido
el principal tipo de vegetación, pero cercano a la costa se encuentran
manglares y vegetación halófila y en lugares sombreados o cañadas
está el Bosque Tropical Subcaducifolio y el ya mencionado
Bosque Tropical Caducifolio, representado básicamente por
apomo (Brosimum alicastrum) e higuera (Ficus spp.). También
en elevaciones superiores a los 400 metros se presentan pequeños
bosques de encinos que en altitudes mayores de 700 metros en la
región noreste del municipio se combinan con bosque de pino (Pinus
oocarpa) y, por último, el bosque de galería, el cual se desarrolla
a lo largo de arroyos predominado por Ahuehuete (Taxodium
mucronatum) y a la orilla de los ríos es sobresaliente la presencia de
álamo (Populus mexicana) y Sauce (Salix nigra).19 La importancia
de mencionar estos recursos estriba porque a raíz del crecimiento de
la agricultura comercial estas áreas disminuyeron drásticamente al
destruirse dichos ecosistemas, pues el aprovechamiento irracional e
incendios forestales provocaron grandes pérdidas de sus superficies.20
Unión de Ejidos Forestales Centro Sinaloa A.C., Estudio Regional Forestal. Clave 2502.
19
Rito Vega Aviña et al., “Endemismo regional presente en la flora del municipio de Culiacán”, Acta Botánica Mexicana, núm. 53 (2000): 5, https://www.
redalyc.org/pdf/574/57405301.pdf.
20
Vega Aviña et al., “Endemismo regional presente en la flora del municipio
18

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Para ilustrar un poco la situación que prevaleció en el municipio, a
continuación presentamos dos fotografías que sirven para comparar
los parches de cambio de vegetación en la zona de Culiacán.21
Foto 1.
Superficie de vegetación de 1981 de Culiacán y Presa Sanalona.

Fuente: Luciana Pérez Cortés, Identificación de vegetación en imágenes
satelitales [Tesís de Maestría] (Ciudad de México: Instituto Politécnico
Nacional - Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, 2014)
de Culiacán”.
21
Luciana Pérez Cortés, Identificación de vegetación en imágenes satelitales [Tesís de Maestría] (Ciudad de México: Instituto Politécnico Nacional - Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, 2014), 1–87, https://tesis.ipn.mx/bitstream/
handle/123456789/18056/Identificacion de vegetacion en imagenes satelitales.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y. Las fotografías son parte de las técnicas que se utilizan en la percepción remota que permite evaluar y dar seguimiento de las regiones
vegetales, las cuales tienen una relativa permanencia en el tiempo y junto con su
composición florística reflejan la naturaleza de los suelos, el clima local, pero sobre
todo indican el manejo actual y pasado de los ecosistemas, ya que son herramientas
fisonómicas de las comunidades biológicas que fácilmente se pueden identificar.
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La foto muestra la zona de Culiacán hacia la presa Sanalona,
totalmente cubierta por vegetación, pero, si bien es una imagen
posterior a nuestro periodo de estudio, podemos inferir que entre
1940 y 1970 de igual forma debió presentarse una amplia extensión
en los niveles de flora, y un mínimo grado de urbanización, pues
ésta aún se concentraba la capital sinaloense.
Foto 2.
Superficie de vegetación del 2018 de Culiacán y Presa Sanalona

Fuente: Google Earth

Al igual que en la fotografía anterior, si bien la imagen es muy
reciente, sirve para mostrar diferencias en las áreas. Por ejemplo,
en esta última se observan parches en la zona del valle y hacia la
presa Sanalona, como resultado de la ampliación de la frontera
agrícola en el estado y del crecimiento de poblaciones en todo el
municipio.
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En una nota periodística, cuyo encabezado se titulaba “Las
tierras cultivadas del Valle de Culiacán”,22 se afirma que debido
al incremento de la agricultura se dio un desmonte excesivo de los
bosques en la región, y que además, con la creación del Distrito
de Riego No. 10, fue necesario establecer grandes extensiones de
vegetación a lo largo del valle para que sirvieran como cortinas
de viento. Por ello, en un intento para solucionar los problemas
ocasionados, tanto la Secretaría de Agricultura y Ganadería de
Sinaloa, en coalición con la Delegación Forestal de Sinaloa, se
comprometieron a establecer viveros forestales y hacer entrega
de millones de árboles de especies originarias de la zona.23
Hasta el momento, hemos visto que a raíz del fortalecimiento
del sector agrícola, sobre todo la agricultura moderna destinada a
grandes mercados, se ha ocasionado una constante deforestación
en todo el estado de Sinaloa, pero particularmente en el Valle de
Culiacán. La intención era elevar los índices de productividad, sin
considerar los efectos secundarios que eso implicaba. La ambición
por aumentar la producción ha colocado al valle en los umbrales
de su agotamiento, pero además se convirtió una amenaza para la
fauna silvestre y en general para la calidad de salud del ecosistema
que repercute en todos sus elementos, incluidos los seres humanos.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 10 de febrero de 1952, 2.
Acacias, bugambilias, cedro rojo, ceiba, casuarina, caoba, venadillo, Huanacaxtle, jacaranda, limonero, palmas, palo prieto, tabachín rojo, haba, fresnos, papayo y zapote blanco, entre otros. Esta acción buscaba, además, motivar a los agricultores del Valle de Culiacán para que forestaran sus zonas de
labor y así además de combatir la erosión, embellecer la región del Valle.
22
23

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2. Efectos perjudiciales de agentes químicos en flora, fauna,
suelo y agua del medio ambiente del Valle de Culiacán de
1940 a 1970
Son indudables los efectos nocivos que los plaguicidas han
provocado en el medio ambiente en general, incluida la humanidad;
por ello que es vital que los especialistas y los distintos niveles
de gobierno se unan para realizar estudios que especifiquen las
acciones que deben aplicarse en los diferentes estratos de los
ecosistemas para establecer medidas de uso y prevención. Por
nuestra parte, en las páginas siguientes expondremos algunas
afectaciones sobre la biótica del valle que analizamos y donde
se realizaron los mayores desmontes y cultivaron abundantes
productos.
2.1. Daños a la flora y fauna
a. Organoclorados: DDT, Aldrín-Dieldrín, Toxafen, Lindano,
Heptador y Clordano
Los plaguicidas organoclorados fueron los primeros en usarse
sistemáticamente y a escala mundial en campañas de salud.
Desde el origen del DDT, a inicios de 1940, se crearon otros
productos organoclorados con la misma finalidad; no obstante
los beneficios, todos presentan un alto nivel de toxicidad para el
ambiente, particularmente en animales.
En nuestra investigación, el DDT y derivados fueron
los principales plaguicidas para atacar las plagas que afectaban
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los cultivos del algodón y maíz. En una nota periodística que se
encontró, denominada “Control de las plagas del algodonero”,24
explican que el DDT, Dieldrin, Lindano y Metoxiclor fueron los más
efectivos para combatir insectos. Sin embargo, esta información
también resaltaba los efectos tóxicos y la peligrosidad para los
mamíferos, pues el veneno penetraba en el cuerpo por la piel, por
ingestión o inhalación; si bien éstos no provocaban intoxicación
inmediata, la sustancia activa se acumula en los tejidos grasos de
los animales, por lo cual, los síntomas se expresaban después de
varias semanas. La bioacumulación o biomagnificación, como se
denomina a este aspecto, hace que el uso de estos químicos sea
muy peligroso pues las propiedades tóxicas de los plaguicidas
organoclorados se pueden trasladar a otros niveles de la cadena
alimenticia o mantenerse activos en el ecosistema por mucho
tiempo.
Sobre esto, se han hecho investigaciones de laboratorio
y de campo a nivel mundial que demuestran los efectos dañinos
de ciertos químicos, específicamente en el sistema hormonal y
de función de invertebrados, reptiles, aves, mamíferos y peces.25
Y, como dijimos, los plaguicidas organoclorados permanecen activos en el ambiente de 1 a 25 años, su degradación es lenta e
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 1951, 2.
Thomas M. Crisp et al., “Environmental Endocrine Disruption: an Effects
Assessment and Analysis”, Environmental Health Perspectives 106, núm. 1
(1998): 14, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1533291/pdf/envhper00536-0026.pdf.
24
25

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incluso algunos jamás desaparecen totalmente. Además, su alta
volatilidad les permite migrar a grandes distancias por aire o por
agua y finalmente depositarse en suelo.26 Si bien hemos comentado que la amenaza que caracteriza a este grupo de plaguicidas
es la bioacumulación y la biomagnificación, vale la pena hacer un
esquema de las relaciones tróficas para representar la transferencia de energía de unos organismos a otros a través del alimento:
Figura 1.
Representación de una cadena trófica

Elaborada por los autores
Sergio David Leal Soto et al., “Residuos de plaguicidas organoclorados en
suelos agrícolas”, Terra Latinoamericana 32, núm. 1 (2014): 2, https://www.
scielo.org.mx/pdf/tl/v32n1/2395-8030-tl-32-01-00001.pdf.
26

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En esta representación (figura 1) es claro cómo la aplicación de un
elevado nivel de plaguicida químico puede pasar de un organismo
a otro, pues cualquiera que entre en contacto con alguna de estas
sustancias mantendrá importantes niveles de la misma, y al ser
consumido por otro ser vivo transmitirá parte de esa porción y
así sucesivamente. Como ya hemos dicho, el problema radica en
que este tipo de químicos tiene la capacidad de permanecer por
tiempo suficiente para hacer daño en la vida de los seres vivos,
principalmente mamíferos, pues se depositan en las zonas grasas
del cuerpo, lo que dificulta su salida o liberación del organismo.27
Pocos son los trabajos que han evaluado la contaminación
química de los plaguicidas utilizados en la agricultura comercial
de la región. Una referencia que podemos retomar (que está fuera
de nuestro periodo, pero sirve para esclarecer hechos más añejos)
es un estudio realizado en 1989 en el río Culiacán y aguas aledañas
al valle. Al analizar los componentes del agua de los canales para
regadío se identificaron los tipos de plaguicidas que arrastraban,
siendo los plaguicidas organoclorados y organofosforados los
que ocuparon los primeros lugares en orden de importancia. Se
encontró la presencia del Endrín, en la biótica lacustre y ribereña
de la zona. Este químico, como dijimos, es un compuesto
Ingrid Alejandra Granados Galván, Riesgo para la salud humana por ingesta de plaguicidas organoclorados en pargos (Lutjanus colorado, L. novemfasciatus y L. argentiventris) en el sistema lagunar San Ignacio-Navachiste-Macapule, México [Tesís de Maestría] (Guasave: Instituto Politécnico
Nacional - Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional, Unidad Sinaloa, 2013), 1–70.
27

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organoclorado usado como insecticida de contacto y de ingestión
y que, de acuerdo a dicha fuente, fue autorizado por J. Hayman
y Co. para ser manufacturado por la Shell Chemical Company
and Velsicol Chemical Co. en 1950. El insecticida es catalogado
como extremadamente tóxico y altamente persistente, por lo que
afectó específicamente a peces y otras formas de vida acuática.
Como dijimos, este ejemplo es importante referirlo pues sustenta
su existencia y posiblemente su uso durante el periodo de estudio,
ya que los agricultores sinaloenses utilizaban todas las novedades
existentes para conseguir una buena cosecha; además, es muy
posible que desconocieran los daños que éstos ocasionaban en la
flora y fauna.
Las fuentes señalan que, desafortunadamente, los sistemas
acuáticos terrestres y marinos han sido los más amenazados por el
aporte de sustancias contaminantes como plaguicidas, fertilizantes,
metales pesados, organismos patógenos y otros, a través del
incremento de actividades antropogénicas en las áreas adyacentes
como la agricultura.28 Estos químicos han llegado a los cuerpos
de agua por escurrimiento, tanto superficiales como subterráneos,
infiltración y erosión de los suelos, por dispersión atmosférica,
así como por escurrimiento durante lluvias o riego agrícola.29 La
Cipriano García-Gutiérrez y Guadalupe Durga Rodríguez-Meza, “Problemática y riesgo ambiental por el uso de plaguicidas en Sinaloa”, Ra Ximhai 8,
núm. 3b (2012): 7, https://www.redalyc.org/pdf/461/46125177005.pdf.
29
Arturo Hernandez-Antonio y Anne M. Hansen, “Uso de plaguicidas en
dos zonas agrícolas de México y evaluación de la contaminación de agua y
sedimentos”, Revista Internacional de Contaminación Ambiental 27, núm.
28

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importancia de los cuerpos de agua, es que al ser sitios orgánicos
muy activos poseen una amplia diversidad biológica gracias a los
procesos biogeoquímicos como el ciclo hidrológico, la recarga o
suministro de acuíferos, y la estabilización del clima local; además,
esa riqueza los convierte en un recurso de gran valor económico
para cierta parte de la sociedad, ya que en ellos se desarrollan
actividades pesqueras. Pero, algo que resalta por el beneficio que
brinda a la vida natural, son los atributos que tienen como refugios
de diversidad biológica, actualmente patrimonio histórico cultural
en Sinaloa, reconocidos como sitios RAMSAR30 (Humedales
de Importancia Internacional) por incluir especies protegidas
de flora y fauna endémicas y migratorias.31 No obstante, parece
claro que en esos años de 1940-1970 los empresarios agrícolas y
el gobierno sinaloense no tomaba en consideración el daño que
ocasionaban a los humedales existentes.
Sinaloa cuenta con ocho de estos sitios distribuidos a lo
largo de su superficie y en el Valle de Culiacán destaca el hábitat
llamado laguna de Chiricahueto, un cuerpo de agua dulce que
se encuentra al sur de la ciudad de Culiacán, en la parte baja de
2 (2011): 116, https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-49992011000200003.
30
Yamel Guadalupe Rubio Rocha y Fabio Germán Cupul Magaña, “Áreas de
importancia para la conservación de aves”, en Atlas del manejo y conservación
de la biodiversidad y ecosistemas de Sinaloa (Culiacán: El Colegio de Sinaloa,
2006), 141–50.
31
García-Gutiérrez y Rodríguez-Meza, “Problemática y riesgo ambiental
por el uso de plaguicidas en Sinaloa”, 7.
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la cuenca del río Culiacán (24°33’54.4” N y 107°31’5.9” O), y
que además está conectado con el Sitio Ramsar Ensenada del
Pabellón.32 La relación directa estriba en que comprende 18,500
hectáreas en el valle donde se cultivan grandes extensiones
de tierra, siendo contaminada constantemente, afectando a
las poblaciones de reptiles caimán (Caiman crocodilus) y el
cocodrilo (Crocodylus acutus) gracias al progreso que ha tenido la
agricultura comercial. El número de ejemplares de estos reptiles
ha disminuido debido a la contaminación por descargas de aguas
negras y agroquímicos residuales que llegaban a esta laguna a
través del agua contaminada que transportaban los drenes, ya que
las descargas por el mal manejo de residuos afectó la diversidad
de peces que sirven como fuente de alimento a los cocodrilos.
En el periodo de estudio, los químicos y sus contenedores eran
arrojados en este cuerpo de agua. Además, los daños colaterales
eran grandes, pues mucha de la población que consumía los peces
que sacaba de la laguna presentaba síntomas de intoxicación,33
aunque los habitantes culpaban otras fuentes alimenticias o al
pescado mismo, pero porque creían que les había hecho daño por
Felipe Amezcua Martínez, Colonización de la laguna de Chiricahueto
(Sinaloa, México) por la especie invasora Pterygoplichthys spp (Ciudad de
México: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, México; University of Prince Edward
Island, Coastal Ecology Laboratory, Canadá, 2014), http://www2.inecc.gob.
mx/publicaciones2/libros/713/colonizacion.pdf.
33
Entrevista realizada al Sr. Rafael Gámez Bernal de 46 años, originario del
Campo Clouthier Navolato.
32

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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

consumirlo crudo, en ceviche, o porque se había echado a perder
por la falta de refrigeración.
Aunado a esto, este enorme cuerpo de agua ha albergado
alrededor de 350 especies de aves migratorias y regionales,
representando uno de los refugios más importantes para las aves
acuáticas en el estado de Sinaloa, destacando las poblaciones
de anátidas de la zona las cuales han sido contabilizadas en
miles, incluyendo 23 especies de patos. Si bien aún no existen
evaluaciones sobre los efectos de los químicos en la dinámica
trófica de las especies que habitan en esta laguna, las aves
que han arribado temporalmente o residido en dicho humedal
podrían haber sido vulneradas por los cambios generados en el
ambiente por la bioacumulación y biomagnificación a lo largo
de la cadena alimenticia, siendo afectadas en su reproducción
y formación del cascarón de los huevos.34 Se ha comprobado
que algunas especies de aves migratorias alimentadas con
peces de lagunas contaminadas por este tipo de sustancias, han
exhibido un deterioro crónico en su reproducción, resultado
del adelgazamiento de la cáscara del huevo y deformación
embrionaria, provocando la mortalidad del mismo debido a los
altos niveles del DDT.35
René Sauceda López y Martha P. Gómez Soto, “La actividad agrícola y
su impacto en el medio ambiente”, en Atlas de los ecosistemas de Sinaloa, ed.
Juan Luis Cifuentes Lemus y José Gaxiola López (Culiacán: El Colegio de
Sinaloa, 2003), 417–26.
35
Per-Erik Olsson et al., Endocrine disrupting substances. Impairment of
reproduction and development (Stockholm: Elander Gotab, 1998), 55.
34

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La laguna de Chiricahueto aún se encuentra biológicamente
activa y por estar ubicada dentro del Corredor Migratorio del
Pacífico, se clasifica como un complejo lagunar prioritario para
su conservación en Sinaloa y México.36 Esta laguna de formación
totalmente natural y que se ha conservado históricamente, es el
único hábitat importante directamente relacionado con la agricultura
comercial del Valle, por lo que valdría la pena evaluar el estado del
agua, pero sobre todo realizar monitoreos anuales que ayuden a
determinar la diversidad de fauna que en ella vive para que haya
registros que sirvan como base de datos para utilizarse en un futuro
y determinar los cambios derivados por la agricultura, pues las
zonas de cultivo y viviendas de campesinos siguen colindando con
ella y sin duda alguna seguirá recibiendo afectaciones.
Para finalizar con los plaguicidas del orden organoclorados,
es pertinente mencionar al Clordano, el cual no es biodegradable
y su uso en el medio ambiente está prohibido, ya que es altamente tóxico y buena parte de este compuesto se evapora o se lava
por medio de los escurrimientos provocados por la lluvia y el riego, quedando una fracción importante en las partículas de la capa
cultivable como arcillas y materia orgánica, donde sus residuos se
acumulan y persisten hasta por 20 años.37 En nuestras fuentes se
Juan Carlos Leyva Martínez, “Ficha informativa de los humedales de Ramsar (FIR)”, 2007, http://ramsar.conanp.gob.mx/docs/sitios/FIR_RAMSAR/Sinaloa/Ensenada de Pabellones/Mexico Ensenada de Pabellones RIS 2008.pdf.
37
“Fichas internacionales de seguridad Química, Clordano puro”, s/f, http://
www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnica s/FISQ/
Ficheros/701a800/nspn0740.pdf.
36

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descubrió que afectó significativamente a las lombrices de tierra
reduciendo el tamaño de sus poblaciones, lo cual resultó en la disminución de la fertilidad del suelo, aspecto que afectó seriamente
en las cantidades de lombrices que ayudaban en la productividad
agrícola y en los nutrientes necesarios para los cultivos.38
b. Organofosforados: Parathion
El Parathion es un insecticida organofosforado de uso agrícola e
industrial, que se absorbe con facilidad por inhalación, ingestión
y penetración dérmica; se presenta en forma de polvo o sólido
cristalino de color blanco, con olor penetrante parecido al ajo.
Los productos organofosforados eran utilizados constantemente
para envenenar insectos y mamíferos, principalmente por la
fosforilación de la enzima acetilcolinesterasa (ACE) en las
terminaciones nerviosas. Esta enzima en animales (incluido
el ser humano) es imprescindible para el control normal de la
transmisión de los impulsos nerviosos que van desde las fibras
nerviosas hasta las células musculares y glandulares, así como
hacia otras células nerviosas en los ganglios autónomos, como
también al sistema nervioso central (SNC).39
En aquel entonces, el Parathion fue producido por
Monsanto Company y Kerr McGee, estableciendo una categoría
toxicológica extremadamente peligrosa y ligeramente persistente,
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 7 de abril de 1957, 3.
“Insecticidas Organofosfatados”, 2015, https://espanol.epa.gov/sites/production-es/files/2015-09/documents/spch4.pdf.
38
39

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produciendo efectos adversos al ambiente pues era extremadamente
tóxico para animales de sangre caliente como mamíferos y
aves, así como efectos adversos para la salud humana debido a
la inhalación, ingestión y absorción por la piel.40 Como hemos
comentado, respecto a este plaguicida, en nuestras evidencias se
encontró que dado el desconocimiento de su toxicidad o por el
manejo inadecuado del mismo, los fumigadores se envenenaban
gravemente presentando sudoración abundante, nula reacción de
pupilas, lacrimación y salivación extrema.41
En el Valle de Culiacán, el Parathion provocó intoxicación entre la clase trabajadora del campo, según lo afirmó Pedro
Olivas Zamudio, quien fue testigo de cómo decenas de personas
eran transportadas en camiones desde la zona del valle hacia la
ciudad de Culiacán para recibir atención médica, pues este era
aplicado exclusivamente por vía aérea, la cual era anunciada someramente, sin verificar si alguna persona quedaba en el cultivo
donde se dispersaría la sustancia. En palabras textuales del entrevistado, “las avionetas parecían mariposas en el cielo”.42
Con respecto a los insectos benéficos para las plantas,
como las abejas, encontramos que son especialmente sensibles
al Parathion metílico. En 1959, la prensa local publicaba que un
José Andrés Audela Villegas, Identificación y evaluación de plaguicidas
en agua del distrito de riego No. 004 del valle de Culiacán [Tesis de Maestría]
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1989), 1–73, https://cd.dgb.uanl.mx/handle/201504211/2938.
41
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 27 de septiembre de 1959, 2.
42
Entrevista realizada al Sr. Pedro Olivas Zamudio, 67 años originario de
Culiacán.
40

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número considerable de éstas murieron a pesar de haberse utilizado
dosis bajas.43 La elevada mortandad de abejas no sólo amenazaba
a la economía apícola, sino a la agricultura, ya que una gran parte
de los alimentos que consumimos ha estado disponible gracias
a la polinización. Aproximadamente la mitad de los animales
polinizadores de plantas tropicales son abejas, lo que las coloca
en el escaño más alto y por tanto en los mayores distribuidores
del polen que requieren las plantas para su reproducción, en
especial plantas de interés agrícola.44 Por ello su disminución
era un factor de riesgo para la agricultura comercial del Valle de
Culiacán y en general de la flora sinaloense.

No tóxico

Afectación
Ecológica

Para tipo
de plaga/
organismo

Nivel
Toxicológico

Derivado
de la urea

Empresa
encargada

1949Citrolina
1950

Composición Química

Nombre de
Producto/
comercial

Año

Tabla 2.
Químicos dispersados en el Valle de Culiacán:1949-1970

Pemex

Insecticida
y herbicida

Ninguna

1949

Sulex
eno-2

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para aves
y organismos
polinizadores

1949

Aprocon
2-10

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para
mamíferos

1949

Aprocon
2-5-40

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para
mamíferos

Datos de identificación, Versión Online: http://www2.inecc.gob.mx/sistemas/plaguicidas/pdf/paration_metilico.pdf, consultado el 02 de octubre de 2017.
44
Guiomar Nates-Parra, “Abejas silvestres y polinización”, Manejo Integrado de Plagas y Agroecología, núm. 75 (2005): 7, https://repositorio.catie.ac.cr/
bitstream/handle/11554/5728/abejas.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y.
43

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1949

Plantexel
Y-10

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para aves
y organismos
polinizadores

1950

Parathion

Organofosforado

Extremadamente
tóxico

Insecticida
y acaricida

Tóxico para
aves, peces y
abejas

1950

Cyanogas

Cianuro de
Muy tóxico calcio

Insecticida
y raticida

Tóxico para
vertebrados

1950

Bisulfuro de
carbono

ModeraBisulfuro
damente
de carbono
tóxico

-

Fumigante

Intoxicación

1951

Dicloro
Difenil
Dicloroetano-DDT

Organoclorado

Extremadamente
Tóxico

DuPont

Insecticida

Muy tóxico
en mamíferos,
peces, aves y en
general insectos

1951

Dieldrín

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Muy tóxico para
el suelo, mamíferos y aves

1951

Heptador

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

tóxico para el
suelo, mamíferos
y aves

1951

Lindano

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

tóxico para el
suelo, mamíferos
y aves

1951

Metoxidor

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

tóxico para el
suelo, mamíferos
y aves

-

Materia
orgánica,
humus,
No tóxico
estiércol y
microorganismos

Fertilizantes

Ninguna

Insecticida

Muy tóxico para
el suelo, mamíferos y aves

1951

1952

Aldrín

Organoclorado

DuPont

Agrónomos
Independientes

Shell:
CheMuy tóxico mical
Company

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1952

Toxafen

1952

Dieldrín

1952

Arseniato de
calcio

Organoclorado

Moderadamente
tóxico

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Arsenicales

Extremadamente
tóxico

Insecticida,
herbicida,
fungicida y
molusquicida

Tóxico para
mamíferos y aves

DuPont

Insecticida

No es
biodegradable
y persiste en
el suelo, es
extremadamente
tóxico para los
organismos
silvestres como:
invertebrados
acuáticos, abejas,
nemátodos,
peces, anfibios y
reptiles

Magara

Fungicida

No tóxico

Insecticida

Contaminante
total en ríos,
lagos o cuerpos
de agua, aves,
mamíferos,
peces, abejas

Organoclorado

Extremadamente
tóxico

Clordano

1952

Oxicloruro
C-O-C-S Sulfato de No Tóxico
cobre

Parathion
metílico

Insecticida

Tóxico para
mamíferos,
organismos
acuáticos y otros
insectos

1952

1955

DuPont

Tóxico
para peces,
crustáceos, aves,
abejas, algas,
lombrices y
plantas acuáticas

Organofosforado

Extremadamente
tóxico

DuPont

Monsanto

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1959

1959

1961

1965

Santobane-DDT

Parathion

2,4-Dow

Cycocel

1966

Urea

1966

Nitrato
de amonio

Organoclorado

Moderadamente
tóxico

Monsanto
chemical

Insecticida

Muy tóxico para
la vida silvestre.
Afecta a todos
los niveles
tróficos de los
ecosistemas
acuáticos, aves y
microorganismos
del suelo

Organofosforado

Extremadamente
tóxico

Monsanto

Insecticida

Contaminante
en ríos, lagos u
otros cuerpos
de agua, aves,
mamíferos,
peces, abejas

Amina

Medianamente
tóxico

Dow
Química
Mexicana

Herbicida

Contamina
cuerpos de agua

Cloruro de
amoniaco

American
Ligeramen- cyanate tóxico
man de
Company

Herbicida

Contaminante
para cuerpos de
agua y peces

Fertilizante

Ninguna

Fertilizante

Peligrosa para
el ambiente
en particular
cuerpos de agua

Urea

No tóxico

Fertilizantes
del
Insmo
S.A.

Nitrato de
amonio

Moderadamente
tóxico

Fertilizantes
del
Insmo
S.A.

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1967

1970

2,4 D
Amina

Sal de
dimetilamina
del ácido
2,4- diclorofenoxiacetico.

LigeramenDuPont
te tóxico

Stam

Propanil:
3,4-Dicloropropionanilida
480 g/L

Moderadamente
tóxico

Industrias
Apizaco

Herbicida

Ligeramente
tóxico para aves
y abejas, contamina fuentes,
arroyos, lagos y
cuerpos de agua

Herbicida

Contamina los
lagos, estanques,
ríos y demás
fuentes de agua

Fuente: Diario de Culiacán, 1949-1970.
Tabla: elaborada por los autores

Como podemos observar en la tabla 2, los químicos utilizados en
beneficio de la agricultura en el Valle de Culiacán fueron diversos y
con una amplia gama de agentes dañinos para la salud de cualquier
ser vivo y medio ambiente. Si bien previamente hemos mencionado
que existen distintas clasificaciones, en este artículo los clasificamos
por los organismos que controlan, es decir: a) Insecticida, b)
Acaricida, c) Fungicida: hongos y levaduras, d) Bactericida, e)
Antibiótico: control de bacterias, f) Herbicida, g) Rodenticida:
control de roedores, y h) Molusquicida: control de moluscos; y
por su composición u origen químico, ya sean organofosforados y
organoclorados, debido a que la gran cantidad de ellos cuentan con
un alto grado de toxicidad para el medio ambiente y sin duda han
sido muy utilizados en el campo mexicano.
Desafortunadamente, es poca la evidencia histórica
y empírica que existe sobre esta problemática en el Valle de
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Culiacán; pero en general, si bien en el periodo de estudios los
plaguicidas químicos fueron una gran innovación y la técnica
más eficaz para erradicar diversas plagas de insectos, pronto
se convirtieron en un problema que ocasionó un desequilibrio
ecológico, pues al eliminar depredadores naturales aumentaban
o aparecían plagas nuevas y más vigorosas45. Actualmente,
el uso indiscriminado de agroquímicos pierde su efectividad
rápidamente ante la resistencia generada por algunas especies
de plaga ocasionando que se produzcan nuevos y más potentes
plaguicidas para el control de las mismas.46
3. Consecuencias del uso de semillas modificadas en el medio
ambiente del Valle de Culiacán de 1940 a 1970
En nuestro periodo de estudio fue visible el uso de semillas
mejoradas que se generaron en diversos cultivos, siendo los más
beneficiados el maíz, el trigo, el arroz, el garbanzo y el cártamo.
Con la implementación de la “Campaña Pro-Semillas”, el gobierno
afirmaba que la agricultura del país se superaría y sería cada vez
más rentable para todos.47 Y es que México, durante mediados
de los 50, había logrado incrementar y mejorar su agricultura
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 22 de mayo de 1960, 2.
Santiago Javier Sarandón y Claudia Cecilia Flores, Agroecología: bases
teóricas para el diseño y manejo de Agroecosistemas sustentables, ed. Santiago Javier Sarandón y Claudia Cecilia Flores (La Plata: Universidad Nacional de La Plata, 2014), 20, https://libros.unlp.edu.ar/index.php/unlp/catalog/
view/72/54/181-1.
47
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 2 de junio de 1957, 1.
45
46

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336

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gracias a diversas acciones aplicadas por el Gobierno Federal
desde la década de los 40. Las autoridades señalaban que el maíz
fue el producto central en las experimentaciones por el beneficio
histórico y biológico de un país como México, ya que éste no sólo
constituye el alimento básico de Mesoamérica, sino que además
es uno de los pilares de la cultura de nuestro país.48 De acuerdo
con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, siendo México centro
de origen y diversidad, el hecho de que se introduzcan OGM a
campo abierto, bajo cualquier régimen, hará imposible impedir el
flujo génico a los no transgénicos, pues se ha demostrado que los
genes, incluidos los transgenes, pueden viajar a través del polen y
las semillas a miles de kilómetros de distancia, haciendo imposible
aislar las zonas libres de transgénicos de la contaminación.49
Por lo tanto, algunas consecuencias ecológicas serían,
en un inicio, la pérdida de la secuencia genética original, misma
que a su vez alteraría el comportamiento genético de las plantas
modificando planes de mejoramiento con base en los maíces
mexicanos y finalmente generar el origen de súper malezas
resistentes a plagas o tolerantes cierto tipo de herbicidas.50
Patricia Muñetón Pérez, “La importancia de proteger al Maíz como un
bien común. Entrevista con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, jefa del departamento de Ecología Funcional del Instituto de Ecología de la UNAM”,
Revista Digital Universitaria 10, núm. 4 (2009): 1, https://www.revista.unam.
mx/vol.10/num4/art18/art18.pdf.
49
Muñetón Pérez, “La importancia de proteger al Maíz como un bien común. Entrevista con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, jefa del departamento de Ecología Funcional del Instituto de Ecología de la UNAM”.
50
Muñetón Pérez, 2.
48

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Como ya dijimos, en Sinaloa, el maíz fue el principal
cultivo donde se hizo uso de semillas mejoradas, gracias a la
aplicación de políticas públicas e inversiones que perfeccionaron
instalaciones para su secado y almacenamiento; así como la
adquisición de maquinaria e implementos adecuados, que resultó
en una elevada exigencia. Esta demanda fue causa del amplio
mercado que se generó y de los consiguientes aumentos en la
competencia entre empresas agro-comerciales; además, dicha
competitividad mantuvo una demanda sostenida de maquinaria
especializada. Por esta y otras razones, en la actualidad, el maíz,
técnicamente hablando, ha sido el grano de más rápido avance en
Sinaloa.51 De acuerdo a la FAO:
La experiencia adquirida a lo largo de decenios de estudios
sobre los efectos ambientales indica que es posible que pasen
años o decenios antes de que se comprendan las consecuencias
de los nuevos elementos biológicos en los ecosistemas. Entre
los efectos ambientales de los OGM introducidos, que pueden
ser de carácter ecológico o genético, se incluyen los siguientes:
a) efectos imprevistos sobre la dinámica de las poblaciones en
el medio receptor como resultado de los efectos sobre especies
no destinatarias, que pueden producirse directamente por
predación o competición o indirectamente por cambios en el uso
de la tierra o en las prácticas agrícolas, b) efectos imprevistos
en la biogeoquímica, especialmente debido a las repercusiones
Juan de Dios Trujillo Félix y Gerardo López Cervantes, “Granos básicos
y especialización agrícola en Sinaloa”, en Sinaloa en la globalización. Costos ecológicos, sociales y económicos, ed. Óscar Aguilar Soto y Carlos Javier
Maya Ambía (México, DF: Universidad Autónoma de Sinaloa; Plaza y Valdés
Editores, 2007), 135–61.
51

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sobre las poblaciones microbianas del suelo que regulan el
flujo de nitrógeno, fósforo y otros elementos esenciales, c) la
transferencia del material genético insertado a otras poblaciones
domesticadas o autóctonas, denominada generalmente flujo
génico, mediante la polinización, cruzamientos mixtos, la
dispersión o la transferencia microbiana.52

Es por esto que el único elemento que consideramos en este
trabajo, es el desplazamiento de especies nativas o criollas; en
recientes estudios se ha comprobado que hay una alta probabilidad
de que se transfieran genes a especies silvestres provocando
que se pierda el origen genético. En 1998, en una reunión,
organizada por la FAO, sobre los beneficios y riesgos de los
cultivos transgénicos, se hizo hincapié sobre el flujo génico que
se produce cuando los genes se propagan a través del polen y de
la polinización entre cultivos resistentes a herbicidas.53 Podemos
afirmar que los cultivos modificados genéticamente plantean
serios problemas ambientales para la agricultura no transgénica,
debido a la contaminación genética, es decir, la aparición de
material modificado genéticamente en cultivos y productos no
transgénicos, por polinización cruzada, esparcimiento de semillas,
mezcla de semillas y cosechas, etc.54
Food and Agriculture Organization, Los organismos modificados genéticamente, los consumidores, la inocuidad de los alimentos y el medio ambiente (Roma: Dirección de información de la FAO, 2001), 19, https://www.fao.
org/3/X9602s/X9602s00.htm.
53
Food and Agriculture Organization, 20.
54
Liliane Spendeler, “Organismos modificados genéticamente: una nueva
amenaza para la seguridad alimentaria”, Revista Española de Salud Pública,
52

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Ya se ha dicho que el maíz fue el cultivo que más
experimentación tuvo durante el auge de mejoramiento genético
de mediados de 1950 y 1960, y así lo constatan las notas
periodísticas “Variedades de maíz híbrido, recomendadas para
Sinaloa”55 y “El maíz híbrido”.56 Su discurso expresaba con gran
ímpetu el enorme beneficio y satisfacción que ello significaba
debido al cambio de variedades de alto rendimiento; la noticia
brindaba una promesa de alta productividad por hectárea. Cabe
decir que los transgénicos no fueron impedidos por ninguna
dependencia de gobierno, dígase la Secretaría de Agricultura y
Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa)
y la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal, Pesca y
Acuacultura (Sedafpa). Ni una sola limitó o prohibió la siembra
y comercialización de semillas transgénicas, mucho menos
protegieron las especies nativas.57
Vale mencionar que Monsanto es la empresa transnacional
que ha controlado alrededor del 90% del mercado mundial de
semillas transgénicas; en México, fue la que recibió los primeros
permisos para cultivar maíz de ese tipo.58 En nuestras evidencias,
núm. 2 (2005): 276, https://scielo.isciii.es/pdf/resp/v79n2/colaboracion11.pdf.
55
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa 11 de agosto de 1957, 2.
56
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa 25 de agosto de 1961, 6.
57
Jorge A. Pérez Alfonso, “Oaxaca: rechazan programa Maíz Mejorado”, La
Jornada, 2013, https://www.jornada.com.mx/2013/05/23/estados/033n1est.
58
Greenpeace, “Quién es Monsanto”, 2017, http://www.greenpeace.org/mexico/es/Campanas/Agricultura--sustentable--y-transgenicos/Y-tu-sabes-lo-que-comes/Por-que-no-quieren-que-sepas/
Quienes-ganan-con-que-tu-comastransgenicos-sin-saberlo/El-negoSillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
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encontramos la amplia influencia que el gobierno estadounidense
y Monsanto tuvieron en la promoción y aplicación de semillas
mejoradas para la agricultura comercial en el Valle de Culiacán;
el argumento fue que México debía ser aún más vanguardista y
estar al nivel de otros países de primer mundo, argumentando que
la agricultura era el pilar que le permitiría posicionarse en ese
lugar, para lo que debía de someterse a un proceso de incesante
innovación, sobre todo al uso de semillas mejoradas.59 Se ha
constatado que dicha práctica no se regulaba, debido a la alta
demanda de semillas que se producían en el Valle de Culiacán,
en el cual se obtuvieron diversas variedades llamadas “súper
seleccionadas”, como el H-201, 202 y 203, que en condiciones
favorables resultaron con un rendimiento tan alto que en menor
tiempo dieron mazorcas de mayor tamaño con una gran resistencia
a plagas tanto de animales como malezas.60
Podemos afirmar que este desarrollo, en cuanto a semillas
se refiere, durante 1940 y 1970, se orientó exclusivamente para
satisfacer las necesidades económicas de los empresarios agrícolas
del Valle, aumentando el consumo, uso y posteriormente, la
creación de empresas locales de simientes mejoradas. Este aspecto
dejó de lado el valor ambiental respecto a la promoción para la
conservación de la diversidad genética, el valor cultural del maíz,
símbolo de identidad nacional, y del cual desafortunadamente
cio-de-los-transgenicos/Quien-es-Monsanto/.
59
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 23 de agosto de 1961, 2.
60
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 11 de agosto de 1957, 2.
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no se encontró una sola evidencia sobre estudios de protección
contra los cultivos transgénicos.
4. La Agroecología, una estrategia para la agricultura sustentable del Valle de Culiacán
El mundo natural se revela en miles de organismos que
interactúan entre sí para contribuir al balance del ecosistema
global y la supervivencia del planeta. No hay una sola forma
de vida que pueda desarrollarse en aislamiento. Y es que desde
el origen de la humanidad, lo referente a la conservación
de la biodiversidad se ha pospuesto, posiblemente porque
existía la creencia de que ésta era infinita. Sin embargo, en los
últimos tiempos se ha observado un incremento vertiginoso
de la población humana en el planeta y, por ende, se observa
un aumento en la demanda de alimentos. Razón por la cual
diversos grupos de especialistas, en la década de 1960,
iniciaron un proceso de observación y reflexión sobre los
efectos negativos que ocasionaba el manejo inadecuado de los
recursos naturales y el medio ambiente; por ejemplo, el uso
excesivo de sustancias químicas empleadas en la agricultura
para el combate de plagas y enfermedades y para mejorar o
incrementar la fertilidad de los suelos.61
Leobardo Jiménez Sánchez y Heliodoro Díaz Cisneros, “Modalidades de
la agricultura y desarrollo sustentable con campesinos”, en Soberanía alimentaria y desarrollo del campo, ed. José Luis Calva (Ciudad de México: Juan
Pablos Editor, 2012), 138–61, https://issuu.com/consejonacionaldeuniversitarios/docs/volumen_9-soberania_alimentaria-ent/153.
61

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En el contexto de América Latina, México es un país
único en términos agrarios. La revolución de principios del
siglo XX (1910-1917) generó la primera reforma agraria
en el continente, dejando en manos de las comunidades
campesinas e indígenas gran parte de la tierra, de los bosques
y del germoplasma nativo. Durante las últimas tres décadas,
numerosas comunidades han recuperado el control sobre sus
propiedades forestales y están dedicadas a la producción
ecológica de una amplia variedad de productos maderables
y no maderables, entre los cuales se encuentra el programa
promovido por la Unión Nacional de Forestería Comunitaria
(UNOFOC), que busca la gestión forestal ecológica de casi
550 comunidades y ejidos.62
Es innegable que la Revolución Verde incrementó
significativamente la productividad agrícola de nuestra área
de estudio utilizando métodos y técnicas diversas y de punta:
primero consiguió la expansión de grandes superficies de tierra
que transformaron el suelo y permitieron la creación de magnas
construcciones; luego incentivó la aplicación de químicos
novedosos que combatieron las plagas que surgían a la par de este
gran desarrollo agrícola, y finalmente apoyó el avance genético
en diversas simientes, tal como acontecía en otras partes del
orbe; una muestra del éxito alcanzado quedó plasmada en la nota
Miguel A. Altieri y Victor Manuel Toledo, “The agroecological revolution
in Latin America: rescuing nature, ensuring food sovereignty and empowering
peasants”, The Journal of Peasant Studies 38, núm. 3 (2011): 611.
62

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siguiente, “Sinaloa fue declarado como una potencia agrícola
nacional”.63
Para 1970, Sinaloa fue el mayor productor agrícola de
México, incluso se consideró un modelo a seguir en otras zonas
del país. Por ello, a través de la Agencia General de la Secretaría
de Agricultura y Ganadería se aprobó la creación de comités
regionales agrícolas, ganaderos y forestales en cada uno de los
estados de la República a semejanza del organismo que funciona
en el noroeste mexicano, con el objetivo de planear y seguir los
lineamientos del mismo para lograr la misma efectividad en
todo el país.64 En relación a lo anterior, el artículo periodístico
“Por una agricultura mejor”,65 expone cómo se apoyaba la
implementación de técnicas generadas por la Revolución Verde.
Señalaba que la intención se hacía con el objetivo de explotar la
tierra con orden, sin exponer los recursos naturales y sobre todo
a la población; el resultado esperado era renovar los sistemas de
riego y regular las semillas mejoradas.66
Si bien, el panorama agrícola del Valle de Culiacán es
digno de admirarse,67 y del que debemos estar orgullosos como
pioneros de una actividad económica tan importante, también
presenta sus bemoles debido a que algunas técnicas implementadas
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 14 de septiembre de
1954, 1.
64
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 8 de agosto de 1970, 3.
65
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 30 de julio de 1961, 2.
66
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 5 de mayo de 1960, 3.
67
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 25 de mayo de 1963, 1.
63

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ocasionaron severas consecuencias en el medio ambiente de
diversas maneras y en los diferentes niveles del ecosistema. Es
por ello que para entender mejor la dinámica entre la agricultura
y el medio ambiente retomamos el término “agroecología”. La
idea es analizar no sólo los niveles productivos, sino también el
equilibrio ecológico del sistema de producción,68 buscando con
ello que las relaciones ecológicas del campo y las funciones de
éstas puedan desarrollarse con menores impactos negativos en
el medio ambiente y la sociedad ante la disminución de insumos
externos.69 De acuerdo con el Dr. Miguel Altieri, agrónomo de
origen chileno, pionero de esta rama y quien ha contribuido en la
promoción de la Agroecología como una disciplina que desarrolla
los principios ecológicos básicos para estudiar, diseñar y crear
otro tipo de agricultura moderna y desarrollada, expresa que, para
ello, es necesario lo siguiente:
Optimizar el uso de insumos localmente disponibles combinando
los diferentes componentes del sistema de finca, por ejemplo,
plantas, animales, suelo, agua, clima y gente de manera tal que
se complementen los unos a los otros y tengan los mayores
efectos sinergéticos posibles, 2) Reducir el uso de insumos
externos a la finca y los no renovables con gran potencial de
daño al ambiente y a la salud de productores y consumidores,
José Restrepo M., Diego Ivan Angel S., y Martín Prager M., Agroecología (Santo Domingo: Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal, Inc.,
2000), 6.
69
Miguel A. Altieri, “Agroecología: principios y estrategias para diseñar
sistemas agrarios sustentables”, en Agroecología. El camino hacia una agricultura sustentable, ed. Santiago J. Sarandón (La Plata: Ediciones Científicas
Americanas, 2018), 18.
68

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y un uso más restringido y localizado de los insumos
remanentes, con la visión de minimizar los costos variables,
3) Basarse principalmente en los recursos del agroecosistema
reemplazando los insumos externos por reciclaje de nutrientes,
una mejor conservación y un uso eficiente de insumos locales,
4) Mejorar la relación entre los diseños de cultivo, el potencial
productivo y las limitantes ambientales de clima y el paisaje,
para asegurar la sustentabilidad en el largo plazo de los niveles
actuales de producción, 5) Trabajar para valorar y conservar la
biodiversidad, tanto en regiones silvestres como domesticadas,
haciendo un uso óptimo del potencial biológico y genético de las
especies, de plantas y animales presentes dentro y alrededor del
agroecosistema, 6) Aprovechar el conocimiento y las prácticas
locales, incluidas las aproximaciones de innovación no siempre
plenamente comprendidas todavía por los científicos, aunque
ampliamente adoptadas por los agricultores.70

En México, fue hasta 1987 cuándo se propuso una legislación
ambiental basada en la interpretación medioambiental en el
artículo 27 constitucional, estableciendo las bases del derecho
ambiental mexicano y que además contribuirían a la comprensión
del concepto de multifuncionalidad de la agricultura. Pero fue
hasta el 2001 cuando se hizo específica la Ley de Desarrollo
Rural Sustentable, la cual reflexiona sobre la agricultura actual y
futura, exigiendo a la misma tener un respaldo de conocimiento
científico y tecnológico para comprender mejor los problemas
que enfrentan los nichos ecológicos por las innovadoras técnicas
que implementa la agricultura moderna.71
70
71

Altieri, 27–34.
Jiménez Sánchez y Díaz Cisneros, “Modalidades de la agricultura y desa-

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Esta nueva tendencia que plantea la agroecología, si bien
puede parecer una utopía, es un riesgo que vale la pena tomar si
se pretende alcanzar un desarrollo sustentable. En México existen
dos proyectos que han involucrado la investigación y desarrollo de
prácticas para un mejor aprovechamiento ecológico y económico
de los recursos, el cuidado de los mismos, la utilización de su
mano de obra y la mejora de ingresos para beneficiar a familias,
jóvenes y niños a mediano y largo plazo: 1) Plan Puebla, 25
años de experiencia (1967-1992): análisis de una estrategia de
desarrollo de la agricultura tradicional y 2) Proyecto Manejo
Sustentable de Laderas (1999-2005): investigación-desarrollo
en las regiones cuicateca, mazateca y mixe en el estado de
Oaxaca. El primero está basado en una agricultura tradicional,
mientras que el segundo tiene como meta primordial el diseño
de una metodología que mida la captura de carbono a través de
las plantas; ambos con el mismo objetivo de crear un ambiente
ecológico favorable para optimizar la producción alimentaria
en torno a un ambiente social y político incluyente que apoye
al desarrollo del proyecto. Y si bien nuestro trabajo no tiene una
propuesta de conservación, es válido sugerir la elaboración de
un plan de trabajo que busque compaginar elementos holísticos
aplicados a la circunstancia del campo que conlleven a una serie
de estudios técnicos de mitigación, para abordarlos en un tipo
especial de ecosistema, teniendo en cuenta las interacciones de
rrollo sustentable con campesinos”, 140.
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todos sus componentes físicos, biológicos y socioeconómicos y el
impacto ambiental que éstos producen. Esto es algo que durante
1940 y 1970 estuvo carente en todo el proceso agrícola del Valle
de Culiacán.
Sin embargo, en menor medida encontramos hechos que
exigían un cambio en la forma de ejecutar los trabajos relacionados
con la agricultura comercial del Valle. Una nota muy importante
que plasmó explícitamente el término agroecología es la siguiente:
“La planificación ecológica integral es una ciencia experimental
en proceso de creación”,72 donde se hace una semblanza sobre
el planeta tierra a la par del desarrollo del hombre como especie
sedentaria y en busca de la modernidad que fracturó el equilibrio
natural, destruyendo el medio biofísico. Pero fue años más tarde
cuando la sociedad logró percibir a detalle las consecuencias
de ello, particularmente con el daño que la agricultura había
ocasionado con el desmonte y la destrucción de los bosques,
dañando los suelos y abriendo paso a la intensa erosión, así como
el impacto en los diversos niveles del medio, como la extinción
de la riqueza biológica. En nuestra búsqueda, se encontró sólo
una nota periodística que anunció la iniciativa por conocer los
recursos forestales de Sinaloa a mediados de 1970,73 y se hizo por
encargo del gobernador Alfredo Valdés Montoya para entregarlo
al secretario de agricultura y ganadería Juan Gil Preciado, quien
72
73

Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 8 de febrero de 1968, 3.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 8 de agosto de 1970, 1.

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hizo una gira de reconocimiento por la región para conocer el
inventario forestal de cada entidad.
Aunado a esto, fueron pocas las notas que apoyaban este
tipo de propuestas agroecológicas. Por ejemplo, encontramos
otra que habla sobre la importancia de utilizar “abonos verdes”,74
los cuales eran una de las soluciones para la fuerte erosión que se
presentaba en los suelos agrícolas de la región. Estos abonos verdes
u orgánicos son recomendables para los suelos con altos grados de
erosión y que además muestran una gran ventaja al poder utilizar
residuos de las mismas plantas y hasta aprovechar los mismos
residuos del ganado. Con esta práctica, los agricultores ahorrarían
un fuerte gasto económico, pero sobre todo aportarían un valor
importante en el reciclado y uso de restos que aparentemente no
son contemplados como una alternativa ecológica para “Salvar el
campo”75 y “Conservar el suelo en buen estado”.76 En estas notas
es evidente que la agricultura comercial del Valle de Culiacán
estuvo carente de técnicas amigables con el medio ambiente y
dejó de lado el interés por convivir con la flora y fauna silvestre
que lo rodeaba.
Conclusiones
A partir de este análisis sobre el desarrollo de la agricultura
comercial como un área de estudio natural, el Valle de
74
75
76

Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 6 de abril de 1951, 2.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 29 de febrero de 1952, 2.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 13 de marzo de 1952, 2.

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Culiacán se observó como un modelo de región, siendo en gran
parte el medio ambiente el que le permitió moldearse para el
desarrollo agrícola.77 Las altas inversiones realizadas por los
empresarios agrícolas exigieron una mayor explotación de la
tierra, hecho que modificó abruptamente el ecosistema y su
impacto inmediato se reflejó en el suelo y la fauna, pero sobre
en la flora silvestre.
El auge de la agricultura comercial en Sinaloa a principios
de 1950 provocó grandes cambios en el ambiente como resultado
de la aplicación de nuevas tecnologías incorporadas en la zona
por los proyectos desarrollados a raíz de la Revolución Verde.
Durante el periodo de análisis, la agricultura en el Valle de
Culiacán explotó los recursos naturales trastocando gravemente
el entorno, y como se observó, si bien se hicieron intentos por
regular la tala inmoderada, las medidas implementadas no fueron
suficientes o no cumplieron sus objetivos.
La deforestación constante y la intensa aplicación de
químicos fueron las acciones que más perjuicio ocasionaron.
Para los agricultores, lo que importaba era aumentar la superficie
agrícola y la obtención de mayores volúmenes productivos; para
ellos el impacto negativo que después observarían no importaba
en ese momento.
Ronny J. Viales Hurtado, “La región como construcción social, espacial,
política, histórica y subjetiva. Hacia un modelo conceptual/relacional de historia regional en América Latina”, Geopolítica(s) 1, núm. 1 (2010): 166, https://
revistas.ucm.es/index.php/GEOP/article/view/GEOP1010120157A/13444.
77

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En el estudio pudimos constatar que el número aproximado
de hectáreas taladas para uso agrícola y la industria maderera
fue de un poco más de 300,000, mismas que se otorgaron
a lo largo del periodo para la apertura de tierras de cultivo, la
creación de presas y canales de riego. Esta tendencia aumentó
constantemente, por lo que se convierte en la principal causa de
perturbación ambiental. Respecto a la aplicación de químicos
y uso de semillas mejoradas, la situación no fue diferente, ya
que fue ampliamente avalada en el proceso agrícola del Valle
de Culiacán. Todos, incluidos agricultores, empresarios, líderes
sindicales, instituciones académicas y gobierno aprobaron la
compra y aplicación de estos insumos, que de inicio provenían
de Estados Unidos.
Debido a la falta de estudios que midieran su toxicidad
en el caso de los plaguicidas o las afectaciones de los OGM en la
ecología de las especies, era imposible que se midieran los efectos
negativos, mucho menos poner en práctica medidas precautorias.
Fue hasta mediados de 1960 cuando comenzó a percibirse un
cambio de conciencia sobre la explotación desmedida de la
vegetación y por la excesiva y errónea aplicación de químicos
en el entorno, aspecto que fue atendido inicialmente por las
organizaciones que manejaban la agricultura en el Estado, muchas
de ellas motivadas por la petición de la sociedad, la cual empezó a
distinguir que la falta de árboles era una transformación negativa
que debía empezar a regularse inmediatamente.
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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

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�“Representantes del elemento intelectual”. Dos espacios de la ciencia: el Concurso Científico Queretano y
la Sociedad Politécnica Queretana, 1900-19021
“Representatives of the intellectual element”. Two spaces of
science: the Queretaro Scientific Contest and the Queretaro
Polytechnic Society, 1900-1902
Rodrigo Antonio Vega y Ortega Báez
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0002-3333-3536

Recibido: 30 de enero de 2022
Aceptado: 19 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: La ciudad de Querétaro al inicio del siglo XX fue el escenario
de diversas actividades científicas promovidas por la sociedad civil
y con respaldo del gobierno estatal. Entre estas se encuentran la
celebración del Concurso Científico Queretano (1900-1901) y las
discusiones científicas acaecidas en el seno de la Sociedad Politécnica
Queretana (1901-1902), espacios que socializaron los resultados de
la investigación científica llevada a cabo en la entidad. El objetivo
del artículo es reconocer la importancia del Concurso y la Sociedad
Esta investigación es parte del proyecto PAPIIT IN 301122 “La geografía y
la historia natural de México en las redes globales de producción e intercambio
de conocimiento científico, siglos XIX y XX”, Instituto de Geografía-UNAM.
1

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�Rodrigo Vega

en el desarrollo de la práctica científica queretana en el marco de las
actividades de la élite intelectual para combatir las enfermedades,
aprovechar los recursos naturales, reconocer el territorio y mejorar las
comunicaciones y transportes. Ambos espacios científicos al inicio del
siglo XX se sumaron a la red académica del país para dar solución a las
problemáticas sociales por medio de la ciencia. La fuente histórica se
compone de trece escritos publicados en el Periódico Oficial del Estado
de Querétaro. La Sombra de Arteaga, así como diez escritos de la
prensa de amplio público de la Ciudad de México. La prensa expuso el
interés de la sociedad civil y el gobierno por evidenciar las actividades
científicas queretanas ante la opinión pública regional y la nacional.
El Concurso y la Sociedad fueron espacios científicos regionales
que buscaban atraer nuevos practicantes, intercambiar información
especializada, iniciar las vocaciones científicas desde la juventud,
educar a los profesores de primeras letras y promover la producción de
ciencia local.
Palabras clave: Querétaro, ciencia, prensa, agrupación, concurso
Abstract: The city of Queretaro at the beginning of the 20th century was
the scene of various scientific activities promoted by civil society and
with the support of the government. Among these are the celebration
of the Queretano Scientific Contest (1900-1901) and the scientific
discussions that took place within the Queretano Polytechnic Society
(1901-1902), spaces that socialized the results of the scientific research
carried out in the entity. The objective of the article is to recognize
the importance of the Contest and Society in the development of
scientific practice in Queretaro within the framework of the activities
of the intellectual elite to combat diseases, take advantage of natural
resources, recognize the territory, and improve communications and
transportation. Both scientific spaces at the beginning of the 20th
century joined the country’s academic network to solve social problems
through science. The historical source is made up of thirteen writings
published in the Official Newspaper of the State of Querétaro. La
Sombra de Arteaga, as well as ten writings from the press of Mexico
City. The press exposed the interest of civil society and the government
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in highlighting Queretaro’s scientific activities before regional and
national public opinion. The Contest and the Society were regional
scientific spaces that sought to attract new practitioners, exchange
specialized information, start scientific vocations, educate elementary
teachers, and promote the production of local science.
Keywords: Queretaro, science, press, group, contest

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Introducción
La ciudad de Querétaro en el tránsito del siglo XIX al siglo XX
fue el escenario de diversas actividades científicas promovidas por
la sociedad civil y con respaldo del gobierno estatal. Entre estas
se encuentran la celebración del Concurso Científico Queretano
(CCQ, 1900-1901) y las discusiones científicas acaecidas en el
seno de la Sociedad Politécnica Queretana (SPQ, 1901-1902),
espacios que promovieron la discusión pública de los resultados
de la investigación científica llevada a cabo en la entidad. El
CCQ y la SPQ son espacios académicos poco conocidos en las
historiografías de la ciencia queretana y mexicana a pesar de que
fueron expresiones de la práctica científica local.
La historiografía de la ciencia queretana se compone
de algunos estudios generales o biográficos; por ejemplo,
sobre la Exposición de Agricultura, Industria, Minería, Artes e
Instrucción Pública de Querétaro celebrada en 1882 se encuentra
la investigación de Óscar Ávila (2013)2 y el CCQ es mencionado
por Blanca Gutiérrez (2001).3 En la historia de la medicina se
Oscar Ávila, “Industrialización y tecnología al calor de las exposiciones universales. El caso de Querétaro en su exhibición regional de 1882”, en
Tradición y modernidad en tres regiones de México, ed. Carlos del Carpio y
Esaú Martínez (Tuxtla Gutiérrez: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas,
2013), 44–62.
3
Blanca Gutiérrez, “El Colegio Civil en Querétaro durante el porfiriato”,
en La educación superior en el proceso histórico de México, vol. II, ed. David
Piñera (Mexicali: Secretaría de Educación Pública; Universidad Autónoma de
Baja California, 2001), 94–116.
2

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encuentran los estudios de Joaquín Meade (1964)4 y Francisco
Meyer (2010).5
La historiografía sobre los concursos científicos es
reducida y se han estudiado pocos eventos. Sobre el Primer
Concurso Científico de 1895, José Daniel Serrano Juárez
investigó las ponencias de medicina encaminadas a impactar en
el ejercicio legislativo federal,6 y Gloria Villegas abordó los
aspectos cientificistas y positivistas en los principales discursos
del certamen.7 Respecto del Concurso Científico y Artístico del
Centenario de la Independencia (1911), Alejandro Mayagoitia ha
analizado los debates centrados en la modernización del Derecho
Joaquín Meade, Biografía del C. Dr. y Gral. de Div. José Siurob Ramírez
(México, DF: Imprenta del Colegio Militar, 1964).
5
Francisco Meyer, “Dos casos de ciencia formal en el Querétaro porfirista:
el Consejo Superior de Salubridad durante la década de 1880. La carta geográfica Estado de Querétaro del ingeniero Pedro Moreno, de 1897”, en La
ciencia, el desarrollo tecnológico y la innovación en Querétaro. Historia, realidad y proyecciones, ed. Francisc Meyer y Alicia Arriaga (Querétaro: Consejo
de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro; Universidad Autónoma del
Estado de Querétaro, 2010), 153–78.
6
José Daniel Serrano, “La difusión de la medicina para legislar: las conferencias de la Academia de Medicina en el Primer Concurso Científico de
1895”, en La prensa mexicana como fuente para la historia de la ciencia:
Estudios de caso, ed. Rodrigo Vega y Ortega y María Elena Ramírez (México,
DF: Asociación Interdisciplinaria para el Estudio de la Historia de México,
A.C., 2018), 99–115.
7
Gloria Villegas, “Concurrencia virtuosa de talentos. El Primer Concurso
Científico Mexicano (1895)”, en Científicos, empresarios y funcionarios en
la construcción del conocimiento y su aplicación práctica en México (18241938) (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Geografía, 2022), 198–231.
4

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mexicano;8 Rodrigo Vega y Ortega y Daniel Serrano en 2012
presentaron una investigación basada en los temas geográficos y
naturalistas;9 y en 2013 otro estudio sobre los tópicos médicos,
químicos y farmacéuticos.10
En cuanto al Primer Congreso Mexicano de 1912,
Ruy Pérez Tamayo en 2010 dedicó un capítulo a abordar la
organización del evento en Historia de la ciencia en México;11
y en un breve texto de 2012, Juan José Saldaña analizó las
implicaciones políticas de las discusiones científicas.12 A pesar
de la importancia de los concursos y congresos en la historia de la
ciencia mexicana entre los gobiernos porfiriano y maderista, aún
resta el análisis de varios de estos, en particular los celebrados en
las regiones.
La historiografía sobre las agrupaciones científicas
regionales también es reducida. Destacan los estudios de Ana
Alejandro Mayagoitia, “El Concurso Científico y Artístico del Centenario de la Independencia o la Historia del Derecho como ditirambo”, Anuario
Mexicano de Historia del Derecho, núm. 13 (2001): 29–111.
9
Rodrigo Vega y Ortega y Daniel Serrano, “‘El progreso de la ciencia hasta
nuestros Díaz’. El Concurso Científico y Artístico del Centenario (1911)”, en
Naturaleza y territorio en la ciencia mexicana del siglo XIX, ed. Luz Fernanda
Azuela y Rodrigo Vega y Ortega (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2012), 165–96.
10
Rodrigo Vega y Ortega y José Daniel Serrano, “Medicina, Farmacia y Química en el Centenario de la República Mexicana, 1911”, Boletín Americanista
63, núm. 67 (2013): 83–203.
11
Ruy Pérez Tamayo, Historia de la ciencia en México (México, DF: Fondo
de Cultura Económica; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010).
12
Juan José Saldaña, “Ciencia y Política en 1912. El primer Congreso Científico Mexicano”, Ciencia y Desarrollo 38, núm. 259 (2012): 32–37.
8

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María Huerta sobre la Academia Médico Quirúrgica de Puebla de
la década de 1830;13 Federico de la Torre revisa las actividades
científico-técnicas de la agrupación “Las Clases Productoras”
de Jalisco (1877-1888);14 Paulina Sánchez y José Alfredo Uribe
abordan la Sociedad Michoacana de Geografía y Estadística
durante el porfiriato;15 y Alexander Betancourt analiza la dinámica
científica de las juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística en San Luis Potosí (1850-1953).16 En este
rubro es necesario emprender nuevas investigaciones que analicen
la dinámica asociacionista en las principales ciudades mexicanas.
Con el propósito de guiar el artículo, las preguntas de
investigación son: ¿cuáles fueron los propósitos y los resultados
producidos por el CCQ y la SPQ en el periodo 1900-1902?, ¿cuál
fue el interés del gobierno estatal por dar a conocer las actividades
del CCQ y la SPQ en el periódico oficial?, ¿quiénes promovieron
y participaron en los dos espacios científicos? y ¿cómo los dos
espacios ejemplifican la ciencia queretana al final del porfiriato?
Ana María Huerta, Ciencia y vida académica en Puebla en el siglo XIX
(Puebla: Ediciones de Eduación y Cultura; Benemérita Universidad Autónoma
de Puebla, 2010).
14
Federico de la Torre de la Torre, “Liberalismo, modernidad y utopía socialista en los primeros años del porfiriato: la sociedad ‘Las Clases Productoras’
de Jalisco, 1877-1888”, Papeles de Discusión, núm. 3 (2011): 213–49.
15
Paulina Sánchez y José Alfredo Uribe, “Ciencia y redes sociales en México a finales del siglo XIX: la Sociedad Michoacana de Geografía y Estadística”, Inclusiones 5, núm. Núm. Especial (2018): 113–36.
16
Alexander Betancpurt, Círculos letrados y conocimiento. Las juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en San Luis Potosí,
1850-1953 (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2019).
13

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El objetivo del artículo es reconocer la importancia
del CCQ y la SPQ en el desarrollo de la práctica científica
queretana en el marco de las actividades de la élite intelectual
y con el respaldo del gobierno para combatir las enfermedades,
aprovechar los recursos naturales, reconocer el territorio y mejorar
las comunicaciones y transportes. Ambos espacios científicos
al inicio del siglo XX se sumaron a la red académica del país,
conformada por agrupaciones letradas y eventos especializados
para dar solución a las problemáticas sociales por medio de la
ciencia.
La fuente histórica se compone de trece escritos publicados
en el Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra
de Arteaga (POEQLSA), así como diez escritos de la prensa
de amplio público de la Ciudad de México. La prensa expuso
el interés de la sociedad civil y el gobierno por evidenciar las
actividades científicas queretanas ante la opinión pública regional
y la nacional. Hasta el momento no ha sido posible revisar la
fuente archivística queretana por la contingencia de la COVID-19.
La metodología retoma la propuesta de análisis de la
sociabilidad científica de Dhruv Raina y Irfan Habib como
un medio de promoción de la solidaridad al interior de una
comunidad académica que contribuye a sostener la relación entre
la ciencia y el prestigio social “embebido en el discurso público
como una consecuencia benéfica de la libertad intelectual”.17
17

Dhruv Raina y Habib Irfan, “Patronage, Competition and Rivalry: the

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�Representantes del elemento intelectual

También se retoma a Roy MacLeod en cuanto al estudio de la
ciencia regionalista a partir de la función social de una comunidad
científica “como servidora de la región, la cual era apreciada y
admirada” por la sociedad en general.18 En efecto, el científico
de la época a nivel regional es un representante público del
“progreso” de su terruño, defendía el honor regional al proponer
soluciones a las problemáticas socioeconómicas y popularizaba
los avances científicos entre sus paisanos.
Los científicos queretanos conformaron una comunidad
de discusión de las prácticas especializadas en cada disciplina y
como una nueva forma de sociabilidad “centrada en el intercambio
de ideas y se abandonaban temporalmente las distinciones entre
los diferentes miembros para buscar de modo imparcial la verdad
y el intercambio de ideas”.19 Además, Geert Vanpaemel y Brigitte
Van Tiggelen señalan que los científicos “habían adquirido el
estatus de líderes intelectuales y culturales de la región, y fueron
heraldos de la autoridad moral” al interior de una sociedad.20
Structure of Scientific Exchanges in the Age of Colonialism”, en Les sciences
coloniales, figures et institutions, ed. Patrick Petitjean (Paris: Orstom Éditions,
1996), 213.
18
Roy MacLeod, “Les sciences coloniales, figures et institutions”, en Les
sciences coloniales, figures et institutions, ed. Patrick Petitjean (Paris: Orstom
Éditions, 1996), 88.
19
Dorinda Outram, La Ilustración (México, DF: Siglo XXI, 2009), 34.
20
Geert Vanpaemel y Brigitte Van Tiggelen, “Science for the People: The
Belgian Encyclopédie populaire and the Constitution of a National Science
Movement”, en Popularizing Science and Technology in the European Periphery, 1800-2000, ed. Faidra Papanelopo, Agustí Nieto, y Enrique Perdiguero
(New York: Routledge, 2009), 66.
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�Rodrigo Vega

El asociacionismo fue uno de los pilares de la práctica
científica al promover que los científicos, “en tanto formadores
del conocimiento y la opinión” pública, constituían la voz letrada
sobre los temas de interés para una sociedad particular.21 Además,
las agrupaciones para los científicos fueron espacios esenciales
para interactuar y generar conocimiento especializado.
El CCQ y la SPQ fueron espacios científicos regionales
que buscaban atraer nuevos practicantes, intercambiar
información especializada, iniciar las vocaciones científicas
desde la juventud, educar a los profesores de primeras letras y
promover la producción de ciencia local.
La ciudad de Querétaro, 1890-1902
Entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, el gobernador
Francisco González de Cosío emprendió la modernización
de la industria, la agricultura, la minería, el comercio y la
ganadería en el marco del auge económico porfiriano. Tanto el
titular del Ejecutivo estatal como las autoridades municipales
“pusieron en marcha ambiciosos proyectos modernizadores de
la estructura urbana en la capital del estado, así como de las
redes de caminos y puentes que comunicaban” a los centros
urbanos de Querétaro.22
Outram, La Ilustración, 30.
Rivera. Azucena, La industrialización en Querétaro. Entre la fábrica moderna y las manufacturas tradicionales, 1882-1906 [Tesis de Maestría] (Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2012), 35.
21
22

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�Representantes del elemento intelectual

En 1900, la ciencia queretana se practicaba en el Colegio
Civil, la Escuela de Artes y Oficios, el Observatorio Meteorológico,
la Escuela Normal de Maestros, el Hospital Civil y el Hospital
de San Sebastián.23 Algunas notas del POEQLSA dejan ver la
dinámica científica; por ejemplo, el 19 de febrero de 1902, la
redacción publicó “La instrucción pública en Querétaro y un
diario de la capital de la República” con el propósito de reconocer
que el gobierno había procurado encaminar la modernización de
los establecimientos educativos en la “senda de adelanto” a tono
con las “conquistas de progreso de nuestro país”.24 Entre 1890
y 1902 se habían fundado 100 escuelas más las 72 ya existentes
y se creó la Escuela Normal con el objetivo de “mejorar las
condiciones científicas del profesorado”.25 También se promovió
la educación científica entre infantes y jóvenes en el Colegio San
Luis Gonzaga del profesor Andrés Balvanera, el Colegio Orozco
del profesor Agustín Orozco y el Liceo Católico del clero.26
En cuanto a las enseñanzas preparatoria y profesional
impartidas en el Colegio Civil del Estado, el presupuesto se había
duplicado entre 1890 y 1902. Esto hizo posible que se restableciera
Blanca Gutiérrez, Vida económica en Querétaro durante el porfiriato
(Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2005), 74.
24
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción pública en Querétaro y un diario de la capital de la
República”, 19 de febrero de 1902, 77.
25
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción”, 77.
26
Marta Eugenia García Ugarte, Querétaro. Historia breve (México, DF: El
Colegio de México, 1999), 188.
23

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el Observatorio Meteorológico, aumentara el número de aparatos
para el laboratorio de química, se enriqueció el gabinete de física,
se fundaron los gabinetes de historia natural y el especial de
mineralogía, y se compró en Alemania una colección geológica
y mineralógica compuesta por 1,600 ejemplares, por lo que la
redacción afirmó que “los gabinetes de ciencias experimentales
cuentan con todo lo necesario para su objeto”, al tiempo que se
habían comprado libros y revistas especiales para las cátedras.27
El Colegio Civil era un moderno establecimiento en que
los estudiantes aprendían ciencia en los gabinetes de Física,
Química, Mineralogía, Zoología, Botánica y Geografía, así como
“un bien surtido” Observatorio Meteorológico en correspondencia
académica con otras instituciones del Estado y con el Central de
México. “Dicho plantel científico se rige por un buen plan de
estudios, y cuenta con un competente número de profesores”.28
Cabe señalar que los ponentes del CCQ y los miembros de la SPQ
egresaron del Colegio Civil o laboraban como catedráticos.
En cuanto al Observatorio Meteorológico del Colegio
Civil, el 28 de octubre de 1894 se informó que el gobernador
había ordenado la compra en París de una completa colección
de instrumentos científicos, los cuales fueron escrupulosamente
escogidos y probada su exactitud por los agentes mexicanos.
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción”, 78.
28
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Los
estados de la República. Querétaro”, 2 de septiembre de 1906, 296.
27

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Con esta compra, la redacción señaló que quedó dotado “aquel
importante edificio”.29 Durante más de una década, el Observatorio
produjo conocimiento meteorológico que contribuyó a establecer
las características climatológicas del estado.
El 8 de mayo 1895 se anunció que se había colocado en
el anfiteatro del Hospital Civil una “magnífica mesa de fierro”
para las operaciones que se practicarían en el futuro, lo cual
completaba la reciente compra de una “magnífica colección” de
instrumentos quirúrgicos para modernizar el servicio sanitario.30
Otros ejemplos del “progreso” médico fueron el mejoramiento
de la higiene en las obras “ejecutadas y visibles” en los asilos de
pobres, hospitales, cuarteles y prisiones; en la desinfección de
los canales para mejorar el aseo de las poblaciones; y las mejoras
sanitarias en los edificios públicos, mercados, paseos y puentes.31
El POEQLSA informó al público de las transformaciones urbanas
gracias a la directriz de los científicos queretanos.
Entre las agrupaciones letradas destacaron la Sociedad “La
Esperanza” (1879), la asociación obrera “La Providencia” (1886),
la Sociedad Científico-Literaria de Querétaro (1893-1895), la
Cámara Agrícola de Querétaro (1901) y la Sociedad Politécnica
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Aparatos”, 28 de octubre de 1894, 393.
30
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Hospital Civil”, 8 de mayo 1895, 163.
31
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción”, 77.
29

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Queretana (1901).32 Estos espacios asociativos complementaron
la actividad científica de las instituciones públicas y resta su
estudio para futuras investigaciones.
Las principales publicaciones queretanas fueron Periódico
Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga (18812021), La Pluma. Órgano de la Sociedad Científico-Literaria del
mismo nombre (1894-1895), El Heraldo de Navidad (1900-1974)
y El Fígaro (1901-1905). En varias de estas revistas y periódicos
la ciencia estuvo presente en diferentes tipos de escritos.
El Concurso Científico Queretano, 1900-1901
El ocaso del siglo XIX y la llegada de la nueva centuria motivó a la
élite intelectual queretana a realizar un evento nunca antes visto. Se
trata de una reunión académica en que los sabios locales y algunos
invitados que residían fuera del estado debatirían sobre diferentes
cuestiones de importancia pública y aportarían soluciones a éstas
dirigidas al gobierno. Fue tal la relevancia del evento que el 8 de
noviembre de 1900, los lectores de El Imparcial, periódico en la
Ciudad de México, se enteraron que un grupo de profesores de
la ciudad de Querétaro había organizado un concurso científico
para “despedir el siglo XIX”, el cual se realizaría en los últimos
días del mes de diciembre. La comisión organizadora enviaría
las invitaciones a los intelectuales queretanos residentes en la
Cecilia Landa, Querétaro. Una historia compartida (México, DF: Gobierno del Estado de Querétaro, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis
Mora, 1990), 110.
32

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entidad y fuera de ésta, en especial a los egresados del Colegio
Civil del Estado.33 Dada la trascendencia del acto académico, la
prensa capitalina reprodujo algunas notas que complementan las
noticias publicadas por el POEQLSA.
El 14 de noviembre, El Tiempo informó que el concurso
pondría en comunicación a las diversas corporaciones profesionales
queretanas con las del resto del país para estrechar los “lazos de
compañerismo” intelectual.34 El Comité Directivo lo formaron el
médico Manuel Godoy (presidente), el licenciado Juan N. Rincón
(vicepresidente), el ingeniero José A. Septién (primer vocal), el
médico Francisco M. Rivera (segundo vocal), el ingeniero Luis
M. Vega (tercer vocal), la profesora Matilde Z. V. de Rodríguez
(cuarta vocal), la profesora Gilberta Arenas (quinta vocal), el
profesor José M. Carrillo (sexto vocal), el profesor Luis Balvanera
(séptimo vocal), el agente de negocios José M. Rivera (tesorero), el
farmacéutico Amador E. Ugalde (secretario) y el notario Alfonso
Arévalo (prosecretario). Las profesiones de los miembros del
Comité indican la presencia de científicos, humanistas, docentes
y empresarios locales. Resalta la incorporación de dos profesoras
normalistas, como una muestra de la incursión de las mujeres en la
esfera pública intelectual de Querétaro.
Las bases del CCQ indicaron que: 1a. Todos los profesores
establecidos en el Estado, los queretanos residentes fuera de
El Imparcial. “Concurso Científico en Querétaro”, 8 de noviembre de
1900, 1.
34
El Tiempo. “Concurso Científico en Querétaro”, 14 de noviembre de 1900, 4.
33

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él y los que poseían título en Querétaro, eran convocados al
Concurso. 2a. Los estudios versarían sobre cualquier asunto del
orden científico de interés general, encaminados a la resolución
de los problemas sociales. 3a. Las comunicaciones serían escritas,
y su lectura no excedería de veinte minutos. 4a. Ningún trabajo
sería discutido. Y 5a. Las sesiones del concurso tendrían lugar
en los últimos días del próximo diciembre.35 El CCQ desde su
origen se propuso como un evento que visibilizaría el “progreso”
intelectual local, cuyos ponentes mostrarían el valor social de la
ciencia útil, es decir, aportarían soluciones racionales y objetivas
a las problemáticas de la época en lugar de exponer disertaciones
teóricas y alejadas de la realidad queretana. Si bien, las reglas
limitaron la discusión de cada ponencia en el evento, es posible
suponer que algunos oradores intercambiaron puntos de vista en
las horas de comida, los intermedios y al final de cada sesión
diaria. Es claro que la dinámica del CCQ era semejante a las
actividades de los eventos académicos en el siglo XXI.
El Comité también indicó que el tema de los trabajos
se daría a conocer por la Secretaría, ubicada en la botica de la
Verónica, a más tardar el 25 de noviembre. La cuota de inscripción
sería voluntaria. La inauguración se engalanaría con la presidencia
del licenciado José Vásquez Marroquín, gobernador interino del
estado, la noche del 22 de diciembre en el Teatro Iturbide.36
35
36

El Imparcial. “Concurso”, 4.
El Imparcial. “Concurso”, 4.

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Dada la trascendencia académica del evento, el gobernador
decidió apoyar al Comité no solo con su presencia, sino con
apoyo pecuniario y poner a su disposición algunos locales de la
administración pública.
Al día siguiente, El País informó que habían aceptado la
invitación por parte del Comité Directivo, los médicos Fernando
Altamirano y Manuel Domínguez, el ingeniero Felipe B. Juan
Carmona y Aguilar, los profesores Adalberto Vélez, Luis G. Pérez
y Justo Aguayo, y el licenciado Manuel Septién Cosío, “todos
radicados en la capital de la República”.37 El programa del CCQ
abarcaría sesiones diarias y contaba con el apoyo del gobernador
interino para la “realización de la idea que ha de poner a prueba
los adelantos científicos del intelectualismo queretano”.38 Los
primeros en responder a la invitación fueron los individuos que
ejercían su profesión en la Ciudad de México y estaban dispuestos
a apoyar el evento con sus reflexiones.
El 17 de noviembre, El Tiempo anunció que los ponentes
radicados en Querétaro serían los médicos Ciro M. Santelises,
Salvador Michaus y Ramón Sánchez Rubio; los ingenieros José A.
Septién, Felipe Noriega, Carlos Alcocer, Pedro Moreno y Adolfo
de la Isla; los licenciados Benito Reinoso, Manuel Mosqueda,
Filemón Basaldúa, Jesús Pozo, Gustavo Centeno, Francisco
Gutiérrez Gelaty, Alfonso Septién, Manuel de la Peña y Manuel
37
38

El País. “Querétaro”, 15 de noviembre de 1900, 3.
El País. “Querétaro”, 15 de noviembre de 1900, 3.

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Vera; los farmacéuticos Alejo Altamirano, Amador E. Ugalde,
Aurelio Díaz y Ramón Rodríguez; y los profesores José M.
Carrillo y Alberto Guerrero.39 La nota concluyó con el siguiente
mensaje: “se suplica a las personas que desean tomar parte en
este concurso, y no hayan recibido invitación, por ignorarse su
domicilio, se sirvan darse por invitadas, y manden registrar sus
nombres” a la indicada botica de La Verónica, dirigiéndose al
secretario Ugalde.40 El origen socio profesional de los ponentes
guarda semejanzas con los organizadores, es decir, el núcleo de la
producción intelectual estatal. De momento no se ha detectado la
participación de empresarios, hacendados o industriales.
En el marco del CCQ, la comisión organizadora decidió
convocar un nuevo evento. En efecto, el 1º de diciembre se
publicó la convocatoria del Concurso Fraternal de los Hijos del
Colegio Civil del Estado de Querétaro, la cual retomó el espíritu
del concurso celebrado dos años atrás al cual asistió una multitud
de egresados “impulsados por el noble deseo de estrechar los
afectos” entre los profesionistas de la entidad, por lo que el
nuevo certamen tendría lugar el 22 de diciembre a las cuatro de la
tarde.41 Los objetivos del Concurso Fraternal serían “robustecer
los vínculos del compañerismo y promover todo aquello que
El Tiempo. “El Concurso científico de Querétaro”, 17 de noviembre de
1900, 2.
40
El Tiempo. “El Concurso científico de Querétaro”, 17 de noviembre de
1900, 2.
41
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
39

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parezca conducente a que la unión de los hijos de este colegio se
perpetúen y sea de alguna utilidad práctica en el futuro”.42 Dado
que el CCQ convocó a los egresados más destacados del Colegio
Civil y que algunos de ellos regresarían a la capital estatal para
exponer sus disertaciones, este nuevo evento estaría dirigido a
los egresados de la institución educativa más importante de la
entidad.
Las bases del evento fueron:
1a El viernes 21 de diciembre del presente año se verificará en
el Colegio Civil del Estado, conocido antes por “Colegio de
San Francisco Javier”, una reunión de individuos que hayan
sido o sean actualmente hijos de dicho plantel.
2a El concurso tendrá la forma de un Té que comenzará a las
cuatro de la tarde.
3a Cada uno de los concurrentes contribuirá con un peso para
los gastos de la festividad. Puede aumentar esta cuota la persona
que así lo desee.
4a Serán igualmente admitidos en la reunión los individuos que
no puedan dar la cuota señalada y los que sólo den una parte
de ella.
5a Las cuotas serán remitidas a la Tesorería de la Junta antes del
16 de diciembre. Los invitados foráneos pueden hacerlo en giro
postal a la orden del tesorero.
6a Todo invitado, al llegar al Colegio, inscribirá su nombre en
un álbum que al efecto se tendrá dispuesto; y la persona que
guste consignará en él algún pensamiento.
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
42

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7a Quedan los concurrentes en libertad para presentarse con el
traje que sus circunstancias les permitan.
8a La invitación a las personas cuyo domicilio se ignore, se
hará por medio de los periódicos La Sombre de Arteaga y El
Heraldo de Navidad, de esta ciudad y El País, El Tiempo, El
Imparcial y La Voz de México, de la Capital de la República.43

Los firmantes fueron José M. Truchuelo (presidente), Urbano
Rizo (vocal primero), Ricardo J. de Jáuregui (vocal segundo),
Constantino J. Llaca (vocal tercero), Álvaro Isla (tesorero) y
Florencio Herrera (secretario).44 En la convocatoria se aprecia
que sería un evento menos solemne que el CCQ para motivar
la sociabilidad letrada entre los egresados y renovar los lazos
intelectuales que tal vez se perdieron por el cambio de residencia
de algunos individuos. Por ello, la prensa queretana y de
circulación nacional extendieron la invitación a los lectores que
se sintieran aludidos a participar en el “Concurso Fraternal”.
Los días 21 de noviembre y 5 de diciembre de 1900,
Amador E. Ugalde publicó la lista de temas aprobados por la
Secretaría del Comité Directivo del CCQ. La lista es la siguiente:
I. Lic. Gustavo Centeno, “Comentarios sobre las leyes del
Congreso del Estado de 26 de noviembre de 1898 y 13 de
junio de 1899, reformatorias del artículo 702 del Código de
Procedimientos Civiles vigente en esta entidad federativa,
sobre el recurso de casación”.
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
44
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
43

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II. Farmacéutico Alberto Guerrero, “Importancia de la
asociación profesional en Querétaro”.
III. Dr. Salvador Michaus, “Consideraciones sobre las diarreas”.
IV. Ingeniero Carlos Alcocer, “Medios de aumentar el agua
potable en la ciudad”.
V. Lic. Francisco Gutiérrez Gelaty, “El juego considerado
social y jurídicamente”.
VI. Dr. J. Manuel Septién, “El alcoholismo”.
VII. Farmacéutico Pascual Alcocer, “Agua potable”.
VIII. Lic. Filemón Basaldúa, “Estudio de economía política en
sus aplicaciones al sistema hacendario”.
IX. Dr. Ciro M. Santelices, “La hidroterapia”.
X. Lic. J. Jesús Pozo, “Libertad caucionada”.
XI. Dr. Ramón Sánchez Rubio, “Consideraciones sobre el aseo
más indispensable en las ciudades”.
XII. Farmacéutico Aurelio Díaz, “Estudio sobre la preparación
de los extractos en general y especialmente de los extractos
fluidos”.
XIII. Profesor Pedro Coyula, “Apuntes para una guía
metodológica de la enseñanza del español”.
XIV. Notario J. Antonio Maldonado, “La misión del notariado
e importancia de elevarlo a la altura que tiene en las naciones
europeas”.
XV. Profesor José M. Carrillo, “La raza indígena en el porvenir.
Necesidad y posibilidad de su cultura. Estado que guarda en
la actualidad. Estadística de Querétaro respecto a su población
indígena. Ventajas que se lograrán con su educación”.
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XVI. Farmacéutico Ramón Rodríguez, “Método general de
análisis por la vía seca y por la vía húmeda, según el Prof.
Pedro Mac-Cormick”.
XVII. Lic. Luis G. Arteaga, “El ahorro y la caridad”.
XVIII. Ingeniero Pedro Moreno, “Las vías de comunicación.
Las aguas corrientes. Las autoridades administrativas”.
XIX. Farmacéutico José María Aguilar, “El ejercicio de la
farmacia y causas de sus deficiencias”.
XX. Lic. Germán J. González, “El naturalismo en literatura”.
XXI. Lic. Arturo Puente, “Los contratos usurarios son lícitos y
por tanto deben comprenderse en las disposiciones de nuestra
legislación civil”.
XXII. Lic. Ignacio Bermúdez, “La economía política y las
contribuciones”.
XXIII. Lic. José M. Hernández L., “Consideraciones sobre el
feminismo”.
XXIV. Dr. Manuel Godoy, “La tuberculosis”.
XXV. Prof. Luis G. Balvanera, “Importancia de la difusión de
los principios pedagógicos”.
XXVI. Ing. Felipe B. Noriega, “La electricidad como un
poderoso agente de progreso; adelantos que por su medio ha
obtenido la industria; esperanzas para lo futuro”.
XXVII. Dr. Bernardo Arias, “Tratamiento de la neumonía de
origen traumático”.
XXVIII. Lic. Manuel de la Peña, “Conveniencia de simplificar
la ley de enjuiciar”.
XXIX. Profesora Mariana Perales de Romero, “Importancia
de la obstetricia; reglamentación de la expedición de títulos
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profesionales; necesidad de la instrucción de la mujer para
todos los actos de la vida”.
XXX. Dr. Federico F. Villaseñor, “¿Qué límites deben
aceptarse en las cantidades de los componentes de una agua
potable? ¿Qué métodos deben seguirse para su dosificación?
¿Qué fórmula conviene aceptar para expresar los resultados de
los análisis?
XXXI. Farmacéutico Sabino Villagrán, “Estudio sobre la
electrólisis aplicada a la química y a la farmacia”.
XXXII. Lic. Juan Martínez, “Reflexiones sobre el derecho
penal, y medios de evitar los delitos”.
XXXIII. Dr. Fernando Altamirano, “Reseña sobre los más
importantes trabajos del Instituto Médico Nacional”.45

Los temas indican las preocupaciones generales de la sociedad
queretana en los albores del nuevo siglo. Primero se encuentran las
respuestas científicas a la propagación de distintas enfermedades,
la promoción de la salud, la insistencia en mejorar los hábitos de
higiene y el combate a los vicios sociales, así como la modernidad
de las preparaciones farmacéuticas y los experimentos químicos,
los proyectos de modernizar la infraestructura urbana y la
incorporación de las nuevas tecnologías y fuentes de energía. En
segundo lugar, destacan los saberes humanísticos y de ciencias
sociales en cuanto llevar la educación a todos los grupos sociales
con nuevas metodologías pedagógicas, modernizar la normativa
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. Amador E. Ugalde, “El concurso científico para la terminación de fin de siglo”, 5
de diciembre de 1900, 287.
45

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queretana y dirimir de mejor manera los asuntos públicos,
incorporar las nuevas reflexiones económicas en el estado y la
discusión sobre las vanguardias literarias. En tercer lugar, se
expusieron los temas sociales de mayor relevancia: el papel de la
mujer en el mundo contemporáneo, la aculturación de los grupos
indígenas, la promoción del asociacionismo para continuar las
iniciativas intelectuales y el valor de los profesionistas en la
construcción de la sociedad. Hasta el momento no ha sido posible
identificar a Mariana Perales de Romero; probablemente se trata
de una partera certificada.46
El POEQLSA anunció el 19 de diciembre que la
comisión organizadora estaba distribuyendo en la capital estatal
los programas de sesiones, “que no publicamos por falta de
espacio”, las cuales tendrían lugar en el Salón de Sesiones de
la H. Legislatura.47 La inauguración y la clausura se llevarían
a cabo en el Teatro Iturbide, en los días 22 de diciembre y 6 de
enero. El gobierno estatal respaldó la celebración del CCQ al
acoger a los ponentes en los edificios públicos como signo del
apoyo a la ciencia local. Lamentablemente no se ha encontrado el
programa general, pero debe ser similar al listado dado a conocer
por Amador E. Ugalde el 5 de diciembre de 1900.
Se mencionan sus servicios profesionales en: Miguel M. Lámbarri, Directorio general de la ciudad de Querétaro almanaque para el presente siglo
(Querétaro: Tipografía de Miguel M. Lambarri, 1903).
47
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “El
concurso científico queretano para fin de siglo”, 19 de diciembre de 1900, 303.
46

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La redacción del periódico oficial reseñó el 9 de
enero de 1901 cómo la iniciativa de celebrar el CCQ fue bien
recibida en “todos los círculos profesionales” y varias decenas
de hombres y mujeres se habían registrado como asistentes.48
La comisión organizadora en la inauguración dio lectura a las
actas constitutivas del Concurso, después el médico Manuel
Domínguez, “ausente del suelo natal hacía más de treinta años,
y al cual volvía cuando escuchó el llamado de sus compatriotas,
cargado de años empleados en el bien y de honores ganados
en multitud de combates científicos”.49 Su discurso abarcó los
“maravillosos progresos científicos” alcanzados durante el siglo
XIX, el cual mantuvo vivo el interés del auditorio. La última parte
de la disertación reseñó las “glorias científicas y literarias” de
Querétaro.50 La llegada de los científicos queretanos radicados
en otras ciudades fue parte de legitimar a la sociedad local como
productora de intelectuales, así como el discurso presentó la lista
de personalidades queretanas de renombre de la última centuria.
Al concluir Domínguez, el farmacéutico Alejo Altamirano
reseñó “las glorias del pasado siglo, augurando bellas auroras
para el presente”.51 Siguió el discurso del ingeniero José Antonio
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8.
49
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8.
50
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8.
51
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
48

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La Sombra de Arteaga, “El
La Sombra de Arteaga, “El
La Sombra de Arteaga, “El
La Sombra de Arteaga, “El

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�Rodrigo Vega

Septién sobre la importancia de promover la educación de la
mujer y el gobernador interino, José Vázquez Marroquín, como
presidente del acto, declaró “en términos progresistas” que quedaba
abierto el primer Concurso Científico Queretano, dando inicio a
los trabajos de la ciencia “emprendidos para el bien común”.52
El acto público estuvo respaldado por el poder político en la
tribuna y la élite entre el auditorio, con lo cual las disertaciones
mostraron tanto el “progreso” queretano contemporáneo como
las estrategias para alcanzarlo en aquellos ámbitos en que existía
rezago, como la educación de los indígenas o el combate a las
epidemias.
A las sesiones ordinarias del Concurso acudió una
“distinguidísima concurrencia”. Por ejemplo, la primera sesión
fue presidida por los profesores queretanos residentes fuera
del estado, y ocuparon el puesto de honor los doctores Manuel
Domínguez, Fernando Altamirano y el ingeniero Felipe B.
Noriega.53 Esta sesión dio origen a una junta que se verificó al día
siguiente en el mismo salón, bajo la presidencia de Altamirano,
en la cual se aprobaron las bases constitutivas de la Sociedad
Politécnica Queretana.54 La reunión dio pie a proponer nuevos
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8. “El concurso”, 8.
52
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 9.
53
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 9.
54
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 9.
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proyectos culturales, como la reunión de los egresados del
Colegio Civil y la fundación de una agrupación científica, como
se verá más adelante.
Durante la celebración del CCQ, el gobierno organizó por
las tardes diversos espectáculos en la ciudad. El principal fue la
iluminación del Jardín Zenea, cuyo aspecto “era maravilloso” por
la instalación eléctrica que aportaba “la claridad del medio día”,
junto con varios pórticos adornados por infinidad de luces de
colores y grandes festones para mostrar al público las novedades
tecnológicas del nuevo siglo.55 Dada la importancia del encuentro
académico, el gobierno buscó atraer a la población en general a
la celebración de la ciencia pública a manera de una fiesta en
que cabían todos los grupos, aunque no en el mismo espacio. En
efecto, las sesiones estuvieron restringidas a la élite y los eventos
populares asequibles a toda la sociedad.
El público del periódico oficial queretano leyó el 16 de
enero la reseña de la “magnífica velada lírico-literaria” con que
se clausuró el CCQ. La redacción afirmó:
Sin que nos ciegue el espíritu de provincialismo y en vista
de opiniones imparciales y muy autorizadas que hemos
escuchado, podemos asegurar que el mencionado Concurso fue
para Querétaro una nota brillante para cerrar el glorioso siglo
pasado e inaugurar con la labor científica de los queretanos
las nobles esperanzas que los hombres de buena voluntad y
de elevado altruismo abrigan para la presente centuria. Las
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 10.
55

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cuestiones sociológicas, los problemas jurídicos de importancia
trascendental, los asuntos pedagógicos, los de la higiene
pública y de la terapéutica en sus más interesantes aplicaciones,
el estudio preciso de la flora nacional y de la particular del
Estado, las cuestiones de aguas tratadas con precisos datos
científicos, y aun los estudios sobre literatura, cupieron en las
importantísimas sesiones del Concurso, que siempre tuvieron
asistencia de lo más selecto de la sociedad queretana y de
muy apreciables forasteros. Todos los temas de los combates
científicos fueron encaminados a sacar de ellos los resultados
prácticos y útiles que demanda el creciente progreso.56

La reseña evidencia el papel de la ciencia local en el nuevo
siglo, gracias a las propuestas de los ponentes para solucionar
problemáticas concretas de interés social. Se evidencia que el
CCQ fue un espacio de intercambio intelectual entre los sabios
queretanos y muestra de su sapiencia hacia otras regiones a través
de la publicación oficial.
El programa de la velada de clausura incluyó piezas
musicales, la lectura del acta de la última sesión ordinaria por
el licenciado Luis G. Arteaga, discursos leídos por el licenciado
Alfonso M. Septién, “brillante, erudito y filósofo”, el licenciado
Benito Reynoso “produjo una pieza oratoria de bellísimo estilo,
impregnada de sabor científico y de arranque eminentemente
progresista”, el ingeniero Adolfo de la Isla, director del Colegio
Civil, “hizo un breve resumen de los temas expuestos en las
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 23.
56

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sesiones del concurso” y la declaración de clausura hecha por
el gobernador “con expresivas frases de progreso”, quien resaltó
como uno de sus frutos la creación de la SPQ, “bella esperanza
de nuestro progreso intelectual”.57 Al parecer, los discursos no
se editaron como una memoria, aunque era una práctica común
en la época, pero es probable que algunas disertaciones se hayan
publicado en la prensa queretana e incluso en la prensa científica
nacional.
La redacción comentó que a la velada “toda la sociedad
culta de Querétaro acudió a la invitación y nuestro pueblo, nada
esquivo en las funciones del patriotismo o de la ciencia”, llenó las
localidades altas del teatro adornado con “gusto irreprochable”.58
Manuel Godoy, el “más activo y entusiasta” de los promotores del
CCQ, recibió los aplausos de la concurrencia por la organización
del certamen que había quedado coronado por el más completo
resultado. La redacción alabó al Comité porque el evento
añadió una “página de luz en la historia de nuestro progreso
intelectual”.59 La clausura en el principal teatro de la ciudad tuvo
como propósito abarrotar las butacas con la élite a manera de una
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 24.
58
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 24.
59
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 24.
57

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evidencia del “progreso” intelectual regional a la altura del resto
del país e incluso del mundo.
El 30 de enero, la redacción del POEQLSA aplaudió
el “inmediato y práctico resultado” del Concurso visible en
la “compacta unión” que había producido en todos los grupos
profesionistas de Querétaro, que tanta “vida debe dar a los
intereses científicos y literarios del Estado”.60 Como un ejemplo
de esto se llevó a cabo la reunión celebrada el domingo 27 por
parte de los “representantes del elemento intelectual queretano”
en la casa de Manuel Godoy, auxiliado por Amador Ugalde. La
reunión consistió en un banquete dedicado a los organizadores
y ponentes. Estuvieron presentes los ingenieros Adolfo de la
Isla, Carlos Alcocer, José Antonio Septién y Manuel Montes, los
abogados Juan Venegas, Juan N. Rincón, Agustín R. Olloqui,
Manuel Vera y Manuel Mosqueda, el farmacéutico Amador
Ugalde, el notario Salvador Sánchez, el agente de negocios José
M. Rivera, los profesores Luis Balvanera y José María Carrillo,
el señor Ignacio Godoy Herrera, los médicos Ponciano Herrera,
Francisco Rivera y Manuel Godoy, y los jóvenes pasantes
de Derecho Florencio Herrera y José Truchuelo. El banquete
mantuvo la fraternidad alcanzada en el CCQ al iniciar un nuevo
“círculo profesionista, compacto y entusiasta” que mediante el
intercambio intelectual abonaría a concretar las “esperanzas para
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
fraternidad”, 30 de enero de 1901, 40.
60

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el porvenir”.61 Las reuniones subsecuentes al evento académico
ayudaron a que algunos de los ponentes fundaran la SPQ, así como
otros eventos culturales de corte literario, científico y educativo.
El 5 de febrero, la redacción de El Tiempo comentó que:
La parte más cuerda de la sociedad queretana no ha recibido con
júbilo, ni el pueblo con positivo entusiasmo a su gobernador, el
señor Dr. Francisco González de Cosío, que regresó de Europa;
y esta frialdad proviene de que no se está contento con su
gobierno [...] Pruebas de lo segundo: la postración y retraso en
que está Querétaro (véase el último censo): los muchos males,
aún no remediados, de orden legislativo, económico, político,
industrial, etc., asignados por los científicos en las sesiones de
un primer concurso.62

Esta nota evidencia que en un periódico de la Ciudad de México
se relacionaron las ponencias del CCQ con las problemáticas que
persistían en Querétaro en cuanto a la inconformidad social por
el gobernador electo, el cual estuvo ausente de la entidad durante
el evento. Si bien esta investigación no aborda el ejercicio de
gobierno de González de Cosío, es interesante que El Tiempo
reconociera el valor político de las ponencias.
La Sociedad Politécnica Queretana
La primera noticia que se tiene de sus actividades se dio a conocer el 8 de febrero de 1901, cuando El Tiempo anunció que como
resultado del Concurso Científico de Querétaro se había conforPeriódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
fraternidad”, 30 de enero de 1901, 40.
62
El Tiempo. La Redacción, “Querétaro”, 5 de febrero de 1901, 4.
61

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mado la Sociedad Politécnica Queretana, la cual designó una comisión para redactar los estatutos.63 El 27 de marzo, la redacción
del POEQLSA felicitó el inicio de actividades de un nuevo “cuerpo científico” compuesto por profesionistas queretanos residentes
en el Estado y fuera de él.64
La primera reunión tuvo lugar el día 20 de marzo en la
casa de Manuel Godoy para discutir las bases de la asociación
científica. Además, el señalado médico Federico Villaseñor leyó
un reporte acerca de los sueros fisiológicos artificiales utilizados
en el Instituto Médico Nacional, “trabajo concienzudo y
metódico, abundante de observación y de miras prácticas, que fue
calificado con sumo aprecio, pues revela el consumado estudio
que a él consagró el distinguido” miembro de la institución.65
Antes de concluir la junta, los socios determinaron la lista de
presentación de trabajos académicos a lo largo del año para rendir
“saludables frutos” en los intereses de la ciencia queretana.66 La
nota evidencia la dinámica interna que se puso en marcha por
los socios, la cual fue común al inicio del siglo XX, es decir,
organizar una mesa directiva que convocara a reuniones, enlistar
los turnos de exposición de los miembros para que se discutieran
en cada sesión y hacer públicas sus actividades en la prensa local.
El Tiempo. “Sociedad científica”, 8 de febrero de 1901, 3.
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 27 de marzo de 1901, 103.
65
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 27 de marzo de 1901, 103.
66
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 27 de marzo de 1901, 103.
63
64

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El 7 de abril, El Tiempo informó que la Sociedad a inicios
de mes celebró la segunda junta para normar los trabajos de la
agrupación a partir de la primera versión del reglamento, el cual
debería ser votado por todos los socios.67 El periódico también
expresó que algunos de estos preparaban los siguientes trabajos
académicos y no estaba lejano el día en que “el honorable cuerpo
que tomó vida al calor” del CCQ, rindiera frutos intelectuales
en el estado.68 El reglamento era el documento inicial de toda
agrupación, pues en éste se establecían los derechos y obligaciones
de los miembros, la organización interna, el proceso de admisión
de nuevas personas y los propósitos que perseguía la comunidad
en bien de la sociedad.
El 21 de agosto se informó que la SPQ celebraría la
inauguración del período de sesiones el 22 de septiembre
con una solemne fiesta, evento “de quien mucho esperan los
intereses de la ciencia” en el Estado.69 Diez días después,
La Patria anunció al público que la Sociedad llevaría a cabo
el próximo 22 de septiembre una velada científica para cuyo
acto invitaría a varios profesores de las escuelas nacionales
de la Ciudad de México.70 Se aprecia que la agrupación
inició una estrategia de realizar eventos públicos para darse a
El Tiempo. “Sociedad Politécnica Queretana”, 7 de abril de 1901, 1.
El Tiempo. “Sociedad Politécnica Queretana”, 7 de abril de 1901, 1.
69
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 21 de agosto de 1901, 320.
70
La Patria. “Velada científica”, 31 de agosto de 1901, 3.
67
68

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conocer ante la sociedad queretana y visibilizar sus intereses
académicos en la prensa local y de la capital del país. De esta
manera, se allegaría de nuevos socios e incluso de patrocinio
gubernamental y filantrópico.
El 2 de octubre, se informó que la SPQ circuló la siguiente
invitación:
En nombre de la Sociedad Politécnica Queretana tenemos el
honor de invitar a Ud. y a su apreciable familia a la velada
lírico-literaria que, para celebrar su instalación pública, tendrá
verificativo la noche del 1° de octubre próximo, en el Teatro
Iturbide, conforme al adjunto programa. Por su deferencia
en aceptar esta invitación, le anticipamos las debidas gracias.
Querétaro, Septiembre de 1901.—Ing. Pedro Moreno.—Prof.
Amador E. Ugalde.—José M. Rivera.71

La invitación se repartió entre la élite queretana conformada por el
gobernador y su gabinete, políticos y legisladores, comerciantes,
propietarios rurales e industriales, profesores normalistas y los
practicantes de la ciencia. El “Programa” constó de los siguientes
puntos:
1. Egmont. Obertura. Beethoven. Orquesta del señor J. M.
Aguilar y Fuentes.
2. Lectura del Acta de la primera sesión reglamentaria de la
Sociedad Politécnica Queretana.
[...]
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 376
71

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4. Reseña. Sr. Dr. Manuel Godoy, secretario general perpetuo
de la Sociedad.
[...]
6. Discurso oficial. Sr. Lic. Juan N. Rincón.
[...]
10. Alocución. Sr. Lic. José Vázquez Marroquín, presidente de
la Sociedad.
[...]
12. Tribuna libre.
13. Himno Nacional. Orquesta del Sr. J. M. Aguilar y Fuentes.72

La Mesa Directiva organizó la presentación pública de la
agrupación. Las alocuciones no se transcribieron completas en
la prensa, pero algunos fragmentos indican que el licenciado
Rincón expresó que la SPQ era resultado del “festín de ciencia y
de paz, de fraternidad y honor, que no debía ser estéril, como no
lo son las obras generosas”, emprendidas por una comunidad que
atrajo desde los distintos puntos del país a los “queridos hijos del
suelo queretano” que se comprometieron a hacer resonar la voz
“de la sabiduría en las asambleas del bien, en las lides sagradas
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 376
72

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de la inteligencia”.73 La sesión pública fue un evento cultural que
convocó a la élite estatal, razón por la cual hubo piezas musicales
y poéticas, espacio para las intervenciones espontáneas y la
solemnidad de cantar el himno mexicano.
La SPQ era un hecho, gracias al “entusiasmo y la
fraternidad” de los científicos queretanos tras su instalación pública
el 1° de octubre. El gobernador Francisco González de Cosío
presidió este “acto de progreso”, acompañado del licenciado José
Vázquez Marroquín (presidente), el médico J. Manuel Septién
(vicepresidente) y el médico Manuel Godoy (secretario general
perpetuo), entusiastas colaboradores y ponentes del CCQ. El
salón recibió la concurrencia de damas y caballeros de diversos
distritos, pues la Mesa Directiva se propuso dar a conocer a los
socios en toda la entidad con la intermediación de la prensa.74
La redacción concluyó el escrito señalando que la SPQ abrió
públicamente de “una manera digna, con la luz de la inteligencia
y los encantos del arte un periodo de fecunda labor que significa
un manantial de progreso para deslizarlo en el sagrado cauce de
la prosperidad común”.75 Las agrupaciones eran apreciadas al
inicio de la centuria como promotoras del “progreso” material y
social en la regiones del país al agrupar a lo más granado de la
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 376
74
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 377.
75
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 377
73

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intelectualidad, así como se erigían en comunidades que guiaban
a todas las clases sociales en la modernización de los hábitos, la
economía y el ejercicio del gobierno.
El 20 de noviembre se anunció que los Juegos Florales
Queretanos estarían organizados por una comisión especial de la
SPQ compuesta por el licenciado Alfonso M. Septién (presidente),
el licenciado Gabriel Estrada (vicepresidente), el farmacéutico
Manuel Altamirano (secretario), los licenciados Benito Reynoso y
Germán J. González, el médico Manuel Godoy y el señor Joaquín
Aguilera (vocales).76 Esta fue una actividad pública en que los
intelectuales locales exponían su talento literario, humanístico y
científico para ilustrar a la población.
La Patria el 29 de noviembre señaló que los Juegos
Florales convocaban a los intelectuales queretanos al certamen
que tendría lugar el 28 de diciembre a disertar sobre los siguientes
temas: 1) Leyenda sobre asunto queretano, premio otorgado por
el Ayuntamiento; 2) Poesía lírica (metro y asunto libre), premio
a cargo del Colegio Civil del Estado; 3) “El decadentismo en
México” (prosa o verso), premio concedido por la SPQ; y 4)
“Navidad” (poesía con libertad de metro), premio ofrecido por
la Junta de Navidad de Querétaro.77 Se trata de un segundo
certamen literario en que la SPQ participó como jurado de los
premios y aportó una cantidad para el tema referido.
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Los
Juegos Florales”, 20 de noviembre de 1901, 430.
77
La Patria. “Certamen”, 29 de noviembre de 1901, 3.
76

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El 18 de diciembre se informó que el día 14 anterior la
SPQ había tenido lugar su primera sesión electoral, conforme a
sus estatutos recientemente puestos en vigor con el propósito de
elegir a la Mesa Directiva del año 1902. Además, el profesor José
María Rivera, tesorero del CCQ, presentó las cuentas del evento y
los socios agradecieron el auxilio pecuniario que proporcionó el
gobernador que se sumó a las cuotas de los socios.78 La redacción
concluyó con una cita de Rivera acerca de que “las ideas generosas
obran prodigios, y sus resultados son de práctica utilidad. El
impulso científico y el fraternal abrazo todo lo pudieron”.79 Esta
es la última nota que hemos encontrado en la prensa queretana
acerca de la SPQ. La agrupación continuó actividades en 1902
y es de suponer que otras fuentes hemerográficas y archivísticas
arrojen luz al respecto. Lo cierto es que la SPQ fue un espacio que
promovió las actividades científicas y humanísticas locales a partir
de los intereses de la élite intelectual de inicios de la centuria.
Conclusiones
La historia de la ciencia regional mexicana es una línea de investigación
que ha crecido en los últimos años, aunque las y los historiadores de
Querétaro no han participado de forma contundente en esta dinámica
de investigación histórica. Sin embargo, el POEQLSA presenta
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 18 de diciembre de 1901, 467.
79
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 18 de diciembre de 1901, 467.
78

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indicios de temas a desarrollar en el futuro semejantes a los aportes
del CCQ y la SPQ, así como la Exposición Permanente de Productos
del Estado, las cátedras del Colegio Civil, el Observatorio queretano,
los hospitales, entre otras instituciones.
Los años 1900-1902 representaron en el imaginario de
la élite queretana la llegada de una nueva época de progreso
estatal, por lo que el cambio de siglo fue recibido con eventos
académicos orientados a establecer un balance del desarrollo
material de Querétaro durante un siglo y debatir el proyecto
intelectual de la región para los años venideros. De ahí que la
comunidad científica queretana se diera a la tarea de llevar a cabo
un evento sin precedentes en la entidad.
El CCQ fue un evento público relevante para la sociedad
queretana al convocar a lo más granado de los científicos y
humanistas regionales con el objetivo de debatir sobre temas de
interés público. Esto visibilizó a los ponentes como especialistas
en sus disciplinas y sabios al servicio de la sociedad queretana.
El CCQ trascendió las barreras regionales porque al menos en
la prensa de la Ciudad de México se publicaron algunas notas
al respecto y es posible que sucediera lo mismo en las entidades
políticas colindantes a Querétaro.
La SPQ dio continuidad a la trascendencia del CCQ
y formalizó a la comunidad científica queretana a partir de un
apelativo visible al estilo de las agrupaciones del resto del país.
Si bien el POEQLSA sólo indica las actividades de los socios en
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1901, es posible que existan otras fuentes que permitan ampliar lo
aquí expuesto hasta 1902. No obstante, se trata de una agrupación
científica que se interesó en analizar las problemáticas regionales
y dar solución a éstas.
Ambos espacios académicos son un ejemplo del proceso
de conformación de una comunidad regional de practicantes
de la ciencia que abarcó a médicos, ingenieros, farmacéuticos,
profesores normalistas, abogados, funcionarios y amateurs,
incluso mujeres, que produjeron soluciones racionales a las
problemáticas de la entidad. El CCQ y la SPQ fueron posibles
porque desde finales del siglo XIX se conformó esta comunidad
y continuó con distintos proyectos en el nuevo siglo, un tema que
reclama nuevas aproximaciones.
Esta investigación requiere del examen de otras fuentes, en
particular de archivo, para reconocer nuevos actores de ambos espacios académicos y sus repercusiones al final del porfiriato. También
la prensa queretana será una fuente que complementa al POEQLSA,
una vez que se normalice la consulta de materiales históricos.
Referencias
Hemerográficas
El Imparcial
El País
El Tiempo.
La Patria
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga
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Concurso Científico Mexicano (1895)”. En Científicos,
empresarios y funcionarios en la construcción del conocimiento y su aplicación práctica en México (1824-1938),
198–231. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Geografía, 2022.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

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�La “sacralización” del ámbito público.
Catecismos cívicos en México durante el siglo XIX
The “sacralization” of the public sphere

Civic catechisms in Mexico during the 19th century
Edgar Iván Espinosa Martínez
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México
orcid.org/0000-0003-3730-0181

Recibido: 19 de octubre de 2021
Aceptado: 1 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: El artículo muestra el uso de catecismos cívicos en México
en el siglo XIX. Fueron instrumento para una tarea considerada
estratégica: convertir a los mexicanos en ciudadanos como parte de la
constitución de un Estado moderno. Para ello, se apeló a la difusión
de preceptos de tipo liberal y republicano bajo un esquema preguntarespuesta. La paradoja es por demás llamativa: una contradictoria -y
conveniente- amalgama entre sacralidad y laicismo.
Palabras clave: Catecismo cívico, ciudadanía, siglo XIX, México,
liberalismo
Abstract: The article shows the use of civic catechisms in Mexico
in the 19th century, as they were an instrument for a task considered
strategic: converting Mexicans into citizens as part of the constitution
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

402

�Iván Espinoza

of a modern State. For this, the dissemination of liberal and republican
precepts was appealed under a question-answer scheme. The paradox is
quite striking: a contradictory -and convenient- amalgamation between
sacredness and secularism.
Keywords: Civic catechism, citizenship, 19th century, Mexico,
liberalism

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�La sacralización

Introducción
El siguiente trabajo se centra en algunos de los catecismos
cívicos1 editados y utilizados en México entre 1824 y 1887. En
tal sentido, se sigue la línea trazada por A. Staples, D. Tanck, E.
Roldán, C. Illadés y D. Traffano, quienes en las últimas décadas
han hecho aportaciones importantes sobre el tema. Lo que
interesa es rastrear los argumentos de cada autor y obra ubicada
para entender el objetivo principal de dichos textos: convertir al
individuo (heredero de una cultura colonial que lo contemplaba
como súbdito) en ciudadano (cuyo propósito era moldearlo según
principios liberales y republicanos considerados universales).
Si identificamos el método presente en los artefactos
literarios señalados, encontramos que resulta ser bastante sencillo
y -quizá por ello- efectivo: lectura en preguntas y respuestas.
En dicho método destacan algunas situaciones: por ejemplo, su
utilidad para difundir conocimientos elementales sobre ciertos
temas; asimismo, la figura de un mentor para guiar el ejercicio
no era indispensable; además, el proceso no demandaba reflexión
ni propiciaba debate alguno entre emisor (texto) y receptor
(lector). El propósito se cumplía cuando la persona memorizaba
la información y los datos (por lo general respuestas cortas y
Jacques Lafaye, Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de la conciencia
nacional en México (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2002), 167.
Este historiador francés ya apelaba a dicho concepto desde mediados de los
años setenta para hacer referencia a un Compendio de la historia de México
para uso de los establecimientos de instrucción pública en la República Mexicana que atribuye a Manuel Payno.
1

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�Iván Espinoza

diferenciadas) expuestos en la obra. En dicha fórmula radicó su
éxito.2
El periodo que se indica responde a dos circunstancias muy
puntuales: por un lado, la instauración de la primera República que
supuso el inicio de un uso sistemático de este tipo de instrumentos
ante la nueva circunstancia como país independiente; por otro, la
última edición del Catecismo político constitucional de Nicolás
Pizarro. Dicho espacio temporal se divide, a su vez, en dos [182457 y 1857-87]. A lo anterior, antecede una breve explicación
acerca del método catequístico (paradójicamente, tomado del
ámbito religioso y adaptado a un propósito cívico en un ambiente
liberal, en un país y en un momento donde ambas esferas entraron
en conflicto).
El método
Si bien para el presente artículo la atención se centra en un lapso
del siglo XIX, es necesario señalar que respecto a los catecismos
cívicos que para el caso de México el proceso se inició en forma
durante la etapa novohispana. Para empezar, debe recordarse que
el modelo catequístico formó parte del proceso constitutivo de
lo que entonces se delimitó como Nueva España. En este caso,
dicho modelo fue implantado y desarrollado con el propósito
de evangelizar a la población nativa como parte medular de la
Eugenia Roldán, “Lectura en preguntas y respuestas”, en Empresa y cultura en tinta y papel (1800-1860), ed. Laura Suárez (México: Instituto Mora;
Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 327–41.
2

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conquista de tan vasto territorio. Para tal empresa, se imprimieron
textos (doctrinas, cartillas, manuales, catecismos) elaborados por
religiosos (J. Zumárraga, P. Gante, A. Molina, M. Gilberti, G.
Ripalda) de distintas congregaciones que se disputaban las almas
de los indígenas americanos.3
Tomemos como ejemplo la estructura expositiva presente
en la Doctrina cristiana [1591] del mencionado Ripalda:
P. ¿Qué qiere decir cristiano?
R. Hombre que tiene la fe en Cristo, que profesa en el bautismo.
P. ¿Quén es Cristo?
R. Dios y hombre verdadero.
P. ¿Cómo es Dios?
R. Porque es natural hijo de Dios vivo.4

Identificado el método, encontramos que resulta ser bastante
sencillo y -quizá por ello- efectivo: lectura en preguntas y
respuestas. En dicha estrategia destacan algunas situaciones: por
La efectividad de algunos de esos materiales fue tan extraordinaria que los
mantuvo vigentes por siglos. Por ejemplo, el Catecismo de la doctrina cristiana del jesuita español Gerónimo Ripalda publicado en Burgos hacia 1591, se
continuó reimprimiendo hasta el siglo XX como instrumento para difundir el
catolicismo entre los hispanoparlantes. Asimismo, dicho método está presente
en la mayoría de los textos que componen la literatura del siglo XIX aquí estudiada. Para más detalles sobre la relevancia de esta obra, ver: Juan Manuel
Sánchez, Doctrina cristiana del Padre Jerónimo de Ripalda e intento bibliográfico de la misma. Años 1591-1900 (Madrid: Imprenta Alemana, 1909).
4
Gerónimo Ripalda, Doctrina cristiana (Salamanca: Ediciones de la Diputación de Salamanca, 1991), 3.
3

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�Iván Espinoza

ejemplo, su utilidad para difundir conocimientos elementales
sobre ciertos temas; asimismo, la figura de un mentor para
guiar el ejercicio no era indispensable; además, el proceso no
demandaba reflexión ni propiciaba debate alguno entre emisor
(texto) y receptor (lector). El propósito se cumplía cuando la
persona memorizaba la información y los datos (por lo general
respuestas cortas y diferenciadas) expuestos en la obra. En tal
fórmula radicó su éxito.5
El esquema mencionado permaneció incluso después de
la Independencia. El proceso que dio impulso definitivo a este
tipo de literatura -ya con un carácter secular- fue la Revolución
Francesa, por lo que a partir de la última parte del siglo XVIII
la producción y divulgación de catecismos fue masiva. Lo
anterior coincidió con la crisis en la península ibérica hacia 1808
y las consecuentes aspiraciones independentistas en la América
española. Bajo tales circunstancias, en México se dio un uso
político e ideológico generalizado de estos objetos culturales
durante las décadas siguientes.6
Auge de los catecismos, 1824-1857
Entre la instauración de la primera República y el periodo de la
Reforma -referentes para delimitar el presente espacio temporal-,
Ripalda, 327.
Dorothy Tanck, “Los catecismos políticos: de la Revolución Francesa al
México independiente”, en La Revolución francesa en México, ed. Alberro
Solange, Alicia Hernández, y Elías Trabulse (México, 1992), 73.
5
6

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México vivió la más crucial de sus experiencias como Estado
nacional: debió sortear un intento de reconquista, la separación de
entidades (Texas de forma definitiva hacia 1836) y una invasión
del ejército estadounidense que culminó con la redefinición
de la frontera norte. Al propio tiempo, los grupos en pugna
(tradicionalmente identificados como liberales y conservadores)
eran incapaces de ponerse de acuerdo sobre cómo articular un
gobierno que rigiera los destinos de la nación. El escenario de
inestabilidad descrito brevemente coincide con el uso masivo del
tipo de literatura que nos ocupa, pues dicho lapso indica el “más
intenso” empleo de los catecismos cívicos a lo largo de aquella
centuria.7
¿Cómo explicar dicho auge de los objetos culturales
mencionados en un momento de la Historia nacional caótico
e inestable? Lo primero que debe considerarse es la función
estratégica que tuvo la literatura en una época de grave crisis.
Como se explicó, mientras en los planos político (antagonismos
ideológicos, pugnas internas, caudillismos, cacicazgos) y
económico (deudas, el reclamo de otros países, la consecuente
Eugenia Roldán, “Talking politics in print. Political catechisms and the
development of public opinion in nineteenth-century (México)”, La Révolution française. Les catéchismes républicains, 2009, 3–4, hhttp://lrf.revues.org/
index128.html. Aquí se presenta una gráfica en donde se expone que entre
1824 y 1857, el número de catecismos políticos que circularon en México
fue de 41 (el más alto que en cualquier otro momento de ese siglo). A decir
de la autora, lo anterior se debió a la necesidad de reafirmar ciertos principios
políticos (soberanía, derechos y deberes ciudadanos, gobierno representativo)
considerados sustanciales para la constitución del Estado nacional.
7

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bancarrota) la situación desembocó en la imposibilidad de
constituir al Estado mexicano, la labor de los personajes públicos
activos en el ámbito intelectual logró dotar de un sentido a ese
ente nacional. Aquí es necesario señalar la incidencia de un
movimiento como el romanticismo en aquellas generaciones de
escritores mexicanos.
Según Isaiah Berlin, la tendencia de pensamiento
mencionada se gestó en Europa hacia fines del siglo XVIII y
principios del XIX con una marcada preocupación estética e
impactó de forma decisiva en rubros como la literatura (J. W.
Goethe, W. Scott), la pintura (F. Goya, C. D. Friedrich) y la música
(F. Chopin, R. Wagner).8 Su principal impulso fue otorgar valor
predominante a las experiencias inmediatas (sentimiento, fe,
espíritu) para encontrar la autoconciencia del principio creador
de todas las cosas (idealismo). El extremismo y reconciliación
literaria, la revaloración de la naturaleza, las formas grandiosas
y dramáticas del arte, así como la inspiración de compositores
en mitos y leyendas para dar vida a sus obras, hicieron del
romanticismo una forma de culto y exaltación para recrear al
mundo como representación poética. En esta línea argumentativa,
los rasgos que definieron a dicha tendencia fueron concebir la
realidad como racionalidad y perfección (optimismo), concebir
al pasado como historia y tradición (providencialismo), rescatar
Isaiah Berlin, Las raíces del romanticismo (México: Grupo Santillana,
2000), 27.
8

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lo exótico (culturas china, india, egipcia y el “retorno a la Edad
Media” en Europa) y una actitud desafiante y rebelde para ir más
allá de los límites humanos (“titanismo”).
Los aspectos mencionados estuvieron en consonancia con
otros procesos históricos como la constitución de los modernos
estados nacionales al amparo del liberalismo. En su forma
moderna -en particular durante el siglo XIX-, el Estado fue una
construcción conceptual formalista cuya composición básica
era de tres elementos: soberanía (poder político), población
(ciudadanos) y territorio (espacio geográfico). Lo anterior
obedeció al objetivo de constituir una organización coercitiva
(desde lo político y jurídico) para ordenar a las sociedades.
¿Qué impacto tuvieron los movimientos mencionados y
sus respectivas preocupaciones en la élite intelectual mexicana
del periodo?, ¿existe algún vínculo entre la producción literaria
de la época y las condiciones citadas? En México, la tendencia
romántica se desarrolla a partir de 1836 con la fundación de la
Academia de San Juan de Letrán y, más tarde, el triunfo liberal de
1867 le otorgó un nuevo impulso; así, la victoria sobre el invasor
materializada con la restauración republicana contribuyó de forma
decisiva a construir y difundir un renovado sentido de pertenencia
nacional. Dicha representación de mexicanidad se manifestó a
través de pinturas, dibujos, fotografías, novelas, poesía, diarios
de viaje, historia. Para los intelectuales mexicanos de la época,
el estudio del pasado era un reencuentro con el origen mediante
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lo cual elaboraron y difundieron un sentido de pertenencia. La
obra de generaciones completas (V. Riva Palacio, G. Prieto, J. M.
Iglesias, M. Orozco y Berra, M. Altamirano, J. M. Roa Bárcena)
tuvo su inspiración en dicho movimiento “aclimatado” a las
circunstancias nacionales. Es importante advertir lo anterior, ya
que mientras los románticos europeos tuvieron una obsesión por
la belleza (exaltada en la obra literaria, musical o artística), para
los románticos mexicanos no todo era cuestión de alcanzar las
cimas estéticas, sino imprimirle una utilidad a su trabajo (por
ejemplo, instruir a las masas para recrear los modelos de conducta
referidos).
Por otra parte, los planteamientos e ideas liberales
en aquel siglo se centraron en otorgar primacía -y, en cierta
forma, exaltaron- a los modernos Estados nacionales. Para la
situación de México independizado a principios de esa centuria,
en automático entró en la tesitura: la prioridad era, por tanto,
constituir el estado nacional mexicano. La élite entonces activa
en los planos intelectual y político reconoció tal prioridad y se
sumó a ello, al organizarse en espacios específicos (sociedades,
clubes, agrupaciones) para desarrollar sus tareas y actividades
de forma articulada (literatura, periodismo, opinión pública,
programas de gobierno). En esa intervención estratégica dirigida
a propiciar gobernabilidad, el cúmulo de literatura desempeñó
un papel relevante ya que con dicho corpus se ayudó a modelar
al ciudadano mexicano al darle a conocer cierto tipo de valores,
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principios e ideales que se consideraban imprescindibles para
lograr el gran objetivo: el estado nacional mexicano. De tal
manera que exaltar nacionalismos, erigir instituciones, crear
héroes o rescatar tradiciones fueron experiencias que delinearon
el siglo XIX y en nuestro país dicha tendencia se amoldó a la
circunstancia nacional. Por lo anterior, el romanticismo literario
mexicano no sólo tuvo la aspiración de escribir con la propiedad
debida, sino que aquellos hombres públicos se preguntaban sobre
la utilidad de sus obras. Tal utilidad se consideraba conseguida
cuando esa obra tenía como objetivo abonar a la causa nacional.
En estas circunstancias, puede afirmarse que romanticismo
y liberalismo convivieron y se complementaron en diversos
procesos de la Historia nacional durante varias décadas.
Asimismo, el mencionado auge de los catecismos cívicos fue
parte de esas preocupaciones de las élites activas en los planos
político e intelectual. Así, la literatura que nos ocupa entró en
sintonía con el ambiente descrito para responder a una pregunta
muy concreta: qué tipo de gobierno es el debido respecto a la
constitución del estado mexicano.
En dichas condiciones, hacia 1827 en la Ciudad de México
aparece un texto intitulado Catecismo de república, ó elementos
para un gobierno republicano popular federal de la nación
mexicana. Su autor firma como M. M Vargas y fue publicado
por una Imprenta y Librería a cargo de Martín Rivera. La obra
consta de veintiocho páginas y está dividida en siete capítulos
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donde aborda los siguientes aspectos: Gobierno, Derechos de los
Pueblos, Poderes en los que se divide el Gobierno, de las Leyes,
de la Libertad, de los Ciudadanos y Derechos de los Ciudadanos.
A su vez, cada capítulo se encuentra subdividido en lecciones con
un total de diez y seis.
Llama la atención, de entrada, el mensaje que aparece en la
siguiente página después de la portada: “Combatid la ignorancia y
desaparecerá la esclavitud”. De inmediato, la dedicatoria confirma
los propósitos ya decantados: “A los primeros pimpollos de la
naciente república, preciosos renuevos de la libertad; a todos los
niños de la gran México, bajo su primogénito Anselmo, dedica
este catecismo su apasionado M. M. Vargas.” Como se ve, el
volumen tenía la intención de dirigirse a un segmento específico
de la población (la niñez) de un país que hacía unos años había
alcanzado su independencia; la premisa parece enfocarse en los
futuros ciudadanos.
Apelar a la educación como factor de cambio en los
momentos constitutivos del Estado nacional mexicano parecía ser
la clave para el éxito de tal proyecto. En el caso que nos ocupa,
difundir los preceptos acerca de cómo debía gobernarse la nación
mexicana era imperativo. En tal sentido, Vargas identifica desde
el principio el gobierno de tipo republicano, que a su vez desglosa
entre aristocrático y democrático. Sería el último por el que se
decanta nuestro autor, pues en él “el pueblo sin distinción elige á
los que han de sancionar las leyes que lo rijan, y los magistrados
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que lo gobiernan”.9 Tal sistema político lo presenta, a su vez,
con dos vertientes: federal o central. A su juicio, el federal “es el
más conforme á los derechos de los pueblos y por consiguiente
el más justo”. Más adelante, alude a la composición de poderes
en la tendencia republicana: esto es, el legislativo (cámara de
representantes, senado, congresos), el ejecutivo (presidente de la
República) y el judicial (tribunales que designa la Constitución).10
Por lo anterior, nuestro personaje considera que México debe
autogobernarse mediante una República democrática de tipo
federalista y dichos argumentos deben ser difundidos entre las
nuevas generaciones de mexicanos.
Respecto a la noción de ciudadano, en el capítulo séptimo
y en la lección duodécima de esta obra se parte del siguiente
planteamiento:
P. ¿Qué quiere decir ciudadano?
R. Un hombre de bien: un individuo que pertenece a la
República, que participa de la autoridad soberana, y que
contentándose con sus derechos no ambiciona ni aspira a más
que el bien de la patria.11

El ciudadano es, ante todo, una persona que vive y se desarrolla
en los límites del modelo republicano (en cierto modo, de tipo
aristotélico). A decir de lo planteado en el librito, el ciudadano
M. M. Vargas, Catecismo de república, ó elementos para un gobierno
republicano popular federal de la nación mexicana (México: Imprenta y Libreria a cargo de Martín Rivera, 1827), 1–2.
10
Vargas, 13–14.
11
Vargas, 21.
9

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también le debe acompañar una actitud austera y sencilla, para no
ambicionar ir más allá de lo que el Estado republicano le impone.
La idea de ciudadanía expuesta por el autor ya indica el hecho de
que el individuo debe y puede desenvolverse en los parámetros
que le dicta el Estado (en este caso, el mexicano que entonces
estaba en formación). A lo anterior debe agregarse la propuesta
que aquí se hace sobre la libertad y sus vertientes: la natural
(“libre albedrío”), la civil (la que emana de las leyes) y la política
(la que permite elegir a los gobernantes).12
En tal disyuntiva, hacia 1833 aparece en Londres un pequeño texto intitulado Cartilla política, cuyo propósito lo inserta
en el cúmulo de trabajos escritos y publicados del tipo de literatura aquí aludida. En México, dicho trabajo se publicó “en entregas” -estrategia editorial ya referida muy común en aquel sigloentre agosto y septiembre de ese año.13
Su autor, Manuel Eduardo de Gorostiza (1789-1851),
provenía de una familia criolla y le tocó vivir -como otros
personajes mencionados- las inestabilidades que México
experimentó en su tránsito entre el virreinato y la etapa
independiente. Dichas convulsiones, combinadas con ciertas
experiencias vitales (estuvo en España, Francia e Inglaterra) y
Vargas, 18–19.
Alonso Lujambio, “Gorostiza, el político”, en Cartilla política, ed. Manuel
Eduardo de Gorostiza (México: Fondo de Cultura Económica, 2006), 31. En
su forma íntegra, la obra se publicará por vez primera en México hasta ese año
de 1999.

12
13

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su preparación (en los ámbitos literario y político), le impulsaron
a participar de manera activa en los asuntos de la vida pública
(ocupó cargos administrativos, se incorporó a diversos proyectos
editoriales). El itinerario vital de este personaje se asemeja al de
otros ilustrados mexicanos de la época (Servando Teresa de Mier
o Lorenzo de Zavala, por ejemplo), quienes por distintos motivos
abandonaron su tierra natal y desde el extranjero reflexionaron
sobre cómo debía organizarse el país desde el punto de vista
político y social.
Si el problema de entonces para nuestro país era imponer
orden, Gorostiza pone el dedo en la llaga y se pregunta por la
obediencia. Para este personaje, dicha actitud en las personas
varía según el tipo de gobierno. Por tanto, de entrada en esta obra
se hace la distinción entre “vasallos” y “ciudadano”. El siguiente
párrafo es muy puntual:
En los pueblos regidos por el capricho de un monarca, a los
vasallos les sobre con saber obedecer. En los Estados libres, los
ciudadanos necesitan, para obedecer bien, conocer de antemano
lo que van a obedecer, el porqué se les manda, y las ventajas
que les resultarán de la obediencia. En aquellos, la obediencia
es un hábito o una necesidad; en éstos es el efecto del propio
convencimiento. El estimulante de los primeros es la fuerza
coercitiva; el de los segundos es el interés de cada cual.14

Las palabras anteriores están dirigidas al público lector, que para
el caso de los mexicanos se encuentran en los primeros años
Manuel Eduardo de Gorostiza, Cartilla política (México: Fondo de Cultura Económica, 2006), 53.
14

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de vida independiente y aún se debate sobre qué sería lo más
conveniente en cuanto al tipo de gobierno. El debate se da de
cara a la primera gran crisis nacional como fue el conflicto con
los texanos que desembocaría en su separación y la posterior
invasión del ejército estadounidense. Como se ha explicado, la
mayoría de los habitantes del país todavía convive a partir de
preceptos propios del vasallo desarrollados y arraigados durante
la etapa colonial. Nuestro autor entiende tal circunstancia y toma
en cuenta la necesidad de “instrucción política” para el grueso de
la población (indígena, analfabeta, o como menciona uno de los
autores ya aludido, “gente ruda”). Entonces, para Gorostiza el
punto de partida es la educación del pueblo mexicano.
¿Qué tipo de educación era la necesaria? Al echar un
vistazo al índice encontramos ciertos conceptos que sirven de
referentes: sociedad, comunidad política, formas de gobierno,
soberanía, democracia, electores, tipos de representación. Se trata
de un trabajo que por el contenido estaría en el área de lo que
hoy llamamos Filosofía Política (esto es, el deber ser) y pretende
responder a cómo los individuos se organizan en su convivencia
social. El argumento retoma aquel ideal aristotélico acerca de
que el hombre es un animal político: es decir, para sobrevivir
necesita vincularse con otros (familia, vecinos, compañeros,
paisanos, compatriotas) y para desarrollar tales relaciones debe
hacer política. Para nuestro autor, la política en la especie humana
es algo inescapable y, por la condición en la que se encuentra
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México, resulta impostergable reconocer tal premisa y echar
mano de ella para constituir al estado nacional.
A partir de tal planteamiento, Gorostiza debate con las
posturas de otros personajes -el citado Barquera es uno de ellosrespecto a qué forma de gobierno, según sus propios términos,
“tiene o no mayores derechos a nuestra confianza”. Destaca
tres formas simples de gobierno (“oclocrática”, es decir, de la
muchedumbre; “aristocrática”, nobleza hereditaria; “monarquía”,
cuando es sólo uno el gobernante). A decir del autor, ninguna
de las tres formas mencionadas respondería a las condiciones y
necesidades de México en ese momento. A diferencia de Barquera,
quien proponía una monarquía limitada por una legislación de tipo
liberal moderada, en esta Cartilla su autor se desmarca y apuesta
por una democracia de tipo representativo.15 Al hacer alusión al
término democracia, este personaje apela al sentido etimológico
del término: es decir, el poder (Κράτος) debe ser ejercido por el
pueblo (δῆμος). Pero detrás de esto existen mecanismos: proceso
de elección popular, selección de representantes, articular un
poder constituyente. Dichos argumentos que pueden a primera
vista ser considerados actuales deben matizarse. Por ejemplo,
en un tipo de proceso electoral como el que Gorostiza menciona
tendría necesariamente un carácter selectivo, por lo cual no podían
participar todas las personas; para decirlo de otra forma, según tal
esquema de gobierno no todos los individuos serían considerados
15

Gorostiza, 109.

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ciudadanos. En el trabajo, el autor expone un matiz contundente
respecto a los “candados” propios de una democracia electoral,
pues se asegura que respecto a “el individuo que depende
absolutamente de otro” (“mujer”, “sirviente”, “peón”, “loco”),
su participación en dicho proceso no sería recomendable.16
El problema para lo que se expone en la Cartilla es que los
mexicanos de entonces -y aun los de ahora- conformaban un
mosaico plural, múltiple que -por supuesto- no era reconocido
y que, además, cargaba con una cultura política propia de una
sociedad estamentaria (señaladamente jerárquica y monolítica, a
pesar de haber logrado su independencia).
La propuesta de este personaje del siglo XIX -como las
otras abordadas-, es reflejo de una preocupación genuina por
ordenar a una sociedad que buscaba reconocerse independiente y,
al propio tiempo, insertarse en la modernidad de la época. Suele
decirse que en una Revolución lo más “fácil” es tumbar a un
régimen, pero lo realmente difícil es cambiar el comportamiento
Las fórmulas y procedimientos de las actuales democracias liberales no
difieren del aspecto mencionado. Baste recordar un caso que tiene que ver con
las “formas”: en México, el segmento femenino pudo tener derecho al voto
hasta 1953 como parte del proceso institucional del régimen autoproclamado
revolucionario entonces establecido y dominante. En cuanto al “fondo”, aún
ahora se discute y legisla sobre asuntos relativos a su participación como candidatas, ocupar posiciones estratégicas o de su empoderamiento. No nos sorprendamos, pues ciertos segmentos de la sociedad mexicana contemporánea
(indígenas, afrodescendientes, personas que viven en la homosexualidad o que
padecen alguna discapacidad física o mental, etc.) continúan sin ser reconocidos como ciudadanos con sus respectivos derechos y obligaciones.
16

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�La sacralización

de las personas para crear un nuevo modelo de convivencia
política y social. Ese fue el dilema del autor, pues entendió que
para implantar una nueva forma de gobierno capaz de regular
la vida pública resultaba imperativo cambiar los valores y las
actitudes de los individuos. En tal sentido, las páginas analizadas
escritas hacia principios de los años de 1830 están encaminadas
a delinear cómo debería ser constituido el estado mexicano,
acorde al sentido contemporáneo y universal de ciudadano según
los principios republicanos (libertad, igualdad, legalidad) con su
respectiva acotación.
Mientras tanto, en el lapso señalado continuó el debate,
la escritura, la edición y circulación de este tipo de literatura. De
ahí aparecieron casos emblemáticos como aquellas obras cuya
finalidad era el “buen comportamiento” (a manera de instrumento
para promover modelos de conducta). En ese sentido, tomamos
el Código completo de urbanidad y buenas maneras de Manuel
Diez de Bonilla que sigue los planteamientos del citado Carreño.
Diez de Bonilla (1800-1864), desde el punto de vista
político-ideológico suele ser ubicado en la línea de personajes
como Lucas Alamán o José María Gutiérrez de Estrada; es decir,
lo que la historiografía suele tildar de conservadores.17 Dicha
postura estaría en concordancia con su apego a los postulados
del Antiguo Régimen que, entre otras cosas, implicaba un
José María Muriá, “Los primeros meses de 1854, según Manuel Diez de
Bonilla”, Secuencia, núm. 8 (1987): 16–23.
17

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orden férreo y efectivo. Su trayectoria vital le volvió testigo -y
en ocasiones protagonista- de las más cruciales vicisitudes que
México experimentó durante la primera parte de aquella centuria;
de tal manera, ocupó cargos públicos estratégicos (Consejo
de Estado, Secretario de Gobernación, Supremo Tribunal de
Justicia, Embajador) y participó en instituciones que abanderaron
importantes proyectos culturales (Academia de San Juan de
Letrán, detonador e impulsor del romanticismo en nuestro país).
El Código fue publicado por vez primera en 1844 por la
imprenta de Ignacio Cumplido en la Ciudad de México. La obra
cuenta con 474 páginas divididas en tres libros. Casi dos décadas
más tarde, hacia 1863, aparece una edición más a cargo de la
Librería de Rosa y Bouret que es la que ahora consultamos. Al texto
lo componen tres libros: uno dedicado a la urbanidad general con
seis artículos (o capítulos); otro de urbanidad particular (con ocho
capítulos); y uno más sobre urbanidad especial (con dos artículos).
Existe un impulso fundamental en los argumentos de este
autor: la civilización. Era imperativo, por tanto, para Diez de
Bonilla que los mexicanos de entonces se comportaran de forma
civilizada (según la noción que de dicho concepto privaba). “La
civilización”, escribió, “consiste, pues, en los triunfos que obtiene
los principios de la razón sobre los impulsos desordenados de
la naturaleza”.18 Ya apuntamos cómo la tradición de literatura
Manuel Diez de Bonilla, Código completo de urbanidad y buenas maneras (México: Imprenta de Ignacio Cumplido, 1844), IV.
18

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llamada de buen comportamiento se desarrolló con fuerza en la
cultura occidental, así como la manera en que llegó a nuestro país
quedando plasmada en múltiples libros.
El argumento del autor es propio de los preceptos ilustrados,
al conceder a la razón la posición primordial para el adecuado
desarrollo de los individuos y de las sociedades. Entonces las
naciones que se contemplaban como modelo de civilización
eran Francia e Inglaterra, lugares donde el carácter cortesano
moldeaba el comportamiento de las personas y designaba su
lugar social. Por otro lado, el fundamento tenía una fuerte dosis
organicista al mostrar una supuesta evolución de las diversas
sociedades en el mundo; así, se identificaban las “primitivas”
con una organización “elemental” (culturas de tradición oral o
trashumantes, por ejemplo) y su contraparte, las “modernas”, que
se asumían aparentemente civilizadas (que para entonces había
experimentado un progreso material entre otras razones debido
al colonialismo ejercido por esos países). Por lo visto, México se
encontraba en medio de ambos tipos de sociedades mencionadas;
no era plenamente primitiva (a pesar de su herencia indígena
y todo lo que ello implicaba), pero tampoco se encontraba a la
“altura” de los referentes europeos mencionados.
Para Diez de Bonilla, la urbanidad es el sello distintivo de la
civilización:
La urbanidad es un ramo de la civilización: consiste en el arte
de acomodar la persona y las acciones, los sentimientos y el
discurso, de forma que hagamos contentos á los demás, de
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nosotros y de sí mismos, ó bien adquirimos su estimación y
afecto dentro de los límites de lo justo y de lo honesto, ó lo que
es lo mismo, de la razón social.19

En la línea del Tratado de Escoiquiz y del Código de Diez de
Bonilla, se inserta un Manual de urbanidad y buenas maneras
del venezolano Manuel Antonio Carreño (1812-1874). Sus
actividades fueron variadas, propias del hombre público de
la época: fue músico, pedagogo y ocupó cargos públicos en
Venezuela. A pesar de abandonar ese lugar en los últimos años
de su vida (primero llegó a Nueva York y luego a París, donde
murió), Carreño entendió la situación de su país -la misma
situación que los mexicanos experimentaron después de conseguir
la Independencia-, y que se sintetizaba en una pregunta: cómo
debían gobernarse. Para aquellas generaciones de ilustrados, el
reto implicaba -entre otras cosas- aclarar qué tipo de convivencia
social era la más adecuada para regular la vida pública entre los
individuos. En tal sentido se analiza este tipo de literatura.
El Manual apareció por vez primera en 1853 y resultó
tan popular para los lectores como estratégico para gobiernos
de distintos países hispanoparlantes que, a poco más de veinte
años de su publicación, el libro llevaba 17 ediciones. El texto
consta de seis capítulos (o artículos) cuyo énfasis versa en que los
ciudadanos tengan conocimiento de las leyes y de los principios
constitutivos de la sociedad. Asimismo, otorga el respectivo
19

Diez de Bonilla, IV.

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crédito a autores que lo anteceden en este tipo de ejercicios como
el citado Manuel Diez de Bonilla.
La premisa de Carreño versa sobre reconocer los deberes
morales del hombre (virtudes, principios, valores), a partir de los
cuales -según él- se delinea la convivencia entre las personas.
Para justificar sus argumentos, el autor venezolano comparte el
cristianismo (como otros personajes abordados) que constituye en
buena manera el basamento de la tradición occidental; por tanto,
si existen tales “deberes morales”, emanan de Dios, fuente de
todo orden y conocimiento. También existe en sus planteamientos
cierto organicismo, al considerar que dichos deberes la persona
los toma de sus padres y familia para irradiarlos a sus semejantes
(vecinos, compañeros, amistades). Asimismo, existe una carga en
cuanto a promover un sentido de pertenencia, pues supone que
tales principios emanados de la religión y la moral serían útiles
para la constitución de la patria (estado nacional).
Declive de los catecismos, 1857-1887
Con un historial de múltiples guerras civiles y una invasión cuyo
desenlace supuso la “pérdida” de la mitad del territorio nacional,
las condiciones imperantes en un país que se había independizado
hacía apenas unas décadas dieron paso a que en cada región se
articularan políticas dirigidas a ordenar sus respectivos espacios.
En suma -y como se planteó al principio-, la incapacidad de erigir
un gobierno central con el respectivo orden dejó un vacío que
ocuparon poderes de alcance regional. En tal sentido, el ascenso
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de caciques, caudillos y “hombres fuertes” quienes detentaron
poder militar y político en distintas partes del territorio nacional
es muestra de ello. El argumento anterior debe matizarse, ya que
es necesario advertir que el desarrollo de los procesos históricos
en México en este periodo apunta hacia la constitución de una
incipiente y relativa unidad nacional, lo cual se logrará articular
en su forma más acabada hacia fines de siglo con el régimen
encabezado por Porfirio Díaz.
¿Cómo se llegó a dicha etapa que supuso una relativa
estabilidad nacional? Al iniciar la segunda mitad del siglo XIX,
México se encuentra -de nuevo- envuelto en un sin fin de guerras
civiles en donde destacan dos bandos que en la coyuntura de
entonces estaban bien definidos: los liberales y los conservadores.
El punto de máxima polarización entre ambos grupos fue entre
1855 (al desatarse diversos movimientos en torno a la Revolución
de Ayutla) y 1867 (derrumbe del II Imperio y restauración
republicana). Al imponerse el liberalismo como forma de desenlace
histórico, por primera vez desde que se proclamó la Independencia
fue posible plantear un proyecto de nación cuyas bases constituirán
un Estado moderno hacia la última parte de esa centuria.
Para los propósitos del presente trabajo identificar a los
segmentos mencionados no es un asunto menor, ya que unos y
otros concibieron su propia noción de Estado nacional (y, por tanto,
de ciudadano). Dichas nociones delinearon el tipo de políticas
que debían articularse para lograr gobernabilidad y estabilidad.
Puede decirse que, a grandes rasgos, unos y otros desarrollaron
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lecturas e interpretaciones propias acerca de una idea de nación
soberana; desde la forma en que ponderaban el pasado hasta la
proyección que hacían de un país próspero y moderno, ambas
posturas dieron vida al debate en la opinión pública del periodo.
En tal disyuntiva, si para unos (conservadores) lo necesario era
una monarquía y un Dios como pilares de la nación mexicana en
reconocimiento a la herencia hispánica, para los otros (liberales)
la opción debía estar anclada en los preceptos republicanos,
laicos y cívicos inspirados en el modelo emanado de la
Revolución Francesa.20 De nuevo, la aparente incompatibilidad
de los modelos aludidos debe matizarse pues ambos bandos -a
su manera-, procuraron la estabilidad nacional; de hecho, debe
señalarse que el liberalismo mexicano del siglo XIX fue un amplio
espectro en donde se definieron posturas político-ideológicas,
cuyos márgenes iban desde aquellos que pensaban mantener las
tradiciones novohispanas hasta aquellos que pretendían romper
con ese pasado. De estos sectores en pugna, a los primeros se
les identificó como conservadores (aunque lo más adecuado sería
llamarlos “liberales moderados”).
¿Qué función tuvo el catecismo cívico durante el lapso
mencionado? Para empezar, debemos decir que el periodo
tiene como inicio los procesos en torno a la Reforma y culmina
con la última edición del Catecismo político constitucional de
Beatriz Cepeda, Enseñar la nación. La educación y la institucionalización
de la idea de nación en el México de la Reforma (1855-1876) (México: Fondo
de Cultura Económica; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2012),
42–128.
20

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Pizarro hacia 1887. En el lapso, algunos autores aun con posturas
ideológicas distintas (por ejemplo, Roa Bárcena o Rhodakanaty)
escriben material en el formato descrito y continúa su circulación
gracias a las publicaciones de diversos editores (bien en negocios
de particulares, bien en imprentas oficiales). Pese a lo anterior,
el encabezado del presente apartado muestra un primer indicio:
decae la edición, el uso y la difusión de este tipo de literatura (al
menos desde el punto de vista de lo que algunos estudios han
contemplado como “producción nacional”).
¿A qué se debió tal declive? Si en los dos periodos anteriores
se encontró el dato que indicaba el uso general, masivo y -hasta
cierto punto- exitoso de los catecismos como parte de una estrategia
política y educativa dirigida a divulgar entre el gran público
principios que entonces se consideraron universales y necesarios,
a partir de los años de 1860 y hasta los de 1880 su utilización se
orientará hacia segmentos, temas y ámbitos cada vez más acotados
y restringidos.21 En principio, una causa del declive advertido
Mílada Bazant, “La educación moderna, 1867-1911”, en Historia de la
educación en la Ciudad de México, ed. Pilar Gonzalbo Aizpuru y Anne Staples
(México, DF: El Colegio de México, 2011); Tanck, “Los catecismos políticos: de la Revolución Francesa al México independiente”; Eugenia Roldán,
The making of citizens: an analysis of political catechisms in nineteenth-century Mexico [Master of Arts Dissertation] (Coventry: University of Warwick,
1996); Roldán, “Talking politics in print. Political catechisms and the development of public opinion in nineteenth-century (México)”. Un ejemplo de dicha
tendencia fue el Catecismo de derecho político constitucional de José Miguel
Macías publicado en 1873, cuyo objetivo era servir de texto para la formación
de abogados.
21

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lo representó el propio método catequístico, por lo que para la
última década del siglo dicha propuesta -de carácter elemental y
mecánico-, dejó de ser útil para los objetivos político-educativos
trazados por los distintos gobiernos que se sucedían. A su vez, poco
a poco se fueron imponiendo otros modelos de enseñanza inspirados
en las tendencias de pensamiento que entonces dominaban y se
consideraban vanguardistas (como las explicaciones de tipo
evolutivo u organicistas propias del positivismo que se convertirá
en la ideología porfiriana). Si bien se reconoce la permanencia
del romanticismo que hacia 1867 con el triunfo liberal recibió un
nuevo impulso que supuso -entre otras cosas- revalorar lo nacional,
en lo que respecta a nuestro objeto de estudio la presencia de esa
corriente se irá diluyendo. De tal manera que a lo largo el Porfiriato
continuaron apareciendo catecismos, pero ya alejados de la fórmula
pregunta y respuesta para entonces considerada monolítica y
desplazada por otras estrategias de estudio. El uso de dicha fórmula
catequística será cada vez más focalizado, por lo que su utilización
empezó a concentrarse sobre asuntos cada vez más especializados
dirigidos a segmentos específicos de la población. Teniendo en
cuenta lo anterior, ahora analizamos algunas de las propuestas
que consideramos más relevantes de este tipo de literatura, cuyo
propósito se mantuvo: crear y difundir ciertos valores y actitudes
entre los mexicanos.
En el año de 1861 se editó una Cartilla socialista. A esta
breve obra le acompaña un subtítulo que indica O sea, Catecismo
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Elemental de la Escuela Socialista de Carlos Fourier.22 Su autor,
Plotino Constantino Rhodakanaty, es un personaje que hasta la
fecha es un enigma en muchos sentidos: no existe consenso en
cuanto a su fecha de nacimiento y se desconoce cuándo y dónde
murió; si bien existen indicios de su presencia en México (escritos,
publicaciones, cursos impartidos), no se sabe con certeza cuánto
tiempo estuvo aquí; tampoco se conoce alguna imagen de él
siendo que para la segunda mitad del siglo XIX la fotografía ya
había llegado al país. En contraste, se conoce y se ha estudiado
parte de su obra escrita como la que ahora citamos.
Se dice que Rhodakanaty nació en Atenas en los años de
1820 (unos señalan 1824, otros 1828), que estudió medicina en
Berlín y que habría llegado a México hacia 1861. Participó en
diversidad de proyectos, tanto editoriales como de tipo organizativo
(La Social). En una nación que se reconstruía en medio de mil
problemas, individuos como este lo contemplaron como un gran
laboratorio propicio para promover sus ideas en torno a cómo
organizar a las sociedades. Con tal objetivo, en ese año comenzó a
circular dicha Cartilla, que por su extensión (9 lecciones en menos
de 20 páginas) tenía más bien formato de folleto. Para los propósitos
del presente trabajo, llama la atención que sus planteamientos
se encuentren ubicados en el socialismo, pues se trata de una
Para nuestra investigación, tomamos la siguiente edición: Plotino Rhodakanaty, Cartilla socialista (México: Ed. Madero, 1968). Hacia 1883, en
pleno Porfiriato, Rhodakanaty editará la obra con el título Cartilla socialista
republicana.
22

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tendencia de pensamiento que en México no contaba con arraigo
ni adeptos. Por otra parte, tal condición atípica del autor contrasta
con la utilización del método catequístico tradicional utilizado
durante siglos por una institución como la Iglesia que, como se ha
dicho, para entonces ya estaba en franco declive. ¿Cómo es que
un personaje vanguardista (introductor de ideas desconocidas por
ese tiempo en nuestro país) y feroz crítico del catolicismo (religión
mayoritaria entre los mexicanos de entonces y de ahora), siguió un
modelo (pregunta-respuesta) que ya se consideraba obsoleto?
Una posible explicación la encontramos en el primer
párrafo de la Cartilla, donde identifica a Jesús -el hijo de Dios
en la tierra según el cristianismo-, como el “primer socialista”
en la historia de la humanidad.23 Es curioso que un personaje
cuyo vocabulario está impregnado de términos propios de la
romantización positivista como “razón”, “ciencia”, “progreso”,
“perfeccionamiento”, “moderno”, tome como punto de partida el
argumento fundacional de lo que entonces criticó abiertamente:
el cristianismo. Debe matizarse el argumento, pues las críticas de
aquellas generaciones radicales iban hacia la institución (Iglesia)
y no hacía sus principios (dogma). Como otros pensadores de
aquel tiempo, Rhodakanaty consideraba que dicha doctrina
difundida por la Iglesia católica representaba un obstáculo para el
pleno desarrollo de los individuos y de los pueblos. La ironía está
en que como “solución” proponía otra doctrina: el socialismo. Su
justificación la expone en los siguientes términos:
23

Rhodakanaty, 45.

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Esta pequeña obra lleva también el objeto de que las clases
obrera y agrícola de México conozcan los verdaderos principios
científicos en que se funda la doctrina sociocrática de la que
tanto se habla y debate hoy en todas las naciones de ambos
continentes, pero sin ser aún comprendida en su esencia.
Empero como única recompensa a mi trabajo, la benevolencia
de mis lectores y que alguna vez el pueblo mexicano llegue a
emanciparse del terrible yugo de la plutocracia por medio de la
asociación.24

Se ha expuesto que el siglo XIX representó para México el
abandono del tipo de organización colonial e ir a la búsqueda
de nuevas formas para articular un estado nacional moderno.
En ese tránsito, los distintos grupos en pugna planteaban sus
proyectos de cómo debía constituirse el estado mexicano; de
hecho, la clase política en el poder alentó la llegada de extranjeros
-preferentemente occidentales- que pudieran contribuir a
dicho objetivo. En tal sentido, al toparnos con la propuesta de
Rhodakanaty encontramos que esos debates iban más allá de
la típica disyuntiva liberal-conservador. Aunado a lo anterior,
la postura del autor pone en evidencia el “atraso” en que se
encontraba la élite política e intelectual mexicana al desconocer
los principios de la doctrina socialista.
A diferencia de algunas de las propuestas analizadas,
lo que orienta la Cartilla es el problema del orden (más que el
de la gobernabilidad). La constante en los argumentos en este
24

Rhodakanaty, 46.

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texto es el determinismo, propio de los planteamientos de tipo
doctrinarios. Por ejemplo, el principal problema que el extranjero
ve en México -y, de hecho, en el mundo- es no contar con una
organización social adecuada. Eso lo aborda en la Lección II
y sugiere que el comportamiento del individuo lo determina
la organización social en que vive.25 A decir de este autor, los
desórdenes que el país padece en ese momento (luchas intestinas,
invasiones, estancamiento económico, fragmentación del
territorio nacional), se deben a que los individuos no cuentan con
la formación adecuada, la cual debería ser proporcionada por la
organización institucional (es decir, el Estado mexicano). Podría
decirse que, según Rhodakanaty, el individuo con una formación
adecuada (valores, normas, reglas, leyes) emanada del entorno
en que vive (organización social), haría posible una sociedad
eficiente y armónica.
El autor identifica de inmediato los principales problemas
en México: usureros, agiotistas, el clero, la aristocracia, los
“seudoliberales” que -según él- traicionaron la Reforma. Todos
habrían contribuido a la desarticulación de la sociedad mexicana.
Inspirado en las revoluciones europeas desatadas al mediar
la centuria, este enigmático personaje pretende reorganizar
(“regenerar”) a los mexicanos de la época a partir de un nuevo
contrato social. Si ahora -en un ambiente donde las democracias
liberales se han impuesto- se habla de todo tipo de derechos
25

Rhodakanaty, 48–49.

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respecto a las personas, Rhodakanaty señalaba que en el siglo
XIX había segmentos que carecían de sus derechos elementales
(trabajadores del campo u obreros, indígenas, mujeres). ¿Cómo
podría haber armonía en una sociedad que relega a sus propios
miembros? Tal era el impulso que propició la creación del tipo de
obras que tomamos como objeto de estudio.
Hacia 1862, iniciada la intervención francesa en nuestro
país, se publicó un Catecismo elemental de la historia de México.
Fue autoría de José María Roa Bárcena (1827-1908), prolífico
escritor y, como los otros personajes mencionados, se involucró
en los asuntos públicos de su tiempo. Si bien su obra es vasta, la
que corresponde a la temática literaria (básicamente poesía) es la
más abundante pues la ejerció desde su juventud hasta su madurez,
la cual apareció en varias publicaciones (revistas, folletos,
periódicos). Por su ubicación generacional (contemporáneo de
figuras como Riva, Payno y Altamirano), este personaje está
inmerso en el romanticismo. También ejerció el periodismo, en
este caso como “publicista”; es decir, debatió y polemizó con
otros personajes acerca de cómo debía gobernarse al país.
Identificar la posición política y perfil ideológico del
autor supone un primer paso para comprender los planteamientos
presentes en su Catecismo. Roa nace y se cría en una familia de
ascendencia española y que es fiel al catolicismo. A lo largo de
aquella centuria, las vicisitudes y experiencias que vive México
forjarán su visión respecto a su sentido de nacionalismo; en
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este caso, las invasiones estadounidenses primero y francesa
después, fueron para este católico por convicción -como para
aquellas generaciones de individuos activos en las arenas política
e intelectual-, un impulso para participar en la constitución del
estado mexicano. Respecto a la primera de las invasiones, sus
reflexiones quedaron plasmadas en el proyecto editorial intitulado
Recuerdos de la invasión norteamericana (1846-1848). Por lo
que toca al episodio de la invasión francesa su postura es clara:
como otras personalidades de la época (Larraínzar, Sánchez de
Tagle, Arango y Escandón) ve en la llegada del Habsburgo una
posibilidad de orden y estabilidad para el maltrecho país. Por
tanto, Roa se suma al proyecto del II Imperio y lo reconoce.
Así, queda en el bando “conservador” (cargando con todos los
adjetivos que implica: “traidor”, vendepatria”, etc.).
El citado Catecismo consta de cuatro partes: nociones
generales (aspectos que hoy podríamos ubicar como la geografía
nacional); Historia antes de los mexicas; Historia de la Colonia; e
Historia de la etapa independiente (hasta 1848). El autor justifica
el presente trabajo con su para entonces reconocida trayectoria
formativa, y comenta:
La bondad con el público se dignó a acoger mi ‘Catecismo
elemental de Geografía universal’, dado á luz hace ocho meses,
me ha servido de estímulo para emprender la formación de
otras pequeñas obras elementales que, en mi humilde concepto,
hacen en nuestro país para instrucción y educación de la niñez.
A esto se debe la aparición del “Catecismo elemental de la
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historia de México” que ofrezco hoy á los padres de familia
y á todas las personas que se consagran á las nobles tareas del
profesorado.26

Queda refrendado por parte de este personaje su compromiso con
la constitución de un México estable y armónico, en un periodo
de graves dificultades para la vida interna. Como los otros autores
abordados, Roa desde su posición toma la pluma y plasma sus
ideas para entrar de lleno al debate para responder a la pregunta
de qué tipo de país debería ser el nuestro. Es importante destacar
la mención que se hace en cuanto a la participación de los
padres de familia, como parte del proceso educativo (al menos
en los niveles elementales). Hoy vive nuestro país cambios
-como parte de una supuesta transición democrática- que se
pretenden plasmar en reformas constitucionales, entre otras, la
de educación; lo anterior ha desatado la pugna entre grupos y
facciones (sindicatos, clase política, gobernantes, medios de
comunicación, asociaciones civiles) por proteger sus intereses. A
lo anterior debe sumarse la apatía en buena parte de los padres de
familia, pues da la impresión que ven a la escuela como una forma
de desentenderse de sus hijos por un rato. En contraste, para este
ilustrado los padres de familia eran parte medular del proceso; es
decir, la educación de los menores no se quedaba en el aula con
la relación maestro-alumno, en ella también debían involucrarse
José María Roa Bárcena, Catecismo elemental de historia de México (México: Instituto Nacional de Bellas Artes; Secretaría de Educación Pública; Instituto
Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1986), 3.

26

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otros entornos como el familiar. Se trata, por tanto, de un trabajo
dirigido a un grupo específico: estudiantes de “primaria superior”
(lo que hoy llamamos secundaria).
En las primeras páginas del texto se habla del territorio,
los climas y de los grupos étnicos (les llama “razas”) que habitan
el territorio nacional. Este último punto llama la atención, ya
que reconoce que la población mexicana a inicios de la segunda
mitad del siglo XIX representa un mosaico de diversos grupos
(“indígena pura”, “blanca criolla”, “mezclada”, “estranjeros”).27
No es un dato menor, si recordamos su posición como conservador
en un momento de polarización política con eventos como la
guerra de Reforma, la Intervención francesa y el II Imperio.
Actualmente, nuestro país pretende esforzarse por ser reconocido
como democrático y liberal, lo cual supone, entre otras cosas, el
reconocimiento de derechos de los múltiples grupos y segmentos
que lo conforman. Pese a lo anterior, aun ahora existen sectores
de la población (por ejemplo, los mexicanos de origen africano),
que ni siquiera tiene un reconocimiento al momento de hacerse
los censos de población cada cinco años.
Otro aspecto vinculado con su posición político-ideológica
se muestra en su visión de la historia nacional de aquella
centuria; es decir, al abordar mediante el esquema de preguntas
y respuestas la etapa independiente de nuestro país, se detiene
Roa Bárcena, 18. Por “mezclada”, hace referencia a la variedad de cruces
entre grupos étnicos (indígenas, africanos, caucásicos, asiáticos, mulatos, etc.).
27

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al término de la invasión del ejército estadounidense. Como
Lucas Alamán -otro connotado “conservador”- en su Historia de
Méjico, Roa percibe en ese momento un punto de quiebre, quizá
el más apremiante desde que se consumó la Independencia. En
el lapso, el Catecismo expone los presidentes que comandaron
la nación (G. Victoria, V, Guerrero, J. M. Bocanegra, P. Vélez,
L. Quintanar, L. Alamán, A. Bustamante, A. López de SantaAnna, V. Gómez Farías), como signo de inestabilidad de la patria
emancipada pero que parece no decidirse a nacer.28 Vendrá otra
invasión -la cual ocurre mientras circula el librito-, pero la postura
de este autor será la de ver el acontecimiento como el inicio de
una nueva etapa, aparentemente próspera y llena de posibilidades
para los mexicanos. La propuesta de Roa apela a la máxima -muy
difundida entonces entre los historiadores- que debe aprenderse
del pasado, lo cual para él resulta crucial tomarla en cuenta pues
está en juego la constitución del Estado nacional.
Apenas superada la guerra de Reforma que involucró a
liberales y conservadores en busca de imponerse con un proyecto
nacional, vio la luz el Catecismo político constitucional escrito por
Nicolás Pizarro (1830-1895) y cuya primera edición corresponde
al año de 1861.29 Como otros hombres públicos de entonces
Roa Bárcena, 234.
Según E. Roldán, hacia 1851 se habría publicado un Catecismo político
del pueblo que atribuye a Pizarro (que la autora reconoce no haber localizado),
y advierte que es distinto a la obra que ahora indicamos. Ver: Roldán, The
making of citizens: an analysis of political catechisms in nineteenth-century
Mexico [Master of Arts Dissertation], Appendice IV.
28
29

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activos política e intelectualmente, Pizarro entró en el debate
que generaban los problemas nacionales a través de la escritura e
inmerso en el romanticismo que en nuestro país estaba en plena
renovación. Por ejemplo, en sus novelas El monedero y La coqueta
-publicadas en ese mismo año-, ya muestra una preocupación,
implícita si se quiere, por el devenir nacional; de tal manera que
la genuina empatía con los indígenas, la crítica al clero -que no a
la Iglesia-, su distancia respecto a los conservadores, una peculiar
-podría decirse patológica- animadversión hacia Estados Unidos
y la denuncia de un país hundido en la anarquía desembocan en
una aspiración utópica donde los individuos deberían vivir en una
sociedad de tipo cooperativista.30
En tal sentido, la novela mexicana a lo largo del siglo
XIX tuvo una función social que rebasó el mero entretenimiento
de un posible sector de lectores, pues aquellas generaciones de
escritores románticos entendieron y ejercieron su oficio de una
forma estratégica. Lo anterior supuso contar historias en donde
se presentaran personajes y se recrearan situaciones encaminadas
a representar una idea de sociedad liberal que consideraban
Tras la disolución del orden colonial, hubo quienes vieron en la nueva nación un espacio con condiciones idóneas para promover proyectos cuyo objetivo era configurar una sociedad distinta. Se mencionó a Rhodakanaty con una
propuesta desde el socialismo. Otro fue el de Benjamin Lundy (1789-1839),
cuáquero estadounidense que también estuvo en México con un proyecto desde el mutualismo. Para este último, ver: Javier Villarreal Lozano, ed., Tiempos
de tormenta. La vida en Monclova, Coahuila; Ciudad Victoria y Matamoros,
Tamaulipas, 1833-1834 / Diario de Bejamin Lundy (México: Universidad Autónoma de Coahuila; Plaza y Valdés, 2011), 33–40.
30

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apropiada y necesaria para el México de esos años. Así, la
propuesta literaria de Pizarro está en consonancia con otras
novelas de la segunda mitad de aquella centuria como La navidad
en las montañas [1871] de I. Altamirano o Los bandidos del río
frío [1889-91] de M. Payno.31
La preocupación presente en la propuesta citada se vuelve
explícita en el mencionado Catecismo. La primera edición corrió
a cargo de la Imprenta N. Chávez y estaba compuesta de 72
páginas. A diferencia de las novelas referidas, el éxito de este
libro fue tal que tuvo el respaldo institucional al ser contemplado
por la clase gobernante y sus políticas educativas implementadas
entonces, por lo que se le designó texto obligatorio en las escuelas
públicas. El principal mérito que se le reconoció a este trabajo
de Pizarro fue la forma sencilla y clara en la que mostraba los
principales puntos de la Constitución de 1857, lo que se consideró
ideal para transmitir los preceptos liberales plasmados en dicho
documento. La obra alcanzó una quinta edición hacia 1887, lo que
en nuestro recorrido representa el cierre de lo que identificamos
como la tradición mexicana de catecismos cívicos. Lo anterior
Elías José Palti, La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el
pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio sobre las formas del discurso político) (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2005), 409. Aquí se
hace una ponderación para vincular “novela y nación” en la segunda mitad de
aquella centuria, para lo cual toma como referente la obra de Ignacio Manuel
Altamirano y apunta: En México…, a la novela le tocaba asumir una misión
bien concreta: la de definir modelos sociales de conducta tendientes a restablecer los sistemas de autoridades naturales que el derrumbe del viejo orden
y medio siglo de guerras civiles habían trastocado.
31

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supuso contemplar al texto como un instrumento en momentos en
que las distintas facciones liberales se fueron imponiendo. Valga
un último comentario respecto a la preocupación de este autor
por incidir de manera formativa en un potencial público lector
como la niñez: en este caso, con la redacción de unas Leyendas y
fábulas para los niños editado hacia 1872.
De vuelta al Catecismo, lo componen dos grandes
segmentos (o títulos como los nombra el autor): uno dedicado
a la constitución política y otro a las formas de gobierno. A su
vez, cada título lo desglosa en secciones (6 en el primero y 4
en el segundo). Las primeras 6 secciones tratan acerca de los
derechos (del hombre, los individuales, las garantías, de la
propiedad), mientras que las restantes 4 presentan los preceptos
constitucionales (federación, división de poderes, estados de la
federación, leyes de reforma).
Al igual que los otros trabajos aludidos, el de Pizarro
trata de responder a la pregunta cómo constituir un estado y cuál
debe ser la forma más óptima de gobernar. Para justificar sus
reflexiones, el autor refiere a los procesos históricos que el país
había padecido hasta entonces:
México, que ha sufrido como otros pueblos, pero con singular
dureza, la tiranía de los extraños y el despotismo de sus
propios hijos, ha luchado casi sin tregua por más de medio
siglo, primero, para conquistar su Independencia, y después
por asegurar su libertad. En vano se ha proclamado ésta en
varias épocas, porque se han dejado vivos algunos de los
injustificables abusos, que ahora todo mundo conoce que
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nunca debieron permitirse, y por eso es llegada ya la ocasión de
asegurar los verdaderos, generales é imprescriptibles derechos
de todo hombre, y los del ciudadano, y de establecer la manera
con que ha de regirse nuestra nación, para que no volvamos
á las desgraciadas épocas en que había esclavos, inquisición
y rey, ó en que el gefe de algunos miles de soldados disponía
á su antojo de nuestra suerte, sino al contrario, para que se
establezca en imperio de la justicia y el goze de la libertad bien
entendida. Tal ha sido el objeto primordial que se ha propuesta
nuestro representantes al formar la Constitución de 1857.32

Como liberal, nuestro personaje ve en la Constitución de
1857 el gran referente, el punto de partida para la existencia y
constitución del Estado mexicano bajo una forma de gobierno
apropiada (esto es, una República Federal). Por tanto, no sorprende
que el autor llegue a una conclusión radical: renegar del pasado
novohispano, de sus tradiciones y de su organización política.33
Según él, arrastrar con todo eso habría sido el impedimento para
Nicolás Pizarro, Catecismo político constitucional (Monterrey: Imprenta
de Gobierno, a cargo de Viviano Flores, 1861), 6.
33
El argumento está en consonancia con posturas de otros personajes de la
época. Es el caso de Ignacio Ramírez en un escrito intitulado “La desespañolización”. En este trabajo, publicado por vez primera en 1865 en La Estrella
de Occidente de Ures y donde entró en polémica con el polígrafo español
Emilio Castelar, “El Nigromante” inicia su planteamiento así: ¡Mueran los
gachupines! Fue el primer grito de mi patria: y en esta fórmula terrible se
encuentra la desepañolización de México. ¿Hay algún mexicano que no haya
preferido en su vida esas palabras sacramentales? Yo, uno de los más culpados, debo al señor Castelar, a quien admiro, una explicación razonada, sobre
por qué, en unión de mis conciudadanos, reniego de la nación que, creyendo
descubrir en la frente de Colón un camino seguro para robar a los portugueses
las Indias orientales, tropezó con nosotros, y desde entonces se ha complacido
en devorarnos.
32

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que México pudiera constituirse como una sociedad justa a partir
de criterios universales (es decir, liberales y republicanos).34
En esa línea argumentativa, nuestro personaje -como otros
ya analizados- apela a los derechos del hombre (libre ejercicio de
las facultades naturales del individuo) que entiende como la base
de la democracia. De tal manera que expresar ideas, transitar en y
más allá de los límites del territorio nacional, tolerancia religiosa
y política, hasta considerar el derecho a portar armas que no estén
prohibidas por la ley. Al propio tiempo, destaca los deberes de todo
individuo: a Dios, a la patria, a la familia, a nuestros semejantes
y a sí mismo.35 En este aspecto, llama la atención que un
personaje de ideología liberal al tanto de las premisas consideradas
vanguardistas, señale que el primer deber sea con Dios. Si bien
los liberales de la época en su mayoría pretendieron imponer una
sociedad secular y laica, en el fondo comprendían que el catolicismo
-herencia de la tradición novohispana- era un factor de unidad entre
los mexicanos que entonces se encontraban inmersos en múltiples
incompatibilidades que parecían irreconciliables. En Pizarro, como
Liberales radicales como el mencionado Ramírez y el propio Pizarro, en su
extremismo, le negaron algún valor al periodo colonial (por ejemplo, el catolicismo y la respectiva cultura cívica -costumbres, hábitos, imaginario político,
sentido de pertenencia- que gestó y promovió entre los novohispanos, la cual
permaneció incluso mucho tiempo después de la Independencia). En esta línea
argumentativa, valdría la pena preguntarnos qué tanto de esa cultura cívica católica aun define muchas de nuestras actitudes. Ver: Brian Connaughton, Entre
la voz de Dios y el llamado de la patria (México, DF: Universidad Autónoma
Metropolitana - Iztapalapa; Fondo de Cultura Económica, 2010), 99–149.
35
Pizarro, Catecismo político constitucional, 32.
34

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en otros personajes, está presente cierto pragmatismo en cuanto a la
solución de los problemas más apremiantes.
Por otra parte, la propuesta de gobierno del autor empieza
por el concepto de soberanía. La explicación sobre la soberanía
tiene cierta dosis organicista, ya que ésta debe existir primero en
el individuo, después en la familia, enseguida en el municipio,
para pasar al estado o provincia, y por último a la nación.36 Sin
soberanía -dice este personaje-, no hay independencia.
Con soberanía, un estado puede organizarse en una
forma de gobierno que -a juicio de Pizarro-, “el mejor” es el
“federativo” (reunión de varios Estados sujetos a las mismas leyes
fundamentales).37 Además, acorde a los preceptos que definen al
modelo universal de república, en este texto se aboga por la división
de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial). Para ese tiempo se
encuentra viva la disputa entre liberales y conservadores, y el
consecuente debate sobre una monarquía o una república; de hecho,
después de la publicación del Catecismo, se iniciará la intervención
francesa y la posterior instauración del II Imperio. El desenlace
histórico de 1867 -que supuso la victoria liberal-, acabó por otorgarle
-por algún tiempo- un estatus casi canónico a la propuesta cívica
de Pizarro, al promover ciertos valores republicanos considerados
indispensables para el establecimiento del Estado mexicano.
La preocupación por hacer de la sociedad mexicana una
de cariz moderno y armónico acompañó a este personaje el resto
36
37

Pizarro, 35.
Pizarro, 42.

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de su vida. En 1868, apenas restaurada la República y cuando
todavía circula y se lee el citado escrito cívico editado hacia
algunos años, Pizarro presentó un Catecismo de moral. En este
tratado de 224 páginas, el autor sigue la línea trazada por otros
autores (Diez de Bonilla, Carreño) y aborda algunos aspectos
(familia, educación, trabajo, virtudes, conciencia) que considera
cruciales para una convivencia socialmente aceptable.
Consideraciones finales
En lo que corresponde al contenido de los artefactos literarios
analizados, el concepto ciudadanía es el que justifica dichas
propuestas. Durante el siglo XIX, los preceptos liberales vigentes
y promovidos por los grupos política e intelectualmente activos
estaban orientados a un sentido de ciudadano, cuyo propósito
era “uniformizar” a los mexicanos. Lo anterior como parte
fundamental del proyecto de constituir un Estado nacional.
La construcción de dicho Estado en México implicó romper
con la herencia y tradición coloniales, lo que a su vez demandó
apelar a nuevos principios de legitimidad (señaladamente liberales
y republicanos). Tales principios supusieron ciertos cambios
que a lo largo del siglo XIX definieron a la sociedad mexicana,
siendo uno de ellos los mecanismos para el ascenso social. Desde
ese aspecto, los autores aludidos con su preparación, trayectoria
intelectual y reconocimiento a nivel nacional son muestra de que
se constituía una nueva clase: la élite ilustrada que ejercía alguna
profesión liberal.
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En una sociedad mexicana como la de entonces (población
mayoritariamente indígena, un alto índice de analfabetismo, un
acceso a la educación selectivo, diferencias étnicas, sociales,
económicas, políticas, etc.), cabe reiterar la intensa actividad
intelectual y editorial que a lo largo de esa centuria se desarrolló
de forma constante a pesar de tener todo en contra (gobiernos
débiles, crisis económicas, guerras civiles, invasiones, falta de
recursos y un largo etcétera).
Como se mostró, conforme se acercó el fin de la centuria
el uso y circulación de los catecismos cívicos vino a menos. La
fórmula pregunta-respuesta paulatinamente quedó obsoleta y
acabó siendo reemplazada por otros métodos. Ciertas condiciones
incidieron en ello, como la adopción de nuevas estrategias de
enseñanza basadas en tendencias de pensamiento consideradas
más analíticas (en este caso, el positivismo que durante el
Porfiriato se convirtió en la ideología del régimen).
Referencias
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Historia de la educación en la Ciudad de México, editado
por Pilar Gonzalbo Aizpuru y Anne Staples. México, DF:
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Berlin, Isaiah. Las raíces del romanticismo. México: Grupo Santillana, 2000.
Cepeda, Beatriz. Enseñar la nación. La educación y la institucionalización de la idea de nación en el México de la ReforSillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
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ma (1855-1876). México: Fondo de Cultura Económica;
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Gorostiza, Manuel Eduardo de. Cartilla política. México: Fondo
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Lafaye, Jacques. Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de la
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Muriá, José María. “Los primeros meses de 1854, según Manuel
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Palti, Elías José. La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio
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�Fuentes para la historia de la industria escobera
regiomontana: el acervo documental del archivo
histórico del municipio de Cadereyta Jiménez
José Manuel Hernández Zamora
Archivo Municipal de Cadereyta Jiménez
Cadereyta Jiménez, México
orcid.org/0000-0002-1039-1610

Recibido: 22 de agosto de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

En algunos pueblos escribir la historia de un oficio o de una
industria en particular es describir la historia misma de la
comunidad. Este supuesto aplica para el último siglo de vida
del municipio de Cadereyta Jiménez, Nuevo León. La historia
fabril de la producción escobera se encuentra íntimamente
relacionada con el desarrollo municipal. No podría entenderse
la memoria local sin una reflexión sobre la misma. Su fundador,
Eugenio Serrano, estuvo relacionado con los industriales de
Monterrey, por lo que la fábrica de escobas puede considerarse
periférica o como parte del movimiento industrial generado en
esas décadas.
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�Manuel Hernández

El objeto de la presente nota es ofrecer un panorama
general de la documentación que resguarda el archivo histórico
municipal de Cadereyta Jiménez [AHMCJ] y las posibilidades
que ofrece para el estudio de la industria regiomontana,
específicamente para la industria escobera que se ha desarrollado
en el área metropolitana. Asimismo, es una invitación para
explorar los archivos de tipo municipal, que no solo ofrecen
información local, sino que también se pueden utilizar para
estudios regionales; por ejemplo, para estudiar el impacto y
los resultados de la implementación de un programa o política
pública; para analizar las redes empresariales y/o comerciales y
su relación con centros industriales de menor relevancia; o para
estudiarlos como proveedores de materia prima.
Cadereyta Jiménez es un municipio fundado en el
siglo XVII sobre una extensa llanura irrigada por corrientes
de riachuelos de corriente semipermanente. Algo atípico para
el ecosistema predominante en el norte del país. Su economía
estuvo vinculada al sector agropecuario. En un primer periodo,
que va desde su fundación a la segunda mitad del siglo XVIII,
se caracterizó por una fuerte presencia ganadera (sobre todo de
ganado menor), y luego transitó a las actividades agrícolas. Se
puede ubicar esta etapa predominantemente en el siglo XIX, cuya
base fue la producción de caña de azúcar, maíz y frijol.
A partir de 1890, con la inauguración del ferrocarril
Monterrey al Golfo de México, la dinámica comercial de las
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�Fuentes para la historia

poblaciones agropecuarias de la región empezó a cambiar. Fue en
ese momento que se fundó la primera fábrica de escobas en 1892,
con lo que se inició la diversificación económica del municipio y se
incentivó a otros comerciantes a incursionar en el área fabril. Este
fenómeno detonado por la llegada del sistema ferroviario también
estuvo ligado a la tendencia de industrialización de Monterrey.
La importancia de este ramo industrial puede justificarse en
tres factores: la historicidad de la industria; la cantidad de fábricas
y empleados; y por último, la identidad construida alrededor del
sector. Comprender el papel de un centro de trabajo y su impacto
en la comunidad es entender, hasta cierto grado, las dinámicas
sociales, políticas y culturales de la región, de allí la importancia
de estudiar los sistemas microeconómicos o microregionales. Tal
es el caso de la industria escobera en la esfera local.
En efecto, alrededor de la industria escobera se constituyó
un grupo empresarial suficientemente fuerte que fue un contrapeso
del grupo político municipal. Esta dinámica se mantuvo hasta
la década de 1980 cuando el sector petrolero se afianzó en el
municipio. De igual forma, su importancia se ve reflejada en las
acciones sociales y culturales, siendo las fábricas de este ramo
industrial las que gozan de mejor imagen laboral. Desde 1892,
cuando se fundó la fábrica La Aldeana hasta la actualidad, el
ramo escobero no ha parado de producir, por lo que le ha dado
un lugar privilegiado entre la industria del área metropolitana de
Monterrey, de allí su importancia de estudio.
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Las fuentes
Las fuentes para el estudio de la industria escobera se pueden dividir
en tres áreas: archivos históricos, hemerografía y memoria oral.
Para atender la parte histórica, la riqueza documental resguardada
en el archivo histórico es fundamental; por su parte, la hemerografía
es una fuente que puede emplearse para búsqueda de información
histórica y contemporánea. A las anteriores fuentes, se agrega la
oralidad, la cual es una riquísima fuente para comprender la vida
cotidiana, cultural e ideológica en torno a la industria escobera.
a. El archivo histórico municipal
El archivo histórico de Cadereyta Jiménez resguarda un vasto
acervo cuya documentación más antigua data de 1701. La
última transferencia secundaria se realizó a finales del 2001, por
lo que se conserva documentación hasta esa fecha. En cuanto a
documentación del tipo económico registrada entre el siglo XVIII
y el XIX, se conservan libros de cuentas, impuestos (alcabalas),
recibos, cortes de caja, pagarés, presupuestos, inventarios,
informes, facturas, glosas y correspondencia. Todos ellos con rica
información del devenir fiscal del municipio y de la región citrícola.
En cuanto a la industria escobera, el archivo de Cadereyta
es la fuente de información histórica más importante para su
estudio, a nivel local, regional, y muy probablemente a nivel
nacional. Se encuentra resguardado en las instalaciones del Centro
Cultural Cadereyta y cuenta con una guía general que permite
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�Fuentes para la historia

localizar de forma más rápida la información. Casi el 90% de la
documentación del acervo se encuentra clasificada y descrita por
lo que su orden y accesibilidad son de buena calidad.
Otro punto a favor de este acervo, es que cerca del 80%
del archivo está digitalizado en formato PDF y JPG, albergado
en una base de datos local, con un buscador de fácil acceso y
manejo. De los temas que pueden investigarse se encuentran la
vida empresarial local y su vínculo con la industria regiomontana;
de forma particular, se conservan documentos sobre la familia
Serrano, pioneros de la industria. De igual forma, se puede indagar
sobre otros empresarios y familias que mantuvieron o mantienen
en funcionamiento talleres y empresas del ramo.
Asimismo, subsisten documentos sobre la cuestión fiscal en
la serie de impuestos; sobre sus trabajadores en las series sindicatos
y Junta de conciliación y arbitraje; y en las series correspondencia
y oficios, donde se dan las comunicaciones oficiales del ejecutivo
municipal y las dependencias a su cargo, también se cuenta con
información referente a esa industria. Cabe mencionar que no
existe un fondo determinado para la industria escobera, lo que se
conserva es documentación producida por la institución o bien
acuses de procesos llevados a cabo en otras instancias.
b. Las publicaciones periódicas
Otra de las fuentes es la hemerografía local y regional. A pesar
de que los periódicos constituyen una fuente muy rica de
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�Manuel Hernández

información para los investigadores y para la memoria de los
pueblos, no hay políticas públicas a nivel estatal que garanticen su
conservación. Debido a lo anterior, las publicaciones semanales
y periódicos de circulación municipal se han perdido con el
paso del tiempo. Algunos periódicos fueron de corta duración,
como el denominado “La Espiga”, nombre que está íntimamente
relacionado con la industria local. En el archivo histórico solo se
resguardan algunos recortes de estos impresos locales, por lo que
esta fuente de información es bastante pobre.
A lo anterior, se debe agregar el importante diario “El
Porvenir”, que cuenta con una base digital de gran calidad, en la que
se encuentran referencias acerca de la industria, como participación
en las ferias regionales, nacionales e internacionales; anuncios de
los productos y otros datos relacionados con los propietarios de las
fábricas, actividades deportivas y aportaciones a causas sociales.
De igual forma, se encuentra el Periódico Oficial del Estado de
Nuevo León, donde se registran datos de permisos, solicitudes y
otros asuntos relacionados con los empresarios escoberos. Para la
parte contemporánea, se pueden consultar diarios metropolitanos,
así como periódicos locales, entre ellos el Periódico Lo Nuestro y
La Última Palabra, disponibles en el archivo.
c. La memoria oral
La historia oral da la posibilidad de concurrir en la metodología
de la historia reciente y explorar la forma en que este tipo de
industria ha logrado establecerse en otros municipios del área
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�Fuentes para la historia

metropolitana. De entrada, la documentación del archivo y
algunas publicaciones de difusión han demostrado que estados
como Tamaulipas, Durango, San Luis Potosí y Oaxaca, desde
la década de 1930, empezaron a solicitar maquinaria para
fabricar escobas. Inclusive, hay correspondencia de países
centroamericanos donde solicitan información al alcalde acerca
de la industria.
De igual forma, la memoria oral nos permite conocer
las historias íntimas de los talleres, de esos espacios de trabajo
que no producen documentación y que pasan generalmente
desapercibidos en los macroprocesos económicos. Inclusive,
nos permite hacer una historia cotidiana de los establecimientos
fabriles y del entramado de relaciones familiares, típicas de la
industria regiomontana, así como de los problemas familiares en
las sucesiones de mando en las fábricas y empresas.
***
La industria y su patrimonio son parte de una temática historiográfica
muy actual, así como de la historia económica, cuya vigencia
se ha fortalecido con los estudios interdisciplinarios. En ese
sentido, la historia de los procesos de industrialización de México
conserva la relevancia en los seminarios y cuerpos académicos
de diversas instituciones del país. De allí la importancia de abrir
nuevos espacios de fuentes documentales que coadyuven en los
análisis de los procesos regionales, nacionales y sus vínculos con
los macroprocesos.
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�Manuel Hernández

Es el caso de la industria escobera del municipio de
Cadereyta Jiménez. Su presencia y relevancia en la historiografía
regional es el resultado de recurrir a los archivos municipales y
no solo a los acervos generales. Lo anterior arroja como resultado
una visión más amplia de los alcances e importancia del proceso
de industrialización de Monterrey, en particular del ramo
escobero, que se abrió paso en la periferia de la industria pesada
y se mantiene vigente en el municipio.
La variada y rica documentación que se conserva en los
archivos históricos municipales ampliará los planteamientos de
investigación, de igual forma las temáticas historiográficas. Su
inclusión y visibilidad como fuentes documentales repercutirá en
la modernización y en la aceleración de los trabajos de archivística
que ya se desarrollan en varias de estas instituciones. En fin, como
se puede observar, la historia económica y el estudio de procesos
industriales tienen una tarea pendiente con las fuentes de carácter
municipal.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 448-455
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-62

455

�Cautivos neoloneses, por los nómadas ecuestres, en los
expedientes de la Comisión Pesquisidora de la Frontera
Norte. Fondos del Archivo Histórico “Genaro Estrada”,
de la Secretaría de Relaciones Exteriores, México
José Eugenio Lazo Freymann
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0003-2199-8044

Recibido: 11 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Cuando se abordan las dinámicas, relaciones, sociabilidad o
influencia de los nómadas ecuestres en el noreste histórico
mexicano, se tiene múltiples niveles institucionales, en que
pueden leerse los elementos estratégicos para que se plantearan
y llevaran las campañas de exterminio o el abastecimiento
de las comunidades norteñas, o a nivel del terreno, en que se
recogen las declaraciones de vecinas y vecinos por la entrada
furtiva de apaches, comanches, kiowas, seminolas, kikapúes,
etc. Para la documentación mexicana que pervive, que podemos
dimensionarla en las escalas municipal, estatal y federal, se tiene
por base el miedo y necesidad, expondrían ellos, en acabar con
esos enemigos de la humanidad.
456
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 456-464
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

�Eugenio Lazo

Si bien este conflicto entre los salvajes y vecinos del
noreste mexicano se puede rastrear entre la segunda mitad del
siglo XVIII y las últimas décadas del siglo XIX, hay un periodo
que tiene una riqueza documental que no se encuentra en décadas
pretéritas o posteriores, siendo el de 1848 a 1873.
Con el tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), en el que
Estados Unidos impuso sus condiciones para finalizar la guerra
con México, el artículo XI planteó la necesidad de una nueva
cooperación desde lo local e internacional, entre ambas naciones,
para frenar las incursiones y afectaciones de los bárbaros. Para el
año de 1853, cuando se propone la compra de La Mesilla, Estados
Unidos se encontraba inmerso en una agresiva campaña militar
de exterminio o de reservas indias, que no mostraba resultados
decisivos: el cruce de los nómadas ecuestres, a través del río
Bravo, la Sierra Madre Occidental o el desierto de Sonora se
seguía dando. Los EEUU exponen que es imposible (fiscalmente)
el seguir manteniendo ese ritmo y se decidió, en una treta legal,
que no hay una responsabilidad directa en pagar los daños
causados en México. Ese periodo es turbulento internamente para
ambas naciones, pero las razzias se seguían dando en la frontera.
No será hasta el año de 1872, cuando en México, el Ejecutivo
de la Unión, decide plantear un ambicioso proyecto para saber
qué ha pasado en la frontera, específicamente en Coahuila, Nuevo
León y Tamaulipas. El 30 de septiembre de 1872, en la ciudad
de Monterrey (Nuevo León), se instala la Comisión Pesquisidora
de la Frontera Norte.1 El objetivo es recopilar declaraciones
1

Informe de la Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte (México: Im-

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

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�Cautivos neoloneses

juradas e informes de los archivos estatales y municipales entre
1848 a 1873, sobre los ataques, robos, asesinatos o toma de
cautivos hechos por los nómadas ecuestres. La labor que se hizo
en su momento -maratónica para los ayudantes que recopilaron,
ordenaron, clasificaron y transcribieron en su totalidad los
documentos relacionados con el tema- quedó resguardada en 6
libros2 con los informes y un séptimo3 en donde se presentan los
prenta de Ignacio Cumplido, 1873), 3.
2
Los libros son “Cuaderno 1, 2 y 3. Contiene las invasiones de indios avecindados en los EEUU, en los Estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila
desde 1848 hasta 1873”, (L-E-1589); “Expedientes 1, 2, 4 y 5. Sobre robo de
ganado en Texas y de caballada en México, sobre situación de los ranchos
en ambos márgenes del Río Grande, sus pasos y distancias entre sí, y sobre
depredaciones de los ranchos texanos en los robos de ganado que se quejan”,
(L-E-1590); “Cuaderno no. 1. Comprobante de las incursiones de indios en el
Estado de Nuevo León, de 1848 a 1873”, (L-E-159); “Cuaderno no. 2. Comprobantes de las pérdidas sufridas por incursiones de indios en los pueblos de
Nuevo León que se expresan”, (L-E-1592); “Cuaderno no. 1. Comprobantes
de las depredaciones cometidas, en los pueblos del Norte de Coahuila, por
indios residentes en los EEUU”, (L-E-1594); y “Cuaderno no. 6. Sobre acción
de las autoridades mexicanas en el robo de ganado; invasiones de filibusteros
texanos; atentados de CC americanos para defraudación de derechos; ladrones
americanos en México, y sobre el estado general de las relaciones de ambas
fronteras”, (L-E-1595).
3
El último libro, a diferencia de los anteriores, no cuenta con un etiquetado
original en su portada, pero una pegatina en su guarda anterior, nos revela que
el texto fue restaurado en 1993 y me tengo que limitar al “asunto” mecanografiado en sus primeras páginas, para darle nombre al libro. “Asunto: Comisión Pesquisidora de la frontera norte, encargada de estudiar las reclamaciones
por las invasiones de los indios bárbaros de los Estados Unidos de América.
Informe de los trabajos realizados por esta Comisión, a cargo de los señores
Ignacio Galindo, Antonio García Carrillo y Francisco Valdés. Anexo mapas e
impresos, 336 ff”, (L-E-1597).
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�Eugenio Lazo

resultados. Posteriormente fue editado un libro, con el informe en
un sentido general. Estas averiguaciones, que fueron planteadas
por el Ministerio de Relaciones Exteriores, buscaron presentar
una reclamación formal a EEUU para hacerse cargo de los
daños. Más allá de los resultados diplomáticos del momento, el
fondo documental lo heredó la actual Secretaría de Relaciones
Exteriores, en su Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Este
archivo se encuentra en la Av. Ricardo Flores Magón Núm. 2,
Nivel Basamento, ala “A”, Col. Guerrero, Alcaldía Cuauhtémoc,
en la Ciudad de México. Es necesario solicitar una cita, vía correo
electrónico o teléfono, para poder hacer consulta de sus fondos.
Si se desea abordar la problemática de las correrías indias,
este fondo nos ofrece una ventana documental que no se tiene en las
décadas anteriores o posteriores. ¿Motivo? Los archivos municipales
y estatales, con el paso del tiempo, ya sea por malos manejos,
degradación natural u “otras” razones, han perdido mucha de esta
valiosa información. En el caso específico de Nuevo León, en el
primer libro que se tiene, donde se hacen las denuncias, se cuenta
con 623 fojas, con una clara descripción de lo que fue alertado,
denunciado o temido de los salvajes: avistamientos, patrullajes
vecinales, reportes de campaña de fuerzas estatales, hallazgos de
asesinados o toma de cautivos, denuncias de robos, etc.
En los reportes que envían los ayuntamientos, en cordillera
violenta, hacia la capital del Estado, es una constante encontrar,
en la parte final, el apunte de “[…] estoy dictando las providencias
oportunas con el objeto de salvar la vida de los que habitan los
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

�Cautivos neoloneses

campos y si dable es, castigar al enemigo”.4 Con la generalizada
pobreza material para armar a los vecinos, o mínimo darles buena
remuda, en ocasiones se limitan con “echar de la jurisdicción” a
los bárbaros. Ya será problema de otro ayuntamiento o del Estado.
Para el caso que deseo exponer, la toma de cautivos, la
puedo explicar, de forma sucinta, cuando los nómadas ecuestres
capturaban a mujeres o infantes, con el fin de venderlos como
esclavos, la reproducción biológica o cultural, la búsqueda de
rescate, etc. Una práctica común, pero que nunca alcanzó los
números del robo de équidos.
Para entender los cruces, circulación y huida de los
nómadas ecuestres en Nuevo León, hay una firme relación de
la geografía física que configura sus correrías. El estado puede
ser dividido en dos grandes porciones, condicionada por la
Gran Sierra Plegada, subprovincia de la Sierra Madre Oriental.
Este sistema montañoso, que dificulta o imposibilita el tránsito
humano, creó rutas muy bien marcadas.
Con esto, encuentro una relación de secuestros de
habitantes, en que al norte de la sierra hay 62 casos de reporte de
cautivos (asociados con asesinatos y robos) y al sur, un solo caso,
esto dentro de la temporalidad que planteo. Del total de casos,
dimensionando por meses y años, la relación sería la siguiente:
Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE, México). Archivo Histórico
“Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de
la Frontera Norte. L-E-1591. f. 91.1
4

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

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Gráfico 1.
Reportes municiaples de cautivos, 1848-1869

Fuente: elaboración propia con información de la SER, México.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

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�Cautivos neoloneses

Los datos, presentados por municipio:
Gráfico 2.
Reportes por municipio, 1848-1869

Fuente: elaboración propia con información de la SER, México
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�Eugenio Lazo

De los diversos casos que se reportaron en la temporalidad
planteada, la mayor parte presentó una respuesta armada del
ayuntamiento. Esto es, que por aviso de algún vecino, que vio el
tránsito de los nómadas ecuestres, o sufrió su ataque, o encontró
evidencias tales como huellas, alguien muerto o robo, se organizó
una batida de vecinos para perseguir y “castigar” a los bárbaros.
De esto, los resultados son muy variados, existiendo momentos
como, en enero de 1849, cuando Antonio Jaymes encontró a un
joven de 16 años que “[…] en su perspectiva no manifiesta ser
cristiano, conserva aún nuestro idioma medianamente”,5 y que
aseguraba tener más de 10 años que fue tomado por cautivo.
Gracias a una persona que entendía el idioma comanche, se supo
su origen. Del interrogatorio que siguió, se pueden entender ciertas
representaciones y prácticas de ellos. Otros casos, como cuando
una partida de salvajes atacaron un rancho en Mina, asesinan a
dos hombres y toman cautivas a una mujer y una niña de 2 años.
La niña es encontrada asesinada más adelante, la madre consigue
huir, pero es herida de 5 jarazos.6
Haciendo un balance de todos los casos graficados
anteriormente, el número de personas secuestradas son 86, dándose
el caso del rescate de 2 que son dos antiguos cautivos, adoptados
por los nómadas ecuestres, y que se desconoce su origen (uno es
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. f. 104.1
6
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. ff. 265.1-2.
5

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�Cautivos neoloneses

el joven mencionado anteriormente y otro un joven, que por las
evidencias de cómo tenía afeitada la cabeza, creen que pudo ser
de los seminolas).7 De estas 86 personas, 8 son mujeres, que las
categorías que se dieron en los reportes son de mujeres, doncellas
o niñas. El resto son jóvenes. Todos los hombres, que podrían
presentar mediana resistencia, son asesinados o puestos en fuga. De
estos 86 casos, apenas y 7 son rescatados por los vecinos. De esos
79 restantes, 3 fueron encontrados asesinados. Un caso en particular
es el presentado en agosto de 1859, en Bustamante, cuando los
indios atacaron una fábrica de vino mezcal, en donde hieren de
gravedad a un joven de 13 años y se llevan cautivo a su hermano de
10. Se organizaron 30 vecinos para batir a los nómadas ecuestres,
pero lo único que encontraron fue el cuerpo del mayordomo de la
fábrica que fue muerto por jaras, lanzas y su cabeza machacada.8
Tras largas exploraciones, no consiguen dar alcance a los salvajes.
En los 76 casos de secuestrados, desconozco si hubo
algún tratado o rescate en otro estado mexicano o si en Estados
Unidos se dio un intercambio y fueron introducidos en la sociedad
estadounidense. Mientras que en Nuevo León, la prensa y archivos
de la época no hablaron del regreso pagado o por rescate de algún
cautivo.
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. ff. 548.1 /
549.2
8
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. f 480.1 /
482.2
7

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

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�Paisaje urbano y barrios obreros: Los planos como
fuente para el estudio histórico
José Manuel Esparza Casas
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0002-3858-5003

Recibido: 12 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

El estudio del paisaje ha tomado mayor relevancia en los últimos
años, sobre todo en tópicos relacionados a las ciudades y su
habitabilidad. Esto se puede vincular al crecimiento de las mismas
y a las problemáticas que de ese fenómeno urbano emanan
-por ejemplo- de vivienda, espacios públicos, contaminación
y cuestiones más específicas como la gestión del patrimonio
(histórico, gastronómico, arquitectónico, industrial, etc.) de cada
territorio en particular.
Desde principios del siglo XX en países como Francia,
Alemania e Inglaterra se produjeron grandes obras que marcaron
las pautas metodológicas para las investigaciones posteriores.
Estos primeros trabajos, nutridos sobre todo de la geografía
física, se centraron en la influencia del espacio físico (como los
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�Paisaje urbano

ríos, montañas y llanuras) en el ser humano y la capacidad de
adaptabilidad de éste ante dichas circunstancias. Las formas de
modificar el entorno, patrones de asentamiento y las maneras
en que las sociedades hacían una fusión con este espacio físico
creando dinámicas de interacción más complejas fueron las que
posteriormente incentivaron nuevas líneas de investigación, y
de estas líneas surgió el estudio del paisaje urbano. Uno de los
primeros en plantear y estudiar este concepto fue el geógrafo y
sociólogo francés Maximilien Sorre, que a mediados del siglo
XX definió los tipos de paisaje urbano por aspectos como la traza,
la edificación y los usos del espacio.1
A pesar, pues, de que los estudios del paisaje no son algo
nuevo, en lugares como Monterrey, Nuevo León, México, no son
un tema que se haya tratado a profundidad todavía. Esto es singular
debido a que en el Archivo General del Estado de Nuevo León
(AGENL en adelante), que se encuentra en las antiguas oficinas
de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A -actualmente
Parque Fundidora-, se cuenta con una planoteca y mapoteca bien
nutrida que abarca los siglos XVII hasta casi el final del siglo XX.
Lo anterior es un punto relevante debido a que los planos y
mapas son importantes para el estudio del paisaje urbano porque por
medio de estas representaciones gráficas del espacio se puede observar
el crecimiento y jerarquización de un territorio determinado, en este
caso Monterrey, para determinar patrones, tendencias, así como
1

Maximilien Sorre, El paisaje urbano (Buenos Aires: Ediciones 3, 1962).

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466

�Manuel Esparza

formas en que su sociedad se adaptó al medio físico o en su defecto
terminó por modificarlo acorde a sus necesidades y propósitos. De
lo anterior, por ejemplo, Michael Aston hace la reflexión sobre las
posibilidades en el estudio del paisaje, sus metodologías, fuentes y la
importancia de la historia regional.2
Este preámbulo sobre el estudio del paisaje urbano y el
uso de planos y mapas como fuentes ha servido para introducir
mi caso particular. En específico, mi investigación de posgrado es
sobre una colonia para obreros de Monterrey construida en 1924:
la Colonia Moderna. Dicha colonia fue edificada hacia el norte
del centro de Monterrey y se vio beneficiada por su ubicación al
encontrarse justo en medio de grandes fábricas como Cementos
Mexicanos S.A., Aceros Planos Mexicanos, Vidriera Monterrey
y la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A.
Debido a su naturaleza, tiene una estrecha relación con la historia
industrial local, así como con el desarrollo urbano de la ciudad,
ya que fue de las primeras colonias propiamente planificadas
desde su concepción.
Para fines de la presente reseña y para mostrar un ejemplo
de fuentes para el estudio del paisaje urbano, se presenta el plano
original de la Colonia Moderna3 que encontré en el AGENL y
que amablemente me facilitaron para investigar.
Michael Aston, Interpreting the landscape. Landscape archeology and local history (Londres y Nueva York: Taylor and Francis Group ,2002).
3
Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL). Plano
de la Colonia Moderna, 1924. Fondo Contemporáneo, URB-00803-01.
2

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�Paisaje urbano

Plano 1.
Plano de la Colonia Moderna, 1924.

Fuente: Planoteca del AGENL.

Este plano fue elaborado por el Departamento de Obras Públicas
del Estado de Nuevo León a petición de los constructores
de la Colonia Moderna para solicitar el permiso de llevar a
cabo la obra. En sí mismo, el material gráfico presentado “no
dice mucho” debido a que no muestra elementos como plazas
públicas, señalizaciones de servicios públicos, escuelas o lugares
de interés particular; pero justo esas ausencias, como diría Peter
Burke en Lo visto y lo no visto,4 nos hablan de la realidad
Peter Burke, Lo visto y lo no visto. El uso de la imagen como documento
histórico (Ciudad de México: Crítica, 2001). p.16.
4

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�Manuel Esparza

material de la Colonia Moderna durante sus primeros años. El
hecho de que en el discurso oficial se esbozara como una colonia
que contaría con espacios recreativos, escuelas y servicios (agua,
electricidad y transporte) pero que en su plano de construcción no
se contemplara nada de esto, nos habla de una discrepancia con la
manera en que se fundó en realidad La Moderna.
Gracias al uso de planos y mapas para este tipo de
estudios es posible hacer comparaciones físicas de un territorio
en particular, solventando la problemática del paso del tiempo.
Son un medio por el cual se pueden contrastar, como en cualquier
otro documento histórico, las ideas e intenciones de sus creadores
con otras fuentes para así construir una narración histórica mejor
sustentada. En el caso de la Colonia Moderna tenemos un espacio
muy grande (aproximadamente 157 hectáreas)5 que en principio
fue planeado como solución al problema de vivienda derivado
de “la resurrección industrial que augura para nuestra Capital un
envidiable porvenir”,6 pero que en efectos prácticos no sucedió
de esa manera. La colonia, al igual que otros barrios históricamente
obreros, se convirtió en una zona un tanto marginada del resto de
De acuerdo a cálculos realizados en un software de medición geográfica,
esta medida aproximadamente el doble del espacio que abarca el Parque Fundidora en la actualidad.
6
Pedro Martínez, Informe rendido por el Dr. Pedro C. Martínez alcalde 1°
constitucional de esta municipalidad, para dar cuenta a sus conciudadanos de
los actos de la administración de 1900 (Monterrey, Ayuntamiento de Monterrey,
1901). Tomado de http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080006892/1080006892.
html. Fecha de consulta: 04/01/23.
5

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�Paisaje urbano

la ciudad, con problemas de servicios públicos, altos índices de
delincuencia, y al constante acecho de la gentrificación debido a
su ubicación “privilegiada” cercana al centro de Monterrey.
A fin de cuentas, las personas que hacemos investigación
tenemos una deuda con el estudio del paisaje urbano, ya que
habitamos la ciudad y no podemos ignorar los problemas que
aquejan nuestro entorno. Muchos de esos problemas tienen
explicaciones diversas, pero también comparten orígenes de
carácter histórico que podrían ser develados si pusiéramos
el mismo empeño por estudiar de manera más consciente las
calles y barrios de donde provenimos, que en solo hacer rescate
patrimonial de lugares con visibilidad muy alta y exotizar espacios
con fines estéticos y de autocomplacencia.

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�Gabriel Buendía Ramírez, La villa de Irapuato en
el siglo XIX. Barrios, pobladores y propietarios a
través de las escrituras de compraventa de inmuebles,
México, Archivo Histórico Municipal de Irapuato,
2021, 187 pp.
Recibido: 28 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

La villa de Irapuato en el siglo XIX. Barrios, pobladores y
propietarios a través de las escrituras de compraventa de
inmuebles, es un libro derivado de una investigación académica,
como tesis de maestría, cuya estructura y contenido se adaptó para
convertirse en una obra destinada principalmente a la divulgación
histórica. Para su construcción original, el autor se valió de las
armas que le ha dotado su formación profesional como historiador,
de una búsqueda paciente de fuentes, de un trabajo cuidadoso
de sistematización, de la elaboración de planos para entender y
explicar lo ocurrido en el espacio, de un reconocimiento en sentido
amplio de las investigaciones históricas realizadas previamente
sobre Irapuato, y de un conocimiento de la historia urbana como
área de especialización.
El libro cubre temporalmente los años en que Irapuato
tuvo el título de villa, es decir, de 1826 a 1893, pero cuando
471
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-69

�Reseñas

es necesario se hacen referencias a momentos anteriores y
posteriores que dan mejores elementos de comprensión al lector.
La columna vertebral de su información procede de alrededor
de 1,000 escrituras notariales producidas en el período, en las
que quedó constancia de las compra-ventas de bienes inmuebles
y de las hipotecas de bienes raíces del área urbana de Irapuato.
Se trata de una ruta que no siendo nueva es muy valiosa y no
siempre suficientemente apreciada, a partir de la cual Gabriel
Buendía elaboró una poderosa base de datos en la que registró
fechas de transacción, nombre de vendedores, compradores y
apoderados, ubicación del inmueble (incluyendo calle y barrio
cuando se expresa), precio de venta y características físicas
del solar o de la casa. Del cruce de esta información resultaron
múltiples posibilidades de lectura y aprovechamiento para el
estudio de la villa, para reconstruir una caracterización de su
fisonomía, de sus plazas y edificios, de los barrios y sus calles, de
su población, propietarios y tipo de inmuebles, es decir, para hilar
explicaciones en al menos dos niveles, el de los cambios físicos y
el del desarrollo económico y social.
En sus dos primeros capítulos el libro privilegia el tono
descriptivo. En ellos se lleva al lector a conocer la población
desde su centro hacia fuera, destacando la importancia de la Plaza
Mayor, recorriendo las casas y tiendas levantadas en su rededor,
descubriendo calles, barrios, sitios de comercio, diversión y
devoción. La apuesta por equilibrar los aspectos del pasado
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-69

472

�Reseñas

que pueden llamar con facilidad la atención de los habitantes
de Irapuato con los problemas que plantea la historia urbana
es adecuada, aunque a veces se hacen concesiones pensadas en
atraer a un público más amplio, que disminuyen la posibilidad de
establecer diálogos historiográficos.
En el capítulo tercero la estrategia se invierte, se aumenta
el nivel analítico para estudiar el comportamiento demográfico
del municipio de Irapuato (y no de la villa), y las dinámicas y
caracterización de las propiedades y los propietarios urbanos.
Siguiendo de manera exclusiva las escrituras notariales, se revisa
el papel de la iglesia y del ayuntamiento, y se ofrece una interesante
clasificación de los propietarios privados (grandes, medianos
y pequeños), enfocándose en cuatro hombres y una mujer que
destacaron como los más importantes dueños y comerciantes de
bienes inmuebles, con varias decenas de solares y casas cada uno.
El seguimiento puntual a las escrituras notariales da cuenta de
la dinámica de compra-venta de inmuebles, un indicador clave
para detectar la presencia de élites, para rastrear su baja o alta
capacidad económica, así como sus intereses comerciales.
Una de las aportaciones fundamentales que pueden
apreciarse del libro es la de destacar la cualidad urbana de Irapuato
a lo largo, al menos, del siglo XIX. Aunque obtuvo formalmente
su título de ciudad en 1893, fecha que marca el cierre temporal de
esta investigación, en el texto se descubren uno a uno los atributos
que evidencian el movimiento y vitalidad de la población: es cierto
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 471-477
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-69

473

�Reseñas

que su jerarquía era menor en el conjunto nacional e incluso en la
poderosa red urbana de Guanajuato, pero se trataba de un centro
activo, que crecía demográficamente, con un gobierno propio,
con sus “vecinos acomodados” que algunos negaban pero que
estaban ahí, que podían desempeñar “los cargos propios de un
ayuntamiento” y que a lo largo del tiempo ampliaron sus intereses
y vínculos hacia el exterior.
Si tomamos como punto de partida el plano que de Irapuato
se pintó en 1805 y que Gabriel analiza en el libro, encontramos
que entonces existían al menos siete templos, incluyendo la
parroquia, dos conventos, seis barrios y tres plazas. No es la
primera vez que este plano se reproduce, pero la manera en que
se ubica en el medio de una historia que comenzó en el siglo
XVII y que se sigue con puntualidad a partir de 1826 nos informa
con elocuencia que el sitio no era un simple pueblo. Conviene
decir algo más: aunque no sabemos quién elaboró el documento,
sí conocemos su propósito (mostrar las características del terreno,
las causas de las inundaciones que sufría la población), y podemos
inferir sin dudar que no solo había una población que sostenía
templos y habitaba un buen número de barrios, sino que había
interés y capacidad para intervenir, diagnosticar, dar seguridad al
sitio, mejorarlo, proyectarlo hacia delante.
Una lectura atenta de este trabajo revela muchos aspectos
de interés para conectar el estudio del caso particular con el de
las ciudades mexicanas de la época en lo general. Entre otros
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-69

474

�Reseñas

puede destacarse el proceso de desamortización y sus efectos
sobre las formas de propiedad y la pérdida que ello supuso
para las corporaciones, por ejemplo el Ayuntamiento, la iglesia
secular y sus órdenes regulares. Otro tema de gran interés es el
de los barrios, en cuya historia surgen constantemente indicios
de mayor alcance y que apoyan otra vez la imagen de una vida
urbana dinámica. Así por ejemplo, el autor encontró información
sobre la existencia de 8 barrios en el siglo XVIII; sus nombres se
perdieron en las siguientes décadas, y en el proceso se registraron
14 nuevas nomenclaturas en el siglo XIX, lo que delata rasgos
de sus cambiantes vocaciones económicas, del variable origen de
sus pobladores, de sus límites difusos y a veces sobrepuestos, del
vigor, en suma, de la vida urbana.
En el libro se llama la atención sobre algunos temas por
estudiar, es decir, se detectan asuntos sobre los que hay que echar
luz, pendientes para el autor o para otros investigadores, por
ejemplo para conocer la historia del proceso constructivo de los
templos, o sobre el origen del dinero que se requirió para sufragar
sus gastos. El autor tiene el tino para ir indicando vacíos por llenar,
ya respecto a la historia demográfica de Irapuato, de los barrios
(por ejemplo del de Santiago, del que su investigación reúne 432
escrituras relacionadas) o de las transformaciones físicas que
detonó el ferrocarril. Su lectura despierta también reflexiones
sobre los tiempos de las ciudades, sus etapas de bonanza o de
crisis, y sobre otras posibilidades que podrían derivarse al afinar
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�Reseñas

las interpretaciones, plantearse otras preguntas, aumentar las
asociaciones.
Respecto a las fuentes, conviene insistir en el papel que
juegan aquí las escrituras notariales, y subrayar el trabajo que ha
implicado al autor su revisión detallada y sistemática. A partir
de este esfuerzo considerable convendría pensar en dar pasos
adicionales en los que se incorporen otras fuentes complementarias,
un análisis más puntual de los planos; documentación generada por
diversas autoridades, civiles y militares; documentos generados
por la iglesia (actas de bautismo, matrimonio, defunción); censos
(que no son suficientemente aprovechados), y apoyarse en las
pesquisas en otros acervos documentales.
Como el espíritu de esta publicación es el de llegar a un
público más amplio, principalmente el de los interesados en el
pasado y el presente de su ciudad, el autor ha prescindido de
algunos apartados y ha modificado otros para hacer el contenido
más accesible. Los lectores con mayor apetito podrán ir en busca
del texto original, la tesis de maestría (donde encontrarán, por
cierto, planos construidos para facilitar su comprensión a quien
los observa), para encontrar aportes y discusiones formuladas en
un ámbito académico que, desde luego, no riñe con el interés de
quienes tienen otros propósitos.
También se encontrará en la investigación de la que se
deriva este libro una serie de planos que ayudan a imaginar y
entender el espacio, reproducciones modernas, que haciendo uso
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�Reseñas

de símbolos y convenciones permiten indicar con claridad lo que
se ha descubierto en ellos, lo que se estudia, lo que sucedía “en
el terreno”.
Detrás de la elaboración de este libro está no sólo el
empeño y oficio de su autor. La historiografía sobre Irapuato se
ha beneficiado en la última década de la formación que brindan
los programas de historia de la Universidad de Guanajuato, y
también de la promoción del Archivo Histórico Municipal de
Irapuato, que antes había publicado otros libros1 al que ahora se
suma éste como un eslabón para apoyar el conocimiento histórico
de una ciudad y de una región particularmente importante en la
historia de México y de sus patrones de urbanización.
Gerardo Martínez Delgado
Universidad de Guanajuato
Guanajuato, México

orcid.org/0000-0002-2916-4813

Por ejemplo: Jorge Luis Conejo Echeverría, El crédito eclesiástico en
Irapuato, 1738-1814. Un estudio histórico económico de la influencia de la
actividad crediticia de la Iglesia, Irapuato, Archivo Histórico Municipal de
Irapuato, 2013, y Luz Antonia Miranda Félix, Pueblo me llamo. La versión
indígena de la fundación de Irapuato, Irapuato, Archivo Histórico Municipal
de Irapuato, 2021 (segunda edición).
1

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�Chantal Cramaussel (ed.). Conquista y poblamiento.
Los primeros registros parroquiales y demás fuentes
tempranas para la historia demográfica del Centro y
Norte de la Nueva España, siglos XVI-XVIII.
Zamora, El Colegio de Michoacán AC, 2021, 387 pp.
ISBN 9786075441443
Recibido: 27 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

En diciembre de 2009 se formalizó la existencia de la Red
de Historia Demográfica, entidad académica que congrega
a un número importante de mujeres y hombres dedicados al
conocimiento de la historia a partir de la comprensión de los
fenómenos relacionados con la población del espacio mexicano.
Sus trabajos abarcan prácticamente la totalidad del territorio
nacional. A diez años de su existencia, la Red convocó a su
congreso que se llevó a cabo en Autlán, Jalisco, de la Universidad
de Guadalajara, en febrero de 2019. Producto de esa reunión es
este rico volumen que ahora presentamos y que fue editado por la
Dra. Chantal Cramaussel.
Los ensayos presentados en Autlán obedecieron a un
breve giro que experimentó la Red. En varias de sus reuniones
anteriores, se habían concentrado en importantes avances sobre
478
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�Reseñas

catástrofes demográficas provocadas por diferentes epidemias
a lo largo del tiempo (viruela, cólera, sarampión, matlazáhuatl,
tabardillo, tifo), así como en aspectos de corte metodológico.
Quienes forman parte de este grupo de trabajo decidieron
abocarse a una temporalidad específica, las primeras décadas
de la presencia europea en el territorio que conocemos con
el nombre de la Nueva España. En realidad, tiempos de gran
dificultad para la investigación a profundidad, debido a la escasez
y dispersión de los materiales adecuados para obtener las bases
necesarias para expresar en términos numéricos y a lo largo de
un periodo determinado, el comportamiento demográfico de un
asentamiento, de una jurisdicción o de una región.
En este sentido, me parece fundamental destacar el
viejo dilema entre los enfoques cuantitativo y cualitativo en
la investigación histórica. En definitiva, se trata de una falsa
paradoja que no hace más que evitar la consecución de formas
interpretativas comprehensivas. La narrativa de la historia no
puede sostenerse solamente con adjetivos calificativos simples,
redundantes y banales como “muchos”, “pocos”, “algunos”
o “suficientes”. ¿Con respecto a qué se aplican esos términos?
En pocas palabras, para elaborar una adecuada narrativa de la
historia, es menester contar apropiadamente a los actores de la
historia. En ocasiones nos atrevemos a decir “la mayoría”, “los
menos” y hasta “casi todos”, cuando desconocemos las figuras
numéricas totales, aunque sea de manera aproximada. No deja
de ser preocupante la advertencia que aparece en la página 18,
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�Reseñas

una advertencia a quienes definen métodos de trabajo a partir
de lo fácil y cómodo. Mencionan los autores de la introducción
que la ausencia de registros de bautizos, matrimonios y entierros
en los archivos “ha conducido a muchos autores a despreciar
la importancia numérica de la población india”. De ahí lo
trascendental de los resultados que nos presenta la Red en este
volumen publicado por El Colegio de Michoacán.
Los diez textos que integran esta colección denotan oficio,
experiencia y mucha imaginación para hurgar en diferentes
rincones de los repositorios de papel o electrónicos y hacer posible
presentar al lector una aproximación sólida a los fenómenos de
la primera parte de la vida colonial novohispana. Como bien se
advierte en la introducción a la obra, el grupo de investigadores
se permite ir al fondo en asuntos relacionados con la
[…] geografía histórica, como la distribución espacial de los
asentamientos en la que se encuentran todavía estructuras
propias de la sociedad prehispánica, retomamos el tema del
mestizaje y abordamos también la historia de la evangelización
que traslucen los códices y los registros parroquiales tempranos
que se han conservado (pp. 13-14).

A partir de esto, nos presenta en clara alusión, la importancia que
tuvo hace ya medio siglo el esfuerzo de investigación del ya clásico
Ensayos sobre la historia de la población; México y el Caribe del
fisiólogo bostoniano Sherburne F. Cook y su colega el historiador
Woodrow Borah. Ambos, desde sus posiciones académicas en la
Universidad de California en Berkeley, en 1971 se atrevieron a
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�Reseñas

publicar lo que consideraban las tendencias demográficas a partir
del desmenuzamiento de los datos encontrados en los archivos
parroquiales formados en la Nueva España. Se trataba de un
esfuerzo revelador con el cual afirmaban que las primeras décadas
de la invasión europea fueron el escenario de una estrepitosa
caída demográfica de la población indígena, motivada más que
nada por el encuentro sorpresivo de toda esa gente originaria del
continente americano con un gran conjunto de bacterias y virus
para los cuales se carecía de los anticuerpos suficientes para evitar
su efecto mórbido, y mortal a final de cuentas.
El conocimiento no podía detenerse en los descubrimientos
de este eminente par de investigadores estadounidenses. Si
bien marcaron un importante hito en los métodos y estrategias
de interpretación de datos demográficos, carecieron del ímpetu
juvenil y el largo aliento necesario para profundizar en la veta que
recién dejaban al descubierto. Cook ya contaba con 75 años -y al
poco tiempo moriría-, en tanto que Borah alcanzaba los sesenta
cuando publicaron la primera edición en inglés de su libro. Las
propuestas de Cook y Borah tuvieron eco en México. Durante
cincuenta años, aunque no de manera permanente, las réplicas
vinieron, por ejemplo, de las propuestas de Elsa Malvido1 y
Cecilia Rabell,2 ambas con una bibliografía impresionante por
De entre los libros de la doctora Malvido están: Demografía histórica de
México, siglos XVI-XIX, México, Instituto Mora, 1993. La población, siglos
XVI al XX, México, Océano, 2006.
2
La doctora Rabell tiene, como muestra: La población novohispana a la luz
1

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�Reseñas

su cantidad y calidad en el ámbito de la historia demográfica.
En la actualidad, no hay duda, la Red ha tomado la batuta de los
estudios de historia demográfica en el país.
Existe también un aspecto relacionado con los criterios
de oportunidad y de pertinencia. No se trata de poner de moda
tal o cual temática. La tarea de la historia ha sido, por siglos,
buscar la comprensión del presente a través del entendimiento
del pasado. ¿Por qué es trascendente comprender las expresiones
del fenómeno demográfico? ¿Puede ser solamente una moda
dictada desde algún oscuro escritorio de cierto burócrata a quien
se le ocurre ahora esto y mañana otra cosa? Los seres humanos
seguimos siendo los únicos animales capaces de tropezar con
la misma piedra una y otra vez. Por más que la gente trate de
hacer memoria, los asuntos nimios y triviales son los que siempre
aparecen en primer lugar. Sin embargo, es imposible no estar
de acuerdo con la afirmación que se hace en la introducción del
libro, elaborada seguramente en un ambiente de clausura y recato
ante los embates del sarscov-2: la pandemia de covid19 puede
resultar detonante de estudios sobre crisis demográficas,
Tan olvidadas están las catástrofes del pasado, que para mucha
gente esta nueva epidemia es un fenómeno nuevo y numerosas
de los registros parroquiales. Avances y perspectivas de investigación, México, Instituto de Investigaciones Sociales UNAM, 1990. Tramas familiares en
el México contemporáneo, una perspectiva sociodemográfica, México, Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Sociales,
2009. Los mexicanos: un balance del cambio demográfico, México, Fondo de
Cultura Económica, 2014.
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�Reseñas

personas ignoran la gravedad posible de su incidencia cuando
no niegan incluso la existencia misma de la pandemia. Entre la
gripe española de 1918 y el Covid-19 de la actualidad midió un
siglo, suficiente para hacer olvidar las frecuentes epidemias de
los siglos anteriores (p. 15).

Hay académicos que han dedicado gran parte de su vida a este tipo
de líneas de investigación; tienen la oportunidad de replantear
sus pesquisas o dar nuevo aire a las que ya tienen una vida más
o menos larga, pues la gente busca respuestas a los males del
presente. Es el caso del compacto grupo que forma parte de la
Red de Historia Demográfica. Más allá de posibles modas o de
demandas por consumir cierto tipo de productos académicos de
acuerdo con la coyuntura, la Red plantea investigaciones que
obedecen al interés de documentar e interpretar los procesos
demográficos en la historia mexicana.
No deja de ser notable, así mismo, que en cada uno de los
textos de esta publicación se haga énfasis especial a una crítica
de las fuentes. Se trata de un ejercicio intelectual vital para el
mejor desempeño del quehacer de la Historia. Cabe mencionar,
insistir en ello, que básicamente todos los trabajos recurrieron a
los registros parroquiales como fuente primordial de información.
A partir de la comprensión de los registros demográficos
de las primeras décadas de la ocupación europea que utilizan los
colegas que han colaborado en este volumen, los caminos posibles
para la investigación histórica se amplían y tienen posibilidad de
reforzarse. Pensemos, como nos lo sugiere Chantal Cramaussel,
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en determinar los patrones de asentamiento y de organización
territorial de la población originaria en la era colonial temprana.
Al mismo tiempo, y dependiendo de la extensión de las series
de datos que se logren estructurar, se pueden lanzar hipótesis
certeras sobre la misma política de reubicación de las poblaciones
ejecutada por autoridades y nuevos propietarios de la tierra. No
deja de ser importante alcanzar a establecer los ritmos en el
avance y retraimiento de los procesos de evangelización.
En suma, el volumen que edita Chantal Cramaussel
representa una reflexión comprehensiva sobre las posibilidades
de trabajo que se abren a partir de la exploración profunda de
los registros parroquiales elaborados en la primera centuria de
la ocupación europea de la Nueva España. Al mismo tiempo,
muestra la riqueza de interpretaciones que pueden elaborarse a
partir de esas fuentes documentales que no pueden desdeñarse. Si
bien la historia demográfica es solamente una de las vetas de la
investigación científica que se siguen en la actualidad, al mismo
tiempo se convierte en la base misma de exploración investigativa
sobre el pasado.
Ricardo León García
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México
orcid.org/0000-0003-0802-5045

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�Emilio Machuca Vega. Historia de la Iglesia católica
en Monterrey durante la época del Concilio Vaticano
II (1958-1968). Monterrey: Consejo para la Cultura y
las Artes de Nuevo León (CONARTE), Secretaría de
Cultura del Gobierno de Nuevo León, 3 Museos, 2021,
346 pp. ISBN 9786078598465.
Recibido: 26 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

El Concilio Vaticano II (1962-1965) fue el principal
acontecimiento de la Iglesia católica durante el siglo XX.
Después de una larga etapa de intransigencia y condenación ante
el mundo moderno, la institución cristiana se decidió a ponerse
al día y dialogar con el mundo. En efecto, no sólo se actualizaron
las formas rituales, como la rancia liturgia de herencia tridentina,
sino que se entabló un auténtico encuentro ecuménico, incluso
con grupos tradicionalmente excluidos, como los judíos, los ateos
y los socialistas.
El Concilio fue una asamblea universal, que contó con
la participación de todos los obispos del mundo católico. Y,
posteriormente, sus disposiciones debieron ser asimiladas por
las Iglesias locales en todo el orbe. De tal modo, se postulan
preguntas como: ¿cuál fue la participación de la Iglesia católica
485
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�Reseñas

regiomontana en esta importante asamblea eclesial? Y, ¿cómo
se desarrolló la recepción de las disposiciones conciliares en la
Iglesia particular de Monterrey?
Tales son las problemáticas que se planteó en su
investigación el historiador Emilio Machuca Vega, Maestro en
Ciencias de las Religiones (Universidad Complutense de Madrid,
2022), Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades
(Universidad Autónoma de Nuevo León, 2018) y Cronista emérito
del municipio de General Escobedo (cargo que ejerció como
titular entre 2014 y 2021). Historiador consumado y autor de
múltiples publicaciones, emprendió su obra magna al desarrollar
esta investigación.
Su ardua labor desembocó en el trabajo titulado Historia
de la Iglesia católica en Monterrey durante la época del Concilio
Vaticano II (1958-1968), que fue galardonado en 2020 con el
primer lugar del Premio Museo de Historia Mexicana, en la
categoría de Trabajos de investigación, por lo que fue publicado
en 2021 por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León
(CONARTE), la Secretaría de Cultura del Gobierno de Nuevo
León y 3 Museos.
El Mtro. Machuca siguió el enfoque de la Historia
de las religiones, que conlleva una perspectiva investigativa
desapasionada, alejada de apologías y descalificaciones hacia
el fenómeno religioso, y basada netamente en la evidencia y las
categorías de análisis. En efecto, el libro tiene una copiosa base
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�Reseñas

documental, a partir de acervos eclesiásticos y civiles, locales y
nacionales. Además, se sustentó en fuentes orales de protagonistas
del período, obras hemerográficas contemporáneas y bibliografía
especializada. De tal modo, la reconstrucción del objeto de
estudio conlleva evidencias sólidas y altamente pertinentes.
La investigación cubrió una laguna historiográfica, ya que
la temática específica no había sido abordada en ninguna obra
previa. Por ello, brinda una invaluable aportación no sólo para el
conocimiento de la historia del catolicismo regiomontano, sino
para el abordaje de una etapa coyuntural de cambios culturales
a nivel local, nacional e internacional. La década analizada en el
libro fue una etapa de emancipación social, de transformaciones
profundas cuyos efectos continúan desplegándose (y hallando
enconadas resistencias) en la sociedad contemporánea. Así, esta
obra permite comprender cómo se forjó un rumbo específico en
la sociedad local en el ámbito cultural.
El texto está dividido en cuatro grandes capítulos,
subdivididos en múltiples apartados. En primera instancia, se
aborda el contexto internacional. Se analiza la resistencia del
catolicismo frente a la modernidad desde el siglo XIX, así como
la paulatina adaptación ante los cambios que se suscitaban en el
mundo. Asimismo, el Mtro. Machuca estudia con detenimiento
el proceso del Concilio Vaticano II. Frente a las diversas
interpretaciones en torno a este gran acontecimiento, que pueden
sintetizarse como tesis continuistas (no representó cambios
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�Reseñas

significativos) y discontinuistas (conllevó un auténtico cambio
de paradigma), el autor se decantó por una de éstas últimas: la
perspectiva de la Escuela de Bolonia, por considerarla mejor
sustentada en la evidencia. Por último dentro de este primer
capítulo, se aborda un significativo acontecimiento en la recepción
del Concilio en América Latina: la Conferencia de Medellín de
1968.
En el segundo capítulo, el historiador Machuca analiza
el catolicismo mexicano. De nuevo, primero se remite a
los antecedentes de la centuria previa, para clarificar cómo
acontecieron los conflictos religiosos y cómo se forjó la resistencia
en la Iglesia mexicana frente al avance del liberalismo. Enseguida,
el autor distingue una etapa distinta, donde la oposición católica
se orientó principalmente contra el comunismo desde la década de
1930. Por último en este apartado, se aborda la participación de la
Iglesia nacional en el Concilio Vaticano II, así como la recepción
y aplicación iniciales de sus postulados, no ajenos a resistencias.
En el tercer capítulo del libro, se presenta la situación
de la Iglesia católica de Monterrey en la etapa previa al inicio
del Concilio. El autor comienza brindando un panorama sobre
los antecedentes del catolicismo en la localidad, lo cual permite
comprender la transición de una condición de relativa debilidad en
la religiosidad de la población, a un arraigo social significativo de
la fe católica entre los regiomontanos. Posteriormente, aborda de
manera específica las condiciones del catolicismo local durante el
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período de 1958 a 1962, considerando los rasgos del episcopado
del arzobispo Alfonso Espino y Silva, uno de los protagonistas
más importantes de esta investigación.
El autor pone especial énfasis en cuatro aspectos de su
gobierno eclesiástico: el impulso a las vocaciones sacerdotales
y la formación de los seminaristas; el férreo anticomunismo del
prelado, manifiesto en su carta pastoral condenatoria de 1961; la
incidencia de la élite empresarial regiomontana en el influjo social
del catolicismo en la región; y las expectativas y propuestas de la
Iglesia regiomontana de cara a la inminente asamblea ecuménica.
En el cuarto y último capítulo del libro, el Mtro.
Machuca analiza dos procesos imbricados: la participación de la
Iglesia regiomontana en el Concilio Vaticano II, especialmente
en la persona de su arzobispo, así como la recepción inicial
que tuvieron en Monterrey las reformas conciliares. En este
apartado, que representa el clímax de la obra, el autor presenta
cuestiones como la difusión de las deliberaciones conciliares
en la localidad, la aplicación de la reforma litúrgica y la
conformación de movimientos laicales, y el incipiente diálogo
ecuménico. No obstante, se pone de relieve que, si bien algunos
cambios se aplicaron con celeridad, otros se postergaron o se
ignoraron, destacándose una postura conservadora en el prelado
regiomontano.
Cabe agregar que el libro incluye al final múltiples notas,
que no sólo refieren debidamente las fuentes de información,
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sino que incluyen innumerables comentarios aclaratorios o
explicativos, que puntualizan o amplían la información vertida en
el texto. Asimismo, presenta varios anexos que contienen valiosos
datos sobre el catolicismo de la época, como los sacerdotes y los
templos locales a principios de la década de 1960.
El libro del Mtro. Machuca es una obra esencial para
comprender el desenvolvimiento histórico del catolicismo
regiomontano. Describe, explica e interpreta, con base en la
evidencia, la participación de la Iglesia local en el Concilio
Vaticano II, el gran acontecimiento que conllevó incuestionables
cambios paradigmáticos, en medio de una década de Revolución
cultural. No sólo está destinado a los interesados en la historia
del catolicismo o de la religión, sino a toda persona que busque
comprender los cambios sociales a partir de una transformación
cultural representativa, con las correspondientes continuidades y
rupturas, intransigencias y renovaciones, resistencias y aperturas
que implicó.
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
orcid.org/0000-0003-0627-6203

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�Lucrecia Solano Martino, El jardín de senderos que se
bifurcan: Escenario historiográfico estadounidense del
siglo XX sobre América Latina, San Pedro Garza García, Grupo 42 Ediciones, 278 pp. 978-607-99984-2-4
Recibido: 27 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

El libro de Lucrecia Solano Martino, El jardín de senderos que se
bifurcan, escenario historiográfico estadounidense del siglo XX
sobre América Latina, tiene un título interesante. La primera parte
de este pertenece a un cuento “policial” de Jorge Luis Borges,
relacionado con la labor de un espía chino durante la Primera
Guerra Mundial. Antes de iniciar la reseña del texto, considero
que es necesario analizar el título y para esto nos remitimos a
Josefina Pantoja Meléndez1 que destaca que, en este cuento,
Borges maneja el tiempo como un laberinto ramificado, porque:
“el tiempo se bifurca perfectamente hacia innumerables futuros
(relatos dentro de relatos)”. En cuanto al espacio, Borges escribe
sobre un jardín o más bien sobre “la arquitectura del jardín de la
tradición china, resaltando sus contradicciones internas”, porque
Josefina Pantoja Meléndez, “El tiempo en un cuento de Borges: “El jardín
de senderos que se bifurcan”, Thémata. Revista de Filosofía 45, 2012, 303318.

1

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�Reseñas

es, a la vez “sólido e inestable, presente y soñado”, imagen del
caos y ambos [tiempo y jardín-espacio] representan el mundo”.
Pantoja Meléndez puntualiza, además, que el tiempo “es el ente
organizador de la novela, aunque es un tiempo multiplicado por
diversos tiempos paralelos y divergentes. Los diversos desenlaces
ocurren y cada uno es punto de partida para otras bifurcaciones”.
La segunda parte del título es el análisis de la obra de historiadores
estadounidenses que, durante el siglo XX, escribieron y aportaron
sobre la historia colonial y moderna en América Latina. Me
aventuro a lanzar una hipótesis: la doctora Solano Martino utiliza
este título en su análisis para abrir dos senderos principales, pero
estos a su vez se bifurcan en múltiples ramificaciones que, al final,
nos proporcionan un amplio panorama acerca de la historiografía
estadounidense que ha estudiado a América Latina.
El libro de Lucrecia Solano propone un tema novedoso,
eso no hay duda, y es para mí un punto ineludible utilizar
las primeras palabras de la autora en la Introducción para
comprender su posicionamiento, cuando deja claro que su
escritura pretende:
describir, analizar y evaluar dos senderos temáticos en el
marco de la historiografía estadounidense del siglo XX. Un
sendero se dirige a la historia colonial americana -entendido
este concepto como el continente americano-, específicamente
sobre la idea de la construcción del norte de la Nueva España,
y el desplazamiento de los términos de ‘frontera’ como límite,
al de ‘zonas fronterizas’ como zonas de contacto. (Solano
Martino:13)
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�Reseñas

Este primer espacio o sendero analizado por Lucrecia Solano, es
el que me gustaría comentar. ¿Cómo eligió la autora las obras a
estudiar? Primero por su fecha de publicación (durante el siglo XX).
Debía ser historia escrita por estadounidenses, que hubiera tenido
relevancia e impacto en la Academia; textos fundacionales que
cambiaran enfoques o perspectivas; que transformaran las ideas;
que aportaran novedades; que profundizaran en sus reflexiones
sobre teoría, metodología, utilización de fuentes; que esclarecieran
ciertos temas; que descifraran problemáticas anteriores; que dieran
luz a nuevas temáticas; que utilizaran nuevas técnicas; así como
que aportaran al conocimiento histórico.
Este primer sendero permite cubrir un arco temporal que
va del siglo XV a principios del XIX, sin embargo, aclara Lucrecia
Solano, algunos trabajos rompen la línea del tiempo y debido a su
temática específica podrán ir hacia tiempos más remotos (antes y
durante la conquista); o posteriores, señalando 1848 como el año
“fundacional” de México y los Estados Unidos de América (EUA)
y, algunos otros, alcanzarán nuestro presente. Solano Martino aclara
que tuvo que tomar en consideración este tipo de diferencias en las
periodizaciones históricas, ya que en América Latina las historias
nacionales, en su mayoría, resaltan, como momentos fundacionales,
los momentos de las independencias de las coronas europeas. De
igual manera, los procesos de conformación de los estados-nación
se analizan con base en periodizaciones y categorías de análisis
distintas a las que se utilizan en EUA.
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�Reseñas

Por otra parte, la amplitud del ámbito de estudio hace que
el sendero correspondiente a la América Colonial se encuentre
inscrito en distintos campos historiográficos, como son: Historia
del oeste de Estados Unidos; Historia del sur de Estados Unidos;
Historia de las fronteras (y la relevancia de la idea de frontera
en la conformación de las naciones, en donde se analizan las
transformaciones del significado del concepto “frontera” en los
estudios históricos estadounidenses del siglo XX; Historia del
gran septentrión, cuyos significados, afirma la autora, van desde:
“norte”, “punto cardinal”; hasta “viento que sopla del norte y
polo norte”; e Historia del norte de la Nueva España o de México,
entre otros.
Solano Martino inicia con la descripción, el análisis y la
reflexión de los textos seleccionados, y ahí identifica tres largos
períodos que tipifican la producción histórica estadounidense
durante el siglo XX: a) de 1900 a 1945, en donde se transita de
la Primera a la Segunda Guerras Mundiales, pasando por la Gran
Depresión y se es testigo del inicio de regímenes totalitarios
en regiones del mundo, por lo que, durante este periodo, los
historiadores van a escribir: “Una historia institucional y política
que estudia instituciones, su poder, sus luchas, sus alcances”; la
autora, cuando escribe “institución” se refiere a gubernamental, a
eclesiástica, y a la empresarial, entre otras (p. 29).
El segundo período abarca de 1945 a 1988, etapa de la Guerra
Fría, y ahí se escribe sobre la historia identificada como historia
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demográfica, cuantitativa, económica y social, denominadas así por
sus objetos de estudio: análisis de la población, su participación
en distintos sectores o regiones, por sus edades, enfermedades,
género, mortandad, natalidad; historia cuantitativa que aportó las
herramientas estadísticas necesarias para analizar la documentación
en el ámbito económico, en donde proliferaron los estudios debido
al sustento teórico que aportaban la gran cantidad de modelos
económicos aparecidos en la postguerra y derivados del estudio
de las estructuras sociales. Por otra parte, al término de la Segunda
Guerra, “la amplitud geográfica abrió paso al conocimiento de
culturas distintas: aparece una sociedad que empieza a concebirse
diferente de la que se identificaba entre el capitalismo al comunismo;
y en la nueva percepción, se encuentran los grupos sociales que
luchaban por conseguir sus derechos” (p. 29).
Y, el tercer período, de 1988 a finales del siglo XX, donde
aparece la historia cultural, la cual utilizará diferentes categorías
de análisis (género, raza, clase, étnicos y relaciones de poder,
entre otros); además de proponer un enfoque interdisciplinario
en donde la antropología, sociología, derecho, análisis de textos,
comunicaciones y literatura coadyuvan a la historia; lo cual
conduce a comprender la historia como una de las múltiples
relaciones e interacciones entre distintos individuos o grupos
sociales; no una historia elitista construida desde el poder, sino
la que destruye el discurso totalitario para dar cabida a múltiples
discursos de la historia (p. 29).
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En lo que se refiere al tiempo, la autora aclara: “Los
tiempos en este trabajo están entremezclados, es decir, los
tiempos que definen marcos teóricos, metodológicos y/o
temáticos y los tiempos que define cada historiador sobre su
obra”. El trabajo de análisis se complica porque existen otras
periodizaciones, las determinadas para el tratamiento individual
de cada uno de los textos revisados y analizados en el trabajo y
que la autora tratará individualmente. En esta aparente mezcla,
la autora habla “de diferentes niveles a través de los cuales se
va generando una historia que nos permite conocer parte de la
vida y el mundo de los historiadores, así como la forma del
tratamiento de los temas en distintos períodos”. Solano pasa
enseguida a explicarnos que, además, en su estudio “se trazan
gradualmente los distintos modelos, así como las intenciones
e intereses particulares, que la academia estadounidense ha
construido sobre la región” (p. 30).
En el caso de los historiadores que escriben sobre de la
América Colonial, su interés, en un primer período, se centra
en dilucidar la lucha entre imperios por el dominio de la región,
siempre presentada como espacio vacío; conforme se percibe el
avance de los imperios en el tiempo, se percibe el segundo periodo
historiográfico que presta especial atención a la conformación de
los estados-nación. Y, el tercer punto de inflexión corresponde a la
atención puesta en el estudio de las relaciones entre los distintos
sujetos y grupos de la región.
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La historiografía estadounidense sobre Historia Colonial,
durante las primeras décadas del siglo XX, fue de concentración,
especialización y elaboración de estudios de trabajo monográfico,
como estudios de los Virreyes y de las instituciones en la Nueva
España, al igual que de otros lugares del sur del continente. Al
mismo tiempo se sustenta una especialidad de la historia de los
Estados Unidos en la revista Hispanic American Historical Review
en 1916. Y aparece la llamada Borderlands Historiography, cuyo
principal representante es Herbert Bolton, y que se refiere a los
estados antes pertenecientes a México y España.
En el periodo de entreguerras aparece la historia
política sobre Audiencias, Virreyes e Intendencias, así como en
documentación comercial y financiera. Un campo adicional es la
Historia de la literatura española en donde destacan Leonard y
Chapman.
En 1944, aparece la Revista Las Américas (p.82) que va
a dar importancia a los estudios coloniales, con las aportaciones
de Lewis Hanke y Benjamín Keen. Aquí se observa el inicio de
la historia social, que tiene como objeto el estudio de la sociedad
frente a la historia, así como las estructuras sociales y sus
transformaciones a través del tiempo.
Hago aquí una parada para advertir que, en este texto, no
hay aspectos disonantes, hay un orden, un método y se trasluce
un conocimiento muy acabado de los contenidos en los cuales
se producen los diferentes textos y se explica cómo unos se van
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conectando o concatenando con otros, incluso se aprecia cómo
dos autores dialogan sobre un tema en diferentes fechas, lo que
resulta muy interesante.
Durante las décadas de los 40, 50 y 60 del siglo XX la
tendencia es hacia la historia demográfica. En ella destaca la
escuela de Berkeley sobre estudios de la población indígena
del centro de México en el siglo XVI. Ellos documentan una
catástrofe demográfica después de la conquista y estudios
posteriores han mantenido vigente esta aportación. Charles
Gibson trabajó en la etnohistoria en 1964, y es cuando se empieza
a descubrir la existencia de los indígenas, aunque con fuentes de
los colonizadores.
Durante la Guerra Fría se produce un auge en estudios
sobre AL, se fortalece la interdisciplinariedad y aparece la
“historia desde abajo”, se asoman en los estudios los trabajadores,
los campesinos, los esclavos, entre otros.
A finales de los sesenta, Marvin James Lockhart abre el
campo de estudio de las lenguas indígenas de América Latina y
con ello, la interpretación de sus documentos que se van a reflejar
en los estudios sobre las estructuras sociales postcoloniales.
Las manifestaciones sociales que se van gestando en las
décadas de los 60, 70 y 80 entre distintos grupos minoritarios en
Estados Unidos dan pauta a nuevos cuestionamientos: estudios
chicanos en 1985 y 1987, en donde destacan Carlos Castañeda,
Rodolfo Acuña y Gloria Anzaldúa, que buscaban aproximarse
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a las identidades de personas, a esa población nativa del norte
de México a través del tiempo. Poco a poco se percibirá la
diferencia entre la especialidad de borderlands y la mirada de la
época colonial.
Enseguida la autora presenta un estudio específico acerca
de la construcción de la idea del norte de la Nueva España, basada
en la historiografía estadounidense del siglo XX. Recordemos que
estos estudios van hilvanando un vocabulario diferente al abordar
diversos campos; en algunos se aporta y es posible que surjan
ambigüedades; en otros casos podrían parecer ejercicios planeados,
pero lo que es cierto es que este conjunto de aportaciones nos
interpela, nos plantea nuevas preguntas, como si se tratara de un
desdoblamiento ahí aparecen las vidas, los conceptos de familia,
los viajes y la migración, la posibilidad de visibilizar dimensiones
hasta ese momento invisibles; de pronto, los territorios cambian de
dueño, y, ¿cuál es la razón por la que se observan como territorios
vacíos? De pronto, cambian los nombres de las poblaciones; unos,
subsisten, pero otros, desaparecen; una nación se ensancha, y otra,
se achica; la multitud de escritores que intervienen dan cuenta del
interés en este período: Bolton, Bannon, Turner, Cook, Borah,
Wolf, Gibson, Lockhart, Jackson, Susan Deeds, Weber, entre otros
muchos más. En este estudio específico, nos ilustra la autora acerca
de cómo piensan, perciben, escriben, describen los estadounidenses
la construcción de este norte tan difuso, dependiendo también ellos
del periodo al que pertenecen y que es analizado por la autora. De
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la página 87 a la 113, Lucrecia Solano escribe un magnífico ensayo
sobre la construcción, deconstrucción y reconstrucción de la región
norte de México, oeste, sur, sureste, suroeste de EU durante el
período colonial, que abarca más allá de la mitad del siglo XIX,
fecha fundacional para los historiadores estadounidenses, pero
época de la Reforma, de la consolidación del Estado-nación para
los mexicanos.
Y, por último, en este primer sendero, Lucrecia reconstruye,
como un prisma, una visión global y una panorámica general de
lo escrito por los mexicanistas y latinoamericanistas en EUA
durante el siglo XX sobre el tema de las fronteras, que abarca de
la página 115 a la 143 de este texto. La autora nos hace transitar,
con sus reflexiones iniciales, a través del análisis de la categoría
de alteridad, que se enfoca a estudiar las relaciones de poder
desiguales que implican subordinación, silencio y ausencia del
otro. Nos va a presentar a Michel de Certeau, quien reintroduce este
término en 1985, proponiendo como definición de la alteridad “la
posibilidad del conocimiento del otro [que] amplía la perspectiva
para conceptualizar la cultura como prácticas de la vida cotidiana
entre toda la gente; cultura entendida como un producto material
y simbólico que se encuentra en todas las sociedades, no solo
en las élites.” Y que además abrirá el camino para la aparición
de nuevas teorías sobre el concepto de cultura y para lo que hoy
conocemos como giro cultural (pp. 115-116). Ya antes, en el siglo
XVI, Jean de Lery, en su obra Histoire d’un voyage faici [fait] en
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la terre du Brésil, destacaba esta concepción cuando se refería al
descubrimiento de nuevas tierras; para él la alteridad aparece en
“la Ruptura en dos mundos separados por un océano”, cuando se
encuentran dos culturas tan diferentes (p. 115)
Enseguida la autora nos conduce hacia los Estudios
Culturales, que estudian el poder entre las instituciones,
organizaciones y sociedades y la cultura que explica la historia y a
las estructuras sociales. Aparecen entonces definiciones diversas
de cultura: sujetos sociales en movimiento con gran dinamismo;
comunicación y comunidades minoritarias: jóvenes, mujeres,
chicanos, negros homosexuales; estudios multidisciplinarios
que abren un campo, una nueva perspectiva en el estudio de las
fronteras; ya no como línea divisoria políticamente establecida,
sino como el estudio de un espacio geográfico en el cual
interactúan y se interrelacionan sujetos históricos que antes no se
percibían en el análisis.
La autora nos hace ver que la nueva cultura del concepto
de frontera llevó a un cambio en su significado, que en inglés
tiene un gran impacto, (no así en español), al ir de frontier, es
decir, una línea trazada en medio de un territorio generalmente
en los bordes, a borderlands, como espacios geográficos, zonas
de convivencia entre distintas naciones donde interactúan y se
relacionan las personas diferentes. La autora se pregunta si el
lenguaje refleja una manera particular de ver el mundo, y propone
una interesante reflexión al respecto.
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En esta nueva forma de aproximarse al análisis, la autora,
apoyándose en los historiadores mexicanos Mendiola y Zermeño,
afirma que es necesario tomar en consideración el lugar social de
producción de los autores, bajo el supuesto de que la historiografía
representa las condiciones económicas, sociales, políticas y
culturales del tiempo y el lugar en el cual fueron escritas, así
como la construcción de la periodización elaborada para sus
escritos históricos, además de relacionarlos con la cuestión del
tratamiento del otro y la alteridad, que apoyaban los novedosos
estudios culturales (p. 121).
A partir de este momento, la autora inicia el análisis de
los textos de los historiadores estadounidenses: Turner fija una
línea fronteriza y elimina de la escena los previamente invisibles
salvajes: el otro. En geopolítica, la frontera está representada
por las orillas, con la idea de un territorio vacío, deshabitado, a
no-man’s land. “El concepto de frontera se refería a la división
entre dos partes, dos naciones, una de ellas subordinada a la otra,
desde la perspectiva estadounidense. El concepto se relacionaba
con la dicotomía civilización-barbarie, al conceptualizar a los
nativos como salvajes, los historiadores en este período omiten
sus historias y la cultura de vida alrededor de estas líneas
fronterizas antes de la llegada de los anglos” (p. 120). Esta idea
permanece sin alterarse durante los primeros cincuenta años del
siglo XX. El nuevo hombre americano (el otro) en relación con
los británicos será solo el símbolo de civilización. Bolton reitera
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la retórica de las crónicas españolas y describe las campañas de
los conquistadores. Las perspectivas etnocéntricas, eurocéntricas
o imperialistas no incluyen la otredad.
Es hasta los años ochenta cuando aparece el trabajo de
Gloria Anzaldúa (estudios chicanos), que representa una teoría
feminista mediante el giro cultural y señala “el movimiento
mediante coaliciones con otras mujeres a través de la frontera
geopolítica de EUA y México”. Anzaldúa utilizó una nueva
metodología, construyó un sistema complejo al considerar
diferentes tipos de fronteras: físicas, psicológicas, sexuales y
espirituales, consolidando un nuevo significado de frontera lleno
y rico, a través de la literatura y la poesía. La doctora Solano
Martino acude a Gloria Anzaldúa, quien “Reconoce que, en
efecto, the borderlands están físicamente presentes donde dos
o más culturas se juntan, donde gente de diferentes razas ocupa
el mismo territorio, donde las clases altas, bajas y medianas se
tocan, donde el espacio entre dos individuos se comprime en la
intimidad.” Al final del siglo XX, la conceptualización abarca
una “cultura de las fronteras” asociada con tres elementos:
territorialidad, personas y tiempo. Esta nueva mirada significa
la interacción entre las prácticas materiales y creencias de la
gente que generan relaciones distintas. Esta convivencia crea
nuevas identidades y estos espacios empiezan a ser reconocidos
en la historiografía como regiones, como zonas de contacto
multiculturales dependiendo del período que se está estudiando.
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Al igual que los otros temas tratados en el libro, cuyos
elementos dialogan en diferentes tiempos, este segundo ensayo
incluye una gran cantidad de aportaciones de otros historiadores
estadounidenses del siglo XX sobre el significado de frontera. En
conjunto, contribuyen a construir una conceptualización global
de este estudio que sin duda es un aporte significativo para la
historiografía mexicana, y que está sólidamente trabajado por
Lucrecia Solano Martino.
Guadalupe Sánchez de la O.
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, México

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�Maricela González Félix y Jesús Méndez Reyes (coordinadores). Sectores económicos, arreglos políticos y
empresarios en Baja California. Atisbos desde la
historia reciente 1900-1976. Baja California:
Universidad Autónoma de Baja California/Instituto
de Investigaciones Culturales-Museo, 2021, 265 pp.
ISBN: 978-607-607-702-3
Recibido: 9 de noviembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Este texto es resultado de una serie de colaboraciones de
especialistas en el área de la historia empresarial del noroeste de
México, quienes por poco más de 20 años han venido desarrollando
estudios referentes a comerciantes, áreas productivas, familias
empresariales y empresarios de Baja California y zonas
aledañas. De esta forma, Sectores económicos, arreglos políticos
y empresarios en Baja California. Atisbos desde la historia
reciente 1900-1976, representa una contribución significativa
para la historiografía regional, después de detectarse la ausencia
de estudios de vinculación geográfica, económica y política en el
contexto fronterizo (pp. 64-66).
En este sentido, y a decir de Gruel Sández, “describir
perfiles empresariales bien puede ayudar a entender el tejido
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productivo de Baja California” (p. 195). Sin embargo, además del
rastreo de las trayectorias de diferentes individuos y asociaciones
económicas de aquella entidad, la principal aportación de las
autoras y los autores responde a la búsqueda de los nexos entre el
empresariado y el sector político local y federal, siendo éste el eje
transversal de los seis capítulos del libro.
Éstos son: La importancia del prestigio familiar y los
vínculos “heredados” en la trayectoria empresarial de Alberto V.
Aldrete, por Héctor Mejorado de la Torre; la colaboración entre Jesús
Méndez Reyes y Santiago Acha Ojeda con El andar itinerante del
empresario de Baja California: Los Barbachano de la compañía
Telefónica Fronteriza y Hugo Torres Chabert; Diana Lizbeth
Méndez Medina presenta Empresarios capitalinos en la industria
vitivinícola de Baja California a mediados del siglo XX. El caso
de Bodegas de Rancho Viejo. Por su parte, Diana Irina Córdoba
Ramírez aborda la situación de trabajadores migrantes hacia Estados
Unidos en Tensiones fronterizas, mercados laborales y relaciones
gobierno-empresarios en Baja California durante el Programa
Bracero; Antonio G. Basich: Ingeniería, urbanización y relaciones
horizontales en Mexicali, 1933-1976, por Víctor Manuel Gruel
Sández. Cierra Marisela González Félix con Participación política
de empresarios. El proceso electoral de 1968 en Baja California.
En forma preliminar se retoma una pregunta detonante
planteada por Méndez y Acha, quienes se cuestionan qué significa
ser empresario en un contexto fronterizo como el de Baja
California (p. 63). Si bien las propuestas teóricas recuperadas por
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los autores proporcionan algunos elementos para responder a tal
cuestionamiento, consideran pertinente reformular el concepto
a partir de las experiencias y trayectorias específicas y, de esa
manera, ofrecer una explicación más contundente sobre los
procesos contemporáneos y de larga duración. Siguiendo esta
lógica, cada uno de los artículos contribuye con un elemento
particular para esbozar una explicación integral sobre el empresario
sudcaliforniano tanto en el siglo XX como en lo que va del XXI:
principios de asociacionismo, la diversificación productiva
(manufactura y servicios), adaptación a los diferentes contextos
políticos y, sobre todo, aprovechar la condición fronteriza, entre
otros. Así pues, esta obra colectiva se encuentra en la vía para
construir una definición sobre el empresario contemporáneo de
Baja California.
Por otro lado, los análisis en esta obra no solo abordan el
aspecto económico-productivo per se, pues buscan establecer las
asociaciones y formas de sociabilidad laboral y política derivadas
de aquél. En primera instancia, es de destacar el hecho de que
la organización productiva permitió el fortalecimiento del sector
gubernamental y viceversa; esta relación resultó necesaria en un
contexto de distanciamiento geográfico, económico y cultural
con la capital del país, y una situación mucho más cercana con
los Estados Unidos, circunstancias ocasionalmente benéficas y en
otras desfavorables. De esta forma, se desarrolló una simbiosis
muy particular entre los poderes político y económico.
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En cada uno de los capítulos las y los investigadores
identificaron algunos de los arreglos políticos desarrollados por
los sujetos estudiados, mismos que responden tanto a dinámicas
institucionales como informales. Por ejemplo, diferentes
empresarios se convirtieron en empleados municipales o estatales,
logrando que funcionarios federales accedieran a invertir en la
construcción de caminos, vías férreas, presas y otras obras de
infraestructura para facilitar el proceso productivo en Ensenada,
Tijuana, Mexicali o Tecate. Los casos de Alberto V. Aldrete,
Manuel y Rubén Barbachano y Antonio G. Basich resultan
paradigmáticos en este sentido. De manera inversa, en más de
una ocasión algunos servidores públicos se volvieron socios
minoritarios en diferentes compañías o establecieron propias,
como Abelardo L. Rodríguez, aprovechando su capital político
y redes personales. En última instancia, la discrecionalidad, la
corrupción y los conflictos de intereses fueron parte fundamental
en el establecimiento y expansión de negocios privados y en la
configuración del propio sistema político local.
La segunda mitad del siglo XX fue particularmente
significativa para el desarrollo de las relaciones políticoempresariales. En 1952 Baja California obtuvo la categoría de
entidad federativa por lo que los procesos electorales se volvieron
una actividad recurrente; en esta coyuntura, algunos de los
más prominentes empresarios de la localidad se involucraron
directamente en las actividades políticas. Dicha participación
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se efectuó a través de diferentes mecanismos: compitiendo por
ocupar cargos de elección popular, sufragando gastos de campaña
para candidatos específicos, tanto con el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) como de la creciente oposición de Acción
Nacional (PAN), o estableciendo diferentes organizaciones
cívicas para buscar incidir en la toma de decisiones administrativas
y electorales. En todo caso, la participación directa en las
actividades políticas de los empresarios sudcalifornianos, como
la realizada por Norberto Corella, es considerada como uno de los
factores fundamentales en la alternancia política de aquel estado
en el último cuarto de siglo.
Finalmente, es pertinente señalar que esta aportación
historiográfica se construyó con base en la consulta no sólo de
bibliografía especializada, sino de una variada documentación
procedente de diferentes acervos. Entre ellos destaca el Archivo
Histórico del Estado de Baja California, diferentes archivos
municipales, el correspondiente a la Secretaría de Relaciones
Exteriores y el General de la Nación. Igualmente destaca el
archivo del Instituto de Investigaciones Históricas de la UABC,
el cual representa una veta para la conservación y difusión de
material documental del noroeste mexicano.
Luis Enrique Pérez Castro
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
orcid.org/0000-0002-3674-3389

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, 2023, Vol 2, No. 4, Enero-Junio</text>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 3, No. 6, julio-diciembre
2023, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria
Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263,
ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 01 de agosto de 2023.

Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Autores
Jorge Vázquez
Joaquín Ortiz
Josué Zalapa
Felipe Oregón
Tirso Medellín
Félix López
Emilio Bazaldúa
Pablo Lazo
Lola Yon
Raúl Reyes Camargo
Alberto Villalobos Manjarrez
Kabir Abud Jaso
Orlando Piña Elizondo
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Traducción al francés
Paula Beatriz Pinales Cabllero
Danna Paola Hernández Uresti
Daniela Alejandra López Reina
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�P r e s e n ta c i ó n

Dossier
Severo Iglesias: pensamiento, trayectoria y
legado
Severo Iglesias: thought, trajectory and legacy
Severo Iglesias: pensée, trajectoire et héritage
Presentación
Tirso Medellín1

El Dossier constituye un esfuerzo por dar lugar y traer
a la reflexión el pensamiento de filósofas y filósofos
relativamente marginales de México y Latinoamérica;
aquellas y aquellos que, desde distintas posiciones y
trayectorias, han desarrollado obras y teorías filosóficas
auténticas y profundas fuera de las miradas de lo que
podríamos denominar el mainstream filosófico. El
pensador al que dedicamos el Dossier es un caso ejemplar
de ello.

1
Catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL, San Nicolás de
los Garza, México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
1
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 1-3

�Severo Iglesias:
Pensamiento, trayectoria y legado

Severo Iglesias (1942-2021) fue un filósofo que
desarrolló su teoría y método al margen de la enseñanza
y la investigación estrictamente académicas, si bien, fue
profesor de filosofía por breve tiempo en la Universidad
Autónoma de Nuevo León y en la Universidad Michoacana
de San Nicolás Hidalgo. Como se podrá ver en algunos de
los artículos que componen el Dossier, su sistema filosófico
alcanzó madurez en la década de 1990, con una serie de
libros en los que presentó la dialéctica triádica –nombre
que dio a su teoría–. Sin embargo, su pensamiento no
estuvo acotado a la filosofía. Igualmente escribió sobre
historia, política, educación, ciencias, así como presentó un
proyecto de corte político denominado el México nuevo. Su
vasta obra comenzó a reunirse en el 2007 con la publicación
de sus Obras completas por la Editorial Morevallado, en
Morelia, Michoacán.
El Dossier se divide en dos secciones, la primera
titulada Vida y obra, y la segunda, Teoría. La primera de
ellas reúne trabajos que exponen principalmente aspectos
de la vida y obra del autor, así como indican y esclarecen
conceptos centrales de su pensamiento, su génesis y
perspectiva social y política. Cuestiones relevantes de
la vida y trayectoria pueden encontrarse en el artículo
de Jorge Vázquez Piñón; la perspectiva social y política
presente en el pensamiento y actuar de Severo Iglesias se
destaca en el artículo de Joaquín Ortiz; y una exposición
de conceptos centrales de su teoría aparece en el artículo
de Josué Zalapa y Felipe Oregón. Además de ello, los tres
exponen indistintamente consideraciones sobre la filosofía
del pensador mexicano.
La sección de Teoría, en cambio, reúne tres artículos
con un enfoque problemático mediante el cual se busca
llevar la teoría, el método y los conceptos propuestos por
Severo Iglesias al debate y la investigación filosóficas.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 1-3

2

�Severo Iglesias:
Pensamiento, trayectoria y legado

El artículo de Tirso Medellín expone la teoría de la razón
ficticia y la emplea como marco teórico para el análisis
crítico de algunos fenómenos de la era digital; el de Félix
E. López estudia la propuesta epistemológica de Severo
Iglesias como un modelo interdisciplinar para las ciencias
y, en particular, para las ciencias sociales; por último, el
artículo de Emilio Balzaldúa constituye una reflexión
sobre el arte contemporáneo a partir de los planteamientos
expuestos en el libro La situación del arte en los tiempos
actuales.
Deseamos que este Dossier contribuya a acercar
la imponente obra del autor norestense a aquellas
personas interesadas en comprender críticamente el
mundo en que vivimos, desde la filosofía, las ciencias, la
política y, en general, desde cualquier ámbito de la vida
productiva. Seguramente es una pequeña aportación pero,
probablemente, una entre muchas otras que seguirán
encontrando en la obra de este autor una fuente inagotable
de sabiduría y conocimiento.
Monterrey, N.L., julio de 2023.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 1-3

3

�Dossier

Sobre la vida y obra de Severo Iglesias
(1942-2021)1
On the life and work of Severo Iglesias
(1942-2021)
Sur la vie et l’œuvre de Severo Iglesias
(1942-2021)
Jorge Vázquez Piñon2

Resumen
Este escrito es a la vez testimonio y semblanza de la vida,
carácter y pensamiento de uno los filósofos mexicanos más
excepcionales de la segunda mitad del siglo XX e inicios del
XXI. Narro mi larga experiencia de trato con Severo Iglesias,
desde la juventud hasta su desafortunada muerte. Planteo la tesis
de que el desarrollo de su pensamiento y su obra puede dividirse
1
Este texto no pretende abordar de forma rigurosa la vida de Severo Iglesias. Fue incluido en el Dossier como el primer artículo de una exposición de
semblanza y acercamiento a su vida. Al formar parte de un Dossier, corresponde a una primera sección de invitación a la lectura del autor. Persigue únicamente fines de divulgación.
2
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (profesor jubilado), Morelia, Michoacán.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
4
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

en tres etapas: el periodo crítico; el periodo de la gestación y
planteamiento de la dialéctica triádica; y el periodo de la praxis
política. Cuestiono sobre el testamento filosófico y político que
nos deja Severo Iglesias, arriesgando algunas interpretaciones
sobre ello, y planteo algunas reflexiones acerca del modo en que
deberemos estudiar su obra una vez desaparecida la persona.

Palabras clave
Severo Iglesias, filosofía, vida, triádica.

Abstract
This writing is both testimony and sketch of the life, character
and thought of one of the most exceptional Mexican philosophers
of the second half of the 20th century and the beginning of the
21st. I narrate my long experience dealing with Severo Iglesias,
from his youth until his unfortunate death. I propose the thesis
that the development of his thought and his work can be divided
into three stages: the critical period; the period of gestation
and approach of the triadic dialectic; and the period of political
praxis. I question the philosophical and political testament that
Severo Iglesias leaves us, risking some interpretations about it,
and I propose some reflections about the way in which we should
study his work once the person has disappeared.

Key words
Severo Iglesias, philosophy, life, triadic.

Résumé
Cet écrit est simultanément témoignage et semblant de la vie,
caractère et pensée de l’un des philosophes mexicains les plus
exceptionnels de la seconde moitié du XXe siècle et du début
du XXIe siècle. Je raconte ma longue expérience de traitement
avec Severo Iglesias, dès la jeunesse à sa décès malencontreux.
Je pose la thèse que le développement de sa pensée et de son
œuvre peut être divisé en trois étapes: la période critique; la
période de la gestation et approche de la dialectique triadique; et
la période de la praxis politique. Je m’interroge sur le testament
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

5

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

philosophique et politique que nous laisse Severo Iglesias, en
risquant quelques interprétations à ce sujet, et je pose quelques
réflexions du mode sur lequel nous devrons étudier son œuvre
une fois la personne disparue.
Mots clés
Severo Iglesias, philosophie, vie, triadique.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

6

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Las tesis principales de
Marx debían reconstruirse o cambiarse: de la conciencia como reflejo a la
conciencia concreta, de la
estructura-superestructura a la concepción triádica
del mundo, de las leyes positivas sociales a las coordenadas del hecho social.
Mi obra es, en lo general,
esa reconstrucción. Severo
Iglesias.3

Evocación de impresiones biográficas
Mi experiencia en el trato y convivencia con Severo
Iglesias en el periodo 1974-2016 -con algunos intervalos
de distanciamiento intelectual y personal, a veces cortos,
a veces, largos- es condición para afirmar que su presencia
siempre era ocasión para hablar de todo, mejor dicho,
preguntar de todo lo que fuera teórico, intelectual, reflexivo
o problemático, pero bajo un único requerimiento: bajo sus
condiciones, que eran el respeto, la interrogación expresada
de manera correcta, y si era precisa, mucho mejor, y nada
que concerniera a su privacidad o motivaciones personales;
alguna vez dijo que “a nadie le permitía cuestionar sus
motivaciones,” y “haber tenido el cuidado suficiente para
mantener alejados a sus hijos de las mismas”, cuando
alguien preguntó si uno de los mismos había incursionado
en el activismo político. Haber tenido siempre presente
esas condiciones hizo posible la comunicación continua
y apropiada, como conversación inicial, que muchas
ocasiones derivó a la exposición de monólogos formidables,
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Frase de una carta fechada en julio de 2010.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

ilustrativos, admirables y generosos. Para mí, siempre fue el
Maestro, y por ello siempre guardé la distancia que confería
ese reconocimiento; esa distancia fue el fundamento
moral de mi cercanía y amistad con Severo Iglesias. Sin
embargo, bajo esas mismas condiciones y al paso del
tiempo, poco a poco supe algo de su vida personal por
las pláticas sostenidas, o la conversación que propiciaba;
cuando surgía algo personal era porque él lo expresaba.
Así pues, a través de los años fui recibiendo un dato, y
otro, y otro, que me permiten tener una imagen general
de lo que fue su vida. Una sola vez -creo que en 1995- le
pregunté de manera directa sobre la ocupación de su papá,
y no dio una respuesta precisa; dijo: “a muchas cosas, se
dedicaba a muchas cosas”. Igual, de su mamá; en 2013,
la mencionó, cuando hablaba de sus acciones políticas
en la Universidad de Nuevo León. Refirió lo siguiente:
habían pasado varios días sin presentarse en la vivienda
familiar, por las exigencias de un movimiento estudiantil
que dirigía en una escuela preparatoria; ahí llegó a buscarlo
su señora madre, y luego de ver que estaba bien, le entregó
un rollo de billetes, y se retiró; agregó que interpretó “la
visita” como muestra de respeto de una madre hacia las
actividades de su hijo. Así fueron las menciones que hacía
de su vida personal; así era él, cuando quería decir algo
personal; eran datos valiosos, elementos importantes para
la redacción de una monografía o semblanza biográfica;
ahora, ese proyecto de escritura requeriría de investigación
en archivos de Monterrey; por ejemplo, acudir a los archivos
de la Universidad, del Registro Civil, de la Fiscalía General
de Justicia, de la Facultad de Filosofía; y también, al
Archivo General de la Nación, y conseguir la autorización
para consultar el expediente que debió abrir el Gobierno
federal sobre el activismo político que desempeñó en el
Partido Comunista, sindicatos obreros, la universidad, etc.;
ahí deben estar los informes policiacos correspondientes;
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

por lo mismo, en 1964, el FBI le prohibió para siempre, la
entrada a Estados Unidos, luego de haber recorrido ese país,
en varias ocasiones. Cuando mencionaba esa prohibición,
gustaba de mencionar dos situaciones: la conversación que
tuvo con el agente federal, y sus gratas imágenes de Nueva
Orleáns; el maestro Iglesias mencionó haber visitado el
Pentágono y hecho consultas bibliográficas en la Biblioteca
del Congreso, en Washington; en la Biblioteca Benson, en
Austin, Texas -que tiene la colección más completa del
mundo de todo lo que se publica en lengua española-; haber
saludado a Lyndon B. Johnson y también, haber escrito una
carta a Mario Savio.
De su infancia, más de una vez refirió algunas
anécdotas, pocas, pero que ilustran lo que fue su espíritu
de niño curioso y aventurero; por ejemplo, contaba que
les gustaba caminar por las vías del ferrocarril y alejarse,
alejarse, alejarse, junto con la palomilla de amiguitos de la
que obviamente era el líder. Otra, la vez que se encontró un
billete de cinco pesos, y el “plan” que hizo para disfrutar ese
dinero con sus amigos; con serenidad especial, habló de la
felicidad que sintió cuando miró los juegos de luces, formas
y colores en el fondo de un caleidoscopio; también, cuando
leyó La sagrada familia, a los trece o catorce años, y que
sintió que en ese libro ‘había algo para él’, que decía cosas
que sentía le acomodaban, y que ‘tuvo el presentimiento’
de que, tal vez, más adelante dedicaría su vida al estudio
de cuestiones semejantes. También llegó a referir que, en
la adolescencia, “era bueno” en las peleas a golpes con sus
adversarios; y que en la escuela secundaria, llegó a comprar
una botella de un cuarto de tequila, ingerirla de un trago,
en algún jardín público, y que ahí quedaba tendido al poco
rato; en la ocasión que narró esa anécdota, allá por 1975,
era inocultable la complicidad de su mirada con su sonrisa,
y aquella luminosidad que revelaba la felicidad sentida por
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

semejante evocación, y que pude ver en ocasiones en que
latía en su interior con gran fuerza, la dicha de haber vivido
lo que mencionaba, y también, de vivir.
A lo largo de los treinta y cinco años de nuestra relación
de amistad y respeto, centrada casi siempre en la filosofía,
pregunté tres o cuatro veces sobre su interés o disposición
para escribir su autobiografía; siempre contestaba que no
tenía el mínimo interés en escribirla, sin dar mayor razón;
por mi parte, no insistía; siempre aceptaba sus palabras y
respuestas como suficientes, porque para mí, siempre fue
el Maestro, siempre. Esa actitud mía fue el fundamento
de mi amistad con él, y nunca cambió. Debo decir que en
2007, en una o dos ocasiones comenzó a hablarme “de tú”,
lo cual primero me agradó, luego lo consideré un lapsus
linguae, y después me desconcertó; por instantes creía que
me dispensaba ese trato como si hubiéramos sido amigos
de juventud, o que quería mayor cercanía como amigos, no
sólo del maestro y su discípulo; no me atreví a contestarle
de igual manera, porque lo juzgué inapropiado, pero me
ofrecía una confianza que creí no merecer, y decidí seguir
“hablándole de usted”, y así fue siempre. Además, decía
que “sabía muchos secretos” y que se los llevaría a la
tumba; pensé que, en un momento imposible de amistad a
su estilo personal, no me hubiera gustado que compartiera
“algo” de aquellos misterios; también pensé en que, para
ser su ‘amigo-amigo’, era necesario tener un carácter como
el suyo, parecerse ‘en algo’ a su temperamento, y debo
decirlo, no era mi caso.
En 2014, lo visité en su casa de Monterrey, en ocasión
de su LXXIV cumpleaños; en un momento de la visita,
volví a preguntar por su interés en escribir su autobiografía,
y en esa ocasión mostró una actitud diferente, hasta cierta
disposición para ello, “bajo la condición” de que fuera una
biografía de acuerdo con los principios de Dilthey para la
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

redacción de una biografía, y que él no la escribiría, sino que,
en todo caso, “escucharía preguntas” correctamente dichas,
y que él contestaría, que fueran grabadas y luego transcritas
y revisadas por él posteriormente; así fue siempre: la última
palabra debería ser la suya, siempre. Mencionó a alguien
-una mujer- que ya trabajaba en una semblanza biográfica
suya, en compañía de su esposo, sin decir nombres -lo
cual era característico en él- y eso fue todo. Aquella fue
la última ocasión en que pregunté por la narrativa de su
vida por mano propia; después, en sus visitas a Morelia
nada supe del resultado de aquella iniciativa que mencionó.
Deseo con sinceridad, haya alcanzado feliz culminación.
Debo decir que, al término de mi estancia en Monterrey,
tuvo la finura de ir a despedirme a la central de autobuses,
en compañía de sus nietos varones.
Comparar los acontecimientos de su vida con su
carácter, y descubrir la conexión de sus acciones sociales
con su temperamento, es labor de un biógrafo de calidad;
una verdadera biografía describe la formación del carácter, la
evolución de la personalidad y la construcción de una obra;
eso es una biografía en términos estrictos; fuera de eso, se
hace cronología, o historiografía, que es lo que más se estila
cuando se escribe una biografía. Yo tengo cierta confianza
en que en Monterrey ‘alguien’ escribe, o está por comenzar
a escribir semblanzas de su vida y de su obra; quiero pensar
que está por suceder, o que está sucediendo, de parte de
un contemporáneo de Severo Iglesias que haya escuchado
sus enseñanzas en la escuela preparatoria, o mejor aún, de
alguien que lo conoció por sus libros y activismo político.
Su vida física llegó al término natural que aguarda
a todos y cada uno de los seres humanos; vivió más de lo
que esperaba; cuando escribía La razón ficticia, decía haber
llegado a la edad de fallecimiento de sus padres (56 años,
su papá), y que no creía rebasarla por mucho, y mencionaba
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

hermanos y otros parientes para nada longevos; también
decía algo impresionante y pavoroso: “había que pasar la
estafeta”, sin mencionar a alguien en específico de Monterrey,
Ciudad de México o Morelia; mencionó lo uno y lo otro
en varias ocasiones, a largo de diez años, con intervalos
más largos al final de ese periodo. En los días finales de su
magisterio en la Escuela de Filosofía (1976), fue la primera
ocasión en que habló del morir, en el sentido de que los
hombres de actividad intelectual intensa y continua tendían
a fallecer de embolia cerebral, o de infarto fulminante, y
agregó que era mejor para todos, “irse rápido”; mi congoja
fue grande al escuchar esas palabras, mayor aún por sumarse
a la sentida en los días finales del mes de junio, cuando las
autoridades universitarias se pronunciaron contra nuestro
movimiento en defensa de la amada Escuela de Filosofía.
Algo dijo al respecto aquel joven que yo era, porque
recuerdo perfectamente que agregó lo siguiente: “todo
tiempo pasado fue mejor, aunque haya sido peor”, y “no
nos preocupemos demasiado, vendrán cosas peores”; luego
sonrió con la ironía que sólo él podía expresar, con aquella
luz que destellaba, en ocasión de sentimientos enigmáticos
en su luminosa mirada, sentimientos y emociones que
rara vez dejaba entrever. Muchos años después (creo que
era 2014) dijo “cualquier día es bueno para morir”. En
ocasión de la inauguración del Aula Severo Iglesias en
casa del doctor Ismael Acosta García (1953-2021) gran
admirador del Maestro y patrocinador de la publicación
de los primeros tomos de sus Obras Completas, dijo que
“sesenta años son suficientes para una buena vida; después
comienzan achaques y dolencias que nunca se acabarán;
por eso, los años finales son los más pesados de la vida”.
Recuerdo que dos años antes, en la presentación del libro
colectivo sobre el centenario de la Revolución Mexicana en
La Piedad, Michoacán, dijo que el hombre nace solo y con
llanto; igual, cuando muere.”
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

En los años de la Escuela de Filosofía, algunos
estudiantes platicábamos entre nosotros si el Maestro
Iglesias creería en Dios; nunca nadie se atrevió a formular
la pregunta; en cambio, sí hubo quien preguntó su opinión
sobre fenómenos paranormales (eran los años de la
película El exorcista), y los llamados ‘objetos voladores
no identificados’. A esas preguntas dio respuestas lógicas
y escuetas. Veinte años después (1996), en su seminario de
la maestría en sociología de la educación, hubo quien sí
formuló la pregunta sobre su creencia o no creencia en Dios;
dio una respuesta que pareció combinación de palabras de
San Agustín y Hegel al respecto; recuerdo el énfasis de sus
palabras en que la búsqueda de Dios responde a la intuición
de su necesidad, y que, por lo tanto, de la misma manera
es buscado, y también, conocido, ‘mediante una intuición’
-dijo-.
Periodo crítico. 1972-1976
‘En principio’ -como acostumbraba decir el maestro
Iglesias al inicio de su cátedra en la Escuela de Filosofía
de la Universidad Michoacana- en relación con el conjunto
de sus libros, quiero comentar dos cosas; una: el acto de
mirar filosóficamente la obra del maestro en su totalidad,
es condición de la propuesta de acomodo de sus libros en
una triada de subconjuntos. En esa figura clasificatoria,
cada uno de sus libros es susceptible de ubicación en
alguno de los tres subgrupos mencionados; y la otra: este
comentario es el inicio considerativo del orden históricocrítico de la formación de su obra, de la constitución de
ella a través del paso del tiempo y mediante la acción
social intensa que constituía, cargada de sentido político
estricto, y la actividad infatigable del pensamiento; una y
otra de esas actividades fueron componentes esenciales de
su existencia.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Severo Iglesias llegó a Morelia como profesor
con el manuscrito de Opción a la crítica, obra que
puede considerarse el comienzo de la constitución de su
pensamiento propio. Con ello comienza su obra, con
una teoría del sujeto; es una teoría de la conciencia y la
acción, de la alienación y sus formas, y de la liberación de
la conciencia. Respecto a la cuestión de la conciencia, y
que trataba en sus cátedras de manera recurrente, recuerdo
que en las charlas de pasillo, solía expresar frases que nos
marcarían para siempre, sin darnos cuenta de ello en aquel
momento; entre ellas, hubo dos, de condición formidable,
frases extraordinarias; una, refiere la pregunta por la
conciencia, una pregunta fundamental en la historia de la
filosofía: ¿qué es el conocimiento? “La conciencia -dijo- es
una estructura con orden propio”, y agregó: “la conciencia
siempre es trascendental”. Creo que ninguno de quienes
lo escuchamos en aquella ocasión entendió nada, pero con
esas palabras textuales, el Maestro resumió el contenido de
Opción a la crítica, que era libro que cargábamos todos los
días la mayoría de los estudiantes. Esa imagen era un marco
de belleza en el pequeño edificio que ocupaba la Escuela
de Filosofía, en la parte posterior del edificio principal de
la Universidad Michoacana: el Colegio de San Nicolás.
No está de más decir que dos de sus clases memorables
y magistrales, fueron las exposiciones de la filosofía de
Hegel, en particular, su alusión a la Fenomenología del
espíritu, como ‘ciencia de la experiencia de la conciencia’,
y que valoró como ‘el libro más importante que se ha
escrito en la historia de la filosofía’ -dijo-; ninguno de los
estudiantes tuvo el cuidado de grabar aquellas magistrales
exposiciones, y se entiende, porque la revisión de Hegel
culminó con la exposición de un aspecto de la filosofía
hegeliana, de parte de cada uno de los estudiantes, lo cual
causó cierto nerviosismo y alguna preocupación. Por mi
parte, tuve el cuidado de grabar las cinco sesiones en que
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

expuso a Husserl, cuya transcripción ocupa su lugar en el
tomo primero de sus Obras Completas.
Cuando llega a Morelia como profesor ya tenía bien
definido y perfectamente claro el conjunto de conceptos y
teorías de la ideología y de la ciencia, temas que manejaba
de manera magistral, con nivel de excelencia, temas que
fueron contenido de su tesis de licenciatura. Es procedente
decir que su examen profesional fue todo un acontecimiento
entre la base estudiantil, y que tuvo lugar en un gran
auditorio, según él mismo se permitió narrar en una charla
de pasillo con los estudiantes, a las que era tan afecto como
profesor, aunque siempre que era propicio, decía que él
‘no era profesor’, que ‘no era maestro de nadie’, y que ‘no
había aprendido a dar clases, y que si lo hacía, era porque
‘de algo había qué vivir’, y que a él, nunca le faltaría
trabajo. Esto último, siempre fue una verdad; lo otro -creoera una ‘ironía socrática’ pues sus clases, siempre, eran
exposiciones magistrales, de excelencia incomparable y
suprema. Esa clase de cosas decía en 1975 a jóvenes que
veíamos en él la filosofía encarnada y viviente; de esa
manera lo sentimos, en los pasillos y las aulas, o cuando
invitaba uno de sus cigarrillos; eran palabras que causaban
el efecto simultáneo del gozo y sufrimiento de reconocer la
verdad y de encuentro con el saber de la claridad de vivir
y pensar. Decía que la ironía socrática era una daga de dos
puntas: hería al que estaba enfrente, y también, a quien la
empuñaba.
La mirada filosófica crítica y valorativa de la obra
escrita de Severo Iglesias en conjunto, vista como una
totalidad, permite decir que llegó a Morelia en 1974 como
profesor de la Escuela de Filosofía de la Universidad
Michoacana de san Nicolás de Hidalgo, con un proyecto de
lo que quería investigar y escribir, a manera de continuación
de las publicaciones que había logrado en Monterrey:
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Ciencia e ideología; Introducción a la filosofía, curso para
bachilleres; Socialismo y sindicalismo en México, publicado
en 1970, y un ensayo sobre la epistemología psicogenética
de Jean Piaget. Esos libros fueron sus credenciales o cartas
de presentación en la Universidad Michoacana; no fueron
presentadas por él, sino por estudiantes que descubrieron
alguno y lo adquirieron, y luego mostraron al resto de los
mismos; muchos nos acercamos al Maestro para solicitarlos.
Tiempo después, supimos que, en 1973, había
terminado el manuscrito de Opción a la crítica; el consejo
estudiantil recién formado, hizo la petición a las autoridades
correspondientes, y apareció con el sello editorial de la
Universidad Michoacana en 1975. El primer título, fue
su tesis para obtener el grado académico de licenciado
en filosofía en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
De igual manera, llegamos a saber que había estado antes
en Morelia en varias ocasiones (1966; 1967), en plan de
activismo político estudiantil y de promoción de una
organización nacional de estudiantes universitarios.
La actividad docente de Severo Iglesias en la recién
nacida Escuela de Filosofía y su primera generación -que
tuvo una matrícula de más de cien alumnos- comenzó con
las cátedras de Historia de la filosofía medieval, y Taller
de lectura y síntesis. Sus exposiciones temáticas eran
rigurosas, serias y sistemáticas, siempre centradas en el
objeto de estudio y examen del problema en cuestión; luego
de exponer la conceptualización respectiva, expresaba
comentarios colaterales al tema que exponía, pero jamás
valoraciones personales peyorativas de un autor, aunque
llegó a manifestar su desagrado por Schopenhauer y
Nietzsche. De esa manera fue el trabajo docente en las
cátedras que expuso durante cinco semestres: Introducción a
la filosofía; Problemas científicos y filosóficos; Métodos de
la investigación científica; Filosofía de la ciencia; Estética;
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Filosofía de lo social; cursos semestrales de Historia de la
filosofía medieval, moderna, y del siglo XIX, y dos cursos
del seminario de Teoría de la crítica.
Periodo dialéctico-triádico, 1984-1997
Luego de salir de la Universidad Michoacana en junio
de 1976, en diciembre de ese año, volvió a Morelia, y
habló frente a sus antiguos estudiantes, del marxismo de
Althusser; y más tarde, de febrero a junio de 1977, una vez
al mes visitaba la ciudad para hablar a los mismos jóvenes
en el seminario de Filosofía de la historia que organizaron
los mismos, y que era asignatura del octavo semestre del
plan de estudios que diseñó el propio Severo Iglesias. Luego
de eso, durante cinco años, no tuvo actividad pública en la
misma ciudad cuando llegó a visitarla, y de lo cual poca
gente se enteraba. Ahora podemos decir que, a lo largo de
esos años, el maestro pasó por un proceso de auto examen
profundo de sus aspiraciones, de su proyecto de vida, y
de autorreflexión radical y extrema de sus pretensiones de
pensamiento y obra; los resultados de semejante proceso
pudieron verse seis años después, en los libros que dio a
conocer en 1982: Conciencia y sociedad (escrito en 1977),
y Principios del método de la investigación científica, y una
reedición con un nuevo prólogo, de Ciencia e ideología.
Puede inferirse que la autorreflexión y autoexamen
mencionados, fueron de mayor duración, aproximadamente
diez años; en el fondo, fue un proceso de reconstitución de
su pensamiento; fue transición significada y resuelta en el
libro La razón ficticia, que escribió entre 1984 y 1986.
Los quince años transcurridos entre 1980 y 1995,
fueron el periodo de crisis, descomposición y caída del
régimen socialista soviético en Europa Central y en Rusia;
esos acontecimientos fueron la condición histórica de la
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

autorreflexión de Severo Iglesias que luego instauró como
condición de posibilidad de preparación para la obra que
desarrolló a partir de la crisis del socialismo soviético;
fueron los años de constitución de elementos conceptuales
y procedimientos cognoscitivos para su ‘teoría dialéctica
de tres términos’, que comentaba con amplitud y precisión
entre 1995 y 1996; fue publicada en 1997 como edición de
autor, con el título de Triádica, dialéctica de tres términos.
Libro arduo y complejo, es como una ‘ciencia del mundo’,
una teoría de los principios y condiciones de interacción
entre la conciencia, la realidad y la acción.
Es importante ofrecer el dato siguiente: en 1982
organicé un seminario de doce sesiones mensuales
en ocasión de la conmemoración del centenario de la
muerte de Marx (1983); el maestro Iglesias fue invitado
especial, y asistió a nueve de ellas; participó con sus
brillantes exposiciones de rigor analítico y disertaciones
de precisión conceptual incomparables; en ellas, mostró
el profundo conocimiento de las teorías de Marx (citaba
de memoria pasajes de algunas de sus obras) y también,
de comprensión de las posibilidades y limitaciones de las
principales concepciones de Marx. De su participación
en el seminario referido quiero destacar lo siguiente: por
primera vez habló de los ‘tres órdenes de la realidad’: el
orden de la conciencia, el orden de la acción y el orden de
lo real, y sus interacciones y contradicciones al interior de
cada uno de esos ámbitos. En algunas sesiones de aquel
seminario se manifestaron las ‘ideas seminales’ -diría San
Agustín- de la dialéctica triádica, que quince años después
aparecieron como sistema de principios, condiciones y
fines de ‘una nueva filosofía’, y que ahora, a casi cuarenta
años de distancia en el tiempo, ponderamos -con el respeto
que siempre sentimos por él- como manifestación del
proceso de reconstitución del pensamiento y proyecto de
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

existencia de Severo Iglesias. Creemos que la culminación
de dicho proceso vital-existencial de reconstitución, es
su libro Teoría de la praxis, aparecida en 2004, y al que
dijo, dedicaba dieciséis horas diarias a su elaboración. Ese
tremendo esfuerzo intelectual fue una prueba más de la
inmensa capacidad de trabajo de su poderoso cerebro, y de
energía mental, que parecía tan intensa como inagotable.
Fue penosa la misteriosa enfermedad neurológica que
después llegó a padecer por ello, y también reconfortante,
la asombrosa recuperación de su salud y vigor intelectual
y físico que mostró en los doce años siguientes, que
fueron precisamente, los años de lo que en este escrito
consideramos como el ‘tercer periodo’. Esos son los tres
momentos que yo visualizo en la vida y obra teóricas de
Severo Iglesias, vida que, ahora puede decirse sin temor a
exageraciones o confusión, fue vida de militancia.
Podemos decir que los problemas de la ideología,
ciencia, mundo y acción, fueron el trayecto teórico y
reflexivo que recorrió el Maestro durante cuarenta y cinco
años, de 1970 a 2015, de su tesis de licenciatura, a su
libro Conciencia y mundo nuevo; fue trayecto de rigurosa
constitución de una nueva y profunda epistemología, o
teoría y ciencia del mundo en el sentido estricto, grande
y universal, una teoría de saber científico riguroso y
sistemático de la actividad humana determinada por el
sentido de justicia y libertad.
En los días finales de su labor docente en la Escuela
de Filosofía, escribió el Manifiesto filosófico publicado
en Panta Rei, (‘Todo fluye’) la revista de esa escuela; es
un documento de importancia filosófica que presenta, de
manera resumida, las líneas generales de pensamiento y
acción cumplidas por Severo Iglesias en Monterrey, de
su autoformación teórica, y el concepto y significado de
la filosofía; también contiene el proyecto de pensamiento,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

escritura y acción que cumplió durante los siguientes treinta
años; en ese manifiesto, es notorio el énfasis puesto en la
importancia y necesidad de una teoría rigurosa y estricta
de la praxis, diferente y superior a los planteamientos
existentes al respecto.
En 1982, hizo una edición de autor del libro Conciencia
y sociedad, y que consideramos, continuidad de Opción
a la crítica, y representativo del inicio de otra fase del
proyecto de existencia, pensamiento y militancia de Severo
Iglesias. En Conciencia y sociedad, el Maestro aborda el
tema de la relación entre conciencia y realidad social; es un
sistema de conceptos de reflexión problematizadora sobre
la conocidísima tesis de Marx de la determinación de la
conciencia por el ser social, un problema fundamental de la
filosofía y de las ciencias sociales; en el libro mencionado
otorga a ese problema un tratamiento crítico, que Marx
enuncia en el famoso prólogo de la Crítica de la economía
política. Así como en Opción a la crítica presenta la teoría
del sujeto, alienación y emancipación de la conciencia, en
Conciencia y sociedad presenta la tesis de la ‘conciencia
concreta’; esta es una aportación de gran importancia y
significado. La conciencia concreta es la forma específica
que adopta la autonomía de la conciencia en sus interacciones
con las condiciones, situaciones y circunstancias de la
sociedad. La teoría de la conciencia concreta marca el
inicio del segundo período de la evolución constituyente
del pensamiento de Severo Iglesias (1982-1997).
En 1994, comenzó a trabajar en el libro que significa
la continuación de Conciencia y sociedad; esa nueva obra
es síntesis de sus planteamientos anteriores, a la vez que
abre nuevos problemas; me refiero a Triádica. Dialéctica
de tres términos. Ese año también marcó el inicio de la
tercera etapa de la constitución del pensamiento de Severo
Iglesias. Es importante señalar que la nueva teoría de la
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

dialéctica que es Triádica, tiene como antecedente el largo
texto y concienzudo estudio de la racionalidad, que es La
razón ficticia. Es obra que ofrece el riguroso examen de las
‘formas imaginarias o supuestas de la razón’ que habían
estado ocultas en la historia de la filosofía; ese libro fue
publicado en 1994, y resulta susceptible de considerarse
una obra preparatoria y propicia de la teoría de la dialéctica
de tres términos. La razón ficticia es una revisión de
la historia de la filosofía desde el punto de vista de las
fortalezas y debilidades de la razón; un libro denso, arduo,
para conocedores de la historia de la filosofía en general, y
de las teorías de la razón, en particular; un libro complejo,
escrito en riguroso lenguaje filosófico; en la introducción y
capítulo final, está la síntesis de la teoría de la razón ficticia;
ahí está el sistema de planteamientos de lo que el autor
propone como la nueva dialéctica, resultante de la crítica
exhaustiva de la racionalidad filosófica y social.
Periodo práxico-político, 2004-2021
Triádica, dialéctica de tres términos, publicado en 1997,
es la obra de pensamiento que, puede señalarse -junto con
La razón ficticia-, plantea las condiciones de reflexión
constituyente de los principios, fundamentos y fines de la
teoría de la praxis. La unidad de esas dos obras aparece como
condición de articulación del sistema de planteamientos de
la teoría de la praxis. Yo me atrevo a decir que el asunto de la
praxis fue un tema de análisis constante de parte de Severo
Iglesias desde temprana edad; creo que, desde su primera
juventud, reflexionaba y reflexionaba sobre la diferencia
entre práctica y praxis, y que también, esa labor de análisis
crítico fue el ‘hilo conductor’ de sus escritos y comentarios
en clases y conversaciones con grupos reducidos de oyentes
en que exponía sus disertaciones sobre consistencia,
importancia y validez de la teoría de la praxis.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Como sabemos, la combinación de la dialéctica
triádica, la crítica de la práctica y teoría de la praxis, es
condición y fundamento de todo lo que escribió a partir de
2004, año de aparición del libro Teoría de la praxis. Todo
lo que habló y escribió después, fue un manejo dialécticotriádico y práxico de los problemas que abordó, de manera
principal, la problemática teórica y operativa -por no decir,
‘práctica’- de la liberación del trabajo, la teoría del socialismo,
teoría del México nuevo, y teoría de la desalienación; es
formidable en verdad, la propuesta estratégica que hace el
Maestro sobre la desalienación en la mediación de una nueva
teoría política; la unidad de conjunto de esos problemas,
fue la temática que expuso con amplitud y generosidad en
el grupo de estudios que organizó la asociación de teatro
independiente La Mueca, de Morelia, a partir de 2003 y hasta
junio de 2017. Luego de su retiro voluntario de la docencia
en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación en
2001, comenzó a trabajar con el mencionado grupo de teatro,
temas de estética, teoría del arte y nuevamente, el examen de
la conciencia; de esto último, resultó el libro Dialéctica del
pensamiento, publicado en 2006, con el patrocinio de varias
instituciones de educación superior. A ese respecto, por mi
parte asumo el atrevimiento no demasiado arriesgado o
ligero, de mencionar que, en 1999, comenzó la constitución
articuladora de dialéctica y praxis, y de su discurso en torno
a ese asunto, en exposiciones de cátedra y conversaciones
con grupos reducidos de acompañantes a la hora de comer
o tomar un café. Después de 2007, en más de una ocasión
hizo el comentario a estos últimos, de que la unidad de
teoría de la praxis con la dialéctica triádica representaba un
“nuevo principio de la humanidad y para la evolución de la
especie humana”, y también, corrección de rumbos inciertos
o “erróneos de la civilización”.
Quiero decir que las expresiones recién consignadas
ejercieron en mí el efecto de gran sorpresa y hasta de asombro
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Severo Iglesias casi no había habado de semejante manera;
hasta entonces, no solía hablar o escribir en términos de
‘la humanidad’. Sin embargo, debo decir -porque ahora lo
capto y asocio de mejor manera- que a partir de la dialéctica
triádica habló, en ocasiones, en ‘términos de la humanidad’;
luego de la publicación de sus planteamientos sobre la teoría
de la praxis, abrió su discurso sobre la validez del nuevo
principio para la acción humana, para la evolución histórica
y cultural de la especie humana, para la construcción de la
civilización en la mediación de la liberación del trabajo
que, decía, era la manera de convertir en efectivo el nuevo
principio, y que el mismo tenía nombre: el socialismo nuevo.
También, que la realización del socialismo nuevo requería
de ‘algo’ diferente y superior, que ya era posible mediante
la efectividad de la dialéctica triádica y teoría de la praxis;
ese ‘algo’ es el planteamiento de una nueva política. El foro
de teatro independiente La Mueca, fue el escenario de sus
magistrales exposiciones sobre las grandes teorías políticas,
de manera principal, Platón y Aristóteles. La constitución
epistemológico-axiológica del nuevo principio muestra
su validez en la constitución rigurosa, sistemática y con
fundamentos evidentes, en la propuesta de una nueva política.
Con el planteamiento anterior damos culminación a
la presentación del esquema de la evolución constitutiva
del pensamiento de Severo Iglesias, en los conceptos
de las tres periodos descritos: período crítico, periodo
dialéctico-triádico y periodo práxico-político; creo que
en la presentación de ese devenir aparece el sistema del
pensamiento de Severo Iglesias, utilizando el término
‘sistema’ en el sentido amplio y estricto del término: como
conjunto de relaciones entre propiedades de elementos
que forman una totalidad; no obstante que este concepto
pertenece a la terminología estructuralista, cabe referirlo en
el caso del ofrecimiento de una imagen general del conjunto
articulado de sus ideas, pensamientos y propuestas.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

Quiero decir que en febrero o marzo de 1977, el
maestro Iglesias mencionó el interés que sentía para
dirigir un seminario sobre el estructuralismo, para
someter a examen sus posibilidades y limitaciones, y que
desafortunadamente, no fue posible realizar en Morelia.
Menciono lo anterior en atención a lo siguiente: no estaría
seguro que él aprobaría mi referencia a la figura de su obra
como una estructura; si bien entre 1994 y 2001 mostraba
cierta tolerancia a los planteamientos no bien articulados
del todo, de parte de algunos estudiantes de maestría en
el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación, creo
que hubiera aceptado mi referencia a una de las imágenes
posibles para la representación de su obra en conjunto
como una estructura, pero, como estructura diacrónica:
abierta al tiempo, a los cambios, a la asimilación de
innovaciones. Entonces, agregaría que esa estructura
tendría como inteligibilidad intrínseca -el postulado básico
del estructuralismo- los tres fines del pensamiento críticotriádico-práxico de Severo Iglesias, contenido en el epígrafe
de esta semblanza: “Las tesis principales de Marx debían
reconstruirse o cambiarse: de la conciencia como reflejo
a la conciencia concreta, de la estructura-superestructura
a la concepción triádica del mundo, de las leyes positivas
sociales a las coordenadas del hecho social. Mi obra es, en
lo general, esa reconstrucción.” Considero esa expresión
como digno epígrafe general de sus obras completas, y
también, como el propio de algún libro de análisis crítico
de esa obra, en el futuro incierto, de parte de un escritor que
no ha nacido en las décadas iniciales del siglo XXI.
¿Testamento filosófico?
Un momento amargo de la juventud lejana, fue la separación
del maestro Severo Iglesias de la Escuela de Filosofía; en
aquel entonces, asumimos el Manifiesto filosófico de 1976
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

como su legado y, también, como orientación y fuente vital
para la existencia y obra filosóficas que ambicionábamos para
la vida, proyectos y acciones por venir. Severo Iglesias había
hecho sentir en nosotros el sentido de responsabilidad para
“hacer algo por la filosofía, luego de lo que la filosofía había
hecho por nosotros”, según las palabras de Bertrand Russell
-impregnadas de belleza y verdad- que mencionó en más de
una ocasión en la Escuela de Filosofía. En enero de 2021,
Severo Iglesias llegó al término de su condición biológica;
la muerte y el fracaso no fueron temas que mencionara de
manera sistemática o conceptual con nosotros; solamente la
penúltima vez que hablamos por teléfono -de manera breve
en extremo- hizo alguna alusión a lo primero. Menciono lo
anterior como ocasión para hacer referencia a lo que estimo
forma parte central de su testamento filosófico: las obras
tituladas Dialéctica de la existencia y Conciencia y mundo
nuevo, publicada ésta en 2014. Sólo quiero referirme a
la segunda de éstas, y decir que, mediante ella, el maestro
Iglesias llegó lejos, muy lejos, y alto, muy alto, en el nuevo
nivel de pensamiento y reflexión que constituyen su obra.
En Conciencia y mundo nuevo volvemos a encontrar
su aptitud de pensar, su aptitud de sintetizar en nuevos
conceptos y planteamientos, una variedad de teorías de las
más generales en las ciencias sociales, las ciencias naturales,
las ciencias formales y la reflexión filosófica; no en vano
hemos hecho alusión al carácter epistemológico-axiológico
como predominante en su pensar reflexivo. Ese libro es un
“atrevimiento gigantesco”. Nunca lo comenté con el maestro,
pero quiero decir que -hasta donde he podido captar- contiene
muchísimas disertaciones novedosas; una de ellas, de lo más
asombroso, es la que intenta encontrar la clave del misterio
de la conexión entre la neurofisiología del cerebro con los
actos de pensar. Creo que gran parte de la obra es examen
científico-filosófico interdisciplinario de la manera como
en la sinapsis neuronal ¡ocurre el brote del acto de pensar
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

mediante una carga electromagnética!, ni más ni menos; eso
es la impresión que deja la lectura de aproximación; también,
que explora la explicación del punto de unión que buscaba
Descartes en el siglo XVII, del cuerpo con la mente, en algún
lugar del encéfalo.
El intento de explicar la transmutación de la
energía física en acto intangible -no sé cómo decirlo- la
transmutación de la materia viva en acto pensante mediante
la reversibilidad, la determinación y la mediación, sería
condición de conocimiento y comprensión “del pensamiento
como modo de existencia de la humanidad, de la conciencia
y pensamiento como “suma, síntesis o conjunción de
componentes con entidad propia absoluta (…) a partir de un
punto nuclear unitario que opera como principio.”4 Creemos
que ese “principio que opera”, es la dialéctica triádicopráxica que funda el sentido universal de la liberación del
trabajo y desalienación como condiciones constitutivas de la
liberación de la humanidad en la mediación de la liberación
del trabajo. De igual manera, abrigamos la intuición de la
conexión entre ese “principio nuclear” con la noción de la
conciencia como una “estructura con orden propio”, que
tiene sus propias leyes trascendentales, algo que el maestro
Iglesias mencionaba en los pasillos de la Escuela de Filosofía,
frente a un grupo de estudiantes que lo escuchaban atónitos,
con un cigarro entre los dedos y con el sentimiento de la
agitación del alma: aquello, era el amor por la filosofía.
Quiero decir que Severo Iglesias ya está en la idea
de la historia de la filosofía, en la corriente espiritual de la
autoconciencia de la humanidad que es el pálpito vital del
pensamiento constituyente de espíritu o autoconsciencia, de
los principios y valores de la humanidad. Severo Iglesias, un
día aparecerá en los libros de historia de la filosofía; un día
4
Severo Iglesias, Conciencia y mundo nuevo (Morelia: Morevallado editores, 2014), 331.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

aparecerá en obras que escribirán autores cuyos padres no
han nacido; no sabemos cuándo saldrán esos libros a la luz
pública, para los hombres en general y para los estudiosos
y amorosos de la filosofía; estamos seguros, que así será.
¿Testamento político?
Es sabido que los ‘cinco grandes’ que son el centro estructural
de la historia de la filosofía, lo son por sus aportaciones
a la teoría de la conciencia, el mundo y la acción. Platón,
Aristóteles, Kant, Hegel y Husserl, son los grandes de todos
los tiempos; los demás, el que fuera, y que brilla con luz
propia, gira en torno a uno de ellos, con el reflejo de su luz,
o de varios de los mismos. En relación con esa visión de la
historia de la filosofía, y de la filosofía como actividad de
pensamiento reflexivo, quiero decir que Opción a la crítica,
Conciencia y sociedad; Epistemología de lo social; Dialéctica
del pensamiento, y Conciencia y mundo nuevo, contienen una
teoría singular de la conciencia; por esa singularidad, la obra
de Severo Iglesias ya tiene reservado un lugar en la historia
del pensamiento. ¿Cuál es el propósito de esa teoría diferente?
Creemos que es el de fundamento del nuevo principio de
constitución de la libertad de la humanidad, que Severo
Iglesias denomina “socialismo nuevo”. También creemos
que el sentimiento, conceptualización y divulgación de ese
principio (nuevo) fue el sentido de su existencia, de su vida
personal como militancia en favor de un ideal y de la lucha
política; en ello, casi estuvo solo, casi siempre, por razones
de sus ideas, o de su temperamento y carácter, y siempre lo
supo. Ese sentido era en Severo Iglesias, algo similar a lo
que Aristóteles llama ‘motor inmóvil’: lo que mueve sin ser
movido; ese sentido era la fuente de pensamiento y acción de
su activismo político en la Universidad de Nuevo León; no fue
notorio en los dos años y medio que estuvo en la Universidad
Michoacana, pero no dejó de latir; fue notable en los seis años
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

de su docencia en el Instituto Michoacano de Ciencias de la
Educación, con las características ya mencionadas; como
dijimos, en sus cátedras, por lo general, dedicaba la mitad
de las sesiones a la cuestión teórico-curricular, y la otra, a
la problematización de los temas sociológicos tradicionales
mediante la dialéctica triádica y teoría de la praxis. Tal vez,
llegó a considerar el sistema de principios de lo uno y lo otro,
como la superación de la filosofía; eso, que es tan fuerte
como asombroso, lo infiero de una expresión suya, externada
en el Seminario de construcción del objeto sociológico, de
la maestría en sociología de la educación; dijo “sentirse
independiente de la filosofía, libre de ella” y que la veía como
“recurso instrumental” (¿metodológico?) para la “constitución
de nuevos principios”. Juzgue el lector si es correcta o no,
mi estimación de semejantes expresiones. Debo decir que
esas frases despertaron en mí cierto escepticismo respecto
de los fines y propósitos de la dialéctica triádica, la teoría de
la praxis y el asunto de la liberación del trabajo mediante la
acción política obrera y popular; me parecieron más política
que filosofía. Nunca mencioné lo anterior al maestro Iglesias;
de haberlo hecho, estoy seguro no le hubiera importado; y
también, que hubiera sonreído con aquella ironía característica
suya. Una situación similar viví diecisiete años después
(2014), en el seminario de pensamiento triádico-práxico
que dirigía en La Mueca, cuando hice en dos ocasiones,
propuestas de examen de problemáticas de nuestro tiempo (la
escuela de Frankfurt; la exploración del espacio, significado
de la llegada del hombre a la Luna, el empleo de la energía
atómica para la destrucción; la visita del Presidente Obama a
Cuba); mis comentarios no prosperaron.
Quiero decir que, en los estudiantes de la primera
generación de la maestría en sociología de la educación,
hubo gran interés y respeto a la persona y docencia de
Severo Iglesias; él percibió lo uno y lo otro, de manera
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

gratificante. Quiero también decir que, en esos mismos años
(1994-1997), llegó a hablar de ¡convocar a la fundación de
la Quinta Internacional! Más de una ocasión pude ver que
leía libros de historia de la organización del movimiento
obrero internacional; no supe de alguna acción concreta en
ese sentido, pero se creía capaz de ello, sin duda alguna;
si dio un paso concreto en ese sentido, no lo compartió, y
con nosotros no volvió a mencionar semejante ‘inquietud’.
Hasta allá llegaba su visión prospectiva de alcances de la
dialéctica triádica y posibilidades de la teoría de la praxis
como “ideas activas y prácticas” en favor de la liberación de
la clase trabajadora. Sin temor a exageraciones o equívocos
mayores, su texto titulado Situación del México actual
cuya publicación encargó a Josué Zalapa el primero de
enero de 2021, puede considerarse con certeza, testamento
de carácter político. El folleto fue publicado en abril de
ese año, con el sello editorial del Consejo de Educación
Artículo Tercero Constitucional. El documento es breve
análisis de tres etapas históricas de México, a manera de
puntualización del discurso histórico-político de la Cuarta
Transformación, y del concepto mismo de ‘transformación’;
es reiteración del significado del movimiento en favor del
socialismo nuevo, principios del movimiento obrero, y la
economía de mercado; también es examen bastante crítico
del sentido de justicia del Presidente López Obrador.
El folleto cierra con las reiteraciones en la confianza y
esperanza en la autonomía de la clase trabajadora que un
día asumirá la construcción de un México nuevo como
República democrática de los trabajadores.
Palabras finales
A lo largo de la duración de los dos últimos periodos
constituyentes reseñados, Severo Iglesias mencionó en
tres o cuatro ocasiones la metáfora de Goethe del niño y
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

la cometa, descriptiva de la relación entre el poeta y la
sensibilidad estético-poética; decía que la cometa era el
“vuelo de la imaginación” que podía elevarse a alturas
insospechadas y distantes de la realidad, que no era problema
que el pensamiento “fuera lejos”, tan lejos como pudiera o
quisiera, mientras siguiera unido con el poeta mediante el
hilo de la cometa, y de esa manera continuaba en conexión
con la tierra, es decir, con la realidad. Decía que era una
metáfora bellísima y precisa de la acción poética; también
aprovechaba para puntualizar que, en general, no le gustaba
la poesía, y el teatro, menos; aunque llegó a confesar dos
cosas: su predilección por Shakespeare y García Lorca; de
éste último, la prosa que menciona el vaso de agua que lleva
el individuo que se dispone al descanso nocturno, y que
en su juventud, había escrito cerca de trescientos poemas,
de los cuales no conservaba ninguno, porque “alguien”
que entró a hacer limpieza de su cuarto de soltero, creyó
que eran papeles de desecho. Agregó que no los extrañaba,
sin mencionar la reacción de carácter que pudo tener,
pero no es difícil de imaginar. También habló una sola
ocasión, haber escrito una novela, titulada Un, en alguna
ocasión de sus primeros meses de su estancia en Morelia
como profesor; decía que el sólo título era inquietante y
provocativo; la mencionó en ocasión de la referencia que
hizo a Alain Robbe-Grillet y su proclama de una “novela
nueva” y del “hombre nuevo”; más de una vez, le pedimos
la oportunidad de conocer el manuscrito novelístico, y decía
que la buscaría, que no tenía idea precisa del lugar en que
la guardó. Nunca llegó la ocasión. La alusión a la metáfora
de Goethe, propició mencionar el criterio y sentimiento del
maestro Iglesias sobre la literatura en general, y la poesía
y el teatro, en particular; ahora, también es propicia para
decir que la cometa es su obra, y el niño que empuña el hilo,
su vida psicofísica, su cuerpo; el niño ha desaparecido, y el
hilo está roto; la cometa vuela sobre la realidad de la tierra,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

proyectando la luz de su paso sobre ella; es resplandor que
clarifica grietas en la historia, hendiduras de la conciencia,
abismos de injusticia y descubre nuevas cumbres del pensar,
nuevos horizontes de libertad, y contiene, en sí, el motor
de su energía y la veleta de su dirección: rigor metódicoracional y honestidad intelectual. Dedicó gran parte de los
años de la primera década del siglo XXI a la compilación y
revisión de su obra, y, luego, a integrarla con el orden y la
forma propia de un sistema abierto con estructura propia.
Gracias a Ismael Acosta García (1953-2021) y Ursu Silva
López (1938-2023) pudo verla publicada como Obras
Completas, en nueve tomos: 12,000 páginas impresas,
5,200,000 palabras, aproximadamente. ¿Qué va a pasar con
esa obra, en el corto, mediano y largo plazos?
La obra después de la vida
La reflexión sobre la obra de Severo Iglesias después de
su fallecimiento, muestra un nuevo significado; luego de
su partida, el hablar de quien fue nuestro Maestro, implica
reacomodos de los elementos de la subjetividad propia de
cada quien, en relación con el significado de su influencia
en la existencia personal, y un ajuste en el manejo del
lenguaje en la evocación de su persona y pensamiento: no
más, en términos de persona y maestro; se impone hacerlo
en términos del autor prolífico, del escritor que deja una
obra abundante como constancia de su existencia, obra que
es su aportación a la cultura, a la ciencia social y filosofía,
a la política y clase trabajadora; esto es el significado de la
cometa que vuela con impulso propio entre las corrientes
etéreas de la historia, la mayoría de ellas, desfavorables y
contrarias a la liberación de la clase trabajadora, o sujeto
histórico; la misma metáfora es propicia para decir lo
que en nuestra juventud fue intuición o presentimiento, y
ahora, en la tercera edad, es certeza: la tensionalidad fue la
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

condición de su existencia: tensionalidad con el mundo y el
pensar, con la acción y su propia subjetividad, a esto último,
creo nadie llegó a asomarse más allá de lo que él mismo
haya dicho al respecto, como cuando hablaba de los sueños,
con tono misterioso, o de la paleontología del cerebro.
Era tensionalidad exteriorizada en figuras de su acción y
lenguaje; el vocabulario que construyó para la constitución
de la teoría de la praxis es evidencia del desafío lanzado
a sí mismo para la superación de toda filosofía política de
la mano de Platón y Aristóteles, más del primero que del
segundo, y luego, suelto de ellas, buscó la superación de sí
mismo en la sistematización de un “nuevo principio de la
humanidad doliente”; otra figura de lo mismo es su obra
Conciencia y mundo nuevo, su último libro: es figura de
superación del dualismo cartesiano, y de todo idealismo y
materialismo en el examen del ser consciente; esa obra es
figura de la voluntad de “ir más allá” de Platón y Aristóteles,
de Kant, Hegel y Husserl en el examen de la conciencia,
para llegar a la visión de un horizonte nuevo, viable y
concreto para la vida de la humanidad en la mediación de la
liberación de la clase trabajadora, “el hijo predilecto de la
humanidad”, solía decir en 2016. Y no padeció la privación
de los placeres del mundo; más bien, fue lo contrario: decía
que “era mundano”; enseñó a disfrutar el whisky y su
transparencia dorada, el tabaco y los deleites del paladar;
un trago de cerveza, la belleza del atardecer, el gran cine
italiano, Fellini en particular; la música de Beethoven
y Pink Floyd; sabía mecánica automotriz; una vez lo
vi ‘echar a andar’ el motor del automóvil de un perfecto
desconocido; excelente jugador de póker, y maestro en el
dominó -formidable-. En dos o tres ocasiones dijo que el
cerebro dedicado a pensar y la creatividad también disfruta
de la ebriedad del vino y la embriaguez del licor, pero no
sucumbe a sus efectos de descontrol o pérdida de la voluntad,
pues “hay algo” en esa clase de cerebros que, en estado de
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

ebriedad mantiene una fuente luminosa, que es el sentido
de lo real. También tenía reacciones extrañas -inesperadas o
sorprendentes- de desatención o indiferencia con personas
cercanas, en momentos importantes de examen de su obra
o presentación de sus libros.
Uno de los efectos principales de su desaparición
física, impone verlo ya no como un individuo específico y
concreto, sino como un hombre de la historia. Ese cambio
implica hablar de él en términos de su nombre de pila y con
su apellido; ya no es más “el Maestro”; no es más la presencia
psicofísica y activa, que interrogamos tantas veces acerca
de tantos temas, problemas, y a veces, situaciones vitales;
siempre, siempre, recibimos una respuesta satisfactoria,
convincente, clarificatoria, grata, o no-grata, pero siempre,
una respuesta con la forma de la verdad irrebatible; ese
fue el modo como estuvimos acostumbrados a hacerlo a
lo largo de cuatro décadas, el que esto escribe y sin duda,
muchos, muchos otros.
La desaparición física de Severo Iglesias imprime un
nuevo barniz de sentido a su obra; ahora que ya no está,
sentimos sus libros, su obra toda, de otra manera: como
revelada en la plenitud de su sentido de autonomía, en
situación de enfrentar la prueba del tiempo y el paso de las
generaciones que lo conocieron, y también, de mostración
y descubrimiento de su horizonte total de significados,
posibilidades y rumbos en el presente, orientaciones en el
futuro inmediato, y también, en el incierto y lejano porvenir.
Mientras estuvo vivo, su fuerte presencia y consolidada
personalidad eclipsaban su obra; en ella, se desafiaba a
sí mismo, para pensar y escribir según las exigencias de
la realidad, las demandas de tendencias del mundo; decía
que él no tenía vocación de escritor, que no escribía “por
gusto”: eran “las exigencias de la realidad lo que lo sentaba
a ponerse a escribir”, palabras suyas, literales.
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�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

El disfrute de escucharle y el esfuerzo de concentración
reflexiva, y la lectura de sus libros, eran gratificaciones de
tipos diferentes. En adelante, sólo es posible el último; ello
es el barniz de sentido diferente mencionado; es la validez
y autonomía espiritual que aparecen cuando una creación
queda sola, sin su autor; es el momento en que enfrenta la
prueba del tiempo, ajena a su creador, y en adelante, tendrá
que defenderse por sí misma, conquistar su permanencia
en el mundo y carácter de condición de referencia en la
continuación del examen de los problemas que la obra
estudia, y también, para contrastación de tendencias de la
realidad histórica con propuestas sociales y políticas que
contiene, producto de la actividad teórico-política que
Severo Iglesias cumplió de 1993, hasta sus últimos días:
fue la militancia en favor de los principios universales de
justicia y libertad, que ejerció desde su primer encuentro
con Marx. Muchos años después de su activismo políticorevolucionario cumplido en Monterrey, y muchos años
después de su magisterio en la Escuela de Filosofía de
la Universidad Michoacana, continuó la constitución
de su obra teórica en solitario, animado en parte por la
docencia en el Instituto Michoacano de Ciencias de la
Educación en Morelia (1994-2001) y también -debo
decirlo- como acicateado por la aparición el Ejército
Zapatista de Liberación Nacional, para pensar una nueva
política; la unidad de esos compromisos fue el fundamento
de los círculos de estudios con sede en el foro de teatro
independiente La Mueca, en el periodo 2003-2017. Los
años de actividad profesional cumplida en la ciudad de
México (1976-1988) fueron de escasa labor docente y sí, de
servicio en diferentes dependencias del gobierno federal;
siempre habló con orgullo de su participación en el diseño
y operación del subsistema CONALEP de la Secretaría de
Educación Pública; de igual manera, en la elaboración del
reglamento general del sistema de institutos tecnológicos
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

de la misma Secretaría. De esas tres ciudades, Morelia fue,
a partir de 1994, la que de mejor manera acogió su docencia
y constitución de su obra; siempre tuvo admiradores y un
público atento a sus conferencias, seminarios, cursos y
presentación de libros; y también amigos que lo invitaban
a reuniones sociales, o lo acompañaban en momentos de
descanso, intermedios de sus actividades; algunos de los
amigos y admiradores de su magisterio y escritura fueron
los patrocinadores morelianos para la publicación de sus
obras completas en el periodo de 2007 a 2017.
Severo Iglesias ha partido; queda el recuerdo de su
magisterio maravilloso en Morelia en general, y en particular,
en alumnos, admiradores y amigos que le sobrevivan un
poco más. La calidad formidable y ejemplar de su maestría
de exposición de sus temas favoritos queda testimoniada en
los videos respectivos en la Internet; la memoria de su acción
y pensamiento, en sus libros. Su vida y obra prevalecerán
como faro luminoso y referente de orientación para la
crítica de la condición humana y de la relación del hombre
con el mundo. Su vida y obra son ejemplo de compromiso
con la justicia y libertad; mientras pudo, siempre dijo que
su obra política es examen de un sentido posible para la
historia y devenir del hombre nuevo. Por nuestra parte,
dejamos a juicio del lector las opiniones de Freud y Thomas
Mann respecto de esa peculiar fe; coincidieron en afirmar
que la idea del socialismo es válida frente a las injusticias
que propicia el capitalismo; agregaron que es una idea que
pertenece al futuro, que es valiosa frente a las extremas
injusticias sociales. Freud agregó a su consideración, que
no podía afirmarse la existencia de condiciones reales para
ella “en el presente” (1937). Por nuestra parte, afirmamos
creer que el examen crítico de la obra de Severo Iglesias,
pondría a prueba el vigor del pensamiento filosófico de
México y América Latina, de facultades de filosofía y
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

�Sobre la vida y obra de Severo Iglesias

ciencias políticas, de centros de estudios sociales y partidos
políticos; también pondría a prueba el compromiso de los
partidos políticos de izquierda y socialdemócratas, con la
liberación del trabajo y desalienación de la vida humana.
Bibliografía
Iglesias, Severo. Conciencia y mundo nuevo. Morelia:
Morevallado editores, 2014.
Iglesias, Severo. Obras (9 tomos). Morelia: Morevallado
Editores, 2007.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 4-36

36

�Dossier

Herencia y legado de Severo Iglesias1
Heritage and legacy of Severo Iglesias
Héritage et legs de Severo Iglesias
Joaquín Ortiz Esquivel2

Resumen
En este artículo se honra la memoria, el pensamiento y la obra
del filósofo Severo Iglesias, fallecido recientemente en 2021. Se
reflexiona sobre el legado y la herencia que ha dejado Severo
Iglesias a través de su obra. Se plantean las múltiples dimensiones
en que este filósofo ha plasmado su pensar: la obra filosófica; el
método de la dialéctica triádica, que es el entrelazamiento de lo
objetivo, lo subjetivo y la praxis; la reflexión sobre la sociedad y
la historia; el devenir histórico de la nación mexicana; la cuestión
educativa; y la propuesta del proyecto político del Socialismo
Nuevo y el México Nuevo. Esta rica herencia es en particular un
legado para los trabajadores, en quienes Severo Iglesias siempre
1
El presente texto forma parte del Dossier en torno a Severo Iglesias, es
una primera aproximación y su propósito es de divulgación.
2
La Mueca, Organización mexicana de arte, cultura, pensamiento y acción política, Morelia, Michoacán.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
37
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 37-62

�Herencia y legado de Severo Iglesias

confió como agentes de la transformación social y política de
México y el mundo.

Palabras clave
Severo Iglesias, legado, triádica, obreros.

Abstract
This article honors the memory, thought and work of the
philosopher Severo Iglesias, who recently died in 2021. It reflects
on the legacy and inheritance that Severo Iglesias has left through
his work. The multiple dimensions in which this philosopher has
shaped his thinking are considered: the philosophical work; the
method of the triadic dialectic, which is the intertwining of the
objective, the subjective and the praxis; reflection on society
and history; the historical evolution of the Mexican nation;
the educational issue; and the proposal of the political project
of the New Socialism and the New Mexico. This rich heritage
is particularly a legacy for workers, whom Severo Iglesias has
always trusted as agents of the social and political transformation
of Mexico and the world.

Key words
Severo Iglesias, legacy, triadic, workers.

Résumé
Dans cet article la mémoire, la pensée et l’œuvre du philosophe
Severo Iglesias, décédé récemment en 2021, sont honorés.
On réfléchit sur le legs et l’héritage que Severo Iglesias a
laissé à travers son œuvre. Se posent les multiples dimensions
dans lesquelles ce philosophe a façonné sa pensée : l’œuvre
philosophique ; la méthode de la dialectique triadique, qui est
l’entrelacement de l’objectif, du subjectif et de la praxis ; la
réflexion sur la société et l’histoire ; le devenir historique de la
nation mexicaine ; la question éducative ; et la proposition du
projet politique du Nouveau Socialisme et du Nouveau Mexique.
Ce riche héritage est en particulier un legs pour les travailleurs,
sur lesquels Severo Iglesias a toujours fait confiance en tant que
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 37-62

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agents de la transformation sociale et politique du Mexique et du
monde.

Mots clés
Severo Iglesias, legs, triadique, ouvriers.

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A los trabajadores de México,
América Latina y el mundo.

Introducción
El 28 de enero del 2021, ha consumado su existencia el
filósofo y militante mexicano Severo Iglesias. Con él se
ha consumado una fecunda vida comprometida con el alto
pensamiento filosófico, la alta recapitulación histórica y la
praxis política. Queda, como gran aporte a los trabajadores,
a la nación mexicana y a la humanidad, su extensa y
profunda obra. Su legado y su existencia, comparecen hoy
ante el juicio de la historia.
Quienes tuvimos el enorme honor de transitar a su
lado, estamos plenamente convencidos de que hemos
perdido a un hombre grande. Parafraseando al gran amigo
de Marx, Federico Engels, decimos como él, que hemos
perdido al “más grande pensador de nuestros días” y “es
del todo imposible calcular lo que [la clase trabajadora
de México, América Latina y el mundo] han perdido en
este hombre. Harto pronto se dejará sentir el vacío que ha
abierto la muerte de esta figura gigantesca.”3
Somos conscientes de que, sin la perspectiva que
puede aportar el transcurrir del tiempo, nuestra afirmación
puede parecer exagerada y motivada exclusivamente por el
profundo dolor y la simpatía. Tal vez como sonó en aquel ya
lejano 1883 en Londres, pero lo afirmamos de manera clara
y objetiva. En todo caso lo hacemos, evocando las palabras
del propio Severo Iglesias el día de la desaparición del
Comandante Fidel Castro: “Ya reside en el recinto universal
3
Federico Engels, “Discurso ante la tumba de Marx”, en Carlos Marx y
Federico Engels, Obras escogidas, Tomo III (Moscú: Progreso, 1978), 171.
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a donde concurren los grandes”. Así pues, nos atenemos a
que (también en sus palabras), “el juicio de la historia es
inapelable, pues en ella se fundan los pueblos y las naciones
(…) Hoy es momento para reflexionar y poner los grandes
valores del trabajo y la justicia a la vista del advenir, sin
la indiferencia que ha invadido nuestros corazones. Hoy
se pone a prueba nuestra grandeza de espíritu.”4 Y cuando
muere un hombre grande, además de comparecer ante el
tribunal inapelable de la historia, corre el riesgo que han
corrido todos los grandes de ser mitificados, tergiversados y
de que en su nombre se afirmen barbaridades, se pretendan
apologías vacías o se termine por arrinconar la potencia
de un pensamiento transformador en la escolástica o la
doctrina dogmática.
Con el inmenso dolor de su partida, queremos
convocar a quienes fueron motivo central de su pensar y
acción militante: los trabajadores de México, de América
Latina y del mundo. Los generadores de la riqueza humana,
los que tenemos la alta responsabilidad de empuñar el
profundo contenido humano de la historia. Porque ser
trabajador es la más alta distinción de un ser humano.
Nuestra palabra y nuestra convocatoria es a la
clase trabajadora en una amplia concepción, como la que
determinó Severo Iglesias: a los trabajadores del campo,
de la industria, de los servicios, a los profesionales, a los
que trabajan por su cuenta, a los trabajadores jubilados,
que ya aportaron su cuota de esfuerzo y pueden contribuir
con su larga trayectoria y, desde luego, a los estudiantes,
trabajadores en formación, que han de asumir las tareas
del presente y el futuro. Ellos, al margen de si tienen o no
empleo (formal, informal o precario) son los que sustentan
la acción humana constitutiva: el trabajo.
4
Severo Iglesias, Comunicado, Inédito (26 de noviembre del 2016).
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Porque, “debemos tener presente: ayer, hoy y
siempre, el trabajo ha sido, es y será la fuente principal de
la vida social. Su liberación es la necesidad más urgente de
nuestro tiempo, sólo así el mundo y la humanidad podrán
sacudirse la opresión y la miseria”.5 Son los trabajadores
los responsables de la herencia y legado de la obra y la
militancia de Severo Iglesias.
1. Herencia, legado
Todo debe estar prevenido
para despedirse cuando ha
agotado las posibilidades
que marcan las líneas de su
consumación total.
Severo Iglesias. 6

Los términos: herencia, más allá de su origen en el latín
tardío hereditare, que hace referencia a los bienes materiales
que se reciben por disposición testamentaria, también
proviene del latín haerentia, que es propiedad, pero no
en su acepción común, sino en el sentido de aquello que
permanece adherido o fijo; legado, por su parte, proviene
del latín legare que es enviar con un encargo, confiar. Se
relaciona con legere (de donde proviene leer) y que es
reunir, recoger, coger, elegir, escoger, examinar, reconocer.
Finalmente remite a leg- que es reunir y da pie a ley con el
probable sentido implícito de colección o reunión de reglas.
Cuando una existencia es fecunda, hay algo que
permanece adherido al mundo y a los que le sobreviven y
5
Severo Iglesias, “Manifiesto del Socialismo Nuevo,” en Socialismo Nuevo, no. 3 (2008): 3.
6
Severo Iglesias, “De la universidad a la República del Saber y la Cultura.
Manifiesto,” en Obras completas. Tomo VII (Morelia: Morevallado, 2011), 1223.
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por tanto significa el encargo, la tarea que nos ha confiado
aquel que parte. Esa tarea es compleja, pero, como se
ve, es recoger, reunir esa obra, elegir, escoger, examinar
y reconocer; palabra de alto contenido filosófico, ya
que implica (en palabras de Severo Iglesias), contrastar
“el objeto real, el pensar y la acción (…) El acto de
reconocimiento, más allá de buscar la reconciliación del
mundo y la idea o del hombre y su destino, es el encuentro
de la identidad, la contradicción y la asimetría entre la
naturaleza, la humanidad y el mundo. Y tal es la base de
toda mediación posible.”7
Asumir ese legado y esa herencia es la tarea.
Más allá de saber que la desaparición física provoca, o
apologías oportunistas o denuestos ocasionales. La justa
valoración y amplia difusión de la obra y militancia de
Severo Iglesias, están por encima de esas contingencias.
Y, desde luego, es una obra que, ante todo, hay que leer y
estudiar. Esta vasta obra se despliega en muy distintas y
variadas líneas, siempre en un terreno de alta profundidad
y alto compromiso. Enumeramos de manera muy general
estas líneas a fin de aportar un panorama aproximado de
las tareas que heredan.
2. La obra filosófica
Evidentemente, la obra filosófica es un eje central del
legado de Severo Iglesias y la complejidad de su aporte
plantea retos muy importantes para el futuro del más alto
pensar humano que la filosofía implica. Tarea de futuras
generaciones interesadas y comprometidas con el pensar
filosófico. Destacamos sus líneas más generales.
Severo Iglesias, “Concepción triádica de mundo,” en Obras completas. Tomo VIII (Morelia: Morevallado, 2016), 19.
7

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Además de la reivindicación de la filosofía como
ciencia estricta y rigurosa, con valor y contenido propio,
ajena al dogmatismo, el doctrinarismo y el pragmatismo,
se asume como pensamiento reflexivo y crítico con un
compromiso claro con el hombre y su historia, con los
fundamentos de la vida humanizada que son la libertad,
la racionalidad y la praxis. La filosofía es para Severo
expresión de la conciencia de una nación que camina hacia la
libertad mediante el diálogo, es decir, como “comunicación
de conciencias que se abren para dar paso a los nuevos
pensamientos y ponerse a la cabeza del devenir histórico”.8
Con esta concepción filosófica realizó un arduo
trabajo en el desentrañamiento del fenómeno humano de
la conciencia y sus diversos planos y categorías. Es por
ello que dicha temática de la conciencia apareció desde sus
obras más tempranas.9
Con la plena asunción de las condiciones históricas
de su tiempo, penetró en el estudio profundo de las formas
de conciencia ideológicas, develando sus dos contenidos
centrales como “la inversión de los contenidos mentales
respecto a sus objetos y el desconocimiento de las causas
que la propician”.10 Igualmente detectó y determinó sus
cuatro grandes categorías: la enajenación, la alienación, la
mistificación y el fetichismo.
Con base en la reflexión crítica, estos estudios
derivaron en la concepción de la forma de razón que
predomina en el mundo contemporáneo: la razón ficticia
8
Severo Iglesias, “Manifiesto filosófico,” en Obras completas. Tomo I
(Morelia: Morevallado, 2007), 56.
9

Ciencia e ideología, Conciencia y sociedad, entre otras.

10
Severo Iglesias, “La razón ficticia,” en Obras completas. Tomo I (Moreliaa: Morevallado 2007), 898
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y su compleja arquitectura que devela cómo el fetichismo,
“más allá de ser una categoría del pensamiento ideológico,
es un principio (…) una forma de razón que se abre paso
entre las batallas del racionalismo y el irracionalismo a lo
largo de la historia”.11
Todo ello fue culminado en la profunda concepción
de la Dialéctica Triádica, una nueva perspectiva del mundo
humano, con carácter abarcador, dinámico y que integra
y supera críticamente las concepciones de la dialéctica
monádica (materia o idea) y la dialéctica diádica (teoríapráctica, objeto-sujeto, materialismo-idealismo), en un
trenzado complejo que determina, recapitula y media los
tres grandes contenidos, sin los cuales resulta inexplicable
el mundo constituido por la humanidad: lo real, lo noético
o el pensar y lo práxico.
Desarrollando esta nueva concepción, se especificó
cada uno de estos ámbitos en tres grandes obras: Teoría de
la praxis, que desbroza los tres planos de la acción humana:
la práctica, la técnica y la praxis o acción constitutiva;
Dialéctica del pensamiento, que despliega su tres
manifestaciones centrales: el pensar dialéctico, el formal y
el perceptivo-sensorial, y Dialéctica de la existencia, que
desarrolla entre otros temas el despliegue de la existencia
con base en la conciencia, la razón y el pensar noético.
Finalmente, como una cumbre de este pensar, nos queda el
texto Conciencia y Mundo Nuevo, texto imprescindible si
se pretende la transformación de la realidad humana actual.
Es esta una concepción universal que se expresa como
una sabiduría magna o excelente, (desde luego no absoluta
sino en constante devenir), que abarca el pensar triádico e
integra, además de esta triada del mundo (Mundo, Praxis y
11
Iglesias, “La razón ficticia”, 898.
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Pensar) otras dos que se median: la triada de la vida humana
(Vida, Verdad y Valor) y la triada del saber (que se integra
con la Filosofía, la Historia y la Política).
Pero la sistematización triádica no se agota en el
enunciado de esos términos, plantea su interrelación
dinámica, contradictoria y abierta a nuevas configuraciones.
Ese trenzado es factible por tres grandes momentos de dicha
dialéctica triádica: la determinación, la recapitulación y la
mediación.
Desde luego es este sólo un muy apretado resumen
general de la vasta obra que reivindica su pensar filosófico
en múltiples matices. La fuente de la que mana, conjunta:
el devenir de la especie en la historia y las condiciones
específicas de la realidad humana y sus grandes tendencias,
los grandes aportes del pensar filosófico a lo largo de dicha
historia, y las acciones constitutivas de los pueblos y la
humanidad toda, centradas en la acción constitutiva por
excelencia, la política. En palabras de Hegel: “cada cual
es sin más hijo de su tiempo; así también la filosofía es su
tiempo captado en pensamiento”.12
En el trabajo filosófico, el devenir de esta forma
superior de pensar, expresado en las grandes obres de los
grandes pensadores, fueron el punto de referencia. Ninguno
de ellos está ausente y no en un simple ejercicio de erudición
enciclopédica, sino en el sentido profundo de su aporte al
alto pensar humano.
Toda esta riqueza fue transmitida por Severo Iglesias
en distintas instituciones educativas del país, tanto del nivel
medio superior como del nivel superior, pero además, por
medio de cursos, seminarios, exposiciones, etc., con la
plena convicción de que una verdadera labor educativa se
12
G.W.F. Hegel, Filosofía del derecho (Buenos Aires: Claridad, 1968), 35.
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ejerce también fuera de las aulas. Aprovechando todo foro
público que se le abría, ejerció plenamente la labor de un
verdadero maestro.
Conjuntamente con esta tarea educativa, se fueron
perfilando las temáticas que luego serían objeto de sus
obras. Algunas de estas temáticas fueron rescatadas
por los propios estudiantes en grabaciones que, aunque
precarias, constituyeron una gran riqueza y aparecen,
debidamente revisadas en las Obras Completas. Dicha
labor se vio limitada por la patente crisis educativa
actual, que ha colocado a dichos centros de educación al
margen de los grandes problemas de pueblo, la nación y
la humanidad. Finalmente, su obra se desplegó fuera del
ámbito académico, de manera autónoma y alejada de todo
teoricismo o academicismo estéril.
Como quiera, este gran aporte se desarrolló,
atendiendo al sector que consideraba el más importante de
la educación: el estudiantado. Cerramos esta parte con una
cita al respecto:
La Filosofía, tal como se enseña en las escuelas, se
intoxica entre cuatro paredes y pierde su perspectiva
universal (…) [Entendida] como sophía, no es
saber apartado de la vida, es saber teórico que da
validez a toda ideación. Mediada con la acción, la
filosofía es phronesis o sabiduría práxica, que sabe
encontrar las mejores soluciones a los problemas
que son susceptibles de recibir la intervención de
la conciencia y la praxis humanas. Mediada con el
mundo hace germinar la posición responsable ante
todo lo que concierne al ser humano. Por eso no hay
verdadero filósofo fuera de la política.13
13
Iglesias, Concepción triádica de mundo, 17.
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3. El pensar triádico
La fecundidad del pensamiento triádico, con su
fundamentación central, permite percibir la profundidad de
las líneas que ha abierto. Las resumimos para no alargarnos
indebidamente:
•

Una nueva concepción histórica que aborde la
complejidad de mundo histórico, con la recapitulación
de sus momentos y teniendo como centro la praxis, el
pensar generador y la existencia humanizada.

•

Una nueva política, como acción humana constitutiva
por excelencia, basada en nuevos principios, nuevos
fines y nuevas formas de organización.

•

Una nueva existencia basada en la liberación del
trabajo que genere un ser humano libre, culto y
sensible. No un simple cambio económico. Ello
implica que una actitud atenta para esta concepción
no “se convierta en un engaño para los pueblos y
queramos resolver problemas muy complejos con
recetas muy viejas”.14

•

Una nueva sociedad, basada en sus fundamentos
universales, que mantenga vivas las fuerzas
constitutivas, apartadas de autoritarismo; “que funde
nuevos equilibrios y armonías que hagan efectiva la
soberanía que corresponde a la sociedad.

•

Ante todo, una sociedad basada en la liberación del
trabajo y de México.”15

14
Severo Iglesias, “Génesis de la triádica” en Obras completas. Tomo VIII
(Morelia: Morevallado, 2016), 132.
15
Iglesias, “Génesis de la triádica”, 132.
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3. La reflexión social e histórica
Alrededor de un trascendente proyecto (la reconstrucción de
las ciencias sociales), el pensar triádico abre la posibilidad
de una nueva mirada de las ciencias del mundo humano.
Severo Iglesias, comenzando por la precisión de su objeto
de estudio y su epistemología hasta llegar a la elaboración
de una nueva concepción histórica plasmada en la obra El
mundo histórico, sienta las bases para una nueva concepción
del saber sobre el mundo generado por nuestra especie.
El estudio de los aportes y alcances de las distintas
corrientes que en el devenir histórico han contribuido
al examen del mundo social, llevó a la superación de las
limitaciones mostradas por el liberalismo, el positivismo y
el pensamiento marxista, buscando una nueva concepción
que ayudara a la determinación interna de dicha área de la
realidad. Son muchos sus aportaciones en ese sentido.
En primer término, proporciona un nuevo
fundamento el haber develado el eje del mundo humano
que había quedado menos esclarecido a lo largo de la
historia del pensamiento social: la praxis, como acción
constitutiva. En segundo, el esclarecimiento del concepto
de tendencia histórica, que supera la visión positivista
de las leyes naturales como explicación inmutable de un
fenómeno, es un principio básico. En tercero, la develación
de diversas triadas que se despliegan en el mundo histórico:
la triada propiamente histórica (la naturaleza, la cultura
y la civilización), sobre la cual se producen los objetos
humanos con su triple contenido (objetual, subjetual,
accional); la triada de los fundamentos del mundo humano
(la libertad, la racionalidad y la praxis); la de los planos
societarios (natural, civil y político); las tres dimensiones
del sujeto social (persona, individuo, ciudadano); y la triada
del principio de valor que le acompaña (la moral, la ética
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y la cívica); las tres coordenadas del hecho histórico-social
(las condiciones, las situaciones y las circunstancias);
los momentos en los que transcurre el devenir humano
(constitutivo, institutivo y disolutivo), son sólo algunos de
los nuevos conceptos, determinados para la comprensión
del devenir histórico de la especie. En cuarto, la concepción
de la necesaria recapitulación del devenir, es movimiento
necesario para la propuesta de una humanidad distinta. De
esta manera, la Historia es eje que orienta, junto al pensar
filosófico, la acción práxica constitutiva de la política.
De acuerdo con estas propuestas, “La nueva ciencia
social habrá de ser reflexiva, crítica y humanista; capaz
de superar sin transacciones a las concepciones liberales,
positivistas, formalistas y a la ingeniería social.” Así se
constituye en una “racionalidad que impregna la vida social
y que sea condición para la auto-conciencia colectiva e
individual”.16
4. El devenir histórico de la nación mexicana
Apartado especial merece el aporte a una nueva concepción
de la historia nacional, pues hemos perdido a un mexicano
preocupado permanentemente por su nación que declaraba
que todo lo que escribía era inspirado por ese amor “a
México, al que todo debemos”.17 Esta concepción sobre
la historia nacional se expresa en obras como México en
deuda con la libertad18. Ahí se devela cómo, a pesar de los
grandes esfuerzos de la nación desde la independencia, no
16
Severo Iglesias, “Introducción” en Obras Completas. Tomo IV (Morelia:
Morevallado, 2010), 37.
17
Severo Iglesias, “Principios y líneas de acción de La Mueca,” en La Mueca XXX años. Comparecencia (Morelia: La Mueca, 2014), 230.
18
Severo Iglesias, Obras completas (Morelia: Morevalllado, 2010), Tomo
III
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ha sido posible conquistar la verdadera y plena soberanía.
En Estados Unidos despoja a México de la mitad de su
territorio19, se explica con detalle la trascendencia de
ese latrocinio histórico. En textos más recientes, como el
escrito para conmemorar el bicentenario del natalicio de
Benito Juárez (Juárez. Sociedad civil y nación20), se develan
los verdaderos aportes de la generación de la reforma:
la conformación de la sociedad civil y la defensa de la
nación, acosada por las potencias coloniales. En Corrientes
políticas de la Revolución Mexicana21, aborda el sentido de
ese gran movimiento, con los contenidos y las fuerzas que
la hicieron posible y destacando al protagonista central de
esa epopeya: el pueblo trabajador de México.
Y en obras como La formación social surgida de la
Revolución22 o La formación social en la Constitución de
191723 emprende análisis para la develación del devenir
postrevolucionario hasta su descomposición y la apertura
de la actual etapa desnacionalizadora de la nación. Por su
importancia permítasenos mencionar sus principales obras
sobre el tema. Un histórico libro que –hasta donde hemos
podido corroborar– aún circula en algunas organizaciones
de obreros, es Sindicalismo y socialismo en México24, un
acucioso análisis del devenir de la clase obrera mexicana,
19

Iglesias, Obras completas, Tomo III.

20
Iglesias, Obras completas, Tomo III. Hay coedición de Ediciones La
Mueca y Morevallado de 2006.
21
VV. AA., La Revolución Mexicana, perspectiva histórica (Morelia: Morevallado, 2009).
22

Iglesias, Obras completas, tomo III.

23
En prensa. Severo Iglesias, La formación social en la Constitución de
1917 (Morelia: La Mueca/Morevallado, 2017); En Obras completas, tomo X.
24
Hay varias ediciones. Severo Iglesias, Sindicalismo y socialismo en México (México: Grijalbo, 1970); (Morelia: Morevallado, 2013); y Obras completas.
Tomo III (Morelia: Morevallado 2010).
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señalando con valentía sus alcances, límites y tareas
históricas pendientes.
Otros textos los dedicó al análisis del sentido de
la época postrevolucionaria. Tal es el caso de estudios
puntuales y esclarecedores del devenir de México como
Cuestiones agrarias de México o Trabajo asalariado
y capital en México25. En relación con el devenir más
reciente de México, a partir de la incorporación del país
al carro neoliberal de Estados Unidos y las corporaciones,
que significa el fin de la era postrevolucionaria y la apertura
de la actual etapa desnacionalizadora, destaca La batalla
de México26 y El México Nuevo27, además de una amplia
colección de documentos políticos de los cuales hablaremos
en su momento.
Destacamos dos tesis centrales en el análisis del
devenir de México. La existencia de una clase burguesa con
carácter parasitario, que impide que el país esté a la altura
de sus tareas históricas, y el particular devenir de la nación
que, ante esta característica de clase y el vacío que genera,
configuran un devenir en el que es el estado nacional el que
asume la tarea histórica de generar a la clase y al México
capitalista. Un estado que, por un lado, conforma a su clase,
a diferencia de los análisis clásicos europeos, mientras
que, por otro lado, se manifiesta la tragedia de una clase
trabajadora alienada, la cual, a pesar de sus heroicas luchas,
no ha logrado reconocerse como clase llamada a empuñar
el destino de la nación.

25

Iglesias, Obras completas, Tomo III.

26
Severo Iglesias, “La batalla de México,” en Cuadernos Latidos de nación
(Morelia: La Mueca, 1995); en Obras completas, tomo III.
27
Severo Iglesias, El México Nuevo (Morelia: La Mueca, 1999); (Morelia:
Morevallado, 2006); en Obras completas, tomo III (selección).
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5. La educación, la universidad y los estudiantes
Con el pleno convencimiento de la importancia social de
la función educativa y ejerciendo una crítica profunda al
estado actual de la educación en México y en el mundo,
Severo Iglesias develó bases claras para la refundación
de la educación. Evocamos algunas centrales. Propone
deslindarse de la educación utilitaria, supeditada a la
formación de cuadros para la planta productiva que
atenta contra la formación integral, crítica, humanista y
comprometida con el pueblo, la nación y la humanidad,
desintegrando la estructura del sujeto humano.
Asimismo, postula una nueva educación que tenga
como ejes:
•

Propiciar el despliegue de las formaciones interiores
de sujeto, ya que es en ese complejo tejido de aptitudes,
facultades, habilidades y destrezas, en donde anidan
las bases para el despliegue del pensar y la acción que
constituyen la realidad del mundo.

•

Estimular la autogestión, el pensamiento crítico, libre
y autónomo, como fundamento para la comprensión
de la realidad existente y la acción constitutiva del
futuro trabajador.

•

Fomentar la responsabilidad con el trabajo, la nación
y la humanidad, desplegando los valores intelectuales,
estéticos, sociales, ambientales y políticos.

Por otro lado, la participación plena en el movimiento
estudiantil, permitió al autor abordar las líneas generales
sobre el carácter y papel del estudiantado. Así, por ejemplo,
su caracterización como parte de la clase trabajadora
en formación. El estudiantado es en efecto un sector
social particular de la vida nacional que no participa
en la producción directa, lo cual limita su capacidad de
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incidir, pero le permite una autonomía para convertirse
en vanguardia del pensar crítico y propositivo del pueblo
y la nación, para la resolución de problemas económicos,
ecológicos, sociales y políticos. Como consecuencia de
ello, contribuye a la soberanía científica y tecnológica de
México. De lo anterior se sigue la necesidad de que el
estudiantado conquiste su autonomía de pensamiento y
acción.
Ese mismo estudiantado debe, en consecuencia,
unirse a la fuerza constitutiva de los trabajadores, con
la finalidad de aportar a la transformación histórica,
para lo cual requiere contribuir a la constitución de una
organización propia de los trabajadores que impulse la
transformación histórica del pueblo y la nación mexicana.
Por tal motivo, Severo Iglesias consideró que es deber del
estudiante “abrir su conciencia y contribuir a iluminar el
mundo con su pensamiento. Su brújula, en todo caso, es
la misma que la liberación del trabajo en general.”28 Para
ello, el estudiantado debe luchar por una universidad con
fines propios y que afronte las necesidades del pueblo, la
nación y la humanidad, así como por la conquista de sus
propios derechos al lado de los derechos universales hoy
fragmentados y que no reconocen los de los estudiantes.
Por su parte, el estado y devenir de la educación
universitaria fue una preocupación temprana en Severo
Iglesias, que se tradujo en militancia estudiantil plenamente
comprometida y en una labor como maestro y funcionario
universitario. Desde esa trinchera, Severo Iglesias abordó
una crítica radical al sentido que ha cobrado la universidad
en el mundo actual, deslindándose de las posiciones que
sitúan a la universidad como un apéndice de las industrias
28
Severo Iglesias, “Desmitificar al México 68,” en Obras completas. Tomo
VII (Morelia: Morevallado, 2011), 1178.
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privadas nacionales y extranjeras, atentando contra su
universalidad. Para él, “La universidad debe ser resguardo,
impulso, innovación y generación de cultura, pensamiento
teórico, científico y técnico”29, y la educación universitaria
debe asumir un profundo compromiso con el pueblo, la
nación y la humanidad. No hay duda, también ha partido
un importante líder universitario. Abundantes artículos,
documentos y textos abordan esta temática de preocupación
permanente.
6. Otros grandes aportes
Una concepción filosófica sistemática y con ojo atento al
devenir histórico, no puede sino ser abarcadora. De ahí
que destaquen, también, obras referentes a la ciencia y la
tecnología, la metodología en su más amplio y profundo
sentido. Sus reflexiones sobre el arte, la cultura y un aporte
especialmente importante con referencia a los valores,
desarrollado en su obra Valores y sociedad30.
7. La reflexión, la militancia política y la
propuesta política
Más allá de la breve reseña de una obra de amplio calado
y que llega por el momento a la edición de diez tomos de
obras, editadas por Urso Silva a la cabeza de Morevallado
Editores, hoy ante la partida de maestro y su editor,
resaltamos su herencia y legado en el plano de la reflexión,
la militancia y la propuesta política, como decíamos al
principio, teniendo como principal interlocutor a la clase
29
Severo Iglesias, “Manifiesto. De la universidad a la República del saber
y la cultura,” en Obras completas. Tomo VII, 1221.
30
Severo Iglesias, Valores y sociedad (México: Tiempo y Obra, 2000); en
Obras completas, tomo III.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
55
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�Herencia y legado de Severo Iglesias

trabajadora de México, América Latina y la humanidad
toda. La reflexión crítica como punto de partida de la
propuesta de acción política implicó abordar dicha temática
con nuevos conceptos y partiendo de la reivindicación de la
teoría política, tan despreciada por el pragmatismo político
en boga. La transformación histórica que requiere el actual
momento, implica un pensar profundo que ilumine una
acción constitutiva profunda. Y dicha acción constitutiva
es la praxis, es decir, la política. Deslindar el concepto
profundo de la política, por tanto, era central para plantear
a los trabajadores el sentido de su acción histórica.
En este sentido, además de las observaciones hechas en
la Teoría de la praxis31, Severo Iglesias abordó el tema en
dos textos. Uno de carácter divulgativo (La lucha política.
Por la soberanía nacional y popular de México32) y otro de
carácter amplio y formativo, Praxis y teoría política33. Los
aportes de Severo Iglesias al pensamiento y la acción políticos se centran en un destinatario: los trabajadores. ¿Por
qué? Por el convencimiento de que es el trabajo la acción
que constituye el mundo. Este tema se aclara plenamente en
Del control a la liberación del trabajo34.
El tercer término planteado por la concepción triádica
(al lado del pensar y la acción) involucrado en cualquier
planteamiento de transformación histórica (si no es que el
primero, en realidad) es el devenir de la Historia, de la rea31
Severo Iglesias, Teoría de la praxis (Morelia: Morevallado, 2004); en
Obras completas (Morelia: Morevallado, 2010), tomo IV.
32
Severo Iglesias, “La lucha política. Por la soberanía nacional y popular
de México,” en Cuadernos Latidos de nación (Morelia: La Mueca, 1995).
33
Severo Iglesias, “Praxis y teoría política,” en Obras completas (Morelia:
Morevallado, 2008), tomo II; se publicó además una edición especial para el
seminario de la Jornada Triádica, por Morevallado, en 2016.
34
Severo Iglesias, “Del control a la liberación del trabajo,” Obras completas (Morelia: Morevallado, 2016), tomo IX.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Herencia y legado de Severo Iglesias

lidad constituida. Además de los aportes sobre la particularidad del devenir de México como nación, que ya hemos
mencionado, la propuesta política implicó una recapitulación de la última etapa del devenir histórico global. Esta
reflexión se hizo en el momento mismo en que el cambio
histórico se iba haciendo presente.
Resultado de esta reflexión –iniciada con los cambios
ocurridos en la URSS, a partir de la llegada de Mijaíl Gorbachov, la caída del muro de Berlín y, sobre todo, de la
desaparición formal de la Unión Soviética en el 91– fue el
texto La tragedia del socialismo35, el cual significó el deslinde de ese sistema, dando cuenta de su incapacidad para
abrir otra historia y plantear algo nuevo. El eje del sistema
socialista quedó develado: el control.
Pero no bastaba con deslindarse, era importante tratar de aportar a una posible nueva historia. Toda esta reflexión se fue concretando en la propuesta de un socialismo nuevo. Como toda nueva propuesta se fue abriendo
paso con la reflexión. Los textos El socialismo nuevo36,
Del socialismo de control al socialismo nuevo37, La praxis
estratégica del socialismo nuevo38, finalmente se concretan en una nueva propuesta expresada en el Manifiesto del
Socialismo Nuevo39.

35
Severo Iglesias, La tragedia del socialismo (Morelia: La Mueca, 1991); en
Obras completas (Morelia: Morevallado, 2008), tomo II.
36
Severo Iglesias, El socialismo nuevo (Morelia: La Mueca, 2004); en
Obras completas, tomo II.
37
Severo Iglesias, Del socialismo de control al socialismo nuevo (Morelia:
Morevallado, 2007); en Obras completas, tomo II.
38
Severo Iglesias, La praxis estratégica del socialismo nuevo (Morelia: Morevallado, 2006); en Obras completas, tomo II.
39
Severo Iglesias, “Manifiesto del socialismo nuevo,” en Periódico Socialismo Nuevo, no. 3 (2008).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Herencia y legado de Severo Iglesias

Esta propuesta del socialismo nuevo se centra en principios que tienen como eje a la socialidad, fundamento de la
historia. De esta manera, Severo Iglesias sostuvo un socialismo obrerista, democrático, moderno y humanista. Veamos en qué consisten cada uno de ellos.
•

Obrerista, es decir, que tiene como centro “al
constructor del mundo”, el trabajador, creador de la
obra social que constituye el mundo y la historia.

•

Democrático, pues se centra en la soberanía
democrática de los Consejos Populares y que abarca
el plano institucional, la democracia económica y la
política, concibiendo “la democracia como forma de
vida y como representación social.”

•

Moderno, esto es, “… ajeno al estatismo, al populismo,
al clientelismo y al parasitismo social”. Además
de ello, deberá tener como bases a la tecnología
contemporánea, a la “planta laboral tecnificada
y profesionalizada”, con “medios modernos para
elevar la eficiencia, la productividad”, y deberá ser
“compatible con la justicia social para solventar
las necesidades civiles, nacionales y públicas, así
como generar la condición para el surgimiento de
necesidades humanizadas.”40

•

Humanista, “Porque tendrá por guía el cumplimiento
de los altos fines de la especie humana: la dignidad,
la justicia y la libertad (…) la praxis constitutiva
del mundo nuevo; (…) la dignidad de todos y cada
quien dando garantías a los derechos humanos (…)
Su orientación será tratar al hombre como un fin con
validez en sí mismo, que impregne la vida social con

40
Iglesias, Manifiesto del socialismo, 16.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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58

�Herencia y legado de Severo Iglesias

los valores estéticos, morales, éticos, intelectuales y
cívicos.”41
De esta reflexión y propuesta histórica universal, atento
siempre al devenir de la nación y del pueblo de México,
Severo Iglesias esbozó las propuestas para la transformación histórica de México. Del planteamiento hecho por algunos participantes cercanos de elaborar un manifiesto a
la nación, se derivó en un texto central: El México Nuevo.
República democrática de los trabajadores.
Tomando como eje la historia reciente en tres grandes
planos universales: el devenir del capitalismo contemporáneo, el del socialismo de control y la historia reciente de
México– incorporado al carro neoliberal– se trató de aportar a la elaboración de una Plataforma general de lucha de
los trabajadores de México.
Finalmente, y con el fin de convocar a grupos de trabajadores a la reflexión y la organización, con la colaboración
de los primeros Consejos Populares, se editaron los textos:
Tres principios del México nuevo y Plataforma del México
nuevo42, en los cuales están las propuestas para la discusión
y resolución que la clase trabajadora debe asumir y decidir
para una propuesta de acción transformadora.
Hacemos este breve recuento, plenamente conscientes
de la dificultad de resumir una obra de la importancia y
profundidad de la que deja nuestro querido maestro y compañero, pero lo hacemos con la intención consciente de asumir su herencia y su legado y de invitar a quienes no conocen dicha obra a acercarse, nutrirse y comprometerse con
ese legado que es ante todo, una profunda reflexión sobre
41

Iglesias, Manifiesto del socialismo, 17.

42
Severo Iglesias, “Plataforma del México nuevo,” en Periódico Socialismo
Nuevo (2013); en Obras completas, tomo IX.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Herencia y legado de Severo Iglesias

el devenir humano contemporáneo, de nuestros pueblos y
de nuestra nación. Ajenos a la intención de mitificar, esperamos ser modestos seguidores de este gran mexicano. ¡Por
la liberación del trabajo, como eje de una nueva historia!
Bibliografía
Engels, Federico. “Discurso ante la tumba de Marx.” en
Carlos Marx y Federico Engels. Obras escogidas. Tomo
III. Moscú: Progreso, 1978.
Hegel, G.W.F. Filosofía del derecho. Buenos Aires:
Claridad, 1968.
Iglesias, Severo. Comunicado. Inédito, 26 de noviembre
del 2016.
Iglesias, Severo. “Concepción triádica de mundo.” en
Severo Iglesias. Obras completas. Tomo VIII. Morelia:
Morevallado, 2016.
Iglesias, Severo. “Del control a la liberación del trabajo.”
en Severo Iglesias. Obras completas. Tomo IX. Morelia:
Morevallado, 2016.
Iglesias, Severo. Del socialismo de control al socialismo
nuevo. Morelia: Morevallado, 2007.
Iglesias, Severo. “De la universidad a la República del
Saber y la Cultura. Manifiesto.” en Severo Iglesias. Obras
completas. Tomo VII. Morelia: Morevallado, 2011.
Iglesias, Severo. “Desmitificar al México 68.” en Severo
Iglesias. Obras completas. Tomo VII. Morelia: Morevallado,
2011.
Iglesias, Severo. El México Nuevo. Morelia: La Mueca,
1999.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
60
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 37-62

�Herencia y legado de Severo Iglesias

Iglesias, Severo. El socialismo nuevo. Morelia: La Mueca,
2004.
Iglesias, Severo. “Génesis de la triádica.” en Severo Iglesias.
Obras completas. Tomo VIII. Morelia: Morevallado, 2016.
Iglesias, Severo. “Introducción.” en Severo Iglesias. Obras
completas. Tomo IV. Morelia: Morevallado, 2010.
Iglesias, Severo. “La batalla de México.” en Cuadernos
Latidos de nación. Morelia: La Mueca, 1995.
Iglesias, Severo. La formación social en la Constitución de
1917. Morelia: La Mueca/Morevallado, 2017.
Iglesias, Severo. La lucha política. Por la soberanía
nacional y popular de México. Cuadernos Latidos de
nación. Morelia: La Mueca, 1995.
Iglesias, Severo. La praxis estratégica del socialismo
nuevo. Morelia: Morevallado, 2006.
Iglesias, Severo. “La razón ficticia.” en Severo Iglesias.
Obras completas. Tomo I. Morelia: Morevallado, 2007.
Iglesias, Severo. La tragedia del socialismo. Morelia: La
Mueca, 1991.
Iglesias, Severo. “Manifiesto del Socialismo Nuevo.” en
Socialismo Nuevo, No. 3 (2008).
Iglesias, Severo. “Manifiesto. De la universidad a la
República del saber y la cultura.” en Severo Iglesias. Obras
completas. Tomo VII. Morelia: Morevallado, 2011
Iglesias, Severo. “Manifiesto filosófico.” en Severo Iglesias.
Obras completas. Tomo I. Morelia: Morevallado, 2007.
Iglesias, Severo. Obras completas. Tomo III. Morelia:
Morevalllado, 2010.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 37-62

61

�Herencia y legado de Severo Iglesias

Iglesias, Severo. Obras completas. Tomo X. En prensa.
Iglesias, Severo. “Plataforma del México nuevo.” en
Periódico Socialismo Nuevo, 2013.
Iglesias, Severo. “Praxis y teoría política.” en Severo
Iglesias. Obras completas. Tomo II. Morelia: Morevallado,
2008.
Iglesias, Severo. “Principios y líneas de acción de La
Mueca.” en La Mueca XXX años. Comparecencia. Morelia:
La Mueca, 2014.
Iglesias, Severo. Sindicalismo y socialismo en México.
México: Grijalbo, 1970.
Iglesias, Severo. Teoría de la praxis. Morelia: Morevallado,
2004.
Iglesias, Severo. Valores y sociedad. México: Tiempo y
Obra, 2000.
VV. AA. La Revolución Mexicana, perspectiva histórica.
Morelia: Morevallado, 2009.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 37-62

62

�Dossier

Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo1
Basic concepts of New Socialism
Concepts fondamentales du Nouveau Socialisme
Josué Zalapa2
Felipe Oregón3

1
El texto Conceptos fundamentales del socialismo nuevo concentra y sintetiza algunos de los conceptos que conforman la teoría política propuesta por
el filósofo Severo Iglesias.
El presente trabajo es resultado del diálogo y acuerdos que se tuvieron con el
filósofo en el año de 2019 y como una forma de hacer llegar los planteamientos
del socialismo nuevo a los trabajadores de una manera más concreta y esencial.
De ahí su estilo como un compendio de paráfrasis, donde la obra y el filósofo
expresan sus planteamientos y reflexiones por sí mismos.
Consideramos importante culminar este trabajo en agradecimiento a las diferentes aportaciones hechas por parte del maestro, compañero y amigo Severo
Iglesias, al Consejo de Educación Artículo 3º Constitucional. Y como una acción de militancia en la difusión del pensamiento y obra del filósofo.
2

Subsistema de Educación Básica en Michoacán, Morelia, México.

3
Subdirección General de Educación Secundaria de la Secretaría de
Educación de Michoacán,
Morelia, México.
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Resumen
El presente artículo sintetiza algunos aspectos de la propuesta
del Socialismo Nuevo de Severo Iglesias. Se inicia con el
reconocimiento de que una conciencia ideológica es condición
para la liberación de las condiciones de explotación que viven
muchos trabajadores. Por ello es preciso abordar las distintas
formaciones de la conciencia ideológica. Estas formaciones son
la enajenación, la fetichización, la mistificación y la enajenación.
En seguida, se expone la situación actual de los trabajadores, tal
como fue considerada por Severo Iglesias, desarrollando algunas
nociones fundamentales para su comprensión. Finalmente, se
proponen algunas consideraciones para una praxis política que
permite a los trabajadores una emancipación profunda, liberada
de la conciencia ideológica. Para ello se desarrollan algunos
conceptos, como el de soberanía, libertad, militancia, que
permiten, de acuerdo con Severo Iglesias, realizar una praxis
política liberadora acorde con la propuesta del Socialismo Nuevo.

Palabras clave
Severo Iglesias, socialismo, ideología, trabajador

Abstract
This article synthesizes some aspects of the proposal of the New
Socialism of Severo Iglesias. It begins with the recognition that
an ideological conscience is a condition for liberation from
the exploitative conditions that many workers experience. For
this reason, it is necessary to address the different formations
of ideological consciousness. These formations are alienation,
fetishization, mystification, and alienation. Next, the current
situation of workers is exposed, as it was considered by Severo
Iglesias, developing some fundamental notions for their
understanding. Finally, some considerations are proposed for a
political praxis that allows workers a deep emancipation, freed
from ideological consciousness. For this, some concepts are
developed, such as sovereignty, freedom, militancy, which allow,
according to Severo Iglesias, to carry out a liberating political
praxis in accordance with the proposal of the New Socialism.
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Key words
Severo Iglesias, socialism, ideology, worker

Résumé
Cet article synthétise quelques aspects de la proposition du
Nouveau Socialisme de Severo Iglesias. Il commence avec la
reconnaissance qu’une conscience idéologique est une condition
pour la libération des conditions d’exploitation qui vivent de
nombreux travailleurs. C’est pourquoi il faut aborder les différents
formations de la conscience idéologique. Ces formations sont
l’aliénation, la fétichisation, la mystification et l’aliénation. On
expose ensuite la situation actuelle des travailleurs, telle comme
elle a été considérée par Severo Iglesias, en développant quelques
notions fondamentales pour leur compréhension. Finalement,
quelques considérations sont proposées pour une praxis politique
qui permet aux travailleurs une émancipation profonde, libérée
de la conscience idéologique. Pour cela quelques concepts
sont développés, comme celui de souveraineté, de liberté,
de militance, qui permettent, en accord avec Severo Iglesias,
réaliser une praxis politique libératrice conforme à la proposition
du Nouveau Socialisme.

Mots clés
evero Iglesias, socialisme, idéologie, travailleur

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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

La conciencia ideológica
El conocimiento y reconocimiento de que existe una
conciencia ideológica en los trabajadores y la sociedad de
que forman parte es un primer paso para la liberación del
trabajo. Tal como ha sucedido en el pasado, la dominación de
la conciencia se ha hecho imponiendo de manera represiva
diferentes contenidos como el religioso, político, militar o
social. Ahora, se conforma esa conciencia ideológica con
otros elementos propios de nuestro tiempo como la imagen,
el consumismo, la visión cosificada de lo social, entre otros,
pero el resultado es el mismo: una conciencia ideológica.
La conciencia ideológica se caracteriza por ver la
realidad invertida: “si en toda ideología –dicen Marx
y Engels en La Ideología Alemana- los hombres y sus
relaciones aparecen invertidos como en una cámara oscura,
este fenómeno responde a su proceso histórico de vida,
como la inversión de los objetos al proyectarse sobre la
retina responde a su proceso de vida directamente físico”.4
La característica de un pensamiento ideológico
consiste en que “el hombre ve las cosas desde el sitio que
ocupa en la sociedad y la ‘toma de conciencia’ es limitada
por las condiciones materiales. Pero las fuerzas objetivas
que lo mueven a formar tal concepción y a sostenerla
permanecen ignoradas y allí radica la esencia de la
concepción ideológica”.5
En la concepción del socialismo nuevo se han
identificado distintas formaciones de la conciencia
ideológica como: enajenación, fetichización, mistificación
y alienación. Todas estas formaciones de la conciencia
4
Karl Marx y Frederic Engels, La ideología alemana, en Severo Iglesias,
Ciencia e ideología, (Monterrey: UANL, 1972), 99.
5
Marx y Engels, La ideología alemana, 99-100.
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

ideológica han contribuido al control y dominio de los
trabajadores, anulando su aptitud de conocer y reconocer la
realidad en que se encuentra.
1. Enajenación
En el socialismo nuevo el problema de la conciencia
enajenada requiere un análisis serio y profundo, pues sólo
así se puede generar una organización de la conciencia, lo
cual es una condición para despertar las fuerzas sociales
que llevarán a la liberación del trabajo.
La enajenación consiste en la pérdida del ser propio del
hombre y es expresada en la clase proletaria como “la existencia
de una masa de la humanidad absolutamente desposeída”, del
proletariado que representa a la inhumanidad”.6
Así, “la actividad enajenada es forzada, desintegrada
y sometida a los medios de producción y la propiedad”.7 La
pérdida del sentido del trabajo como actividad edificante de
la humanidad ha quedado atrás.
2. Fetichización
Otro de los problemas que presenta la clase trabajadora es
la fetichización de la conciencia. Más allá de la enajenación
del trabajo hay que tener presente que los productos o mercancías son generadas por el mismo trabajo del ser humano.
Sin embargo, si no se les da su valor en el trabajo estos productos adquieren un valor en el capital, pero desvalorizado
en la funcionalidad, es decir, los objetos adquieren y esconden una relación de poder, ostentación, rivalidad, deseo,
6
34.

Severo Iglesias, El socialismo nuevo, (Morelia: Ed. La mueca, 2004), p.

7
Ibíd.
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

etc., generando en ellos una funcionalidad que determina la
fantasía del sujeto y moldea una imagen deforme del sujeto.8 El fetichismo, en la época contemporánea, ha adoptado
una característica particular: los objetos que se recubren
en la cosificación son despojados de su significado y valor
propios, perdiendo su dignidad para volverse un medio.9
Con este carácter de la fetichización se renuncia a la
autodeterminación (patente en el mundo contemporáneo en
todos sus rubros: sexualidad, sentimientos, mercancías cotidianas, valores, educación, acciones, ciencia, etc.). Hace
opaca su realidad y neutraliza su capacidad racional.
La conciencia fetichizada es un fenómeno de la actualidad, la imagen sustituye la relación de sujeto con la
realidad y consigo mismo. Aquí el proceso activo de la conciencia es suspendido, la imagen o la idea fetichista subsumen toda la realidad, generando representaciones míticas
de ésta. La fantasía invade a la conciencia que toma a la
imaginación como realidad.
Con la propuesta del socialismo nuevo se considera
que “concomitantemente, el proceso empuja hacia la formación de una conciencia fetichizada cuando el intercambio de productos de ésta se calcula con base a una idea universal que resume todos los valores de cada una de ellas.
Así como el dinero es la forma fetichista de la sociedad que
acaba por dirigir el proceso económico como representación del mismo, la representación de la conciencia (de la
que se ha anulado la actividad y su nexo experiencial con
la realidad) cobra forma de fetiche. La fetichización de la
conciencia en la “cultura de la imagen” consumista es su
expresión universal”.10
8

Severo Iglesias, La razón ficticia, (Morelia: IMCED, 1994), 317.

9

Iglesias, La razón ficticia, 318.

10
Severo Iglesias, Conciencia y sociedad, (México: Ed. Tiempo y obra,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
68
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

3. Mistificación
En este concepto de la mistificación no sólo el sujeto en su
pensar se distorsiona sino también en sus formas de hacer:
“genera necesidades “falsas”, resultado del fomento del
consumo por la economía del capital y la publicidad… y
orientan el sujeto hacia el mundo artificial e imaginario”.11
Aquí se busca al objeto, pero velado y trasfigurado
por la fantasía e idealizado en el vacío que permite llenarlo
de cualquier atributo, separándolo de la vida real.
En la época contemporánea la forma mercantil
del pensamiento genera una conciencia mistificada. La
manipulación es su principal instrumento como si fuese
una especie de llave mágica a todos los problemas. La
conciencia mistificada llega a ver su propia experiencia
como ajena, como no siendo ella misma.
Con un movimiento mistificado de las mercancías:
la voluntad como asunción de la situación económica de
los sujetos en el movimiento de la propiedad presupone la
conciencia sometida a las formas de la lógica de apropiación,
surgen puntos de fractura en la mediación entre la realidad
y la conciencia, importando más la representación que la
constitución.
Aquí el hombre pierde el control por los objetos y el
mundo que construye llega a volverse en su contra. El más
claro ejemplo es el misticismo religioso: el hombre ha creado
la religión, el hombre ha ideado a los dioses y después se ha
sometido a ellos. Los hombres sostienen posturas y actitudes
mistificadas cuando no saben lo que hacen, con posturas cínicas
se sostiene que no se tiene ninguna culpa de los crímenes, la
1981), 208.
11
Iglesias, La razón ficticia, 319.
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

opresión, la miseria y la injusticia de estos tiempos; porque los
que hacen la historia son la especie humana con las tendencias
y fuerzas que laten en su constitución, pero cuando omiten
que se incide en la historia o que la historia es ajena a sus
propósitos surge la mistificación; una mistificación que influye
en el devenir societario.
Cuando se cree que hay leyes en la historia de la
sociedad humana, independientes de manera absoluta en el
hombre, y sobre las cuales el hombre no puede hacer nada,
eso es mistificación.
4. Alienación
La alienación tiene su fundamento en la velación de la
conciencia: es la ficción, el antimundo, lo irreal, el deseo
distorsionado, inversión de la realidad, donde el ser es
despojado de su pensar, de su hacer y de su constitución,
creando un ser alienante.12
Con la alienación el sujeto tiene una energía
compensatoria contra el vacío, puede soportar los trabajos y las
peripecias del capital, pero no se sabe dueño de su creación y
se convierte en un autómata en todos los sentidos impidiendo
su constitución política. En este sentido la conciencia llega a
ver su propia experiencia como ajena, “como no siendo ella
misma” el sujeto se conduce al extrañamiento de sí mismo y de
su propia experiencia. Aquí se funda la alienación que hace a
la conciencia no ser lo que es como relación con la realidad.13
El sujeto alienado se escinde interiormente entre su conciencia
concreta producto de la experiencia y la conciencia exterior
introyectada, así congela su actividad consciente.
12

Ibíd., 348.

13
Severo Iglesias, Conciencia y sociedad, en Severo Iglesias, Obras. Tomo
V, (Morelia: Morevallado/UMSNH, 2010), 1335-1336.
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

La cosificación de las relaciones sociales presupone la
cosificación de las personas, la relación social, que involucra
a la conciencia, es condición de posibilidad de la cosificación
de los objetos. Las formas que convierten a los productos
del trabajo en mercancías se constituyen en formas mentales
aceptadas por la sociedad. Así el poseedor de una mercancía
puede apoderarse de la del otro por voluntad de éste,
desprendiéndose de la suya propia. Ahí radica su alienación.
Para el socialismo nuevo la alienación se puede
definir como el simple hecho de creerse o volverse otro, es
decir, cuando no se tiene claro cuál es su ser real. Implica
un desfasamiento entre su conciencia y su ser real y,
constituyen una alienación tanto social como personal.
La alienación afecta la esencia íntima de un hombre
al alterar el sentido y la dirección de la conciencia a través
de la asunción de la enajenación. En la alienación el hombre
se piensa de una manera distinta a la que en realidad es;
su vida trascurre, pues, entre dos fuerzas: la conciencia
que jala en contra de lo que es, y su existencia real que
se impone contra su voluntad. Ello puede darse de manera
personal, en grupo o clase social.
Situación actual de los trabajadores
La existencia de nuevas tecnologías, grandes corporaciones
planetarias y una clase supranacional, determinan en gran
medida la movilidad económica y social de los trabajadores.
Por esto es necesario un análisis y reflexión profundos
sobre la situación actual de los trabajadores, porque a
partir de ahí surgirá la pauta para organizar la conciencia
y comprender el lugar que se ocupa en lo social como
trabajador, y de ahí partir a la organización de la clase
trabajadora que ahora se constituye por “operarios, técnicos
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

y profesionales de la agricultura, la industria y los servicios,
y es inseparable de la tecnología, la economía, la educación,
el estado y derecho. Su liberación, por tanto, sólo es posible
cambiando las condiciones generales de vida”.14
1. Trabajo
Deriva de TRABAJAR, ´sufrir´, ´esforzarse, procurar
por´.15
El concepto de trabajo es fundamental para los
planteamientos del socialismo nuevo, en tanto que es
considerado como la actividad que ha dado origen al ser
humano y el mundo construido por éste. Para el socialismo
nuevo “el trabajo ha sido, es y será la fuente principal de la
vida social”.16
A pesar de la importancia que ha tenido el trabajo
para el género humano porque ha contribuido a desarrollar
sus aptitudes, facultades, habilidades y capacidades, con el
devenir histórico del trabajo se ha ido perdiendo su función
constituyente para satisfacer desde las necesidades básicas
de los trabajadores y, sobre todo, el de dar un sentido propio
a su existencia. Fue así como en la etapa del industrialismo
“con el sindicalismo naciente, el trabajo redujo sus
pretensiones y se contentó con venderse a mejor precio. Tal
organización gira atrapada en las órbitas del mercado y el
capital”.17

14
Severo Iglesias, “Manifiesto del socialismo nuevo”, Socialismo Nuevo,
No. 3 (2008), 13.
15
Joan Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana,
(España: Ed. Gredos, 2000), 577.
16

Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 3.

17
Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 4.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

72

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

“El movimiento obrero abandonó la acción política
y la lucha por la transformación histórica para vivir al
día y naufragar en la fatal espiral salario-precio. La lucha
sindical pasó a ser un factor de la economía”18 y, de igual
manera, “el salario se volvió un dato para la planeación y el
trabajador un factor de ingreso-consumo”.19
El capitalismo se ha ido adaptando y reconfigurando
para apropiarse del producto de los trabajadores, al grado
de “quien posee, no trabaja; quien trabaja no posee medios
de producción; quien proyecta la idea o el plan domina el
proceso, quien aporta el esfuerzo no participa en la idea y
el control”.20 Se tiene como única finalidad generar nuevas
formas de organización del trabajo y, junto con ello, elevar
la productividad y la ganancia.
En este contexto, el socialismo nuevo considera
que “el trabajo es la base de la vida social, él debe regir la
existencia y a él deben remitirse los avances de la historia,
para darle la capacidad de ser el rector de la nueva vida
sobre la tierra: justa, libre y racional”.21 En este sentido,
el socialismo nuevo “no tiene por finalidad la simple
elevación de vida, sino la transformación de las formas de
vida en el sentido de la humanización; que contengan una
realidad a imagen y semejanza del hombre, que fomenten
la autoconciencia y la realización libre de las tendencias del
sujeto y que propicien la capacidad constructiva del mundo,
no sólo la actividad de producir bienes”.22

18

Ibíd.

19

Ibíd., 5.

20
Severo Iglesias, La tragedia del socialismo, (Morelia: Ed. La mueca,
1991), 17.
21

Severo Iglesias, El socialismo nuevo, (Morelia: Ed. La mueca, 2004), 14.

22
Iglesias, La tragedia del socialismo, 34.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

73

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

2. Obrero
Del lat. OPERARI ´trabajar´, deriv. de OPUS, -ERIS, ´obra,
trabajo´.23
El obrero se ha constituido de muy diferentes maneras
tratando de satisfacer las necesidades más esenciales como
sujetos sociales, sin embargo, la situación y condición del
trabajo ha sido contrarrestada por la ideología capitalista
desde una conciencia alienada hasta la enajenación de su
trabajo. Se le ha arrebatado su libre autodeterminación y “su
independencia es bloqueada por los nexos de dependencia
que generan las corporaciones; si libertad ideológica es
combatida desde dentro del aparato educativo, la ideología
burguesa difundida en los medios, etc., su acción es frenada
por el monopolio político de los partidos y el estado, por
la ilusión sindicalista de resolver los problemas dentro del
sistema existente”.24
Para el socialismo nuevo “el concepto de clase obrera
hoy tiene que conjugar en un solo problema estos dos polos
del trabajo, el especializado y el carente de ocupación
proveniente del mismo desarrollo tecnológico. A la vez,
ha de reunir a los dos polos que forman el otro eje de la
clase activa: quienes ya aportaron su cuota de trabajo a la
existencia social, los jubilados, y quienes se preparan para
ingresar como estudiantes que incrementarán la cuota de
valor agregado. Todos ellos, de manera directa o indirecta,
se agrupan alrededor de los trabajadores activos y forman
hoy la clase obrera que, según algunos, ha desaparecido”.25
Por lo tanto, en los planteamientos del socialismo
nuevo el “obrero es el que hace obra; por eso la clase
23

Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, 419.

24

Iglesias, El socialismo nuevo, 69-70.

25
Ibíd., 71.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

74

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

trabajadora no es sólo objetual, es decir, un conjunto
caracterizado por su condición económica de asalariados,
sino también una forma de conciencia colectiva y de
praxis”.26 Por lo mismo “la clase obrera, entonces, debe
aprender a ser vanguardia de la sociedad contra toda forma
de opresión y jalar tras de sí a los sectores y grupos sociales
que potencialmente estén en contra de las relaciones
burguesas de producción y dominio”.27
3. Clase
Tom. del latín classis ´clase, grupo, categoría. Deriv.
Clásico, h. 1630, tom. del lat. classicus ´de primera clase´,
que se aplicaba a los ciudadanos no proletarios.28
Por ´clase´ se entiende, en sentido amplio, una
agrupación de individuos que poseen el mismo grado, o la
misma calidad (social), o que ejercen la misma actividad.29
Por otra parte, en “la formación del socialismo y la
revolución suponen a la clase en cuanto fuerza histórica, no
simple realidad tangible”.30
La clase obrera presenta históricamente diferentes
momentos que corresponden a diferentes contenidos de su
organización. Su esquema general es como sigue:
Clase formal. Es el conjunto de trabajadores
distinguible porque ocupa (aunque no organiza) a quienes
desempeñan una actividad productiva. Su conciencia es la
26

Iglesias, El socialismo nuevo, 65.

27

Iglesias, La tragedia del socialismo, 47.

28

Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, 153.

29
José Ferrater Mora, Diccionario de filosofía, (Barcelona: Ed. Ariel,
2001), 574.
30
Iglesias, La tragedia del socialismo, 27.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

75

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

noción general del trabajo como actividad forzosa en la
vida, dada su carencia de medios de producción.
Clase real. 1) Es la organización de la clase en grupos
de trabajadores, según su trabajo se realice en un sector,
rama o área de la producción. Su unidad va integrada a
las diferencias del trabajo y la función que cumplen en la
economía. Es la llamada “clase en sí” o “clase objetiva”. Su
conciencia se refiere a la unidad de intereses de sus grupos,
es predominantemente economista. 2) Es la organización
de la clase según su lugar en la producción y la distribución
del producto social, su situación como clase explotada a
través de la extracción de la plusvalía y la diferencia de sus
intereses con las demás clases. Es clase “para sí” o “clase
subjetiva”; su conciencia trasciende el interés económico y
se orienta hacia la política.
Clase política. Es la organización de la clase en torno a
los asuntos de la estructura y dirección global de la sociedad
a través de la constitución de su vanguardia política, cuyo
objetivo no es llevarla al poder. Su conciencia se refiere a la
organización y al funcionamiento globales de la sociedad.
Clase histórica. Es la organización del sujeto
revolucionario, de la clase y del partido político que
asumen las tendencias del socialismo en los ámbitos de
la realidad, de la acción y la conciencia socialista, con
miras a la construcción de una sociedad sin clases, guiada
por la conciencia liberada de la opresión económica y
política. Organización positiva que cambia las relaciones
de producción y la organización del trabajo para dejar paso
a la sociedad genérica sin clases y la negación de la clase
obrera en cuanto poder particular.31

31
Ibíd., 64-65.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

76

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Hacia una praxis política de los trabajadores
Alcanzar una conciencia política por parte de los
trabajadores consiste en comprender desde el lugar que se
ocupa dentro de lo social, hasta las posibilidades que se
tienen para incidir en la realidad que se quiere transformar.
En este apartado se exponen algunos de los conceptos
fundamentales para la acción política de los trabajadores y,
algunas de las consideraciones para que ésta no resulte en
lo contrario que se había establecido como fin.
Por lo tanto, hay que tener en cuenta que “la idea
debe mediarse con la acción para ser eficaz, la acción
debe organizarse para llegar al fin buscado y ambas deben
mediarse con la realidad para ser válidas y efectivas”.32
Para el socialismo nuevo esta es la forma de ver la praxis
política de los trabajadores, la que puede “contribuir a la
independencia ideológica, política y organizativa de los
trabajadores, promover la educación política del pueblo,
sentar las bases para que los trabajadores se erijan en fuerza
política autónoma, y trazar los lineamientos estratégicos y
tácticos hacia la transformación de México”33 y de cualquier
otra nación.
1. Revolución
En el socialismo nuevo el concepto de revolución toma un
significado diferente al de la tradición socialista. Significa
conformar una vanguardia revolucionaria que logre clarificar
las coordenadas de la realidad (condiciones, circunstancias
y situaciones) para aprovechar las posibilidades de acción
que contengan.
32

Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 23.

33
Ibíd.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

77

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

“La revolución es el momento en el que se liberan
las fuerzas [sociales] para reorientarlas en torno a la
reconciliación; cuyo resultado es una nueva formación
económico-social; cuyos límites y problemas no son
totalmente previsibles y cuyas soluciones son en cada
caso concretas. Su orientación tiene por horizonte esa
reconciliación, cuya realización práctica es el género”34
humano y “emprender la modificación del estado de
cosas capitalistas”.35 Desde esta perspectiva la vanguardia
revolucionaria del socialismo nuevo deberá ser capaz de
concertar esas fuerzas y echar a andar la historia.36
Finalmente, en la teoría del socialismo nuevo se
considera que una revolución es el movimiento de la clase
obrera, que se abre paso con la idea y logra su independencia
ideológica y orgánica, como relación universal que mueve
a las fuerzas de producción.37
2. Política
Político. Del lat. politicus. Tom. Del gr. politikós
‘perteneciente al gobierno’, propte. ‘relativo a la ciudad’
(deriv. de pólis ‘ciudad’).38
El concepto de política tiene una importancia
fundamental en los planteamientos del socialismo nuevo
porque en ella radica la acción de los trabajadores y donde se
presenta la posibilidad de generar una nueva configuración
social, una configuración que puede ser determinada por
34
35

Iglesias, La tragedia del socialismo, 37.
Ibíd., 39.

36

Ibíd., 38.

37

Ibíd., 81.

38
Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, 467.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
78
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

los mismos trabajadores porque para el socialismo nuevo
la política es una acción histórica con un fin universal: la
libertad.
Con el socialismo nuevo se intenta recuperar la esencia
de la política al considerarla “no sólo la condición de la vida
común, sino también la fuente de donde brotan, a través de
su poder constituyente, las actividades, los pensamientos
y las obras que hacen posible la vida universal”.39 En este
sentido “la política no es cualquier acción social sino praxis
en sentido estricto, o sea, la acción que adquiere alcance
universal, que corresponde a todos y que tiene la capacidad
de generar socialidad”.40 Es así como la política se convierte
en la “acción del hombre que actúa sobre sí mismo y sobre
el mundo que ha construido”.41
En el socialismo nuevo, entonces, “la política no es
mero asunto de poder. Es la acción colectiva y pública con la
cual el ser humano establece los principios constitucionales
que definen las formas de organización y convivencia, los
equilibrios de las fuerzas sociales y los fines generales de
la sociedad. Es “el arte de crear las situaciones” donde
confluyen dichas fuerzas y donde nacen las respuestas de
un pueblo a sus problemas”.42
La praxis política en “el socialismo nuevo sostiene que
la intervención de los ciudadanos en los asuntos públicos,
normada jurídicamente y a través de sus instituciones, debe
ser un derecho irrestricto”.43
39
Severo Iglesias, Praxis y teoría política, (Morelia: Ed. Morevallado,
2007), 45.
40

Ibíd., 46.

41

Ibíd., 49.

42

Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 21.

43
Ibíd.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

79

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

El socialismo nuevo busca una política constitutiva que
“responda a los problemas de la totalidad social con nuevas
soluciones, en forma más eficaz, con vigencia permanente
y con mayores beneficios para la sociedad en general”;44
una política que no se reduzca a la reforma al interior de la
estructura o de sólo uno de sus aspectos institucionales como
respuesta a las demandas parciales que hace un grupo social.
3. Libertad
La libertad es uno de los principios fundamentales para el
socialismo nuevo porque significa “pasar de la imposición y
el control a la independencia autodeterminada socialmente;
y de ésta a la construcción autónoma del mundo”.45
Debe entenderse que “en una sociedad levantada sobre
del trabajo, la independencia de éste es la condición universal
de la libertad, ajena a la imposición o el paternalismo, pero
su ámbito es la libertad de todos, no de un grupo o clase
exclusiva. Y la verdadera libertad sólo puede ser ejercida
por quien la conquista, no puede ser prestada o impuesta;
por eso su fuente radica en la liberación de la clase y en su
participación general en el poder civil y político”.46
Por consecuencia, “conquistar la libertad no es
cuestión de seguir las leyes invariables de las cosas. Es
fundar lo nuevo, lo necesario y lo válido en un campo que,
como el social, es susceptible de admitir múltiples formas;
y cuyo contenido no es sólo material, sino la trenza que
enlaza las condiciones reales, la conciencia organizada y la
práxis generadora de situaciones, mediadas entre sí”.47
44
Severo Iglesias, Praxis y teoría política, (Morelia: Ed. Morevallado,
2007), 52.
45

Iglesias, El socialismo nuevo, 85.

46

Ibíd.

47
Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 14.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

80

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Se puede decir que “el principio del socialismo no
puede ser otro, entonces, que la libertad; y su historia es
la dialéctica de ésta. Este principio rebasa los intentos
de reducir la evolución del socialismo a la economía, la
política, la guerra o el pragmatismo.48
4. Militancia
El término de militancia se deriva de Militar, adj. y sust.,
tomado del lat. Militaris ‘perteneciente al soldado o a la
guerra’, derivado de miles, -itis, ‘soldado’.
Militar, v. tomado de militare, ‘practicar el ejercicio
de las armas’, militante. 49
En el socialismo nuevo no se plantea el uso de
armas convencionales. Por lo tanto, es importante definir
claramente que el concepto de ARMA no tiene el sentido y
significado convencional. Veamos.
En el latín tardío arma aparece ya como un femenino
singular (genitivo armae).50 Atiende a la noción de armar,
del lat. ARMARE id. Armada. Armadera; ast. ‘cada una de
las piedras que se ponen en el caleru, en forma de puente,
haciendo de parrilla’.
Considerando que el socialismo de control proclamó
el cambio social sin asegurarse de cambiar al sujeto actor
de dicho cambio,en el socialismo nuevo se reconoce la
necesidad de crear o armar una nueva militancia con las
características siguientes: a) se debe pasar del dogmatismo
al pensamiento crítico, es decir, al análisis de condiciones
48

Iglesias, La tragedia del socialismo, 82.

49

Corominas, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, 77.

50
Ibíd., 337.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

81

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

mediante la reflexión de los problemas, contextuados
en el horizonte del devenir histórico, la deliberación y
la dialéctica de dicho devenir; b) dejar de lado las viejas
prácticas de manipulación de masas, ya que no tienen un fin
expreso y se presta para perpetuar el sistema de control; c)
asumir un espíritu de la verdad que significa saber aprender
del devenir del mundo mismo y reconocer los límites del
conocimiento por cada quien. Convencer por la razón y la
lucidez; d) rechazar el determinismo. El socialismo nuevo
no es un bloque de conceptos que basta ser aprendido sin
dudas y sin discusión. Al contrario, es ejercer la libertad de
pensamiento crítico, capaz de encontrar lo particular a un
problema concreto. Asimismo sabe ordenar las respuestas
ideales, posibles y factibles a los problemas; e) la praxis
del socialismo nuevo pretende contribuir a la liberación
ideológica y organizativa de los trabajadores para constituir
a la soberanía social.
La nueva militancia supone: a) una militancia
consciente de su misión, que es contribuir con la conciencia
y la praxis diaria y sentar las bases para la transformación
histórica y la constitución del mundo nuevo. Considerando
siempre que el devenir histórico es el que marca los
tiempos y pone las exigencias, no así el espontaneísmo
ni el voluntarismo; b) la educación política de la clase
trabajadora implicará superar las viejas divisiones entre
los intelectuales, cuadros, base, agrarios y urbanos, etc.,
sustentándose en los principios generales y comunes al
movimiento; c) comprender que el alcance de los principios
de la teoría son los que dan fundamento a la sociedad,
humanidad y la historia. Son la razón que ilumina al mundo
para localizar sus problemas e inspirar las soluciones,
tomando en cuenta los ideales del pueblo trabajador; d)
en el análisis del México actual se tendrán que buscar las
nuevas soluciones de acuerdo con los cambios económicos,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
82
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

tecnológicos y sociales, lo cual exige detectar las tendencias
que tengan proyección a futuro y saber pensar en términos
de la praxis histórica; e) liberarse del constreñimiento de
las necesidades y organizar el ejercicio de las libertades
en el orden de los derechos del hombre, los civiles y los
políticos; f) asumir los valores como modos de existencia
con validez propia y no como algo relativo que justifica un
interés personal o de grupo. Los valores no son medios sino
fines en sí mismos.51
5. Soberanía
En griego soberanía se dice kyrios (κυριος), es lo que tiene
autoridad, pleno poder, señor, dueño, soberano, validez.
To kyrion es el tiempo señalado, el momento decisivo, lo
más importante, lo principal. Zoon kyrei es vivir, estar, ser.
Kyreo es alcanzar, encontrar, obtener, conseguir, acertar.52
Algunas de las características fundamentales que
tiene la soberanía son: “es inajenable, el poder soberano no
se compra o vende; imprescriptible, no cesa en el tiempo
pues pertenece por la propia existencia; es inalienable, no
puede transferir su ejercicio a ningún otro sujeto que no sea
su depositario, la nación organizada”.53
En el socialismo nuevo la soberanía es otro de los
conceptos fundamentales y conforma uno de los principios
y fines que están presentes en todo momento de esta teoría,
en tanto que “para el socialismo nuevo la soberanía es

51

Severo Iglesias, Socialismo nuevo, militancia nueva, (Inédito, 2008).

52
2010).

Severo Iglesias, La soberanía social. Acotaciones teóricas, (Inédito,

53
Severo Iglesias, “Tres principios del México nuevo. Plataforma del México nuevo”, Socialismo Nuevo, (2013), 15.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
83
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

el poder supremo de la vida histórica”.54 Asimismo, “la
soberanía social puede ser formulada como el fundamento
necesario o la praxis originaria que tiene la característica o
atribución esencial para constituir los principios del mundo,
las formas, equilibrios y armonías de la organización social,
y perfilar los fines y el destino del ser humano”.55
En tanto atributo efectivo, no es un mero principio
ideológico o declaración formal que inspira, orienta o guía
la sociedad. Es el modo de vida humano, emergido en la
evolución planetaria, que contiene un amplio espectro
de actividades: desde las ligadas a la satisfacción de las
necesidades innatas hasta las espirituales, pasando por las
del trabajo, las técnicas, las culturales, las estéticas, las
políticas y las históricas.
Siendo así, la soberanía social es fuente necesaria de
los modos de vida de la especie humana, de la constitución
del mundo por la humanidad, de los regímenes políticos,
las formaciones civiles, la cultura y la civilización. Está
implícita en la formulación de la soberanía del pueblo y
nacional que son principios de nuestra nación.
En consecuencia, en lugar de su imagen como lo
“superior” o la cúspide social, es el venero donde manan
las formas del mundo.56
La soberanía social es el fundamento de la vida
colectiva porque en ella “residen las dimensiones
societarias. Estas son fuentes donde mana la forma de vida
autónoma del ser humano en tanto es persona, la obligación
responsable en tanto es individuo y el compromiso público
54

Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 19.

55

Iglesias, La soberanía social. Acotaciones teóricas.

56
Fragmento tomado de Iglesias, La soberanía social. Acotaciones teóricas.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
84
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

en tanto es ciudadano”.57 Por tales razones, “dicha soberanía
es, en consecuencia, una base de la historia”.58
6. Estrategia
En griego estrategós es jefe militar; stratagema es astucia,
ardid, maniobra militar. Del i.e. str-to, extendido.
1) En sentido estricto, es “lanzar hacia adelante”,
como el plan o el proyecto. De ahí el latín struere, que es
disponer, arreglar, preparar. 2) Es un término contenido en
“estructura” y en “construir”, que es amontonar, disponer
en capas sucesivas, apilar (como en la formación de las
tropas). 3) Ardid viene del i. e. Kar, duro, fuerte, como la
empresa guerrera. 4) Astucia viene de asty, ciudad. Es la
conducta calculada, medida reflexivamente; distinta a la
rural, espontánea, habitual e intuitiva.59
Para el socialismo nuevo es de vital importancia definir
y clarificar cada uno de los conceptos que lo constituyen
como una alternativa política para nuestros tiempos. Los
conceptos serán las primeras herramientas con las que cuenta
el socialismo nuevo y las únicas con las que se podrá construir
una noción de la estrategia y su importancia para alcanzar su
fin primordial: la liberación del trabajo. El nuevo militante
deberá entender que “una acción histórica revolucionaria es,
por definición, una acción estratégica”60 y que “la estrategia
no es una acción aislada, guiada por los intereses de los
protagonistas, de los grupos o partidos que se disputan la
57

Iglesias, Manifiesto del socialismo nuevo, 19.

58
Severo Iglesias, Del socialismo de control al socialismo nuevo, (Morelia:
Ed. Morevallado, 2007), 139.
59
Severo Iglesias, La praxis estratégica del socialismo nuevo, (Morelia, Ed.
Morevallado, 2006), 27.
60
Ibíd., 19-20.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

85

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

representación de los obreros, sino que ha de ser sistemática,
coherente, y abarcar la totalidad de la acción y vida futuras
de los trabajadores y la sociedad”.61
En el socialismo nuevo “la estrategia consiste en la
acción general orientada hacia la transformación histórica
y la liberación de los trabajadores corre paralela a ella”.62
Además de que “para el socialismo nuevo la estrategia es la
acción y el camino general hacia el socialismo”.63
Finalmente, para el socialismo nuevo la estrategia es
el resultado de un pensamiento profundo que comprende
la trenza de los contenidos históricos: la realidad, el
pensamiento y la acción. Sólo con la mediación de estos
tres ámbitos la estrategia política tendrá lucidez y eficacia.64
7. Socialismo Nuevo
El término socialismo deriva de socio que ha sido tomado
del latín socius que quiere decir ‘compañero’.65
Sin embargo, el concepto socialismo empezó a tomar
relevancia con Karl Marx y su teoría sobre la lucha de clases.
La influencia del marxismo a mediados del s. XIX y todo
el s. XX, permitió constituir nuevas naciones y transformó
el devenir histórico que era dominado por el capitalismo.
Con la caída de la URSS, a falta de una democracia y por la
imposición de un socialismo de control, surge la necesidad
de un análisis sobre las causas de su caída y constituir lo
que se ha denominado un socialismo nuevo.
61

Ibíd., 21.

62

Ibíd., 22.

63

Ibíd., 29.

64

Ibíd., 33.

65
Corominas, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, 286.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
86
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Así el socialismo nuevo es:
•

Una tendencia histórica.

Lejos de ser una invención o un deseo, un “ideal” o una
profecía para resolver los males del mundo, antes que todo
el socialismo es una tendencia histórica, es decir, una fuerza
que nace en el mundo y apunta hacia su transformación.
Tanto en el orden de las cosas reales como en la conciencia
social y en la actividad común, se gestan las tendencias hacia
la colectivización, que es el punto de partida del socialismo.
La obra pública, sobre todo la infraestructura nacional, las
instituciones civiles de salud, educación, seguridad, etc., la
socialización de la conciencia con la educación, la difusión
de la ciencia y la técnica, la generalización de los derechos
políticos, son indicadores de tales tendencias.
Una tendencia no es una ley que forzosamente se
cumple sin la voluntad del hombre, como las fuerzas
naturales. Contiene “en germen” al futuro, pero no se vuelve
una realidad completa espontáneamente, de manera ciega.
Solamente se desenvuelve y adquiere su configuración
plena si la sociedad la asume con su conciencia y si se
organiza para volverla real con su acción. A falta de esta
conciencia y esta acción, permanece latente cuando es una
tendencia necesaria en el devenir histórico; “en espera” de
que otros hombres la entiendan y tengan la voluntad para
hacerla patente.
•

Es praxis.

El mundo del hombre no sólo está formado por las fuerzas
de la realidad, éstas se entrecruzan con las de la conciencia
y la praxis para darle su contenido propio como mundo
humano.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
87
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Cuando Marx invitaba a dejar la filosofía, que es el
pensar universal, para dedicarse a transformar el mundo,
daba por supuesto que éste ya estaba interpretado o creía
que la revolución sobrevendría con la fuerza incontenible
de la realidad por sí misma. Por eso la importancia de Lenin
al establecer la dialéctica del movimiento espontáneo y el
consciente como una praxis clave de la revolución obrera.
Comprender, saber, conocer el mundo es ya transformarlo
en parte; modificarlo con la praxis impregnada de la teoría
es cambiarlo completamente. Lo cual es posible cuando ese
mundo histórico está cargado de conciencia.
En consecuencia, la clase obrera, depósito de la praxis
socialista, no es un simple agregado de hombres sino una
formación que recapitula la forma de organizarlo y la vida
del trabajo a lo largo de la historia, no existe “naturalmente”,
como actor de un drama ya escrito. Es una condición real
dada en las relaciones de producción y la vida social, pero
su formación como clase, no de masa, requiere generar
su conciencia y su modo de acción para hacer presencia
autónoma en la historia. En pocas palabras, la clase obrera
no es revolucionaria por naturaleza sino por constitución.
Grandes sectores de pobres no son revolucionarios.
Integrarla es tarea de la revolución en marcha.
Es decir, el socialismo no es sólo tendencia real y
tampoco es mera tendencia consciente. El mundo no se
agota en la idea y la realidad. La realización de la idea no
se resuelve en sí misma, pues eso depende de la existencia
de condiciones tecnológicas, económicas y políticas, de
las fuerzas sociales, etc., que convierten su posibilidad en
factibilidad. De la fusión de ambos lados resulta la nueva
realidad, a la medida de la historia, no del ideal.
No bastan la realidad y la idea. El mundo del
hombre sólo existe a condición de que éste lo construya.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

88

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Al establecerlo como algo distinto de la naturaleza, con
dialéctica, formas y contenidos propios, entonces se habla
de “constituirlo”. La palabra “constitución”, más allá de si
es un texto escrito o un conjunto de convenciones, expresa
el conjunto de principios que dan fundamento a la forma
de organización, las fuerzas y los fines de una sociedad
determinada. Esa potencia de constitución, que es acción
universal depositada en toda la existencia social, es la
praxis. Sin ella, la realidad y la idea no cambian la historia.
Y, por esto, para construir el socialismo no basta la
fuerza de trabajo que produce bienes y servicios, pero no
formas de vida universales que concentran todas las fuerzas
y contenidos de la vida humana. Para regir a la sociedad, la
acción del trabajo debe elevarse a la formación de la praxis,
que abarca todos los ámbitos de la vida social y conjuga en
sí las fuerzas totales de ésta.
Mas la acción no depende de la voluntad, las
condiciones y circunstancias históricas donde se actúa
siempre son ajenas al acto mismo (salvo en la acción
técnica industrial, donde las situaciones están a la medida
del proyecto). El alcance de la acción termina en las
limitaciones reales y del saber que la impregnan.
•

Es dialéctica propia de la historia.

En la síntesis dialéctica de las tres tendencias se gestan los
hechos históricos como resultantes que adquieren dialéctica
propia. No bastan, pues, el socialismo “ideal” o el “real”
para entender hoy lo que el socialismo es. Como hecho real
es la resultante dialéctica de las tres tendencias.
Ahora sí, con estos elementos que rebasan al simplismo
de los viejos socialistas, se puede comprender lo que Marx
escribió sobre lo que es el socialismo. “El comunismo –
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

dice en La ideología alemana- no es un estado que deba
implantarse, un ideal al que haya que sujetarse la realidad.
Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que
anula y supera el estado de cosas actual. Las condiciones de
este movimiento se desprenden de las premisas existentes”.
Y de esto se desprende otra conclusión que el
protagonismo no percibió. Si la historia adquiere su propia
dialéctica al incorporar a la conciencia y la acción humanas,
pretender gobernarla o controlarla es una insensatez o una
jactancia. Se puede contribuir a abrirla e incorporarle elementos
que atisba la conciencia, pero sus hechos se vuelven resultantes
que rebasan al control y la vida misma de los autores.66
Se puede definir que el socialismo nuevo tiende a la
constitución de una “totalidad histórica donde confluyan la
realidad, la conciencia y la acción y donde los resultados
no son asunto del conocimiento, de cálculo o de leyes
reales, sino también de actividad que conjuga las cosas y
se orienta por las ideas para volverse real”.67
Por todo lo anterior, se debe entender que “el
socialismo nuevo no es una corriente académica, […]
sino busca conjugar la más alta conciencia con la más alta
responsabilidad histórica en una praxis que haga efectiva la
liberación del trabajo”.68
Características del socialismo nuevo
Retomando el pensamiento de Marx, y sin confundirse por
el significado corriente de los términos, el socialismo nuevo
que supere al socialismo de control, debe ser:
66

Fragmento tomado de la obra de Iglesias, El socialismo nuevo, 79-82.

67

Iglesias, La tragedia del socialismo, 20.

68
Iglesias, El socialismo nuevo, 16.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

•

Moderno

Esto significa que no es un socialismo “de miseria” que
busca igualar a todos en la pobreza y repartir las privaciones.
Tampoco es un socialismo “populista”, restringido a
resolver las necesidades básicas de las personas, sino para
liberarlas de ellas y propiciar el surgimiento de necesidades
de carácter intelectual, ético, estético, cívico y espiritual.
Para ello requiere aprovechar los avances en la
tecnología, la producción y la economía contemporáneas, y así
convertir el trabajo en actividad intelectiva en sustitución de
la fuerza, aprovechando el saber científico-técnico y estético
para elevar la eficiencia y el humanismo de su actividad.
•

Humanista

Quiere decir que no es un “socialismo vulgar” guiado por
el afán de tener, donde todos buscan apropiarse de todo, sin
respetar ninguna base pública ajena a todo poder; donde se
busca “aniquilar todo lo que no es susceptible de ser poseído
por todos como propiedad privada”, donde se mitifican la
comida, el trabajo y la vida “en común” y se ahoga la vida
particular de los sujetos.
El socialismo nuevo deberá sacar al hombre de la
prehistoria, donde ha vivido dominado por las fuerzas
sociales que él mismo ha producido, para ponerlo en aptitud
de hacer su propia historia. Eso sólo es posible si, siendo
moderno, el socialismo no cae en el productivismo y el
absolutismo técnico; y si da los elementos para el desarrollo
de las aptitudes, facultades, capacidades y habilidades de
cada uno, como base para el establecimiento de relaciones
humanos libres, voluntarias y conscientes de los demás
y con la naturaleza; si vuelve capaz de autogestionar su
propia vida, de contribuir a engrandecer lo colectivo y ser
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 63-94

�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

autoresponsable de su vida como parte del sistema viviente
planetario. Sólo así el hombre vivirá de acuerdo a su
sociedad y ésta será la imagen de su existencia.
•

Obrero

Quiere decir un socialismo basado en la liberación del
trabajo y la vida del trabajador moderno, “no en la indigencia
que retorna a la simplicidad antinatural no desarrollada”.
Lo cual excluye la suplantación de la sociedad obrera por
la burocracia estatal o el partido.
Socialismo nuevo quiere decir que la clase obrera
supere la condición práctica de su trabajo para asumir a la
praxis constitutiva como una fuerza propia; universalizar la
participación de los trabajadores en el estado y la gestión de
la sociedad en todas las instancias, cosa que, para lograrse,
requiere que la clase aprenda a liberarse por sí misma,
cobrando capacidad de construir la nueva sociedad, y
dotándose de los medios propios para ejercer sus derechos
universales. Lo cual significa superar tanto el anarquismo
como la dictadura para dar paso a la democracia nueva.
Estas características de la sociedad socialista nueva
no rigen necesariamente a la acción revolucionaria. Esta
tiene su propia dialéctica, dependiente en muchos aspectos
de las condiciones del capitalismo donde se gesta. Buscar
la vigencia plena de esas características en la acción dará
al socialismo su clara dimensión de vanguardia histórica.69
•

Democrático

Porque se regirá por la soberanía democrática de los consejos
populares, por la democracia institucional con injerencia
69
Fragmento tomado de la obra de Iglesias, El socialismo nuevo, 82-84.
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

de los trabajadores normada jurídicamente, la democracia
económica con participación de los trabajadores en la
organización y dirección de las unidades de producción,
la democracia política con el libre ejercicio ciudadano, la
democracia como forma de vida y como representación
social.70
Bibliografía
Corominas, Joan. Diccionario crítico etimológico
castellano e hispánico. Madrid: Ed. Gredos, 1984.
Corominas, Joan. Breve diccionario etimológico de la
lengua castellana. Madrid: Ed. Gredos, 2000.
Ferrater Mora, José. Diccionario de filosofía. T. I. A-D.
Barcelona: Ed. Ariel, 2001.
Iglesias, Severo. A socialismo nuevo, militancia nueva.
Inédito. 2008.
Iglesias, Severo. Ciencia e ideología. México: Ed. UNANL,
1972.
Iglesias, Severo. Conciencia y sociedad. México: Ed.
Tiempo y obra, 1981.
Iglesias, Severo. Del socialismo de control al socialismo
nuevo. Morelia: Ed. Morevallado, 2007.
Iglesias, Severo. El socialismo nuevo. Morelia: Ed. La
mueca, 2004.
Iglesias, Severo. La praxis estratégica del socialismo
nuevo. Morelia: Ed. Morevallado, 2006.
70
Característica agregada en el documento Manifiesto del socialismo nuevo en 2008, 16.
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�Conceptos fundamentales del
Socialismo Nuevo

Iglesias, Severo. La soberanía social. Acotaciones teóricas.
Inédito. 2010.
Iglesias, Severo. La razón ficticia. Morelia: IMCED, 1994.
Iglesias, Severo. La tragedia del socialismo. México: Ed.
La mueca, 1991.
Iglesias, Severo. “Manifiesto del socialismo nuevo”.
Socialismo Nuevo. No. 3 (2008).
Iglesias, Severo. “Tres principios del México nuevo.
Plataforma del México nuevo”. Socialismo Nuevo. (2013).

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�Dossier

La razón ficticia en la era digital:
una mirada crítica
Fictitious reason in the digital age:
a critical look
La raison fictionnelle à l’ère numérique
Tirso Medellín Barquín1

Resumen
El presente artículo recupera las teorías de la razón ficticia y de la
dialéctica triádica de Severo Iglesias para analizar fenómenos de
la era digital. Inicia con una exposición sobre el concepto de la
razón ficticia. Posteriormente, se explican aspectos relacionados
con él, como los de la fantasía, lo imaginario, la idealización y el
fetiche. En seguida se analiza la relación dialéctica entre sujeto,
objeto y praxis en el mundo ficticio, en tanto mundo en el que
domina el como si… Estos aspectos de la teoría son empleado
para analizar y reflexionar sobre fenómenos de la era digital: el
concepto de “nativos digitales” como manifestación de la razón
ficticia; la afición por los videojuegos; las redes sociales; la
pornografía. Sobre ello se hace un planteamiento crítico en tanto
formas contemporáneas de alienación.
1
Catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL, San Nicolás de
los Garza, México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
95
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

�La razón ficticia en la era digital

Palabras clave
razón ficticia, nativos digitales, alienación, dialéctica, videojuegos

Abstract
This article recovers the theories of fictitious reason and the
triadic dialectic of Severo Iglesias to analyze phenomena of the
digital era. It begins with an exposition of the concept of fictitious
reason. Subsequently, related aspects are explained, such as
fantasy, the imaginary, idealization and fetish. These aspects of
the theory are used to analyze and reflect on phenomena of the
digital era: the concept of “digital natives” as a manifestation of
fictitious reason; the fondness for video games; social networks;
pornography. A critical approach is made to these phenomena as
contemporary forms of alienation.

Key words
fictitious reason,
viedeogames.

digital

natives,

alienation,

dialectic,

Résumé
Le présent article reprend les théories de la raison fictive et de
la dialectique triadique de Severo Iglesias pour analyser des
phénomènes de l’ère numérique. Il commence avec une exposition
sur le concept de la raison fictive. Ensuite, des aspects liés avec ce
dernier sont expliqués, tels que ceux de la fantaisie, l’imaginaire,
l’idéalisation, et le fétiche. Tout de suite, la relation dialectique entre
le sujet, l’objet et la pratique dans le monde fictif est analysée, en
tant que monde dans lequel il domine comme si… Ces aspects de la
théorie sont utilisés pour analyser et réfléchir sur des phénomènes
de l’ère numérique: le concept du « natifs numériques » comme
manifestation de la raison fictive ; la passion pour les jeux vidéo
; les réseaux sociaux ; la pornographie. Il s’agit là d’une approche
critique en tant que formes contemporaines d’aliénation.

Mots clés
raison fictive, natifs numériques, aliénation, dialectique, jeux
vidéo
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

Introducción
Este artículo busca cumplir una doble función. En primer
lugar, pretende exponer la teoría del filósofo mexicano
Severo Iglesias sobre la existencia escindida de nuestra
época. La complejidad de dicha teoría supone recorrer
una serie de conceptos que se articulan y obtienen unidad
y coherencia bajo la mirada abarcadora de este autor.
En segundo lugar, busca utilizar esta teoría de la razón
ficticia para examinar algunos fenómenos de la era digital,
haciendo un análisis crítico de ellos. Conceptos como el de
“nativo digital”, prácticas como el videojuego, tecnologías
como las redes sociales y los avatares, serán mostrados
como medios por los que la razón ficticia impera sobre
las sociedades actuales. Si bien el análisis no puede ser
completo, al menos busca sentar las bases para ulteriores
esfuerzos por comprender, bajo esta perspectiva, la lógica
en la cual lo digital, en tanto asentamiento, aliena nuestra
existencia.
1. Razón ficticia y dialéctica triádica
En 2024 se cumplirán 30 años de la publicación de La
razón ficticia, obra capital en el desarrollo del pensamiento
de Severo Iglesias. Justamente, la teoría de la razón ficticia
constituyó un esfuerzo de síntesis –en sentido kantiano– de
los trabajos que sobre la conciencia alienada había realizado
desde la década de 1960, a la vez que un detonante para las
obras filosóficas escritas en los años siguientes. Estas obras
de madurez filosófica fueron: Triádica: dialéctica de tres
términos (1997) –en la que plantea el método de acuerdo
con el cual se desarrolla el resto de su obra filosófica–,
Valores y sociedad, Teoría de la praxis (2004), Dialéctica
del pensamiento (2006), Dialéctica de la existencia
(2011) y Conciencia y mundo nuevo (2014). Si bien,
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

�La razón ficticia en la era digital

no todas estas obras poseen entre sí una concatenación
proyectada sistemáticamente, debido a que algunas de
ellas obedecieron a solicitudes de cursos o seminarios
que impartió mayormente en el Instituto Michoacano de
Ciencias de la Educación, otras cumplieron el cometido de
exponer sistemáticamente las diversas ramificaciones de la
tesis central de su filosofía2 que, simplificada en extremo,
dice: el mundo humano acontece en un devenir dialéctico
de tres términos, es decir, en un devenir triádico. Esta última
tesis fue esclareciéndose en el transcurso de la década de
1980 y, probablemente la encontramos por primera vez
supuesta –y, por consiguiente, sin desarrollo– en el libro de
La razón ficticia. No obstante, en él tenemos ya, desde el
capítulo inicial, un primer acercamiento cuando distingue
tres modos de la razón: la razón objetiva, la razón subjetiva
y la razón práctica.3
La dialéctica triádica, si bien supone la contradicción
que abre al devenir, no debe concebirse a la manera
de la dialéctica kantiana y fichteana, en las cuales la
contradicción se presenta como la oposición de enunciados
que se resuelven en una síntesis. Para Severo Iglesias,
el devenir dialéctico, siguiendo a Hegel, es inmanente,
es decir, encuentra en sí mismo su materia extrayendo
de sí las mediaciones y momentos que lo implican.4 Por
ello, podríamos decir que esta concepción de la dialéctica
encuentra su más remota herencia dentro del pensamiento
2
“Dialéctica de la existencia, junto con la Teoría de la praxis publicada
en 2004 […] y con la Dialéctica del pensamiento de 2006 […], integra la trilogía
del pensar dialéctico que hemos planteado en el libro Triádica. Dialéctica de tres
términos de 1997”. Severo Iglesias, Obras completas, Tomo VII (Morelia: Morevallado Editores/Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, 2011), 745.
3

Severo Iglesias, La razón ficticia (Morelia: IMCED, 1994), 3-11.

4
Iglesias, Triádica. Dialéctica de tres términos (Morelia: Morevallado
Editores, 1997), 36-38.
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�La razón ficticia en la era digital

occidental en Platón, más que Aristóteles.5 De hecho,
como dato curioso –dada la costumbre de Severo Iglesias
de hacer exposiciones sumarias, autor por autor, sobre las
temáticas que abordaba–, en Triádica omite la exposición
de la dialéctica en Aristóteles.
El rasgo característico de esta concepción de la
dialéctica es que busca integrar, a través de la mediación,
los diversos ámbitos de la existencia humana. Esto conlleva
una visión compleja del movimiento dialéctico que entona
bien con las teorías sobre la complejidad surgidas durante
la segunda mitad del siglo pasado. Lo peculiar de la postura
de Severo Iglesias, a diferencia de aquellas otras, es que
nuestro autor concibe la complejidad del mundo según el
movimiento dialéctico –fiel, en este sentido, a la filosofía
hegeliano-marxista que defendió desde su juventud.
Ante la monádica y la diádica –escribe Iglesias–,
la triádica abraza a los tres ámbitos que fundan al mundo
humano: la objetualidad, la subjetualidad y la praxis, más
las configuraciones de dicho mundo.
La unidimensionalidad deja paso a la triple dimensión
y su movimiento complejo, cuyo plexo de referencia es la
vida del hombre.

5
“La dialéctica que para Platón era la cima del saber, y permitía ascender
a los valores más altos disponibles al hombre se convierte para Aristóteles en
una lógica menor que vaga por el cavernoso mundo de la opinión, separada de
la certeza propia del saber científico por un salto insalvable y que no siempre
puede fácilmente distinguirse de la sofística.” Carlo Augusto Viano, La dialéctica en Aristóteles, en VV.AA., La evolución de la dialéctica (Barcelona: Ediciones
Martínez Roca, 1971), 49. “Pero mientras Platón recorría [sic.] a medios que
mantenían abierta y, en cierto sentido, fundamentada la posibilidad de las situaciones que se intentaban evitar, Aristóteles prefería ilustrar y generalizar las
reglas que permitirían de alguna forma concluir una discusión, con un vencedor y un vencido, sin a cada sucesivo paso impedir la posibilidad de cambiar la
relación entre los dos competidores.” Ibíd., 52.
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�La razón ficticia en la era digital

Tales ámbitos se dan conjugados en todo objeto
existente. Los objetos de la vida histórica no tienen una
existencia independiente de la conciencia y la acción
humanas, como los de la naturaleza.6
Así, pues, la complejidad del mundo humano
consiste en el inevitable entrelazamiento de lo objetivo, lo
subjetivo y la praxis, con toda la diversidad y multiplicidad
de momentos, elementos y aspectos que cada uno de esos
ámbitos implica. Por lo demás, en cada uno de ellos sucede
un devenir dialéctico propio, asimismo, complejo. La
obra de Severo Iglesias se abocó a dilucidar ese sistema o,
kantianamente, esa arquitectónica del mundo humano.
2. Concepto y alcance de la razón ficticia
Según decíamos, el concepto de la razón ficticia emergió
en el pensamiento de Severo Iglesias como momento
que resuelve una serie de intereses intelectuales previos
relacionados con la concepción crítica marxista. Estos se
habían centrado en la epistemología y los campos social
e histórico: la primera, como exploración de las formas
válidas de conocer el mundo humano; los segundos, como
medios en los que se desenvuelve la existencia humana.
Pero, acorde con la vertiente crítica del marxismo en el
siglo XX, la interacción entre estos dos campos, el de la
ciencia y el de la acción social, conllevó a la reflexión sobre
las formas invertidas de la relación entre el conocimiento
y los fenómenos sociales. Estas formas invertidas que,
en general, desde Marx reciben el nombre de formas
ideológicas, se concretizan en una diversidad de fenómenos
sociales y psicológicos en los que el denominador común
es un cierto tipo de extrañamiento de sí y del mundo. Tales
6
Iglesias, Triádica, 353.
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�La razón ficticia en la era digital

fenómenos eran bien conocidos, al menos nominalmente,
para las generaciones de la posguerra, con el auge de la
Teoría crítica y el humanismo marxista. Nos referimos a la
ideología, la alienación, la enajenación, la fetichización y la
mistificación. Severo Iglesias dedicó varios de sus primeros
trabajos a estas cuestiones de la ciencia, la conciencia y
la sociedad.7 Finalmente, en La razón ficticia elaboró
una teoría que busca dar unidad a esas manifestaciones
del extrañamiento y la pérdida de sentido de la propia
existencia; sólo que, a la vez que encontró los criterios que
explican unitariamente tales manifestaciones, encontró la
vía para una tarea de mayor alcance, la de la arquitectónica
a la que he hecho referencia.
En adelante, nos limitaremos a revisar algunos
aspectos de esta primera parte de su labor intelectual, para
mostrar más adelante la vigencia de sus consideraciones a
la luz de algunos fenómenos psicológicos y sociales en lo
que se ha dado en llamar la era digital.
Si algo resalta de inmediato en el concepto de la
razón ficticia es el oxímoron que implica su denominación.
La noción de razón se asocia con el conocimiento cierto y
válido, en tanto que ficticio refiere a lo ilusorio e irreal. ¿No
es caer en una contradictio in adiecto hablar de una razón
ficticia? ¿Se trata de una contradicción en los términos que
destruye el sentido del concepto que se pretender crear? El
propio Severo Iglesias advierte esta dificultad:
Por principio, la razón es luz, lo ficticio es obscuridad
y ocultamiento. ¿Cómo puede hablarse entonces
de una razón ficticia sin caer en un contrasentido?
7
Ciencia e ideología (1972), Opción a la crítica (1975), Conciencia y sociedad (1981), La construcción del objeto sociológico, y, más tarde, ya en la etapa
triádica, Epistemología de lo social (1996).
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�La razón ficticia en la era digital

Precisamente, por la función que desempeña: tanto
la luz de la razón evidente como la opacidad de
la ficticia pueden ser condición y fundamento de
formas de vida y ninguna excluye el cálculo, que es
procedimiento racional.8

Como se puede advertir en la anterior cita, la salida
a la aparente contradicción radica precisamente en los
contenidos del concepto mismo de razón. Tanto la recta
razón –para utilizar la expresión griega– como la razón
ficticia cumplen la función de fundamento o condición
de las formas de vida que adoptan las personas y las
sociedades. El proceder de ambas, de la recta como de la
ficticia, requiere del cálculo. No obstante, esta respuesta
todavía puede generar dudas, pues no queda claro si lo que
dota del carácter de racional a lo ficticio es el ser condición
y fundamento o el ser cálculo. Pareciera que es más bien
esto último, con lo cual la afirmación supondría que la
razón es cálculo.
Sin embargo, Severo Iglesias no comparte tal
concepto reductivo de la razón. Fiel al método hegeliano,
recupera las diversas determinaciones y sentidos que ha
incorporado dicha noción en el pensamiento occidental,
desde los griegos y latinos. El vocablo “razón” reúne una
polisemia particularmente amplia que se origina en la doble
raíz semántica proveniente de la lengua griega y latina.
En griego, es logos, del verbo légein, cuyos sentidos son
amplísimos: razón, cuenta, cálculo, discurso, ley; reunir,
juntar, contar, enumerar, hablar, decir, definir, leer. En latín,
es ratio, del verbo reor, reri, que significan, respectivamente:
cálculo, cuenta, proporción; calcular, contar, pensar,
creer, juzgar. Del indoeuropeo, re-, esto es, “pensar”. De
estos sentidos se desprendieron los siguientes conceptos
8
Iglesias, La razón ficticia, 304.
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�La razón ficticia en la era digital

filosóficos de razón: 1) operación de cálculo, reuniendo
y separando unidades de distinta índole (substancias,
cualidades, hechos, etc.); 2) expresión discursiva en la que
se dice y nombra algo con sustento; 3) orden y fundamento
que sustenta los seres y el decir verdadero sobre ellos; 4)
facultad humana de conocer los (o dar) fundamentos del
(al) mundo mediante pensamiento, cálculo y medida.9
Severo Iglesias abraza los dos sentidos esenciales
de cálculo y fundamento, dando preeminencia al segundo
por sobre el primero. No obstante, además de evitar
substancializar la razón, también evita reducirla al cálculo
y abrir las puertas, con ello, al sentido de dominio o
dominación que en diversos momentos, y sobre todo en la
época moderna, se impuso como correlato natural de la razón
calculadora.10 La razón no es, pues, esencia inalterable; su
condición es determinada en función de la interacción en
el mundo, de su relación con los objetos, su configuración
en los sujetos y de los modos de interactuar entre ellos.
Por ende, no es la reflexión abstracta la que determina las
funciones de la razón en una determinada época –reflexión
que tiende a concentrarla en unos cuantos y a asociarla con
9
Cfr. Iglesias, La razón ficticia, 1; Barbara Cassin (Ed.), Vocabulario de
las filosofías occidentales: diccionario de los intraducibles, 2 vols. (México: Siglo XXI/Universidad Nacional Autónoma de México, 2018); Guido Gómez de
Silva, Breve diccionario etimológico de la lengua española (México: Fondo de
Cultura Económica/El Colegio de México, 1993); Michael de Vaan, Etymological Dictionary of Latin and the other Italic Lenguages (Leiden: Brill, 2008); José
Ferrater Mora, Diccionario de filosofía (Q-Z), vol. IV (Madrid: Ariel, 2004). Vale
la pena consultar las observaciones sobre los términos légein, lógos, intellegere y
ratio expuestas por Severo Iglesias en Dialéctica del pensamiento. En esta obra
define la ratio de la siguiente manera: “Es articulación sistemática, cálculo, secuencia y sucesión, donde se puede encontrar la dirección a seguir, ya sea (en
línea recta o curva, en red, en retícula, etc.); y finalmente, es medida. Donde no
hay medida no hay razón”. Severo Iglesias, Dialéctica del pensamiento (Morelia:
IMCED/UPN/Morevallado, 2006), 82.
10
Iglesias, La razón ficticia, 1-2.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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103

�La razón ficticia en la era digital

el control–, sino el uso público de la misma. “Su astucia
–explica Iglesias– […] sale de las batallas palaciegas y
académicas, invade la calle y la intimidad […] Su criterio
de validez no depende principalmente de la argumentación
teórico-conceptual ni está circunscrito en la alta reflexión.
Más bien su estrategia se despliega en múltiples usos que
contribuyen a convertirla en razón pública, aceptada y
operante prácticamente.”11
En el uso se han impuesto, entre otros, los siguientes
contenidos asociados con la razón y que Severo Iglesias
destaca: “la actitud tolerante”; “consenso”; “conocimiento
por leyes”; “procedimiento discursivo” que “rodea y
funda”; “lo recto, lo vigente, la norma”; “sentido realista y
máxima de aceptación a las maneras establecidas”; “recurso
de apelación”.12
Ahora bien, estos usos surgen de la interacción
racional humana con el mundo. De acuerdo con la dialéctica
triádica, esta interacción sucede en los tres ámbitos de lo
objetivo, lo subjetivo y la praxis, por lo que la misma razón
adopta diversas determinaciones según intervenga en cada
uno de ellos. Hay pues una razón objetiva, para la cual
“lo real tiene orden y principio propios y subsistentes que
autorizan para tenerlo como marco de referencia”13; una
razón subjetiva, en la cual aparece el sentido de la razón
como facultad y, por consecuencia, como procedimientos
que organizan “los contenidos de la conciencia de donde
se derivan las proposiciones”14; y una razón práctica,
relacionada con la acción, el trabajo y la técnica.15
11

Ibíd., 2.

12

Ibíd.

13

Ibíd., 3.

14

Ibíd., 4.

15
Ibíd., 5.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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104

�La razón ficticia en la era digital

Aclarada la forma en que entiende Severo Iglesias
la razón humana, se comprende cómo es que ésta, sin
reducirse al cálculo, es capaz de generar un orden en el que
impera lo ficticio. Veamos ahora este segundo componente.
Ficticio viene del latín fictus, participio pasivo de
fingere, cuyo sentido primero es formar, dar forma, y de
él, construir, fabricar, fingir, aparentar, simular.16 Lo ficticio
es, pues, algo que se finge o simula, no con el propósito de
engañar y mentir, sino con la intención de recrear un orden
alterno al de la realidad. Se trata, por tanto, de un simulacro
que recurre al aparentar. En esa medida, en lo ficticio, del
mismo modo que en las narraciones fantásticas, interviene
la imaginación.
En el concepto de la razón ficticia, sin embargo, deben
distinguirse los contenidos artísticos y lúdicos asociados
con la ficción de aquellos contenidos que le son propios.
El arte y el juego pueden hacer uso de la simulación, de lo
imaginario, de las apariencias, pero no pretenden que esas
simulaciones sean sustitutos de la realidad. En cambio,
escribe Severo Iglesias, “lo ficticio cobra validez para la
existencia cuando ésta sufre el desarraigo”.17 El desarraigo
impele al sujeto a simular un orden que, por definición, es
otro que el existente. Lo simula porque, siéndole extraño,
es incapaz de transformarlo, y, no obstante, pertenece a él.
Así, pues, la razón ficticia no es aquella que produce
ficciones sin más, al modo del artista, sino aquella que
opera en un mundo ficticio, un mundo en el que se vive
“como si…”, puesto que la existencia ha sido vaciada de
contenido. Se actúa, se siente, se piensa, se interactúa con
16
Gómez de Silva, Breve diccionario etimológico de la lengua española; de
Vaan, Etymological Dictionary of Latin and the other Italic Lenguages.
17
Ibíd., 295.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

las cosas, las personas, las instituciones, pero esas acciones,
sentimientos y relaciones se perciben como vacíos.18 La
razón ficticia responde y, de hecho, construye un modo de
existencia: el existir vacío, sustituto, inauténtico.
¿Es este modo de existencia consecuencia de la
operación de una facultad específica, la de la razón ficticia?
Esta pregunta surge naturalmente de la concepción de la
razón como facultad. Si la razón es una facultad, la razón
ficticia debiera serlo en la misma medida. Sin embargo,
Severo iglesias niega esta posibilidad: “La razón ficticia,
con todo, no es una facultad especial; puede enlazarse a
cualquier facultad, pues es ‘razón’, o sea, fundamento,
manera de tener algo como algo y se da como sentido,
enlace o forma común al conjunto del sujeto.”19
Ahora bien, cabe preguntar ¿cuál es el alcance de
la razón ficticia?, ¿cuál es el campo de su manifestación
y operación?, ¿se trata de una afección mental al modo de
cuadros como el de la esquizofrenia, del trastorno paranoide,
de la neurosis o incluso de afecciones compartidas
socialmente? Atendiendo a estas interrogantes, nuestro
filósofo aclara: “se persigue localizar a la razón ficticia
y no a un hecho o dato aislados; no se trata de un hecho
curioso o de una sociopatía sino de una razón que opera,
rige y es aceptada con la naturalidad con que se acepta a
la razón objetiva y la subjetiva o con la espontaneidad con
aceptamos nuestras costumbres”.20 Esto quiere decir que la
razón ficticia es un amplio fenómeno y no una patología
particular entre otras. Ello no impide, sin embargo, que la
18
“Hace alusión del mundo porque despliega los movimientos de lo real,
la conciencia o el hacer, pero en el vacío. Alude a lo real sin representarlo, puesto
que no lo anima la voluntad de la verdad, lo oculta.” Ibíd., 296.
19

Ibíd., p. 355.

20
Ibíd., 28.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

razón ficticia pueda funcionar en distintas dimensiones. El
nivel en el que opera depende de las condiciones concretas
de la historia de las sociedades y los individuos. Por ello,
puede tener su manifestación en la esfera individual, en
lo íntimo y privado, o en lo social, público y colectivo.
En estos últimos casos, alcanza amplia perspectiva, en la
dimensión de la mentalidad de una época o una sociedad,
en la forma de conciencia común a los individuos en una
cultura determinada, en la configuración misma de la
weltanschauung de una época.21 “En algunos períodos
aparece públicamente expresada, en otros sobrevive
subterráneamente en lo privado, en unos es compensatoria
de las demás razones, en otros más es complementaria, ahora
se presenta como principal, el pensamiento contemporáneo
lo ilustra”,22 escribe Severo Iglesias.
Así como ha habido épocas en las que la razón ficticia
se circunscribe a determinados ámbitos de la existencia
humana y, por consiguiente, no se impone sobre la
conciencia de la colectividad –supongamos el florecimiento
de la democracia ateniense–, en otras, extiende su velo sobre
ella. En este punto, la teoría de la razón ficticia de Severo
Iglesias se presenta como una crítica de la modernidad.
Para él, tanto el racionalismo como el irracionalismo son
manifestaciones de este tipo de razón en la medida en que
tanto uno como otro entran en crisis, dejando ambos a la
razón como víctima y objeto de descrédito. Para el primero,
21
En este sentido, Iglesias apunta: “lo ficticio no está concentrado en un
objeto particular sino diseminado en el todo social. Hay rasgos suyos en la base
económica, en la política, la vida de relación, la educación, la técnica […] No
habita totalmente en ninguno de nosotros, pero habita en todos parcialmente,
conformando un todo de irradiaciones y un juego de complementariedades que
se desplazan fuera de los campos especializados de las teorías, entre los intersticios de los componentes sociales, como ‘red en negativo’, coexistente con la
positiva”. Ibíd., 359.
22
Ibíd.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

la razón termina por ser dogma incuestionado, acrítico que
ignora paradójicamente la realidad y se complace en los
propios formalismos que ella misma crea; para el segundo,
la razón cede absolutamente a los sentimientos y las
emociones, llegando al extremo de ser negada. Ambos polos
son la manifestación de una crisis que abre paso a la razón
ficticia. “En la crisis de estos últimos [del racionalismo
y del irracionalismo] –escribe Iglesias–, cuando son sólo
desajustes de sus modos y formas, lo ficticio interviene como
invitado curioso, deformación, decadencia o ‘enfermedad’
natural; cuando la crisis es profunda, como ahora cuando
la razón padece por la erosión de sus bases, entonces se
muestra su verdad: la razón ficticia es tendencia y categoría
principal de pensamiento.”23
3. Dialéctica de la razón ficticia
La razón ficticia es, pues, un uso de la razón que desemboca
en una determinada forma de existencia. Y si la existencia
humana, piensa Severo Iglesias, acontece mediante una triple
composición en la que interviene lo subjetivo (la conciencia),
lo objetivo (la realidad) y la acción constitutiva del mundo
humano (la praxis), también la manifestación de la razón
ficticia sucede en esa triplicidad. Hay, en consecuencia, una
construcción peculiar del objeto ficticio, de la subjetividad
ficticia y de la praxis ficticia, construcción que se da en la
interrelación dialéctica entre estos tres ámbitos. Por este
motivo, al caracterizar a cualquiera de ellos es forzoso
describir a los otros miembros de la correlación, haciendo
difícil aprehenderlos y exponerlos de manera aislada.
En las relaciones entre ellos hay, no obstante, algunos
componentes que los entrelazan. La razón ficticia aparece
23
Ibíd., 28-29.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

ante un conflicto irresoluto con la realidad o, más bien, ante
la sensación de impotencia que tal conflicto genera. Su
manifestación obedece, en consecuencia, a una necesidad,
pero una necesidad que no encuentra satisfacción. Ante
ello, la razón opera generando sustitutos gratificadores,
sólo que estos sustitutos, tanto subjetivos como objetivos y
prácticos, se pagan al precio de lo ilusorio. Los componentes
que entran en juego son la fantasía, la idealización, lo
imaginario y la fetichización.
La fantasía tiene un origen preconsciente proveniente
del fondo instintivo que la vincula con los deseos. Sin
embargo, cuando llega a disociar los deseos de su fondo
instintivo, despoja a la voluntad de los objetos concretos
para verterse sobre objetos idealizados. La fantasía es una
representación idealizada que cumple una función psíquica
auténtica, por ejemplo, las fantasías eróticas, de unión
familiar, de paz social, etc., pero que se tornan riesgosas y
amenazantes para el sujeto cuando, al no ser reconocidas
como tales, desplazan a la realidad. Si bien, “la relación
instintiva mediada por las fantasías preconscientes es
condición de adaptación donde el sujeto reconoce su mundo
y distingue lo ajeno a él”,24 cuando “el deseo es asumido
como absoluta libertad acaba por romper sus nexos con el
instinto […] Idealizando, el deseo persigue modelos, aspira
a lo total o a lo mejor sin matices reales, moviéndose en
torno a lo inalcanzable”.25 La fantasía tiende así a desplazar
a la realidad, volviéndola invisible para la conciencia. No
se sabe lo que es real y lo que es fantasía.
En el campo de la acción, por su parte, la fantasía
subvierte los fines por los medios; “opera tomando todo
24

Ibíd., 306.

25
Ibíd., 308.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

como fin y así oculta los verdaderos fines de los objetos”.26
Aunque el pasaje en el que Severo Iglesias explica esta
idea no se caracteriza por su claridad, se puede interpretar
lo siguiente: la operación por la que el acto de fantasear
hace de todo objeto un fin, no consigue sino convertir a las
fantasías en los auténticos fines; la consecuencia de esto es
que el fin real se invierte y es sustituido por el fin ficticio; el
resultado último de este proceso es la inversión de medios y
fines: en la fantasía los objetos reales se trastocan en medios
–incluyendo a las personas– y las fantasías subjetivas en
fines.
Como se acaba de ver, la fantasía está asociada con
la construcción de modelos ideales. Sin embargo, piensa
Severo Iglesias, no debemos confundir a estos con las
idealizaciones. El ideal tiene un valor positivo por estar
fincado en la realidad; la idealización se aparta de ella. El
que actúa persiguiendo un ideal sabe de las dificultades
que la empresa implica, sabe incluso que su realización
completa será imposible. No obstante, no renuncia al ideal,
éste lo guía en su actuar diario y concreto. Por consiguiente,
los ideales, “correspondiendo a las aspiraciones surgidas de
las necesidades del sujeto, se sostienen abriéndose paso y
adaptándose a la realidad. Las idealizaciones, en cambio,
son ficciones organizadas por la fantasía que adquieren
el poder de sustitución sobre las cosas, desvalorizando a
éstas.”27 Lo característico de la idealización es atribuir al
ideal un valor ilimitado, de donde deriva, evidentemente,
su peligro.
Ahora bien, según nuestro autor, la idealización
cumple algunas funciones importantes en la operación de
26

Ibíd., 311.

27
Ibíd., 312.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

la razón ficticia: “la idealización organiza lo que aparece
de manera dispersa y fragmentada en la fantasía”; además,
alienta el deseo y le da continuidad;28 por último, “cumple
una función compensatoria de las incapacidades del sujeto”.
29
Sus principales características, por otra parte, son las
siguientes: genera un “sentimiento de cruzada” generando
“polaridades dicotómicas” y maniqueas; “totaliza sus
contenidos y derriba diferencias”; “proporciona la
sensación de seguridad y previsión frente al deseo”;
se ubica en una perspectiva futurista, considerando lo
que debe ser y no lo que es; se excluye un campo de la
realidad que es catalogado como indeseable y sobre el
que recae una prohibición.30 Dada esta caracterización, es
patente que la idealización conduce, en última instancia, a
fundamentalismos y extremismos de toda índole, los cuales
se distinguen siempre por la negación de la pluralidad y la
diversidad.
Un tercer aspecto, relacionado con los dos anteriores,
es el de lo imaginario. Éste es producto de la facultad de
la imaginación. Hace uso de la imagen, pero no se reduce a
ella. Lo imaginario es un estado de conciencia determinado
por las representaciones construidas por dicha facultad. El
objeto de la imaginación, la imagen, posee en lo imaginario
características peculiares. Aunque es semejante a una
percepción, se distingue de ésta porque el objeto imaginario
es irreal, aun cuando refiera a objetos de la realidad. Como
indica Sartre, “el objeto en imagen es un irreal. Sin duda
que está presente, pero al mismo tiempo está fuera de
alcance. No puedo tocarlo, cambiarlo de lugar; o, más
bien, puedo hacerlo, pero a condición de hacerlo de manera
28

Ibíd., 313.

29

Ibíd., 314.

30
Ibíd.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

irreal”.31 A ello se debe que, a diferencia de la percepción,
en la que “se forma lentamente un saber; en la imagen, el
saber es inmediato”.32 Por ello, y este es un aspecto central
para entender su relación con la razón ficticia, lo imaginario
dispone del objeto imaginado en su totalidad y desde el primer
momento,33 sea que manipulemos el objeto o le agreguemos
“nuevos” elementos, “en la imagen […] hay una especie
de pobreza esencial”,34 y ello es lo que la diferencia de los
perceptos. Éstos son activos e independientes del sujeto;
las imágenes en la conciencia, por el contrario, dependen
de él y son pasivas respecto a él; es el sujeto quien les da
vida en su conciencia. “En una palabra –escribe Sartre en
una cita que el mismo Severo Iglesias recoge–, el objeto
de la percepción desborda constantemente la conciencia; el
objeto de la imagen nunca es nada más que la conciencia
que de ello se tenga; se define por esta conciencia: de una
imagen no se puede aprender nada que no sepa ya.”35
En lo imaginario, por tanto, el sujeto se basta a sí
mismo, conduciendo hacia un subjetivismo y un solipsismo.
En el mundo imaginario el sujeto se encuentra encerrado en
sí, aunque omnipotente. Pero, advierte Severo Iglesias, el
mundo resultante ya no es el real, sino un cuasi-mundo.
31
Jean-Paul Sartre, Lo imaginario: piscología fenomenológica de la imaginación (Buenos Aires: Losada, 1964), 188.
32

Ibíd., 20.

33
“Por eso la sensación de omnipotencia prolifera en el pensar ficticio.
Esto quiere decir que el referente del pensar y del objeto ficticios es lo imaginario. No es la imagen como percepto ni la imaginación como capacidad, sino
un estado de conciencia donde el objeto pierde su determinación para volverse
cosa a disposición. Las resistencias reales desaparecen en el objeto imaginario,
es el llamado ‘objeto del deseo’, subjetivamente liberado de toda restricción.” Severo Iglesias, Conciencia y mundo nuevo (Morelia: Morevallado Editores, 2014),
185.
34

Ibíd., 21.

35
Ibíd., 22.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

112

�La razón ficticia en la era digital

Es éste del que la razón ficticia se ha apropiado en la
industria cultural, por lo que lo imaginario ha dejado de ser,
desde el siglo XX, según explica nuestro autor,
manifestación del sujeto para ser expresión
de la realidad ajena. Lo imaginario, surgido
históricamente de la subjetividad pararacionalista
[sic.], invierte su fuente y emerge ahora de la
subjetividad cosificada. Así, la multiplicidad de
construcciones, las variaciones del sentido, las
particularidades de los objetos imaginarios, son
uniformados y se hace posible someter las mónadas
individualistas a la imaginería social.36

Por último, un cuarto aspecto de las formaciones de la
razón ficticia lo encontramos en el fetiche. Éste consiste en
un objeto sustituto o pantalla por el que las cosas ejercen un
poder sobre las personas. Fetiche viene del portugués feitiço
que significa hechizo, conjuro, encantamiento. Los fetiches
son, pues, objetos que ejercen un encantamiento sobre las
personas porque, respondiendo a una necesidad sentida,
insatisfecha o reprimida, adquieren un poder sobrenatural.
Trasladado al objeto el rasgo pulsional temido, reprimido
o, simplemente, no reconocido, el sujeto queda liberado
de la responsabilidad sobre el mismo. El fenómeno de la
fetichización tiene, pues, un trasfondo psicológico profundo
asentado en las pulsiones y los instintos por el cual adquiere
una amplia gama de manifestaciones, desde los fetiches de
las culturas ancestrales hasta las religiones monoteístas,
los fetiches sexuales y la forma moderna del fetichismo de
las mercancías. En los primeros de estos casos, el fetiche
puede cumplir una función natural –sin que ello signifique
que queda suprimido el aspecto ficticio–, pero sobre todo
36
Iglesias, La razón ficticia, 340.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

en la última de las formas mencionadas, la del fetichismo
capitalista, sucede una transmutación del fenómeno mismo
del fetichismo: el fetiche, según Severo Iglesias, transmuta
en objeto ficticio.
En varios lugares de su obra, Severo Iglesias expresa
la distinción entre fetiche y objeto ficticio,37 sin embargo,
no da ejemplos claros del segundo. La distinción esencial
consiste en que el primero conserva el carácter de “objeto
sensible y efecto de superficie”, en tanto el segundo es
“invisible y vacío”.38 ¿Cómo interpretarlo? Las sociedades
industriales del siglo XX generaron en el mundo capitalista
la “cultura de la imagen”,39 convirtiéndose, como dijera
Guy Debord, en sociedades del espectáculo. En éstas, el
objeto es mera representación, es construcción imaginaria,
desprovista de su vinculación con el mundo real. En el
sujeto, la sustitución de fetiches por objetos ficticios implica
un mayor desarraigo, pues los primeros suponen un fondo
pulsional que los vincula con las experiencias personales,
mientras que los segundos se desenvuelven en el vacío,
sin motivaciones que emerjan de las relaciones dialécticas
que conectan al sujeto con los objetos y la praxis, cual las
imágenes-producto ofertadas por la mercadotecnia.
Todos estos elementos de la razón ficticia (la fantasía,
lo imaginario, la idealización y el fetiche) determinan las
formas vacías que adquieren el objeto, el sujeto y la praxis,
generando un mundo ficticio, un mundo en el que impera
el “como si…”. Veamos brevemente las características de
cada uno de dichos ámbitos tras la operación de la razón
ficticia.
37

Cf. Ibíd., 298, 323, 317; Iglesias, Conciencia y mundo nuevo, 184.

38

Ibíd.

39
Severo Iglesias, Conciencia y sociedad (México: Tiempo y obra, 1981),
208.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La razón ficticia en la era digital

El objeto ficticio es el objeto vacío antedicho, el
cual, desvinculado de la realidad material, se despliega en
el campo de lo imaginario, donde las imágenes se vuelven
imperativas, aun si no corresponden con la realidad. El objeto
se vuelve un modelo, una pantalla. Es interesante cómo
este concepto del objeto-pantalla adquiere una connotación
muy concreta con el desarrollo de la tecnología digital.
El objeto ficticio no sólo es objeto pantalla, es la pantalla
misma como objeto en el que se proyectan infinitamente las
imágenes y a través del cual se percibe la realidad. En ella se
presentan con plenitud y propiedad los objetos que, stricto
sensu, son sustitutos. Tenemos entonces un objeto vicario
que puede ser reproducido indiscriminadamente, pues el
vínculo con lo concreto se ha desvanecido. Tal es el caso,
en la era digital, de los memes y las imágenes manipuladas
mediantes inteligencia artificial, las fotografías sacadas de
contexto en las notas periodísticas, etc. Lo decisivo aquí
es que, como sociedad, la constitución de los objetos se ve
alterada. Aunque cada uno, individualmente, pueda resistir
a estos objetos vacíos, nadie escapa a ellos del todo. Se
genera, en consecuencia, una dinámica en la que mediante
la producción de la imagen se hacen públicas las fantasías,
las cuales están a la espera de ser validadas por el gusto y el
consenso, sin atender a la validez del fundamento. De aquí
que la imagen sea objeto de la moda, de la mayoría, de las
tendencias. Incluso las noticias de la prensa se convierten
en imagen en el encabezado y la nota vacía de contenido, lo
que revela el desarraigo informativo preponderante.
El sujeto, por su parte, también se ve afectado.
Predominando en él los rasgos de la conciencia antedichos
–lo imaginario, la idealización y la fantasía–, su relación
con el mundo adquiere las mismas determinaciones. El
sujeto ficticio, que no irreal, se caracteriza por girar en torno
a un mundo sustituto o vicario. La conciencia sólo logra
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
115
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

�La razón ficticia en la era digital

parcialmente establecer contacto con la realidad objetiva, de
modo que el mundo aparece como intrínseco o “subsistente
en la conciencia”, por lo cual “Su irreductibilidad a otros
campos y su significación aparentemente autónoma tienden
a volver absoluta su validez”.40 Esto conlleva que sea
incapaz de reconocer los límites: se pretende una libertad
absoluta, un poder absoluto, se espera la satisfacción total
de los deseos, llegando así a un autoritarismo incapaz de
establecer diálogo, pues el diálogo implica el reconocimiento
del otro y el sujeto ficticio se encuentra abstraído en la
unilateralidad solipsista. En la conciencia ficticia impera la
fantasía, donde todo es posible sin ser real. Pero si la fantasía
conecta en principio con una base instintiva y preconsciente
que vincula al sujeto con su propia realidad, en la razón
ficticia la fantasía es disociada de ese vínculo con lo real.
Pasa así, de lo ideal como un horizonte de transformación
que responde a las necesidades del sujeto, a la idealización.
Lo que no coincide con ésta es desconocido, rechazado,
invisibilizado, pero ese alejamiento del mundo es asumido
por la conciencia como neutralidad –tal como se expresa en
las versiones más puras del positivismo–, desembocando,
por último, en la indiferencia.
Estas configuraciones del sujeto y del objeto conducen
a un cierto modo de interacción con el mundo, pues la acción
toma su sentido, forma y función de acuerdo con ellos. Según
las formas que toman la imaginación, la representación y
la fantasía, el sujeto toma conciencia de los objetos “como
si…”, es decir, como si la pareja fuera una modelo, como si
mi deseo valiera para todos, como si el espacio que ocupo
fuese el único, como si mis contactos en Facebook fuesen mis
amigos, como si la fotografía que subo a Instagram fuese mi
verdadera imagen; lo mismo sucede con los objetos: como si
40
Iglesias, La razón ficticia, 297.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

116

�La razón ficticia en la era digital

mi avatar fuese yo, como si los indicadores de la bolsa fuesen
el dinero real que posee la persona. “Entonces –dice Severo
Iglesias– la vida del sujeto es un actuar ‘como si…’”, con lo
cual “La persona deviene personaje. Éste sólo existe en la
representación, su ser es el como si…”.41
Este “como si…” es una manifiesta elusión de la
realidad, de la cual se busca escapar. El sujeto ficticio se torna
incapaz de confrontar una realidad que lo niega y le resiste.
De aquí la tentación totalitaria. Parafraseando a Hegel, si la
realidad no coincide con mi mundo imaginario, peor para la
realidad. Esta incapacidad no es, empero, inocua; origina la
acción, pero una acción que igualmente parte del como si…,
en este caso, un “como si… fuera omnipotente”.
Trátese de las cosas o de la sociedad –escribe Severo
Iglesias– tiende a eludirse la relación en el conocer,
en el acceder práctico o el contacto real. Si a esto se
le agregan los tabúes, prohibiciones y otras formas
de obstruir tal acceso, la adecuación con la realidad,
la racionalidad del proyecto práctico, el acuerdo con
los demás, tienden a exagerar sus dificultades. Se
concluye que deben establecerse fuera del contacto
que los hace posible, sin ‘rodeos’, con el ‘mínimo
esfuerzo’, buscando ‘asegurar’ que lo propuesto
coincida ‘exactamente’ con lo realizado, escogiendo
las vías más directas para llegar al objetivo. Lo que
en el terreno de la acción se traduce en violencia.42

La dialéctica de la razón ficticia se mueve, pues, entre
paradojas. Sujetos que, pretendiendo tener el dominio total
sobre el mundo, se refugian en un cuasi-mundo, imaginario e
idealizado; objetos que, sustituyendo a otros objetos, generan
41

Ibíd., 328.

42
Ibíd., 314.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

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�La razón ficticia en la era digital

su propia dinámica desconcretizadora (abstractiva), la cual
los despoja de referentes claros en la realidad, sin contexto
espacial o temporal; acciones que, perdiendo el orden causal,
se desvinculan del acontecer.43 Podríamos decir, la razón
ficticia instaura el orden de las paradojas.
Las consecuencias de este imperio de la razón ficticia
son múltiples. Todas ellas pueden reunirse, sin embargo, en
una idea: desarraigo y extrañamiento del ser humano ante
el mundo. Por ello, son expresiones de la razón ficticia, la
alienación, la ideología, la enajenación, el fetichismo y la
mistificación.44 Al actuar y vivir en un permanente “como
si…” la identidad entra en crisis y la persona se vuelve
fantasmática.
En tal estado de cosas, el sujeto busca su
conformación en un extremo que disfraza su
verdadera identidad y la oscurece: el público, que
lo es por ser común, pero sin lo concreto de las
diferencias individuales, de los grupos, las clases
y los organismos. Constructor de lo imaginario,
pasando por el papel de espectador que contempla
al cuasi-mundo reproducido, llega a ser audiencia
que consume reproducciones: una sombra, doble o
fantasma que, como testigo evanescente, se pierde
en el objeto ficticio.45

En tal estado de cosas el individuo asume una
existencia desgarrada entre circunstancias que siente como
insoportables y posiciones que se revelan insostenibles. Tal
contradicción es asumida sin solución ni salida, al contrario
43

Ibíd., 298.

44
Sobre el modo en que Severo Iglesias trata estos conceptos, ver Iglesias,
Sociedad y conocimiento, 204ss., y Severo Iglesias, Ciencia e ideología (México:
Editorial Tiempo y Obra, 1981).
45
Iglesias, La razón ficticia, 340.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 95-134

118

�La razón ficticia en la era digital

del devenir dialéctico en el que las contradicciones son
mediaciones y momentos que se superan (aufhebung) en
configuraciones nuevas. De aquí las famosas tesis de la
segunda mitad del siglo XX sobre el fin de las ideologías y
el fin de la historia: lo que se describió como el momento
culminante del progreso civilizatorio como supresión de las
contradicciones que ponían en movimiento la historia, no
era sino la experiencia hologramática de una humanidad
que acontece en un mundo vicario, en un impasse
fantasmagórico que hace recordar La invención de Morel.
La época que procuraba dar la imagen de unidad
para expulsar la contradicción cede lugar a
la actual –escribe Severo Iglesias–; ahora las
contradicciones son presupuesto de la vida social
y su afecto ‘denotador’ es amortiguado por la
homogeneización de las relaciones sociales, la
standarización de los objetos y la uniformización de
las conciencias. La contradicción es ahora positiva
y refuerza la condición de base, reflejo simulado
de la unidad que se imprime. Las contradicciones
del trabajo y del capital, de lo masculino y lo
femenino, de lo subjetivo y lo objetivo, etc.,
refuerzan en su movimiento la unidad asimilatoria
del mundo actual. Su despliegue interior en la
posición insostenible expresa esta alternativa
sin elección, esta contradicción sin movimiento
que caracteriza a lo ficticio. Espiral descendente,
conservación destructiva, la gravedad del mundo
decrece en relación directa al peso de lo ficticio.
Si la contradicción dialéctica es movimiento que
conserva superando y sostiene destruyendo, la
circunstancia insoportable es conservación que
obstruye y la posición insostenible es ilusión que
mantiene.46
46
Ibíd., 402.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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119

�La razón ficticia en la era digital

En estas coordenadas, como las llama Iglesias, de
la circunstancia insoportable y la situación insostenible,
el individuo concreto se encuentra, pues, sin salida,
destinado al inmovilismo repetitivo ante dos caminos sin
salida. Tales coordenadas fueron en otros tiempos las del
esclavo; en la modernidad, tras la conformación de los
sistemas penitenciarios, las del preso; en la actualidad,
las de cualquiera: desde el migrante hasta el estudiante
universitario, desde el campesino hasta el empresario,
desde la mujer víctima de acoso hasta el burócrata adicto
a los videojuegos, desde los indígenas hasta los seguidores
de las iglesias evangélicas, desde las actrices y los actores
porno hasta los youtubers, desde los obreros hasta los
deportistas de alto rendimiento, desde los políticos hasta
los académicos.
Severo Iglesias cita a Soren Kierkegaard, en quien
encontramos la condición característica del sujeto escindido
por la razón ficticia:
Si te casas te arrepentirás; si no te casas, también te
arrepentirás… Si te ríes de las locuras del mundo,
lo sentirás; si las lloras también lo sentirás… Si te
fías de una muchacha lo lamentarás; si no te fías
también lo lamentarás… Si te ahorcas te pesará; si
no te ahorcas también te pesará… Este es, señores,
el resumen de toda la sabiduría de la vida.47

4. La razón ficticia y los fenómenos de la era digital
Cuando Severo Iglesias escribió La razón ficticia, la era
digital apenas comenzaba a mostrar sus rendimientos. A la
47
Søren Kierkegaard, Diapsálmata. Obras y papeles, tomo VIII (Madrid:
Editorial Guadarrama, 1969), 94, en Iglesias, La razón ficticia, 406.
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vuelta de la década de 1990, con el inicio del nuevo siglo,
ocurrió una explosión mundial en el uso de las tecnologías
digitales, el internet y las redes sociales. Las nuevas
condiciones en el uso y acceso a tales medios generaron una
transformación trascendente en todos los ámbitos de la vida
humana, desde lo privado hasta lo público. La magnitud de
tal cambio ha hecho pensar que estamos ante el inicio de
una nueva era, la era digital, producto de los desarrollos
científicos y técnicos de la cuarta revolución tecnológica,
iniciada en la década de1970.
Aunque la familiaridad con que experimentamos
estos cambios cotidianamente pueda hacerlos parecer
menores, lo cierto es que son de una magnitud enorme. La
producción, circulación y almacenamiento de la información
crece exponencialmente, al igual que los progresos de
las tecnologías relacionadas con los medios digitales. La
dependencia ha llegado a tal grado que, sin las tecnologías de
la información y la comunicación, el mismo conocimiento
científico y la tecnología se encontrarían incapacitados para
conseguir mayores progresos. Pero lo mismo sucede con los
ámbitos de la economía, la producción, la comunicación, el
comercio. La era digital ha generado, en consecuencia, una
condición de dependencia que no hace sino crecer conforme
se desarrollan computadoras y programas más potentes.
Sin embargo, las implicaciones del uso de las
tecnologías digitales no se reducen, naturalmente, a lo
social, entendiendo por este término, el conjunto de
relaciones productivas, mercantiles e institucionales.
La presencia de las tecnologías digitales en la era de la
información ha trastocado la vida humana, el cuerpo, la
mente, la imaginación, la sensibilidad, los sentimientos y
emociones, el pensar mismo, las costumbres y los hábitos.
Estos cambios han sido graduales, pero no han pasado
inadvertidos, lo que se revela en la modificación de los
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�La razón ficticia en la era digital

discursos: desde la forma en que se estructuran, hasta los
vocablos y expresiones empleados y sus contenidos.
Aquí sostendré que muchos de estos discursos y
buena parte de los fenómenos asociados con la era digital
son consecuencia del imperio de la razón ficticia. O, de otra
manera, que la era digital es un asentamiento de este tipo
de razón.
En primer lugar, quiero reflexionar sobre la
autoconciencia que el ser humano toma de su instalación
en este asentamiento, la manera en que percibe y toma
conciencia de su compenetración con el entorno que habita.
Sobre ello, se han creado expresiones muy sugestivas que
nombran la condición de los habitantes de la era digital:
los migrantes y los nativos digitales. Se trata, pues, de una
colonización que ha implicado una migración, un asentarse
y un apropiarse del territorio. Casi de inmediato sale al paso
tentadoramente el concepto de Guattari y Deleuze: acontece
una territorialización. Este territorio es el de lo digital, sólo
que la migración no sucede en la dimensión espacial, sino
en la temporal.
Las expresiones “nativos digitales” y “migrantes
digitales” provienen del campo de la pedagogía. Marc
Prensky, su creador, definió a los primeros como aquellos
que “han nacido y se han formado utilizando la particular
‘lengua digital’ de juegos por ordenador, vídeo e internet”.48
De acuerdo con este pedagogo, los nativos digitales esperan
“recibir la información de forma ágil e inmediata”; realizan
“multitareas y procesos paralelos”; dan prioridad a los
gráficos por sobre los textos; se “inclinan por los accesos al
48
Marc Prensky, Nativos e inmigrantes digitales (Institución Educativa
SEK), 5, https://www.marcprensky.com/writing/Prensky-NATIVOS%20E%20
INMIGRANTES%20DIGITALES%20(SEK).pdf.
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azar (desde hipertextos)”; “rinden más cuando trabajan en
Red”; prefieren “instruirse de forma lúdica a embarcarse en
el rigor del trabajo tradicional”.49 A estas características del
comportamiento de los nativos digitales, se debe agregar,
piensa Prensky, la evidencia presuntamente científica sobre
cambios neurofisiológicos en los miembros de este grupo,
lo que le lleva a sostener que hay evidencia suficiente
para afirmar que los nativos digitales piensan diferente a
los migrantes digitales y a los seres humanos de la época
predigital.50
Estas hipótesis han tenido gran arraigo en el campo de
la educación, al grado que los modelos, programas y planes
educativos en el mundo se han reformado, en buena medida,
bajo consideraciones de este tipo. No obstante, la tesis es
falsa. No hay evidencia científica de que el uso de los medios
digitales desde la temprana infancia potencie y moldee el
cerebro de los jóvenes de manera que éste sea mucho más
capaz para procesar varias funciones simultáneamente,
para aprender saltando de un tema a otro de manera azarosa
o para comprender mejor los contenidos consultándolos en
el internet. El multitasking es simplemente una ficción,51 lo
mismo que es una ficción que los videojuegos desarrollen
habilidades y capacidades relevantes para el aprendizaje, la
vida diaria, la atención o el razonamiento.52 De hecho, lo que
49

Ibíd., 6.

50
Marc Prensky, ¿Realmente piensan diferente? (Institución Educativa
SEK), https://www.marcprensky.com/writing/Prensky-NATIVOS%20E%20INMIGRANTES%20DIGITALES%20(SEK).pdf.
51
Paul A. Kirschner y Pedro De Bruyckere, “The myths of the digital
native and the multitasker”, Teaching and Teacher Education 67 (2017), http://
dx.doi.org/10.1016/j.tate.2017.06.001; Jatin Srivastava, “Media multitasking
performance: Role of message relevance and formatting cues in online environments”, Computers In Human Behavior 29 (2013), http://dx.doi.org/10.1016/j.
chb.2012.12.023.
52
Michel Desmurget, La fábrica de cretinos digitales: Los peligros de las
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estudios experimentales demuestran es que el multitasking
afecta el rendimiento cognoscitivo.53
Esto permite pensar que la tesis de los nativos
digitales es la muestra misma de la operación de la razón
ficticia: se ha creado una ficción, una fantasía, la de que los
seres humanos han transmutado y, por consiguiente, que
debemos transformar el entorno para adaptarnos con mayor
facilidad a tales cambios. Podría argumentarse en contra
del anterior aserto, diciendo que no hay tal ficción, sino
simplemente un error, es decir, una teoría equivocada, como
tantas otras. Se puede conceder que, en efecto, se trata de
un error, pero ello no invalida que lo que opera en todo este
discurso sobre el nativo digital es una ilusión alimentada por
múltiples motivaciones, por los intereses de las empresas,
las instituciones educativas, los funcionarios públicos y los
actores del proceso de enseñanza-aprendizaje (estudiantes
y profesores).54 De hecho, como se explicó arriba, la razón
ficticia no se mueve por un deseo deliberado de engañar. Al
final de cuentas, las fantasías bien pueden elaborarse sobre
la base de falsedades.
En cualquier caso, independientemente de que el
concepto de nativo digital tenga sustento o no, lo cierto
es que tiene utilidad descriptiva, mas no explicativa. Esto
quiere decir que dicho concepto no significa mucho más
que lo siguiente: las generaciones nacidas a mediados de
la década de 1980 o después, han estado sobreexpuestas
a los medios digitales y a las pantallas: cine, televisión,
pantallas para nuestros hijos (Barcelona: Ediciones Península, 2022), 107ss.
53
“En la literatura, se ha demostrado en general que el multitasking en
los medios causa detrimento en el performance.” Zheng Wang, Matthew Irwin,
Cody Cooper y Jatin Srivastava, “Multidimensions of Media Multitasking and
Adaptive Media Selection”, Human Communication Research 41 (2015): 123,
doi:10.1111/hcre.12042.
54
Michel Desmurget, La fábrica de cretinos digitales, 243ss.
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videojuegos, internet, redes sociales, y más recientemente,
realidad virtual e inteligencia artificial. Con todo, esta
referencialidad es útil en tanto permite situar un hecho o un
estado de cosas. Por otro lado, la era digital es, como decía, un
asentamiento y, en esa medida, genera prácticas, relaciones,
costumbres, dependencias, hábitos, valoraciones, etc.,
que amplían y profundizan el funcionamiento de la razón
ficticia en la vida y la conciencia de las personas.
Los datos sobre el uso de los medios digitales en
la actualidad parecen constatar este estado de cosas. En
promedio, globalmente, durante 2022 el tiempo que cada
persona diariamente navegó en internet fue de 6h37m; el
uso de redes sociales por persona se calculó en 2h31m; el
64.4% de población mundial es usuaria de internet; el 92.3%
de la población accedió a internet a través de un teléfono
inteligente; el 81.9% de los usuarios de internet utilizó
el internet para jugar videojuegos; en promedio, a nivel
mundial, los jugadores de videojuegos jugaron al día en la
consola 1h14m; el número de usuarios de redes sociales
fue de 4.76 mil millones de personas, las cuales emplearon
diariamente, en promedio, 2h31m para chatear, postear, ver
videos, etc.55 Estos datos sólo revelan información sobre
el tiempo que disponemos en el uso de pantallas, internet,
aplicaciones, etc., lo cual nos da una idea aproximada de la
presencia que los medios digitales tienen en el mundo actual.
Veamos ahora la huella de la razón ficticia en los
“nativos digitales”. Un primer elemento que quiero destacar
55
Digital 2023 Global Overwiew Report: The essential guide to the world’s
connected behaviours, (We are social/ Meltwater), https://datareportal.com/reports/digital-2023-global-overview-report. Para información sobre el uso de los
medios digitales en México, ver INEGI, Encuesta nacional sobre disponibilidad y
uso de tecnologías de la información en los hogares, 2020, https://www.inegi.org.
mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/OtrTemEcon/ENDUTIH_2020.
pdf.
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es la afición a los videojuegos, o más que la afición, la lógica
que opera en su uso. La combinación de lo lúdico con la
capacidad de las herramientas digitales para recrear el
mundo en la virtualidad ha proveído a la razón ficticia de un
instrumento súper potente de creación de fantasías. Pero las
fantasías de los videojuegos son precisamente del tipo que,
como indiqué más arriba, disocia al sujeto de la realidad. En
muchos videojuegos, se suelen recrear personajes realistas,
desde el punto de vista de la narrativa y la apariencia
(Call of Duty, Assassin’s Creed, Grand Theft Auto, Red
Dead Redemption, etc.), en otros, se construyen mundos
artificiales (Minecraft, SimCity, etc.). El jugador entra en
uno u otro caso en un mundo ilusorio de idealizaciones
de personajes, escenarios, poderes, habilidades, que, en
términos de Severo Iglesias, “desvalorizan” a los objetos y
los sujetos reales, mientras enaltecen a los ficticios.
Los juegos masivos de multijugador en línea –
escribe Philip Zimbardo y Nikita Coulombe– son
especialmente absorbentes porque un jugador puede
convertirse en cualquiera dentro del mundo virtual,
logrando apariencias, aceptación, riqueza y estatus
que son elusivos en la vida real para la mayoría sin
trabajo duro, educación y contactos sociales. “No
solamente son más atractivos’, dijo la viuda de un
jugador, ‘son ‘mejores’ personas”.56

El concepto de “avatar” responde a esta representación
de la identidad personal en mundos virtuales, es decir,
ficticios. Como explican Ratan y Dawson, siguiendo a
Bailenson y Blascovich, “Los avatares son representaciones
56
Philip Zimbardo y Nikita D. Coulombe, Man (Dis)connected. How
technology has sabotaged what it means to be male (Londres: Rider, 2015), 40,
https://archive.org/details/philip_zimbardo_nikita_coulombe_man_disconnected/page/n331/mode/2up?view=theater.
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virtuales de un individuo que aparenta o se parece al
usuario. Son el medio del yo en el medio, el yo virtual”.57
La pregunta que cabe formular respecto a estos avatares y a
los personajes representados en los videojuegos es, ¿en qué
medida el yo virtual modela el comportamiento del yo real
durante el uso del avatar y después de él? En psicología, se
ha descrito un fenómeno en el que el usuario de un avatar
modifica su comportamiento personal para ajustarlo al que
tendría su avatar, según puede inferirlo el primero de la
apariencia del segundo. En otras palabras, el sujeto actúa,
no según su propia apariencia, sino según la apariencia del
avatar que manipula. A tal fenómeno Yee y Bailenson lo
denominaron Efecto Proteus.58
Aunque las causas y los efectos neuropsicológicos de
la interacción entre usuario y avatar aún son poco claras,
lo cierto es que la identidad personal se ve afectada en
alguna medida. El avatar es precisamente el sujeto vacío.
Lo paradójico es que ese sujeto vacío termina por moldear,
según su apariencia, al verdadero sujeto, al sujeto real;
con lo cual, es éste el que desvela su vacío al moldearse y
actuar conforme a la apariencia de un sujeto que no es él
mismo, sino su fantasma idealizado. Pero el avatar también
es fetiche y, en último término, objeto vacío. En algunos
casos, el avatar ejerce un influjo tal sobre la persona, que
ésta piensa y vive en torno a su otro yo.
Sin embargo, ya hemos descrito las consecuencias
de la idealización: en ella el sujeto tiende a totalizar,
Rabindra A. Ratan y Michael Dawson, “When Mii is Me: A Psychophysiological Examination of Avatar Self-Relevance”, Communication Research 43, 8 (2016): 2, https://doi.org/10.1177/0093650215570652.
57

58
Nick Yee y Jeremy Bailenson, “The Proteus Effect: The Effect of Transformed Self-Representation on Behavior”, Human Communication Research 33
(2007): 274, doi:10.1111/j.1468-2958.2007.00299.x.
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a polarizar y, en el colmo de la fantasía, a asumir las
posiciones extremas que desatan la violencia. ¿Es acaso
esta una explicación de la sublimación de la violencia que
impera en los videojuegos? Un mundo ficticio en el que
los objetos siempre son cosas a disposición permite llevar
a su máxima expresión el ejercicio de la violencia. Y esto
quizás se aprecie mejor en el género de los videojuegos
pornográficos, que en los videojuegos de combate. En la
pornografía virtual que utiliza avatares, por ejemplo, y
que recurre a la tecnología de los videojuegos, el cuerpo
se sublima como objeto vacío y se convierte en objeto de
dominio y violencia absolutos.
El incremento exponencial de la producción y
consumo de pornografía debido al internet es también una
característica de esta época del imperio de la razón ficticia,
porque se trata de un mundo de fantasía, de cuerpos que
difícilmente corresponden con la realidad, de objetos a
disposición, de apropiaciones totalizadoras sobre el otro en
un mundo imaginario, en el que la perspectiva egocéntrica
se impone. En última instancia, el sujeto no distingue
entre la realidad y la fantasía. Como señalan Zimbardo y
Coulombe, “Mientras que los adultos pueden entender que
la idea del porno es tornar la vida real en fantasía, el punto
de vista de algunas personas jóvenes es que lo que ven en el
porno es lo opuesto, e incluso algo por lo que luchar. Como
un adolescente del Reino Unido nos dijo, ‘la idea del porno
es hacer las fantasías en el mundo real’.”59
Un último fenómeno sobre el que quiero reflexionar
es el de las redes sociales. Quizás sean estos medios el
espacio en el que mejor se manifiesta y es más fácil apreciar
la operación de la razón ficticia en nuestra época, pues, en
59
Ibíd., 47.
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principio, somos más los usuarios de las redes sociales
que los jugadores de videojuegos, la población mundial
les dedica más tiempo a las primeras que a los segundos
y, finalmente, en ellas, cada usuario expone su persona,
su vida íntima y privada. Es por esto último o, más bien,
porque la persona se muestra ante la sociedad –y al decirlo
uno se siente tentado a usar la palabra tribunal– que las
redes sociales terminan por convertirse en un incentivo
para aparentar. En este entorno, son unas cuantas las vías
para expresar el juicio aprobatorio sobre el otro: el like,
la reproducción, el retweet. La censura, en cambio, se
impone a través de una lógica que sigue con toda claridad la
lógica de la razón ficticia: la cancelación. Impedir que otro
se pronuncie, cerrar las vías de la discusión y el diálogo
cuando se considera que una expresión es contraria a lo
políticamente correcto es consecuencia de una construcción
imaginaria que sigue los criterios de un mundo idealizado.
En esa condición, no hay sino una única vía, un único
mundo admisible.
Por uno u otro camino, el de la aprobación o el de la
censura, se imponen modelos más o menos homogéneos
que las personas reproducen: el más vacío de los mundos,
la más triste de las condiciones, se presentan como sus
contrarios. Pero al hacerlo así, el sujeto se vacía porque
comienza a ser su apariencia, antes que su realidad. Desde
luego, las redes sociales también cumplen una función
de confort en muchas circunstancias; el dispositivo, la
herramienta, la máquina, nunca han sido por sí mismos el
problema, sino el uso que hacemos de ellos. En cualquier
caso, las redes sociales amplían el mundo de las apariencias
al ámbito de lo digital y, para ello, brindan las herramientas
precisas. Los filtros son ese auxilio requerido para que el
modelo idealizado de la imagen y las reproducciones se
imponga sobre el cuerpo real, sólo que en el mundo ficticio
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del como si…, llevando así el mundo del espectáculo al
hogar mismo de cada sujeto. Las reproducciones, que eran
el baremo de los programas de televisión, el radio y el
cine, han penetrado como medida de todos nosotros en el
celular. El juicio del gusto está al alcance de la mano desde
el despertar, hasta el anochecer. Me permito citar una nota
de periódico que describe con precisión el fenómeno filtros
y su influjo sobre las mujeres. De acuerdo con un estudio
dirigido por Rosalind Gill,
Más del 90% de las mujeres jóvenes usaban filtros
o editaban intensivamente sus fotos. Los filtros
más populares eran los que procuraban un tono de
piel uniforme, bronceado y brillante, unos dientes
blancos, y quitaban varios kilos. Empleaban filtros
para definir la mandíbula, corregir la nariz, agrandar
los ojos y rellenar los labios […] las chicas más
jóvenes reconocieron estar bajo “una considerable
presión” por parecer “felices, divertidas y con una
vida social muy activa”, todo esto siendo “guapas
sin producir” (effortlessly beauty, el término
anglosajón popular en TikTok y otras redes detrás
del que se esconden filtros e ingentes horas de
edición).60

En estos fenómenos que he comentado parece
traslucir con suficiente evidencia la condición alienada
Karelia Vázquez, “‘Mirar tu verdadera cara en un espejo de repente te espanta’: por qué los filtros dañan la salud física y mental”, El País,
29 de marzo, 2023, https://elpais.com/salud-y-bienestar/2023-03-30/
mirar-tu-verdadera-cara-en-un-espejo-de-repente-te-espanta-porque-los-filtros-danan-la-salud-fisica-y-mental.html?event_log=go. El
estudio en el que se basa la nota es el siguiente: Rosalind Gill, Changing
the perfect picture: Smartphones, social media and appearance pressures
(s/l: City, Universidad de Londres, s/f), https://www.city.ac.uk/__data/
assets/pdf_file/0005/597209/Parliament-Report-web.pdf.
60

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como extrañamiento de sí mismo en la era digital. Una
autoconcepción errónea y desilusionada, que se impone
sobre nuestra época, más allá de los individuos, las mujeres
o los hombres, los jóvenes o los adultos, los pueblos y las
culturas. He mencionado la falsa autoconcepción expresada
en el concepto de los nativos digitales, pero es precisamente
este asentamiento de lo digital el que, en nuestros días,
amplía el campo de dominio de la razón ficticia. Muchos
otros fenómenos podrían mencionarse como ejemplo de la
operación de la razón ficticia (las fake news, la inteligencia
artificial, la minería de datos, el cosplay, entre muchos
más). Aquí me he limitado a hacer un primer acercamiento
a aquellos que están relacionados de manera evidente con
lo digital. Sin embargo, la razón ficticia no sólo opera en
este ámbito. Al menos espero contribuir con este artículo
a que la teoría de la razón ficticia de Severo Iglesias, sea
considerada como un aparato conceptual de relevancia para
entender los fenómenos de nuestro entorno y nuestra época.
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�Dossier

Epistemologías de lo social. Un
posicionamiento interdisciplinar ante las
obras de Severo Iglesias y Jean Piaget
Epistemologies of the social. An interdisciplinary
approach to the works of Severo Iglesias and
Jean Piaget
Épistémologies du social. Une position
interdisciplinaire avant les travaux de Severo
Iglesias et Jean Piaget
Félix E. López Ruiz1

Resumen
En este texto se describe y considera la pertinencia de un marco
gnoseológico que dote una plataforma de sustento teóricopráctico para abordajes metodológicos desde una perspectiva
interdisciplinar. Este trabajo considera a una epistemología
social como el marco que, más que un enfoque disciplinar, se
constituye, por su organización, como un modelo incitador de
nuevas rutas científicas por recorrer. En este texto se describe
y considera la pertinencia de este marco epistémico como
1
Estudiante de Doctorado de la Universidad Autónoma de Coahuila.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

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paradigma anclado o más bien soportado desde la epistemología
genética de Jean Piaget y la epistemología social basada en la
dialéctica triádica de Severo Iglesias. Esta posición dotará de
una plataforma de ordenamiento para, anudar y dar sentido a los
vínculos entre distintas ciencias orientándolas hacia un modelo
interdisciplinar.

Palabras clave
interdisciplinariedad, epistemología genética, epistemología
social y dialéctica triádica.Abstract
This text describes and considers the relevance of a epistemological
framework that provides a theoretical-practical support platform
for methodological approaches from an interdisciplinary
perspective. This work considers a social epistemology as the
framework that, more than a disciplinary approach, is constituted,
by its organization, as an inciting model of new scientific paths
to follow. This text describes and considers the relevance of this
epistemic framework as a paradigm anchored or rather supported
from the genetic epistemology of Jean Piaget and the social
epistemology based on the triadic dialectic of Severo Iglesias.
This position will provide a platform for ordering, knotting and
giving meaning to the links between different sciences, guiding
them towards an interdisciplinary model.

Key words
interdisciplinarity, genetic epistemology, social epistemology
and triadic dialectic.

Résumé
Ce texte décrit et examine la pertinence d’un cadre gnoséologique
qui fournisse une plateforme de fondement théorique et pratique
pour les approches méthodologiques dans une perspective
interdisciplinaire. Ce travail considère une épistémologie sociale
comme le cadre qui, plus qu’une approche disciplinaire, est
constitué, grâce à son organisation, en tant qu’un modèle qui
incite à suivre de nouvelles voies scientifiques à parcourir.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

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�Epistemologías de lo social

Ce texte décrit et considère la pertinence de ce cadre épistémique
en tant que paradigme ancré ou plutôt soutenu par l’épistémologie
génétique de Jean Piaget et l’épistémologie sociale basée sur la
dialectique triadique de Severo Iglesias. Cette position fournira
une plate-forme d’ordonnancement pour nouer et donner du sens
aux liens entre les différentes sciences en les guidant vers un
modèle interdisciplinaire.

Mots-clés
interdisciplinarité, épistémologie
sociale et dialectique triadique.

génétique,

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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

épistémologie

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�Epistemologías de lo social

1. Planteamiento epistemológico respecto a lo social
La investigación científica es una de las distintas vías que
los seres humanos han desarrollado para tratar de entender
el mundo que les rodea. Con frecuencia, ella se sostiene
en procedimientos racionales, sistemáticos, metódicos,
contrastables y constatables, sujetos siempre a la demostración
y verificación de sus planteamientos, métodos y resultados.
Ante una clasificación hasta cierto punto arbitraria de
las ciencias (la necesidad de clasificar en sí y la imposición
del criterio resultado de ella, ya lo es), se observa una
delimitación muy rígida entre ellas que se basa principalmente
en sus sujetos de estudio, en sus teorías fundamentales y el
método como les encaran. Para la mayoría de las llamadas
ciencias formales (matemáticas, lógica, estadística,
etcétera) suelen no aparecer esta dificultad de incorporar en
su estructura este tipo de elementos estructurales: su análisis
se ejerce en lo abstracto y difícilmente se conflictúan tras
la contingencia de hechos concretos que las realidades
sociales, por ejemplo, nos presentan. Esta situación resulta
un poco más complicada para las denominadas ciencias
naturales (astronomía, física, biología, etcétera) y se
agudiza en las ciencias sociales (antropología, sociología,
historia, etcétera) cuyos procedimientos de cientización se
corroboran de manera empírica y, por su diseño, integran
lo contingente como un elemento no sólo problematizador
sino, de suyo, fundamental para sus fines. El propósito
se caotiza en el sector de las humanidades (derecho,
filosofía, teología, etcétera), que ni siquiera reclaman para
sí el término científico pero que se suponen inmersas en
él o comparten con éste operaciones afines. ¿Son ciencias
las humanidades? Es una pregunta interesante cuya
enunciación se aprovecha para plantear las dificultades que
implican, tras criterios heredados y frente a una tradición
de fragmentación disciplinar, el establecimiento de nuestro
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138
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

�Epistemologías de lo social

problema de investigación en medio de intencionalidades
opacas, fronteras difusas y múltiples vacíos de definición.
Frente a este escenario ¿cómo lidiar con la
subjetividad de los hechos sociales concretos frente a las
necesidades de objetivación que el conocimiento científico
demanda?, ¿cómo se podrían establecer criterios de certeza
científica para aquellos estudios que, en su afán de conocer,
registran —o lo pretenden— y sistematizan sólo una parte
de las realidades que se presentan? No es asunto sencillo y
tal vez convenga, además de intentar dar respuesta a estas
interrogantes, plantear al mismo tiempo preguntas nuevas.
En las ciencias sociales y en las humanidades se han
desarrollado distintos métodos y herramientas que aspiran
a responder y satisfacer eficazmente las necesidades de
las que surgen las interrogantes antes planteadas. Sin
embargo, tales procedimientos de investigación social
y humana han sido siempre discutidos por su precisión
científica: ¿es posible establecer métodos generalizados
para la comprensión de cualquier tipo de realidad humana?,
¿cuáles son las herramientas legítimas que posibilitan la
recopilación objetiva de información?, ¿cómo pueden
establecerse medios para la verificación de la información
recabada?, ¿es posible disociar (y cómo) la objetividad de
las realidades humanas investigadas de la subjetividad de
las realidades humanas de quien investiga?
Estas consideraciones ontológico-teleológicas dan
origen a cuestionamientos críticos que desvelan con facilidad
fisuras en las narrativas en las que se sostiene la credibilidad
científica. Antes de continuar es pertinente considerar —y
declarar— que las pretensiones de verdad científica con
ambiciones de absolutez, no son sólo violentas, inadmisibles
e impertinentes aquí, sino que, además, resultan por su
anhelo perjudiciales para el progreso del conocimiento social
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�Epistemologías de lo social

y humano. Ante este rechazo hacia la inalterabilidad ¿se está
proponiendo por su invalidez —como lo haría Feyerabend2—
un rechazo a la existencia de reglas científico-metodológicas
universales? Siguiendo en esa línea de interrogación, ¿habría
que estar más dispuestos a considerar alternativas distintas
de investigación científica —no postuladas como leyes
inmutables— que sean adaptables a cada contexto y donde se
incorpore la interdisciplinariedad como elemento creativo?
Es claro que para que algo sea verdadero no basta con
ser enunciado, es necesario que esa verdad sea demostrada. El
urgente arraigo con la realidad es el gran reto al que se enfrenta
la ciencia, no sólo para que sea creíble sino para que sea cierta.
Como se ha sugerido antes, en el procedimiento del conocer,
la acción de abstracción es fundamental, y es en ese proceso
donde radica el riesgo vertiginoso de la desvinculación
del hecho concreto del que parte; esa propensión genera
desconfianza. Para derrumbar esa desconfianza nos auxilia
el rigor del método científico como una interfaz por la que
quien investiga se ejercita en un contexto de verdad, sin
embargo el mismo método queda cuestionado —y es de
esperarse que así sea constantemente— por la diversidad de
las realidades que analiza y por la estructuración de nuevos y
distintos métodos para intentar lo mismo: la construcción de
conocimiento. Es por ello imperativo, tras una revisión de
sus debilidades: un indagar-de-otro-modo.
Para emprender tal empresa habría que considerar
que, en efecto, toda realidad es un ente compuesto y puede
ser fragmentada con fines de conocerle, sin embargo,
esa fragmentación no le resignifica, ella sigue siendo lo
que es, independientemente si se le abarca, entiende, o
asimila. Por lo tanto, uno de los retos que se nos presenta
es el de considerar otras formas que nos permitan generar
2
Paul Feyerabend, Tratado contra el método (Madrid: Técnos, 2010).
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conocimiento científico sobre problemáticas sociales que
forman parte de un entramado complejo multidimensional.
Por otro lado, bajo esta mirada, seguir considerando
válida la pretensión de un principio rígido de verificación
científica que establezca nítidamente un criterio de
demarcación entre lo que puede considerarse ciencia y lo
que no, sería un craso error. Una tradición que anhela una
razón absoluta e inmutable no es sino una ciencia cuya hora
ya ha pasado3 que deviene en una pretensión no sólo inútil
sino absurda4.
Así también, es menester establecer que el
conocimiento científico no es algo inmediato: todo dato y
toda idea científica son el resultado de un largo trabajo de
construcción y rectificación racional. No hay nada dado, todo
es construido5. Bajo esta premisa, el estudio de las realidades
humanas, dentro de nuevos criterios de cientificidad, debe
considerar siempre que el conocimiento es un proceso
dialéctico que no surge de manera espontánea ni se da de
manera disociada entre los elementos que le componen. Y
es en este proceso donde se podría sustentar que lo que se
construya será verdadero cuando se corresponda con los
hechos. Para Karl Popper6, la investigación se inicia partiendo
de los problemas, y continua elaborando posibles soluciones
para esos problemas. Y para solucionar los problemas se hace
necesaria la imaginación creadora de hipótesis o conjeturas:
se necesita creatividad para solucionar problemas.
3
Gaston Bachelard, La filosofía del no (Buenos Aires, Argentina: Amorrortu, 1972).
4
Gaston Bachelard, La formación del espíritu científico (Buenos Aires,
Argentina: Siglo XXI, 1973).
5

Bachelard, “La formación del espíritu científico”.

6
Karl Popper, La lógica de la investigación científica (Madrid: Técnos,
1973).
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�Epistemologías de lo social

Una estructura gnoseológica que pretenda dar
respuesta y veracidad científica de una manera ordenada
e interdisciplinar, sería aquella que incorpore —entre
principios, ordenamientos, reglas de acción y estructuras
de conocimiento— una alternativa creativa de acción. Este
trabajo considera a una epistemología social como el marco
que, más que un enfoque disciplinar, se constituye, por su
organización, como un modelo incitador de nuevas rutas
científicas por recorrer. En este texto se describe y considera
la pertinencia de este marco epistémico como paradigma
anclado o más bien soportado desde la epistemología
genética de Jean Piaget y la epistemología social basada
en la dialéctica triádica de Severo Iglesias. Esta posición
dotará de una plataforma de ordenamiento para, anudar y dar
sentido a los vínculos entre distintas ciencias orientándolas
hacia un modelo interdisciplinar.
2. Sobre la epistemología genética de Jean Piaget 7
La definición de lo que el conocimiento es y sobre las
maneras como se constituye, es una tarea que siempre ha
7
Jean Piaget (Neuchâtel, Suiza, 1896 - Ginebra, Suiza, 1980), fundador
de la epistemología genética, desarrollo su pensamiento a lo largo de una serie
de obras importantes: El juicio y el razonamiento en el niño, 1924; El lenguaje y
el pensamiento en el niño, 1924; La representación del mundo en el niño, 1926; La
causalidad física en el niño, 1927; El juicio moral en el niño, 1932; La génesis del
número en el niño (1941; en colaboración con A. Szeminska); El desarrollo de
las cantidades en el niño (1941; en colaboración con B. Inhelder); El desarrollo
de la noción de tiempo en el niño, 1946; La representación del espacio en el niño
(1948; en colaboración con B. Inhelder); La geometría espontánea en el niño,
1948; La génesis de la idea de fortuito, 1953; De la lógica del niño a la lógica del
adolescente, 1955; La génesis de las estructuras lógicas elementales (1959: en colaboración con B. Inhelder); Biología y conocimiento, 1967; El estructuralismo,
1968; Triunfar y entender, 1974; y Psicogénesis e historia de la ciencia, 1982 (en
colaboración con Rolando Garcia). Giovanni Reale y Dario Antiseri, Historia
del pensamiento filosófico y científico. Tomo tercero: Del romanticismo hasta hoy
(Barcelona, España: Editorial Herder, 1988).
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ocupado a la filosofía y a la ciencia. Como un importante
referente histórico en la reflexión sobre la construcción
del conocimiento, aparece el filósofo alemán Immanuel
Kant, quien realizó una contribución fundamental al poner
de manifiesto “el papel esencial que corresponde al sujeto
(…) en el proceso de organización de sus interacciones
con el mundo físico”8. Gracias a él, al considerar que el
conocimiento se concibe como producto de las interacciones
entre el sujeto y el objeto, se pudo rescatar y establecer la
activa participación del sujeto en este proceso. Sin embargo,
a pesar de los esfuerzos de algunos filósofos, la filosofía
(principalmente la especulativa que suele basarse en ideas
puras, intuiciones, absolutos, esencias y/o universales) por
sí sola no podía dar respuesta completa al problema del
conocimiento.
Tras la insolvencia de la filosofía para dar una respuesta
racional unívoca a los problemas del conocimiento, distintas
ramas de la ciencia “acometieron la empresa de formular
un empirismo riguroso”9. Este conclave histórico se lanzó
en contra de la filosofía especulativa, y como resultado
apareció el empirismo lógico. Sin embargo y a pesar de
tal inhabilitación, la filosofía permanece como un enfoque
valioso para el pensamiento humano. Según Rolando García
(discípulo de Piaget) Jean Piaget niega que la filosofía ya
no tenga sentido porque es imposible establecer fronteras
tajantes entre lo que la ciencia y la filosofía son. También
afirma Piaget, que “la filosofía ha sido la matriz de la
ciencia, y [lo] continúa siendo (…) de nuevas perspectivas
que hoy no podemos aún entrever, pero sólo lo será en la

8
Rolando García, El conocimiento en construcción. De las formulaciones de Jean Piaget a la teoría de sistemas complejos (Barcelona, España: Gedisa,
2000, p. 15).
9
Rolando García, El conocimiento en construcción, 20.
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medida en que (…) no crea que genera el conocimiento”10.
Pero, frente a esta última sentencia, sostiene también que
la filosofía no se descarta por su esterilidad para producir
conocimiento científico en tanto que sigue siendo valiosa
porque se ocupa de problemas “mucho más amplios que
el conocimiento y que conciernen al sentido de la vida,
la posición del hombre frente al universo o frente a la
sociedad, [problemas que] rebasan no sólo a la ciencia
sino al conocimiento en general”11. A esto último le llamó
sagesse que puede traducirse como la sabiduría del sentido
común.
Habiendo inhabilitado a la filosofía como productora
de conocimientos científicos, Piaget encuentra afinidades con
el empirismo lógico porque éste señala que el conocimiento
es dominio exclusivo de la ciencia, pero rechaza de él su
propuesta empirista que acepta como válida la posibilidad
de construcción científica a partir de la experiencia
sensorial. Al ser “refutada por la ciencia”12, la filosofía tuvo
que renunciar “a ser la que explicara los conceptos básicos
de la ciencia, de la misma manera el empirismo científico
tuvo que renunciar a ser el que fundamentara las bases del
conocimiento común”13. Rolando García sentencia así el
rechazo de Piaget para ambas disciplinas:
Ni desde los más altos niveles de abstracción de
la especulación filosófica se había logrado asentar
una teoría general del conocimiento; ni desde el
rigor de una ciencia empírica, sólidamente fundada
en la nueva lógica y la nueva matemática que se
10

Rolando García, El conocimiento en construcción, 21.

11

Rolando García, El conocimiento en construcción, 21.

12

Rolando García, El conocimiento en construcción, 45.

13
Rolando García, El conocimiento en construcción, 24.
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�Epistemologías de lo social

desarrolló en el siglo XX, se había podido establecer
una epistemología asentada sobre bases sólidas. Ni
apriorismo, ni empirismo.14

Al descartar al apriorismo (filosófico) y al empirismo
(lógico), el problema que implica una explicación sobre

el cómo el pensamiento humano es capaz de producir el
conocimiento científico, sigue vigente.
Frente a ello, Piaget intenta explicar al conocimiento a
partir de una epistemología que tiene como base la historia del
conocimiento, su contexto social y la génesis psicológica de las
nociones y operaciones sobre las cuales se fundamenta15. Aunque

tenía en consideración que el término epistemología
suele ser asociado al estudio crítico de las ciencias con
la finalidad de establecer “su valor, su fundamento lógico
y su campo de acción”16, Jean Piaget utilizó el concepto
“para referirse a su concepción del conocimiento”17 y la
nombra como epistemología genética. Piaget amplia el
espectro de la tradicional epistemología hasta definirla
como “el estudio de los mecanismos del desarrollo de
los conocimientos”18. Así, la epistemología genética
da un salto de ser “referida solamente al dominio del
conocimiento científico (…) para convertirse en una teoría
general del conocimiento”19.
Para Piaget, el conocimiento no se genera de la
nada, sino que se estructura a partir de distintos niveles
14

Rolando García, El conocimiento en construcción, 24.

15
Ramiro Gutiérrez, “Epistemología genética”. Revista Psicológica Herediana, 7(1-2) (2012): 31-36. https://doi.org/10.20453/rph.v7i1-2.2261
16

Rolando García, El conocimiento en construcción, 15.

17

Rolando García, El conocimiento en construcción, 15.

18

Rolando García, El conocimiento en construcción, 25.

19
Rolando García, El conocimiento en construcción, 26.
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�Epistemologías de lo social

de conocimiento que se suceden a lo largo de la vida de
un individuo y de las propias instituciones (familiares,
escolares, académicas) en las que interactúa. El individuo
asimila los elementos que le provee el mundo exterior
y en ese proceso de asimilación “el sujeto selecciona,
transforma, adapta e incorpora dichos elementos a sus
propias estructuras cognoscitivas, para lo cual debe
también construir, adaptar, reconstruir y transformar tales
estructuras”20.
La epistemología genética se ocupa, entonces, del
conocimiento y de los medios a través de los cuales se pasa
de un nivel de conocimiento inferior hasta otro juzgado
como superior. Se sustenta en la hipótesis de que existe un
paralelismo entre el progreso efectuado y la organización
racional y lógica del conocimiento, por un lado, y los
correspondientes procesos psicológicos formativos, por el
otro21.
La explicación de lo que llamamos conocer habrá de
originarse en la investigación de los procesos de cambio
de un nivel a otro. Esta investigación lleva necesariamente
a considerar niveles cada vez más elementales que se
remontan –según los actuales límites de la ciencia- sólo
hasta el nacimiento. En tanto su objetivo era estudiar la
génesis del conocimiento, la psicología y la epistemología
que estudian esos procesos fueron calificados por Piaget,
como psicología genética y epistemología genética.
La epistemología genética busca “la posibilidad de
una investigación empírica que permita establecer niveles
20
Jean Piaget y Rolando García, Psicogénesis e historia de la ciencia (Madrid, España: Siglo XXI Editores, 2008, p. 227).
21
Giovanni Reale y Dario Antiseri, Historia del pensamiento filosófico y
científico. Tomo tercero: Del romanticismo hasta hoy (Barcelona, España: Editorial Herder, 1988).
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�Epistemologías de lo social

en el desarrollo de la actividad cognoscitiva. La psicología
genética fue concebida y desarrollada para responder con
datos empíricos a esta cuestión”22. Así, la epistemología
genética se constituyó, en la historia del pensamiento, como
la primera teoría del conocimiento científica e integrada,
como “una teoría del desarrollo cognoscitivo planteada
desde la epistemología y basada en los resultados empíricos
de la investigación psicogenética y el análisis históricocritico de los conceptos y teorías”23.
Una de las características más importantes y originales
de la teoría piagetana del conocimiento y que la diferencia
de otras epistemologías, es considerarle como resultado de
un proceso constructivo.
El calificativo de constructivista es aplicado al
epistemólogo que sostiene –en oposición al empirismo
y al apriorismo- que lo que se nombra conocimiento es
producto de procesos constructivos cuya naturaleza debe
ser objeto de investigaciones empíricas, y se caracteriza
–no define- por ser “un proceso que toma sentido en
un contexto social, y cuyos grados o niveles también
adquieren significado en dicho contexto”24. De esa manera,
el epistemólogo constructivista construye la teoría del
conocimiento que interpreta y explica los resultados de
tales investigaciones.
Ante el descarte del apriorismo y del empirismo
como alternativas que expliquen el conocimiento
humano, y tras la renuncia a definir el concepto mismo
del conocimiento, el epistemólogo se enfrenta a la
problemática de establecer su objeto de estudio y desde
22

Rolando García, El conocimiento en construcción, 46.

23

Rolando García, El conocimiento en construcción, 26.

24
Rolando García, El conocimiento en construcción, 48.
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�Epistemologías de lo social

qué bases enfocarlo. Frente a la indefinición, el método
consistirá en hacer un recorte de los datos de la actividad
humana que permita caracterizar esa totalidad relativa.
Al conjunto de componentes que conforman esa totalidad
heterogénea se le denomina como complejo cognoscitivo.
Porque el contexto social en el que se desenvuelve el
complejo cognoscitivo esta cultural e históricamente
determinado, se constituye de relaciones cambiantes, por
lo tanto sus componentes no son estáticos. Por lo tanto su
estudio debe abordarse como algo dinámico. Por ello se
establece que resulta imprescindible ejecutar el “estudio
a través de secuencias de cortes temporales realizados de
acuerdo con ciertos momentos o períodos que se hayan
detectado como críticos tanto a nivel individual como en
las etapas históricas en la sociedad en cuestión”25.
Frente a esto, es necesario establecer una clara
distinción entre la descripción del material empírico con el
cual se integra el complejo cognoscitivo, y la organización
de ese material a partir de conceptualizaciones
o teorizaciones. De esta manera “se conforma la
construcción teórica que constituye lo que se denomina
el sistema cognoscitivo”26. Este sistema no se da en la
experiencia, lo que se da ahí son las actividades que se
agrupan en el complejo cognoscitivo. Ahora bien, “el
conocimiento no definido sólo puede ser caracterizado a
partir de actividades cognoscitivas socialmente generadas
y reconocidas como tales, con las correspondientes
diferencias históricas y culturales”27.
Los procesos del sistema cognoscitivo no son
lineales, por ello no siguen linealmente la ruta que
25

Rolando García, El conocimiento en construcción, 41.

26

Rolando García, El conocimiento en construcción, 41.

27
Rolando García, El conocimiento en construcción, 41.
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�Epistemologías de lo social

habría de considerarse sensata: de identificar actividades
cognoscitivas para establecer el recorte que caracteriza
el complejo cognoscitivo, a definir el sistema sobre
el cual se elabora la teoría epistemológica. Aunque
las actividades cognoscitivas no necesariamente son
disgregables entre ellos, los recortes que caracterizan al
complejo cognoscitivo, contienen elementos que pueden
congregarse en tres dominios de fenómenos: dominio
biológico, dominio mental y dominio social. El análisis de
las actividades cognoscitivas en cada dominio se fragmenta
por los análisis, explicaciones e interpretaciones de los
campos de estudio de cada disciplina que les aborda. Ahora
bien, “el conocimiento debe estudiarse como un proceso
cuyo desarrollo es sólo definible en un contexto histórico
social”28.
Así, la epistemología constructivista, “se propone
analizar en qué consiste que un individuo, o la ciencia
en un período dado, construyan lo que la misma
sociedad considera como un nivel de conocimiento más
avanzado”29. Ya que el individuo estructura la “realidad”,
es decir, a sus objetos de conocimiento, construye sus
instrumentos de organización (estructuración) de lo que
llama el mundo de la experiencia. Es por lo anterior, que
esta propuesta psicogenética de Piaget, adquiere valor y
sentido pues presenta no sólo “un enfoque enteramente
diferente de la manera tradicional de abordar los
problemas del conocimiento”30, sino una alternativa útil
y concreta.

28

Rolando García, El conocimiento en construcción, 52.

29

Rolando García, El conocimiento en construcción, 52.

30
Rolando García, El conocimiento en construcción, 52.
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�Epistemologías de lo social

3. Sobre la sociología triádica y la epistemología de los
social de Severo Iglesias31
En un contundente posicionamiento desde donde erigir su
crítica al pensamiento epistemología predominantemente
positivista, Severo Iglesias anuncia que, por principio,
desde su nacimiento “las ciencias sociales (…) fueron vistas
con sospecha. Se pensó inicialmente en que la posibilidad
de que esto fuera ciencia era realmente remota”32 y, en
seguida, que actualmente hay una crisis de la epistemología
de las ciencias sociales ya que existe “una inclinación casi
irresistible a tomar como modelo epistemológico a las
31
Severo Iglesias González (Higueras, Nuevo León, México, 1942 – Monterrey, Nuevo León, México, 2021), filósofo mexicano que ostenta como propuesta medular de su filosofía al método triádico, manifiesto en su libro capital
Triádica: Dialéctica de tres términos (1997). Fue un autor prolífico, sus escritos
se encuentran reunidos en sus Obras completas (conformadas por diez tomos)
publicadas a partir del 2007 por la Universidad Michoacana de San Nicolás
Hidalgo, la Sociedad Cultural “Miguel Hidalgo” A.C. y Morevallado Editores.
Su interés en la ciencia, la metodología y, en especial, las ciencias sociales se
desarrolló en varias obras, Principios del método de la investigación científica
(1976, 1981), Jean Piaget: Epistemología, matemática y psicología (1972, 1976),
Conciencia y sociedad (1977, 1981), Crítica de la comunicación social (1981),
Epistemología de lo social (1994) y El objeto social (1998). En el campo de la
estética, el arte y la cultura publicó los libros Estética: Teoría de la sensibilidad
(1994), La situación del arte en los tiempos actuales (2003) o Crítica de la difusión cultural (2000). Igualmente, en el ámbito de la educación y la axiología
aparecieron Valores y sociedad (2000) y Revoluciones tecnológicas y formación
profesional (2002). Desarrolló una propuesta de un socialismo democrático y
elaboró una crítica a los modelos sociales y políticos prevalecientes en los libros
La tragedia del socialismo (1991), Del socialismo de control al socialismo nuevo
(2006), El México Nuevo: República democrática de los trabajadores (1999) Manifiesto del Socialismo Nuevo y Praxis estratégica del Socialismo Nuevo (2006).
Para el tratamiento de los diversos ámbitos que constituyen el mundo humano
dedicó Teoría de la praxis (2004), Dialéctica del pensamiento (2006) y Dialéctica
de la existencia (2011). Tirso Medellín, “Semblanza de Severo Iglesias González”, en Ludivina Cantú y Humberto Salazar Forjadores de la cultura. Un homenaje al profesorado de la Facultad de Filosofía y Letras en sus 70 años de historia
(México: Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, 2022): 103-110.
32
Severo Iglesias. Epistemología de lo social (Morelia: IMCED, 1997), 17.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Epistemologías de lo social

ciencias positivas naturales; y de hecho, gran parte de los
conceptos y la terminología de las ciencias sociales están
cargadas de implicaciones de carácter naturalista”33.
Esto implica que se sigue viendo a la ciencia sólo
como un cuerpo de saber o un amontonamiento de
datos, cayéndose en un callejón sin salida. Por un
lado se reduce la ciencia a datos y formulaciones
atomizadas cerrando el paso a la comprensión cabal
de la problemática y la metodología de la disciplina
en cuestión. Y, por otro, se reducen las minucias
a unas cuantas cosas dado que la acumulación
de los datos cierra el paso a la posibilidad de un
conocimiento total en la materia dirigiéndose a
su especialización sin haber siquiera rozado la
estructura general del asunto34.

Para Severo, “esta hipóstasis de la epistemología
de las ciencias sociales que durante tres siglos ha estado
cargada del lastre del naturalismo hace crisis también en
nuestro tiempo”35. (...) Pero a medida que estos campos
se desarrollaron e incluso se fueron difundiendo sus
conocimientos, estas ciencias enfrentaron enormes problemas
para determinar plenamente su contenido. Esto conduce a
una crisis en la estructura interna de las ciencias sociales.
Hay, así dificultades metodológicas y epistemológicas para
determinar la validez del conocimiento social y, por otro
lado, aún si pudiéramos establecer la vigencia de las ciencias
sociales con estricto rigor epistémico y metodológico,
su objetividad, “ya queda lejos de nosotros. Las ciencias
sociales se han ido llenando de una parte que llamamos
33

Severo Iglesias. Epistemología de lo social, 18.

34
Severo Iglesias. “Jean Piaget. Epistemología, matemática y psicología”.
En Severo Iglesias, Obras Completas (Vol. VI). Michoacán, México: Morevallado Editores, 2011: 761-762.
35
Severo Iglesias. Epistemología de lo social, 18.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

151

�Epistemologías de lo social

“subjetiva” (…). Esto evidentemente presenta un reto muy
importante para la presentación de su objeto36.
Ahora bien, la atomización de las ciencias “provocada
por el prurito de especialización (…), por acotamiento de los
campos temáticos propios de cada una y por las necesidades
concretas de la investigación”37, condujo a un debate sobre
el estatus fundamental de la filosofía y la ciencia positiva
y “a la guerra interna entre las disciplinas particulares de
estas dos ramas”38. Esa pugna
(…) ha resultado fructífera en muchos aspectos, en
la medida en que ha obligado a cada sector a revisar
sus principios, ganándose en rigor y consistencia.
Pero, por otra parte, es también cierto que muchos
problemas han aplazado sus soluciones, dada la
incomunicación entre las especialidades.39

Debido a esta diversidad de campos, objetos,
metodologías y modos de comprensión, parece imposible
llegar a un único concepto científico, aunque, y esto es
el meollo del asunto, se pueden establecer conexiones
interdisciplinares entre ellos. Así pues, para Severo Iglesias
“el examen de problemas comunes conduce la necesidad de
una coordinación heurística y estructural analizable bajo el
lente filosófico”40. Para él, a estos aspectos condicionantes
de la época, a cuya respuesta contribuye la obra de Piaget
36

Severo Iglesias. Epistemología de lo social, 19.

37
755.

Severo Iglesias. “Jean Piaget. Epistemología, matemática y psicología”,

38
755.

Severo Iglesias. “Jean Piaget. Epistemología, matemática y psicología”,

39
755.

Severo Iglesias. “Jean Piaget. Epistemología, matemática y psicología”,

40
Severo Iglesias. “Jean Piaget. Epistemología, matemática y psicología”, 755.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Epistemologías de lo social

–piensa–, es menester establecer una epistemología
que incluya no sólo las premisas interdisciplinares (que
ya Piaget prevee y configura) sino también un método
epistémico que posibilite un diálogo entre ellas. Su método,
la sociológia triádica (o dialéctica triádeica como mejor se
conoce) supone el que, en palabras de Tirso Medellín “ante
la concepción de la dialéctica como oposiciones binarias
característica de la antigüedad y ante su noción como
relación sujeto-objeto surgida en la modernidad, Severo
plantea la conformación triádica del movimiento dialéctico
a través de un ámbito subjetivo, uno objetivo y otro práxico
que prevalecen en toda constitución del mundo.”41
Para Severo Iglesias la sociología triádica implica
el que “la relación unilineal causal deja lugar a una
conexión condicional múltiple. Por un lado, el objeto es
delimitado por los marcos de existencia compuestos por las
coordenadas de las condiciones generales, las situaciones y
las circunstancias”42. Esto refiere a lo siguiente43:
1. Las condiciones son los marcos generales
configurados por las relaciones generales que
enlazan todos los campos de la vida social (un tipo
de producción, de propiedad, de organización, etc.).
2. Las situaciones son configuraciones específicas que,
como cortes transversales sobre el eje longitudinal
de las condiciones, se engarzan en el cambio general
como formas, es decir, como un cruce de concreto de
los componentes de las condiciones.
41

Tirso Medellín, “Semblanza de Severo Iglesias González”, 110.

42
Severo Iglesias. “Sociología Triádica”. En Esto es... La Sociología. Michoacán: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y Morevallado
Editores, 2012: 302.
43
Severo Iglesias. “Sociología Triádica”, 302-303.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

153

�Epistemologías de lo social

3. Las circunstancias son el nudo de relaciones que
singularmente se sintetiza en un hecho, una conciencia
social o una actividad. Son lo que rodea y se conecta
inmediatamente con la vida. Lo inmediato y singular
de las circunstancias (el qué, el cómo, el cuándo, el
por qué, el para qué, etcétera) que rodean y componen
directamente al acto.
Además de estas coordenadas de los objetos
sociales, también existen formas específicas en las que los
componentes de la realidad, la conciencia y la práctica se
relacionan dentro de cada coordenada y el mundo social
como un todo. De ahí que esta dialéctica triádica, inmanente
el objeto social mismo, surja de la misma sociedad, pues la
diversidad de determinaciones está en su propio contenido.
La razón negativa que disuelve la validez de las
relaciones aisladas para referirlas a las condiciones
de origen, devenir y desaparición de los objetos,
se completa con la razón positiva que enlaza las
totalidades concretas en la totalidad orgánica que
contiene las diferentes determinaciones de tal
objeto. La síntesis comprensional, como conjunto
de relaciones necesarias, deja su lugar a una
estructura de relaciones que gira sobre el eje de las
contradicciones abiertas para la transformación.44

Así, de esta manera, Severo Iglesias emplaza a
una epistemología en la que las trasformaciones de lo
social sean posibles sólo dentro del mismo objeto social
y no desde la imposición de elementos cognitivos o
conocimientos o información procedente fuera de él.
Esta es una contribución epistémica sumamente valiosa
en un contexto donde, bien lo ha señalado antes, las
44
Severo Iglesias, “Sociología Triádica”, 304.
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�Epistemologías de lo social

contribuciones de las ciencias sociales siguen siendo
cuestionadas por su legitimidad.
4. Conclusiones
Una vida sin examen no vale la pena ser vivida, tampoco
ejercitar la aprehensión de una realidad que –dada- se
despoja a sí de su revisión constante. El conocimiento
humano será dinámico, (auto) crítico e incidente o no será.
¿Qué podemos aportar en torno a la construcción
de las realidades a través del acto humano de ocasionar
conocimiento y sobre su (práctica) actualización? La
realidad no necesita revestirse de novedad; a través del
re-conocimiento de ella podemos descubrir otras formas
de ser ―nuevos, nosotros. En este sentido, aunque del
conocimiento se aprecia su originalidad, en este contexto
no es esa característica la relevante sino su capacidad
originaria, es decir, no urge inventar un hilo negro sino
entretejer aquellos que se sigue descubriendo como
inalienables de la esencia del ser humano y del mundo, y de
la tensión (y la creación) que los une en su contacto: única e
inagotable materia de nuestro ejercicio científico. Por eso la
eventualidad de su práctica sucede reacia a la exclusividad
de uno u otros ámbitos, pero constituyéndose en las
interacciones oscilantes de las realidades distintas; está libre
de la sujeción unidisciplinar, del monoinstitucionalismo
y en contra de la homogenización. Una sola y singular
manera de conocer no es posible, ya que se conoce con las
disyuntivas alternantes y con las recíprocas.
La humanidad tiende a procesos de desarrollo y de
transformación a partir de sus diversas potencialidades. Cada
sociedad humana está permeada por un proceso de cambio,
pero indudablemente éste tiene su propia dirección en cada
una de ellas. La humanidad en general se conforma por la
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�Epistemologías de lo social

suma de estas particularidades y en su total universalidad
se suscita como conjunto —pero reconociendo siempre el
desarrollo autónomo de cada individualidad. El respeto a
esta pluralidad debe ser la respuesta que se dé a las partes
sociales que le integran.
La historia ha demostrado la necesidad de sociedades
incluyentes y abiertas; sólo si somos capaces de apertura
ante los otros, ampliaremos el nosotros y accederemos a
una nueva ciudadanía social y política coherente con sus
propios presupuestos normativos. Aquí aparece la cuestión:
¿cómo podemos lograr una base común de solidaridad
social en nuestras sociedades complejas, respetando sus
tendencias pluralistas inherentes y evitando una orientación
fundamentalista o absolutista hacia la vida social? El desafío
de construir una nación va más allá del reconocimiento de
la diferencia y la diversidad en sectores sociales o despejar
espacios para la convivencia de diferentes valores y prácticas.
La convivencia humana implica trasgresiones identitarias
que pueden ocasionar no sólo conflictos que, en todo caso,
podrían también dar oportunidad a una reconfiguración más
justa, sino al enfrentamiento entre grupos culturales donde el
más fuerte orille al otro a su integración epistémica.
El contexto actual de globalización de la información
posibilita la diversidad pero también aumenta drásticamente
la diversidad de experiencias sociales, modifica las
percepciones del tiempo y del espacio y genera realidades
más provisorias y cambiantes, híbridas, compuestas e incluso
indiferentes. Ello deviene en una especie de relativismo
inconsciente que distrae la necesidad de conflictuación, al
pretender, sin lucha alguna, considerar cualquier aspecto
cultural como cierto, válido y legítimo.
Y son esas mismas realidades sociales, los mismos
fenómenos que “determinamos tradicionalmente como
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

156

�Epistemologías de lo social

cosas dadas, como los esquemas institucionales, lo grupal,
las unidades individuales que componen una sociedad,
se convierten en elementos tan complejos”45 dificultan su
aprehensión por las formas cognoscitivas y los métodos que
utilizamos. Es por ello que, como lo asevera Severo Iglesias,
hablar de la ciencia general resulta difícil porque las ciencias
versan sobre áreas específicas de los objetos de estudio, del
conocimiento del método, por ello parece imposible, o más
bien ocioso, el querer llegar a una concepción de ciencia
unificada, porque lo que hay son “diversas áreas, diversos
objetos, diversos métodos, diversas formas de conocer; y
a lo que se puede llegar es a una relación interdisciplinaria
entre ellas”46 con la finalidad de poder ubicar en el punto de
partida y llegada, siempre a la realidad misma.
Bibliografía
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Argentina: Amorrortu, 1972.
Bachelard, Gaston, La formación del espíritu científico.
Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI, 1973.
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org/10.20453/rph.v7i1-2.2261
45

Severo Iglesias. Epistemología de lo social, 19.

46
Severo Iglesias. Epistemología de lo social, 102.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

157

�Epistemologías de lo social

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Iglesias, Severo. “Jean Piaget. Epistemología, matemática
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VI). Michoacán, México: Morevallado Editores, 2011:
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Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
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Piaget, Jean y Rolando García. Psicogénesis e historia de
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Popper, Karl. La lógica de la investigación científica.
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Sautu, Ruth, Paula Boniolo, Pablo Dalle y Rodolfo Elbert.
Manual de metodología. Construcción del marco teórico,
formulación de los objetivos. Buenos Aires: Consejo
Latinoamericano de Ciencias Sociales Editorial, 2005.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 135-158

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�Dossier

El arte como actividad práxica en el
pensamiento de Severo Iglesias
Art as a praxical activity in the thought
of Severo Iglesias
L’art comme activité praxique dans la pensée
de Severo Iglesias
Emilio Bazaldúa Rodríguez1

Resumen
El arte, como actividad necesariamente humana, afirma
Iglesias, puede configurar el mundo que el ser humano habita
y construye. Por ello, es importante explorar sus elementos e
importancia que esta disciplina tiene para la sociedad desde una
perspectiva filosófica. El presente artículo pretende encontrar las
características que el arte contiene en su generalidad desde el
punto de vista filosófico de Iglesias. También intenta continuar
la línea de pensamiento que el defensor de la praxis dejó sobre
el estado del arte, su dirección y finalidad. Varios autores serán
referenciados, quienes, pese a que no argumentan completamente
lo mismo, sí puede encontrarse en ellos similitudes con el
pensamiento de Iglesias, quien buscó que el arte recobrará su
condición constitutiva y su fundamento social.
1
Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza.
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159
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�El arte como actividad práxica

Palabras clave
Iglesias, praxis, dialéctica, arte, estética, sociedad, belleza.

Abstract
Art, as a necessarily human activity, stated by Iglesias, can shape
the world that human beings inhabit and construct. Therefore, it
is important to explore its elements and the significance it holds
for society from a philosophical perspective. This article aims to
identify the general characteristics of art from the philosophical
standpoint of Iglesias. It also intends to continue the line of
thought left by the advocate of praxis regarding the state of art,
its direction, and purpose. Various authors will be referenced,
who, while not necessarily advocating the exact same ideas,
share similarities with Iglesias’ philosophical perspective, as
he sought to restore art to its constitutive condition and social
foundation.

Keywords
Iglesias, praxis, dialectic, art, aesthetic, society, beauty.

Résumé
L’art, affirme Iglesias, comme activité nécessairement
humaine, peut configurer le monde que l’être humain habite
et construit. C’est pourquoi il est important d’explorer ses
éléments et l’importance que cette discipline a pour la société
dès une perspective philosophique. Cet article vise à trouver les
caractéristiques que l’art contient dans son ensemble du point
de vue philosophique d’Iglesias. Il tente également de continuer
la façon de penser que le défenseur de la pratique a laissé sur
l’état de l’art, sa direction et son but. Plusieurs auteurs seront
référencés, lesquels, bien qu’ils ne soutiennent pas entièrement
la même chose, on peut trouver en eux des similitudes avec la
pensée d’Iglesias, qui a cherché à ce que l’art retrouve son statut
constitutif et son fondement social.

Mots clés
Iglesias, pratique, dialectique, art, esthétique, société, beauté.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

160

�El arte como actividad práxica

Introducción
En el devenir histórico, el arte, en conjunto con cada una
de sus manifestaciones, ocupa un lugar privilegiado, pues
aparece como actividad humana sin importar tiempo ni
lugar específico. Sus procesos, técnicas y elaboraciones son
múltiples, y comunican un sinfín de contenidos por medio
de la materialización de expresiones. Estas expresiones
pueden dirigirse a diversos aspectos, como estados de
ánimo, situaciones importantes o simplemente pueden
obedecer el libre juego de la voluntad de los sujetos, entre
otros. Por estas mismas cualidades en las que se presentan
diversamente las artes, no puede hablarse de un método
único para que éstas se lleven a cabo, ya que implican
diversos contenidos y su modo de expresión se limita a la
realidad que el sujeto, creador de las obras, experimenta
en su vida. Podría decirse que la actividad artística es la
respuesta que los sujetos dan a una necesidad congénita;
una referida a la necesidad de expresarse y de comunicarse.
A pesar de eso, el arte en su generalidad ha sido una
problemática para la filosofía, teniendo desde el período
clásico un fuerte interés por encontrar su objeto propio para
que pueda comprenderse racionalmente su fenómeno. La
filosofía ha concebido de esta manera a la estética, que ha
buscado entender al arte desde diversos enfoques, como
desde el metafísico o el trascendental, por ejemplo2.
Creemos que la estética debe de dirigirse a la
comprensión universal de las actividades artísticas y no
solamente someter sus conceptos y nociones a épocas o
estilos específicos. Una filosofía que se encomiende la tarea
de especular sobre el arte debe comprenderlo como una
2
Samuel Ramos, Filosofía de la vida artística (México: Espasa-Calpe,
1976), 12-21.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
161
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

�El arte como actividad práxica

manifestación humana de carácter universal y necesaria en
la conformación del mundo, no subordinándola a un sistema
donde solo sea una parte más de un enmarañado de supuestos.
El presente texto pretende responder a nuestra
creencia, por lo que hemos decidido abordar la problemática
que las artes suponen desde la filosofía de Severo Iglesias,
pues responde adecuadamente a nuestras demandas
expuestas. Un pensamiento como el de este autor nos
permite atender la problemática desde un enfoque social
y totalizador, lo que creemos absolutamente necesario,
ya que las artes, al ser fundamentales en la conformación
del mundo, también lo son para la sociedad, pues es ésta
última la que da forma al mundo como tal. No obstante,
también haremos uso de otros autores, como es el caso de
Danto, Dufrenne, Carritt, y el ya citado Ramos, ya que los
creemos adecuados para nuestra empresa. En nuestro texto
planteamos primeramente la filosofía dialéctica de Severo
Iglesias, quien conforma la base de nuestra investigación.
Luego nos enfocamos específicamente en las artes y sus
sujetos. Después, arribamos la problemática desde un
enfoque social, ofreciendo ejemplos sobre los contenidos
que puede llegar a expresar el arte en su conformación. Por
último, nos dirigimos a tratar de continuar la reflexión que
Iglesias elabora sobre el arte, haciendo acopio de algunos
autores que, creemos, ayudan elocuentemente a nuestro
objetivo, con el fin de poder elaborar una nueva definición
de belleza que pueda recobrar el sentido práxico que las
artes tienen para configurar a la sociedad.
La triádica dialéctica de Severo Iglesias
En el pensamiento de Severo Iglesias puede encontrarse
una comprensión triádica del mundo, en la que sus
contenidos dan forma a nuevas configuraciones por medio
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162
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

�El arte como actividad práxica

de su constante movimiento. En Triádica. Dialéctica de tres
términos donde se encarga de explicar esto: el mundo, tal
como lo experimenta el ser humano, posee tres principios
diferenciados que repercuten en él, señalados por él mismo
como objetualidad, subjetualidad y praxis3: la primera
responde a la existencia; la segunda a la conciencia;
mientras que la praxis lo hace a la formación de nuevas
configuraciones, las cuales dan fundamento al mundo.
Estos tres momentos, en su contradicción, conforman
la totalidad, la cual comprende a su vez la “formación
universal de lo histórico” que contiene “los principios o
fundamentos universales… la objetualidad compuesta por
el triple contenido… [y la] objetividad cargada de sentido,
significado y valores que la enlazan a un modo de vida
del sujeto histórico”4. De esta manera, el sujeto histórico
se encuentra insertado en un estado condicionado por las
necesidades de su tiempo, mismas que determinan una
conciencia específica que permite comprender al mundo
y darle valor al mismo. Sin embargo, al contradecirse la
realidad y la conciencia se da paso a la praxis, que permite,
como comentábamos, la conformación de lo no existente.
Por ello es que este movimiento dialéctico encarna
la posibilidad de crear nuevos contenidos, llevando así al
sujeto histórico a conformar nuevas formaciones y avanzar
en su desarrollo. Estas formaciones se revelan como hechos
o resultantes, y la validez que adquiere es “el enlace con el
sujeto en el acontecer histórico”5. Esto quiere decir que el
mundo se dota de una cierta validez de verdad según el modo
de existencia y de actuar del sujeto histórico, lo que da paso a
lo denominado por Iglesias como esquematismos particulares
3
Véase Severo Iglesias, “3. La dialéctica triádica,” en Triádica. Diálectica
de tres términos (Morelia: Morevallado editores, 1997), 352-383.
4

Iglesias, Triádica, 357-8.

5
Iglesias, Triádica, 366.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

163

�El arte como actividad práxica

subjetuales6. Estos comprenden medios de producción,
objetos de consumo, artefactos tecnológicos, entre otros, y
se estructuran en modos operativos, entendidos meramente
como formas de existencia singulares de diversas épocas del
mundo histórico. Estos esquematismos derivan a su vez en las
denominadas tendencias, las cuales vienen a ser:
líneas de fuerza con potencia para generar efectos,
[que] poseen una dirección, pero [que] no tienen
un cumplimiento forzoso. [Por lo que] han de ser
asumidas conscientemente por el sujeto social y
cumplidas por la praxis, para que se plasmen como
entidades manifiestas del mundo histórico7.

En otras palabras, estas tendencias son relaciones
gestadas en “la totalidad de condiciones posibles”8 del mundo
presente, conjugándose así en una potencia conformada por
los contenidos del mundo. No son necesarias, pero sí indican
posibles direcciones hacia las que la sociedad puede avanzar.
Una sociedad, para poder dirigirse bajo estas tendencias,
necesita asumirlas dentro de su conciencia, la cual guiará a la
acción y, por tanto, configurará la comprensión de la realidad.
Las tendencias, por esto, suponen “un centro de acción propio
como vida cultural, espiritual y axiológica”, que “generan el
contenido medular de la efectividad característica de la vida
social humana”9.
Lo dicho hasta ahora quiere decir que la sociedad
está dotada de una conciencia configurada por la realidad;
luego, esta realidad lo está por la conciencia. Esta última
6

Iglesias, Triádica, 361.

7

Iglesias, Triádica, 362.

8

Iglesias, Triádica, 363.

9
Iglesias, Triádica, 364.
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164

�El arte como actividad práxica

se caracteriza por ser el movimiento subjetual de la
totalidad, y supone, por su parte, la conciencia que el sujeto
adopta según su tiempo, entorno y lugar en la comunidad.
Este estadio, por tanto, es capaz de dirigir la práctica de
todo sujeto histórico, pero al limitarse a la reiteración de
su misma concepción se reitera a sí misma y, por ende,
reitera también la práctica objetiva que elabora. Para salir
de ello, es necesaria la acción práxica, ya que es esto lo
que le permite crear nuevas formaciones y avanzar en su
desarrollo dialéctico.
Este sujeto histórico es el encargado de empuñar a la
conciencia de su tiempo y de guiar su actividad bajo ésta:
por la primera comprende al mundo, por la segunda actúa
sobre él, y al estar insertado en una sociedad que contiene
esquematismos y modos operativos concretos es capaz de
vislumbrar las tendencias a las que puede dirigirse su época.
Dichas tendencias, al devenir en ejes de la vida cultural,
comprenden amplios contenidos del mundo humanizado:
ejemplos de esto son la manera en que se desarrolla el
trabajo, los productos y objetos que se producen, las
tecnologías y los esfuerzos teóricos para desarrollarlas.
No obstante, dichas tendencias no solo repercuten en
la efectividad productiva de bienes, sino también lo hacen
en las que podrían denominarse como las más elevadas
prácticas y manifestaciones humanas, como lo es el ámbito
de las artes.
Aunque en la actividad artística se atraviesan los tres
momentos dialécticos, Iglesias la coloca como específica
de la subjetualidad, pues afirma que el arte, en este estadio,
busca su infinito10. Por lo tanto, podríamos decir que la obra
10
Severo Iglesias, La situación del arte en los tiempos actuales (México: La
mueca, 2003), 27-8.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

�El arte como actividad práxica

de arte es una realidad conformada para rebasar lo existente,
ya que: 1) al ser producto de la subjetividad, la obra de
arte expresa infinitamente dicho momento, ofreciendo
múltiples encarnaciones (entendemos por encarnación la
materialización de algún significado gestado por el sujeto
creador11) de la conciencia; 2) lo expresado propiamente
por la obra de arte corresponde a la realidad de un sujeto
histórico; 3) la obra de arte es la concretización ideal de
un esquematismo particular subjetual, puesto que, al ser
dada siempre en un momento histórico específico, expresa
en cierta manera los modos operativos propios de dicho
momento; 4) es la patente materialización de un centro de
acción social completamente dado, por lo que puede llegar
a expresar aquellos valores propios de una cultura dada.
Por otro lado, Iglesias advierte sobre las diversas
variantes en las que puede derivar el arte. Localiza,
como es característico en su obra, históricamente tres
momentos del desarrollo artístico, los cuales pueden ser
nombrados como práctica, técnica y praxis12. La primera
es la repetición, trabajo estancado en sí mismo. En este
momento puede hablarse del arte aparecido en la cultura
griega, por ejemplo, que se caracteriza por tener, más que
un valor contemplativo, uno de carácter ritual. El hecho de
que el arte en este primer momento se encontrara inclinado
hacia lo ritual quiere decir que la presencia del hombre aún
no se consolidaba como la central del pensamiento y de la
cultura, pues no es hasta el renacimiento donde la figura
del artista se separa de la del artesano13. Este artista, al ser
figura social y estar dotado de una voluntad individual, se
11

Arthur C. Danto, Qué es el arte.

12
2004).

Severo Iglesias. Teoría de la praxis (Morelia: Morevallado editores,

13
Iglesias, Situación.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

166

�El arte como actividad práxica

caracteriza por expresar de una manera mucho más perfecta
aquello que es sentido y quiere ser expresado14. El artista
es entonces humano, y crea también para ellos. Modelos
atemporales del artista renacentista, como lo es Da Vinci,
dirigen su ímpetu artístico al conocimiento del y para el
hombre: no cabe duda de que los esfuerzos que el italiano
llevó a cabo hacia el conocimiento científico son prueba
de esto. Los cuadernos de aquél también manifiestan esto,
pues los esbozos anatómicos y mecánicos revelan un
nuevo momento en la dialéctica artística al unificar arte y
ciencia, dando paso a la superación de la práctica por la
técnica. Esta técnica se concretiza en una nueva formación
a partir de la modernidad. Como es característico de esta
época, la Revolución Industrial supone una transformación
inmanente en Europa, que crea a su paso nuevos modos
operativos. Las artes asumen las tendencias de la industria
y engendran al diseño, que fue uno de los factores decisivos
en el desarrollo de la sociedad en general, puesto que la
posibilidad de ilustrar por medio de planos e instrucciones
gráficas permitió el mejoramiento de las ciencias, como
por ejemplo lo fue la arquitectura. Podemos pensar incluso
que la aplicación de la técnica en el campo de las ciencias
es el factor decisivo de ese acortamiento de brecha entre
lo material y lo abstracto, pues fue a causa de esta que
se permitió el progreso y, por ende, la conformación de
nuevas formas dialécticas y de nuevas constituciones. Esto
es importante, pues nos revela que las artes, al empaparse
de su situación histórica y de ser empuñadas por su tiempo
supone que es, en tanto, la expresión manifiesta de la
conciencia.
De este modo es como el arte, al asumir las diversas
tendencias que surgen en cada momento histórico, comprende
14
Ramos, Artística, 42-4.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

167

�El arte como actividad práxica

a la sociedad en sí, conformándose por medio de distintos
valores y sirviendo de pauta para el rumbo de dicha sociedad.
Luego, siguiendo esta dirección es como el arte deviene en
estilo artístico, el cual, para ser denominado como tal, debe
corresponderse con la tendencia asumida por su tiempo,
pues “si no responde verdaderamente a las posibilidades de
sensibilidad de una época, no llega a cobrar el carácter de
estilo. En ese sentido, la época es el referente”15. En todo
caso, tenemos que el arte, en su generalidad, comprende a
su tiempo, y es su tiempo el que lo define y lo conforma y,
en suma, el arte se consolida en estilo al ser el contenido
de un esquematismo dado, por lo que podemos hablar
concretamente del gótico o del romanticismo, por ejemplo.
Un arte que busque desvincularse completamente de su
tiempo es un absurdo, pues no expresa nada realmente. La
época en que se desarrolla la actividad artística es entonces
el referente, y este referente supone, a su vez, un principio
de validez: en él “se localizan las fuentes de donde emergen
las grandes direcciones, las grandes orientaciones y las
grandes fuerzas16”. Dicho principio (también entendido
como sentido) sirve como cimiento en el que la sociedad
erige nuevos contenidos, permitiéndole concentrar su obrar
y dirigirlo por medio del mismo.
Sujeto artístico y obra de arte
Después de haber repasado generalmente el pensamiento
del mexicano hemos podido darnos cuenta del valor que
el filósofo le atribuye a la sociedad. Es claro que para
Iglesias la sociedad repercute totalmente en los sujetos
que la conforman, ya que sirve como eje rector de la
vida individualizada. Y es esta vida individual en la que
15

Iglesias, Situación, 99.

16
Iglesias, Situación, 132.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�El arte como actividad práxica

debemos profundizar, pues ¿no es el arte la obra de un
singular artista adscrito a una época? Sin embargo, aunque
se hable de un sujeto individualizado no puede hablarse
de la misma manera de una conciencia individualizada
completamente, ya que, como veremos a continuación, el
sujeto individualizado nunca se desapega de la sociedad en
la que se encuentra.
En el ámbito del arte podemos localizar múltiples
sujetos, como lo son el propio artista, el intérprete, el crítico
y, por último, el espectador17. Tales sujetos representan, a su
vez, momentos variados del fenómeno artístico: el primero
es el que hace la obra; el segundo el que la interpreta, el
tercero la evalúa y el último la contempla. Este punto es
necesario, pues cada uno de estos sujetos actúa ante la
obra, sea de una forma o de otra. El creador, el artista como
tal, es aquel que crea la obra, la que la dota de realidad,
sea esto considerado desde la necesidad de ser de la obra
o de la necesidad del artista por encarnar materialmente
expresión18. Sea como fuere, la obra de arte nace, pero ¿su
contenido es totalmente independiente de su tiempo?, y ¿el
sujeto ejecutante toma el pincel, el cincel o el cuaderno
arbitrariamente, es decir, abstraído de la realidad presente y
enfocado meramente en cumplir los caprichos de su fantasía
artística? Pasemos a ello.
Roger Scruton explora en uno de sus escritos19
la relación que la razón teórica comparte con la razón
práctica. Estos están divididos entre conocimiento y
saber: el primero se encarga de lo aplicable a establecer
valores de verdad, mientras que el segundo de la acción
17

Ramos, Artística, 41-2.

18
Véase Mikel Dufrenne, Fenomenología de la experiencia estética (Valencia: Fernando Torres – editor, 1982)
19
Roger Sruton, “XI. Cultura y sociedad,” en La experiencia estética.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El arte como actividad práxica

adecuada, o sea, de las habilidades prácticas20. Este saber,
a su vez, está íntimamente ligado con dos características,
tales como lo es el estado subjetivo y la corrección
objetiva. Este estado subjetivo se alinea con la conciencia
descrita por Iglesias aun cuando este mismo diferencia
entre dichos conceptos. Sin embargo, defendemos que
son completamente similares porque el inglés asevera que
“en el caso del saber práctico, el componente subjetivo
se describe ordinariamente como una especie de creencia;
característicamente, una cierta creencia21”. La creencia es
entonces una peculiar manera de entender al mundo, y es
por medio de ella por donde la cultura comparte sus valores,
representando así una totalidad para el sujeto, ya que ésta
adquiere la cualidad de universal en el momento en que
enseña al sujeto qué sentir y cómo actuar ante diversas
situaciones similares a la experimentada al momento de
su enseñanza22. El sentimiento, en tanto, es dividido en
dos, universales y singulares: los universales abarcan
conceptos tales como el de la justicia y la propiedad, a
los que Iglesias reconoce como principios. Estos mismos
pueden ser aplicables a diversas situaciones donde pueda
valorarse y ejecutarse una decisión. En cambio, los
singulares corresponden enteramente al individuo, como
puede serlo el amor o el odio, por ejemplo. La decisión,
dicho sea de paso, es lo que caracteriza al sujeto, indica
Scruton23; en ésta repercute directamente la creencia y
los sentimientos, o sea, que implica una comprensión
individual y social de la realidad. Dicha decisión se da
siempre en el sujeto individualizado y, como lo hemos
dicho ya, está siempre influenciada por la creencia y por
20

Sruton, XI. Cultura y sociedad, 316.

21

Sruton, XI. Cultura y sociedad, 322.

22

Sruton, XI. Cultura y sociedad, 328.

23
Sruton, XI. Cultura y sociedad, 318.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El arte como actividad práxica

los sentimientos, háblese de los universales como de los
particulares también. La cultura envuelve, reiteramos,
modos de ver al mundo como también modos de actuar
sobre él: en los primeros podemos localizar valores que
influyen en nuestros juicios; en los segundos prácticas ante
situaciones varias. La muerte de un ser estimado, indica
Scruton, conlleva un ritual, lo que implica una forma de
actuar; luego, esta forma de actuar también indica cómo
sentirse ante ello. Dirigir nuestro accionar de la manera en
que dicta la sociedad es hacerlo universal y objetivamente,
pues no se actúa arbitraria ni solitariamente, sino bajo
los fundamentos de la cultura de la que se es partícipe.
Todo esto lleva a encontrar cierta certeza ante el mundo24.
Cual faro contra la oscuridad, la certeza se antepone a la
incertidumbre que el sujeto carente de sitio puede llegar
a experimentar. Este faro, entonces, debe apuntar hacia
cierta plenitud, misma que se alcanza por medio de la
comprensión y desarrollo del saber práctico. La certeza
de la decisión es posible siempre y cuando le anteceda
una creencia del mundo sobre la que pueda evaluar la
repercusión de sus actos. Sin embargo, ¿cómo llegar a
tal punto? La respuesta del inglés es que es gracias a los
valores y modos de percibir al mundo como el sujeto puede
verse a sí mismo como partícipe de él, pues es gracias a
los contenidos dotados por la cultura como es posible que
los objetos se subordinen a percepciones singulares de
ellos; por tanto, los contenidos de los objetos conciernen
al sujeto, quien actúa en ellos y repercute en ellos. El
saber práctico, concluye, actúa directamente sobre el
mundo para organizarlo y, al depender de la cultura, puede
decirse que es esta certeza la que le asigna contenidos a la
realidad, lo que a nuestro parecer coincide correctamente
con el pensamiento de Iglesias.
24
Sruton, XI. Cultura y sociedad, 335-6.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El arte como actividad práxica

La decisión de la que habla el inglés permite al
sujeto actuar de determinada manera ante el mundo y
sus necesidades. Entendiendo por decisión la elección
deliberada que el sujeto hace de determinadas situaciones,
implica la separación de un contenido potencial desechado
para la ejecución de un contenido actuante elegido
voluntariamente. Este contenido elegido representa,
aunque Scruton no lo localice, una praxis, pues es gracias a
la corrección objetiva y al estado subjetivo como el sujeto
empuña un nuevo contenido capaz de constituir, en nueva
regla, a la sociedad. Decimos que es praxis porque una
decisión conlleva una deliberación del sujeto ante la cuestión
del saber qué hacer y el cómo hacerlo; la inclinación hacia
una de las partes debe representar sí o sí algo nuevo, algo
no existente aún, pues decidir ante algo ya existente no es
decidir, sino repetir práctica y mecánicamente25. Esto no
es arbitrario, pues como se ha expuesto con anterioridad,
el actuar del sujeto deviene universal al adquirir los
valores humanos objetivos entregados por la sociedad a
la que pertenece. En consecuencia, la acción humana no
es independiente de su presente ni el sujeto lo es de sus
congéneres, aunque es necesario indagar un poco más
sobre este punto. La conciencia en todo caso supone el
conocimiento de conceptos universales y valores, que son
el resultado de múltiples experiencias humanas, como lo
puede ser la de la experiencia estética26, de la cual nos
estamos ocupando. Por esto, es que podemos decir que
todo sujeto artístico, al ser necesariamente partícipe de una
cultura, tiene una noción prefigurada del sentido estético: la
obra para él debe ser significante, y esto puede ser posible
gracias a la expresión que ésta suscita en dicho sujeto27.
25

Véase Iglesias, Teoría de la praxis, 64.

26

Iglesias, Teoría de la praxis, 341.

27
E. F. Carrit, Introducción a la estética (México: Fondo de cultura econóAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
172
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

�El arte como actividad práxica

Que una obra sea significante implica que devenga
en expresión, y es gracias a la expresión por lo que
puede avanzar hasta la esfera de la experiencia estética:
una obra de arte solo puede ser objeto estético al ser
experimentada estéticamente por un sujeto artístico, por lo
que es congénita a la obra la necesidad de ser espectada;
luego, es gracias a su expectación como puede transmitir
su contenido28. Este contenido cubre diversos caracteres
que buscan ser expresados y, a la vez, interpretados y
comprendidos, concretando así la conformación de nuevas
constituciones de nuestro mundo, por lo que supone que,
al buscar constituir nuevos contenidos, parte desde unos
que le preceden, indicándonos que toda obra artística
se gesta desde la conciencia o creencia que se tiene del
mundo como resultado de la inserción de un sujeto en una
cultura. La obra que se gesta en el sujeto aparece como la
unión entre el núcleo inicial preconstituido y las diversas
percepciones que el sujeto adquiere a lo largo de su propia
vida29. Ante todo, el sujeto reacciona sentimentalmente a
las experiencias, y estos sentimientos, al haber adquirido un
contenido por medio de la cultura a la que pertenece, giran
en torno a la sociedad en la que aquel está inserto. El artista
es consciente de ello, pues adopta las formas estéticas que
han sido dictadas por su contexto y las eterniza en imágenes,
signos y sonidos. Él, en busca de la plenitud y no conforme
con el presente en el que se encuentra, da forma a la obra
que le exige ser creada y decide, por medio del gusto que
ha adquirido (el cual es desarrollado por todo lo que hemos
mica, 2018, 49-50.
28
Para una explicación más detallada de este punto, véase Mikel Dufrenne, “Capítulo I. Objeto estético y obra de arte” en Fenomenología de la experiencia estética, 43-58.
29
Gillo Dorfles, El devenir de las artes (México: Fondo de cultura económica, 1993), 23-4.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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venido comentando), qué medios usará y de qué manera
hará uso de ellos. Persigue eternizar su expresión, y para
lograrlo asimila y absorbe a las constantes de su época30,
llevándolo a identificar las tendencias que de aquí surgen:
éstas le permiten cumplir su objetivo y al mismo tiempo
le permitirán establecerse en un estilo, pues sabe que “los
grandes estilos expresan a las grandes tendencias o a las
grandes formas de sensibilidad de una época”31. Seguro de
esto, él pondrá manos a la obra para hacer que ésta pueda
hablar por sí sola, pues al tomar a la misma sociedad como
referente consolida a su obra como propia de su sitio y de
su tiempo32.
Las direcciones de la obra
Todo lo comentado hasta el momento nos lleva a cuestionar
las direcciones hacia las que puede apuntar la obra
artística. Recapitulando los aspectos generales, tenemos
que ésta está colocada en una cultura que la consolida
como objeto estético, pues su conformación es tal que es
significante ante los miembros de la sociedad. La obra, a
su vez, comunica los valores universales que ha adquirido
el artista y su percepción de la realidad, que determina en
cierta forma la peculiaridad del creador. Sin embargo, es
en esta comunicación donde un sujeto puede disfrazarse de
artista y llevar a cabo una obra con fines propagandísticos.
Por medio de su obra puede llevar la experiencia estética
de los espectadores a campos en los que las inclinaciones
ideológico-políticas tienen superioridad manifiesta sobre la
emoción que el artista debe pretender expresar. Tal es el
caso de toda propaganda nacionalista durante la presencia
30

Dorfles, El devenir de las artes, 47-8.

31

Iglesias, Situación, 99.

32
Iglesias, Situación, 100.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�El arte como actividad práxica

de las guerras, que más que transmitir un significado
expresivo, transmite concretamente una intención bélica
que busca incesantemente el reclutamiento de la población.
Como sea, hay casos que rayan la grosería, pues subordinan
la finalidad del arte para sus propios fines, en los cuales
la expresión del artista puede incluso llegar a ser nula y
carente de presencia. Un ejemplo de ello es lo expresado
por Walter Benjamin en el epílogo de su obra El arte en la
época de la reproductividad mecánica; en este apartado,
Benjamin cita directamente el Manifiesto de Marinetti,
que glorifica a la guerra fascista y, en palabras del filósofo,
estetitiza a la guerra33.
Por otra parte, creemos que, si el artista empuña
una ideología de tal manera que ésta pueda elevar sus más
altos dotes artísticos, puede llegar a revelar la existencia
de una nueva percepción del mundo. Para ejemplificar este
punto podemos hacer alusión al Taller de Gráfica Popular
que, nacido en México, produjo ilustraciones en las que
pueden observarse diversas imágenes cargadas de una
gran denotación ideológica, pues en su vasta obra aparece
ilustrada la masa popular y marginada que abundaba en
las primeras décadas del siglo pasado34. Las imágenes del
obrero representado tan continuamente por dicho Taller le
permiten al espectador (refiriéndonos al de su época, cabe
aclarar) sentirse identificado con las imágenes que son
constantemente presentadas, suscitando así una experiencia
directa y de fácil acceso al común de la sociedad.
Por este medio lo que el Taller buscaba era entonces
representar dignamente a esa parte vital de la sociedad y
de conformar un nuevo arte que acercara la experiencia
33
Walter Benjamin, La obra de arte en la época de su reproducción mecánica (España: Casimiro libros, 2018), 58.
34
Véase José Luis Pano Gracia, “El taller de gráfica popular: un paradigma
del grabado del siglo XX,” Artigrama, no. 17 (2002), 19-48.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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estética a las masas, izando por último las banderas de
la protesta, característica de su ideología revolucionaria.
Consideramos que este es un digno ejemplo, pues muestra
concretamente lo que el impulso por una ideología (en este
caso progresista y democrática35) puede llegar a ocasionar
en una sociedad, pues, aunque bien es cierto que ambas
manifestaciones artísticas (es decir, la propagandística
bélica y la ideológica popular) usan el medio artístico para
concretizar sus intereses e incluso ser expresión viva del
presente de su tiempo, lo que modifica su contenido es la
intención con la que fueron concebidos. Esta intención es,
lo que decíamos anteriormente, la consideración que el
artista tiene al momento de conformar su obra, o sea, la de
ser concebida para espectarse. Además, creemos necesario
apuntar que si la intención es la de transmitir una expresión
al espectador, no será menor ésta a la ideología que empuña
el artista que crea a la obra, pues ésta no será nunca el
contenido total de la obra, sino más bien el principio del
que se origina el movimiento de tal expresión, misma que
supone la finalidad del arte, ya que, retornando al Taller de
Gráfica Popular, podemos observar que, incluso cuando la
finalidad de su movimiento fue la de crear un museo de arte
popular y la de representar a tal clase social, se creaba de tal
manera que las piezas artísticas hablaran singularmente por
ellas mismas, ayudándose del referente de su contexto para
poder influir genuinamente en sus espectadores, aún cuando
éstos no fueran partidarios e incluso si no supieran de la
existencia de tal ideología, sino que, armados meramente
con su fantasía36, pudieran experimentar y recibir lo que el
objeto estético tenía para ofrecerles en su experiencia37. En
35

Pano Gracia, El taller de gráfica popular, 45.

36
Ramos describiría a la fantasía como la facultad consciente que el artista tiene para crear contenidos ideales, cfr. Ramos, Artística, 48-9.
37
Carrit, Estética, 92-3.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�El arte como actividad práxica

suma, podemos decir que en lo que el Taller concentró sus
esfuerzos fue en el llamado a politizar el arte propuesto por
Benjamin como contraparte de la estetización fascista38.
Otro ejemplo de esto puede ser es el que experimentó
el arte en la segunda mitad del siglo XX. Aunque hubo
un gran número de corrientes aparecidas durante este
periodo, como el minimalista o el contemporáneo, es
preciso referirnos específicamente al pop art, el cual fue el
resultado vanguardista de una serie de cambios en el arte
que buscaban llegar a las masas (aunque muy diferenciado
del Taller de Gráfica Popular, como se mencionará más
adelante). Danto elabora un estudio de este movimiento a lo
largo de su trabajo, en donde menciona que son los artistas
que conformaban a éste los que le hicieron cuestionarse
acerca de la estética que reinaba en la Academia. Artistas
como Andy Warhol y Marcel Duchamp son los mencionados
a menudo por el filósofo, de los que destaca del primero la
ruptura de las Bellas Artes con las denominadas artes bajas
y la contemplación de la estética comercial para pintar
verdaderamente a la sociedad39, mientras que del segundo
resalta su oposición a la belleza como intento de retornar
el elemento reflexivo del arte40. Iglesias observa, por su
parte, que tales artistas influyen críticamente en el pasado
siglo, pues mientras el primero transfiguró nuestros modos
operativos al intercambiar la percepción que tenemos de
nuestros objetos de uso, el segundo destruyó al referente del
arte y a su principio de validez. Sin embargo, reflexiona el
filósofo, fueron estos quienes ocasionaron la relativización
de las artes, como bien lo indica la pobre consideración que
tiene de las vanguardias:
38

Benjamin, Reproducción, 60.

39

Arthur Danto, Andy Warhol (España: Paidós, 2011), 38.

40
Danto, Andy Warhol, 73-4.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�El arte como actividad práxica

[Esta corriente] no dejaba de ser una obra ingeniosa,
pero ahí el arte se quedaba solamente en el ingenio,
en la búsqueda de una singularidad que tuerce lo
normal, que tuerce lo cotidiano y con eso quiere
sorprender al espectador… Muchas corrientes y
muchas obras de arte del siglo XX… renuncian a
las formas de la belleza y se preocupan por este tipo
de cuestiones41.

En todo caso, debemos decir que el principio de
validez en el arte es la belleza, según indica Iglesias42.
Advierte también que pese a que se considere tal no es
necesario apelar a definiciones antiguas y ya estériles de tal
concepto, sino que es necesario dirigir nuestras reflexiones
a ella, en el sentido de descubrir si el quiebre total de tal
principio supone la autonomía del arte o si es necesaria una
nueva noción de la belleza que permita “tender el puente
entre el gran esfuerzo que hace el hombre por hacer arte y
el principio de validez43. Por ello se cuestiona el filósofo en
qué sentido el arte puede seguir siendo parte de la sociedad,
pues al perder su marco de referencia (o sea, su referente)
se deshumaniza, ya que al hacer caso omiso de la cultura el
hombre deja de ser su destinatario44. La estética, dice aquél,
ha buscado en su movimiento inmanente ser resultado y
encarnación eternizada de su propio tiempo, pues incluso al
haber devenido en técnica durante la Revolución Industrial
supuso la síntesis entre belleza y beneficio, lo que quiere
decir que tal fenómeno supo coincidir entre práctica y teoría.
La belleza seguía siendo aquí su principio de validez, y las
necesidades de la época su referente; empero, dice él, esta
época, al ser el resultado de la disolución estilística y por
41

Iglesias, Situación, 78.

42

Iglesias, Situación, 133.

43

Iglesias, Situación, 133.

44
Iglesias, Situación, 99.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�El arte como actividad práxica

ende de sus marcos de referencia, ¿cómo reivindicar el sitio
del arte en tal momento?, es decir, ¿qué podemos hacer para
traer de nuevo a la belleza de tal manera que pueda avanzar y
ser parte de nuestra vida? Creemos que de las dos direcciones
a las que pretende apuntar Iglesias, la que más se acopla a
nuestro tiempo es la segunda; nos referimos a la de constituir
una nueva noción de lo bello, pues, aunque él no lo percibe, a
nuestra consideración el que en realidad logra traer la belleza
a la vida diaria es el norteamericano Andy Warhol. Este
artista, debemos reiterarlo, supo retratar a la sociedad de su
tiempo: fue capaz de ver al mundo con las percepciones de la
sociedad en la que estuvo insertado y supo darle valor a los
objetos de consumo, los cuales pasaron de ser consumidos a
ser apreciados como dignos de contemplación y reflexión45.
No obstante, al haber logrado tal cosa lo que hizo el de la
Lata de sopa Campbell’s fue trivializar la belleza, es decir,
que trasladó el valor que la belleza tenía para que, hundidos
diariamente entre propagandas y publicidad supusiéramos
que tal contenido era el más elevado posible dentro de las
creaciones que el hombre puede llegar a ejercer. Si creemos
que tal nivel de creación es el más alto posible al que
podemos aspirar, podemos indicar que entonces la belleza sí
está problematizada, estancada en su propio rubro, por lo que
es menesteroso echar a andar el movimiento dialéctico. Las
palabras bello o estético se han difuminado constantemente
hasta formar parte del léxico diario, ya que usamos tales
expresiones para referirnos a impresiones que, sometidas
a un examen minucioso, no logran alcanzar tales valores46.
Cada uno de los sujetos puede llegar a vivenciar diversas
experiencias frente a los diferentes objetos y formas que se
le presentan; sus experiencias están determinadas por sus
preconstituciones y por sus percepciones, como ya hemos
45

Iglesias, Situación.

46
Carritt, Estética, 37.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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comentado, pero es claro que no toda experiencia puede
llegar a ser estética47.
El retorno hacia la praxis
Por tanto, en este momento donde el principio de validez de
las artes está relativizado y el referente se ha disuelto, ¿hacia
dónde más podemos avanzar? Antaño, el arte ocupaba un
lugar primordial en el conocimiento del ser humano, pues
diversos autores, escuelas y corrientes consideraban a ésta
como una elevación del espíritu; tal es el caso del sistema
hegeliano, que lo prioriza como uno de los tres momentos
más elevados del espíritu dialéctico. También Iglesias lo
hace, pues como mencionábamos al inicio, el arte busca
lo infinito en lo subjetivo. La belleza y su presencia en la
vida está íntimamente ligada con el desarrollo de todo sujeto
histórico. El artista hace uso de su voluntad artística, la cual
le lleva a eternizar la finitud de su tiempo y, al hacerlo, le
permite devenir en tal sentido que los diversos sujetos
históricos que puedan llegar a experimentarla reconozcan en
ella el sentido de la belleza y todos y cada uno de los valores
objetivados en ella48. Pese a que se ha venido diciendo que
el hecho de que las obras sean significantes depende de la
consciencia del sujeto artístico e histórico, ha de mencionarse
que la posibilidad que tienen de comunicar universalmente
su contenido es posible gracias a que, al ser en su núcleo cada
una de las comunidades necesariamente humanas, es posible
percibir y aprehender esos conceptos generales en cada una
de las culturas: los conceptos y las expresiones humanas son
similares, lo que cambia es su modo de percibirlas. Por ello
es necesario hacer el llamamiento a comprender una nueva
constitución de la belleza que permita a la sociedad recuperar
47

Carritt, Estética, 37.

48
Ramos, Artística, 50.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�El arte como actividad práxica

su posibilidad de transformación, que sea capaz de comunicar
una noción de verdad objetiva y que pueda ser experimentada
por diversos sujetos en los que pueda revelarse su valor.
Todo esto que hemos expuesto no quiere decir otra
cosa más que el arte “es un agente directo de la construcción
histórica”49. La actividad artística, como toda actividad humana, es capaz de conformar nuevos contenidos en el mundo, repercutiendo directamente en él. Esto es entendido por
Iglesias como constitución, y su concepto implica a la libertad, no entendida como negativa al estilo de Hegel, sino
más bien como la “generadora de nuevas configuraciones
que tienen un fondo que no estaba depositado ahí” 50. Asimismo, afirma Iglesias que es en esta libertad donde radica
la verdad propia del hombre51. La verdad del hombre, dice,
funciona como eje rector de su libertad para dirigir cada
uno de sus esfuerzos dentro de un marco de referencia que
le da validez a su obrar52. El hacer general, en todo caso,
funciona como condición de sí y como constitución de su
mundo. Por tanto, asevera Iglesias, cuando las artes renuncian a su referente lo hacen también al mundo, y al hacerlo
también lo hace a su existencia53. La libertad, en suma, es
el factor determinante para el movimiento constitutivo que
solo la praxis puede llevar a cabo en el mundo. Aunado
a esto, advierte que, de no recuperar a la historia del arte
(es decir, el no dar importancia a la historicidad propia del
arte), éste no puede continuar su movimiento dialéctico inmanente54 y, por ende, se condena a la repetición.
49

Iglesias, Situación, 124.

50

Iglesias, Situación, 125.

51

Iglesias, Situación.

52

Iglesias, Situación, 126.

53

Iglesias, Situación, 126.

54
Iglesias, Situación, 126.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

181

�El arte como actividad práxica

Lo que hace Iglesias es, pues, hacer un llamamiento,
advirtiendo que el estado del arte, al relativizarse, se ha
separado del mundo y perdido su validez. En el apartado
anterior hacíamos alusión a la doble vertiente que
propone el filósofo y dábamos por cerrada una de éstas,
específicamente a la que hacía referencia a la belleza en la
vida cotidiana. Eso se ha resuelto con el pop art, decíamos,
pues nos hacen apreciar de cierta manera el arte mercantil55,
suponiendo que al menos pararemos un poco en apreciar la
lata de sopa antes de que la desechemos. Apostábamos por
una nueva constitución de lo bello, por lo que es menester
profundizar en ello.
Como resultado de la lectura llevada a cabo en la
obra del mexicano, hemos de apuntar, primeramente, que
la constitución de una nueva concepción de la belleza debe
comprender dentro de sí a los valores universales que se
contienen dentro de su aprehensión. En este sentido, el arte
se presentaría, en su historicidad, al sujeto de una manera
en que pueda ser aprehendida de la forma en que esta lo
exige y merece ser experimentada, no restringiendo a la
belleza a una época, sino a la mera experiencia estética
de sus formas56. El movimiento dialéctico solamente es
posible en el momento en el que el sujeto histórico echa
mano de la libertad humana, y esta libertad, al implicarse
en la voluntad, posibilita al arte como concretización de
la praxis. Anteriormente comentábamos que la voluntad
artística le permite al artista objetivar y eternizar su
tiempo, lo cual conlleva valores y conceptos. Este es un
factor determinante en el arte, pues ejerce su función como
55

Véase Danto, Warhol.

56
A lo largo del texto hemos citado a filósofos como Danto, Dufrenne y
Ramos por el hecho de que estos apuntan hacia el mismo objetivo, lo que deja
manifiesta la preocupación que tiene la filosofía por consolidar una nueva estética que permita reconocer a cada una de las señas artísticas.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

�El arte como actividad práxica

precedencia de cualquier creación artística. Además, al ser
precedente de toda actividad artística, supera el prejuicio
de la invariabilidad de la voluntad, como menciona
Ramos, mostrando que las artes pueden darse en contextos
cualesquiera57. Los valores, por tanto, se nos presentan
expresados diversamente, deviniendo en múltiples
expresiones subjetuales de la objetualidad concreta. Esta
belleza, al ser el principio del arte y la expresión humana
genuinamente encarnada, se presenta como uno de
los vehículos de la verdad; esto es lo que le permite ser
experimentada estéticamente por diversos sujetos artísticos,
quienes no necesitan ser parte de una cultura específica,
sino que solamente necesitan contemplar a la obra de la
manera en que ésta lo exige58. Mas la obra no es significante
per se, sino que solo lo es cuando el sujeto la especta,
convirtiéndola en objeto estético y haciéndola encarnación
presente de la belleza.
El transitar por tales sendas posibilita la
fundamentación de una estética que se componga de un
factor universalmente objetivo, donde se hace uso de los
estilos resultantes de diversas épocas para comprender los
momentos históricos del arte y, por ende, el movimiento
de su devenir. Dicho de otro modo, esta nueva concepción
permite que el sujeto histórico, al estar inserto en la totalidad,
pueda reconocer los momentos dialécticos que le conforman
tanto a él como al mundo que su mano ha formado. Con
todo esto, la práctica deviene en razón, ya que al ser capaz
de hacer bajo el influjo de su libertad puede constituir, o sea,
dar paso a nuevas formaciones. En suma, la historicidad del
arte es la historicidad de la subjetual encarnación objetiva de
la praxis constitutiva. Luego, el reconocimiento del mundo
57

Ramos, Artística, 49.

58
Dufrenne, Estética, 32.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�El arte como actividad práxica

como resultado de las configuraciones inmanentes del arte
tiene como consecuencia la recuperación del principio de
validez de las artes, es decir, que supone el restablecimiento
de la belleza en la estética.
Una concepción de la belleza que esté fundada
encima de tales bases permitiría echar a andar de nuevo
el movimiento dialéctico. Estamos en desacuerdo con
Dufrenne en el momento en que comenta que estamos en
una posición privilegiada en el arte59. Es verdad que ahora,
más que nunca, podemos reconocer a artistas que en su
tiempo no lograron ser comprendidos, como ha pasado
con Van Gogh en la pintura y con Dazai en las letras. Mas
eso no basta para poder retornar a la belleza, pues mientras
no se le reconozca su valor dentro de las expresiones
artísticas y se haga caso omiso de las tendencias que surgen
en nuestro tiempo no haremos más que relativizar a la
actividad artística. En cambio, concordamos con Benjamin
cuando al final de su obra invoca a la politización de las
artes60: esto no es más que la búsqueda por rescatarlas y
de restablecer su valor, relación y dependencia que tiene
con el hombre, pues tanto la actividad artística como todas
las demás son los medios que éste ha hecho para constituir
su mundo. Por ello hemos de cuestionar, ¿si el arte se crea
para ser espectado, no necesita decirle algo al espectador?
Creemos que sí, pero la trivialización de la belleza ha dejado
a la deriva dicho concepto al ser empleado a menudo y
gratuitamente. Necesitamos contemplar racionalmente con
el fin de constituirnos conjuntamente, pues la formación de
nuevas configuraciones nos permite progresar y, por tanto,
revolucionar nuestro pensamiento y nuestra realidad.

59

Dufrenne, Estética, 32.

60
Benjamin, Reproducción, 60.
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184

�El arte como actividad práxica

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2022.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 159-185

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�Crítica del poder mayoritario y devenires
minoritarios que resisten
Criticism of the majority power and minority
developments that resist
Critique du pouvoir majoritaire et devenirs
minoritaires qui résistent
Pablo Lazo1

Resumen
En este artículo se evalúa críticamente el dominio que la
mayoría ejerce sobre los grupos minoritarios. Entendiendo por
mayoría la tendencia predominante de poder y de valoración
en grupos sociales, se argumenta que ésta se encarna tanto
en el despliegue de ordenaciones y discursos del Estado
y sus instituciones, como en las dinámicas económicas y
administrativas del capitalismo y su axiomática. Se examina
la crítica de Slavoj Žižek a la forma en que los grupos
minoritarios son absorbidos por la ideología capitalista en
las formas del multiculturalismo, la defensa de derechos
minoritarios y la tolerancia frente a diferencias culturales, y
se argumenta que estos son recursos ideológicos que terminan
1
Profesor investigador de tiempo completo (Departamento de Filosofía)
de la Universidad Iberoamericana, CDMX.
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�Crítica del poder mayoritario

por dominar a las minorías. Por último, se examina el devenir
minoritario que proponen Gilles Deleuze y Félix Guattari
como un flujo nómada que no es susceptible de ser absorbido
ideológicamente por la axiomática capitalista, es decir, que
puede ser el origen de una resistencia efectiva.

Palabras clave
Mayoría, minorías, devenir minoritario, capitalismo, resistencia

Abstract
This paper critically evaluates the dominance of the majority over
minority groups. Understanding by majority the predominant
tendency of power and valuation in social groups, it is argued
that this is embodied both in the deployment of orders and
discourses of the state and its institutions, as well as in the
economic and administrative dynamics of capitalism and its
axiomatics. It examines Slavoj Žižek›s critique of the way in
which minority groups are absorbed into capitalist ideology in
the forms of multiculturalism, the defense of minority rights
and tolerance of cultural differences, and argues that these are
ideological resources that end up dominating minorities. Finally,
the phenomenon becoming minority proposed by Gilles Deleuze
and Félix Guattari is examined as a nomadic flux that is not
susceptible to ideological absorption by capitalist axiomatics,
i.e., that can be the origin of effective resistance.

Key words
Majority, minority, becoming minority, capitalism, resistance

Résumé
Dans cet article, la domination que la majorité exerce sur
les groupes minoritaires est évaluée de manière critique. La
majorité comprenant la tendance prédominante du pouvoir et de
l’évaluation dans les groupes sociales, L’argument est que celleci s’incarne non seulement dans le déploiement des ordinations
mais encore dans des discours de l’État et ses institutions,
comme dans les dynamiques économiques et administratives du
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�Crítica del poder mayoritario

capitalisme et de son axiomatique. La critique de Slavoj Žižek est
examinée sur la façon dont les groupes minoritaires sont absorbés
par l’idéologie capitaliste dans les formes du multiculturalisme,
la défense des droits des minorités et la tolérance à l’égard des
différences culturelles, et ce sont de ressources idéologiques
qu’on fait valoir, en plus, qui finissent par dominer les minorités.
Pour terminer, le devenir minoritaire qui proposent Gilles
Deleuze et Félix Guattari est examiné comme un flux nomade
qui n’est pas susceptible d’être absorbé idéologiquement par
l’axiomatique capitaliste, c’est-à-dire qu’il peut être à l’origine
d’une résistance effective.

Mots clés
Majorité, minorité, devenir minoritaire, capitalisme, résistance

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�Crítica del poder mayoritario

I. Introito
¿Los grupos minoritarios están condenados a ser
manipulados por todo tipo de valoraciones, creencias
y tendencias de vida mayoritarias? ¿La extensión de una
ideologización mayoritaria en las decisiones de Estado, tiene
por fin neutralizar y debilitar todo intento de resistencia de
las minorías cuando éstas defienden sus derechos vejados
o no observados en lo absoluto? Incluso el capitalismo
como sistema globalizante y reductor de toda expresión de
lo individual a categoría de mercancía, ¿tiene como último
efecto el desactivar y nulificar toda manifestación auténtica
de carácter minoritario fetichizándola y haciéndola venial?
Un debate vigente sobre la posibilidad de transformación
social que contemple escenarios de mayor justicia, inclusión
y reconocimiento, así como una una ganancia de derechos
para los colectivos minoritarios, parece exigir la respuesta
a estas preguntas. El pasaje siempre difícil de lo minoritario
a lo mayoritario, o, si se quiere, la determinación y abuso
de lo mayoritario sobre las minorías y su posibilidad de
reacción, es lo que se juega aquí.
En este artículo pretendo orientar algunas
respuestas a tan intricandas preguntas desde la reflexión
sobre la diferencia entre mayorías y minorías, pasando
por el exámen de su integración en dinámicas propias del
capitalismo y del Estado, cuando éste es parte estructural
del ejercicio de un poder monopolizador y centralizador
de las acciones sociales. En otros términos, pretendo
encontrar respuestas que den aliento a los movimientos
minoritarios de resistencia cuando son neutralizados y
debilitados bajo las lógicas del multiculturalismo y la
llamada toleracia frente a la diferencia cultural, lógicas
que son el trasfondo funcional del capitalismo salvaje
que todo lo manipula en pos de su propia conservación
económica-ideológica.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Crítica del poder mayoritario

Para lo anterior, estableceré un puente poco
habitual en las explicaciones sobre la determinación
de lo mayoritario sobre lo minoritario: transitaré de la
revisión y la crítica de Slavoj Žižek del multiculturalismo
como la verdadera lógica del capitalismo multinacional
en donde todo carácter minoritario es manipulado
y pervertido, a la posible alternativa que puede
encontrarse en la distinción de Gilles Deleuze sobre la
mayoría, la minoría y el devenir minoritario, éste último
irreductible a cualquier manipulación dado su carácter
siempre fluyente o nomádico, inatrapable, no sometible
ni susceptible de ser sustraído en su potencia.
II. Las astucias perversas del capitalismo sobre las minorías
La exhaustiva descripción hecha por Daniel Bell al capitalismo
tardío como una fuente de contradicciones culturales,2
puede retomarse con provecho para una hermenéutica en
los espacios multiculturales actuales. Tal descripción es
complementaria a la explicación foucaultiana del lugar que
ocupan los grupos culturales en el esquema panóptico.
El antagonismo entre los movimientos de los grandes
capitales de una economía global y la ideología liberal que
los sustenta en donde se persigue la igualdad y la libertad
para todos en un marco jurídico político universal, por un
lado, y los altos índices de criminalidad, de insatisfacción
existencial en medio del desarrollismo, de pobreza generada
en países periféricos, que verifican que aquellos ideales
liberales no se han cumplido; este antagonismo tiene en el
multiculturalismo, y en las imágenes que entran en juego
para conseguir su legitimación, un lente de aumento que
permite ver el extremo de la contradicción.
2
Daniel Bell, Las contradicciones culturales del capitalismo (México:
Alianza, 1989), caps. I y II.
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�Crítica del poder mayoritario

Esta contradicción de fondo que advirtió Bell con
sustento sociológico dentro del capitalismo multinacional,
es la que Slavoj Žižek ha llamado su lógica cultural,
es decir, el multiculturalismo como imago ideológica,
como fondo fantasmático o elemento de fantasía que
permite que el capitalismo opere y se extienda en las
más diversas culturas como ideología dominante.3 Si el
capitalismo opera por la diferenciación de los deseos,
es decir, por la diferenciación de las expectativas, parece
que el multiculturalismo y su alta diversidad de anhelos
conviene al sistema de mercado, que no se distingue por
vender lo mismo a todos, sino por vender a todos cosas
distintas, según sus aficiones y peculiaridades culturales.
Según esta explicación, lo homogéneo es la función (el
consumo), lo heterogéneo es el producto (la imagen
diferenciada). La ampliación de esta determinación del
consumo como función meramente pasiva y repetitiva,
termina por ser reduccionista.
Slavoj Žižek ha mostrado esta clave del éxito o
“astucia” del capitalismo global en su utilización de las
imágenes que, como productos de mercado, producen
las so­ ciedades multiculturales. La utilización de los
rasgos típicos de cada cultura, sus pe­ culiaridades de
tradición, de género, su folclor más íntimo, su identidad
más peculiar y diferencial, son aqní utilizadas para
encarnar, para suturar, el Universal de una identidad
como consumidores y ciudadanos de la sociedad
capitalista global.4 Pero en esta encarnación hay una
3
Slavoj Žižek, “Multiculturalismo o la lógica cultural del capitalismo
multinacional,” en F. Jameson y S. Zizek, Estudios culturales. Reflexiones sobre
el multiculturalismo, (México: Paidós, 1988), 138.
4
Žižek, “Multiculturalismo,” 139, nota 1: “Sutura es, desde luego, otro
nombre para este cortocircuito entre lo Universal y lo Particular: la operación de
hegemonía ‘sutura’ el Universal vacío a un contenido particular”.
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�Crítica del poder mayoritario

perversión macabra (distorsión, la llama el esloveno) del
contenido popular auténtico, una incorporación de los
deseos y prácticas endémicas o locales a la lógica del
consumo. Citando la inversión que hizo Etienne Balibar
de la clásica fórmula marxista, Žižek nos recuerda que
“las ideas dominantes no son precisamente las ideas de
aquellos que dominan”.5
Pars pro totto, el sistema universal de dominio
y explotación aprovecha lo parti­ cular para hacerse
más fuerte. La identidad particular de grupos culturales
minoritarios, la imagen qne les es inherente, es utilizada
como sustituto contingente de la batalla política
(ideológica) ya ganada de antemano de la “universalidad
hegemónica” mayoritaria del capitalismo. Dicho de
otra manera, es el deseo íntimo particular incorporado
al dominio masivo, en palabras de Žižek, el “contenido
popular” de prácticas y creencias locales es pervertido
y utilizado como herramienta político-económica
universal. El multiculturalismo es tomado aquí como
una forma de “racismo posmoderno” dado que, en
opinión de Žižek, se agota en ser la ideología actual de
tolerancia e inclusividad de lo otro en nombre de una
“posmoderna universalidad”, que defendería el igual
derecho de todos los pueblos a tener una presencia en
un mundo sin diferencias abismales. En el fondo, se
trata de una “tolerancia represiva”, dice apuntando a
H. Marcuse.6 Se trata de la tolerancia enmascarada de
igualdad, cuando lo que esconde es una condescencia
etnocéntrica, hegemónica, respecto a ese ser otro.
La lógica del capitalismo tardío, el propio de
la producción de una sociedad de la información,
5

Žižek, “Multiculturalismo,” 140.

6
Žižek, “Multiculturalismo,” 157.
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�Crítica del poder mayoritario

es la posmodernidad como espacio supuestamente
libre de fricción y oposiciones. El ejemplo de Žižek:
el ciberespacio democrático. Aquel espacio de “la
comunicación generalizada, la sociedad de los medios
de comunicación”, por cierto, que G. Vattimo ensalzaba
en los buenos tiempos de la posmodernidad como la libe­
ración definitiva y al fin alcanzada de las diferencias
étnicas y sexuales, estéticas y religiosas, de los dialectos
y de las preferencias múltiples:
“Pero, en qué consiste más específicamente el posible
alcance emancipador, liberador, de la pérdida del
sentido de la realidad, de la verdadera y propia erosión
del principio de realidad en el mundo de los medios
de comunicación? Aquí, la emancipación consiste más
bien en el desarraigo (dépayssement) que es también,
y al mismo tiempo, liberación de las diferencias, de
los elementos locales, de lo que podríamos llamar
en síntesis el dialecto. Una vez desaparecida la idea de
una racionalidad central de la historia, el mundo de la
comunicación generalizada estalla como una multiplicidad
de racionalidades ‘locales’ -minorías étnicas, sexuales,
religiosas, culturales o estéticas (como los punk,
por ejemplo)-, que toman la palabra y dejan de ser
finalmente acallados y reprimidos por la idea de que
sólo existe una forma de humanidad verdadera digna de
realizarse, con menoscabo de todas las peculiaridades,
de todas las individualidades limitadas, efímeras,
contingentes”.7
Gianni Vattimo, “Posmodernidad: ¿una sociedad transparente?”, en En torno a la posmodernidad (Barcelona: Antropos, 1994), 17:
“…el mundo de la comunicación generalizada estalla como una multiplicidad
de racionalidades ‘locales’ -minorías étnicas, sexuales, religiosas, culturales o
estéticas (como los punk, por ejemplo)-, que toman la palabra y dejan de ser
finalmente acallados y reprimidos por la idea de que sólo existe una forma de
humanidad verdadera digna de realizarse, con menoscabo de todas las peculiar7

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�Crítica del poder mayoritario

A despecho de lo que el entusiasmo prematuro de
posmodernos como Vattimo puedan desear, el esloveno
ve en estas manifestaciones de la intensificación de las
informaciones, de esta “mente holística” del hiperlenguaje
mediático de la World Wide Web o del mercado internacional
con sus iconos perfectamente expandidos, no una liberación
de las diferencias, sino justamente el borroneo ideológico de la
verdadera posición social de los integrantes de la sociedad, y el
ocultamiento perverso de las relaciones de poder que soporta
ese lenguaje y esas imágenes mediatizadas. Así, queriendo
renovar la fuerza de la crítica marxista de la reificación (una
ilusión de la mala conciencia pasa como realidad: esto es
estar alienado), delata la ideolo­ gía subterránea posmoderna:
la supuesta superación de la lucha de clases o lo que tilda de
universo posideológico, hedonismo estetizante o el actual
“pluralismo de formas de vida”, siempre falso, amañado.
Las tres fórmulas se refieren a algo idén­ tico: el racismo
multiculturalista escondido tras la aceptación o tolerancia
frente al Otro folclórico minoritario, cuando odia al Otro real:
“En este sentido preciso, el racismo posmoderno
contemporáneo es el síntoma del capitalismo tardío
multiculturalista, y echa luz sobre la contradicción
propia del proyecto ideológico liberal-democrático.
La ‘tolerancia’ liberal excusa al Otro folclórico,
privado de su sustancia (como la multiplicidad
de ‘comidas étnicas› en una megalópolis
contemporánea), pero denuncia a cualquier Otro
‘real’ por su ‘fundamentalismo’, dado que el núcleo
de la Otredad está en regulación con el goce: el ‘Otro
real’ es por definción ‘patriarcal’, ‘violento’, jamás
es el Otro de la sabiduría etérea y las costumbres
encantadoras.”8
idades, de todas las individualidades limitadas, efímeras, contingentes”.
8
Žižek, “Multiculturalismo,” 156.
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�Crítica del poder mayoritario

Si Hegel había sostenido que el proceso dialéctico de la
Aufhebung compromete en uno de sus momentos esenciales
el paso de una comunidad primaria (la familia, la comunidad
local) a una comunidad secundaria superior (el Estado, la
nación), vivimos hoy día un proceso perverso de inversión de
esta dialéctica, es decir, de la desvalorización del concepto de
lo total del nosotros (Sittlichkeit) hacia lo particular, vivimos
una “etnicización de lo nacional”, un regreso a las pequeñas
comunidades, pero inficionado, mediado, por una reacción al
mercado global, y por lo tanto no es una regresión auténtica.
Es un fortalecimiento de dos mecanismos: exclusión real de
las etnias y, al mismo tiempo, la utilización de su imagen
típica como crecimiento y fortalecimiento del capital que las
domina.9 El capitalismo de hoy, concluye, se aferra a una
herencia cultural particular como “pantalla que oculta el
anonimato universal del capital”, he aquí la clave de su éxito,
el por qué ha ganado todas las “batallas ideológicas”. El
multiculturalismo, con su recirculación de imágenes íntimas,
típicas o folclóricas de los grupos humanos minoritarios,
con su supuesta coexistencia híbrida y pacífica de mundos
culturalmente diversos, es la presencia masiva del capitalismo
como “sistema mundial universal”:
“Es como si, dado que el horizonte de la imaginación
social ya no nos permite considerar la idea de una
eventual caída del capitalismo (se podría decir
que todos tácitamente aceptan que el capitalismo
está aquí para quedarse), la energía crítica hubiera
encontrado una válvula de escape en la pelea por
las diferencias culturales que dejan intacta la
homogeneidad del sistema capitalista mundial.
Entonces, nuestras batallas electrónicas giran
sobre los derechos de las minorías étnicas, los
9
Žižek, “Multiculturalismo,” 168.
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�Crítica del poder mayoritario

gays y las lesbianas, los diferentes estilos de vida
y otras cuestiones de este tipo, mientras el capitalismo
continúa su marcha triunfal.”10

Los conflictos culturales, las luchas por los
derechos de las minorías y de las identidades, le sirve
de pantalla al sistema económico mundializado para
esconder sus objetivos y así fortalecerse. Se trata de un
falso cosmopolitismo en donde todos, por más diferentes
que fueran, tendrían un lugar como ciudadanos del
mundo. Se trata de un multiculturalismo apátrida falso,
espurio, una universalidad abstracta. Lo que en realidad
hay es una universalidad concreta, la globalización y sus
mecanismos de perversión de lo local internacionalizados,
contra diferencias reales que son violentadas por ella.
Los sin techo (homeless), los inmigrantes ilegales o
“cuidadanos de segunda clase”, los excluidos en los
guetos, los desocupados, los vagabundos (los clochards
y los paupers dirían G. Deleuze y F. Guattari en una muy
cercana explicación), son las excepciones o “fisuras”
del sistema que, como síntomas, revelan su perversión
y sus verdaderas condiciones.11 En todo caso, Žižek
aboga al final del texto por una universalidad por venir,
un mundo real y no ilusorio en donde se sabe que no hay
“neutralidad de la Ley”, en donde se sabe que no hay
ideología liberal que asegure que todos somos iguales, y
desde donde se constata el antagonismo como central, el
hecho de la exclusión como algo que no se puede evitar
(la exclusión, dice, es la verdadera universalidad), y que
por lo tanto, desde tal antagonismo de base, es igualmente
inevitable el compromiso político de tomar partido o ser
parcial: no se puede evitar luchar por alguna causa social.
10

Žižek, “Multiculturalismo,” 176.

11
Žižek, “Multiculturalismo,” 177.
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�Crítica del poder mayoritario

Frente a esta crítica demoledora de las argucias de la
“mayoría” que defiende una falsa tolerancia, la “mayoría”
capitalista que utiliza ideológicamente a las minorías
para su propio fortalecimiento, quiero proponer la lectura
cruzada de los movimientos minoritarios como flujos
sociales que no son susceptibles de ser absorbidos por
la lógica perversa del multiculturalismo como lo critica
Žižek. En este entorno en donde todo parece venial y, como
dice Baudrillard en “donde los signos pierden su sentido y se
agotan en la fascinación: lo espectacular”,12 cabe preguntar
si en esta nueva forma de conformación geopolítica que
entrañan las nuevos espacios multiculturales, no cabrán
formas de resignificación que escapen a la ideologización, al
amañamiento de poner lado a lado experiencias minoritarias
antagónicas pretendiendo la conciliación de las prácticas y
grupos culturales diversos que ellas encarnan.
El acercamiento ideológico de experiencias culturales
minoritarias, provoca en realidad falsos alejamientos
entre grupos culturales por medio de imágenes asimismo
difundidas y popularizadas en el imaginario social, cuando se
provoca diversidad y oposición, fragmentación social debido
a la hiperbólica insistencia sobre los derechos colectivos de
grupos marginados, históricamente maltratados o excluidos.
Podemos decir también con Foucault que una tecnología
vertical y panóptica de administración del poder, se
aprovecha de todo tipo de recursos (dispositivos) de
fragmentación y emparedamiento del todo social,
desarrollando
mecanismos
superespecializados,
microbioanos, aplicables a cada molécula de lo social y
sus peculiaridades culturales, justamente con el efecto de
extenderse en todas y cada una de las partes del todo.
12
Jean Baudrillard, J., “A la sombra de las mayorías silenciosas” en Cultura y Simulacro (Barcelona: Kairós, 2005) 118.
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�Crítica del poder mayoritario

El multiculturalismo es blanco de ataque justo bajo esta
acusación de ser catalizador del desmembramiento social y
enemigo, o al menos obstáculo, de la implementación de
un marco normativo liberal racional que asegure derechos
y deberes para todos por igual, sin privilegiar a ningún
grupo en particular. La acusación es la de ser una “máquina
de diversificación” y oposición que no se interesa por un
pluralismo demócrata.13 La interpretación crítica de las
imágenes minoritarias introyectadas en este multiculturalis­
mo como ideología imperialista o colonialista, puede,
y debe, llevarse a cabo con mucho provecho justo para
desarmarla o deconstruirla. Desde esta interpretación, por
supuesto, dado su enfoque crítico, es imposible decir que
estas acusaciones son falsas y que el multiculturalismo es
el feliz reino de la igualdad en la diversidad. Por supuesto,
el multiculturalismo como ideología ha sido implementado
con éxito y ha provocado fisuras sociales en beneficio de un
esquema panóptico de poder yde una economía globalizada.
Algunas de las imágenes que más beneficiosas han sido
para este tratamiento ideologizado del multiculturalismo,
explotan por ejemplo un racismo justificado por motivos
de seguridad y control nacional (la propaganda de “Club
del Rifle” y de otros grupos intolerantes en Estados Unidos,
inquietantemente retratada por E. Moore en el clásico
documental Masacre en Colombine), o bien que incluso
hacen aceptar una imagen devaluada o subordinada por
aquellos que están ya dominados, el latinoamericano o
el afroamericano creyendo que en efecto son ciudadanos
de segunda clase, o incluso racialmente de menor valor,
que el hombre blanco. Muchas de las películas de
acción norteamericanas desarrolladas en Medio Oriente
o Latinoamerica explotan la imagen de una ocupación
13
Giovani Sartori, La sociedad multiétnica. Pluralismo, multiculturalismo
y extranjeros (Madrid: Taurus, 2001) 32.
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militar o una política de ocupación razonable, aceptada
debido al peligro de terroristas fundamentalistas en
el primer caso, o de viciados narcoexportadores y de
nocivos inmigrantes ilegales en el segundo.
Las preguntas centrales aquí, que tienen gran alcance
ético también, son estas: ¿cómo se inoculan imágenes
minoritarias de devaluación inter o intracultural? ¿Cómo
determinan identidades minoritarias que en realidad
se ajustan a los parámetros de la mayoría dominante?
Gilles Deleuze y F. Guatarri han sabido ver los violentos
alcances de esta determinación como anuladora del
estatus entero de los grupos culturales minoritarios, de
su entera configuración identitaria. Pero también ha
sabido ver que este reflejo dominante de lo mayoritario
sobre lo minoritario no alcanza el devenir minoritario.
III. Mayorías, minorías y devenir minoritario en resistencia
En adelante quiero relacionar la práctica de una resistencia
intersticial de las minorías con la apuesta de Deleuze y
Guattari sobre un devenir minoritario. Para explicar lo que
significa una resistencia intersticial o en los intersticios,
he hablado de una “lucha en las fracturas” que se aleja en
primer lugar de la idea de que existe una dicotomía absoluta
o enfrentamiento binómico permanente y determinado
entre dos instancias, una que domina y otra que resiste, lo
que correspondería a la mayoría y las minorías en relación
homogénea, sin posibilidad de una resistencia del devenir
minoritario.14
“Lucha en las fracturas” es una metáfora que estoy
utilizando para hablar de una lucha intersticial en el medio
14
Pablo Lazo, Lucha en las Fracturas. Por una resistencia intersticial (México: Gedisa, 2021), 21.
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del poder, que se lleva a cabo en sus intersticios o heridas
que realmente presenta, a pesar de la ideologización o
reificación del poder como un conjunto de prácticas blindado
en sí mismo, cerrado y perfectamente unitario contra el cual
la resistencia lucharía “desde fuera”. Esta es la posición de
Žižek que es criticable.
Cuando indico que esta lucha se efectúa a ras
de tierra, quiero colocarme más acá o más allá de esta
abstracción sobre el poder ideológico y la resistencia,
ya que en su ejercicio se registran siempre estas fisuras
imposibles de suturar en el campo económico (cada vez
más ricos y cada vez más pobres en un capitalismo que
perversamente capitaliza su propia oposición); en el
campo jurídico y político (cada vez más outsiders de la
Ley que se quiere imponer en la forma de la biopolítica y
del autoritarismo caprichoso del Soberano); y, finalmente
en el campo más amplio de la cultura (cada vez más
contradicciones tipo esquizo, como argumentan Deleuze y
Guattari, entre las codificaciones represivas y las prácticas
habituales, artísticas, eróticas, etc., absolutamente
descodificadas por una axiomática capitalista que hace
convivir esas contradicciones de forma suicida para esa
sociedad).
En términos de Deleuze y Guattari, es necesario
superar por “involución” –ya que no se trata de una evolución
lineal y homogénea- la siempre supuesta oposición binaria,
dicotómica, y en confrontación irreconciliable, entre lo
Molar y lo molecular, entre el Aparato de Captura y la
Máquina de Guerra, entre los organismos/instituciones y
su territorialización vía una serialización lineal y aplastante
de sus funciones (burocráticas, partidistas, policíacas,
mercadotécnicas) y la desorganización que caracteriza al
Cuerpo sin Órganos que potencia la intensidad de afectación
y de ser afectado.
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O bien, si se quiere en los términos que hemos venido
planteando, la “lucha en las fracturas” no se levanta entre
lo Mayoritario como dominio y regla y lo Menor como el
agenciamiento de las individualidades y las colectividades
que generan alianzas y líneas de fuga para resistir. Aunque
estos términos son incompatibles en cuanto a su ejercicio
o materialización en el mundo en que opera la axiomática
del capital, e incluso el primer término siempre tiende
a absorber y controlar al segundo con toda suerte de
dispositivos de poder (por ejemplo, la integración de la
máquina de guerra como ejército al servicio del Estado),
la lucha de resistencia que estamos describiendo como una
lucha en las fracturas, no adopta la forma de confrontación
y oposición excluyente de los términos como si se tratara
de dos ejércitos enfrentados que chocarían queriendo
destruirse mutuamente, o de un ataque o sitio de una
fortaleza o Castillo (en la obligada resonancia kafkiana que
le interesa a Deleuze) que se hace desde fuera, que se quiere
penetrar para apropiarse de ellos como espacios de poder y
expulsar a los enemigos.
Estas representaciones binómicas-dicotómicas
fallan a la hora de querer describir la lucha en las fracturas,
a ras de tierra, porque precisamente ésta tiene lugar en
el “entre” en que ocurre el devenir minoritario, es decir,
ocurre en los flujos, que en un pendular van de un extremo
al otro, toma elementos de las instancias enfrentadas para
invertir su sentido, movilizarlo de una forma imprevista
o ganar una composición con otros flujos de grupos con
los que establece una alianza efímera y efectiva en cuanto
a resistencia. Es lo que quieren decir Deleuze y Guattari
cuando insisten en que en el devenir se describe como
las “bodas antinatura” de elementos heterogéneos que
no estarían relacionados regularmente (o incluso que se
consideran sustancialmente distintos según una teoría
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“natural” de lo que son) y que por ello vemos como
opuestos inconciliablemente.
Existe el enfrentamiento y la incompatibilidad entre
los términos, sí, pero nunca es absoluto, sino sólo relativo
al contexto social y político en el que surge la oposición,
y desde el que se toman los elementos de recomposición
o desterritorialización para la lucha orientándose por un
devenir revolucionario.
Por lo anterior, nuestra indicación enfática es que
se trata de una acción de superficies, a ras de suelo, que
busca las “fallas geológicas” provocadas por el Aparato
de Captura (el Estado, el capitalismo y sus funciones),
las dislocaciones económicas, políticas, culturales, que su
misma extensión sin límites provoca y en cuyo intersticio
surgirá la resistencia.
Entendemos por mayoritario el conjunto que actúa
en la determinación, la regla o el patrón, el criterio, de
una dominación del Todo a la parte. Algunos conjuntos
en este sentido son el Estado, el Pueblo o Volk (en un
sentido distinto al utilizado por Deleuze, que enfatiza su
potencia de resistencia), el Sindicato, pero principalmente
el Hombre-Blanco como dispositivo teórico-práctico de
sujeción, de dominio, del que derivan todos los demás usos
de la Mayoría, éticos, políticos, estéticos, culturales.
Por esto siempre es una composición molar, como
Bloque de identidades y/o instituciones fijas en el entorno de
lo macro. ¿Qué es lo molar en cuanto actividad dominante?
En primer lugar, se trata de un uso del lenguaje que se autoconfina como un ejercicio de imposición y que se expresa en
la consigna, o conjunto de consignas, “mandar-obedecer”.
Así en la “máquina de enseñanza” como adoctrinamiento
de los estudiantes, o en la “máquina-política” que transmite
informaciones aplanadoras que refuerzan la territorialización
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de un campo dominado. Por esto la preocupación primera al
querer desarticular lo molar en su aspecto lingüístico es “…
definir la abominable facultad que consiste en emitir, recibir
y transmitir consignas”, pues el lenguaje en este caso “no es
la vida, da órdenes a la vida; la vida no habla, la vida escucha
y espera”15 Se trata siempre de la determinación “masiva”,
opresiva, en nombre de lo que todos creen y todos hacen
inercialmente. Por esto insisten Deleuze y Guattari en que
no se trata de una mayoría numérica, sino de una forma de
poder como dominio:
“Por mayoría nosotros no entendemos una cantidad
relativa más grande, sino la determinación de un
estado o de un patrón con relación al cual tanto
las cantidades grandes como las más pequeñas
se considerarán minoritarias: hombre-blanco,
adulto-macho, etc. Mayoría supone un estado de
dominación, no a la inversa. No se trata de pensar
si hay más mosquitos o moscas que hombres, sino
cómo ‘el hombre’ ha constituido en el universo un
patrón con relación al cual los hombres forman
necesariamente (analíticamente) una mayoría.”16

Por minoría entendemos el subconjunto determinado
por el criterio del conjunto mayoritario, es decir,
territorializado por la mayoría, estatizado y dominado.
Muchas veces replica la territorialización que se ejerce
sobre él en una reterritorialización interna que ejerce el
dominio de la mayoría como si fuera propio, apropiándoselo
en realidad (por ejemplo, lo que Bolívar Echeverría llamó
blanquitud como autoimposición de rasgos culturales y
de comportamiento del hombre blanco a los demás tipos
Gilles Deleuze y F. Guattari, Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia (Valencia: Pre-Textos, 2004) 81-82.
15

16
Deleuze y Guattari, Mil Mesetas, 291.
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raciales, para así ganar una inclusión y ascenso en la serie
de funciones del capitalismo17).
La minoría, pues, reduplica la acción molar, aunque
enmascarándose (en el sentido que le dio Nietzsche
a la palabra) detrás de motivos de defensa de derechos
minoritarios, e incluso luchas de resistencia minoritarias,
cuando lo que en realidad es hacerle el juego a la Mayoría.
El Devenir Minoritario no es ni mayoría ni minoría,
sino el proceso o devenir en flujo, desterritorialización
de toda categorización determinante del dominio de la
mayoría y su replicación en la minoría como subconjunto
dócil. De forma preminente, por ejemplo, desterritorializa
el multiculturalismo como lógica perversa del capitalismo,
cosa que no vio Žižek. Siempre es un flujo molecular que
se activa en lo micro de las propiedades particulares de los
agenciamientos vivos, que no se dejan atrapar por ninguna
categorización o axiomática, sobre todo hablando de la
axiomática capitalista y su función de vaciar de contenido
todo flujo, de descodificarlo para manipularlo mejor como
mera cantidad abstracta, contable.18
El devenir minoritario es el movimiento de
las haecceidades y no de los sujetos o las sustancias
determinadas. Es el movimiento de las individualidades, los
cuerpos que afectan y se dejan afectar por otros (en la clave
spinoziana de la afectación y el ser afectado en el cuerpo).
Estas individualidades se potencian como agenciamientos
múltiples en resistencia que desafían el orden Molar
existente, siempre abriendo nuevas composiciones
17
cap.4.

Bolívar Echeverría, Modernidad y blanquitud (México: Era, 2010),

Gilles Deleuze, Derrames I. Entre capitalismo y esquizofrenia
(Buenos Aires: Cactus, 2005) 16.
18

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con sus propias condiciones contextuales (condiciones
que los constituyen como tales haecceidades y que no
son simplemente atributos o predicados incidentales),
acelerándose y engarzándose con colectividades con
las que forman inter-agenciamientos subversivos. Por
ejemplo, el joven estudiante inconforme por su condición
de neoesclavitud que se embosa y pinta contraseñas (no
consignas determinadas por el lenguaje mayoritario) para
otros grupos rebeldes, digamos por caso cuando genera
un compuesto con los grupos de mujeres que protestan
contra el feminicidio creciente en México. En su condición
de depauperación y marginalidad extremas, el estudiante
puede analogarse con el trabajador neoesclavizado que ni
siquiera recibe un salario, y que por ello significa un flujo
que ha sido provocado por el capitalismo que no puede ya
ser asimilado por su axiomática contable.19 Aunque sólo
lo dejo señalado aquí, habría que discutir las cercanías y
distancias de Deleuze con la idea de Laclau en su lectura de
Gramsci acerca de la formación de cadenas de equivalencia
y hegemonía entre grupos en resistencia, pues la insistencia
delezeana radica en sostener que, si es que hay un liderazgo
de lucha, éste no puede ser anticipado en su sentido o
resultado, está en perpetúa composición inatrapable.
Una haecceidad como cuerpo o devenir minoritario,
no se define como sujeto o sustancia, sino como complejo
múltiple de su longitud –sus elementos de movimiento,
velocidad o reposo- y de su latitud –el conjunto de “afectos
intensivos” por los que se define su potencia o poder.20
Todo devenir minoritario, por intensificación de estos
elementos moleculares, libera una línea de fuga: escape
Gilles Deleuze, Derrames II. Aparatos de Estado y Axiomática
Capitalista (Buenos Aires: Cactus, 2017) 406.
19

20
Deleuze y Guattari, Mil mesetas, 264.
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de la presión del poder monolítico por explosión de sus
propios términos. Pero esto lo hace en el tiempo de las
intensidades y velocidades de Aión y no de la sucesión
determinada por una medida de Cronos (que puede ser
la medida del rendimiento empresarial, de la ganancia
del capital; o bien la medida del control estatal, en la
regulación de la conducta social y la ejecución policíaca
o militarizada para asegurarla, que vemos todos los días
en las luchas por la defensa de la tierra, por los derechos
negados de las minorías, en la represión sangrienta de las
protestas). Entonces, en el lugar intersticial que abre Aión,
pueden tener ocasión los ensamblajes, las composiciones,
la potencia de un flujo que tiene su resonancia en otro, para
provocar la resistencia.
Dos son los ejemplos centrales de Deleuze y Guattari
para ilustrar la diferencia entre mayoría, minoría y devenir
minoritario, enfatizando siempre la potencia de resistencia de
éste último. Por una parte, el devenir mujer, considerado en
su fuerza y modo de expresión propios de la lucha femenina
que se levanta contra un esquema social y político machista,
diríamos hoy desde las extensiones de su pensamiento, una
lucha en contra de la cultura patriarcal y sus profundas raíces
históricas en occidente. Pero también devenir mujer –y esto
es lo más relevante de este ejemplo de haecceidad- como
modelo de todo otro devenir, como radicalización del modo
de resistencia que implica todo devenir. La consecuencia de
lo anterior es que el pensamiento mismo de este tipo se torna
femenino en cuanto activa una línea de fuga que rompe con
todo conjunto y todo subconjunto pacificador, manipulado,
domesticado. Así lo expresa el autor de Derrames:
“¿Qué es ser ‘mujer’, entonces, como movimiento
minoritario? Es el devenir mujer. No es un
subconjunto. ¿Quién deviene mujer? La respuesta,
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me parece, es que son las mujeres las que devienen
mujer en primer lugar. Las mujeres van a devenir
mujer, porque son las únicas que están en una buena
posición para hacerlo. Si por el contrario se define
ser mujer como la propiedad de un subconjunto, es
evidente que se arruina. Ellas tienen una especie de
secreto o de exclusividad por definirse, pero para
nada la propiedad de un estado. Un movimiento
minoritario es entonces el trazado de un devenir. Y
esto es exactamente lo mismo que decir que es el
trazado de una línea de fuga. No es la constitución
de un subconjunto. Digo que las mujeres deben
devenir mujer. No está ya hecho.”21

El segundo ejemplo se orienta por la lucha práctica,
incluso armada que, como radicalización de una línea de
fuga, puede tomar todas las formas de violencia y desapego a
la Ley. Cuando las condiciones de opresión fascista llegan a
su extremo y actúan cínicamente como aparatos de racismo,
exclusión y una extensa cadena de explotación, entonces
los devenires minoritarios no pueden ser ya contenidos en
nombre de la acción afirmativa de resarcimiento del daño
hecho en su historia o de ventajas en el terreno de la cesión
de derechos especiales de grupo (estrategias precisamente
del multiculturalismo como ideología liberal). Ninguna de
las codificaciones políticas o culturales puede atender la
violencia que han sufrido, debido a que estas codificaciones
son una reduplicación del aparato de captura que los ha
doblegado. Estas codificaciones, cuando son la historia
misma del hombre blanco, conquistador, heterosexual
y cristiano, no pueden ser combatidas más que con una
descodificación también extrema que toma las armas, que
se arma en contra de la cultura a la que pertenece, esta es la
forma más violenta de lucha en los intersticios. El devenir
21
Deleuze, Derrames II, 410-11.
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afroamericano como algo aún por hacerse, es la praxis que
concentra esta lucha en los intersticios al modo del devenir
minoritario de las Panteras Negras:
“Los Black Panthers lo dicen muy bien: los
afroamericanos tienen que devenir afroamericanos.
No está ya hecho, para nada. Al contrario: ser
afroamericano no es ser como su padre. Los
Black Panthers tuvieron un rol y una importancia
fundamental precisamente porque han lanzado ese
tema, esa especie de conexión: los afroamericanos
tenían que devenir afroamericanos, y esa ya era la
actividad fundamental, si no serían un conjunto,
una minoría.”22

A modo de conclusión: cinco problemas que se abren en
la reflexión del devenir minoritario.
Primer problema. ¿Quién y cómo se designa una
“minoría” en el sentido de ser un subconjunto y no un
“devenir minoritario”? Evidentemente, la designación de
un subconjunto viene dada siempre por su pertenencia al
conjunto que lo comprende. Por ejemplo, el conjunto del
Estado y sus reglas a las que se atendrían los subgrupos
de representación política en las cámaras; o el conjunto
del Partido y sus subgrupos afiliados; o bien, por
último, el conjunto del Pueblo y los subconjuntos de los
ciudadanos que defenderían sus derechos. Pero la reflexión
de Deleuze y Guattari renuncia a cualquiera de estas
afiliaciones de subconjuntos diciendo que en todas ellas
“se arruina” el carácter del devenir minoritario, tanto en su
carácter de representatividad política, lo más republicana
o parlamentaria que se quiera, como en la forma de la
22
Deleuze, Derrames II, 411.
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afiliación partidista e incluso en la forma de ciudadanos
organizados para defender sus derechos. En todas ellas
se ha arruinado de antemano el devenir minoritario al
convertirlo en algo anticipable y domesticable bajo las
formas ya asignadas del conjunto al que pertenecen, esto
es, al hacer de él algo predecible y controlable, algo que
se puede capturar perfectamente bien por el “aparato de
captura” en cada caso. El Estado, el Partido o el Pueblo,
actúan como mistificaciones reificadas dadas por anticipado
a su relación con los agenciamientos de los individuos, y por
lo tanto estatizan su devenir, lo impiden por exceso de una
territorialización que demarca y embota sus flujos vivos.
O bien, al establecer una axiomática para los
subconjuntos, siempre resta de ellos lo que pretende darles,
pues es por oposición a la regla general que los reconoce:
por ejemplo, reconoce derechos de mujeres que quieren
aborto, o de niños que requieren protección y espacios
adecuados como un jardín de infantes, o de obreros que
defienden derechos laborales, pero en todos los casos es
por oposición al criterio de mayoría, esto es, derivado de él
y restringido desde él. La axiomática no cesa en su poder
de determinación. Los subconjutos reproducen este poder
de determinación al “reterritorializarlo” en sí mismos,
al reduplicarlo aunque sea en sus propios términos de
derechos. O bien, se dejan territorializar al integrarse a un
sistema tal cual se despliega de forma totalitaria al aceptar
sin chistar sus reglas y operaciones políticas, burocráticas,
financieras: es el reino de la “servidumbre voluntaria”, para
decirlo de forma que acercamos la clásica meditación de
Ettiene de la Boetié con Deleuze.
Segundo problema. El devenir minoritario es
innombrable, indeterminable por cualquier categorización
que quiera adelantarse y pre-calcular su plan de consistencia,
su resultado de composición con otros devenires. En este
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aspecto, tiene una similitud con la apelación que hace
Alain Badiou de un “subconjunto sin nombre” para los
movimientos de resistencia, entre la individualidad egoísta
del guerrero y la uniformidad masificada del soldado.23 El
acontecimiento que deja completamente transformada una
situación. De lo que se trata en todo momento es de ganar el
devenir en su falta de designación como predeterminación,
o bien, con los propios términos de Deleuze y Guattari, el
devenir como línea de fuga o resistencia a todo calculo de la
axiomatización del capitalismo, por lo tanto, como “flujos
rebeldes” de relaciones no programables ni explotables,
“flujos indecidibles” en conexiones siempre nuevas, no
anticipables:
“¿Cuál sería entonces, si uno sueña, la fórmula
revolucionaria? (…) Si ustedes me conceden
que la axiomática es realmente conjugar flujos,
es la conjugación de los flujos o la conjugación
generalizada de los flujos, yo diría que hay que
distinguir, e incluso oponer, la conexión y la
conjugación. A las conjugaciones axiomáticas, hay
que oponerles las conexiones. Las conexiones son
las relaciones eventuales entre flujos indecidibles.”24

Tercer problema. Si despreciamos la minoría
como un subconjunto determinado por la axiomática
del capitalismo, no es que aboguemos por la mayoría,
igualmente sospechosa.
“No se trata ni de reclamar un estatus de minoría,
ni de ganar la mayoría, se trata de trazar esas
líneas de fuga donde alguien, colectivamente o
23

Alain Badiou, Philosophy for militants (London: Verso, 2012), 77.

24
Deleuze, Derrames II, 403.
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personalmente, se lance en el devenir: devenir
negro de los negros, devenir mujer de las mujeres,
devenir judío de los judíos, etc. etc.”25

Parte de la sospecha sobre la mayoría y sus
estrategias de captura de lo minoritario, puede estar en el
peligro de la “dictadura de las masas”, es decir, el peligro
de que en nombre de esa mayoría abstracta que manipula
un dictador en todas las formas del totalitarismo (de
izquierda o de derecha, lo mismo da), se hable en nombre
del Pueblo, o del Proletariado o del Ciudadano, y los
individuos queden aplastados por este poder manipulado.
El devenir minoritario que se levanta en resistencia sobre
es un devenir potencial, nunca anticipado, por lo tanto,
siempre es creativo en sus formas de contestación al
poder. Lo anterior quiere decir que nunca es simplemente
confrontacional con el poder, no se trata de un automatismo
de respuesta de oposición simple al poder. Por eso dicen
los autores de Mil Mesetas:
“Hay un ‘hecho’ mayoritario, pero es el hecho
analítico de Alguien, que se opone al devenir
minoritario de todo el mundo. Por eso hay que
distinguir: lo mayoritario como sistema homogéneo
y constante, las minorías como subsistemas, y
lo minoritario como devenir potencial y creado,
creativo. El problema nunca es adquirir la mayoría,
incluso instaurando una nueva constante. No hay
devenir mayoritario, mayoría nunca es un devenir.
El devenir siempre es minoritario.”26

Y poco más adelante, agregan:

25

Deleuze, Derrames II, 411.

26
Deleuze y Guattari, Mil Mesetas, 108.
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“Por supuesto, las minorías son estados objetivamente
definibles, estados de lengua, de etnia, de sexo,
con sus territorialidades de guetto; pero también
deben ser consideradas como gérmenes, cristales
de devenir, que sólo son válidos si desencadenan
movimientos incontrolados y desterritorializaciones
de la media o de la mayoría.”27

La “mayoría” no es simplemente una determinación
numérica, una cantidad que en relación con otra es más
grande, esto sería una consideración ingenua y peligrosa al
mismo tiempo porque no percibe su verdadera implicación
de dominio y ventaja. La mayoría se define por ser un estado
o patrón por el que forzosamente todo lo que caiga bajo su
campo tiene que considerarse “minoritario” en el sentido
de que sobre él se ejerce un poder, una dominación.28 Por
ejemplo, la determinación mayoritaria hombre-blanco
o adulto- macho ejerciendo poder sobre la mujer-blanca,
pero más aún sobre hombre-negro y la mujer-negra. Este
efecto de determinación como dominio se extiende a niñomacho, pero aún más a niño-afeminado y al extremo a
niña-negra, niña-indígena, etc. Es ésta una implicación
de poder que habla en nombre de las categorías bastante
concretas de un hombre histórico empoderado –el hombre
blanco tardomoderno “civilizado” y conquistador de su
mundo-, pero lo hace como si fueran categorías abstractas
del Hombre considerado universalmente, esta es la treta
para arrogarse el derecho y la actuación política sobre
aquéllos en los que la determinación “mayoría” cae. Por
ejemplo, hablando de cómo se determina la minoría de
votantes desde una mayoría que dicta la pauta a partir de la
abstracción “hombre”:
27

Deleuze y Guattari, Mil Mesetas, 108.

28
Deleuze y Guattari, Mil Mesetas, 291.
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�Crítica del poder mayoritario

“De la misma forma que la mayoría en la ciudad
supone un derecho de voto, y no sólo se establece
entre los que poseen ese derecho, sino que se ejerce
sobre aquellos que no lo tienen, cualquiera que sea
su número, la mayoría en el universo supone como
ya dados el derecho y el poder del hombre”.29

Nótese cómo está enfatizado en esta cláusula la
extensión de un derecho al voto propio de la Mayoría no
sólo a los que de hecho poseen ese derecho, sino hacia
aquéllos que no lo poseen, o incluso diríamos mucho más
enfáticamente, se extiende sobre aquéllos que no lo han
pedido, que no lo quieren incluso: la acción determinante
de la Mayoría sobre la minoría supone que han de quererlo,
es “natural” que lo quieran y que luchen por él, cuando esta
“naturalidad” precisamente se da como algo ya dado, en
la esencia de lo que debe ser el hombre y su régimen de
derechos. Pero ¿a quiénes ha preguntado la Mayoría si quiere
ese derecho, si lo ve como algo propio? Responderemos a
esta pregunta retórica sin retórica: a nadie, a ningún devenir
minoritario se lo ha preguntado, simplemente se lo ha
impuesto como régimen jurídico-político y policíaco, como
el único y más universal de los regímenes.
Cuarto problema. Queda asimismo cuestionada
la acción afirmativa como el instrumento político de
integración de las minorías en el Estado y su lógica de
reconocimiento de diferencias culturales, así como de su
historia de discriminación y vejaciones, y la reivindicación
de derechos como resarcimiento y justicia redistributiva. Lo
que podemos cuestionar aquí de la mano de Deleuze-Guattari
es el instrumento central de integración del multiculturalismo
y la (supuesta) tolerancia de la diferencia. Toda esta lógica
se hace siempre con la medida de la axiomática del Estado
29
Deleuze y Guattari, Mil Mesetas, 291.
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y su determinación de las minorías, por ello se trata de
una inclusión forzada, hecha bajo el criterio mayoritario
que “admite” a una minoría más bien bajo la lógica de la
condescendencia, como también dice S. Žižek. Pero el
devenir como línea de fuga no puede prestarse a ninguno
de estos juegos de captura disfrazados de inclusión, pues es
pura potencia rebelde, inatrapable en su flujo disolvente de
cualquier conjunto unitario, multiplicador.
Quinto problema. La máquina abstracta de la lengua
de la mayoría despliega todos sus recursos de dominio a
través de los recursos lingüísticos de rebajamiento y
sojuzgamiento. Su desarticulación sólo es posible por el
balbuceo del devenir minoritario.
El devenir minoritario no se consigue sino en la lucha
en las fracturas provocadas en un sistema de la lengua y su
organización. Este puede ser el primer momento de la lucha,
el momento de la literatura en su capacidad de hacer balbucir
el lenguaje mediante un estilo que introduce una lengua
minoritara en una lengua mayoritaria (es el caso de Kafka
que le interesó estudiar a Deleuze). O es el momento del
arte que disloca los circuitos de comunicación-información
dominantes en su uso de códigos/contraseña, y hace entrar en
operación toda suerte de “contra-informaciones” mediante
las sensaciones e imaginaciones que pertenecen a sus usos
estéticos, nuevas aisthesis de resistencia (es el caso de Francis
Bacon que analiza Deleuze como potencia de sensibilidad).
O es el momento incluso del discurso político como
disparador de la acción de resistencia, a condición de que
invierta su sentido de reglas y de la normalización de una
vida política domesticada.
Esta lucha no tiene que ser violenta, de hecho, más
de una vez tiene lugar en la sutileza de las inversiones,
reversiones y perversiones provocadas en los fenómenos
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poéticos de creación, o en las experimentaciones del
lenguaje en las que se mezcla lo mayoritario con lo menor
para devenir algo completamente nuevo. El ejemplo es
Kafka, pero también de Kerouac, Bataille, Blanchot y otros
escritores balbuceantes-subversivos son centrales.
Pero estos movimientos que provocan fracturas en la
lengua, que la hacen tartamudear y revolverse hacia dentro
de sí misma, no son excluyentes de otras formas de lucha
en el terreno del derecho y de la política. Al contrario, se
provocan otras tantas fisuras de lucha como continuación o
corrimiento de lo provocado en la lengua hacia los terrenos
de la resistencia del devenir minoritario.
Bibliografía
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Era, 2010.
Lazo Briones, Pablo. Lucha en las fracturas. Por una
resistencia intersticial. México: Gedisa, 2021.
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215
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

�Crítica del poder mayoritario

Sartori, Giovanni. La sociedad multiétnica. Pluralismo,
multiculturalismo y extranjeros. Madrid: Taurus, 2001.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 186-216

216

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma:
pensar los retos de la identidad cultural
con el filósofo martiniqués Édouard
Glissant1
Root-identity and rhizome-identity: thinking
about the challenges of cultural identity with
Martinican philosopher Édouard Glissant
Identité-racine et identité-rhizome : penser les
enjeux de l’identité culturelle avec le philosophe
martiniquais Édouard Glissant
Lola Yon-Domínguez2

Resumen
El presente artículo toma como punto de partida las cuestiones
políticas en torno al concepto de identidad cultural en Francia,
con especial atención a la polémica del islamo-izquierdismo y
la recepción de los estudios decoloniales en la década de los
1
Este articulo está basado en una intervención oral en el grupo “Identidad y diferencia desde el pensamiento filosófico” el 12 de mayo 2022.
2
Doctorante de École des Hautes Etudes en Sciences Sociales, Île-deFrance, París Francia.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

2020. El propósito es mostrar que los conceptos de identidadraíz e identidad-rizoma permiten, por un lado, diagnosticar
la banalización de una política identitaria conservadora y, por
otro, proponer un nuevo paradigma para pensar las identidades
contemporáneas, es decir, una identidad abierta, relacional y
reticular, resultado de un proceso constante de criollización. Tras
una breve introducción a la obra de Glissant, nos centraremos
en la distinción raíz/rizoma elaborado por Gilles Deleuze y
Félix Guattari, así como en la crítica del pensamiento occidental
que conlleva. En la última parte, explicaremos con mayor
detenimiento nuestra interpretación del pensamiento de Édouard
Glissant sobre la identidad, aplicándola al caso concreto de la
creación en 2007 de un Ministerio de Inmigración, Integración,
Identidad Nacional y Codesarrollo, denunciado por Patrick
Chamoiseau y Édouard Glissant como el ejemplo paradigmático
de la identidad raíz.

Palabras claves
filosofía política, identidad cultural, Édouard Glissant, Gilles
Deleuze, esencialismo.

Abstract
This article takes as its starting point the political issues
surrounding the concept of cultural identity in France, with
particular attention to the polemic of Islamo-leftism and the
reception of decolonial studies in the 2020s. The purpose is to
show that the concepts of root-identity and rhizome-identity
allow, on the one hand, to diagnose the trivialization of a
conservative identity politics and, on the other hand, to propose
a new paradigm for thinking contemporary identities, namely an
open, relational and reticular identity, resulting from a constant
process of creolization. After a brief introduction to Glissant’s
work, we will focus on the root/rhizome distinction elaborated
by Gilles Deleuze and Félix Guattari, as well as on the critique
of Western thought it entails. In the last part, we will further
explain our interpretation of Édouard Glissant’s thinking on
identity, applying it to the specific case of the creation in 2007 of
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

a Ministry of Immigration, Integration, National Identity and Codevelopment, denounced by Patrick Chamoiseau and Édouard
Glissant as the paradigmatic example of root-identity.

Key words
political philosophy, cultural identity, Édouard Glissant, Gilles
Deleuze, essentialism.

Résumé
Le présent article prend pour point de départ les enjeux
politiques qui entourent le concept d’identité culturelle en
France, en s’arrêtant particulièrement sur la controverse de
l’islamo-gauchisme et sur la réception des études décoloniales
dans les années 2020. L’objectif de cet article est de montrer que
les concepts d’identité-racine et d’identité-rhizome permettent
de diagnostiquer la banalisation d’une politique de l’identité
conservatrice d’une part, et de proposer un nouveau paradigme
pour penser les identités contemporaines d’autre part, à savoir
une identité ouverte, relationnelle et réticulaire, résultant d’un
processus de créolisation constant. Après une brève introduction à
l’œuvre de Glissant, nous nous arrêterons sur la distinction racine/
rhizome telle qu’élaborée par Gilles Deleuze et Félix Guattari
et la critique de la pensée occidentale dont elle est porteuse.
Dans la dernière partie, nous exposerons plus longuement
notre interprétation de la pensée glissantienne de l’identité, en
l’appliquant au cas concret de la création en 2007 d’un ministère
de l’Immigration, de l’Intégration, de l’Identité nationale et du
Codéveloppement, dénoncé par Patrick Chamoiseau et Edouard
Glissant comme l’exemple paradigmatique de l’identité-racine.

Mots-clés
philosophie politique, identité culturelle, Édouard Glissant,
Gilles Deleuze, essentialisme.

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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

A modo de prólogo, me gustaría retomar las razones que
me llevaron a buscar conceptos útiles para reflexionar
sobre las identidades contemporáneas. En el origen de esta
reflexión se encuentra en primer lugar un contexto político,
el contexto francés desde el que escribo. Las disensiones
políticas y académicas en torno a la identidad nacional, la
inmigración, el racismo, los espantajos del comunitarismo y
el separatismo, forman parte de la actualidad política desde
al menos los años 20003 y en particular desde la creación en
2007 de un Ministerio de Inmigración, Integración, Identidad
Nacional y Desarrollo Solidario. Más recientemente, la
cuestión de la identidad se ha vuelto el meollo de una muy
tormentosa recepción de los «estudios decoloniales» que
para la opinión francesa se han sumado a la nebulosa de
studies originadas en los campus estadounidenses.
En 2020, cuando comenzaba mi investigación
sobre el giro decolonial latinoamericano, fui testigo de la
llamada polémica del “islamo-izquierdismo”, que sacudió
la política y el mundo académico franceses. Se trataba de
denunciar una supuesta connivencia de la extrema izquierda
y movimientos terroristas como el islamismo radical. Esto
condujo a la creación de un “Observatorio de las ideologías
identitarias y del decolonialismo” a finales de 2020. A raíz
de ello, se publicaron numerosos artículos denunciando el
peligro del decolonialismo, que sus detractores consideran
que fomenta el odio hacia la cultura occidental y sus valores.
El término identidad cultural se convirtió entonces en el
crisol de muchas críticas, cuya critica en telón de fondo era
la siguiente: el género, la raza y lo decolonial esencializan,
3
Según el sociólogo francés Stéphane Dufoix, se puede identificar la
formación de un discurso neorepublicano sobre la excepcionalidad cultural
francesa a partir de los años 1990, donde el universalismo francés se ve opuesto
a la idea de un comunitarismo estadunidense. Stéphane Dufoix, Décolonial, Le
mot est faible (Paris: anamosa, 2023), 50-60.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

encasillan y fijan las identidades, reduciendo la complejidad
de las relaciones sociales a unas pocas categorías y para
algunos, omitiendo la que las aglutina a todas, la clase4.
Políticamente, la cuestión de la identidad cultural
es, por tanto, candente. Filosóficamente, si tratamos de
hacernos cargo de su carga política, aparece como un
problema muy ambivalente. Por una parte, para el sentido
común, la constitución de las identidades colectivas parece
indispensable, vital para la cohesión. Como lo escribe de
manera muy acertada el sociólogo Cyril Lemieux5, es esa
estructura fija la que asegura el sentimiento de continuidad
y permanencia de las características de un grupo, y para las
poblaciones de los antiguos países colonizados, el hecho de
haber sido despojadas de su patrimonio cultural y de haber
experimentado una aculturación forzada en favor de los
valores de los colonizadores es indeciblemente violento.
Sin embargo, al sobre galvanizarlo, al querer consolidar sus
contornos y sus límites, el discurso político sobre la identidad
amenaza con convertirse en un discurso de rechazo, en un
discurso conservador y en la palanca de una política represiva
contra la inmigración. Por tanto, debemos analizar esta
tensión, que oscila entre una reacción a la homogeneización
producida por la globalización o una exigencia de reparación
por los crímenes coloniales, y un deseo de protección,
recuperación y venganza, que nos lleva a creer que la solución
está en la erección de fronteras y muros.
Para afrontar estas cuestiones, el pensamiento de
Édouard Glissant nos parece de una gran ayuda. Saliéndose
4
Stéphane Beaud et Gérard Noiriel, Race et sciences sociales: essai sur les
usages publics d’une catégorie, (Marseille: Agone, 2021).
5
Cyril Lemieux “L’identité est-elle un objet pour les sciences sociales ?
” en L’identité: dictionnaire encyclopédique, ed. Jean Gayon (Paris: Gallimard,
2020), 119-146.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

de los senderos filosóficos tradicionales, utilizando la
metáfora y la poesía, pone de manifiesto una distinción que
nos parece indispensable para establecer lo que podríamos
llamar una ética de la identidad. Creemos, como dice Alain
Ménil, que Édouard Glissant puede abrir la vía a un nuevo
paradigma para pensar la identidad.
I. Palabras preliminares sobre la obra de
Édouard Glissant
“Hay que desmitificar al autor”, escribe Glissant en su
Discurso Antillano 6. Al criticar el mito del autor que
filosofa desde una torre de marfil, Glissant afirma que no
creemos ni pensamos solos, sino desde un “nosotros” que
se plasma como una exigencia de realidad. El “sujeto real”
como lo llama Glissant, no es una mónada sino una creatura
que tiene un suelo y un contexto, que piensa con los demás,
a partir de otros pensamientos, y que, a contracorriente de
una visión individualista del filosofar, no puede no estar en
relación con su mundo circundante.
Así que no se puede retratar a la persona y al filósofo
Glissant sin recordar su prevención acerca de la mitificación
del autor y del recurso a la biografía para explicar una obra.
Trataremos de contextualizar su obra, pero probablemente
como lo subraya el especialista antillano Michael Dash,
habría que hacerlo con precauciones:
Dada la conciencia de Glissant de la necesidad de
«desmitificar» al autor, resulta problemático recurrir a un centro biográfico, el yo autoral, como
principio ordenador para explicar la evolución de su
producción literaria. 7
6

Édouard Glissant, Le Discours antillais (Paris: Folio, 1997), 25.

7
J. Michael Dash, Edouard Glissant (Cambridge England ; New York,
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

1. El contexto geo-cultural: la obra y la vida
de Édouard Glissant
El “nosotros” desde el que surge Édouard Glissant es la
Martinica de los años 1920. Al considerar su superficie y
la densidad de su población, uno puede sorprenderse de
la cantidad de pensadores que albergó esta isla de unos 1
128 km². De hecho, cabe señalar que entre sus mayores
se encuentren Frantz Fanón y Aimé Césaire, tres años y
quince años mayores que Glissant, respectivamente. Entre
sus contemporáneos, nos parece también relevante la
proximidad generacional con Enrique Dussel, con quien
tiene tan solo unos seis años de diferencia.
De adolescente, estudia en la preparatoria Schoelcher,
donde se entera de que el colonialismo francés ha dejado una
jerarquía muy fuerte entre la cultura francesa y las culturas
locales. Según Dash8, de ahí viene su voluntad de defender
la diversidad cultural y de denunciar la aculturación que
hubo lugar durante el periodo colonial. En estos años de
estudios también va a apoyar la campaña electoral de
Aimé Césaire, en 1945, que llega a ser mayor de Fort-deFrance. Poco después, Glissant deja Martinica rumbo a
Francia, donde se dedica al estudio de la filosofía y de la
etnología, en un ambiente de postguerra y de luchas para
las descolonizaciones de las colonias africanas francesas.
En estos años se puede identificar un periodo que el
profesor-investigador congolés Buata Malela llama “los
tiempos del poeta” (1950-1981), en contraste con “los
tiempos del pensador” (1982-2011)9. En estas décadas de
NY, USA: Cambridge University Press, 1995), 4.
8

Dash, Edouard Glissant, 7-8.

9
Buata Bundu Malela, Edouard Glissant: du poète au penseur, editado
por Romuald Fonkoua, (Paris: Hermann, 2020).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

los 1950 a 1980, Glissant publica su primer poemario,
Un champ d’îles (1953) y su primera novela, La Lézarde
(1958), la que es galardonada con el Premio Renaudot
cuando Glissant tiene en aquel entonces 30 años. Los años
que siguen son iguales de fructíferos, con la publicacion de
varias de sus obras más importantes : Le Sel noir (1960),
Le Quatrième Siècle (1964) y L’intention poétique (1969).
Tras haber sufrido una interdicción que le obligaba
a salir del territorio francés por haber creado el partido
separatista “Frente Caribeño-guyanés por la Autonomía” en
195910, Glissant regresa a Martinica donde se queda unos
quince años e intenta desarrollar institutos de educación
enfocados en la promoción de las culturas caribeñas, antes de
irse a Estados Unidos a partir de la década de 1980 con el fin
de trabajar en la UNESCO y, a finales de la década, volverse
profesor en la Universidad de Luisiana en Baton Rouge.
El año 1992 resulta ser un momento clave para el
reconocimiento de la literatura caribeña, ya que, por un
lado, Glissant llega a ser calificado como finalista para el
Premio Nobel, que no logra alcanzar por un solo voto, y,
por otro,su compañero martiniqués Patrick Chamoiseau
consigue el Premio Goncourt por su novela Texaco. Entre sus
numerosas obras de este periodo, destacaremos dos textos
de especial relevancia para nuestro tema: la publicación en
1996 de Introducción a una poética de lo diverso, donde
por primera vez aparece el tema de la identidad-relación y
de la identidad-raíz, y el texto “Cuando caigan los muros.
¿La identidad nacional ilegal?” de 200711, un manifiesto
donde Chamoiseau y Glissant se sublevan en contra de la
creación, el mismo año, de un Ministerio de la Inmigración,
10

Dash, Edouard Glissant, 13.

11
Édouard Glissant y Patrick Chamoiseau, Manifestes, L’institut du ToutMonde (Paris: La Découverte, 2021), 50-78.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

Integración, Identidad Nacional y del Desarrollo Solidario.
En este artículo nos centraremos en este periodo de los años
1990-2000 en el que Édouard Glissant produjo más escritos
teóricos y políticos, aunque todavía marcados por un alto
grado de literariedad.
Édouard Glissant siguió escribiendo y dando
conferencias hasta el mismo final de su vida, ya que su
última conferencia fue en 2010 y falleció en 2011 en París,
dejando una obra ecléctica, que incluye teatro, poesía,
ensayos filosóficos y manifiestos políticos. Aquí es menester
mencionar un aspecto central de su obra, que es la voluntad
de pensar más allá de las clasificaciones tradicionales,
de derrumbar los muros que separan oralidad y escritura,
poesía y filosofía, utopía y teoría política. Uno de los
rasgos distintivos de su obra, escribe Dash, “es la fusión
de lo imaginativo y lo teórico (...) No fue exclusivamente
poeta, novelista, dramaturgo ni ensayista, sino que combinó
creativamente todas las categorías, a menudo de forma
simultánea” 12. De esta fusión de lo imaginativo y de lo
teórico trataremos ahora.
2. Édouard Glissant, ¿un autor “difícil”?
Quisiera abordar brevemente el tema de la experiencia de
lectura de la obra de Glissant. Uno podría tachar la escritura
de Édouard Glissant de opaca, difícil, y no podríamos
negarlo. No obstante, esta dificultad que la caracteriza no
es cualquiera. No se trata de ese tipo de texto que trata de
dominar a su lector, fascinarlo o seleccionarlo mediante un
léxico rebuscado. Si bien podemos conceder que hay una
cierta dificultad en los textos de Glissant, ésta reside en la
necesidad de dejar ir sus costumbres de lectura.
12
Dash, Edouard Glissant, I.
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225

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

Empezando por la forma: ya se trate de un ensayo,
una novela o un poema, la escritura de Glissant adopta casi
siempre la forma de prosa poética. Si las numerosas metáforas
pueden sorprender en sus textos más argumentativos,
aun mas será la voluntaria desorganización de la sintaxis
o la introducción de palabras en idioma martiniqués13. A
continuación, en una sola obra, el lector se encontrará con
una gran diversidad de formas. Así, coexisten en el Traité
du Tout-Monde borradores, aforismos, fragmentos, poemas
o reflexiones históricas.
Este rechazo de las separaciones entre los géneros
y los registros de lenguajes tiende a contaminar tanto la
forma como el fondo. Incluso su manera de argumentar va
a contracorriente de lo que se suele leer y entender. Más que
un intento estético, o una crítica discursiva de desmantelar
una cierta tradición retórica, se trata con Glissant de poner
en práctica esta crítica. Así que, en primera lectura, sus
textos resultan profundamente inusuales o hasta irritantes.
En efecto, en muy pocas ocasiones el autor nos brinda
definiciones claras, estrictas y definitivas de sus conceptos,
sino solo apuntes. A la imagen de su central idea de un
“derecho a la opacidad”14, Glissant exige del lector que
se haga una comprensión global recolectando las pistas y
semillas sembradas a lo largo de sus obras. Expresa su odio
hacia la sistematización filosófica que intenta fijar lo real y
que no le parece nada realístico. Al contrario, el constante
movimiento de lo que llama el Todo-Mundo” hace que este
intento sea vano y poco pertinente.
En su epilogo a Manifiestos, el periodista político
Edwy Plenel escribe a propósito de la escritura glissantiana:
13

Glissant et Chamoiseau, Manifestes, 138.

14
Édouard Glissant, Traité du tout-monde, Poétique (Paris: Gallimard,
1997), 29.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

“Aquí, el lenguaje es revolución, en el sentido de que
trastorna, sacude y desplaza, rompe grilletes al tiempo que
abre posibilidades...”15. Esta fórmula nos parece pertinente:
Glissant intenta, a su escala, participar de una revolución
y de un proyecto crítico de la práctica tradicional de la
filosofía. Sus propias metáforas, el propio ritmo de sus
frases, tienen un valor filosófico. De cierta manera, hasta
la incomodidad y la frustración que tiende a provocar en el
lector, ya que su escritura tiende a arruinar los procesos de
interpretación a los que estamos acostumbrados, hacen parte
de este proyecto, que en última instancia, quiere obligarnos
a pensar de otra manera. Veremos en la siguiente parte que
esta ambición es un punto mayor de convergencia entre el
pensamiento glissantiano y el pensamiento deleuziano.
II. Del pensamiento raíz al pensamiento rizoma: desarraigar la filosofía occidental con Deleuze y Guattari
El filósofo francés Gilles Deleuze, conocido por su larga
colaboración con el psicoanalista Félix Guattari, con
quien escribió l’Anti-Oedipe (1972), Mille Plateaux
(1980), Qu’est-ce que la philosophie (1991), resulta ser
una referencia imprescindible para entender la filosofía
de Édouard Glissant. Sus conceptos de rizoma y raíz en
particular inspiraron el pensador martiniqués. “Rizoma”
viene a ser el título del capítulo introductorio de su obra
maestra, Mille Plateaux, coescrita con Guattari. Se había
publicado en opúsculo en 1976, un pequeño libro al que se
refiere de modo expreso Édouard Glissant en las primeras
líneas de su texto “Cultura e identidad”16. A fin de entender la
15

Glissant et Chamoiseau, Manifestes, 159.

16
“(…) arrancaba de la distinción instituida por Deleuze y Guattari entre
la noción de raíz única y la noción de rizoma.” Édouard Glissant, Introduction à
une Poétique du Divers (Paris: Gallimard, 1996), 59.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

interpretación glissantiana de estos conceptos, trataremos,
a través de un breve desvió, de dar a entender la distinción
en el texto de los propios Deleuze y Guattari.
2. Una metáfora no tan metafórica
Desde el punto de vista de la botánica, el rizoma es un tipo
de vegetal, que, al contrario de las raíces, no se expande de
manera vertical sino más bien horizontal. Un buen ejemplo
de rizoma serían los bulbos del jengibre. Para Deleuze y
Guattari, el rizoma conceptualiza una forma de existir
inherente a la realidad, es decir una estructura acéntrica,
que se expande en red y que se puede encontrar tanto en
los reinos vegetal (el bambú, el jengibre) como animal (las
madrigueras o las galerías del topo) como en la política
humana (el anarquismo):
Un rizoma como tallo subterráneo se distingue
radicalmente de las raíces y de las raicillas. Los
bulbos, los tubérculos, son rizomas (…) Hasta
los animales lo son cuando van en manada, las
ratas son rizomas. Las madrigueras lo son en
todas sus funciones de hábitat, de provisión, de
desplazamiento, de guarida y de ruptura. En sí
mismo, el rizoma tiene formas muy diversas,
desde su extensión superficial ramificada en todos
los sentidos hasta sus concreciones en bulbos y
tubérculos: cuando las ratas corren unas por encima
de otras. En un rizoma hay lo mejor y lo peor: la
patata y la grama, la mala hierba.17

En estas líneas, Deleuze y Guattari se apoyan sobre
una observación empírica de la flora y de la fauna para
17
Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mille Plateaux (Paris: Editions de Minuit, 1980), 12-13.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

enriquecer el uso estrictamente botánico de la palabra. A
la vez, van construyendo una oposición entre la estructura
lineal y vertical de la raíz, por una parte, y la horizontalidad
del rizoma y su expansión bajo forma de red por otra
parte. Más adelante, el propósito de los autores es enseñar
el carácter heurístico de esta distinción para analizar el
imaginario de los seres humano.
Más precisamente, la meta de este conceptodiagnóstico de Deleuze y Guattari es mostrar la prevalencia
de una representación. Podríamos decir con los términos de
la epistemología decolonial que es una representación geoculturalmente situada, es decir, se trata de un paradigma
que domina el pensamiento moderno occidental18.
Según nuestros dos autores, el árbol es el ejemplo
paradigmático de esta obsesión por la raíz en Occidente.
Para confirmar esta hipótesis, basta con mirar a nuestro
mundo circundante y examinar nuestras imágenes mentales:
ya se trate de genealogías, de relaciones jerárquicas en el
mundo profesional o, incluso, de la representación de los
fundamentos de la filosofía, el árbol está por todas partes,
pululando en nuestra imaginación.
Por lo tanto, no se trata de una metáfora, en el sentido
de que no se trataría aquí de hacer uso de la función poética
del lenguaje, con las palabras de Jakobson19. Tampoco se
trata de hacer uso de un sentido segundo y figurado, porque
aquí el árbol y el pensamiento de la raíz son categorías, en
sentido estricto, de nuestra relación con el mundo. Deleuze
y Guattari quieren acuñar un concepto que pueda servir a
analizar una realidad concreta.
18
19

Deleuze et Guattari, Mille Plateaux, 23.

Roman Jakobson, “Closing Statement : Linguistics and Poetics ”, 1 jan-

vier 1960, 350377.
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229

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

2. Una denuncia metafísica de lo Uno
De los seis principios del rizoma que distinguen (conexión,
heterogeneidad, multiplicidad, ruptura asignificante,
cartografía y decalcomanía), tres son particularmente
relevantes para entender a la identidad-rizoma de Glissant.
Acerca de los dos primeros, inseparables, Deleuze
y Guattari escriben: “Cualquier punto de un rizoma puede
estar conectado con cualquier otro, y debe estarlo. Es muy
diferente del árbol o la raíz que fija un punto, un orden”20.
En otras palabras, a diferencia de la raíz, el rizoma no tiene
centro ni tronco, y eso hace posible un funcionamiento
autónomo de cada parte, sin control centralizado. En cuanto
al principio de la multiplicidad, que se deduce de los dos
primeros principios, distinguen una falsa y una verdadera.
Las ramificaciones de las raíces de un árbol, por ejemplo,
entran en la categoría de una falsa multiplicidad, ya que
provienen de un tronco, de una unidad.
La radicalidad de tal propuesta filosófica consiste en
descartar por completo uno de los conceptos más centrales
de la metafísica occidental: la primacía de la unidad.
Deleuze y Guattari, tal como Édouard Glissant, nos invitan
a considerar una multiplicidad “independiente”, sin unidad
previa –una multiplicidad que existe inmediatamente como
multiplicidad, por sí misma y como finalidad en sí, y no
como momento segundario, procedente del Uno. Así que,
más allá de poner en tela de juicio la primacía de la unidad,
también cuestionan la mera existencia de la unidad, como si
aquella fuera una ficción metafísica y ontológica.
La exigencia fundamental de estos autores, y su
intuición común, es la de la necesidad de proponer una
20
Deleuze y Guattari, Mille Plateaux, 13.
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230

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

filosofía más cercana al incesante movimiento de los
fenómenos, y más fiel a su propia complejidad. ¿Será que
se trata de un presupuesto pesimista según el cual no se
pueda comprender la realidad? No se trata exactamente de
un pensamiento heracliteano, basado sobre la idea de un
flujo escurridizo, como lo describía el poeta Jean-Baptiste
Chassignet en su poema “Siéntate en la orilla de un río
ondulante”, donde se enfrenta con la absurda idea de tener
un mismo nombre para una cosa tan cambiante como un
río ondulante : “Pero no verás nada de aquella primera ola /
Que una vez fluyó; el agua cambia cada día, / Cada día pasa,
y seguimos nombrándolo /El mismo río, la misma agua, de
la misma manera”21. Se trata sin embargo de apelar a la
imaginación y a la poesía para captar los fenómenos por las
categorías mismas a través de las cuales se nos presentan,
ya se trate de elementos naturales o imaginarios.
Más bien, el presupuesto que guía a Deleuze y
Guattari es que se requiere otra filosofía y otro paradigma
para entenderla, y eso debe de pasar por el cuestionamiento
del zócalo filosófico del pensamiento occidental moderno,
basado sobre lo que ahora se considera como mitos o
ficciones: la Unidad precedente a la multiplicidad, pero
también el dualismo antropológico naturaleza/cultura y
su consecuencia lógica, la división cuerpo/alma. En cierta
medida, podríamos decir más bien que se trata de una
ambición fenomenológica por la que se pretende captar la
realidad a través de símbolos y representaciones que nos
son tan indispensables, y dejar de pretender deshacerse
de su cuerpo y su imaginación para acceder a verdades
universales. Así que, al mismo tiempo que diagnostica la
raíz como un rasgo fundamental del imaginario occidental,
nos sugieren la necesidad de una transición, de un cambio de
21
Jean-Baptiste Chassignet, Le mépris de la vie et consolation contre la
mort (Bussy-le-Repos: Obsidiane, 2021).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
231
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

paradigma, invitándonos a rescatar un imaginario filosófico
reticular, el pensar rizoma.
3. El significado político
Aquí quisiera hacer una digresión sobre el significado
político de estos conceptos. Según la interpretación del
deleuziano Igor Krtolica, “la raíz es una imagen del
fundamento o del principio jerárquico (arkhè), mientras
que, a la inversa, el rizoma es una imagen del devenir o
de la red, de toda multiplicidad que se rebela contra la
centralización y la jerarquización”22.
Si la crítica de la organización política de los Estados
modernos es una dimensión clave del pensamiento de Deleuze,
nos parece, sin embargo, que podría cobrar otro sentido al
entrar en diálogo fructífero con otra corriente. Por una parte, el
pensamiento postmoderno de Gilles Deleuze, Félix Guattari
y Édouard Glissant, y, por la otra, el pensamiento decolonial
latinoamericano de un Enrique Dussel o un Santiago CastroGómez. Nos parece evidente que estas dos corrientes
conllevan una crítica común, la de una filosofía occidental
moderna que se aferra a sus mitos y a sus cánones.
Donde Deleuze, Guattari y Glissant critican la raíz,
la búsqueda de unidad, de centralización, y ven en ello
un rechazo a mirar honestamente la casi innominable
diversidad cultural de un mundo globalizado, Enrique
Dussel aboga por la reescritura de una historia de la
filosofía que desmonte el mito de la raíz griega de la

22

Igor Krtolica, “Le rhizome deleuzo-guattarien « Entre » philosophie,

science, histoire et anthropologie”, en Rue Descartes 99, no 1 (24 juin 2021),
40. https://www-cairn-info.ezpaarse.univ-paris1.fr/revue-rue-descartes-20211-page-39.htm
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

filosofía europea23 y por la refundación de los programas
de enseñanza de la filosofía, para que las epistemologías
de todas partes sean puestas en pie de igualdad. Nos
parece, pues, que el pensamiento del rizoma y de la raíz,
en particular en su aplicación glissantiana a las identidades,
son herramientas filosóficas preciosas para reflexionar
sobre las cuestiones políticas en juego en nuestros mundos
contemporáneos. En la sección siguiente, intentaremos
descifrar las distintas reivindicaciones identitarias y de
desarrollar una interpretación del pensamiento glissantiano
de las ideas para este uso.
III. De la identidad-raíz a la identidad-rizoma: la identidad cultural como criollización y relación con Glissant
Con Édouard Glissant, ya no se trata, en prioridad, de
cuestionar el pensamiento filosófico occidental, sino de
utilizar esta pareja conceptual para pensar los retos de las
identidades contemporáneas.
1. La interpretación glissantiana de Deleuze y Guattari
Nos enfocaremos sobre un texto particularmente relevante
para la recepción glissantiana de Deleuze y Guattari,
titulado “Cultura e identidad”. Se trata de una conferencia
que Édouard Glissant pronunció en un simposio en Tokio
sobre la modernidad, en noviembre 1996. El borrador de
esta conferencia se encuentra en otro volumen, Tratado del
Todo-Mundo24, publicado posteriormente en 1997, que en
aquel entonces el autor llamó “La tierra y el territorio”.
23

Enrique Dussel, “Pour un dialogue mondial entre traditions philo-

sophiques”, en Cahiers des Amériques latines, no 62 (31 décembre 2009): 116,
https://doi.org/10.4000/cal.1619.
24
Glissant, Traité du tout-monde. 193-197.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

233

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

En este texto, Glissant menciona de modo expreso
a su filiación con el concepto de raíz y rizoma de Deleuze
y Guattari. De ahí, arranca discerniendo entre dos tipos de
cultura. Primero, las culturas atávicas que tienen raíces
antiguas, cuya identidad está estrechamente vinculada
a la existencia de una génesis, un relato épico o mitos
fundacionales, así como a la identificación con un territorio
concreto. Segundo, las culturas compuestas, que son
culturas más recientes –Glissant sugiere que forman parte
de esta categoría las poblaciones que han sido colonizadas.
El ejemplo que da Glissant es justamente el caso de
México, donde las culturas atávicas corresponderían a las
culturas amerindias de Chiapas, y las culturas compuestas,
al México actual en general.
Quisiera aquí hacer un paréntesis para señalar que
Édouard Glissant no es historiador, aunque no cabe duda de
que tuvo un excelente conocimiento de la historia colonial
y de la esclavitud en particular en el Caribe. Myriam
Cottias, historiadora especializada en la esclavitud en el
Caribe y gran lectora de la obra de Glissant, afirma que si
éste escribe a veces cosas históricamente erróneas, ofrece
hipótesis muy fructíferas25. Así que los textos de Glissant
deben tomarse como ensayos, textos que pretenden ofrecer
herramientas heurísticas, y en todo caso deben tener en
cuenta estas posibles inexactitudes.
Glissant hace en este texto una lectura bastante crítica
de la Historia como gran relato colectivo de los orígenes.
Esta carga crítica se expresa en el uso de la palabra “mito”
o “Génesis”, que subrayan el carácter construido, memorial
25

“Édouard Glissant : une nouvelle philosophie de l’identité”, conferen-

cia del 18 de abril 2018 en el Museo Pompidou. https://www.youtube.com/
watch?v=eGz6zeIFi5g&amp;ab_channel=Biblioth%C3%A8quepubliqued%27information.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

y narrativo de la Historia, en contraposición a una visión
ingenua que querría que sólo hubiera hechos, expuestos
con perfecta objetividad por los historiadores.
Para Glissant, las identidades-raíces se caracterizan
como una narrativa unificadora, pero sobre todo que
legitiman el derecho exclusivo a ocupar un territorio. Esto
es lo que él llama “legitimidad ampliada”, que es la base del
sentimiento de propiedad que una población tiene hacia su
territorio. Así que este sentimiento de propiedad no sólo se
justifica por una larga presencia en un lugar, sino también
por este relato de los orígenes:
La función esencial de los mitos fundadores es la
de consagrar la presencia de una comunidad en un
territorio, vinculando por filiación legítima esta
presencia, este presente con una Génesis, con un
acto de creación del mundo. El mito fundacional
reafirma la continuidad sin quiebra de esta filiación
y autoriza desde ese momento a la comunidad
de la que se trate a considerar esta tierra como
convertida en territorio como absolutamente
privativa. Por legitimidad ampliada –ya lo hemos
observado– sucede que, pasando del mito a la
conciencia histórica, la comunidad considera
entonces que le es concedido el territorio en virtud
de un derecho de acrecentamiento de los límites de
este territorio26.

Este extracto nos permite comprender mejor el título
original dado a esta conferencia: “Tierra y Territorio”.
Un territorio no es sólo una tierra habitada, marcada por
instalaciones humanas, sino sobre todo investida de un
valor sagrado y de un papel simbólico en la constitución
26
Glissant, Introduction à une poétique du divers, 62.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

235

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

del relato colectivo. Para pasar de la tierra al territorio, es
necesario poder justificar y legitimar esta ocupación a través
de una historia antigua, de la existencia de antepasados, e
integrarla en una narrativa original que le confiera un valor
esencial, asociándola indefectiblemente a la identidad de
las poblaciones que la habitan. Glissant desvela así un
poderoso mecanismo de “territorialización” gracias al
registro de lo sagrado que confiere un “derecho divino de
propiedad” 27 y de lo histórico, constituyendo el telón de
fondo de lo que denomina la identidad-raíz.
Sin embargo, examina un caso límite, que resulta
ser también el ejemplo paradigmático de “cultura
compuesta”, poniendo en tela de juicio la idea de que
no existe alternativa al modelo de identidad-raíz. En
efecto, las islas del Caribe, y en particular la Martinica
de Glissant, han visto diezmadas sus “poblaciones
originarias” por las consecuencias directas e indirectas de
la llegada de los colonizadores. Así pues, la población de
estas islas estaba formada en gran parte por una población
africana y deportada para la esclavitud. Como describe
Alain Ménil28, estas poblaciones fueron deliberadamente
mezcladas, las familias divididas, para que no pudieran
comunicarse y rebelarse.
Esto significó la aniquilación de sus culturas nativas,
sus memorias y sus lenguas. Este epistemicidio radical, de
una violencia sin precedentes, obligó así a muchas personas
de culturas diferentes a coexistir y, con el tiempo, a recrear
una cultura desde cero. Lo que caracteriza el caso del Caribe, por lo tanto, es la ausencia de un mito fundador, una
27
28

Glissant, Traité du tout-monde, 35.

Alain Ménil, “La créolisation, un nouveau paradigme pour penser

l’identité ?”, en Rue Descartes n° 66, no 4 (2009), 819.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

memoria colectiva reducida a retazos y “huellas” de culturas29. La cultura criolla, sin embargo, al ser una cultura por
derecho propio, aunque con una historia muy reciente debido a la historia colonial, constituiría para Glissant la triste
prueba de que las culturas no necesitan un aparato de mitos
y relatos de orígenes para formar una sociedad y tener una
identidad propia. El Caribe es así para Glissant un ejemplo
de identidad-rizoma.
2. La constante criollización del mundo y la crítica al
esencialismo
“Escribimos en presencia de todas las lenguas del
mundo”30. Esta famosa frase de Édouard Glissant remite
a lo que nombra el proceso de “criollización del mundo”.
Dicho concepto, que tiene poco que ver con lo que se suele
llamar la cultura criolla en la historia de América Latina,
es un concepto que está estrechamente vinculado con la
identidad-rizoma, ya que para el autor martiniqués las
“culturas compuestas” que no funcionan sobre el modelo
de la raíz sino del rizoma, son el resultado de un proceso de
criollización. Aunque este proceso sirva para comprender
lo que ocurrió durante la colonización, la criollización
abarca también el “Todo Mundo” contemporáneo y
permite nombrar los complejos y constantes cambios del
mundo globalizado.

29
El concepto de “huellas”, traducido por “rastro” en ciertos textos, es un
concepto glissantiano clave que remite a la vez al tema de la identidad como
al de la memoria. Plantea Glissant que todos y todas somos compuestos por
“huellas” de otras culturas y de nuestras relaciones en general. También le sirve
en particular para describir el tipo de memoria de las poblaciones colonizadas,
forzadas a olvidar sus culturas. Glissant, Introduction à une poétique du divers,
69.
30
Glissant, Traité du tout-monde, 85.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

237

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

Antes que nada, es preciso mencionar que este
concepto de criollización tiene un origen lingüístico –y cabe
recalcar la relevancia que tienen en general los idiomas para
Édouard Glissant. No sería exagerado afirmar que la filosofía
glissantiana se apoya sobre un paradigma lingüístico, en el
cual la forma en que las lenguas se contaminan mutuamente,
por contacto y de manera imprevisible, en un movimiento
espontáneo e incontrolado, constituye el modelo para
describir las relaciones interculturales en general.
Asimismo, el concepto de criollización se inspira en
el proceso por el que surgieron las lenguas criollas en el
Caribe. Como lo mencionábamos en el párrafo anterior,
estas lenguas emergieron dentro del marco de la trata de
esclavos, donde numerosas poblaciones africanas ajenas
entre sí tuvieron que crear un idioma común, ya que:
(…) el antro del barco negrero es el lugar y el
momento donde las lenguas africanas desaparecen,
porque en el barco negrero, o en las plantaciones,
jamás convivían las personas que hablaban la misma
lengua. El ser se hallaba despojado de cualquier
elemento propio de su vida cotidiana y, sobre todo,
de su lengua31.

Como lo observaba en 2009 el filósofo franco-caribeño
Alain Ménil, la noción de criollización había “pasado al
dominio público del conocimiento, tras haber abandonado
el registro científico y académico”, abriéndose paso así en
los ámbitos periodístico y político. En su opinión, esto era
también una señal de que faltaban herramientas teóricas
que permitieran “reflexionar sobre los cambios importantes
de las identidades colectivas contemporáneas, evitando los
31
Glissant, Introduction à une poétique du divers, 18.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

238

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

callejones sin salida de las cuestiones identitarias”32. Tal
observación sigue siendo pertinente hoy en día, si hemos
de creer el uso que el candidato a la Presidencia y líder de
izquierda Jean-Luc Mélenchon hizo de ella en su discurso
sobre la República en septiembre de 202033. En aquelle
época, esta noción se había utilizada para referirse a la
diversidad cultural, religiosa y social del contexto francés,
sobre todo desde los años sesenta.
No obstante, Édouard Glissant hace hincapié en la
diferencia entre criollización y mestizaje o multiculturalismo.
Lo que está comprometido en esta distinción es, según
sus palabras, la “imprevisibilidad de los resultados (la
criollización no se limita a un mestizaje, cuyas síntesis podrían
preverse)”34. Por una parte, si el mestizaje está considerado
como una mezcla previsible, es porque remite antes que nada
a una hibridez genética y a las características fenotípicas que
han sido la base del aparato racista del sistema colonial.
Por otra, la criollización es una simbiosis cultural cuyo
resultado es imprevisible y abarca, por tanto, una realidad
más compleja, más caótica y rica que la del mestizaje o de
una visión multiculturalista que consiste en yuxtaponer y
encasillar las culturas en vez de reconocer el proceso de “darrecibir”35 intercultural. Así lo resuma Glissant:
La criollización es la reunión de varias culturas, o al
menos de varios elementos de culturas distintas, en
32
”, 9.

Ménil, “La créolisation, un nouveau paradigme pour penser l ’identité ?

33
“Tribune. Jean-Luc Mélenchon : La créolisation n’est pas un projet ou
un programme, c’est un fait”, L’Obs, 25 septembre 2020, https://www.nouvelobs.
com/debat/20200925.OBS33823/tribune-jean-luc-melenchon-la-creolisationn-est-pas-un-projet-ou-un-programme-c-est-un-fait.html.
34

Glissant, Traité du tout-monde, 94.

35
Glissant et Chamoiseau, Manifestes, 53.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

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�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

una parte del mundo, lo que da lugar a un fenómeno
nuevo, totalmente imprevisible en comparación con
la suma o la simple síntesis de estos elementos. Se
esperaría un mestizaje, pero no una criollización36.

Uno de los principales propósitos de Glissant es
comprender los entresijos de la globalización y sus efectos
en las culturas. Donde algunas voces conservadoras dicen,
por ejemplo, que el español está siendo alterado por el
inglés, o el francés por el inglés, Glissant no ve un proceso
de enajenación sino de criollización, que no pone en riesgo
en ningún momento lo singular de cada idioma37. Además,
observa el filósofo que, si hay idiomas que están en profunda
transformación, no son los idiomas que integran cada vez
más anglisismos, sino más bien el propio idioma inglés,
cuya singularidad se diluye en la masa de anglohablantes
que usa del idioma de manera equivocada o aproximativa.
El “encuentro planetario de las culturas” de la globalización
desencadenó un caos “que no es el caos apocalíptico del fin
de los tiempos”38, sino una apertura mundial de cada cultura
a la diferencia, provocando una simbiosis cultural mundial
e imprevisible, de tal manera que “la diversidad ha cortado
el paso a lo universal, traspasándolo”39. Así que Glissant
llega a la conclusión de que lo que sigue protegiendo las
culturas de este peligro de homogeneización y de pérdida
de singularidad e identidad, no son los territorios ni los
idiomas, sino los imaginarios.
En este sentido, Glissant considera que el Caribe
fue una revolución cultural, ya que por primera vez en la
historia se reunieron tantas poblaciones diferentes en un
36

Glissant, Traité du tout-monde, 37.

37

Glissant, Introduction à une poétique du divers, 66.

38

Glissant, Introduction à une poétique du divers, 71.

39
Glissant, Introduction à une poétique du divers, 68.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

240

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

mismo lugar. Se trata de un aspecto central: lo ve como una
prefiguración de la globalización, especialmente en este
fenómeno de simbiosis intercultural. Lo que ocurrió en el
Caribe puede ayudarnos a entender lo que está ocurriendo
en el “Todo Mundo”.
Al fin y al cabo, este aparataje conceptual, la
identidad-rizoma y la identidad-raíz, el pensamiento rastro,
la criollización y el mestizaje, así como el Todo-Mundo,
abogan por una crítica al esencialismo. Asimismo, hace del
pensamiento glissantiano un recurso sumamente precioso
para pensar los retos y debates que rodean la cuestión
de la identidad hoy en día, frente a un florecimiento de
los neonacionalismos, neofascismos y otras políticas
antinmigración que instrumentalizan la cuestión identitaria,
particularmente amenazante en Europa. Como lo explica
Glissant, “Allí donde aparecen los mitos fundadores,
dentro de esas culturas que yo llamo atávicas, la noción de
identidad se desarrollará en torno al eje de la filiación y la
legitimidad; en profundidad, es la raíz que excluye al otro
como participante”40
Esta exclusión, este rechazo al otro y a la diferencia,
resulta ser la mayor preocupación de lo que podríamos
llamar la teoría crítica de la identidad que desarrolla Glissant
a lo largo de su obra. En particular con los conceptos de
criollización y de identidad-rizoma, pretende ir más allá
de una concepción esencializadora y fijista de las culturas.
Al igual que las lenguas criollas, las identidades culturales
se conforman mediante encuentros e interacciones
entre culturas e individuos. Aparecen en la concepción
glissantiana como irreductiblemente plurales, animados
por un constante movimiento dialógico y procesal: “Llamo
criollización al encuentro, a la interferencia, al choque, a
40
Glissant, Introduction à une poétique du divers, 63-63.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

241

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

las armonías y desarmonías entre culturas, en la totalidad
realizada del mundo-tierra (...) Mi propuesta es que hoy el
mundo entero se criolliza y toma la forma de archipiélagos”41
3. El aporte principal: la identidad como relación
Este intento de sobrepasar la tentación esencialista se plasma
en una filosofía de la relación, que justamente es el título de
una de sus obras más relevantes42. Glissant critica duramente
la identidad-raíz, tachándola de destructiva: “La raíz única
es la que mata a su alrededor, mientras que el rizoma es la
raíz que se extiende al encuentro de otras raíces”43. Si la
raíz “mata”, es porque la identidad-raíz busca definirse en
negativo, por lo que no es, es decir, por la exclusión de otras
culturas. La identidad propia se define así por lo que no es
uno mismo: el extranjero, el otro. Este hermetismo, este
pensamiento de la identidad sobre el modelo de la propiedad
y de la frontera, es lo que condena Glissant.
La identidad raíz mata, no solo en un sentido
figurativo, sino en el sentido propio, cuando el deseo de
preservar su esencia se vuelva a través de resortes retóricos
de los origines se vuelva una justificación de las políticas
xenófobas y antiinmigración. En uno de sus pocos textos
estrictamente hablado políticos, Édouard Glissant y el
escritor Patrick Chamoiseau llegan a denunciar lo que
se podría considerar como un ejemplo concreto de este
fenómeno44: la creación en 2007, bajo el quinquenio de
Nicolas Sarkozy, de un “ministerio de la Inmigración, de la
41

Glissant, Traité du tout-monde, 194.

42
Édouard Glissant, Philosophie de la Relation: Poésie en étendue (Paris:
Gallimard, 2009).
43

Glissant, Introduction à une poétique du divers, 59.

44
Glissant et Chamoiseau “Quand les murs tombent”, en Manifestes, 4978.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
242
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

Integración y de la Identidad nacional y del codesarrollo”,
a cargo de Brice Hortefeux.
Junto a numerosos intelectuales, los dos autores
martiniqueses protestan contra lo que se denunciará como
una institucionalización de la xenofobia, en la medida en
que el Ministerio es el garante de cierto número de medidas
destinadas a controlar la inmigración y a los inmigrantes.
En primer lugar, sostienen los dos autores, la
identidad no puede ser el objeto de una decisión. Aunque
en algunos aspectos la identidad nacional en particular se
haya construida durante mucho tiempo mediante una forma
de patrimonialización. Señalan cómo, históricamente, la
forma del Estado-nación en particular ha sido cómplice de
la normalización de la identidad-raíz. Además, según ellos,
fue la “sobrevaloración de la identidad” lo que justificó la
colonización y la explotación económica que la acompañó,
ya que la conquista permitió glorificar a la nación y exaltar
sus valores. Por otra parte, los dos autores señalan con
amargura hasta qué punto se trata de una traición a la propia
identidad francesa querer crear un ministerio como éste,
dedicado a la represión de los derechos humanos:
Así, en pleno siglo XXI, una gran democracia, una
vieja república, la llamada tierra de los derechos
humanos, reúne, en el título de un ministerio llamado
ante todo a reprimir los términos: inmigración,
integración, identidad nacional, codesarrollo. En
este concentrado, los términos chocan, se anulan,
se condenan y sólo dejan el hipo de una regresión.
Francia traiciona así una parte no codificable de
su identidad, uno de los aspectos fundamentales
–el otro es el colonialismo– de su relación con el
mundo: la exaltación de la libertad para todos. 45
45
Glissant et Chamoiseau, “Quand les murs tombent”, en Manifestes, 56.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
243
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

Es en este punto del texto cuando entra en juego
la metáfora del muro, que completa el imaginario de la
identidad de raíz. Sugiriendo un espacio restringido, y sobre
todo más cerrado que la frontera, construida en un espacio
abierto. Este concepto de muro revela lo que las fronteras
quieren ser en realidad: muros de identidad. Sin embargo, las
murallas diagnostican que este intento responde sobre todo a
una impotencia fundamental, una incapacidad de entender:
“La tentación del muro no es nueva”, y reaparece “Cada vez
que una cultura o una civilización no ha conseguido pensar
al otro, pensarse a sí misma con el otro, pensar al otro en sí
misma (...)”46. Glissant y Chamoiseau añaden con razón que
no se trata tanto de levantar muros entre culturas diferentes,
sino entre pobres y ricos47. Estos intentos de “hacer muros”,
finalmente, parecen en cierto sentido absurdos y vanos, en
un momento en que la contaminación del imaginario y de
las culturas entre sí va mucho más allá de las fronteras. El
llamamiento de los dos poetas es, pues, claro: “que caigan
los muros”, que se disuelva este ministerio (lo que ocurrirá
en 2010) y, sobre todo, que se privilegien las relaciones.
Así, la identidad-rizoma, que Glissant llama en otros
textos identidad-relación, debe ser elevada al rango de
ideal de identidad, y sin poner en duda la necesidad de esta
última para el bien común y para lo colectivo, consigue
proporcionarnos una brújula para evaluar cuándo es fértil,
rizomática, y cuándo se vuelve devoradora, destructora.
La relación en el sentido glissantiano es, pues,
mucho más que una simple relación intersubjetiva. Es un
concepto que pretende describir una modalidad primordial
e inconquistable, no sólo de los humanos, sino también de
las culturas y las lenguas, pensada de forma paradójica y
46

Glissant et Chamoiseau “Quand les murs tombent”, 58.

47
Glissant et Chamoiseau “Quand les murs tombent”, 63.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

244

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

un tanto platónica, como flotando en el Todo-Mundo por
encima de los individuos y moviéndose independientemente
de su voluntad. Este principio de primacía de la relación es
tal que no sería abusivo decir que, para Glissant, en cierto
modo, todo es relación, o todo puede entenderse como un
cierto tipo de relación.
En este sentido, para Glissant, sería un error intentar
captar una cosa sola. Esto no sólo sería imposible, sino
que también sería erróneo: una cosa está incompleta si
no se la toma como en relación con otras cosas. Como lo
observábamos anteriormente, se produce así una subversión
de una larga tradición metafísica que ha postulado la
superioridad del Uno, de la unidad, sobre la diversidad.
En otras palabras, con Glissant no hay una conexión única
y exclusiva entre dos cosas, sino siempre infinitas redes
y ramificaciones que nunca pueden ser perfectamente
captadas. Y este es un pensamiento vertiginoso, espantoso,
y que nos remite a nuestra fundamental impotencia para
conocer el mundo en su totalidad, de forma exhaustiva. Es
lo que a veces llama “caos”, que no es peyorativo, o a veces
“la turbulencia de la extensión”48.
Volviendo a la cuestión de la identidad, esto significa
que el modelo de identidad-rizoma es uno en el que la
identidad se construye a partir de sus encuentros, gracias
a una permeabilidad a la alteridad, con la que co-construye
nuevas ramificaciones. Escribe: “La noción de identidad se
realiza en torno a los marcos de la Relación que entiende
al otro como inferido”49. Inferir aquí significa participar,
en el sentido de que la identidad para Glissant nunca se
deriva únicamente de la identificación con un territorio y
las narrativas históricas, sino que las identidades son, sobre
48

Glissant, Introduction à une poétique du divers, 69.

49
Glissant, Introduction à une poétique du divers, 63.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 217-248

245

�La identidad-raíz y la identidad-rizoma

todo, el fruto de toda una serie de relaciones diferentes. O
incluso, y esto constituye un gesto filosófico más radical,
que la identidad, lejos de ser pertenencia, es sólo relación.
Conclusión
Constatando el modo en que esta esencialización de las
culturas debilita a las comunidades humanas, el pensador
martiniqués propone, basándose en el concepto de rizoma,
un modelo que subraya el carácter cambiante y evolutivo
de las culturas, el de la identidad-rizoma.
Esta conceptualización pretende deconstruir una
comprensión de la identidad cultural que postula la
existencia de un origen, una fuente única, a la que se refiere
la imagen poética pero despreciativa de la raíz. Así, en
lugar de la ficción del origen y de la búsqueda de identidad
con la que es inseparable, encontramos en el pensamiento
glissantiano la idea de que en toda cultura hay huellas, a
veces insondables, de culturas más antiguas o extranjeras
y que esta permeabilidad es en gran parte incontrolable.
Habría así en cada individuo una copresencia de una multitud
de recuerdos, colectivos o individuales, de costumbres y
creencias entremezcladas.
Esta propuesta permite finalmente reconocer la
ambivalencia fundamental de las relaciones transculturales.
Cuando esta huella es la de la colonización, de la memoria
de las plantaciones y de los barcos negreros, es el fermento
de una revuelta contra la aculturación que resultó de ella.
En este sentido, son efectivamente esas huellas las que
alimentan los discursos de justicia epistémica tal como se
pueden escuchar por ejemplo en los estudios decoloniales.
Vemos en esta consideración de la conflictividad, de los
antagonismos propios de las relaciones interculturales, una
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Entre Althusser y Badiou: Escribir
el acontecimiento y el sujeto en las
subversiones
Between Althusser and Badiou: To write the event
and the subject in subversions
Entre Althusser et Badiou : Écrire l’événement et
le sujet dans les subversions
Raúl Reyes Camargo1

Resumen
Se propone mostrar que la noción de acontecimiento en la obra
de Louis Althusser es un antecedente de la elaboración del
acontecimiento en la obra que pertenece a los “ años Rojos de”
de Alain Badiou. (Théorie de la contradiction and De l’ideologie
) Théorie du sujet) El problema que sutura ambos autores es la
lucha de clases, para Althusser, un acontecimiento epistemológico
posibilita la comprensión de los eventos históricos como las
Revoluciones que se entendieron como un “advenimiento” ,
bajo una perspectiva forjada desde el marxismo, la obra de Marx
y la dialéctica hegeliana. Desde dicha discusión se acendra la
1
Doctor por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, CDMX, México.
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sobredeterminación, misma que se entiende como una idea
previa del acontecimiento, ella es un cúmulo de contradicciones
que rebasan las contradicciones descritas por Hegel y Marx.
Finalmente, se aborda el acontecimiento como un encuentro
azaroso que tiene lugar en el vacío.

Palabras Clave
Acontecimiento, sobredeterminación, contradicción, sujeto
político e historia, dialéctica y marxismo.

Abstract
It is proposed to show that the notion of event in the work of
Louis Althusser is an antecedent of the elaboration of the event
in the work that belongs to Alain Badiou´s “Red years” (Théorie
de la contradiction and De l’ideologie) and Théorie du sujet. The
problem that links both authors is the class struggle, for Althusser,
an epistemological event makes it possible to understand
historical events such as the Revolutions that were understood
as an “advent”, under a perspective forged from Marxism, the
work of Marx and Hegelian dialectic. From this discussion,
overdetermination ascends, which is understood as a prior idea
of ​​the event, it is a cluster of contradictions that overrun the
contradictions described by Hegel and Marx. Finally, the event
is approached as a random encounter that takes place in the void.

Keywords
Event, encounter, sujet; overdetermination, contradiction,
dialectics, Marxisms.

Résumé
Il est proposé de montrer que la notion d’événement dans
l’œuvre de Louis Althusser est un antécédent de l’élaboration de
l’événement dans l’œuvre qui appartient aux « années Rouges »
d’Alain Badiou (Théorie de la contradiction et De l’idéologie) et
Théorie du sujet. Le problème qui unisse les deux auteurs est la
lutte des classes, pour Althusser, un événement épistémologique
rend possible la compréhension des événements historiques
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�Entre Althusser y Badiou

tels que les Révolutions qui ont été comprises comme un «
avènement », sous une perspective forgée à partir du marxisme,
l’œuvre de Marx et la dialectique hégélienne. Dès cette
discussion la surdétermination est consolidée, même qui est
comprise comme une idée qui précède l’événement, elle est un
amas de contradictions qui dépassent les contradictions décrites
par Hegel et Marx. Finalement, l’événement est abordé en tant
qu’une rencontre fortuite qui se déroule dans le vide.

Mots-clés
événement, surdétermination, contradiction, sujet politique et
histoire, dialectique et marxisme.

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�Entre Althusser y Badiou

Introducción
La categoría de acontecimiento se discute en los
planteamientos contemporáneos sostenidos por Althusser,
Alain Badiou, Slavoj Žižek, Jacques Derrida, Gilles
Deleuze. Podría sostenerse que dichas disputas tuvieron
cierto origen en la obra de Louis Althusser, una de las más
polémicas y relevantes del siglo XX. Resalta el materialismo
aleatorio y del encuentro. Pero se localizan antecedentes
del acontecimiento en Pour Marx y Lire le Capital, por
mencionar las más representativas.
El acontecimiento no constituye una unidad temática en
el conjunto de la obra Althusser, como tampoco se puede
encontrar una unidad temática de otras categorías de suma
importancia, tal y como lo afirma Sánchez Vázquez, en su
explicación sobre el teoricismo de Althusser. Gerald Cohen
discute la tesis althusseriana de que en la obra de Marx se
encuentra una “teoría de la historia”, pues no desarrollaría
un sistema conceptual, ni elabora definiciones y demostraciones, sino que plantea reflexiones que abarcan varias disciplinas filosóficas, al menos la epistemología, la filosofía
de la historia y la filosofía política, que se discuten alrededor de “una problemática”2. Por ello, la noción de acontecimiento es una categoría subterránea que puede explicarse
mediante una mínima ontología que culmina en el materialismo aleatorio, antecedente de la categoría de acontecimiento en Alain Badiou.3

2
Adolfo Sánchez Vázquez, Ciencia y Revolución (México: Enlace/Grijalbo) 8 ss. Gerald A. Cohen. La teoría de la historia de Karl Marx (Madrid: Siglo
XXI y Pablo Iglesias, 1986)
3
Ignacio Gordillo, “La idea de acontecimiento en las filosofías de Althusser y Badiou como forma de repensar la subjetividad política,” Oxímora: Revista Internacional de Ética y Política, no. 15 (jul-dic2019), 33-50. doi:
10.1344/oxi.2019.i15.22584LA
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�Entre Althusser y Badiou

Badiou no discute el acontecimiento planteado por
Althusser, aunque su problemática sea la misma, pero sí
crítica la negación de la existencia de un Sujeto, desde
el planteamiento de los aparatos ideológicos del Estado,
pues Badiou postula un sujeto que se teje alrededor de
un acontecimiento. Sin embargo, la problemática del
acontecimiento político tratada en De l’ideologie, De la
Contradiction, y Théorie du sujet, enuncia la problemática
althusseriana. Entonces, la cuestión es que aunque Badiou
no reconoce como pionero de la categoría de acontecimiento
a Althusser, sí discute la problemática alrededor de la
categoría de acontecimiento, lo que sirvió de base para su
posterior postulación.
En gran parte de la obra de Althusser la categoría de
acontecimiento está suturada al marxismo, la dialéctica
marxista-hegeliana, la historia, el teoricismo, el corte epistemológico, el psicoanálisis, el estructuralismo y la ideología.4 El acontecimiento es una categoría ontológica que
atraviesa casi toda su obra, sea desde lo epistemológico o
lo político. Ideas que son acordes a los planteamientos badiouanos.
Un antecedente de la idea acontecimiento surge en la
postulación de que la desmistificación de la dialéctica hegeliana, por parte de Marx, conlleva el descubrimiento de
la historia como un nuevo continente de la ciencia, en la
que la lucha de clases tiene como estructura ontológica la
contradicción. Es un acontecimiento epistemológico (corte o no) que conlleva a replantear la estructura de la lucha
4
Emilio de Ípola, en su libro Althusser, The infinite farewell. interpreta la
obra de Althusser en función del estructuralismo y la de la ideología. Alejandro
Lezama propone que el psicoanálisis, el marxismo, ideología y sujeto, posestructuralismo son elementos de la reflexión althusseriana. Alejandro Lezama y
Emilio de Ípola, Althusser, una introducción (Buenos Aires, Quadrata/Biblioteca
Nacional, 2012).
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de clases. De la cual se derivan dos tesis esenciales: La
historia no la hacen los humanos, sino las masas, porque
ellas son más grandes que la suma de sus miembros, se
teje una superestructura sobre las luchas de clases, que no
están predestinadas; y su estructura interna, la contradicción no ha sido mostrada correctamente, hace falta plantear un exceso y un azar, para ello sirve la sobredeterminación, contradicción sobredeterminada. Además, la obra
de Marx significa la inauguración de una nueva ciencia, la
historia, la cual explicaban las rebeliones que implicaban
una lucha clases5. Acontecimiento de carácter epistemológico permitiría comprender otro de carácter histórico y
político.
Esta categoría se tejió en la discusión del marxismo, del
materialismo histórico y de la dialéctica materialista a partir de dos tesis: la historia es un proceso sin sujeto porque
quienes hacen la historia son las masas; y el motor de la
historia del capitalismo es la contradicción que existe entre el proletariado y la clase dominante6. Estas nociones se
interpretan como un atisbo del acontecimiento histórico,
porque es un proceso que sólo sucede por el advenimiento
de la lucha de clases, sinónimo de acontecimiento porque
rebasa el proceso de desarrollo histórico, político o social,
es una irrupción en el orden establecido, la lucha de clases
es la subversión que rebasa sus propias circunstancias7. La
5
La idea de acontecimiento en la obra de Althusser se encuentra enunciado en el cruce de la epistemología y de la historia. Idea que no tiene la nacionalidad epistemológica o la histórica, sino que su linaje ontológico la vuelve una
noción cosmopolita.
6
El antecendente de la problemática marxista y estructuralista que hereda Badiou de Althusser, lo admite en Alain Badiou, L’Aventure de la philosophie
française (París, La Fabrique, 2012).
7
Althusser no desarrolla la categoría de acontecimiento, la introduce en
la discusión del corte epistemológico y la historia y al final de su obra postula la
ontología mínima del acontecimiento.
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Revolución francesa, la Revolución bolchevique no pudieron ser previstas, sus supuestas causas pueden ser explicadas a posteriori por las diversas herramientas teóricas, pero
en el propio momento de su desarrollo no hay elementos
que garanticen que sucederá una “Revolución”, pues éstos
advienen azarosamente, están en relación con los hechos y
con las modificaciones de la historia, pero en ningún momento la historia se reduce a ellas8. Se sabe que la lucha
de clase adviene, pero no el de dónde viene ni el porqué.
Entonces, el acontecimiento es un suceso que implica un
cambio de orden ontológico9. La “lucha de clases” podría
resignificarse como “advenimiento de la lucha de clases”.
Huella ontológica del acontecimiento, azarosa, relanza el
tiempo y el espacio histórico desde un lugar no declarado.
En los escritos desarrollados, podría decirse que Badiou
está de acuerdo con Althusser, salvo la tesis que postula la
inexistencia del sujeto. Al contrario, las subversiones configuran un acontecimiento político que genera un sujeto, perfectamente localizable, tanto realmente como formalmente
(topología y dialéctica reinventado).
8
Sánchez Vázquez: expone un estudio crítico sobre el problema del
teoricismo en Atlhusser desde un eje notable: la idea de que la lucha de clases
cristalizada en la palabra Revolución pasa a formar un objeto de estudio en
tanto que surge un acontecimiento científico: el descubrimiento de la historia
como ciencia. Las luchas de clases en sí mismas serían entendidas como un
acontecimiento político histórico bajo el nombre de Revolución. Ciencia y Revolución, 1983.
9
La distinción propuesta por Badiou entre metaontología y ontología
resulta pertinente para ilustrar lo que se quiere decir aquí. Ontología se refiere
en estricto sentido a la ciencia que trata del ser en tanto ser, mientras que la
metaontología del acontecimiento, lo que es suplementario más no complementario. La metaontología de Badiou explica que los acontecimientos son los
que dan lugar a las Revoluciones y acepta que los referentes de las luchas de
clases de Althusser son los mismos que los que él propone. En ese, sentido se
podría explicar que las luchas de clases en Althusser obedecen en realidad a un
acontecimiento allende al ser (metaontología) pero que tiene su huella en la
epistemología y en el desarrollo de la Ciencia historia.
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En Pour Marx se construye la categoría de sobredeterminación (surdetermination) que explica la lucha de clases
y afirma que rebasa la contradicción de origen hegeliano y
marxista. Por ello, los grandes eventos de la historia que
suponen una lucha de clases son eventos sobredeterminados, como la Revolución rusa, sus contradicciones rebasan
a la situación, crean una unidad de ruptura que realmente
significan una excepción histórica y política. En este sentido se desarrolla una mínima ontología del acontecimiento
que construye dentro del materialismo del encuentro, que
va desde Epicuro hasta Heiddegger. En esta nueva vertiente
plantea una excepción no prevista que requiere del vacío y
del azar. Operación que se desmarca de las filosofías que
proponen un fundamento. Por ello, vacío y encuentro son
las dos categorías en las que se teje el acontecimiento y en
los cuales se amplía su alcance.
Alain Badiou, en su escrito: De la contradiction en una
operación similar a la de Althusser trata de resinigficar la
dialéctica hegeliana, con una diferencia metódica crucial:
en el plano de la subversiones la contradicciones son disimétricas y su marcha implica la asignación de nuevos lugares, además, la fuerza, logra cambiar lo subjetivo en su
aspecto material y formal.10 En D’ideologie Alain Badiou
se separa de Althusser, pues los resultados de su investigación sobre la dialéctica y la contradicción arrojan que el
sujeto no es una categoría trascendente sino una categoría
que depende de una dialéctica con lo objetivo. Estos resultados serían sintetizados y llevados más lejos en Théorie du
sujet, donde Badiou traza su originiladad en relación con
Althusser.
10
Badiou, Le Petit panthéon portatif (París: La fabrique, 2008) 28-36. Ahí
Badiou señala que para Althusser la política, es un campo de pensamiento para
la filosofía y la preminencia de la práctica. Es claro para Badiou y para Althusser
hay un carácter de exceso, de vacío, y de azar en las subversiones políticas.
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I. Los antecedentes ontológicos del acontecimiento en
las reflexiones históricas de Althusser
La contradicción plantea antecedentes ontológicos al
sostener una excepción ontológica, existen elementos que
rebasan la teoría acerca de la lucha de clases, y no puede
ser prevista. Por ello, Althusser trata de encontrar algún
elemento que supere la explicación de la dialéctica de
Hegel, pues ésta formó parte de los debates del marxismo
en torno a la historia y la lucha de clases, pues se suponía
que no había algo que escape al método dialéctico.
En Lire le capital la historia la hace la lucha de clases
y su motor es la contradicción entre el proletariado y la
burguesía. Discusión que viene del cruce entre Marx y Hegel,
la apropiación de Marx de Feuerbach, y la crítica de Feuerbach
a Hegel. Althusser abreva de la nueva dimensión de la historia
elaborada por Marx, ella sería una ciencia y no una simple
disciplina del conocimiento humano, acude al materialismo
histórico y a la dialéctica materialista11 que abonan hacia
nueva comprensión de la historia como el proceso de lucha
de clases12, y demuestra que los mecanismos de explotación
y represión son operados por la clase dominante sobre la
clase proletaria. La clase burguesa dominante tiene dominio
en la ideología, en la economía y en la política. La ciencia
marxista es contraria al poder de la clase dominante porque
plantea la emancipación de la clase dominada. Así, esta
ciencia representa al proletariado y sus aliados oprimidos
por la explotación, se ha convertido en un arma teórica
para la Revolución, puesto que busca invertir su papel en la
11
Es conocido el hecho que Marx no le dio el nombre de materialismo
histórico ni el de dialéctica materialista a su propia teoría.
12
Marx sostiene que “[…] la fuerza propulsora de la historia, incluso de la
religión, la filosofía, y toda teoría no es la crítica, sino la historia”. En Karl Marx
y Friedrich Engels, La ideología alemana (Madrid: Alianza Editorial), 70.
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relación social de la dominación de clases mediante la crítica
“académica” a las ideologías burguesas. Marx afirma que una
vez asumida la posición de clase del proletariado de forma
ideológica y política es posible reescribir dicha experiencia
en una forma de abstracción teórica útil para el proletariado.
De ahí que: “la ciencia marxista se ha convertido en el arma
teórica de la revolución”13. Es decir, una lucha teórica contra
las producciones ideológicas y políticas de la burguesía en
sus distintas formas, tanto la producción ideológica y política
que se concentran en la explotación de la fuerza de trabajo,
el revisionismo. En este tenor, El capital, descubre un nuevo
continente en el conocimiento científico: la Historia14.
Marx en los “modos de producción” demuestra
que hay una revolución continua en estos mismos y que
caracterizan cada periodo histórico. Pues, al haber un
desarrollo de la tecnología al servicio de la producción, así
como el crecimiento de la productividad, la historia cambia,
dependiendo de los modos de producción la tecnología
también cambia15. Lo que llevó a cierto sector a obrero
13

Louis Althusser, Positions, (París: Éditions sociales), 35 ss.

14
Gerald Cohen escribe “La revolución teórica de Marx, de Althusser, me
convenció de que el Marx de importancia duradera es el que se encuentra en
El capital y los escritos preparatorios. Esta convicción me ayudó a escribir este
libro, y por eso estoy agradecido a Althusser. Pero cuando pasé a Para leer El
capital— una serie de ensayos de Althusser y otros—me sentí decepcionado.
Saqué poca cosa de los ensayos de Althusser, salvo comprobar de qué forma
elegante — y evasiva— podía ser usada la lengua francesa […] Sobre todo, encontré que buena parte de Para leer El capital era fundamentalmente vaga […].
Cohen, La teoría, XVI. Althusser, Sur la reproduction (París: PUF, 1995), 41.
15
Althusser, Sur la reproduction, (París: PUF, 1995), 54. Y Althusser, Lire
le Capital II, (París: François Máspero), 97. Althusser vivió en la “Edad de oro”,
época que describe el gran salto tecnológico y económico de la humanidad, éste
se dio a partir de 1950 y culminó en los 70. En este periodo creció demasiado el
capital de tal forma que escapó incluso al gobierno de los bancos más poderosos
de Estados Unidos, en dicho declive de los años dorados muchos obreros se
vieron desplazados. Vid. Erick Hobsbwan, Historia del siglo XX (Buenos Aires:
Crítica, 1998), 229-571.
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desactualizarse y no servir a la nueva línea de producción
capitalista. Se deduce que el proletario jamás podrá esperar
algún beneficio del desarrollo de la productividad, pues
el beneficio real reacae solo en el burgués. Por ello, para
Althusser, es necesario derrocar al capitalismo y tomar el
poder del Estado, para que la clase obrera pueda luchar
contra los efectos de la explotación. Es decir, es necesaria
la subversión, pero no está predestinada. A la explicación
materialista, epistemológica e histórica le faltará el azar.
El proletariado siempre está en pugna con el burgués
y sus diferencias radicales, como la del salario, sólo se
resuelve por la lucha de clases16. La lucha política puede
«variar el rumbo» y superar estos límites, al dejar de ser
defensiva para transformase en ofensiva. Conclusión que
tiene su origen en El capital y en la mayoría de los escritos
políticos de Marx, de Engels y de Lenin. Ésa es la cuestión
primordial del Movimiento obrero internacional desde que
se «fusionó» con la teoría marxista17. El capital tiende a
acumularse en pocas manos, por lo cual siempre existirán las
grandes masas obreras, y el capital hace que ellas adopten su
ideología, lo que se enuncia en Los Aparatos ideológicos del
Estado. Por ello, las subversiones entendidas como “lucha
de clases” son el objeto que Marx aporta: “[...] La fundación
16
Althusser, Pour Marx (Paris: Franҫois Maspero, 1980), 9 ss. La lucha de
clases se divide en lucha económica y la lucha política. La política significa la
toma del poder del Estado por parte proletariado y sus aliados; la económica va
por beneficios salariales mediante las huelgas, pero siempre son negados por el
mundo capitalista.
17
Althusser, Pour Marx, 281. La relación de la obra de Marx con el movimiento obrero se encuentra desarrollada en casi toda la obra de Althusser,
Philosophie Arme de la Révolution. También, el carácter revolucionario del movimiento obrero y la teoría marxista que enfrentan la ideología del mundo burgués capitalista. (Lénine et la philosophie (Paris: François Maspero,). En Lire le
Capital seencuentra una concepción de la teoría marxista con el movimiento
obrero, pero desde un terreno de la excepción (180.) y que tiene un carácter
espontaneo. Althussser, Pour Marx, 14).
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de la ciencia de la historia por Marx es el más importante
acontecimiento teórico de la historia contemporánea”18. Por
tanto, la “historia” antes de Marx sólo estaba conformada
por filosofías de la historia o por aportes de la economía
política19. Pero, “no son los «hombres» quienes hacen la
historia, aunque su dialéctica se realice en ellos y en su
práctica, sino las masas en las relaciones de lucha de clases.
En la historia política y en la historia de las ciencias, ocurre,
salvando proporciones, lo mismo”20.
En un acontecimiento científico se descubre uno
histórico que apunta hacia una ontología del acontecimiento
porque plantea la existencia de elementos, (las masas)
que supera a la suma de los elementos del conjunto y se
entiende como un “exceso” que sobrepasa, pero no es igual
a la suma de los elementos que conforman dicho conjunto,
tampoco lo es a la suma de las relaciones, lo que rebasa
está más allá de la aritmética. Este es el justo horizonte del
acontecimiento y del encuentro21.
Desde la herencia hegeliana de Marx, Althusser
conjura dos hipótesis. Una, la historia es un proceso,
entonces, no hay “sujeto” de la historia porque el motor
de la historia es la lucha de clases y la historia la hacen
18

Atlhusser, Lénine et la philosophie, 52.

19
Este acontecimiento es el que constituye la periodización de la historia
de la filosofía.
20
Ibid., 55. Para Althusser la dialéctica de la historia de las ciencias se
realiza en la práctica subversiva, los individuos empíricos constituyen relaciones que los sobrepasan. Esta operación, sea en el ámbito de la política o de la
ciencia, es clave para comprender la idea del acontecimiento como un exceso de
determinaciones del lugar en el cual ocurre del cual forma parte.
21
Esta terminología la usa Badiou para explicar el acontecimiento en El
ser y el acontecimiento. Obra posterior a los años rojos. Indica la afinidad de la
problemática sobre el acontecimiento de ambos autores. Y abona certeramente
a la hipótesis de que el problema del acontecimiento al menos se desarrolló de
forma germinal en Althusser. Badiou le da continuidad mediante un ejercicio
de apropiaciones y distanciamientos críticos de la obra de Althusser.
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las masas cuando organizan subversiones contra la clase
dominante. Huella del acontecimiento que se localiza en
los grandes cambios históricos (revoluciones) que marcan
una nueva espacialidad y temporalidad. La segunda, en
Marx hay una dialéctica materialista que desmistifica a la
dialéctica hegeliana, la que es reinventada por la tradición
marxista en la formación del materialismo histórico.
Para Althusser la dialéctica de la historia de Hegel
no capta el acontecimiento, por ello regresa a la tradicional
concepción marxista de la historia entendida como lucha de
clases y su motor: la contradicción. Pero explicada desde
la inversión y apropiación de la dialéctica de Hegel que
declara Marx en El capital22 Cuando propone ir hacia el
“núcleo” 23 de la aplicando “[…] la dialéctica hegeliana
sobre la teoría valor-trabajo (R[Ricardo]) + la lucha
de clases (S F [Socialismo francés])”24. Es decir, Marx
posee una concepción no hegeliana de la historia y de la
estructura social, a partir de las cual se elabora una crítica a
las nociones básicas de la filosofía clásica: Origen, Sujeto,
Verdad, Fin y Fundamento.
Para ello, es fundamental la dialéctica que parte de la
teoría de la alineación del hombre de Marx y Engels, que
se funda en la ruptura del humanismo de Feuerbach en su
distanciamiento materialista del “espíritu absoluto”25. De
El capital se hereda la concepción de la historia establecida
22

Karl Marx, El capital (México: FCE, 2014), 20.

23
Maurice Godelier, Lógica dialéctica y análisis de estructuras (Buenos
Aires: Caldén, 1973), 26-39. Sostiene que el núcleo de la dialéctica de hegeliana
es la unidad e identidad de los contrarios. Cf. Contribución a la Crítica de la
economía Política, y el Anti Dühring.
24
Louis Althusser, Lénine et la philosophie (Paris: François Maspero,
1972), 57 y Althusser, Politics and history, Montesquieu, Rousseau, Marx (EU:
Verso, 1979), 170. El mismo Althusser refiere a su libro Pour Marx. Entre corchetes es mío.
25
Althusser, Lénine et la philosophie, 66.
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261

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como proceso dialéctico, desde del aporte hegeliano, el cual
es curado de su concepción de la historia que se arruina
por su configuración teleológica, la Aufhebung, (superación
y apropiación) porque desde sus orígenes persigue una
finalidad.26 Así, las masas hacen la historia, la contradicción
de clases conforma el motor de la historia, y Marx “Le
debe a [Hegel] el concepto de proceso sin sujeto”27, pues
construye una concepción material (materialismo histórico)
que se desarrolla bajo la lógica de la dialéctica materialista
que explica la contradicción entre las masas oprimidas y
las clases dominantes. Para Althusser esto constituye un
enigma de la lógica dialéctica que se cifran en los conceptos
de contradicción y sobredeterminación.
II. Determinación y sobre determinación
“Sobredeterminación” es un antecedente primordial de la
noción de acontecimiento porque postula una excepción
suplementaria en la política28 y tiene una estructura diferente
a la dialéctica que viene desde Hegel y la rebasa29. Tiene sus
26

Althusser, Lénine et la philosophie, 66.

27
Louis Althusser, Lénine et la philosophie, 67. Entre corchetes es mío.
Cf., Carlos Marx Federico Engels, Manuscritos económicos-filosóficos de 1844
(México: FCE, 1982), 650
28
Se concuerda con Panagiotis Sotiris quien sostiene que la categoría de
sobredeterminación nace en la discusión de Althusser con la contradicción y la
dialéctica hegeliana (A Philosophy for Communism Rethinking Althusser). Pero,
el corte epistemológico que postula Althusser entre Marx y Hegel, no lo liberan
de su herencia de la discusión de la dialéctica y contradicción hegeliana.
29
Althusser, Pour Marx, 92. Leszek Kolakowski critica la apropiación de
Marx de Althusser, postula que la “sobredeterminación” se vincula con acontecimientos políticos, que según el marxismo tienen una base social y económica. Kolakowski Leszek. “Althusser’Marx.” The socialist registrer 1971. A survey
movements and ideas 8, (1971): 120-21. Rodrigo Steimberg, asume la demarcación althusseriana, pero coincidiría con este punto vista, su noción de sobredeterminación terminaría dando lugar al materialismo aleatorio y del encuentro,
pero en una innegable discusión con la dialéctica hegeliana. Steimberg “Un
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inicios en la obra de Lenin30 en su teoría de la Revolución la
metáfora “del eslabón más débil”. Ésta explica que en una
Revolución concreta como la de la Rusia Zarista, existía
un gran cúmulo de contradicciones que se albergan en el
seno de uno de los Estados imperialistas del momento y se
concentraban en oposición al sistema feudal que doblegaba
a las masas campesinas. Contradicción entre los medios
de producción y una industria desarrollada contra un
sistema agrícola feudal; lo que plantea el surgimiento de
dos revoluciones, una burguesa y otra proletaria. Lo que
deviene como demasiadas contradicciones y culmina en la
Revolución bolchevique31, convirtiendo a la Rusia zarista
en un eslabón muy débil de la cadena imperialista que creó
circunstancias excepcionales que sólo son comprensibles
dentro de la metáfora del encadenamiento. Para Althusser,
la gran sofisticación de la clase revolucionaria se cristalizó
en el partido Bolchevique y en el surgimiento de los soviets
después de la revolución de 1905, lo que predispuso la
irrupción de situaciones excepcionales que escapan al
esquema de las contradicciones planteadas en la metáfora
del eslabón más débil de la cadena, pero a su vez sólo se
entiende a partir de ésta. Por ello, la Revolución arruina
la lógica interna de la situación y de la producción en su
superestructura en el ámbito político, por lo que cambia la
lógica principal de la producción capitalista32.
recorrido por la producción de Louis Althusser: el estructuralismo aleatorio,”
Izquierdas, no. 40 (junio 2018).
30
Lenin reinventa la contradicción de la dialéctica hegeliana a partir de la
Ciencia de la lógica de Hegel. Vladimir I. Lenin, Cuadernos Filosóficos. (Madrid/
México: AKAL, ECP, 1978).
31
E. H. Carr, La Revolución Bolchevique (1917-1923) (Madrid: Alianza
universidad. 1973), 3. Dicha Revolución tendría rasgos internacionalistas, así
como la Revolución francesa los tuvo.
32
Vivir bajo un sistema capitalista afectan la forma de experiencia del
individuo y de sus sujetos.
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�Entre Althusser y Badiou

Además, existe una contradicción general y una
específica: contradicción entre las fuerzas de producción
y las relaciones de producción, que se resuelve en la lucha
de clases. Dichas contradicciones no son suficientes para
que se produzca una situación revolucionaria que fractura
los modos de producción capitalistas, lo que conlleva una
forma de dominación vertical de la clase dominante sobre
el proletario. La victoria de los oprimidos necesita de una
acumulación de determinaciones y de circunstancias que
puedan fusionarse en una unidad de ruptura, un exceso que
plantea una situación de excepción, esto supone que todas
las contradicciones son heterogéneas en su origen, nivel y
lugar. Lo que es un elemento muy claro del acontecimiento.
Por tanto, la Revolución no se puede reducir a un fenómeno
histórico coleccionable en el archivo historiográfico,
pues es una ruptura que no se sostiene únicamente en las
superestructuras, sus contradicciones se sostienen a sí mismas
porque la excepción que las inundan están más allá de ellas33.
La sobredeterminación es diferente de la contradicción
hegeliana que tiende a ser acumulativa y siempre lleva una idea
de interiorización, puesto que la “Consciencia” evoluciona
en la vivencia y experiencia de su propia esencia, pues
toda conciencia tiene en su presente un pasado suprimido,
pero a su vez conservado en la Aufgehebun (superación).
Para Althusser estas no son determinaciones efectivas
diferentes de sí mismas como lo sería la sobredeterminación.
Además, por “muy grande” que sea la contradicción en
el sistema hegeliano ella se acumula, mientras que la
sobredeteminación es una contradicción que suspende y
rebasa a la lógica dialéctica— Atlhusser lo atribuye a la
dialéctica de la historia de Hegel.34 — y posee un elemento
33

Althusser, Pour Marx, 99-100.

34
Althusser, Pour Marx, 100.Lo que tendría más valor en el señalamiento
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propio del acontecimiento, que no es apresado en un esquema
dialéctico “y, si como toda excepción, esta excepción no
rompe su regla —- Excepciones, pero ¿en relación a qué? En
relación a una idea abstracta, pero confortable “rassurante”,
de un esquema dialéctico depurado, simple, que tenía, en su
misma simplicidad […] como guarda la memoria del modelo
hegeliano y la fe en la “virtud” resolutiva de la “contradicción”
del Capital y el Trabajo”.35 La situación excepcional sostiene
que los hechos son diferentes del movimiento dialéctico que
los describiría, es una excepción a la dialéctica, es allende
a ella porque la contradicción obedece a una interioridad
y la intensa sobredeterminación a una exterioridad36. La
sobredeterminación como concepto se localiza en la teoría
de la historia desde Marx, pues explica la historia por la vida
material de los hombres. Las realidades abstractas de los
hombres son efectos de su vida material; la economía y la
política económica eran lo fundamental de la vida material.
En contraste, Hegel definía la historia por los momentos
de la “Idea” en el interior de una sociedad, la vida material
de los seres humanos se explica mediante la realidad de la
conciencia y de la astucia de la razón, elementos primordiales
de un proceso cuyo resultado tendría al Estado y a la sociedad
civil como instancias indispensables de la vida espiritual.
Desde la orientación de Marx no se podría postular
la astucia de la razón que describiera la esencia del Estado,
sino más bien la relación de instancias determinantes en
la formación primordial de la estructura social, la cual
explicaría las diferentes formaciones sociales regidas por
un Estado. Estas instancias son el complejo estructuraalthusseriano que sostiene que la lógica de Hegel es teleológica. Aunque Althusser lo señala desde la Filosofía de la historia y no desde la Ciencia de la lógica o
de la Fenomenología del Espíritu.
35

Althusser, Pour Marx, 103. (La traducción es mía).

36
Althusser, Pour Marx, 105.
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265

�Entre Althusser y Badiou

superestructura. La relación o relaciones que hay entre la
estructura y la superestructura son las que requiere una
investigación en dos sentidos: una es la determinante
económica y otra que supone que hay una autonomía por
parte de la superestructura la cual tiene su eficacia específica,
los aparatos de dominación del Estado, entre ellos los
aparatos ideológicos. Así, la búsqueda del acontecimiento
y sus consecuencias debería centrarse en la superestructura.
El azar y la sobredeterminación circulan teóricamente
tanto en la estructura, como en la superestructura. Para
Althusser las Revoluciones son entendidas en tres formas:
la primera, política de la lucha de clases en el ámbito de
la superestructura, la segunda, como un acontecimiento
histórico que tiene rasgos políticos, y la tercera como una
nueva forma de la contradicción, pero que a su vez mantiene
ciertos elementos pasados, descritos bajo el término de
“supervivencias” y mantienen una ruptura revolucionaria,
una excepción de la excepción. En Pour Marx lo efectivo son
las sobredeterminaciones en las grandes revoluciones que
hacen la diferencia en la historia, no queda todo superado,
porque hay supervivencias, realidades que no pudieron
cambiar la situación de excepción y que corresponden con
el régimen que trató de ser superado por los ideales de la
revolución. La Revolución rusa sería un acontecimiento
porque se concibe como una inhibición histórica, es
decir, un bloqueo de la misma historia, comparable con la
Alemania guillermina donde ocurre como interrupción de
la contradicción y es una ruptura revolucionaria.
El acontecimiento y el materialismo aleatorio:
Se desprende de lo anterior
que lo culminante del materialismo, viejo como el mundo —primado de los Amigos
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�Entre Althusser y Badiou

de la Tierra sobre los Amigos de la tierra de Platón—,
es el materialismo aleatorio,
requerido para pensar la
apertura del mundo hacia
el acontecimiento, imaginación inaudita y también hacia toda práctica viva, incluyendo la política.37

En la etapa del “materialismo aleatorio” se distinguen
los escritos Cursos sobre Rousseau, El materialismo
aleatorio, la entrevista con Fernanda Navarro publicada
en Filosofía y Marxismo, El porvenir es Largo38. Los
elementos acontecimientales son: el vacío, el encuentro, el
advenimiento, lo aleatorio y tienen dos objetivos: el primero,
diferenciarse del materialismo dialéctico y de la dialéctica
materialista ejercidos por la tradición marxista; el segundo,
revitalizar una corriente subterránea propia de los grandes
clásicos, lo que significa relanzar un descubrimiento,
reactualizarlo y apropiarlo para dar una nueva respuesta a
las nuevas interrogantes que plantea la discusión filosófica
mediante la categoría de acontecimiento desde el ámbito
de la excepción, del encuentro, en los terrenos del vacío.
Además, es acorde con la idea de que la historia es un
proceso sin sujeto. La historia se concibe a partir de los
acontecimientos, de encuentros, que no son previsibles y la
escritura de estos no está anclada a conceptos idealistas ni a
nociones materialistas, ni teleológicas.
Althusser criticó las categorías clásicas: Sujeto, Esencia
y Dios, pero para constituir el materialismo aleatorio recurre
37
Althusser, Filosofía y Marxismo, entrevista por Fernanda Navarro
(México: Siglo XXI. 1988), 37.
38
Althusser, Filosofía y Marxismo. Althusser, L’avenir dure Longtemps
(Paris : Champs essais, 2007.)
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a una mínima ontología de la excepción que le permite
explicar los cambios históricos, que también son cambios
políticos, va de la ontología a la política y de la ontología
a la historia: “Si la filosofía es lucha de clases en la teoría,
si en última instancia ella depende de la política, ella tiene
como filosofía, dos efectos políticos: en la práctica política,
en la forma de conducir el «análisis concreto», de definir la
línea de masa y las líneas de masa”39. Es decir, la práctica
era el primado sobre la teoría, pero a partir del materialismo
aleatorio sucede lo contrario, lo primero viene de la pequeña
ontología del encuentro y luego el materialismo.
Althusser reconoce que en la historia de la filosofía
se localizan discursos filosóficos idealistas, que a su vez
tienen elementos materialistas y lo mismo sucede con el
materialismo40. Cada una contiene tendencias de la otra, por
ello esta díada ha dominado a lo largo de la historia de la
filosofía, porque ambas posturas buscan dar razón desde sus
orígenes en Grecia antigua, ya sea el idealismo que da razón
del Origen y del Fin o el materialismo que postula la Esencia
de toda materia, pero existen filosofías que escapan a la díada
materialismo-idealismo, pues se deslindan de las categorías
Origen, Fin y Fundamento. “Estas filosofías ofrecen un gran
interés en tanto que expresan — evitando la trampa— la
exigencia de abandonar el idealismo y de dirigirse hacia eso
que podemos llamar el materialismo: deslindándose, repito,
de toda filosofía del Origen — ya sea del Ser, del Sujeto, del
Sentido o del Telos—, pues consideran que eso incumben
a la religión y a la moral, no a la filosofía”41. Pensamiento
encontrado en Epicuro, Spinoza, Marx, Nietzsche y
Heidegger por mencionar algunos.
39

Althusser, Réponse a Jhon Lewis, (Paris : François Maspero. 1973), 41.

40

Althusser, Filosofía y Marxismo, 41-77.

41
Althusser, Filosofía y Marxismo, 53.
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�Entre Althusser y Badiou

Para Althusser una filosofía materialista no tiene la
intención de autofundarse bajo una base sólida, ni en un Origen
y tampoco posee la Verdad sobre su Origen. Ella reconoce
que la realidad es objetiva y que ésta es independiente de la
experiencia del sujeto. Las tendencias materialistas afirman
la preminencia de la práctica sobre la teoría, porque ella es
sólo especulación, la práctica siempre hace trizas la teoría
porque circula lo aleatorio, el azar, el vacío, el exceso. ESto
evita preguntarse por el sujeto de la Historia, por el Fin, es
decir, cancela cualquier propuesta teleológica. La cuestión
es que un cambio de términos no significa que los nuevos
términos no contengan elementos metafísicos u ontológicos
y cada vez estén más alejados de un primado materialista.
Althusser, para evitar que su propuesta sea metafísica traza
un materialismo que no forme un fundamento, de modo
que intenta fundar algo que sea material, pero no sustancial.
En consecuencia, recurre a la propuesta atomística que
permite escapar a muchos supuestos tanto idealistas como
sustancialistas, es decir, ir más allá de la metafísica, significa
volver a Epicuro y sus antecesores.
Althusser va a la zaga de la Diferencia de la filosofía
de la naturaleza en Demócrito y en Epicuro42. Demócrito
habría desarrollado su teoría atomística bajo la reducción
de la realidad sensible a la apariencia subjetiva y sostuvo
que el universo entero estaba conformado por átomo y por
el vacío, de los cuales proceden todas las cosas, pero la
realidad sensible no es responsabilidad de los átomos sino de
la subjetividad sensible: “Mientras que Demócrito reduce el
mundo sensible, a una apariencia subjetiva, Epicuro hace de
él un fenómeno objetivo”43. Epicuro llevaría más lejos esta
42
Karl Marx, Diferencia de la Filosofía de la Naturaleza en Demócrito y
Epicuro (Madrid: Ayuso, 1971)
43
Marx, Diferencia de la Filosofía, 16. Se podría decir que la realidad es
sensible al ser objetiva.
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�Entre Althusser y Badiou

propuesta, pues postula que es necesario admitir el “azar”
en la concepción atomística, pues “Un punto históricamente
cierto: Demócrito emplea la necesidad, Epicuro el azar, y
cada uno de ellos rechaza la posición contraria”44.
El materialismo que propone Althusser es: “[…] el
materialismo del encuentro no es el de un sujeto (ya fuese
Dios o el proletariado), sino el de un proceso sin sujeto
pero que impone a los sujetos (individuos u otros) a los
que domina el orden de su desarrollo sin fin asignable”45
Raíces que vienen desde Epicuro y Demócrito, discusión
que relanza Marx y que reinventa Althusser en el ámbito de
los grandes cambios históricos.
Así, el materialismo inspirado tanto en Epicuro como
en Lucrecio da pie a pensar el ser como algo advenido del
encuentro, por lo que ya no hay “El Ser”, es decir, el ser
ya no se piensa como “esencia” sino como contingencia
azarosa y acontecimiental. Entonces, rememorando a Hegel
en La Ciencia de la Lógica cuando afirma que el ser y el
vacío son las determinaciones más abstractas y primeras en
el pensamiento filosófico, en este caso las determinaciones
primeras de la filosofía, provienen del azar, ya no es
necesario hacer una génesis dialéctica de su devenir, sino
solo levantar el acta de su acaecer. Ante este hecho solo se
pueden deducir una mínima ontología:
1.- Para que un ser sea (un cuerpo, un animal,
un Estado) es necesario que un encuentro haya
tenido lugar (pretérito perfecto de subjuntivo) 2.No hay encuentro más que entre series de seres
resultantes de varias series de causas B al menos
dos, pero este dos prolifera en seguida por el efecto
44

Marx, Diferencia de la Filosofía, 22.

45
Marx, Diferencia de la Filosofía, 56
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�Entre Althusser y Badiou

del paralelismo o del contagio ambiente 3.- Cada
encuentro es aleatorio; no solo en sus orígenes, sino
también en sus efectos”46.

Todo esto tiene como punto de entronque la
consistencia de lo que es y que constituye al ente. Este
materialismo va contra la tradición metafísica, pero se
ubica por lo menos en una mínima ontología de lo azaroso.
Estos principios se aplican a la concepción de la historia de
Althusser que abreva del materialismo del encuentro que
explica cualquier existencia, A partir del encuentro se postula
cualquier existencia, conditio sine qua non para que advenga
toda forma de consistencia. Todo comienza del azar y del
encuentro hasta la realidad más compleja como el proceso
histórico descritos en la mayor parte de la obra althusseriana.
Althusser retomaría el encuentro y la consistencia
como elementos mínimos que le permiten explicar la
historia, al contar con mínimos elementos de los cuales no
se deduzca un sistema ontológico o metafísico, sino solo
levantar el acta de su existencia del encuentro, en este
sentido se podría decir que es posible superar las categorías
clásicas de Fin, Sujeto de la Historia. Por lo anterior, su
filosofía no abunda en la justificación del acontecimiento,
ni en la del encuentro, ni cómo a partir del encuentro lo
que viene toma consistencia, porque si lo hiciera postularía
una metafísica o una ontologíano da una génesis de la
consistencia, porque sería una clara metafísica.
Badiou y el recomienzo del marxisamo
Uno de los principales problemas expuestos por Alain
Badiou dentro de sus inicios se forja a través de las
46
Althusser, Para un materialismo aleatorio (Madrid: Arena libros, 2002),
59-60.
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�Entre Althusser y Badiou

discusiones del estructuralismo marxista y de los temas
cruciales expuestos por Althusser: La dialéctica hegeliana
transformada en dialéctica marxista y materialista, no
puede dar cuenta de la contradicción sobredeterminada.
Pero Badiou, busca desde la misma dialéctica hegeliana,
la de Marx, la de Lenin, una respuesta para la cuestión de
la Revolución. sobre uno de los núcleos de la dialéctica
entendida como método de reflejo de la realidad. Se
concluyen sobre la contradicción y la ideología. Es
decir, Badiou reflexiona sobre el núcleo racional de la
dialéctica hegeliania para utilizarlo como instrumento de
reflexión en torno al acontecimiento. Dicha reflexión se
plasma en sus primeras obras: De la Contradiction y De
l’idelogie, donde se discute la contradicción dialéctica
hegeliana y la ideología. En ellas, se sostiene a diferencia
de Althusser que sí existe un sujeto que se puede derivar
de un acontecimiento y que tiene una ideología que se
resiste a la ideología dominante47. Dichos resultados de la
investigación de Badiou de ambas obras son relanzados
en Théorie du sujet, donde con y contra Atlhusser, Badiou
postula lo siguiente: con Althusser, Badiou investiga quizá
una de las tesis más sobresalientes, no es tan pertinente
la dialéctica hegeliana y marxista para explicar las
subversiones; Althusser encuentra que es pertinente postular
una contradicción sobredeterminada. Mientras que Badiou
encuentra una topología de la dialéctica, se va construyendo
la teoría del horlieu y del esplacio, las contradicciones van
generándose en su propio lugar que crean un sobrelugar
(horlieu) y un espacio sobredimensionadio (esplace) en
los cuales las contradicciones no necesariamente son
47
Aquí resulta interesante el debate de Althusser y Badiou. Pues Althusser
diferenciaba entre ideología y ciencia, distinción que era muy endeble porque la
ideología era entendida como falsa y la ciencia como verdadera, lo que creaba
un maniqueísmo insalvable. Por ello, Badiou afirma, el proletariado tiene razón
en subvertirse.
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�Entre Althusser y Badiou

iguales, las contradicciones son disimétricas. Por ejemplo,
la contradicción entre la burguesía y el proletariado es
completamente desigual, porque quien tiene más poder son
las instituciones del Estado al servicio de la burguesía48
sobre el proletariado, pero cuando deviene las subversiones
la contradicción regida por el proletariado y sus aliados
funda su propio lugar al rebasar el poder del Estado por la
fuerza del proletariado.
Una de las principales apuestas althusserianas
consistió en pensar la contradicción mediante la categoría
sobredeterminación, como se mencionó arriba, esto implica
pensar un exceso en las subversiones. Badiou recorre desde
el crisol de Mao set tung, pasa por Engels49, Estalin y Lenin y
plantea los vericuetos de la contradicción. Inicia con el paso
de la cualidad a la cantidad, consagrado en la Ciencia de la
lógica, pues la subversión tiene un origen completamente
subjetivo (cualitativo) que cambia una situación en el
orden cuantitativo. Althusser cifró en la negatividad el
secreto de la dialéctica pues la concibió como su núcleo
teleológico. Sin embargo, Badiou dona otro significado
de la negatividad de la negatividad, puesto que observa
que, en el terreno de la efectividad, la negatividad genera
sus propios lugares —le negatividad y la contradicción
son dos conceptos que están en el centro de la dialéctica,
la negatividad representa el principio de movimiento y la
contradicción la es la estructura ontológica de la realidad—.
No obstante, el problema central para Badiou es cómo pensar
la subversión desde las coordenadas de la contradicción y
48
Para Badiou el Estado en sí mismo no es burgués. Pero eso no implica
que la burguesía no lo utilice como una forma de dominación.
49
Alain Badiou, « Théorie de la Contradiction » Les années rouges (Paris
: Amsterdam, 2012) 23. Los tres principios de la dialéctica de Engels son: la ley
del pasaje de la cantidad a la cualidad e inversamente, la ley de la interpenetración de los contrarios y la ley de la negación de la negación.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
273
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�Entre Althusser y Badiou

de la dialéctica50, pensamiento claramente iniciado con la
propuesta althusseriana sobre la sobredeterminación. En
este estudio sobre la dialéctica, Badiou descubre un paso
de lo subjetivo a lo material, pero ese paso se funda en un
sistema no cerrado de contradicciones. Por ello, uno de
los inicios de Badiou consiste en pensar ya sin Althusser
el camino de la contradicción, de ahí que postule cinco
tesis sobre la contradicción que extrae: de Mao Zendong
1.- Toda realidad es proceso 2.- Todo proceso se compone
de un sistema de contradicciones. 3. En un proceso, (es
decir, en un sistema de contradicciones) siempre hay una
contradicción que es la principal. 4.- Toda contradicción es
disimétrica. En otras palabras, uno de los términos de la
contradicción es siempre dominante sobre el conjunto de
contradicciones mismas. 5.- Existen contradicciones de tipo
diferente donde la resolución revela procesos diferentes.
La principal distinción por hacer: entre contradicciones
antagonistas y contradicciones no antagonistas.51 Axiomas
que sirven para comprender las paradojas que plantean la
contradicción.
En estas cinco tesis sobre la contradicción podría
pensarse que Badiou regresa a las tesis de Althusser cuando
enuncia que la realidad es proceso, pero Badiou se demarca
de la tesis que no existe el sujeto porque las subversiones
son un proceso.
Se verá que [la tesis del proceso sin sujeto] integra
una sofística restrictiva y la elección de un campo.
Este objetivismo integral aparenta que todo cambio
opera del punto de vista de fuerzas antagónicas que
50
No toda contradicción es dialéctica hasta que se piense” su traspaso de
diferencia.
51
Badiou, “Théorie de la Contradiction,” 36.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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274

�Entre Althusser y Badiou

constituyen su esencia contradictoria. Él regresa a
separar la tesis del movimiento de aquella según
aquello uno de sus términos de la contradicción, y
no de los dos, es portador de la razón de proceso, es
decir, de su advenir52.

Es decir, Badiou critica que una de las operaciones
teóricas de Althusser consiste en extirpar la categoría de
sujeto del proceso sujeto-objeto, para traspasarla al mismo
nivel de la de las categorías Sujeto Dios y origen. Althusser,
apelaría a que el proceso es lo objetivo y este puede
separarse de lo subjetivo, cuando ambos son términos de
una dialéctica. Crítica que depende de la interpretación
de Lenin sobre Hegel, puesto que en la dialéctica sujeto y
objeto son codependientes. Lo que señala Badiou es que el
sujeto se escinde, pero no separa de lo objetivo, como lo
postula Althusser.53
Pero en este punto de la discusión Badiou se separa de
Althusser cuando a partir del quinto postulado donde existen
contradicciones antagónicas o no, si las contradicciones son
antagónicas entonces, es muy posible que ocupen un lugar,
es decir, la contradicción necesita de un emplazamiento (La
burguesía ocupa incluso las instituciones del Estado, pero
aunque sean abstractos ocupan un lugar, por ejemplo, la
ideología de la burguesía que se oponer al proletariado se
emplaza incluso en él. Estas contradicciones antagónicas
van creando y disponiendo de sus propios emplazamientos
debido a su dialéctica propia (existen sectores del
proletariado que se resisten a la ideología dominante) Por
ello, cuando las subversiones proletarias tienen una fuerza
mayor se vuelve el término de mayor importancia y ocupa
un mayor lugar. Por lo que se observan las siguientes
52

Badiou, “Théorie de la Contradiction,” 43.

53
Badiou, “Théorie de la Contradiction,” 45.
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275

�Entre Althusser y Badiou

consecuencias en la subversión: 1.- Si el proletariado ocupa
la fuerza chocará con la fuerza burguesa lo que genera una
reacción 2.- Si el proletariado logra imponer su fuerza
impondrá también su “plaza” sobre la “plaza” burguesa, 3.Si hay un cambio desigual de lugares desiguales, la “plaza”
antiguamente dominante cambiará y con ello la burguesía
y sus disposiciones: Estado burgués, política burguesa, ley
burguesa e ideología 4.- Para Badiou lo antiguo tiene que
desaparecer, la revolución implica la muerte de la burguesía.
En una contradicción disimétrica hay una asignación de
“plazas” que obedece al término principal, pero que pasará
a ocupar el término secundario si ocurre una subversión,
pero entonces el lugar, la “plaza” y todas sus implicaciones
tendrían que desaparecer para que realmente el término que
era dominado ocupe su lugar. Lo que plantea la resolución de
la contradicción entendida como la resolución del conflicto
entre burguesía y proletariado, superación que implica
la desaparición o sometimiento de uno a otro. Cuando el
proletariado gana hay un intercambio de plazas. 54
Las subversiones son el objeto de estudio de Badiou y
Althusser y en ambos está en el debate entre la contradicción
y el proceso sin sujeto. La tesis que podría ensayarse es
que para Badiou la dialéctica de las subversiones muestran
las contradicciones disimétricas y el uso de la fuerza del
proletariado contra el poder del Estado burgués.
Otro flanco de discusión de la subversión es el de
la ideología pues está en juego el materialismo dialéctico
y la dialéctica materialista. La contradicción entre uno y
otro sigue, la cuestión es que la ideología es concebida por
Badiou como emplazamiento entre uno y otro, el único que
tiene razón en subvertirse es el proletariado, aunque el poder
y el dominio lo tenga la plaza burguesa. Entonces, para
54
Badiou, “Théorie de la Contradiction” 75.
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Badiou existía la plaza ideológica del proletariado también
existe y se resiste a la ideología, pero la cuestión es que la
ideología pertenece a un sujeto. Tesis que se contrapone a la
del Althusser, pues para él no existe el Sujeto. La ideología
se definía en relación con el concepto de ciencia y no en
relación con la lucha, es un rasgo imaginario, la ideología
está del lado de lo imaginario y se opone al de la ciencia.
Pero el mayo francés de 1968 revela que hubo una lucha de
masas con una fuerte oposición ideológica, es la lucha del
marxismo leninismo contra el revisionismo, la raíz de esta
lucha no se encuentra en el desarrollo de una epistemología,
sino en el seno mismo de las luchas populares. La teoría de
Althusser reduce la ideología a lo imaginario, pero en la
visión de Badiou ella es un real que nace en la lucha de las
clases explotadas contra los burgueses.
Badiou contrargumenta las tesis althuserianas a partir
La Ideología alemana 55 que proponen la existencia de una
falsa consciencia que circula en la ideología, por ello, la
ideología se identificaría con el imaginario. Ella interpela
a los individuos en sujetos. Esto sucede cuando existe
la representación de la relación de lo imaginario de los
individuos sobre sus prácticas sociales. Es decir, ella al ser
una representación de la relación las prácticas sociales de
los individuos los está configurando en cierto sentido y los
pone en un lugar imaginario de la ideología. Sin embargo,
para Badiou lo que los configura como sujetos es la constante
lucha de clases y la posición que adoptan los individuos
frente a esta lucha, y para él la teoría althusseriana sólo
estudia las instancias de la ideología, más no su proceso
de contradicción, no es el análisis de la dialéctica de sus
contradicciones inherentes. En ese sentido, la propuesta
althusseriana no es ni materialista ni dialéctica porque es
55
Karl Marx y Federico Engels, La ideología alemana (Buenos Aires:
Pueblos Unidos, 1973).
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una concepción formalista y sociológica allende a la lucha
de clases. No es materialista pues no postula una relación
interna entre la ideología y su base material.56 Esto es visible
cuando se define a la ideología como una representación de
la relación imaginaria de los individuos en la práctica social,
ella queda enmarcada en el reflejo del imaginario social y
no en las relaciones reales, como lo podrían ser un claro
ejemplo las subversiones. Que desde una base cualitativa
comienza a cambiar las bases materiales. Por ello, es
importante la discusión con Hegel, cómo de lo cualitativo
se pasa a lo cuantitativo. Pero en este caso, podría decir que
lo que traza Badiou es que existe una base subjetiva que se
teje en las subversiones.
Entonces, entre los escritos de Althusser y Badiou
los puntos de encuentro también son de desencuentro.
Ambos autores discuten temas nodales con la dialéctica
materialista y con el materialismo histórico y caen en
cuenta de que existe elementos que están en exceso.
Además, los métodos filosóficos, la dialéctica materialista
y el materialismo histórico, ni las corrientes intelectuales
marxistas de vanguardia como el estructuralismo francés,
pueden dar cuenta de ese rasgo del acontecimiento. Para
Althusser, el azar en las subversiones ya no se explica por
la dialéctica hegeliana sino por la sobredeterminación y
posteriormente elabora una mínima ontología del encuentro,
del advenimiento que pretende desmarcarse de los métodos
y posiciones filosóficas. Mientras, Badiou encuentra que a
través de la dialéctica las contradicciones son desiguales
y generan un espacio, un lugar anormal, los rasgos
cualitativos generan espacio cuantitativo, es decir, la fuerza
y la ideología de las subversiones dan paso a un sobre lugar.
Las subversiones constituyen un acontecimiento político
56
Badiou, “De l’ideologie”, Les anées rouges.
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que constituye un sujeto. De ahí que uno de sus principales
libros se titule Théorie du sujet y posteriormente Badiou
construye una ontología del acontecimiento.
En Théorie du sujet es notable el siguiente esfuerzo,
Badiou localiza una entidad teórica, el acontecimiento,
y por la disputa por con la tesis althusseriana postula el
sujeto aunque ya encuentra como origen del sujeto al
acontecimiento. El punto central de es que en esta obra, para
dar cuenta del sujeto que se genera de un acontecimiento
político, abreva de las investigaciones sobre la dialéctica
y el marxismo, de las matemáticas, pero también de la
tragedias griegas de Esquilo, y del psicoanálisis lacaniano.
Badiou hace trenzas con los contenidos y con los métodos
de las vertientes nombradas lo que se puede resumir en los
diez puntos que concluye sobre el sujeto.
“El efecto-sujeto articula en escisión en una agitación
estructural alrededor de una plaza vacía y un exceso sobre
esta plaza”. A) Se remarca que la lógica de la escisión
y el emplazamiento que es generado por el camino de
las contradicciones que no son iguales y disponen las
lógicas de las plazas. En las cuales hay dos lugares que
son localizados, el del vacío y el del exceso. Dos claros
elementos del acontecimiento lo son el vacío y el exceso.
La visión heredada del marxismo, tanto en su variante
materialista como dialéctica se entreve en el siguiente
punto: “2. De un punto de vista materialista, el efecto-sujeto
expone el conocimiento al álgebra de su emplazamiento y
la topología de su forzamiento. Esto insiste en ser causado
por aquello que desaparece de su plaza y consiste en las
vecindades de su causa/”. El punto principal es que la
contradicción en el ámbito de las subversiones se desarrolla
por el uso de la fuerza en la subversión y la misma tiene
impacto en lo cuantitativo que consiste en la generación de
lugares (plazas) por ello es necesario un álgebra, y la otra
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cuestión es cómo se localizan dichos lugares, es necesaria
una topología, la cual la ofrece el psicoánalisis lacaniano,
y se concibe al sujeto como un efecto, pareciera que: “3.
Se llama subjetivación a la interrupción de agitación por
el exceso. Es una destrucción.” Se llega al efecto de la
subjetivación en una subversión, el colectivo organizado es
un sujeto que destruye la forma que lo oprimía, subversión
que no podía ser prevista. De ahí que “4. Se llama proceso
subjetivo el re-emplazamiento del exceso en un esplacio
centrado sobre el exceso mismo. Es una recomposición.”57
El espacio una vez que sucedió el acontecimiento
revolucionario significa que el lugar que estaba antes, ahora
ya no es lo mismo, hay un exceso que incluso modifica
un lugar. Además: “5. El efecto sujeto no es más que la
unidad divisible de la subjetivación y del proceso subjetivo.
Cada uno de estos momentos es abstracto. No es aceptable
hablar de sujeto sino en mira de un proceso de destrucciónrecomposición, el mismo sometido, en una segunda
articulación, a la dialéctica de la falta y del exceso.” El
sujeto se concibe como un efecto de una causa ausente a la
simbolización, pero que lo inviste de la subjetivación58, el
proceso subjetivo es lo que lo mantiene, el sujeto se explica
por un exceso, pero también por falta, un deseo que está
inserto en la nueva configuración subjetiva. Este cruce
de articulaciones “se escinde en angustia y coraje” Estas
son las dos instancias que explican el impulso subjetivo a
cambiar las cosas, se trata de la angustia/ y el coraje del
psicoanálisis lacananiano” Las instancias del sujeto que le
permite afirmar la justicia en el terreno de la acción son
la justicia y el superyó. Por lo que: “8. El efecto sujeto es
57
Badiou, Théorie du sujet (Paris: Du Seuil, 1982), 94. Para Badiou el espacio es el lugar del acontecimiento.
58
Badiou, Théorie du sujet, 124. La subjetivación corresponde a la estructura del acontecimiento.
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designado integralmente por la tópica de cuatro conceptos:
angustia, coraje, justicia y superyó. /9 La tópica hace
nudo de dos parejas: angustia-superyó designa el efecto
ψ, coraje-justicia el efecto α. No es conveniente hablar de
sujeto más que del punto de vista de un proceso en el cual la
división hace el uno de ψ y de α” “ Pero sobre todo, Badiou
encuentra una conclusión sumamente interesante para él,
significa que “10. Un sujeto no es ninguna parte dada (al
conocimiento). Él debe ser encontrado.”59 Entonces, el
sujeto no existía con anterioridad, sino solo después del
acontecimiento. Aunque ya enuncia el acontecimiento
no forma parte del núcleo de la obra de Théorie du sujet
porque el núcleo da subjetivación y el efecto de sujeto y su
proceso dan cuenta de la crítica a Althusser. El sujeto tiene
una realidad extrínseca en las subversiones políticas.
Conclusión
En el conjunto de la obra de Alain Badiou los títulos que
pertenecen a los años rojos se ubican claramente con la
problemática desarrollada e iniciada por Louis Althusser,
quien desde sus inicios trató de abordar las subversiones
desde la epistemología, la filosofía de la historia, el
marxismo, el estructuralismo francés, el psicoanálisis.
Pardojicámente un nuevo concepto que produciría un corte
epistemológico lo responde desde otras herramientas que
responden a otras problemáticas. Es por ello, que desarrolla
una mínima ontología del encuentro.
Badiou entiende que el problema de las subversiones
entendidas como Revoluciones son objeto de investigación
filosófica en cuanto al problema del sujeto. Pero él toma dos
vías, una que Althusser no había tomado, y es demarcarse
59
Badiou, Théorie du sujet, 293-294.
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del problema de la epistemología, para quedarse en un
camino libre y explicar la subversión desde la política y
la ontología. Théorie de la contradiction, De l’ideologie
y Théorie du sujet, tienen un rasgo en particular, tratar
de explicar el problema o problemática de la Revolución
(Subversiones) Desde las investigaciones que realizara
Althusser se descubren realidades cuya conceptualización
filosófica es insuficientes para explicarlas. Tanto Althusser
como Badiou recurren a la importanción de recursos
metodológicos y de contenidos de diferentes disciplinas
para explicar las realidades que postulan sí existen y
son una constante en la subversión: el vacío, el azar, el
exceso, la cuestión del sujeto, la razón de la revuelta, el
mismo acontecimiento. En el caso de Badiou acepta la
existencia del sujeto del sujeto, y a consencuencia explica
la cuasa ausente del sujeto, la subjetivicación, el broceso
mediante el cual permanece el sujeto, su aspecto formal.
En esta etapa de la obra el acontecimiento político ya
aparece dibujado como una realidad. Posteriormente,
en El ser y el acontecimiento60 se realiza una ontología
del acontecimiento y los múltiples que se deriven del él.
Operación metodológica muy similar a la de Althusser, que
tras largas investigaciones, decide que es necesario elaborar
una mínima ontología del encuentro, del azar y del vacío.
En contraste, Badiou realiza una ontología (El ser en tanto
que ser) y una metaontología (el ser del acontecimiento) y
se postula que existen cuatro acontecimientos de los cuales
se desprenden cuatro verdades (amor, política, ciencia y
arte).
El aspecto por el cual Badiou se separa teóricamente
de Althusser es por la cuestión de la verdad, la introducción
60
Badiou, L’Être et l’événement (París: Du seuil, 1988). En la introducción
se declara dicha posición teórica.
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de la verdad, la demarcación de la epistemología y la
preeminencia de lo ontológico abordado desde un punto
de vista conjuntista (interpretación filosófica de la teoría de
conjuntos y la topología desarrolla Grothendieck) lo que
marcará la originalidad.
Por último, aunque Badiou crítica la teoría de
Althusser en cuanto al sujeto, sí se ubica en la problemática
inaugurada el autor de Pour Marx. El problema no es si
Badiou abreva o no de Althusser aunque sea uno de los
objetos de estudio aquí expuestos. El asunto principal son las
discusiones desarrolladas en su tiempo: las subversiones, el
marxismo, la epistemología, la dialéctica, el materialismo e
idealismo. Puesto que ambos autores tienen como epicentro
de su obra dichos problemas filosóficos. La absorción
crítica y la inventiva conceptual es lo que distingue a estos
autores.
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�Del Espíritu a la Inteligencia: tiempo,
historia y suspensión de lo dado1
From Spirit to Intelligence: time, history and
suspension of the given
De l’esprit à l’intelligence : temps, histoire et
suspension de ce qui est donné
Alberto Villalobos Manjarrez2

Resumen
En este artículo se desarrolla la reformulación del concepto
hegeliano de espíritu en los términos de la inteligencia: el modelo
de una mente social que es definida pragmáticamente, el cual es
propuesto por el filósofo iraní Reza Negarestani. La constitución
de la inteligencia es explorada a partir de su carácter histórico,
su negatividad y su vínculo con lo humano. Por ende, se indaga
también sobre la temporalidad que posibilita su historia, lo
1
Este artículo fue elaborado gracias al apoyo del Programa de Becas Posdoctorales de la Coordinación de Humanidades y del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM), pertenecientes a la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM). De igual manera, este texto es un producto del
proyecto de investigación posdoctoral Emergencias, ensamblajes e inteligencia: la
filosofía de la historia después de Hegel y Deleuze; y se realizó bajo la asesoría del
Dr. José Agustín Ezcurdia Corona, Investigador del CRIM-UNAM.
2
Universidad Nacional Autónoma de México, Cd. de México.
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�Del Espíritu a la Inteligencia

cual deriva en la elucidación de dos problemas: la crítica de la
idea del tiempo comprendido como un flujo y el concepto de lo
atemporal. Para concluir, se examina el problema de la extinción
de la inteligencia. Conceptualizar la inteligencia mediante causas
materiales y razones, sus componentes básicos, ha posibilitado
una sugerente articulación entre el pensamiento naturalista y
normativo de Wilfrid Sellars y la filosofía de G. W. F. Hegel.

Palabras clave
pragmático, causas, razones, atemporal, extinción.

Abstract
In this paper, we develop the reformulation of the Hegelian
concept of spirit in the terms of intelligence: the model of a social
mind that is pragmatically defined, which the Iranian philosopher
Reza Negarestani proposes. The constitution of intelligence is
explored from its historical character, its negativity and its link
with the human. Therefore, we also inquire into the temporality
that makes its history possible, which leads to the elucidation of
two problems: the critique of the idea of time understood as a
flow and the concept of the atemporal. To conclude, the problem
of the extinction of intelligence is examined. Conceptualizing
intelligence through material causes and reasons, its basic
components, has made possible a suggestive articulation between
the naturalistic and normative Wilfrid Sellars’s thought and G.
W. F. Hegel’s philosophy.

Key words
pragmatic, causes, reasons, atemporal, extinction.

Résumé
Dans cet article la reformulation du concept hégélien de l’esprit
en termes d’intelligence est développée : le modèle d’un esprit
social qui est défini de manière pragmatique, lequel est proposé
par le philosophe iranien Reza Negarestani. La constitution de
l’intelligence est explorée à partir de son caractère historique, sa
négativité et son lien avec ce qui est humain. Par conséquent, la
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�Del Espíritu a la Inteligencia

temporalité qui rend son histoire possible est aussi étudiée, ce qui
conduit à l’élucidation de deux problèmes : la critique de l’idée
du temps compris comme un flux et le concept de l’intemporel.
Pour conclure, le problème de l’extinction de l’intelligence
est examiné. Conceptualiser l’intelligence à travers des causes
matérielles et des raisons, ses components basiques, a rendu
possible une articulation suggestive entre la pensée naturaliste et
normative de Wilfrid Sellars et la philosophie de G. W. F. Hegel.

Mots-clés
pragmatique, causes, raisons, intemporel, extinction.

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�Del Espíritu a la Inteligencia

Freedom is therefore a
consciousness of established
limitations as well as the
understanding that what
intelligence ought to do and
think once having shed such
limitations, once it graduates
from passivity of accepting
its given conditions to
crafting entirely new and
more objective, but also
broadened, conditions.
Engineering the World,
Crafting the Mind. A
conversation with Reza
Negarestani.

Introducción
La totalidad actual del pensamiento humano es una
cuestión que, en la modernidad, es conceptualizada por
Baruch Spinoza a propósito de su Ética demostrada según
el orden geométrico. Su teorización parte de la existencia
de una única sustancia, que es Dios o la naturaleza, la cual
consta de infinitos atributos de los que, no obstante, pueden
reconocerse solamente dos: el pensamiento y la extensión.
A su vez, de tales atributos, que son componentes necesarios
de la realidad, se derivan modos cuya organización es la
siguiente. Del atributo de la extensión se sigue un modo
infinito inmediato, que corresponde al movimiento y reposo
de los cuerpos; un modo infinito mediato, que se refiere a la
faz de todo el universo; y los modos finitos, que conciernen
a los cuerpos.3 Por su parte, el modo infinito inmediato
3
Ver Baruch Spinoza, Ética demostrada según el orden geométrico, trad.
Vidal Peña (Madrid: Alianza Editorial, 2011), 90-91.
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del atributo del pensamiento consiste en el entendimiento
absolutamente infinito: un orden impersonal de esencias
racionales que no es autoconsciente. Como sugiere el
filósofo Vidal Peña, se trata ya de una racionalidad de
lo real.4 Y si los modos del pensamiento son las ideas,
adecuadas e inadecuadas, y los afectos, el modo infinito
mediato es el entendimiento infinito en acto (intellectus
infinitus actu), esto es, la totalidad actual del pensamiento
humano que, ciertamente, prefigura el concepto de espíritu
(Geist) de la filosofía de G. W. F. Hegel, particularmente en
la forma del espíritu objetivo, puesto que Spinoza ubica al
conjunto del pensamiento humano en el Estado.
Con el entendimiento infinito en acto, la
impersonalidad racional adquiere conciencia de sí a través
de la totalidad del pensamiento humano, en la cual está
incluida su realidad afectiva. De modo que al constituir el
concepto de espíritu, Hegel, siguiendo esta vía abierta por
Spinoza, desarrolla el carácter histórico de la conciencia
de la experiencia humana en su conjunto. Esto se atestigua
en el prefacio de la Fenomenología del espíritu, cuando
Hegel insiste en que “[…] lo importante no es entender y
expresar lo verdadero como sustancia [alusión a toda la
tradición, pero básicamente a Spinoza], sino entenderlo y
expresarlo también como sujeto [alusión a Descartes y a
Kant]”.5 La sustancia-sujeto o el espíritu es asimismo una
conciencia, tanto histórica como colectiva, que se toma
por objeto a sí misma y que se expresa en la política, el
derecho, la ciencia, el arte, la religión y la filosofía de los
pueblos.6 Su saber absoluto se consuma cuando alcanza
4

Ver nota de Vidal Peña en Spinoza, Ética, 97-99.

5
G. W. F. Hegel, Fenomenología del espíritu, trad. Manuel Jiménez Redondo (Valencia: Pre-textos, 2009), 123.
6
Ver G. W. F. Hegel, Filosofía de la historia universal I, trad. José Gaos
(Buenos Aires: Losada, 2010), 48-57.
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�Del Espíritu a la Inteligencia

su meta, es decir, cuando “[…] el espíritu que se sabe a sí
mismo como espíritu, tiene por camino suyo la recordación
o memoria de los espíritus, tal como éstos son [eran]
en ellos mismos y realizan [realizaban] la organización
de su reino”.7 Esto significa que el saber absoluto del
espíritu dirigido sobre sí mismo es el reconocimiento de
la contingencia de la historia humana, que es reunida en
una organización conceptual como la ciencia del saber
que aparece. Por consiguiente, “[…] la historia entendida
o la historia traída a concepto, constituyen la memoria [la
recordación] y el calvario del espíritu absoluto, la realidad,
verdad y certeza de su trono […]”.8
Entre las diversas y numerosas lecturas e
interpretaciones del concepto de espíritu de Hegel, en este
texto se aborda una de sus reformulaciones contemporáneas:
el espíritu convertido en una inteligencia (Intelligence)
histórica y colectiva, expresada en términos funcionalistas
y pragmáticos, capaz redefinir el concepto de lo humano
y su relación con el tiempo. Se trata de la transformación
del espíritu en la inteligencia, efectuada en Intelligence and
Spirit del filósofo iraní Reza Negarestani. Por consecuencia,
en este artículo se explica la constitución de la inteligencia,
a partir del concepto hegeliano de espíritu, lo cual implica
definir su carácter histórico, su negatividad y su relación
con lo humano. Así también, se explora la temporalidad de
la inteligencia, la cual hace posible su carácter histórico, a
través del cuestionamiento de la idea del tiempo entendido
como un flujo y mediante el concepto de lo atemporal. Para
concluir, se pregunta por el estatuto de la inteligencia frente
a su propia extinción.

7

Hegel, Fenomenología del espíritu, 914.

8
Hegel, Fenomenología del espíritu, 914.
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Es necesario señalar que la constitución de esta filosofía
de la inteligencia se basa en articulaciones específicas entre
la filosofía continental —el pensamiento de Hegel— y la
filosofía analítica —el pensamiento naturalista y normativo
de Wilfrid Sellars—. Más aún, el filósofo iraní se dice ciego
ante esta frágil distinción, ya que las “[…] ambiciones de
la filosofía son demasiado vastas y amplias como para
encasillarlas en cómodos compartimentos”.9
Espíritu e inteligencia: la historia, la negatividad
y lo humano
En principio, el espíritu “[…] es una conciencia, pero también su objeto. La existencia del espíritu consiste en tenerse
a sí mismo por objeto”.10 El espíritu adquiere una conciencia y un saber de sí mismo, puesto que “[…] sólo sé de un
objeto por cuanto en él sé también de mí mismo, sé que mi
determinación consiste en que lo que yo soy es también
objeto para mí, […] soy aquello de que sé. Yo sé de mi
objeto y sé de mí; ambas cosas son inseparables”.11 Así, los
momentos de la historia humana quedan cristalizados en el
concepto que ella tiene de sí misma como espíritu. Como
es sabido, el desenvolvimiento del espíritu es descrito por
Hegel mediante la sucesión de determinadas figuras que
constituyen la historia de la conciencia, la cual obedece a la
lógica interna del sistema del filósofo, más que a una cronología concreta de la historia humana. El espíritu, aún demasiado dependiente de la naturaleza, avanza desde la certeza
sensible hacia la percepción y la conciencia, para después
volverse autoconciencia, devenir razón y, finalmente, ser
9
Reza Negarestani, Intelligence and Spirit (Padstow: Urbamonic/Sequence, 2018), 5. [Traducción propia]
10

Hegel, Filosofía de la historia universal I, 48.

11
Hegel, Filosofía de la historia universal I, 48-49.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Del Espíritu a la Inteligencia

el espíritu que reúne estas figuras conceptualmente bajo el
saber absoluto de sí mismo.12 Dicho de otro modo, la vida
consciente aparecida en la naturaleza adquiere gradualmente una mayor autodeterminación como autoconciencia, razón y espíritu, hasta que este último alcanza objetivamente
su libertad en el Estado.13 En este sentido, Hegel afirma que
la finalidad de la historia humana es la siguiente:
[…] que el espíritu dé de sí una naturaleza, un
mundo, que le sea adecuado, de suerte que el sujeto
encuentre su concepto del espíritu en esa segunda
naturaleza, en esa realidad creada por el concepto
del espíritu y tenga en esa objetividad la conciencia
de su libertad y de su racionalidad subjetivas. Este
es el progreso de la idea en general; y este punto de
vista ha de ser para nosotros lo último en la historia.
El detalle, el hecho mismo de haber sido realizado,
eso es la historia.14

La idea de que la historia ha sido realizada ha llevado
a pensar que ya se terminó. Ese es el caso del filósofo
Alexander Kojève, estudioso de Hegel, para quien el
ascenso de Napoleón es el acontecimiento culminante de
la historia. Si durante la revolución francesa el burgués,
ciudadano y esclavo de sí mismo y del capital, se libera
introduciendo la muerte en su existencia mediante el estado
de excepción conocido como el terror, lo que acontece es
una síntesis final que satisface a la historia humana. Kojève
indica que es “[…] en el Terror donde nace el Estado y
donde esa ‘satisfacción᾽ es alcanzada. Ese Estado es, para
12

Ver Hegel, Fenomenología del espíritu.

13
Ver G. W. F. Hegel, Enciclopedia de las ciencias filosóficas en compendio. Para uso de sus clases, trad. Ramón Valls Plana (Madrid: Alianza Editorial,
2005), 431-579.
14
Hegel, Filosofía de la historia universal I, 281-282.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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el autor de la Fenomenología del Espíritu, el Imperio de
Napoleón. Y el propio Napoleón es el hombre íntegramente
‘satisfecho᾽ que en y por su Satisfacción definitiva, acaba el
curso de la evolución histórica de la humanidad”.15 Se trata
del advenimiento del “[…] Estado universal y homogéneo,
realizado por Napoleón y revelado por Hegel. […] Sea
como sea, la Historia ha terminado”.16
Bajo este esquema, el tiempo posterior al final
de la historia, a la formación de este Estado, no es más
que la mundialización de la política y la forma de vida
occidentales, la cual ha sido inseparable de la expansión
global y la intensificación del capitalismo. Siguiendo
esta idea, es factible agregar que después de la historia
no sobrevendría una nueva fase del espíritu, sino, quizá,
la gradual degradación de las sociedades humanas ante la
destrucción de las condiciones materiales que posibilitan
su subsistencia, efectuada por las dinámicas del capital.
Inclusive, en este movimiento, el capital podría acabar
también con las bases materiales que permiten su
reproducción.
A través de una reorganización y de una reformulación
de la filosofía del espíritu de Hegel, el concepto de
inteligencia, desarrollado por Negarestani, rompe con la idea
del final de la historia en virtud de una afirmación contraria,
esto es, la imposibilidad de que la historia concluya. En
principio, la inteligencia se define pragmáticamente, es
decir, se concibe a partir de lo que hace y de lo que puede
hacer. Lo que ella hace es realizado por una socialidad de
agentes (sociality of agents), condicionada materialmente,
que se encuentra formada por el espacio semántico del
15
Alexander Kojève, La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel, trad.
Juan José Sebreli (Buenos Aires: Leviatán, 2012), 223.
16
Alexander Kojève, La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel, 176.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

lenguaje público. Negarestani explica que aquello que la
inteligencia hace es:
[…] estructurar el universo al que pertenece, y la
estructura es el registro mismo de la inteligibilidad
en lo que respecta al mundo y a la inteligencia.
Sólo en virtud de la estructura semántica
multiestratificada del lenguaje, la socialidad se
convierte en un espacio normativo de agentes
racionales reconocibles y cognoscitivos; y las
experiencias y los pensamientos supuestamente
‘privados’ de los agentes participantes sólo se
estructuran como experiencias y pensamientos en la
medida en que están vinculados a este espacio —a
la vez intersubjetivo y objetivo—normativo.
En este […] esbozo el lector puede reconocer
la caracterización que Hegel hace del Geist o
del Espíritu. De hecho, Hegel fue el primero en
describir la comunidad de agentes racionales como
un modelo social de la mente, y en hacerlo en
los términos de su función. La imagen funcional
del Geist es esencialmente una imagen de una
mente necesariamente desprivatizada, predicada
en la socialidad como su condición formal de
posibilidad.17

La inteligencia es el modelo de una mente colectiva
constituida de modo pragmático, semántico y público,
a partir de lo que agentes cognoscitivos realizan desde
el marco de un espacio normativo, el cual posibilita
su racionalidad. De este modo, la inteligencia se toma
a sí misma como objeto en la medida en que es capaz
de organizar el mundo en el que se encuentra. Esta es
17
Negarestani, Intelligence and Spirit, 1. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Del Espíritu a la Inteligencia

una mente radicalmente desprivatizada debido a que su
constitución e intelección dependen de normatividades
objetivas e intersubjetivas; y porque su conceptualización
implica el desencantamiento de sí misma. En ella, todo
lo “[…] inefable será teoréticamente desencantado y todo
lo sagrado será prácticamente desantificado”.18 Aquí, el
desencantamiento significa rechazar la idea de que hay
objetos que, de modo a priori, son inmunes o irreductibles
al escrutinio racional, el cual podría incluir la elaboración
de su eventual explicación científica y natural.
La pragmática de la inteligencia está sustentada por
estructuras que son, por un lado, materiales y causales; y,
por otro, lógicas y semánticas. No obstante, Negarestani
concibe estas causas y razones en los términos de funciones
que operan a distintos niveles dentro de una organización
multiestratificada (multilayered).19 En esta perspectiva
funcionalista, pragmática y social de la mente o la
inteligencia, se “[…] especifica qué actividades, con qué
roles, qué organización espacial y temporal, y qué relaciones
de dependencia son requeridas para la realización de una
función”.20 Esto significa pensar la inteligencia como una
organización funcional, jerárquica y con una complejidad
que opera a múltiples niveles, donde las limitaciones
18

Negarestani, Intelligence and Spirit, 51. [Traducción propia]

19
Las causas materiales y las razones, las reglas que condicionan lo que
se dice y se hace, constituyen una distinción irreductible desarrollada en la filosofía de Sellars, la cual es utilizada por Negarestani para articular el concepto
de inteligencia. Esta distinción puede observarse en el lenguaje. Por una parte,
el lenguaje está conformado por objetos lingüísticos naturales, es decir, por las
marcas, los sonidos y los espaciamientos que son propios de las expresiones
lingüísticas; por otra, tales objetos se encuentran delimitados por reglas y principios que conciernen al usuario del lenguaje y su entorno. Ver Wilfrid Sellars,
“Verdad y ‘correspondencia᾽,” en Ciencia, percepción y realidad, trad. Víctor
Sánchez de Zavala (Madrid: Tecnos, 1971), 226.
20
Negarestani, Intelligence and Spirit, 13. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Del Espíritu a la Inteligencia

materiales, lógicas y semánticas condicionan actividades
cualitativamente distintas que están asociadas a dominios
diversos. Por este motivo, la “[…] descripción funcional de
la mente […] requiere una explicación de la integración de
distintos procesos, actividades y funciones tanto causales
como lógicas”.21
Las acciones de la inteligencia dependen de las
restricciones materiales y racionales que se encuentran
integradas y organizadas en múltiples dominios y niveles:
desde los patrones materiales y neurobiológicos que
posibilitan el lenguaje hasta la organización económica
de las sociedades humanas. Las relaciones e integraciones
pasadas, actuales y posibles entre las causas materiales y las
razones —las reglas o restricciones lógicas y semánticas—
constituyen la historia de la inteligencia: la historia de lo que
la inteligencia ha hecho, hace y puede hacer. Esto implica
que la inteligencia, pensada como un espacio cognitivo
y recognitivo (recognitive-cognitive space), como una
dimensión social y estructural, es capaz de expandirse y de
formar inteligibilidades teóricas, prácticas y axiológicas.22
Las inteligibilidades son las estructuras normativas a través
de las cuales la inteligencia conoce, actúa, asigna valores y
elabora los principios que rigen su actividad.
El carácter histórico de la inteligencia se define
principalmente por su capacidad para suspender lo dado
y por la incompletud de su propia historia. La potencia
negativa de la inteligencia, que puede efectuarse de modo
teórico y práctico, impide que su historia concluya en un
21

Negarestani, Intelligence and Spirit, 14. [Traducción propia]

22
Ver Engineering the World, Crafting the Mind. A conversation with Reza
Negarestani. Interview by Fabio Gironi. Nero Editions. Fecha de acceso: 15-032023. https://www.neroeditions.com/docs/reza-negarestani-engineering-theworld-crafting-the-mind/
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

estado de cosas concreto. Mientras que la negación es una
operación inherente al auto-movimiento del espíritu en
la filosofía de Hegel, la negatividad de la inteligencia se
manifiesta en su capacidad para suspender (suspend) una
realidad dada. Para Negarestani, la suspensión de lo dado
es concomitante a la Aufhebung de Hegel, la cual posee un
aspecto que es tanto temporal como espacial: “[…] lo que
parece ser inmediato, en principio, queda fuera de acción
o pospuesto (el aspecto temporal) sólo para preservar la
diferencia entre lo inmediato y su mediación en un nivel
elevado (el aspecto espacial), como en la suspensión del ser
y la nada en el ser determinado más estable”.23
De modo que la suspensión de lo dado, basada en
la Aufhebung hegeliana, se refiere a la capacidad de la
inteligencia para cancelar un contenido particular, retener la
diferencia entre su actualidad o inmediatez y lo que puede
ser, en favor de una eventual transformación. Los ejemplos
de la suspensión de realidades dadas corresponden a la
condición humana y al capitalismo.24 Las determinaciones
como especie y las condiciones de experiencia actuales de
lo humano pueden cancelarse, en el pensamiento y en la
práctica, en grados diversos, en un movimiento que puede
apuntar hacia su superación.25 Esto significa que el auto23

Negarestani, Intelligence and Spirit, 7. [Traducción propia]

24

Ver Negarestani, Intelligence and Spirit, 8.

25
Un proyecto que apunta hacia la suspensión de las determinaciones
actuales de la especie humana, elaborado en el marco de la inteligibilidad teórica, puede encontrarse en lo que el filósofo Ray Brassier, interlocutor de Negarestani, denomina como prometeísmo: la negación de que existe un límite
predeterminado para la transformación del mundo y de nosotros mismos. Este
prometeísmo se opone a hacer de la finitud humana actual una estructura ontológica inamovible. Brassier ilustra este problema mediante una reinterpretación
de la historia del Golem: “Al crearme, dice el Golem a su creador, has introducido un desorden radical en la creación. Al fabricar lo que solamente puede ser
dado, es decir, la vida, has perturbado la distribución de las esencias. Ahora hay
dos seres vivos —uno hecho por el hombre, uno dado por Dios— cuya esencia
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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movimiento histórico de la inteligencia puede modificar
su forma presente y dada. Por su parte, el capitalismo es
aquí pensado pragmáticamente, a saber, como un modo de
producción específico, en el cual la totalidad actual de las
relaciones y las prácticas sociales se encuentra subsumida y
asimilada por la acumulación del valor basada en el tiempo
de trabajo.26 La filosofía de la inteligencia se opone, por
principio, a considerar que esta totalidad actual y dada de las
relaciones y las prácticas sociales sea la conclusión histórica
de un proceso que se ha completado y que ha llegado a su
fin. La capacidad de la inteligencia para suspender lo dado
hace del capitalismo actualmente globalizado una falsa
totalidad en la que no se determina, de modo necesario, el
curso de lo que es ni de lo que puede ser, menos aún la
terminación de la historia humana.27
es indiscernible. El Golem insta a su creador a destruirlo con el fin de restaurar
el equilibrio hecho por el hombre y lo dado por Dios. […] Así, aunque hayamos
adquirido el poder de crear vida, no deberíamos crearla. La perspectiva de crear
vida sintética compromete el principio metafísico de la identidad de los indiscernibles precisamente en la medida en que la diferencia entre lo viviente y lo
no-viviente es considerada como esencial en el sentido más radical […]. Esto es
lo inquietante acerca del prometeísmo: la manufactura de vida, de otro tipo de
diferencia, podría significar la generación de una regla para lo sin-regla. […] El
prometeísmo es el intento de participar en la creación del mundo sin necesidad
de consultar un plan divino”. Ray Brassier, “El prometeísmo y sus críticos,” en
Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el poscapitalismo, comp.
Armen Avanessian y trad. Mauro Reis (Buenos Aires: Caja Negra, 2017), 217218.
26
Ver Karl Marx, El capital. Crítica de la economía política. Libro primero.
El proceso de producción de capital, vols. I, II y III, trad. Pedro Scaron (Ciudad
de México: Siglo XXI Editores, 2008-2009).
27
Un ejemplo de la suspensión de la dominación capitalista actual, formulada en el ámbito de la inteligibilidad teórica, se ubica en el programa de
transición hacia una sociedad poscapitalista propuesto por Nick Srnicek y Alex
Williams. Este programa consiste en utilizar e intensificar la desindustrialización contemporánea de las sociedades para dar lugar a los siguientes fines: que
las máquinas reemplacen, aún más, el trabajo humano; que se reduzca considerablemente la semana laboral; que se implemente un ingreso básico universal;
y que se desarticule la ética neoliberal del trabajo, en la que se asume que el
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
300
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

La suspensión de la condición humana y del
capitalismo que se efectúa, al menos, en el espacio de la
inteligibilidad teórica, es suficiente para indicar que la
historia de la inteligencia no se circunscribe a una actualidad
determinada ni a una localización espaciotemporal
específica. Por esta razón, la historia de la inteligencia
no puede completarse o acabarse en una realidad dada,
menos aún si su historia se identifica con el tiempo mismo.
La incompletud de la historia consiste en que cualquier
totalidad de estados de cosas actuales no puede concebirse
como un proceso terminado, puesto que la constitución
misma de la inteligencia es irreductible a la forma en la que
se manifiesta en el presente; su realidad no se agota en lo
dado. Dentro del movimiento de la inteligencia,
[…] cualquier estado totalizado de realización se
considera una aparición histórica con respecto a la
realidad de la historia como totalización incompleta
y en curso. […] Lo que el Geist o la inteligencia
será nunca es su presente o lo que ha sido, donde
‘nunca’ implica la eliminación de la relación uno-auno entre la secuencia de transformación del Geist.
La conciencia histórica, o la conciencia de este
hecho —lo que significa identificar las apariciones
de la historia y negarlas determinadamente—, es el
derecho a existir de los seres humanos depende del esfuerzo y del sufrimiento
que están dispuestos a intercambiar por un salario. Al margen de las dificultades
que pueda presentar este programa, como la posibilidad de su aplicación en los
territorios de Latinoamérica y África, es preciso señalar que su teorización se
basa en condiciones materiales actuales y en investigaciones empíricas mundiales, lo cual lo aleja significativamente de la utopía. Y si se parte del escepticismo respecto a su ejecución, este programa puede interpretarse en un sentido
maquiaveliano, esto es, que en esta propuesta se define lo que la organización
del trabajo y de los medios de producción pudo haber sido, como alternativa al
capitalismo, para favorecer efectivamente la preservación y las capacidades de
las sociedades. Ver Nick Srnicek y Alex Williams, Inventar el futuro. Poscapitalismo y mundo sin trabajo, trad. Adriana Santoveña (Barcelona: Malpaso, 2016).
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

núcleo de la autoconciencia como el movimiento
real de emancipación.28

La capacidad de la inteligencia para intervenir,
suspender y transformar su forma actual, a través de la
reorganización de las causas y razones que la constituyen
y restringen, implica que puede modificar sus condiciones
de existencia, atendiendo a las limitaciones materiales
y cognitivas diversas que se le presentan. La historia de
la inteligencia, entendida como un proceso incapaz de
completarse en una totalidad concreta, no apunta hacia un
futuro antihumano o poshumano, sino a una redefinición
pragmática de lo humano. Negarestani expresa que los
humanos son “[…] elementos funcionales de la mente. Y
por humano nos referimos a un yo racional, una inteligencia
aperceptiva y discursiva o una criatura sapiente”.29 La
sapiencia de los seres cognitivos no es entendida aquí como
una característica esencial y exclusiva de la condición
humana actual, que la colocaría por encima del resto de
la realidad, sino que es un diagrama funcional o una
descripción mínima de las capacidades que son necesarias
para pensar y actuar. La sapiencia hace de lo humano
[…] un conjunto de características y habilidades
contingentes. La sapiencia no es un ser; ella es
una forma o Idea, en sentido hegeliano, necesaria
y positivamente constreñida. Necesaria porque,
sin esta forma, el reconocimiento del mundo y, por
extensión, de los seres sensibles o, en términos más
generales, de la dimensión de la inteligibilidad,
es imposible. Y positivamente constreñida en la
medida en que su realización se basa en condiciones

28

Negarestani, Intelligence and Spirit, 74-75. [Traducción propia]

29
Negarestani, Intelligence and Spirit, 56-57. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Del Espíritu a la Inteligencia

necesarias o restricciones habilitadoras que son
tanto causales como lógicas.30

Desde una apropiación de la crítica del mito de lo dado
de Sellars, con la cual se pretende acabar con la confusión
entre pensar y sentir, Negarestani expresa que la conciencia
sapiente no es una conciencia sintiente. Oponerse al mito
de lo dado significa eliminar la idea de que una supuesta
estructura categorial del mundo se manifiesta a la mente, del
mismo modo que un sello se imprime sobre cera derretida.31
En su versión epistémica, el mito de lo dado consiste en la
afirmación de que hay hechos que pueden conocerse, de
manera no inferencial, puesto que pueden sentirse. Tal tesis
es insostenible porque si los hechos pudieran conocerse
debido a que pueden sentirse, implicaría que se encuentran
estructurados proposicionalmente, lo cual indicaría que la
sensación refleja una realidad estructurada también de modo
lingüístico. Contrariamente al ámbito de lo sensible, la forma
proposicional, estructura del conocimiento, pertenece al
orden de lo inteligible. Entonces, el conocimiento perceptual
y no inferencial no corresponde a una experiencia inmediata
del mundo, sino a una percepción mediada por un marco
conceptual de objetos que pueden observarse públicamente
en tiempos y espacios determinados.32
En este sentido, lo humano ya no es una realidad
esencial e inalterable ligada a una experiencia inefable e
intransferible del mundo soportada por la irreductibilidad
30

Negarestani, Intelligence and Spirit, 57. [Traducción propia]

31
Ver Wilfrid Sellars, “Foundations for a Metaphysics of Pure Process.”
The Monist 64, no. 1 (enero 1981): 12.
32
Ver Ray Brassier, “Nominalism, Naturalism, and Materialism. Sellar’s
Critical Ontology.” en Contemporary Philosophical Naturalism and Its Implications, ed. Bana Bashour y Hans D. Muller (Nueva York: Routledge, 2014), 103105.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

de la sensación, sino que corresponde a un criterio formal:
el conjunto de capacidades requeridas para pensar y actuar.
Tal criterio remite asimismo a las condiciones necesarias
para que exista una mente: la síntesis de la aprehensión en
la intuición, la síntesis de la reproducción en la imaginación
y la síntesis de re-cognición en el concepto, que Negarestani
toma, reformulándolas, de la filosofía trascendental de
Immanuel Kant.33 A su vez, la conciencia sapiente es capaz
de suspender la supuesta superioridad biológica de los seres
humanos, ya que
[…] disuelve y asimila la configuración manifiesta
de la especie humana […] dentro de las nuevas
unidades de una mente impersonal. Al formatear
la conciencia sensible con funciones lógicoconceptuales, la conciencia sapiente debilita la
función rectora de su sustrato material —ya sea
biológico o social. Libera progresivamente sus
condiciones de realización de su constitución
natural. Al sintetizar un marco en el cual es posible
ser, a la vez, responsable de pensar algo (un juicio)
y de hacer algo (una acción), aumenta sus libertades
cognitivas, teóricas y prácticas.34

Así, la conciencia sapiente se trata a sí misma como un
artefacto que posee un concepto de sí mismo, el cual es capaz
de romper con el significado que se le asigne como dado en un
momento específico. Las intervenciones que la inteligencia
puede efectuar sobre sí misma hacen de su historia un
proceso de artificialización (artificialization). En la filosofía
de la inteligencia, “[…] la conciencia sapiente es un proyecto
cognitivo y práctico a través del cual la realización de lo
humano está rigurosamente sujeta a cambios en el contenido
33

Ver Negarestani, Intelligence and Spirit, 159-163.

34
Negarestani, Intelligence and Spirit, 58. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Del Espíritu a la Inteligencia

del concepto de lo humano”.35 Tales cambios en el contenido
de lo humano dependerán de las organizaciones posibles
entre las causas materiales y las razones que constituyen la
inteligencia. Estas organizaciones no excluyen, desde luego,
que los sustratos materiales actuales de lo humano puedan
sustituirse por otros, a partir de su ajuste a las restricciones
físicas y a los fines racionales que la mente disponga.
Reducido a sus condiciones mínimas, lo humano
también se refiere a la correlación entre razón y materia
que se realiza e interactúa mediante funciones en una
compleja organización histórica y multiestratificada. Y si
la formación de lo humano depende de las habilidades de
la sapiencia, que remiten a la elaboración de inferencias
y verdades mediante dar y pedir razones, la razón, por
su parte, “[…] es un juego únicamente en el sentido de
implicar prácticas reglamentadas y tolerantes al error en las
que ‘tomar-por-verdadero᾽ a través del pensamiento […] y
‘hacer-verdadero᾽ a través del acto […] son constantemente
contrastadas, evaluadas y calibradas”.36 Las prácticas
regladas de la racionalidad y las causas materiales son
los componentes básicos de la inteligencia, los cuales le
permiten tomar conciencia de sí misma y darse cuenta de
que puede suspender, por lo menos teóricamente, su propia
actualidad. Este saber sobre sí misma la conduce hacia el
reconocimiento de que su historia no puede completarse
en ningún presente en particular, y si se está de acuerdo
con Negarestani, ni siquiera en el de su propia extinción.
Por consiguiente, es preciso preguntar por el concepto de
tiempo que posibilita el carácter histórico de la inteligencia,
su negatividad y la imposibilidad de su conclusión.
35

Negarestani, Intelligence and Spirit, 58. [Traducción propia]

36
Reza Negarestani, “La labor de lo inhumano,” en Aceleracionismo, 227228.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Del Espíritu a la Inteligencia

La suspensión del flujo y lo atemporal
El problema de la temporalidad de la inteligencia se sintetiza, en el presente texto, del siguiente modo: la capacidad
de la inteligencia para suspender su experiencia presente
y dada del tiempo, deriva en la intelección de un tiempo
absoluto con el que ella se identifica. La potencia negativa de la inteligencia no sólo implica que puede cancelar,
desde la inteligibilidad teórica con vistas a la práctica, la
condición humana actual y el capitalismo, sino que también
puede hacerlo con la idea un tiempo que aparece a la experiencia humana como como un flujo donde el futuro “[…]
retrocede hacia el pasado y nos experimentamos a nosotros
mismos moviéndonos del pasado hacia el futuro”.37 En la
filosofía de la inteligencia, la suspensión del tiempo, entendido como series de acontecimientos sucesivos y cambiantes, tiene como finalidad el incremento de las habilidades teoréticas y prácticas de la mente que, en su función de
agente, evita fundar el campo de su experiencia posible en
una estructura temporal específica, que en este caso es la de
un flujo de sucesos que se siguen unos a otros.
Para negar teoréticamente la experiencia del flujo
temporal, Negarestani reconstruye uno de los argumentos
sobre la irrealidad del tiempo elaborados por John McTaggart.38
Este último es un filósofo inglés que, influenciado en gran
medida por el pensamiento de Hegel, señala que no es posible
sostener que el cambio, y por tanto el tiempo, opera mediante
la sucesión de acontecimientos presentes, pasados y futuros
debido a que estas determinaciones se excluyen entre sí. La
razón es que cada acontecimiento terminaría, en su transcurso
sucesivo, perteneciendo a cada una de estas determinaciones,
37

Negarestani, Intelligence and Spirit, 202. [Traducción propia]

38
Ver John McTaggart, The Nature of Existence, vol. II (Cambridge: Cambridge at the University Press, 1927), 9-31.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Del Espíritu a la Inteligencia

lo cual no es posible porque se anulan mutuamente. Y si la
esencia del tiempo es el cambio, como cree McTaggart,
de este problema resulta que la experiencia del cambio y
de la sucesión temporal es insostenible racionalmente. El
tiempo no sería lo que experimentamos que es. Por su parte,
Negarestani reformula el argumento de McTaggart, que trata
sobre si la realidad posee las características que aparecen
a la experiencia, de dos formas: una es modesta; la otra,
siniestra a causa de sus implicaciones. La versión modesta
del argumento sobre la irrealidad del tiempo consiste en que
no podemos
[…] extraer conclusiones sobre la realidad
objetiva del tiempo […], su dirección, su flujo
y su estructura temporal, ni de hecho afirmar la
existencia de tales propiedades objetivas, sobre
la base de la estructura y las características de la
temporalidad experimentada. El puente entre los
relatos fenomenológico, psicológico o subjetivo y
objetivo del tiempo no está ya hecho, por la razón de
que ambos son inconmensurablemente distintos.39

Este argumento apunta hacia que no existe, como algo
dado de antemano, un isomorfismo entre la temporalidad
experimentada y la realidad objetiva del tiempo; no puede
inferirse una conceptualización objetiva del tiempo desde
el carácter dinámico de la temporalidad que aparece en la
experiencia o en las condiciones de la observación. En la
versión siniestra de este argumento, las consecuencias de
la ausencia de reciprocidad entre el tiempo experimentado
y su realidad objetiva no sólo suspenden teoréticamente la
temporalidad subjetiva que se manifiesta como dada, donde
figuran el cambio y la sucesión, sino que también alcanzan
a la comprensión científica del tiempo:
39
Negarestani, Intelligence and Spirit, 204-205. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
307
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�Del Espíritu a la Inteligencia

La implicación siniestra es que si las imágenes del
flujo direccional del tiempo están negativamente
sesgadas por la estructura de la temporalidad
experimentada y las características locales de
la perspectiva/observador subjetiva, y si las
nociones clásicas de causalidad, estado del sistema
y condiciones antecedentes están envueltas
en imágenes del flujo direccional del tiempo,
entonces esas partes de las ciencias físicas y de la
complejidad que han incorporado estos conceptos
como sus elementos explicativos y descriptivos
fundamentales también están sesgadas y propensas
a una revisión significativa, si no al abandono.40

Tal es el alcance de la suspensión teorética del
tiempo entendido como un flujo, el cual se experimenta
subjetivamente y aparece también como una presuposición
del saber científico. Cuestionar el supuesto del cambio y
de la sucesión del tiempo, con el fin de emancipar a la
inteligencia de su pertenencia necesaria a una estructura
temporal en particular —como el devenir—, desemboca
en la conceptualización de un tiempo absoluto y sin forma.
Si el pensamiento es capaz de dinamitar la pertenencia
necesaria de la inteligencia a determinada forma temporal,
es posible emplazarse en una perspectiva absoluta del
tiempo que no se encuentra restringida por un isomorfismo
subjetivo ni por una flecha causal de acontecimientos
cuya fuente sea un observador que experimenta el
cambio. Se trata del concepto de tiempo que estructura
el carácter histórico de la inteligencia, su capacidad para
suspender lo dado y su incompletud, el cual corresponde a
lo que Negarestani denomina como la vista desde ningún
momento (the view from nowhen). En continuidad con la
filosofía de Hegel, la vista desde ningún momento es la
40
Negarestani, Intelligence and Spirit, 206. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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unificación del tiempo con lo eterno, como la identidad
entre el sujeto y el objeto, entre lo finito y lo infinito, es
decir, como lo absoluto:
Esta concepción es la esencia misma de la razón
como aquella que es capaz de suspender la finitud y
así evitar las contradicciones estáticas en favor de
las dinámicas que son intrínsecas a la aprehensión
de lo infinito. Mientras que el entendimiento está
atado a las formas de la finitud (causa y efecto,
sucesión, etc.), la razón suspende la finitud para
llegar al conocimiento de la Idea Absoluta. Esta
suspensión no es otra cosa que la adopción de un
punto de vista decididamente atemporal. Por lo
tanto, podemos concluir que sólo un pensamiento
atemporal de este tipo puede llegar a la verdad de la
inteligencia geistig, ya que, al adoptar un punto de
vista decididamente atemporal, la razón renuncia
al poder del tiempo sobre su Idea. La verdad de lo
que es la mente no puede fundarse en el tiempo,
puesto que es la verdad misma del tiempo como
tal. La mente no está en el tiempo, ella misma es
el tiempo.
[…] Sería un error considerar la historia del Geist
como una secuencia de autoconcepciones y autotransformaciones que ocurren en el tiempo. Es la
historia como tiempo, pero no la historia como
desarrollo temporal. […] La historia como la autoactualización del Concepto es el propio tiempo de
la Idea — un tiempo que no se opone a otro tiempo,
ni es una abstracción del tiempo, ni un tiempo fuera
del tiempo, sino que es lo eterno o el tiempo como
tal.41

41
Reza Negarestani, Intelligence and Spirit, 236-237. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
309
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

Situarse en un punto de vista atemporal significa
conceptualizar la realidad de un tiempo absoluto que
constituye perspectivas temporales locales, pero que,
a su vez, no puede reducirse a éstas. Quien realiza este
desafío cognitivo es la inteligencia, como la identidad
entre la inteligibilidad y lo inteligible, de ahí que la mente
y el tiempo se identifiquen. Por consiguiente, nuestra
actualidad temporal, el presente, es aquí concebida
como la autoexpresión local de una realidad absoluta y
atemporal. Lo atemporal no significa que el pensamiento
o la inteligencia no vayan a extinguirse en algún momento,
sino que es la perspectiva, la posición o el punto de vista
que adopta la racionalidad cuando, cognitivamente,
niega su finitud, suspende lo dado y concibe el tiempo
sin ceñirse a alguna de sus formas manifiestas. Desde la
filosofía de Hegel, Negarestani explica esta comprensión
del tiempo cuando escribe: “Al adoptar la vista desde
ningún momento —una vista que explica cualquier modo
de temporalidad experimentada sin estar circunscrito a sus
particularidades—, nos embarcamos en una tarea necesaria
que es requerida para la realización de lo que Hegel llama
Espíritu Absoluto: pasar de la conciencia particular y
contingente a la genuina autoconciencia”.42
La vista desde ningún momento, que se refiere a la
pura falta de forma del tiempo (the pure formlessness of
time), se encuentra unificada con la vista desde ninguna
parte (the view from nowhere), que corresponde a la
impersonalidad de la razón: el espacio normativo en el que
se determinan los discursos y las prácticas según reglas
y fines. En la filosofía de la inteligencia, este espacio es
identificado con el concepto que el espíritu alcanza cuando
se conoce plenamente a sí mismo, el cual remite a que el
42
Negarestani, Intelligence and Spirit, 246. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Del Espíritu a la Inteligencia

vínculo entre pensamiento y ser es atemporal, pero cuyas
determinaciones se constituyen de modo histórico.43 Por eso,
la historia se presenta como […] un proceso de totalización
en curso bajo la égida del Concepto; y la forma del Concepto
(no su contenido) es atemporal, si no intemporal.44 A través
de esta concepción del tiempo y de la historia se examina,
para finalizar este artículo, el problema de la extinción de
la inteligencia: una cuestión que se elucida a partir de la
perspectiva atemporal que adopta la mente una vez que ha
sido capaz de suspender la finitud y lo dado, para unificar
la razón y el tiempo.
Conclusión. La extinción de la inteligencia
El proceso de desencantamiento de la naturaleza y la mente,
efectuado por la racionalidad filosófica y científica, no es
considerado aquí como un motivo para cultivar la nostalgia
por un mundo en el que los dioses se han ido, sino como
una ganancia cognitiva, aunque, en primera instancia,
determinados conocimientos puedan afectar la autoestima
de la humanidad actual. Entre tales descubrimientos se
43
Para Hegel, si bien el espíritu se desenvuelve temporal e históricamente
antes de saber lo que él mismo es, la consecución de su propio concepto marca
su salida del tiempo mediante la transmutación de su sustancia en sujeto. En
este sentido, “[…] el espíritu aparece necesariamente en el tiempo […] hasta
tanto no aprehenda su concepto puro [hasta tanto no se haga con su puro concepto], es decir, hasta que no extinga y anule el tiempo. […] El espíritu es en sí
el movimiento en que el conocimiento consiste, el espíritu es la transformación
de aquel en-sí en para-sí, […] la metamorfosis del objeto de la conciencia en
objeto de la autoconciencia, en un objeto, por tanto, suprimido y superado, o
en concepto”. Hegel, Fenomenología del espíritu, 904-905. Aquí, el tiempo es el
espíritu que se ha considerado a sí mismo, pero sólo en su forma dada, intuida y
aún no entendida. Cuando obtiene el concepto de sí mismo, el espíritu suspende
la mera intuición que tiene de sí como dado, es decir, acaba con su temporalidad. Por esta razón, la forma del concepto del espíritu, comprendida como la
relación entre pensamiento y ser, puede concebirse como atemporal.
44
Negarestani, Intelligence and Spirit, 246. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Del Espíritu a la Inteligencia

encuentra, ciertamente, nuestro lugar en el tiempo. En este
sentido, Negarestani expresa que la “[…] transición a un
estado en el que uno ya no tiene miedo de estar perdido
en el tiempo, habiendo llegado a la comprensión de que el
tiempo no se acomoda a nadie, debería celebrarse como el
signo de madurez intelectual, en vez de deplorarse como
una manifestación de la impotencia del sujeto”.45 El saber
que el tiempo no se acomoda a nadie se obtiene de cara al
conocimiento de la propia extinción. El fin de la vida en la
tierra46 y la explosión del sol47 son acontecimientos que han
sido problematizados filosóficamente, en el orden dado,
por Friedrich Nietzsche y Jean-François Lyotard. Y, sobre
esta vía, Brassier ha radicalizado tales planteamientos al
hacer de la futura desintegración de la materia48 —frente
a la que el pensamiento se vuelve un objeto contingente y
condicionado por la aniquilación física, mientras que la vida
pierde todo sustrato que le permite existir y replicarse— un
límite trascendental que obliga a redefinir la función de la
filosofía como el órganon de la extinción:
Así pues, no se trata tanto de que la extinción ponga
punto final a la correlación [entre sujeto y objeto;
entre pensamiento y ser] en el futuro como que de
forma retroactiva ya le haya puesto punto final. La
45

Negarestani, Intelligence and Spirit, 243-244. [Traducción propia]

46
Ver Friedrich Nietzsche y Hans Vaihinger, Sobre verdad y mentira en
sentido extramoral. La voluntad de ilusión en Nietzsche, trad. Luis ML. Valdés y
Teresa Orduña (Madrid: Trotta, 1996), 17-18.
47
Ver Jean-François Lyotard, “Si se puede pensar sin cuerpo,” en Lo inhumano. Charlas sobre el tiempo, trad. Horacio Pons (Buenos Aires: Manantial,
1998), 17-32.
48
Ver Ray Brassier, Nihil desencadenado. Ilustración y extinción, trad. Borja García Bercero (Segovia: Materia Oscura, 2017), 418; Lawrence M. Krauss y
Glenn D. Starkman, “Life, the Universe and Nothing: Life and Death in an Ever-spanding Universe,” The Astrophysical Journal 531, no. 1 (marzo 2000): 2230.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Del Espíritu a la Inteligencia

extinción atrapa al presente de la correlación entre
la doble pinza de un futuro que siempre ha sido
ya y un pasado que está perpetuamente por ser.
En consecuencia, no puede haber un “después” de
la extinción, pues ésta ya corroe la eficacia de la
proyección a través de la cual la síntesis correlacional
asimilaría su realidad a la de un fenómeno
dependiente de las condiciones de manifestación. La
extinción tiene eficacia trascendental precisamente
en la medida en que señala una aniquilación que
no es ni una posibilidad hacia la que la existencia
real pueda orientarse ni un datum dado a partir
del cual pueda ponerse en marcha la existencia
futura. Lo que hace es deshabilitar retroactivamente
la proyección, de la misma manera que abole
preventivamente la retención. A este respecto,
la extinción se desenvuelve en una “posteridad
anterior” que usurpa la “anterioridad futura” de la
existencia humana.49

Entonces, la extinción se vuelve trascendental porque
es una realidad que circunda, anulándolas, las distinciones
entre mente y mundo, entre origen y final, donde ya no
existe el pensamiento para saber qué era la muerte. Así
también, ella elimina el significado, el propósito y la
correlación entre la inteligibilidad y lo inteligible, por lo
cual “[…] el sujeto de la filosofía debe asimismo reconocer
que se encuentra ya muerto […]”.50 Del mismo modo, la
aniquilación física acaba con el campo de lo posible hacia el
cual los componentes básicos de la inteligencia, las causas
materiales y las razones, podrían proyectarse y organizarse.
Apropiándose de este problema, Negarestani reconoce
que, en efecto, la condición de posibilidad retroactiva
de la inteligencia es precisamente su propia muerte. Por
49

Brassier, Nihil desencadenado, 422.

50
Brassier, Nihil desencadenado, 436.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Del Espíritu a la Inteligencia

eso escribe: “La razón nos ha enseñado que la muerte es
inevitable […]. Para la inteligencia, la muerte no es más un
impedimento existencial, sino una habilitación práctica y
cognitiva”.51
De manera que la extinción es entendida como una
condición de existencia para la mente debido a que, a
pesar de que no es actual ni está dada, el saber sobre su
inevitabilidad hace que, desde la inteligibilidad teórica,
se le considere como un futuro ya consumado que da
lugar a su pasado, el cual habitamos. Este saber filosófico
y científico en torno a la aniquilación de la inteligencia
proviene de la capacidad del pensamiento para colocarse
en una perspectiva atemporal, la vista desde ningún
momento, donde la mente no se circunscribe a su presente
ni a otro momento en particular de su existencia. Y desde
la impersonalidad de la razón, la vista desde ninguna parte,
se constituye, normativamente, el espacio de inteligibilidad
mediante el cual la extinción es conocida. La potencia de
la inteligencia para suspender la finitud y situarse en la
atemporalidad, por medio de la razón, la mantiene
[…] ajena al orden de la vida y la muerte. […]
Habiéndose adaptado a la realidad del tiempo, la
inteligencia contempla que su historia no es más
que la exploración del vacío del tiempo, del cual
ella misma es una encarnación. […] La cesación
en el tiempo ya no importa, porque la inteligencia
piensa como tiempo, como un orden más allá de la
vida y de la muerte, más allá del orden temporal
de las cosas. […] Donde la muerte termina con el
comienzo del pensamiento, los poderes de la razón
impersonal comienzan con los fines atemporales
del pensamiento. […] Un nihilismo que usa la
51
Negarestani, Intelligence and Spirit, 507. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Del Espíritu a la Inteligencia

inevitabilidad de la muerte para extraer conclusiones
sobre la futilidad de los fines de la razón y del
pensamiento se convierte en otra variante del mito
de lo dado que confunde la vida con el pensamiento,
las causas con las razones.52

Para concluir, es preciso destacar que hay tres cuestiones
que confluyen en el saber sobre la extinción, la cual es entendida como una condición habilitadora y retroactiva de la
inteligencia. La primera es que la mente, al negar la finitud
y colocarse en la perspectiva atemporal, se integra, de una
manera cognitiva, a la unidad entre razón y tiempo, esto es,
se identifica tanto con la impersonalidad racional como con
la temporalidad absoluta. La segunda concierne a que, en
esta filosofía de la inteligencia, se mantiene la irreductibilidad del marco normativo de las razones frente a los intentos
de su naturalización, como ha sostenido Sellars. 53 Esto a
pesar de que las razones se modifican históricamente y su
surgimiento se deriva y depende de los patrones físicos en
los que se encuentran instaladas. Y aquí aparece la tercera
cuestión: que los fines que la racionalidad puede establecer
para el pensamiento y la acción son disociables de las causas materiales y los mecanismos de la naturaleza y la vida,
los cuales no poseen un objetivo último ni ningún propósito
significativo.54 Las razones no se encuentran dadas en la
vida, por lo que el pensamiento es irreductible a esta. Así,
desde una posición atemporal, la inteligencia es capaz de
52

Negarestani, Intelligence and Spirit, 494-495. [Traducción propia]

53
Las razones son irreductibles a los fenómenos naturales porque se refieren al marco conceptual que proporciona los principios y las normas que
posibilitan la existencia de la racionalidad, desde la cual justamente se elabora
el conocimiento científico de la naturaleza. Ver Wilfrid Sellars, “La filosofía y la
imagen científica del hombre,” en Ciencia, percepción y realidad, 48-49.
54
Ver David Benatar, El dilema humano. Una guía sin adornos sobre las
grandes interrogantes de la vida, trad. María Hernández (Madrid: Alianza Editorial, 2022), 57-59.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

�Del Espíritu a la Inteligencia

postular fines que no coinciden con sus determinaciones actuales —materiales, biológicas o sociales—, puede conocer
la inexorabilidad de su propia muerte, del mismo modo que
le es posible saber que su surgimiento y desaparición han
ocurrido en el vacío del tiempo.
Bibliografía
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Fabio Gironi. Nero Editions. Fecha de acceso: 15-03-2023.
https://www.neroeditions.com/docs/reza-negarestaniengineering-the-world-crafting-the-mind/
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Poscapitalismo y mundo sin trabajo. Traducido por Adriana
Santoveña. Barcelona: Malpaso, 2016.

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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 287-318

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�Sócrates en el aula. La enseñanza de la
filosofía como diálogo y crítica
Socrates in the classroom. The teaching of
philosophy as dialogue and critique
Socrate dans la salle de classe. L’enseignement
de la philosophie comme dialogue et critique
Juan José Abud Jaso1

Resumen
La tesis de este ensayo puede enunciarse de una manera simple
y clara: la naturaleza de la enseñanza de la filosofía es el
diálogo y su función es la crítica. Esta manera de enseñar ha
estado vigente desde que Sócrates la inaugurara. En lo que sigue
voy a fundamentar esta tesis. Se trata, en efecto, de ser fieles
a la pedagogía socrática que es una enseñanza de escucha y
transformación.
La enseñanza de la filosofía asume un peculiar lugar respecto
al discurso y sus interlocutores que se define por la ignorancia
consciente y deliberada que tradicionalmente se le ha denominado
docta. Esto implica que él filósofo o la filósofa, en el momento
de transmisión de su disciplina, toma una distancia crítica frente
1
Universidad Nacional Autónoma de México, Cd. de México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 319-337

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�Sócrates en el Aula

a su tradición al mismo tiempo que busca despertar la reflexión
en el alumno o alumna. Más que saberes que memorizar, el
profesor o profesora de filosofía buscan transmitir una manera de
relacionarse con el saber que es una pasión, una philía. Enseñar
filosofía es lograr que los alumnos se afilien a ella. La enseñanza
de la filosofía es despertar el amor a la filosofía, para hacerle
honor a la famosa etimología de la palabra. Por esto, enseñar
filosofía no tiene que ver con la trasmisión de saberes o técnicas,
sino de un colocarse de otra manera frente al saber: en posición
crítica, sin dar nada por sabido.

Palabras clave
Filosofía, enseñanza, Sócrates, Freire, diálogo, crítica

Abstract
The thesis of this essay can be stated in a simple and clear
way: the nature of the teaching of philosophy is dialogue, and
its function is criticism. This way of teaching has been in force
since Socrates inaugurated it. In what follows, I will base this
thesis. It is, in effect, about being faithful to Socratic pedagogy,
which is a teaching of listening and transformation.
The teaching of philosophy assumes a peculiar place with
respect to discourse and its interlocutors, which is defined by the
conscious and deliberate ignorance, traditionally referred to as
“learned.” This implies that the philosopher, in the transmission
of their discipline, maintains a critical distance from their
tradition while also attempting to stimulate reflection in the
student. Rather than simply imparting knowledge as something
to be memorized, the philosophy teacher seeks to convey a way
of engaging with knowledge that is driven by passion and philia.
Teaching philosophy is about encouraging students to connect
with it, to affiliate with it. The teaching of philosophy aims to
awaken the love of philosophy, and thus, honor the famous
etymology of the word. For this reason, teaching philosophy
has nothing to do with the mere transmission of knowledge or
techniques, but rather a different stance towards knowledge: a
critical position that does not take anything for granted.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 319-337

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�Sócrates en el Aula

Keywords
Philosophy, Teaching, Sócrates, Freire, Dialogue, Criticism.

Résumé
La thèse de cet essai peut être énoncée d’une manière simple
et claire : la nature de l’enseignement de la philosophie est le
dialogue, et sa fonction est la critique. Cette façon d’enseigner
a été en vigueur depuis que Socrate l’a inaugurée. Je vais par
la suite justifier cette thèse. Il s’agit, en effet, d’être fidèles à la
pédagogie socratique qui est un enseignement d’écoute et de
transformation.
L’enseignement de la philosophie occupe une place particulière
par rapport au discours et à ses interlocuteurs qui se définit par
l’ignorance consciente et délibérée qui traditionnellement a été
qualifiée de docte. Cela implique que le ou la philosophe, au
moment de la transmission de sa discipline, prend une distance
critique par rapport à sa tradition tout en cherchant à éveiller
la réflexion chez l’élève. Plus que des savoirs à mémoriser, le
professeur ou la professeure de philosophie cherche à transmettre
un rapport au savoir qui est une passion, une philia. Enseigner la
philosophie c’est amener les élèves à s’y affilier. L’enseignement
de la philosophie consiste à éveiller l’amour pour la philosophie,
pour honorer la célèbre étymologie du mot. Pour cette raison
enseigner la philosophie n’a rien à voir avec la transmission de
savoirs ou de techniques, mais de se placer d’une autre manière
face au savoir : en position critique, sans rien tenir pour acquis.

Mots-clés
philosophie, enseignement, Socrate, Freire, dialogue, critique.

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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 319-337

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�Sócrates en el Aula

Introducción
La tesis de este ensayo puede enunciarse de una manera
simple y clara: la naturaleza de la enseñanza de la filosofía
es el diálogo y su función es la crítica. Esta manera de
enseñar ha estado vigente desde que Sócrates la inaugurara.
En lo que sigue voy a fundamentar esta tesis. Se trata, en
efecto, de ser fieles a la pedagogía socrática que es una
enseñanza de escucha y transformación.
Este modo de enseñar y de problematizar se actualiza
en Latinoamérica en la figura de Paulo Freire para quien la
pedagogía, la conducción del educando, es, señaladamente,
dialógica y transformadora. Dice Freire: “Si diciendo la palabra con que al pronunciar el mundo los hombres lo transforman, el diálogo se compone como el camino mediante el
cual los hombres ganan significación en cuanto tales […] el
diálogo es una exigencia existencial.”2 La enseñanza de la
filosofía es una disciplina del bien decir. Esto en el ser humano, que es el ser que se caracteriza por el logos (palabra,
pensamiento, razón), quiere decir que se trata de creación
del mundo. La enseñanza de la filosofía al construir y reconstruir el mundo tiene un carácter ontológico y ético. El
mundo se construye en la perenne conversación entre mujeres y hombres, la filosofía, en buena medida, es la toma de
consciencia de este hecho.
La enseñanza de la filosofía asume un peculiar lugar respecto al discurso y sus interlocutores que se define por la
ignorancia consciente y deliberada que tradicionalmente se
le ha denominado docta. Esto implica que él filósofo o la filósofa, en el momento de transmisión de su disciplina, toma
una distancia crítica frente a su tradición al mismo tiempo
que busca despertar la reflexión en el alumno o alumna.
2
Paulo Freire, Pedagogía del oprimido (México: Siglo XXI, 2005), 107.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sócrates en el Aula

Más que saberes que memorizar, el profesor o profesora de
filosofía buscan transmitir una manera de relacionarse con
el saber que es una pasión, una philía. Enseñar filosofía es
lograr que los alumnos se afilien a ella. La enseñanza de la
filosofía es despertar el amor a la filosofía, para hacerle honor a la famosa etimología de la palabra. Por esto, enseñar
filosofía no tiene que ver con la trasmisión de saberes o técnicas, sino de un colocarse de otra manera frente al saber:
en posición crítica, sin dar nada por sabido.
Voy a hablar de la “naturaleza de la filosofía” ya que
al respecto hay elementos orientadores La palabra naturaleza tiene que ver etimológicamente con el nacimiento.
Dice Eduardo Nicol: “La misma natura entraña la idea de
nacimiento. Tiene physis lo que vino a ser […] physis es
naturaleza y origen.”3 El origen de la enseñanza tiene su
origen en el magisterio socrático. La figura de Sócrates es
la invariante y lo que pervive en todos los estilos de enseñanza de la filosofía. La vocación (llamada) filosófica se
caracteriza por pensar y por enseñar a pensar, ambas cuestiones son inseparables y esto se traduce en que pensar es
pensar con-juntamente. No puede haber logos en soledad,
todo logos es diá-logo porque todo pensar requiere de inter-locutores.4 ¿Dónde encuentra el filósofo o filósofa a sus
compañeros de diálogo?
Dice Adolfo Sánchez Vázquez: “El ejemplo
paradigmático del filosofar en el pasado, fuera de la
academia, es el filósofo callejero Sócrates, no sólo porque
es en la calle donde filosofa, sino porque es en ella, o a
la vuelta de la esquina, donde encuentra a sus discípulos
3
Eduardo Nicol, Crítica de la razón simbólica (México: Fondo de Cultura
Económica, 2001), 247-248.
4
Ya desde Platón, el reflexionar, el pensar es diánoia, “el diálogo interior
y silencioso con nosotros mismos.”
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�Sócrates en el Aula

o interlocutores.5 Al comienzo de la enseñanza filosófica,
Sócrates tuvo que irrumpir en el espacio público del Ágora.
Hoy en día dichosamente contamos con el espacio público
de la Universidad para llevar a cabo el diálogo filosófico.
El magisterio filosófico es paradójico: es la enseñanza
que no enseña nada. Que trasmite una ignorancia que
califica de docta y una amistad o filiación con el saber. La
enseñanza de la filosofía trata de llevar a cabo un llamado,
una interpelación, por eso, decimos que la filosofía es una
vocación. Se trata de una transformación subjetiva, de un
despertar. Pero ¿despertar a qué? Respondo, con Heráclito,
que se trata de un despertar a la comunidad del logos.6 Este
despertar es comunitario, sin embargo, tiene que ver con el
cuidado de sí, con aquello que Sócrates llama “alma” y que
tiene que ver con aquello que no son ni los honores ni la fama
ni las riquezas, sino una “misión divina” que trasmite una
manera de ser específica que consiste en vivir cuestionando.7
Por esta razón es que este espacio de diálogo en la
universidad y en la escuela pública siempre se encuentra
acosado. Dice Mauricio Beuchot: “La filosofía en México
ha sufrido fuertes persecuciones por parte de los últimos
gobiernos, a través de las instituciones de enseñanza. Por
ejemplo, se trató de quitar de la preparatoria o bachillerato
las materias filosóficas; pero gracias a la oposición y resistencia que hicimos los filósofos fue posible conservarlas;
aún hace falta incrementarlas.”8 Los programas de enseñan5
Adolfo Sánchez Vázquez, A tiempo y destiempo. Antología de ensayos
(México: Fondo de Cultura Económica), 2013), Kindle, 3640.
6
Fragmentos 1 y 2 en José Gaos, “Heráclito” en Antología de Filosofía
Griega (México: Casa de España, 1940), 41.
7

Platón, Apología de Sócrates, 29c-30b.

8
Mario Beuchot, “La filosofía como consciencia de la sociedad” en Filosofía y Sociedad hoy: Una conversación (México: Contraste Editorial, 2021) 46.
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za de la filosofía en la Educación Media Superior y Superior están constantemente en peligro de ser clausurados
por los dogmatismos de diferentes gobiernos que se siente
amenazados por el libre pensar y el diálogo filosófico. Esto
debido a que la función de la filosofía es la crítica, es decir,
el cuestionamiento radical de lo que se nos ofrece como
realidad y su posible transformación.
“La palabra función viene del latín functio, ‘ejecución,
ejercicio de alguna facultad, función, cumplimiento de un
deber’. Éste, del verbo fungi, ‘cumplir, desempeñar una función, satisfacer, pagar, cumplir, emplear, gozar de’.”9 La enseñanza de la filosofía realiza su función, cumple con su deber y se satisface en el cuestionamiento, en la formulación
de preguntas más que en el descubrimiento de respuestas.
La función de la filosofía es dirigirse a los jóvenes para
cuestionar las opciones que la vida les ofrece y así, de este
modo, trastornar esas opciones y transformarlas, crear posibilidades inéditas a partir del pensamiento. La lección
crítica de la filosofía es que no hay que conformarse con
las posibilidades que ofrece el mundo, sino que es posible
cambiar el mundo. Esto presupone riesgos mortales, como
le sucedió a Sócrates al ser condenado a beber la cicuta.
En todo caso, siempre se pone en riesgo la totalidad de la
existencia. La acusación que pesó sobre Sócrates es la de
corromper a la juventud. Acepto la acusación: la función
de la enseñanza de la filosofía es corromper a la juventud.
¿Qué significa corromper? Quiere decir presentar a la
juventud otras posibilidades de vida que las que el mundo
ofrece. Que se puede vivir de otra forma que no sea la de la
satisfacción inmediata y el hedonismo fácil o la consecución
9
http://etimologias.dechile.net/?funcio.n#:~:text=La%20palabra%20
funci%C3%B3n%20viene%20del,sobre%20todo%20cuatro%20sentidos%20
principales.
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del poder por el poder mismo que se llama oportunismo: se
puede vivir bajo la egida de la verdad. Vivir bajo la verdad
implica poder entregarse a la búsqueda de lo novedoso, de lo
inopinado, de lo sorpresivo, en suma, quiere decir dedicarse
a conocer nuevas ideas. Mediante el diálogo y la crítica es
posible llegar a conocer lo que no conocíamos antes, producir
nuevas ideas y ser fieles a ellas. Solo así el pensar también se
resuelve en una praxis. Esta práctica se lleva a cabo dentro
del aula y es el objeto de las páginas siguientes.
1. El diálogo
El diálogo constituye la naturaleza de la enseñanza de la
filosofía, es la esencia de su experiencia. El diálogo filosófico
busca insertarse dentro de una estrategia de producción de
nuevos significados. Se trata de darle un sentido diferente
al mundo, es decir, nuevas formas de verlo y habitarlo. Para
esto, primero hay que “abrir” o destotalizar el mundo, darle
entrada a lo diferente del acontecimiento. La enseñanza es
el espacio del encuentro con el otro: donde nos encontramos
con nuestra subjetividad, con la del interlocutor y con toda
la densidad de lo real, es decir, aquello que hace frente y
resiste a nuestro discurso.
El que seamos seres caracterizados por el habla,
implica que somo seres constituidos por la interpelación
o, más bien, por diversas interpelaciones. “El efecto de
esta operación que es la interpelación, es la constitución
del sujeto o construcción de su identidad, que tiene lugar
cuando el sujeto se reconoce […] la conformación de
la subjetividad tiene que ver en primera instancia con
procesos de reconocimiento y de identificación.”10 La
10
Mariflor Aguilar Rivero, El persistente sujeto. Interpelación/identificación de Althusser a Butler (México: Monosílabo-FFyL-UNAM, 2019), 42.
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identidad o subjetividad en el ser hablante tiene que ver
con ser reconocido por el otro y por atender el llamando
que nos dirige. Así es como nos reconocemos mutuamente.
Hablar es ser y estar relacionado, la palabra está
mediada por la palabra. Esto quiere decir que estamos,
en tanto seres hablantes, íntimamente ligados con nuestra
comunidad y con nuestra historia. En la enseñanza de la
filosofía emprendemos un diálogo con su propia historia. El
diálogo, en el sentido diacrónico, tiene que ver con dialogar
con la historia del pensamiento. También existe el diálogo
en el sincrónico, que significa entablar conversación con
las diferentes voces que constituyen nuestro presente, en
especial con aquellas voces que son excluidas del mundo
actual y se les niega sentido, son caracterizadas solo como
“ruido”.
Para caracterizar el diálogo que se lleva a cabo en el
aula donde se enseña filosofía me voy a servir de la teoría
hermenéutica de Gadamer, así como de la interpretación de
Sócrates que este él mismo lleva a cabo en Verdad y método11.
En la hermenéutica gadameriana encontramos caracterizado
al amor o philía que constituye la filosofía y que se manifiesta
en el diálogo. Según el filósofo alemán, la consciencia está
mediada absolutamente por la historia. Esto quiere decir
que lo que conocemos está absolutamente mediado por ella.
Conocemos lo que nuestro tiempo y nuestra localización
espacial nos da a entender. Esto significa que comprendemos
a partir de nuestra propia tradición.
De acuerdo con Adolfo Sánchez Vázquez, “en
filosofía hay que tomar posición, y un maestro que carece de
ella o trata de ocultarla no hará más que llevar la confusión
11
Hans-George Gadamer, “Analysis of historically effected consciousness” in Truth &amp; Method (New York-London: Continuum, 2004).
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al alumno.”12 No es otra cosa que una ilusión el considerar
que es posible una filosofía “aséptica” y neutral, siempre se
habla desde algún punto de vista y, en filosofía, se trata de
tomar posición (tesis). Me parece que es honesto y frente a
los alumnos siempre hay que ser intelectualmente honesto,
no esconder la posición que uno asume intelectualmente.
Sin embargo, es igualmente honesto, que la posición propia
sea argumentada en confrontación con posiciones diversas
e incluso radicalmente opuestas.
No obstante, no hay que perder de vista que más
importante que la confrontación de ideas es la producción
de nuevos conceptos. “El gran esfuerzo del espíritu” es
reconocer lo familiar como extraño. A esto Gadamer lo
llama una “experiencia”. Una experiencia es cuando se evita
la autoproyección y podemos atisbar lo diferente, lo extraño
a nuestro modo de comprender. La clase de filosofía debe
ser una experiencia hermenéutica y, por medio del diálogo,
lograr conocer lo que no conocíamos antes. Esto quiere
decir que se tiene que llevar a los alumnos hacia ideas que
no conocían. Pero, más importante, también el profesor
debe estar abierto a aquello que él no conoce, a lo que es
diferente para él. De lo contrario, se corre el peligro de caer
en lo que Freire llama “educación bancaria”. Esto es, caer
en el dogmatismo de solo instruir o adoctrinar a los alumnos
en aquello que ya sabemos. Esto no permite situarnos en el
lugar de la “docta ignorancia” del profesor(a) de filosofía y
asumir la sorpresa del nuevo saber.
La clase de filosofía debe evitar, entonces, las dos
formas que Gadamer llama “experiencias fallidas” de
diálogo:
12
Adolfo Sánchez Vázquez, “Por qué y para qué enseñar filosofía”, disponible en: https://www.revistacoco.com/2019/04/por-que-y-para-que-ensenar-filosofia-de-adolfo-sanchez-vazquez.html
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1. Monólogos disfrazados de diálogo en los que se
instrumentaliza a la persona. En este sentido, el tú
no se reconoce en su dimensión singular, sino en su
referencia al yo.
2. Se toma en cuenta a la persona, pero sigue bajo
referencia al yo. Se busca vencer o con-vencer al yo.
Ambas formas de fracaso del dialogo deben ser
evitadas en la clase de filosofía. Es casi obvio y de sentido
común el hecho de que no se debe instrumentalizar a las
alumnas o alumnos para someterlos a nuestro servicio. El
alumnado debe estar compuesto por personas que debemos
considerar como fines en sí mismas.
No es tan evidente el hecho de evitar adoctrinar en
las clases como supone la segunda experiencia fallida
del diálogo. Es fácil caer en la tentación de querer que
los alumnos profesen nuestras mismas ideas. Un diálogo
realmente dialogal, como le gusta decir a Gadamer o a
Panikkar, tiene que ver, como he sostenido, con el lugar
de la docta ignorancia socrática en el que se toma distancia
del propio saber y no hay pretensión de conocer al otro de
antemano. Ambas actitudes impiden la experiencia exitosa
del tú. Las ideas preconcebidas y los prejuicios, ambos
inevitables, deben someterse a la experiencia del diálogo.
Si bien es imposible renunciar a lo familiar que constituyen
nuestros prejuicios, se trata de tener una actitud y de llevar
a cabo un proceso en el haya apertura hacia lo extraño,
hacia la diferencia. En clase de filosofía hay que estar
siempre atentos a la palabra del alumnado, para así poner
en cuestión y relativizar la nuestra como profesores.
Tanto Sócrates como Gadamer, consideran que pensar
y, añado yo, el enseñar la filosofía, es el “arte de no tener
razón”. A lo que agrego, es también el arte de dar razón
al otro y de dar cabida a la diferencia. Si buscamos tener
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razón no podemos aprender cosas nuevas. “Todo refutar es
en el campo del pensar es insensato”13 Sócrates y Gadamer
invierten el objetivo del diálogo como comúnmente se le
entiende: persuadir al otro de nuestra propia opinión. Lo
que supera la doxa es la actitud de escucha y apertura propia
del diálogo de aprendizaje.
Este diálogo de aprendizaje busca con-vencer, solo
en el sentido de vencer juntos, es decir, de producir en
conjunto nuevas ideas. Es un diálogo en el que nadie sale
derrotado o refutado. En este tipo de diálogo se busca
reforzar el discurso del otro, no se trata de buscar su
punto débil, sino de reforzar lo que dice. Un filó-sofo, un
buscador de sabiduría no discute para encontrar la debilidad
del interlocutor y probar que tiene razón, busca reforzar el
punto de vista para que el otro sea revelador y, según la
función crítica de la filosofía, como veremos, rebelador
también, creador de rebeldía en el pensamiento.
La apertura al tú, necesaria en una clase de filosofía, se
resuelve bajo la lógica del diálogo, de pregunta y respuesta.
El profesor de filosofía dirige la clase dirigiendo el diálogo,
no dirigiendo el pensamiento del alumno. Se trata de una
manera especial de maestría, en el que, a la manera de
Sócrates, se asume un lugar de exterioridad frente al poder
y el saber propio de los tribunales y por ello de otra lógica
que la del amo tradicional. Sócrates inaugura una práctica
novedosa del saber en el que no se enseña contenidos, sino
que se pone en cuestión en conjunto de los saberes.
Por ello, en la enseñanza dialógica de la filosofía no
interesan primordialmente las respuestas, sino las preguntas.
Dice Gadamer que: “preguntar introduce una ruptura en
13
David Couzens Hoy and Thomas McCarthy, Critical Theory (Cambridge/Oxford: Blackwell, 1964), 261.
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el ser de lo preguntado”14, es decir, preguntar inquieta,
quebranta la existencia. El diálogo socrático hace acceder
a los interlocutores a un estado de no-saber más complejo
que la simple ignorancia (por eso el adjetivo de docta). La
pregunta se impone y es lo que interpela en filosofía, por
eso, es la finalidad de la enseñanza del pensar. No se trata
de enseñar en el sentido de adoctrinar, sino de llevar al tú a
un estado de perplejidad, de no-saber doctamente.
2. La crítica como función de la enseñanza de la filosofía
He señalado ya que la naturaleza de la enseñanza filosófica
es el diálogo. Esta naturaleza debe complementarse con
la función: la crítica. Sin ella, el diálogo filosófico pierde
dirección y corre el riesgo de convertirse en un mero
ejercicio inocuo de conversación. Esto lo tienen bien
claro dos filósofos mexicanos: Adolfo Sánchez Vázquez
y Luis Villoro Toranzo. Según el filósofo de la praxis, la
función social de la filosofía es contribuir a la aceptación
o al rechazo del mundo, esforzarse por conservarlo o por
transformarlo. La filosofía interviene en lo que, para él,
son los dos ámbitos en que discurre la vida humana: la
naturaleza y la sociedad, es decir, las relaciones sociales
del hombre con la naturaleza y las relaciones sociales entre
los hombres. Escribe Sánchez Vázquez:
Con el mundo que vivimos podemos relacionarnos
viéndolo como “nuestro mundo” o como “un mundo ajeno”.
Ante él, caben, por consiguiente, dos posiciones extremas:
a. Dejar el mundo como está,
b. Rechazarlo y contribuir a transformarlo.

14
Gadamer, Truth &amp; Method, 436.
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�Sócrates en el Aula

La filosofía se ajustará siempre, con todos los matices
que se quiera, a una de estas opciones.15
Luis Villoro está de acuerdo con Sánchez Vázquez
cuando señala que:
Todo pensamiento, toda actividad están sometidos
a una alternativa, la aceptación de lo que existe (lo
mismo) o el intento de transformarlo (lo otro). En el
primer caso, obedece a una actitud conservadora; en
el segundo a una actitud “disruptiva”, esto es, la que
intenta “romper” la situación existente para cambiar
la realidad.16

Estoy de acuerdo con ambos de nuestros pensadores:
la enseñanza de la filosofía debe contribuir con la
transformación social. Si ponemos en cuestión al mundo es
para cambiarlo. A eso debe tender el diálogo que entablemos
con alumnos.
En nuestra UNAM se ha entendido bien el carácter
crítico de la filosofía, pero esto viene desde Sócrates. El
filósofo del ágora hace un llamado al examen de sí mismo
y de los demás, las relaciones sociales, diría Sánchez
Vázquez, en este punto un marxista socrático, quizá
sin saberlo. Por eso, Sócrates lleva a cabo un llamado a
invertir los valores dominantes: dejar de cuidarse de lo
que se cuidan la mayoría, esto es, la utilidad inmediata, y
cuidar lo que se abandona: el pensamiento, la verdad y el
alma.
He señalado antes que la constitución de la
subjetividad o la construcción de las identidades tienen que
15

Sánchez Vázquez, “Por qué y para qué enseñar filosofía”.

16
Luis Villoro, La alternativa. Perspectivas y posibilidades de cambio
(México, Fondo de Cultura Económica, 2015), 19.
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�Sócrates en el Aula

ver con la interpelación o llamado. La figura de autoridad
reconoce una imagen hacia la que tendemos, que deseamos.
El profesor de filosofía interpela a sus alumnos no hacia
lo que tienen que desear, sino a un desear con consciencia
y con razonamiento. Sócrates, y por ello el profesor de
filosofía, intervienen en la constitución del deseo. Por
eso se compara con un tábano, porque su labor es la de
despertar las consciencias. En realidad, Sócrates reconoce
que sus acusadores tienen razón en lo que respecta a la
segunda parte de su acusación, se encarga de “corromper”
a los jóvenes. De enseñarles otras cosas no conformes con
los valores establecidos.
El profesor de filosofía auténtico, es decir, socrático,
“corrompe” a los individuos señalándoles que pueden (y
deben) ir más allá de sí mismos, que pueden descubrir
posibilidades inéditas. Lo que se enseña es que se puede
abandonar la pasividad y convertirse en agentes. Un
auténtico maestro de filosofía no es, entonces, un agente
de prohibición. No se trata de un ¡No puedes! Ni de un
¡debes! El profesor de filosofía expresa un ¡Puedes! ¿Qué?
Realizar aquel deseo imposible que se encuentra dentro
de uno mismo y que solo uno mismo puede encontrarlo
¿Por qué imposible? Porque es algo imposible desde las
coordenadas de la situación presente. Por eso la enseñanza
de la filosofía es enseñanza de las nuevas posibilidades
imposibles.
El profesor de filosofía es un mediador destinado a
desaparecer, como en psicoanálisis los objetos transicionales
de Winnicott, porque te devuelve a ti mismo, te devuelve
al abismo de tu propia libertad. Este es el sentido de la
anamnesis platónica: descubrir lo que siempre quisimos
sin saberlo. El profesor de filosofía es necesario porque no
podemos acceder a nuestra libertad de manera inmediata
y directa, alguien nos tiene que empujar desde fuera.
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�Sócrates en el Aula

Sócrates cumplía esa función y por eso ofendió a las buenas
consciencias. Tiene que aparecer un profesor para que nos
interpele, nos empuje o azuce a la libertad.
El profesor de filosofía despierta el deseo de libertad
que se anida en el interior de cada uno de nosotros. Este
proceso dista mucho de ser solipsista o individual, todo lo
contrario. Se trata de acontecer dialógico en el que se pone
en cuestión al propio ego y se asume un reconocimiento
de la alteridad y la diferencia. Este acontecimiento tiene
dos lados: uno de clara exposición y expresión y otro, más
importante, de escucha.
En primer lugar, la filosofía trabaja con argumentos.
Estos deben de ser expuestos claramente. Estoy de acuerdo
con Sánchez Vázquez: “… hay que esforzarse por exponer
las ideas con la mayor claridad posible. Se ha dicho que
˂˂la claridad es la cortesía del filósofo˃˃ (Ortega y Gasset):
pero yo diría que más que una cortesía, en la clase es un
deber.”17
Más que exponer claramente las propias ideas,
conviene aventurarse en las ajenas. En la enseñanza de la
filosofía es mucho más importante la escucha. Hay que
practicar en el aula lo que Paulo Freire llamó “silencio
activo”18 que consiste en callar y escuchar, primero, para
no presionar a nadie a que hable. Segundo, para poder
intervenir ulteriormente no con la voz propia, sino con la
voz del colectivo que ha hallado su palabra. Encontrar la
voz propia tiene que ver con haber escuchado a la alteridad
o diferencia, es decir, a aquellas personas o grupos que
las relaciones sociales y de poder han vuelto imposible de
escuchar, a aquellas consideradas sin voz.
17

Sánchez Vázquez, “Por qué y para qué enseñar filosofía”.

18
Paulo Freire, Pedagogía de la esperanza (México: Siglo XXI, 2002), III.
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�Sócrates en el Aula

Si practicamos la enseñanza de la filosofía desde la
perspectiva emancipadora, tenemos que escuchar aquellas
a lo que no se presta atención en el discurso hegemónico.
Todo discurso social se basa en la necesaria negación de
su antagonismo fundamental. Gracias a este antagonismo
es que la sociedad no se puede representar como un “todocerrado” o como una estructura en perfecto equilibrio. A esta
negación le puede ocurrir un “retorno de lo reprimido” bajo
la representación global de lo indecidible o indeterminado.
La transformación del mundo se logra mediante esta escucha
de lo imposible de escuchar dentro de las coordenadas del
poder establecido. Para lograrla es necesario llevar a cabo
una transformación subjetiva basada en la sustracción
existencial del poder y así escuchar lo que este no alcanza.
Estas son las transformaciones que se enseñan cuando se
enseña filosofía.
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337

�Análisis de tres casos de trastorno
de neurodesarrollo y disrupción en
estudiantes infantiles: una aproximación
filosófica inicial
Analysis of three cases of neurodevelopmental
disorder and disruption in child students: an
initial philosophical approach
Analyse de trois cas de troubles
neurodéveloppementaux et de perturbations chez
des enfants apprenants : une première approche
philosophique
Orlando Piña Elizondo1

Resumen
En el presente trabajo, se desarrolló un estudio de campo con
niños con distintos Trastornos del neurodesarrollo, así como
en diferentes contextos escolares y en distintos momentos.
Lo observado durante el periodo de intervención remite a la
propuesta de la relación en cuanto relación como concepto
filosófico que ofrece una explicación novedosa. Durante ese
1
Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza.
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

proceso, se identificó que la única variable en común es el maestro
de apoyo, quien aplicó las estrategias para guiar a los niños
para que éstas ayudaran a mejorar las habilidades básicas para
el aprendizaje de estos. Se acudió a un enfoque cualitativo con
estudio de caso, así como la aplicación de un estudio longitudinal
en donde hay una referencia de los conocimientos al inicio y otra
al final del seguimiento. Los resultados fueron satisfactorios y
los niños presentaron avances significativos en su aprendizaje;
ellos permiten, a su vez, una reflexión final que los confronta con
la perspectiva filosófica presentada por Cisneros en torno a su
filosofía de la relación en cuanto relación.

Palabras clave
Trastornos del neurodesarrollo,
Aprendizaje, Relación.

Estrategias,

Autismo,

Abstract
In the present work, a field study was carried out with children
with different Neurodevelopmental Disorders, as well as in other
school contexts and at different times. What was observed during
the intervention period refers to the relationship proposal as a
philosophical concept that offers a novel explanation. During
this process, it was identified that the only variable in common
was the support teacher, who applied the strategies to guide the
children to help improve their basic learning skills. A qualitative
approach was used with a case study and the application of a
longitudinal study where there is a reference of knowledge
at the beginning and another at the end of the follow-up. The
results were satisfactory, and the children presented significant
advances in their learning; they allow, in turn, a final reflection
that confronts them with the philosophical perspective presented
by Cisneros around his philosophy of the relationship as a
relationship.

Keywords
Neurodeveloment
Relationship.

disorders,

Strategy, Autism,

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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

Learning,

339

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

Résumé
Dans le cadre de ce travail, une étude de terrain a été menée auprès
d’enfants atteints de différents troubles neurodéveloppementaux,
ainsi que dans différents contextes scolaires et à différents
moments. Ce qui a été observé pendant la période d’intervention
renvoie à la proposition de la relation en tant que relation comme
concept philosophique qui offre une nouvelle explication. Au
cours de ce processus, il a été identifié que la seule variable
commune était l’enseignant de soutien, qui a mis en œuvre des
stratégies pour guider aux enfants de manière à que celles-ci
contribuent à améliorer leurs compétences de base en matière
d’apprentissage. Une approche qualitative a été utilisé avec une
étude de cas, ainsi qu’à l’application d’une étude longitudinale
où il y a une référence des connaissances au début et une autre
à la fin du suivi. Les résultats ont été satisfaisants et les enfants
ont présenté des avancées significatives dans leur apprentissage;
ceux-ci permettent, à la fois, une réflexion finale qui les confronte
à la perspective philosophique présentée par M. Cisneros autour
de sa philosophie de la relation en tant que relation.

Mots-clés
troubles
neurodéveloppementaux,
apprentissage, relation.

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stratégies,

autisme,

340

�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

Introducción
En este trabajo se narran algunas de las experiencias del
autor como maestro de apoyo de alumnos con trastornos
del neurodesarrollo, concretamente, trastorno del
espectro autista (TEA), trastorno por déficit de atención
e hiperactividad (TDAH) y el trastorno negativista
desafiante. Todos estos señalados en el Manual diagnóstico
y estadístico de los trastornos mentales por su abreviación
DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental
Disorders DSM-5),
La siguiente investigación es consecuencia de un
amplio descubrimiento del incremento en la detección
de casos de los trastornos del neurodesarrollo, como lo
es en el TEA, como lo muestra el Centers for Disease
Control and Prevention2. Además, es un segmento de la
población que necesita oportunidades para desarrollarse
al igual que los demás. El objetivo de esta investigación
es describir las estrategias que se desarrollaron durante un
proceso de aprendizaje de tres niños con los trastornos del
neurodesarrollo señalados arriba.
Con base en la práctica diaria se recolectaron datos
de las estrategias que fueron siendo útiles para que a los
niños que presentaban la condición con trastornos del
neurodesarrollo pudieran avanzar en su aprendizaje.
Las estrategias fueron elegidas dado su comprobado
funcionamiento con el avance cognitivo que se demostró
2
Centers for Disease Control and Prevention es la principal organización de servicio público en Estados Unidos de América basándose en la ciencia
y los datos que protege la salud pública nacional. En su estadística respecto a la
prevalencia identificada del Trastorno del Espectro Autista muestra que, en el
año 2000 con niños nacidos en 1992, indica que 1 de cada 150 niños aproximadamente presentaban el Trastorno y en el año 2018 con niños nacidos en 2010,
indica que 1 de cada 44 niños aproximadamente presentaban el Trastorno. https://www.cdc.gov/ncbddd/autism/data.html
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

en evaluaciones psicológicas aplicadas a los alumnos por
el departamento de psicología de las escuelas. Por último,
apunto algunas reflexiones sobre cómo el concepto filosófico
de relación puede ayudar a entender la complejidad del
fenómeno.
Marco teórico
El concepto filosófico de relación, que Cisneros3 nombra
como “relación en cuanto relación” para enfatizar el carácter
relacional y no su delimitación lingüística –relación como
término o palabra– tiene su sustento en la postura metafísica
de explicación racional, es decir, connotativa, teorética en
su pleno sentido griego –contemplación del sentido de la
realidad–. Esta postura no es canónica, según explica el
mismo Cisneros, sino una nueva interpretación en torno a la
obra aristotélica. Este concepto, sin adentrarnos mucho en
él, nos permitirá conceptualizar el objeto de estudio como
el producto de relaciones y no solamente como una entidad
bien definida e hipostasiada. Empiezo con la terminología
del área específica de estudio.
El DSM-5 se define a los trastornos del neurodesarrollo
como “un grupo de afecciones con inicio en el período del
desarrollo”.4 Y, por otro lado, los trastornos disruptivos del
control de los impulsos y de la conducta son aquellos que
“incluyen afecciones que se manifiestan con problemas en
el autocontrol del comportamiento y las emociones”.5 Es
3
José Luis Cisneros Arellano. “La relación como concepto metafísico
absoluto”. YouTube, 30 marzo 2023. Video, 105 min. https://youtu.be/i6PvCXl11CI
4
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
2014, 31.
5
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
461
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

importante resaltar que existe una amplia gama de trastornos
del neurodesarrollo y, dentro de estos, según el DSM-5, hay
distintos niveles que valoran su funcionalidad a través de
las siguientes categorías para especificar la gravedad con
conceptos de clasificación que incluyen leve, moderada,
grave y profundo; también se pueden nombrar con grado
1, 2 o 3. El DSM y la IDC (Clasificación Internacional de
Enfermedades) son la base para la clasificación de la salud
mental, pero el director del NIMH (En español el Instituto
Nacional de Salud Mental de Estados Unidos de América),
Thomas R. Insel, mencionó que no es suficiente; argumentan
que lo que hoy es factible para los profesionales ya no lo es
para los investigadores, que ellos ven un futuro en donde
los sistemas de diagnóstico se sientan más, que reflejen
más la ciencia moderna y que estén abiertos a repensar las
categorías tradicionales.
Los Trastornos del neurodesarrollo según el DSM
V el grupo de afecciones que comienza en el periodo de
desarrollo “Se manifiestan, normalmente, de manera
precoz, a menudo antes de que el niño/a empiece la escuela
primaria, y se caracterizan por un déficit del desarrollo que
produce deficiencias del funcionamiento personal, social,
académico u ocupacional”6. Esto apunta, en una primera
instancia, hacia que el problema es una interacción de
factores que van desde lo biológico hasta lo cultural.
Por otro lado, el NIMH está elaborando el proyecto
RDoC7 (por sus siglas Research Domain Criteria traducción
Investigación de Criterios de dominio) donde se llevarán
6

DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 31

7
RDoC es un marco de investigación sobre los trastornos mentales. Su
objetivo es fomentar nuevos enfoques de investigación que conduzcan a un mejor diagnóstico, prevención, intervención y curas https://www.nimh.nih.gov/
research/research-funded-by-nimh/rdoc/about-rdoc.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

los enfoques de investigación moderna en genética,
neurociencia y ciencias del comportamiento de las
enfermedades mentales, y que esperan pueda ser integrado
en futuras versiones al DSM, lo cual conduce a considerar
que dentro de los trastornos clasificados por el DSM-5
está el trastorno del espectro autista (TEA). La definición
que da este manual de forma general incluye deficiencias
persistentes en la interacción y la comunicación en diversos
contextos, así como patrones restrictivos y repetitivos de
comportamiento, intereses o actividades. Los síntomas
han de estar presentes en las primeras fases del período de
desarrollo. Los síntomas causan un deterioro clínicamente
significativo en lo social, laboral u otras áreas importantes
del funcionamiento habitual. Estas alteraciones no se
explican, como podría asumirse por sentido común,
por la discapacidad intelectual (trastorno del desarrollo
intelectual) o por retraso global del desarrollo8.
La concepción de este término viene de investigaciones
se remontan a Leo Kanner, quien en 1938 la enfatizó como
una condición distinguible de cualquier otra y se observa
principalmente en infantes, es decir, “El denominador
común de estos pacientes es su imposibilidad de establecer
desde el mismo comienzo de la vida conexiones ordinarias
con las personas y situaciones”9. Esta es una alusión más a
la posibilidad de que los trastornos sean producto de una
serie de relaciones… incluso de relaciones de relaciones,
como platena Cisneros en torno al concepto de relación.
En el año de 1943, en el artículo “Autistic disturbances
of affective contact” expone con mayor contundencia las
razones que describen al autismo. El psiquiatra continuó
8
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
50-51.
9
Leo Kanner, Psiquiatria infantil, (Buenos Aires: Siglo Veinte, 1982),
737.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

delimitando el trastorno obteniendo una experiencia con
más de 100 niños directamente, entre otros con los que
apoyaban sus colegas10.
Actualmente, algunas de las investigaciones en TEA
se han enfocado al diagnóstico temprano de este trastorno
desde los enfoques genéticos de neuroimagen que buscan
obtener una mejor comprensión del sistema neuroquímico
perturbado y cómo estos enfoques pueden detectar cambios
estructurales, funcionales y metabólicos y conducir
al descubrimiento de nuevos biomarcadores para su
diagnóstico11. Nótense todos los factores involucrados que,
sin relacionarse entre sí, no arrojarían ninguna condición
médica objetivable; es decir, sin la relación como condición
necesaria, no cabría la posibilidad de identificarla como
problemática.
En segundo lugar, el DSM V apunta otro trastorno
caracterizado por lo que se conoce como déficit de
atención. Se le define como un patrón persistente de
intención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere
en el funcionamiento o el desarrollo. Algunos síntomas de
inatención o hiperactivo-impulsivos estaban presentes antes
de los 12 años. Varios síntomas de inatención o hiperactivoimpulsivos están presentes en dos o más contextos. Existen
pruebas claras de que los síntomas interfieren con el
funcionamiento social, académico o laboral, o reducen la
calidad de los mismos.12
10
Josep Artigas-Pallarès e Isabel Paula, “El autismo 70 años después de
Leo Kanner y Hans Asperger” Asociación Española de Neuropsiquiatría 32, 115
(septiembre 2012): 567-587.

Sabah Nisar y Mohammad Haris, “Neuroimaging genetics approaches to identify new biomarkers for the early diagnosis of autism
spectrum disorder” Mol Psychiatry, (2023), 1.
11

12
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
59-60.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

La historia del trastorno por déficit de atención se
remonta a 1798 con Alexander Crichton, quien describía
un estado mental con problemas de incapacidad en poner
atención con un grado de constancia, esto se hacía muy
evidente en un periodo temprano de la vida de las personas,
además, cómo esto afectaba su desempeño en la escuela13.
De ahí surgieron otras investigaciones como las de George
F. Still en su escrito The Coulstonian on Some Abnormal
Psychical Conditions In Children, en donde solicitaba una
investigación más profunda sobre estos casos de trastornos
que describía como un control moral defectuoso14. El
contexto cultural de aquellos años no reparó en lo que hoy
sería considerado como clasificaciones ofensivas.
Finalmente, el trastorno negativista desafiante, según
se introduce desde la versión de la tercera revisión
de DSM-III, en donde mete una categoría muy discutible en
el apartado de los trastornos mentales del comportamiento
de la infancia y la adolescencia también conocido como
oposicionista y desafiante (ODD, según sus siglas en
inglés, o TOD, por sus siglas en español). En el DSM5, este trastorno se encuentra dentro de los trastornos
disruptivos del control de impulso y de la conducta, se
trata de “…un patrón de enfado/irritabilidad, discusiones/
actitud desafiante o vengativa que dura por lo menos seis
meses, que se manifiesta por lo menos con cuatro síntomas
de cualquiera de las categorías...”15.
Pedreira,

13
Alexander Crichton, An inquiry into the nature and origin of mental
derangement. Comprehending a concise system of the physiology and pathology of
the human mind. And a history of the passions and their effects, (Londres, 1798),
271.
14
George Still, The Goulstonian lectures on some abnormal psychical condition in children (Londres, 1902), 3.
15
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
462.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

A partir de estas características mencionadas con
brevedad, ¿qué implicaciones educativas se desprenden?
Los derechos a la educación no están en duda, pero
¿qué hacer en situaciones así en donde las capacidades
de aprendizaje no son típicas? ¿Qué relaciones deben
identificarse como condición necesaria y suficiente para
la atención educativa y emocional de estos individuos?
En el reporte de Warnock (1978) se aborda lo que llamó,
Necesidad Educativa Especial y se hizo de una manera más
pro-positiva, es decir, no desde prestando atención sólo a la
discapacidad particular en el niño, sino en relación con todo
su ser, es decir todos los factores que tienen influencia en
su progreso educativo16. Además, sugiere el mismo reporte
que esta postura debe asumirse desde el nacimiento y que
su evaluación no debe consistir sólo un examen médico.
En relación con esta postura y acotado en nuestro
contexto, en 1994 durante la conferencia de la Declaración
de Salamanca en España se aprobaron los principios, política
y práctica para las necesidades educativas especiales y un
Marco de acción17. México se encuentra en este documento
como uno de los países que han llevado la experiencia
de la RBC (Rehabilitación Basada en la Comunidad) que
promueve un esfuerzo en conjunto con el contexto para su
entendimiento y desarrollo18. Hoy la educación inclusiva
esta estipulada en las leyes de México, según la Secretaría
de Educación Pública (SEP) es la representante del Sistema
Nacional Educativo. En el Artículo 3º de la Constitución
Hellen Mary Warnock et al. Special Educational Needs. Report
of the Committee of Enquiry into the Education of Handicapped Children
and Young People (Londres, 1978), 37.
16

17
UNESCO. Declaración de Salamanca y marco de acción sobre necesidades educativas especiales (Salamanca: UNESCO, 1994), iii.
18
UNESCO. Declaración de Salamanca y marco de acción sobre necesidades educativas especiales, 18.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

mexicana se estipula que “Corresponde al Estado la
rectoría de la educación, la impartida por éste, además de
obligatoria, será universal, inclusiva, pública, gratuita y
laica”19. Esa misma prescripción se repite en el Artículo 7º
de la Ley General de Educación.
En Nuevo León la inclusión en la Ley publicada en
el Periódico Oficial el lunes 16 de octubre de 2000 en su
última reforma –publicada el 26 de octubre de 2020– en el
Artículo 4º inciso e) que la Educación especial
Está destinada a individuos con necesidades
educativas
especiales,
con
discapacidades
transitorias o definitivas, así como a aquellos
superdotados o con talento extraordinario, en donde
debemos entender por:
Superdotado: Es la niña, niño o adolescente que
posea un coeficiente intelectual superior a 13020

Respecto al tema de la inclusión en la educación,
Moliner se apoya en la Asociación Americana de
Trastornos de Aprendizaje para la definición de inclusión
como la “política/práctica en la cual todos los alumnos
con deficiencias, independientemente de la naturaleza o
gravedad de estas y de la necesidad para recibir servicios,
reciben la educación total dentro de una clase regular en
el colegio que les corresponde”21. Esto coincide con lo
declarado por la SEP, específicamente en el programa para
19
Diario oficial de la Federación, “Constitución política de los Estados
unidos Mexicanos”, 8 de Mayo de 2020, 12.
20
Periódico oficial del estado, “Ley de educación del estado”, Nuevo León,
2000, 3.
21
Odet Moliner, “Principios de la educación inclusiva, factores clave y aspectos normativos”, en Educación inclusiva, (Castelló de la Plana: Publicacions
de la Universitat Jaume I., 2013), 7-27.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

la Inclusión y la Equidad Educativa de la SEP: “tiene como
objetivo garantizar la inclusión y equidad de las personas
con discapacidad y las personas con aptitudes sobresalientes
y/o talentos específicos en todos los ámbitos de su vida,
priorizando el educativo”22. ¿Cómo conseguirlo? Con
estrategias específicas.
El tema de las estrategias de enseñanza es importante
por la necesidad de que cada caso presenta, lo que conduce
a sugerir al docente que se convierta en un ente reflexivo y
no impositivo, que realice propuestas instructivas y que a
través de estas se construya un aprendizaje que le permita
desarrollar sus propias estrategias de aprendizaje. En este
artículo se presenta información y técnicas utilizadas para
algunos casos, entre ellas se encuentra la técnica pomodoro
que consiste en un método de gestión de tiempo en el que se
dedican 25 minutos a la tarea que se va a realizar y después
se toman 5 minutos de descanso.23 Esta técnica se tomó
como base, pero se realizaron ajustes en cada uno de los
casos respecto al tiempo.
La escucha activa se considera como una técnica
que sirve para que a través de la comunicación se puedan
entender las necesidades del interlocutor, pues según
Ortiz, “es una serie de tareas encadenadas lógicamente
para obtener la totalidad del mensaje, interpretando el
significado correcto del mismo”24. Hay varios procesos que
se desarrollan en esta técnica, pero con base en lo que dice
el autor, hay uno que se considera elemental para aplicarlo
22
“Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con
Discapacidad” 25 de Enero de 2017, https://www.gob.mx/conadis/es/articulos/
que-es-el-programa-para-la-inclusion-y-la-equidad-educativa?idiom=es.
23

Francesco Cirillo, La Técnica Pomodoro. 2011

24
Rodrigo Ortiz, Aprender a escuchar. Cómo desarrollar la capacidad de
escucha activa, (USA: Lulu, 2007).
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

en las estrategias de enseñanza: mostrar interés, respeto y
consideración por el interlocutor, esto es, resaltar y cuidar
en ese sentido la relación que se establece con cada persona
afectada por estos trastornos.
Para el manejo de las emociones se han propuesto
distintas teorías o modelos, entre ellas, se destaca la del
psicólogo Paul Ekman que pone atención en la valoración
automática que se hace de las emociones y en donde influye
nuestro pasado evolutivo y personal, en concreto apunta que:
“sentimos que está ocurriendo algo importante para nuestro
bienestar, con lo que un conjunto de cambios fisiológicos
y comportamientos emocionales comienza a encargarse
de la situación”, de tal forma que, continua Ekman “Las
emociones alteran nuestra forma de ver el mundo y nuestra
interpretación de las acciones de los demás”25. Esto es
importante para la reflexión del presente artículo.
Antes de exponer la metodología aplicada en la
investigación, cabe destacar una particularidad de los casos
analizados, el complejo de inferioridad, el cual afecta de una
forma negativa a las personas que lo padecen; según Oberst
&amp; Ruiz este estado “conlleva a una sobrecompensación
anormal y extrema del sentimiento de inferioridad,
caracterizada por una actitud derrotista ante las posibilidades
de cambiar la persona”26. Por ello es importante trabajar en
las situaciones que provocaron este estado y encontrar una
solución. De ahí el acento prestado por los teóricos en las
emociones, que juegan un papel fundamental, tanto en el
estado mental como en el físico. Considérese también que
más adelante se aborará una situación de enuresis, que según
25
Paul Ekman, El rostro de las emociones: Qué nos revelan las expresiones
faciles, (Barcelona: RBA Bolsillo, 2003)
26
Ursula Oberst y Juan Ruíz, La psicología individual de Alfred Adler,
(Madrid: Manuscritos, 2007), 21.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

Ajuriaguerra &amp; Marcelli “No hay más que ver la frecuencia
con que aparece o desaparece la enuresis coincidiendo con
un episodio relevante en la vida del niño: separación familiar,
nacimiento de un hermano, ingreso en la escuela, emociones
de cualquier naturaleza, etc.”27 El contexto que pueden vivir
los niños pueden ser determinante para que una situación
mental termine por reflejarse en una situación física.
El tema de las emociones ha tomado mucha relevancia
en los últimos años28. Existen muchos trabajos realizados
sobre las emociones, se considera que es un tema importante
para el desarrollo integral de las personas. Finalmente, el
concepto de la neurodiversidad es una forma de abordar el
autismo acompañado por el modelo constructivista social
sin dejar de lado las consideraciones que existen en el medio
científico29. El concepto de la neurodiversidad aparece con
una postura inclusiva, esto surge porque personas que se
encontraban dentro del TEA se consideraban diferentes,
pero no discapacitadas30.
Metodología
Acudí al enfoque cualitativo para el estudio de los casos
de niños con trastornos del neurodesarrollo, y durante un
27
Julian Ajuriaguerra y Daniel Marcelli, Manual de Psicopatología del
niño, (Barcelona: Masson, 1996), 152.

Encontramos información en estudios como: La importancia de
las emociones en la neurodidáctica, La importancia de la emoción en el
aprendizaje: Propuestas para mejorar la motivación de los estudiantes,
Nurturing Nature: How Brain Development Is Inherently Social and
Emotional, and What This Means for Education.
28

29
Sebastián Sánchez, “Paradigma de la neurodiversidad: una nueva forma” Revista de Estudiantes de Terapia Ocupacional 7, nº 1 (2020): 19.
30
Conztanza Ruiz-Danegger, “Neurodiversidad y alteraciones del desarrollo” Tramas/Maepova, julio 2016, 1-3.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

periodo de tiempo que abarca desde 2016 hasta el 2022,
y se determinó que la modalidad de estudio de caso, en
virtud de la diversidad de desarrollo31 se enfocó en la
ejecución del estudio intrínseco de casos, esto debido a las
características de caso en particular32. El método, más de
corte fenomenológico en el sentido del primer Husserl, se
sostuvo además sobre las recomendaciones técnicas hechas
por Stake. Los casos, en particular, corresponden a niños
con conductas agresivas, con frustración, además de otras
especificidades. También se tomó en cuenta el contexto
como Snow &amp; Thomas recomiendan, ya que permite
una mayor descripción del objeto de estudio y abriendo
conexiones con otras teorías33. Además, la edad de los
niños oscila entre 9 – 13 años, y éstos fueron atendidos en
distintos momentos.
Según el planteamiento hecho al inicio sobre la relación
en cuanto relación, la recolección de información prestó
especial atención a la identificación de las relaciones y de
sus elementos relacionados, de tal forma que la recolección
de información se hizo a través de la observación directa
–fenomenológica–, vaciada en un diario de campo –en ese
sentido también seguimos las recomendaciones hechas por
Cisneros34 al momento de plasmar las reflexiones hechas
sobre un medio que haga visible las co-existencias implicadas en el proceso–, la cual se registró cronológicamente;
en el diario, se describió de manera narrativa por parte del
31
Robert E Stake, Investigación con estudio de casos (Madrid: Morata,
1999), 12
32

Stake, Investigación con estudio de casos, 16.

33
Charles Snow y James Thomas, “Fiel research ethods in strategic management: Contributions to theory building and testing” Journal of Management
Studies 31, (julio 1994), 467.
34
José Luis Cisneros, Metodología para el análisis de fenómenos sociales
(México: Nómada, 2020).
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

investigador, quien es el que anota los fenómenos observados. En los presentes casos, hay varias temáticas que se
abordan, pero la principal consiste en las estrategias que
se implementaron para apoyar a los alumnos; los otros temas de relevancia son la inclusión y equidad educativa, que
como menciona la SEP, ésta “tiene como objetivo garantizar la inclusión y equidad de las personas con discapacidad y las personas con aptitudes sobresalientes y/o talentos
específicos en todos los ámbitos de su vida, priorizando el
educativo”35. También pueden observarse las cualidades
que deben o tienen que desarrollar los docentes como parte
de su perfil para apoyar en los casos con necesidades educativas especiales. Nótese que en este estudio se asume que
obtener la inclusión para los casos específicos debe de ser
de manera progresiva.
Metodológicamente fue pertinente, por tanto, narrar mis
experiencias como maestro de apoyo para alumnos con
trastornos del neurodesarrollo porque permiten identificar
con mayor precisión el contexto en el que se desenvuele la
investigación. En ellas se implementaron distintas estrategias en las que se tomó en cuenta los estados emocionales
en los que se encontraban los alumnos, con el propósito
de que ellos puedan seguir con su desarrollo cognitivo que
estaba estancado, esto fue realizado en el período de tiempo
desde el año 2016 al 2022.
Las experiencias personales son útiles porque contribuyen otras personas que a su vez acompañan en el ámbito escolar a quienes poseen alguna condición particular; por supuesto, siempre será necesario realizar adecuaciones según
las propias habilidades del maestro y las individualidades
35
Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con
Discapacidad. 25 de Enero de 2017. https://www.gob.mx/conadis/es/articulos/
que-es-el-programa-para-la-inclusion-y-la-equidad-educativa?idiom=es.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

de cada alumno. La intención no es criticar ni generalizar la
labor de ningún maestro ni la manera de trabajar de ninguna
escuela, tampoco se desea cuestionar las políticas y leyes
que tengan que ver con la educación. El interés, al compartir estas experiencias, es contribuir a mejorar la educación.
La perspectiva artística de quien suscribe este artículo,
como investigador, le ha permitido aproximarse con una
mirada didáctica que ha resultado útil para conocer mejor
a las personas con funcionalidad diferente e identificar herramientas que sean útiles para posibilitar sus aprendizajes.
En lo que sigue, además del uso del pronombre personal,
se hará referencia al proceso experiencial y de intervención
didáctica de los casos que fueron objeto de investigación.
¿Cuáles son las relaciones que configuran los casos estudio? La siguiente sección da contexto para identificarlas.
Descripción de casos
Caso 1. Leonardo
Una vez concluida la etapa como docente de bachillerato, se me presentó la oportunidad de apoyar a un niño –el
segundo, en términos reales– con necesidades educativas
especiales. A partir de ese momento inició la experiencia
como maestro de apoyo en una institución privada con Leonardo36 de 10 años de edad y diagnosticado con Trastorno
por déficit de atención/hiperactivad (TDAH), por su psiquiatra privado; dicho padecimiento se encuentra en el Manual de “enfermedades mentales”, DSM-5, en los trastornos
del neurodesarrollo que son un grupo de afecciones con inicio en el periodo de desarrollo37; también fue diagnosticado
36

Los nombres utilizados a partir de este párrafo son ficticios para no

afectar la identidad de los participantes.
37
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con el llamado trastorno negativista desafiante, que se ubica
en el mismo índice: “los trastornos disruptivos, del control
de impulsos y de la conducta, incluyen afecciones que se
manifiestan con problemas en el autocontrol del comportamiento y las emociones”38. Leonardo era un niño con una
edad congruente con la cronológica, físicamente un niño
alto, de complexión robusta con tez morena.
El niño cursaba sexto año de primaria en educación
básica en una escuela privada que utiliza el modelo
Montessori. El historial del alumno indicaba que había
tenido dos maestras de apoyo, pero ni ellas, ni el psicólogo
del colegio, habían logrado conseguir un cambio favorable
en su conducta, ya que el alumno retaba (encaraba)
constantemente a sus maestros y no obedecía las reglas
e instrucciones que se le proponían, además de tener
problemas con sus compañeros. Entonces, el psiquiatra
personal sugirió conseguir un maestro de apoyo masculino
para trabajar con el alumno, y fue así cómo me contactaron.
Caso 2. Sócrates
Debido a la recomendación del citado psiquiatra, fue posible
una tercera experiencia; en este caso, se trataba de un niño
de 11 años con TDAH y un prediagnóstico de psicosis
infantil (la cuál en realidad no puede ser diagnosticada de
forma definitiva hasta que cumplan la mayoría de edad
según comentarios de su psiquiatra). A este alumno se le ha
identificado como Sócrates. Este niño, Sócrates, pertenecía
a otra escuela privada, la cual se guía con el modelo
constructivista, que tiene dos programas, uno denominado
regular y otro, alterno, en donde pertenecen los alumnos
38
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

con necesidades educativas especiales, como los que
poseen trastornos del neurodesarrollo o, mejor dicho, que
pertenecen a la neurodiversidad. Sócrates era un niño de
estatura promedio para la edad, tenía complexión delgada,
nariz afilada, ojos rasgados, tez blanca y cabello castaño.
Antes de que se trabajara con Sócrates, él había tenido
cuatro maestros de apoyo, así que, para conocer el caso,
se llevó a cabo una reunión con el director del colegio, la
coordinadora del departamento de psicología, los padres y el
psiquiatra; en dicha reunión compartieron el historial con el
nuevo maestro de apoyo, sus características, según aseguraban
sus docentes, lo pintaban como agresivo porque atacaba
físicamente a los maestros y alumnos. Según los registros,
estas crisis se presentaban por lo menos una vez por semana,
habiendo semanas en la que estas conductas se presentaban
diariamente además de mostrar un gran rezago académico.
También, Sócrates exhibía frecuentemente incapacidad
situacional para controlar sus esfínteres, lo que, como se sabe,
no es lo regular para su rango de edad (11 años).
El colegio cuenta con 4 salones asignados para los
alumnos alternos; Sócrates cursaba el tercer grado de
primaria en un aula que incluía en el mismo tiempo y
espacio a alumnos de tercero a quinto grado (multinivel). El
psiquiatra lo tenía diagnosticado con periodos de paranoia,
en la convivencia diaria con el alumno se constataron
conductas y expresiones concordantes con el diagnostico
ya que en varias ocasiones se observó como sospechaba
que sus compañeros hablaban mal de él y eso lo molestaba,
así como en ocasiones pensaba que agarraban sus cosas.
Caso 3. Iván
Por último, se describe el caso de Iván, un niño de 10 años
con un perfil muy similar al caso anterior, según informó la
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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neurodesarrollo

coordinadora de psicología de la escuela privada. Esta vez
fue el personal de la misma escuela quien me recomendó
con sus padres para atenderlo como maestro de apoyo. Ivan
venía de otra escuela privada y, al momento de iniciar sus
nuevas clases, fue agresivo físicamente con sus compañeros
y maestros además de presentar rezago académico.
El diagnóstico por su psicólogo personal es que tenía
características compatibles con el trastorno del espectro
autista. Cuando se inició con el apoyo, se observó que era
muy propenso a distraerse y que expresaba pensamientos
concordantes con las características del TEA. Por otra
parte, el psicólogo escolar agregó que denotaba paranoia,
en este caso las observaciones también eran concordantes
ya que continuamente retaba a sus compañeros porque
pensaba que hablaban de él o sentía que lo observaban de
cierta forma que no le gustaba.
Evolución de los casos
Caso 1. Leonardo
El modelo Montessori posee la característica de propiciar
un ambiente favorable para orden, de manera estética,
además de estar presentado de una manera simple y real,
cada elemento tiene su objetivo para el desarrollo del niño.
El concepto radica en la libertad del alumno, que tiene un
gran entrenamiento formal separado de lo sensorial, motor
y capacidades mentales que conduce a un rápido, fácil y
sustancial dominio de los elementos de lectura, escritura y
aritmética39.
El día de inicio de clases del maestro de apoyo en el
primer contacto con el alumno, al momento de conocerlo
39
Maria Montessori, Montessori method (Frederick A. Stokes Company,
1912), XVIII.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

se observó en sus ojos desconfianza, tal vez por mi estatura
y complexión física, lo cual puede ser intimidante para los
alumnos de 10 años que regularmente no superan el 1.50 m.
aunque también, dicha actitud podría haber sido resultado
de las experiencias anteriores. Lo saludé y de inmediato le
interrogué si sabía por qué estaba yo como nuevo maestro
ahí, con él, a lo que contestó: “porque me porto mal y
porque soy burro”.
Según la literatura especializada, ese tipo de
respuestas denotan un complejo de inferioridad porque al
momento de describirse de una manera inferior que los
demás, compararse con el burro, externaba su percepción
ante los demás, aunado a sentirse juzgado, el complejo
de inferioridad; esto lo señalan Oberst &amp; Ruiz cuando
apuntan que asumirse así, como este caso, “conlleva a una
sobrecompensación anormal y extrema del sentimiento de
inferioridad, caracterizada por una actitud derrotista ante
las posibilidades de cambiar la situación de la vida de la
persona”40. En el DSM-5 se menciona que “Además, los
niños con trastornos negativista desafiante tienen riesgo
de presentar finalmente otro tipo de problemas, incluido
depresivo o de ansiedad”41, y dentro de los trastornos
depresivos existe una parte de niños que desarrollan baja
autoestima42. Entonces inicié una charla con él en donde
le señalé que se trataba de un asunto muy importante para
sus padres, que él tuviera una ayuda para sentirse mejor,
brindándole apoyo emocional, para sentirse tomado en
cuenta, acompañado, además de ofrecerle seguridad.

40

Oberst y Ruíz, La psicología individual de Alfred Adler, 21.

41
461.

DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,

42
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
168.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

Recuérdese que Leonardo no presentaba ninguna
discapacidad cognitiva; se observó que podía resolver los
problemas de matemáticas, geometría o redacción a la
par que los otros niños, era acertado en sus reflexiones y
muy práctico para trabajar, es importante mencionar que
no se esta afirmando que fuera el más brillante del salón,
pero si estaba en un nivel promedio. En consecuencia, su
problemática no era cognitiva, sino conductual; las maestras
alegaban que las retaba y aseguraban que era agresivo con
sus compañeros, también decían que era un poco holgazán
para trabajar.
El modelo Montessori les da a los alumnos la
libertad de organizarse para realizar las actividades con
más autonomía; Leonardo decía sentirse abrumado por
la cantidad de trabajo. Así que le propuse que externara
cómo quería hacer las actividades y pidió tener más
descansos, acepté sus peticiones en base a sus necesidades,
y se determinó que se le darían descansos pequeños de 5
min cada 20 min de que hiciera las actividades. Acudí a
la técnica llamada pomodoro que sirve para aprovechar
mejor el tiempo dando lapsos de reposo mental, y se ajustó
a las necesidades que se observaron del niño. Ese estilo de
trabajo no solo ayudó en el proceso de descanso, sino en
que él se sintiera escuchado con base en sus necesidades.
Su cambio fue radical… ¿Qué había sucedió? Antes no
habían sido escuchadas sus necesidades, en ese periodo el
maestro de apoyo se mantuvo constantemente en contacto
con la psicóloga de la escuela y el psiquiatra personal,
ambos estaban muy satisfechos por los cambios que fue
presentando Leonardo.
Leonardo tenía diversas inseguridades –otro aspecto
que se tomó en cuenta y como se comentó al inicio de este
caso, que se debiera tal vez a consecuencia del complejo
de inferioridad–. Constantemente mencionaba que no
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Vol. III, N° 6, Julio-Diciembre 2023, pp. 338-375

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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

podía realizar actividades con un tono claudicante y fue
ahí en donde se acentuó también una estrategia a través de
reforzamientos optimistas, que sí podía realizar los retos
que se le ponían enfrente por mínimos que fueran sus logros,
con este reconomiento y la mención en torno al orgullo que
en su docente provocaba, tuvieron un efecto alentador y
le permitió ser consciente de su propio cambio de actitud,
que él causaba algunos de los obstáculos y reprimía o se
autocensuraba, limitándose mentalmente a que no podría
realizar las actividades. Con el tiempo este apoyo me
permitió crear un vínculo que hizo posible además brindar
más confianza cuando algún reto no lograba ser superado,
que si no los superaba tampoco iba a suceder nada. El
objetivo principal de estas estrategias fue la de disminuir
la presión o estrés que las situaciones le podían generar “el
mundo no se detiene sino podemos realizar una actividad,
solía comentarle” y así se le apoyó hasta que él solo pudo
cumplir con lo que se le solicitaba. Fue un apoyo emocional
continuo, lo cual es aquí lo más relevante. En ese punto la
labor del maestro de apoyo con él terminó. Todo lo anterior
sucedió en un periodo de 5 meses.
Caso 2. Sócrates
Es necesario mencionar que, de acuerdo con los reportes
existentes hasta antes de la intervención de apoyo,
Sócrates exhibía frecuentemente incapacidad situacional
para controlar sus esfínteres, lo que, como se sabe, no es
lo regular para su rango de edad (11 años). Dado que no
existía reporte alguno de que arrojara una causa fisiológica,
se asumió que esto sucedía por una causa emocional, es
decir, por los factores psicológicos, como lo apuntan De
Ajuriaguerra &amp; Marcelli “No hay más que ver la frecuencia
con que aparece o desaparece la enuresis coincidiendo
con un episodio relevante en la vida del niño: separación
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

familiar, nacimiento de un hermano, ingreso en la escuela,
emociones de cualquier naturaleza, etc.43. Tanto en la
enuresis como en la encopresis los factores psicológicos
son el primer plano en niños mayores de 2 a 3 años”44 que
les provocan afecciones por su control en los esfínteres.
La estrategia de inicio fue recibirlo en la puerta del
colegio y acompañarlo hasta el aula. El maestro de apoyo
comenzó preguntándole si acaso sabía por qué yo estaba con
él. Contestó: “porque me porto mal”. Se le expresó que estaba
con él porque era muy importante para sus papás saber que
estaba bien y que esto le iba a ayudar a avanzar. Su rostro
se iluminó. Nótese que, desde un primer inicio Sócrates
entendió que la estrategia era apoyarle emocionalmente, de
brindarle seguridad ante los posibles miedos.
Al iniciar las actividades escolares con él y empezar a
utilizar los libros de texto observé que no sabía leer (conocía
las letras y leía letra por letra, pero sin formar la palabra),
no sabía escribir (solo copiaba lo que veía escrito, exhibía
características relacionadas con la dislexia), tenía mala
caligrafía; además, solo hacía sumas sencillas de matemáticas
básicas y no sabía nada de historia en general, tampoco quería
hacer deportes porque, decía, no se sentía a gusto.
El psiquiatra lo tenía diagnosticado con periodos de
paranoia, en la convivencia diaria con el alumno observé
conductas y expresiones concordantes con el diagnostico,
lo cual me llevo a la estrategia de sacar a Sócrates del
ambiente áulico, porque se consideró que los distractores
y las situaciones contextuales que ahí se presentaban
no lo dejaban enfocarse y causaban que su paranoia se
manifestara, pensé que con el tiempo iba a lograr controlar
43

Ajuriaguerra y Marcelli, Manual de Psicopatología del niño, 152.

44
Ajuriaguerra y Marcelli, Manual de Psicopatología del niño, 155-157.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

esos estados pero se tenían que ir identificándolos de
manera progresiva.
Al iniciar actividades fuera del aula le interrogué
sobre sus gustos, el anime, me dijo ¿Algún anime en
especial? “Naruto”, respondió. Le pedí que hiciera una
plana de su libro de caligrafía, después le motivé a que
hiciera dibujos sobre Naruto que se asemejaban a algunos
ejercicios de caligrafía; eso le encantó. Los ánimes, según la
enciclopedia británica, son un estilo popular de animación
en Japón45, Naruto es una serie animada de televisión que
trata de un adolescente que busca el reconocimiento y sueña
en convertirse en el líder de la aldea, es un adolescente que
actúa continuamente de manera impertinente, pero que a
la vez muestra un gran entusiasmo porque busca a toda
costa convertirse en Hokage. Además, suele colocar sus
sentimientos por encima de cualquier otra cosa.
Entonces, a partir de ese momento utilicé como
maestro de apoyo la estrategia del dibujo para motivarlo,
le comenté que podían hacer un cómic y que él podía crear
los personajes y el maestro los dibujaría para él, lo único
que tendría que hacer él era ayudar a escribir los diálogos
y la descripción de las escenas. Mediante este método
mejoró sustancialmente sus capacidades de escritura y
lectura. Esto dio pie a que se le presentaran libros, juegos y
caricaturas nuevas que le gustaron al grado de motivarlo a
leer y escribir cada vez mejor; algunos de los libros que se
le compartieron fueron de un videojuego, así como un libro
de una película, en ambos casos él sabía qué temas eran.
Algo muy importante es que siempre se prestó atención
a sus intereses y de cada cosa que le gustaba se buscó un fin
pedagógico. Así, Sócrates aprendió de geografía e historia
45
Encyclopædia Britannica, s.f: Anime.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

gracias a un videojuego, le ayudé a investigar los lugares y
eventos en los que éste se sitúa. Todas las anteriores fueron
una serie de estrategias que ayudaron progresivamente en
su desarrollo cognitivo.
Por otra parte, se utilizaron los periodos de descanso
entre actividades (ahí se realizaba el comic o escuchaba
música), poco a poco fue tomando más confianza. Él tenía
grandes periodos de ansiedad, entonces, su tolerancia
fue mejorando progresivamente. A partir de esto, se fue
integrando al aula, primero acompañado del maestro de
apoyo, después en cortos periodos, sin compañía, y terminó
por estar completamente sin el acompañamiento del maestro
de apoyo en el aula.
Con Sócrates, el proceso fue un proceso largo; finalizó
sus estudios de educación básica, ahora está en preparatoria
y se tiene información que cada día va avanzando respecto
a sus objetivos, pues aún se tiene contacto con él.
Caso 3. Iván
Cuando el maestro de apoyo atendió a Ivan tomó en
cuenta los comentarios de la coordinadora de psicología,
se repetieron algunas estrategias como las del anterior
alumno, entre ellas sacarlo del aula (lo cual funcionó). Se
le cuestionó, al igual que los anteriores casos lo siguiente:
“¿Sabes por qué estoy aquí?” “porque me porto mal y no
aprendo”, respondió. Le hice ver lo mismo que a los casos
anteriores, que ahí estaba porque sus papás querían que él
estuviera bien y que lo querían mucho, entonces, también
su gesto se tornó optimista
Platiqué con su maestra anterior y me comentó que lo
máximo que Iván podía hacer eran 2 o 3 actividades al día,
porque después de eso empezaba con acciones negativas.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

Hablé después con Iván y lo interrogué: “¿qué necesitas
para avanzar en tus actividades?” Contestó: “no sé hacer
las cosas, las matemáticas son muy difíciles”. Él se refería
a que no sabía leer, y pude interpretar inseguridad en su
respuesta pues sus movimientos fueron más rígidos y el
volumen de su voz se elevó, de lo que deduzco que esos
comentarios mostraban que tenía muy baja autoestima y que
reaccionaba con un mecanismo agresivo de autodefensa. Es
importante mencionar que según el DSM-5 las personas que
han pasado por un trastorno de estrés postraumático tienen
un “comportamiento irritable y arrebatos de furia (con poca
o ninguna provocación) que se expresa típicamente como
agresión verbal o física contra personas u objetos”46, las
cuales eran conductas que Iván presentaba.
Al momento de llegar a la práctica, se observó que
los ejercicios de matemáticas que realizaba eran muy
básicos, solo sumas de 2 líneas y a lo mucho de 2 dígitos
(lo cual le molestaba, porque prefería la de 1 solo dígito).
Con el afán de liberarlo del estrés que le causaba realizar
matemáticas le interrogué por su caricatua favorita y me
dijo Gravity Falls. En ese momento le hice un dibujo del
personaje principal y le dije: “escribe un diálogo”, pero
no lo quiso hacer. Gravity Falls es una serie original de
Disney Channel de animación creada por Alex Hirsch, la
serie trata de dos hermanos gemelos de 12 años Dipper y
Mabel, y tiene elementos de misterio y comedia, pero que a
su vez provocan en el espectador el cuestionarse las cosas,
se puede decir que provoca la curiosidad o investigación
del televidente.
En la primera intervención logré que él hiciera 4
actividades: un poco de caligrafía, un poco de matemáticas,
46
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

hizo un dibujo y una sopa de letras. Como apoyo a ese tipo
de actividades, conseguí el libro de Gravity Falls (como
un instrumento más para hacerlo leer). No se logró e Iván
terminó por arrojar (literalmente) el libro. Desde luego, no
es posible aplicar las mismas estrategias a pesar de que los
alumnos tengan similitudes, cada uno dentro de su condición
tiene necesidades específicas al igual que sus intereses, el
error fue pensar en ese momento que se había descubierto la
fórmula, pero no. Iván había dado una lección: que a pesar
de ser muy similar en condiciones al alumno Sócrates, él
era otra persona y tenía otras necesidades y mi deber era
descubrirlas, de lo que infiero que es importante que las
observaciones sean propias y no tengan el sesgo de algún
prejuicio por observaciones de otras personas.
Para Iván, una de las estrategias de lectura fue adquirir
cuentos muy cortos con letras muy grandes y con dibujos
muy simpáticos. Le pedí que se sentará a mi lado para
ayudarle a leer; mi estrategia fue pronunciar las primeras
letras del texto y él a concluirlas. Funcionó y la lectura se
convirtió en una prioridad.
Antes de esta estrategia, cuando él leía letra por
letra en pausas no entendía ningún significado de lo que
había leído. Lo supe porque al final del texto se le hacían
preguntas respecto a lo que sucedía en las historias, pero no
lograba responder. Después de practicar 4 semanas de esa
forma, poco a poco él inconscientemente se animaba a leer
un poco más de lo que le correspondía, hasta el punto en que
se le propuso: tú lees una palabra y el maestro de apoyo la
que sigue. Ese fue el siguiente paso; cuando empezó a leer
por palabra logró entender de mejor manera el significado
del texto, su siguiente paso fue leer un renglón y luego
un párrafo; para entonces él ya hacía preguntas sobre lo
que sucedía en la historia. En lo sucesivo leyó paginas
completas y, por último, libros completos.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

La siguiente estrategia de lectura para Iván para
abordar temas académicos como química, biología, física
etc. y no solo ficción, consistió en provocar su interés por
medio de libros que fueran llamativos. Le llevé un libro de
química (pop-ups de Larousse) y le encantó, la estrategia
fue que él leyera las letras grandes (títulos y subtítulos) y
yo como maestro de apoyo me encargaba de leer las letras
pequeñas (contenido), siempre poniendo atención a lo que
se le leía, esos libros tienen la característica de que se puede
interactuar con las ilustraciones moviéndolas de distintas
formas, lo cual lo motivaba a que le interesará saber que era
lo que estaba escrito.
Al momento de redactar este artículo se han trabajado
más de dos años con este alumno. Hay días que lee 1 hora
diaria y los libros que más le gustan son los de Gravity
Falls, al fin de cuentas sí terminó interesado por este tipo
de libros, los cuales disfrutó debido al continuo dominio
de la lectura. Es importante decir que al igual que los otros
alumnos él también trabajaba por periodos que funcionan
de la siguiente manera: 20 min o 2 actividades y después
10 o 15 min de receso. Hay diferencias en el manejo de los
tiempos en comparación con los otros casos de estudio, el
de Leonardo y el de Sócrates, pero en un inicio su capacidad
de enfoque o atención era menor y, como comenté, cada
uno tiene sus características individuales y hasta ahora es
lo que se deducen de las observaciones.
Otro dato importante en las estrategias para el
pensamiento matemático con Iván fue que como muchos
maestros al momento de practicar la operación matemática
de la resta se le decía “quítale 5 al 7” y se le mostraba con los
dedos para que lo relacionara visualmente. Pero se observó
que decir “quítale” le causaba un conflicto; lo que para
muchos de nosotros podía ser sencillo para él ya era una
especie de trauma por los recuerdos angustiosos que esto le
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

podía provocar, pues empezaba a mover involuntariamente
algunas de sus extremidades y como se menciona en el
DSM-5 esto le provocaba un estado emocional negativo47.
Entonces se buscó otra forma y en lugar de decirle “quítale
5” le decía “suma para ver cuántos te faltan para llegar a
7”. Ese pequeño cambio hizo una gran diferencia; después
dominó las matemáticas básicas incluyendo ejercicios con
fracciones, además de estar más receptivo al cambio para
aprender cosas nuevas.
La siguiente estrategia tiene que ver con un instrumento
que se utilizó para calmar momentos de ansiedad en Iván.
Acudí a lo lúdico aplicándolo en sus descansos. Utilicé
juguetes o música para calmar momentos en los que se
mostraba con mucha ansiedad. Los descansos formaron parte
de un estímulo de recompensa, en el cual jugar le permitía
bajar sus niveles de ansiedad. Los juguetes eran diversos,
se le permitió llevar de su casa a la escuela juguetes de su
agrado. Normalmente eran figuras de acción, arena cinética
(esta última ayudaba a disminuir sus estados de ansiedad),
juegos de construcción plus, después legos sencillos, luego
legos robóticos. Otro recurso fue la música, normalmente
eran canciones de compositores urbanos que crean música
estilo rap acerca de los animes que al alumno le gustan.
En los periodos de enojo y frustración, como crisis
o rabietas, se utilizaron palos de madera del tamaño de un
lápiz para que el niño los rompiera con sus manos y esto le
causaba un efecto de descanso, esto fue utilizándose menos a
consecuencia de que cada vez controlaba más sus emociones.
Siempre acudí a la actividad física con Iván, pero no
le gustaba realizar juegos con sus compañeros, de hecho,
47
DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
272.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

normalmente terminaba agrediéndoles. Entonces, realicé
con él actividades individuales como caminar-trotar-correr,
encestar con un balón de básquet, practicar lucha libre,
dominar el balón de futbol, prácticas con raqueta tipo tenis,
etc. En algunos momentos practicaba estas actividades, pero
pocas veces las realizaba de forma continua; sin embargo,
poco a poco fue generando un gusto por caminar-trotarcorrer, en donde progresivamente aumentó su condición
física empezando por 10 min hasta llegar a caminar-trotarcorrer por periodos de 40 min; cuando cumplió 12 años, él
ya había suplantado los juguetes que le ayudaban a calmar
su ansiedad por periodos de actividad física en donde
caminaba-trotaba-corría cuando las situaciones le causaban
ansiedad o estrés, después se estableció como parte de
su programa con un horario diario en donde realizaba la
actividad de 8:30 a 9:00 am. Todo esto siempre acompañado
de música.
Resultados
Caso 1. Leonardo
Sin presetar mucha atención en las relaciones mismas, el
abordaje metodológico y conceptual habría enfatizado los
elementos involucrados solamente, pero la postura filosófica
de pensar a la relación misma en el proceso permitió una
aproximación hacia la tesitura del vínculo entre docente
y alumno y de estos dos en su relación con el contexto.
De ahí que el estilo de trabajo definitivamente ayudara en
que tuviera momentos para fortalecer la conexión consigo
mismo en su entorno, como descansar, por ejemplo, pero
además para que él se sintiera escuchado con base en
sus necesidades. El cambio en ese niño fue radical, ¿qué
había sucedió? Se aplicó principalmente como estrategia la
escucha-activa entendida como relación indisoluble, pues
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

la forma en que había sido escuchado anteriormente no era
con base a sus necesidades; en todo ese periodo me mantuve
constantemente en contacto con la psicóloga de la escuela y
el psiquiatra personal, y ambos estaban muy satisfechos por
los cambios que presentó el alumno Leonardo.
El alumno Leonardo tenía diversas inseguridades
como consecuencia del complejo de inferioridad. Su
pesimismo cambió cuando recibió constantemente el
exhorto a reconocer sus logros y el motivo de orgullo
que ello significa. Hacerle ver su autosabotaje le permitió
avanzar de forma consciente, entonces constantemente le
compartí información para que tuviera más herramientas y
generara la resolución de sus problemas. Logré disminuir su
estrés cuando comenzó a no magnificar cualquier dificultad
que se le presentara, un comentario recurrente que utilicé
con él fue “el mundo no se detiene sino podemos realizar
una actividad”. Todo lo anterior formó parte de un apoyo
emocional continuo.
Caso 2. Sócrates
Tomando en cuenta que él tenía constantes recuerdos
de sus malas experiencias en otras escuelas, me tomó 4
años de ayuda reducir la carga emocional de su mente de
recuerdos negativos, es decir, deshacer esas relaciones
emocionales que él había construido en su pasado. El
primer año presentó alrededor de 10 crisis de agresiones,
el segundo año 5, el tercer año 3 y el último año 2. Esta
evidente mejora no significa que ya no presentará crisis en
su vida, el trabajo hecho con el alumno fue abordar algunas
situaciones que le causaban conflicto así como recordar
experiencias del pasado que le causaban estrés, a pesar de
tener herramientas creadas de autocontrol, pueden haber
variables en el futuro que puedan provocar esos estados
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

en los que se veía inmerso, pero, como ahora ya tiene un
conocimiento de cómo controlarlas y cómo identificar
estos problemas podría ayudarle en un futuro para saber
sortearlos y que no lleguen a un estado muy grave.
Por otra parte, con respecto al tema del control de
sus esfínteres, después de observarlo por un tiempo, se
deduje que la falta de control era motivada por miedo e
inseguridad en el ambiente, porque a partir de que se le
acompañó (literalmente desde la puerta del colegio hasta
el salón) en estos cambios, solo fue en un par de ocasiones
al inicio que le sucedieron este tipo de accidentes, lo cual
antes era común que se presentaran, después del tercer mes
esto ya no volvió a suceder.
Caso 3. Iván
Iván, cuando reflexiona, suele decir “¿te acuerdas cómo
era antes, que me enojaba por cualquier cosa?” Este
autorreconocimiento es importante, porque él mismo ya no
se ve como la misma persona, sabe que está avanzando, él
sigue en el proceso. La autorregulación emocional fue uno de
los cambios más importantes en Iván, a pesar de no tenerlas
controladas en su totalidad sí mejoró significativamente,
porque el hacer que no estuviera constantemente enojado,
triste o frustrado provocó que pudiera aprender y avanzar
de forma cognitiva. Las habilidades prosociales mejoraron
significativamente, ya no se sentía prejuzgado, buscaba
saludar más a las personas de su alrededor, así como ayudar
en lo que podía a los demás. El control sobre sus periodos de
ansiedad fue decisivo, como la técnica de tener objetos como
juguetes en los lapsos de tiempo de descanso que ayudó a
controlar los periodos de ansiedad. También desarrollar una
actividad física (caminar-trotar-correr) fue otra estrategia
que le ayudó a controlar esos estados de ansiedad.
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

Iván se fue integrando progresivamente al aula con
la presencia de su maestro de apoyo y su maestro titular,
es decir, con una relación explícita de acercamiento con su
contexto; cuando empezó con fue en el periodo de pandemia
COVID-19 en México (en enero del 2020); él empezaba a
hacer el proceso de integración y normalización en su aula,
y este proceso quedó trunco por la contingencia. Se trabajó
en línea con él y después, de manera presencial y aislada,
en su casa, hasta que en agosto del 2021 pudo volver
a la presencialidad. Al principio Iván pasó por estados
de ansiedad porque se volvió a integrar en el aula, pero
siempre se le dio un acompañamiento y progresivamente se
fue dejando solo con su grupo, en ese periodo empezaron
a mejorar sus habilidades sociales con altas y bajas, pero
siempre guiado por el maestro de apoyo como corresponde.
Por último, pudo estar integrado por completo sin su maestro
de apoyo estando de una forma tranquila y aprendiendo,
con algunas situaciones en las cuales ha presentado enojos,
pero sin llegar a agredir de manera física y siguiendo lo
que se considera correcto para poder llevar las relaciones
sociales de forma adecuada.
Conclusiones
Hay avances con estos alumnos en comparación a como se
encontraban al inicio en que se empezó a trabajar con ellos;
estos se generaron debido al ambiente de confianza que se
pudo establecer en las relaciones maestro-alumno. y es aquí
en donde toman más sentido algunas de las advertencias
hechas a lo largo del artículo en torno a la noción de relación
como concepto explicativo de corte filosófico. Esto nos
permite también postular que la relación en cuanto relación
como concepto connotativo puntaliza, como enfoque de
vivencia fenomenológica, el papel de las relaciones mismas
juega en la generación o aparición de padecimientos, de vida
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

“sana”, o de procesos de aprendizaje esperados. Además,
porque las estrategias se diseñaron y llevaron a cabo según
cada caso y sus necesidades específicas, pero a la vez,
atendiendo los propios intereses de estos alumnos, así como
las emociones que manifestaban o lograban expresar ante
las diversas propuestas de actividades, como por ejemplo el
uso de los palos de madera que fueron ayudando a controlar
momentos de frustración, o dibujar objetos de su agrado
que contribuyó a mejorar aspectos como la grafía, o a
enfocar una actividad física para controlar los momentos
en que se presentaban situaciones de ansiedad, así como
otros que ya están descritos en el documento. Todo esto,
termina por elevar la autoestima, la confianza y mejorar su
autocontrol. ¿Es esto, un tipo de relación producto de otra
relación? Eso parece, pues si nuestra hipótesis de trabajo en
este reporte implica que existe un conjunto de relaciones
que explican la aparición de los trastornos y disrrupciones
en el aprendizaje, son éstas las que deberán ser objeto de
aceramiento fenomenoógico para los casos de estudio en
esta investigación.
También, es importante encontrar las formas para
que ellos puedan replicar la serenidad de la persona que los
está guiando, ya que, si el docente muestra intolerancia o
frustración, es decir, rompe la posibilidad de una relación
firme entre él y su estudiante, esto se puede ver reflejado en
la conducta o mal aprendizaje de los alumnos. Por último,
es considerable siempre tener una visión flexible respecto
a las necesidades que pueden presentar los alumnos porque
definitivamente cada caso es único y requiere que se tomen
en cuenta todas sus peculiaridades.
La inclusión en casos específicos debe ser de manera
progresiva, cuidando especialmente el estado emocional
de los alumnos, al detectar a través de las observaciones
registradas en el diario que en dos de los casos los niños
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�Tres casos de trastorno de
neurodesarrollo

se veían afectados por el contexto áulico al encontrar
que el ambiente les provocaba estados de ansiedad y de
distracción. En esto no se trata solo de insertar a los alumnos
en un aula, sino estar seguros de que se están llevando los
procedimientos adecuados: la inclusión es un proceso,
un continuum de relaciones de relaciones, como puedo
deducir de Cisneros, y no solamente un estado invariable
y delimitado ontológicamente perfecto. Lo anterior forma
parte de una de las estrategias: sacar a los alumnos del
ambiente áulico en grandes periodos ya que se detectó que
había distractores y situaciones que les provocaba ansiedad
y después realizar una integración progresiva.
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        <name>Dublin Core</name>
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                    <text>�D.R. 2023 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios,
Vol. 3, No. 5, julio-diciembre 2023, es una publicación semestral
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro
de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera
Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100102, ISSN 2683-3247, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 31 de julio de 2023.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle
Autores
Jesús Alberto Leyva Ortiz
Lilia Cristina Álvarez Ávalos
Jonathan Gutiérrez Hibler
José Manuel Medrano
Javier Hernández Quezada
Verónica Tadea Zúñiga Sánchez
Roberto Kaput González Santos
Ángel Gerardo Hernández Candelaria
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Víctor Barrera Enderle
Maquetación / Concepción Martínez Morales

�Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

de la

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Arribamos al quinto número de Humanitas. Revista de Teoría, Crítica
y Estudios Literarios; la distancia temporal que separa el inicio de
este proyecto editorial y el momento actual nos permite ensayar
un breve ejercicio historiográfico: la revisión de los contenidos
(artículos, notas y reseñas) muestra una variedad de enfoques críticos
y teóricos, pero también: la exposición de algunas preocupaciones
básicas que se podrían resumir en algunas preguntas: ¿cuál es el
estado actual de la literatura latinoamericana? ¿Cuál su relación
con el mercado editorial y con los nuevos soportes? ¿Qué papel
desempeña actualmente la crítica literaria? ¿Hacia dónde se dirigen
los estudios literarios? Sabemos que ninguna de estas preguntas
ofrece una sola y definitiva respuesta. Representan, más bien, puntos
de partida: lugares desde donde leer.
En la sección de “Artículos” partimos con una “reivindicación”
de los célebres “poemínimos” de Efraín Huerta a cargo de Jesús Alberto
Leyva y Lilia Cristina Álvarez. Huerta comenzó a publicar este peculiar
registro poético en la década del setenta, y, durante mucho tiempo, la
crítica convencional los abordó como simples y llanos divertimientos.
Eso, afortunadamente, ha cambiado. Jonathan Gutiérrez Hibler ha
desarrollado una larga y fructífera línea de investigación sobre la obra
de la autora mexicana Luisa Josefina Hernández; en este número
nos entrega un estupendo artículo sobre ciertas particularidse de su
obra. La narrativa de Hernández, nos explica Gutiérrez Hibler, posee
marcas de otro modo de escritura que también practicó la escritora:
el teatro; a través de la lectura de tres de sus novelas se muestra su
diálogo con los temas del nosto y la nostalgia.
1

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

Jorge Eliécer Pardo es uno de los más importantes escritores
de Colombia, aunque su obra no es muy conocida fuera de su país;
para paliar esa condición adversa, José Manuel Medrano ensaya una
lectura, desde la ecocrítica, de la novela El jardín de las Weissmann de
1978. Por su parte, el escritor y académico Javier Hernández Quezada
realiza un rastreo crítico de las estrategias discursivas desplegadas,
en la década del cincuenta, por el periodista, poeta y antropólogo
Fernando Jordán en sus obras El otro México. Biografía de Baja
California, Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo y Baja California, tierra
incógnita. Finalmente, Verónica Zúñiga nos entrega un ensayo muy
interesante y oportuno sobre el uso de las herramientas tecnológicas
y digitales en la difusión de la literatura escrita por mujeres.
Roberto Kaput González Santos nos ofrece, en la sección
de “Notas”, una reflexión ensayística sobre “la forma épica chica”
en la obra de Raymond Carver, Richard Ford y Lucia Berlin. Y
en la sección de “Reseñas”, el poeta Ángel Gerardo Hernández
Candelaria realiza una lectura / intervención del poemario [Contra]
Dicción, del escritor, traductor y editor Luis Armenta Malpica.
Como señalé líneas arriba, más que encontrar respuestas
definitivas a los desafíos que enfrenta la literatura latinoamericana
actual, buscamos nuevas formas de exploración de sus
manifestaciones. Así lo constatamos en este quinto número de
Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios.
Víctor Barrera Enderle

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�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Literatura tradicional en diez poemínimos
de Efraín Huerta
Traditional literature in ten poems by
Efraín Huerta
Jesús Alberto Leyva Ortiz
Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado
de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México
jleyva@beceneslp.edu.mx

Lilia Cristina Álvarez Ávalos
Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado
de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México
lalvarez@beceneslp.edu.mx

Resumen. Este estudio muestra una selección de 10 poemínimos de
Efraín Huerta analizados en relación a la forma y contenido del dicho y el
refrán, géneros propios de la literatura de tradición oral. Para ello se hace
un recuento biográfico de Huerta a partir de su relación con los acervos
literarios; se ponen en contraste las distintas estéticas de las literaturas
tradicionales y de autor y, finalmente, se analizan los poemínimos a partir
de sus relaciones con la paremiología.
Palabras clave: Efraín huerta, poemínimos, literatura tradicional, refrán,
paremiología.

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Abstract. This study shows a selection of 10 poems by Efraín Huerta
analyzed in relation to the form and content of the saying and the proverb,
genres typical of oral tradition literature. For this, a biographical account
of Huerta is made from his relationship with the literary heritage; the
different aesthetics of traditional and author literatures are contrasted and,
finally, the poems are analyzed from their relations with paremiology.
Keywords: Efraín Huerta, minimal poems, traditional literature, proverb,
paremiology.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Literatura tradicional en diez poemínimos de Efraín Huerta
Entre los años de 1974 y 1978 el poeta Efraín Huerta publicó tres
libros: Los eróticos y otros poemas (1974), Circuito interior (1977) y 50
poemínimos (1978). Amor, patria mía estaba en ciernes y no vería la luz
hasta 1980. En el año de 1976, ganó el Premio Nacional de Letras
y para entonces ya había publicado al menos diez libros de poesía
desde 1935 a 1974, situación que lo ubicaba como un poeta maduro
en su última década de producción y, en las palabras fraternas de
José Emilio Pacheco (1982), era “el sabio socarrón y auto irónico
de los setentas”.
El devenir de la trayectoria poética de Huerta ha demostrado
poseer, al monos, dos líneas temáticas centrales, según la crítica
literaria sobre el bardo (Raúl Leiva [1959], Ricardo Aguilar [1984],
José Luis Martínez [1985], Guillermo Villarreal [1987], José Homero
[2005] y Jesús Alberto Leyva [2015]), la más conocida lo ubica como
un escritor contestatario, de carácter político; y, la otra, como un
poeta amoroso.
A través de décadas de producción, su visión de los temas y la
forma de presentarlos en su versificación fueron sufriendo naturales
transformaciones. Según Leyva (2015: 154-157) para apreciarse tales
cambios pudieran considerarse cuatro etapas divididas así:
a) 1935 – 1951
b) 1956 – 1973
c) 1974 – 1978
d) 1980
En cada una de ellas el yo poético se ha mostrado siempre
con un tono melancólico, a excepción del periodo de 1974 a
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

1978, en que se apreciaba irónico y lúdico, del mismo modo, su
postura crítica ante las instituciones era desinhibida y divertida;
así también con respecto a la sociedad y el amor, era explícita la
intención de mofarse de ese vínculo entre ambos y dejar en claro su
visión antimoralista. En el año de 1978 su estructura versal adoptó
totalmente al poemínimo como forma expresiva.
El presente artículo ha seleccionado 10 poemas de la edición
de 50 poemínimos (1978) que tienen estrecha relación con dichos o
refranes, como elementos de análisis para significar el vínculo entre
la literatura tradicional y la versificación de breve aliento en el poeta
Efraín Huerta. Estos poemínimos pueden representar una muestra
de la poesía contemporánea mexicana de finales de la década de los
setenta.
En el año de 1977, Elvira García entrevistó al poeta que, para
entonces, tenía 63 años de vida y, en una sección de la entrevista, el
escritor deja ver sus propias impresiones sobre sus poemínimos al
responder a la pregunta de la entrevistadora: “¿Bajo qué sentimiento
escribe usted?”
Hace muchos años se escribía ─yo al menos─ por todo. Hoy
solamente escribo por amor y porque me divierto mucho
haciéndolo, sobre todo poemínimos, esta formita poética que
tanto irrita a cierta crítica y que tantos imitadores tienen ya,
infelizmente. Digo infelizmente, porque ya he dicho que si bien
todo cabe en un poemínimo, hay que saberlo acomodar.

Es clara y congruente la respuesta con respecto a la época
en la que le fue formulado el cuestionamiento, al mencionar el
sentimiento y la razón del amor que hay detrás de su escritura, no
hace más que confirmar lo que la crítica señaló como una de sus
6

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

grandes temáticas y, al referirse a los poemínimos, también ratifica
ese divertimento en su creación y en el discurso del yo poético,
quien a través del poema con base en la literatura tradicional ofrece
una creación única.
Algo característico de Huerta es, en efecto, su autocrítica,
esa natural forma de humildad que ensaya con el hecho de mofarse
de su trabajo y de sí mismo en toda oportunidad, incluso en esta
conversación formal que sostuvo con Elvira García (1977), acaso
motivada por el hecho de haber obtenido el Premio Nacional de
Letras apenas un año atrás, así el escritor irónicamente no haya
relación entre el poemínimo con el idiograma oriental, pero si
con la flojera: “Huerta, por su parte, sonríe un poco cuando se
intenta relacionar el poemínimo con el ideograma chino, ‘su única
relación es con la pereza, dice, ‘los otros son, o pretenden ser,
poemáximos’”.
A pesar del carácter irónico del Huerta sexagenario que ya
apuntaba José Emilio Pacheco, el bardo también era capaz de afirmar,
con toda seriedad, su punto de vista de la poesía en su actualidad.
En una parte de la entrevista con García se le pregunta: “¿Una
aceptación de la poesía actual podría tener como razón principal
─utilizando palabras de Ernesto Cardenal─, el que ésta no vaya
más al subjetivismo o al lirismo onírico?” A lo que el entrevistado
responde:
La poesía actual se ha despojado del sobrepeso del lirismo que
la mantuvo varada. Se ha liberado: es más directa y su lenguaje
se escucha, a veces, a gritos desaforados. La veo más limpia, más
fraternal, más humana. Con ella se ha experimentado demasiado.
Da igual La palabra siempre tiene la palabra, y si es palabra poética,
mejor.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Con esta última visión huertiana de la poesía de su época, el
poeta publicará 50 poemínimos y, con ello, dejará fuera de la edición
al verso de largo aliento que tantas décadas usó, el yo poético para
entonces, no estaba ubicado ya en la melancolía, sino más bien en el
ánimo festivo siempre agudo, alerta de su entorno, pero poniendo
como blanco principal de su ironía a sí mismo, de tal modo que
el poemínimo fue el medio perfecto en su formato breve para, en
palabras del escritor, ser escuchado a gritos desaforados.
Sobre los poemínimos del poeta originario de Guanajuato,
la crítica ha tenido coincidencias en sus apreciaciones sobre ellos.
Algunos estudiosos profundizaron y reflexionaron sobre su
fisonomía poética y le dedicaron al menos un capítulo de libro a
partir de la década de los ochenta hasta nuestros días. Mostrar un
acercamiento serio a la obra de Efraín Huerta ha permitido ubicar a
estos poemas mínimos como una propuesta artística en la literatura
nacional. Por ejemplo, Ricardo Aguilar en su trabajo de 1984 acerca
de este tipo de versos, afirma lo siguiente:
[…] los poemínimos descubren al Efraín maestro de la ironía y
del doble sentido, así como de la autocrítica. Se vale de nuevas
técnicas: de la lengua callejera, llena de elementos populares, del
neologismo, y así sus alusiones humorísticas toman el camino
del humor negro y de la abierta descripción sexual. Se ríe de lo
grandioso tanto como de lo insignificante. Las alusiones sexuales
parecen demasiado crudas a la primera lectura, pero cuanto
más las examinamos las encontramos cada vez más artísticas e
ingeniosas. Las malas palabras o los neologismos también chocan
al principio con la sensibilidad del lector, por groseras. A la
larga comprendemos que Efraín las utiliza en su afán de recrear
un ambiente, y a falta de ellas sería imposible trazar con tanta
efectividad y hermosura aquellos ritmos autóctonos que aún
imprimen su fuerza sobre nuestra lengua […] (Aguilar, 1984: 102)

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Lo que Aguilar observa en la poética huertiana, a seis años de
publicado 50 poemínimos, es un aporte de ingenio y arte en la obra donde
el escritor propone el humor echando mano del lenguaje popular. Atina
a confirmar la autocrítica, pero también la sensibilidad del escritor en su
propuesta creativa. Esa sensibilidad de Huerta está presente en la postura
aguda y a la vez juguetona que asume de las instituciones sociales, pero
muy particularmente del ser humano en general, por ello Raúl Bravo
apuntaba a inicios del siglo XXI que: “En definitiva, cada poemínimo
insiste en ese impulso vital, instintivo, que con sorpresa y rapidez se
desprende de todo efecto ilusorio para brindarnos, casi rozando, la
caricatura, lo frágil de la naturaleza humana”. (Bravo, 2002: 28)
La incursión del poemínimo en la poesía mexicana es
celebratoria, heredera de la tradición de incursiones como los de
José Juan Tablada y sus haikús, o los poemas de la vanguardia que
experimentaban con las formas en los caligramas u otros poemas
visuales. Renato Leduc retomando refranes en sus versos o Salvador
Novo y sus versos satíricos.
Llegan así los poemínimos a la literatura nacional en una
década vibrante de la historia mexicana que recién había vivido los
movimientos estudiantiles y sociales que cambiaron la confianza
en los discursos oficiales por aquellos que veían las cosas con más
verdad que ocultamiento. La poética de Huerta comienza a tener
cabida entre los jóvenes en los setenta y no necesariamente por el
humor sino por el discurso de conciencia irónica. Sobre esta última
idea Heriberto Yépez lo menciona así:
De esta conciencia irónica acerca del poetizar, arranca la
poética minimalista de Huerta. Los poemínimos son el punto
en el que la poesía deja de tomarse en serio (“el supremamente
cursi / establishment”), y toma autoconciencia de su gravedad

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

histórica en contradicción con la liviandad gozosa o nefasta de
nuestra época. Es curiosamente en esos pequeños artefactos
llamados poemínimos donde convergen las varias contraestéticas
huertianas: compromiso político e incorrección política, ludismo
y coloquialismo, antipoesía radical y alabanza de la poesía maldita.
(Yépez, 2002: 120)

De tal forma que los poemínimos, mucho más allá de
definiciones simplistas, y alejados de todo estudio formal, como el
que alguna vez ofreciera Octavio Paz, al referirse a ellos como “
chistes” (Huerta, 1995), son piezas artísticas singulares en la poesía
mexicana, elementos de crítica y conciencia, ironías con sentido, balas
verbales directas a la cabeza, versos mínimos capaces de evocar la voz
popular y transformarla en poesía. Tal como lo confirma Leyva:
[…] los poemínimos son una síntesis de su pensamiento y no
necesariamente de su obra, del pensamiento que le permite
recrear aforismos y analizar con ellos su tiempo, las ideas
populares por otras irónicas y lúdicas cargadas de sentidos, a veces
dobles sentidos agradables e ingeniosos; otras, obras abiertas a
la reflexión, al análisis de temas diversos como la política o la
historia. (Leyva, 2015: 132)

En 1978, el poeta originario de Silao Guanajuato tenía
64 años de edad; era asiduo visitante de hospitales; había ganado
momentáneamente la lucha contra el cáncer de garganta, pero a
costo de perder la voz. Aún con todo lo anterior, y alejado del verso
libre, era el Huerta jocoso y humilde.
Literatura de tradición oral y literatura de autor
En el caso de los poemínimos de Huerta resulta evidente que las
tradiciones orales y escritas de la literatura son más cercanas de lo
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

que a simple vista pareciera. La tradición oral de la literatura se refiere
a aquellos textos orales que son transmitidos por medio de la voz y
cuyo soporte es la memoria; su principal característica es la variación,
ya que se adaptan a diferentes contextos para mantenerse vigentes.
(Díaz, 1991: 57) Por su parte, la tradición escrita de la literatura se
refiere al conjunto de textos escritos que son transmitidos por medio
de la escritura (valga la redundancia) y cuyo soporte es el libro, ya
sea físico o electrónico o algún otro material en el que puedan ser
grabados los signos gráficos de la escritura; su principal característica
es la pertenencia a una figura autoral. (González, 2006: 187-195)
La principal diferencia entre ambas tradiciones es la estética
literaria que presentan. La tradición oral muestra un conjunto de
valores colectivos, los transmisores tienen conciencia de que el texto
les pertenece tanto como al resto de la comunidad que lo conoce
y transmite. Por tanto, sus variaciones están encaminadas a que el
texto continúe siendo aceptado en la cadena de transmisión oral.
Es debido a esto que los recursos mnemotécnicos y los referentes
comunitarios son fundamentales. (Foley, 1988. 122) Por su parte, la
tradición escrita, al estar completamente ligada a una figura autoral,
tiene como principal característica la originalidad y la inamovilidad
(a menos que así lo indique el autor o editor). (Foley: 85)
Sin embargo, ambas tradiciones no son indivisibles ni
restrictivas la una de la otra. Aun cuando en la literatura de estética
escrita se considera que hay textos originales, en la tradición oral
esto no existe, sino que lo que hay son versiones. Una versión es
cada una de las realizaciones de un texto, así que, para la literatura
de tradición oral, el texto es una abstracción que incluiría a todas
sus versiones, pero con el que nunca se interactúa tal cual: lo único
a lo que se tiene acceso es a las versiones de un texto. (Frenk,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

1972: 34) Con la literatura de estética escrita sí tenemos acceso
al texto directo mediante su escritura. Incluso cuando se cuentan
con varias ediciones de una misma obra, existen categorías como:
original, manuscrito y primera edición que son un guía temporal de
la evolución del texto. (Mostacero, 2004: 53-75)
Como método de registro, resulta una obviedad afirmar que
cuando la escritura se convirtió en una herramienta asequible, se
buscó registrar también textos de la tradición oral. Ejemplo claro son
los cancioneros, las hojas volante muy populares durante la época
del corrido revolucionario y los libros de leyendas. Para la tradición
oral, las versiones registradas por escrito, justamente se vuelven eso:
una versión más de todas las que integran la abstracción del texto
oral. La mayoría de estas publicaciones no guardan correspondencia
directa con las características orales, sino que a menudo son
reelaboraciones realizadas por escritores que echan mano de los
recursos estéticos de la escritura de autor.
Difícilmente las versiones de textos orales que se registren
por escrito podrán volver a la cadena de transmisión oral, pues su
reelaboración al nivel del discurso puede ya no ser compatible con
la oralidad. Sin embargo, hay ocasiones en que las versiones de los
textos orales registrados por escrito no sólo vuelven a la cadena de
transmisión oral, sino que incluso la alientan. (Ong, 1986: 42) Este
es el caso, por ejemplo, de cuando los libros escolares incluyen la
versión de algún cuento, leyenda o refrán de la tradición oral: de
cierto modo activan la memoria colectiva. (Zavala, 2006: 255)
En otros casos, las recreaciones por escrito de versiones de
textos orales no vuelven a la cadena de transmisión oral, como es el
caso de “El gusto por los bailes”, cuento de Daniel Sada incluido en
Ese modo que colma (Sada, 2010: 35), que es una versión del corrido
12

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Rosita Alvírez. Es notorio que las tradiciones y estéticas literarias
continuamente se influyen y retroalimentan entre sí. De la misma
manera, en los autores de literatura de estética escrita no es excluyente
que posean un acervo de literatura de tradición oral, por lo que, a la
hora de crear su obra, es común que recurran a estos saberes y los
utilicen como contexto, o, en casos más evidentes, como el de los
poemínimos de Huerta, se reformulen o creen nuevas versiones de
textos de la tradición oral.
Poemínimos, lyra mínima y paremiología
Los géneros literarios pueden variar respecto a si se refieren a la
literatura de tradición oral o a la de autor. El ensayo, por ejemplo,
es incompatible con la tradición oral porque desarrolla una postura
personal. La leyenda incluye creencias y contextos comunitarios,
por lo que es propia de la tradición oral, aunque sea continuamente
reformulada por la literatura escrita. Los cuentos, sin embargo, los
hay en ambas estéticas literarias, pero con características distintas; lo
mismo ocurre con los poemas. En lo que coinciden las dos estéticas
es que ambas cuentan con diversidad de géneros narrativos y líricos.
Los textos líricos de la estética escrita cuentan con
especificidad de subgéneros y, aun cuando en la tradición oral también
se cuenta con ellos, la fragmentariedad propia de la transmisión oral
hace que el modo de estudio de estos textos sea diferente. Por tal
motivo, resulta necesario que se especifiquen los conceptos de la
tradición oral relacionados a los poemínimos, como pueden ser la
lyra mínima y la paremiología.
La base del género lírico de la tradición oral es la copla, un
conjunto de versos que pueden intercambiarse con otras coplas en
diverso orden y variación para estructurar un texto mayor, como
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

una canción. Las antologías de textos líricos de tradición oral,
como los cancioneros, más que canciones, incluyen coplas y las
referencias de las canciones en las que han sido utilizadas (Masera,
2019). Un gran subgénero de la lírica de tradición oral es la lírica
infantil, caracterizada por acompañar algún juego, sorteo o acción
de entretenimiento.
Por su parte, la paremiología es la disciplina que estudia
los refranes, proverbios y demás enunciados breves y sentenciosos
cuya intención es transmitir conocimiento basado en la experiencia.
Conceptos íntimamente relacionados de este campo son: paremias,
dichos, refranes, proverbios, sentencias, juegos de palabras y
aforismos. (Pérez, 1996: 7)
Una vez establecido lo anterior, notamos que la selección de
poemínimos que se muestran aquí es una reelaboración de textos de la
tradición oral como dichos y refranes. Estos poemínimos funcionarían
como una versión de los refranes y dichos de la tradición oral, aunque
se salen de la cadena de transmisión oral por utilizar registro escrito
y artificios propios de la estética escrita y de autor. De esta manera,
sería muy poco probable que las versiones de los dichos y refranes
reformulados por Huerta fueran incluidas en los acervos de literatura
de tradición oral. Sin embargo, lo que es un hecho es que uno de los
artificios implementados por el escritor es apelar al conocimiento por
parte del lector de los dichos y refranes de la tradición oral.
Los poemínimos por sí mismos resultan entretenidos y
lúdicos, pero conocer el referente de los textos de la tradición les
da el valor agregado de sátira y parodia. Huerta utiliza un doble
juego de originalidad para sus poemínimos. Por un lado, renuncia
a proponer un texto completamente novedoso, ya que refiriere a
otro de conocimiento ampliamente difundido; pero por el otro
14

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

lado, innova al plantear un cambio de la idea original que proponía
el texto de la tradición oral. Esta innovación ocurre al nivel de la
fábula y del discurso y analizaremos los recursos de reelaboración
implementados en cada uno de los poemínimos seleccionados.
El cambio formal más evidente que ocurre con todos los
poemínimos es en su estructuración gráfica. Los dichos y refranes,
al provenir de la tradición oral, no cuentan con un modo particular,
ni menos artificioso, para ser plasmados por escrito, así que suelen
asumirse como frases cortas. Por el contrario, Huerta se vale de
las posibilidades gráficas que ofrece la lírica escrita y los reformula
gráficamente, ya no son frases cortas, sino versos de apenas una
o dos palabras. La sintaxis, en cambio, se mantiene prácticamente
igual en ambas versiones.
Los diez poemínimos, propuestos en este artículo, se
caracterizan por convertir los refranes a los que hacen alusión al
formato de poemas, están compuestos de una sola estrofa, tienen
una estructura de cuatro a ocho versos, siendo que la mitad de ellos
contienen seis. Su métrica oscila entre el monosílabo y el tetrasílabo.
Su presentación versal implica la lectura verso a verso que pausa
palabra tras palabra, así el efecto fonológico da la impresión de
ofrecer una sentencia que emula la oralidad de su referente. El inicio
de todos los versos con la letra mayúscula, supone su independencia,
pues no sólo conlleva señalar cada punto y final de forma implícita
al término de cada línea, sino el inicio de una idea en cada verso.
La selección de poemínimos puede asociarse en dos grupos
desde una perspectiva temática. En el primero se encuentran aquellos
que hablan sobre el desperdicio en una forma de sinsentido. Los
poemínimos de esta clasificación abarcan lo absurdo de la profesión
del escritor, como es el caso de:
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

No por
Mucho
Publicar
Te consagras
Más
Temprano
Este mismo grupo muestra una aparente burla al estilo de el
“mundo al revés” que se obtiene con la inversión de palabras y por
tanto del sentido original propuesto originalmente en los dichos y
refranes. Esta clasificación es en la que más evidentemente incluye
el aspecto lúdico propio del estilo de Huerta, como es el caso de:
No hay
Que
Echarles
Cerdos
A las
Margaritas
La segunda clasificación temática se refiere al asunto erótico,
donde privan las alusiones al placer sexual y los vínculos amatorios,
como se aprecia en:
Hablando
Se
Enciende
La
Gente
El ejercicio del poeta al convertir los refranes en poemas
parece simple, pero, como él mismo reflexiona sobre su elaboración,
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“hay que saberlos acomodar” (Op. cit). La lógica del dicho es
reformulada con los versos, de tal forma que la sonoridad y el
ritmo del poema con respecto a la oralidad de la frase original son
idénticos, implicando así una analogía en dos sentidos: por un lado,
puede entenderse que la frase popular es poética; y, por otro lado, el
poema es tan cierto como la sabiduría popular.
Los dichos y refranes tienen la función de expresar una
enseñanza, la reformulación lúdica propuesta por Huerta a partir de
sus Poemínimos es una forma de actualizar esa enseñanza o incluso
mostrarla como obsoleta por medio de elementos irónicos. En
Aquiniana:
Hasta
No
Beber
No creer
No sólo se establece relación con el refrán: “Hasta no ver,
no creer”, sino también con el dicho: “Los niños y los borrachos
siempre dicen la verdad”. Se le atribuye a la embriaguez la posibilidad
de una visión que el simple sentido de la vista sobria no posee. Beber
establece una relación directa con el ver, pues la ingesta del alcohol
también abre otra posible visión que agrega nuevo sentido a lo
creíble.
Beber sustituye, repite y continúa el significado del refrán,
pero es divertido el significante propuesto por el poeta, dado que la
aliteración implícita entre las palabras ver y beber mantienen el aporte
rítmico que tendrá con la palabra creer en el poema, sino que aluden
al balbuceo y repetición propios de la enunciación realizada a partir
de la embriaguez. Además del aspecto lúdico, también está presente
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

el recurso metafísico o psicologista para la reformulación de los
refranes, como en Así es:
Todas
Las
Cosas
Se parecen
A su
Sueño
El cambio de “dueño” por “sueño” podría hacer referencia a
la búsqueda aspiracional que define las características de las cosas; en
el refrán tienen el atributo del dueño, son su reflejo o representación,
sin embargo, en el poema las cosas ya no se parecen a su dueño sino
a su sueño, de tal modo que la sustitución de una palabra por otra
vuelve el discurso poético polisémico. Las posibilidades lingüísticas
se abren hasta alcanzar el territorio de lo onírico.
Otros, en cambio, son deliberadamente lúdicos y se observa
en ellos el intercambio de palabras del refrán, con el consecuente
cambio del sentido original, logrando uno nuevo, divertidamente
opuesto:
No hay
Que
Echarles
Cerdos
A las
Margaritas
La inversión de acomodo entre “margaritas” y “cerdos”
basta para cambiar la imagen que originalmente ofrecía el dicho
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popular de una más sutil a otra más inesperada. El disfemismo
propuesto le da al poemínimo un carácter de humor negro, pues
el lugar que ocupan las palabras en los versos, en contraste con el
referente, intercambia también los significados posibles, de tal modo
los cerdos, sólo por el lugar sintáctico que ocupan, pueden ser la
parte delicada y las margaritas su antítesis.
Ahora bien, el carácter enunciativo del primer verso, puede
resultar en una advertencia del debiera ser, más que un mandato.
Es un discurso amistoso, no impositivo que, por su propio carácter
versal conlleva un llamado al interlocutor para no incurrir en la
acción, dando por sentado la posibilidad del evento, creando así una
situación de juego verbal que compromete la lógica.
Hay poemínimos con recursos metalingüísticos,
como De plano:
No hay
Peor
Poesía
Que la
Que no se
Hace
El poema habla aquí de poesía en contraposición a la “lucha”
de la que hablaba el dicho popular. La frase original alude a no dejar
de luchar, porque hacerlo sería un escenario no deseable; es decir,
incluso el intento tiene más valor que la inacción. El mismo efecto
ocurre en el poema con el intercambio de poesía en el lugar de lucha,
la peor poesía es aquella que no se intenta. La lucha y la poesía tienen
el mismo peso sintáctico y, en ambos contextos, el sentido común es
hacer la una o la otra, no hay cabida para la falta de impulso.
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Similar a éste se encuentran los poemínimos destinados a
hacer burla de la profesión de escritor:
No por
Mucho
Publicar
Te consagras
Más
Temprano
Una de las características de la poética huertina es el tono
irónico con que muestra su visión del mundo, justamente es en esta
década de 1960, donde pone de manifiesto este rasgo distintivo en su
escritura y se observan propuestas artísticas donde hace mofa de su
persona con frecuencia. Aquí se demuestra la frase que José Emilio
Pacheco le dedicaría: “Sabio socarrón y auto irónico” (Op. cit.)
La consagración poética temprana no está relacionada con la
cantidad de publicaciones y, en el caso del poemínimo que contiene
esta sentencia, se percibe la sustitución de dos palabras, publicar por
madrugar y consagras por amanece, siendo que en otros poemínimos la
tendencia es la sustitución de un vocablo. Haber elegido el cambio de
una palabra en lugar de dos afectaría el mensaje significativamente.
Por tanto, es claro que la construcción de los poemínimos no
responde a un formato específico, son piezas poéticas independientes
en la interpretación de la literatura oral de la que se nutren.
Un título no es sólo el nombre de un texto, sino que
es también una guía de lectura. Es importante mencionar que
en la tradición oral no se cuentan con títulos dados a los textos,
y los que hay fueron otorgados como herramienta de estudio y
clasificación por los académicos o los editores, pero cada uno de los
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

poemínimos, sí cuentan con un título como recurso de la literatura
de autor. Pareciera que en este caso el título funcionara como una
prolongación de los poemas o una nota al pie sobre el juicio que
la voz poética hace de ellos. En todo caso, esta voz poética que
prolonga el poema, también mantiene el tono irónico y lúdico que
se muestra al interior del texto. Tal es el caso de Plagiazo:
Caras
Vemos
Cromosomas
No sabemos
La elección de la palabra cromosomas, que supone la
transmisión genética y la definición sexual de los individuos, en
sustitución de corazones, que implica sentimientos y emociones de
las personas, alude en definitiva al sentido erótico que distingue la
poética huertiana más el componente lúdico, este poemínimo es un
divertimento del doble sentido.
Lo mismo ocurre con Pues sí, donde el título funciona como
una opinión sobre el contenido del poema:
Hablando
Se
Enciende
La
Gente
Una de las fuentes generadoras del fuego erótico, que bien
puede hacer las veces de oxidante por naturaleza es la palabra
hablada, ya lo señaló en su “Poema V” el poeta Pablo Neruda, esa
maleabilidad del lenguaje y la capacidad de la palabra para llegar a su
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

interlocutor: “Para que tú me oigas/ mis palabras/ se adelgazan a
veces/ como las huellas de las gaviotas en las playas”.
Encender el fuego de la pasión con el lenguaje oral va más
allá de sólo entenderse, es compenetrarse y excitarse. Esa es una
verdad, una lógica común como la que el refrán original ostenta,
simple y llana sabiduría popular de la que se vale la poética huertiana
en su divertimento, en esa alegre transformación de la literatura oral
al poema mínimo.
De igual manera ocurre con Final feliz, donde predomina la
intención lúdica:
De todos
Modos
Todo
Por
Joder
Se
Acaba
En una abierta alusión sexual, el poemínimo se aleja de las
posibilidades de la mesura verbal de la que nunca ha sido partidario
su autor y, en su elección del disfemismo utiliza el verbo joder que en
el contexto versal cobra una fuerza en su sentido: la pérdida.
Parece que el autor, motivado por dar una opinión sobre las
cosas, cuando incluye los versos que bien pueden servir de prólogo:
“De todos / Modos” hablase para sí mismo y, en esa introspección
no limita su elección de palabras, pues éstas son meros instrumentos
del sentir.
En otros poemínimos en cambio, Huerta matiza su lenguaje
desde el título donde ofrece un consejo al lector, acaso es más
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transparente y únicamente hace referencia a la función que podría
tener el poema, como Consejo III:
Hazlo
Bien
Y no
Mires
Con
Quién
En Refranero el título alude directamente a la fuente de
tradición oral a partir de la cual se realizó el poemínimo. En él
tenemos el cambio de tuertos por sabios y de manco por tonto. Esto
critica a las figuran que lideran, pues no se les otorga una habilidad
específica para ello, sino que se alude a que cuentan con este cargo
únicamente por ser distintos a los demás, en este caso, tontos.
Tierra
De
Sabios
El
Tonto
Es
Rey
Conclusiones
En sus poemínimos Efraín Huerta rompe y a la vez continúa con
dos tradiciones: la del refrán de la tradición oral y la de la poesía
culta. El resultado es que muestra estéticas de ambas tradiciones.
Es consciente de que los acervos tradiciones se mantienen “vivos”,
es decir, en proceso continuo de transmisión, gracias a su variación.
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Además de que este tipo de acervos pertenece a todos aquellos que
los conozcan y, por tanto, cada uno de ellos es su poseedor y tiene
la facultad para modificarlos. La conjunción de estos dos elementos
hizo posible que Huerta retomara textos provenientes de la tradición
oral y los reformulara.
Además, continúa la tradición de la literatura culta en México
ya que, para su reelaboración, utilizó recursos propios del artificio
de la literatura culta, sin mencionar que la forma que otorgó a los
poemínimos los relaciona con otras formas mínimas de la poesía,
como los epigramas, caligramas y haikús.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Nostos, nostalgia y el mundo como teatro en la narrativa de Luisa Josefina Hernández
Nostos, nostalgia, and the world as drama in the
narrative of Luisa Josefina Hernández
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Resumen. La obra narrativa de Luisa Josefina Hernández tiene marcas de
su otro proceso artístico: el teatro. El presente trabajo analiza fragmentos
de tres novelas de la autora donde la influencia del teatro dialoga con los
temas del nostos y la nostalgia. En La plaza de Puerto Santo (1961), Nostalgia
de Troja (1970) y Apocalipsis cum figuris (1981), están presentes dichos temas,
pero se usan recursos dramáticos desde la perspectiva de los narradores y
de los personajes. Además, el teatro está presente como parte de la vida y
esto se extiende a un tercer tema presente desde los clásicos grecolatinos:
Theatrum mundi. Los seres humanos somos como personajes dentro
de una obra teatral. Durante el análisis se encontró el uso de diálogos,
monólogos y elementos metaliterarios en diferentes situaciones. Así
mismo, la autora noveliza géneros propios del teatro dentro de la novela,
como sucede con la comedia de enredos, las pastorelas y el teatro
alegórico. La distancia temporal que hay entre las tres novelas permite
observar una evolución en la narrativa de la autora mediante el uso de los
elementos teatrales. Los regresos o viajes de los personajes ocurren en
dos dimensiones: una física y la otra psicológica. Además de esto, el nostos
como tema no implica un éxito como sucede en la Odisea y la nostalgia
puede variar en lo temporal: pasado, presente, futuro y en lo Absoluto.

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

Palabras clave: Luisa Josefina Hernández, novela, teatro, Theatrum
mundi, nostos, nostalgia.
Abstract. The narrative work of Luisa Josefina Hernández has elements
from her other artistic experience: drama. This paper analyses fragments
from three different novels written by this autor, in which the influence
of drama dialogues with subjects such as nostos and nostalgia. In La
plaza de Puerto Santo (1961), Nostalgia de Troja (1970) y Apocalipsis cum figuris
(1981), for these subjects, dramatic elements play an important role with
the narrator’s and characters’ perspectives. Also, theater is there as part
of life and this thing becomes a third subject in play: Theatrum mundi.
Human beings are like characters inside a play. This research shows the
use of dialogues, monologues, and metaliterature elements on different
situations. The author also novelizes genres from drama such as sitcom
‘comedia de enredos’, ‘pastorelas’ y alegoric theater. The time between
the three novels shows and evolution in Luisa Josefina’s narrative with the
help or drama elements. Returns or journeys of the characters are shown
in two dimensions: physical and psychological. Also, nostos as a subject
does not become a success like in the Odyssey, and nostalgia can have
different times: past, present, future and the Absolut.
Key words: Luisa Josefina Hernández, novela, drama, Theatrum mundi,
nostos, nostalgia.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-62

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Los géneros literarios son dinámicos a pesar de sus demarcaciones.
A veces delimitan con claridad sus fronteras, en otras ocasiones
aparecen híbridos de difícil clasificación. Sin embargo, en medio de
estos dos espectros, cada género literario toma elementos del resto
y se nutre en diferentes diálogos que exploran lo mejor de cada uno.
En el caso de la narrativa de Luisa Josefina Hernández, el teatro
está presente en diferentes dimensiones: aparecen sus recursos
dramáticos con influencia del barroco, detalles metaliterarios al
estilo cervantino donde el arte también es parte de la vida e incluso
también tradiciones teatrales donde el mundo es un escenario
completo.
La presencia de estos elementos teatrales en la obra de la
escritora mexicana aparece en relación con dos temas importantes
en la literatura occidental: el nostos y la nostalgia. Tales son los casos
de La plaza de Puerto Santo (1961), Nostalgia de Troja (1970) y Apocalipsis
cum figuris (1981). En estas obras se puede observar la evolución del
nostos y la nostalgia a la par del mundo como teatro.
En el presente trabajo expondré diferentes conceptos de
nostos y nostalgia, principalmente los de Steiner sobre la nostalgia
y su relación con el absoluto y Simon Hornblower en cuanto
a la tradición del primero como tema literario. Con base en lo
anterior y las aportaciones de Antonio Vilanova sobre el gran
teatro del mundo, analizaré las variaciones de lo teatral a través de
dichos temas en estas tres novelas de Luisa Josefina Hernández.
El objetivo que planteo, como parte del análisis en este ensayo,
consiste en describir estas manifestaciones teatrales en cada
novela como una muestra de una de las constantes temáticas en la
narrativa de la autora mexicana.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-62

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

Nostos y nostalgia: diálogos desde la tradición
El nostos es un tema recurrente en la literatura occidental. Es importante
retomar el sentido de esta palabra, su evolución y variaciones, pues
incluso en la misma literatura griega tienen sus puntos en común
y rasgos distintos. Simon Hornblower (2018), en la introducción
del libro compilatorio de The Returning Hero: Nostoi and Tradition in
the Mediterranean Settlement, esboza las aproximaciones en torno al
origen de la palabra y sus diferentes acepciones en el mundo griego.
A nostos, como palabra, se le relaciona con noemai y, de acuerdo con,
Hornblower tiene diferentes sentidos como acciones que indican
“yo voy”, “yo vengo” o “yo regreso”. Lo que nos ha llegado con
mayor claridad es el sentido que le damos a su sustantivo: nostos es
regreso. No obstante, las raíces no son suficientes para definir por
completo el sentido de un tema. Por esa razón aclara: “Occasionally
it can mean ‘arrival’ or even ‘journey’, as (perhaps) when Pindar
speaks of Herakles reaching the end, telos, of his nostos” (2018:
6)1. De inmediato surgen una serie de ideas en torno a esta palabra:
regreso, viaje y llegada involucran diferentes aspectos y al mismo
tiempo comparten algunos. Un viaje no necesariamente involucra
un regreso, tampoco llegada, sobre todo si lo llevamos más lejos con
el caso de la Eneida, de Virgilio, donde Troya ha sido destruida y no
hay espacio físico para regresar, salvo el llanto de las cosas.
Hornblower continúa con las variaciones morfológicas de
esta palabra, pero aterriza finalmente en la atención que le damos
1 Lo que llama la atención de esa revisión y comparativa de la palabra
es cómo se amplía la visión clásica, por ejemplo la de Emilio Güemes Crespo
(edición crítica de la Ilíada, 1996) como el regreso de los caudillos después de
Troya, p. 17.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-62

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

como tema literario, y plantea de nuevo la concepción clásica: el
regreso. En este tema destaca algo importante: el apego al espacio,
lo que bien podríamos traducir (‘place attachment’) como el arraigo
del hogar o la patria: “But in the Odyssey, the most vigorous and
memorable lines about Odysseus’ return may not contain a nostword at all” (2018: 9). Hornblower se refiere al pasaje donde, cerca del
final, cuando muestra su identidad a los pretendientes de Penélope,
quienes no siguen las leyes del hospedaje. Claudia N. Fernández,
por su parte, apunta lo siguiente: “Como bien observa Padel (1995),
en la cultura griega el viaje no es considerado un desplazamiento
positivo. Ajenos a la idea de la excursión por placer, toda empresa
que exigiera un desplazamiento tenía para los griegos un objetivo
bien definido”. (2006: 222)
Hornblower (2018) comparte similitudes con esta descripción
del nostos al mencionar, como parte del ciclo, el vagabundeo
(‘wandering’) de Menelao, el asesinato de Agamenón, la venganza de
Orestes, pero agrega que los regresos también fracasan. De acuerdo
con el autor, existen viajes narrados en la época helenística, cambio
de espacio, que terminan con la muerte de los protagonistas.
Si bien encontramos una serie de variaciones, la constante
es la separación de un espacio por parte de un protagonista y los
acontecimientos que ocurren en su desplazamiento. Esta estructura
mítica del héroe es bien ilustrada por Joseph Campbell (2010),
en su libro El héroe de las mil caras, traducido en México por Luisa
Josefina Hernández. El autor parte de una fórmula que denomina
separación-iniciación-retorno, lo llama monomito, y explica que
la aventura del héroe empieza “…desde el mundo de todos los
días hacia una región de prodigios sobrenaturales, se enfrenta con
fuerzas fabulosa, y gana una victoria decisiva; el héroe regresa de su
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

misteriosa aventura con la fuerza de otorgar dones a sus hermanos”
(35). Campbell usa los ejemplos de Prometeo, Jason (sin aclarar
las versiones) y Eneas. Después analiza otros relatos míticos con
similares características y propone su famosa lectura de las etapas en
el relato mítico del héroe.
Además de lo complejo del nostos, su representación va más
allá de la épica o los ejemplos que usualmente se citan dentro de este
género. De ahí la importancia de dialogar con Hornblower (2018) y
mostrar cómo el nostos aparece también en otros géneros literarios,
como el caso de la tragedia y la comedia:
Tragedy naturally exploited the Trojan returns, but also the
Theban cycle of myths. More generally nostoi tragedies include
those ‘escape-plays’ in which the hero returns from exile to his
homeland. Even Euripides’ Bacchai is a version of the return-and
revenge plot of the Orestes type. (14)

Coincide Hornblower, similar a la lectura que propone
Campbell, con que el tema del regreso puede observarse en otros
ciclos (en el caso del autor de El héroe de las mil caras, en otras
culturas). En el caso que cito se observa también la ciudad de Tebas,
uno distinto al del regreso después de la guerra de Troya. Bien puede
incluirse también a Esquilo con Prometeo o el caso de Polinices en
diferentes tragedias, como protagonista o motivo (como en la
Antígona, de Sófocles).
El nostos en un sentido moderno ha tenido cambios
respecto a las polémicas en torno al pensamiento Occidental.
Emmanuel Levinas (2001), en La huella del otro, propone una
lectura distinta al tema del regreso. Frente al mito de Ulises
(Odiseo) Levinas señala: “…quisiéramos contraponer la historia
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

de Abraham que abandona para siempre su patria por una tierra
aún desconocida y que prohíbe a su siervo, incluso, conducir
nuevamente y de regreso a su hijo a ese punto de partida”.
(54)2 El filósofo orienta esta propuesta en cuanto a la obra
como un sin retorno, similar al concepto de juego de Gadamer
donde la construcción transforma (a diferencia de alterar)3: el
desplazamiento debe generar un cambio drástico, uno de apertura
frente a las limitaciones del objeto en su realidad4.
A las lecturas, apuntadas también por Hornblower,
sobre otros relatos griegos donde está presente el nostos, María
Begoña Ortega Villaro (2022) agrega un aspecto importante en la
imposibilidad del regreso por parte del héroe:
El exilio es una experiencia universal y lo son también los
múltiples sentimientos generados por él, entre ellos la nostalgia,
literalmente el «dolor del regreso». El regreso que duele por
ser imposible, porque el lugar del que se partió es inaccesible,
o inexistente, o ya no deseado…El exiliado sufre una situación
extrema, en condiciones materiales durísimas, pero también sufre
de «nostalgia», la primera idea que surge cuando leemos los versos
5.151-158 de la Odisea citados más arriba…De acuerdo con las
leyes compositivas del griego antiguo, podría significar: «un dolor
por aquello que regresa»... (4 y 30)
2 Esther Cohen, quien por cierto traduce esta edición de Levinas que cito,
en su libro El silencio del nombre, critica esta postura: Ulises no es el mismo
al regresar y Abraham sigue arraigado sentimentalmente a su patria.
3 Véase en Verdad y método (Trad. Ana Agud Aparicio y Rafael de
Agapito). Sígueme, p. 156-157.
4 Por un lado, el nostos implica un desplazamiento y una transformación
frente al arraigo del hogar; por el otro, todo lo anterior no involucra
necesariamente un éxito (basta recordar el Ulises, de Joyce) ni el cumplimiento
de todas las subetapas del monomito.
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

En más de una ocasión surge ese dolor donde la temporalidad
y la distancia juegan un papel importante en la representación que
plantea cada obra literaria. En el nostos, la nostalgia se vuelve un
fenómeno complejo, sobre todo en la literatura moderna, porque el
dolor de eso que regresa no es necesariamente el pasado, sino por
el presente que nunca fue, el futuro que aún no llega e incluso una
nostalgia por un tiempo mítico.
Friedrich Nietzsche (2003), en La genealogía de la moral,
resalta con detalle el primer concepto de nostalgia al que aludí
en el párrafo anterior. El filósofo ve el olvido como una actitud
positiva que se desconecta de ese dolor y apunta a un principio
que él considera psicológico: “Se marca algo a fuego para que
permanezca en la memoria: sólo lo que no cesa de hacer daño
permanece en la memoria” (p. 101). Para Nietzsche, esta dimensión
de la memoria está llena y le sobra sangre, martirio y guerra: el
dolor, por lo tanto, es una fuerza auxiliadora de la memoria. En
el regreso hay otros regresos: si es físico, hay recuerdos; si hubo
destrucción, hay utopía; si hay exilio, hay catábasis. Pero ésa es
una de las trampas de la nostalgia del pasado. Nietzsche agrega
más adelante: “Cuánto más desmemoriada ha sido la humanidad,
tanto más terrible fue siempre el aspecto de sus usanzas…”
(102). La memoria se vuelve algo selectivo en el viaje del héroe,
se selecciona el dolor y entra en conflicto la Mismidad criticada
por Levinas frente a la Otredad.
Finalmente, en relación con el nostos, es necesario retomar el
concepto de nostalgia por el absoluto por parte de George Steiner
(2001). En su ensayo sobre los mesías seculares reflexiona acerca del
lenguaje propio que desarrollan las mitologías y cómo algunas áreas
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del pensamiento crean un lenguaje similar al del absoluto cristiano5.
Steiner plantea lo siguiente:
Esa nostalgia, tan profunda, yo creo, en la mayor parte de nosotros,
fue directamente provocada por la decadencia del hombre y la
sociedad occidental, por la decadencia de la antigua y magnífica
arquitectura de la certeza religiosa. Como nunca anteriormente,
hoy, en este momento del siglo XX, tenemos hambre de mitos, de
explicaciones totales, y anhelamos profundamente una profecía
con garantías. (22)

Lo importante en la aportación de Steiner es esa nostalgia
por lo mitológico: la repetición de sus elementos estructurales,
como el caso de los mesías individuales o colectivos. La nostalgia en
el nostos moderno implica una serie de dolores a lo que se regresa,
con todo y sus fracasos, entendidos como la vuelta al espacio donde
existe el arraigo por el hogar (o lucha por el desarraigo). Uno de esos
elementos mitológicos del cristianismo y que Occidente ha seguido
adaptando de manera nostálgica es el mundo como una ficción, un
texto o una gran obra de teatro.
El mundo como teatro
El teatro estuvo en casi toda la vida de Luisa Josefina Hernández.
Desde los cuatro años iba con su madre y una pariente suya todos
los domingos. El teatro le parecía al inicio parte de esa vida de fin
de semana. No obstante, aparte de los montajes y los textos, en
5 Otro libro muy importante sobre el Absoluto en Occidente es Filosofía
accidental. Ensayos sobre el hombre y el Absoluto, de José María Ridao (2015).
Ridao relaciona el Absoluto como una máscara para esconder la soledad radical
del ser humano: un imposible, similar algunos regresos.
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su vida estaba la narrativa, pues de su madre heredó el gusto por
contar. La narrativa y el teatro están desde muy temprano y, sobre
la narrativa, específicamente el arte de novelar, menciona: “Con las
novelas sucede de otro modo; ahí hay un afán de no perder grandes
momentos de la vida, propios y ajenos, que algo no se olvide, no se
borre tan pronto como nos borramos nosotros mismos” (2016: 16).
La autora sabe distinguir bien sus impulsos y la orientación que tiene
un género del otro: “Mi relación con el teatro sigue siendo turbia,
pero profesional. Emilio me convenció de escribirlo, pero yo me
lancé a estudiarlo profesional y sistemáticamente (mis amigos no
lo hicieron)” (16). Reflexiona lo que escribe después de escribirlo,
sabe cuándo usar las unidades de Aristóteles y en qué momento no
son adecuadas para el texto, inclusive se cuestiona la noción de los
tres actos que le ponen como lectura. Y a pesar de esta distinción
del modo en que se trabajan las novelas, el teatro6 está ahí en su
narrativa de diferentes maneras.
El tema del Theatrum mundo en el mundo Occidental tiene
sus raíces desde la época grecolatina. En un inicio se entiende como
una cuestión de roles sociales, máscaras a la manera de los hipokrates
(actores) del drama ático. Pero uno de los registros importantes
y más claros sobre esta perspectiva se encuentra en la epístola
LXXVII de Séneca a Lucilio. “En el segundo pasaje, Séneca utiliza
el símil de la comedia y los comediantes para probar que las riquezas
y dignidades del mundo no son más que un disfraz, análogo al de
los actores que se despojan de sus atavíos fingidos al terminar la
representación de la comedia” (Vilanova, 1950: 154). La idea que
presenta Antonio Vilanova es todavía un concepto puesto en forma
6

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Sobre todo, la influencia de Bertolt Brecht.
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analógica para explicar los fenómenos sociales, similar a la propuesta
que cita Eugenia Bridikhina (2015) respecto al poder en las cortes y
su teatralización:
La noción de la dramaturgia de la vida, desarrollada por Ervin
Goffman (1987) y Elizabeth Burns (1972), permite comprender
cómo los individuos actúan socialmente como actores y
desempeñan un papel social a partir de las expectativas que tienen
en la reconstrucción de la imagen social por la cual desean ser
reconocidos. (10)

Hay una clara comprensión del mundo a partir de una
manifestación artística, en cuanto a los roles sociales. Cada uno
juega un papel distinto y no por nada la palabra hipócrita, en su
sentido actual, muestra estas ambivalencias entre el ser y parecer de
una persona, aspecto muy trabajado en la ficción.
La aportación de Vilanova (1950) es clave porque traza la
evolución del gran teatro del mundo desde dicha analogía hasta
convertirse en tema e incluso alegoría dentro del mundo occidental.
Uno de los primeros registros como tema se encuentra en Luciano de
Samosata, concretamente uno de sus diálogos, el de ”Menipo en los
abismos”: “…aparece una nueva versión del tema que comparando
la vida humana a una larga procesión7 cuyos miembros se revisten
de diferentes insignias y atavíos, culmina en una perfecta exposición
de la comedia de la vida humana” (157). Las ideas clásicas sobre este
tema pasaran al Renacimiento y es donde crearán la base, junto con
la influencia medieval del universo como un gran texto8, para sentar
7 Imagen muy parecida a la peregrinación en Apocalipsis cum Figuris, de
Luisa Josefina Hernández.
8

En la estética simbolista, detallada por Edgar de Bruyné en La estética

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las bases alegóricas, cómicas, trágicas y metaliterarias del Theatrum
mundi.
Ese giro del Renacimiento y del Barroco crea las bases
dentro del teatro para que aparezca esta consciencia teatral en la
condición humana. Se desarrolla el artificio del engaño con ecos del
mundo grecolatino. Una de las traducciones y comentarios que más
destacan su influencia es la del Enquiridion, de Epicteto, en particular
las aportaciones que hace el Brocense acerca de esta obra. Antonio
Vilanova señala lo siguiente: “En efecto, la postrera interpretación
que da el Brocense del texto de Epicteto, se refiere de manera
específica a la esencia de la representación dramática, cuyo carácter
aparente y fingido subraya con particular detenimiento”. (165)
Además de lo anterior, Dios aparece como autor de la comedia,
ésta entendida como teatro en general, no específicamente lo que
conocemos como género cómico.
Sin duda es necesario agregar a todas estas nociones del
Theatrum mundi clásicos como La vida es sueño, Don Quijote de la Mancha
o Hamlet, por mencionar unos pocos donde este tema aparece en
diferentes dimensiones, sobre todo respecto al engaño y el mundo
como un gran escenario. Desde los diferentes travestismos que
vienen desde el Renacimiento y tienen un auge en el Barroco, hasta
los elementos metaliterarios como en las obras de Shakespeare y
Cervantes, este tema está ahí presente y sigue reproduciéndose en lo
social hasta el siglo XX, incluso en las cosmovisiones, por ejemplo,
Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello, o El gran circo del
mundo, de Rodolfo Usigli.
de la Edad Media, resume cómo los seres humanos son símbolos de algo más
elevado; no se trata de un símbolo como actualmente lo entendemos, sino todo
como parte de una obra de arte o un texto hecho por Dios.

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Regresos, porvenires y teatro novelesco en
Luisa Josefina Hernández
La plaza de Puerto Santo cuenta la historia de un pueblo con el mismo
nombre. En términos de Levinas, acerca del nostos de Ulises, sería
una representación de la Mismidad: se trata de un espacio que puede
cambiar en su proceso de urbanización y el tamaño de población,
pero que sigue siendo el mismo: “Lo más original, lo más terrible de
Puerto Santo y por eso lo más digno de mención, es que soportó tres
siglos sin cambiar salvo en lo que se refiere a un comparativamente
pequeño aumento de población”. (Hernández, 1985: 11) El primer
apartado o capítulo de la novela (son veinte en total) se centra en
la descripción de este pueblo inmutable en su esencia, aunque en lo
accidental parezca cambiar poco con respecto a esa resistencia de tres
siglos. Al final de esta parte se establece la expectativa de la historia:
Como es natural, todos los grupos humanos llevan a vivir
momentos críticos al igual que los seres humanos. De ellos, pueden
surgir tres cosas: una renovación, la destrucción absoluta o el
regreso a un estado anterior, pero difícilmente se logra conservar
la misma situación que dio lugar a la crisis, Puerto Santo, con
ser una excepción, no es tan excepcional que escape a toda regla
general. (13)

Después de este sembrado lleno de ironías, la narración
establece cómo un escándalo cambiará lo que no pudieron
transformar los vientos del norte ni los huracanes. Puerto Santo es
una Mismidad que sufrirá un cambio desde adentro de su tiempo
mítico negado a cambiar los incestos, las violaciones o el suicidio de
algún joven con inclinación sexual contraria a las de las costumbres
de los portosantinos.
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Un grupo de hombres importantes en Puerto Santo se
reúne, como había solido hacerlo durante treinta y cinco años,
para preguntarse cómo llegaron a un acto inmoral. Los personajes
son Fernando Camargo (casado con una de las descendientes del
fundador Arau), Gonzalo Peláez (comerciante de telas y alquilador
de doce casas), Miguel Suárez (dueño de huertos y productor de todas
las frutas) y los jóvenes Ramón Jiménez, Edgar y Claudio Ramírez,
descendientes del fundador de Puerto Santo. De esta élite, a punto
de cuestionarse sus actividades de mirones voyeristas, resalta la de
Fernando Camargo: “El doctor Camargo dejó su lugar de origen
a los doce años, estudio secundaria y preparatoria en Veracruz,
interno en un colegio militar, y luego hizo su carrera en la ciudad
de México su carrera de medicina”. (Hernández, 1985:14) En este
apartado se hace presente un desplazamiento por parte de uno de
los personajes, el doctor Camargo, quien se separa de Puerto Santo
y su iniciación y retorno, irónicamente, es resumido de la siguiente
manera: “Al terminarla tuvo una gran duda y, como en otros grandes
momentos, se dejó llevar por las angustias de su corazón más que
por los razonamientos o las conveniencias y regresó a Puerto Santo
donde se casó con una Arau, tuvo cinco hijos y empezó a envejecer”.
(14) El regreso del hijo pródigo traerá ese cambio importante en la
estructura política; el médico y compañía serán la cura involuntaria
de esa resistencia de más de trescientos años. Su nostalgia por el
regreso, angustia reflejada a la distancia de su lugar de origen, lo
llevará con una fidelidad de ritmo macilento (35 años) a cumplir
dos de las tres cosas que señaló el narrador en el primer capítulo:
renovación y un cierto regreso a un estado anterior. La crisis está en
el personaje que regresa al hogar que tiene arraigado en el corazón.
Tan arraigado que durante su labor le entraba un estupor por
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encontrarse de nuevo ahí, y ese mismo estupor lo llevaba a rencores,
sentimientos negativos y, a la chispa de la trama, el aburrimiento.
El tema de la nostalgia en el nostos está ahí y poco a poco se
introduce este mundo como un gran escenario teatral desde los diálogos
de los mismos personajes. Antes de que surja el esquema de una comedia
de enredos, hay una comparación por parte del doctor Camargo cuando
discuten la razón de cómo llegaron a semejante situación:
En segundo lugar, hay mucho escrito sobre la naturaleza de las
bromas. La risa, por ejemplo, tiene una función especial de catarsis.
Nos reímos cuando las cosas nos afectan, para disfrazarlas. Así
pudiera ser que el nombre de broma no fuera más que una máscara
para ocultar algo innombrable. (Hernández, 1985:18)

El resto del grupo ve—en la novela todavía no se devela la
actividad secreta—toda la situación como una broma pasajera, algo
que dejarán de hacer, pero en realidad ya han comenzado un viaje
histórico sin retorno. Aparecen la catarsis y la risa, como antesala de
la comedia de enredos que se aproxima, sin que ellos lo sepan.
En ese pasaje se siembran varios detalles para el manejo de
la ironía. Este grupo de élites cree tener mayor conocimiento de las
acciones que el resto del pueblo. Y, en ese juego de seres y pareceres,
el doctor Camargo reflexiona en torno a los disfraces y cómo una
palabra sirve como máscara para ocultar lo terrible que ellos están
haciendo en Puerto Santo. Lo innombrable tiene un doble sentido:
no se nos dice todavía desde la narración y los diálogos, y, al mismo
tiempo, es moralmente inaceptable para la histórica idiosincrasia de
la doble moral portosantina.
Los problemas se extienden hasta el presidente municipal,
Teobaldo López y su esposa Florinda Rentería, quienes tienen
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una rivalidad dentro y fuera de casa, y mantienen las apariencias
como personas importantes de esa sociedad: son un matrimonio
por conveniencia mutua, pero su vida está llena de rencores. Para
muestra de su actuación, a la manera del Theatrum mundi, puede
observarse la siguiente narración: “Esa tarde de jueves, Florinda
se maquilló y se vistió con el profesionalismo de una actriz
para recibir a sus amigas, mientras que Teobaldo, echado en la
cama, se preparaba para dormir la siesta”. (Hernández, 1985: 30)
La pareja llevaba dos días sin dirigirse la palabra en el espacio
privado. Los detalles son sutiles las analogías del narrador: el
maquillaje, pero sobre todo el profesionalismo de actriz con las
mujeres fuera del entorno conyugal. Teobaldo le menciona (se
inventa) que una vez en Veracruz tuvo sexo con cinco mujeres y
que podría repetirlo. Florinda esquiva todo, con una naturalidad
sospechosa, y él añade:
La verdad es que para un hombre que ha hecho una cosa así,
las mujeres carecen de importancia. Es lo único que se saca en
claro. Ustedes creen que irse a la cama con un hombre es como
concederle la corona de Francia y no es nada de eso…en realidad
no es nada. Mujeres sobran. (30)

Florinda escapa de esa realidad con su imaginación. Piensa
que es una reina en Francia y viste con las mejores telas mientras un
joven la besa la mano cuando ella la levanta. La escena es bastante
teatral, son dos mundos distintos los que chocan: “¿Qué rayos estás
haciendo?” (30), le pregunta su esposo. Lo que no sabe el alcalde
López es que su esposa tiene un joven amante que no sólo le besa
la mano: Ernesto. Dos tramas se conectarán al mero estilo del arte
nuevo de hacer comedias en los tiempos de Lope de Vega.
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El enredo es simple y esto le permite complicar dos tramas:
la de los mirones de Puerto Santo y el amorío de Florinda con
Ernesto, el joven ayudante del alcalde Teobaldo (quien no sabe jugar
ajedrez, pero irónicamente terminará triunfando en la luz pública).
Todo se complica porque Ernesto y Florinda son descubiertos por
un mirón a través de la ventana de su casa. La narración describe la
admiración de Ernesto por Florinda como un espectáculo y Florinda
no encuentra fabuloso al amante, pero necesita que la contemplen
como la persona que ella se imagina. En medio de este encuadre, se
descubre el acto del mirón:
—Mira, voy a hacer un escándalo antes de que me lo hagan a
mí. Voy a decirle a todo el mundo, empezando por mi marido,
que hoy, al desvestirme, noté que un hombre me espiaba. Que
grité y él huyó. Dejaremos de vernos por una semana y Teobaldo
pondrá que vigile la casa de noche. Así se asustará y no volverá.
(Hernández, 1985: 50)

Lo anterior resulta en una auténtica ironía: Florinda y Ernesto
critican las novelas, entendidas como ficciones; para el primero, le
reflejan un mundo inútil; para Florinda las novelas influyen en la vida
de las personas, incluso en la suya. Con tal de mantener el secreto,
imposible en un lugar como Puerto Santo, se inventa una ficción: un
engaño a la manera del Theatrum mundi, porque el regreso del marido
no significa lo mismo que el regreso del amante: dos ficciones que
vive Florinda y que chocarán con una tercera que acaba de maquilar
junto con Ernesto.
En medio de la comedia de enredos que se desarrolla,
hay diferentes expresiones del nostos como memoria de Puerto
Santo. Aparecen rencores entre las mujeres que son esposas de los
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mirones o historias de supuestos fantasmas, como la historia del
sastre cuando buscan al mirón culpable (que resultan ser varios) y
el recuerda una historia de su juventud: una pianista drogaba a los
padres, seguido, para disfrazarse del fantasma de un ahogado con
tal de verse con un hombre casado. Los ejemplos abundan en cada
diálogo, pero el culminante donde confluyen nostos, nostalgia y el
mundo como un teatro es en las palabras del doctor Camargo, en la
búsqueda simulada, cuando habla del viaje del héroe y lo divide por
los peligros internos y externos:
Todas las grandes tragedias que han conmovida al mundo tratan
de hombres así, de hombres que, como nosotros, han llevado una
vida ejemplar hasta un momento equis, el terrible momento en el
que se vieron arrastrados por una fuerza sorprendente, superior
a sí mismos, superior a sus deberes, al ejemplo de su pasado y
cedieron. (Hernández, 1985: 84)

Esa nostalgia a la que ceden los héroes trágicos, según la
comedia involuntaria del doctor, antes del remate de su compañero
como gracioso, es la del peligro. Y ese peligro se ha repetido una y
otra vez en Puerto Santo: el doctor trata de lavarse con las historias del
pasado, los escándalos de mujeres, para justificar: “Todos los sucesos
precedidos por el hambre de la emoción, por el hastío y la rebelión
contra la vida diaria que requiere humildad y renunciaciones, acaban
en una catástrofe”. (88) Los diálogos ponen en relieve esa consciencia
en el juego de la novela de la nostalgia dentro del viaje de los héroes
modernos, conscientes del escenario teatral en el que viven.
Esto toma una dirección distinta en Nostalgia de Troya. El
pasado, su representación, no es un conjunto de relatos similares
en la Mismidad de un espacio, sino diferentes desplazamientos
centrados en la figura de René. A diferencia de la otra novela, los
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recursos dramáticos, como la abundancia de diálogos, no dominan
sobre la narración, pero al tratarse de narradoras y narradores en
primera persona, entre ellos René, hay monólogos que exploran
ese regreso al pasado con la consciencia de vivir un mundo teatral.
La nostalgia está en dos niveles: el pasado de René (o sus pasados,
porque son diferentes momentos) y la nostalgia por un presente que
no existe, el cual queda de relieve en el monólogo final de la novela.
Destacan en la novela los momentos metaliterarios donde
el teatro es parte de la vida. Por ejemplo, cuando Martin, segundo
narrador, conoce a Elise (primer matrimonio de René) y su madre,
esto sucede en el teatro. Está en escena una obra de Molière, El
burgués gentilhombre. Al narrador le aburre esta obra sin importar
quién la interprete, pero cuando mira a Elise, su madre y el entonces
pretendiente René comenta:
La señora Duchamps, por ejemplo, no reía de acuerdo con el texto,
sino que tenía una sonrisa amable pintada en los labios como para
demostrar públicamente que no estaba preocupada ni tampoco de
mal humor. Elise miraba un poco debajo de la escena. Era obvio
que no se atrevía a mirar a otras partes para evitar de su madre; no se
rió ni una sola vez. René, en cambio, disfrutaba profundamente de
la obra maestra de Molière. No sólo respondía a los parlamentos y
a la actuación, sino que su rostro expresaba toda la malicia de lo que
estaba ocurriendo. Si uno quería ver el Burgués Gentilhombre en
todas sus consecuencias, lo más efectivo era espiar a René mientras
él era espectador. (Hernández, 1970: 41)

Para este capítulo, desarrollado en el año de 1950, trece años
antes de los sucesos narrados en el primer capítulo, ya se tienen los
sembrados de la profesión de René y su hipocresía.
La información narrativa filiada por este segundo narrador
amplía el conflicto de René. En la obra aludida de Molière el engaño
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está en la conversión al Islam por parte de Jourdain, de forma
teatral. René también vive un engaño: su vida, y por eso disfruta con
malicia lo que no se puede decir, pero que se muestra en el teatro.
Los matrimonios, en esa sociedad, también son farsas como la que
vivió el personaje de El burgués gentilhombre, pero se adaptan al vacío
de René, pues, aunque sea años más tarde, desde el primer capítulo
deja claro que “No busco tu alma como soñaste. No, encanto, busco
mi alma, ¿me lo permites?” (Hernández, 1970: 31). René ya le había
dejado claro a la primera narradora, la mujer colombiana, cómo
“Nos explicamos uno a través del otro”. (31) Y esa es la función
teatral que encontrará René a través de las ficciones o las personas
que se asemejan a su nostalgia, sobre todo aquellas donde se ha
dejado la patria, concretamente el hogar.
Hay dos momentos distintos en la novela Nostalgia de Troya que
conectan esta nostalgia en los diferentes viajes de René. El sembrado
ocurre en la narración de su madre, quizá el momento axial, en el
tiempo de la nostalgia, en la vida de René. En el capítulo cuarto, año
1936, la madre de René narra su historia que indirectamente toca
la de su hijo. Ella recibe por error, tal vez, la carta de la amante de
su esposo. El momento es terrible para Laura, madre de René: los
rencores estallan en la ciudad de Roma, ella sabe que François, su
marido, tiene una amante, pero él propone un viaje. Sin embargo,
le llega una carta a éste de parte de su otra mujer y quien recibe el
sobre es Laura. Ella está desolada, intenta aclararle un incidente a su
hijo, pero en la Villa Borghese encuentran por casualidad un teatro
de títeres: “En cuanto René lo vio, se paró como si hubiera echado
raíces y no hubo manera de arrancarlo de ahí a pesar de no entender
el texto… René no reía, pero gozaba”. (Hernández, 1970: 114) La
representación de la nostalgia será distinta en René y su madre Laura;
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en este capítulo se centra en la ruptura, la separación sentimental
con François y, en consecuencia, con su hijo, quien la interrumpe y
corrige constantemente hasta que ya no puede entenderlo.
Durante toda la función de títeres, que Laura considera
vulgar porque se ríen los adultos y hay policías y bofetadas, ella
piensa en la carta, en su contenido y cómo incluso en un viaje para
reencontrarse como familia, todo sigue roto: no hay regreso más
que al dolor, es a lo único que aspiran. Una vez terminada la función
ocurre lo siguiente:
—René, ¿no quieres que te compre unos títeres?
—¿Los venden? —dijo con seriedad.
—Por supuesto y el teatro también.
—Qué lástima.
Me puse impaciente.
—Creí que te gustaban.
—Sí, pero si me los compran no podré verlos ni oírlos de frente.
Manejarlos debe ser muy difícil. (Hernández, 1970: 115)

Se trata de un momento axial por una cuestión de repetición
narrativa y dramática. En otro capítulo, cuando René es narrador
en Ixtapan de la Sal, menciona la dificultad que es para él escribir
una novela y este motivo volverá a aparecer en el monólogo final, la
culminación de su nostos donde la nostalgia ya no es por el pasado,
sino por el presente9. En su niñez, René está fascinado por el teatro
9 En el capítulo donde es narrador en Ixtapan de la Sal, menciona su
nostalgia por el futuro inmediato. Véase p. 105, de la edición que cito.
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porque lo puede ver todo de frente, no como los secretos de sus
padres. Es un placer similar al que siente antes de casarse con Elise
mientras observa la obra de Molière. La imagen es simbólica porque
él es el único que se queda cuando desmontan el teatro de títeres,
como si para él la función no hubiese terminado.
Este aspecto metaliterario se retoma en el monólogo del
capítulo final donde René es narrador y su narratario es la primera
narradora de la novela: la mujer colombiana que también huye de su
país, lejos de su marido, su madre y su hijo. Le escribe de esa manera
porque puede ver las cosas de frente, como en el teatro. Le cuenta
su primera impresión del amor es sumamente teatral: una agnición
dramática. Dicha coincidencia sucede al toparse en la noche a su
padre recitando, entre la maleza, con el cabello despeinado, las
ropas mal puestas y con un rostro angustiado, un poema de Catulo
a Lesbia: “Ésa fue mi primer impresión del amor, un espectáculo
que se admira en silencio y del que uno está naturalmente excluido.
El amor era el teatro, la ópera, los títeres y el mundo” (Hernández,
1970: 196). René no ve el amor en el contacto físico, sino en la
contemplación porque solamente se pueden amar las peculiaridades.
Al final, René le menciona a su narrataria que Colombia está lejos,
pero promete que se verán en Troya, símbolo de las ruinas y la
destrucción de lo que un día puede ser vida y no sólo dolor.
Por su parte, Apocalipsis cum figuris10totaliza el Theatrum mundi.
Además de las dimensiones sacra y simbólica de esta novela está
10 Hay una relación paratextual interesante en el título. Por un lado, la
obra pictórica de Alberto Durero (1498) y la obra de teatro de Jerzy Grotowski
(1969). Inicialmente, el proyecto era una obra de teatro que terminó en novela,
viceversa de John Milton con su Paraíso perdido, que empezó como tragedia y
terminó en épica. Véase el artículo de Fabienne Bradu sobre la novela de Luisa
Josefina Hernández en la revista Vuelta, 80, 1983, pp. 41-42.

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presente el peregrinaje como parte de un escenario en la obra divina:
los personajes cumplen diferentes papeles sociales y alegóricos. En
el mundo propuesto en esta novela aparece una variedad de clanes:
Peregrinos y Peregrinas, Payasos y Payasas, Frailes, Caballeros o
personajes pertenecientes a la Commedia dell’Arte (como el caso
de Pierrot), por mencionar sólo algunos. Aunque parezcan de una
naturaleza arquetípica, algunos casos se despegan debido a los
destellos singulares que tienen, por la focalización de la narración,
con respecto al resto. Éste es el caso de la Peregrina, quien tiene
un pasado frente a la revelación a donde se dirigen todos en sus
caminos del mismo peregrinaje; de igual manera, puede citarse
el caso del Fraile que la sigue y las historias que comparten entre
sí, con un parecido algo notorio, en la intensidad, con la mujer
colombiana y René, personajes de Nostalgia de Troya. Apocalipsis cum
figuris es como un tipo de círculo hermenéutico, en el sentido de que
mucho de lo dicho es la efectuación de un texto que es el universo
y se particulariza a partir de citas bíblicas o alusiones medievales
convertidas en acción singular.
El primer momento explícito del teatro y sus parecidos
está después de una de las repetidas despedidas con el Fraile (los
personajes salen y regresan). La Peregrina piensa en evitar la presencia
de un grupo, salvo si se los encuentra en su camino, pues no hay más
opción; sin embargo, en el fondo, aunque no se lo confesara a ella,
los buscaba: los músicos. En el texto se lee: “Ahora sí, verlos. Los
músicos y los artistas. Tres músicos y el director, dos payasos, una
bailarina, un hombre vestido de domador con un león a su lado, dos
perros bailarines. Todo en movimiento…” (Hernández, 1982: 8) El
domador latiguea al león y a la bailarina. Todo se logra, como en el
teatro, por la presencia de un espectador, en este caso la Peregrina,
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aunque en un enfoque teológico Dios funcionaría también como
autor y espectador.
La descripción es importante en este pasaje porque prepara
nuevamente un motivo intratextual en la obra de Luisa Josefina
Hernández: el desenmascaramiento o el uso metafórico de las
máscaras como artificio dramático. Se describe con detalle la falta de
individualidad de los payasos: “…adorables payasos color naranja, con
las amplias sonrisas y las grandes lágrimas pintadas en la cara. Nada
de cara. Ojos como botones”. (Hernández, 1982: 19) Caso contrario
a la Payasa, que se encontrarán en dicho camino, quien perderá el
maquillaje, dándole un aspecto singular con respecto al resto de los
payasos. Ahí empieza la nostalgia: una vez desvanecidas las máscaras,
la negación de un rostro, es que comienzan a pesar las narraciones del
pasado. Hay un viaje, a manera de peregrinaje, hacia el perdón o, al
menos, el juicio del Absoluto a través de diferentes tradiciones.
Pero esta representación dentro de la novela no se queda
en el nivel de la descripción, sino que aparece tomando elementos
dramáticos, como el diálogo para introducir la reflexión más allá del
nivel literal de la novela. Esto sucede después de la discusión de la
Peregrina con el Domador, porque su alegría de circo es vergonzosa, y
es ignorada por éste por medio de la música; al final, esa cuarta pared
de la realidad se fortifica. El Peregrino aparece y observa cómo la
Peregrina cede al espectáculo que critica y se une a él. Ya lejos del baile,
entre los arbustos, como una selva oscura dantesca, dice lo siguiente:
—No es posible recibir el perdón si hago lo que odio, si hablo
sin sentido, si nadie me ha dado permiso de reformar el mundo.
¿Por qué no es mío el mundo? Somos bufones sin querer, nuestro
pan es la vergüenza y siempre tenemos hambre de inmundicia.
(Hernández, 1982: 20)

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La Peregrina deja un sembrado sobre su pasado: la búsqueda
de perdón implica una acción hecha con anterioridad, en el contexto
de ese mundo, un pecado que ella busca limpiar. Contrario a René
en Nostalgia de Troya, a la Peregrina sí le gustaría ser dueña de ese
mundo; no como él al negarse a comprar títeres. Por otro lado, el
Peregrino la interrumpe señalando que Sara, en la biblia, río cuando
Dios le anunció que sería madre. Hay un salto del teatro como
espectáculo, donde la Peregrina pasa de espectadora a actriz y luego
a un texto canónico. Dentro del mundo de la novela, se trata de un
texto que es el universo, y aunque esté fijo, requiere efectuarse en
sus protagonistas, como sucederá en las siete vueltas que dará la
Peregrina durante siete días para invocar al Peregrino desaparecido.
Otro de los momentos importantes en el regreso al Absoluto
ocurre cuando la Payasa ha dado a luz una criatura después de haberse
escapado amorosamente con el Unicornio. El Peregrino señala que
deben prepararse para el día de mañana y comienzan las indicaciones
del montaje, casi como de pastorela o escenas teatrales de peregrinaje:
—La payasa y tú tendrán que recibir a cuantos personajes vengan
a felicitarlas.
—¿Irremediablemente?
—Sí.
—¿Qué harás tú mientras?
—Pasear con el Unicornio, si él está de acuerdo.
—Los hombres escogen la mejor parte. (Hernández, 1982: 135)

Hay un claro simbolismo al cristianismo a través del unicornio. De
acuerdo con Cirlot (1992) simboliza la castidad, la palabra de Dios
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

y a Cristo, y que a veces se transmuta en paloma blanca (Jung, de
acuerdo con Cirlot), en cuanto a la lectura cristiana y otras positivas11.
De manera similar, como Cristo postrado en el seno de la Virgen,
el unicornio de la novela se tiende junto a la Payasa. Además de esta
preparación teatral, se da una razón importante porque el nacimiento
de un Unicornio para muchos de los personajes que viven en ese
mundo es: “…el primero y el único suceso de sus vidas; para los
privilegiados es el último porque este testimonio ha de abrirles la
última de sus puertas cerradas y de dar luz a la más oscura y oculta
de sus cavernas”. (136) En el resto de los personajes hay una certeza
religiosa en los ritos, la que Steiner menciona que se extraña en la
modernidad de Occidente, mientras que en la Peregrina está la duda
y al mismo tiempo hay una lucha entre la nostalgia de su pasado y
la del Absoluto, una incertidumbre de seguir o no las escrituras para
que el texto se manifieste en el mundo. Y para lograrlo, hay que
representarlo con el cuerpo.
Conclusiones
Lo teatral, entendido como elementos dramáticos o la presencia de
éste dentro de la ficción, aparece en la narrativa de Luisa Josefina
Hernández, y esto se manifiesta principalmente en el nostos y la
nostalgia. La culminación de esta relación se da con base en el
Theatrum mundi. En los fragmentos analizados de las novelas, es
posible observar cómo los diálogos y monólogos de los personajes,
su configuración discursiva, se complementa con la de las narradoras
y narradores, sin importar si son heterodiegéticos u homodiegéticos.
11 El unicornio también tiene lecturas negativas, pero no aparecen así en
este texto.

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

El nostos en las tres novelas tiene diferentes manifestaciones:
los regresos provocan destrucción (una élite en La plaza de Puerto
Santo), renovación (Apocalipsis cum figuris) y punto de transformación
(como René en busca de una Troya semejante a sus ruinas personales).
Pero los nostos (en plural) no son solamente vagabundeos físicos, sino
psicológicos, y su punto de partida más importante es la nostalgia;
ésta puede ir etimológicamente a un dolor del pasado, pero también se
manifiesta de otras maneras, como el presente o el futuro inmediato, y
a manera de Absoluto, en forma de duda, a diferencia de lo planteado
por Steiner. Y, como señala Nietzsche, los olvidos ocultan algo
terrorífico. La nostalgia lo devela o es síntoma de lo que se develará.
Sin duda esta línea de investigación requiere ampliar su
estudio en el resto de la obra narrativa de Luisa Josefina Hernández.
Son temas que se repiten y tienen un diálogo intratextual entre sí,
por lo cual es necesario otro estudio enfocado en el resto de sus
novelas como El lugar donde crece la hierba (1959), Los palacios desiertos
(1963) o La cólera secreta (1964), por mencionar sólo unos cuantos
casos que se pueden agregar al corpus de este ensayo.

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

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�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Hacia una lectura ecocrítica de El jardín de las
Weismann de Jorge Eliécer Pardo
Towards an ecocritical reading of El jardín de las
Weismann by Jorge Eliécer Pardo
José Manuel Medrano
St. Bonaventure University
Nueva York, EE. UU.
jmedrano@sbu.edu

Resumen. El presente artículo realiza una lectura, desde el modelo de
la ecocrítica, de la novela El jardín de las Weismann (1978) del escritor
colombiano Jorge Eliécer Pardo. Se describen aquí las estrategias narrativas
desplegadas en esta obra para “superar” la influencia de Macondo.
Desde el marco teórico de la ecocrítica, y más específicamente desde el
ecofeminismo, se propone que la violencia, el amor, y la esperanza están
entrelazadas con la naturaleza; pues a través de la representación literaria
de la naturaleza, es posible reflexionar sobre la relación humana con el
mundo natural y explorar cómo esa relación se ve afectada por cuestiones
como el desarrollo industrial, el cambio climático, la degradación ambiental
y la explotación de los recursos naturales.
Palabras clave: ecocrítica, ecofeminismo, Jorge Eliécer Pardo
Abstrac. This article offers a reading, from the ecocritical model, of the
novel El jardín de las Weismann (1978) by the Colombian writer Jorge Eliécer
Pardo. The narrative strategies deployed in this work to “overcome” the

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

influence of Macondo are described here. From the theoretical framework
of ecocriticism, and more specifically from ecofeminism, it is proposed
that violence, love, and hope are intertwined with nature. Because, through
the literary representation of nature, it is possible to reflect on the human
relationship with the natural world and explore how that relationship
is affected by issues such as industrial development, climate change,
environmental degradation and the exploitation of resources. natural.
Keywords: ecocriticism, ecofeminism, Jorge Eliécer Pardo

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Raymond L. Williams, en su trabajo académico titulado Novela y poder
en el Gran Tolima y América Latina (2019), recalca las aportaciones de
los tolimenses a la literatura regional e internacional. En un mismo
párrafo destaca la importancia de la literatura tolimense para los
estudios críticos y remarca los aportes de los hermanos Pardo al
crecimiento/producción en la región. Al mismo tiempo, narra los
comienzos o encuentros de la literatura tolimense con el mundo y
destaca a El jardín de las Weismann. Según Williams:
El surgimiento de dos empresas modernas, Tercer Mundo
Editores y Editorial Plaza y Janés, permitió a los novelistas
colombianos dirigirse a un verdadero mercado nacional, en vez
del regional, y por primera vez, al público internacional. Tercer
Mundo comenzó a operar a principios de los 60, especialmente en
las áreas de ciencias sociales y literatura. La multinacional Plaza
y Janés se interesó por la novela colombiana a principios de los
70, y en 1978 publicó El jardín de las Hartmann (Weismann) del
tolimense Jorge Eliécer Pardo1. A nivel regional, Pijao Editores
comenzó a jugar un papel de suma importancia en esta historia
de la novela tolimense desde su fundación en 1972, el mismo año
que los hermanos Carlos Orlando y Jorge Eliécer Pardo lanzan su
primera aventura narrativa, Primeras palabras. (22)

El jardín de las Weismann aparece como una alternativa
posmoderna que buscaba superar la influencia de Macondo en la
1 Jorge Eliécer Pardo es un escritor, poeta y crítico literario colombiano.
Nació en 1950 en el municipio de Líbano, en el departamento del Tolima.
Es uno de los más importantes y reconocidos escritores del Gran Tolima en
Colombia. Ha publicado varios relatos, ensayo y novelas, entre ellas Irene
(1986), El pianista que llegó de Hamburgo (2012), y Maritza la fugitiva (2018).
Además, ha recibido numerosos reconocimientos y premios por sus obras
literarias, como el Premio Nacional de Poesía (1985) y el Premio Nacional de
Literatura (2013).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

literatura. Pardo logra éxito marchando en contra de la corriente
literaria de tener hombres como personajes principales. Al mismo
tiempo, le otorga al “medio ambiente” importancia, permitiéndole
afectar la trama de la novela al mismo nivel que los personajes de carne
y hueso. El mismo título de la novela incluye la palabra “jardín”. A
más de cuatro décadas de su primera edición, es posible leer El jardín
de las Weismann desde una perspectiva ecocrítica. Propongo, entonces,
una relectura y análisis de El jardín de las Weismann desde el marco
teórico de la ecocrítica, más específicamente desde el ecofeminismo.
Sostengo que la violencia, el amor, y la esperanza están entrelazada
con la naturaleza, sin descuidar, por supuesto, la trama de la novela,
la cual ya obtuvo atención internacional y se está traduciendo al
inglés y al islandés (aparte de su ya traducción al francés).
Al examinar la representación de la naturaleza y el medio
ambiente en los textos literarios, podemos comprender mejor
los valores culturales, los problemas sociales, las creencias y las
actitudes que dan forma a nuestra relación con la naturaleza. A
través de la representación literaria de la naturaleza, los escritores
pueden reflexionar sobre la relación humana con el mundo natural
y explorar cómo esa relación se ve afectada por cuestiones como el
desarrollo industrial, el cambio climático, la degradación ambiental
y la explotación de los recursos naturales. Estas representaciones
pueden revelar cómo las sociedades valoran y perciben la naturaleza,
y también pueden poner de manifiesto las consecuencias de nuestras
acciones en el entorno natural. Además, los textos literarios
pueden ofrecer perspectivas diversas sobre la naturaleza y el medio
ambiente, ya sea a través de la poesía que celebra la belleza y la
armonía de la naturaleza, la ficción que presenta conflictos entre el
desarrollo humano y la preservación del entorno natural, o incluso
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

los testimonios personales que exploran las conexiones emocionales
y espirituales con la naturaleza. En las últimas décadas, la ecocrítica
ha ganado cada vez más atención en el estudio de la literatura
latinoamericana, ya que reconocidos escritores y académicos de
distintas partes del mundo han explorado las complejas relaciones
entre la cultura humana, el medio ambiente natural, y los medios
ambientes artificiales (o construidos).
Las historias clásicas, como la Odisea de Homero, contadas en
términos de la trama, han capturado el interés humano durante
siglos y milenios. El atractivo duradero de la Odisea y otras historias
clásicas radica en su capacidad para abordar temas universales, como
el viaje, la aventura, el amor, el heroísmo y los desafíos humanos.
Estas historias épicas nos conectan con las experiencias humanas
fundamentales y ofrecen una visión profunda de la condición
humana. Su longevidad y persistente interés son testimonio del
poder atemporal de las grandes historias para cautivar la imaginación
y despertar la reflexión en los seres humanos a lo largo de la historia.
Brian Boyd, en su obra On the Origin of Stories: Evolution, Cognition,
and Fiction (2009), explora la relación entre las novelas y la atención
humana. Según Boyd, las novelas demandan nuestra atención de una
manera única y significativa. En su análisis, Boyd argumenta que las
novelas tienen la capacidad de atrapar nuestra atención y mantenernos
comprometidos a lo largo de extensas narrativas. A diferencia de
otras formas de entretenimiento, como el cine, los videojuegos o la
televisión, las novelas requieren que el lector participe activamente
en la creación de imágenes mentales y la construcción de la historia
en su mente. Esta participación activa estimula nuestra imaginación
y nos sumerge en un mundo imaginario de la novela. En el caso de
El jardín de las Weismann, nos enfrentamos a una trama nada simple,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

que posee una gran fuerza y múltiples ramificaciones, por lo que
precisa de una lectura atenta. Pardo logra hacer paralelos entre la
resistencia anti-Nazi en Europa y la experiencia de la violencia en
Colombia.
Desde la publicación de El Jardín…, al igual que acontece
con la Odisea, se ha convertido en un texto que se discute no solo en
círculos académicos, sino también entre el público general: la trama
invita a lector a convertirse en protagonista omnipresente. Por eso,
me interesa explorar la importancia de la novela y al mismo tiempo
analizar y prestar atención al tema del medio ambiente. Lawrence
Buell, uno de los pioneros de la ecocrítica, la define como: “study
of the relation between literature and environment conducted in
a spirit of commitment to environmentalist praxis”. (Buell, 2008:
430) Esta definición destaca la importancia de examinar tanto las
dimensiones estéticas y narrativas de las obras literarias, como su
implicación en la comprensión y la valoración del entorno natural.
Buell sugiere que la ecocrítica puede ayudarnos a entender cómo la
literatura y la cultura influyen en nuestra comprensión y apreciación
de la naturaleza, así como en la forma en que nos relacionamos
con ella. Dentro de este contexto, no solo me interesa analizar
los ambientes naturales de espacios rurales, sino en particular
ambientes construidos (no naturales) en zonas urbanas (cárceles,
casas, prostíbulos, monasterios y edificios), como han señalado
Laura Wright en el campo de inglés y Raymond L. Williams en
el campo latinoamericano. ¿Qué significa, entonces, leer con
conciencia ecocrítica o hacer lecturas ecocríticas? La lectura con una
conciencia ecocrítica o “eco-amistosa” tiene una gran importancia
para este trabajo porque, como ha notado el filósofo y crítico cultural
esloveno Slavoj Žižek en su trabajo Living in the End Times (2010),
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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existe una crisis ecológica y debemos repensar radicalmente nuestra
relación con la naturaleza. Žižek critica la ideología capitalista
predominante que prioriza el crecimiento y el consumo sin límites,
argumentando que esto conduce a la explotación y destrucción
del medio ambiente. El filósofo esloveno aboga por un enfoque
más consciente de lo ecológico que reconozca la interconexión
entre los seres humanos y el mundo natural. Para leer la obra de
Žižek con una mentalidad eco-amistosa debemos centrarnos en las
implicaciones ecológicas de los problemas políticos y sociales. Esto
implica examinar críticamente cómo los sistemas económicos, las
ideologías y las prácticas culturales contribuyen a la degradación
ambiental, y explorar posibles enfoques alternativos que prioricen la
sostenibilidad y la armonía ecológica. Según Žižek:
Disbelief in an ecological catastrophe cannot be attributed
simply to our brain‐washing by scientific ideology that leads us
to dismiss our gut sense that tells us something is fundamentally
wrong with the scientific‐technological attitude. The problem
is much deeper; it lies in the unreliability of our common sense
itself, which, habituated as it is to our ordinary life‐world, finds
it difficult really to accept that the flow of everyday reality can
be perturbed… Our attitude here is that of the fetishist split: “I
know that global warming is a threat to the entire ecosystem, but
I cannot really believe it. It is enough to look at the environs to
which my mind is wired: [T]he green grass and trees, the whistle
of the wind, the rising of the sun… can one really imagine that
all this will be disturbed? You talk about the ozone hole, but no
matter how much I look into the sky, I don’t see it—all I see is the
same sky, blue or grey! (58)2.

2 Žižek,
Pp. 37-72.

S. (2008). “Nature and Its Discontents.” Substance Madison.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

Partiendo del enfoque propuesto de Žižek, propongo analizar
El jardín… desde una perspectiva ecocrítica: porque la guerra al
igual que la violencia y el terrorismo afectan al medio ambiente. En
la primera página del Jardín podemos observar la importancia que
tendrá la naturaleza con la trama y a la vez veremos una conexión
entre la naturaleza y las Weismann. La primera descripción de las
Weismann es que “atravesaron el parque sin saludar a nadie” (Pardo,
2022: 73). Después se describe su apariencia “en la figura de sus
vestidos estampados y en el olor a las flores que expelían”. (Pardo,
2022: 73) En estos dos ejemplos podemos apreciar el vínculo de
las mujeres con la naturaleza. Si esto no fuese prueba suficiente
para recalcar la importancia de la ecocrítica en la novela, el tercer
párrafo dice lo siguiente, “Compraron una casa alejada del parque y
de la iglesia, con ante jardín encerrado en ladrillos… con sus manos
plantaron semillas de todos los tamaños y nombres, removiendo la
tierra”. (Pardo, 2022:73) Y en la última oración el autor claramente
apunta a una conexión donde las emociones de las Weismann afectan
la naturaleza: “Las dalias, los claveles, las azucenas, los crisantemos
y las rosas, crecieron como en orgullo de las Weismann desde el
momento que pusieron sus tacones cuadrados y sus ojos azules en el
lugar más imaginado en sus sueños de niñez y adolescencia”. (Pardo,
2022: 36)
Bryan Boyd explica cómo los autores emplean diversas
estrategias narrativas para capturar y mantener la atención de los
lectores. Sostiene que los escritores son conscientes de la importancia
de mantener a sus audiencias involucradas en la historia y utilizan
una variedad de técnicas para lograrlo. También argumenta que las
novelas demandan nuestra atención de manera especial debido a la
participación activa que requieren y a la inmersión profunda que
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

permiten. A través de la atención sostenida, las novelas nos brindan
la oportunidad de explorar y reflexionar sobre la complejidad de la
vida humana y nos invitan a sumergirnos en mundos imaginarios
de ficción. Jonathan Gottschall, en su libro The Storytelling Animal:
How Stories Make Us Human (2012), explora la relación entre el
lector y los personajes en las historias. Gottschall argumenta
que los seres humanos están intrínsecamente conectados con las
historias y que nuestra identificación con los personajes es una parte
fundamental de nuestra experiencia de lectura. Según Gottschall,
nos identificamos con los personajes de las historias de diferentes
maneras. A través de la empatía, nos ponemos en el lugar de los
personajes y experimentamos sus emociones y experiencias como
si fueran propias. Esta identificación nos permite conectarnos
emocionalmente con la historia y nos involucra en un nivel más
profundo. La relación entre el lector y los personajes se fortalece
aún más cuando éstos son complejos y realistas. Sostiene, además,
que los personajes bien desarrollados, con motivaciones y conflictos
creíbles, nos resultan más atractivos y nos permiten explorar
aspectos de la condición humana. A medida que nos identificamos
con ellos, reflexionamos sobre nuestras propias vidas, experiencias
y dilemas. Por si esto no fuera suficiente, Gottschall destaca que esta
identificación con los personajes no solo ocurre en la ficción, sino
también en la vida real. Los seres humanos somos naturalmente
inclinados a entender y comunicarnos a través de historias, y la
identificación con los personajes es una forma en la que procesamos
y entendemos las experiencias y emociones de los demás,
demostrando con ello el efecto cognitivo (cognitive effects) de contar
o escuchar historias. La narrativa no solamente se mantiene en la
tinta y en papel: tiene efecto en la química del cerebro de quienes
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

leen o escuchan la historia o, mejor dicho, la trama de la historia.
Gottschall explica: “The human mind was shaped by story so that it
could be shaped by story…When we experience fiction, our minds
are firing and wiring, honing the neural pathways that regulate our
responses to real-life experiences”. (Gottschall, 2012: 65)
En el caso del Jardín esta empatía con las Weismann se
construye desde muy temprano cuando aprendemos de como
perdieron a sus padres. “El señor Weismann fue asesinado mientras
protestaba en las calles de Berlín. La Señora Weismann embarco a
sus cuatro hijas para que huyeran de la Gran Guerra, saco la bomba
que había preparado en el sótano, lleno la cartera con ella y se voló
con trece soldados alemanes”. (Pardo, 2022:99) Aparte de que aquí
la madre tiene un papel activo, ella también tiene una conexión
con el medio ambiente y este la arropa después de mostrar gran
valentía. “La nieve quedó como pedazos de nubes sobre el cuerpo
de la mujer”. (Pardo, 2022: 99). Las Weismann usan, de manera
interesante, los eventos trágicos para cumplir uno de sus objetivos.
La Casa del Amor y de la Ternura se convierte rápidamente en
un lugar obligatorio para los que sufren. Un ejemplo de esto es la
escena entre Marlene y el hombre que llego de Asia con el corazón
ablandado: “El olor a flores acabo de trastornar al asiático; le
comentaron la historia de Alemania, el cautiverio de su madre, y
termino llorando desnudo, sobre una cama formada con pétalos
frescos. El hombre salió de espaldas rogándole que se casara con él,
con los ojos llenos de lágrimas”. (Pardo, 2022: 102) Aquí claramente
vemos como las protagonistas utilizan la naturaleza para poder
conquistar a los hombres, reproducirse y algún día vengarse. Según
Gottschall, cuando nos involucramos en la lectura de una historia,
nuestro cerebro activa los mismos circuitos neuronales que se
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

activarían si estuviéramos experimentando las emociones y acciones
de los personajes en la vida real. Esta capacidad de empatizar con
los personajes nos permite comprender sus estados mentales, sentir
sus emociones y compartir sus experiencias. La empatía con los
personajes se basa en nuestra capacidad de atribuir estados mentales
a otros, conocida como teoría de la mente. A través de la narrativa, los
escritores nos brindan información sobre los pensamientos, deseos
y motivaciones de los personajes, lo que nos permite entender su
perspectiva y experimentar empatía hacia ellos. La empatía con los
personajes nos sumerge más profundamente en la historia y nos
permite conectarnos emocionalmente con ella. Nos preocupamos
por el destino de los personajes, experimentamos alegría o tristeza
con sus logros o fracasos, y nos vemos afectados por sus luchas
y conflictos. Gottschall sostiene que la empatía con los personajes
en las historias tiene importantes implicaciones para nuestra vida
cotidiana. Al ponernos en el lugar de los personajes y experimentar
sus emociones, desarrollamos una mayor comprensión y sensibilidad
hacia los demás. La empatía cultivada a través de la lectura puede
tener un impacto positivo en nuestras relaciones interpersonales y
nuestra capacidad para comprender las perspectivas de los demás.
Regresando a los estudios de Boyd, las estrategias narrativas
utilizadas por Pardo en El Jardín… mantienen a los lectores interesados
en la trama. Menciono algunas de ellas: el suspenso, el lenguaje
evocador y el desarrollo de los personajes. El primero mantiene a los
lectores interesados y los motiva a seguir leyendo para descubrir qué
sucede a continuación. El segundo estimula los sentidos del lector
y crea imágenes mentales vívidas. Esto ayuda a mantener el interés
y la participación activa del lector en la trama. Por último, y más
importante, el desarrollo de los personajes genera empatía y conexión
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

emocional en los lectores. En mejores términos, cuando leemos o
escuchamos historias con una buena trama, el lector empieza a ver al
personaje como un ser de carne y hueso. Se construye un vínculo entre
lector y personaje, ya que el cerebro produce la hormona oxitocina
durante el proceso de contar o leer buenas historias. En términos
de supervivencia, la oxitocina tiene varias funciones relevantes.
Por ejemplo, durante el parto, desencadena contracciones uterinas
que ayudan en el proceso de dar a luz. Además, está involucrada
en la producción de leche materna y en la conexión emocional
entre la madre y el bebé durante la lactancia. Además de su papel
reproductivo, la oxitocina se ha asociado también con la formación de
vínculos sociales y relaciones afectivas. La liberación de oxitocina está
relacionada con sentimientos de confianza, empatía y apego, lo que
fomenta la conexión entre los individuos y la cooperación en grupos
sociales. Estos vínculos sociales y la cooperación son fundamentales
para la supervivencia y el bienestar en muchas especies, incluidos los
seres humanos.
Un estudio realizado por Paul J. Zak y su equipo de
investigación mostró que los niveles de oxitocina aumentaban en
los participantes después de escuchar historias conmovedoras y
emocionalmente relevantes. Se encontró, además, que las historias
que generaban una mayor respuesta emocional estaban asociadas
con una mayor disposición de los participantes a donar dinero a
obras benéficas.
As social creatures, we depend on others for our survival and
happiness. A decade ago, my lab discovered that a neurochemical
called oxytocin is a key “it’s safe to approach others” signal in
the brain. Oxytocin is produced when we are trusted or shown a
kindness, and it motivates cooperation with others. It does this by

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enhancing the sense of empathy, our ability to experience others’
emotions. Empathy is important for social creatures because it
allows us to understand how others are likely to react to a situation,
including those with whom we work.3 (2014: 1-5)

Como demuestran los estudios de Boyd y los de Zak,
aunque la oxitocina es conocida principalmente por su papel en la
reproducción y las relaciones afectivas, también desempeña un papel
importante en la supervivencia. Esta hormona facilita la conexión
social, el apego y la cooperación entre los individuos, lo que es esencial
para nuestra adaptación y bienestar en entornos sociales. Sumado
a lo anterior, la oxitocina puede tener efectos beneficiosos en la
salud mental y emocional, lo que contribuye a nuestra capacidad de
enfrentar los desafíos y sobrevivir de manera saludable. Por lo tanto,
una buena trama surge de una conexión sólida con el arte de contar
buenas historias, o storytelling. El storytelling es el arte de comunicar
una historia de manera efectiva, utilizando técnicas narrativas y
elementos emocionales para involucrar y cautivar al público. Una
trama sólida es fundamental para el storytelling exitoso. La trama es la
estructura de la historia, la secuencia de eventos que se desarrollan
a lo largo de la narración. Una buena trama tiene elementos como
la introducción de los personajes y la configuración del escenario, el
desarrollo de un conflicto o problema central, la construcción del
clímax y la resolución satisfactoria. El storytelling efectivo implica una
conexión emocional con el público. Esto significa que la historia
debe despertar emociones, captar la atención e involucrar a los
lectores o espectadores de manera significativa. Para lograr esto, es
3 Zak, P. (2014). “Why your brain loves good storytelling.” Harvard
Business Review. Pp 1-5.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

importante utilizar técnicas narrativas que generen intriga, suspenso,
sorpresa o empatía. Además, los personajes bien desarrollados y
las situaciones realistas también contribuyen a crear una conexión
emocional con la trama. El jardín de las Weismann cuenta una historia
con una buena trama, lo que lleva al lector a invertir emocionalmente
en las mujeres. Esto la convierte, y aquí radica nueva parte de mi
crítica, en unas de las novelas más importantes de Latinoamérica. La
trama, las buenas historias y la naturaleza no solamente construye
un vínculo importante entre el lector y las hermanas Weismann,
sino que también los mismos hombres se convierten adictos a
ellas. Es tanta la obsesión que el marinero prefiere suicidare antes
de estar separado de Marlene. El poder sobrenatural que la mujer
mantiene sobre el hombre es tan fuerte que “Los demás marinos lo
desconocieron tanto que propusieron un exorcismo para sacarle el
demonio, pero el decidió echarse al mar con la boca cerrada, el sexo
erecto y en el pensamiento marcado el lecho de las flores”. (Pardo,
2022: 112-113) De nuevo vemos que la naturaleza está del lado de
las mujeres.
Dentro del contexto del estudio del arte de contar historias y
la ecocrítica, Brian Boyd ofrece una observación de sumo interés. En
su libro On the Origin of Stories: Evolution, Cognition, and Fiction, Boyd
explora la relación entre la narración de historias y la comprensión
de la naturaleza humana, incluyendo nuestra relación con el entorno
natural. Boyd propone que la capacidad humana para contar
historias y crear ficción tiene raíces evolutivas y cognitivas profundas.
Sugiere que, a través de la narración de historias, los seres humanos
podemos explorar y comprender nuestra relación con el mundo
natural, incluyendo nuestra conexión con el medio ambiente y la
importancia de la conservación. Desde la perspectiva de la ecocrítica,
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

que examina la relación entre la literatura y el medio ambiente, la
observación de Boyd es relevante. La narración de historias puede
ser una herramienta poderosa para comunicar mensajes sobre la
importancia de la conservación y la protección del entorno natural.
Las historias pueden ayudarnos a comprender las consecuencias
de nuestras acciones en el medio ambiente, generar empatía hacia
otras especies y promover la conciencia ambiental. Al explorar la
naturaleza humana y nuestras interacciones con el entorno natural
a través de la narración de historias, la ecocrítica busca promover
una comprensión más profunda y una mayor responsabilidad hacia
el medio ambiente. La obra de Boyd, al abordar la evolución y la
cognición en relación con la narración de historias, puede enriquecer
nuestra comprensión de cómo las historias pueden influir en nuestra
percepción y relación con el entorno natural. Desde una perspectiva
ecocrítica, este autor propone que hay narrativas donde el medio
ambiente puede competir con los personajes por la atención del
lector. Así sucede en El jardín de las Weismann: la naturaleza está
siempre presente, al igual que las hermanas. Por ejemplo, el texto le
dedica más palabras a la naturaleza que a los mismos hombres. “Los
hombres de la resistencia cruzaron el jardín oliendo con agrado
los geranios, los claveles, las orquídeas, las dalias, las rosas, los
crisantemos, las violetas, los gladiolos, las azucenas, las gardenias, los
lirios, las margaritas, los cartuchos”. (Pardo, 2022, p. 123) Aquí se les
da más importancia a las flores que a los personajes que, aunque son
ficticios, son de carne y hueso. Por esto, me gustaría afirmar que El
jardín… es una novela esencial para la literatura Latinoamérica:
porque el autor en la década de los 70 ya estaba escribiendo con una
conciencia ecológica donde las mujeres tenían un papel importante
en la trama y en la historia.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

El ecofeminismo es el resultado de la mezcla del feminismo
y la ecología que surgió por primera vez en los años setenta en
Francia. El término ecofemismo nació de los estudios y trabajos de
la escritora y feminista Françoise d’Eaubonne. Según Marta Pascual
Rodríguez y Yayo Herrero López, en su artículo “Ecofeminismo,
una propuesta para repensar el presente y construir el futuro”
(2010), los ecofeministas “buscan una profunda transformación en
los modos en que las personas nos relacionamos entre nosotras y
con la naturaleza, sustituyendo las fórmulas de opresión, imposición
y apropiación y superando las visiones antropocéntricas y
androcéntricas”. (Rodríguez y Herrero, 2010: 6-7) El Ecofeminismo
intenta recuperar los valores matriarcales por medio de la unión de
la mujer y la naturaleza. Greg Garrard destaca lo siguiente, “Si las
mujeres han sido asociadas con la naturaleza, y cada una ha sido
denigrada con referencia a las demás, puede parecer que vale la pena
atacar la jerarquía revisando los términos, exaltando la naturaleza, la
irracionalidad, la emoción o el cuerpo no humano frente a la cultura,
la razón y la mente.” (Garrard, 2004: 24)4 El ecofeminismo critica los
sistemas de opresión y dominación que afectan tanto a las mujeres
como a la naturaleza. Se argumenta que tanto las mujeres como la
naturaleza han sido históricamente subordinadas y consideradas
recursos a ser explotados por el patriarcado y el capitalismo. Esta
perspectiva sostiene que las estructuras patriarcales y capitalistas
fomentan la explotación tanto de las mujeres como de la naturaleza,
y que ambas formas de opresión están interrelacionadas. Entonces
si el ecofemismo le permite a la mujer por medio de la naturaleza
atacar las jerarquías patriarcales. La mujer entonces, desde su
4

70

Garrard, G. (2004). Ecocriticism. London: Routledge.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

posición subalterna, puede moverse en una sociedad patriarcal sin
levantar sospechas de sus intenciones reales.
Pardo les otorga a las Weismann agencia, control y poder
económico. Pero no se aleja de la conexión entre la mujer y la
naturaleza, incluso es algo que se pasa naturalmente a la nueva
generación de las Weismann: “La casa del amor y la Ternura pagaba
más de la cuenta a las monjas por las hermanas Weismann que crecían
con la misma rapidez de las flores”. (Pardo, 2022: 81) Incluso Clara
Weismann se marcha con la resistencia posicionándola al mismo
nivel de los hombres que han estado luchando contra la violencia
causada por el sargento Peñaranda. En una nota, “Clara Weismann
les explicaba que por su propia voluntad se había marchado con los
dirigentes de la resistencia para las montañas y, además, les pedía que
nadie supiera el secreto, que tendría un hijo de uno de los hombres
más importantes de la guerrilla, que las Weismann no se acabarían y
que cualquier día, con las manos listas para la venganza, regresarían
a su país a cobrar las dos guerras”. (Pardo, 2022: 108) De nuevo, la
naturaleza le sirve de refugio a la menor y más bella de las hermanas.
Al mismo tiempo, estar en el monte, en medio de la naturaleza,
le permitirá quedar embarazada y continuar el linaje de su familia.
Olaya Fernández Guerrero también propone que “el ecofeminismo
sitúa la libertad dentro de los límites de lo natural y la territorializa,
en tanto que interpreta la tierra como espacio cultural y simbólico
donde se desarrolla la libertad”. (Fernández Guerrero, 2010: 2)5 En
el caso de Clara, aunque está escondida, tiene la total libertad de
cumplir su meta; la de no extinguirse.
5 Fernández Guerrero, O. (2010). Cuerpo, espacio y libertad en el
ecofeminismo. Nómadas. Critical Journal of Social and Juridical Sciences,
27(3).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

El ecofeminismo sirve como venganza porque permite que
las mujeres, por medio y con la ayuda de la naturaleza, obtengan
papeles de poder. Esto convierte al hombre, al que usualmente
vemos como seguro y fuerte, en un alguien sumiso y lleno de miedo
a enfrentar la realidad. Marta Pascual Rodríguez y Yayo Herrero
López proponen que
El ecofeminismo cuestiona aspectos básicos que conforman
nuestro imaginario colectivo: modernidad, razón, ciencia,
productividad... Estos han mostrado su incapacidad para conducir
a los pueblos a una vida digna. El horizonte de guerras, deterioro,
desigualdad, violencia e incertidumbre es buena prueba de ello.
Por eso es necesario dirigir la vista a un paradigma nuevo que debe
inspirarse en las formas de relación practicadas por las mujeres.
(Rodríguez y Herrero, 2010: 7)

El mismo Ramón, o Ramoncito, es víctima del hechizo de
Gloria y admite no pensar con la mente:
Ramoncito espero la noche con el corazón partido... con los nervios
en las espinas de su jardín. Ramoncito había organizado una clave
para saber el acercamiento, con el cuerpo entero recostado en la
cama blanda de Gloria. Sintió el aroma de flores, y por primera vez
se dio cuenta de que los hombres tienen el alma en medio de las
piernas cuando desean una mujer. (Pardo, 2022: 90)

En este ejemplo, el hombre no recibe el mismo respeto de la
naturaleza que recibe la mujer. Mientras que Ramon recibe espinas,
Gloria utiliza las flores para seducirlo. El ecofeminismo destaca la
importancia de dar voz a las mujeres y a sus experiencias en la lucha
por la justicia ambiental. Reconoce que las mujeres a menudo son las
más afectadas por los problemas ambientales, como la contaminación,
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

el cambio climático y la degradación de los recursos naturales. Por lo
tanto, se enfatiza la necesidad de incluir las perspectivas y las voces de
las mujeres en la toma de decisiones y en la búsqueda de soluciones.
Para concluir este trabajo sobre El jardín de las
Weismann de Jorge Eliécer Pardo quisiera destacar algunos puntos
importantes. Primero, el contar historias no solo es un arte, sino
que también tiene beneficios emocionales y sociales para los seres
humanos. La liberación de oxitocina durante el proceso de contar
historias puede fortalecer los lazos emocionales, fomentar la
empatía y promover la conexión social. Esta capacidad de compartir
historias ha sido esencial para la evolución de la especie humana,
permitiéndonos transmitir conocimientos y experiencias, aprender
de los demás y construir sociedades más cohesionadas. Segundo, el
enfoque ecocrítico nos brinda una perspectiva valiosa para releer y
reexaminar viejos textos. Nos permite apreciar la importancia de
la naturaleza y colocarla en un nivel de relevancia similar al de los
personajes de carne y hueso. Tercero, la ecocrítica resalta la interacción
entre la naturaleza y la narrativa, y nos invita a reflexionar sobre
nuestras responsabilidades hacia el medio ambiente y la necesidad
de preservar y proteger la naturaleza para las generaciones futuras.
Incluso cuando las Wesimann son encontradas sin vida, la naturaleza
está allí y nunca las abandona: “En el fondo del cuarto con cortinas
de terciopelo, geranios, claveles, crisantemos, margaritas, hortensias,
cubrían los edredones que arropaban los rostros pálidos de las viejas
Weismann con la respiración acabada”. (Pardo, 2022: 115) Por último,
una buena trama en la novela moderna6 no se limita a una sucesión
6 Raymond L. Williams explica ha descrito   las   características de
la novela moderna: “Las estrategias narrativas que típicamente emplea el
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

de eventos emocionantes, sino que está intrínsecamente conectada
con la sociedad y la realidad contemporánea. La trama debe reflejar
las preocupaciones sociales, políticas y culturales de la época, y
proporcionar una comprensión más profunda de las relaciones
humanas y las estructuras sociales. Además, la trama debe estar
integrada con los personajes y su desarrollo, ofreciendo una visión
crítica y reflexiva sobre la realidad contemporánea. El movimiento
físico ha sido fundamental para el crecimiento del cerebro humano
a lo largo de la evolución. El contar historias, aunque no implica un
movimiento físico directo, activa una forma de movimiento mental
que estimula el cerebro y promueve el desarrollo cognitivo. Al contar
historias, reproducimos una necesidad primordial de movimiento y
exploración que ha sido crucial en nuestra evolución como especie.
Y es en movimiento como termina la última parte de la novela. Las
novelista moderno de los años cuarenta y cincuenta son el uso de múltiples
narradores, la fragmentación, el estilo indirecto libre, el monólogo interior,
el fluir de conciencia y la inversión de causa y efectos. En las historias de
la novela latinoamericana, desde Anderson-Imbert y Fernando Alegría hasta
Ángel Rama y Jean Franco, ninguna novela colombiana ha figurado entre las
destacadas pioneras “modernas” en la novela latinoamericana. Esta ausencia
y quizás ignorancia es una de las explicaciones de la necesidad de este libro
[…] Los principios básicos de lo que es la literatura moderna, antes de Borges,
fueron desarrollados por escritores como Marcel Proust, James Joyce, Kafka
y T.S. Elliot. Después de Borges, esos principios fueron desarrollados por
escritores como Faulkner, ampliamente traducido al español. Estos principios
básicos tenían que ver con innovaciones formales (fragmentación, el uso de
múltiples puntos de vista, el uso de neologismos, y la falta de causalidad).
Además, hay una tendencia en la novela moderna del siglo XX de fluir desde
un mundo relativamente caótico a un mundo ficticio relativamente harmónico
[…] Visto en retrospectiva, la novela moderna (Modernism, en inglés, no tiene
absolutamente nada que ver con el término «modernismo» en español), tal
como ha sido practicada en las naciones industrializadas del norte, ha sufrido
más críticas de lo que ha sido el caso en América Latina.” Para más información
remitirse a Williams, R. L. (1997). The postmodern novel in Latin America:
Politics, culture, and the Crisis of Truth. Macmillan.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Weismann sacaron el Ford, el cual llenaron de flores, y recurrieron a
la naturaleza (5 mulas) para poder conducirlo. Y aunque la casa del
amor y la ternura termina incendiada, el jardín siempre se mantuvo
florecido porque siempre hubo muertos.

Bibliografía
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Harvard University Press.
Buell, L. (2008). The Future of Environmental Criticism: Environmental
Crisis and Literary Imagination. Blackwell.
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Garrard, G. (2004). Ecocriticism. Routledge.
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Pardo, J. E. (2022) El jardín de las Weismann. Pijao Editores.
Williams, R. L. (2016) A History of Colombian Literature. Cambridge;
New York: Cambridge University Press, 2016.
__________. (2013) “Rural and Urban Rivers: Displacements and
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__________. (1997). The postmodern novel in Latin America: Politics,
culture, and the Crisis of Truth. Macmillan.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

Williams, R. y Medrano, J. (2018). 90 años de la novela moderna en
Colombia (1927-2017). De Fuenmayor a Potdevin. Ediciones
Desde Abajo.
Zak, P. (2014). “Why your brain loves good storytelling.” Harvard
Business Review. Pp 1-5.
Žižek, S. (2008) “Nature and Its Discontents.” Substance Madison. Pp
37-72.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

La península de Jordán
Jordán´s Peninsula
Javier Hernández Quezada
Universidad Autónoma de Baja California
Tijuana, México
hernandezf71@uabc.edu.mx

Resumen. En el siguiente trabajo estudio los argumentos relativos a la
península de Baja California plasmados por el escritor Fernando Jordán
en los libros El otro México. Biografía de Baja California (1951), Mar Roxo de
Cortés. Biografía de un golfo (1995) y Baja California, tierra incógnita (1996). O,
para decirlo de manera más específica, analizo las implicaciones generales
de la estrategia discursiva seguida por Jordán una vez que viaja por el
interior de este espacio e incorpora, a través de la escritura periodística, sus
signos más llamativos a algo que bien podemos denominar el imaginario
mexicano-revolucionario de mediados del siglo pasado. Tomando en
cuenta, por lo mismo, los correlatos de factores como el desconocimiento
colectivo que existía sobre el entonces territorio federal o su lejanía con
respecto al centro del país, señalo el papel proactivo de Jordán en esta
labor divulgativa que conjuga la manifestación de diferentes cuestiones
vivenciales, culturales y políticos.
Palabras clave: Fernando Jordán, Baja California, viaje, centralismo,
escritura.
Abstract: In the following work I study the arguments related to the
Baja California peninsula embodied by the writer Fernando Jordán in the
books El otro México. Biografía de Baja California (1951), Mar Roxo de Cortés.

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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Biografía de un golfo (1995) and Baja California, tierra incógnita (1996). Or, more
specifically, I analyze the general implications of the discursive strategy
followed by Jordán once he travels inside this space and incorporates,
through journalistic writing, its most striking signs into something that
we can well call the Mexican-revolutionary imaginary of the middle of
the last century. Taking into account, for the same reason, the correlates
of factors such as the collective ignorance that existed about the then
federal territory or its distance from the center of the country, I point out
the proactive role of Jordán in this informative work that combines the
manifestation of different experiential, cultural and political issues.
Keywords: Fernando Jordán, Baja California, journey, centralism

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Introducción
En el contrastado escenario de las letras mexicanas, la figura poco
conocida de Fernando Jordán resulta significativa, especialmente si se
consideran los alcances generales de su obra. Una obra testimonialdocumentalista que, sin duda, refiere todo lo correspondiente a la
península de Baja California de los años cuarenta y cincuenta del
siglo pasado: todo lo correspondiente a esa entidad distante y remota,
vista y representada por nuestro escritor al tener en mente muchos
de los dinamismos políticos, sociales y culturales que influyeron en la
“narrativa instrumental” del llamado “nacionalismo revolucionario”
(Ochoa Bilbao, 2017) y que condicionaron un concepto de país
probablemente vigente hasta la fecha. Por tanto, entiendo que el
corpus peninsular de Jordán ––constituido por El otro México. Biografía
de Baja California (1951), Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo (1995)
y Baja California, tierra incógnita (1996)–– se convierte en un referente
interesante y necesario para pensar en los límites oficiales del
esencialismo de “lo dado” (Marion, 2008: 292), independientemente
de que, me parezca, participe del proceso de unificación-vinculación
mexicanista, tan exigido cuando se fortalece el paradigma retórico
del “Estado estabilizador y unificador de la sociedad en un solo
partido y bajo un solo gobierno, heredero de una mitología gloriosa
y todavía vigente y actuante” (Córdova, 1995: 24).
Determinada, pues, por dichos influjos, el corpus de Jordán
subraya los aspectos peninsulares a difundir en la impostergable
tarea de acercar el elemento bajacaliforniano al cuerpo definido de
la nación y establecer así los anclajes referenciales que lo constituyen
y determinan: de relacionar su singularidad espacial a un mapa
identificable que extiende sus dominios geográficos gracias a la
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-60

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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

labor escrituraria de este intrépido periodista, quien sabe que debe
nombrar lo que se desconoce u olvida.
A mi juicio, es interesante entender que tal captación de la
totalidad peninsular se constituye, per se, en una verdadera referencia
textual si partimos del hecho de que estamos ante la obra de un
autor viajero, nómada e impulsivo, el mismo que recorre de punta
a punta uno de los lugares más agrestes del mundo: de un autor
errante, dispuesto a cruzar los linderos de ese espacio desconocido,
de tal modo que sus descripciones resulten vividas y honestas y
favorezcan la concreción expresiva de un proyecto individual que
enfatiza algo, a saber: la “experiencia [...] de la errancia”. (Gasquet,
2015: 86)
Volcado entonces en las exigencias de lo que a simple vista es
una empresa extenuante, Jordán refiere la imagen llamativa de Baja
California a partir de 1) recorrer sus caminos y brechas, sus valles y
sierras, sus desiertos y mares, y 2) concebir una especie de producto
cultural que, en lo especial, muestra las claves fundamentales de ese
espacio extraño y lejano para el resto de México, donde la sensación
de soledad y vacío se multiplican con creces y obligan a cualquiera
a fundirse ––constantemente–– con el paisaje.
Sobre las exigencias de tal apuesta, Federico Campbell ha
dejado plasmadas algunas estampas interesantes en su excelente
novela semibiográfica Transpeninsular (2000), que hablan del motivo
y la causa personales que impulsan a Jordán a adentrarse en una
geografía aparte, fatigante y límite:
No era improbable que los pensamientos de Jordán fueran
cambiando con el paso de los días. Aislado, suelto, libre, el hombre
entraba en una fase de la concentración que gracias al transcurso

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

del tiempo propicia que cada jornada sea diferente de la anterior:
la mente en efecto, desde la perspectiva sedentaria, escapa como
una cabra loca y esclaviza a su sujeto; pero en el destino nómada
y en el ensimismamiento de la más íntima soledad, el curso de las
ideas y las emociones se va centrando. Jordán, luego de más de
dos semanas de travesía [por la península], se hacía uno con el
paisaje y la tierra. (Campbell, 2000: 11-12)

De acuerdo con Campbell, el recorrido de Jordán exhibe el
esfuerzo de quien se pierde en los ámbitos de una geografía solitaria o
poco habitada y, por tal motivo, realiza un proceso veloz e inusitado
de adaptación y despliegue físicos que le garantiza distinguir y
catalogar los signos fundamentales de ese mundo perdido en los
mapas oficiales de la nación. Asimismo, tal recorrido lo impulsa a
volcarse en la exploración del espacio hostil, o difícil de transitar,
dadas las características naturales que ahí existen y apenas si permiten
la sobrevivencia de algunas especies. Es decir, en el fondo lo que
Jordán recrea es la estampa de ese espacio complejo e indómito, capaz
de retar el temple y el carácter individuales, ya que las dificultades que
el desierto o el despoblado entrañan siempre son extremas y obligan
a cualquiera a sacar lo mejor de sí. Hablo, en efecto, del desierto
y su significación menor, de su valía y vocación hostil, en virtud de
los aspectos complejos que conlleva en tanto espacio vacío, de difícil
integración al imaginario reconocible del país.
Desde luego, en dicha empresa Jordán se asume como un
explorador teledirigido, enfocado, que pretende describir-descubrir
lo que resulta distante y excepcional: como un explorador motivado
por aquello que le sale al paso y le hace concebir una obra divulgativa
que, de acuerdo con Karina Flores Acevedo, siempre apela al goce
estético:
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-60

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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Nadie sino Jordán podría haber escrito de forma tan bella, precisa
e informada como lo hizo de sus experiencias de viajes, realmente
nos ha prestado su mirada que es una posición privilegiada para
observar como lectores el México de los años 50; es un observador
poeta, un observador científico y un observador periodista, todo
esto unido a una curiosidad ilimitada que lo lanzó a recorrer en
jeep, sin la ayuda de la carretera Transpeninsular, la península de
norte a sur; que lo lanzó a recorrer en una pequeña embarcación
“Urano” el Golfo de California [...]. Fue un explorador inspirado
en las historias de aventuras de Joseph Conrad o en las obras de
Julio Verne. (2020: 46)

Es por esa razón, entiendo, que Jordán se convierte en
un autor fundamental-fundacional en la literatura del noroeste
mexicano, sobre todo si valoramos el ahínco que demuestra tras
abordar y poner por escrito ítems relacionados con ciudades como
Tijuana o La Paz, u otros vinculados con la flora o la fauna, el mar
o el desierto, las pinturas rupestres o los tipos sociales, etcétera:
por decir algo, imágenes sugerentes de una espacialidad incógnita
que, después de ser descritas minuciosamente, facilitan su rápida
captación por parte de aquel lector que desconoce las cualidades
múltiples de lo peninsular y, mediante las palabras de Jordán,
comprende que el territorio mexicano es amplio y singular: que,
además, posee características propias e irrepetibles, las cuales definen
una y otra vez formas y estilos de vida de muchos seres humanos
que demuestran que “la cultura nacional” está lejos de ser “un todo
uniforme y compartido”. (Bonfil Batalla, 1992: 122)
Desde luego, los libros bajacalifornianos de Jordán hay
que valorarlos a partir de un momento específico del país en el
que su literatura pareciera atender dos frentes: por un lado, el del
nacionalismo centralista que viabiliza la iteración del ideal integrador
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

debido a los esquemas que traza sobre usos y costumbres, prácticas,
formas de ser, hábitos (Sefchovich, 1990: 282); y por otro, el de
la modernidad expresiva que, sabemos, a mediados del siglo XX
cosecha infinidad de frutos formales derivados de los novedosos
tratamientos que establecen y patentizan autores como Juan Rulfo,
José Revueltas o Juan José Arreola. (Monsiváis, 1988: 1482-1483)
En más de un sentido, la apuesta de Jordán se acerca al
primer frente, y tal interés lo mete de lleno en la lógica del escritor
documental que, antes que apostar por la creación autonómica, o
volcada de lleno en la recuperación del mundo interior, se lanza al
escenario del afuera con la consigna de revelar las manifestaciones
que más lo seducen e intrigan, y, he indicado, le brindan las
motivaciones suficientes para concebir ese tipo de producto textual
que mezcla los recursos del periodismo, la antropología, el relato
testimonial y la historia. (Rodríguez-Luis, 1997: 84)
Tal planteamiento, percibido en sus tres libros, obedece
a la labor de mostrar las características de una península lejana,
que revela otra imagen de la nación. Otra imagen de su diversidad,
no atada necesariamente a los esquemas mexicanistas de un
esencialismo vigente sino a aquellos que expresan lo diferencial
como piedra de toque y esquema fundamental de un diálogo
vinculante y transformador, y favorecen, en lo inmediato, “la
puesta en marcha de un proyecto nacional pluralista”. (Bonfil
Batalla, 1990: 237) Con lo cual se entiende, en definitiva, que la
vocación documental de Jordán, gestada “en el ensimismamiento
de la más íntima soledad”, procura descubrir la inmensidad de una
tierra incógnita que lo increpa y que, más allá de la parquedad
y aislamiento que implica, le ofrece motivos suficientes para
comprender el valor de su singularidad y atracción.
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Como resultado, el corpus bajacaliforniano de Jordán se
suma a la empresa estatal de definir lo mexicano, admitiendo
primeramente que la revelación escrita de semejante espacialidad
supone el ensanchamiento de un concepto: el de país; huelga
decir, de un concepto dialógico y centrífugo, que nombra los
elementos desconocidos, los elementos que se escapan de la norma
y muestran los rostros y facetas del contraste, luego de “abonar a
la manifestación de lo que, desde la perspectiva nacional, no había
sido considerado por motivos diversos, entre los cuales destaca el
franco desconocimiento que ha privado de la otredad”. (Hernández
Quezada, 2019: 155)
En el caso de Jordán y sus aportaciones, es importante
señalar que la presentación del constructo bajacaliforniano subsume
la pieza faltante. De suerte que, como producto lingüístico-literario,
contribuye sobremanera al reconocimiento expreso de eso que
Enrique Florescano ha definido como la “fundación de instituciones
y sus propuestas de identidad”: “propuestas” que posibilitaron que
entre “1930 y 1950 un contingente de antropólogos, historiadores
del arte, museógrafos, folcloristas, musicólogos, escritores, artistas
y políticos promovieran la fundación de instituciones consagradas
a rescatar, conservar, estudiar y difundir el patrimonio histórico,
arqueológico y cultural de la nación”. (2006: 389)
Tres libros sobre “el conocimiento del interior
bajacaliforniano”
Puntualmente, ¿que plantean los libros de Jordán?
Comencemos por el primero, publicado en 1951 ––El otro
México. Biografía de Baja California––, en el cual el escritor declara que
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una de las cuestiones principales que tuvo presente al concebir y dar
forma al libro fue transmitir el “desconcierto” que este territorio
le supuso después de “haber recorrido 7.000 kilómetros por los
desiertos, la cordillera y los mares” (1997: 63): esto es, mostrar a
los demás el desajuste íntimo y experimental que implicó la acción
insólita y especial de atravesar la península de una esquina a otra
y pensar detenidamente en ello, comprendiendo que este locus
establece, desde siempre, una movilidad diferente.
La reiteración, por tanto, de este “desconcierto” al también
navegante le permite asumir que en Baja California se experimenta
la vivencia del locus especial, único en su tipo, en el que se vuelve
necesario desligarse de aquellas trabas mentales que inhiben el
ejercicio de la apreciación profunda y detallada, y solamente insisten
en lo que Jordán define como “lo obvio, lo superficial, lo sensacional”:
en pocas palabras, en aquello que él capta en un primer momento
tras toparse con un territorio ajeno, que le resulta extraño, pero que
poco a poco, al recorrerlo, se convierte en algo diferente y contumaz;
en algo envolvente y tiránico que modifica la percepción obtusa
de las cosas para, en su lugar, estimular el “lento descubrimiento”
de éstas: el encuentro o hallazgo con el exterior que revela que la
“vida peninsular” potencia el surgimiento de “un otro México”. O
sea, de “un otro” país que lleva “implícito un mensaje y un signo”
penetrantes, condicionantes de la experiencia del trayecto, a la vez
que ese “volver atrás”: ese “Regresar nuevamente a los caminos, al
desierto, a los hombres” y a “los hechos que fueron... la clave de los
hechos que son”. (63)
Y ello es que la invocación de tal reconocimiento, después
de viabilizar la “revisión regresiva” (que consiste en volver la mirada
al pasado para resemantizar las vivencias), sustenta la propuesta
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descriptiva de Jordán con respecto a la península: una espacialidad
arrastrada hacia los adentros del sujeto en pos de verbalizar un
proyecto cultural, de índole divulgativa, que engrandece la patria
(que la diversifica) y que, al mismo tiempo, muestra los indicios
textuales de la relación subjetiva, pasional y amorosa del yo viajeroescritor con el espacio. Escribe Jordán:
Solamente me he permitido una libertad: romper los tabúes
científicos de la rigidez expositiva (que casi siempre resulta
solemnemente aburrida), de las precisiones cronológicas (cuando
las creí innecesarias) y de la pasividad crítica. He manejado la
historia como novela y la geografía como aventura. Por eso ha
resultado una biografía.
Me han dicho que es éste un libro apasionado. ¡Enhorabuena! No
importa que sea ése el menor de sus defectos. Si eso es verdad,
para mí representa un motivo de orgullo.
Sentiría vergüenza de haber escrito acerca de un trozo lejano de
mi patria sin calor, sin emoción, sin amor... (64)

En general, El otro México. Biografía de Baja California
congrega los procedimientos formales de un vitalismo discursivo
que garantiza que las descripciones y los argumentos vertidos
aludan a los sentidos, a los sentimientos, a las pasiones, logrando
que la escritura propuesta opere gracias a una “revisión regresiva”,
sustentadas en las experiencias vivenciales. Situación que la coloca,
en mi opinión, en un lugar destacado, al lado de aquellas que, en su
momento, ahondaron en el tema de la identidad nacional y dieron
forma precisa a obras ensayísticas como La raza cósmica (1925), de
José Vasconcelos; El perfil del hombre y la cultura en México (1934), de
Samuel Ramos o El laberinto de la soledad (1950), de Octavio Paz,
entre otras (Bartra, 2002: 11-21).
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Aunado a esta pulsión afectiva, detectada en los diferentes
capítulos de El otro México, descubro también búsquedas
fundamentales que revelan el verdadero valor de sus aportaciones:
así, por ejemplo, detecto que para Jordán es fundamental el repaso
histórico propuesto en la primera parte del libro donde comenta
el pasado del territorio peninsular, remitiéndose a la época de la
conquista y al rol que tuvieron los misioneros en tal proceso; de
igual modo, me resulta significativa la reflexión que ofrece sobre
las ciudades afincadas en Baja California, señalando aspectos
característicos de su planeación urbana, infraestructura, comercio,
productividad, vocaciones cultural, sociedad, procesos migratorios,
relación con el resto del país y con el extranjero (Estados Unidos);
a la par, no está demás señalar que con esta “biografía” territorial
Jordán se esfuerza como pocos en mostrar las características físicas
de la península, cuestión que lo impulsa a hablar de las islas que
se encuentran frente a las costas, de los animales y las plantas que
la habitan, de los caminos y brechas que se han de recorrer para
salir avante en ese “otro México”, de las llanuras y sierras, de los
desiertos y oasis, en suma: de una entidad material y simbólica que
“cuida un flanco de la nación y se ofrece a ella con un abrazo filial,
cálido y generoso, olvidando los siglos de abandono”. (1997: 366)
En lo que toca a Baja California, tierra incógnita, hablamos de un
libro que Jordán no publicó en vida, pero que recoge sus reportajes
escritos entre los años de 1949 y 1953 para la revista Impacto:
reportajes que, individualmente, se dejan leer como acercamientos
iniciales y exploratorios a la realidad de tal espacialidad; asunto
que, me parece, también abona al desarrollo futuro del libro El otro
México. Biografía de Baja California, en el que es notorio que Jordán
parte de una lógica organizativa bastante clara, que le viene bien
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para desarrollar con mayor soltura sus argumentos y temas. Incluso,
analizado a la distancia, se puede afirmar que El otro México. Biografía
de Baja California depende de la base informativa de estos trabajos
concebidos para el consumo inmediato.
Pero volviendo a Baja California, tierra incógnita conviene
retomar las reflexiones de Felipe Gálvez, para quien este documento
demuestra las habilidades narrativas de Jordán: escritor de viajes que
se dedica a informar, desde la perspectiva que brinda el periodismo,
sobre las características generales de Baja California: “En los
reportajes de Baja California, tierra incógnita Jordán busca cumplir
con las reglas que rigen el quehacer de un observador imparcial.
Sin embargo, de pronto apela al dato precioso y preciso, al que
enseguida añade el detalle especioso y el rasgo humano que torna su
empresa en non, alegre, juguetona”. (2005: 17)
Esta idea me parece que es bastante relevante para entender
la propuesta periodística de Jordán, al tiempo que para reconocer
el asunto de que, si bien el acercamiento que realiza al mundo
peninsular es de carácter vivencial, profundo y sentido, éste suele
esquivar los excesos de la escritura subjetiva, indagando, más
bien, en una serie de matices objetivos-materiales del exterior. En
consecuencia, es fácil advertir que nos encontramos ante un libro
de reportajes bastante trabajados, que en su concepción estructural
reiteran la obligatoria y urgente labor de informar a aquellos que,
obviamente, saben muy poco de la península y reclaman un tipo
de datos sustanciales, fehacientes, contrastados, pero que al final
también los atrape y traslade a ese territorio de por sí remoto.
En todo caso, la propuesta de Jordán consiste en apegarse lo
más posible a la realidad del exterior y dar fe, puntualmente, de las
manifestaciones habituales de un extraño universo (“un otro país”),
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que debe ser asimilado rápidamente a los esquemas del imaginario
autóctono. Solo que tan rígida labor, pareciera decir el escritor, no
excluye la adhesión descriptiva de lo vivencial, que de vez en vez
lo obliga a ser parte protagónica del suceso: o sea, a convertirse en
actor principal del trayecto peninsular que, al momento de referir
los recuerdos, se concibe como un yo dinámico que plasma las
muchas situaciones en que participa y le otorga datos necesarios
para decantar el relato y hacerlo verosímil y “alegre”. Por ende, los
criterios informativos perseguidos por Jordán lo llevan a explorar
el territorio de la península con el cuidado que se requiere en
toda empresa destinada a difundirse en las páginas de un medio
importante como lo es Impacto, que contribuye al conocimiento de la
nación más allá de sus límites tradicionales-institucionales.
Este planteamiento, de algún modo, reitera la singularidad de
Baja California, tierra incógnita y es lo que nos obliga, de acuerdo con
Gálvez, como lectores, a ser conscientes de que sus aportaciones
puede que resulten menos efectivas o contundentes si se comparan
con las de El otro México. Biografía de Baja California:
Los resultados de aquellos empeños de Jordán palpitan ahora, de
nueva cuenta, entre las manos de los lectores contemporáneos de
su obra. Y aunque Baja California, tierra incógnita es una suerte de
El otro México que se hubiera quedado en la fase de obra negra, su
calidad no desmerece ante los ojos del lector que al mismo tiempo
que sabe apreciar sus diferencias, también cata sus innegables
bondades. [Lo cual es así porque en] el presente volumen Jordán
resulta más reportero que escritor. En cambio en El otro México,
aparecido por primera vez en 1951, el escritor se manifiesta con
absoluta destreza. (2005: 21)

Aunado a ello, no debemos olvidar que los reportajes que
conforman el libro, casi de forma unitaria, obedecen al esfuerzo
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personal de Jordán por informar sobre la península, asumiendo
todos los riesgos (incluso los de la propia vida); pero, también, que
se conciben, y se difunden, como parte de una estrategia comercialgrupal de Impacto.
En función de lo anterior, se comprende el porqué el
entonces director de la revista, Regino Hernández Llergo, presenta
este conjunto de trabajos periodísticos con verdadero entusiasmo,
dejando entrever la singularidad del objetivo informativo que se
persigue, consistente en revelar, valga la redundancia, la singularidad
de una “tierra incógnita”, ausente del imaginario nacional, y “tierra”
virgen que reclama su pronta divulgación:
Con el título general de Baja California, tierra incógnita, Impacto
inicia la publicación de una serie de reportajes sobre la región
más interesante y desconocida de México: Baja California.
Marchando sobre las rutas de la lejana península, en jeep, a
pie o a caballo, cumple su misión periodística nuestro redactor
fotógrafo, Fernando Jordán, cuya especialización dentro del
terreno periodístico parece ser la de llevar a cabo expediciones,
divulgando todas las bellezas y los problemas de la patria.
Para ejecutar una expedición de esta índole, decidida por Impacto desde su
fundación y preparada durante largos meses de estudio y documentación
por Fernando Jordán, hacíase necesaria no sólo la voluntad del periodista
y la decisión de esta revista, sino también, y en gran medida, el apoyo y
la protección de los bajacalifornianos, quienes mejor que nadie conocen
las dificultades de realizar un viaje de estudio con fines de divulgación
en una región de tan adversas condiciones geográficas que, al decir del
propio Jordán en carta al director, es “mitad montañas y mitad desierto”.
(2005: 25)

Sirva la larga cita para subrayar los propósitos explícitos de
los reportajes que conforman Baja California, tierra incógnita y que
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evidentemente dejan claro que la empresa jordaniana es una empresa
dual ––individual y grupal-empresarial––, ideada para mostrar los
aspectos más desconocidos de ese espacio “interesante”. Una labor
infrecuente, que, de acuerdo con los términos de Hernández Llergo,
reclama los esfuerzos de muchos para hacer realidad y “ejecutar
una travesía” reveladora, que sólo es posible gracias al empeño
y perseverancia de un periodista como Jordán y, especialmente,
al apoyo fáctico de la dirección de la revista Impacto: un medio
comprometido con la idea de mostrar-vender aquello que resulta
impactante, desde la perspectiva noticiosa.
Periodísticamente hablando, solo hay que agregar que los
reportajes de Baja California, tierra incógnita manifiestan el vigor
del escritor versado, profesional y desenvuelto que maneja a la
perfección la gama de sus recursos: recordemos, un reportero de
tiempo completo que está inmerso en el mundo de la información,
y que además, en términos académicos, es antropólogo y gracias a
esa profesión cuenta con una mirada entrenada para comprender
los distintos modos de ser y actuar de aquellos que viven en la
península y se convierten, a lo largo de la extenuante travesía, en sus
interlocutores y confidentes.
Tal impronta formativa, igualmente, contribuye a la
concepción integral y compleja de sus reportajes y muestra los
recursos intelectuales de un estudioso de la cultura nacional que capta
aquellos aspectos relevantes. En amplio sentido, y parafraseando a
Claudio Lomnitz, apuntemos que en lo tocante a Jordán se cumple
el papel del “mediador”, el cual “media entre el Estado y la nación,
explorando las distancias entre el orden legal del Estado y las
realidades del “pueblo”, que pretendía ser la fuente de la soberanía”.
(2006: 110)
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Los 23 reportajes “sobre la región más interesante y
desconocida de México” que constituyen Baja California, tierra
incógnita nos hacen comprender, en fin, el rol que Jordán asume
en la tarea periodística-antropológica de nombrar y describir la
otredad mexicana: una condición identificable con el(os) sujeto(s)
bajacalifoniano(s), con las actividades que realizan y las percepciones
e ideas que expresan sobre su tierra y cultura.
23 reportajes pioneros, que muestran el camino recorrido
por Jordán después de desarrollar infinidad de temas incógnitos,
llamativos e impactantes.
En lo referente a su tercer libro bajacaliforniano, intitulado
Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo, Jordán concibe una reflexión
complementaria a la de El otro México. Biografía de Baja California que,
de entrada, busca extender la imagen mexicana de lo peninsular,
aunque eso sí, centrando buena parte de su atención en esa porción
oceánica, poco conocida, también denominada golfo de California
o mar Bermejo.
Por lo demás, resulta incuestionable que Mar Roxo de Cortés.
Biografía de un golfo es un texto inconcluso y publicado post mortem
(1995, primera edición); al mismo tiempo, que, como lectores, esta
situación obliga a reconocer sus aspectos inacabados e imprecisos,
o que si no, al final, pudieron haber alcanzado una presentación
muy distinta a la conocida. Lo cierto es que este libro, desde sus
primeras páginas, es bastante legible, contribuyendo a evidenciar
los criterios fundamentales que sostienen el proyecto discursivo
de Jordán respecto a la península y que justifican ampliamente su
empresa vivencial. Un proyecto, para el caso, complementario,
extensivo, mediante el cual pareciera ser que Jordán se avoca a
describir el golfo de Cortés hasta el cansancio, a recorrerlo hasta
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donde es posible, con la seguridad de que al adentrarse en tal espacio
contribuye a la divulgación nacional-colectiva de éste y, también,
a efectuar un designio personal, bastante subjetivo, consistente en
recorrer la península por tierra, mar y aire y asumir el reto que esto
le supone como personaje de su propia historia; historia que, huelga
decir, le obliga a ser algo más que un simple escritor o periodista
solvente, que realiza su trabajo con bastante rigor: que lo obliga,
principalmente, a ser un viajero extremo, superviviente de la otredad
peninsular y, como los antiguos conquistadores y misioneros
coloniales, a recorrer los caminos desconocidos, a perderse en ellos
para después encontrarse y extender al público lector un mensaje
estimulante.
El propósito que Jordán persigue, de esta suerte, supone
la reflexión de que en cuanto escritor está dispuesto a hacer lo
imposible para llevar a cabo sus proyectos profesionales y concebir
una imagen sugerente de sí al emprender tal odisea, consistente en
viajar, a veces, por un mar tranquilo y sereno, y en otras, por uno
salvaje y peligroso que lo convierte en ese navegante osado que debe
luchar contra las inclemencias del tiempo.
Asimismo, creo no equivocarme si afirmo que Mar Roxo
de Cortés. Biografía de un golfo es un texto autobiográfico ––o para
ser más preciso: semiautobiográfico––, y que en términos de sus
virtudes argumentales muestra la imagen parcial del sujeto que ha
decidido dar cuenta de sí y de los demás (Gusdorf, 1991). Insiste en
ello el propio Jordán cuando asegura, sin reparos, que escribir sobre
el mar californiano se le convierte, frecuentemente, en un pretexto
para hablar de su persona, más que en otras ocasiones en las que se
dedicaba a describir lo que veía y le contaban:
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Posiblemente, a los lectores que me leyeron antes [...] les extrañe
un tanto el estilo personal en que se inician estos reportajes y
que, por lo demás, continuaré utilizando en todo lo que siga.
Siempre tuve una aversión definida a incluirme yo mismo en la
crónica de viaje. A escribir: hice tal cosa o fui después a este lugar
o me sentí enfermo o emocionado. Hice uso de ello en algunas
ocasiones, pero siempre con el propósito de constatar un hecho,
de atestiguarlo con mi propio testimonio. Sin embargo, cuantas
veces pude procuré conservarme en el plan de observador
imparcial; haciendo reportaje y no crónica personal. Esta vez no
me será posible aplicar el mismo sistema. (2005: 31)

La pulsión autobiográfica ––que manifiesta el interés
testimonial por recrear las vivencias del yo–– es un rasgo que poco
se percibe en los libros previos de Jordán, relacionados con la
península; específicamente, hablo de una pulsión reveladora, cuyos
matices hay que interpretarlos a la luz del “curso de la vida visto
más como un proceso que como una entidad estable, como una
configuración psíquica que hace de esta vida la que es y no otra” y
que, por lo demás, entiende que “la memoria” es una “facultad del
presente y un reflejo exacto del mismo”. (Olney, 1991: 35)
Tal postura, en sí, comprendo que obedece a una apuesta
escritural que vigoriza la experiencia personal del trayecto, al tiempo
que a algo que, planteaba, no está presente del todo en los libros El
otro México. Biografía de Baja California y Baja California, tierra incógnita: me
refiero a la incorporación plena y absoluta del elemento peninsular,
antepuesto como referente existencial-material que garantiza la
fundición del yo con el entorno. Por este motivo, Jordán se libera
de ataduras previas que impiden la manifestación narrativa de un
mayor protagonismo y se concentra, más bien, en la elaboración de
ese producto que extraña gracias a la contundencia de un “estilo”: el
“estilo personal”, que dialoga con el exterior.
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En sí, el argumento supone una confesión pública que
utiliza recursos periodísticos para expandir la voz subjetiva del yo e
insistir en la singularidad de ese espacio físico que atrapa, envuelve
y devora:
lo que voy escribiendo ahora, plantea Jordán, en una carta dirigida
a Hernández Llergo, no se parece mucho a lo que escribía antes.
Para mi gusto le falta estructura y estilo, aunque en verdad le
sobra sinceridad y sencillez. Sin embargo (acaso solamente por
ahora durante las primeras semanas) no puedo hacerlo mejor, y
eso deberán disculparlo usted y sus lectores. Le estoy enviando
la crónica simple de lo que sucede y lo que observo, sin análisis
ni conclusiones, porque me falta tiempo para deducirlas. Créame
que no puedo hacerlo mejor, mientras no me haga al ritmo de la
vida de mar. (2005: 91-92)

En general, este libro inacabado pero vigoroso versa sobre
el golfo de California, refiriendo aquellos asuntos que favorecen
la comprensión total del elemento líquido, siempre cambiante e
incierto, poderoso y estimulante. También revela los matices de su
particularidad cada vez que moja a la península y a la gente que vive
ahí, y somete a Jordán a la dinámica de un proceso transformativo, de
cambio, pues tras recorrerlo y navegarlo hace las veces de marinero
advenedizo, muchas veces inseguro, que aprende la gramática del
mar sobre la marcha:
Nací lejos del mar y aunque siempre envidié sinceramente la
vida de los navegantes, nunca me fue posible imitarlos, y mi
experiencia en estos menesteres se reduce a mi lejana práctica
como remero en el equipo de regatas del Instituto Politécnico
Nacional, a mis aún más lejanos paseos en lancha por el lago de
Chapultepec, y a dos o tres viajes, recientes, en barcos de guerra
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de la Armada Nacional. [...] Pero el buen día que se me ocurrió
la idea no me puse a pensar en ello. Ni siquiera tuve la humorada
de cantarme el estribillo aquel de “Yo no soy marinero...” (que,
entre paréntesis, me está gustando para nombre de mi barco).
Desde el primer momento mi idea me pareció factible, de
interés periodístico, de interés nacional (por lo que más adelante
diré sobre la importancia del golfo de California) y, sobre todo,
me pareció y me sigue pareciendo más la loca aventura que haya
intentado hasta ahora. (27)

Compuesto por 23 reportajes interconectados (donde se
explican los motivos del viaje, se describen las características de las
bahías y los puertos que Jordán visita, las islas y las poblaciones que
ahí viven, entre otros temas), Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo
muestra las cualidades prosistas de este escritor, que si bien está
limitado para enaltecer sus “pretensiones marineras” (27) nos lega
uno de los libros más bellos y profundos que se han concebido en
México vinculados con el tema de lo bajacaliforniano y sus costas.
Conclusión
El otro México. Biografía de Baja California, Baja California, tierra incógnita
y Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo conforman una trilogía
fundamental para verbalizar las percepciones territoriales (y marinas)
de un escritor que normalmente carece de reparos al abordar los
aspectos más atractivos y sugerentes de la península bajacaliforniana.
A la consecución de tal objetivo se añade también la necesidad
personal de Jordán de adentrarse en el universo de lo desconocido e
incierto, de lo elusivo y hostil, que lo reta, como sujeto, a asumir un
papel desafiante, casi heroico, justo cuando se desplaza y lidia con el
cansancio y el fastidio físicos que ese entorno extremo y poco apto
para la vida le provocan.
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El resultado, finalmente, de su proyecto literario son tres
textos esenciales para comprender el tópico de lo bajacaliforniano;
tres textos regionales que subsumen la pieza perdida o faltante en
el mapa simbólico-monológico de la nación, y que se concreta en la
idea del espacio remoto, ajeno y distante.
Lo anterior, es evidente, hace pensar en la cuestión de que un
discurso diferente, empeñado en mostrar solo el aspecto reconocible,
propio de la impositiva mitología gloriosa” del nacionalismo mexicano,
es algo ajeno a los intereses manifiestos del escritor. Y tan lo es que
sus libros reiteran, de principio a fin, la necesidad de voltear a ver el
territorio ausente de lo bajacaliforniano, tomando en cuenta lo que es
y no lo que debería ser; o expresado de otra manera, la obligación
y urgencia de incorporar al México de lo peninsular, dado que, en
conjunto, expresa muchos matices relevantes para comprender las
características de un país inmenso y diverso.
Con sus libros, Jordán establece definitivamente tal criterio,
reiterando el ejercicio de una pluma solvente que describe todo lo que
existe y se desarrolla en el perímetro, remoto, de ese universo. En
síntesis, es como si se hubiera impuesto, desde siempre, el reto de
nombrarlo detalladamente con el objeto de recuperar la espacialidad
faltante, ignorada, desconocida, ajena. De igual modo, de recuperar el
locus singular, que, de acuerdo con la óptica personal, ofrece una serie
de referentes impactantes vinculados con la naturaleza, la gente, el
mar, las ciudades, los caminos, o sea: con aquello que es parte, anotaba,
de un “otro México” que conviene prontamente difundir y sumar.
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En Loyola R. (coordinador). Entre la guerra y la estabilidad
política. El México de los 40 (pp. 281-320). México: Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes / Grijalbo.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-60

99

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Una relectura digital: el uso de herramientas
tecnológicas para la difusión de la literatura
escrita por mujeres en México
A digital rereading: the use of technological tools
for the dissemination of literature written by
women in Mexico
Verónica Tadea ZúñigaSánchez
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Monterrey, México
veronica.zsanchez97@gmail.com

Resumen: El presente trabajo explora el uso de herramientas digitales
para el rescate y difusión de la literatura escrita por mujeres en México.
Se hará un recorrido por el concepto de ciberfeminismo y su relación con
escritoras y literatura, cómo realiza la función de promoción por medio
de plataformas y las implicaciones sociales que conlleva la literatura y el
activismo digital en nuestro país. Posteriormente, se hará un análisis de
caso al sitio web Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX, una
iniciativa de recuperación de escritoras que fueron excluidas del campo
literario de la época, y cómo a partir de los medios digitales se permite una
relectura de su obra. Para concluir, se habla acerca de las posibilidades del
Internet y las herramientas tecnológicas como prácticas para cuestionar el
discurso patriarcal en la literatura.
Palabras clave: Literatura, Mujeres, Ciberfeminismo, Redes Sociales,
Comunicación.

100

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Abstract: This paper explores the use of digital tools for the rescue
and promotion of literature written by women in Mexico. There will be
a review of the concept of cyberfeminism and its relation with female
writers and literature, how it performs the function of promotion through
platforms, the social implications that literature and digital activism
entail in our country. Subsequently, a case analysis will be made to the
website Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX, an initiative
to recover women writers who were excluded from the literary field of
the time, and how, through digital media, a rereading of their work is
allowed. To conclude, we talk about the possibilities of the Internet and
technological tools as practices to question the patriarchal discourse in
literature.
Keywords: Literature,
Communication.

Women,

Cyberfeminism,

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

Social

Media,

101

�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

Introducción
Las nuevas tecnologías se han vuelto un medio imprescindible
para la convivencia humana, a partir de ellas se destacan varios
aspectos como la creación y difusión de contenido, entretenimiento,
compartir información, todo esto ligado a la participación de los
usuarios. Con el paso de los años, cada uno ha tomado distintas
vertientes, debido a que las personas le dan el uso que necesitan
e incluso han llegado a tomar un carácter de activismo, que ayuda
a comunicar preocupaciones sociales y a tomar medidas de acción
para acabar con ellas.
El activismo y las mujeres han estado relacionados desde
tiempos remotos, y las ha llevado a realizar distintos movimientos
sociales como marchas feministas, protestas y eventos artísticos;
pero este activismo pasó a un campo más grande gracias al Internet
y las plataformas digitales, de acuerdo con Bárbara Duhau (et al.):
El activismo y la participación de las mujeres en el ambiente digital
vive un momento único. Internet habilitó la discusión de nuevos
temas para la agenda feminista, y las mujeres están usando cada
día más sus herramientas (sitios, redes sociodigitales, boletines
por e-mail, etcétera) para organizarse, comunicarse, informarse y
autogestionar sus actividades. (2021: 21)

Un lugar importante ocupan la literatura y las mujeres como
escritoras en esta agenda, quienes pasan distintas problemáticas
como cuestiones de autoría, temáticas en sus textos y la dificultad
para ser publicadas. El Internet les ha dado la posibilidad de
compartir su obra, pero también ha logrado que establezcan redes
feministas que les permiten crear comunidad y hacer circular los
libros de otras autoras.
102

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Para este trabajo se toma como objeto de estudio el sitio web
Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX de Haydeé
Gisela Salmones Castañeda, el objetivo es explorar cómo el uso de
herramientas digitales permite el rescate y difusión de la literatura
escrita por mujeres a partir del concepto de ciberfeminismo. Se hará
un análisis de datos al sitio web para visualizar los elementos que
permiten poner en circulación las obras de las autoras e insertarlas
nuevamente en los estudios literarios.
La sociedad red feminista: el ciberfeminismo como un
campo de acción para la difusión de la literatura escrita
por mujeres
En la actualidad, el espacio digital ha tomado un significado mayor
en materia de información y movimientos sociales. Es común
ver por medio de posts, videos y páginas web algunas cosas como
noticias, acontecimientos y denuncias, pero también se observa
cómo convocan a la participación de las personas ya sea de manera
virtual o presencial, retomando esta idea, Manuel Castells menciona
que “está surgiendo una nueva cultura: la cultura de la virtualidad
real” (1996: 400), la cual está relacionada con los nuevos medios de
comunicación masiva, la manera en la que interactuamos con ellos,
no sólo como usuarios sino como generadores de nuevos discursos.
En el contexto de esta nueva cultura virtual, se puede
establecer su relación con las mujeres y cómo la han utilizado para
cuestionar distintas problemáticas y cambiarlas en diferentes ámbitos
de la vida. Castells (1996) establece que la comunicación ahora se
da a través de un ordenador, y si bien no se está en físico con las
personas, se forman comunidades virtuales que toman conciencia
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

103

�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

y deciden crear prácticas de acción utilizando estas herramientas
digitales.
La problemática que es el eje central de este trabajo es
la difusión de la literatura escrita por mujeres. Las escritoras
encontraron en la red el lugar para la promoción de sus obras, al igual
que el de sus compañeras; y es que las plataformas les permitieron
desarrollar su creatividad y hacer del proceso de circulación más
grande y significativo. Algunos de los elementos que utilizan son
los sitios web con documentos PDF de su obra publicada, redes
sociales como Instagram o Facebook, donde pueden compartir
fotografías como frases de sus libros, qué lecturas están haciendo,
recomendaciones de otros textos o también reels y vídeos en vivo
donde hacen lectura en voz alta. ¿Cómo se relacionan estas prácticas
de acción para difundir el trabajo escritural de las mujeres con el
activismo digital?
El uso de herramientas digitales, espacio cibernético y
activismo puede ser analizado desde el ciberfeminismo, el cual
es denominado por Claudia Laudano como una “corriente de
pensamiento y acción feminista que explora los vínculos entre las
mujeres, internet y las tecnologías digitales”. (2021:23) Esta corriente
feminista permite estudiar a las mujeres como usuarios de una
nueva red virtual, la cual logra potenciar sus discursos y acciones,
de manera creativa y, por supuesto sin la necesidad de establecer un
contacto físico.
Por lo tanto, los vínculos mujeres, Internet y tecnologías
digitales que menciona Laudano, se ven inmersos en la difusión de
escritoras y sus textos literarios, ya que se realiza una acción feminista
que permite la circulación de nuevas voces de la literatura, y no sólo
las que están propuestas por las editoriales y el canon ya establecido.
104

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Las plataformas como medios de producción artística se
encuentran relacionadas con la idea del cuarto propio expuesto por
la escritora inglesa Virginia Woolf, de acuerdo con Remedios Zafra,
exponente de la literatura y su relación con el ciberfeminismo, en la
actualidad las mujeres realizan activismo por medio de “un cuarto
propio conectado”, el cual es:
crucial para el desarrollo intelectual de las mujeres sigue siendo un
lugar singular para la reivindicación creativa, pero también para
reflexión política, ampliada hoy a la comprensión de las nuevas
dinámicas económicas e identitarias de (auto)gestión a través de
la pantalla conectada a la Red. (2010: 49-50)

Estas nuevas dinámicas de difusión de la literatura femenina
toman distintos rumbos, muchas veces dependiendo de factores
como el país, el contexto social y las herramientas a las que se
tiene acceso, pero todas comparten un propósito: visibilizar la
labor escritural de las mujeres. En el caso de México, son distintos
los proyectos que tratan esta cuestión, algunos de ellos son:
LibrosB4Tipos, el cual comenzó como un círculo de lectura pero
ahora es una asociación civil que difunde la obra escrita de autoras
y cuenta con 12.8 millones de seguidores en Instagram; Archivo
Conservas, un laboratorio digital de escritura con 665 seguidores en
Instagram y la Red Universitaria de Mujeres Escritoras, blog que difunde
textos de mujeres y disidencias y que cuenta con 4266 seguidores en
la misma red social.
Por supuesto, parte importante del ciberfeminismo es su
activismo digital y las implicaciones sociales que tiene, en el caso del
tema presente la difusión también crea redes feministas que permiten
una mayor participación en la esfera pública de la literatura, sirven
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

como acompañamiento en distintos proyectos, pero también como
espacios de contradiscursos y denuncia.
Un ejemplo de contradiscurso es la Red Universitaria de
Mujeres Escritoras, quienes a falta de espacios para publicar, deciden
crear este proyecto autogestivo en donde las fundadoras realizan
la labor de una editorial, como difundir convocatorias, seleccionar
textos, labores de cuidado editorial y finalmente divulgación de
escritos literarios en su propia plataforma, trabajo que les ha creado
reconocimiento en instituciones como la Universidad Nacional
Autónoma de México.
Análisis de caso: Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas
del siglo XIX.
XIX Rescate y difusión de la literatura escrita por
mujeres
En México existen distintos proyectos que buscan visibilizar
la escritura de las mujeres, son diversos los medios que utilizan
como círculos de lectura, talleres de escritura creativa, open mics, entre
otros; pero es a través de las plataformas digitales donde encuentran
un espacio para difundir con gran magnitud sus propuestas acerca
de este tema.
La red se vuelve un lugar importante para poner a la mesa
los discursos relacionados con el trabajo literario de las mujeres,
pero también se muestra como una zona de sociabilización entre
distintos individuos, quiénes comparten opiniones, experiencias
y por supuesto recomendaciones sobre autoras y libros. Diversas
personas (de manera individual) y colectivos realizan distintas
acciones para difundir la literatura escrita por mujeres, cada uno
con diversas acciones que se concentran en aspectos específicos,
lo que permite una mayor diversidad, y como menciona Zafra
(2010):
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Aquí el pensamiento puede ser ya comunicación, archivo y acción
pública; la actividad remunerada sin exigencia de desplazamiento
físico, viable y cada vez más incentivada por emprendedores,
administraciones públicas y empresas; las relaciones afectivas,
implementadas a través de una interfaz. Tal que hoy el cuarto propio
conectado amplifica el poder de pensamiento (concentración) y
acción desde una posición localizada. (2010: 49)

Por lo tanto, estos grupos e individuos a partir de sus
actividades de promoción y difusión establecen comunicación por
medio de la red, lo que da lugar a una conciencia sobre el tema y al
mismo tiempo tomar una posición y realizar acciones que permitan
una mayor circulación de la problemática. En esta investigación se
destaca el papel de un proyecto autogestivo que tiene como objetivo
difundir la literatura escrita por mujeres en nuestro país durante el
siglo XIX.
El análisis de caso se centra en el proyecto digital:
Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX, el cual hace
uso de plataformas digitales para realizar esta labor, si bien en un
principio sólo se trataba del uso de las páginas web, poco a poco la
iniciativa fue creciendo y para tener más visibilidad utiliza de otras
redes sociales, en las cuales no sólo difundieron su base de datos,
sino que realizaron otro tipo de contenido que involucra elementos
audiovisuales, gráficos, entre otros, el cual, como menciona Castells
(1996) logran un cambio en la comunicación, que permite un mayor
acercamiento a la comunidad:
La integración potencial del texto, imágenes y el sonido en el
mismo sistema, interactuando desde puntos múltiples, en un
tiempo elegido (real o demorado) a lo largo de una red global,
con un acceso abierto y asequible, cambia de forma fundamental
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

el carácter de la comunicación, y ésta determina decisivamente la
cultura. (399)

El objetivo central de este análisis es explorar de qué manera
este proyecto hace uso de la tecnología y las plataformas digitales
para rescatar y difundir la literatura escrita por mujeres, y cómo
esta labor entra en el campo de acción del ciberfeminismo. Para la
delimitación se tomará en cuenta el sitio web, puesto que es el lugar
donde se presenta más actividad, y donde se muestra a mayores
rasgos el objetivo principal de la iniciativa. Las categorías con las
que se examina el proyecto son las siguientes: objetivo, contenido,
financiamiento del proyecto y participación de los usuarios. En la
parte final, se agrega un esquema de información con las redes
sociales, número de seguidores y enlace de cada proyecto.
Decimonónicas: una nueva mirada al siglo XIX
Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX nace en el
año 2016 y es dirigido por Haydeé Gisela Salmones Castañeda,
egresada de la Maestría en Producción Editorial de la Universidad
Autónoma del Estado de Morelos. Su proyecto se trata de una página
web que funciona como una base de datos para crear un corpus
de datos biográficos y textos de autoras mexicanas del siglo XIX.
Esta iniciativa permite una relectura de las producciones literarias
de nuestro país en esa época, ya que no sólo toma en cuenta los
géneros considerados mayores en los estudios de la literatura (como
el cuento, la novela y la poesía), sino que toma otros como la carta,
la crónica, la edición, entre otras.
Por otro lado, se realiza una labor de rescate, ya que muchas
de las autoras que aparecen en las plataformas son mujeres que
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

fueron relegadas por el canon literario, y que gracias a Decimonónicas
vuelven a estar en circulación. De acuerdo con el sitio web, el objetivo
de esta iniciativa es el siguiente: “Decimonónicas surge de la necesidad
de construir una base de datos que permita rastrear y reflexionar
la participación de las mujeres como autoras, editoras y lectoras
de publicaciones periódicas durante el siglo XIX en México”.
(Salmones Castañeda, 2016) A partir de esta idea se observa una
acción ante la problemática (que sería la falta de información de
obras y escritoras) y que gracias al espacio digital puede tratar de
resolverse, además que permite un acceso libre a la información por
parte de otros usuarios.
De acuerdo con Salmones Castañeda (2016) la página se
divide en dos vertientes principales: la primera son las autoras, que
se centra en un catálogo bibliográfico y de biografías de mujeres
que publicaron en la prensa mexicana del siglo XIX, además de un
acceso a un corpus representativo de sus textos; y la segunda son
los artículos, que consta que referencias bibliográficas y enlaces a
distintos estudios interdisciplinarios que abordan el surgimiento del
discurso de las mujeres durante el México decimonónico.
Por otra parte, Salmones Castañeda realiza la autodefinición
del proyecto como “una obra abierta en constante crecimiento”
(2016), lo que habla de la constante actualización del catálogo
ante nuevos datos, además de su característica de “abierta” que se
entiende como un sitio que invita a la participación, no sólo a partir
de la visualización, sino de la colaboración para publicar.
La organización de contenidos del sitio se divide en cuatro
pestañas: “Proyecto”, “Autoras”, “Hojas Sueltas” y “Contacto”.
A continuación, se definirá cada uno de manera descriptiva. La
primera pestaña se subdivide en tres categorías: la primera es la
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

“Presentación”, en donde se establece el objetivo del proyecto,
las vertientes de estudio y la autodefinición, que se mencionaron
anteriormente; la segunda es “Nuestro Corpus”, en donde se
establecen los parámetros de selección de autoras que son: que sea
mujer, que sea mexicana y que haya colaborado en alguna publicación
periódica mexicana entre los años 1800 y 1899 (2016).
En los criterios de selección se observa una labor de
búsqueda dentro del contexto feminista, ya que en el parámetro de
“ser mujer” se toma en cuenta a las escritoras que firmaron con
pseudónimos o de manera anónima, siempre que se compruebe que
se trata de un sujeto discursivo femenino (2016), también se hace
una exclusión a los autores masculinos que firmaron con el nombre
de una mujer, lo anterior demuestra que la creadora digital toma en
cuenta cuestiones históricas pertenecientes al campo de la literatura
y los estudios de género, como la noción de la autoría y el problema
que significaba para una mujer lograr que la publicaran:
Los impactos que la potencia creativa y política de la literatura
hecha por mujeres posibilitan en una sociedad irreversiblemente
conectada, para, en consecuencia, delinear un modo posible de
subvertir el ecosistema tradicional literario actual de la región, con
una red femenina y feminista que empiece a contar otra historia,
ya sea desde el apoyo a mujeres que escriben o desde el fomento a
la lectura de obras de escritoras. (Duhau et al., 2021: 21)

Como se establece en la cita anterior, Decimonónicas establece
una red femenina y feminista que permite contar otra historia de
la literatura mexicana del siglo XIX, la de escritoras que fueron
excluidas del campo literario de su época, pero que ahora se realiza
un fomento de su obra en un contexto actualizado. Para finalizar,
la última subdivisión de la pestaña “Proyecto” es “Advertencia
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

editorial”, donde se habla de los criterios de edición para los textos
que aparecen en el sitio web, aquí se establece una actualización
ortotipográfica de las normas editoriales (2016).
La segunda división es la pestaña “Autoras”, en la cual se
encuentra la base de datos de las escritoras, ésta se subdivide en
nueve pestañas que agrupan tres letras del abecedario (ejemplo A, B,
C), al hacer clic en una de ellas nos lleva a otra pestaña donde vienen
las autoras acomodadas por orden alfabético comenzando por el
apellido, el cual, cuando se le da clic te lleva a su biografía.
Los elementos por los que está organizada la biografía
son variados, ya que Decimonónicas es un proyecto que aún se está
gestando, por lo que no todos los datos están completos. Para
este trabajo, se toma de ejemplo la entrada de la escritora María
Enriqueta Camarillo Roa [de Pereyda], la cual se organiza de la
siguiente manera (2016):
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.

Lugar y fecha de nacimiento
Lugar y fecha de muerte
Seudónimos
Estudios
Vida profesional
Participación en prensa
Obra individual
Obra colectiva
Estudios críticos
Obras para descargar

Por medio de la observación de estos elementos se destacan
algunos aspectos como la formación de redes femeninas por medio
de la comunicación digital, ya que permite coordinar estrategias de
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

difusión mediante otras instituciones, un ejemplo se observa en el
apartado de obra individual de Camarillo Roa, donde gracias a la
relación de Decimonónicas con la biblioteca digital de la Casa Museo
María Enriqueta, se puede tener acceso a textos literarios de la autora
por medio de un hipervínculo, al respecto Duhau et al., menciona
que:
La posibilidad de que el espacio electrónico funcionara como un
lugar de comunicación y empoderamiento, accesible a las mujeres,
para coordinar estrategias globales, amplificar denuncias sociales
y actuar en el mundo digital, ofreciendo una nueva dimensión a la
lucha feminista. (2021: 23)

La tercera división presente en la página web es la de “Hojas
Sueltas”, cuya función es un blog en donde se transcriben textos
escritos por mujeres que presentan aspectos sociales o políticos
de México del siglo XIX. Esta parte se encuentra subdividida en:
“Todas las entradas”, “Crónicas”, “Tradiciones”, “Discursos”,
“Derechos de las Mujeres” y “Mujeres que escribe”, esta sección se
presenta menos trabajada que el resto ya que sólo cuenta con dos
entradas.
Una de ellas se titula Crónica mexicana (fragmento) de Laureana
Wright de Kleinhans. En él se pueden establecer las siguientes
etiquetas: fecha de publicación original, fecha de publicación en el
sitio web, tiempo de lectura, visualizaciones, enlaces para compartir
en otras redes sociales y un botón de “me gusta” en forma de
corazón (2016).
La última división es “Contacto”, que como su nombre
lo indica, esta pestaña permite establecer relación con la creadora
del proyecto. Este punto establece importancia con la cuestión de
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

participación, puesto que una de las características de este proyecto
es que los usuarios son invitados a colaborar en la recolección de
información para la base de datos.
Si bien en otros proyectos las personas también participan,
esto es diferente porque no se hace sólo por medio de interacciones,
sino que requiere una búsqueda de datos, selección y un pensamiento
crítico para la contribución. Para lograr esta colaboración el sitio de
Decimonónicas pone a disposición de los usuarios documentos PDF
de “Lineamientos para la recepción de documentos” y “Manual
editorial”, con el fin de conocer mejor el proceso de edición y
establecer redes de apoyo desde la virtualidad.
El último punto de análisis de este caso es el financiamiento,
si bien el proyecto cuenta con muchas herramientas e información,
Salmones Castañeda realiza esto de manera autogestiva, lo cual
demuestra la realidad de muchas iniciativas de divulgación de
literatura, si bien Decimonónicas le ha abierto puertas a congresos,
conferencias y programas, no hay una remuneración económica. En
el sitio web existe una pestaña de “Mecenas” donde los visitantes
pueden hacer un donativo para el proyecto y lograr que siga
creciendo.
La iniciativa de Decimonónicas se relaciona con el ciberfeminismo
porque utiliza herramientas digitales para incursionar en el campo de
la producción literaria mexicana, pone de nueva cuenta en circulación
autoras desconocidas para muchas lectoras, y al compartir sus textos
literarios permite que los usuarios realicen una relectura de todas estas
producciones. Por medio del espacio literario y el espacio cibernético
abre posibilidades infinitas de interpretación y por supuesto a nuevos
proyectos que se dediquen a la misma labor, con el objetivo de
reivindicar todas esas voces femeninas.
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

A continuación, en la siguiente tabla se observa el número
de seguidores de las distintas redes sociales del proyecto. A pesar
de contar con un número pequeño en comparación a otros que
se mencionaron anteriormente en el trabajo, se establece que
el crecimiento ha permitido su expansión a otros medios, en los
cuales, si bien difunde su trabajo de base de datos, el uso de distintas
plataformas le da la oportunidad de experimentar con otros aspectos
de los medios digitales como videos, imágenes y escritura.
Tabla 1
Número de seguidores en redes sociales de Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX
Red Social

Seguidores

Enlace

Sitio Web

Sin
https://www.decimononicas.com/autoinformación ras-abc

Instagram

743
seguidores

https://www.instagram.com/decimononicas_xix/

Facebook

1,7 mil
seguidores

https://www.facebook.com/decimononicas

Twitter

1174
seguidores

https://twitter.com/Decimononicas_

Nota. Última fecha de actualización de seguidores: 13 de junio de 2023.

Sin duda, el uso de la virtualidad permite elaborar una
nueva narrativa de la literatura escrita por mujeres, al igual que
en los siglos XIX y XX, en el siglo XXI se crean nuevos grupos
literarios que desean entrar a la escena cultural para expresar sus
preocupaciones y romper con lo ya establecido. Si bien, la mayoría
de estos proyectos son autogestivos, es importante mencionar que
las instituciones comienzan a notar su importancia y son invitadas
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

a hacer participaciones en distintos eventos como ferias de libros,
presentaciones editoriales, talleres, entre otras.
Conclusiones
A manera de conclusión, es importante mencionar el valor del
Internet en la sociedad y las redes que se conforman por medio
de las distintas plataformas. El activismo digital propuesto por las
escritoras y creadoras de contenido en nuestro país está pasando por
un momento significativo, puesto que son mayores las comunidades
que se forman alrededor de ellas.
Las herramientas tecnológicas propuestas por los medios
digitales no sólo muestran contenido, sino que generan prácticas
para repensar ciertos discursos, que en algún momento parecen
inamovibles. Proyectos como Decimonónicas demuestran que incluso
es posible cambiar el discurso del pasado, ya que su labor de
búsqueda y rescate permite la combinación de dos elementos (el
texto escrito en papel y su transcripción a computadora) logrando
un archivo digital, que puede ser útil no sólo a gente del ámbito
literario, sino social e histórico.
Finalmente, se destaca la necesidad de seguir analizando
estos proyectos digitales desde la cuestión feminista; si bien el
panorama de muchos es de reciente creación, demuestra que cada
vez son más las mujeres que ven en las redes sociales un lugar de
pronunciamiento y el paso de una esfera privada a una pública.
Referencias
Castells, M. (1996). La era de la información: economía, sociedad y cultura.
Volumen I. La sociedad red. Alianza Editorial.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

115

�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

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RV=2/RE=1686743551/RO=10/
RU=https%3a%2f%2fwww.scielo.org.mx%2fscielo.
php%3fscript%3dsci_ar ttext%26pid%3dS2594066X2021000100019%26lang%3des/RK=2/
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mexicanas del siglo XIX. https://www.decimononicas.com/
contacto
Zafra, R. (2010). Un cuarto propio conectado (ciber)espacio y (auto)gestión del
yo. Fórcola Ediciones.

116

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Notas
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Americana: apuntes sobre la forma de la épica
chica en Raymond Carver, Richard Ford y
Lucia Berlin
Roberto Kaput González Santos
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
roberto.gonzalezsnts@uanl.edu.mx

Desinflado
En algún lado leí, o me contaron, que el cuento posmoderno era
como una rueda de bicicleta alterada: el autor iba quitando uno a uno
los rayos, para ver hasta dónde aguantaba. El arte de dicha fórmula,
fórmula que a menudo cito, recae en saber detenerse antes de que la
llanta ceda; ahí se juega la calidad del cuento. O sea, la forma circular
de la rueda, aunque disminuida, permanece. Está bien, la imagen
se sostiene, ilustra una intención. Pero ahora que estamos a nada
de mudarnos al metaverso de la realidad clasemediera, donde todo
es alterno, donde seremos sostenidamente felices, desdoblados en
formas redondas, me gustaría escribir sobre lo que pasa en el lector
cuando esa circularidad se desinfla.
El minimalismo de la cuentística estadounidense de los 80 es
la cara académica del realismo sucio anunciado por la revista Granta
en el verano de 1983. De Granta se pueden decir muchas cosas, una
117

�Roberto Kaput González Santos / Americana

al menos es cierta: en el circuito editorial americano sus opiniones
suelen ser afortunadas, lo mismo en Nueva York que en las capitales
latinoamericanas. Sus críticas imponen, o al menos intentan hacerlo,
el gusto continental. Para esto echan mano, con bastante suerte, de
una prosa de bautizo, pensada para futuros cintillos. “La casa de la
nueva escritura”, se hace llamar; y lo es a su manera. El realismo
Kmart, por otra parte, no es sino la masificación del realismo sucio, el
Monsanto de una semilla mucho menos modificada: sus principales
cultores buscaban probar que es posible contar la estandarización
de la tragedia americana echando mano de las mercancías de
un automercado de remate. Un plan de trabajo así denota una
autoconciencia que el Nuevo Realismo, como se autonombraba,
rehuía como a la peste. El término minimalismo, finalmente, resulta
más impreciso que explicativo, porque mientras que la academia
no se percata o decide no ocuparse de las contradicciones entre
el término y sus descripciones, el lector menos especializado pero
igualmente informado relaciona los textos con las artes visuales de
los 60 y 70. La historia de las bicicletas.
La lista de dos and don’ts de Raymond Carver, Bobbie Ann
Mason, Richard Ford, Tobias Wolff y Ann Beattie no se produjeron
pensando en las salas del MoMA. Carver seguramente borroneó la
suya en un volante de Alcohólicos Anónimos.
El amor en Carver
La diferencia entre “Bienvenido, Bob” (1944) de Onetti y “De
qué hablamos cuando hablamos de amor” (1981) de Carver es la
ausencia de autoconciencia ética. ¿Por qué digo esto? Porque el gesto
artificial de autolimitarse al momento de discutir autores americanos
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

me cansa un poco, sólo por eso. Y el ejemplo vale porque permite
percibir una de las ausencias importantes en el cuentista de Oregon:
el narrador que desea algo. El lector puede compartir o no el ethos
que ordena la atmósfera afectiva del relato del montevideano, en
este caso el fracaso de su antagonista; no importa, ahí está, latiendo,
guiándolo en esa atmósfera de revancha largamente aplazada.
Onetti es un maestro en lograr ese efecto. Pienso en Juntacadáveres.
Los narradores de Carver procuran por el contrario la neutralidad,
se detienen, ecuánimes, en la superficie. Cuando dan con una de
las muchas cuarteaduras que comparten sus personajes, cierran. Por
este camino podemos apreciar su diálogo con Fitzgerald, no sólo
con Hemingway. Sus cuentos parecieran surgir de los ensayos que
publicó Scott en la revista Esquire en 1936, The Crack-Up. Pero en otro
registro, con otro estilo, prescindiendo de marcos valorativos. Sus
narradores se limitan a consignar para el lector, y éste, casi siempre
de manera diferida, experimenta el sentido de una forma que se niega
a la circularidad, reproduce la pérdida asordinada de algo medular
(el cierre del relato, el sentido de la historia, la experiencia del amor),
de ahí el efecto de interpretación desplazada hacia el lector, aunque
éste sepa que ese sentido no está enteramente ahí, que bien pudiera
ser otro. La mentada simplicidad inexpresiva de Carver nos implica,
el narrador no sólo participa en una partida de Jenka, recorta para
el lector una pequeña muestra del blue collar cotidiano, haciéndolo
partícipe del colapso: “Fat”, “Boxes”, “Lemonade”, “Feathers”,
“Signals” y ese cacho de americana titulado con derroche “What we
talk about when we talk about love”.
Por cierto, gracias a Gordon Lish, el “capitán ficción” de los
primeros 70, Carver publicó “Vecinos” en Esquire, año 71. Lo apunto
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�Roberto Kaput González Santos / Americana

para documentar, así sea editorialmente, la conexión de Ray con
Fitzgerald, y porque Lish fue el Max Perkins de su época: un artista de
la edición, un tiburón editorial, un hombre de letras americano.
La nota deportiva en Ford
Hay vidas que no se ajustan al punto de vista de un periodista
deportivo, o eso dice Frank Bascombe después de entrevistar a
Herb Wallagher, exdelantero del club de futbol de Detroit. Herb es
ejemplo de coraje y determinación para sus antiguos compañeros.
Frank no puede dejar pasar tremendo cachalote: tras sufrir un
accidente de esquí acuático que lo deja en silla de ruedas, Herb se
licencia en ciencias de la información, desposa a su fisioterapeuta
negra, es nombrado capellán honorario de su equipo. Bascombe
viaja de Nueva Jersey a Walled Lake, Michigan, para encontrarse
con un hombre pequeño, de piernas encogidas, hombros huesudos,
camiseta con la palabra BIONIC en el pecho, zapatillas rojas y
bermudas a cuadros. El aspecto general, apunta mentalmente, es
el de una cigüeña con gruesas gafas de concha empotrada de mala
manera en el porche. No importa. Si le sigue el juego, la entrevista
con Frank lo hará superar el dolor, convirtiéndose en modelo de
conducta. Ese es su destino, está en la última yarda del touchdown.
Pero Herb es un exdelantero de americano, en silla de ruedas, con
zapatillas rojas, así que sólo se le antoja mandar todo al cuerno,
insultar al periodista, contarle un sueño, afirmar que él, lo mismo
que Ulysses Grant, es un verbo, arrancarse a llorar para terminar
disculpándose. El veterano, claramente, no se ajusta a lo que Frank
tiene en mente (perseverancia, trabajo en equipo, camaradería), así
que se despide sin perder jamás la compostura. Su profesionalismo
es a prueba de extravíos y dudas melancólicas.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

El periodista deportivo aparece en 1986 y para mí ahí termina el
minimalismo del realismo sucio. Porque Ford es un novelista capaz
de contar un día en 236 páginas. Su narrador estrella prolonga —con
ajustes regionales, me parece— la ecuanimidad superficial de Carver.
Su mérito reside en otro lado: trasplantar al campo del periodismo
deportivo —subgénero de otro subgénero si somos idealistas,
género estrella del mercado estadounidense si somos realistas— el
hábito más rancio del modernismo literario: ficcionalizar la poética
de la novela como el código operativo encargado de significar en
última instancia los materiales de la historia. En la siguiente novela,
El día de la independencia (1995), Frank Bascombe trabaja en bienes
raíces, el tono edificante de la nota deportiva le parece inhabitable.
Los cuervos en Berlin
Entonces, reconozcamos que nadie sabe exactamente qué fue el
realismo sucio, o el minimalismo estadounidense, o cualquier otro
mote aplicado a la brigada redneck de los 80, como llamaron al
grupo sus detractores. Eso nos permite hablar de Lucia Berlin, a
quien el mercado editorial suele comparar con Carver a pesar de los
desmarcajes de la autora: “I wrote like him before I ever read him”.
La producción de Berlin, hasta donde sé, arranca en 1961
con la publicación de “Mama and dad” en el número 4 de la revista
de Saul Bellow, The Noble Savage. O sea que algún hijo putativo de
Granta anda por ahí, reciclando cintillos. No, Lucia es una autora
de frontera en la línea de James Fenimore Cooper, Louis L’Amour,
Ray Loriga cuando quiso ser neoyorquino y se conoció todas las
casas del panqué de la frontera Estados Unidos-México. Esa mirada
imperial sobre el otro racializado no me interesa, no en el caso de
Berlin. Pero me interesan mucho sus series de miniaturas: salas de
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�Roberto Kaput González Santos / Americana

emergencia, problemas con la bebida, trabajos manuales, drifters
solitarios, cuerpos frágiles, cuervos, parejas fracasadas, fragmentos
dispersos en sus cuentos con los que el lector puede reconstruir
paisajes afectivos profundamente americanos.
Podría decirse que los matices autoficcionales de las series de
Berlin funcionan como las acuarelas de Winslow Homer: la autora
echa mano de las cualidades de las superficies con las que trabaja
persiguiendo en última instancia un efecto de luz. El mejor realismo
americano dialogó siempre con la pintura. Tengo la impresión de
que la fijación de Martín Luis Guzmán —quien vivió a las orillas
del Hudson— con la luz del valle de México surgió de ahí; igual me
equivoco, no pasa nada. El punto es que justo en ese cruce se aprecia
mejor la manera en que las narradoras de Lucia iluminan la realidad.
Bajo esa diafanidad sombría, de secado impredecible, “Homing”
es su obra maestra, un clásico de la cuentística estadounidense, la
narración que articula, además, la serie que más me inquita.
El pequeño misterio de la aparición de los cuervos abre el
cuento. El lector —quién no— recuerda las figuras, escucha los
graznidos de la parvada al atardecer. Pero lo que mengua tras sus
formaciones es la luz del sol. Cuando la noche finalmente cae, las
aves se ocultan en uno de los árboles situado frente a su casa. La
mañana siguiente, cuando los primeros albores iluminan las rocas
del monte Sanitas, la narradora sólo ve ciervos. ¿Se marcharían por
la noche? La escena se repite por algún tiempo: cientos de pájaros
negros salidos de quién sabe dónde por la tarde, ocultos entre el
follaje de un arce por la noche, desaparecen antes del amanecer.
Ahora es invierno, los cuervos migran. Su ausencia empuja a la
narradora a repasar su vida desde los supuestos de una ficción
asordinada que opaca el remordimiento: ¿Y si hubiera hablado
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

con Paul? ¿Y si se hubiera casado con H? ¿Y si hubiera vivido con
Wilson? ¿Y si su familia hubiera muerto en un terremoto? ¿Y si
hubiera pedido ayuda? No importa, declara aferrada a su tanque de
oxígeno, todas las combinaciones desembocan en la misma soledad,
en el mismo porche bajo las piedras de Dakota. Los hechos de la
vida son predecibles e inevitables, llegan al pardear la tarde, como
cuervos.
Cintillo
Ahora que la gran mudanza digital nos transformó en exploradores
de mundos virtuales, espero que el metaverso sucio o cualquier otro
sistema de notación formal nos libre de la tentación de reescribirnos
sin culpas ni consecuencias; lo otro, como lo mostraron en su
momento estos tres autores, es insoportable.

Referencias
Berlin, L. (2016). A manual for cleaning women: Selected stories. USA:
Picador.
Carver, R. (1989). What we talk about when we talk about love: Stories.
USA: Vintage.
Ford, R. (2010). The sportswriter. USA: Vintage.
Onetti, J. (2012). Cuentos completos. España: Alfaguara.

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�Reseñas
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Saberse no solx:
sobre [Contra]Dicción
(Monterrey, UANL: 2022, 112pp.)
de Luis Armenta Malpica.
Ángel Gerardo Hernádez Candelaria
Universidad Autónoma de Nuevo León,
San Nicolás de los Garza, México
Comenzaré por fingir que no escribo esto siendo víctima del descoloco
y los nervios. exponerse a un poemario, así como quien habla de la
exposición a cierto material radioactivo, nunca es tarea fácil. eso queda
claro. no solo por el despojo que nos convidan los puntos de inflexión
ni las coyunturas que el/la posible lector/a encuentra en sí, en el
lenguaje, en el poema, sino porque siempre, siempre, siempre, leer y
escribir poesía lleva consigo cierto grado de convicción, cierto riesgo.
no cabe duda, hay que aclararlo, que incluso con todo y las tensiones
tendidas entre el gusto y lo est-ético, aquello que quizás se conmina
cuestión de gustos, puede entreverse un rastro, e l r a s t r o , que el
lenguaje cimbra tras de sí, en los poemas. este rastro puede guiarnos,
en el mejor de los casos, a una alta esfera, ora ficticia, ora entreverada
de revuelos y maromas, que termine por convertirse en una cierta
incertidumbre de que algo, quizás, en su ir y venir, nos ha sido dado.
tengo fe y certeza de ello. podría incluso jurarlo por Madonna.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Leí a tiempo, justo después de sobajar pendientes y
pintarme las uñas, [Contra]Dicción (UANL, 2022) del poeta Luis
Armenta Malpica para terminar por no arrancarme las cejas de
tanta coraje. la obra galardonada con el Premio Iberoamericano de
poesía Minerva Margarita Villarreal 2021 hace gala de un conjunto
variopinto de inquietudes que constriñen a Yo entre los muros del
poema. hablamos de Yo, entonces, porque Yo se nombra atravezdx
en un juicio donde cuartilla a cuartilla, como si habláramos de salar
el terreno de conquista, deja claras cada una de sus convicciones que
no son pocas. “No me importa si la poesía/resulta transparente/o
es oscura/mientras sirva de espejo”(p.12) sentencia Yo y los poemas
de los que allí se habla nos devuelven astillada la certeza y su palabra.
si bien este recurso donde lo que convencionalmente llamamos E
L yo poético pasa a tomar forma, a ser un ente autónomo bien
cincelado a gusto de quien escribe, Armenta Malpica y su [Contra]
Dicción son capaces de retorcer la torcedura y ofrecernos una obra
honesta, consciente, íntima y profundamente viva que, al filo de
la incertidumbre, sin miedo, se abre en canal a las posibilidades
construyendo para sí, para ti, para Yo, un espacio que invita a
habitarlo, un espacio para habitar[se].
Ahora, hoy en este tiempo tan raro, en este mundo tan
inmerso en la inquietud y en las políticamente correctas buenas
consciencias, las más de las veces, si no es a forma de correctivo,
pareciera que un poema es una máquina que pretende resanar
superficies cariadas, y ya ni hablar del ultraje a la palabra donde
ese quehacer que supuestamente acuñaban lxs poetas y que devino
incendio y urgencia, de hoy a un tiempo, se ha volcado en agresividad
pasivamente pasajera. pero no todo se ha echado a perder un libro
como este, un yo como Yo que se sabe en movimiento e inserto
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-65

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�Ángel Gerardo Hernández Candelaria / Saberse no solx

en un lugar, en una lengua, en alguna parte, deja en evidencia que
siempre existe algo que nos une con lx otrx, porque Yo se sabe
no solx. basta con revisar el apartado que da cierre a la obra,
donde quedan declarados los rostros que acompañan a Yo y sus
poemas, para comprender que, así como el lenguaje se compone de
convenciones y retazos de otros tiempos, [Contra]Dicción también
invita a otras voces, tales como John Ashbery, James Merril, el
grupo Los Dragones, J.M. Coetzee, a decir[se] y [contra]decirse a la
cercanía y a la distancia.
Voy a concluir brevemente porque es indudable que Armenta
Malpica distribuye la potencia del recio azote que recibe hoy día la
poesía cuando nos acerca a Yo, cuando además de invitarnos a la
purga de las convenciones usuales en el acto de leer, nos recuerda
que un poema es materia viva en constante combustión, que “a “yo”
no le interesa lo que no arde.” (p.16), que Yo es yo, es tú, es otrx, es
y es siempre.

126

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-65

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Sillares Vol. 3, No. 5, julio-diciembre 2023, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl
Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia
Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)8329- 4000 Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: José
Eugenio Lazo Freymann. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020313502900-102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del
Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número:
Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz
Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida
Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 1 julio de 2023.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Reynaldo de los Reyes Patiño
Autores
Javier Rodríguez Cárdenas
Elsy Anahí Mendoza Moo
Nancy Selene Leyva Gutiérrez
Carolina Yeveth Aguilar García
David Felipe Gutiérrez Ugalde
Fernando Marco Calleros García
Camilo Zarza Valencia
Arnoldo David Diaz Tamez
Elsy Anahí Mendoza Moo
Patricia Quintana Lantigua
Rebeca Martínez-Tibbles

�Isla Citlalli Jiménez Pérez
Mónica Samantha Amezcua García
Jairo Eduardo Jiménez Sotero
Consejo Editorial
Alberto Barrera-Enderle, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social
Mario Italo Cerutti Pignat, Universidad Autónoma de Nuevo León
Camilo Contreras Delgado, El Colegio de la Frontera Norte
Diana Irina Córdoba Ramírez, Universidad Nacional Autónoma de México
Claudia Roxana Domínguez García, Universidad Autónoma de Nuevo León
Luis Alberto García García, Universidad de Monterrey
Eva Luisa Rivas Sada, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
Editor / José Eugenio Lazo Freymann
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Asistencia Editorial / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon, Monterrey, Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México.
Foto de portada: Imagen generada por el programa de inteligencia
artificial Midjourney, utilizando palabras clave del dossier “Carreras
eclesiásticas en las Indias Occidentales durante el periodo Borbónico (1700-1821)”,
coordinado por Javier Rodríguez y Anahí Mendoza

�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Un sevillano en las Indias Occidentales.
Trayectoria episcopal de fray Francisco de san
Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco:
espacios, gestiones y ámbitos de acción, 1729-1760
A Sevillen in the West Indies. Episcopal trajectory
of Fray Francisco de San Buenaventura Martínez
de Tejada Diez de Velasco: spaces, negotiations,
and scope of action, 1729-1760
Javier Rodríguez Cárdenas
orcid.org/0000-0001-7994-014X
El Colegio de Michoacán, Zamora, México
Recibido: 28 de febrero de 2023
Aceptado: 30 de abril de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2023, Rodríguez Cárdenas, Javier. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License
[CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87
Email: javier.rodriguezc@colmich.edu.mx

�Dossier
Carreras eclesiásticas en las Indias Occidentales
durante el periodo Borbónico (1700-1821)
Introducción
Church careers in the West Indies during the Bourbon
period (1700-1821)
Introduction
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán,

Zamora, México
orcid.org/0000-0001-7994-014X

Elsy Anahí Mendoza Moo
El Colegio de Michoacán

Zamora, México
orcid.org/0000-0003-1433-8080

Tras la muerte de Carlos II, se produjo un cambio dinástico en
la monarquía española. Terminaba el reinado de los Austria y
Felipe de Borbón, duque de Anjou, fue el heredero a la Corona.
Este acontecimiento inició un enfrentamiento entre dos potencias
europeas que estaban interesadas en adquirir tan vasta territorialidad.
1
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 1-8
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

�Carreras eclesiásticas

Los bandos estaban divididos entre quienes apoyaban la continuidad
de la dinastía Habsburgo, representados por José Fernando de
Baviera, apoyado por el emperador del Sacro Imperio Leopoldo I;
y quienes al mando del nieto del “rey sol”, Luis XIV de Francia,
apoyaban al mencionado duque de Anjou.
Esto puede contextualizarse dentro de una crisis europea
generalizada hacia finales del siglo XVII, ya señalada con Geoffrey
Parker, que se proyectó en la península ibérica con el inicio de la
guerra de sucesión española y que concluyó con la firma de los
Tratados de Utrecht (1701-1713).1 Como consecuencia, se modificó
la forma en la que el triunfante Felipe V dirigió sus políticas internas
y externas, al estar permeadas de sanciones a los reinos que apoyaron
la alianza antiborbónica y su simpatía al bando austriaco.2
Dentro de los reajustes administrativos emprendidos
por el nuevo monarca hispano-borbón estuvo la relación con la
Santa Sede a través la confirmación del Patronato Real. Desde
el Examen de Concordato de 1737 o un año después, con el
Dictamen en justicia sobre la jurisdicción de los señores de
Castilla y su supremo Consejo de Cámara para el conocimiento
de todos los negocios pertenecientes al Real Patronato de la
Corona, Felipe V buscó la manera de reafirmar sus derechos
Geoffrey Parker, Global Crisis. War, Climate Change and Catastrophe in
the Seventeenth Century (London: Yale University Press, 2013).
2
John Elliot, Imperial Spain, 1469-1716 (London: Penguin, 2002); John
Lynch, The Hispanic World in Crisis and Change, 1598-1700 (London: Blackwell, 1994); John Lynch, Bourbon Spain, 1700-1808 (London: Blackwell,
1994).
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

2

�Javier Rodríguez y Anahí Mendoza

como patrón indiscutible de la Iglesia en la monarquía, de manera
que buscaba la sujeción total del poder espiritual al temporal en
decaimiento del Papado.
Hay que considerar que este regalismo borbónico no
fue instaurado ex abrupto, sino que obedeció a un proceso
enmarcado en un doble contexto. En primer lugar, dentro de los
reinados de Felipe V, Fernando VI y Carlos III, bajo una misma
visión administrativa del imperio; y en segundo, dentro de un
episcopalismo decadente caracterizado por una menor influencia
de los obispos en el Consejo de Indias y por su sujeción real dentro
de su misma función espiritual. De este modo, los eclesiásticos en
la monarquía tenían un objetivo muy claro: el servicio a ambas
majestades; como funcionarios reales, su formación, desempeño
y movilidad obedecieron a dicho propósito, pero como hombres
se vieron motivados a un ascenso social, prestigio y formación
de redes locales para su sobrevivencia en ámbitos desconocidos,
caminos a veces conseguidos y en ocasiones frustrados.
Así pues, el presente dossier titulado Carreras eclesiásticas
en las Indias Occidentales durante el periodo borbónico (17001821) tiene como objetivos demostrar –mediante casos concretos–
cómo los clérigos eran también sujetos presos de diversos
intereses, personales, familiares y de lealtad a la monarquía; y
cómo la “excepcionalidad” ayuda a explicar dinámicas más allá
de los ámbitos locales. Las diversas trayectorias que en esta
compilación se pretenden exponer, darán cuenta de lo complejo
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Carreras eclesiásticas

que era ser un eclesiástico en un periodo transitorio como el
Borbónico, en un espacio que aún se encontraba en proceso de
poblamiento en el siglo XVIII, como las Indias Occidentales.
Más allá de las diversas demarcaciones espirituales –regulares o
seculares– los sujetos que aquí se presentan darán cuenta que su
ejercicio de movilidad, como cumplimiento a los dos ejes que se
han planteado, estaban en constante circulación a lo largo y ancho
de la monarquía, motivados por sus intereses, revelando así la
excepcionalidad que los caracterizaba.
A final de cuentas, la monarquía hispana, como entidad
planetaria, hace pensar que los esquemas de historia trasatlántica,
comparada y también la historia global, son paradigmas válidos
siempre y cuando se tengan en cuenta las realidades regionales.
De manera que, estas dos categorías de análisis –lo regional y lo
imperial– hacen que los procesos puedan ser comprendidos en
perspectivas complementarias.
Ante la vasta historiografía que antecede estos estudios,
la originalidad y pertinencia de este dossier radica en el énfasis
que se hace en torno a los conceptos de agencia, movilidad y
circulación de los eclesiásticos en las Indias Occidentales. Nuestra
propuesta radica en visualizar a los ministros de la fe como sujetos
con habilidad para conseguir el ascenso social en un mundo
donde parecía estar condicionado por la abnegada obediencia al
servicio de “ambas majestades”. Con esto, se demuestra que la
monarquía española fue un espacio conectado y que la lejanía
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Javier Rodríguez y Anahí Mendoza

de los principales centros de poder no fue impedimento para que
ciertos individuos lograran cumplir sus objetivos.
Las conexiones que cada uno de estos individuos fueron
tejiendo a lo largo de su carrera fueron evidencia de que, en
el servicio a ambas majestades, había que ir más allá del “mar
océano” para ejercer una vocación ministerial y un ejercicio real
como agentes del monarca. Fue el caso de la trayectoria episcopal
de fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de
Velasco, cuyo análisis estuvo a cargo de Javier Rodríguez Cárdenas.
Originario de Sevilla, su movilidad estuvo encauzada a administrar
obispados ubicados en zonas estratégicas de la monarquía, donde,
por un lado había que consolidar el cristianismo y la presencia
española por ser lugares de interacción tanto con indios no
hispanizados y extranjeros ingleses y franceses, y por otro lado
promover el poblamiento y garantizar la total sujeción al monarca
por parte de aquellas poblaciones que carecían del pasto espiritual,
lo mismo en el presidio de San Agustín en Florida (perteneciente al
obispado de Cuba), como en Yucatán y en Guadalajara.
También es importante considerar las implicaciones
que conllevó para un individuo que se decidiera por la carrera
eclesiástica, en un periodo histórico donde, al menos en el clero
secular, la vocación era un elemento secundario. Si bien el
sacerdocio era un medio para ganarse la vida de parte de muchos
naturales en las Indias, en la legislación estaba claramente
expresado que se necesitaba tener un sustento propio para poder
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Carreras eclesiásticas

ser candidato a las órdenes sagradas. Desde un ámbito local,
Nancy Selene Leyva Gutiérrez analizó el caso de una familia
prominente del Nuevo Reino de León: los Cantú.
Los obispos no eran los únicos eclesiásticos con
circulación activa en las Indias. Hubo otros casos, de sumo
interés, que revelaron que las aspiraciones individuales estaban
por encima de los intereses familiares, como lo fue el caso de la
trayectoria de José Rodríguez Hurtado, analizado por Elsy Anahí
Mendoza Moo. Natural de La Habana, su circulación por distintos
espacios como Maracaibo, Puebla y la culminación de su carrera
en el obispado de Yucatán, mostraron que no necesariamente las
trayectorias eclesiásticas terminaban con éxito. Hubo quienes
intentaron congeniar con los clérigos naturales del lugar y, tras
diferencias políticas, terminaban marginados al no poder ingresar
en los espacios de poder ya consolidados. Bajo esta tónica de
la “historia del fracaso” se inserta el trabajo de Carolina Yeveth
Aguilar García, quien analizó las trayectorias clericales en el
arzobispado de México entre la finalización del siglo XVIII y
los inicios del siglo XIX. Al igual que Mendoza Moo, Aguilar
García mostró que no todas las carreras eclesiásticas son exitosas,
pues muchas de ellas, al ser un contexto complejo, tuvieron
que replantearse pues los puestos más importantes en la sede
episcopal eran muy competidos. Esta situación lo comprobó a
partir del análisis de concursos de oposición a curatos vacantes
en el arzobispado de México y demostró que algunos clérigos
mostraron frustración ante la necesidad de querer ser colocados
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Javier Rodríguez y Anahí Mendoza

en un curato de grandes rentas.
Este dossier también está integrado por cinco reseñas
de libros, cuyos ejes temáticos versan sobre la movilidad, la
circulación y los espacios de las Indias. Elsy Anahí Mendoza Moo
analizó cómo las diversas interpretaciones que le dan al estudio de
los obispos durante la segunda mitad del siglo XVIII se interesan
por demostrar la “ilustración católica” dentro de la Iglesia
indiana. A diferencia de ello, el texto que reseñó, Los obispos
y las reformas eclesiásticas en la América hispánica borbónica
de Rodolfo Aguirre Salvador, Lucrecia Enríquez y Susan E.
Ramírez da una propuesta diferente, revelando el ejercicio de la
autoridad episcopal dentro de la cultura jurisdiccional de cambios
administrativos. También Patricia Quintana Lantigua, con el
texto de Juan Camilo Galeano Ramírez, Curas en la diócesis de
Popayán: la carrera eclesiástica y el regalismo borbónico, 17701808, da cuenta del acucioso trabajo documental del autor y su
rigor metodológico para analizar la carrera de los curas párrocos
en Popayán dentro de los reinados de Carlos III y Carlos IV.
Abonando a los conceptos de movilidad y circulación
durante el siglo XVIII, también el conocimiento tenía esta cualidad.
A partir de los juicios inquisitoriales, los propietarios de las
bibliotecas privadas –que estaban al margen de las institucionales,
mayormente de la Iglesia– demuestran la activa circulación del
conocimiento en las Indias. La complejidad de la cultura del libro
en la Nueva España durante el siglo XVIII y el minucioso abordaje
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Carreras eclesiásticas

que hizo Idalia García para su comprensión en su texto La vida
privada de las bibliotecas: rastros de colecciones novohispanas
(1700-1800), fue reseñado por Isla Citlalli Jiménez Pérez.
Finalmente, los procesos de poblamiento también
conciernen a los ejes planteados en este dossier. Rebeca MartínezTibbles con El imperio español en Oceanía de David Manzano y
Javier Rodríguez Cárdenas con “Coahuila” o Tierra Adentro, 15771722 de Chantal Cramaussel y Celso Carrillo Valdés, dan cuenta
de la manera en que se llevó a cabo los procesos de poblamiento
y cristianización de espacios considerados zonas de frontera: el
primero en un lugar considerado como puerta ante los imperios
asiáticos y el segundo en el septentrión de las Indias. En ambos
casos se demuestra un tránsito continuo de agentes y bienes, y
también la importante participación de la Iglesia en dichos eventos.

Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 1-8
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

8

�Un sevillano en las Indias Occidentales. Trayectoria
episcopal de fray Francisco de san Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco: espacios, gestiones y
ámbitos de acción, 1729-1760
A Sevillen in the West Indies. Episcopal trajectory of Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco:
spaces, negotiations, and scope of action, 1729-1760
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán

Zamora, México
orcid.org/0000-0001-7994-014X
Recibido: 28 de febrero de 2023
Aceptado: 30 de abril de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

Resumen: En este artículo se analiza la trayectoria episcopal de un
franciscano recoleto procedente de la Provincia Bética andaluza, fray
Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada, natural de Sevilla.
Muestra cómo la movilidad de este personaje dentro de espacios en
apariencia lejanos, pero bastante conectados de las Indias Occidentales,
fue reflejo de las políticas de territorialización que la monarquía española,
dirigida por los borbones, tenía para con sus posesiones ultramarinas. El
trabajo se sustenta con documentación del Archivo General de Indias,
en Sevilla, y se complementa con fuentes del Archivo del Convento de
Nuestra Señora de Loreto, lugar del cual este personaje fue ministro
guardián previo a su nombramiento episcopal.
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 9-67
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

9

�Un sevillano en las Indias Occidentales

Palabras clave: Sevilla, Martínez de Tejada, movilidad, Indias
Occidentales, frontera
Abstract: This article analyzes the episcopal trajectory of a Franciscan
Recollect from Andalusian Bética Province, Fray Francisco de San
Buenaventura Martínez de Tejada, native to Seville. It shows how the
mobility of this character within apparently distant spaces, but quite
connected in the West Indies, was a reflection of the territorialization
policies that the Spanish monarchy, led by the Bourbons, had towards
its overseas possessions. This work is supported by documentation from
the General Archive of the Indies in Seville, and is complemented by
sources from the Archive of the Convent of Nuestra Señora de Loreto,
where this character was a guardian minister prior to his episcopal
appointment.
Keywords: Sevilla, Martínez de Tejada, mobility, West Indies, frontier

Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 9-67
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

10

�Javier Rodríguez

Introducción
La movilidad de los diversos actores de la monarquía hispánica es
un aspecto que ha llamado la atención de los especialistas en los
últimos años. La circulación de agentes por los diversos espacios
es sin duda un aspecto de gran interés para quienes intentamos
comprender la dinámica espacial de las territorialidades en las
Indias Occidentales, acaso para atisbar si existe alguna lógica
dentro de las diversas trayectorias de individuos que, más allá de
ser agentes de la Corona, tenían un proyecto propio a raíz de sus
propias experiencias vividas.
El caso de los eclesiásticos es un tema sencillamente peculiar.
Eran personajes cuya labor era compleja pues –a diferencia de los
militares que forjaron su carácter en batallas y cuya experiencia era
de utilidad real para los espacios de difícil interacción– tenían que
lidiar con el hecho de que eran ajenos a la territorialidad que les era
asignada y la adaptación física, psicológica y hasta climatológica
podía ser determinante para considerar si hacían una gestión más o
menos larga en ese lugar o pedían al rey su traslado a un sitio mejor,
como sucedió en muchos casos.
Mucho se ha trabajado en el tema de las gestiones
episcopales.1 Pero en realidad, poco se ha abordado el tema
Óscar Mazín Gómez, Entre dos majestades. El obispo y la Iglesia del gran
Michoacán ante las reformas borbónicas, 1758-1772 (Zamora: El Colegio de
Michoacán, 1986); Richard E. Greenleaf, Zumárraga y la inquisición mexicana, 1536-1543 (Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2017);
Stafford Poole, Pedro Moya de Contreras. Reforma católica y poder real en
la Nueva España, 1571-1591 (Zamora: El Colegio de Michoacán; Fideicomi1

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�Un sevillano en las Indias Occidentales

de la movilidad en la monarquía con base en un personaje. El
presente estudio revela la trayectoria de un sevillano que fue
obispo auxiliar de Cuba con sede en San Agustín de Florida
(1734-1746), de Yucatán (1746-1751) y de Guadalajara (17531760): fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
Diez de Velasco. El objetivo de este trabajo es demostrar el
perfil de un prelado y la configuración de una política episcopal
en su trayectoria en las Indias Occidentales. Aunque lo idóneo
para comprender en su totalidad esta movilidad en la monarquía
es la biografía del personaje, nos hemos de conformar con un
sucinto análisis que pueda dar cuenta de algunos indicios
iniciales en aras de definir metodológicamente lo que en un
futuro se pudiera convertir en una biografía. Consideramos tener
como punto de partida la comprensión contextual del lugar de
origen de nuestro personaje, es decir su natal Sevilla en torno a
1729. Posteriormente, se examinará su trayectoria en las Indias
Occidentales, tanto en Florida, Yucatán y Guadalajara. Finalmente,
se hará un análisis sobre la política episcopal, la gestión territorial
de sus jurisdicciones y la relación con las diversas autoridades
temporales para caracterizar semejanzas y diferencias.
Para finalizar, este trabajo se sustenta con documentación del
Archivo General de Indias, en Sevilla. Se revisaron particularmente
so “Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor”, 2012); Juvenal Jaramillo
Magaña, Hacia una iglesia beligerante: la gestión episcopal de Fray Antonio
de San Miguel en Michoacán, 1784-1804. Los proyectos ilustrados y las defensas canónicas (Zamora: El Colegio de Michoacán, 1996).
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�Javier Rodríguez

los fondos Santo Domingo, México y Guadalajara, pero también
el fondo Contratación. Se complementará esta información con
fuentes documentales procedentes del Archivo del Convento de
Nuestra Señora de Loreto, lugar del cual nuestro personaje fue
ministro guardián previo a su nombramiento episcopal.
El Lustro Real en Sevilla (1729-1734)
En la historiografía, Sevilla siempre ha sido valorada como un
sitio que servía tanto para embarcar mercancías y personas al
Nuevo Mundo como para el desembarque de riquezas, bienes y,
de igual modo, personas que tenían algún asunto que tratar ya
fuese en el Consejo Real o en el Consejo de Indias. Para 1729,
este lugar era un simple punto de conexión en el cual llegaban
los avíos a la Península Ibérica para ser transportados a su lugar
de destino –alguna edificación real– o algún otro sitio. Tampoco
hay que dejar de lado que durante el periodo de reinado de
los Habsburgo había sido la sede de la Casa de Contratación,
en la cual se atendían muy importantes negocios, motivo por
el cual se habían establecido en la ciudad una gran cantidad
de agentes que trabajaban en la burocracia y que atendían
asuntos concernientes a las Indias. No obstante, tal como lo
señaló Francisco Fernández López, esta oficina de expedición
documental para el gobierno de las Indias en 1717 fue trasladada
a Cádiz ya que era una de las tareas del entonces nombrado
intendente general de Marina y súper intendente del reino de
Sevilla, José Patiño, en cuyo cargo recayó una serie de tareas que
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hasta ese momento habían sido competencias de la institución,
como la fabricación y carena de los avíos, el abasto de víveres,
compras de armas, administración de las cantidades entregadas
para ese efecto o para pagar a los marineros, entre otras cosas.
Y claramente, para evitar conflictos, se le nombró presidente de
la Casa de Contratación y como una de sus primeras misiones
se le adelantó el trasladar tanto la Casa de Contratación como el
Consulado a Cádiz, ciudad portuaria.2
El hecho de que doce años atrás el aparato burocráticoadministrativo de la monarquía y su vínculo con las Indias
cambiaran de lugar, no significó que Sevilla hubiese pasado a un
segundo plano, sino todo lo contrario. El espacio sevillano era
un lugar residente de gran tradición arraigada, pues no solamente
era la puerta de acceso a las Indias Occidentales, sino también
al norte de África. Debe recordarse que Sevilla había sido parte
fundamental por más de seis siglos del emirato de Córdoba, y
gran parte de su arquitectura, vestigios y urbanidad dataron de
los tiempos en que la mayor parte de la población era musulmana
hispanoárabe.3
Pero también, además de Córdoba y Granada, la lucha
por el espacio entre cristianos y musulmanes en Sevilla tuvo
episodios épicos. Una vez tomada la ciudad e incorporada a la
Francisco Fernández López, La casa de contratación. Una oficina de
expedición documental para el gobierno de las Indias (1503-1717) (Sevilla:
Universidad de Sevilla; El Colegio de Michoacán, 2018), 61.
3
Adeline Rucquoi, Historia medieval de la península ibérica (Zamora: El
Colegio de Michoacán, 2000), 200.
2

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jurisdicción castellana –de forma paralela a la instauración del
aparato burocrático de las Indias–, de este lugar también se
organizaron importantes proyectos misionales con el objetivo de
convertir al cristianismo a todos los “infieles” del norte de África,
particularmente los que radicaban en el reino de Marruecos.
¿Cultura de la reconquista? Puede ser. Lo importante es que, desde
Sevilla se tenía una conexión privilegiada tanto con África como
con el Nuevo Mundo. En este sentido, la monarquía española no
demoró en hacer de esta ciudad –atravesada por el impresionante
río Guadalquivir– un sitio de contacto donde convergían todos los
que entraban y salían de Sevilla tanto a las Indias como al norte
de África a través del monopolio de la Casa de Contratación.
Así se convirtió Sevilla en el sitio multicultural por excelencia
de la monarquía. Múltiples agentes de distintas corporaciones,
ya fuesen reales, eclesiásticos, gremiales, universitarios, entre
otros, tenían en esta ciudad un lugar de interacción, atención de
negocios y cultivo fructífero de redes.
Sevilla, para 1729, estaba en proceso de conversión
simbólica para la monarquía hispano-borbónica: de ser el centro
de la administración burocrática para las Indias Occidentales a
ser un significativo emblema de la llamada reconquista española.
La conexión de Sevilla para con Madrid, Buen Retiro, Aranjuez
o Badajoz era eficiente a pesar de encontrarse al sur de la
península. Hay quienes afirman que la ubicación de Andalucía
era complicada, pero sin duda, el haber sido por casi 200 años la
puerta de entrada y salida al Nuevo Mundo hacían de este lugar
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el sitio adecuado para hacer negocios, tanto para los peninsulares
como para los indianos, incluso para asiáticos procedentes de las
islas Filipinas.
Para recapitular, la ciudad hispalense era uno de los
centros urbanos más populosos de Castilla, aunque había
sufrido las agresiones de las epidemias de peste, de los años de
sequía, de las hambrunas, de las frecuentes inundaciones del
río Guadalquivir, la pérdida de la cabecera del monopolio de la
Carrera de Indias y el consiguiente desarraigo de gran parte de la
floreciente colonia de comerciantes españoles y extranjeros, y de
los profesionales vinculados con las actividades económicas del
comercio con las Indias Occidentales (almacenistas, corredores
de comercio, consignatarios, aseguradores, prestamistas,
intermediarios, marineros, carpinteros de ribera, calafateadores,
transportistas, cesteros, toneleros, artesanos de las afamadas,
manufacturas sevillanas, etc. y una serie de estratos más humildes
de la sociedad sevillana dedicadas a las tareas más diversas
relacionadas con el microcosmos del tráfico ultramarino). Según
Carlos Martínez Shaw y Marina Alonso Mola, barrios enteros
habían quedado despoblados y algunas calles antaño llenas de
casas de comerciantes y talleres de artesanos “no mostraban más
que ruinas y solares cubiertos de maleza”.4 No obstante, pese
a la recurrente nostalgia por las grandezas pasadas, Sevilla era
Carlos Martínez Shaw y Marina Alonso Mola, Felipe V (Madrid: Arlanza,
2001), 141.
4

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una ciudad que contaba con un arzobispado, una universidad
muy reconocida y uno de los tribunales superiores de Castilla,
“ingredientes todos para convertirse en la sede de la monarquía,
como lo había sido bajo Pedro I el Justiciero”.5
Ahora bien, hay algunas consideraciones de importancia
que debemos de tener al momento de caracterizar el reinado de
Felipe V en el contexto del lustro real sevillano. En primer lugar,
hay que tomar en cuenta que se encuentra inmerso dentro del
segundo periodo de reinado del duque de Anjou, que fue iniciado
en 1724. Este segundo momento de reinado coincidió con una de
las fases de mayor lucidez y buena salud del rey. Sin embargo,
en 1725 se vio ensombrecido por la devolución de María Teresa
Victoria seguido por la ruptura del compromiso del infante Carlos
con Mademoiselle de Beaujolais, con la consiguiente tensión en
las relaciones entre Francia y España. Al año siguiente (1726)
José Grimaldo fue sustituido por José Patiño y cayó en desgracia
el padre Bermúdez, su confesor.
Por otro lado, según Carlos Martínez-Shawn y Marina
Mola, una vez restablecida la normalidad tras la abdicación y
vuelta al trono, el rey inició una ruta viajera con destino a los
reales sitios que habían sido restaurados o que estaban en vías
de restauración, al experimentar la Hacienda un cierto desahogo
por la reducción de los gastos extra generados por los conflictos
bélicos, los cuales exigían un buen número de criados desplazados
5

Martínez Shaw y Alonso Mola, 141.

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para atender a los soberanos, así como para tener cuidado del
transporte de muebles, tapices y demás efectos personales de
cada uno de los miembros de la familia real.
También debe tomarse en cuenta la situación personal de
Felipe V, y cómo la relación con su entorno fue deteriorándose
con el paso del tiempo. Según algunos autores, entre 1727 y 1728
Felipe V tuvo presente todo el tiempo la idea de abdicar en favor
de su hijo Fernando, pero en realidad eso nunca se concretó.
Durante su estancia en Badajoz, un aspecto que hubiese podido
distraer al monarca pudo haber sido la boda precisamente de su
mencionado hijo con la infanta Ana María Victoria, que podía ser
un catalizador de esfuerzos para sacar al rey de su postración pues
“había que ocuparse de los preparativos y el tema de conversación
podía resultar atractivo como revulsivo a la apatía a la que de
nuevo estaba sumido el monarca”.6
Gran parte de la historiografía española que ha dado
cuenta del análisis de la gestión político-administrativa del
reinado de Felipe V afirma que su estancia en Badajoz no
llenó las expectativas de la familia real. El rey seguía teniendo
un estado de ánimo decadente y una profunda melancolía que
se apoderaba de él al momento de tomar decisiones, lo que le
dificultaba por mucho gobernar un extenso territorio como lo era
la monarquía española. Ante esto, Isabel de Farnesio organizó la
llamada Jornada en Andalucía, pues creyó conveniente que, ante
6

Martínez Shaw y Alonso Mola, 138.

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ese ánimo tan deprimente por el cual estaba pasando su marido,
sería oportuno buscarle un alivio en un prolongado viaje por el
soleado y polícromo Sur. Asimismo, cuando se confirmó la fecha
de llegada, en realidad la familia real no tenía idea de que la
estancia en Sevilla se prolongaría por casi un lustro, de modo que,
en una experiencia sin precedentes en la historia de la monarquía
española, la comitiva real iba a residir por un largo periodo fuera
de Madrid y de los Sitios Reales, aquellos que como ya hemos
mencionado, fueron visitados por el rey, su familia y todo su
comité antes de llegar a Sevilla.7
Otra variable que debe añadirse al análisis en el reinado
de Felipe V en el lustro real sevillano es la gran influencia que
tuvo Isabel de Farnesio, tanto en su esposo como en la dirección
política de la monarquía en este periodo. Había nacido el 25 de
octubre de 1692 en Parma y era hija tanto de Eduardo Farnesio
como de la duquesa de Baviera Dorotea Sofía de Neoburgo, VIII
duque de Parma y Piacenza.8 Tras regresar al trono en 1724, y ante
el constante desánimo y falta de dirección política de su esposo,
era la reina quien asumía el rol de tomar importantes decisiones y
en muchas ocasiones dirigir la política de la monarquía. Por este
mismo papel que asumió, era víctima de actitudes hostiles hacia su
persona y su actuación porque consideraban que estaba teniendo
mucho protagonismo. No obstante, no tomaba las decisiones de
7
8

Martínez Shaw y Alonso Mola, 140.
Martínez Shaw y Alonso Mola, 97.

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manera unilateral, pues en torno a ella se reunieron una serie
de personajes de influencia y personalidad muy interesante: el
marqués Annibale Scotti, el ministro José Patiño, el arzobispo
Amida (Domingo Guerra, confesor de la reina) y la camarista
Pellegrina.
Si alguien tenía que soportar los drásticos cambios de
humor de Felipe V, era Isabel de Farnesio, quien poniendo a
prueba toda su capacidad de resiliencia, logró poner resistencia
psicológica y mostró inteligencia emocional ante los embates que
sufría por causa de su marido. Según Martínez Shaw y Alonso
Mola, sufría las destemplanzas reales con paciencia, incluso
aquellas que al calor de las reyertas en privado incluían maltrato
de palabra (improperios subidos de tono) y de obra (agresiones
físicas) por parte del soberano.
Ahora bien, hasta este momento se ha delineado un perfil
político-administrativo de lo que fue el gobierno de Felipe V
durante el lustro real sevillano. Lo que hasta este momento hemos
prefigurado es una monarquía con un rey desgastado, enfermo y
en varias ocasiones incapaz de ejercer el gobierno porque estaba
imposibilitado para tomar decisiones, una reina que fungió
como una especie de regente ante las condiciones en las que se
encontraba su marido (y que no gobernaba de forma unilateral
sino que estaba aconsejada por un grupo de expertos, un círculo
selecto de amistades que el rey conocía perfectamente), una
familia real itinerante con el objetivo de buscar la manera de
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que el rey recobrase la salud para poder ejercer su cargo y una
sociedad sevillana que tuvo sus mejores momentos cuando era
gobernada por la dinastía anterior y que estaba en un proceso
de transición para convertirse en una ciudad de gran tradición
hispánica por haber sido parte del emirato de Córdoba, parte
importante en el proceso de readquisición del espacio por parte
del reino de Castilla y la puerta a las Indias Occidentales y el
norte de África.
Como parte de las decisiones que el monarca debía
tomar, estaba nombrar a las altas autoridades de las Indias tanto
del poder temporal como del espiritual: virreyes, gobernadores,
presidentes de las Audiencias y oidores dentro del primero; y
arzobispos, obispos, ministros provinciales, priores, abades,
rectores de universidades y miembros de los cabildos catedrales
por el otro. El nombramiento de los altos cargos eclesiásticos,
debemos recordar, se hacía por el derecho del real patronato, es
decir la regalía que el Papa Alejandro VI concedió a los reyes
católicos en 1493 de las bulas Intercaetera I y el breve menor, en
virtud de los procesos de exploración y encuentro con el Nuevo
Mundo, y a partir de allí, por la labor emprendida por la Corona
de Castilla en la conversión de sus naturales a la fe católica.9
Ma. de Lourdes Bejarano Almada, “Las bulas alejandrinas: detonantes de
la evangelización en el Nuevo Mundo”, Revista de El Colegio de San Luis 6,
núm. 12 (2016): 224–57. Véase también: Ibot León, La Iglesia y los eclesiásticos españoles en la empresa de Indias (Barcelona: Salvat, 1954); Juan Manuel
Pérez Collados, “En torno a las bulas alejandrinas: las bulas y el derecho censuario pontificio”, Anuario Mexicano de Historia del Derecho, núm. V (1993):
9

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¿Estaba el monarca en condiciones de efectuar tales
nombramientos? Esta pregunta es muy interesante, y más si nos
enfocamos a lo que a este artículo atañe: el nombramiento de
obispos, como parte del poder espiritual. Si hasta este momento
hemos reflexionado que Felipe V estaba prácticamente
imposibilitado para gobernar mientras se encontraba en Sevilla,
lo más seguro era que hubiese habido varias motivaciones
que hayan incidido en el nombramiento de los titulares de
diversas mitras en los episcopados indianos. Si bien, pudiera
ser que Isabel de Farnesio –aconsejada por su círculo más
cercano– hubiese estado detrás de tales nombramientos, son
aspectos que evidentemente no se van a encontrar expresos en
la documentación. Quizás, para indagar sobre la obtención de la
orden episcopal de fray Francisco de San Buenaventura Martínez
de Tejada Diez de Velasco, así como sobre su designación como
obispo titular de Tricali y auxiliar de Santiago de Cuba con sede
en el puerto de San Agustín de la Florida, debemos averiguar
en torno a las elecciones episcopales dadas por Felipe V en el
lustro real sevillano, tal vez para tener un panorama del tipo de
obispos que se estaban eligiendo, de cuáles eran sus trayectorias
antes de la obtención de la mitra y el báculo, y para saber sobre
sus destinos.
En el rastreo propuesto anteriormente encontramos que
entre el periodo de 1729 y 1734, ocho individuos fueron elegidos,
237–55.
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ordenados y designados obispos para algunas mitras vacantes en
las Indias Occidentales por Felipe V. En 1729, fray Francisco
Santiago y Calderón para el obispado de Antequera-Oaxaca en
la Nueva España. Dos en 1730: fray Gaspar de Molina y Oviedo,
regular agustino que tuvo como destino el obispado de Santiago
de Cuba y José Antonio Gutiérrez de Ceballos para el obispado
de Tucumán. En 1731 fray Juan Lazo de la Vega y Cansino
franciscano también para el obispado de Cuba (en sucesión del
obispo fray Molina y Oviedo) y fray Juan Ángel Rodríguez,
trinitario para el obispado de Manila. En 1732 fray Diego Fermín
de Vergara –agustino– que tuvo como destino el obispado de
Popayán; y en 1734 dos prelados más: Manuel Ocio y Campo que
fue designado obispo de Cebú y nuestro personaje fray Francisco
de San Buenaventura Martínez de Tejada, franciscano recoleto.
Para ilustrar mejor lo que acabamos de describir, se mostrará
en la siguiente tabla tomando en consideración las siguientes
variables: el nombre del obispo, el tipo de clero al que perteneció,
su origen, el año de nacimiento, su trayectoria antes de haber sido
elegido obispo por Felipe V (dentro del lustro real sevillano), el
año en que obtuvo el grado del episcopado y su primer obispado
de destino.
De los ocho individuos que fueron designados para
ocupar una mitra vacante en las Indias Occidentales, siete
fueron originarios de la Península Ibérica y solamente un obispo
novohispano. También hay que destacar, que seis formaban
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parte de las filas de las órdenes religiosas –tres franciscanos, un
agustino, un trinitario y un mercedario– y dos más pertenecientes
al clero secular. Además, sobre los destinos, hay que señalar que
tres fueron destinados al obispado de Cuba (dos como obispos
titulares y uno como auxiliar), dos a los obispados ubicados en
el archipiélago filipino, dos a las Indias meridionales y uno a una
mitra de la Nueva España.
No obstante, hay un elemento muy valioso de la tabla 1
que es de gran utilidad para nuestros intereses. Como se pudo
apreciar, hubo dos individuos de origen sevillano que ocuparon
una dignidad episcopal, como lo fueron fray Juan Lazo de la
Vega y Cansino como obispo titular de Santiago de Cuba en
1731 y fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
Diez de Velasco en 1734 como obispo auxiliar de Santiago de
Cuba con sede en San Agustín de la Florida. Y dentro de este
mismo dato, otro aspecto de sumo interés es el hecho de que el
obispo fray Lazo de la Vega sustituyó a fray Gaspar de Molina y
Oviedo, quien antes de ser designado como obispo de esa misma
mitra era guardián del Colegio de San Acacio en Sevilla, prior de
la orden de San Agustín en Cádiz y asistente general de la orden.
Tampoco se puede dejar de lado a fray Juan Ángel Rodríguez,
quien dentro de su trayectoria por Sevilla estaba terminando
sus estudios en 1730 antes de embarcarse con rumbo a Lima
para ser el confesor del arzobispo fray Diego Morcillo Rubio de
Auñon y Robledo.
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Pareciera que hay un vínculo entre el lustro real sevillano
y la designación de obispos de origen o vinculados en trayectoria
con Sevilla por parte de Felipe V. Más aún, parece haber una
estrecha relación entre los prelados sevillanos con el espacio de
desenvolvimiento del mar Caribe de las Indias, más directamente
entre la ciudad hispalense y la isla de Cuba. Pero, en lo que concierne
a nuestro personaje –fray Francisco de San Buenaventura Martínez
de Tejada Diez de Velasco– su vínculo con los otros dos prelados
sevillanos de la isla fue un vínculo directo, pues mientras él era el
guardián del Convento de Nuestra Señora de Loreto en Espartinas,
Sevilla, fray Lazo de la Vega era el ministro provincial, es decir,
su superior; y resulta una obviedad que estos dos hayan conocido
a fray Gaspar de Molina y Oviedo, quien era prior en ese mismo
lugar, y aunque originario de Mérida, la mayor parte del tiempo
radicó tanto en Sevilla como en Cádiz. ¿Quién recomendó a fray
Gaspar de Molina y Oviedo y a fray Juan Lazo de la Vega a la
dignidad episcopal? ¿Habrá sido Felipe V o Isabel de Farnesio?
Por el momento resulta imposible determinar quién es el verdadero
responsable de la recomendación a la dignidad episcopal, pero si
esas mismas preguntas se plantean para nuestro personaje, el obispo
fray Martínez de Tejada Diez de Velasco, quizás también podamos
añadir a la lista de las posibles recomendaciones a fray Juan Lazo
de la Vega pues no cabe duda que tenían un lazo presente, quizás
habían trabajado juntos en alguna etapa de sus trayectorias en
Sevilla o sus familias estaban vinculadas.
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Francisco
de San
Buenaventura
Martínez
de Tejada

Regular
franciscano

Diego
Fermín de
Vergara

Regular
agustino

Sevilla

Sevilla

¿?

Destino

Regular
franciscano

Episcopado

Juan Lazo
de la Vega
y Cansino

Mérida

Trayectoria

Regular
agustino

Nacimiento

Gaspar de
Molina y
Oviedo

Origen

Tipo clero

Nombre

Tabla 1.
Eclesiásticos que obtuvieron la dignidad episcopal
por Felipe V de 1729-1734

1694

Guardián del Colegio San Acacio
(agustinos de Sevilla), prior de Cádiz
en 1712, asistente
general de la orden
en 1720.

1730

Cuba

1674

Definidor general de
la orden, guardián
de varios conventos
y ministro Provincial de Andalucía.

1731

Cuba

1693

Guardián del convento de Loreto, en
Sevilla.

1734

Auxiliar
de Cuba
con sede
en Tricali

1675

Definidor de la Provincia de Castilla,
prior de San Felipe,
examinador sinodal
del arzobispado de
Toledo.

1732

Popayán

Se desconoce

1729

Oaxaca

Francisco Regular
Santiago y merce- Torralva 1673
Calderón
dario

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�Javier Rodríguez

José Antonio Gutiérrez de
Ceballos

Juan Ángel Rodríguez

Manuel
Ocío y
Campo

Secular

Regular
trinitario

Secular

Toledo

1682

Estudio en el Colegio real de Salamanca, pasó como inquisidor a Cartagena
de Indias de 1713 a
1718 y de Lima de
1718 a 1730.

1730

Tucumán

Medina
del
Campo

Se desempeñó como
canónico en varias
universidades de
España, entre ellas
1687
la de Sevilla. Al
nombramiento, era
confesor del arzobispo de Lima

1731

Manila

Celaya

Estudio en la Real
Universidad de
México donde también fue catedrático,
abogado de esa Real
Audiencia.

1734

Cebú

1688

La trayectoria episcopal en las Indias Occidentales
Nacido en Sevilla en 1686, Francisco de San Buenaventura
Martínez de Tejada Diez de Velasco fue hijo de don Juan Martínez
de Tejada y de doña Francisca de Velasco, ambos miembros de
familias nobiliarias de su ciudad natal. En la adolescencia tomó el
hábito de San Francisco –en la rama de los recoletos– y pronunció
los votos de profesión religiosa en el monasterio de San Pablo
de la Breña, ubicado en la misma ciudad. Se graduó de doctor
y maestro, y fue lector sucesivamente de filosofía y teología en
dicho monasterio. Fue guardián del convento de Nuestra Señora
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de Loreto en su ciudad natal de 1724 a 1731, y de 1732 a 1734,
año en que fue promovido a la dignidad episcopal enviándosele las
ejecutoriales correspondientes, que él aceptaría y que le obligarían
a dejar el cargo de guardián del convento y abandonar Sevilla.
Lo poco que se sabe de su personalidad, de acuerdo con algunas
crónicas, es que era un “varón de Dios, hombre de oración, estricto
y severo para consigo mismo pero amable, dulce y atento para
con los demás, austero, penitente, temeroso de Dios, pero siempre
dispuesto a socorrer a quien le pedía auxilio. Entregado en cuerpo
y alma a sus labores y al servicio de su prójimo”.10
Plantean las crónicas que fue el propio monarca español
Felipe V, quien promovió a la dignidad episcopal a Martínez
de Tejada al considerar en él esa personalidad de abnegación,
entrega y servicio a los demás, “a fin de que, realzada su frente
con el esplendor de la mitra, y colmado su espíritu con la gracia
sacerdotal en la dignidad suprema del episcopado, empuñase el
cayado pastoral y fuese más allá del mar océano a dirigir a su
grey”. Esto es, que fuese a las Indias Occidentales para que, entre
el mar de las Antillas y las inmediaciones del Seno Mexicano,
diera impulso a una de las Iglesias fundadas desde el siglo XVI.
Así, aprobado por el Papa Clemente XII para recibir la ordenación
episcopal, Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de
Tejada fue nombrado obispo titular de Tricali y auxiliar de Cuba
con sede en Florida, todo esto dentro de la monarquía hispánica.
Archivo General de Indias (AGI). Santo Domingo 865, Despacho del rey
al obispo de Cuba, 29 de noviembre de 1733.
10

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Al llegar a Cuba, se planteó el problema de su consagración
episcopal y la entrega de su mitra. Ansioso de conseguir un nuevo
obispo auxiliar para la jurisdicción de San Agustín en Florida, el
rey Felipe V ordenó que la ceremonia fuera realizada en Cuba.11
Para ello, su majestad dispensó la ley que exigía que tres obispos
estuvieran presentes en la consagración episcopal de un clérigo,
y ordenó que sustituyese a los prelados. Cuando los sustitutos
llegaron, el fraile ya había partido rumbo a Veracruz, para ser
consagrado obispo en la Ciudad de México en julio de 1734, por
el arzobispo Juan Antonio Vizarrón Eguiarreta, según refieren
algunas crónicas.12
A pesar de haber sido ordenado obispo en América,
Fray Francisco de San Buenaventura sabía muy bien cuál era su
función: ser pastor y guía de la grey que su majestad le había
encomendado. Por lo tanto, salió a relucir inmediatamente su
relación para con el monarca español, pues desde que llegó
a tomar posesión de Cuba, de inmediato se lanzó a una visita
pastoral con rumbo al fuerte de San Agustín. Mientras realizaba
su visita, levantó un informe que envió a Felipe V en el que daba
fe del estado espiritual y material de la zona.
En lo material, ya no había casa decente para poder vivir.
Tampoco había iglesia ya que se estaba construyendo una, pero
John J. Tepaske, The governorship of Spanish Florida (1700-1763)
(Durham: Duke University Press, 1964), 182.
12
AGI. Santo Domingo 867, “Del obispo auxiliar al rey”, 29 de noviembre
de 1733.
11

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aún no estaba terminada; suplía a dicha iglesia una ermita de
tablas, arruinada y pequeña, en la que no cabía ni el tercio del
pueblo, careciendo de ornamentos para el santo sacrificio de
la Eucaristía. En lo espiritual, existía un olvido de las virtudes
y ninguna frecuencia de sacramentos. El número de personas
de la ciudad por el padrón de dicho año era de 1,428 personas
entre hombres, mujeres, niños y algunos esclavos.13

Su actitud como obispo regalista hizo que detallara grandes
informes directamente a la corona española, algo muy común en
los obispos de su época. En sus diez años como obispo de Tricali,
sacó a su grey de la apatía religiosa en que se encontraba. Por otro
lado, se vio inmiscuido en algunos conflictos entre el gobernador
de Florida y los franciscanos, pero supo mediarlos de hábil forma.
Promovió con fracaso rotundo la evangelización de la Florida,
pero sus ánimos nunca decayeron “en defensa de su majestad
y de la santa fe católica y apostólica”.14 Sin embargo, el 25 de
junio de 1745, el rey español Felipe V y el Papa Benedicto XIV
lo designaron obispo de Yucatán, tomando posesión de su nueva
diócesis el 15 de junio de 1746, pasando así de ser un obispo
in partibus infidelium de Tricali y auxiliar de Cuba con sede en
Florida, a ser titular de la diócesis yucateca.
De este modo, el 20 de noviembre de 1745, Fray Francisco
de San Buenaventura Martínez de Tejada llegó a Mérida y en
AGI. Santo Domingo 867, “Del obispo auxiliar al rey”, 15 de octubre de
1735.
14
AGI. Santo Domingo 864, “Del obispo auxiliar al rey”, 15 de octubre de
1735.
13

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su toma de posesión advirtió que saldría lo más pronto posible
en visita pastoral hacia Tabasco, pues le interesaba saber las
condiciones en que se encontraba dicho territorio por ciertos
rumores que le había comentado la tripulación del barco en el que
se trasladó.15 El prelado dio cuenta de haber confirmado a 10,814
almas, y de su recorrido por la zona afirmó haber:
Remediado algunos males espirituales y hallado los templos,
aunque muy humildes, así por la pobreza de los vecinos como
por la carencia que hay de materiales, aseados, pero viendo
quemada la Iglesia de Cunduacán, por ser como las demás de
madera, se quedaron previniendo materiales, así en este pueblo
como en el Villahermosa para reedificarlas de material.16

Además, visitó los ocho pueblos del río Usumacinta y treinta
de Chontalpa, los cuales encontró en buen estado de fe y salud
espiritual a pesar de ser muy pobres. En total realizó cinco visitas
pastorales durante su gestión en Yucatán desde su llegada en 1745
hasta 1749, año en que fue su quinta y última visita.17
Dentro de su labor pastoral en su segunda gestión
episcopal, se confirmaron 68,966 almas en 1,491 leguas
recorridas entre las cinco visitas. Y es que a pesar de no ser tan
extenso el territorio, da cuenta de que los caminos estaban en
pésimas condiciones, y que muchos de ellos estaban cubiertos
AGI. México 1030, “Cartas y expedientes de los obispos de Yucatán”, 20
de noviembre de 1745.
16
AGI. México 1030, “Cartas y expedientes de los obispos de Yucatán”, 20
de noviembre de 1745.
17
AGI. México 1030, “Cartas y expedientes de los obispos de Yucatán”, 1 de
octubre de 1749.
15

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por una excesiva cantidad de vegetación y el temperamento
de la tierra era bastante húmedo. Aun así, se reedificaron más
de 80 curatos, creó un Seminario Tridentino y un hospital para
pobres, visitó el presidio de Balcázar –que nunca había sido
visitado por ningún otro obispo–, intercedió por la gente caída
en desgracia dentro de su cabildo catedralicio, como asimismo
denunció que había lugares que “al estar alejados de los curatos e
imposible visitarlos, se practican incestos, cópulas entre mujeres
y diabólicas supersticiones que el común enemigo no escatima
en la gravedad de su pecado por no tener pasto espiritual”, como
también había denunciado mujeres por abandonar a sus esposos
queriendo llevar vida libertina, y que al igual que algunas solteras
españolas “se embriagan en tabernas y desatan sus bajas pasiones
para satisfacer el muy alto libido que tienen”, asunto que trató
con el gobernador de Yucatán y resolvieron crear un reformatorio
para que aprendieran la mesura y el control de sus instintos.18 Y
cuando se estaba en planes de erigir dicho reformatorio espiritual
en coordinación con su homólogo secular, Fernando VI tendría
planes diferentes para él, ya que el 28 de septiembre de 1751 lo
eligió para ocupar la sede vacante en la diócesis de Guadalajara.
Fue así como en su informe al Consejo de Indias, el R.P.
José Barbosa y Cabrera informó que Fray Francisco de San
Buenaventura Martínez de Tejada recibió las bulas pontificias en el
AGI. México 1030, “Cartas y expedientes de los obispos de Yucatán”, 15
de junio de 1749.
18

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puerto de Veracruz, que fueron transportadas hasta él por el navío
Bizarra.19 En su respuesta, el fiscal aclaró que, si el obispo no hacía
juramento debido ante el presidente, gobernador y capitán general
de la Audiencia de Guadalajara, José de Basarte, no podía tomar
posesión del obispado.20 De este modo, fue como el nuevo obispo
de Guadalajara entró en ejercicio episcopal el 24 de febrero de
1753 tras haber tomado el juramento cuatro días antes.
Este nuevo territorio eclesiástico representó para él un
nuevo reto en su tarea pastoral, pues aun teniendo 65 años de
vida, recibió un inmenso territorio bajo su resguardo. Era el
obispado más grande de toda la América hispánica septentrional,
una jurisdicción que iba de la costa del océano Pacífico a la costa
del Seno Mexicano, ya que fue obispo de Guadalajara, Nueva
Galicia, Nuevo Reino de León, provincias de Nayarit, Coahuila y
Texas, y las Californias; o lo que se conocía hasta ese momento.
Así, una de sus primeras acciones, fue recorrer la mayor magnitud
de su obispado, y para ello, en mayo de 1753, se aventuró en una
primera visita pastoral con rumbo al Nuevo Reino de León, para
reconocer la constitución mayoritaria de su obispado.
Era evidente que el obispo neogallego tenía un fuerte interés
por conocer la zona limítrofe de sus territorios. De antemano se
sabe que era una labor de los prelados diocesanos realizar visitas
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el consejo”, 12 de febrero de 1753.
20
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el consejo”, 12 de febrero de 1753.
19

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periódicas a todos los curatos bajo su administración, pues eso
era un mandato tanto del Concilio de Trento como del Tercer
Concilio Provincial Mexicano, pero, en la visita que hizo el
obispo de Guadalajara en 1753, hay un fuerte interés por conocer
la zona.21 Un primer indicio pudiera ser que se trata de una visita
de reconocimiento de territorio –y puede que haya sido así– pero,
por otro lado, la comprensión de las territorialidades eclesiásticas
implica aspectos que trascienden el simple reconocimiento
panóptico: la dinámica eclesiástica del territorio, la administración
de los sacramentos, el reconocimiento de su personal (o en este
caso los curas subordinados a su cargo), la religiosidad popular de
la feligresía, y un aspecto de suma importancia, el conocimiento
de la recaudación de los diezmos y las entradas monetarias que
tienen esos territorios tan lejanos de la sede episcopal.
Sin embargo, el obispo Martínez de Tejada Diez de
Velasco realizó una segunda visita pastoral en 1760. Tal pareciera
que su actividad pastoral fue muy intensa: tenía que cerciorarse
por sí mismo que las cosas en el obispado funcionaran de forma
correcta, ya que, a pesar de su avanzada edad, nunca envió un
representante suyo al ejercicio de dicha actividad, como lo habían
hecho sus antecesores en la zona. Esto es un indicador del fuerte
celo apostólico que sentía por su trabajo como dirigente diocesano.
Como gobernante eclesiástico, tenía que responder ante la Corona
por los habitantes dentro de su jurisdicción sin importar que ésta
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el consejo”, 12 de febrero de 1754.
21

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transgrediera los límites fronterizos entre la Nueva España y la
Nueva Galicia, pero como pastor y dirigente espiritual, tuvo que
velar con gran celo apostólico que los sacerdotes de su diócesis
cumplieran con su trabajo como debían de hacerlo. Por las demás
autoridades temporales, el obispo Martínez de Tejada debía
trabajar de forma conjunta para salvaguardar la espiritualidad de
todos los feligreses. Para esto, el obispo de Guadalajara mostró
una actitud de respeto y de buena disposición para el trabajo y la
cooperación tanto con el presidente de la audiencia de la Nueva
Galicia, como con los virreyes de la Nueva España, aunque éstos
no se llevaran bien.
Sin embargo, el Sr. Tejada fue muy claro desde un
principio: para él, al único que había que rendirle cuentas era a
su majestad, y los conflictos de intereses que los gobernadores de
los territorios tuvieran entre sí no eran de su incumbencia. Esto
fue realmente significativo porque evidenció que su principal
objetivo era la custodia y la salvación de las almas dentro de su
obispado, e incluso fuera de él, ya que estaba dispuesto a llegar
hasta los confines de su territorio para llevar a cabo esa labor.
Es obvio que, como franciscano, su mística espiritual hizo a su
personalidad preocuparse primero por las cosas eternas, es decir,
que los curas llevaran la liturgia de forma correcta, así como
tener todo lo necesario y en orden para el culto divino, además
de llevar de forma correcta la administración parroquial, y que
las condiciones materiales de los templos estuvieran en óptimas
condiciones para poder llevar los actos de culto.
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Tras haber realizado la visita pastoral de 1753, dio informe
al presidente de la Audiencia de Guadalajara sobre el estado
en el que se encontraban las tierras del Nuevo Reino de León,
enfatizando que las misiones se encontraban en un pésimo estado.22
Asimismo, reportó a su majestad, que las iglesias y los pueblos
del Nuevo Reino de León se hallaban sumamente deteriorados no
solo por haber padecido el incremento de temporales debido a las
constantes lluvias y culebrones de agua, sino por la gran falta de
vecinos que se habían pasado a las nuevas poblaciones.
Cabe recordar, que entre 1749 y 1753, José de Escandón
dirigió un asentamiento que –según se menciona– era de más de
seis mil personas para la colonia de Nuevo Santander, y fundó
veinte poblaciones, lo que provocó que el mapa del norte de la
Nueva España se completara con la fundación de este asentamiento
como un gobierno militar. Pero, por otra parte, si bien esta mejora
redundaba en bien para el Nuevo Reino de León porque le quitaba
la guerra contra los indios en el lado oriente, le ocasionó un grave
atraso de disminución de la población porque una buena parte de
sus moradores se pasaron a colonizar el territorio ya mencionado.
Este era uno de los males que el obispo de Guadalajara le reportó
a Fernando VI.
A su vez, José de Basarte –presidente de la Audiencia de
Nueva Galicia– mostró la mejor disposición para ayudar a corregir
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo”, 8 de febrero de 1754.
22

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el “mal de poblaciones” que aquejaba al Nuevo Reino de León, pues
después de haber hablado sobre el tema con su obispo, le hizo una
proposición a su majestad para ayudar a mejorar la situación social
de aquellas lejanas tierras. Lo primero fue que había que mantener
las misiones de Hualahuises, Gualeguas y Guadalupe en la mejor
situación que se pudiere, y prestar más atención a aquellas que se
encontraban descuidadas y desatendidas: Río Blanco, Purificación y
Concepción; en segundo lugar, que San Antonio de los Llanos fuera
anexada a Nuevo Santander, y que en tercer lugar los misioneros de
Charcas atendieran el Valle de Matehuala y las misiones descuidadas
del Nuevo Reino de León.23 Era evidente que los intereses de Basarte,
lejos de mejorar la situación social de aquellas tierras, eran hacer
méritos con el monarca español para después proponerle la anexión
del Nuevo Reino de León a la Audiencia de Nueva Galicia y así
arrebatarle aquel territorio al virrey de la Nueva España, debido a
que tenía intereses en ese territorio.
Además, también le propuso al rey hablar personalmente
con José de Escandón, para que, a largo plazo, “una vez
poblado el Nuevo Santander, hiciera devolución en número de
gentes que se había llevado por motivo de compensación”.24
Desafortunadamente para él, el fiscal le respondió en carta
fechada en 25 de octubre de 1755 que tomaría en cuenta sus
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo”, 8 de febrero de 1754.
24
AGI. Guadalajara 205, Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo, 8 de febrero de 1754.
23

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sugerencias pero que no se metiera en los asuntos del Virrey de
la Nueva España.25 Asimismo, informó el obispo Martínez de
Tejada al fiscal del Consejo de Indias haber confirmado 64,987
personas, una cantidad que es indudablemente exagerada pues
la cantidad real –como se vio– ni siquiera llegaba a las 20,000
almas confirmadas.26 Sin duda alguna, era una buena táctica del
episcopado novohispano para evidenciar que hacían bien su
trabajo, pues lo mismo sucedía con el obispo Sánchez de Tagle
en Durango, quien afirmó haber confirmado como a 300,000
personas, cuando la cifra real era bastante menor.27
Así pues, entre 1754 y 1758, el obispo Fray Francisco de
San Buenaventura tuvo una intensa agenda por atender. Además
de resolver el conflicto que tuvo con el Virrey de Nueva España
por la jurisdicción del curato de Bolaños –que dicho sea de paso
el gobernador Basarte ganó su custodia de vice-patronato tras un
litigio de cuatro años–, realizó tres visitas pastorales más dentro
de su obispado: una con rumbo a la vereda de Tierra Caliente entre los curatos de Lagos de Moreno y la Villa de Aguascalientes,
otro camino a Zacatecas y de regreso a Guadalajara, y la tercera
rumbo a la provincia de Nayarit.28
AGI. Guadalajara 205, Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo, 25 de octubre de 1755.
26
AGI. Guadalajara 205, Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo, 8 de febrero de 1754.
27
AGI. Guadalajara 206, Cartas y expedientes del obispo de Durango, 30 de
diciembre de 1751.
28
El obispo Martínez de Tejada nunca hizo una visita pastoral hacia las
25

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No obstante, El 9 de mayo de 1759 en la catedral de
Guadalajara, el obispo Martínez de Tejada mandó un edicto
circular por la ruta cordillera del Nuevo Reino de León. En ella,
comunicaba su resolución de salir en visita pastoral para aquellas
regiones el último día del mes de junio que se aproximaba. En su
edicto, el obispo comunicaba a los curas que su comitiva estaría
compuesta por el Br. Mateo de Arteaga –cura beneficiado de la
villa de Aguascalientes– y cinco ayudantes más, y ordenaba que
a su llegada le fueran preparados una olla de frijoles, tres gallinas
cocidas, asadas, o en caldo con cinco tortillas y chocolate y agua
para beber, además de un no costoso postre. Asimismo, advertía a
los curas que no prepararan pompa o grandes celebraciones a su
llegada, mucho menos que se le dieran regalos de ningún tipo, pues
deseaba verse asistido de una decente pobreza. Solo se conformaba
con que también tuvieran preparado para su llegada agua y paja
para sus bestias de carga, y que tuvieran personas que los cepillaran
y atendieran en caso de sucederles algún inconveniente.29
Por otro lado, a los fieles, vecinos y moradores de los
pueblos y partidos ubicados en la vereda por recorrer, exhortaba
y requería que si alguno de ellos sabía si había eclesiásticos
Californias, pero los jesuitas que misionaban en aquellas zonas le mandaban
informes sobre la región, diciéndole que era una región “altamente cálida al
punto que el ganado mayor y algunas personas mueren de tabardillo”. AGI.
Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos
por el Consejo”, 20 de mayo de 1756.
29
FamilySearch. Salinas Victoria, Nuestra Señora de Guadalupe, cofradías
1750-1854; m.19. www.familysearch.org/México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1667-1981
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que hubiesen cometido pecados públicos, que lo declarasen al
momento de la visita, pues era una labor episcopal corregir la
disciplina de su clero para que pudieran ejercer su ministerio con
la mayor dignidad posible.
Asimismo, también pedía que pasaran a declarar si algún
vecino o feligrés se encontraba amancebado con alguna mujer,
si tuvieran negocios deshonestos, si hubiesen transgredido la
excomunión, si hubiese blasfemado, si decían palabras deshonestas,
si habían comido carne en cuaresma o vigilia de precepto, si no
hubiese cumplido con el precepto anual, si había sospechas de
sodomía, si había mujeres libidinosas o que imitaran o quieran ser
como hombres, si habían puesto a trabajar a sus esclavos en día de
fiesta, si conocían indios que jugaran juegos prohibidos, si conocían
a hechiceras o adivinas, personas que maltrataran animales o que
hubieran matado a alguno sin causa, o si conocían personas que
callaran todos los pecados anteriores incurriendo en la omisión; todo
esto para que las personas que resultaran implicadas fueran castigadas
bajo la pena de excomunión mayor latae sentenciae una potrina
canonica monitione, y aquellas que se hubiesen animado a confesar,
resultarían apremiadas con exenciones de pago en las obvenciones
parroquiales por cinco años a partir del día de la denuncia.30
Para la recepción del sacramento de la confirmación,
otorgó la indulgencia plenaria a todos los fieles que se confesaran,
FamilySearch. Salinas Victoria, Nuestra Señora de Guadalupe, cofradías
1750-1854; ms.20-21. www.familysearch.org/México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1667-1981
30

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recibieran la comunión, e hicieren una oración en la parroquia
a la que pertenecieran por la Iglesia, el romano pontífice y los
progresos de la monarquía española delante de la custodia con
la hostia sacramentada expuesta.31 Esta indulgencia, estaba
enmarcada en el contexto de la muerte del monarca Fernando VI
y el ascenso de Carlos III, la muerte del Papa Benedicto XIV y el
ascenso de Clemente XIII, así como el decreto de jubileo hecho
por este último a raíz de “los estragos que padece la religión
católica y la santa sede vulnerada primero en la fe, y conociendo
que la relajación de costumbres y de la disciplina eclesiástica
son causa de graves daños y de las sangrientas guerras que se
experimentan junto con los constantes y repetidos temblores de la
tierra en muchos puntos de la monarquía española”,32 por lo cual
el Papa otorgaba la indulgencia plenaria, pero cada obispo tenía
la libertad de adaptarla a su diócesis.33
Así, las indicaciones del obispo Martínez de Tejada para
su visita pastoral en 1759 dejaban muy en claro que deseaba
realizarla con la mayor decencia y pobreza posible, pero que
FamilySearch. Salinas Victoria, Nuestra Señora de Guadalupe, cofradías
1750-1854; m. 21. www.familysearch.org/México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1667-1981
32
Seguramente se refería al terremoto de Lisboa en 1755 cuyos efectos pudieron sentirse prácticamente por toda la Europa occidental (desde Andalucía
hasta Finlandia) y parte de Marruecos.
33
Este punto lo hemos de tocar en el siguiente capítulo de esta investigación. FamilySearch. Salinas Victoria, Nuestra Señora de Guadalupe, cofradías
1750-1854; ms.39-40. www.familysearch.org/México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1667-1981.
31

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todos los actos de fe que se llevaran a cabo en el trascurso de
ella fueran realizados con la mayor piedad y contrición para la
enmienda espiritual que su grey esperaba. Sin embargo, además
de lo que hasta aquí hemos mencionado, había otros intereses
detrás de esa visita, ya que la ruta de ella había sido modificada,
pues ya no era el objetivo del obispo recorrer el Nuevo Reino de
León, sino una provincia que estaba ubicada más al norte y que
hasta el momento era un territorio desconocido para él, a donde
ningún obispo había llegado antes en visita pastoral.
Así pues, Fray Francisco de San Buenaventura salió
a los confines de su obispado por segunda ocasión, pero ahora
el destino indiscutible era la provincia texana. Su recorrido, en
primera instancia, era el que había hecho en la ruta anterior pues
llegó a los curatos del Santiago del Tonalá, San Francisco de
Tepatitlán, Sierra de Pinos, Venado, Charcas y Matehuala, entre
el 8 de junio y el 3 de octubre de 1759. Las visitas se realizaban
conforme al itinerario protocolario que el obispo había anunciado
en mayo de 1759, siendo la excepción Charcas, donde celebró
el otorgamiento de órdenes menores (de lectorado y acolitado)
y mayores (de presbiterado) a cinco frailes del Colegio de
Guadalupe de Zacatecas.34 Pero una vez terminado su paso por
Matehuala, su siguiente destino sería la Villa de Monclova el 22
de octubre, luego el pueblo de San Buenaventura dos días después,
FamilySearch. Charcas, San Francisco, Bautismos 1755-1768, m.129.
www.familysearch.com/Mexico,SanLuisPotosí,CatholicRecordsChurch
34

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continuando con el presidio de Santa Rosa el 30 de octubre y la
Villa de San Fernando el 5 de noviembre, para finalmente llegar
al presidio de San Antonio de Béjar el 10 de noviembre de 1759.35
Después fue al presidio de Los Adaes, bajó a la Bahía del Espíritu
Santo, para pasar a Río Grande y continuar para llegar al rancho
de Nuestra Señora de los Dolores en el Nuevo Santander.36
Lo anterior es interesante porque en este último sitio no
había parroquia o templo que visitar, ya que era una ranchería
perteneciente a don José Borrego de la que el obispo desconocía
su existencia. Apuntó que este sitio formaba parte de una de las
poblaciones fundadas por el general José de Escandón, llamada
la Villa de Laredo. Dicho lugar, estaba situado “en el camino
real que sale de la villa de Monclova, capital de la provincia de
En la Villa de Monclova el cura beneficiado era el Br. Miguel Sánchez
Navarro y su teniente el Br. José Miguel Molano; en el pueblo de San Buenaventura el doctrinero era fray Nicolás Salcedo de la provincia de Jalisco;
en el presidio de Santa Rosa el cura beneficiado era el Br. Carlos Sánchez de
Zamora; y en la Villa de San Fernando de Austria se encontraba fray Antonio
Aguilar religioso franciscano de la provincia de Jalisco. Cabe mencionar sobre
este último que era un curato informal pues el templo era de “paja y terrado”,
y el religioso que lo atendía solo contaba con permiso de su superior y no del
obispo de Guadalajara, por lo que el obispo Martínez de Tejada ordenó que se
le despacharan las licencias correspondientes para que pudiera celebrar, confesar y predicar en las doctrinas franciscanas de la provincia de Jalisco, y no
en otras ni mucho menos en curatos seculares, por lo que lo nombró párroco
y ministro de doctrina de ese lugar. FamilySearch. Zaragoza, San Fernando
de las Rosas, Bautismos 1754-1797, m.17. www.familysearch.com/Mexico,Coahuila,CatholicRecordsChurch
36
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, exp.4, f.1, 13 de diciembre de 1759.
35

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Coahuila, para las misiones de San Juan Bautista del Río Grande
en el norte, y de la Villa de San Fernando y Real Presidio de
San Antonio de Béjar, y el que viene de las misiones y Real
Presidio de la provincia del Espíritu Santo, ambos de la provincia
de Texas”.37 Además, era un lugar estratégico pues se ubicaba
en las inmediaciones del camino que conducía al Pueblo de la
Punta de Lampazos, en lo que era la entrada al Nuevo Reino de
León. Era un sitio que constaba de 20 familias con un total de 150
personas. Sin embargo, había un problema con este sitio: no tenía
cura propio que les administrara los sacramentos: ni regular, ni
secular. Así, dichos habitantes reconocían que en lo conducente
a lo espiritual, a pesar de ser jurisdicción de la Villa de Laredo,
un religioso de la Villa de Revillagigedo –a doce leguas de ese
lugar y que los visitaba cada que podía (esto era, casi una vez al
año)– era quien les administraba los sacramentos a ellos y a las
rancherías circunvecinas, y que con la ayuda de este religioso
habían comenzado la construcción de una capilla para que se
pudiera celebrar el oficio divino.38
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, exp.4, f.1, 13 de diciembre de 1759. No obstante, no se encontró
información detallada sobre el paso de Fray Francisco de San Buenaventura
por Texas. Lo único existente es lo que hay son los informes disponibles en el
Archivo General de Indias, pero que fueron cartas del obispo informando al
rey del estado de la provincia, aspecto que se retomará más adelante.
38
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, exp.4, f.1, 13 de diciembre de 1759. Inmediatamente, el obispo
preguntó al dueño del rancho con qué licencias administraba los sacramentos,
pero él no supo responderle. Dicho misionero había sido enviado por José de
37

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�Javier Rodríguez

Lo que más le preocupó al prelado neogallego, es que
los vecinos de esos lugares en ocasiones pasaban hasta un año
sin oír misa y que muchos vecinos habían muerto sin recibir los
sacramentos porque no había quién los confesara, además de
que los niños pasaban años sin recibir el bautismo.39 Esta era
la situación en una zona de frontera de la América hispánica
septentrional, donde la escasa población existente carecía del pasto
espiritual porque no había quién se los administrara. En lugares
poco poblados, con constantes ataques de los indios, la religión
era un aspecto de segundo plano pues lo primordial era sobrevivir
ante las adversidades. Esa era la situación del dueño del rancho de
Nuestra Señora de los Dolores, Joseph Borrego: un capitán que
se avecindó en la Villa de Laredo en 1755 y que tenía el mandato
de José de Escandón de poblar esa Villa.40 En un testimonio de
Tomás Sánchez –español vecino de ese rancho– declaró que las
personas de ese lugar morían sin recibir los sacramentos, y que
cuantos tenían salud y posibilidad de trasladarse, no les interesaba
acudir a misa. Además, mencionó la importante labor espiritual
que hacían las mujeres de la Villa de Laredo por preocuparse por
Escandón.
39
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, 13 de diciembre de 1759. Se menciona que el religioso sólo fue
una vez a ese lugar –de forma extraordinaria– a confesar a la hija de don Tomás de Cuellar, y aprovechando su estancia, bautizó a todos los niños recién
nacidos. En esa ocasión el misionero tardó 9 meses en acudir.
40
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, 13 de diciembre de 1759.
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�Un sevillano en las Indias Occidentales

la salvación de esposos, hijos y familia al ser ausente cura alguno.
Eran las mujeres quienes, en este lugar, enseñaban los puntos
básicos de la doctrina cristiana a sus seres queridos, sin embargo,
menciona el testimonio que las mujeres se esforzaban mucho
y que “a los hombres solo les interesa pelear y defenderse del
indio y no hacen caso alguno”.41 Así, eran las mujeres norteñas
las que con fervor religioso velaban por la salud espiritual de los
varones, quienes solo mostraban interés en la protección de sus
tierras ante amenazas de ataques de indios, e incluso de rumores
de invasiones francesas, y en sobrevivir ante las adversidades
como ya lo hemos referido.
Ante esto, el obispo Martínez de Tejada Diez de Velasco
ordenó que entre todos los vecinos pagaran 150 pesos anuales a
un ministro para que residiera en la Villa, celebrara misa y les
administrara los sacramentos, además de ayudarle a hacer los
ornamentos y conseguir lo preciso para la celebración del culto
divino, y porque “siendo todos unos pobres miserables que no
tienen facultades por sí solos para costearlo del todo”, el prelado les
ayudaría con cien pesos anuales que serían directamente puestos
en los fondos de fábrica de la capilla que estaban construyendo.42
Archivo Histórico Arquidiocesano de Guadalajara (AHAG). Otras diócesis, Monterrey, testimonio de Tomás Sánchez sobre el estado de la Villa de
Laredo en la visita pastoral por Nuevo Santander en 1759, caja 2, exp.5, f.2,
13 de diciembre de 1759.
42
AHAG. Otras diócesis, Monterrey, testimonio de Tomás Sánchez sobre
el estado de la Villa de Laredo en la visita pastoral por Nuevo Santander en
1759, caja 2, exp.5, f.2, 13 de diciembre de 1759.
41

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�Javier Rodríguez

Así, cuando la situación lo ameritaba, el obispo también estuvo
dispuesto a mejorar las condiciones materiales para que se pudiera
administrar de mejor forma el pasto espiritual.43
Cabe señalar que esta fue la única parte del Nuevo
Santander por la que pasó el obispo de Guadalajara. A pesar de que
se le indicó que había un religioso en la Villa de Revillagigedo,
no tuvo la intención de dirigirse a ese lugar. Ante esto, tenemos
que recordar que era José de Escandón el encargado de poner
ministro en sus poblaciones para que hicieran su trabajo, pero
también tenemos que aclarar que eran curatos administrados
por regulares del Colegio de propaganda fide de la ciudad de
Querétaro, ya que habían sido ellos los que habían acompañado
a Escandón a establecerse en la costa del seno mexicano, aparte
de que para 1754 el virrey conde de Revillagigedo decidió que
se establecieran misiones en ese territorio porque retardaban
el crecimiento económico y territorial de la Nueva España.44
Dicha disposición iba de acuerdo con el impulso borbónico a
la secularización de las misiones que reflejaban el interés más
amplio de la Corona en reducir la riqueza y el poder de la Iglesia
católica en su ardua labor por someter la Iglesia al estado secular.
En cuanto el obispo llegó a la ciudad de Guadalajara, casi
de forma inmediata informó al rey sobre lo que encontró en su
Actualmente dicha capilla es la catedral de San Agustín de la diócesis de
Laredo Texas, en los Estados Unidos y fue concluida su construcción en 1778.
44
David J. Weber, The Spanish Frontier in North America (Los Angeles:
Yale University Press, 2009), 163.
43

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visita por el Nuevo Reino de León, habiendo primero visitado
la provincia de Texas, la cual encontró despoblada y sólo con
algunos presidios y fortificaciones militares. Uno de los aspectos
que informó a su Majestad, era que el presidio de San Antonio
de Béjar se encontraba sin fortaleza y deteriorado, añadiendo
que los indios que “infestaban” el presidio eran bárbaros y que
era habitado por 65 familias de isleños, urgiendo en la necesidad
de que se poblara y que fluyera el comercio; asimismo, informó
que en Los Adaes –cabecera de la provincia de Texas– los
indios que se habían puesto en misiones se habían retirado a los
establecimiento franceses, en donde pasaban desertores y herejes
que van por los pueblos, “sembrando su doctrina entre aquellas
cristianas gentes”, para lo que pidió ayuda al rey y al virrey para
que pusieran más atención en ese territorio.45
Por otro lado, informó el obispo que una vez concluida su
visita por la Bahía del Espíritu siguió su camino por Río Grande
en 80 leguas desiertas donde llegó a un rancho llamado Nuestra
Señora de los Dolores de un vecino de Coahuila llamado don José
Vázquez Borrego, que tenía cinco años establecido y donde se
criaban mulas y caballos.46 Allí se le juntó mucha gente de la Villa
de Laredo, ocho leguas al sur, y descubrió que la Villa estaba en
completo desamparo en lo espiritual y pidió ayuda al virrey para
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 8 de
abril de 1760.
46
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 26 de
diciembre de 1759.
45

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que enviase apoyo “para que estos miserables reciban el pasto
espiritual”.47 En su respuesta, el fiscal señaló al obispo como
responsable que esas almas estuvieran en desamparo y le encargó
que averiguara sin mayor demora si en el seno mexicano hubiese
más poblaciones en esa misma condición de vulnerabilidad
espiritual.48
Fue muy evidente que el obispo de Guadalajara evitó por
completo pasar en visita hacia el Nuevo Santander. El conflicto
jurisdiccional con el arzobispado de México por el control espiritual
del seno mexicano provocó que la mitra neogallega pisara esas
tierras. Pero no solo fue eso, sino que quería evitar una confrontación
con José de Escandón, pues el colonizador, con empresa propia, se
estableció en la zona y con él llevó misioneros franciscanos del
Colegio de Querétaro. Sin embargo, eso no fue suficiente pues era
evidente que el estado en el que se encontraba el Nuevo Santander,
en términos espirituales, era deplorable. Por esta razón, estando en
Boca de Leones, informó al rey que él no tenía noticia del inmenso
territorio que ocupaba su obispado, ya que comprendía todo lo que
se miraba al subir San Antonio de Béjar, Bahía del Espíritu Santo
y Los Adaes, y eran territorios completamente despoblados debido
a que no había ni siquiera un rancho, por lo que pidió al rey que
ese territorio, junto con la Villa Revilla, Camargo y Reynosa –en
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 26 de
diciembre de 1759.
48
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 26 de
diciembre de 1759.

47

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donde había varios ranchos establecidos por curas de su obispado–
dejaran de pertenecer a la mitra de Guadalajara porque “me aquieta
la conciencia el que a esos pobres miserables no se les administren
los sacramentos o que muera un alma sin recibir la confesión”.49
Por esa razón, los curas de Boca de Leones y Cerralvo recibieron la
orden que en caso de ser necesario administrasen los sacramentos
y llevaran el viático a esas poblaciones con suma precaución para
evitar conflictos.
En el caso del Nuevo Reino de León, reconoció que tenía
cinco misiones: la Purificación y Concepción –que estaban junto
al Valle del Pilón– Gualeguas, Guadalupe y el Pueblo de Santo
Domingo de Hoyos. Además, también informó que había gran
deterioro en este reino pues la gente que habitaba en Nuevo
Santander fue sacada de ese reino, con lo que quedó desolado de
gente y de bienes.50
Hubo lugares donde dio lástima ver las casas por el suelo por
haberse ido sus habitantes y dejarlas desamparadas. A eso
les llevó la promesa que no habían de pagar obvenciones a
la Iglesia ni diezmos, de eso se ha seguido que los diezmos
han bajado cerca de la mitad de lo que producían las Iglesias
y las Iglesias de este reino a seis años de mi visita no se han
reparado; hice exhortación para que los vecinos las reparasen
sin mayor demora.51
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 26 de
diciembre de 1759.
50
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 12 de
mayo de 1760.
51
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 12 de
49

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Algunas de las causas que señaló el obispo sobre la razón que
motivó a las familias a emigrar al Nuevo Santander, fue que éstas
se encontraban cargadas de deudas y allá no pagaban, que llevaban
mala vida y allá querían seguir llevándola, o ambas, añadiendo
que no estaban congregadas sino dispersas en ranchos y labores, y
para que tuvieran el pasto espiritual y oyeran misa había grandes
distancias en las capillas a las que iban los misioneros.52 Así, la
situación en la que se encontraba el Nuevo Reino de León era
crítica, pues una buena parte de su feligresía se había mudado
a las nuevas poblaciones. Desde la última visita pastoral del
obispo Juan Gómez de Parada –el 22 de diciembre de 1741– en el
padrón de la feligresía había registradas 4,307 personas tan solo
en el curato de Monterrey.53 En comparación con los padrones de
1753 y 1760 –donde se registraron 3,334 y 3,767– la población
había disminuido por lo menos en un 10% en la ciudad por esta
circunstancia, pero también se puede considerar que de forma
paulatina se iba recuperando.
Otro aspecto para señalar –y que es de suma importancia–
es la personalidad y el carácter del obispo. Su temperamento era
mayo de 1760.
52
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 12 de
mayo de 1760.
53
FamilySearch. Monterrey, Catedral, Bautismos 1731-1768, m.181-182].
Debe de señalarse, que para ese momento el curato de Monterrey lo comprendía la feligresía de Monterrey, los Valles de las Salinas, Carrizal, y Huajuco, el
Valle de Pesquería Grande, y Valle de Santa Catarina. www.familysearch.org/
México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1677-1981
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el de un padre guardián de la orden franciscana, pero ahora con
lealtad plena al rey y a la monarquía hispánica. Su carácter debía
de ser rígido en cuestión administrativa, pues estaba perdiendo
feligreses y era algo que debía preocuparle por descender la
cantidad de diezmos que entraban a la catedral de Guadalajara.
Sin embargo, como buen padre espiritual que cuida que a su
rebaño no le falte el pasto espiritual, cuidaba que a los feligreses
de su obispado no les faltara la administración de los sacramentos.
Aun cuando en su administración, su mitra y la del arzobispado
de México sostuvieron un conflicto por la posesión del curato
de Bolaños en la Nueva Galicia, fue un conflicto que terminó
asumiendo José de Basarte como Presidente de la Audiencia de
Guadalajara contra las autoridades de la capital del virreinato,
saliendo victorioso Basarte; sin embargo, el obispo Martínez de
Tejada Diez de Velasco estaba dispuesto a ceder el curato si se
le comprobaba que el arzobispado de México lo atendería de
mejor manera en lo espiritual.54 Él por su parte, en reiteradas
ocasiones cedió su cuarta episcopal para obras de beneficencia
en Guadalajara –como fue la construcción de un puente o la
fundación de un hospital–, ayuda a los pobres, e incluso en
acuerdo con el arzobispo de México, se llevó a cabo la fundación
de un convento de religiosas capuchinas del cual mostró gran
contento por llevarse a cabo esa obra.55 Incluso, a pesar de tener
AGI. Guadalajara 196, Expedientes sobre provisión de curatos, 15 de abril
de 1757.
55
AGI. Guadalajara 196, Expedientes sobre provisión de curatos, 15 de abril
54

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territorios con jurisdicciones seculares diferentes –y a pesar de
que José de Basarte siempre quiso usar los informes de su obispo
para mostrarle al Rey el descuido que el virrey tenía para con
sus territorios– el obispo Martínez de Tejada Diez de Velasco
siempre mostró buena disposición para la cooperación mutua con
los territorios que estaban bajo la potestad del virrey, como fue el
caso de los curatos de Bolaños, Xerez, Hostotipaquillo, Mojarras,
San Pedro de Analco, y –por supuesto– el Nuevo Reino de León
y Texas; prueba de ello fue el haberse puesto a las órdenes del
nuevo virrey, Agustín de Ahumada, marqués de Amarillas, tras
su toma de posesión de 1755 para las cuestiones concernientes al
vice-patronato.56
Además, dentro de sus políticas episcopales, siempre dio
prioridad a la instrucción de los jóvenes en el seminario, e incluso
permitió que mestizos ilegítimos fueran ordenados sacerdotes
en 1754.57 De este modo, mientras el obispo Juan Gómez de
de 1757; Guadalajara 205, “Expedientes y cartas de los obispos de Guadalajara
vistos por el consejo”, 20 de marzo de 1756; Calvo, Thomas. Poder, religión y
sociedad en Guadalajara del siglo XVII. México: Centro de estudios mexicanos y mesoamericanos, 1992; p.9.
56
AGI. Guadalajara 205, Expedientes y cartas de los obispos de Guadalajara vistos por el consejo, 15 de diciembre de 1755.
57
AGI. Guadalajara 196, Expedientes sobre provisión de curatos, 8 de mayo
de 1754. Cfr. Aguirre Salvador, Rodolfo. “Formación y ordenación de clérigos
ante la normativa conciliar. El caso del arzobispado de México, 1712-1748”,
en Martínez López Cano, María del Pilar (coord.). Los concilios provinciales
en Nueva España. Reflexiones e influencias (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Históricas; Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla; Instituto de Ciencias Sociales y HumanidaSillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 9-67
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Parada pidió al padre provincial del colegio de Zacatecas 30
religiosos para el obispado, ante la escasez de clérigos, Fray
Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada exhortó
a que los clérigos dejaran su vida en el seminario –ya fuera el
diocesano o el de la Compañía de Jesús– para que participaran
en los concursos de oposición, pues había muchas parroquias y
muy pocos sacerdotes.58 Ante la falta de sacerdotes, muchos de
ellos se vieron obligados a salir de su jurisdicción parroquial a
celebrar y administrar sacramentos –como sucedió en el Nuevo
Reino de León con los curas de Boca de Leones, Cerralvo y el
Valle del Pilón– aun cuando no contaran con los objetos litúrgicos
y material necesario para el culto. Empero, muchos clérigos, al
concursar y ganar un curato en beneficio, tenían que cambiar
de residencia pues el Concilio de Trento obligó a los seculares
a residir en la parroquia a la que sirvieran. Aun así, en algunos
lugares recónditos del obispado, hubo clérigos que no tuvieron
la necesidad de ser cambiados de residencia pues, aunque no
tuvieran parroquia, había otros medios de ejercer el ministerio
sacerdotal sin salir de su tierra.

des, 2005), 337-362.
58
AGI. Guadalajara 207, Cartas y expedientes sobre personas eclesiásticas,
3 de febrero de 1753. Incluso, el gobernador del Nuevo Reino de León, Pedro
del Barrio Junco y Espriella, escribió en 1745 que las misiones de Guadalupe,
San Cristóbal y Gualeguas no tenían ministro regular que las atendiese, por lo
que le rogaba mandara tres, uno a cada misión. AGI, Guadalajara 207, Cartas
y expedientes sobre personas eclesiásticas, 4 de abril de 1745.
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�Javier Rodríguez

Elementos de análisis de una trayectoria episcopal
Al analizar la trayectoria de nuestro personaje sevillano por
las Indias Occidentales, se puede claramente visualizar que los
lugares recorridos, si bien parecieran ser espacios completamente
diferentes, en realidad compartían mucho en común.
Sin lugar a duda, desconfiamos de las crónicas que apuntan
que fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez
de Velasco fue llamado a la dignidad episcopal directamente por
Felipe V, ya que como hemos visto, el monarca no estaba física
y psicológicamente en condiciones de hacer tales nombramientos
mientras estuvo en Sevilla. Tampoco es conveniente considerar
que la responsable fue Isabel de Farnesio o algún miembro de su
círculo más cercano debido a que los nombramientos episcopales
para las mitras de las Indias se dieron a individuos con trayectorias
destacables en España, ya sea por haber estudiado en alguna
universidad como Salamanca o Sevilla, haber ostentado alguna
canonjía en alguna catedral pingüe –como la de Toledo o la propia
ciudad hispalense–, y en el caso del único natural de las Indias que
fue promovido al obispado de Cebú en el archipiélago filipino, por
su destacable trayectoria en la Real Universidad de México.
Definitivamente, los mecanismos de promoción a la
dignidad episcopal están directamente relacionados con las redes
que los mismos individuos iban tejiendo en sus trayectorias
particulares. En esto influían las familias de los prelados. En
el caso del clero secular, influían mucho sus estudios y el tipo
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�Un sevillano en las Indias Occidentales

de vínculos que iban generando en las universidades, así como
la cercanía al Consejo Real; y en el caso del clero regular, la
corporación religiosa a la que estaban adheridos (franciscanos,
agustinos, dominicos, jesuitas, mercedarios, etc.), y los vínculos
que la orden religiosa tenía con el Consejo del Rey; esta misma
lógica funcionaba para las prebendas en las Indias y de hecho,
era más factible tener influencia en el Consejo Real que en el de
Indias.59
Dada la información que disponemos, es impreciso
determinar que la familia Martínez de Tejada Diez de Velasco
hubiese sido una familia influyente en el Consejo real, aunque
hubiese sido una familia que ostentara un título nobiliario
en Sevilla. Descartando el factor familiar, pareciera que el
mecanismo de promoción de nuestro personaje recae en la
Provincia Franciscana Bética y a la relación que fray Francisco
de San Buenaventura Martínez de Tejada tenía con su ministro
provincial fray Juan Lasso de la Vega, familia de alcurnia que
fue destacada por luchar en favor de la causa de Felipe de Anjou
en la guerra de sucesión española contra los Habsburgo de 1702
a 1715.60 No obstante, por la lista de pasajeros que solicitaron
permiso para pasar a las Indias con el ya electo obispo de Cuba
Juan Luis Castellano, Jean Pierre Dedieu, y Ma. Victoria López-Cordón,
eds., La pluma, la mitra y la espada. Estudios de historia institucional en la
edad moderna (Madrid: Marcial Pons, 2000), 156.
60
Archivo de la Real Chancillería de Granada, Archivo Lasso de la Vega-Cabrera (Granada: Archivo de la Real Chancillería de Granada, 2008).
59

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fray Lasso de la Vega en 1732, uno de sus integrantes era el
obispo auxiliar de Cuba con sede en San Agustín de Florida, fray
Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada.61
Desde la designación episcopal de nuestro personaje hasta
su llegada a San Agustín de Florida pasaron dos años, pues la toma
de posesión fue en 1734. Al parecer, tuvo muy buena relación con
su superior el obispo de Cuba –fray Lasso de la Vega– pues como
su obispo auxiliar duró hasta que fue promovido al obispado de
Yucatán en 1746, es decir, doce años (fray Lasso de la Vega murió
en 1752). No obstante, en Florida, a juzgar por Isabel Arena Frutos,
la relación no fue buena con los dos gobernadores, aunque en un
principio el gobernador Francisco de Moral y Sánchez lo había
recibido cálidamente.62 El asunto fue que, en un conflicto interno
entre franciscanos peninsulares con naturales de las Indias de la
Custodia de Santa Elena, los segundos acusaban a los primeros
de malos tratos. Y cuando el gobernador Francisco de Moral y
Sánchez arrestó a los peninsulares, gracias a la intervención del
obispo auxiliar los liberó. Esto en realidad reveló que había buena
sinergia entre el gobernador y el obispo. Pero la discordancia vino
a raíz de que, a causa de las disputas entre los franciscanos, tenía
AGI. Contratación 5480, Expediente de información y licencia de pasajero
a Indias a Juan Lasso de la Vega, obispo de Santiago de Cuba, fraile franciscano natural de Carmona… 30 de julio de 1732.
62
Isabel Arenas Frutos, “De San Pablo de la Breña a San Agustín de la Florida. Fray Francisco de San Buenaventura obispo de Tricali” (Andalucía y América en el siglo XVIII. Actas de la IV jornadas de Andalucía y América, 1984),
316.
61

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�Un sevillano en las Indias Occidentales

la intención de solicitar que los jesuitas se hicieran cargo de las
misiones, a lo cual el obispo se negó.63
Como era natural, la gran mayoría de los conflictos que el
obispo fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
tenía con los gobernadores fue por el choque –acaso natural–
de los proyectos que tenían. El obispo, como agente externo al
territorio, tenía una propia visión de la manera de emprender una
política episcopal de acuerdo con su propia experiencia, mientras
que los gobernadores, a pesar de ser también la gran mayoría de
ellos externos al lugar, tenían mayor tiempo residiendo en él.
Para el caso del obispado yucateco, a pesar de haber
gobernado esa mitra por cinco años, la cantidad de reformas y
proyectos emprendidos por el prelado tuvieron gran trascendencia.
Por su experiencia en Florida, tal pareciera que la relación con el
gobernador Antonio Benavides Bazán y Molina en Yucatán fue
muy buena, pues él había sido gobernador de Florida de 1718 a
1734. Tenían trayectorias similares y la experiencia del prelado en
aquellas tierras vinieron a ser de gran utilidad para emprender los
proyectos en Yucatán que fueron bien vistos por el gobernador, a
saber: salir en visita pastoral a lugares donde ningún otro obispo
había llegado (como el presidio de Bacalar), haber fundado un
hospital, y erigir un lugar propio donde se formara un clero local al
servicio de la feligresía yucateca, fundando en 1751 con anuencia
del gobernador Juan José de Clou el seminario conciliar de San
63

Arenas Frutos, 317.

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�Javier Rodríguez

Ildelfonso, pues en 1750 Bazán y Molina había sido traslado a
Filipinas como gobernador en Manila.
Pero no todo fue tan sencillo para el obispo. Al ser
trasladado de Mérida, en Yucatán, a Guadalajara, en la Nueva
Galicia, tuvo que emprender la gestión episcopal de un territorio
jurisdiccionalmente más complejo pues, si Florida y Yucatán
únicamente tenían un gobernador (con funciones de vicepatrono),
en el obispado de Guadalajara tenía que lidiar con seis: el
gobernador y presidente de la Audiencia de Nueva Galicia, el
virrey de la Nueva España, y con los gobernadores del Nuevo
Reino de León, Nueva Vizcaya, Coahuila y Texas. La relación
con todos ellos fue cordial y de muy buena cooperación, hasta
que emprendió su visita pastoral en 1753 con rumbo al Nuevo
Reino de León cuando se enteró que había un nuevo territorio
fundado en 1748 denominado Nuevo Santander, y ante esto, tenía
que lidiar con un gobernador adicional.
El obispado de Guadalajara era el más extenso de los
tres que fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
había gobernado. Si bien la capital episcopal en Guadalajara
estaba ubicada en una zona con gran accesibilidad tanto a la
Ciudad de México, la ciudad de Valladolid, el Bajío y las minas de
Zacatecas, gran parte de la política episcopal del mitrado estuvo
enfocada hacia las zonas de misión. Como se pudo apreciar, gran
parte de esta gestión estuvo dedicada a promover ante el Consejo
de Indias el poblamiento y comercio del Nuevo Reino de León,
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Coahuila y Texas, el fomento de las misiones en estos dos últimos
lugares –que eran administradas por los Colegios de Propaganda
Fide de la Santa Cruz de Querétaro y de Nuestra Señora de
Guadalupe de Zacatecas–, corregir vicios y malas costumbres
en su obispado, disciplinar al clero del cual se había percatado
que había relajado sus costumbres, ejecutar la secularización de
doctrinas pertenecientes a la Provincia franciscana de Santiago
de Xalisco en sus corredores de Guadalajara y de la Provincia
de san Francisco de los Zacatecas en el Nuevo Reino de León,
entre otras cosas. De hecho, a diferencia de otros obispados –
como en el de Michoacán o en el arzobispado de México– donde
el proceso de secularización conllevó fuertes litigios entre las
órdenes religiosas y los obispos, en el de Guadalajara dicha
transición se llevó a cabo sin mayor problema.
Sin embargo, el mayor problema que enfrentó, no
solamente en el obispado de Guadalajara, sino que pudo haber sido
el mayor problema de su carrera episcopal y como eclesiástico,
fue el asunto del poblamiento del Nuevo Santander que conllevaba
tres problemas insertos: un supuesto despoblamiento del Nuevo
Reino de León, prácticas matrimoniales ilícitas entre las familias,
la administración del pasto espiritual y el cobro de los diezmos;
todo esto claramente a las poblaciones cristianas viejas. El
gobernador del Nuevo Santander, José de Escandón, les había
prometido a los pobladores que, al emigrar a ese lugar, él como
gobernador la dispensaría del cobro de impuestos, incluyendo el
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pago del diezmo. Por supuesto que esto no fue del agrado ni del
obispo Martínez de Tejada ni de las autoridades catedralicias en
Guadalajara. Por lo tanto, toda la gestión episcopal del obispo de
1753 a 1760 fue un constante litigio con el gobernador Escandón
para que regularizara el asentamiento de cristianos viejos en su
territorio conforme a las Leyes de Indias y a la tradición de las
Iglesias en las Indias pertenecientes a la Corona de Castilla. Pero,
como se pudo apreciar, gran parte de su labor episcopal estuvo
enmarcada en los contextos de tierras de misión con gran cantidad
de población india en proceso de cristianización.
Conclusiones
Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez
de Velasco falleció el 23 de diciembre de 1760 en la ciudad de
Guadalajara. Sus restos fueron colocados en el altar mayor de
la catedral y no testó “por no tener con que testar”, según la
información de su partida de defunción.64 Su última visita pastoral
fue la que realizó entre septiembre de 1759 y abril de 1760 cuando
salió en dirección hacia el Nuevo Reino de León, Coahuila y
Texas, pero naturalmente que su objetivo también era realizar la
visita pastoral al Nuevo Santander, efectuándola solamente en
la Villa de Laredo y de Santo Domingo de Hoyos. Su vacante
en el obispado de Guadalajara fue ocupada por el obispo Diego
Rodríguez Rivas y Velasco, natural de Quito y anterior obispo de
FamilySearch. Guadalajara, Sagrario Metropolitano, Defunciones 17591782, m.45. www.familysearch.com/México_Jalisco_CatholicChurchRecords [
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Comayagua, Honduras. No obstante, el legado de litigio contra el
coronel José de Escandón de parte del obispo Martínez de Tejada
fue seguido tanto por el cabildo catedral y por el nuevo titular el
obispo Rodríguez Rivas y Velasco.
El estudio de la trayectoria episcopal de nuestro personaje
por los obispados de las Indias Occidentales ha revelado asuntos de
movilidad y política eclesiásticas interesantes que, considero, no
se habían vislumbrado por la historiografía. En primera instancia,
se mostraron los mecanismos de promoción al episcopado, la
labor pastoral en las Indias Occidentales, la política episcopal y
la relación con quienes ostentaban el vice-patronato; todo esto
contextualizado como una forma de movilidad muy particular de
un personaje que siempre estuvo vinculado a espacios en común,
aunque en apariencia parecieran ser escenarios distintos.
Sobre los mecanismos de promoción, si bien las familias
de los prelados jugaban un papel importante, también lo fueron
sus trayectorias y carreras individuales. Pero cuando se revisa con
detenimiento la manera en que se estaba llevando la política real bajo
el periodo de gobierno de Felipe V, se puede llegar a la conclusión
de que al generalizar mecanismos de promoción directa se pudiera
incurrir en un error. Y aunque a final de cuentas, redes son vínculos,
el estudio de caso que aquí hemos analizado demuestra que los
nexos corporativos como los que tenían las órdenes religiosas eran
tan grandes que una promoción episcopal podía ser obtenida sin
tener una relación directa con el monarca o su consejo. En el caso
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de nuestro prelado, su promoción fue dada por la relación que
tenía con fray Juan Lasso de la Vega, quien tenía estrechos lazos
con Felipe V y su comité debido a que su familia había luchado
en defensa de su legítimo reinado durante la guerra de sucesión
de 1702 a 1715, y tras su victoria, el rey coronó a su familia con
grandes privilegios. Esto prueba que el mecanismo de promoción
de fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de
Velasco fue indirecto, es decir, a través de un compañero suyo de la
orden franciscana de la Provincia Bética de Sevilla, tal vez porque
fray Lasso de la Vega como titular de Cuba necesitaba un ayudante
y la relación del Guardián del Convento de Nuestra Señora de
Loreto-Ministro Provincial había sido tan fructuosa y amigable que
se ganó la mitra episcopal y un trabajo de sinergia en las Indias,
aunque conservando una relación de subordinación y obediencia.
Ya en las Indias, fue evidente que su movilidad estuvo
basada en espacios de alta densidad de población india no
cristianizada. Como es bien sabido, tanto los obispados de Cuba,
Yucatán y Guadalajara tenían una gran cantidad de población en
proceso de cristianización, por lo que fue destinado a obispados
“frontera” donde el proceso misional estaba en auge y necesitaba
el impulso episcopal. En cierto modo, fue una coincidencia
que, en los tres obispados, la orden religiosa predominante
eran los franciscanos: la Custodia de Santa Elena dependiente
de la Provincia franciscana de la Santa Cruz de la española, en
Florida, la Provincia de san José en Yucatán y en el obispado de
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Guadalajara la Provincia de Santiago de Xalisco, San Francisco
de Zacatecas y los Colegios de Propaganda Fide de la Santa
Cruz de Querétaro y Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas.
No obstante, el que hubiera jurisdicciones franciscanas dentro
de su territorio episcopal no significó que no ejecutara órdenes
reales que negoció en los diversos ámbitos locales, como lo fue
la secularización de doctrinas que ejecutó en el obispado de
Guadalajara a partir de 1755.
Su política episcopal fue muy clara: impulsar la
evangelización en los espacios de misión, consolidar los diversos
cleros locales, vigilar que el culto divino y las costumbres de la
Iglesia fueran las correctas y que no incurrieran en la desviación,
hacer valer la doble potestad episcopal (orden y jurisdicción) y
llevar una buena relación con los vice-patronos correspondientes.
Está claro que intentó llevarlo a cabo dentro del marco de
una visión propia de gobierno eclesiástico, y para reconocer
las condiciones en las cuales se encontraban su diócesis, tal y
como lo ordenaba el Concilio de Trento y los diversos concilios
provinciales, recurrió a las visitas pastorales. Empero, no todas
las relaciones fueron armoniosas, tal y como sucedió con José de
Escandón y el conflicto por la jurisdicción espiritual del Nuevo
Santander fundado en 1748, cuyo análisis dejaremos para otro
momento porque da para un estudio por sí mismo.
Por último, consideramos que el objetivo principal de
este artículo fue cumplido en la medida que se pudo analizar la
trayectoria eclesiástica de nuestro personaje. Reconocemos que de
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este ejercicio surgieron más dudas que pueden ser materia de otros
estudios, pues tanto el personaje como los procesos en los cuales se
vio involucrado dan para reflexionar sobre cómo se estaba dando la
política episcopal en las Indias Occidentales durante la transición
de reinado de Felipe V a Fernando VI y de éste a Carlos III: este
personaje es el ejemplo adecuado, pues su gestión episcopal fue
transversal a los tres reinados. Sin duda, una biografía de este
personaje sería un reto de gran envergadura y compromiso, pero el
producto sería fundamental y una gran aportación historiográfica
a cómo se daban los distintos mecanismos de promoción, redes,
movilidad, gestión episcopal y política eclesiástica en un personaje
que aparentemente era atípico en la forma en que delineaban sus
carreras otros prelados. Estamos en deuda con esa investigación,
pero, en algún momento, daremos cuenta de ello.
Referencias
Archivo
Archivo General de Indias (AGI)
Archivo Histórico Arquidiocesano de Guadalajara (AHAG)
Family Search
Bibliografía
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Vega-Cabrera. Granada: Archivo de la Real Chancillería
de Granada, 2008.
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�Javier Rodríguez

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�Los Cantú. Sacerdotes y bienhechores del
Nuevo Reino de León1
The Cantú Family. Priests and Benefactors of the
Nuevo Reino de León
Nancy Selene Leyva Gutiérrez
El Colegio de Michoacán

Zamora, México
orcid.org/0000-0001-9553-6171

Resumen: En la época virreinal, las familias que quisieran contar con
un descendiente sacerdote debían, además de patrocinar su formación,
garantizar su sostenimiento. Con base en los protocolos notariales del
Archivo Histórico de Monterrey y en las solicitudes de ordenación
remitidas al obispado de Guadalajara, se estudian las estrategias que
realizaron estos grupos para sostener la educación de los jóvenes. En
este trabajo se toma como estudio de caso la familia Cantú originaria
del Nuevo Reino de León. Se muestra cómo las mujeres de este clan
familiar colaboraron no sólo en el incremento del prestigio familiar,
estableciendo buenas alianzas matrimoniales, sino como patrocinadoras
de las carreras de los jóvenes sacerdotes.
Palabras clave: Cantú, sacerdotes, patrocinio, mujeres, familia
Para este trabajo recurrí a información disponible en la tesis doctoral. Nancy Selene Leyva Gutiérrez, “Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste
de la Nueva España durante el siglo XVIII” (Tesis para obtener el grado de
doctora en Historia, Zamora, El Colegio de Michoacán, 2022), passim. Agradezco a los coordinadores de este dossier, Anahí Mendoza y Javier Rodríguez,
la invitación.
1

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�Nancy Leyva

Abstract: In the viceregal period, families who wanted to have a
relative in the priesthood had to guarantee their support, in addition
to sponsoring their education. Using notary protocols of the Historical
Archive of Monterrey, and requests for ordination referred to the
Bishopric of Guadalajara, I explore the strategies carried out by these
groups to support the education of these youths. This paper takes the
Cantú family, native to Nuevo Reino de León, as a case study. I show
how women in this family clan collaborated not only to increase family
prestige by establishing good marriage alliances, but also to sponsor the
careers of these young priests.
Keywords: Cantú, priests, patronage, women, family

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�Los Cantú

En el centro de la Nueva España el número de ministros se
incrementó desde finales del siglo XVII, 2 pues contar con un
buen número de sacerdotes resultaba importante para la atención
de la feligresía. En Nueva España las jurisdicciones parroquiales
fueron más extensas que las comprendidas en la península ibérica,3
por lo que era necesario que el párroco contará con asistencia. Sin
embargo, la llegada y permanencia de los curas en las parroquias
más alejadas dependió de diversos factores económicos y sociales
y no sólo de la designación episcopal. Con base en las solicitudes
de ordenación enviadas al obispado de Guadalajara, resguardadas
en su Archivo Histórico, y en los protocolos notariales disponibles
en el Archivo Histórico de Monterrey, se estudian las estrategias
seguidas por la familia Cantú para incorporarse al estamento
eclesiástico y mantenerse como un grupo potentado en el Nuevo
Reino de León. Se analizan las características de la clerecía que
se estableció en los márgenes del reino. Con base en el estudio
de caso, se mostrará que los curas a cargo de las iglesias de la
frontera se educaron en los colegios y seminarios más importantes
Para saber más sobre la clerecía establecida en el arzobispado de México:
John Frederick Schwaller, Origins of Church Wealth in Mexico: Ecclesiastical
Revenues and Church Finances, 1523-1600 (Albuquerque: University of New
Mexico Press, 1985); John Frederick Schwaller, The Church and Clergy in
Sixteenth-Century Mexico (Albuquerque: University of New Mexico Press,
1987).
3
Celina G. Becerra Jiménez y Rocío Castillo-Aja, “Reformas borbónicas
en el obispado de Guadalajara. División de curatos, negociación y discurso
cartográfico”, Nuevo Mundo Mundos Nuevos, 2020, https://doi.org/https://doi.
org/10.4000/nuevomundo.81272.
2

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�Nancy Leyva

del reino. Finalmente, se dará cuenta de la importancia que tuvo
la familia extensa, hombres y mujeres, en el patrocinio de las
carreras eclesiásticas en el Nuevo Mundo.
El Nuevo Reino de León se fundó como gobernación a
finales del siglo XVI. La población hispana que se asentó en la
naciente provincia se encontraba establecida en villas aledañas
como Mazapil o Saltillo. Se ha identificado que las campañas de
colonización emprendidas a título personal de los conquistadores
fueron determinantes en la consolidación de los hispanos en el
noreste.4 Los recién llegados fueron dotados de mercedes de tierra
e indios en encomienda como premio por los servicios prestados.
A pesar de que la capital de la gobernación reinera era Monterrey,
las concesiones de tierra entregadas alrededor de la jurisdicción
favorecieron el asentimiento de los vecinos en los valles de San
Gregorio y Extremadura.5 Conforme los hispanos tomaron posesión
de tierras, ya sea por fundación de alguna hacienda o localización
de minas, los territorios comenzaron a tomar nombre. Los parajes
fueron repartidos alrededor de la naciente gobernación norteña
antes de que se constituyeran las alcaldías. Se repartieron tierras en
los valles del Pilón y Salinas desde que comenzó la colonización
en el Nuevo Reino.6 En estas dos poblaciones abrieron los ojos los
Valentina Garza Martínez, Poblamiento y colonización en el Noreste novohispano, siglos XVI-XVII [Tesis de Doctorado] (México, DF: El Colegio de
México - Centro de Estudios Históricos, 2002), 50–168.
5
Garza Martínez, 37.
6
Raúl García Flores, El rancho en movimiento. La construcción sociodemográfica de un ámbito regional en el norte novohispano: San Felipe de Li4

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�Los Cantú

ministros que se estudian en este trabajo. El valle de las Salinas
tuvo su origen en las concesiones mineras entregadas a Bernabé de
las Casas. Recibió ese nombre por “los parajes salitrosos que hay
en su jurisdicción”,7 y contó con alcalde mayor desde 1646.8 Los
actuales municipios neoleoneses de El Carmen, Hidalgo, Abasolo,
Salinas Victoria, Ciénega de Flores, General Zuazua, Mina, Marín
e Higueras formaron parte de esa amplia jurisdicción donde abundó
el ganado cabrío. Por otro lado, el valle de Pilón fue alcaldía mayor
hasta 1716, se comenzó a poblar desde mediados del siglo XVII y
en él se fundaron haciendas agrícolas y ganaderas. Formaron parte
de esta demarcación China, Doctor Coss, General Bravo, General
Terán y Montemorelos del actual estado de Nuevo León (mapa 1).
La clerecía reinera
Los estudios sobre el clero que se estableció en regiones alejadas de
las sedes episcopales lo caracterizaron como un grupo carente de
educación y con pocas oportunidades para ascender socialmente.9
nares, 1712-1850 [Tesis de Doctorado] (Zamora: El Colegio de Michoacán,
2017).
7
Antonio Ladrón de Guevara, Noticias de los poblados del Nuevo Reino de
León (Monterrey: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1969), 11.
8
Peter Gerhard, La frontera norte de la Nueva España (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1996), 433.
9
William B. Taylor, Ministros de lo Sagrado. Sacerdotes y feligreses en el
México del siglo XVIII, vol. I (Zamora: El Colegio de Michoacán; Secretaría
de Gobernación; El Colegio de México, 1999), 148–50; Guillermo Porras Muñoz, Iglesia y Estado en Nueva Vizcaya (1562-1821) (Pamplona: Universidad
de Navarra, 1966), 253–56.
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�Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 68-103
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Fuente: Elaboración propia con base en Peter Gerhard, La frontera norte.

Mapa 1
Los valles de las Salinas y el Pilón en el Nuevo Reino de León en la época colonial

Nancy Leyva

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�Los Cantú

Sobre estos curas párrocos pesó el lastre de haberse quedado a
cargo de una feligresía con rentas bajas. Se consideró que debido
a su falta de educación contaron con pocas oportunidades para
incorporarse a los altos niveles en la Iglesia, es decir, pasar a formar
parte del cuerpo de clérigos a cargo de una catedral. Pero, como
veremos a continuación algunos de los curas que conformaron
el denominado “bajo clero” fueron educados. Se regresaron
a sus tierras de origen donde hicieron carreras eclesiásticas y
fortalecieron el prestigio familiar. Algunos de estos sacerdotes no
alcanzaron la titularidad de un curato, pero su desempeño como
miembros de los estamentos eclesiásticos y letrados benefició al
sostenimiento de la monarquía.10
Las autoridades episcopales se preocuparon por la
formación de curas desde que se celebró el tercer concilio
provincial mexicano en 158511 para evitar que sacerdotes
mal instruidos atendieran a los naturales recién convertidos.12
Siguieron los lineamientos que se habían estipulado desde el
Concilio de Trento, donde se sistematizó la educación de los
Rodolfo Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical,
cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 17001749 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de
Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2012).
11
Leticia Pérez Puente, Los cimientos de la Iglesia en la América española.
Los seminarios conciliares, siglo XVI Title (Ciudad de México: Universidad
Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2017), 50–72.
12
Pilar Gonzalbo, Historia de la educación en la época colonial: el mundo
indígena (México, DF: El Colegio de México, 1990), 89–110.
10

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futuros ministros a través de los Seminarios y se asentó que para
la obtención de las órdenes sacerdotales los aspirantes debían
contar con una renta que garantizara su sostenimiento.13 Con
estos ingresos se pretendió que los ministros pusieran su atención
en la cura de almas. La formación de sacerdotes y sus ingresos
en el arzobispado de México ya han sido bien estudiados por
los historiadores.14 Tener un vástago sacerdote significaba un
gasto importante para las familias. Había que solventar el viaje
a alguna de las ciudades donde podían recibir instrucción, pagar
la estancia y cubrir el costo de los exámenes para acreditar la
ordenación; sobre todo, el joven debía avalar que contaba con una
renta fija para sostenerse. La fundación de capellanías colativas
o de patrimonios permitió acceder al sacerdocio. Estas dos vías
fueron a las que recurrieron la mayoría de los nacidos en el
noreste del obispado de Guadalajara para ordenarse sacerdotes.15
Entre los aspirantes al presbiterado que vieron la luz en el norte
han destacado los trece interesados que formaron parte de la
Rodolfo Aguirre Salvador, “Problemáticas parroquiales y escasez de ayudantes de cura en el arzobispado de México a fines del siglo XVIII”, Fronteras de la Historia 22, núm. 1 (2017): 110–34, https://doi.org/https://doi.
org/10.22380/20274688.15.
14
Rodolfo Aguirre Salvador, “El tercer concilio mexicano frente al sustento del clero parroquial”, Estudios de Historia Novohispana, núm. 51 (2014):
9–44, https://doi.org/https://doi.org/10.1016/S1870-9060(14)70263-8; Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y
política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749.
15
Nancy Selene Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en
el Noreste de la Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado]
(Zamora: El Colegio de Michoacán, 2022), 73–82.
13

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familia Cantú. Estos jóvenes nacieron entre 1666 y 1783 en el
Nuevo Reino de León. Fueron más los nacidos en Salinas, Pilón
y Monterrey (cuadro 1).
Cuadro 1
Aspirantes al sacerdocio de la familia Cantú (1666-1783)
Aspirantes al sacerdocio

Lugar y fecha de su bautismo

Lorenzo Pérez de León [Cantú del Río] Pilón, 1666
Bernardo Cantú del Río

Pilón, 1679

Miguel Cantú de Villareal

Monterrey, 1685

José Miguel Cantú del Río y de la Cerda Salinas, 1690*
Carlos Sánchez Zamora [Cantú]

San Antonio de los Llanos, 1701

Francisco Tomás Alcántara Cantú [de la
Salinas, 1728*
Garza Falcón]
Pedro Alcántara Cantú [de la Garza
Salinas, 1733
Falcón]
Francisco Tomás Cantú del Río y de la
Salinas, 1720*
Cerda
Cipriano García Dávila [Cantú del Río] Pilón, 1728*
Francisco Antonio Larralde [Cantú del
Monterrey, 1732
Río]
Juan Bautista García Dávila [Cantú del
Pilón, 1746
Río]
Juan Nepomuceno Larralde [Cantú del
Monterrey, 1739
Río]
José Estanislao Cantú16
1783*
Fuente: AHAG, Gobierno, Sacerdotes y órdenes sacerdotales. *= Fecha
estimada.
Archivo Histórico del Arzobispado de Guadalajara (AHAG). Gobierno,
órdenes sacerdotales, XIX, caja 2, exp. 35, 1803, Canto [sic], José Estanislao
16

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No se sabe con certeza las conexiones familiares entre todos los
aspirantes al sacerdocio de apellido Cantú, pero este grupo parece
descender de los primeros migrantes de apellido Cantú del Río y
de la Cerda que arribaron a la villa de Cadereyta hacia 1636. El
miembro más famoso de este grupo fue Jusepe Miguel Cantú del
Río y de la Cerda quien contrajo nupcias con María de Treviño
(o Tremiño).17 En la segunda parte de este trabajo se presenta su
descendencia. Las familias del noreste fueron muy numerosas,
aunque lo más seguro es que muchos de los infantes fallecieran,
algo común en las sociedades de antiguo régimen; aun así, los
Cantú comenzaron a migrar desde mediados del siglo XVII con dos
rumbos: en dirección al norte se instalaron en valle de las Salinas
y hacia el sur en el Pilón. Un siglo después la parentela Cantú del
Río y de la Cerda había emparentado con algunos migrantes con
quienes conjuntaron sus riquezas. Las familias que alcanzaron
una mejor posición social pudieron instalarse en la capital de la
gobernación. No se han identificados todos los vínculos familiares
que conectaron a los trece ministros. Lo que sí queda claro es
que la línea familiar de los Cantú, originarios del valle del Pilón,
se distinguió por el uso de apellido simple y todos afirmaron
descender de los primeros pobladores hispanos en el Nuevo Reino.
En cambio, los originarios de Salinas utilizaron con frecuencia el
Alonso de León, Juan Bautista Chapa, y Fernando Sánchez de Zamora,
Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo
México, ed. Israel Cavazos Garza (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León,
2005), XLVIII–XLIX.
17

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�Los Cantú

apellido compuesto: Cantú del Río y de la Cerda. Ambos grupos
provenían de los vecinos instalados en Cadereyta. Durante el siglo
XVIII el grupo de esta familia que permaneció en el seno de la
Iglesia descendió principalmente por vía materna; ninguno de ellos
eliminó el uso del apellido, lo que permite suponer que la familia
seguía siendo una de las más destacadas en la gobernación.
La educación y la carrera de los ministros
Los jóvenes interesados en el sacerdocio debían estudiar hasta
alcanzar los veinticinco años necesarios para ser examinados como
presbíteros. Los estudiantes recibían lección de gramática, retórica,
latín, canto, sagradas escrituras, entre otras materias. Los nacidos
en el noreste acudieron a varias ciudades y villas a recibir las
lecciones, entre las que destacaron la ciudad de México, la capital
de la Nueva Galicia, Querétaro, Michoacán, Durango y San Miguel
el Grande.18 Se conoce la formación eclesiástica de diez de los
aspirantes que formaron parte de la familia Cantú; siete acudieron
solamente a los colegios establecidos en Guadalajara; y tres de los
jóvenes, Lorenzo Pérez de León, Francisco Antonio Larralde y
Juan Bautista García Dávila, recibieron instrucción en la ciudad
de México, aunque sus exámenes de ordenación se realizaron en
el obispado de Guadalajara. Todos los estudiantes referidos en el
cuadro 1 obtuvieron el presbiterado. Se conoce también la vía de
ordenación de ocho de los interesados en el sacerdocio. Cuatro de
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 42–71.
18

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los jóvenes contaron con la fundación de un patrimonio para poder
conseguir el presbiterado: Bernardo Cantú de León, Cipriano
García Dávila [Cantú del Río], Juan Bautista García-Dávila [Cantú
del Río] y Francisco Antonio Larralde [Cantú del Río]. Esta vía
de ordenación fue muy poco frecuente entre los aspirantes al
sacerdocio del noreste,19 así como de toda la Nueva España.20 Para
conseguir la autorización episcopal y obtener las órdenes a título de
patrimonio los estudiantes tenían que comprobar que sus familias
poseían riqueza. Solamente Cipriano García Dávila y Francisco
Antonio de Larralde demostraron que contaban con el caudal
suficiente para ordenarse bajo esa condición.21
Francisco Antonio de Larralde tuvo el apoyo de su padre,
Francisco Ignacio, quien había sido gobernador del Nuevo Reino
de León. Este prominente hombre, además de miembro destacado
en el gobierno temporal, también fue síndico de los franciscanos,
colector del diezmo y mayordomo de fábrica de Nuestra Señora de
Monterrey. Francisco Ignacio logró formar un caudal importante que
le permitió establecer el principal de 4,000 pesos para la ordenación
de su hijo. Pero, la fortuna de Larralde resultó de su trabajo como
comerciante y de su buen lazo matrimonial. Larralde desposó a
Josefa Francisca Cantú del Río y de la Cerda (Árbol genealógico 1).
Leyva Gutiérrez, 86–88.
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio
parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749,
65–66.
21
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 86–88.
19
20

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Fuente: Elaboración propia con base en AHAG, órdenes sacerdotales
y Sacerdotes.

La familia Cantú de Río y Larralde del Nuevo Reino de León

Árbol genealógico 1

Los Cantú

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Josefa fue hija de Francisco Cantú del Río y de la Cerda, uno
de los propietarios más importantes en el valle de las Salinas y
Manuela de la Garza, otra mujer con parentela destacada en el
Nuevo Reino de León.22 Josefa Francisca Cantú del Río tuvo dos
hermanos que se formaron para sacerdotes como se puede ver en
el diagrama de arriba. El patrimonio para la ordenación de Francisco Antonio de Larralde se garantizó con propiedades que el
gobernador tenía en diferentes poblaciones del Nuevo Reino de
León: una casa en Monterrey donde se avalaron 1,000 pesos del
principal, y el resto, es decir 3,000 pesos, se respaldaron en tierras
y agostaderos en Cerralvo y Santiago de las Sabinas.23
Por otro lado, el patrimonio que avaló la ordenación de
Cipriano García Dávila se fundó en las propiedades que tenía la
familia de su madre Rosa María Cantú en “un paraje que llaman
de San Felipe de China”. Esta hacienda fue la garantía de los
4,000 pesos que se estipularon como principal en la escritura
de fundación del patrimonio de Cipriano García Dávila. Los
hermanos, cuñados y cuñadas de su madre validaron la fundación
del compromiso piadoso. A cambio la familia pidió que el
sacerdote celebrara cada año:
25 misas rezadas. [El] 2 de febrero que es la Purificación de
Nuestra Señora la Virgen María, 19 de marzo que es San José, 3
Leyva Gutiérrez, 87, 360–68.
Archivo Histórico de Monterrey (AHM). Protocolos, vol. 15, exp. 1, fl.
264, n° 124, 26 de febrero 1753. Escritura que constituye al Gral. Francisco
Ignacio de Larralde como tenedor de 4,000 pesos pertenecientes a su hijo.
22
23

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de mayo Santísima Cruz, 13 de junio de San Antonio de Padua,
25 de julio el de Santiago, 26 a Santa Ana, en agosto a los
Dolores de Nuestra Señora la Virgen María, el 8 de septiembre
a San Francisco, en noviembre cuando pueda, 12 de diciembre
a Guadalupe, el día de San Miguel y el día de Santa Gertrudis.
El resto los días que tuviere en la iglesia que menos afectara.24

Además de llevar a cabo las misas el bachiller García Dávila
debía tener siempre las tierras de San Felipe de China cultivadas
y beneficiadas. Lo anterior, escribieron los fundadores, con la
intención de que el valor de su propiedad “vayan en aumento y no en
disminución”.25 El ministro debía cumplir con esas tareas mientras
necesitara contar con los 200 pesos anuales que le brindaban su
patrimonio de renta, cuando obtuviera un mejor sustento él mismo
podía extinguir el compromiso piadoso de la propiedad. Cipriano
debió retirar la obligación de la hacienda de San Felipe, porque años
más tarde, cuando su hermano Juan Bautista solicitó las órdenes
mayores, afirmó disponer de un patrimonio con 2,000 pesos de
principal, es decir 100 pesos de renta anual, garantizados en una de
las propiedades de su hermano. Cuando aspiró al sacerdocio Juan
Bautista, Cipriano era el cura en Cadereyta. La posición del mayor
de los García Dávila le permitió ordenarse por las vías de patrimonio
y administración, además de la renta obtenida por el patrimonio que
era de 100 pesos anuales. Juan Bautista entregó a las autoridades
AHAG. Justicia, Capellanías, caja 69, exp. 2, 1753, Patrimonio de Cipriano García Dávila.
25
AHAG. Justicia, Capellanías, caja 69, exp. 2, 1753, Patrimonio de Cipriano García Dávila.
24

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episcopales una carta en la que su hermano, párroco de Cadereyta,
se comprometió a darle 350 pesos anuales por su asistencia.
Juan Bautista no fue el único de los Cantú que tuvo la dicha
de tener a un hermano párroco. Francisco Tomás Cantú del Río y
de la Cerda obtuvo el sacerdocio a título de administración en el
valle de las Salinas. Francisco Tomás se hizo cargo de la iglesia
que hasta antes de su ordenación en 1748 atendía su hermano José
Miguel (Árbol genealógico 1). En el expediente de ordenación no
se especificó la cantidad de renta que recibiría el menor de los Cantú
del Río y de la Cerda. Francisco Tomás arribó como el encargado
del curato del valle de las Salinas porque su hermano expiró un
poco antes de que éste recibiera el presbiterado. No sé sabe nada
sobre la vía de ordenación a la que recurrieron José Miguel, Pedro
Alcántara, Francisco Alcántara y José Bernardino Cantú. Lorenzo
Pérez de León y Juan Nepomuceno de Larralde se ordenaron a
título de capellanía. De la fundación piadosa para la obtención de
las órdenes mayores de Pérez de León se expondrá más adelante.
Juan Nepomuceno contó con una renta de 100 pesos anuales porque
el principal de su capellanía ascendió a 2,000 pesos.
Además, de cumplir con los requisitos de ordenación.
Los aspirantes a sacerdotes también debían contar con un grado
universitario. Obtener ese reconocimiento les permitió formar parte
de dos estamentos en la sociedad de antiguo régimen. Los clérigos
integraban el estamento eclesiástico, lo que les permitía además de
ser juzgados en su propio tribunal, exentar el pago de impuestos;26 y
26

Maximiliano Barrio Gozalo, El clero en la España moderna (Córdoba:

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los sacerdotes que contaron con grado universitario se incorporaron
al grupo de letrados en el Nuevo Mundo. Los miembros de la
familia Cantú solamente obtuvieron el nivel de bachiller, grado
que era el más bajo dentro de la carrera universitaria, pues además
se podía ser maestro y doctor, como sigue vigente hasta nuestros
días. Sin embargo, los sacerdotes que tenían el bachillerato podían
aspirar a un beneficio parroquial. Todos los jóvenes interesados
en el sacerdocio debían demostrar su limpieza de sangre, es decir,
formar parte de una familia de cristianos viejos. Los jóvenes Cantú
afirmaron ser españoles, hijos legítimos y miembros de las estirpes
más destacadas del noreste. Incorporarse a la universidad sumaba
honor y prestigio para toda su parentela, de forma que estos jóvenes
reunían en su persona las virtudes de la ciencia, la conciencia y la
justicia.27 Además, contar con el grado universitario les permitía
desempeñar otras actividades de gobierno en beneficio de ambas
majestades. Estos miembros de la familia Cantú, además de ejercer
como eclesiásticos actuaron como testigos y fueron encomendados
a realizar diferentes tareas del gobierno temporal.
Los trece curas del cuadro 1 hicieron carrera eclesiástica:
diez estuvieron en alguna iglesia del Nuevo Reino de León, uno
en Coahuila, otro más en la villa novovizcaína de Saltillo y solo
un cura se instaló en la capital de la Nueva Galicia. Cinco fueron
tenientes de cura de la parroquia de Nuestra Señora de Monterrey,
Consejo Superior de Investigación Científica; Caja Sur, 2010), 15.
27
José Antonio Maravall, “La formación de la conciencia estamental de los
letrados”, Revista de Estudios Políticos, núm. 70 (1953): 72–74.
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que fue la más importante desde mediados del siglo XVII hasta la
primera mitad de la centuria siguiente.28 Los primeros tenientes a
cargo de otras iglesias alejadas de la ciudad capital del Nuevo Reino
de León fueron Lorenzo Pérez de León de 1691 a 1701 en el valle
del Pilón, seguido de José Miguel Cantú del Río, ministro encargado
en el valle de las Salinas desde 1711 hasta su fallecimiento en 1740.
Su hermano, Francisco Tomás, estuvo a cargo de la feligresía tras
su muerte. Esta iglesia se erigió en parroquia a mediados del siglo
XVIII, pero hubo que esperar hasta finales de la centuria para que
otro Cantú tomara el beneficio, ya que en 1799 Juan Nepomuceno
de Larralde Cantú del Río fue designado cura en encomienda del
valle de las Salinas.29 La carrera eclesiástica de Larralde evidencia
las diversas actividades que podía ejercer un eclesiástico en las
sociedades de antiguo régimen. Como se explicó arriba, Larralde
era el menor de los hijos del matrimonio de Francisco Ignacio de
Larralde y Josefa Francisca Cantú del Río y de la Cerda. Se ordenó
diácono en 1766 y lo más seguro es que al año siguiente obtuviera el
presbiterado, como lo marcaban las reglas del concilio tridentino.30
Celebró sacramentos en Monterrey y muy pronto se estableció
como clérigo domiciliado en el valle de las Sabinas. En ese real
Para más información sobre el sistema parroquial del noreste véase: Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la Nueva
España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado].
29
AHM. Protocolos, vol. 24, exp. 1, fl. 239v, n° 104, fj. 3, 5 de octubre de
1799.
30
Pérez Puente, Los cimientos de la Iglesia en la América española. Los
seminarios conciliares, siglo XVI Title, 38–40.
28

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minero la familia Larralde había comprado la mitad de la hacienda
de San Francisco Javier, que hasta el día de hoy se conoce como
La Larraldeña.31 Este cura además tenía derechos de agua del río
Sabinas.32 Juan Nepomuceno se encargó de administrar los bienes
terrenales de la familia, y como miembro letrado fue consultado
por el gobernador del Nuevo Reino en 1783 sobre el desempeño
del alcalde mayor del Vallecillo, pueblo cercano a su hacienda.33
Larralde falleció como cura en encomienda del valle de las Sabinas.34
Cipriano García Dávila también falleció como cura,
vicario y juez eclesiástico de San Juan Bautista en 1782 después
de veintidós años de servir a la feligresía de Cadereyta. A este
ministro le tocó la fundación del obispado de Linares en 1777.
Cuando el obispo fray Rafael Verger envió su petición al Consejo
de Indias para fundar el cabildo catedral, consideró que Cipriano
podía ocupar una prebenda.35 Su hermano fue su teniente, pero
no tenemos certeza que haya tomado la titularidad del curato al
fallecimiento de Cipriano.
Isabel Ortega Ridaura y Israel Cavazos Garza, Nuevo León. Historia breve
(Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2016).
32
AHM. Protocolos, vol. 19, exp. 1, fl. 20v, n° 10, 3 fjs. 16 de mayo de 1774.
El Bachiller Juan Nepomuceno de Larralde
33
AHM. Correspondencia, vol. 123, exp. 22, 1fj, 22 de noviembre de 1783.
Carta dirigida al Bachiller Juan Nepomuceno Larralde
34
AHM. Protocolos, vol. 24, exp. 1, fl. 239v, n° 104, fj. 3, 5 de octubre de
1799. Pedro Manuel de Llano, vecino y del comercio de esta Ciudad, otorga
fianza a favor del Bachiller Juan Nepomuceno Larralde.
35
José Gabino Castillo Flores, “El obispado y el cabildo eclesiástico de Linares, 1777-1808”, Hispania 80, núm. 265 (2020): 467–72, https://doi.org/
https://doi.org/doi.org/10.3989/hispania.2020.013.
31

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Los ministros que ejercieron en otra gobernación fueron
Carlos Sánchez de Zamora, quien pasó de ser interino a cura, vicario
y juez eclesiástico en Santa Rosa de Sacramento en Coahuila de
1738 a 1768. José Bernardino Cantú celebró sacramentos en Saltillo
en 1798. Pedro Alcántara Cantú, fue el único de los miembros de
esta familia que salió del noreste, y ocupó el cargo de prepósito del
oratorio de San Felipe Neri en Guadalajara.36
Las carreras de estos ministros brindaron prestigio a sus
familias, quienes formaban parte del grupo de poder local. La
oligarquía del noreste actuó como otros grupos en el Nuevo
Mundo.37 Recurrieron a diversas estrategias para mantener su
dominio, entre ellos buenos enlaces matrimoniales, diversidad
de actividades productivas, presencia en el gobierno temporal y
también injerencia en las actividades eclesiásticas. Como se verá
a continuación, no sólo las figuras masculinas destacaron para el
fortalecimiento del poderío familiar en el noreste.
Bienhechores de la familia Cantú
El patrocinio de las carreras eclesiásticas muestra la capacidad
que tenían las familias para formar a su grupo de ministros. En
este apartado se mostrará a través de los bienhechores como estos
miembros también aprovecharon sus conexiones con la Iglesia para
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 185–86.
37
Richard M. Lindley, “Criollos, peninsulares y oligarquía en la teoría de la
Independencia”, Primer Anuario, núm. 1 (1977): 92–126.
36

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mantener o incrementar su poder. Para que los jóvenes obtuvieran
el sacerdocio la familia cubría los gastos del traslado, hospedaje,
comida, cursos y las cuotas por las certificaciones. Se estimó que un
estudiante del noreste necesitaba más de 250 pesos anuales de renta
para vivir en Guadalajara.38 En esta suma no se consideraron los
compromisos piadosos. No se tiene la información sobre todos los
fundadores de los patrimonios y las capellanías que se utilizaron para
la ordenación de los sacerdotes Cantú. En el cuadro 2 se consignan
el nombre de la persona que constituyó la obra pía que sirvió para
que los jóvenes pudieran ser examinados para sacerdotes.
Hubo más fundadoras que bienhechores en la familia Cantú.
Llama la atención que los únicos progenitores que se encuentran
dentro del listado corresponden al matrimonio establecido entre
Francisco Ignacio Larralde y Josefina Francisca Cantú del Río.
El resto de los benefactores de las obras pías fueron parte de la
familia extensa de los jóvenes interesados en el presbiterado. En
el noreste casi siempre se designaron mujeres como patronas de
las capellanías, quienes podían “nombrar o remover a su voluntad
al capellán”.39 No ha quedado constancia de que se haya retirado
alguna de las manutenciones que garantizaban el sustento de los
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 62.
39
Para más información: Abelardo Levaggi, “Papel de los patronos en las
capellanías. Cuestiones suscitadas a su respecto en el Río de la Plata”, en Cofradías, capellanías y obras pías en la América colonial, ed. María del Pilar
Martínez López-Cano, Gisela von Wobeser, y Juan Guillermo Muñoz Correa
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1998), 143–44.
38

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Cuadro 2
Los aspirantes al sacerdocio y sus bienhechores en el Nuevo Reino
de León (s. XVII-XVIII)
Aspirantes al sacerdocio
Bienhechores
Lorenzo Pérez de León [Cantú del Alonso de León (capitán), fundador
Río]
Agustina Cantú, patrona de capellanía
Bernardo Cantú del Río
María de León fundadora del
patrimonio
Cipriano García Dávila [Cantú del María Rosa Cantú y sus hermanos,
Río]
fundadores del patrimonio.
Francisco Antonio Larralde [Cantú Francisco Ignacio de Larralde,
del Río]
fundador del patrimonio.
Juan Bautista García Dávila [Cantú Cipriano García Dávila
del Río]
Juan Nepomuceno Larralde [Cantú Josefa Francisca Cantú del Río y de
del Río]
la Cerda, fundadora y patrona de la
capellanía
Fuente: AHAG, Gobierno, Órdenes sacerdotales y Sacerdotes

ministros. En la sociedad novohispana las mujeres poseían bienes
recibidos como dote y en el caso de viudez actuaban como
administradoras de los caudales obtenidos durante el matrimonio.
Todas las fundadoras y patronas contrajeron nupcias con personajes
importantes en la gobernación reinera. A continuación, se muestra
brevemente cómo algunos de los miembros seglares de la familia
Cantú fundaron obras pías y también lograron beneficiarse al
mantener buenas relaciones con los miembros de la Iglesia.
En las únicas dos fundaciones que se realizaron durante la
segunda mitad del siglo XVII estuvo involucrada la familia Pérez
de León (Árbol genealógico 2).
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Fuente: AHAG, Gobierno, Órdenes sacerdotales y Sacerdotes

Árbol genealógico 2
Los sacerdotes de la familia Cantú del Río, Pérez de León y García Dávila (siglo
XVII-XVIII)

Los Cantú

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�Nancy Leyva

Esta parentela tuvo su origen en el matrimonio del cronista
Alonso [Pérez] de León y Josefa González Hidalgo. Ambos
personajes arribaron a Cadereyta como parte de un grupo más
amplio de ganaderos de Huichapan, municipio del actual estado
de Hidalgo, que recibieron mercedes de tierra para poblar el
norte.40 Entre los descendientes de Alonso de León y Josefa
González se encontraron el general Alonso, María y Lorenzo.
Los tres vástagos Pérez de León González Hidalgo contrajeron
nupcias con hijos de Jusepe Miguel Cantú del Río y de la
Cerda y María de Treviño. María se casó con Carlos; Alonso
con Agustina y Lorenzo con Ana María. Lorenzo y Ana María
fueron los padres del bachiller Lorenzo Pérez de León Cantú.
María y Carlos fueron los progenitores de Bernardo Cantú de
León. Ni duda cabe de que la familia provenía de la riqueza que
habían acumulado los Pérez de León. Al menos durante el siglo
XVII, los Cantú no garantizaron obras pías en sus bienes.
Alonso de León fue comisionado del gobierno reinero
en la ciudad de México y en España; realizó incursiones hacia el
Seno Mexicano; escribió una crónica sobre la historia del Nuevo
Reino de León y recibió mercedes de tierra y rancherías de indios
en la provincia norteña.41 Para la ordenación de ambos nietos del
capitán Alonso de León, se recurrió a sus bienes para garantizar las
obras pías. La escritura de la capellanía de Lorenzo fue realizada
Ortega Ridaura y Cavazos Garza, Nuevo León. Historia breve, VI–VIII.
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias
de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, V–XLV.
40
41

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por la albacea testamentaria del cronista. Alonso, el mozo, fundó la
donación piadosa y designó a su esposa Agustina como la patrona
de la capellanía. El general dispuso las condiciones de la obra pía,
solicitando que el capellán celebrara las misas en las fiestas de la
Encarnación y el día de Nuestra Señora de Guadalupe.42 Lo más
probable es que la familia Pérez de León patrocinara, en el valle
del Pilón, la capilla en la que sirvió Lorenzo como teniente de cura
de la parroquia de Nuestra Señora de Monterrey. La carrera de este
ministro fue corta, pues falleció en 1706;43 pero fue el antepasado
más enunciado por los aspirantes al sacerdocio de esta familia.
Lorenzo destacó por ser el primer sacerdote de su parentela en
regresar al septentrión. A la muerte del ministro, los franciscanos
que estaban en el valle se encargaron de atender a la feligresía.
La familia Pérez de León mantuvo estrecha relación con
otros miembros eclesiásticos como se constata en el proceso que
siguió Juan de León a nombre de su madre Agustina. En 1713
decidieron reclamar la titularidad de una congrega de indios a
Juan García de Pruneda. Los de León presentaron a cuatro testigos
para que comparecieran. De éstos, tres eran sacerdotes: Santiago
García Guerra, Domingo García Guerra e Ignacio Martínez.44 Los
tres ministros afirmaron que Agustina estaba muy preocupada por
AHM. Protocolos, vol. 4, exp. 1, fl. 145, n° 60, 27 de marzo de 1691. Se
dictan clausulas testamentarias.
43
La mención de su fallecimiento se encuentra en: AHAG, Gobierno, Sacerdotes, caja 6, exp. 19, Bernardo Cantú de León.
44
AHM. Protocolos, vol. 10, exp. 1, fl. 1, n° 1, 25 de abril de 1713. Querella
de congrega de indios.
42

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la atención de los indios. A decir de los curas, la nación de indios
pertenecía a la familia Pérez de León Cantú, pero el gobernador
Luis García de Pruneda se la había retirado de manera arbitraria.45
No se sabe si la ranchería volvió a sus antiguos dueños, solamente
que Agustina tenía al párroco de Monterrey y dos ministros más
de su lado.
Para la ordenación de Bernardo Cantú se usó como garantía
la dote que recibió la hija del general Alonso de León. Cuando
María contrajo matrimonio con el sargento mayor Carlos Cantú
recibió la labor de pan coger “San José”. Esta fue la propiedad
que utilizaron para fundar el patrimonio de su hijo, pero María
había llevado más bienes al matrimonio. Además, poseía unas
mercedes en Guadalupe, el agostadero del Copudo y cerro de
Santiago, tierras en las ciénegas de Caballero, otra más cercanas
a la villa Cadereyta y más de mil cabezas de ganado menor.46
Es probable que la riqueza de María superara los bienes de su
marido, por eso no resulta sorprendente que fuera la encargada de
patrocinar la carrera eclesiástica de su vástago.
Los otros tres benefactores consignados en el cuadro 2
solicitaron las escrituras de su fundación piadosa durante el siglo
XVIII. El patrimonio de Cipriano García Dávila quedó en tierras de
la familia de su madre Rosa María Cantú. Para el establecimiento
AHM. Protocolos, vol. 10, exp. 1, fl. 1, n° 1, 25 de abril de 1713. Querella
de congrega de indios.
46
AHM. Protocolos, vol. 8, exp. 1, fl. 62, n° 28, 9 de enero de 1706, Inventario por la muerte de María de León.
45

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de este compromiso se llamó a todos los hijos de Carlos Cantú
y Josefa González Hidalgo. Carlos era hermano del bachiller
Bernardo Cantú del Río y de la Cerda como se observa en el árbol
genealógico 2. Las tierras que se usaron como garantía estuvieron
en el valle del Pilón. No es posible saber cuántas fueron las obras
pías que establecieron esta generación de Cantú González Hidalgo
porque hubo bastantes homónimos. Una vez que Cipriano obtuvo
el beneficio de Cadereyta se encargó de patrocinar la carrera de su
hermano. Cuando murió el cura a cargo de la feligresía de San Juan
Bautista fue enterrado en la parroquia donde sirvió. Los vínculos
entre la oligarquía del noreste superaban los lazos familiares como
se evidencia en la designación que hizo Cipriano García Dávila
al bachiller Juan José Amato Arizpe Fernández, eclesiástico
originario de Saltillo y miembro de la oligarquía local, como su
albacea testamentaria.47 La obra pía de los García Dávila sirvió
para la graduación de al menos tres ministros más y fue redimida
hasta mediados del siglo XIX.48
Ocurrido en 1728, el matrimonio de Francisco Ignacio
de Larralde y Josefa Francisca Cantú de Río, como se mencionó
arriba, constituyó una gran fortuna. El gobernador del Nuevo Reino
murió en 1753 y su viuda le sobrevivió al menos unos veinte años.
Durante ese tiempo, Josefa Francisca fundó la capellanía colativa
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 86–89, 188.
48
AHM. Protocolos, vol. 40, exp. 243, 13 de mayo de 1841, ff. 1-2. Poder
legal otorgado al cura Juan José García.
47

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�Nancy Leyva

para la ordenación de su hijo menor Juan Nepomuceno Larralde
Cantú del Río. Ella administró los bienes familiares que incluían
como se explicó arriba una parte de la hacienda San Francisco
Javier, tierras en Cerralvo, Agualeguas y Salinas, así como una
casa en Monterrey y algunos esclavos, tomando varias de las
responsabilidades que tenía su marido. En 1754 se presentó ante
las autoridades episcopales y tomó las funciones como colectora
del diezmo en Monterrey, tareas que habían sido encomendadas a
su marido, por tres años más.49 Josefa Francisca debió ser buena
administradora porque obtuvo el cargo de mayordoma de fábrica
de la iglesia de Nuestra Señora de Monterrey por más de quince
años, y hasta ahora es la única mujer localizada, originaria del
noreste, que se encargó de recoger el diezmo y fue mayordoma
de fábrica en la región más alejada del obispado de Guadalajara.
Sin embargo, Josefa Francisca comenzó a tener diferencias
con el doctor José Antonio Martínez Benavides, párroco de
Monterrey, a finales de la década de los sesenta del siglo XVIII.
Este cura notó que la administradora no había realizado obras en
el templo parroquial, pero sí había recibido los más de 7,000 pesos
que dieron las autoridades diocesanas para la fábrica. El matrimonio
Larralde se encargó de las obras en la Iglesia parroquial desde 1747
hasta 1769, aunque no se sabe con precisión qué cambios hicieron.
Además, Josefa Francisca había recogido 1,080 pesos para fundar
AHM. Protocolos, vol. 15, exp. 1, fl. 305, n° 133, 15 de marzo de 1754, f.
1-2. Se obliga a la administración de los diezmos del Nuevo Reino.
49

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una escuela en Monterrey, de los cuales entregó la mitad a Agustín
de Acosta, párroco de Nuestra Señora entre 1748 y 1757; como
el cura Aguirre no supo qué hacer con los ingresos, los devolvió.
Josefa Francisca reconoció que debía a la Iglesia un poco más de
8,000 pesos, no obstante, al momento de aceptar su compromiso,
en 1769, se encontraba sin recursos, ya que la mayordoma ya había
heredado todos los bienes a sus hijos. A pesar de que ella había
recibido como dote algunas parcelas en el valle de las Salinas,
afirmó no disponer de los recursos suficientes para pagar.50 La
contaduría del obispado le dejó cubrir en parcialidades el saldo
pendiente, aunque no se tiene constancia que haya terminado de
cubrir su compromiso. Josefa Francisca no había mentido, sus
bienes habían sido repartidos entre sus vástagos; como se mencionó
arriba, el cura Juan Nepomuceno recibió la hacienda en Sabinas;51
y sus hijas, María Josefa y María Francisca, contaron con buenas
dotes matrimoniales porque ambas emparentaron con personajes
destacados en el norte. María Josefa de Larralde se casó en
primeras nupcias con Ignacio Ussel de Guimbarda, gobernador del
Nuevo Reino de León, quien falleció en 1772; su segundo marido
fue Cosme Damián de Arrese, administrador del tabaco y asentista
La dote se mantenía separada durante todo el matrimonio. En el reparto
que realizó de sus propiedades no se especificó qué tierras entregó a sus hijas.
AHM. Protocolos, vol. 22, exp. 1, fl. 169v, n° 92, 22 de febrero de 1794, ff.
1-2, Se confiere poder a José Nicolás de Ibarra para aclarar unas partes de tierra.
51
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 361–67.
50

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de pólvora y naipes.52 Por otro lado, María Francisca se desposó
con José Antonio de Urresti, sargento mayor de las compañías
milicianas y ayudante de su padre. Urresti, una vez que pasó a
formar parte de la familia Larralde, se convirtió en el principal
socio de su suegra, y además de ayudar en la administración de los
bienes familiares, se encargó de recolectar el diezmo en Monterrey
y fue alguacil mayor del Santo Tribunal de la Inquisición.53 Ambas
hijas tuvieron una relación cercana con la parroquia de Monterrey.
Bernardo Ussel de Larralde, hijo de María Josefa, tomó lecciones
en el seminario de Monterrey. Gracias a los negocios de la familia
y a su participación en el gobierno eclesiástico la familia Larralde
Cantú del Río de la Cerda, creó vínculos cercanos con los clérigos
establecidos en Boca de Leones, Salinas, Cadereyta y Saltillo, como
se deja ver en los compromisos protocolarios que se conservan en
el Archivo Municipal de Monterrey. Todos los miembros de la
familia Larralde fueron enterrados “con el privilegio debido” en la
iglesia parroquial de Nuestra Señora de Monterrey.
La familia Cantú se mantenía cercana a los miembros de
la Iglesia todavía a finales del siglo XVIII. José Miguel Cantú
del Río y de la Cerda, sobrino de los ministros Larralde y los
Jaanay Sibaja Nava et al., Colección de biografías. Vive la historia. Bernardo Ussel y Guimbarda Larralde (Monterrey: Coordinación Editorial del
Poder Judicial del Estado de Nuevo León, 2019), 1–5, https://www.pjenl.gob.
mx/Publicaciones/Libros/83/docs/83.pdf.
53
AHM. Protocolos, vol. 15, exp. 1, fl. 294, n° 129, 18 de enero de 1754.
Se otorga fianza a favor de doña Josefa Francisca Cantú del Río y la Cerda. fl.
295, n° 130, 21 de enero de 1754. Se confiere poder a don Antonio de Urresti.
52

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Cantú del Río y de la Cerda, comerciante del Nuevo Reino, había
obtenido beneficios de su relación cercana con la Iglesia. El
principal de 6,000 pesos que se estipuló en la capellanía colativa
que sirvió para la ordenación de Juan José Paulino Fernández de
Rumayor se garantizó en la hacienda de San Antonio en el valle
del Huajuco propiedad de José Miguel.54 Éste había contraído
matrimonio con Isabel María Gómez de Castro. Ambas familias,
los Cantú y los Gómez de Castro eran muy cercanas a la iglesia en
Monterrey. Isabel y Miguel mantuvieron una relación de amistad
con el bachiller Alejandro de la Garza, teniente en la parroquia de
Nuestra Señora. Isabel María le vendió una casa en Monterrey al
segundo obispo de Linares,55 fray Rafael José Verger, el mismo
prelado que había promovido el nombramiento de Cipriano
García Dávila como prebendado del cabildo de Linares. También
la hacienda de San Antonio fue adquirida por el obispo Verger,
quien redimió el censo en 1791.56 José Miguel y su esposa fueron
devotos de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores que estaba
en la iglesia parroquial en Monterrey,57 que fue una de las más
veneradas por el grupo de poder local.58
AHAG. Gobierno, órdenes sacerdotales, caja 24, exp. 8. 1771, Fernández
de Ramayor[sic] Juan José Paulino.
55
AHM. Protocolos, vol. 20, exp. 1, fl. 161, n° 104, 8 de noviembre de 1784,
f.1. Venta de casa.
56
AHM. Protocolos, vol. 21, exp. 1, fl. 169, n° 91. 18 de julio de 1791, f. 2.
Obligación de pago.
57
AHM. Protocolos, vol. 24, exp.1, fl. 121, n° 48, 18 de diciembre de 1798,
f. 1-3. Testamento de doña Isabel María Gómez de Castro.
58
María Nicolasa de Treviño y María Antonia de Cossío legaron 700 pesos
54

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Conclusiones
Los primeros miembros de la familia Cantú del Río de la Cerda
se instalaron en la villa de Cadereyta a mediados del siglo
XVII. Desde la primera generación se vincularon con el grupo
de colonizadores más potentados en el Nuevo Reino de León,
entre los que destacaron los descendientes Pérez de León. Los
buenos lazos matrimoniales les permitieron constituir un buen
patrimonio, y como parte de la oligarquía buscaron posicionarse
también en la Iglesia secular. En el noreste fue común que los
grupos de poder enviaran a sus hijos a poblar en regiones cercanas
donde se instalaban y se convertían en parte de los propietarios
más acaudalados. Gracias a la formación de sacerdotes, quedó
constancia que la familia Cantú del Río mantuvo su posición
privilegiada en Cadereyta y logró posicionarse en el valle de las
Salinas y Monterrey. Los sacerdotes de este grupo familiar se
formaron en la ciudad de México y Guadalajara. A diferencia de
otros ministros que acudieron a más de una población, este grupo
no necesitó viajar tanto para completar su formación clerical.
Los Cantú aspiraron al sacerdocio por las vías de patrimonio,
capellanía y administración. Las primeras dos vías les permitieron
evidenciar su fortuna. La ordenación por administración fue
posible gracias a que uno de los vástagos ya estaba instalado en
las parroquias septentrionales del obispado de Guadalajara.
para celebrar en el altar de la virgen de los Dolores. AHM. Protocolos, vol.
18, exp. 1, fl. 138v, n° 74, 14 de septiembre de 1770, f. 2. Obligación de pago.
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Estos miembros privilegiados del noreste de la diócesis de
Nueva Galicia hicieron una carrera eclesiástica, y aunque no todos
fueron curas párrocos, realizaron tareas en el gobierno eclesiástico.
Los curas Cantú tuvieron un patrimonio por herencia y compra.
Pero, en el sostenimiento de la familia fueron importantes los
vínculos matrimoniales, los conquistadores, las carreras exitosas en
el gobierno temporal, los comerciantes y los hacendados a los que se
sumaron los miembros del clero. Fue posible rastrear por casi dos
siglos la permanencia de una parte de los miembros de la familia
Cantú en las esferas más altas del poder en el Nuevo Reino de León;
como vimos, esta familia logró mantener su posición de poder
incluso cuando la región fue segregada y formó parte de la diócesis
de Linares. Finalmente, como parte de un grupo privilegiado, no solo
patrocinaron carreras eclesiásticas, sino que también fomentaron
algunas devociones de las que todavía hace falta realizar estudios.
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Archivo
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�“Pero ellos señor ilustrísimo, han triunfado”.
Las escaramuzas de un habanero en el provisorato del
obispado de Yucatán a finales del siglo XVIII1
“Pero ellos señor ilustrísimo, han triunfado”.
The Habaneros’s skirmishes in the provisorato of the diocese of
Yucatan at the end of the 18th Century
Elsy Anahí Mendoza Moo
El Colegio de Michoacán

Zamora, México
orcid.org/0000-0003-1433-8080

Resumen: El objetivo de este artículo es comprender las relaciones
de poder dentro del obispado de Yucatán a partir de la trayectoria
eclesiástica de Manuel José Rodríguez Hurtado como vicario general y
provisor (1793-1794). A través de dos expedientes judiciales contenidos
en el Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán y en el Archivo
General de la Nación, me interesa conocer el contexto de la vicaría
general y provisorato antes de su llegada a dicha diócesis, entender
cómo se inserta este hombre en la dinámica eclesiástica regional, e
indicar los grupos de poder decisivos en el obispado y analizar sus
acciones dentro del obispado en pro de sus intereses.
Palabras clave: Yucatán, obispado, trayectoria eclesiástica, provisorato,
Manuel José Rodríguez Hurtado.
Agradezco los comentarios puntuales de los dictaminadores de este artículo; mi gratitud a la Dra. Carolina Aguilar por su lectura y comentarios al primer
manuscrito.
1

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�Anahí Mendoza

Abstract: The objective of this article is to understand the power
relationships in Yucatan bishopric from Manuel José Rodríguez
Hurtado’s ecclesiastical career as vicario general and provisor (17931794). Using two judicial files of the Archivo Histórico del Arzobispado
de Yucatán and the Archivo General de la Nación, I want to explore
the context of vicaria general and provisorato before his arrival at that
diocese to understand how this agent is involved in the dynamics of
the local church to show the crucial power groups in this bishopric and
analyze their actions in favor of their interests.
Keywords: Yucatan, Bishopric, ecclesiastical career, provisorato,
Manuel José Rodríguez Hurtado.

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�“Pero ellos señor…”

Introducción
Los obispos tenían doble potestad: de orden y jurisdicción. Para
llevar a cabo esto, estaban rodeados de un grupo de colaboradores
distribuidos en la curia de gobierno –encargada de funciones
administrativas– y en la curia de justicia –donde se ejerció la
jurisdicción contenciosa eclesiástica, es decir, todo en relación
con los asuntos legales en “los que estuviese involucrado el
clero diocesano y, en algunos casos, también el clero regular
en la medida que estuviera sujeto a su jurisdicción”–.2 Ambas
eran presididas por el vicario capitular o general3 y el provisor,
respectivamente. En el caso del obispado de Yucatán, los pocos
emolumentos del empleo y sobre todo la carga de actividades
que se desarrollaron tanto en la curia de gobierno y de justicia
de la diócesis, determinaron en muchas ocasiones que el
eclesiástico nombrado para el vicariato general también asumiera
la responsabilidad del provisorato para, de esta manera, abarcar
“casi” todo el ministerio episcopal. Por esta razón, el provisorato
y la vicaría general fueron percibidos como sinónimos.4
Jorge E. Traslosheros, “El Pecado y el delito. Notas para el estudio de la
justicia criminal eclesiástica en la Nueva España del siglo XVII”, Alegatos,
núm. 58 (2004): 372.
3
Aunque en la documentación de esta investigación se observa que los términos de “vicario general” y “vicario capitular” se utilizaban de manera indistinta, el primero se desempeñaba durante la sede plena y el segundo, en la sede
vacante.
4
Juvenal Jaramillo Magaña, Los capitulares y el Cabildo Catedral de
Valladolid-Morelia, 1790-1833. Auge y decadencia de una corporación
eclesiástica [Tesis de Doctorado] (Zamora: El Colegio de Michoacán,
2

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�Anahí Mendoza

Considerando que en las Indias Occidentales “gobernar
era hacer justicia”, estos cargos recayeron en “personas bastante capaces, prestigiadas y de toda la confianza del prelado o, en
caso de sede vacante, del cabildo catedralicio”. Para su poseedor
significaba tener una “carrera consolidada” o en vías de consolidación, puesto que también se configuró como un “trampolín que
proyectaban hacia una prebenda –si es que no contaban ya con
ella–, o inclusive hacia una silla episcopal”.5 Al conferir “enormes responsabilidades de carácter jurídico, poder” y jerarquía, su
nombramiento era “grandemente apetecido por varios hombres
de la Iglesia, ya de los propios cabildos catedralicios o ya fuera
2011), 536. Juvenal Jaramillo menciona que “durante los finales del siglo
XVIII y la primera mitad del siglo XIX, en la diócesis michoacana estuvieron unidos los cargos de vicario general y provisor, como parece que
sucedió en la mayoría de las catedrales españolas y americanas”. Esto tal
vez como resultado –y como señala el mismo autor – del Concilio III Provincial Mexicano que trató como de una misma persona al provisor y al vicario general a lo largo de los documentos que emanaron de él. Concilio III
Provincial Mexicano, celebrado en México en el año de 1585, confirmado
en Roma por el Papa Sixto V, y mandado observar por el gobierno español en diversas reales órdenes. Publicado con las licencias necesarias por
Mariano Galván Rivera, segunda edición en latín y castellano, (Barcelona:
Imprenta de Manuel Miró y D. Marsá, 1870), 77; citado en Jaramillo, Los
capitulares y el Cabildo Catedral, 536. Otros historiadores señalan que “el
cargo de vicario general iba unido generalmente al de provisor, aunque su
naturaleza y atribuciones tengan notables diferencias que la historiografía
no tiende a diferenciar”, provocando confusión en ambos cargos. Andoni
Artola Renedo, “El patrocinio intraclerical en el Antiguo Régimen: curias
y familias episcopales de los arzobispos de Toledo (1755-1823)”, REDESRevista hispana para el análisis de redes sociales, Vol. 21, Núm. 6, (2011),
284.
5
Jaramillo Magaña, 536.
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�“Pero ellos señor…”

de ellos”.6 Por otro lado, como menciona Aguilar García, además de permitir y coadyuvar en el gobierno de los prelados, estos
hombres contribuyeron con “el nacimiento, desarrollo y consolidación de las audiencias episcopales y sus estructuras burocráticas, convirtiéndose en un elemento de primer orden que ayudó a
expandir y asentar la jurisdicción episcopal”.7
Hasta ahora se sabe que la mayoría de los jueces provisores
llegaban a Indias en calidad de familiares de los obispos. Algunos
alcanzaban el cargo al ser miembros del cabildo catedral, corporación
conformada por los eclesiásticos más sobresalientes de la diócesis;
mientras que otros lo obtenían al conseguir la confianza y simpatía
del obispo en turno o por recomendación de otros prelados. Ejemplo
de esta última circunstancia fue Manuel José Rodríguez Hurtado,
quien a través de Salvador Biempica y Sotomayor, obispo de la
Puebla de los Ángeles, llegó a San Francisco de Campeche el 28
de junio de 1793 para servir a fray Luis de Piña y Mazo, obispo de
Yucatán.
Este artículo tiene por objetivo general comprender las
relaciones de poder dentro del obispado de Yucatán a partir de la
Mariano Galván Rivera, Concilio III Provincial Mexicano, celebrado en
México el año de 1585, confirmado en Roma por el Papa Sixto V y mandado
observar por el gobierno español en diversas reales órdenes (Barcelona: Imprenta de Manuel Miró y D. Marsá, 1870), 439.
7
Carolina Aguilar García, “El caso de Juan Cienfuegos, juez provisor y
vicario general del arzobispado de México (1788-1800)”, en Pastores, misioneros, inquisidores, jueces y administradores: el clero del antiguo régimen,
siglo XV-XIX, ed. Guillermo Nieva Ocampo y Henar Pizarro Llorente (Salta:
Editorial La Aparecida, 2021), 226–44.
6

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trayectoria eclesiástica de Manuel José Rodríguez Hurtado como
vicario general y provisor (1793-1794). A través de dos expedientes
judiciales contenidos en el Archivo Histórico del Arzobispado de
Yucatán y en el Archivo General de la Nación,8 de manera específica
se pretende conocer el contexto de la vicaría general y provisorato
antes de su llegada a dicha diócesis, entender cómo este letrado se
insertó en la dinámica eclesiástica de la región, indicar los grupos
de poder decisivos en el obispado y analizar sus acciones dentro del
mismo en pro de sus intereses. Es importante señalar que son muy
pocos los estudios sobre el provisorato en el obispado de Yucatán,
pero se pueden indicar tres directrices que siguen aquellos trabajos:
la primera tiene que ver con el juzgado del provisorato de indios;9
Esta documentación forma parte de un conflicto posterior. Su uso se debió
a la necesidad de los miembros del cabildo catedral de Yucatán de argumentar
la “imposibilidad” de considerar a Rodríguez Hurtado para el cargo de vicario capitular y provisor durante la sede vacante de 1795-1799. Este asunto
se aborda en la tesis de licenciatura: Elsy Anahí Mendoza Moo, El cabildo
eclesiástico yucateco en pugna por el provisorato durante la sede vacante de
1795-1802 [Tesis de Licenciatura] (Mérida: Universidad Autónoma de Yucatán, 2018). Pero particularmente en “¡Que es justicia, juro en forma y en la
necesario! El orden normativo en un ámbito de acefalia diocesana: el cabildo
catedralicio del obispado de Yucatán, 1795-1802”, en prensa. Consciente de
sus limitaciones, tanto esa documentación contenida en el Archivo Histórico
del Arzobispado de Yucatán como la respuesta de Rodríguez Hurtado resguardada en el Archivo General de la Nación, permiten una lectura “sensible” del
discurso eclesiástico y así, develar los posibles móviles de acción de una corporación eclesiástica.
9
Caroline Cunill, Los defensores de indios de Yucatán y el acceso de los
mayas a la justicia colonial, 1540-1600 (México, DF: Universidad Nacional
Autónoma de México; Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales, 2012); John F. Chuchiak IV, El castigo y la reprensión: el Juzgado del
8

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�“Pero ellos señor…”

la segunda, aunque de forma indirecta, se vincula con la necesidad
de relacionar a los provisores del siglo XVIII a la “ilustración
católica”10 y, por último, aquella centrada en el provisor capitular.11
Este último enfoque da luces sobre las dinámicas internas del cabildo
catedral y su movilización para controlar la designación del vicario
capitular y provisor del obispado durante la sede vacante; además,
nos lleva a preguntarnos sobre la actuación del cuerpo capitular y
sus estrategias en sede plena, y visibiliza a los provisores interinos
que, a pesar de su poca duración e injerencia en los empleos, eran
agentes que demostraban la homogeneidad de intereses del clero.12
Provisorato de Indios y la extirpación de la idolatría maya en el obispado de
Yucatán, 1563-1763 (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de
México - Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2022).
10
Víctor Hugo Medina Suárez, “Utillaje y prebenda: las reformas del doctor
Rafael del Castillo y Sucre en el obispado de Yucatán, 1780-1783”, en Educación y prebenda: investigaciones sobre la formación y las carreras del alto
clero novohispano, ed. Leticia Pérez Puente y José Gabino Castillo Flores
(Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de
Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2019).
11
Mendoza Moo, El cabildo eclesiástico yucateco en pugna por el provisorato durante la sede vacante de 1795-1802 [Tesis de Licenciatura].
12
Es importante mencionar que este trabajo se circunscribe en una línea de
investigación abierta por Rodolfo Aguirre Salvador, interesada en la historia sociopolítica del clero novohispano, “más allá de las gestiones arzobispales o de las
prosopografías de clérigos, y que ahonde en los juegos de poder y los mecanismos
internos en cada diócesis para su gobierno”. Rodolfo Aguirre Salvador, “La carrera
hacia el cabildo eclesiástico de México: méritos, estrategias y amistades, 16801730”, en Educación y prebenda: investigaciones sobre la formación y las carreras del alto clero novohispano, ed. Leticia Pérez Puente y José Gabino Castillo
Flores (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto
de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2019), 118.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-95

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�Anahí Mendoza

1. El problema de encontrar un provisor: la vicaría y
provisorato del obispado de Yucatán antes de Manuel José
Rodríguez Hurtado
Después de ser nombrado maestreescuela del cabildo catedral
del obispado de Yucatán, Rafael del Castillo y Sucre, miembro
de una noble familia de La Habana, partió a dicho destino en
1779.13 En el trayecto a su nuevo cargo se encontró con el recién
nombrado obispo, fray Luis de Piña y Mazo, quien logró hacerlo
su vicario general y provisor. Así, ambos eclesiásticos llegaron al
obispado de Yucatán en 1780; sin embargo, tres años más tarde,
Castillo y Sucre sucumbió ante el cólera, enfermedad que lo llevó
a la muerte el 9 de abril de 1783.
La muerte de este hombre enfrentó a Piña y Mazo a
una realidad de la región enmarcada, en primer lugar, en la
desarticulación del cabildo catedral provocada por la muerte de
sus miembros y por el agotamiento propio tanto por los achaques
de los cargos y del temperamento natural de la península; y en
segundo, en la ausencia de eclesiásticos y seglares facultativos
tanto en Derecho Civil como en Derecho Canónico,14 tal y como
lo expresó aquel obispo en un oficio dirigido al rey:
Acuerdos del Venerable Cabildo Metropolitano de Yucatán (AVCMY).
Acuerdos del Cabildo Eclesiástico, Libro 5, ff. 208-209.
14
Elsy Anahí Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara
en el orden eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría] (Mérida:
Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social,
2021), 131–35; Antonio Rubial García, ed., La Iglesia en el México colonial
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación; Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla, 2013), 130–34.
13

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�“Pero ellos señor…”

Cuanta es la necesidad que padece esta catedral de prebendados
[de estudios en ambos derechos] por haber carecido, y carecer
casi siempre, especialmente de sujetos con quienes poder
consultar en los indispensables lances que ocurren, para
proceder con arreglo a sus dictamines sabios y discretos, no
sólo por lo que corresponde a los individuos de mi cabildo,
porque ninguno de ellos ha profesado ni profesa el Derecho,
sino también por lo que mira al común de esta ciudad, en donde
para los asuntos civiles y contenciosos no se encuentra un
letrado que dirija, defienda o instruya a las partes.15

Como bien señala, no había en el obispado a quién depositarle
un cargo tan importante como el que ostentaba el desaparecido
Castillo y Sucre, ni siquiera dentro de su propio senado. Por ello es
comprensible que, ante la situación anímica del venerable cuerpo,
el obispo insertara paulatinamente a hombres de su confianza,
es decir, sujetos a quienes podía consultar y disponer en lo
concerniente al gobierno del obispado y, sobre todo, desligados
a lo local. Por otro lado, aquella declaración del obispo también
lleva a repensar sobre la relación que algunos capitulares –sobre
todo los más jóvenes– guardaban con la cabeza de la diócesis.16
Así las cosas. El hombre facultativo que se necesitaba sólo
podía venir de fuera del obispado. Situación que no ignoraba Piña
Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán (AHAY). Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 399, exp. “Representaciones e informes del Ilustrísimo y Reverendo Señor don fray Luis de Piña y Mazo”, ff. 110- 110v. Rubial
García, La Iglesia en el México colonial, 130–34.
16
Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara en el orden
eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría], 131–35; Rubial García,
La Iglesia en el México colonial, 130–34.
15

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y Mazo y que fue un tema recurrente dentro de su correspondencia,
tanto con las altas autoridades como con sus conocidos. De hecho,
parece que durante la enfermedad de Castillo y Sucre, fueron
constantes las comunicaciones sobre el tema que el prelado de
Yucatán estableció con Santiago José Echeverría y Elguezua de
Villalobos, entonces obispo de Puebla de los Ángeles, ya que, a los
pocos días de la muerte del antes mencionado provisor, el obispo
de Yucatán mandó una carta cordillera firmada por su secretario,
Antonio Carvajal, estipulando el reconocimiento por parte de su
clero de Manuel de Zerquera y Ponciano de Escazena –cercano al
obispo Echeverría y Elguezua– como provisor y vicario general.17
Zerquera era natural de la ciudad de la Trinidad en la isla
de Cuba, e hijo de Benito de Zerquera y Rodríguez de Morejón,
bachiller en Medicina, profesor público de Medicina, y director
del Hospital de Caridad de Trinidad. Manuel cursó tres años de
Filosofía y cuatro de Teología; se graduó de bachiller en Cánones
y en Derecho Civil en la Universidad Real y Pontificia de San
Gerónimo de La Habana, y se recibió de abogado en la Real
Audiencia de la Nueva España en 1778. Posteriormente, continuó
su formación en la Real Audiencia de Santo Domingo, en el Real
Colegio de Abogados de la Corte de México y sirvió durante
cinco años en la secretaría y curia de Santiago José Echeverría y
Elguezua de Villalobos, obispo de Santiago de Cuba.18
AHAY. Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 251, exp. 8, s/f
Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara en el orden
eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría], 131–35; Rubial García,
17
18

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�“Pero ellos señor…”

Es importante señalar dos cosas: la primera, tanto
Castillo y Sucre como Zerquera estaban vinculados a
Echeverría y Elguezua, eclesiástico natural de la isla de Cuba,
miembro de una poderosa familia y hombre de confianza de su
homólogo Pedro Agustín Morel de Santa Cruz (1753-1768).19
Probablemente, Echeverría y Elguezua siendo obispo de
Santiago de Cuba, inició una relación de amistad con el obispo
Piña y Mazo cuando éste llegó a La Habana para trasladarse
al obispado de Yucatán en 1780; su amistad, posiblemente,
continuó hasta el nombramiento de Echeverría y Elguezua
como obispo de Puebla de los Ángeles. La segunda, el fallecido
provisor y vicario general y Zerquera desempeñaron cargos
de confianza dentro del gobierno episcopal de Echeverría
y Elguezua: Castillo y Sucre, por ejemplo, fue nombrado
director del recién fundado Seminario Conciliar de San Carlos
y San Ambrosio en 1774, mientras que Zerquera –como se ha
mencionado– se vinculó dentro de la curia diocesana.20 Como
La Iglesia en el México colonial, 130–34.
19
Juan Bosco Amores y Consolación Fernández Mellén, “La iglesia en Cuba,
1760-1830”, en Tradición y reforma en la iglesia hispanoamericana, 17501840, ed. Javier Francisco Cervantes, Lucrecia Enríquez, y Rodolfo Aguirre
(Puebla: Benemérita Universidad Autónoma de Pueba - Casa Presno Instituto
de Ciencias Sociales y Humanidades; Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación; Centro
de Estudios Bicentenario, 2011), 349.
20
Por otro lado, es importante mencionar que la familia Zerquera y Ponciano estaba fuertemente vinculada a la administración colonial en la villa de
Trinidad. La información recopilada sobre Manuel de Zerquera y Ponciano
de Escazena pertenece a la Collection of Genealogies from Trinidad and Villa
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fuere, ese vínculo y la experiencia dentro de la administración
diocesana contribuyó a que Zerquera estableciera una relación
de confianza con el obispo Piña y Mazo, hasta el punto de que
este último lo proponga como arcediano en sus informes sobre
los eclesiásticos beneméritos del obispado de Yucatán.21
Sin embargo, a pesar de aquella relación de confianza
establecida entre el obispo y Zerquera, Piña y Mazo se limitó
a nombrarlo como “provisor auxiliar”. Este matiz es importante
porque la actuación del recién nombrado se suscribió únicamente
a involucrarse en los negocios pertenecientes al tribunal de justicia
mientras el obispo estuviera impedido por enfermedad o se viera
en la necesidad de abandonar la ciudad en cumplimiento a sus
obligaciones pastorales. En este sentido, la muerte de Castillo y
Sucre significó la consolidación del poder episcopal en un solo
hombre: el obispo, quien se dedicó a despachar todos los asuntos
judiciales y que, en casos extraordinarios, se apoyaba de alguien
para evitar que “el común no quedasen sin audiencia y sin curso
sus expedientes”. Las facultades de Zerquera como provisor
auxiliar cesaban cuando Piña y Mazo recuperaba su salud o se
restituía a la capital del obispado.22
Clara de Cuban Genealogy Club of Miami, Fl, Inc. https://www.cubangenclub.
org/wp-content/uploads/2022/05/Zerquera.pdf
21
AHAY. Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 399, exp. “Representaciones e informes del Ilustrísimo y Reverendo Señor don fray Luis de Piña y
Mazo”, ff. 109v-110.
22
A partir de la muerte de Castillo y Sucre, los provisores designados estarán
en calidad interina por decisión del prelado Piña y Mazo.
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�“Pero ellos señor…”

Además de Echeverría y Elguezua, otro medio para
encontrar a un provisor fue Emeterio Cacho Calderón, oidor
de la Real Audiencia de México y pariente del obispo, quien
a través de las letras del prelado era testigo de las peripecias
que enfrentaba. Por esto, le recomendó a José Rafael Valdés de
Anaya, abogado del tribunal de la Real Audiencia; sin embargo,
el mismo Valdés de Anaya decidió rechazar aquella invitación
debido a que tenía bajo su protección a su madre, una mujer
anciana a la que no quería abandonar. Así, el provisorato en el
obispado de Yucatán estuvo vacante por dos años más, lo que
nos lleva a estimar que el periodo de Zerquera concluyó en 1791,
porque en 1793 llegaría a la provincia alguien decidido a ser ese
hombre que Piña y Mazo necesitaba: Manuel José Rodríguez
Hurtado.
En la siguiente tabla, se puede observar a los provisores
y vicarios generales durante el gobierno episcopal de fray Luis
de Piña y Mazo (ver cuadro 1). Aún falta comprender las razones
por las cuales el prelado decidió limitar el cargo de provisor
inmediatamente después de la muerte de Castillo y Sucre. Aunque
este tema está fuera del alcance de esta investigación, conocer los
motivos de aquel prelado nos brinda pautas para comprender las
dinámicas del clero en el obispado de Yucatán y, con ello, entender
la configuración del círculo de confianza de Piña y Mazo.23
23

so.

Este asunto forma parte de mi investigación doctoral actualmente en cur-

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Cuadro 1
Provisores y vicarios generales durante el gobierno episcopal
de fray Luis de Piña y Mazo (1780-1795)
Origen

Circunstancias

Provisor
/ provisor
auxiliar

Período
de
funciones

Rafael del
Castillo y Sucre

Maracaibo/
La Habana

Facultativo e
idóneo

Provisor

1780-1783

Manuel de
Zerquera y
Ponciano de
Escazena

Trinidad,
Isla de Cuba

Facultativo e
idóneo

Provisor
auxiliar

1783-1792

Manuel José
Rodríguez
Hurtado

San Cristóbal de La
Habana

Facultativo e
idóneo

Provisor
auxiliar

1793-1794

Luis Joaquín
de Aguilar

Mérida de
Yucatán

Idóneo

Provisor
auxiliar

1794-1795

Nombre

Fuente: Mendoza, La estrategia letrada, 131-135. AGI, Indiferente 247, “Méritos: Luís de Aguilar y Páez”, y AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja
405, Exp. 1, f. 46v. Ismael Testé, Historia eclesiástica de Cuba. Vol. 2, parte
1. (La Habana: Editorial El Monte Carmelo, 1969), 128. Archivo General de
la Nación (más adelante AGN), clero secular y regular, vol. 206, f. 126-126v.
AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, ff. 46-51.

2. Manuel José Rodríguez Hurtado y su movilidad
Rodríguez Hurtado nació en 1749 en la ciudad de San Cristóbal
de La Habana, Cuba, y sus padres fueron Lorenzo Rodríguez de
la Cruz y Juana Josefa Hurtado, oriundos de Castilla. Sus abuelos
por la línea paterna fueron Lorenzo Rodríguez de la Cruz y María
Blanca Gómez, y por línea materna Cristóbal Hurtado de Ximena
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y Feliciana de la Vega. Tuvo un hermano llamado José Agustín,
quien también se dedicó a la carrera eclesiástica, pero murió en
1785. Comenzó a construir su carrera eclesiástica cuando recibió
la primera tonsura en 1758 y después, las órdenes menores. El
subdiaconado lo obtuvo en 1763 y al año siguiente el diaconado.
Diez años después logró el presbiterado y con él, las licencias
generales de celebrar y predicar. Fue colegial de la Universidad
Real y Pontificia de San Gerónimo de La Habana. Ahí adquirió
conocimientos en lengua latina, y se convirtió en bachiller.
Posteriormente pasó a la Universidad Santo Tomás de Aquino
de Santo Domingo, en la cual se licenció, adquirió el doctorado
y, finalmente, facultades en Filosofía, Teología, Derecho Civil y
Canónico. Al regresar, obtuvo su licencia de confesar.
En las siguientes líneas se describirá el desarrollo de
su carrera eclesiástica a través de su movilidad por las Indias
Occidentales. En el mapa 1, podemos observar a simple vista
que el movimiento de Rodríguez Hurtado se suscribió en los
territorios que rodeaban el mar Caribe. Además, encontramos que
su carrera tuvo un auge dentro de la Isla de Cuba, es decir, en un
espacio eclesiástico local, y que su salida de dicha isla implicó
un desenvolvimiento dentro de materias contenciosas, y también
se observa una clara necesidad de adentrarse a un grupo clerical.
Sin embargo, como señala Aguirre Salvador, esto dependió de las
“relaciones previas” y de “la pertenencia o no a diferentes grupos
de origen familiar, de amistad o clientelares”.
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Mapa 1
Circulación vital y eclesiástica de José Manuel Rodríguez Hurtado

Fuente: AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, f. 46v.
Archivo General de la Nación (más adelante AGN), clero secular y regular,
vol. 206, f. 126-126v. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405,
Exp. 1, ff. 46-51.

A. Diócesis de Santiago de Cuba
En la diócesis de Cuba, el obispo Pedro Agustín Morel de
Santa Cruz (1753- 1768) lo nombró catedrático de Latinidad en
el Seminario Conciliar de San Carlos y San Ambrosio cuando
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aún era un ordenante, y después fue catedrático de Filosofía,
Sagrados Cánones y Teología Moral –ésta última por mandato
del obispo Echeverría y Elguezua– en el Seminario Conciliar
de San Basilio Magno. En dicha diócesis se desarrolló como
promotor fiscal general y como promotor fiscal particular en los
tribunales de diezmos, cuentas de fábrica y visita de testamentos,
así como también se desempeñó como defensor de los derechos
del hospital de pobres de San Juan de Dios a cargo de la orden de
Nuestra Señora de Belén.24 En 1771 hizo oposición de la canonjía
doctoral de la Iglesia Catedral de La Habana.
Por un breve periodo de tiempo se trasladó a la Audiencia de
Santo Domingo y en 1775 regresó a Cuba y ahí se le destinó al curato
de monte25 de San Anselmo de los Tiguabos. Este curato formaba
parte de Guantánamo, un extenso partido territorial caracterizado
por una “política de abandono” de la metrópoli, principalmente por
“las condiciones fisiográficas y la no fortificación de la bahía de
Guantánamo”. Esto provocó que el poblamiento en esta zona fuera
“incipiente” y con ello, la necesidad de control del territorio, en un
contexto donde Tiguabos se configuró como un lugar estratégico
para las potencias, en especial la inglesa, puesto que este territorio
conectaba con Santiago de Cuba. En pocas palabras, mientras las
Adriam Camacho Domínguez, “De la iglesia a la plantación: tras la huella de los betlemitas en la Habana (1704-1842)”, Hispania Sacra, núm. 131
(2013): 239–74.
25
Entendemos al curato de monte como aquel espacio espiritual caracterizado por dispersión de población y con una estructura arquitectónica eclesiástica
carente o rudimentaria.
24

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fortificaciones protegían a la isla, la red parroquial establecida
cumplía con la misma función.26
En este curato de monte sólo estuvo dos meses, pues
Rodríguez Hurtado regresó a La Habana al ser nombrado por el
obispo Echeverría y Elguezua coadjutor del curato de San Felipe
y Santiago de Bejucal a consecuencia de las enfermedades de
Dionisio Manrique, cura propietario de dicho curato;27 en 1777,
fue nombrado capellán castrense del regimiento de infantería
de voluntarios blancos de La Habana y en julio del mismo
año, teniente de cura de la parroquia del Espíritu Santo. Estuvo
ejerciendo estos dos empleos hasta 1784.28
a. Diócesis de Mérida Maracaibo
El 6 de enero de 1784 salió de La Habana rumbo a Maracaibo en
compañía de franciscano Juan Ramos de Lora, el primer obispo
de la diócesis de Mérida de Maracaibo.29 Durante el gobierno de
Oscar Zanetti, Historia mínima de Cuba (México, DF: El Colegio de México, 2013), 61; Jorge Cerdá Crespo, La guerra de la oreja de Jenkins un
conflicto colonial (1739-1748) [Tesis de Doctorado] (Alicante: Universidad
de Alicante, 2008); Javier Alvarado Planas, ed., La Administración de Cuba en
los siglos XVIII y XIX (Madrid: Boletín Oficial del Estado; Centro de Estudios
Políticos y Constitucionales, 2017).
27
Dionisio Manrique sirvió en el curato de San Felipe y Santiago de Bejucal
de 1745 hasta su muerte en 1784. Jacobo de la Pezuela, Diccionario geográfico, estadístico, histórico de la Isla de Cuba. t. I (Madrid: Imprenta del establecimiento de Mellado a cargo de don Joaquín Bernat, 1863), 180.
28
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, ff. 46-51.
29
En este punto es importante mencionar que, aunque fray Ramos de Lora
mantuvo una estrecha amistad con José de Gálvez y con Joaquín de Eleta, confesor de Carlos III, fue su desempeño misional en la Sierra Gorda y California de
26

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Ramos de Lora, Rodríguez Hurtado se desempeñó como provisor,
juez de rentas decimales y colector del real subsidio hasta 1786,
año en el que por instrucciones del obispo abandonó Maracaibo
para restituirse a La Habana.30 Cabe señalar que Maracaibo no
era el destino final de fray Ramos de Lora, puesto que la silla
episcopal debía radicar en la ciudad de Mérida.31 Por ello, el 5
de febrero de 1785 decidió partir rumbo a dicha ciudad con toda
su comitiva; sin embargo, en un informe dirigido al rey Carlos
III, Ramos de Lora mencionó que Rodríguez Hurtado se negó
a abandonar Maracaibo, incluso ya cuando estaba posicionado
en la sede episcopal.32 Por esta razón, nombró a Luis Dionisio
de Villamizar33 como provisor interino, esperando la llegada
del eclesiástico habanero. No obstante, según el obispo, esto
la Nueva España, por 16 y 4 años respectivamente; y su procedencia del Colegio
Apostólico de Propaganda Fide de San Fernando de México, lo que lo puso en
las puertas de aquel nuevo obispado en las Indias Occidentales. María Dolores
Fuentes Bajo, “La justicia de un obispo. Los difíciles comienzos de la diócesis
de Mérida -Maracaibo, 1784-1790”, Procesos Históricos, núm. 7 (2005): 6–7.
30
Odolio Gómez Parente, “Segunda parte: El Ilustrísimo fray Juan Ramos
de Lora, obispo”, Revista Montalbán, núm. 50 (2017): 261–355; Odolio
Gómez Parente, “Tercera parte: Obispado en Mérida y fundación del Colegio
Seminario San Buenaventura”, Revista Montalbán, núm. 50 (2017): 356–465.
31
La diócesis de Mérida se conformó a partir de los “territorios desgajados
de los obispados de Caracas y Santa Fe”, poseía menos recursos y alicientes
que otras áreas, principalmente por estar en una zona periférica y caracterizada
por un aislamiento secular. Fuentes, “La justicia de un obispo”, 6-7.
32
Fuentes Bajo, “La justicia de un obispo. Los difíciles comienzos de la
diócesis de Mérida -Maracaibo, 1784-1790”, 3–4.
33
Lina Constanza Díaz Boada, “Alianzas de poder en una región histórica: el
caso de la élite pamplonesa en el Virreinato de la Nueva Granada, 1795-1808”,
HiSTOReLo. Revista de Historia Regional y Local 8, núm. 15 (2016): 90–128.
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no sucedió porque Rodríguez Hurtado “sólo quería quedarse en
Maracaibo”34 por “el partido que tenía con otros eclesiásticos a
los que se había adherido y con quienes iba trabando estrecha
unión que podría en lo sucesivo ser causa de más turbaciones”.35
Hay que señalar dos cosas; en primer lugar, la actitud
–aunada a la edad– de fray Ramos de Lora parece que fue
determinante para las relaciones un poco distantes que estableció
con su clero. Un segundo aspecto son las medidas “disciplinarias de
extraordinario rigor”36 que caracterizaron a su gobierno episcopal,
motivadas a romper con las diversas “presuntas corruptelas” que
En este periodo, la provincia de Maracaibo se configuró como una zona de
tráfico comercial, principalmente por la laguna de Maracaibo; no obstante, la
población en sus territorios se conservaba en los mismos números, la ganadería como la agricultura se mantenían en constante crisis, y los grupos indígenas
aún no estaban “plenamente hispanizados”. Es decir, que aún se encontraba en
un proceso de integración. Fuentes Bajo, “La justicia de un obispo. Los difíciles comienzos de la diócesis de Mérida -Maracaibo, 1784-1790”, 4.
35
Dentro de los obispados del Nuevo Reino de Granada en 1798, Maracaibo
era de las que menos ingresos decimales tenía: 1) Santa Fe, 2) Cartagena, 3)
Popayán, 4) Panamá, 5) Santa Marta, 6) Caracas, 7) Guayana, 8) Maracaibo,
9) Quito, 10) Cuenca. David Brading y Óscar Mazín Gómez, eds., El gran
Michoacán en 1791. Sociedad e ingresos eclesiásticos en una diócesis novohispana (Zamora: El Colegio de Michoacán; El Colegio de San Luis, 2009),
46. AGN, clero secular y regular, vol. 206, f. 125. Tulio Febres Cordero, Obras
completas. Tomo IV. Clave histórica de Mérida. Documentos para la historia
del Zulia en la época colonial. (Mérida: Comisión Editora de las Obras Completas del Doctor Tulio Febres Cordero, 1960), 193-194.
36
Entre aquellas medidas se encontraba la reclusión de los sacerdotes “remisos” a sus mandatos en los cuartos habilitados para ese fin en el hospital de
Mérida. María Dolores Fuentes Bajo. “Sobre la justicia en la etapa hispánica.
El caso de Maracaibo”, en Trocadero. Revista del Departamento de Historia
Moderna, Contemporánea, de América y el arte, núm. 14-15, 51-55.
34

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fue encontrando en su obispado. Por ello, considerando estos dos
aspectos de la personalidad de aquel mitrado, no es de extrañar que,
ante la negativa de Rodríguez Hurtado de acatar con su disposición
de seguirlo a Mérida –sin considerar los malos caminos que
unieron a aquellas regiones–, Ramos de Lora lo vinculara con otros
eclesiásticos con los que también había tenido fuertes diferencias y
una mala relación: Fernando Sanjust, Baltasar Rodríguez, Francisco
Villamil y Gabriel Salom.37
La situación eclesiástica que se vivía en Maracaibo en
este periodo evidenció, por un lado, la “resistencia” clerical
a cumplir todo lo que el obispo mandaba y por el otro, la
intervención secular en los asuntos eclesiásticos. Sobre lo
primero, el obispo señaló que aquellos eclesiásticos interpusieron
recursos de fuerza para impedir sus mandatos, sobre todo,
aquellos vinculados a la administración de los curatos vacantes.
Sanjust fue acusado de no cumplir las disposiciones del obispo con la
ayuda del teniente mayor de Mérida, Luis de Celis. Por otro lado, Rodríguez,
al igual que Sanjust, se negaba a ejercer su labor apostólica en el curato de
San Antonio de Ciruma, el cual era considerado como “un lugar olvidado”. El
cura Villamil fue perseguido por el prelado, y Salom fue suspendido debido a
su indisciplina. Las investigaciones indican que las disputas entre el obispo y
su clero tuvieron su origen en la política rigurosa para lograr un clero disciplinado y obediente. Esto se debía no sólo a que aquella diócesis era de reciente
creación, sino también a la necesidad de “domesticar a un clero que dependía del diocesano de Caracas y que había gozado de una total autonomía”.
María Dolores Fuentes Bajo, “Sobre la justicia en la etapa hispánica. El caso
de Maracaibo”, Trocadero. Revista del Departamento de Historia Moderna,
Contemporánea, de América y el arte, núm. 14–15 (s/f): 51–55; Fuentes Bajo,
“La justicia de un obispo. Los difíciles comienzos de la diócesis de Mérida
-Maracaibo, 1784-1790”, 8–9.
37

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En relación con lo segundo, Ramos de Lora vinculó a dichos
eclesiásticos con el brazo secular. En este sentido, este obispo
estaba seguro que las interacciones que los párrocos mantenían
con él, en sus palabras, eran producto del “demasiado asilo que
encontraban en el tribunal” de Francisco Arce, comandante
general de Maracaibo.38
Finalmente, la relación un tanto áspera de Rodríguez
Hurtado con el obispo de Mérida de Maracaibo justifica la
invisibilidad de aquel provisor dentro de la historiografía
eclesiástica venezolana. De hecho, por ello se alude que
“Ramos de Lora gobernó solo, sin provisor, sin vicario general
y sin cabildo”; 39 sin embargo, aunque en parte es verdad, es una
afirmación que esconde por completo a Rodríguez Hurtado dentro
de las dinámicas eclesiásticas de aquel obispado.
A. Diócesis de Puebla de los Ángeles
En la documentación sobre su carrera eclesiástica, Rodríguez
Hurtado menciona que después de terminar sus labores en dicho
territorio, de Mérida de Maracaibo pasó a Veracruz. Según sus
letras, en este puerto esperó hasta 1788, tiempo en el que llegó el
recién nombrado obispo de Puebla de los Ángeles: Santiago José
Tulio Febres Cordero, Clave histórica de Mérida. Documentos para la
historia del Zulia en la época colonial, t. IV (Mérida: Comisión Editora de las
Obras Completas del Doctor Tulio Febres Cordero, 1960), 193–94.
39
Baltazar Enrique Porras Cardozo, Diálogo con el presente: escritos 19831987 (Mérida: Universidad de Los Andes - Ediciones del Rectorado; Arquidiócesis de Mérida - Archivo Arquidiocesano de Mérida, 2004), 30.
38

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de Echavarría y Elguezúa, quien se convirtió en su protector. Sin
embargo, aquello no ocurrió de esa forma. Debido a sus roces
con el obispo Ramos de Lora, se le ordenó pasar de Maracaibo
a La Habana, lugar donde posiblemente aguardó para alcanzar
a Echavarría y Elguezúa en Veracruz. Como sea, a la muerte de
este último, se desempeñó como abogado en la Real Audiencia de
Santo Domingo y en la de México.40
Como podemos darnos cuenta, de nuevo salta a relucir el
nombre de Echavarría y Elguezúa como el enlace de los letrados
habaneros destinados al obispado de Yucatán durante las últimas
décadas del siglo XVIII.
B. Diócesis de Yucatán
En noviembre de 1792 se le propuso el provisorato del obispado
de Yucatán, el cuál aceptó, y el 15 de marzo de 1793 tomó rumbo
al mismo. De Puebla de los Ángeles pasó a Veracruz donde estuvo dos meses por falta de buques que lo condujeran a San Francisco de Campeche, donde arribó el 12 de junio. Llegó a la ciudad
de Mérida hasta el 28 de junio de 1793 y se instaló en el Palacio Episcopal. Hasta aquí podemos observar que la trayectoria
de Rodríguez y Hurtado implicó tanto una movilidad eclesiástica
(que involucró un desempeño en la administración institucional y
religiosa, así como dentro de las comisiones eclesiásticas que los
obispos dejaban en sus manos) como extraterritorial, que fue conAHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, ff. 46-51.
AGN, clero secular y regular, vol. 206, f. 125.
40

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jugando y desarrollando paulatinamente.41 Sin embargo, veremos
que aquella destitución significaría el fin de su movilidad y por lo
tanto, de su trayectoria.
Muy poco tiempo se desempeñó como provisor y vicario
general, puesto que fue cesado de su cargo a finales de enero
de 1794. No sólo fue la conclusión de éste lo que causó gran
sobresalto en él, si no la manera en la que ocurrió, ya que creyó
tener el respaldo del propio obispo debido a su instrucción y a las
buenas prendas que lo adornaban: “[…] (fray Luis Piña y Mazo)
tuvo a bien mandarme a decir [si] podía retirarme de su casa, por
no necesitar ya de mi persona, […] Ninguna otra cosa se me dijo
y ni se me ha notificado particular que lo motivase”.42
3. Los motivos de escándalo y murmuración…
Ahora bien, ¿qué motivó al obispo para tomar esa decisión? Para
responder a esta pregunta me enfocaré en los discursos emitidos
por eclesiásticos del obispado de Yucatán. Con esto pretendo, en
primer lugar, reconstruir la percepción que tenían del “otro”, en
este caso de Rodríguez Hurtado, en el obispado y, en segundo lugar,
comprender los intereses detrás de la necesidad de caracterizarlo para
sus fines. Cabe destacar que la decisión del prelado se fundamentó
en tres circunstancias. La primera fue por las “impresiones” que la
“conducta” del eclesiástico causó no sólo en los habitantes, sino
también dentro del clero, mismas que llegaron a oídos del obispo.
41
42

AGN. clero secular y regular, vol. 206, f. 73.
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, ff. 46-51.

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Entonces, ante un “descontento de la población en general” y a
pesar de que Piña y Mazo lo tenía en buena estima, éste comenzó
a pedir información de manera “secreta” de la conducta tanto en la
ciudad de Mérida como en el puerto de San Francisco de Campeche
del entonces provisor y vicario general.43
Estos informes se alimentaron de los testimonios del chantre
Pedro Faustino Brunet y del racionero Santiago Martínez de Peralta,
así como del presbítero Manuel Correa, cura beneficiado, vicario
y juez eclesiástico de la parroquia de Tecoh; del cura coadjutor
de la iglesia Catedral, Antonio Cavero; de José González, cura
beneficiado, vicario foráneo y juez eclesiástico de la parroquia
de Maxcanú; y de Lorenzo Mateo Caldera, cura beneficiado,
vicario foráneo y juez eclesiástico de la parroquia de Kopomá. Los
testimonios de estos eclesiásticos nos remiten a un provisor lleno
de “despotismo, altivez, soberbia y orgulloso” y cuyas acciones se
caracterizaban de “cavilosidad, de poca atención y de mala política
que le dominan”. Pedro Faustino Brunet mencionó que con malos
modos trataba a los sacerdotes, de cuya actuación “varios” se
habían quejado. El ejemplo que ilustra aquellos testimonios es el
“desprecio” con el que Rodríguez Hurtado trató al presbítero Manuel
Correa y a Antonio Solís, curas de Tecoh y Peto, respectivamente,
cuando fueron a visitarlo. Según los informes, Rodríguez Hurtado
recibió a los curas con “desprecio” y los despidió con “desaire”,
circunstancias que reflejaron fielmente su carácter “áspero y altivo”
43

AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, ff. 400-407.

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y su “mal modo” de tratar a los eclesiásticos, y que justificaban el
disgusto que había provocado en el clero.44
Otro testimonio es el dado por Santiago Martínez de Peralta
quien, al darle la bienvenida a la diócesis, percibió que era poco
acomodado al mando de los eclesiásticos. Por su mala experiencia
decidió ya no volverlo a visitar. En contraparte, el testimonio que
nos refleja una opinión un tanto objetiva es el del cura coadjutor
de la catedral, Antonio Cavero, quien, conocedor de las noticias
de varios sujetos, comprende que tal vez los eclesiásticos de la
diócesis no están “acomodados” al genio de Rodríguez Hurtado.
De hecho, sobre el “genio dominante” de Rodríguez Hurtado,
el cura de Maxcanú difirió con los demás entrevistados, ya que
declaró tener una relación con él de “afabilidad, mucha urbanidad
y política”. Sea como sea, la caracterización áspera de aquel
eclesiástico hablaba de él por ser distinto “al espíritu de lenidad
que debe ser propio de un eclesiástico”.45
El carácter del eclesiástico no fue lo único que le
ocasionó problemas, porque también se hablaba del rumor
público provocado por una mujer. Parte del clero y de la mayor
parte de los habitantes de la ciudad no veían con buenos ojos
a la mujer y a la hija de ésta que habían llegado junto con
Rodríguez Hurtado desde Puebla, mucho menos que él las
hubiera colocado provisionalmente en la casa de María Ignacia
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 403v.
AGN, clero secular y regular, vol. 206, ff. 74-76 y 136- 137.
45
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, ff. 403-404.
44

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�“Pero ellos señor…”

Cavero y Cárdenas, suegra del regidor José Rendón y Valdez,
para posteriormente darles casa propia. Fue tanto el escándalo
que desató esta “compañía”, que en el informe de Lorenzo
Mateo Caldera se menciona que:
Ha causado escándalo de tal modo [que] en Campeche […]
tuvo carta de un vecino de aquella ciudad en la que le dice
estas formales palabras: Ha llegado aquí un provisor casado
pues trae mujer y una hija de que todos están azorados por cosa
nunca antes vista […].46

Sin embargo, estas características “morales y temperamentales”,
no fueron lo único que afectó la permanencia de este juez
eclesiástico en el cargo. Según los informes, había tomado
posesión del provisorato sin haber hecho juramento, ni esperado
la aprobación del virrey para despachar, dar providencias y actuar
en las causas que no correspondían a su cargo. Tal fue el caso de
las diligencias matrimoniales de José María Ancona, vecino de
Campeche, para esposarse con Francisca Peralta. Su empeño “con
ardor en avocarse contra el mandato de su obispo [sobre] el curso
de un matrimonio cuya licencia en juicio contradictorio estaba
ya dada por el juez real”, y al manifestar “despotiquez y absoluto
imperio con que quería gobernar hasta con independencia” del
obispo, le provocó ciertos roces con Piña y Mazo. Sin embargo,
y a pesar de haber sido amonestado, según los testimonios, pasó
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, ff. 400-407 y
Exp. 11, f. 406. José María Valdés Acosta, A través de las centurias. Historia
genealógica de las familias yucatecas, vol. II (Mérida: Talleres Pluma y Lápiz,
1926), 345.
46

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un oficio al intendente O’Neill solicitando auxilio para que el
escribano certificase si había apelado la parte que disentía el
matrimonio.47
Para agravar la situación, José María Ancona y su gente
comenzaron a intrigar al pueblo de San Francisco de Campeche,
evidenciando que la actuación de Rodríguez Hurtado se debía
a que un vecino de aquella ciudad, Sebastián Betancourt, el
cuñado de Francisca Peralta, “con cohechos y gratificaciones
se había granjeado la voluntad del provisor”48 para impedir
el matrimonio. Está situación llegó con el obispo, mismo que
decidió mandar al vicario y juez eclesiástico, José Estafor, para
recabar la información sobre el asunto. La relación que guardaba
el provisor con Santiago Betancourt era que éste había conducido
del puerto de Veracruz a la ciudad de Campeche al electo Provisor
aparentemente “sin interés ni paga alguna”, pero con el objeto,
según Estafor, de entorpecer las diligencias de Ancona, y según
el propio José María Ancona, con “la promesa” de un beneficio
económico para el provisor de parte de Betancourt.49 Lo cierto
es que probablemente, el eclesiástico se vio envuelto en un
enfrentamiento entre navieros de San Francisco de Campeche,
porque dentro de los testimonios también resaltan los de Juan
Nepomuceno Echave y Domingo Carvallo, ambos navieros, a
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415v.
AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 419, Exp. 1, f. 268.
48
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415v.
49
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415v.
47

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favor de la causa de Ancona y en contra de Santiago Betancourt,
también naviero.50
Lo anterior, sobre todos los discursos que manifestaban la
“despotiquez y absoluto imperio con que quería gobernar hasta
con independencia” del obispo, dejaron en claro que Rodríguez
Hurtado intervenía en cuestiones más allá de justicia y que estaba
abarcando funciones fuera de su competencia. De hecho, como
juez eclesiástico, sólo le correspondía dar fe y legalidad a las
diligencias matrimoniales para la dispensa de matrimonio que
estaba solicitando José María Ancona y comunicarle al obispo
los resultados para que éste liberara la dispensa. Sin embargo, no
se sabrá realmente si Rodríguez Hurtado se dejó seducir por la
gratificación de 500 pesos que Sebastián Betancourt le prometía,51
puesto que el asunto se manejó de manera secreta y dentro del
círculo de eclesiásticos contrarios a Rodríguez.
Para evitar “posibles infortunios” y atendiendo a sus
cualidades contenciosas, el obispo Piña y Mazo dio por cerrado
el caso. Realmente no comprendía por qué el provisor ponía
tanto “ardor y empeño” en defender sus ideas, al menos que sus
motivaciones se guiarán por algún interés personal como una
“acepción de personas, una recompensa de servicios o alguna
promesa que pudo intervenir”. Además, ante estas circunstancias
resultaba escandaloso que alguien encargado de castigar, entre
otras cosas, la conducta con causas comprobadas y quien
50
51

AGN. Clero secular y regular, vol. 206, f. 130- 137.
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415v.

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ostentaba la “autoridad moral” de la sociedad estuviera envuelto
en asuntos de esa índole.52
Como consecuencia de aquellas informaciones que daban
muestra que aquel provisor no poseía lenidad,53 característica
propia del carácter sacerdotal, el obispo consideró que ya no
era idóneo para el cargo y decidió removerlo. Sin embargo, con
el afán de “no abochornar o desacreditarlo”, se le ocultaron
las causas de su remoción, y por medio de Diego Agustín de
Lorra, cura de San Cristóbal y de Bernardo Antonio de Solís,
prosecretario de cámara, se le informó que ya no tenía el
empleo. Por si fuera poco, Rodríguez Hurtado recibió por parte
del prelado la orden de abandonar en ocho días el obispado,
y si no acataba su mandato, recibiría la pena de supresión de
órdenes. Como era de esperarse, éste se rehusó en abandonar la
diócesis, provocando que la intimidación fuera aún más grave:
la excomunión.54 A pesar de las penas eclesiásticas, siguió con
la misma postura de no abandonar el obispado, por lo que el
promotor fiscal, Manuel José González, el obispo y su cabildo
Berenice Bravo Rubio y Marco Antonio Pérez Iturbe, Una Iglesia en busca de su independencia. El clero secular del Arzobispado de México 18031822 [Tesis de Licenciatura] (México, DF: Universidad Nacional Autónoma
de México, 2001), 42.
53
Lenidad. s. f. Suavidad o blandúra. Sale del Latino Lenitas, que significa
lo mismo. Diccionario de Autoridades - Tomo IV (1734). https://apps2.rae.es/
DA.html
54
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415.
AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405 Exp. 1, ff. 46-51. AHAY,
Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 409-410.
52

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optaron por advertirle que solicitarían “el auxilio real” sino
cambiaba de parecer.55
Los principales obstáculos que tuvo este provisor, que al
final le costaron el cargo fueron provocados por su temperamento,
por relación con aquella mujer y por su vínculo con Betancourt,
porque fueron motivo de “voces y sospechas” del pueblo. Con
esto podemos observar cómo las acusaciones sobre las acciones de
Rodríguez Hurtado comenzaron con molestias personales para pasar
a asuntos de índole jurisdiccional; y también, cómo se basaron en la
“trasgresión de las normas más susceptibles de escándalo”, es decir:
“sexo, dinero y poder”.56 La ahora escandalosa figura del provisor ya
era percibida contraria al orden público. De hecho, el promotor fiscal
señaló que, aunque Rodríguez Hurtado se hubiera desempeñado
correctamente en el cargo y hubiera acatado las órdenes del obispo,
el problema era la existencia de aquellas acusaciones porque “tal
vez no haya realmente culpa [en él] pero sí sospecha y [eso] da
motivo de escándalo” por ser moralmente indignos.57
Manuel José Rodríguez Hurtado continuó residiendo en
la provincia de Yucatán hasta 1800, según consta al concurso que
emprendió por la canonjía penitenciaria entonces vacante. En
este concurso señalaba que era:
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 417.
Natalia Silva Prada, Pasquines, cartas y enemigos. Cultura del lenguaje
infame en Nueva Granada y otros reinos. Siglo XVI y XVII (Bogotá: Editorial
Universidad del Rosario, 2021), 50 y 62.
57
Silva Prada, 62. AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp.
11, f. 416.
55
56

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Un pobre eclesiástico que no nació en el obispado. Que en él
se halla sin protección, sin acomodo, ni valimiento alguno pero
un hombre de bien que vino a él con ánimo recto a servir a la
causa pública y cuyos buenos deseos aún permanecen. Vuestra
Señoría y Muy Venerable que ha tenido a su cargo el gobierno
de la diócesis, en la mayor parte del tiempo de la larga sede
vacante sabe muy bien que no he dado el menor motivo de
disciplina o disgusto; ni que haya habido contra mi denuncia,
queja o demanda alguna. He vivido y vivo a su vista; y así no
dudo, le consta y sabe de mis operaciones […].58

Y a pesar del tiempo transcurrido, se declaraba víctima de
difamación –sin saberlo– con los que en el pasado declararon en
su contra. Al parecer, fue su última oportunidad para moverse
dentro de la jerarquía eclesiástica del obispado de Yucatán,
porque Santiago Martínez de Peralta –entonces vicario capitular
y provisor en sede vacante– accedió a esa silla. Así, Rodríguez
Hurtado ya no encontró modo de reanudar su carrera en el
obispado de Yucatán, y volver, ante el fracaso, al lugar donde
había partido era impensable.
Finalmente murió cinco años después, desterrado en las
sombras del obispado de Yucatán.
3.1 “La entrada a esta provincia el inicio de mis presares”:
La otra mirada.
Hasta aquí podemos comprender que el despojo de Rodríguez
Hurtado fue un asunto que se manejó con bastante hermetismo, y
como resultado de averiguaciones por parte del obispo. Rodríguez
58

AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405 Exp. 1, ff. 1-52 y 49v.

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Hurtado no supo de las causas, y tuvo poca oportunidad para
defenderse. Fue hasta recibir una carta del obispo Salvador
Biempica de Sotomayor, a quien seguramente mantenía
informado sobre su situación en el obispado, lo que ayudó a
entender lo que estaba ocurriendo. En esa carta, Biempica de
Sotomayor le comentó que Piña y Mazo no lo había aceptado
como provisor por “inutilidad”. Sin embargo, es claro que la
noticia no lo tranquilizaría. Aquellos informes, lograron atacar
su fama pública y con ello, pusieron en duda la honestidad de
su comportamiento.59 Aunque Rodríguez Hurtado respondió que
aceptaría la decisión del obispo Piña y Mazo, era consciente
que aquel despojo repercutiría negativamente en su carrera. De
manera que tenía dos opciones: irse o remendar su honor. Optó
por lo segundo, y con ello empezó armar una defensa no expresa:
señalar las acciones de algunos eclesiásticos del obispado de
Yucatán ante las más altas autoridades del virreinato.
En una representación enviada en 1794, Rodríguez
Hurtado expone su versión. Mencionó que desde el 2 de julio
de 1793 se le solicitó que pasara a la sala de la audiencia para
comenzar a despachar los asuntos pendientes. Ahí se encontró
con dos problemas: desconocía los términos en los que había de
servir en el tribunal eclesiástico –porque todavía no le habían
despachado el título de provisor– y no sabía si se le había dado el
Silva Prada, Pasquines, cartas y enemigos. Cultura del lenguaje infame en
Nueva Granada y otros reinos. Siglo XVI y XVII, 31.
59

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debido cumplimiento a la Real Cédula del 4 de agosto de 1790.60
La única respuesta que recibió del obispo fue que el título de
provisor se le despacharía luego y que en el próximo correo se
le notificaría al virrey de la decisión. Entonces, en contra de “su
voluntad”, ejerció el cargo en calidad de “interino” para atender
la necesidad del obispado de justicia mientras el virrey daba la
aprobación.61 Al ver que nada pasaba decidió escribirle al virrey
conde de Revillagigedo para entrar en el ejercicio del provisorato
y para que, además, se le diera cuenta de la elección al Consejo
de Cámara de las Indias. Pero el virrey ya estaba al tanto de su
situación. En una carta reservada el obispo le señaló que todos los
informes que le habían comunicado sobre la “conducta y buena
operación” de Rodríguez y Hurtado se “desvanecieron a primera
vista”, que en su desempeño en el provisorato no representaba el
“espíritu cristiano” que previene la antes citada cédula, y que le
falta lo más esencial: “gobernar en paz con acierto, sin alterar la
tranquilidad y sosiego de los diocesanos”.62
Para su sorpresa, el 23 de julio de 1793 le suspendieron
el derecho a despachar argumentando la poca validez de sus
AHAY. Sección Gobierno, Serie Cédulas Reales, Caja 40, Exp. 3, f.231233v. AGN, Bienes Nacionales, vol. 584, f. 3. En esta Real Cédula disponía
que sólo el obispo de cada diócesis se encargaba de seleccionar al individuo
facultativo o idóneo para ocupar el cargo y de enviar la propuesta a la secretaría de Cámara o al virrey de Nueva España, para la aprobación y después la
posesión del empleo.
61
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 3.
62
AGN. Clero secular y regular, Vol. 206, ff. 74v-76.
60

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procedimientos, más aún sin haberle librado el título de provisor.
No obstante, Rodríguez Hurtado consideraba suficiente el
ejercicio del empleo acatando el mandato del obispo Fray Luis
Piña y Mazo, lo que –a su consideración– le daba legitimidad
de sus actos.63 Sin embargo, meses después, se le informó que el
obispo ni siquiera lo había propuesto como provisor y que, por
lo tanto, no existía a quien aprobar ni por qué dar cuenta al rey y
Consejo y Cámara de Indias.64
Con esta noticia, Rodríguez Hurtado asumió que las
“graves ocupaciones y la falta de salud” eran sólo pretextos para
aplazar el asunto de su interés, y producto de toda falsedad el
hecho de que su propuesta había sido firmada para ser enviada
en el correo ordinario, tal y como le aseguraba el obispo Piña y
Mazo. Ante esta situación totalmente desfavorable, encontramos
en sus letras a un eclesiástico desconsolado frente a una realidad
adversa. En definitiva, ante el fracaso, recalcaba que había llegado
desde el obispado de Puebla de los Ángeles, donde a su parecer,
era mucho “mejor país” y, desde luego, mejor “la comodidad” que
ahí disfrutaba. Que, aun así, no le molestó el largo camino y la
variación de clima que significaba migrar de obispado. Confiaba
en las palabras de Piña y Mazo, porque “el hombre ingenuo y
veraz mide el corazón ajeno por el suyo”. Cayó en cuenta que
las palabras del obispo de Yucatán eran para “entretenerlo” y
63
64

AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 3v.
AGN. Clero secular y regular, vol. 206, ff. 77- 78.

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así, retardar la verdad. Sin embargo, esta simulación y falta de
sinceridad no iba a ser el único problema.65
4. “El haber aceptado el provisorato de la diócesis se me abrió,
sin advertirlo, una gran puerta por donde entraron los enemigos”: Rodríguez Hurtado y los intereses de los eclesiásticos
de Yucatán.66
La pluma de Rodríguez Hurtado resulta interesante porque pone
en la superficie algunas cuestiones sobre la actuación de algunos
eclesiásticos de la diócesis, situaciones que iban más allá de las
irregularidades en el orden de enjuiciar.
Durante su desempeño como provisor su presencia en el
obispado se fue invisibilizando de manera que el obispo declaró
que “no tenían otro profesor de jurisprudencia a quien consultarle
sobre los expedientes de justicia”. Por otro lado, esta persona era
víctima de desaires, casos y expedientes que habían sido tratados
sin su presencia. Además, se le excluía completamente de los
sínodos para la ordenación o provisión de curatos. Ante estas
situaciones expresaba que:
AGN. Clero secular y regular, vol. 206, ff. 92-95.
Como parte de una honestidad intelectual, este texto matiza la participación de otros agentes más allá del cabildo catedral de Yucatán. En otra investigación se dotaba de preponderancia política a esta corporación y se negaba,
de manera indirecta, la negociación del obispo con su senado. Con esto, nos
acercamos poco a poco a una visión más integral de los actores sociales en
el obispado de Yucatán. Mendoza Moo, El cabildo eclesiástico yucateco en
pugna por el provisorato durante la sede vacante de 1795-1802 [Tesis de Licenciatura], 80–89.
65
66

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[…] no se me miraba con aquella estimación que parece exige
mi encargo, y el haber venido desde tan lejos a servirlo, se
recomienda; lo atribuí siempre a efecto de las sugestiones de los
que solo porque vine, me quieren mal: procuraba disimular lo
sensible que me era, esperanzando de que llegando la referida
aprobación y puesto de una vez en el ejercicio de mi encargo
mudaría de aspecto el teatro y buenos modales, [y] podría yo
contener a los que entre tanto me perseguían; pero ellos señor
ilustrísimo han triunfado, y yo no he llegado a ver el día de mi
pacífica posesión.67

Ante su despojo, su ánimo no mejoró ni con el ofrecimiento de
un curato vacante en “compensación” por su servicio.68 Aquí es
importante considerar que el traslado a dicho curato significaba
su alejamiento político de los espacios disputados por los grupos
inmiscuidos en la curia episcopal y dentro de la alta jerarquía
eclesiástica, situación de la que Rodríguez Hurtado era consciente.
Por eso, declaró que con su separación también se concretaron
las intenciones de un grupo para apoderarse del gobierno y de la
confianza del obispo. Según Rodríguez Hurtado, estos hombres
“dominaban el ánimo” de Piña y Mazo con la mayor frescura y sin
el menor remordimiento, y aprovechaban cualquier oportunidad
para “desgarrar” su buen nombre y opinión en el obispado. En
cierto modo, mencionaba que: “[…] hacían burla de que yo
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 4.
Desconozco el nombre del curato, pero lo que es cierto es que, aceptar ese
ofrecimiento, también significaba un retroceso dentro de su carrera. Al menos,
podemos intuir sus aspiraciones a través del “sufrimiento” de sus letras causado por el fracaso que significó aquel despojo del provisorato.
67
68

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hubiese convenido en dejar mi residencia de Puebla y venir al
llamado del señor su prelado, que ciertamente me solicitó; porque
quiso, sin la menor intervención ni diligencia mía”.69
Consideraba que el empleo de provisor le trajo enemigos
que “lo han perseguido y persiguen” sólo porque llegó y por ser
contrario a sus ideas. Esta declaración es interesante porque el
seguimiento a su persona involucraba a todos con los que se
relacionaba. De hecho, estos hombres informaban al obispo
toda acción realizada por el negro, propiedad del provisor, con
el más mínimo detalle. Como menciona Salomón Pérez, la vida
de los hombres relacionados con la curia eclesiástica o con los
tribunales de justicia eran espacios cotidianos donde la cercanía
del vivir proporcionaba información del prójimo y derecho a
hablar de él, sobre todo, cuando tomamos en cuenta que aquellos
espacios estaban vinculados con el poder.70
Rodríguez Hurtado sabía que estaba en un lugar “extraño,
sin alianzas, ni conocimientos” y que era un “forastero”, por ello
decidió que para poder “obrar con más libertad en desempeño del
encargo”, vivir retirado y, así, evitar todo tipo de comunicaciones.
Sin embargo, en un ambiente hostil era casi imposible. Así que
no pudo evitar observar cómo el “triunvirato” divulgaba que lo
“iban a lanzar de la casa episcopal”. Pero “la distribución de
AGN. Bienes Nacionales, vol. Vol. 584, ff. 3-4.
AGN. Bienes Nacionales, vol. 206, f. 130. Rodrigo Salomón Pérez, “Porque palabras duelen más que puñadas. La injuria en Nueva España, siglos XVI
y XVII”, Fronteras de la Historia 13, núm. 2 (2008): 356–57 y 361.
69
70

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justicia y la generosidad del buen gobierno”, le mantenían la fe.
A pesar de que desde su primer pie en la provincia lo convirtió
en el “blanco de un crecido número de saeteros”, consideraba que
no era “vulnerable la inocencia sí le hace sombra a la justicia”.71
El triunvirato antes mencionado estaba conformado por
Antonio Carvajal, secretario del obispo; José Zavalegui, cura de la
parroquia de Santiago; y el chantre del cabildo catedral, Pedro Faustino Brunet. Estos hombres copaban las instancias de poder en el
obispado de Yucatán; por ejemplo, Zavalegui desempeñaba tres cargos: era consultor y fiscal de Cámara y, por si fuera poco, también
era “provisor auxiliar”.72 Por su parte, Carvajal y Zavalegui usaban
su influencia para intervenir en varias causas que mantenían ocultas,
situación que Rodríguez Hurtado veía con indiferencia para no chocar con aquellos hombres, a menos que la parte afectada acudiera
a su persona como intermediario. En una representación dirigida
al virrey, mencionaba: “Que hay entre nosotros hombres que aman
más a las tinieblas que a la luz; y que huyendo de ella, procuran no
les vean lo que hacen para evitar ser redargüidos de su torpeza”.73
Silva Prada, Pasquines, cartas y enemigos. Cultura del lenguaje infame
en Nueva Granada y otros reinos. Siglo XVI y XVII, 62. AGN. Clero secular y
regular, vol. 206, ff. 90-95.
72
AGN. Bienes Nacionales, vol. 206, ff. 80-87. Rodríguez Hurtado denunciaba que los primeros dos empleos de Zavalegui no podían recaer en su persona por las competencias que cada uno requería; y el tercero, porque no cumplía
con una de las disposiciones de la Real Cédula de agosto de 1790 al recaer en
una persona ajena a la jurisprudencia, y porque entró en el ejercicio sin tener
la aprobación del virrey.
73
AGN. Clero secular y regular, vol. 206, f. 95.
71

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Con esto hizo referencia a la situación por la que
fue acusado de mantener alianzas con Betancourt para el
impedimento de un matrimonio y señala el empeño de Carvajal
por favorecer la causa de Ancona aun sabiendo que la justicia
no estaba de su parte. Esa no sería la única intervención del
secretario del obispo. Otra fue la provisión de la mayordomía
del Sagrario de la catedral, donde resultó beneficiado –pues era
uno de los opositores a la misma– a pesar de la decisión del
intendente Arturo O’Neill como vicepatrono. La tropelía con
la obraba era producto de su coalición con Zavalegui, quien
en ese momento tenía bajo sus manos todos los expedientes de
justicia. Por esta situación, el intendente O’Neill74 apoyaría el
testimonio de Rodríguez Hurtado. Con el asesinato de Lucas
de Gálvez, Arturo O’Neill fue nombrado su sucesor y llegó
a la provincia casi al mismo tiempo que dicho eclesiástico.
El intendente de origen irlandés consideraba que a pesar de
que Rodríguez Hurtado era un “buen abogado”, era una
Así como con O’Neill, Rodríguez Hurtado también se relacionó localmente con el coronel Alonso Manuel Peón y Valdés y con los Cavero y Cárdenas,
a través de Antonio Cavero, cura del Sagrario. Sin embargo, intuyo que la
relación entre estos últimos terminó con la vinculación de Antonio Carvajal -a
través del matrimonio- con María Francisca Cavero y Cárdenas. Por otro lado,
en ámbitos más amplios, se relacionó con Salvador Biempica y Sotomayor,
obispo de Puebla de los Ángeles; Alonso Núñez de Haro, arzobispo metropolitano; Francisco de Arce, gobernador y comandante general de la provincia
de Maracaibo; y con fray Antonio Acuña, guardián y con los doce religiosos
-cuyo nombre todavía es desconocido- del convento de San Francisco en Maracaibo.
74

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“lástima que teniéndolo ahora no se aprovecha para todo de
él; sino que sigue oyendo a su secretario y otros que carecen
de inteligencia para dirigirle bien” en prejuicio de las regalías
del real patronato y de su relación con algunos miembros del
cabildo catedralicio.75
Otro testimonio, aunque tardío, es el de Juan Crisóstomo
Mimenza, alcalde ordinario de Yucatán. En una representación
enviada al virrey en 1798 –posterior a la muerte del obispo
y en plena sede vacante–, enfatiza que las actuaciones de los
principales eclesiásticos en Yucatán se caracterizan por la
“pasión y las intrigas”. Así pone a la vista las actuaciones de
Luis Joaquín de Aguilar y Páez, arcediano y de Pedro Faustino
Brunet que aprovechaban la suma ancianidad y decrepitud
de Agustín Carrillo Pimentel, deán del cabildo catedral, para
actuar a favor de sus intereses.76 La participación de estos dos
capitulares nos ayuda a repensar la importancia del cabildo
catedral para el gobierno de los prelados. Aunque Pérez Puente
menciona que:
[…] de forma tradicional algunos autores, antiguos y modernos, se han referido a los cabildos como a senados de los obispos, en realidad no lo eran, pues ni jurídicamente ni en la práctica se constituyeron como verdaderos órganos consultivos. El
AGN. Clero secular y regular, vol. 206, ff. 90-92. Ver más: Israel Cetina
Nahuat, Trayectoria militar y política de un irlandés al servicio de la monarquía hispánica: Arturo O’Neill, 1752-1814 [Tesis de Maestría] (Mérida: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2020).
76
AGN. Archivo cofradías, caja 3340, exp. 5, f. 31.
75

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único gobernante de la Diócesis fue siempre el obispo, cuya
actuación no dependía del consejo ni del voto de los miembros
del Cabildo.77

Si bien esta situación pudo ser común, en la diócesis de Yucatán,
al parecer, el cabildo catedralicio (ver cuadro 2) tenía más peso
y, sobre todo, tomando en cuenta el contexto que envolvió la
situación de Rodríguez y Hurtado. En estos años, el obispo fray
Luis de Piña y Mazo estaba enfrentando el encarcelamiento de su
sobrino78 Toribio del Mazo por el asesinato del intendente Lucas
de Gálvez. La prisión de aquel familiar del obispo resultó ser un
catalizador para la movilización de sus relaciones con su senado,
principalmente con el arcediano y el chantre. Incluso, aquellos
eclesiásticos formaron parte de una de sus estrategias para hacer
uso de su poder y así, valerse de la localía de ambos miembros. Es
decir, que tanto la relación de estos dos capitulares con el obispo
fue de mutuo beneficio; mientras éstos, intentaban mediar con las
autoridades seglares a favor de la causa del prelado, Piña y Mazo
confiaba parte de su gobierno en ellos en tiempos donde no le
quedaba opción alguna.79
Leticia Pérez Puente, “Una difícil relación. obispos y cabildos en la creación de los seminarios tridentinos”, en Poder y privilegio: Cabildos Eclesiásticos en Nueva España, siglos XVI al XIX (Ciudad de México: Universidad
Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2016), 74.
78
Toribio del Mazo era hijo de Vicente del Mazo Nieto, hijo de Pedro del
Mazo Villazán que, a su vez, era tío del obispo Piña y Mazo. Es decir, Toribio
era el hijo del primo del entonces prelado de Yucatán.
79
Archivo Histórico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (AHI77

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Cuadro 2
Conformación y procedencia del cabildo catedral (1792 1795)

Arcediano

Luis Joaquín de Aguilar

Natural de San
Francisco de
Campeche
Natural de Mérida

Chantre

Pedro Faustino Brunet

Natural de Mérida

Maestreescuela

Lorenzo de Mendicuti

“Yucateco”

Canónigo de Merced

Manuel de Salazar

Peninsular

Canónigo Magistral

José Joaquín Chacón

“Yucateco”

Racionero primero

Bernardo Baamonde y
Puga

Peninsular (Galicia)

Racionero segundo

Santiago Martínez de
Peralta

Peninsular
(Segovia)

Dean

Agustín Carrillo Pimentel

Fuente: AHAY. Sección Gobierno, Serie Seminario, Caja 513 exp 33 f. 223;
AHAY. Sección Gobierno, Serie Seminario, Caja 519, Exp. 188, s/f; Boletín
del AGN segunda serie tomo IX número 1-2 1968 p.107-108; AHAY. Caja
242, Sección Gobierno, Serie Mandatos, Exp. 2, f. 36; AGI. INDIFERENTE,
246, N. 18, “Méritos: Lorenzo de Mendicute y Álvarez”. AHAY, Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 241, f 37. AHAY. Sección Gobierno, Serie Mandatos, Caja 245, Exp. 3, f. 20. AHAY. Sección Gobierno, Serie Seminario,
Caja 253, Exp. 11 f. 4. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405,
Exp. 1 Legajo 2 año de 1800. Autos creados para la provisión de la canonjía
penitenciaria en alternativa en la magistral de esta Santa Iglesia Catedral.
Juez el Muy Ilustre y Venerable señor Deán y Cabildo sede vacante, ff. 43-45,
citado en Mendoza Moo, El cabildo eclesiástico yucateco, 63.
NAH). Fondo: Ignacio Rubio Mañe, Sesión Conde de Revillagigedo, caja 3,
leg. 177, f. 39.
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Eso justificaba la visión de Rodríguez Hurtado sobre Piña y Mazo
frente aquellos hombres. Para él, Piña y Mazo era un prelado
que poseía “los más finos conocimientos, vasta erudición y una
singular sindéresis para discernir”, pero que no logró evitar caer
en “las intrigas de tres o cuatro que hay en esta diócesis, amantes
de la confusión y enredo y enemigos declarados del buen orden
y dirección de los negocios”.80 No importaba si las relaciones de
interdependencia del obispo Piña y Mazo con su cabildo fueron
determinantes para las relaciones establecidas con el brazo seglar
–ya que Rodríguez Hurtado los acusaba directamente de ser “los
que excitan la discordia entre la potestad real y el sacerdocio”
con la motivación de “sostener privilegios y facultades que no
se gozan”–,81 ya que en ellos, el obispo encontraba un espacio
ideal rodeado de hombres cercanos a su persona e intereses y
adentrados a la dinámica local.
De esta forma, el prelado evitaría cualquier oposición
a sus designios y fortalecer la figura episcopal denigrada por
el involucramiento de su familia en el asesinato del intendente
Gálvez. A decir verdad, esa no era la posición inicial del obispo a
su llegada a la diócesis. Se sabe que intentó combatir esa localía
para acotar el poder de la iglesia yucateca, y con ello, el poder de
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 4v.
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 4v. Mendoza Moo, Elsy Anahí. “Los
movimientos del afecto que produce el parentesco”: Fray Luis de Piña y Mazo
ante el homicidio de Lucas de Gálvez”, en Machuca Gallegos, Laura y Franco
Cáceres, Iván. Yucatán y los Gálvez. En prensa.
80
81

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los grupos familiares locales.82 De manera que el obispo adecuó su
política a su entorno, porque a estas alturas no resultaba positivo
combatir lo “local” del cabildo, no sólo para evitar enfrentarse a
un cabildo catedral fortalecido internamente sino por estrategia
política ante el encarcelamiento de su sobrino.83
En este contexto se encontraba inmerso Rodríguez Hurtado
quien, además, era objeto de “desaires y desprecios” por su “modo”
de pensar “muy contrario” de los hombres que rodeaban al obispo.
Aunque se acercó al intendente O’Neill, como vicepatrono no pudo
hacer nada, puesto que no era necesario su consentimiento para
la decisión que tomó el obispo. Por lo tanto, Rodríguez Hurtado
confió en la justicia del obispo metropolitano. Pensó que Alonso
Núñez de Haro podría impedir las disposiciones que Piña y Mazo,
“mal aconsejado”, resolvió con “poca consideración”.84 Sin
Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara en el orden
eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría], 131–35; Rubial García,
La Iglesia en el México colonial, 407.
83
En una investigación planteo que el cabildo catedral, en los primeros años
del gobierno episcopal de Piña y Mazo, se encontraba fortalecido y que había
adquirido poder por cuatro circunstancias: al reforzar lo local con el obispo
Caballero y Góngora por una política entre la negociación y consenso; por las
fortunas familiares o personales de sus miembros; por las sedes vacantes y, por
último, por sus extensas redes con autoridades eclesiásticas y civiles. Sin embargo, es una hipótesis que está por comprobarse. Por otro lado, también falta
probar cómo el obispo logró crear alianzas y demarcar los intereses que prevalecían entre lo “local”. Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás
de Lara en el orden eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría],
131–35; Rubial García, La Iglesia en el México colonial, 430.
84
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 5. Nancy Farriss, La corona y el
clero en el México colonial, 1579-1821 (México, DF: Fondo de Cultura Eco82

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embargo, el virrey conde de Revillagigedo ya había establecido
que el obispo propusiese a alguien de manera interina. De manera
que, acatando el orden normativo establecido con Trento, Piña y
Mazo propuso al arcediano Luis Joaquín de Aguilar. Así, en marzo
de 1794, en cumplimiento del criterio de idoneidad, Aguilar era
nombrado provisor interino.85 Aunque Aguilar carecía de la facultad
de Derecho, el prelado lo consideraba “bien instruido en leyes
y cánones”, y porque durante el gobierno del intendente Lucas
de Gálvez, se le propuso para catedrático de prima en Sagrados
Cánones en el Seminario Conciliar, seguramente como parte del
proyecto educativo que finalmente no se concretó. Cabe señalar
que el criterio de idoneidad de Aguilar lo obligaba a consultar a un
asesor letrado en circunstancias que se ameriten según los casos.86
Ante la situación, Rodríguez Hurtado recurrió a otra
instancia: el tribunal de la Cámara de Indias. No obstante, a pesar
nómica, 1995), 33.
85
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 419, Exp. 1, ff. 268v- 269.
Sacrosanto, Ecuménico y General Concilio de Trento, Sesión XII. Cuáles deban ser los que se promuevan a las dignidades y canonicatos de las iglesias catedrales; y qué deban hacer los promovidos. Consultado en: https://web.archive.org/web/20070701235452/http://www.multimedios.org/docs2/d000436/
p000012.htm#h18
86
Por esta razón, Aguilar se hizo propietario de una colección de libros de
Derecho Canónico “R. P. F. Lucii Ferraris Prompta bibliotheca hodie etiam
juris hispani”, publicados en 1786. En aquellos libros podemos observar su rúbrica de propiedad: “Aguilar”; y actualmente se encuentran en la biblioteca del
Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán, cuyas ediciones concuerdan
con la temporalidad en que dicho prebendado ocupó el cargo. AHAY, Sección
Gobierno, Serie Obispos, Caja 419, Exp. 1, ff. 268v- 269.
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de que intentó sostener sus ideas, muy poco pudo hacer. Ellos
habían triunfado. El arcediano Aguilar siguió desempeñándose
como vicario general y provisor hasta la muerte de Piña y
Mazo, ocurrida en el mes noviembre de 1795, mientras que el
eclesiástico natural de La Habana observaba cómo su separación
del provisorato se convirtió en un “lunar” que oscureció su carrera
en el obispado de Yucatán.
Comentarios finales
El caso de Rodríguez Hurtado resulta fundamental para
comprender la dinámica del clero del obispado de Yucatán;
primero, ante el clero criollo no natural del obispado y, segundo,
en la disputa de los tribunales de justicia eclesiástica en la
diócesis. Resulta importante señalar que la discreción del caso,
podemos suponer, se debía a que su situación se entrelazó con
el encarcelamiento de Toribio del Mazo, sobrino del obispo.
Probablemente, el juicio por el asesinato de Lucas de Gálvez
ocupaba todas las energías de Piña y Mazo, y fue el contexto
idóneo para la consolidación de un grupo para coaptar espacios
de poder en el obispado de Yucatán. Debido a la rapidez y
discreción con la que se actuó, la situación de Rodríguez
Hurtado no había sido digna ni siquiera de ser mencionada a
pie de página en la historiografía de la iglesia en Yucatán, sin
embargo, como se ha visto son aquellos espacios pequeños y
“aparentemente” aislados donde es notoria la enunciación del
ejercicio del poder.
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Por otro lado, parece ser que Rodríguez Hurtado es el
único eclesiástico “fuereño” que ha enfrentado una situación de
destitución y, sobre todo, de invisibilización dentro del obispado.
Atentar contra el honor de Rodríguez Hurtado significó dos
cosas: sacar del juego y evitar de nuevo el ingreso a un agente
externo al universo eclesiástico de la región. El hecho de que la
injuria no se haya corroborado manifestó el dolo y premeditación
de ésta; no obstante, aunque era una práctica común en las
Indias Occidentales y no sólo de los eclesiásticos locales y de
aquellos que lograban “regionalizarse” con respaldo del prelado
en turno, visibilizó las pugnas, imposiciones y negociaciones,
así como también definió dinámicas imprescindibles para
comprender el ejercicio del poder.87 Sin embargo, la forma en
que fue depuesto de los ámbitos de poder más importantes no
fue un caso aislado, sino que posiblemente fue una práctica
común durante el gobierno de Piña y Mazo. Esta práctica solía
iniciarse con un discurso proveniente de algún grupo cercano
al obispo, en el cual se atacaba su honor vinculado a sus
prácticas administrativas o morales. El clima de desconfianza
que rodeaba al sujeto señalado era suficiente para dar lugar a
una investigación secreta, cuyo resultado casi siempre era la
destitución. En realidad, los implicados rara vez podían salir
indemnes y retomar sus carreras eclesiásticas. No obstante, hubo
casos como el de José Nicolás de Lara, un eclesiástico perseguido
por el obispo durante más de diez años, que logró limpiar su
87

Parte de una investigación más amplia actualmente en curso.

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honor y reiniciar su carrera como fraile agustino pero fuera del
obispado de Yucatán. A diferencia de Rodríguez Hurtado, Lara
pudo desafiar a un orden eclesiástico yucateco pero eso le valió
su desaparición del ámbito regional hasta el siglo XIX donde su
figura fue retomada por las plumas liberales.88
Sobre la carrera de Rodríguez Hurtado podemos señalar
tres características: la primera, su movilidad, que no terminó
de afianzarse en espacio determinado; la segunda, su campo de
acción dentro de la Isla de Cuba y su desempeño de letrado fuera
de la misma; y por último, su dependencia al obispo Echeverría y
Elguezua. Gracias a ese vínculo fue catedrático, obtuvo curatos,
se movió a Maracaibo y continuó moviéndose en espacios de
la Nueva España. A pesar de su mala experiencia con el obispo
Ramos de Lora, la existencia de su vínculo con Echeverría y
Elguezua (quien falleció en 1789) le garantizó posibilidades
de cambiar su trayectoria dentro de las dinámicas eclesiásticas.
Seguramente aquel prelado dejó favorables informes de Rodríguez
y Hurtado a su sucesor Salvador Biempica de Sotomayor, mismos
que lo acercaron al obispado de Yucatán. Sin embargo, ante la
desaparición de Echeverría y Elguezua, principal sostén de la
reputación –de manera directa– de Rodríguez y Hurtado, y su
aislamiento de las dinámicas en la región, posicionaron a aquel
letrado en una situación de desventaja ante el despojo de Piña y
Mazo de su cargo dentro del provisorato del obispado de Yucatán.
Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara en el orden
eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría].
88

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Finalmente, no podemos establecer la influencia de su
hermano José Agustín Rodríguez Hurtado dentro de su carrera
y qué papel jugaba su familia dentro de la misma, por carecer
de fuentes –hasta ahora– que sustenten esto. Pero este aspecto
puede ayudar a entender –más allá de la pena ante el fracaso–
las razones por las que decidió irse a la Puebla de los Ángeles e
insistir en permanecer en el obispado de Yucatán. Probablemente
se encontraba también solo en La Habana. En definitiva, la historia
del poder también se escribe con las trayectorias que poseen la
misma “suerte” que la de este eclesiástico habanero.
Referencias
Archivos
Archivo General de Indias (AGI)
Archivo General de la Nación (AGN)
Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán (AHAY)
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Bibliografía
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�De fracasos, éxitos e inconformidades. Una trayectoria
clerical en una época de crisis y transición: el caso de
José Miguel Guridi y Alcocer (1795-1805)
Of failures, successes and disagreements. A clerical career in a
time of crisis and transition: the case of José Miguel Guridi y
Alcocer (1795-1805)
Carolina Yeveth Aguilar García
El Colegio Mexiquense

Zinacantepec, México
orcid.org/0000-0003-1400-5112

Resumen: El objetivo de este artículo es el de reflexionar en torno a las
trayectorias eclesiásticas entre los años 1795 y 1805 en el arzobispado de
México a partir de un estudio de caso: el del clérigo José Miguel Guridi y
Alcocer. Este acercamiento se hará a partir de contextualizar la situación
social del clero durante la segunda mitad del siglo XVIII y de cómo los
problemas señalados durante esos años dan cuenta de una profunda crisis
en el ámbito clerical urbano. Tal circunstancia intentó solucionarse a partir
de dos proyectos arzobispales de corrección y reforma del clero secular:
el Real Colegio Seminario de Instrucción, retiro voluntario y corrección
de Tepotzotlán, fundada en 1777 y la Congregación de Sacerdotes
Oblatos, establecida en 1803. Es en este contexto de crisis clerical en el
que podemos insertar una trayectoria singular, la del párroco José Miguel
Guridi y Alcocer, quien a partir de sus apuntes de vida y una representación
al rey nos proporciona el marco ideal para comprender cuáles fueron los
detonantes y las problemáticas más representativas y características de la
crisis del clero a finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX.
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�Una trayectoria clerical

Palabras clave: crisis clerical, José Miguel Guridi y Alcocer, arzobispos,
trayectoria eclesiástica, corrección del clero.
Abstract: The objective of this article is to reflect on the ecclesiastical
trajectories between 1795 and 1805 in the archbishopric of Mexico
based on a case study of the clergyman José Miguel Guridi y Alcocer.
This approach is based on contextualizing the social situation of the
clergy during the second half of the eighteenth century and how the
problems that arose during those years reflect a profound crisis in the
urban clerical sphere. This circumstance tried to be solved by two
archbishops’ projects of correction and reform of the secular clergy:
the Royal Seminary College of Instruction, voluntary retirement and
correction of Tepotzotlán, founded in 1777, and the Congregation of
Oblate Priests, established in 1803. It is in this context of clerical crisis
in which we can insert a singular trajectory, that of the parish priest José
Miguel Guridi y Alcocer, who from his life notes and a representation
to the king provides us with an ideal framework to understand the
triggers and the most representative and characteristic problems of the
clergy crisis at the end of the 18th century and the beginning of the 19th
century.
Keywords: clerical crisis, José Miguel Guridi y Alcocer, archbishops,
ecclesiastical trajectory, correction of the clergy.

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�Carolina Aguilar

Los años 1795-1805 constituyen un periodo de transición y
de cambio tanto en las políticas reales como arzobispales en
cuanto a la provisión de beneficios y trabajos eclesiásticos en la
arquidiócesis de México. Este momento de cambio es significativo
y estuvo vinculado con el deceso del arzobispo Alonso Núñez
de Haro y Peralta y la llegada de su sucesor, Francisco Xavier
de Lizana y Beaumont, así como de las rupturas y continuidades
en sus políticas pastorales. Del mismo modo podemos rastrear
algunos planteamientos y retos que pusieron en evidencia la
necesidad de redefinir la noción del clérigo ideal y esperado y las
manifestaciones en torno al éxito, el fracaso o las expectativas de
esas trayectorias eclesiásticas, así como las posibles soluciones
planteadas para contrarrestar la imagen que se tenía de un clero
con poca vocación y sí con muchos problemas, aspectos que será
posible rastrear a partir de un caso concreto.1
La historiografía en torno a las trayectorias del clero secular
nos ha proporcionado diversas luces: en primer lugar, se parte
de seguir trayectorias masivas –apoyadas en la prosopografía–
usualmente lineales y exitosas, reparando poco en los sinsabores
y dificultades de esas vidas particulares.2 Por ello es necesario el
Agradezco a la Dra. Nancy Leyva por los comentarios hechos a una primera versión de este texto.
2
Algunos de los trabajos más representativos que han abordado el tema
para el arzobispado de México son: John Frederick Schwaller, The Church and
Clergy in Sixteenth-Century Mexico (Albuquerque: University of New Mexico
Press, 1987); Rodolfo Aguirre Salvador, El mérito y la estrategia. Clérigos,
juristas y médicos en Nueva España (México, DF: Universidad Nacional Au1

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�Una trayectoria clerical

análisis y la reconstrucción de las trayectorias mismas, contadas
por sus artífices, así como con el estudio de los fracasos y los éxitos
en esas vidas tan dispares entre clérigos americanos y aquellos
llegados de la península que comenzaron a acaparar algunas
posiciones de importancia en el ámbito eclesiástico novohispano.
En este sentido, tal aproximación es posible a partir de las probanzas
de méritos y servicios, testimonios y ocursos de estos personajes
ante la provisión de beneficios y cargos, así como mediante la
reconstrucción de los concursos de oposición por canonjías y otros
beneficios y las dinámicas relacionales involucradas en ellos. Así,
proponemos acercarnos a esas trayectorias a partir de dos ejes
muy concretos: colocando en perspectiva dos proyectos de mejora
clerical, y mediante el análisis de los apuntes biográficos de un
clérigo del siglo XVIII, José Miguel Guridi y Alcocer.
La antesala a la sensación del fracaso
Según el Diccionario de Autoridades, el fracaso era aquel “precipicio, caída o ruina de alguna cosa, por lo regular con quiebra

tónoma de México - Centro de Estudios Sobre la Universidad, 2003); Rodolfo
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749 (México,
DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones
sobre la Universidad y la Educación, 2012). Para los siglos XVI y XVII es clave el trabajo de Antonio Cano Castillo, El clero secular en la diócesis de México (1519-1650). Estudio histórico-prosopográfico a la luz de la legislación
regia y tridentina (México: El Colegio de Michoacán, Universidad Pontificia
de México, 2017).
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y rompimiento”.3 También se definía como el “suceso lastimoso,
inopinado, lamentable y funesto”.4 Para la segunda mitad del siglo
XVIII podemos encontrar indicios de ese precipicio o caída en el
ámbito clerical en crónicas y testimonios sobre la tensa situación en
la que se encontraba el clero secular. Hipólito Villarroel argumentó
que existía un elevado número de clérigos en la ciudad de México,
que se resistían a salir a curatos alejados de la capital, “porque pretextando que no les es adaptable el temperamento de los pueblos,
quieren más bien estarse de míseros en México, que vivir con lo necesario fuera”.5 Luisa Zahino ha señalado que era más la cantidad de
clérigos disponibles que la cantidad de curatos ofertados y confirma
lo dicho por Villarroel respecto a que estos preferían quedarse en la
capital a pasar hambres o sujetos a alguna capellanía, que optar por
un curato lejano con un ingreso seguro pero menor.6
La preocupación por el bienestar del clero fue permanente
durante toda la época colonial. Ya desde la prelatura de fray Juan
de Zumárraga se visibilizaron grandes esfuerzos por procurar que
Real Academia Española. Diccionario de Autoridades, tomo III, 1732, https://apps2.rae.es/DA.html (consultado el 26 de diciembre de 2022)
4
Real Academia Española. Diccionario de Autoridades, tomo III, 1732, https://apps2.rae.es/DA.html (consultado el 26 de diciembre de 2022)
5
Hipólito Villaroel, Enfermedades políticas que padece la capital de esta
Nueva España en casi todos los cuerpos de que se compone y remedios que
se le deben y aplican para su curación si se requiere que sea útil al rey y al
público (México, DF: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1994), 54.
6
Luisa Zahino Peñafort, Iglesia y sociedad en México 1765-1800. Tradición, reforma y reacciones (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de
México, 1996).
3

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llegase al virreinato un clero idóneo y apropiado para el gobierno
de las almas. Las quejas del primer obispo fueron constantes y
visibles en la variada correspondencia que mantuvo con el rey y la
emperatriz, pero destacó una preocupación especial: los clérigos
que arribaron en los primeros años del virreinato no eran del todo
idóneos, pues tenían “más aparejo para hacer males y perpetrar
pecados, de los cuales se escandalizan estos naturales más que
en Castilla”.7 Las acusaciones más frecuentes sobre ese primer
clero secular giraban en torno a la solicitación, maltratos a la
población indígena, el concubinato en el que vivían, la ignorancia
y su ambición de riquezas y de una mejor posición.8 Gran parte
de los primeros años de construcción del obispado de México
se dedicaron a tratar de sentar las bases de la Iglesia mexicana,
cosa harto dificultosa por la falta de clérigos bien preparados, con
vocación y leales a la jurisdicción eclesiástica.
La preocupación por contar con un clero idóneo no fue
exclusiva de la mitra mexicana. En 1540 Vasco de Quiroga
Joaquín García Icazbalceta, Don fray Juan de Zumárraga, primer obispo y
arzobispo de México. Estudio biográfico y bibliográfico/Apéndice documental
(México: Antigua librería de Andrade y Morales, 1881), 92. Núm. 21, Carta
de los ilustrísimos señores obispos de México, Oaxaca y Guatemala, sobre la
ida al Concilio General y piden sobre distintos puntos, así de diezmos como
otros para la buena planta y permanencia de la fe en este Nuevo Mundo, 10 de
noviembre de 1537.
8
Antonio Cano Castilllo, El clero secular en la diócesis de México (15191650). Estudio histórico-prosopográfico a la luz de la legislación regia y tridentina (Ciudad de México: El Colegio de Michoacán; Universidad Pontificia
de México, 2017), 165–74.
7

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estableció el Colegio de San Nicolás en el obispado de Michoacán,
dedicado a la formación del clero, proyecto que no tuvo mucho
eco y que no fue imitado por otros obispos.9 A raíz del Concilio
de Trento surgió la necesidad de crear seminarios conciliares para
la educación de sacerdotes, aspecto que se refrendó durante la
realización de los Concilios Provinciales Mexicanos del siglo
XVI, en los que uno de los temas puestos a discusión fue el de la
formación del clero. Bajo la influencia de Trento se hicieron varios
esfuerzos por establecer un seminario conciliar en el arzobispado
de México, mismos que no tuvieron un efecto inmediato. Mientras
tanto, la formación del futuro clero tendría lugar en la escuela
episcopal creada por Zumárraga, en los conventos de regulares,
en la Real Universidad de México, establecida en 1553, así como
en los colegios jesuitas que se fundarían a lo largo del siglo XVI
y la primera mitad del XVII, mismos que dominarían y serían
los predilectos de muchos aspirantes a clérigos, situación que
prevaleció hasta la expulsión de la orden.10
A pesar de que otros virreinatos ya contaban con seminarios
conciliares, en Nueva España fue hasta 1643 que se fundó el
primero. Se trató del seminario de San Pedro y San Juan, mismo que
fue establecido por el polémico obispo Juan de Palafox y Mendoza
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749, 28.
10
Cano Castilllo, El clero secular en la diócesis de México (1519-1650).
Estudio histórico-prosopográfico a la luz de la legislación regia y tridentina,
319–21.
9

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en Puebla. El resto de los seminarios se fundaron en los obispados
de Oaxaca (1673), Guadalajara (1696) y el de México en 1697.
Otros tantos seminarios y colegios se fundarían a lo largo del siglo
XVIII.11 Más allá de su función educativa y formativa, los seminarios
conciliares tuvieron como función fortalecer a los obispos, sus
catedrales y reforzar la presencia del poder temporal del rey.12
Se pensó que el establecimiento de los seminarios conciliares
contribuiría a tener un clero no sólo muy bien formado en aspectos
teológicos y canónicos, sino también en los aspectos morales y
conductuales. Nada más lejos de la realidad, pues los problemas y
escándalos de algunos clérigos continuaron, manteniendo ocupados
así a la audiencia eclesiástica del arzobispado de México, en
especial al tribunal del provisorato, instancia encargada de procesar
a los clérigos que habían cometido algún delito. Incluso se tiene
registro de conductas licenciosas en los seminarios conciliares, en
donde los estudiantes galanteaban y se divertían con mujeres (cuya
presencia estaba prohibida al interior de estos recintos).13 A este
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749, 31.
12
Leticia Pérez Puente, Los cimientos de la iglesia en la América española:
los seminarios conciliares, siglo XVI (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y
la Educación, 2017), 14.
13
Rafael Castañeda García, “Unos jóvenes tan dedicados al galanteo, que
viven más entre el sexo blando, que en las aulas. La relajación de las costumbres en los seminarios conciliares de la Nueva España”, Los Reinos de las Indias, 2020, https://losreinosdelasindias.hypotheses.org/2017. Publicada el 22
de marzo de 2020, consultado el 5 de febrero de 2023.
11

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problema contribuía la eterna rivalidad con las órdenes regulares,
quienes a pesar de las quejas existentes contra ellos tenían detrás
de sí una imagen más que benigna, misma que se remontaba a los
primeros años de la evangelización, lo que les granjeó la simpatía de
los indios y de la feligresía, en contraparte a los clérigos seculares.
Como vemos, el establecimiento del seminario conciliar en
el arzobispado de México no logró resolver del todo los problemas
formativos y morales del clero secular. Pero sí fue determinante
en la conformación de nuevos mecanismos relacionales entre una
institución que estaba bajo el control y patrocinio del arzobispo
y los aspirantes a clérigos. Ingresar al seminario conciliar
constituyó no sólo una oportunidad de formación académica,
sino de socialización en la que se establecían lazos con otros
jóvenes seminaristas (que en un futuro ocuparían posiciones
privilegiadas) y personalidades importantes del ámbito clerical.
Es decir, se convirtió en un espacio en el que el talento y el buen
desempeño ayudaban a granjearse la amistad, el favor y el apoyo
de otros eclesiásticos mejor posicionados.14
De la tensa calma al reformismo eclesial
Con el ascenso borbón al trono español se dio un pronunciado
cambio en la relación Iglesia-corona, mismo que trastocó la
aparente calma con la que ambos poderes habían sobrevivido los
Antonio Rubial García, ed., La Iglesia en el México colonial (Ciudad de
México: Universidad Nacional Autónoma de México; Ediciones Educación y
Cultura; Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2020), 319–20.
14

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siglos anteriores. En busca de una mejor administración y de un
control más centralizado, la corona optó por reforzar la figura y
autoridad de los obispos, a quienes se les asignaron varias tareas,
como la secularización de doctrinas, un mayor control sobre el clero
regular, el cobro del subsidio eclesiástico, una mejor atención al
joven seminario conciliar y la mejora y corrección del clero llamado
“bajo”. 15 Todas estas políticas fueron continuas y gozaron de etapas
de mayor o menor intensidad, según la política seguida por los
arzobispos que gobernaron la mitra entre los años 1698 a 1765.
El recrudecimiento reformista dentro de la Iglesia
novohispana alcanzó su cúspide con la llegada de Francisco
Antonio de Lorenzana y Butrón en 1766. Su prelatura fue breve,
pero no por ello menos importante, pues fue en ella en donde
se gestaron importantes proyectos de mejora y cambio para la
mitra mexicana. Para el caso de Puebla, la presencia de Francisco
Fabián y Fuero fue también trascendente, siendo estos dos
prelados quienes sentarían las bases para un nuevo proyecto de
renovación eclesial en sus respectivas diócesis.16
Como bien ha señalado Mónica Hidalgo, una nueva oleada
de preocupación por el clero vendría a partir de la promoción
Rodolfo Aguirre Salvador, Cofradías y asociaciones de fieles en la mira
de la Iglesia y de la Corona: arzobispado de México, 1680-1750 (Ciudad de
México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2018), 105.
16
Al respecto remitimos a la tesis: Teresa Yolanda Maya Sotomayor, Reconstruir la Iglesia: el modelo eclesial del episcopado novohispano, 1765-1804
[Tesis de Doctorado] (México, DF: El Colegio de México, 1997).
15

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del Tomo regio, mismo que proporcionó los fundamentos para
la celebración del IV Concilio Provincial Mexicano, que estuvo
a cargo del mismo Lorenzana. Este Tomo Regio incluyó varios
puntos relativos a las funciones del clero. Por ejemplo, el punto
IV indicaba atender los excesos y abusos en el cobro de derechos
parroquiales, o el XII que recomendaba atender la conducta del
clero, en especial aquellas actividades orientadas a las granjerías
y comercio, pues su labor debía ser “espiritual y encaminada a
conducir a los fieles en el camino de la virtud, renovando las
penas canónicas contra los infractores”.17
El punto XIV del Tomo Regio atizaba sobre un problema que
comenzaba a ser un verdadero dolor de cabeza para los prelados: el
número de sacerdotes en cada diócesis, “para que no se ordenen los
que no sean precisos o convenientes, pues la abundancia excesiva
les hace menos apreciables”. Siguiendo a Luisa Zahino, existían
estimaciones sobre la cantidad de clérigos, que rondaba los 1,000
presbíteros contra 1,357 frailes, oscilando incluso a un total de
3,000 religiosos de uno y otro tipo.18 El IV Concilio Provincial
Mexicano no fue aprobado por el rey ni por Roma, pero lo vertido
en él fue fundamental para las reformas y transformaciones que
sufriría la Iglesia novohispana en los años venideros.19
Mónica Hidalgo Pego, “El Colegio de Tepotzotlán y la disciplina del clero
secular en el arzobispado de México, 1777-1821”, Hispania Sacra LXVI,
núm. 134 (2014): 50–51.
18
Zahino Peñafort, Iglesia y sociedad en México 1765-1800. Tradición, reforma y reacciones, 45–46.
19
Maya Sotomayor, Reconstruir la Iglesia: el modelo eclesial del episcopa17

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Como producto del proceso mismo de instauración de la
Iglesia en Nueva España, se privilegió la erección de conventos y
doctrinas, antes que de parroquias seculares. Diversos intentos se
hicieron de secularizar las doctrinas de regulares, fenómeno que
alcanzó un singular éxito tan sólo en el obispado de Puebla. De
este modo, conforme se avanzó en el siglo XVIII, el arzobispado
de México inició una segunda etapa de secularizaciones, misma
que vio sus frutos durante las prelacías de Manuel Rubio y
Salinas, Francisco de Lorenzana y Alonso Núñez de Haro
y Peralta. A pesar de ello, los curatos existentes y disponibles
estaban alejados de la demanda de clérigos. La mayor apertura
del Seminario Conciliar y el incremento poblacional provocaron
una mayor inclinación a los estudios eclesiásticos, antes que la
dedicación a otras actividades más lucrativas. Así, el número de
clérigos disponibles era mucho mayor que el de curatos libres
y disponibles (incluidos los ya secularizados). Siguiendo a
Zahino, era común que ante la oferta de unos cuantos curatos
concurriesen por ellos más de 200 clérigos venidos de todo el
virreinato y también algunos provenientes de la península.20 Sobre
este último punto, comenzó a mostrarse otro conflicto, que fue el
antecedente de los problemas que se desencadenarían después de
1808: la dotación de curatos y beneficios eclesiásticos a clérigos
peninsulares, dejando de lado a los nacidos en Nueva España.
do novohispano, 1765-1804 [Tesis de Doctorado], 4.
20
Zahino Peñafort, Iglesia y sociedad en México 1765-1800. Tradición, reforma y reacciones, 45–46.
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Además de la competencia existente por ocupar esos
curatos, existían otro tipo de problemas, asociados a la práctica
clerical y parroquial. Tomando como base el Papel sobre el
arreglo de parroquias de la ciudad y arrabales de México
podemos anotar que estos problemas también influyeron en forjar
una mala opinión e imagen sobre el clero bajo. Por ejemplo, la
distinción de feligresía indígena y española se había difuminado
por completo, yendo unos y otros a distintas parroquias, mudando
de jurisdicción, lo que sin duda afectó la congrua de muchos
ministros y complicó el cobro correcto de aranceles parroquiales.
Este exceso y movilidad de feligreses dificultaba que el párroco
conociese bien a su grey. Los párrocos gastaban mucho en los
paramentos de sus iglesias, mientras otros echaban mano de sus
vicarios y sacristanes, esquivando sus obligaciones clericales.
Otros tantos se apoyaban en otros clérigos para gobernar sus
parroquias, pero dichos ayudantes se desentendían de todo
y acudían muy de vez en cuando a ellas. Algunos gustaban de
“ejercer su ministerio en iglesias en que hay diaria y lucida
concurrencia”.21 Las quejas y la inconformidad se extendían hacia
las parroquias en su sentido físico y a los llamados “monigotes”,
asistentes de clérigos, de los que se consideraba no tenían aptitud
ni aspiraciones, pues según la apreciación de la época “son de
aquellos pobres que meditan sus ascensos por alguno de los
Biblioteca Pública de Toledo. Fondo Antiguo, manuscrito 26. “Papel sobre
el arreglo de parroquias de la ciudad y arrabales de México. Breve introducción”, 1769.
21

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idiomas del país, en que se ejercitan con más lentitud que otros”.
Otras críticas se orientaron al relajado estilo de vida de los
eclesiásticos y al abuso en sus vestimentas. En el IV Concilio se
recomendaba que la sotana fuera de color negro, que se usara el
cabello corto, se prohibía el uso de capa, sombrero y joyas. Esto
sancionaba también la asistencia a diversiones públicas, ya fuera
como participante o como espectador.22
Si bien las situaciones arriba anotadas habían estado
presentes en épocas anteriores, fue a partir de 1765 que
recobraron un inusitado interés en los arzobispos reformadores.
Esto se insertó en lo que se ha dado a llamar la reforma de las
costumbres, que fue aquella tendencia de la ilustración católica
enfocada en “ajustar la vida y conducta de los fieles –clérigos y no
clérigos– a los mandatos episcopales y el adecuado desarrollo del
culto divino”.23 El arzobispo Lorenzana implementó así algunos
mecanismos que le permitiesen reformar esas costumbres, que
como vemos abarcaban a ambos cleros (regular y secular), a
las religiosas y a la feligresía. Uno de esos instrumentos fue la
visita pastoral, foro judicial que le permitió no sólo verificar el
estado de su diócesis, sino también conocer de manera cercana
Luisa Zahino Peñafort, El cardenal Lorenzana y el IV Concilio Provincial
Mexicano (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1999),
201–6.
23
Clemente Cruz Peralta, Entre la disciplina eclesiástica y la reforma de
las costumbres: visitas pastorales de Francisco Antonio de Lorenzana a la
Arquidiócesis de México, 1767-1769 [Tesis de Maestría] (Ciudad de México:
Universidad Nacional Autónoma de México, 2016), 27 y 28.
22

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las condiciones de su clero. Estas visitas realizadas entre 1767 y
1769 fueron los primeros acercamientos a la realidad material y
espiritual del arzobispado de México, pues de ellas se obtendría
un primer balance de lo que era urgente corregir y reformar.24
A decir de Teresa Sotomayor, con la llegada de Lorenzana
y hasta la época de Lizana y Beaumont se dio un fenómeno
de reformulación del poder clerical, pues se proyectó que los
sacerdotes fuesen “el brazo derecho” de los obispos. Este clero
ideal debía dedicarse exclusivamente a su labor pastoral, lo que
significó el paulatino alejamiento de la feligresía. Así “el clero
tendría que convertirse en un auténtico profesional de la religión
para administrar adecuadamente una parroquia, para predicar
sermones persuasivos y para catequizar ortodoxamente”.25 Esta
nueva concepción del clero también se enfocó en los aspectos
exteriores como la vestimenta y por supuesto en los aspectos
morales y la buena conducta de este sector. Debían ser un ejemplo
para los feligreses, de ahí que la disciplina eclesiástica sería el
cauce para una reforma de los fieles.26 Pero para corregir a los
sacerdotes no bastaban los edictos y cartas pastorales, se requería
algo más.
A raíz de la expulsión jesuita, algunos de los espacios de
la orden como el Colegio de San Francisco Xavier de Tepotzotlán
Cruz Peralta, 48–52.
Maya Sotomayor, Reconstruir la Iglesia: el modelo eclesial del episcopado novohispano, 1765-1804 [Tesis de Doctorado], 317 y 318.
26
Maya Sotomayor, 325.
24
25

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se destinaron a usos similares, ya fuese para establecer seminarios
de misiones o casas correccionales para clérigos relajados. Estas
tareas y proyectos quedaron en el tintero del arzobispo Lorenzana,
ya que en 1772 fue llamado para ocupar el cargo arzobispal en
Toledo.27 Sería hasta 1777, en pleno pináculo de la crisis del clero en
el arzobispado de México, que se fundó el Real Colegio Seminario
de Instrucción, retiro voluntario y corrección de Tepotzotlán, bajo
el amparo y entusiasmo de Alonso Núñez de Haro y Peralta.28 Su
pertinencia anunciaba varias preocupaciones entre los clérigos del
arzobispado, siendo una de ellas la falta de vocaciones:
Que los jóvenes se resuelven a tomar estado, considerando
solo los respetos humanos, atendiendo a la impresión que en
la tierna edad hacen en el corazón las máximas interesadas y
las persuasiones de muchos padres poco piadosos o siguiendo
únicamente el impulso de sus pasiones…los que nos siguieron
la voluntad de Dios en su vocación, experimentarán los efectos
de su voluntad airada y justiciera.29

Tres eran los objetivos por seguir en dicho Colegio Seminario:
primero, el de instruir a todo aquel que quisiese ordenarse como
cura de almas; segunda, instruir y corregir a todos aquellos que
“se extraviaren e incurriesen en los vicios; o porque resfriado
Hidalgo Pego, “El Colegio de Tepotzotlán y la disciplina del clero secular
en el arzobispado de México, 1777-1821”, 604.
28
Hidalgo Pego, 604–7.
29
Alonso Núñez de Haro y Peralta, Carta pastoral dirigida a los directores
del Real Colegio Seminario de Instrucción y Corrección de Tepotzotlán y a
todos los sacerdotes y demás clérigos que aspiran al estado sacerdotal en
nuestro arzobispado (México, 1776), 8.
27

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el fervor de su vocación abandonaren el estudio necesario”.30
Tercero, funcionaría como centro de retiro para todo aquel clérigo
deseoso de pasar el resto de sus días en la soledad y tranquilidad
de Tepotzotlán.31 El colegio-seminario de corrección avanzó
de manera efectiva como uno de los remedios, si no que el
único, contra la indisciplina y mala imagen del clero. Según las
indagaciones de Mónica Hidalgo, para el año de 1796 habitaban
dicho colegio alrededor de 44 clérigos, cifra que bajó en 1806 a
41. Fue con el fin de la centuria que este colegio vino a menos,
pues la muerte de Alonso Núñez de Haro impactó en el ímpetu y
en los recursos con los que se sustentaba tal proyecto.32
Entre eclesiásticos beneméritos y de genio inquieto
Los arzobispos tenían obligación de informar al rey sobre los
eclesiásticos más beneméritos e idóneos de la diócesis. Estos
informes, muy reservados, también son una fuente documental
que nos permite acercarnos a las diversas miradas arzobispales
en torno al alto clero urbano. Una comparativa de los informes de
1790 y de 1797 nos arroja información interesante, pues vemos
que en un transcurso de siete años se incrementó la participación
de clérigos peninsulares o europeos, como los llamaba Alonso
Núñez de Haro y Peralta.
Núñez de Haro y Peralta, 24.
Núñez de Haro y Peralta, 25 y 26.
32
Hidalgo Pego, “El Colegio de Tepotzotlán y la disciplina del clero secular
en el arzobispado de México, 1777-1821”, 607.
30
31

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Cuadro 1
Informe de cien eclesiásticos beneméritos, 1790
Americanos

Europeos

No dice
/ otro
origen

Cabildo catedralicio

13

9

1

Cabildo de la Colegiata de Guadalupe

13

1

Familiares y dependientes del Arzobispado

7

8

Curas

29

1

Colegios

14

1

Eclesiásticos particulares

2

1

Corporación

Total
78
21
1
Fuente: Rodolfo Aguirre Salvador, “Cien clérigos beneméritos del arzobispado de México, 1790” en Leticia Pérez Puente y Rodolfo Aguirre Salvador
(Coords.), Voces de la clerecía novohispana. Documentos históricos y reflexiones sobre el México colonial (México: IISUE, 2009)203-226.

Cuadro 2
Informe de cien eclesiásticos beneméritos, 1797
Americanos

Europeos

No dice
/ otro
origen

Cabildo catedralicio

10

12

1

Cabildo de la Colegiata de Guadalupe

13

2

Familiares y dependientes del Arzobispado

10

10

Curas

23

3

Colegios

11

2

Eclesiásticos particulares

2

1

Corporación

Total
68
30
1
Fuente: Margarita Menegus B., Descripción del Arzobispado de México
de 1793 y el informe reservado del arzobispo de México de 1797 (México:
CESU, 2005)79-93; también en AGI, México 2556.
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Mientras en 1790 predominaban los americanos en el cabildo
catedralicio, para 1797 la situación se había equilibrado con
los peninsulares. Como ha señalado Rodolfo Aguirre, esta
comparativa demuestra que la cédula del 21 de febrero de 1776 se
había impuesto de forma paulatina, pues en tal disposición limitó
el número de criollos dentro del cuerpo catedralicio.33 El cabildo de
la Colegiata de Guadalupe contó con una mayoría de americanos,
simbolizando el fuerte vínculo entre el culto guadalupano y una
posible identidad como novohispanos. De manera aventurada,
observamos que para finales de 1797 se registró un ligero
incremento en la presencia de clérigos peninsulares respecto a los
nacidos en Nueva España.
Estos informes también respondían a la necesidad de la
corona de conocer mejor al clero que estaba en allende el mar,
por lo que instaba a los prelados a informar, cada fin de año y de
forma “secreta”, de la “idoneidad, costumbres y conductas de los
prebendados, curas y otros eclesiásticos”.34 En este informe se
daba un breve pormenor de sus méritos y del posible destino al
Rodolfo Aguirre Salvador, “Cien clérigos beneméritos del arzobispado de
México, 1790”, en Voces de la clerecía novohispana. Documentos históricos
y reflexiones sobre el México Colonial, ed. Leticia Pérez Puente y Rodolfo
Aguirre Salvador (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2009), 207.
34
Este informe fue publicado en: Margarita Menegus B., Descripción del
Arzobispado de México de 1793 y el informe reservado del arzobispo de México de 1797 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Centro
de Estudios sobre la Universidad, 2005), 80. Si bien se menciona que se da información de 100 eclesiásticos, para dicho año estaban vacantes las canonjías
penitenciaria, magistral y de gracia del cabildo metropolitano.
33

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�Una trayectoria clerical

que podrían aspirar (según el arzobispo). El conteo comprendía
a los clérigos pertenecientes al cabildo metropolitano (23),
del Cabildo de Guadalupe (15), familiares y dependientes del
arzobispado (17), curas (26), colegiales y catedráticos (13) y
eclesiásticos particulares (3). Estos clérigos circularon en el
arzobispado ostentando diversos cargos. Algunos americanos,
otros peninsulares, la gran mayoría albergaba en sí una esperanza:
la de ser promovido a un nuevo beneficio, en calidad de sus
méritos y servicios.
De estas relaciones de clérigos destacan los comentarios
realizados por el arzobispo, caracterizados por adjetivos sobre el
carácter, desempeño y personalidad de los eclesiásticos. Analizar
este aspecto permite reconstruir la imagen del clérigo ideal, al
menos para finales del siglo XVIII: este debía ser buen teólogo,
buen predicador, de arreglada y ejemplar conducta y buen genio,
características más que deseables de todo aquel buen cura. Otras
características deseables eran el poseer un “amabilísimo genio”
o una “irreprensible conducta”, un “juicio sólido”, aspectos de la
personalidad que determinaban la recomendación que podía ser
la llave del ascenso en la jerarquía eclesiástica: “digno de mayor
ascenso” o “merece ascenso” podían marcar el destino futuro
y las carreras exitosas de estos clérigos. Llaman la atención las
máximas palabras de Núñez de Haro sobre ciertos casos: Don
Manuel Lino Guerra, europeo y cura juez eclesiástico de Actopan
era considerado “uno de los mejores curas de este arzobispado y
muy digno de cualquier prebenda, canonjía o dignidad, aunque
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juzgo que no la pretenderá porque es eclesiástico desengañado”.
No sólo congregaba en su persona las mejores características
(buen teólogo, de conducta ejemplar e irreprensible, gran celo y
genio amable), gozaba de dos más: humildad y poca ambición.35
Otros calificativos no eran del todo positivos, aunque eso
no influyó en que los adjudicatarios de estos quedasen fuera de
listado de beneméritos idóneos: “su genio lo hace poco sociable”,
característica atribuida a don Manuel Antonio de Sandoval, de
origen europeo y que ostentó el cargo de provisor de indios y
chinos; el peninsular Juan de Mier y Villar era considerado
“mediano en su facultad” pero capaz de servir cualquier dignidad.
Tales opiniones contrastan con las expresadas sobre los americanos
José Mariano Beristain, canónigo catedralicio tachado de “genio
entrometido, inquieto y demasiado vivo y su conducta poco
arreglada”, mientras que otro notable novohispano, don Francisco
Beye de Cisneros, canónigo de la Colegiata de Guadalupe, era
considerado “bullicioso y proyectista”.36
Otro aspecto mencionado en estos informes era la relación
salud-enfermedad. Para 1790 son constantes las alusiones a la
mala salud y enfermedad de algunos integrantes del cabildo
catedralicio: Don Leonardo José Terralla, europeo, contaba con
más de setenta años y era aquejado por la gota, lo que le impedía
Aguirre Salvador, “Cien clérigos beneméritos del arzobispado de México,
1790”, 218.
36
Menegus B., Descripción del Arzobispado de México de 1793 y el informe
reservado del arzobispo de México de 1797, 80–85.
35

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�Una trayectoria clerical

acudir a sus labores. Don Joaquín Serruto, americano, no asistía al
coro por su mala salud, y don Agustín Bechi, a pesar de tener más
de ochenta años y estar algo enfermo, merecía mayor ascenso.
Igualmente es usual encontrar expresiones como “está enfermo y
tan viejo” o “está tan inútil y enfermo”.37
Pero mientras había eclesiásticos ejemplares e idóneos,
dignos de toda prebenda, había otros cientos que no lo eran tanto.
El periodo que va de 1795 a 1805 se inserta en el momento de
quiebre y de transición de un gobierno episcopal caracterizado
por una larga estabilidad (28 años de la prelatura de Alonso Núñez
de Haro) y por una continuada política seguida por Xavier de
Lizana y Beaumont, un arzobispo cuyo nombramiento se había
dado en un contexto político particular, en el que comenzó una
preocupación por contar con súbditos fieles a la causa peninsular.
Por mencionar algo, entre 1805 y 1811 se contabilizaron
alrededor de 137 denuncias criminales y civiles contra clérigos.38
Los delitos a perseguir eran, en su mayoría, golpes, maltratos,
injurias, amistad ilícita, amancebamiento, excesos en el cobro
de derechos parroquiales, entre otros.39 Además, en medio se
Aguirre Salvador, “Cien clérigos beneméritos del arzobispado de México,
1790”, 212–15.
38
Berenise Bravo Rubio y Marco Antonio Pérez Iturbe, “Para vigilar la disciplina, sancionar a los clérigos y cuidad la dignidad clerical. El fuero eclesiástico en el arzobispado de México, 1803-1811”, en Iglesia, historiografía
e instituciones. Homenaje a Brian Connaughton, ed. Juan Pablo Ortiz Dávila,
Luz María Uhthoff López, y Norma Angélica Castillo Palma (Ciudad de México: Universidad Autónoma Metropolitana - Unidad Iztapalapa, 2018), 166–67.
39
Bravo Rubio y Pérez Iturbe, 169–168.
37

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�Carolina Aguilar

encontraba la discusión en torno a la inmunidad del clero, lo que
de alguna manera articuló otros mecanismos más de prevención
que de sanción para los clérigos faltantes.
La mala conducta del clero incentivó en Lizana y
Beaumont que en 1803 solicitase al rey la licencia correspondiente
para crear la Congregación de sacerdotes oblatos, establecida
por el arzobispo Lizana y que tuvo como fin primordial la
reeducación del clero secular a través de la salvación de sus
almas, la instrucción y su doctrina, todo ello mediante charlas,
reflexiones y la caridad ejercida con presos, enfermos, mujeres,
etc. El objetivo era más que claro: siguiendo el espíritu de la
iglesia, era más que necesario “apartar a sus hijos del camino de
la perdición a que les conducen las disoluciones del tiempo”.40
Las constituciones de esta congregación estaban inspiradas en las
de otra de mayor antigüedad, ya desaparecida: la congregación
de sacerdotes oblatos de Guadalajara, establecida en 1694.41 Esta
versión renovada de la congregación fue establecida finalmente
en 1804. Encabezada por el arzobispo, se integraba además por
dos consiliarios, un secretario y un tesorero. Todos los sacerdotes
oblatos se reunían el último día de cada mes para repartirse diversas
tareas espirituales y caritativas. Se designaban dos oblatos para
Archivo General de Indias (AGI). México 2544. Dictamen del Consejo
de Indias, sobre la petición del arzobispo Francisco Xavier de Lizana y Beaumont, sobre establecer una congregación de sacerdotes oblatos, Madrid, 22 de
marzo de 1804.
41
Thomas Calvo, Poder, religión y sociedad en la Guadalajara del siglo
XVII (México, DF: Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 1991).
40

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cada parroquia de la capital, mismos que debían instruir a los
jóvenes feligreses de ellas. Otros dos se enviaban a cada cárcel
existente, para confesar y asistir a presos y ajusticiados, mientras
que se disponían otros dos para visitar y consolar enfermos. Un
número similar se destinaba a visitar las casas de recogidas o a
hacer labores caritativas con los mendigos y gente desproveída.42
Estas acciones se llevaban a cabo a partir de la reflexión y
el ejercicio espiritual de los sacerdotes enlistados, quienes debían
acudir todos los domingos a alguna parroquia a reflexionar y a
escuchar las lecciones que algún otro clérigo exponía. De manera
general existían dos clases de oblatos: unos de obediencia, quienes
se sujetaban fielmente al destino que se les indicaba; y otros
voluntarios, que no se comprometían a la obediencia total pero
sí a determinadas acciones.43 La prelacía de Lizana y Beaumont
lidió desde un inicio con un clero que se sentía agraviado, en
particular por las políticas borbónicas que habían perjudicado en
gran medida a la Iglesia novohispana.44 Por ejemplo, el embate
AGI, México 2544. Dictamen del Consejo de Indias, sobre la petición del
arzobispo Francisco Xavier de Lizana y Beaumont, sobre establecer una congregación de sacerdotes oblatos, Madrid, 22 de marzo de 1804.
43
Joseph Julio García de Torres, Oración eucarística que en la solemnidad
con que la venerable congregación de eclesiásticos oblatos celebró el aniversario primero de su fundación (México: Imprenta de don Mariano de Zúñiga y
Ontiveros, 1806), 9.
44
Ana Carolina Ibarra, “De tareas ingrata y épocas difíciles. Francisco Xavier de Lizana y Beaumont, arzobispo de México, 1802-1811”, en Poder civil
y catolicismo en México, siglos XVI al XIX, ed. Francisco Javier Cervantes
Bello, Alicia Tecuanhuey Sandoval, y María del Pilar Martínez López-Cano
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Benemérita Uni42

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�Carolina Aguilar

a la inmunidad eclesiástica fue un factor determinante para
generar en este sector el germen de una inconformidad y de la
incertidumbre, que encontraría formas de expresión bastante
peculiares. La corona determinó que el clero estuviese sometido
a la jurisdicción directa de los tribunales reales, no importando
si se trataba de un asunto civil o criminal.45 La vinculación entre
la jurisdicción real y la eclesiástica comenzó a ser más áspera y
problemática, pues en medio estaba un intento de delimitación
de fronteras jurisdiccionales, en afán de centralizar y concentrar
mayor poder en el brazo real.
Nunca tuve inclinación al empleo de párroco
Escasos son los testimonios personales o autobiográficos de
clérigos novohispanos.46 La excepción tal vez sea José Miguel
versidad Autónoma de Puebla, 2008), 341–42.
45
Nancy Farris, La corona y el clero en el México colonial, 1579-1821. La
crisis del privilegio eclesiástico (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
1995).
46
Traemos a colación que otro testimonio de tipo autobiográfico es el del
clérigo Gregorio Pérez Cancio, quien legó una obra que retrata su labor como
párroco así como un excelente retrato del contexto religioso y eclesiástico de
la ciudad de México de finales del siglo XVIII. Véase Libro de fábrica del templo parroquial de la Santa Cruz y Soledad de Nuestra Señora (años de 1773
a 1784) (México, DF: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1970).
Para el siglo XIX contamos con la edición realizada por Brian Connaughton
sobre el cura de Iztacalco, Manuel Espinosa de los Monteros, Miscelánea Curato de Iztacalco (1831-1832), Edición, estudio introductorio y notas de Brian
Connaughton (México, DF: Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad
Iztapalapa; Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 2012); Ernesto de la Torre Villar también tuvo a bien editar Diario de un
cura de pueblo y relación de los señores curas que han servido la parroquia
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�Una trayectoria clerical

Guridi y Alcocer. De él se conocen varios escritos notables, a la
sazón sus Apuntes, que conforman su narrativa personal en torno
a las peripecias vivenciales y clericales hasta el año de 1802.
Pasarían tan sólo tres años para leer de nueva cuenta a Guridi,
en una representación del año 1805 que era la sólida muestra
de la crisis que se vivía en el clero de la capital arzobispal. Son
estos dos escritos los que nos ayudarán a apreciar, de manera más
cercana, una de las etapas más críticas para el clero secular del
arzobispado de México de la segunda mitad del siglo dieciocho y
su impacto en una trayectoria particular.47
de Nuestra Señora de la Asunción de Tlatlauqui, escrita por el señor cura don
Ramón Vargas López, (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto Nacional de Antropología e Historia; Universidad de las Américas; Gobierno del Estado de Puebla, 2006).
47
Los Apuntes de José Miguel Guridi y Alcocer han sido poco tratados en la
historiografía mexicana, particularmente en la que se ha orientado a estudiar
las trayectorias clericales. Existen pocas referencias de dicho texto, siendo tal
vez uno de los trabajos más interesante el artículo de Beatriz de Alba-Koch,
“Los Apuntes de la vida de Guridi y Alcocer: lo privado y lo público en una autobiografía novohispana”, Bulletin of Hispanic Studies, vol. 76/4 (1999) 463486. Para este trabajo recurrimos a la edición realizada en 1984 y publicada
por SEP Cultura, versión que recupera aquella primera impresión hecha por
Luis García Pimentel en 1906. A la par, existe otra edición, más reciente, bajo
el cuidado de Willebaldo Herrera, El camaleón de viento. Escritos literarios
y políticos de José Miguel Guridi y Alcocer (1763-1828) (Tlaxcala: Gobierno
del Estado de Tlaxcala, 2007). Incluso la misma figura de nuestro clérigo ha
recibido poca atención, al menos para la etapa previa a su actuación como
diputado a cortes, siendo esta la que más ha cautivado la atención de los estudiosos, especialmente de aquellos dedicados al proceso de independencia.
Algunos de los trabajos que recuperan a Guridi y Alcocer son: Cristina Gómez Álvarez y Ana Carolina Ibarra, “El clero novohispano y la Independencia
mexicana: convergencias y divergencias de tres clérigos poblanos”, Álvaro
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�Carolina Aguilar

José Miguel Guridi y Alcocer, cuyo nombre completo era
José Miguel María Esteban de Jesús, nació el 26 de diciembre
de 1763 en San Felipe Ixtacuiztla, Tlaxcala. Hijo de padres
españoles, atribuye su llegada al mundo a un milagro y a una
promesa. Ante la imposibilidad de concebir, sus padres acudieron
al santuario de San Miguel del Milagro para pedir que el ángel
intercediera en tal concepción, y como tal les fue dado. De ahí en
parte el origen de su nombre.48
Su crecimiento y desarrollo infantil y juvenil coincidieron
con esos años de cambio y transformaciones políticas y
eclesiásticas que señalamos líneas arriba, además de intercalarse
con una estadía en San Martín Texmelucan. Si bien menciona
que su vocación no estaba muy del todo clara (pues tuvo algunos
contratiempos personales y amorosos, además de alegar que
nunca tuvo inclinación por el empleo de párroco), desde muy
Matute, Evelia Trejo y Briana Connaughton (Coords.), Estado, Iglesia y sociedad en México. Siglo XIX (México, DF: Miguel Ángel Porrúa Editor; Universidad Nacional Autónoma de México - Faculta de Filosofía y Letras, 1995),
137-173; Ana Carolina Ibarra, “Guridi y Alcocer, José Miguel”, Alfredo Ávila,
Virginia Guedea y Ana Carolina Ibarra, Diccionario de la Independencia de
México (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2010), 6568; Rubén Jiménez Martínez, Entre la dependencia y la independencia: José
Miguel Guridi y Alcocer y Miguel de Lardizábal y Uribe [Tesis de Licenciatura] (México, DF: Facultad de Estudios Superiores - Acatlán, 2012); de manera
reciente José M. Portillo Valdés refiere brevemente a los hermanos Guridi y
Alcocer en Fuero indio. Tlaxcala y la identidad territorial entre la monarquía
imperial y la república nacional 1787-1824 (México, DF): El Colegio de México; Instituto de Investigaciones Doctor José María Luis Mora, 2015).
48
José Miguel Guridi y Alcocer, Apuntes. Discurso sobre los daños del juego (México, DF: Secretaría de Educación Pública; Cultura, 1984), 15 y 16.
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niño mostró cierta inclinación a la carrera de las letras –como se
decía en ese entonces– en la que gozó de buena fama y ayudas
para avanzar. Con una familia venida a menos, su padre se vio en
la necesidad de pedir al obispo poblano de aquel entonces, don
Victoriano López González –que casualmente se hallaba de visita
en el santuario mencionado– la oportunidad de ser admitido en el
seminario palafoxiano. Fue admitido como porcionista de capa,
con opción a obtener una beca de gracia o mérito. Cabe anotar lo
prodigioso del asunto, pues el milagro de San Miguel obró en la
buena voluntad del obispo, momento clave en la vida de Guridi
pues dice de sí mismo “de este modo tuvo su principio mi carrera
en el mismo sitio en donde comenzó mi ser”.49
Dando muestras de ser travieso, sus primeros años en
el colegio palafoxiano fueron sumamente provechosos. Guridi
vivió y conoció un colegio que ya había sufrido una importante
transformación entre 1765 y 1773 gracias al ímpetu reformista
del obispo Francisco Fabian y Fuero. Según Sergio Rosas, el
colegio era un grupo de colegios ligados y vinculados entre sí:
San Pedro, San Juan, San Pablo y San Pantaleón. En San Pedro
se aprendía gramática y retórica, mientras que en San Juan artes,
teología y cánones.50 Sin embargo, algunos vicios se mantuvieron
en su interior. Llama la atención la claridad del recuerdo en un
Guridi y Alcocer, 18.
Sergio Rosas Salas, La Iglesia mexicana en tiempos de la impiedad: Francisco Pablo Vázquez, 1769-1847 (Puebla: Ediciones Educación y Cultura; Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; El Colegio de Michoacán, 2015),
37.
49
50

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episodio particular. Sus maestros, dignos catedráticos vestidos
de las mejores prendas, influyeron hasta cierto grado en esos
primeros años, excepto uno, del cual señaló no logró influir en su
persona, a raíz de “haber estado ausente casi todo el tiempo que
cursé su aula, presidiendo esta un sustituto. La causa fue haber
ido a recibir el grado mayor de teología y hecho oposición”.51
Siendo esta una de las primeras críticas a catedráticos y clérigos,
pues como hemos mencionado, estaban en permanente búsqueda
de la seguridad profesional y laboral que tanto se anhelaba en
aquella época, descuidando en ocasiones sus otras ocupaciones,
fuesen estas de catedráticos o de pastores de fieles.
Al punto de cumplir 13 años y terminando de estudiar
gramática, Guridi prosiguió con sus estudios de filosofía y artes.
El pupilo se recreaba en lecturas como el Teatro Crítico de Benito
Jerónimo Feijoo. Su calidad de becario de gracia le impedía
tomar el estudio de la jurisprudencia, por lo que nuestro joven
colegial tomó el camino de la teología. Solicitó otra beca para
estudiar jurisprudencia, especialmente en la rama canónica, en la
cual comenzó a especializarse.
Nuestro personaje se opuso a las becas del Colegio Mayor
de San Pablo, tarea poco fructífera, pues a decir de nuestro personaje hubo otros más que sí lograron, a pesar de ser considerados
de inferior mérito.52 Graduado ya de bachiller en teología, prosiguió con el estudio de la jurisprudencia, pero el contexto eclesiás51
52

Guridi y Alcocer, Apuntes. Discurso sobre los daños del juego, 20–21.
Guridi y Alcocer, 35.

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tico ejerció una primera preocupación. Pensando en ordenarse,
Guridi alude que “no tenía capellanía, si sabía idioma alguno a
cuyo título recibirlas. Me pesó entonces no haber empleado en los
del país el tiempo que invertí en aprender el francés”.53 Como vemos, se consideraba importante que un clérigo supiese alguna de
las lenguas, pues ello podía facilitar el camino hacia las becas o
la pronta colocación. Acto seguido, el siguiente paso en su formación académica era el licenciarse, para lo que recurrió a solicitar
el apoyo económico de su familia. Vendió algunas mantas en el
Parián de la ciudad de México y con un préstamo de una tía logró cubrir el gasto del examen, licenciándose. Para 1787, con 24
años, Guridi comenzó como catedrático de filosofía, dedicándose
a la docencia con gran fervor y entrega.54
A lo largo de sus Apuntes, Guridi destacó una y otra vez
las ventajas y la fortuna de contar con un protector o con alguna
persona de alta jerarquía e importancia dentro de determinadas
instituciones. Estos personajes podían agilizar el ascenso de un
clérigo a otros cargos de mayor rango en la jerarquía eclesiástica
o bien, entorpecerlos. Los concursos por beneficios y cargos
representaron el escenario ideal para la puesta en escena de los
vínculos entre protectores y protegidos. Guridi y Alcocer indica
que para 1797 se presentó a un concurso por una lectoral en
Puebla, misma que fue disputada por dos grandes eminencias
de aquel tiempo: José Joaquín España y Mariano Beristáin y
53
54

Guridi y Alcocer, 37.
Guridi y Alcocer, 42–44.

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Souza. De dicho concurso, que no ganó Guridi, se desprende
la utilidad de “contraer estrecha amistad” Guridi con Beristáin
y ganar también el “concepto” del prelado de Puebla Salvador
Biempica y Sotomayor, es decir, de hacerse conocer por este.55
El acercamiento funcionó para que el obispo lo destinase a un
curato en el pueblo de Acajete, cercano a Tepeaca. Guridi anota
que en franca conversación con Biempica éste reconocía que en
la promoción y ascenso clerical “el juego es el que vale” y no
tanto el mérito de los aspirantes.56
La mocedad de José Miguel Guridi y Alcocer alternó
entre momentos de amplia satisfacción y regocijo y otros de
nubarrones e incertidumbre. Ante las promesas no cumplidas
de hacerlo secretario de visita y de beneficiarse con otro cargo,
Guridi se entregó al vicio del juego, lo que motivaría la escritura
de Discurso sobre los daños del juego. Los diversos vicios del
clero se volvieron una preocupación mayor para los arzobispos.
La soledad era también otro reto para los clérigos, en especial
cuando se trataba de curatos lejanos de los centros urbanos,
en donde había poca población y la existente eran indios y no
hablantes de castellano. Algunos párrocos no encontraban
estimulantes sus curatos y mucho menos las pesadas labores
de visitar otros pueblos sujetos a las parroquias. De ahí que a
la menor oportunidad se enfrascaban en un sinfín de trámites y
55
56

Guridi y Alcocer, 63.
Guridi y Alcocer, 69.

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actividades –como las oposiciones a curatos– que los alejaban
por algún tiempo de la aburrida rutina parroquial, acercándolos
a las ciudades, como la de México, en donde encontraban una
boyante vida intelectual y política.
Otro frente que mantenía en vilo a los clérigos era el
de dar protección y sustento a su numerosa familia, de la cual
decía Guridi “eran unos grillos, una cadenas fuertísimas que
me embarazaban la empresa”.57 Ello implicaba que muchos de
ellos estaban siempre en busca de curatos urbanos y de canonjías
en los cabildos catedralicios. Guridi tuvo a bien concursar por
una canonjía magistral en el cabildo catedralicio de Oaxaca en
1796, que no ganó. Pasó después a la ciudad de México, para
concursar por otro cargo catedralicio que tampoco obtuvo, pero
a cambio logró granjearse el respeto y aprecio de otros clérigos
capitalinos. En resumen, Guridi y Alcocer ocupó tres curatos: uno
en Acajete, Puebla; Tacubaya (en los alrededores de la Ciudad
de México) y el Sagrario, la parroquia más importante de la
catedral; además, concursó alrededor de 14 ocasiones a diversas
canonjías: magistral, lectoral y doctoral (dos veces) en Puebla;
por la magistral de la Colegiata de Guadalupe y del obispado de
Oaxaca; y en la Catedral de México cuatro veces por la magistral,
dos por la lectoral y dos por la doctoral. Ocupó otros tantos
cargos de importancia, como promotor fiscal en Puebla, defensor
del Juzgado de Testamentos y Capellanías de ese obispado;
57

Guridi y Alcocer, 77.

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examinador sinodal del de México, provisor y vicario general,
además de los cargos políticos que ocupó a partir de 1810, como
el de diputado representante de Tlaxcala en las cortes generales y
extraordinarias de Cádiz.
“Quedar sin premio el mérito y tareas literarias”
Como hemos visto, el camino profesional de José Miguel Guridi
y Alcocer fue diverso e intenso. Contrario a lo que se piensa, era
muy común que los clérigos capitalinos desempeñaran diversas
actividades con el fin de asegurarse un modesto ingreso pero
sin dejar de buscar colocarse siempre en una mejor posición.58
Tal fue el caso de nuestro clérigo, que a pesar de encontrarse
muy ocupado en su curato de Tacubaya, no cejó en buscar una
mejor posición en la alta clerecía capitalina. Esta oportunidad se
dio en 1805 al queda vacante la canonjía magistral del cabildo
catedral por el deceso del doctor Gaspar González de Candamo.
Oriundo de Santiago de Pruvia, en Oviedo, González arribó a
Nueva España en 1787, en donde se desempeñó como canónigo
de merced en el cabildo catedral de Guadalajara, pasando después
a ser gobernador eclesiástico de la diócesis de Monterrey en el
Nuevo Reino de León (entre 1790 y 1792), para ingresar en 1799
al cabildo de la catedral de México.59
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749, 116.
59
Antonio Astorgano Abajo, “El magistral González de Candamo en la Metropolitana de México (1799-1804)”, Trienio 62 (2013): 1–52.
58

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Como solía ocurrir, los decesos de los integrantes de
avanzada edad y enfermedad de los distintos cuerpos eclesiásticos
de la diócesis abrían la oportunidad a las nuevas generaciones para
concursar y obtener dichos beneficios. En este caso, la canonjía
de González de Candamo quedó disponible para aspirantes
y opositores, de los cuales Guridi y Alcocer era considerado
“sobresaliente”. En general se presentaron tres naturales de la
península, que no eran “los superiores en mérito y literatura”.60
A decir de un testigo, Don Joaquín Barrientos, escribano, los
hombres más sabios de la capital atestiguaron de los méritos y
la sobresaliente función literaria en dicha oposición. El público
esperaba que nuestro clérigo Guridi obtuviese el primer lugar
en dicho concurso.61 Otro testigo, don José María de Castro,
escribano y teniente de Cámara y Caja del juzgado general de
bienes de difuntos daba su opinión, misma que vale la pena leer:
Además de José Miguel Guridi y Alcocer los concursantes fueron: los doctores don Jacinto Moreno y Bazo, Pablo Feliciano Mendivil, don José María
Couto, don José Ignacio Couto, don José María Cos, Alejandro García Jove,
don Manuel Ignacio de Ramírez, don Jacinto Moreno, don José María Alcalá,
don Manuel de Burgos y don Gregorio González, sumándole los licenciados
Pedro Pascasio Herce y don José Ponce de León. Diana González Arias, “Los
prebendados del cabildo eclesiástico de México en el cambio de siglo. Provisión de canonjías y dinámicas corporativas, 1789-1808”, en Poder y privilegio: cabildos eclesiásticos en Nueva España, siglos XVI al XIX, ed. Leticia Pérez Puente y Gabino Castillo Flores (Ciudad de México: Universidad Nacional
Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la
Educación, 2016), 293.
61
AGI. México 2545. Certificación del escribano Joaquín Barrientos a favor
de José Miguel Guridi y Alcocer, Ciudad de México, 28 de mayo de 1805.
60

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Certifico y doy fe haber oído decir a muchas personas literatas y
de carácter que asistieron a la oposición de la canonjía magistral
vacante en esta Santa Iglesia Catedral, por muerte del Doctor
don Gaspar González de Candamo, que entre los opositores
se distinguió con especialidad en las respectivas funciones
literarias el Doctor Don José Miguel Guridi y Alcocer, cura de
la villa de Tacubaya, tanto que no dudaban obtendría el primer
lugar.62

Ante la derrota, José Miguel Guridi y Alcocer decidió enviar una
representación de su puño y letra, en que manifestó su enojo e
inconformidad ante lo que consideraba una injusticia. Su primer
argumento se destinó a exponer “las funestas consecuencias de
una votación desarreglada”.63 Guridi apelaba al clamor y enojo
popular ante las votaciones a la canonjía magistral por la que
había concursado. El pueblo veía con dolor “que la protección
no sólo suplanta el mérito sino que también reviste de su nombre
y apariencia a la mediocridad y aun a la ineptitud. Y que hemos
llegado al extremo antes de abrirse un concurso, ni saberse
los que salen a él se sabe ya quien ha de optar al canonicato,
sin atenderse a más que al juego y a los valedores”.64 Si bien
nuestro personaje conocía las reglas de la dinámica relacional
que influía en la designación de curatos y canonjías, eso no lo
exentó de sentir frustración ante lo que veía como un favoritismo
AGI. México 2545. Certificación de Don José María de Castro a favor de
José Miguel Guridi y Alcocer, Ciudad de México, 7 de agosto de 1805.
63
AGI, México 2545, 1v. Representación de José Miguel Guridi y Alcocer al
rey, México, 28 de mayo de 1805.
64
AGI, México 2545, Representación, fs. 1v. y 2.
62

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de la protección de algún otro clérigo influyente contra la justicia
de una oposición sin corruptelas. Hacía referencia a tramas e
intrigas, aspectos que conocía de sobra porque ya de tiempo atrás
se había visto involucrado en ellas: las promesas incumplidas de
una promotoría fiscal o de un provisorato en Puebla se vinieron
abajo justo por ese juego de ajedrez de tramas e intrigas, que
colocaban y quitaban clérigos de manera estratégica:
Lo peor es que la falta de mérito es la que más estimula a poner
en acción los resortes políticos; pues aquel ha descuidado al que
lo posee y lo que es más retrae en cierto modo a los valedores
del mismo cuerpo porque los deslumbra su brillo y excita
sus celos, siendo así que la mediocridad y aun la ineptitud,
encuentra con facilidad padrinos, porque el amor propio quiere
ahijados, pero ahijados que nunca puedan hacer sombra. A más
de que nadie ignora que la desgracia es compañera inseparable
del mérito.65

José Miguel Guridi y Alcocer denunció varias prácticas usuales,
como el que los familiares arzobispales tuviesen un favoritismo
en los concursos de oposición. El señalamiento fue claro y
directo: el protegido era el licenciado Pedro Pascacio Herce.
Guridi reconstruye, bajo su mirada y experiencia, las incidencias
del concurso de oposición: un arzobispo aquejado por sus
enfermedades, que prestó poco interés en los otros opositores
y cuyo poderío influyó en el resto de los votantes. A decir de
Guridi, Lizana “se declaró abiertamente por su familiar”,
hablándole a los vocales que tampoco pudieron presenciar los
65

AGI, México 2545, Representación, f. 2 v. y 3.

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actos de los demás concursantes, dando lugar a una votación
más que arreglada”, nadie votó por su voluntad o siguiendo a su
propio dictamen, sino cautivándolo en obsequio del prelado. Los
vocales también fueron severamente criticados por Guridi: “son
hombres; tienen hechuras y parientes eclesiásticos que quieren
colocar o adelantar en su carrera; no les faltan hermanas, sobrinas
o ahijadas que desean entren en los monasterios, o que adquieran
dotes y nombramientos”.66
Según Guridi el resultado de la votación tuvo una gran
repercusión entre la población, pues “ha levantado el grito más que
nunca, resonando sus voces por las calles y las plazas y formándose
una especie de conmoción”. La crítica de Guridi fue voraz: “si el
camino más breve para obtenerlos (los beneficios) es adscribirse
en la familia de un prelado, ¿para qué es emplear tantos años en el
estudio, ni derretirse los sesos sobre los libros? ¿Cuánto mejor es,
dirán los jóvenes, afanarse por lograr una familiatura, la que puede
conseguirse con menos trabajo que el de las tareas literarias? Ella
no solo facilita el premio, sino que también aparenta el mérito”.
Guridi apelaba a la idea de que los americanos pudiesen gozar
de los mismos honores y oportunidades que los peninsulares,
refrendada en la Real Orden del 2 de enero de 1778, algo que en
la realidad tuvo poca aplicación y sí mucho abuso. Una política
velada del régimen borbón eclesiástico fue la de dotar con cargos
y beneficios a clérigos peninsulares y no tanto a los locales. Cada
66

AGI, México 2545, Representación, f. 4

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arzobispo que arribó a la Nueva España venía acompañado de
un séquito de individuos conocidos como familiares, a los que
regularmente se procuraba colocar en los mejores cargos dentro
de la curia eclesiástica, el cabildo catedralicio o dentro de la red
de parroquias de la ciudad de México.
Decía Guridi de sí mismo:
He gastado toda mi vida desde mis más tiernos años en la carrera
de las letras y en el servicio de la Iglesia y del Público y aún no
logro un pan entero qué comer. He visto y estoy mirando cada
día elevarse sobre mí a mis inferiores. No solo huyen de mí
las gracias, sino que aun en materias de rigurosa justicia se me
desatiende y mi infausta suerte ha apurado las heces del amargo
cáliz que me ha dado a gustar siempre. En cualquier otro
destino a que me hubiera dedicado o en cualquiera otra carrera
que hubiera seguido, quizá habría avanzado más después de los
años que llevo de tareas, trabajos y servicios, pero los sucesos
no han correspondido a las esperanzas fundadas en los servicios
mismos.67

Conclusiones
Brian L. Price, en su estudio sobre la retórica del fracaso,
orientada hacia el contexto narrativo nacionalista que se formó en
el México del siglo XIX, señala que “la retórica del fracaso surge
con mayor fuerza en momentos de crisis”.68 Esta misma sentencia
puede enlazarse perfectamente con el problema aquí planteado.
AGI, México 2545, Representación, f. 15
Brian L Price, El culto a la derrota. Narrativas del fracaso en la novela
histórica mexicana (México, DF: Universidad Autónoma Metropolitana - Unidad Iztapalapa, 2015), 26.
67
68

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La crisis y etapa crítica del clero de finales del siglo XVIII es
notoria entre líneas y en los diversos escritos y testimonios de la
época. Aquí nos hemos centrado en primer lugar en la apreciación
de un clero en decadencia, que si bien siempre estuvo como una
tarea pendiente para los arzobispos, fue a partir de la presencia
de Francisco Antonio de Lorenzana que tal problema cobró
dimensiones imperiales. De ahí el abordaje de dos diferentes
proyectos, uno orientado a corregir al clero –el Colegio seminario
de Tepotzotlán– y otro enfocado en la prevención de malas
conductas y no tanto en el castigo o en el sentido punitivo, como
fue el caso de la congregación de sacerdotes oblatos.
Otro tanto de esa narrativa del fracaso, propicio de la
crisis clerical, aparece en los informes de clérigos beneméritos
realizados en 1790 y 1797, y cuyas amplias descripciones nos
permiten apreciar que el modelo de clérigo ideal distaba mucho
de la realidad y de la personalidad y aptitudes mostradas por los
eclesiásticos seculares del arzobispado. Entre las apreciaciones
institucionales y los proyectos lanzados para mejorar la situación
del clero, se entrecruza una trayectoria de vida particular. La
construcción discursiva realizada a partir de algunos puntos de
los Apuntes y de la Representación de José Miguel Guridi y
Alcocer compagina a su vez con la narrativa de los arzobispos en
torno al clero que gobernaban. No es casualidad que las mayores
faltas, señaladas a través de cartas pastorales, edictos, sermones y
en los informes de eclesiásticos beneméritos, destaquen aquellas
características consideradas poco idóneas y susceptibles de
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mejora. La falta de genio, de habilidades clericales, de la salud
y demás aptitudes predominaban por encima del buen genio
o de la amabilidad. Pero existía algo todavía más poderoso
que se imponía por sobre todo eso: los vínculos relacionales
y padrinazgos al interior de la jerarquía del alto clero. Queda
como tarea pendiente realizar estudios de trayectorias de vida en
perspectiva comparada, por ejemplo entre Guridi y otro notable
como Francisco Pablo Vázquez. Se invita también al análisis de
esas redes relacionales al interior del clero del arzobispado de
México, en especial de aquel que encontraba su razón de ser y
su vida en un entorno urbano, como lo fue la ciudad de México
y sus bulliciosos e inquietos clérigos, siempre en búsqueda de
conseguir un mejor cargo y adaptarse a un mundo que cambiaba
aceleradamente ante sus ojos.
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�Productividad agropecuaria de la hacienda Ajuchitlán
El Grande durante el Porfiriato
Agricultural productivity of the hacienda Ajuchitlán El Grande
during the Porfiriato
David Felipe Gutiérrez Ugalde
Universidad Autónoma de Querétaro
Querétaro, México
orcid.org/0000-0001-6365-7921

Resumen: La hacienda de Ajuchitlán El Grande, durante el Porfiriato,
atravesaba por una etapa de transición a la modernización, contando con
los medios físicos y sociales fundamentales, lo que permitió alcanzar
los mayores niveles de producción agropecuaria y la introducción de
cultivos novedosos en el Semidesierto de Querétaro. Este artículo
se centra en describir e interpretar los niveles productivos de esta
hacienda junto con sus anexas, evaluando su productividad dentro
de su distrito, para evidenciar la importancia que la institución de la
hacienda tuvo en la historia agraria queretana y mexicana. Las fuentes
primarias utilizadas fueron informes estadísticos productivos distritales
y estatales, así como artículos sustraídos de La Sombra de Arteaga,
periódico oficial del estado de Querétaro.
Palabras clave: Hacienda; Ajuchitlán; Porfiriato; productividad;
historia agraria.
Abstract: The Ajuchitlán El Grande hacienda, during the Porfiriato,
went through a stage of transition to modernization, having the
fundamental physical and social means, which allowed it to reached the
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�Productividad agropecuaria

highest levels of livestock and farming production and the introduction
of novel crops in the Semi-desert of Querétaro. This article describes
and interprets the productive levels of this hacienda together with
its annexes, evaluating its productivity within its district, to show
the importance of the hacienda institution in the agrarian history of
Querétaro and Mexico. The primary sources used were district and state
productive statistical reports, as well as articles from La Sombra de
Arteaga, the official newspaper of the state of Querétaro.
Keywords: Hacienda; Ajuchitlan; Porfiriato; productivity; agrarian
history.

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�David Gutiérrez

Introducción
El objetivo del presente artículo es descubrir la importancia de la
productividad agropecuaria de una hacienda ubicada en el distrito
de Tolimán, Querétaro, México, durante el Porfiriato, llamada
Ajuchitlán El Grande, y sus anexas, Panales y Zituní, a través de
la descripción, comparación e interpretación de los volúmenes de
productos agrícolas y pecuarios que estas haciendas aportaban al
total de la producción distrital.
La historiografía sobre la hacienda de Ajuchitlán
El Grande es limitada y ofrece aspectos generales sobre su
estructura y desarrollo, donde las dinámicas productivas y datos
que argumentan dichas investigaciones no suelen ser claros.
David Brading, en su libro Haciendas y Ranchos del Bajío,
León 1700-1860, se enfocó en las actividades productivas de
esta hacienda, e indagó en fuentes primarias para conocer la
producción agropecuaria. Si bien su estudio está enfocado en
el siglo XVIII, representa el antecedente específico de este
artículo.1
Juan José Gutiérrez Álvarez, a través de fuentes
hemerográficas y estadísticas, aborda la producción de las
haciendas queretanas a nivel distrital. Señala que Ajuchitlán,
junto con la hacienda de la Buena Esperanza, era un modelo de
productividad,2 mas no ofrece un estudio más específico sobre
David Brading, Haciendas y ranchos del Bajío. León 1700-1860 (México,
DF: Grijalbo, 1988).
2
Juan José Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Que1

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�Productividad agropecuaria

los volúmenes de producción, aspectos laborales dentro de la
hacienda y dinámicas de distribución de los productos.
Por su parte, Marta Eugenia García Ugarte, basada en
fuentes orales, describe aspectos sociales y productivos de
Ajuchitlán El Grande durante el Porfiriato. Esta autora afirma
que en esta hacienda “la alta producción cerealera mantenía
las trojes llenas hasta arriba”;3 sin embargo, no proporciona
datos sobre las cantidades producidas para fundamentar su
importancia agrícola.
Otras obras sobre Ajuchitlán no fueron escritas por
historiadores, sino por los cronistas del municipio de Colón,
Querétaro. Esas crónicas describen aspectos generales de la
hacienda y realizan varios saltos cronológicos, ofreciendo datos
dispersos sobre su historia, y al igual que otros autores, no
demuestran cuán productiva era Ajuchitlán El Grande.4
Con base en este breve estado de la cuestión, es pertinente
señalar que la hacienda de Ajuchitlán no ha sido estudiada en
rétaro del Porfiriato”, en Historia de la Cuestión Agraria Mexicana. Estado de
Querétaro, vol. II, ed. Héctor Samperio Gutiérrez (México, DF: Juan Pablos
Editor; Gobierno del Estado de Querétaro; Universidad Autónoma de Querétaro; Centro de Estudios Históricos del Agrarismo en México, 1986), 269.
3
Marta Eugenia García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas (Querétaro: Gobierno del Estado de Querétaro, 1991), 43.
4
Cristóbal Vega Prado, De Tolimanejo a Villa de Colón. Haciendas colonenses (Querétaro: Calygramma, 2015); Jesús Solís de la Torre, “Ajuchitlán,
El Grande, Colón, Querétaro”, en Vidas y haciendas de Querétaro y la Nueva
España, ed. Sonia Butze Aguilar (Querétaro: Consejo Nacional para la Cultura
y las Artes; Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2006).
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�David Gutiérrez

el aspecto productivo durante el Porfiriato, y es importante
responder dos cuestiones centrales: ¿Cuáles eran los volúmenes
de producción agropecuaria en el distrito de Tolimán, en
Ajuchitlán y sus haciendas anexas? ¿Qué tan productivas fueron
estas haciendas en relación a otras haciendas de la región y
cuáles eran las cantidades que aportaban a nivel distrital? Para
responder a estas interrogantes será pertinente indagar sobre los
datos productivos que las fuentes primarias aportan, y realizar su
descripción e interpretación.
Es importante señalar que los estudios que se realizaron
en la década de los noventa arrojaron que las haciendas “no eran
empresas mal organizadas e ineficientes, y que la concentración
de la propiedad de la tierra que representaban no causaba
despilfarro y mala distribución de los recursos”;5 en este sentido,
esta investigación quiere sumar a la postura positiva de la
producción y explotación de los recursos naturales y humanos
en las haciendas, sin por ello decir que no existieron aspectos
negativos en esta institución.
El concepto de hacienda al que se recurre aquí es el de
Herbert J. Nickel, quien la define como una Institución social y
económica cuya actividad productora se desarrolla en el sector
agrario.6 De la misma manera, Nickel menciona una serie de
John H. Coatsworth, Los orígenes del atraso. Nueve ensayos de historia
económica de México en los siglos XVIII y XIX (México, DF: Alianza Editorial Mexicana, 1990), 8.
6
Herbert Nickel, Morfología social de la hacienda mexicana (México, DF:
5

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�Productividad agropecuaria

elementos primarios constitutivos de esta institución, de los
cuales, para fines de esta investigación, se retomarán los de
elección del producto y volumen de producción.7
El presente artículo se inserta en los estudios de historia
económica agraria, debido a su objeto de estudio, al tratamiento
de las fuentes primarias y a la metodología que sigue. Para aportar
evidencia empírica sobre la descripción e interpretación que se
hace en este trabajo, se consultaron documentos encontrados
en el Archivo Histórico del Estado de Querétaro (AHEQ),
fondo “Ejecutivo”; y en el Archivo del Centro de Estudios de
Historia de México (ACEHM), fondo “CCCLXXIII-1 Hacienda
Ajuchitlán y Panales”, y fondo “CCCLLXXIII, Testamentaria
de Manuel María Gorozpe y Echeverría”. Asimismo, se consultó
La Sombra de Arteaga, periódico oficial de Querétaro, en su
parte no oficial y la sección de manifestaciones, años 1880 a
1912. El método utilizado es cuantitativo, teniendo en cuenta
los datos duros de producción de las haciendas y su pertinente
interpretación.
Esta investigación está estructurada en tres apartados:
el primero explora la producción agrícola que generaba el
distrito de Tolimán; en el segundo, se describen e interpretan los
volúmenes de la producción agrícola de la hacienda de Ajuchitlán
El Grande, haciendo énfasis en la producción de cereales; y en el
Fondo de Cultura Económica, 1996), 19–20.
7
Nickel, 20.
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�David Gutiérrez

tercer apartado, se describen algunos aspectos de la producción
pecuaria de Ajuchitlán y sus haciendas anexas.
1. Producción agrícola en el distrito de Tolimán, 1891-1912
1.1 Contexto
En México, a partir de 1880 se modificaron las condiciones
político-económicas y comunicativas del desarrollo de la
hacienda, así como un aumento de la población. Además,
el mercado ofreció mejores perspectivas y posibilidades de
transporte, se introdujeron maquinaria, semillas mejoradas y
nuevas técnicas de cultivo, que permitieron la profesionalización
de la actividad agraria.8 La política agraria de Porfirio Díaz
estaba encaminada al desarrollo de una agricultura de tipo
intensivo, forjando las condiciones para crear pequeñas
empresas agrícolas dirigidas por los hacendados, quienes eran
los sucesores del proceso de desamortización de bienes de la
Iglesia en algunos casos, y en otras, representantes de una larga
tradición de terratenientes latifundistas. 9
En Querétaro, a finales del siglo XIX, “la provincia empezó
a recuperar su viejo aliento productivo”.10 Marta Eugenia García
Ugarte refiere que la productividad en las haciendas queretanas se
Nickel, 105.
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 238.
10
Marta Eugenia García Ugarte, Querétaro. Historia breve (México, DF: El
Colegio de México, 1999), 186.
8
9

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�Productividad agropecuaria

incrementó debido al control de los recursos hídricos, los cuales
se administraron en instalaciones e infraestructuras de regadío.
Por otra parte, las relaciones entre gobierno y rancheros y entre
minifundistas y grandes hacendados fue armónica, permitiendo el
desarrollo del sector primario en la entidad.11
La gubernatura en Querétaro, desde 1880 hasta 1911, con
un paréntesis de 4 años ocupados por Rafael Olvera, estuvo en
manos de Francisco González de Cosío, quien fue un poderoso
hacendado en el estado. González de Cosío comenzó a propiciar
el desarrollo de Querétaro con el antecedente de que la provincia
no sólo había sido agrícola sino también industrial.12
Una de las regiones del estado queretano es el
Semidesierto,13 donde durante el Porfiriato se encontraba el
distrito de Tolimán, conformado por las municipalidades de
Tolimán, Colón y Peñamiller.
García Ugarte, 186.
García Ugarte, 186–87.
13
Existen razones suficientes para llamarle Semidesierto o región seca a esta
zona, ya que la lluvia es exigua con una precipitación anual que fluctúa entre
370 y 470 mm, verificándose en los meses de junio a septiembre. Los ríos y
arroyos son escasos. El clima es seco semicálido, con temperatura media de
25°C; además este clima es extremoso, pues la variación de temperatura entre
estaciones es de 7°C. Regularmente, la altura de las montañas sobre el nivel
del mar oscila entre 1300 y 2000 metros, con algunas montañas excepcionales
que superan los 3000 metros. Ocasionalmente se ven paisajes con vegetación
exuberante y agricultura intensiva. Censo INEGI, 1986, citado en: Francisco
Javier Meyer Cosío, Querétaro árido en 1881. Una visita gubernamental a Tolimán, Colón y Peñamiller (Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro,
2001), 35–36.
11

12

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Mapa 1
Distrito de Tolimán

Fuente: Distrito de Tolimán, Ing. Pedro Moreno, 1895. Tomado de Mapoteca
Manuel Orozco y Berra, http://w2.siap.sagarpa.gob.mx/mapoteca/mapas/204OYB-7245-A.jpg
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Este distrito tenía una producción agrícola modesta, pues los
volúmenes de producción de cereales de esta región se encontraban
por debajo de lo producido en los distritos del Centro y San Juan
del Río; pese a esto, es necesario reconocer la productividad que
en Tolimán existió y los espacios específicos que fueron referentes
de la misma.
De acuerdo con Francisco Meyer, en el distrito de
Tolimán “la hacienda y el rancho agropecuarios eran las
principales formas de explotación de la tierra y de la gente. El
campo era el espacio vital de aproximadamente el 80% de los
habitantes de Tolimán”.14 En el año de 1892, se reportaban 11
haciendas, 2 fracciones de haciendas y 36 ranchos en el distrito
de Tolimán. Para 1904, aparecía en los informes la producción
de sólo 6 haciendas,15 pues algunas habían sido absorbidas por
otras, además de que algunas que en décadas anteriores habían
detentado la categoría de hacienda ahora las consideraban
ranchos; por otro lado, sólo 8 ranchos reportaban sus niveles de
producción.
El distrito de Tolimán, afirma Gutiérrez Álvarez, poseía
pocas haciendas de gran producción en comparación con otros
distritos como el del Centro y el de San Juan del Río: “Ajuchitlán y
Buena Esperanza –decía– son dos ejemplos de gran productividad
Meyer Cosío, 53.
Archivo Histórico del Estado de Querétaro (AHEQ). Graciano González,
Boleta para recoger datos sobre estadística agrícola, Tolimán, 28 de febrero de
1905. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª. Fomento Estadística, caja 2, Exp. 156.
14
15

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en la zona del distrito tolimanense.”16 De igual manera, Aurora
Castillo refiere que estas haciendas estaban ubicadas en las
planicies del distrito, lo que permitió la explotación de cultivos
temporaleros.17 En el Semidesierto queretano era complicado
encontrar suficiente cantidad de agua para regar los cultivos, por
lo que sólo algunas haciendas, como las ya mencionadas, podían
producir de forma eficiente.
1.2 Disposición del agua
La producción agrícola de una hacienda está condicionada por los
factores naturales, pero como dice Luis Fernando Flores Olague,
“en mayor grado está condicionada a integración de unidades
productivas al entorno urbano en crecimiento y la adopción de
tecnologías para los procesos de producción.”18 Las cosechas de
cereales en el distrito de Tolimán se veían condicionadas tanto
por los años de buenas como malas lluvias, puesto que la mayor
parte de sus tierras eran de temporal; sólo aquellas haciendas con
obras hidráulicas como presas, pozos o norias tenían ventajas
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 270.
17
Aurora Castillo Escalona, Tolimán. Entre el Imperio y la República (Querétaro: Universidad Marista de Querétaro, 2020), 64.
18
Luis Fernández Flores Olague, “Haciendas de Querétaro en el siglo XIX y
principios del XX: personajes y relaciones”, en Historia de la Cuestión Agraria Mexicana. Estado de Querétaro, v. II, ed. Héctor Samperio Gutiérrez (México, DF: Juan Pablos Editor; Gobierno del Estado de Querétaro; Universidad
Autónoma de Querétaro; Centro de Estudios Históricos del Agrarismo en México, 1986), 323.
16

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para almacenar el agua y regar sus cultivos, teniendo mejores
cosechas de cereales.
Varias de las haciendas del distrito de Tolimán tenían
desventaja con las de los distritos del Centro y de San Juan del
Río, tanto en el aspecto de la fertilidad de suelos y abundancia
de agua, como por la cercanía a las grandes urbes y el acceso
a los medios de comunicación, especialmente al ferrocarril. La
hacienda del distrito de Tolimán más cercana a una estación era
la Esperanza, seguida por la de Ajuchitlán, ubicada a 28 km de la
estación de la Noria donde embarcaba sus productos.19
En la municipalidad de Tolimán, la propiedad rural
más próspera, era la hacienda de Panales, a orillas del río San
Miguelito. Esta hacienda poseía obras hidráulicas para regar
las tierras planas de cultivo, donde se sembraba maíz dos veces
al año, y en algunas ocasiones se cultivaban cebada, jícama,
cacahuate y chile. En la vega del río San Miguelito, se llegaba a
sembrar caña de azúcar, y existían a lo largo de ésta varias huertas
donde se podían encontrar nogales, limones, aguacates, naranjos,
guayabos, duraznos y otros árboles frutales.20
Tanto Ajuchitlán y Buena Esperanza, ubicadas en la
municipalidad de Colón, debían su importancia productiva a la
existencia de obras hidráulicas que permitían una mayor irrigación
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro, Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “Sección de Manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912, p. 455.
20
Meyer Cosío, Querétaro árido en 1881. Una visita gubernamental a Tolimán, Colón y Peñamiller, 56.
19

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que en otras tierras del distrito. Antonio del Raso, encargado del
distrito de Tolimán, informaba a mediados del siglo XIX que “las
aguas depositadas en los bordos sirven para regar las siembras de
maíz y trigo y para el uso común del semoviente. La mejor obra
hidráulica en el distrito es la presa de La Compuerta en la hacienda
de Ajuchitlán.” Por 1854 había siete norias en todo el distrito,
mismas que se concentraban en los terrenos de las haciendas de
Ajuchitlán y Esperanza.21
Teniendo una idea de la disposición del agua en esta región
de Querétaro, ahora surge la pregunta: ¿Qué especies agrícolas se
cultivaban en el distrito de Tolimán?
1.3 Producción de cereales en el distrito de Tolimán
La base alimentaria se encontraba en los cereales, siendo los más
cultivados en las haciendas y ranchos del distrito. El maíz era la
semilla que más se cultivaba en el Bajío, en Querétaro y en el
distrito de Tolimán. Graciela Ayala Jiménez afirma que “durante
la primera parte del Porfiriato, el maíz no perdió su importancia
dentro de la producción y consumo de alimentos.”22
Se calculaba que el rendimiento del maíz era de 200
fanegas cosechadas23 por una sembrada, dependiendo de la
Graciela Ayala Jiménez, Bonanza y estabilidad económica. Precios, cotizaciones y salarios en la ciudad de Querétaro durante el Porfiriato, 1905-1911
(México, DF: Plaza y Valdés, 2010), 134.
22
Ayala Jiménez, 134.
23
La fanega para maíz equivale a 46.024 kg. Información tomada de Iris
E. Santacruz F. y Luis Giménez Cacho García, “pesas y medidas; las pesas y
21

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�Productividad agropecuaria

calidad del terreno. Dicho cereal se podía encontrar generalmente
en tres colores: encarnado, amarillo y blanco, siendo este
último el más preferido en uso doméstico como en las ventas de
mayoreo y menudeo.24 El maíz era, como en muchas regiones
de México, el principal cereal cultivado. Según datos de la
Secretaría de Fomento, dentro de la municipalidad de Tolimán,
se obtenían anualmente 10,900 hectolitros25 de maíz; sin embargo
esa cantidad sólo representaba la mitad de lo consumido por la
población tolimanense, que demandaba un estimado de 21,800
hectolitros anuales.26
Por su parte, Gutiérrez Álvarez afirma que Tolimán
era el tercer distrito en importancia productiva en Querétaro,
pues cosechaba anualmente en promedio 20,000 hectolitros de
maíz.27 Sin embargo, la cantidad referida por Gutiérrez Álvarez
resulta inverosímil, puesto que ésta apenas se acerca a la que
se producía en promedio en la municipalidad de Tolimán. Si el
distrito estaba conformado por tres municipalidades, y en Colón
estaban las haciendas más productivas, la cifra debió ser más
elevada.
medidas en la agricultura” en Enrique Semo (Coord.) Siete Ensayos sobre la
hacienda mexicana 1780-1880 (México: UNAM/INAH, 2012), 432.
24
La Sombra de Arteaga. Año XXI, Núm. 11, Querétaro, “La Agricultura en
Querétaro”, Parte no oficial. Marzo 18 de 1888, p. 117.
25
Un hectolitro equivale a 100 litros. Su abreviatura es hl.
26
Meyer Cosío, Querétaro árido en 1881. Una visita gubernamental a Tolimán, Colón y Peñamiller, 56.
27
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
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�David Gutiérrez

El otro cereal con amplia demanda era el trigo. El del
valle de Querétaro se consideraba como uno de los mejores de la
República Mexicana, siendo sólo superiores los trigos de Sonora
y los del Valle de San Martín Texmelucan, Puebla. El mejor trigo
en el distrito de Tolimán se podía encontrar en la hacienda de
Ajuchitlán; y en otros distritos las haciendas con buena calidad de
este cereal eran las de La Llave, Bravo, Chichimequillas, Atongo,
Juriquilla, Balvanera y El Batán.28
A diferencia del maíz, el trigo necesita que se riegue
frecuentemente, por ello “cuando en las fincas no hay agua
permanente, se deposita en presas y cajas construidas ad
hoc.”29 Lo anterior explica por qué en Ajuchitlán El Grande y
La Esperanza, a diferencia de otras haciendas del distrito de
Tolimán, eran importantes las presas, puesto que con el agua de
estos depósitos se irrigaba el trigal de dichas fincas. La cebada, el
otro cereal relevante en el distrito, se cultivaba en menor cantidad
y se destinaba en muchas de las ocasiones para alimentar a los
animales de tiro empleados en los trabajos agrícolas.
En la tabla 1 se muestran los volúmenes de cosecha de
los cereales del distrito de Tolimán, reportados por los prefectos
de distrito ante la Secretaría de Fomento entre los años 1889 y
1912.
La Sombra de Arteaga. Año XXV, Núm. 24, Querétaro, Alfonso Luis Velasco, “La riqueza agrícola del estado de Querétaro”, Parte no oficial. Junio 24
de 1891, 316.
29
La Sombra de Arteaga. “La Agricultura en Querétaro”, Parte no oficial,
118.
28

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�Productividad agropecuaria

Tabla 1
Producción de cereales en el distrito de Tolimán (1889-1912)
AÑO

CEBADA

MAÍZ

TRIGO

1889

3,620 hl

30,770 hl

36,200 kg

200,000 hl

36,200 kg
36,200 kg

1891
1892

1,086 hl

905 hl

1896

2,830 hl

9,176 hl

1897

1,400 hl

46,500 hl

59,300kg

1898

825 hl

42,732 hl

161,860 kg

1899

825 hl

40,980 hl

161,860 kg

1900

190 hl

17,939 hl

4,000 kg

1901

2,191 hl

164,580 hl

80,960 kg

1902

3,000 hl

151,598 hl

82,960 kg

1904

100 hl

80,842 hl

38,350 kg

1905

300 hl

33,865 hl

2,100 kg

1906

300 hl

80,842 hl

38,330 kg

80,842 hl

38,330 kg

1907
1908

150 hl

85,442 hl

38,330 kg

1909

100 hl

237,842 hl

38,330 kg

1912

1570 hl

26,000 hl

79,200 kg

Fuente: Elaboración del autor con base en fuentes primarias del AHEQ,
Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, años 1889-1912.

Todas estas cantidades provienen de las cosechas que se
levantaron en las tres municipalidades que conformaban el
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distrito de Tolimán (Colón, Tolimán y Peñamiller), y eran la suma
de lo que reportaban tanto las haciendas como los ranchos del
distrito. Es de notar que el maíz era el cereal con mayor volumen
de cosecha llegando a los 237,842 hectolitros (hl) en 1909, cifra
lejana a la que refiere Gutiérrez Álvarez;30 mientras que el trigo
alcanzó su cúspide productiva en el año de 1899 con 161,860
hl. La producción de trigo que se reportaba en estos informes
dados a la Secretaría de Fomento provenían básicamente de dos
haciendas: Ajuchitlán El Grande y la Buena Esperanza. Los datos
para los años 1910 y 1911 no se reportaron porque hubo sequía
provocando un desastre en las cosechas.
1.4 Leguminosas, bebidas fermentadas y frutas
Otros productos que se cultivaban en el distrito eran las
leguminosas, siendo el frijol la más importante. Según una nota de
La Sombra de Arteaga, en 1888 se observaba que los rendimientos
de esta leguminosa en buenos terrenos eran que por cada fanega
sembrada se cosechaban 35.31 También era común que en todo
Querétaro y en el Bajío la siembra de frijol se intercalara con la
de maíz, obteniendo así dos productos a la vez, los cuales eran
básicos en la dieta de los habitantes de la región. Entre 1892 y
1912 se cosecharon anualmente un promedio de 2,612.13 hl de
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
31
La Sombra de Arteaga. “La Agricultura en Querétaro”, Parte no oficial,
118.
30

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�Productividad agropecuaria

frijol en el distrito de Tolimán.32 El arvejón, garbanzo y lenteja
se cultivaban en menor proporción, sobre todo en las grandes
haciendas, como Ajuchitlán y Esperanza, donde se contaba con
mejores tierras y disposición de obras hidráulicas que en las
labores de los pequeños productores en los pueblos del distrito.
Además de los cereales y leguminosas, se cultivaban
algunos tubérculos como el camote y la papa; asimismo, se
sembraban cacahuate y chile verde. Antes de 1888, el cultivo
de chile había estado monopolizado por los propietarios de las
grandes fincas rústicas; posteriormente esa situación cambió,
puesto que el chile fue cultivado por los pequeños agricultores
de la clase pobre, quienes lo sembraban en pequeñas huertas,
vendiendo su producto en los mercados de las ciudades, sin que
por este hecho los hacendados dejaran de cultivarlo en grandes
cantidades, pues éstos tenían agua suficiente para su producción.33
Por otra parte, es importante mencionar que los suelos
de la región del Semidesierto son ideales para el cultivo de
magueyes y en las haciendas del distrito de Tolimán era común
encontrar magueyeras. Ajuchitlán tenía una buena parte de su
tierra cultivada con estas plantas. La producción de aguamiel
para la elaboración de pulque fino y del llamado tlachique, era
importante para satisfacer la demanda de bebidas fermentadas que
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª de Fomento. Dato fundamentado en
las boletas de producción agrícola del distrito de Tolimán, años 1892-1912.
33
La Sombra de Arteaga. “La Agricultura en Querétaro”, Parte no oficial,
118.
32

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consumía la población local de las haciendas y de los pueblos, y
en algunos casos para la venta en las grandes urbes.
La producción más importante de tlachique o pulque en
el estado provenía del distrito de Tolimán,34 donde en promedio,
entre los años 1892 y 1908, se produjeron anualmente 5,244 litros
de pulque tlachique. Según un informe del prefecto Francisco
de Vargas, en las municipalidades de Tolimán y en Colón se
elaboraba pulque, pero era en pequeñas cantidades, ya que no
existían tinacales.35 Lo anterior es verosímil, puesto que antes de
1897 no existen informes de producción a mediana y alta escala
de pulque en el distrito, pero en 1912, en la hacienda de Ajuchitlán
se refiere la existencia de un tinacal, que registró una ganancia
por $3,565.60;36 y hasta hace veinte años, en la hacienda de El
Zamorano se podía observar la estructura completa de su tinacal,
por lo que se presume que casi cada hacienda tenía estos espacios
de fermentación.
Otra de las bebidas fermentadas que se elaboraban en
la región era el aguardiente. En un punto de la Villa de Colón,
nombrado El Salto, existió una fábrica de aguardiente, su
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
35
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 1, Exp. 30. Francisco
de P. Vargas, “Cuestionario. Industria agrícola. Elaboración de pulque”, Tolimán, 23 de noviembre de 1888.
36
Archivo del Centro de Estudios de Historia de México (ACEHM). Fondo
CCCLXXIII Testamentaria de Manuel María Gorozpe y Familia. “Balance de
comprobación”, Hacienda de Ajuchitlán, 31 de diciembre de 1912. Carpeta 7,
Documento 162, f. 3.
34

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propietario era el señor Nicolás de la Torre, residente en Querétaro.
Dicho taller producía cincuenta barriles de aguardiente de 20
grados de fuerza alcohólica al año, empleando para ello tres cubas
y dos alambiques.37
Además de los productos citados, el distrito producía
diversidad de frutas entre las que se podían encontrar plátanos,
naranjas, limas, caña de Castilla, y guayabas, cultivados en las
huertas de las haciendas y en las de los pobladores indígenas de
las riberas del río San Miguelito.38 En 1900, el distrito de Tolimán
registró ante la Secretaría de Fomento la producción de 337,590
kg de fruta, cifra engrosada principalmente por la cosecha de
zapote blanco, aguacate, tunas, limas y naranjas.39 Incluso en
pleno siglo XXI, en los tradicionales tianguis de las principales
poblaciones de los municipios de Colón, Peñamiller y Tolimán
se pueden encontrar personas que comercializan sus frutas y
semillas cultivadas en sus huertas, lo que es un claro signo de las
prácticas productivas y económicas que vienen de siglos atrás.
A pesar de que el Semidesierto queretano es un espacio
geográfico donde no existen amplias planicies con tierras muy
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Pedro de la Vega y José R.
Landaverde, “Cuestionario. Industria agrícola. Fábricas de aguardiente”, Villa
de Colón, 31 de octubre de 1888. Caja 1, Exp. 30.
38
La Sombra de Arteaga. Año XXV, Núm. 24, Querétaro. Alfonso Luis Velasco, “La riqueza agrícola del estado de Querétaro”, Parte no oficial. Junio 24
de 1891, 317.
39
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento. Jesús Aguilar, “Producción
de frutas y legumbres. Distrito de Tolimán”, Tolimán, 21 de mayo de 1901.
Caja 2, año 1901, Exp. 132.
37

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nutritivas, ni la presencia de muchos cuerpos de agua, con lo
anteriormente expuesto se permite valorar un amplio espectro de
producción agrícola en el distrito de Tolimán, que abarca desde
los cereales hasta las frutas. Por eso resulta “sorprendente”40 la
producción agrícola de esta zona, como decía Juan José Gutiérrez,
porque con pocos recursos naturales se producían los alimentos
necesarios para el sustento de la población.
Una vez descrita la producción distrital, conoceremos
un poco de los antecedentes históricos de la hacienda. Además,
se dará a conocer lo que producía la hacienda de Ajuchitlán,
destacando sobre todo la producción de trigo y otros cultivos
innovadores en la región.
2. Producción agrícola en la Hacienda de Ajuchitlán El Grande
En 1547, el virrey Antonio de Mendoza otorgó una merced de
cuatro sitios mayores y ocho caballerías al oidor licenciado
Hernando Gómez de Santillán en el sitio llamado Juchitlán.41 Para
1572 se le dieron a este mismo personaje doce sitios más y nueve
caballerías.42 Después, Gómez de Santillán vendió todos esos
sitios a Gregorio Gómez que era vecino de Michoacán,43 quien
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
41
ACEHM, “Documentos sobre integridad de tierras de Ajuchitlán, Panales
y Zituní arreglada con el Gobierno General”, Fondo CCCLXXIII-Testamentaria Manuel María Gorozpe y familia, Carpeta 3, Documento 225, ff. 11-12,
México, Mayo-Noviembre, 1889.
42
Torre, “Ajuchitlán, El Grande, Colón, Querétaro”, 126.
43
Solís de la Torre refiere que a un tal Gonzalo Gómez, pero en realidad su
40

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�Productividad agropecuaria

tenía una hija llamada Catalina Gómez Corona la que casó con
Juan de Villaseñor Cervantes,44 mismos que vendieron la estancia
de Ajuchitlán en 1576 a Diego Alonso Larios, vecino de la
Ciudad de México.45 Sólo 20 años Ajuchitlán estuvo en posesión
de Diego, ya que para 1596 se remató y formalmente, quedó en
manos de Alonso Pérez de Bocanegra en 1600, quien la adquirió
en 12,000 pesos de oro común,46 pero que estaba condicionada
por un censo47 que debía ser pagado por el mismo Pérez de
nombre era Gregorio, lo cual se comprueba con el documento de la foja 74
del fondo CCCLLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, del
ACEHM, donde Juan de Villaseñor Cervantes le menciona con este nombre y
además declara que es su suegro.
44
Dicho personaje era vecino de Guanajuato y se dedicaba a la minería. En
el documento sobre la venta de la estancia de Ajuchitlán ubicado en el fondo
CCCLLXXIII-1, carpeta 12, foja 65 del ACEHM, se hace mención de algunas transacciones que Villaseñor Cervantes hacía en relación al azogue de las
minas que él tenía en Guanajuato. Al parecer las minas de Ajuchitlán aún no
habían sido descubiertas, Peter Gerhard apunta que éstas se descubrieron alrededor de 1700, pero no da dato exacto.
45
El documento que describe todos los sitios que le venden a Diego Alonso
Larios se ubica en ACEHM, Fondo CCCLLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y
Panales, Querétaro, Carpeta 12, Legajo1, f. 55 y ss.
46
ACEHM, Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, f. 111. Melchior Xuares, Ciudad de México, 24-31
de octubre de 1643.
47
El censo era un impuesto que era aplicado a la tenencia de la tierra. Aunque había distintos tipos de censos, consignativos, reservativos o vitalicios, los
más utilizados fueron especialmente los de tipo “consignativo” redimible, que
eran la adquisición de un capital bajo la garantía de una finca o un inmueble,
sujetándola al gravamen de una pensión anual. El censatario (aquel que solicitaba el préstamo) conservaba el pleno derecho sobre el bien inmueble y podía
venderlo, enajenarlo, si el comprador aceptaba el censo y las obligaciones que
se derivaban del mismo, y el censualista (quien otorgaba el censo) daba la
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Bocanegra.48 A los pocos años, Alonso falleció y la hacienda pasó
a manos de Pedro, su hijo, quien la administró junto con su madre
Beatriz Jaramillo.
Por el año de 1627 falleció Pedro Pérez de Bocanegra,
y a su viuda Elena, su cuñado Marcos le ofreció la cantidad de
14,000 pesos oro común por la hacienda de Juchitlán, en 1628;49
sin embargo, Elena no aceptó y dio en posesión la hacienda a
Juan López de Soto.50 El último heredero de los Bocanegra
también remató la hacienda Juchitlán en nombre propio y
de sus padres Alonso y Beatriz Jaramillo. Esta situación se
verificó en el año de 1674.51 En 1680 la Real Audiencia aprobó
el remate de Ajuchitlán en favor de Pedro de Solchaga,52
autorización. Las propiedades gravadas no podían ser divididas. El porcentaje
que se pagaba sobre la tierra puesta en censo era bajo. En el siglo XVI era
de poco más del 7% En el siglo XVII se redujo al 5%. A comienzos del siglo
XVIII sólo era del 3% de acuerdo con las cifras ordenadas por las pragmáticas
reales españolas.
48
Torre, “Ajuchitlán, El Grande, Colón, Querétaro”, 126. Solís de la Torre no
ofrece la cita, sin embargo podemos encontrar una referencia de ese remate en
ACEHM, Fondo CCCLLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, ff. 82-83, y ff. 111-112.
49
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, ff. 204 y ss. Domingo de Urquiza, Pueblo de Querétaro, 2 de mayo de 1628.
50
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, ff. 212-214. Felipe de Santiago, Pueblo de Querétaro, 10 de mayo de 1628.
51
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, f. 146. Lázaro de Vitorica y Solarte, Ciudad de
Santiago de Querétaro, 17 de octubre de 1689.
52
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personaje que pronto la vendió en 1691 a su sobrino, también
llamado Pedro de Solchaga.53 Para 1724, Pedro Solchaga
sobrino había muerto y su viuda doña Gerónima de Arteaga
Almaraz quedó como la dueña de la hacienda de Juchitlán,
pero además era propietaria de la hacienda de San Pedro y San
Pablo en la Villa de Cadereyta.54
Es prudente realizar una digresión para comentar que las
minas y ciudades son consideradas como polos de crecimiento
regional según los esquemas analíticos desarrollados por Pedro
Pérez Herrero. La minería considerada como “motor de arrastre” puede explicar la formación de cinturones de ranchos y haciendas55 en la región de Cadereyta, Tolimán y Tolimanejo en
el siglo XVIII, dentro de la cual aparece la hacienda Juchitlán o
Ajuchitlán. Por el año de 1700 se descubrieron yacimientos de
plata y oro en Juchitlán, lo que provocó que en poco tiempo se
estableciera el poblado de San Sebastián Bernal. Más hacia la
parte de Cadereyta se halló otro yacimiento en San Juan Nepotaro, carpeta 12, legajo 1, ff. 134-135. Francisco Sáenz de Segura, Ciudad de
Santiago de Querétaro, 11 de agosto de 1680.
53
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, f. 150. Lázaro de Vitorica y Solarte, Ciudad de
Santiago de Querétaro, 31 de mayo de 1691.
54
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, f. 257. Joseph Antonio de Anaya, Ciudad de México,
26 de mayo de 1724.
55
Pedro Pérez Herrero, “Los factores de la conformación regional en México
(1700-1850): Modelos existentes e hipótesis de investigación”, en Región e
historia en México (1700-1850), ed. Pedro Pérez Herrero (México, DF: Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1997), 210.
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muceno, que propició la fundación del asentamiento nombrado
El Doctor.56
Para 1725, a doña María Gertrudis de Solchaga, hija de
don Pedro de Solchaga, se le embargó la hacienda y la mina
descubridora de Ajuchitlán,57 y en 1777, siendo ya propietario de
dicha hacienda don Pedro Romero de Terreros, conde de Regla,
habiendo realizado previa solicitud, recibió autorización para
adjudicarse un terreno para la mina.58 El conde de Regla vendió
la propiedad a Pedro José Miguel Echeverría, quien la poseyó de
1821 a 1830. Posteriormente su yerno Manuel María Gorozpe
es su propietario de 1866-1877, teniendo en cuenta que la gran
propiedad abarca tanto Ajuchitlán con sus anexas Panales y
Zituní. Para 1877, Pedro Miguel Gorozpe y Echeverría la recibe
en herencia, y es éste hacendado el que dirige la hacienda durante
el periodo del porfiriato y del que se menciona en este artículo.
Hasta el momento no conocemos los planos de la hacienda
de Ajuchitlán y sus anexas durante los siglos XVI, XVII y XVIII,
pero por la información referenciada anteriormente, sabemos de que
llegaba cerca de San Pedro Tolimán, casi el mismo territorio que tenía
Peter Gerhard, La frontera norte de la Nueva España (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1996), 65.
57
Archivo General de la Nación (AGN). Instituciones Coloniales, Real Audiencia, Tierras (110), Contenedor 1090, Vol. 2646, Exp. 1, años 1725-1755;
Instituciones Coloniales, Real Audiencia, Tierras (110), Contenedor 1098, Vol.
2643, Exp. 1, años 1777-1790.
58
AGN. Instituciones Coloniales, Gobierno virreinal, Vol. 59, Exp. 31, año
1777.
56

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la hacienda en 1870, donde aparece la hacienda de Panales como
su anexa, además teniendo en cuenta que el sitio de Panales ya se
mencionaba desde la administración de Pedro Pérez Bocanegra, por
el año de 1621. En 1883, según una copia de la escritura de hipoteca
otorgada por Pedro Gorozpe a favor de José Lozano y Echeverría, la
hacienda de Ajuchitlán lindaba al norte con el pueblo de Tolimanejo,
Hacienda de Zamorano y Rancho de Ocotillos; al este con el Rancho
de don Francisco Verde, fracción de la Hacienda del Capulín, y
pueblos de San Pedro y San Miguel Tolimán; al sur con los pueblos
de San Antonio el Prelado y de Santillán; y al poniente con las
haciendas de la Laja y la Esperanza hasta Tolimanejo.59
Durante el Porfiriato, a 8 km de la cabecera de la
municipalidad de Colón, se encontraba la hacienda de Ajuchitlán
El Grande con una extensión de 30,702 ha, donde además de trigo
se cultivaban otros cereales, leguminosas, magueyes y frutas. Los
productos de esta hacienda eran embarcados en la estación de la
Noria, y llevados a México para su comercialización.60 Ajuchitlán
El Grande cultivaba sus distintos productos agrícolas en terrenos
de enlame que comprendían 84 ha, sin embargo la mayor extensión
de tierra era de temporal de segunda clase, que abarcaba 3,901 ha.61
Gil Mariano León, Copia de la escritura de la hipoteca otorgada por el Sr.
D. Pedro M. Gorozpe en favor del Sr. Lic. D. José Lozano y Echeverrí, en:
ACEHM. Fondo CCCLXXIII “Testamentaria Manuel María Gorozpe y Familia”, Carpeta 3, doc. 217, f. 7. México, 5 de junio de 1886.
60
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro. Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “sección de manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912, 455.
61
La Sombra de Arteaga. Cesáreo Barrera y M. Vázquez, “Sección de Mani59

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Fuente: Sección de la Carta general del estado de Querétaro de Pedro Moreno, año 1897.
Fuente: http://w2.siap.sagarpa.gob.mx/mapoteca/mapas/CINGVACA01-12-CGE-7244-A.jpg

Sección de la Carta general del estado de Querétaro

Mapa 2

David Gutiérrez

festaciones”, 454.

229

�Productividad agropecuaria

En Ajuchitlán, debido a la calidad de sus suelos y a la presencia
de manantiales, se lograban cosechas de cereales que cubrían
las necesidades tanto de la hacienda como del mercado local.62
Esta hacienda desde mediados del siglo XIX, tenía “renombre
nacional por la excelencia de sus trigos”.63 De esta calidad dan
testimonio las múltiples ocasiones en que don Pedro Gorozpe y
Echeverría, propietario de Ajuchitlán de 1877 a 1912, participó
en exposiciones internacionales y locales a donde llevó muestras
de sus productos. En 1882, en la Primera Exposición Industrial
de Querétaro, Gorozpe presentó su mejor trigo tanto de riego
como de temporal, algodón y queso de vaca,64 donde obtuvo el
primer lugar por la calidad de su trigo.65 Para la Exposición de
París en 1900, Gorozpe mandó sacos con trigo, maíz, arvejón y
frijol negro, que fueron recibidos por Carlos M. Loyola, uno de
los organizadores de las muestras que se enviaron a Francia por
parte de la Junta directiva.66
Durante el Porfiriato, el dueño de Ajuchitlán y sus
haciendas anexas Panales y Zituní, era Pedro Gorozpe Echeverría,
Juan José Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del Porfiriato”, 269.
63
García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas, 40.
64
Celestino Díaz, Memoria de la Primera Exposición Industrial de Querétaro y lista de los objetos presentados en la misma (Querétaro: Imprenta de
Luciano Frías y Soto, 1882), 47–48.
65
Díaz, 101.
66
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 1, Exp. 14. Carlos M.
Loyola, Documento sobre las semillas que envía Pedro Gorozpe a la Exposición de París, Querétaro, 19 de agosto de 1899.
62

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reconocido agricultor en el estado de Querétaro, y quien además
fue presidente de la Sociedad Agrícola Mexicana,67 una importante
sociedad civil de agricultores que pretendía impulsar el desarrollo
tecnológico en el campo.68 Pedro recibió como herencia de su
padre Manuel Gorozpe las haciendas en 1877, pero tiempo antes
ya se había encargado de administrar la hacienda de la Gavia, en
el estado de México, por lo que ya tenía experiencia en fincas
rústicas.
Un elemento primario en el concepto de hacienda
mexicana de Herbert J. Nickel es el absentismo de los hacendados
en sus fincas,69 lo cual paulatinamente fue provocando que los
mayordomos o administradores tuvieran un papel protagónico
en la administración dentro de las haciendas. Pedro Gorozpe,
iniciando el siglo XX, era un dueño que se hallaba ausente en
sus fincas; la persona que atendía directamente los asuntos de
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, caja 3, Exp. 426. Sociedad
Agrícola Mexicana, “Informe sobre la conformación de la mesa directiva para
el año 1907”, México, 5 de abril de 1907. Existe un boletín de esta Sociedad
que muestran a Pedro Gorozpe como presidente en el año de 1898, mismo que
se puede consultar en AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª de Fomento, Caja
1, Exp. 166.
68
Marta Eugenia García Ugarte, Hacendados y rancheros queretanos, 17801920 (México, DF: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1992), 367.
Marta Eugenia considera a la Sociedad Agrícola Mexicana como un grupo
de hacendados que buscaban defender sus legítimos intereses y procurar el
progreso y adelanto de la agricultura nacional. Además de que los estatutos de
esta sociedad eran un reflejo del cambio de mentalidad de los propietarios de
las fincas rústicas.
69
Nickel, Morfología social de la hacienda mexicana, 19–20.
67

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administración y producción de las haciendas era su mayordomo
Cesáreo Barrera, quien por correspondencia mantenía informado a
Pedro Gorozpe que residía en la Ciudad de México.70 Sin embargo,
el señor Gorozpe solía visitar sus propiedades eventualmente, ya
fuera para despejarse de la bulliciosa ciudad o para arreglar algún
asunto de gran necesidad en las fincas.
2.1 Producción de cereales y otros productos agrícolas
Ya se ha mencionado que Ajuchitlán El Grande era reconocida
por su producción de trigo, grano de buena calidad que estaba a la
altura de lo producido en otras haciendas de los distritos queretanos
con mejores tierras y recursos hídricos como los del Centro y
San Juan del Río.71 Como el trigo requería suficiente agua, en
Ajuchitlán las obras hidráulicas eran sumamente importantes. En
la hacienda existían para el año de 1903, tres presas: La Vieja,
construida a fines del siglo XVIII; la llamada Nueva, que Pedro
Gorozpe mandó construir en 1903; y la de Pilares de donde se
regaban los campos de trigo: un aproximado de 84 ha donde se
cultivaban tanto de primera como de segunda clase. 72
ACEHM, Fondo CCCLLXXIII Hacienda Ajuchitlán y Panales, Querétaro,
Carpeta 7, Documento 158. Cesáreo Barrera, “correspondencia del administrador de Ajuchitlán a Pedro M. Gorozpe”, Hacienda Ajuchitlán, 1911.
71
La Sombra de Arteaga. Año XXV, Núm. 24, Querétaro. Alfonso Luis Velasco “La riqueza agrícola del estado de Querétaro”, Parte no oficial. Junio
24 de 1891, p. 316. También aparece referido en: Alfonso Luis Velasco, Geografía y estadística de la República Mexicana, t.VIII. Querétaro de Arteaga
(México: Oficina de la Secretaría de Fomento, 1891), 46.
72
García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas, 42.
70

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La producción triguera en el distrito de Tolimán, según los
datos que nos proporcionan las boletas de estadística de producción
agrícola, oscilaba entre 16,500 y 50,000 kg por año, y de la cual
Ajuchitlán aportaba alrededor del 40%, con un promedio de 22,500
kg, el resto del trigo era producido en las haciendas de La Esperanza,
Galeras y el Blanco. Parte de este grano era molido en un molino de
harina ubicado en la Villa de Colón. Su dueño era el señor Cipriano
Obregón. Era un molino pequeño conformado por dos piedras, un
cernidor, y dos elevadores: uno para trigo y otro para harinas. Su
producción anual era: 600 arrobas harina flor,73 200 arrobas grano,
150 arrobas de semita y 300 arrobas de salvado.74 La hacienda de
Ajuchitlán molía parte de su grano en ese molino, pero la mayor
cantidad de su cosecha era embarcada en la estación de La Noria
con destino a la Ciudad de México para su venta.75
El maíz era el principal cereal en la producción al ser la
base alimenticia de los trabajadores de la hacienda, pero también
tenía como destino su venta en los mercados locales del distrito
de Tolimán, en la Ciudad de Querétaro y en México. La cantidad
cosechada de este cereal llegó a su cúspide en los años de 1904
a 1909, donde se almacenaban 30,000 hectolitros76 (tres millones
Se refiere a la harina de molido fino.
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 1, Exp. 30. Pedro de
la Vega y José R. Landaverde, “Cuestionario. Industria agrícola. Molinos de
trigo”, Villa de Colón, 31 de octubre de 1888.
75
García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas, 43.
76
Información recabada según las boletas de producción agrícola años 18911909, AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª. Fomento. Los años de 1910 y
73
74

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�Productividad agropecuaria

de litros); éste era un volumen excepcional si tenemos en cuenta
que el maíz se cultivaba sobre todo en las tierras de temporal a
expensas de la lluvia.
Anterior a 1904, la producción de maíz en Ajuchitlán
oscilaba entre los 4,000 y 10,000 hectolitros, pero posteriormente
se triplicó debido a la construcción de la presa Nueva en 1903,
de donde se pudo regar una mayor extensión del cultivo de este
cereal. La tabla 2 concentra los volúmenes de producción de los
principales cultivos en la hacienda de Ajuchitlán.
Tabla 2
Principales productos agrícolas de la hacienda de Ajuchitlán el Grande
AÑO
1891
1892
1904
1905
1906
1907
1908
1909
1910
1911

Maíz
4, 000 hl
10,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
Pérdida total
(p.t.)
p.t.

Trigo

Frijol

300 hl
500 hl
161 hl
21 hl
222.3 hl
222.3 hl
161 hl
222.3 hl

100 hl
1,000 hl
60 hl
60 hl
60 hl
120 hl
290 hl
186 hl

p.t

p.t.

p.t.

p.t.

Fuente: Elaboración del autor. AHEQ, Fondo Ejecutivo,

Sección 4ª Fomento, años 1891-1911.

1911, fueron de pérdida total (p.t.) debido a los malos temporales.
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�David Gutiérrez

Según lo informaba Cesáreo Barrera en 1912, los años de
1910 y 1911 habían sido de mal temporal, lo que provocó una
pérdida total en las cosechas de los cereales de la hacienda de
Ajuchitlán.
Para el almacenamiento del trigo, maíz y frijol, que eran
los granos básicos que se producían en Ajuchitlán, se usaban
las trojes de hasta dos niveles. Arnulfo Cabrera afirmaba que en
lo que hoy es la casa del hacendado, remodelada por el coronel
José García Valseca, “donde está el comedor, el antecomedor y
la cocina era una troje de dos naves”,77 lo que da una idea de los
grandes volúmenes que se cosechaban y almacenaban en estas
bodegas.
En los informes estatales de la Secretaría de Fomento
no aparece toda la gama de productos agrícolas cultivados en
Ajuchitlán El Grande; pero según un balance de comprobación de
esta hacienda, todavía para 1912 se seguía produciendo arvejón,
haba, lenteja, garbanzo, papa y chile,78 lo que denota que la finca
era productiva y seguía manteniendo la diversidad de cultivos
como en los años previos al Porfiriato, cuando el dueño era el
señor Manuel María Gorozpe, padre de Pedro.
Por otra parte, la producción de pulque fino y tlachique,
demandaba una superficie considerable de magueyes sembrados,
Vega Prado, De Tolimanejo a Villa de Colón. Haciendas colonenses, 61.
ACEHM, Fondo CCCLXXIII Testamentaria de Manuel María Gorozpe y
Familia, Carpeta 7, Documento 162. “Balance de comprobación”, Hacienda de
Ajuchitlán, 31 de diciembre de 1912.
77
78

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�Productividad agropecuaria

llegándose a registrar 21,500 plantas,79 y que en 1912 verificó un
ingreso por $41, 035.79. La huerta, era otro espacio de donde se
obtenían diversas frutas como el membrillo, durazno, chirimoyo,
granadas, entre otros; y que en ese mismo año reportó ganancias
por $2,252.91.80
A pesar del absentismo de algunos dueños, “hubo en
Querétaro haciendas que estuvieron hacia finales del siglo
XIX impulsando la introducción de productos hasta antes
insospechados en la zona como la caña de azúcar o el algodón”.81
Por ejemplo, Pedro Gorozpe introdujo cultivos nuevos en su
hacienda de Ajuchitlán; no sólo siguió con los clásicos cereales
y leguminosas, sino que se decidió a introducir linaza, algodón y
morera. La linaza se cultivaba con éxito en la finca de Ajuchitlán,
y su grano se vendía en Querétaro y México, pero no se explotaba
para desfibrarla, pues Gorozpe desconocía el procedimiento
químico o mecánico para tal efecto. El algodón se producía en un
lugar llamado la Salitrera donde había abundancia de agua.82 En
cuanto a las moreras, Gorozpe, en diciembre de 1882, solicitó un
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro. Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “Sección de Manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912, 455.
80
ACEHM, Fondo CCCLXXIII Testamentaria de Manuel María Gorozpe y
Familia, Carpeta 7, Documento 162, f.1. “Balance de comprobación”, Hacienda de Ajuchitlán, 31 de diciembre de 1912.
81
Flores Olague, “Haciendas de Querétaro en el siglo XIX y principios del
XX: personajes y relaciones”, 323.
82
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja1, Exp. 3. Jesús Mota,
“Cuestionario sobre frutos susceptibles de exportación”, Villa de Colón, 17 de
octubre de 1882.
79

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número de plantas de morera blanca para “plantarlas y aclimatarlas
en su finca de Ajuchitlán”,83 y con ello impulsar la producción de
seda que el gobierno federal, a través de la Secretaría de Fomento
tenía planeado.
La agricultura era una actividad menor en las haciendas
anexas de Panales y Zituní, debido a la calidad y extensión de
sus terrenos inferiores a los Ajuchitlán. La hacienda de Panales,
ubicada en parte de los municipios de Tolimán y Colón, en 1912
poseía dos tipos de terrenos para la producción agrícola: 44 ha
de tierra de riego de segunda clase y 88 ha de tierras de temporal
de segunda clase.84 Zituní, en Cadereyta, explotaba 363 ha de
temporal de segunda clase.85
Las cosechas de maíz y frijol de Panales y Zituní eran
muy inferiores a las de la hacienda principal de Ajuchitlán. Por
ejemplo, en 1891, en Ajuchitlán se cosecharon 4,000 hectolitros
de maíz, mientras que en Panales, sólo se obtuvieron 200; y para
1892, en Ajuchitlán se levantaron 10,000 hectolitros de maíz, y
en Panales sólo 300.86 La producción agrícola en estas haciendas
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 1, Exp. 13. México, 23 de diciembre de 1882. Pedro Gorozpe, “Carta solicitud dirigida a José
María Esquivel, secretario del gobierno constitucional de Querétaro, 1882”,
México, 23 de diciembre de 1882.
84
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 37, Querétaro. Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “Sección de Manifestaciones”. Septiembre 12 de 1912, 352.
85
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro. Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “Sección de Manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912, 455.
86
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 2, Exp. 25. Jesús E.
Monsalve, “Noticia aproximada que manifiesta la cosecha media en el año
83

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�Productividad agropecuaria

anexas estaba más enfocada a la alimentación de la población
trabajadora que habitaba en ellas. Tanto la hacienda de Panales
como Zituní, se dedicaron más a la explotación de ganado mayor
y menor.
3. Haciendas anexas de Panales y Zituní: agostaderos
de Ajuchitlán El Grande
La mayor parte del territorio de las haciendas de Ajuchitlán,
Panales y Zituní, era de agostadero y no tanto de tierras de cultivo,
debido a que la topografía de la región del distrito de Tolimán
en la parte nororiental está conformada por cerros y montañas,
encontrándose pocas planicies. Los agostaderos son aquellos
terrenos de los cerros en donde pastan los ganados mayores y
menores. En las partes bajas corrían arroyos en donde abrevaban
los ganados.
La hacienda de Panales era considerada como el gran
agostadero de Ajuchitlán El Grande, pues en ella se criaban miles
de cabezas de ganado. Su extensión era de 29,702 ha, siendo
agostadero de segunda clase debido a la calidad de pastos y aguas.
Según cifras de la estadística del estado de Querétaro, elaborada
por Alfonso Luis Velasco, en 1891, en el distrito de Tolimán
había un total de 59,060 cabezas de ganado mayor y menor, con
un valor total de $242,840.
anterior comparada con la que se obtiene en años normales y la existencia de
ganados que tienen las fincas rústicas de este distrito”, 7 de enero de 1892.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-71

Fuente: Sección de la Carta general del estado de Querétaro (1897), ing. Pedro Moreno. Tomado de la mapoteca
“Manuel Orozco y Berra”. http://w2.siap.sagarpa.gob.mx/mapoteca/mapas/CINGVACA01-12-CGE-7244-A.jpg

Sección de la Carta general del estado de Querétaro (1897)

Mapa 3

David Gutiérrez

239

�Productividad agropecuaria

Este ganado incluía el vacuno, caballar, mular, asnal, cabrío y
porcino.87 En ese mismo 1891, la hacienda de Panales reportó en su
haber 150 vacas, 80 caballos, 80 mulas, 50 asnos, 1,000 animales
de pelo88 y 200 ovejas.89 En 1912, el administrador Cesáreo Barrera
informaba al gobierno de Querétaro la existencia de 5,118 cabezas
de ganado mayor y menor, donde las cabras de vientre y chivos
eran los más numerosos. 90 Por su parte, Marta Eugenia García
Ugarte apuntaba que los agostaderos de Panales criaban alrededor
de ocho a diez mil cabezas de ganado menor y seiscientas reses,91
cifra de ganado menor que parece elevada al contrastarla con los
datos oficiales reportados ante las instancias gubernamentales de
fines del siglo XIX y comienzos del XX. En la época novohispana
sí se registraron en esta zona grandes rebaños de ovejas y cabras;
así, según lo investigado por David Brading, entre 1752-1763, la
hacienda de Panales mantenía un rebaño de 11,000 cabras.92 En
referencia al volumen de ganado menor en la zona del Semidesierto
queretano, Antonio Vera Soto indica que:
Velasco, Geografía y estadística de la República Mexicana, t.VIII. Querétaro de Arteaga, 82.
88
Se refiere a las cabras.
89
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 2, Exp. 25. Jesús Mota
y Jesús E. Monsalve, “Noticia aproximada que manifiesta la existencia de ganados que tienen las fincas rústicas de este distrito”, Tolimán, enero de 1892.
90
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 37, Querétaro. Reportado por
Cesáreo Barrera en la “Sección de manifestaciones”. Septiembre 12 de 1912,
352.
91
García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas, 45.
92
Brading, Haciendas y ranchos del Bajío. León 1700-1860, 83.
87

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A lo largo del siglo XIX se registró el descenso en la crianza
de las ovejas y las cabras, práctica que tanta fama le diera a la
provincia queretana por más de 300 años. Gran parte de los
terrenos erosionados de los actuales municipios de Tolimán,
Colón y Peñamiller se debe, sin duda a la falta de carga de
ganado menor en la región, pues todavía a mediados del siglo
XX, el inventario de ganado debió ser incluso superior al actual
de todo el estado, en materia de ganado ovicaprino.93

Lo citado por Vera Soto permite dimensionar, aunque
parcialmente, la importancia ganadera en el distrito de Tolimán
en la época novohispana y su paulatino declive en el siglo XIX.
En el Porfiriato, Tolimán ya no era el distrito con mayor número
de cabezas de ganado mayor y menor en el estado, pues el primer
lugar lo tenía el distrito del Centro, seguido por San Juan del Río;
no obstante, Tolimán continuó siendo un distrito que criaba gran
cantidad de cabras, casi igual al Centro. En 1902, el distrito del
Centro reportó la existencia de 33,302 cabezas de ganado cabrío,
mientras Tolimán lo hizo con 27,510, cifras muy cercanas.
El volumen de producción ganadera en Tolimán debía
mucho a la crianza de ganado mayor y menor en la hacienda de
Panales. En esta finca, durante el periodo del hacendado Pedro
Gorozpe, había un mayordomo quien a su mando tenía la plantilla
de trabajadores que básicamente se dedicaba a la ganadería.
Ese conjunto laboral estaba integrado por un mayordomo de
campo, un sobresaliente de vacieros, un caporal, dos vaqueros,
Antonio Vera Soto, Historia de la ganadería en el estado de Querétaro
(Querétaro: Gobierno del Estado de Querétaro, 2003), 66.
93

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dos vacieros y quince pastores.94 Dicho grupo de trabajadores
sólo es una referencia, pues su cantidad en cada categoría con
seguridad fue variando año con año. Ajuchitlán El Grande era la
hacienda con más trabajadores en el distrito de Tolimán, llegando
a registrarse hasta 270 jornaleros, lo que es otro indicador de su
importancia; seguida por Extoraz con 80; La Esperanza, 70; y
Galeras, 72. Todos los trabajadores sin importar la hacienda en la
que laboraran ganaban 25 centavos.95
También es significativo que para 1902, en la hacienda de
Panales, los arrendatarios tenían más cabezas de ganado vacuno
que la misma hacienda, y un número de cabras nada despreciable;
las cifras apuntan a que dichos arrendatarios poseían 518 cabezas
bovinas con un valor de $8,845, en comparación de las 235
con valor de $2,590 registradas a nombre del administrador de
Panales, José María Peña.96
La Estadística Ganadera de la República Mexicana
que encabezó el Dr. Antonio Peñafiel en 1902, arrojó que en el
distrito de Tolimán existían 4,809 cabezas de ganado vacuno, de
las cuales 1,175 se encontraban en Tolimán. Recordemos que la
ACEHM. Fondo CCCLXXIII Testamentaria Manuel María Gorozpe y familia, carpeta 7, Documento 524, f. 1. “Sueldos de dependientes de la hacienda
de Ajuchitlán”, sin año.
95
AHQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento. Graciano González, “Boleta
para recoger datos sobre estadística agrícola”, años 1900-1912.
96
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 3, Exp. 282.Benito
Morales, “Estadística ganadera. Distrito Tolimán”, Tolimán, 29 de octubre de
1902.
94

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�David Gutiérrez

hacienda de Panales estaba en esa municipalidad, y si sumamos las
cabezas de ganado de los arrendatarios de Panales con las cabezas
pertenecientes a la hacienda se contabilizan 753, lo que es más del
50% del total de cabezas de ganado vacuno en la municipalidad,
dejando ver la importancia que esta hacienda tenía en la zona.97
Por su parte, la hacienda de Ajuchitlán no estaba tan
dedicada a la producción pecuaria, como sí a la agrícola.
Las yeguas, caballos y burros eran la prioridad en esta finca,
seguramente porque las labores del campo exigían este tipo de
animales, al igual que el transporte de productos y leña. En ese
mismo año, Ajuchitlán reportaba de ganado: 307 yeguas, 79
caballos, 37 mulas, 41 machos y 200 asnos;98 sin embargo, en esta
finca también eran criados cerdos, vacas, toros y ovejas, tanto
para venta, como para pago a través de la carne y leche a algunos
trabajadores especiales de la hacienda.99
Según un informe de 1912 redactado en la sección de
manifestaciones de La Sombra de Arteaga, la finca de Ajuchitlán
Antonio Peñafiel, “Estado de Querétaro”, Estadística ganadera de la
República, 1902 (México: Oficina tipográfica de la Secretaría de Fomento,
1903). Consultado en AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 3.
98
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento Estadística, Caja 1, Exp. 28.
Jesús Mota y Jesús E. Monsalve, “Noticia que rinde esta oficina a la Secretaría
del Superior Gobierno del Estado, respecto de la cantidad de cabezas de ganado caballar, mular y asnal existentes en las haciendas y ranchos de este distrito
con expresión del número de machos y hembras de esas diferentes especies, su
precio medio y clase”, Tolimán, octubre 6 de 1890.
99
ACEHM. Fondo CCCLXXIII Testamentaria Manuel María Gorozpe y familia, carpeta 7, Documento 524, f. 1, “Sueldos de dependientes de la hacienda
de Ajuchitlán”, Sin año..
97

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poseía 26,716 ha de agostadero donde se criaban variedad de
ganados mayores y menores, donde los más numerosos eran las
borregas de vientre, borregos de arredro y las vacas de vientre.
Por su parte, los cerdos eran criados en zahúrdas o chiqueros en
las inmediaciones de la casa grande. En Ajuchitlán El Grande,
durante 1912 se reportó la cantidad de 3,218 cabezas de ganado,
donde los borregos eran los más numerosos.100
La hacienda de Zituní, en el distrito de Cadereyta,
colindante con el de Tolimán, era prácticamente una hacienda
ganadera, porque casi toda su extensión era un agostadero de
4,463 ha, donde en 1912, criaba a 383 cabezas de ganado vacuno,
ovino, equino y asnal, principalmente;101 a pesar de esto, la
producción ganadera era inferior a la de los Panales y Ajuchitlán.
La producción ganadera de Ajuchitlán El Grande era un
rubro que reportaba ganancias a la economía del hacendado, ya que
de otro modo no hubiera continuado Pedro Gorozpe con la crianza de
los distintos ganados en sus propiedades, sin embargo, representaba
sólo una de las tantas actividades para generar ingresos. En 1912,
por concepto de venta de ganado vacuno ingresaron a la economía
de la hacienda $24,799.96; de ganado caballar, $9,737.12; por
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro, Reportado por
Cesáreo Barrera en la “Sección de manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912,
455.
101
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro, Reportado por
Cesáreo Barrera en la “Sección de manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912,
455.
100

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boyada de tiro, $21,006.02; y por ganado lanar, $7,675.93.102 Estas
cifras sólo correspondían a la finca de Ajuchitlán; por su parte,
Panales y Zituní, en 1912, reportaron sus ingresos de forma global
sin desglosar el rubro de la producción ganadera.
La hacienda Ajuchitlán El Grande, junto con sus anexas,
por lo ya expuesto en los anteriores apartados, significaron para el
hacendado Pedro Gorozpe espacios de producción agropecuaria
que cubrían las necesidades de su población trabajadora, y por otra
parte, podía producir granos que posteriormente se embarcaban a
la Ciudad de México.
Resultados
Conforme a los elementos primarios de elección del producto
y volumen de producción en la definición de hacienda de
Herbert J. Nickel, Ajuchitlán El Grande era un espacio dedicado
primordialmente a la producción de trigo, maíz y frijol. Panales y
Zituní se habían especializado en la ganadería. Los volúmenes de
producción agropecuaria de estas haciendas son relevantes para
la historia económica regional al ser los mayores en la región y un
referente de productividad en el distrito de Tolimán.
Entre las haciendas más extensas del distrito de Tolimán
en los años 1891 y 1892, tales como la Esperanza, Extoraz,
Zamorano, Panales y Ajuchitlán El Grande, es relevante observar
ACEHM, Fondo CCCLXXIII Testamentaria de Manuel María Gorozpe
y Familia, Carpeta 7, Documento 162, fs. 1-3, “Balance de comprobación”,
Hacienda de Ajuchitlán, 31 de diciembre de 1912..
102

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�Productividad agropecuaria

cómo Ajuchitlán producía todos los cultivos de cereales y
leguminosas, y sus volúmenes eran superiores a las otras, sobre
todo en maíz y trigo. De maíz, Ajuchitlán producía hasta 10,000
hl, seguido por La Esperanza con 4,000 hl; y de trigo se reportó
500 hl. En el rubro ganadero, si bien la hacienda de Ajuchitlán
presentó buenas cantidades de cabezas de ganado menor y mayor,
las haciendas del Zamorano, Panales y Extoraz estaban dedicadas
a la ganadería y tenían la primacía en la producción ganadera,
donde el ganado de pelo era el más abundante.
Gutiérrez Álvarez afirmaba que Tolimán era el tercer
distrito en importancia productiva en Querétaro, pues cosechaba
anualmente en promedio 20,000 hectolitros de maíz,103 cantidad
engrosada por la producción de las haciendas y ranchos de las tres
municipalidades. No obstante, de acuerdo a los datos recuperados
de las boletas de producción agrícola para el distrito de Tolimán,
entre los años 1889 y 1912, este distrito cosechó anualmente un
promedio de 54,513.47 hl de maíz, cifra superior a la estimada
por Gutiérrez Álvarez.104
Entre 1904-1909, la producción de maíz en el distrito de
Tolimán ascendía a 80,842 hectolitros, de los cuales la hacienda
de Ajuchitlán aportaba 30,000 hectolitros, posicionándose como
la hacienda que más maíz producía; en segundo lugar, aparecía
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
104
AHEQ, Boletas de producción agrícola, años 1899-1912, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento.
103

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�David Gutiérrez

la hacienda de la Esperanza con una producción de 18,129
hectolitros; seguida por la hacienda de Galeras con 15,000
hectolitros. Aunque la hacienda de Extoraz era muy extensa, la
mayor parte de ésta se destinaba a la ganadería, reportando sólo
800 hectolitros de maíz cosechado.105
Por otra parte la producción triguera en el distrito de
Tolimán oscilaba entre 16,500 y 50,000 kg, a la cual Ajuchitlán
aportaba alrededor del 40%, con un promedio de 22,500 kg
anuales. El otro 60% de las cosechas de trigo era aportado por las
haciendas de La Esperanza, Galeras y el Blanco.
A diferencia de otras haciendas del distrito, Ajuchitlán El
Grande buscó diversificar la producción de los cultivos, desde los
cereales, leguminosas, frutas y magueyeras, hasta la introducción
de cultivos como la morera, la linaza y el algodón, que no se veían
en muchas fincas de la región, con lo que la hacienda se convirtió
en modelo de nuevos procedimientos agrícolas. Este artículo no
exploró la introducción de maquinaria, ni las nuevas técnicas
de producción agropecuaria en las haciendas mencionadas, sin
embargo, al mencionar que el hacendado de Ajuchitlán se aventuró
a sembrar nuevos productos en la región se infiere que debió haber
adoptado nuevas formas de producción para su cultivo.
Ajuchitlán El Grande y sus anexas, en su estructura física
y organizativa-laboral, se encontraban en una fase de transición
Información extraída de las boletas de estadística de producción agrícola,
años 1904-1909, AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento.
105

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-71

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�Productividad agropecuaria

hacia la modernización, observada en la inversión en obras
hidráulicas, introducción de nuevos cultivos, el uso del mayor
número de fuerza laboral en la zona y aprovechamiento óptimo de
los recursos naturales, lo que le favoreció para tener los mejores
niveles de producción agropecuaria en el distrito de Tolimán.
Referencias
Archivos
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�David Gutiérrez

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�Productividad agropecuaria

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�La Sauceda de los Pérez Gavilán. Desintegración de la
hacienda y conformación del ejido en La Sauceda,
Durango (1883-1933)
La Sauceda of the Pérez Gavilán. Disintegration of the hacienda
and conformation of the ejido in Sauceda, Durango (1883-1933)
Fernando Marco Calleros García

Universidad Autónoma de Aguascalientes
Aguascalientes, México
orcid.org/0000-0003-1096-0075

Resumen: El presente trabajo aborda el proceso de desintegración
de la hacienda de La Sauceda y por consiguiente la conformación
del ejido en la misma comunidad, en la municipalidad de
Canatlán, Durango. Se ofrece de manera breve la trayectoria de la
finca en las manos de la familia Pérez Gavilán y la manera en que
éstos la administraron durante el tiempo que les perteneció; se
analizan las circunstancias particulares y ajenas que provocaron
la desarticulación de la hacienda, desde finales del siglo XIX hasta
la ejecución de la reforma agraria. Con ello, se pretende contribuir
a la historia regional a partir de la comprensión y análisis de
procesos que transformaron las estructuras políticas, económicas
y sociales. Las principales fuentes primarias utilizadas son
contratos de venta formalizados antes diversos notarios públicos,
el registro de las propiedades rurales, así como otros documentos
agrarios.
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�La Sauceda

Palabras clave: hacendados; ejido; tierra; conflicto; La Sauceda
Abstract: The present work exposes the process of disintegration
of the hacienda of the Sauceda and, therefore, the conformation of
the ejido in the same community in the municipality of Canatlán,
Durango. It briefly offers the trajectory of the estate in the hands
of the Pérez Gavilán family and the way in which they managed
it during the time that it belonged to them, and the particular
and foreign circumstances that caused the disarticulation of the
hacienda are analyzed from the end of the 19th century until the
implementation of the agrarian reform. The aim is to contribute
to regional history by understanding and analyzing processes
that transformed political, economic, and social structures. The
main primary sources used are contracts of sale formalized before
various public notaries, a register of rustic estate and various
agrarian documents.
Keywords: landowners; ejido; land; conflict; La Sauceda

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�Fernando Calleros

Introducción
Desde la época colonial hasta principios del siglo XX la hacienda
fue el centro de la vida rural en México. Su importancia radica
en que trascendió el ámbito económico, determinando también
aspectos sociales, políticos y culturales de la sociedad mexicana.
Sin embargo, a pesar de haber existido como unidad productiva
desde el período colonial, fue durante el siglo XIX cuando la
hacienda mexicana llevó a cabo su expansión y consolidación
como sistema productivo, debido particularmente a los efectos de
las leyes de reforma, la implementación de nuevos mecanismos
de producción y a la propia consolidación del Estado mexicano.1
De esta forma, durante el porfiriato, el desarrollo del sector
agropecuario resultó ser más evidente que en épocas anteriores,
en gran medida por las políticas económicas estimuladas por el
propio Estado, las cuales buscaban incentivar la inversión de
grandes capitales, y con ello lograr la modernización del sector
agrario. En el caso de Durango, las zonas con riqueza viable
fueron las que gradualmente incorporaron sus tierras hacia
la producción mercantil, por lo que el valor de la tierra estuvo
ligado directamente con el potencial productivo y la posibilidad
de irrigación que había para dichas tierras; los productos con
mayor importancia fueron aquellos ligados al mercado nacional
y exterior.2
Juan Felipe Leal, “Campesinado, haciendas y Estado en México: 18561914”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 5 (1986): 8.
2
Gloria Cano Cooley y Miguel Vallebueno, “El campo y la tenencia de
1

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�La Sauceda

La hacienda de La Sauceda estaba ubicada en la
municipalidad de Canatlán, y desde la segunda mitad del siglo
XIX perteneció a la familia Pérez Gavilán, quienes gracias a sus
relaciones políticas y económicas lograron mantenerla como una
importante finca productora hasta principios del siglo XX. Fue
pionera en la transformación de las actividades agrícolas de la zona
y en su incorporación en la dinámica mercantil en la transición al
siglo XX. El objetivo del presente trabajo es abordar el proceso
histórico que llevó a la desintegración de la mayor parte de la
hacienda, para lo que en primera instancia se da cuenta de manera
breve de la trayectoria de la finca y de sus dueños; posteriormente
se pretende analizar el proceso de desintegración, que inició desde
el porfiriato con la separación de algunas fracciones por parte de
la misma familia, y se concluyó en el periodo posrevolucionario,
como resultado del propio movimiento.
Para esto, el texto se divide en los tres apartados siguientes:
“Concentración y fragmentación de las tierras de La Sauceda y sus
anexas”, donde se expone la trayectoria de la hacienda en las manos
de los Pérez Gavilán y la forma en la que dicha familia administró
la finca hasta los primeros años del siglo XX; igualmente, se aborda
el proceso de desintegración iniciado con la separación de bienes
llevada a cabo por una de las hermanas. Posteriormente, en “La
desarticulación de la hacienda de La Sauceda”, se estudia la manera
la tierra (1880-1910)”, en Durango (1840-1915) Banca, transportes, tierra
e industria, ed. Mario Cerutti (Monterrey: Universidad Juárez del Estado de
Durango; Universidad Autónoma de Nuevo León, 1995), 59–85.
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�Fernando Calleros

en que los dueños llevaron a cabo el fraccionamiento de la finca en
el contexto de la aplicación de la reforma agraria de acuerdo con
algunas etapas identificadas y diversas modalidades. Finalmente,
en “Reforma agraria y conformación del ejido de La Sauceda”
se expone el proceso de conformación del ejido de La Sauceda,
a partir de las dificultades que el propio trámite implicaba y las
estrategias que los campesinos llevaron a cabo para contrarrestar la
defensiva por parte de los hacendados, como la incorporación de
alianzas con agrupaciones políticas y sindicales que les brindaron
aparentes ventajas en el proceso de reparto.
1. Concentración y fragmentación de las tierras de
La Sauceda y sus anexas
Durante el porfiriato, en la municipalidad de Canatlán había un
total de 135 fincas rústicas de acuerdo con la información registrada
en el padrón de 1898,3 de las cuales once fueron registradas como
“haciendas”, veintiuna como “ranchos” y el resto no contiene
algún nombre que las clasifique (únicamente aparecen el nombre
del dueño y la localidad en la que se ubicaban). Sin embargo, a
pesar de que el tipo más numeroso era el de la pequeña propiedad,
la mayor parte de la zona estaba ocupada por grandes propiedades,
dentro de las cuales destacaban cinco latifundios y seis haciendas
cuya extensión era mayor a 10,000 hectáreas, asentadas en los
valles de Cacaria y Guatimapé, y que abarcaban casi la totalidad
Archivo Histórico del Estado de Durango (AHED), Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán, 1898.
3

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�La Sauceda

de las llanuras y parte de la sierra de dicho territorio.4
La hacienda de La Sauceda era propiedad de los Pérez
Gavilán, familia que formó parte de la elite duranguense del siglo
XIX, cuyas características comunes fueron el haber conformado
un gran capital a lo largo de siglo, así como el establecimiento de
estrategias que les permitieron mantener y acrecentar su condición
de notabilidad por medio de sus relaciones de parentesco y
amistad con las demás familias prominentes. Además, siguieron
cánones tradicionales que identificaban la posesión de tierras con
estatus, prestigio y poder económico.5
Los Pérez Gavilán heredaron fincas rústicas por línea
paterna y materna, lo cual influyó considerablemente para que
aumentara su prestigio como terratenientes importantes y con
ello también su poder económico. De esta forma, en 1863, tras
la muerte de su tío Leandro Sánchez Manzanera y Salas, Manuel
Pérez Gavilán tomó posesión de la hacienda de La Sauceda,6
la cual estaba considerada como una de las fincas rústicas más
importantes del estado.
Estas propiedades fueron: Guatimapé con 86,400 ha; Santa Lucía, San
Bartolo y Anexas con 52,600 ha; La Sauceda 32,080 ha; Cacaria 86,440 ha;
De Los Ángeles 53,380 ha; Santa Isabel 22,724 ha; El Maguey 68,300 ha; San
Francisco del Sauz y Cañas 23,597 ha; Los Pinos 33,068 ha; La Magdalena
27,152 ha y Punta de Levario con 10,425 ha. AHED, Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán, 1898.
5
Graziella Altamirano, “Los Pérez Gavilán, una familia de elite porfiriana
en Durango”, Transición, núm. 25 (2001): 87–112.
6
Archivo de Notarías del Estado de Durango (ANED), Felipe Villarreal, 8
de noviembre de 1889.
4

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�Fernando Calleros

Mapa 1
La Hacienda de La Sauceda y sus anexas

En ese momento, la finca abarcaba alrededor de 54,000 hectáreas,
además del casco con sus respectivos potreros y edificaciones.
También tenía anexados los ranchos de San Bartolo y Santa Cruz,
las estancias de Cosinas, Gogojito y Medina (véase mapa 1);
de manera general, la finca poseía tierras de buena calidad con
acceso a diferentes cuerpos de agua; por lo tanto, era importante
productora de maíz, frijol, trigo e incluso algunos frutales, como
el perón que en años posteriores le daría renombre; además,
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�La Sauceda

contaba con un amplio número de cabezas de ganado vacuno,
menor y caballar.
En la segunda mitad del siglo XIX, el arrendamiento
se había convertido en un sistema que se ajustaba a las nuevas
condiciones que se manifestaron en los mercados productivos,
muchos de los hacendados preferían sacrificar ganancias con
tal de disminuir los riegos de pérdidas.7 Por tal motivo, en el
año 1870, algunas fracciones de las estancias y potreros de La
Sauceda estaban arrendadas como tierras de cultivo. En total para
ese año, había ocho campesinos designados como arrendatarios,
los cuales también eran considerados como fuerza de la clase de
jornaleros del campo; asimismo, había un total de 238 individuos
que trabajan en las labores de la hacienda y sus estancias, la
mayor parte de los cuales aparecen registrados como labradores
de campo (no se sabe cuántos se pueden asumir como peones
acomodados o permanentes, pues recordemos que dicha figura
resulta ser un elemento fundamental para la compresión de la
hacienda como unidad productiva).8 En seguida estaban los
Jesús Gómez Serrano, Haciendas y ranchos de Aguascalientes. Estudio
regional sobre la tenencia de la tierra y el desarrollo agrícola en el siglo XIX
(México, DF: Universidad Autónoma de Aguascalientes; Fomento Cultural
Banamex, 2000), 65.
8
Jan Bazant considera como elemento fundamental de la hacienda a los
peones acomodados o permanentes, incluso afirma que ésta puede funcionar
sin la existencia de trabajadores temporales, medieros o arrendatarios, pero no
sin el grupo permanente de familias que gozan de ciertos derechos tradicionales y que contribuyen de manera permanente en las labores del campo. Jan
Bazant, “Peones, arrendatarios y aparceros en México: 1851-1853”, Historia
7

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vaqueros, después los pastores y por último los arrieros, quienes
por lo regular laboraban de manera temporal.9
El sistema de arrendamiento siguió utilizándose en décadas
posteriores en la hacienda de La Sauceda, e incluso se llegó a
arrendar la totalidad de la finca en 1882, probablemente debido a
la necesidad que tuvo el propietario de mantenerse ausente para
atender los demás negocios que poseía. Para ello contamos con
la inscripción del contrato protocolizado ante el notario Felipe
Villarreal el 20 de octubre de 1882, el cual, a pesar de ser breve,
permite revisar de manera precisa las condiciones generales bajo
las cuales se llevó a cabo dicho acuerdo.10
La hacienda, con sus edificaciones, potreros y ranchos
anexados, cabezas de ganado, usos y servidumbres, se le arrendó
al señor Felipe López Negrete, quien era propietario de la hacienda
de Santa Lucía;11 el plazo del contrato estipuló un periodo de
Mexicana, núm. 90 (1973): 330–57.
9
AHED. Lista de los campesinos que trabajan en la hacienda de la Sauceda
del municipio de Canatlán, 1870, documento sin clasificar.
10
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, 20 de octubre de 1882, 3-4.
11
La Familia López Negrete tuvo presencia en tierras duranguense desde
finales del siglo XVIII, al igual que los Pérez Gavilán, sus miembros establecieron lazos de parentesco y amistad con diversas ramas de la élite duranguense del siglo XIX, lo cual influyó para que ocuparan un lugar importante en la
alta sociedad. Por lo tanto, no es de extrañarse que ambas familias estuvieran
emparentadas, ello debido al lazo con los Sánchez Manzanera, familia de prestigiados terratenientes españoles de la época colonial vinculados con la iglesia
Católica y poseedores de una considerable fortuna. Felipe López Negrete era
hijo de Antonia Sánchez Manzanera y Salas, mientras que Miguel Pérez Gavilán lo era de Nicolasa Sánchez Manzanera y Salas, es decir, eran primos.
Altamirano, “Los Pérez Gavilán, una familia de elite porfiriana en Durango”,
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siete años, sin embargo, éste podía prolongarse un año más, si así
convenía a las partes involucradas. El precio del arrendamiento
fue de $7,500 pesos anuales y debía pagarse en mensualidades
vencidas. Asimismo, el contrato menciona la elaboración de dos
tantos del inventario, en los que se anotó de manera puntual lo que
se estaba entregando, dígase cabezas de ganado, herramientas y
todo aquello que iba incluido en la transacción; evidentemente,
la intención de dicho documento era que sirviera como base al
momento que se realizara la devolución por parte del señor López
Negrete.
Por último, se estipuló que había una fracción de la
hacienda que se excluía del arrendamiento, se trataba del potrero
denominado de los “Flojos”, situado a un par de kilómetros del
casco de la hacienda; dicho terreno estaba arrendado desde hacía
tiempo a los hijos de Francisco Saracho.12 Casi un año después
de haber protocolizado el referido contrato de arrendamiento,
Manuel Pérez Gavilán falleció; de esta forma, los cinco hijos
que procreó con Arcadia Centeno (Isabel, Diego, Petra, Ángel
y Nicolasa) heredaron la propiedad, lo cual, entre otras cosas,
implicó su fragmentación.
En 1883, la hacienda se dividió materialmente entre los
herederos. A Diego se le adjudicó la parte correspondiente al
rancho de San Bartolo y la estancia de Medina, ambas fracciones
18–20; Guadalupe Villa Guerrero, Elites y Revolución en Durango (México,
DF: Instituto de Cultura del Estado de Durango, 2010), 20.
12
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, 20 de octubre de 1882, 3-4.
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cercanas una de la otra, ubicándose en las inmediaciones del
bordo de San Bartolo. Para Isabel fue el rancho de Santa Cruz y la
estancia de Gogojito, también en las cercanías de San Bartolo y la
laguna de Santiaguillo. El resto de la propiedad, consistente en el
casco de la hacienda con sus respectivas edificaciones, la estancia
de Cosinas, tres sitios de ganado mayor y tres caballerías ubicadas
en la Sierra Madre, fue dividida en tres partes iguales y adjudicada
a los tres hijos menores, aunque en 1889 Petra le vendió a Nicolasa
su respectiva parte en la cantidad de $10,000 pesos.13
Un par de años después, Ángel Pérez Gavilán falleció
intestado y sin descendientes, por lo que los bienes que éste
poseía se dividieron entre sus hermanos; la mayor parte de
ellos correspondía a la tercera fracción de La Sauceda, la cual
no admitía división alguna de acuerdo con lo estipulado en el
testamento paterno, por lo que los involucrados convinieron que
se le adjudicara de manera íntegra a Nicolasa; a cambio, ésta les
pagaría en dinero lo correspondiente a la porción de cada uno,
además de que el resto de los bienes también quedarían en favor de
los otros tres herederos.14 De esta forma, Nicolasa Pérez Gavilán
fungió como la propietaria de la totalidad de la finca hasta su
desintegración en la primera mitad del siglo XX.
Respecto a la estancia de Gogojito y el rancho de Santa
Cruz, Isabel Pérez Gavilán los separó de la Sauceda para después
13
14

ANED. Felipe Villarreal, 08 de noviembre de 1889.
ANED. Alberto Lazalde, registro 34, 09 de octubre de 1902.

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�La Sauceda

conformar la hacienda de Santa Isabel. Dicha finca registró un
total de 22,724 hectáreas de extensión en el año 1898, de las que
destacaban las 900 de tierras de temporal y 24 de riego,15 aunque
desde que se tuvo posesión de dichos terrenos, la propietaria
comenzó a trabajar bajo el sistema de arrendamiento en algunas
fracciones. En 1883, por medio de su esposo Esteban Fernández,
se celebró un contrato de arrendamiento con Joaquín Gurrola, el
cual estipuló que el lote se encontraba en la parte de Gogojito
y tendría que ser por la extensión suficiente para que el señor
Gurrola sembrara y cultivara 150 fanegas de maíz; el periodo
establecido fue por un lapso de nueve años, de los cuales los
primeros cinco años no pagaría nada y por los cuatro restantes la
cantidad de $1,700 pesos anuales de manera anticipada.16
La razón por las que los primeros años no se pagó nada de
renta fue porque el arrendatario a cambio adquirió la obligación
de realizar algunas mejoras en la propiedad, las cuales fueron las
siguientes: una galera de cuatro naves, cada una de ellas con pisos
enladrillados y techo de hormigón; un aventadero para maíz; una
casa con siete u ocho piezas, zaguán, patio, corral y macheras;
así como cuatro o seis casas necesarias para la cuadrilla. Todas
las mejoras deberían ser entregadas al término del contrato y por
supuesto quedarían en favor de la finca, sin costo alguno para
AHED. Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán,
1898.
16
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 8, 30 de octubre de
1884.
15

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los propietarios.17 Como se puede observar, dejar en manos de
los arrendatarios las mejoras y adecuaciones de las propiedades,
traía bastantes beneficios futuros a la finca; al parecer, en la
parte arrendada a Joaquín Gurrola no había construcción alguna,
únicamente tierras de labor, por lo que una vez concluido el
arreglo, se proyectaba que la fracción pudiera seguir funcionando
de la misma manera.
Asimismo, en 1890 se firmó un contrato con Manuel
Castaños por la totalidad de la hacienda Santa Isabel con todos
su animales, herramientas, usos y servidumbres, exceptuando
únicamente la parte que seguía rentada a Joaquín Gurrola. El plazo
del arrendamiento fue de siete años y el precio se fijó en $3,000
pesos para el primer año y $2,200 para los seis restantes; además,
como era común en los contratos, se estableció como obligación
del arrendatario cuidar y respetar los linderos de la finca, con la
intención de evitar que en ellos se establecieran extraños o fueran
aprovechados por ellos. En este caso, las mejoras quedaron a
consideración del arrendatario, es decir, si así lo requería, podía
realizar las obras necesarias para la mejor y mayor recolección de
las aguas aprovechables, y así poder aumentar lo más posible la
labor de riego; sin embargo, en dado caso de hacerse, no habría
costo alguno para la dueña de la finca.18
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 8, 30 de octubre de
1884.
18
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 11, 24 de abril de
1890.
17

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�La Sauceda

Una vez terminado el contrato con Manuel Castaños, casi
de manera inmediata Isabel Pérez Gavilán dio en arrendamiento
la totalidad de la hacienda Santa Isabel y anexas, con un extensión
de aproximadamente 25,000 hectáreas, a Cayetano Oxandabaratz,
originario de Fresnillo, Zacatecas, para que éste la explotara
como finca agrícola durante un periodo de siete años. El precio
del arrendamiento se fijó en $6,000 pesos anuales, el cual debía
pagarse en anualidades anticipadas, ya que en caso contrario se
daría por rescindido el acuerdo.19
En este caso, en el contrato se incluyó un inventario que
de manera minuciosa estableció las condiciones en las que se
entregaba la finca, las cuales tendrían que respetarse al momento
de la devolución. En Santa Isabel había una casa principal, casas
de cuadrillas y una troje de tres naves; en San Esteban (Gogojito)
“veinticinco hoces, dos palas de fierro, treinta y tres rejas sin calzar,
talachos, diecinueve yugos”, además de una amplia cantidad de
ganado de los diferentes tipos, muebles y enseres como “una
carreta enllantada con eje de fierro”, “dos carabinas Winchester
y un rifle Remington”, “una prensa para quesos, una cuchara de
albañil”, etcétera; asimismo, se incluyó una descripción precisa
de la mercancía existente en la tienda de raya.20
Igualmente, Oxandabaratz se comprometió a hacer
un buen uso de la finca, lo cual implicaba realizar mejoras en
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 15, 28 de noviembre de 1896.
20
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 15, 28 de noviembre de 1896.
19

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beneficio de ésta y hacer que se respetaran los linderos para evitar
invasiones de algunos vecinos extraños que pudieran pretender
hacer derechos dentro de los terrenos.21 Esto último nos habla
de las medidas tomadas por los propietarios para prevenir las
posibles invasiones de extraños en las haciendas; probablemente
se trataba de campesinos pobres que buscaban hacer uso y
aprovechamiento de las tierras en las zonas periféricas, o incluso
también pudiera haberse tratado de la presencia de bandidos, tan
común en la época.22
A pesar de que el periodo del arrendamiento se había
establecido por siete años, en 1902, es decir, un año antes del
término, las partes involucradas decidieron dar por concluido
el contrato de arrendamiento de la hacienda de Santa Isabel,
por lo que celebraron un contrato de rescisión ante el notario
Alberto Lazalde, con el cual Isabel Pérez Gavilán quedó obligada
a devolver la suma de $7,000 pesos que se le había pagado de
manera previa; por su parte, Cayetano Oxandabaratz tuvo que
hacer entrega del ganado, enseres y semillas de acuerdo a lo
estipulado en el inventario que se elaboró en un principio, y en
cuanto al sobrante de uno y otros, la señora Pérez Gavilán se
comprometió a pagar a precios convencionales, es decir, a precio
de mercado.23 Se desconocen las razones por las que ambas partes
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 15, 28 de noviembre de 1896.
22
La Evolución. Durango, 17 de febrero de 1898, tomo I, núm. 58,
23
ANED. Alberto Lazalde, registro 40, 01 de noviembre de 1902, 37-39.
21

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acordaron concluir con el arrendamiento de dicha finca de manera
anticipada; al menos en el documento elaborado por el notario
Lazalde no hay ninguna pista de ello, sin embargo, queda claro
que los involucrados estuvieron conformes con la conclusión a la
que se llegó.
Por otra parte, la hacienda de La Sauceda desde finales del
siglo XIX estaba en manos de Luis Pérez Gavilán, esposo y primo
de Nicolasa. Funcionaba bajo la firma social “Gavilán Hermanos”
y tenía una extensión de 32,080 hectáreas, de las cuales 1,000
eran de temporal, 80 de riego y el resto de agostadero y sierra;
de acuerdo con el censo de 1895, contaba con un total de 915
habitantes y registró un valor de $100,950 pesos.24
La Ley de Impuestos a los Capitales Rústico y Urbano
de 1897, además de establecer y regular el cobro de impuestos,
también pretendía incentivar el desarrollo económico del estado y
que las fincas se incorporaran de manera gradual a la dinámica de
producción mercantil, por lo que otorgaba ciertas exenciones en el
pago de impuestos a aquellos propietarios que hicieran mejoras en
las fincas por medio de obras de irrigación.25 De esta forma, aunado
a la apertura de tierras de labor que se manifestó en la segunda mitad
del siglo XIX, con la llegada del nuevo siglo, las haciendas más
ricas de la municipalidad de Canatlán también roturaron tierras para
AHED. Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán,
1898.
25
Periódico Oficial del Estado de Durango (POED). Tomo XX, Durango,
jueves 23 de diciembre de 1897, núm. 102, 1.
24

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cultivarlas mediante el riego, principalmente para la producción
de trigo26 y frutales; por lo que fue necesaria la construcción de
sistemas de riego y diferentes obras para el almacenamiento de
agua que permitieron un mayor aprovechamiento.
Es por ello por lo que bajo la administración de Luis Pérez
Gavilán en la hacienda de La Sauceda se hicieron importantes
mejoras que trajeron grandes beneficios a la sociedad “Gavilán
Hermanos”, y en general a la producción agrícola de la región. En
1899 solicitó al gobierno del estado permiso para la reconstrucción
de la presa de Caboraca existente en el cauce del río de La Sauceda
frente al pueblo llamado el Presidio; la obra fue refabricada con
cal, arena y mampostería, y tuvo una altura de dos metros por 100
de extensión y contenía cinco compuertas.27 La inversión que se
hizo en obras de irrigación y de almacenamiento de aguas no solo
contribuyó a que la finca incrementara los cultivos de productos
tradicionales, sino también a que se diversificaran las actividades
agrícolas en los primeros años del siglo XX; particularmente, se
incentivó el desarrollo de la producción frutícola.
Debido a la necesidad que hubo por el incremento en la
plantación de árboles frutales, Luis Pérez Gavilán nuevamente
solicitó permiso para la construcción de otra presa, esta vez fue
Gloria Cano Cooley, “Las fincas rústicas del estado de Durango según los
padrones catastrales de 1898.Un recuento de la calidad de sus tierras, extensiones territoriales y valores catastrales”, en Historia de Durango, t. III, ed.
María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado
de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 472–544.
27
La Evolución, Durango, domingo 30 de abril de 1899, Número 51, 2.
26

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ante el ayuntamiento de Canatlán; se trataba de un proyecto más
ambicioso que el anterior, con una altura de 25 metros y 220 de
extensión; además, el vaso podría contener 25 millones de metros
cúbicos, los cuales podrían regar algunos terrenos de 48 metros
cuadrados por minuto.28
Como se puede asumir, se trataba de una obra que
requería gran capital, por lo que Luis Pérez Gavilán solicitó al
ayuntamiento que a cambio se le cedieran “sin condición alguna”
y a “perpetuidad”, los derechos de aprovechamiento que tenía
sobre algunas corrientes y tomas en los márgenes del río de La
Sauceda; sin embargo, el ayuntamiento se opuso a la solicitud
porque consideró que con la obra, las corrientes y tomas de agua
que poseía el municipio resultarían afectadas. Por tanto, Pérez
Gavilán acudió con el gobernador Esteban Fernández, quien
era su concuño, para resolver el asunto; después de establecer
algunos acuerdos, el mandatario concedió personalmente el
permiso para la construcción de la nueva presa de Caboraca. No
obstante, la obra no logró concretarse, debido a que el asunto se
resolvió a finales de 1909, cuando el movimiento revolucionario
en la región estaba por iniciarse.29
A lo largo de la lucha armada, la gran propiedad en el
estado se vio afectada de diferentes maneras, no solo a través
Graziella Altamirano, De las buenas familias en Durango. Parentesco,
fortuna y poder (1880-1920) [Tesis de Doctorado] (México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2008), 215–16.
29
Altamirano, 215–16.
28

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de las exigencias por parte de los pueblos que reclamaban sus
tierras despojadas, sino también por las intervenciones y/o
confiscaciones llevadas a cabo por los diferentes gobiernos
revolucionarios. De esta forma, desde los primeros años, la
propiedad de los Pérez Gavilán padeció los embates de estas
demostraciones de justicia, aunque en menor medida que otras
haciendas de la entidad que poseían problemas más arraigados;
en 1914, la hacienda de La Sauceda estuvo administrada por un
oficial villista30 y posteriormente, en 1916 fue la primera finca del
municipio que se afectó durante el proceso de reparto para dotar
de tierras al pueblo de San José de Gracia.
Ante el peligro que representó la Revolución y debido a la
inminente persecución que padecieron la mayoría de las familias
de terratenientes duranguenses, los Pérez Gavilán se fueron a vivir
a la ciudad de México y desde allá nombraron a un apoderado
legal para que administrara y explotara la hacienda. Una vez que
la revolución constitucionalista asumió el control del movimiento,
se ofreció a los antiguos dueños la devolución de sus propiedades,
de forma que comenzó el proceso de desintervención de las fincas
en la entidad, aunque al mismo tiempo Carranza también prometió
el reparto de tierras para los pueblos que las solicitaran,31 por
Graziella Altamirano, “Las confiscaciones revolucionarias”, en Historia
de Durango, t. IV, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas,
2013), 62–100.
31
Altamirano, “Los Pérez Gavilán, una familia de elite porfiriana en Durango”, 99–100.
30

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lo que fue inevitable la afectación de la propiedad de los Pérez
Gavilán.
2. La desarticulación de la hacienda de La Sauceda
La necesidad de reparto de tierras fue un elemento que se
mantuvo presente durante el tiempo que duró la lucha armada.
Una vez concluida ésta, la cuestión agraria se convirtió en una
preocupación primordial a resolver por parte de los gobiernos
revolucionarios. La solución a ese problema se materializó con la
promulgación de la Ley Agraria el 6 de enero de 1915, considerada
como la primera ley agraria a nivel nacional, con la que se inició
un largo proceso de reparto de tierras que concluyó en 1992.
Esta ley se basó en la idea de despojo sufrido por las
comunidades agrícolas con relación a sus tierras de propiedad
comunal, y buscaba asegurar la existencia de la clase indígena
que había sido desposeída de manera paulatina;32 pretendió
dar solución a estas cuestiones, esbozando la necesidad de una
repartición y distribución equitativa de las propiedades, mediante
la expropiación de las haciendas, como la única forma efectiva
de asegurar la paz y la mejor vía para garantizar el bienestar
de las clases populares que históricamente habían estado
desamparadas.33
Elena del Rosario Patiño y María de Jesús Espinoza Villela, Ley Agraria
del 6 de enero de 1915: semilla de la propiedad social y la institucionalidad
agraria en México (México, DF: Procuraduría Agraria, 2015), 18.
33
Entre los principales expositores de esta idea tenemos a: Andrés Molina
Enríquez, Los grandes problemas nacionales (Ciudad de México: Instituto
32

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Durante muchas décadas, la idea anterior gozó de
aceptación y fue dominante al momento de llevar a cabo una
interpretación sobre los resultados del movimiento revolucionario,
sin embargo, conforme fue avanzando el tiempo y gracias a
numerosos estudios regionales, se ha demostrado la debilidad
y carencia de sentido del argumento para muchas regiones del
país. Resultó que “la hacienda”, no fue la entidad estática que
se creía, ni tampoco que podían equipararse las condiciones y
características de unas con las otras, ni mucho menos eran las
responsables por el acaparamiento de tierra que había ocasionado
el empobrecimiento del campo; más bien, se trató en muchas
ocasiones de una institución dinámica que pudo adaptarse a
diferentes épocas y lugares.34 Asimismo, la reforma agraria pasó
de ser la herramienta a través de la cual se estaba haciendo justicia
a los despojos, para luego ser interpretada como una política de
incorporación y subordinación que se aprovechó de la situación
en la que se encontraban las poblaciones rurales.35
Fue un proyecto mediante el cual las élites revolucionarias
pretendieron ganar apoyo de las clases populares, lo que debía
Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 2016); George M
McBride, Los sistemas de propiedad rural en México, en Dos interpretaciones
del campo mexicano (México, DF: Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes; Colección Cien de México, 1993).
34
Gómez Serrano, Haciendas y ranchos de Aguascalientes. Estudio regional
sobre la tenencia de la tierra y el desarrollo agrícola en el siglo XIX, 461.
35
Arturo Warman, El campo mexicano en el siglo XX (México, DF: Fondo
de Cultura Económica, 2015), 57–60.
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servirles para debilitar a sus enemigos y fortalecer el poder del
Estado revolucionario, a la vez que los pueblos se favorecían de
la lucha revolucionaria.36 Los beneficios ofrecidos por la reforma
agraria estaban fuertemente condicionados, lo que colocó a los
campesinos en una situación de desventaja y sujeción a merced de
los dirigentes revolucionarios. De esta manera, el reparto de tierras
no se dio de la noche a la mañana, ni tampoco de manera fácil, y
mucho menos de manera pacífica. El reparto de tierras fue un proceso
lento que implicó que los pueblos tuvieran que afrontar obstáculos
no solo violentos, como se habían estado experimentando desde el
estallido en 1910, sino también involucró una serie de dificultades
político-administrativas que las comunidades tuvieron que afrontar
y a las que se tuvieron que someter, como ocurrió con el surgimiento
y desarrollo del gran aparato de la legislación agraria con todas sus
implicaciones administrativas.
El trámite de dotación o restitución de tierras para un
pueblo podía durar varios años, desde que los vecinos hacían la
solicitud hasta que el gobierno emitía la resolución,37 aunado a
las implicaciones económicas que dicho trámite conllevaba y
Alan Knight, “Tierra y Sociedad en el México revolucionario: la destrucción de las grandes haciendas”, en Repensar la Revolución mexicana, ed. Alan
Knight (México, DF: El Colegio de México, 2013), 26.
37
“Entre 1915 y 1967 se requirieron en promedio 60 meses entre la solicitud
procedente y la entrega provisional de tierra, otros 30 meses entre la posesión
provisional y la firma de la resolución provisional, y 17 meses para la ejecución o posesión definitiva, de tal forma que podían pasar nueve años entre la
solicitud y la posesión definitiva.” Warman, El campo mexicano en el siglo XX,
59.
36

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al desconocimiento del mismo; sin dejar tampoco de lado los
retrasos provocados por los hacendados que recurrían de manera
inmediata al amparo agrario para alargar el litigio. Este fue el
caso, por ejemplo, de la dueña de la hacienda de la Sauceda,
Nicolasa Pérez Gavilán, quien en 1919 elaboró una carta dirigida
al gobernador aludiendo que su propiedad era el fruto del trabajo
de su difunto marido y que además se trataba del patrimonio de
sus hijos. Por ello, pedía que no le fuera expropiada la propiedad
y que, de no haber solución, entonces “suplicaba” al menos que
fueran pocas hectáreas las que se le expropiaran.38. Asimismo, los
hacendados recurrían a otras formas de sabotaje no tan legales,
como interceptar el correo de sus contrincantes o estropear sus
propiedades una vez que se aproximaba la expropiación,39 hasta
llegar a situaciones hostiles en donde los campesinos y sus familias
eran arrojados de sus casas quitándoles las tierras que poseían en
aparcería o arrendamiento y entregándoselas a incondicionales de
los terratenientes, creando así grupos contendientes en donde se
daban fuertes agresiones.40
Igualmente, se hizo presente la tendencia a fraccionar
las tierras, con la intención de adelantarse a la amenaza de
Archivo del Registro Agrario Nacional, Delegación Durango (ARAN).
Carpeta básica del ejido La Sauceda, exp. de dotación.
39
Knight, “Tierra y Sociedad en el México revolucionario: la destrucción de
las grandes haciendas”, 40.
40
AHED. Circular con motivo de la agresión de que son víctimas los campesinos que solicitan ejidos de parte de terratenientes. 1920, documento sin
clasificar.
38

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afectación agraria. En la mayoría de los casos, las partes fueron
vendidas a amigos, familiares y conocidos; resulta evidente
que sus trabajadores o demás campesinos pobres no estuvieron
contemplados en dicho proceso, probablemente por no tener el
recurso para pagar, aunque como se verá más adelante, tampoco
eso fue pretexto.
Se tiene registro que para 1917, los dueños de la hacienda
de La Sauceda ya habían empezado a fragmentar la propiedad.
Al parecer, la primera fracción que se dividió fue la referente
al denominado potrero de “Los Flojos”; recordemos que dicho
espacio estuvo arrendado desde finales del siglo XIX y se
encontraba a un par de kilómetros del casco de la hacienda,
pero también en colindancias con el pueblo de Canatlán y en
los márgenes del río de La Sauceda. En este caso, la evidencia
señala que la extensión de estos primeros lotes fue relativamente
pequeña. El contrato de compraventa entre Mariano Calderón y
Genaro Ochoa celebrado en 1919 hace referencia a una variedad
de manzanas existentes; la transacción fue por un lote de 1,290
metros cuadrados, cuyo valor se estableció en $400 pesos;
también en el documento se señala que dos años antes, Calderón
había adquirido dicha propiedad por compra directa a los dueños
de la hacienda.41
En 1918, Nicolasa Pérez Gavilán nombró a su primo
Miguel, también Pérez Gavilán, como su apoderado legal para
41

ANED. Rafael Favela y Peinbert, 07 de mayo de 1919.

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que se hiciera cargo del fraccionamiento de la hacienda que había
resuelto llevar a cabo, debido a que la dueña estaba persuadida
de que debía contribuir a la formación de la pequeña propiedad
“con arreglo a la ley a la justicia”. Es decir, se pretendía favorecer
a esta clase de compradores, pero respetando el derecho a la
propiedad. ¿A qué hacía referencia dicha cuestión?, ¿acaso a
eludir la obligación inminente de reparto para la conformación de
los ejidos? Tal y como se verá en el siguiente apartado, la primer
solicitud de tierras que se hizo en Canatlán fue en 1917, y entre
las fincas afectadas evidentemente se encontraba la Sauceda; por
lo que podemos asumir que esta “contribución a la formación
de la pequeña propiedad” en realidad se trató de una medida
desesperada por adelantarse a la expropiación.42
De no ser así, ¿qué caso tendría haber “vendido” lotes a
crédito a compradores sin recursos para pagar? Al menos así se
asienta en el formato de contrato que se hizo para llevar a cabo las
transacciones, en el que se agregó información general sobre el
procedimiento, datos sobre la propiedad y la manera en la que su
propietaria había adquirido la finca; únicamente quedó en blanco
el nombre del comprador, cantidad y número de lote, superficie,
colindancias y precio convenido en cinco anualidades. Por
ejemplo, en 1922, a Jesús Rodríguez González se le otorgaron
los lotes 1 y 2 con una superficie de ocho hectáreas cada uno
y un precio de venta de $375 pesos, el cual debía pagarse de la
42

ANED. Silvestre Piñera, 25 de marzo de 1922.

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siguiente manera: $25 pesos al firmar el contrato y el resto en
anualidades de $70 pesos durante cinco años.43 La idea era que
el mismo terreno fuera dando beneficio para pagarlo, por lo que
el comprador podía cultivar lo que más le conviniera. Asimismo,
en marzo de 1922 le vendió a Antonio Reyes una fracción de seis
hectáreas de temporal en $300 pesos; además, en julio de 1922
se le vendió a Candelario Ruiz los lotes 41 y 42 de la Sauceda,
consistentes en 16 hectáreas con un valor de $320 pesos en total,
y el 30 de junio de 1923, a Joaquín Rodríguez, el lote 17 con
extensión de ocho hectáreas y un valor fiscal de $160 pesos.44
A pesar de contar con dicho formato, no se puede establecer
con precisión el número total de lotes que se vendieron en décadas
posteriores hasta lograr su desarticulación, ni tampoco determinar
si fue el único que se hizo y si éste aplicó para todas las fracciones
vendidas. También se tienen localizados otros 15 contratos de
compraventa notariados que nos brindan información sobre 75
lotes vendidos. Si bien, asumimos que dicha cantidad de lotes
no representa la totalidad vendida; si podemos utilizarla para dar
cuenta de lo que aconteció de manera general en dicha hacienda
durante periodo posrevolucionario.
Como se refirió anteriormente, la mayoría de las primeras
ventas se hicieron en favor de gente cercana a los propietarios,
como fue el caso de la fracción que se le vendió a Leonardo Vázquez
ANED. Silvestre Piñera, 25 de marzo de 1922.
AHED. libro 3 de fincas rústicas de la municipalidad de Canatlán, 19091926, 38.
43
44

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Salcido en representación legal de sus cuatro hijos menores. Se
trataba del último administrador de la hacienda hasta antes del
movimiento revolucionario, y durante su gerencia se iniciaron los
negocios que posibilitaron el desarrollo de la producción frutícola
a escala comercial. El contrato celebrado el 22 de marzo de 1923
estableció que fueron cinco lotes que se le vendieron a Vázquez
Salcido, cuya extensión total fue de 283 hectáreas con un valor
de $16,100, cantidad que debería pagarse en abonos anuales en
un plazo convenido de 10 años para saldar la deuda; cada uno de
los lotes tuvo diferentes medidas y quedaron enajenados para él y
para cada uno de los hijos (véase tabla 1).45
Tabla 1
Fracción vendida a Leonardo Vázquez Salcido
Lote

Nombre

Labor de
temporal

Agostadero

ha

ha

Precio

1

Leonardo Vázquez Salcido

52

23

$4,500

2

Jesús Vázquez Salas

33

25

$3,500

3

Leonardo Vázquez Salas

30

20

$2,800

4

Ramón Vázquez Salas

25

25

$2,500

3

José María Vázquez Salas

30

20

$2,800

TOTAL
170
113
$16,100
Fuente: Elaboración propia con información del contrato celebrado entre
Miguel Pérez Gavilán y Leonardo Vázquez Salcido, ANED, Salvador
Fernández, 22 de marzo de 1923, 131-134.
45

ANED. Salvador Fernández, 22 de marzo de 1923, 131-134.

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Aunado a las ventas, también siguieron arrendando fracciones
de la finca, como fue el caso del contrato celebrado el 26 de
marzo de 1924 con Juan Losoya,46 quien fungió como gestor
oficioso de Manuel Castillón por un terreno ubicado en los
márgenes de la laguna de Santiaguillo con una extensión de 400
hectáreas y por un periodo de arrendamiento de tres años; sin
embargo, también existió la opción de venta. La intención era
explotarlo de manera agrícola, por lo que se tenía proyectada la
inversión en algunas obras de irrigación, en dado caso de que
no hubiese venta, las obras realizadas en los terrenos quedarían
en beneficio de Nicolasa Pérez Gavilán sin ningún costo para
ella.47 Finalmente, la compra de la fracción se llevó a cabo
en 1926, por medio de la empresa “Castillón y compañía”;
a la extensión original se le agregaron 197 hectáreas, por lo
que en total fueron 597 hectáreas con un precio de venta de
$4776.48 Resulta interesante que la adquisición fue realizada
para la Comisión Nacional de Irrigación; si bien en el contrato
no se especifica la utilidad que dicha institución pretendía
darle a los terrenos, se sabe que su objetivo era desarrollar
Juan Losoya era el propietario de la hacienda de Guatimapé ubicada en la
parte norte del municipio, igual que los dueños de La Sauceda también estaba
llevando a cabo un proceso de fraccionamiento de la finca, exactamente con
las mismas intenciones; lo interesante de la fragmentación de su propiedad es
que la mayoría de los lotes fueron vendidos a menonitas que llegaron a establecerse a la región en la década de 1920.
47
ANED. Salvador Fernández, 26 de marzo de 1924, 32-35.
48
ANED. Salvador Fernández, 28 de julio de 1926, 81-84.
46

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obras de irrigación, para lo que era necesario estudiar posibles
tierras irrigables, elaborar los proyectos, llegar a acuerdos con
propietarios de tierras y dar concesiones a aquellos particulares
que estuvieran dispuestos a financiar obras.49 En este caso,
la pretensión fue un proyecto de irrigación en La laguna de
Santiaguillo en Guatimapé, con el propósito de incrementar la
producción agrícola en la región.50
Nuevamente la familia se hizo presente en el proceso de
venta de fracciones, esta vez, en 1925, los hijos y sobrinos de
Nicolasa Pérez Gavilán figuraron como compradores; dos de
ellos ni siquiera vivían en el país. La compraventa se realizó por
cinco lotes, uno para cada uno de sus familiares, y en total fueron
1,296 hectáreas con un precio de $2,292 pesos (véase tabla 2).
Llama la atención el precio de las fracciones, y también que en
el mismo contrato se asentó que la vendedora declaraba que de
manera previa ya había recibido por parte de cada uno de los
compradores el pago correspondiente.51

Jean Meyer, “La nueva política y el campo”, en Historia de la Revolución
mexicana 1924-1928, la reconstrucción económica, ed. Por Enrique Krauze,
Jean Meyer y Cayetano Reyes (México: El colegio de México, 1981), 107182.
50
Archivo Histórico del Agua (AHA). Estudios y proyectos, Núm. 1 /Dgo/
Anaquel 15, Entrepaño A, 1926, 10
51
ANED. Salvador Fernández, 11 de mayo de 1925, 193-195.
49

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Tabla 2
Fracciones vendidas a los Pérez Gavilán
Lote

Nombre

Extensión ha

Precio

1

Joaquín Pérez Gavilán

240

$480

2

Ana María Pérez Gavilán

250

$500

3

Asunción Pérez Gavilán de
Navarro

255

$510

4

Rafael Pérez Gavilán

317

$334

5

Jorge Pérez Gavilán

234

$468

1,296

$2,292

TOTAL

Fuente: Elaboración propia con información del contrato celebrado entre
Nicolasa Pérez Gavilán y sus familiares, ANED, Salvador Fernández, 11 de
mayo de 1925, 193-195.

En agosto de 1930 se registró la venta de 10 lotes pertenecientes
al potrero denominado “El Chaparro” (véase tabla 3). Entre todos
tenían una extensión de 1,767.5 hectáreas y representaron un
ingreso de $23,771 pesos; el precio por hectárea osciló entre los
$10 y $15 pesos, y si lo comparamos con la fracción vendida a
los Pérez Gavilán en 1925, podemos decir que el precio estaba
elevado, si consideramos que ambas fracciones fueron calificadas
como tierras de agostadero; sin embargo, también es evidente que
en un lapso de cinco años la tierra aumentó su valor.52
AHED. Libro 4 de fincas rústicas de la municipalidad de Canatlán, 19301931, 74 y 76.
52

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Tabla 3
Lotes vendidos pertenecientes al potrero denominado “El Chaparro”
Lote

Nombre

Extensión ha

Precio

234.5

$3,752

1

Jesús R. Rodríguez

2

Juan Quiñones

170

$2,210

3

Heriberto Díaz

167.5

$2100

4

Raúl Rodríguez

225

$3,150

5

Antonio Sifuentes

118

$1,180

6

Rafael Diaz y Diaz

240

$3,600

7

Ismael García González

205

$2,665

8

Juan García

176

$2122

9

Miguel García

129

$1,762

10

Fidel Guerrero

102.5

$1,230

TOTAL
1767.5
$23,771
Fuente: Elaboración propia con información del AHED, libro 4 de fincas
rústicas de la municipalidad de Canatlán, 1930-1931, 74 y 76.

Igualmente, en noviembre de 1931 se vendió la fracción de terrenos
perteneciente al denominado “Llano de San Francisco”, ubicado
en la parte noreste de la finca en colindancias con la hacienda de
Santa Isabel (véase tabla 4). Nuevamente, se trató de 10 lotes con
extensiones variadas y un precio promedio por hectárea de $19.7
pesos; entre todos abarcaban 1,830 hectáreas y el valor total fue de
$35,020 pesos. Igualmente, las tierras estaban clasificadas como de
agostadero, sin embargo, en una de las porciones había un manantial
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al que algunos de los lotes tenían derecho, como se asentó en la
escritura pública elaborada por el notario López Portillo, lo cual
nos indica que en este llano había posibilidades de abrir campos de
cultivo de manera relativamente rápida.
Tabla 4
Parte de los lotes vendidos pertenecientes al “Llano de San Francisco”
Lote

Nombre

Extensión ha

Precio

11

Tomás Cortés

261

$4,230

12

Salvador Rosa

211

$3,390

13

Jerónimo Vázquez

177

$3,240

14

Porfirio Ruiz y Heriberto Ruiz

269

$6,210

15

Marcelo Rivas

55

$1,510

16

Manuel Nieves

263

$4,050

17

Jesús María Quintana

50

$1,000

18

Jerónimo Vázquez

177

$3,240

19

Porfirio Ruiz y Heriberto Ruiz

269

$6,210

20

Gregorio Valenzuela

98

$1,940

1830

$35,020

TOTAL

Fuente: Elaboración propia con información del AHED, libro 4 de fincas
rústicas de la municipalidad de Canatlán, 1930-1931, 177 y 178.

Se estima que en la década de 1930 fue cuando se registraron las
últimas ventas de la hacienda de La Sauceda, sin embargo, no se
puede determinar con exactitud cuál fracción fue la última vendida
ni tampoco el año preciso. Lo que sí podemos afirmar es que durante
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dicha década se dotaron la mayor parte de los ejidos de Canatlán, por
lo que se asume que fue cuando la propiedad perdió el mayor número
de hectáreas. Respecto a los adquirentes de los lotes, podemos decir
que los primeros eran personas cercanas a los propietarios, dígase
amigos, familia o gente de confianza como el caso de Leonardo
Vázquez Salcido o el de Jesús Rodríguez González. Sin embargo,
con el paso del tiempo también hubo interés por parte de pequeños
propietarios y rancheros vecinos de la zona, los cuales probablemente
no quisieron desaprovechar la oportunidad de comprar buenas tierras
para incorporarlas a las que ya poseían.
3. Reforma agraria y conformación del ejido de la Sauceda
Alan Knight caracterizó la historia de la reforma agraria en dos
maneras distintas. Por un lado, una reforma primaria realizada de
manera más o menos rápida, la cual tuvo un carácter institucional
y respondió de manera directa a los postulados de la Revolución
que se había llevado a cabo con anterioridad. Y por otro lado,
una reforma agraria secundaria o “de arriba hacia abajo”, con una
articulación no tan clara respecto a la movilización revolucionaria,
que además requirió de la organización y apoyo estatal, de forma
que las acciones de dotación que se realizaron durante este tiempo
obedecieron más a un carácter político que a causas populares.53
Debido a que la reforma primaria fue la que manifestó y
dio continuidad a la idea de despojos ocurridos de manera previa,
Knight, “Tierra y Sociedad en el México revolucionario: la destrucción de
las grandes haciendas”, 33.
53

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y además abanderó la redistribución equitativa de las tierras como
forma efectiva de garantizar la justicia, fue la que se instaló en
el imaginario político nacional y sirvió como herramienta para
explicar y justificar el movimiento revolucionario, aunque se trató
de un movimiento muy diverso. Sin embargo, lo definido como
reforma secundaria también resulta ser interesante para comprender
la historia del reparto de tierras en la primera mitad del siglo XX,
debido a que en algunos contextos fue la modalidad operante.
De manera tentativa, se plantea que el reparto de
tierras en la región de Canatlán puede incorporarse a la idea de
reforma secundaria propuesta por Alan Knight, debido a que
durante el proceso hubo manifestaciones que se ajustan a dicha
representación. Esto puede observarse, por ejemplo, con el apoyo
condicionado de líderes políticos a través de organizaciones
sindicales que beneficiaban a sus miembros, o con la fuerte
intromisión estatal por medio del impulso de proyectos, lo cual
permitió que para finales de la década de 1930 hubiera cincuenta
y cuatro ejidos agrícolas en el municipio.
Durante el proceso de reparto se establecieron alianzas con
agrupaciones políticas y sindicales que fueron surgiendo a nivel
nacional y también en el ámbito local cuya intención aparente
era encausar las demandas de los campesinos, fungiendo como
intermediarios entre los campesinos y el Estado. De tal manera
que en marzo de 1920 se constituyó en esta entidad el Sindicato
Agrario Confederado de Durango, agrupación que se integró por
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los comités particulares ejecutivos que por ley debían organizarse
en todos los núcleos de poblaciones como solicitantes de tierras.
Dicho sindicato se formó bajo la dirigencia de Alberto Terrones
Benítez54 y resultó ser la primera y más importante agrupación de
su tipo constituida en el estado.55
El objetivo de tal agrupación era luchar por la restitución y
dotación de tierras, enfrentando a las autoridades que obstaculizaran
o impidieran la aplicación de las nuevas leyes agrarias,56 para lo
cual era necesario congregar al mayor número de campesinos que
tuvieran dicha necesidad, además del establecimiento de alianzas
con otras agrupaciones a nivel nacional. En octubre de 1920, el
Sindicado encabezado por Alberto Terrones y Severino Ceniceros
decidió unirse al recién conformado Partido Nacional Agrario
(PNA) y de esta forma fortalecer las acciones que pretendían
llevar a cabo en materia agraria en el estado, y logrando convertir
a Severino Ceniceros en un importante líder del PNA.57
Aunque la actividad del sindicato se desarrolló con mayor
amplitud en la zona oriente del estado, también tuvo una fuerte
presencia en la región de valles, dentro de las cuales se pueden
Pedro Salmerón Sanginés, “Lucha agraria y revolución en el oriente de
Durango (1900-1929)”, Historia Mexicana 6, núm. 1 (2006): 117–73.
55
Pavel Leonardo Navarro Valdez, El cardenismo en Durango: Historia política regional 1934-1940 (Durango: Instituto de Cultura del Estado de Durango, 2005), 29.
56
Salmerón Sanginés, “Lucha agraria y revolución en el oriente de Durango
(1900-1929)”, 164.
57
Salmerón Sanginés, 164.
54

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�La Sauceda

mencionar: Nombre de Dios, Durango, Canatlán, San Juan del Río,
Pánuco de Coronado y Peñón Blanco, zonas en las que el reparto de
tierra tenía que darse de manera urgente, debido principalmente a la
presión ejercida por la alta densidad de la población y la existencia
de grandes latifundios que se habían establecido en las llanuras,
acaparando la tierra y por ende la actividad agrícola.58
En la zona de la Sauceda en Canatlán, en 1929, se
conformó el Comité Particular Ejecutivo de La Sauceda, el cual
estaba encabezado por Juan Soto, Apolinar Reyes, Aniceto Martel,
Emiliano Talamantes, Anacleto Vela y Amalio Hernández, quienes
eran vecinos de la hacienda. Dicha agrupación presentó ante la
Comisión Local Agraria una solicitud de tierras correspondiente,
donde se estableció la apremiante necesidad que tenían de tierras
ejidales, debido a que se trataba de un pueblo agricultor que no
poseía tierras propias, lo cual los había obligado a malbaratar su
trabajo con los dueños de la hacienda de la Sauceda, con lo que
habían descuidado la educación de sus hijos.59
La solicitud elaborada por los campesinos estaba dirigida
al gobernador del estado, quien a su vez la remitía a la Comisión
Local Agraria para que se iniciara el trámite y recabara los datos
necesarios de cada pueblo o congregación y así darle continuidad
a lo solicitado. El pueblo debía contar con un mínimo de 25
Navarro Valdez, El cardenismo en Durango: Historia política regional
1934-1940, 30.
59
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango (POGED). Tomo
LXII, Durango, Domingo 19 de mayo de 1929, Núm. 40, 530. Solicitud de los
vecinos de La Sauceda Canatlán pidiendo tierras ejidales.
58

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capacitados o campesinos sin tierra, siendo jefes de familia o
varones solteros mayores de 18 años sin capital y dedicados al
cultivo de la tierra. Una vez reunida toda la información de cada
pueblo o congregación, se procedía a dictar resolución de los casos
por parte de la Comisión Local Agraria, quien regresaba el trámite
al gobernador para que lo ratificara de manera provisional y después
la Comisión Nacional Agraria pudiera someter los expedientes a la
resolución definitiva por parte del presidente de la república.60
En 1930, en el pueblo de La Sauceda se constituyó el
“Sindicato Ignacio Altamirano” conformado por un grupo de
campesinos que estuvieron impulsando el derecho a obtener la
dotación ejidal en conjunto con el Comité particular, liderados por
Anacleto Vela, Ángel Reyes, Eraclio Nieves y Juan Castañeda.
Evidentemente, su objetivo fue establecer alianzas con las demás
agrupaciones estatales para poder tener ventaja en el proceso
burocrático en que se encontraban inmersos. Sin embargo,
también tuvieron que enfrentar las estrategias emprendidas por
los dueños de la hacienda para retrasar o entorpecer los trámites.
Con base en la Ley de Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas publicada el 23 de abril de 1927, se consideraba que todos los pueblos que carecieran de tierra y agua eran sujetos de derecho ejidal, cada uno de los poblados
que quisieran ejercer dicho derecho tenían que con al menos 25 campesinos
capacitados, asimismo, se estableció la capacidad agraria individual, y parar
ello habría que ser mexicano varón mayor de 18 años o mujer soltera o viuda
con familia a su cargo, ser vecino del pueblo solicitante, ser agricultor y no
tener bienes con valor mayor a mil pesos. Jorge Gómez de Silva Cano, El derecho agrario mexicano y la Constitución de 1917 (Ciudad de México: Instituto
Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, 2017).
60

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�La Sauceda

A los pocos meses de haberse creado, el sindicato interpuso una
queja ante la Comisión Local Agraria, en la cual se mencionó
que un grupo de setenta vecinos que eran incondicionales a los
dueños de la finca habían sido incluidos en el padrón ejidal, por
lo que también resultarían beneficiados con la dotación, lo que
no tendría que haber sucedido ya que ellos contaban con tierras.61
De acuerdo con el censo de población de 1930,62 en
La Sauceda había un total de 476 habitantes, es decir, treinta
y siete personas más que en 1910. Si bien el aumento pudiera
considerarse como mínimo, no lo es tanto si pensamos que durante
el movimiento revolucionario en la mayoría de las comunidades
la tendencia fue a la baja; por lo tanto, es probable que el aumento
registrado esté vinculado con el hecho de un año antes se iniciaron
los trámites para conformar el ejido, lo cual influyó para que
llegaran campesinos con la pretensión de obtener tierras ejidales.
Durante las averiguaciones del proceso para la
conformación del ejido, la dueña de la hacienda compareció
para defender su predio de la solicitud de dotación de tierras, e
hizo objeciones al censo con el argumento de que 14 solicitantes
no tenían derecho a recibir parcela ejidal. Además, señaló que
la finca solo contaba con 210 hectáreas de terrenos de temporal
de segunda y por lo tanto no podía ser afectada, y exhibió un
AHED. Queja interpuesta ante la Comisión Local Agraria por parte del
Sindicato Ignacio Altamirano de “La Sauceda”, 1930. Agrario del siglo XX,
documento sin clasificar.
62
Secretaría de la Economía Nacional, Censo General de la República Mexicana (Dirección General de Estadística, 1930).
61

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escrito firmado por 84 vecinos que rechazaban recibir tierras. No
obstante, el procedimiento continuó y el 4 de diciembre de 1933
la Comisión Local Agraria publicó la resolución que le otorgó a
los vecinos del poblado de la Sauceda 2,736 hectáreas de tierras
(véase mapa 2), después de haber comprobado la existencia de 130
individuos capacitados para recibir parcelas ejidales, afectando
únicamente a la hacienda de la Sauceda debido a que era la única
que había en un radio de siete kilómetros. En esta zona había
terrenos de humedad, de temporal de segunda, por la cercanía
del río de La Sauceda, así como una gran cantidad de tierras de
agostadero para la cría de ganado y una huerta.63
Sin embargo, ante la necesidad de más tierras, los habitantes
de La Sauceda tramitaron la solicitud de ampliación al año
siguiente, y se les dotó por resolución presidencial el 13 de octubre
de 1937 con una superficie de 2,874 hectáreas para beneficiar a 122
solicitantes; la extensión total también se tomó de manera íntegra
de la misma hacienda, de las cuales 296 eran de temporal y 2,578
de agostadero, que se ubicaban en los Potreros del Zorrillo y El
Bosque.64 Además de la dotación del referido pueblo, la hacienda
de los Pérez Gavilán también resultó afectada por las dotaciones y
ampliaciones del pueblo de San José de Gracia iniciadas en 1919;
Canatlán, Presidio y la Cañada en 1926; Donato Guerra y Bruno
Martínez en 1930 y Rancho Seco en 1932.
63
64

ARAN. Expediente 42/638, municipio Canatlán, núcleo agrario La Sauceda.
Diario Oficial de la Federación. 8 de noviembre de 1937, 1.

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Mapa 2
Dotación y ampliación del ejido de La Sauceda

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�Fernando Calleros

Tres décadas después de haberse iniciado el reparto agrario, la
mayor parte de la hacienda de la Sauceda estaba desarticulada.
De las 29,730 hectáreas con las que contaba en 1903,65 para la
década de 1940 solo contaba con dos huertas de poco menos 20
hectáreas cada una y el casco con una extensión de 10 hectáreas.66
Después de haber sido una de las fincas más importantes de
la región desde tiempos coloniales, y haber permanecido por
más de ochenta años en las manos de la familia Pérez Gavilán,
quienes supieron usufructuar el vasto territorio, con el paso del
tiempo La Sauceda quedó reducida a un conjunto de edificaciones
abandonadas.
Consideraciones finales
La desintegración de la hacienda de La Sauceda fue un proceso
complejo en el que intervinieron diversos elementos a lo largo
del tiempo. De lo que sí se está seguro es de que, en la última
etapa, fue resultado del movimiento revolucionario que se había
propuesto acabar con el régimen de Porfirio Díaz y todo lo que
éste representaba; desde luego, la tenencia de la tierra figuró
como un componente primordial.
Como se pudo observar, la desintegración de hacienda de la
Sauceda se dio a partir de dos formas distintas: el fraccionamiento
AHED. Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán,
1898.
66
AHA. Testamento de la Sra. Nicolasa Pérez Gavilán, Aguas Nacionales,
Caja 784, Exp. 9461, Legajo 1
65

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�La Sauceda

y la dotación ejidal. En el caso del fraccionamiento, se manifestó
desde el porfiriato, quizás en menor escala que durante el
periodo posrevolucionario, pero encontramos evidencia de dicha
fragmentación. Por una parte, la separación que hizo Isabel Pérez
Gavilán, la cual dio origen a la hacienda Santa Isabel; y por
la otra, la venta del Rancho de San Bartolo a la familia López
Negrete; de las 32,080 hectáreas que abarcaba la finca en 1898,
pasó a poseer 29,730 hectáreas en 1903, es decir, en tan solo cinco
años hubo una reducción de 2,350 hectáreas. Esto demuestra, de
manera contraria a lo que tradicionalmente se cree, que durante
el porfiriato, al menos en esta finca, hubo una tendencia a la
disminución de su tamaño.
La Revolución Mexicana iniciada en 1910 fue un proceso
de gran importancia que dio paso a la transformación de las
estructuras económicas, políticas y sociales del país, y estableció
las bases para una nueva etapa de desarrollo de la nación mexicana,
debido entre otras cosas a que posibilitó el debilitamiento del
viejo orden agrario que había imperado hasta el momento. Por lo
tanto, una vez concluida la lucha, hubo necesidad de redistribuir
la tierra y beneficiar a las clases rurales. Sin embargo, este fue un
proceso que implicó una serie de conflictos entre los diferentes
grupos o fracciones de la sociedad mexicana, en donde cada
uno de ellos luchó para defender su posición. Por una parte,
los campesinos exigían ser dotados de tierras, y por la otra, los
hacendados buscaban diferentes alternativas para retrasar o evitar
la expropiación de sus fincas.
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�Fernando Calleros

Es por ello por lo que Nicolasa Pérez Gavilán resolvió
iniciar con el fraccionamiento de su hacienda, para lo cual
nombró a su primo Miguel como su apoderado legal para que se
hiciera cargo de dicha encomienda. Si bien en el discurso se hacía
referencia a las buenas intenciones por parte de la dueña para
contribuir a la formación de la pequeña propiedad, es evidente
que su intención fue contrarrestar los efectos de la reforma en su
propiedad. De esta manera, el proceso de fragmentación se dio en
diferentes etapas y modalidades. En un primer momento fueron
fracciones pequeñas que medían aproximadamente mil metros
cuadrados; después, hubo algunas ventas que favorecieron a
familiares y gente cercana, por lo que las extensiones fueron
mayores y en algunos casos los precios fueron mínimos; en la
última etapa, se logró estandarizar tanto las medidas de las
fracciones como los precios en los que se vendieron. Además, los
compradores fueron propietarios de la zona que ya poseían tierras
con anterioridad, es decir, el campesino sin tierras no figuró en el
proceso de fragmentación.
Respecto a la dotación ejidal, podemos decir que fue
un proceso en el que ambas partes lucharon para conseguir sus
propósitos. Los hacendados buscaron a toda costa mantener su
estabilidad y predominio, sin embargo, las circunstancias políticas
del periodo posrevolucionario no les fueron favorables. A pesar
de los intentos de eludir el proceso de reparto, como se vio en el
último apartado, la hacienda fue afectada para la constitución de
siete ejidos, entre ellos el del poblado de la Sauceda que atañe al
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presente trabajo. Por su parte, los campesinos no sólo tuvieron que
enfrentar las dificultades político-administrativas del gran aparato
de la legislación agraria, sino también los mecanismos legales y
de represión que el hacendado emprendió como dispositivo de
defensa. Fue durante la década de 1930 cuando la reforma agraria
se ejecutó de manera más amplia y sistemática, lo cual constituyó
la mayor pérdida de tierra de las haciendas, y por consiguiente del
poder de los hacendados que hasta ese momento habían tenido el
control del territorio.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico del Estado de Durango (AHED)
Archivo de Notarías del Estado de Durango (ANED)
Archivo Histórico del Agua (AHA)
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Periódico Oficial del Estado de Durango (Durango)
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango (Durango)

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-94

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�Documentos para la historia social del catolicismo
rioplatense: La visita episcopal de Benito Lué y Riega
(1803-05)
Camilo Zarza Valencia
Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”
(UBA-CONICET), Buenos Aires, Argentina
orcid.org/0009-0006-5361-2053

Introducción
El documento que vamos a introducir en este texto es la “Santa y
General visita pastoral del Ilustrísimo Señor Obispo Don Benito
Lué y Riega Obispo de la Santísima Trinidad Puerto de Santa
María de Buenos Aires”. Visita pastoral que fue llevada adelante
entre 1803 y 1805 por quien era en aquel entonces obispo de
Buenos Aires, Benito Lué y Riega. El documento cuenta con el
valor excepcional de ser el único registro disponible de una visita
episcopal para el periodo colonial en el Río de la Plata. A su vez,
posee una riqueza particular porque también nos permite conocer
el estado del despliegue de dispositivos religiosos en el espacio
diocesano para el trienio que abarcó y que incluyó en su itinerario
a los pueblos de indios y parroquias de Corrientes, Entre Ríos,
Santa Fe, Buenos Aires (provincias del actual territorio nacional
argentino) y los dispositivos religiosos de la Banda Oriental del
río Uruguay (Uruguay).
297
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�Documentos para la historia

Trabajamos en este apartado con la versión que editó
Prohistoria Ediciones en el año 2021. El libro, coordinado por
la Dra. María Elena Barral,1 presenta una versión transcripta y
comentada de la visita episcopal por un grupo de investigadores
formados y en formación. La publicación forma parte de los
resultados de un proyecto de investigación radicado en el
Departamento de Cs. Sociales de la Universidad Nacional de
Luján, titulado “El gobierno de territorios y poblaciones rurales
en el espacio litoral rioplatense: disputas y conflictos, 17561810” (2016-2019) dirigido por la Dra. María Elena Barral, el
Prof. Raúl O. Fradkin y el Dr. Oscar Trujillo.
El libro presenta además de la transcripción comentada,
un glosario de términos eclesiásticos y unas cartografías de los
sitios de culto. Estos capítulos son importantes porque brindar
una información complementaria que acerca el documento a
lectores no especializados en la historia religiosa tanto como
para los lectores que no estén familiarizados con la geografía
rioplatense o con los términos vinculados a la ritualidad
cristiana. Otros de los trabajos que acompañan la edición fue
escrito por Fernando Heinzen, responsable del Archivo Histórico
del Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz, y presenta un
aporte valioso para contextualizar el hallazgo del documento y
María Elena Barral, coord., La visita del obispo Lué y Riega: transcripción
y edición de la Santa y General Visita Pastoral del Ilustrísimo Señor Obispo
Dn Benito Benito Lué y Riega Obispo de la Santísima Trinidad Puerto de Santa María de Buenos Aires (1803-1805) (Rosario: Prohistoria, 2021).
1

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su preservación. Un último texto acompaña el documento que
nos brinda un estudio introductorio sobre mundo social que nos
permite conocer la visita escrito por el Prof. Raúl O. Fradkin
y la Dra. María Elena Barral. No me detendré específicamente
en los artículos que acompañan la visita, ya que el propósito
de este texto es el de brindar al lector ejemplos y referencias
del documento que nos permitan dimensionar algunos de los
posibles aportes que brinda la fuente para la historia social del
catolicismo rioplatense.
1. Un archivo fragmentado o el derrotero de una
fuente primaria
Los documentos para la historia de la iglesia en el Río de la
Plata, o al menos para la histórica diócesis de Buenos Aires, se
encuentran dispersos y fragmentados. Esto se debe a que en 1955
se incendió el archivo de la Curia Metropolitana perdiéndose
un valioso repositorio que sin embargo está presente para otras
latitudes como la diócesis de Córdoba del Tucumán, en el centro
del actual territorio nacional argentino. De aquel incendio de
la catedral de Buenos Aires, sobrevivió algo de los papeles
vinculados al cabildo eclesiástico y algunas colecciones de
documentos editados previamente al incendio. Como resultado de
aquella ausencia, por lo general, los trabajos y las investigaciones
que se llevan adelante en el marco de la historia social del
catolicismo rioplatense, entonces, deben recurrir a las salas del
Archivo General de la Nación Argentina o bien a los diferentes
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archivos eclesiásticos que se pueden encontrar en las antiguas
iglesias matrices de la diócesis.2
Previamente a la edición que se refiere en este apartado,
circuló una versión que compiló el presbítero e historiador Edgar
Stoffel en el año 1992 bajo el nombre “Documentos inéditos de la
santa visita pastoral del obispado del Río de la Plata”. En ella se
reproducían en copia facsimilar el original de la visita y contaba
con una introducción histórica al documento.
El manuscrito original de la visita pastoral fue encontrado
en el Archivo Histórico del Arzobispado de Santa Fe de la Vera
Cruz. El texto se divide en dos apartados, como veremos, el
primero llamado “cuaderno de la visita”, que incluye 84 folios
en su mayoría de 21 cm de ancho por 31 cm de largo, mientras
que el “registro de las licencias” incluye 29 folios.3 En cuanto
al contenido de cada uno de estos apartados, mientras que uno
trabaja sobre la recorrida y visita de los dispositivos religiosos
desplegados por el espacio diocesano, el otro versa sobre las
licencias que otorgó en el transcurso de su recorrida el obispo
Lué y Riega.

Roberto Di Stefano y José Zanca, “Iglesia y catolicismo en la Argentina.
Medio siglo de historiografía.” En Anuario de Historia de la Iglesia, no. 24
(2015), https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=35542301002.
3
Fernando Heinzen, “Hallazgo de los escritos de la Santa Visita Pastoral del
Obispado del Río de la Plata por el Obispo Lué y Riega 1803-1805” en La visita del obispo Lué y Riega… coord. María Elena Barral (Rosario: Prohistoria,
2021).
2

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2. El obispo y sus secretarios
El obispo Benito Lué y Riega nació en Asturias, el 12 de marzo
de 1753, se doctoró en sagrada teología y arribó al obispado de
Buenos Aires a los 50 años de edad, luego de una trayectoria
eclesiástica en la península. El último cargo que detentó allí fue el
de deán, en la catedral de Lugo, Galicia. Desembarcó en América
un 22 de abril y luego de que el obispo Mariano Moscoso, de la
diócesis de Córdoba del Tucumán, lo ungiera –a principios de
junio– partió a Santa Fe de la Vera Cruz para llevar adelante la
visita episcopal. A grandes rasgos, se sabe que la visita pastoral
constituyó una obligación para los prelados establecida por el
concilio de Trento (1545-1563) y que estas permitían recoger y
recopilar información sobre las diferentes realidades sociales y
religiosas que se encontraban en el espacio diocesano que les toca
gobernar.
Su gobierno episcopal en Buenos Aires, se extendió
desde 1803 hasta 1812 y estuvo signado por un agitado clima
político en la ciudad de la Trinidad, si tenemos en cuenta que una
vez terminada la visita, la ciudad se vio conmocionada por las
invasiones inglesas en dos oportunidades, primero en 1806 y casi
un año después en 1807. Luego, años más tarde, el obispo fue
testigo de otros acontecimientos que tuvieron un fuerte impacto
político, como la asonada de Martín de Álzaga en 1809 y después,
en mayo de 1810, el establecimiento del cabildo abierto y la
primera junta de gobierno. El obispo mostró, por aquellos días,
sus convicciones realistas frente al movimiento independentista.
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Falleció en 1812 dejando el obispado en sede vacante que el
contexto revolucionario prolongó durante décadas. 4
Es más que probable que también el obispo no haya
realizado el recorrido en soledad. Del texto se desprenden en
general la presencia de, al menos, dos secretarios de la visita los
cuales llevaron adelante la escritura del documento en distintos
momentos. Fue el primer secretario de la visita, el Licenciado
Don Mariano Ruiz de Navamuel, quien aparece mencionado al
comienzo de la visita en la ciudad de Santa Fe, el 13 de junio
de 1803. Según consta en su relación de méritos y servicios
presentada en el obispado de La Paz en septiembre de 1803 –
ya luego de la visita–, era natural de la Villa Paredes de Nava
en Palencia y tenía 27 años y de “estado noble”. Arribó a este
continente en la comitiva que llegó junto al prelado Benito Lué
y Riega. Navamuel contaba entre sus méritos con una trayectoria
en la administración eclesiástica en la península que incluían,
entre otras cosas, haber sido visitador general, abogado de
cámara y secretario al servicio del difunto obispo Buenaventura
Moyano, en su efímero obispado en Palencia. A finales de 1803,
el secretario abandonó al prelado porteño para concursar en la
canonjía doctoral en la catedral de La Paz.5
En reemplazo del anterior encontramos a José Francisco
de la Riestra, quien ocupó el rol desde el segundo tramo iniciado
Vicente Cutolo, Nuevo Diccionario biográfico argentino (1750-1930),
Tomo Cuarto. (Buenos Aires: Editorial Elche, 1983)
5
Archivo General de la Nación Argentina (AGN). Sala IX 2747 Exp. 1394.
4

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el 8 de mayo de 1804 hasta la finalización de la visita pastoral, el 1
de noviembre de 1805. De la Riestra, natural de Gijón, sacerdote,
se graduó de doctor en ambos derechos. Luego de su trabajo como
secretario de la visita, fue director del Convento de las Catalinas
en Buenos Aires y a su vez, rector del Seminario Conciliar entre
1807 y 1810. Al momento de la independencia, fue enviado a las
provincias por su “fervor a la causa realista”.6
Es posible que el obispo recién llegado a la diócesis de
Buenos Aires haya elegido personas de su confianza para ser sus
secretarios. En este sentido, no es llamativo que ambos secretarios
hayan sido naturales de la península ibérica y de comprobada
trayectoria en el Viejo Mundo e incluso, que hayan tenido
conocimientos en derecho. Sería interesante seguir indagando sobre
el rol de secretario de la visita en futuros trabajos de investigación,
para poder pensar en si además de registrar los acontecimientos,
quizás, haya podido intervenir frente a algunas situaciones
aconsejando o asesorando en la toma de decisión al prelado.
3. El cuaderno de la visita
De manera general, este primer apartado de la visita presenta un
formato más o menos estandarizado. Encontramos que se informa
sobre el nombre de la parroquia o capilla que se está visitando –
incluyendo muchas veces un listado de oratorios dependientes–,
el cura vicario que la tiene a su cargo, el teniente si lo hubiese, el
Vicente Cutolo, Nuevo Diccionario biográfico argentino (1750-1930),
Tomo Sexto. (Buenos Aires: Editorial Elche, 1975)
6

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capellán o mayordomo, el notario y se comienza con la visita de la
iglesia. Tomaremos en las páginas que siguen algunos ejemplos de
este registro de la visita, referidos a las instancias administrativas
parroquiales, la materialidad de los sitios de culto y el registro en
los pueblos de misión. Luego de esta somera revisión del itinerario
episcopal podremos observar más detenidamente la información
que se brinda el registro de Licencias.
La revisión de las instancias administrativas parroquiales:
Cuando pensamos en las instancias administrativas parroquiales
lo hacemos principalmente a partir de los libros de partidas –
bautismos, matrimonios, entierros– y las cuentas de fábrica.
Ambos registros guardan relación con la recaudación que lleva
adelante cada dispositivo religioso, no sólo para su subsistencia
y la del cura sino también el sustento de toda la diócesis y sus
agentes religiosos (obispo, cabildo eclesiástico, beneficiados).
En primera instancia, el obispo solía revisar los libros de
partidas en el que se registraban los bautismos, los casamientos
y las defunciones. Esta revisión podía generar obligaciones
y compromisos del cura vicario con el prelado en términos
administrativos, vinculados a la omisión de alguna nota, como por
ejemplo en la Parroquia de Santa María del Puerto de Las Conchas:
Se comisionó al sobredicho Cura actual para que enmendase
varias partidas que se hallan con defectos notables como son
falta de firmas, omisión de nombres de bautizados y sus padres.
Y a fin de que averigüe si viven los que han incurrido en estos
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defectos, y repararlos del mejor modo, anotando al margen la
causa de ellos y firmándolo.7

Estas omisiones llamaron la atención al obispo, pues una
adulteración en estas entradas redundaba en un menor ingreso a
las cajas de la fábrica de la iglesia local, por un lado, pero también
en una reducción en los ingresos a nivel general del obispado, por
ejemplo, en las “cuartas episcopales” que recibía el prelado por
cada nacimiento, casamiento o defunción.
Es por esto que, de la misma manera, se llevaba adelante
una revisión de los libros de cuentas de fábrica. Era una tarea de
los mayordomos o tenientes de cura mantener estos libros en los
que se registraban ingresos y egresos de la fábrica de la iglesia,
pudiendo esta quedar con saldo a favor o registrando alguna
deuda, por ejemplo, en la Capilla de Mercedes ayuda parroquia
de la de Santo Domingo Soriano en la Banda Oriental del Río
Uruguay encontramos la siguiente anotación:
Cuentas. Se han aprobado con caudal existente en deudas de 46
pesos corrientes: se ha comisionado en forma al actual teniente
y a sus sucesores para el ajuste de las futuras, como para el
recobro de las deudas: igualmente se le previno que de los
matrimonios de españoles exija dos pesos para la fábrica y uno
de los de Naturales (Barral, 2021: 103).

Conocemos que algunas parroquias contaban con unidades
productivas anexadas a las iglesias. Conocidas con la
denominación de “Estancias de la Virgen”, el prelado en la
7

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 100.

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medida que se encontraba con alguna pretendía conocer su
estado general. Así encontramos que, en la parroquia de Santo
Domingo Soriano, por ejemplo, frente al vencimiento próximo
del contrato de arrendamiento de dicha estancia con Don Pedo
Manuel García el prelado “…les ha prohibido celebrar contrato
alguno, enajenarla, y empeñarla sin intervención, y aprobación de
Su Señoría Ilustrísima…”.8
De esta manera la visita nos da la posibilidad de observar la
gestión de curas y tenientes de cura desde la revisión de los libros
que hacen a las administraciones parroquiales. Los ejemplos que
se traen aquí no agotan las situaciones que se presentaron en los
años de recorrida pero sí nos sirven para dimensionar una forma
posible de intervención episcopal en dichas gestiones locales.
La materialidad de los sitios de culto:
Otra cuestión interesante que aparece en esta visita episcopal es
el estado material de los dispositivos religiosos.
Muchas veces categorizados a partir del binomio “decente/
indecente” el prelado guarda una preocupación sobre el aspecto y
el mantenimiento de los sitios de culto. Así, por ejemplo, para la
Capilla de Nuestra Señora de la Concepción de la Isla de Martín
García, el mandato episcopal fue que
[…] en vista de su indecencia para celebrar en ella los divinos
oficios por el reducido espacio de su construcción y por estar
contigua a la habitación de los presidiarios se destine para
8

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 104.

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sacristía el terreno necesario; que se compren crismeras de
plata, que se cierre cementerio de pared con puerta y llave; y
una Cruz en el medio…9

El ejemplo nos permite pensar entonces que la materialidad del
lugar de culto no estaba ligada solamente al estado de las paredes,
techos o puertas sino también por el estado material de los objetos
litúrgicos o sagrados. Esta atención episcopal estuvo presente en
otros puntos que visitó el prelado en la diócesis. Así, cuando visitó
la “Capilla de Nogoia, vice parroquia del Gualeguai”, actualmente
situada en la provincia argentina de Entre Rios, el obispo mandó:
[…] que de las existencias, y limosnas, que se recojan se
compre un Cáliz y patena decentes, beneficiando al efecto
que actualmente sirve, por estar indecente: que se encarguen
unas crismeras de plata con su caja de madera: que se haga
pila bautismal con su cubierta y cerradura para conservar el
agua consagrada, según lo previene el Ritual: que se haga un
incensario y naveta aunque sea de bronce: un porta viatico
dorado por lo interior: que se compre un Misal, y un Ritual…10

La observación sobre los objetos sagrados también era extensiva
a la indumentaria que se debía utilizar para la liturgia, como
podemos encontrar en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar de
la Guardia del Cerro Largo en la Villa de Melo (actual Uruguay),
donde se registró que:
[…] con consideración a la extremada pobreza de esta Iglesia,
tanto en su construcción, por ser un rancho cubierto de paja sin
9
10

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 107.
Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 129.

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sacristía ni otro adorno exterior, que la distinga, como por los
ornamentos y vasos sagrados, reducidos aquellos a una casulla
vieja, que sirve para los tres colores, blanco, encarnado y verde
y otra mejor acondicionada, que hace a negro y morado…11

Este ejemplo de Cerro Largo nos muestra cómo se integraban
realmente los ítems que venimos enumerando. Es decir, de qué
manera se vinculaban en torno a la sacralidad del espacio tanto
la materialidad del sitio de culto como el estado material de
los objetos, alhajas y vestimentas rituales para garantizar cierta
“decencia” o “solemnidad” del culto.
Otra información que nos permite recuperar el documento
que estamos introduciendo es el de los emplazamientos o
erecciones de los sitios. En la visita el obispo llevaba adelante una
actualización de las jurisdicciones. Por ejemplo, llevó adelante
la erección de nuevos dispositivos en atención a la necesidad
que presentaban las feligresías, en la Parroquia de Concepción
del Uruguay (parroquia que hemos mencionado más arriba) nos
encontramos que el prelado dio lugar a la erección de oratorios:
En consideración a la larga distancia de esta Parroquia encargo
Su Señoría Ilustrísima al Cura Vicario que en las dos Poblaciones
de Guayquiraro, y Villaguai proporcione la erección de dos
oratorios públicos para el pasto espiritual de aquellas Almas
exigiendo en estos vecinos el correspondiente allanamiento de
mantener en ellos Sacerdote Secular, o Regular con aprobación
de Su Ilustrísima…12
11
12

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 112.
Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 102.

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Lo que nos encontramos en este tipo de situaciones es otra manera
de afirmar el poder episcopal que tiene el prelado. Tomando parte
y haciendo tomar parte a párrocos y vecinos en el establecimiento
de nuevos dispositivos tanto como en la manutención de los sitios
sagrados que en ese momento se encuentran en actividad.
Los pueblos de indios:
En 1767 la expulsión de los Jesuitas implicó que las reducciones
que éstos instalaron y administraron en la jurisdicción de Buenos
Aires fueran ocupadas por sacerdotes pertenecientes a otras órdenes
religiosas como los Franciscanos. Llevada adelante entre abril y
noviembre de 1805, la visita constituye un documento de valor
histórico inestimable para conocer la administración de los pueblos
luego de cuatro décadas de la expulsión. La información recabada
por la comitiva episcopal no se refiere sólo a las cuestiones ya
mencionadas como los objetos vinculados a liturgia, las cuentas de
fábrica o el estado material de los sitios de culto, sino que aparecen
otras problemáticas que han llamado la atención del prelado y nos
parece importante poder mencionar aquí.
A modo de ejemplo, en el pueblo de Santa Lucia de
los Astos, pueblo fundado en 1615 y ubicado actualmente en
la provincia de Corrientes, Argentina, el prelado registró la
estructura gubernamental del pueblo al destacar que:
En él reside un subdelegado, que tiene jurisdicción en lo civil,
criminal y Real Hacienda, la que ejerce igualmente en los
Pueblos de Garzas e Itatí; un administrador de temporalidades,
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con un cabildo compuesto de un Corregidor, dos alcaldes
reales, otro de la Santa Hermandad, un regidor, procurador y
alférez real.13

El administrador tenía la función como enviado de la Corona
de poner límites a la administración religiosa de los frailes que
vivían en los pueblos y a la vez limitar el uso y abuso sobre los
indios, que aún estaban en el régimen de encomienda conocido
como régimen de comunidad por parte de los vecinos.
La preocupación por la situación de los indios bajo el
régimen de comunidad se puede observar cuando se lee que la
comitiva buscó registrar a las familias que habitaban en aquellas
jurisdicciones e identificar cuáles de éstas aún pertenecían a esta
forma de encomienda. En el cuaderno de la vista se anotó que
Santa Lucia de los Astos, “comprende el número de 31 familias,
de las cuales 13 están libres de Comunidad y las restantes viven
bajo su yugo”. Esta información es relevante no sólo porque
nos habla de la pervivencia del régimen de comunidad a pesar
de la ofensiva de la Corona por su supresión definitiva desde
1804 sino que también nos permite saber, cuándo el número está
registrado, cuántas son efectivamente las que aparecen aún bajo
esa modalidad de explotación económica.
Un elemento que también se destaca en la visita de
los pueblos de indios es la corrección de las costumbres. Esta
“corrección” estaba fuertemente relacionada con la cuestión
13

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 133.

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moral y la vigilancia de los cuerpos. Siguiendo con Santa Lucía,
el prelado recomendó en sus mandatos generales que:
Advertida asimismo por Su Ilustrísima la desnudez con que
se presentan en público las mujeres ordinarias y el abuso de
traer los niños desnudos, previno al cura que en las pláticas
dominicales reprenda esto y privadamente encargue a los padres
de familia se moderen en el disimulo con que han procedido
hasta ahora en tolerarlo.14

Resulta interesante el ejemplo que mencionamos anteriormente
para ponderar las posibles intersecciones entre género y raza en
el contexto de los pueblos de indios. La visita aparece como un
documento plausible de ser abordado desde diversas perspectivas
historiográficas y la información que brinda puede resultar útil
para resolver diferentes problemas.
Encontramos entonces que el “cuaderno de la visita” registró
situaciones de la más diversa índole. Desde aquellas cuestiones
vinculadas a la “decencia” del culto y sus sitios hasta la “corrección
de las costumbres”, pasando por la reformulación de jurisdicciones y
erección de dispositivos religiosos. Veamos ahora cómo además de
la “vigilancia” sobre los sitios de culto y las feligresías se extiende a
los agentes religiosos que pueblan la diócesis.
4. Las licencias
El segundo apartado de la edición anotada y comentada que
introducimos en este texto se trata del registro de la visita que el
14

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 133.

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obispo llevó adelante sobre los agentes religiosos de la diócesis.
Instancia privilegiada para pensar la relación interpersonal entre
el prelado y los frailes, capellanes, curas, tenientes de curas y
mayordomos que hacían al personal de la diócesis. El apartado
es variado y no guarda un formato necesariamente estandarizado
como el primero de las visitas a las iglesias. A modo de ejemplo
veamos algunas de las situaciones de los frailes franciscanos del
convento de San Pedro, localidad ubicada al norte de la actual
provincia de Buenos Aires, Argentina, el cuaderno de la visita
registró el paso del obispo y el vínculo con los frailes así en:
Agosto 15, el Padre Fraile Rafael Sainz Orden Franciscano
Recoleto residente en la Estancia de doña Josefa Rodríguez sita
en la Parroquia de San Pedro para celebrar y confesar ambos
sexos en el obispado por dos meses solamente y concluidos se
retirará a su convento de Buenos Aires.15

El sacerdote residía extra muros y prestaba servicios religiosos
en una estancia, con lo cual el prelado extendía esta licencia
por un tiempo concreto y solicitaba que el regular vuelva a su
convento. Sin embargo, no siempre se extendían las licencias sin
más. Para dimensionar por completo el encuentro del prelado con
estos frailes podemos citar una suspensión y sus condiciones, por
ejemplo, el 7 de agosto de 1803 ordenó al “Padre Fraile Francisco
Cuesta del mismo convento suspensas las licencias que tenía
hasta que se presente a examen en la Capital”.16 El “examen”
15
16

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 183.
Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 182.

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expresaba entonces el vínculo interpersonal entre el obispo y los
agentes que se encontraban desplegados por el espacio diocesano
y de alguna manera, se presentaba como un ámbito propicio para
ejercer la “corrección” de algunas “fallas” o para reafirmar así
control sobre éstos.
Vemos entonces que el documento registra la fecha de
contacto, junto con el examen de los curas, es decir, la renovación
o revocación de las licencias para celebrar, predicar y confesar
tanto hombres como mujeres o llegado el caso, sólo hombres.
Estas entradas también indican en la mayoría de los casos las
condiciones de esa renovación y el tiempo estipulado para ella.
Existen algunas renovaciones que podríamos llamar “especiales”
que implicaban la habilitación para absolver un tipo específico
de pecados o habilitar matrimonios según sea necesario. El
apartado de las licencias en general puede ser útil a los fines de
reconstruir la red de agentes. Porque brinda al lector una especie
de radiografía del clero secular y regular que se encontraba activo
en la diócesis realmente existente y sus áreas de actuación.
A modo de cierre me gustaría proponer que esta es solo una
lectura posible de la información que nos brinda un documento
que como explicamos más arriba puede considerarse excepcional.
Es importante valorar el trabajo en conjunto y la necesidad de
integrar los repositorios documentales eclesiásticos con el trabajo
de instituciones públicas como son las universidades para su
mayor difusión y visibilidad. Estos documentos, y a esto apuntó la
edición comentada de la visita, no son excluyentes para la historia
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�Documentos para la historia

del mundo religioso. Son fuentes que también nos arrojan datos
sobre la sociedad que contribuyó y dio forma a los dispositivos
religiosos, así como a las prácticas de religiosidad. Es decir, una
visita y su registro de licencias, nos son de utilidad para pensar
el despliegue diocesano y sus agentes, pero también contribuye
a aproximarse a las relaciones sociales interétnicas, de género y
clase de un mundo social más vasto. Espero que esta introducción
sirva para contribuir a que otros lectores de otras latitudes se
aproximen a estas fuentes con otros (y nuevos) interrogantes y
trabajos de investigación.
Referencias
Archivo
Archivos General de la Nación Argentina (AGNA)
Fuentes editas
Barral, María Elena, coord., La visita del obispo Lué y Riega: transcripción y edición de la Santa y General Visita Pastoral
del Ilustrísimo Señor Obispo Dn Benito Benito Lué y Riega
Obispo de la Santísima Trinidad Puerto de Santa María de
Buenos Aires (1803-1805). Rosario: Prohistoria, 2021
Bibliografía
Cutolo, Vicente, Nuevo Diccionario biográfico argentino (17501930), Tomo Cuarto. Buenos Aires: Editorial Elche, 1983.
Cutolo, Vicente, Nuevo Diccionario biográfico argentino (17501930), Tomo Sexto. Buenos Aires: Editorial Elche, 1975.
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 297-315
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-109

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�Camilo Zarza

Di Stefano, Roberto y Zanca, José “Iglesia y catolicismo en la
Argentina. Medio siglo de historiografía.” En Anuario de
Historia de la Iglesia, no. 24 (2015)
Heinzen, Fernando, “Hallazgo de los escritos de la Santa Visita
Pastoral del Obispado del Río de la Plata por el Obispo
Lué y Riega 1803-1805” en La visita del obispo Lué y
Riega: transcripción y edición de la Santa y General Visita Pastoral del Ilustrísimo Señor Obispo Dn Benito Benito Lué y Riega Obispo de la Santísima Trinidad Puerto de
Santa María de Buenos Aires (1803-1805). coord. María
Elena Barral, Rosario: Prohistoria, 2021. 21-27.

Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 297-315
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�La conservación del patrimonio bibliográfico:
colecciones especiales de la Biblioteca UDEM
Arnoldo David Diaz Tamez
Universidad de Monterrey

San Pedro Garza García, México
orcid.org/0000-0002-2341-9248

Introducción
Las bibliotecas han sido reconocidas como guardianas
del patrimonio escrito de la humanidad. Dicha labor debe
desempeñarse bajo el equilibrio entre la protección y conservación
del documento y las facilidades para su consulta y acceso al público
en general.1 Con este texto pretendo mostrar las colecciones de la
Biblioteca UDEM, en la Universidad de Monterrey, en las que
se desarrollan estas actividades y su potencial para la generación
de nuevas investigaciones en los campos de las humanidades, las
artes y las ciencias sociales.
Primero definamos algunos puntos sobre la importancia
de la conservación del patrimonio bibliográfico en la labor de la
investigación histórica. Para ello debemos tener en claro el papel
que juega la escritura en la historia de la humanidad:
Francisca Hernández, El patrimonio cultural: la memoria recuperada (Gijón: Trea, 2002).

1

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�David Díaz

Con este instrumento [la escritura] la memoria humana se
vuelve física y permanece. La escritura sirvió para transmitir
los acontecimientos de la historia humana, pero también pasó
a formar parte del proceso creativo del pensamiento humano.2

Regularmente, historiadores e historiadoras consideramos los
archivos como el recinto clave para obtener información original,
es decir, fuentes primarias en forma de reportes, estadísticas,
mapas y un sinfín de documentos que nos permiten acercarnos
a los pensamientos de quienes vivieron la época que nos
encontremos estudiando.
Sin embargo, las bibliotecas, y la Biblioteca UDEM en
particular, nos proveen de una enorme cantidad de materiales
escritos que pueden considerarse en sí mismos fuentes primarias.
Y en sí mismos, los libros son considerados patrimonio por el
conjunto de valores que representan y su papel como generador
de nuevo conocimiento.3
Ante el crecimiento de la escritura en línea, la conservación
de los materiales bibliográficos se hace una tarea cada vez más
ardua y necesaria pues los libros creados tras la industrialización
del oficio editorial que normalmente no eran incluidos en los
Idalia García Aguilar, Idalia, Miradas aisladas, visiones conjuntas: defensa del patrimonio documental mexicano (México: Sistemas Bibliotecarios de
Información y Sociedad, Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas, UNAM, 2001) , 66.
3
Olaia Fontal Merillas, La educación patrimonial: teoría y práctica para el
aula, el museo e Internet. Biblioteconomía y administración cultural (Gijón:
Trea, 2003).
2

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�La conservación del patrimonio

programas de conservación y restauración, hoy son revalorados
y pasan a formar parte de las colecciones históricas de diversas
bibliotecas, entre ellas la biblioteca central de la UDEM.
Pasaremos a mostrar las diferentes colecciones especiales
que se resguardan en esta universidad, su valor, la historia
de algunos de sus creadores, las posibilidades de su uso y las
maneras en la que la comunidad puede sacar provecho de las
mismas. Como biblioteca consideramos que nuestra labor es
principalmente la de custodios, siendo el conocimiento y la
creatividad el objeto de nuestra protección. Pero creemos que la
función de una biblioteca no termina en la simple custodia, sino
que debemos impulsar el uso del patrimonio bibliográfico con
miras a crear nuevos conocimientos.
1. Colecciones especiales en la Biblioteca UDEM
En la Biblioteca UDEM se consideran colecciones especiales a
aquellas que han sido donadas y conservadas íntegramente por
personalidades relevantes en la historia académica, artística
o política de México, así como a aquellos tomos con más de
cien años de antigüedad que se encuentran en nuestra colección
general pero que ahora necesitan de una conservación más ardua.
Actualmente contamos con tres colecciones especiales.
1.1 Colección histórica
Nuestra colección histórica se conforma de aquellos tomos que
pertenecieron a nuestra colección general y que poco a poco
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cumplen con los cien años de antigüedad. Una vez cumplido este
tiempo, se hace necesario conservarlos en una estantería especial
para mantenerlos alejados del polvo y del maltrato físico por parte
de los usuarios inexpertos.
Ya que hablamos de ejemplares que pertenecieron a la
colección general, en la colección histórica se cuenta con las más
variadas temáticas. Aunque en ella podemos encontrar manuales
escolares de filosofía, textos clásicos de derecho, primeras
ediciones de diversos tomos sobre medicina y ciencias naturales,
se trata de un fondo especialmente rico en literatura e historia.
La mayoría de los tomos están fechados entre los finales
del siglo XIX y el principio del XX, sin embargo, contamos con
libros aún más antiguos, por ejemplo, el libro Vida maravillosa
de la venerable virgen Doña Marina de Escobar, natural de
Valladolid: sacada de lo que ella misma escrivio de orden de sus
padres espirituales, y de lo que sucedio en su muerte, que data de
1665, donado por la familia Moyssén Lechuga.
Esta colección se destaca por ser rica en fuentes
documentales sobre el porfiriato y la revolución mexicana,
contando con varias primeras ediciones de textos clave para el
periodo como la Sucesión Presidencial de Francisco I. Madero,
así como diversos testimonios de militares y civiles de la época.
Otros temas provechosos para la investigación histórica es la rica
colección de textos históricos sobre Monterrey y Nuevo León,
donados principalmente por la familia del cronista José P. Saldaña.
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Actualmente la colección se encuentra en una
reestructuración en la que será evaluada la pertinencia de conservar
cada ejemplar, así como se plantea su expansión con el rescate de
diversos tomos que cumplieron los cien años durante la pandemia
y de ser posible expandirlo hasta 1939 para lograr incluir leyes,
diarios y testimonios fundamentales para comprender el desarrollo
del Estado mexicano antes de las Segunda Guerra Mundial.
1.2 Colección Xavier Moyssén Echeverría
Xavier Moyssén (1924-2001) es reconocido como uno de los
principales críticos e historiadores del arte en México. Para
Louise Noelle, fue una de las figuras centrales de la Academia
de las Artes en nuestro país y como profesor formó y asesoró
a un sinfín de generaciones tanto a nivel preparatoria como en
licenciatura y posgrado.4 Desde el 2004, la Biblioteca Central
UDEM cuenta con su biblioteca personal, acervo que contiene
libros sobre múltiples áreas del conocimiento como filosofía, arte,
literatura, historia e incluso música. En sus libros se conserva su
espíritu curioso y el legado de sus muchos años como profesor.
Pero la colección Xavier Moyssén (XM) se distingue
por su especialidad en historia y teoría del arte, un fondo sin
comparación a nivel local. Su extenso acervo sobre pintura
y arquitectura, así como de muchas otras disciplinas del arte
Louise Noelle, “Xavier Moyssén; una presencia asidua”, en Anales del
Instituto de Investigaciones Estéticas, vol. XXIII, núm. 78, primavera, 2001,
pp. 7-13
4

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mexicano, son ventanas para investigadores del arte que de otra
manera no podrían acceder a dichos acervos en la ciudad.
Como mencionamos, sus libros son reflejo de su
dedicación como profesor, por lo que abundan ejemplares de
literatura mexicana e iberoamericana, materia que impartió en la
Escuela Nacional Preparatoria. De igual manera, su bibliografía
sobre arte moderno y contemporáneo en México abarca buena
parte de la colección, cuya materia impartió en la UNAM.5
Desde su ingreso a la Academia de las Artes, se dedicó al
estudio del arte virreinal y decimonónico en México, produciendo
una enorme cantidad de libros, catálogos y ponencias sobre
dichos temas, algunos de los cuales se encuentran dentro de esta
colección. Pero, así como menciona Noelle en el obituario a su
maestro, fueron las relaciones personales de Xavier Moyssén las
que hicieron que su carrera fuera tan fructífera, como se demuestra
hasta el día de hoy.
Aquí hago referencia a que el mayor recurso que se
consulta en esta colección es el llamado “Archivo Vertical”, el
cual consiste en folletos y programas de diversas exposiciones a
las que asistió y que suelen complementarse con algún catálogo
de las obras expuestas. Estas son las fuentes que las casas de
subastas y galerías suelen consultar en esta biblioteca, donde
hemos recibido peticiones de este tipo de nivel local, nacional e
internacional. Otro motivo común de uso de esta colección es la
5

Noelle, “Xavier Moyssén; una presencia asidua”.

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cantidad y calidad de libros sobre teoría del arte, crítica del arte y
teoría de la arquitectura; desde los clásicos hasta los rebeldes de
cada una de estas disciplinas, todos están presentes en la colección
de Xavier Moyssén.
1.3 Colección “Luis M. Farías”
La colección “Luis M. Farías” es la última que se ha integrado a
las colecciones especiales. Luis M. Farías fue un locutor y político
mexicano originario de Monterrey. En Nuevo León se desempeñó
primero como gobernador interino y después como alcalde de la
ciudad de Monterrey. A lo largo de su vida fue construyendo su
biblioteca personal que ahora se resguarda en la UDEM.
El enfoque de esta colección es el derecho y las ciencias
sociales, y en ella se pueden encontrar los clásicos del pensamiento
político de México y el mundo. Dentro de su biblioteca se pueden
encontrar tratados, constituciones y estudios legales del siglo
XVIII y XIX, principalmente de México, España y Francia.
Destacan ejemplares facsimilares de la Constitución de Cádiz y
del Acta de Independencia del Imperio Mexicano, reproducciones
contemporáneas a la publicación de los documentos originales.
Cuenta con un importante acervo de libros sobre la
revolución mexicana, muchos de ellos editados al calor del
movimiento, como son los libros editados por el Grupo Cultural
Ricardo Flores Magón, y junto con ellos podemos encontrar
algunas ediciones del periodo revolucionario de los textos que
se debatían en los clubes liberales, entre los que destacan los
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libros de pensadores revolucionarios como Kropotkin, Bakunin
y Trotsky.
Adentrándonos más hacia el siglo XX, la colección de
Luis M. Farías cuenta con un rico acervo de investigaciones
históricas, textos de diversos líderes sociales y políticos de
gran relevancia en este siglo, donde podemos encontrar textos
de personajes como Stalin, Churchill, Kim Il-Sung y muchos
más. En el caso de México, la colección contiene diversas
investigaciones sobre los movimientos campesinos y obreros, así
como diversos documentos internos del Partido Revolucionario
Institucional, informes de gobierno y diversas fuentes primarias
que corresponden a los puestos que Luis M. Farías ocupó en los
diferentes momentos de su vida.
Conclusiones
Como biblioteca se ha comprendido y practicado la importancia
de la conservación, no solo de los ejemplares más antiguos que
suelen priorizarse en los archivos, sino también aquellos creados
en la época de la publicación industrial, respondiendo al contexto
de la ciudad en la que se encuentra el acervo.6
La labor de conservación de estas colecciones no responde
únicamente al almacenamiento, sino que nuestro propósito es que
sean utilizadas por la comunidad como fuente de información e
inspiración para generar nuevos proyectos tanto de investigación
6

Hernández, El patrimonio cultural: la memoria recuperada.

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�La conservación del patrimonio

como de creación. Como dice García, el libro “No enlaza
únicamente con el pasado, sino que logra jugar con los tres
momentos del tiempo: pasado, presente y futuro se entremezclan
mostrando la complejidad del espíritu humano”.7
Cabe aclarar que con comunidad no nos referimos
únicamente a la comunidad UDEM. La biblioteca mantiene una
política de puertas abiertas a pesar de pertenecer a una institución
privada. Cualquier persona dedicada a la investigación puede
recurrir a nuestro catálogo en línea y si existen ejemplares que sean
de su interés pueden consultarlo en nuestras instalaciones enviando
un correo a la siguiente dirección: biblioteca@udem.edu.mx.
Referencias
Fontal Merillas, Olaia. La educación patrimonial: teoría y práctica para el aula, el museo e Internet. Biblioteconomía
y administración cultural, editado por Trea. Gijón, 2003.
García Aguilar, Idalia. Miradas aisladas, visiones conjuntas: defensa del patrimonio documental mexicano. Sistemas Bibliotecarios de Información y Sociedad, editado por Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas.
México: UNAM, 2001.
Hernández Hernández, Francisca. El patrimonio cultural: la memoria recuperada. Gijón: Trea, 2002.
Noelle, Louise, “Xavier Moyssén; una presencia asidua”, en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, vol. XXIII,
núm. 78, primavera, 2001, pp. 7-13
7

García, Miradas aisladas, visiones conjuntas, 68.

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�Rodolfo Aguirre Salvador, Lucrecia Enríquez y Susan
E. Ramírez. Los obispos y las reformas eclesiásticas
en la América hispana borbónica (coords.). Ciudad de
México: Universidad Nacional Autónoma de México,
Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la
Educación; 2022, 315 pp. ISBN: 978-607-30-6430-9;
ISBN (PDF): 978-607-30-7132-1

https://www.iisue.unam.mx/publicaciones/libros/los-obispos-y-las-reformas-eclesiasticas-en-la-america-hispana-borbonica
Recibido: 10 de mayo de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

En la historiografía de la Iglesia católica en México, la biografía
episcopal es el género por excelencia para entender dicha institución
en determinadas coyunturas. Aunque se han privilegiado regiones
y sujetos de trascendencia en la historia nacional, sería deshonesto
negar la existencia de un enfoque más plural en la actualidad.
Varios trabajos son prueba de ello: algunos se han interesado por
las expresiones de la “ilustración católica” dentro de los proyectos
episcopales, otros por los diversos discursos que giran en torno
a los obispos, algunos por el empuje de políticas eclesiásticas en
determinados espacios, así como por el entendimiento de la cultura
jurisdiccional y la convivencia entre las potestades temporal
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�Reseñas

y espiritual. Otros han utilizado las visitas pastorales como un
dispositivo para entender tanto los cambios de tipo administrativo
y religioso como la “realidad” de la vida cotidiana.
No obstante, pocos son los trabajos que permiten
comprender y comparar dichos procesos a nivel más amplio, es
decir, en el contexto de las Indias Occidentales. Entre estos trabajos
se encuentra la obra que nos interesa en esta reseña: Los obispos y
las reformas eclesiásticas en la América hispana borbónica. Esta
obra, editada por el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad
y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México
y coordinada por Rodolfo Aguirre, Lucrecia Enríquez y Susan E.
Ramírez, tiene como objetivo entender el papel de los obispos en
sus respectivos espacios de poder y en sus propias particularidades
durante el siglo XVIII. Asimismo, invita al lector a reflexionar
sobre el periodo conocido como “reformismo borbónico”.
El libro se conforma de un estudio introductorio y cuatro
secciones. El estudio introductorio es fundamental, ya que es
una crítica conceptual y a su vez, justifica la pertinencia de la
obra. Está constituido por dos artículos: el primero es un análisis
elaborado por Lucrecia Enríquez, en el que pone en discusión
dos elementos. En primer lugar, si las reformas eclesiásticas
fueron en sí mismas una más de las reformas borbónicas o si se
fundamentaron en el ejercicio del real patronato; y en segundo,
la categoría de obispo reformista y su sumisión a la Corona
determinada por las interpretaciones de la normativa, del contexto
diocesano y político, o por la resistencia al cambio. Miriam
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�Reseñas

Moriconi se encarga del segundo, cuyo interés es entender
otras posibilidades de problematizar las reformas eclesiásticas
durante este periodo. Por esta razón, propone revisar el uso de
las categorías “obispos reformistas” y “obispos borbónicos”,
cuestionar ciertas temporalidades que terminaron enmarcando el
proceso borbónico, discutir la excepcionalidad de las “reformas
borbónicas” dentro de una larga experiencia reformista en la
Iglesia, y finalmente, entender aquel periodo a través de la noción
“reformismo eclesiástico borbónico”.
Una vez que se han cubierto los aspectos conceptuales y
metodológicos, la obra se divide en cuatro partes que llevan por
título: “Obispos receptores de las reformas eclesiásticas borbónicas”,
“El reformismo eclesiástico borbónico cuestionado”, “La defensa
de la jurisdicción eclesiástica frente a la Monarquía y la sociedad” y
“Proyectos singulares y realidades irresolubles”. Cada una de estas
partes contiene artículos que abordan diferentes diócesis de las Indias
Occidentales. Así, al leer esta compilación, se podrá observar que
reúne las experiencias reformistas en los obispados y arzobispados
de México, Trujillo, Buenos Aires, Asunción, Santiago de Chile,
Santa Fe de Bogotá, Lima, Caracas, Puebla y Quito. Con esto, el
lector podrá entender la diversidad de posturas de los obispos dentro
de sus espacios y plantearse las mismas preguntas que los autores se
hacen, pero en sus propios ámbitos de interés.
Lo valioso de este texto, además de sus dos textos
introductorios -necesarios para los estudiantes interesados en el
periodo y en la historia política de la iglesia- es que a través de
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�Reseñas

una lectura comparativa, la obra permite visualizar el ejercicio
de la autoridad episcopal en un espacio y periodo específico, así
como la manera en que sus conflictos influyeron en el desarrollo
de diferentes proyectos reformistas, la defensa de la jurisdicción
eclesiástica y la dependencia de las reformas borbónicas de la
conducta de los obispos. La pluralidad de la agencia episcopal
es perceptible a través de cómo algunos historiadores han
interpretado a los obispos como “observadores etnográficos”
que, a través de sus “sensibilidades”, construyeron proyectos
acordes a las circunstancias, aunque éstas fueran lejanas a las
normas eclesiásticas y justificaron medios de control social. Es
decir, cómo las reformas borbónicas se convirtieron en pretexto
y catalizador de la manera en la que las autoridades diocesanas
miraban los males sociales.
En las páginas de este texto, la tinta de las historiadoras e
historiadores colaboradores devela al lector la manera en la que
los hombres receptores de las “reformas eclesiásticas borbónicas”
permiten comprender la sintonía de intereses entre el poder seglar
y el poder eclesiástico. Asimismo, se presentan las expectativas,
frustraciones y otras respuestas que las reformas podían generar
en el ámbito eclesiástico, como, por ejemplo, la disidencia que
perjudicaba a diversos grupos. También se muestra la importancia
de las gestiones episcopales para fortalecerse como la máxima
autoridad de las corporaciones religiosas en la diócesis y su apoyo
a las reformas borbónicas cuando coincidían con sus propios
intereses.
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�Reseñas

Otra aportación de la obra es que, a través de los
resultados de los proyectos episcopales, estos estudios plantean
el “fracaso” del reformismo eclesiástico. En primer lugar, porque
sus efectos estuvieron lejos de las expectativas que se tenían en
Madrid y, en segundo lugar, por la resistencia discursiva de los
obispos a la figura del rey, motivada principalmente por vínculos
“antagónicos” a los intereses de la corona.
Para finalizar, podemos decir que esta obra ofrece una
valiosa contribución al campo de la historiografía de la Iglesia
durante el siglo XVIII. Al abordar las reformas eclesiásticas desde
la perspectiva de los obispos y su papel en las particularidades de
sus espacios de poder, se nos ofrece una mirada más completa
y matizada de este periodo histórico. Además, los artículos que
conforman esta compilación abordan temas y problemáticas
diversas que enriquecen aún más la reflexión sobre el reformismo
borbónico y su impacto en lo “sagrado”.
Elsy Anahí Mendoza Moo

El Colegio de Michoacán
Zamora, México

orcid.org/0000-0003-1433-8080

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�Juan Camilo Galeano Ramírez. Curas en la diócesis
de Popayán. La carrera eclesiástica y el regalismo
borbónico, 1770-1808. Bogotá: Instituto Colombiano
de Antropología e Historia ICANH, 2021, 152 pp.
ISBN: 978-958-8852-94-2
Recibido: 14 de febrero de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

Los “ministros de lo sagrado”, aquellos seres “apartados, pero
en el mundo” que describió William Taylor,1 articulan desde
su constreñido espacio redes de movilidad que exponen el
complejo entramado de un mundo que, si no fuera por los
acercamientos como el que nos ocupa en esta reseña, ignoraríamos
completamente. Curas en la diócesis de Popayán. La carrera
eclesiástica y el regalismo borbónico, 1770-1808 nos revela algo
que podría tomarse como una verdad apodíctica: La historia de
los curas está íntimamente relacionada con los asuntos relativos
al poder y la autoridad. Sin embargo, las complejidades en que se
fundamenta esa relación llevan a Juan Camilo Galeano Ramírez a
indagar por las intersecciones críticas donde confluyeron el oficial
clerical con las corporaciones eclesiásticas y civiles, la feligresía
William B. Taylor, Ministros de lo sagrado: sacerdotes y feligreses en el
México del siglo XVIII (México: El Colegio de México, 1999).
1

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�Reseñas

seglar y las dinámicas políticas de la monarquía española, para
presentar cómo estos sujetos (los curas) operan y se mueven en
esos espacios, donde su oficio y adscripción a una institución
trascendió el ámbito aparentemente doctrinal del sacerdocio.
Curas en la diócesis de Popayán… analiza las carreras
eclesiásticas de los clérigos que desempeñaron la “cura de almas”
en la diócesis de Popayán en un contexto definido por el avance
de la política regalista de la Corona borbónica en América, a
fines del siglo XVIII, para demostrar que ese ejercicio definió
la promoción eclesiástica en el citado espacio. Galeano Ramírez
va hilvanando la historia del clero secular a partir del efecto que
tuvieron sobre el clero las iniciativas regalistas y mediante el
estudio de las características de las estrategias de promoción de
los clérigos en sus carreras eclesiásticas. Con ello, hace aflorar
las relaciones, procesos y expectativas que tuvieron los clérigos
encargados de la cura de almas a finales del siglo XVIII en varias
provincias colombianas, logrando una profundidad de análisis
que salva el texto de ser una crónica más que salva del anonimato
al clero secular.
Para abordar un espacio tan amplio como Popayán,
Antioquia, Chocó y Pasto, el autor se sumergió en varios fondos
documentales de archivos dentro y fuera de Colombia, entre ellos,
Archivo Histórico Eclesiástico de la Arquidiócesis de Popayán,
Archivo General de la Nación, en Bogotá, y el Archivo General
de Indias, sito en Sevilla. Las fuentes primarias recabadas le
permitieron identificar la posición de los párrocos dentro de la
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�Reseñas

jurisdicción del obispado y analizar a partir de los testimonios
de los propios curas un fenómeno de proyección universal, en
un proceso que requiere de una ardua persistencia y búsqueda de
información a partir de los rastros de la presencia de los clérigos
en los archivos. Concursos, cédulas reales, nombramientos,
expedientes episcopales, correspondencia, testamentos, visitas
eclesiásticas, intervienen en la construcción y determinación de
las carreras eclesiásticas presentes en el libro.
En consonancia con su propuesta de explicar las
características del ministerio parroquial desde el análisis de
la carrera eclesiástica de sus integrantes y su relación con
las autoridades reales, y sustentado en los postulados de
William Taylor, entre otros, se despliegan tres capítulos que,
aunque sucintos, conducen a la conformación de los proyectos
particulares (y políticos) de los curas. Un primer capítulo titulado
“El servicio de las almas. Aspirantes al ministerio parroquial”,
expone un componente medular como punto de partida para
comprender la carrera eclesiástica: la movilidad. En este primer
momento nos sumergimos al ámbito de los estudios de los
clérigos y a un acercamiento a su nivel de estudios, así como a
las particularidades de los concursos de oposición, asistiendo a
una porción del mundo desde donde perfilaban su carrera. Las
formulaciones de este capítulo se bifurcan en dos direcciones. En
primer lugar, se orienta a una horizontalidad donde se revelan la
formación clerical y las cuestiones relativas al aprendizaje. De
esta forma, y en un loable desmenuzamiento de datos a partir de
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las relaciones de méritos y servicios, se nos ofrecen los detalles
más reveladores sobre la formación de los clérigos. Su nivel iba
a estudios menores a “títulos superiores”, algunos con doctorado;
otros, incluso, no tenían grado alguno de formación.
En segundo lugar, se despliega en esta parte del libro un
desplazamiento vertical donde se estructuran los mecanismos
de la movilidad en la jerarquía eclesiástica. Los concursos de
oposición son un pasaje a los intersticios en la vida parroquial de
los curas que aspiraban a ascender en su carrera y le posibilitan
al autor encontrar anomalías, o casos salidos de la norma en la
aspiración a vacantes de parroquias en las diócesis estudiadas.
Para dimensionar la posición de los clérigos en conexión
con la política eclesiástica monárquica y las gestiones episcopales
de los prelados, un segundo capítulo se detiene en las dicotómicas
relaciones entre curas y justicias reales. El autor, en su atinada
definición de las competencias entre la jurisdicción civil y
eclesiástica a fines del siglo XVIII en Popayán, determina que el
regalismo borbónico definió la aplicación de la autoridad real en
asuntos eclesiásticos y procuró la jerarquización y uniformidad
de la Iglesia. Los curas parroquiales, insertos en este contexto
político, no escaparon a las tensiones fronterizas entre una y otra
autoridad y se buscó limitar sus funciones y equilibrar sus rentas,
para resultar en jurisdicciones mixtas, autoridades traslapadas y
una creciente pugna entre autoridades civiles y eclesiásticas.
El mayor acierto del libro está, quizás, en su tercer y
último capítulo, cuando las dos primeras partes de la investigación
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confluyen en la reconstrucción de la carrera eclesiástica de Juan
Mariano de Grijalba, como análisis de caso que deviene un
modelo para acercarse a fenómenos particulares que, inscritos
en un espacio geográfico puntual de las Indias meridionales,
dialoga y es consecuencia de las políticas instauradas en el otro
lado del Atlántico. La movilidad de Juan Mariano de Grijalba
es el punto de concurrencia de actantes aparentemente aislados
como el Consejo de Indias, las reales audiencias, las autoridades
virreinales y provinciales, los cabildos seculares y eclesiásticos,
obispos y arzobispos. Su estudio visibiliza las características y los
escenarios en que los clérigos persiguieron comenzar, afianzar y
culminar su carrera en la extensa jurisdicción de la diócesis de
Popayán. El recorrido de Grijalba, adscrito al servicio del gobierno
diocesano como secretario episcopal y posteriormente, al círculo
del obispo; nombrado cura de catedral y por último, rector del
Real Colegio Seminario de San Francisco de Asís, evidencia,
además, que “la cura de almas” fue la labor que marcó las carreras
eclesiásticas de los clérigos en las demarcaciones de Popayán que
apostaron por la educación como solución a los vicios, el ocio y la
ignorancia. En este valioso análisis, sin embargo, se echa en falta
una profundización mayor en el ejercicio de la “cura de almas” y
su vínculo con la feligresía, que esperamos sea objeto de estudio
de siguientes entregas del autor.
Legitimado ya como un certero aporte a la historiografía
novohispana, Curas en la diócesis de Popayán. La carrera
eclesiástica y el regalismo borbónico, 1770-1808 se suma a una
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tradición de investigaciones que cada vez con mayor frecuencia
claman por acercar la mirada a otros ámbitos de la Monarquía
Hispánica en América. El estudio de Galeano Ramírez, concebido
en función de la metodología esbozada por William Taylor en
Ministros de lo Sagrado, no es un simple calco ni un trabajo
escueto de pregrado, tampoco es una descripción y contabilidad
de casos, sino el análisis detenido de un fenómeno complejo y un
entramado de relaciones que son producto de un proceso político
y religioso que permeó las diócesis de los territorios virreinales.
Patricia Quintana Lantigua
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México

orcid.org/0000-0002-7879-4010

Referencias
William B. Taylor. Ministros de lo sagrado: sacerdotes y feligreses en el México del siglo XVIII, México: El Colegio de
México, 1999.

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�David Manzano Cosano. El Imperio español en
Oceanía. Córdoba: Almuzara, 2020, 512 pp.
ISBN 978-84-18089-14-5
Recibido: 10 de febrero de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

En el libro de David Manzano, El Imperio español en Oceanía
(2020), el autor cuenta la larga historia de las islas Filipinas, las
Marianas y las Carolinas bajo el imperio español. Una historia
normalmente olvidada o designada menos importante en la
historiografía española, Manzano propone muy claramente cómo
esta esquina del mundo fue importante económica y políticamente
para España y para el globo entero. El libro también subraya los
aliados y enemigos europeos y estadounidenses que resultaron a
causa de tener poder de estos territorios.
Manzano escribe su libro cronológicamente, empezando
su historia en el siglo XV y terminando en el XIX. El autor
empieza con los viajes del periodo, cuando el afán de las
monarquías ibéricas era crear sus rutas hacia las Indias —el
hallazgo de América por Colón, el viaje a la India por Vasco de
Gama, la circunnavegación del mundo entero por MagallanesElcano—, todos siendo momentos que poco a poco agrandaron el
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territorio que los españoles intentaban dominar. El libro después
entra en una discusión sobre los conflictos en las diferentes islas,
comenzando con los primeros intentos de colonización. Como
Manzano subraya, el interés por las islas subió y bajó para los
europeos por razones variadas. Esto normalmente dependía de
cuáles colonias españolas generaban ganancias económicas. Las
batallas contra otros países igualmente afectaban los intereses de
los españoles en esta área del mundo. La obra dedica tiempo, en
particular, para explicar el conflicto en el área de Joló-Borneo,
que probó ser importante en mostrar la necesidad de buenos
aliados (p. 169). Los franceses, los alemanes, los ingleses, los
estadounidenses y otros más lucharon por tener su propio control
en el área, mostrando la gran importancia de las islas en una
escena internacional.
El libro destaca dentro de la historiografía del imperio
español por señalar cómo las islas fueron una conexión importante
para los hispanos, una suerte de portal en el gran océano que unía
al imperio globalmente. La historiografía del imperio español,
que es profunda y extensa, ha producido bastantes estudios sobre
la península y las colonias en el Caribe y las Américas. Ambas
investigaciones de las islas Filipinas han mostrado la historia del
comercio español en el océano Pacífico, pero rara vez incluyen
las islas Marianas y Carolinas en el mismo proyecto. En esta obra
podemos ver como las islas fueron desde un principio mucho
más que unos puertos con industria y movimiento de gente. Las
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islas Filipinas, Marianas, y Carolinas tienen una historia distinta
de colonización, vida social, política y economía que aquí se
revela por primera vez en un libro bien cohesionado. La tesis
más importante del libro se concentra en el siglo XIX, cuando
el imperio español empezó perder el control sobre sus territorios
en Oceanía, terminando con la última venta de las islas a los
alemanes en 1899.
Este trabajo es innovador principalmente por el uso de
nuevas fuentes. Manzano utiliza mapas, diarios de misioneros y
capitanes, órdenes reales de España y de otros países, así como
muchos otros recursos que contribuyen a iluminar la importancia
de las islas. El manejo que hace de ellos muestra su buena
capacidad como historiador, misma que le permite navegar entre
documentos de cuatro siglos. La técnica requerida para leer
diarios de misioneros del siglo XV, en comparación con la técnica
necesaria para entender revistas y su propaganda y fotografía del
siglo XIX, son bastante distintas y reflejan esas habilidades.
Los documentos también presentan una considerable
información sobre lo que pensaban los poderes europeos y
estadounidenses de la gente nativa y sus culturas. Con similitud
a la perspectiva de los españoles hacia los nativos de las Indias,
ciertos misioneros españoles en las islas Filipinas promovieron
la paz y la amistad entre los españoles y la gente local, aunque
también existió la violencia y discriminación, como muestra
Manzano en su obra. “Teniendo presente a que sea la tierra sana
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y fértil…que se reparta a los pobladores no ocupando ni timando
cosa particular de los indios…”, decía la Real Instrucción del 28
de agosto de 1569 (p. 38). Como éste, Manzano usa ejemplos
muy reveladores en su libro, asegurándose de acompañarlos de
profundas aclaraciones cuando resulte necesario.
Por otro lado, merecería más atención una comparación
entre las instrucciones reales del imperio español en las islas
Filipinas, las Marianas y las Carolinas, con las de Nueva
España o el Virreinato del Perú. Mucho del idioma y los tropos
que los españoles usaron tienen mucho en común con ciertas
instrucciones, leyes y eventos que sucedieron en las colonias
americanas. Por ejemplo, los españoles llevaron gente nativa de
las islas Filipinas a la capital en Madrid durante el siglo XIX, y los
pusieron en exhibición para que los “madrileños acudiesen a sus
inmediaciones para conocer a los nativos de la Oceanía traídos a
la península” (p. 410). Algo parecido pasó cuando los españoles
llevaron a nobles indígenas a la corte en España durante los siglos
XV y XVI. Semejanzas de este estilo aparecen varias veces dentro
del libro, pero no están suficientemente elaboradas. Una pequeña
discusión entre las diferencias ideológicas de los españoles hacia
la gente en América y la gente en las islas Filipinas, las Marianas
y las Carolinas beneficiaría esta historia y la haría resaltar más en
la historiografía.
Finalmente, el libro de Manzano es un gran logro
historiográfico que provocará tanto conversaciones intelectuales
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como preguntas históricas acerca del imperio español y las islas
Filipinas, Marianas y Carolinas. Este libro cubre casi todo lo que
hay que saber sobre España y sus éxitos y desastres políticos y
económicos en Oceanía. Los protagonistas de esas aventuras
sobresalen en la historia, y Manzano explica bien los conflictos
internacionales que se presentan. Además, es una nueva
perspectiva sobre la historia de las Filipinas, que no solamente
se concentra en el galeón. La obra utiliza archivos de los tres
continentes, Europa, Asia y las Américas, y crea una historia
económica, política, social y cultural bien realizada. El Imperio
español en Oceanía sirve como un excelente ejemplo del quehacer
historiográfico y metodológico, y será útil no solamente para la
enseñanza del imperio español, sino también para trabajos que se
centren en el estudio de las islas por largos periodos de tiempo.
Rebeca Martínez-Tibbles

University of California Los Angeles,
Los Ángeles, Estados Unidos de América
orcid.org/0009-0009-5706-6880

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�Idalia García. La vida privada de las bibliotecas:
Rastros de colecciones Novohispanas (1700-1800).
Bogotá: Tierra Firme, Universidad del Rosario,
Universidad Autónoma Metropolitana, 2020, 603 pp.
ISBN 9786072817982
Recibido: 30 de abril de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

En 2020, en Bogotá, Colombia, vio la luz La vida privada de las
bibliotecas: Rastros de colecciones Novohispanas (1700-1800),
de la pluma de Idalia García, bajo el sello editorial de Tierra
Firme, la Universidad del Rosario y la Autónoma Metropolitana.
Esta obra se une a los diferentes textos que la autora ha dedicado
al estudio de la historia del libro en la Nueva España, línea
de investigación en la que la autora es especialista y que ha
abordado desde diferentes perspectivas, como la del patrimonio
bibliográfico, el papel de la Inquisición en la circulación de obras
y las fuentes. En esta obra, García nos presenta un análisis de las
bibliotecas privadas novohispanas de 1700 a 1800. El objetivo
principal de este texto, tal como se hace explícito, es ampliar esta
problemática de investigación mediante el estudio de bibliotecas
privadas que no aparecen en los estudios previos, para mostrar las
lecturas a las que pudieron tener acceso algunos novohispanos.
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La fuente principal con la que la autora construye su trabajo
son las “memorias de libros” que ha localizado, sobre todo, en el
Archivo General de la Nación, lo que resulta innovador, ya que
la mayoría de los estudios de historia del libro han considerado
a los inventarios post mortem como la fuente principal. Debido a
esto, este texto nos muestra que es posible acercarnos a estos temas
desde otras fuentes, lo cual es enriquecedor. Estas memorias eran
generadas debido a que, por normativa, los poseedores de libros
debían informar a las autoridades cuáles libros tenían, su traslado,
o también se hacían tras su deceso para así poderlos vender. Esto se
relaciona con la cuestión institucional y los diferentes mecanismos
de la corona española y de la Iglesia católica para controlar la
circulación de textos. En este renglón, la Inquisición tenía un
papel de gran relevancia, debido a que pedía esa información a los
tratantes de libros a manera de inventario o memorial, para evitar
la herejía. Así, esta obra nos acerca al interés de esta institución en
esas listas y a sus procedimientos en el escrutinio de los textos.
De este modo, las memorias utilizadas por Idalia García
son las que se hacían a la muerte de los lectores, ya que su interés
está en las bibliotecas ya consolidadas. Estas eran hechas por
familiares, albaceas o libreros, siendo estos últimos compradores
de ese libro usado dándole nueva vida. Además, otro punto a
resaltar es que la autora estudia las amplias bibliotecas como las
más modestas, lo cual es un aporte relevante ya que no solo toma
en cuenta las grandes colecciones de libros que son las que más
se han estudiado en la historiografía. En esto se muestra su gran
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conocimiento de las fuentes de archivo que están debidamente
referenciadas y que pueden ser una guía muy útil. Lo mismo
sucede con las fuentes secundarias, ya que se nos brinda un
panorama completo de lo que se ha escrito hasta ese momento
sobre el tema, los principales autores y enfoques, lo que resulta
muy esclarecedor. Asimismo, se analiza desde una perspectiva
crítica ciertos conceptos, metodología y las fuentes, de las que
presenta su potencial, pero también los retos que enfrenta el
investigador al trabajar con ellas.
Uno de esos retos es la reconstrucción bibliográfica de
las listas de libros de las memorias, por los escasos datos que
regularmente ofrecen ese tipo de fuentes acerca de cuál edición se
trata. Sin embargo, esto es más que necesario para mostrar las obras
circulantes para ese momento, ya que no es lo mismo que haya sido
una u otra, pues tiene un impacto. Esto tiene todo el sentido, ya que
otro de los objetivos de esta investigación es mostrar la presencia
o circulación de los libros y sus ediciones correspondientes, mas
no de asegurar su lectura, lo cual, acertadamente, se señala por
Idalia García como un terreno complejo de analizar, además de
que esta actividad tenía un significado diferente entonces. En este
punto, la autora nos comparte una útil guía metodológica para la
identificación de las obras con casos y ejemplos concretos, como
cuando se carece de lugar de impresión, inexactitud de datos
sobre los libros y la ambigüedad de información. Así, el enfoque
de la autora son las ediciones, no los lectores, de una manera
general y no individualizada.
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Otro punto importante es que García aboga por no tildar
peyorativamente esas fuentes de archivos, a pesar de lo que se
ha dicho en la historiografía, ya que son muy importantes para
entender la cultura de los libros. Al contrario, nos exhorta a
reconocer su potencial y los valiosos datos que brindan para el
análisis de una colección concreta en un momento específico,
conocer las colecciones por profesión, las temáticas que contenían
las bibliotecas y el gusto lector. Además, nos aproximan al libro
usado, las ediciones del siglo XVI y XVII circulantes en la centuria
dieciochesca, varias ediciones de un mismo autor, el estado de
los libros al momento de su venta como “viejo” o “apolillado” y
las ediciones antiguas que han desaparecido. En añadidura, Idalia
García incluye una reflexión muy importante sobre el precio de
los libros que influye en la circulación de estos, invitándonos a no
dejarlo de lado.
Para finalizar, y no menos importante, en el texto se
nos ofrecen diversas tablas que concentran información sobre
las bibliotecas localizadas con el nombre del poseedor con
su profesión, número de títulos y las ediciones por ciudades
tipográficas. Además, al final de la obra se ofrece la reconstrucción
completa de las memorias utilizadas por la autora ordenadas
alfabéticamente, lo cual puede ayudar a otros interesados en la
ubicación de ediciones y a saber cuáles obras circulaban en ese
momento.
Así, la obra de Idalia García llegó en un importante
momento en el que la historia del libro ha tenido un auge
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importante, lo cual resulta más que necesario para conocer nuestro
patrimonio bibliográfico, las ediciones circulantes, el gusto lector
y los temas y autores que encontraron un espacio en los estantes
de las bibliotecas institucionales y privadas. Aún falta mucho por
hacer al respecto, pero, sin duda, este texto abona a esta causa.
Isla Citlalli Jiménez Pérez
El Colegio de Michoacán
Zamora, México

orcid.org/0000-0001-8464-0555

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�Chantal Cramaussel Vallet y Celso Carrillo Valdés.
“Coahuila” o Tierra Adentro, 1577-1723.
Un valle transformado en gobernación. Zamora:
El Colegio de Michoacán, 2021. 511 pp.
ISBN 9786075441603
Recibido: 25 de abril de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

Este es un texto donde se analiza la formación de la gubernatura
de Coahuila entre los siglos XVI y XVIII. Consta de cuatro
capítulos: el primero abarca de 1585 a 1673, que abarcó desde el
descubrimiento del valle donde se fundó el Nuevo Almadén hasta
que se reconoció provincia; el segundo es de 1673 a 1678, cuando
el virrey de la Nueva España ordenó la fundación del presidio; en
el tercero se analizó la vida en torno al presidio de 1679 a 1686 y
en el cuarto se dio cuenta a partir de 1687, año en que Coahuila
se convirtió en una gobernación, hasta 1721 cuando se segregó
el espacio norte para dar nacimiento a Texas. La temporalidad
que los autores tomaron fue válida para comprender la evolución
estatalista del territorio.
Los autores no renunciaron a la perspectiva colonialista
que tiene la historiografía sobre Coahuila, pero reconocieron que
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las corporaciones españolas tuvieron un papel determinante en la
conformación de la gobernación. Demostraron que las empresas
de avanzada española no fueron únicas y que los intereses por
ocupar el espacio dependieron de los cuerpos de avanzada que
lo llevaron a cabo. Revelar las instancias jurisdiccionales del
poder y cómo éste fue negociado por los diversos actores, es un
argumento poderoso sin lugar a duda.
Cramaussel Vallet y Carrillo Valdés sostienen que
una razón para fundar Coahuila fue la amenaza francesa y
las exploraciones dadas por el río Mississippi. Teniendo en
cuenta la amenaza francesa y Coahuila como el baluarte más
septentrional, la Corona reactivó la línea de presidios que
ya se habían fundado desde la Guerra del Mixtón en 1542 al
establecerlos como líneas defensivas al norte de Coahuila. Se
demostró en esta obra que, más allá de ser un espacio disputado
antagónica y colonialmente, Coahuila formaba parte de la
avanzada hispana por territorializar el espacio y contener las
amenazas que afectaban el orden social hispano, como lo fueron
los franceses y los ingleses. A ello respondió la fundación de
San Antonio de Béjar en 1717 y de la gobernación de Texas en
1723, año de finalización de este trabajo.
En su argumento, la obra guarda distancia de la
configuración de

misiones

franciscanas destacándose la

importancia de los presidios. Reconoce el trabajo realizado por
fray Juan de Larios de la Provincia de Xalisco. Pero afirman que
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el personaje está sobrevalorado. Ante esto, debe considerarse
el impacto que tuvieron los establecimientos franciscanos de la
segunda mitad del siglo XVII, partiendo de las cuatro misiones
que dieron origen a la Provincia de Coahuila.
También, se debe sopesar la posición estatalista que
manejan los autores. En el apartado intitulado pleitos internos de
la Iglesia, se hace referencia a la visita pastoral del obispo Juan
Santiago de León Garabito y su disgusto con los franciscanos
de la Provincia de Xalisco. Cabe señalar que, en la época
hispánica, la iglesia formaba parte del poder espiritual. Pero esto
no implicaba que, como institución, todas sus ramificaciones
tuvieran un proyecto en común. La diversidad de corporaciones
religiosas que conformaban a la Iglesia en las Indias hizo que
cada una de ellas tuviera sus propios intereses. Finalmente,
quien sancionaba todo era el virrey como su vicepatrono, pero,
entre el clero secular y la gran variedad de órdenes religiosas,
provocaban enfrentamientos por el choque de intereses que
tenían.
Vale la pena hacer una aclaración. En la página 122 del
apartado ya referido –cuando se refiere a las luchas internas
dentro de los franciscanos de Provincia de Xalisco con los que
estaban asentados en Nueva Vizcaya– los autores afirman que se
trataba del Colegio de Propaganda Fide de Zacatecas, cuando
en realidad era el de la Provincia de San Francisco de Zacatecas,
una confusión común porque ambas corporaciones son de la
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misma ciudad, con la diferencia de que las misiones del Colegio
de Zacatecas se orientaron hacia Texas y el Nuevo Santander y
nunca estuvieron en la Nueva Vizcaya.
Sobre el apéndice documental, es interesante cómo este
apartado es incluso mayor que la propia investigación. Los
autores consultaron el Archivo Franciscano de la Biblioteca
Nacional de México de la Universidad Nacional Autónoma de
México, la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, el Archivo
General del Estado de Coahuila, el Archivo Histórico de Saltillo,
el Archivo Histórico de Parral y el Archivo Histórico Municipal
de Monterrey. No obstante, hubiera sido de provecho incluir en
su consulta el Archivo Histórico Franciscano de la Provincia de
San Pedro y San Pablo de Michoacán en Celaya, pues contiene
documentación muy valiosa sobre el Colegio de Propaganda
Fide de la Santa Cruz de Querétaro, instituto que desarrolló las
misiones del norte de Coahuila. Pero a juzgar por el manejo de
fuentes en su interpretación y crítica, los autores de “Coahuila”
o Tierra Adentro, 1577-1723 hicieron un magistral trabajo tanto
en lo cualitativo como en lo cuantitativo.
A final de cuentas, este texto es una referencia obligada.
Primeramente, porque ayuda a problematizar el espacio en el
contexto de la disputa jurisdiccional de varias corporaciones por
poseerlo, esto es, la producción de una territorialidad. La dinámica
del conflicto es indispensable para comprender el papel de la
sociedad hispano-nueva máxime en lugares considerados zonas
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de frontera. En segundo lugar, la importancia del poder espiritual
en la formación de nuevos espacios. Si de modo estatalista se
quiere comprender todo desde la perspectiva del poder temporal,
se estaría incurriendo en un grave error de interpretación por
menospreciar a la Iglesia como una corporación determinante
para estos procesos.
Javier Rodríguez Cárdenas

El Colegio de Michoacán
Zamora, México
orcid.org/0000-0001-7994-014X

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�Carlos Manuel Valdés. Los bárbaros, el rey, la Iglesia.
Los nómadas del noreste novohispano frente al Estado
español. México: Fondo de Cultura Económica, 2022,
356 pp. ISBN 9786071674036
Recibido: 2 de febrero de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

La historia del virreinato de la Nueva España está marcada por
profundos contrastes regionales que, a su vez, se expresaron en
una notable variabilidad cultural e histórica en cada territorio.
Más allá de los intentos de la Monarquía Católica por crear y
consolidar un poder centralizado y de la preeminente importancia
de la capital virreinal como centro político en el mundo hispánico,
las regiones como construcciones histórico-sociales marcaron en
muchos sentidos sus rumbos en función de sus propias dinámicas
internas de desarrollo. Por su lejanía respecto al poder central y
por la composición social y características de los pueblos nómadas
que allí existieron previamente y durante la época colonial, este
espacio tendió en muchos sentidos a construirse desde su interior.
Uno de los libros pioneros en los estudios del noreste novohispano es La Guerra Chichimeca (1550-1600) de Philip W.
Powell1 en el cual se analizaron los cambios y transformaciones
1

Philip Powell, La Guerra Chichimeca (1550-1600) (México: Fondo de

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en las estrategias creadas por los españoles para intentar que las
naciones de indios aceptaran las normas impuestas por la Monarquía, sin encontrar una solución duradera. También existen
autores que han escrito sobre la participación de los indios en las
diversas instituciones como lo es la misión y el presidio.2
Dentro de esta tradición historiográfica se encuentra el
libro Los bárbaros, el rey, la Iglesia. Los nómadas del noreste
novohispano frente al Estado español de Carlos Manuel
Valdés Dávila. Este trabajo constituye un valioso aporte para
el entendimiento de los procesos históricos y sociales que
emergieron en la región noreste de México desde el siglo XVI.
Se considera que este libro ayuda a ampliar el conocimiento sobre
las integración pacífica y obligada de los indios norteños en la
vida occidental desde la historia regional
A partir de una notable capacidad de análisis y una precisa
rigurosidad en la lectura de las fuentes, Valdés Dávila genera un
aporte para el entendimiento y comprensión de los pueblos indios
de Coahuila y la región, específicamente situados y culturalmente
definidos. En todo momento, evita el uso de etnónimos
generalizadores y que homogenizan a los antiguos habitantes
Cultura Económica, 1996).
2
Martín González de la Vara, “Historiografía norteamericana sobre las instituciones militares en la frontera norte de Nueva España”, Iztapalapa: Revista
de Ciencias Sociales y Humanidades, no. 51 (julio-diciembre 2001): 69-90;
y Arnoldo Hernández Torres, “Las misiones y presidios del Nuevo Reino de
León y de la Colonia del Nuevo Santander”, Equilibrio Económico, vol. 5 no.
1 (agosto-diciembre 2009): 69-98.
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�Reseñas

del noreste mexicano, como lo fueron chichimeca y bárbaro.
De la lectura del libro se desprende que, para el historiador, es
de suma importancia despojar del anonimato a esas sociedades
y entenderlas como grupos diferenciados y con características
culturales específicas.
Entonces, dichas sociedades debieron de afrontar la
instauración de un nuevo orden social en el siglo XVI. Aquellos
que no estuvieran dispuestos a someterse a las nuevas normas
estipuladas serían exterminados de la sociedad norestense. De ahí
que el autor se propone analizar cómo esas poblaciones “llegaron
a instalarse entre los límites de la subordinación y la inobediencia
desafiando a menudo a sus opresores y calculando las posibilidades
de su autonomía” (p. 26). Por tal razón, el historiador se enfocó
tanto en los grupos que padecieron el orden social represivo de
matriz hispánica como en aquellos que ejercieron y configuraron
esa misma imposición.
Para conocer a los diferentes grupos que habitaron el
noreste, el autor se cuestiona “¿quiénes eran ellos?” y “¿cómo
reconstruir esa época, sus instituciones y acontecimientos?” (p.
24). Para responder estas preguntas, el libro se compone de tres
secciones o capítulos titulados: I. Los aborígenes, II. Los indios
frente a la Corona y III. Los indios y la Iglesia.
En el primero de los capítulos, Los aborígenes, Carlos
Valdés hizo una caracterización cultural. Por tal razón, define, en
la medida de los posible, las diferentes identidades étnicas de los
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indios que habitaron el estado de Coahuila y la región desde antes
de la conquista. Continúa posteriormente con lo sucedido en este
mismo aspecto en el periodo colonial. A partir de la utilización
de evidencias de tipo arqueológico y fuentes históricas, el
historiador analizó diversos temas, entre los que se encuentra el
parentesco y la sexualidad, la guerra y la alimentación. Además,
propuso la existencia de cuatro grandes familias lingüísticas:
coahuilteco, zacateco, concho-salinero y cuachichil (p. 88).
Con esta información pudo entender la noción de territorio, que
desde su enfoque constituye “un espacio de vida relacional entre
el hombre, la naturaleza y el pasado, dígase religioso, mítico
o simplemente, dónde han tenido lugar su ascendencia y la
descendencia familiares” (p. 107).
El capítulo dos, Los indios frente a la Corona, tuvo como
objetivo exponer el papel de la Monarquía hispánica frente a los
indios nómadas del noreste (p. 157). El apartado comienza con una
importante y pertinente reflexión sobre la naturaleza política del
virreinato para entender las interacciones entre la Corona, la Iglesia
y los indios. Para Valdés, las estructuras de gobiernos, instituciones
políticas y funcionarios al servicio de la Monarquía no surgen en
abstracto ni a partir de realidades genéricas de la teoría política de la
época, sino que deben ser entendidas como sujetos históricamente
determinados y que se expresan en una Monarquía que propició en
las Indias “un estado corporativo con privilegios complementarios
y administrativamente paternalista” (p. 164).
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Este Estado, con todas las características que el autor
enumera, existió y se configuró en muchos sentidos, a partir de
un referente cultural y social que debía de ser dominado mediante
el uso de la violencia o a través de estrategias más sutiles como la
asimilación cultural con otras sociedades: ese enemigo y referente
identitario fueron los indios nómadas del noreste. De ahí que,
como se señala en el escrito, “los españoles debieron de crear una
imagen del indio que les impidiera sentir lástima” (p. 202).
El último capítulo del libro se titula Los indios y la
Iglesia. En éste, Carlos Manuel Valdés analizó la manera en
que las instituciones del Estado y la Iglesia funcionaban en
sus interrelaciones con los indios del noreste. A través de
las fuentes utilizadas, buscó darle palabra a los indios para
entender a la misión y a la parroquia como espacios en los que
salvaguardaron su identidad (p. 246). La Iglesia virreinal, con
su naturaleza jerárquica y su visión integradora del mundo, se
proponía asimilar a la mayor cantidad de personas a la fe católica.
Este largo y complejo proceso la llevó a enfrentar en muchas
ocasiones múltiples dificultades en su labor. Éstas relaciones se
hicieron patentes en la continua instalación de instituciones entre
las que se encuentran la misión y el presidio en la región noreste
de Nueva España (p. 281). Proceso que alude a las complejas
dinámicas de poblamiento y colonización de estos territorios y la
persistente resistencia de los indios nómadas por aceptar el nuevo
orden social impuesto.
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La historia contada en este texto buscó comprender la vida
de los indios del noreste a partir de sus particularidades, analizando
las transformaciones de su actuar desde antes de la llegada de los
conquistadores hasta el intento del Estado por implementar las
normas occidentales en estas personas. Esta historia se construyó a
través de documentos realizados por aquellos individuos que sabían
leer y escribir, pero que no necesariamente querían comprender a
los indios, ya que sólo se dedicaban a realizar su labor. A pesar de
esto, es a través de estas voces que se puede tener un acercamiento
a la vida de las diferentes naciones indias, las cuales crearon y
transformaron su identidad y cultura a través de nuevos sujetos e
instituciones que se iban asentando en el territorio norestense, hasta
su exterminio a manos de los nuevos pobladores.
Mónica Samantha Amezcua García

Escuela Nacional de Antropología e Historia
Tlalpan, México
orcid.org/ 0000-0001-7773-9936

Jairo Eduardo Jiménez Sotero

Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro
Saltillo, México
orcid.org/0000-0002- 6168-8027

Referencias
González de la Vara, Martín. “Historiografía norteamericana sobre las instituciones militares en la frontera norte de NueSillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 351-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-79

356

�Reseñas

va España”. Iztapalapa: Revista de Ciencias Sociales y
Humanidades, no. 51 (2001): 69-90. https://revistaiztapalapa.
izt.uam.mx/index.php/izt/article/view/503/656

Hernández Torres, Arnoldo. “Las misiones y presidios del Nuevo Reino de León y de la Colonia del Nuevo Santander”
Equilibrio Económico, vol. 5 no. 1 (agosto-diciembre
2009): 69-98. http://www.equilibrioeconomico.uadec.
mx/descargas/Rev2009/Rev09Sem1Art3.pdf
Powel, Philip. La Guerra Chichimeca (1550-1600). México:
Fondo de Cultura Económica, 1996.

Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 351-357
DOI: https://doi.org/10.29105/3.5-79

357

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                    <text>�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales

Presentación

Beatriz Liliana De Ita Rubio
Centro de Estudios Humanísticos, UANL,
Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-8615-0418

Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2023, De Ita Rubio, Beatriz Liliana. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-96
Email: beatriz.deitarb@uanl.edu.mx

�D.R. 2023 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 3,
No. 5, julio-diciembre 2023, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de
Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext.
6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz
Liliana De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020213472000-102, ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de
este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación
01 de julio de 2023.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Hannah Amigo-Castillo
Rebeca Moreno Zúñiga
Itati Liliana Arce
Oscar Campos
Ana Beatriz Palma
Catalina Ya Umuk Barroso
José Luis Jofré
Sergio Raúl Gómez
Bambina Dorotea Stinga
Alejandro Nuñez Manquez

�Alejandro García García
Luis Alejandro Martínez-Canales
Ricardo Eduardo Lavín Salazar
Marcela Cavazos-Guajardo Solís
Dagoberto Salas Zendejo
Erizbed Romero
Carlos Lomelí
Guillermo Vargas
Alma Elena Gutiérrez Leyton
María de Jesús Ávila-Sánchez
José Alfredo Jáuregui-Díaz
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Presentación
Este quinto número de Transdisciplinar, como es propio a sus
características, presenta un abanico de problemáticas sociales
actuales que se analizan desde distintas perspectivas teóricas
y metodológicas. Aborda temas relativos a la migración, el
refugio, el encuentro multicultural, estrategias de supervivencia
y formas de vida y de resistencia, -cultural, social y política-, de
minorías, poblaciones marginadas, grupos vulnerables y pueblos
originarios. También analiza problemáticas socioculturales
referentes a la desigualdad de género.
Hannah Amigo-Castillo presenta: “Comment l’état
français voit l’habitat informel, et comment réagit-il quand il
apparaît dans l’espace urbain ? ”, un interesante estudio que
aborda los problemas sociales relativos a aspectos urbanos,
políticas gubernamentales sobre la percepción respecto a la
informalidad en el tema de vivienda que tienen los estados
europeos, particularmente el francés, asociándola con ilegalidad
y criminalidad. Presenta un análisis comparativo tanto de las
percepciones como de la evolución de diversas estrategias
puestas en marcha por Francia y otros países europeos y del sur
ante el surgimiento de barrios marginales con casas precarias,
-principalmente de migrantes-, con la intención de regular la
vivienda informal. Discute los resultados de las acciones tomadas
1

�Presentación

por los gobiernos para atender el tema de los barrios marginales
con sus particulares circunstancias.
También en relación con problemas generados por la
migración, Rebeca Moreno presenta en “Los refugiados en
México: un proceso a lo largo de la historia”, una importante
exploración de los diversos contingentes de migrantes que han
solicitado refugio en México desde el siglo XIX y los caracteriza.
Estudia las circunstancias sociales, económicas y políticas que
han motivado su desplazamiento y la mayor complejidad que
atraviesan en la actualidad, lo que ha determinado un incremento
considerable de las solicitudes de refugio. Reflexiona sobre las
condiciones que presenta México ante esta creciente demanda
y las acciones que deben de tenerse en consideración por el
gobierno para hacer frente a esta situación.
“Notas para pensar la Interculturalidad en la Universidad.
Reflexiones sobre una experiencia de extensión universitaria con
Pueblos Originarios en Pandemia desde un enfoque antropológico
educativo.” en este artículo colaboran: Arce; Campos; Palma;
Ya Umuk; Jofré; Gómez; Stinga y Núñez, investigadores y
educadores interculturales que comparten una experiencia
notable de diálogo intercultural entre académicos universitarios
con comunidades indígenas urbanas en Argentina. Se cuestiona
acerca de la diversidad cultural en las universidades, las políticas,
programas y convenios universitarios en materia indígena y
análisis crítico de las prácticas de extensionismo y la formación
de las alteridades locales en las que las comunidades indígenas
luchan por su reconocimiento, por lo que es también un texto que
expone el tema de las resistencias culturales.
2

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Y entre las temáticas que exploran distintas formas de
resistencia, en el texto: “La otra resistencia cultural: el gusto
como constructor de identidad territorial. Los tamales en la
Zona Metropolitana de Monterrey” desde la antropología de
la alimentación y la semiótica, Alejandro García presenta un
artículo que analiza la forma en que el sentido del gusto participa
en la construcción de la identidad territorial que concibe como
un acto de resistencia ante la pérdida de identidad y diversidad
cultural. Expone el caso específico del tamal y analiza el ritual
que se realiza desde su preparación hasta su consumo. Plantea
la importancia para las ciencias sociales y las humanidades, de
incorporar en sus investigaciones un análisis multisensorial.
Otras formas de resistencia y organización son analizadas
por Alejandro Martínez-Canales en “&lt;&lt;¡No es sequía, es saqueo!&gt;&gt;
Propaganda y movimiento social durante la crisis hídrica en
Monterrey, México, desde el sentido común de Gramsci”. A partir
del análisis de información que se presentó en medios masivos de
comunicación y redes sociales confronta la postura oficial y la de
la sociedad civil con respecto al problema de sequía en el estado
de Nuevo León y particularmente en la ciudad de Monterrey.
Examina la organización de un movimiento social en defensa del
agua y cuestiona si es posible una mayor convocatoria ante este y
otros problemas sociales que ponen en riesgo la gobernabilidad.
Aplica el concepto “sentido común” de Gramsci, como guía del
análisis de la información que se expuso con carácter de certeza
en los medios señalados.
Ricardo Lavín y Marcela Cavazos-Guajardo exponen la
importancia de extender la aplicación del análisis de impacto
regulatorio como instrumento de calidad de la Ley al poder
3

�Presentación

Legislativo, actualmente empleado en el Poder Ejecutivo, ya que,
de acuerdo con los autores, dicha herramienta generaría mayor
calidad en el proceso legislativo al evaluar los costos y beneficios
para los particulares al emitirse nuevas reformas y leyes.
Sostienen los autores que con esta herramienta se apoya científica
y metodológicamente la tarea legislativa, al proporcionarles
elementos que apoyen la toma de decisiones en la expedición
de nuevas leyes, teniendo siempre presente que dicha tarea se
realiza al servicio de la ciudadanía. Sin duda alguna, la propuesta
que se presenta en el artículo “El análisis de impacto regulatorio
como instrumento de calidad de la Ley en el Poder Legislativo
en México”, constituye una acción sumamente importante e
indispensable en México.
Compartimos también los resultados de una investigación
realizada mediante el análisis de contenido de notas periodísticas
locales y nacionales, relativo a las representaciones de las mujeres
en el deporte, estudio fundamental para comprender que en nuestra
sociedad se requiere más trabajo para lograr igualdad y equidad
en la atención que brindan los medios masivos de comunicación a
las actividades deportivas femeniles, a las trayectorias y logros de
las mujeres que participan en las mismas, en suma para garantizar
la igualdad en la valoración social y económica de sus carreras
profesionales en dicho ámbito. Dagoberto Salas, Erizbed Romero,
Carlos Lomelí, Guillermo Vargas y Alma Elena Gutiérrez, son
los investigadores e investigadoras que en: “La representación
de las mujeres deportistas en periódicos deportivos: análisis de
contenido de dos medios locales y dos nacionales”, nos permiten
reflexionar sobre esta arraigada desigualdad social y la necesidad
de un cambio cultural al respecto.
4

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

María de Jesús Ávila-Sánchez y José Alfredo JáureguiDíaz, presentan la reseña del libro Perfiles del Electorado
Nuevoleonés 2021, de José María Infante Bonfiglio y Carlos
Javier Vázquez Ferrel. Coord. (2021). Publicado por la Comisión
Estatal Electoral de Nuevo León. México. Anticipan que en
el texto se encuentran trabajos de diversos investigadores e
investigadoras de distintas universidades de Nuevo León que
examinan las preferencias electorales en el estado, mediante
análisis de datos empíricos y considerando las elecciones y los
votos, la participación de medios masivos de comunicación y
redes sociales y la ciudadanía y los valores en relación con los
partidos políticos. Lectura que resulta imprescindible para el
estudio de los procesos democráticos en esta entidad federativa.
Beatriz Liliana De Ita

5

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, enero-junio, 2023

Comment l’état français voit l’habitat informel, et
comment réagit-il quand il apparaît dans l’espace
urbain ?
How does the French state see informal housing
and how does it react when it appears in the urban
space?
¿Cómo ve el estado francés la vivienda informal
y cómo reacciona cuando aparece en el espacio
urbano?
Hannah Amigo-Castillo1
Résumé: Dans cet article, je m’intéresse à présenter les réflexions sur
la façon dont l’État français a abordé l’habitat informel et comment
il y répond lorsqu’il apparaît dans l’espace urbain. Tout au long du
XXe siècle, l’informalité s’est présentée sous la forme de bidonvilles,
qui présentent des particularités comme la précarité. Je présenterai
les solutions de l’État et les difficultés qu’ils rencontrent, ainsi que les
analyses qui ont été faites dans d’autres espaces géographiques.
1 Architecte et étudiant en master à l’Ecole Nationale Supérieure
d’Architecture de Nantes. Nantes, France. hannahamigocastillo@hotmail.
com

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Mots clés : espace urbain, bidonville, habitat, informalité.
Resumen: En este artículo me interesa presentar las reflexiones acerca
de cómo el Estado francés ha abordado la vivienda informal y cómo
responde cuando aparece en el espacio urbano. A lo largo del siglo XX
la informalidad se ha presentado en la forma de tugurios, que presentan
particularidades como la precariedad. Presentaré las soluciones desde
el Estado y las dificultades que tienen, así como los análisis que se han
hecho en otros espacios geográficos.
Palabras clave: espacio urbano, informalidad, tugurio, vivienda.
Abstract: In this article I am interested in presenting reflections on
how the French State has approached informal housing and how it
responds when it appears in the urban space. Throughout the 20th
century, informality has been presented in the form of slums1°, which
present particularities such as precariousness. I will present the
solutions from the State and the difficulties they have, as well as the
analyzes that have been done in other geographical spaces.
Keywords: urban space, informality, slum, housing.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

1° Quartier informel, situé à la périphérie de la ville.

Introduction
L’informalité est une des plus grandes problématiques et
préoccupations des états européens et du nord en général. Il
existe un préconçu de l’informalité, on la voit comme quelque
chose de mauvais et que les pays doivent éviter ou éradiquer.
On voit l’informalité comme une suite d’actions
spontanées, sans caractère officiel, et sans règles préétablies.
Souvent elle est perçue comme quelque chose de mauvais. Cette
caractérisation se reproduit dans le monde entier, en grande
partie grâce à la colonisation européenne dans de nombreuses
régions du monde et atteint les pays dits du sud, imposant la
culture et la façon de penser européenne.
Le long du 20ème siècle l’informalité est devenue de plus
en plus apparente en Europe, notamment en France après les
deux guerres, sous la forme de bidonvilles. Ces bidonvilles sont
compris comme un groupe de logements précaires où habitent
des personnes avec peu de moyen, construit dans les alentours
des grandes villes.
Les politiques de relogement visent à donner des
logements salubres aux habitants des bidonvilles. C’est une
solution, mise en place à cette époque pour faire disparaître
les logements informels en France, qui a fonctionné pendant
un certain temps. Puis des grands problèmes sociaux se sont
manifestés ; la ségrégation des personnes dans la banlieue, des
gangs, le chômage, etc. Ils n’avaient pas été pris en compte par
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

l’État directement. Des problèmes existent encore aujourd’hui et
créent une nouvelle informalité.
On demande aux migrants qui s’installent en France de
s’intégrer culturellement et socialement, c’est une politique
d’assimilation. Mais parallèlement à cela les Français et l’État
craignent une perte des valeurs républicaines. De plus, il se
manifeste dans certains espaces de la société des préjugés envers
les migrants.
Le long de ma recherche, j’ai travaillé à partir de textes
de cinq chercheurs. Les auteurs S. Jacquot et M. Morelle sont
deux géographes et maîtres de conférences à l’université de
Paris 1. Ils travaillent ensemble sur plusieurs sujets, mais ce qui
m’a intéressé ce sont leurs deux recherches. Dans la première
intitulée : Comment penser l’informalité dans les villes « du
Nord », à partir des théories urbaines « du Sud » ? Les auteurs
comparent l’informalité entre le nord et le sud. L’autre recherche
s’intitule : Informalité, migrations et « urbanisme temporaire
» ils y abordent le thème des migrants qui arrivent en France
pendant ces dernières années et leur précarité dans le pays.
G.A. Savarí est un anthropologue social et chercheur, le long du
siècle dernier il a beaucoup théorisé sur l’informalité dans les
villes en Amérique Latine, son article s’intitule, Marginalidad e
informalidad : aportaciones y dificultades de la perspectiva de
la informalidad.
Puis pour approfondir mon sujet vers ce qui se passe
concrètement en France, j’ai étudié le livre, LE PLANÈTE DES
BIDONVILLES. Migrations et urbanisme informel de Julien
Damon sociologue français, professeur associé à Sciences Po
Paris et conseiller scientifique de l’Ecole National Supérieur de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

Sécurité Sociale. Il travaille sur le thème de la pauvreté, et parle
de la marginalité dans l’espace urbain aujourd’hui en France.
Enfin le livre, EN FINIR AVEC LES BIDONVILLES
Immigration et politique de logement dans la France des trente
Glorieuses de M-C Blanc-Chaléard, enseignante et chercheuse
d’histoire contemporaine à l’Université Paris Nanterre ; parle
des questions de migrations avant et pendant les trentes
glorieuses, ainsi que la solution de l’État France aux Bidonvilles
à cette époque. C’est une étude de cas pour me permettre de
comprendre les logiques appliquées aux mêmes problématiques
dans l’actualité.
Aux fins de cette enquête, sont considérés comme
logements précaires ceux qui ne respectent pas les règlements de
construction établis par les organismes responsables. Ces normes
prennent en compte les conditions d’isolation (température,
acoustique, nature, etc.), l’accès adéquat à l’eau et à l’électricité,
la construction avec des matériaux résistants, entre autres.
Généralement les maisons précaires sont autofabriquées, avec
des matériaux très chers, mais elles ne sont pas de qualité.
De même, les bidonvilles répondent aux imaginaires
sociaux construits dans les trentes glorieuses. Ce sont des
quartiers situés à la périphérie, qui à l’origine dans les villes
européennes était délimité par les murs qui entourent la ville.
Mon intention c’est de répondre du mieux possible à la
problématique de base : Informalité urbaine : perspective globale.
J’en ai donc formulé une autre grâce à toutes mes lectures :
Comment l’État français voit l’habitat informel, et comment
réagit-il quand il apparaît dans l’espace urbain ?
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

L’habitat informel dans le monde et les différentes politiques
Le sud et l’informalité aujourd’hui
Qu’est-ce que l’informalité dans les pays dit du Sud ? Comment se
génère cette informalité et où a-t-elle commencé ? Pour les pays
du sud, l’informalité est un point de réflexion depuis longtemps
et beaucoup de théories, analyses et propositions ont été écrites
sur ce sujet.
Celles- ci vont s’appliquer pour tous les pays du Sud, car
même si de plus en plus de pays dans le sud font des recherches. Ce
n’est pas toujours simple parce que ça dépend des susmentionnés
que vont avoir les chercheurs en fonction du type de régime
politique. Sachant que ce n’est pas la même chose, une dictature
et une démocratie. Cela explique pourquoi la plupart des études
parlent du Brésil et de l’Inde. On trouve aussi de plus en plus de
théories qui viennent de chercheurs Sud-Africains et qui sont un
exemple pour les autres pays du continent Africain.
Il existe une acceptation de l’informalité dans les pays du
Sud, qui a beaucoup contribué à la création de théories et analyses
diverses. L’anthropologue G. Savari, explique que l’informalité et
la marginalité vont ensemble, du moins pour l’Amérique Latine.
Ou les processus de modernisation et de développement des pays
se sont confrontés à de tels défis qu’une partie de la population,
la plupart pauvre, reste dans la marginalité de ces nouveaux
systèmes. C’est ce qu’on va appeler dans les années 60, « comme
le problème de la marginalité urbaine », (1996, p.473)
Cette informalité marginale, veut dire que ce n’est ni
illégal, ni hors la loi, comme on sous-entend dans le pays du Nord.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

Dans le quotidien des pays du Sud l’informalité fait partie de la
vie de tout le monde, dans l’occupation de l’espace urbain, avec
des commerces ou d’autres activités. Mais c’est aussi une façon
de construire les villes. Les états voient l’informalité comme une
façon de faire évoluer les pays. S. Jacquot et M. Morelle vont citer
L. Lomnitz, pour illustrer cette situation au Mexique, « Pour elle
(L. Lomnitz) l’informalité n’était pas le résidu d’une quelconque
tradition mais un élément intrinsèque et imbriqué à la formalité
[...] » (2018)
Le nord et l’informalité aujourd’hui, le cas de la France
Dans les pays du Nord la perception de l’informalité est très
différente de celle du Sud ; elle est souvent synonyme d’illégalité,
du moins en France c’est assimilé aux migrants. Pour comprendre
pourquoi, on doit se référer à l’histoire du xx siècle, période où
la plupart des théories actuelles ont été conçues. Et même si
ces théories commencent à changer et évoluer, elles sont très
représentatives dans l’imaginaire collectif.
S. Jacquot et M. Morelle présentent Balan et Milliot,
deux auteurs français, qui parlent de l’informalité comme une
conséquence de la migration et comme si elle était une attitude
culturelle liée aux pays du Sud. Ces théories qui ne sont pas
réellement représentatives veulent d’une certaine façon, envoyer
la responsabilité de l’informalité en France au migrant et pas à
l’état français. Même si comme mentionné M-C Blanc-Chaléard,
dans son livre, il y avait statistiquement plus de français en
situation d’informalité que de migrants, pendant les trente
glorieuses.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

On doit aussi tenir compte que la pauvreté associée
à l’informalité dans les pays du Sud, elle n’est pas du tout
représentative des migrants clandestins qui arrivent en France
et en Europe. S. Jacquot et M. Morelle citent A. Bayet, qui dit
que même si les deux ont une origine commune, ils n’ont pas le
même statut. Aujourd’hui un migrant ne peut pas ou c’est très
compliqué, de s’approprier de ces droits.
Dans leur texte, Comment penser l’informalité dans
les villes « du Nord », à partir des théories urbaines « du Sud »
? les auteurs formulent, « […] que l’informalité est structurante
des économies et des sociétés urbaines au Nord. » (2018,
p.10) Si cela est correct, il faut revoir la manière de penser les
études des villes du Nord. Pour appuyer cette affirmation, ils
entrent dans un récit historique ; des villes vont évoluer et se
retrouveront avec des espaces vides ou à déceler une volonté de
renouvellement urbain. C’est le cas de Detroit aux États-Unis
ou dans plusieurs villes de Seine-Saint-Denis. Dans la première,
les habitants vont s’approprier des espaces vides qui sont restés
après la décroissance de la ville. Dans le cas des villes françaises,
un commerce informel de mécaniciens et de restauration va
s’installer dans certains quartiers, proposés par des personnes
originaires de Côte-d’Ivoire.
Mais, quelle est la position des pouvoirs publics face
à cette informalité ? Il y a une prétendue tolérance zéro selon
quelques travaux. D’autres vont nous dire une réalité différente,
par exemple à Barcelone, les pouvoirs publics n’interdisent pas
l’installation de l’informel, mais agiront après pour le cadrer. Il
en va de même avec la mécanique de Seine-Saint-Denis. Cette
tolérance apparaît aussi dans le la restauration dans la rue, où
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

elle est un moyen de subsistance pour les plus pauvres. C’est la
tolérance guidée par la morale, il est moralement correct de les
aider à survivre. Par conséquent, l’informalité n’est pas quelque
chose que les politiques publiques arrêtent, mais un moyen de
gouverner ; même s’ils le nieront.
L’informalité dans un monde globalisé
En ayant connaissance de la réalité de l’informalité dans les
deux hémisphères, on ne peut pas continuer à voir l’informalité
comme quelque chose qui arrive seulement dans le Sud ou dans
le Nord. Depuis les années 2000 des auteurs comme A. Roy et J.
Robinson, cherchent à intégrer le Sud dans les débats urbains
à travers le monde, avec l’intention de revoir la définition
d’urbanisme global.
Pour les pouvoirs publics, l’informalité est quelque chose
qui est déjà théorisé dans le Sud et qu’elle n’est pas importante de
le réétudier dans le Nord. C’est une logique globale, mais comme
on l’a vu avant, le Nord a peut-être d’autres processus pour
pouvoir aborder l’informalité urbaine.
Dans le cas de la France, la migration est une des
principales causes de l’informalité dans le pays. Tout de même,
c’est l’État français qui met en place les camps de migrants pour
les accueillir, comme celui de Calais en 2015. C’est un modèle
qui s’applique déjà dans les pays de Sud, et qui n’est pas prévue
dans la loi d’urbanisme d’aucun pays, il est donc informel. « Ils
commencent en 1950, après la fin de seconde guerre mondiale, et
la création du Haut- Commissariat des Nations Unies pour les
Réfugiés » (HCR)(2018a)
14

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

L’intervention du HCR dans les pays du Sud, est due
en grande partie aux politiques migratoires d’Europe de plus
en plus contraignantes. Les camps du HCR sont un moyen
pour empêcher les réfugiés d’arriver en Europe. Les problèmes
commencent quand les camps sont tellement débordés que les
gens décident de partir de façon clandestine en Europe.
L’informalité a donc toujours fait partie de la société.
Mais les réponses, des États, à cette informalité, sont différentes
et parfois les médias de chaque pays donnent aussi une autre
perspective. Un exemple, ce sont les camps de migrants, au début
quand l’Europe a commencé à les mettre en place, c’est une bonne
solution pour les migrants clandestins aujourd’hui ; mais les
camps de réfugiés qui sont pratiquement la même chose devrait
changer ou avoir une nouvelle solution à cause de leur précarité.
La migration comme synonyme d’informalité,
puis de bidonville
L’immigration en France et les logements insalubres aux
19ème et 20ème siècle, réalité et politique
Pour comprendre logement informel et insalubre, ainsi que
l’évolution des politiques de logement qui l’accompagnent en
France, on doit connaître les processus historiques des deux
siècles derniers. Le long de 19ème siècle la question des taudis et
des logements insalubres, étaient une source d’inquiétude pour
le gouvernement. C’est une question de santé publique ; après
des épidémies comme le choléra avec beaucoup de morts à cause
de la mauvaise hygiène, c’est en partie ce qui fait naître le projet
haussmannien à Paris.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

C’est aussi une question sociale, la classe ouvrière qui
vient de partout en France s’installe dans des immeubles anciens
et insalubres. « Si la misère sociale est énoncée comme cause du
mal-logement, les épidémies de choléra (1832-1849) incitent très
vite à dénoncer l’existence de quartier où seraient concentrées les
maisons qui tuent. » (Blanc-Chaleard, 2016, p.35)
C’est le début de la “police de l’insalubrité”, les maires de
chaque commune doivent identifier les immeubles insalubres, les
exproprier, puis les démolir. Mais c’est n’est qu’une partie de la
solution, comme les habitants de ces logements n’ont pas accès
à de nouveaux logements, ils s’installent dans d’autres endroits
où ils construisent eux même leurs logements des baraques. En
1902, un règlement sanitaire pour chaque commune doit être mis
en place. Mais ce règlement est difficile à faire respecter.
Avec les deux guerres mondiales, le manque de logement
prend une ampleur différente. Puisque ce ne sont pas seulement
les Français, ceux qui ont besoin de se loger mais aussi les
migrants qui viennent travailler dans la reconstruction de la
France, surtout après la deuxième guerre en 1945.
C’est au début des années 50, quand la politique de logement
social change et dans une mesure pour éradiquer complètement
les bidonvilles, grâce au relogement. La construction en masse
de HLM, obligent les habitants des baraques à se loger ailleurs
pendant la construction. Puis la Mairie de la ville, leur offre de
nouveaux logements.
Migration en France pendant le 20ème siècle, conséquence
des bidonvilles ?
Entre les deux guerres des migrants venant de toute
l’Europe arrivent en France dans l’espoir de trouver de meilleures
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

conditions de vie. La plupart du temps il s’agissait d’Italiens, de
Portugais ou d’Espagnols, qui ont tout perdu à cause des situation
politiques instables de ces pays à cette époque.
Mais à la fin de la deuxième guerre mondiale, avec les
travaux de reconstruction de tout le pays, beaucoup de travailleurs
des colonies, comme l’Algérie, arrivent en France. Ils sont français,
mais ils viennent en métropole pour avoir du travail.
En voyant que la plupart des arrivés sont des hommes.
L’État français, commence à donner des aides aux familles qui
arrivent en France. Mais le logement est très dur à trouver. Et
ces familles commencent à s’installer dans des taudis autour des
villes. Paris ne peut plus les accueillir et ils s’installent dans les
villes autour comme Nanterre. Néanmoins le niveau d’insalubrité
et le manque de sécurité dans ces espaces alerte les maires de ces
villes. En 1955, le maire de Nanterre commence à parler de ces
espaces comme des bidonvilles, après un incendie sur plusieurs
logements précaire, avec plusieurs morts et blessés.
En 1955, la guerre d’Algérie, a fait que ces citoyens français
algériens sont dans un statut ambigu, ils deviennent des migrants.
En même temps que la France commence à parler de bidonvilles,
mot qui vient du Maroc à cause de la guerre d’Algérie beaucoup
de personnes sont parties.
Qu’est-ce qu’un bidonville et comment la France a fini
avec eux ?
Pour M-C Blanc-Chaléard les débuts des bidonvilles,
sont dus à la mauvaise gestion des volontaires humanitaires
des communes. Nanterre en est un exemple. Au départ la ville
contrôle la situation puis elle se voit vite débordée.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

En 1955, ils deviennent en quelque sorte des réfugiés avec
un statut qui est devenu flou. Ils n’ont pas les mêmes conditions
de travail car leurs statuts, leurs conditions de vie deviennent de
plus en plus précaires. Ils commencent à l’installer ainsi dans les
communes voisines de Paris, où il y a beaucoup de terrains laissés
à l’abandon de terre vide.
Avec la politique de relogement qui commence dans
les années 50, le but est de faire disparaître les bidonvilles, et
de donner de meilleures conditions de vie aux personnes qui y
habitent. Nanterre est un espace d’expérimentation. Elle compte
avec trois grands bidonvilles, qui vont être détruits, et où ils
vont construire, le plus vite possible des barres d’immeubles
d’Habitation à Loyer Modère (HLM). Ce sont des logements
sociaux administrés par l’État ou bailleurs sociaux.
Les années 70 marquent la fin des bidonvilles, du moins
pour le 20ème siècle en région parisienne. Après 20 ans de
politique de relogement, les résultats ne sont pas suffisants, elle
doit prendre fin dans deux ans.
C’est dans la crainte à ces grands regroupements
de migrants souvent du même pays qu’on trouve dans ces
Bidonvilles que cette politique va prendre autant d’ampleur.
La guerre est finie depuis un moment et les gens commencent
à voir les migrants étrangers comme une menace à leur stabilité
économique et sociale. Ils demandent aussi aux étrangers une
intégration culturelle et sociale complète.
Cette politique prend fin en 1975, on ne voit plus des
bidonvilles en régions parisienne du moins pas de la même
ampleur que les décennies précédentes. Maintenant ce sont les
barres de HLM, le reflet de la banlieue parisienne.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Le rôle de l’informalité dans le monde aujourd’hui,
les bidonvilles dans le monde
Le rôle de l’informalité dans l’urbanisme, le nord et le sud
Avant tout, on doit comprendre comment se développe
l’urbanisme aujourd’hui. D’un côté, l’urbanisation veut aussi
dire métropolisation, avec la concentration de richesse et de
pouvoir dans les espaces urbains. Mais ça va en parallèle de
la “bidonvilisation” qui est formée par des habitats dégradés
ou spontanés. Cette deuxième sorte d’habitat touche
particulièrement les pays en voie de développement, mais pas
seulement. Elle concerne aussi les pays riches, la France inclus,
dans la métropole et en outremer.
L’année 2008 c’était un point d’inflexion ; l’ONU a annoncé
que la majeure partie de la population vit dans des espaces
urbains. Cette déclaration dessine un paysage différent, mais a
aussi changé les projections démocratiques et urbaines. On doit
savoir que le processus d’urbanisation dans les pays développés
est très grand, avec des limites fixes qui sont la manifestation
d’une planification urbaine à long terme ; contrairement aux
pays en développement, où l’urbanisation se maintient dans une
croissance constante dans des volumes considérables.
Pour J. Damon, il y a trois raisons à cette croissance
urbaine : l’augmentation naturelle de la population, qui se fait
avec la migration de la campagne à la ville, puis le développement
de petit village en villes. Ceux-ci expliquent l’extension physique
des espaces urbains et impliquent aussi qu’on vit beaucoup plus
dans les villes qu’à la campagne ; on vit tous dans les mêmes
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

dynamiques sociales, les mêmes normes et les mêmes désirs.
Finalement c’est aussi la connexion virtuelle, les personnes sont
de plus en plus connectées et c’est ce qui contribue à pouvoir
voir comment vivent les autres. Les gens qui habitent dans les
bidonvilles peuvent voir comment habitent les gens des quartiers
privilégiés et se comparent à eux, essayant de vivre comme eux.
L’acceptation de l’informalité une nouvelle
politique avec une vision global
Dans les pays du nord plusieurs données montrent une grande
préoccupation concernant les problèmes des personnes sansabris. Ces problèmes sont l’accès aux logements ou la précarité ces
derniers. Mais on ne trouve pas des données sur les bidonvilles,
dans les statistiques officielles. Le manque de logements et
l’exclusion est perçue de façon différente dans l’UE, on a voit la
typologie ETHOS (European Typology on Homelessness and
Housing Exclusion) faites en 2005
… couvre toutes les situations des personnes sans domicile
à travers l’Europe : être sans-abri (dormir dans la rue) ; être sans
logement (avec un abri, mais provisoire, dans des institutions ou
des foyers d’hébergement) ; être en logement précaire (menacé en
raison de baux précaires, expulsions, violences domestiques) ; être
en logement inadéquat (dans des caravanes sur des sites illégaux,
en logement indigne, dans des conditions de surpeuplement
sévère). (Damon, p. 20)
Avec ce point, ces catégories indiquent aux pays les
politiques à développer, suivre et évoluer pour combattre le
manque de logement. Il n’existe aucun chiffre valable au niveau
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

européen, qui puisse déterminer la quantité et où se situent les
bidonvilles ; mais les réalités sont facilement visibles dans chaque
pays.
La France à sa propre catégorisation, (rapport annuel de la
Fondation Abbé-Pierre sur “le mal-logement”, qui évalue quatre
dimensions : le manque de logement personnel, les difficultés
d’accès aux logements, les mauvaises conditions de vie, et la
difficulté pour conserver son logement. La fondation a donc
… compte ainsi, en 2015, 3,8 millions de personnes non
ou très mal logées. Elle y ajoute plus de 12 millions de personnes
« fragilisées par rapport au logement ». Parmi ces dernières
se trouvent plus de 4 millions de personnes en situation de «
surpeuplement modéré » et, surtout, 5,7 millions de personnes
en situation d’effort financier excessif. Il s’agit ici des personnes
subissant un taux d’effort net supérieur à 35 %, leur laissant
un reste-à-vivre inférieur à 650 euros par mois et par unité de
consommation. (Damon, p. 21)
Néanmoins il tient compte des quartiers marginaux.
Avec l’analyse du manque de confort et de services, ou encore les
habitations de fortune, c’est ce qui permet d’aborder la question
des bidonvilles. Mais il n’y a pas une vraie évaluation sur ce qu’est
un bidonville en France ; il n’y a pas de recherche, ni un suivi
officiel.
Les services préfectoraux déclarent entre 400 et 600
bidonvilles, pour environ 20 000 habitants sur ces sites. Apparaît,
selon cette approche, une diminution du nombre de personnes
en bidonville et une augmentation du nombre de ces bidonvilles,
témoignant de la dispersion croissante du phénomène. [...]En Îlede-France, le seul département de la Seine-Saint-Denis concentre
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

presque la moitié des personnes recensées dans des bidonvilles.
(Damon, p. 21)
Il existe toujours des bidonvilles en France, ils n’ont pas
disparu comme on a voulu nous le faire croire à la fin des années
70. C’est juste qu’ils sont moins visibles, plus encadré comme les
campings de caravanes, ou simulée derrière une aide humanitaire,
comme les camps de réfugiés, ils peuvent être aussi éphémères
comme c’est le cas de squats.
Les différentes formes de logement informel qu’on trouve en
France aujourd’hui
Savoir exactement, combien de personnes habitent dans des
bidonvilles, c’est pour le moins compliqué. Il y a surtout des
recensements de « campements illicites et de leurs occupants ».
Ce recensement en France, a commencé comme une initiative
d’une politique sociale et policière de « campements roms. »
La DIHAL (Délégation interministérielle à l’hébergement et
à l’accès au logement) présente, « que les données présentées
portent sur les campements illicites, bidonvilles et grands squats,
indépendamment de l’origine ethnique de leurs habitants. Elles
ne permettent pas en particulier de comptabiliser le nombre de
personnes s’identifiant ou identifiées comme Roms » (Damon,
p. 21).
Cette initiative est une façon qu’a la France d’essayer
d’éviter que les bidonvilles commencent à grandir, comme dans
les années 50 et 70. C’est une période que l’État français essaye de
faire disparaître. Et depuis, comme l’ampleur de ces bidonvilles
ne s’est pas reproduit, dans l’imaginaire de la France il n’existe
plus.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

En tout cas, pour J. Damon ce recensement ne représente
pas tous les bidonvilles qu’il y a en France, ni sa quantité, ni
ces compositions. Il ne touche pas non plus les campements de
migrants, surtout ceux qu’il y a au nord de la France ou dans les
alentours de Paris. Des camps qui sont habités par des milliers de
personnes qui, « à un moment ou à un autre, se sont trouvées dans
des formes urbaines ressemblant tout à fait à des bidonvilles et
labellisées comme telles » (Damon, p. 21). Des bidonvilles, qui sont
mis en place par l’État. De plus, c’est assez clair que les chiffres
n’incluent pas la situation que vivent les DOM (départements
d’outre-mer).
Le résultat à cet aveuglement auto-imposé fait que la
France ne sait pas combien de bidonvilles il y a actuellement
dans le pays et combien de personnes résident dans des
conditions particulièrement précaires. Mais ce n’est pas qu’en
France, l’Europe subit le même problème. La bidonvilisation
est visible dans les grandes métropoles de l’Union Européenne,
plus récemment le plus flagrant sont les camps « illégaux » de
migrants, où les gens habitent dans des conditions pour le moins
déplorables.
Pourtant, tant politiques que habitants, sont les premiers
à mettre en avant les problèmes qu’on trouve dans ces espaces.
Les plus grands bidonvilles vont attirer l’attention d’ONG qui
vont créer, depuis J. Damon, une offre et une demande, et vont
comme ça réguler qui va recevoir les aides, car ce sont eux qui
dictent les règles. Mais les petits bidonvilles, vont rester à l’écart,
ils attirent moins l’attention de cette charité ; pourtant ils sont
plus nombreux et sont souvent moins visibles, dissimulés dans
les villes et ces alentours, comme un quartier de plus. Beaucoup
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

sont souvent difficiles à identifier car, temporaires et éphémères,
avec une population qui bouge et diffuse.
En tout cas, si les nouvelles technologies nous aident à
connaître comment habitent les autres, les possibilités de traçage
téléphoniques pourraient nous donner une estimation réelle
des chiffres ; et peut-être ne pas tout réduire à des roms ou les
migrants, car ce ne sont pas les seuls dans ces espaces. Même si
c’était le cas dans les années 70, on ne peut pas continuer à avoir
les mêmes solutions qu’à cette époque puisque les circonstances
ont changé.
Conclusion
Je constate après mes lectures et mes recherches, que l’informalité
est une question à laquelle l’État français s’intéresse. Mais il y
a encore beaucoup de préjugés autour de l’informalité, même si
les Français commencent à voir que les politiques ne sont pas
adaptées aux circonstances d’aujourd’hui.
Les politiques n’ont pas évolué suffisamment depuis
les trentes glorieuses, qui sont très focalisées sur les migrants
étrangers qui arrivent en France. Mais c’est l’inverse, il y a plus
de français qui habitent dans des conditions précaires, pas
seulement dans les départements métropolitains mais aussi dans
les départements en outre-mer. Ces derniers sont presque oubliés
par l’État français, très centralisé.
C’est évident que les diverses situations vécues pendant
le 20ème siècle ont marqué la France. Avec plusieurs périodes
d’instabilité, avec les deux guerres et après avec l’indépendance
des anciennes colonies. Tout ça peut expliquer pourquoi ils ont
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

agi comme ils l’ont fait à l’époque, mais ça ne justifie pas l’actuelle
volonté de vouloir nier la réalité actuelle.
Si on voit comment d’autres pays travaillent la question
de l’informalité, la France a beaucoup à apprendre. Avec des
exemples comme le Brésil ou l’intégration des logements de
fortune dans la ville. À encadrer et aider à développer les favelas,
pour améliorer les conditions de vie des habitants. Sa implique
bien sûr une acceptation de l’informalité comme une partie de la
société et du développement des villes.
Le problème est, peut-être, que la France est déjà un pays
développé, a besoin de revoir les politiques et actions urbaines
existantes pour s’adapter mieux aux circonstances d’aujourd’hui. En
même temps, on doit essayer de comprendre que la migration apporte
une diversité humaine, qui peut enrichir la société, culturellement,
socialement et économiquement. On doit comprendre que ce ne
sont pas eux qui ont créé l’informalité, elle existait déjà.

Bibliographie
Blanc-Chaléard, M. 2016. EN FINIR AVEC LES BIDONVILLES
Immigration Et Politique Du Logement Dans La France
Des Trente Glorieuses. 1st éd. Publications de la Sorbonne / Histoire contemporaine. p.456.
Damon J., 2017. Un monde de bidonvilles. Seuil ; La république
des idées, p.128.
Jacquot, S. ; Morelle M. 2018. « Comment penser l’informalité
dans les villes « du nord », à partir des théories urbaines
« du sud » ? » https://journals.openedition.org/metropoles/5601
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

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�Hannah Amigo-Castillo / Comment l’état français voit l’habitat informel

Jacquot, S..; Morelle M. 2018a, « Ville informelle et urbanisme
temporaire » https://www.revue-urbanites.fr/informalite-migrations-et-urbanisme-temp/
Savarí, G. 1996. «Marginalidad e Informalidad: aportaciones dificultades de la perspectiva de la informalidad”. Estudios
sociológicos, vol. 14, n° 41, 435-452.

26

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-87

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Los refugiados en México: un proceso
a lo largo de la historia
Refugees in Mexico: a process throughout history
Rebeca Moreno Zúñiga1
Resumen: El texto que a continuación se presenta hace un esbozo
histórico del refugio en México, atendiendo a los diferentes contingentes
de población que desde finales del siglo XIX y hasta nuestros días han
visto en México o bien un lugar para pedir asilo o solicitar refugio, o
simplemente una ruta de paso hacia los Estados Unidos de América. El
texto abreva en fuentes documentales y literatura especializada en el tema
y caracteriza a la población en condiciones de refugio en nuestro país.
Palabras clave: migración, refugiados, asilo.
Abstract: The text that follows presents a historical outline of the refuge
in Mexico, attending to the different contingents of the population
that, from the end of the 19th century and up to the present day, have
seen in Mexico either a place to request asylum or request refuge, or
simply a transit route to the United States of America. The text draws
on documentary sources and specialized literature on the subject and
characterizes the population in refugee conditions in our country.
Key words: migration, refugees, asylum
1
Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Autónoma de
Nuevo León. Monterrey, México. rebekamoreno@yahoo.com

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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

Introducción
Si bien, se corre el riesgo de equiparar la migración de extranjeros
a México con el asilo brindado por nuestro país a las personas
que así lo soliciten, en este apartado abordaremos esto último.
Nuestro objetivo es hacer un recorrido histórico de los diferentes
contingentes de personas refugiadas en nuestro país partiendo
desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, simplemente para
observar como este fenómeno social se ha complejizado junto
al contexto en el que tiene lugar y cómo requiere adecuarse a
las exigencias de éste. Para ello, hemos realizado una revisión
de la literatura que aborda el tema y que abreva en fuentes
principalmente mexicanas, aunque también latinoamericanas,
cabe aclarar que no hemos abarcado todas las fuentes disponibles,
pero si aquellas que esclarecen el tema.
También debe aclararse que, si bien el texto aborda la
figura del refugio y se concibe a México como un país con una
larga tradición de asilo, dada la experiencia de otorgar protección
a personas que por motivos políticos tuvieron el exilio como
alternativa, la figura del refugio no existió hasta ya entrada la
década de los ochenta (Hernández-Ortega, 2006).
Asimismo, aunque en el escrito se utiliza indistintamente
las palabras refugio y asilo, cabe hacer el señalamiento que se trata
de cosas distintas. Hernández-Ortega (2006) retoma el contenido
de la Ley General de Población, Artículo 42, fracciones V (asilo)
y VI (refugio) de México, 1974, para establecer la diferencia entre
estas dos figuras institucionales utilizadas, en la mayoría de las
veces, como sinónimos:
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

El asilo es una figura jurídica, que en el caso de México está
diseñada para proteger únicamente a aquellas personas que se
ven en la necesidad de huir de su país de origen por motivos
de persecución por razones políticas, mientras que el refugio es
una figura que está diseñada para brindar protección por otras
muchas razones: para proteger su vida, seguridad o libertad,
cuando hayan sido amenazadas por violencia generalizada,
agresión, extranjera, conflictos internos, violación masiva de
derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado el orden público en su país de origen que lo hayan obligado
a huir a otros país. (Hernández-Ortega, 2006, p. 14)

Además de las diferencias entre asilado y refugiado,
también advertimos la ambigüedad de otros términos como los
de migración y desplazamiento forzado. Para los estudiosos del
fenómeno la diferencia más significativa radica en la voluntad
del individuo. Mientras que la migración económica o por otros
motivos (expectativas de una mejor vida, emocionales como
establecerse con una pareja o incluso libertarias como escapar
de la vigilancia de la familia) ocurre de manera aparentemente
voluntaria, en el desplazamiento forzado las personas se ven en
la necesidad de salir de sus lugares de origen por situaciones que
amenazan su vida y su integridad como personas, esto en contra
de su voluntad.
De acuerdo con Celis y Aierdi (2015) hay suficientes
elementos en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos
para sugerir que los movimientos de población a causa de graves
violaciones de éstos pueden considerarse como movilizaciones
forzadas. Esta vulneración de derechos incluye no solo los
derechos civiles y políticos, sino también los derechos económicos,
sociales y culturales, además muchas de estas violaciones se dan
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

en un contexto de grave daño al medio ambiente que conduce
a la vulneración de estos derechos, asimismo los proyectos de
desarrollo a gran escala son un elemento fundamental, si no
central, en la conformación de la actual migración.
Resulta que la línea entre la migración económica y
desplazamiento forzado es muy delgada. En América Latina se ha
preferido hablar de migración forzada, en lugar de desplazamiento
forzado para diferenciar este último término del desplazamiento
de población al interior de sus propias fronteras, él cual también
tendría un carácter forzado, pero escaparía a la protección
internacional (Celis y Aierdi, 2015).
Así la migración forzada se refiere al cambio involuntario
de residencia de un individuo o grupo de personas que huyen
forzadamente, para abandonar su residencia habitual con el fin
de proteger su vida o dignidad. La migración forzada también
incluye a las personas que han migrado por otras razones pero
que corren el riesgo de sufrir torturas y tratos inhumanos o
degradantes si regresan a su país de origen o a un tercer país.
Es esta migración forzada la que precisamente es atendida
por los instrumentos de protección internacional y por la
legislación de países como México que reciben continuamente
población que se ha visto en la necesidad imperativa de dejar sus
lugares de origen buscando establecerse en un mejor lugar, y que
por diversas circunstancias buscan acogerse a la figura legal del
refugio.
Ahora bien, en relación al marco jurídico que
articula la legislación en torno al refugio encontramos que el
reconocimiento de derechos y obligaciones, la protección de los
derechos humanos, el ejercicio de los derechos y el control de la
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

inmigración en México están consagrados en el marco legal y las
normas migratorias establecidas en la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, tales como la Ley General de Población y
el Reglamento a la Ley General de Población; la Ley de Migración;
el Reglamento a la Ley de Migración y los Lineamientos para
Trámites y Procedimientos Migratorios; la Ley sobre Refugiados,
Protección Complementaria y Asilo Político; el Reglamento a
la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo
Político; la Ley de Nacionalidad y el Reglamento de la Ley de
Nacionalidad. La legislación en materia de migración hasta aquí
mencionada no es más que la formalización de los derechos de
inmigrantes y refugiados y también define diversas condiciones,
derechos y obligaciones de la política de inmigración y refugiados
de México (Arzaluz y Zamora, 2021).
En el ámbito de la protección internacional, la Ley de
Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político se centra
en tres figuras: refugiados, protección complementaria y asilo
político. La Convención sobre el estatuto de refugiados de 1951 y
su Protocolo de 1967 no solo incluye elementos de la Convención,
sino que también tiene en cuenta específicamente las condiciones
previas contenidas en la Declaración de Refugiados de Cartagena.
En México, la COMAR es la autoridad competente en materia de
refugiados de conformidad con lo dispuesto en la LSRPCyAP y su
reglamento (Arzaluz y Zamora, 2021).
Habiendo hecho estas aclaraciones, el trabajo fue dividido
en tres partes, con el firme propósito de ver la evolución de los
grupos de personas que han venido a México y han sido protegidos
o bien a través del asilo, o en su caso del refugio. El primer apartado
trata el tema de los primeros contingentes de personas asiladas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

en nuestro país –españoles y cubanos--, situación novedosa para
un Estado que no tenía la infraestructura institucional, ni había
establecido jurídicamente el refugio como un recurso para quienes
así lo solicitaran, y que, sin embargo, acogió de manera solidaria
a estas personas. Detrás de esta sincera preocupación por los
perseguidos políticos de ese momento, también existía el velado
deseo de poblar el vasto territorio de la República Mexicana con
población extranjera y blanca, dedicada las labores propias del
campo, deseo inútil que no pudo concretarse por el perfil de la
población recibida.
La segunda parte aborda la llegada de los perseguidos
políticos provenientes de Sudamérica, región que, en la segunda
mitad del siglo XX, instauró dictaduras militares y persiguió a sus
opositores. Aún aquí la figura del refugiado no estaba definida y
de nueva cuenta, la admisión de estas personas en situación de
riesgo de vida fue más una cuestión de solidaridad que de un
recurso legal.
La migración de centroamericanos, venezolanos y haitianos
que requieren de refugio, es abordada en el tercer y último apartado.
Esta migración se da en condiciones y contextos particulares, donde
el refugio ya está institucionalizado y la movilidad de personas en
busca de este, va más allá de una cuestión de persecución política,
ésta más bien apunta a una violencia social, que es desencadenada
por la pobreza estructural y la vulnerabilidad social y que se
manifiesta en el desplazamiento de población hacia zonas más
seguras o con oportunidades de una mejor vida.
Durante las décadas de los años ochenta y noventa la
migración centroamericana vio en nuestro país, un lugar de
tránsito, pues su destino final eran los Estados Unidos, las
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

condiciones políticas actuales de contención de la migración
por parte de los Estados Unidos, han hecho de México un país
“tapón”, en el que la población migrante se asienta para lograr
arreglar su entrada al país del norte, o en su defecto optar por ser
refugiados en nuestro país y así evitar su deportación a sus países
de origen, hecho que se enfrenta como una verdadera tragedia.
Cubanos y españoles: los primeros refugiados
Españoles y cubanos mantuvieron una migración constante en
el México independiente, quizás los primeros casos de exiliados
cubanos se dieron en la segunda mitad del siglo XIX con el inicio
del movimiento armado por la independencia en Cuba, bien
conocido es el establecimiento de José Martí en nuestro país.
Otros cubanos participantes de las guerras de independencia se
vieron obligados a venir a México por ser perseguidos políticos.
Esta emigración continuó debido a la persecución política que
llevaron a cabo los gobiernos de Gerardo Machado y Fulgencio
Batista (Martín, 2005).
Muchos de estas personas asiladas en nuestro país
regresaron a Cuba con el triunfo de la revolución de 1959 y el
flujo de migración a México se interrumpió debido a la acogida
que el gobierno estadounidense brindo a los opositores al sistema
(Martín, 2005).
En el caso de los españoles, éstos llegaron a México debido
a la derrota republicana en la guerra civil española. El éxodo de
personas procedentes de España tuvo un primer destino, antes
de México, éste fue Francia. Se calcula, que entre 250 mil y 500
mil personas huyeron a este país tras la caída del frente catalán y
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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

la ocupación de las tropas nacionales en España, hecho ocurrido
en febrero de 1939 (Velázquez, 2012). Algunos de estos exiliados,
tuvieron un segundo destino en México, y otros llegaron
directamente desde España. De acuerdo con Velázquez (2012), el
número de asilados en México, en el periodo de 1936 a 1950 fue de
aproximadamente 20 mil personas.
Dolores Plat Brugat (2001) señala que esta emigración
se caracterizó por ser familiar y provenir primordialmente
de grandes urbes como Madrid y Barcelona; muchos de estos
refugiados pertenecían a la clase media y contaban con una
importante formación académica, se desempeñaban en el sector
industrial y de servicios y se dedicaban a actividades educativas,
intelectuales y artísticas (Lida, 2006).
Lo interesante del caso de los asilados españoles es que
su arribo a México se dio en el marco de la ausencia de la figura
del refugio en este país. El recibimiento de los expatriados en el
país se dio a iniciativa de un grupo de señoras, preocupadas por
los huérfanos de la guerra civil española, las cuales incidieron en
que el presidente mexicano Lázaro Cárdenas, y otros agentes
como el embajador de México en España Narciso Bassols, así
como algunos dirigentes socialistas generaran las condiciones de
acogida de los exiliados españoles (Hernández-Ortega, 2006).
En opinión de Abdón Mateas (2002), esta política de asilo fue
“reconocida por su generosidad [pero] resultó contradictoria,
carente de medios e improvisada” (Mateas, 2002, p.116).
Para este momento, México ya había firmado varios
acuerdos regionales sobre el asilo político, reflejados en la
primera Ley General de Población de 1936, no obstante, ésta no
contemplada la figura del asilado, ni del refugiado. De acuerdo
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

a Alfonso Hernández Ortega (2006) los exiliados españoles
entraron al país con otras características migratorias, y de no
haber sido por la solidaridad y gestión del presidente Lázaro
Cárdenas no hubieran podido ingresar al país.
El recibimiento y acogida de los exiliados españoles, roza
con el anhelo de poblar lugares en México con baja densidad
de población como la península de Yucatán. Se tenía la ilusión
de que entre la población acogida hubiera personas dedicadas
a actividades primarias como la agricultura y la pesca, o bien
obreros y técnicos (Mateas, 2002). Esto contradice lo señalado
anteriormente y referido por Dolores Plat (2001) pues muchos
de los emigrados procedían de centros urbanos, pertenecían a
la clase media y eran empresarios, comerciantes, intelectuales y
artistas.
Los refugiados del cono sur
Otros contingentes de asilados políticos lo constituyeron
aquellos que huyeron de las dictaduras instaladas en Brasil, Chile,
Argentina, y Uruguay en el periodo que comprende las décadas
de 1970 y 1980. Al respecto Norambuena (2008) señala que:
El mapa del Cono Sur americano se fue coloreando de verde olivo a medida que las asonadas militares se iban sucediendo. Así,
en la Argentina el derrocamiento del régimen de María Estela
Martínez de Perón, en 1976, tras dos años de gobierno, dio paso
a una cruenta dictadura militar que se prolongó hasta 1983 con
la llegada al poder de Raúl Alfonsín, líder del Partido Radical.
Mucho más amplio es el tiempo que cubre el período militar en
el Brasil cuyo régimen, entre 1964 y 1985, fue una combinación de
dictadura y gobierno democrático restringido. Para el Uruguay,

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�Rebeca Moreno / Los refugiados en México: un proceso a lo largo de la historia

la relación entre su limitado régimen de partidos políticos y el
sistema electoral determinaron las condiciones que llevaron a la
caída de la democracia en 1973. Esto significó, también, la salida
de cientos de personas al exilio. (Norambuena, 2008, p.164)

El autoritarismo que vivieron los países sudamericanos
en la segunda mitad del siglo XX fue producto de los escenarios
contrapuestos y con visiones distintas entre sí. Por un lado, el
triunfo de la revolución cubana genera un clima de confianza
y esperanza para algunos grupos de izquierda en el sentido de
pensar que lo que pasó en Cuba podría repetirse en cualquier otro
lugar, particularmente de América Latina. Por otra, el combate
a la extensión del comunismo en el continente fue parte de las
políticas de los Estados Unidos en el continente americano, tales
como “Solidaridad Continental y “La Doctrina de Seguridad
Nacional”, las cuales en opinión de Leis (2015) “promovieron y
consolidaron la formación de dictaduras a lo largo y ancho del
continente” (p. 89).
De esta manera, el exilio fue unos de los tantos mecanismos
de represión utilizados por las dictaduras establecidas en
Sudamérica. En palabras de Norambuena (2008) el exilio afecta
los planes políticos y de vida de las personas, a la vez que los
desarraiga social y culturalmente. Al igual, que como pasó con
la población española desterrada a causa de la Guerra Civil
Española, los desterrados del cono sur en su mayoría se dedicaban
a actividades clasificadas como artísticas y culturales. En el caso
de los chilenos, por ejemplo:
Un grupo, cualitativamente relevante, estuvo constituido por
escritores, artistas plásticos, artesanos, músicos, gente de teatro

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

y de cine, hombres de ciencia y académicos de las más variadas
disciplinas. Grupos teatrales funcionaron en muchos países; y los
conjuntos musicales chilenos recorrieron el mundo. Las exposiciones de pintores, fotógrafos, y escultores chilenos eran frecuentes en las más importantes ciudades americanas y europeas, a la
vez que en el marco de casi todas las manifestaciones de solidaridad las artesanías, obras de artistas profesionales y ocasionales,
eran puestas a la venta; muchos refugiados lograron sobrevivir del
producto de este tipo de trabajo. (Norambuena, 2008, p. 171)

El exilio de estos latinoamericanos del cono sur se dio
primero, en los mismos países sudamericanos, por ejemplo, los
uruguayos optaron, en un principio, por exiliarse en Argentina o
Chile. Mientras Argentina era un destino percibido como de “tensa
calma”, en Chile, el triunfo de Salvador Allende lo hacía ver como
el destino por excelencia de los simpatizantes de las izquierdas
latinoamericanas. Los primeros en optar por estos destinos o
lugares de residencia fueron los militantes del Movimiento de
Liberación Nacional-Tupamaros, seguidos de líderes sindicales,
gremiales, universitarios de distintas organizaciones. En poco
tiempo, las condiciones favorables para vivir en estos países
se vieron comprometidas debido al clima de autoritarismo y
represión, propios de las dictaduras que ahí se establecieron. El
establecimiento del Plan Cóndor fue otra de las causas para que
los ciudadanos del cono sur buscarán otros destinos. Dicho plan
consistió en la coordinación de varios estados para coordinar
la represión y persecución de militantes políticos, sociales,
sindicales y estudiantiles, estuvo vigente desde la segunda mitad
de los años setenta y hasta inicios de los ochenta y operó como
una acción coordinada entre Argentina, Uruguay, Paraguay,
Bolivia y Brasil. (Boeglin, s/f).
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Las condiciones descritas dificultaron la vida de quienes,
por las condiciones políticas de sus países, se vieron en la
necesidad de huir y protegerse en otro lugar. Los tentáculos de la
represión y la desaparición de personas opuestas a los regímenes
dictatoriales se extendieron por el sur del continente, por lo cual
se buscaron otros lugares como Cuba y México en Latinoamérica;
y España, Francia, incluso Holanda y Suecia en Europa.
Las experiencias históricas de asilo y refugio en México,
antes descritas, de acuerdo con Ernesto Rodríguez (2011), se
caracterizaron más por la solidaridad y las decisiones de los
políticos en turno, que por las normas vigentes que regulasen
la protección y la acogida en el país de personas que solicitaron
refugio. La estructura institucional que reguló la situación de las
y los solicitantes de refugio se estableció recién en la década de
los ochenta, del siglo XX con La Comisión Mexicana de Ayuda
a Refugiados (COMAR) y la apertura en México de una Oficina
de Representación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR). Por otra parte, el enfoque de
protección a los derechos humanos de migrantes extranjeros en
tránsito y personas solicitantes de asilo datan de 2011: Ley sobre
Migración y Ley sobre refugiados, Protección Complementaria y
Asilo Político (Torre, 2020).
La migración reciente y el incremento de
solicitudes de refugio en México
La revisión de literatura sobre el tema del refugio en México
apunta por lo menos, a cuatro temas relevantes: 1) el incremento
de la migración centroamericana y de las solicitudes de refugio;
2) Las caravanas de migrantes centroamericanas de 2018 y 2019:
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3) La migración centroamericana de niños y adolescentes solos
que requieren protección de las autoridades mexicanas, 4) El
incremento de la migración y de las solicitudes de asilo por parte
de personas venezolanas y 5) el reciente arribo al país de los
haitianos, y la figura del refugio como estrategia.
El incremento de solicitantes de refugio en México: el caso
de la población centroamericana, venezolana y haitiana.
Es desde finales de 2017, que la población centroamericana, que
abandonó sus respectivos países, ha llegado a México y se ha
incrementado de manera significativa. La inestabilidad política,
social y económica que se vive en la región centroamericana
ha obligado a que miles de personas escapen de la violencia, la
violación a los derechos humanos y el desempleo y se dirijan al
norte (Villaseñor y León, 2020).
Además de la pobreza, otra de las causas de la migración
centroamericana es la violencia, no se trata solo de una violencia
política, sino de una con profundas raíces estructurales que
socavan las bases sociales que permiten una vida digna y segura.
Además, la reciente migración centroamericana se caracteriza por
ser marcadamente urbana, y menos rural (Escobar-Sepúlveda,
2008).
Por ejemplo, un estudio reciente sobre la migración
hondureña a los Estados Unidos, realizado por Vladimir López
(2021) señala que hoy esta migración se caracteriza por ser
compulsiva —en relación a los numerosos contingentes de población que abandonan sus lugares de origen— y forzada, estos
adjetivos se deben a una serie de fenómenos tales como: “ingobernabilidad, corrupción, violencia, criminalidad, narcotráfico,
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impunidad, desempleo, bajos salarios, secuelas de fenómenos
naturales y ambientales, entre otros” (López, 202, p.78). Esta
caracterización de la migración es extensiva a la región centroamericana.
En este contexto, hemos de reconocer que tradicionalmente
México fue un país de tránsito para la migrantes, tal como ocurrió
en los años noventa, con los migrantes centroamericanos. Es
en años recientes, con las políticas migratorias de los Estados
Unidos de América y de México que han ocurrido cambios en
los patrones de movilidad y asentamiento de los migrantes. Se
han impuesto trabas a la movilidad migratoria como muros,
restricciones legales y controles migratorios que dificultan
la llegada de centroamericanos a los Estados Unidos (Torre,
2020). De acuerdo con Verónica Ruiz y Amarela Varela (2020),
México se ha convertido en un “país tapón” al adoptar una
política de contención migratoria que ha implementado dos
medidas medulares durante el gobierno de López Obrador: el
despliegue de la Guardia Nacional y el Programa Quédate en
México, lo cual “hizo de México un país al que ingresar desde la
frontera sur resulta cada vez más difícil, y una vez adentro, &lt;&lt;sin
papeles&gt;&gt;, no se puede salir hacia el norte” (p.97).
Esta situación plantea dos grandes retos, por una parte
el arribo de población centroamericana que viene huyendo de
sus países por el deterioro social y económico que enfrentan y
no por persecución política hace difícil distinguir entre quienes
son migrantes y quienes buscan refugio; por otra parte, la
situación geográfica de México dificulta también distinguir
entre quienes tienen una verdadera intención de solicitar refugio
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para establecerse en México y quienes utilizan este mecanismo
a conveniencia, o sea, en tanto, consiguen llegar a territorio
estadounidense (Rodríguez, 2011).
Con todo, Adrea Villaseñor y Claudia León (2020)
refieren que de 2014 a 2018 más de 55 mil personas han solicitado
refugio en México, esta población proviene fundamentalmente
de Honduras, El Salvador y Venezuela, aunque también se ha
detectado a personas africanas y asiáticas. Otros datos presentados
por la COMAR. apuntan a un incremento de las solicitudes de
refugio por parte de migrantes centroamericanos entre 2013 y
2018, de 530 a 13,674 solicitudes realizadas por hondureños y de
309 a 6,193 de salvadoreños (Torre, 2020).
La mitad de las solicitudes de refugio referidas arriba
son de 2018, año conocido como el del éxodo centroamericano
y que inaugura una nueva estrategia de movilidad de personas
migrantes: las caravanas. Estas caravanas estuvieron integradas
por familias completas y hasta adultos mayores, pero también
por jóvenes y niños solos. Se cree que al menos una decena de
caravanas de migrantes entró al país con destino a los Estados
Unidos (Ruiz y Varela, 2020).
Al principio, el reciente gobierno de López Obrador
otorgó visas, pero después, obligado por las presiones del
gobierno estadounidense, adoptó una política de contención de
los flujos migratorios, lo que obligó a muchos de estos migrantes
a establecerse en México y buscar una regularización de su
situación migratoria, algunos de éstos, y ante el miedo de ser
devueltos a sus países de origen solicitaron asilo en México, sin
que esto signifique que lo hayan logrado (Arreola y Martínez,
2020; Torre, 2020).
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Conseguir asilo en México es una situación con muchas
adversidades que deben enfrentar quienes así lo requieren. De
acuerdo a Luis Arreola y Santiago Martínez (2020) las personas
centroamericanas que solicitan refugio en México enfrentan
una serie de inseguridades como la jurídica al no contar con
documentos que les permitan tener un estatus legal, lo cual
dificulta su acceso al empleo formal; también padecen inseguridad
social pues no tiene acceso a la vivienda y a la educación; así
mismo sufren de los abusos de algunos representantes de las
instituciones gubernamentales y de xenofobia por parte de
algunos sectores de la sociedad mexicana.
Quienes si consiguieron ser refugiados aún vieron difícil
el ejercicio de los derechos fundamentales que les protegen y su
integración social y laboral, ya que muchos ciudadanos mexicanos
los ven como una amenaza y un peligro (Ruiz y Varela, 2020).
Para Paola Posada (2009), la figura del refugiado es
importante para comprender como la comunidad internacional
controla las migraciones “indeseadas”, éstas que llevan a cabo las
personas afectadas por los embates de las políticas neoliberales, de la
pobreza, la violencia y las inclemencias de los fenómenos naturales.
Condiciones sociales que afectan y ponen en riesgo la vida de las
personas y sin embargo, no son contempladas en la categoría de
refugiado, que según el Estatuto de Refugiado de 1967 es
Toda persona que a fundados temores de ser perseguida por
motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera
de su país, de su nacionalidad y no pueda […] o no quiera acogerse a la protección de tal país… (Posada, 2009, p.136)

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La restricción de las causas para solicitar asilo hace que
muchas solicitudes de refugio sean rechazadas. Por lo cual sólo
una parte de los migrantes forzados pueden tener la protección del
Estado receptor y un estatus legal en el mismo. Sin embargo, para
el caso de una persona acosada para unirse de manera forzada a un
grupo delictivo, paramilitar o a las maras con el riesgo de perder su
vida o bajo amenaza de daño a su propia familia sino acepta, puede
ser rechazada al solicitar ser ecategorizada bajo la figura de refugiada.
Uno de los argumentos, más comunes, esgrimido por la COMAR
para negar el estatuto de refugiado en México a una persona es algo
que se conoce como “alternativa de huida interna”, esta noción es
utilizada actualmente para denegar asilo a las personas que huyen de
sus países y es explicada de esta manera, por Elisa Ortega Velázquez
(2017): “Esto sugiere que la persona amenazada podría haber huido a
otra zona más segura dentro de su país de origen” (Ortega-Velázquez,
2017, p. 728). De esta manera, la persona es deportada a su país y su
situación reclasificada como desplazamiento interno.
Así, y pese a los cambios en los escenarios en los que se
da la migración forzada y por ende la solicitud de asilo, ni el
Protocolo de 1967, ni las leyes mexicanas han modificado los
causales para obtener la calidad de refugiado (Posada, 2009).
Esto es todo un problema para estas últimas oleadas de población
centroamericana, venezolana y haitiana que se encuentran
varadas en nuestro país y que, al no avanzar en su camino hacia
los Estados Unidos, buscan legalizar su estancia en México a
través de la categoría del refugiado.
Como se estableció renglones arriba, una estrategia de
presión y de seguridad frente a la contención migratoria que
ejerce el Estado a través de los cuerpos policiacos y militares,
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han sido las caravanas que arropan a familias enteras, ancianos,
discapacitados, pero también a adolescentes, niñas y niños no
acompañados de sus padres o tutores.
El tema de los niños, niñas y adolescentes no acompañados
es una situación relativamente nueva registrada por la literatura
especializada en el tema de migración; esta población particular
ha optado por unirse a las caravanas, o a grupos que reúne a otros
en su misma condición, con el fin de proteger su integridad.
Muchos de éstos huyen de un contexto adverso en sus países de
origen debido a los conflictos armados y el reclutamiento forzoso
de grupos paramilitares y delictivos (Rea, 2019).
Los niños, niñas y adolescentes no acompañados, a
diferencia de los adultos, requieren un “tutelaje específico de las
instituciones estatales, por existir el ‘interés superior del niño’”,
ya que se encuentran expuestos a una serie de violencias no sólo
en su lugar de origen, sino también en el de destino” (Ruiz y
Varela, 2020, p.90).
Según afirma Sergio Rea (2019), la población infantil y
adolescente que migran sin su familia, “utilizan las migraciones
mixtas para viajar de un estado a otro y, por lo tanto, suelen
confundirse con aquellos migrantes que no entran en la
definición de refugiados” (Rea, 2019). Muchos de estos niños,
niñas y adolescentes enfrentan muchos obstáculos para iniciar el
proceso de asilo en México, uno de los principales es no contar
con los documentos personales requeridos para el mismo, y por
lo tanto transitan en la clandestinidad para no ser detenidos por
los agentes de migración. El riesgo de no ser refugiados los hace
presa fácil de la trata y el tráfico de personas (Rea, 2019). Además
de que pocas veces se les comunica, por parte de los agentes de
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migración que tienen derecho a solicitar asilo en México y optar
por ser refugiados, aunado a este obstáculo y los otros señalados
anteriormente, se enfrentan al hecho, de que, en el caso de solicitar
el asilo, la asesoría jurídica que se les puede brindar no es gratuita
(Ortega-Velázquez, 2017).
En el caso de la migración venezolana, ésta hunde sus
raíces en las condiciones sociopolíticas del gobierno de Hugo
Chávez, pues sus acciones contribuyeron, en mucho a que este
país dejara de ser un país receptor de migración internacional, al
que arribaron personas de todo el mundo atraídos por la bonanza
petrolera y el alto nivel de vida, para ser un país expulsor de
población. En 2002 con el intento de golpe de estado, se acentúa
la salida de población de clase media uno de cuyos destinos fue
México (Franco, 2020).
Otros autores, como Martínez-Ochoa y Márquez-Blanco
(2019), sitúan el inicio del proceso de emigración venezolana, en
2014. Pues es aquí donde el país presenta problemas políticos
y económicos, lo cuales se manifestaron en los altos índices de
inseguridad, escasez productos básicos, corrupción, entre otros.
Para estos autores esta situación ocasionó una crisis migratoria,
debida al alto número de venezolanos que abandonó el país, en
busca de mejores condiciones de vida.
El auge del éxodo venezolano se dio entre 2017 y 2018,
según cálculos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR), fueron aproximadamente 3
millones de personas las que salieron de Venezuela, de las cuales
2, 4 millones se encuentra en América Latina (Martínez-Ochoa
y Márquez-Blanco, 2019). Para 2017, los refugiados venezolanos
son el primer grupo de extranjeros demandantes de asilo en
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México (Suárez y Trejo, 2018). Es probable, que esto se deba al
alto nivel de estudios que posee la mayoría de la población de este
país y, por lo tanto, su acceso a una mayor información sobre su
estatus migratorio y su derecho a solicitar asilo e interponer una
solicitud de refugio.
A diferencia de las y los desplazados centroamericanos
que poseen una baja escolaridad y realizan trabajos relacionados
con el sector primario de la economía (Pardo y Dávila, 2017), la
población venezolana se caracteriza por un alto nivel de estudios y
se desempeñan en actividades profesionales, por eso ha preferido
asentarse en la Ciudad de México y en menor medida en estados
de Veracruz, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Nuevo León
(Suárez y Trejo, 2018 ), donde puede desempeñar las actividades
para las que está cualificada.
Uno de los problemas a los que se enfrentan los países
de América Latina, con mayor población migrante venezolana,
es la manera en cómo esta población será clasificada. A pesar,
de la cantidad de solicitudes de refugio presentados por esta
población, los estados receptores no siempre consideran que estas
personas poseen los requisitos necesarios para que su solicitud
sea aprobada y acto seguido, son clasificadas simplemente como
migrantes, lo que los lleva a la vulnerabilidad social y casi siempre
a la pobreza (Martínez-Ochoa y Márquez-Blanco, 2019). Es aquí,
y en otros casos, que se hace imperante revisar las concepciones y
los acuerdos internacionales que definen la categoría de refugiado.
En el caso revisado, la población se encuentra en
condiciones de vulnerabilidad producto de la pobreza de la que es
víctima, dadas las condiciones estructurales de su país, situación
que vulnera sus derechos, sobre todo de carácter económico. De
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ahí que los autores Martínez-Ochoa y Márquez-Blanco (2019)
propongan una categoría política para las y los venezolanos
en pobreza, que sea adoptada por los países latinoamericanos
receptores o bien, que forme parte de los acuerdos internacionales,
esta categoría la denominan como “Migrante de carácter forzado
en razón de pobreza” Martínez-Ochoa y Márquez-Blanco, 2019,
p. 37).
Por su parte, la migración haitiana data de la segunda mitad
del siglo XX y se ha dirigido principalmente a Estados Unidos,
República Dominicana, Canadá y recientemente a Brasil y Chile
Las causas de ésta pueden encontrase en un contexto política y
socialmente poco estable y en una total falta de confianza en el
Estado y sus instituciones, consecuencia de una democracia débil
y un entorno económico marcado por la pobreza (Contreras,
2022).
Tres periodos de tiempo son emblemáticos para el estudio
de la población migrante procedente de Haití, uno es 2010-2012 y
otro es 2016 y 2021. El primer periodo, el que comprende de 2010
a 2012 está marcado por los fenómenos naturales que afectaron
la vida de las personas: el terremoto y la epidemia de cólera de
2010 y los huracanes Isaac y Sandy en 2012, circunstancias, todas
ellas que obligaron a una buena parte de la población haitiana a
desplazarse, sobre todo por los países que integran el cono sur.
En 2016 ocurre otro huracán denominado Matthew, ocasionando
más daño a la infraestructura material del país y acrecentando los
niveles de pobreza y vulnerabilidad social de la población, por lo
cual la ésta se ve forzada a desplazarse fuera de su país, ahora con
la idea de llegar a Los Estados Unidos de Norteamérica (RojasWiesner, 2022).
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Ante las dificultades que enfrentan las y los haitianos para
entrar a los Estados Unidos, una buena parte de ellos se establece
en las ciudades mexicanas fronterizas de Tijuana y Mexicali.
Éstos pudieron hacerse de algún documento transitorio, con
vigencia de 20 días, lo cual les permitió desplazarse por México
hasta llegar al norte, otros se quedaron en la estación migratoria
de Tapachula, Chiapas, esperando que sus solicitudes de refugio
en México fueran favorables, o les fuera otorgado el mismo
documento transitorio (Rojas-Wiesner, 2022).
Para quienes han llegado al norte de México, sus
condiciones de existencia no son tan fáciles, algunos están
varados en tanto pueden ser aceptados en los Estados Unidos,
además en nuestro país no pueden trabajar o acceden a trabajos
precarios por la falta de papeles. La opción es optar por el refugio,
pero se enfrentan a la misma situación que quienes provienen de
Venezuela, que se considere que su vida y su libertad no corren
peligro en su país de origen, o que pudieron salvaguardar su
integridad dentro del territorio de su país de origen.
Conclusiones
A manera de conclusión se puede afirmar que México enfrenta
hoy una situación compleja en cuanto el tema del refugio, pues
aunque cuenta con instituciones y un marco legal para llevar a
cabo el proceso, aún debe resolver el alto número de solicitantes
de asilo, ampliar su capacidad institucional y presupuestal, así
como hacer frente a las situaciones no contempladas por la ley
como identificar a quienes realmente necesitan de protección
internacional y quienes si bien, no son perseguidos políticos,
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enfrentan otro tipo de violencias como la de género, el tráfico de
personas y la adhesión forzada a grupos paramilitares y delictivos.
En esta tarea pendiente, es urgente cambiar las
restricciones para solicitar asilo que aparecen en la categoría de
refugio, figura legal que ha operado como otra medida de contener
las migraciones no deseadas por la comunidad internacional,
en lugar de proteger a la población que se ha visto forzada a
desplazarse fuera de las fronteras de su país.
A sabiendas, que la solicitud de refugio va presidida de la
migración forzada y que es difícil diferenciarla de la migración
voluntaria. Lo importante aquí es considerar que la población que
se ve obligada a abandonar sus lugares de origen, casi siempre es
población vulnerable que requiere de la atención de las agencias
internacionales, ya que vivimos tiempos convulsos tendientes a
una crisis humanitaria.
Además, cabrían soluciones más profundas como evaluar
los efectos de las políticas económicas (como el neoliberalismo)
en los países del sur como los centroamericanos, así como
emprender políticas públicas que acaben con las condiciones de
vulnerabilidad y marginalidad social, y en general con la violencia
estructural, así como brindar protección a los desplazados
por estas causas. Asimismo, tendrían que generarse fondos
internacionales de ayuda en caso de que los fenómenos naturales
dañen la infraestructura y la economía de un país. Es decir,
atender las causas profundas detrás de las migraciones forzadas y
la gran cantidad de solicitudes de refugio.
También es oportuno considerar que el procedimiento
para solicitar el refugio en México, o en su caso, la protección
complementaria debería tener un apartado especial y
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procedimientos más sencillo y pensados para los adolescentes,
niñas y niños no acompañados que han huido de sus lugares de
origen por no considerarlo seguros para vivir.

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Villaseñor de la Vega, A., León Ang, C.S. (2020) “Una aproximación a los vacíos de protección frente a la crisis humanitaria de personas refugiadas en México: la experiencia desde terreno”. Disponible en rei.iteso.mx/handle/11117/6411

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-86

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, enero-junio, 2023

Notas para pensar la Interculturalidad en la
Universidad. Reflexiones sobre una experiencia
de extensión universitaria con Pueblos
Originarios en Pandemia desde un enfoque
antropológico educativo
Notes to think about Interculturality at the
University. Reflections on a university extension
experience with Native Peoples in a Pandemic
from an educational anthropological approach
Itati Liliana Arce1
Oscar Campos2
Ana Beatriz Palma3
1 Docente, investigadora y extensionista, Universidad Nacional de San
Luis, Argentina. E-mail: itatiarce@gmail.com
2 Samay de la comunidad Palma-Ayayme, Pueblo Huarpe. Tayta,
Educadora indigena (Educación Intercultural Bilingue). Extensionista,
Universidad Nacional de San Luis. Pueblo Preexistente al Estado Argentino.
E-mail: pucuyhuarpe@gmail.com
3 Samay de la comunidad Palma-Ayayme. Pueblo Huarpe. Tayta,
Educadora indigena (Educación Intercultural Bilingue). Extensionista,

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Catalina Ya Umuk Barroso4
José Luis Jofré5
Sergio Raúl Gómez6
Bambina Dorotea Stinga7
Alejandro Nuñez Manquez8
Resumen: El presente ensayo es una sistematización colectiva de una
experiencia de trabajo común entre integrantes de la Universidad
Nacional de San Luis (UNSL), en la República Argentina, e
integrantes de diversas comunidades indígenas pertenecientes al
Pueblo Nación Huarpe. Esta experiencia formó parte de un proyecto
de extensión universitaria y tiene relación, a su vez, con el Programa
de Pueblos Indígenas de la UNSL. Este ensayo recoge un conjunto
de reflexiones críticas en torno a las dificultades que se presentan
en la construcción de espacios interculturales en el marco de las
instituciones universitarias.
Palabras clave: Extensión Universitaria, Pueblos Indígenas, Pueblo
Universidad Nacional de San Luis. Pueblo Preexistente al Estado Argentino.
E-mail: pucuyhuarpe@gmail.com
4
Samay comunidad pinkanta Pueblo Nación Huarpe Pinkanta.
Tayta, educadora indigena (Educación Intercultural Bilingue), Estudiante del
Profesorado de Educación Especial, Universidad Nacional de San Luis. Pueblo
Preexistente al Estado Argentino. E-mail: catalinabarroso25@gmail.com
5 Docente, investigador y extensionista Universidad Nacional de San
Luis. Argentina, E-mail: joseluisjofre@yahoo.com.ar
6 Docente, investigador y extensionista Universidad Nacional de San
Luis. Argentina. E-mail: sergiogomez21@gmail.com.ar
7 Centro de Pensamiento Crítico Pedro Paz. Docente, investigador y
extensionista jubilada. Universidad Nacional de San Luis. Argentina. E-mail:
bambinastinga@gmail.com
8 Docente, investigador y extensionista Universidad Nacional de San
Luis. Argentina. E-mail: amanzquez@unsl.edu.ar
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

Huarpe, interculturalidad crítica, antropología educativa
Abstract: This essay is a collective systematization of a common
work experience between members of the National University of
San Luis (UNSL), in the Argentine Republic, and members of various
indigenous communities belonging to the Huarpe Nation People.
This experience was part of a university extension project and is
related, in turn, with the UNSL Indigenous Peoples Program. This
essay includes a set of critical reflections on the difficulties that arise
in the construction of intercultural spaces within the framework of
university institutions.  
Keywords: University extension, indigenous peoples, Huarpe people,
critical interculturality

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-84

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Introducción
La siguiente presentación a modo de notas o apuntes reflexivos
tiene por objetivo sistematizar la experiencia de diálogo entre
integrantes de la Universidad Nacional de San Luis junto con
comunidades indígenas urbanas que residen en la ciudad de San
Luis, en la República Argentina. Estos diálogos se dieron en el
período comprendido entre los años 2018 - 2021. Desde la primera
fecha distintos espacios académicos de esta universidad trabajan
con integrantes de pueblos originarios en la incorporación de
perspectivas interculturales en la educación superior, disputando
así diferentes miradas, sentidos y prácticas en torno a la diversidad
cultural en la formación universitaria.
Interesa entonces describir el proceso de construcción
e implementación de uno de los espacios de trabajo que se
formalizó como un Proyecto de Extensión de Interés Social
(PEIS) con comunidades Huarpes urbanas, en un contexto de
consolidación de políticas culturales neoliberales y de creación de
diferentes dispositivos universitarios de vinculación con pueblos
originarios. En el primer apartado, apuntamos consideraciones
generales acerca de la formación de alteridades a nivel local,
que permiten contextualizar e historizar ciertas narrativas y
políticas provinciales en materia indígena. En segundo lugar,
describimos algunos procesos de institucionalización de espacios
interculturales en la UNSL, a partir de la creación de convenios
y programas de cooperación mutua con pueblos originarios,
identificando así ciertas perspectivas interculturales en disputa.
En el tercero y cuarto apartado analizamos reflexivamente el
proceso de construcción e implementación de un proyecto
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-84

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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

de extensión, que se vio fuertemente reconfigurado a partir de
situación pandémica a nivel mundial, pero sobre todo a partir
de la apertura a un diálogo intercultural crítico, que más que
certezas fue habilitando deconstrucciones problematizadoras de
las prácticas extensionistas.
1. Notas contextuales sobre la formación de
alteridades en la provincia de San Luis
En el proceso de formación del Estado nación argentino, la
construcción o “invención” de una comunidad (Anderson, 1993)
se basó, en parte, en un “ideario nacional” blanco y europeo que
operó como homogeneizador y silenciador de las diversidades
socio-étnicas del territorio. La metáfora del “Crisol de Razas”,
ocultó el genocidio (Lenton, 2011) y etnocidio sistemático por parte
del estado hacia los Pueblos Originarios. En consecuencia, esos
“otros internos” quedaron expulsados del proyecto modernizador,
cimentando una narrativa de una nación “sin indígenas” y
“sin afrodescendientes”. Según Briones (2008), esta matriz
productora de jerarquías socioculturales diferenciales produjo
lógicas de clasificación, identificación y distinción, entre unos
supuestos legítimos pobladores (“blancos” y “civilizados”) y “esos
otros” internos representados por indios, mestizos, migrantes
y afrodescendientes. Este interjuego de marcaciones sociales se
constituyó a partir de clivajes económicos, políticos, sociales
en la construcción de dichas categorizaciones hegemónicas
(diversidad-desigualdad).
Bajo una lógica, la construcción del Estado nación
argentino implicó un proceso de unificación política y cultural
del territorio. Sin embargo, éste se constituyó diferencialmente
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

a escala provincial y regional. Briones (2008) denomina a esta
configuración “geografías provinciales de inclusión /exclusión”,
donde se administran y regulan las diversidades en un modo
particular de explotación económica.
Antes de la constitución del Estado Argentino,
las actuales provincias de San Luis, Mendoza y San Juan
conformaron una región denominada Cuyo. Este corregimiento
o provincia de Cuyo constituyó una división territorial del
Imperio Español que incluía, además, parte de las actuales
provincias de Córdoba y La Rioja. En consecuencia, entre los
años 1568 y 1776, Cuyo formó parte de la Capitanía General de
Chile. Puede decirse que, de esta manera, durante más de dos
siglos esta región, que hoy forma parte del territorio argentino,
fue la zona trans-cordillerana de Chile. Por aquel entonces, y
de manera errónea, los españoles llamaron huarpe a todos los
habitantes de esta región, hasta el extremo de atribuirle a la
región el nombre de “País de los Huarpes”. En este contexto,
entre 1598 y 1658, muchos de los integrantes de los pueblos
indígenas fueron deportados desde Cuyo hacia Santiago de
Chile con destino al sistema de encomiendas asentadas en tal
ciudad. Con estos hechos se originó la leyenda de la extinción,
por deportación de la población indígena de esta región llamada
Cuyo (Obregón-Iturra, 2018).
Por este motivo, entre otros, en la región de Cuyo persiste
aún hoy un imaginario de “extinción” huarpe en el sentido común
hegemónico, por la cual se considera que “no existen indios en
San Luis”. Además, Diego Escolar (2007) en su análisis de los
procesos de etnogénesis huarpes, advierte que esta narrativa (que
precede desde la misma colonización europea) se profundizó
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

con la idea de “desindianización”. Esta ideología supone que
la incorporación de elementos occidentales en las prácticas
culturales indígenas iría en desmedro de su “autenticidad”. Este
supuesto efecto de transformación cultural va acompañado por
la ideología de la “blanquitud” que impuso la idea que sostiene de
que se deja de ser indio “puro” al mezclarse con la sangre blanca.
Esta imagen conlleva a crear la representación de que, tras el
paso de las generaciones, las “razas” no europeas terminarían por
desaparecer9.
Será recién a comienzo del siglo XXI cuando en las
provincias de San Juan y San Luis, comienza a reconocerse la
existencia de pueblos indígenas y este reconocimiento estará
asociado a la implementación de una serie normativas por medio
de las cuales los gobiernos provinciales consagran parte de los
derechos de los pueblos originarios, a nivel local. Al respecto,
María Celina Chocobare (2013) define como “tutelares” este
tipo de políticas emprendidas por el estado, siguiendo el
análisis de Antonio de Souza Lima para el caso de Brasil. Se
trataría de políticas gubernamentales destinadas a poder tutelar a
diferentes movimientos de auto adscripción indígena de familias
perteneciente a los pueblos ranqueles y huarpes, otorgándoles así
el status jurídico de “indígenas”.
9 En el caso Huarpe, además, predomina el mito de “desaparición
huarpe”, fundamentada en diferentes construcciones históricas como la
“invasión incaica”, y más tarde la asimilación a la sociedad blanca en
términos de “mestizaje”, procesos de migración. A esto se le suma un silencio
historiográfico y etnográfico en la región de Cuyo, que contribuyó durante
mucho tiempo a la legitimación de una narrativa oficial de “extinción”,
silenciando otras fuentes históricas, y la presencia y lucha de las comunidades
Huarpes en la región (Escolar, 2003).

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El carácter de tutelar surge de la acción política del estado
que define a estos colectivos como “desprotegidos”, susceptibles
de ser sujetos a la acción estatal, reconociendo derechos especiales,
a modo de reparación histórica. Chocobare (2013)argumenta que
estas políticas estatales funcionan no sólo como mecanismos
de inclusión al otorgarles beneficios sociales, sino también de
diferenciación, ya que les considera destinatarios especiales con
una “deuda histórica”.
En San Luis se elaboró un corpus normativo que legalizó
las acciones de administración y de regulación de estas familias
“adoptadas” por el estado como “ranqueles” y “huarpes”. Estas
acciones incluyeron un conjunto de tierras cedidas por el
gobierno, la construcción de viviendas, el traslado de las familias
a esas zonas y el otorgamiento de subsidios económicos10.
Estas políticas de reconocimiento se confrontan con otras
desplegadas por el gobierno de San Luis. Junto al reconocimiento
de los pueblos indígenas y sus derechos, el gobierno provincial
despliega el discurso político de unidad bajo la noción de
“puntanidad”. Esta palabra procede del gentilicio “puntano/a” y
su origen se remonta al nombre que se le asignó a la ciudad en el
contexto de su fundación: “San Luis de la Punta de los Venados
Nueva Medina del Río Seco”. Es relevante señalar que hasta el
siglo XXI este adjetivo designaba únicamente a los habitantes de
la ciudad Capital, sin embargo, en los últimos años el gobierno
10 Se crean así dos comunidades bajo la figura de “municipios”, una
al sur de la provincia para los ranqueles y otra al norte para los huarpes,
efectivizadas mediante el decreto Nº V-0600-2007. En cada uno de ellos se
construye una escuela digital y un hospital, además de viviendas para sus
pobladores. Quedan por fuera de esta política las comunidades comechingonas,
como una diversidad de comunidades originarias urbanas y rurales.
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

comenzó a usar este gentilicio para designar a todos los habitantes
de la provincia de San Luis.
Bajo la lógica decimonónica, la puntanidad confronta a los
puntanos con los no-puntanos, los locales versus los extranjeros.
Ahora bien, siguiendo la lógica histórica del Estado Argentino,
desde principios del siglo XXI se acentúa la distinción entre
puntanos legítimos, es decir descendientes de europeos y los
“otros internos”, los ranqueles, huarpes y comechingones. Como
sostienen Celeste Romá y Ramón Sanz (2018), en la discursividad
tutelar del estado puntano, estos “otros internos” son “rescatados”
de la sombra histórica gracias a la acción gubernamental y, al
mismo tiempo, se los emplaza fuera del paraguas de la puntanidad.
En este marco, con el desplazamiento poblacional hacia las
tierras cedidas por el estado provincial, la pretendida reparación
histórica se configuró a partir de una lógica de poder que asimiló
la identidad cultural a un territorio geográfico específico. Como
se señala más arriba, esta asimilación se gestionó desplazando a
“algunas” familias de origen huarpe y ranqueles (excluyendo a
los pueblos Comechingones) a tierras estatales baldías donde no
había asentamientos humanos. Junto con este desplazamiento, el
estado les impone una estructura burocrática basada en la lógica
del estado moderno, bajo la figura de municipio rural11.
11 Esta situación de “acompañamiento” (como ellos lo definen)
si bien, les permitió valiosos procesos de formación etnopolítica, dejó
vulnerables a las comunidades no Pinkanta frente al acceso a determinados
recursos económicos y derechos jurídicos que otorga dicho documento
oficial. Por este motivo, entre otros, se generaron situaciones de fricciones al
interior de estas grupalidades, en cuanto a la mayor legitimidad de unas en
desmedro de otras, siendo el estado el otorgador de dicho reconocimiento.
Se ha de notar que, si bien, en la ley nacional indígena la autoadscripción es
criterio suficiente para el pleno reconocimiento como pueblo originario, en

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Junto con estas acciones, San Luis incorpora la dimensión
étnica a las políticas sociales asistenciales ya existentes. De
esta manera, a los habitantes auto reconocidos indígenas se los
incorpora a los planes de ayuda social del estado. Generando una
dependencia vital de las comunidades al gobierno de turno (en
manos de la misma familia desde 1983).
En relación a estos procesos, acordamos con Rita Segato
(2002) quien argumenta que es necesario distinguir entre una
diferenciación de alteridades históricas e identidades políticas.
Esta distinción resulta pertinente ya que esta gobernanza de
corte neoliberal, como la define Briones (2008), paradójicamente
promueve una politización de las identidades en un contexto
de retiro del estado en materia de responsabilidad social y
política. En consecuencia, este tipo de política tutelar enfatiza
en el reconocimiento de derechos particulares a determinados
sectores sociales en desmedro del reconocimiento de los derechos
económicos y de su autonomía.
Un efecto particular de esta lógica del ordenamiento social
de la diversidad consiste en que el estado reconoce determinadas
parcialidades como indígenas, mientras que otras quedan por
“fuera” de dicho estatus jurídico.
Ahora bien, lo descrito hasta aquí no implica que los
procesos de reconocimiento se restringen sólo a la esfera
gubernamental (Calderón, 2015). Por el contrario, en San Luis
muchas familias y comunidades originarias urbanas y rurales
que no fueron reconocidas por el estado provincial comenzaron
los circuitos burocráticos, el poder legal es un criterio excluyente muchas
veces del acceso pleno a determinados derechos, programas y subsidios
económicos.
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

a llevar adelante procesos de visibilización indígena en la esfera
pública.
Este es el caso de varias comunidades huarpes entre las
que se encuentran las comunidades Palma-Ayayme, la comunidad
Cuchi Funes, Chutrum, entre otras. La agrupación huarpe urbana
Palma-Ayayme viene luchando desde 2014 por la tramitación de la
personería jurídica nacional en el Instituto Nacional de Asuntos
Indígenas (INAI, por su sigla) y por su inscripción en el Registro
Provincial de Comunidades Originarias (creado en 2008 bajo el
Decreto Ley Nº V- 613-2008). Lo mismo sucede con las familias
huarpes de la comunidad rural Cuchi-Funes [Territorio-Funes]
que, al sufrir la expropiación de tierras con fines turísticos por
parte del estado, también comenzaron procesos de producción
de visibilidad y una lucha etno-política por el reconocimiento. En
el mismo derrotero transita la comunidad Chuntrum que habita
en las cercanías de San Francisco del Monte de Oro, hacia el norte
de la provincia.
Las tres comunidades acompañaron desde el año 2010
a las familias pertenecientes al pueblo Huarpes Pinkanta de la
ciudad de San Luis en la lucha por los derechos indígenas, la
recuperación de prácticas ancestrales (como lo denominan los
comuneros), y la valorización de la identidad étnica a nivel local.
La comunidad Pinkanta está integrada por más de 70 familias
huarpes que viven en distintas áreas rurales y urbanas de Cuyo,
es decir, en los territorios bajo la administración de las provincias
de Mendoza, San Juan y San Luis.
Como estrategia de producción de visibilidad, durante los
años 2017 y 2018, estas comunidades desarrollaron un proyecto de
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

educación intercultural con “talleres huarpes” en escuelas de nivel
inicial, primario y secundario de la ciudad de San Luis. Los talleres
se desarrollaron en tres Escuelas Públicas Autogestionadas (EPA
15 “Polo Godoy Rojo”, EPA 16 “María Delia Gatica de Montiveros”
y EPA 17 “Quintina Acevedo de Mendoza”).
Durante ese período la directora general de estas escuelas
públicas autogestionadas aceptó llevar adelante el desarrollo
de “talleres huarpes” remunerando a los docentes indígenas.
Estos talleres estuvieron a cargo de diez maestros y maestras
tradicionales que dentro de las comunidades huarpes se
denominan Taytas.
El trabajo con niños en dichos talleres de cantos,
genealogías familiares y juegos, entre otras dinámicas grupales,
generó el auto-reconocimiento público de 300 estudiantes, de un
total de 1300 que concurren a las escuelas. De ese grupo, 21 niños
y niñas dieron su compromiso a la simbología Huarpe Pinkanta,
el mismo día en que junto al resto de los alumnos de cuarto grado
de primaria realizaron su promesa a la bandera a la Argentina.
Este hecho se constituyó en un hito histórico en la región de
Cuyo (Redacción M24, 2018).
Esta experiencia de trabajo en una escuela periférica de la
ciudad llevó a este grupo de Taytas a acercarse a la Universidad
Nacional de San Luis a principios del 2018, con la necesidad de
solicitar al Departamento de Educación y Formación Docente de la
Facultad de Ciencias Humanas, el asesoramiento pedagógico para
la creación de una escuela pública huarpe en la ciudad de San Luis.
En el apartado que sigue, abordaremos en profundidad
este proceso de acercamiento a la universidad.
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

2. Notas sobre la interculturalidad en la Universidad Nacional de San Luis
En 2018, un grupo de representantes de comunidades huarpes
urbanas se acercaron a la Universidad Nacional de San Luis
(UNSL) con el motivo de solicitar asesoramiento pedagógico
para presentar un proyecto de escuela autogestionada indígena
al Ministerio de Educación de la provincia de San Luis. Este
acercamiento a la universidad fue impulsado principalmente por
una Tayta, - “como se les llama a los maestros indígenas huarpes
pinkanta”-, que a su vez era estudiante de la carrera de Educación
Especial. Una estudiante que tiempo atrás había sufrido violencia
simbólica cuando un profesor, repitiendo el mito de extinción,
aseveró que “los huarpes no existen”. Frente a esto, la estudiante
pinkanta pidió la palabra y afirmó “los huarpes estamos vivos”,
causando un revuelo en dicha clase. Esta situación fue conocida
por algunos docentes del Departamento de educación, que
defendieron a la estudiante y articularon la posibilidad de trabajar
con pueblos originarios en el Centro de Prácticas Pedagógicas
y Socio-comunitarias (CPPSC) de la Facultad de Ciencias
Humanas.
Este Centro es un espacio de intercambio entre la
Universidad y la Comunidad, creado el 15 de septiembre de
2016 desde la Facultad de Ciencias Humanas, dependiente de la
Secretaría de Extensión, Secretaría Académica y la Secretaría de
Ciencia y Técnica de la UNSL. El Centro tiene por objetivo la
articulación entre los diversos espacios curriculares que buscan
relacionar la producción de conocimientos con la transformación
de la realidad social, fortaleciendo de este modo el compromiso de
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

la universidad con la comunidad. La principal intención del centro
es promover el compromiso académico-político de docentes y
estudiantes con la comunidad, para favorecer la formación crítica
social. En su estructura, el Centro está organizado por líneas de
trabajo.
Desde el Centro de Prácticas se conformó entonces un
equipo de trabajo interdisciplinario para el abordaje de la demanda
de las comunidades, consolidando la línea de interculturalidad
dentro de la universidad. Entre abril y julio de 2018 se realizaron
jornadas semanales de trabajo, donde las propuestas y objetivos
de la línea se fueron modificando acorde al proceso de mutuo
conocimiento entre el equipo de docentes, estudiantes y las
comunidades huarpes antes señaladas.
Una de las primeras limitaciones en la elaboración de
una propuesta de escuela autogestionada indígena, fue la falta de
titularización estatal de nivel secundario de muchos integrantes
de las comunidades. Esta necesidad se convirtió en un paso
prioritario para que los “Taytas” pudiesen trabajar en el sistema
educativo formal en iguales condiciones laborales que los demás
maestros y profesores no indígenas.
Se debatió por aquel entonces la posibilidad de la creación
de una diplomatura, de una tecnicatura y una licenciatura
intercultural para los Taytas huarpes y todas las personas que
pudieran estar interesadas en la recuperación de las identidades
indígenas. Cada una de estas instancias formativas fue evaluada
de manera conjunta, en sus beneficios y limitaciones. Se analizó
a su vez las normativas internas de la universidad, los requisitos
y procedimientos para la acreditación de las propuestas, tanto
desde el punto de vista del sistema educativo provincial como
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

nacional. En este marco, se consideraron otras experiencias
universitarias con pueblos originarios.
Desde esta línea de interculturalidad, se llegó a la idea de
la firma de un Convenio-marco de trabajo entre comunidades
originarias y universidad. Finalmente, el 18 de junio de 2018 se
firmó un convenio Marco de Cooperación entre la Universidad
Nacional de San Luis y la Comunidad Pinkanta del Pueblo Nación
Huarpe12. Acuerdo que habilitó un marco legal de reconocimiento
institucional de cooperación mutua e intercambio recíproco,
enmarcado en la Constitución Nacional de 1994 y la legislación
relativa a los derechos indígenas.
La presencia de las comunidades generó un conjunto
de acciones desde la docencia involucrada. Es así que, luego
este mismo convenio fue suscrito por la Facultad de Ciencias
Humanas de la UNSL, invitando a otras unidades académicas a
unirse al mismo. En este marco, se organizaron una diversidad
de actividades conjuntas que incluyeron asesoramientos
pedagógicos-antropológicos, acompañamiento y participación
en la realización del año nuevo huarpe en el Territorio Tripartito
del Junquillal13 y la organización de un Encuentro Intercultural
de Educación Intercultural, realizado en noviembre de 2018. En
12 Este convenio fue firmado por el entonces rector de la Universidad
Nacional de San Luis, Doctor Félix Nieto Quintas y el Omta Samay Pachay
Miguel Roque Gil, autoridad tradicional de la Comunidad Pinkanta, en
el salón de los escudos de la UNSL, siendo definido el mismo como un
convenio histórico para la institución y para el pueblo nación Huarpe, desde
una concepción “inclusiva” de las diversidades. En dicha ocasión, el rector
mencionó que la universidad tenía una “deuda de años” hacia los huarpes.
13 El año nuevo huarpe de la comunidad pinkanta se realiza entre los
días 23 y 30 de agosto de cada año en el territorio tripartito del junquillal, que
abarca las provincias de San Luis, Mendoza y San Juan.

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dicho encuentro se problematizaron diferentes temáticas, entre
las que destaca la propuesta de “una universidad inclusora de
carreras indígenas; experiencias en educación intercultural
bilingüe; desafíos de la interculturalidad y aportes a la
descolonización; e incorporación curricular de la cosmovisión
indígena”.
En septiembre de 2019 se llevó adelante el segundo
Congreso Nacional de Educación, Universidad y Comunidad,
que llevó por título “Discursos y prácticas sobre la Educación
Pública en la UNSL” (conocido como EDUCO-2019). En ese
evento se incluyó un eje de intercambio sobre pueblos originarios
denominado “Educación intercultural bilingüe” que contó con la
participación de especialistas de diversas universidades con una
extensa trayectoria en la temática14.
En diciembre de ese mismo año, se lanza el Programa de
Pueblos Originarios - UNSL, conformando un nuevo equipo de
trabajo respaldado por un comité internacional de referentes
académicos en la problemática, e integrantes de la comunidad
Huarpe Pinkanta15.
El Programa, según la página institucional de la UNSL,

14 Como la Dra. Elena Achilli y la Magister María Claudia Villarreal,
integrantes del Programa de Antropología y Educación radicado en el CEACU,
de la Universidad Nacional de Rosario.
15 En el marco de la elaboración del programa de pueblos originarios,
el Dr. Daniel Mato (Director de la Cátedra UNESCO de interculturalidad y
Red ESIAL- UNTREF), brindó una conferencia referida a pueblos originarios
y educación superior, y asesoramiento para la elaboración de dicho dispositivo
institucional.
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

(..) se erige y configura como un espacio para generar y sostener la formación pluricultural y plurinacional, recuperando,
fortaleciendo e innovando en los saberes, conocimientos y en
las ciencias de los pueblos indígenas de Abya Yala, a través del
diálogo intercultural e inter-epistémico de carácter complejo
que contribuya a la construcción de una propuesta de educación superior decolonial. (Secretaría de Relaciones Interinstitucionales UNSL, 2019)

Entre los objetivos que se propone el programa figura el
fomento de proyectos, la articulación con redes universitarias en
materia de pueblos originarios, la formación en temas específicos
y líneas de acción referidas a la medicina ancestral, “la pedagogía
intercultural bilingüe, el arte indígena, los procesos lingüísticos
y culturales, y las espiritualidades y cosmogonías indígenas”
(Secretaría de Relaciones Interinstitucionales UNSL, 2019).
Al respecto, Daniel Mato (2019) en una sistematización
de diferentes experiencias interculturales de Educación Superior
en América Latina, reconoce que estos convenios de co-ejecución
entre universidades y comunidades indígenas son excepcionales.
Agrega además que, si bien las universidades habilitan la creación
de programas especiales, estos espacios no dejan de estar exentos
de diferencias y conflictos. Por este motivo surge la necesidad
de negociar objetivos e intereses. Diálogos que se vuelven
fundamentales para el sostenimiento de los acuerdos.
De este breve recorrido de la institucionalización
de ciertas políticas y dispositivos en torno a la diversidad
cultural en la universidad, queremos dejar en consideración
dos situaciones que nos permitieron ir construyendo ciertas
miradas críticas sobre los usos de la diversidad (Sinisi, 1999) y de
70

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la interculturalidad en estos espacios formativos. Por un lado, si
bien la firma del Convenio-Marco permitió visibilizar el racismo
epistemológico (Mato, 2019) y la ausencia de problematización
sobre las diversidades étnicas en UNSL, la misma operó como
un catalizador de las diferencias y jerarquías al interior de las
mismas comunidades huarpes.
Efectivamente, la mayoría de las comunidades huarpes
que acompañaron todo el proceso de producción y redacción de
dicho acuerdo, quedaron por “fuera” del convenio en términos
legales. Precisamente, este acuerdo se firmó oficialmente sólo
con una comunidad huarpe, la comunidad Pinkanta. Las demás
comunidades no fueron reconocidas, ni mencionadas, a expensas
de haber sostenido la posibilidad de la realización de dicho
convenio histórico.
Esta situación fue percibida por quienes integran las otras
comunidades como una “traición”. Una persona perteneciente a
la comunidad Palma Ayayme, frente a esta situación, expresó “a
mí la universidad me traicionó”, haciendo referencia a esta doble
invisibilización por parte del estado, esta vez representado por la
universidad.
Contradicción y repetición de esquemas coloniales
Desde este complejo proceso, en el horizonte institucional,
emergen algunas reflexiones necesarias desde el trabajo colectivo
de quienes escribimos estas notas. En primer término, resulta
evidente que la conformación de un equipo interdisciplinario
para el trabajo intercultural desde la universidad mostró posturas
divergentes en la forma de entender y abordar esta perspectiva.
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Las contradicciones, la repetición de esquemas coloniales
conducen a problematizar lo que se entiende por “perspectiva
interdisciplinaria” ya que ésta no se restringe a la sumatoria de
enfoques disciplinares, sino que debería aportar a la construcción
de una mirada en común.
En segundo lugar, en este entramado de construcción de
vínculos primó una interpretación de la pedagogía intercultural
fundada en viejos culturalismos orquestados bajo discursos
políticamente correctos de “lo decolonial”. Se impuso una
performatividad teórica (Briones, 2020) sobre lo decolonial
sostenida en la mirada neoliberal de la interculturalidad,
reproduciendo así lo que se trataba de deconstruir.
Una de estas contradicciones performativas se manifestó
en la dinámica de trabajo que enuncia un pretendido “diálogos de
saberes” pero que, como advierte Novaro (2006), en general aportó
a una mirada esencialista, folklorizada y estática de los llamados
“saberes ancestrales”.
A su vez, emergieron ciertas visiones dicotomizantes
de lo “intercultural”, que representaban a las políticas estatales
como imposiciones “desde arriba” del estado, versus un campo
de luchas sociales “desde abajo”. En este sentido, Achilli
(2008) propone el concepto de “interculturalidad en acto”,
haciendo referencia a la dimensión cotidiana de las prácticas
interculturales, como un campo complejo de entrecruzamiento
de diferentes miradas, intereses y propuestas, donde se ponen
en juego acuerdos transitorios, y se generan múltiples conflictos.
Interculturalidades que se desenvuelven en el mismo hacer, en los
diferentes y contradictorios sentidos en que los que se configuran
dichas prácticas.
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En este sentido acordamos con Dietz (2017), que un
aporte de la antropología y educación al campo de la pedagogía
intercultural radica en desentrañar las complejas relaciones entre
cultura, etnicidad, interculturalidad y nacionalismo. Es decir,
desmontar ciertos sentidos liberales de la interculturalidad,
problematizando la relación entre estos discursos y sus
respectivas prácticas culturales. Como lo señala el autor, la
operalización de ciertas terminologías antropológicas escindidas
de un marco teórico -metodológico crítico termina reproduciendo
perspectivas relativistas. La noción de diferencia, en ciertos
enfoques pedagógicos, sostiene Czarny (2012) producen un
encierro de los particularismos, que en algunos casos esencializan
las diferencias, mientras que en otros desdibujan los contextos en
que se producen dichas diferencias. En este sentido acordamos con
la autora en la necesidad de trabajar en un abordaje intercultural
que reflexione sobre los modos de producción del conocimiento
disciplinar, la producción de la investigación educativa y las
luchas por la ampliación de la ciudadanía en sociedades plurales.
El desafío permanente consiste en reformular las concepciones
sobre la diversidad y la diferencia cultural y sus laberintos
ideológicos, que nos permitan trabajar en un marco de derechos y
transformación de las asimetrías históricas de poder.
3. Notas sobre la construcción un proyecto de extensión universitaria desde, con y para pueblos originarios
De manera contemporánea a la firma de los convenios entre la
Universidad, la Facultad de Ciencias Humanas y la Comunidad
Pinkanta, un grupo de docentes e integrantes de otras
comunidades huarpes emprendimos un recorrido que pretendía
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

ser alternativo.
Un camino que, tal como lo relatan las personas integrantes de
las comunidades, se recorrió por fuera de las murallas institucionales,
“por afuera de la universidad” y en diálogo entre integrantes de las
comunidades, docentes y estudiantes. Un transitar cooperativo, un
muto acompañamiento, que tuvo como sur la recuperación de las
prácticas ancestrales de las diferentes comunidades. En este devenir
colectivo, docentes y estudiantes participaron en las ceremonias
del año nuevo huarpe, celebrado en territorios habitados de
manera ancestral por estas comunidades en un intento común por
recuperar el valor pedagógico de las ceremonias de las comunidades.
Con posterioridad y movidos por la agitada situación política del
estado provincial y los pueblos indígenas, se generó la oportunidad
de compartir el año nuevo ranquel con la participación de las
comunidades huarpes. Una experiencia que abre nuevos horizontes
de diálogos desvanecidos en el último siglo. El compartir entre
docentes, estudiantes y las comunidades huarpes, a su vez, permitió
recuperar los diálogos circulares donde la palabra circula de manera
democrática y rituales a la vez. Espacios que las comunidades
designan como tau-taus.
Entre los años 2018 y 2019 este mismo grupo integrado
por personas de la universidad y de las comunidades, participó
en la recolección de hierbas con fines medicinales y contribuye a
la recuperación de la práctica de la medicina ancestral del pueblo
huarpe. Una práctica que estaba reducida a las personas ancianas
de las comunidades.
Al mismo tiempo, se generaron espacios de encuentros
entre integrantes de comunidades pertenecientes a distintos
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pueblos originarios y estudiantes y docentes contribuyeron a
generar espacios de diálogos con otros espacios de la ciudadanía.
Instancias que algunos integrantes de las comunidades
consideran que fueron un aporte a la construcción de visibilidad
etnopolítica. Al tiempo que, entienden, constituyen el aprendizaje
vertebral de las prácticas interculturales. En palabras de una de
las autoras de este escrito, Ya Umuk, et al. (2023):
Este conocimiento espiritual y político, muchas veces queda
por fuera de lo que se escribe en los textos académicos, pero
representa el contexto afectivo y vivencial desde el cual vamos
construyendo vínculos de trabajo y compromiso mutuo entre
comunidades y universidad. (p.13)

En este contexto de trabajo común, a finales del año 2019,
la Universidad Nacional de San Luis abrió una convocatoria para
la presentación de Proyectos de Extensión de Interés Social (PEIS)
para su ejecución durante el 202016. Fue entonces que se decidió
constituir un equipo con docentes, estudiantes e integrantes de
las comunidades17 que habían quedado fuera del Convenio Marco
del año 2018.
16 El proyecto presentado es el PEIS Nº 04-0620 “Memoria, Identidad
y Educación desde los Pueblos Originarios de Cuyum”. Facultad de Ciencias
Humanas. Universidad Nacional de San Luis. Duración 12 meses (Inicio
marzo de 2020- Finalización marzo de 2021). Fue aprobado por Resolución
del Consejo Superior Nº56/2020.
17 Comunidad Palma Ayayme (Huarpe) San Luis- Mendoza; Comunidad
Cuchi Funes (Huarpe) San Luis; Comunidad Chutum -(Huarpe) San FranciscoSan Luis; Familia huarpe villegas (Huarpe) San Luis- Mendoza- San Juan;
Comunidad Tulián (Comechingón) ; Estudiantes de pueblo originarios que
asisten a la UNSL; Profesores de la UNSL, pertenecientes a distintas carreras
y unidades académicas.
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La decisión de presentarnos como equipo intercultural
se constituía en una estrategia de reconocimiento de estas
comunidades. Un gesto de denuncia ante la exclusión. Al mismo
tiempo, uno de los objetivos que definió la propuesta de trabajo,
esta vez en el marco institucional, comulga con otras experiencias
de extensión con pueblos originarios (Guaymás, et al., 2020;
Abduca, et al., 2015), “trabajar en el acompañamiento de procesos
de reconocimiento identitario y derechos indígenas”. Entendiendo
al reconocimiento, como parte de las dinámicas etnopolíticas de
los pueblos indígenas en esta región del mundo; de sus relaciones
sociales históricas; como también de las tramas de saber-poder
donde se configuran las geopolíticas del conocimiento.
A pesar de configurar un espacio común que contaba con
recorridos en busca de acuerdos, la presentación de este proyecto
no estuvo exenta de contrariedades. La primera está asociada a los
roces entre los tiempos institucionales y los tiempos comunitarios.
Si bien la intencionalidad estratégica era de carácter
política, la presentación del proyecto debía ser consensuada. La
dificultad son los tiempos para crear consensos y el breve período
que se establece entre la convocatoria y cierre de la misma por
parte de la universidad. Plazos regulados por los principios
burocráticos de eficiencia, eficacia y prontitud que no coinciden
con los tiempos de diálogo necesario para trabajar sea con pueblos
originarios, como con cualquier otro sector social.
En este caso, la duración de cada encuentro condensado
por la prisa contrastaba con los tiempos que cada integrante de las
comunidades requería para tomar la palabra18, definir una noción,
18 Esta dinámica grupal es denominada “tautau”por las comunidades

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una propuesta, una idea. La cuidadosa escucha, la necesidad de
traducir códigos y categorías de la normativa en dimensiones
de la vida cotidiana y la gran dificultad que implica condensar
esas dimensiones en una idea sucinta. Temporalidades que se
manifiestan en conflicto permanente incluso en la ejecución y
evaluación del proyecto presentado.
Otra de las tensiones que percibimos giró en torno a
los requisitos formales de presentación del PEIS. Precisamente
porque en la dirección y coordinación del proyecto no podían
participar en pie de igualdad las comunidades y familias
originarias ya que solamente los docentes pueden figurar como
responsables de un proyecto de extensión de este tipo. Esto
despertó duras críticas de parte de las personas pertenecientes
a las comunidades indígenas que entendieron esta situación en
términos de exclusión de sus saberes.
En una reunión una integrante de la comunidad huarpe,
que estudia en la universidad, se manifestó en desacuerdo con
este criterio, argumentado que estaba cansada de “que el indio
siempre esté por debajo del blanco”. Se abría así a la discusión,
consideraciones sobre la hegemonía de ciertos conocimientos
científicos y la deslegitimidad de los conocimientos originarios
en la academia.
La interpelación devino en una pregunta que visibiliza
la problemática, de por qué los profesores podían dirigir un
proyecto con pueblos originarios, si ellos mismos no eran
huarpes, circulo sagrado de escucha, nos permitió reflexionar sobre la forma
de comunicación académica, el uso de palabra muchas veces desigual (incluso
entre varones y mujeres), y sobre los lugares de autoridad epistémica desde la
cual muchas veces se ejerce la locución.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-84

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originarios y además no conocían “la vivencia de ser un
originario”.
Desde la reflexión crítica, Czarny (2012) historiza este
poder de los “saberes de escritura”, refiriéndose a los saberes
científicos y técnicos que se plantean como “universales” en
los espacios educativos, los cuales conforman una ligazón
homologable entre conocimiento científico/conocimiento
universal. Esta forma imperativa en que occidente impone su
racionalidad cognitiva moderna, niega otras formas de conocer y
aprender en este caso los saberes indígenas.
Frente a esta interpelación recurrimos a la señora
Secretaria de extensión Universitaria solicitando la
incorporación de las comunidades en la dirección del futuro
proyecto. La negativa fue rotunda. De esta forma surgió un
primer núcleo problemático en torno al lugar de los pueblos
originarios en los espacios extensionistas, la autoría de ciertas
instancias de producción académica y la visibilización de
una racionalidad epistémica que concibe al conocimiento en
términos de productividad individual, en contraste con la
propuesta de las comunidades originarias que proponían una
dirección colectiva del proyecto.
Mato (2019) refiere a esta situación en las universidades
como racismo epistemológico, es decir la desvalorización o
desprecio de los conocimientos indígenas como saberes no
legítimos de ser enseñados en los espacios académicos, lo cual
constituye nuevos mecanismos de subalternización de los
conocimientos y las personas. La contracara de este “privilegio”
de los saberes científicos es la inferiorización de los saberes
indígenas, populares, de las mujeres etc, lo que Grosfoguel
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(2013) denomina racismo/sexismo epistémico. A esta exclusión
epistémica, se le suman los obstáculos institucionales que
provienen de la poca flexibilidad de los criterios académicos
aplicados por las universidades.
Estas situaciones generaron la reflexión grupal sobre la
necesidad de explicitar nuestros lugares de enunciación, es decir
reubicar las prácticas extensionistas dentro de las geopolíticas
del conocimiento, en tanto lógicas de conocimientos y formatos
preestablecidos en que se realizan dichas producciones. Esto nos
permitió abrir interrogantes acerca de la “colonización interna”
de nuestras propias prácticas extensionistas, dimensionar
las posibilidades dialógicas de cada una, reconstruyendo los
lugares simbólicos y contextuales desde dónde hablamos cuando
hablamos (Arroyo, 2016). Este proceso nos llevó a intercambiar
ideas y explicitar ciertos sentidos y usos de términos como
interculturalidad, cultura, diálogo de saberes, extensión,
territorio, entre otros. En esta instancia reflexiva, se pensó en
buscar otros espacios de trabajo que pudiesen contemplar la
co-dirección de los proyectos y de reconocimiento de la autoría
conjunta.
Frente a esta nueva búsqueda, los tiempos burocráticos
y el trabajo previo realizado, un hermano originario expresó la
necesidad de continuar con la propuesta de extensión, incluso
a sabiendas que su lugar como pueblos originarios quedaría
invisibilizado en la categoría de “Actor social”. Para él, este
proyecto representaba la oportunidad de acceder a cierto margen
de reconocimiento como originario. Marcaba la diferencia con
aquellas comunidades que estaban inscriptas en el INAI, que
habían firmado el acta acuerdo con la UNSL, y que, a su vez,
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tenían ciertas experiencias formativas dentro de la universidad,
en contraste con aquellas que no tenían la posibilidad de acceder
a ninguna de estas instancias. Entendía a la extensión como una
estrategia de búsqueda de reconocimiento institucional-estatal
mínimo, enfatizando que la universidad posee cierto capital
simbólico que les puede ser beneficioso. Es decir, trabajar con
la universidad, les permitía a dichas comunidades posicionarse
en otro lugar dentro del espacio social local, sintetizando esta
idea en una frase recurrente “trabajar con la universidad te da
chapa”. En relación a este punto consensuamos que todo aquello
que se produjese en el proyecto sea en calidad de coautoría,
que se respetase el consentimiento libre e informado como
marco jurídico-ético de las actividades que se generase, que las
comunidades fuesen partícipes activos en todo el proceso de
ejecución del proyecto (elaboración, diseño, implementación
y autoevaluación) y por último, que el compromiso de sostener
dinámicas grupales en donde no existieran jerarquías académicas
entre les integrantes.
Los acuerdos en torno a aquello que se iba hacer y cómo, es
decir los objetivos y metodología del proyecto, implican también
largas discusiones donde se fueron explicitando ciertas lógicas
de trabajo que muchas veces entran en fricción. Se acordó una
metodología desde un “diálogo de saberes” pero en un sentido crítico.
Como advierte Mato (2019), en muchos espacios universitarios esta
forma de trabajo refiere a exposiciones de conocimientos indígenas
o populares de modo “cosmético”, es decir se convierten en nuevas
formas de exotizar ciertos conocimientos y con ello neutralizar
la posibilidad de abrir el debate sobre la dimensión política del
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conocimiento. Para ello se reconceptualiza la noción de “Diálogos
de saberes”, en el sentido que lo propone Achilli (2008), como un
diálogo crítico que habilita a la interrogación, a la contrastación
y a la sistematización de instancias de intercambio grupales. Que
lejos de buscar cómodos consensos, busque desestructurar ciertas
visiones jironadas del sentido común. Es decir, el diálogo entendido
como una herramienta de construcción de los conocimientos, que
lo amplíe, que permita instancias de mayor objetivación de las
ideas, y que produzca procesos de transformación social en los
sujetos que lo llevan adelante.
Partimos entonces de un ideal de “horizontalidad” grupal
como horizonte de trabajo como lo propone Briones (2020),
que interpele la violencia simbólica y abra las posibilidades de
instancias de co- producción, que no pretenda enmascarar las
desigualdades que nos constituyen como sujetos. Por el contrario,
esta meta representa una apertura siempre utópica, que permite
ir problematizando las miradas de cómo entender nuestras
realidades, los procesos formativos de los que hemos sido parte
y las asimetrías de poder de las políticas de conocimiento.
Nos interrogamos en aquel momento cómo ir generando
horizontes de relación que nos permitan objetivar los procesos
de construcción de las alteridades locales, cuestionar las lógicas
de relación históricamente producidas (e inconscientes) que nos
van encorsetando en formas de interactuar en lo público, en lo
académico, en lo comunitario. Formas sociales de relacionarnos,
que tiene el potencial de profundizar o desafiar las jerarquías
históricas, a partir de las cuales se estructuran nuestras sociedades
(Briones, 2020).
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Unas de estas problematizaciones surgieron a partir del
debate sobre la elección de los ejes de trabajo del proyecto, donde
se explicitan criterios diferenciales en torno a la organización
del conocimiento. La lógica disciplinar científica fue disputada
por les compañeres originarios, ya que para elles el abordaje de
las prácticas medicinales, el territorio, la educación (en sentido
amplio), el vínculo con la naturaleza, los marcos normativos que
amparan los derechos indígenas, la historia y memoria de cada
pueblo y cada comunidad, no admitía análisis disciplinaresfragmentarios. Entre los objetivos que fuimos dialogando se
estableció la necesidad: 1) Reconocer, valorizar y defender
los derechos indígenas, dando a conocer, las leyes, las normas
y las garantías constitucionales de los pueblos indígenas. 2)
Recuperar y reconstruir memorias de las familias y comunidades
huarpes urbanas y rurales participantes del proyecto. 3)
Fomentar prácticas educativas interculturales en la universidad.
A su vez, para cada objetivo/eje de trabajo, nos habíamos
propuestoobjetivos específicos, que nos permitieran profundizar
en cada temática proyectada.
Para el primer eje de trabajo: “Pueblos originarios y derechos
indígenas”, la propuesta diseñada fue la de un taller presencial
que abordase las leyes internacionales y nacionales en materia
indígena; los procesos de expropiación de tierras comunitarias
por parte del estado provincial; el proceso de reconocimiento y
adquisición de la personería jurídica del INAI, el derecho al trabajo
y el acceso a las tierras por parte de las comunidades indígenas.
Este eje surgió del reconocimiento, dentro del grupo de extensión,
del escaso conocimiento en general del derecho indígena (en
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particular el estado de situación en la provincia de San Luis).
Se proyectó entonces la consulta con referentes y especialistas
con quienes intercambiar diálogos, saberes y experiencias sobre
estas problemáticas. Para ello se emprendería la búsqueda de
profesionales idóneos en nuestro ámbito local, con el propósito
de que pudiesen asesorar a las comunidades judicialmente,
contemplando la particularidad de cada una de ellas.
El segundo eje de trabajo denominado “Educación Intercultural
Indígena y Bilingüe” contempló la propuesta de trabajar en la
recuperación de experiencias formativas familiares y comunitarias.
Por otra parte, problematizar la ley de educación intercultural
indígena en San Luis y en Cuyo, a partir de la sistematización de
la experiencia de “Taytas Huarpes” (maestros huarpes) en la escuela
EPA 15,16 y 17 de la ciudad de San Luis. A su vez, se planteó la
necesidad de trabajar las efemérides indígenas y su importancia
en la educación como una estrategia de visibilizar diferentes
realidades de los pueblos originarios en la provincia de San Luis19.
Este taller permitiría comenzar a abordar la problematización de la
Educación Intercultural Bilingüe en la provincia. Esta modalidad
educativa fue impulsada desde el gobierno como una política
inclusiva, que se enmarca dentro del proyecto de Escuelas Digitales
llevado adelante por la Universidad de la Punta. Baldivieso y
Carrasco (2004) describen este proyecto como una experiencia
educativa en donde los pueblos originarios tienen poder de
19 En aquel momento se había pensado en una actividad de socialización
de lo trabajo durante el año, en la organización de unas Jornadas de trabajo
en la universidad para el día 11 de octubre, a modo de socialización de la
experiencia grupal, y como forma de concientización del último día de libertad
americana.
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autonomía y decisión, al brindarles una educación del siglo XXI,
con proyectos que articulan la cultura local, con una “ventana al
mundo” a través de internet. Sin embargo, Levratto (2007) marca
una serie de contradicciones en cómo se articulan los saberes
étnicos con los saberes tecnológicos. Visualiza las tensiones que se
generan entre tradición y tecnología, en el modo en que se integra la
alfabetización digital con saberes de la identidad huarpe. El trabajo
con cuero, cestería o de tejidos se incorporaron parcialmente en el
currículum de la escuela, además de la significativa falta de la lengua
originaria en la enseñanza. En este sentido Hecht (2019) señala que
en la Argentina los modelos escolares bilingües, enmarcados desde
programas educativos neoliberales, encubren las desigualdades
socioeducativas, a partir de ciertas políticas compensatorias que, al
focalizar, terminan segregando. Es decir, en un esfuerzo de inclusión
de la diversidad, esta termina por folklorizarse, produciendo más
desigualdad. Es por ello, que en el equipo de extensión muchas
veces surgieron tensiones en torno a la idea “interculturalizar” la
currícula provincial o la idea construir una escuela indígena para
indígenas y no indígenas, que pudiese comenzar a transitar otras
formas de enseñar y aprender la educación formal con contenidos
originarios.
El tercer eje de trabajo Pueblos originarios, memoria e identidad,
tenía como objetivo la recuperación y registro de la memoria e
identidad cultural de las comunidades huarpes urbanas, a través
de la documentación del proceso de revitalización de la práctica
de la lengua, cantos, ceremonias (como el año nuevo huarpe,
entre otras prácticas que eran de interés de les compañeres
originarios). En particular nos interesaba poder registrar las
memorias orales familiares de los integrantes del proyecto,
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con el fin de historizar a cada comunidad y que dicho trabajo
les fuese útil para la tramitación de la personería jurídica. En
dicha instancia se había definido un cronograma de viajes a los
territorios de las comunidades que tenían familiares en zonas
rurales u otras provincias. El propósito general de dichos viajes
era entablar “diálogos intergeneracionales e interculturales” con
diferentes integrantes y representantes de las comunidades en
cuestión. Para ello se habían pautado una serie de entrevistas
a referentes reconocidos de cada comunidad, con el fin de
documentar la memoria viva y la historicidad de cada familia,
visibilizando procesos identitarios, territoriales y etno-políticos.
En relación a este último eje se había pensado un taller específico
de Pueblos originarios y madre tierra, que abordaría la defensa de los
derechos de la naturaleza, la valorización de la medicina natural y
la recuperación de prácticas ancestrales medicinales en el trabajo
con plantas como la jarilla, el chañar y el algarrobo.
En este último aspecto, resulta ilustrativo el argumento
de Mato (2019) en cuanto a la necesidad de cuestionar ciertas
visiones occidentales dicotómicas entre humanidad y naturaleza
presentes en los espacios universitarios. Muchas cosmovisiones
originarias parten de una implicación con el mundo natural, sin
una división tajante entre ambos mundos (pensemos en la visión
de recurso natural, como una mercancía y el concepto de pacha
mama, como una entidad contenedora y generadora de vida).
Estas visiones, afirma el autor, no representan sólo una diferencia
discursiva, sino que implican prácticas concretas asociadas a cada
una de ellas. Por ende, es fundamental el análisis crítico sobre
estas categorías análisis, de ser y estar en el mundo, que conllevan
formas de producir conocimiento, y configuran las coordenadas
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del cómo, por qué y el para qué del mismo. Esta situación relativa
a los conocimientos del mundo vegetal trajo fuertes discusiones
grupales. Los integrantes de la comunidad Palma-Ayayme estaban
preocupados por el patentamiento de las propiedades de la
algarroba por la UNSL, con fines de comercialización en Europa,
por lo cual instaban a la necesidad de reconocimiento formal de
su uso medicinal y espiritual de dicha planta por las comunidades.
Aquí se hizo evidente la contradicción entre la desvalorización
de los saberes indígenas en determinadas áreas del conocimiento
como la social o educativa, y el robo de autorías intelectuales en
otras áreas disciplinares, académicas como la botánica.
Por último, en cuanto a los contextos de producción, es
interesante remarcar que cuando preguntamos a la secretaría
de extensión el monto del financiamiento para el sostenimiento
de este tipo de proyectos, nos sorprendió la precarización de
dicha actividad. En este sentido Mato (2019) advierte que este
aspecto representa un obstáculo no menor, ya que la insuficiencia
presupuestaria atenta contra el sostenimiento de este tipo de
prácticas interculturales, y vulnera a los derechos de los pueblos
originarios en su acceso a la educación, en una larga historia de
incumplimiento por parte de las instituciones del estado. A su
vez, daña las relaciones entre les integrantes del equipo, ya que la
posibilidad de llevar adelante determinadas actividades depende
en muchas ocasiones de contar con un presupuesto económico
para el financiamiento de viajes, producciones, instancias
formativas, etcétera20.
20 La reflexión grupal sobre la problemática del presupuesto, nos llevó
a presentarnos a la convocatoria anual del programa nacional denominado
“Producir”, con el fin de acceder al financiamiento para la compra de

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3. Notas sobre las prácticas de extensión universitaria en
tiempos de pandemia
Con el advenimiento de la crisis sanitaria mundial de la pandemia
del COVID-19 y su impacto en nuestra realidad nacional a partir de
marzo del 2020, dicho cronograma de trabajo se vio drásticamente
interrumpido. Durante los meses de marzo, abril, mayo y junio,
no se pudieron realizar reuniones grupales presenciales. Nuestras
comunicaciones telefónicas e intercambios por mensajería,
versaban sobre la situación económica y sanitaria de las familias
y comunidades. En el comienzo de la crisis sanitaria, se priorizó
la construcción de redes solidarias con otras organizaciones
sociales y espacios, como el sindicato de docentes universitarios,
para la ayuda alimentaria a les integrantes de las comunidades
que así lo requerían, debido a muchas familias indígenas urbanas
que vivían del trabajo callejero o en negro, no podían circular
debido a las restricciones sanitarias.
Es importante destacar que nuestros objetivos como
proyecto de extensión se vieron fuertemente resignificados e
interpelados en la pandemia. Debatimos entonces los propósitos
y sentidos de las actividades de extensión, como la continuidad
herramientas para la producción de crema de jarilla, con el fin de generar
independencia económica de mujeres originarias. Estuvimos varios meses
trabajando en conjunto con la Secretaría de la Mujer, Diversidad e Igualdad
del estado provincial quien facilitó ciertos trayectos y requisitos burocráticos
para la presentación del mismo. En este sentido acordamos con Briones
(2020) en que muchas veces es necesario saber colocar como prioridad la
agenda de luchas de las comunidades, a pesar de que podamos tener diferentes
perspectivas sobre ciertos programas estatales. Aquí la necesidad económica
de las mujeres se volvió urgente luego de la pandemia, por sobre cualquier
espacio de trabajo universitario.
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o no del trabajo conjunto en dicho espacio. Si bien se valorizó
la presencialidad como forma de trabajo que nos inscribe en una
experiencia vivencial, en tanto vinculación del cuerpo, el espíritu
y el territorio, por parte de mismas comunidades se planteó la
necesidad de seguir trabajando, ajironados a la nueva situación
de distanciamiento social. Se enfatizó en la importancia de no
quedar “aislados” y “desinformados” en momentos de gran crisis
social y económica. Por otra parte, las comunidades manifestaron
que históricamente lo “indígena” siempre ha quedado relegado a
otras “problemáticas” más importantes, por lo cual propusieron
no cortar el proceso de trabajo y evaluar de qué otra forma se
podrían generar actividades conjuntas.
Se propuso entonces generar espacios de diálogos e
intercambios virtuales (whatsapp, meets, llamadas telefónicas),
como forma de mantener una red de información y comunicación
cotidiana. Una de las demandas que surgió al interior del
grupo fue la necesidad de realizar capacitaciones en manejo
de plataformas como meet y zoom, para poder generar dichos
espacios sincrónicos. En vista de esta propuesta, generamos
encuentros virtuales de trabajo y diálogo de dos a tres horas
de duración y con una frecuencia de cada 15 días. También
asistimos a diferentes propuestas virtuales organizadas por otras
universidades, colectivos militantes e instituciones que abordan
problemáticas en torno a los pueblos originarios. Participamos
como proyecto de extensión, a su vez, en distintas instancias
de formación e intercambio como conversatorios, encuentros
virtuales, conferencias, diálogos por meet, de oyentes a cursos de
posgrado etc sobre derechos indígenas y situación de los pueblos
originarios en contexto de pandemia, entre otros.
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Esta participación activa nos permitió ir tejiendo redes
de intercambio con investigadores, militantes y activistas
originarios que cuentan con una trayectoria reconocida en el
campo de la defensa de los derechos indígenas. A su vez, esta
participación nos posibilitó construir una mirada general de la
situación de los pueblos originarios en la Argentina en contextos
de pandemia, identificando procesos socio-históricos y políticos
comunes a los distintos pueblos de nuestro país, como así
también particularidades de nuestro propio territorio. Nuevas
problemáticas en contexto de emergencia sanitaria, visibilizaron
y profundizaron históricos procesos de discriminación, exclusión
y violación sistemática de los derechos que vienen sufriendo los
pueblos originarios desde hace décadas.
En la segunda mitad del año, este proceso formativo
de participación en diferentes espacios de intercambio como
equipo de extensión, nos impulsó a la idea de llevar adelante
dos conversatorios virtuales con el objetivo de reflexionar sobre
algunos de los ejes temáticos que nos habíamos propuesto
en el inicio del proyecto. En el primer conversatorio virtual21
denominado “Guatay yka tumtaguay Cuyum chumanyy kuchi”
21 Mediante la Resolución nº 650, se protocolizó el conversatorio
llevado adelante el día 10 de octubre de 2020, el cual contó con entre otras
participaciones con la disertación de la Amta Argentina Quiroga, Autoridad
filosófica del pueblo Huarpe de la provincia de San Juan, quien comenzó
historizando la lucha de más 500 años de los pueblos originarios en nuestro
continente hasta llegar a nuestros días y el significado de la pandemia en
relación al ecocidio hacia la madre tierra y los ciclos de la naturaleza. Es
interesante remarcar que la actividad contó con la participación de más de
60 asistentes entre profesores, estudiantes y público en general. Número
significativo si tenemos en cuenta la ausencia de abordaje de esta temática en
nuestra universidad.
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(Memorias e Identidades en el territorio del Cuyum) se trabajó
el significado del 12 de octubre (Día de la diversidad cultural)
y la conmemoración simbólica del 11 de octubre (Último día de
soberanía americana) desde una perspectiva intercultural crítica.
En la fundamentación del conversatorio nos propusimos abordar
la “memoria e identidad” en el marco de los 528 años desde la
interrupción violenta de la autonomía y libertad de los pueblos
que habitaban y habitan este continente. Más de cinco siglos
pasaron desde el último “Grito de Libertad” (como reivindican
las comunidades originarias). En este proceso de dominación
colonial, occidente se adjudicó el poder de nominar a los
pueblos originarios, desde perspectivas racistas y eurocéntricas,
a partir de nociones supra étnicas como “indios”, “indígenas”,
“aborígenes”. Subsumiendo, de esta manera, la pluralidad de
pueblos americanos en una otredad inventada e inferiorizada.
Es por ello que entre los propósitos del conversatorio nos
propusimos generar un espacio de diálogo intercultural sobre
los procesos de memoria e identidad de los pueblos originarios
del Cuyum. Así como también, valorar las voces de referentes
indígenas y de investigadores comprometidos con la temática en
la región. De allí que esta propuesta nos llevó a reflexionar acerca
de las dinámicas etnopolíticas de las comunidades y pueblos
indígenas y los procesos de construcción de la memoria (Jelin,
2005). Se hicieron evidentes entonces las disputas en torno a
los sentidos políticos de un acontecimiento histórico como el 12
de octubre. Si bien en San Luis se reconoce el día 11 de octubre
como el último día de libertad de los pueblos originarios22, en la
22 Ley No V-0639-2008. Declara el Día 11 de Octubre de 1492 como

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mayoría de las escuelas públicas dicha efeméride se conoce como
el “Día de la diversidad cultural” desde visiones culturalistas,
que celebran el respeto y tolerancia a lo distinto. La necesidad de
politizar los sentidos en torno esta fecha histórica, lo podemos
pensar siguiendo a Villarreal y Greca (2016) como un campo
de disputas por la legitimidad de ciertas representaciones en
torno al pasado. Los cuales no son un hecho aislado, sino que se
encuentran en estrecha vinculación con demandas más amplias
de reivindicación de derechos. En los conflictos por los regímenes
de visibilidad étnica (Katzer, 2010), la crítica a las narrativas
hegemónicas de la desaparición de los pueblos originarios, se
vuelve esencial como estrategias de lucha por el reconocimiento
actual.
En este sentido les compañeres huarpes, identificaban
que esta fecha ejercía una triple invisibilización, por un
lado, en la vigencia del relato hegemónico de la conquista y
colonización, donde los europeos se convirtieron en “héroes
aventureros” y los originarios en “salvajes o bárbaros”,
quedando así su existencia asociada a un pasado lejano (están
desaparecidos, o se extinguieron). Esta narrativa, sin embargo,
continúa operando en el presente, exigiéndoles dar cuenta de su
identidad (frente a la sospecha de que sean “indígenas truchos”
o “descendientes”), en la exacerbación de una diferencia que
legitime su distinción de “indígena”. A su vez, identificaron
un reconocimiento folklorizado, por el cual a muchos de ellos
les invitaban a dar charlas en las escuelas, pero sólo para
dicha fecha. Situación que elles criticaban bajo el argumento
“último día de libertad de los pueblos originarios”.
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

“nosotros somos indígenas los 365 días del año, no sólo para
el 12 de octubre”. En los procesos nacionalistas, afirma Dietz
(2017) la temporalización es una estrategia hegemónica del
Estado-nación, que consiste en construir un relato ficcional de
un pasado común e ideal del proyecto nacional. De esta forma,
se institucionaliza una memoria legítima, al mismo tiempo
que una “amnesia colectiva”, es decir un “olvido” fundado
en el silenciamiento y desautorización de todas las demás
memorias colectivas (IBIDEM), por ende el propósito de
dicho conversatorio era habilitar otras memorias largamente
silenciadas en los espacios universitarios.
Por último, es interesante remarcar que la organización,
la elección de los disertantes, y la moderación de la actividad
estuvo a cargo de las comunidades originarias, colaborando
los docentes y estudiantes integrantes del equipo con
cuestiones técnicas y de ciertos circuitos de formalización
y protocolización. Durante la planificación del encuentro
surgieron diferentes lógicas de organización del trabajo, como
lo fue la elección del día de la actividad (día sábado). Algunos
docentes proponían que se realizará un día de semana de tal
forma de tener mayor cantidad de asistentes, mientras que
un compañero originario manifestó que una de las oradoras
la Amta23 Argentina Quiroga “trabaja con la luna”, por lo cual
el criterio de elección no debía ser un día de semana, sino la
23 Amta es una voz que procede del idioma Huarpe-Allentiac que en la
actualidad describe a la Autoridad Filosófica Espiritual del Pueblo Huarpe del
Kuyún. En su variante Huarpe-Millcayac toma la forma de Omta y en otras
regiones se pronuncia Umta. En el contexto actual, se suele emplear la primera
variante, Amta, cuando la autoridad es una mujer.

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energía de los astros. Esto nos llevó a interpelarnos ciertas
concepciones temporales que construimos cotidianamente
en la academia, y la finalidad de ciertas actividades, es decir
si la prioridad era tener mayor cantidad de asistentes o si era
trabajar en una “verdadera interculturalidad” como lo definían
les compañeres originarios, remitiendo a nuestra capacidad de
descentrarse de ciertas lógicas académicas crono céntricas y
racionalidades eficientistas.
El segundo conversatorio24 denominado “Mujeres Indígenas:
Derechos y participación” tenía como propuesta deconstruir ciertas
miradas esencialistas de los pueblos originarios, a partir de convocar
al intercambio de diferentes experiencias de participación política
de referentes comunitarias que se auto perciben como “Mujeres
indígenas”. Las mismas estaban organizadas y con una activa
militancia desde su posición de mujeres dentro de las comunidades,
pero excediendo la lucha ampliamente por fuera de ellas (Gómez
y Sciortino, 2015). Es por ello que se partió de la importancia de
generar espacios de visibilización y reflexión sobre la complejidad
de las dinámicas de opresión que intersectan no sólo la dimensión
étnica, sino también la de género y clase. En esta mirada compleja y
multidimensional de la identidad étnica, el género representa otra
lógica de poder que difícilmente podamos omitir en el abordaje
de las dinámicas interculturales. Stolcke (2004) afirma que no
24 Resolución nº 650. El día 17 de noviembre tuvo lugar el conversatorio,
participando una diversidad de mujeres referentes de diferentes comunidades
originarias y una especialista en la temática como lo fueron: Juana López
(Autoridad de la Comunidad “Hijos del Sol” – Pueblo Nación Comechingón),
Nadia Celia Goméz (Representante CPI San Juan – Pueblo Nación Warpe del
Cuyum), Ange Cayuman Valderrama (Periodista Mapuche) y Ludmila Rizzo
(Antropóloga de la Universidad Nacional de Rosario).
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

se trata de sumar categorías analíticas como la clase, la etnia y el
género sino de comprender el cómo y por qué la intersección entre
estas dimensiones produce experiencias diferenciales y desiguales
de poder.
En los últimos años, la participación de las mujeres
indígenas ha ido ganando mayores espacios de visibilización, no
sólo en el terreno de las políticas públicas sino también como
objeto de indagación académica. Rizzo (2018), reseñando los
diferentes estudios sobre la participación femenina indígena en
latinoamericana, señala que ciertas investigaciones relacionan
este proceso de creciente participación a un contexto de
mayor acceso a la educación formal, de constitución de sujeto
beneficiario de políticas públicas y género, de trabajo en
organizaciones de mujeres, y en espacios de representación
política nacional e internacional. Por otra parte, la autora nos
advierte que el acceso de las mujeres indígenas a la justicia y
derechos estaría enmarcada en una lucha doble, dentro de
sus propias comunidades -demandado por sus derechos como
mujeres- y hacia el Estado, -en repudio a las violaciones a los
derechos colectivos de sus pueblos-. En la Argentina existe una
escasa investigación y abordaje académico en la temática, a lo cual
se le suma como lo advierten Mariana Gómez y Silvana Sciortino
(2015), la persistencia de análisis de una visión esencialista de
las identidades, que niega la dinámica compleja de la condición
de género en su interseccionalidad con la dimensión étnica, y
encasilla principios de división del mundo en una dicotomía
“indígena” u “occidental”. Estos enfoques no toman en cuenta
procesos de misionalización, escolarización, o las nuevas formas
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de racialización, explotación laboral y procesos de participación
política, que reconfiguran la dinámica de las identidades étnicas
en estas últimas décadas. Estos abordajes no hacen otra cosa
que generar imágenes “reificadas” de las mujeres indígenas,
que operan desde un ideal de “mujer indígena” que no permite
la visibilidad de los contextos de violencia y exclusión en sus
espacios cotidianos y de participación política y social.
En este sentido, Dietz (2017) sostiene la necesidad de
un enfoque multidimensional y de perspectivas múltiples para
el estudio de las identidades en su relación con la diversidad
cultural. El abordaje de la diversidad debe apuntar al estudio
de las dinámicas interseccionales, que se encuentran presentes
en los procesos de construcción de identidades, así como en sus
transformaciones. Estas dinámicas producen desigualdades,
discriminaciones y estigmatizaciones diferenciales (racismo,
sexismo, clasismo), por lo cual la situacionalidad e historicidad
de dichos procesos debe ser primordial en un enfoque
intercultural crítico en los espacios universitarios para no caer en
viejos (pero siempre renovados) culturalismos. Es por ello que el
conversatorio tuvo por objetivo generar instancias de reflexión
y deconstrucción de estas representaciones esencialistas y
reificadas de las mujeres indígenas, fomentando el debate entre
ellas, el mundo académico y la militancia feminista. Si bien se
buscó identificar diferentes posicionamientos, y lugares de
enunciación (representativas de los diferentes procesos de
lucha de las mujeres), también se problematiza la necesidad
de encontrar ciertos contextos convergentes que permitieran
construir estrategias conjuntas para desmontar dichas
dinámicas de opresión. Finalmente, el proyecto culminó en
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

marzo del 2021, ya retomando algunas instancias presenciales,
realizamos un balance y puesta en común de lo trabajado
durante el 2020.
Palabras finales
Las familias y comunidades originarias urbanas de la provincia
de San Luis que se autoreconocen Huarpes vienen luchando hace
más de una década por el reconocimiento público legal de su
existencia cultural, el cumplimiento y ampliación en materia de
derechos indígenas, como por su autonomía política, económica
y cultural. En la formación nacional de las alteridades locales
(Briones, 2008) persiste un imaginario hegemónico de la “no
existencia” de pueblos originarios en las ciudades. A esto se le
suma la ideología racial de la blanquitud, por la cual aquellos
que son reconocidos, son conceptualizados como descendientes
de indígenas, por lo cual se representan como “menos indios”,
o en el peor de los casos “indios truchos”. Estos procesos de
negación, exclusión, discriminación y estigmatización, por
parte de la sociedad, se ven acompañados paradójicamente de
la implementación desde el 2006 de políticas multiculturales
por parte del estado provincial, que regulan y administran las
diversidades/desigualdades locales.
Sin embargo, en los últimos años, han tenido lugar
procesos de visibilización política de comunidades indígenas
que disputan territorios (materiales y simbólicos) al estado
provincial. En este contexto las comunidades perciben la
vinculación con la universidad como parte de un proceso más
amplio de lucha por el cumplimiento de derechos en materia
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

de educación, pero también como estrategia de reconocimiento
y legitimación de sus saberes, sus memorias e identidades. El
espacio de extensión, constituido desde una mirada crítica, nos
permitió ir construyendo diálogos problematizadores, que nos
fueron llevando por un camino sinuoso de reflexión sistemática
y colectiva que generó procesos de re-politización de las
prácticas extensionistas (Erreguerena, 2022). No obstante, falta
mucho por deconstruir, pensar y repensar, y volver a edificar en
nuestros espacios universitarios para la incorporación de mirada
intercultural crítica (Walsh, 2010). El racismo epistemológico
y los múltiples socio-centrismos continúan presentes en los
discursos y prácticas cotidianas en el sistema superior. A
esto se le suma la sedimentación de ciertas lógicas de relación
social herederas de las políticas neoliberales en la universidad,
que fueron cristalizando formas de trabajo fragmentadas,
credencialistas y en muchos casos extractivistas de las prácticas
académicas que trabajan con sujetos subalternizados.
Es por ello que a lo largo del proyecto de extensión hemos
intentado construir una lógica de trabajo grupal intercultural,
donde primen ciertos acuerdos inquebrantables como la
participación igualitaria, la explicitación de las relaciones
de poder y el conflicto en la cual se llevan adelante nuestras
interacciones, la “horizontalidad” grupal como utopía productiva
(Briones, 2020), la circulación de la palabra, la co-autoría, el
consentimiento libre e informado, la toma de decisiones conjunta,
y el lugar de la expresión de los pensamientos, sentimientos y
espiritualidades.
El cuestionamiento profundo a las prácticas esencialistas
de las identidades étnicas en nuestra universidad nos interpela
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�Arce, Campos, Palma, Ya Umuk, Jofré, Gómez, Stinga, Núñez / Notas para interculturalidad

y desafía para ir construyendo una “vigilancia culturalista”,
de ciertas miradas exótizantes (incluso de desigualdades
maquilladas como diversidades), de miradas racistas e
inferiorizantes de las diversidades en los espacios universitarios.
El diálogo reflexivo nos movilizó al debate minucioso sobre
los objetivos de cada actividad planteada, desnudando microprácticas cotidianas donde la matriz colonialista continúa
presente en la académica. Por último, consideramos que este tipo
de proyectos aporta a la reflexión (o al menos ilumina pistas para
hacerlo) en torno a la compleja búsqueda de construir espacios
interculturales críticos en la universidad, comprometidos con
la ampliación de derechos indígenas y la transformación de las
desigualdades históricas.

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La otra resistencia cultural: el gusto como
constructor de identidad territorial. Los tamales
en la Zona Metropolitana de Monterrey.
The other cultural resistance: taste as a builder
of territorial identity. The tamales in the
Metropolitan area of Monterrey.
Alejandro García García1
Resumen: En este trabajo se realiza un breve análisis desde la
antropología de la alimentación acerca de una forma de resistencia
cultural de un patrimonio intangible, la permanencia de los tamales
en nuestra dieta a pesar de las hibridaciones producto de la invasión
europea hace más de 500 años así como de otros fenómenos que han
influido en nuestra historia culinaria y cultural como país. Se intenta
exponer la forma en la que un alimento detona la configuración de
ciertas relaciones interpersonales y espaciales y ocupa por tanto un
lugar de fundamental importancia en el conjunto de expresiones de las
culturas y sus cosmovisiones. Es fundamental sacar la importancia de
estas herencias que están internalizadas y que van con nosotros aún al
sitio más remoto, configuraciones expresivas poco abordadas desde las
humanidades y que representan otra forma esencial de ser y habitar en
nuestro país y en el caso concreto del noreste mexicano.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. Facultad de Arquitectura.
Monterrey, Nuevo León, México. alegarcia@hotmail.com

104

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Palabras clave: resistencia cultural, patrimonio intangible, antropología
de la alimentación
Abstract: In this work a brief analysis is made from the anthropology
of food about a form of cultural resistance of an intangible heritage, the
permanence of tamales in our diet despite the hybridizations product
of the European invasion more than 500 years ago as well as other
phenomena that have influenced our culinary and cultural history as
a country. It tries to expose the way in which a food detonates the
configuration of certain interpersonal and spatial relationships and
therefore occupies a place of fundamental importance in the set of
expressions of cultures and their worldviews. It is essential to draw
out the importance of these legacies that are internalized and that go
with us even to the most remote place, expressive configurations little
addressed from the humanities and that represent another essential
way of being and living in our country and in the specific case of the
Mexican northeast.
Keywords: cultural resistance, intangible heritage, anthropology of
food

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

105

�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

Introducción.
En este trabajo reconoceremos los procesos simbólicos que
surgen de la expresión cultural en términos de degustación,
y de las formas organizativas que se propician a partir de la
preparación colectiva de un platillo tradicional, además del rol
festivo al que está vinculado en un contexto norteño: mestizo,
urbano o suburbano; en contraste con los frecuentes estudios
sobre el tema vinculados a las formas de vida y organización de
los pueblos originarios de México, en Mesoamérica.
Abordaremos el consumo festivo de tamales en
Monterrey, Nuevo León, noreste de México, pero también
y de manera relevante, el papel de los saberes, los sabores y
los intangibles, como parte de la construcción de territorios
de identidades. “El simple acto de comer se convierte
frecuentemente también en una forma de afirmación local.”
(González, 2000 p. 5)
De forma específica nos centraremos en el tema del tamal,
que se consume de manera festiva, en la Zona Metropolitana de
Monterrey, a partir de la recuperación de recuerdos personales
y trazos etnográficos que parten del contacto directo con los
escenarios descritos.
La idea es mostrar cómo están entrelazadas las actuales
formas de celebrar con un tipo de alimento, sus vínculos
ancestrales con la ritualidad, su elaboración colectiva, su olor
y sabor; además de vislumbrar los procesos de desplazamiento
que la manera moderna de vivir está impulsando, en este tipo de
alimentos tradicionales.
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Metodología.
Ariès y Dubby (2001) han recurrido a un planteamiento de la
investigación histórica, que remite a una manera más abierta de
abordar la vida social en la vida cotidiana, desde la riqueza que
posee ella misma y de la vivencia de las personas en su día a día.
Todo ello sin recurrir a las formas estereotipadas de construcción
de las historias nacionales o incluso mundiales, a partir de las
luchas por el poder, la dominación territorial de líderes y jefes
civiles, militares vituperados o vanagloriados.
Siguiendo esta orientación, nos interesa registrar algunas
vivencias cotidianas vinculadas con los sentidos. Aunque hay
un reconocimiento de nuestra identidad múltisensorial en el
discurso, operativamente no se ha reflejado en las investigaciones
humanísticas y sociales, que mantienen una cierta ortodoxia
metodológica. Realmente pocos autores y trabajos de
investigación se enfrentan a sus objetos de estudio desde una
perspectiva transdisciplinaria y sobre todo bajo un carácter
holístico en términos perceptivos.
Este recorte sensorial que señalamos se ha consolidado
por un contexto tecnológico -especialmente en el ámbito de las
telecomunicaciones-, donde también se reitera el rol de lo auditivo
y visual, marginando al gusto de los elementos donde se expresa
la vida social y sus particularidades culturales, como lo expresa
Pallasmaa (2020): “Esta creciente conciencia representa una especie
de insurgencia atrasada contra la dolorosa privación de la experiencia
sensorial que hemos sufrido en nuestro mundo tecnificado”( p. 199).
Se trata, por lo tanto, de ir abriendo las formas de
investigación de las ciencias sociales, para mostrar los ejes de
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nuestras formas de vida desde una perspectiva que articule las
diversas manifestaciones culturales y conocer los metalenguajes
de esa lógica de conexión entre niveles de expresión, pero de
carácter distinto, no sólo textuales, paramétricas y visuales.
La idea es profundizar en la memoria colectiva y el gusto
construido a través de generaciones, por medio de la participación
directa de las personas en la preparación y consumo de un platillo
tradicional, aunque este tipo de prácticas es cada vez menos
frecuente, debido la ingesta de comida rápida y toda suerte de
alimentos preparados, estandarizados.
He tratado de privilegiar la percepción del gusto y el
olfato, aunque sabemos que es imposible desarticularlos de la
vista, el oído y el tacto, constelación multisensorial que configura
la percepción total del sujeto; sin embargo, será necesario poner
en práctica un esfuerzo de “operación selectiva”, como lo llamaría
Luisa Ruíz Moreno (2022 p. 31), útil para poder enmarcar un
ámbito de estudio y especificar sus niveles de particularidad, a
partir de asumir sin embargo una articulación entre todos los
sentidos a la vez, con formas de interrelación que van más allá de
una mera suma de estímulos.
En un trabajo anterior hemos tratado de describir la
semiosfera (Lotman, 1998), es decir, el mundo de los signos que
es creado en la cocina en un ambiente rural de preparación y
degustación de alimentos con su estética propia (García, 2017,
p. 61). Este concepto es importante en este trabajo, porque nos
dedicaremos a hablar de aspectos poco usuales en las ciencias
sociales como el olfato, que escapan a la posibilidad de construir
datos precisos y por tanto imposible de abordar por una disciplina
que se precie de ser “científica”.
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En este sentido, el concepto de la semiosfera nos permite
entender como los olores y sabores que tenemos tan impregnados,
sólo pueden reconocerse como parte importante de nuestra
identidad, cuando los confrontamos con un contexto cambiante
que pretende sustituir nuestros referentes perceptuales.
Pero como veremos, tanto el gusto como el olfato, generan
percepciones que permiten construir territorios e influyen en la
vida y en la memoria de la colectividad, lo que constituye un rasgo
de identidad como la vestimenta o el lenguaje.
En otro trabajo también publicado (García, 2017 p. 117
a 125) se habla de la condición específica de los alimentos y la
forma de preparación que se usa entre las personas sin recursos
económicos, las estrategias primarias de sobrevivencia frente
a una situación de escasez cotidiana y, por otra parte, la carga
simbólica del momento que luego pasa a la memoria; es decir,
componentes centrales de la intimidad que configuran de manera
invisible la esencia real de los sujetos.
En este sentido se trata de destacar lo que por no tener
ese carácter de “evidencia” de una realidad, se considera como
elemento que no puede ser medido, ni cuantificado; esto,
debido a que suele ser constreñido por las estrategias analíticas
positivistas, que se ciñen a las correlaciones de tipo estadístico o
numérico como base para sus interpretaciones.
Ahora bien, entre los métodos cualitativos, los análisis
de corte etnometodológico se han acercado a sus objetos de
estudio privilegiando el discurso verbal de los actores sociales
y una observación dirigida, descartado el contacto con las
problemáticas sociales desde todos nuestros sentidos.
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Es hasta hace muy poco que se ha planteado, por ejemplo,
una arqueología de los sabores, una recuperación de la vida pública
y privada a partir de expresiones que permiten decodificar un
diferente tipo de información, tanto del pasado remoto como del
presente.
En suma, por medio de descripciones de las sensaciones
gustativas y olfativas que conlleva la experiencia de comer tamales
durante las fiestas en Monterrey, Nuevo León, se pretende abonar
al campo de estudio de una antropología de la alimentación, de
los sentidos, sobre todo para entender el impacto que conlleva
el cambio de elección de nuevos olores y sabores desde las
estructuras de poder económico y la vida cotidiana.
Contexto socio histórico y territorial de los tamales.
Hay que señalar la situación desde la cual parte el platillo del que
hablaremos y sus necesidades de adaptación territorial, ya que,
como señala González de la Vara (2000), “tenemos la tendencia a
soslayar a la cocina norteña, a lo que en un prejuicio generalizado
le acusa de pobre, sencilla, poco imaginativa y esencialmente
carnívora; dependiente de la tortilla de harina y del asado” (p. 2).
Efectivamente, ante un modo de vida sumamente diferente al que
se desarrolló en el centro y sur, el autor citado refiere que “los
habitantes del norte de México casi no tenían acceso a muchos
productos tropicales u hortícolas y tuvieron que desarrollar una
cocina tradicional comparativamente más modesta que en el
centro del país o en las costas.” (González, 2000, p. 5). Por ello es
importante entender -señala en mismo autor-, lo que determinado
alimento significa en diversos territorios, pues, por ejemplo, en la
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colonización del norte del México actual, la fusión de las comidas
se realizó de manera diferente a lo sucedido en Mesoamérica.
Particularmente el maíz, en el norte, no tiene las
connotaciones que, en los pueblos del centro o sur, porque desde la
época prehispánica la forma de vida y el sustento eran marcadamente
diferentes. En esta zona del país el consumo del mezquite tenía una
amplia diversidad de formas de aprovechamiento, lo que incluso
lleva a Carlos Manuel Valdés a titular su texto precisamente “La
gente del mezquite” (1995). De este alimento arcaico poco quedó
en la cocina actual, salvo el consumo directo de las vainas del
árbol, o como queso de mezquite en algunos municipios del sur del
estado de Nuevo León, México. En contraste, uno de los platillos
ancestrales que se mantiene, en el norte, es el de la “barbacoa de
pozo”, que antes era de venado u otros animales locales y que es
continuidad de una técnica primitiva de cocción, que utilizaban
los pobladores nativos norteños.
Sin embargo, no podemos decir que un tipo de comida
tenga mayor o menor importancia, pero el uso del maíz es
fundamental como alimento festivo hoy en día, dotándolo de un
significado propio en cada región de México.
Mientras en los pueblos mesoaméricanos el maíz
constituye un alimento y regalo de los dioses, la vinculación a
su consumo, así como sus derivados, tiene esta ancestral visión
de un pasado propio que permanece claramente como herencia
y ritual; en este orden el maíz se ofrenda y se agradece a la tierra
por ese fruto que viene de su boca a la nuestra.
El consumo del maíz se asume como parte de un bien
identitario de un grupo social particular y hace las veces de
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una ofrenda, que conecta ese bienestar con la bendición de sus
deidades:
Los tamales continúan siendo una ofrenda frecuente en las ceremonias relacionadas con el ciclo agrícola del maíz, aunque
también hay tamales especiales para momentos del ciclo de
vida, para bendecir una casa o para otras ceremonias. Se trata
de una muestra más de continuidad cultural. (Barros, 2021, p.
73)

Una de las formas más evidentes de esta herencia cultural
que se resiste a morir, es la presencia de los tamales como
elementos centrales en ciertas ritualidades, como en las ofrendas
del día de muertos. En Mesoamérica existe una amplia y compleja
mitología, así como un dios y diosa del maíz, cuyos componentes
histórico-culturales ya han sido ampliamente explorados por
antropólogos y arqueólogos en esa zona centro del país.
En Mesoamérica, este alimento formaba parte de la
ritualidad, de la relación que se establecía con los dioses a partir
de protocolos muy bien pautados:
Ese día la gente presentaba como ofrenda, entre otras cosas,
ciertos tamales que el fraile dominico llamaba ceceños. Los describe así: “que cocido el maíz en sola agua lo molían y molido
deshacían aquella masa en agua dejándola bien espesa y luego
colabanlo por unos paños ralos”. Esta masa se envolvía en hojas
de maíz y se cocía todo en ollas; a este pan -agrega el fraile- le
llamaban en la lengua atamalli (que quiere decir “pan de agua
sola”) (Durán, t. I. p. 67); no se les ponía sal. Claramente se trata de un tamal de ayuno -a la manera del pan ácimo judío o de
las hostias de la tradición católica, hechos de harina de trigo y
agua… (Barros, 2021, p. 74)

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La ceremoniosa preparación del alimento y la exclusión de
la sal como ingrediente, habla de su función e ilustra la forma en
que se producían antes de la llegada de la manteca de cerdo, que
le agregó la cultura hispana: “seguramente la masa para aquellos
primeros tamales debió ser de harina de maíz mezclada con agua,
envuelta como ocurre hoy, en hojas de ciertas plantas para luego
coserla (sic) al rescoldo” (Zinzumbo-Villarreal et al, 2012, como
se citaron en Barros, 2021, p. 73)
El tamal se cuece actualmente al vapor, lo que ha
significado el uso de diversas técnicas para su preparación, y que
es la continuación de un milenario procedimiento: el “tapextle,
tapextli, rejilla de carrizo, olotes, hojas de maíz o tejamanil que se
coloca al fondo de una olla para convertirla en vaporera, sobre ella
se ponen los tamales para que se cuezan” (Buenrostro y Barros,
2010, p.76).
También en la cultura maya formaron parte importante
de la vida religiosa:
Los primeros testimonios acerca de los tamales como parte de
las ofrendas los podemos encontrar en varias pinturas murales
que se localizan en la zona maya… en las pinturas del sitio arqueológico de San Bartolo -que data de hace poco más de 2000
años-… hay una imagen en la que se ve una mujer arrodillada
que lleva en las manos una ofrenda de tamales para el dios maíz.
Otros ejemplos mayas de tamales como ofrenda se encuentran
en el Códice de Dresde… (Barros, 2021, p. 74-75)

Hay que señalar que Mazzetto (2022) habla de una puesta
en práctica en la Mesoamérica prehispánica de la llamada teofagia,
el comer a sus dioses, un alimento donde se encarnaba la deidad
-muy semejante a lo que pasa en la liturgia cristiana con el pan y
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el vino-, el tamal por tanto es al mismo tiempo la condensación
mítica del origen del maíz y del propio hombre y su mundo; un
eje simbólico que seguramente de manera inconsciente atraviesa
aun la percepción gustativa actual, urbana, que mantiene viva
una cosmo-degustación (frente al concepto de cosmo-visión)
con una identidad propia que otorga una identidad callada a los
mexicanos, una herencia silenciosa pero “en boca de todos”.
Por otra parte, la diversidad de tamales tenía un sentido
con relación a su tiempo de conservación y lugar de consumo,
por ejemplo, se hacían los tamales “blancos”, sin contenido en su
interior y con una forma más bien cuadrangular, que generalmente
no se consumían el día de la fiesta, sino que eran llevados o
enviados luego para su consumo en el almuerzo, comida, o a casi
cualquier hora, pues al no tener contenido de carnes, no sufría un
proceso de descomposición tan rápido.
El tamal creó un puente entre las culturas, una amable
combinación donde no se sufrió la discriminación de otros
platillos y bebidas prehispánicas como el pulque. También el
consumo de la tortilla, aparejado con el uso del pan de trigo,
fue uno de los esfuerzos misionales en tierras indígenas, para
despojarlos de sus ejes de identidad e integrarlos a una idea de
que ahora eran vasallos del rey.
La presencia protagónica del pan y por tanto del trigo fue
parte del “discurso” evangelizador no verbal, pero que trastocaba
una dieta cuyo elemento central era: el maíz. Además de ser
consumido como alimento puede ser fermentado y usado como
bebida embriagante, en forma de tesgüino o cerveza de maíz, así
como en otras formas de consumo particular como el atole.
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La conquista pudo bloquear la preparación de algunos
platillos, pero los tamales resistieron y se combinaron con
elementos como la carne y manteca de cerdo, sustituyendo al
guajolote. Algunos historiadores y antropólogos han fijado su
atención en la historia de los recetarios de cocina y cómo estos
van a ir incorporando paulatinamente una serie de platillos,
combinaciones de productos locales y de ultramar, además de
reflejar en las costumbres asociadas al consumo, las formas de
jerarquización social que se manifestaban en la mesa, a la hora
de comer.
Así se pone en evidencia como el gusto por los alimentos
determina no sólo la configuración de las interrelaciones
personales en el espacio, sino un siguiente nivel de carácter
simbólico, que afianza identidad y sentido de la configuración
de esas formas de vinculación entre los sujetos. El territorio de
la memoria colectiva prehispánica sigue siendo ocupado por el
amaranto, los quelites, junto al frijol, la calabaza y claro el maíz;
es decir, los productos principales para la alimentación a partir
del uso de la milpa mesoaméricana.
Sin embargo, en el norte de México las condiciones
ambientales y geográficas, así como los programas del uso del
territorio en la colonia, han forjado un tipo de trabajo diferente
que, en el centro y sur del país. Aquí hay un mundo campesino
mestizo, que poco reconoce su legado de los pueblos originarios
y que está orientado en su creencia religiosa por el predominio de
lo cristiano.
Como antes se mencionó, aquí una de las plantas
centrales fue el mezquite, que se consumía en diferentes formas,
una de las cuales era denominada por los conquistadores como
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“mezquitamal” (Valdés, 2021), por el uso de la planta y el formato
parecido a los tamales mesoamericanos. Sin embargo, con la
llegada de colonos tlaxcaltecas, otomíes y nahuas, se comienzan
a consumir los tamales de maíz.
A pesar de no ser un alimento local ancestral, se
convirtieron en parte de la cocina tradicional norestense. No solo
su sabor, sino el aroma que desprende, serán protagonistas en los
ambientes festivos populares, donde costumbres remotas hacen
de nuevo aparición reconfigurando o replanteando una identidad.
Ello es particularmente relevante en las ciudades, donde se abre
paso y mantiene, no obstante, el consumo de las hamburguesas
tipo McDonald’s o las cadenas económicas de comida china,
entre otras.
El tamal actual en la Zona Metropolitana de Monterrey,
Nuevo León, es producto de la fuerte migración e hibridación
cultural, manifiestas en la enorme diversidad de formas
de preparación en las cocinas locales, haciendo cambios
y combinaciones muy particulares. Pensemos en el tamal
oaxaqueño que usa la hoja del plátano y no de la mazorca para
recubrir la masa de maíz, que en el sur lleva pedazos grandes de
carne, mientras que, en el noreste, la carne va deshebrada. De
hecho, habría qué preguntarse en el caso específico del noreste
mexicano, si este proceso de hibridación con la manteca de cerdo,
la carne de res y pollo, y particularmente el uso de carne de cerdo,
es un claro ejemplo que niega la defensa de una herencia judía,
sefardita, en nuestra dieta básica, popular.
En esta zona del norte del país, el tamal forma parte de
cualquier evento festivo, como en las épocas decembrinas y en
cumpleaños o aniversarios celebrados de manera familiar, donde
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cumplen la función de nutrir a los cuerpos y de dotar de una
referencia, a través de una conjunción de estímulos gustativoolfativos, que influyen directamente en la sensación de bienestar
de las personas; también se acostumbran en los velorios y como
alimento básico en actividades al aire libre como excursiones y
días de campo, debido a su portabilidad; los tamales, además,
sacan del apuro, tanto como lonche para trabajadores como
para los niños en la escuela. Quizás no tengan un vínculo ritual
ancestral como en Mesoamérica, pero ciertamente forman parte
de nuestra particular forma de ritualizar la vida y dotarla de
sentido. Se podría aplicar para este alimento el juego de palabras
que aún se utiliza para el mezcal: para todo mal, tamal y para
todo bien, también. Incluso, preparados con carne de monte
como jabalí, armadillo y venado, son la mezcla perfecta entre la
civilización sedentaria del maíz y la cacería de los aborígenes
nómadas norteños.
Etnografía del consumo de tamales
El procedimiento.
El tamal concentra el valor único del maíz como un cereal
producido a través de su “invención”, a partir de la selección de
las semillas de teocintle y por ese motivo, su reproducción no
puede realizarse sino a través del cultivo intencional de los seres
humanos.
Esto ha forjado una cultura propia en la preparación
y consumo, que se ha vinculado a un pasado milenario y en el
caso del noreste, de siglos, pues la producción de maíz de forma
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extensiva, en esta zona del país no está probada y sólo un
trabajo de Beatriz Braniff (2000, p. 127) desarrolla la idea de la
reproducción de plantas en terrazas de manera temporal.
El maíz llega de Mesoamérica, y es probable que haya
llegado a la región a través de la población tlaxcalteca que
acompañó la invasión española aquí.
El proceso de la nixtamalización, que implica el
desgranado, el reposo con cal y después el cocimiento, evita la
pelagra y potencia una mayor ingesta de calcio, mayor contenido
de almidón y fibra, reduce las toxinas en el grano y puede aumentar
la biodisponibilidad de hierro. Se sabe que antes de la presencia
de los propios toltecas, la nixtamalización tiene al menos de 4 a 5
mil años de existencia comprobada, previos a la elaboración de la
tortilla que aparece más recientemente en la historia de México.
La nixtamalización, “…es un producto antiquísimo. Al parecer,
es uno de los descubrimientos culturales más importantes para
Mesoamérica…” (Ochoa, 2018, p. 179).
En el noreste de México, el maíz como grano se traduce en
dos elementos básicos en la dieta: la tortilla y el tamal.
La cocina como espacio, además del sabor de los alimentos
ahí preparados, sigue siendo central dentro de las dinámicas
campesinas y urbanas de México. La vinculación de la comida
está ligada a cada momento de nuestra vida cotidiana y rituales
de paso: bodas, cumpleaños, nacimientos, celebraciones varias,
etc. Imposible evitar hablar de los alimentos del altar de muertos
como una forma de conexión con los familiares ya fallecidos.
Desde nuestro punto de vista el “rito” de la preparación
y consumo de alimentos lo es, como tal, para el investigador, no
para el participante. No hay plena conciencia del patrimonio y la
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ritualidad que está implicada. El simbolismo en lo culinario es un
elemento que está por encima de las concepciones personales de
los involucrados y que se percibe a través de todos los sentidos.
Digamos pues, que este tipo de expresiones culturales son parte
nuclear de la semiosfera, de los significados compartidos.
Cada generación pareciera participar en diversos
momentos de la elaboración de los tamales, los hombres atrapan
y matan al cerdo que aportará la carne y la manteca, los niños
mayores llevan el nixtamal y traen la masa del molino, las mujeres
son las protagonistas, pero en resumen, la labor de todos culmina
precisamente con el consumo grupal, el disfrute final une a las
generaciones en la fiesta y este hecho se difiere luego en las casas
de las familias nucleares, ya sea en los almuerzos o en la cena,
aunque aquí los tamales tienden a consumirse a cualquier hora del
día. Al ser platillo que se come caliente, es con el frío del invierno
en estas regiones norteñas, una agradable compensación térmica,
además del sabor que va impregnando a la masa a lo largo de los
días. Es un gran manjar acompañado de champurrado, chocolate
o café caliente.
La preparación de este platillo festivo involucra un
proceso que, si se hace en colectivo, aminora su laboriosidad. Se
mezcla la exacta cantidad de manteca de puerco, sal y polvo para
hornear, buscando que se genere una consistencia cremosa, para
luego comenzar a incorporar la harina de maíz, hasta que quede
completamente homogénea.
Esta labor tradicionalmente se hace a mano y se dice que
debe hacerlo una sola persona para que no se corte la masa, para
ello se elige a alguien con fuerza suficiente en los brazos, ayudada
de alguien que le detenga la batea de madera, preferentemente.
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Existen mitos o saberes vinculados a la relación estrecha
entre la actitud de quien prepara los alimentos y el sabor final de
estos, se dice que sí hay discordia entre las personas la masa se
hecha a “perder”, “la masa se enoja, se agría”.
Para entonces ya deben estar remojadas las hojas de maíz
o de plátano, así como el guiso del cual se van a rellenar, en el
caso del noreste, los preferidos son con carne de puerco guisada
y desmenuzada y mezclada con una salsa de chiles rojos secos
(guajillo, cascabel), cebolla, ajo y sal.
El siguiente procedimiento es donde se da la mayor
interacción del colectivo, casi siempre conformado por mujeres,
se colocan sobre una mesa las hojas de maíz o plátano, la masa,
el guiso y las ollas; cada participante con cucharas o espátulas
toma una hoja, embarra la masa y luego, en el centro añade una
parte del relleno, para luego enrollar la masa y dar la forma del
tamal, así, entre conversaciones y la diversidad de olores, se van
acumulando las piezas.
Los tamales son dispuestos en las ollas anchas y altas, de
manera circular, habiendo dejado abajo una parrilla para separarlos
del agua, que al estar evaporándose desde la parte baja, irá cociendo
los tamales poco a poco durante varias horas. La tarea de colocar
los tamales, así como poner la cantidad de agua y manejar la altura
de la flama o las cantidades de leña, según el caso, era y es para las
abuelas, madres, hermanas mayores, que asumían la responsabilidad
de apagar a tiempo los cientos de tamales de diversos rellenos, pero
principalmente frijoles, carne de cerdo y algunos de dulce con
pasas y nueces. A las tres o cuatro horas de haberlos puesto a cocer,
el olor de los tamales ya listos es perceptible, con satisfacción, por
la familia que los observaba y cuidaba todo el tiempo. El alimento
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configura la relación de las personas en el espacio de manera en una
digamos “permanencia dinámica”.
Al prepararse en casa, las relaciones entre los miembros se
estrechan, las conversaciones, el chisme, el rumor, la broma, van
tejiendo las formas de vinculación personal donde el trabajo deja
de tener el sentido cotidiano, para intervenir en un proceso de
preparación y posterior consumo, que genera una secuencia que
va del sacrificio y el trabajo, a la fiesta y diversión.
Además de los antes mencionados, persisten otros tamales
tradicionales, los llamados “borrachos” que eran de 5 a 6 veces la
dimensión de uno normal, estos generalmente llevan grandes rajas
de chiles jalapeños y siguen siendo muy celebrados en la mesa,
especialmente por los adultos varones, quienes regularmente los
utilizan como “cura”, después de una noche de borrachera.
La labor colectiva de preparación, que era previa al ambiente festivo, llenaba la casa de personas en diversas actividades
y del olor característico de los tamales, lo que auguraba la proximidad del festejo, asociándolo con el júbilo y la alegría.
Hoy en día, el consumo de tamales en Monterrey es común
en cualquier época del año, a partir de la venta de establecimientos
fijos, lo que ha permitido que pierda el protagonismo que tenía en
las fiestas decembrinas, así, en la frontera de la semiosfera, este
alimento tradicional comparte su lugar ahora con otros platillos,
incluso extranjeros, que se combinan o lo desplazan de la mesa.
Incluso, afortunadamente, hay una pequeña industria cultural del
tamal, con familias y cadenas especializadas locales y regionales,
así como epicentros de producción tamaleros muy conocidos
como el de Ciudad Juárez, Nuevo León.
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La degustación
Comer, desde una perspectiva psicoanalítica está vinculado con
la fase oral, la primera en la vida de las personas, conexión con
el seno materno que lo provee del alimento necesario, luego el
destete y la sustitución de la leche materna por alimentos que
van a contener aromas, sabores, que perdurarán en nuestras redes
neuronales y comunitarias hasta el resto de nuestros días. Es por
eso que la experiencia del gusto, tan ligada a lo olfativo, es una de
las que nos vinculan a recuerdos muy íntimos
A veces hay que abrir su cuerpo para saber de qué es, lo
que establece un ambiente de ausencia de jerarquías, sociales o
culturales, todos comemos lo mismo. Los frijoles fueron fritos con
la manteca del cerdo sacrificado, la masa de maíz también la lleva
mezclada. Porque la combinación entre el contenido y la masa
es total, el sabor no tiene quiebres, se extiende su contenido, se
disuelve mezclándose en la boca, texturas donde la suavidad es la
característica principal.
Cuando los tamales son de carne de puerco, el principal
sabor que satura nuestro gusto es el salado, pero es la combinación
de la masa de maíz suave, el picante del chile y lo jugoso de la
carne, lo que dan ese sabor característico a cada bocado. Los
tamales secos o resecos son un pequeño pecado que se puede
perdonar a falta de otra cosa o andando apurado o en el camino.
En una ocasión, una mujer de origen oaxaqueño relataba
que cuando hace tamales con hojas de plátano para vender en
Monterrey, tiene que desmenuzar la carne, lo cual no se hace
originalmente en su tierra. Esto nos hace reflexionar en torno a
que, en el norte, la carne en trozos pequeños da un sentido de
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uniformidad en el gusto, pero también es una forma de “hacer
rendir” el producto.
En contraste, la preferencia del consumo denota diversos
orígenes, formas distintas de producir, pero también de disfrutar,
de preferir unas consistencias a otras. Por ejemplo, también es
bastante gustado el comer tamales recalentados, casi a punto
de quedar quemados, teniendo una consistencia más crujiente;
incluso, no faltan los fundamentalistas que prefieren los tamales
“estilo Texas”, tostados en el comal al rojo vivo o hasta las brasas,
quemados en buena parte de la hoja.
Es claro que la hoja de mazorca que es receptáculo para
la preparación y muchas veces como plato mismo, mantiene
raíces arquetípicas en el inconsciente colectivo. Su organicidad,
su fuerza como elemento que nos remite a la tierra, a un vegetal
que es parte atávica de la dieta de generaciones y generaciones en
los distintos contextos demográficos con un mayor o menor peso,
pero siempre ahí.
El tamal se puede ir comiendo uno a uno, no es una porción
de carne o sopa que haya que consumir en su totalidad, permite ir
combinando los distintos sabores e ir poco a poco llenándose, sin
el “compromiso” de acabar con un platillo. Son pequeñas partes,
lo que semeja el carácter colectivo de la preparación y el consumo,
“envueltos” de unos 25 o 30 gramos. Tiene alta portabilidad
debido a su carácter modular, lo que lo convierte en un alimento
fácil de llevar.
El tamal es sumamente versátil, es de una complexión
y tamaño que permite comerlo parado, a veces de dos o tres
bocados, incluso sin plato, usando la hoja de la mazorca en la
que se preparó y cocinó a manera de soporte. El consumo con las
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

123

�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

manos, sin cubiertos metálicos como intermediarios, hace que,
con el tacto, se puedan sentir los cambios de la temperatura, lo
que incluso nos recuerda los postulados tantristas sobre la función
sagrada de este tipo de prácticas.
Así, las manos le anticipan a la boca, que hay una
temperatura adecuada para que no se queme la lengua y le
advierten de determinada consistencia.
Cuando han sido preparados en casa, el evento comienza
cuando se abre la olla y se esparce el vapor oloroso, al recibirlos es
bueno esperar a que se enfríen un poco y ello mismo conlleva una
especie de espera ritual.
En cambio, cuando son comprados, se puede recurrir a dos
tipos de puestos, por un lado, están los callejeros, casi siempre
atendidos por la misma mujer que participó en el proceso,
conoce en qué lugar están colocados los de cada guiso y los
entregan aún calientes, para su pronto consumo. Por otro lado,
están los comercios establecidos, en donde se pueden refrigerar
en paquetes que consisten en un plato de unicel, forrados con
plástico, de modo que quien los compra debe ir a recalentarlos, ya
sea al vapor, o en el comal.
A diferencia de los puestos callejeros, comprar los
tamales refrigerados no conlleva el sentido del olfato, que si nos
puede avisar de aquel sabor que pronto llenará nuestras papilas
gustativas.
Así pues, esta nueva oferta culinaria, desplaza la semiosfera
que conlleva el proceso de producción, hasta el consumo festivo
de este platillo, que de manera remota nos vincula con lo casero,
lo familiar, las viejas cocinas, lo religioso.
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

A manera de cierre
Nuestros espacios cotidianos y extraordinarios, como los
festivos, están dotados de capas de significación establecidas
por el lugar que ocupan los estímulos que recibimos mediante
nuestros sentidos. La degustación y el aroma son un patrimonio
intangible, que asegura una herencia cultural.
Alimentos tradicionales como los tamales todavía nos
remiten a las vivencias de la infancia, donde las fiestas tenían
olores y sabores y sonidos específicos, atmósferas colectivas y
alegres, por tanto, se presentan como una resistencia, a la invasión
de una serie de productos extranjeros que pretenden ocupar un
lugar en las mesas y costumbres de nuestro hogar.
En la semiosfera de la elaboración y consumo de los
tamales en eventos festivos, la frontera antes estaba delimitada
por platillos y gustos que nos eran ajenos, pues eran costosos o
formaban parte de otras culturas.
Somos testigos de un radical cambio de paradigmas en
lo que a alimentarse se refiere, y será necesario analizar estos
cambios en sus consecuencias en la salud, pues, por ejemplo,
muchos de estos productos contienen ingredientes con poca
fibra, exceso de azúcares y elementos hidrogenados, saborizantes
artificiales, grasas saturadas, etc.
Así mismo, debemos considerar el impacto en los
productores locales, tanto del producto mismo, como de
los diferentes elementos que se requieren para elaborarlos,
colapsando formas de vida agrícolas, principalmente, que
están siendo sustituidas por lo que ahora se consideran nuevas
“necesidades”.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

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�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

Hay un tránsito entre la preparación directa de los
alimentos, a la transferencia de esta actividad a establecimientos
privados, no es comida preparada en ese momento cerca del
consumidor, sino a distancia, siendo un receptor pasivo de los
alimentos. El involucramiento de nuevas empresas dedicadas a
estos ramos, las transformaciones de las preferencias del gusto en
las nuevas generaciones, son fenómenos de carácter económico y
cultural de una enorme relevancia y que deberían partir de una
búsqueda a fondo de las formas cotidianas que han favorecido y
favorecen la calidad de vida en las familias.
Las consideraciones acerca del valor de estas formas
de comer, habitar y degustar no pueden cuantificarse pues se
decodifican en una inconsciente memoria remota, disparada
por el aroma y el sabor inmediato, detonando un sentido de
pertenencia, de ubicación en el tiempo y en el espacio, todo lo
cual, finalmente dará sentido a la perspectiva y prospectiva de los
sujetos.
La antropología y otras ciencias sociales deberán arriesgarse en estos ámbitos de la expresión de las culturas, saliendo de
los temas y metodologías tradicionales. Reconocer la importancia que merecen temas como éstos, que nutren la vida de nuestros
habitantes, temas para los que no hay herramientas comunes ni
sencillas, y que requieren perspectivas transdisciplinarias para
identificar la complejidad de su importancia, no sólo en el ámbito sociocultural sino de -por ejemplo- salud, biodiversidad y
nutrientes.
Es probable que hechos como las transformaciones en el
consumo de alimentos vayan a favor de lo que Dorfles (1974) llama
la muerte de una metáfora “… el progresivo desgaste del lenguaje y
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

de sus expresiones y por las transformaciones que muchas veces
se producen en la relación entre significante y significado…”
(p. 87), una banalización de un acto fundamental para la vida y
que tiene consecuencias directas en la salud, en las que el hecho
mencionado repercute a través de enfermedades, las más de las
veces crónico-degenerativas, que van generando un estado de
malestar en los consumidores tarde o temprano.
El conjunto de sabores que constituyen el patrimonio
de una identidad cultural profunda, constituye un paradigma
innato de articulaciones entre estímulos que habían permitido
establecer una más directa relación entre el alimento y el propio
acto de alimentarse. La comida rápida, los servicios de comida
a domicilio y toda una parafernalia en torno a las modas en este
ámbito, han ido logrando una desconexión entre ese paradigma y
otro que pretende imponerse a través de medios de comunicación
y una comercialización con una publicidad intensiva para
reconfigurar el gusto colectivo.
Los tamales son una de las puntas del iceberg de un
conjunto de saberes y sabores que permanecen y resisten los
viejos y nuevos embates, que aun habiendo vivido un proceso
de hibridación, mantienen un contacto directo con otras formas
auténticas de expresión cultural -y solo un ejemplo-, de cómo la
rapidez intenta sustituir la vivencia de la ancestral forma lenta
de preparación y de consumo, la alimentación se ha convertido
en un mecanismo comercial que nos desvincula del placer de
cocinar y convertir la mesa en el mejor sitio para ser quien se es.
Somos responsables de comprender la enorme importancia de las
formas de vida que han llevado a la población a alimentarse hasta
hace poco de manera correcta, en este último sentido habría que
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-89

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�Alejandro García / La otra resistencia cultural: el gusto constructor de identidad

recordar que no obstante el paso del tiempo y la vida urbana,
los tamales siguen siendo un alimento natural y mayormente
orgánico.
La academia debe tomar su responsabilidad para afrontar
este tipo de temas y detectar los ámbitos donde la pérdida
de identidad está vinculada con una evidente presencia de
enfermedades crónico-degenerativas, posibles a partir del abuso
en el consumo de nuevos alimentos chatarra, así como maneras
de comer, en forma apresurada y sin placer.

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

“¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y
movimiento social durante la crisis hídrica
en Monterrey, México, desde el sentido común
de Gramsci.
“It’s not drought, it’s looting!” Propaganda
and social movement during the water crisis in
Monterrey, Mexico, from Gramsci’s common sense.
Luis Alejandro Martínez-Canales1
Resumen: Se propone el sentido común (senso comune) de Antonio
Gramsci para aproximarse a las «certezas» en las informaciones sobre
la emergencia hídrica en Monterrey, México, durante 2022. El senso
comune se presenta como un cúmulo de conocimientos que proporciona
una certidumbre paradójica frente a sucesos que descomponen la rutina
urbana. El cuestionamiento guía es si la coyuntura noticiosa del déficit
de agua daría pie, en el largo plazo, a un movimiento social que suponga
un sentido común diferente al gubernamental hegemónico. Se analiza
la información aparecida en medios masivos, ofrecida por autoridades,
y la originada en redes sociales y actos públicos del “Frente de
Organizaciones Ciudadanas por la Defensa del Agua NL”. Se describe el
escenario de incertidumbre metropolitano como una circunstancia que
1 Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
Social (CIESAS) Noreste. Monterrey, Nuevo León, México. alejandro.
mtzcanales@gmail.com

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

acogería colectivos de mayor convocatoria para fraguar un pensamiento
y acciones frente a fenómenos que como el desabasto de agua, ponen en
riesgo la gobernabilidad de la población.
Palabras clave: Sentido común, escasez de agua, contingencia de vida,
colectivos urbanos, medios masivos
Abstract: Antonio Gramsci’s common sense (senso comune) is
proposed to approach the “certainties” in the information on the
water emergency in Monterrey, Mexico, in 2022. The senso comune
is an accumulation of knowledge that provides a paradoxical certainty
against events that disrupt the urban routine. The guiding question is
whether the news situation of the water deficit would give rise, in the
long term, to a social movement that assumes a different common sense
from the hegemonic one. The article analyzes the information that
appeared in the mass media, offered by authorities, and the information
posted on social networks and disseminated in public events by the
“Frente de Organizaciones Ciudadanas por la Defensa del Agua NL”.
The scenario of metropolitan uncertainty is described as a circumstance
that would embrace groups of greater convocation to forge thinking
and actions against phenomena that, such as the shortage of water, put
the governability of the population in the struggle.
Keywords: Common sense, water scarcity, life contingency, urban
groups, mass media

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

Introducción
Durante 2022 Nuevo León vivió una larga temporada de sequía,
tal vez no tan extraordinaria como el desabasto de agua potable
que padeció la zona metropolitana de Monterrey (ZMM), entre
marzo y septiembre de ese año. 2 Desde febrero las entonces
entrantes autoridades estatales alertaron sobre el bajo nivel de las
tres presas que surten del vital líquido la metrópoli; informaron
que comenzaría una campaña de racionamiento que suspendería
el suministro un día a la semana por zonas y municipios.
Sin embargo, los cortes fueron prácticamente a discreción,
impidiendo que la población planificara su consumo diario. La
errática estrategia oficial se acompañó de decenas de pipas que
repartieron el vital líquido por cientos de colonias; compañías
que venden agua en garrafón se unieron a la tarea gubernamental
de repartirla gratuitamente, tratando así de contrarrestar los
reclamos de la ciudadanía sobre el desmedido usufructo del
recurso por parte de éstas.
Aunque para inicios de septiembre de 2022 la
circunstancia pareció superarse, el riesgo de un nuevo episodio
permanece. El abasto de agua de Nuevo León “está agarrado
con pincitas”, declaraba el director general de la Cuenca del Río
Bravo de la Comisión Nacional de Agua (Conagua) en noviembre
del mismo año. Advertía que “si el agua de [las presas] La Boca y
Cerro Prieto se sigue usando como hasta ahora, el vital líquido
alcanzaría hasta marzo o abril de 2023” (Cavazos &amp; Pérez,
2 La ZMM se integra por los municipios de: Apodaca, García, General
Escobedo, Guadalupe, Juárez, Monterrey, San Nicolás de los Garza, San Pedro
Garza García y Santa Catarina (Gobierno de Nuevo León, 2020).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

2022). En los últimos días de 2022, el mismo organismo matizaba
enumerando acciones para garantizar el abasto “y avanzar hacia
el equilibrio hídrico de las cuencas” (ABC, 2022). Destacaban
la “restitución hidráulica” de arroyos, la perforación de pozos
exploratorios y la construcción de un segundo acueducto en el
embalse “El Cuchillo”; así también mencionaba el proyecto de la
presa La Libertad, que llegaría a unirse a las tres actuales (ídem).
Sobre los responsables del desabastecimiento se
sucedieron señalamientos no del todo nuevos, si consideramos
que los destinatarios eran conocidos y se repetían de otros
acontecimientos de dominio público: la población acusando al
gobierno de falta de planeación y de contubernio con industrias
favorecidas con un suministro preferencial, funcionarios estatales
subrayando el uso inadecuado de la población y acusando al
gobierno anterior por no haber tomado acciones preventivas.
Los posicionamientos que aparecieron durante semanas
en medios regionales y nacionales, así como en redes sociales,
partían de tales acusaciones reproducidas como «certezas» a
través de las cuales, por un lado, la población en general suele
opinar sobre los problemas que aquejan a Monterrey3 provenidos,
según su perspectiva, de la corrupción e ineficiencia del gobierno;
y, por el otro, las autoridades justificando las desavenencias como
resultado de decisiones y hechos que competen a todos.
Algunos colectivos civiles hicieron suyo el reclamo
ciudadano bajo la consigna “No es sequía, es saqueo”. El
autodenominado “Frente de Organizaciones Ciudadanas por
3 ZMM, Monterrey y metrópoli aparecerán como sinónimos. Cuando
haga referencia al municipio de Monterrey, así lo aclararé.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

133

�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

la Defensa del Agua NL” (FOCDA)4 irrumpió pocas semanas
después del aviso sobre el racionamiento. El Manifiesto publicado
en redes sociales confrontaba la versión oficial:
Las últimas semanas nos han inundado con noticias sobre la
falta de agua, pero hay una pregunta que permanece, en el mejor de los casos, contestada vagamente ¿Por qué no hay agua en
Nuevo León? A veces pasa completamente a segundo plano en
un intento de hacer ver la escasez de agua como una cuestión
enteramente natural y en otros casos, se culpabiliza a la persona promedio. Pero sin duda hay una tercera vía para darle
respuesta a este cuestionamiento: no es sequía, es saqueo (Manifiesto FOCDA, 28 de marzo de 2022).

Para el Frente, continúa el Manifiesto, la pregunta clave es
“¿Quiénes son los dueños del agua en México?”, pues “ni la escasez
tiene un origen meramente natural ni las personas de a pie cargan
con la culpa”. Agregan: “¿A qué hace caso un gobierno como el
nuestro, al poder económico o al pueblo?”. El FOCDA aseguraba
que la falta del líquido partía de una selectiva regulación en la que
refresqueras y embotelladoras tienen prioridad sobre la población.
Esta declaración sobre la gestión del agua es una «certeza»
constituyente del sentido común metropolitano respecto a sus
actores y políticas, que, desde luego, no son exclusivas de Nuevo
León. Su penetración en la población, aún insuficiente para pensar
en una mayor convocatoria, resultó positiva pues patentizó que
el agua no es un recurso priorizado para sus habitantes:
Coca Cola, las cerveceras, [la acerera] Ternium, entre otras
empresas…estamos reunidos aquí para ponerles un alto…nos
4

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En adelante Frente o FOCDA
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

están queriendo culpabilizar a nosotros, gente de a pie, por la
escasez que no es ni una escasez: ¡es un saqueo de toda nuestra
agua! Nosotros no somos responsables de lo que está pasando,
los responsables están en Agua y Drenaje [de Monterrey], el
arquitecto Juan Ignacio Barragán [director general de esa dependencia]… ¡son ellos los que están acabando con toda nuestra
maldita agua! (Mitin FOCDA, 5 de junio de 2022).

La aseveración fue catapultada por la inercia de noticias,
datos que suelen pasan inadvertidos o no se consideran materia
informativa, aparecieron indiscriminadamente; sucedió con el
ofrecimiento del gobierno federal de “estímulos fiscales” a las
empresas que cedieran agua para consumo doméstico, empresas
algunas que lograron concesiones entre “2009 y 2020” con
vencimiento hasta “2034” (El Financiero, 28 de junio de 2022). En
la misma publicación se ofrecían porcentajes: del total del agua
extraída de fuentes subterráneas (“4 mil 895 litros por segundo”),
“el 60 por ciento se destina al público urbano; 32.3 por ciento a la
industria;5 4.1 por ciento a servicios y 3.5 por ciento al uso agrícola”.
Los datos que no se leían en los comunicados del gobierno
del estado, los presentaba la Conagua con especificaciones
relevantes: “La producción de acero, cerveza, refrescos, carbonato
de sodio, embutidos, carbón, aceites, azúcar, la industria
inmobiliaria” acaparan el agua en Nuevo León, asimismo “34
personas físicas”, entre empresarios y exgobernadores (Ramírez,
2022, párr. 1). En la misma nota, un vocero del FOCDA lamentaba:

5 Este 32 por ciento repartido “entre más de un centenar de empresas,
las cuales acaparan 49 millones 960 mil 285 metros cúbicos de agua” (El
Financiero, 18 de junio de 2022).
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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

“Mientras, la ciudadanía sufre por ″tandeos‶6 del vital líquido que
les llega de madrugada e insuficientemente” (ídem).
Además de la estadística, espacios noticiosos en la red
comenzaron a tomar testimonios y posicionamientos del Frente.
Los voceros recordaban que si bien los últimos dos años la lluvia
estacional no alcanzó el promedio, resultaba “extraño” que “en
apenas siete meses la presa de La Boca” se secara, cuando durante
julio de 2020 estaba por encima de su capacidad con riesgo de
sobrellenado (Ramírez, 2022).
Si el estado no es capaz de regular el agua, si los empresarios
son los héroes del cuento “donando” de sus fuentes como quieren pintarlo, y si las embotelladoras se dedican a vender agua
¿cuál es el siguiente paso en un gobierno como el nuestro? la
privatización (párr.6).

El desabasto de agua, en efecto, encontraba algunas de
sus razones en la falta de prevención de distintos gobiernos. En
particular se señalaba a los dos más próximos, el sexenio 20092015, cuyo gobernador fue Rodrigo Medina de La Cruz, y el 20152021, que tuvo como mandatario a Jaime Rodríguez Calderón.
Entre 2011 y 2012 ocurrió el que, hasta entonces, fue
considerado como el periodo de sequía más severo de los últimos
50 años en la entidad (Vargas, 2022).7 En ese periodo, la población
que se vio afectada por el desabasto de agua fue, principalmente,
6 Distribución de agua de riego alternativamente o por tandas.
Diccionario de la Real Academia Española. Aunque también se aplica a la
distribución de agua para uso urbano, como en este caso. Nota de la editora.
7 Durante 2011 se registraron pérdidas en más 40 mil hectáreas de
cultivos, así como la muerte de más de 9 mil cabezas de ganado (Vargas, 2022).

136

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

la del sur de Nuevo León, de características rurales en su mayoría
(ídem). Durante el sexenio del gobernador Medina, emergió el
proyecto “Monterrey VI”, cuyo propósito era traer agua desde el
río Pánuco, en el norte de Veracruz, y garantizar con ello el abasto
para la ZMM. El proyecto, que incluía un acueducto de más
de 500 kilómetros de largo, también beneficiaría a Tamaulipas,
entidad limítrofe (IAGUA, 2014). Acusaciones de corrupción
que, a la fecha, no han ocasionado acciones legales, indujeron al
gobernador Rodríguez a desestimar esta obra, aunque sin tomar
otras acciones preventivas. Acaso la propuesta de la nueva presa
“Libertad” (que durante 2023 seguía en construcción) parecía
evidenciar la atención gubernamental a una potencial situación
de emergencia como la que sobrevino en 2022.8
En agregado a las declaraciones que buscaban respaldar la
inoperancia de pasadas administraciones, el gobierno del estado
se apresuraba a retomar el argumento de la anormal sequía:
“Para los que no creen en el cambio climático, aquí están las
consecuencias”, justificaba Samuel García Sepúlveda, gobernador
de Nuevo León; 9 “Esto es claramente el resultado del cambio
climático: una zona semidesértica se vuelve más seca” (Boyle,
2022, párr.7). La declaración sucedía cuando algunas colonias de
Monterrey llevaban ya “50 días sin agua corriente” (ídem).
Mítines y marchas, además de publicaciones en redes
sociales, fueron la base para que el FODCA confrontara los
8 Durante 2018, un nuevo problema de desabasto en la región del sur
de Nuevo León ocasionó acciones emergentes para restituir el servicio de agua
a más de 7 mil personas, aunque no significaron toma de decisiones de más
largo plazo (El Universal, 2018).
9

Sexenio 2021-2027.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

argumentos oficialistas; ya fuera en la explanada de palacio de
gobierno o en otros sitios públicos, demandaba la restitución
inmediata del suministro. Aunque su forma de manifestarse era
desagradable para algunas personas que veían interrumpida su
jornada por el paso de una marcha o se incomodaban por las
denuncias a viva voz que a veces incluyeron palabras altisonantes,
el mensaje representaba una «certeza»: la mala administración
gubernamental y el acaparamiento del sector empresarial habían
sido la causa de la falta de agua. Aun así, la desigual aparición
en medios masivos de las posturas defendidas por el Frente, más
la situación de incertidumbre e inseguridad que caracteriza a
Monterrey, favorecieron la versión del gobierno y la negociación
en detrimento de la identificación de responsables como se
exigía. Las «certezas» son un elemento empírico clave para pensar
conceptualmente, como explicaré en breve.
Propósito, trabajo empírico y bases teóricas
El cuestionamiento que guio mis indagaciones es si el déficit
de agua provocó la emergencia de un movimiento que cuenta
con el alcance y penetración para la instauración de un
sentido común diferente al gubernamental de características
hegemónicas. Complementariamente, cabe preguntarse qué
aspectos contenidos en el reclamo y demandas de la población,
congregadas por el Frente, son muestras del buen sentido (buon
senso) inmerso en el conglomerado de ‘verdades’ o conocimientos
del sentido común preponderante.
El propósito vigente de la investigación es proponer
ambos conceptos, sentido común y buen sentido (Crehan, 2016;
138

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Gramsci, 1984), para aproximarse a fenómenos cuya influencia
socava y modifica, de forma ambivalente, la rutina poblacional,
a la vez que condiciona su situación de incertidumbre como
característica primordial de la vivencia en las grandes ciudades.10
Respecto al registro que efectué, éste valoró un atributo
evidente en los medios: informaciones muchas de las cuales
se repetían, aunque con diversos matices. No obstante que el
número de notas revisadas fue mayor que el consignado en este
artículo, elegí aquellas cuya sintaxis y redacción ofrecían claridad
y precisión, independientemente de su veracidad u objetividad.11
Por otra parte, aunque fue evidente la profusión de las versiones
oficiales, el cometido no era dilucidar entre notas producto del
genuino interés periodístico frente a boletines de prensa, muchas
veces, transcritos por el reportero encargado de la fuente. De
la misma manera, tampoco me propuse rastrear evidencias que
soportaran la denuncia del Frente (ni de ningún otro actor)
acerca de la desigual cobertura.
Desde una perspectiva siempre cualitativa, no realicé
juicios de valor sobre la veracidad o imparcialidad de las notas
periodísticas o reportajes consultados. Es conocido que ciertos
medios, por su cercanía con la fuente gubernamental, pueden
10 El estudio se propone, en el mediano y largo plazo, dar seguimiento
a la actividad de los colectivos, más allá de la coyuntura del déficit de agua.
11 Además de la precisión, busqué que los medios citados en el artículo
ofrecieran una versión relativamente diversa, a pesar de que el fenómeno que
se comunicaba daba pie a la reiteración de actores y sus posturas. La diversidad
de fuentes, a lo largo de mi monitoreo, devino en amplitud de detalles como
una pauta para el proceso de síntesis informativa que realicé. Otro criterio
primordial se fincó en citar distintos medios, aun cuando las notas, en términos
generales, repetían datos y declaraciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

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�Luis Alejandro Martínez / “¡No es sequía, es saqueo!” Propaganda y movimiento social

inducir respuestas de manera deliberada, de algún funcionario
de gobierno, con distintos fines; a la par, quienes detentan una
opinión contraria a la oficial, muy probablemente aleguen falta
de probidad u honestidad por parte de las autoridades. Ninguna
de las dos situaciones convierte a priori una nota o reportaje en
“correcto” o “incorrecto”, pero es claro que pueden jugar en favor
de una percepción inadecuada de los hechos, que homogeneice los
referentes en los que la opinión pública asienta sus comentarios.
Es acerca de esto que el artículo explora.
En la lógica de los dos párrafos anteriores, la cantidad y
celeridad de la información actualizan la tesis gramsciana del
senso comune, respecto a la dificultad de asimilar con detenimiento
la deriva de discursos y versiones. Se identifica, no obstante, un
hilo conductor cimentado en una tentativa de reconfiguración
del sentido común hegemónico nutrido por la propaganda
gubernamental, que apelaba a la cordura y a disminuir las
tensiones provocadas por el desbordamiento de la situación.
Entre marzo y septiembre de 2022 llevé a cabo un
seguimiento en campo y en redes sociales del FOCDA, al que
identifiqué como un actor sobresaliente en el debate y conflicto
desencadenados por la sequía y el desabasto de agua potable en
la ZMM. Conformado por más de 15 organizaciones civiles12 el
Frente congregó la frustración y la incertidumbre que condicionó
la rutina metropolitana durante varios meses. Aproveché mítines y
marchas que tuvieron lugar en plazas públicas y céntricas avenidas
de Monterrey capital, para hacer un registro escrito y de audio del
12 Entiendo por organizaciones civiles (o ciudadanas) cualquier grupo de
personas voluntarias y sin ánimo de lucro que operan en favor de ciertas causas
de interés común o general; su movilización puede ser local, regional, etc.

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posicionamiento, datos y demandas concomitantes. En medios
electrónicos di seguimiento a desplegados, entrevistas y ruedas de
prensa auspiciados por el gobierno de Nuevo León, en particular
Agua y Drenaje de Monterrey, dependencia responsable del
suministro de agua en la ZMM. Publicaciones basadas en acciones
de los ayuntamientos metropolitanos y de la Conagua también
fueron insumo para el inacabado y amplio registro.
Volviendo al Frente, su conformación es diversa por el
número de colectivos y, asimismo, por el perfil de quienes los
integran. El rango de edad va desde agrupaciones conformadas
por jóvenes entre 20 y 30 años, estudiantes y profesionistas,
hasta adultos entre 40 y 70 años (hombres y mujeres) dedicados
a la docencia y a la abogacía, entre otras profesiones y empleos.
Aunque suelen interesarse en distintas problemáticas locales y
nacionales, compartieron en el FOCDA su tiempo y recursos. 13
Como ya adelantaba, la base conceptual recupera el
sentido común (senso comune): un cúmulo de conocimientos
que proporciona una seguridad paradójica frente a sucesos que
descomponen la rutina de la urbe. El sentido común “tiende a creer
que lo que existe hoy ha existido siempre” (Gramsci, 1984, pág.
61), aunque sus supuestos se modifican frente a nuevas realidades;
posee una base cultural de conocimientos morales e intelectuales
“que son asimilados, con frecuencia inconscientemente, a partir
del mundo que nos toca vivir” (Crehan, 2016, pág. 184). Estos
13 La identificación individual de las personas adherentes al Frente no es
relevante para la parte de la investigación que constituye este escrito. Además,
algunos de sus miembros con los que conversé brevemente para cotejar ciertos
datos, hicieron hincapié en que las actividades debían reconocerse como del
Frente por encima de sus miembros en lo individual.
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conocimientos explican esa realidad que durante nuestra infancia
concuerda con los lugares y personas con las cuales socializamos:
familia, escuela, vecindario; conforme nos adentramos en
otras relaciones y entornos, nuestro sentido común “resultará
modificado y aumentado”, aunque su mutabilidad no es siempre
perceptible debido a que la cotidianidad acapara nuestra atención
(ídem).
El sentido común propuesto por Gramsci es
“intrínsecamente asistemático” (Crehan, 2016, pág. 84). Se
caracteriza como un saber “inmediato, ligado a la resolución de
conflictos o necesidades ocurridos en la vida cotidiana”; esta
cercanía con el día a día dificulta la reflexión sobre lo que se vive
y sus causas, por lo que el conocimiento de una situación dada
suele no problematizarse (Bravo, 2006, s/p). Al carecer de una
concepción única, el carácter fundamental del sentido común
“es el de ser una concepción del mundo disgregada, incoherente,
inconsecuente, conforme al carácter de las multitudes” (Gramsci,
1984, p.303). Se trata, asimismo, de una concepción fragmentaria
que surge de “la posición social y cultural de las masas de las que
es su filosofía” (Crehan, 2016, pág. 85), por lo que su naturaleza
es más compleja que la sola potestad por parte de un gobierno.
Gramsci subraya que el sentido común no se relaciona
exclusivamente con “las masas”: “En cierta medida, todos
vivimos en un mundo con sentido común, solo que no en el
mismo: Toda clase social tiene su propio sentido común” (citado
por Crehan, 2016, p.85). El sentido común hace concurrir
verdades que comparten características, pero “en su conjunto
son demasiado múltiples y variadas como para constituir un
sistema coherente” (Crehan, 2016, pág. 84). La multiplicidad de
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verdades es el resultado de una concepción pluritemporal de la
realidad experimentada por las masas, que contiene elementos
de conflictos presentes y pasados (Filippini, 2017); todos pasan
por el tamiz de una interpretación situada de los acontecimientos
de acuerdo con la vivencia de cada persona: los riesgos asumidos
debido a la situación de inseguridad; las oportunidades laborales
que le han permitido (o no) cierta movilidad social, o su
experiencia con la falta de agua a través de los años originada en
la fragmentación económica y urbana.
Gramsci no se refiere a las masas en términos peyorativos,
empero, acota que una masa humana “no puede distinguirse a sí
misma” o “independizarse” si no se organiza, y esta capacidad
no es posible sin intelectuales (Crehan, 2016, pág. 66). Por
«intelectuales», Gramsci se refiere a sujetos que hagan las veces
de dirigentes que logren un nexo entre acciones y pensamiento;
se trata de un proceso “largo, difícil, lleno de contradicciones, de
avances y retiradas, de desbandadas y reagrupamientos” (ídem),
propio de la dialéctica, en este caso, entre el Frente y una población
afectada por decisiones de gobierno, pero también por sus propias
respuestas y vacilaciones ante la incertidumbre que padecen.
Gramsci observa en las vacilaciones la causa de que no
cualquier colectivo trascienda. La complicación sobreviene
debido a que las responsabilidades frente a la inequidad que
se combate, sólo son asumidas por agrupaciones sin una clara
relación con acciones que co-responsabilicen a sectores de la
población. De forma análoga (e irónica para el caso esbozado)
Gramsci se refiere a las multitudes reunidas circunstancialmente
como las que se cubren “durante un aguacero bajo un cobertizo”
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(1984, p. 153), sin estar compelidos en la resolución de sus
problemas.
La contingencia o incertidumbre da lugar a reacciones en
las que cunden la indolencia y los prejuicios. A través de estos
aspectos negativos presentes en el sentido común se determinan
las formas para la incorporación de las masas al “Estado en sentido
amplio” (Casas, 2022, s/p): “actividades económicas, políticas
e ideológicas” que un gobierno o una clase dirigente justifican
como imperativas, “obteniendo para ello el consenso, activo o
pasivo” de la opinión pública (ídem). 14
Emprender campañas con todos los recursos con los que
cuenta a su disposición un gobierno, despliega indefinidamente
relatos que explican una situación límite sin perjuicio del poder
que ostenta. Inducir en la población la urgencia de modificar el
consumo doméstico de agua cae en terreno fértil, un conjunto
de ideas y criterios hegemónicos se van arraigando como sentido
común en las masas, reproduciendo las desigualdades existentes
e interiorizándolas como la realidad posible, sin alternativas
viables salvo por un cambio en su actitud (Casas, 2022).
En circunstancias como las descritas, el sentido común es
un espacio toral de lucha para superar «certezas». Para los sucesos
en que me centro, franquear las verdades preponderantes implica
una colectividad cuyo lenguaje y demandas sean reconocidos por
quienes se sienten o se perciben como afectados; los mensajes
14 Entiendo por opinión pública, una forma de pensar compartida
por una población (las masas para este caso) acerca de un tema o problema
(social, cultural, político, etc.) que les es de interés. El interés puede surgir de
las implicaciones que el fenómeno en cuestión tiene para dicha población y/o
inducida por una estrategia de comunicación o propaganda.

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deben ser cercanos a la vivencia de la gente que padece la falta de
agua potable. Los comunicados en redes sociales y los compartidos
a pie de calle deben compatibilizar con el buen sentido (buon
senso) que forma parte del sentido común de los estratos sociales
que soportan en mayor magnitud coyunturas como la presentada
en Monterrey durante 2022.
Como lo he enunciado ya, el sentido común puede
representarse como un conjunto de certezas que incluyen
pensamientos y posturas de dudosa veracidad; pero también
contiene lo que Gramsci denomina buon senso. El sentido común
no es solamente un ente que debe transformarse en beneficio
de la sociedad, es, igualmente, un conjunto de conocimientos
y verdades que un gobierno o una clase élite defenderán para
garantizarse el control de la opinión pública y la perseverancia
en el poder, si bien este cometido nunca ocurre de forma
absoluta (Crehan, 2016). Lo que Gramsci identifica como
buon senso es un conocimiento de otra naturaleza, más real en
tanto puede relacionársele con una ética fundada, por ejemplo,
en una solidaridad más reflexiva que mecánica, asumida
desde un posicionamiento que supere el axioma en el que
descansa la elección de ayudar. Es esta posibilidad, establecida
conscientemente, la que puede confrontar la permanencia de un
sentido común hegemónico.
La hegemonía es otro concepto tratado por Gramsci,
íntimamente relacionado con el senso comune. A diferencia del
dominio (también dilucidado por el pensador sardo), cuya forma de
control reside en la coerción y la fuerza física, la hegemonía permite
a un gobierno alcanzar consensos basados en una negociación –
desigual por antonomasia – con una diversidad de detractores
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como pueden ser los grupos civiles.15 La capacidad de comunicar
de un gobierno logra que sus mensajes alcancen cualquier espacio
informativo, esto opera en favor de la díada “coerción-consenso
en función de un ″nosotros-ellos‶ como garante de las formas
imperantes” (Puentes &amp; Suárez, 2016, pág. 451).
El sentido común comprende un proceso dentro del que
coexisten la coerción, la violencia, y formas de resistencia y, al
mismo tiempo, una aceptación (explícita o implícita) de prácticas
gubernamentales de sujeción, así como “un conformismo social
y una subordinación más o menos voluntaria que, a la larga, se
hace legítima”; tal consenso da “sustento simbólico y físico al acto
mismo de la dominación” (Puentes Cala &amp; Suárez Pinzón, 2016,
pág. 451).16 La subordinación desde la mirada gramsciana parte
del individuo como “ser estratificado” compuesto por elementos
“estrictamente individuales junto con otros socialmente
determinados” en un continua tensión que reproduce la
circunstancia de una sociedad dividida (Filippini, 2017, pág. 108).
En este complejo escenario emergen colectivos que intentan
organizar otro tipo de significados recuperados de sectores de
población a los que ellos mismos pertenecen, rescatando, a la par,
un papel en el ejercicio del poder (Puentes &amp; Suárez, 2016). En
15 La tesis gramsciana históricamente parte de la “descorporativización
del proletariado” y la cimentación de “alianzas que incluyan a todos los que
tienen similar situación de explotación” con el fin de fundar una “nueva
hegemonía” (Albarez Gómez, 2016, pág. 153).
16 Gramsci veía en el conformismo una tendencia que estandariza
el modo de pensar y de actuar, obligando a la “voluntad colectiva” a actuar
bajo el impulso emergente “de un héroe, de un hombre representativo”
que aprovechaba “factores extrínsecos” que se componen y descomponen
continuamente (1984, p.153).

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medio del caos que representa la carencia de agua, surgen voces
exigiendo que se garantice el servicio a hospitales y escuelas por ser
instituciones que albergan personas con una necesidad inmediata
y vital; otros subrayan las desiguales condiciones entre distintas
colonias y municipios, opinando que el agua debe ser primero para
personas de clase social pobre que no tienen otra manera de hacerse
del líquido si no es mediante la tubería que llega a su casa. Estas
manifestaciones pueden considerarse como ejemplos del buon senso
radicado dentro de la confusión consustancial al senso comune.
Gramsci sostiene que este tipo de alusiones a la particular
contingencia de ciertos grupos poblacionales, son insumos
potenciales para crear movimientos de oposición que logren revertir
decisiones de la autoridad. El buen sentido alberga hechos “cuya
″verdad‶ no precisa evidencia” (Crehan, 2016, pág. 10): atiendan
primero a los hospitales y lleven agua a los más pobres, son ideas
perennes a las que agrupaciones que quieran organizar acciones de
solidaridad o de defensa deben prestar atención; serían un punto
de partida en sus afanes de convocar nuevos adeptos a través de un
discurso político alternativo, afín a causas sociales concretas.
¿Son movimientos o agrupaciones como a los que me
refiero potencialmente «intelectuales» de las masas? ¿Su propósito
explícito es actuar en consecuencia con esas masas?, Este artículo
no define a los colectivos como intelectuales, pero sí analiza una
situación que genera conjeturas al respecto.
Sequía versus saqueo en una urbe contingente
Como he argumentado antes, la vivencia de problemas y
complicaciones de las personas son, en principio, condicionadas
individualmente; así lo es la subjetividad que nace de las experiencias
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de vida y de las condiciones bajo las que ésta se desarrolla. Cada
estrato social así como posee un sentido común, de acuerdo con
Gramsci (Crehan, 2016), en consonancia posee una visión sobre su
acontecer y sobre las formas que responden a situaciones de riesgo
o para aprovechar oportunidades de diversa índole.
Las distintas maneras de acoger la realidad rutinaria se
estructuran bajo lo que llamaré “contingencia de vida” (Lorey,
2016). La contingencia o incertidumbre que he mencionado en
páginas anteriores sobreviene de la “precarización” que, como forma de gobierno, “abarca la totalidad de la existencia” y no implica
únicamente una magra economía o puestos de trabajo inseguros
(Lorey, 2016, pág. 17). La contingencia es ambivalente: “amenaza
y constricción” y, al mismo tiempo, “nuevas posibilidades de vida
y trabajo” (ídem). Puede conjeturarse que la inseguridad social en
la que se sitúan actualmente las zonas metropolitanas se mantiene bajo un “umbral” que permite al gobierno regular los riesgos y
las posibilidades de conflicto (Lorey, 2016).
Durante el estiaje algunas resoluciones oficiales
lograron restringir parcialmente reacciones que inducían a la
ingobernabilidad. Un ejemplo concreto: la disposición de pipas
que surtían con agua a muchas de las colonias de los municipios
metropolitanos; esta acción, replicada decenas de veces por la
propaganda gubernamental, apoyaba el propósito de reencausar
las negociaciones con cientos de pobladores que cerraban
avenidas; junto con una fila de carros cisterna varados a lo largo
de la avenida Garza Sada, se observaba a funcionarios intentando
convencer a los manifestantes de liberar la importante vía.17
17

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Se trata de una arteria vital para el desfogue de tráfico vehicular
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Los cierres mostraron que el desabasto generó un descontento
generalizado que podría extenderse a gran parte del noreste
mexicano en el corto plazo.18
La acusación pública “no es sequía, es saqueo” se situó en
el seno de una sociedad sumamente desigual. La ZMM, la segunda
más poblada del país, concentra 5 341 171 habitantes (INEGI,
2020).19 A pesar de que son los municipios de Nuevo León que no
forman parte de la metrópoli los que aparecen calificados en niveles
de “pobreza”, “pobreza moderada” y “pobreza extrema” (CEFP,
2018), varios enclaves actualmente toleran una situación precaria
en cuanto a la disposición de servicios públicos y seguridad.20
Para abundar sobre la conformación y reproducción
de un sentido común particular de Monterrey, me referiré a
que circula de sur a norte, atravesando el municipio de Monterrey. La avenida
entronca con la Carretera Nacional que conecta Nuevo León con Tamaulipas.
18 En la región de La Laguna, del limítrofe estado de Coahuila con
Durango, el programa “Agua Saludable para La Laguna” ha recibido diversos
cuestionamientos. Se critica el avance de los trabajos, que no representa
“una solución real para el desabasto y la crisis del recurso hídrico” en esa
región. Además de lo que se señala como un lento avance en la adjudicación
y licitaciones para la obra, grupos ambientalistas locales denuncian que
el proyecto “no involucra estrategias encaminadas a la regulación de la
sobreexplotación de los mantos acuíferos y la contaminación del agua para
consumo humano” persistente en el importante enclave interestatal (López,
2023).
19 Del total, 1 142 994 viven en Monterrey capital (INEGI, 2020).
20 Respecto a la condición de “pobreza” y “pobreza extrema”, el Coneval
(2020, s/p) identifica “carencias sociales” tales como: rezago educativo,
deficiente o insuficiente acceso a seguridad social y a servicios de salud; un
espacio doméstico insuficiente para el número de personas que lo habitan, así
como un acceso limitado a los servicios básicos para la vivienda; por último,
considera también las limitantes o carencias respecto a una alimentación
“nutritiva y de calidad”.
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otros dos fenómenos que, indiscutiblemente, requieren de su
propio espacio para tratarse con detenimiento. La intención en
los siguientes renglones es proponer elementos que ayuden a
complejizar la situación metropolitana, tanto en sus «certezas»
como en su contingencia. Ello no necesariamente implica una
relación directa con el problema del agua, sino con el escenario
de incertidumbre general de la metrópoli.
El primero, el de la inseguridad que experimenta la
urbe desde hace varios años. La desaparición de personas es
un crimen que da lugar, como en el caso de la escasez de agua
(guardada toda proporción), a discusiones públicas sobre sus
causas. En Nuevo León se reportaban, hasta septiembre de
2022, 6 338 personas desaparecidas (FUNDENL, 30 de agosto
de 2022), las «certezas» al respecto corren desde consecuencias
derivadas del narcotráfico hasta el descuido personal o familiar.
Sobre todo con las adolescentes y las jóvenes se fustiga que
su forma de vestir y/o los lugares que frecuentan hacen una
diferencia entre quienes permanecen relativamente a salvo y
quienes son desaparecidas, según se delibera ampliamente en
redes sociales. Tanto la actitud y responsabilidad personal son
explicaciones que parecen regular la incertidumbre provocada
entre la población y constituyen una ‘verdad’.
Sin ser equiparables, tanto la probable colusión de
algunas de las personas con el narcotráfico como la oportunidad
que representa para otro tipo de delincuentes la presencia de
mujeres jóvenes en sitios y horarios calificados de peligrosos,
son explicaciones secundadas por la Fiscalía General de Justicia
de Nuevo León a fin de paliar, en parte, lo que diversas ONG
de búsqueda y apoyo a familias de desaparecidos(as) acusan
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como negligencia, entre otras motivaciones por la negativa “para
presentar peritos independientes” por parte de organizaciones
y familiares que colaboren en las investigaciones, así como el
incumplimiento de fechas para la entrega de avances o informes
(FUNDENL, 30 de septiembre de 2022).
El segundo fenómeno es la presencia de inmigrantes
nacionales indígenas e indocumentados centroamericanos. Desde
el conjunto de «certezas» que prevalecen entre la población de
la ZMM, en términos generales, ambos personifican riesgos
e incomodidades en distintos grados. La población indígena
reapareció con fuerza particularmente en Monterrey, a finales del
siglo pasado, a donde llegaron provenientes del centro y sur del
país (Martínez-Canales, 2018).
El Censo 2020 del INEGI arrojó que en Nuevo León viven
352 mil 222 personas que se autoadscriben como indígenas, lo que
representa un 6.88% de la población del estado. Criticados por la
población nativa por su ‘falta de conocimiento’ sobre la dinámica
y convivencia en una urbe, los adultos son constantemente
discriminados. En contrapartida, niños y niñas de origen
indígena son aplaudidos y reconocidos en asambleas escolares
en donde se entona el Himno Nacional o se declama poesía en
alguna lengua vernácula, así también los y las jóvenes que logran
terminar una carrera (Martínez- Canales, 2019). Estos distintos
niveles de tolerancia se sostienen en una perspectiva dicotómica:
la del “Otro” que representa la raíz y la tradición cultural (las
infancias) y aquel cuyo comportamiento es calificado de necio o
incivilizado, por ejemplo, por dedicarse al comercio informal en
la vía pública.
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Por su parte, los centroamericanos que atraviesan el
territorio de Nuevo León en dirección a la Unión Americana,
son vistos como un peligro. No es solamente su presencia sino,
como en el caso de los indígenas, su fenotipo y su conducta
frente al ‘regio’;21 a tales características se agrega la acusación de
convertirse en asaltantes, una vez que su propósito de atravesar
la frontera se dificulta y optan por quedarse en la entidad. A
otros parece molestarles su contratación o empleo en trabajos
temporales lo que les da una garantía relativa de permanencia.
Respecto a la acción gubernamental, se divide entre el control
migratorio y el socorro proporcionado a través del apoyo a
albergues (administrados por particulares o fundaciones), se
trata de procedimientos estatales de contención.22
En ambas situaciones estamos frente a un tipo de
tolerancia que forma parte del sentido común citadino que
distingue retóricamente al foráneo, sus problemas y carencias,
sin aceptar esta condición como causa de los comportamientos
juzgados como impertinentes o desagradables y que provocan
una discriminación sobresaliente.23Los dos fenómenos exponen
21 “Regio” y “regiomontano” son dos gentilicios con los que se
identifica a los nativos de Monterrey.
22 Un análisis elaborado por la Coparmex Nuevo León indica que en el
Censo 2020 “la población mayor a 5 años de edad que emigraron hacia México
en busca de trabajo, fue de 1 129 177, de esa cifra, Nuevo León registró 133 541
personas”, ocupando el primer lugar entre los estados receptores de migrantes
(Flores, Nuevo León lidera a estados receptores de migrantes mexicanos y
extranjeros, 2021).
23 En 2014, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación
(Conapred), informó que la población de Monterrey tenía “los mayores niveles
de intolerancia”. Esta actitud resaltaba “contra grupos indígenas, personas
que vienen de fuera, que tienen otra cultura, o contra mujeres y hombres

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el encasillado social normalizado en la urbe regiomontana que
surge de procesos de incertidumbre diferenciada, establecida
por “relaciones de desigualdad” generadoras de un dominio
naturalizado (Lorey, 2016, pág. 27). Este dominio se basa en
gran medida en la heterogeneidad de la población afectada. Así,
mientras ciertos estratos sociales perciben, por ejemplo, los
riesgos de la desaparición de personas como la consecuencia de
actitudes y formas de sociabilidad que les son ajenas (por clase
o posición económica, por la zona en la que habitan, etc.), otros
más, en el caso de la población inmigrante, pueden considerar que
su interacción con indígenas, hondureños o caribeños es apenas
necesaria y, por tanto, ‘tolerable’.
Al contrario, el vigor evidenciado por las protestas y en
los cierres de calles, provocado por la crisis del agua, sentó sus
bases en el hecho de que las acciones de dominio y regulación
gubernamental, debían ensayarse ahora en la población en
general. Aunque cada sector de la población tomó acciones con
familiares y vecinos, las autoridades encontraron, atípicamente,
distintos individuos y agrupaciones con una demanda y opinión
en común, difícilmente encasillable por zona de residencia o por
capacidad económica.24
A las carencias y riesgos enfrentados por la población
de la ZMM se sumó el recelo provocado por los primeros avisos
sobre las restricciones hídricas. En varias colonias suburbanas y
homosexuales” (Martínez-Canales, 2018, pág. 159)
24 Obviamente, esta aseveración no debe ser óbice para dar seguimiento
a las distintas maneras o estrategias que el gobierno implementa a discreción
para negociar o tratar con unos u otros sectores de la población de la ZMM,
según su representatividad y cantidad.
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en la periferia el agua nunca había sido un servicio regular, pero
a partir de la “Declaratoria de Emergencia por Sequía”, emitida
por el gobierno de Nuevo León, la situación se recrudeció; varios
espacios públicos, como albercas que cada año se abren en marzo,
fueron suspendidas por su “uso excesivo de agua” (Milenio, 17 de
febrero de 2022).
A la par, se reprodujeron datos sobre el acaparamiento
por parte de la iniciativa privada, incluso afirmando que ese
sector consumía “el 54 por ciento del agua de Monterrey
[capital]” (Milenio, 17 de febrero de 2022): las refresqueras,
aquellas dedicadas a la extracción, envasado y su venta, pero
también la industria del acero, entre otras, fueron blanco de
las presunciones. Las versiones encontraron eco en la opinión
pública no por novedosas, sino por la emergencia, ya que es
‘normal’ asociar la explotación de los recursos y la corrupción
a empresas y distintos órganos de gobierno; éste es uno de los
‘conocimientos’ que el común de las personas incluye como parte
de sus «certezas», aunque en ocasiones no exista una verificación
fehaciente de lo que se afirma. No es únicamente una cuestión
de señalar culpables, sino, a la vez, un proceder para evadir una
responsabilidad proporcional.
No es menester del artículo contrastar cifras ni ubicar la
más fidedigna, sino mostrar cómo de entre los medios informativos, el reclamo por la escasez de agua y el posicionamiento gubernamental, surgen criterios formadores de una ‘verdad’ que, entre
sus efectos, dispersa u obstaculiza la atención sobre las causas u
origen del problema. Otros datos que fueron surgiendo se relacionaban con el bajo nivel de las presas y la urgencia de conseguir
autorización para perforar pozos; el gobernador del estado hacía
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promesas: “…si logramos la emergencia climática federal por Conagua en todo el estado, va a haber muchas más acciones y mucho
más recurso” (Milenio, 8 de febrero de 2022).
Las comunicaciones del gobierno de Nuevo León
continuaron preconizando la prolongada sequía como la causa
mayor; respecto al “saqueo” la autoridad no identificaba con
la misma claridad a los posibles responsables ni las sanciones
respectivas. Al paso de los meses se aceptó que existían
concesionarios al margen de la ley a los que se les confiscaron
veneros y pozos en una campaña que ya era llamada “cruzada
por el ahorro de agua”.25 El cúmulo de testimonios y datos acerca
de lo que estaba sucediendo se perfilaba social y políticamente
como un conflicto social de grandes proporciones. “A Monterrey
le llegó el día cero” titulaba un sitio internacional de noticias
al referirse a “temperaturas que superan los 40°C”, más una
subsistencia ajustada a “solo seis horas al día de bombeo de agua
potable, una restricción nunca antes vista e implementada por las
autoridades” (Brooks, 2022, párr. 2).
He aquí el riesgo de quebrantamiento en condiciones de
una contingencia compleja de regularse mediante estrategias
25 En coordinación con personal de la Conagua, autoridades de la
Procuraduría Estatal del Medio Ambiente clausuraron “seis pozos que no
contaban con los permisos de la dependencia federal” y levantaron “actas
administrativas” en propiedades donde se encontraron “tomas clandestinas,
que estaban conectadas directamente a la red de agua potable” (Flores,
Gobierno de Nuevo León clausura seis pozos ilegales, en cruzada por ahorro
de agua, 2022). Otro ejemplo preclaro fue el aseguramiento de “tres pozos”
pertenecientes a una empresa, que se utilizaban para el riego de panteones
ubicados en tres municipios; “uso de conexiones a la red de agua potable,
cisternas de agua con capacidad de más de 91 mil metros cúbicos, más de 50
tomas de agua, tuberías y llaves de paso” se incluyeron en la descripción del
hallazgo (Gobierno de Nuevo León, 13 de julio de 2022).
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y propaganda frecuentes creadas a partir de la normalización
de otras problemáticas no menos graves (como las enunciadas
en páginas anteriores), pero que, a diferencia de la falta de
agua potable, no involucran directamente a la totalidad de sus
habitantes:
El agua no es algo con lo que se esté jugando, la vida de las personas no es algo con lo que se deba de estar jugando. Así como
desde años antes han existido problemas de desapariciones,
ahora estamos aquí por algo que nos afecta absolutamente a
todos, se están quedando con el vital líquido y les venimos a
poner un alto (Mitin FOCDA, 5 de junio de 2022).

Los problemas padecidos por una población y su intensidad,
se relacionan íntimamente con el reparto heterogéneo de la
incertidumbre verificada, en este caso, en función del acceso a
servicios públicos básicos. Las diferencias en la disponibilidad de
alumbrado público, espacios de esparcimiento como parques y,
por supuesto, agua potable, cimientan las bases de: a) una gestión
individualizada de los riesgos (Lorey, 2016): cada quien resuelve
la falta de agua según su capacidad o su posición social, y b) una
intersubjetividad sobre las causas del desabasto, alimentada de
distintas fuentes de información, contradictorias y, en ocasiones,
poco relacionadas con lo que sucede en barrios donde la
ineficiencia de los servicios públicos es una forma de violencia.
Los incisos sintetizan puntos de vista forjados de manera
compleja, pero que, en la experiencia derivada del estiaje, indujo
a la población a autoresponsabilizarse del suministro de agua en
sus hogares, con el apoyo del envío de pipas o la participación de
la iniciativa privada. Ante todo, primó la ‘concientización’ para
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disminuir el uso del agua como acción sustancial, “Para que haya
agua para todos ¡ahorra te toca a ti!”, promovía Servicios de Agua
y Drenaje de Monterrey en internet y en espectaculares ubicados
en las principales avenidas. Periódicamente, de acuerdo a como
se iba atendiendo el problema, en redes sociales se avisaba de los
horarios y días en los que habría abastecimiento y en los que el
servicio se suspendería.26
La propaganda oficial profería implícitamente un cometido
de propósitos ulteriores, profundamente relacionado con la
actualización del sentido común hegemónico: la población debía
asimilar la escasez como parte de una normalidad consecuencia
de las condiciones ambientales. A pesar de la creciente oposición
al mensaje, su penetración no fue, en absoluto, inocua; en la
contingencia rutinaria de Monterrey el riesgo latente por las
características ambientales, se vinculó mediáticamente con una
condición precaria diferenciada a través de la responsabilidad
individual frente al desabasto. Ciertamente, se trató de un
objetivo orientado a garantizar la gobernabilidad.27
Al tiempo que se propagaba la necesidad de ahorrar agua,
embotelladoras especializadas en su venta apuntaban al mismo
objetivo de gobernabilidad ‘solidarizándose’ con la población:
para julio de 2022, una de éstas sumaba “a más de 2 100 familias”
26 La página oficial de la campaña dejó de actualizarse en junio de
2022. A pesar de ello, continuaba disponible durante diciembre de 2022:
https://ahorratetoca.mx/
27 La estrategia tuvo su colofón, una vez regularizado el servicio, durante
septiembre, con la campaña “Ciudadanos de a 100” que buscaba reducir el
consumo per cápita en la ZMM de “160 a 100 litros diarios”, repartidos entre
las distintas necesidades domésticas habituales (Gobierno de Nuevo león, 25
de septiembre de 2022). Esta acción se retomó en el transcurso de 2023.
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beneficiadas “con la donación de pipas de agua potable que se
distribuían diariamente en distintas colonias del municipio de
Guadalupe [en donde la corporación tiene sus instalaciones]”
con el beneplácito de la alcaldesa (Martínez, 2022). Así también
durante el evento “Agua para todas las Personas”, funcionarios de
la Secretaría de la Igualdad y la Inclusión, del gobierno de Nuevo
León, agradecieron a la misma empresa la distribución gratuita
de “2 000 garrafones de agua” con lo que se alcanzaban “más de
240 000 litros de agua repartidos” (ídem).
A mediados de junio del mismo año, la Conagua, a través del
gobernador nuevoleonés, informaba que se obligaría a la cervecera
local “a entregar una tercera parte del líquido que le concesionó,
ya que no la usan en sus procesos”, de “seis millones de metros
cúbicos del agua…sólo usa cuatro, por lo que debe ceder esa parte a
la comunidad”, aseguraba (El Financiero, 18 de junio de 2022). Un
mes después la empresa respondía que estaba en posibilidades de
ceder “el 20% de su consumo de agua de la ciudad [de Monterrey]
a favor de la red de Servicios de Agua y Drenaje” y recalcaba “su
donación de un nuevo pozo profundo de 3.1 millones de metros
cúbicos de agua al año” que aportaría “más agua de la que consume”
la propia cervecera (Forbes, 2022, párrs. 1 y 2).
¿Qué efecto sobre el sentido común hegemónico puede
tener este tipo de noticias? Por lo pronto, podemos observar la
comunión entre gobierno e iniciativa privada lo que refrenda una
‘verdad’: que esta relación es positiva, pues responde al interés
de la metrópoli y sus habitantes; asimismo, promueve un modelo
de “autorresponsabilidad neoliberal” (Lorey, 2016, pág. 96) cuyo
ejemplo a seguir es la ‘solidaridad’ de las embotelladoras y de la
cervecera: cada quien cumple (o debe cumplir) con un cometido
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frente a una situación límite. Sociedad, gobierno y sector
empresarial asumen riesgos, nadie escapa a ello, todas las partes
deben corresponsabilizarse. Lo que se obvia es la heterogeneidad
de la incertidumbre poblacional en la que acaece el desabasto,
las acciones emprendidas por la gente común preferentemente
se orientarán al autoaseguramiento en menoscabo de una acción
política colectiva.
Esta acción política, fraguada en sentido contrario a las
versiones propagadas por la autoridad estatal, ganó una atención
temporal en las plazas públicas. El FOCDA compartía sus propios
criterios:
…el modelo económico que agarra preferencia en estas concesiones [de agua] a los magnates dueños de esta ciudad a quienes siempre han estado sirviendo nuestros gobernantes, no
han sido capaces de detener esta barbaridad. Pedimos a toda
la ciudadanía, a los medios de comunicación y hacemos esta
reflexión: ningún partido político [nos atendió], se les fue a
buscar en el congreso…ninguno ha mostrado interés más que
una supuesta rabia e indignación por medio de las redes sociales que no es más que para cumplir con las órdenes de la
simulación… la ciudadanía está sola porque ni los alcaldes están
respondiendo (Mitin FOCDA, 5 de junio de 2022).

Para el Frente es una «certeza» que la política de
suministro de agua en la ZMM eventualmente indujo el consumo
de agua embotellada en detrimento de la economía y los derechos
de la población; es un propósito, según afirman, consecuente con
el imaginario de un Nuevo León como “desierto ideológico” en el
cual no existen movimientos que ofrezcan resistencia “al interés
de la clase dominante”:
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¡Qué pinche necesidad de estar en el sol! ¡Qué necesidad de estar
exigiendo algo que nos corresponde! El pueblo con estos calores necesita el agua, nuestras mascotas, nuestros enfermos…las
grandes compañías internacionales se han apoderado del agua…
¿Quiénes la tienen?, pues la tiene la Coca Cola, la tiene la Cervecería [Heineken], la tiene Agua Mineral [Topo Chico], la tiene
Ternium… reconocen que ellos tienen el agua, y que la van a regalar porque son benefactores de Nuevo León. ¡Son unos fantoches!
¡Son unos desgraciados que son los que tienen los recursos naturales, que están para su disposición para enriquecerse!... ¿Cuándo
han visto que haya parado la Coca Cola? ¿Cuándo ha parado la
producción de la Cervecería? ¿Cuándo ha parado la producción
de la Topo Chico? (Mitin FOCDA, 5 de junio de 2022).

El FODCA anunciaba que se tomarían acciones legales en
contra del tandeo, invitaba a la población a firmar un documento
que se dirigiría a la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos para detener el “saqueo”. Durante las manifestaciones
subrayaban la necesidad de unirse a la demanda, sin importar si las
personas firmantes militaban en algún colectivo o no; convocaban
“al monstruo del ocho marzo, aquellas mujeres que llenaron aquí la
macroplaza”, pero ahora acompañadas “con los padres de familia,
los novios, los amigos” para lograr la atención del gobernador.28 “En
abril venimos una minoría a visitar el palacio [de gobierno]…no nos
dejaron entrar a nuestra casa ciudadana, porque somos minoría”,
denunciaban refiriéndose al mitin del 2 de abril de 2022 en el que
exigieron a Samuel García detener las “atrocidades contra los
ciudadanos” por el racionamiento del agua.
28 Alusión a la manifestación con motivo del Día Internacional de la
Mujer (8 de marzo), que reunió a “más de 20 mil mujeres” en el centro de
Monterrey capital, para exigir “respeto, justicia y alto a la violencia” (Ayala,
2022).

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Contrario a lo que ocurría con la información
gubernamental, que es una fuente crucial para los medios, el Frente
se veía precisado a encontrar sus propios espacios mediáticos. A
través de contactos lograban, por ejemplo, que la toma simbólica
de una refresquera apareciera en un periódico nacional, aun
cuando la convocatoria no reunía a más de 40 o 50 personas entre
vecinos y manifestantes (Rivera, 2022). Durante el mismo acto se
reproducía la demanda de restituir el servicio de agua potable y
se llamaba “a los usuarios del servicio doméstico” a manifestarse
“en las calles y en los tribunales” para que las empresas detuvieran
su producción y se lograra con ello “un mayor abastecimiento del
líquido a la población” (ídem).
El que las afectaciones y la invitación a unirse a los reclamos
no hayan alcanzado aún la magnitud de un movimiento de masas,
nos enseña que tanto el núcleo de la propaganda gubernamental
como el del mensaje del Frente, cada uno a su manera, reconfiguran
discursos y ‘verdades’ posicionadas en un ámbito urbano complejo
en el que las posturas de sus habitantes no se reducen al desabasto
de agua, sino que sus decisiones y reacciones consideran riesgos
de distinta magnitud y naturaleza. Las demandas ciudadanas
recuperadas por el Frente avanzan a contracorriente de la acción
gubernamental como opción única. Desde la perspectiva gramsciana
su posicionamiento contiene vivencias y vicisitudes que anticiparían
la emergencia de un sentido común opuesto al dominante, pues
tales experiencias congregan conocimientos que permiten atisbar
el buon senso dentro de la incertidumbre aglutinada en el senso comune:
El agua es un recurso natural fundamental y necesario para la
vida y ellos [los empresarios] lo están utilizando para lucrar,
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para enriquecerse. Para ellos no hay remordimiento de que una
señora se queda sin agua hoy porque ellos están produciendo
más cerveza, a ellos no les importa eso (Mitin FOCDA, 5 de
junio de 2022).

No necesariamente se visualiza un nuevo tipo de
conocimiento, sino una oportunidad de reinsertar narrativas de
formas más efectivas, en la medida que la población se sienta
representada y elija problemáticas como la carestía del agua, ante
las que no permanecerá pasiva o desorganizada.
Pensamiento y acción
Esta es una parte final “preventiva” ante la probabilidad de un
nuevo episodio de desabasto que actualice la postura oficial y
renueve la presencia de actores que como el Frente buscarían
fortalecer su convocatoria. Al respecto se puede citar a Agua y
Drenaje de Monterrey, que en octubre de 2022 sentenciaba que
una crisis similar a la de ese año no se presentaría, siempre que
la población fuese “cuidadosa” (Fuentes, 2022). A principios
de 2023, el organismo informaba que “siete municipios” de la
ZMM estaban “bajo el programa Modulación de presión para
evitar fugas y despilfarre”, al tiempo que la misma dependencia
se preparaba “para otra posible crisis hídrica” debido al descenso
del nivel de las presas y mantos acuíferos (Fuentes, 2023). Para
finales de enero de este año la “disminución de presión del agua”
sobrevenía en horas de la noche y la madrugada (García, 2023).
Ante el trance ocasionado por la crisis hídrica, el gobierno
de Nuevo León implementó una relativamente eficaz campaña
basada en ‘verdades’ cuyo objetivo ha sido que la población
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asuma un fenómeno corriente en climas semidesérticos como
el del noreste de México. Estrategia eficiente puesto que trajo
a colación la voluntad y el trabajo ante la adversidad que,
históricamente, ha dado sentido y hasta identidad a la zona
debido a las dificultades ocasionadas por el clima extremo.
Pero, así también, eficacia de corto plazo, pues a los elementos
que objetivan la circunstancia ambiental, deben agregarse los de
orden económico y sociocultural.
La disímil situación de sus habitantes ofrece un escenario
susceptible de moldearse conforme a la rutina de quienes
viven en la metrópoli. Las condiciones de trabajo, el acceso a
servicios públicos y la normalizada inseguridad configuran
una incertidumbre que es confrontada heterogéneamente por
personas y familias. Aunque desde la subsistencia irrumpan
subjetivaciones tendientes al rechazo del discurso y soluciones
oficiales, ello estará mediado por las tensiones entre estratos
sociales y por la desigual aceptación de los planteamientos que
disputen la hegemonía del mensaje estatal y su función reguladora.
En el escenario de la contingencia de vida en una urbe
como Monterrey, el sentido común se actualiza a la par que se
desarrollan nuevas formas de relacionarse socialmente en el marco
de fenómenos negativos como la carestía hídrica o la desaparición
de personas. De forma ambivalente junto con la crisis, la
oportunidad para la creación de movimientos populares se basa,
en gran medida, en la irrupción de escenarios de comunicación e
intercambio cuya contención por parte de los gobiernos es cada
vez más complicada. Y, no obstante, la trascendencia de tales
movimientos no debe asumirse.
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Crehan, desde la vis gramsciana, ofrece una aproximación
para contextualizar el posicionamiento y las acciones
emprendidas por el Frente.
“Pensamiento y acción” son relevantes para comprender
lo conseguido por la iniciativa del FODCA. Ambos elementos
representan “la coexistencia de dos concepciones del mundo,
una afirmada mediante palabras y la otra mostrada en acción
efectiva” (Crehan, 2016, pág. 228). Cuando esta coexistencia se
ubica en “la vida de las grandes masas” el contraste entre ambas
concepciones suele ser la expresión “de contrastes más profundos”
(ídem), lo cual implica que aunque haya evidencia de que ciertos
sectores de la población posean una concepción crítica sobre las
circunstancias en las que subsisten, ésta es todavía primigenia,
lo que gravita en que su interés y acciones sean ocasionales y
condicionadas por acontecimientos como el aquí tratado.
Parafraseando a Gramsci (1984), el problema que desafía
la organización de las masas, de las cuales forman parte diversas
figuras colectivas, es que el discurso oficialista no pierde su
lugar preponderante y persiste como referente incluso en el
pensamiento de los grupos que se resisten a éste: por lo regular
se trata de contestar la propaganda y esto, por sí solo, reclama
tiempo y recursos pocas veces sostenibles para quienes apelan a
conjuntar esfuerzos para exigir y exhibir al orden gubernamental.
Así, la movilización emprendida para retar la acción oficial parece,
por ahora, inmediata y de pronta dispersión.
El dominio de “intereses inmediatos o presas de la
pasión suscitada por las impresiones del momento transmitidas
acríticamente de boca en boca” (Gramsci, 1984, pág. 153),
convergen en conductas poco racionales; para los colectivos
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que buscan representatividad implica contener exigencias cuyo
potencial de acción es incierto. Para una población agraviada
como la de Monterrey, un conjunto de argumentos que matizara
sus reclamos, sería suficiente para desinteresarle del incipiente
movimiento que divisaba como a su favor. La clave estriba en
un proceso de largo aliento que supere la conjunción casual de
personas que buscan escuchar a alguien que piensa y vive de
manera similar a ellas, pero sin asumir responsabilidades que les
vinculen entre sí y/o con respecto a una realidad concreta que les
afecta (Gramsci, 1984).
Una segunda perspectiva gramsciana, complementaria a la
primera, es citada por Crehan (2016). En ésta podemos conjeturar
la aparición de sujetos que, eventualmente, se identifiquen como
“intelectuales orgánicos” surgidos de entre los sectores sociales
cuyas causas defienden. Un punto a favor de los integrantes del
Frente, como hipotéticos intelectuales en ciernes, es que partieron
de una expectativa dilucidada de forma colectiva para otorgar
coherencia a una demanda popular; son voces cuya reflexión se
basa en su experiencia y en el testimonio de subsistencia de la
población que representan. La coherencia entre el testimonio,
el posicionamiento y las demandas es fundamental para su
influencia social y mediática.
El mensaje y las acciones emprendidas por el Frente
lograron durante 2022 un éxito relativo, ‘desigualdad’ y
‘corrupción’ regresaron a la vanguardia del debate metropolitano.
La emergencia por el colapso en el suministro de agua recreó
elementos del sentido común inconcusamente obvios: hay
empresas y particulares que mantienen privilegios en detrimento
del resto de la población, y esta inequidad es ignorada u ocultada.
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“¡No es sequía, es saqueo!” dio nombre al enojo y la insatisfacción
de la población, aun cuando la convocatoria se supeditó al periodo
que duró la crisis.
La lucha iniciada en defensa del derecho al agua en
Monterrey manifestó la honda injusticia en la que acontece la
rutina de cientos de miles de sus habitantes y renovó la tensión
que envuelve la vida de la gente de a pie con la gobernabilidad. La
modificación del sentido común que continúa condicionando el
cauce de tales tensiones, implica desafiar las certezas prevalentes
y alcanzar la coherencia que organice a la población frente a la
inequidad social, la desinformación y la propaganda oficialista.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-74

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

El análisis de impacto regulatorio como
instrumento de calidad de la Ley en el
Poder Legislativo en México
The analysis of regulatory impact as an instrument
of quality of the Law in the Legislature in Mexico
Ricardo Eduardo Lavín Salazar1
Marcela Cavazos-Guajardo Solís2
Resumen: La presente investigación consiste en un análisis vinculado a
la calidad de la ley y de la herramienta denominada análisis de impacto
regulatorio, la cual es implementada ordinariamente en México a
la regulación que emite el Poder Ejecutivo, se expone la relevancia y
conveniencia de su incorporación al proceso legislativo con la pretensión
de incidir en su calidad, al evaluar y proyectar principalmente los costos
y beneficios que podrían impactar en los particulares al momento de la
consecución de sus objetivos, incorporando con ello una mayor dosis
de ciencia y racionalidad a la toma de decisiones legislativas.
Palabras clave: Poder Legislativo, análisis de impacto regulatorio,
calidad de la ley.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León,
México. r_lavin@hotmail.com
2 Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León,
México. dra.marcelacavazos@gmail.com

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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Abstract: This research consists of an analysis linked to the quality
of the law and the tool called regulatory impact analysis, which is
ordinarily implemented in Mexico to the regulation issued by the
Executive Power, the relevance and convenience of its incorporation
into the legislative process is exposed with the aim of influencing its
quality, by evaluating and projecting mainly the costs and benefits that
could impact on individuals at the time of achieving their objectives,
thereby incorporating a greater dose of science and rationality to
legislative decision-making.
Keywords: Legislature, regulatory impact analysis, quality of the law.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Introducción
La función constitucional más relevante concedida al Poder
Legislativo es la creación de legislación, es trascendente la
importancia de la calidad de la ley en cuanto a la técnica en la
que se apoya para la elaboración de las mismas, es decir a su rigor
lingüístico, su congruencia y claridad expositiva y sistemática,
la coherencia con el resto de los ordenamientos jurídicos, como
de los efectos que produce a la hora de la consecución de sus
objetivos, ya que se justifica en ello, termina siendo su razón de
ser, su objetivo fundamental.
A nivel internacional existe mucho interés con respecto
a la calidad de la ley, y ese interés no solo está vinculado como
una consecuencia de una percepción de la existencia de sobre
legislación o de proliferación o inflación legislativas y a la
devaluación de ciertos atributos técnico-formales de la misma
legislación, sino también de la conciencia que un sistema
económico eficiente y competitivo depende de su entorno
institucional y de la calidad de su regulación (Mercado, 2013).
La regulación puede entenderse como la emisión de reglas
que norman las actividades tanto sociales, como económicas de los
particulares. Mediante esas reglas se garantizan el funcionamiento
eficiente de los mercados y los derechos de propiedad, se genera
certeza jurídica, se evitan daños inminentes o bien se reducenlos
daños existentes en la salud, el medio ambiente y a la economía
(CONAMER, 2022) .
La regulación brinda capacidad al Estado para el uso de
sus facultades coercitivas para otorgar subvenciones, al control de
entrada al mercado, la fijación de precios, entre otros (Stigler, 1971).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

La regulación puede ser empleada en tres ámbitos:
1. Una serie de reglas: Consiste en la promulgación de
normas que se aplican por un organismo dedicado a
ese fin.
2. La influencia deliberada del Estado: Abarca todas las
acciones del Estado que están diseñadas para influir
en el comportamiento social o económico de los
individuos (incentivos).
3. Una forma de influencia social o económica: la regulación
se refiere a todos los mecanismos que inciden en la
conducta de los individuos (Baldwin, 2012).
Toda

regulación

tiene

como

propósito

moldear

comportamientos, en un sentido ideal puede ser percibida como
aquello que restringe las actividades o comportamientos no deseados
de una sociedad o que los facilita o promueve para que la beneficien.
La regulación se puede definir como el ejercicio del poder
colectivo con el propósito de remediar los fallos del mercado,
de competencia, la asignación de bienes públicos, del abuso del
poder económico y del efecto de las externalidades (Ogus, 2004).
Según Larrañaga (2009) todos estos aspectos fundamentan
la regulación como un mecanismo de control que complementan
los límites del sistema de mercado, dichos límites se comprenden
como tres aspectos fundamentales básicos:
1. la presencia de fallos de mercado;
2. los agentes reguladores son los que detentan
el poder público y tienen la capacidad para
establecer las normas sociales;
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

3. la regulación se justifica por el interés público
y por la necesidad de normar la conducta de las
personas.
En ese contexto, resulta relevante poner el acento en lo
que está antes de la ley: la evaluación prospectiva de las decisiones
y lo que está después: la reacción efectiva del comportamiento de
los destinatarios a los incentivos que la propia norma establece,
sus consecuencias y efectos económicos (Castellanos, 2017).
Existen muchos ordenamientos en los tres niveles y
órdenes de gobierno en México de los cuales la eficiencia de los
mismos no se ha analizado, ni comprobado la relación causal con
respecto al objetivo que pretendían cumplir y/o los resultados que
produjo o en su caso si satisfizo, resolvió o por lo menos mitigó la
situación problemática que originó la medida o si previno alguna.
Por lo anterior, resulta relevante entender la novedad del
paradigma de las nuevas formas de gobernanza, en donde hay que
tener en cuenta que existe una imposibilidad de separar la fase
de creación normativa de la fase de su ejecución, implementación
y evaluación. Esta visión del proceso legislativo o reglamentario
no permite hacer distinciones rígidas entre la promulgación y la
aplicación (Castellanos, 2017).
Mercado (2013) asegura que la versión integrada del
proceso legislativo permite la experimentación de nuevos
instrumentos de mejora de la calidad de la ley tanto en la fase
preparatoria del texto normativo mediante estudios de impacto
normativo, el asesoramiento de expertos, así como en la fase de
ejecución, control y evaluación de los resultados de la regulación
jurídica.
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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

El estudio o análisis de impacto normativo forma parte de
la evaluación que se realiza previo a la expedición de la norma,
es decir ex ante lo cual debería servir como base fundamental
de su motivación para la expedición de esta o de su justificación
racional. A través de dicho análisis se busca conseguir que las
normas aprobadas sean solo las necesarias, con el propósito de que
no exista una sobre regulación, que resulten proporcionadas a las
finalidades que persiguen, que sean eficaces en el cumplimiento
de sus objetivos y que impliquen el menor costo posible para los
ciudadanos y las empresas (Mercado, 2013).
Esta evaluación, según lo que establece Castellanos
(2017) si se presenta de manera sistemática de forma anterior,
simultánea y posterior al acto legislativo (lo cual es lo ideal)
permitirá maximizar, incluso optimizar los recursos públicos
aplicados a la función o tareas legislativas. Por lo anterior, habría
que pensar si las evaluaciones ex ante y ex post deben formar
parte también del proceso y del procedimiento legislativo.
Es una realidad que existe cierta dificultad para que
prevalezca la técnica legislativa sobre la decisión política, a
diferencia por ejemplo del poder judicial no existe una teoría que
pueda guiar al legislador a diferencia de los jueces y magistrados,
quienes están orientados por una gran cantidad de doctrina,
estudios y jurisprudencia sobre el desempeño de sus funciones
y de la racionalización de los mismos, en el proceso legislativo
se adolece de esa posible orientación, en términos generales
persiste la percepción de que en el poder legislativo solo se
encuentra inmerso el juego de poder y eso dificulta una adecuada
racionalización en la toma de decisiones. Sin embargo, existe
la convicción de que no sólo es indispensable y necesario sino
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

también es posible articular técnicas, procedimientos y una
organización del proceso normativo que, utilizadas de forma
apropiada por los redactores de las normas, permitirían avanzar
en el objetivo de incorporar mayores elementos racionales a la
voluntad (Zapatero, 2009).
Lo anterior encamina al legislador a articular un proceso,
que al ser correctamente utilizado, permitirá avanzar en el
objetivo planteado de Mejora Regulatoria, particularmente el
relativo a la calidad de la ley mediante la implementación de la
herramienta de análisis de impacto regulatorio.
Teoría de la Legislación
La Teoría de la Legislación se ha hecho cargo de la política
legislativa, del proceso legislativo y de la técnica legislativa. Su
método no es el de la dogmática jurídica, sino el interdisciplinario;
el objeto de la nueva disciplina de la teoría de la legislación es el
ciclo legislativo en su extensión más amplia, y su método supera
el de la dogmática jurídica y se extiende al de las ciencias humanas
en general, camina sobre los campos de la sociología, la ciencia
política, la economía, comunicación, entre otros (Arias-Schreiber
&amp; Peña, 2015).
Según Meßerschmidt, citado por Arias-Schreiber &amp;
Peña (2015) los asuntos propios de esta nueva disciplina jurídica
están relacionados con ciertas preguntas centrales, por ejemplo,
¿Por qué y cuándo es necesario que se apruebe una ley?, ¿Cómo
se crean las leyes?, ¿Qué efectos podrían alcanzarse y cuáles
produce realmente?, ¿Qué tan lejos puede llegar el legislador con
su normatividad? y ¿Cómo deben redactarse las leyes?
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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Según Ulrich Karpen (1995) la teoría de la legislación debe
situarse en la praxis política como una teoría práctica y técnica y
el objeto de estudio debe ampliarse incluyendo no solo la teoría
de la legislación en sentido estricto, sino de la regulación jurídica
en general, conectando con la investigación en las ciencias que se
ocupan del direccionamiento social.
Se señala que no hay consenso pleno sobre los temas
atribuidos a cada rubro de los que hacen la teoría de la legislación,
sin embargo, se considera que son tres los complejos temáticos
principales según (Arias-Schreiber &amp; Peña, 2015).
1. La promoción de una buena legislación (Política
legislativa). Entre los temas comprendidos bajo
esta denominación están el concepto de ley, su
función social, la definición de los fines concretos
de cada norma legal, los tipos de leyes, sus efectos o
consecuencias, la efectividad de la ley, los medios de
evaluación y su cumplimiento.
2. Los temas problemas del proceso legislativo (Teoría
de la dación de leyes en sentido circunscrito). Entre
los temas comprendidos bajo esta denominación están
los de la legitimación de la actividad del legislador,
el impulso legislativo y los procesos sociopolíticos y
jurídicos en la elaboración, aprobación, publicidad,
evaluación y revisión de las normas jurídicas. Estos
aspectos del proceso legislativo son los de mayor
tradición en los estudios de la teoría de la legislación.
3. Los temas problemas de la técnica legislativa (Técnica
de la dación de leyes). Entre los temas comprendidos
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

bajo esta denominación, están el de la formulación de
las normas, su expresión alternativa en enunciados
generales y abstractos o específicos y casuísticos,
el cuidado y la conservación de la consistencia
sistemático jurídica así como el uso adecuado de
remisiones normativas al legislar, el lenguaje jurídico,
el orden y modo de organización de las materias que
dan contenido al texto legal, el tamaño de las leyes,
así como la exactitud y concisión de la expresión de
las normas.
La presente investigación se centra en lo que respecta con la
promoción de una buena legislación, particularmente lo referente
al uso de la herramienta de análisis de impacto regulatorio para la
definición de los fines concretos de cada norma legal, sus efectos
o consecuencias, la efectividad de la ley, los medios de evaluación
y su cumplimiento.
Es importante destacar las contribuciones de Manuel
Atienza (2014) para una teoría de la legislación, donde parte de
considerar el proceso de producción de leyes como una serie de
interacciones que tienen lugar entre elementos distintos: editores,
destinatarios, sistema jurídico, fines y valores y al mismo tiempo
proponía cinco modelos, ideas o niveles de racionalidad, desde los
que puede contemplarse la legislación: una racionalidad lingüística,
en cuanto que el emisor debe ser capaz de transmitir con fluidez
un mensaje (la ley) al receptor (el destinatario); una racionalidad
jurídica-formal, pues la nueva ley debe insertarse armoniosamente
en un sistema jurídico; una racionalidad pragmática, pues la
conducta de los destinatarios tendría que adecuarse a lo prescrito
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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

en la ley; una racionalidad teleológica pues la ley tendría que
alcanzar los fines sociales perseguidos, y una racionalidad ética,
pues las conductas prescritas y los fines de las leyes presuponen
valores que tendrían que ser susceptibles de justificación ética.
En este modelo tradicional expuesto por Atienza es
importante destacar de igual forma la concepción del proceso
legislativo en tres etapas o fases: la prelegislativa, en la cual se
persigue la construcción de los argumentos y razones políticojurídicas y socio-económicas que justifican las instituciones
formales y la formulación de los fines y valores que den
legitimidad empírica y normativa; la legislativa, es la etapa en
donde se dan los procesos de negociación y discusión su objetivo
es la construcción de instituciones jurídicas congruentes y
consistentes; la etapa post legislativa abarca la evaluación de la
adecuación de las normas al sistema jurídico. El proceso se enfoca
fundamentalmente a analizar las consecuencias de las normas y a
determinar su eficacia (Rodríguez, 2000).
El legislador tiene la obligación de mejorar y readaptar
las leyes, puesto que éstas deben someterse a las exigencias de
adecuación, necesidad, proporcionalidad, claridad y exigibilidad,
cuando una ley determina defectuosamente los supuestos de
hecho y establece precisiones defectuosos, reconocibles ex ante
o a posteriori, está fallando en su esencia, en su finalidad, pierde
su razón de existir frente a la regulación que pretende, deviene
inapropiada y no es susceptible ni digna de constreñir derechos
(López, 2014).
En ese sentido una de las novedades más importantes
en el ámbito de la teoría de la legislación ha sido el desarrollo
de un renovado movimiento por la calidad de la ley; se ha
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impulsado de forma muy significativa el debate sobre la calidad
normativa y han institucionalizado nuevos principios de buena
legislación y nuevos instrumentos de mejora regulatoria en los
que la evaluación de impacto económico de las normas cobra un
protagonismo principal (Mercado, 2013).
Según López (2014) un país que se preocupa por mejorar
la calidad de las leyes es un país que avanza en todos los aspectos:
económicos, culturales, tecnológicos, entre otros.
Sin embargo, hoy la calidad de los textos normativos sigue
estando entre cuestionamientos, dado que las normas jurídicas
pueden ser tanto instrumento de desarrollo como freno a los
objetivos trazados de una comunidad (Díaz, 2011).
De esta manera, existe un interés particular en escudriñar
tal preocupación y, en su caso, mitigar dicha percepción o realidad
vinculada a la calidad de la ley o a los objetivos alcanzados
mediante la expedición de la ley.
En la literatura especializada donde se trata el tema de
calidad de la ley se utilizan diferentes expresiones que tienen
una referencia divergente. Entre las más comunes, según la
recuperación de Carrillo (2012) se encuentran: calidad de la
legislación, calidad del ambiente legislativo, calidad de la acción
normativa, calidad técnica de las leyes, calidad de las normas y
calidad de las leyes.
Según Tala (2010) la reflexión sobre lo que implica una
buena legislación o sobre los problemas que afectan la elaboración
de las leyes o normas en general es de larga data refiere las notables
reflexiones sobre técnica legislativa en las obras de Montesquieu,
Adam Smith y Jeremy Bentham (siglos XVIII y XIX).
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�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Bentham, filósofo y economista inglés, quien es
considerado el padre del derecho parlamentario, estableció
cuatro principios para la formulación de las normas:
1. En el proceso de elaboración de una norma, deberían
ser preparadas diversas propuestas alternativas.
2. Los autores de las propuestas no deberían ser pagados.
3. Cada propuesta debería ser escrita solo por un autor
para que no genere confusión sobre la responsabilidad,
los méritos y defectos que pudiera tener.
4. Entre las alternativas de propuestas que se presenten, la
prioridad debe ser puesta en aquella que ha sido preparada
por un autor foráneo o externo, porque este suele ser
inmune a los diferentes intereses locales especiales.
Según Arias-Schreiber &amp; Peña (2015) los antecedentes
históricos de la reflexión sobre temas de técnica normativa en la
cultura de occidente pueden situarse por lo menos a la antigüedad
grecolatina. Ya en el siglo IV d.C., el emperador Gratianus decía
en relación con las leyes (según la tradición de San Isidoro en sus
Etimologías, libro V - De legibus et temporibus): “…la ley será
entonces honesta, justa, posible, según la naturaleza, según las
costumbres de la patria, adecuada en cuanto a lugar y tiempo,
necesaria, útil, asimismo clara para que no induzca a error por
razón de oscuridad…” (p. 198).
Es deseable entonces, una regulación que no sea costosa
para el sistema productivo, más esencial y eficaz, que intervenga
solo cuando sea estrictamente necesario, solo cuando los
beneficios superen a los costos y en el que las medidas no sean
impuestas desde arriba en un modelo de command and control,
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sino que sean el resultado de consultas y del diálogo con los
destinatarios de las normas, en esta visión, la calidad de la ley se
justificaría en términos funcionales por su estrecha relación con
el desarrollo económico (Mercado, 2013).
Cumplimiento y efectividad legales son hoy conceptos
medianamente diferenciados, a partir de ello, se ha hecho
necesario distinguir entre los efectos queridos de la ley y los
no deseados, entre las normas simbólicas, instrumentales y
regulatorias, entre el tipo de causalidad que se presenta en la
relación norma-comportamiento, si este se sustenta en un cálculo
“costo beneficio” o en un principio de eficacia racional económica,
en prácticas tradicionales o en la emotividad (López, 2014).
Calidad de la Ley
Se podrían enunciar tres estratos de significados bajo la noción
de calidad de la ley, en un primer y más amplio significado,
calidad equivaldría a bondad, acierto, adecuación, técnica, en un
segundo nivel, la calidad de la ley aparece vinculada a categorías
más próximas a los caracteres propios de la ley, conceptos de
generalidad y estabilidad de la ley, con sus acompañantes, la
racionalidad y la coherencia del ordenamiento jurídico en su
conjunto, en su tercer nivel calidad de la ley de reconduce a
principios constitucionales explícitos o implícitos, derivados de
la moderna idea de Estado de Derecho: seguridad jurídica como
protección de la confianza, seguridad jurídica como certeza
del derecho, interdicción de la arbitrariedad, razonabilidad,
tolerabilidad. Todo lo anterior viene a prolongarse en conceptos
transversales que han resultado fundamentales: proporcionalidad,
ponderación, subsidiariedad (Cruz, 2003).
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Nos señala Córdoba (2014) que la ley ha perdido su
primacía jerárquica, en cuanto a su calidad técnica padece un
agravamiento en el deterioro de los clásicos atributos racionales
de generalidad, abstracción, simplicidad, sencillez, claridad,
etcétera.
Para evaluar la calidad de una ley, no solo es necesario
ponderarla en términos técnico-normativos (rigor lingüístico,
claridad expositiva y sistemática, y coherencia con el resto del
ordenamiento jurídico), sino formando parte de un análisis más
amplio sobre su calidad material que provea de un material
empírico riguroso que permita motivar la necesidad, adecuación
y proporcionalidad de la norma, especialmente en lo referido a
su racionalidad pragmática o instrumental, esto es, realizando
un juicio sobre la eficacia y eficiencia de la norma a la hora de la
consecución de sus objetivos (Mercado, 2013).
Que sea una buena ley o legislación será algo difícil de
precisar, sobre todo si se tiene en cuenta el análisis que se ha
expuesto de forma precedente. Sin embargo, varios autores han
definido ciertos criterios generales que le aportan un gran valor
analítico.
Según Carrillo (2012) generó una sistematización de esos
criterios, la cual se expone a continuación:
1. Una ley puede ser buena en sentido técnico-jurídico, aunque:
a) No consiga los objetivos previstos;
b) No sea un instrumento idóneo para la resolución de
conflictos entre sujetos de derechos y obligaciones o;
c) Sea de dudosa validez.
2. Una ley puede ser buena en sentido sociológico, aunque:
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a) No esté bien diseñada en sentido técnico- jurídico;
b) No sea un instrumento idóneo para la resolución de
conflictos entre sujetos de derechos y obligaciones o;
c) Sea de dudosa validez.
3. Una ley puede ser buena en sentido instrumental, aunque:
a) No esté bien diseñada en sentido técnico- jurídico;
b) No consiga los objetivos previstos o;
c) Sea de dudosa validez.
4. Una ley puede ser buena en sentido normativista, aunque:
a) No esté bien diseñada en sentido técnico- jurídico;
b) No consiga los objetivos previstos o;
c) No sea un instrumento idóneo para la resolución de
conflictos entre sujetos de derechos y obligaciones.
Con respecto a los problemas más apremiantes que se
señalan como causantes de la mala calidad de las leyes, se podrían
enunciar muchos, se podría señalar que son medianamente los
mismos desde hace mucho tiempo, tal vez siglos y se presentan
de la misma manera en diferentes países, en últimas fechas su
complejidad ha aumentado significativamente porque la sociedad
también se ha vuelto más compleja y han intervenido factores que
la han impactado de manera significativa como las tecnologías
de la información, desde mi perspectiva nos encontramos en
un cambio de época y eso significa transformaciones de fondo
en nuestra convivencia social y la manera en la que se regula es
mediante la ley.
A continuación, se expone una recuperación que realiza
Carrillo (2012), sobre la problemática que enfrenta la calidad de la
ley, la lista no es exhaustiva ni tampoco limitativa: proliferación
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legislativa; rapidez con que son modificadas las leyes después
de aprobadas; fragmentación y estratificación; ambigüedades del
lenguaje; pluralidad de las fuentes de producción; ambigüedad
sintáctica y semántica; antinomias; redundancias; crecimiento
exponencial de la legislación; ineficacia de las leyes; ineficiencia
de las leyes; intervencionismo estatal en las relaciones sociales;
proceso legislativo secreto, engorroso y excluyente; aumento
de las normas de contenido difuso; avalancha de leyes que se
contraponen y contradicen; la pérdida de los atributos clásicos
de la ley (generalidad, abstracción, unidad, estatalidad) y los
valores por ella garantizados (certeza, seguridad, igualdad,
libertad); ignorancia del derecho vigente; sustitución de las leyes
por interpretaciones arbitrarias o ilegítimas.
Con lo anterior podemos situar la magnitud o la diversidad
de factores que pueden incidir en la calidad de la ley, por lo que
el análisis de impacto regulatorio no pretende resolver todas las
situaciones problemáticas, sino que pretende ser expuesta como
una herramienta de naturaleza racional que brinde un aporte
para mitigar en lo posible estos factores.
Es importante de igual forma reconocer que en la creación
de leyes, el trabajo legislativo en su conjunto se encuentra
en medio de una intensa acción política. Sin duda uno de los
espacios en donde más impacto de naturaleza política se puede
injerir es en el poder legislativo y en el ejercicio de sus funciones
constitucionales, siendo esta, la legislativa, la central. Por tanto,
cualquier posibilidad o planteamiento de solución para atender
la calidad de la ley no dependerá enteramente de su consistencia
teórica o su probable utilidad práctica, sino de que quien ejerce el
poder político, es decir los diputados, la asuman como tal.
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La creación legislativa termina siendo “un proceso de
interacción entre distintos elementos (editores, destinatarios,
sistema jurídico, fines y valores) y que, además, puede examinarse
desde distintas perspectivas o ideas de racionalidad (lingüística,
lógico-formal, pragmática, teleológica y ética)” (Marcilla, 1999).
La racionalidad, la objetividad y la cientificidad de
las propuestas teóricas deben ser puestas en relación con la
irracionalidad, la subjetividad y el voluntarismo latentes en el
ejercicio del poder político para comprender por qué la mejor
solución teórica o técnica puede no ser la mejor solución práctica
que se adopte.
Derecho y Economía
Una parte sustantiva del análisis de impacto regulatorio se
vincula en gran medida en estimar cómo afectan o impactan las
regulaciones en la vida de las personas y las comunidades y
entre esos impactos los de naturaleza económica son uno de los
principales.
En la época actual, existen dos ópticas por las cuales se
estudia la relación del derecho con la economía, la escuela “Law and
Economics” nacida en los Estados Unidos, y la segunda denominada
“Derecho Económico”, en donde la relación del derecho con la
economía se logra a través de la regulación de la economía. Con base
en los anteriores elementos, economistas y juristas en los Estados
Unidos han analizado varias instituciones del Common Law System,
tales como: la responsabilidad, los contratos, el derecho de propiedad,
los accidentes de trabajo, el mercado financiero, el derecho de la
competencia y el sistema federal. Recientemente, el movimiento ha
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189

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

venido aceptando y aplicando otros elementos como la igualdad y
la solidaridad, propuestos por el profesor Robert Cooter, principal
actuario del movimiento Law and Economics en los Estados Unidos.
(Ferney, 2020).
El concepto de eficiencia, desde el punto de vista de la teoría
económica, tiene un significado muy preciso: nos encontramos en
situación de eficiencia en el sentido Pareto (eficiencia de asignación)
cuando la asignación de recursos es tal que no resulta posible mejorar
la situación de uno de los agentes económicos sin perjudicar la de
cualquier otro agente. Una situación se considera en general como
eficiente en sentido Pareto, si los bienes se producen de la forma más
eficaz posible (menos costosa) (Witker &amp; Varela, 2003).
Ahora en referencia al contexto utilizado por el profesor
Coase, en el que se parte de la base que existen en el mercado
costos de transacción y manifiesta que sin ese elemento sería
imposible entender el sistema económico. En el mismo sentido
se expresó Dalham, quien cristalizó el concepto de costo de
transacción describiéndolo como costo adicional de búsqueda e
información, costo de arreglo y decisiones y costos de acción de
policia (Ferney, 2020).
En este sentido, Velázquez (2014) señala que los costos
de transacción son aquellos en que se incurre por llevar a cabo el
intercambio de un bien o servicio y por vigilar el cumplimiento
de lo convenido. Un ejemplo clásico es el costo de los abogados
involucrados en un convenio entre dos empresas. Los trámites
para abrir un negocio y los costos asociados (contadores,
almacenamiento de información, etc.) para pagar impuestos son
otra forma de costos de transacción.
190

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

También es necesario detallar sobre las externalidades,
definidas como efectos secundarios, ya sean buenos o malos, que se
producen cuando una persona o una empresa realiza una actividad
y no asume todos los costos de esta, o todos los beneficios que le
podría reportar (Pindyck &amp; Rubinfeld, 2009). En este sentido, una
externalidad negativa surge cuando no se asumen todos los costos
de un efecto negativo, mientras que una externalidad positiva
surge de un efecto positivo que no se reporta como beneficio.
La aversión al riesgo es uno de los elementos de mayor
aporte y utilización de la escuela Law and Economics, por cuanto
mide el comportamiento individual y colectivo frente al riesgo. La
conducta del individuo debe ser de limitación o aversión frente al
riesgo (Ferney, 2020).
El fenómeno de la aversión al riesgo supone por definición
un cierto nivel de rechazo al riesgo por parte de una persona que
invierte en los mercados financieros. Una persona puede tener
ante una situación aversión al riesgo ser neutral ante el riesgoo ser
propenso al riesgo (El economista, 2020).
La teoría del Derecho Económico relaciona el derecho
y la economía a través de la regulación de la segunda,
fundamentándose en un conjunto de principios o elementos de
base que la sustentan. Es una nueva rama del derecho que hace
superar la tradicional división para dar paso a una moderna
división del derecho positivo: derecho privado, derecho público
y derecho económico (Ferney, 2020).
En ese sentido, es necesario definir a los sujetos del
Derecho Económico o los agentes económicos tales como: el
Estado, la empresa, los particulares y los órganos supranacionales,
es decir toda persona física o moral, con o sin fines de lucro,
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191

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

dependencias y entidades de la administración pública federal,
estatal o municipal, asociaciones, cámaras empresariales,
agrupaciones de profesionistas, fideicomisos, o cualquier otra
forma de participación en la actividad económica (Ley Federal de
Competencia Económica, 2014).
Ferney (2020)
asegura que el Estado, a nivel
macroeconómico, regula las políticas económicas tales como: la
planeación como instrumento de intervención, la política fiscal, la
política monetaria, la política de crédito, la política cambiaria.
La intervención del Estado a nivel microeconómico se orienta a
corregir las fallas del mercado.
Por otra parte, el derecho económico actual se presenta
como una disciplina mínima deregulación que tiene como objeto
normas jurídicas que enmarcan los comportamientos de los
agentes económicos tutelando intereses generales con criterio de
economía y simplificación (UNAM, 2020).
El Derecho Económico ha impactado y reformado el
derecho clásico (derecho privado y derecho público), es decir, sin
desconocer el derecho privado y público, el derecho económico ha
creado nuevas formas jurídicas que han evolucionado el derecho,
comprendiendo nuevos procedimientos.
El Análisis Económico positivo del Derecho (AED) tiene
por objeto el planteamiento del deber ser, del contenido de una
institución jurídica, en otras palabras y describiendo cada punto
de una mejor manera, se puede afirmar que respecto al análisis
económico positivo o normativo del Derecho estudian hechos, que
a su vez pueden ser de dos tipos donde las consecuencias reales
de las normas jurídicas (ya sean de origen constitucional, legal,
administrativo, judicial, privado, etc.), precisar cómo reaccionará
192

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

la gente frente a una determinada norma y cuáles serán los costos
y beneficios. También puede ser objeto de análisis positivo,
en un segundo lugar, la manera cómo influyen determinadas
circunstancias reales en el contenido y forma de ciertas decisiones
jurídicas (Ferney, 2020).
Se sostiene que se ha evolucionado de la reducción
positivista del derecho a un modelo basado en normas, pero
también en principios que abren la teoría y el razonamiento jurídico
a necesidad de la ponderación de argumentos y a la búsqueda de
la mejor decisión, o de la más razonable que no es otra que aquel
que consigue convencer a la comunidad jurídica por estar basada
en razones. En este nuevo contexto de ponderación de soluciones
jurídicas basadas en razones, el AED ha encontrado un espacio
propicio y confortable, en tanto que los argumentos económicos
resultan en especial relevancia y convicción en muchos casos por
su carácter pragmático y funcional (Mercado, 2013).
La teoría económica se ha utilizado para explicar por
qué ciertas regulaciones legislativas adoptan determinados
contenidos y no otros. Por otro lado, el Análisis Normativo
se ocupa de estudiar qué es lo que los agentes (el legislador, la
administración, los tribunales, las partes contratantes, etc.), a la
vista de las consecuencias esperadas de sus diversas alternativas
de actuación, deberían hacer, qué decisiones deberían adoptar,
qué normas deberían eventualmente establecer, a fin de maximizar
la satisfacción de ciertas preferencias (Ferney, 2020).
Según Lleras (2008) el concepto positivo del AED explica
cuáles son los efectos que las leyes producen y a partir de estos,
establece qué leyes permiten alcanzar una serie de resultados
que se toman como deseables. En consecuencia, se debe definir
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

193

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

otro concepto que se encuentra relacionado con el anterior, que
es la rama normativa del AED, la cual busca establecer qué tipo de
resultados se pueden tomar como deseables para la sociedad, lo
cual implica razonar a partir de juicios de valor.
El jurista tradicional estaba abocado en su mayoría
a hablar de los efectos de las leyes o de la bondad, la justicia
o la oportunidad y necesidad de una determinada decisión,
norma o política legislativa basándose simplemente en
intuiciones y en presuposiciones no empíricas. El AED, por el
contrario, dota de una fuerza pragmática y cuantitativa a los
argumentos cualitativos de justicia o injusticia utilizados por el
jurista. El AED, al fijar su interés en los efectos que las normas
tienen en el comportamiento efectivo de sus destinatarios y
en las consecuencias que pudiera tener la adopción de una
determinada norma o decisión en términos de eficiencia, de
equidad, etc., permite que el discurso jurídico trascienda el mero
análisis exegético y sistemático, y las valoraciones intuitivas y
escasamente refutables de los argumentos en pro o en contra de
una norma (Mercado, 2013).
Análisis de impacto regulatorio en el poder
legislativo en México
El análisis de costo beneficio, que se encuentra inserto en los
Análisis de Impacto Regulatorio (AIR) contemplados en la Ley
General de Mejora Regulatoria (2018) publicada en México,
no solo se justifica por la aportación que arroja en la evaluación
de la eficacia y eficiencia de las normas, sino también por su
contribución a la transparencia y coherencia en la toma de
decisiones políticas.
194

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Dicha herramienta ha sido implementada en la regulación
expedida por el Poder Ejecutivo y ha sido muy poco explorada
su incorporación como parte del proceso de creación de leyes del
Poder Legislativo en México.
Desde el punto de vista de la transparencia, el estudio
de impacto y el análisis costo beneficio dotarían de mayor
publicidad a la acción de los poderes públicos. Pueden servir
para evitar fenómenos de “captura del legislador” por parte de los
grupos de interés y hacer más transparente la decisión mediante
la información sobre los costos y beneficios de las distintas
opciones de regulación. De igual forma podrían contribuir a un
comportamiento más responsable y cauteloso de los poderes
públicos a la hora de hacer promesas políticas y de proponer
cualquier tipo de medida legislativa. Como argumenta Sunstein
(2009), los poderes públicos podrían optar por proceder incluso
cuando los costos exceden los beneficios, pero si lo hacen, debería
ser después de recibir la información que brinda el análisis costo
beneficio, y si con esa información los entes reguladores optan
por imponer costos que son desproporcionadamente altos en
comparación con los beneficios esperados, deberán explicar por
qué eligieron hacerlo (Mercado, 2013).
El análisis de impacto económico nos aporta una forma
de interpretar las relaciones entre el sistema legislativo y el
sistema económico que parte del reconocimiento de la función
constitutiva de las relaciones económicas por parte del sistema
legislativo (PWC , 2020).
Según Valderrama (2021) dentro de las contribuciones
que aportan los análisis económicos ex ante de la legislación es
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

195

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

que proveen a los poderes públicos de argumentos económicos
para realizar tres juicios importantes sobre la legislación:
1. Determinar qué alternativas políticas son viables
(factibilidad o viabilidad económica: es necesario
tener en cuenta los recursos disponibles y los costos
previstos).
2. Puede contribuir a la identificación de entre las
consideradas viables, las propuestas más eficaces y
eficientes.
3. Realizar un balance entre los costos estimados y
los beneficios que se espera alcanzar con la decisión
normativa.
El estudio de impacto normativo formaría parte de la
evaluación ex ante de la norma que debería servir como base
fundamental de su motivación o justificación racional. A través
de él se busca conseguir que las normas aprobadas sean solo las
necesarias, que resulten proporcionadas a las finalidades que
persiguen, sean eficaces en el cumplimiento de sus objetivos
y comporten el menor coste posible para los ciudadanos y las
empresas (Mercado, 2013).
Los AIR son una herramienta que aportaría una mayor
racionalidad a la toma de decisiones legislativas, reduce la
complejidad de un juicio de ponderación a un ejercicio pragmático
e instrumental que puede orientar el proceso legislativo con
elementos de juicio funcionales, cuantitativos y ello sin duda
es en beneficio de la calidad de la ley, pero esto no implica que
deba sustituir otro tipo de consideraciones en el debate como la
justicia o la oportunidad de una decisión, es decir no debería ser
196

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

por completo determinante, pero sí una parte sustantiva de la
argumentación.
En cuanto al Análisis del Impacto Regulatorio en México,
es importante señalar que el 31 de octubre de 2018 se expidió la
Ley General de Mejora Regulatoria en México (2018), dicho
ordenamiento se inserta bajo la visión de fortalecer la calidad de
las regulaciones, incluyendo la ley, incorporando principios para
una buena expedición normativa, así como instrumentos técnicos
de mejora regulatoria, en donde se contemplan los análisis de
costo-beneficio, entre otros, que confirman la relevancia de las
evaluaciones de impacto económico.
En conformidad a la Ley, el poder legislativo está obligado
a contar con un responsable oficial para coordinar, articular y
vigilar el cumplimiento de la política de mejora regulatoria y la
estrategia al interior de cada Sujeto Obligado, particularmente
lo que tiene que ver con el Catálogo Nacional de Regulaciones,
Trámites y Servicios, se considera indispensable que debiera
ampliarse la obligatoriedad en lo relativo al análisis de impacto
regulatorio. (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión,
2018)
De acuerdo con las legislaciones locales es importante
señalar que las 32 entidades cuentan con una Ley de Mejora
Regulatoria, en la mayoría de ellas contempla al poder legislativo
como Sujeto Obligado pero acotado a la obligación de participar
en el Registro Estatal de Trámites y Servicios. Aquellas entidades
en las cuales el Poder Legislativo no se encuentra referido como
sujeto obligado de dicho ordenamiento son: Baja California, Baja
California Sur, Chiapas, Durango, Michoacán, Sinaloa, Tabasco,
Tlaxcala y Zacatecas. Ver Tabla 1.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

197

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Tabla 1
Legislación en materia de mejora regulatoria en entidades federativas.

Entidad federativa
1. Aguascalientes
2. Baja California
3. Baja California Sur
4. Campeche

Ley de
mejora
regulatoria
vigente

El poder
legislativo es
sujeto obligado

Se obliga a
presentar air en
iniciativas de
ley

✓

✓

X

X

X

X

X

✓
✓
✓
✓

5. Chiapas

✓
X

6. Chihuahua

✓

✓

7. Ciudad De México

✓

✓

✓

✓

8. Coahuila
9. Colima
10. Durango
11. Estado de México
12. Guanajuato
13. Guerrero

✓

17. Morelos
19. Nuevo León

22. Querétaro
23. Quintana Roo
24. San Luis Potosí

X

✓

X

✓
✓
X

✓

✓

✓

✓

✓

21. Puebla

X

✓

✓

20. Oaxaca

X

✓

✓

18. Nayarit

X

✓

✓

✓

16. Michoacán

X

✓ (Propuestas
que remita Ejecutivo Estado o
municipios)

✓

✓

15. Jalisco

✓

X

✓
✓

14. Hidalgo

198

✓

X

✓
✓
✓

X
X

✓
X
X

✓

✓

✓

X

✓
✓
✓
✓

X
X
X
X
X

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

25. Sinaloa
26. Sonora
27. Tabasco
28. Tamaulipas
29. Tlaxcala
30. Veracruz
31. Yucatán

✓

X

X

✓

✓

✓

✓

✓

✓

✓

X

✓
✓
✓

X
X

✓

X
X
X

✓

✓
32. Zacatecas
X
X
Fuente: Elaboración propia con información de los Congresos Locales de cada
entidad.

En la tabla que antecede, también se señala aquellas
entidades en las cuales se obliga al poder ejecutivo del estado
o de los municipios a que las iniciativas de ley que remitan el
legislativo y que tengan costos para los particulares incorporen
el Análisis de Impacto Regulatorio, así como aquellas entidades
más evolucionadas desde nuestra perspectiva en donde se exige
que el mismo Congreso garantice que en sus proyectos de reforma
contengan dicho análisis, son el caso de los estados de Chihuahua,
Guerrero, Hidalgo, Nayarit, Tamaulipas y Yucatán.
Según la Ley General de Mejora Regulatoria de México
(2018), en su Artículo 66 señala:
El Análisis de Impacto Regulatorio es una herramienta que tiene por objeto garantizar que los beneficios de las Regulaciones
sean superiores a sus costos y que éstas representen la mejor
alternativa para atender una problemática específica. La finalidad del Análisis de Impacto Regulatorio es garantizar que las
Regulaciones salvaguarden el interés general, considerando los
impactos o riesgos de la actividad a regular, así como las condiciones institucionales de los Sujetos Obligados. (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión, 2018)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

199

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

Como se puede observar, la finalidad de esta herramienta es
garantizar que los beneficios de las regulaciones sean superiores a
sus costos, garantizando con ello que las regulaciones salvaguarden
el interés general, lo cual de implementarse o insertarse en el
proceso legislativo impactaría claramente en la calidad de la ley.
El Artículo 67 establece:
Los Análisis de Impacto Regulatorio deben contribuir a que las
Regulaciones se diseñen sobre bases económicas, empíricas y
del comportamiento, sustentadas en la mejor información disponible, así como promover la selección de alternativas regulatorias cuyos beneficios justifiquen los costos que imponen y
que generen el máximo beneficio para la sociedad. (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión, 2018)

El poder público que tiene como función principal la
generación de leyes, las cuales tienen un impacto en toda la
comunidad, es el poder legislativo, por lo mismo, dicha instancia
al contar con una autoridad de mejora regulatoria debería
elaborar dicha herramienta de AIR para cada iniciativa de ley que
se discuta que tenga costos para los particulares.
El Artículo 68 señala:
“Los procesos de revisión y diseño de las Regulaciones y Propuestas Regulatorias, así como los Análisis de Impacto Regulatorio
correspondientes, deberán enfocarse prioritariamente en contar
con Regulaciones que cumplan con los siguientes propósitos:

I. Que generen el máximo beneficio para la sociedad
con el menor costo posible;
II. Que sus impactos resulten proporcionales para el
problema que se busca resolver y para los sujetos
regulados a los que se aplican;
200

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

III. Que promuevan la coherencia de políticas públicas;
IV. Que mejoren la coordinación entre poderes y órdenes
de gobierno;
V. Que

fortalezcan

las

condiciones

sobre

los

consumidores y sus derechos, las micro, pequeñas
y medianas empresas, la libre concurrencia y la
competencia económica, el comercio exterior y los
derechos humanos, entre otros, y
VI. Que impulsen la atención de situaciones de riesgo
mediante herramientas proporcionales a su impacto
esperado. Las Propuestas Regulatorias indicarán
necesariamente la o las Regulaciones que pretenden
abrogar, derogar o modificar, en términos del
artículo 78 de esta Ley. Lo anterior deberá quedar
asentado en el Análisis de Impacto Regulatorio.”
(Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión,
2018, p. 24)
Como se puede observar en dicho artículo, se describen
los propósitos del AIR, mayor beneficio al menor costo, que
los impactos sean proporcionales al problema que se pretende
resolver, que sean coherentes con respecto a otras políticas
públicas, mejorar coordinación entre poderes, fortalecer
condiciones de consumidores, entre otros. Dichas pretensiones
son fundamentales para mejorar la calidad de las leyes.
El Artículo 69 señala los elementos mínimos que debe
contener los Análisis de Impacto Regulatorio, los cuales deben
pasar por un proceso de consulta pública:
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201

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

I. “La explicación de la problemática que da origen a
la necesidad de la intervención gubernamental y los
objetivos que ésta persigue;
II. El análisis de las alternativas regulatorias y no
regulatorias que son consideradas para solucionar la
problemática, incluyendo la explicación de por qué
la Regulación o Propuesta Regulatoria es preferible
al resto de las alternativas;
III. La evaluación de los costos y beneficios de la
Regulación o Propuesta Regulatoria, asícomo de otros
impactos incluyendo, cuando sea posible, aquéllos
que resulten aplicables para cada grupo afectado;
IV. El análisis de los mecanismos y capacidades de
implementación, verificación e inspección;
V. La identificación y descripción de los mecanismos,
metodologías e indicadores que serán utilizados para
evaluar el logro de los objetivos de la Regulación, y
VI. La descripción de los esfuerzos de consulta pública
previa llevados a cabo para generar la Regulación o
Propuesta Regulatoria, así como las opiniones de los
particulares que hayan sido recabadas en el ejercicio
de Agenda Regulatoria a que se refiere el artículo 64
de esta Ley.” (Cámara de Diputados del H. Congreso
de la Unión, 2018, pp- 24-25)
Como se puede observar, se muestra una guía de los
elementos que deben contener los análisis respectivos. Otro punto
importante tiene que ver con la consulta pública, conveniente para
la transparencia y para una buena gobernanza, lo cual implicaría
202

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

que cada ley que se pretendiera reformar pasara por un proceso
de consulta pública.
En el Artículo 70, se señalan las posibilidades del AIR el
cual puede ser ex ante y/o ex post:
“Para asegurar la consecución de los objetivos de esta Ley, los
Sujetos Obligados adoptarán esquemas de revisión, mediante la
utilización del Análisis de Impacto Regulatorio de:

I. Propuestas Regulatorias, y
II. Regulaciones existentes, a través del Análisis
de Impacto Regulatorio ex post, conforme a las
mejores prácticas internacionales. Para el caso de las
Regulaciones a que se refiere la fracción II del presente
artículo, las Autoridades de Mejora Regulatoria,
en sus respectivos ámbitos de competencia, y de
conformidad con las buenas prácticas internacionales
en la materia, podrán solicitar a los Sujetos Obligados
la realización de un Análisis de Impacto Regulatorio
ex post, a través del cual se evalúe la aplicación,
efectos y observancia de la Regulación vigente, misma
que será sometida a consulta pública por un plazo de
treinta días con la finalidad de recabar las opiniones
y comentarios de los interesados…” (Cámara de
Diputados del H. Congreso de la Unión, 2018, p. 25)
La consideración es que tanto la aplicación de los AIR de
propuestas regulatorias como las de regulaciones ya existentes
son igualmente relevantes y por tanto resultan convenientes en
su implementación para el poder legislativo. Es fundamental
tal como lo señala la Ley, evaluar los efectos de la aplicación
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203

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

de las reformas y en todo caso sea el mismo poder legislativo
quien determine a partir de esa información la pertinencia de
su abrogación, modificación o permanencia, para alcanzar sus
objetivos originales y atender a la problemática vigente.
Un análisis de impacto regulatorio en términos generales
deberá expresar con claridad el objetivo de la regulación o de
la ley, el problema que se abordará, la propuesta regulatoria
propiamente dicha, su explicación, los grupos afectados con
la misma, la estrategia para garantizar su cumplimiento, la
estimación de los costos ya sea administrativos, económicos,
sociales, ambientales, de aplicación y cumplimiento, etc., la
estimación de los beneficios, la comparación de los costos y
beneficios, la identificación de alternativas, la comparación de
los costos y beneficios de las alternativas, la comparación de
alternativas con propuestas regulatorias, una consulta ciudadana
y sus resultados, la proyección de los impactos de la regulación,
en fin en ese sentido existen metodologías aplicadas las cuales es
recomendable sean integradas dentro del proceso legislativo.
Es trascendente que todas las regulaciones que generen
costos de cumplimiento para los particulares deban ser evaluadas
periódicamente, de tal manera que se cerciore mediante dicha
evaluación de los beneficios sociales que se pretendían con su
expedición se están cumpliendo.
Conclusiones
Como se ha podido constatar, es relevante la utilización de
argumentos económicos al razonamiento jurídico y político que
se produce en la elaboración de leyes en el poder legislativo.
204

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Es importante acotar que aunque se reconozca la
fortaleza que puede llegar a tener una argumentación con un
aporte económico mediante los análisis de impacto regulatorio,
no se puede olvidar que solo tiene una racionalidad instrumental
y que resulta indispensable respaldarla con la naturaleza de
principios político-morales, es decir, en donde se persiguen fines
distintos a los de la eficacia o eficiencia económica no debería
forzarse su aplicación, por ejemplo en temas tales como: la
equidad, protección de los derechos fundamentales, lucha contra
la pobreza u otros de tal naturaleza.
Los análisis de impacto regulatorio terminan siendo una
herramienta, son auxiliares en la toma de decisión, pero tampoco
son la decisión en sí misma, son un instrumento que transparenta
las decisiones, aporta alternativas y proyecta consecuencias lo
que redunda en una mejora en la calidad de la ley.
La calidad de la ley toma gran relevancia en el marco del
nuevo paradigma de la gobernanza que nos encontramos en la
actualidad, en donde se privilegia la transparencia, el uso de
las nuevas tecnologías de la información y la participación del
ciudadano en los asuntos que tradicionalmente se encontraban
de forma exclusiva en la esfera de actuación del Estado. La
herramienta del análisis de impacto regulatorio como se ha
podido exponer en el presente documento contribuye a dicho
propósito y con ello a la obtención de una mayor legitimidad de
resultados por parte del Poder Legislativo.
Los análisis de impacto regulatorio no solo se justifican
debido a la eficiencia y eficacia de la norma, lo cual ya es bastante
significativo, sino que también contribuye a la transparencia y
coherencia en la toma de decisiones en este caso legislativas, es
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

205

�Ricardo Lavín, Marcela Cavazos / Análisis impacto regulatorio instrumento de calidad

decir, mejora la calidad en la ley, ya que dota al proceso legislativo
de una dosis técnica, pragmática y funcional, pero abona también
a una mejora en la calidad democrática.
El proceso legislativo debe concebirse como un ciclo
integral en donde no solo se debe ponderar su trascendencia
en el momento de la expedición de la norma, sino en la
valoración preexistente a la expedición de la ley y también en las
consecuencias que se proyectan tendrá su implementación.
Es un proceso dinámico, en el cual se debe escudriñar
la realidad, pretendiendo buscar ser pertinente para resolver
conflictos de muy diversa naturaleza entre ellos los relativos
a la oferta de bienes y servicios públicos, en un contexto de
restricciones de naturaleza política y también económica.
Otro ingrediente relevante es vinculado a la participación
ciudadana, en la medida en que las leyes generen condiciones
estables para cooperar y propicien la coordinación para que los
ciudadanos y distintos actores tomen decisiones colectivas, se
podrá asimilar que es una ley efectiva.
Hacer buenas leyes implica que sean claras, legibles para
la mayoría, pero sobre todo que resulten útiles, que favorezcan
al bien común y por supuesto, que provoquen bienestar social y
económico.
El legislador debe trabajar pensando que lo que hace es al
servicio del ciudadano, ahí radica la soberanía del pueblo y por lo
tanto están en su legítimo derecho de exigir eficiencia, para el caso
legislativo una buena forma de reflejar dicha eficiencia es mediante
la menor expedición de normas posibles, que las que se emitan
sean de buena calidad, con el menor costo y con el mayor impacto
favorable para los intereses del ciudadano, del estado y del país.
206

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Por todo lo anterior concluimos que la implementación
del análisis de impacto regulatorio es una herramienta que
contribuye a una mayor calidad y justificación racional de las
reformas legislativas o emisión de nuevas leyes.

Referencias
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-60

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La representación de las mujeres deportistas
en periódicos deportivos: análisis de contenido de
dos medios locales y dos nacionales
Sportswomen represented in newspaper sports
media: Two local media and two national media
content analysis
Dagoberto Salas Zendejo1
Erizbed Romero2
Carlos Lomelí3
Guillermo Vargas4
Alma Elena Gutiérrez Leyton5
1 Maestría en Comunicación Deportiva en Facultad de Organización
Deportiva, UANL. Monterrey, Nuevo León, México. dago.salas@gmail.com
2 Maestría en Comunicación Deportiva en Facultad de Organización
Deportiva, UANL. Monterrey, Nuevo León, México. erizbed.romerop@uanl.edu.mx
3 Maestría en Comunicación Deportiva en Facultad de Organización
Deportiva, UANL. Monterrey, Nuevo León, México. carlos.lomelis@uanl.edu.mx
4 Maestría en Comunicación Deportiva en Facultad de Organización Deportiva,
UANL. Monterrey, Nuevo León, México. guillermo.vargasgrz@uanl.edu.mx
5

Catedrática de Posgrado de la Facultad de Organización Deportiva

211

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Resumen: Antecedentes: Los estudios acerca de la representación de
las mujeres deportistas en los medios de comunicación han aumentado,
y entre estos, destaca la preferencia por el análisis de contenido como
la técnica que utilizan los investigadores interesados en estudiar
cómo es la cobertura de los medios hacia las mujeres deportistas.
Este estudio tiene el objetivo de identificar la cobertura que conceden
los medios deportivos a las mujeres que practican deportes, tanto a
nivel profesional como amateur, en las diversas disciplinas, a fin de
establecer cómo aparece cuando se le concede espacio, si existe alguna
diferencia cuando la cobertura la realiza un hombre o una mujer, y el
tipo de enfoque que se le da a la información que se maneja sobre las
mujeres deportistas. Muestra: Se analizaron cuatro medios deportivos
impresos, dos de circulación nacional (Récord y el ESTO) y dos de
circulación local en Monterrey, Nuevo León (El Norte y El Horizonte).
La unidad de análisis fue la noticia y el criterio de selección fue que
aborde información sobre una mujer deportista. La muestra abarcó
una semana natural, del 23 de agosto al 29 de agosto de 2022 y para su
análisis se diseñó un Manual de Codificación con datos tomando en
cuenta 11 categorías.
Resultados:Durante el periodo analizado se publicó un total de 758
notas en los medios analizados, de las cuales solo 84 notas cubrieron
actividades de las mujeres deportistas, lo que representa apenas el 11%.
De esas 84 notas, en 71 las mujeres fueron protagonistas, el resto fue
compartido. El deporte a partir del cual se mencionó más a la mujer
fue el fútbol, seguido del tenis. 60 publicaciones mostraban a las
mujeres como ganadoras, 13 como especialistas, 7 como víctimas y 3
como perdedoras. En cuanto al crédito de la nota, 51 notas estaban
acreditadas a un nombre propio, siendo 28 a hombres y 23 a mujeres;
mientras 19 eran del staff de cada periódico, 4 de una agencia y 10 no
tenían crédito alguno.
Conclusiones: A pesar del avance que han tenido las mujeres en el
desarrollo de actividades deportivas, los medios de comunicación no
ofrecen espacios de manera equitativa con relación a los hombres.
Sigue marcando mayoría la cantidad de notas y reportajes dedicados
a los hombres, aunque el mismo deporte sea jugado por mujeres. Los
y Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, Monterrey, Nuevo León, México. alma.gutierrezly@uanl.edu.mx

212

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

únicos dos deportes que marcan la excepción y por consecuencia son
esta mayoría dentro del limitado espacio en los medios deportivos para
las mujeres son el fútbol femenil y el tenis femenil. El espacio que se
les da a las mujeres que practican o comunican el deporte sigue siendo
muy poco, ya que la mayoría de las pocas noticias encontradas miden
apenas un tercio de espacio con respecto al deporte varonil.
Palabras clave: mujeres, deporte, periodismo; análisis de contenido
Abstract
Background: Studies about sportswomen’s representation in mass
media have grown in quantity, and among these, content analysis stands
out as the preferred technique used by researchers when studying
sportswomen’s mass media coverage. The goal of this investigation is
to identify the coverage that sports media gives to female sports, from
amateur to professional levels, in various disciplines, to determine
how they are showcased when space is given, if there is any difference
compared to masculine coverage, and the focus that is treated when the
information is about women in sports. Sample: Four sports print media
were analyzed: two with national distribution (Récord &amp; ESTO) and
the other two with local distribution in Monterrey city (El Norte &amp; El
Horizonte). The analysis unit was the report, and the selection criteria
were information that approached women in sports. The sample took
about a natural week, from August 23rd to August 29th, 2022, and for
its analysis, a coding manual was designed. The data was divided into
11 categories.
Results: During the said span, the analyzed media published a total
of 758 reports, of which only 84 covered sportswomen’s activities,
representing barely 11%; these were the main ones used for the research.
Women were the protagonists in 71 of these reports, while men shared
the rest. Sports-wise, soccer was the most popular, followed by tennis.
60 News showed women as winners, 13 as specialists, 7 as victims, and
3 as losers. Credit-wise, 51 notes were credited by a proper name, 28 to
a man and 23 to a woman; 19 were published by the staff, 4 were from
an agency, and 10 had no credit at all.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

213

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Conclusions: Although there’s been development in women’s sports
activities, mass media doesn’t offer spaces equitably compared to men.
There’s still a majority of news about men’s sports, even if women
participate in the same activity. The only two sports that make an
exception are women’s soccer and tennis, so these take up most of the
media’s limited space. The space given to women who practice sports
is still reduced because it is barely one-third of that used in male sports.
Key words: women, sports, journalism, content analysis

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La representación de las mujeres deportistas
en periódicos deportivos: análisis de contenido
de dos medios locales y dos nacionales
La aparición de las mujeres es objeto de estudio desde hace muchos
años, pero hubo un mayor auge a finales del siglo XIX y principios
del XX, tanto que hoy en día muchas hacen una constante lucha
en todo el mundo con el fin de defender y obtener sus derechos.
Si hay un nicho donde las mujeres han buscado destacar
es en los deportes, un mundo que por costumbre está relacionado
con hombres, sin embargo, en los últimos años hemos visto
muchas más mujeres participando en los deportes, pero la prensa
no les ha dado la importancia suficiente a los hechos destacables
de las mujeres dentro del mundo deportivo.
Es por eso que este trabajo surge con el fin de analizar
cómo es representada la participación de las mujeres deportistas
en algunos medios mexicanos, ya que pese a los avances la mujer
como deportista y como periodista sigue teniendo poca relevancia.
Las mujeres desde hace muchos años han sido excluidas
dentro del periodismo deportivo, no solo como periodistas, sino
también como deportistas y aunque ahora hay un gran avance
en el deporte femenil, las tradiciones a las que fuimos sometidos
por parte de los medios de comunicación nos han llevado a
que muchas veces no se les reconozca como se debe dentro del
deporte, sabiendo que ellas deberían tener la misma ventana de
oportunidades que tienen los hombres.
Objetivo de investigación
El objetivo de esta investigación es identificar la cobertura que
conceden los medios deportivos a las mujeres que practican
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

215

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

deportes, tanto a nivel profesional como amateur, en las diversas
disciplinas, a fin de establecer cómo aparece cuando se le concede
espacio, si existe alguna diferencia cuando la cobertura la realiza
un hombre o una mujer, y el tipo de enfoque que se le da a la
información que se maneja sobre las mujeres deportistas
Esta investigación nos dará una visión más clara de cómo
es que las mujeres deportistas son representadas en los medios,
dándonos cuenta que aún existe cierta diferencia en la proyección
de las mujeres deportistas y de los hombres deportistas
Marco teórico
Las mujeres en el deporte
Desde el inicio de lo que para muchos es la mayor justa deportiva
(Juegos Olímpicos) las mujeres estuvieron excluidas de cualquier
competición. Los Juegos Olímpicos nacieron en Grecia, pero su
mayor importancia se cobró a finales del siglo XIX, cuando un
hombre llamado Pierre de Coubertin creó un Comité Olímpico
que dio paso a los Juegos Olímpicos modernos con un mensaje
de competición pacífica entre los pueblos de la humanidad, sin
embargo, el pensamiento de Coubertin era claro, las mujeres no
podrían formar parte de las competencias, estaban completamente
descartadas (nationalgeographic.com, 2022)
Coubertin señaló que la presencia de las mujeres dentro
de las competencias era antiestético, incorrecto, no práctico
y poco interesante, por lo que los inicios se dieron con simple
participación masculina. Pero además la mujer sólo podía
participar para aplaudir a los vencedores y coronar a los ganadores
(Salido, 2020).
216

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

En la década de los setenta se pudo ver una participación
más activa de las mujeres dentro del deporte, sin embargo, solo era
para mostrar sus cuerpos, en algunas disciplinas como el ballet, y no
podían participar en aquellos deportes que les permitieran “deformar
sus cuerpos” (aumento de masa muscular), ya que esto podría afectar
la misma naturaleza de la mujer (Hinojosa et al., 2022, p. 33).
En 1971 se dio el Segundo Campeonato Mundial de Futbol
Femenil en México y aunque la prensa estuvo mucho más abierta
al ver a las mujeres participar en el “Rey de los deportes”, la mayoría
de las opiniones era negativas, a pesar de la visión optimista de
cierto sector de la prensa (Hinojosa et al., 2022, p. 34).
Desde siempre ha existido una desigualdad en los recursos
aportados para el fútbol femenino y masculino; las instituciones
mantienen una diferencia en los salarios, materiales, patrocinios o
difusión. La justificación para esto es la poca rentabilidad que existe
en el deporte femenino en comparación con el fútbol masculino, que
para muchos representa más atractivo y rentable (Hinojosa et al.,
2022, p. 22), “pese a que las mujeres empezaron a jugar desde antes
de la fundación de Conmebol en 1916” (Hinojosa et al., 2022, p. 22).
Pese a los avances que se han logrado en el deporte
femenino, uno de los mayores problemas de desigualdad en
el fútbol es la invisibilización por los estereotipos que siguen
imperando. Hay muchos que siguen sin querer romper con estas
tradiciones que favorecen al género masculino, por lo que la
difusión ha sido mediática (Hinojosa et al., 2022, p. 39).
Cobertura sobre las mujeres en la prensa deportiva
En el ámbito de la prensa deportiva predominan las noticias
masculinas; la discriminación en este tipo de noticias se da desde
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

217

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

la selección, distribución y composición de los contenidos (Rojas
Torrijo, 2010, p. 129). Esto ocurre porque en España, y en la
mayoría de países de habla hispana, los deportes son para el sexo
masculino, empezando por el futbol. Según un informe del Consejo
Audiovisual de Andalucía citado por Rojas Torrijos (2010), hay
invisibilidad de las mujeres en los programas deportivos, pero
esta es aún más notoria en la prensa especializada en el deporte y
en la información general.
Pese a los avances sociales que buscan la igualdad entre
hombres y mujeres dentro de los medios de comunicación existe
una desigualdad notoria dentro del deporte femenino (Consejo
Audiovisual de Andalucía, 2008). Este organismo llevó a cabo un
análisis de canales de televisión, teniendo en cuenta diferentes
períodos, un mes en el caso de la RTVA y las desconexiones
de TVE y quince días para TVE2 y La Sexta. Este estudio
cualitativo concluyó que, por cada 19 minutos dedicados al
deporte masculino, tan solo un minuto era dedicado al deporte
femenino. El Consejo Audiovisual de Andalucía analizó las
noticias deportivas de 325 informativos y en 24 horas de noticias
se dedicaron sólo 44 minutos a acontecimientos deportivos
femeninos.
Aunque las mujeres se han ido incorporando poco a
poco dentro del deporte a nivel mundial, sigue existiendo cierta
invisibilidad del deporte practicado por mujeres, ya que en
los medios apenas se les da cabida a las noticias sobre deporte
femenino. Hay una sobreoferta de noticias masculinas sobre las
femeninas, y un sexismo informativo, el cual no hace visible el
protagonismo de las mujeres deportistas como el de los hombres
(Vigara Tauste en Rojas Torrijos, 2010, p.128).
218

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Existe una inclinación muy fuerte al machismo dentro de
la prensa deportiva, que ubica a la mujer dentro del deporte y las
actividades físicas en general en un segundo plano, en el que se
busca exaltar más por su belleza, que por sus méritos deportivos.
“Pese a los códigos éticos, la mujer se convierte en un
producto publicitario en sí mismo para periódicos dirigidos
fundamentalmente al sector masculino” (Gómez y Méndez,
Méndez Muros y García Estevez, 2011, p. 821). Estos autores, al
realizar un estudio acerca de La imagen de la Mujer en la Prensa
deportiva de Quiosco de Sevilla encontraron que dentro de los
principales “roles” que se le asignan a la mujer dentro de los
deportes, de acuerdo con lo mostrado en contenidos de diarios
deportivos, están los siguientes: Mujer deportista, familiar de
deportista, fanática del deporte, especialista del deporte y mujer
como objeto de deseo.
Los medios son “un instrumento de control social que
opera mediante la integración de normas, símbolos y valores
interiorizados por las audiencias” (Baum y Potter en Salido, 2020,
p. 177).
En el periodismo deportivo, siempre se ha visto a los
hombres ya sea como deportistas o como presentadores, pero
las mujeres han tenido que hacer un doble esfuerzo para ser
reconocidas mediante la victoria, mientras que los varones no
necesitan llegar a un grado de éxito para ser reconocidos (Sanz
Garrido et al. en Salido, 2020, p.177).
A pesar del incremento de la participación y éxito de la mujer
en el deporte, la cobertura de los medios no está en sintonía con
dicha proporción, asegura Salido (2020). Como justificación, señala
que “sus éxitos profesionales son menores” (López Díez, 2011, p. 16)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

219

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

refiriéndose a la cantidad, lo cual incluso se puede desacreditar ya
que en varias ediciones de juegos olímpicos las mujeres han llevado
mayor cantidad de medallas que hombres (Salido, 2020). Además,
el desconocimiento o ignorancia del deporte femenil no permite
que se demande su presencia en los medios (Eastman y Billings, en
Salido, 2020), lo cual obedece a la construcción y determinación de
un rol social (Rodrigo-Alsina en Salido, 2020).
El lenguaje refleja la desvalorización de la mujer en el
deporte. Un ejemplo es cuando se les refiere con relación a algún
hombre famoso, es decir: madre de, esposa de, novia de, entre
otros; además de que con frecuencia se les termina referenciando
con términos de sexualización o de maternidad (Salido, 2020).
No solo es en el texto donde se pueden notar estas
tendencias. La fotografía, al ser una parte importante para cualquier
medio por su uso gráfico, también es usada para formar parte de este
patrón de sexualización y diferenciación entre los sexos masculino
y femenino. El problema ya no solo radica en que el número de
fotos sea menor, sino además en las distintas connotaciones que
se dan. Ordóñez (2010) señala que estas fotos son “sexualizadas,
acompañadas de referencias al estado marital, su feminidad, sus
vidas privadas o sus problemas personales”. Por otro lado, también
resalta que las fotografías femeninas son más pasivas y en pose que
resalta su figura, tomadas de forma individual mientras que en el
lado masculino se va más a lo colectivo y en acción, que tiene cierta
representación de poder (Ordóñez, 2010).
La cobertura del periodismo sobre el deporte femenino en
el mundo ha evolucionado, sin embargo, aún no hay suficiente,
tal como lo muestra el resultado de un análisis comparativo en
los informativos deportivos de televisión en la Universidad de
220

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La Laguna en España en el que se demostró que el 95.2% de
las noticias que salían en el medio deportivo eran masculinas,
mientras que la cobertura que hacia las mujeres era de 2.1%.
Dichos resultados evidencian la ausencia sistemática del deporte
femenino en contraste con una sobreoferta del masculino.
Dejando claro que la cobertura del deporte femenino es mínima.
El hecho de que el hombre también prevalezca como
profesional de la información en todos sus roles pone de
manifiesto cómo las diferencias sexuales son justificadas no solo
para la práctica, sino también para cualquier esfera del deporte,
esto es, “en el nivel que se analice, es por demás evidente que el
domino del ámbito deportivo es masculino; genéricamente, el
deporte es cosa de hombres” (Pedraza, 2012 citado por Calvo
Ortega y Gutiérrez San Miguel 2016, p. 1240).
Un trabajo donde se analiza la presencia de la mujer
deportista en la prensa deportiva española de las portadas
de los diarios Marca, As, Mundo Deportivo y Sport realizado
entre 2010 y 2015 encontró que hay un desequilibrio de género
en el periodismo deportivo, ya que solo el 12% de las portadas
publicadas durante el marco de la observación contuvieron
información sobre mujeres deportistas, y no se detectó una
evolución destacable durante el periodo de estudio.
La misma constante se repite en Latinoamérica. Mujica
y Concha (2020) analizaron el diario El Mercurio, de gran
importancia en Chile, durante los siete días finales de mayo y
agosto de 2018, y contabilizaron un 90.3% de noticias deportivas
masculinas frente al 9.6% de las femeninas, y un 92.1% de
fotografía de deporte varonil en contraste del escaso 7.8% de la
representación femenil.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

221

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Como menciona Calvo et al. (2016)
La duración es una señal evidente que indica la menor importancia otorgada al deporte femenino en comparación con el
masculino ya que el 98.3% del tiempo de los informativos está
dedicado a las noticias sobre deporte masculino frente a un
escaso 0.30% sobre el femenino (p. 1238).

Las noticias de mujeres se realizan bajo un estereotipo
de género, basado principalmente en las características físicas
que poseen mujeres y hombres, lo que da como resultado que
las mujeres deportistas sean poco conocidas por el público, lo
que ocasiona también que las deportistas no tengan las mismas
oportunidades de atraer patrocinadores y marcas. López Albalá
(2016) encontró que los estereotipos pueden marcar la diferencia
en la cobertura sobre las mujeres deportistas y señala la escasez
de visibilidad de las mujeres en la prensa en comparación con los
hombres.
La acción de estereotipar es la de fijar de manera permanente y de identificar lo estereotipado como el seguimiento de un
modelo preestablecido, conocido y formalizado que se adopta
de una manera fija. Podríamos aventurar que los medios de comunicación tienden a reproducir y a difundir los estereotipos
sociales sin cuestionarlos previamente. (Bach Arús et al. citado
por López Albalá, 2016, p. 91)

A lo largo de la historia, el deporte (sobre todo la práctica
profesional) se ha asociado al sexo masculino ya que, para el
femenino, la práctica deportiva implicaba una pérdida de feminidad,
un perjuicio para la salud o directamente, el pensamiento de una

222

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

negación absoluta de aptitud, falta de interés, etc. (López Albalá 2016,
p. 93). Por el contrario, para los hombres, el deporte es una manera de
afianzar y confirmar su masculinidad. Es un reconocimiento social a
su hombría. Por eso,
es frecuente escuchar que en deportes como el futbol, rugby,
baloncesto, boxeo, balonmano etc., no hay homosexuales. Es
una manera de decir que quien practica algún deporte es “demasiado hombre” y por ello es imposible que un homosexual
pueda “colarse”; hay una negación por parte del género masculino hacia esta posibilidad. Y con respecto a la mujer, si se
sale de los deportes “establecidos” para ellas como lo puede
ser la gimnasia rítmica o el tenis, por ejemplo, entonces se
pone en duda y se cuestiona su sexualidad. (López Albalá,
2016, p. 94)

Una mirada feminista sobre el periodismo deportivo
Las mismas mujeres se han dado a la tarea de analizar cómo se ve la
mujer dentro del periodismo deportivo y ha encontrado que tiene
un trato discriminatorio que va más allá de un lenguaje sexista,
porque se convierte en un sexismo informativo e incluso sexismo
discursivo, cuando se habla de deportistas, ya que se ofrece a
los consumidores de la información deportiva un protagonismo
distorsionado de sus logros y fracasos, construyendo un discurso
con lenguaje que orienta a los prejuicios y valores, expresando
contradicciones y marcado estereotipos (Vigara, 2008).
Las actuaciones de mujeres deportistas muchas veces se
ven sometidas a comparaciones con el sexo masculino. Además
de que existe una tendencia a no brindar información meramente
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

223

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

deportiva, sino que los medios ahondan en aspectos como el
estado de ánimo o los detalles de la vida familiar de la deportista,
sin olvidar muchas veces las referencias de belleza y la vestimenta
de las mujeres deportistas, algo que muy pocas veces ocurre en el
caso de los hombres (Guerrero, 2006).
Las propias mujeres periodistas han señalado que
el periodismo deportivo es sexista, ya que muchas veces no
les importa identificar a la mujer deportista, sino más bien
objetivarla, ya sea por las circunstancias en que aparecen o por
sus características físicas. Además “si una mujer es agredida, la
prensa deportiva toma el hecho como una debilidad natural y la
describe como víctima”, (Hernández Carballido, 2010, p. 151).
¿Por qué la Teoría del Framing?
“Los medios de comunicación juegan un papel muy importante
al trasladar e inclusive traducir a la ciudadanía la información
en referente a distintas posturas existentes sobre asuntos de
importancia” (Muñiz, 2022, p.13).
Según la teoría del framing mencionan que “una
herramienta crucial con la que cuentan los medios es el framing,
a partir del cual pueden dotar de un determinado tratamiento
informativo al contenido de sus noticias para narrar la realidad
social” (De-Vreese et al, 2005, citado en Muñiz 2020, p.1).
“En ese sentido los periodistas elaboran sus noticias
valiéndose de diferentes encuadres o enfoques con los que pueden
ofrecer ese tratamiento informativo particular de la realidad”
(D’Angelo et al,2002, citado en Muñiz, 2020, p.2)
Y como menciona De-Vreese et al, citado en Muñiz (2020):
“Los encuadres noticiosos o frames constituyen la manera como
224

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

los acontecimientos son presentados a través de los mensajes
informativos, enfatizando o excluyendo posibles aspectos de la
realidad existente” (p. 2).
Habitualmente se define el framing como un “proceso
de creación, selección y establecimiento de frames por parte
de los periodistas, a quienes corresponde seleccionar y utilizar
ciertos encuadres periodísticos para presentar acontecimientos
políticos a la sociedad” (Semetko; Valkenburg, 2000 citado en
Muñiz, 2020, p.5). Por lo tanto, esto implica la traslación de los
encuadres periodísticos en encuadres noticiosos.
Duckman, 2011 citado en Muñiz (2020) menciona que
Se plantearon desde temprano dos visiones acerca de la configuración de los frames y de sus posibles efectos sobre la audiencia. Por una parte, se planteó la existencia de encuadres equivalentes, que remiten a la utilización de conceptos o palabras
para elaborar mensajes que, aun siendo diferentes, se presentan
como lógicamente equivalentes (p.4).

“Esto llevaría, por ejemplo, a presentar en el mensaje los
efectos de una política pública en términos de una ganancia para
el 80% de la población o bien como una pérdida para el 20% restante” (Muñiz, 2020, p.5).
Los campos más propensos a la utilización del framing lo
pueden ser: la política, la economía, la salud, el medio ambiente y
la educación, por lo que esta teoría llega a abarcar distintas áreas,
(D’Angelo, citado en Muñiz, 2020,p.3) donde además se menciona
que “El framing constituye un constructo con raíces profundas,
tanto en ciencias sociales, como en humanidades, lo que posibilita
su estudio por investigadores desde postulados teóricos y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

225

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

metodológicos diferentes” (Borah et al, 2011 citado en Muñiz 2020,
p.5).
Elementos que componen al Framing
Entman, 1993 citado en Muñiz, 2020 señala que “los encuadres
se pueden encontrar en cuatro posibles localizaciones dentro
del proceso comunicativo: en el emisor del mensaje, dentro del
mensaje, en el receptor y en la cultura” (p.4).
Igualmente Entman (1993) menciona que el proceso del
framing se hace presente en cuatro localizaciones:
–

–
–
–

En los comunicadores, que hacen juicios para decidir
qué informar guiados por frames que organizan su
sistema de creencias;
En los textos que los contienen para el tratamiento de
la información;
En el público, puesto que los frames guían el
pensamiento del público y, finalmente;
En la cultura social, en cuanto que se crea un conjunto
de frames exhibidos en el discurso y pensados por la
mayoría de las personas dentro de un determinado
grupo social.

Tipos de Frames
En una clasificación llevada por D’Angelo (2018), establece una
tipología que describe de forma amplia los diferentes encuadres
que se presentan dentro del proceso del framing y que han sido
centrales en los estudios realizados hasta la fecha en sus diferentes
campos de aplicación.
226

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

D’Angelo menciona las siguientes clasificaciones
-frames de asunto, también conocidos como de promoción: Estos
son los encuadres establecidos a través de sus discursos por los
actores que tienen la capacidad de construir y aportar al debate
público sus razones para apoyar un lado u otro del asunto sobre
el que se está debatiendo. Este encuadre ha sido normalmente
definido como encuadre de promoción (advocacy frame), utilizado habitualmente por la elite política para trasladar a otros
actores, principalmente los medios de comunicación, sus puntos
de vista acerca de los asuntos de actualidad (De-Vreese, citado
en Muñiz, 2020).
–

–

–

frames periodísticos: Son utilizados por los periodistas
en el terreno de la comunicación para enfocar la
información transmitida por las fuentes (De-Vreese,
citado en Muñiz, 2020), ofreciendo de esta manera
un contexto para comprender, interpretar así como
expresarse acerca de los asuntos transmitidos por los
medios (D’Angelo, citado en Muñiz, 2020).
frames noticiosos; remiten a las “diferentes modalidades
de mensaje escrito, hablado, gráfico y visual que los
periodistas utilizan para contextualizar un evento,
asunto y/o actores dentro de una o más noticias”
(D’Angelo; Shaw, 2018, citado en Muñiz, 2020).
frames de la audiencia, cognitivos, del individuo o
frames en el pensamiento: describe la percepción
individual de una situación particular, es decir, se
revela qué entiende la persona como relevante de
la información recibida para poder comprender la

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

227

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

situación narrada (Druck- man, citado en Muñiz,
2020).
Cada uno de estos encuadres abre la posibilidad de un proceso de investigación amplio que implique, tanto al estudio en
profundidad de su uso dentro del proceso comunicativo, como
de las relaciones existentes entre ellos, donde los encuadres
pueden adoptar tanto un rol de variable dependiente como de
variable independiente, en función de los efectos que se busque
explicar. (De-Vreese y Scheufele, citado en Muñiz 2020)

Sociología de la producción de mensajes
Durante años, los estudios de la comunicación se limitaron a
cuestiones empíricas y se centraban en su mayoría en el receptor.
Con apenas unos cuantos estudios sobre los emisores durante los
setentas y ochentas, Shoemaker y Reese se dedicaron a construir
un modelo para estudiar las “condicionantes que inciden en la
producción de mensajes, desde los niveles micro hasta los niveles
macro”. Para ello, analizaron distintos parámetros y características
que involucran a las noticias y mensajes, a sus emisores, y hasta
en cierta medida a los receptores. Estos parámetros quedarían
jerarquizados en los siguientes niveles: factores individuales,
procedimiento (o rutina) de los medios, organización, extra
medios e ideológico.
Factores individuales. Los factores individuales son los
rasgos del comunicador que van a influir en qué noticia se da a
conocer y cómo es relatada. Género: el primer factor es si trata de
hombre o mujer, que además ya deriva no solo en el aspecto de las
noticias, sino que hay otras cuestiones como la diferencia de salarios o la proporción cuantitativa. En cuanto a la segunda, Shoe228

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

maker y Reese (1996) afirman que, en televisión, apenas un 25%
de los presentadores eran mujeres en el año 1992. La etnia es correspondiente a mayorías y minorías de razas. El crecimiento que
ha tenido la presencia femenina en los medios no ha acompañado
al de la representación de las minorías (Shoemaker y Reese, 1996).
La educación del comunicador. Se refiere al grado de
escolaridad que tiene el comunicador, los distintos grados de
estudio de educación superior que llevó a cabo el comunicador
para llegar a esa profesión (Shoemaker y Reese, 1996).
Valores personales y creencias. Estos son basados en las
actitudes que tienen los comunicadores frente a las historias que
presentan (Shoemaker y Reese, 1996). Actitudes políticas: “las
actividades personales políticas de los comunicadores deben ser
respetadas por el medio en el que trabajan” (Shoemaker y Reese,
1996, p. 81).
La orientación religiosa está relacionada cercanamente
con las actitudes políticas, y tiene que ver si se practican o están en
contra de cualquier religión. El número de noticias relacionadas
ha decaído, al menos en Estados Unidos, y a veces se relaciona en
noticias con algún tono paranormal (Shoemaker y Reese, 1996).
Valores profesionales: Shoemaker y Reese (1996) separan
estas aptitudes de los valores individuales, ya que estos valores
son formados dentro del trabajo, es decir, el impacto del medio es
directo en el comunicador.
Rutina de medios
Después viene el nivel de la rutina de los medios. “Las personas
son criaturas y participan en patrones de su grupo que ellos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

229

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

mismos no crearon” (Shoemaker y Reese, 1996, p. 100) Es decir,
describe cómo los miembros de una organización se adaptan a
un ambiente laboral y adquieren sus costumbres, que van desde
acciones que realizan hasta algunas apropiaciones del lenguaje
(Shoemaker y Reese, 1996).
Definen rutina como “prácticas repetidas y formas que
los trabajadores de los medios hacen regularmente en su trabajo”
(Shoemaker y Reese, 1996, p. 100).
Nivel de organización
Va de la mano de la necesidad de los medios de generar ganancias
económicas, pues generan más poder a la hora de dictar decisiones
periodísticas, incluso entre la competencia. “La estructura de
las organizaciones afecta el contenido al impactar en la cultura
ocupacional” pues tiene que ver con lo que determina la agenda
entre la población (Shoemaker y Reese, 1996, p. 165). Son los
dueños los mayores determinantes de estas organizaciones, no solo
por el hecho de ser los líderes, sino porque reflejan los intereses
políticos y sociales que tendrá el medio (Shoemaker y Reese, 1996).
Nivel extramedios
Las fuentes determinan qué información sale a los medios, es
decir, si la exponen o la esconden, mientras que los comunicadores
determinan el ángulo que se le da a la nota informativa (Shoemaker
y Reese, 1996).
Los grupos de intereses siempre intentarán influir en el
contenido, usando desde guiones hasta apoyo económico, aunque
el éxito de estos ha variado. Otras prácticas que realizan en este
230

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

control de medios es la creación de pseudoeventos, e incluso, la
autocensura de los mismos medios (Shoemaker y Reese, 1996).
Nivel ideológico
La ideología se define como un “sistema articulado y relativamente
formal de valores y creencias (Williams en Shoemaker y Reese,
1996, p.213) que controla lo que vemos como ‘natural’ u ‘obvio’
que forma parte de un cuadro de referencia al que ajustamos
nuestras acciones (Becker en Shoemaker y Reese,1996, p.213).
Estos valores son transmitidos hacia las audiencias, pero se
seleccionan los que tengan una coherencia con la cultura que
prevalezca dentro una sociedad (Shoemaker y Reese, 1996).
Método
Esta investigación se realizó a través de la técnica de análisis de
contenido, a partir de un estudio de una semana natural del 23 al
29 de agosto de 2022, en cuatro periódicos deportivos impresos:
dos locales y dos nacionales.
Macnamara (2018) menciona que
A lo largo de la mayor parte de su historia, el análisis de contenido se ha definido y ejecutado como un método de investigación
cuantitativo; a menudo, aún utiliza este enfoque metodológico.
Sin embargo, un número cada vez mayor de investigadores aboga por el análisis de contenido como método cualitativo, lo que
da lugar a enfoques de métodos mixtos. (p. 2)

Tanto en el análisis de contenido cuantitativo como
cualitativo, las unidades de análisis suelen ser palabras o frases
seleccionadas utilizadas en un contexto particular, denominadas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

231

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

palabras clave en contexto (Key Word In Context). Estos pueden
ser parte del lenguaje cotidiano o significantes especializados,
como nombres de marcas, nombres de lugares o nombres
de personas, según el propósito del análisis y las hipótesis o
preguntas de investigación que se investigan. Las imágenes como
fotografías, dibujos animados o fotogramas de películas y videos
también se pueden estudiar mediante el análisis de contenido.
(Andreú, 2002) menciona que
El muestreo que se utiliza en la investigación cuantitativa es el
muestreo probabilístico, en el que se insiste en la adopción de
una serie de reglas para determinar: a) El número de unidades y
b) la selección al azar de cada una de ellas. (p. 24)
El muestreo utilizado en la investigación cualitativa, por el
contrario, exige al investigador que se coloque en la situación
que mejor le permita recoger la información relevante para el
concepto o teoría buscada. El muestreo se orienta a la selección
de aquellas unidades y dimensiones que le garanticen mejor: a)
La cantidad (saturación), b) La calidad (riqueza) de la información. (Andreú, 2002, p. 25)

Las unidades de análisis (es decir, palabras, frases e
imágenes) se asignan a categorías en el proceso de análisis de
contenido. Por ejemplo, un investigador podría categorizar
palabras como “ataque”, “asalto”, “golpe”, “amenazado”, etc.
en una categoría llamada “violencia”. Los investigadores que
estudian la reputación de una organización deberán establecer
categorías como “calidad”, “confiabilidad”, “desempeño
ambiental”, etc., y luego contar palabras, frases o imágenes
visuales, como fotografías, que se relacionen con esos conceptos.
La categorización comúnmente incluye la identificación de
232

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

representaciones tanto positivas como negativas de los diversos
conceptos y factores estudiados.
El método más común para asignar unidades de análisis a categorías es la codificación. Se han utilizado tres métodos de
codificación en el análisis de contenido a medida que las tecnologías han cambiado. En los primeros análisis de la era anterior
a la informática, la codificación implicaba marcar físicamente
el contenido con un número de categoría o descriptor, junto
a una transcripción de televisión o un recorte de prensa. Con
la fácil disponibilidad de las computadoras, la codificación se
realiza cada vez más mediante el registro de recuentos de palabras clave en varios contextos en una aplicación informática.
(Macnamara, 2018, p. 4)

“La codificación generalmente se guía por pautas de
codificación, referidas en el Libro de códigos, eso en una era preinformática, ya que las instrucciones se escribían en el cuaderno
de un investigador”. (Macnamara, 2018, p. 4).
Las pautas de codificación se componen de notas e
instrucciones para minimizar los efectos de la subjetividad
humana entre los codificadores que realizan análisis de contenido.
Si bien la categorización de las menciones explícitas de palabras
clave es sencilla, la presencia de sinónimos, símiles, metáforas,
metonimias, sinécdoques y el uso del lenguaje, como matices,
sarcasmo y doble sentido, requieren interpretación, que puede
variar entre codificadores (Macnamara, 2018, p. 4).
Berelson citado en Macnamara (2018) sugirió que existen
cinco propósitos principales del análisis de contenido:
1. Para describir las características de la sustancia del
contenido del mensaje
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

233

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

2. Para describir las características de forma del
contenido del mensaje
3. Hacer inferencias a los productores de contenido
4. Para hacer inferencias a audiencias de contenido
5. Para predecir los efectos del contenido en las audiencias
Uno de los principales beneficios del análisis del contenido es
que es un método de investigación no intrusivo. Al analizar el
contenido de los informes de los medios y los comentarios de
las redes sociales, los investigadores pueden identificar temas y
problemas que son objeto de debate y/o preocupación pública,
y explorar discursos rastreando la frecuencia y el dominio de
ciertas ideas y mensajes, sin contacto humano directo. (Neuman citado en Macnamara, 2018, p. 12)

Además, el análisis de contenido puede informar las
inferencias sobre las políticas, puntos de vista e intenciones de
varias fuentes, así como los posibles efectos de la audiencia, sin
contactar directamente a esas fuentes. Esto puede ser importante
cuando las fuentes son difíciles de alcanzar o no están dispuestas a
participar en la investigación. Hoy en día, muchas encuestas reciben
bajas tasas de respuesta porque los grupos objetivo están “sobre
investigados” y sufren “fatiga de encuesta”. En algunos casos, como
una organización que desea comprender las opiniones o actividades
de sus competidores, los métodos de investigación directa no son
prácticos y los métodos no intrusivos, como el análisis del contenido
de los medios, pueden ser la única opción (Macnamara, 2018, p. 13).
Otro beneficio del análisis de contenido es que se puede realizar con frecuencia para realizar un seguimiento longitudinal de
problemas, temas y portavoces, mientras que la investigación
de audiencia, como las encuestas a gran escala, generalmente se

234

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

restringe a una vez al año o incluso cada pocos años debido a su
costo. (Macnamara, 2018, p. 13)

Muestra
El periodo de análisis fue una semana natural del 23 al 29 de agosto
de 2002 en cuatro periódicos impresos, dos nacionales y dos locales.
Los periódicos nacionales fueron el ESTO y Récord y los locales, la
sección deportiva de El Norte (Cancha) y El Horizonte. Durante los
días analizados se publicaron 758 notas en total relacionadas con
deportes, 132 de ellas en Cancha, la sección deportiva de El Norte;
306 en Esto, un periódico nacional exclusivamente dedicado a la
cobertura deportiva; 13 en El Horizonte, un periódico generalista
impreso de distribución gratuita una filial del Grupo Azteca, y
266 en Récord, un periódico exclusivamente deportivo que tiene
circulación a nivel nacional. La tabla 1 muestra el número de notas
deportivas que aparecieron en cada diario por cada día.
Tabla 1.
Relación de notas por periódico y por día
El Norte

Esto

El Horizonte

Récord

23/09/2022

15

52

13

31

24/09/2022

18

52

10

38

25/09/2022

16

49

12

43

26/08/2022

6

42

7

33

27/08/2022

25

38

40

28/08/2022

26

39

44

29/08/2022

26

34

12

37

TOTAL

132

306

54

266

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

235

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Después de revisarlas y separarlas, finalmente la muestra
quedó conformada solo por 84 notas que abordaban cobertura
exclusivamente sobre mujeres deportistas y que representaban solo
el 11% del total de total de notas publicadas en los diarios analizados.
Manual de códigos
El análisis de contenido se basó en un manual de codificación
integrado por varios aspectos definidos previamente con el
objetivo de estudio de este trabajo. Se tomaron en cuenta las notas
de los cuatro diarios seleccionados en donde había aparición
de mujeres, tanto deportistas como creadora de la misma nota,
o como referencia en el texto de la misma, se analizaron un
total de 84 notas resultantes, de las cuales se identificaron los
siguientes reactivos: fecha de publicación, llamado en primera
sección, ubicación, espacio y tamaño de la nota, deporte, tipo de
deporte, género periodístico, protagonista, papel principal, papel
secundario, modo en que se representa, cabeza de la nota, lenguaje
sexista, estereotipos, crédito de la nota, resumen de la nota, apoyo
gráfico, contenido de la foto, pie de foto y product place.
Cada uno de estos elementos fueron codificados con
valores numéricos que facilitan el procesamiento analítico, con el
cual se pudieron generar tablas y gráficos que apoyan visualmente
los datos de los resultados.
Resultados
A continuación, se muestran los resultados obtenidos a partir
del procesamiento de los datos obtenidos a partir del análisis de
contenido.
236

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Tabla 2.

El Horizonte

ESTO

Record

Total

Futbol

8

7

13

15

43

Tenis

6

2

9

7

24

Atletismo

1

3

4

Raquetbol

2

1

3

Golf

2

Deporte

Cancha

Cantidad de notas sobre los deportes en los que aparecen mujeres.

2

Futbol americano

2

2

Fisicoconstructivismo

1

1

Basquetbol

1

1

TaeKwonDo

1

1

Ciclismo

1

1

Automovilismo

1

NA

1

Total

21

1
1

9

31

23

84

En la tabla 2 podemos ver que el deporte con más
cobertura de participación femenina, en los cuatro diarios, es el
fútbol, seguido del tenis.
En el diario Cancha las notas que predominan con
deportistas mujeres son el fútbol y tenis. Sin embargo, el diario
ESTO publicó muchas más notas del deporte femenil que el resto.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

237

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Tabla 3.
Distribución de géneros periodísticos en los

Total general

Record

ESTO

El Horizonte

Cancha

Medio

cuatro medios seleccionados

Columna

1

1

Crónica

2

2
2

3

6

5

13

4

22

13

56

2

1

3

3

9

21

9

31

23

84

Entrevista

1

Fotoreportaje

1

1

Nota/Noticia

17

Reportaje
Total general

De las apariciones de las mujeres deportistas dentro de
la sección deportiva, solo se encontraron cuatro llamados en la
primera sección, es decir, en la página de portada de la sección o
del periódico deportivo en general, que fueron los siguientes:
El primero de ellos pertenecía al diario Cancha, con el título
de la nota “¡Sonrían!”, la cual describe que Tigres y Monterrey
femenil jugaban el mismo día; el segundo respondió a “Tigres
femenil, sinónimo de gol”; que era la previa del equipo femenil de
Tigres en contra de Santos.; el tercero se tituló: “Tri femenil…muy
regio” que eran los nombres de las convocadas de equipos regios a la
selección mexicana femenil; el cuarto responde al título “Orgullosa
238

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

representante”, la cual hablaba de una bombera Citlalli Ramirez
que participó en la edición 39 del Maratón de la CDMX.
Con relación al género periodístico, la mayor representación la tuvo el género Nota/Noticia con un total de 56 apariciones
que representa el 66% de un total de 84 notas registradas. Después el Fotoreportate con 13 apariciones que representa un 15%,
el Reportaje con 9 apariciones y al final la Entrevista, Crónica y
Columna, con 3, 2 y 1 aparición respectivamente.
Del total de registros (84), las mujeres fueron protagonistas
solamente 71 veces, 10 veces fue compartido el protagonismo con
los hombres y en 3 ocasiones no lo fue. El protagonismo se refiere
a que la mujer fue el punto central de la nota y los resultados se
muestran en la tabla número 4.
Tabla 4.
Distribución de notas por tipo de género periodístico y medio

Reportaje

Total
general

1

Nota/Noticia

El Horizonte

Fotoreportaje

Cancha

Entrevista

Crónica

Columna

Medio

donde la mujer es protagonista

1

1

16

2

20

1

2

1

7

6

17

3

26

2

2

11

3

18

3

10

46

9

71

2

ESTO
Record
Total general

1

2

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

239

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Tabla 5.
Relación de deportes donde la mujer fue protagonista
Deporte

Compartida

No

Sí

Futbol
Tenis
Atletismo
Raquetbol
Golf
Futbol americano
Fisicoconstructivismo
Basquetbol
TaeKwonDo
Ciclismo
Automovilismo
NA
Total general

3
3

2

38
21
4
2
2
2

1

1
1
1
1
1
10

3

1
71

Total
general
43
24
4
3
2
2
1
1
1
1
1
1
84

Se identificaron 11 deportes donde la mujer fue
la protagonista. En las 84 notas, solo el 84.5% (71 notas)
fueron totalmente protagonistas, 12% (10 notas) tuvieron un
protagonismo compartido y solo tres notas que representan el
3.5% del total no fueron protagonistas como se muestran en la
tabla 5.
En cuanto a la ubicación de la nota, apenas el 3.6% de
las notas en primera plana, el 60.7% de las notas aparecieron en
las páginas impares de estos diarios, y el 35.7% apareció en las
páginas pares.
Uno de los puntos contemplados en la codificación fue el
de espacio y tamaño en las notas siendo la media plana y el tercio
de plana los que más predominan con 19% cada espacio antes
240

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

mencionado; el 11.9% de las notas ocupó un cuarto de plana, el
13.1% de las notas ocupan un octavo de la página. Apenas 11.9% de
las notas aparecieron en una plana, con un total de 8 notas. 8.3%
de las notas ocupa dos tercios de espacio; el 3.5% apenas apareció
con una nota breve a una columna y la menor aparición se dio con
1 nota que ocupó dos páginas de espacio.
Evaluaciones y criterios
Se analizó la manera en cómo son representadas las mujeres en
las notas, es decir, cómo era su rol en el hecho de la nota, si había
alguna victimización por el hecho de ser mujeres. Se identifica un
gran porcentaje de notas en las cuales las mujeres aprecian como
“ganadoras” verificando que las notas son sobre sus logros deportivos,
que vienen acompañados del triunfo en su disciplina. Menos del 10%
las victimiza, es decir, las pone en un papel de vulnerabilidad.
Trece de estas notas las muestra como “perdedoras”,
destacando que esto es inevitable en algún punto dentro de la
naturaleza competitiva de lo que es el deporte. Cuatro notas no
mostraban un rasgo de triunfo o fracaso, por lo que se añadió
el término “como especialistas” en las que simplemente se
mostraron como profesionales ejerciendo su labor. Una nota no
entró en ninguna de las categorías vistas, por lo que simplemente
se dejó fuera de cualquier grupo.
En cuanto a lenguaje sexista y estereotipos, de las 84 notas
en ninguna detectó lenguaje sexista, aunque se encontraron notas
con estereotipos femeninos. Fueron en cuatro de estas notas, que
fueron clasificados todos como indirectos. No se detectó lenguaje
sexista directo en cualquiera de las 84 notas.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

241

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

También se revisó quién o quiénes escribían las notas,
analizando también cuántas mujeres y hombres eran los encargados
de redactarlas. En la tabla 6 se muestra que, aunque sigue siendo un
hombre el encargado la mayoría de las veces, la diferencia no es tan
grande con respecto a las mujeres acreditadas, siendo esta apenas
de 5 notas. Y esto sin contar las que no tuvieron un nombre en
específico, por lo que bien este número podría aumentar de haber
sido así. Dentro de estas, se incluyen 19 de los staff, 10 sin ningún
crédito y 4 a alguna agencia noticiosa, siendo casi la minoría si no
fuera por el cero absoluto de alguna coautoría.
Tabla 6.

Reportero

Reportera

Staff

Sin crédito

Agencia

Coautoría

Total

Créditos en las notas

28

23

19

10

4

0

84

De las 84 notas vistas, 51 estaban acreditadas a un nombre
propio, ya sea hombre o mujer. Si bien el periodismo deportivo
se caracterizó por ser dominado por los hombres, se puede ver
que la tendencia va a la baja, pues fueron 28 las notas que estaban
acreditadas a un varón, mientras otras 23 mostraban un nombre
femenino. No es una diferencia grande, apenas de cinco notas, y
muestra un paso hacia adelante en la búsqueda de la equidad en
el mundo del periodismo deportivo.
De la misma manera, se examinaron los encabezados de
las notas buscando indicios de algún uso de lenguaje sexista, ya
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

sea para hacerlo llamativo a los lectores o dando un ejemplo del
enfoque que llevaría la nota. Además, se analizaron de manera
más profunda cuatro de ellos que llamaron la atención:
Campuzano dice que no: Al no saber la situación por la
que se tiene una negativa, este título puede generar morbo en la
audiencia, sin embargo, sólo trata acerca de una negativa por una
falta de ayuda a la deportista.
Margarita Hernández quedó muy satisfecha. Este título
de alguna manera puede ser muy sugerente e incluso interpretarse
con un doble sentido debido a la palabra “satisfecha”.
El último baile de las Williams. Este título podría ser
llamativo para el público y aunque no tiene un lenguaje sexista,
si se puede interpretar como un anunció de muerte, más que de
retiro del deporte que es de lo que trata la nota.
Rojitas gloriosas. Es una cabeza muy sugerente y en este
caso se podría usar más bien un título que realce el triunfo de la
selección española al ganar un campeonato, que es de lo que trata
la nota.
Apoyo Gráfico
Se analizó la forma visual en que las mujeres en el deporte fueron
plasmadas en los diarios. En la Tabla 7 se muestra que el recurso
más utilizado fue la fotografía a color con un total de 70 apariciones
(83.35%) del total de 84 notas que se tomaron para la muestra,
seguido luego por otro tipo de apoyos como ilustraciones con
un 10.75% y destacando que fueron un total de 5 veces las que la
ausencia de un apoyo visual se hizo notar sin recurrir a otro tipo
de recursos como las infografías ni las gráficas llegando a tan sólo
un 5.9% del total de notas.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

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�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

Tabla 7.

Foto a
color

Gráfica

Infografía

Varios
apoyos

Sin apoyo

Foto B/N

Total

Tipo de recurso más utilizado en las notas

Apoyos

70

0

0

9

5

0

84

Porcentajes

83.35%

0%

0%

10.75%

5.9%

0%

100%

Contenido de la fotografía
Partiendo de los resultados anteriores, en los casos en los que se
utilizó, se analizó qué tipo de fotografía fue utilizada para apoyar
a la nota. A continuación, se presentan los resultados obtenidos
en la siguiente tabla.
Tabla 8.
Tipo de fotografía utilizada en la nota.
NA
En acción
En Festejo
Entrevista
Equipo
Afición
Posando
Entrenador
Staff
Estadio
Directivos
Logo
Total

244

9
29
24
1
4
1
13
2
0
0
0
1
84

10.71%
34.52%
28.57%
1.19%
4.76%
1.19%
15.47%
2.3%

1.19%
100%

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Se observa que el tipo de fotografías más recurrente fue el
de jugadoras en acción, jugadoras en festejo y jugadoras posando;
10.7% no utilizaron una fotografía donde apareciera alguna
jugadora, entrenadora o directivo de un club.
Pie de foto
Dentro del análisis también se estudió junto a las imágenes y la
manera en la que estas representaban a la mujer en los medios
deportivos, el acompañamiento o no de las fotografías con un texto,
o pie de fotografía, el cual tiene la función de relatar lo que está
aconteciendo en la acción de la imagen, o por otro lado también
puede aportar otro valor a la imagen, como puede ser referirse a
algún logro, estadística, el nombre de quien se encuentra a cuadro,
entre otras cosas, en donde se pudo observar que casi en un tercio
de las notas en donde aparecía una mujer deportista no existía un
pie de foto. De acuerdo con lo observado el 74% de las imágenes
tenía un pie de foto y tan solo el 26% no tenía ninguna descripción.
Product Placement
Dentro del estudio se analizó también si en las fotografías
o imágenes mostradas existía un product placement, o la
presentación de algún producto o marca de manera intencional
para generar una publicidad a la marca, arrojando un resultado
contundente en donde no se mostró esta herramienta como tal,
siendo que de las 84 notas, solamente en 2 ocasiones apareció un
product placement. La primera nota de ella se tituló: Se presentará
la edición 70 del clásico Mister México, donde estará la Wellness
Weekend Fitness Expo 2022 dedicado a las mujeres y el segundo
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

245

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

de ellos Se entregó el Premio a la excelencia y Alexia Putellas,
futbolista tuvo un galardón.
Tabla 9.
Relación de créditos de las notas.
Crédito de
hombre

Crédito
de mujer

Staff u otras
agencias

Sin
autoría

Cancha

9

5

3

4

Esto

9

16

14

2

El Horizonte

4

1

4

0

Récord

6

1

2

4

Total 28

Total 23

total

Total 10

PERIODICO

Notas 84

En 10 notas hubo un lenguaje negativo hacia ellas, en las
que se les categorizó como “víctimas” (7) o “perdedoras” (3). Es
la naturaleza del deporte en la que haya un perdedor, visto sobre
todo desde un punto de vista protagónico (por ejemplo, que un
periódico de Monterrey hable sobre la derrota de Rayadas), sin
embargo, se buscaba encontrar ejemplos donde se victimiza a las
mujeres por el hecho de serlo, en la cual se detectó en poco menos
del 10% de las notas, frente al más del 85% de las notas de se ve
una imagen de “ganadora” o “especialista” en ellas.
Tabla 10.
Cómo son consideradas las mujeres en las notas.
Ganadoras

Víctimas

Como
especialista

Perdedoras

No
Aplica

Notas
totales

60

7

13

3

1

84

71.42%

8.33%

15.47%

3.57%

1.19%

99.98%

246

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Discusión y conclusiones
Este estudio nos permitió conocer que continúan siendo aún
pocas las notas deportivas en la cual son las protagonistas, tanto
como deportistas o redactoras de la misma. De 758 notas totales
solo 84 fueron detectadas representando apenas un 11% del total.
Los dos deportes principales donde se identificó con mayor
participación de la mujer fue el fútbol seguido del tenis siendo
los dos más populares en participación femenina. De las 84 notas
analizadas, 51 estaban acreditadas a un nombre propio, ya sea
hombre o mujer. Si bien el periodismo deportivo se caracterizó
por ser dominado por los hombres, podemos apreciar que ya no es
tan grande la diferencia, pues solo fueron 28 las notas que estaban
acreditadas a un varón, mientras que las 23 notas restantes eran
acreditadas a una mujer. Una diferencia de apenas 5 notas que
muestran un avance positivo en la búsqueda de equidad en el
mundo del periodismo deportivo principalmente dominado por
los hombres.
Es probable que con otro estudio más amplio que
pudiera abarcar un periodo más largo y que pueda involucrar a
diferentes periódicos de la república mexicana puedan mostrar
resultados diferentes. Sin embargo, este resultado es una muestra
de un instante que puede utilizarse en otro estudio para una
comparativa correlacional entre regiones y culturas. También
se detectó que había créditos de mujeres periodistas dentro
de la sección deportiva, sin embargo, el nombre de un hombre
prevalece más en la sección deportiva.
Los medios de comunicación a pesar del avance que han
tenido las mujeres en el desarrollo de actividades deportivas
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247

�Salas, Romero, Lomelí, Vargas y Gutiérrez / Representación mujeres deportistas

no ofrecen espacios de manera equitativa con relación a los
hombres. Las mujeres siguen siendo minoría dentro de los medios
deportivos tanto como deportistas como periodistas. El espacio
que se les da a las mujeres que practican o comunican el deporte
sigue siendo muy poco, ya que la mayoría de las pocas noticias
encontradas miden apenas un tercio de espacio con respecto al
deporte varonil y solo se les brinda espacio para dar un resultado.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-97

251

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Perfiles del Electorado Nuevoleonés 2021
José María Infante Bonfiglio y Carlos Javier
Vázquez Ferrel. Coord. (2021)
Comisión Estatal Electoral de Nuevo León. México.
María de Jesús Ávila-Sánchez1
José Alfredo Jáuregui-Díaz2
En esta obra José María Infante Bonfiglio y Carlos Javier
Vázquez Ferrel recopilan un conjunto de reflexiones sobre la
cultura política de la ciudadanía neoleonesa fundamentadas
en evidencias empíricas que proporciona la encuesta Perfiles del
electorado nuevoleonés 2021: Cultura política de la ciudadanía en el nuevo
contexto electoral, realizada por la Comisión Estatal Electoral de
Nuevo León. En la introducción se menciona que esta obra tiene
1 Instituto de Investigaciones Sociales de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León,
México. maria.avilasnz@uanl.edu.mx
2 Instituto de Investigaciones Sociales de la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León,
México. alfredo.jaureguidz@uanl.edu.mx

252

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

como antecedentes dos estudios previos uno realizado en el año
2009 y otro en el 2019. El libro es el resultado del trabajo de varios
investigadores y académicos de las universidades de Nuevo León
que por invitación de Comisión Estatal analizan los datos que
arroja la encuesta desde su perspectiva, es por ello, que las ideas
y conceptos pertenecen a las y los autores. El libro con arbitraje
de pares, garantiza que los artículos tengan rigor metodológico,
es decir una argumentación fundamentada en el saber científico
por encima de otras argumentaciones y motivos.
Los coordinadores y autores son José María Infante
Bonfiglio, y Juan Carlos Montero Bagatella. Participan en otros
capítulos Marcela Ávila-Eggleton, José Juan Cervantes Niño,
Ana Claudia Coutigno Ramírez, Alejandro Díaz Domínguez,
Viviana Díaz Urrea, Víctor Alejandro Espinoza Valle, Karola
García Alvarado, Luis Antonio González Tule, Luis Eduardo León
Ganatios, Felipe Alfonso Méndez Romo y Eduardo Peredo Gómez.
Es un libro con un tema central, las preferencias electorales
desde tres temáticas diferenciales: votos y elecciones que consta
de cuatro artículos; redes sociales y medios de comunicación con
tres artículos; y, ciudadanía, valores y relaciones con los partidos
políticos con cinco artículos. Hay análisis desde la perspectiva
cuantitativa predominantemente, es una obra que expone,
impulsa e invita a desarrollar estudios independientes a partir de
un instrumento diseñado con rigor metodológico. Los hallazgos
son muchos, por ejemplo, José María Infante, encuentra evidencia
suficiente para señalar que no existe diferencias entre hombres y
mujeres sobre el interés por la política. Otro hallazgo interesante
es que para el electorado neolonés los valores del autoritarismo o la
riqueza personal son centrales. Este resultado nos ayuda a entender
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

253

�María de Jesús Ávila, José Alfredo Jáuregui / Perfiles del Electorado Nuevoleonés 2021

lo que se encuentra en el artículo Candidaturas independientes en
Nuevo León: una cuestión de estatus económico de Solís Delgadillo,
Peredo Gómez y Méndez Romo. Singularmente los autores nos
señalan personas con recursos económicos superiores al promedio,
en el que si se cubren las necesidades básicas se muestra interés
en ampliar los horizontes hacia otros propósitos intelectuales,
aspiracionales y de otro tipo. Además, existen factores dentro del
juego institucional que impiden el ingreso de cualquier aspirante
que no tenga tiempo, recursos y logística suficiente. También
estos autores encuentran el efecto negativo del desempeño
del gobernador, “quemo la marca de los independientes” (p.
259) erosionando y frenando el optimismo por este tipo de
candidatos. Otro resultado, interesante es que en las candidaturas
independientes no han participado las mujeres, también señalan
que los aspirantes habrían tenido antecedentes en otros partidos
y hay una alusión a que se vuelven independientes porque no son
elegidos en los partidos de origen. Sobre el artículo La compra
de voto en Nuevo León: perfil del elector, bienes de intercambio
y efectividad de la prebenda de Luis Antonio González, los datos
encontrados para Nuevo León invitan a una reflexión mucho más
detallada, pues en este Estado quienes presentan más probabilidad
de ser sujetos al ofrecimiento de prebendas por su voto fueron
personas que manifestaron un mayor interés por la política, con
nivel de escolaridad medio, insatisfechas con el funcionamiento
de la democracia y con algún vínculo partidista y la pobreza no
resultó significativa, por lo que debemos evitar sobredimensionar
su efecto.
En la sección de redes sociales y medios de comunicación,
Carlos Vázquez y la maestra Viviana Díaz, encuentran que, de
254

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

manera específica, los usuarios de Twitter, YouTube, y en mucho
mayor medida Instagram, parecen rechazar la idea de nunca
votar por nuevos partidos políticos. Asimismo, los consumidores
de información política generada por Twitter se relacionan
estadísticamente con la inasistencia a la iglesia y tanto los
usuarios de esta red como los de Instagram suelen percibir poco
limpias las elecciones en el Estado. De acuerdo con Vázquez y
Díaz, es probable que los usuarios de las redes sociales sostengan
una actitud crítica con la calidad de las elecciones. En tanto,
Alejandro Díaz y Karola García, señalan que existen diferencias
generacionales claras cuando se observa la importancia de ciertos
canales de comunicación, como la televisión y las redes sociales.
En ese sentido, Azucena Rojas encuentra que el consumo y
atención de medios digitales no garantiza un perfil más abierto y
liberal, al menos en Nuevo León. Si bien, en la actualidad las y los
jóvenes tienen acceso a más información este no necesariamente
implica mayor tolerancia y apertura a valores liberales.
Respecto al panorama democrático en el Estado y
considerando el comportamiento del electorado en las elecciones
de 2021, Juan Carlos Montero abona una serie de elementos
relevantes destacando la capacidad de atracción por parte de
los candidatos, la identificación partidaria y el hecho de que las
elecciones en Nuevo León sean coincidentes con las federales,
ya que estas a su vez generarían efectos de «arrastre» en favor o
en contra de determinados partidos políticos en las votaciones
del Estado (p. 20). Sobre las preferencias ideológicas hacia los
partidos, señala que existe una ambivalencia que, si bien existe
un rechazo hacia los partidos, aun así, el PRI logró resurgir
para seguir teniendo su particular relación de amor y odio con
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

255

�María de Jesús Ávila, José Alfredo Jáuregui / Perfiles del Electorado Nuevoleonés 2021

el electorado nuevoleonés. Además, el electorado nuevoleonés
decide su voto valorando principalmente el perfil de las
candidaturas; en segundo lugar, su identificación ideológica con
el partido; y, finalmente, la crítica hacia el Gobierno. Aunque los
cambios en el sistema de partidos, a pesar de parecer abruptos,
especialmente con la elección de un Gobernador independiente
en 2015 y otro de Movimiento Ciudadano en 2021, en realidad no
marcan cambios ideológicos importantes, para un futuro proceso
electoral, el votante nuevoleonés seguirá orientado hacia una
posición de derecha. Sobre la participación electoral, José Juan
Cervantes nos ayuda a entender este panorama democrático,
hace una afirmación interesante: una baja participación
ciudadana en los procesos electorales no puede legitimar un
proceso democrático, que debe llevar a la reflexión y a la acción.
También, Marcela Ávila, en su artículo Votantes sofisticados y
voto dividido, encuentra, tanto los datos agregados (resultados
electorales) como los individuales (encuestas y grupos de
enfoque) “un electorado sofisticado que se «arriesga» a votar en
la elección de la Gubernatura por alternativas de las cuales tiene
poca información, pero establece límites a ese poder a través de
un voto por los partidos tradicionales tanto en las Diputaciones
—Federales y Locales— como en la elección de Ayuntamientos”
(p. 322). Es decir, un segmento importante del electorado
equilibra su decisión estableciendo contrapesos a partir de los
partidos que ya conocen, pero a quienes no quieren ver regresar
al Ejecutivo estatal.
No obstante, hay una necesidad clara de avanzar en
la discusión teórica, un ejercicio de contrastación y reflexión
respecto al panorama nacional y los resultados obtenidos en
256

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

algunos de los capítulos. También priorizar la diversidad en los
enfoques con temáticas centrales como el voto por categorías
interseccionales como el género, la condición de migración, clase
social y etnia, equilibrar la producción del apartado de influencia
de redes y dejar otros en los que la encuesta está limitada por
el tipo de información generada. Sin duda, enriquecerán la obra
evidenciando el potencial de la encuesta. La obra abre muchas
líneas de investigación, algunas muy sugerentes, como la
relación entre la participación política y el mercado laboral, la
vinculación entre ideología, política y religión y otra sobre las
brechas digitales. Además, en la encuesta hay una gran cantidad
de información que no han sido analizadas y que quedan como
tarea pendiente para los estudios de la sociopolítica neoleonesa.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.5-79

257

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <description>A name given to the resource</description>
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            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
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                <elementText elementTextId="574468">
                  <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="574469">
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                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario  e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2024 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 4, No. 7, enero-junio
2024, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria
Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263,
ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 31 de enero de 2024.

Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Dossier titulado Donoso Cortés, coordinado por Raúl Jorge Alejandro
Rodríguez Garza.
Autores
Juan Carlos Moreno Romo
Ángel Campo Díaz
Raúl Jorge Alejandro Rodríguez Garza
José Manuel Marín Mena
Carlos Andrés Gómez Rodas
Omer Buatu Batubenge
Benjamín Panduro Muñoz
Roberto Mora Martínez
Adriana Elizabeth Mancilla Margalli
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Traducción al francés
Valeria Aimé Dávila Garza
Paula Beatriz Pinales Caballero
Traducción del inglés
Olaf Chávez Reyna

�Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�P r e s e n ta c i ó n

Dossier
Donoso Cortés: místico, pensador, teólogo
y profeta
Donoso Cortés: mystical, thinker, theologian and
prophet
Donoso Cortés: mystique, penseur, théologien et
prophète
Presentación
Raúl Jorge Alberto Rodríguez Garza1
Coordinador del Dossier

Donoso Cortés fue un pensador español cuya aportación
filosófica, desde la mirada teológica, ha logrado aportar
suficientes tesis y argumentos para pensar la política en
tiempos de incertidumbre. No suele ser un autor concurrido
en las facultades de filosofía, por lo que en este Dossier
1
Licenciado en Filosofía por la UANL de México y Maestro en Filosofía
y Humanidades por el Universitat Abad Oliba de Barcelona
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
1
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2023, pp. 1-3

�Donoso Cortés: místico, pensador,
teólogo y profeta

hemos considerado oportuno darlo a conocer, con el
objetivo de aportar perspectivas y críticas que enriquezcan
el debate social, político y cultural hoy.
El siguiente conjunto de artículos trae a la discusión sus
ideas, solían llamarle Marqués de Valdegamas. Pensadores
como Schelling, Metternich y Ranke lo comentaron y admiraron, e incluso sus ideas fueron meditadas por grandes
hombres como Luis Napoleón, Federico Guillermo IV y el
zar Nicolás II. Carl Schmitt no dudaría en decir que: “A mis
más de 60 años puedo asegurar con toda tranquilidad que
el gran discurso de Donoso del 4 de enero de 1849, sobre la
dictadura, es el discurso más extraordinario de la literatura
mundial, y no hago excepciones ni con Pericles, Cicerón ni
Miarabeau.”2
Donoso paso al olvido y al silencio, aún nos preguntamos
por qué, pues Edmund Schramm y Dietmar Westemeyer
mostraron al hombre moderno de entreguerras la profundidad donosiana y las advertencias que el mismo pensador
español hacía a la humanidad occidental de lo que terminaría por ocurrir al haber despreciado, lo que él llamaba, las
vías católicas. Carl Schmitt se preguntaría, legítimamente,
por el despreció y olvido que se ha tenido por Donoso Cortés en los últimos años a causa de su postura decisionista:
“No se trata de una hostilidad normal, propia de la lucha
política. Esta aversión dice relación precisamente con la
racionalidad de la idiosincrasia donosiana y se apoya en
motivos más profundos, metafísicos.”
De acuerdo con Donoso, el hombre tiene una postura
sobre la divinidad, sobre su naturaleza y sobre el mundo,
y solo así se puede entender a la sociedad humana y su
devenir hacía el orden o la catástrofe. Al contrario de las
2
Carl Schmitt. Glossarium, (Madrid: Editorial el Paseo, 2021). Pág. 52
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
2
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2023, pp. 1-3

�Donoso Cortés: místico, pensador,
teólogo y profeta

explicaciones de la sociología marxista que parten de las
condiciones materiales, en tanto su capacidad de producción, la mirada desde la teología que hizo Donoso logró
ver el devenir de Europa y la catástrofe que sufriría con las
guerras mundiales. Sin embargo, lo interesante del hombre contemporáneo es que, a pesar de negar la importancia
de la teología para explicar el mundo, sigue estando en un
mito religioso que cree racional debido a una historia que es
contada desde la perspectiva de los pensadores ilustrados.
La gran mayoría de las academias mexicanas no conocen
a dichos autores tradicionalistas (De Maistre, Donoso, De
Bonald) porque han tendido a enseñar la historia de la filosofía según la versión del racionalismo. Además, la historia
de la filosofía que se enseña en las aulas universitarias no
ayuda al estudiante de humanidades a ver la dimensión religiosa de la época moderna. El pensador español, sin duda,
es una guía para comenzar a cuestionar de verdad los mitos
de nuestra época, pues detrás de toda sociedad humana hay
una forma de entender la divinidad.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2023, pp. 1-3

3

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés
About the life and work of Severo Iglesias, (1942-2021)
Braises de Don Juan Donoso Cortés
Juan Carlos Moreno Romo
https://orcid.org/0000-0002-7468-0710
Universidad Autónoma de Querétaro
Santiago de Querétaro, Qro., México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Moreno Romo, Juan Carlos. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.7-86
Recepción: 24-10-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: juancarlosmorenoromo@yahoo.com.mx

�Dossier

Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés
Embers Of Don Juan Donoso Cortes
Braises de Don Juan Donoso Cortés
Juan Carlos Moreno Romo1

Resumen
Tras un mínimo balance de lo que principalmente nos aparta
o nos disuade del estudio y comentario de la obra de este
importante pensador político español —entre nosotros mismos
efectivamente relegado, descuidado u olvidado—, se recogen y
comentan en el presente trabajo, por lo pronto —tanto del Juan
Donoso Cortés de la etapa liberal como del de su segundo, o
su tercer periodo—, algunas de las ideas, observaciones o
advertencias que en nuestro propio contexto histórico y filosófico
poseen —cual se verá también gracias a algunas referencias
cruzadas— una mayor vigencia.

Palabras clave
Modernidad, revolución, soberanía, liberalismo, catolicismo.

Abstract
After a minimum balance of what mainly separates us or
dissuades us from the study and commentary of the work of
1
Universidad Autónoma de Querétaro, Querétaro.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

this important Spanish political thinker —among ourselves
effectively relegated, neglected or forgotten—, they are collected
and commented on in the present work, for now —both of Juan
Donoso Cortés of the liberal stage and of his second, or third
period—, some of the ideas, observations or warnings that they
possess in our own historical and philosophical context —which
will also be seen thanks to some cross references— greater
validity.

Keywords
Modernity, revolution, sovereignty, liberalism, Catholicism.

Résumé
Après un assez court bilan de ce qui nous sépare ou dissuade de
l’étude et du commentaire de l’œuvre de cet important penseur
politique espagnol —effectivement relégué, négligé ou oublié
parmi nous- nous rassemblons et commentons dans ce travail,
pour l’instant -aussi bien pour le Juan Donoso Cortés de l’étape
libérale que pour celui de sa deuxième ou sa troisième période—,
quelques-unes de ses idées, observations ou avertissements que
dans notre propre contexte historique et philosophique, possèdent
—ce que nous verrons aussi grâce à quelques références
croisées— une plus grande actualité.

Mots-clés
Modernité, révolution, souveraineté, libéralisme, catholicisme.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Por poco practicada senda, y en no demasiado
cómodas compañías
Se nos invita a que nos ocupemos, en este dossier de
revista, nada más y nada menos que de la obra de don
Juan Donoso Cortés, marqués de Valdegamas, quien
por lo pronto se nos presenta como uno de los actores,
y sobre todo como uno de los pensadores políticos más
importantes del siglo XIX. La invitación es difícil de
rechazar, en primer lugar, porque es muy pertinente,
interesante, y hasta justa. Aunque también lo es por lo que
en nuestras para, o post o hipermodernas circunstancias
tiene de “incorrecta” o atrevida.
Al mismo tiempo es preciso admitir que la tarea que
de ese modo hacemos propia o asumimos es inevitablemente
incómoda, o mínimamente embarazosa en la medida en la
que de entrada nos arroja a tierras más o menos incógnitas,
solitarias, empolvadas… Y hasta llenas de maleza, o de
flores, si se quiere, pero de flores de esas que hacen, por su
excesiva densidad, una suerte de más o menos estorbosa,
o impracticable selva de imágenes, frases, florituras y
sentencias.
Respecto del estilo de Donoso el profesor y jurista
valenciano José Corts Grau hablaba ya, por ejemplo,
a mediados del pasado siglo XX, de “su genialidad
avasalladora, ávida de efectismos.”2 Y él mismo recordaba
la crítica que de Donoso había hecho un célebre político y
hombre de letras del propio siglo XIX (o de la inmediata
generación, subrayarían los orteguianos, que sucedió a
la suya): “¿Qué son sus obras —pudo decir Valera con
su parte de razón— sino un conjunto de odas, canciones,
2
José Corts Grau, “Perfil actual de Donoso Cortés,” Revista de Estudios
Políticos no. 19-20 (1945): 88.
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sátiras, elegías y trenos, escritos o pronunciados con acento
apocalíptico en resonante prosa?”3
Frutos hay, desde luego, en la exuberante obra de
Juan Donoso Cortés. Y los hay incluso de indudable, y hasta
de irrenunciable valor. Pero no es nada sencillo ubicarlos,
cogerlos, y nutrirse con ellos. Y es una viña la suya,
además, lo decíamos ya, en la que tampoco abundan los
obreros, pues entre el rechazo “espontáneo” o pavloviano
y la adhesión entusiasta o partidaria el punto medio o
ponderado del lector sereno —¡y del investigador! — no es
terreno fácil de alcanzar, ni de transitar tampoco.
“Para comprender a Donoso —escribía por su parte,
en 1972, Guillermo Fraile— es preciso encuadrarle
dentro de su ambiente romántico, en que prevalece
la forma sobre el fondo, el sentimiento sobre
el raciocinio, la impresión inmediata sobre las
abstracciones filosóficas, la ampulosidad oratoria
sobre el análisis frío y disecador de los hechos
escuetos.”4

No escribía ni para los manuales ni para los profesores,
subrayaría Unamuno, sino para la vida, y desde ella misma,
desde lo más vertiginoso y enredado que la vida humana
tiene, incluso. Y sin embargo es cierto que el pensamiento
siempre exige un alto, una distancia, una ponderación y un
discernimiento.

3
José Corts Grau, “Perfil actual de Donoso Cortés”, 85. Aunque bien
vistas las cosas el texto está ligeramente adaptado al propósito de quien lo cita:
véase Juan de Valera, Florilegio de poesías castellanas del siglo XIX, con introducción y notas biográficas y críticas por Juan De Valera (Madrid; Ricardo Fe,
1902), 47-48.
4
Guillermo Fraile, Historia de la filosofía española (Madrid: Biblioteca
de Autores Cristianos, 1972), 101.
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Para distinguir con lucidez —comenta José Antonio
Ullate— conviene que se sosiegue la pasión.
Podremos así reconocer que hay en Donoso algo
misterioso que nos gana a su afición por encima de la
exactitud de sus pensamientos. Es precisamente esa
apasionada entrega suya a la búsqueda de la verdad
la que nos seduce, junto con un don excepcional para
expresar felizmente su anhelo, para decir las cosas con
fórmulas vibrantes e inflamadas. Capacidades éstas
no exentas de peligro, puesto que su prosa embriaga y
entusiasma hasta el punto de hacernos dar aprobación
a algunas de sus formas de pensar que no llegaron a
purificarse en esa transición que caracterizó su vida
entre el naturalismo y lo sobrenatural.5

Y entonces cabe señalar que entre seducir o convencer,
y orientar, enseñar o conducir, media un anchuroso trecho
que acaso sea excesivo exigir de un hombre que, en tan corta
vida, hizo desde luego tanto como pudo dejándonos a los
demás, a la pausada y serena labor de lectura y reflexión, y
asimismo de investigación y de confrontación, esa otra tarea.
El genio de Donoso, fulgurante y acerado,
torrencial en intuiciones que rebasan con holgura
sus propias premisas intelectuales —seguimos
leyendo en el texto de José Antonio Ullate—, fue
reconocido de inmediato en su propio tiempo como
una feliz anomalía y ha gozado de una afortunada
aunque guadianesca posteridad que, sin embargo,
no siempre, y hasta podríamos decir que en pocas
ocasiones, ha permitido que el aplauso de sus
escritos fuese parejo con la profundización de su
pensamiento.”6
5
José Antonio Ullate, “La evolución truncada de Donoso Cortés,” Anales
de la Fundación Elías de Tejada, Año XVI (2010): 172.
6
Ullate, “La evolución truncada de Donoso Cortés,” 171.
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Y es que, a la vehemencia, o a la urgencia de la vida
—y de una vida tan corta y tan intensa—, le falta entonces,
como complemento, la pausa del estudio, o de los muchos
estudios, comentarios, discusiones…. Y por si lo de la
dificultad de acceso intrínseca no fuera suficiente, y como
si en lo que la obra de Donoso tiene de más fácilmente
transitable diésemos con el letrero ese de “prohibido pisar
el pasto” —que en nuestras ciudades nos veda el contacto
directo con lo poco que en ellas queda de vivo o natural,
confinándonos al duro y harto gris cemento—, también
aquí nos sale al paso, asaz comedida, la algunas veces
velada y otras veces más bien estridente advertencia de que
si seguimos adelante nos vamos a comprometer por unas
sendas que no solamente están muy poco despejadas o
allanadas, sino también muy drásticamente amenazadas, o
francamente prohibidas.
Esto es así, por lo que leo, veo y escucho, especialmente
en otros horizontes, en las cercanías de esos “centros”
de poder, y de “producción”, y sobre todo de control del
pensamiento, en donde al parecer todavía hay quien sienta,
o intuya, o recuerde que pende sobre ellos su “amenaza”.
En nuestros arrabales a Donoso Cortés de nombre lo
conoce casi todo mundo (como a Lucas Alamán, por citar
aquí a otro ilustre desconocido), pero es un nombre el suyo
que entre nosotros permanece apenas, vago o vaporoso,
en el ambiente universitario, libresco o cultural, como
aferrado a éste, apenas, con sus últimos ecos o sus últimas
fuerzas, tan sólo como una tenue o fantasmal invitación que
está a la espera de que surja, aquí o allá, en algún lector,
algún estudiante, profesor o investigador, una curiosidad
lo suficientemente abierta (y ni siquiera osada, como en
otras partes en donde los letreros de “prohibido el paso” se
respetan rigurosamente) como para incursionar en relativa
soledad por sus harto intransitados parajes.
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El arrabal es más libre, desde luego, pero para la
investigación formal, documentada y rigurosa es cierto que
depende en muy buena medida del centro, o de los centros,
desde los que recibe en especial los libros que conforman,
todavía, sus bibliotecas, amén de los “espacios” en los que
eventualmente él también se puede expresar.
No sorprende demasiado, pero sobre todo no deja
de ser significativo el silencio que sobre Donoso Cortés
guardan las historias de la filosofía, e incluso las específicas
historias de la filosofía política. La por lo demás muy densa
y muy completa Introducción a la historia de la filosofía
de Ramón Xirau, por ejemplo; o la mucho más extensa y
detallada del propio Emile Bréhier, que el propio Ortega
elogió por haber tomado en cuenta no sólo las grandes
cimas, sino también las zonas algo menos elevadas de la
historia del pensamiento;7 o la extensísima de Copleston.
Julián Marías le dedica apenas un párrafo de seis líneas,
en el que simplemente da noticia de su existencia, que
ya es algo.8 Y en el muy grueso volumen, algo extraña o
repetitiva o incongruentemente titulado El pensamiento
filosófico latinoamericano, del Caribe y “latino” [13002000], coordinado por Enrique Dussel, Eduardo Mendieta
y Carmen Bohórquez, sólo se le menciona una vez, en la
sección correspondiente a las corrientes filosóficas del siglo
XX, en el artículo de Arnaldo Mora titulado “La filosofía
cristiana”. Se afirma ahí, en un solo párrafo también, por
lo demás bastante edulcorado, la muy fuerte influencia que
tuvieron Balmes y Donoso en los “pensadores cristianos”
de nuestro continente (que en la estrategia retórica del libro
aparecen pues, harto liberal, westfaliana o ilustradamente,
7
José Ortega y Gasset, Obras completas VI (Madrid: Santillana de Ediciones, 2006), 137.
8
Julián Marías, Historia de la filosofía (Madrid: Alianza, 2005), 337.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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como los representantes de una corriente filosófica más,
harto específica y minoritaria), y sin embargo, y no obstante
esa influencia así reconocida, en todo el resto de ese extenso
pavé no se los vuelve siquiera a mencionar.9
Alain Guy lo nombra una sola vez, en su Panorama
de la philosophie Ibéro-Américaine, como a uno de los
autores estudiados por el argentino Alberto Caturelli en su
respectiva dimensión de historiador de la filosofía.10 Y en
su propia Histoire de la philosophie espagnole le dedica
apenas poco más de una página, de la que al menos cabe
decir que es lo suficientemente seria, profesional y rigurosa.
“Ignorante de la escolástica y del espiritualismo
al mismo tiempo que del idealismo alemán de
su época —escribe—, él conocía muy bien la
Escritura, la Ciudad de Dios, Bossuet, Vico y sobre
todo L. de Bonald, lo mismo que Montalembert y
J. De Maîstre. Bastante extrinsecista, acordaba a
la acción del Poder y de la Iglesia los más grandes
derechos, en la restauración del catolicismo y del
orden tradicional.”11

Es interesante hacer notar, a este respecto (y para
abundar en esta simple toma de pulso que hago aquí, a
defecto de una exploración más extensa y exhaustiva), que
en el también muy amplio volumen coordinado por Santiago
Castro Gómez, Alberto Flores Malagón, Guillermo Hoyos
Vásquez y Carmen Millán de Benavides, sobriamente titulado
9
Dussel, Mendieta y Bohórquez (Eds.), El pensamiento filosófico latinoamericano, del Caribe y “latino” [1300-2000] (México: Siglo XXI, 2009), 320.
10
Alain Guy, Panorama de la philosophie Ibéro-américaine, du XVIe siècle à nos jours (Ginebra: Patiño, 1989), 223.
11
Alain Guy, Histoire de la philosophie espagnole (Toulouse: Association
des Publications de l’Université de Toulouse-le-Mirail, 1983), 198.
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Pensamiento colombiano del siglo XX, publicado en 2007
por la Pontificia Universidad Javieriana, a Donoso no se lo
menciona para nada, y en cambio sí se hace mención de Louis
de Bonald y de Joseph de Maîstre. Nuestra cultura es muy
celosa, ya se sabe, y Donoso no es el único en pagar el precio
de aquello, evangélico, de que “nadie es profeta en su tierra”.
Heleno Saña, en una Historia de la filosofía española
que está expresamente enfocada a explorar el influjo que ha
tenido ésta en el pensamiento universal, le dedica a Donoso
casi tres páginas de una exposición bastante convencional en
la que lo resume más o menos aceptablemente y le reprocha,
con lo de su influencia especialmente concentrada “en los
círculos alemanes y austriacos de extrema derecha entre la
Primera y la Segunda Guerra mundiales”,12 sobre todo su
pesimismo antropológico, histórico y político. Para Donoso,
subraya —y desaprueba—, de entrada no es congruente
hablar de una “soberanía popular”, en substitución de la
divina; y “el intento del racionalismo moderno y las utopías
sociales y políticas salidas de su seno de crear un paraíso
terrenal, significa una rebelión contra el orden divino y
contra el sagrado dogma del pecado original.”13
Cierto es que, aunque hay en la obra del gran
extremeño, amén de la teológica, una indudable dimensión
filosófica, Donoso Cortés es ante todo un pensador político.
“La política —escribe Carlos Valverde— era definitivamente
su camino”.14 Y es incluso Donoso, como bien advierte el
propio Heleno Saña, uno de los más importantes, o de los
más radicales críticos de lo que la política deviene en la
Modernidad.
12
Heleno Saña, Historia de la filosofía española. Su influencia en el pensamiento universal (Córdoba: Almuzara, 2007), 75.
13

Heleno Saña, Historia de la filosofía española, 176.

14
Juan Donoso Cortés, Obas completas I, edición de Carlos Valverde
(Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 40.
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12
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Si su filosofía primera, al igual que su fe, le viene
dada desde fuera, su experiencia política es en cambio —y
eso no es nada baladí— directa o de primera. Y es por eso,
por la atención que siempre puso en los problemas políticos
reales y concretos, que en la escuela de Gustavo Bueno, por
ejemplo, sin hacer caso ni a censuras ni a satanizaciones,
valoran muy positivamente su “materialismo”.15
Giovanna Scocozza nos recuerda, a este respecto, lo
que sobre él escribía, en Italia, el politólogo Ivan Scarcelli,
para quien:
“Existe una originaria e irremediable duplicidad en
Donoso: pragmático hasta el exceso en la política
minuciosa y cotidiana, y, sin embargo, en el
plano teórico, crítico intransigente de sus propios
tiempos”.16

¿Cómo conciliar, en la vida misma y no sólo en la vida
política, distancia y cercanía? Descartes meditó sobre ello,
en su morale par provision, pues el filósofo es también un
ser humano y como todos los demás tiene que hacer frente a
las urgencias de la vida. Pero entre la vida ordinaria y la vida
política hay todavía otra distancia y es por eso que él mismo
se excusaba, ante la princesa Elisabeth de Bohemia, de la
insuperable ignorancia, no sólo del común de los hombres
sino también del propio filósofo, o del pensador político
inclusive, en relación a los detalles, o las complicaciones y
sutilezas mil de la vida política ejercida al más alto nivel.
15
Véase la exposición de Joaquín Macías, y en especial también los comentarios de Gustavo Bueno, en https://www.youtube.com/watch?v=KyuEYeuLGWg
16
Giovanna Scocozza, “Donoso Cortés en Italia: Gioberti y Taparelli
d’Azeglio,” en Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las
Artes XIX (2011), 678.
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“Por lo demás —le escribe—, tampoco estoy de
acuerdo en la opinión de ese autor [Maquiavelo],
cuando dice en su prefacio: Que, como es necesario
estar en el valle para ver mejor la figura de las
montañas, cuando se quiere usar el lápiz, así debe
uno ser de condición privada para conocer bien el
oficio de un príncipe. Pues el lápiz no representa
sino las cosas que se ven de lejos; pero los
principales motivos de las acciones de los príncipes
son frecuentemente circunstancias tan particulares
que, si no es uno mismo príncipe, o no ha estado
mucho tiempo participando de sus secretos, no los
podría imaginar” (AT IV, 492).17

Y el caso es que, precisamente en eso, Donoso es un
protagonista, y un testigo de primerísimo nivel. Un actor
político de sólida y creciente cultura literaria, histórica,
filosófica y teológica; y al mismo tiempo un pensador de
lleno involucrado en los hechos, y en los epicentros mismos
del poder, y de la historia misma de su tiempo.
“A Donoso sólo se lo puede entender —escribe
Carlos Valverde— en función de Fernando VII y
María Cristina, de la Constitución de Cádiz y del
Manifiesto de los persas, del motín de La Granja y
el destierro de la reina, de Espartero y de Narváez,
de los enciclopedistas y de Proudhon, de Guizot
y de Luis Napoleón, de la matanza de frailes
y de las revoluciones de 1848, del nacimiento
del proletariado y del desarrollo de los partidos
socialistas”.18

17
Juan Carlos Moreno Romo (Coord.), “Moral e historia en Descartes, en
Descartes vivo. Ejercicios de hermenéutica cartesiana (Barcelona: Anthropos,
2007).
18
Donoso Cortés, Obras completas I, edición de Carlos Valverde, 1.
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¿Qué tanta atención le ponen, pues, los historiadores
del pensamiento político? La famosa Historia de la
filosofía política de Leo Strauss y Joseph Cropsey lo ignora
totalmente. Y Simone Goyard-Fabre hace lo propio. Y
François Châtelet y el conjunto de sus colaboradores tampoco
lo toman en cuenta a la hora de explorar el pensamiento
histórico moderno. Nosotros mismos, en Modernidad,
postmodernidad, hipermodernidad…, en el que colaboran
reputados estudiosos suyos —Miguel Ayuso por ejemplo—,
tampoco lo hemos mencionado, a decir verdad.
Jean Frèderic Schaub, en cambio, sí lo menciona en el
estudio, bastante más específico, que le dedica a La France
espagnole.19 El inglés John W. Burrow, en cambio, en La
crisis de la razón: el pensamiento europeo 1848-1914, lo
ignora también. Al igual que lo ignoran Yvon Belaval y su
equipo de colaboradores, en su respectiva Histoire de la
philosophie. ¡Y ni siquiera Antoine Compagnon le reserva
un mínimo lugar en Los antimodernos!
Y sin embargo, al parecer no siempre ha sido así, o
al menos no por doquiera. Y en ciertos ámbitos, entonces,
y en ciertas épocas —como señalan José Antonio Ullate y
Heleno Saña—, Donoso ha sido de cualquier manera un
pensador muy influyente.
Unamuno lo leyó, en sus años de formación, y en sus
Recuerdos de niñez y de mocedad habla de sus “noches de
vela leyendo a Balmes y a Donoso Cortés.”20 Lo recuerda,
luego, en 1905, en el interesante ensayo titulado “Poesía
y oratoria”, en el que hace el elogio del orador-poeta
19
Jean-Frédéric Schaub, La France espagnole. Les racines hispaniques de
l’absolutisme français (París: Seuil), 69.
20
Miguel de Unamuno, Recuerdos de niñez y de mocedad (Madrid,
Alianza, 1998), 92.
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uruguayo, y católico —y ante todo o sobre todo, subraya
Unamuno, cristiano—, Juan Zorrilla de San Martín.
“Aquella visión de la gran entidad humana, a
modo de gigantesca nube que recorre los siglos
—escribe—, recuerda algunas de las imágenes
oratorias de que gustaba otro orador católico:
Donoso Cortés.”21

En 1912, en el capítulo IV de Del sentimiento trágico
de la vida en los hombres y en los pueblos en el que, de vuelta
ya de su propio liberalismo, y de su modernismo, se ocupa
positivamente de “La esencia del catolicismo”, contrasta el
credo ut intelligan de San Agustín precisamente con algunos
de los ecos modernos de Tertuliano, entre los que destaca, al
lado del il faut s’abêtir pascaliano, la donosiana constatación
de que “la razón humana ama el absurdo”, que, insiste, debe
tener su origen en de Maîstre.22 Comme quoi…
Y en 1916, en fin, en “Estética y política”, recogido
luego en Monodiálogos, en donde por cierto defiende a
de Maîstre contra quienes, habiendo oído decir que éste
tomó el partido del verdugo, de la Inquisición y de la santa
ignorancia, no han querido leerle —asegurando que las
cosas dichas por él no son desde luego las mismas que
repiten quienes, sin decirlas ni pensarlas como él, se las
apropian—, vuelve a recordar una vez más a Donoso.
“De Maistre —dice— era un soberano orador,
un orador por escrito, pero soberano. Y era un
formidable artista Luis Veuillot. Y lo era también,
aunque en menor grado, en mucho menor grado
21
Miguel de Unamuno, Obras completas III (Madrid, Afrodisio Aguado,
1958), 933.
22
Miguel de Unamuno, Obras completas XVI, 201.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

—subraya—, nuestro don Juan Donoso Cortés, el
marqués de Valdegamas.”23

El propio Ortega —cuyo estilo, a veces oratorio, o
histriónico, y casi siempre preciosista e ingenioso, recuerda
en parte al de Donoso—, apenas lo menciona, en su muy
extensa obra, una sola vez (el 20 de octubre de 1912), en
un artículo critico —y autocrítico tal vez— en el que se
plantea el problema de si el pensamiento político, utilitario
y oportunista, es capaz de calar hondo o de decir verdad y,
sobre todo, si no miente de suyo.
Rubín de Cendoya, místico español —escribe—,
descubrió un día no lejano que se había entregado
excesivamente a la política. Su espíritu, siguiendo
la exigencia de la época, había llegado a contraer
el hábito de no pensar sino políticamente. Esto era
muy grave. La política es el mundo de la eficacia.
Todo lo que no es eficaz es impolítico. Pensar
políticamente no es, pues, pensar la verdad, sino,
más bien, producir ideas que muevan los ánimos de
las gentes en un sentido o en otro, ideas oportunas y
estratégicas cuyo valor no yace en sí mismas, sino
en sus efectos externos y mecánicos.24

De lo que infiere Ortega que a la larga surge, en el que
así procede de continuo, la propensión a mentir y a hacerlo
incluso no ya, como el catecismo nos previene, a sabiendas,
sino inercial e inconscientemente.
“He aquí —escribe Ortega— la mentira íntima,
la gravísima. ¿Cómo describir su esencia en muy
23

Cfr. Miguel de Unamuno, Obras completas IX, 877.

24
Cfr. José Ortega y Gasset, Obras completas I (1902-1915) (Madrid: Santillana de Ediciones, 2004), 545.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
17
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

pocas palabras? El pensamiento, contra lo que
afirmaba el óptimo Donoso Cortés, sólo piensa la
verdad, unas veces mayor, otras menor. Cuando
pretendemos conseguir algo nos ocurren algunas
ideas que son verdaderamente útiles para lograr
aquella intención nuestra. Pues tal vez consista
la mentira en que al ocurrírsenos alguna cosa
verdaderamente útil, pensemos que, aun aparte de
su utilidad, es verdadera”.25

Y el caso es que la época no había cambiado, entre
Donoso y Ortega, demasiado, y que cuando leemos a ese
“optimo Donoso Cortés” y somos, de añejo ya, lectores de
Ortega, le encontramos desde luego, tanto en sus aciertos
como en sus desaciertos —en sus excesos estilísticos, sobre
todo, y asimismo en su feraz prurito de eficacia—, un cierto
aire de familia.
Aranguren, por su parte, cita mucho a Donoso, y
parece que en general fue muy citado durante el franquismo,
lo que desde luego no sorprenderá a nadie.
Así pues, la obra de Donoso Cortés no siempre ha
padecido el olvido, o el ostracismo en que ahora mismo
pareciera estar sumida, y hay situaciones y momentos en
los que se la lee, o por lo menos se la cita.
El hispanista Juan Juretschke señalaba, en 1946, a la
entrada justamente de su edición de las Obras completas de
Donoso, que, no obstante la fama que éste había vuelto a
ganar en el último cuarto de siglo, se le citaba desde luego
mucho más que se le conocía, “y sería oportuno clasificarle,
con Lessing —observaba—, entre aquellos autores más
elogiados que leídos.”26
25

Ibídem.

26
Juan Donoso Cortés, Obras completas I, edición de Juan Juretschke
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
18
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

No sólo es pues, don Juan Donoso Cortés, un autor
desconocido u olvidado, cuyas obras hay que ir a buscarlas
a las librerías de usado, en ediciones muy añejas (la de
Juretschke es ahora mismo la que más fácilmente se
consigue, la de Valverde muy difícilmente, y hay quien cita
aún las anteriores). Es también, ya lo decíamos, un autor
que molesta, o que por lo menos inquieta a los inquisidores
“liberales”, o a esos “bien pensantes” cortesanos que gravitan
en torno a los centros del pensamiento “progresista”,
“correcto” u oficial.
De hecho, la “opinión” ambiente apenas sabe de él
otra cosa que esa: que es uno de esos autores que la doxa
liberal o “democrática” no recomienda, y califica o clasifica
incluso con algunos de sus más feroces anatemas.
Por ese rumbo está prohibido pensar (y por el
otro también)
¿Qué reacción cabe esperar, pues, de esta cultura
ambiente tan “abierta, tolerante y transgresora” —a la
que extrañamente casi nadie toma en serio en lo que dice
y sí, más bien, en lo que no dice— si, con esa “libertad
e irreverencia” que ella tanto proclamaba, ayer apenas,
hacemos caso omiso de sus semiocultas —y a veces harto
impudorosas— advertencias, y nos atrevemos a leer, aquí y
ahora, en estos tiempos tan convulsos, a uno de esos autores
que ella abiertamente no tolera?
Cuenta Rémi Brague, en Moderadamente moderno,
que, cuando al historiador estadounidense Roger Shattuck,
preguntándose si de verdad es bueno saberlo todo con
respecto a todo, se le ocurrió cuestionar la pertinencia y
(Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1946), XI.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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19

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

el valor de una obra como la del marqués de Sade, todos
los “perros guardianes” del París intelectual ladraron,
indignados, al unísono. Si de ese modo son felices,
reconoce el erudito pensador católico francés, naturalmente
pueden hacerlo, es su derecho. Pero “sería más inteligente
—agrega— enfrentar el problema con valentía y dejar de
considerar la Ilustración como algo inatacable.”27
Tolerante de bandera o “por definición”, el mundo
“moderno, liberal y democrático” no tiene ningún empacho
en ejercer, contra toda crítica realmente seria de sus propios
dogmas, y contra toda reivindicación o revalorización
serena o imparcial de la tradición cristiana (contra la que
él mismo se construye y cuya caricatura le es entonces
esencial), su intolerancia selectiva.
Hay que reconocerlo —escribe Jean-Luc Nancy
en La déclosion—: la Reforma y la Ilustración,
con y a pesar de toda su nobleza y todo su vigor,
se acostumbraron también a comportarse frente
al pasado de Europa como los etnólogos de otros
tiempos lo hacían frente a los “primitivos”.28

No debería sorprendernos entonces que, tratándose
de un autor que ni rechaza ese pasado multisecular, ni
separa tampoco, como impone la lobotomía corriente, esos
dos hemisferios de nuestra cultura que son la fe y la razón,
contraviniendo de ese modo los absurdos dogmas liberales
y modernos que se nos inculcan desde niños (el sacrosanto
dogma evolucionista, por ejemplo),29 no se tenga hacia él,
27

Rémi Brague, Modérément moderne (París: Flammarion, 2014), 190.

28
Jean-Luc Nancy, La Déclosion (Déconstruction du christianisme, 1)
(París : Galilée, 2005), 19.
29
Juan Donoso Cortés. Obras completas I, edición de Carlos Valverde,
120-121 (II, 147 en la edición de Juretschke): “Ni cabe siquiera imaginar que el
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

en las instituciones y en los medios oficiales de esa misma
cultura política e intelectual, demasiada simpatía. Y sin
embargo…
A finales del siglo y del milenio pasados tuvo lugar
en París, en la Sorbona, un congreso que, si pretendía hacer
ante todo el balance de dos mil años de cristianismo, se
prestaba asimismo para hacer lo propio con casi medio
siglo de Modernidad “postcristiana”. El reputado crítico
literario estadounidense —y austriaco y francés— George
Steiner se concentra en ello, en su intervención, y, tras
enumerar algunas de las principales catástrofes históricas
o civilizacionales que nos convencen de que aquello, a fin
de cuentas, no ha sido, ni de lejos, el paraíso de progreso y
de felicidad que antaño se proyectó, se pregunta por qué, a
contracorriente de un Voltaire, un Jefferson, un Dickens o
un Stuart Mill, “uno solo, quizás, entre los espíritus de la
Ilustración, vio las cosas con justeza”.30
“¿Por qué esa inmensa falla? ¿Las Luces han cegado
en vez de iluminar? ¿Por qué ese error catastrófico?
Juicios hechos por espíritus en absoluto ingenuos —
subraya—, por hombres irónicos, admirablemente
informados y que todo lo vieron mal. ¿Por qué?”31

Y aunque muchos han hecho, desde la derecha
(Schmitt, Maurras, Soljenitsyne) y desde la izquierda
también (Baboeuf, Marx, la Escuela de Frankfort), la
crítica de la Ilustración, a juicio de Steiner (quien, entre
sus múltiples lecturas, no parece contar con la de Donoso)
ninguno vio tan claro como Joseph de Maîstre.
hombre saliera de las manos de Dios sin sus atributos esenciales.”
30
George Steiner, “À l’ombre des Lumières,” en Christianisme: héritages et
destins, Cyrille Michon (Dir.) (París: Librairie Générale Française, 2002), 30.
31
Steiner, “À l’ombre des Lumières.”
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

“Maistre prevé las guerras planetarias, la tortura,
jurídica, a todos los niveles; prevé eso que hemos
llamado luego “ideología”: eso que no se puede
negociar. Se puede negociar —precisa— un
territorio, una dinastía, un interés económico, pero
no el absoluto de la ideología. Y mientras que
Leibniz y Kant formulan la promesa de una paz
universal, ese hombre profundamente desagradable
ve venir nuestro siglo.”32

Quizás, si Steiner le prestara atención a Donoso,
vería también en él, y de ahí su cercanía con de Maîstre y
de Bonald, todo un parejo profetismo, o un muy elocuente
anuncio o advertencia de lo que se nos viene encima como
consecuencia de las imprudencias de la Modernidad.
Steiner prefiere leelo sólo en de Maîstre, como el Francis
Fukuyama de The Great Disruption lo lee, por razones
culturales o lingüísticas, nada más en Edmund Burke.33
Pero su observación no deja de venir perfectamente a
cuento aquí, a propósito del autor que nos ocupa.
Rémi Brague, quien por cierto también intervino en
aquel congreso de fin de siglo y de milenio, en la Sorbona
—en donde se ocupó, apoyándose en un gran demógrafo
francés, de “Las condiciones de un porvenir”—, en
Moderadamente Moderno recuerda, a propósito del Siglo
de las Luces, que “el español Donoso Cortés, de vuelta de
su entusiasmo juvenil por el liberalismo a una actitud que
se considera el día de hoy como francamente reaccionaria”,
compara justamente, en su obra cumbre, a las famosas Luces
de sus viejos mentores políticos e intelectuales, y ahora
nuevos adversarios, con las que arrojaría un devastador
32

Steiner, “À l’ombre des Lumières”, 36-37.

33
Francis Fukuyama, La Gran Ruptura. Naturaleza humana y reconstrucción del orden social (Barcelona: Ediciones B, Barcelona, 2000), 81.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

incendio como el de aquel cuento alemán, de finales del
siglo XVIII, en el que “un simio incendia un bosque de
cedros y se felicita por haber ilumidado de ese modo la
comarca”.34
El joven talento romántico, liberal y católico
Quizás lo más significativo de la crítica que un de Maîstre,
un Donoso o un Baudelaire hacen del progresismo —y lo
más irritante para los propios progresistas— sea que esa
crítica está hecha, en cierto modo, desde dentro —lo cual
hace de ella todo un testimonio, y un testimonio de peso.
El joven Juan Donoso Cortés fue, como su propio
padre, que financiaba y promovía la difusión, en España,
de esa ideología “progresista”, un liberal inconsciente o de
buena fe que, como muchos, muchos otros (dominación
educativa, cultural y mediática obliga),35 no alcanzaba desde
luego a darse cuenta de las profundas consecuencias de las
ideas que con tanta devoción y tanto empeño abrazaba.
He contado ya, en “Occidente y nosotros”, mi
prólogo a Occidentes del Sentido / Sentidos de Occidente, el
enojoso desencuentro que tuve con quien moderaba aquella
sesión del Seminario de Pensamiento Iberoamericano
Contemporáneo en la que leí, en el CSIC, el primer
capítulo de Ortega y la filosofía del arrabal (“La época
de la privatización del buen sentido”).36 Los colegas
34

Rémi Brague, Modérément moderne (París: Flammarion, 2014), 190.

35
Hilaire Belloc, Richelieu (México: Diana, 1953), 26. Donde a propósito
del ejemplo muy concreto de la transculturación de Metz se habla de “la fuerza del Estado moderno, con su aplastante mecanismo de instrucción universal
obligatoria”.
36
Jean-Luc Nancy y Juan Carlos Moreno Romo, Occidentes del Sentido /
Sentidos de Occidente, (Barcelona: Anthropos, 2019), 39.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
23
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

colombianos que intervenían también como ponentes en ese
mismo seminario, el uno historiador y el otro especialista
en Alfonso Reyes, coincidieron en trazar conmigo la crítica
del liberalismo —o de esa contra-civilización que se nos
ha impuesto en nuestro continente a fuer de sangre, fuego
y demagogia, desde hace un par de siglos—, y cuando a
la hora del debate barajábamos, con recíproco interés,
nuestras distintas pero coincidentes perspectivas, de pronto
el colega de la UNED que formalmente moderaba aquello
emergió, desde lo más profundo de su tablet, para decirnos
harto consternado que no podía seguir oyéndonos hablar
así del liberalismo cuyas extraordinarias virtudes, para su
gusto del todo irrenunciables, hacen que las sociedades
liberales sean, en pleno siglo XXI, nada más y nada menos
que “las únicas sociedades decentes”.
A lo que repuse yo que esas virtudes, que también
nosotros apreciábamos, eran en realidad virtudes cristianas
parasitadas por el supuesto “orden liberal”, que se jactaba
encima falsamente de haberlas conquistado para nuestros
pueblos, mientras que precisamente nuestro siglo iba
mostrando ya, a las crudas y a las claras —¡como a su modo
habían mostrado ya los anteriores!—, que el liberal no era
en realidad ningún orden, sino más bien todo lo contrario:
un río cada vez más revuelto frente al que naturalmente se
frotaban las manos, felices y prósperos, los pescadores.
Así las cosas, y aunque el debate era entre nosotros
solos, pues no había prácticamente público en el
seminario, el señor moderador optó por dar por terminada,
abruptamente, esa peligrosísima sesión en la que tres
indianos trasnochados decididamente daban muestras de
no estar al tanto de lo pensable, y de lo no pensable en las
decentes, ilustradas y asaz libres academias esas —que,
por cierto, visten a la moda y vuelan por Iberia a Nueva
York.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

El liberalismo, se excusaron él y el anfitrión,
rehuyendo el debate, es muy complejo y tiene muchas
versiones distintas. “¡Sí, como el sofista!”, habría podido
responderles si me hubieran dado la ocasión. O “sí, como
su padre el protestantismo, de cuyas variaciones mil ya se
ocupó Bossuet”. O “sí, como a la inversa de la verdad, que
es una, asume mil y un rostros el error”.
Pierre Manent nos lo deja ver muy claramente —acaso
en la estela del propio Donoso—, en su Historia intelectual
del liberalismo. A ese poder que, en el orden teológicopolítico que caracterizó a la Cristiandad europea, la verdad
cristiana le oponía al Poder, incluso en su espacio propio,
que sería el político (al “poder espiritual” que limitaba y
ordenaba al “poder temporal”), la Reforma lo dividió y
la Ilustración logró por fin desprestigiarlo, y desarmarlo
también.
De hecho el propio Pierre Manent de lo que habla,
concediéndole ya de ese modo a la ideología dominante
su primera, o su esencial petición de principio, no es de la
verdad sino de “la opinión”:
“Es con la ocasión del problema planteado, o el
desafío presentado por una opinión particular, el
cristianismo —escribe—, que la disyunción liberal
entre el poder en general y la opinión en general fue
operada.”37

Hillaire Belloc, y el propio Juan Donoso Cortés
nos ayudan a comprender que la lucha entre el Poder,
que Richelieu remodela, o resucita en la aurora misma de
los tiempos modernos, tiene justamente ese preámbulo,
37
Pierre Manent, Histoire intellectuelle du libéralisme (París: Calman-Lévy, 1987), 14.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

absolutista, del que heredarán las ideologías, intransigentes
todas ellas como bien subraya Steiner, y las revoluciones
que, en apariencia dirigidas contra el Leviatán, no servirá a
la postre más que para engrandecerlo.
En toda gran comunidad debidamente organizada
existe, hoy día —escribe Hilaire Belloc en 1929—,
un príncipe omnipotente, llámese dictador, rey
hereditario, presidente electo, alcalde cívico,
gobernador del Estado, grupo de magnates
financieros y políticos o clase dirigente. Su
voluntad determina directamente la Justicia y la
Administración, el ejército y la policía, el sistema
tributario.38

Cuando, en 1906, en Uruguay, en un ejercicio de
un asaz altruista —y consecuente o programático— celo
liberal se ordenó el retiro de los crucifijos de los hospitales
del Estado, José Enrique Rodó reaccionó, desde las propias
filas liberales para sorpresa de muchos, con una serie de
cartas en defensa de los crucifijos y, en su opinión, del
“liberalismo auténtico”. Son los ensayos que recoge luego
en el libro titulado Liberalismo y jacobinismo.
“¿Liberalismo? No: Digamos mejor “jacobinismo”.
Se trata, efectivamente —escribe—, de un hecho
de franca intolerancia y de estrecha incomprensión
moral e histórica, absolutamente inconciliable con
la idea de elevada equidad y de amplitud generosa
que va incluída en toda legítima aceptación del
liberalismo, cualesquiera que sean los epítetos con
que se refuerce o extreme la significación de esta
palabra.”39
38

Hilaire Belloc, Richelieu.

39
José Enrique Rodó, Obras completas (Madrid: Aguilar, 1957), 249.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Para Rodó el liberalismo, “rectamente entendido”
(pero, ¿puede entenderse rectamente nada ahí donde, de
entrada, se renuncia a la verdad?), no es otra cosa que
“el más decidido amor a la libertad”, desde el que por lo
demás él mismo guarda, para con la figura del Cristo, “una
admiración puramente humana, aunque altísima”.40
Uno es el acto, diríamos con el Descartes del Discurso
del método, por el cual se cree una cosa, y otro acto es aquel por
el que conocemos o nos damos cuenta de que la creemos (AT VI).

También Juan Donoso Cortés tuvo, en un primer
momento (como Unamuno, Ortega y tantos, tantos otros),
una idea idílica del liberalismo. Niño especialmente
estudioso y joven talentoso y erudito, la experiencia que
hace sabios a los hombres (la que los pone a prueba,
cargándole a cada uno su cruz; y la que de tal suerte los
va forjando, por un lado, mientras que a sus corazones de
piedra los va haciendo de carne), esa ciertamente no podía
tenerla antes de tiempo, por mucho que leyera.
Pero su talento es cierto que era desbordante, y precoz.
Humanista, mucho antes que filósofo; y orador, amén de
pensador político; y muy lúcido observador, desde muy
pronto, del espíritu de los tiempos; a sus escasos veinte años
tiene puesta la atención en las claves de su mundo y diserta
ya, por ejemplo, a propósito del “equilibrio europeo”.
Ha asistido a las universidades de Salamanca y de
Sevilla, y aunque esto ha sido en tiempos ya más bien de
decadencia, no deja de sacar provecho de su paso por ellas.
Donoso no escribe un Discurso del método, ni una Carta
a Sor Filotea de la Cruz, pero su Discurso de apertura en
Cáceres, de 1829, nos deja asomarnos, en el ponderado
40
Ibídem.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

recorrido que hace para sus futuros estudiantes, a lo que él
mismo ha recibido, hasta entonces, como bagaje cultural.
En vez de la vieja, o de la nueva escolástica (la célebre
escolástica española, de la que se sirvió el propio Leibniz
para formarse él mismo, en la muy rica biblioteca de su
padre); y en lugar, también, de Descartes, Leibniz, Spinoza
o Malebranche, en las maltratadas universidades españolas
lo que le han dado a leer ha sido el sensualismo de Bacon,
Locke, Condillac y Helvecio que, ya lo advierte el propio
novel catedrático, “nos lanza de nuestro yo moral a todo lo
que nos rodea.”41
Y es que la filosofía padece justamente de ese nuevo
orden inmoral en el que el Poder subsume, a partir del
cuius regio, eius religió, con la verdad religiosa, la propia
búsqueda de la que ya ni siquiera se atreve a llamarse
verdad —o, si se atreve, lo hace a la manera del pachuco,
aquel “clown siniestro” que describe Octavio Paz en El
laberinto de la soledad: exagerando absurdamente —en el
racionalismo, en el idealismo e incluso en el cientificismo—
sus pretensiones de “verdad absoluta”.
Según el mito fundador de la Europa liberal, el nuevo
orden que, tras la Cristiandad vencida, se instauró con la Paz
de Westfalia, superaría, por fin, el irreconciliable conflicto
de “verdades” que, a partir de la Reforma luterana y todo lo
que ésta desencadenó, habría dado origen a las guerras de
religión (cuyo origen acaso se explique mucho mejor como
concentración o gestación de nuevos, y mayores poderes en
Europa, o como los dolores de parto del Estado moderno).
De hecho, observa el joven Juan Donoso Cortés,
también en su Discurso de apertura en Cáceres, si a la
41
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 40.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

filosofía propia de la cristiandad la vino a suplir esa que él
conoció en la universidad, no fue precisamente en aras de
la paz y la concordia.
“Desde el nacimiento de esta filosofía —observa—
todo es agitación, todo es disputa en el seno de
la Europa. Hobbes, en el más consiguiente y
monstruoso de todos los sistemas, será el primero
que niegue la existencia de Dios citando de
continuo la Escritura, y el único tan imprudente que
se atreva a dar el nombre de impiedad a su creencia,
mostrándose así digno maestro de Spinoza.
Montaigne asentará con su indiferencia filosófica
las bases del escepticismo que Bayle profesará más
adelante.”42

Y aunque, lleno todavía de admiración hacia los
célebres “filósofos” del llamado “Siglo de las Luces” habla
con cierto entusiasmo de la muy alta consideración que
entonces tuvo toda Francia por ellos, toma nota ya, de todos
modos, de su muy pronta decadencia, que fue hija en muy
buena medida, piensa él, de su harto fácil, y pueril, y frívolo
éxito temporal. Y, apropósito de aquello de “prohibido pisar
el césped” …
“Uno solo —advierte el joven catedrático Juan
Donoso Cortés—, lanzándose del seno de los
hombres al centro de su corazón y del torbellino
de las sociedades al silencio de la Naturaleza, supo
trazarse el camino de la originalidad, atacando
de frente las opiniones de su siglo; el filósofo de
Ginebra, con menos erudición y quizás menos
talento que casi todos los filósofos franceses, pudo
elevarse a su nivel inspirado por el genio de la
42
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 40.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
29
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

soledad y de la melancolía. La Francia, asombrada
de ver a un hombre que, sin respeto a la opinión,
pensaba por sí mismo, se prosternó como ante
un Dios ante los pies del filósofo extranjero; la
posteridad, más justa porque es más sabia, sólo le
ha concedido el título del más terrible, como el más
seductor y elocuente de todos los sofistas.”43

Ni siquiera, pues, en el terreno de la estricta historia
de la filosofía se le puede negar que tenga, aunque no
haya estudiado a los escolásticos, ni a Descartes, cierta
agudeza de miras. Hobbes, Rousseau… Todavía es todo un
entusiasta del liberalismo, y ya va viendo que éste vacila en
sus propios cimientos.
Pero, tiempo al tiempo. Y por lo pronto, el flamante
novel catedrático, cuyo discurso procura situar su labor
educativa en el amplio espectro de la historia de Europa, y
de la humanidad, no puede cerrar esa su primera aparición
en público (en substitución, encima, del prohombre liberal
Quintana) sin un elogio del siglo XIX y del propio Colegio
de Humanidades:
“En medio de tal siglo se levanta —dice— este
establecimiento literario, que no debe perecer.
¡Cuán firmes son las columnas que le sostienen!
¡Cuán grandes los destinos que le esperan! Todas las
universidades establecidas entre nosotros lo fueron
en los siglos casi bárbaros o en los de oscilación y
de disputa. Este colegio nace en el siglo que debe
serlo de las luces, y en el que se hallan bastante
discutidas todas las opiniones que dividieron a los
filósofos y que abrazaron las escuelas. Nuestras
universidades sólo aprendieron en el seno de la
disputa a ergotizar; este Colegio puede aprender,
43
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 43.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

en el siglo de la observación y la experiencia, a
juzgar y a decidir; si aquellas mueren abrumadas de
preocupaciones y oprimidas de recuerdos, éste nace
vestido de luz y coronado de esperanzas.”44

Por muy decisiva que haya sido su posterior
“conversión”, entonces, conviene destacar que los gérmenes
de ésta son visibles ya desde sus primeros textos. Gérmenes
que, por otro lado, cual rescoldos que encontramos,
encendidos todavía, entre las cenizas del tiempo, si
soplamos sobre ellos un poco, o si los repensamos nada
más lo suficiente…
Al respecto es especialmente interesante su
“Exposición al rey don Fernando VII” (de 1831 o 1832)
en la que, tras hacer un gran repaso de la historia europea
en el que recuerda que la Iglesia favoreció, con su tutela y
protección, el surgimiento del imperio de los reyes francos
(a quienes con su apoyo les permitió que se elevaran por
encima de los belicosos señores feudales, de modo que
pudieran favorecer también al pueblo), reconoce a la vez
que la filosofía moderna —esa misma, sensualista, de la
que habló en su discurso de Cáceres— no ha representado,
al respecto, ningún progreso.
“Los filósofos quisieron explicar al hombre y
constituir la sociedad —escribe—, y la sociedad y
el hombre se han aniquilado entre sus manos; ellos
disputaron a la religión los títulos de su existencia
y de su gloria; este porqué universal resonó en los
oídos de una manera siniestra; el germen de la duda
se introdujo en el seno de los pueblos, y con él el
germen de las revoluciones. Una sociedad no puede
existir sin una base común de creencia, que sea
44
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 44.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
31
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

como el vínculo que dé unidad a todos los intereses
particulares; si este principio de unidad desaparece,
el espíritu de individuación se entroniza y la sociedad
perece; faltando el vínculo que los unía, todos los
elementos que la componen son heterogéneos y
tienden a la disolución. Así, de la lucha del principio
religioso, que reúne para conservar, y del principio
filosófico, que individualiza para destruir, han
nacido todos los males que agitan a la desgraciada
Europa.45

La Reforma luterana, la revolución de Inglaterra, y
la revolución francesa, sobre todo, explica Donoso, cuyos
efectos han golpeado a España y siguen agitando a la nación
vecina, se derivan de ese fundamental error del que la
sociedad y la corona españolas todavía están relativamente
a salvo:
“En España, Señor, el principio religioso se respeta
todavía como le respetaron nuestros padres; el
Trono aquí tiene hondas raíces, y aun puede resistir
el huracán de las revoluciones, las costumbres se
conservan puras, porque es pura la religión que
profesamos, y un pueblo religioso no puede ser un
pueblo corrompido.”46

Westfalia y el orden de los “diplomáticos”
Sus Consideraciones sobre la diplomacia, de agosto
de 1834, son especialmente interesantes no sólo para el
historiador, sino también para el específico historiador
de la filosofía, y sospecho incluso que la muy reveladora
45

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 59.

46
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,
61-62.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
32
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

digresión que en su libro Génesis, estructura y crisis de
la Modernidad hace Carlos Valverde a propósito de la paz
de Westfalia, que va a provocar una transformación radical
de la entera civilización europea, y por ende también de
la filosofía, se inspira muy ampliamente en sus lecturas de
Donoso, y acaso especialmente en la lectura de este libro. 47
Hilaire Belloc aprobaría, para empezar, las
consideraciones que hace sobre Roma, ese Poder inmenso
que, “después de haber devorado la tierra, se devoró
a sí mismo”,48 y en cuya caída la idea misma de Estado
desapareció, hasta que resurgió en la Francia de Richelieu
y en la Europa, justamente, de la Guerra de los Treinta
Años. Entre tanto, en los largos siglos de las monarquías
germánicas, Europa se mantuvo unida ante todo gracias
al cristianismo, y a la Roma de San Pedro, entonces, que
eclipsó a la de los césares.
“Roma aspiró a la dominación en nombre de la
fuerza —observa el todavía muy joven Donoso—; la
Iglesia, en nombre de la verdad.”49 Y ahí está la clave de
la quiebra, a la vez teológico-política que filosófica, que el
resurgimiento del Estado, o de la otra Roma, va a significar
para la historia de la civilización europea, y para la historia
del mundo en general. Y aunque Donoso tiene entonces una
muy buena opinión de la paz de Westfalia, lo que Valverde
ve que aquella diplomacia provocó, es lo que Donoso va a
denunciar a propósito del congreso de Viena de 1815.
Si bien es cierto que, como respondiéndole a Georges
Steiner, también observa ya que: “Con Lutero nació la
47
Carlos Valverde, Génesis, estructura y crisis de la Modernidad (Madrid: BAC, 1996), 132-134.
48

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 01.

49
Ibídem.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

33

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

lucha de los principios: los reyes aparecieron en la escena
como sus representantes, y las naciones se arrojaron al
campo de batalla no en nombre de un señor, sino en el de
sus creencias.”50
En el congreso de Viena, entonces, en el que la
Santa Alianza, vencedora de Napoleón, establece su tutela
“diplomática” sobre el famoso equilibrio de potencias,
Donoso ve que se consagra el reino, o la restauración de la
fuerza. No es una vuelta, entonces, al “Antiguo régimen”,
si por éste se entiende el régimen monárquico tradicional
de antes de las revoluciones burguesas, y también de antes
del absolutismo, sino una vuelta a la Roma pagana.
Así —escribe Donoso—, un congreso que se
anunció al mundo como el reparador de todos
los agravios, como el restaurador de todos los
derechos y como el apoyo más firme de los débiles
oprimidos, ejerció el poder más tiránico que
conocieron los hombres. La fuerza, no la justicia,
decidió de los más sagrados intereses. Napoleón
—subraya—, sujetando las naciones con el poder
de su espada, doró la esclavitud con la gloria,
ennobleció sus acciones con su valor y sus peligros
y supo dominar con el ascendiente de su genio; pero
los que sobre el cadáver del gigante se repartieron
sus despojos sin enemigos que les combatieran, sin
tempestades que turbaran su sosiego; los que en el
seno de la paz se proclamaron señores del mundo
por el derecho de la fuerza, unieron a la opresión la
perfidia, desmoralizaron los tronos y disolvieron las
sociedades.51
50
103.

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,

51
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,
108.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
34
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

¿El pueblo soberano?
Ya en la “Memoria sobre la monarquía”, del 13 de
octubre de 1832 (en la que como sabemos anima al rey
Fernando VII a abolir la ley sálica), hace a la vez la apología
de “las clases intermedias” en las que, en su opinión, debe
apoyarse la monarquía de modo que evite excesos como
el despotismo oriental o la “democracia borrascosa”.52
En La ley electoral, de 1835, en donde, asaz ilustrado ahí
sí, considera que “el poder de la Iglesia “dejó de existir
cuando sus ministros la despojaron de la inteligencia y
la dotaron largamente de absurdos”;53 y en donde alaba
incluso con elocuente entusiasmo a la Revolución francesa,
es interesante leer el encomio —que también hará, por
ejemplo, Charles Baudelaire— de lo que Donoso llama las
“aristocracias legítimas”, que vendrían a ser precisamente
(al lado de los propietarios, en la Francia de Baudelaire) las
clases “ilustradas”.
El argumento que esgrime en contra de la “progresista”
idea de la “soberanía popular” no deja, por antipático, de ser
particularmente agudo e interesante; y anuncia justamente
aquello que quisiera destacar, para cerrar este estudio que
por estrictas razones de espacio ya no puede prolongarse,
en el Donoso ya maduro: su crítica del panteísmo socialista.
Y de hecho aquí podríamos detenernos largamente
en una lectura a la René Girard, y hasta en cierto ensayo
de Unamuno, también, en el que el de Bilbao y Salamanca
observa que el linchamiento puede ser leído como un acto
de soberanía del pueblo. “El pueblo no es verdaderamente
soberano —escribe— más que durante los motines y
52

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 70.

53
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,
189.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
35
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

revueltas; conseguido lo que con éstos se propone —si
es que se propone algo—, vuelve, por hado inflexible, a
hacer dejación de su soberanía.”54 Y esa es precisamente la
opinión de Donoso, quien ve de sobra que si la revolución,
cuyo huracán rebasa los dispersos y enfrentados intereses,
si efectivamente conjunta al pueblo en unidad (en el “todos
contra uno”, subrayaría Girard, de la crisis mimética), lo
hace de tal forma que el pueblo “sólo es soberano una
hora”.55
La religión, explica René Girard —no la religión
cristiana, desde luego, sino la religión arcaica o pagana—,
consiste en la repetición, digamos que homeopática, o
estrictamente controlada y con fines catárticos, de dicha
“crisis mimética”. Y es cierto que todo esto bien podría
arrojar alguna luz sobre nuestra presunta “vida política”,
y sobre ese absurdo y recurrente proceso electoral
“democrático” en el que, una vez que se ha identificado
al mal, o al enemigo (a la “extrema derecha”, en nuestras
más egregias “democracias liberales” de hoy en día),
el “soberano” se fragmenta en individuos de esos que,
debidamente contabilizados, pasan a ejercer su respectiva
impotencia en esa suerte de retretes que en Francia se
llaman isoloires, y que bien vistas las cosas son la antítesis
del ágora, y todo ello con el presunto fin de que a partir de
semejantes átomos resurja un poder político que, como ya
decía Belloc, será de cualquier modo harto religiosamente
“absoluto”.
Y al respecto (amén de aquello tan agudo, de Valéry,
que Nancy pone a la entrada de su oportunísimo libro Que
faire?) este rescoldo nada más, o esta viva brasa de Donoso:
54

Unamuno, Obras completes X, 126.

55
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,
198.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
36
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

“Ahora bien; la ley que abandona a la casualidad
la creación del poder político que ha de gobernar
el Estado es una ley sin inteligencia y absurda, y
que, entregándose ciegamente en manos de la
casualidad, en manos de la casualidad abdica.”56

El catolicismo y lo insacrificable
Como no me queda espacio ya para desarrollar la aguda
crítica que hace Donoso, adelantándosele en más de un
siglo al más avanzado pensamiento “contemporáneo”, de la
idea moderna de Sujeto (o de Historia, o de Progreso) y de
su muy dañino rol teológico-político, e histórico, el lector
me permitirá que lo remita muy especialmente a mi estudio
titulado “La vida lograda de Jean-Luc Nancy”, en donde
verá el inusitado rol que le es dado a Donoso.57
Tras las catástrofes históricas, precisamente, que semejante concepción del mundo y de la historia humana provocó, y que por ejemplo defraudó, y desengañó a Lyotard de su
fe en la moderna filosofía de la historia (fe inmanente y secular
que en efecto era vivida por las élites intelectuales y políticas
de medio mundo como un sucedáneo de la fe cristiana), JeanLuc Nancy quiere atraer nuestra atención (muy fuerte o muy
profundamente inspirado él mismo en su propio origen católico), hacia lo insacrificable que de suyo recupera, en la época
del final del Sentido escrito con mayúsculas de ídolo, y en la
insuperable decepción de todas las promesas revolucionarias,
cada vida humana.
56
199.

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,

57
Cfr. https://reflexionesmarginales.com/blog/2021/11/30/la-vida-lograda-de-jean-luc-nancy/
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Y todo esto Donoso lo vio muy bien, y lo anunció,
con más de un siglo de anticipación con respecto a todo el
pensamiento que ahora mismo viene y hace el duelo de esa
Modernidad que, entre muchas otras catástrofes, condujo
nada menos que a Auschwitz, a Hiroshima y al Gulag —
al “malheur du siècle” que diría Alain Besançon. Entre
el Leviatán de Hobbes y el proletariado de Marx, Lenin,
Stalin, Mao y compañía, entre la Ilustración, la Revolución,
el Progreso y el Crecimiento, ¿cuántas cosas no han venido
a confirmar las predicciones de este otro pensador, para
los que duermen el sueño “liberal y democrático”, tan
“profundamente desagradable”?
Como la Reforma propició, en su lucha contra el
poder de la Roma papal, el surgimiento del absolutismo,
el liberalismo engendró a su vez, en el seno de su presunta
neutralidad religiosa, el formidable ídolo que en efecto
resultó ser, como previó Donoso, el socialismo. “El que no
conoce a Dios, reza sabiamente nuestro pueblo, a cualquier
cosa se le hinca”.
Y cuidado, que ahora se habla de Equilibrio ecológico,
de Sostenibilidad, de Energía limpia… y hasta de Gaya se
habla, sin cuidado alguno de ocultar, entonces, su dimensión
neo-religiosa. Se trata de los nuevos ídolos, denuncia Rémi
Brague, quien como Proudhon y como Donoso Cortés,
como Miguel de Unamuno y René Girard, —o como Régis
Debray y George Corm— sabe que la verdadera lucha en el
fondo es una lucha religiosa.58
¿En qué se reconoce a un ídolo?, se pregunta
últimamente Rémi Brague con cierta frecuencia. Y no da
58
Juan Carlos Moreno Romo, Vindicación del cartesianismo radical
(Barcelona: Anthropos, 2010), 386-422: “La filosofía, el cristianismo, el Proyecto Moderno y la post, o la sobre, o la hipermodernidad”.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

demasiadas vueltas para darnos la respuesta: se le reconoce
en que reclama, más temprano que tarde, su respectiva
cuota de sacrificios humanos. “En pos de los sofismas —
escribía a su vez Donoso, en su célebre Ensayo sobre el
catolicismo, el liberalismo y el protestantismo— vienen las
revoluciones, y en pos de los sofistas los verdugos”.59
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59
Juan Donoso Cortés, Obras completas II, edición de Juretschke, 349.
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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Iglesia y religión en el pensamiento histórico-político de
Donoso Cortés
Church and religion in the historical-political thought of
Donoso Cortés
Église et religion dans la pensée historico-politique de Donoso Cortés
Ángel Campo Díaz
https://orcid.org/0009-0001-6659-3123
Universidad San Pablo CEU
Madrid, España
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Campo Díaz, Ángel. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-83
Recepción: 30-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-21
Email: campodiazangel@gmail.com

�Dossier

Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de donoso cortés
Church and religion in the historical-political
thought of Donoso Cortés
Église et religion dans la pensée
historico-politique de Donoso Cortés
Ángel Campo Díaz1

Resumen
La inmersión en la obra del pensador extremeño, Donoso Cortés,
revela la importancia capital que concede al principio religioso
en toda comunidad política, a la cual influye profundamente, así
como a la bondad de la civilización católica. En este artículo se
explora su postura que señala que, tanto hombres como pueblos
son por naturaleza religiosos, y en esta re-ligación con lo divino
se ordena su particular cosmos. Por eso detrás de lo político se
encuentra lo sagrado, que además es la cuestión pública por
excelencia, con base en la cual cada comunidad conforma su
ethos, su constitución histórica. Con la Revelación católica el
hombre recibe la Verdad y una religión (religación) verdadera,
de la que se extraen unos verdaderos y saludables principios, con
los que se edifica una verdadera civilización. Aunque estos sean
1
Universidad San Pablo CEU, Madrid.
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43

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

católicos, es decir, universales, válidos para todo tiempo y lugar,
no por ello todos los pueblos cristianizados son iguales, sino que
ven transformarse y elevarse el espíritu de las instituciones que
los caracterizan, a la vez que se reúnen en la Iglesia por encima
de las distancias y distinciones históricas.

Palabras clave
Iglesia, religión, Donoso, principio, orden.

Abstract
Immersion in the work of the Extremaduran thinker, Donoso
Cortes, reveals the capital importance he gives to the religious
principle in every political community, which it deeply
influences, as well as to the goodness of Catholic civilization. In
this paper, we explore his stance of, both men and peoples, are
by nature religious, and in this re-ligation with the divine their
particular cosmos is ordered. That is why behind the political is
the sacred, which is also the public issue par excellence, based on
which each community forms its ethos, its ancient constitution.
With Catholic Revelation, man receives the Truth and a true
religion (religation), from which true and healthy principles are
extracted, with which a true civilization is built. Although these
are Catholic, that is, universal, valid for all times and places,
this does not mean that all Christianized peoples are equal, but
rather they see the spirit of the institutions that characterize them
transform and elevate, while they meet in the Church above
distances and historical distinctions.

Keywords
Church, religion, Donoso, principle, order.

Résumé
L’immersion dans l’œuvre du penseur d’Estrémadure révèle
l’importance capitale qu’il accorde au principe religieux dans
chaque communauté politique, qu’il influence profondément,
ainsi qu’à la bonté de la civilisation catholique. Les hommes
et Les peuples sont par nature religieux, et dans cette religature
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

avec le divin, leurs cosmos particulier. C’est pourquoi derrière
le politique se cache le sacré, qui est aussi l’enjeu public par
excellence, à partir duquel chaque communauté forme son ethos,
son constitution historique. Avec la Révélation catholique,
l’homme reçoit la Vérité et un vraie religion (religion), dont la
vraie et saine principes avec lesquels se construit une véritable
civilisation.
Bien qu’ils soient catholiques, c’est-à-dire
universel, valable pour tous les temps et tous les lieux, pas pour
tous les peuples Les gens christianisés sont égaux, mais ils voient
l’esprit du institutions qui les caractérisent, en même temps
qu’ils se rencontrent dans l’Église au-dessus des distances et des
distinctions historiques.

Mots-clés
Église, religion, Donoso, principe, ordre.

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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

La naturalidad de la religión y la importancia del orden
El principio religioso, el principio democrático y el principio
monárquico, he aquí los tres elementos de la Constitución
Histórica española según el Marqués de Valdegamas2.
Tal es la conclusión extraída de sus estudios acerca de la
historia de España que tanto le interesaron durante su corta
vida3. Entre ellos, para Donoso Cortés el primero es origen
y fundamento de los siguientes4, pues afirma que en la
religión se encuentra el principio por antonomasia de toda
comunidad política, no solo de España5. Así lo entiende y
lo expone claramente en el inicio de su Ensayo, apoyándose
en gran cantidad de citas que merecen presentarse en toda
su extensión:
La religión ha sido considerada por todos los
hombres, y en todos los tiempos, como el fundamento
2
«¡La monarquía! Ved ahí para nosotros la verdad política. ¡El
catolicismo! Ved ahí para nosotros la verdad religiosa. ¡La democracia! Ved
ahí para nosotros la verdad social. El catolicismo, la monarquía, la democracia;
ved aquí por completo la verdad española.» Juan Donoso Cortés, Obras completas, tomo II (Madrid: BAC, 1946), 17 Lo cual, para evitar caer en esencialismos, ha de ser visto a la luz de la historia española y al ethos característico de
sus habitantes, que han podido conservar mejor o peor estos principios que
constituyen su pueblo y que no dejan de ser los propios de las naciones integrantes de la Cristiandad. El lema del tradicionalismo hispánico, bajo la causa
de la legitimidad carlista alzada contra los principios anticristianos, es el conocido «Dios, patria y rey». En Francia, cuando contra la misma Revolución
se alzó el católico pueblo, esto es, la patria, bordó en sus banderas «Dieu [et] le
Roi» por quienes luchaban. Y esto no deja de entroncar con el viejo proverbio
que Michel de l’Hôpital recordó a los Estados Generales en 1560: «Une foi, une
loi, un roi».
3
Recordemos su intención de escribir una historia de España que quedó
en fragmentos.
4

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 519.

5
Tanto es así que «originalmente lo Político estaba integrado en lo
Sagrado». Dalmacio Negro Pavón, Historia de las formas del Estado (Madrid: el
Buey Mudo, 2010), 10.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

indestructible de las sociedades humanas: Omnis
humanae societatis fundamentum convellit qui
religionem convellit, dice Platón, en el libro X de
sus Leyes. Según Jenofonte (sobre Sócrates): «Las
ciudades y naciones más piadosas han sido siempre
las más duraderas y más sabias». Plutarco afirma
(contra Colotés), «que es cosa más fácil fundar una
ciudad en el aire, que constituir una sociedad sin la
creencia de los dioses». Rousseau, en el Contrato
Social, libro IV, capitulo VIII, observa «que jamás
se fundó Estado ninguno sin que la religión le
sirviese de fundamento». Voltaire dice, Tratado de
la tolerancia, capítulo XX, «que allí donde hay una
sociedad, la religión es de todo punto necesaria».
Todas las legislaciones de los pueblos antiguos
descansan en el temor de los dioses. Polibio declara
que ese santo temor es todavía más necesario que
en los otros, en los pueblos libres. Numa, para
que Roma fuese la ciudad eterna, hizo de ella la
ciudad santa. Entre los pueblos de la antigüedad, el
romano fue el más grande, cabalmente porque fue
el más religioso. Como César hubiera pronunciado
un día en pleno Senado ciertas palabras contra la
existencia de los dioses, luego al punto Catón y
Cicerón se levantaron de sus sillas, para acusar al
mozo irreverente de haber pronunciado una palabra
funesta a la república. Cuéntase de Fabricio, capitán
romano, que como oyese al filósofo Cineas mofarse
de la divinidad en presencia de Pirro, pronunció
estas palabras memorables: «Plegue a los dioses
que nuestros enemigos sigan esta doctrina, cuando
estén en guerra con la república».6

La sociedad, la cual para Donoso no es sino «la
reunión de una multitud de hombres que viven todos bajo
6
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 347.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

la obediencia y al amparo de unas mismas leyes y de unas
mismas instituciones»7, emana de la religión y así lo han
reconocido los hombres de todas las épocas8, donde no se
ha podido encontrar una desprovista de ella y a la que no
remitiese su fundación, de un modo u otro9. Si la comunidad,
al fin y al cabo, se reúne en torno a unas instituciones que le
distinguen de otras, que le vinculan entre generaciones, que
representan su constitución es porque tales instituciones
no representan otra cosa que los principios en los cuales
se fundamenta tal pueblo10. Pues, como recuerda Balmes,
ninguna idea puede conservarse e influir en una sociedad
si no es a través de concretarse en una institución que la

7

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 462.

8
Dalmacio Negro frecuentemente que la res más pública de todas es la
religiosa: «La palabra latina publicum, público, significa (…) lo común, sentido
que todavía conserva en el idioma inglés. Y publicum se relaciona con populus,
pueblo. Lo público es lo común a todos los hombres. Pero como estos se agrupan en pueblos, es lo común en cada pueblo. Como decían los latinos la res
publica, la cosa del pueblo, es lo que es de todos y de ninguno en particular, de
la que nadie puede apropiarse porque es de lo que vive todo el pueblo, lo que le
da la seguridad. Dicho de otra manera: lo público es primariamente lo religioso,
el ámbito de lo sagrado, porque, a fin de cuentas, depende de los dioses la salud o
salvación del pueblo, de la colectividad, en este mundo y en el otro y, en segundo
lugar, los bienes materiales comunes, que por su carácter común están fuertemente vinculados a lo religioso. Esta se ve muy bien en las sociedades antiguas,
si bien no resulta de fácil comprensión debido a que nuestra forma de ver las
cosas está fuertemente influida por el cristianismo, una singular concepción de
lo religioso radicalmente desmitificadora». Dalmacio Negro Pavón, «La aporía
de lo público y lo privado», Cuadernos de pensamiento, no. 21 (2008): 36. El
subrayado es propio.
9
«El Oriente es la cuna del género humano; la India es la cuna del Oriente; la religión es la cuna de la India». Donoso Cortés, Obras completas, t. I, 249.
«La fe, que mueve a las montañas, mueve también a las naciones». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 108.
10
Tal es el caso de la nación española que se re-conoce a lo largo del tiempo en una Iglesia, manifestación del principio religioso, en un rey, manifestación del principio monárquico, y en unas Cortes, manifestación del principio
democrático; siguiendo los estudios del Marqués de Valdegamas.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
48
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

defienda y aplique11. Todos los pueblos de la historia han
institucionalizado su religiosidad.
De ahí que el político extremeño sostenga que «las
instituciones son la expresión social de las ideas comunes,
las ideas comunes el resultado colectivo de las ideas
individuales, las ideas individuales la forma intelectual de
la manera de ser y de sentir del hombre»12. Los pueblos son
según los hombres que los forman: de hombres libres nacen
pueblos libres, de gentes esclavas salen naciones esclavas,
de individuos preocupados solo por los placeres sensibles
surgen los gobiernos consagrados a los intereses materiales,
de corazones piadosos brotan las grandes empresas y los
sacrificios memorables13. Por lo tanto, «nada puede estar
11
Cfr. El capítulo XX de El Protestantismo de J. Balmes. «El orden natural
en la vida de las ideas es: primero aparecer, en seguida difundirse, luego realizarse
en alguna institución que las represente, y por fin ejercer su influencia sobre los
hechos obrando por medio de la institución en que se han personificado». Jaime
Balmes, El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones con la
civilización europea (Buenos Aires: Emecé Editores, 1945), 266.
12
Continúa: «y que el hombre pagano y el hombre católico dejaron de ser
y de sentir de la misma manera, siendo el uno el representante de la humanidad
prevaricadora y desheredada, y el otro el representante de la humanidad redimida. Las instituciones antiguas y las modernas no son la expresión de dos sociedades diferentes sino porque son la expresión de dos diferentes humanidades. Por
eso, cuando las sociedades católicas prevarican y caen, sucede que luego al punto
hace irrupción en ellas, y que las ideas, las costumbres, las instituciones, y las sociedades mismas tornan a ser paganas». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II,
392-393.
13
Al analizar el principio monárquico español, Álvaro D’Ors sostiene que,
a pesar de la influencia del catolicismo, éste es «un rasgo propio de la identidad
histórica de España» y no nace exclusivamente del Magisterio. De ahí que sea tan
marcado entre los hispanos y que otras sociedades católicas no sean monárquicas
o al menos en este grado. Cfr. Álvaro D’Ors, La violencia y el orden (Madrid: Editorial Criterio-Libros, 1998), 83. Se trata de un principio tan fuertemente arraigado en el ethos español, localizable ya en la devotio ibérica, que ha sobrevivido a
pesar de todos los embates de la historia y de las ideas revolucionarias para dar un
ejemplo tan claro como el liderazgo monárquico del Caudillo Francisco Franco y
la adhesión que tuvo, puede consultarse Discurso sobre la situación de España y
capítulo 1 del libro I del Ensayo.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
49
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

en la sociedad que no esté antes en los individuos»14. Y si
todos los pueblos presentan el mismo fundamento y una
institución equivalente, partirá de un hecho que aparezca
con la misma intensidad entre los hombres15. Tratándose la
religiosidad de algo natural para las naciones, aún más lo
será para las personas: el hombre es un ser religioso16.
En la naturaleza humana se hace patente un orden,
inscrito en toda la Creación, por el cual se inclina hacia
su último fin, que no es sino su primer principio: Dios. Tal
jerarquía se extiende a los propios pueblos, rigiendo tanto
la política como la moral, a partir de la ley eterna y sus
concreciones17. Fuera de este orden divino establecido en
el principio «no hay bondad, ni belleza, ni justicia; y como
estas tres cosas constituyen el supremo bien, el orden que
a todas las contiene es el bien supremo»18. Y ese orden
consiste en:
la superioridad jerárquica de todo lo que es
sobrenatural sobre todo lo que es natural, y por
consiguiente, en la superioridad jerárquica de la fe
sobre la razón, de la gracia sobre el libre albedrío,
14

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 462.

15
Tenemos siempre presenta la citada analogía platónica, vertebradora de
la República.
16
«El hombre es por naturaleza y por vocación un ser religioso». «Catecismo,» Iglesia Católica, acceso agosto 25, 2023, https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s1c1_sp.html «El hombre es por naturaleza religioso,
inteligente y libre». Donoso Cortés, Obras completas, tomo I, 375.
17
«Las leyes generales del mundo moral, a que el hombre vive sujeto en
calidad de inteligente y libre, ahora se le considere como individuo, ahora como
sociedad, existen con una existencia independiente de la voluntad humana; puestas fuera de la jurisdicción de los vanos antojos de los hombres, están exentas
también de las injurias de los tiempos, siendo como son divinas, eternas e inmutables». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 153.
18
Juan Donoso Cortés, Obras completas, tomo IV (Madrid: Imprenta de
Tejado, 1884), 131.
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histórico-político de Donoso Cortés

de la Providencia Divina sobre la libertad humana,
y de la Iglesia sobre el Estado; y, para decirlo todo
de una vez y en una sola frase, en la superioridad de
Dios sobre el hombre.19

Para Donoso, tal es la importancia de la jerarquía
impuesta por la ley divina a toda la Creación. Por lo tanto, si
no hay bien alguno fuera del orden, «no hay nada fuera del
orden que no sea un mal, ni mal ninguno que no consista en
ponerse fuera del orden»20. Así el Marqués de Valdegamas
identifica al orden con el bien supremo y al desorden con el
mal por excelencia: fuera de éste no hay mal ninguno, fuera
de aquel no hay ningún bien. Porque el mal, «producido
por el libre albedrío angélico o el libre albedrío humano,
no pudo ser y no fue otra cosa sino la negación del orden
que puso Dios en todas las cosas creadas». El pecado es un
desorden y el desorden la negación del orden, es decir, «de
la afirmación divina relativa a la manera de ser de todas las
cosas»21:
Si el pecado no es otra cosa sino la desobediencia
y la rebeldía, ni la desobediencia ni la rebeldía sino
el desorden, ni el desorden sino el mal, síguese
de aquí, que el mal, el desorden, la rebeldía, la
desobediencia y el pecado, son cosas en que la
19

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 628.

20
Donoso Cortés, Obras completas, tomo IV, 131-132. «Siendo toda desobediencia y toda rebeldía contra Dios lo que se llama un pecado, y siendo todo
pecado una rebeldía y una desobediencia, síguese de aquí que ni puede concebirse el desorden en la creación, ni el mal en el mundo, sin suponer la existencia
del pecado».
21
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 418. «Y así como el orden
consiste en la unión de las cosas que Dios quiso que estuvieran unidas y en la
separación de aquellas que quiso que anduvieran separadas, de la misma manera que el desorden consiste en unir las cosas que Dios quiso que anduvieran
separadas y en separar aquellas que quiso Dios que estuvieran unidas».
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razón encuentra una identidad absoluta; así como el
bien, el orden, la sumisión y la obediencia son cosas
en que encuentra la razón una completa semejanza.
De donde se viene a concluir que la sumisión a la
voluntad divina es el bien sumo, y el pecado el mal
por excelencia.22

Y el mayor de todos los pecados, fue la prevaricación
adánica23, por el cual se introdujo el desorden en el mundo
y en toda la descendencia humana: destruido el orden
original, quedó olvidado de las gentes. A partir de entonces,
la jerarquía antes natural solo puede ser restaurada por lo
sobrenatural. Por eso «al compás mismo con que disminuye
la fe, se disminuyen las verdades en el mundo; y […] la
sociedad que vuelve la espalda a Dios ve ennegrecerse de
súbito, con aterradora obscuridad, todos sus horizontes»24.
Tal es el sino de los pueblos caídos al otro lado de la cruz
y de los cristianos cuando han abandonado el referente
divino: la pérdida del orden y el imperio del error.
Una disminución de verdades que no implica la
disminución de la inteligencia humana, sino su extravío25.
De ahí que Donoso sostenga que todos los errores
antropológicos y políticos, «en su variedad casi infinita se
resuelven en uno solo; el cual consiste en haber desconocido
o falseado el orden jerárquico, inmutable de suyo, que Dios
22

Donoso Cortés, Obras completas, tomo IV, 131-132.

23
Este dogma divino es otra confirmación del origen de todas las sociedades a partir de la verdad religiosa, pues «no ha permitido Dios que cayera de
todo punto en el olvido de las gentes. Esto sirve para explicar por qué todos los
pueblos del mundo vienen dando de él clarísimos testimonios, y por qué esos
testimonios están consignados con una consignación elocuentísima en la historia.
No hay pueblo tan civilizado ni tribu tan inculta, que no haya creído estas cosas».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo IV, 251.
24

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 348.

25
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 348.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

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ha puesto en las cosas»26. En el fondo de la política y de la
moral siempre se encuentra lo sagrado, pues si Dios es la
Suma Verdad (Jn. 14,6), cualquier otra partirá de Él; y a la
inversa, una verdad particular remitirá a la total. La religión,
que une, religa al hombre con Dios o con un ídolo27, hará lo
propio con la verdad y el error, pues una y otra disyuntiva
no dejan de ser la misma con distintas palabras. Entonces,
esta verdad se identificará con el orden y la ley divina, no
habiendo diferencia entre ellos y la bondad suprema; por lo
cual, quien conozca a una conocerá a los otros, y viceversa.
En palabras del político extremeño:
Posee la verdad política el que conoce las leyes a
que están sujetas los gobiernos; posee la verdad
social el que conoce las leyes a que están sujetas
las sociedades humanas; conoce estas leyes el que
conoce a Dios; conoce a Dios el que oye lo que Él
afirma de sí y cree lo mismo que oye. La teología
es la ciencia que tiene por objeto esas afirmaciones.
De donde se sigue que toda afirmación relativa a
la sociedad o al Gobierno supone una afirmación
relativa a Dios, o lo que es lo mismo, que toda
verdad política o social se convierte forzosamente
en una verdad teológica.28

De semejante manera puede concluir con su renombrada
sentencia «en toda gran cuestión política va envuelta siempre
26

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 628.

27
Religión, del latín religare, «unir fuertemente». «Etimología de “religión”», Diccionario etimológico, acceso agosto 12, 2023, https://etimologias.
dechile.net/?religio.n San Agustín da la siguiente definición: «Religio dicitur ex
eo quod nos religar omnipotenti Deo». Según Max Scheller, el hombre necesita a,
«cree en un Dios o en un ídolo». VV. AA., «Max Scheler», en Enciclopedia de la
Religión Católica, tomo VI, ed. Rafael Dalmau Ferreres (Barcelona: Dalmau y Jover Editores, 1950-1956, 1954), 1117-1119.
28
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 349.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

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histórico-político de Donoso Cortés

una gran cuestión teológica»29. Mas no finaliza en esta síntesis
su pensamiento político relativo a la religión.
Las consecuencias políticas de la aparición
del catolicismo
Esta afirmación susodicha, a pesar de ser normalmente
referida a cuestiones gubernativas o ideológicas, no pierde
sentido cuando se refiere a otros aspectos, como la naturaleza
religiosa de la vida moral y política. A su vez, adquiere una
importancia capital cuando se trata de descubrir las verdades
propias de tales ámbitos y las leyes por las cuales se rigen,
pues hace necesario llegar hasta las verdades y las leyes del
orden sagrado. Detrás de cada pueblo, de sus principios y su
ethos, se esconde una teología, una determinada forma de
afrontar y resolver los problemas que plantea la religiosidad
inevitable de lo humano, de restaurar y conservar el orden
de la ley divina30.
En la manera de pronunciar ese nombre [divino]
está la solución de los más temerosos enigmas; la
vocación de las razas, el encargo providencial de
los pueblos, las grandes vicisitudes de la Historia,
los levantamientos y las caídas de los imperios más
famosos, las conquistas y las guerras, los diversos
temperamentos de las gentes, la fisonomía de las
naciones, y hasta su varia fortuna.31
29

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 347.

30
Conocimiento que tienen los hombres de una manera perfecta gracias
a la Revelación y de una manera imperfecta a la ley natural, la ciceroniana lex
in corde conscripta. «Cuando los gentiles, que no tienen Ley, hacen por la razón
natural las cosas de la Ley, ellos, sin tener Ley, son Ley para sí mismos, pues
muestran que la obra de la Ley está escrita en sus corazones, por cuanto les da
testimonio de su conciencia y sus razonamientos, acusándolos o excusándolos
recíprocamente» (Rom. 2,14-15).
31
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 350.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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histórico-político de Donoso Cortés

Cada pueblo tiene una propia configuración de su
principio religioso –la cual determina su forma de ser–; y la
historia de aquel no es sino la sucesión de vicisitudes que
atraviesa éste. Después de repasar y comparar los sistemas
teológicos y los sistemas políticos del Oriente con los de
Grecia en tanto que Occidente, y de Roma en tanto que su
síntesis32, Donoso concluye que los primeros sirven para
explicar los segundos, resultando en que «la teología es la
luz de la Historia»33.
Al ser lo sagrado el principio vital de las comunidades
humanas, de mantenerse vigoroso o enflaquecer depende el
auge o decadencia del pueblo que vivifica. Por eso, no podrá
desaparecer aquel que conserve su teología y no podrá vivir
aquel que la pierda. De ahí que los antiguos, como plantea
el diplomático extremeño, librasen cada guerra como parte
de un enfrentamiento cósmico entre dioses y religiones34.
Los antiguos, que tenían una noticia confusa de la
fuerza vital que reside en todo sistema religioso,
creían que ninguna ciudad podía ser vencida si
antes no era abandonada por los dioses nacionales.
Seguíase de aquí, en todas las guerras de ciudad a
ciudad, de pueblo a pueblo y de raza a raza, una
contienda espiritual y religiosa, que seguían los
mismos pasos que la material y política.35
32

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 350-352.

33

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 353.

34

Véase la Ilíada.

35
Continúa: «Los sitiados, al mismo tiempo que resistían con el hierro,
volvían los ojos a sus dioses para que no los dejaran en mísero abandono. Los sitiadores, a su vez, los conjuraban al abandono de la ciudad con misteriosas imprecaciones. Desventurada la ciudad en donde resonaba tremenda aquella voz que
decía “Vuestros dioses se van, vuestros dioses os abandonan”. El pueblo de Israel
no podía ser vencido cuando Moisés levantaba las manos al Señor; y no podía
vencer cuando las derribaba hacia el suelo. Moisés es la figura del género humano,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Empero, estas religiones unían a hombres y pueblos
con el error y por eso los conducían a la muerte36: únicamente
la verdad da vida y solo la suma verdad da vida eterna37.
Si llegaron a existir fue gracias a que semejantes teologías
respondían a la naturalidad religiosa de las gentes, a unas
verdades fundamentales y compartidas en las que sustentar
la sociedad y a la necesidad humana de la Revelación. El
error, como negación que es, no puede destruir del todo la
verdad en la que se sustenta38. Pero al depender de ello su
vida, habían de defenderlo frente a las armas, pero sobre
todo ante las nuevas religiones que trastornen la suya
propia. Pues «todas [las potestades del mundo] han puesto
fuera de discusión el principio en que descansan; todas han
llamado error, y han despojado de toda legitimidad y de
todo derecho al principio que le sirve de contraste»39.
proclamando en todas las edades, con diferentes fórmulas y de diferente manera,
la omnipotencia de Dios y la dependencia del hombre, el poderío de la religión y
la virtud de las plegarias». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 353.
36
«En el anchísimo campo de la Historia (…) nadie recoge sino lo que
siembra, pero todo lo que se siembra se recoge. Todos los pueblos de la tierra
han sembrado el error, y por eso han recogido todos la muerte. Solo el pueblo
judío y el pueblo cristiano han sembrado la verdad, y por eso son inmortales».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 156.
37
«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn. 14,6) y «Yo soy el pan, el
vivo, el que bajó del Cielo. Si uno come de este pan vivirá para siempre, y por lo
tanto el pan que Yo daré es la carne mía para la vida del mundo» (Jn. 6,51).
38
Según el cardenal González, el error «viene a ser la adhesión del entendimiento a una cosa falsa que aprehende como verdadera». Zeferino González,
Filosofía elemental, tomo I (Madrid: Imprenta de Policarpo López, 1876), 109.
Ha de existir una vinculación con el bien, aunque solo sea en apariencia, pues
de otro modo sería completamente rechazado por la razón y la voluntad, y, en
último término ontológico, ni siquiera podría existir.
39
«Todas se han declarado infalibles a sí propias en esa calificación suprema; y si no han condenado todos los errores políticos, no consiste esto en que la
conciencia del género humano reconozca la legitimidad de ningún error, sino
en que no ha reconocido nunca en las potestades humanas el privilegio de la
infalibilidad en la calificación de los errores». Donoso Cortés, Obras completas,
tomo II, 365.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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En esta situación se entiende la reacción manifestada
ante la irrupción en el mundo de la verdad y del orden por
excelencia. La Encarnación supone un acontecimiento sin
igual en la Historia humana y la prédica del Evangelio trae
una nueva teología. Y un nuevo sistema teológico supone
un nuevo sistema político. Así se resuelve la existencia
de las naciones: de todos los pueblos de la antigüedad,
sostiene Donoso, el romano fue el más grande, porque fue
el más religioso; mas «Roma sucumbió porque sus dioses
sucumbieron; su imperio acabó porque acabó su teología»40.
El estudio de su historia, ethos y religión revela cómo el
dogma cristiano trastornaría su orden político, cómo «un
nuevo Dios destronaría al César». Esto pudieron percibirlo
tanto los judíos como los romanos. Ambos combatieron y
persiguieron a los que venían a alterar su status quo41. Aunque
su Reino no fuese de este mundo, semejante Rey venía a
cambiar éste radicalmente. ¿Por qué cambió el mundo?
Porque se anunció una nueva teología, llamada catolicismo:
40

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 353.

41
«El que tales cosas había dicho y el que tales obras había obrado,
era necesario que muriera por el pueblo. Faltaba solo justificar estos cargos,
y aclarar debidamente estos puntos. Por lo tocante a los tributos, como fuese
preguntado sobre el particular, dio aquella célebre respuesta con que desconcertó a los curiosos, diciéndoles: “Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo
que es del César”; que fue tanto como decir: “Os dejo vuestro César, y os quito
vuestro Júpiter”. Preguntado por Pilatos y por el gran sacerdote, ratificó su dicho, afirmando de sí, que era el Hijo de Dios; pero que no era de este mundo su
reino. Entonces dijo Caifás: “este hombre es culpable y debe morir”; y Pilatos
al revés: “Dejad libre a este hombre, porque es inocente”.
Caifás, gran sacerdote, miraba la cuestión bajo el punto de vista religioso. Pilatos, hombre lego, miraba la cuestión bajo el punto de vista político. Pilatos no
podía comprender qué tenía que ver el Estado con la religión, César con Júpiter, la política con la teología. Caifás, por el contrario, pensaba que una nueva
religión trastornaría el Estado, que un nuevo Dios destronaría al César, y que
la cuestión política iba envuelta en la cuestión teológica. La muchedumbre pensaba instintivamente como Caifás, y en sus roncos bramidos llamaba a Pilatos
enemigo de Tiberio». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 355-356.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Llámese esta teología católica, porque es universal;
y lo es en todos los sentidos y bajo todos los aspectos:
es universal porque abarca todas las verdades; lo es
porque abarca todo lo que las verdades contienen;
lo es porque su naturaleza está destinada a dilatarse
por todos los espacios y a prolongarse por todos los
tiempos; lo es en su Dios y lo es en sus dogmas.42

Siendo el cristianismo la verdad, es por su esencia
católico, es decir, «universal y apropiado a todos y a cada
uno de los hombres, a todas y cada una de las sociedades
humanas»43. Es el sistema teológico y el sistema político
por excelencia. Gracias a esta Revelación, el hombre
aprendió «todo lo que debía y podía saber acerca de Dios,
acerca del mundo, acerca de los demás hombres y acerca
de sí propio»44. Al traer la ley divina de nuevo al hombre
prevaricador, ha recordado las verdades teológicas y con
ellas las políticas y las morales. De esta manera ha podido
abrir la posibilidad de restaurar el orden en que descansa
el mundo humano, de volver al cumplimiento de la ley
divina45.
42

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 357.

43

Donoso Cortés, Obras completas, tomo I, 574.

44
«Siendo el cristianismo la única religión verdadera, es también al mismo tiempo la más alta de todas las filosofías, porque resuelve cumplidamente
todos los problemas que jamás pudieron resolver los filósofos gentiles». Donoso
Cortés, Obras completas, tomo I, 574-575.
45
Aunque nunca de un modo completo y perfecto a la manera del Paraíso,
pues lo que no puede hacer es pretender eliminar el pecado original. Y siendo
la santidad personal –el estado más cercano al que un hombre puede alcanzar–
algo indudablemente heroico, la santidad de toda una sociedad es algo de todo
punto imposible. A pesar de ello, no se ha de cejar en perseguir el acomodo del
mundo caído en que vive el hombre a la ley divina, pauta de toda perfección.
Para Donoso ese es el criterio para reconocer la grandeza de un pueblo: «Una
cosa llama poderosamente mi atención en la Edad Media, y es su tendencia constante, aunque casi siempre infructuosa, a constituir la sociedad y a constituir
el Poder con arreglo a los principios que forman como el Derecho público de
las naciones cristianas. (…) El resultado final de aquella dichosa tendencia fue
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Allí donde imperaba el error, la luz de la verdad ha
restituido en su lugar a la jerarquía establecida por Dios en
su Creación. Debido a ello afirma el Marqués de Valdegamas
que «el catolicismo ha puesto en orden y concierto todas
las cosas humanas»46. Semejante acción comenzada en
el mundo religioso pasó al mundo moral y desde éste al
mundo político, abarcando así toda la vida humana: «por el
catolicismo entró el orden en el hombre, y por el hombre en
las sociedades humanas»47. Necesariamente esto habría de
plasmarse en una institución, que es la Iglesia, para custodiar
las leyes divinas perdidas en el día de la prevaricación y
encontradas en el de la Redención.
Y si bien la Iglesia y la religión «no se propone hacer a
los pueblos potentes, sino dichosos; ni hacer a los hombres
ricos, sino santos», centrándose en lo más importante –y
por ello superior– de la jerarquía inscrita en la Creación,
no descuida aquello inferior y subordinado, elevándolo al
reconocer su propio ámbito y su verdadero lugar dentro
del orden. Como el cuerpo sigue al alma, la naturaleza a
la gracia, lo material ha de subordinarse a lo espiritual, los
intereses económicos a los morales; y no a la inversa48.
la constitución de la Monarquía hereditaria; (…). La Monarquía hereditaria, tal
como existió en los confines que separan la Monarquía feudal y la absoluta, es
el tipo más perfecto y acabado del Poder político y de las jerarquías sociales».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 637-638.
46

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 373.

47
«El mundo moral encontró en el día de la Redención las leyes que había perdido en el día de la prevaricación y del pecado. El dogma católico fue el
criterio de las ciencias, la moral católica el criterio de las acciones, y la caridad
el criterio de los afectos. La conciencia humana, salida de su estado caótico,
vio claro en las tinieblas interiores, como en las tinieblas exteriores, y conoció
la bienaventuranza de la paz perdida, a la luz de estos tres divinos criterios».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 358.
48
«Vea el Congreso adónde van a parar las cosas cuando tan solo se mire
a los intereses materiales; los pueblos que les rinden culto se quedan en la indigencia, se quedan sin nada: sin los morales, porque los rechazaron; sin los
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Tampoco se ha de enaltecer uno hasta el punto de despreciar
el otro, so pena de romper la jerarquía que requiere tanto
del elemento superior como del inferior. Para conservarla:
Lo que la Iglesia busca es un cierto equilibrio entre
los intereses materiales y los morales y religiosos;
lo que en ese equilibrio busca es que esté cada cosa
en su lugar y que haya lugar para todas las cosas; lo
que busca, por último, es que el primer lugar venga
ocupado por los intereses morales y religiosos y que
los materiales vengan después.49

Como recuerda en su Discurso sobre la situación de
España, los intereses materiales son algo bueno y necesario,
pero no son ni los únicos ni los más importantes para un
pueblo50. Del mismo modo que la salud no consiste solo
en la del cuerpo, sino también en la del alma, el equilibrio
entre la de uno y otro «constituye la plenitud de la salud en
la sociedad como en el hombre. […] Cuando este equilibrio
se rompe, los imperios comienzan a declinar hasta que
desaparecen del todo»51. Por este motivo, el interés supremo
materiales, porque la revolución se los quitó». Donoso Cortés, Obras completas,
tomo II, 337-338.
49
«Y esto no solo porque así lo exigen las nociones más elementales del
orden, sino también porque la razón nos dice y la Historia nos enseña que esa
preponderancia, condición necesaria de aquel equilibrio, es la única que puede
conjurar y que conjura ciertamente las grandes catástrofes, prontas siempre a
surgir allí donde la preponderancia o el crecimiento exclusivo de los intereses
materiales pone en fermentación las grandes concupiscencias». Donoso Cortés,
Obras completas, tomo II, 620.
50
«Ningún hombre que ha alcanzado la inmortalidad ha fundado su gloria en la verdad económica; todos han fundado las naciones sobre la base de
la verdad social, sobre la base de la verdad religiosa». Donoso Cortés, Obras
completas, t. II, 303. Además, «el orden material no es nada sin el orden moral, y
el primero no es otra cosa sino el plazo que da la Providencia a los gobernantes
para que restauren el segundo». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 343.
51
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 327. Lo cual le lleva a formar
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de una nación, pues de ello depende su existencia, reside en
que prevalezcan en ella los verdaderos principios religiosos,
políticos y sociales, constituyentes del orden verdadero, el
cual solamente es ofrecido por el catolicismo:
El orden verdadero está en la unión de las
inteligencias en lo que es verdad, en la unión de
las voluntades en lo que es honesto, en la unión de
los espíritus en lo que es justo. El orden verdadero
consiste en que se proclamen, se sustenten y se
defiendan los verdaderos principios políticos, los
verdaderos principios religiosos, los verdaderos
principios sociales.52

Las características de la civilización católica
De tales razonamientos se extrae la consecuencia de que
«toda civilización verdadera viene del cristianismo»53. Si
solo el catolicismo civiliza, solo la civilización puede ser
católica y, en consecuencia, aquellos pueblos no católicos
tampoco serán civilizados54. La disyuntiva queda entonces
el siguiente juicio sobre el devenir de las dos grandes dinastías europeas: «Ved
ahí dos razas más enemigas todavía en el campo de las ideas que en los campos
de batalla: la raza austríaca pone en olvido los intereses materiales, y muere de
hambre; la raza borbónica (…) afloja en la conservación intacta y pura de los
principios religiosos, sociales y políticos, para convertirse en reformistas e industriales, y tropiezan con el espectro de la revolución, (…)». Donoso Cortés, Obras
completas, tomo II, 328.
52

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 327.

53
Además, «el catolicismo es un sistema de civilización tan completo, que
en su inmensidad lo abarca todo: la ciencia de Dios, la ciencia del ángel, la ciencia
del universo, la ciencia del hombre». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II,
356.
54
«Esto es tan cierto, que la civilización toda se ha concentrado en la zona
cristiana; fuera de esa zona no hay civilización, todo es barbarie; y es esto tan
cierto, que antes del cristianismo no ha habido pueblos civilizados en el mundo,
ni uno siquiera.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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entre el catolicismo y la barbarie: «Todo movimiento
político y social que sale de las vías católicas conduce a las
naciones fuera de las vías de la civilización, hasta volver a
dar con ellas en las edades bárbaras»55.
El modo en que el cristianismo ha civilizado a los
pueblos, según el Marqués de Valdegamas, consiste en
tres pilares: «haciendo de la autoridad una cosa inviolable,
haciendo de la obediencia una cosa santa, haciendo de
la abnegación y del sacrificio, o, por mejor decir, de la
caridad, una cosa divina»56. Al incluir dentro del verdadero
orden tanto al mando como a la obediencia, condenó al
despotismo y a la rebeldía, manifestaciones del orgullo tan
enemigo de la ley divina. Por eso, «dos cosas son de todo
punto imposibles en una sociedad verdaderamente católica:
el despotismo y las revoluciones»57.
Hasta entonces, el poder político confundía en sí lo
religioso y lo civil, dominando toda la vida del hombre,
exigiéndolo sumisión en sus actos y en su conciencia58. No
(…) no ha habido pueblos civilizados, porque el pueblo romano y el pueblo
griego no fueron pueblos civilizados; fueron pueblos cultos, que es cosa muy
diferente. La cultura es el barniz, y nada más que el barniz de las civilizaciones».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 313.
55
«Tan cierto es, que donde no está el catolicismo, está la barbarie». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 100. Valga recordar la siguiente cita: «Las
instituciones antiguas y las modernas no son la expresión de dos sociedades diferentes sino porque son la expresión de dos diferentes humanidades. Por eso,
cuando las sociedades católicas prevarican y caen, sucede que luego al punto hace
irrupción en ellas, y que las ideas, las costumbres, las instituciones, y las sociedades mismas tornan a ser paganas». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II,
392-393.
56

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 313.

57

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 360.

58
Véase Fustel de Coulanges, La ciudad antigua (Méjico: Porrúa, 2003).
En especial Cap. XIII, 219-223. «La ciudad se había fundado sobre una religión
y se había constituido como una Iglesia. De ahí su fuerza, de ahí también su
omnipotencia y el imperio absoluto que ejercía sobre sus miembros. En una soAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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será hasta la institución de la Iglesia cuando se recupere la
jerarquía debida59. Situados en el lugar que les corresponde,
conscientes de su misión, los gobernantes gracias al
catolicismo pudieron dejar de basar su poder en la fuerza
y la opresión y ganar la tranquila obediencia del pueblo al
que servían. «Cuando el hombre llegó a ser hijo de Dios,
luego al punto dejó de ser esclavo del hombre»60. Y así,
quebráronse todas las servidumbres y ganándose todas las
libertades61:
ciedad establecida sobre tales principios, la libertad individual no podía existir.
El ciudadano estaba sometido en todas las cosas y sin ninguna reserva a la ciudad: le pertenecía todo entero. La religión, que había engendrado al Estado, y el
Estado, que conservaba la religión sosteníanse mutuamente y sólo formaban una
sola cosa; estos dos poderes, asociados y confundidos, formaban una fuerza casi
sobrehumana, a la que alma y cuerpo estaban igualmente esclavizados. (…) ¡Cuál
no sería, pues, el poder del Estado, que ordenaba la inversión de los sentimientos naturales y era obedecido! (…) Es, pues, un error singular entre todos los
errores humanos el haber creído que en las ciudades antiguas el hombre gozaba
de libertad. Ni siquiera tenía idea de ella. (…) Los antiguos, y sobre todo los
griegos, exageraron siempre la importancia y los derechos de la sociedad; esto se
debe, sin duda, al carácter sagrado y religioso que la sociedad había revestido en
su origen». El subrayado es propio. «Esta forma social tiene la ventaja de reunir
el culto divino y el amor a las leyes; en las teocracias antiguas, morir por su país
era ser mártir; violar las leyes ser impío, y entregar al culpable a la execración
pública era también integrarle a las iras de los dioses». Juan Jacobo Rousseau, El
contrato social. Cit. en Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 85.
59
«Hay, en verdad, augustísimo emperador, dos poderes por los cuales
este mundo es particularmente gobernado: la sagrada autoridad de los papas
y el poder real. De ellos, el poder sacerdotal es tanto más importante cuanto
que tiene que dar cuenta de los mismos reyes de los hombres ante el tribunal
divino». Gelasio I, Carta al emperador Anastasio.
60
«San Pablo dice en su Epístola a los Romanos (cap. XIII): non est potestas nisi a Deo. Y Salomón, en los Proverbios (cap. VIII, v. 15): per me reges regnant, et conditores legum justa decernunt. La autoridad de sus vicarios fue santa,
cabalmente por lo que tuvo de ajena, es decir, de divina. La idea de la autoridad
es de origen católico. Los antiguos gobernadores de las gentes pusieron su soberanía sobre fundamentos humanos; gobernaron para sí, y gobernaron por la
fuerza. Los gobernadores católicos, teniéndose en nada a sí propios, no fueron
otra cosa sino ministros de Dios y servidores de los pueblos». Donoso Cortés,
Obras completas, tomo II, 358-359.
61
«El catolicismo ha quebrantado en el mundo todas las servidumAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
63
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

De la distinción e independencia recíprocas de la
potestad civil y de la potestad religiosa, proclamadas
por el catolicismo, ha venido a resultar la victoria
definitiva de la libertad individual y el definitivo
quebrantamiento de la omnipotencia tiránica del
Estado. Esta distinción, haciendo inevitable la
lucha entre las fuerzas morales y las materiales
de la humanidad, ha venido a hacer de todo punto
imposible aquella servidumbre que resultaba, en lo
antiguo, de la reunión de esas fuerzas en una sola
mano. El príncipe, depositario de todas las fuerzas
materiales de la sociedad, puede oprimir los cuerpos,
pero deja exentas de todo yugo las almas. La potestad
religiosa, depositaria de las fuerzas morales de la
humanidad, y sobre todo de las verdades divinas,
no ejerce señorío sobre los cuerpos, si bien afirma
su imperio en las conciencias. Siendo el hombre, a
un mismo tiempo, corpóreo e incorpóreo, no puede
ser completamente esclavo sino de una potestad que
reúna ambas naturalezas, que sea materia y espíritu,
corpórea e incorpórea, humana y divina.62

Esta civilización católica, la única verdadera y la
única donde el hombre es libre, desarrolla sus ramas a
partir del tronco formado por la familia, núcleo de toda la
vida humana e institución de origen divino, cuyas raíces se
bres y ha dado al mundo todas las libertades: la libertad doméstica, la
libertad religiosa, la libertad política y la libertad humana». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 87.
62
«Esto es cabalmente lo que sucedía en las antiguas repúblicas; esto es lo
que sucede, en nuestra edad, allí donde están establecidas las religiones nacionales,
y en donde, en consecuencia de este establecimiento, el soberano es a un mismo
tiempo rey y pontífice. Y véase por dónde el protestantismo, que ha venido a
restaurar esa confusión, ha venido a restaurar el despotismo quebrantado por la
doctrina católica, y con él todas las tradiciones paganas». Donoso Cortés, Obras
completas, tomo II, 88. El subrayado es propio.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
64
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

hunden en el orden bondadoso de la ley divina. Para Donoso
la civilización se desenvuelve de la siguiente manera:
El catolicismo, que todo lo refiere y todo lo ordena
a Dios, y que, refiriéndolo y ordenándolo a Dios
todo, convierte la suprema libertad en elemento
constitutivo del orden supremo, y la infinita variedad
en elemento constitutivo de la unidad infinita, es
por su naturaleza la religión de las asociaciones
vigorosas, unidas todas entre sí por afinidades
simpáticas. En el catolicismo el hombre no está
solo nunca: para encontrar un hombre entregado a
un aislamiento solitario y sombrío, personificación
suprema del egoísmo y del orgullo, es necesario
salir de los confines católicos. En el inmenso
círculo que describen esos confines inmensos, los
hombres viven agrupados entre sí, […]. Los grupos
mismos entran los unos en los otros, y todos en
uno más universal y comprensivo, dentro del cual
se mueven anchamente, obedeciendo a la ley de
una soberana armonía. El hijo nace y vive en la
asociación doméstica, ese fundamento divino de
las asociaciones humanas. Las familias se agrupan
entre sí de una manera conforme a la ley de su
origen, y […], forman aquellos grupos superiores
que llevan el nombre de clases; las diferentes clases
se consagran a diferentes funciones: unas cultivan
las artes de la paz, otras las artes de la guerra; unas
conquistan la gloria, otras administran la justicia y
otras acrecientan la industria. Dentro de esos grupos
naturales se forman otros espontáneos, compuestos
de los que buscan la gloria por una misma senda,
de los que se consagran a una misma industria, de
los que profesan un mismo oficio; y todos estos
grupos, ordenados en sus clases, y todas las clases
jerárquicamente ordenadas entre sí, constituyen el
Estado, asociación ancha en la que todas las otras
se mueven con anchura.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

65

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

Esto desde el punto de vista social. Desde el punto
de vista político, las familias se asocian en grupos
diferentes: cada grupo de familias constituye un
municipio; cada municipio es la participación en
común de las familias que la forman, del derecho de
rendir culto a su Dios, de administrarse a sí propias,
de dar pan a los que viven y sepultura a los muertos.
Por eso cada municipio tiene un templo, símbolo
de su unidad religiosa; y una casa municipal,
símbolo de su unidad administrativa; y un territorio,
símbolo de su unidad jurisdiccional y civil; y un
cementerio, símbolo de su derecho de sepultura.
Todas estas diferentes unidades constituyen la
unidad municipal, la cual tiene también su símbolo
en el derecho de levantar sus almas y de desplegar
su bandera. De la variedad de los municipios
se forma la unidad nacional, la cual a su vez se
simboliza en un trono y se personifica en un rey.
Sobre estas magníficas asociaciones está la de todas
las naciones católicas con sus príncipes cristianos,
fraternalmente agrupados en el seno de la Iglesia.
Esta perfectísima y suprema asociación es unidad en
su cabeza y variedad en sus miembros: es variedad
en los fieles derramados por el mundo, y unidad en
la cátedra santa que resplandece en Roma, cercada
de divinos resplandores. Esa cátedra eminente es
el centro de la humanidad, representada, en lo que
tiene de varia, en los concilios generales, y en lo
que tiene de una, por el que es en la Tierra Padre
común de los fieles y Vicario de Jesucristo.63

Ahora bien, la civilización católica puede ser
considerada de dos formas distintas: en sí misma, esto
es, como los principios que la conforman y que la hacen
perfecta; o en su realidad histórica, donde aquellos se
63
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 369-370. El subrayado es
propio.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
66
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

combinan con la libertad humana, sujetándose entonces a
todas las vicisitudes e imperfecciones de todo lo que vive
en el tiempo y en el espacio64. El modo en que se ha dado
esta concreción histórica ha sido por medio de la influencia
de la Iglesia, faro y roca segura de la civilización65. Mas
esta obra de la institución representante del verdadero
principio religioso, también tiene dos formas desde las
que apreciarse: como una más sita en el mundo de los
hombres y, por tanto, con una influencia limitada, o como
una institución divina66. En este caso, disfruta de una fuerza
sobrenatural, que la hace trascender el espacio y el tiempo.
Gracias a esto, no solo conserva su identidad propia frente
al devenir de las edades, sino que transmite a cada época
algo propio.
64
«Considerándola ahora desde su punto de vista segundo, es decir, en su
realidad histórica, diré que, habiendo nacido sus imperfecciones únicamente de
su combinación con la libertad humana, el verdadero progreso hubiera consistido en sujetar el elemento humano, que la corrompe, al divino, que la depura.
La sociedad ha seguido un rumbo diferente: dando por fenecido el imperio de
la fe y proclamando la independencia de la razón y de la voluntad del hombre,
ha convertido el mal, que era relativo, excepcional y contingente, en absoluto,
universal y necesario. Este período de rápido deterioro comenzó en Europa con
la restauración del paganismo literario, la cual produjo, unas después de otras, las
restauraciones del paganismo filosófico, del paganismo religioso y del paganismo político. Hoy el mundo está en vísperas de la última de estas restauraciones:
la restauración del paganismo socialista». Donoso Cortés, Obras completas, tomo
II, 212.
65
«Cuando el Imperio romano desapareció, la herencia de los Césares
fue el patrimonio de los Pontífices de Roma; en medio del naufragio de todas las
instituciones y de todas las ideas, el mundo no hubiera podido reorganizarse si no
hubiera encontrado una idea que lo sirviera de modelo; aquella idea fue la idea
religiosa; esta institución fue la Iglesia; el Pontífice era el representante de una y
otra; así, señores, en medio de la civilización antigua que perece y la civilización
moderna que nace, solo divisamos entre aquel sepulcro y esta cuna un personaje social y un trono vacío: el Pontífice y el Capitolio. Cuando el Pontífice se hizo
monarca y el Capitolio le sirvió de asiento, los tiempos se anudaron y el mundo volvió a gravitar hacia la Ciudad Eterna». Donoso Cortés, Obras completas,
tomo I, 223. El subrayado es propio.
66
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 394.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

67

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

Las instituciones políticas y sociales, sin perder
la naturaleza que les era propia, tomaron una
naturaleza que les era extraña: la naturaleza católica.
[…] El catolicismo dejaba las formas y mudaba
las esencias, y al mismo tiempo […] conservaba
íntegra su esencia y recibía de la sociedad todas las
formas. La Iglesia fue feudal, como el feudalismo
fue católico.67

Pero tales formas, sujetas a cada siglo y lugar, sujetas
al nacimiento y a la muerte, no eran sino accidentes sobre
una esencia inmutable y eterna como la verdad que la
sustentaba. Así se constituyó la civilización católica, donde
se presenta con aún mayor intensidad que en las otras la
ley de la unidad y de la variedad, la ley del orden para
Donoso68. Todos esos elementos propios de cada pueblo y
de cada edad le daban lo que tiene de varia, mientras que la
Iglesia la dio lo que tiene de una y de esencial, de donde se
tomó su nombre. Pues «la civilización europea no se llamó
germánica, ni romana, ni absolutista, ni feudal; se llamó y
se llama la civilización católica»69.
La historia de la Europa es la historia de la
civilización; la historia de la civilización es la
67
«Al ponerse en contacto con ella la sociedad romana, sin dejar de ser
romana como antes, fue algo que antes no había sido: fue católica. Los pueblos
germánicos, sin dejar de ser germánicos como antes, fueron algo que antes no
habían sido: fueron católicos». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 394.
68
Esta ley se encuentra presente a lo largo de toda la obra del autor vertebrándola, y en especial en su Ensayo. «La unidad, sacando perpetuamente la
diversidad de su fecundísimo seno, y la diversidad, resolviéndose perpetuamente en la poderosa unidad en donde tuvo su origen, nos muestran claramente
cuál es la ley eterna e inflexible del orden, así en las cosas divinas como en las
humanas, así en el Cielo como en la Tierra, siendo a un mismo tiempo la ley
a que quiso sujetarse el Criador y la ley a que vive sujeta la criatura». Donoso
Cortés, Obras completas, tomo II, 120.
69
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 395.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

68

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

historia del cristianismo; la historia del cristianismo
es la historia de la Iglesia Católica; la historia de
la Iglesia Católica es la historia del Pontificado; la
historia del Pontificado, con todos sus resplandores
y todas sus maravillas, es la historia de aquellos
hombres enviados por Dios para resolver en su
día y en su hora los grandes problemas religiosos
y sociales en provecho de la humanidad y en el
sentido de sus designios y de su Providencia.70

Las influencias sociopolíticas de la Iglesia
La esencia católica que aporta la Iglesia a los pueblos
para constituirlos en verdadera civilización, dándoles una
unidad en su principio más el importante, el religioso,
era completamente desconocida en el mundo pagano. Si
bien las sociedades estaban fuertemente cohesionadas en
torno a un mismo poder humano, no gozaban de la unión
de los espíritus, fruto de la unión de las creencias71. Solo
tenían noticia de la unidad de la polis, donde se confundían
sociedad y ciudad, y cuyas conquistas no hacían más que

70

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 82.

71
«Y, sin embargo, aunque el Imperio Romano era uno, porque obedecía
a un señor y, además, porque estaba regido por unas mismas leyes, todavía le
faltaba una especie de unidad, sin la cual no existen verdaderamente los pueblos; siendo uno mismo el legislador y unas mismas las leyes, todavía era necesario, para que la unidad fuese absoluta, que fuesen unas mismas las creencias,
porque, cuando no se unen entre sí por medio de las creencias los espíritus, hay
en el Estado desorden, en las relaciones entre el Poder y el súbdito confusión y en
la sociedad anarquía. Ahora bien: esa unidad de los ánimos en una creencia común no podía ser obra de Roma, porque no podía serlo de la espada; no podía
ser obra de los Césares, porque no podía serlo de la fuerza; no podía ser obra
de los filósofos, porque no podía serlo del error, y la filosofía de los gentiles era
el depósito de los errores humanos; no podía, en fin, ser obra de los hombres,
porque los hombres reciben, pero no son inventores de las creencias religiosas o
sociales». Donoso Cortés, Obras completas, tomo I, 578. El subrayado es propio.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
69
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

extender su propio orden72. El cristianismo reveló no solo la
sociedad humana, sino también una trascendente y carente
de término: la Iglesia73.
Al proclamar la ley de la unidad y de la variedad,
esta institución divina mostró en sí propia como ejemplo
inmortal a las naciones aquel modo excepcional de las
formas políticas, en el cual se combinan todos los principios
de gobierno en uno solo superior: «una inmensa aristocracia
dirigida por un poder oligárquico, puesto en la mano de un
rey absoluto, el cual tiene por oficio darse perpetuamente
en holocausto por la salvación del pueblo»74.
Entre todas las influencias de la Iglesia, Donoso
Cortés no duda en resaltar aquella por la cual es custodia
de la verdad divina, del origen y sustento de la vida de los
pueblos, del principio religioso. Exclusivamente suyo es el
derecho de afirmar y de negar75, so pena de la disminución
la verdad y el extravío de la inteligencia. Tal es el poder
de su auctoritas, que no se limita al campo político, sino
que llega a todas las ciencias, a cualquier investigación que
pretenda ser profunda y fructífera.
72
«Para el romano la sociedad era Roma; para el ateniense, Atenas. Fuera
de Atenas y de Roma no había más que gentes bárbaras e incultas, por su naturaleza agrestes e insociables». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 374.
Para los antiguos, el cosmos se reducía e identificaba con su propia comunidad.
Cfr. Mircea Eliade, Lo sagrado y lo profano (Barcelona: Paidós, 1998), cap. I,
passim.
73
«De ella son ciudadanos los santos que triunfan en el Cielo, los justos
que padecen en el Purgatorio y los cristianos que combaten en la Tierra». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 374.
74

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 373.

75
«El día en que la sociedad, poniendo en olvido sus decisiones doctrinales, ha preguntado qué cosa es el error, a la prensa y a la taberna, a los periodistas y a las asambleas, en ese día el error y la verdad se han confundido en todos
los entendimientos, la sociedad ha entrado en la región de las sombras, y ha
caído bajo el imperio de las facciones». Donoso Cortés, Obras completas, tomo
II, 367.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
70
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

La intolerancia doctrinal de la Iglesia ha salvado al
mundo del caos. Su intolerancia doctrinal ha puesto
fuera de cuestión la verdad política, la verdad
doméstica, la verdad social y la verdad religiosa;
verdades primitivas y santas, que no están sujetas
a discusión, porque son el fundamento de todas las
discusiones; verdades que no pueden ponerse en
duda un momento, sin que en ese momento mismo
el entendimiento oscile, perdido entre la verdad y el
error, y se obscurezca y enturbie el clarísimo espejo
de la razón humana.76

En su misión trascendental de guardar el dogma
divino y proclamar ante el mundo las leyes de su Creador,
representa la verdad y por tanto, la vida. La existencia de los
pueblos depende de su sumisión jerárquica a la autoridad
eclesiástica77. El que desoye su palabra y pretende por sí
mismo juzgar el bien y el mal, incurre en el pecado de
soberbia y sentencia su propia muerte, consecuencia del
pecado. Del mismo modo, quien pretenda subsanar los
males y la decadencia de las sociedades únicamente por
medios materiales, se limitará a combatir los síntomas
corporales de una enfermedad del alma78. El principio vital
no es físico, sino espiritual, religioso. Si bien es posible
sanar a un pueblo, y uno de los más graves cometidos
de un gobernante es conservar y fortalecer su salud, no
76
«Esto sirve para explicar por qué, mientras la sociedad emancipada
de la Iglesia no ha hecho otra cosa sino perder el tiempo en disputas efímeras
y estériles, que, teniendo su punto de partida en un absoluto escepticismo, no
pueden dar por resultado sino un escepticismo completo, la Iglesia, y la Iglesia
sola, ha tenido el santo privilegio de las discusiones fructuosas y fecundas».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 367-368.
77

«Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna». Jn. 6, 68.

78
Como le recuerda a María Cristina, «Dios ha hecho a las naciones curables; pero no son las intrigas, sino los principios, los que tienen la divina virtud
de curar a las naciones enfermas». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II,
600.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
71
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

puede hacerse de otra forma que acudiendo a su origen,
manteniendo firmes las raíces y constante el brotar del
manantial. De conservar los principios de su Constitución
Histórica depende la vida de las naciones y, en especial, de
vivir de la verdad católica:
De la restauración de estos principios eternos del
orden religioso, del político y del social, depende
exclusivamente la salvación de las sociedades
humanas. Esos principios empero no pueden ser
restaurados sino por quien los conoce; y nadie los
conoce sino la Iglesia Católica.79

Referencias bibliográficas
Balmes, Jaime. El Protestantismo comparado con el
Catolicismo en sus relaciones con la civilización europea.
Buenos Aires: Emecé Editores, 1945.
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2003.
Dalmau Ferreres, Rafael, ed. Enciclopedia de la Religión
Católica. Barcelona: Dalmau y Jover Editores, 1954, t. VI.
Donoso Cortés, Juan. Obras completas, Tomo I-II. Madrid:
BAC, 1946.
Donoso Cortés, Juan. Obras completas, Tomo I-V. Madrid:
Imprenta de Tejado, 1884.
D’Ors, Álvaro. La violencia y el orden. Madrid: Editorial
Criterio-Libros, 1998.
79
«Su derecho de enseñar a todas las gentes, que la viene de su fundador y
maestro, no se funda solo en ese origen divino, sino que está justificado también
por aquel principio de la recta razón, según el cual toca aprender al que ignora,
y enseñar al que más sabe». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 628-629.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

Eliade, Mircea. Lo sagrado y lo profano. Barcelona: Paidós,
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Gelasio I, Carta al emperador Anastasio.
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Negro Pavón, Dalmacio. Historia de las formas del Estado.
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VV. AA. «Max Scheler», en Enciclopedia de la Religión
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Barcelona: Dalmau y Jover Editores, 1950-1956.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Donoso Cortés profeta ignorado. Un análisis de la secularización y la religión de la humanidad
Donoso Cortés ignored prophet. An analysis of secularization and the religion of humanity
Donoso Cortés a ignoré le prophète. Une analyse de la sécularisation et religion de l’humanité
Raúl Jorge Alejandro Rodríguez Garza
https://orcid.org/0000-0001-5641-6126
Universidad San Pablo, CEU
Barcelona, España
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Rodríguez Garza, Raúl Jorge Alejandro.
This is an open-access article distributed under the terms of
Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which
permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-81
Recepción: 28-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: raul.gza.rdz@gmail.com

�Dossier

Donoso Cortés profeta ignorado. Un
análisis de la secularización y la religión
de la humanidad
Donoso Cortés ignored prophet. An analysis of
secularization and the religion of humanity
Donoso Cortés a ignoré le prophète. Une analyse
de la sécularisation et religion de l’humanité
Raúl Jorge Alejandro Rodríguez Garza1

Resumen
El siguiente trabajo pretende desarrollar la tesis de Donoso
Cortés sobre la secularización. Para el pensador español, la
descristianización del mundo conlleva a la desintegración del
orden natural y su sustitución por un orden artificial político que
se sacraliza. La secularización para Donoso es la sacralización
de instituciones como el Estado o entes abstractos como el de
humanidad. Además, subraya que el orden artificial que surgen
como sustitución están compuestos de diversos mitos como
el del progreso indefinido de la humanidad, negando así el
carácter puramente racional de la modernidad, y que, llevan a la
humanidad a senderos de aniquilación
1
Universidad San Pablo, CEU, Barcelona.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 71-105

74

�Donoso Cortés profeta ignorado.
Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

Palabras claves

Secularización, familia, Dios, Estado, pecado original, naturaleza
pura.

Abstract

The following work aims to show Donoso Cortés’ thesis on
secularization. For the Spanish thinker, the de-Christianization
of the world entails the disintegration of the natural order and
its replacement by an artificial order that becomes sacralized.
Secularization for Donoso is the sacralization of institutions such
as the State or abstract entities such as humanity. Furthermore,
he emphasizes that the artificial order that arises as a substitution
is composed of various myths such as that of the indefinite
progress of humanity, thus denying the purely rational character
of modernity, and that they lead humanity to paths of annihilation.

Keywords

Secularization, family, God, State, original sin, pure nature

Résumé
Le travail suivant vise à développer la thèse de Donoso
Cortés sur la sécularisation. Pour le penseur espagnol, la
déchristianisation du monde conduit à la désintégration du
monde. L’ordre naturel et son remplacement par un ordre
politique artificiel et sacralisé. La la sécularisation pour
Donoso est la sacralisation d’institutions telles que l’État
ou des entités abstrait comme celui de l’humanité. En outre, il souligne que l’ordre artificiel qui apparaît substitution
sont composés de divers mythes comme celui du progrès
indéfini des l’humanité, niant ainsi le caractère purement
rationnel de la modernité, et qui conduisent à la l’humanité
sur les chemins de l’anéantissement
Mots-clés

Sécularisation, famille, Dieu, État, péché originel, nature pure
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 71-105

75

�Donoso Cortés profeta ignorado.
Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

Toda cuestión política contiene un problema teológico
Donoso Cortés inicia su obra más importante con la siguiente
frase: “Es cosa que admira el ver de qué manera en todas
nuestras cuestiones políticas tropezamos siempre con la
teología”.2 Para él, toda sociedad se configura bajo una
metafísica o una teología. Esto quiere decir que cualquier
comunidad de seres humanos no podría existir sin una
concepción de lo divino que fundamente su estructura social.
Para entender la cultura de un pueblo siempre se
debe de tener como punto de referencia la religión –dicen
algunos filósofos y teólogos–. La religión no es parte de
la cultura, sino que la religión es la cultura. Los seres
humanos suelen vivir en comunidad según su noción de la
divinidad y de como ésta se relaciona con el mundo. Como
señala Dalmacio Negro “lo normal es que la política, que
ha salido de la religión, haga suya esta creencia de origen
religioso interpretándola como la condición humana.”3
Parafraseando a Hegel y Rene Girard, el ser humano no
crea la religión, sino que la religión crea al hombre.
Ahora bien, esta realidad se ve eclipsada en la época
moderna porque se argumenta que la secularización expulsa
del espacio público relegando esa dimensión al ámbito
privado, como si la religión fuera un simple ornamento de la
cultura. Sin embargo, vamos a defender una tesis contraria: la
era moderna está fundada en mitos que pretende disfrazarlos
de posturas racionales bajo un lenguaje científico y filosófico.
A partir de esta premisa señalaremos que la
historia del pensamiento moderno gira entorno a varios
2
Juan Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el socialismo y el
liberalismo (Salamanca: Biblioteca del pensamiento conservador, 2003), 95.
3
Dalmacio Negro, El mito del hombre nuevo (Madrid: Encuentro,
2009), 280.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
76
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 71-105

�Donoso Cortés profeta ignorado.
Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

mitos. Enumeramos, por ejemplo, el mito del Estado, el
del progreso indefinido de la humanidad, el mito de la
emancipación de toda autoridad, el mito de la lucha de
clases, el mito del feminismo, etc. El teólogo estadounidense
William Cavanaough lo ilustra de la siguiente manera: “La
modernidad no está acostumbrada a considerar la teoría
política como algo de carácter mitológico. Sin embargo,
el Estado moderno está fundamentado sobre determinados
relatos acerca de la naturaleza y de la naturaleza humana,
de los orígenes del conflicto humano y de los remedios para
tal conflicto mediante la actuación del estado.”4
La modernidad maneja mitos escatológicos y
soteriológicos con un lenguaje inmanentista y racionalista.
El Estado, por ejemplo, no surgió como un aparato
puramente racional, sino que emergió con simbolismos
teológicos. Hobbes, el inventor del Estado, lo nombro el dios
mortal o Leviatán. Aquel dios mortal debe procurar la paz
y la seguridad a los individuos que luchaban intensamente
en el estado de naturaleza. La simbología no es un simple
elemento retórico, sino que lo que buscaba hacer Hobbes
es que el Estado se invistiera de elementos sagrados para
sustituir el orden de la Iglesia. Por esa misma razón, Eric
Voegelin ponía a la par a San Pablo con Hobbes, porque
si San Pablo creó los elementos simbólicos para la Iglesia
naciente, Hobbes hace lo mismo con el Estado.5
Siguiendo esta línea argumental, Donoso Cortés nos
propone que lo divino en la modernidad no se ha ido del
mundo, sino que emigra a la dimensión humana. Lo humano es lo divino. Parafraseando a Nicolás Gómez Dávila:

4
William Cavanaough, Imaginación teo-política (Granada: Nuevo Inicio, 2007), 23.
5
Eric Voegelin, Las religiones políticas (Madrid: Trotta, 2014), 54.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 71-105

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�Donoso Cortés profeta ignorado.
Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

La modernidad propone una religión antropoteista.6 El mito
central que Donoso critica es el de la religión de la humanidad propuesta por la vertiente socialista. En el presente
trabajo propondremos que la época secular es la era donde
el hombre ocupa el lugar de Dios. Desarrollaremos a profundidad ese punto en el siguiente apartado.
El problema del mal. Cambio de paradigma en
la era moderna
Donoso Cortés señalará que los pensadores racionalistas
trataron de desaparecer de la consciencia del hombre
occidental el dogma del pecado original para sustituirlo
por la noción de un hombre naturalmente bondadoso e
inmaculado. Para el marqués de Valdegamas, el principal
problema del racionalismo es su tesis sobre el origen
del mal, debido a que niegan que el hombre tenga una
inclinación interior por el mal.
El cristianismo parte del dogma del pecado original,
que consiste en subrayar que la naturaleza humana esta caída y dañada; mientras que el racionalismo propone que el
hombre es perfecto e inocente por naturaleza. Estas dos nociones antropológicas son contradictorias y plantean soluciones distintas para tratar el problema del mal. Es la lucha
entre dos mitos: el dogma del pecado original y el dogma
del estado de naturaleza pura.7
6
La cita exacta es la siguiente: “La democracia es una religión antropoteísta. Su principio es una opción de carácter religioso, un acto por el cual
el hombre asume al hombre como Dios. Su doctrina es una teología del hombre-dios; su práctica es la realización del principio en comportamiento, en instituciones, y en obras” Francisco Pizano de Brigard, “Semblanza de un colombiano universal,” Revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario LXXI,
no. 542 (abril de 1988): 12.
7
Hans Von Huyn nos recuerda que el mito que busco contradecir mito
del pecado original es el de naturaleza pura. “En lo que concierne a la natuAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

La civilización católica enseña que la naturaleza
del hombre está enferma y caída; caída y enferma de una
manera radical en su esencia y en todos los elementos que
la constituyen […] La civilización filosófica enseña que la
naturaleza del hombre es una naturaleza entera y sana.”8
Entendamos aquí a la noción de sociedad filosófica
por la propuesta racionalista de sociedad humana. Si bien,
esta forma de entender el dogma del pecado original en
Donoso fue criticado por varios teólogos de su tiempo
por exagerarlo a tal punto de compararlo con una visión
luterana, debemos entender que su uso no es dogmático,
sino agonístico como señala Carl Schmitt, pues pretende
exagerar el dogma para luchar teóricamente contra los
racionalistas.
sería injusto pasar por alto que, para Donoso, se
trataba de una decisión religiosa y política de enorme
actualidad, no de la elaboración de un dogma. Al
hablar de la maldad natural del hombre, se dirige
polémicamente contra el anarquismo ateo y su
axioma del hombre bueno; el sentido de sus palabras
es ἀγωνικῶς y no δογµατικῶς. Pese a que en esto
parece coincidir con el dogma de Lutero, observa,
no obstante, una actitud distinta a la del luterano
que se doblega ante cualquier autoridad; también
raleza humana, la naturaleza pura sería un estado en el que el hombre posee
todo lo que pertenece a su esencia, todo lo que necesita para el ejercicio de sus
facultades, todo lo que es preciso para una vida coherente y para alcanzar un fin
proporcionado a su naturaleza. Presupone que tanto la gracia como los dones
naturales que se dicen recibidos del Dios cristiano son propiedades inherentes
a la naturaleza humana puramente biológica. Algo así como el «Seréis como
dioses», pero excluyendo la idea de lo divino o la intervención de la divinidad.”
Hans Von Huyn, Seréis como dioses. Vicios del pensamiento político y cultural
del hombre de hoy (Madrid: El buey mudo, 2010).
8
Juan Donoso Cortés, Cartas al Conde Montalembert (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1979), 324-325.
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Un análisis de la secularización y la
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aquí conserva la altiva grandeza de un descendiente
espiritual de los Grandes Inquisidores.9

Lo importante a resaltar es que Donoso hace el
hincapié que para el cristianismo el mal esta intrínsecamente
el hombre, mientras que las vertientes racionalistas, como
el socialismo y el liberalismo, el mal está en el gobierno
o en las instituciones. Por lo cual, la forma de resolver
el problema del mal son los cambios estructurales e
institucionales de la sociedad. Cito a Donoso:
La escuela liberal tiene por cierto que no hay otro
mal sino el que está en las instituciones políticas que
hemos heredado de los tiempos, y que el supremo
bien es echar por el suelo esas instituciones. Los
más de los socialistas tienen por averiguado que no
hay otro mal sino el que esta en la sociedad, y que
el gran remedio está en el completo trastorno de las
instituciones sociales […] En efecto: la teoría según
la cual el mal está en el hombre y procede del hombre
es contradictoria de aquella otra según la cual el
mal está en las instituciones sociales o políticas y
procede de las instituciones políticas y sociales […]
Por la teoría católica se condena todo trastorno, ya
sea político y social, como insensato e inútil. Las
teorías racionalistas condenan toda reforma moral
del hombre como inútil y como insensata.10

Donoso subraya que la consecuencia lógica de dicha
negación es la de proponer al hombre en el lugar de Dios,
“su esencia deja de ser humana para ser divina”11. Supuesta
9
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés (Madrid:
Rialp, 1952), 32.
10
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el socialismo y el liberalismo, 229-230.
11
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el socialismo y el liberalisAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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la bondad ingénita del hombre, él mismo es reformador
universal. Por eso, tras el cambio de paradigma sobre
el mal, la consciencia del hombre occidental devino en
cuestionamiento obsesivo contras las instituciones que
ordenaban la vida social. Por esta razón, para el pensador
español, el fin último de los movimientos socialistas y
liberales era destruir las instituciones políticas, sociales y
religiosas para llegar a una época de oro sin opresiones.
Muy distinta a la forma premoderna de entender las
instituciones, pues se consideraba que eran ellos los que
evitaban la discordia y la violencia entre las personas.
Los movimientos de masas modernos como el
feminismo, el comunismo, el anarquismo, etc, presuponen
dicha tesis que Donoso subrayaba como viciosa. Carl Schmitt
en su estudio sobre los pensadores conservadores observó
que la lucha que sostuvieron contra los racionalistas giraba
en torno a la concepción del hombre y las instituciones:
Todas las doctrinas anarquistas, desde Babeuf
hasta Bakunin, Kropotkin y Otto Gross, giran en
torno de este único axioma: Le peuple est bon et
le magistrat corruptible. De Maistre, en cambio,
declara, precisamente a la inversa, que la autoridad
es buena, con tal de que exista: tout gouvemement
est bon lorsqu’il est établi.12

La tesis de los termómetros
El tema de la secularización es profundizado por Donoso
Cortés en su famoso discurso sobre la dictadura. La forma
en que lo abordó el pensador español es mediante la tesis
mo, 231.
12
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, 31.
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del termómetro. “No hay más que dos represiones posibles:
una exterior y una interior, la política y la religiosa. Estas son
de tal naturaleza que cuando el termómetro religioso sube,
el termómetro de la represión baja, y cuando el termómetro
religioso está bajo, la represión y la tiranía suben.”13
Ahora bien, hay que precisar bien los conceptos. Por
religión, Donoso Cortés no entiende cualquier forma de
creencia, sino se refiere específicamente al cristianismo. Es
la única religión que da una represión interna, pues los credos
no cristianos son formas de represión externa. “Nosotros
habeís visto que, en el mundo antiguo, cuando la represión
religiosa no podía bajar más, porque no existía ninguna, la
represión política subió hasta no poder más, porque subió
hasta la tiranía. Pues bien: con Jesucristo, donde nace la
represión religiosa, desaparece completamente la represión
política.”14
La tesis es clara. Donoso habla de dos formas de
represiones posibles en una comunidad humana. Si
la influencia del cristianismo en una comunidad está
alta, el termómetro indicará que hay una comunidad
libre y sin necesidad de represiones políticas, pero
si está baja, la represión política (exterior) será
alta, porque las personas tenderán al nihilismo
y al anarquismo, por ende, se volverán sujetos
difíciles de gobernar por lo que no quedará más
que la fuerza del brazo coercitivo del Estado para
ordenar. En resumen, en un mundo secularizado y
descristianizado el Estado se hace todopoderoso.

Donoso pondrá ejemplos históricos interesantes que
usa como argumentos a favor de su tesis. La vida de la Iglesia
13
Juan Donoso Cortes, Discurso sobre la dictadura (Madrid: Biblioteca
de autores cristianos, 1970), 316.
14
Donoso Cortés, Discurso sobre la dictadura, 317.
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primitiva representa, para el marqués de Valdegamas, la
comunidad humana con un orden perfecto sin represión
exterior, es decir, sin la necesidad de los poderes políticos
que ejercen un control exterior para conservar el orden.
Sin embargo, conforme pasa el tiempo esto se va a ir
deteriorando en dicha represión interior. Desde las reformas
protestantes, que ponen en duda la autoridad de la Iglesia,
núcleo de la civilización occidental, hasta la creación de
la policía y el telégrafo. Donoso notará que en la época
moderna, tras la paulatina sustitución de la noción cristiana
de orden, el Estado fue ganando terreno sobre la vida de
los hombres europeos. Por lo cual, las formas exteriores
de represión se irán incrementando e irán destruyendo las
formas naturales de orden.
Para Donoso, las formas naturales de gobierno como
la familia, no se fundamentan por medio de la naturaleza,
sino que dependen de un fundamento sobrenatural: Dios.
“El padre no puede tener autoridad sin Dios. La paternidad
viene de Dios, y sólo de Dios puede venir en el nombre y
en la esencia. Si Dios hubiera permitido el olvido completo
de las tradiciones paradisíacas, el género humano, con la
institución, hubiera perdido hasta su nombre.”15 Las formas
de comunidad natural se van perdiendo en la consciencia del
hombre, porque el universo metafísico que fundamentaba
dicho orden se irá desintegrando en la modernidad. La
forma de entenderse el orden en la época moderna es
artificial, esto significa que el ser humano es el fundamento,
pues él es quien lo crea.
Negada la familia, los individuos no tienen una
autoridad natural a quién obedecer, por lo cual naturalmente
tienden al nihilismo que desordena la vida social. Siendo
15
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el socialismo y el liberalismo, 110.
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así la realidad social del hombre, ésta solo puede ordenarse
con el Estado y su brazo coercitivo. El pensador español
señalará que eso conlleva a necesariamente a la politización
total de la vida, dominio de la técnica, inhumanidad y
fuerza omnipotente del Estado sobre la vida de los hombres
en todas sus dimensiones.16 Ahora bien, la fuerza del poder
político se incrementará mediante el poder de la técnica y
será la religión de la humanidad que tomará impulso por
dicho avance técnico.
La religión de la humanidad
Para Carl Schmitt, la genialidad de Donoso Cortés fue
“haberse percatado de un modo exacto de que precisamente
la seudorreligión de la Humanidad absoluta es el principio
de un camino que conduce a un terror inhumano.”17 La
exageración sobre el pecado original hecha por Donoso
tiene sentido si se entiende que lo que buscaba combatir
era el endiosamiento de la razón y la autonomía del
hombre de todas las instituciones. El pensador español
entendió que todas las propuestas racionalistas parten
de la negación del pecado.18 El fin de erradicar la noción
de pecado en el hombre occidental, sigue Donoso, era
implantar a la sociedad occidental un ambiente propicio
al odio a las instituciones que se fundamentaban en la
16
José María Beneyto, Apocalipsis de la Modernidad (Madrid: Gedisa,
1993), 225.
17

Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, 26.

18
“La negación fundamental del socialismo es la negación del pecado,
esa gran afirmación que es como el centro de las afirmaciones católicas. Esta negación lleva consigo por vía de consecuencia una serie de negaciones, relativas
unas al ser divino, otras al ser humano y otras al ser social. Recorrer toda esa
serie sería cosa imposible y ajena además de nuestro propósito; lo que nos cumple solamente es señalar las más fundamentales entre esas negaciones.” Donoso
Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 292.
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cosmología cristiana y establecer un nuevo humanismo
antropocentrista.19
El principio del mito de la naturaleza pura conlleva
a la divinización del hombre, con dicha divinización se
procede a cuestionar toda institución que le ordenaba la
vida para derrocarlas y liberarse de toda opresión, pues,
dice el mito, del hombre no sale el mal porque el pecado
no existe, sino que si ha existido el mal es sencillamente
porque las estructuras son injustas. Las consecuencias
pueden verse en varios movimientos sociales modernos.
Por ejemplo, el socialismo marxista aspiró a liberar a las
clases obreras de la opresión del burgués mediante una
lucha final entre proletarios y burgueses. Después de dicha
lucha la humanidad viviría una época de oro donde las
clases sociales dejarían de existir y la humanidad estaría
libre de las formas represivas de gobierno, porque toda
autoridad habría desaparecido debido al avance técnico. El
feminismo, otro mito moderno, tiene la misma semejanza
con el mito marxista. La lucha de las mujeres contra el
patriarcado que se acomoda en las estructuras sociales,
llevara al fin de la opresión a la mujer, pues habrán destruido
toda institución que sostuviera al patriarcado, llevando a
una época de igualdad nunca vivida.
Donoso Cortés lo plantea una postura crítica y se
expresa al respecto de la siguiente manera:
19
Señala Roger Scruton lo siguiente: “No es mi intención sugerir que los
orígenes de la Revolución francesa se encuentran en una falacia, sería simplificar un inmenso acontecimiento a nivel de la caricaturización. Pero la aquiescencia de los revolucionarios con la devastación que causaron fue suavizada
por el pertinaz optimismo de su filosofía. Y esa filosofía no dio un paso atrás,
ejemplo extraordinario del optimismo sin escrúpulos de su habilidad para creer
lo imposible pese a encontrarse cara a cara con la adversidad más evidente. La
idea misma de libertad como condición natural de un género humano que sólo
desea la eliminación de las jerarquías, instituciones y estructuras.” Roger Scruton, Usos del pesimismo (Madrid: Ariel, 2010), 46.
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Supuesta la bondad ingénita y absoluta del hombre, el
hombre es a un mismo tiempo reformador universal
e irreformable, con lo cual viene a ser transformado
de hombre en Dios; su esencia deja de ser humana
para ser divina; él es en sí absolutamente bueno
y produce fuera de sí, por sus propios trastornos,
el bien absoluto; bien sumo y causa de todo bien,
es excelentísimo, es sapientísimo y potentísimo.
La adoración es una necesidad tan imperiosa, que
los socialistas siendo ateos y no pudiendo adorar a
Dios, hacen a los hombres dioses para adorar alguna
cosa de alguna manera.20

Para Donoso las sociedades humanas pueden
considerarse solo de dos maneras: la forma católica y la
panteísta.21
Considerado desde el punto de vista católico, no
es otra cosa que la multitud de hombres reunidos
bajo la obediencia y el amparo a unas leyes y unas
mismas instituciones; considerada desde el punto de
vista panteísta, es un organismo (la sociedad) que
existe individual, concreta y necesaria.22 [y agrega]
La humanidad, que para los católicos no existe sino
en los individuos que la constituyen, existe para los
socialistas individual y concretamente; de donde
resulta que, cuando socialistas y católicos afirman
que la humanidad es solidaria, aunque parece que
afirman una misma cosa, afirman en realidad dos
cosas distintas.23
20
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 231.
21
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 233.
22
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 233.
23
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialisAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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religión de la humanidad

¿Qué quiere decir esto? Para la visión católica, la
sociedad no es independiente de los individuos, sino que la
sociedad depende de ellos. Entendido esto, el bien y el mal que
se refleja en la sociedad es debido a la libertad de individuos
que le constituyen. Considerado de esa forma para Donoso
es absurdo, desde el pensamiento católico, extirpar el mal
de la sociedad, porque ésta no es algo distinto al conjunto
de individuos que la constituyen; bajo la postura panteísta,
que son los socialistas, las instituciones y la sociedad es la
que está mal, entendido como algo existente por sí mismo
independiente de los individuos. Entonces, bajo dicha postura
que Donoso critica, lo que se tiene que hacer para erradicar
el mal es destruir las instituciones que ordenan la sociedad.
Esa destrucción de toda institución humana es el
principio de la religión de la humanidad que el socialismo
del siglo XIX propugnaba. Pues los principios socialistas
conllevan a una negación de los actos individuales, pues lo
que importa cambiar es la estructura. Donoso ve en eso el
peligro del nihilismo y el anarquismo.
Negada la libertad, queda negada la responsabilidad
del hombre. La negación de la responsabilidad
lleva consigo la negación de la pena; negada esta,
procede por una parte la negación del gobierno
divino, y por otra la de los gobiernos humanos.
Luego, por lo que hace a la cuestión del gobierno,
la negación del pecado va a parar al nihilismo.
Negada la responsabilidad individual queda negada
la responsabilidad en común: lo que se niega del
individuo no puede afirmarse de la especie, lo cual
significa que no existe la responsabilidad humana
[…] Luego todas las doctrinas socialistas, o para
hablar con más exactitud, todas las racionalistas van
mo, 280.
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a parar forzosamente al nihilismo; y ninguna cosa
hay más natural y lógica, si bien se mira, sino que
no habiendo sino la nada fuera de Dios, los que se
separan de Dios vayan a parar a la nada.24

Para el pensador español, las revoluciones que
ocurrían en la Europa del siglo XIX tenían el peligro de
generar sociedades sin principios de autoridad, debido
a que buscó la desaparición de las jerarquías naturales
empezando por Dios, para proponer una sociedad donde la
igualdad fuera la regla y el camino para seguir. La igualdad
es el motor del racionalismo.
Y seréis como los ricos: ved ahí la fórmula de las
revoluciones socialistas contra las clases medias.
Y seréis como los nobles: ved la fórmula de las
revoluciones de las clases medias contra las clases
nobiliarias. Y seréis como los reyes: ved ahí la
fórmula de las revoluciones de las clases nobiliarias
contra los reyes. Por último, señores, y seréis a
manera de dioses. La primera rebelión del hombre
contra Dios. Desde Adán, el primer rebelde, hasta
Proudhon, el último impío, esa es la fórmula de
todas las revoluciones.25

Las consecuencias son obvias: con la acogida de las
ideas de la revolución francesa, la autoridad corre peligro
en toda la civilización occidental. Por eso Donoso subrayó
en las cortes europeas lo siguiente: “Pero el mal es mucho
más hondo, el mal es mucho más grave. El mal no está en
los gobiernos, el mal está en los gobernados; el problema
es que los gobernados han llegado a ser ingobernables.
24
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 292.
25
Donoso Cortés, Discurso sobre la dictadura, 311.
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Señores, la verdadera causa del mal hondo y profundo que
aqueja a la Europa está en que ha desaparecido la idea de
autoridad divina y de la autoridad humana.”26
Aquí hemos de mostrar la cadena lógica de las
premisas de Donoso: el racionalismo tiende al nihilismo,
y, por lo tanto, al anarquismo e imposibilidad de todo
gobierno, pues los actos individuales son negados a favor
de la tesis de una humanidad desencarnada y ajena a los
individuos. El pensador español, por ende, señalará en las
cortes europeas que el principal problema de la civilización
occidental es que ha acogido en su seno las semillas de su
propia destrucción con las ideas de la revolución francesa.
Ahora bien, bajo el nihilismo que el racionalismo
impregnó en la consciencia occidental la principal institución
que se ve en peligro es la familia. La razón por la cual la
institución familiar estuvo bajo el fuego teórico socialista
fue el principio de igualdad. Dicho principio es contrario al
principio familiar, pues parte de la jerarquía de sus miembros.
La escuela liberal y racionalista niega la solidaridad
familiar por cuanto proclama el principio de la
aptitud legal de todos los hombres para obtener
todos los destinos públicos y todas las dignidades del
Estado, lo cual es negar la acción de los ascendientes
sobre sus descendientes, y la comunicación de
las calidades de los primeros a los segundos por
trasmisión hereditaria.27

Para Donoso, la existencia de la comunidad familiar
contradice el principio de igualdad de los socialistas. “En
26
Juan Donoso Cortés, Discurso sobre Europa (Madrid: Biblioteca de autores cristianos, 1970), 457.
27
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 268.
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vano proclamaréis la idea de la igualdad; esa idea no tomará
cuerpo mientras la familia esté en pie”.28 Donoso prosigue
con su análisis: de la igualdad de las familias surge la
igualdad de los pueblos en el seno de la humanidad. Dicha
igualdad consiste en que las costumbres de los pueblos no
son significativas y se tienen que superar para la unidad
plena entre todos los hombres. Los socialistas, señalaría
el marqués de Valdegamas, se creían “ciudadanos del
mundo”. Así los describe el pensador español: “La prueba
de que lo es está en que los socialistas, apremiados por la
lógica, lo que no quieren ser en la teórica eso mismo son
en la práctica. En la teórica son todavía franceses, italianos,
alemanes; en la práctica son ciudadanos del mundo y,
como el mundo, su patria no tiene fronteras. ¡Insensatos!
Ellos ignoran que donde no hay fronteras no hay patria,
y que donde no hay patria no hay hombres, aunque haya
por ventura socialistas.”29 En resumen, la igualdad de los
hombres conlleva a la negación de las patrias y los pueblos,
pues sencillamente las costumbres son algo superfluo y sin
importancia.
Posteriormente, señalará Donoso que la igualdad
propuesta por los socialistas no tiene fundamento. La
historia, por un lado, no puede ser la razón por la cual se
pueda sostener la tesis de la igualdad de los pueblos, pues
ella misma está repleta de luchas a muerte entre grupos
humanos que por cualquier pequeña diferencia sentían
al otro como amenaza. “Si la historia viene en apoyo de
algún sistema filosófico, no es ciertamente en apoyo del
que proclama la solidaridad, la libertad, la igualdad y la
fraternidad del género humano, sino más bien de aquel
28
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 269.
29
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 272.
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articulado virilmente por Hobbes, según el cual la guerra
universal, incesante, simultánea, es el estado natural y
primitivo del hombre.”30 La idea de igualdad socialista
se presenta como una hueca abstracción que oscurecer la
realidad de la historia humana: océanos inmensos de sangre.
También Donoso observa que dicho fundamento
en el racionalismo no puede provenir de una revelación
divina, pues sólo se basaban en la razón. El marqués saca a
relucir esto, debido a que el cristianismo afirma la unidad
del genero humano por revelación divina con el mito de
Adán y Eva, el cual todos los hombres proceden de una
misma familia y que dicha unidad se perdió por el pecado.
“Por lo que hace a esa época primitiva que precede a todos
los tiempos históricos, es claro que no podemos conocerla
si no nos es revelada.”31
Donoso lo que terminará por señalar es que las
ideas racionalistas se basan en una abstracción que no
tiene fundamento en nada y que pretenden con ello anular
las jerarquías y diferencias entre los hombres. Pues como
señalaba Proudhon, el ateísmo y el panteísmo tienen que
acabar con toda jerarquía.
Ahora bien, el mismo Donoso observará que el
racionalismo al negar los principios de las jerarquías
naturales, al mismo tiempo aceptan el gobierno del
Estado absoluto y que éste absorba todos los derechos de
los individuos, convirtiéndose, en palabras del pensador
español, en un despotismo. Pues los gobiernos naturales que
surgen de las jerarquías entre los hombres son sustituidos
30
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 276.
31
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 277.
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por una doctrina abstracta que reduce a todo ser humano en
un individuo desarraigado que no tiene más gobierno que la
del Estado. Cito a Donoso:
Monsieur Proudhon, en sus contiendas con aquellos
partidarios del nuevo Evangelio que están por la
expropiación de todos los derechos individuales
y por la concentración en el Estado de todos los
derechos domésticos, civiles, políticos, sociales
y religiosos, no ha necesitado de gran esfuerzo
para demostrar que el comunismo, es decir, el
gubernamentalismo elevado a su última potencia,
era una cosa extravagante y absurda bajo el punto
de vista de los principios que son comunes a
los nuevos sectarios. En efecto, el comunismo,
concibiendo el Estado como una unidad absoluta
que concentra en sí todos los derechos y absorbe a
todos los individuos, viene a concebirle como alta
y poderosamente solidario, como quiera que unidad
y solidaridad son una misma cosa considerada bajo
dos puntos de vista diferentes.32

Rechazado el gobierno natural que procede de las
jerarquías familiares surge el gobierno de la igualdad por
parte de un Estado mundial que pregona la fraternidad
humana. Para Donoso el racionalismo trata de justificar
su teoría con contradicciones, pues al mismo tiempo que
socaba las formas de gobierno propone uno basado en la
fraternidad humana que hace superfluo a las patrias y al
mismo tiempo, propone que el Estado sea quien se apropie
de todos los derechos de los individuos para poner orden,
convirtiéndose así en un despotismo mundial. Es aquí
donde vuelve a relucir la tesis del termómetro, pues los
32
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 281.
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religión de la humanidad

racionalistas, sobre todo el socialismo, encarna la represión
exterior. Eliminado de la consciencia del hombre occidental
el cristianismo, no quedará más que la represión externa del
Estado que debe unir a los hombres y evitar la lucha entre
ellos neutralizando toda diferencia entre ellos con el dogma
de la igualdad.
Si el cristianismo libró al hombre de la esclavitud
de las religiones de orientales panteístas en las cuales se
absorbían a los individuos para formar una masa controlada
por el monarca, así el comunismo, resultado necesario del
racionalismo, terminaría por volver a proponer lo mismo
que las religiones orientales: un panteísmo que niegue la
libertad individual y que absorba a todos en un mismo ente
denominado “humanidad”. El socialismo, para Donoso, era
la revancha de Oriente contra Occidente.33
Pero debemos señalar otro punto importante: Para
Donoso el racionalismo no hace más que desvirtuar las
tesis cristianas, apropiárselas y deformarlas. La idea de
fraternidad que blandeaba la ilustración no podía ser
posible en un mundo paganizado donde cada pueblo tenía
un dios doméstico y que otro pueblo era un extraño y una
amenaza constante. Fue el cristianismo que bajo el mito del
origen común propuso la unidad primordial entre los seres
humanos. Sin embargo, dicha fraternidad se perdió debido
al pecado original que conllevó al desorden, a la división
y a la lucha de todos los hombres entre sí. Sin embargo,
33
“Porque para el asiático la Naturaleza es el agregado de todas las fuerzas
existentes y de todas las fuerzas posibles; ¿qué mucho que el hombre conceda
los atributos de la omnipotencia a quien le ha vencido siempre y a quien no
ha podido vencer nunca? Para el asiático, el hombre es un ser cuya voluntad es
esclava de Dios, es decir, esclava de la fuerza; ¿qué mucho que el hombre niegue
la libertad cuando su voluntad ha sido siempre vencida? Así. el panteísmo es
su religión, y el fatalismo su dogma.” Juan Donoso Cortés, Sobre la cuestión de
Oriente (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 674.
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religión de la humanidad

dicha unidad fue restablecida por Jesús, quien bajo su
sacrificio restauró la unidad perdida y dio armonía a todos
los hombres a pesar de sus desigualdades.
Esta es aquella fraternidad pacífica que Él enseñó
a los que abrieron sus entendimientos y sus oídos
a su divina palabra. Esta es aquella fraternidad
evangélica que vienen predicando unos después
de otros, con perpetua e incansable predicación,
todos los doctores católicos. Negad a Nuestro
Señor Jesucristo, y luego al punto comienzan los
bandos y las parcialidades, y los grandes tumultos,
y las soberbias rebeliones, y las vociferaciones
siniestras, y las discordias insensatas, y los rencores
implacables, y las guerras sin término, y las
sangrientas batallas […] Los pobres alzan pendones
contra los ricos, contra los venturosos los escasos
de ventura, las aristocracias contra los reyes, las
muchedumbres contra las aristocracias, y unas con
otras, como dos inmensos océanos que se juntan
en la boca del abismo, las alteradas y bárbaras
muchedumbres. La verdadera humanidad no está en
ningún hombre: estuvo en el Hijo de Dios.34

Por ende, Donoso ve en el socialismo y no en el
liberalismo el enemigo a vencer. La unidad del genero
humano para el socialismo la da la humanidad como
abstracción; mientras que el cristiano acepta la unidad del
genero humano por Dios y su Iglesia. En sí, es la lucha entre
dos eones que proponen dos formas radicalmente distintas
de entender el orden. Toda la obra de Donoso muestra la
decisiva batalla que se llevó acabo entre el catolicismo y el
socialismo ateo.

34
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 331.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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El triunfo de la civilización filosófica sobre
la civilización católica
Esta lucha que Donoso describe se da entre dos candidatos:
la civilización católica y la civilización filosófica. Ambas
van a luchar en occidente por la supremacía en la cultura
sin tregua alguna, porque ambas proponen dos modelos
distintos de seres humanos.
El destino de la humanidad es un misterio profundo,
que ha recibido dos explicaciones contrarias: la del
catolicismo y la de la filosofía; el conjunto de cada
una de esas explicaciones constituye una civilización
completa; entre esas dos civilizaciones hay un
abismo insondable, un antagonismo absoluto; las
tentativas dirigidas a una transacción entre ellas han
sido, son y serán perpetuamente vanas. La una es el
error, la otra es la verdad; la una es el mal, la otra
es el bien.35

Ahora bien, tenemos que matizar que quiere decir
con esto Donoso Cortés. Para empezar, en sus polémicas
contra la prensa española, él deja en claro que no es un
irracionalista que despotrica a la razón y a la filosofía en sí
mismo, todo lo contrario, las ve como bienes que procuran
la salud del pueblo siempre y cuando no se aleje del dato
revelado.
Porque la razón, tal como ha salido de las manos
de Dios, y la filosofía, tal como ha salido de
la religión católica, que es su madre, son para
mí cosas venerables y santas. Si por razón se
entiende la facultad que ha dado Dios al hombre
de recibir y comprender lo que le revela y de sacar
35
Donoso Cortés, Cartas al Conde Montalembert, 324.
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religión de la humanidad

consecuencias provechosas para la vida y para la
sociedad de lo que le ha sido revelado, yo acato y
venero, como una de las obras maestras de Dios, a
la razón humana.36

Pero por si filosofía se entiende la soberanía de
la razón en tanto ella sola pueda encontrar la verdad, el
pensador español lo rechaza37. Para el pensador español, el
racionalismo descansa entonces en la emancipación de la
razón de su Creador. “Eso y no otra cosa es lo que niego; lo
cual quiere decir que niego todos los sistemas racionalistas,
los cuales descansan en este principio absurdo, a saber: que
la razón es independiente de Dios y es competente para
todo.”38
¿Qué corrientes surgieron bajo las premisas del
racionalismo bajo los ojos del pensador español? “Del
racionalismo han salido el spinosismo, el volterianismo,
el kantismo, el hegelianismo y el cousinismo, doctrinas
todas de perdición, que, en el orden político, religioso y
social, son para la Europa lo que en el orden físico es para
el Celeste Imperio el opio de los ingleses.”39 Todas estas
36
Juan Donoso Cortés, Polémica contra la prensa española, Tomo I (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 339. Incluso, adelantándose a los
analíticos, el pensador español define a la filosofía como una forma de ordenar
los contenidos para poder hacer proposiciones bien estructuradas. “Si por filosofía se entiende la ciencia que consiste en reducir a sistema y a método las
verdades fundamentales de este o de aquel género que nos han sido reveladas,
en ordenarlas entre sí de manera que formen un armónico y luminoso conjunto,
en señalar las relaciones en que están las unas con respecto a las otras y en sacar
de su fecundísimo seno otras verdades secundarias que pueden servir de enseñanza a la sociedad y al hombre, acato y venero la filosofía, como una cosa que
honra y enaltece al género humano.” Donoso Cortés, Polémica contra la prensa
española, 339.
37

Donoso Cortés, Polémica contra la prensa española, 339.

38

Donoso Cortés, Polémica contra la prensa española, 340.

39
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 340.
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religión de la humanidad

corrientes son catalogadas por Donoso como un veneno
que mata por dentro a la civilización europea, debido a
que sustituyen lo que una vez fue su núcleo civilizatorio:
el cristianismo.
Ahora bien, como hemos señalado en los apartados
anteriores, Donoso sugerirá que el racionalismo parte de la
naturaleza pura del hombre, por lo cual el pecado original
no tiene sentido bajo dicha premisa. Con esta premisa, el
hombre es el centro del universo y el que genera orden.
Además, como su razón es el fundamento del orden, puede
conocer todos los secretos del mundo. La revelación es
ya algo obsoleto que respondió algunas necesidades del
hombre en su tiempo, pero la humanidad ha llegado a la
madurez. Este es el principio de la civilización filosófica,
pues esta enseña
que la naturaleza del hombre es una naturaleza
entera y sana: sana y entera de una manera radical
en su esencia y en los elementos que la constituyen.
Estando sano el entendimiento del hombre, puede
ver la verdad, descubrirla e inventarla; estando
sana la voluntad, quiere el bien y obra el bien
naturalmente.40

Donoso, ante esta forma de entender la inteligencia
humana por parte de la escuela racionalista, la confrontará con
una visión metafísica distinta: la visión del tradicionalismo.
Carl Schmitt define la posición que toma Donoso de
la siguiente manera: “La tradición es, para él, la única
posibilidad de alcanzar el contenido que la fe metafísica
del hombre puede aceptar, porque la razón del individuo
es demasiado débil y mísera para conocer por sí sola la
40
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 325.
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verdad.”41 La tradición debe entender como la revelación
de lo divino al hombre. Pues para Donoso el ser humano
conoce la verdad solo por revelación directa de Dios.
El ser humano para Donoso solo conoce el orden
porque Dios se lo enseña. Sin la intervención divina el
hombre no podría conocer nada. Ahora bien, como para el
pensador español el orden verdadero es solo dado a conocer
por revelación, donde se niega este principio se tiende al
nihilismo y por lo tanto a la potencialización de la represión
externa. ¿Cuál es la consecuencia de la civilización filosófica
sobre las tierras que germina? Donoso sugiere la siguiente
consecuencia: “La tierra por donde ha pasado la civilización
filosófica será maldecida: será la tierra de la corrupción y
de la sangre. Después vendrá... lo que habrá de venir.”42
Donoso creyó ver que donde el racionalismo se asentaba
con fuerza, la Iglesia iba a ser poco a poco sustituida por el
Estado, y éste tendrá un poder sobre los individuos como
ninguna institución lo ha tenido. La represión exterior se
hará muy fuerte en la era secular.
Para Donoso la única salida posible de la hecatombe
a la que llegaría occidente por la secularización era la de
una revaloración del cristianismo como base civilizatoria.
Sin embargo, el pensador español no lo ve como una
posibilidad real.
Una sola cosa puede evitar la catástrofe; una y
nada más; eso no se evita con dar más libertad,
más garantías, nuevas constituciones; eso se evita
procurando todos, hasta donde nuestras fuerzas
alcancen, provocar una reacción saludable, religiosa.
41

Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, 30.

42
Juan Donoso Cortes, Carta a Monseñor Gaume, Tomo I (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 346.
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Ahora bien, señores: ¿es posible esta reacción?
Posible lo es; pero ¿es probable? Señores, aquí hablo
con la más profunda tristeza; no la creo probable. Yo
he visto, señores, y conocido a muchos individuos
que salieron de la fe y han vuelto a ella; por desgracia,
señores, no he visto jamás a ningún pueblo que haya
vuelto a la fe después de haberla perdido.43

Ahora bien, Donoso como católico no deja de lado
el fin escatológico de la historia cristiana y propone que
todo se va a decidir en el juicio final. La lucha entre ambas
civilizaciones tendrá como fin natural la victoria de la
filosofía sobre el catolicismo y la victoria sobrenatural del
catolicismo sobre la filosofía. Lo que quiere decir esto es
que la sociedad occidental se desenvolverá políticamente
hacía el socialismo sin mayor obstáculo. El racionalismo
triunfará en la civilización porque tanto las patrias han sido
resquebrajadas y los pueblos ya no quieren ser cristianos.
Sin embargo, la mano poderosa de Dios, bajo su soberanía
salvará milagrosamente a la humanidad de sí misma. El
decisionismo de Donoso se hace presenta en esta tesis.
La fuerza de la decisión soberana y no la razón es la que
restablece el orden corrompido.
Aquí se trata de una cuestión muy grave: se trata
de averiguar nada menos cuál es el verdadero
espíritu del catolicismo acerca de las vicisitudes
de esa lucha gigantesca entre el mal y el bien, o,
como San Agustín diría, entre la ciudad de Dios
y la ciudad del mundo. Yo tengo para mí por cosa
probada y evidente que el mal acaba siempre por
triunfar del bien acá abajo, y que el triunfo sobre
el mal es una cosa reservada a Dios, si pudiera
decirse así, personalmente. Por esta razón no hay
43
Donoso Cortes, Discurso sobre la dictadura, 320.
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período histórico que no vaya a parar a una gran
catástrofe. El primer período histórico comienza en
la creación y va a parar al diluvio. Y ¿qué significa
el diluvio? El diluvio significa dos cosas: significa
el triunfo natural del mal sobre el bien y el triunfo
sobrenatural de Dios sobre el mal por medio de una
acción directa, personal y soberana.44

La unidad del género humano por la técnica
Teniendo como núcleo la concepción antropológica del
racionalismo la era moderna acoge el mito del progreso
indefinido robusteciéndose por el avance técnico y científico.
Mediante el control de los cuerpos por parte de la técnica
se cree posible alcanzar un progreso indefinido tanto moral,
material y espiritual. En el Discurso sobre la dictadura, el
pensador español observó que la técnica facilitaba la difusión
del mito racionalista que iba emergiendo en Europa.
Señores: las vías están preparadas para un tirano
gigantesco, colosal, universal, inmenso; todo está
preparado para ello; señores, miradlo bien; no hay
resistencias físicas ni morales; no hay resistencia
física porque con los barcos a vapor y los caminos de
hierro no hay fronteras; no hay resistencias físicas;
no hay resistencias físicas porque con los telégrafos
eléctricos no hay distancias; no hay resistencias
morales porque todos los ánimos divididos y todos
los patriotismos muertos.45

La técnica destruye las frontes y conecta a todos los
hombres a pesar de las distancias. Donoso temía que las
ideas de la revolución se expandieran a prisa por los avances
44

Donoso Cortés, Cartas al Conde de Montalembert, 326.

45
Donoso Cortes, Discurso sobre la dictadura, 203.
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técnicos, y con ello, el despotismo y el fin de la libertad,
que representaba el racionalismo, se expandieran más allá
de Europa. El mundo de la técnica representa la posibilidad
de que el mundo tienda a una centralización del poder
como nunca ha existido en la historia, pues Donoso observó
que la técnica fungiría como medio para el incremento
del poder del Estado sobre las personas. Ya Carl Schmitt
observaba dicho fenómeno: “Además, según su entender,
el desarrollo técnico-industrial produce por esencia cada
vez mayores organizaciones y centralizaciones. En este
sentido, la dualidad no puede ser otra cosa que un estadio
de transición hacia la unidad definitiva. En sus palabras
&lt;&lt;se podría decir que hoy el sino del mundo es la técnica
como proceso irresistible de centralización absoluta&gt;&gt;46
Donoso señaló, atinadamente, que la Modernidad
sustituye al símbolo de la Cruz por el concepto abstracto de
humanidad para lograr la unidad de todo el género humano.
Si el cristianismo no lo logro, según los pensadores
modernos, la razón si lo hará. Al respecto, Donoso señala
en una de sus obras inéditas, que
El mundo sueña en cierta unidad gigantesca que
Dios no ve con buenos ojos, y que este Señor no
permitirá, porque esa unidad sería el templo del
orgullo […] Dos veces el hombre ha tenido esa
intención satánica: la primera, cuando quiso erigir
la torre de Babel; y la segunda, el mismo día de
hoy, en la cual una democracia insensata pretende
constituir el mundo de manera unitaria.47
46
Betania Caggiano Blanco, “Carl Schmitt: la unidad del mundo. La posibilidad de la unidad del mundo actual,” Serendipia. Anuario de Investigación en
Ciencias Sociales, no. 1 (2014): 156.
47
Juan Donoso Cortes, Pensamientos varios (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1946), 824.
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El proyecto del que habla Donoso en este párrafo es
el proyecto moderno que pretende sustituir al cristianismo,
en tanto ambos luchan por ser aquel autentico eon que
reúna a la humanidad en una unidad. Subrayará, además,
que el proyecto de la modernidad se alió ilícitamente con el
progreso técnico. Notará muy atinadamente Carl Schmitt,
que el pensamiento racionalista manejó el discurso ilegitimo
que consistía en la unidad necesaria entre racionalismo y el
avance tecnológico.48
Mediante el avance técnico el ser humano podrá
manipular la realidad, sin embargo, también el mismo
avance científico lo absorberá. La ciencia se transformará
en la vara de la verdad y el orden. Así, para Donoso el
avance la técnica constituye una amenaza a la libertad,
porque intensifica el mito del progreso y hace más fuerte
la tentación de divinización del hombre por sus propias
fuerzas, desubicándolo de su orden original y natural que
le daba la autentica libertad. Algo similar pensaba Don
Nicolás Gómez Dávila:
Toda sociedad que se cree dueña de su historia, que
se halla segura de sus propósitos, convencida de la
excelencia de sus principios y persuadida de poseer
la verdad tiraniza y oprime. Como la ciencia nos
amenaza ya con un conjunto imponente de verdades,
la sociedad que los acoja puede, empleando algunas
deshonestas extrapolaciones, transformarlas en el
instrumento de un despotismo ilimitado.49

Esta unión, ilegitima, entre pensamiento moderno y
técnica, llega a acelerar no solo la posibilidad de expansión
48
Carl Schmitt, La era de las neutralizaciones y de las despolitizaciones
(Madrid, Alianza, 2016), 126-127.
49
Nicolás Gómez Dávila, Notas (Bogotá: Villegas, 2001).
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física del proyecto racionalista, sino también a excitar las
conciencias del hombre de occidente en tanto se convencen
de la victoria del pensamiento de las luces sobre cualquier
forma tradicional de pensar. La secularización se expande a
pasos agigantados por medio de la técnica.
La secularización no es más que la divinización
del hombre
Actualmente vivimos en la fase avanzada de la modernidad
que se expandió en nombre de la liberación definitiva del
hombre de la edad oscura de la humanidad. Las sociedades
humanas bajo dicho proyecto mutan hacía una humanidad
más manipulable mediante la técnica, permitiéndose dichos
actos bajo el principio de la curiosidad. Sin embargo, lo
más llamativo es que las sociedades humanas son cada vez
más controlables, pero menos gobernables.
La autoridad del padre sobre los hijos, por ejemplo,
se diluye cada día más entre las sociedades occidentales. La
autoridad del profesor universitario y de cualquier maestro
sobre los alumnos también se debilita cada vez más, pues
el hombre occidental está cada vez más ensimismado en
sí mismo. No puede generar una comunidad porque se ha
disuelto todo mundo común con los otros.
Si seguimos la crítica que hace Donoso Cortés a la
modernidad, en tanto negación del principio de autoridad al
negar la existencia de Dios, todas las autoridades y jerarquías
se diluyen porque no hay posibilidad de fundamentarlo.
Donoso lo subraya y profetiza las consecuencias lógicas
que iban a terminar por ocurrir.
Ahora bien, a pesar de para Donoso la modernidad
es anarquista y nihilista en sí misma, esto no significa
carencia de poder, pues como ya hemos señalado, control
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de los cuerpos es más potente cada vez más por la técnica
y el Estado. La secularización no significa fin del poder,
sino que la autoridad se traslada a otras realidades como lo
es el Estado nación, la humanidad, etc., que se legitiman
con principios metafísicos como, por ejemplo, lo fue la
diosa razón en la Revolusión francesa o la lucha de clases
con el marxismo. La secularización significa para Donoso
Cortés el inicio de una época que tiene como núcleo la
centralización del poder, el control de la masa por medio
de la técnica y la alienación. Pues si ya la religión no lleva
a la unidad entre los hombres, la política tiene que tomar su
lugar. En palabras de Dalmacio Negro:
Da la impresión de que ha dejado de funcionar
la ley del péndulo enunciada por Donoso Cortés
en el Discurso sobre la dictadura. Según esa
famosa ley, cuando la religión no religa o lo hace
deficientemente, le compete a la política ejercer la
imprescindible función religatoria.50

La acción y el conocimiento (gnôsis) son el motor
de la historia. Bajo dichos principios, el poder político
sustituye al religioso tradicional y la política se torna
sagrada. Ejemplos ahora de instituciones inmanentes
sacralizadas abundan en la modernidad y en nuestra época
contemporánea. ¿No fue en su momento el Estado nación
una especie de Iglesia? ¿No es, actualmente, la declaración
de Derechos Humanos una especie de nuevo “evangelio”
que pretende abarcar a todos los pueblos? ¿Quién no
observa que muchos intelectuales piensan que los Derechos
Humanos son una especie de neo-evangelio incuestionable?
Esto lo señala Dalmacio Negro:
50
Dalmacio Negro, El fin de la normalidad y otros ensayos (Madrid, Dykinson, 2021), 62.
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La respuesta del siglo al silencio de Dios fue el
recurso a una nueva religión enteramente secular,
mundana, inmanentista, y al espíritu científico,
cuyo cometido consiste justamente en explorar lo
inmanente. Una religión artificiosa, constructivista,
pretendidamente ateiologica, hontanar de las
sacralizaciones, que ha suscitado y suscita las
ateiologías contemporáneas legitimadoras de la
política. En esta religión descansan las ideologías
como religiones políticas.51

Ahora bien, bajo estas premisas la secularización
tiene que acabar necesariamente en el totalitarismo pues
se configuran en la creencia de que el fin de la historia se
hace en la tierra. Es decir, el escathon cristiano se hace
inmanente, rasgo que Donoso observó con las posturas
racionalistas, sobre todo con la socialista. Eric Voegelin
vería en estos movimientos ideológicos de la modernidad
el renacimiento de la gnôsis. Con esta tesis, el pensador
alemán nos propone leer las corrientes filosóficas de la
modernidad como mitos que plantean un orden inmanente
y no como meras reflexiones racionales. La idea de una
humanidad más perfecta conforme pase el tiempo es el
nuevo mito que está de núcleo en la era moderna.
Evidentemente nuestra comprensión de los
movimientos políticos modernos contemporáneos
y posteriores a la Ilustración ganará una nueva
profundidad cuando dejemos de ver como “nuevas”
las ideas de Comte, Marx, Lenin y Hitler sobre la
transfiguración definitiva de la historia y las veamos
como especulaciones escatológicas que se remontan
al misticismo activista del siglo XIII; cuando

51
Dalmacio Negro, Historia de las formas políticas del Estado (Madrid: El
Buey Mudo, 2010), 167.
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dejemos de considerar la dialéctica hegeliana o
marxista de la historia como un nuevo historicismo
y un nuevo realismo, y la consideremos como un
nuevo ascenso de la especulación gnóstica.52

En la actualidad la divinización de lo inmanente
altera la consciencia de las personas. Creyendo que los
estados totalitarios fueron superados en el siglo XX, surgen
hoy en día una forma más sutil de totalitarismo: el estado de
derecho o de bienestar, pues como señala Dalmacio Negro,
es la forma definitiva de Estado totalitario. En palabras del
pensador español:
El Estado de bienestar que les ha sucedido (se refiere
a la URSS y al nazismo) es todavía más totalitario,
si bien no apela directamente a la violencia.
Interviene en todo legalmente, incluso directa o
indirectamente en la consciencia, en la vida más
íntima, y es por eso el verdadero Estado Totalitario.
Retrospectivamente, con una perspectiva histórica,
los anteriores fueron algo así como un ensayo
prematuro y preparatorio.53

En conclusión, y en resumidas palabras, la crítica
de Donoso Cortés a la modernidad es sólida y nos
parece pertinete, apuesto incluso por que es correcta.
La secularización no significa el fin de lo sagrado, sino
que emigra a la política. Tendríamos que escuchar a los
pensadores tradicionalistas, como Donoso, para tener una
perspectiva distinta de lo que se nos ofrece en cualquier
52
Eric Voegelin, Nueva ciencia de la política (Madrid, Editorial Rialp,
1968), 39.
53
Dalmacio Negro, La situación de las sociedades europeas, la desintegración del ethos y el Estado (Madrid,
Unión Editorial, 2008).
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universidad de filosofía, y así, quizás, ver con mayor (o
verdadera) profundidad los problemas de nuestra época.
Bibliografía
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Biblioteca de Autores Cristianos, 1970.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 71-105

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Donoso Cortés. la pasión del pensamiento católico
Donoso Cortés, the passion of catholic thoght
Donoso Cortés, the passion of catholic thoght
José Manuel Marín Mena
https://orcid.org/0009-0005-8261-7374
Universidad Pontificia Comillas
Madrid, España
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Marín Mena, José Manuel. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-78
Recepción: 25-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: jmmarinextremadura@gmail.com

�Dossier

Donoso Cortés, la pasión del pensamiento
católico
Donoso Cortés, the passion of catholic thoght
Donoso Cortés, the passion of catholic thoght
José Manuel Marín Mena1

Resumen
Se realiza un recorrido histórico desde los primeros años
de la vida de Donoso Cortés hasta su muerte (1820-1853),
mostrando su evolución ideológica y religiosa, que va desde
un liberalismo progresista con pasividad religiosa hasta un
decisionismo político de impronta cristiana. Se destacan cuáles
son sus ideas más originales en un intento por pensar toda
la realidad desde el catolicismo. Finalmente se ofrecen unas
preguntas a propósito de la actualidad que tienen las grandes
preocupaciones de Donoso.

Palabras clave
Donoso Cortés; Iglesia española; siglo XIX; decisionismo;
cristianos en política; Pío IX; antiliberalismo.

1
Universidad Pontificia Comillas, Madrid.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Abstract
A historical journey is made throughout the intellectual life
of Donoso Cortés (1820-1853), Spanish thinker. It is showed
his ideological and religious evolution, which goes from a
progressive liberalism with religious indifference to a political
decisionism with a Christian imprint. His most original ideas
are highlighted in an attempt to think about the whole of reality
from the perspective of Catholicism. Finally, some questions are
asked about the current relevance of Donoso’s concerns.

Keywords
Donoso Cortés; Spanish Catholic Church; 19th Century;
Decisionism; Christians in Politics; Pío IX; Anti-liberalism.

Résumé
Un parcours historique est effectué depuis les premières années
de la vie de Donoso Cortés jusqu’à sa mort (1820-1853), montrant
son évolution idéologique et religieuse, qui va d’un libéralisme
progressif avec une passivité religieuse à un décisionnisme
politique avec une empreinte chrétienne. Il met en évidence ses
idées les plus originales dans une tentative de penser l’ensemble
de la réalité d’un point de vue catholique. Enfin, quelques
questions sont posées sur l’actualité des préoccupations majeures
de Donoso.

Mots-clés
Donoso Cortés; Église espagnole; 19e siècle; décisionnisme;
chrétiens en politique; Pie IX; illibéralisme.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Introducción
Presentamos un breve estudio sobre Donoso Cortés, un
cristiano que ha sido sobre todo conocido como político.
Haremos un recorrido histórico del personaje desde distintos
puntos de vista con el fin de poder apreciar su evolución. Así
tendremos un mejor acercamiento a toda su persona, a su fe
y a su pensamiento. Creemos que de esta forma podemos
exponer la figura de Donoso de una forma más integral sin
caer en estereotipos y anacronismos. No sería muy lógico
quedarse sólo con el Donoso liberal de la juventud, pero
tampoco sería justo reducirlo al Donoso decisionista2. Una
mirada histórica desde distintos ángulos nos ayudará a
comprender en qué España, en qué Europa y en qué Iglesia se
va formando nuestro personaje. Al conocerlo en perspectiva
entenderemos mejor sus convicciones políticas marcadas
profundamente por el factor cristiano. Acudiremos a sus
escritos más significativos, entre los que se encuentra su obra
de mayor repercusión para sus contemporáneos: el “Ensayo
sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo”3. A partir
de su contexto eclesial y social, su biografía, sus relaciones
personales y escritos creemos que podremos ofrecer algunas
notas sobre su forma de ser cristiano.
Pretendemos mostrar a un personaje de interés para
la historia de España y su Iglesia. Queremos recuperar
los elementos más positivos de su pensamiento que han
sido olvidados y contextualizar y razonar sus desaciertos
políticos y teológicos. Por último, queremos sacar a la luz

2
Calificativo al que se asocia a los defensores de la dictadura, lo usa
entre otros Carl Schmitt en su obra Interpretación europea de Donoso Cortés
(Madrid, Rialp, 1952). Para Schmitt decisión se contrapone a discusión. Donoso
consideraba a la burguesía clase discutidora.
3
Desde ahora nos referiremos al Ensayo sobre el catolicismo, el
liberalismo y el socialismo como Ensayo.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

su originalidad cristiana seglar, ya que éste fue el ambiente
donde siempre se movió.
Vida, obra y contexto
Dividimos este capítulo en tres apartados para apreciar
mejor las características de cada etapa. Cada apartado ha
sido titulado según los rasgos de Donoso en su momento
histórico. En ellos veremos que la evolución que sufre la
misma sociedad y la Iglesia. Comentaremos los movimientos
en su vida, el ambiente eclesial y lo más significativo sobre
las relaciones entre la Iglesia y el Estado.
Etapa liberal de Donoso (1820-1836)
Nuestro protagonista, Juan Donoso Cortés, nace en el Valle
de la Serena (Badajoz) el 6 de mayo de 1809 en una familia
de Don Benito que se refugió temporalmente en una finca
del Valle a causa de la complicada situación de la Guerra de
Independencia con los franceses. Aquella zona, denominada
actualmente las Vegas Altas, estaba dominada por los
franceses en aquel momento. Sirva este simpático dicho
popular para contextualizar: “Batalla de Medellín, / bien
carita nos costó, / pero en Arroyomolinos / el francés nos
la pagó”. Tiene en su infancia una formación personalizada
en Don Benito donde ya respira en esos años el ambiente
liberal de entonces. Su padre, que quería verlo de abogado
como él, le envía a la Universidad de Salamanca a la edad
de once años para que empiece los estudios preparatorios
de formación humanística. Al cabo de un año en Salamanca
continúa sus estudios en Cáceres en el Colegio de San
Pedro, allí tendrá buena relación con el también extremeño
José García Carrasco con quien empezaría a entusiasmarse
por el progresismo liberal4.
4
Carlos Valverde, “Introducción,” en Obras completas. Tomo I, de Juan
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

En estos años conocerá a Manuel Quintana, al
menos se sabe que el verano de 1823 lo pasaron juntos en
Cabeza del Buey por la amistad que éste tenía con el padre
de Donoso. A partir de aquí irán juntos a Sevilla donde
Donoso empieza sus estudios de Derecho. Seguramente
conoció el ambiente de las ideas románticas de la mano de
su amigo y maestro literato. Será el poeta Quintana quien,
tras terminar los estudios en Sevilla, lo apadrine para una
plaza como profesor de Humanidades en el Colegio de
Cáceres, allí tuvo como fiel alumno al que después sería
su amigo, biógrafo y compilador de sus obras, el escritor
Gabino Tejado. Apenas dura un año en Cáceres. Al dejar
la ciudad se casará con Teresa García Camacho en 1830 y
se irán dos años a Don Benito. En el año 32 va a Madrid
a comenzar su carrera política, allí se dará a conocer por
medio de la prensa, difundiendo sus ideas liberales.
Como escrito representativo de esta época de juventud
debemos destacar el “Discurso en el Colegio de Cáceres”,
en el que se puede apreciar un estilo propio de oratoria, con
simpatías hacia la estética clásica y cristiana. Ensalza los
valores del romanticismo y la Ilustración y se muestra muy
confiado en el poder de la razón5.
En el año 33 empieza su carrera política y entra como
oficial en la Secretaría de Estado. En esos años conoce
desde dentro la escisión de progresistas y moderados.
Este misma sufrirá la muerte de su hija –a la edad de un
año– y posteriormente en 1835 la de su mujer. Estos datos
biográficos coinciden con su primer giro ideológico.
La primera etapa de Donoso transcurre en un ambiente
contrario a su pensamiento, fenómeno que se aprecia en
Donoso Cortés (Madrid, BAC, 1970), 33-34.
5
Juan Donoso Cortés, Obras completas. Tomo I (Madrid, BAC, 1970),
182-205. Todos los escritos del autor se tomarán de esta obra y edición.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

sus tres etapas. Sus años de mayor fervor liberal suceden
precisamente en los años del absolutismo fernandino. Donoso
fue heredero de las ideas liberales de la Constitución de 1812
y fue tolerante con las ideas católicas que la Constitución
abrazaba de forma confesional –que suponía la exclusión
oficial de otras confesiones religiosas– . Parece que hubo
total unanimidad para aprobar la confesionalidad –rasgo
marcadamente antiliberal– en las Cortes de Cádiz. Esto se
habría debido a dos factores: correspondía con el espíritu
español contrario a la ocupación francesa y la presión que
ejercía el clero español, inflexible en ese asunto6.
Como cabe suponer, esta declaración oficial no
correspondía plenamente con la realidad de la gente.
Había grandes manifestaciones de piedad popular que
no se reflejaban en las costumbres públicas y privadas,
muchas veces alejadas de la moral cristiana. Había uniones
extramatrimoniales e incluso comportamientos anticatólicos
como profanaciones y misas negras –especialmente en
el trienio liberal–, que denotaban un notable odium Dei.
Además se daba el hecho de la adscripción a sociedades
secretas, especialmente en el ámbito intelectual7.
Tampoco se refleja en estos años el ethos cristiano
en la redistribución equitativa de los bienes ni en las
condiciones laborales8. Donoso esperaba en aquel momento
que las ideas liberales de la ilustración trajesen la anhelada
igualdad, sin embargo, no vería cumplido ese sueño ni
continuaría por esa vía ideológica su utopía de la equidad
social.
6
Manuel Revuelta, La Iglesia española en el siglo XIX. Desafíos y
respuestas (Madrid, Publicaciones de la Universidad Pontificia Comillas, 2005),
35-41.
7
José Manuel Cuenca, Iglesia y burguesía en la España liberal (Madrid,
Ediciones Pegaso, 1979), 40-42.
8
Cuenca, Iglesia y burguesía en la España liberal, 44-45.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

La desigualdad social quedaba ligeramente
amortiguada por la caridad cristiana y la ausencia de
ostentosidad entre los cristianos españoles, mientras que la
teología mantenía la situación justificando la necesidad de
pobres en la gracia de “compartir la condición de Cristo”9.
Esta confianza en la caridad sería también la que tuviera
Donoso en esta cuestión a partir de su conversión, aunque
con matices que expresará sintéticamente en la “Carta a Mª
Cristina”.
En estos momentos finales del reinado de Fernando
VII los burgueses hacían planes de hegemonía para
aprovecharse de la ruptura con el antiguo régimen que iba
llegando a su fin. Posteriormente Donoso se dará cuenta,
como nadie, de los intereses de poder que se encontraban
detrás de la ideología burguesa. Desde esta perspectiva
Donoso hará en sus últimos años algunos de los ataques
más finos y constantes al liberalismo. Por su parte, el clero
no había logrado conectar ni con la burguesía liberal ni
con la juventud en el trienio del 20 al 23. Precisamente en
ambos grupos sociales se encontraban tanto la familia de
Donoso como la mayor parte de sus amistades.
A la muerte de Fernando VII, entre los liberales había
diversas interpretaciones de lo religioso. Se visibilizan las
discrepancias con Roma, pues el papa Gregorio XVI había
dado aval a las doctrinas teológicas que condenaban el sistema
de separación entre Iglesia-Estado y con ello retrasaba la
llegada de la secularización política y el fin del Antiguo
Régimen10. Las determinaciones de censura y prohibición
9

Cuenca, Iglesia y burguesía en la España liberal, 46.

10
Revuelta, La Iglesia española en el siglo XIX, 37. Sería de gran interés
ver la relación y el paralelismo entre Donoso y los intelectuales franceses de
L’Avenir. Lo más que podemos mencionar tangencialmente es la relación por
correspondencia con Montalembert a raíz del Discurso sobre la dictadura.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

eran comunes en la Iglesia española como soluciones a
estos comportamientos. Esto le acarreó a Donoso bastantes
antipatías por parte de los sectores liberales, entre los que se
encontraban también algunos católicos.
Con el inicio de la etapa isabelina y el estatuto Real del
34 la regencia adquirió un tono liberal, incluso anticlerical.
Como ya hemos dicho, este momento coincide con el
comienzo de la moderación de Donoso en sus ideas políticas.
Etapa moderada de Donoso (1836-1847)
Según indica Carlos Valverde, Donoso, a raíz del rol que
el conde de Toreno ejerce en el gobierno español, se había
moderado en sus ideas liberales, continuando en este
momento afiliado al partido progresista11. Pronto caería su
gobierno, el de Mendizábal a finales del 35, continuando
como diputado por Badajoz. En ese momento empieza a
impartir varias “Lecciones de Derecho Político” en el
Ateneo de Madrid. Estas “Lecciones” suponen la exposición
doctrinal más clara de su cambio de orientación. Se sitúa
en un término medio rechazando absolutismo y soberanía;
rechazando derecho divino y soberanía popular; defendiendo
la razón y atacando la libertad ilimitada; y todavía, durante
este período, se opondría a los tradicionalistas franceses12.
Hubo un hecho que aceleraría esta moderación liberal:
el motín en La Granja, que reclamaba la Constitución
de 1812. A partir de estos hechos, Donoso cambiará de
bando político y comenzará una intensa labor periodística
en contra de los progresistas a través del periódico El
Porvenir. Por medio de él combate al gobierno progresista
11

Valverde, “Introducción”, 41-42.

12
Valverde, “Introducción”, 42-43.
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�Donoso Cortés. la pasión del
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de Calatrava, exponiendo un pensamiento liberal cada vez
más conservador.
En esta época (en torno a 1838) vive el episodio
de la polémica sobre los doctrinarios con Pellegrino
Rossi –político italiano– , con el que había coincidido
en ideas anteriormente, pero del que ahora comenzaba a
distanciarse. En estos artículos que publica muestra un
rechazo hacia el eclecticismo que tenían los doctrinarios
franceses, al considerar que las ideas del doctrinarismo
italiano permanecían en la indefinición política. A pesar de
la polémica que vive, el distanciamiento con ellos es más
deseo que realidad, pues, hasta años posteriores, seguirá
con sus ideas liberales.
Pasamos, entonces, a un momento importante de su
vida política y personal: su primera estancia en Francia. Sale
del país con la regente María Cristiana para Francia, tras ceder
el gobierno en favor de Espartero, el héroe isabelino durante
la Primera Guerra Carlista. En esos tres años estrechará
su relación con Cristina, vive con gran lealtad su servicio
y servirá para ella de intermediario en varias ocasiones.
Además, durante este tiempo, conocerá mejor a doctrinarios
como Guizot, y leerá más a tradicionalistas franceses como
De Maistre. Los escritos de este período se han agrupado
como las “Cartas de París”13 y en ellos se observa una
pérdida de confianza en la razón y una acentuación del tono
pesimista, aunque todavía atemperado14.
Según el profesor Cuenca durante el bienio progresista
de Espartero hubo un fuerte anticlericalismo y se favoreció
a los sacerdotes liberales frente a los tradicionalistas, en
un ambiente de violencia general hacia el clero, a lo que
13

Donoso Cortés, Obras Completas. Tomo I, 870 y ss.

14
Valverde, “Introducción”, 46-47.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

habría que sumar los empeños regalistas de José Alonso,
ministro de Gracia y Justicia15. Sabemos que había habido
movimientos políticos con la Iglesia durante la regencia
de Cristina que beneficiaron a ambas partes: se trataba de
la Constitución del 1837, que seguía siendo confesional y
prometía el mantenimiento económico del clero por parte
de la nación. Paradójicamente esto coincidió con la época
de desamortización de bienes eclesiásticos, que sí resulta
coherente con un intento del gobierno de controlar a la
Iglesia.
La situación de Espartero como regente no duró
mucho. Adquirió fama dictatorial al bombardear la ciudad
de Barcelona por una revuelta en el año 1842. Cristina había
ido trazando un plan desde el año 41 que se llevaría a cabo
en el 43 cuando los generales O’Donell, Narváez, Serrano y
Prim fueron quitando el poder sobre el ejército y el Estado
a Espartero. Finalmente, Isabel II sería nombrada reina con
13 años. Donoso intercedió a favor de ella por lealtad a su
madre. Poco después sería nombrado secretario personal de
la reina por recomendación de Cristina.
En su vuelta a España Donoso participará en
varios asuntos de Estado. En el gobierno de Narváez y
como diputado por Badajoz en las Cortes será uno de los
encargados del proyecto de reforma de la Constitución del
45, que según Carlos Valverde llevó su sello16, y ayudará
en los matrimonios de Cristina y de Isabel. En la nueva
Constitución –a diferencia de la anterior– ahora sería el
Estado y no la nación la que se obligaba a mantener el culto
y los ministros. Esto sería un asunto de la administración
central y suponía una reconciliación unilateral con la Santa
Sede, con la que se reanudaban los acuerdos anteriores a
15

Cuenca, Estudios sobre la Iglesia española del XIX, 69-73.

16
Valverde, “Introducción”, 49.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

la muerte de Fernando VII, que se habían detenido con el
Papa Gregorio XVI.
Por estos servicios a la corona, especialmente por
ayudar en la boda de Isabel, a Donoso le sería concedido
el título de Marqués de Valdegamas. A partir de estos
acontecimientos Donoso sufrirá unos cambios profundos
sobre todo a nivel personal. En el año 1847 dos hechos le
interpelarán sobre su vida cristiana: la muerte de su hermano
Pedro y el trato con alguien que él llegó a considerar un
cristiano auténtico17.
Etapa de madurez de Donoso (1847-1853)
Lo llamamos etapa de madurez porque en ella se concentra
el pensamiento definitivo de Donoso hasta su muerte. En
esta etapa de su pensamiento vemos una síntesis de todo
lo anterior con cambios de los que el mismo Donoso se va
haciendo consciente.
Después de la boda real, Donoso marcha otra vez a
París, allí conoce la inesperada noticia de la agonía de su
hermano Pedro, fiel cristiano. Esto le conmueve y vuelve a
España para estar con él antes de que muriera para cuidarlo.
Al tiempo de esta pérdida Donoso conoce a un tal Masarnau,
del que le impresionaría su bondad y honradez. Encontraría
en esta persona algo sobrenatural. Por medio de él es
cuestionado sobre el sentido de la bondad sin fe y el amor
a Dios. El testimonio de la santa muerte de su hermano y
la bondad cristiana de Masarnau le llevaron finalmente a la
fe. A partir desde su conversión, que no duda en admitir, se
propone no hacer otra cosa que amar y adorar a Dios. Desde
estos hechos hasta el momento de su muerte conocemos
al Donoso que ha permanecido en el tiempo de verdad, al
17
Valverde, “Introducción”, 52.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Donoso conocido en Europa por sus escritos apasionados,
provocativos y polemistas.
Antes de hablar de sus escritos de madurez parece
oportuno comentar la situación política entre Iglesia y
Estado. Después de la Constitución del 45 sólo se iba a
añadir el Concordato del 51, obra también de los políticos
moderados, por el que se regularizaban las relaciones con el
Pontífice Pío IX; se daba vigencia a los sagrados cánones a
nivel civil; se excluía toda confesión no católica; la Iglesia
renunciaba a los bienes perdidos en la desamortización; y
se otorgaba el monopolio religioso de las ideas religiosas
a la Iglesia. De esta forma gran parte de la Iglesia quedó
satisfecha pues ganaba autonomía, es decir, disminuía la
influencia estatalista18. Algunos pensaban además que la
Iglesia tenía que ser una referencia para el Estado, y esta
posición se veía favorecida por el Concordato, que será la
línea que seguirá Donoso en su etapa final.
En estos años Donoso ha adquirido un fuerte deseo de
vivir todo cristianamente. Naturalmente esto se transmite
a su faceta política y se conjugará con su apasionado
temperamento. En este punto reside su gran originalidad,
ahora que ha encontrado el sentido de su vida, aquello que
los doctrinarios no lograban definir, aquel sueño de igualdad
liberal que no se había logrado alcanzar, finalmente tenía
una respuesta: la religión cristiana. No era ya una simple
idea estética, era la idea que vertebraba su vida e ideología
política sin ningún tipo de complejo. De aquí nacería el
pensamiento que habría ido incubando durante los años de
formación liberal, doctrinaria, ilustrada y romántica.
A nivel intelectual da muestras de esta conversión
en sus artículos sobre la elección de Pío IX como Papa,
18
Revuelta, La Iglesia española en el siglo XIX, 48-49.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

los publicará en torno a septiembre de 184719. En estos
escritos, a pesar de haber dejado muy atrás sus ideas
liberales, es comprensivo con Pío IX, que en un primer
momento sorprende con medidas liberales; he aquí que sus
afectos son puramente eclesiales. Por otra parte, también
está su “Discurso académico sobre la Biblia”20, que había
proclamado en abril de 1848. En éste supera el cristianismo
como idea estética o simplemente merecedora de tolerancia
para atreverse con un pensamiento esencialmente teológico,
de inspiración cristiana pura. Este será un rasgo clarísimo
en el pensamiento de madurez: el gran deseo de ser cristiano
y serlo en todo. Lo cual le lleva a utilizar la teología para
hacer política, incluso haciendo el proceso inverso de
trasponer lo político a lo teológico, que se verá con mayor
claridad en la “Carta al Cardenal Fornari”.
Es curioso cómo en su “Estudio sobre la historia” –
publicado en 1848– vemos a un Donoso nuevo, pero que
no ha dejado de ser el que era. Él cree dejar atrás a uno de
sus referentes pasados, Vico, pero no es así. Nos sirve este
estudio para ver la continuidad y una cierta unidad interna
entre el Donoso liberal y el decisionista católico21.
En el ámbito político en estos años continuará como
diputado de las Cortes en medio de gobiernos moderados,
aunque cada vez la actividad política le interesará menos,
como cuenta a su amigo francés Louis Veuilllot22. Sin embargo, ahora es cuando causan mayor impacto sus escritos
e intervenciones. Es llamativo el alcance que tuvo su “Discurso sobre la dictadura” pronunciado en el Congreso el 4
19
y ss.

Donoso Cortés, Obras Completas. Tomo II (Madrid, BAC, 1970), 195

20

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 278-301.

21

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 226 y ss.

22
Cortés, Obras Completas. Tomo II, 470 y ss.
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121

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

de enero de 1849 a propósito de las acciones represivas del
gobierno de Narváez a consecuencia de las revoluciones de
184823. Es difícil sintetizar sus ideas sin caer en simplificaciones. Algunos lo veían como un político brillante, otros
como un teórico del despotismo, en todo caso estos cambios ideológicos mucho tienen que ver con las revoluciones
que ya fue rehuyendo desde comienzo de los años 30. En
este caso defenderá públicamente la necesidad excepcional
de la dictadura ante la revolución y el caos. Resulta de interés ver cómo valoraron fuera de España el discurso, como
por ejemplo Montalembert, del que Donoso se sentiría orgulloso por cómo valoró el contenido de sus ideas24. Importa este suceso porque Montalembert representaba una de las
líneas más abiertas de catolicismo político francés. Otros
discursos de relevancia fueron el que tuvo “Sobre Europa”
en noviembre de 184925 y “Sobre la situación de España” en
185026, en ellos destacaba su fino análisis y su conocimiento
de la situación política nacional e internacional y se anticipaba a revoluciones como la de Rusia.
De esta etapa es importante su actividad diplomática,
primero en Berlín como ministro entre febrero y
noviembre de 49 y, posteriormente, también como ministro
plenipotenciario en Francia, en París desde febrero de
1851 hasta el 3 de mayo de 1853 (fecha de su muerte).
De Francia destacamos sus relaciones con Luis Napoleón
con quien compartiría sus ideas antirrevolucionarias27 y
especialmente con Veulliot28, que fue quien más dejaría
23

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 305-323.

24

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 324 y ss.

25

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 450 y ss.

26

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 479 y ss.

27

Valverde, “Introducción”, 68-71.

28
Donoso Cortés, Obras completas. Tomo II, 470 y ss.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

en la correspondencia pasiva de Donoso Cortés los rasgos
personales sobre su vivencia de la fe. Retrataba un Donoso
Cortés caritativo con los pobres, con quienes pasaba días
enteros en hospitales; generoso, dando lo último de su sueldo
a los necesitados; que vivía austeramente en lo privado; que
practicaba lo que pensaba, a saber, la obligación que tenían
los ricos de socorrer a los pobres29.
En mitad de su actividad diplomática dedicó uno
de sus mayores estudios a sintetizar su pensamiento
teológico-político, conocido como el “Ensayo”. En él se
ve todo su pensamiento filosófico y político, sus análisis
sociológicos, su visión de la historia y de la teología y,
sobre todo, su rechazo de la razón pura, del liberalismo
y del socialismo, proponiendo una sociedad configurada
cristianamente. El libro tuvo un gran éxito en Francia,
donde lo editó en español y francés. Pero, como era de
esperar, causó una gran polémica, incluso entre teólogos
que pronto atacaron su ensayo, como es el caso de Gaduel,
que en febrero del 52 le acusa de ir contra los principios
católicos, aunque a este teólogo lo que le interesaba –a
juicio del profesor Valverde– era atacar indirectamente a
Louis Veuillot, amigo de Donoso y director del periódico
L’univers. Donoso era sabedor de que no gustaba a todos,
sin embargo, por su sentido eclesial y su temor a la
heterodoxia, Donoso llega a escribir al Papa Pío IX con
notoria humildad para aclarar la situación30.
Todavía faltaría mencionar algunos documentos
significativos de Donoso, que son mencionados en la
siguiente sección, dado que condensan todo el pensamiento
político reformador de Juan Donoso Cortés.
29

Valverde, “Introducción”, 74-79.

30
Valverde, “Introducción”, 72-73.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

123

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Principales ideas de reforma
Debemos hablar aquí de sus propuestas de reforma que,
a nuestro modo de ver, vienen recogidas principalmente,
además de en el “Ensayo”, en la “Carta al Cardenal Fornari”
y en la “Carta a María Cristina”. Advertimos que, aunque en
el lenguaje de Donoso no existe la palabra reforma aplicada
a la Iglesia, sí se extrae un pensamiento de renovación cuyo
sujeto es la sociedad. Respecto a la reforma eclesial no
plantea propuestas concretas, cosa que sí llegaron presentar
algunos contemporáneos suyos en Francia31.
Empecemos por la “Carta a María Cristina”32 –escrita
en 1851– que es relevante, no sólo por su contenido, que
es casi exclusivamente social, sino por la repercusión
que tuvo, tratándose de una carta privada. Sabemos, por
ejemplo, que el influyente obispo san Antonio María Claret
recoge citas de la “Carta”33 en algunos de sus escritos y que
José María Palacio, dominico especialista en doctrina social
martirizado en España en 1936, en una de sus obras, cita
sólo frases de esa carta para hablar de cómo Donoso trata
la cuestión social34. En esta carta Donoso habla de la mala
redistribución de la riqueza, de la necesidad de la caridad y
del ministerio de la Palabra de Dios. Para él es esencial que
la gente sepa lo que dice el Evangelio, la Biblia y la Iglesia
sobre la cuestión social y moral. Cree que la sociedad va a
peor porque se le ha retirado a la Iglesia su palabra –palabra
de vida–, este sentimiento inunda todo el pensamiento de
31
Nos referimos aquí a católicos como Lacordaire, Ozanam,
Mantalembert y otros, que plantearon una reforma más estructural durante su
tiempo en el periódico L’Avenir y en el período posterior.
32

Donoso Cortés, Obras completas. Tomo II, 722 y ss.

33
San Antonio M.ª Claret, Escritos autobiográficos (Madrid, BAC,
1981), 263.
34
José María Palacio, La propiedad (Madrid, Dédalo, 1935), 241-252.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

estos años. Lo que ha ocurrido según él es que los ricos
han hecho la revolución contra los pobres y los reyes para
concentrarlo todo ellos y desplazar a la Iglesia. Ya en esta
carta llama la atención cómo Donoso identifica liberalismo
con socialismo, atribuyéndole grandes similitudes y
consecuencias comunes. Realmente para Donoso España o
será católica o será socialista. Él cree que de hecho en ese
momento España ya es socialista.
En el “Ensayo”35 destaca mucho la idea del orden
cristiano que debe regir la sociedad. En este sentido es pesimista en cuanto a la confianza en la libertad y la razón
humana: éste es el pensamiento que más han criticado los
teólogos a Donoso. Esta visión se debe a la influencia agustiniana en la doctrina del pecado original que quizá él expone de una forma exagerada. También propone extrapolar la
solidaridad cristiana de la familia a la sociedad, dado que,
según él, por una parte el liberalismo sería individualista y
no atendería a la solidaridad social y, por otra, el socialismo
se habría olvidado de la solidaridad en el ámbito familiar36.
En el “Ensayo” enfrenta el cristianismo con el liberalismo
y el socialismo; enfrenta el racionalismo –corriente a la que
también se refiere como filosofía– con la civilización católica; y contrapone el orden divino a la revolución37. Detrás
de su idea de orden y creación puede verse algo de la influencia de San Agustín, a quien leyó mucho en los años en
torno a su conversión38. Además, su particular visión de la
historia da sentido al carácter pesimista y apocalíptico de
sus discursos.

35

Donoso Cortés, Obras completas. Tomo II, 499-700.

36

Valverde, “Introducción”, 132-133.

37

Valverde, “Introducción”, 107-109.

38
Valverde, “Introducción”, 106.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

125

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

En todo el “Ensayo” se aprecia que está pensando en
una reforma social y a la vez eclesial donde se entremezclan
constantemente elementos civiles y religiosos. Esto se ve
de forma clara en la “Carta al Cardenal Fornari”39. Sabemos
que esta carta es una respuesta al Cardenal que pidió a varios
intelectuales cristianos de aquel tiempo hacer un análisis
de la sociedad y recoger los peligros políticos, religiosos
y filosóficos –y de cualquier tipo– que amenazaran la
ortodoxia católica. Parece bastante posible que fuera una
preparación o consulta de lo que después Pío IX publicaría
como “Syllabus”. La Carta es del año 53 y Donoso apenas
tardó un mes en responderla. Esto se puede intuir habida
cuenta de que a su amigo Veuillot también le enviaron la
petición que se ha conservado.
Esta última carta sirve de síntesis de su pensamiento
y, según Carlos Valverde, representa el culmen y lo mejor
del pensamiento de madurez de Donoso. En él recogerá
elementos del “Ensayo” pero de forma menos reiterativa.
En esta carta hace un diagnóstico socio-eclesial en el
que localiza varios peligros teológico-políticos que
sintetizamos a continuación y acompañamos de las razones
que Donoso da:
•

El racionalismo, que ensalza la razón humana. Para Donoso, dado que la razón por sí sola no es autónoma, la
fe es un auxilio necesario. Por esto, para él la discusión,
que es el principal ejercicio de la razón, será oscura y
ocultará lo que muestra la fe.

•

El deísmo, que niega la providencia y la acción santificadora de Dios sobre el hombre. Donoso ve el deísmo como origen del liberalismo. El liberalismo aparece
como un deísmo llevado a la política, consecuencia di-

39
Donoso Cortés, Obras completas. Tomo II, 744-762.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

126

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

recta de la herejía. Esto habría llevado a que se relegue
a la Iglesia sólo a lo privado, al santuario y al cielo.
•

El panteísmo, que sería el origen del comunismo. Para
Donoso cuando todo es Dios y Dios es todo, los individuos, serían átomos divinos y nada más, salen del todo.
De esta manera tanto el hombre como su libertad son
completamente despreciados.

•

Una especie de pelagianismo, en la que el hombre no
habría sido tocado por el pecado. Para Donoso, de
acuerdo con la visión cristiana, la voluntad humana es
pobre y tocada por el pecado. Para él Dios es el Señor
de la historia, quien dispone de los acontecimientos humanos, con lo cual el hombre debería dejar de ser dueño
de sus acciones. Por lo tanto, sería un error creer que
la voluntad no necesita de la gracia. Según Donoso la
creencia en la bondad natural del hombre ha llevado al
sufragio universal, de esta manera no se deja a Dios que
sea él quien dirija la sociedad.

•

La falta de equilibrio entre los intereses materiales, morales y religiosos. Según Donoso la ambición habría
hecho perder el horizonte de la felicidad que da la religión. El lugar de la religión sería lo espiritual, que da
consistencia a lo demás.

•

Negar al Papa como Vicario de Cristo, que según Donoso equivale a pensar que Dios solo gobierna en el cielo
y no en la tierra. Esto llevaría al regalismo, a las usurpaciones al poder eclesiástico y a la separación absoluta
de la Iglesia y el Estado.

•

Negar el derecho de la Iglesia a enseñar los principios
que pueden restaurar a la sociedad. Según Donoso la
enseñanza libre para él supone afirmar que la verdad y
el error tienen los mismos derechos.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Conclusión
A modo de conclusión recogemos algunas notas sobre su
relación con otros autores y algunas preguntas a propósito
de su visión social de la fe.
Relación con algunos autores
Aunque le falta mayor sensibilidad social en el tema de la
distribución de los bienes en la sociedad, tiene una buena
doctrina de la caridad que mezcla con su finura sociológica.
Es posible encontrar aires de familia por adelantado
respecto a la Rerum Novarum. Reconoce las carencias e
insuficiencias del sistema liberal y hace un inteligente
análisis sobre las causas, situando el foco en los intereses
de los mismos burgueses liberales. Se da cuenta de que
los que han causado el problema de la injusticia social
son los abanderados de la solución al problema. Tampoco
le convencía la solución del socialismo, en especial por
su crítica hacia la religión. Es de entender que cualquier
diálogo con el socialismo utópico –que era lo más cercano
a él– en ese momento era del todo imposible.
En el “Ensayo” todas las contraposiciones que va
desarrollando se deben a una falta de valoración de la razón y
libertad humana por el pecado original. Sólo la providencia
puede remediarlo. Se puede apreciar algo del influjo del
pensamiento de Hegel y Vico. Ambos son sus modelos
filosóficos para su idea de orden y de providencia divinas.
Resulta curioso que cuanto más reniega de Hegel más usa
el modelo trifásico hegeliano, incluso usando conceptos
similares40. En todo caso, sabemos que en su formación
como filósofo de la historia están muy presente sus lecturas
40
Valverde, “Introducción”, 111.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

de san Agustín, que inspiran su visión del pecado y de la
providencia en la historia41.
Donoso identifica voluntad y razón –normalmente en
un sentido deficitario–, y en su idea de pecado a veces roza
la herejía, pero también trata de salvar la razón y la libertad
en un intento por huir de otras herejías que le suenan.
Asimismo, debemos advertir que no conoció la declaración
del Concilio Vaticano I a favor de la razón humana, Dei
Filius. Es hijo de su tiempo. De ahí sus lógicos prejuicios,
que además se verían acrecentados por algunos amigos
ultramontanos que conoció en Francia y por su pasión
personal y la ingenuidad que le corresponde a todo neoconverso.
Carl Schmitt ha explicado el fracaso de Donoso
en Europa. La primera razón sería por su estilo retórico,
que no respondía a los gustos del momento; la segunda,
por las antipatías despertadas por el “Ensayo”, que eran
razonables; la tercera, por sus contradicciones políticas (p.
e., el apoyo a Napoleón III); y en último lugar, por la lucha
contra Proudhon, que Schmitt entiende como desacertada
porque en ideología podía haber sido más su aliado que su
enemigo. En cualquier caso el propio Schmitt lo disculpa
por sus grandes intuiciones políticas y su bondad personal42.
La fe vivida en sociedad
Con todo esto, Donoso, a pesar de sus errores y excesos
en el campo doctrinal religioso y político ha demostrado
ser un cristiano auténtico en pleno siglo XIX sin tener
un influjo directo eclesiástico o clerical. Su itinerario
41

Valverde, “Introducción”, 104.

42
Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, 127-143.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

intelectual y seglar se forja gracias al testimonio de otros
laicos y de su cercanía a la vida eclesial. Su ejemplo puede
ilustrar a las sociedades que ven cómo la fe cristiana pierde
relevancia en la sociedad actual. La vida y los escritos de
Donoso mantienen vivo el debate y las preguntas a nivel
social, eclesial y pastoral. ¿Es legítimo intentar que los
valores cristianos estén presentes en las leyes?, ¿debe haber
autonomía plena o colaboración?, ¿sería muy anacrónica la
propuesta de Donoso hoy día?
Donoso se atrevía a proponer el cristianismo
como solución porque estaba confiado en su veracidad y
actualidad. Donoso confiaba, como san Agustín, que toda
alma humana había venido a este mundo para seguir los
mandatos de Dios. Para Donoso la fe era el gran remedio
que necesitaba la gente ante las injusticias. Para él la justicia
que la gente demanda era la voluntad de Dios. Pero no
separaba demasiado la voluntad de Dios sobre la Iglesia y
la voluntad de Dios sobre la sociedad civil. Por eso, merece
la pena reconocerle a Donoso el mérito de aportar razones
teológicas en contra del secularismo. Para él Dios no ocupa
un ámbito más de la vida, sino el núcleo desde el que se rige
y ordena todo lo demás.
Por último, no hay que olvidar la faceta de Donoso
como reformador eclesial. Dado que él no distingue
demasiado entre Iglesia y sociedad, es de tener en cuenta
que sus propuestas teológicas de reforma social se refieran
a una reforma eclesial. En una sociedad donde la Iglesia
tenía logrado un fuerte calado, que ésta no pudiera dar
respuesta a los desafíos del momento debía considerarse
una responsabilidad también suya. Para Donoso la reforma
eclesial in capitibus debía ser más de corte doctrinal e
intelectual y la reforma in membris más a nivel moral y
social. ¿Podrían ser de actualidad estas sugerencias de
Donoso?
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Sirva como colofón una cita del escritor español Azorín
que intenta resumir lo que fue la vida de Donoso Cortés:
Existe en la vida de Donoso una continuidad
admirable; en todo momento, si lo expresado es
distinto, el modo de expresión es el mismo; la
sensibilidad no ha variado nunca en Donoso. Y esto
es lo que nos interesa; esto lo que nos acerca, íntima,
cordialmente, a Juan Donoso Cortés. Todo Donoso es
sinceridad, nobleza y amor. En un biógrafo extranjero
hemos leído que, siendo Donoso embajador en París,
llegó a quedarse en cierta ocasión sin camisas: todas
se las había regalado a los pobres43.

Bibliografía
Azorín, “Nota sobre Donoso,” publicado el 09 de abril
de 1946 en ABC. diario ilustrado de información general
número 12.515, Madrid, http://filosofia.org/hem/dep/
abc/9460409.htm.
Cuenca, José Manuel. Estudios sobre la Iglesia española
del XIX. Madrid: Rialp, 1973.
Cuenca, José Manuel. Iglesia y burguesía en la España
liberal. Madrid: Ediciones Pegaso, 1979.
Donoso Cortés, Juan. Obras completas. Tomos I y II.
Madrid: BAC, 1970.
Revuelta, Manuel. La Iglesia española en el siglo XIX.
Desafíos y respuestas. Madrid: Publicaciones de la
Universidad Pontificia Comillas, 2005.
43
Azorín, “Nota sobre Donoso,” publicado el martes 09 de abril de 1946
en ABC. diario ilustrado de información general n° 12.515, Madrid, consultado
el 25 de mayo de 2023 en: http://filosofia.org/hem/dep/abc/9460409.htm.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Schmitt, Carl. Interpretación europea de Donoso Cortés.
Madrid: Rialp, 1952.
Valverde, Carlos. “Introducción”. En Obras Completas.
Tomo I, de Juan Donoso Cortés. Madrid: BAC, 1970.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Anuncio y denuncia. El carácter profético del pensamiento
donosiano
Announcement and denounciation. The prophetic
character of donosian thought
Annonce et plainte. Le caractère prophétique de la pensée
donosienne
Carlos Andrés Gómez Rodas
https://orcid.org/0000-0001-5370-1431
Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid
Medellín, Colombia
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024.Gómez Rodas, Carlos Andrés. This is
an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-78
Recepción: 29-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: cgomezrodas@gmail.com

�Dossier

Anuncio y denuncia. El carácter profético
del pensamiento donosiano1
Announcement and denounciation. The prophetic
character of donosian thought
Annonce et plainte. Le caractère prophétique de
la pensée donosienne
Carlos Andrés Gómez Rodas2

Resumen
El presente artículo arroja algunas luces acerca del carácter
profético del pensamiento de don Juan Donoso Cortés, marqués
de Valdegamas (1809-1853), y su importancia en la reflexión
filosófica y política desde el siglo XIX hasta la actualidad.
Donoso, figura destacada del pensamiento tradicionalista y
contrarrevolucionario, sobresalió por su capacidad de anunciar
y denunciar las dos acciones características del profeta, persona
que, por señales o cálculos hechos con anterioridad, conjetura
y predice acontecimientos futuros, pero que, simultáneamente,
alza su voz para advertir a la sociedad acerca de los rumbos
errados que toma y de los riesgos que esto implica. En el artículo,
se explora cómo Donoso anticipó hechos fundamentales como
1
El artículo se presenta como resultado de investigación de la línea de
Filosofía Política del Grupo de Investigación en Filosofía del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid.
2
Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, Medellín, Colombia.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Anuncio y denuncia. El carácter
profético del pensamiento donosiano

la crisis de la democracia, la secularización y la desintegración
paulatina de Europa. Se resalta su perspicacia al abordar
cuestiones como la relación entre religión y política, el papel del
Estado y la decadencia de la sociedad.

Palabras clave
Anuncia, denuncia, profecía, Juan Donoso Cortés.

Abstract
This article sheds some light on the prophetic character of the
thought of Don Juan Donoso Cortés, Marquis of Valdegamas
(1809-1853), and its importance in philosophical and political
reflection from the 19th century to the present day. Donoso,
an outstanding figure of traditionalist and counterrevolutionary
thought, stood out for his ability to announce and denounce,
the two characteristic actions of the prophet, a person who,
through signs or calculations made in advance, conjectures
and predicts future events, but who, simultaneously, raises
his voice to warn society about the wrong directions it is
taking and the risks involved. The article explores how
Donoso anticipated fundamental events such as the crisis of
democracy, secularization and the gradual disintegration of
Europe. It highlights his insight in addressing issues such as
the relationship between religion and politics, the role of the
state and the decadence of society.

Keywords
Announcement, denounciation, prophesy, Juan Donoso Cortés.

Résumé
Après un assez courte bilan de ce que principalement nous
sépare ou nous dissuade de l’étude et commentaire de l’œuvre
de cet important penseur politique espagnol —parmi nous
effectivement relégué, négligé ou oublié—, on rassemble et
commente ici, pour l’instant —aussi bien pour le Juan Donoso
Cortés de l’étape libérale que pour celui de sa deuxième, ou sa
troisième période—, quelques-unes des idées, observations ou
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�Anuncio y denuncia. El carácter
profético del pensamiento donosiano

avertissements que, dans notre propre contexte historique et
philosophique, possèdent —ce qu’on verra aussi grâce à quelques
références croisées— une plus grande actualité.

Mots-clés
Modernité, révolution, souveraineté, libéralisme, catholicisme.

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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 130-162

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�Anuncio y denuncia. El carácter
profético del pensamiento donosiano

Introducción
Más que el Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el
socialismo, que solo podía llegar a una audiencia limitada,
los discursos que pronunció en el Congreso de 1849 a 1851
llevaron la reputación de Juan Donoso Cortés mucho más
allá de las fronteras de España. Extraña fue su posición en
esta asamblea, que le escuchó con fervor y cuya aclamación
fue casi unánime. La excepción estuvo en algunos bancos
de extrema izquierda que se mofaron de sus divagaciones
teológicas y no demoraron en expresar su rechazo. Él
mismo lo constató sin amargura y no se hacía ilusiones, lo
que confirmó cuando dio a conocer las razones por las que
tuvo que separarse de sus amigos:
Yo no sé, señores, si estaré solo; es posible que lo
esté; pero, solo y todo, mi conciencia me dice que
soy fortísimo; no por lo que soy, señores, diputados,
sino por lo que represento. Porque yo no represento
sólo a 200 ó 300 electores de mi distrito. ¿Qué es
un distrito? ¿Qué son 200 ó 300 electores? Yo no
represento solamente a la nación. ¿Qué es la nación
española, ni ninguna otra, considerada en una sola
generación y en un solo día de elecciones generales?
Nada. Yo represento algo más que eso; represento
mucho más que esto; yo represento la tradición,
por la cual son lo que son las naciones en toda la
dilatación de los siglos.3

Muchos que le aplaudían, sin por ello seguirle,
porque querían una política basada en las necesidades del
momento, no una política que cabalgara sobre las nubes,
percibieron en él una elocuencia que forjaba la convicción;
3
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la situación de España”, en Obras
completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos
Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 496.
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�Anuncio y denuncia. El carácter
profético del pensamiento donosiano

tan grande y sincera era la fe de la que brotaba esa
elocuencia. Adivinaron que el orador vislumbraba, más allá
de las fugaces imágenes del presente, las leyes que rigen el
destino de los pueblos y la marcha de las civilizaciones4.
Utópica, decían muchos, era su afirmación de la necesidad
de una profunda reforma moral, única forma de salvar a
los pueblos cuya moral se ha pervertido. Pero parecía aún
más utópico esperar de un simple cambio de instituciones
o de la victoria del proletariado una comunidad en la que
toda contradicción haya desaparecido. Utopía la apelación
a los santos para rectificar la historia humana y sacarla de
revoluciones que, de repetirse —y siempre se repiten—
traen de vuelta la barbarie, pero mucho más utópico era
creer en la perfectibilidad indefinida del hombre cuando
las barreras erigidas por espíritus generosos, preocupados
por humanizar la guerra que, reconocían, no podía ser
abolida, fueron barridas como paja. Se esperaba todo de la
instauración de la democracia, pero el único regalo que ha
hecho al mundo es la sustitución de las guerras ideológicas
por guerras de intereses y de ejércitos permanentes por
ejércitos profesionales. Donoso estaba, por tanto, justificado
para pensar que el desarrollo de la tecnología, que él
consideraba desde una perspectiva similar a la de Gandhi,
solo podía dotar al hombre de medios desproporcionados
a su capacidad de reflexión y a su valor moral. No creía
que pudiera, por sus propios medios, adquirir esa alma
adicional que Bergson consideraba indispensable5. A la luz
de una revuelta popular que acababa de barrer un gobierno
sabio, preocupado ante todo por reconciliar el pasado y el
futuro, y ante la aventura que estaba a punto de acaecer
4
José María Beneyto, Apocalipsis de la modernidad. El decisionismo político de Donoso Cortés, trad. Alfredo Báez (Barcelona: Gedisa, 1993).
5
Henri Bergson, Las dos fuentes de la moral y de la religión, trad. Jaime
de Salas y José Atencia (Madrid: Trotta, 2020).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Anuncio y denuncia. El carácter
profético del pensamiento donosiano

para Francia y para Europa, sintió, como Ferrero6 cincuenta
años más tarde, que Talleyrand había tenido razón cuando
recordó a Napoleón I que la guerra no es un fin en sí
misma, sino un medio, el último recurso desesperado de
que disponen las naciones para subsistir o para que sus
derechos sean reconocidos, por lo que debe pensarse en una
paz más justa o más capaz de delinear la situación exacta
de las fuerzas que seguirán y cuidar de no hacer imposible
el equilibrio que debe surgir del conflicto y la pacificación
que ese equilibrio debe engendrar.
Lucidez sobre la naturaleza del poder político
Su intento de basar el poder en la legitimidad fue calificado
como utópico, pero tenía razón cuando decía que los
problemas surgieron del hecho de que todas las formas de
gobierno que se habían adoptado sucesivamente podían
ser y eran impugnadas. La Carta de 1830 no había sido
más que un compromiso entre las viejas tradiciones y las
nuevas aspiraciones; para constituir una definición aceptable
del orden restaurado, habría exigido la aceptación de un
principio que Donoso, más que nunca, consideraba esencial:
toda autoridad procede de Dios y sólo puede ejercerse en su
nombre. Si, además, el soberano legítimamente investido de
poder deja de ejercerlo por el bien de todos y sólo piensa en
su propio interés, o en el de una casta, se separa de la nación.
Este fue el error cometido por Carlos X. La Monarquía de julio
había pretendido derivar su poder del pueblo; al hacerlo, lo
abandonó a los impulsos del momento. Lo que el entusiasmo
de una hora había concedido, un resentimiento, un simple
malentendido de un momento iba a arrebatarlo. La República
había llegado, pero no podía reclamar ningún poder, pues el
6
Guglielmo Ferrero, L’Europa giovane: studi e viaggi nei paesi del nord
(Milano: Fratelli Treves Editori, 1898).
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�Anuncio y denuncia. El carácter
profético del pensamiento donosiano

pueblo no pensaba conceder nada a una autoridad dividida
entre voluntades contradictorias. En estas condiciones, ¿qué
podía encontrar que perdurase, sino su propia caricatura: el
imperio autoritario? Y sólo podía aceptar este imperio con la
condición expresa de que se convirtiera en el portavoz de su
propio mensaje en Europa y en el resto del mundo7.
Sin duda, todas estas opiniones solo estaban viciadas
por esa tendencia al sistematismo, esa falta de todo matiz
o reserva que, con el paso de los años, iría marcando cada
vez más la mente de Donoso. No vio, como Pascal, que
la legitimidad necesita tiempo para asentarse. El tiempo
es el único que puede confirmar y hacer estable lo que, en
un principio, surgió por azar o usurpación. Poco a poco,
los orígenes del poder se olvidan, mientras se aprecian sus
beneficios. Este es el precio del respeto y esta transferencia
lleva a una autoridad largamente discutida a la esfera de lo
sagrado. Al menos, hizo hincapié en la condición que por
sí sola puede protegerla de la duda y de las fluctuaciones
de la voluntad humana: debe servir, no ser servida. Sólo así
podrá resistir al espíritu crítico cuyos análisis y paradojas
arruinan las ficciones que la sostienen. Por ello, algunos
podrían sorprenderse al ver a Donoso defender la dictadura
en su célebre discurso del 4 de enero de 1849. Sin embargo,
si se lee con más atención el texto de este discurso, pronto se
comprenderá que su aprobación no estaba exenta de reservas
y que se limitaba a repetir lo que había dicho Montesquieu:
toda constitución debe prever los casos extremos y mostrarse
lo bastante flexible como para incluir en ella la cláusula que
tantas veces aseguró la salvación de la República romana:
Caveant consules. La libertad de que puede disfrutar un
pueblo está sujeta a incesantes variaciones. Solo es real si el
7
Luis Villar Borda, Donoso Cortés y Carl Schmitt (Bogotá: Universidad
Externado de Colombia, 2006).
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profético del pensamiento donosiano

pueblo es capaz de gobernarse a sí mismo, lo que requiere
una moral sólida y esa virtud que el autor de El espíritu de las
leyes llamaba frugalidad, es decir, la voluntad de cada uno
de renunciar a su bien propio por el interés general; también
es necesario, si se quiere preservar, que ninguna amenaza se
cierna sobre sus fronteras, que ninguna tiranía se establezca
en los Estados vecinos, que, internamente, ninguna facción
pretenda tomar el poder para sus propios fines. La ocasión en
que Donoso exclamó: “Cuando la legalidad basta para salvar
la sociedad, la legalidad; cuando no basta, la dictadura”8, se
empeñaba en señalar la existencia de una ley que está por
encima de todas las demás: la salvación de la nación, la
salvaguarda de los más altos intereses y valores superiores que
representa. Benedetto Croce planteó un problema idéntico:
el liberalismo se fija la misión de promover la libertad, que
para él es el único valor auténtico. Pero, ¿qué hacer cuando la
libertad se ve amenazada? cuando, permaneciendo fieles a la
necesidad que impone, se está seguro de perderla ¿perderla
y experimentar la servidumbre? Croce no dudaba que, en
tal caso, hay que renunciar al principio y, para salvar la
libertad, negar sus ventajas a quienes se proponen sofocarla9.
Donoso, por su parte, utilizó otro argumento para justificar la
dictadura: las naciones, dijo, habían cambiado las libertades
concretas por una libertad abstracta e ineficaz:
El mundo, señores, camina con pasos rapidísimos a
la constitución de un despotismo, el más gigantesco
y asolador de que hay memoria en los hombres. A
esto camina la civilización y a esto camina el mundo.

8
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la Dictadura”, en Obras completas
de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos Valverde
(Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 306.
9
Renato Treves, Benedetto Croce: filósofo de la libertad (Buenos Aires:
Ediciones Imán, 1944).
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profético del pensamiento donosiano

Para anunciar estas cosas no necesito ser profeta.
Me basta considerar el conjunto pavoroso de los
acontecimientos humanos desde su único punto de
vista verdadero: desde las alturas católicas.10

Para él, no se trataba de una visión imprecisa. En
efecto, el 30 de enero de 1850, en su Discurso sobre la
situación general de Europa, se apresuró en precisar de
dónde vendría el peligro y la forma que adoptaría. Con
un conocimiento muy preciso de las doctrinas políticas
imperantes, había previsto, ya en 1842, las dos direcciones
divergentes y muy opuestas que tomaría el socialismo,
cada una correspondiente, según él, a una concepción
cosmológica: unos, deseosos de llevar hasta el límite
extremo la búsqueda de la libertad, de desarrollar todas
las consecuencias del liberalismo, tenían necesariamente
que aspirar a la abolición de todo gobierno, a la sustitución
de las relaciones fijadas por la autoridad y fundadas en la
ayuda mutua. Los otros, por el contrario, deseando solo la
unidad de una humanidad divinizada por ellos, aspirarían
a transferir al Estado todo el poder político y económico11.
Una expropiación sin excepciones ni límites atribuiría la
totalidad de los bienes e instrumentos de producción a
unos pocos hombres y, finalmente, a un solo hombre, que
aparecería así como la manifestación misma del Anticristo.
No sería su papel dar a los hombres acceso a los bienes
espirituales, sino distribuir bienes materiales entre ellos.
Considerad una cosa, señores. En el mundo antiguo
la tiranía fue feroz y asoladora, y, sin embargo, esa
tiranía estaba limitada físicamente, porque todos
10

Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la Dictadura”, 316.

11
Edmund Schramm, Donoso Cortés, ejemplo del pensamiento de la tradición (Madrid: Ateneo, 1952).
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profético del pensamiento donosiano

los Estados eran pequeños y porque las relaciones
internacionales eran imposibles de todo punto;
por consiguiente, en la antigüedad no pudo haber
tiranías en grande escala, sino una sola: la de
Roma. Pero ahora, señores, ¡cuán mudadas están
las cosas! Señores: las vías están preparadas para
un tirano gigantesco, colosal, universal, inmenso;
todo está preparado para ello; señores, miradlo
bien; ya no hay resistencias, ni físicas ni morales;
no hay resistencias físicas, porque con los barcos
de vapor y los caminos de hierro no hay fronteras;
no hay resistencias físicas, porque con el telégrafo
eléctrico no hay distancias, y no hay resistencias
morales, porque todos los ánimos están divididos y
todos los patriotismos están muertos (…)
Una sola cosa puede evitar la catástrofe; una y
nada más; eso no se evita con dar más libertad,
más garantías, nuevas constituciones; eso se evita
procurando todos, hasta donde nuestras fuerzas
alcancen, provocar una reacción saludable,
religiosa. Ahora bien, señores: ¿es posible esta
reacción? Posible lo es; pero ¿es probable? Señores,
aquí hablo con la más profunda tristeza; no la creo
probable. Yo he visto, señores, y conocido a muchos
individuos que salieron de la fe y han vuelto a ella;
por desgracia, señores, no he visto jamás a ningún
pueblo que haya vuelto a la fe después de haberla
perdido.12

De esta supresión progresiva de una religión que solo
es efectiva a condición de ser vivida resulta un desequilibrio
que solo puede empeorar. Se manifestó en Francia bajo el
gobierno de julio, donde se vio a ministros afirmar que el
objetivo de todo ciudadano es enriquecerse; el siglo XIX
12
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la Dictadura”, 319-20.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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fue testigo del saint-simonismo poniendo en el desarrollo
de la industria todas las esperanzas de renovación social.
En todas partes se ha sostenido una y otra vez la primacía
de la economía basada en la creencia de que, eliminando las
desigualdades más flagrantes y asegurando una distribución
más equitativa de la riqueza, llegaría la paz social13.
Fue este un triple error: por un lado, olvidar que
“la naturaleza humana es una naturaleza inarmónica, una
naturaleza antitética, una naturaleza contradictoria”14; por
otro, ignorar las condiciones permanentes de la existencia
humana temporal, haciéndoles creer a los pobres que la
desigualdad provenía de un defecto de las instituciones,
cuando, en realidad, tenía su fuente en una ley de la
naturaleza. Por último, dejar de lado los valores espirituales
que eran muy superiores a los económicos. Según Donoso,
la humanidad había actuado como un médico que define la
salud sin tener en cuenta lo psíquico, el alma, descuidando el
antiguo precepto de que no puede haber equilibrio duradero
si una mente sana no se desarrolla en un cuerpo sano. Las
tensiones sociales, que tienen causas mucho más profundas,
no pueden reducirse únicamente a las contradicciones
económicas, a conflictos microsociológicos. En este sentido,
podría decirse que Donoso vislumbró, a veces, las teorías
sociométricas, pero, a diferencia de Moreno, creía que el
hombre no puede resolver sus conflictos representándolos,
que debe trascenderlos, superarlos mediante un sacrificio
que disipe las hechicerías del amor propio. Solo una
religión que enseñe la caridad y la abnegación a los
ricos, la paciencia a los pobres, los límites exactos de sus
13
Miguel Fagoaga, El pensamiento social de Donoso Cortés (Madrid: Ateneo, 1958).
14
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la situación general de Europa”,
en Obras completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed.
Carlos Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 451.
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derechos a los gobernantes y la extensión de sus deberes a
los gobernados puede resolver la creciente desarmonía que
sufren los pueblos. “El mal no está en los gobiernos, el mal
está en los gobernados; el mal está en que los gobernados
han llegado a ser ingobernables”15.
Nadie podría negar de mala fe la solidez del
diagnóstico: no faltan hombres inteligentes en ningún
país hoy en día; pero nadie se atreve a proponer limitar
una libertad que se está convirtiendo así en una tiranía
universal. En el desorden creciente de las mentes, en el
debilitamiento progresivo de la moral, Donoso solo veía
un punto más o menos fijo: la raza anglosajona debe el
haber constituido una isla de orden en medio de un mar de
anarquía mundial a la permanencia de su patriotismo, al
mantenimiento de una aristocracia legítima renovada por
una cuidadosa selección, a la estabilidad de un poder que
todos respetan. No obstante, el pensador español veía con
claridad una contradicción interna que sufría Inglaterra.
Esta consistía en haber sustituido el catolicismo por una
religión disidente, rápidamente disgregada en múltiples
sectas; además, en su propia definición del gobierno,
se inspira en un deísmo que, al negar a Dios todo poder
real en el universo, se lo niega inevitablemente al rey, su
representante, que reina pero no gobierna16. Por último, su
política constante de dividir el continente para que pueda
unirse contra ella la obliga, hasta hoy, a una perpetua
paradoja: ella, que es una potencia de orden, que representa
por sus tradiciones, por sus instituciones, un principio
de estabilidad, en todas partes fomenta el desorden y la
revolución. Y, mientras prosigue sus actividades, su obra
15
457.

Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la situación general de Europa”,

16
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, trad. Francisco
de Asís Caballero (Madrid: Ediciones Rialp, S.A., 1952).
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de disociación, no ve crecer en Europa del Este un Estado
gigantesco, monstruoso, cuya historia entera no es sino
el símbolo y la ilustración del despotismo. De Rusia se
podía temer todo en época de Donoso, pero el mal podía
parecer lejano. Hoy, casi dos siglos después, las cosas
son muy distintas. Debe temerse la constante dirección de
un dinamismo que sólo ha conocido breves detenciones:
lentamente, como si el tiempo no contara para él, pero con
la seguridad de un mecanismo, el despotismo de los zares,
soberanos espirituales y temporales a la vez, mediante una
presión incesante e inhumana, ha reducido a la esclavitud a
naciones más antiguas, más civilizadas que ella, pero a las
que nadie podía separar ni liberar de tan poderoso vecino.
Un doble movimiento inexorable la llevó hacia los mares
libres del Sur, hacia las estepas desérticas de Asia Central.
Sin embargo, sólo es poderosa en Europa en la medida en
que se encuentra frente a una Alemania dividida. Cuando se
encuentra con una Confederación Alemana fuerte y unida,
inmediatamente vacila y se retira. Parece, diríase hoy, que
un complejo de inferioridad casi insuperable la priva de
toda capacidad de agresión contra su vecina e incluso del
sentimiento de su propia fuerza real17.
Pese a lo anterior, llegará un día en que estén dadas
las tres condiciones para la expansión eslava. Estas tres
condiciones son: una revolución que, después de haber
desintegrado las sociedades occidentales, habrá dislocado
sus ejércitos permanentes; una extensión del socialismo que,
despojando a todos los propietarios, habrá alcanzado la raíz
misma del patriotismo; y, por último, la reunión de todos los
pueblos eslavos en una inmensa confederación superior a la
de la Unión Soviética. Puede predecirse sin vacilar que ese
17
Federico Suárez, Introducción a Donoso Cortés (Madrid: Ediciones
Rialp, S.A., 1964).
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día el despotismo ruso establecerá un poder tiránico. Puede
ser que el despotismo, en Rusia, cambie su forma, pero su
estructura seguirá siendo la misma. Un hombre poseerá un
poder colosal; en él encontrará expresión el Estado-Moloch,
el Estado-Dios, o, más bien, el Estado Luciferino18. Y el día
en que los ejércitos del déspota se pongan en marcha, todas
las naciones del continente se darán cuenta de que tenían
problemas más urgentes que resolver que los económicos:
Hay un solo medio, señores, de hacer reformas y
grandes reformas económicas : ese solo medio es
el licenciamiento o el casi licenciamiento de los
ejércitos permanentes. Esto, señores, podría librar
a los gobiernos por algún tiempo de la bancarrota;
pero ese licenciamiento sería la bancarrota de la
sociedad entera; porque, señores, y aquí llamo
vuestra atención, los ejércitos permanentes son hoy
los únicos que impiden que la civilización vaya a
perderse en la barbarie.19

Los ejércitos ponen un doble obstáculo a la barbarie:
por su sola presencia, un invasor teme ser sometido a
una nueva y severa derrota; en una sociedad cuya moral
vacila, son una fuente de virtud y una escuela de disciplina.
Renuncia, espíritu de sacrificio y valor heroico son
cualidades tradicionales; junto a la Iglesia, ofrecen un asilo,
un refugio a todos aquellos que rechazan la primacía de
los bienes materiales, que creen que hay cosas superiores
y más nobles que la mera riqueza y la concupiscencia
carnal. Que las fuerzas militares cedan a un desarme total
o parcial y no quedará ninguna regla moral, no sobrevivirá
18
Jules Chaix-Ruy, Donoso Cortés. Théologien de l’Histoire et prophète
(Paris: Beauchesne et ses files, 1956).
19
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la situación general de Europa”,
464.
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ninguna delicadeza de sentimientos, ningún sentido de la
caballerosidad20. El día en que la barrera ceda, el propio
Imperio Británico revelará su descomposición latente; se
desmoronará y caerá en pedazos21.
La carta al cardenal Fornari, destinada a responder
a los agudos ataques del abate Gaduel, llevaría a Donoso a
clarificar aún más su pensamiento. El comunismo proporcionaría su ideología y estructura al Imperio, cuyo brazo
secular aseguraría el triunfo temporal del mal sobre el bien:
Por lo que hace al comunismo, me parece evidente
su procedencia de las herejías panteístas y de todas
las otras con ellas emparentadas. Cuando todo es
Dios y Dios es todo, Dios es, sobre todo, democracia
y muchedumbre; los individuos, átomos divinos y
nada más, salen del todo, que perpetuamente los
engendra, para volver al todo, que perpetuamente
los absorbe. En este sistema, lo que no es el todo no
es Dios, aunque participe de la divinidad; y lo que no
es Dios, no es nada, porque nada hay, fuera de Dios,
que es todo. De aquí ese soberbio desprecio de los
comunistas por el hombre y esa negación insolente
de la libertad humana: De aquí esas aspiraciones
inmensas a una dominación universal por medio de
la futura demagogia, que ha de extenderse por todos
los continentes, y ha de tocar a los últimos confines
de la tierra. De aquí esa furia insensata con que
se propone confundir y triturar todas las familias,
todas las clases, todos los pueblos, todas las razas
de las gentes en el gran mortero de sus trituraciones.
20
Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y Contra-Revolución (Medellín:
Sociedad Colombiana Tradición y Acción-Centro Cultural Cruzada, 2018).
21
Arnaud Imatz, “Donoso Cortés: hombre de estado, filósofo y teólogo”,
Verbo, no. 247-248 (agosto-octubre de 1986).
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De ese oscurísimo y sangrientísimo caos debe salir
un día el Dios único, vencedor de todo lo que es
vario; el Dios universal, vencedor de todo lo que
es particular; el Dios eterno, sin principio ni fin,
vencedor de todo lo que nace y pasa; ese Dios es la
demagogia, la anunciada por los últimos profetas,
el único sol del futuro firmamento, la que ha de
venir traída por la tempestad, coronada de rayos
y servida por los huracanes. Ese es el verdadero
todo, Dios verdadero, armado con un solo atributo;
la omnipotencia, y vencedor de las tres grandes
debilidades del Dios católico: la bondad, el amor, y
la misericordia. ¿Quién no reconocerá en ese Dios a
Luzbel, dios del orgullo?
Cuando se consideran atentamente estas
abominables doctrinas, es imposible no echar de ver
en ellas el signo misterioso, pero visible, que los
errores han de llevar en los tiempos apocalípticos.
Si un pavor religioso no me impidiera poner los ojos
en esos tiempos formidables, no me sería difícil
apoyar en poderosas razones de analogía la opinión
de que el gran imperio anticristiano será un colosal
imperio demagógico, recogido por un plebeyo de
satánica grandeza, que será el hombre de pecado.22

Como puede verse, estos textos se iluminan mutuamente. La afirmación de Vico de que todas las civilizaciones
son mortales, que todas van desde la brutalidad de la barbarie primitiva hasta los refinamientos perversos de la segunda
barbarie engendrada por el exceso de reflexión, se ilumina,
por instantes, con destellos del Infierno de Dante23. El autor
22
Juan Donoso Cortés, “Carta al Cardenal Fornari”, en Obras completas
de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos Valverde
(Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 754-55.
23
Giovanni Turco, “Donoso Cortés tra metafisica e politica: la critica del
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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de la Scienza Nuova estableció una rigurosa correspondencia
entre la progresiva purificación de la idea de Dios, primero
antropomórfica y magnificada, luego cada vez más espiritualizada, y la elevación y el desarrollo de las naciones, entre
la fusión en un Dios único de las múltiples divinidades y la
organización de las familias en ciudades y de las ciudades
en naciones, hasta el advenimiento de una humanidad liberada. Donoso insiste en el movimiento contrario. Muestra la
influencia sobre las instituciones humanas de la degradación
de la idea de Dios, los desórdenes provocados por la regresión de la idea de Dios del catolicismo, cuya decadencia está
marcada por la reaparición de sectas y el nuevo florecimiento
de supersticiones, hasta llegar al ateísmo socialista, que erige
al individuo en Dios, al panteísmo comunista que hace del
Estado el déspota supremo24. Mientras la fe declina, la razón
se libera y se erige en medida de todas las cosas, la autoridad
vacila, el poder se fragmenta y desmorona, la virtud y el patriotismo se desvanecen; bajo la prisa de apetitos materiales
desatados y el instinto de goce, todo retorna al caos, a menos
que, siendo aún más poderoso el apetito de dominación, las
frentes se inclinen ante el monstruoso ídolo del Dios del orgullo, de Satanás.
El fin de la historia
Sería errado pensar que tales profecías son las de un
visionario o colocar el Ensayo y los discursos al lado de las
obras de Joaquín de Fiore y de Campanella. Lo que llama
la atención, por el contrario, en Donoso, es una capacidad
liberalismo e del socialismo”, Anales de la Fundación Francisco Elías de Tejada,
no. XVI (2010).
24
Juan Donoso Cortés, “Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el
socialismo”, en Obras completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas
Tomo II, ed. Carlos Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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poco común para sacar las últimas consecuencias de los
principios que enuncia, y, al mismo tiempo, negarse a
dejarse engañar por ilusiones o falsas esperanzas. En
ninguna parte, excepto quizás en Pascal, se encuentra una
imagen más detallada y precisa de la profunda miseria del
hombre, de las perversiones y desórdenes que entraña el
uso del libre albedrío cuando es abandonado a sí mismo,
cuando se somete a los sentidos y a la voluntad de poder.
No se ha hecho un diagnóstico más objetivo de la insensatez
que guía casi todas las acciones del “animal racional”, de
las supersticiones que abraza y de las idolatrías que practica.
Donoso sobresale al mostrar la agresividad instintiva del
hombre, el peso de las cargas emocionales que pesan aún
más sobre la sociedad que sobre el individuo; analiza las
motivaciones más secretas, pone al descubierto las raíces
mezquinas de los resentimientos, las envidias, los odios,
el exceso del orgullo humano, la asombrosa capacidad
del hombre para olvidarse de todo lo que no repercute en
su más inmediato interés, su desprecio del prójimo y su
susceptibilidad ante todo lo que le toca; por último, revela
el espejismo que lo hace transformar en bienes infinitos
los bienes más ilusorios y fugaces25. Y concluye que el
ser humanos, todopoderoso para perderse, es incapaz de
salvarse. Esto es lo que escribió a Montalembert:
Aquí se trata de una cuestión muy grave: se trata de
averiguar nada menos cuál es el verdadero espíritu
del catolicismo acerca de las vicisitudes de esa
lucha gigantesca entre el mal y el bien, o, como San
Agustín diría, entre la ciudad de Dios y la ciudad
del mundo. Yo tengo para mí por cosa probada y
evidente que el mal acaba siempre por triunfar del
25
Edmund Schramm, Donoso Cortés. Su vida y su pensamiento, trad. Ramón de la Serna (Madrid: Espasa-Calpe, 1936).
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bien acá abajo, y que el triunfo sobre el mal es
una cosa reservada a Dios, si pudiera decirse así,
personalmente.26

El problema esencial para Donoso, como para San
Agustín y Bossuet, que son sus maestros, es el del fin
de la historia, de su término temporal y su culminación
supratemporal, cuyo contraste no hace sino llevar a su límite
extremo la oposición del bien y del mal. Una verdad se le
aparece cada vez más inscrita en la experiencia, de modo
que le sorprende que tan pocos la vean. Una ciudad crece
ante los ojos de la humanidad, extendiendo sus tentáculos
e impondrá a todas las naciones que lo consientan “el
orden que reina en Varsovia”. Entonces no habrá otro
destino para los buenos, para los que permanezcan fieles
a Cristo hasta el martirio, que un destino supraterrenal.
Se podrá recoger la cosecha, ya que el mal y el bien se
habrán separado. El cambio de dirección y la inversión
de perspectivas engendrada en el mismo principio de los
tiempos por el predominio de la voluntad de dominio sobre
el orden de la caridad, imperceptibles al principio, fueron
acentuados, acumularon sus consecuencias y revelaron sus
posibilidades apocalípticas en el transcurso de los siglos.
Hoy se asiste a una aceleración vertiginosa de este ritmo.
El progreso de la tecnología parece justificar el orgullo del
hombre, su pretensión de expulsar a Dios de la creación. Así
se hacen perceptibles el fin y el desenlace: el fin, es decir, la
exasperación de los delirios del odio, luego el advenimiento
de un orden impuesto, una teocracia al revés, exactamente, el
reinado del Gran Inquisidor que Dostoievsky bien anunció.
De hecho, en 1850, Donoso previó lo que hoy temen los
26
Juan Donoso Cortés, “Cartas al conde de Montalembert”, en Obras
completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos
Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 326.
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hombres clarividentes: la destrucción de la tierra o de todas
las posibilidades de vida en la tierra ya no aparece como
un posible acontecimiento cósmico, sino como un probable
acontecimiento histórico27.
La humanidad, o buena parte de ella, por lo menos, ha
tomado conciencia, casi simultáneamente, de la inutilidad y
del absurdo de la guerra y de su carácter inevitable. Ahora se
sabe que la guerra no resuelve ningún problema; más aún,
que sus efectos han llegado a ser tales que corre el riesgo
de conducir no sólo a la destrucción de las civilizaciones
de las que el hombre está tan orgulloso, sino también al fin
temporal de la humanidad. Pero, además, es sabido que,
por mucho que lo intenten, por muy ansiosos que estén,
por muy real que sea la buena voluntad de unos pocos,
eliminar la guerra es imposible. Por otro lado, es posible
que un imperio mundial totalitario imponga un orden aún
peor que la guerra: una paz mantenida por persecuciones
y suplicios monstruosos; la humanidad puede un día caer
presa de ella, presa del vértigo, y encontrar allí una forma de
olvidar su angustia, un refugio a sus complejos de miedo y
desconfianza, sus resentimientos y delirios de odio ¿Quién
puede dejar de ver que semejante orden, que es el del Gran
Inquisidor, sería el fin de toda vida espiritual, la culminación
de un proceso demoníaco sobre el que la voluntad humana
no puede tener ningún control? El conocimiento de la
humanidad al respecto, por lúcido que fuera, no podría
salvarla. Fue porque Donoso era agudamente consciente de
esta dialéctica de envidia y desesperación que consideraba
que el fin temporal de la historia sólo podía ser el triunfo del
mal y el reinado del Anticristo. Pero, entonces, se desvela el
otro panel del díptico, donde esta historia llega a su punto
culminante. El Hijo del Hombre ha rechazado el reino de
27
José María Beneyto, Apocalipsis de la modernidad.
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este mundo; a través de él se manifestará la eternidad que
sustenta el tiempo28.
El caso de Napoleón III
Esta visión precisa del curso de la historia y de su
constante aceleración, esta conciencia de vivir en tiempos
cada vez más inciertos, por el contrario, no contribuyó en
nada a mejorar la precisión del diagnóstico que Donoso
hizo de los hombres y los acontecimientos de su tiempo.
En su opinión, merecían especial atención los hombres
excepcionales, que llevan en su interior, incrustado en
las estructuras más profundas de su carácter, el signo de
su destino. Una fatalidad de la que son confusamente
conscientes, pero a la que son incapaces de escapar, les
hace, a su vez, confiar demasiado en su estrella, y luego,
los vuelve inseguros de sí mismos cuando el destino, que
refleja su yo más secreto, se vuelve contra ellos. Donoso
se encuentra a gusto en las fronteras de la psicología y la
parapsicología, como Racine cuando muestra a Fedra ya
derrotada por la herencia que la abruma. A los retratos
de Lamartine, de Guizot, de Talleyrand que tan bien supo
hacer Donoso, debe añadirse otro, aún más asombroso, el
de Napoleón III29.
Con aguda aprehensión y apasionado interés, Donoso
escrutó esta enigmática figura y trató de descifrar las
razones y las fuentes ocultas de la debilidad de un hombre
sobre el que la historia aún se pregunta. Llevado al poder
por el más extraño concurso de circunstancias, fue hábil
28
ción.

Edmund Schramm, Donoso Cortés, ejemplo del pensamiento de la tradi-

29
Comunidad de Madrid, Donoso Cortés. El reto del liberalismo y la revolución (Madrid, Comunidad de Madrid, 2015).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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en aprovechar las divisiones de los monárquicos, los
excesos de los revolucionarios, la nostalgia de un pueblo
que había olvidado sus derrotas para ver sólo grandezas
pasadas, servido por un nombre prestigioso, y, más aún,
por sus propias vacilaciones, que parecían el más hábil de
los cálculos, el Príncipe-presidente tardó solo unas horas
en asumir el poder absoluto30. Pero, como previó Donoso,
este poder ilegítimo, arrebatado a la insurrección de las
barricadas, convertiría a su beneficiario en prisionero de
las fuerzas que había derrotado, obligándole a servir a una
revolución que había traicionado. El 12 de febrero de 1849,
el marqués de Valdegamas escribe a Raczynski:
No sé si Luis Napoleón tiene talento, no sé si tiene
carácter; pero sé que es fatalista como un turco.
Cree en el destino. Tiene la convicción vehemente
y la persuasión íntima de que está destinado a ser
emperador de los franceses. Jamás ha desechado ni
un solo momento esta idea; es el único pensamiento
que le absorbe, y el hecho de haber sido elegido
presidente ha contribuido no poco, como
comprendió bien, a confirmarle en esta superstición
musulmana.31

Nótese la última palabra tan esclarecedora. Explica
la constancia del comportamiento del Emperador, su
perseverancia ante las dificultades, su paciencia ante
los obstáculos al principio de su fulgurante ascenso, su
resignación, su pasividad final, que hará de él, en Sedán,
testigo indiferente de su propia derrota.
30
Jesús M.ª Osés Gorraiz, “De Maistre y Donoso Cortés: Hermeneutas de
lo inefable”, Revista de Estudios Políticos, no. 152 (abril-junio de 2011).
31
Juan Donoso Cortés, “Correspondencia con el conde Raczynski”, en
Obras completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed.
Carlos Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 915-16.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Anuncio y denuncia. El carácter
profético del pensamiento donosiano

Véase en lo que sigue, además, en un despacho
escrito desde París, el retrato tan bien esbozado de los
hechos:
Un Imperio popular pacífico sería una cosa nueva
debajo del sol, y debajo del sol no hay cosas
nuevas. Si se considera la persona misma del nuevo
emperador, no hay quien no deba entrar en cuidado;
arrojadísimo en sus intentos, prudentísimo en la
ejecución, ambicioso sin medida, invariable en
sus propósitos, tenaz en sus resoluciones, amador
de aventuras, poco escrupuloso de los medios con
tal que lleven a los fines, supersticioso adorador de
una estrella que él solo ve, de la que recibe a solas
sus inspiraciones y con quien comunica a solas
sus secretos, representa una fuerza misteriosa y
desconocida que no obedece a la impulsión prevista
y ordenada de las otras fuerzas sociales que se
mueven en Europa con un concertado movimiento.
Esta fuerza, ¿se pondrá al servicio de la revolución
o al servicio del orden? Nadie podrá decirlo. ¿Se
derramará por el África, para levantar allí un Imperio
formidable como el de la India inglesa? Nadie lo
sabe. ¿Caerá sobre la Bélgica el rayo imperial?
La Bélgica lo teme y todos lo ignoran. ¿Intentará
este hombre, nuevo Guillermo conquistador, un
desembarco en las costas británicas? La Inglaterra
tiene miedo; esto es seguro. ¿Reclamará para el
príncipe Murat el reino de Nápoles? Esto no es
imposible; a lo menos es cierto que el príncipe
Murat se da los aires del pretendiente y que ha
habido contestaciones sobre este negocio entre
ambos Gobiernos. ¿Concentrará todas las fuerzas
de la nación en gigantescas obras interiores, dejando
en paz a los extraños? Así lo asegura él mismo, y la
cosa no es imposible de todo punto. Pues bien, yo
digo que donde ninguna de estas cosas es imposible,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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profético del pensamiento donosiano

ni siquiera improbable, la desconfianza universal se
apoya en sólidos fundamentos.32

Lo que hizo a Donoso particularmente circunspecto en
sus previsiones fue la intuición de que tenía contradicciones
enmascaradas por una apariencia de firmeza. El Príncipe se
dirigía hacia su destino. ¿Qué ocurriría cuando el fracaso
se hiciera visible, sucediendo a la engañosa apariencia de
éxito? Donoso afirmó que todo dependería de la prudencia
del Presidente. Su prudencia, dice el pensador español, era
muy grande, pero estaba neutralizada por la ambición y por
un indolente fatalismo que lo hacía permanecer indiferente
ante las mayores catástrofes. Seguía la estrella de un destino
que, posiblemente, consideraba glorioso, pero que, muy
probablemente, era el abismo33.
No es, pues, sorprendente la exactitud de estas
predicciones, que se verían confirmadas por los
acontecimientos diecisiete años más tarde. Ellas se basan
en un análisis preciso de los fundamentos del poder y
sus perversiones. El Emperador sólo había fundado una
República gobernada por un tirano coronado. Sabía que para
Europa no era, ni sería nunca, más que un advenedizo; y muy
pronto, sintiéndose rechazado, se adornó con este título. Lo
arrojará como un motivo de gloria en la cara de aquellos que
lo habían provocado. Por fuera, se pondrá al servicio de la
causa de la Revolución de la que es heredero y se esforzará en
propagar sus ideas porque sabe muy bien lo que representa:
en el interior, la autoridad contra los rebeldes; en el exterior,
la revuelta contra las monarquías. Así que, según el marqués
de Valdegamas, podía haber seguridad de que, tras un periodo
32
Juan Donoso Cortés, “Despachos desde París (1851-1853)”, en Obras
completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos
Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 878.
33
Jules Chaix Ruy, Donoso Cortés. Théologien de l’Histoire et prophète,
175.
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profético del pensamiento donosiano

de moderación más o menos largo, se embarcaría en una serie
de aventuras y, al final de estas aventuras, se podía predecir
otro desastre que tendría consecuencias aún más graves para
Francia y para Europa.
De todo esto se deduce, excelentísimo señor, que
estamos en vísperas del Imperio. El Imperio no será
todavía la guerra; pero será, a su vez, vísperas de la
guerra, como lo ha sido del Imperio la dictadura. Y
lo será porque será la víspera de las conquistas, las
cuales, a su vez, serán el día de la guerra. Que el
Imperio lleva a las conquistas, es una cosa evidente;
tan evidente, que sin ella no se concibe el Imperio.
El príncipe ni puede desconocerlo ni lo desconoce.
La venganza de Waterloo ha estado siempre en su
corazón, aunque no ha pasado todavía del corazón
a los labios34.

A este segundo imperio le fue negada la gloria del
primero; Donoso no prevé una batalla de la grandeza de
Waterloo, sino una derrota más oscura, más irremediable,
como la de Novara, por ejemplo. Una vez realizadas todas
estas eventualidades —una lleva a la otra en una cadena
inevitable—, podía prever una nueva restauración, seguida
de una revolución definitiva, una vez más instigada por
Inglaterra, fiel a esa constante de su política que busca el
orden en el interior y el desorden en el exterior35.
Naturaleza auténtica del carácter profético de Donoso
No hay que tratar de explicar la exactitud de las previsiones
de Donoso invocando algún éxtasis apocalíptico. Él
34

Juan Donoso Cortés, “Despachos desde París (1851-1853)”, 863.

35
María Rafaela Seguí Terol, “Juan Donoso Cortés. Teoría del Estado y
visión de Europa” (PhD diss., Universidad de Alicante, 2013).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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profético del pensamiento donosiano

buscaba, como cualquier embajador, informar a su
gobierno con la mayor precisión posible, para prevenir
probables eventualidades. Para lograrlo se propone, más
allá de las inciertas intenciones de los hombres, escudriñar
las fuerzas conocidas y ocultas de las naciones, los rasgos
geográficos, históricos, económicos, caracterológicos y
espirituales, que, tras haberlas hecho fuertes y grandes,
generan su decadencia, causan su destrucción. Desde
esta exacta perspectiva, está en condiciones de señalar
los factores permanentes que garantizan a Francia que
su influencia y su peso no estén sujetos a los efectos de
las vicisitudes y los contratiempos: en primer lugar, su
posición geográfica, que le permite extenderse como un
enorme cuadrilátero hasta el borde mismo de la Europa
continental, lo que la convierte en una encrucijada vital y un
lugar único de intercambios y contactos, pues la diversidad,
la renovación incesante de una región a otra, de una época
a otra. De ahí que, bajo su aparente inestabilidad, existiera
un fondo de conservatismo que, a juicio de Donoso, se
conjugaba armónicamente con un infinito poder de
adaptación. Ninguna población está asegurada, gracias
a la ausencia de toda compartimentación entre clases, de
una circulación más segura de las élites, para que pueda
irradiar hacia el exterior una cultura inagotable. Tan aguda
es la reflexión de la que es capaz esta nación, tan preciso
es su lenguaje, maravilloso instrumento de análisis que
lo aclara todo, que sólo lo que piensa o traduce tiene
garantizada una audiencia mundial. Por eso, nada de lo
que ocurre en su suelo, crisis, convulsiones, revoluciones
o el restablecimiento del orden, puede dejarla indiferente.
El mundo siempre espera ansioso la menor pista que le
indique la dirección de su sorprendente destino36.
36
Jesús M.ª Osés Gorriaz, “De Maistre y Donoso Cortés: Hermeneutas de
lo inefable”.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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profético del pensamiento donosiano

De ahí la perplejidad de Donoso ante los
acontecimientos de los que fue testigo, perplejidad agudizada
aún más por el afecto que siempre le prodigó a Francia. Le
parecía que Francia, desarraigada de sus tradiciones, estaba
condenada al declive y a la decadencia. Ella ya no tenía un
poder legítimo y estable, y solo un poder así puede asegurar,
por su permanencia y solidez, la grandeza de una nación; sus
mismos valores le parecían sacudidos; veía debilitarse su
lealtad a una larga tradición católica, de la que su gobierno
había sido la expresión durante mucho tiempo; impaciente
por disipar lo que siglos de previsión y virtud habían
acumulado, vagando de institución en institución en busca
de un equilibrio imposible, inseguro de sus fines, ciega a sus
verdaderos medios, era sorprendente cómo había podido
mantener por mucho tiempo esta pretensión a una primacía
que, en este mundo, solo tienen el cálculo o la fuerza. Pero,
si lo veía más difícil de gobernar que cualquier otro país,
le asombraba por sus virtudes demasiado arraigadas y
antiguas para que estuvieran a merced de un conflicto casi
permanente y de susceptibilidades individuales disociadas
de toda disciplina. Por debajo de esta agitación superficial,
la gente seguía siendo trabajadora y apegada a la vida
hogareña. Sobre todo, dócil al prestigio de los hombres cuya
superioridad y liderazgo podían muy rápidamente recuperar
lo que yacía cubierto por la desunión y la discordia37. Así
que Donoso se guardó de formular pronósticos demasiado
precisos, en el mismo momento en que declaró a Rusia
incapaz de liberarse del despotismo, cualquiera que fuese
la forma que adoptase el Estado Moloch en Rusia, y en el
que se entristecía al ver a España condenada a la alternativa
de la dictadura y la anarquía.
Así como sería un error ignorar la sólida base de sus
profecías, sería injusto reprocharle su fundamentalismo
37
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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y conservadurismo social. No cabe duda de que es un
tradicionalista: sus ideas están ciertamente más cerca de
las de Joseph de Maistre, De Bonald, Le Play, sus amigos
Louis Veuillot y Montalembert que a las de Lacordaire,
Lamennais y el abad de Tourville38. Pero este tradicionalismo
no riñe con un fervor, una generosidad y una humildad que
singularmente amplían su mente. Si no acepta que el orden
sea perturbado, que las jerarquías necesarias sean sacudidas,
que la indisciplina arraigue en las costumbres, si desconfía
de los excesos de la libertad tanto como Toqueville desafiaba
las quimeras de la igualdad, si considera que la obediencia
es necesaria para todos los súbditos aunque perpetúe ciertas
injusticias, no es porque no deplore dichas injusticias ni que
no esté dispuesto a alzarse contra el sufrimiento que infligen
a aquellos cuyo deber es obedecer. Sabe que la inestabilidad
del poder proviene no solo del hecho de que su origen y
fundamento son mal comprendidos y, en particular, del
dogma, absurdo en su opinión, de la soberanía del pueblo,
sino también del mal uso del poder por parte de quienes lo
ejercen en beneficio propio, sin recordar que lo recibieron
como un simple derecho de tutela, como un ministerio sagrado
del que tienen que rendir cuentas. Que los hombres llamados
a gobernar comprendan que son servidores y garantes de
un Orden que los sobrepasa y la obediencia volverá a ser
fácil para los súbditos. Casi siempre, las clases más pobres
permanecen tranquilas; son el egoísmo y la sequedad de
corazón de los gobernantes, combinados con la ambición de
los agitadores y demagogos, lo que les empuja a la revuelta.
Por lo tanto, son más dignos de lástima que de reproche. Por
esta razón, Donoso ha querido disociar la cuestión social de
los problemas políticos. El gobierno debe ser fuerte, porque,
sin un gobierno fuerte, la sociedad es impotente, incapaz de
actuar internamente y externamente con eficacia, y, por lo
38
Edmund Schramm, Donoso Cortés. Su vida y su pensamiento.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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tanto, condenada a todo tipo de aventuras39. Pero no debe
defender los privilegios o intereses de una clase particular.
Donoso previó esa rebelión de las masas que el siglo XX
conoció, la gran revuelta de los desheredados, de la que
saldrá un más cruel despotismo. Si prefirió la caridad que
da amor a las obras de beneficencia que solo proporcionan
seguridad mediante un mecanismo indiferente, no pretendía
en modo alguno justificar, por la caridad, el egoísmo de los
propietarios. Quería que la limosna, perdiendo su carácter
ofensivo, fuera lo suficientemente amplia como para
constituir una redistribución de la riqueza que él consideraba
necesaria: del aumento de la producción, del trabajo facilitado
por el progreso de las técnicas, legítimas y subordinadas a la
vida espiritual, no esperaba ni el enriquecimiento de unos
pocos, ni el reparto faccioso de los bienes ni su expropiación
en beneficio de un despotismo económico, sino ganancias
proporcionales a la capacidad de cada individuo y al valor
social de las tareas40. Sabía, en efecto, que, debido a la
situación real del hombre en una historia temporal plagada
de servidumbres, la ganancia no puede ser proporcional
al mérito; varía, según varían constantemente los dones,
aptitudes y posibilidades originales de cada uno, que ningún
gobierno puede igualar. Intentar vincular el valor del trabajo
únicamente al ritmo de producción es caer en la utopía de
Richard Owen y los saint-simonianos, es querer construir un
mundo sobre arena. Predijo, sin embargo, que las tensiones
que surgen en la historia, que las contradicciones de todo
tipo, lejos de disminuir como resultado del progreso de
la “ilustración”, seguirían creciendo como resultado del
creciente egoísmo de las clases dominantes y la disminución
de la paciencia de las clases oprimidas; creía cada vez menos
39
María Rafaela Seguí Terol, “Juan Donoso Cortés. Teoría del Estado y
visión de Europa”.
40
Federico Suárez, Introducción a Donoso Cortés.
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profético del pensamiento donosiano

en la comprensión y el desinterés de las clases medias,
preocupadas, sobre todo, de alzarse con la victoria, e, incluso,
de adelantarse a ella41. Un vacío en Europa occidental debido
a la resignación de Francia, infiel a sus tradiciones, y, sobre
todo, por una irreconciliable antinomia entre las necesidades
de la defensa nacional y las necesidades sociales. ¿Cómo
interesarse por el ideal patriótico de unas clases conscientes
de su miseria, llenas de resentimiento hacia un poder egoísta
e interesado? Estas son las verdaderas fuentes del pesimismo
de Donoso. Él veía en el mundo inhumano que se iba
configurando ante sus ojos la prefiguración de los últimos
siglos de la historia anunciados en el Apocalipsis. Pero su
fe le devolvió el optimismo, puso su confianza en Dios, no
en los hombres. Es precisamente el carácter de la profecía
discernir un sentido, un movimiento general, a través de los
siglos, la proximidad de un final y una culminación, los hilos
entrelazados de una ciudad temporal y una ciudad divina.
Abandonada a su suerte, la historia humana sólo puede acabar
en la destrucción universal, pero en ella se ha insertado un
germen que surgirá del tiempo y del que surgirá la cosecha de
la eternidad. Los historiadores dirán, sin duda, que la historia
no tiene nada que ver con tales hipótesis, que debe limitarse
a darnos cuenta exacta del pasado mediante una paciente
investigación documental. Dirán que no hay historiador que
no intente hacer inteligible el pasado que evoca. Pero ¿quién
no ve que esta necesidad de comprender y racionalizar la
realidad, sin la cual la historia no sería más que una crónica,
implica un acuerdo, una correspondencia entre el hecho y la
idea, entre la historia y la filosofía? Esto es precisamente lo
que Donoso había visto desde el principio, y por eso se negó
a considerarlas por separado, rechazando tanto a los filósofos
que sólo discuten sobre conceptos abstractos como a los
historiadores que se limitan a yuxtaponer hechos aislados
41
Miguel Fagoaga, El pensamiento social de Donoso Cortés.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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e insuficientemente comprendidos. Pero también pensaba
que la idea excede y excederá cada vez más su capacidad
de encarnarse en hechos, que se abre constantemente una
brecha entre la dialéctica histórica y la expresión lógica de
una correspondencia perfecta entre el ideal y la realidad.
Solo Dios puede realizar esta concordancia, que no es otra
cosa que la Verdad.
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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Convivencia con la naturaleza en el Sur Global: deforestación y agricultura regenerativa
Conviviality with nature in the Global South: deforestation and regenerative agriculture
Convivialité avec la nature dans le Sud Global: la déforestation et l’agriculture regénérative
Omer Buatu Bantubenge
https://orcid.org/0000-0002-0639-4413
Universidad de Colima
Colima, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024.Buatu Bantubenge, Omer. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-77
Recepción: 29-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: omerbuatu@ucol.mx

�Convivencia con la naturaleza en el sur
global: Deforestación y agricultura
regenerativa
Conviviality with nature in the global south:
Deforestation and regenerative agriculture
Convivialité avec la nature dans le sud global: La
déforestation et l’agriculture regénérative
Omer Buatu Bantubenge1

Resumen
Los cambios climáticos y la degradación del medio ambiente
se atribuyen en gran parte a las actividades industriales y
las emisiones del transporte personal o colectivo, las cuales
actividades responden al eslogan capitalista de generación de
ganancia. Pese a la veracidad de esta consideración, es preciso
anotar que tiende a eximir de responsabilidad ambiental a los
países en desarrollo o los que carecen de tales actividades. Ello
hace creer que la convivencia de aquellos países con la naturaleza
es perfecta sin ningún reproche y que sus poblaciones son las
cuidadoras de los bosques y aguas del planeta. Sin embargo,
la desaparición constante de todo el entorno forestal y la
1
Universidad de Colima, Colima.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Convivencia con la naturaleza en el
sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

contaminación de escasas fuentes de agua en regiones tropicales
se deben también a métodos agrícolas de subsistencia, así como
hábitos de caza y pesca tradicionales. Esos métodos y actividades
comprometen la convivencia con la naturaleza y me empujan a
preguntarme: ¿cuál sería la estrategia idónea para erradicar la
pobreza y a la vez proteger de manera duradera la relación del ser
humano con sus bosques? Postulo que los acuerdos recíprocos
implementados en Bolivia inicialmente y en muchos otros países
de América Latina, pueden inspirar acciones convivenciales con
el medio ambiente en los países africanos de la cuenca del Congo.
Con este trabajo pretendo mejorar la convivencia entre el ser
humano y sus bosques y aguas, analizando el fundamento de la
estrategia de los acuerdos recíprocos bolivianos con sus posibles
aplicaciones en otros países latinoamericanos y africanos.

Palabras clave
Bosques tropicales, convivencia medioambiental, deforestación,
acuerdos recíprocos, responsabilidad ambiental.

Abstract
Climate changes and environmental degradation are largely
attributed to industrial activities and emissions from personal
or collective transportation, which activities respond to the
capitalist slogan of generating profit. Despite the veracity of
this consideration, it should be noted that it tends to exempt
developing countries or those that lack such activities from
environmental responsibility. This leads us to believe that the
conviviality of those countries with nature is perfect without any
reproach and that their populations are the caretakers of the forests
and waters of the planet. However, the constant disappearance of
the entire forest environment and the contamination of scarce
water sources in tropical regions is also due to subsistence
agricultural methods, as well as traditional hunting and fishing
habits. These methods and activities compromise conviviality
with nature and push me to ask myself: what would be the ideal
strategy to eradicate poverty and at the same time permanently
protect the relationship between human beings and their forests?
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 163-187

167

�Convivencia con la naturaleza en el
sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

I postulate that the reciprocal agreements initially implemented
in Bolivia and in many other Latin American countries can
inspire conviviality actions with the environment in the African
countries of the Congo Basin. With this work I intend to improve
the conviviality between human beings and their forests and
waters, analyzing the basis of the strategy of Bolivian reciprocal
agreements with their possible applications in other Latin
American and African countries.

Keywords
Tropical forests, environmental conviviality, deforestation,
reciprocal agreements, environmental responsibility.

Résumé
Les changements climatiques et la dégradation de l’environnement
sont largement attribués aux activités industrielles et aux émissions
des transports personnels ou collectifs, activités qui répondent au
slogan capitaliste de génération de profit. Malgré la véracité de
cette considération, il convient de noter qu’elle tend à exempter
de la responsabilité environnementale les pays en développement
ou ceux qui ne disposent pas de telles activités. Cela nous porte
à croire que la convivialité de ces pays avec la nature est parfaite
et sans reproche et que leurs populations sont les gardiennes
des forêts et des eaux de la planète. Cependant, la disparition
constante de l’ensemble de l’environnement forestier et la
contamination des rares sources d’eau dans les régions tropicales
sont également dues aux méthodes agricoles de subsistance,
ainsi qu’aux habitudes traditionnelles de chasse et de pêche.
Ces méthodes et activités compromettent la convivialité avec la
nature et me poussent à me demander : quelle serait la stratégie
idéale pour éradiquer la pauvreté et en même temps protéger en
permanence la relation entre les êtres humains et leurs forêts ? Je
postule que les accords de réciprocité initialement mis en œuvre
en Bolivie et dans de nombreux autres pays d’Amérique latine
peuvent inspirer des actions de convivialité avec l’environnement
dans les pays africains du bassin du Congo. Avec ce travail,
j’entends améliorer la convivialité entre les êtres humains et
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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leurs forêts et eaux, en analysant les bases de la stratégie des
accords réciproques boliviens avec leurs applications possibles
dans d’autres pays d’Amérique latine et d’Afrique.

Mots-clés
Forêts tropicales, convivialité environnementale, déforestation,
accords réciproques, responsabilité environnementale.

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sur global: Deforestación y agricultura
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Introducción

La noción de “Sur global” alude a los países en vías de
desarrollo interconectados por una misma historia de
colonialismo o poscolonialismo, por una estructura
socioeconómica con extensas exclusiones, las cuales
afectan el nivel de esperanza de vida y el acceso a los
recursos para la satisfacción de las necesidades básicas.
En estas regiones de bajo desarrollo socioeconómico e
industrial, la transnacionalización de las empresas permite
que estas últimas se instalen y produzcan a bajos precios,
aprovechando de la mano de obra barata, para maximizar
sus propias ganancias. Si bien el concepto de “Sur global”
contempla también a las regiones más pobres de los
países ricos, uso esa noción con la voluntad de impulsar
un trabajo colaborativo, una solidaridad entre países
en vías de desarrollo, a partir de la evaluación de sus
cosmovisiones con miras a alcanzar el buen vivir individual
y convivencial. Por eso, creo que los países de la cuenca
del Congo pueden inspirarse de las cosmovisiones de los
países latinoamericanos como Bolivia, Brasil y México, así
como de su modo de realizar la convivencia con el medio
ambiente.
En efecto, gran parte de la población africana
(RDC: 54%; Camerún: 42%, Congo: 32%, República
centroafricana: 57%; Gabón 12%, África al Sur de Sahara
58%)2, así como de la población latinoamericana (Bolivia
2
“Población rural (% de la población total) en 2020” Banco Mundial,
Consultado el 23 de mayo de 2023. https://datos.bancomundial.org/indicator/
SP.RUR.TOTL.ZS?locations=CM Parto de esos países africanos y latinoamericanos como ejemplos de los integrantes del Sur Global. Esta última noción se
refiere a los países en desarrollo del hemisferio sur, pero también a muchos
otros del hemisferio norte como México, Nigeria, Egipto, Indonesia, India, etc.,
por no ser altamente desarrollados ni ricos; por no pertenecer a los países capitalistas hegemónicos y por tener rasgos de cultura de subsistencia.
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29%, México 19%, Guatemala 47%; Belice: 54%; Brasil:
13%) vive en zonas rurales y practica el cultivo alimentario,
el cual consiste en hacer la agricultura para producir
bienes destinados a la satisfacción de las necesidades de
alimentación. Por considerar este tipo de necesidades como
primordial en la pirámide de A. H. Maslow3, el cultivo
alimentario es también llamado cultivo de subsistencia. Los
dos términos se usan de manera exclusiva para mostrar que
los productos agrícolas no están destinados al comercio.
Con base en esta consideración, se exige una suficiente
producción para la familia y, para ello, en algunos países, los
agrónomos andan en los poblados para medir la producción
y asegurarse de que sea suficiente para las necesidades
locales.
El carácter no comercial del cultivo alimentario, su
corto alcance como una práctica restringida a la familia,
así como su rasgo tradicional por el único uso de hachas,
azadones y machetes (o por la falta de tecnología) y sobre
todo la falta de insumos como fertilizantes y maquinaria
pesada han dado la impresión de que todas las prácticas de
subsistencia son amigables con el medio ambiente y que
la conducta humana que destruye este último tiene que
ver con los cultivos extensivos realizados con variadas
tecnologías y destinados a la exportación y al comercio.
Me refiero aquí a la crítica de Edgar Morin a la civilización
occidental para reconstruir el concepto del buen vivir, el
cual se habría degradado con las comodidades materiales

3
Habraham A. Maslow, “The theory of human motivation”, Psychological
Review 50, no. 4 (July 1943): 394. En este trabajo, Abraham H. Maslow establece
cinco niveles de necesidades que son: fisiología, seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización. Los cuatro primeros niveles son considerados niveles
de necesidades básicas o primordiales y la alimentación ocupa la base de la pirámide junto con la respiración, el descanso, el sexo y la homeostasis.
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y facilidades técnicas de la civilización occidental4. Si
bien no podemos pensar en el buen vivir excluyendo los
aspectos materiales o tecnológicos, quisiera aclarar que,
para este artículo, el buen vivir es la capacidad de integrar,
en la satisfacción de las necesidades humanas, todos
los aspectos de la vida humana tanto en su dimensión
individual como en la comunitaria. Vivir bien incluye
conocer o practicar la virtud, tener buena salud, bienes
materiales; ser reconocidos por los demás. Roxana
Kreimer añade que el buen vivir incluye igualmente el
dolor y la existencia de problemas, así como la posibilidad
de convertirlos en la virtud5. Es a este concepto complejo
del buen vivir que aspira Edgar Morin cuando observa
en la sociedad industrializada el reduccionismo a bienes
materiales que emergen de la tecnología.
La visión de que la devastación del medio ambiente
se debe sólo a una sociedad tecnologizada se encuentra
igualmente en la teoría de responsabilidad ambiental
acuñada por Hans Jonás como una necesidad sólo para
la sociedad moderna tecnológica, ya que la promesa de
la técnica moderna se ha vuelto una amenaza6. Me llamó
también la atención el concepto de capitaloceno entendido
como una visión económica en la cual la naturaleza es
evaluada como un objeto de producción y mercantilización,
el cual debe ser dominado y explotado. Francisco Serratos,
al usar este término, no sólo muestra cómo los procesos
del colonialismo, industrialización, globalización,
discriminación, mantenimiento de desigualdades sociales
4
Edgar Morin, Enseñar a vivir. Manifiesto para cambiar la educación,
trad. Núria Petit Fontserè (Barcelona: Paidós, 2016), 28.
5
Roxana Kreimer, Artes del buen vivir. Filosofía para la vida cotidiana
(Buenos Aires: Editorial Anarres, 2002), 27.
6
Jonás Hans, El principio de responsabilidad. Ensayo de una ética para la
civilización tecnológica (Barcelona: Herder, 1995), 15.
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son responsables de la crisis ambiental, sino que, sobre
todo, puntualiza que la agricultura industrial junto con la
cría intensiva de animales constituye la paradoja de un
sistema alimentario que mata todo por igual7.
Es imposible negar el impacto del sistema
capitalista, junto con el uso de las tecnologías modernas,
en la degradación y devastación del medio ambiente. Sin
embargo, la descripción de los teóricos referidos deja creer
que los bosques están siendo destruidos directamente por
las empresas madereras y por los cultivos extensivos; por
otra parte, se cree que los mejores cultivos son los que no
usan los fertilizantes químicos y que el cultivo tradicional
de subsistencia es amigable con el medio ambiente. Sin
embargo, no se necesita ser experto para observar, en zonas
libres de esa tecnologización, la degradación de la tierra y
la desaparición de los bosques tropicales, la disminución
de los animales de todo tipo, la contaminación de los
ríos y manantiales de agua potable, así como el aumento
de la pobreza en la población y la subordinación de ésta
última a los intereses políticos sin reales visiones de futuro.
Todo lo anterior es el resultado de métodos y actividades
agrícolas y de caza que comprometen la convivencia con
la naturaleza. Por consiguiente, he de preguntarme: ¿cuál
sería la estrategia idónea para erradicar la pobreza y a la vez
proteger de manera duradera la relación del ser humano con
sus bosques?
Postulo que los acuerdos recíprocos implementados
en Bolivia inicialmente y en muchos otros países de
América Latina, pueden inspirar acciones convivenciales
7
Francisco Serratos, El Capitaloceno. Una historia radical de la crisis climática (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2020), 41-46. Este
libro es un conjunto de relatos que muestran a través del tiempo y del espacio las
características del capitaloceno.
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con el medio ambiente a partir de la implementación de
una agricultura sostenible y regenerativa en los países
latinoamericanos y los africanos de la cuenca del Congo.
Con este trabajo, pretendo mejorar la convivencia entre
el ser humano y sus bosques y aguas, analizando el
fundamento de la estrategia de los acuerdos recíprocos
bolivianos con sus posibles aplicaciones en otros países
latinoamericanos y africanos. Para lograr este objetivo, en
primer lugar, describo el impacto del cultivo en barbecho;
en segundo lugar, analizo los cambios instituidos por los
acuerdos compensatorios en América Latina; luego, explico
la convivencia y responsabilidad medioambiental a partir
de la implementación de la agricultura regenerativa.
Barbechos, deforestación y convivencia con
la naturaleza
El cultivo en barbecho, la caza de animales y la pesca son
actividades habituales que la mayoría de los habitantes a la
periferia del sistema capitalista realizan para subsistir. Son
actividades dirigidas a satisfacer las necesidades básicas
del ser humanos. Sin embargo, su estatismo y falta de uso
de la tecnología conllevan el riesgo de aumentar la pobreza
y de comprometer la convivencia sana con la naturaleza.
1.1 Sobre el cultivo en barbecho
En un primer momento, es preciso constatar que el cultivo
alimentario en gran parte de África se realiza sobre tierras
ejidales pertenecientes a todo el poblado o a la familia
del jefe tradicional. Este último reparte esas tierras entre
las familias o los clanes de su pueblo y éstos las cultivan
juntos; sin embargo, cada familia o persona tiene una
superficie bien delimitada. Por lo general, las regiones del
África Central producen para su alimentación variados
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cultivos tales como yuca, maíz, frijoles, ñame, plátanos,
taros, arroz, mil, etc. Estos cultivos que forman parte del
platillo principal agotan rápidamente la tierra. Por lo que no
pueden producirse sucesivamente año en año en la misma
tierra. A causa de lo anterior, tradicionalmente, las familias
o los poblados tienden a dejar la tierra en reposo durante
un periodo que varía entre 5 y 10 años antes de volver a
trabajar sobre las mismas tierras. Esta práctica de cultivo se
llama cultivo en barbecho.
Así, el suelo es mantenido sin explotarse para su
regeneración entre la cosecha del último cultivo y la siembra
del siguiente. La calidad y cantidad de la vegetación son un
indicio para que el jefe o la jefa del pueblo decida volver a
desmalezar el terreno. La práctica del cultivo en barbecho
es posible y da sus frutos porque las tierras comunitarias
son abundantes y diversificadas: tierra negra, arenosa, roja,
arcillosa, rocallosa, bosques, galerías forestales, etc. Tanta
tierra implica en general una densidad de población baja. Por
eso, mientras están en reposo unas tierras, la población se
desplaza a otras tierras regeneradas para trabajar y sembrar.
Durante milenios, gran parte de la población africana y
latinoamericana ha vivido así trabajando los barbechos y
en una aparente convivencia con la naturaleza.
En segundo lugar, hay que enmarcar que esa población
se dedica también a actividades tales como ganado menor,
cría de aves de corral, caza de animales salvajes, pesca
y recolección de varios productos de la naturaleza como
orugas, champiñones, insectos, etc. Esas actividades son
complementarias para los pueblos agricultores, mientras que
para los pastores son actividades principales dependiendo si
la región es húmeda o árida. Mi reflexión se centra en zonas
de agricultores, caracterizadas geográficamente por bosques
tropicales y galerías forestales. Estas últimas son bosques que
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siguen las corrientes y arroyos de agua y permiten alternar el
terreno entre la sabana herbácea con arbusto y los bosques.
1.2 Desaparición de los bosques y pretendida
convivencia con la naturaleza
Hace 40 años, en las galerías forestales, era posible
encontrar árboles milenarios de más de 30 m de longitud y
1.5 m de diámetro. Los campesinos los tumbaban dejando
más o menos treinta metros entre dos árboles para permitir
la entrada de los rayos solares sobre los cultivos. Luego
practicaban, tanto en el bosque como en la sabana, la quema
de la maleza cortada. Esas acciones se repiten cada año sobre
un terreno diferente en función del cultivo en barbecho. Es
preciso notar que aquellos árboles milenarios no se pueden
regenerar en 5 o 10 años del barbecho; además, la quema tiene
por efecto de exterminar las semillas caídas y los arbustos,
sin contar la contaminación por el humo. Esa dinámica de
aniquilación de la naturaleza en tierras comunitarias se
observa también en las actividades complementarias como
la caza, la pesca, la colecta de orugas, así como de insectos,
las cuales necesitan la quema de hierbas y bosques o la tala
de árboles, así como el uso de sustancias venenosas en el
agua para atrapar a los peces. En los bosques tropicales, la
extensión anual de las tierras arables significa la pérdida de
grandes superficies de bosques por la tala practicada.
Resulta difícil al considerar todas esas actividades
de subsistencia imaginar que la población que realiza el
cultivo tradicional es convivencial con la naturaleza. Por
otro lado, las necesidades de alimentación nunca han sido
satisfechas con el uso de barbecho por la población. No
solamente el trueque y el comercio interno es insuficiente
para subvenir a todas las necesidades, sino que también esa
población cuenta entre las más pobres del mundo. El uso de
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los fertilizantes se ha prohibido alegando la incapacidad de
la población de costearlo cuando se agote el suelo y cuando
aparezcan enfermedades relacionadas. Las leyes sobre el
respeto a los bosques y la caza de animales salvajes nunca han
sido respetadas. Por lo que las autoridades se han limitado
sólo a la prohibición de las prácticas de deforestación y de
contaminación del agua, tales como la quema de bosques
y sabanas para la caza, el envenenamiento de las aguas
para la pesca, la caza de animales únicos o en peligro de
extinción, etc.
Entonces, no existe casi ninguna propuesta nueva que
acompañe y mejore las actividades de subsistencia y, que,
a la vez, fomente la convivencia con el medioambiente.
En otras palabras, la fe intrépida en el barbecho no está
acompañada de técnicas o estrategias adecuadas para
cambiar positivamente la vida de las poblaciones y su
relación con el medio ambiente. Por eso, la ausencia o
inoperancia de las autoridades políticas tiene como efecto
principal la desaparición de los bosques tropicales y
galerías forestales, la disminución de los animales en los
bosques y aguas, el aumento de la pauperización de la
población. Tal incremento de pobreza se debe a que las
tierras son reusadas a menudo antes de que se regeneren
completamente. Eso hace que las cosechas se registren por
debajo de las esperanzas de los agrónomos y las políticas
nacionales de seguridad alimenticia.
Acuerdos compensatorios y cambios radicales
en América Latina
Dejo a los expertos de los países tropicales africanos la tarea
de evaluar los perjuicios del uso de los insumos agrícolas
necesarios a la realización de la siembra, mantención en buen
estado y cosecha de los cultivos. Pienso principalmente en el
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uso de fertilizantes y agroquímicos, herbicidas, insecticidas
y productos contra plagas y enfermedades de las plantas,
equipos para desmalezar, limpiar, sembrar, cosechar, etc.
Por el momento, hay que observar que, en otras latitudes,
existen estrategias que han permitido a la población cambiar
radicalmente su forma de vida, tanto desde el punto de vista
de la alimentación como de la relación que mantiene con el
medio ambiente. Dos casos relacionados de cerca o de lejos
llaman mi atención: Bolivia y México.
Los bolivianos de las tierras comunitarias altas
firmaron un acuerdo compensatorio con la empresa
distribuidora del agua de Bolivia. El objetivo de este
acuerdo consiste en crear conciencia de que la protección
del agua y los bosques es responsabilidad de todos y no
sólo de los habitantes de tierras altas de donde fluye el
agua. El acuerdo estipula que los campesinos de tierras
altas se comprometen a proteger bosques y agua en sus
tierras y, a cambio, reciben de la organización los insumos
necesarios para sus cultivos y ganados8. Es claro que los
campesinos que firmaron estos acuerdos compensatorios
fueron atraídos por los beneficios palpables que consistían
en el aumento de la producción de cultivos y ganados, en
las ganancias financieras, en la conexión al sistema antes
inexistente de agua potable, etc.
No se contempla aquí directamente el valor intrínseco
que se debe reconocer en los bosques y las aguas a proteger,
sino que esos beneficios se subordinan simplemente a la
protección de los bosques. Sin embargo, este compromiso
8
Michelle Carrere, “Acuerdos recíprocos de agua: el modelo de conservación que protege millones de hectáreas de bosques en Bolivia,” Mongabay,
27 de octubre de 2022. https://es.mongabay.com/2022/10/modelo-de-conservacion-que-protege-el-agua-y-millones-de-hectareas-de-bosques-en-bolivia/.
Véase también https://es.mongabay.com/2023/04/video-conservacion-bosques-agua-bolivia/ Consultado el 12 de abril de 2023.
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ha permitido en diez años beneficiar a más de 24 mil
agricultores, los cuales conservan 600 mil hectáreas de
bosques y agua. Hoy en día, la Fundación Natura, empresa
gestora de los acuerdos, ha creado 23 áreas protegidas
de una superficie total de 3.4 millones de hectáreas.9 Se
puede decir que la realización de proyectos productivos
sostenibles sobre espacios reducidos y la conexión de la
población al sistema de agua posibilitaron una verdadera
regeneración de los bosques y las aguas en los municipios
referidos de las zonas altas de Bolivia.
En México, la empresa Rainforest Alliance otorga a
los agricultores de café en Chiapas una Certificación compensatoria que les ayuda a realizar proyectos sostenibles y
mejorar la producción de café y a la vez proteger la naturaleza. Con la ayuda financiera de USAID en México, esta
empresa junto con su filial la Olam Agro México, promueve prácticas agrícolas y forestales sostenibles, a la vez que
mejora las condiciones de vida de la población10. Pese a que
la Fundación Natura expresa que su modelo es recuperado
en otros países como México, ignoro si la Rainforest parte de esa experiencia boliviana. La fundación Carlos Slim
hace prácticamente lo mismo para proteger áreas de bosques y agua en Chiapas. Lo que me llama la atención es
que todas esas organizaciones están convencidas de que la
protección del medio ambiente debe operarse a partir de un
cambio radical de la agricultura tradicional a la agricultura
sostenible o verdaderamente regenerativa. Ésta última no
sólo protege a la naturaleza, sino que también vela a la satisfacción de las necesidades de los campesinos. Por eso,
9
Carrere, “Acuerdos recíprocos de agua.” Dejo aquí el sitio de internet de
la Fundación Natura en Bolivia. https://www.naturabolivia.org/
10
“Crece la producción de café más sostenible en Chiapas,” Consultado
el 18 de mayo de 2023. https://www.rainforest-alliance.org/es/en-el-campo/crece-la-produccion-de-cafe-mas-sostenible-en-chiapas/.
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en Rainforest se afirma: “La agricultura regenerativa ofrece
soluciones integradas para permitir que los ecosistemas se
usen, se mantengan y se rehabiliten”11.
Es entonces necesario un cambio de paradigma en la
agricultura. Pasar del cultivo en barbecho a la agricultura
regenerativa que se observa en América latina, es clave
esencial para recuperar los bosques tropicales y las galerías
forestales en desaparición, y a la vez aumentar la cosecha de
los productos alimentarios. Muchos autores han inculpado
unilateralmente a las empresas madereras y las industrias
capitalistas como las únicas responsables de los cambios
climáticos y de la contaminación del medio ambiente. En este
sentido, el estudio de Sandra Luciana Dalmagro y Janaina
Goulart Oliveira de Queiroz muestra que el uso intensivo
de los pesticidas en el cultivo de manzanas y jitomate con
visión de lucro contamina el suelo y el agua de la región
de Urubici en Brasil. Lo mencionan en estos términos: “Os
venenos entram em contato com o solo e escorrem para os
rios, nascentes e córregos, chegando ao aquífero e dessa
maneira comprometem os recursos hídricos da região”12.
(Entran venenos en contacto con el suelo y desembocan
en ríos, manantiales y arroyos, llegando al acuífero y
comprometiendo así los recursos hídricos de la región.)
Por otro lado, el trabajo sobre la responsabilidad
medioambiental de Hans Jonás, se dirige directamente al
mundo moderno tecnologizado y no al campesino pobre.
La novela ya referida de Francisco Serratos se dirige a
11
Rainforest, “Transformando la agricultura tradicional a regenerativa”,
Rainforest Alliance, 27 de febrero de 2023. Consultado el 18 de mayo de 2023.
https://www.rainforest-alliance.org/es/en-el-campo/transformando-la-agricultura-tradicional-a-regenerativa/.
12
Sandra Luciana Dalmagro y Janaina Goulart Oliveira de Queiroz, “Recursos hídricos em municípios catarinenses e o trabalho da escola,” Revista Pedagógica 22, (2020): 4.
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los complejos procesos de mercantilización del medio
ambiente. Para este autor, el culpable no es todo el género
de Homo sapiens: “La devastación actual del planeta no es
el resultado de actividades emprendidas por toda la especie
Homo Sapiens: al contrario, se deriva de un pequeño grupo
de humanos con un poder sostenido por las injusticias de
la supremacía blanca, el colonialismo, el patriarcado, el
heterosexismo y el capitalismo”13.
Esa afirmación, más allá de su propósito del cuidado
del medio ambiente, es muy reduccionista al considerar que
sólo un pequeño grupo de humanos daña a la naturaleza. Por
lo que la responsabilidad medioambiental sería una categoría
sólo relacionada con ese pequeño grupo devastador tal como
lo hacen Hans Jonás y Francisco Serratos. Sin embargo,
todas las pequeñas acciones que realizamos tienen un
impacto nocivo en la naturaleza si esas acciones no se llevan
con responsabilidad. Se trata de la responsabilidad de toda
la especie humana y no sólo de algunos de sus miembros.
En ello tiene razón Leonardo Boff cuando propone a la ética
planetaria como el punto de referencia en lo que concierne
a la responsabilidad medioambiental para la totalidad de los
seres humanos. Lo expresa en estos términos: “Se necesita
un punto de referencia para la totalidad de los seres humanos,
habitantes del mismo planeta, que ahora se descubren como
especie, interdependientes, habitantes de una misma casa y
con un destino común”14.
En consecuencia, todos somos responsables, quizás a
grados diferentes, de la devastación de la convivencia con el
medio ambiente. Es cierto que las naciones industrializadas
y tecnologizadas tienen gran parte de responsabilidad en la
13

Serratos, El Capitaloceno. Una historia radical de la crisis climática, 329.

14
Leonardo Boff, Ética Planetaria desde el Gran Sur (Madrid: Trotta,
2001), 25.
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degradación del medio ambiente, sin embargo, no podemos
por ello olvidar de considerar que esta degradación se lleva
a cabo con todas las acciones que cada ser humano realiza.
Ciertas prácticas, aunque asumidas culturalmente, no son de
por sí amigables con la naturaleza y podrían necesitar ciertos
cambios e incluso abandono total o parcial. Es en este sentido
que creo que se pueden minimizar las acciones que los
campesinos pobres realizan sobre los recursos materiales o no
humanos: al contrario, la responsabilidad medioambiental es
asunto de todos los humanos en su relación con la naturaleza.
En este sentido, estoy de acuerdo con Sandra Dalmagro y
Janaina Goulart cuando consideran que cada ser humano es
responsable del problema ambiental15. En el mismo sentido,
las actividades realizadas con la conciencia de regenerar la
naturaleza y a la vez proveer al ser humano de lo necesario
para vivir configuran lo que podemos llamar convivencia
sana con el medio ambiente.
Conciencia, responsabilidad y convivencia
medioambiental
Creo que este impulso de conciencia y responsabilidad
regenerativa del medio ambiente en América Latina
puede inspirar a otras regiones y en especial a África, la
cual es mi punto real de partida. Es cierto que los desafíos
dependen de las culturas y de las condiciones reales de
vida; sin embargo, sin ninguna intervención con un acuerdo
tipo compensatorio para los campesinos por parte de las
autoridades medioambientales, hemos de esperar no sólo la
continua destrucción de los bosques y agua, sino sobre todo
el aumento de la pobreza del pueblo. No importa quien haga
el primer paso para este tipo de acuerdos compensatorios
15
Dalmagro y Oliveira de Queiroz, “Recursos hídricos em municípios
catarinenses e o trabalho da escola”, 15.
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o de políticas de una agricultura regenerativa, me parece
que es una urgencia cuando comparamos los bosques y ríos
actuales con su situación de hace 40 años.
La proliferación de asociaciones civiles tanto en
África como en América Latina, si es ordenada en función
de los desafíos ambientales, es posible establecer diálogos
con los gobiernos locales y comunidades, y así apoyar la
transformación y adaptación requeridas para mejorar la
salud del suelo, las condiciones de vida de las personas,
la protección de la biodiversidad, así como el combate a
los cambios climáticos y a la hambruna. A este respecto,
la asistencia técnica combinada con un enfoque social de
conflicto en tierras ejidales puede ser la clave para cambiar
la situación de los campesinos y proteger al medio ambiente.
Por un lado, la asistencia técnica permite a los expertos
identificar las tareas que necesitan ser reforzadas, mientras
que el enfoque de conflicto ayuda a que las personas se
junten y discutan sus aspiraciones y problemas, así como
el modo de llegar a las metas comunes. En este sentido,
Cornelia Butler Flora et alter afirman: “The technical
assistance model stresses the task that is to be performed…
A conflict model …brings people together to articulate their
needs and problems, to develop indigenous leadership, and
to help organize viable action groups”16. (El modelo de
asistencia técnica enfatiza la tarea que se debe realizar... Un
modelo de conflicto... reúne a las personas para articular
sus necesidades y problemas, desarrollar el liderazgo
tradicional y ayudar a organizar grupos de acción viables.)
La práctica de las asambleas comunitarias en América
Latina y la de la contienda africana en África Subsahariana
posibilitan la realización de estos modelos para atender
16
Cornelia Butler Flora, Jan L. Flora y Susan Fey, Rural communities. Legacy and change (Boulder-Colorado: Westview Press, 2004), 333-334.
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desafíos humanos y medioambientales, sin minimizar el
uso de la tecnología ni usarla en desorden sin evaluación
previa de la comunidad. En efecto, la agricultura tradicional
en barbecho y los modos de recolección de la comida son
perniciosos al medio ambiente en general y a la población en
particular. La posibilidad de la transformación en algunos
países de América Latina es la muestra de que, con cierto
realismo y herramientas disponibles, se pueden operar
cambios en las tierras comunitarias en África y en América
Latina donde no se ha implementado la regeneración de la
agricultura mediante la compensación de la protección por
la aportación de los insumos a los pobladores.
Las tierras comunitarias son más flexibles a la
regeneración que las tierras individuales, ya que en ellas y
basándose en el conocimiento de los autóctonos, se pueden
establecer zonas de cultivos y zonas de protección. Por lo que
el carácter comunitario o ejidal de las tierras y ríos o lagos
junto con la familiaridad de las poblaciones con sus espacios
de cultivos y crías son el motor de la nueva responsabilidad
ambiental. Digo “nueva”, porque no se trata sólo de la
responsabilidad del mundo moderno tecnologizado, sino
también y sobre todo de los campesinos que extraen de
la tierra los elementos necesarios a la satisfacción de las
necesidades básicas. El carácter comunitario de las tierras
debe influir igualmente en la intervención. En efecto, no se
trata sólo de escoger algunos campesinos a beneficiar sin
objetivos ambientales, sino de considerar comunidades o
aldeas, así como tierras, ríos y bosques que proteger. Eso
dará a la dinámica de convivencia medioambiental no sólo
un carácter sostenible, sino también humanístico. Se trata
de beneficiar no sólo a individuos, sino a comunidades
humanas y ambientales.
Desde el punto de vista de la convivencia, la
familiaridad es una de las condiciones constructoras de
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sur global: Deforestación y agricultura
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la unidad. La evoco aquí con el objetivo de desarrollar la
unidad y el respeto entre las personas y el medio ambiente.
En efecto, la supervivencia de ambas entidades depende
del conocimiento mutuo que se tengan una de la otra. El
medio ambiente es frágil, ya que no puede defenderse por
sí mismo ni tampoco puede darse a sí mismo las estrategias
de solución a los problemas que enfrente17. La conciencia
de esa vulnerabilidad a partir de años de vida juntos entre
el medio ambiente y la población, esto es, el conocimiento
que se tiene del suelo, de los ríos y de los bosques es no sólo
fruto de la familiaridad sino también el punto de partida
de la institucionalización del respeto y de la valoración del
otro. Por institucionalización entiendo todo proceso por el
cual, con base en el conocimiento mutuo, uno puede prever
la conducta del otro o su reacción ante un comportamiento
determinado.
Creo que el conocimiento mutuo entre ambas entidades
es la base de la valoración del otro y el fundamento de la
responsabilidad medioambiental. Sin él, no hay unidad ni
integración del ser humano en la naturaleza y viceversa;
con él se puede instaurar una familia sistémica entre los
dos, familia basada en el respeto y valoración mutua. A
este respecto, me gusta usar el refrán ético y comunitario
de la filosofía africana según el cual “Todos formamos una
sola familia”18. No es un simple principio valioso, es una
exigencia humanística que implica reconocer el valor de
la alteridad. Por eso, en la filosofía africana cada gesto que
tengamos que hacer debe apelar a la magnitud y grandeza de
17
Roberto Pizarro, “La vulnerabilidad social y sus desafíos: una mirada
desde América Latina,” Estudios Estadísticos, no.6 (Santiago de Chile: CEPAL,
División de Estadística y Proyecciones Económicas, 2001). https://repositorio.
cepal.org/bitstream/handle/11362/4762/S0102116_es.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y (consultado el 28 de mayo de 2023).
18
C. Stephen Lundin &amp; Bob Nelson, Ubuntu. Una fascinante fábula sobre
la filosofía africana del trabajo en equipo (Barcelona: Alienta, 2010), 18.
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sur global: Deforestación y agricultura
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la humanidad y sobre todo del valor intrínseco de cada ser
en la naturaleza; debe ser un reconocimiento de la posición
privilegiada de cada ser en la misma familia, posición que
hace que todos los seres existan en el mismo sistema, en la
misma familia.
Resulta de lo anterior que la interdependencia y la interrelación entre los diferentes existentes en el planeta es una
categoría importante desde donde concebir la responsabilidad ambiental y las formas de convivencia con la naturaleza.
Leonardo Boff ya se refería a la interdependencia de todos los
humanos en la cita arriba mencionada. Sin embargo, hay que
completar que no sólo los humanos son interdependientes,
sino que todos los seres del planeta lo son. En este sentido,
no es casual que Víctor Hugo Salazar defina al ecosistema
como “…sitios en donde se dan múltiples interrelaciones entre diversos organismos naturales, bióticos y abióticos, ámbito que hace posible el sostenimiento de estos espacios, de
las especies y de la vida”19. La connotación holística de esta
definición constituye una exigencia ética de un conocimiento
complejo susceptible de generar formas de convivencia amigables con todos los seres.
Aunque haya partido de la desaparición de los bosques
tropicales, de las galerías forestales y de muchos animales
locales para entender la importancia medioambiental de los
acuerdos compensatorios y de la agricultura regenerativa,
mi sentido de esa responsabilidad medioambiental es
autónomo, porque instituye la capacidad del ser humano
de darse a él mismo las reglas de conducta en la naturaleza,
que esas reglas deben tener fines razonables o valorativos
y que el ser humano debe tener herramientas igualmente
libres de intereses y de inclinación. Esa advertencia
19
Víctor Hugo Salazar. Una visión pragmática de la ética ambiental
(Aguascalientes: Universidad Autónoma de Aguascalientes, 2018), 77.
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debe ser un referente permanente para evitar de volver a
romper “la alianza de la convivencia armónica”20 entre el
humano y la naturaleza. Por eso mismo, mi planteamiento
no se inscribe en el pragmatismo ambiental propuesto
por Víctor Hugo Salazar y Juan José Láriz. Por lo que los
acuerdos compensatorios con los campesinos y la política
de la agricultura regenerativa deben considerarse en este
trabajo como herramientas didácticas a la responsabilidad y
convivencia ambiental. Una vez que la conciencia ambiental
se haya integrado en la población, creo que ya no serán
necesarias esas herramientas. Sin embargo, la vigilancia
será necesaria para que el pacto entre el medio ambiente y
la población campesina no sea traicionado.
Conclusión
A modo de conclusión, me pregunté si la responsabilidad
ambiental atañía sólo al mundo moderno tecnologizado o
concernía también a las poblaciones campesinas de países en
desarrollo, las cuales usan todavía técnicas tradicionales de
extracción de los productos de alimentación para satisfacer
sus necesidades básicas. Esta pregunta se encaminaba a
encontrar estrategias adecuadas para proteger el medio
ambiental y al mismo tiempo erradicar la pobreza de las
poblaciones campesinas de África y América Latina que
practican el barbecho en tierras ejidales. Se trata de una
estrategia que mejore la convivencia entre el ser humano y
sus bosques y aguas.
Si bien los expertos conciben que el medio ambiente
está siendo devastado por un sistema capitalista dirigido por
un pequeño grupo de humanos en busca de las ganancias
20
Leonardo Boff, Ética Planetaria desde el Gran Sur (Madrid: Trotta,
2001), 16.
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individuales a partir del uso de la tecnología, observé
desgraciadamente que la agricultura en barbecho practicada
en muchas regiones de África y América latina es perniciosa
a la naturaleza y a la misma población, ya que no mejora
ni la convivencia entre el ser humano y su lugar de vida ni
tampoco la producción de suficientes alimentos para cubrir
las necesidades. Por otra parte, no se puede negar la magnitud
del impacto que la tecnología guiada por la concepción
capitalista de las ganancias produce sobre el medio ambiente,
en la convivencia humana y medioambiental.
Esas observaciones permitieron la valoración de los
acuerdos recíprocos bolivianos, y sus posibles aplicaciones
en otros países latinoamericanos y africanos. Esta estrategia
posibilitó pensar en la idea de una agricultura regenerativa,
la cual permite generar la conciencia del cuidado del medio
ambiente y de la necesidad de la convivencia sana entre
humanos y no humanos. Un cambio duradero para acciones
responsables desde el enfoque ambiental considera la
asistencia técnica de los expertos que pueden determinar
las acciones urgentes y la realización de asambleas o
contiendas comunitarias en las que las aspiraciones,
deseos y posibilidades de las comunidades se discuten y se
proponen a los expertos. Por lo que, el cambio del barbecho
a la agricultura regenerativa necesita de la tecnología y de la
deliberación comunitaria para impulsar una responsabilidad
y conciencia ambiental.
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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Vivir a la expectativa en América Latina el drama
histórico y el problema actual
Living to expectation in Latin America the historical
drama and the current problem
Vivre selon nos attentes en Amérique Latine le drame
historique et le problème actuel
Roberto Mora Martínez
https://orcid.org/0000-0003-2563-773X
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Mora Martínez, Roberto. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-79
Recepción: 29-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: rmoramar@unam.mx

�Vivir a la expectativa en América Latina el
drama histórico y el problema actual
Living to expectation in Latin America the
historical drama and the current problem
Vivre selon nos attentes en Amérique Latine le
drame historique et le problème actuel
Roberto Mora Martínez1

Resumen
En la actualidad, es común vivir a la expectativa, con la esperanza
de que “algo” ha de pasar, para que mejore la situación social.
Pero ello, choca con las circunstancias actuales, bajos sueldos y
escasez de empleo, además de que la vida actual está en peligro de
desaparecer. Percepción de futuro que se combina con una visión
bíblica. Así, como con un sinnúmero de profecías de diferentes
personas. Por ello, es importante promover la apropiación del
mundo, por parte de las mayorías. De ahí la importancia de la
interculturalidad, trabajo que se está llevando a cabo en América
Latina.

1
Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Investigaciones
sobre América Latina y el Caribe, México.
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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

Palabras clave

Expectativa, Identidad, Existencia, Historia. Interculturalidad,
Biblia.

Abstract
Currently, it is common to live in expectation, hoping that
“something” will hapen so taht the social situation improves. But
this clashes with the current circumstances, low wages and job
shortages, in addition to the fact that current life is in danger of
disappearing. Perception of future that is combined with a biblical
visión. So, as with countless prophecies from different people.
For this reason, it is important to promoteownership of the world
by the majority. Hence the importance of interculturality, work
that is being carried out in Latin America.

Keywords
Expectation, Identity, Existence, History, Interculturality, Bible.

Résumé
De nos jours, il est courant de vivre dans l’attente, dans l’espoir
que « quelque chose » se produise et que la situation sociale
s’améliore. Mais cela se heurte aux circonstances actuelles,
aux bas salaires, à la rareté de l’emploi, ainsi qu’au fait que
la vie actuelle risque de disparaître. Il s’agit d’une perception
du futur combinée à une vision biblique de la vie, telle que
cela est révélé dans d’innombrables prophéties émanant de
différentes personnes. C’est pourquoi, Il est important de
favoriser l’appropriation du monde par la majorité et de réfléchir
sur l’importance de l’interculturalité, tel que cela se réalise
actuellement en Amérique latine.

Mots-clés
L’Attente, l’identité, l’existence e l’istoire, l’interculturalité et la
Bible.

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Latina el drama histórico y el
problema actual

Introducción

Es importante señalar que estoy consciente de la
importancia que tiene para las personas el vivir a la
expectativa, ya que es una de las tres dimensiones humanas
de la vida actual. Desafortunadamente, la percepción del
futuro es oscura, por la ausencia de empleos con salarios
bien remunerados, sumados a la cercana escasez de agua,
aire limpio, etcétera.
En América Latina, las dificultades actuales se
suman a una equivocada y molesta percepción sobre la
falta de identidad, no sólo de la población, sino también
de intelectuales nacionales y extranjeros, quienes a pesar
del tiempo transcurrido en el que se han presentado
múltiples libros y publicado diversos artículos, aún
persiste la idea, según la cual, el tema de la identidad es
asunto de los pueblos que fueron dominados, debido a que
las expresiones culturales provenientes de otras partes el
mundo se han difundido más que las propias. Idea que
deja al margen a los descendientes de las poblaciones
originarias, que a pesar de todos los embates en su contra,
así como superposiciones culturales, mantienen un núcleo
sólido.
Para ofrecer una orientación sobre dichos equívocos,
abordo el tema de la identidad y junto con éste, su proyección
o construcción a futuro, para lo cual es de suma importancia
considerar la expectativa, ya que la esperanza de que algo
ha de cambiar para el bienestar social es un sentir latente
en la población, a pesar de que los problemas políticos,
económicos y medioambientales, entre otros, presenten un
futuro desesperanzador. De ahí, la importancia de incluir
los problemas de la visión apocalíptica del mundo legada
por la Biblia, ya que tiene hondas repercusiones en el ánimo
de la población.
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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

1 La identidad

Es oportuno iniciar este trabajo con lo que podría
considerarse como parte de las conclusiones, ya que el
venezolano Ernesto Mayz Vallenilla (1925-2015), en su
libro titulado El problema de América (1979), señaló
que desde antes de 1950, en América, específicamente
en la subregión que ahora denominamos Latina, se tenía
la intención de consolidar una cultura original. Así, lo
atestigua el trabajo del uruguayo José Enrique Rodó (18711917), en su libro titulado Ariel (1900), en donde formula
un llamado a la juventud para que retomase las expresiones
culturales que les eran propias, ya que debido a la conquista
hispana comenzó la imposición de hábitos y costumbres,
así como de religión, que alejó a las naciones originarias de
sus expresiones culturales. Ello motivó la nordomanía, esto
es la aceptación de las creaciones culturales del Norte del
continente, como si fueran mejores que las propias.
También es dable citar el trabajo del chileno Francisco
Bilbao (1823-1865), El evangelio americano (1910)
que fue destinado a dotar, principalmente, a la juventud
latinoamericana de un libro que expusiese los ideales
políticos de libertad y republicanismo, en contra de las
tendencias arcaicas heredadas por España y el catolicismo.
De tal modo que, en las ideas expresadas por Bilbao, se
brinda el impulso necesario para consolidar naciones
pujantes, destinadas a forjar, en igualdad, el mundo en el
que se vivía. Así, de estos y otros autores, Mayz Vallenilla
se valió para expresar lo que en su opinión eran las tareas
de los latinoamericanos. En primer lugar, que no debían
considerarse como menesterosos de identidad, como
indefinidos ante los demás seres humanos, debido a que:
La originalidad de nuestras creaciones no la
alcanzaremos desvirtuando nuestro modo de ser
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Latina el drama histórico y el
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actuales —yendo de alguna manera en contra de
nuestra propia historia de criollos— o proyectando
ser de una manera radicalmente nueva o novedosa.
Esto no pasaría de ser un programa a priori,
intelectual o teórico, pero en forma alguna un
genuino quehacer cultural que nazca preñado de
fuerzas verdaderamente originales y libérrimas.
El único recurso que queda para ser originales y
originarios en las creaciones es entregarnos a vivir
lo más auténticamente posible2.

Con esta base señaló que
El ser latinoamericano no puede revelarse por obra
de un discurso. El ser se revela pacientemente
en la historia, en lo cotidiano familiar, social, a
nivel nacional y regional. Como americanos que
somos nuestro “ser” tiene ya, en cada caso, una
comprensión originaria de América en la que se
halla implícito el sentido del ser “nuevo” –original–
de este “Nuevo Mundo”. Dejar que el sentido del
ser original de América venga a la luz mediante
la analítica existenciaria de nuestra preontológica
comprensión de seres-en-un-nuevo-Mundo... He
aquí el cambio a recorrer a lo largo del tiempo y de
la historia: la historia original de América.3

Por lo expuesto, entonces se entiende que la identidad
se experimenta a diario, es la cultura en todo lo que ello
implica. Es cierto que amplios sectores de la población
desconocen datos históricos, así como personas relevantes,
lugares o centros de interés mundial, etcétera. Sin embargo,
2
Ernesto Mayz Vallenilla, “El problema de América,” en Latinoamérica, Cuadernos de cultura Latinoamericana (México: CCyDEL/UNAM, 1976), 7
(Fragmento).
3
Mayz Vallenilla, “El problema de América,” 8-9 (Fragmento).
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Latina el drama histórico y el
problema actual

ello no es desconocimiento de la identidad, sino falta de
preparación que contribuye a complementar la formación
social que les permite integrarse a las diversas actividades
necesarias para mejorar el propio nivel de vida y con
tendencia a mejorar la convivencia social.
Así, continuando con las ideas de Mayz Vallenilla,
ya somos latinoamericanos con cultura propia, aunque ésta
tenga herencias de otras. Empero, al considerar el papel que
ha jugado la conquista y la condición de subalternidad a
la que se ha sometido a la población de Latinoamérica, es
posible decir que dicho rol no gusta a los latinoamericanos,
por lo que se quiere cambiar, transformar en algo mejor.
Sin embargo, ello es muy distinto a señalar que se carece
de identidad.4 Por ello, se tiene la tarea de iluminar nuestra
comprensión sobre el mundo en el que vivimos, iniciando
por lo que ya nos es propio, esto es la historia y las
expresiones culturales. En este sentido, no se debe continuar
con la búsqueda de alguna originalidad, ya que, de acuerdo
con el filósofo venezolano, ello sería lo menos original del
mundo, porque implica vivir en continua insatisfacción.
Por tanto, se vive a la expectativa, esto es con la
esperanza de conseguir algo que, por lo tanto, se desea y
no se tiene. Se olvida que en lo que destella la originalidad
del americano, es en su temple de conciencia de habitante o
morador de un nuevo mundo. Así, se trata de un haz de actos,
en los que descuella, de manera fundamental, la expectativa
de lo venidero. Así, yendo un poco más allá, entonces es
dable decir que, en términos generales, el latinoamericano
4
No está de más señalar que el debate continuó en otros términos, por
ejemplo, autores como Leopoldo Zea (2001), proponían aceptar las asimilaciones culturales que ya se habían producido y por otra parte, Augusto Salazar
Bondy (1982), señaló que sólo superando la dependencia económica, política,
educativa, etcétera, de la que se era objeto es como se podía llegar a tener una
cultura y filosofía originales.
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problema actual

no vive su presente de una manera responsable, esto es
asumiéndolo, por lo que entonces se proyecta al futuro. Por
ello, Mayz Vallenilla se plantea la pregunta: “En efecto, ¿es
que por vivir de Expectativa... no somos todavía? ¿O será, al
contrario, que ya somos... y nuestro ser más íntimo consiste
en un esencial y reiterado no-ser-siempre-todavía?5
El filósofo venezolano se pregunta sobre ese no ser
siempre todavía, ¿puede concebirse como un simple no
ser, ya sea físico o histórico? En la respuesta señala que
más bien se ignora en qué se basa lo nuevo del mundo de
los latinoamericanos. Por ello, al desconocerse los rasgos
ontológicos del ser histórico americano, no se vive en
plenitud y autenticidad. En conseciencia, ello ya es signo
de una conciencia que busca autorrevelarse, en la cual se
fue imponiendo una expectación de lo advenidero, lo cual
brotó de la relación del morador con su mundo entorno.
Mayz Vallenilla se pregunta si ¿por vivir en
expectativa, es que no somos todavía? Para responder,
señala que junto a otros temples prospectivos6 como la
sospecha, la curiosidad y el presentimiento, la expectativa
trasciende lo presente para constituirse en una previsión de
lo porvenir. Puedo decir que los latinoamericanos a pesar
de no tener plena consciencia de los rasgos ontológicos,
viven cotidianamente su identidad. Empero, un dato de
suma importancia es que para Mayz Vallenilla, lo presente
no es meramente lo actual, ya que hay por lo menos tres
características: 1) una presencia de lo pasado, 2) una
presencia de lo actual y 3) una presencia de lo advenidero.
Así, el ser humano no es un ente condenado a vivir en lo
actual, debido a que es un ser que también vive pre-siendo,
5

Mayz Vallenilla, “El problema de América,” 13.

6
Esto es, en tanto estudio de las causas sociales, económicas, científicas
y técnicas que aceleran el cambio y la evolución del mundo moderno.
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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

que aparece en su conciencia como “un no ser siempre
todavía”. No está de más apuntar que esta última frase,
merece más desarrollo.
En primer lugar, la expectativa realiza en los
sujetos un acto de prevención de lo porvenir sobre lo que
posiblemente llegará a ser, pero es posible que aquello que
se esperaba, resultase en algo completamente diferente y
el resultado, podría ser considerado por algunos, como un
engaño o farsa. Empero, cuando se sabe que pueden ocurrir
transformaciones en aquello que se esperaba, entonces ya
no hay engaño.
La expectativa se relaciona estrechamente con
el presentimiento, la sospecha y la esperanza. Pero
no debe sucumbir a la ilusión de creer que es capaz de
seleccionar aquella realidad que se aproxima, por ello
sólo debe aguardar lo que adviene y, por ello, coloca al
ser humano en la posibilidad de estar listo o preparado
para enfrentarlo, sea lo que sea, lo que en resumen es la
conciencia del acaecer de un Nuevo Mundo. Por ello, la
propia comprensión de su existencia se la revela como
un “No-ser siempre-todavía”: síntoma inequívoco de ser
esencialmente “Expectativa”7.
Así, en opinión del filósofo venezolano, ese no ser
todavía es una falsa perspectiva, ya que la duda es testimonio
de un ser en plenitud y ya existente. Por ello señala que
“Nuestro ´ser´, antes que un ´no ser´, es plenamente ´ser´
y no ser tal (pero ex-tasiado en el Advenir por obra de una
fundamental Expectativa) constituye un siempre y reiterado
´no-ser-siempre´, siendo, sin embargo, ya, en absoluta
plenitud”8.
7

Mayz Vallenilla, “El problema de América,” 20.

8
Mayz Vallenilla, “El problema de América,” 21.
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Latina el drama histórico y el
problema actual

Es oportuno comentar que aquello que advenga no
debería esperarse ni para bien ni para mal, sin sentirnos
capaces de escrutar en su concreto contenido. De ahí que
sea erróneo confundir la expectativa con la esperanza. Por
ello, es sólo una ilusoria hipótesis aquella que adscribe a la
existencia de los latinoamericanos un destino mesiánico o
de provechoso y fructífero porvenir.
Uno de los primeros aspectos que el latinoamericano
debe cumplir en su expectativa es la de no dejarse engañar,
ya que, si se piensa en América Latina como el reino del
futuro, por sus grandes riquezas, es oportuno recordar que
también éstas son ambicionadas por las grandes potencias.
Por ello, se debe contar con lo fortuito y tratar, en la medida
de lo posible, de dominarlo, y si no completamente, si lo
mejor posible. Así, el estar preparado es una forma de acción.
Para Mayz Vallenilla es falso partir de la premisa de
que ese “no ser siempre todavía sea su expectativa”, pues
ello implicaría que algo le falta, pero no es un ser carente;
sin embargo, como se indicó, no debe dejarse seducir por la
esperanza debido a que nada augura el incremento de valores
positivos. Por tanto, el estar preparado para cualquier tipo
posible de engaño debe ser la base de su acción, ya que para
Mayz Vallenilla la existencia tiende al conocimiento de lo
más interno de su posibilidad de ser y eso es a lo que se ha
dedicado el latinoamericano.
Finalmente, este autor señala que la originalidad del
americano está encubierta, por ello hay que descubrirla, en
el sentido de destaparla, des-ocultarla, no de inventarla, ya
que consiste en una diversa forma de comprender el Ser, esto
es, una experiencia ontológica que brinda la comprensión a
la cual se le puede denominar como de “Origen”, en tanto
que permite descubrir y esclarecer esa peculiar experiencia
del Ser, lo que constituye el germen de una filosofía original.
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problema actual

En este sentido, un dato que no se debe soslayar es que
Latinoamérica es un verdadero crisol de razas y culturas.
En dicho crisol está la base o el sustento de la
creatividad con la que se vive en el presente, empero, no
hay que dejar de lado a los descendientes de las naciones
originarias, quienes continúan enriqueciendo los marcos
culturales heredados, ya que así, han podido avanzar sobre
la dominación y las imposiciones que iniciaron con el arribo
hispano a estas tierras. Así, hay formas culturales que se han
adoptado y adaptado en casi todas las poblaciones. Por ello,
complemento el tema de la expectativa con la concepción
de Reinhart Koselleck, de quien retomo dos tipos de
expectativa: 1) La que forma parte de una concepción
religiosa que además se entremezcla con otras tendencias
como la parapsicología y la clarividencia y 2) La que se
está forjando con la acción de las poblaciones emergentes.
1.1 Experiencia y expectativa
En primer lugar, es oportuno recordar que en América Latina
no carecemos de identidad, sino que hay que esclarecer la
que tenemos, pues si bien es cierto que se vive con ella
a diario, ello no implica que se tenga conciencia plena
de la riqueza que contiene, con base en la cual es posible
impulsar la acción que permita los cambios adecuados para
mejorar la propia existencia. No obstante, como se señaló,
lo que adviene por lo general no es lo que se proyecta; por
tanto me pregunto, ¿cómo se constituye la expectativa?
Respondo con el trabajo de Reinhart Koselleck,
titulado: “&lt;&lt;Espacio de experiencia&gt;&gt; y &lt;&lt;horizonte de
expectativa&gt;&gt;, dos categorías históricas” (1993), cuyo
propósito principal es señalar que las nociones de pasado
y futuro, son insuficientes en lo referente a lo que está por
venir. Por ello apunta Koselleck que “la experiencia y la
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expectativa son dos categorías adecuadas para tematizar el
tiempo histórico por entrecruzar el pasado y el futuro” 9.
Pero esto implica saber que el pasado, como presente en la
conciencia, ya es distinto a considerar el futuro.
Para explicar su propuesta Koselleck señala que,
únicamente, cuando se es capaz de abarcar con una sola
mirada una larga serie de datos, sin confundirlos con un
petulante todo organizado, como si lo que se observa
hubiese sido preconcebido, entonces es posible percibir
la concatenación de lo pasado con lo futuro, por lo que
es viable construir un pasaje histórico con el recuerdo y
la esperanza. No obstante, es importante enfatizar que una
expectativa abarca más que sólo la esperanza, como ya se
había señalado con May Vallenilla, debido a que también se
debe incluir el pasado. Tómese en cuenta además que para
el historiador alemán se debe considerar a la experiencia
debido a que ello permite profundizar más que en el sólo
recuerdo, ya que nunca se podrá deducir una expectativa sólo
de un pasado, esto es, sin considerar sucesos adyacentes. En
este sentido, ambas constituyen el conocimiento histórico
que implica una relación interna entre lo pasado y lo futuro.
Un dato a tener en cuenta es que experiencia y
expectativa contienen distintas connotaciones, por lo que
se desenvuelven y se experimentan de diferente manera.
Ello es así porque la experiencia es un pasado presente,
cuyos acontecimientos pueden ser recordados. Empero, es
preciso considerar que profundizar en el conocimiento del
pasado, implica transformar la visión de la expectativa. En
este sentido, Koselleck anota:
9
Reinhart Koselleck, “´Espacio de experiencia´ y ´horizonte de expectativa´, dos categorías históricas,” en Futuro pasado. Para una semántica de los
tiempos históricos, ed. Reinhart Koselleck (Paidós: Barcelona, 1993). http://posgradocsh.azc.uam.mx/cuadernos/induccion/KoselleckAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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En la experiencia se fusionan tanto la elaboración
racional como los modos inconscientes del
comportamiento que no deben, o no debieran
ya, estar presentes en el saber. Además, en la
propia experiencia de cada uno, transmitida
por generaciones o instituciones, siempre está
contenida y conservada una experiencia ajena. En
este sentido, la Historia se concibió desde antiguo
como conocimiento de la experiencia ajena10.

Por otra parte la expectativa es la vida por realizar, es
un futuro proyectado desde el presente, así aquello que se
aguarda se puede extender desde minutos hasta siglos, es
un tiempo indefinido e impersonal. En ella se combinan la
esperanza y el temor, deseo y voluntad, así como un análisis
racional, entre otros factores. Empero, señala Koselleck
que la expectativa se descompone en una infinidad de
trayectos temporales diferentes. Por ello, emplea la noción
de horizonte de expectativa, ya que así se expone aquello
que no está fijo, que se aleja en cuanto quien lo busca se
aproxima.
Para Koselleck, las circunstancias, situaciones o
consecuencias de las acciones de las que se compone la
expectativa, no causan sorpresa cuando ésta se realiza. Sólo
sorprende cuando acontece algo que no se esperaba. Dicha
ruptura ofrece una nueva experiencia. Por ello, “la tensión
entre experiencia y expectativa es lo que provoca de manera
cada vez diferente nuevas soluciones, empujando de ese
modo y desde sí misma al tiempo histórico”11. Así es como
surge el análisis de los pronósticos ya que su verosimilitud
no sólo se debe a lo que se espera que suceda, sino también
10
Koselleck, “´Espacio de experiencia´ y ´horizonte de expectativa´, dos
categorías históricas,” 338.
11
Koselleck, “´Espacio de experiencia´ y ´horizonte de expectativa´, dos
categorías históricas,” 342.
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a lo que es inesperado, incluso lo inverosímil. Se debe tener
en cuenta que en todo presente hay diversas expectativas
interrelacionadas; además, a nivel social hay que contar
la información difundida que, junto con las innovaciones
principalmente en materia de ciencia y tecnología, producen
una serie de expectativas que no se pueden organizar
fácilmente ya que la velocidad de las invenciones no permite
organizar una visión duradera del mundo.
Por otra parte, ya que se argumenta a nivel social,
puedo agregar que, a nivel mundial, en las posibles visiones
resultantes no se han considerado a todas las poblaciones
de humanos y animales, así como a sus espacios naturales,
lo cual es el objetivo de trabajos como los de este tipo.
En otras palabras, en las percepciones futuristas sólo se
incluye a un determinado tipo de personas y se excluye
a otras, generalmente a las mayorías de las poblaciones
más pobres y, en el caso de América Latina a los grupos
descendientes de las naciones originarias. Por ello, en este
trabajo se abordan dos tipos de expectativa a las que puedo
denominar recurrentes, 1) la visión apocalíptica del mundo
y, 2) la experiencia de horizonte que es el resultado de las
propuestas interculturales, la cual se ha desarrollado en
América Latina. No está de más señalar que esta última ha
dado lugar a una propuesta de ética intercultural.
2 Expectativas en América Latina
Para abrir espacio a las expectativas señaladas, es necesario
apuntar brevemente la experiencia histórica de América
Latina, la cual se ha caracterizado por las luchas de conquista,
dominación y sojuzgamiento de unas poblaciones sobre
otras, en donde se dio un proceso de imposición cultural y
religiosa. En esta última, a pesar de las promesas de inclusión
en una vida ultraterrena, en ésta, es decir en la terrenalidad,
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se aprecia una exclusión de los beneficios que ha generado
el conjunto de la humanidad. Ello se debe al pensamiento
de una superioridad racial, que quienes la defienden, opinan
que se manifiesta en la ciencia y tecnología, e incluso en la
moral, ya que este ámbito del comportamiento humano lo
relacionan con la concepción religiosa. Ejemplo de ello, es
que históricamente, las invasiones llevadas a cabo por los
Estados Unidos hay una incesante búsqueda del anticristo o
la bestia 666, por ello, como lo señala Jaime A. Prieto, uno
de los autores cuyas ideas tuvo presente el Presidente de
los Estados Unidos George W. Bush, es Tim LaHaye, cuyo
trabajo intelectual lo destinó a analizar la profecía bíblica
de la segunda venida de Cristo.
La Haye, junto con otro autor Jenkins, consideraron
el surgimiento económico de Irak como el resurgimiento de
Babilonia, ciudad que tenía que ser destruida para que el
reino de dios se levantase. Por ello Prieto apunta:
El gobierno sangriento y dictatorial que impuso
Sadam Hussein en Irak, y sus intereses expansionistas
que le llevaron a la guerra contra Irán, a la invasión
de Kuwait y a poner su mirada conquistadora en
los Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita, Siria
y Jordania no pasó desapercibido por LaHaye y
Jenkins. Considerando estas características de
Sadam Hussein, LaHaye y Jenkins lo llegaron a
designar como el nuevo Nabucodonosor y “siervo
de Satanás”12.

En este sentido, no está de más señalar que la
búsqueda del anticristo, es un tema que no debe dejarse
12
Jaime A. Prieto Valladares, “La gran tribulación premilenarista: Análisis del enfoque bíblico de los fundamentalistas a la guerra del gobierno de Estados Unidos contra Irak,” Sebila (2003) https://repository.globethics.net/bitstream/handle/20.500.12424/207615/VP231-5.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y
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de lado por parecer absurdo, debido a que hay personas
quienes lo consideran una realidad. Así, la posibilidad de
una tercera guerra mundial no sólo implica concepciones
económicas y políticas, sino que también se deben incluir
posturas religiosas. De ahí que las expectativas sobre el
final de la civilización actual no sea un tema sencillo. Como
un ejemplo de lo escrito, es oportuno citar la investigación
de Asael Mercado y Gilberto Enríquez, quienes destacan
que en la primera década del siglo XXI, se forjó una nueva
élite del poder que se denominó “Los amos del universo”,
personas que han convertido a los Estados Unidos y otros
países en departamentos de sus estructuras corporativas,
quienes “presentan un perfil mesiánico religioso que se
puede sintetizar en su esencia como los predestinados por
Dios y su destino manifiesto para “salvar a la humanidad” de
las garras del socialismo [y de otras religiones] imponiendo
su racionalidad destructiva y colonizadora”13.
Entre los datos que aportan Mercado y Enríquez, es
oportuno citar el caso de los Bush, quienes tenían como
arma a los Think tank, compuestos de diversos pensadores
provenientes de los centros de elaboración de estrategias
de control de los interese mundiales. Por otra parte, se
cita a Michael Gerson quien elaboraba los discursos de la
Casa Blanca (2001-2006), quien creyó en un inminente
apocalipsis, la aparición del anticristo y el regreso del
mesías, por lo que organizaba círculos de lecturas de la
Biblia en donde participaba todo el personal de la Casa
Blanca. “Sin embargo, y después de leer la Biblia se van
a atender al salón oval de la Casa Blanca los negocios
turbios que los vinculan a las guerras más sangrientas de
13
Asael Mercado y Gilberto Enríquez Esquivel, “El ocaso de la política
trasnacional y el auge de los olvidados,” Espacios públicos 9, no. 17 (febrero,
2006). https://www.redalyc.org/pdf/676/67601712.pdf
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la humanidad, habría que preguntarse si están adorando a
Dios o a Satanás”14.
No está de más señalar, y enfatizar, el hecho de
que hay personas que se toman las predicciones bíblicas
como realidades que deben acontecer, por lo que su trabajo
consiste en ir preparando el terreno para encontrarse en la
mejor posición posible para lograr el triunfo y, claro, para
ello es necesario considerar cualquier situación contraria
a sus intereses que, además, pudiese salirse de su control,
como una amenaza del inicio de las batallas que deben
llevarse a cabo para el triunfo de Dios.
2.1) La expectativa del final de los tiempos
En la época moderna aumenta la diferencia entre experiencia
y expectativa debido a los cambios tecnológicos. En
efecto, las visiones del mundo eran más estáticas debido
a la velocidad que transcurrían las modificaciones. De
ello señala Koselleck un interesante discernimiento de la
percepción ligada al ámbito religiosa en la que apunta:
Mientras que la doctrina cristiana de las
postrimerías —o sea, hasta mediados del siglo XVII
aproximadamente— limitaba inalcanzablemente
el horizonte de expectativas, el futuro permanecía
ligado al pasado. La revelación bíblica y su
administración eclesial entrecruzaron la experiencia
y la expectativa de tal modo que no podían
separarse15.

14
Mercado y Enríquez, “El ocaso de la política trasnacional y el auge de
los olvidados,” 217.
15
Mercado y Enríquez, “El ocaso de la política trasnacional y el auge de
los olvidados,” 344.
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Un dato de suma importancia con relación a la
percepción religiosa, es que no se refieren a este mundo,
sino a la vida ultraterrena. Ello coloca el discurso en el
terreno de las profecías. Sin embargo, señala Koselleck,
si las predicciones no se cumplían no pasaba nada; al
contrario, la expectativa se convertía en prueba de que en la
próxima ocasión ocurriría, incluso aumentaba la certeza de
que así sería. Por ello, con referencia al apocalíptico final
de este mundo, es que cito in extenso a Koselleck, quien
señala:
Nada se perdía cuando resultaba, una vez más, que
no se había cumplido una profecía sobre el fin de
este mundo.
Siempre se podía reproducir una profecía no
cumplida. Aún más, el error que comportaba el
incumplimiento de esa expectativa se convertía
en prueba de que el augurio apocalíptico del
fin del mundo ocurriría la próxima vez con
mayor verosimilitud. La estructura iterativa de
la expectativa apocalíptica cuidaba de que las
experiencias opuestas quedaran inmunizadas en
el terreno de este mundo. Ex post, atestiguaban lo
contrario de lo que en principio parecían afirmar.
Así pues, se trataba de expectativas que no podían
ser superadas por ninguna experiencia transversal a
ellas, porque se extendían más allá de este mundo.
Esta circunstancia, que hoy es difícil de comprender
racionalmente, se podría explicar también. Desde
una expectativa frustrada acerca del fin del mundo
hasta la siguiente pasaban generaciones, de manera
que la reanudación de una profecía sobre el fin de
los tiempos quedaba incrustada en el ciclo natural de
las generaciones. De este modo, nunca colisionaron
las experiencias terrenales a largo plazo de la
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vida cotidiana con aquellas expectativas que se
extendían hasta el fin del mundo. En la oposición
entre expectativa cristiana y experiencia terrenal,
ambas permanecían referidas la una a la otra sin
llegar a refutarse. Por lo tanto, la escatología podía
reproducirse en la medida y en tanto que el espacio
de experiencia no se modificase fundamentalmente
en este mundo16.

A pesar de lo puntual de la idea expresada por
Koselleck, el contenido fundamental de las profecías
continúa reproduciéndose racionalmente, debido a que la
creencia del final de los tiempos sigue presente. Por ello
abro un espacio de análisis a este tema, ya que constituye
la expectativa de un sector importante de la población en
América latina.
2.2) El mundo apocalíptico
Debido a la actual situación social y ambiental por la que
atraviesa el mundo, es muy frecuente escuchar recordatorios
sobre el final de los tiempos en los que se había vaticinado
la presencia de plagas, enfermedades o pandemias, guerras,
etcétera, ello se puede leer en Mateo 24. 12, en donde se indica
que habrá guerras en las que las naciones y seres humanos
se levantarán contra otras naciones y seres humanos. Por
otra parte, están las predicciones de Nostradamus, en la
que, de acuerdo a varios estudiosos de su obra, para este
año 2022, se había predicho la muerte de algún importante
líder político, lo que motivará desestabilización, pues se
colocará a otro en su lugar que muy posiblemente impulsará
o acelerará los conflictos.
16
Mercado y Enríquez, “El ocaso de la política trasnacional y el auge de
los olvidados,”, 344-5.
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Claro que no huelga señalar que los que creen en la
profecía de Nostradamus están de plácemes, pues como se
sabe la muerte de la reina Isabel II de Inglaterra les dejó un
grato aliciente para continuar, pues ahora se profetiza para el
2026 el fallecimiento de Carlos III17, quien no durará mucho
en el trono, lo cual históricamente se echa de ver como algo
ya acontecido, esto es, que después de un dirigente capaz,
el que le sigue no es tan apto. Como ejemplos, es posible
considerar los casos de la India después de Gandhi, así
como de Sudáfrica posterior a Mandela.
Por otra parte, en la historia de la humanidad no han
cesado las guerras y las pandemias, así como la muerte
de dirigentes políticos. Para no ir tan lejos, el Síndrome
de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), cuyos primeros
casos que se dieron a conocer a nivel mundial fueron los de
Estados Unidos en 1981, sin embargo, “Una de las últimas
investigaciones situó el origen de esta pandemia a principios de
1920 en Kinsasa, actual capital de la República Democrática
del Congo (entonces conocida como Leopoldville), para
luego expandirse por el resto del mundo a partir de los
años 60”18. En este punto es importante relacionar la que
en los años en que apareció el SIDA19. Principalmente en la
década del 90 del siglo XX, estaba en pleno la guerra IránIrak, la cual realmente comenzó en la década del 70. Este
enfrentamiento bélico, posteriormente condujo a la Guerra
del Golfo, la cual se desarrolló entre Kuwait e Irak en la que
17
M.L.C., “¿Predijo Nostradamus la muerte de la Reina Isabel II?” 14 de
septiembre de 2022, en ABC. https://www.abc.es/sociedad/predijo-nostradamus-muerte-reina-isabel-nsv-20220914190337-nt.html
18
Gaceta Médica, “La historia del VIH: cómo el virus pasó del mono al ser
humano,” 12 de enero de 2018, https://gacetamedica.com/opinion/la-contra/lahistoria-del-vih-como-el-virus-paso-del-mono-al-ser-humano-ad1342174/
19
Cf., National Geographic, “El SIDA, origen, transmisión y evolución de
la enfermedad,” actualizado por última vez el 8 de mayo de 2023. https://www.
nationalgeographic.es/ciencia/sida
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intervinieron Estados Unidos y algunos países aliados. En
otras palabras, se relacionó a esta pandemia con las guerras,
como signo del final de los tiempos.
Para consolidar la información que se expone es
oportuno señalar que en la etapa de las secuelas de las
guerras comentadas, en la Primavera del 2009, se dio a
conocer la existencia del virus que fue nombrado como
N1H1, el cual fue declarado como Pandemia mundial, pues
causó en los seres humanos infecciones respiratorias, la
cual no fue severa, incluso en el presente ha sido declarado
como una gripa estacional, pero, su aparición, contribuyó
a la difusión de las predicciones ya señaladas, debido a
que 2010 inició la Primavera Árabe, esto es, una serie de
conflictos sociales que comenzó con la inmolación de un
vendedor ambulante en Túnez, lo que dio lugar a protestas
sociales que llevaron a la renuncia del presidente Zine El
Abidine Ben Ali, quien había gobernado por más de veinte
años. Las protestas pronto se extendieron a otras naciones,
provocando la caída de más dirigentes como Hosni Mubarak
(Egipto), Muamar Gadafi (Libia) y de Bashar Al Asad
(Siria). Acciones que fueron positivas para la liberación de
los pobladores oprimidos, pero se emplearon para reforzar
la idea del final de los tiempos.
Considero que no es necesario relatar más incidentes,
pero sí es importante recordar que las predicciones son
volátiles, es decir, son aplicables a cualquier circunstancia.
Como ejemplo, es posible señalar la imagen de un individuo
que se pone de pie en la banqueta de una avenida transitada
y predice un choque, acción que repite diariamente, de
modo tal que cuando ello ocurre, se autoriza a sí mismo
a indicar que tenía razón ya que sabía que iba a ocurrir;
así, no sería extraño que algunas personas creyeran en sus
palabras formándose un grupo de seguidores.
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Para culminar esta parte, sólo resta señalar que el
equipo de animación de “Los Simpsons”, señaló que “Si
se tiran muchos dardos a una Diana, algunos acabarán
dándole”, esto es, si haces un número amplio de predicciones,
algunas se cumplirán otras no. La expectativa del final del
mundo, dependiendo de los pueblos, puede impulsar hacia
convivencia pacífica entre comunidades. Tal es el caso de
los pueblos emergentes, quienes trabajan cotidianamente
para avanzar sobre la situación de exclusión que han
padecido por poco más de quinientos años. Me refiero a la
propuesta de ética intercultural.
La ética intercultural
En este punto entro al ámbito de la expectativa que
he venido trabajando como concepto, y que desde la
experiencia de América en las poblaciones descendientes
de las naciones originarias, ha dado lugar al terreno de la
interculturalidad, así como de una ética intercultural. Es
oportuno señalar, como primer paso, que para Ana Luisa
Guerrero la noción de interculturalismo resulta esencial, ya
que ésta se debería considerar en la construcción de todo
Estado en la actualidad, pues estos deberían reconocer
plenamente los derechos de identidad y autogobierno de los
grupos culturales; es decir, las propuestas de lo que se ha
dado en nombrar como Estado pluriétnico o plurinacional,
el cual estaría comprometido a incorporar y dar solución a
las demandas de los grupos culturales20.
Empero, estos grupos también pueden aportar a la
cultura nacional y por qué no, a la mundial, por ello la
interculturalidad debe atenderse de manera intracultural
20
Ana Luisa Guerrero Guerrero, Hacia una hermenéutica intercultural de
los derechos humanos (México: CIALC/UNAM, 2011), 92
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y extraculturalmente. Por ello es necesaria una ética
intercultural, que de acuerdo con Ricardo Salas Astrain debe
abordar la conflictividad inherente a la desigualdad cultural
y, con esa base, buscar las formas sociales que garanticen
justicia para todos, aunque procedan de comunidades
distintas, lo cual pone en la mesa de debate las dificultades
a la conciliación de diferentes códigos, leyes, normas,
etcétera. Pero de ahí la importancia de la interpelación, sobre
todo cuando se desarrollan en situaciones de asimetría:
entre naciones, grupos o personas.
Para ello es necesario crear espacios para la
convivencia, en los que descentrar las hegemonías culturales
es fundamental, incluso la propia. Así, Salas muestra que
el aporte de esta ética discursiva enfatiza el recambio del
establecimiento de las relaciones con el otro y entre los
otros, debido a que
permite dar cuenta de los diversos sistemas de
exclusión que se han gestado en los ‘mundos de
vida’: una ética intercultural se hace siguiendo una
idea que establece una propiedad analógica entre los
mundos de vida que permita articular ‘identidad’ y
‘diferencia’, ‘pertenencia’ y ‘distancia’21.

En definitiva, el esfuerzo debe estar destinado a la
resolución de problemas a través de un proceso y resultados
que no lesionen, minusvaloren o nieguen los aportes de
alguna de las partes que intervienen. Sin embargo, nos resta
señalar el ámbito religioso, místico de las profecías, que en
la actualidad están presentes, principalmente relacionadas
con el fin de los tiempos.
21
Ricardo Salas Astrain, Ética intercultural. Ensayos de una ética
discursiva para contextos conflictivos. (Re) Lecturas del pensamiento latinoamericano (Quito: Abya-Yala, 2006), 162.
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A manera de conclusiones
En primer lugar, es oportuno preguntar ¿qué es aquello
que no nos gusta de la propia identidad? Como respuesta
a esta interrogante, es necesario señalar que nos seguimos
identificando con la parte atrasada del mundo. Para
ejemplificar esta idea es oportuno citar la experiencia de
la negritud, en Estados Unidos, en donde se ha generado
un pensamiento en el que los afronorteamericanos son
presentados como si fueran gente sucia, delincuentes por
naturaleza, sin mucha capacidad intelectual, etcétera.
Situación que también pervive en Latinoamérica, en donde
todavía se juzga a las personas por el color de piel, sin
olvidar el persistente clasismo.
Así, las mayorías indígenas, hasta el presente, siguen
viendo cuestionadas sus formas de organización social y
política, sus leyes y códigos morales y éticos, a los que se les
da el nombre de “usos y costumbres”. Pero aún más, el resto de
las poblaciones también padecen discriminación por el color
de piel, así a piel más clara, mayor oportunidad de sobresalir.
Una de las tendencias actuales, en periódicos y mensajes en
las redes sociales, en páginas electrónicas, es la de señalar a
personajes que dicen ver el futuro, cuyas predicciones son
nada alentadoras. Clima favorecido por citas a ciertos pasajes
de los libros de la Biblia, las cuartetas de Nostradamus y a
algunas personas quienes afirman que ven el futuro. Lo cual
incrementa la incertidumbre social causada por la falta de
empleos, de escuelas, viviendas dignas, etcétera. Por lo
que, sumando los múltiples problemas sociales, entonces, la
humanidad ya estaría desapareciendo, lo que no es así.
Entonces, el problema de fondo es la mentalidad
o visión del mundo, ya que así es como los problemas
mundiales también nos afectan, por ejemplo las caídas de las
casas de bolsa del mundo, por obra de las guerras, desastres
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naturales, desfalcos, etcétera, así como las soluciones a los
problemas cotidianos. También la percepción del mundo
actual tiene presencia en nuestros imaginarios. Empero, en
lugar de apostar por concepciones de final, considero que
enfocarse en concepciones de construcción y mejoramiento
de la vida, lo que constituye una visión, sino de principio,
por lo menos sí de continuidad y permanencia, lo que está
más relacionado con la vida, esto constituye la preservación
de la existencia en condiciones óptimas.
Por tanto, estar atentos al trabajo que se está llevando
a cabo en diversas comunidades de América Latina, quienes
trabajan cotidianamente para avanzar en la solución de los
problemas que los aquejan, aunque ello sea despacio, es
mejor, que estar esperando un final de los tiempos cuyo
terreno, está siendo preparado por los dirigentes de otras
naciones, con el objetivo de obtener ventajas sobre el resto
de las poblaciones, como es el caso de las latinoamericanas.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 188-212

�Vivir a la expectativa en América
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problema actual

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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 188-212

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/

El sentido común y la enseñanza de la Lógica a
finales del Siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana
Common sense and the teaching of Logic at the end
of the 19Th century in México restoring confidence
in daily reflection
Le bon sens et l’enseignement de la Logique á la fin
du XIX siècle au Mexique restaurer la confiance dans
la réflexion quotidienne
Benjamín Panduro Muñoz
https://orcid.org/0000-0002-7595-7267
Adriana Elizabeth Mancilla Margalli
https://orcid.org/0009-0006-3215-1892
Omer Buatu Bantubenge
https://orcid.org/0000-0002-0639-4413
Universidad de Colima
Colima, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Panduro Muñoz, Benjamín. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-84
Recepción: 02-10-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: omerbuatu@ucol.mx bpanduro@ucol.mx
adrianamancilla@ucol.mx

�El sentido común y la enseñanza de la
lógica a finales del siglo xix en México
devolviendo la confianza en la reflexión
cotidiana1
Common sense and the teaching of logic at the end
of the 19th Century in Mexico
Le bon sens et l’enseignement de la logique à la fin
du xix siècle au Mexique Restaurer la confiance
dans la réflexion quotidienne
Benjamín Panduro Muñoz2
Adriana Elizabeth Mancilla Margalli3
Omer Buatu Bantubenge4

Resumen
Se pretende mostrar que, en los debates sobre los libros de
texto para enseñar lógica durante el porfiriato, se argumentó y
defendió la idea del sentido común en una forma muy similar a la
1
Investiación realizada en el Cuerpo Académico Filosofía de la Convivencia, UCOL-CA-66.
2

Universidad de Colima, Colima.

3

Universidad de Colima, Colima.

4
Universidad de Colima, Colima, líder de CA.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 163-187

216

�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

utilizada en la práctica filosófica que se realiza en la actualidad.
Varios profesores de la Escuela Nacional Preparatoria usaron
ese concepto para reclamar ante la visión elitista del positivismo
mexicano; para hacer notar que existe relación entre la ética y
la lógica, las actitudes y la convivencia dentro de la formación
humana. Dicha argumentación, ideas y conceptos constituyen
una justificación para la práctica filosófica como ejercicio
necesario y fundamental para el desarrollo de las personas.

Palabras clave
Práctica filosófica, sentido común, Porfiriato.

Abstract
It is intended to show that, in the debates about textbooks to
teach logic during the Porfiriato, the idea of ​​common sense was
argued and defended in a very similar way to the one used in
the philosophical practice that is carried out today. Concept
approached by several professors of the National Preparatory
School to protest against the elitist vision of Mexican positivism;
to note that there is a relationship between ethics and logic,
attitudes and coexistence within human formation. Said
argumentation, ideas and concepts constitute a justification for
philosophical practice as a necessary and fundamental exercise
for the development of people.

Keywords
Philosophical practice, common sense, Porfiriato.

Résumé
L’objectif de ce travail est de montrer que, dans les débats sur les
manuels pour enseigner la logique au cours du Porfiriato, l’idée
de bon sens a été argumentée et défendue d’une manière très
similaire à celle utilisée dans la pratique philosophique menée
actuellement. Plusieurs enseignants de l’École Préparatoire
Nationale ont utilisé ce concept pour se plaindre de la vision
élitiste du positivisme mexicain. Il faut noter qu’il existe une
relation entre l’éthique et la logique, les attitudes et la convivialité
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 213-236

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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

au sein de la formation humaine. Cette argumentation, ces
idées et ces concepts constituent une justification de la pratique
philosophique en tant qu’exercice nécessaire et fondamental
pour le développement des personnes.

Mots-clés
Pratiques philosophiques, bon sens, Porfiriato.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 213-236

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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

Introducción

La sociedad de la información ha sido una idea acariciada
por la globalización de las tecnologías de la información y la
comunicación desde los 80s del siglo pasado. Sin embargo,
no ha cuajado bien tal pretensión, pues no se ha logrado
propiciar la creatividad, reflexión, crítica y discernimiento
de la información de manera palpable. Antes, por el
contrario, el exceso de la información y comunicación, en
muchos casos, ha sumergido a las personas en un delirio
de consumo, repetición, imitación, enajenación, banalidad
y fanatismo como nunca se había visto: terraplanistas,
antivacunas, seguidores de trivialidades, supremacistas,
separatistas, terroristas, radicales absurdos, etc. Entonces,
podemos dar por cierto que existen rezagos y hasta desvíos
en la agenda internacional para propiciar una sociedad
del conocimiento y de la información. Esta situación ha
llevado a la sugerencia reiterada por parte de pedagogos,
sociólogos, filósofos de cultivar el pensamiento crítico
que no es otra cosa que ejercitar habilidades de análisis y
evaluación de la información recibida.
Lo anterior muestra la necesidad del diálogo
filosófico en la sociedad de la información. Analistas
de varios campos del conocimiento se han dado cuenta
de la necesidad imperiosa de procesar la información5,
analizarla y criticarla para no dejarse llevar por la corriente
mercantilista, consumista, manipuladora y enajenante, a la
vez de propiciar creatividad en los habitantes de la aldea
global. La antigüedad de la práctica filosófica tendría que
ser suficiente para valorarse y tenerse por una actividad muy
recomendable. Sin embargo, con el paso del tiempo, parece
5
Por ejemplo, consúltese a Noam Chomsky, La Propaganda y la opinión
pública (Barcelona: Crítica, 2002); Edgar Morin, Introducción al pensamiento
complejo (México: Gedisa, 1990), 14-20.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 213-236

�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

la humanidad se siente más razonable, más inteligente y
sabia, por la simple acumulación de conocimientos que
harían la vida más sencilla, eficiente y buena. Por lo tanto,
la interrogante incide más en por qué la reflexión, el diálogo
filosófico, no han permanecido en las prácticas humanas.
Concretamente, nos preguntamos: ¿Por qué la ciencia se ha
quedado con el criterio de verdad y la reflexión humana se
ha rezagado y quedado a expensas de ella? ¿Es porque es
más fácil imitar, dejarse conducir, dejar que otro piense?,
¿por qué el ser humano en gran medida se aleja de las
prácticas filosóficas y se arroja en aquellas donde ya todo
está masticado, digerido, opinado?
Sostenemos que, frente a prejuicios y estereotipos en
contra de la filosofía, la reflexión crítica es indispensable
para un habitante de la aldea global, ya que permite
comprender la vida cotidiana y tomar con criterio decisiones
que favorezcan la convivencia en general a partir del
sentido común, esto es, de una suerte de lógica básica que
hace posible que el diálogo sea razonable, entendible y
comunicable.
1 De la arrogancia del positivismo al sentido
común en México del siglo XIX
A finales del siglo XIX en México, se suscita una polémica
interesante al respecto del criterio de verdad monopolizado
por la ciencia. El positivismo irrumpe como el modelo de
salvación ante una incipiente nación que pretendía salir del
atraso cultural, social, político y económico. Sin embargo,
un grupo de profesores se opone a esta imposición por
considerarla pretenciosa y arrogante, despegada de una
cruda realidad propia de una sociedad en ciernes. Ante
la apropiación del criterio de verdad por parte de los
cientificistas y positivistas, se argumenta el sentido común,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

como un criterio que siempre ha estado en las personas
que pretenden llegar a la verdad a base de reflexión. El
humanitarismo de considerar a todas las personas capaces
de reflexión y razonamiento, contrasta con la visión
excluyente de una gran parte de profesores y funcionarios
públicos.
En la práctica filosófica, el sentido común es
constitutivo de la razón práctica, y en este sentido es
considerado de vital importancia para fundamentar el
quehacer discursivo como ejercicio de reflexión crítica.
Oscar Brenifier lo considera como una recuperación del
sentido razonado, una especie de lógica básica6 que hace
posible darle seguimiento a una inquietud o pesquisa. En
los textos y prácticas de este persistente filósofo se aprecia
el anhelo de Séneca, cuando sostenía en las cartas a Lucilio
que la misión de la filosofía es la de desarrollar el sentido
común7. Justo esa es la sensación de participar en una
actividad del Profesor Brenifier: habilitar ese gusto por dar
y darse cuenta del proceso lógico cuando se abre un espacio
de diálogo.
El sentido común es un término ambiguo y en el
mejor de los casos analógico, pues en parte se entiende
igual y en parte no, mientras tanto existen diferentes usos
según las áreas de abordaje y las circunstancias. Algunos
lo entienden en la modalidad de pre-comprensión acrítica
que se tiene del mundo, idea cercana a una inteligencia
común o popular. Sin embargo, la acepción que se pretende resaltar es aquella que viene del mundo griego donde
se entendía más bien como la conciencia de la percep6
Oscar Brenifier, « Le bon sens est-il commun ? » Diotime, no. 34 (julio
2007) : 21.
7
“Hoc primum philosophia promittit, sensum communem, humanitatem et congregationem.” Séneca. Ep., 5, 4.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

ción8, como criterio y apercepción al mismo tiempo. En
este mismo sentido lo retoma Séneca, Leibniz, T. Reid,
entre otros. Por lo que el sentido común es la capacidad de
tomar conciencia de la realidad y de formarse un juicio de
manera segura. Entonces, no nos referimos a ese concepto
cartesiano consistente en la acumulación del conocimiento sin discernimiento.
En México, el concepto fue abordado por Ezequiel
Chávez y José María Vigil y otros profesores, en
las polémicas que se dieron en la Escuela Nacional
Preparatoria en torno a la enseñanza de la lógica durante
los últimos 20 años del siglo XIX. Por su parte, denuncian
que el positivismo no es más que un traje a la medida de
pretensiones y afanes individuales o sectoriales que pugnan
por el poder; que el cientificismo y la falsa argumentación
anti espiritualista son un ataque frontal contra el baluarte
de encuentro social que deben ser los espacios académicos;
señalan que contrariamente a la unidad posmetafísica que
propone Comte, lo que se vive en México es una completa
anarquía, pues de manera dispersa y hasta encontrada, se
defienden tesis excluyentes, completamente enajenadas del
sentido común. Lanzan sus escritos contra la ideología que
se instala en el régimen porfirista, les increpan carecer de
profundidad y de un proyecto común para el cuidado de
la convivencia social en el diálogo y la consideración de
opiniones divergentes9. En este sentido, se puede sostener
que esta visión humanista – espiritualista de los profesores,
enarbola la idea de sentido común como criterio de verdad
y vía metodológica, en la vida cotidiana.
8
El sentido común (Koiné Aisthesis) (Aristoteles, De anima, III, 1, 425
a 14). Hay muchos estudios al respecto, vgr: Deborah Modrak, Aristotle. The
Power of Perception (Chicago: The University of Chicago Press, 1987), Capitulo
3 “The Five Senses and the Common Sense. Perception and Apperception”.
9
José María Vigil, Textos filosóficos (México: UAM, 2005), 123-177.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

La polémica sobre los libros de texto de lógica10
que se dio durante varios años y en diferentes espacios,
eventos académicos y publicaciones (1880 - 1900),
se hizo notoria y aún hoy despierta interés porque
representaba la lucha ideológica más frontal entre
católicos y progresistas11. El cambio de libro que debían
usar los alumnos llevó a debatir a los profesores, mismos
que también eran notables intelectuales, funcionarios o
políticos; esta discusión se dio en el mundo periodístico
con ricas consideraciones sobre la utilidad de la lógica
en la vida cotidiana, su carácter dialógico, su valor en la
formación académica de los alumnos y en la construcción
de ciudadanía. A pesar de la distancia cronológica, la
disputa guarda relación con un tema importante en la
práctica filosófica: el sentido común como criterio y ruta
metodológica en el diálogo efectivo.

10
Charles A. Hale, La transformación del liberalismo en México a fines del
siglo XIX, (México: FCE, 2002) capítulos II y III; Porfirio Parra, Nuevo sistema
de lógica inductiva y deductiva (México: Tipografía Económica, 1903) Discurso
Preliminar, §1, 3.
11
Uso el término progresistas, por la ambigüedad del término Liberalistas. El liberalismo es importante para entender el escenario en el que se desarrollan las propuestas y visiones en la segunda mitad del siglo XIX en México.
Es revelador que en estas circunstancias exista un hervidero de contradicciones:
liberales de nombre, pero de actuaciones fuera de este enfoque; conservadores
que adoptan un discurso seudoliberal; una élite política y económica que añora
la paz y sigue un programa político de orden y progreso, pero que combate
encarnizadamente actitudes contrarias a la tradición; personajes que resulta
complicado ubicarlos en las tendencias políticas y sociales de la época por su
misma aparente indeterminación. Considero que sí es posible sacar en claro
que el liberalismo como ideología logra dar alas a personas con cierta movilidad
social (económica y cultural), que sin bien no dejan de lado sus convicciones
religiosas y culturales, logran madurar desde la ideología imperante una visión
de esperanza para el bienestar social, mediante la educación o las oportunidades
políticas.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

2 El sentido común y la necesidad del dialogo
convivencial
Hay que hacer notar que el sentido común también se
entiende como una necesidad de incorporar el ámbito
cotidiano a la formación de la ciudadanía; en un momento
histórico de suma desigualdad social, los profesores
no pueden dejar de ver la exclusión del mundo de
todos, consideran al cientificismo como una abigarrada
apología de modus vivendi12. Entonces, el sentido común
permite relacionar la categoría de lo práctico, utilitario y
ensimismamiento placentero a fin de contemplar el bien
común y todo el proceso de convertirse en persona. Así
lo sostiene el profesor Chávez de manera explícita, pues
retoma e interpreta la intuición de Sor Juana Inés de la Cruz
(ella la visualiza como el andamio o estructura de toda la
actividad humana: poesía, ciencia, filosofía, tecnología.)
describiendo doce tipos de intuición elementales que
se requieren para el desarrollo de una persona íntegra
y culta. La intuición es un complemento de la razón, sin
lo cual quedaría reducida a pequeña razón o inteligencia
instrumental, en donde sólo aportaría astucia para sortear
problemas prácticos sin ver el ámbito común13.
En esta intuición participa directamente lo bello
que, para Ignacio Manuel Altamirano, al igual que el
profesor Chávez, tiene una función ética, pues al provocar
sentimientos sublimes se llega a una armonía con el entorno
y la alteridad en general, preparando al individuo para
utilizar su libertad en la contemplación de este espacio de
coexistencia que enfoca la filosofía mexicana. Una prueba
12
Resulta hasta comprensible esta polémica dado el antecedente sangriento y desastroso del siglo XIX mexicano.
13
Ezequiel A. Chávez, Obra Filosófica I, (México: El Colegio Nacional,
2002), 244.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

más de esta visión de convivencia fue la defensa del laicismo
durante el porfiriato, argumentando que se debía crear un
ambiente de diálogo con la religión y la ciencia; cuarenta
años después, durante la educación socialista en los años
treinta se opone a la educación “laica” que promovía el
escarnio y ultraje de las creencias religiosas, argumentando
lo mismo, que se perdía la posibilidad de diálogo y reflexión
sobre la religiosidad mexicana. Esta actitud que para muchos
significó una flagrante contradicción, desde la perspectiva
de la filosofía mexicana es una constatación del espacio de
diálogo y convivencia que debe garantizarse por encima de
la violencia y la arrogancia14. Convicción que es acorde con
la promoción de la lógica cotidiana, la certeza de que la base
para una argumentación correcta y bien lograda es la ética,
pues ofrecer buenas y suficientes razones para construir
conocimiento es una cuestión de honestidad intelectual.
Así, los profesores no niegan la importancia del positivismo ni del cientificismo. Sin embargo, se erigen en
contra de su pretensión de constituirse en el único criterio de verdad y de formación de la ciudadanía. Abogan
por una formación integral que posibilite el entendimiento
de la complejidad de la realidad y que la refleje en el área
de conocimiento. En términos de Edgar Morin, diríamos
que buscan un pensamiento complejo que integre todos los
aspectos del conocimiento en la formación de la persona,
en lugar de un aislamiento que provocaría un empobrecimiento. Lo menciona en estos términos: “…El pensamiento
complejo está animado por una tensión permanente entre la
aspiración a un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista, y el reconocimiento de lo inacabado e incompleto
de todo conocimiento”15. En otras palabras, los profesores
14

Chávez, Obra Filosófica I, 278.

15
Edgar Morin, Introducción al pensamiento complejo, (Barcelona: GediAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
225
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

rechazan el reduccionismo y buscan una formación cuidadosa, la cual rinda cuenta de la madurez humana y de su
actuar en la convivencia cotidiana. No es entonces casual
que el profesor Chávez al ocuparse del diseño e implementación de la formación en la Escuela Nacional Preparatoria,
retome libros cuestionados por su ateísmo (como la lógica
de Stuart Mill), y por el otro, propone materias como moral
y psicología tratando de apuntalar todos los aspectos humanos para propiciar un diálogo16, no un adoctrinamiento
sobre el método científico.
El profesor Ezequiel A. Chávez se daba cuenta de
que había una serie de concepciones equivocadas sobre el
uso de la argumentación en los estudiantes. Al respecto,
consideró que la lógica informal era una lógica formal
práctica, es decir, aplicada al lenguaje ordinario con fines
puramente didácticos; tiene cierta razón de ser, pues es un
tipo de lógica destinada a quienes no son especialistas en
ella, es decir, a aquéllos que no estudian los lenguajes y
sistemas formales. De acuerdo con esto, todos los temas de
la lógica formal podrían ser impartidos a través del supuesto
“enfoque didáctico” de la lógica informal. Por otra parte, el
profesor Chávez tenía muy claro que la lógica formal en
sí tiene un derrotero que se justifica por sí mismo. Así lo
muestra, por ejemplo, cuando expone en una nota a pie de
página la inutilidad del trabajo del filósofo Hamilton donde
le dice que no hay necesidad de aumentar el número de
proposiciones por su cantidad y cualidad:
“(...) resulta que de las ocho proposiciones de
Hamilton sólo tienen un real valor las cuatro ya
conocidas A, E, I, O, pero el examen de las 8 y su
sa, 1990), 11.
16
Chávez, Obra Filosófica I, 167-170.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

representación gráfica tienen utilidad para recordar
con exactitud la cantidad respectiva del sujeto y
del predicado y para entender mejor ciertas formas
poco usadas de razonamientos”17.

En consecuencia, esa afirmación muestra la inutilidad
de una reflexión desconectada de la realidad cotidiana. En
este sentido, la economía de la argumentación forma parte
de la sensibilidad con el espacio de convivencia, pues el
sentido de cuidar la expresión implica también evitar los
análisis rebuscados que pueden llegar a complicar más el
análisis sobre la expresión. Y en el caso de la propuesta
de Hamilton, que provee de otras cuatro categorías de
proposiciones con el fin de hacer un estudio lingüístico más
preciso, se justifica la apreciación que se le hace, pues en
efecto, no tiene una función práctica sino analítica, ya en el
rango de filosofía de la lógica.
Ligado a la anterior también, se cuestiona que lógica
informal y razonamiento inductivo sean términos que se
refieren exactamente a lo mismo y que, por ello, al impartir
lógica formal, pero con un enfoque más didáctico que el
tradicional, automáticamente también se estaría enseñando
a pensar de manera científica. Ésta es una situación alejada
de la realidad, pues la ciencia tiene un camino andado con
respecto a su proceder, y la lógica informal tiene a su vez el
precepto de incidir en el lenguaje ordinario para establecer
un vínculo con las cuestiones formales de la lógica. Es
decir, la lógica en general forma parte del sentido común, y
una manera de entender su observancia e investigación es
precisamente con la lógica informal.
17
Resumen sintético del sistema de lógica de John Stuart Mill (con notas
complementarias por el Lic. Ezequiel A. Chávez). En: Chávez, Obra Filosófica I,
273.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
227
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

Incluso se hace notar que en realidad hay una tercera
especie de argumentación que consiste en razonar de lo
particular a lo particular, sin embargo, esto no implica
tirar por la borda la deducción o casarse con la inducción;
la inferencia que realmente logra salir de una cadena
interminable de variables particulares es la deducción, tal
especie de argumentación es en realidad el fundamento de
las otras. Es decir, el razonamiento inductivo no está peleado
con el deductivo, en la práctica cotidiana se enriquecen y
complementan.18
No obstante, es claro que, aunque para pensar de
manera ordenada es necesario razonar, no basta con ello,
sino que se requieren muchas más habilidades y, sobre todo
actitudes,19 tradicionalmente consideradas extra-lógicas,
por ejemplo, la evaluación de las fuentes de información.20
Por eso, enseñar a identificar, analizar, evaluar y elaborar
razonamientos, ya sea formales o informales, no es ni puede
ser igual a enseñar a pensar científicamente y la idea de que
la lógica informal son “lo mismo” no sólo es equivocada
sino, incluso, dañina, pues tiene como consecuencia que
un profesor de lógica crea que ha conseguido algo que
ni siquiera ha intentado. Es decir, no se está viendo el
18

Chávez, Obra Filosófica I, 301-

19
Como vendría a ser importante mucho después en Latinoamérica, resultando todo un debate sobre el pensamiento crítico, como parte del desarrollo de una persona. Véase: J. Passmore, “La enseñanza del criticismo” (en) R.
S. Peter (compilación), El concepto de Educación (Buenos Aires: Paidós, 1969),
293- 320.
20
Normalmente el asunto de la evaluación de las fuentes de la información ha sido considerado algo extra- lógico, pues se considera que la lógica,
sobre todo la formal, únicamente se ocupa de las relaciones sintácticas o abstractas entre entidades cuyo valor de verdad ya se conoce o puede darse como
supuesto. Sin embargo, llama la atención el énfasis que pone el profesor Chávez
en las pruebas cuando son concebidas de manera indistinta rayando en la confusión. Resumen sintético del sistema de lógica de John Stuart Mill, en: Chávez,
Obra Filosófica I, 474.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

razonamiento como parte de la vida cotidiana, sino que se
espera que el contacto con la ciencia afecte al educando
de un proceder metódico, argumentativo y convincente por
contagio; y se deja de lado la preocupación por llevarlo hacia
el conocimiento de la argumentación misma que se da en la
expresión cotidiana. De esta manera, surge una falacia de
falso dilema en la mente del educando y termina creyendo
que todo lo que sabía era falso, considera la tradición y la
sabiduría popular como patrañas. Así es cómo se forma a
personas despegadas de su entorno, creyendo que poseen la
verdad por su roce con la ciencia y considerando lo demás
como cuestionable.
Hay que remarcar que el pensamiento ordenado,
deseable en los alumnos que estudian lógica, no es un
mero conjunto de habilidades o siquiera la suma de todas
las habilidades propias del pensamiento de orden superior
o complejo, sino que, más bien, constituye una actitud o
una serie de actitudes. De la misma manera, el pensamiento
dogmático no es, tampoco, el resultado de una simple falta
o carencia de desarrollo de las habilidades del pensamiento,
sino que supone una postura ante el mundo o hasta una forma
de ser, y comúnmente está ligado a organizaciones sociales
particulares. Más aún, podría decirse que el pensamiento
ordenado y metódico que se considera deseado en los
alumnos supone la posesión y práctica de algunas virtudes
intelectuales, por ejemplo, la honestidad, la modestia, la
tolerancia21, las cuales no se adquieren mecánicamente como
21
En el capítulo con el nombre de “La evolución de la educación mexicana desde sus orígenes hasta 1900”, que Chávez escribió en la obra que dirigió
Sierra: México, su evolución social, explica las reformas hechas a los estudios
preparatorianos que realizó en 1896 en este sentido. También Francisco Larroyo
hace notar que se procura la formación de los adolescentes de manera integral,
cuidando sus capacidades físicas e intelectuales, así como su condición moral y
gusto estético. Véase, Historia comparada de la educación en México, (México:
Porrúa, 1956), 259. De igual manera, Juvencio López Vázquez y Alicia Huerta
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finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

resultado de un ejercicio diario o de algún tipo de gimnasia
mental, sino que se les llega a poseer como consecuencia
de muchos factores personales, sociales e históricos, que no
han podido ser completamente comprendidos o explicados
y mucho menos controlados. Y esto va contra los profesores
que crean o hayan llegado a creer que también enseñaban,
mágicamente, a pensar, pues, en última instancia, afirmaban
estar muy convencidos, para pensar es necesario razonar,
es decir, simplemente “aplicar” la lógica que enseñan. El
problema, obviamente, es cómo el estudiante puede realizar
el salto mortal, por ejemplo, de las inferencias inmediatas a
los ensayos, de la deducción natural al diálogo o de las tablas
de verdad a la toma de decisiones.
Así, la formación de un pensamiento metódico y
ordenado apunta a una finalidad educativa de cualquier
materia, incluida la lógica, pero no sólo de ésta. En efecto,
se puede ejercer el pensamiento en todos los ámbitos de
la vida humana y social, ya sea en el arte, la ciencia o la
política, y no sólo en el caso de los razonamientos o las
relaciones de consecuencia entre portadores de verdad,
pues se puede enseñar a pensar por medio de la literatura,
la historia o alguna otra disciplina.
3 Sobre la confianza en el sentido común como
actitud preponderante
Es interesante que los profesores del bachillerato más
importante de México a finales del siglo XIX recurran a los
textos que en esos momentos estaban siendo cuestionados
Castañeda dicen que el ideal educativo del proyecto de Chávez era la de una
educación integral, física, intelectual, estética y moral. Cfr. Escuela Nacional
Preparatoria. Presentación comparativa de sus planes de estudio de 1868 a 1964.
(Comisión organizadora de los festejos del Centenario de la Escuela Nacional
Preparatoria: México, Junio de 1968).
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confianza en la reflexión cotidiana

(desde el Congreso de la Unión y por algunos profesores
casados intelectualmente con el positivismo) como es el
de la lógica de Stuart Mill, cuando habían sido tachados
de carente de formación moral y hasta promotor de un
intelecto alocado, perverso y pernicioso.22 Esta actitud de
los profesores por exponer a sus alumnos a pensadores
considerados inmorales en México, sólo es comprensible si
se visualiza la confianza en el derrotero del sentido común.
En la Introducción de su libro de Lógica, Mill se
va justo a la yugular del positivismo al cuestionar las
cavilaciones que no estén sustentadas en la evidencia y la
constatación, a pesar de ser un distintivo de esta corriente de
pensamiento. El empirismo tan cacaraqueado por el método
positivista es dejado a un lado para arrojarse en los brazos
del racionalismo de corte más idealista, llegando a proponer
principios y creencias sólo sostenibles desde el ámbito de
la metafísica, como la idea evolutiva del género humano
y la perspectiva aristocrática de la sociedad, cuestiones
que favorecieron la adopción de esta corriente por parte
de las élites económicas y políticas en Latinoamérica justo
después de un pasado colonial.
Menciona Mill que es comúnmente aceptado que la
objetividad de la materia o del espíritu, del espacio o del
tiempo, no sean, de manera elemental, susceptibles de ser
demostradas y, que, si existe algún conocimiento de ellas,
debe ser por intuición inmediata. Chávez así lo reconoce
cuando sintetiza su obra haciendo énfasis en las “verdades
de intuición [...] premisas de las cuales los razonamientos
22
En 1880, durante el gobierno de Manuel González, el ministro de Instrucción Pública, Ezequiel Montes, orquestado por profesores de la ENP quitaron el libro de Lógica de Stuart Mill, precisamente con estas preocupaciones.
Leopoldo Zea, El positivismo en México: nacimiento, apogeo y decadencia (México: FCE, 1968), 134.
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se infieren”23 para hacer notar el proceso adecuado en la
formación de la mente humana.
El filósofo inglés arremete contra los metafísicos
evidenciándolos, precisamente, de creyentes de las
figuraciones de la mente. Esto con obvia dedicatoria a los
positivistas que tenían por cierto cuestiones como la ruta
del crecimiento humano y la bondad de un mundo diseñado
por la razón.
“Our assent to the conclusion being grounded on the
truth of the premises, we never could arrive at any
knowledge by reasoning, unless something could
be known antecedently to all reasoning. (...) But
metaphysicians usually restrict the name Intuition
to the direct knowledge we are supposed to have of
things external to our minds, and Consciousness to
our knowledge of our own mental phenomena”.24

Sí pensamos en el pensamiento inglés, ya desde
Roger Bacon se ha buscado el camino de la experiencia para
llegar a conocimientos verdaderos mediante la intuición
inmediata o la acción de aprehender algo mediante la
experiencia sensible. El hombre debe luchar contra las
causas del error y la ignorancia, evitar las autoridades
inadecuadas, costumbres, prejuicios y saberes ficticios;
sólo de esta manera es posible avanzar en una ruta hacia un
conocimiento cierto y verdadero. Después de Roger Bacon
vinieron otros pensadores ingleses a reforzar esta visión
donde la ruta del conocimiento y el discernimiento sólo
23

Chávez, Obra Filosófica I, 134.

24
John Stuart Mill, System of Logic ratiocinative and inductive. Being a
connected view of the principles of evidence and the methods of scientific investigation (Londres: Longmans, Green, Reader, and Dyer, 1868), 5. Introducción,
§3.
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confianza en la reflexión cotidiana

es posible mediante la experiencia, donde no se entiende
a una persona de ciencia (o culta sin más) que no sepa
emprender el vuelo del pensamiento desde la experiencia
sensible, que no esté preparado para dar razón fehaciente de
sus argumentos y que considere posible la construcción del
conocmiento desde el ámbito de la cotidianidad.
Es de llamar la atención que Roger Bacon no se
queda sólo en la propuesta de una ruta para la ciencia, sino
que cierra en su Opus Maior25 (en la parte séptima) con una
propuesta para el comportamiento que debe ser resultado
de una mente seria, rigurosa, ordenada como hábito en el
desarrollo de las ciencias. Es decir, que ya desde el siglo
XIII, este autor vio el riesgo ético de la mera elucubración
argumentativa tan usual en esta época; insiste en el hábito
de la referencia a la experiencia, lo constatable, no como
mera pedantería, sino como parte de la conducta honesta
de las personas que no pretenden ser espadachines o
mercenarios de la retórica dispuestos a defender o atacar
cualquier posición según les convenga, sino personas con
un proceder honesto.
Esta es la línea que llega a Mill, y a su vez, la faceta
que promueve Chávez al publicar una síntesis de la lógica
de ese autor. La pregunta que surge aquí es: ¿en qué se
ampara el profesor de lógica de la ENP para proponer un
texto antipositivista, en contra de todo un reclamo por parte
de profesores y burócratas preocupados por la formación
moral? Por supuesto que él ve precisamente que la moral
no está peleada con el pensamiento riguroso, como ya lo
hemos abordado, sino que lo implica. También visualiza que
no son las ideas o visiones las que hay que combatir para
enmendar la conducta de las personas, sino las actitudes.
25
Roger Bacon, Opus Maius (Oxford: Clarendon Press, 1900), v 3, Parte
VII.
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confianza en la reflexión cotidiana

No son los pensamientos en sí lo que hace que las personas
sean malas o buenas, sino la condición y perspectiva para
hacerse de ellos.
Es decir que la ruta, el camino y procedimiento
para hacerse de conocimientos sea la preocupación por el
espacio de convivencia. Y esta perspectiva viene aglutinada
con el entendimiento de la intuición como consideración
del entorno: actitud cuidante. Pero una intuición inmediata,
que de repente haga suya la verdad, que caiga fuera de
toda posibilidad de investigación y de razonamiento está
privada de significación filosófica; la separación que Stuart
Mill establece entre lógica y metafísica no es en realidad la
condenación y eliminación de esta última, por el contrario,
y acorde con la intención de los profesores de la ENP, la
lógica debe ser una preparación del entendimiento para
cuestiones más elevadas partiendo del razonamiento que se
da en el ámbito ordinario.
Los profesores de la ENP confiaban en que los
cambios provienen de una germinación en el sistema
educativo y que la psicología y la moral se constituyen en
un arma contra la hegemonía positivista, proponiendo una
estrategia que se ocupa de la condición humana.26 De aquí
la sugerencia de educar a los jóvenes por ser ellos la arcilla
que harían el México que se pensaba en su tiempo: educarlos
en su espíritu, educarlos para hacerlos gente de bien o de
buen actuar. No es que la sociedad, sus requerimientos
y reclamaciones dejaran de ocupar la atención de los
profesores; sin embargo, puede decirse que la preocupación
se centró y canalizó en la búsqueda de alternativas y en la
26
Chávez, “La ley de enseñanza preparatoria. El Sr. Dr. Porfirio Parra y el
Sr. Lic. Don Justo Sierra,” El Mundo, (México: 1897), publicado en: Clementina
Díaz y de Ovando, La Escuela Nacional Preparatoria. Los Afanes y los días 1867
– 1910, (México: UNAM, 1972), 200.
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finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

espera del resultado de un sistema de enseñanza que daría
otro modelo de ser humano, donde la moralidad fuese no
solamente patrimonio social, sino proceso y camino de
crecimiento humano en el ámbito académico. Y para que
este proceso se llevará a cabo sin ser clase de religión,
entonces se procede a confiar y dar por seguro el camino
del sentido común, pero no como como un manual, sino
como resultado de la práctica en diálogo.
Por su parte, el profesor José María Vigil, nos muestra
también su esperanza en el discernimiento en la práctica del
diálogo. “(…) si pudiésemos discernir con la precisión, que
solo puede ser el fruto de largos estudios, los elementos de
bien y mal que nos ofrecen en confusa mezcla, para distinguir
hasta dónde llegan las necesidades legítimas y hasta dónde
comienzan las aspiraciones absurdas, estamos persuadidos
que cesaría por encanto ese misterio que hoy nos abruma,
y que haciendo lugar a esperanzas bien fundadas, podría
emprenderse la obra fructuosa de nuestra regeneración, con
la confianza del que sabe el fin al que se dirige.”27
Al respecto, el profesor Chávez hace alusión a las
polémicas, charlas, simposios y eventos que se llevaron a
cabo a fin de pulir el sentido común: “Sin ellos, sin cuanto
ellos nos han hecho sentir, pensar, querer y hacer, no sería yo
quien espiritualmente soy, ni lo habría sido nadie que haya
desempeñado algún papel constructivo de la nacionalidad
mexicana”.28 Con esto se muestra el carácter común y
convivencial del camino que se propone.
27
José María Vigil, “Necesidad y conveniencia de estudiar la historia patria,” Recopilado en Juan A. Ortega y Medina, Polémicas y ensayos mexicanos en
torno a la historia (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1992),
269.
28
Sergio López Ramos, Historia de una psicología: Ezequiel Adeodato
Chávez Lavista (México: Plaza y Valdez, 1997), 301.
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confianza en la reflexión cotidiana

Así pues, usar el criterio como método filosófico es
fundamental, básico y general a la vez; el sentido común
entendido así consiste en el camino de la razón como ruta
hacia la verdad partiendo siempre del ámbito cotidiano, sin
escindir la realidad en lo verdadero y lo falso, sino más bien
en aceptar que ella es racional y la razón puede dar cuenta
de ella. Parece un camino obvio, pero ya en la práctica es
fácil percatarse de lo complicado que resulta, pues siempre
existen fuerzas subjetivas, particulares, intereses específicos
que irrumpen en esa ruta de la razón hasta dejar muchas
veces en la zozobra al caminante del entendimiento.
Conclusión
El punto de partida de esta averiguación ha sido el sentido
común como convivencialidad, como rasgo distintivo,
propio del ser humano, el cual lo hace capaz de expresarse
con propiedad, de ser social y educado en un Estado de
derecho y por lo tanto, no sólo racional sino razonable29.
Sin embargo, la convivencialidad no es un rasgo natural
ni esencial ni necesario filosóficamente hablando; es más
bien una condición deseable sin la cual la violencia se
hace presente en todas sus facetas: exclusión, segregación,
dominación, colonización, clasismo, racismo, machismo,
etcétera. Irónicamente, cuando se cree en una definición
del ser humano y a partir de ella se explica la socialidad,
argumentando que se es social desde la familia, esencia,
historia o naturaleza, se fortalece el discurso de violencia30,
29
Es decir, más allá de un comportamiento instrumental y egoísta basado
en el establecimiento de medios y fines; hablamos de un estadio que trasciende
la sola preocupación por el bienestar individual, en donde se puede visualizar lo deseable para todos, así como las condiciones básicas para interactuar y
convivir. Esto sin caer en un comunitarismo soez que minimice el proceso de
individuación, que a su vez tiene que ver precisamente con la percepción de
integridad y consistencia convivencial.
30
Hanna Arendt, Sobre la Violencia (Madrid: Alianza Editorial,
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pues se legitima una forma de organización defendible
de manera circular viciosa: el orden social es justificable
porque el ser humano es social, viene de una familia que es
la célula de la sociedad.
Aquí vemos una clara falacia de petición de
principio, pues se concluye justo lo que se pretende
probar, y con ello se pretende legitimar la violencia de
un orden social establecido. Se trajo a colación la disputa
sobre los libros de lógica en el porfiriato, porque el
esfuerzo de los profesores reacios a la imposición del
positivismo, era precisamente esa: la de hacer notar al
sentido común como una vocación humana, que permea
todas las esferas sociales y los ámbitos del saber; donde
nada es ajeno, apartado y exclusivo, donde se hace notar
que la convivencialidad del sentido común es un rasgo
distintivo del ser humano. Con esto, queda evidenciado el
camino o ruta que proponen con el ejemplo y la práctica
algunos profesores del porfiriato mexicano. Derrotero que
coincide con la práctica filosófica que tiene como objetivo,
como decía Séneca, fortalecer el sentido común y con esto
nada más y nada menos que lo humano.
Así, la formación integral del individuo aboga por el
sentido común, ya que es la facultad de tomar conciencia
de la complejidad de la realidad cotidiana y de formarse un
juicio ético como fruto del diálogo entre diferentes aspectos
de la realidad. Por otra parte, el diálogo es posible sólo si
estamos educados a abandonar el espíritu dogmático que
reduce todo el conocimiento a un solo aspecto cientificista.
Por lo que no importa tanto el cumulo de conocimientos,
el tipo de libros de lectura, sino sobre doto la actitud de
evaluación, creatividad y valoración de la realidad cotidiana
a la luz del sentido común.
2006), 57-69.
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finales del siglo XIX en México devolviendo la
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                <text>Aitías Revista de estudios filosóficos, 2024, Vol 4, No 7, Enero-Junio</text>
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                <text>Morado Macías, César, Titular Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Aitías. Revista de estudios filosóficos, publica artículos sobre investigación filosófica en español, inglés, francés y portugués que constituyan una aportación intelectual original del autor o autora. Es editada por el Centro de Estudios Humanísticos, que constituye el área de investigación más antigua de la Universidad Autónoma de Nuevo León con sede en Monterrey, México. Se publica con periodicidad semestral en los formatos físico y electrónico.</text>
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                <text>Muñoz Mendoza, Juan José, Editor Técnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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