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' l'em'. XV.

Núm. fu 1.

M:KXICO

,~GAZETA D
~

'

'-3'
Espafi.eles: el I timad• estad
ferirsc por la tierna carta, que e.
e1111iv;¡iD de Ba1011a, y q.u4'
ua
m&gt;sotrl!il.. .•
,

w1io

de 1808.

e

, Monarca puede i11ele !lrotláiAa nos dirige desde su
de i!'ilai~o ha llegado á

~••&amp;~le

. Proclama de EEB.

1

'

DO Pll. 111 JJ~ á 7 de Mayr,.

E,p~aoles fiile1i•iwo1 y e
'l'lleltra Jl~ se
a en el ma yór canllic.10: jóna e inoceat~ p•de~e ffll•ell ac• eá
&lt;iso é , imperio de u11
tiraae 11,urpador, sagaz y cobarde, que -sl..oo fiter y m)rara con respeto
!'f'ncstro wa.lQ; , ;po ,e va-licra de tap iQdignas astu(;ias. para hechos tan
a,ahlitos coiao iasokntes-. Vuestro amante Soberano, socolor y buo los
.agrailo1 veles d.e una !Cgueda ali,n,ia, foé seducido con horribles malu
a¡tcs que ao p11dieran. creerse, ni aun pr:nsa.rse del IDas infame orgulloso
jfavaw,nto for~gide. c~11 insidiosas frases de muy favorables tratados á
~ estabilidad de ll!i rey no, me convidó y me ilmó hasta tres veces para
sae
al suyo á las conforea~ias y ajssi~s ie un etern8 armisticio,
.~ todo honroso y [avenhle al alivio do m.is vásallos.
+::teí.le, pen.. ndf IÍai~ameate en· la mejor ¡ucrte y p~ de m.i reyno !
a ~ á su estuiliosa .úpli~a, l:,ieo. léjos d.c \lii!liaar 1111 traidora, ideas, y
• ,le que sus iateaciones no eran otras que el'predsar111e, valido de la fuerza, coa la.s wa.s inrdignas awenaus, .á qn~e1-.ronanciase mi cornna. TalesPª'\ ~ido sus iDdigaos pensacnie~tos; y á 1ake11tremo de ignominia está redu-e1do vuestr-o jcíven Meoarcl Pero áa,tes que Migm.eter una accesioo intl.ccoresi ·á mil.cal Persena, ni mén.os al amer qu.t en ju~ta comp-e~acion
c!cbo á mis ·leales vasallos, he resuelto morir y declararlo así con la m~,or e¡,tcoeza, fiado ca que mi reyoo indignado contra la traicion becha a
J\i Rey vplveria por su. causa, por el honor y coa.serv:i.cion de la sacro ...
$anta Religion de Jesuchristo, que profesamos, -expuesta á su ruina.
,
Españoles valerosos y c.riStiano~, ya teoeis manifiestas dos razones po,..deresas, qui! de9en c~timularos á tolBar las armas contra un enemigo tan
'trud y alevoso, de qúe no es posible fi:u jam1s. Las amena••• de muerte
-de vuestrb constante Rey, son un testimonio auténtico de la ambician de
este monstruo, y la tiranía qi,c, os esper,¡, .. Abora cono.co que debia háber pensado ántes de 111i re,olucio,n en la Sijertc [aial que ha cab:do á Por•

p•••

�•

?6tJ
ui..a, y que han e:irp:ri1115-.,rros dist_intos reynos de
• l

Europ~, come
u ootori,•. Mi vo.:.. c_aad oinpna cxperienda, y las circuastaociali cl'lf!.cas ael dii, disi.nata~ud D mi iovo hwtar,iQ yeuo, .dcl ll,UC -~to
ÍM"...11~eáh l.&amp; 1.iti.:e
ia
iu rf.su•c~ háe1a lyjsQttos. Prim4¡..
lo ~erán !os cia.s d~ v atro aman Rey, porque ruue1io á roanteocr a&gt;11
el de~r~-d.e::b~Jo ~~ t _p~rf
no ab!l.ndon:ir su rcyno y sus Jeaij1
nsa!l'os, n~ 1~Jfl ml ~Jlé'\tla 'de fahihi,zr' &amp;Nieta ár mi'~"éonstancia.·Sabré m;rir, y qui rapara
tr.:nquihdad saocr que muero.en graci1 e ái1s v.isa1To;; J .._q
slbt
es de- perdc~, á i m ~ de la impiedid y a:nb¡~iqa¡:,¡iüJr fa#
e~~ont~¡ •tHJtitlo fey en obse~uio
de la ~•rººr j~ni::¡a ~ :eo, n dee o.- \! as'!.Uos, º! exbórt~ á tomar las ar!~~s i:n vuestr.ÍilrolJta; ·
tilos l'iognu yiié'vocsrro ,iionor mismó. i&gt;e otro trf'o-do !e nn:._.rw estcr·ai•lie ,ampco.o de háber uiunfado de
,
•
Jos c.u,añoics 'Y su decanlaio Hlot. 1\ armas, i b1 arma,, Espaáeles
bcr~ycos, acredí?4 3'fibra tnas ,t11t nüa
e so½ y .qae le sabei aer.
Vuestro misal'pdndoner veo•• inspira
ccm:rda ·vuestros 4ebcr~
en e, e ciiso:nz,,a¡pfiedt )a,.at_lpasa, t'!
;1eipetadas, por
cuyou~eroglífiéos
n cooocic1o y tcmiclo•
pre tb' aadGn·d todae
luc~trv ar~or..J fuen iad tñtet •
ill::lltulás. eo~ocad ea mi
pombre -á 1odo el"etié*"éJtiuWl
· rFéjÓ y decwnaracion, .qae asi
lo cxi~e la,contderacion d~tr~o D&lt;ial..llc;&gt;rt~o y carácter espa•
~

ú•tP.8

fío!. U,1ios 'tojos', Y"at&amp;Í'Refea· a ésu cobard-elf no-pu, á ese eoc:migo ele
p;z., que cs1O1. 5t?~üro·1que á los prld\etoe eñMJennos· se declara la
,Yictoria por vosotrcs. lavocad·al 'fetfo~eró&amp;o, suplicad á )a Reyna ele
los cor·os celesua tes, clcgl'll ~pcr•·vuestro ¿ll udi11t&gt; al r. gran· Patriarca 61•
Josef,. qú'e fu~P,ridMeeto 'i,Qr el Ettrno Padrt 'J guia "del Salvador - ld
RIUDdo; ~abrá, si cehvienc; gíiiarnos i ' la desmtccion de UD hembre .,
teyno ·,;,verso y r~~láe ':Ofoa CllHlipottnte. El os füuni•e;• dirija
y,uestros :paso.t &lt;l~ora· y siémjre, J i toclos noa• dé . el"'l'Rmio de nllcat,.
ir~bajos. V¡1saTlolija'\e1 y" honrados: 1aó' tiene IIM6 lit111po, Di pac~de~iro• wu'pi.ra d}'1Efi.tuarse y aieñtar vuestro fer\to~, •uemo dagra.d~•
:&amp;ey = FBllNA'NDO Vn.
.
•

}a.

·

· 'P~i.»J'Jeí ,.¡;,,,· pi G4licia· á sus ~a'hitdntes.

Quando la pMria ,e mira á do; iedos ~el precipicio, y clama por
~aestrm socorros: qoande ta nacion entera forma una n1a¡a · ~ra defender' sus "deréch~ y 1,P.~t&gt;p\edadts; quando la •usurpaciorl enmascarada con capa de' aumeotar nuestra, dichas·se apo.ie'ra·de roaa la España: quando nue.tro leg!time'Sobé~aflO y buen Rey FERNANDO vu.
se ve en dira y violenta esclavitud,:m~rtir de la buena' fe y con~anza: q'uando el mas escandal010 eng-.óo ha pretendido . eedocir los co,
'
,
•
...J
i
l
razónesI "m3s
lea\e; ael mañdo:
iJUáD o ruuo cl~ma por a •et,ga11za y
dcstruccion de ta perfiaia/to1los dcbeo·ser soldados, ródos deben acu'.9
1
dirá las arlJlar;, y r~clos deben l&gt;'1lCri6canc en aaxi ios de" ran JUStas
causa.. No bay cl,m e1ceptulda para 'tos motivo~ ~•énetalcs,
0

a

- El mozo ¡oltero. bará r,e_
nte al m;iy.9r petig,ro__; e;\ c~ado y i~d~c
ele familia c~mf mas. útil,_ó defendera·-s11s hogac~, ó formará C!)~r-,
pos de re,erv3: Los tÍtulo, y seQQrC! ~e.rvirán con.'"5 ~rsonas-, y auxiliarán con sus iater~Ci. Los eclesijstico9, seculares y regnlares coo
~us rentas y oraciones, no olvidancio que e11 el úlrímo apuro está11
obligad~'. sus pt:rso_nas_ á_dirigi-r uoa mano al Ci!lo y ~ ; al e~ner,jigo~
La, mug.!r~ f?ºtri?u,.~,lll.fºª su efi~az p~qa.'"'.va á auip~ntar eJ ~alor de "u~ mandos e hlJOS ,.., y todo el ml!Pdotco~ocerá q1:1e no se ha
edip,ado- la gloria con que está corooada Btpoñ.J desde los mas wnoros ~íglos. 'R'etiuevease los días ea qae la europa enter:i respetaba el
~omhre espalfol: vuelva ti época en que n aesrro, estan"darres espanta-'
exétcito,.dísci"'lu:iaclot,
1.11Ueccido~
y oumerosof:'
..ron y dáoarataroó
--'
r
e .---:;. ...
r
~
•
~~na:icanJ.o~ ~~fo~os &lt;:apita11e'5 y valie1,1.tes
qL1.e llévabaa ,\
todas parta la viccoda y el honor.
•
t
A las 11,m,1, á las ormdI, la» cit-cwataocia• son urgentes : utgentí~imo d remroio: prontitud J_ 7.elo, parrio,ifa~ y valor so~ pr()piciia~ades del ,eyno de Ga/im1~ Ca_parria !fama, ouenro 1 inrcres. lo píde,
la justicia dama; el ñonor lo exige; la vergü~nh~~ria~ere'roa, opro~•o general, la ~~lavicud c~.f! 1 14 •mueti~ iqevitable, y la Patr~
oprimid!&amp; se quej.uía en yaoo de nuestra indolencia.= J. C.
··

1014,aiº'

el

~·i

Derrota de Jo~ F[a nee!es por los M:mch~gas.

t

.

c. ~aoc}i-lOi; d atUJ~áO, C6ta , !g111_¿r~do de, v.i,_eura~ lta~V",S y '110/0,r,-ucit..0 uucvo~o~ d.; ~a¡;cr b ,gn&lt;:rra á los VaJlJiao.~~ nue han . ac;o1a!
"
__. •:riíio,,1e.ra~
-'1
'
~ tan . d~.:¡pm~a
:i " ;s
cas1.s, ha' bi¡i
t1'l'if~
coa que di~e'\,.
ao ...Yuema,
fª~ei: ~ac_id." al 1:niv.erso tos{_o : lá vuesrr~, aprrn}íiaz sol::, eo h ~,cuela

aél patru111smo m.u acendrado, ha h.echo te1J1bl.tr a: los excr~itos del cau~illo ma~ fa.;ineros,P que J1rnáa alíinentó ,~ tfcrra t J cµyo nqmbre. CS ' ci
~probrio íle la c,~de ,nllipíloa 'jrfi forro¿i efe• la n~cion fn·ncesri: • ·
" Milicncge_,s, haber) &gt;u!la.i:lo y J .ollr~1P con el ºJªYºr d~,pc~cio ~~:lP,
Is~~.. :' ~ .eacorer.4s J f!QS 1~~'1-e• "j apJiate, co? 4ue pen~abao so, prebeaderos, no ha ,rdo para v,o,om~s mu que ~na cotJ misertbte y ta EC•
mu ~iertJ de su cobardía : l\:lanefíegos, los campo~ de Moniiel las
riberu de Gua lÚHJ/J, y el iuc:io d~ L"p_ichi, testi,t•s en otro tiem/o d~
Jü proer.as i.lcl in1.enio1;o Caballero-de la fabula del ipmorta.l Ce,·'D,mk;
h.ua .acl~ac!I; ahc,ra el va !Ór de lot ~esceP,dientes de aq11el htroe y el ta~
!c~J:9 de c¡ue u.o op.or~1rna111cnte eu¡,Q coío~ar
dich~ ,uelÓ
cuna al

9al

i'i'

en

efü/11ctdor d.i Jos é11tu,rios:"" • r
:
•
•
Máoc..tegos, nucv~ bat,111.u habcis da,io: otras tanta&amp; vic.torias ·t,ábe"r•
r
l l t
•
~onae_auido: dos icnn1Jles y siet.: coroneles muertos, otrot tantos c,Jpit 11nes
() CUJ~~aru.c.s de ,?J1p1loa: tt·es gensraks presos, cuatro e;licones ~t¡c1s 1ii
•u\&lt;i5i i:ia&amp;o mil #,,.
sol~aJós
11iuerfos,
.cntF.e l.i •iú..fantcria•
·y caballert; , mil 1
lfh,,
..... ...,.s.,:
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1

,¡1u,1m1tQs prhion:ros I y gran número de herid os que llevaban á Madrid,
l]tl'1rrnt.J carros de provisiones, cinco ca~?nei de artWerfa, die-z. rnrros ile
pólvo.-,1 y balas, tres de dinero, y ainguaa baadera porque no la
tenían.
VeJ aq'11 el fruto de vucstf_Os e¡fuenos y de vuestro patrlótic() valor:
Manchegos, habeis in!D'.&gt;rta~ii.a~o vuestro nombre, que s:r~ venerad'i de
Ja posteridad como el de los héroes que han libertado, la patria de lot
awnstruos que la inksnbaa, y no Judeis ocupu á en la bisteria un lugar
superior :iú-n de los vencedores Lef.ebri!; Dupani y Montcy.
L
M1ocbegos, vuestra nueva táctica, y vaenro nae..-o modo de pelear y
veo::er h:trá épeca en los fastos de las nistoriu inventora&amp; J a,:is civilii.a-:
das: ha.beis desterrado eo ,m womento. la preocapadon de muchos siilos
~n que se os habia tenido por hombres poco iodu5triosos, aada activos
é incapaces de inventar; pero además de que ya babeii &lt;Lido pruelus de
lo contrario en el 19 .te Mane , el mas f clii. 7 D'.llalorablc •de nuestra
époea; porque derribasteis el 11101uiruo mas horroroso que pul!o conocer
el homb.re, y porgue disteis principio á Ja' gloriosa revolucion que fix6
pan mucbos &amp;iglos la libenad y la independencia de' nuestra patria zpor
qué no rethxioaa el muado que es Í"1posib\e i'ociais progresar y desplegar
vuestro taleató;'mientras no es quiten esos ga'liarros que se oponen á
l' uestro desarrollo ?
l
..o:
liU •
Vosotr~s teneis en vue,tro suelo las encomienias de las quatro órtle11i~
militares, y manteneis una porcion de hombres acaudalados ; pero ¡ de
41ué poco han-servido en ésta ocasion para prGteger vuestra causa, pua
aliviar vuestras fatigas, para.haberse p11esto al lado vuestro y levantar
un exército de vuestros valerosos hermanos, que p0r vuestro entutiasmo
patriótico, por su nacv.o modo de pelear' bubiera b:lstaao para confundir
esas tropas de malliec.horcs, ántes de pasar las riberas del Tajo !
Mas no se os dé nada por esto, -iue eles mismos 'que ántes"se han
mostrado pore2.osos, ex~itados por su mismo honor y amor á la patria,
contribuirán co11 sus bienes iÍ proteger y á 4ue coneluyais la graa obra
que habeis eomen-iido: el m undo"'todo ube, que selo mil y q11ir.ie,11os hombres de la' iocooqui~table Mane h~, sin g;te¿s militares y s~ e_s0~ ~renes y
aparatos de aceros con que P.a,aban asusta~dones e5as qua\:lnllas ·ele hom1
ltres alta seros, los ha beis confoodido, abatido y" ~encido. t.
Manchegos, uo penseis q11e aú11 ne haya mas gloria pn:p~rada para
vosotros: la sangre de los valerosos patricies de M•drid d~rramada por
esos monstruos de la humanidad concluidos \l'!.ctimu inocentes del castigo
mas horroro~o, preparado solo para los traidores de la patria, os llama á
'mayores empresas: ya veo palpit&amp;r vuestro! corazones y damar · á la veag:mza: no me olvHo de que ~oy vuestro gefe, elegido por vosotros mis~
mos, á pesar de que no soy hombre de letras, ni tatnpoco de armas taina,.
Yo os conduciría á h victoria que os tie1te preparada el amor á la patria : yo os conducid~ hácia las áridas arenas de Mauunares: mi vida,
que ea tanto la mitaré dichosa, en q111nto Sel capaz de contribuir á in~
mortaliiar vuestros hechos, será el mas peq~eúo sactlfi.cio que OI podré

. .

.

?75 .

Prusianos pna vengH una perfidia tan inaudita contra una nacían ·que'
':.º habia perdonado sJcrificios por m.iatener la aliam.a y la buena iateligeneia: que en el momento en que las trop3S e.spañolas tuTieron no.icias
de los viles m'.!dios con que se habia aprisionado á su Soberano, y de to•
d:is las ocurrencias escandalosas de Bayona, no se oían en tod-e el exército m1s q11e los gritos de Ja venir3nu, y no se veían mas que lágrimas
abrasadoras, nacidas del furor, en los ojos de todos aquellos valerosos
-teteranos; y que finalmente habian jurado no regresar á España por otro
c1n1ino que lJOr el mismo que habian seguido i su marcha, atropellando
quantos obstáculos ~e les opusieran ha~:a llegar á la 11rision de su Soberano, y condu•:irlo en trilrnfo á su tro'1o, juig.1ndo que entrarían en Espafía muy de5ayrados si se dex:asen á las e,pald1s pre110 á su MQnarca.

Extracto del Diario de Valencia, núm. ::14.
Escarmiento á los vivos en la persona de un difunto que les habla
desde el cadahalso. Deus ultionum Dorninus. Ex Ps.

t

VeJme aquí, concurso vario, auditorio diveuo y curioso pueblo. Ved•
me aquí, vuelvo á decir, y escncb~dme. Mi lengua tu eloqüente ttuando
viva, os predica con mas e1 oqüencia estando mnerta. Ella coa voces mudas, pero las mas enérgicas, os dice que mireis en este difunto cadáver
las v~J ,der&amp;s se6.ales de la justicia de Dios y dd Sefior de las l'eoganzas. En todo este yerto cad1ver podreis registrarlas por partes. Mis pies
enrei:ados cot1 los grillos anuacim el justo castigo de qnien quiso con
ta('lt-:i ligereu correr á enredar á su patria y á sus mejores gobernantes.
Mis ot,nos at.idas con esposas, despues de raidas del sagrado Crism~,
tn!ni6t,1~tan l:rs operaciones violentas de 4-ae fueron capaces para la mald1d. Mi cuello y cabcia apretada á Uf!' palo y anida hipoHátieamente á
un poste, poblica con c¡µantajust{cia'\"lebia fixarsc á un leño, la que tantas cargas de lefi:i. tellia forjadas para abrasar á la patria y fr sus patricio,,
templo$ y hog.ues. El ojo, siniestra que casi salta de su asieato indica elarameme qnfo siniestras ,¡ torcidas miras tenia contra vosotros. En fio, ell
todo e~tl.! frío cadtver os presento uo sermon capai. de convencer al mundo todo de una verdad de q_ue nuoea debia olvidarse. Deus ultionum Dorninus . .Di'os, así como es dulce preruiaddt de buenos, tsi umbieo es justo•
qa~tigado,; de les malos. Hntrc ~sros el traidor es el mas abominable, porqui por su traici~n falta al amor de rnos, 41.l culto de su Rellgion, A la
tranquiliJad del pliÍblico y al.bien de la patria.
·
To~os cst~s m11es y otros q11e omito por ne, alargarme, sch los qac yo
os procurab,i: y mis infemales pasiones me pusieron en este estado. Con
muclia iarnn qu~do del' todo dogra1hldo, por1u-e- de grado en grado ma
precipité y vine á parar en el ú1tiino abismo. Quise se'r reptitado per •sá!.
bio. De este deseo pasé al ,de hablar mas de Jo que conveaia. De mi
nimia leqüa~idad, pasé á la satisfacci-0n de mis jdeas y al desprecio de Ja,
opuestas. ,De aqui al deseo dicaz de que se pusiesen en execucion
mis proyec!os: y pua acabar de eogañarwe á mi miS1Do, quise
jo propig ser el ex.ecutór de mis infernales proyectos con eianifiesto de..

�ñ6

_

777

trimento de unos, con desfgaio criminal de otr•s y con voluntad obstinada contra todos. Mi vanidad no cabia en todo el mando. Q11ise que toc.ios supj e~eo la ex.'tensian de mi talento emprendedor, la profundidad de
~ l .sabicturia resistibie y d,rol.tnsto modo de operar Quise ,er fam-0se
por es ros extremos, y ensahar por unos medjea can iniqüos: pero co•
"1º Dios ya ae bailaba tan just1simame11tc cansade de mis- irr•g1dares
p rocedimientos, di spuso que se descubriesen mi&amp;desí,gnío&amp;, y que los seacilios l~yeseo eo mi endfl&gt;le cGraien r:nis ec\lltas traicioBell. Bo fin quise.
:Pies ma:n ifestarse el Se!íor de Jas venga-nus. USiionum Dominlu,
Traidores 110 dutleis que d Seíior desculuirá vuestros '1cultos criminales pe-osamientos : q11e hará &amp;íllgan á la orá y se maruflestcn en vuesuo rostr11 las tramas indigo-ait de vuestros criminales desigpios: y d~cidiros, a11aque no sea mas que por esto, á obrar con la re.:titud y sinceridad que corresponde; para e'vjtar Wls res1that tan fuoeua&amp;, Gentes li•
bt't'tit1aa; q~ ad&amp;lltlae d• vustro viTir ciisohne, pcrdeis las Jucei ele la
lleligian, .iprendect do mi, est:armeotaJ o á seguir ian1' vida mas arreg,lada, para ne tener este paradero. Sabios hiollhadoe, po querais saber so~rado ; y 11uando os parezca 4ue vµestro talento o, iospfra sentillli.entos
.&amp;ie amor prapio y de- ratisfaccion interea con •lvido de Pies y desprecie.
cle l pr.ó idmo, desechadlos como una fiera teata4ólion y como mensajer•s de
Ja. ú ltilI)a perdicion, Estadistas sin religion1 aprended el~ es-ta las máximas
de resperar el esta.do, de mirar por los intereses de la fe, de la patria '/
del honor; y ubed u.idos por_conclosion, que tenleo.do á :Bios justí5ÍIJla•
meate irritadG, ne d1J~ará sin 1,astigo vuestros delitos si no tratais de eomecnlaros. Apreuded estas leccioaes de ua maestro que os !labia mejor
quiodo m11erto, q12c e&amp;t~ndo vivo, y perJ.pnándome IJ!i&amp; esca¡:ulalos, roga4 á Dios que tenga pie1bd. y Jlji.ie¡ricor4ia de mi.
0

El Muques de Fuerte• cias del Reypo, remitiendo sus exempla~
H iJar.
res al Consejo para las dernas providl;'.nD. Josef Navarro.
das CQrrespondientes. lgualmeote-se dedaD. Aotlres Lasauca.
ran nulos los tratados '}Ue se enuilcia e.ti
D-to:~~:~s~iv,are1- d~ 'dichos decreros ·ha-berse·celebrado en ~anD . Igollcio Martinez de cia por los Señores Don Cárlos IV j, Fer-

Íf

na11do V JI , tos Serenísimos Señores In-

/ Vil1cla.

D. Fr.;ncisco Dome- fante D,m Carlos y , Don A,isonw,, y. gttano~ch.
to se- ha executado por el g0bierno irttru.so
D. M1g11el Alfonso Vi- en estos . re,,,nos, ast por. la viclenria • coa
liagom«,
.
v
D. ViceRte Duque de qne en tódo se ha p1ocedido, cerno por
Estrada.
falta de autoridad legítima para disponerD. J uu Anton-io Gon- . lo. Y para que conste á todos, expid.ise la
~elez Car~i1lo..
.. cir-cultir ·correspondiente, en la qual sepr~
D . Juan Ant-0mo la- vefldrá tambien,que en los libros.de...Ayun,.
guaozo.
.
•
,.¡tc}Q ,.,.,.~D.Antenio Dúran J Ba- tam1ento se copie · -este ,auto, · r
fl\l\J':5C
ruaba).
el asiento de. .proclamacion de Josef PriD. Paseual Qu.Hez.
mero en los pueblos don\ie ~e haya execuD. ¡B~nitó Arias de tado,. y, qualq1Aiera n'Ota ' puesta .eri fellp.s
~r áda.
t-tispccriva al gobiemo intruso. Madrid 11 i
, de. Agosto de :tlo2. Está rubricado por
uno de los S-eñores del márgen. ::::i: Lic. Zor-

raqum.

Madrid 1 !:!· de Agotto1

El Corrsejo plerio, pdn pres-e11fia de lo ezpueste y pedido ptJr el
Sr. Fiscal lJfn G~róhiino ./lntonio Piez, ¡e /J&amp; 1ervido ¡roveer
eJ auto siguie11{e:

.

,

&amp;r,s. ~eJ Cor,,eje'.?JeffQ,
l) . .(r1as Mor.. • _
. J). ~Oijialo Joscf pe

Vil&lt;:hes.
l). Manuel de Lardizt-

bal.
B. 4'-•Joni~ VUla.nue,i:.íl,
D. Berpat $lo Rio¡a.

D. Ju:io de l\Terales.

l). Jj'elipe Capga.
J). J•sef Mari~ Pulg.
l&gt;J,Sebaaiiaii ele 'J.'orr¡:J.

, Se declaran nalos , de ningun valor ,n
cesion
de la Cdruna de España iirmados en Fran•
cia por los Señores lh:yes D. FernatJao Vil
,Y Don Cárlos lV, los d&lt;tdos á su .conseqüeuda por este Monarca , por el _Empe...
r'ador de los franceses , y po~ su hermaao
Josef, •inclusa la Constlt"'Cfó1J formada para
esta Monarqpía en Bayona con fed1a de
7 de Julio pr.01(tm~, la c¡ue ~e recuget:i
par los Tribupal~, ~or,r~gigores J utt.1-:

-ffecio tu~ decrl;!tOs de abdicaciun y

.J

1

l

La que participo 6 V. de /;rden del C'_onsejo para s_u cumpJin;;ienr&lt;&gt; en ./a parte que le t"Bca, 1 que /r, czrc~Je al prop10 _efec_to atas J.ttsticias de los Pueblbr de su P(ff'tuio; -dlitHh'lfHi. avis~ de su recibo.
· ·
' Dios guarde á V. muchos •a'f'los.
D. B11tf'toiotJiétMmi9~.
•~_,..,;¡, ~N1JEVA-.E6PA ,N A,
lqr'l'r
~-

~-c.=

. Mé1&amp;iCrJ 12 «e Octubre.

J)onativos hechos por .J11s prtse-rltes ,ur.gencjas ·de la Mondr.1J.ufa
Espaiio/a.
El IHtl.6, Señor At~obi~pó de Mu '-º• , • • · • • • • •
3oij ps.
Et Ca bii.fo E clesiá.1tice de-la mi&amp;m 1 1atnta lgle~ia, , , , •· -.;lª•
L a Prwvincia d.e Rel igiesos Carmditas De~ca!sos , • • • , of,~• .
EJ Señor 0 1d6r D. 'lutnil {;alderOR • • • . • • • • • •
·Ji! S eó.ir Oidor D, Gruitlomu,: A g uirre • • • , • • • • • · 01¡},
E l Señor P'i~cal de R.~al Hacienda D. Fu0cisco~XaviH Borbe:n. · C?:~@• .
Ei :&gt;r. Asesor',eü~rai .N1suol •Baeh1Ue¡ y. la•icó~mrf'l füposa •.. 01i:

º~ª·

o:

�~

~

778

•

t

•

•

•

..,,.

El Dr. D. Juan Josef Güerefh Cura ne la Parroquia de S. Miguel. "soo.
• El Con_nd.or d~ la Real Achaana D. Agastin Perez. Quijano. • • 300.
El Cont&amp;dorae b Direccion de Alcabalas D. JesefMa-riam, de Ara. 100.
D, Jesef Berrer:l y del Campo Asentista de Mcd.icina &lt;icl Hospital 1
... •8e Pertte. . . . • . . • . . . . . . . . . .
too.
Suman estos Don1ti vos 92~ ps.

•

- ·~

· .. Encargos.

- •1

Por a11to de 19 del corriente ::i&lt;=ptie,nbre, proveido por el Rell Tribunal del Co■s11lado, se b.L maniaclo·pregonar para su remate una Tienca de tla:os, aica en b calle reJl de Bden, frente ciel Colegio de Reli. giaeos Me·cedarioa, y perteneciente á D. JÓsef Vazquez.. La persona
4111 f111iera hacer pest11ra pi¡ede ocurrirá la E ~cribanía ele dicho Tribunal.
.. Ea la R.eal .\duni ce e9U capit.il se halla. un caiton arpillado, COll
b. marca P. O. que intred11xo t,n ella el 16 de Julio último el conductor
D. Jo~ef Goazalet., , proccdent~ de Veracrúi: se avis-1 de órden. dd Admiaiatrador genera! de la. lllisma al que fitere su dueño, oc11rra proataaoatc: á acreditar ,u legitiipiucl , y se le entre~ará,
,

.

vldverten,í•.

~

r

.A.11aq1&amp;e ea la Cueta 11úaeN 93 ~e omitió expres'a r los nombres iip
,i,11nea S11getO!.a. ,¡uc eenc11rrleron' co11 su noterio :ielo para. el .acto t!e
proclam1 del S. D. FENAN:l)Q VU, 5C execun por esta nota, ascguráodo•q11e el Señor Dea BerA&amp;rlliG.O Boauia Co nandante de brigada y
Ju priaeru y a,as prin:lpalca pusoRa ic la &lt;;iudad de Ouaca, ( entr~
ellas los iadivi.l110s del comercio ) ar:inifc&amp;taron en ~&amp;te acto todo entv•

tias1110 y acaloramiento ele

fil

.Otra.1

amer

6.delid.id._

'

,.

:

, ,

.

La laora intempesri,a en que se form~ nuestra extraordinaria de
•Jera. 110 ( como· la presente que son las 2½ de la nocbe) -4fué cau- •
1a de qqe alguna¡ salicseii COIJ la fecha ¡ I ~e Septiembre en lu_gar de
•ecir I I de Octubre, como se lee en las corregidas. Nos pare~c que
,am~n el diario de Málara 1ue copiamoj en ella padeció e4uivoco
n decir Junio (er, los sueesos «e París) en lugar de Jul-io.
Soa aras y 8tras erratu indispensable&amp; por lo executivo del tiempo.

,. .

•j
~
~

1·

. • E$preso á las diez .Y media de lll ,wche.

'trae el arrigo á Veracru. de un buque cie la Uavana
partic11lar. •
,..

•

·------

Ea ta siguiente daré111os corregida la proclama de los iagletcs

CIJ&gt;ahlcs.

•

•

,

V 1,/e esta (de pliégo .Y medio ) ua real.

•
:.I

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>• ·DEL MIE'R.COL..ES

1

EFEBRERO
DE J8og •
.

' !RE Y NO DE ESPAÑA.
Jl;[adrid 25 de octubre.

' Ha

sid0 tan· extraordinario el contento y tan cumplido el
que han recfüido todas las provincias de 1a deseada
~fostalacion ' de la suprema Junta central gubernativa del rey. no, que todos • los cuerpos se apresuran .i inanife:;tarlo por
" sus oficiGS, dirigidos á' Ja misma suprema Junta, ea los qiales se
'· .ve su ·a.c:.!ndrada lciiltad, su ardiente patriotismo y sus gran.:.cles deseos •.de .cogtribuir á la justa defensa, de la patria, y
·-se lee!\ las ·-expresiones mas tiernas y re~petüo-:;as, y las de' imostracioncs de piedad y religion con que han celebrado ta11
plausible noticia. La sqprema Ju ora, para acreditar el justo
• aprecio qúe le merecen estas 'demosti:aciones, ha acordado
dar .noticia de ellas en la gazetll..

riozo

SUPRE-MA jUN~T·A.CENTRA' L .
.,Dedaracion--de guerra contra el Empe,-ador de los frnncesu •.-:,
_ -Rry de It.atin.
Madrid 1,8 de noviembre.
La · suixema Juota· eentral gttbcruativa del rcyno se In scrvid0
• cxpqdir á todos los -Cous.:jos, con feeha de · 14 del corrico te, el
1 i:eal decreto q uc sigue:
.
,, Desde q uc -la Esp:tña d~.&lt;ó en el afio de 17 '; -S las armas. qúe
• babia tomado comra -el pan-ido revolucionario y regicida de •la
F-raacia, y estrechó sus relaciones con esta potenci3. por el tn.ta•
4'&gt; de •a-liar\za &lt;l.e 1796, ha siclo · tan religiosa observadora de lls
, estipulaciones de la alianu, como pacienre en sufrir lo$ -maks sin
, número que de ella se h han seguido. En todas ks mulaóoucs
del gobiern0 fraBCcs, q uc han cambiado $U nombre sin :1lterar la
esencia ,de su ambicien y des1ruttor sistema, así baxo el 1.lirec,0rio, corno durante el cunsulado y el imperio, la Espaúa ha res1-petado y rtconocido los derechos ·tii: \lna aacio.a in&lt;h!pcndit:ntc; y

i ·

�94

su alianza

• ••

..

· ·l '

"rhn.
, !t:- por. , ex
- 99
D. FERNAN.uv
VIT. y su iagosta rea1 1.mu1a,
pro. ditorios, afevos9s, y do!o'&gt;os procedimiemo,; del Empt!1.1dor
de los franceses Napoleo:i l. y a~i e~ igual. el iuten,o ie:.ti-

Francia, s·iempr~ cÓn 'la

e~?cr,rnl3 dt vrnccr 1:ori
pr~e,1 o tan ('l.!i.croso b a,;ibici1Jn dcsmcsura,la J.d gab111
i'i:a;u:es I ó de que ll.:j!,a:se •el 1.Dv1ne11to ru.spirado de toda la hum
ad, en qui: se cs1abk.:icsc e11~uel
p1is u11 gobicr.10 m~r.os turb
•
- ....,
Ning1.w c1-:accimi.:aLO posterior ha hecho mu,hr á Iá España de
propN-ito; ui las usurpaciones dd Einp.:radur de los funccses e11
Europa; ni el abandono ceu l!J.U&lt;:: los iutereses de la Espafia han
sido tratados por la Francia en sus conveuc.iones con otras potencias; ni los deiaires sufridos en las personas de los Principes alia•
dos ó parientes de la familia real; ni finalmente la propotencia y
falta de jusia reciprocidad con que ha sido correspondida. lá. condescendencia inaherable~ _dcl gobierno españ.ol.
Seria obra demasiado pro ija enumerar los agravios de que puede 1uej.use la España. En pocos años ha visto destronar al soberauo de las Dos-Sicilias, hermano de . su Rey: ha visto abandonar en Amiens su causa, consintiendo el gabinete de Paris en que
perdiese la jsla de la Trinidad, aunque se le babia prometido lo,
comrario en recompensa de su leal cooperacion á una guerra rui.
nosa, emprendida solo por causa de. la Francia: ha. visto amena.-zar muchas veces la in.iepmdencia de Purtugal pira tener oca&amp;iou.
de e~ígir gravosos subsidios~ envolviendo en. estas difereucias á la..
España, que á mucha cos a tuvo que seguir uaa direccion contraria á los sentimientos de su Sobera110, para evitar la ruina to•
tal de aquel reyno: ha visto exigírsela imperiosamente por el g°"
bicrno fcauccs la. retrocesion de la importante colonia. de- la Luisiana, co11 ánimo&gt; segun. se ha visto ,d espues, de trasp::1csarla por
dinero á u11a tercera potencia sin co,10cli1lieúto de la España: ha
visto ciar por única recotnpcnsa de éste y otros costosos• sacrificios, y de los estados de Partna ~ de que se despojó á. un Infante
de füpaúa:, la precaria poscsion de la Toscana para el Príncipe.
de Parma, con el designio de privarle tambien de ella mas. adehntc, bax.o, el pretexto ae. una nueva compensacion en d norte de
P ortuga.t, que la Francia ni podía- ni tenia intcncion de reali1.ar ;,.
y ha· visto por fin en la época. mas reciente, en que un favorito odioso gobernab.t despóticamente la monarquía, lisonjear con ilusiones.
y aparentes pn,mcsas. la loca ambicio1L de aq_ucl para dcsme.nbrar
é, dominar á esta.
l:'ur otm parte lo~ derechos impuestos ar comercfo· español en
ks pu.ci:tos de Francia h:m sil\o :1umc1u:1tios sobre toda mt:did:t ;.
11&amp; ñwanni ..aciones dcbiJas á la corona y á los va$allos- del Rey
C011SW1tenre1u.e 4encgadas; y wdas las ri.!cl-arnacioncs absolut.amcntedcsattndidas.. R11cre- 1au10 lá Espiíu, si,1 q u:prsc si,1uil!F&lt;1. ,. ha ca,
tte~:.!litJ sus esq_uadi:as ~, h1 ,eu.esw á J.is2osido11 de b. f.ra11cia. Sa.5

.,

miento de lo, re!-'d;Jos mini,tros

al &lt;le los derms fiddt:.Lnoj

' lc"1cs habitantes de este reyno.

•

A

,~

·
En conseqüencia, lo~ repetidos ministros de la mencio::?....!a
Junta de Union hacen á V. E. la mas libre, $Íocéra y espontanea oblacioo de ~us personas, vidas y haberes, para q11e
V. E. disponga de todo á su voluntad, para contribuir ,1 la
libertad de S. S~ M M, y A A., defensa de la religion y de ! t
patria, de las protervas mJ.oo~ de Na po!eon evidentemente
pres~íto, si la . inmensa piedad y · misericordia del Dios de
Abrahan, de Isac y de Jacob no le favorecen, haciendole conocer sus atrocidades, de que no se lee e-xemplar · en las historias, debiendo considerarsele aón peor que un Atila, llamad'o
.azote de Dios, pues este respetó y se dexó persuadir del
Pontífice Romano San Leon, lo que· no hace N'apoleon. Tema, pues este, le suceda como debe esperarlo, lo que al infeliz Rey .Achab, predicho con amicipacÍQn por el profeta Elias.
Conocen Sr. Excino. los ministro~ enuuciados, que por su
escasi suerte, no puede ser su oferta tan valiosa de- gruesas
cantidades, que ella sola fuese sufi~iente al socorro de tan precisa, justa y debida urgencia como en la que- se -está; pero les
consuela, que sí los dones fueran corresponttientes á la dignidad del sugeto y del objeto á quien se ofrecen, no dirigiría-.
mos los- mortale.. nuestros votos at todo podero,o, q:1e recibe.
hlsta . d humo de nuestros corazones. Asi se explicaba- el illrre.
Sr. Bom1et con el Dt:lph_in. de Francia (¡que tiempos ta11 di-.
verso~ á lo, prc,entes ! ) dedicándole una de sus- obra.Sr
ConJuci.ios, pues, los referido!&gt; m inis~ros- de tan seguro,
prni..:ípio, si! a..inún á suplicar á V. E. tenga la bondad de admitir · b. corra 1,~ifal que datt en 1a ofl!rt.t que denn hech:1,
de s·J fiJeliJad y amor á su Rey y. Sr. natu al D. FER~AN.:
DJ VIL =D;os gJarde á V. E muchos :iño~r M-ixi.:.:,. .8 de

=

agosto de 1803. Excmo. Sr =Por i11dí,po-.icíoo del .Sr. ·Di- ·
F.::..:tor D. Juan Navarro y por su particular encaro-b·&lt;&gt;':....,Jo-.~f
. ·-'
Tul.t:-ía.:10 d.! Arce,= llg:.i:,ti:i .l. erci.. QuUano =Jo:.¡;f l\ian;.u:l Ba-

�100

rela.=Silvestre Dlu. de la Vega.=Excmo. Sr•.Virrey D.
de Yturriga.ray.

Encarios.

f

..

.En auto de diez del corriente proveido por esta 'R.!.' Audiencia en tos· de
• concurso á bienes de Doiía Gerrrudis So!chaga , se m:inJa -dt:ir por medio de
los iperiódicos de esta capital, ií. los interesado, en él, , 6 á ~us •·he~ero9 ·Y
!l quienei sus derechos representen, para que en el término,te quatiit-..,
ocurr~n por si ó por apoderado á. recibir las cantidades (lUC les ~~ y
esta., ñquidada.s, apercfüidos, cpe no haciéndolo en dicho ~ t,:s para•
.rri el perjuicio 11ue haya Jugu, y -&lt;On preYeocion , de qne 5 105 ~ comparecieren , se les .iormr..1 por el relator Jiquidacion ~e lo , qoe ba;ta el día i!e
JlCrcibir se les debiere,· para purificar los principnles iue caiMen Tuiwtos y los
t q:ie sean sin esta c:ilidad.
Las medaIr.is tie •Ntra: Sra.' de Guadalupe· qne ·sc expeñdian en· ei"l&gt;ariart •
se expenden ahora.cen el Empc..ir:i.dillo cucn letr.: C del 'Dúru,• '.1 y · en el mismo Parian entre los caxones de hierro frente del .rea\ p;.lacio ll.lilD, !18 y taDl'bien en la .espalda de.dicho cuon.
~.
,

.'Libros.

Ayer salió á tin la reimpresion del•m3nifies10 de 1:1 • t1'pttm:i :J,,,,,t• ·tt11trJJ á todos los -csp:i.llo!cs. }&gt;a¡,el digoo de conservarse para siempre en nuestra memor~, taeto por J;¡ iar,enuidad y •fra11queia coo que haab.sobre el• es·ado de 12s cosn, con respecto á la_guena. a::cual., cll!UO 1or la, diH&gt;Osicioncsn que
·se advierten p:ira la prosperidad general de toda la morarqufi.
Convida n\• efecto á todos los que quieran propor.u 'los'medios mas á prorsito pel'I ~ i d a , . y~la.-en .todo;ceo la digniJact y aprecio qne m-erece
una nacion .µ¡na de mejor ,~erre q:10 la que ·ha tenido de 2• años á. esta parte.
Véndeie en \os p~estos d ! 12 ga,eta • su precio !l rs.
Hisrot·¡a secreta de f.i c1;rte y gabinete de S; Cloud, S· quadcrno, qae sa- •
le hoy en s plN?gos, se hallará con los 4 anteriores ea la r1br.eri1 de ~rfape
1. calle de la. Mooteuiila á f reales.
•

~-:Advertencia.

1Uemos dicho ,en ~ nuestco núm. 1 ~ que por ctl'ta de Madrid · i 9 ·de n•
vienbre se Slbia q1teciaba corudo un cuerpo de , eaemigos ,'lue se hallaba
cer~ de Burgos.
.
• Otras canas q11e ka recibidé este comercio del .:-de 'Cádiz, '11:ib1an de lo
mismo • ex:plicándose una dd modo siguia1te -- • Cád4z rt .;Je dide,r.bre
, .,Escriben de Madrid á la última hora de , salir el corr&amp;&lt;&gt;, que •Si frarteeses
, ~,que huyendo picados de nuestro uército • llegaroa · á • Somosierra, fueroR
. mterrotados completamente, quedanoo en · el . campo .de -batalla !li ·muer(os y
,,dos 6a se • rindieron . á di,crecíoo."
Aiíade otra carta de :Veracraz,,, que• no -pooe duda en •esta noticia res"..
epecto de lo 4que le escriben de , su ca'll.
. ·•
•
.
Así la carta referida de Cádi• como ~ , : dken •'que tod~ ta tropa
y, oficiales de. Ma'!oa de "nuutTt11 dep:mamentos pasao al _exérc1~0, y .qae
umbien van 106 carpinteros y caJafaus p:ira la co0Strucc1on violenta de
puentes _q11e ae aecesitao . para .atraveslr nuestro exéroito , los rlos de fnncit.

•

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Declaración de guerra contra el Emperador de los franceses y Rey de Italia</name>
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.. 1 • .~. .

,s

,:

l

�5,9
lllento ie 1us ~wpagcs con arreglo i hs capitulacionce, ,p•.1~,; ya
el socorro estaba í tiro
cañon 4le la pllu, di! cuyos fucncs se
le bii.11 f11ego por los a1ite~tros. Este &lt;:ucr¡,o cneaugo era 1k 4-;o, ·
)os qualcs ( dice el parte) solo escaparun á Tu-y de 48 á so~·
l}
iaron prisioneros 70, y los 330 muertos y hcridoS, • •
~\ nú11tcro de tropa cnCJlliga ·que sa c,nb1r~ó e11 los ~uq
)\eses, fué de ,.,, 3 soldados y 1,6u,tici1\cs, &lt;lespues ,dc . aa[j
• •
trcgado 117É) fr4!aco1 ( pesc:laS) 17 carros c.ibic:nus Y.ll'tOS y 1.k1.:- •
:ricraJos, nr;es ca bailes y mc1las 11111 v 1111llr1tud1s per el 11a11\.&gt;rc
que les- bi~o sufrir el mayerazgo 1'enrryro durante el cen;v; ,p-!rO
ae pasaron á !tordo los gallegos de acúcrJ';) con d com1t-1Ja111c i1L•
gles, y c,ctragcron del enc1nigo 19 7 r; i; francos q uc llevib3. c,et1ndidos: esta cantidad con la prhnera se rcpirtio á la trapa y
paisanagc que' cstu•ic,oa en el ; asedio y rcudicio11.
•
.
Se 'tccomienclau zperti&lt;:ulariiae11te Pof :.sa Yalor el capitan Goni.alcz - D. francilC'O CulH1bo- •D. Manuel Beacdi.cua - el •aifc:rc:z. de
·oavto O. Josef Maria iicrra - el capitan del rcgi111iento . di: lamora D. Josef TomaSC'O - el tcnieo~ del citad.o cuctpll D. . .I\Qtoaio
'Nic:olao - el capitH «t prvfiflCial ·de Oteuse D Franciicf Miran• 'lla - el teniente de -dragones i4c lr. reJa&amp;t 8. Yiuiae Maria Jleyr
iiose - ~1 alferez :de -Uut-•rits ele Saod.a¡o ». Frant:isce ~ancpez Vi-~
, llaiMri• -et ftf'O iie ta ,amtqUia cCi• Valladares , ·y el pr,icl~tle,i
priinero de S. F,NCi-,o Fr. ~ • Vi~a¡•l~, asl como tod.s los
,aeldad,pl l J- -P;I.~ r ~ •
·
r •. • •
·
••
• JJ ~~~ ~ fl!lC toeó la ~ l , del ahtitne) . que~
t.dCCIA) .cienw,•.•\ite ~r~ ite .l&amp; ,JJaff:~;(és~ de ~ul! stlS _heriw 110 §e (~ ~~--~ J 'U aJ1il~~ía el" Jfij~o m,ayor 4c mi.:
¡J.iclas , ele l'IÍll :,11\,
k 'A.brC'1· • : •
• e
tt
~ Al ~P1\U 11c
_rcti,~ D. J1i1aa\VUlavi~ic, y P11-ga eo¡c111&amp;4'-o ~~ )a . ~{eaq. ;, Yig•: ( q a.ando la JomMO• . &amp;es 111~iwgo,,) se
!1'1.~~llrp- fiCll~r. en llº arrcst.e -per que el p.aissna~e pedia s'1 ci.lbn.•
, ~f.l,. y
.l~ q u~~a
e¡ .prec~
,
·
¡
-Al ~~~ir. ~i~lo· su pa~ 111a~ficsca'. J 1~ 'sd'prtma Jueti
central, tiue ~ :g4acr-l n ~ L J., ~ G61icia 11JcaiLaba ser S9i
~orrida: coa nrioa ard~IHQI de co~i\,lcs, y partic\Üu111ente con
rar111as. Que 011 aquel mismo· angaeuto habia rccii.ido l'a llOticia J~
' ltabcr llegaJo al campo ~e Tu, el comisario teuiente corouel tl,
MwucLGat'cia del ·Btrrió, coa un batülon or~auua.io en L~~iu.
t · · t:st~ p1rte ·fué coitdúcidó cldlie Vigo á Scvi½ta, en el mi6ti.:o
ao(llorad11 fern.i•Jo Y.lf, 9tl capi1á11 D. Agu&amp;tia . Abente., y ~
• sionatlvs para ·eutregarló i 1-a suptl!ma jui.iu: (.cc,u· ettos __pat1eles y
• guetas ' ~ogidas al cae1nigo) do~r rdigioSOJ , el uno de p. 8:1.i1 o Fr.
' llJcfl}USO' 1~-arrin•, y el u,re iie :;.~ t'.H ...l.:\.S-.;Q l!' r• • Á.a~es. ,Vilhgc:l,·

u

J

r~q~
fª~º

~

wr~~~

*

�53º

, .

.

bi ( queda dicho se pú·6 biz;irrarnentc en "el as,.,dio) los que en::.
trcgaron los pliegos Co:1 fa m.-iyer puntua-li&amp;d &amp;c.

53!

. . l -{"J. VI·s•:1
d~~ ·que so:: me
'no d· dJs ,:n~,s
'
, .,~ ,e-rtdir111~ err. e tcrm1,_ t;~tar á • b . c i., im lacion q •1e se me tu
" hau C()t1ced1do z4 para coíl .
l d1c á V n l co.1 un 1 pctfec,
t -Ten•-0 el honot a.e Sl t
•
Ch . r '
,, propucs o.:-~ 1
alta col"lsiJeracion.
[)¡O,.
,, ta. esti1Dac1oa Y cen
mas
de
enviar
á
VmJ.
S.r
..
coronel un
1
" P. l}.
Tengo e iolnor
..
p:in s.iber definí tivamcnte
· l
lase de par :amemano'
d
' los
" afic1a. en e
h'.lU cencedido para rcsp~n cr a
" si bis z4 horas. qu~ le _me
ue•ta por el Sr. general. $e de.
,., :mículos de la captt-u ac1ou prnp
2.6 de marzo ,fa I 809.. =" b·~ran centar desd:e este monk!nto. igo

• ,;-

'

Copia de la illtimacion uñalada con el número

1 ..
" D. Pablo Murillo cnon.:J del rcgímie,.uo ue 'l'Oiun-,arios de Es~
n pa\ia y coma11d.Jnte de lns trnpas cs¡,aíio!as que acuban de Heg,u:,, á reforzar y estrcclmr el ~itio de la plaza de Vigo, á su gobec" naJor expresa lo si~uic¡¡¡te.

'

r ,

=

".tLibiendo llcgad'i á este punto con uva divisfon de 3c) liom" brcs qtt! me h1t conliado mi gc;1cral en g c,fo el Excmo. Sr. mar.
n q uc~ d.: la Romana, y enterada de las iainrn.::ior.cs q u.e s.e le han
t,. Ls:c,10 á V. S. por los patriora5 del pa!s; y tn visra de su uln tima reS\'&gt;lucioa que se me acaln d.e mri nj[.:star, no pretl.o ménos pa,.
" ra cu"!'lf,F r con lós dd1eres de ,ni cr11swucioa y cid d1:r~·c,10 de
u1a gu.erra, que. preve11irfo se rin:ls V. S. con ln irJarnicj ., 1 de
,, la pla'l.a y St\s fortaloea.s, d.!biendo - ser esto en el tin;iin0,, ii~ dos
" 110ras: c.on el biea cntcnmd-0 (} oe la benignidad et pafio 11. penriítirá á
" V. S. y sus oficiales c1 as. de la e$_¡,ad11, y stré responsable de
" la vida ele teclos sns súhdites :r u dando p:ira. ello. mas. lérmü10" q ne el expresado •e a.os herm; pll~ pasa&lt;lo é~te _romperé el fue,.
" go, a;alta~Jo la p!au y S\tS ferJ:al~as.:::: Dios guarde á V. $. mu,..
" cws aiios. 8iti&lt;, de la plau de Vigo
da. marzo de il3.o_q.

=

t

v·

=.

~. /.is
ds t'a farde ..
C~d~lot. oficio ,. fué romper el fuego y oblig~r á Cha•
r.a 6comes·acion
á este rnsJ i_oso_

l
.t&gt;.
tes de la ciudad
~:,. ~.
-C .pitulacion de la P 11za Y I ue~ .
..
- ª por et d epcst.
, •to de les rebum,2entos que cc1.,1.lvñn
, i e'
- o 4·ocupada
tg0,e¡ segunda cuerpa del e,:ército
en EJpaña ,.
,ae ponen
Ch fi.'l'ances
)
~propuesta por
a1ot,
A
•lot á c~witular en los términos siguientes,

.
'd g
á las 6 de la tarde.= Kos JacBbo
n,, froy z7 de marzo e IJ.r;;l. cem1ndantc de las trop.as francesas
tonic. Cnalct, gefe ite CSJ.Uª
, u1ta parte. y por otra Jacobo CC1uttn la. plata Y· fut!ttes de V1g0' por
~
t. la fm.gata iugkss
la Vee rd
•
de. navío comanaame ue
' ~
.
t.s Craw1..~ . , cap1ta!.l. J
Kinley, comandattte dd Lrucc.:u rnnus, corm~10uado por ar~rillo, coronel' co~1udante d.: fo._s trüp:is
·g!es ea Vigo, y D. Pabla.
1 'a. hemos contr;uaci.o la cap1tulac1011
española~ ª":l~nte de la in1s«ia ~ ;;zalla t:~ la plaza y fu.enes de Vigo;
de b.. grnwucion france11a· .¡ue .~v ..
.
.
·
c.f 1 or siguiente
.euy.o.s
artículos
soa e r:11.
Id , d · la plaza y d.e los fuertes coH SU$
Artículo
I, La gu.armcwn sa ra . e
los honores de la guerra.
armas
y ba.g~ges;
y cGn •• . d·e v·go
saldrá de his fuertes con dlos, hono1
»
,...
La guar01c1e11
·
-''-es~;e,.a,
. cu dDnde rendirá las armas y que ara pnt~ de ladeguerr•
a~ a~lalo~so'°flciales se les permitirá• llevar su esP.ad.a y sus
510nera
guerra·

2,

Miic-

Núm.

2. :::: Con.testtJcion· de• Chdlot_
. ,, El gobernador de la pta.~.a ~ Vi€o, al Sr;. cornner coman...
" &lt;la11te de i:J.s tropas cspaífo{as de.hurte tie· fa mism~ plaza: Señor ...
,, Me es absGluta~eBte imp'ti~ihJe contcstn- á • Vad. Cft tfrB1i,~os
,, positivos, sin 01r pr~viamel'tre1 el dictámea del certs~jo e.e guerra
" de que soy. Fresid~mc, y ·cuyes· miembros est11n· e11' 'ia actualidad
,, diapcrsos. En conseqiencia piito á lfm4. 24- hciras pan }'Gde.r dar
,, una ce11testa.:ioa positiva á 1a ill!tima.cio11· 1iie me · ha- llccho. A.SÍ
,, lo espero de V &amp;d., suplicándole me tenga per s11 mas humilde
~, y obdieate servidor. Vigo 26 de marzo de 1809. ·_:_ C7¡akJt. · ·•
La com:estacien á esto del coronel MuíillO, foé aegaodose absol1nameete fl
la so' ic itud de las 24 hora~, como qtred-a dicho en el eKtmcco del parte.
El si;¡uiente oficio de Ch,t!at prueba la Bklla fe con que se C0J1:l11cen Tos·ofi...
ci:iles francesas; pues babien.io qt1edado de acuerdo coa Ml1rillo, supone aJ-oora
&lt;pe esti tratando con el oficial comandaote del bloqueo: el objete del enemigo
era des::!e lueg.i introduci,· 1a di~ísiou entre los g1fes - Dice así.
,, fü go!u:rno.Jor de lu pl,n.a y f~rtzs tfo Vigo, lll Sr. D. P,:b'l.
,, J4'..ri.~o corvnd dr 'VJlt.,1t11ria¡ es~ñoks Núm. 3.
" Señor coronel.= E,, CEHltcstacion á la de V md. cen fecha de hoy,
" le digo que estoy tratando c-on el coronel comaHd.&amp;ate del eio" q 1te o , y que el ce11sejo de g11er-ra ha desecaa&lt;l,o la intima&lt;:ioa

unifor111es; .
.. l .
s tro as~· embarcaráa en buques intleses,
Art. ~. Lot oficia es y su
irns iumediato baxo palabra de
y ser in transportad.os al puerto ~raaces l'ados hu ta' despues de can·DO tomar las a.rmas contra Espana. y s.us a i
'

l

-¡eados ó de necha la_ ~u.
·J onducido· á un- puerro de Inglaten·a.
Res11'.ltsta. Los prrnoneros se, n e
,
,
mas y
r
Lo ' ,· les· y emj&gt;l1:ados militares co11servaran sus ar .
. etJ.Uittages
.J:1_rt, 3. , y. les
s oni.:ta
~ -n s11s.etiados y de mas pt: rsonas de su co11acampanara
flan.,,a.
l ,

1
Respuesta. R~;pon~ido ,m-e a.rt1_c~~ o· I, al a-nbierno fra:nces, destinado
11 t
Todo el dwern per e¡¡¡;..,1ente
?,,
. .
d.c liS-m&gt;,eas d,1
al .ar.
pago4·de los.suclJ.os
" seg1.mJ.o cu.;:rpo &gt; ie co¡.¡servara
j

¡
i

�;5., ~

53 2

:e11 poJcr Jel pagador pri,1cipal que lo tie11e á sil cargo, así come, lu
'cuentas de los regimiencos.
Rc¡pucst11. E,tM serán las úniciH que permanecerán en sw poder.
.Art. 5. Las cropas no re11dirá11 las armas ,ha,sta. el momento de Sll
embarque, y baxo 1a proteccion del crucera ingles; es decir, que cada
pcloton ó division no Te11dirá l~ arm~1sino i proporcion 4ue .'le vayan
Ctnbarcar;do.
,
- R.c;pu~;t¡1, Cout::;tado ol Mtícufo i.
Art. 6. Los babilant&lt;::s de Vigo serán respetados.
Respuesto. C911ceJido -con .arr~glo á las leyes de España.
Art. 7. Los .300 y m¡¡.s .eiü'ermos que se hallan en fos hospitales, serán mancenidos y ·cuidados por los habilant.!S de Vigo, y estufa baxo
la protecciun de los ingleses y españoles.
Respue,ta. Los prisjoneros setá11 .tratudos con arreglo á las leyes ile 111
humanidarJ.
Art. 8. La plaza y los fuertes no 'Se entrcguán hasta el momento del
embarque de las tropas, á un cuerpo -de las del .l.1l0queo ~ompuesto de J
oficiales y so subalternos y soldados.
Respuesta. -Corttestclilo en eL artículo t y último.
Art. 9. La pr&lt;:seute ca pitulacion 110 'tendrá efecto sin ser previaam1te ratificada p-o-r Mr. Chalor, gobernador, y por los Sres. comandantes
del bl oq uec .de tierra y de mar, y garantida en toda. su extensiun por
el co,oa11&lt;lante en xefe ,del crucero británico =-Chalot=_J CCilutlS Craw•
fvrd= Pablo !I.\Llr.illo.

N um. ·5. Razon de lo que se halló en la plaza.
Se han encontraJ.0 en la plan y fuertes de Vigo 39 cañones d'e
diversos calibres, 660 sacos de metralla, -y 660 balas, ae 11ue estan e11carg..1&lt;l0s 31 anilhmis y 137 marineros al mand8 de sus respectivoa
xcles.

NOTICIAS DE LAS ISLAS.
Toma de uno .de los navíos de la ,es,¡uadra fr11ncesa que habl•
'lJenido baua }ti Guadalupe, y persecucion de los de,was.
Kingston (Jamayca) 2Q de abril.
El s:.bado z.a vo1viero11 de su crncero á este puerto el navio Polyphemus, de 64, .c:apitan Cumby, y la corbeta Tweed, .le rll, ca.
picau S, 1nonJs. .Est0s bu1 ues se cm-:ontraTon el 17 del corriente sobre Cabo rux&lt;», de ll isla de: l'ucm,rico, con la esq uadra dd contrn ahaira.i11! Sir Al1:K Coc(.U'a.. ..:, caballero de la oniea del Baíío,
que se ..:ompo,iia de Jas sigú.i..:,ncs velas.
Ncptu ue (uavío d..: la i,1sigi.,ia) de 9&amp; cañones. Po~pee So. Coptai,1 H· Yvr_-. 7l-• L1tv,11 (frag ..ta) 3d. Emalion (ide..n) 3ó. Castor
(ikm) 32. !-111:I d (g0léta1 td. 1.l-!1.•Ni.l (bcrgaotiu) u!. 0Lros a bCf•
g~,1... wes ct1yo Ll(l1ab1e ignora.nos.

.•
u1miento- de la, francesa• que se hani:+
Esta esqaadra iba en s?i h
la Tvveed se hall1ban enescapado de ~&amp;s. Sant~s. fü o
y á las 3 de la: tarde dl!scutóac.es como a d1stanc:1a d.c
s c~u!istia11 en 3" navlos-, t bcrgan~riéron al enemigo, cuyas- ,uerza . lo¡ únicos bui}ues- nue~tros que
ti~ 'J uAa ~aleta, y observar-o~ que io J&gt;omp,·e la fragata C.1;tor, y
1
tstaban c1:r.c:a. de ~llos, b eran ~ ~ª~a gol,ta 11~mtl7a cií1cro11 d vie11-.
d bergantín .Recru11, el ~rgant~ ,
de vista
pronto. La C.,;;te con. prna al 11u,te y se _pet cron. los aavios enemigos, nu?.ándo-·
o
·1 s mantuv1cro11 con
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ur y el ....
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h .· , dol•s fuego ya al uno, Y3- al otro,
ks el úl~imo p~t la pro~ Y . :&lt;:~en su.. 1Uarcha - en lo ciual se por .ó
ptOCU(ando por este m_~diO
¡rsin e!llbargo'' qu e era i ..npc,si bl~
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Cí)ll la m:.yor _g.aUa tlu. V ..
'dos J.e los n:iv1 os eran exm:,m.Jaconseguir este mcent~ &gt;' por er~~ruit pusieron S\l atCllCÍO@. t:n el H:r•
mente veleros, la Ca,tor
tras de los otros;- y afortunadacero q uc se había q ~eda O m'&lt;l Y :omb:ne. sobre bordvs, en q u-: el
111eute lograron empc:na~~o en un,
r la proa iucornodánJ.ole mu.Recruii le cruzaba frequenceme_nte po ,
b,:_ ¿' ¡ hacia cons1uera re atio,
clio con. un. f uegP qu.e. e
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nde l ·os e ca¡ntan, •• .,, ..
M·erece gra s e ogi
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eii q lle . entr;:tuvo tanto al ene•
sereaidaJ.. Y ñrmci.a .en esta_ olc~1on' se. acercase á· él á las 5 de la.
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- d., lugar á que e e ompee.
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migo q_.ie 10.·
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vivo q uc duro mcdi'.1 h(,ra , a
tar.ie, y e.n~1.a~e un bco~bate ,,'.°'1i;;que frauces .. Era- c:sce · el navío
cuyo tiemp0 arno la an era '11!
trae montados 84' con. u.,a triH.Jutruli, de 74 cañoocs; Ptº q~I!. d ·l c1¡,ita11 de 11.lVlJJ M .s. Le
pulac1on de 7r,o ~om.ures,.ah i1U1~aº c~nstruida nn..:.ve ui.:~cs na-:;:; y
D.ic. !s cmb.1r@acio11. m11 y erino '
'-~•er'1a b•tx'I &lt;le z8 en
' e&amp;-· de 4d . en. -1 aHa.,...
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el calibre de. ~u aru·u::na
tc,udu colllO· so n..,nde
i en. el alcazar y cam11o.
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la. a l ta y
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l p pee io m..icnos y q ha1bres entre LBUerios ~ l ~cn~o:t
~1 r :::,ic11te h:ve,neate .:11 el p1.sdos, y entre es~os ari.noe .
'a~ perdido de vbta lvs u1ros dvs
cuezo. A este_ uempo se . a:nau y
u o11e 11e iban á p.ii..;r por
navíos e,1e1n.igps, con ru,11b0 al N. Y se s e
q¿
CllLte tl S0mbrero y la. Anegada.,.
Se.. co11ti»1umí..
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~fu:1~111s

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Jri

NUEVA ESP'ANA.
México 17 de junio ae 1809Ha ll gado á Vc:racruz ¡;é) tusiics q1.1e e11 ia fra~1ta de gue~-n :
•
l g bi"rna de Jaau vea en v1r,uJ d~ su.i::1ia. 1' rauq.u1se remite· de. ·o...
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pri nieadu d oiiciO• '1-.:1 v1.::: A.tru¡r,ute
tud de este --. se dq...1e -d,ill i,n
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l Exccno Sr virre, cem•.&gt; a~1 u1s nu os
-"-i ue los. remne· 1ng1 • o a e tr..: E•p·
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na e Ligl.n.:rra hr.ua--os 1.11
artículos de paz. Y a 1iafl'La. ' 1 - • "
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-fi d en ZI de m·•r w dd aao prc.st:u,.:.
14 de. euero y rau ca vs
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Convoy espanol.
El convo¡ de: comercio q_u..: sal1.lil u..:. 4..,adiz.: el ~ de- au1il,, ,scol•

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S.34

• .

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tado por la divisicn del m1ndo del bñgadicr. ,ae la real atmaaí"Da
Tom1s AyalJ:: ts co1r.pucsto de los· buqaes s'iguieates. Pf'aglllas _,
~hrgarica - Hcr,nosa M~xicana -- Despacito - La Palau -- Marinera
-- Fclix .. Ba}len y Polacra Tcclá. Bl:f'¡;antiuu -- Ncra. Sra. «el Carmen -· Sra. Tcrcsll y Alianza.
r
De estos t 1 buques h,1n fondeado ca Vcracru\ el dia 1 t dd corriente b.s frag:tta$ Margarita, Marinera, Déspacho, FcHx y Jo,
berganti11cs Ntra. Sra. dc1 Carmen y el Sta. 'I'erc:!a. ·
1
lt. ks dos .u av!cs de guerra que han naidc,, &lt;:cmvoyindo ncabrados el S. L.:.imlro y el 5: J{.nn!;n, ambos ac 64 c1ño11:&amp;s.
Los dc111ás buque,; no haa podi.do fondear pcr 11.n temporal: lu~
go que se reciba la aoticia ele su eqtrada en Vcracru1., se da:rá ra•
zon indiv¡clua.J. de q a-.rntG co.idu.::c este conoy; diciendo solo por•
a1iora que les deis uav1os traen 8.2ot quiiatales de at.ogut y ..s7,
.ti:lloues l'apcl d..: á :;o r.:smas: cambien Mae A"L111gue la fracia Ma-•
r~nera con i&gt;apcl s~füdo J Bulas; y d..(l.cO :d.c los .dcmas bui•es Pa.pd blanco.

,·

0/icio d::J 'Sr~ go'htrnador de /7-eracruz •al Eicmo• .Sr. -.irre:f
con fecht,i 10 del cqr,rientt.
a

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~xcmo. Srel berg,u1tin fü:dentGr, su ieapitañ D. f'rallCis,.
co Ro !es ha dado ho.Y fondo en e~te p~rt,o pr-oce~nte de Tar-1 •
r!1gona e,1 G9 días de llilV$,Sacio+1 •Jbiendo sa1ido el ~ de altrit
;CQll esca:l&amp; @Q Cuba: riae cat"ga~to' ac Agd!ítaiente ,Y.tener~,
t.'Om~spo¡1d1WJ.cia y 3 ,pa!l,l_Fr&lt;&gt;.s, yo,h:jaudo que los fr.ances~s evacuaron el campo de T.u-ra,goaa, r-erir.atidose á 5 4:g\1.1s de., .la ~rti! de Francia: 9.f?e se babia iar~rcc:ptmfo un .correo de gabi,gctc.
&lt;fe1 e1np(!rador Bonaiahe-, en que . mandaba retirar toeas la, troJÍJ~ á Francia qcxando ~ lo lf,s que s-c hallllsen en fas plazas fronltri-z.as. Que e1 JJni,jo S. }usto si: estaba alistapé!o ,Para condúcir t
Tri~~:e 20; cañones, y regresar ·con ip~ fa,iJes y que era J&gt;º~., . i
sitiv.a il dccl,'lr;iciou de guerra del A~tr~ á Francia, J:PJ~ el hab.:rse a ¡:o.forado lo~ au~!rfaeo:r'de toda ,fa Bn-vien, lo que comuni- &lt;.'o :i V. E. p:ira :.;i cpn-&gt;eimlcnto jPpcr~r. Dios guarde á V. E.
&amp;;::,

• 1·•

E ~11pleo.
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E l ,.Rey N. Sr. p. FERNANDO \'lt, y en su rc~1 nombre la Juata supr~m'.i i.:..:Jt nl gJli:rna;iva di.: CSjJlÍl:l é ldi.is, se ha sc:rviJo coucL'&lt;icr
ho 10,t.; J.: -.:0J1is ario al! su~ru. ck ios redes cxércirns al e.:intador de
!a ..d n i\(,c:·.1: iJa prind¡al .de cvrr.:os de ma c1riciil D. Rhf&lt;J::l ,u .
L.ir~'Íizolwl.
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•

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Navíos de la escuadra francesa</name>
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        <name>Reconquista de la plaza de Vigo</name>
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                    <text>GRÁFICAS DE GEOGRAFÍA

S. A. l. G. SEIX
.J;;DITORltS

N.º 2

(1).

BARRAL HERMS.
BARCEI.ONA

��Las Gráficas de Geografía
La. presente colección de Gráficas constituye un complemento muy
adecuado del estudio de la. Geografía, del dibujo de mapas y de los
otros ejercicios que puedan acompañar la, enseñanza de esta materia.
Estos cuadernos permiten ofrecer a los niños los secos datos esta.dísticos rodeados de un nuevo interés, pues con ellos ha ele hacer
algo; y además, la finalidad que tienen los citados datos, que no es
otra sino establecer una comparación entre ellos, por el procedimiento de las gráficas queda plenamente asegurada, pues la, compara.ción aquí se hace forzosumente, porque lo más importante que
conviene considerar y retener salta a la vista.
Los editores de los presentes cuadernos se han propuesto facilitar el trabajo del profesor y del alumno, disponiendo los datos y el
cuadriculado de manera, que nada se tenga que ir a buscar o calcular fuera de cada página.
Los da.tos elegidos son todos ellos vitales e interesantes, y lo
mismo convienen a los alumnos de las clases adelantadas de la es,.
cuela primaria, que a los ele las escuelas secundarias y de Comercio.
Lanzamos esta serie en la seguridad ~e que hallará una buena.
acogida en todas las clases en que se enseña Geografía, porque, como
decíamos más arriba, viene ai ser uno de sus complementos mú
ilustrativos, cuyo contenido debe popularizarse y atraer la atención
de todos los futuros ciudadanos,

LOS EDITORES

Registrado, 1D10. - Copyright. - Todo perjuicio será perseguido por la ley.

•

�Gráfica comparativa de los gastos más importantes

Gráfica comparativa de la emigración española

del Estado español (1911)

en el decenio 1900-1910

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Deuda. pública.
409.400.000 pesetas........ . . .
lvlinisterio de la Guerra
188.300.000 pesetas.......... .
Ministerio de Fomento
103.300.000 pesetas.......... .
Ministerio de la. Gobernación
79.300.000 pesetas . ......... .
Clases pasivas
75.000.000 pesetas .......... .

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Ministerio de Instrucción pública.
58.500.000 pesetas.......... .
Ministerio de Justicia
41.200.000 pesetas . . ........ .

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Ministerio de Gracia y Justicia
20.000.000 pesetas..... . .... .

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1903

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1904

87.300

1905

126.000

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1906

126.000

1907

130. 500 ; t,._.J.....J--l--+-+-+-l--l~---1--1--+-+-+-+-

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1908

157.500

1909

111.000

1910

161.000

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Personas

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Casa. Real
8.900.000 pesetas.......... .

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Gastos de Contribuciones
38.400.000 pesetas.......... .

Ministerio de Hacienda
18.800.000 pesetas .......... .

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Ministerio de Marina
68.400.000 pesetas .......... .

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Trácense las barras correspondientes que pueden colorarse. Cada cuadradito representa
10 .000.000 de pesetas.

•

Trácense las barras correspondientes que pueden colorarse. Cada. cuadradito representa
10.000 personas.

�Producción española de los principales cereales y leguminosas,
Gráfica comparativa de la población de España dedicada

uvas y aceitunas (1913)

a las distintas industrias y manufacturas (1911)

Obreros

Industrias de vestido y
adorno ...... . ..... .

257.000

Industrias de la edificación .......... . .. .

253.000

Industrias textiles.....
Industrias de la a limentadón .. . ......... . .
Industrias metal úrgicas.

120.000

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53.000

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De manufacturas ..... .
Ind_ustrias de lujo, ciencias, etc ........... .
Construcción de aparatos de transporte... .

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21.000
17.000

Cerámica . ........... .

16.000

[ ndustrias del mueble.

14.000

Cueros, pieles ........ .

13.000

[ ndustrias químicas .. ..

10.000

Qui ntale s
métricos

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Industrias de la madera.

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109.000

Trigo, 30.590.000 quintales métricos; cebada, 14.973.000; avena, 3 .677.000; centeno, 7 .091.000; maíz, 6.385.000; garbanzos, 788.000; habas, 1.67 4.000; guisantes,
153.000; judías, 1.520.000; uva, 29.522.000; aceitunas, 14.868.000; arroz, 2.228.000.

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Producción de fuerza ..
Industrias no clasifica das .......... . .... .

Cada cuadradito representa 1.000.000 de quintales métricos. Ordénense las gráficas de mayor a
menor, escribiendo dentro el nombre del producto.

•
Cada. cuadradito representa 5.000 obreros. Las barras resultantes pueden co1orarse.

�Hectáreas dedicadas al cultivo de árboles de secano (algarrobos, higueras, granados, castaños, nogales y avellanos) en las
distintas regiones agrícolas españolas.

Número de hectáreas dedicadas en las distintas regiones agrícolas de España al cultivo de los siguientes árboles frutales:
ciruelos, albaricoqueros, melocotoneros, guindos y cerezos,
perales y manzanos.
l.ª, Castilla la Nueva, 1.949 hectáreas; 2.ª, La Mancha, 1.401; 3.ª, Castilla la.
Vieja, 4.458; 4.ª, .Al'agón y la Rioja, 5.664; 5.ª, Leoñesa, 1.276; 6.ª, Galicia y Asturias, 13.617; 7.ª, Navarra y Vascongadas, 6.754; 8.ª, Cataluña, 2.883; 9.ª, Levante, 4.258; 10.ª, Andalucía oriental (Granada, Jaén, Málaga y .Almería), 2.392;
11.ª, Andalucía occidental (Sevilla, Cádiz, Córdoba y Huelva), 2.400; 12.ª, Baleares, 1.550; 13.ª, Canarias, 599.

l.ª, Castilla la, Nueva, 2.117 hectáreas; 2.ª, La Mancha y Extremadura, 4.029;
3.ª, Castilla la Vieja, 3.332; 4.ª, .Al'agón y la Rioja, 16.230; 5.ª, Leonesa, 3.579;
6.ª, Galicia y Asturias, 37.37!; 7.ª, Navarra y Vascongadas, 11.056; 8.ª, Cataluña,
40.962; 9.ª, Levante, 184.494; 10.ª, Andalucía oriental (Granada, Jaén, Málaga y
Almería, 24.088; 11.ª, Andalucía occidental (Sevilla, Cádiz, Córdoba y Huelva),
9.644; 12.ª, Baleares, 50.000; 13.ª, Canarias, 1.740.

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Hecliroas

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Cada dos cuadraditos representan 500 hectáreas. Ordénense las gráficas de mayor a menor.
Escríbase encima o dentro de la gráfica el nombre de la región.
Cada cuadradito representa 5.000 hectáreas. Ordénense las gráficas de mayor a menor, ~cribiendo dentro o encima el nombre de la región.

�La producción del trigo en España en el quinquenio 1909-1913

..
Hectáreas dedicadas al cultivo del naranjo y del limonero

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métrico•

Hl09

39.218.000

1910

37.407.000

1911

40.414.óOO

11H2

29.878.000

1913

30.590.000

en las distintas regiones agrícolas españolas
Mancha y Extremadura, 232 hectáreas; Cataluña, 3.950; Levante, 40.649; Andalucía oriental (Granada, Jaén, Málaga y .Almería), 2.231; Andalucía occidental
(Sevilla, Cádiz, Córdoba y Huelva), 2.473; Baleares, 400; Canarias, 142.

Hectáreas

40.649

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Cada cuadradito representa. 2.000.000 de quinta.les métricos.

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La producción de uva en España en el quinquenio 1~09~1913

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Cada cuadradito representa. 2.000 hectáreas. Ordénense las gráficas de mayor a menor.

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1909

26.883.000

1910

20.714.000

1911

26.963.000

1912

28.355.000

1913

29.522.000

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+
1

Oada cuadradito representa. 2.000,000 de quintales métricos.

�Valores comparados que alcanzaron las cosechas medias

Producción de aceitunas en las distintas regiones agrícolas

de las siguientes frutas durante el quinquenio 1909 - 1913

en que se divide España (1913)

Ciruelas, 3.400.000 pesetas; albaricoques, 2.875.000; melocotones, 5.029.000;
guindas y cerezas, 2.562.000; peras, 6.497.000; manzanas, 12.377.000.

Pesetas
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12.377.000

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l.ª, Central o Castilla la Nueva, 367.000 quintales métricos; 2.ª, La Mancha
y Extremadura, 689.000¡ 3.ª, Castilla la Vieja, 38.000; 4.ª, Aragón y la Rioja, 708.000;
5.ª, Levante (Valencia y Murcia), 25.000; 6.ª, Galicia y Asturias, 663; 7.ª, Navarra
y las Vascongadas, 19.000¡ 8.ª, Cataluña, 1.588.000; 9.ª, Leonesa, 1.474.000;
10.ª, Andalucía oriental (Granada, Jaén, Málaga y Almería), 2.714.000; 11.ª, Andalucía occidental (Sevilla, Cádiz, Córdoba y Huelva), 7.187.000; 12.ª, Baleares, 53.000; 13.ª, Canarias, 597.

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La longitud de un cuadradito representa en la barra un valor de 500.000 pesetas. Escríbase
dentro de cada barra la clase de fruto a que corresponde.
Cada cuadradito representa 250.000 quintales métricos. Or~énense las ~ráficas de _mayor a
menor, escribiendo dentro el nombre de la región y fuera el numero de quintales métricos.

�Producción de uvas y mosto en las distintas regiones agrícolas
La producción de trigo en las distintas regiones agrícolas

en que se divide España (1913)

en que se divide España (1913)

l.ª, Central o Castilla la Nueva, 3.334.000 quintales métricos; 2.ª, La Mancha y
Extremadura, 3.974:.000;· 3. 3 , Castilla la Vieja, 1.421.000; 4. 3 , Aragón y la Rioja,
1.480.000¡ 5. 3 , Leonesa, 968.000; 6. 3 , Galicia y Asturias, 1.637.000; 7. 3 7 Navarra
Y las Vascongadas, 299.000; 8. 3 , Cataluña, 9.276.000; 9. 3 , Levante, 4.101.000;
10.ª, Andalucía oriental (Granada, .Jaén, Málaga y Almería,), 1.140.000; 11.ª, Andalucía occidental (Sevilla, Córdoba, Cádiz, Huelva), 1.600.000; 12. 3 7 Baleares, 215.000;
13.a, Canarias, 72.000.

l. 3 , Central o Ca.stilla la Nueva, 2.941.000 quintales métricos; 2.ª, La Mancha

Y Extremadura, 2.573.000; 3. 3 7 Castilla la Vieja, 5.692.000; 4.ª, Aragón y la Rioja,
2.909.000; 5.ª, Leonesa, 3.500.000; 6.ª, Galicia y Asturias, 783.000; 7.ª, Navarra
Y las Vascongadas, 1.563.000; 8.ª, Cataluña, 2.081.000; 9. 3 7 Levante (Valencia y
Murcia), 2.151.000; 10.ª, Andalucía oriental (Granada, Jaén, Málaga y Almería),
2.487.000; 11.ª, Andalucía occidental (Sevilla, Córdoba, Oádiz y Huelva), 3.298.000;
12.3 , Baleares, 334.000; 13.ª, Canarias, 260.000.

Quintales
métTicos

9.276.000

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Cada cuadradito representa 500.000 quintales métricos. Ordénense de mayor a menor, escribiendo dentro de la barra. el nombre de la. región.

Cada cuadradito representa. 200.000 quintales métricos. Ordénense las gráficas de mayor a
menor colocando el nombre de la región a la derecha de la barra.

�Productos exportados en el año 191 O, en millones de pesetas
Millones

Productos importados en el año 191 O, en millones de pesetas

Mineral d e hierro . ..

Millones

Algodón en rama. . .

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Carbón....... . .....

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Trigo .. . ....... . .. .

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Café .. . .. . ........ .

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Cueros . . . . . . . . . . . . .

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Almendras. . . . . . . . . .

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Plata........... . ..

Cada dos cuadraditos representan 10.000.000 de pesetas.

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Algodón en rama y
mamúacturado . .

Corcho ............ .

Simiep.tes .......... .

Legumbres .... ..... .

57

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Grasas . . .. . . . ..... .

Naranjas .......... .

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~Iaíz ....... . . . . ... .

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Plomo pobre . .. . .. . .

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Fibras vegetales ....

Cobre ............. .

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}laderas ........... .

Papel..............

Vino ........ . .. . .. .

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La longitud de cada dos cuadradito~ representa 10,000.000 de pesetas.

�EDICIÓN ECONÓMICA DE TEXTOS MODERNOS

El aprovechamiento del suelo en España comparado
con el de algunos otros países

PARA LA ESCUELA PRIMARIA

Tmeno Pradai
lmprocultindo y putos Bosques ductin

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España .... 39 % 20% 21 % 20

1

%

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Francia .... 59% 11% 16% 14%
1

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1

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Alemania ... 49% 16% 26% 9%

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Inglaterra .. 4:8 % 30 % 4 % 18 %

Paralelamente a nuestra gran edición Gramática, la Geometría,'la Leott.wa, la Geode magníficos libros para Escuelas, que grafia y la H iBroria, van distribuida.a en
tan favorable acogida ha tenido entre tres grados (que no hay inconveniente en
los ilustrados maestros, lanzamos al pú- llamar elemental, medio y superior, como
blico una nueva EDICIÓN ECONÓMIOA que, se acostumbra). Es~as materias se complesin perder las altas condiciones de la tan con otras que son: la Zoología, la ~
primera, es decir, la perfección de su nica, la Física, etc., etc., que no van gratexto y la presentación artística, pueda duadas, y que el maestro puede adoptar
penetrar, por su infimo precio, en las Es- siguiendo su propio buen criterio y aeocuelas populares, de modo que los hijos modándose a las posibilidades y condidel pueblo puedan también entrar a par- ciones de la escuela que regente.
ticipar de los beneficios que para su forLa forma en que publicamos esta serie,
ma-ción espiritual representan nuestros pre- permite formar tomos de cursos compleciosos TEXTOS MODERNOS.
tos, organizados según las uecesidades de
Nuestra EDICIÓN ECONÓMIOA DE TEX· la escuela o criterio del maestro (procediTOS :MODERNOS, forma un todo &amp;rgánico, miento patentado), siendo una comodidad
en el cual las materias fundamentales de , y una economía al mismo tiempo, para el
la enseñanza, como son: la Aritmética, la 1 profesor y el discípulo, respectivamente.

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PLAN GENERAL DE ESTAS PUBLICACIONES (Fa pr-)

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Grad0t1

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Italia ... . .. 40% 25% 16% 13% 1\

1

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+ +
1

Austria yHungría. 40 % 24 % 20 % o%

1
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Rusia europea .•. 26 % 10 % 38% 20 %
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Grecia ..... 19% 37%

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3
3
3
3
3
3

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9% 33% 1111

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1
Agricultura • • • •
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Instrucción cívica •
• l
Cantos escolares
•
• l
Recitación.
•
•
• • 1
Gimnasia. • . •
l
1 Historia Sagrada
• 1
1 Historia del Arte
1
A dichas obras seguirán otras sobre P&lt;ileonto!-Ogía, Geo!-Ogía, Biología, Geografía Taumana, Biografías históricas, etc., etc.

.

.

.

. . . .

1

. . •
Vida de los Animales. . .
El hombre. Su vida física .

1 Vida de las Plantas

Cartilla (publicada)
Aritmética . . .
Geometría. •
Gramática •
Geografía. • •
Libro de lectura
Historia.
Trabajos manuales
Lecciones de cosas.
Fiüca y Quimica •

•

.

Un buen número de libros instructivos para premios formarán parte de la presente colección.

La ejecución del plan está a cargo de nuestro Director pedagcSgico

,

Holanda .... 28% 37 % 8% 27

%

S. A. INDUSTRIAS GRAFICAS SEIX &amp; BAIUU.L HERMS.
Jlroyenaa, 919

Construir los nueve rectángulos, cada uno de los cuales corresponde a una. nación. Represéntese
en cada rectángulo la part e de terreno cultiv ado, Ja de prados, la. de bosque y la de terreno inculto.

Cada pa rte puede colorarse con un color distinto.

,

EDITORES

•

BARCZLO:NA

Remitimos seguidamente, a petición, nuestro Catálogo general de obras para ianza Y educación, juguetes instructivos, trabajos manuales, etc., etc.

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S. A. l. G. SEIX &amp; BARRAL HERMS.
EDITORES

-,

Provenza. 219

-,

BARCELONA

l ll l ll ll l ll ll l l l l l ll ll l ll ll ll l l l ll ll l l ll l l l 111111111111111111111
Libros para Escuelas, educación, wlgarización de ciencias, etc,, compuestos
según los principios que constituyen la base de la moderna pedagogía

GEOGRAFÍA
Geografía Física y Astronómica

(P. V1LA)
Tomo profusamente ilustrado y con un texto lleno de atractivos y de seriedad científica.

Geografía Universal (J. PALAU vea,.¡
Geografía de España y Portugal

(J.

PALAU VBaAl

Estos dos tomos son únicos en su género. Representan el primer intento
de llevar a la escuela el concepto moderno de esta ciencia.

Geografía Humana

(HeRBl!RrsoN)
Un tomo con magnificas ilustraciones. Todo el &lt;rne desee poseer un conocimiento serio de las relaciones que existen entre el hombre y la tierra,
debe adquirir esta pequeña obra maestra.

Ejercicios de Geografía
Trabajo manual y estudios combinados. Colección de siete mapas.

Cuadernos Geográficos
Mapas mudos de silueta, dispuestos para colorar y pera toda clase de
ejercicios.

Gráficas de Geografía
Colección de cuadernos dispuestos pare el trazado de estadísticas gráficas.

Cuaderno !,-Contiene datos estadísticos de Geografía general.
Cuaderno 11.-Contiene principalmente datos estadísticos referentes a la
producción española.

-

Cuaderno 111.-Magnífica colección de mapas, cada uno con su texto correspondiente, dispuestos para el trazado de los itinerarios de los grandes
viajes de exploración del globo.

firandes serlea di libroa 10 prensa ·• PÍOflftS! HU!STHOS CftlftlDfiDS, que enviamos avuelta de correo

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                  <text>La presente colección de Gráficas constituye un complemento muy adecuado del estudio de la Geografía, del dibujo de mapas y de los otros ejercicios que puedan acompañar la enseñanza de esta materia. Estos cuadernos permiten ofrecer a los niños los secos datos estadísticos rodeados de un nuevo interés, pues con ellos ha de hacer algo; y, además, la finalidad que tienen los citados da tos, que no es otra sino establecer una comparación entre ellos, por el procedimiento de las gráficas queda plenamente asegurada, pues la comparación aquí se hace forzosamente, porque lo más importante que conviene considerar y retener salta a la vista. Los editores de los presentes cuadernos se han propuesto facilitar el trabajo del profesor y del alumno, disponiendo los datos y el cuadriculado de manera que nada se tenga que ir a buscar o calcular fuera de cada página. Los datos elegidos son todos ellos vitales e interesantes, y lo mismo convienen a los alumnos de las clases adelantadas de la escuela primaria, que a los de las escuelas secundarias y de Comercio, Lanzamos esta serie en la seguridad de que hallará una buena acogida en todas las clases en que se enseña Geografía, porque, como decíamos más arriba, viene a ser uno de sus complementos más ilustrativos, cuyo contenido debe popularizarse y atraer la atención de todos los futuros ciudadanos. </text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753540&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>La presente colección de Gráficas constituye un complemento muy adecuado del estudio de la Geografía, del dibujo de mapas y de los otros ejercicios que puedan acompañar la enseñanza de esta materia. Estos cuadernos permiten ofrecer a los niños los secos datos estadísticos rodeados de un nuevo interés, pues con ellos ha de hacer algo; y, además, la finalidad que tienen los citados da tos, que no es otra sino establecer una comparación entre ellos, por el procedimiento de las gráficas queda plenamente asegurada, pues la comparación aquí se hace forzosamente, porque lo más importante que conviene considerar y retener salta a la vista. Los editores de los presentes cuadernos se han propuesto facilitar el trabajo del profesor y del alumno, disponiendo los datos y el cuadriculado de manera que nada se tenga que ir a buscar o calcular fuera de cada página. Los datos elegidos son todos ellos vitales e interesantes, y lo mismo convienen a los alumnos de las clases adelantadas de la escuela primaria, que a los de las escuelas secundarias y de Comercio, Lanzamos esta serie en la seguridad de que hallará una buena acogida en todas las clases en que se enseña Geografía, porque, como decíamos más arriba, viene a ser uno de sus complementos más ilustrativos, cuyo contenido debe popularizarse y atraer la atención de todos los futuros ciudadanos. LOS EDITORES</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>��EXPLORACIONES DEL MUNDO

Las Gráficas de Geografía
La presente colección de Gráficas constituye un complemento muy
adecuado del estudio de la Geografía, del dibujo de mapas y de los
otros ejercicios que puedan acompaliar la enselianza de esta materia.
Estos cuadernos permiten ofrecer a los nilios los secos datos estadísticos rodeados de un nuevo interés, pues con ellos ha de hacer
algo; y además, la finalidad que tienen los citados da tos, que no es
otra sino establecer una comparación entre ellos, por el procedimiento de las gráficas queda plenamente asegurada, pues la comparación aquí se hace forzosamente, porque lo más importante que
conviene considerar y retener salta a la vista.
Los editores de los presentes cuadernos se han propuesto facilitar el trabajo del profesor y del alumno, disponiendo los datos y el
cuadriculado de manera que nada se tenga que ir a buscar o calcular fuera de cada página.
Los datos elegidos son todos ellos vitales e interesantes, y Jo
mismo convienen a los alumnos de las clases adelantadas de la escuela primaria, que a los de las escuelas secundarias y de Comercio,
Lanzamos esta serie en la seguridad de que halJará una buena
acogida en todas las clases en que se enselia Geografía, porque, como
decíamos más arriba, viene a ser uno de sus complementos más
ilustrativos, cuyo contenido debe popularizarse y atraer la atención
de todos los futuros ciudadanos.

LOS EDITORES

Registrado, 1916. - Copyright. - Todo perjuicio será perseguido por la ley.

NAVE ESCANDINAVA

LA NAO " SANTA MARÍA u

NAVÍO DEL SJGLO XVIII

DE COLÓN

'

BIBL.IOTECA

N AV E ROMANA
TRANSATLÁNTICO

CENTRA&amp;.

U. A. N.L

i

MODERNO

�Los fenicios y los cartagineses
De todos los pueblos civilizados de la glesas de Cornualles, y en las costas del
antigüedad fueron los fenicios los que Báltico (la costa de la Prusia actual)
más ensa"n.charon los conocimientos geo- buscaban ámbar.
gráficos. Extendieron sus viajes por el
Los cartagineses, descendientes de fe)far Rojo, y de aquí hasta el país de nicios, tuvieron un célebre explorador
Ofir, que se hallaba quizás hacia la des- llamado Hannon (siglo v antes de Jesuembocadura del Indo.
cristo), que bordeando la costa norte y
En el Mediterráneo fundaron colonias la occidental de Africa llegó hasta el
{Tiro, Sidón, Cartago, Cádiz). En busca golfo de Guinea.
de estaño llegaron hasta las costas in-

¡

•

••

l. Mar Rojo.-2. Desembocadura del Jndo.-3-4. Tiro y Sidón.-5. Oartago.-6. Oádiz.
7. Cornualles.-8. Prusia.-9. Golfo de Guinea.

Ejercicio.- Señalar con lápiz de color los paises visitados por lo,; fenicios. Con lápiz de
otro color señalar el viaje conocido en la. historia. de la Geografía con el nombre de Periplo ds
Hannon.

�Los griegos y macedonios
Los griegos tenían colonias establecidas en las costas del .Asia Menor, en las
del Mar Negro y en las costas mediterráneas de Italia, Francia y España.
Los que más contribuyeron a ensanchar
el horizonte de los conocimientos geográficos fueron .Alejandro Magno y Piteas.
Las conquistas de .Alejandro permitieron explorar todo el país que recorrió
triunfante: el .Asia Menor, la Persia hasta
el Indo, más allá de Nicea. Complemento
de dicha expedición fué la célebre exploración del experto marino N earco, que
desde la desembocadura del Indo fué re-

corriendo la costa hasta llegar a la desembocadura del Eufrates en el golfo Pérsico.
.Al mismo tiempo (siglo IV ante!'! de
Jesucristo) el matemático y astrónomo
Piteas, que era además un afortunado comerciante de Marsella, extendió los conocimientos geográficos de su tiempo, recorriendo todas las costas de España, las
atlánticas de Francia, las de Inglaterra.
y las prusianas del Báltico, en busca de
ámbar. Piteas llegó hasta lo que él llama
Tulé, que es seguramente una de las islas
Shetland.

Los romanos
En el siglo rr, el gran astrónomo y geóLa formación del Imperio romano extendió considerablemente los conocimien- grafo Ptolomeo, que vivía en .Alejandría,
reunió los conocimientos geográficos de
tos geográficos.
Los romanos exploraron parte del Sa- su tiempo y trazó un mapa del mundo,
hara. Nerón envió una expedición en bus- utilizando ya un siiltema de proyección
ca de las fuentes del Nilo. En el norte parecido ¡¡, los nuestros.
En este mapa figura ya el Extremo
llegaron hasta las desembocaduras del
W esser y del Elba y las costas del sur de Oriente, el .A.frica hasta una línea que va
del golfo de Guinea hasta Zanzíbar, las
Escandinavia.
Por el camino de la seda, que atravesaba el islas Canarias (.Afortunadas) y toda Eucentro del .Asia, se comunicaban con China. ropa.

8

f

•

t)·

l. El Sa.ha.ra.-2. El Nilo.-3. Desemboca.dura. del Elba..-4. Esca.ndinavia..-5. China..-6. Extremo
Oriente.-7. Golfo de Guinea..-8. Zanzíbar.-9. Las islas Canarias.

l. Asia. Menor.-2. ,\lar Negro.- 3. Mar Mediterráneo.-!. Persia .-5. El río Indo.-6. Río Eufrates.
7. Golfo Pérsico.-8. Islas Sbetlan'd.

Eje,-cicio.-Seña.lar en el mapa, co n lápiz de color, la parte ocupada. por los establecimientos
griegos. Con otro color seña.lar las e xploraciones que r esultaron de la s conquistas de Alejandro. (El
viaje de Nearco puede señalarse con una línea de puntos. } Con otro color s eñalar el viaje de Piteas.

Ejercicio.- Llénense con lápiz de color las porciones de tierra. de que se tenia. noticia. Y que
figuran en el mapa de Ptolomeo. Señálense además, con lápices de otro color, los luga.l'es que explora.ron los roma.nos.

�Los árabes
Los árabes, continuadores de los griegos, tuvieron grandes astrónomos y matemáticos. Estos inventaron la manera de
determinar la posición de muchas localidades y de tomar la altura de las estrellas.
Los geógrafos más eminentes fueron
Edrisi (siglo xn), .Alboufeda (siglos xmx1v), Ibn Batouta (siglo XIV} y otros. .Al-

Los escandinavos

gunos de ellos realizaron grandes· viajes;
se cuenta que Batouta conoció países tan
alejados como el Senegal y la Siberia.
Los árabes conocieron y extendieron su
comercio por el Báltico, las orillas del
Petchora, la mayor parte del Asia, el Africa al norte de los 10° de latitud y la costa
oriental de Madagascar.

En la península escandinava vivía en
el siglo IX un pueblo, los normandos, muy
dado a la piratería y a la conquista. Las
expediciones normandas llegaron a penetrar en Francia hasta cerca de París,
en España y en el sur de Italia.
En el siglo x, Eric el Rojo puso el pie en
Islandia y de allí pasó a Groelandia, seguramente con objeto de establecer colonias.

Poco después, Leif, hijo de Eric, yendo
de Noruega a Groelandia, tomó una ruta
más al sur de la acostumbrada, y fué a
parar a una costa donde crecía la vid silvestre. Leif llamó a este país V inland,, y
se cree que corresponde a lo que es hoy
Nueva Escocia. Alli se establecieron colonias que fueron más tarde expulsadas por
los indígenas.

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l. Francia.-2. España.-3. Ita.Iia.-4. Islandia.-5. Groelandia..-6. Nueva Escocia.-7. Noruega.

l. Senega.1.-2. Siberia.-3. El Mar Báltico.-4. Río Petchora.-5. Latitud 10°.-6. Madagascar.

Ejercicio.--Seña.Iar con lápiz de color los viajes y descubrimientos de los escandinavos.

Ejercici-0.-Colorar la. parte del mundo que conocieron los árabes.

�Viajes del final de la Edad Media
Durante el siglo xm, el Gran Kan, jefe
poderoso de uno de los Estados mongoles
más importantes, se mostró tolerante con
los cristianos y recibió amablemente a los
misioneros.
En -1 246, el Papa Inocencio rv le envió
a Plan Oarpin, que saliendo de Breslau
llegó a Karakorum por Cracovia y Kiew.
Otros, siguiendo otras vías, llegaron a
Karakorum, residencia veraniega del Gran
Kan, pero el viaje más importante que se
realizó en esa época fué el del veneciano
Marco Polo.
Marco Polo, en el año,1271, cuando sólo
contaba diez y siete años, se embarcó en

Venecia. A pie pasó el monte A.rarat, bajó
a lo largo del Tigris hasta alcanzar el
puerto de Ormuz. Por tierra atravesó el
Pamir, y pasando por Kachgar, Yarkand,
Khotan y el desierto de Gobi, llegó por
fin a Cambaluc (Pekín).
En China pasó veintiséis años ejerciendo
altos empleos y después volvió a Venecia,
trayendo por primera vez noticias de Oipangu (El Japón) y descripciones de la Indochina, islas Malayas, Ceilán y costas de
la India, que fué_el camino que tomó para
su regreso. En este viaje también tocó en
O_rmuz, y de a,-uí siguió a Bagdad y a Trebizonda. Aqm se embarcó para Venecia.

El descubrimiento del camino de la India
Durante el siglo xv, las mercancías procedentes de la India, que llegaban a Europa por mediación de los árabes, alcanzaban elevados precios, y se pensó seriamente en hallar un camino que condujera
a aquel país con objeto de desposeerles de
ese monopolio.
El infante Don Enrique, de Portugal,
consagró a esta empresa todas sus rentas,
y a partir del 1416 organizó una serie de
expediciones que tenían por objeto hallar
el camino de la India por el sur del A.frica.
Hasta el año 1434 no se llegó a doblar
el cabo Bojador; en el 1441 se alcanzó el
cabo Blanco; en 1455 se pisó más allá del
cabo Verde y se descubrieron las islas de
cabo Verde (Alvise de Oa'da Mosto). En
el año 1481, los portugueses habían traspasado por primera vez el Ecuador, lle-

gando al cabo de Santa Catalina a 1° de
latitud Sur.
Durante el reinado de D. Juan II, en
el año 1482, exploraron la desembocadura
del Congo, y en 1485 Diego Oao llegó hasta
22° de latitud Sur.
Bartolomé Díaz (1487) fué más allá, y
arrastrado por una tempestad, se vió alejado de la costa africana. Cuando trató
de volver a ella no la halló, y remontando
hacia el Norte, desembarcó en la costa
oriental africana (Fish River), habiendo
doblado por primera vez el Cabo que después reconoció y lleva el nombre de cabo
de Buena Esperanza. .
Por fin, Vasco de Gama, en 1498 (seis
años después del descubrimiento de América) llegó a Calicut, habiendo pasado por el
cabo de Buena Esperanza y Mozambique.

l. Bresla.u.-2. Cracovia.-3. Kiew.-4. Karakorum.-5. Venecia.-6. )Ionte Ararat.-7. El rio

'Iigris.-8. Ormuz.- 9. Meseta del Pa:mir.-10. Kachgar.-11. Yarkand.--12. Khota.n.-13.
Pekin.-14. Japón.-15. Indochina.-16. Islas Malayas.-17. Ceilán.-18. Indias.-19. Bagdad.
-20. Trebizonda.

Ejercicio.--Señalar el itinerario seguido por Marco Polo.

l. Cabo Bojador.-2. Cabo Blanco.-3. Cabo Verde.-4. Islas de cabo Verde.-5. Cabo de Santa

Cata.Iina.-6. Desemboca'dura del Congo.-7. Grado 22 de latitud Sur.-8. Fish River.-9. Cabo
de Buena Esperanza.-10. Mozambique.-11. Calicut.

Ejercicio.-lr señalando, con lápiz de color, las distintas expediciones de los portugueses. Sobre
cada linea puede escribirse la fecha.

�El descubrimiento de América
Los cálculos de astrónomos y matemáticos atribuían a la Tierra dimensiones
muy inferiores a las reales. Según ellos, la
distancia que separaba la costa atlántica
española o portuguesa de la India por
tierra venía a ser la mitad de la que existía por el otro lado del Globo, entonces
desconocido.
Cristóbal Colón, natural de Génova, amparado por los Reyes Católicos, se decidió a explorar esa parte, en la seguridad,
según él, de hallar la·India siguiendo siempre el rumbo del Occidente.
El día 3 de Agosto de 1492 salió de
Palos con tres ·carabelas, y después de

tocar en las Canarias siguió el camino dei
Occidente, descubriendo por fin el 12 de
Octubre una de las islas del archipiélago
de las Bahamas, llamado Guanahaní y
después San Salvador (se supone que es
la llamada actualmente Watling). Después descubrió Cuba y Haití.
En el segundo viaje reconoció Colón
las pequeñas Antillas (la Dominica, Guadalupe, Puerto Rico y otras) y Jamaica.
En el tercer viaje llegó a la isla Trinidad y a la desembocadura del Orinoco.
En su cuarto y último viaje Colón llegó
a las costas de Honduras, hasta el istmo
de Panamá.

Otros viajes de exploración a América
En el año 1497, Juan Oabot, veneciano al servicio de Inglaterra,
reconoció probablemente las costas
de Terranova y las del Labrador
hasta la Carolina del Norte.
En el año 1500, Pedrálvarez Oabral, que se dirigía hacia la India,
fué arrojado por una tempestad a
las costas del Brasil, hacia los 16° de
latitud.
En el 1502 se reconoció la costa
americana entre los 5° y 25° de latitud Sur. (En estas expediciones se
hallaba Americo Vespucio.)
En el 1513, Balboa atravesó el
istmo de Panamá y vió por primera
vez el Pacífico.
En el 1517 se conocían las islas
Antillas e islas del golfo de Méjico,
algo de la Florida, gran parte de la
América Central a uno y otro lado
del istmo, las costas de Colombia y
Venezuela y el litoral SE. hasta el
Río de la Plata.
Después de la expedición de V erazzano (1523), el cual descubrió la
bahía de Hudson, se reunieron los
itinerarios de los varios exploradores y se comprendió que la costa se
continuaba sin interrupción, desde
el Salvador hasta el Estrecho de
Magallanes.

l. Terranova.-2. Labrador.-3. Brasil.

l. Palos.-2. Las Canarias.-3. Las Bahamas.-!. Cuba.-5. Haiti.-6. P equeñas Antillas.

7. Jamaica.-8. Trinidad.-:). Rio Orinoco.-10. Honduras .-11. Panamá.

Ejercicio.-Señalar con lápiz de color el itinerario de los cuatro viajes de Colón y colorar loa
países descubiertos en cada. uno de ellos.

- 4. Grado 5.-5. Grado 25.-6. Istmo
de Pana.má.-7. El Océano Pacifico.
- 8. Antillas.- 9. Golfo de Méjico.
- 10. La Florida.-11. Colombia.12. Venezuela..- 13. Río de la Plata.
- 14. Bahía de Hudson.-15. Estrecho
de Magalla n es.

•

15

-

E,ercicio.-Señalar con cruces los lugares descubiertos en los años citados~ ~scribiendo las fecha.a,
y con lápices de distintos colores las costas reconocidas después de la expedición de Verazzano.

�Las exploraciones en los mares australes

El primer viaje alrededor de la Tierra
Fernamdo de Magallanes, marino portugués al servicio de España, concibió el
plan de hallar un paso a la India por el
sur de América.
El 20 de Septiembre de 1519 salió la
expedición del puerto de Sanlúcar de
Barrameda, dirigiéndose a las costas del
Brasil. De allí, haciendo rumbo al Sur,
llegó a Montevideo, y pasando por la Patagonia (que él llamó así por creer que
sus habitantes tenían los pies muy grandes) alcanzó el célebre Estrecho que lleva
su nombre el 26 de Noviembre de 1520.
Una vez atravesado el Estrecho, a costa de enormes dificultades, navegó Maga-

llanes con viento favorable por el Océano
Pacífico, descubriendo las islas Marianas
y las Filipinas. En una de estas islas, la
de Matán, fué Magallanes atacado por los
indígenas y murió con algunos de sus compañeros.
López de Carvalho tomó el mando de
la expedición, que tocó en Borneo y en
las Molucas con objeto de proveerse de
especias. De los tres buques que habían
salido de España, sólo uno, el Victoria,
llegó a la Península en Diciembre de 1521,
mandado por el piloto vascongado Sebastián Elcano, después de haber pasado por
el cabo de Buena Esperanza.

A principios del siglo xvn permane- ¡ de Salomón, regresando al punto de parcían inexploradas las regiones australes tida.
del sur de Asia y de América. En 1616,
En el siglo xym (1769-70), Oook, saDirk Hartogsz tocó por primera vez en liendo de Taiti, reconoció la Nueva Zelas costas occidentales de Australia, y lo landa como formada por dos islas y el
mismo hicieron sucesivas expediciones de Estrecho de Cook; luego recorrió la costa
los holandeses; pero se seguía creyendo oriental de Australia. En un segundo viaque esas tierras no eran más que una sa- je (1772-75) atraviesa por primera vez el
liente del gran continente, que suponían círculo polar antártico para desvanecer
ocupaba todo el círculo polar austral.
la idea de la existencia de un continente
En 1642-43, .A.bel Tasman, considerado austral, reconoce las islas Marquesas y
como el primer marino de su tiempo, salió Nuevas Hébridas y descubre la Nueva
de Batavia (Java) con objeto de explorar Caledonia. En un tercer viaje descubre las
los mares y descubre el sur de Tasmania · islas Hawai y realiza exploraciones im(sin sospechar que se trataba de una isla) portantísimas en la costa noroeste de la
y las islas de la Nueva Zelanda. Después América del Norte, viniendo a morir en
tocó en las islas Tonga, las Fidji y las las islas Hawai a manos de los indígenas.

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l. Australia.-2. Isla de Java.-3. Tasmania.-4. Nueva Zelanda.-5. Islas Fidji.-6. Islas de Salomón.

l. Sa.nlúcar de Ba.rrameda..-2. Bra.siL-3. Montevideo.-!. Pa.tagonia.-5. Estrecho de Ma.galla.nee.
6. Islas Filipinas.- 7. Borneo.-8. Cabo de Buena. Esperanza.
Ejercicio.-Tra.zar con un lápiz de color el itinerario seguido por la. expedición de Ma.gallanes.

7. Taiti.-8. Estrecho de Cook.-9. Nuevas Hébridas.-10. Nueva Caledonia.-11. Islas Hawai.

Ejercicio.-Colorar las tierras descubiertas y reconocidas por TaBman y por Cook.

�•
Las exploraciones al Polo Norte

Las tierras y mares desconocidos a fines del siglo XVIII
A fines del siglo XVIII quedaban por
explorar:
En Asia: El interior de Borneo y Sumatra, el interior del Tibet, el norte de
Siberia y los Océanos Artico y Antártico.
En Africa: casi todo su interior.
En América del Sur: la parte sur de la
cuenca del Amazonas, el interior de la
Argentina y los Andes.

En la América del Norte: todo el país
comprendido entre los ríos Misisipí y
Mackenzie y el Océano Pacífico. Además,
todas las tierras heladas del norte del Canadá.
En Oceanía: el interior de Nueva Guinea, el interior de Australia y el de Nueva
Zelanda.

Las exploraciones al Polo Norte han
tenido su origen en la busca de un paso
por el Nordeste, y otro por el Noroeste que
permitiera comunicar el Atlántico con el
Pacífico, sin tener que pasar por el cabo de
Buena Esperanza o por el cabo de Hornos
en América.
Jfoc- alure, en 1853, halló el pasaje N oroeste, pero sólo franqueable con auxilio
de trineos desde el Estrecho de Bering
hasta el Atlántico, pasando por los Estrechos de Bank, Melville, etc.; N ordenskiol,d, en 1878, franqueó el del Nordeste,
pasando del Atlántico al Pacífico.
Muchas han sido las expediciones que

han tenido por objeto explorar el Polo
Norte.
Desde mediados del, siglo XIX se des~
pliega una incesánte actividad por descubrir y poner el pie en el mismo Polo
Norte. Varias son las naciones que organizan expediciones científicas, entre las
cuales citaremos la de Markham (1876),
que alcanzó el grado 83° 20'; la de Lockwood (1882), el 83° 30'; la de Xansen
(1895), el 86° 13'; la de Oagni (1900), el
86° 35'; la de Peary (1902), el 84° 17', y,
por último, la del mismo Peary, que logró
plantar el pabellón americano en el Polo
Norte el 6 de Abril del año 1909.

90°

6

u

l. Borneo.- 2. Suroatra.- 3. El Tibet.-4. Siberw..-5. Océano Artico.-

6. Océano Antártico.7. Cuenca del Amazonas.- 8. La Argentina.- 9. Los .Andes.- 10. Misisipí.- 11. Río Mackenzie.
- 12. El Canadá .- 13. Nueva Guinea.-14. Australia..- 15. Nueva. Ze1'1,nda.

Eiercicio.- Colorar con un lápiz obscuro toda la parte del pla neta que faltaba.-explorar a fines
del siglo xvm.

-

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Ejercicio.- Prolongar ~as b arras in~cada.s de modo que terminen en flec has, cuyas puntas señalen la. latitud que alcanzó cada uno de los exploradores citados . Las barras pueden colorarse y
encima de ellas conviene escribir el nombre del viajero y la fecha.
1

�La exploración
al Polo Sur'
La exploración del Polo Sur ha ofrecido riodo de abandono, se inician nuevas exsiempre mayores dificultades que la del pediciones que tenian por objeto, más que
pisar el Polo, estudiar las tierras y hacer
Polo Norte.
DMvanecida con las expediciones de observaciones científicas. Los únicos que
Cook la creencia en un gran continente se propusieron alcanzar el mismo Polo
austral, fué preciso el estímulo que presta fueron Scott, Shackleton y .Amundsen.
la curiosidad científica para que las na- Scott, en 1901, logra escalar la muralla de
ciones se decidieran a enviar al Polo Sur montañas que dificulta el acceso al Polo
y llega hasta los '80° 17'. Shackleton, en
expediciones de estudio.
Los progresos hacia el Polo Sur fueron el 1907, llega hasta 170 kilómetros del
lentos. En el 1838 empezaron a descu- Polo, y, por último, .Amundsen, el 14 de
brirse las tierras que efectivamente se Diciembre de 1911, alcanzó el mismo Polo
hallan en el Polo Sur; pero los frios, aqui Sur, plantando alli el pabellón sueco que
más intensos que en el Polo Norte, las es el de su patria.
Pocos días después, el capitán Scott,
violentas tempestades y las altas murainglés, alcanzó también el Polo, pero tuvo
llas de hielo dificultaban el avance.
La eXJ?edición de Ross, en 1842, alcanzó la desgracia de perecer en el viaje de
el grado 78° 10', y después de un largo pe- vuelta.

'.Paralelamente a nuestra gran edición
dé magníficos libros para Escuelas, que
tan favora.ble acogida ha tenido entre.
los ilustrados maestros, lanzll,DlOS al público una nueva. EDICIÓN EOONÓJIIOA que,
Jip, perder las altás condiciones de la
~ es decir, la perfección de su
texto y la. presentación &amp;rtistica., pueda
penetra.r, por BU fnftmo precio, en la.a Escuelas populares, de modo que los hijos
dél pueblo puedan también entrar a. pa.rticipa.T de los beneficios que pan su forina,eión espiritual representan nuestros preciosos TEXTOS :MODERNOS.

Nuestr&amp;

EDIOIÓN EOONÓ:MIOA. DE TEX-

TOII MODERNOS, forma, un t.odo orgánico,
en el ~ la.a materias fundamentales de

la ensefla.nza., como son: la Aritmética, la

90°

~

la Geofltdriá, la, .ücfu
grafía y la Hialoria, van distrib
tres grados (que no ha.y inconve
llamar elemental, medio y Bll
se a.costumbra.). Estas m&amp;terias
ta.n con otra.a que son: la, Zoolo
niea, la 1'ísica, etc., etc., que
duadas, y que el maestro pued
siguiendo BU propio buen cri:
modándose a. la.a posibilidad
clones de la. escuela. que i:egen
La forma en que publicamos
permite formar romos de
tos, organiza.dos según la.a n
la. escuela o criterio del maestro
miento patentado), siendo una
y una economia al mismo tiem
profesor y el discipulo, respeeti:

PLAN GENERAL DE ESTAS PUBLICACIONES ~ prema)
Grado■

88º

•

.(publicada) • • • • • . • 1 V"ula de Ja1 Planta• • • • •
• • • • • • • • • • • 3 Vicia de 101 Animal-. . •
• • • • • • • • • • • 3 El hom.'bre. Su vida fúica •

mática. • • • • • • • • • • 3 ~ • • • •• • • • ,,
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ele lectura. • . • • • • • . 3 Cantos esc:olarn. • • • . • •

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• ne1 de coaas.
ilica y Qufmica •

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---------------:.. Eicrcicio'.-'--Indicar por medio de flechas las distintas latitudes alcanzadas por los exploradores
citados. Encima de cada flecha escribase el nombre -y la fecha. Pueden colorarse las barras con
un lápiz de color.

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3
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Recitación. • • • • • • •
Gimmllia • • • • • • • •

1 Historia Sa«rada • • • • •
1 Historia def Arte • • • . •
.A aichas obras seguirán otras sobre Ptileontología, Geología, Bio'l&lt;&gt;gíg,, Geo
na, Biograf'af hiBtóricaB, etc., etc.
Un buen número de libros instructivos pan premios formarán párt.e de
te colección.
La ejecución del plan nti a cargo ele naestro Director peclas'8ico - -•-511

,

S. A. INDUSTRIAS GRAFICAS SDX &amp; BARRAL
EDITORltS

Remitimoa seguidamente, a petició11, •estro Catilogo general de ol,r• para iianza y educación, japetel iatractiwa, trabajoa ma1111al-, etc., etc.

~

�Provenza. 219

.,

IIAtt:C&amp;~ON

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iveraali,:. P
Eapaiia y Po
(J. PAf.
son úitlcos en su género, epresentan
~eta el concepto moderno de esta cien
Uffl8ft&amp; {Hmtllt!RTSoN)
a,nfficas ilustraciones. Todo el quE! desee
•o de las relaciones que e;dsten entre el homb
esta pe(J',leña obra mee~.

de Geografía:

el y estudios combinados. Colección de siete mapas.

Geográficos

oa de silueta, dispuesto■ para colorar y para toda clase

Geografía

·

e cuadernos dispuestos para el truado de estacllsticaa
;..;;Contiene datos estadísticos de·G ~ a general.
ontlene principalmente datoa estadísticos referen
A!SPaiiole.
·
-Magnifica colección de mapa9, cada uno con 1111 texto.;
elitt,, dispuestos para el trazado de loa itlrierarlos de los gtan
e,eitplo~ión del globo.

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                  <text>La presente colección de Gráficas constituye un complemento muy adecuado del estudio de la Geografía, del dibujo de mapas y de los otros ejercicios que puedan acompañar la enseñanza de esta materia. Estos cuadernos permiten ofrecer a los niños los secos datos estadísticos rodeados de un nuevo interés, pues con ellos ha de hacer algo; y, además, la finalidad que tienen los citados da tos, que no es otra sino establecer una comparación entre ellos, por el procedimiento de las gráficas queda plenamente asegurada, pues la comparación aquí se hace forzosamente, porque lo más importante que conviene considerar y retener salta a la vista. Los editores de los presentes cuadernos se han propuesto facilitar el trabajo del profesor y del alumno, disponiendo los datos y el cuadriculado de manera que nada se tenga que ir a buscar o calcular fuera de cada página. Los datos elegidos son todos ellos vitales e interesantes, y lo mismo convienen a los alumnos de las clases adelantadas de la escuela primaria, que a los de las escuelas secundarias y de Comercio, Lanzamos esta serie en la seguridad de que hallará una buena acogida en todas las clases en que se enseña Geografía, porque, como decíamos más arriba, viene a ser uno de sus complementos más ilustrativos, cuyo contenido debe popularizarse y atraer la atención de todos los futuros ciudadanos. </text>
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                <text>La presente colección de Gráficas constituye un complemento muy adecuado del estudio de la Geografía, del dibujo de mapas y de los otros ejercicios que puedan acompañar la enseñanza de esta materia. Estos cuadernos permiten ofrecer a los niños los secos datos estadísticos rodeados de un nuevo interés, pues con ellos ha de hacer algo; y, además, la finalidad que tienen los citados da tos, que no es otra sino establecer una comparación entre ellos, por el procedimiento de las gráficas queda plenamente asegurada, pues la comparación aquí se hace forzosamente, porque lo más importante que conviene considerar y retener salta a la vista. Los editores de los presentes cuadernos se han propuesto facilitar el trabajo del profesor y del alumno, disponiendo los datos y el cuadriculado de manera que nada se tenga que ir a buscar o calcular fuera de cada página. Los datos elegidos son todos ellos vitales e interesantes, y lo mismo convienen a los alumnos de las clases adelantadas de la escuela primaria, que a los de las escuelas secundarias y de Comercio, Lanzamos esta serie en la seguridad de que hallará una buena acogida en todas las clases en que se enseña Geografía, porque, como decíamos más arriba, viene a ser uno de sus complementos más ilustrativos, cuyo contenido debe popularizarse y atraer la atención de todos los futuros ciudadanos. LOS EDITORES</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>ALCANCE
AL NUMER062 DEL GUARDIA
NACIONAL
'S~l'( CRlliTOBAL LAS-CASAS, NOVlEMBRE 2, DE 1'49.

00 380

V.fVl EL SUPREMO GOBIERNO~ VIVA LA LIBERTAD..
lln eate ,momento que :100 fas eunlro .JJ .media de la .tarde se ha recibldo Ja -com-uoicacion
'qttt ai¡ue.

EXMO. SE~OR

1b 'la una de la tarde y estoy p0tieciona-00 de h Ciudad de Tu:xtla -Outierrez o-on -cie1
1nfalftea 1 •cutcoenta ,eeballos .de le Villa ,Je Chiapa. El -eoemJgo deeoeopó la Ciudad cuando
Je •embtttiamoa, y todavia -e~tá é mi vistu
batirá efta ·misma tllfde 1-i
&lt;'.

t!lnlo

ID

número .Je ciento cincuentil hombres, los cuale■

no buyeu ó ae -&lt;füperlian, -como ·supoogo que eucederá.;

entre

-V. E. -muda ya en Tuxtla, y aotea per-ecereruoe .todos .que cooseo.tir •e o ~ue -eata Cha~

dad ·,uel-v1 6 •epararee del 1eno patern-01

de V. K

Acepte V. E. l111 protestas de mi ·obediencia y respeto,

Dio, y :Libertad. Tuxtla Gutierrez, Noviembre l. 0 -de 1849.
Exmo. SeDor

Fernando Nicolas Maldonaoo.
ltxmo. 'Sor. 'Vice-Gobernador eo -ejerdcio del Supremo P-0d~r Ejecutiv°' Licoociado D.

Ramón Larr11ioz11r.
POR el parte que insertamos -.e 'impondrán trnestros -conciud11dano1, que

101

revoltoso1

ban huido precipitadamente al divisar á lo• bravos def,rnsores rle la -contiti tucion y lcyeiJ, y que
el digno Gobernador y Gefe de las fuerzas D. Fernando Nicolnti .Maldonado 1eguia on su
penecucion, para e1termiaarlo1. .Loor ilteroo á l01 valiente, nac.iooalea defeoeoree de la cau1a

del orden!

---·00.

oo--

Jmprenta del Gobierno del E,t,do Libre y Sgberaoo de Chiapas: á car¡o del C, Juan 11, Orti,

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>UANL
[Boletíl al Centro l'.lfllnl llaciellla San Pan. AiJ l No. 10. Mar-Alr 2006]

Bicentenario
Por: Hortencia
Camacho C.

·, , ., Isenito Pablo Juárez
García, indígena
oaxaqueño
de
raza pura, de una
notable
y
clara
inteligencia,
orgulloso
e
identificado con su origen, cultivando una férrea
voluntad, logró estudiar jurisprudencia (1828) y titularse
como abogado en el Instituto de Ciencias y Artes de la
Ciudad de Oaxaca (1831), una vez que desertó del
Seminario y de su ordenamiento como sacerdote.
La figura de don Benito Juárez en sus diferentes
etapas de vida, brinda muchos y profundos argumentos
para ponderarlo como héroe nacional, por su actuación
y desempeño en la toma de decisiones, enfrentando
obstáculos locales e internacionales como la intervención
Contpág. 3•.•

�Continuación...

pretende integrar temas que
rmplican pasado y futuro con la intención de renovar
el presente...
En 2006, al cumplirse 200 años del nacimiento de Don Benito
Juárez; nos referimos a su vida y obra no sólo con un
propósito informativo, sino con el de apreciarlo como un
personaje por demás extraordinario en la historia de México,
cuya agudeza de visión alcanza la categoría de atemporal,
dado que sus ideas son igualmente valiosas en cualquiera
que sea el marco histórico-cultural en el que se les ubique.
Don Benito Juárez es un contundente ejemplo de lo
que la voluntad, la inteligencia y la determinación, unidas
por la congruencia, pueden lograr.
21 de marzo, conmemoración del natalicio del
Benemérito de las Américas e inicio de la Primavera en el
calendario civil; ambos acontecimientos pueden ser
traducidos como inspiración, elemento que consideramos
importante como sinónimo de inquietud que conduce a
búsquedas que pueden derivar en convicciones que
contribuyan a forjar mejores realidades...
ciendo

Brecha

FONDO
UNJVERSITAr l

francesa, el imperio, e
mantenimiento de la
república itinerante, la
fidelidad de las fuerzas
militares republicanas;
finalmente,
restaurando
la
soberanía nacional al
derrotar y vencer al
imperio, elevando a
México,
ante
las
diversas naciones del
mundo con una calidad moral excepcional.
Tanto el testimonio de vida de don Benito Juárez
como las situaciones que enmarcaron las acciones
emprendidas le brindan a la historia de México, un
talante de opinión, de reconocimiento y sobre todo de
identificación con un mexicano que como político y
reformador, supo estar a la altura de los tiempos.
Benito Juárez como héroe no sólo nacional, sino
internacional, obtuvo su gloria universal al lanzar su
manifiesto a la nación el 15 de julio de 1867 al
reestablecer el gobierno nacional en la Ciudad de
México, después de cuatro años, sin abandonar sus
deberes como presidente de la República, inspirado por
las exigencias de la justicia, y la defensa de la soberanía
ante los ojos del mundo, proclamó: "QUE EL PUEBLO Y

EL GOBIERNO RESPETEN LOS DERECHOS DE
TODOS. ENTRE LOS INDIVIDUOS, COMO ENTRE
LAS NACIONES, EL RESPETO AL DERECHO AJENO
ES LA PAZ."
-2-

-3-

�Concebía la reinstauración de la soberanía
nacional como la consumación por segunda vez de la
Independencia de México incitando al pueblo mexicano
a amar y sostener la independend,_
a l la libertad.
El triunfo de la repúbika obre la monarquía
significó varias cosas pero prin ·p'a1mente reafirmó la
independencia ll).~xicana y fortaleció o consolidó el
estado nac·q,naí jt~Íucha: ,po~ l reconocimiento de la
soberanía naci0nál ante los ojbs/4e lª comunidad
in~ l,nacio1Jf11 entr~6f ~1iE{hos J&gt;.ajseá ~sefilÚ®
manteni~do la yftsión: de emo ecrr-ten Mé~ico un
bastien colonial. :Hácia adentro se iniciaba el largo
proceso de hacer efectivo el princi;¡iio de la soberanía
popular luchando contrér.'.el poctir ae la iglesia católica,
del ejército y d~ 1a burocracia, instituciones heredadas
con forma )l ondo de la época colonial.
Con 1~Í triunfo de la r~ blica y el h\5ilamiento de
Maximiliano
en el Cerro de 1~ Campanas en ~erétaro,
,
l
el President4 Juárez logra consolidar al Estado Mexicano
frente a I comunidad nacional e internaé,ional;- .
restaurando 1~ soberanía \~ional que había sido
violentada con la 'intervención ~ un país extranje~ y
más aun con la imposició de un gobierno monárquico·
apoyado militarmente por fuer~ tanibién e~jera. Se
restaura la soberanía nacional, no la ) pública. Ésta
nunca dejó de existir ya que Juárez nunca fue4!epuesto - ~
ni tampoco renunció a la Presidencia de la Repúblicá. El
Congreso de la Unión, ante el avance francés a la
Ciudad d~ México, le otorgó "amplias facultades" para
trasladar, sostener y mantener la república itinerante
(San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey, La Laguna,

· J,

~

~

.

-4-

.

.

Chihuahua, Paso del Norte), pero en ningún momento
colapsó, entregó o fue vencido. Por lo tanto la república
nunca dejó de existir, por el contrario en su lucha con la
forma monárquica que representaba el imperio de
Maximiliano, salió fortalecida como forma de gobierno,
como estado republicano y laico.
Son muchos los episodios históricos que
caracterizan :tanto ,eLrtestimonio de vida de don Benito
Juárez, comé&gt; )~lucha~ por mant~er:la &amp;epúbli&lt;!a .col}lo
forma de go61~átJ.t: ~ .des.c&lt;?E-~ento.. o,posj.tor del
partido Cons _rvador de las reformas lioéraleS"" de la
intervendón militar de los franceses, de la 1mposición
del Segundo Imperio en la figura de:Maximiliano y
gi;Jotar &lt;te la..adhesión de mucb,QS"mexicanos a la causa
un.perla!, etc.
~
El reconocimiento del Es~ do Mexicano y sobre
todo la lucha. "'P-ºF -la soóe{_~ a nacional, fueron los
motivos que impulsaron al PfesidéQ!e Juárez a no
da~gicar, a no dejarse vencer ni pon el'desprecio a su
comlición social, al cansancio físico, a las inclemencias
'8.el tiempo en los traslados de su gobierno itinerante, al
abatimiento, nostalgia y- doler, una v,ez que tuvo
necesidad de separarse de su espos ~e hijos, ante la
notkia_de la muerte de dos de .§US pequeños hijos, ante
el vacío de;,fonctes m aneieros para sostener las fuerzas
militares republicanas, ante las constantes noticias del
avance francés por todo el país logrando adeptos
mexicanos a su causa.
La intervención, luego el imperio, más tarde la
persecución a su persona y a su gobierno que jamás
lograron deponer ni intimidar su carácter, su temple
-5-

�impasible como el primer día que salió del Palacio
Nacional ordenando partir hacia San Luis Potosí para
instalar allí el gobierno de la República.
Indudablemente que la Reforma en México (18541867) constituye una de las etapas históricas más
trascendentes y significativas del desarrollo nacional, no
solamente por la diversidad de escenarios que se
conformaron para llevarla a cabo; sino también por las
características específicas y peculiares del principal
protagonista de dicha época: don Benito Juárez.

PRIMAVl;RA: INICIO Di; UNA NUi;VA
~fNJ:ONÍA... Por: Luis Landa

M

arzo 20, 12 horas 25 minutos 49 segundos (tiempo
local, Mty. N.L.) Momento astronómico del
equinoccio de Primavera 2006.
Estación que nos regala el escenario idóneo para dar
inicio a un ciclo que aunque igual, siempre es distinto; he
-6-

ahí una de las innumerables paradojas de la vida. Paradojas
en las que por supuesto se deja entrever la realidad que está
más allá del entendimiento racional, misma que no puede ser
intelectualizada del todo, mas sí comprendida a través de ser
experimentada...
Primavera, lapso en que la vida vuelve a hacerse
evidente, nuevo comienzo que nos invita a sincronizarnos
con el ritmo de nuestro hogar planetario; para traer del
estado potencial al manifiesto, las cosas que hemos venido
planeando, modelando en nuestra mente; para volver
tangibles las ideas, poner en práctica lo que hemos
aprendido a través de la reflexión y la experiencia; justo
como la naturaleza lo hace, la vida nunca deja de "ser",
simplemente hay fases como otoño e invierno en las que deja
de "estar''...
Las estaciones nos muestran que la vida está
compuesta de ciclos, que forman parte de un continuo
proceso; renovación constante...
Se dice que somos lo que hacemos... entonces, si
nuestras actitudes o conductas "sonaran" de algún modo
¿cómo sería éste?, seríamos simplemente ruido, o nuestro
sonido calificaría como ¿música? De ser así, ¿de qué clase de
música se trataría? Y
' s importante aun, estaríamos
¿afinados o;des . ·
· · "· nii
r la vida como
·odemos
n

esta
afinad

sinfonía, ..
cuán jóvenes so

re1uve
ción de
.7.

anos y sí

�entusiasmo... La vida puede ser un lugar-tiempo en el que
siempre queden cosas por descubrir y disfrutar, todo
depende de nuestra disposición.
Prestemos atención a las notas (sonidos, colores,
aromas, etc.) del concierto que la vida nos brinda y estemos a
tono, armonizando en función del bien común de nuestro
entorno...
No olvidemos que "Si el Invierno llega, la Primavera
no puede estar lejos..."

GEN ERAL escOBEDO, NUEVO LEÓN

1CJ0'1

l
Cenrro
de
Información
de
Historia Regional a
través de la Secretaría de
Extensión y Cultura presentó
el Folleto No. 1: General

E

Escobedo, Nuevo León 1904
de Juan Ramón Garza
Guajardo, como parte de la
serie "La Hacienda".
Este trabajo ofrece una
visión socio-económica del
Escobedo de hace poco más
de 100 años.
El evento se efectuó en
el
Auditorio
de
la
Preparatoria No. 3 de la
U.A.N.L., el 01 de marzo del
presente.
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LI:!:~:.:!::.....:~- - - - - - - - -

Por: Celso Garza Guajardo

e

stas mañanas son las de ayer... las nuestras... han
perdurado. Las mañanas de ahora... son de otros... son
de todos y de siempre... las mañanas de abril.
En verdad, llegar al mes de abril es arribar en el
recuerdo, a querer más la vida misma... dulce, suave y
reconfortante en soledad viendo el temprano amanecer, la
sublime sombra de un árbol y el roce del aire en la propia
cara.
Abril es diferente... es primavera distinta a marzo y
alegría taciturna distinta a la algarabía de mayo. Abril no es
junio, junio es despedida... abril es la dicha de recordar el
tiempo por el tiempo... nada más el tiempo... el tiempo sólo...
sólo abril... cada quien solo... ver y ver pasar las horas de un
día de abril... las horas como que no quieren irse, o como que
nosotros no queremos dejar ir las horas.
Todos hacemos algo en abril... algo en relación a
grabarnos para siempre la sensación de convivir y sentar el
tiempo de esta época de la naturaleza... abril por ello es un
oasis... un oasis así de natural como son los oasis... un oasis
de un sol que ríe y un aire que lo vemos como caminar en el
espacio.
Las mañanas de abril merecen ser recordadas... las
mañanas pueblerinas... ir siguiendo la sombra de la
banqueta, la larga y fresca sombra por el lugar de sombra...
las pláticas mañaneras de unos vecinos que aprovechando la
sombra de las paredes hablan y hablan tan a gusto que el
tiempo parece detenerse nada más por gusto.
En abril los pájaros jacaleros aquellos que anidaban en
los quiotes secos de los techos de palma de los jacales... los
pájaros jacaleros... hacían conciertos de más de dos horas por
-9-

�la mañana... revoloteaban, entraban a sus nidos y volvían de
uno a otro lado... pillidos interminables e intentos de cantos
mil era la sinfonía de los jacales.
Correr por el borde la acequia ... correr y correr por la
vereda conocida, bajo sombras continuas de árboles y de
agua veloz por el cauce..~ corrér sinmás fin que correr... por
decir correr, en realidad era retozar... ver pájaros que
entonaban otros cantos y sardinas, muchas sardinitas en el
agua ... sardinas que nunca vimos crecer más y que siempre
fueron sardinitas pequeñas... así, de medio dedo.
Un día temprano, en biciclet~ irse al río... a un charco
del río... gozar la sombra de un sabino... el cielo azul y la
nube grande y silencibsaf eomd algodón multiÍorme vagando
en el firmamento ... respirar el aroma de las jaras, agarrar el
bálsamo de una lama y luego escarbar un venero y tomar
agua de piedritas y arenitas... tomar tanta agua hasta
hartarse.
Un día de campo en pbJil... sin más propósito que un
día de campo... día y campo... quizás una bolsa con escaso
lonche... nada más... ir a saludar a la naturaleza... caminar,
tomar veredas y atajos, cruzar puentecitos de piedra y
sombrearse aquí y allá hasta llegar a ningún lado, llegar y
luego regresarse.
El sol mañanero de abril parece que no quiere irse...
alú está y está desde muy temprano y después, muy
después, llegó el mediodía... las tardes de abril también son
quietas pero más bellas son las mañanas... las mañanas
aquellas del recuerdo que hoy también, si se sabe observar
bien, están presentes.

,

Hacienda San Pedro: Icono de
Inspiración que Humaniza ...
El boletín HACIENDO BRECHA es editado por el Centro de Información
de Historia Regional (CIHR), de publicación mensual y distribución
gratuita en versiones electrónica e impresa; abierto a comentarios y
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FUENTES
Bibliografía:
• Garza Guajardo, Celso: Aquellos Años Que Soñé.
U.A.N.L., Centro de Información de Historia Regional.
• Autores varios: Juárez, una visión itinerante.
U.A.N.L., Centro de Información de Historia Regional.
Imágenes:
• Fondos Hacienda San Pedro
• http:llwww.shortsupport.org/cgilwhowho bio.cgi?seg:-526&amp;orderby=heiqt
h&amp;direction=ASC
• http:/lwww.mexicocity.gob.mx/postalesl?pacc-8

HACIEND O BRECH A
D IR E C TO R I O:
Coordinadora Gral. del CIHR: Lic. Dinorah Zapata Vázquez.
Editor: Luis Landa.
Formato: Héctor Pérez.

Si desea recibir la versión electrónica de este boletín (gratuito), favor de
enviar un e-mail a haciendasanpedro@mail.com con la palabra "agregar".
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�lng. José Antonio González Treviño
Rector
Dr. Jesús Áncer Rodríguez
Secretario General
Lic. Rogelio Vil/arrea/ Elizondo
Secretario de Extensión y Cultura
Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora Gral. del C.I.H.R.-U.A.N.L.

~!!~®

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
SECRETARÍA DE EXTENSIÓN Y CULTURA
CENTRO DE INFORMACIÓN DE HISTORIA REGIONAL
HACIENDA SAN PEDRO " CELSO GARZA GUAJARDO"

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                    <text>UANL
[ Boletín del Centro CUiturai Hacienda San Pedro. Año l No. l Enero 2006. )

Celso Garza Guajardo
y su labor en la Universidad
Por: Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora General del C.I.H.R.

ntes que nada agradezco al Profesor Osear Garza
Guajardo su invitación a formar parte de este evento
1
l.11
conmemorativo al sexto aniversario luctuoso del
gran historiador y maestro Celso Garza Guajardo.
Hablar de un personaje tan completo y poseedor de
un espíritu tan lleno de valores, de ejemplo de trabajo, de
grandes retos, siempre vestido con el traje sencillo y fresco
de esos sus personajes de la aldea que fueron pretexto de
múltiples de sus crónicas, será siempre un gran
compromiso, porque uno se da cuenta que a veces las
palabras no alcanzan a expresar con justicia lo que uno
desea.

11

�1 maestro Celso Garza Guajardo fue un personaje
multifacético, fue un hombre de ideas políticas,
hombre de cultura, de tradiciones y costumbres de
gente sencilla de pueblo, escritor, editor de libros, promotor
de nuevos valores de la crónica y la historia regional,
creador de un espacio y una propuesta de hacer historia por
parte de nuestra Universidad Autónoma de Nuevo León
cristalizada con la aportación de un espacio que resume
toda su filosofía cultural, como lo es la Hacienda San Pedro
que hoy en día con merecida dignidad y justicia lleva su
nombre.
Es precisamente esta última faceta, la del personaje
universitario, de la cual me permitiré hablar, por ser la que
en suerte me tocó compartir y ser parte de ese gran sueño
hoy tangible realidad: el Centro Cultural Hacienda San Pedro
Celso Garza Guajardo.
Si me permiten quisiera
comentarles que mi primer
encuentro con el maestro
Celso no podía ser otro, que
el ser yo parte de un grupo de
estudiantes de periodismo,
todos deseosos de saber más
de nuestra historia y los
cuales un día
fuimos a
buscarlo al lugar q_onde
siempre
era
13 sible
encontrarlo: entre libros, e os
de la Biblioteca Universitar
Capilla Alfonsina.
Empezaba el año de
1984, alguien le dijo a nuestro
profesor de Historia del
Periodismo, que en la Capilla
Alfonsina existía un Centro de
Información
de
Historia
Regional que dirigía un

1

i

ste número de Haciendo Brecha está
dedicado en su totalidad a un personaje
central en la historia contemporánea de la
Hacienda San Pedro. Por supuesto, nos referimos
al Maestro Celso Garza Guajardo, quien sin duda
ya forma parte del alma de nuestra querida
Hacienda, además de representar una enorme
fuente de inspiración para quienes buscamos
avanzar hacia el futuro sin perder la conexión con el
origen; con la convicción de que esto contribuye a
formarnos un contexto más vasto en el que
podamos tomar mejores decisiones en función de
hacer del presente un lugar-tiempo más humano,
cálido y fértil.
En esta ocasión nos sentimos especialmente
honrados por contar con la valiosa colaboración de
la Directora de la Hacienda San Pedro, Lic. Dinorah
Zapata; y del Lic. Hugo Valdez; quienes a través de
sus palabras nos ofrecen una perspectiva que
integra diversas facetas de una figura de tan amplio
espectro como el Maestro Celso Garza.
Luis Landa
Editor

-2-

-3-

�maestro llamado Celso Garza y que él nos podía informar y
orientar sobre las inquietudes de conocimiento de la historia
del periodismo en Nuevo León.
Llegamos a ese lugar y nos recibió con un sonrisa y
con un altero de libros y periódicos del siglo XIX; por horas,
que parecieron minutos, nos habló y explicó mucho sobre la
prensa regional, mucho más de lo que esperábamos,
hablaba con tanta pasión y vehemencia que sentimos que
habíamos asistido a un seminario de alto nivel.
Además en esa ocasión tuve oportunidad de escuchar
por vez primera a alguien que nos comentara con gran
pasión, lo orgullosos que debíamos sentirnos de ser
alumnos universitarios, de entender el humanismo y la
nobleza de una institución como nuestra Alma Mater, de lo
afortunados que éramos de ser parte de un espacio creado
por personajes de gran espíritu como don Raúl Rangel Frías,
por nombrar sólo alguno.
Salimos fascinados con el encuentro y llenos de ideas
e inquietudes de saber e investigar más acerca de nuestra
historia ... realmente motivaba con el manejo de las ideas y
de las imágenes que brindaba en sus charlas.
Al tiempo descubrí que esa experiencia que vivimos
nosotros, era el pan diario de muchos grupos que lo
visitaban para consultarle distintos aspectos de nuestra
historia, geografía y cultura general. Nadie salía de su oficina
sin un libro en la mano, una idea en la cabeza y una
inquietud en el alma.
No volví a ver al maestro Celso, hasta unos meses
después cuando recibió la medalla al mérito histórico
Capitán Alonso de León, otorgada por la Sociedad de
Historia, Geografía y Estadística de Nuevo León, fui a
entrevistarlo para el periódico Más Noticias y como resultado
salieron publicadas las dos páginas centrales del
suplemento cultural, llenas de filosofía de lo que era el
compromiso de rescatar y fortalecer la Historia y la Cultura
Regional.
-4-

En julio de 1985,
me ofreció integrarme a
su
equipo
de
investigadores
del
Centro
de
Historia
Regional, y según me
contó: creado por él en
1980 , como parte de la
organización
de
la
Biblioteca Central de la
propia Universidad; con
el firme propósito de
cubrir
ciertas
necesidades
historiográficas
que
tuvieran un enfoque universitario, pues este Centro había
iniciado su actividad desde el contexto nacional de la
búsqueda y reafirmación de una identidad cultural y el recate
de las tradiciones y costumbres populares.
En ese inicio, sus primeros pasos se concretaron a
brindar información historiográfica existente en los fondos de
la Biblioteca Universitaria, los cuales eran en parte, poco
conocidos.
Con el transcurrir del tiempo y como consecuencia de
la inquietud del maestro Celso Garza Guajardo de
engrandecer las ideas y sus proyectos de trabajo, se fue
ampliando y desarrollando la función del Centro dentro de la
Universidad hasta definir sus labores de investigación y de
difusión de la historia regional, recurriendo prioritariamente a
las fuentes primarias, es decir, a la búsqueda del
conocimiento depositado en los documentos existentes en
los distintos archivos municipales, estatales y nacionales.
Como resultado de esto, la Universidad le reconoce al
maestro Celso su propuesta de cultura y la necesidad y el
deber que a partir de entonces asumirá esta Institución,
otorgándole en octubre de 1986, su categoría de
departamento dependiente de la Administración Central.
-5-

�Ante este hecho, el maestro Celso, nuevamente toma
el reto de ir más allá, define las labores del CIHR tratando
de satisfacer las necesidades historiográficas de la
Universidad, publicando los trabajos de investigación
realizados por los integrantes del Centro, convirtiéndose no
sólo en escritor de sus crónicas y estudios geográficos y
regionales, sino, además destacándose como editor de las
propuestas editoriales presentadas por los diferentes
amantes de la historia. Se dedicó con gran entusiasmo a
promover eventos académicos y diversos foros culturales
para intensificar el trabajo intelectual de los estudiosos de
nuestra historia.
Me llevaría mucho tiempo enumerarles las miles de
mesas de trabajo, seminarios, congresos y conferencias,
impartidas y/o promovidas por el maestro Celso Garza
desde la Universidad; así mismo, sería cansado presentarles
el listado de los cientos de títulos de los libros escritos y
editados por el Maestro a través del CIHR, muchos de los
cuales todos ustedes conocen o por lo menos tienen
referencia.
Lo que sí puedo y quiero señalar es que gracias a
toda esta actividad cultural el reconocimiento profesional del
maestro Celso, fue creciendo de tal manera, que para
cuando nuestra Universidad decide comprar una vieja
hacienda, legado cultural de nuestro pasado, ubicada en el
municipio de Zuazua, N.L., no duda en incluir de inmediato al
Maestro en el consejo de restauración del inmueble, para
que aportara el conocimiento histórico que requerían del
lugar.
Fueron varios años lo que se llevó la restauración del
edificio, el cual estaba en ruinas. La consagración de
visiones culturales de nuestra Universidad y del maestro
Celso se fueron encontrando cada vez más, que por lógica
natural, una vez terminada la rehabilitación de la Hacienda
San Pedro se le otorgó al maestro Celso, las instalaciones
para establecer las oficinas del CIHR, en octubre de 1989.

El Maestro una vez más asume el reto y va más allá,
hace de aquel espacio, un edificio con espíritu propio.
Convierte los grandes y fríos cuartos en salas de
conferencias, museo, biblioteca, mapoteca, salas de
exposiciones, un teatro al aire libre, un comedor de los
hacendados, una estancia y una capilla. En fin, le da mística
y alma al lugar.
Luego, como acto culminante, rescata una de las
tradiciones de más arraigo en el Valle de las Salinas ... Las
Fiestas de San Pedro, realizadas en el pasado por los
antiguos pobladores del lugar, hoy conocidas y reconocidas
por cada uno de nosotros como Las Fiesta de la Cultura
Regional de la Hacienda San Pedro. Espacio abierto a las
diversas manifestaciones artísticas, a la danza y música
regional, exposiciones fotográficas y pictóricas, etc.
Festividad de tres días que congrega a miles de visitantes de
la Región.
La Universidad
Autónoma de Nuevo
León,
encabezada
por el Rector, lng.
José
Antonio
González y en el área
cultural por el Lic.
Rogelio
Villarreal
Elizondo, Secretario
de
Extensión
y
Cultura, han realizado
el mayor homenaje al
maestro Celso Garza
Guajardo, al apoyar
incondicionalmente la
realización de este
evento a favor del
rescate de la

�identidad de nuestros pueblos; por su parte, los personajes
anónimos de la aldea, que conocieron y los que no
conocieron
al
maestro
Celso,
lo
recuerdan
permanentemente al haber hecho suyas estas Fiestas, al
seguir visitando con amor nuestros pueblos, al no perder la
conciencia familiar que el día de mañana engarza
perfectamente con la historia municipal que da vida y razón
de ser a nuestra nación.
Nuestra Universidad está muy contenta y orgullosa de
contar con un espacio como pocas universidades públicas
de América Latina pueden presumir.
GRACIAS MAESTRO... GRACIAS POR TAN PRECIADO
LEGADO.

Homen~e a Celso Garza Gu~ardo
Por: Hugo V aldés
n este breve alto que hacemos hoy para hablar
sobre el ejemplo y la obra del maestro Celso
Garza Guajardo, sobresale una certeza ante el
repaso de sus numerosos títulos publicados: la suya fue
siempre una lucha contra la muerte y el olvido, y no del
olvido de sí mismo, sino el de todas las cuestiones que le
interesaban. Batalla contra la desmemoria colectiva, su larga
obra da cuenta pues de una curiosidad insaciable e
infatigable que lo llevó a abrevar en los temas más diversos,
convirtiéndolo en una suerte de desinteresado custodio de
nuestras pequeñas y grandes cosas, desde los orígenes Y
meandros de los barrios sabinenses, hasta la entrevista con
personalidades como don Raúl Caballero o el doctor Mentor
Tijerina.
En lo que toca a esta vertiente de su trabajo, Celso se
distinguió por saber tocar la cuerda precisa, el resorte oculto
que hacía que personas tan opuestas como el licenciado
-8-

1
l

Alfonso
Rangel
Guerra
o
el
músico Tanguma,
por
dar
un
ejemplo, diesen lo
mejor de sí. Con el
tiempo, Celso se
convirtió en un
excelente
"provocador" que
ponía a hablar a
los personajes que
elegía, gracias a la
pregunta precisa,
a
un
sutil
"acorralamiento"
que redituaba en
un
retrato
impecable
del
entrevistado u objeto de su estudio, al grado de que en cierto
momento no se sabía quién había acudido a quién primero,
quién se había valido del otro, cronista o figura pública, para
realizar un libro. Creo que una bibliografía tan nutrida y
variopinta, lo que menos buscaba nuestro amigo Celso era
sumarle un título más; creo que lo en verdad deseaba, por
encima del ego autora!, era dar fe testimonial de hombres y
mujeres señeros, imprescindibles, en la historia de Nuevo
León.
La historia regional puede parecer a muchos pobre y
rutinaria, incluso pecar de ingenua, pero es nuestra instancia
cultural más inmediata, nuestro depósito espiritual, por más
que hoy día nuestros países se vean de pronto inmersos en
la marea globalizante. Celso lo entendió así y afrontó
muchos temas, historias, biografías, monografías, intereses,
por medio de una prosa íntima, decorosa y amorosa. Acaso
el tiempo y la circunstancia en que abordó tal o cual trabajo
-9-

�le impidieron meterse de lleno en algunos asuntos, pero dejó
las pistas a seguir, las semillas para otras investigaciones,
alimento para la avidez de cronistas, historiadores y
escritores, sea del presente o del futuro.
Evocador, nostálgico, memorioso él mismo, oportuno
"instigador'' de personas de las que intuía bien que tenían
una existencia única que contar, Celso destinó una parte de
su vida a una empresa que los tiempos actuales se han
encargado de hacer ver como inútil y decepcionante, cuando
no imposible: cambiar el mundo como se le conoció en las
últimas décadas del siglo XX por uno más justo y habitable,
donde la prosperidad material no estuviese reñida con la
compasión y la fraternidad. Pero no sólo fue Celso quien
vería entonces frustrado su sueño, su búsqueda, sino toda
una generación de jóvenes que se esforzó en cambiar el
st,atus IJUD precisamente en un momento que se antojaba el
menos idóneo para hacerlo, signado por la represión
homicida. Acaso ése sea el primer mérito que debamos
reconocerles hoy: haber emprendido la acción -profesional,
humanística, política-, sin ningún viento a favor, avizorando y
deseando un mejor futuro son que hubiese realmente un
umbral propicio a través del cual aventurarse para acceder
hasta aquél.
Esa vuelta por el mundo, sin embargo, le dio a Celso
la convicción de que aun había mucho por hacer, en y desde
el terruño. Así, ante el desencanto político, echó mano de la
memoria, tanto la personal como la colectiva; ante el desdén
Y la frustración por movimientos que no alcanzaron el fin
esperado, buscó la palabra que desafiara el olvido que
pende siempre sobre el ser humano. Apuntaba a don Luis
González y González, el santo patrono de los investigadores
abocados al estudio de la historia patria, la historia menuda
que protagonizamos a diario, que "no hay disciplina que se
preste tanto a la visión del hombre entero, a la historia
integral, como la microhistoria". Celso se acogió pues a esa
historia recordada, a esa historia oral que se practica
cotidianamente en familia, enriqueciendo para la posteridad
-10-

el capítulo nuevoleonés en esta materia indispensable. Creo
que esta frase de don Luis, por último, resume muy bien el
amplio quehacer historiográfico de nuestro querido Celso: "A
la microhistoria le interesa, más que lo influye o renace, lo
que es en cada momento, la tradición o hábito de la familia,
lo que resiste el deterioro temporal, lo modesto y
pueblerino". Nada más, sin mayores pretensiones, sin olvidar
al hombre cierto que somos todos a cada momento, en el
desempeño de nuestras más simples, mas no desdeñables
ni inútiles, pequeñas grandes tareas.

~fteJd~~, kt.k et H or2~nte
Por: Celso Garza Guajardo.

8

ucede que nací en un pueblo que ya existía ...
Cuando poco a poco me fui dando cuenta, mi
universo de cosas estaba hecho: la casa, el patio, la
calle, la plaza, el tendajo, la escu'"''"'...r¡'""" ao
los tíos,
los hermanos... la carpintería de I
la mirad uIce y
protectora de mi madre. Todo es a he o. L~rr s, los
pájaros, el Ojo de Agua y el rí
el juego de
n·
, el
columpio en el mezquite, las car
_l ~ s
rr,·
del otro lado, la iglesia con su ~ _
tri,,,,.__...,~héroes.
...,,, I' "' -:- .
,
Sabinas Hidalgo era
i niyerso y d
siempre a las estrellas. Tod
mías.
R
\
León y los límites de sus 51
· obre HW:ARn
pizarrón y en un viejo libro de
.l.9 PAM'~~~ los cerros,
los ríos y las ciudades de ·
, i\~ ~ , ~ un globo
terráqueo y cinco mapas~~ 's:~~ren í le;&gt; lag?s
Ylos mares y sabía ubica~~~estaba _9VEvere....~""".. llt;l,
Buenos Aires, Italia y Mongolia...
quieto reloj de ~
pueblo comprendí la historia e Atenas, de Roma, de
Babilonia, de Egipto y de la India. Los emperadores toltecas,
-11-

�la cultura maya y la epopeya de los aztecas; la grandeza de
los incas y los indios perdidos de las Amazonas.
En la medida en que más iba viendo y sabiendo,
comprobaba que todo estaba hecho y que aquél era un
mundo sensacional, contradictorio y armónico a la vez. Era
un mundo que giraba desde mi pueblo y todo lo que estaba
más allá de los cerros y del horizonte era tan sólo el resto de
cosas por aprender.
Los libros, los periódicos, la radio, el cine, las clases
de los maestros y las pláticas de los mayores fueron los
contactos permanentes que hasta muy pasada la
adolescencia me comunicaron con ese resto del mundo.
Todo aquello desde el espacio vital de mi casa, la escuela y
las calles del pueblo por donde cotidianamente transitaba...
todo aquello en un área no mayor de cuatro kilómetros
cuadrados, a partir de los ejes de las calles de Escobedo y
Mina o de Guerrero y Lerdo o de la plaza misma.
Cuando me llené de ese mundo, todo se me convirtió
en imágenes y voces muy adentro de la cabeza y del
corazón ... fue entonces cuando el resto del mundo, el que
estaba más allá de los cerros, me atrajo por sus tormentos
de inquietudes y de esperanzas ... fue entonces cuando me
fui. ..
Me salí del pueblo, marché a corroborar nombres y
lugares de ciudades, de países, de continentes y de mares.
Por más de diez años me lancé a la aventura de contrastar
ilusiones con los hechos y de ver a la humanidad en toda su
dimensión.
Ese resto del mundo en el que anduve, me dio
muchas experiencias pero nunca pude hacerlo mío a fin de
cuentas. Al cabo de muchos tropiezos y descalabros, me di
cuenta que el único mundo original con el que contaba era
aquél que había dejado tras de los cerros... aquel mundo
desde veía el horizonte sin que él me viera a mí. Pero para
entonces el tiempo había pasado, yo era otro y el mismo a la
vez: era el que pudo haberse quedado en el pueblo para
-12-

siempre, entendiendo el resto del mundo desde un sólo lugar
o el que salió para luego volver y decir, son que nadie te
escuchara "ya volví. .. lo que está más allá es bueno, pero lo
que está aquí es mejor" ... y que al decirlo, además de que
nadie te escuchara, nadie te entendiera, el porqué lo decías.
Después de volver, lo que estaba ya no estaba
¿dónde estaba entonces? ¿dónde se fueron todas las
cosas? ¿quién se las había llevado?... fue así donde el
volver se convirtió en angustia de sentirse perdido en su
propio mundo, en el único que le quedaba.
Pregunté en muchas partes y en todas me dijeron que
las cosas se habían ido "como tú también un día lo hiciste, a
ver el resto del mundo"... me dijeron que eran otros tiempos
y que ya no hay distancias, y que el espacio de la tierra es
uno solo.
Fue entonces cuando empecé a escribir sobre el
pueblo aquél donde nací, el pueblo que ya estaba hecho y
que había sido mi único mundo original.

Hacienda San Pedro: Ícono de
Inspiración que Humaniza ...
-13-

�El boletín HACIENDO BRECHA es editado por el
Centro de Información de Historia Regional (CIHR),
de publicación mensual y distribución gratuita en
versiones electrónica e impresa; abierto a
comentarios y sugerencias en
haciendasanpedro@mail.com

Centro Cultural Hacienda San Pedro
Gral. Zuazua, Nuevo León
Carretera a Zuazua Km. 3.5
(01-825)247-0500 fax (01-825)247-0510
haciendasanpedro@mail.com

FUENTES:
Bibliografía:
Garza Guajardo, Celso: Aquellos Años Que Soñé.
U.A.N.L., Centro de Información de Historia Regional.
Imágenes:
Fondos Hacienda San Pedro
HACIENDO B RECH A
DI RE C TO R I O:
Coordinadora Gral. del CIHR:
Editor: Luis Landa.

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Formato: Héctor Pérez.

Si desea recibir la versión electrónica de este boletín (gratuito), favor de
enviar un e-mail a haciendasanpedro@mail.com con la palabra "agregar''.

•14-

�lng. José Antonio González Treviño
Rector
Dr. Jesús Áncer Rodríguez
Secretario General
Lic. Rogelio Vil/arrea/ Elizondo
Secretario de Extensión y Cultura
Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora Gral. del C.I.H.R.-U.A.N.L.

~JI.~@)
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
SECRETARÍA DE EXTENSIÓN Y CULTURA
CENTRO DE INFORMACIÓN DE HISTORIA REGIONAL
HACIENDA SAN PEDRO " CELSO GARZA GUAJARDO"

�</text>
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                  <text>Boletín de historia y cultura, editado mensualmente por el Centro de Información de Historia Regional (CIHR). Editada por Luis Landa y Dinorah Zapata Vázquez.</text>
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                <text>Haciendo Brecha : Boletín del Centro Cultural Hacienda San Pedro, 2006, Año 1, No 8, Enero</text>
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                <text>Zapata Vázquez, Dinorah, 1965-, Coordinadora</text>
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                <text>Boletín de historia y cultura, editado mensualmente por el Centro de Información de Historia Regional (CIHR). Editada por Luis Landa y Dinorah Zapata Vázquez. </text>
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                <text>Landa Chapa, Luis, Editor</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>UANL
[ Boletíl del Centro Cdbral llacialllla San PDo.

Constitución. Bandera. llmor...
Por: Luis Landa
n Febrero encontramos varias fechas de interés tanto
para la vida nacional, como para la personal, los días:
5, 14 y 24; Aniversario de la Constitución de 1917, Día
del Amor y la Amistad, Día de la Bandera Nacional;
respectivamente.
Constitución, Bandera, Amor...
Estas tres palabras poseen por supuesto, múltiples
acepciones; vamos a mencionar algunas de las más genéricas.
continúa página 3...

�t,1at0TlCA UN4Vtlt'9tt•1'tt A

Q

UA'NL

FONDO
UNtVERSIT ARIO

n Haciendo Brecha no es que recordemos, sino que no
olvidamos la importancia de buscar la esencia de las
cosas, en un mundo en el que es tan fácil apartar
nuestra atención de puntos clave que pueden hacer la
diferencia entre lo que simplemente nos desagrada y lo que
podemos hacer por cambiarlo. Por ello nos hemos permitido
retomar el tema del Amor a la Patria sin necesidad de
esperar a que llegue Septiembre; México nos cobija 365 días
al año; pensar en él, es pensar en nosotros.

l

También deseamos aprovechar el ambiente de
intercambio afectivo propio de estas fechas, para manifestar
nuestro agradecimiento a todos quienes nos prestan su
atención, y de manera especial a aquellos que incluso se
toman el tiempo para hacérnoslo saber a través de sus
correos electrónicos y demás.
A todos ellos Muchas Gracias...

• Constitución: Manera de estar constituido algo o
conjunto de características que lo conforman.
• Bandera: Causa o ideología que defiende una
persona y con la que se identifica o se
compromete.
• Amor: Comprensión (capacidad de entender),
compasión (no lástima, sino habilidad de
ponerse en el lugar del otro), congruencia
(presencia de un hilo conductor entre lo que se
piensa, dice y hace), coherencia (coordinación
de esfuerzos, dándoles un sentido).
Si enfocáramos el tema del Amor desde la
perspectiva del Amor a la Patria y lo tomáramos como
sinónimo de comprensión, compasión, congruencia y
coherencia; podríamos reflexionar que las mejorías que
nos gustaría observar en nuestro entorno, también
pueden darse como consecuencia de los cambios que
implementemos en nosotros mismos, es decir, de
adentro hacia afuera.
La mayoría afirmamos sentir un gran orgullo de
ser mexicanos, repetimos que sentimos un gran amor
por nuestra Patria.
Pero ¿qué pasaría si a ese amor le diéramos un
sentido de comprensión, que nos condujera a crearnos
una ideología que nos permitiera dejar la postura
egoísta-derrotista y en su lugar tuviéramos una actitud
más compasiva, logrando vernos a quienes
constituimos este país como a sus características?
¿Podríamos llegar a manifestar en el día a día, la
gran nación que potencialmente México es?...

�Una muy sencilla propuesta de esto, podría ser:
uEl amor que siento por mi patria me permite
comprender que esta nación es un gran ente constituido
por cada uno de sus habitantes. Yo, como uno de ellos,
soy capaz de auto-observarme como una de sus
características; misma, que de acuerdo a mi propia
conciencia-convicción o inconciencia-inercia puedo
volver virtud o defecto; la suma de esas características
constituye a México..."
De modo que al ver nuestra Bandera seamos
capaces de percibirla como un ícono de nuestras
creencias y convicciones como pueblo; un pueblo que
posee una conciencia colectiva tal, que busca crear
mejores realidades, sabiendo que éstas, no aparecen de
la nada.
México cuenta con un pasado glorioso en el que
nuestros héroes lucharon por la libertad que hoy
disfrutamos, ahora nos toca a nosotros decidir qué hacer
con ella...

-4-

El Asesinato
de Fundidora
1 1° de Febrero de~ pres:~te, tuvo. lugar la
presentación del libro
El Asesmato de
Fundidora" de Esteban Ovalle Carreón, editado
por el Centro de Información de Historia Regional a
través de la Secretaría de Extensión y Cultura.

E

..

Esta obra aborda
el tema del cierre de la
empresa
Fundidora
Monterrey desde la
visión personal del
autor.
El
evento
se
realizó en el Auditorio
de la Preparatoria No.3
contando
con
la
presencia de Osear
Ortegón, integrante del
grupo Escritores de
Vanguardia; y del Lic.
Jesús
Ávila
Ávila,
subdirector del Archivo
General del Estado de
Nuevo León.

-5-

�[11.e k111nó/011.e QIJ lo.e l uhM
Por: Celso Garza Guajardo

E

l lunes era día feo, a nadie le gustaba volver a la
escuela... al menos a mí, por costumbre no me
gustaba... el lunes era el día en que, por lo común
la tarea escolar no se llevaba lista... la tarea que el
maestro había recomendado repetidas veces hacer desde
el viernes por la tarde... sábado y domingo eran
solamente para jugar, correr por las calles y el domingo
por las tardes ir al cine. Así, entonces, el lunes aparecía
como un cortón a todo el dulce encanto de los tres días
anteriores.
El lunes sabía a nada, a veces hasta el maestro iba
diferente, serio o reseco ... era un día en que todo volvía
a empezar... había que preguntar dónde nos habíamos
quedado para volver a entrar en calor de todas las cosas
en la escuela; pero había algo que instantáneamente te
ubicaba en el hecho de que era lunes y todo en la escuela
___ ~ I? --~--«"....-. _ _
o entusiasJilo:
te=al- Asta·
.,....__,."'.~ "'':id!
eña Patria:-y
e
a on . .
l,
..,;¡;;;:;=
os · t nr,to , gu
rt,,

--

•.

¡las.

~~~~ ::,""".'::==~
~ ~:-=+~

..

u

Glador
~
de los dos cole
o ,e
fS~orrn:aba
inicialmente frente a su respectivo salón de clases y
luego marchaba hacia el patio abierto que estaba en
.

.

-6-

1
J

medio de los dos edificios... la majestuosidad de las dos
escuelas, la blancura del monumento y el sol
iluminando la escena matutina, formaban un cuadro de
perdurable memoria.
Los grupos de las niñas se encaminaban muy
ordenadamente, conducidos por sus maestras, pero los
grupos de los niños parecíamos rebañitos saliendo del
corral.
El recordado profesor Panchito seguido nos
regañaba, ya sea con un silbatazo que nos ponía a
temblar o con un coscorrón del que aún perdura el eco.
En total, ahí cada lunes se formaban 25 grupos, en
posición de firmes y en silencio para iniciar la Asamblea
Escolar, la cual consistía comúnmente en la llegada de la
escolta con la Bandera Tricolor, la entonación del Himno
Nacional, el saludo a la Bandera y las palabras del
Director, algún maestro o alumno, según fuese el tema
cívico de la semana.
Durante seis años, las asambleas de los lunes
fueron la simiente para adquirir la conciencia y el
orgullo de tener como propias la Bandera y el Himno
Nacional. Eso fue parte del catecismo de moral patria.
La Bandera era para nosotros
historia, orgullo y tradición, el
símbolo de todo lo que éramos,
en pasado, en presente y en
futuro. La representaba la
grandeza de una cultura
indígena
entrelazada
al
mestizaje de la colonia,
-7-

�la lucha de la Independencia, de la Reforma y la
Revolución. La Bandera era el amparo de la Patria, la
heroicidad de sus hijos en el pasado. La Bandera era
pasión y canto, arraigo y sentimiento.
La Bandera era definición y satisfacción de poder
respetarla y entregar la vida si era necesario; todo eso
viene siendo la inculcación en las asambleas de los lunes
en el patio de aquellas dos grandes escuelas del pueblo.
A esa sencillez de valores contribuyó también algo que
tenía forma de santificación y que viene siendo, por
muchos años, las estampas de los almanaques o cromos
del símbolo patrio de la Bandera. Las figuras más
comunes de los cromos eran: La Bandera Nacional al
viento y el cielo claro; El Castillo de Chapultepec; El
Niño Héroe y la bandera; El Soldado y la bandera; La
China
Poblana
portando la Enseña
Tricolor; el gran
cromo
de
"La
Imperial" con la
Bandera
y
los
retratos
de
los
presidentes
de
México.
Esos almanaques
o cromos estaban en
la casa, en los
tendajos,
en
la
peluquería y en el
salón de clases,
junto al pizarrón.
-8-

Eran cromos codiciados y orgullo de un niño era a
veces conseguir uno de ellos para regalarlos al salón de
clases.
Los cantos y poesías a la bandera formaban parte
de las clases de declamación, donde los maestros que
tenían esa aptitud hacían gala del arte declamatorio. Los
niños se lucían. En una de esas asambleas recuerdo la
bella presentación de una niña vestida de blanco y con
sus trenzas, declamando la poesía de Juan de Dios Peza,
"La Bandera", cuyo texto era memorizado, pero sobre
todo gozado en sentimientos:

LA

BANDERA

,J

~ grave redoblar de los tambores,
~arcando el paso con marcial donaire,
tropa marcha, desplegando al aire
•
la Enseña Nacional, de tres colores.
-Mira, madre- prorrumpe un rapazuelo
que ciñe diez abriles por guirnalda:
-una perla, un rubí y una esmeralda...
¡Qué engaste más hermoso bajo el cielo!
-¡Calla, niño, no sabes lo que dices!
El verde, el blanco, el rojo se han unido,
para escudar la tierra en que has nacido,
donde libres y en paz, somos felices.
El verde es el laurel de la victoria;
el blanco, del honor limpia azucena,
y el rojo es ¡ay! la sangre que en la arena
regó el martirio y consagró la gloria.
¡Es la Bandera! ¡Mírala!
confío en que al seguir su inmaculada huella,
sabrás luchar y sucumbir por ella:
¡Todo tu corazón dale, hijo mío!

llia

-9-

�"

,

Hoy los almanaques,
los cantos de poesía y
muchos de esos recuerdos
a los símbolos patrios
pueden estar empolvados,
mas
afortunadamente,
generación tras generación
de la gran masa de niños
en edad preescolar y
escolar, siguen recibiendo
esa cátedra de moral patria
en los jardines de niños y
en las escuelas primarias.
Es un sentimiento que se
renueva invariablemente.
Hoy sentimos orgullo por
esos recuerdos de la infancia. Repasamos las
explicaciones que los maestros nos daban del texto de
las estrofas del Himno Nacional, sobre todo en lo
referente a la Bandera.
Así, las asambleas de los lunes en la vieja escuela
primaria fueron para nosotros el verdadero "Día de la
Bandera"; no tanto el 24 de Febrero, al cual no le
encontrábamos significado, era un día dentro de las
fechas de la Independencia Nacional pero para nosotros
la Bandera era todo el sentimiento, el orgullo y la
mística del símbolo de la mexicanidad.
Aun de que el lunes era un día que no nos sabía a
nada, al iniciar la asamblea todos nos sentíamos ya de
nuevo en la escuela dispuestos a empezar con esa
cátedra de moral.
-10-

'

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Hacienda San Pedro: Icono de
Inspiración que Humaniza...
El boletín HACIENDO BRECHA es editado por el Centro de
Información de Historia Regional (CIHR), de publicación mensual
y distribución gratuita en versiones electrónica e impresa; abierto a
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Gral. Zuazua, Nuevo León
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FUENTES
Bibliografía:
• Garza Guajardo, Celso: Aquellos Años Que Soñé.
UAN.L., Centro de Información de Historia Regional.
• http://clave.librosvivos.net/
Imágenes:
• Fondos Hacienda San Pedro
• http://wwW.lmagenlatlna.com/bancoes/mexlco 0137.htm
• http:/twww.seccionamarilla.eom.mx/MetaTur/recu~ndera.ipg

HACIEND O BRECH A
DI RE C TORIO:
Coordinadora Gral. del CIHR: Lic. Dinorah Zapata Vázquez.
Editor: Luis Landa.
Formato: Héctor Pérez.
Si desea recibir la versión electrónica de este boletín (gratuito), favor de
enviar un e-mail a haciendasanpedro@mail.com con la palabra "agregar".

�IN_G. ALBERTO ZAMBRANO ELIZOND

t~~t°{ de Sistemas e lriformática de laO
Presente. -

lng. José Antonio González Treviño
Rector
Dr. Jesús Áncer Rodríguez
Secretario General
Lic. Rogelio Vil/arrea/ Elizondo
Secretario de Extensión y Cultura
Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora Gral. del C.I.H.R.-U.A.N.L.

~2.~@)
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
SECRETARÍA DE EXTENSIÓN Y CULTURA
CENTRO DE INFORMACIÓN DE HISTORIA REGIONAL
HACIENDA SAN PEDRO " CELSO GARZA GUAJARDO"

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>[ Boletín del r.eotrb Qibi,. ladenda Sal Pan. Año 2, No. D. Aln - - )

¿CREER= CREAR?
Por:LasLanda

iguiendo con nuestro propósito de buscar una sincronía
con el ciclo de las estaciones, aprovechamos este lapso
en que el verano llega a su cúspide, el Sol brilla en todo
su esplendor, y tomando a éste como un símbolo universal
de conciencia, comprensión, conocimiento etc., deseamos
abordar un tema que consideramos puede ser controvertido,
pero definitivamente valioso.

S

Contp4g. L

�v.-

~ ,-

Continuación...

Editorial

E

n Haciendo Brecha hemos y seguiremos insistiendo en los
temas relacionados a la Conciencia-Comprensión... Para ser
capaces de crear mejores escenarios de vida, nos parece clave
elevar el significado que comúnmente usamos para el verbo
comprender, que frecuentemente interpretamos como "comprender a
alguien, necesariamente es decirle que tiene razón. .." idea con la
disentimos por completo. Comprender es alcanzar un nivel de
entendimiento que traspase el umbral de lo aparente; es

cuestionar la visión usual de las cosas, e incluso los conceptos
que nos han sido heredados y hemos tomado como verdades por
mucho tiempo. Una mayor Comprensión-Conciencia no se alcanza
simplemente recibiendo una "rigurosa formación académica", sino a
tra~és de una disposición e interés individual que implica un viaje
hacra nuestro interior, un viaje de re-conocimiento... Una conciencia
más elevada es la única alternativa real para lograr un estado de paz,
que no sólo sea una violencia restringida. La tolerancia no debería ser
la meta a alcanzar, sino una comprensión que permita vislumbrar lo
"universal" que subyace hasta en lo que consideramos más
intrascendente, pues es justamente alú donde todos podemos
identificarnos; en la medida que alcancemos un nivel superior de
comprensión, nuestras diferencias dejarán de fragmentarnos, y por el
contrario, empezarán a enriquecemos...

-2-

A[:);
~1)

i " ~

esulta que los verbos ~eer y crear e~ pre_sente simple, 4 - - F
primera persona del smgular se declinan igual Yo creo
y Yo creo, lo cual por supuesto, no nos parece una FONDO
casualidad en lo absoluto... Sin intención alguna cll!4lVERSITARl
enfocarlo desde una perspectiva religiosa, y sin la pretensión de
sumergirnos en una disertación filosófica; nos referimos a él,
simplemente apelando una vez más al sentido común, que
paradójicamente, parece ser el menos común de los sentidos...
La Ciencia, llámese Neuroendocrinoinmunología, Física
Cuántica etc. ya ha demostrado que nuestros pensamientos
generan moléculas
en nuestro
cerebro,
llamadas
neuropéptidos, mismas que al entrar en el torrente sanguíneo
provocan efectos físicos que nosotros identificamos como
"emociones"; algo fascinante al respecto, es el darnos cuenta
que cada vez que experimentamos una emoción, sea placentera
o desagradable, detrás hay un pensamiento que la genera; si la
emoción que sentimos nos incomoda, valdría la pena revisar
qué pensamiento la está causando, y así poder modificarlo.
Desde la conciencia, estamos en total posibilidad de
"elegir'' nuestros pensamientos...
Vemos el mundo i. través de nuestros pensamientos
(percibimos), lo cual por ende define nuestra realidad. Lo que
vemos a cada paso a nuestro derredor son nuestros
pensamientos (creencias); y a través de ello decidimos,
actuamos, suponemos, nos conducimos etc. es decir, que
nuestras creencias se convierten en nuestras creaciones.
De
hecho
al
expresarnos,
frecuentemente
intercambiamos los verbos pensar y creer, implicándoles
significados, si no iguales, sí bastante semejantes. (Yo creopienso que tienes razón. ..)
Y como en la vida casi todo, por no decir todo, es una
creencia, siempre es valioso e importante revisar nuestras
creencias, y nunca perder de vista que conciente o
inconcientemente nosotros las hemos elegido, es decir que a

R

-3-

�fin de cuentas y al menos en gran medida, nosotros
hemos generado lo que estamos viviendo.
La realidad es lo que nosotros hacemos de ella, y
tiene muchas capas, podríamos decir que la primera son lo
hechos, y subyacente se encuentra una aun más importante,
nos referimos a los significados que damos a esos hechos...
Nada tiene significado por sí mismo, somos cada uno
de nosotros quien los asigna, por ello hay tantas
interpretaciones de un mismo hecho como personas
habemos.
Por todo lo anterior, proponemos darnos la
oportunidad de observar (meditar) no sólo los asuntos o
hechos, sino nuestros pensamientos acerca de ellos... y siendo
realmente honestos con nosotros mismos, preguntarnos:
¿Realmente creo esto?... ¿Realmente yo veo las cosas así, o
sólo creo verlas de este modo porque es así como la mayoría
lo hace?... ¿Cómo me hacen sentir estos pensamientos que
repito sin cuestionar?... y si la respuesta resultara penosa,
hacernos una última pregunta: ¿Quién sería yo... con otra
d~~ &lt;l~ p~mientos?...
Coru;ideramos que la verdadera célula d e la sociedad
es el individuo, puesto que lo único que podemos cambiar es
a nosotros mismos. Si queremos mejores condiciones ·de vida
para nuestro país y nuestro planeta, debemos darnos cuenta
que la realidad solo es nuestro espejo, y nuestro trabajo de
mejora debe iniciarse en el Yo... Ya lo dijo Einstein: "Intenta
110 volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de
valor''
T~nninamos &lt;.:un una frase que si bien a primera
impresión puede sonar pesimista, creemos firmemente que
es todo lo contrario; representa una idea en la que vale la
pena reflexionar:

La vida no tiene significado, hay que dárselo...

L

as norias formaban parte de los patios de aquellas casas
de antes. Las frescas norias de los amplios patios de
nuestras felices casas de antes.
Las casas y los patios... en los patios las norias... en
las norias los espejos de agua donde vimos la vida y nos vimos
sonrientes... las piedras azules, las matas verdes y los pájaros
cantando... los animales tranquilos, la ropa limpia, los trastes
lavados, los cuerpos pulcros.
Las norias con sus bardas de sillares, sus columnas, sus
travesaños de mezquite, sus carrillos, sus mecates, sus tinas
abolladas con colguijes para hundirse.
Bajar las tinas vaáas y subirlas llenas de agua, una y otra
J vez, por ia mañana, en el 1nedio día, pot la tarde... ¡por la noche
no!... "por la noche no vayas a la noria porque es peligroso"

1decía la conseja familiar.

�Por lo menos había cuatro norias en cada manzana, el
pueblo estaba lleno de norias ... los sonidos acompasados de todos
y cada uno de los carrillos de las norias, de todos los patios, de
todas las casas de aquel pueblQ de entonces, así lo indicaban:
f"""L~-!1
" no sueltes el mecate" ... ¡chirris-crºas....
1
" con
j'--J.wu:.-cras....
cuidado toma la tina". El mecate se reventó... el mecate nuevo que
calaba.. la tina que se soltó... el gancho para sacarla... una gallina
se cayó, la canasta para recogerla... ¿quién limpia la noria? ¿quién
las_adema y las escarba más?... todo podía pasar y todo se podía
· hacer en función de tenerlas en servicio.
¡Chirris-cras!, ¡chirris-cras!... hay mucha agua en la noria.
¡Chirris-cras!, ¡chirris-cras!... hay poca agua en la noria.
Los carrillos de madera y de acero cantaron por siglos al
compás de los movimientos de los brazos y los cuerpos de
aquellos hombres rústicos de la aldea. Los tiempos pasaban, las
lluvias llegaban, las sequías se alejaban. .. los carrillos cantaban...
cantaban mucho. Después fueron cantando poco... cantaron de
más a menos, .hasta que un día se apagaron sus voces chirriadas,
hasta que un día las sogas se endurecieron de polvo, las tinas se
fueron al abismo y los pozos se llenaron de ingratitudes... los
sillares se tornaron inútiles... un día, entonces, la nueva generación
- empezó a decir... "esa era una noria... aquí había una noria..."
"¿una noria? ¿qué es una noria?".
Las cosas cambiaron. .. se cerraron los portones, se acabaron
las cercas de palos y las bardas de piedra, iniciándose así el
despido de los patios y de las norias... fue una despedida sin
palabras, en los patios de cada quien, junto a la noria de cada
casa.. el patio pasó a ser casa y cemento; la noria pasó a ser llave y
empaque.
... el espacio del patio no existe más, la noria se tomó en un
peligro, transformándose en un puente sin referencia en la
topografía urbana ..
Así el progreso vino borrando el bello espacio del patio y el
natural sistema de abasto del agua a través de las norias. ¡Chirris-cras!, ¡Chirris-cras!... ¿ Quién atrapa los ecos de los últimos carrillos
de las norias que aún perduran? ¿Quién marca en el mapa del
olvido los lugares y los nombres de las frescas norias, de los
amplios patios de nuestras felices casas de antes?...
-6-

Hacienda San Pedro: Ícono de Inspiración
que Humaniza...
El boletín HACIENDO BRECHA es editado por el Centro de
Información de Historia Regional (OHR), de distribución gratuita en
versiones electrónica e impresa; abierto a comentarios y sugerencias en
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Centro Cultural Hacienda San J'edro
Gral. Zuazua, Nuevo León
Carretera a Zuazua Km. 3.5
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haciendasanpedro@mail.com
FUENTES
Bibliografía:

• Garza Guajardo, Celso: Aquellos Años Que Soñé.
1 Imágenes:U.AN.L., Centro de Información de Historia Regional.
•
•
•
•

Fondos Hacienda San Pedro
http://www.achetudoeregiao.eom.br/Astronomialsol.htm
http:llwww.astromia.comHotostie"altierrade/una.htm
http:llwww.astromia.comHotostie"altierranoche.htm

HACIEND O BR E CH A
DI RE C TORIO:
Coordinadora Gral. del CIHR: Lic. Dinorah Zapata Vázquei.
Editor: Luis Landa.
Formato: Héctor Pérez.

Si desea recibir la versión electrónica de este boletín (gratuito), favor de
enviar un e-mail a haciendasanpedro@mail.com con la palabra "agregar".
-7-

�lng. José Antonio Gonzá/ez Treviño
Rector
Dr. Jesús Áncer Rodríguez
Secretario General
Lic. Rogelio Vil/arrea/ Elizondo
Secretario de Extensión y Cultura
Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora Gral. del C.I.H.R.-U.A.N.L.

UANL{ij)
L?~So.'t&gt;,i&gt;;.c.,r,úw,....,,.,."1."E\·&lt;}L"""

~~

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
SECRETARÍA DE EXTENSIÓN Y CULTURA
CENTRO DE INFORMACIÓN DE HISTORIA REGIONAL
HACIENDA SAN PEDRO "CELSO GARZA GUAJARDO"

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>C.CTit.111.

�·~

lt~dil-~fil,_
;tl

.MA

u

~ ~DO

y .TARIO

l encontrarme con don Isidro una de las últimas veces que tuve la dicha de
verlo, sin contenerme, pues todo d camino había estado pensando en los
acontecimientos que están sucediendo en el mundo y siendo éstos los
tiempos de las profecías, le pregunté a boca de jarro:
"¿Don Isidro, cuál va a ser d destino del hombre Maya?"
Como siempre que le hacía una pregunta, frunció el ceño, se quedó
quieto por unos momentos y me dijo:
"Seria mejor si preguntaras qué va a ser de la humanidad, pues el destino del hombre
Ml!Jay de todos lor demás habitantes del planeta va unido. Ya no es una cuestuin de razas o
nacionery mucho menos de sectoresy menos aun de sectas.
Los acontecimiento¡ actuales, el curso que ha lomado el planeta como entidad viva y
todor lor que en ella habitamor es de un tremendo caos. Sin necesidad de hacer un aná/isi.¡
pro.fondo pmde darse uno cuenta de la gravedad del asunto. Hqy un desequilibrio producto de la
inco1tJciencia en el rer humano, al salinzor del Orden Natural era previsible este remltado.
Se habla de libertady democracia, yo te pregunto de qué libertad hablan. Si contradi.ar los
designios de quienes re apropiaron del derecho de manejar el destino del mundo inmediatamente
eres aplastado. Esto mcede en nuertro pequeño país pero también en los más "desamllados';• la
libertad que nos inculcan se trata de respetar las no111Jas dictadas por unos cuanto¡ y qm
finalmente sólo a ellos benefician; para esto re valen de una sofisticada trama, hacen tratados
entre las grandes potencias sin lomar en consideración las necesidades de los demásy a m misma
población la tienen 111mida en un estado de aleta7,amienlo. Sólo puedes darte cuenta al revisar
los valores que nos rigen, no te erll!J hablando de
una falsa moral, el tema es más serio que algunas
normativas de comportamiento y dictados religiosos
para los cuales sólo basta con asistir a un oficio
religioso de fin de semana y deja la conciencia
tranquila. &amp;tamos hablando de una verdadera
libertad de conciencia, esto no significa hacer lo que
re te da la ganay poder desplazarme de un lugar a
otro, se trata de ser libre en tu mente, en tu ser
interno; la libertad es un estado de conciencia que te
hace rer feliz en cualquier lugar o momenf(J, es 1m
estado de a111Jonía, donde cada ser humano se
respeta a sí mismo y a todos los demás, en el que
cada cual se preocupa realmente por su bienestar,
una premisa real de existencia, en el que tienes
salud porque no tiene.¡ preocupaciones, riqueza
porque tus más preciadas poewnes son la verdad,
la sencillezi tu verdad
:z
.c,v,,

......

- - - -- --

&lt;o'TJ

-2-

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--

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~o

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;;

-~f.~

�es el conocimiento de ti
mismo, de tus virtudes y
tus defectos, el aceptarll
como ms sin que esto te
cree conflictos, aceptando
que algunas perso1111J
nacen con propiedadts
que uno no puede
alcanzar, pero que
también tú tienes otras
virtudes que a los demás
lesfaltan. No se trata de
competir unos con otros,
nuestra realidad es que
todos necesitamos de
todos, y cuanto más alto sea el cargo que tienes en la vi.da, más responsabilidady humildad
debes tener.
Aq_uí tienes el ejemplo de lo mal que va el mundo. Nuestros gobernantes en
tiempos de gloria de mis abuelos eran amados, y respetados por su sabiduría y aptitudes
para servir a los demás; este cargo se ganaba con una demostración de servicio a lo lafl,O de
la vida, la mejor campaña política era el servicio a la comunidad. El alcanZflr un puesto de
esta naturaleza no era para vanagloriarse ni creerse todopoderoso, era para preservar el
equilibrioy sostener la visión de los Abuelos.
Pero, ¿qué sucede ahora? LJJs gobernantes se desplazan en carros blindados con
~ cuerpos de seguridad, están separados de la realidad, convencidos de que son la octava
maravi.lla, pues a su lado tienen quienes les endulzan el oído reafirmándoles constantemente
lo maravi.lwsos que son. Me pregunto a qué le temen, si están al seroicio delpuebloy velan
por el bienestar de todos. La repartición del mundo ya no es ni siquiera entre las grandes
·
potencias,
es
ent~
pequeños grupos de poder
que en un día pueden
desatar una guerra o
poner de cabeza a 1111país.
Así está el asunto de la
globalización, y
los
humanos no nos damos
cuenta del manejo al que
se 1101 1omete, vivimos
enajenados
en
11na
constante
lucha
J
competencia por acumular
bienes materiales que sólo llenan ~uestras casas y nuestro orgullo, pero no así nuestro
interior.

No tenemos rumbo, la enajenación se apoderó de nosotros, preferimos tener un celular
que ver un atardecer, preferimos tener lleno el bolsilloy vacío el corazón. La li~ertad no se trata
de elegir como gobernante a quien pensemos que más conviene a nuestrospropósztos.
.
Aún seguimos con la imposición de nuestras fronteras, de la división de las nacionesy
en esta ilusión creamos odios con nuestros vecinos, nos armamos hasta los dientes y a la menor
provocación surgen las confrontaciones. Es un asunto de 'nación' por el que vemos desaparecer a
nuestros hijosy tomos capaces de matar, es una cadena sin fin.
.,
Viví.mas en estados policíacos en los que el respeto a la l!J es por temor opor represzon,
no por convi.ccuin opor conciencia. Amén de que ahora tenemos una 'policía' mundial que se cree
con derecho a poner orden en lo que ellos consideran su visión de los derechos humanosy se toman
la 'obligación' de invadir, hacerle la guerra o desprestigiar a cualquiera que enfrente sus
designios...
La libertad es un asunto más serio pero a la vez más simple. La libertad es tenerPªZJ
es estar cómodos con nuestros actos; no se trata de conformismo en espera de una vi.da mejor e~ el
más allá sino de una mejor vida hoyy aquí mismo; ésta se logra con la sencillez¿no.te gratifica
más tener tiempo para jugary enseñar a tu hijos que estar acelerado en la famosa pnsa para no
llegar a ningún lado? ¿Acaso no es m{Jor tener tiempo para ti mismo ~n lt:'~ar de sentarte frente a
un televisor a evadir tu neurosis? Pero todo esto no et un asunto zndividual, es un problema
conjunto de laforma en que están estructurados la razón socialy el orden eco~ómico.
En este momento no hqy una salida a las enmarañadasy complejas estructuras, pero
aunque esto parezca tan dificil las profecías son claras. A la llegada del Año Cero (21 de
diciembre t1e•2012) terminarán de cumplirse todos los ciclos.
.
El cambio no sólo es necesario, pues la contaminación tanto del ambiente como de la
menteya no puede seguir. Las plagas que nos están atacando, el sobrecalentamiento del planeta,
losfenómenos naturales que se producen día a día a lo largo y ancho del 7::undo son los relatos_de
las profecías de todas las tradimnes; no se trata de un 'Jin del m11ndo como nos han querido
engañar losfatalistasy manipuladores, se trata de unfin del sistema actual, lo que es diferente.

-4-

-5-

�El destino de la humanidad será acorde a su prestancia a ese cambio, depende de nosolrot
poner nuestra mente en una actitud máspositiva, de no generar una psicosis de calamidad.
Toda la gente está loca por el advenimiento del fin de milenio, cuando deberían
pensar mrjor en el fin para el cual nacieron. R.ecordemos que esta vida que tenemos no et
eterna, que en lo individual es seguro que tendremos un final más tarde o más temprano
todos moriremos y seremos nosotros mismos los enca,¡,ados de juzgarnos; ése es el Jracw
final' del que todlJs hablan, el momento de nuestra muerte y allí no podremos evadirnos,
mentir o engañarnos, en ese momento respondemnos qué hemos hecho con esta maravillota
oportunidad que llamamos vida.
Más allá de la trascendencia del histórico momento que estamos viviendo COf/lO
humanidad, nuestra propia existencia es también iglJtll de trascendente y no vale
desperdiciarla, ni perder el tiempo evadiéndlJnos en la locura cotidiana.
Nuestro destino como pueblo en estos tiempos será ser una ÚIZJ una guía. Somosjunto a bJs
demás pueblos nativos de la humanidad quienes estamos haciendlJ un llamadlJ a nuestrot
hermanos m,,enores a que salgan deljuego ilusorio en que se envolvieron y que retomen !11!
pasos hacia una vida armónica.
Quienes entiendan este llamadlJ a revalorizarnos como humanos, quienes entiendan que no
podemos seguir dañando la naturaleza y vivir inconscientes, serán los que tendrán la
capacidad de generar un mundlJ nuevo y de sobrevivir a los cambios. No significa que estén
exentos de pequenos o grandes cataclismos, pero la mqyor crisis será de "valores': del valor
que cada quien se oto,¡,a como ser humano y según en qué fundamenta su existencia, aIÍ
será su capacidad de sobrevivir, pues la humanidadpuede entrar en una locura nunca antes
vista.
La humanidad está llamada a ser una sola nación, un sólo pueblo, de respeto al
individµo sin exclusión de nadie, sin imposición de nada, un pueblo en el que impere la
armonía, en el queya no habráfalsedades; habrá una verdadera libertad, desaparecerán las
religiones opresorasy castigadorasya que la verdad estará en cada uno de nosotros.
Éste es nuestro destinoy el de toda la humanidad, el advenimiento delQuinto Sol
del Año Cero, el retorno de los Balameb.
&amp;cuerda que no importa cuánto tienes encima, lo que realmente importa es cuánto
tienes adentro•:

odos los septiembres en el pu~l;,lo fueron, par? nosotros, de fiestas ... recién
entrádos a la escuela ya sabiamos que teruamos por ddante el desfile
óvico, desfilaban los grupos de 3º a 6º grado; luego también desfilaríamos
en la Secundaria y después en la Nonnal. En total desfilamos diez años,
entonando marchas y cantos a la Patria. .. uniformados siempre pantalón azul,
camisa blanca y corbata azul en la primaria; pantalón guinda, camisa amarilla,
corbata guinda en secundaria; traje azul marino, camisa blanca y corbata en la
Normal... bien peinados con brillantina y goma y los zapatos relucientes,
marchando en fila por columna de dos o de tres ... ¡uno, dos, uno, dos...!.
.
Los actos cívicos y los desfiles eran encabezados por el alcalde, el
Republicano Ayuntamiento, el pueblo en general, las organizaciones obreras y
campesinas, los conscriptos del Servicio Militar Nacional y luego todas las
escuelas.
Lo primero que veíamos de las fiestas patrias eran los cartelones en las
paredes de los tendajos y en los puestos de las esquinas, especie de bandos, en
donde se leía la convocatoria para participar y el programa de los días 13, 15 y 16
de septiembre. Las franjas tricolores, las figuras del Padre Hidalgo y la Campana
de Dolores eran por lo común los sellos distintivos que llamaban poderosamente
la atención.
Se invitaba a
la
población
a
participar dd regocijo
adornando el frente de
las
casas
con
banderitas y papeles de
colores a presenciar el
desfile en las aceras,
asistir a la noche del
Grito e ir a la plaza
principal... los mejores
años
de
nuestra
infancia y adolescencia
ahí
estuvimos
formándonos con gran
etnoción, fuimos de las

T

¡
\

voces

�la adorné a más no poder de motivos tricolores, banderas y rehiletes y papel de
que pronunciamos muchas veces
china entre los rayos de las
"¡Murió por la Patria!", de las
llantas,
sólo me faltó el traje
gargantas
exclamando
"¡Viv.a
de
charro
que nunca pude
México!", cantando el Himno
tener.
Le
di
vueltas
y vueltas a
Nacional Mexicano y escuchando
la plaza y por todas las calles
con asombro y verdadera emoción
del pueblo luciendo a
los discursos de alabanzas a los
propósito
mi linda bicicleta...
héroes "que nos dieron Patria y
junto
a
ello
hubo otro hecho
Libertad", tal y como ritualmente
de especial significado, pues se
siempre se afirmaba. .. · así lo
festejaba
también
el
escuchamos siempre, así lo sentimos
centenario
del
Himno
y así nos formamos ...
Nacional mexicano, razón por
Banderitas tricolores, colgadas
la cual en la escuela se nos
de acerca a acera y en los andadores
hizo aprender de memoria .la
de la plaza, rehiletes y papel de china
vida de Jaime Nunó y de
luciendo en las ventanas y en los
Francisco
González
vehículos... niños vestidos de charro
Bocanegra,
las
vicisitudes
en
la
elaboración
del
Himno,
así
como
también
la letra
y niñas de china poblana... calles
completa
del
mismo...
se
nos
explicó
y
comprendimos
el
significado
de
esas
barridas y regadas para el desfile de
palabras y el contenido de sus estrofas. Todo eso para nosotros fue magia y
plaza a plaza... ceremonia de tragedia
emoción
y más cuando sabíamos el valor de las estrofas como por ejemplo
y valor nacional la del 13 de
"
cuando
entonábamos
las siguientes:
Septiembre... noche de ser y de
sentirse algo que tenía que sentirse,
Como al golpe del rayo la encina
la del Grito del día 15 de Septiembre,
se
derrama hasta el hondo torrente,
- repique de campanas, de luz y de
la discordia vencida, impotente,
cohetes... desfile y fiesta de alegria el
a
los pies del arcángel cayó.
16 de Septiembre, discursos
Ya
no más de tus hijos la sangre
patrióticos, aplausos y vivas... así nos
se
derrame
en contiendas de hermanos;
formamos y todo ese candor de
sólo encuentre el acero en sus manos
emooones y de visiones sencillas.
quien tu nombre sagrado insultó.
Así . se nos profundizó una
conciencia de amor a la patria en
esos días que formaban las fiestas de
.
Las dos experiencias, la de haber
.
Septiembre. Para nosotros, en esos
tenido
mi
bicicleta
y
la
de
saber
el
contenido
del
texto
completo
del
Himno
momentos, ver y saludar a la
Nacional,aine hizo ser, aquel septiembre de 1954, el niño más mexicano no sólo
Bandera era tener el cristal de una
de Sabinas Hidalgo, sino de todo México.
·
historia sagrada a la que había que
En verdad, todos los septiembres en el pueblo, han sido Septiembre de
respetar y entregar su vida si fuere
fiestas
patrias...
en verdad no entiendo otra' forma de sentir el regocijo de ser
necesario... así de sencillos y de
mexicano
...
así
lo
sentía ayer, así lo siento ahora.
nobles eran los homenajes de
aquellas fiestas patrias. El Septiembre de 1954 fue muy especial en mi
formación patriótica. Por un lado tuve mi primer bicicleta Y
-8-

-9-

�FUENTES:
• Bibliográ.ica
1. Garz.a Gua/ardo, Ceiso: AquellosAñosQue Soñé.
UA.NL, Centro de Información de Hi.storia Regional.
2. Squirru, Ludovica; Barrios, Carlos: Kam W19· El Libro del Destino,
Astrología MtfYa. Editorial Sudamericana
• Imágenes
Fondos Hacienda San Pedro

,

Hacienda San Pedro: Icono
de Inspiración que Humaniza ...
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http: / lwww,ccu.umich.mx/mmaya/recorrido /sitios.html,
http: //www.ccu.umich.mx/mmaya/recorrido/sitios.html,
http: / /www.abiyoyo.com/mexico/uxmal/uxmall.htm,
http://clio.rediris.es/fichas/otras mayas.htm,
http://clio.rediris.es/fichas/otras mayas.htm,
http://clio.rediris.es/fichas/otras mayas.htm,
http://clio.rediris.es/fichas/otras mayas.htm,
http://clio.rediris.es/fichas / otras mayas.htm,
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http://www.nga.gov/press /2003 / esp/198/index.htm,
http: //www.toltecayotl.org/fotos/mayas.html,
http:/ /www.toltecayotl.org/fotos/mayas.htmJ,
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http: / /www.tohecayotl.org/fotos /mayas.htm.L
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http: / /img78.exs.cx/irng78 /1973 /FiestaMexicana.gif,
http: / /www.mexicodesconocido.eom.mx/espanol/historia/persoo
ajes/miguel hiclaJ,go y costilla.jpg,
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http://www.elextranewspaper.com/news.php?nid=2705,
http: / /www.ats.edu.mx/proyectos/racevedo /mexican/index.htm,
http: //www.oem.eom.mx/ elsoldemexico /notas /n14639.htln

•

HACIENDO BRECHA
DIRECTORIO

Coordinadora Gral: Líe Dinorah Zapata Vázquez
· Editor: Luis Landa
't:ormato: Héctor Pérez
Si desea recibir la versión electrónica de este boletín (gratuito), favor de
enviar un e-mail a: baciendasanpedro@mlH.com con la palabra

"agregar''.
-10-

-11-

�.lag. José Antonio González Treviiío

Rector
Dr. Jesús Áncer Rodríguez
Secretario General
Lic. Rogelio Vi.llaueal fflizondo
Secretario de Exten.sión y Cultura
Lic. Dinorab Z ;,,pata Vázquez
Coordinadora General del C.LH.R.-U.A.N.L.

fu(Ó\

~)

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
SECRETARÍA DE EXTENSIÓN Y CULTURA
. CENTRO DE INFORMACIÓN DE HISTORIA REGIONAL
HACIENDA SAN PEDRO "CELSO GARZA GUA/ARDO'

�</text>
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                <text>Haciendo Brecha : Boletín del Centro Cultural Hacienda San Pedro, 2006, Año 2, No 14, Septiembre</text>
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                <text>Zapata Vázquez, Dinorah, 1965-, Coordinadora</text>
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                <text>Boletín de historia y cultura, editado mensualmente por el Centro de Información de Historia Regional (CIHR). Editada por Luis Landa y Dinorah Zapata Vázquez. </text>
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                    <text>�.

.

&amp;litodat

E

E L
UNJVERSITARI

1 pasado 9 de enero tuvo lugar la ceremonia
conmemorativa al 7º Aniversario Luctuoso del
Maestro Ce/so Garza Guajardo, organizada por
la Dirección de Cultura de Gral Escobedo, N.L. y por la
Dirección de la Ese. Sec. "Ce/so Garza Guajardo" lugar
donde el evento fue realizado. Este número de Haciendo
Brecha les presenta el discurso ofrecido por la
Coordinadora General del C.LHR. Lic. Dinorah Zapata
Vázquez, quien a través de sus palabras nos contac~a co-?
la visión de este personaje fundamental de la histona
contemporánea de la Hacienda San Pedro.
Hoy por hoy la filosofía del Maestro Celso Garza
Guajardo sigue siendo un elemento fundamental en los
proyectos que la Hacienda San Pedro realiza.

elso ']arta ~ 1lf!}a, do

C

a

R ON I S TA . . .

Por: Dinorah Zapat¡l '\7ázquez
Coordinadora General del CIHR

ntes que nada quiero agradecer infinitamente la
invitación
a
participar
en
este
evento
conmemorativo al Séptimo Aniversario Luctuoso del
Maestro Celso Garza Guajardo,
así como la presencia de la
alcaldesa de este municipio, la
Ciudadana Margarita Martinez
López; a su Director de Cultura, el
Lic. Armando Leal Ríos; a la
presidenta de la Asociación
Estatal de Cronistas "José P.
Saldaña", la maestra Elda Feliz
González González, asimismo del
personal docente, administrativo y
alumnos de este plantel que con
toda justicia y dignidad lleva el
nombre de nuestro querido
personaje.
Hablar
de
una
personalidad tan completa y
poseedora de un espíritu tan lleno de valores, de ejemplo de
trabajo, de grandes retos, siempre vestido con el traje sencillo y
fresco de esos sus personajes de la
aldea, los
cuales
fueron
los
protagonistas de múltiples de sus
crónicas, será siempre un gran
compromiso, porque uno se da
cuenta que a veces las palabras no
alcanzan a expresar con justicia lo
que uno desea.
El maestro Celso Garza
Guajardo
fue
un
personaje
multifacético, hombre de ideas
políticas, de cultura, de tradiciones y
costumbres de gente sencilla de
pueblo, escritor, editor de libros,

�promotor de nuevos
valores de la crónica y
la historia regional,
creador de un espacio y
de una propuesta de
hacer historia por parte
de nuestra Universidad
Autónoma de Nuevo
León, cristalizada con
la aportación de un
espacio que resume
toda
su
filosofía
cultural, como lo es la
Hacienda San Pedro
que hoy en día con
merecida dignidad y
justicia también lleva
su nombre.
Pero hoy si me
lo permiten quisiera
abordar al Maestro en
su labor como cronista,
no sólo de su pueblo
Sabinas Hidalgo, sino
como un auténtico
narrador
de
las
tradiciones
Y
costumbres de todos
nosotros.
Sólo
como
información para los
estudiantes
aquí
presentes, podríamos
definir la croruca como: una narrac1on de hechos históricos a
medida que van sucediendo, en los que el autor participa u
obtiene los datos de fuentes muy cercanas a los acontecimientos.
Así como los Cronistas de Indias relataron su visión de la
conquista de América, en muchos casos habiendo participado en
las campañas o transcribiendo lo que les fue contado por los
expedicionarios; el maestro
( elso (jarm ljuqj(l/(jo
Celso Garza nos mostró a sus EL RONISTA • . .
-4-

personajes de la aldea, al
carnicero, a la tiendita de
Doña Bemardita, al ropero de
Arcadia, las fiestas de los
pueblos, los barrios del
aguacate o el del dólar, en fin
una amalgama inmensa de
imágenes, de tiempos y de
lugares.
El maestro Celso le
dio al nombramiento de
cronista un requisito más,
aparte del de conocer la
historia del pueblo, lugares
históricos y fechas, eso ya lo
hacían los historiadores, con
su ejemplo de trabajo refirió
que hacía falta NOBLEZA y
SENCILLEZ para descubrir,
escribir y describir a los personajes anónimos del pueblo, e
inclusive los dignificó
nombrándolos
Personajes de la Aldea.
A través de sus
crónicas no sólo supimos
que era sabinense, hijo
de Don Celso Garza Ríos
y de Doña Josefina
Guajardo "Dona Finita",
hijo
mayor
de
10
hermanos; de su esposa
la
Maestra
Teresita,
como cariñosamente la
llamaba y de sus dos
orgullos Celsito y Albita;
nos enteramos no sólo de
cómo transcurría la vida
en Sabinas Hidalgo, sus
crónicas nos remontan a
los recuerdos de nuestra
-5-

�infancia, la de
nuestros padres y
abuelos,
no
importando
de
dónde fuéramos,
pues
él
logró
universalizar
la
crónica
de
tal
manera que a las
imágenes que nos
brindaba en sus
escritos nosotros terminábamos cambiándoles sólo los nombres a
sus personajes, porque lo narrado por él, era parte de nuestro
entorno.
Tenía una gran visión para reconocer a estos personajes,
prueba de ello fue que en la década de los ochentas realizó un
trabajo que le encomendó el Líe. Armando Leal Ríos, en ese
entonces Director de Movimiento Territorial, para conversar con
las mujeres que por su labor y lucha social, merecían ser
entrevistadas pata que ese testimonio de trabajo no se perdiera y
quedara en la memoria escrita de nuestro Estado. Y pues bien,
luego de una valoración de expedientes, el maestro Celso Garza
Guajardo seleccionó a 20 de ellas, entre las cuales se destacaba
una, que por comentarios que en ese entonces me hizo el Maestro
le había impresionado por su vocación de servicio y la entereza de
sus principios, y me dijo que "esta mujer va a llegar muy lejos", y
pues creo que no se equivocó, porque hoy en día tienen la fortuna
de tenerla como la primera alcaldesa de este municipio de Gral.
Escobedo, N .L., la ciudadana M·argarita ·M artínez López.
l'ero no conforme con ello, también dio a la crónica un
elemento indispensable para entenderla, atraparla y hacerla
nuestra: le dio ALMA a sus escritos. Por eso sólo así nos podemos
explicar esa identificación plena y profunda con los textos de
Celsu Garza, quien aun después de su partida es capaz de ser
noticia del periódico La Jornada, prestigiado rotativo editado en
la capital mexicana, donde el jueves 11 de agosto de 2005 saca una
nota de uno de sus trabajos más destacados: el libro de "Crónicas
de aromas y sabores" y refirió lo siguiente:

''Con textos de Ce/so &lt;ia.rza liuajardo y recetas compiladas
por Beatriz Víllarreal de la
R O NI S TA . . .
Garza, el trabajo no es una

elso ~o~t1 l}uqjrudo

C

EL

-6-

guia de guisos, sino un
recuento de los usos y
costumbres de la cocina
neoleonesa, la cual incluye
platillos, utensilios y hasta
horarios.
As~ comienza por
relatar los ayeres de las
cocinas de leña, cuando
éstas constituían el centro
de todo, con sus chimeneas
y sus tubos al centro para
sacar el humo, su disposición .isica y sus utensilios: trasteros,
cazuelas, palotes, molcajetes y otros más.
Las viejas carnicerías con su pulpa y sus huesos, los botes
de manteca, su chicharrón y chorizo, los viejos pregoneros con
sus envoltorios en la espalda, cargados de menudo o barbacoa,
que recorrían a pie los viejos barrios. Rememora además la hora
del almuerzo, ésa que además de fuerzas, daba respeto y
con.ianza a "los grandes,~ los que comenzaban la jornada al alba,
y a las nueve o diez de la mañana iniciaban el ritual "mañanero".
Luego venia la comida a las 12 en punto, cuando las cosas,
dicen, eran sencíllas pero puntuales; entonces llegaba la comida
hogareña a hacer la delicia del momento, donde el caldo de res,
la carne picada y las albóndigas, las calabacitas con elotes y la
carne de puerco satisfacían los sentidos.
La siesta también dejó toda una tradición, porque no sólo
significaba relajarse, recostarse, sentarse, tomar la sombra o
dormir plenamente, sino también comer en casa, igual que en la
merienda, motivo de reunión familiar, o como en la cena, que al
caer la tarde, reunía a todos
para recapitular". -Ésa era

Ce[S() fana fttqjardo

EL

RONISTA . . .

la crónica del maestro
Celso-.
Pero reitero, hablar
de la labor del maestro es
tema inagotable, yo los
invito a ustedes jóvenes a
leer sus textos, sus crónicas
de navidad, los personajes
de la aldea o bien alguno de
-7-

�sus cientos de escritos que forman el mayor compilatorio de
crónicas del maestro Garza Guajardo: "Aquellos años que soñé",
pero que en realidad soñamos todos.
Por todo esto, no es de extrañarnos que hace 20 años, junto
con el profesor Héctor Jaime Treviño Villarreal visualizara un
cuerpo para depositar el alma de los escritos de los entusiastas
soñadores de la crónica, muchos de ellos anónimos en el campo
formal de la cultura, pero reconocidos en sus pueblos, y es
entonces cuando surge la Asociación
Estatal de Cronistas "José P.
Saldaña", donde la maestra Elda
Feliz no me dejará mentir, se
comenzaron a convocar a
todos aquellos inquietos de
la crónica, agrupación de
nobles
fines que hoy en día
:,
...,d, .
tiene en sus filas a
estudiosos de la historia y
cultura de nuestros pueblos
que día con día, a través de su
trabajo constante dignifica la
vida de nuestros municipios.
Por ello este año, la
Universidad
Autónoma
de
Nuevo León y la Asociación
Estatal de Cronistas vamos a
hacer
una
edición
conmemorativa a estos
primeros 20 años de ardua
labor a favor de la crónica
municipal, se lo debemos a
nuestros pueblos... se lo
debemos al Maestro.
Gracias.

¿y~¿.
:
:
&lt;J,,c,

-~~,
,

_.✓

Gral. Escobedo,
N.L. a 9 de enero de 2007.

Ce/so ~atea ~fJl#ardo

EL

RONISTA . . .

-8-

}

l

m~

Enero"....
ése
donde
muchos
nos
'disfrazamos'
de
nuestros
propósitos ...
puesto que
en la
mayoría de los casos esa
famosa
'lista
de
propósitos de año nuevo'
termina siendo al final
del año nada más que un
inventario de motivos de
depresión y deterioro de
la
autoestima.
Tal
parece que aquello de
"año nuevo vida nueva"
sólo fuera una frase
hueca que es parte de la
rutina con que aquellos
que -supuestamente- nos preocupamos por atender áreas de
nuestra vida que -evidentemente- necesitan ser mejoradas
iniciamos un año, y que es usada a modo de coartada de parecer
conformistas... En la mayoría de los casos esos cambios no se
efectuarán... más que por falta de 'fuerza de voluntad' por el
hecho de que de fondo no estamos -dispuestos- a hacerlos;
porque consciente o inconscientemente sabemos que de
implementarlos, terminaríamos por convertirnos en otra persona...
Yesa idea nos disgusta...
Entonces ¿la verdad es que sí estamos satisfechos con
nosotros mismos? ¿nos gusta ser quien somos? ... porque de ser
así ¿para qué mortificarnos en intentar cumplir esos supuestos
propósitos? ...
Antes de imponemos "propósitos de año nuevo"
podríamos empezar por ser honestos con nosotros mismos,
-9-

�reconociendo que cuando -realmente- queremos cambiar algo, no
esperamos el inicio de un año ni una fecha especial para hacerlo
¿o sí? ...
Lo tomemos en cuenta o no, todos tenemos la capacidad
de reinventamos y de redescubrimos a cada instante; no creer
esto posible es tanto como no reconocer que la vida, incluso
fisica-biológica es una incesante renovación... Es verdad que cada
uno tiene una esencia, una naturaleza básica, y de ahí aquello de
''la gente no cambia, somos quienes somos ..." sin embargo
también es cierto que siempre podemos convertirnos en una
mejor versión de nosotros mismos ...
Genéricamente hablando la función de la Historia es
básica por ser una significativa fuente de información que nos
permite inferir en buena medida el futuro. Llevando esta idea al
ámbito de lo personal, es importante que nuestra historia
individual -esos recuerdos buenos y malos- que todos tenemos no
sea olvidada; placentero o adverso nuestro presente es el resultado
de ese pasado... No obstante, es necesario puntualizar que un
exceso de apego a esos recuerdos 'sofoca' nuestra capacidad de
reinventamos, de transformamos, de crear una mejor versión de
nosotros mismos, de seguir con ese infinito viaje de
autodescubrimiento que la vida implica. Los recuerdos deben ser
información,
no
necesariamente inercia...
No se trata de
pretender borrar lo que
hemos vivido, porque eso
sería tanto como no
haber aprendido de lo
que nos pasó y estar en
peligro de que ese
pasado que quisiéramos
olvidar nos vuelva a
pasar; pero sí de que esos
recuerdos
no
'contaminen'
nuestro
presente impidiendo que
nos renovemos, de ahí

-10-

esa &amp;ase coloquial y
muy cierta "antes
como antes y ahora
como ahora ...".
Que nuestros
recuerdos
sean
visitantes en nuestro
-,
presente,
no
invasores...
no
•
permitamos
que
cancelen aquello que
podemos llegar a
ser... La frontera
entre lo que fuimos y lo que podemos llegar a ser es el presente -el
aquí y ahora- ese punto donde mayoritariamente nuestra atención
debe focalizarse, construir un mejor presente es construir un
mejor futuro...

l

"Pongamos candado al Baúl de los Recuerdos y
abramos con júbilo los regalos que la vida nos da hoy ..."

e

errada o abierta... de
cerca o de lejos, como
fuese,
llamaba
la
atención,
motivaba
la
imaginación y a veces hasta el
misterio. Nunca conocí una
castaña nueva, ni supe de
dónde venían ni quién las
hacía ... simplemente la castaña
era castaña, ahí estaba, ahí
había estado desde antes de
todos y las veces que pregunté
de dónde era la castaña, la
respuesta siempre fue "era de la
abuela... de la tía... ¡quién
sabe!".
-11-

�En suma, la
castaña siempre fue
antigua,
llena
de
pasados y recuerdos.
La
castaña,
mueble de dos partes:
un cajón y una tapa,
todo reforzado con
láminas, viguetas de
madera,
cerchas,
remaches
metálicos,
cinchos
y
agarraderas... en su
interior
tenía
dos
compartimientos:
arriba un estuchero y
abajo un depósito
general;
mas
la
característica principal .,
de una castaña no era
tanto el que tuviese tal
o cual forma o que "'
fuera de lámina o de madera, muy pesada o liviana... no, nada de
eso, la característica de toda castaña era que estuviera siempre
cerrada... entre más cerrada, más guardaba; entre más guardaba
más duraba; entre más duraba, menos se sabía qué había en la
castaña y de quién había sido... en fin, su uso consistía en guardar
y cerrarse... abrirse poco y cerrarse bajo llave y a veces bajo olvido.
El uso antiguo de una castaña era el de contener todo lo
que alguien tenía, allí estaban testimonios, pequeñas joyas,
monedas, cartas, carpetas, fotos, espejos, peinetas, agujas, hilos,
botones, tijeras, novenarios, estampas religiosas, perfumes, talcos;
en fin, todo lo que su dueño, según fuese, quisiera tener... y abajo,
en el cajón grande, todo tipo de ropa y quizás más abajo, en el
fondo, algún secreto o documentos especiales, algo que se
guardaba entre lo guardado.
La castaña estaba, por lo común, montada sobre un taburete que
se le acoplaba y le elevaba, haciendo más práctico su manejo...
ahí estaba la castaña a un lado de la pared ... y no sé por qué pero
a la castaña se le pintaba, a veces de blanco, de café, de verde,
-12-

como maquillándola para modernizarla y que no diera pena tener
un mueble tan viejo... cuando una castaña estaba en ese lugar,
junto a la pared y a la vista, todavía tenía algún uso y se abría
alguna vez por día, por semana o por mes... pero cuando a la
castaña se le iba mudando al rincón, atrás del ropero y arriba se le
colocaban colchas y cajas, entonces aquella castaña ya era casi un
archivo muerto.
Así, la castaña caía en amnesia, cerrada siempre, con la
llave perdida y la chapa violada. Si contenía algo o estaba vacía,
eso casi a nadie le importaba. Luego, al mudarse de una casa a
otra, de un lug ar a otro, la castaña se perdía, se perdía de vista y
de la memoria ... nadie sabía de ella ni se preguntaba tampoco
dónde había quedado.
Pasó mucho tiempo... hoy sigo sin saber dónde se hacían
las castañas, ni quiénes las hacían... conozco su historia
intermedia pero no sé su principio ni su fin ... ahora las veo como
antigüedades y en mi casa uso una de ellas como mesa de sala...
me resulta fascinante y sueño con tener un día una castaña en
cada cuarto.
No sé dónde están las castañas del recuerdo, aquéllas de
los jacales, de los cuartos de piedras y de sillares... aquellas
castañas que guardaban todo lo que se tenía, aquellas castañas
que casi nunca se abrían porque contenían todos los tesoros, casi
íntimos, que nuestros buenos antepasados poseían.
-13-

�,

Hacienda San Pedro: Icono de
Inspiración que Humaniza...
El boletín HACIENDO BRECHA es editado por el Centro de
Información de Historia Regional (CIHR), de distribución
gratuita en versiones electrónica e impresa; abierto a comentarios
y sugerencias en haciendasanpedro@mail.com
Cenuo Cultural Hacienda San Pedro
Gral. Zuazua, Nuevo León
(;arretera a Zuazua Km. 3.5
(01-8.25)247-0500

fax (01-825)247-0510

PUENTES
Bibliografuc
• Cana Guajardo, Ccko: A.9ucllos Añ&lt;NI Que Soñé.
U.A.N . L,, Centro de lolormación de Historia Rc~ooal.
• Futu.leb HacÑ:mb S...u Pa.ltu

• """"'·-mexicancorona.co.ukfimagcs/ mcxícan/ 046'Yo20Singk:%21lTrunk.jpg
• www.inorg.cbem.cdu.ch/ mogo/ pic/ebay/ BAULJPG

DIRECTORIO
Directora del CIHR: Lic. Dinorab Zapata Vázquez
Editor Responsable: Lic. Luis Landa Chapa
Formato: Héc1or Pérez
.___

-

~í desea rectl&gt;ir la versíón elcctronica de este boletín (gratuíto), favor de enviar un e-mail
"haciendasanpedcQ(aJmailcom con la palabra "agregar".
-14-

1

�Ing. José Antonio González Treviño
Rector
Dr. Jesús Áncer Rodríguez
Secretario General
Lic. Rogelio Villarreal Elizondo
Secretario de Extensión y Cultura
Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora General del C.I.H.R.-U.A.N.L.

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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
SECRETARÍA DE EXTENSIÓN Y CULTURA
CENTRO DE INFORMACIÓN DE HISTORIA REGIONAL
HACIENDA SAN PEDRO ªCELSO GARZA GUAJARDO"

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Boletín del Centro Cultural Hacienda San Pedro. Año 2. No.18. Feb. 2007.

=1111 C.?...

�.

~

'!

qRlltllrt11111 qRIITfftfl2,r1w,~m~RIO
Por: Luis Landa Chapa

FONoo

ebrero y el Amor...
UNIVERSJTARIO
Eso que se supone amamos, sea pareja, familia,
patria, etc. no sólo existe ef 14 de febrero, sino
365 días al año 24 horas al día...
El Amor, genéricamente hablando, no es un sentimiento
ni una emoción; sino un nivel de comprensión a partir del
cual podemos advertir lo que está detrás de la capa de las
apariencias y desarrollar la verdadera compasión.. . eso
que nos permite ponemos en el lugar de alguien más y ver
la vida a través de sus ojos...
Ojalá estas fechas sirvan no sólo para intercambiar regalos
y "frases bonitas" sino para cuestionamos qué
entendemos por Amor...

D

icen los estudiosos del tema, que de entre sus
múltiples aspectos la consciencia humana se
manifiesta básicamente a través de dos: Atención e
Intención... en esta ocasión nos referiremos particularmente
al primero.
La Física Cuántica ha demostrado que las partículas
subatómicas que forman todo cuanto percibimos como
materia, sólo existen cuando son observadas -cuando se
pone atención en ellas- es decir, que de algún modo nuestra
atención provee de ener9ía lo que toca; por lo tanto, si
lográramos dirigirla de forma más consciente podríamos
hacer "crecer" aquello que realmente nos interesa...
Incluso en Mitología encontramos ejemplos del tema,
podemos mencionar la Artúrica de la Cultura Celta, donde
una de las versiones menciona que la hechicera Morgana
antagonista del mago Merlín sólo fue vencida en el momento
en
que
fue
olvidada, en el
instante
que
dejaron
de
prestarle
atención, cuando
fue
ignorada,
simplemente se
extinguió...
Probablemente
sea por esto que
se
dice
que
cuando algo nos
desagrada
es
mejor no ponerle
demasiada
atención; que s1

�no hacemos más
que
estar
al
pendiente,
pareciera que "se
vuelve
más
grand e ... " .
Paradójicamen
te, aquello que
consideramos
valioso,
muchas
veces lo damos por
garantizado,
lo
tomamos
como
irrelevante, como
si fuera lo mínimo
que merecemos; a
veces incluso ni
reparamos en su
existencia...
Valdría la pena
cuestionarnos
y
reflexionar sobre
aquel dicho de la
sabiduría popular
"Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde..." considerando
que esta frase no es una ley, sino una advertencia (advertirdarse cuenta) ...
Por supuesto, esto de ningún modo propone negar la
existencia de algo por el hecho de que nos desagrada, eso
podría derivar en cierta forma de enajenación; por el
contrario, implica observar con agudeza para discriminar
entre los puntos luminosos y los sombríos en cada persona o
circunstancia, y en lugar de desgastarnos "combatiendo" lo
que consideramos indeseable, "polarizar" nuestra atenciónenergía concentrándola en el extremo opuesto del asunto.
"Nada es tan negro que no tenga un punto blanco, ni nada
tan blanco que no tenga un punto negro ..."

I

En cierto sentido, poner nuestra atención en los seres,
cosas y sucesos que enriquecen en el día a día nuestra vida es
're-conocerlos' ¿qué mejor manera de reconocer algo valioso
q ue aoradeciendo por ello?... de modo que agradecer es un
o
,
.
hábito d eseable no sólo por mera cortes1a, sino como una
forma realmente efectiva de hacer que aquello que
apreciamos florezca en nuestra vida...

Lo que no se reconoce, no se celebra;
lo que no se celebra, no se recompensa;
lo que no se recompensa,
inevitablemente saldrá de nuestra
vida ...

-5-4-

�l

os de antes,
los que uno

• • •
ya vio de
cuando en cuando ... los
que después fueron
recuerdos... aquéllos de
los
patios
y
las
enredaderas
v
los
carrizos adornados con
papeles de colores.
Las
sencillas
historias d e aquellos
casamientos
daban
,/

ponían las condiciones: de seis meses a un año para dar a la
hija. Mientras, el novio juntaba para el casamiento y le
pasaba a la novia una pensión diaria para sus gastos y para
los ahorros ... pasaba el tiempo, se fijaba la fecha de la boda y
en el pueblo se sabía que en casa de algún vecino iba a haber
un casamiento.
Las invitaciones eran en comitiva...grupos de amigos
de la novia recorrían casa por casa invitando a las familias,
diciendo en casa de quién y a qué hora iba a ser el
acontecimiento ... "no dejen de asistir nos dará mucho gusto
verlos ahP'.
Por un lado la confección del vestido de la novia ... por
otro el darle una arregladita a la casa o jacal, limpiar el patio
y quizás, por qué no, levantar la cerca y el portón ... por otro
lado se sabía que se contaría con tantas gallinas, crerto
número de cabritos, marranos y quizás un becerro, para los
alimentos ... todas las comadres y tías se preparaban para la
celebraciórt ... en el patio: mes~s) c.¡zuel-as
hoguetas ... la
faena en realidad daba
comienzo d esde uno o dos '
días antes por eso d el
acarreo de la leña y el
t
trabajo de hacer los pozos
para la barbacoa. El patio
se barría y regaba ... todo
fresco y aromatizado por
las
barretas
recién
curtadas, lo mismo que los
carrizos... sillas alrededor
de las paredes, dentro y
fuera
del
jacal.
El
casamiento por el civil era
a las seis de la mañana. Los
padrinos
estaban
puntuales lo mismo que el
t
Juez del Registro Civil. El
l
canto de los boallos aún

y

comienzo por lo común

en la plaza del pueblo...
la plaza era todo: ser y
corazón
de
una
existencia aldeana ... de
un lado la iglesia )' del
otro el Palac io Municipal. La plaza y sus corredores, bancas)'
~u111bras de los árboles. Todo mW1do en la plaza... los señores
platicando amigablemente... muchachas luciendo sus
v&lt;e.stídos a la vuelta y vuelta, y los muchachos a la vez
mirando y persiguiendo aquello que ya habían encontrado ...
el amor ¡casi nada! De las miradas a las cartas... a las cartas
cscótas de amor. Letra clara y más precisa la intención. Papel
de china envuelto en ilusiones ... sobre y hoja en blanco sí la
respuesta era no. Carta y sobre celeste si la respuesta era el
c1usiado sí.
Citas continuas de amor en la plaza ... recorrido de
calles en idas y venidas para ir a \'er a la novia o dejarla ...
formalizar el noviau10
;::,
,,v manifestar la intención de casarse...
pormenores para el &lt;lfa &lt;le la petidún. Los papás &lt;le la novia
6-

l

=------=---------.. . ~ -¡

-7-

�acompañaba los "sí botellas de vino o de cerveza. El polvo . de las hojarascas
quiero". En el patio quedaba en algunos rincones y las cazuelas Jor allá en las
las
faenas mesas estaban volteadas... a veces se destap.iba el último
continuaban y de pozo de menudo que se dejó para los que ~querían y no
repente, sin saberse querían irse al amanecer. Todo mundo regresaba a sus casas
de dónde aparecían incluyendo a los novios a su nuevo hogar. La ropa ~e volvía a
las
bandejas de los roperos guardada con pastillas de alcanfor. Se gevolvían
hojarascas y las sillas y mesas a los vecinos y a todos se ltts daba !as gracias. La
tazas
de vida continuaba y en el pueblo quedaba para siempre el
chocolate... recuerdo de que en la casa de aquel vecino hu~o casamiento.
después seguía por
la iglesia
a las
nueve...
Luego,
a
medio
día
se
enviaban los platos
de comida a los padrinos ... el señor cura también recibía su
porción... transcurría el día... en la casa del novio se
intensificaban los quehaceres ... se barría y regaba otra vez el
patio... la cocina estaba en plena producción... los invitados
llegaban y llegaban ... se sentaban con toda tranquilidad a la
sombra de las paredes y de los árboles... se sentaban y
pl~ticaban ... empezaba la música ... la luna aparecía y las
primeras estrellas como que saludaban aquel evento. El baile
y. la cena para todos. Los niños retozaban entrando y 1
saliendo y afuera, en la calle, también sin saber de dónde, se
paraban vendedores ambulantes, ofreciendo dulces y paletas
y hasta se ponían puestos de comida... la hilera de focos
tendidos entre los árboles o las lámparas, indicaban que ahí
había una fiesta. Se ponían lámparas de mano y de mesa ...
por ahí de vez en cuando hacía la ronda un policía, más con
el ánimo de ser invitado que de vigilar el orden.
El baile duraba toda la noche. El sol y la luna despedían
a todos los invitados. El canto de los gallos ponía las últimas
rimas al aire. Las sillas aparecían regadas en el patio, junto a

-8-

�El boletín HACIENDO BRECHA es editado por el Centro de
Información de Historia Regional (CIHR), de distribución
gratuita en versiones electrónica e impresa; abierto a comentarios
y sugerencias en haciendasanpedro@mail.com
Centro Cultural Hacienda San Pedro
Gral. Zuazua, Nuevo León
Carretera a Zuazua Km. 3.5
(01-825)247-0500 fax (01-825)247-0510
FUENTES
B;bliografia:
G&lt;tna Guajardo, Celso: Aquellos Años Que Soñé.
U.A.N.L., Centro de ln fonnación de Historia Regional.
Imágenes:
Fondos Hacienda Sao Pedro
http:// blogs.ya.com/conedordefondo/6les/roca.jpg
http://www.nosouos2.coro / ;mages/ album/portadas_album/ boda-4.gif
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bttp://www.ttekearth.com/gaUery/ E urope/ Gennaoy/ photo267893.btm

DIRECTORIO
Directora del CIHR: Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Editor Responsable: Lic. Luis Landa Chapa
Formato: H éctor Pérez
Si desea recibir la versión electrónica de este boletin (gratuito), favor de enviar un e-mail
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Hacienda San Pedro: Ícono de
Inspiración que Humaniza...
-10-

Edición: 2,345 receptores.
- 11-

�Ing. José Antonio González Treviño
Rector
Dr. Jesús Áncer Rodríguez
Secretario Genera]
Lic. Rogelio Villarreal Elizondo
Secretario de Extensión y Cultura
Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora General del C.I.H.R.-U.A.N.L.

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
SECRETARÍA DE EXTENSIÓN Y CULTURA
CENTRO DE INFORMACIÓN DE HISTORIA REGIONAL
HACIENDA SAN PEDRO "CELSO GARZA GUAJARDO"

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor</name>
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                    <text>�·t srAMOS
HACIENDO

Editorial

Lic. Dlnorah Za.pata. Vá.zquez
Direct.ora CIHRIHBP

dino.zapata@gmail.com

.

ONDO
UNJ ERSITARfO

ste número es particularmente especial para nos~tros,
porque en él celebramos el 2º Aniversario de Hac1end
.
Brecha... y ello marca el inicio de una nueva travesía de
ace dos años, salió a . la luz. pública el primer número ., este viaje, en el que gracias a su interés y enorme respuesta hemos
electrónico e impres~ - de nuestro Boletín institucional
hecho brecha a grado tal que hoy tenemos el placer de anunciarles
HACIENDO BRECHA, el cual nace a iniciativa del Lic. Luis
que dejamos de ser boletín para recrearnos en revista... En est
Landa Chapa con - quien semanas antes · tuve una conversación
nueva etapa nuestra edición será bimestral, contaremos con 1
respecto a nuestras inquietudes de hacer una pu_blicación - participación de investigadores de nuestro Centro, autores
electrónica para dar a conocer aspectos de nuestra actividad
invitados; tendremos nuevos espacios, reseñas, avisos, crónicas,
cultural desde nuestro espacio: la Hacienda · San Pedro. Luego de
ensayos, etc.
retroalimentarnos con una_ cascada de ideas, coincidimos que esta
Nunca ha sido nuestro interés ser una publicapión qu
edición debía refl~jar 100% nuestra visión del escenario cultural
repita un mensaje meramente informativo o motivador, sino qu
regional y la mística de trabajo que profésamos cuando promovemos
buscamos "provocar" en el lector sensible, la inquietud d
o apoyamos ·actividades que nos identiñcan como seres apasionados
reflexionar acerca de eso que llamamos "realidad", asumiend
de la historia, de nuestras tradiciones y costumbres.
nuestra responsabilidad ante ella, reconociéndonos como sus
Un&amp; de nuestr~ metas es hacer ~er y sobre todo sentir,_lo
artífices, encarando este hecho no con pesimismo y sí con 1
que U11. CentrQ Cultural como lo es la Hacienda San Pedro,
prerrogativa que ello conlleva.
enclavado en un municipio fuera del área metropolitana de
A través de los diversos temas que abordamos trátese d
Monterrey, viene haciendo
.
. desde hace ya-1 7 años, una verdadera ·
historia, crónicas, filosofía, etc. deseamos explorar ese -supuestolabor de extensión cultural a nombre de .nuestra Universidad y a
de que ser racional y a la vez sensible resulta una paradoja... qu
favor de la ciudadanía en general.
. son posturas mutuamente excluyentes ... Ante el actual panera
Creo que poco a poco lo -hemos ido consolidando, hemos 1 de confusión prevaleciente en nuestro planeta creemos que e
puesto no sólo nuestro conocimiento y sensibilidad para ello, sino_
verdadero "progreso" sólo puede surgir de la consciencia que cad
además el ingenio y la astucia para ir · soyteando las carencias
individuo sea capaz de alcanzar, es decir, de esa facultad que nos
técnicas que padeeemos y que no han sido motivo alguno para · permite asumir nuestro papel como ca-creadores directos
aban~onar este proyecto.
indirectos de los problemas colectivos de los que tanto nos
_ Por eso hoy- es doblemente satlsfactorio ver cómo nuestro
quejamos; desde su inicio ésa ha sido la razón de ser de est
_ número de receptores ha crecido basta llegar a -sumar más de 5,000
boletín hoy revista...
direcci9Ues electrónicas y 200 ejemplares impresos, que nos leen en
A quienes nos hacen el regalo de leernos número tras
lugares tan, distantes como España, Canadá, Venezuela., Estados
número, sólo podemos expresarles una vez más nuestro profundo
Unidos, y·en México en la mayoría de sus estados.
agradecimiento porque desde luego, es por ustedes que llegamos
Como una muestra de nuestra- seriedad en el compromiSO
este nuevo status...
adquirido y de gratitud ?, la preferencia de nuestros lectores, a
Y a quienes nos estén leyendo por primera vez, les pedimos
partir de este_ núm~ro, nuestro boletín seguirá, pero ahora en .J nos permitan mostrarles en qué sentido estamos "haciendo
formato de revista, oon artículos y -ensayos de trabajos de nuestros 1 brecha... ".
-investigadores y de algunos- auto~es invitados, los -cuales serán
revisados por nuestro Consejo Editorial formado por: la Profa.
Lic. Luis Landa Chapa
Hortencia Cama.cho Cervantes y los profesores Mario Trevi.Ílº
Director RACIENDOBRECEA
Villarreal y Juan Ramón Garza_Guajardo. Felicidades a este nuevo
luisnxOl@gmail.com
equipo que se suma al del diseñador Héctor Pérez Martínez y _a su
ahora Director de la revista: Lic. Luis Landa Chapa.

E

BReCHA...

H

l

-2-

-3-

�XVII FIESTA DE LA
CULTURA REGIONAL
CELEBRANDO LA REOREACION...
;

fines de j-unio de· 1990 se _llevó a cabo la primera Fiesta
Cultural de la Hacienda · San Pedro, retomando así la
·ostumbre de- realizar celebraciones en honor al- santo
patrono de la- región, mismas en las que participaban todos los
habitantes _d el Valle- de las Salinas y qµe en nuestros días
representan 1_lil reencuentro con las tradi9io_p.es culturales del
Noreste.
_ - . Las Fiestas- de la CU!tu:ra Regional de la Hacienda San Pedro
son una gran alegoría de la visión de optimismo, determinación,
trabajo, tenacidad y gratitud que tuvie-roñ los primeros pobladores
- de esta región; visión que hasta nuestros días caraeteriza a Nuevo
León y que lo ha llevado a convertirse -a pesar de su adversidad
- geográfi~ en el próspero estado que hoy es. ·
el
En
convulsionado mundo
..t,
.,.
actual que vacila ante la
Universidad Autónoma de Nuevo León
paradoja "globalización- '
Secretaría. de Extensión y Cultura
Centro de Información de Historia Regional
segregación" contactar
Haclenda. San Pedro "Celso Garz.a. Guajardo"
la esencia de nuestro
•
lnv!Mm a usted a la:
pasado cultural nos
permite _
reconocer
nuestra ¡dentidad... el
saber quiénes somos
nos permite no sólo
integrarnos
a
la_
· comunidad
internacional
sino
enriquecerla... En esta
Fiesta al contrastar lo
que fuimos, lo que
somos y lo queremos
llegar a ser, ciertamente
nos re.creamos...
-~
29, 30 de junio _y
1 de julio 2007. A partir
de las 18:00 hrs.
Entrada 1ibre

~.

E

1 24 de abril del presente se llevó a cabo la ceremonia de

inauguración de la Sala de Periódicos Antiguos de la
Biblioteca Magna de la UANL.
The University of Texas Librarles en conjunto con Nettie Lee
Benson Latin American Collection, entregó a la BURRF: 284 rollos
de microfilms, que contienen 579 títulos de periódicos mexicanos
que comprenden los años 1807 a 1900 (siglo XIX). Los periódicos
están ordenados alfabéticamente por estados y ciudades. En total
son 26 estados del país más el Distrito Federal.
En este evento el CIHR-Hacienda San Pedro tuvo una
desta.c8.da participación a través de la presentación ofrecida por su
Directora Lic. Dinorah Zapata Vázquez. A continuación les
presentamos una versión sintetizada de su exposición, en la que
clara.mente establece la enorme relevancia que la prensa escrita ha
tenido en el devenir histórico de nuestro país.

-

-,,- .. .,,., ""; f'

...... .................,__

- ~

-~~

-4-

-5·

.

�Lic. Dinorah Zapata Vázquez

~ r a Cl..l:i..B/1:i8P
amo.zspata@gma.U.com

-

-inaug~ración de la S~la de Periódicos
Antiguos-en la Biblioteca Magna de la UANL
s innegable la -importancia del desarrollo de la prensa en
c~quier país _del mundo, porque en ella se encuentran
conténi(U{S las ideas, los anhelos y sentimientos de las
-naciones, no sólo por lo que se dice, sino además por lo que-se calla.
El hombr~ a través de los tiempos nos ha demostrado que una
de- sus grandes preocupaciones y aspiraciones ha sido la de
trascender a través de sus ideas, mismas que plasma de distintas
maneras, en escen&amp;1os diver~os; él históricamente nos lo ha dejado
llil.ly úlaro, en el transcurrir del tiempo y el espacio que le ha tocado
vivir, que una de sus máximas aspir&amp;üones es dejar testimonio, de
alguna manera, de- lo que ha motivado su vida de forma primordial,
su pensamiento.
Las grandes luchas políticas, sociales y culturales que la •
humanidad ha vivido, parten de la particular idea que alguien tiene
de lo que debe ser la vida y de cómo vivirla. Para ello echa mano de
todo lo que se encuentre a su alcance par~ divulgar su pensamiento ,
Y convencer a cuantos más pueda, de lo qertero y convenient e de su
postura, no sólo en el aspecto político, sino también en el social Y
- oU!turaL .tl.ecordemos que en .M.éXico, nos conquistaron los
españoles, nos invadieron los franceses, los norteamericanos Y hoy
en dia tenemos un país enfrentando la dl¡;yuntiva de integrarse a.
~ globalización económica -pero tratando de adecuar una politica
de protección a su patrimonio cultural.
· l:'~r 10 anterior podemos entonces coincidir que en este
ca.mpo, e'l. papel de_los medios c:le comunicación y en especial la
prensa., es una. clara muestrá de ello, aní se encuentran plasmada.S
miles -de op_iñiones y conceptos de la nación que sentimos que somos y la q_ue anhelamos ser. Históricamente asi ha sido, por esol
- los periódicos antiguos_; se convierten en _pieza runctame11tal para
- todos aquellos que queremos estudiar. nuestro pasado, para poder
éompt&gt;ender meJor nuestro presente, - porque - son parte de la
herencia cultural que noa- pertenece y nos _explica. Por eso la.S
fuentes hemerográfi.cas se vuelven tan importantes y conven1enteS
como ~1a.s documenta.les y b1bl10gráficas. Como ejemplo de ellos
podriamos nom~rar a Luca.s AJaroáñ y su obra: Historia, de MéXJCO,
donde registra ideas generadas, interpretadas y dlvulgadas en lOS
periódicos nacionales de aquel tiempo_

E

-tl-

Y todo esto
pudiera
sonar
paradójico
cuando
estamos en un país
con un promedio de
lectura bajo, sin
embargo
es
innegable
la
importancia
Y
trascendencia en la
vida política, social
y cultural de nuestro
país, de las plumas
de los editorialistas e
intelectuales
mexicanos.
Para poder propagar sus ideas de independencia y de cierta
manera reconociendo la importancia de utilizar a la prensa para tal
efecto Don Miguel Hidalgo y Costilla funda en Guadalajara el 20 de
diciedtbre de 1810, El Despertador Americano, primer periódico
insurgente que escapa de la férrea censura que establecía el virrey Y
el clero. En este punto si me permiten citar textualmente a Carlos
Fragoso Gonnis, en su texto Las ideas insurgentes y su difusión en
la prensa del occidente mexicano. Estudio de caso El Despertador
Americano:

uEn el diario insurgente se condena con razones Y oon
heohos lo absurdo de las condiciones socia.les del rég:iJnen colonia.1
imper~te, la, impo.rtancia de abrir la mente y la, orga.mzación
socia.J, económioa y p olítica, a, nuevas posibilida.des de desa.rroll~;
busca así mismo proyectar una imagen positiva de la insurge__nc1a
a.merioa.na, y un Juicio condenatorio a las a,cciones es~ola.s
aplica.da.s en .América. Por su contenido Y pa.rtwuiaJ'es
oa.ra.oterístioas El Despertador Americano constituye un testimonio
Vivo donde los propios protagonistas de la insurgencia plasma.ron Y
dieron a oonocer su punto de vist;a, sobre el escenario histórico en el
que estaban inmersos"La importancia de la prensa en la Vida política, económica,
social y cultural de nuestro país es a todas luces verdadera, la
localización, conservación y puesta al alcance de todos de estas
fuentes de estudio es por demás necesaria. En la cotidianeidad de la
vida, el depósito de ideas, sentimientos y sucesos que se encuentran
contenidos en los periódicos que conforman una hemeroteca
equivale en sentimiento e importancia a las cartas, fotos Y
recuerdos de familias contenidas en las casta.ñas de nuestros
abuelos; ahí está parte de nuestra historia .. - de los que somos, de lo
que sufrimos y soñamos.
-7-

�CP c-f'.
o/.J)J

/

Lic. Mario Trevtño Villarreal

uigw,Jj; ~

Investigador CIHIVHSP
hintv58@hotmail.com

cJ~ Ul/JJ(6W,~
COLEGIO

CIVIL

Centro Cultural UniversitariolUANL

Fechas y Títulos de Conferencias a exponerse
en el Colegio Civil por parte del
Centro de -Infor:maeión de Historia Regional
Sala "Zertuche" a las 19:00 Hrs.
4° jueves de cada mes de 2007.
26 de Julio Lina,res en la Reforma y la Intervención

Francesa..
Por: Armando Leal Ríos.

La, Figura, de Juá,rez en el Noreste...
Dentro del ciclo de conferencias en e1 ·coleg:io Civil, el pasado
22··ae marzo el Profr: Mario Treviño Villa,rreaJ,
investigador del CIHR-Hacienda_San-Pedro expuso el tema .La,
Figura, de JuáPez en el Noreste. Les ofrecemos la
transcripción íntegra de supresentación.

-8-

J uárez es un persona.je cuya
obra y pensamiento continúan
vigentes en sus postulados de
tolerancia,
soberanía
y
patriotismo, valores que son
necesarios para el auténtico
desarrollo de nuestra nación.

Pero en general, una de
las causas por las que más se
le critica a Juárez, es por su
permanencia en el poder.
Representante
de
la
República, hubo de enfrentar a
la intervención extranjera y al
imperio de Ma.xími]jano. Fue
un peregrino de la patria,
recorrió nuestra geografía
llevando
impecable,
la
representación nacional.

La presencia de Juárez en
el noreste de México y en
Particular en Nuevo León es
permanente.
La
memoria
histórica de esa presencia es
profunda y muy importante.
Los historiadores tenemos la
Debido a las vicisitudes
obligación de preservarla y de
por
las
que atravesó el país,
alimentarla.
durante el imperio, Juárez
Juárez despierta aún, en
torno suyo, la tempestad de la decidió mantenerse en el
polémica. En él se distinguen poder. Y ello le atrajo el
el tesón y la constancia para encono de muchos personajes
de su época, incluyendo
a
lograr sus objetivos.
quienes,
habían
sido
sus
Personaje supremo en la
época más crítica de nuestra brazos armados en contra de
historia, hubo de asumir los franceses, como su paisano
decisiones difíciles que, a Porfirio Díaz Mori y el
travé~ de la perspectiva del zacatecano Jesús González
tiempo y fuera del contexto de Ortega.
su actuación, pueden ser
descalificables.
.9.

�Benito Juárez, · Sebastián
Lerdo de Tejada, . José- María
Iglesias, José María .La.fragua .
· J ooé María Caotillo V claoco'
José _María Vigil, José ~
Mata, Juan José Baz, Manuel
Payno,
Guillermo
Prieto,
I~io Ra.mírez, Ignacio Luis
Valla.rta.,
Ignacio
Manuel
Altamirano, Antonio Martínez
En la actualidad, la figura de Castro, Ezequiel Montes,
de Juárez, forma parte del Matías Romero,
Francisco
discurso oficial de nuestro Zarco y Gabino Barreda.
!J&lt;Ús, situación por la cual, su
La nómina. del grupo
legado, trayectoria y etapas de militar la formaban: Porfirio
su actuación política, no se Díaz,
Manuel
Gonzá.lez,
analizan con objetividad y Vicente Riva Palacio, Ramón
¡j,!J~go a la realidad. .Asimismo
Corona, Mariano Escobedo,
hay muchos aspectos de s~ Donato Guerra, Ignacio Mejía,
vida que, prácticamente
se - Miguel
Negrete,
Jerónimo
mantienen desconocidos.
-Treviño,
Ignacio Alatorre,
cJ uárez enfrentó infinidad
Sóstenes Rocha y Diódoro
cte problemas, entre ellos Corella.
guerras
intestinas,
Los
liberales
eran
dogmatismo,
indiferencia generalmente urbanos y del
popwar, ambición política de meollo nacional, el grueso de •
militares y ministros, espíritu la docena militar era de
cte
lucro,
regionausmos, oriundez norteña y crianza
cacicazgos, latifundios cte 1a rústica. La mayoria de los
1g1es1a, ambiente arraigacio cte letrados eran ·de la misma
Violencia, miseria, anarquía; y cama.da c;te Juarez y se sentían
.glslamiento.
Juar1stas y casi la tota.llda.d de
Después
de
la los soldados eran de la
lntervef?-clón
Francesa
el generación de Diaz y se
México, de Juarez fue asunto sentian porflristas. _
de una' minoría liberal cuya
Los
intelectuales
élite la formaron 18 letrados y domina.ron
el
panorama.
12 soldados. Sus nombres son politico naciona.í, sin embargo,
todaVia reconocibles:
1ainconformidad
entre
algunos mllicianos siempre
estuvo latente.
La república enfrentó una
grave condición económica; la
postración en todos los rubros
se - tornó
asfixiante,
la
adm.!nistración pública estaba
desorganizada.
y
en
-l&lt;&gt;-bancarrota.

..

Por lo tanto, Juá.rez tomó algunas meru.~ para aliviar la.
situación, entre ellas: se suspendieron las facultades concedidas
durante la. lucha a los jefes del ejército y se redujer~ las tropas,
entonces de ochenta mil hombres a sólo veinte mil, en cinco
divisiones: Porfirio Díaz comandaría la de oriente, Ramón Corona la
occidental, Juan Álvarez la del sur, Mariano Escobedo la. del norte y
Nicolás Régules la del vaJ.le. 1 Esto generó inconformidad y gran
cantidad de revueltas, ya que los excombatientes fueron utilizados
como carne de cañón para los levantamientos.
La élite liberal consideró la milicia como base de toda
dictadura; se pensó que en tiempo de paz con la cuarta parte del
contingente militar era suficiente para el control del país por lo cual
buscaron disminuir el número de efectivos. Además, según ellos, la
mayoría de los soldados deseaba volver a su lugar de origen.
A pesar de ello, la figura. de Juárez fue preponderante, no
hubo otro personaje que empañara su personalidad, sólo el general
Porfirio Díaz se perfiló como una seria amena.za, debido a su
popularidad como hombre de guerra y a la gran cantidad de
simpatizantes, pero en el quehacer político administrativo, no tenía
nada que hacer frente al presidente Juárez.
Sin embargo, su ambición por el poder se tradujo en
conspirar y ayudar en las rebeliones contra el gobierno.
El grupo juarista se tornó cerrado e impenetrable, lo que
aumentó el descontento de los opositores, manifestándolo dentro y
fuera de la legalidad.
Durante la. ;u:lministración juarista las entidades fueron
práctica.mente autónomas de la federación en lo militar y
económico, generalmente el poder central era incapaz de ayudarles
en conflictos locales, al contrario, les exigía parte de sus productos.
En el caso de Nuevo León, solicitó los recursos aduana.les
ante la. situación de emergencia que vivía el país, lo que le generó
graves conflictos. Además, en situaciones problemáticas, el gobierno
conformaba su ejército con las guardias estatales.
La década de Vidaurri, reflejó y aprovechó las condiciones de
un país sin autoridad nacional plenamente consolidada, y la
problemática comercial del sur de Estados Unidos durante la guerra
de Secesión; situación que permitió impulsar el desarrollo
económico regional del noreste y particularmente de Monterrey.
Este aspecto acentuó aun más el ancestral y latente sentimiento de
autonomía.
El sentimiento colectivo de autonomía que se generó en
Nuevo León entró en conflicto con el estado moderno en gestación,
encabezado por Juá.rez, quien en ese momento fue incapaz de
tolerar regionalismos, pues en el caso de Vidaurri al parecer
caminaba a un separatismo galopante.
1

Histana GenenJ de Mézicc. Yá:lco, SBP--Ooleg!.o de lléxico, 1981. V.3. pp. 169-170.
-11-

�-

Vida.urri _definitivamente
fue _un personaje ellam.orado de
su terruño.
localista
radical, que buscó siempre lo
que a su leal saber y entender
era el bien del noreste, esa
región que tan bien conocía.
Vidaurri luchó en la guerra
contra la invasión de los
Estados
Unidos,
además
enfrentó indios y filibusteros,
combatió
contrabandistas,
abigeos y bandoleros_ Vidaurri
representó el poder regional,
se basó en intereses y
La década. de Vidaurri r1ecesidades locales ante i..m
1:1.1·1•aigó aún más el secular gobierno
nacional
débil,
sentimiento
autonomista distante
y
demasiado
nuevoleonés que se había ocupado en otras cuestiones.
iniciado por razones físicas,Santiago Vidaurri Valdés
geográf1cas, derivadas de la nac10 en el municipio de
distancia, la deficiente
Lampazos el 25 de julio de
comunicación, el abandono a 1808. Durante su juventud, a )
tsW:s
v1·u.l-lios
medios,
la los 24 años de edad, tuvo que
dificultad de control desde la enfrentar un proceso judicial J
Cd. de México, etc.
por haberle cortado la mano
Vidaurri
tuvo izquierda a un soldado de la
dificultades debid.o a su s ideas Compañía
Volante
de
y acciones, se le acusó de Lampazos. Al salir de prisión
4. ue1·e1· tbrmar una república
desempeñó
el
oficio de
con los territorios de uoanuila, escribiente en la secretaría. de
.l'Ju~o León y Tamaullpas, gobierno. Posteriormente, en
uamac1a .ttepública de
la el año de 1837, ocupó el
Sierra l¡tadre, situación que él cargo de secretario general de
siempre 'negó.
l'or otro lado, el .W de
reorero de H:fü6 se decretó
que Coahuila se uniera a
:Nuevo León, lo que se nevó a
cabo por ocho
años a 1 - - - - - - - - - - - - - lnaístencia. de Vidaurri.2 Más 2 .An:hlvo Ge:aer-al del Bar.ado de Nuevo
tarde ante el conflicto con León. .,..GSNL. CarreapcJDdencia BaDtia/0
Vldsurri, 1858-1885. C4}a N° 8. Cfr.
c'Juárez
éste
mandó
la NantsmJt¡yrlr Hsrnández. m,drés. J1jst01'i4
::;~yw.·él,l;ión el 16 de febrero de dL1 M a n ~ Mantel'l'e.J'; bocJat;í6zJ de

í4'~]

1RR4

libreros y Bditares de Manterre,T, J9'?1. P·

ltUJ.

A raíz de la revolución
- de Ayutl~, Vidaurr! promulgó
el Plan de Monterrey, en_
contra del gobierno de Santa
Anna, situación que le
permitió
proclamarse
gobernador y comandante
militar del estado.
La
revolución
de
Ayutla se desarrolló con
éxito debido, en gran medida,
a la inconformidad que se
vivía en el país por los
excesos de Santa Anna, pero
también a que los problemas
esenciales de la nación no

habían sido resueltos.
Uno de los aspectos más controvertidos en la vida de Juárez
es la relación que mantuvo con Santiago Vidaurri, jefe norteño y
árbitro de los destinos de la. frontera del noreste a mediados del
siglo XIX, ia cual merece ser estudiada a profundidad y analizada
por los especialistas.
Vidaurri dio los primeros pasos para la creación de una
incipiente industria y fortaleció el comercio local. Gracias a su
férreo control de las aduanas y al comercio con los estados sureños
de Norteamérica, logró para la región importantes flujos de capital,
los cuales se fueron acumulando y más tarde serían definitivos para
el despegue industrial del estado.
Según el historiador Mario Cerutti, en Nuevo León predominó
en esta etapa una economía de guerra y poder regional
caracterizada por proteger la frontera de las incursiones texanas e
invasiones norteamericanas, asimismo la lucha contra el indígena
seminómada y rebelde, buscando una estabilidad que permitiera la
acumulación de capitales y con ello, -tener presencia a nivel
3
nacional en todos los ámbitos.
La adroinlst.ración vidaurrista no fue negativa para la entidad.
A pesar de la situación general que prevalecía en la república,
Nuevo León había progresado bajo su e.drolnist.ración. Los
habitantes, no obstante las exigencias de la guerra, - no
desatendieron las labores del campo, la ganad.ería y el comercio. ~
actiVidad de Vidaurri influyó en la comunidad y se fundaron
.
4
maustrias y diversos centros de trabajo.
l5

JJeruJ;tJ, Jú.rio. Bconamí.a de Guerra y poder en el Bi61o ZIX Gaatae mJJJ.tares, .AdUSlJ88 Y
~merot&amp;nt88 en a.ños de V I ~- Monterrey, Gobierno del Estado de Nuevo Le6ii. 1983. p . 215. _
Archivo General del Estado de Nuevo León- AGJ!NL. Correspoode:n&lt;lia Santiago Vldaurri, 1858llles. ~ éio ~ º v 1 ~ ,.Juh.6,n Quirolfl'o ma¡yo 23 de 1862.
· -

· lC-

-13-

�Durante la guerra de reforma, Vidaurri mantuvo intacto su
poder conVirtiéndose en el líder político más importante.
Ante la intervención francesa Juárez enfrentó dos problemas
de gran importancia: la oposición de ciertos grupos y figuras
liberales ante su permanencia en el poder y el continuo y creciente
conflicto con Santiago Vidaurri.
Con la s¡ilida de Juárez hacia el norte, luego de la ocupación
de la ciudad de México por los imperialistas, los ingresos de la
aduana de Piedras Negras resultaban indispensables para su
gobierno peregrinante, pero Vidaurri se negó rotundamente a
entregarlas desacatando las órdenes del presidente. La relación
Juárez-Vidaurri se tornó tensa y conflictiva hasta su rompimiento
definitivo.5
Para Vidaurri la pugna con Juárez en 1864 era hija de sus
diferencias con el llamado grupo Galeana de Aramberri y Escobedo,
los cuales manejaban la situación para perjudicarlo.
La situación se recrudeció al instalarse el gobierno juarista en
Saltillo. El 2 de febrero de 1864, Santiago Vidaurri dejó entrar a
Monterrey a la división Doblado, encabezada por Juárez, la idea era
entablar negociaciones; sin embargo, la entrevista fue un fracaso.
Juárez una vez en Saltillo, tomó una serie de medidas en
contra del caudillo norteño, entre ellas, decretó la separación de los
estados·de Nuevo ~ón y Coahuila.
Ante el rompimiento con Juárez, Vidaurri convocó al pueblo
a un plebiscito a fin de decidir entre Juárez y los franceses, el
pueblo optó por apoya a Juárez. Ante esta situación tan embarazosa
Vidaurri salió a Piedras Negras y de ahí a Texas. Más tarde Vidaurri
se _pasar-ía al bando imperialista ocupando el Ministerio . de
Hacienda.
Juárez instaló su gobierno en Monterrey el 3 de abril de
1864, durante esta etapa gobernaron él estado Jesús María Benítez
y Pin,illos y después el Lic. Manuel Z. Gómez.

5

Montema,yor, Anell'és. HiBtoris de Mo.nter.rey. Op. Ci~. p. 171.

-14-

El - avance frarióél3 eta
- . práetica.mente - _ incc:&gt;nterlible.
Tomás Mejia oCll.pó }\{ata1no1•0s,
por lo tanto presidente Juárez
tuvo que salir de Moñterrey el
15 de agosto de 1864, después de
_haber p.ermanecido en la ciudad
por más de cuatro meses. ·
Al salir el contingente
. juarista se enfrentó en algunas
escaramuzas con fuerzas - de
Julián Quiroga.
Los hombres que iniciaron
el contraataque republicano,
incorporándose a la organización
del Ejército del Norte, en los
primeros meses de 1865 fueron
Mariano Escobedo, Jerónimo
Treviño, Francisco
Naranjo,
Lázaro Garza Ayala y Ruperto
Martínez. - El general Escobedo marchó Victorioso al interior del país,
con un -ejé~cito fuerte y organizado. El general Mariano Escobedo _
se conVirtió en_el artífice dertriunfo.
En Q~erétaro fueron fusilados - el 19 de junio de 1867
Maxiinlliano, Miramón y Mejía, con ello terminaron las ilusiones dé
los conservadores por tomar el poder e imponer una monarquía
extranjera. Sobre esta base la ·república fue restaurada, las Leyes de
Reforma Y la Constit_ución de 1857 consolidaron el régimen liberal
con Beni~ Juárez a la cabeza.6
·
Vidaurri había- estado en el último reducto imperiai ·d e
Querétaro, pe~o junto con ·el . general Leonardo Márquez y mil
doscientos hombres rompieron el sitio y llegaron a l¡:¡. capital.
-- Ocupada la Ciudad de México por los republicanos; Vidaurri
se ocultó, pero fue delatado el 8 de Julio por un norteamericano a
Quien no_le pudo -entregar completa la suma de 5 mil pesos que le
había pedido. Ese mi$mo día, ·a las 4 de la tarde, sin formación de
j~c~o. fue fusil_a do mientras una banda interpretaba la popular
pieza Los Cangrejos.
Santiago Vidaurri fue sin duda un ·hombre y político·
~rá.ctico, después d~ años -de tensa ·n egociación con los gobiernos
liberales, se vio en la disyuntiva de optar entre dos bandos,
buscando el respeto, ya no del federalismo, pues éste no pasabá de _
ser una idea abstr9cta en ese momento, sino de la gestión

el

6
LeóTrfmx,,o VUl&amp;rreal. Héctor J&amp;!me, Mario Treviño y M:a.rtín Sale.Is. Geolfl"affs e HJ8tar1s de Nuevo
"· Monterrey, Castillo, 1997. pp. 66-69.

-15-

�autonómica concreta del estado, a la _
libertad diaria, a las iniciativas
locales, al modo norteño de gobernar y
vivir. Con la salida de Vidaurri pereció
un proyecto de nación en el que las
ideas
liberales
federalistas
y
republicanas debían tomar cuerpo
y rostro concretos en cada
región del país. Con la muerte
de Vidaurri se perdió para el
norte la posibilidad de
integrarse a un país plural,
en el que cada pedazo de
tierra aportara su genio y
su ser particular. El
triunfo juarista impuso
el dominio del centro
sobre la perüeria.
El nombre
de
Juárez
continúa
palpitando
al mismo ritmo de
nuestra
historia.
Sigue
despertando
pasiones.
Permanece en las discusiones
referentes a las relaciones estadoiglesia, y es ejemplo para todos
cuantos en el mundo, nacen dentro
de un universo de adversidad a la
que vencen para trazar su propio
camino: el que transitan rumbo a la
inmortalidad

Prof. Celso Garza Guaja.rdo t
Fundador CIHBJHSP

n el ayer las cocinas del pueblo eran llanamente
rústicas y sencillas. No p~seían ni las clásicas
formas de las cocinas mexicanas del centro del
país,_
Iii
tª'1Upoco eran una imitación del modelo viejo de
1cocina norteamericana. -Eran terraplenes para el
depósito de lumbres, brasas y cenizas ... a un lado los
1
utensilios de cocinar... el tiro de la chimenea... el hollín
y el humo; en cada casa las chispas al salir de la
chimenea indicaban el silencioso quehacer que se
- dibujaba_en fw:narolas al viento.
La cocina del jacal chiquito ... vereda al jacal
grande... adobe y fuego, cenizas sin fechas y humos de
lágrimas resecas. Todo era lo mismo y de todo había en
la cocina del jacal chiquito: el metate para las mejores
tortillas, la moca renegrida para el café con piloncillo,
mazorcas y calabazas. una botella de infundía de gallina,
hierbas
- medicinales, ...,.....----...!""'
ganchos colgados. Techo de
paja y polvo, una delgada
puerta de madera qué casi
nunca cerraba y un horcón
ladeado y sostenido a _la
vez... con el tiempo, el calor
se fu.e de esas -chimeneas y
el jacal _se perdió en el
olVido.
Casonas de sillares y
de piedras, paradas cual
valladares
al
tiempo,
monumentos a la firmeza de
nuestros
aJ1tepasados.
Casonas de altas paredes,

E

-16-

-17-

�largo cuarto y su cocina fondo, amplia y llena de luz ...
dos triángulos para colocar cazuelas y sartenes. Cocinas
del buen comer, esplendor de familias de otras épocas,
chimeneas rematadas en parteaguas de piedra cual si
fueran palomares... chimeneas a lo alto, a la viSta al
pasar por las calles, casa de Lerdo y Ocampo ... farallón
de chimeneas vista al norte, de las calles de Porfirio Díaz
y Juárez, chimeneas en el recuerdo de las calles de
Escobedo.
Cocina de nuestra infancia, transición entre la
leña y el gas butano ... la novedad de la estufa "Acros",
transición entre la noria y la llave de agua potable, entre
el foco colgado del techo y la lámpara de mesa, entre el
mosqµi~ero suspendido a un lado de la puerta y la
hielera de compartimientos con pedazos de hielo para
guardar la leche y las aguas frescas. Mesa y trastero a
un lado, mesa con plato de sal y jarra de agua y el
trastero cual vitrina de guardar loza y en su parte
superior la despensa de botes de harina, azúcar y frijol.
Trastero de pared, platos recargados, tazas y cucharas
colgadas, a la vista los almanaques del año, entre más
cromos mejor, pues además de saber el día, adornaban
los cuartos.

·Mesita aparte para la tina- de-agua, ef rn.olcajet"e, la _
tabla ·de tortillas y la tabla de cortar. Comer
sencillamente todo en un sólo plato... ~ros para
cocinar el pan_de harina g..e maíz y cazos de cobre para
los tamal~s, de aquellos que la gente decía que los hacían
los húnga,ros. Cocina familiar de_- noches de otoño,
silenciosas... pláticas en susurro en las mecedoras ·de la
banqueta, lÍI.Í.entras que en el cielo, la música del Cine
Olympia continuaóa luego de que el recor&lt;;lado Don
C_halo Cavazos anunciaba: "iDespués q..e la siguiente
melodía dará comienzo la función!" . · Cocinas de las casas ricas~.. sorpresas sin lleg~ a .
la envidia: el refrigerador regordote, interesaba
solamente por los cua,dritos de agua -y de leche... la
licuado_r a nunca interesó más que el molcajete y jamás
igualó su remolinear a las limonadas de Don Pancho
Serrano ... por -el roce social se aprendía rápidamente a
comer con cubiertos y a decir tenedor y · n o trinche,
0.ucha,ra, y no cucharilla,. .. por lo demás, en todas las
casas - era igual el calor de las viejas cocinas. .. buen
_?alor, calor de viejos tiempos.
Recuerdos de cocinas de abuelas y de madres abnegadas.
Hoy, reliquias de viejos humos .. . chimeneas apagadas -

0

-18-

-HI-

�FUE_NTES
Bibliografía.:
• Garza.Guajardo, Celso: Áquellos .Años Que.Soñé.
U .A.N.L., ·centro de Información•de Historia Regional.
Imágenes:
• Fondos Hacienda San Pedro
• http://a5.~ox~com/6a.00c2252bb78a8fdb00cd9702c5254cd5500pi

• . http://buscador.uanl.mx/noticias/descripcion.php?id.:.not=43
55

.,

Hacienda San Pedro: Icono
de Inspiración que
Humaniza.....

CONSEJO

EDITORIAL

Lic. Hortencia Camacho Cervantes
Prof. Juan Ramón Garza. Guaja.rdo
Lic. Héctor Mario Treviño VillaJ:Tea].

DIRECTORIO
Director: Lic. Luis Landa. Chapa

Diseño: Héctor Pérez ·

Ing. José Antonio González Treviño

Dr. Jesús Ancer Rodríguez
Secretario General

La revista HACIENDO BRECHA es editada por el Centro

de Información de Historia Regional-Hacienda. San
.eectro, y abre sus páginas a las inStituciones del ámbito
de la cultura regional para. la. publicación de artículos Y
. p.ot1c1as relaclonados con Hlstoria, Crónlca.,
,
Humanid.a.d.es, etc.
Distribución gratuita en versiones electrónica e impresa.

Rector

Lic. Rogelio Villa.rreal Elizondo
Lic. Dinorah Zapata Vázquez
DireCtOra. del CIHR
Secretario de Extensión y Cultura.

LAS OPINIONES EXPRESADAS EN LOS ARTÍCULOS SON
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·l&lt;:0-

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-21-

�Centro Cultural Hacienda San Pedro
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Carr. a Zuazua Km. 3.5
Tel.: (01-825)247-0500
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-22-

�LIC. MINERVA MARGARITA VILLARREAL
Directora de la Biblioteca Universitaria
"Capilla Alfonsina"
Presente.-

�</text>
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                <text>Haciendo Brecha : Revista del Centro Cultural Hacienda San Pedro, 2007, Año 3, No 20, Mayo-Junio</text>
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                <text>Boletín de historia y cultura, editado mensualmente por el Centro de Información de Historia Regional (CIHR). Editada por Luis Landa y Dinorah Zapata Vázquez. </text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro Cultural Hacienda San Pedro</text>
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                <text>Landa Chapa, Luis, Editor</text>
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                <text>Pérez, Héctor, Formato</text>
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                <text>Zuazua, N.L., (México)</text>
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                    <text>�Editorial

C OMENTARIOS OEL TEXTO:

"JESÚS
CA/flfAll'ZA
ll'EI/fA,
PAPRE PE Poli'

Lic. Hortencia. Camacho C.
Invest1gadora CIHB/HSP
hca.machoc@hotm.a.iLcom

J/EIYVS'TIAIYO CARRAIYZA"
OE S ERGIO &lt;3oNZÁLEZ OE LEóN.

IN VESTIGAOOT? CIHR

4

UA NL
FONDO

esta ocasión los invitamos a meditar sobre
emas que van desde el Aniversario de
Independencia de México hasta el de la belleza
y misterios de la Luna; como siempre, partiendo de
la premisa de que más que las respuestas, es la
calidad de las preguntas que nos hacemos a nosotros
mismos lo que nos ayuda a avanzar en la dirección
de lo que nos hace sentir más humanos.
La intención de Haciendo Brecha no es
solamente reportar datos históricos, fechas,
nombres, lugares, etc., sino ofrecer propuestas a
modo de reflexión a través de artículos de historia,
de ensayos de humanidades, de crónicas, etc., pues
estamos convencidos de que el punto clave para
lograr un verdadero progreso no es cuánto sabemos,
sino cuánto comprendemos; es eso lo que puede
hacer la diferencia entre seguir repitiendo los
mismos errores o crearnos un mejor presente y por
ende un mejor futuro.
Promover una mayor consciencia histórica,
social e individual es el propósito fundamental de
cada número de Haciendo Brecha.
-2-

EDITORIAL DEL VALLE DEL CÁNDAMO, MONCLOVA, COAHUIIAUNIVERSJTARIO;
MAYO DE 2006. EDICIÓN DE 1000 EJEMPlARES. TEXTO DE 110 p. p.
BAJO LOS AUSPICIOS DEL R. AYUNTAMIENTO DE CUATRO CIÉNEGAS DE
CARRANZA, COAHUILA. ADMÓM. MPAL 2006-2009 Y DE LA ASOCIACIÓN
NACIONAL VENUSTIANO CARRANZA, AC.
EDICIÓN CONMEMORATIVA DEL CCVI {206) ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN
DE CUATRO ClÉNEGAS, COAHUILA Y DEL BICENTENARIO DEL NATALICIO DE
DON BENITO JUÁREZ GARCÍA

"... NUNCA O: VIOO LA GRAN PARTE CI.JE LOS HIJOS
!)E

LA FRONTERA TIENEN EN LOS TRIUNFOS !)E
,,
LA PATRIA ....
Mariano Escobedo a don Jesús Carranz.a. Neira.
Querétaro JO de junio de 186Z

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA:

N

os sorprende el trabajo de Sergio Gonzál-ez de León,
porque alguna vez leímos, no recuerdo exactamente
en dónde, sobre peticiones de personalidades de
Coahuila para escribir sobre el testimonio de vida del coronel
Jesús Carranza Neira. En el prólogo de este texto se precisa
dicha información, la cual señala que al historiador que le fue
encomendado realizar dicha investigación, declinó por
carecer de materiales y documentos disponibles; hablamos de
hace casi cien años.
En esta ocasión me corresponde realizar comentarios
de un trabajo de recopilación de documentos que brindan -el
perfil de un personaje de la región del NE mexicano en el
transformador y relevante siglo XIX, personaje que no pudo
ser biografiado en aquel entonces por los motivos ya
mencionados. Había sido padre del entonces Presidente de la
República, don Venustiano Carranza.
-3-

�El testimonio de vida de alguna persona y en particular
si ésta se debe a la opinión pública o a la historia de México, o
a la regional; puede resultar atrayente y decisiva en el
conocimiento local. Además de llenar el vacío historiográfico,
el trabajo de Sergio González, permite analizar y reinterpretar
hechos, situaciones políticas y económicas que se
entrelazaron a mediados del siglo XIX. Contemporáneo, don
Jesús Carranza Neira, del general Juan Zuazua, Santiago
Vidaurri, Mariano Escobedo, Benito Juárez, entre muchos
hombres más que se distinguieron en una época de
"economía de guerra", en la lucha perseverante contra "los
bárbaros del norte", contra la invasión estadounidense,
contra la intervención francesa y la imposición del gobierno
imperial, en la defensa beligerante de la república y su
gobierno itinerante, en la defensa de la soberanía nacional; y
sobre todo partícipes del absoluto triunfo liberal logrado por
don Benito Juárez con el principal protagónico y que tras su
deceso el 18 de julio de 1872; los luchadores liberales
sobrevivientes se llamaron herederos de la patria, de las ideas
y el proyecto nacionalista; logrando con ello, amasar aparte
de prestigio y fama personal: fortunas, capital social y
político.
También es necesario señalar que la Historia al rescatar
testimonios de vida, contextualizando la actuación del
personaje referido, nos permite señalarlo como ser humano,
como personas cuyo actuar corresponde a circunstancias y
causas determinadas, así como desenlaces y consecuencias
que re1?ponden a cuestionamientos. La Historia de México
muestra en sus anales múltiples historias de vidas, que urgen
ser reinterpretadas, que requieren ser valoradas según el
contexto, sin adjetivar en uno de dos: héroes o villanos;
entender que las circunstancias de la historia tienen sus
parámetros de actuación: defensa de ideales, intereses, clases
sociales, patriotismo, nacionalismo, populismo, en fin. Lo
importante es el resultado de su actuación y su actuación es
la de un ser humano con ejercicio de poder o sin él y si
perdura a través del tiempo, dicha actuación es histórica o
sirve para la historia.
La publicación se distingue por cuatro apartados
principalmente: una Reseña Biográfica; Correspondencia
particular entre el coronel Carranza y Santiago Vidaurri;
Correspondencia entre el coronel Carranza y don Benito
Juárez en su paso y estancia por la región del desierto, así
--4-

como también con sus generales republicanos y por último
reseña la genealogía familiar de la familia Carranza, entre
otras cosas propias de un texto de investigación.

COMENTARIOS DEL TESTIMONIO DE VIDA
on Jesús Carranza Neira nació en Cuatro Ciénegas,
Coahuila el 16 de junio de 1813, su padre fundador de
la comunidad, apenas asentada en el año de 1800, en
la parte del centro-norte del estado. Falleció a los casi 86
años, el 25 de mayo de 1899.
Huérfano de madre, escapó de su casa a la edad de 12
años con dirección a la ciudad de Chihuahua, donde trabajó
en~ comercio, luego con el comerciante español don José
Cor dero, de quien recibió las enseñanzas sobre las artes
mercantiles que lo habrían de distinguir de por vida. Pasados
diez años ( 1835) regresó a Cuatro Ciénegas a trabajar como
arriero con un hatajo de mulas, éste como Único medio de
transporte existente en la época.
A los 24 años (1837) casó en Saltillo con María de
Jesús de la Garza, también de Cuatro Ciénegas, procreando
con ella 15 hijos (5 hombres y 10 mujeres). Su onceavo hijo
fue don Venustiano nacido en 1859.
Luego de ser arriero se dedicó a la agricultura y a la
ganadería, lo que obligado a cuidar sus bienes de campo se vio
enfrentado a las continuas y violentas incursiones de los
"indios bárbaros", recrudecidas a partir de la invasión
estadounidense. Los pueblos de los distritos del norte de
Coahuila Nuevo León y Tamaulipas lograron acuerdos para
defender~e y armar expediciones para el combate. Formó
parte de la multimencionada "Campaña Grande" realizada en
1857 para San Carlos, Chihuahua. Comprendía los ~ajes de
Noche Buena, Las Cruces, Jaco y San Antonio de los Alamas.
Campaña que aunque victoriosa se prolongó por más de dos
meses y estuvo llena de penalidades por estar rodeada de un
crudo invierno (enero).
En 1858 ( ... abril) don Santiago Vidaurri, ya ~omo
gobernador del Estado Libre y Soberano de Nuevo Lean Y
Coahuila y en pleno inicio de la Guerra de Reforma, ordenó
reclutar "soldados" en los pueblos para reforzar al Ejército
del Norte cuya operación en el interior de la república era
luchar contra los "reaccionarios" (conservadores). Recibida

D

.5.

�la orden por Jesús Carranza N eira, marchó en mayo hacia
Monterrey con una compañía que fue dirigida más tarde y
junto a Santiago Vidaurri a S.L.P., recibiendo en dicha ciudad
una columna de infantería y otra de caballería para que se
dirigiera a .Aguascalientes contra el coronel conservador
Carlos Patrón y con la orden de aprehender a don José
Rincón Gallardo dueño de la Hacienda Ciénega de Mata, por
haber obstaculizado y aprehendido al correo Pablo Chávez,
además de haber mandado hombres a Lagos de Moreno para
las filas del Ejército Conservador (batallas de la Guerra de
Tres Años o de Reforma). De .Aguascalientes tomó Lagos y
aprehendió al hacendado, no ordenó su fusilamiento, lo
invitó a presentarse libremente ante Vidaurri para sostener
diálogo con él.
Terminada dicha misión se dirigió a Monterrey y
licenció sus tropas, regresando a Cuatro Ciénegas.
Al triunfo de la Guerra de Reforma (1860), se le dio
nombramiento de Comandante de la Guardia Nacional, con el
cual realiza campañas militares por los considerables daños
ocasionados por los "salvajes" en la frontera, perseguidos
hasta sus propias rancherías, en 1861. Otra más en 1862 (de
enero a marzo y sin muchos resultados), mandada por don
Santiago Vidaurri contra lipanes y mezcaleros de paso en San
Carlos, Chihuahua, de donde partían a hacer delitos y
tropelías. En esta campaña recibe don Jesús Carranza Neira,
una carta firmada por Vidaurri con fecha del 14 de diciembre
de 1862:
· Mi querido a.migo: Le remito con el conductor de la Calesa
una. botella que contiene una composición venencias pa.ra que la
mezcle en el agua de la.s tinajas del desierto procurando que sean
las más distantes y frecuenta.das por los indios y que en ellas no
corra el a.gua.. Para ca.da a.rroba de a.gua. que contenga. la tina.ja
calculando a ojo deberán echar medio pozuelo de la. composición.
Convendrá que a.vi.se cua.les son las a.guas envenena.das para.
evi.ta.r una. desgracia.; pues ya no es posible castigar a. los indios de
otra. ma.nera., es preciso desterrarlos por medio del espanto que les
debe ca.usar la muerte con solo beber agua. Jo que será buena en esas
tinajas después de fuertes lluvi.as que las haga.n va.ciar y llenarse de
nuevo.

Voy a. dar orden de que Ugartechea con su fuerza se sitúe en
San Bias para que obre de acuerdo con el destaca.mento de Agua
Verde y será bueno que le a.vi.se cuales sean los a.guajes
envenena.dos.
-6-

Meses más adelante, le asignan al coronel Carranza un
destacamento fijo, situado en un punto lim.ítrofe al desierto,
la Hacienda de Agua Verde, que no pudo sostenerse por la
guerra contra los franceses y el imperio.
En 1864, don Benito Juárez, después de las diferencias
con don Santiago Vidaurri y decretada la separación de Nuevo
León y Coa.huila, atraviesa el desierto, recorriendo más de
500 kilómetros en casi dos meses (de Monterrey -agostol5- a
Chihuahua -octubre 12-), para establecer el gobierno de la
república en la ciudad de Chihuahua. La carencia de recursos
y guías para la prolongada travesía de los principales jefes
militares y personalidades republicanas para llegar con el
Presidente Juárez, los obligaba a llegar a Cuatro Ciénegas, en
busca de don Jesús Carranza Neira ( con recomendaciones Y
sin ellas), para que les proporcionara hombres, caballos,
armas, préstamos en dinero, víveres, etc., Jefes superiores en
constante comunicación con el supremo gobierno establecido
en la ciudad de Chihuahua por un año ocho meses ( de
octubre de 1864 a junio de 1866). Allí apoyó a Rocha, Félix
Díaz, Cervantes, Nieto, con servicios y provisiones al Gral.
Negrete en junio de 1865 después de su retirada de la Batalla
de la Angostura.
Formó el pie del Ejército del Norte que más tarde
estuvo bajo las órdenes del Gral. Mariano Escobedo, formado
con 20 hombres con los cuales recorrió los pueblos del estado
para organizar la milicia que más tarde se cubriría de gloria
en Santa Gertrudis (Camargo, Tamaulipas), San Jacinto Y
posteriormente la ciudad de Querétaro, derrotando al imperio
al aprehender y fusilar a Jvfa,:rjmj)jano en el Cerro de las
Campanas.
A finales de 1864, JCN visitó al Presidente Juárez en
la Ciudad de Chihuahua, conversando sobre la situación
precaria de la república establecida y con dificultades para
conseguir metálico, pues la desconñanza en la causa de la
república era total; Carranza le facilitó dos mil pesos a
Juárez, que le fueron regresados en otros momentos de
mejores condiciones, en dos diferentes partidas.
De 1865 a mediados de 1866 el gobernador Andrés S.
Viesca lo nombró Jefe Político del Distrito de Monclova.
En 1867 con la restauración de la soberanía Y el
restablecimiento de la república en la ciudad de México, le
fueron entregadas significativas tierras dentro del estado de
-7-

�Coahuila como estímulo al apoyo brindado a la causa
republicana.
En 1871 (abril) fue nombrado subinspector de las
Colonias Militares del Estado. Con la proclamación del Plan
de la Noria (primer intento militar del joven Gral. Porfirio
Díaz para acceder al poder federal, derrotado por Juárez, a
finales de 1871); fue llamado de Piedras Negras a Saltillo,
conduciendo gran cantidad de armas y municiones para la
defensa de esa plaza próxima a ser atacada por el Gral.
Jerónimo Treviño, pronunciado a favor del Plan de Díaz.
Rechazado aquél militarmente por los generales Cepeda,
González Herrera y el coronel Jesús Carrranza. Días después,
Carranza rechazó a los revolucionarios en Ramos Arizpe.
Dirigidos a Parras con el Gral. Cepeda, ahí nuevamente se
retiró de las armas y se regresó a Cuatro Ciénegas. Perseguido
por los revolucionarios se trasladó a Chihuahua donde
'
permaneció hasta tener noticia de la muerte de Juárez.
Sus
propiedades tanto en Saltillo como en Cuatro Ciénegas fueron
dispuestas y confiscadas.
En 1876, apoyó, auxilió y contribuyó con todos los
elementos que pudo disponer, el Plan de Tuxtepec ( asalto
militar para obtener ahora sí el poder federal por Porfirio
Díaz) . Su hijo Sebastián con el grado de comandante apoyó el
Plan.
Fue varias veces Presidente Municipal de Cuatro
Ciénegas y en tal ejercicio apoyó y defendió al Gral. Escobedo
en 1878, de la persecución del porfiriato en el estado de
Nuevo_ León por don Jerónimo Treviño. En 1886,
nuevamente y por última vez, Presidente Municipal de Cuatro
Ciénegas.
En 1890 a la edad de 77 años, y aún cuando todavía
podía seguir administrando sus ranchos de ganado y otras
actiVidades, decide repartir sus propiedades a sus hijos a
manera de herencia. En 1894, fallece su esposa y tres años
después su hijo Emilio. A principios de febrero de 1899, se
enfermó de gripa. Durante su enfermedad, lo Visitó su amigo,
el Gral. Francisco Naranjo, recordándole que 33 años atrás,
en la misma habitación donde ahora yacía enfermo, había
convalecido con los cuidados y albergue del amigo
cieneguense, a consecuencia de una herida de bala recibida
durante la batalla de Santa Isabel (Parras 1866).
-8-

Después de tres meses y medio de padecimientos don
Jesús Carranza Neira, falleció la mañana del 25 de mayo,
justo cuando faltaba un mes para cumplir los 86 años.
El Periódico Oficial de Coahuila con fecha del 27 de
mayo de 1899 publicaba:

".. .con el sentimiento que engendra, la, desaparición de
un hombre dueño de Ja,s más a,Jta,s y viriles virtudes que le
constituían un carácter digno... " "...su brazo fue incansable
en defensa, de nuestras libertades públicas... " "... Al padre de
familia, se le debe la, admiración de un a,Jto ejemplo, pues
supo educar a, sus hijos en la, práctica, y en el cumplimiento de
los más caros deberes, supo inspirarles el culto a, la, patria, Y a,J
estado y supo, por último, infundirles un ca.riño const,a,nte a,J
trabajo y un respeto a,J derecho de los demás... " "...Reciban
los deudos el más sentido pésame por la, eterna, ausencia, de
t,a,n virtuoso y honorable ciudadano... "
Al morir don Jesús Carranza Neira, su hijo Venustiano
contaba con 40 años de edad. Nos hubiera gustado que Sergio,
en este texto, también publicara sobre el contexto de las
relaciones de padre e hijos particularmente con el Varón de
Cuatro Ciénegas: don Venustiano Carranza de la Garza.
Probablemente en una continuación o ampliación del
presente trabajo.
Felicidades a Sergio González de León por este aporte a
la historiografía regional del NE mexicano. HCC/VI/2006.

�,.----__ / r ',
Prof. Juan Ramón Garza Guajard.o
Investigador CIHRJHSP
juan_gua.jard.o88@hotma.il.com

La P,~comunión de

~ f,

•!C~..J

, ~

¡t

~~-

(J)on 9,1:Ífjue{Jfüía(oo y Costi{{a,
y su posi6[e reivindicación sacercíota[

C

uando Don Miguel Hidalgo da el Grito en la Iglesia de
Dolores, el 16 de septiembre de 1810, llamando a sus
parroquianos a levantarse contra la autoridad virreinal
de la Nueva España se transforma en delincuente ante la
corona. Provocando que fuera acusado de hereje y
excomulgado en primer instancia por el Arzobispo de
Valladolid, hoy Morelia, don Manuel Abad y Queipo el 23 de
septiembre de 1810. Esta excomunión fue ratificada por el
Papa, Pío VII en julio de 1811 y fue dada a conocer al Pa.dre
de la Patria el día 29 de julio de 1811, antes de ser pasado
por las armas.
Con el tiempo, el pueblo meXicano y el gobierno lo
reivindican y por Decreto del 19 de abril de 1823, el Soberano
Congreso Mexicano lo nombra el "Padre de la Patria", y de
esa misma manera, la Iglesia debe rehabilitarlo, porque le
violó . sus derechos, lo ofendió, denigró y le arrebató su
condición sacerdotal. Lo raparon y con un cuchillo le
rasparon las yemas de los dedos, además de todos los lugares
de su cuerpo donde lo habían ungido con los santos óleos, un
16 de agosto de 1778 cuando fue ordenado sacerdote.
Además, lo hicieron abjurar, lo vistieron con sus ornamentos,
lo desvistieron y lo maldijeron.
Para esto los historiadores de la asociación de
cronistas del estado de Guanajuato están elaborando un
expediente para fundamentar y exigir a la iglesia, en la figura
del Papa Benedicto XVI revoque la sentencia de excomunión
que dictó la Santa Inquisición en el siglo XIX y que a la
brevedad Miguel Hidalgo sea rehabilitado en su condición
sacerdotal.

Como muestra de la forma tan cruel que la iglesia lo
excomulgó presentamos la excomunión que le fue leída al
Padre de la Patria antes de morir.

La ®(J:omunión tÍe
fMi¡¡ue{Jíufafoo y
Costillá
(J'or e{Sumo (pontifice
(llíoo/II

Ji1'

or la autoridad de Dios
todopoderoso,
pa..dre,
hijo y espíritu santo, de
la inmaculada, virgen
Ma,ría,, ma..dre y patrona, del
saJ.vador y de todas las vírgenes celestia,Jes, ángeles, arcángeles,
tronos, dominios, profetas, apóstoles y evangelistas de los santos
inocentes, que en la, presencia, del cordero son ha,JJados dignos de
canta,r el nuevo coro de los benditos mártires y de los santos
confesores, de todas las santas vírgenes y de todos los santos,
Juntamente con el bendito elegido de Dios: sea condenado Miguel
Hida,Jgo y Costilla, ex-cura, del pueblo de Dolores, le
excomulgamos y anatematizamos desde las puertas de santo Dios
poderoso. Lo sepa.ramos para, que sea, atormentado, despojado y
entregado a, sa,tá,n y abiran y todos aquellos que dicen a,J Señor:
apárt,a,te de nosotros, no deseando tus ca.minos; como el fuego se
apa,rt,a, con el a,gua,, así se a,pa,gue la, luz para, siempre a, menos que
se a,rrepient,a, y haga, penitencia,, amén.
Que el pa..dre que creó a,J hombre le ma,Jdiga,; que el hijo
que sufrió por nosotros le ma,Jdiga,; que el espíritu santo que se
derrama, en el bautismo le ma,Jdiga,; que la, santa cruz de la cua,J
descendió Cristo triunfante sobre sus enemigos le ma,Jdiga,; que
Ma,ría, santísima, ma..dre de Dios, siempre virgen le ma,Jdiga,; que
todos lo ángeles príncipes, poderosos y todas las huestes
oelestia,Jes le ma,Jdigan; que San Juan el precuror, San Pedro,
San Juan, San Andrés y todos los otros apóstoles de Cristo
Juntos le ma,Jdigan y el resto de los discípulos y evangelistas;
qUienes con su prediaa,ción convirtieron el universo y la
adorable compa,ñia, de mártires y confesores, quienes por sus
obras fueron dignos de agradar a, Dios, le ma,Jdigan; que el santo
-11-

�coro de las benditas
vírgenes
quienes
por honor a, Cristo
han despreciado las
cosas del mundo le
condenen;
que
todos los santos
que
desde
el
principio hast;a, las
edades más remotas
son amados por
Dios, le condenen;
sea,
condenado
Miguel Hidalgo y
Costilla
donde
quiera que esté, ya,
sea en el campo, en
la, casa, en el
bosque, en el agua
o en la iglesiEv.
Sea, maldito en
vida y muerte; sea, maldito en todas las facultades de su cuerpo. t
Sea maldito comiendo o bebiendo, hambriento, sediento, B
ayunando, durmiendo, sentado, parado, trabajando, descansando J
Y sangrando. Sea maldito exterior e interiormente; sea, maldito en
su pelo, sea, maldito en su cerebro, en sus vértebras; en sus
cienes, en sus mejillas, en su nariz, en sus dientes y muelas, en
sus manos y en sus dedos; sea, condenado en su boca,, en su
pecho, en su corazón, en sus entrañas y hast;a, en su mismo
estómago.
Sea, maldito en sus riñones, en sus ingles, en sus muslos, en
sus genitales, en sus caderas, en sus piernas, sus pies y sus uñas.
Sea, maldito en todas sus coyunturas y articulaciones de todos sus
miembros; desde la, corona, de su cabeza, hasta, la, planta de los
pies, no tenga, un punto bueno. Que el hijo de Dios viviente con
toda su majestad le maldiga, y que los cielos con todos los poderes
que los mueve, se levante contra, de él, le maldigan y le condenen,
a, menos que se arrepienta, y haga, penitencia,. Así sea. Amén".
Como dato y por que muchos de nosotros desconocemos
el verdadero nombre del Padre de la Independencia lo
incluimos según consta en una copia del acta de bautismo en
donde señala que fue bautizado con el nombre de Miguel,
Gregario, Antonio, Ignacio Hidalgo y Costilla, Gallaga
Mandarte y Villaseñor.
-12-

V

oces del Lector es la sección destinada a quienes
sienten el deseo de compartir sus puntos de vista con
los demás lectores de nuestra revista.
Los invitamos a contactarnos, para participar en VO-Ce6

del ~ no es preciso pertenecer a alguna institución,
basta con tener algo que decir que complemente nuestras
propuestas.
La mecánica de participación es la siguiente:
•

Los textos pueden abordar temas de humanidades,
historia, crónica, etc. , cuya extensión puede variar de
1 a 4 cuartillas.

•

Los textos propuestos serán recibidos Únicamente a
través
de
correo
electrónico
en
haciendasanpedro@mail.com

•

Los textos serán puestos a consideración del Consejo
Editorial, quien revisará su contenido en forma y
fondo.

•

Se dará respuesta a los autores
aproximado de 5 días hábiles.

•

Toda comunicación adicional con los autores para
ultimar detalles se realizará vía correo electrónico.

•

No se garantiza que todos los textos sean publicados.

en un plazo

Los puntos no contemplados en esta mecánica, serán
resueltos en su momento por el Consejo Editorial.
-13-

�Los juegos con las
de
cuarto
menguante y de cuarto
creciente o con la luna
vieja, eran otros, eran
juegos de adivinar por
dónde salía y se metía
la luna...
eran la
quietud y el sueñ o
entre el acostarse y el
desper tarse...
las
imágenes de una luna
pálida sostenida entre
_
el atardecer y el amanecer. Más que juegos eran las Illll'adas
con la luna.
Así , mes tras mes todos en la aldea con templaban,
platicaban y jugaban con la luna.
Las frases eran siempre de admiración y de alabanza
cuando era luna nueva, y de nostalgias e imágenes cuando
estaba en sus otras estaciones.
,
La única discusión sobre la luna era sob re si te seguia
o n o te seguía. Los muchachos de más saber te decían: "la
luna no se mueve, son las nubes las que caminan" Después de eso seguía la discusión; mas en nuestras
mentes seguíamos pensando que la luna, así como la veíamos,
nos seguía siempre.
Las noches de esas lunas en la aldea estaban reforzadas
por el hecho de que no había anuncios luminosos, tampoco se
conocía el smog ni los ruidos industriales, r azón por la cual
aquello se tornaba un espectáculo espiritual de 12 horas
continuas entre el amanecer y el anochecer , pasando por la
media noche ... por los misterios de la luna, las alegrías Y las
meditaciones. Todo ello viendo pasar la luna Y pla ticando con
ella en silencio, sintiendo que te seguía Y te escuchaba.
,
A nosotros siempre nos siguió la luna... n os protegia,
jugábamos con ella y también atraía la imaginación ... era ~a
luna aldeana con la que se nos formó toda una cultura mas
allá de la po~sía y de la tecnología... la cult ura espiritual Y
plástica de ver en el firmamento la grandeza superior de todo
lo qu e somos.
Aquella luna me seguía y hoy hago esfuerzos para no
per der me de su vista.
lunas

Prof. Celso Garza Gu.ajardo t
Fundador CIHR,IHSP

luna de la aldea nos seguía... nos seguía y nos seguía
n las noches continuas... de una noche a otra, la luna
asaba de fase a fase, y nos seguía la luna grande, alegre
o triste, a diferencia del sol no nos dominaba, nos
acompañaba y es más, nos bu scaba... nosotros también la
buscábamos.
Alfonso Reyes escribió que a él lo seguía el sol... yo
escribiré que a mí me seguía la luna... la luna buena... la luna
de todas las noches a las que podíamos ver de cara a cara... a
la que podíamos escudriñar y casi tocar.
La luna juguetona que te seguía a todos los rincones de
la calle o la que se quedaba quieta antes del amanecer y la
veíamos como perdida entreabriendo los ojos... la luna era el
centro de un cielo bonito y de un marco de estrellas.
Las estrellas y la luna también jugueteaban entre si,
pues a veces la luna redonda y fosforescente abarcaba el
espacio y las estrellas se replegaban. En otras noches las
estrellas cubrían el firmamento y la luna como que se
escondía modestamente a ia vista de todos.
En la aldea había escasa luz eléctrica, los focos de las
esquinas parecían luciérnagas inmóviles mientras que en las
banquetas los vecinos platicaban comentando su admiración
y conocimientos sobre la luna... era el paisaje más admirado
como si fuera la primera vez.
Mientras, los niños jugábamos con la luna ... jugábamos
a correr, a ver quién iba más de prisa , si ella o nosotros; si
nosotros doblando una esquina o ella traspasando nubes ...
jugábamos a movernos y no movernos... a pisar nuestra
propia sombra como reflejo de la luz de la luna... eran los
juegos con la luna llena, con un cielo limpio y a veces con
nubes que parecían rasgar el espacio.
-14-

-15-

�Lic. Luis Landa Chapa
Director HACIENDO BRECHA
luisnxO l@gm.a.il.com

una fecha tan representativa para México como
1 Aniversario de Independencia, a la par de la
celebración vale la pena detenerse al menos por
un momento a pensar en lo que el concepto de
"independencia" puede involucrar.
En el sentido más genérico resulta obvio que ser
"independiente" implica no sólo el estar libres de
restricciones físicas, sino el reconocer que en mayor o
menor grado estamos inmersos en una inercia, en un
pensamiento mecánico, repetitivo; ser conscientes de
ello nos da la posibilidad de actuar de acuerdo a
convicciones.
Está de más decir que el tema de "ser
independiente"
es
complejo y
que
cualquier
independencia
siempre
será relativa, pero no sólo
es
"poético",
sino
literalmente cierto que
México es cada uno de los
mexicanos,
buscar
la
aceptación de los demás
países, individuos, etc., a
costa de suprimir nuestra
propia identidad en algún
momento
evidenciará
inconsistencias, y la suma
de éstas eventualmente
creará una masa crítica
que colapsará poniendo
fin a nuestro intento de
mimesis...
-16-

Es verdad que en este mundo globalizado y r epleto
de diferencias es indispensable contar con una
educación académica que se traduzca en el r espeto y
entendimiento necesarios para coexistir pacíficamente;
pero sólo una mayor consciencia n os per mitirá ver en
esas diferencias la posibilidad de enriquecer nuestra
propia visión y por lo tanto volvern os una mejor versión
de n osot ros mismos en lugar de pr eten der ser alguien
más. Reflexionar este tema nos permite reconocernos en
seres cuyas circunst ancias y culturas parecen tan ajenas
a n osotros, y que sin embargo tienen las mismas
inquietu des,
sienten las
mismas incertidumbres y
sueñan
básicamente
lo
mismo; es decir que la
tolerancia no es el fin, sino
únicamente el medio para
buscar comprender/integrar
esas diferencias que por
contrast e nos enriquecen ;
pues es tan paradójico como
cierto que todos los seres
humanos somos distintos y
a la vez todos somos iguales.
Partiendo de la idea si
bien un tanto desalentadora
pero realista de que en
términos generales "la gente
-17-

�no cambia, somos qUienes somos", tal vez lo indicado no
sea tratar de "cambiar", sino de volvernos más nosotros
mismos, siguiendo la dirección que nos señala esa voz
interior, la voz de nuestra consciencia. Se vuelve
necesario un ejercicio de auto observación constante
para llegar a desarrollar lo que algunos estudiosos del
comportamiento humano llaman "asertividad" es decir,
ejercer el derecho a ser uno mismo, tanto como
reconozcamos ese mismo derecho en los demás ...
En sentido metafórico se reqUiere de "heroicidad"
para ser uno mismo, pues ser "tachado" de "diferente"
puede resultar incómodo sobre todo al principio, pero la
recompensa es enorme, pues ser congruente entre lo que
se piensa, dice y hace, es en nuestros días algo muy
fuera de lo común, y la tranquilidad interior resultante
de vivir libre de la zozobra de ser "descubierto" no tiene
precio.. .
Trátese de relaciones entre países, o entre
personas; tales relaciones sólo podrán ser auténticas y
por lo tanto constructivas, en la medida que seamos
independientes... para ser independientes es preciso que
nos permitamos conocer al ser que vive debajo del
disfraz que usamos ...

A\&lt;GrJ~\JDJECJ[1\1l][]BN1rOS
")Y- SA\JLUJDOS,,~~

E

n esta sección tenemos la oportunidad de expresarles
nuestro agradecimiento por lo menos a algunos de
nuestros queridos lectores, que llenan de vida este
proyecto a través de sus correos electrónicos.
.Agradecemos sus comentarios y felicitaciones
especialmente a:
•

Santiago Chío Zulaica; Coordinador de la Red de
Extensión de la Cultura y los Servicios de ANUIES
Noreste, Coordinador de la Maestría en Promoción Y
Desarrollo Cultural de la Universidad Autónoma de
Coahuila.

• Fermina Hinojosa Vázquez.
• Dr. Francisco Osario Morales; Coordinador General de
Estudios de Posgrado e Investigación de la Universidad
Autónoma de Coahuila.
• Higinio Barrios; Centro de Estudios y Taller Laboral,
A.C.

• Hilda Chapa; Secreta.ría de Planeación y Desarrollo,
Universidad Autónoma de Nuevo León.
• Profa. Lidia Carlota Meléndez González; Facultad de
Contaduría Pública extensión Linares, Universidad
Autónoma de Nuevo León.
A todos ellos enviamos un afectuoso saludo con
nuestro profundo agradecimiento ...

-18-

-19-

�Centro Cultural Hacienda San Pedro
Gral. Zuazua, N .L.
Carr. a Zuazua Km. 3.5
Tel.: (01-825)247-0500
Tel. Fax: (01-825)247-0510
haciendasanpedro@ma.1J.com

Hacienda San Pedro: Icono
de Inspiración que
H11maniza ...
La revista HACIENDO BRECHA es editada por el Centro
de Información de Historia Regional-Hacienda San
Pedro, y abre sus páginas a las instituciones del ámbito
de la cultura regional para la publicación de artículos y
noticias relacionados con Historia, Crónica,
Humanidades, etc.
Distribución gratuita en versiones electrónica e impresa.

LAS OPINIONES EXPRESADAS EN LOS ARTÍCULOS SON
RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DE SUS AUTORES.

-20-

-21-

�FUENTES
Bibliografía:
• Garza. Guajardo, Celso: Aquellos .Años Que Soñé.
U .A.N.L., Centro de Información de Historia Regi.onal.
Imágenes:
• Fondos Hacienda San Pedro
• http://portalaviacion.vuela..eom.mx/tmgarticulos/villaSeni
or/18Jpg
• http://WWW.bedooe.com/wp-content/uploads/lunaJpg
• http://WWW.ecoaldea.com/1mg/luna.2.jpg
• http://la.ratonera.files.wordpress.com/2007/05/lunaJpg
• http://somosnadie.files.wordpress.com/2006/12/luna.jpg
• http://chuma.cas.usf.edu/~swohlmutJla.ta.m/mexico_indep
endencia.jpeg
• http://stat1c.:flickr.com/93/237190848_a406b2da79_m.jpg
• http://WWW.unitedmaska.ndparty.com/Masks/1mages/paper
_mache_plain_masks.JPG
• http://WWW.fra.nchutedeleon.com/galer1a/show.php?id=45
&amp;size=full
• http://WWW.teatrocadiz.org/imagenes/mascaras.jpg
• http://serrizomatico.blogi.a.com/upload/20060205003847mascarasJpg
• http://WWW.fra.nchutedeleon.com/galer1a/gallery/gallery44
c6810el5ddb/full/arlequin_manzanas.jpg

CONSEJO

EDITORIAL

Lic. Hortencia Ca.macho Cervantes
Prof. Juan Ramón Garza Guajardo
Lic. Héctor Mario Treviño Villarreal

DIRECTORIO
Dil'ector: Lic. Luis Landa. Chapa

Diseño: Héctor Pérez

Ing. José Antonio González Treviño

Dr. Jesús Ancer Rodríguez
Secretario General

Rector

Lic. Rogelio Villa.rreal Elizondo
Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Dlrectora del CIHR
Secretario de Extensión y CUltura
81 desea recibir la versión electrónica de esta Revista (gra.tuita), favor de
enviar un e-mail a hacl.endasanpedro@mall.com con la palabra "agregar".

Ejemplares impresos se encuentran disponibles en
Oficialía de Partes-Rectoría, Cd. Universita.rta.
-22-

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                <text>Haciendo Brecha : Revista del Centro Cultural Hacienda San Pedro, 2007, Año 3, No 22, Septiembre-Octubre</text>
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                <text>Boletín de historia y cultura, editado mensualmente por el Centro de Información de Historia Regional (CIHR). Editada por Luis Landa y Dinorah Zapata Vázquez. </text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro Cultural Hacienda San Pedro</text>
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                <text>Landa Chapa, Luis, Editor</text>
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                <text>Pérez, Héctor, Formato</text>
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                    <text>1

IBIB

Revista del Centro Cultural Hacienda. San Pedro Año 3 Número XXIII Nov./Dic. 2007

l

�Editorial

~ lfNivtRStJAfttA. o lMNI,.

FONDO
UNIVERSITARIO

uienes integrarnos el equipo de trabajo de
Haciendo Brecha deseamos a todos nuestros
ectores que estas fechas especiales sean un
motivo para convocar en cada uno de nosotros los
sentimientos que nos invitan a renovarnos, a
desarrollar la compasión y la comprensión; y que el
optimismo y deseo de compartir que caracterizan las
celebraciones de Navidad y Año Nuevo traspasen los
confines de 2007 y se extiendan a todo lo largo de
2008.

Q

iiiFelices Fiestas 2007 y un Próspero 2008!!!

-2-

Lic. Luis Landa Chapa.
Director HACIENDO BRECHA
luisnxO l@gma.il.com

os aproximamos al final del otoño y al inicio del invierno,
donde cada día los lapsos de luz son más cortos y los de
oscuridad más largos, si bien esto puede parecer
deprimente por la idea de que la luz solar es un símbolo
universal de todo lo bueno y deseable, este tránsito por períodos de
ausencia de sol también nos invita a reparar en aspectos de
nosotros mismos que regularmente no consideramos, pues el sol así
como alude vitalidad y generosidad, también puede representar el
lado oscuro del ser humano: soberbia, arrogancia, egocentrismo;
obstáculos que nos impiden vernos de forma más objetiva
Si a lo anterior añadimos que el inicio del invierno ( al menos
para el hemisferio norte) coincide con el fin del año civil, y los
finales regularmente nos remiten a temas como el de los logros
personales,
qué
tanto
hemos avanzado en la
consecución de nuestras
metas, etc., es probable
que en fechas como éstas
pensemos
en
la
"trascendencia" de nuestra
existencia individual.
Sin querer sonar
pesimistas, es un hecho
que nuestro paso por la
vida es tan fugaz que
incluso cuando hablamos
de
trascender,
nos
referimos a algo bastante
relativo, de hecho esa idea
de quedar en el recuerdo
de los demás para la
posteridad,
de
que
"mientras haya alguien
que te recuerde, vivirás"
no deja de ser bastante
ingenua, pues cuando se
logra ser "inmortal" en el
recuerdo de alguien ¿a su

N

-3-

�.,..

. ....

vez cuánto tiempo ~de ese
alguien subsistir eotno para
que sigamos habitan-do su
memoria?, al transcurrir 150
años no habrá alguien que
haya coexistido con ese
"inmortal" y aunque puedan
"quedar su obras" y los
recuerdos sean retransmitidos
a las siguientes generaciones ¿por cuánto tiempo se puede ser
recordado con total certidumbre? ... porque al paso de milenios
incluso se empieza a poner en duda la existencia concreta de tales
personaje, como el caso de Cleopatra, Jesucristo o el Rey Arturo ... a
quienes en términos de hechos hasta el día de hoy se considera una
especie de mito.
En opinión de cosmólogos tan prominentes como el Dr.
Stephen Hawking el Universo mismo aun sea en eones per o
también dejará de existir... lo cual incluso sin ser científicos
podemos suponer a través del sentido común, puesto que todo lo
que haya tenido un inicio tendrá un final ...
Tal vez una forma menos espectacular pero sí más real de
trascender pueda ser el traspasar los confines de nuestro propio
ego, pues éste es una especie de cofre/cápsula que nos mantiene
aislados, confinados, desconectados de cuanto nos rodea, y es de ahí
que se deriva esa sensación de soledad tan común en nuestros días,
que da lugar a toda clase de adicciones y evasiones. Darnos cuenta
que nuestro ego debe ser una referencia mas nunca el lugar que
habitemos -pues en él nunca habrá espacio suficiente para crecernos permite advertir lo mucho que desconocemos y a su vez esto
nos da la oportunidad de incursionar en el territorio del misterio Y
maravillas inherentes a la vida, pues es ahí donde instintiva o
intuitivamente sabemos que yace la renovación ... ese elemento que
parece ser lo único constante en este cambiante universo.
Si. nos adentramos en el terreno del misterio en el vehículo de
la razón y en la dirección que la brújula de nuestra consciencia nos
señala, nuestro aprendizaje se volverá un viaje de renovación, y en
retrospectiva podremos ver que nuestra trayectoria traza una
espiral ascendente, simbolizando que nuestro viaje siempre nos
lleva al punto de partida ... pero que siempre regresamos a él con un
nivel superior de comprensión, y esto por consecuencia lo vuelve
un lugar completamente nuevo ...
Explorar qué hay más allá de las fronteras de nuestro ego
pude volverse un viaje de autoconocimiento, pues del otro lado
podríamos encontrarnos con nosotros mismos ... y caer en la cuenta
de que somos mucho más de lo que suponíamos .. .
Quizá la espiral de la evolución sea un camino por el que
podamos realmente tr-ascender ...
-4-

Gracias Dr. Sepúlveda Stuardo...
~ el marco de hacer el balance anual de los logros y
e ,~untos p?r mejorar de nu~stra revista: llegó a nosotros
un e-mail de un personaJe por demas prominente y
distinguido; nos referimos al Dr. Manuel Antonio
Sepúlveda Stuardo, Director de Educación a Distancia y
Secretario Ejecutivo del Consejo Consultivo Internacional de
la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Ya el solo hecho de que alguien de su perfil y nivel nos
preste su atención nos honra profundamente; pero que
además se haya tomado la molestia de hacernos llegar sus
comentarios, es algo que no tenemos cómo pagar...
La razón primordial por la que deseamos compartir con
ustedes nuestros queridos lectores, este e-mail, es que su
contenido es sumamente representativo para nosotros, pues
muestra que el Dr. Sepúlveda Stuardo es un ejemplo
contundente que confirma la teoría que hemos sostenido
desde que dimos inicio a este proyecto y que hasta hoy es
elemento fundamental de su definición: "Intelectualidad y
Sensibilidad no tienen porqué contraponerse".

Sus palabras describen a la perfección lo que hemos
querido "provocar" a través de cada uno de los números que
han dado continuidad al viaje de evolución de Haciendo
Brecha.
Nos resulta literalmente conmovedor ver cómo alguien
"aparentemente" tan ajeno a nuestro entorno y circunstancias
es capaz de retratar con absoluta certeza la escencia e
intención con que está hecha nuestra revista.
Por todo lo anterior es que nos hemos permitido
presentarles la transcripción íntegra y fiel de su e-mail:

-5-

�"Estí.mados amigos del Consejo Editorial de " Haciendo
Brecha":
Mi. oti.cina está, llena de libros, papeles, oti.cios y otras
modalidades que tenemos pa.ra comunica.rnos por escrito.
Hoy, entre lo que se había acumula.do en la semana , divisé su
Revista. .Siempre me lla.ma.n. la atención estos esfuerzos de
comunicación que llevan mucha, pa.sión, ca.riño, emoción y
desde luego trabaJo intelectual.
Me gusta, acerca.rme a estos esfuerzos que en nada
desmerecen a otra.s publicaciones mey bien hechas y
edit,a,da.s que llega.n a mi escritorio. Ustedes se podría.n
preguntar i,cómo fue que la ví en el tumulto de papeles'?. Yo
digo que est,a,s revistan tienen energía propia y se ponen al
ojo del buen lector. Ca.m.ina.n. con su intra-historia como decía
Unamuno. Carotmui con el mensaJe
que no
estÁ
document,a,do ni en los libros de texto ni en documentos
oti.ciales. Tienen su propia sabiduría. Entiendo que por eso se
llama a.sí:"Haciendo Brecha"
G:racia.s por da:rme la oportunidad de conocer el texto
de la excomunión de Mi.guel Hidalgo y Costilla. Me recordé de
Camilo Henriquez cura chileno ama.nte de su patria como
Hidalgo, quien también sufrió la incomprensión y
persecución de su iglesia.
Cuántas ba.rba.:rida.des se pueden hace:r en el nombre de
Dios, quien no es responsable de lo que hace el Hombre.
qracias de nuevo y no IIlélJTOres comenta.ríos.
También gracias por hacerme llegar a la fa,milia.
Carranza. Siempre he admira.do el temple de Venustta.no
Ca.r:ranza, de quien supe que se había tra.sla.dado a ca!JaJlo
desde SaJtillo a Sono:ra. Me so:rprendió cua.n.do leí esa
historia, pero ahora entiendo de dónde venía su cará.cte:r y tal
vez de muchas otras cosas.
Los felicito por su Revista., po:r su esfuerzo y cariño que
dedican a, estas ta.reas de divulgación. Gracias de nuevo.
Les saluda mey atentamente.
Ma.nuel Antonio Sepúlveda ".
-6-

Oriten de los feste1·os
conmemorativos de la

Prof. J uan Ramón Garza Guajardo
Investigador cnrnmsP
juan_guajardo88 @hotmail.com

tJI dos ~ñ os de iniciada la_ ~evolución 1:exicana, el presidente

/ l~ran_c1~~0 I. Madero realizo una pequena conmemoración que

cons1St10 en un banquete en el Palacio Nacional a los
miembros de los poderes Legislativos y Judiciales. Después de la
cena se leyeron discursos por parte de los secretarios de Relacion es
Exter ior es , el representante
de la Cámara de Diputados el
president e de la Suprema Corte de Justicia y del pr opio preside~te.
Pocos meses después, Madero, sería asesinado por Victoriano
Huerta Y los festejos hubieron de esperar a que el usurpador fuera
dest errado del país.
. . . En 1915 el periódico El Demócrata recordó en sus páginas el
lillc10 de la Revolución y en especial a Francisco I. Madero. Al año
si~ente 1~ prensa capitalina señalaba que en toda la república se
hab1an realizado festejos, aunque sin alcanzar gran lucimiento.
, En 1917 el gobierno aclaraba que el 20 de noviembre no era
un día de fiesta oficial, por lo cual oficinas y escuelas deberían
laborar. En este año
los fest ejos fueron
muy
sencillos
r educiéndose
a
ceremonias
organizadas
por
algunos
clubes
políticos
independientes, pero
no se realizó un acto
oficial.
El
Partido
Liberal
Constitucionalista en
1919 organizó una
velada
literaria
musical y
la Liga
Democrática hizo un
homenaje a Francisco
I. Madero y José
María Pino Suárez.

�Al año siguiente surge la Agrupación Pro Madero que en lo
sucesivo organizaría homenajes anuales al ex presidente Madero y a
Pino Suárez, en donde ocasionalmente asistían algunos Diputados.
Sin embargo es bueno aclarar que en todos los primeros años
posteriores a la Revolución, no se dio ningÚn homenaje organizado
por el gobierno y sólo hasta 1923 la celebración del inicio de la
Revolución se realizó con el cierre de todas las oficinas públicas.

Los distintos grupos nacidos de la Revolución se encontraban
muy divididos y ello tal vez habría impedido la celebración de esta
fecha, o bien se consideraba que no era un proceso concluido Y por
ello los homenajes se centraban en la persona de Madero.
Normalmente todas las conmemoraciones concluían con la lectura
del Plan de San Luís. Fue hasta 1925 cuando el grupo encabezado
por Álvaro Obregón y Plutarco Ellas Calles tomó el poder político del
país y se dio como terminado el proceso revolucionario, que un
funcionario de gobierno hizo presencia en un acto conmemoratiVo
del inicio de la Revolución Mexicana, siendo el Secretario de
Gobierno Adalberto Tejeda.
Pero la primera celebración con carácter oficial, en la que
estuvo presente el presidente de la República fue en 1929 cuando el
lic. Emilio Portes Gil asiste a la inauguración del campo militar de
maniobras en Balbuena, donde se desarrolló un festival deportivo
organizado por la Secretaría de Guerra. En esa ocasión desfilaron
varios carros alegóricos, seguidos de deportistas. Al término del
evento el presidente se trasladó al Palacio Nacional para presenciar
la manifestación de más de treinta y cinco mil niños que desfilaron
protestando en contra del alcoholismo y por la noche el presidente
inauguró el Parque Obrero. De esta forma se iniciaría la tradición de
asociar el movimiento armado de la Revolución con eventos
deportivos
Al año siguiente como parte de los festejos del XX aniversario
del inicio de la Revolución, el Partido Nacional Revolucionario,
-8-

(el
PRI
actual)
organizó
los
primeros
Juegos
Deportivos de la
Revolución con la
participación
de
ocho mil atletas,
aprovechando
la
inauguración
del
Parque Venustiano
Carranza. En el acto
oficial estuvo
el
presidente Pascual Ortiz Rubio quien presenció tablas gimnásticas,
pirámides humanas y discursos de jóvenes universitarios. También
como parte de los festejos se desarrolló un festival hípico en el
campo Balbuena y el desfile de los deportistas que participaron en
los Juegos Deportivos, todo bajo la presencia del presidente Ortiz
Rubio y el presidente del PNR, el general Lázaro Cárdenas. A partir
de entonces los desfiles deportivos se desarrollaron por las calles de
la ciudad de México para terminar en el Zócalo. También la
Secretaría de Gobernación informó a todos los estados que era día
de paro de labores y que por mandato del presidente se informara a
todas las iglesias y cultos que deberían de izar la bandera Nacional
el día 20 por la mañana. La orden fue acatada, pero como la
mayoría de las iglesias, no contaba con asta para la bandera se
limitaron a colocarla en lo alto del campanario o a la puerta de la
entrada.
Para 1933 participaron en el desfile treinta mil atletas,
principalmente de la Secretarías de Educación y de Hacienda
además de grupos indígenas, en el desfile llamó la atención la
participación de la mujer que por primera vez lo hacia, el festejo fue
cerrado por grupos de charros. A finales de este año el Senado de la
Republica declaró fiesta nacional el 20 de noviembre, de manera
que a partir del año siguiente el aniversario de la Revolución
Mexicana se consideró como fiesta oficial en todo México.
El general Lázaro Cárdenas siguió con la tradición del desfile
deportivo, pero aprovechó el día para inaugurar obras públicas.
También para estas fechas se hacían actos conmemorativos en la
Cámara de Diputados con la presencia de Veteranos de la
Revolución. En donde los discursos eran muy de la época, se
hablaba del socialismo y se reivindicaba la figura de Francisco I.
Madero.
En 1941 los festejos incluyeron, además del desfile deportivo,
un homenaje a Madero y Pino Suárez, en el panteón Francés así
como una velada. en el palacio de Bellas Artes, err- donde acudía el
presi&lt;Jente Avila Camacho. Para 1943 México h "1.bía declarado la
guerra a Alemania y en ese aspecto se desarrollo la conmemoración
-9-

�del 20 de noviembre en donde se incluyo una concentración de
trabajadores en el Zócalo, con bandas de guerra, también desfilaron
grupos deportivos y carros alegóricos. El desfile de 1944 se
caracterizó por la presencia de carros alegóricos con representación
de grupos villistas y zapatistas por parte de alumnos de la
universidad. Al año siguiente la conmemoración de la Revolución
estuvo relacionada con el fin de la segunda guerra mundial, en el
desfile el presidente dio la bienvenida al Escuadrón 201, quien
había participado en el frente de batalla. Desde este año fue
haciéndose costumbre el celebrar en el monumento a la Revolución
un acto oficial con la presencia de los tres poderes y el discurso de
un orador oficial que enaltecía los logros de la revolución y de las
metas del gobierno en turno.
En el mandato de Miguel Alemán, se inauguraron los
Primeros Juegos Deportivos Juveniles Nacionales de la Revolución.
Al año siguiente se entrega de manera oficial el campus de la
Universidad Nacional, y se hace
la solemne ceremonia de
"Dedicación de la Ciudad Universitaria", que pretendía significar la
unión de la revolución política, la revolución industrial Y la
revolución espiritual de México.
El cincuentenario de la Revolución fue el escenario para que
los restos de Francisco l. Madero fueran trasladados al Monumento
a la Revolución, donde se le otorgaron honores póstumos, se entonó
el Himno Nacional y se dieron 21 cañonazos de ordenanza.
Siguieron los discursos exaltando a la figura de Madero Y al
régimen.
Para 1968 desfilaron los deportistas mexicanos que
obtuvieron medalla en la olimpiada, seguidos de los contingentes de
las distintas secretarías. Al parecer a
partir de entonces sería común que
los
deportistas
sobresalientes
desfilar;µi como parte de un
homenaje a su trayectoria. En 1972
aparecen los niños de Puebla,
famosos por hacer "mosaicos vivos",
con cuadros de cartón multicolores.
Ese año se produce, a través de los
mosaicos, un homenaje a Benito
Juárez. En 1975 se instituyó el
Premio Nacional de Deporte, que
hasta la fecha
se ha entregado
ininterrumpidamente.
La celebración de 1976 se
caracterizó por
la polémica
suscitada por el traslado de los
restos
de
Francisco Villa al
Monumento a la Revolución, donde
-10-

se hace emotivo
homenaje. En 1978
el
desfile
fue
presenciado por los
reyes de España por
lo cual en el desfile
se hizo mención a la
amistad entre los
dos países. Como
dato curioso ese año
también
hubo
representantes de Cuba y China, además de la inauguración de los
Juegos Deportivos y Culturales Nacionales de la Revolución.
El desfile adquirió un carácter más sobrio a partir de 1983 el
Presidente asistió al Monumento a la Revolución donde condecoró a
~em?r~s de la Fuerza Armada. El desfile presentó tablas
g11nD.ast1cas, mosaicos deportivos, grupos de charros y los escasos
meda~stas ~límpicos. Al año siguiente se hizo participar a grupos
de discapacitados, como todos los años se dio la cifra oficial de
participantes que como año tras año era superada.
_ En 1985, con motivo del 7 5 Aniversario de la Revolución
Mexi_ca~a, se organizó la llamada Jornada por la Patria, que
con~1St10 en un recorrido de los símbolos patrios: Bandera
Nacional, la Constitución de 1917 y la Campana de Dolores por
todo el país. El desfile de ese año incluyó los contingent~s de
rescatistas del temblor del 19 de septiembre.
.
La conformación y objetivos de los desfiles se mantuvieron
mal~erables, _hasta el 2006, año que fue suspendido por el
presidente Vicente Fox. La parte oficial argumentó "que era un
desfile obsoleto y nada tiene que ver con otras actividades que
vayan a re~arse ese día en la ciudad de México", aclaró también
que _el desfile había venido agotándose, desde hace unos 18 años y
nego _que en esta decisión haya influido el hecho de que el ex
candidato presidencial de la coalición Por el Bien de Todos Andrés
Manuel López Obrador, vaya a ser declarado "presidente legitimo" el
2 0 de noviembre, pues este evento será en el Monumento a la
Revolución. La conmemoración se limitó a una ceremonia en la
explanada Francisco I. Madero de la residencia oficial de los Pinos.
La realidad es que el presidente Fox terminó con el desfile de
mayor_ Jerar~~a
·
, en ~uestro país, sin valorar su importancia
Hist,
?~1ca Y C1vica, el eJemplo de patriotismo que se ve en todos los
P~icipantes Y, en el de los asistentes, que año tras año acudían al
Zocalo·, pero , e n t onces, 6Como
. ,
, los festejos del centenario?
E
seran
=p~re~os que para el bien de todos sean de un alto grado de
P triotismo Y que sirvan para honrar no sólo la memoria de Madero
o Carranza, sino a 1os mas
, d e un millon
. , de mexicanos que murieron
en la lucha.
-11-

�Kúr 7ltuu1Tr
Lic. Hortencia Camacho C.
lnvesttga.ctore CIHBiHBP
ncamachoc@hotmall.com

(i'r..aK.d c.

e

d el ..Na1Lt,c

on una extensión total de 3034 kilómetros, su
nacimiento tiene lugar en territorio estadounidense
(montañas del Colorado), con el nombre de Río Grande
del Norte. Al llegar a la ciudad mexicana de Juárez,
Chihuahua se le reconoce con el nombre de Río Bravo en un
recorrido de 1455 kilómetros hasta desahogar sus aguas en el Golfo
de México.
Sirve de límite natural entre nuestra nación y el país vecino,
en 1a parte norte y noreste desde el año de 1848 cuando México
perdió la guerra con los Estados Unidos de Norteamérica y a través
de los Tratados de Guadalupe Hidalgo se incorporaron los antiguos
estados mexicanos de Nuevo México, Arizona y la Alta California a
la Unión Americana.
Como río internacional y limítrofe, su cauce natural en el
tramo correspondiente de Ciudad Juárez, Chihuahua-El Paso, Texas
a Matamoros, Tamaulipas-Brownsville, Texas; ha logrado la firma de
diversos convenios de cooperación, reparto, cuidado y atención
reglamentada al espacio común que representan las zonas
adyacentes a su curso, llamadas zonas fronterizas y en áreas
comprendidas basta los cien kilómetros en ambos lados de la línea
divisoria.
El área fronteriza del sur del Bravo, comprende territorios de
cuatro estados del norte de la República Mexicana: Chihuahua,
Coahuili:1,
Nuevo
,.
León
y
Tamaulipas. Por el
lado contrario, el
área fronteriza del
sur
estadounidense,
comprende a uno
solo: el estado
11u1'teamer-icano
de
Texas,
t;eparcl.do
e
independizado de
México en el año
de
1836
y
a.iHJxado a la Unión Americana en 1845.
-.12-

Dicha anexión
motivó la guerra con
México
ante
el
reclamo
de
Washington por la
franja aledaña al río
Nueces
como
territorio texano que
llegaba hasta el río
Bravo.
Una
vez
conformado
y
consolidado
el
territorio
estadounidense hacia el sur, se logra impulsar entre otras muchas
cosas, la colonización a través de un auge de pobladores
estadounidenses atraídos por el establecimiento de una política de
agricultura organizada en el Valle de Texas, aprovechando y
utilizando las aguas del río Bravo. Diversos sistemas de irrigación
sientan precedentes en la región logrando desarrollar altamente
una economía regional basada en la agricultura.
Por el contrario en México, y particularmente en el norte, el
afianzamiento y consolidación del porfiriato no permitieron el
establecimiento de una política de colonización, careciendo la región
de suficientes pobladores, palpando cierto dejo de abandono y
aislamiento del centro político y económico del país. Con la
revolución o mejor dicho, con los gobiernos post-revolucionarios de
Obregón, Calles y Cárdenas, la reforma agraria se impulsa, gracias a
la proyección de distritos de riego, construcción de grandes presas
de almacenamiento de agua, de reparto de tierras irrigables para
colonizar la región norteña y fronteriza, y en general, decretando el
establecimiento de Colonias Agrícolas.
Por decisión del Gral. Plutarco Elías Calles, como Presidente
d~l país Y luego como Jefe Máximo de la Revolución; se erige un
sistema de irrigación sobre el río Salado (Presa de Don Martín,
Coahuila), principal afluente en el norte de Nuevo León del río
Bravo, y sobre él se estableció una Colonia Agrícola con mexicanos
de diferentes partes del país así como de repatriados expulsados de
los EEUU (Crisis de 1929). El proyecto del Gral. Calles permitió la
creación de una región agrícola fronteriza, al mismo tiempo
asentamientos poblacionales definitivos en el semi-desierto aislado y
abandonado hasta entonces.
Ya entrado el siglo XX, como acuerdo de cooperación entre
los gobiernos de México y los Estados Unidos, sobre el cauce
natural del río Bravo, se construyeron dos presas internacionales
P~ra almacenamiento de agua, utilizadas para generación de energía
electrica y de control de avenidas.
-13-

�J.-"!

z

Sobre
el
territorio municipal
de
Guerrero
Tamaulipas en el año
de 1952 se construyó
la
Presa
Falcón,
aprovechando
el
cauce bajo del río
Bravo;
con
una
capacidad
de
wmacenamiento
cte
3290 millones de m3,
generando
electricidad para varias ciudades norteamericanas en Texas Y
meXicanas de los estados de Coahuila, '.Nuevo León Y Tarnaulipa.s.
En el año de 1960 en Ciudad Acuña, Coahuila se construyó la
Presa de la Amistad con una capacidad de almacenamiento de agua
de 4174 millones de m3, llevando energía eléctrica a las ciudades
norteamericanas de l!:ag1e .Pass y Del !tío en Texas y, a las ciudades
me:x.iC&lt;lJ1c1,1; de Acuña y Piedras Negras en Coahulla.
El río Bravo recibe como afluentes principales las aguas del
río Conchos, cuenca hidrológica más importante del estado de
Chilruanua. J!:n el estado de Coahuila, en la unión de los ríos
Sabinas y Nadadores tiene lugar el nacimiento del río Salado, a su
vez la cuenca más importante del norte de Nuevo León, cuya base
sirVió a la construcción del Sistema Nacional de Irrigación # 04 Y a
1a .Presa venustiano Carranza (Don Martín, CoahUila) en 1930. El
río Salado (con más de 180 kilómetros de extensión), cruza
totalmente a .Nuevo León desahogando sus aguas en la Presa Falcón
y a 1a vez en el río Bravo .
.ttecibe a la vez a 1a altura ctel munic1p10 cte Camargo,
Tatnaulipas las aguas del caudaloso rio San Juan, quien resulta ser
1a cuenca nictrológlca más tmportante de todo el estado de Nuevo
León y sobre el cual fue ertgl.da la Presa de El Azúcar reconocida
oficialmente con el nombre de Marte R, Gómez. Dicha presa sirVió
como base para la creación del Sistema Nacional de Irrigación# 25
del Bajo Río Bravo.
La región mexicana del Bravo comprende asentamientos
septentrionales de varios estados de la República Mextcana que
después de la guerra con los Estados Unidos fueron catalogados
como
fronterizos
al
lograr
acuerdos
de
cooperactón,
particularmente con Texas, por la col1nda.nc1a terrttorlal como
entidades vecinas: Chihuahua, Coa.huila, y Tamaulipas. N uevo León
no logró convenio alguno ya que su limite norte en 1848 no llegaba
al río Bravo.
- 14-

De_los tres estados fronterizos de mediados del siglo XIX, los
a.senta~entos al norte, más antiguos corresponden a los
establecidos en las misiones evangelizadoras franciscanas sobre
a.mba~ már~~nes del río Bravo, (Chihuahua, Coahuila y Texas),
cuya mtenc10n era penetrar cada vez más al septentrión novohispano.
, ~ás tarde los establecimientos de Presidios Militares con los
pro~o~1tos de defensa y resistencia hacia los belicosos indígenas
semmo1~.adas que desde los siglos XVI, XVII y entrado el XVIII,
obstaculizaban en cierta medida, la consolidación de los
asentamientos , en la región norte de la Nueva España. En el siglo
~ se ?la~teo ya en forma decidida, el exterminio total de los
últrmos mdigenas vivaces en la región.

También en un proyecto más deliberado y sobre todo cargado
de v:oluntad política, las autoridades virreinales novo-hispanas, a
mediados del siglo XVIII, decretaron la creación de varias decenas
de vi~s, a través del Coronel José de Escandón, para poblar y
colomzar la antigua Costa del Seno Mexicano con el nombre de
Colonia del Nuevo Santander ( actualmente el esta&lt;lo de
~aulipas), apoyando las decisiones con destrezas y fuerzas
IIlilitares principalmente.
Sobreviviendo los asentamientos con escasos pobladores y en
condiciones notablemente diñciles.
Es hasta finales del XIX (1892), en pleno ascenso del
Porfll'iato, cuando Nuevo León logra convertirse en entidad
fronteriza al tener colindancia territorial con Texas a través de una
Permuta o transacción de territorios solicitada por el Gral.
Bernardo Reyes como Gobernador del Estado de Nuevo León al
gobierno de Coahuila. La urgencia de establecer relaciones ' de
-15-

�cooperación
con
Texas, lo motivaba
la realización de
extradiciones
de
reos y perseguidos
políticos que sólo
podían efectuar los
estados fronterizos.
La
mencionada
transacción lograba
para Nuevo León,
el antiguo fundo de
la Pita establecida
sobre catorce kilómetros apenas, de acceso al río Bravo.
Finalmente la actual región del Bravo en la frontera norte y
noreste de México, quedó perfilada con los asentamientos
establecidos del siglo XVIII, con los fundacionales de finales del
siglo XIX y de los creados hasta un poco más de la mitad del XX con
la denominación de municipios, como nueva categoría política
contemplada en la Constitución de 1917.
El estado de Chihuahua integrado con 67 municipios de los
cuales cuenta con siete municipalidades fronterizas: Janos,
Ascensión, Ciudad Juárez, Guadalupe, Praxedis Guerrero, Ojinaga y
Manuel Benavides; las cinco últimas en plena colindancia territorial
con Texas y por ende con el río Bravo.
De los 38 municipios que forman el estado de Coahuila
actualmente seis municipalidades integran la región del Bravo en la
entidad, siendo ellos: Ocampo, Ciudad Acuña, Jiménez, Piedras
Negras, Guerrero e Hidalgo.
Tamaulipas, la antigua Colonia del Nuevo Santander, había
logrado la permanencia de asentamientos a orillas del río Bravo con
sumas dificultades, sus villas venciendo serios obstáculos de
supervivencia han sido testigos fieles y caracterizado mejor que
nadie el papel de fronterizos, dado que las primeras y más
importantes aduanas quedaron establecidas en su territorio: la de
Camargo y luego la de Nuevo La.redo quien actualmente cuenta con
tres puentes internacionales. Tamaulipas integra su geograña
política con 43 municipios, 9 de los cuales son municipios
fronterizos: Nuevo La.redo, Guerrero, Mier, Miguel Alemán,
Camargo, Díaz Ordaz, Reynosa, Río Bravo y Matamoros.
Y Nuevo León, nuestro estado, arrastrando un largo proceso
de conformación territorial fronteriza contó hasta ya entrado el
siglo XX con 51 cabeceras municipales, de las cuales la penúlti.Ina
de ellas es creada en 1935 con los asentamientos del Sistema
Nacional de Irrigación # 04, recibiendo el nombre de Anáhuac.
Nombrado por decreto estatal, único municipio fronterizo en el año
de 1983, por el hecho de que cinco años atrás había sido anexado a
-16-

l

su territorio municipal, la comunidad abandonada de Colombia
(1978). Ésta, ordenada fundarse a orillas del Bravo en 1892,
dándole facultades extraordinarias al Gobernador Reyes; posee una
frontera territorial con Texas de 14.4 kilómetros. Suficientes para
que en el año de 1991, venciendo diversas problemáticas, fuera
proyectada para la construcción del Centro Aduanero de Facilidades
al Comercio Internacional con una principal obra concluida: el
puente Internacional Solidaridad.
Es menester subrayar que los asentamientos poblacionales en
la región del Bravo se fortalecieron a partir de la segunda mitad del
siglo XIX, tras la invasión estadounidense y con el recorrido de la
línea fronteriza, logrando la creación de una dinámica "sui géneris"
llevando el ritmo de la gente "del otro lado" al disponer de la
edificación de sendas y planeadas ciudades frente a las paupérrimas
villas mexicanas asentadas en la margen sur del río ( como caso
excepcional San Agustín de La.redo, ideándose su contraparte
mexicana: Nuevo La.redo) : incentivando desde entonces relaciones
asimétricas tanto en el intercambio sociocultural, como en el
trabajo y en las relaciones comerciales principalmente.
Pocos años después la guerra civil estadounidense ( 18601864), favoreció el desarrollo del comercio y la industria en la
frontera norte al ser utilizados los puertos marítimos y ciudades del
noreste de México como Matamoros, La.redo, Saltillo, Piedras
Negras, Monterrey y Tampico. Más tarde llegaron la firma de los
convenios de cooperación, intercambio, de apoyo y desarrollo de la
región en diferentes ámbitos ( comercio, industria e innovación
tecnológica, particularmente).
Y en el siglo que transcurre la apertura de fronteras, el libre
comercio, el narcotráfico, la emigración, el descubrimiento de
importantes y grandiosos yacimientos de energéticos ( Cuenca de
Burgos), etc., la aldea global nos perfila la nueva sociedad y las
relaciones en el espacio común y diverso que representa la región
del Bravo. En el anterior recuento de asentamientos fronterizos de
MéXico sobre la región del Bravo; se concluye con una frontera
territorial de aproximadamente mil quinientos kilómetros de
longitud, en cuatro entidades federativas, más de veinte cabeceras
municipales, una población superior a los dos millones y medio de
habitantes que al reconocerse como región, deberán tomar en
cuenta las situaciones históricas que nos unen, pero también las
circunstancias socioeconómicas y políticas que nos hacen
diferentes, estableciendo objetivos comunes acorde a lo igual y a lo
diverso.
Al reconocimiento de una región compleja, compulsiva Y
contradictoria con un legado histórico necesario de recordar para
mantener viva la memoria de saber: ¿quiénes somos, de dónde
venimos y hacia dónde nos dirigimos?. HCC/ 5-IX-05 D. R. 2007.
-17-

�ANCLA r;eL TIEMPO
"U'n encuentro con
la historia"

l!ld&lt;iio4 ].{o.rio. Garza. Ü&lt;&gt;Iltú

Conductora. RADIO-UANL
ancladelti.empo@hotmail.com

1 Ancla del tiempo es un programa del Centro de Información
de Historia l¼gional trarn,rnitid0 por Radio iJniversid.ad,
pero, ¿cómo empezó? ¿cuál es su historia?
Este pr ograma lleva al aire 9 años, a lo largo de este tiempo, ha
pMado por grandes cambios pero siempre con el mismo entusiasmo
y misión.
El progra.ma, tiene como objetivo principal entabla.J:&gt; una
comunicación directa con los grupos de historiadores e 1nteresados
en la cultura regional para que juntos puedan promover actividades
que contribuyan al rescate histórico de los municipios, sus
t1'adiclones, sus leyendas, comidas típicas, acercar a las n u ~
generaciones para que conozcan todo del lugar donde nacieron ellos
o sus abuelos.
En el año de 1998 el profesor Celso Garza Guajardo, director
del ClHR se presentó en la Facultad de Ingeniería Mecánica y
Eléctrica, para reallzar un trabajo sobre la historia de este centro de
estudio.
El director de esta institución, luego de una larga y amena
plática de histol'ia y cultura le ofreció al maestro Garza un espacio
para que realizara un programa de radio donde compartiera su
nlosofia de la historia y la cultura popular.
En ese momento, la estación de radio pertenecía a la Facultad
de Ingeniería Mecáni~ y Eléctr1Ca, y sus 1nsta1ac1ones también
estaban ubicadas en la mencionada dependencia universitaria.
El maestro Celso Garza, en ese entonces fungía como director
de la Hacienda San Pedro y de Difusión Cultural, así que decide que
de acuerdo a las funciones, le correspondía a esta última
dependencia hacerse cargo del proyecto y así surge el programa
llamado "Difusión Cultural Informa" contando con la locución de
Teresa Vásquez y Juan Armando Meza.
Luego del fallecimiento del maestro Garza en el año 2000, el
programa se continúa transmitiendo con el nombre de "Ecos de la
Historia", para luego del nombramiento del Profr. Héctor Jaime
Treviño Villarreal como nuevo director de la Hacienda San Pedro
reestructurarse y se le cambia el nombre por el del "ANCLA DEL
TIEMPO un encuentro con la historia", esto ya cuando Radio
Universidad se independizó de la Facultad de Ingeniería Mecánica.

E

Monterrey, N.L., Calzada Madero; neva.da. 1967.

-18-

-19-

�-1

A lo largo del tiempo, el programa ha tenido como
colaboradores a Teresa Vásquez, Raymundo Reta, Dinorah Zapata
Vázquez, Mario Ehzondo, Juanita Alejandra Silva y Alba Josefina
Garza Acuña.
El Ancla del Tiempo es transmitido todos los lunes de 11:00
am a 12:00 pm por Radio UANL, 89.7 FM, actualmente lo
conducen el profesor Jesús Osario Morales y Eddisa Maria Garza
Cantú.
Ahora no sólo se invita a reconocidos historiadores y
personajes de la cultura popular sino también a estudiantes
universitarios de las distintas preparatorias y facultades de la
universidad, para que los radioescuchas se den cuenta de cuál es la
percepción que ellos tienen de su lugar de origen.
Los invitamos a escucharnos y nos den sus comentarios las
líneas de comunicación son a través de los teléfonos en cabin¡ 8103-91-38 y del correo electrónico ancladeltiempo@hotmail.com.

E

n Voces del Lector contamos con la valiosa participación de autores
invitados que tienen a bien compartirnos sus puntos de vista y
opiniones acerca de temas que nos conciernen a todos como colectividad.
Invitamos a todos nuestros lectores a contactarnos, para participar
en Voces del Lector no es preciso formar parte de alguna institución, basta
con tener algo que decir que complemente nuestras propuestas.
La mecánica de participación es la siguiente:
lit
Los textos pueden abordar temas de humanidades, historia, crónica
etc. cuya extensión puede variar de 1 a 4 cuartillas.
lit
Los textos propuestos serán recibidos únicamente a través de correo
electrónico en haciendasanpedro@mail.com
lit
Los textos serán puestos a consideración del Consejo Editorial, quien
revisará su contenido en forma y fondo.
ilt
Se dará respuesta a los autores en un plazo aproximado de 5 días
hábiles.
lit
Toda comUnicación adicional con los autores para ultimar detalles se
realizará vía correo electrónico.
•
No se garantiza que todos los textos sean publicados.
Los puntos no contemplados en esta mecánica, serán resueltos en su
momento por el Consejo Editorial.
Ahora tenemos el agrado de presentarles a la Lic. Teresa Vásquez,
quien a través de una crónica de denuncia nos invita a reflexionar un tema
muy acorde con estas fechas cercanas al final del año.
-20-

Decadencia_______

--...

~_;_;:;_

Teresa Váaquez

Humana

Lle. en C. de 16 Com.u.nlcocl6n

Maestría. en Artes
tere.brtgma.n@hotmail.com

deseo de mejorarnos a nosotros mismos es lo que nos hace humanos"
es una filosoña "t~~kker"(los trekkers, son los seguidores acti~os
e la serie Star Trek/V1a,¡e a las Estrellas programa basado en estudios
científicos espaciales). La comunidad de los trekkers ha adoptado una
forma de pensar, actuar, vestir y de ser, diferente de quienes no gustan del
referido programa, tienen su propio idioma, aman y respetan a la
naturaleza, sabiéndose y sintiéndose parte de ella, son incapaces de dañar o
atentar contra la vida de cualquier ser, sea vegetal o animal y no es por
miedo, sino por la alta estima que le tienen a la misma, todo lo que emana
de la madre naturaleza es sagrado para ellos y por lo tanto digno de respeto
y cuidado.
Lástima que estas comunidades son una minoría en comparación
con la gran población humana de cada nación, deberían de extenderse a
todo lo largo y ancho de los continentes, que nos contagiaran con su amor
y respeto por todo aquello que está en nuestro entorno.
"El deseo de mejorarnos a nosotros mismos, nos hace humanos" es
una fllosoña que dista mucho de nuestra realidad actual, en la que muchos
hombres (hablando en términos generales), han perdido esa necesidad,
otros tantos, nunca la tuvieron;
la decadencia humana va en
aumento, no se necesitan
parámetros de medición para
darnos cuenta de ello, basta con
sentarse a escuchar las noticias,
la
mayoría
de
ellas,
desalentadoras,: hombres que
mueren en manos de otros
hombres, madres que matan o
tiran a sus hijos, padres que
golpean y torturan a sus
pequeños retoños, adolescentes
que asesinan a sus padres,
ancianas violadas ( en algunos
casos
pos
sus
propios
parientes), pleitos entre bandas
de barrio, sicarios acechando a
la ciudadanía; podría seguir la
lista, pero no es necesario, dejo
el espacio para que usted añada,
lo que en su barrio, colonia o
ciudad padece.
Los focos amarillos de
Precaución están encendidos, la
verdad no sé en que momento se

E

sta

�encendieron, recién me
doy cuenta de ello, me
alarma ver la forma en
cómo un gran porcentaje
de la niñez, ésa de la que
tanto rezan y pregonan
que "son el futuro" se
comportan,
son
tan
irracionales; cuando yo era
niña, también escuchaba
esas frases, y hoy que soy
adulta, no sé como puedo
a.YUdar a mejorar la
condición humana de las
nuevas generaciones, no sé
cómo parar tanta matanza,
cómo
parar
la
contaminación y evitar que
la capa de ozono sea destruida, me siento impotente al ver cómo la
juventud se pierde en los Vicios y cómo he tenido que rodear sus cuerpos
tirados en la vía pública, tampoco he podido evitar que las aves sean
capturadas para comercializar con ellas, los niños siguen muriendo en
manos de padres golpeadores.
Parece ser que mi generación no es ni fue como se creía, la
esperanza para solucionar los problemas que generaciones antes a la
nuestra, no pudieron o no les importó remediar; también son mentiras que
las nuevas generaciones puedan aportar soluciones, la ma,yoría de ellos
carecen de principios morales, sentimientos y respeto por los demás, ¿que
en qué me baso para afirmar tal cosa? Actualmente están circulando por la
red imágenes que ustedes mismos pueden ver: niños de edad escolar,
bañando a un pequeño perro con gasolina, para, acto seguido, prenderle
fuego; adolescentes, estudiantes de un colegio, posando en ropa interior
para ser fotografiadas y Videofilmadas por sus propios compañeros de
estudio, esto en el interior del mismo colegio; a estos niños "del mañana",
no les confiaría, ya no digamos el futuro, no les confiaría ni a mi perro.
Creo en los niños, que desde pequeños son reprendidos con amor
por sus padres; creo en la juventud, que no se ha perdido en las modas, que
mantienen su identidad, y no temen ser tachados de "ñoños" o "nerds",
saben a dónde van y tienen metas en sus Vidas; creo en los hombres, que
aman a Dios, cuando hablan no ocultan la mirada, y cuando saludan lo
hacen con un cálido apretón de mano; creo en las mujeres que oran por sus
hijos, les inculcan el respeto y levantan su voz ante las injusticias; en todos
ellos creo yo.
El hombre ha avanzado en el campo de la tecnología, estoY
maraVillada por ello, nunca imaginé que llegaría el día en que se podría
hablar por teléfono a través de un aparato tan pequeño, que podría portarlo
en mi bolsa de mano o en la cintura de mi pantalón y que además podría
tomar fotos, Video o grabar mi voz, en tan diminuto aparato; quién iba a
pensar que las grandes consolas en las que tocábamos los discos de acetato,
serían sustituidas por pequeños modulares, con alta fidelidad en su sonido.
Son muchos los inventos que han evolucionado nuestras Vidas: celulares,
computadoras, hornos de microondas, Viajes espaciales, descubrimientos
-22-

. , ero de adelantos tecnológicos, todo ello habla de
astronómicos, Y un s1nn~
t·
del hombre de su grandeza como
.
•tacta
capacidad
mven 1va
•
h
la ilimi
.
e·orarse a sí mismo como ser umano,
científico; pero se ha olvidadod de lmgro s me habla de su inteligencia, pero
ue el hombre tenga gran es O O '
e1 q
.
.b.lidad una cosa no conlleva la otra.
nada me dice de su sens~ i
,
.
, erdiendo su capacidad de
El hombre se esta desh~aruzando, estaf p te a un terreno lleno de
asombro, su sensibilidad, lo rmsmo 1~ d~::n r:a diversidad de flores,
basura o parase frente a un gran Jar
t d un infante muerto
les conmueve ya la muer e e
colores y aromas; a pocos
.
disfrutar de una puesta de
sientan admirar el infinito cielo azul;
a golpes por sus Padres·, muy pocos se
.
. adi dirige su mirada al cielo para a
1
sol; casi n e
, bol la belleza y maravilla de a
nadie se sienta a contemplar en un ar
creación.
, ·b un estudiante de
Ayer que subí al metro, sentado frent; \ : ; ; ªa la estación de
facultad, comía un chocolate Sneacker,
rdí de vista al muchacho,
Cuauhtémoc, subieron tantas personas quedpe . , la vi·sibilidad dirigí mi
•
más y cuando se espeJo
'
avanzamos unas estac10nes
.
. . uerer recordé el cuento
vista hacia el lugar que oc~paba el. estudit;~e~:1:tiila; el jovenzuelo, ya no
de la Cenicienta que al salir d~l ba~e deJ
lla· envolturadel chocolate, la
estaba, en el a.siento que ocupo, deJo su hue
ríncipe recogió la zapatilla,
que e P . ,
,
d,
gran diferencia que hay con el cuento es
adi
cogio ahí se que o.
en cambio la envoltura del chocolate n e 1a re . m;s es lo que nos hace
"El deseo de mejorarnos a nosotros IDlS . smos es lo que nos hace
humanos"' "El deseo de mejorarnos a nosotros ~ mos es lo que nos hace
humanos"' "El deseo de mejorarnos a nosotros mistrata de mejorar en el
humanos" repita y grábese esta filosofía, no se_
h
.dad la
,
h blando de meJorar a la umam
'
campo de la tecnología, estamos_ a
.
aso tiene que darlo usted,
~ a es titánica,_ pero no ~posible,
que invertir dinero, ni
meJorar su propia huma.rodad, para e
t
pertenecer
a una secta,
O
rezar rosarios, poner de cabeza a los san os
religión O credo, basta
con observar a sus
semejantes
cuando
camina por la calle
camino a su trabajo;
observen
jóvenes
cuando van caminoª
la escuela; mira a tu
alrededor,
mujer
emprendedora, ama de
casa, madre de familia,
cuando te diriges a
hacer las compras o
vas de paseo; observen
todos
el
comportamiento de los
demás, vean cómo el
hombre es el principal
depredador
de
la
naturaleza y de todo lo

i

fa

e\r:i:::t:i~ne

que en ella hay.

-23-

�Se ha vuelto muy común ver fa.milia.s entera.s que se sientan a comer
en los parques, al retirarse, dejan el lugar lleno de ba.sura: desperdicios de
comida, botella.s de plástico y ha.sta pañales desechables sucios. Cuántas
veces nuestras Vida.s han corrido peligro y todo porque los conductores de
vehículos, sean urbanos o particulares, invaden la zona peatonal y al
cruzar la calle nos exponemos a que los vehículos que corren en el sentido
contrario al nuestro, nos atropellen.
Infinidad de inundaciones se han registrado en la ciudad, y todo
porque cientos de personas tuVieron el mismo pensamiento al tirar un
papel en la calle "no pasa nada", las alcantarilla.s se tapan por esos
"papelitos" que arrojaron consciente o inconscientemente; como podrá ver,
nada de lo que he expuesto pertenece al otro mundo, es la cotidianidad de
nuestras vida.s, corrijamos esos "pequeños detalles" que a diario pasamos
por alto, restándoles importancia.
¿Que soy negativa? no, soy realista; me duele en lo profundo de m1
ser y en mi naturaleza humana esta r ealidad; usted puede hacer la gran
diferencia, podemos mejorar, empecemos por nosotros mismos, como dicen,
hagamos un acto de conciencia, que no nos dé miedo descubrirnos tal cual
somos, no se trata de aceptar lo mal que estamos, más bien de reconocerlo,
una vez hecho ese reconocimiento, rechacemos todas las formas de pensar,
de ser y actuar que nos convierten en seres irracionales.
No sea parte del problema, salga de él, mírelo desde afuera y
encontrará soluciones, no se convierta en parte de una masa humana que
Ca.mina por inercia, rescátese cada día del anonimato, la indiferencia, la
pereza, el conformismo y la mediocridad, brille con su presencia, que su
caminar deje huella, no por los destrozos, la basura y el mal que provoca,
sino por su sensibilidad huma.na, esfuércese por mejorar, primero para sí
mismo, luego para los demás.
Hay una frase que no recuerdo de donde la copié: "Nuestra
naturaleza se define, no por cómo nacemos, sino por lo que decidimos", hoy
le pregunto a usted, qué y cómo ha decidido ser hoy; no se vale decir: así
me criaron o así me hizo Dios, no culpemos a nuestros padres o a Dios por
nuestros desaciertos, tenemos la libertad de decisión, decida usted hoy.

Mientras se decide, le deseo a usted y a su familia que el amor y la
paz de Dios invadan sus corazones y pensamientos, que se abran las
ventanas de los cielos y derrame bendiciones.
Feliz Navidad.

·-

rr

111\~

LJJJV~

trlRoo/Míllll)ílf)flmo

\\,it,1../U\!,.,W\.vWlK.UJó

Prof. Celso Garza Gua¡jardo t
Fundador CIHMISP

AlqJOOmllll@~ - ~ CfJfm §mM

IIII IFcnOOlt&amp;ro:n dke Rffüiw~ g; dke IPcooM~
r imero me enviaron a
dos mandados, en un
sólo viaje:
en un
ta.nquecito traería manteca
de puerco de la carnicería
del tío Tano Guajardo y en
otra vasija más grande,
traería dos litros de leche
de la casa de Don Hum.berta
González Pérez. O sea que
fui hasta el barrio del Alto,
hasta la calle Juárez. Por la
misma calle estaban los dos
negocios caseros. Primero
la manteca, luego la leche,
después bajé por la calle del
cine Baldazo y me quedé a
ver las cartulinas de las
películas mexicanas; luego
pasé por el Cine Olimpia y
,
.
me quedé a ver las cartulinas de las películas ame_r1_canas.
Subí a la plaza y me trepé a los dos kioscos, el, vieJo ~ue
tumbaron y al nuevo que ahora es el viejo. Segui, r~dee la
calle Lerdo pues en la casa de Horacio Cavazos teman un
' bravo y yo le tenía miedo. Me fui por Allende y
perro suelto,
Vi la casa de los murciélagos, aquella casona abandonada de
dos plantas que daba a la plaza; volteé por Mina Y n~
terminaba de ver la casona blanca de los Morton, luego d~ble
por Ocampo y después tomé Lerdo. Ahí estaban mis amigos
esperándome "iándale apúrate, vamos a jugar al 'bote
volado' a la plaza!". ~ mismo, pero en tono más fuert~, me
dijeron en la casa "imuchacho, apúrate! iparece que fuiste a
ordeñar la vaca!".

-24-25-

�Cené
rápidamente:
tortillas
de
harina,
mantequilla y leche. Tenía
prisa para ir a la plaza. Era
el 12 de diciembre.
Jugamos
al
"bote
volado" en la plaza, por el
monumento de Don Benito
Juárez, el cual nos servía
de "base". Nos escondíamos
detrás de los árboles, de las
bancas y atrás también de
los novios... pasando un
rato nos fuimos luego a la
iglesia, a ver los castillos de
pólvora que se iban a
encender. Ese extremo de la
plaza estaba lleno de gente.
Lo mismo el atrio de la
iglesia y lo mismo la
esquina de Ignacio Maya y
Porfirio
Díaz.
Era
la
primera vez
que veía
encendido
el
castillo.
Aquello me iluminó el
rostro y la vida. Primero,
unos instantes, la fantasía
me envolvió totalmente. Me
envolvió tanto y tanto que
por un instante eché la
vista hacia atrás, hacia el
otro extremo de la plaza, hacia donde está la estatua de Don
Benito Juárez y me pregunté: ¿No querrá venir Don
Benito?... ¿Nos irá a prestar otra vez la "base" para jugar?
Pasaron varios días y un amigo me invitó a su casa. Me
dijo que en su casa iba a haber una "posada", que estaría
m1:1cha gen~ y que habría comida, piñata, dulces, cantos y
bailes. Yo solo le entendí que iba a haber "comida, piñata y
dulces". Fuimos -digo "fuimos", porque se me pegó uno más
del barrio- a la casa del amigo. Otra vez le sacamos la vuelta al
pe~ro bravo de la c~e Lerdo. Doblamos por Ocampo y
baJamos por Porfirio D1az, o sea que la posada era en el Alto.
·26·

Llegamos con el
amigo...
"¿y
la
posada? ... No. Es hasta
más noche ... Entonces,
pásate una bolsa de la
piñata... No, espérame
en la esquina, ahí les
llevo una...
¿una?...
bueno,
ahí
te
esperamos".
Nos regresamos sin
ir a la posada, porque
lógicamente
habíamos
entendido
la
como
información
invitación.
Mi amigo y yo nos fuimos platicando sobre cómo hacer
una posada pero sólo para nosotros, para comer todo lo que
quisiéramos comer y decíamos: "si éste es el mes de las
posadas, ¿por qué no le decimos a Don Pedro Alejandro que
haga una posada y así comemos menudo y tacos? Pues sí,
iVamos! Estaba por el camino".
"Señor Pedrito, ¿usted no hace posadas? ... No, yo hago
menudo y barbacoa... y ustedes ¿qué hacen? ... Nosotros
estamos en primaria... Bien, pues váyanse a hacer sus tareas
ya, a sus casas".
Comprendimos que Don Pedrito no quería ser incluido en
nuestros planes de la posada.
Pasaron varios días ... por fin iba a saber algo más sobre
eso de las "posadas", pues más allá del barrio del Alto, más
allá de donde vivía el Profesor Panchito, se hacían unas
pastorelas.
La gente decía que las pastorelas eran muy bonitas, que
duraban varios días y que daban café, chocolate, hojarascas y
dulces y confeti a los niños.
Nos organizamos para ir a la pastorela. Llegamos y el
lugar efectivamente, era muy bonito. Había un techo de
ramas y de carrizos y mucha gente vestida como ángeles y
como pastores. "Aquél es José y aquélla es María. Allá está el
Niño Jesús", me decían a mí, "Allá Lucifer y allá el ermitaño"
Y a un lado del patio una gran fogata. Procesiones, cantos y
coros. Los pastores iban y venían, el diablo venía y el
-27•

�ermitaño sonaba el chicote. Aquello era bonito. Empecé a
comprender: pero también empecé a ver y a oler las bandejas
de hojarascas que iban pasando detrás de nosotros. Un amigo
que vivía por el rumbo y que también vio y olió, lo mismo, me
dijo "vente para acá, acá es donde se reparte cuando termina
la pastorela".
La función de la pastorela había terminado. La gente no
se iba, se quedaba platicando y se arremolinaba en torno a la
fogata. Nosotros no nos habíamos movido del lugar donde mi
amigo me dijo que iban a repartir las hojarascas; pero una
voz de señora mandona dijo " ... iprimero a los pastores,
porque ellos han trabajado mucho!. .. " Yo presuroso le dije a
mi amigo "órale, dile que en tu casa tienen cabras ... Sí, pero
son de mi papá ... Pues dile que nosotros vinimos por él". Nos
oyó la señora y nos dio a cada quien una hojarasca.
Regresamos a la casa saboreando los polvos de la
hojarasca y de la imaginación. Antes de voltear la cuadra
volví para ver la única pastorela auténtica que he visto en mi
vida: un techo de ramas y de carrizo, una gran fogata, unos
pastores comiendo hojarascas, unos árboles juguetones y un
niño Dios grandote que resplandecía en esa noche.

CENTRO CULTURAL
HACIENDA SAN PEDRO
A\GrJR..A\JDJBCJ[~\1(J[]BN1rOS
)Y SA\JLUJDOS~,,,,

·En

esta ocasión agradecemos por sus comentarios,
observaciones y felicitaciones especialmente a:
• Dr. Manuel Antonio Sepúlveda Stuardo; Director de
Educación a Distancia y Secretario Ejecutivo del
Consejo Consultivo Internacional.
t:!t Clara Martínez Moore; Departamento Escolar Rectoría,
UANL.
t:t Lic. y Maestra Ana Ma. Herrera Arredondo; Secretaria
de Actas de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geograña y Estadística, AC.
l!f Humberto A~de.
t:t Lilia Sandra Chapa de Jiménez.

Gral. Zuazua, N .L.
Carr. a Zuazua Km. 3.5
Tel.: (01-825)247-0500
Tel. Fax: (01-825)247-0510
haciendasanpedro@ma.il .com

A todos ellos enviamos un afectuoso saludo...
-28-

-29·

�FUENTES
Bibliograña:
• Garza Guajardo, Celso: Aquellos Años Que Soñé.
U .A.N .L., Centro de Información de Historia Regional.
Imágenes:
• Fondos Hacienda San Pedro
• Colección Cultláhuac Delgado
• Catá!ago Carel Draw9
• http://www.mind-surf.netJsant1agolNublado.jpg
• http://www.ar1kah.net/commons/en/e/e3/R!ogrande.Jpg
• http://wWW.nat!onsencycloped!a.com/Americas/Mlchoac-n-Zacatecas/Nuevo-Le-n.html
• http://www.vivirmex!co.com/WpcontentJuploads/2006/10/_fmvb_eventos_2002_20_de_noviembre_2002_S_S_DSCF1096.Jpg
• http://rrll..geocitles.com/porfirevolucion/cursosemestre_arch!vos/RF!erro.jpg
• http ://www.ciudadenlinea.com/i.mages/l.nfona.clnoviembre.Jpg
• http://farml .static.flickr.com/207/494092695_1606e2f46f_m.jpg
• http://www.mapasmexico.net/artlcu!Os/!mages/monumento_revolucion.Jpg
• http://WWW.dfinltivo.com/wp-content/Uploads/2006/12/foqu!tos_navidad2.Jpg
• http://www.usuar!os.lycos.es/c!efperu/Images/nav!dad.Jpg
• http://www.v!virmex!co.com/wp-contentluploads/2006/12/pastorela-mex!ca.na.png
• http://lanc.lancaster.edu. mx/photofile/news/2004/img_navidad_as/navidad_ss.jpg
• http://littleltaly.fortunecity.com/dong!ova.nni/300/navidad96.jpg
• http://www. spam ula. net/blog/137/varol 3.jpg
• http://WWW.!ztapalapa.uam.mx/ceu_cul/imagenes/RemediosVaro_Encuentro.jpg
• http://www.e-local.gob.mx/work/t.emplates/enciclo/coahu!ls/mpiOs/fotos/039-10.jpg
• http://images.encarta.msn.com/Xreftnedia/sharemed/targets/imageslpho/0016s/0016a7da.jpg
• http://bienesraicesenred.com/Upload/Jmgarzae_FOTOS%20RANCH0%20LA%20CHULITA%20I
1%20009.jpg
• Árbol Frambollan, Palenque, Chiapas, tomada por Ma.!na Glraldes

Hacienda San Pedro: Ícono
de Inspiración que
Humaniza.. .

FE DE ERRATA
En el número 22 el título de la crónica del Maestro Celso Garza Guajardo, dice: "Ella
alumbraba. la a.ladea", debe decir: "Ella alumbraba la aldea".
Ofrecemos disculpas por ello.

CONSEJO

EDITORIAL
Prof. Juan Ramón Garza Guajardo

Lic. Hortencia Camacho Cervantes

La revista HACIENDO BRECHA es editada por el Centro
Cultural Hacienda San Pedro; de contenido Histórico,
Cultural y Filosófico; de periodicidad bimestral y
distribución gratuita en versiones electrónica e impresa.
contacto:
haciendasanpedro@mail.com
Ejemplares de la versión impresa se encuentran
disponibles en Oficialía de Partes, Rectoría.

Lic. Héctor Mario Treviño Villa.rreaJ.

DIRECTORIO
Director: Lic. Luis Landa. Chapa

Diseño: Héctor Pérez

Ing. José Antonio González Treviño

Dr. Jesús
cer Rodríguez
Secretario General

Rector

Lic. Rogelio Vlllarreal Elizondo
Lic. Dinorah Zapata. Vá.zquez
Secretario de Extensión y Cultura
Directora. del CIHR
Si desea. recibir la. versión electrónica. de esta. Revista. (gra.tu!ta), favor de
envtar un e-mail a haciendasanpedro@mail.com con la. palabra. "agregar".

LAS OPINIONES EXPRESADAS EN LOS ARTÍCULOS SON
RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DE SUS AUTORES.
-30-

-31·

�ING. JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ TREVIiJO
Rector de la U.A.N.L.
Presente.-

�</text>
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                <text>Haciendo Brecha : Revista del Centro Cultural Hacienda San Pedro, 2007, Año 3, No 23, Noviembre-Diciembre</text>
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                <text>Landa Chapa, Luis, Editor</text>
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                <text>Pérez, Héctor, Formato</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Río Bravo</name>
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        <name>Trascender</name>
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                    <text>�II Editorial

Profr. Juan Ramón Garza OUBJa.rdo

11

En este número les ofrecemos artículos en relación
al proyecto del Gral. Plutarco Elías Calles en la frontera
norte; al Dr. Pedro de Alba, personaje fundamental en
el surgimiento de la Universidad Autónoma de Nuevo
Le~n; así como una crónica en alusión a los vientos que
reoentemente azotaron e l área metropolitana de
Monterrey.
Esperamos resulten de su interés.

/'

J

J

· •• uon.c.•UHIV• f.~ilAfl&amp;A o UANL

Investigador cIHBIRSP

Prirt1#iWflJJ1wisla7-Dr. Pedro ~ Alba en Mor,Jerrey
El 22 de febrero de 1933 el
doctor Pedro de Alba, llegó a la ciudad
de Monterrey con el fin de iniciar la
organización de la Universidad de
Nuevo León, el periodista Leopoldo
Ramírez Cárdenas, del periódico El
Porvenir fue el primero a quien le
concedió una entrevista, en donde da
sus puntos de vista y la forma de cómo
organizaría el comité; esta reunión fue
realizada en el Hotel Colonial (Galeana
y Ocampo) lugar en donde se hospedó
el Doctor mientras estuvo en nuestra
ciudad. Consignamos a continuación
esta entrevista como homenaje a la
celebración del setenta y cinco
aniversario de la Universidad.

23 de febrero, 1933
• "MI CONCEPTO DE MONTERREY HA SERVIDO DE
GUÍA Y DE MODELO EN DIVERSOS ASPECTOS DE LA
VIDA SOCIAL Y ECONÓMICA DE MEXICO".
• "LA UNIVERSIDAD DEL NORTE LLEGARÁ A
DESEMPEÑAR UN PAPEL
C O N TI NEN TA L;
TODOS LOS ELEMENTOS DE MEXICANISMO Y
LATINIDAD MERECERÁN
UNA
ATENCIÓN
PREFERENTE".
DR. PEDRO DE ALBA
[ 2 ] ~~

�PRIMERA ENTREVISTA AL DR. PEDRO DE ÁLBA EN MONTERREY
PoR: LEOPOLDo

El doctor Ped ro de Alba, cuya
a lta p e rson alidad es a mpliam e nt e
co nocida en los círculos inte lectuales de
México, anibó ayer en la maüana a esta
ciudad, según lo expresarnos ya en nota
por separado.
Cumplie nd o e l o frecimie nto
que hicie ra al se11or Gobernador, una \'eZ
te m1inado su período de acción al frente
de la Dirección de la Escuela Nacional
Pre parato1i a ha venido a Mo nten ey con
el fin de prestar su coo p e rac ió n al
desarro llo de l programa rela tivo a la
o rga lllzac ió n
de
la
l lnin:rsidad del No11e.
Por tal moti,·o, el
arrib o d e l d es tacad o
intelectual encien -a positi,·o
gran interés para la ciudad
y auH par a la región norte
del país, toda ,·ez que la
l 111i n :rsiclad ,·e nd rá a
be ncliciar a 1·,U'ios Estados
de la República.

UNA ENTREVISTA
Con el deseo de 110 abrumar la
atc11ciú11 del distinguid o ,i;\jero acudimos
a su alojamiento del H ote l Colonial horas
después de su atTibo, sie ndo recibidos
amableme nte.
Impuesto del objeto de nuestra
visita. se disp one a at e nde rnos co n el
detenimicnlo que e l caso req uiere. Ante
la mesa d e tra bajo, escuc ham os sus
prime ras palabras, mientras coloca en
o rden algunos papeles.
La estauci-a gua rd a co mple ta
compostura: sobre el locador, un estuche
pe rsonal hace brillar los mangos de sus
utensilios niquelados. En la mesa hay una
gran carte ra de cue ro negro, un re loj

llAMÍREZ CÁRDENAS

dorado, un "memorándum" y, poniendo
la no ta íntima, un retrato familiar: una
dama con un peque110 en sus brazos.
En el i.r y venir la cabellera gris
de l Dr. ·de Alba tiene raros rellejos que
inundan co nfi a nza , por u na de esas
exlra,ias asociaciones de electos que se
e ncue ntran a veces. Tras breve pausa
to mó asiento y habla extensame nte sobre
tópicos que abordamos.

Valiosa opinión
.En este punto intcrro~unos:
¿Cuál es su concepto
sobre M o 11te rre y co rno
asie nto
de
la
Universidad del Norle?
La respuesta es amplia.
N ues tro c11t rc1·is1ado
ha bla
pa usada.
le nta mente, pc~ando las
palabras y e 11111c11da11do
los conceptos cuand o no
los encue ntra a la medida
deseada.
Mi couceplo de Montcn-cy -diceha se nido de guía y de mo delo a una
inlinidad ele aspectos de la rnla social y
cconúmica en la ciudad de \ 1é,ico. Por
lo ta11to el el cstablecimie11to aq uí de un
cc ut ro revelador de alta cultura como es
la llni,·e rsidad , le dará a esta ciudad la
significación elcvadísi.ma no solamente c11
la parte matc1ial, sino que ,·c ndrá a ser
tambié n un faro, una anto rcha pa ra el
mant e nimie nt o d e los impulsos
espirituales.

La organización
Le inletToga:mos luego acerca de
la fo rma e n que ha de or~a11izarsc la
ll11i1-crsidad pa ra su fu11no11a mie11to,

obteniendo esta interesante respuesta:
Cre o , en principio -dice el
doctor de Alba- que Monterrey cuenta
con elementos bien preparados y ca.paces
en el orden intelectual, para integrar el
personal idóneo que fuera el fundador del
gran cuerpo de profesores universitarios.
Por lo tanto -continúa- la obra
principal será de los mismos
regiomontanos; es decir, el pie veterano
de antiguos profesores del prestigiado
Colegio Civil, de la Escuela de Derecho y
de la Facultad de Medicina, quienes al
fundarse la Universidad contarán con más
elementos materiales y con un mejor
ambiente para sus estudios.

Influencia
Federación

de

la

A continuación
formulamosesta pregunta:
¿En qué forma
cooperará la Federación
para el funcionamiento de
la Universidad?
La respuesta es
amplia, expuesta siempre
con mesura, en los
siguientes términos:
La Federación ve con grande
interés y simpatía la fundación de una
Universidad en el Norte de la República.
El hec ho de que la Sec retaría de
Educación me haya comisionado no
solamente para inteIVenir y resolver en
algunos puntos en que se me crea útil, sino
también me haya encargado que haga uua
propaganda en los Estados limítrofes para
que todos ayuden al mejor desarrollo de
este alto propósito, demuestra que cuenta
de momento con un apoyo moral, sin
perjuic io de que al desarrollarse
íntegramente el plan, se vea la forma en
que la Federación otorgue algún subsidio
económico o comisione elementos para

que formen parte del cuerpo docente, o
proporcione algunos recursos materiales
para la instalación.

Los demás Estados
¿Cómo habrán de cooperar interrogarnos- los demás Estados del
Norte al sostenimiento de la Universidad?
El Gobernador Cárdenas -dice
nuestro entrevistado- con muy buen
sentido, ha pensado en interesar a los
demás Estados del Norte en la fundación
de la Universidad y al mismo tiempo, él
piensa que la principal base económica
debe radicar en las propias posibilidades
de Nuevo León.
Dará por otra parte,
todo género de facilidades
a los estudiantes fronterizos
que vengan a hacer sus
carreras en Monterrey, en
cuyo caso se pedirá que los
Gobierno de los Estados
vecinos
establecieran
algunas becas a ese fin.

La significación
Tratamos después de
sondear el ánimo de nuestro entrevistado
acerca de la significación que pueda tener
la fundación de la Universidad del Norte
en esta ciudad, para fortalecimiento del
espíritu nacional, obteniendo los bellos
conceptos que en seguida transcribimos.
Desde luego -nos dice el doctor
de Alba- se sentirá el influjo de la
Universidad como uuo estimulante, no
solamente para el estudio, sino para la
investigación sobre los problemas de la
cultura.

La Universidad del Norte de
México puede asegurarse llegará a tener
un papel continental, y segura.mente que
todos los elementos de mexicanismo y de
latinidad, merece rán una prefere nte

�atención de parte de los que sostengan la
Universidad, de los que trabajen en ella y
de las nuevas generaciones que allí se
formen.

Los especialistas

hoy, en la que participarán representantes
de las distintas escuelas y también algunos
elementos -regionales de la industria, la
agricultura ele., para que cada uno aporte
su contingente.
E n su o portunidad se dará
cuenta de los acuerdos que se lomen a
este respecto. Faltan solamente -nos
informa- pequeúos pormenores, ya que
las ideas principales han sido completadas
por el Gobernador y la Legislatura local,
así como por los elementos intelectuales
regíomontanos.

Tomamos finalmente, un
delicado punto acerca del funcionamiento
de la Universidad, interrogando:
¿Cómo habrá de proveerse y
q uié n proced erá a las cátedras d e
especialización de maestros debidamente
preparados y remunerados?
Como el temperamento de los
Está agradecido
profesionistas e intelectuales del no11e es
Por lo que respecta a su sentir
tan dinámico, tan franco y ab ierto,
muy
pe rso nal
se
e 11cuentra
seguram ente que ellos mismos
profundame nte agrad ecido al se úor
promoverán las visitas temporales o el
Gobe rnador, y de las perso nas que
establecimiento definitivo de algunas de
asistierai1 a medio día
las
pe rso nas
de hoy y a quienes tiene
es pecialistas e n las
de
co
nce ptos
p1incípales disciplinas
estimació
n
y
aprecio.
&lt;:ientílicas, a11ísticas o
Dice qu e p rocurará
filosóficas, para que
correspo nde r co n su
coad yuven
a
la
exaltació n de los más UNIVERSJDADALTÓNOMA DE NUEVO LEÓN trabajo la bienvenida
tan cordial que se le ha
alt os valo res del
h1·indaclo. De acuerdo a lo que dispuso la
pensamiento co nte mporáneo y d ej en
Secretada de Educació n, esl,uf1el tiempo
desde luego una simiente lc cun&lt;la en toda
que
sea necesaiio para dar cumplimiento
es ta reg1on, que es un campo
co
n
la creación de la Universidad del
admirablemente prepai·ado. La luerz.:-¡_ de
inic ia tiva y e l e mpuje cread or y
None.
constructivo de esta zona. cuyo centro es
La junta de hoy...
Mon terrey, va a te ner una espléndida
Se co ns idera sumamente
oportunidad para demostrar que por aquí
importante la junta, para hoy el seüor
en estos rumbos, las cosas no solamente
Gobernador del Estado ha citado a los
se planean, sino que se ejecutai1 y se llevan
Direc tores d e
Facultades, los
a buen término.
represe ntantes de profes io uistas, los

Aniversario

Un comité
habló
nos
Des pués
ex te nsamente · de puntos ge nerales
relacionados con los trabajos iniciales para
la fundación d e la (l nivcrsidad. Nos
informa que el seíior Gobernador del
L·:stado convocará a una junta el día de

directores de Educación del Estado, así
como los elementos que trabajan en la
Escuela lndust1ial "Álvaro Obregón". En
la junta se fo rmará un Comité que
presidirá los trabajos pro-orgaiú.zación de
la l 'ni,·crsidad, acción de la que se rnndrá
dando cuenta paulatiname11!c.

Calle Morelos. Década de los 50's. Monterrey, N.L. Méx.
I M C ~ [ 1]

�Lic. Vinorab zapata Vázquez
Coordinadora Gral. CIHRJHSP
d1no.zapata@gmail.com

¿~~~~~~~
En Troces del Lcclor conlamos con la valiosa participación ele
autores invitados que lienen a bien comparlirnos sus puntos de vista y
opinio nes acerca de temas que nos conciernen a todos como colccti,~&lt;lacl.

Invitamos a todos nu estros lectores a contactarnos, para
participar en Voces del Lector. o es preciso formar parte de alguna
institución, basta con tener algo qué decir que complemente
nuestras propuestas.
La mecánica d e p articipación es la siguiente:
• Los textos pueden abo rd ar temas de human idades,
historia, crónica, etc. cuya e xtensión puede variar de l
a 4 cuartillas.
• Los textos p ropuestos e rán recibidos únicamente a
t rav és
de
co r reo
e lec tr ó ni co
en
haciendasanpedro@mail.com
• Los textos serán puestos a consideración del Consejo
Editorial, quien revisará su contenid o en forma y fondo.
Se
dará respuesta a los autores en un plazo aproximado
•
de 5 d ías hábiles.
• Toda comunicació n adicional con los autores para
ultimar detalles se realizará vía correo electrónico.
• o se garantiza que todos los textos sean publicados .
Los puntos n o conte mp lados en esta mecarnca, serán
resueltos en su momento por el Consej o Editorial.

[ 8 ]

1/ACIEIU.~

~~~.fron,

de la S ociedad de l l istmi;i ,e estahieda
la obligació11 de t;nlÍ011ar el

El pasado 23 de lebrero turn
lug-aren las inst,Jacio11es de la Hacienda
San Ped ro, municipio de Gral. Zuazua,
N. L. , la p roe 11 tar ió 11 d e l l ib r o
",1 sociación !-,:\·tata/ de Cronistas
,lfuoiCJjJa/cs de Nucl'o León, X.\'
anÍl'ersa1io':
compil ac ión de la
maestra Elda Fdi1. Co11zález Gonz.álcz
qu ie n es la Presidc 11ta de esta
agrupación .
Para e l n ·e11to se co ntó con la
asis te n cia de 1111 gra11 11úmero de
interesados e11 la historia m unicipal
qu ie nes estu, icro11 a1e 11tos a las
palabras d el prc~e11tador de la obra, el
Profr. H écto r.J;ti111c Trc,·i,io Vill;u-real,
&lt;-ronisla runclaclor quien habló de cómo
Y porq ué fue cread o u11 espacio com o
ése. A co11Li11uació11 presento u 11
o.t racto de la~ pri11cipalcs ideas
exp resadas por e l Lic. I Iéctor J aime
T re\'Íi'l.o con moLi,·o de este e,·c11lo:
"Al úúc,ar el aúo de J8.96: sólo
l,abía ú ·cs cro111:,1as en el
/-,~s·t;u /o: D on ./ose: P.

nomlnwniento de croni,·tas y;,/ 10111;11
l:i d1úxciá11 de /:i n llsma. 111c : 11 ·oque: a
que esto se J,icicra realidad. ,.
'•f.:, tarea la c111¡1rc11di co11
gusto _v pa.,u,11, cm1t:111dn con el 1 ;,lioso
comcjo de Don ./os/ /'. S a/d;11ia
·¡ in frío _1· /;¡ anida /1/C&lt;lllrlirioll:tf del
!'mir. ./ose: Ra_m111ndo He/la /)i:1/.: se
/,;ib/á co11 todo.\ los alcalrlcs e incluso
con a_vw1t:1mic11tos en pleno _1· la
c:1m¡1a1ia fue 11111_1 hic11 11.,ta _,. a, ;,lada
JJor el Gobernador del E,tado
/ .ic.
./oq;e Trcai,io .\ farti11c/. ,. el oliri:il
ma_vor C P F,,u,á,co Carxa Fonrc. ,.
.,_1 la!J ¡u,cas .,c111ana, 1 a .,e
/J:iln':111 11omhr:ido n 011i.,ra., c11
! lua/:J1wsn. S:11//J:u;o. Salmas I ictona
y otros 1111111ioi)l(1S: p:11 ;1 el ú/111110 día
riel mes d,· ma1 0 ,·e h:1/n:111 dn1~11:,do
:11 &lt;IOl/1.,tas. {JCIJJjJ() /('C()}(/ (JIIC
,nunúa la i11uútada acti, idad. a /a , e/
,rcí/J/ el 110111b1a111icnlo de cro111:,1a de
.'&gt;:u, .\IÍJ,g uc! de /Justa111:111rc, .\ :/. _1 el
¡nokwr Re/la ,e dc.,1~11ú c11
PcsqucrÍr1, N. J,."

Sa/d;uia en Monte,nT, el
Maestro Israel C:ffa/.os
Carza en Guadalupe _,.
Ce/so G;irz;¡ C,'u;¡jardo en
Sabú1as H idalgo; dC1Jú•o de
los cstatlllos y rq;la1J1cntos

··/ .a
u&gt;m 1u1Íd;u/
c11/t111al de u11c.,tro ¡.;,,;ido
c,tun, 111u.1· alcnt:, ;1 c,tos
110111/n;1111iento., que !i1cro11
cubiertos por la ¡Jrc11sa.
radio _,. tele, isián riel
rc.;0 iowo11tc. /) ,'JOde w:,rn

HACCE'KPt, .éd [

9 ]

�de 1986 se áJvo la pnincr reum6n de
los 37 crow·scas nuevol eoneses
existentes a esa fecha en las magníficas
instalaciones universitarias de la
Hacienda San Pedro en Gral. Zuazua,
f\ '.L. donde un servidor inslé a los
presen tes a traba1ú en biel7 de los
nwnicipios y lanzé la idea de consbwi'
para el aóo de 1987, la Asociación
D;Latal de Cronist.as. "
"En el evento parliCJiKlron
también el Pro[ Ce/so Garza Gu;ya.1do,
Don J osé P. Saldaúa v Monscáor
,1urcliw10 Tapia Méndcz; la incansable
acli1'ldad de la Sociedad de Historia
Ceogr::úla y Estadística dio por
resultado el nombramiento de los
rromst.;1s de todos los mwJini;ios de
Nuc1 o León y el 30 de m:1._vo de 1987,
se constituyó la Asociación Es1:1tal de
Cio11isl-1s, cuyo pnincr presidenle lúe
el Pro[ Ce/so Gwza Gu:ya.1do. "
"El Proli·. Jesús frruegas
X;ff:da, Lic. Napoleón Nevárez
Pcqueúo, Alq.]uan Al:mís T:um:z, Lic.
Carlos ConZcilez Rorlr~gvez, Proli-.:1.
Lilia Idalia A/anís García, Mons.
/1 urcli:wio Tapia Méndcz, Lic.
/ln11a11do Leal Ríos, el contador
Lcon:udo VJJ/wreal García y la Pdi-..1.
Liria Feliz González han sido los
presidentes de esl-1 A son~1ción. "
"Con este fue,te Jinpufso se ha
logr:1.c/0 editar un millar de textos,
folletos y artículos sobre nuestros
munini;io:,~ algunos de ellos 110 tenÍa/7
ni siquiera una cuwüJ/a esoil.a sobre
su lustOJú, en la acma/Jdad hay otros
que tienen cuarto o cinco libios y se
siguen produáel7do; deli11iÚ1'éunente el
:1110 de 1986 mw-có un p:1ItCal{uas e/7
la l11:s1011ógrnflavcró11ica 1JU(To/co11csa
[10)//AC~

al cristalizar esta idea y que han
fortalecido quienes ha/7 encabezado
nues/Ta Asociación y las muy var,~1das
actividades culturales de los mismos
cronist.as que hw1 sabido responder al
reto conbaido'~
Posteriorme nte, el Director
del Centro de Información de Historia
Regional, Hacienda San Pedro, el Lic.
Humberto Salazar H en-era hizo uso de
la palabra para felicitar a la Asociación
y para refrendar el compromiso de
apoyo y trabajo e n conjunto entre
ambas instituciones.
En el evento también hizo uso
de la palabra el Lic. Napoleón Nevárez
Pequeúo, Cronista Decano d e la
Asociación y quie n en un emotivo
mensaje realizó reme mbranzas de
momentos distinguidos que a lo largo
de 20 a,ios han \°Í\'ido, cerrando su
parLicipación solicitando un fu erte
aplauso a la memoria del Maestro
Celso Garza Guajardo por LOdo el
apoyo a los cronistas.
La actual Pre si denta d e la
Asociación E.statal de Cronistas de N.L.
"J osé P. Salda1ia", la maestra Elda Feliz
Gonzálcz Gonzálcz narró cómo fue
que surgió la idea de reali1.,..1T este libro
y de lo que tu,·o que sortear para
lograrlo; su in terve nción completa.
aparece en seguida a manera de articulo
de esta re,·ista.
Entre los asistentes al evento
estuvieron la actual Presidenta de la
Sociedad de Historia, Geografía Y
E.stadísticas de Nuevo León, la maestra
María Lui sa de los Santos; e l
histo1iador Miguel Ángel González Y
el distinguido maestro Arturo Delgado
Moya, e ntre otros.

ASOCIACIÓN fsnnAL Dt
CRONISTAS MUNICIPALt;S
Dt 11UtVO LtóN
"Jost P. SALDAÑA"

X

Profra. Elda Feliz González Gzz.
Presidenta de la A=c. Estatal de
Cronistas Municipales de N.L.
"José P . Saldaña"

A ni versar i o

Les com ento am igos que
regresábamos de Allende, a donde
habíamos ido varias cronistas y
platicábamos de las
activid ades
planeadas para los 20 a11os de la
Asociación, y comenta la Profra.
María Luisa Santos: oye Elcla
¿porqué no incluyes tambié n un libro
d o ud e parti cipemos tocios los
Cronistas? ... mi respuesta fue que e ra
muc ho trabajo por lo difícil de
contactar a todos los cronistas.
Sin embargo cuando llego a
la casa digo: ¿y porqué no se va a
poder? claro que es mucho trabajo,
pero también es un reto, además
cuento con e l apoyo de toda la
directi\'a.
Así que lo primero que hice
fue ve nir a la Hacienda San Pedro a
platicar con la Lic. Din orah, a
expone rle la idea y preguntar si era
posible que la UA 'L por medio de
la Coordinación de la Hacienda lo
editara. "Claro que sí Pro fesora, yo me
comprometo a decirle al D r. Cclso
J osé del compro miso que tenemos
con los Cronistas, ya que este lug,u- fue
la sede oficial del nacimiento de la
Asociación, creo que se los debemos,
así que Profra. Elda adelante con el
proyecto".
Regresé a la casa con mucho
ánimo de pone rme a trabajar, había

que invitar no sólo a los Cronistas
Municipales s in o también a los
Adjuntos, a los H onorarios y a los que
forman un consejo. Primero le di
forma al contenido, qué aspectos
debería de llevar, cuántas cuarLillas
escrib ir, e n íin , que hubiera un
equilibrio en la p,u-Licipación de todos.
Así que uno de los festejos de
los 20 a11os de la Asociación sería
p recisamente esle libro, mismo que
prese ntaríamos e l 12 d e abril,
presentación que sería antes de la
cnlrega de la Medalla al Mérito de la
Crónica que fue el 30 de mayo d el
2007, evento
con el que
clausuraríamos las íiestas de
Aniversario.
M C ~ [11 ]

�Bueno eso creía yo ... resul tó
un po lémico ubro; lleno de trabajo,
sinsabo res, vueltas y vueltas pero ... de
gi-an satisfacció n al final.
De trabajo, po rque no es fácil
\'C r a todos los &lt;.'ompañe r os y
entregarles el formato, a los que no se
les e ntregó el form a to t uve qu e
hablarles por teléfono para invitarlos
y decirles de qué deberían escribir,
,·olve r hablar para recordarles; e n
algunos rnsos ir a sus casas a recoger
el escrito, volver a llamar, oye le falta
tu foto y así hablar una y otra vez.
Se cie rra la fecha d e
re ce pción de trabajos . Ahora sí a
rnnformar el libro, rcaJmentc días de
mucho trabajo, pero aJ1ora para la Lic.
Dino rah y sus colabo rad ores. Como
ya se tenía fecha como ya d¡je antes
para la presentación ( 12 de abril) así
que a darle duro a que saJiera por lo
menos con un mes de anticipació n
que es la fecha que pone la imprenta,
como no se logró entregarlo con
tiempo, dice la Lic. Dino rah "no sale
para el 12 de abril, pero con seguridad
sale en un mes más" y así nos fuimos
de mes en mes, pero así son las &lt;.'osas
r los impo nderables... pero al lin &lt;.'O n
e m o&lt;.'ió n tu ve en m is manos un
ejemplar.
Con sat isf'auió n, po rqu e
bueno, aquí está el libro, es una bonita.
co mpila&lt;.' ión, aqu í están los
testim o ni os d e los co mpai'ie ros
compro metidqs con su trabajo com o
Cro nis ta, compro m etidos co n s u
municipio, compro metidos co n la
Asociación.

Agradezco a la Lic. Dinorah
'
su buena disposició n para trabajar en
este libro y gracias po rque nunca se
desesperó conmigo, ¡por lo menos eso
creo! Agradezco también a Héclor
Pérez, las veces que tu vo que cambiar
el formato . A la eficiente secretaria
Za.ida Castillo Berna], quien siempre
estuvo atenta a mis Ha.macias y a los
recados que en infinidad de ve&lt;.'es dejé
y procuró tenerme aJ tanto cuando por
alguna razón no me podía contactar
con la Lic. Dinoral1. Gracias aJ Profr.
H éctor J ai me, por la revisión del texto
y po r ayudanne en aJgunos casos con
algunos de los compaiieros. Gracias
Profra. Ma. Luisa po r darme la idea
ele editar un libro que contuviera las
im presiones y testimo nios del b·abajo
que durante 20 aúos han realizado los
Cro nistas. Y naturalmente gracias a los
compaúeros C ronistas Muuicipales,
J\dju11tos, H ono rarios y del Consejo
q ue participaron en este interesante
trab,\io. Y bueno aquí está el libro,
planead o para sali r en 5 meses y
resultó que se pro lo ngó por l al10 y 2
meses. Pero créanlo, ,·alió la pena.

"Según lo que Tengo

Visto y Andado"
Gracias.

Profr. Celao Garza Guajardo t
Fundador CIHRJHSP

Los papalotes aquellos eran girasoles de acero que se reían con el sol.
Montados en unas torres, continuaban las no rias a los ciclos y aJ moverse con la
fue17,a de los ,·ientos, sus tubos y palancas extraían las aguas de las entrañas ele
la tierra.

)

\

Los papalotes giraban y chirriaban o estaban inmóviles y caJlados ...
cuando gritaban parecían muchacl1os traviesos, cuando estaban callados parecían
soldados de guardia. Como fuera, lo cierto es que los papalotes llamaban la
atención de todos. Los papalotes estaban en los patios de algunas casas grandes,
en los patios de las escuelas, en las labores y en Jos rauchos. Eran prácticos y
útiles, fonnaban parte del paisaje de trabajo indicando además esfuerzo y arraigo
por la vida en estas condiciones de clima extremoso.
Les decían también mo linos de viento ... mo linos de sacar agua... eran
otra. versión de aquellos m olinos de grandes aspas contra los que luchó el Quijote
de la Mancha creyéndo los gigantes .. .
Entre lecturas y comparaciones,
en mí se formó una imagen que me llnó
a relacionar a los papalo tes nuestros con
los mo linos d e \' ic nlo del ilu stre
personaje creado po r Do n Miguel de
Cervantes Saavccl ra.
En esa relación. con formé una
visión mágica de los papalotes de Sabinas
con la sublime locura de Don Quijote,
el caballero aquel de La Mancha... pero,
si tenía a la "ista los papalotes, ¿quién
era el Quijote q ue los enfre ntaba? .. .
¿m o ntad o
en
qué
co rcel? .. .
¿acompa ñado de quién? ... ¿con qué
adarga bajo el brazo? ...
T odas las respuestas las enrnnu·é en Don Santos Rodríguez y sus hijos...
figuras quijotescas del trabajo d iario a pleno sol, que iban al encuentrn de los
papalotes en su viejo fordtingo del 28 ... Constantemente Don Santos )' sus
hijos cuidaban de los papalo tes, los arreglaban y echaban a funcio nar una Yotra
vez, aquí y allá, en todos los ranchos, casas y labo res ... atravesaban activan1ente
las calles y los caminos del pueblo mo ntados to dos en el Rocinante aquel de
láminas \'iejas que se movía más por el i11genio que por la gasolina.

�Cuando menos se esperaban ,
se aparecían ...
¡Traca, traca, traca ... !
\'cloces, e n pos ele los
papaloles, nada los dcLenía. Arreglar
un papaloLe era siempre una
emergencia para ellos.
A clife re ncia de los molinos
medievales, que dejaban siempre mal
parado a Do n Quijole, los papaloles
de Sabinas dejaron siempre muy bien
parado a Do n Sanlos Rodríguez y sus
hijos.
Po r andar tras de r-..,...-:--.....,~
los papaloles cruzando en
s u RocinanLe ve híc ul o
d eslartalado las cal les y
caminos, los ,·i siempre con
res peto y ad mirac ión,
a pre ndi e nd o que todo
aquél que en la vida se
avenlura sin miedo por el
sendero d el Lrabajo, es el
m~jor Quijote de su pro pia
imaginación.
Algo más me
c nseiió aq uel hombre ele
trabajo, at.'n1 en pie, que es
Don Sanlos Rodríguez: el
hecho de ser un Quijote
feliz, pues son ri cn le
siempre liada su lrabajo
co n alegría... así lo
recuerdo ... con ello borré la
imagen doliente del Quijote
espa11ol de Cer\'anles, y
e mpecé ·a fo rm ar las
imágenes rústicas ele todos
los quijotes sabinenses que _ _.___,"~~
s in cles,·iarsc del anc ho
sende ro del trab,~o para

vivir, son seres felices que enriquecen
nueslras \'idas con permanenlcs
leccio nes y va lores morales, 11 0
imporla que a veces, como en el
Quijole aquel de L1 Mancha, se sufra
y se llore.
Imaginariamente siempre me
subí a los papaloles, mas nunca me
subí a la lartanita aquella d e Don
Sanlos ... hoy, d esde mis recuerdos y
pagando e l boleto e ntero ele la
nostalgia, le picio permiso para
hacerlo .... gracias.

.....- --

El Proyecto
de calles en la Fronterd
Lic. Hortenc!&amp; camacllo Cervantes
Investiga.dora CIHRIHSP

hcamachoc@hot.mail.com

La regió n norle d e uevo
León, comprendida e ntre los
ríos Salad o y Bravo logró
ase nlamie ntos d efinitivos,
considerables y permanenles
hacia la tercera décad a del siglo
XX. Aun cuando desde finales
del siglo X\'lll, a mediados y
íinales d el XIX, d ecisiones
gubernamenlalcs e n distintos
contextos inte ntaron establecer
poblaciones e1, el lugar referido:
la Villa de Aza1 ,za, 1798; la Villa
de MieryTerán, 1850 y la \'illa
de
Co lombi a,
1892;
respectivame nte. Logrando en
el último inte nto convertir a
Nuevo León en entidad
fronleriza en reco nocida
colindancia territorial con el
estad o no rt eam ericano d e
T exas.
Comp rendida e n un área superio r a los cuatro mil kilómetros
cuadrados, con características geográficas extremosas, au n cuando sus terrenos
resultaro n apropiados para la agricultura, ésta se vuelve importante cuando los
gobie rnos de la post-revolución seleccionaron el lugar para desarro llar un
proyecto de coloni:t..ación d e importante envergadura.
Se escoge el río Salado como principal cuenca hid rológica d el norte de
Nuevo León y principal afluente cid Brarn; para construir sobre el lugar de su
nacimiento (rn lcrriLOrio del vecino estado de Coahuila) y sobre toda su cuenca
(totalmente en territorio nuevolconés), el Sistema 1aciona1 de Irrigación# 04.
Con los firmes propósitos de po blar la regió n fronte ri za a través de l
eslablccimirnto de una Colo nia Agrícola reparLicudo predios inigablcs a crédito
y a bajo precio.

MC.P.~ [ 15 J

�El proyecto general
. ....., . , r-:;. conlemplaba la creación de

-•~$iff.'t'
.~f~&amp;:&gt;?- la

infraeslructura necesaria
que moti,·ara que diversos
;:- núcleos d e población
atendie nd o llamados del
•. gobierno rederal, poblaran la
fro ntera , trasladándose
;,¡1!1◄ oportuna y tardíarnenle de
'v muchos lugares d e la
• ef"'.
#
: , república y de algunos de los
., ;¡fr'
.i,¡~
.
, .t, ·t '·
EE Ull, de donde, en
~
'-il" í'I
~.,_~
-..-....r
calidad de repalriaclos eran
co n\'e ncid os
por los
cónsules mexicanos de regresar a su país po r los múlliples problemas que
ocasionaban e n una nación en problemas, e n d epresión econó mica profunda.
'~' :·~v"

".

1J

tt ~ ~-•

Esta política poblacional y ele asentamie nlos e n Colonias AgTícolas fue
particularmeule dirigida por el Gral. Plutarco Elías Calles ( 192 1-- 1928) y aunque
iniciada por su antecesor, el Preside nte Ál\'aro Obregón se continuó hasta el
pe ríodo Cardenista ( 1934-1940).
Desde 1925, la Comisión Nacional de Irrigación (más adelante C 1),
instaló sobre las márgenes del río Salado dive rsos campamenLOs de Lrabajo
para iniciar con los estudios de diseüo y construcción del distri to d e riego. Enlre
el l 2 de febrero de 1927 y el 6 ele octubre d e 1930 (kd1as d e inicio e
inauguración oficiales), se construyó la presa de almacenamie1110 de agua, que
la gente empezó a llamar de " Don Marún"; con una capacidad de t .:i90 millones
de metros cúbicos, conectada a las tierras de regadío, cuya pretCllsión era
alc;mzar las 200,000 hectáreas a Lravés de ramificaciones de canales principales
y secundarios para co11ducir el agua, pre para11do anticipadamente los predios
para abrirlos y repartirlos a la agricultura o rganizada. El reparto de Lierras
irrigables y la colo nización en sí, se dio a partir de dar po r te n ni, wlos los u-abajos
e n la presa a mediados de 1930, concenlránclose Lodo tipo d e actividad e n la
comunidad de Estación Camaró n.
Sie ndo un proyecto fed e ral ambicioso intenlaba respo nde r a las
mú ltiples demandas sociales de muchos mexicanos que sabían trabajar la tierra
pero nunca babían te nido la oporluniclad de poseerla. Y que por ese motivo
muchas personas había.i I fallecido al pa.i·ticipar e n la confro ntació,1CÍ\'il llamada
re,·olución mexica.i1a desde l9 I O. Habían pasado más de diez a110s y la estructu1-a
agraria no ofrecía hasta e ntonces cambio alguno.

[ 16] 1'4CIE10{~1

El discurso político oficial a
través de los medios de comunicación
nacionales se hacía oír y retumbaba en
los rincones de la patria, convocando
al Lraslado de familias completas pa.i·a
llegar y empezar cuanto antes a
construir la prosperidad de la región
en la frontera. Felizmenle el ferrocaiTi l
nacional cruzaba por el lugar desde
1882 y las tierras aun siluadas en el
semidesierto, se mostraban benignas
para la agricullura según los estudios
realizados prc\'Íamcnte.
Los discursos y las consignas
de difusión sobre el rincón de la patria
o la región de la frontera donde podía
ser factible la ,~da digna del mexicano
marginal o del mexicano repatriado
que volvía a su tierra, rechazado por
un pais que un día le abrió sus puertas
pero que e n otro se las cerró
abruptamente a p esar d e habe r
demostrado capacidad y cultura de
trabajo. Con la es peranza viva y
manifiesta de adquirir w1 pedazo de
tierra que le permitiera log rar
deGni tivarnenle la estabilidad social y
económica tanto para él como para
su familia: cientos de miles de
personas de tocios los estratos sociales
acudieron a l lugar. Acalaron los
llamados del go bierno y esluvieron
dispuestos a realizar lo que fuera
necesario para hacerse propietarios de
una parcela. Los representantes del
gobierno les empezaro n a llamar:
colonos.
Muchos deseaba.i1 realme nte
hacer florece r el desierto, pe ro era
necesario rea li zar s uficie ntes

esfuerzos. Estaban situados en medio
de la nada. El gobierno insistía e
insislía sobre e l programa de la
revolución. Les medían, repartían y
hacían e ntrega oportuna de predios
con suficiente extensión, desmontados
y pre parados para la siembra
inmediata, les soltabai1 su agua por dos
o tres ciclos al aiio. Les repartían
semillas y a seso ría técnica, le s
brindaban refacciones durante el ciclo
de s iembra, les compraban sus
cosechas a bue nos precios, le s
ayudaban a consu·uir sus viviendas en
las parcelas, les construían escuelas
para sus hijos e hijas, les fomentaban
la adquisición de maquinaria agrícola
moderna, les construían un centro
urbano (ciudad Anáhuac), para que no
olvidaran las bue nas costumbres
citadinas con servicios y disei'1os de
casas reside nciales, les e nsei'iaba.i1 a
tener bue n tralo con el Ba.i1Co Agrícola
y otras instiluci o nes de c rédito ;
también dónde gastar sus dividendos
una \'eZ lcva.illadas las cosechas: e n
cantina.s o tabernas improvisadas o a
"recrearse" en la zona de tolera.i1Cia
de rccienlc aperlura.
Muchos de ellos ve11ía.i1 de ser
asalariados de ranchos po rfirianos,
jornaleros o arrendadores de olras
tierras. Algun os otros venían en
calidad de repatriados, repudia.dos por
el gobie rno esta.dounidense, logra.i1do
adquirir ti e rras agrícolas como
patrimonio familiar ya en su pais. En
las diferen les s ituaciones llegaron
acompaiiados d e esposa e hijos, e n
algunas ocasiones con los padres o
también responsables de h crma.i10s y

1/ACJmltiiffl [ 1 7]

�hermanas o tíos ya entrados en edad.
Pero todos venían con el espíritu de
iniciar una nueva vida.
Mantenían la ilusión de
"hacerse de una parcela" y aunque no
todos contaban con dinero en
efectivo, mostraban sus escasos o
suficientes aperos de labranza para
conve ncer a los "ingenieros d e la
CNI", que sí sabían trabajar la tierra.
A algunos les daba temor
"endrogarse" con el gobierno, pues
la tierra debían pagarla en veinticinco
años, aportando el cinco por ciento
del valor del lote como enganche o
pago inicial. Tenían que escoger entre
los precios d e tres tipos de tierras: de
primera clase a trescientos pesos la
hectárea; de segunda y tercera clase
la oferta era de doscientos ochenta y
cinco y doscientos setenta pesos cada hectárea, respectivamente. Debían declarar
ante varios cuestionarios la cantidad de hectáreas que ocuparían, el uso que
harían de ella, como agricultores, colonos o granjeros; si contaban con pocos o
suficientes aperos e instrumentos de labranza, si contaban con dinero en efectivo
al menos para los gastos del primer año en la colonia agrícola, si traían familia,
mujer e hijos, padres o hermanos; se les preguntaba si el gobierno realizaba lo
correcto con este tipo de acciones, etc.
Algunos se dieron cuenta que la CNI, permitió en el sistema la aparición
de "agricultores nylon" que años más tarde contribuyeron a una reacción de
antagonismo social dentro de la colonia agrícola. Y también era "secreto a voces",
que muchos "solicitantes de tierras" que no comprobaron ingresos y destrezas
eran convencidos de quedarse a trabajar como jornaleros o aparceros con la
promesa de venta de lote, ya que había trabajo suficiente.
La dinámica social del proyecto tuvo en lo general aspectos positivos,
se logró poblar la región fronteriza a través de la realización de diversas
actividades agrícolas ya fuera como propietarios de tierras o como asalariados
del campo. La primera generación de pobladores en la región siempre se
mostró complacida y correspondió con esfuerzos supremos y propias voluntades
a contribuir al fortalecimiento de una economía regional basada en producir
artículos de mercado interno: maíz, frijol, trigo, chile, calabaza y hortalizas en
general.

Pasados tres o cuatro a1ios, la
decisión gubernamental de sembrar
algodón, dedicando las recié n abiertas
Lierras al monocultivo, sembró eludas
e inqui etud es
a
los
m ás
experimentados, se escucharon ,·oces
bajas afirmando que dicho culti\'O
podría agotar rápid a m e nte los
terrenos agrícolas, además de rcque1ir
el nue\'O cultivo, d e grand es y
suficientes cantidades de agua. 1ada
se discutió, la presa de Don Martín
con sufici e nte agua
almacenada, los campos
agrícolas florecientes ele
capullos de algodó n, el
tras lado d e ofi cinas,
agencias, empacadoras y
cientos d e mil es d e '
pizca.dores de muchas y
todas parles. cada verano
hacían d e las s u yas,
causando una movilidad
social sin precede ntes en
la región.
Furgo nes del
ferrocarr il cargados d e pacas d e l
preciad o "oro bl an co " sc 1111i11dustrializado, salían al vecino país,
impulsa11clo aho ra una econo mía de
exportacio nes. El re pentino impulso
económico regional ocasionó variad os
problem as políticos d e bido a los
múltiples contrastes sociales cread os
con el ase ntamie nto d e la colo nia
agrícola y el re pa rto d e parcelas.
Además la naturaleza cobró su factura,
para l 937, la región fro nteriza inicia
el ciclo de una intensa sequía qut: se
prolonga hasta 1944, cuando la presa
no t.ie11c agua ni para d ar d e beber a

la po blació n.
El dis trito ele riego rue
drásticame nte reducido en 1942, y los
pobladores que se quedaron ,
empezaron a descifrar su destino. Las
siembras y la econo mía regio nal en
general, serían delimitadas en funció n
d e las fue rzas naturales, segú n la
cantidad de agua captada por la presa
d e Don Ma rtín , presenciando y
testificand o ciclos de sequías
recurrentes, en los subsiguientes a,ios.
A través d e l
fe rroca rril la "ciud ad
negada a morir" era
a uxiliada con ta nqu e
pipas d e ag ua pa ra la
escasa po blación que se
mantuvo en el lug-.lr. El
éxod o d e p o bladores
desd e e l inicio d e la
sequía e ra evide nte ,
alejados de la región con
e I amargo sabor d e la
clcrrola y el fracaso d e l
~u610 anhelado. Muchos
se encaminaron a las recién abiertas
tierras ele cul ti,·o e n el Bajo Río Bravo
del distrito de riego # 25 (actualme nte
la colo nia agrícola de Anáhuac, e n
Valle He rmoso, Tarnaulipas). Otros
se fueron a T o rreón, a la Laguna a
pedir tierras cjidalcs con el Preside nte
Cárd enas. Y muchos, muchos más
(familias e nte ras o el colono, cabeza
d e familia con su s hijos varo nes
mayores), se alista ro n nuevame nte
como "braceros", ate ndie ndo d e
nuevo el lhun ad o d el gobierno, para
ir a trabajar "por j o rnales" a los
carnpor agrícola~ de "el o tro l;id o".
HAC~ [19 ]

�Y se repite la historia con la segunda generación de pobladores de la
frontera noreste de México. Muchos de ellos obtuvieron ciudadanía o emigraron
a EE UU, otros manteniendo la familia con los "money order" semanales enviados
a México por más de treinta años, hasta que el gobierno estadounidense les brindó
la jubilación y el regreso anhelado pudo darse.
Muy pocos, mantuvieron las tierras, sus parcelas, rentando anualmente
los derechos de agua, cuando había disposiciones de siembra. Los otros, los muchos
que se fueron mantenían o mantuvieron sus vidas en un doble conflicto: trabajar
en "el otro lado", para buscar el sustento o visitar esporádicamente a la farnita
expuesta a todo tipo de problemática social al no contar con la presencia
permanente y vigilante de su persona. Las consecuencias en el tejido social tarde
que temprano serían visibles. Con el paso de los años y con el convencimiento de
haber tomado en su momento la mejor decisión, se visualiza el regreso. Entre
amarguras y frustraciones por ciertos momentos, pero alegres y contentos de
regresar a su país a disfrutar de su cheque de jubilado estadounidense.
Actualmente habita la región -entre otros sectores de población
asentados por diferentes motivos- una tercera generación formada con los nietos e
hijos de aquellos impetuosos colonos: ya nacidos en el lugar, vivenciando
necesidades, limitaciones y los pocos apoyos que brinda el gobierno a las actividades
agropecuarias. Y entre otras cosas, arrendando ahora los predios agrícolas para el
desarrollo de actividades cinegéticas a los mejores postores, sin acabar de
comprender y aprender del pasado, que la naturaleza suele cobrar sus facturas.
Y así se vive "acá de este lado" con las sequías y la escasez de lluvias,
siembras y cosechas, con el tope al límite y sólo de remembranza de aquel grandioso
proyecto federal, con la lejanía territorial de la capital de la entidad y en general
del abandono "sui géneris" de las aldeas rurales y del campo mexicano; con los
empleos de bajo salario que ofrecen las maquiladoras fronterizas y con los
problemas sociales que se derivan de la emigración, el narcotráfico y el contrabando.
En la tercera generación de anahuaquenses, descansa actualmente la
responsabilidad de dirigir los destinos de la región, de reconocer una identidad
regional, y de seguir realizando esfuerzos supremos para que esta región de la
frontera, siga siendo parte de la Historia de México. Reconocer e impulsar con
sentido crítico y participativo el actual proyecto que representa la construcción del
puente internacional en la pequeña comunidad de Colombia, como parte
primordial y detonante del desarrollo regional en el norte de Nuevo León.
Y mantener la memoria viva, de recordar y analizar aquel proyecto de
colonización que tuviera en mente el Presidente Calles: de poblar la frontera norte
de la nación, brindando los elementos más indispensables por parte del gobierno,
para que la colonización fuera permanente y decorosa y que los mexicanos y las
familias de la región supieran del derecho de poseer y mantener una vida digna a
través del trabajo duro y complejo que representa impulsar la agricultura organizada
en un lugar alejado y semiárido. HCC/5-X-2005 D. R. 2007.
(20]/14C~

Panorámica de la Hacienda San Pedro, construcción de
inicios del siglo XIX.
Ubicada en el municipio de Gral. Zuazua, N.L., hoy
Centro Cultural Hacienda San Pedro y sede del Centro de
Información de Historia Regional de la UANL.
Ayer, en la historia, la Hacienda San Pedro destacó
entre otros aspectos por su producción agrícola. Hoy en día
sigue siendo productiva al ser un espacio sui generis de la
UANL dedicado a la investigación histórica y la difusión
cultural. A través de la edición de libros, revistas; exposiciones
fotográficas y pictóricas; visitas guiadas, etc., el Centro
Cultural Hacienda San Pedro contribuye a crear una sociedad
más consciente, más sensible, más humana ...

�-------.__;,-:-=-----,-

.

;.

_

ti~~

~

-~ · pt.~_._.._.

~

SJSfl, _

~ - - : - ~ ~-~~,;.;~_;.:-~ ~ ;-=._

~x

~~

CeNTRO CULTURAL ffACieNDA SAN PeDRO
Gral. Zuazua, N.L.
Carr. Mty.-Zuazua Km. 5

FUENTES:
Bibliografía:

Tel.:(0J-825)247-0500

♦

Fax.:(01-825)247-051 O
haciendasanpedro@mail.com

Gana Guajardo, Celso: Aquellos Años Que Soñé. U.A.N.L ., Centro de
Información de Historia Regional.

Imágenes:
♦

Fondos Hacienda Sao Pedro

/

Hacienda San Pedro: Icono de
Inspiración que Humanim ...
La revista HACIENDO BRECHA es editada por el Centro
Cultural Hacienda San Pedro; y abre sus pági,nas a las
instituciones del ámbito de la cultura regi,onal para la
publicación de artículos y noticias relacionadas con la historia,
la cr6nica, humanidades, etc., de periodicidad bimestral y
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CONSEJO EDITORIAL /

DIRECTORIO

Lic. Hortencia Camacho Cervantes
Profr. Juan Ramón Garza Guajardo
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Editor: Lic. Luis Landa Chapa
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a fuiü❖l#MN••Wi•W4•A®t.;.Q41411•iiMffll:,
Rector-UANL
Secretario General
Nttlhi:lz@:i,WM·i•i•
1 1

Secretario de Extensión y Gultura

1

R•flli@iiffflt/tk❖1lt#Jilld

Coordinadora Gral. CIHB/HSP

RIAi\4l~iiMitlWIIIIM=fflififfl3ifü:w;t¡,wv/tW► &amp;i#Ji@!idl~■
Director CIHB/HSP

�LIC. MINERVA MARGARITA VILLARREAL
Directora de la Biblioteca Universitaria
"Capilla Alfonsina"
Presente.-

~-J!m~~~
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                  <text>Boletín de historia y cultura, editado mensualmente por el Centro de Información de Historia Regional (CIHR). Editada por Luis Landa y Dinorah Zapata Vázquez.</text>
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                <text>Haciendo Brecha : Revista del Centro Cultural Hacienda San Pedro, 2008, Año 3, No 25, Marzo-Abril</text>
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                <text>Boletín de historia y cultura, editado mensualmente por el Centro de Información de Historia Regional (CIHR). Editada por Luis Landa y Dinorah Zapata Vázquez. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Asociación Estatal de Cronistas de Nuevo León</name>
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                    <text>CJNQUléMe ANNm!, N• 1
JANVlBll•MARS 1922

laatbt ft!tlal tH11efq,ees
de l'Ual..-.lU de Pllrls

HISPANIA
SOMMAIRE

Pages
Le Thédtre de Clara GazuL ......... ........ .
Le Carrosse du Saint-Sacrement ........... .
Luí.! de Góngora (A. propos de Z'édition de
ses an.ivres completes par M. R. Foutch,é.
Delbosc) ........................ ............. .
La chronol-Ogie des pieces de Lope de Vega.
E94 de Queiroz ... ......................•.....
Le témoignage de Lopez de Ayala au sujet
de D. Fadrique, frere de Pierre-le-Cruel.

ERNBST MARTlNBNCHB .•••
PROSPBR MBRIMÉB ••• , ••• ,
MARIOS ANDRÉ ........... .

COIILLK PITOLLBT ••.•..••
ANDRÉS GONZÁLBZ BLANCO.
GBO'RG.BS CIROT .•• , • , , , .••

1

15
41
50
59

70

CHRONIQUES

-

GABTON PICA'RD .......... .

E.M. et CiltlLLJl PlTOLLBT.

Revtte des Revues ............................ .
Livres RecU3....... , ·. · · · .. · · · · · · · .. · · .. · .. · · ·
Echos (un article de M. Jorge GuiLUn sur
M. Marius A.ndré........... ............. .

R,EDACTION 4 ADttUNISTRATION:

96, BOULBYAR.D RASPAIL

PARIS

77

89
94

��INSTl1Uf O'ETUDES HISPANIQUES
DE L'UNIVERSITE DE PARIS
96, Boulevard Rcqall

INSTITUT D'ÉTUDES HISPANIQUES DE L'UNIVERSITÉ

PR.ÉSIDENTS D'HONNEUR.

DE PARIS

Son Excellcncc l'Ambassadeur d'Espagne
et

M. le Recteur de l'Université de París
COMITÉ DB DIRBCTION

M.
M.
M.
M.
M.
M.
M.

Le Marquis de Casa Valdes.
Maurice Croiset, Administrateur du College de France.
E. Dibic, Trésoricr-Conservateur de la Bibliotheque.
E. de Huertas, Avocat-Conseil de l'Ambassade d'Espagne.
E. Martinenche, président.
l. de Sard, Directeur de l'Hopital espagnol de Paris.
Ch. Widor, Secrétaire perpétuel de I'Académie des Beaux-Arts.

HISPANIA

SECR.ÉTAIR.B OBNBRAL

M. C. lbáñez de Ibero.

TOME IV

HISPAN/A

Rédacteur en Chef : M. V. Oarcia Calderon.

(JANVIER-DÉCEMBRE 1921)

Rédaction : Adresser les manuscrlts, 1/vres, revues et tout ce qul
concerne la rédactlon a Hlspania, 96, Boulevard R11sp11/I,
Parls 6•.
Administratlon : Pour les abonaements, les cbangements d'adresse,

J'acbat des numéros et la publicité, s'adresser a l'Admlnlstr11t/on
d'Hispania, 96, Boulevard R.aspall, Paris.

Prlz. des aboanements :
Le coQt du papler et la nouvelle majoratlon de la cbambre syndlcale
des lmprlmeurs fran?ls, nous obllgent A flxer, A partir d'auJourd'bul,
les prix sulvants :
Ea Freace
LE NUMÉR.O • . . . . . . . • . • • . . • . . . • • . . . . . . . . . . . . . • • • • • • • • • • • • • . • :a francs
UN AN • . . • . • • . . . • . • • • • • • . . • • . . • . . . • • . • • . . . . . . . • • • • • . . • • • • • . .
8 francs

Ea Espagne et pays étrangera
LE NUMER.O ...• •. • •• • •... • .. . .•.. . •. • •..•. .. • .• •. , ...... . ..
UN AN •••••••••••• , • • • . • • • • • • . • . • . • • • . • • • • • • . • • • • • • • • • • • • • • •

:a pesetas
8 pesetas

PARIS

�Table

ANoRÉ (Marius) ........ .

Les banquets de Argamasilla (janvier-mars) . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

BoussAGOL (G.) ......... .

CAssou (Jean) .......... .

D'HERMtGNY (Baron R.) ...

¡um) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

142

Manifestations universilaires franco-espagnoles a l' UniversiU de
Toulouse (janvier-mars).. . . . . .
Miguel de Unamuno, Miguel Cervantes et Don Quichotte (juillet-

67

septembre)...................

254

La situation économique et sociale
des classes rurales en Espagne
(janvier-mars). . . . . . . . . . . . . . . .

,,,

l)

9

Les exploitations miliieres de la province de Mt1rcie (octobre-décem-

l)

bre)... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
D'ORs (Eugenio) ....... .

Fragments de " la Ben Plantada

GoNZá.LEZ BLANCO (Andrés)

Amiel et lbsen m F:spagne (jan-

GmLLÉN (Jorge).. . . . . .
l\lAssoN (Georges-Armand)

Eugenio d 'Ors (janvier-mars) ....
L'Espagne a Paris 011 lesje11x de la
mode et de la géograpliie (juillet-

vier-mars) . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

:\1ATA (Pedro) ........... .

MAUCLAtR (Camille) ..... .
,\1tRÉJKOWSKt (Dmitri) ... .
))

M10MANDRE (Francis de) . .

340

JJ

(janvier-mars)................

))

54

Les banquets de Argamasilla (avril-

))

))

septembre). . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Le casque de Don Quicliottc, trad.
par Georges Pillement (juilletseptembre).............. . . . . .
Orti:: Echagüe (octobre-décembre)
Cervantei&gt; (avril-juin)............
Calde1·ó11 (avril-juin)............

[.,'hispanisme de Rodó ( A propos
d 'un livre de Gon::alo Zaldumbide) (octobre-décembre)......

5
13

199

226
308

96
125

289

�P1ges

P1TOLLET (Camille) ...... .

»

))

»

))

))

HvNER (Han) .......... . .
SERVAL (.'1auricc) ....... .

\ ' AUXCELLES (Louis) ..... .

»

l)

S11r quelques sai•:mls esj,agnols conlemf&gt;orains (jan vier-mars) ..... .
Le,, Y car Book » des l:zngues mode, nes j,our 1920 et la littérature
espagnole (auil-juin) ..... . ... . 160
f&gt;ot-j,ourri csj&gt;agnol (juillet-septembre) ..................... . 201
f&gt;ot-f,ouni esra1:nol (octobre-décembre) .....•......... . .....
355
I lie, et dem;zin (octobre-décembre) 301
U11 réfugié espa.~1iol sous l.i R.eslauralion. Le Gt!né1al Mina en
France (octobre-décembre).....
Beltr.í,i el la f,einlure esj,agnole
co11temforaine (juillet- septembre) ........................ . 1 93
De ftfaleo llern.inde:;, dtt modelage
et de la taille directe d..111s la sculp,
lrne co11temf&gt;or:zine (octobredécem bre) .... ........ ...... . 2
93

CHRONIQUES
CAssou (Jean) .... : . ... . .

»

» .......... .

P1cAno {Gastoo) ........ .

1)

•

)1

E ..\\ ................ . . .
P1TOLLET (Camille) ...... .
))

•

•

•

f: -- . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

•

lt . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . .

Revue des Rel'ltes (janvier-mars) ..
Revue des Revues (avril-juin) ....
Re11ue des Revues ( a11ec tm article
de Camille M auclair sur l'art de
Federico Beltran) (juillet-septembre) ......... ..... ....... .
Revue des Re1•11e.~ (octobre-décembre) ........................ .
Livres refllS (octobre-décem bre) ..
Lirres refus (avril-juin) ......... .
Livres rer;us (juillet-septembre) .. .
Eclios (avril-juin). . ........... .
Eclios (a1.•ec 1111e Lettre de Baldomero Sa11fo Ca1w) (juillet-septembre) .................... .

92
166

Hispania

Le Théatre de Clara Gazul
M. Morti11cnche publie ces jours-ci che11 l'éditeur Hachette, un tres beau
lit-re s11r l'Espagne et le Romantisme fran~ais qui semble le som,net de
son ce11vre et le couronnement de sa corriere d'hi.spa11isa11t. Pour écrir, ces
roges míiries, si p/cines et si Ugcres Po11rta11t, il follait toute u11e vie de
rec/1erches sa-z:antes, la clair1.·oya11ce d'une sympathie mvers l'Es¡x,gne qui
t·st det·c11uc, prcsq11e, de /'amour patriotique ; et po1tr tout dire, un certain
courage. Car u,ie 111ode rhe11te t•cut que le romantisme d'Espag11e ou d'aillcurs, soit le galeux, le pcstiféré, le se11l coiipablc de tous les crimcs littéraires. N ous établiro11s da11s 11otre procl,ain numéro le bilau du ro111a11tisme
l'(pa911ol c11 a,10lysa11t le li1.·re de AJ. Aíartiucnche; mais 11ous at•ons t'Otclrt
r11 do1111er 1111 a,•a11t-9oíit c11 pub/iant, gro.ce a la charmo11te co11rtoisie de l'a
maiso11 Hoc/1cttc, qttclq11cs-1111es de ses pills be/les poges.
C'est aussi vers Hcmani, mais par une voie bien différente, que nous
achemine Le Théatre de Clara Ga.:111 (1825) auquel il convient d'ajouter
La Famille de Ca.rt•ajal (1828).
A quelle inspiration obéit Prosper l\Iérimée ? I1 passe alors par la
¡,hase romantique. Aussi lance+il volontiers ses épigrammes contre les
regles dont les classiques continuent a imposer le respect. Clara Gazul n 'a
que faire des unités. Elle ne perd pas son ternps a s'arréter aux otjections
du poete effarouché par une comédie qui commence en Danemark et finit
Espinosa en Galice (1). Elle préfere monter dans « les voitures si com-

a

( 1) Cí. le Prologue du Thé.itu de Cloro Go~ul. • Je ne vais pas m'iníormer, dit 11 comédiei:ne espagnole, pou~ jugcr d'une pi«e, si I évén~ment 1e p111e dan, Tingt-quatre heures,
et 11 les personnagcs v1ennent tou, dan, le mlme heu, les uns comploter leur conspiration,
les 1utre1 se faire assassiner, les autres se poignarder 1ur le corps mort, comme cela ,e
pratique de l'autre c61é des Pyrénées. •

I

BIBLIOTECA CENTRAL

U.A.N.L

�-2-

modes » de messieurs les romantiques. La conclusion de l'Amour Africain
est une plaisanfe réplique aux peintures dans lesquelles les classiques s'imaginent représenter l'amour. Le capitaine de corvette Diego Castaneda n'est
pas plus tendre pour les héros de tragédie. 11 les traite de « philosophes
fiegmatiques, sans pe.ssions, qui n'ont que du jus de navet au lieu de sang
daos les veines, de ces gens enfin a qui la tefe tournerait en serrant un
hunier (1). » Lorsque plus tard Prosper ?llérimée reviendra sur cette
période de sa vie, il ne manquera pas de rappeler que vers l'an de grace
1827, il n'y avait « point de salut sans couleur locale (2) ». Il va done
chercher cette couleur dans la littérature du pays que la critique préromantique a mis a la mode. l1 ne le cormait encore que par des lectures,
mais déja il se sent attiré vers lui. 11 semble deviner le plaisir qu'il aura a
pénétrer dans un génie dont on pourra dire qu'il est le seul de ses contemporains a l'avoir véritablement compris.
..
Prosper Mérimée a beau se ranger en 1825 sous la banniere romantique ;
i! est déja lui-meme, c'est-a-dire !'esprit peut-étre le plus opposé aux exaltations de la nouvelle école. S'il est un trait qui le caractérise des ses débuts
et qui demeurera sa tendance essentielle, c'est assurément son effort pour
mettre sur sa sensibilité le voile de son ironie. Ce n'est pas la simplement chez lui la marque d'une éducation raffinée ou la persistance de
ct:tte défiance que la litt'érature classique tui avait enseignée a l'égard du
« moi » si haissable. Est-ce une précaution d'un amour-propre qui
rcdoute la raillerie ? Est-ée plutót une barriere qui s'oppose aux curiosités indiscretes et aux familiarités déplacées ? Est-ce surtout la révolte
instinctive d'une ame qui ne peut pas s'empccher de voir daos le don
d'elle-meme comme une atteinte a sa dignité ? Toujours est-il que Prosper 11érimée n'a jamais cessé, au cours de sa vie, de porter son ironie
c&lt;,mme la plus élégante des armes défensives. Il s'en est, pour ainsi dire,
enveloppé comme d'une sorte de pudeur masculine. Son ceuvre ne prend
tout son seos que si on l'y voit toujours présente.
C'est elle déja qui lui inspire le fravestissement sous lequel il présente
ses prernieres productions. Il imagine Clara Gazul comme il inventera
pour La Guda le joueur de Dalmatie Hyacinthe Maglanovich. Au Joseph
l'Estrange (tres étrange, en effet), qui écrit la Notice sur le Théatre de la
comédienne espagnole correspondra pour la préface des Ballades l'Italien
né d'une Morlaque réfugiée en France. Le point de départ de la Famille
de Carvajal est daos l'histoire du proces de Béafrix Cenci. Comment justifier la saveur sauvagement espagnole qu'il importait de lui donner ?
( 1} Cf. la Préface de La Fami/le de Car~ajal.

(:a) Cf. Lettres a une inconnue, 1, p.

21.

Le procédé est tres simple. Prosper Mérimée déclare gravement qu'il a
Ju l'anecdote qui íait le sujet de sa piece dans l'ouv~ge sur la Nouvelle
Grenade du 11 malheureux Ustariz ». 11 y cut bien parmi les chefs de
la Révolution de Caracas un Ustariz qui périt en 1814, mais je crois qu'on
¡;erdra bien du t'emps a chercher son ouvrage. L'extrait qui lui est attribué est, en tout cas, en son genre un petit chef-d'reuvre. Ríen n'y manque
de ce qui pouvait lui donner aux yeux !ies bourgeois d'alors un -:aractere
d'indiscutable authenticité. Mérimée n'est pas plus embarrassé pour citer
des noms indiens que pour forger des généalogies espagnoles. 11 n'oublie
meme pas de preter a son héros des superstitions et des scrupules qui
port"ent la marque de son temps et de son pays (1). 11 connait enfin l'art
ci'endormir les défiances en melant adroitement la vérité et la fiction (2).
C'est un mystificateur de premfor ordre, et c'est peut-étre par la. surtout
qu'il appartient a cet'te école romantique qui était: alors l'école des jeunes
et qui ne dédaignait pas les farces de rapin.
N. quelles sources emprunte-t-il les é!éments avec lesquels se joue sa
fantaisie ? Les uns lui viennent naturellement de ses lectures classiques.
D'autres sont tirés des ceuvres que la mode romantique commence a porter aux nues, de Shakespeare surtout et de Byron. Mérimée e~t loin
alors d'avoir des livres et des choses de l'Espagne la connaissance précise qu 'il n'acquerra que plus tard. 11 a sur elle a peu pres toutes les idées
de son temps et de son milieu. Il écrit Le Tliéatrc de Clara Ga~ul au
moment ou, apres l'avoir accommodée au gout troubadour, on la tourne
au tragique, et ou on lui demande avant tout' les plus sombres peintures
et les plus terrifiantes histoires. Aucune tendance ne pouvait mieux
convenir a Prosper Mérimée. II a toujours recherché ces effets ,effrayants
qui soulevent une émotion d'autant plus forre qu'ils sont présentés avec
la plus froide impassibilité. Son art s'est meme si exclusivement attaché
a ce contraste qu'il y faut voir sans doute non pas tant un procédé qu'une
forme naturelle de son esprit'. Et peut-etre est-ce la la raison profonde
de sa sympathie pour un pays ou les contradictoires semblent s'unir sans
effort. Bien qu'il ne l'ait point encore visité, i1 se préoccupe déja
d'en étudier la langue. S'il partage sur la littérature espagnole les préjugés de ses contemporains, il pousse 'plus avant que la plupart d'ent're eux
( rj &lt;e Ajoutez_ i cela q_u'il (C~rvajal) s'_adonnait i la magie, et que, pour plaire au diable
son 1nventeur, 11. comm11 plus1eur~ sacnleges trop horribles pour que je les rapporte ici. »
p·(:a) 11 est parfa11ement exact qu un Carjaval fut en 1544 « mestre de camp de Gonzalo
•~arro
• et que sa cruaut~ souleva de te!les .~oleres que le peuple l'arracha en 15 8 de sa
9
4
Prl !)n pour le mettre en p1eces. 11 est vra1 qu 11 ne s'appelait pas Diego, mais Francisco
.Ménmée a sans d&lt;;&gt;ute confondu son prénom avec celui de Almagro. D'autre part, un de se;
parbnts, _Juan, q_u1_ usurpa un momtnt le gouvernement du Vénézuéla, ne fut pas non plus
un and1t de mediocre _envergure avant de monter sur l'échafaud en 1~ 6. N'est-ce as
4 de familltau
ass~zMde ':esd~eux Carya¡ales pour qu'on ne songe plus i demander ses pap1ers
Jose- aria « Ustanz » ?

�,
-sles lecturcs qu'il en fait. Ses deux autcurs préférés sont naturellement
ceux dont on parle autour de luí, Cervantes et Calderón. 1fais il ne se
contente pas des traductions dans lesquelles ils se présenfent au lecteur
fram;ais. 11 emprunte au texte original des épigraphes qu'il juge inutile
de traduire. ll cite aussi Lope de. Vega et !'Araucana. d'Ercilla (1). ll
affecte meme de mettre dans le texte ou en note des mots qui prouvent
qu'il se familiarise avec le castillan.
Comment met-il en reuvre les matériaux dont il dispose ? Les souvenirs
de notre littérature classique se rencontrent surfout daos une piece qui
occupe une place spéciale dans le Théatre de Clara Ga~ul, parce que c'est
une comédie qui ne se départit jamais de son allure comique. C'est le Carrosse du Sai11t-Sacrcment (2). Le perroquet _. qui rappelle
la marquise
d'Altamirano le métier de son pere en s'écriant sur son passage : « A
combien !'aune de drap ? »
sans doute appris sa malice dans le Bourgeois Gc11tilhomme. Et n'est-ce pas aussi a Moliere et a son Tartufe que
songe don André de Ribéra lorsqu'il avoue a son secrétaire que « pour
etre un vice-roi, on n'est pas obligé de vivre comme un saint ? » Le róle
entier de la Périchole semble écrit par un éleve de Voltaire. Quant au
trop confiant Martinez, sa disgrace est une seconde et' cham1ante édition
de la fameuse histoire de Gil Bias et de l'archeveque de Grenade.
Quelle que soit la valeur de ces rapprochements, ce que Mérimée doit
surtout
son éducation classique, c'est la sobriété de son style, et c'est
la délicat:esse de son goút. Daos l'Avertissemcnt qui précede focs Me11do
ou le Préjugé •vai11cu, il fait dire
Clara Gazul qu'il faut savoir gré
l'auteur de n'avoir pas, en imitant les anciens comiques espagnols, « copié
aussi le style culto, si fatigant pour les lecteurs de ce siecle ». Prosper
Mérimée ne se contente pas d'éviter la plus légere trace de préciosité, il
11'a pas une moindre horreur pour le bavardage sentimental et pour les
grands mots qui veulent enfler les petites choses. 11 ne recule pas devant
les sujets « larmoyants et' improbables », mais il les traite en une forme
d'une simplicité nue et en quelque sorte marmoréenne.
C'est pourquoi il ne tire guere de ses lectures romantiques que des
matériaux isolés. Il se souvient d'Atala quand il raconte comment Eugenio fut « voué Dieu » pour obtenir du ciel la guérison de sa mere.
Dans la meme comédie, doña María se prépare au suicide sur le ton d'un
héros de Shakespeare (3). On sent enfin a plusieurs reprises l'influence

a

a

a

a

a

a

(1) Cf. les épigraphes de l'Amour Africain et de La Famille de Caryajal. _ .
•
(2) Le Carroue du Saint- Sacremeni ne se trouve pas daos la prem1~re éd111on du T~litre
de Clara Gaiwl, mais ce n'est passans raison qu'il s'y rencontre en 1842 avec la Fam,!I• d,
C•"!ajal. 11 parut ~·~illeurs d~ 1829 d~ns la R~u• d, París 1ou1 la aig~atu!e, cette fo1s, de
Ménmée. Lea condmons de sa publtcauon exphquent son caract~re parucuher.
('JI Cf. L'occasion, se. xu.

de Byron et de sa peinture de l'amour fatal. Mais c'est surtout l'Espagne
telle que la voient alors nos romantiques qui fournit au T/aéJtrc de Clara
Ga:ul ses éléments les plus nombreux.
Le procédé est déja visible dans la biograp'hie de l'auteur présenté par
l'Estrange. Clara a un tuteur. Ce vénérable personnage est inquisiteur au
tribunal de Grenade. 11 brúle naturellement tous les livres légués a sa
pupille et ne lui permet de Jire que ses Heures. Clara avait un « onde )),
le licencié Gil Vargas. Cet excellent •chanoine, étant bon patriofe, ne pouvait manquer de commander une guerrilla andalouse et d'etre quelque
peu pendu par les Fran~ais. I1 fallait bien aussi que Clara eút une mere.
Elle en eut une, en effet, qui disa,t la bonne aventure et qui la lais~ a
son onde apres l'avoir portée cinq ans sur son dos. Si vous ajoutez que
cette fille de bohémienne passait pour etre l'arriere-petite-fille du « tendre
Maure Gazul » si fameux dans les vieux romances, en vérité, que lui
manquait-il pour etre la plus complete et la plus pure expression de la
race et du génie de son pays ?

a

Comment s'étonner, en tout cas, que dans son t11éatre soit versée
profusion cette Espagne romantique a laquelle elle devait le meilleur
d'elle-meme? Le romance de don Alvar que Mme de Coulanges chante
don Juan Diaz est ·un pastiche amusant de ces pieces mauresques que
venait de faire connaitre la traduction d' Abel Hugo. Rien n'y fait défaut
de ce qui peut la fois rappeler la couleur du modele et flatter le gout
du jour. Alvar de Luna a tué plus de Maures qu'il n'y a de grains au
chapelet d'une dévote, mais il a •ét'é vaincu par deux beaux yeux. Ces
beaux yeux sont ceux de Zobéide, filie de }'alcaide de Cordoue la Grande.
Et voila pourquoi Alvar de Luna devient frere Jayme du cloitre de
Saint-Inigo (1). Les ballefs ne sont pas moins significatifs que les chansons. Le fandango se glisse jusque dans les divertissements militaires oi.t
on l'attendait le moins (2). Tout l'attirail de la dévotion dite espagnole
est rappelé la moindre occasion. Le chapelet et l'Ag,ius De, deviennent
les plus indispensables des accessoires. L'amour a l'espagnole ne joue pas
un role plus effacé. Un peu partout résonnent les guitares, tandis que les
éventails s'agitent en un langage aussi expressif que des rei!J..ades. Mais
ces amantes qui se plaisent aux petits jeux de la galanterie ne sont pas de
celles qu'on abandonne impunément. Elles ont, comme doña Urraca, un
poignard daos la jarretiere et elles savent s'en servir aussi bien contre
l'infidele que contre le confesseur qui les a trahies. 'A cóté des galants
et de leurs &lt;lames, des soldats et des inquisiteurs, voici, pour compléter

a

a

a

(t) Cf. Les Espag-nols en Danemark, Journée 11, se. 1.

(2) Id., Journ!e w.

�-6-

-¡

la collection des types espagnols, les taureaux furieux et ceux qui savent
l'art de les tuer, ces « cholos » qui peuvent jouer au besoin de la guitare
comme du couteau. ~1élez a leurs propos quelque « corps de Christ ! » (1)
blasp'hématoire, faites-leur prendre tour a tour du chocolat- et de la limonade empoisonnée, et bien difficile sera le lecteur qui ne croira pas respirer partouf la sauvage odeur de l'Espagne.
Pourquoi done le Théátre de Clara Ga::111 écrit avec une sohriété cla::;sique sur des thcmes furieusement romantiques ne présente-t-il cependant aucune disparate ? D'ou tui vient son unité ?
Dans la « deuxieme lettre » qui termine la préface de La famille de
Carvajal, Z. O. écrir a l'auteur : « Monsieur, j'ai quinze ans et demi,
el maman ne veut pas que je lise des romans ou des drames romantiques.
Enfin, l'on me défend tout ce qu'il y a d'horrible et d'amusanf. On prétend que cela salit l'imagination d'une jeune personne. Je n'en crois
rien, et comme la bibliotheque de papa m'est toujours ouverte, je lis le
plus que je puis de semblables ouvrages. Vous ne pouvez vous figurer
quel plaisir on éprouve en lisant a minuit dans son lit un livre défendu.
Malheureusement la bibliotheque de papa est épttisée, ef je ne sais ce que
je vais devenir... ». C'est pour complaire a cette espiegle jeune filie que
Mérimée feint d'avoir composé sa piece. Deux mots sont a retenir dans
les boutades qu'il luí prete : « horrible et amusant ». L'unité de son
théatre, c'est' l'ironie dans l"horreur.
L'horreur éclate d'abord dans les intrigues. I1 est difficile d'en imaginer
de plus effrayantes. « En une heure, s'écrie l'inquisiteur Antonio, je suis
devenu fomicateur, parjure, assassin. &gt;&gt; C'est un résumé tres exact de
Une femme cst 1m diablc. L'Amour africaiti a pour héros Hadji-Nouman
qui tue successivement son ami Zein-ben-Hurneida et sa belle esclave
1Iojana. L'héroine de In~s M e11do meurt, tandis que son pere tire un
coup de pistolet sur son mari. Dans Le Ciel et l' Enfer l'inquisiteur fray
Bartolomé est poignardé par sa pénitente qui fait évader son amant sous
la robe de son confesseur. Doña Maria fait pire dans L'Occasion. Elle
empoisonne son amie doña Francisca au moment ou elle va etre enlevée
par le pretre qu 'elles aiment toufes les deux. II ne lui reste plus qu'a se
jEter daos un puits. Le comble de l'horreur est atteint par La famille de
Carvajal. Le pere incestueux impose a sa femme, avant de la faire périr,
raveu d'une faute qu'elle n'a point commise, et il tombe sous la dague
de sa filie qui sera dévorée par les tigres.
Plus significative encore est' la recherche du détail effroyable. Pour

prouver a son ami Nouman combien il aime l'esclave qu'il lui demande,
Zeín n'imagine ríen de mieux que de se percer le bras avec son poignard.
Le bourreau Mendo se coupe la main droite pour ne pas etre forcé de
couper la tete de don Esteban. Au moment d'enfoncer son poignard dans
la nuque de fray Bartolomé, doña Urraca s'écrie : « C'est la qu'on
frappe le taureau ». Et son coup d'essai doit etre un coup de maitre, car
le confesseur s'affaise en poussant un seul ah ! La meme frénésie éclate
c!ans l'expression des sentimenrs. L'amour se croit trop fade s'il ne va
pas jusqu'au sacrilege. Doña Francisca voudrait etre plus dévote pour
sacrifier a fray Eugenio la crainte de l'enfer et renoncer pour lui a
son áme. Pour effrayer sa filie, d. José Carvajal pose sur sa gorge un
poignard qu'il retire avec un sinistre éclat de rire. Sa femme hésite a
signer son dés'honneur. La dague a la main, il lui propose de lui donner
« de l'encre rouge » . I1 est pret a tous les crimes pour satisfaire une
passion plus brúlante « que la lave au sortir du volean ». Pour s'arracher a des transporfs sauvages qui aspirent a « une lignée de démons »,
la malheureuse et farouche Catalina consent a un enlevement dont le
signa! sera donné par le rugissement du tigre ; mais elle n'est délivrée
qu'au moment ou elle a été contrainte d'enfoncer sa dague dans la poitrine de son pere qui secoue vers elle sa main ensanglantée.
On devine l'indignation que souleverent de pareilles peinfures dans
!'ame des lecteurs candides. Cette indignation était d'ailleurs aussi maladroite que vertueuse. Le remede a toutes les horreurs étalées dans le
Théátre de Clara GaJJul et dans La Famille de Carvajal se trouvait fout
naturellement dans l'ironie avec laquelle elles étaient présentées.
L'épigraphe qui ouvre le livre indiquait déja !'esprit dans lequel il
faut le tire. Elle est tirée du conte par lequel Cervantes rép)ique a
l'impudent qui s'est' permis de fabriquer ttne seconde partie du don
Quichotte. Au: lieu de l'accabler d'injures, il se contente de •)ui narrer la
piquante histoire du fou de Séville qui, avec un tuyau de jonc, faisait
une boule ronde du chien qu'il avait attrapé dans la rue, et le lachait
ensuite en disant aux badauds att'roupés : « Vos Gria.ces penseront-elles
maintenant que ce soit un petit travail que de l'enfler ? » C'est dans cette
interrogation, qu'elle se garde de traduire, que la « comédienne espagnole » semble résumer le sens profond de son théatre: « Pensarán vuesas
mercedes ahora que es poco trabajo Jii11char ttn perro ». Si nous ne sommes pas avertis, tant pis pour nous. Nul n'a le droit d'ignorer son don
Quichotte.

(1) Cf. Le Citl et l'En/tr. Prosper Mérimée prcnd la peine de traduire en note ce juron si
espagnol ! (Cuerpo de Cristo).

Que de détails d'a'Ílleurs ou la mystification se laisse entrevoir avec le
plus malicieux sourire ! Au moment ou il nous rapporte l'autobiographie

..

�-8de Clara telle qu'il l'entendit un soir pres d'un brasero et d'un curé,
Joseph l'Estrange ajoute négligemment qu'il est loin de la garantir. A bon
entendeur salut ! La premiere des notes mises la fin de foh .Mrndo ou
le ¡,réjugé mine" est un chef-d'reuvre en son genre : « Clara Garul, y
est-il dit, a donné un patois galicien
Ines ; on sent qu'il esl' impossible
de rendre dans une traduction les légeres différences de langage qui distinl,'llent les habitants de plusieurs provinces de l'Espagne &gt;&gt;. 11 ne s'agit
de rien de moins que de la u 1égere différence » qui sépare le portugais du castillan. Quand on n'ignore pas que la prétendue traduction est
un piquant original, on sa,·oure cl'autant mieux la suite de la note annon~ant que dans la seconde partie d'/11ts M e11do le langage de l'héroine est
'&lt; beaucoup plus chatié ». Le plus dróle, c'e:,t lorsque ::\{érimée s'amuse
jouer la difficulté. Il imagine des jeux de mots qu'il déclare en note
« intraduisibles &gt;&gt;. 11 forge une phrase espagnole d'assez libre signif.ication et il s'excuse, toujours en note, de n'avoir su conunent traduire (1).
Ah ! !'adorable pudeur !

a

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a

A ceux qui pouvaient en étre clupes, ~Iérimée offrait plus d'une fois,
dans la scene finale, l'occasion de reprendre leurs esprits. Au moment oit
l,• résident éperdu implore son secours, Charles Leblanc luí répond. en se
tournant vers le public : « Vous n'avez qu'un parti
prendre, c'est de
clemander grace ces &lt;lames et ces messieurs ». (2). Apres que Hadji1,ouman s'est livré toutes les fureurs de L'Amortr africain, Baba-Mustafa vient annoncer que « le souper est prct et la piece finie &gt;1, et toutes les victimes s'ernpressent de se releV"er. Ines Mendo n'oublie pas non
plus de ressusciter la fin de Le Triomphe
préjugé pour solliciter
l'indulgence des spectateurs. On ne voit pas revenir doña Maria et sa victime dans le dénouement de L'Occasion, mais on est tout disposé accorder
Fray Eugenio la griice qu'il sollicite : « Ne m'en voulez pas trop
pour avoir causé la mort de ces deux aimables demoiselles ».

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C'est quelquefois par la violence froide du ton et par l'exagération
,·oulue des détails que se marque le mieux l'ironie. Comment prendre au
sérieux Zein-ben-Hurneida, lorsqu'il s'écrie avec simplicité : ce En naissant
j'ai donné la mort ma mere ; douze ans, j'ai crevé un reil mon pcre
d'un coup de Aeche... 11 ? Qu'il serait malheureux s'il n'était pas si plaisant ! Et quelles larmes ne verserait-on pas sur la pauvrc Maria qui se
jette volontafrement au devant des taureaux furieux, si l'on ne savait pas

a

a

a

• ( 1) • :'\on, a'é&lt;;rie do~a Maria dana. la se~ne vm de l'OC&lt;asio", non, peraonne ne t'aurait
armé co_mme mo1. Et toa quand je 1er11 morte ... 11. A ces pointt de 1u1pen1ion correapond la
note 1u1v1nte
: . " T11• t• l,0l111rá1 co" •1111' e" t. "'"" compr11d11 d• mi di"1ro. Je ne aais
comment
traduare.
(l) Cf. la dcrni~re ac~n• de lu E1J,01no/1 hl Donc'"11rk.

\

a,·ec Fray Eugenio que c'est 1&lt; une espece de mode que de vouloir
mourir &gt;&gt;, et qu 'il faut ctre un enfant de son áge et de son époque pour
faire entendre ces plaintes de la vie !
Parfois aussi l'ironie fait avec l'horreur le contraste le plus rassurant.
Si l'on était tenté de s'indigner de l'amour du pretre Eugenio et de doña
Francisca, on oublierait bien vite la robe du confesseur devant la naíveté
de la pénitente. üne seule chose )'inquiete. « Nous n'avons pas d'asile,
&lt;lit-elle, nous bivouaquons. Comment ferons-nous daos la saison des pluies ?
Le jardín ne sera pas tenable 11. La maison de Carvajal ne serait pas
tenable non plus s'il fallait assister avec une angoisse ininterrompue aux
abominations qui s'y accumulent. 1fais on n'entend pas saos un sourire
doña Augustina déclarer qu'elle l'abandonnerait volontiers pour entrer
dans un cloitre « .dont la regle ne fut pras trop sévere ».
11 arrive enfin que l'ironie de l\Iérimée se révele par la couleur fran~aise de la satire que Clara Gazul est censée diriger contre ses compatriotes.
n Quelle différence, s'écrie Baba-Mustafa dans l'Amo11r africain, entre
nos femmes et celles des infícleles !... 01ez nous,... avec deux eunuques
011 gouveme vingt femmes ... mais allez chez les Espagnols. une femme
gouverne vingt hommes. n Est-ce bien
Léon que Baba-1\Iustafa a vu
les femmes des in'fideles et leurs mreurs ? 11 en parle, en tout cas, comme
s'il les avait observées París. Et comment croire aussi que dans L'Occa,...
sion doña Francisca n'ait appris qu'en Espagne et
La Havane
e, se monter la tete » en lisant toujours ce des romans anglais » ? 11 1
y a bien du couvent fra~ais dans son cas.

a

a

a

a

Le Théatre de C/,ara Ga::ul n'est-il done qu'une spirituelle mystification ? Et nous est-il interdit de lui accorder la moindre valeur espagnole ? L'auteur prétendait imiter la comedia ancienne. JI ne cherchait
nullement, disait-il (1),
en éviter les défauts. It prenait grand soin
de terminer ses pieces
la maniere de Lope ou de Ü!.lderón, en sollicitant pour ses fautes l'indulgence du public. N'était-ce la que jeu d'espritet superficielle duperie ? Assurément, ce n'est que dans la seconde
1,1aniere de Mérin1ée, quand il aura visité et sérieusement étudié l'Espagne, qu'on trouvera un seos exact et une intime pénétration de son génie.
On peut, cependant, des sa premiere maniere, entrevoir ce que sera le
futur auteur de Carmen dans la justesse de quelques-uns des traits qu'it
dégage de ses lect'ures.

a
a

II note avec soin des détails qui ne laissent- pas d'etre caractéristiques.
11 sait la vanité que les « filies de Cadix » tirent de la petitesse de
. (_,) Cf. l'Av~rtissemc!'t de /"'' Me",;/º !)U le Prijug, v.iinc11. , L'auteur qui s·c,.1 étudié l
am}ter les anc1ens com,qucs cspagnols, na nullcmcnt chcrch6 l 6vitcr lcurs défauts ordin11rc1, tela que le trop de rapidit6 dan, l'action, le manque de dévcloppcmcnts, etc. •

�-

10-

leurs pieds. Il use avec une habite discrétion, pour habiller. ses héroines,
de la basquiña et de la mantilla qui n'a pas encore servi de parure aux
Andalouses de l\fontmartre. I1 met aux mains des gens de justice la vara
qui est !'insigne de leur profession. JI a appris dans El médico de su honra
que « l'épée et la dague se portaient attachées au méme ceinturon •. Ce
ne sont pas d'ailleurs de simples détails de costume qu'il emprunte seull!ment a la comedia. I1 semble déja se rendre un compte assez exact de
sa nature et de sa composition. II donne sur le mélange des tons auxquels
elle se complait, et sur ,es « joumées » qui correspondent a nos actes,
des explications judicieu~. II a le sentiment que les classiques espagnols
peignaient la vie telle qu'elle frémissait autour d'eux. Aussi n'hésite-t-il
pas a s'appuyer sur leur reuvre comme sur un document 'historique. C'esf
par l'Alcade de Zalaméa qu'il justifie la brusque intervention du roi
qui termine la premiere partie d'/nts M cndo. Peut-etre n'aurait-il pas
pu citer, comme il l'affirme, &lt;, cent autres pieces » aussi démonstratives. 0n voit, en tout cas, qu'il en a }u plus d'une et qu'il n'en fire
pas un mauvais partí.

a

:A-t-il réussi
donner quelque vérité a la peinture des sentiments
qu'il prete a ses personnages ? II flaut au moins luí reconnaitre le mérite
de s'étre attaché surt'out a ceux qui animaient les héros de la comedia,
c·est-a-dire
l'amour, a la dévotion et a l'honneur. 11 ne les met pas
encore sous leur véritable jour, mais la prépondérance qu'il leur accorde
est déja la meilleure preuve qu'il saura, quand il en aura l'occasion et le
moyen, de quel cóté diriger l'effort de son analyse. 11 n'y a, bien entendu,
ríen d'espagnol dans sa fa~on de parlcr des -inquisiteurs ou de la
confession. On n'aurait pas toléré de l'autre cóté des Pyrénées cetfe
raillerie élégantc d'un tribunal qui avait assuré l'unité religieuse de la
nation. On y aurait plutót compris les éclats d'une colere qu'on aurait
cléclarée impuissante ou les cris d'une haine qu'on n'aurait pas manqué
de proclamer aveugle. Ce n'cst pas en Espagne que Mérimée a appris
~on pcrsiflage, c'est
l'ecole &lt;le \'o!faire. llien de moins espagnol aussi
que des transports d'amour au grillage d'un confessionnal. Certes, le.;
faiblesses humaines pcuvent se glisser partout sous l'habit le plus sacré.
Devenu prétre, Lope de Vega ne cessa pas d'etre amoureux, mais il ne
cherchait point
glorifier sa. faute, et il n'y apportait pas le raffinement
pcrvers que doña Francisca trouve dans l'Occasiori aupres de Fray
Eugenio. Les amours « sataniques » sont de pure invention romantique.

a

a

a

I1 y a, au contraire, dans le TM.itre de Clara Ga::111 quelques matices
assez 'heureuses dirigées contre la piété espagnole, contre les super~titions
dont elle s'accommode et contre son réalisme familier. Lorsque, dans

lJ -

C11e femme est 1111 diable, Fray Antonio retourne contre la muraille le
tableau qui représente la Vierge afin qu'il ne soit pas témoin de son péché,
p1:uf-étre !'e souvient-il &lt;l"tme des plus jolies pages de Rinconcte y Cortadillo ; il fait, en tout cas, un geste assez naturel dans son pays. Ce n'est
pas non plus un trait mal observé que le désir des pénitents espagnols de
cí1erchcr une expiation, non pas tant dans la contrition que dans quelque
fondation pieuse ou dans quelque don l'église ou au couvent' (1). N'est:.
elle pas assez a sa place daos la « Nouvelle Grenade &gt;1 1 la scene qui
nous montre doña Catalina échappant au poison parce qu'elle s'aper~oit
qu'il n'est pas encore midi et que c'est jour de jeüne (2) ? Le trait est
aussi juste, mais un peu trop appuyé daos Le Ciel et l'Enfcr. Doña
lirraca se découvre le mercredi des Cendres des pudeurs inattendues ;
elle n'en subir pas moins le baiser et le juron qui ne lui auraient pas paru
si criminels le mardi gras. Est-elle vraiment préoccupée d'avoir, par
mégarde, un jour de jeüne, avalé une mouche dans son chocolat ? Heureusement, la mouche était tres pctite, et, comme le lui explique son
confesseur, « les petites, qui s'engendrent dans l'eau, sont maigres &gt;l,
tandis que « les grosses, qui s'engendrent dans l'air, sont grasses ». Ce
n'esf la qu'une drólerie, mais qui souligne spitituellement la dévotion d'un
peuple chez lequel tant de légendes cléricales fleurirent pour l'enchantenient d'une foi naive.

a

La peinture de l'honneur est loin d'étre aussi heureuse dans le T/rt,.itre
de Clara Ga~ul. Aucun Espagnol n'aurait accepté le mépris que don Luis
&lt;le Mendoza affecte a l'égard de la noblesse de son nom. Ce &lt;, grand de
¡,remiere classe » a beau avoir lu Séneque et les anciens et se dire
qu'apres tout c'est le mále qui anoblif, il parle de cette petite syllabe ;a,
qui fait sonner si bien Mendoza en comparaison de Mendo, avec une
légereté qui sent trop son philosophe et pas assez son grand seigneur. Et
comment admettre que son füs fasse inscrire dans un testament en
bonne et due forme qu'il a, au mépris des préjugés, épousé la filie d'un
bourreau ? Don Esteban Sandoval se pique d'un poinr d'honneur que ne
suffisent expliquer, ni son amour, ni « la prévoyance de son déces ». JI
parlait, au contraire, sur le ton des héros de Calderón lorsqu'il s'était
cngagé dans le duel qui luí a valu sa condamnation. La brusquerie avec
laquelle il donnait un souffiet et tirait l'épée pour l'enfoncer dans la poitrine d'un rival rappelait assez exactement les querelles sanglanfes qui
édatent daos la comedia a la prerniere rencontre facheuse, au moindre
¡,ropos blessant. JI n'est que juste enfin de reconnaitre qu'il arrive a

a

11) Cf. L, Cid d l'En[tr, se. 1 ; l.e carrosu du Saint-Sacrtmtnt qui sera pour la Perieholc
le ehariot d'Elic, et la Famill, d• Carvajal, se. 11.
(l) Cf. La Famille de Carja,·al, se. , ·111.

�-

12 -

Mérimée d'entrer assez avant dans l'étude de cet orgueil 'qui est pour les
héroines du théatre classique espagno) comme une sorte d'honneur féminin. Le monologue dans lequel doña Maria s'efforce de se dre:ser
au-dessus de doña Francisca et imagine un trépas qui soit pour son amie
1.m 5upplice et pour elle-meme une gloire e.,t écrit quelqueíois avec des
mots qui passeraient sans peine au castillan (1).
Aucune des ré -erves que nous pouvons faire aujourd'hui sur la valeur
e~pagnole du Thootrc de Clara Ga::ul ne se présenta !'esprit de ses premiers lecteurs. On y vit, au contraire, le plus beau triomphe de la plus
exacte des couleurs locales. Des 1825, Le Globe proclamait que l'auteur
cie ce théatre complétait la révolution accomplie par W a1•erley dans la
partie épique en portant la vérité des mreurs et des caracteres « dans les
passions et par contre-coup dans le drame (2). On ne sentit point l'ironie
qui se glissait
peu pres sous chaquc ligne, et' les violences froides
auxquelles se complai5ait une fantaisie amusée pas$erent pour les découvt:rtes soigneusement contrólées d'un observation réfléchie. Aussi le
Thltitre de Clara Ga.sul exer~a-t-il des son apparition une influence considérable. C'est de lui que dérive cette école dramatíque qui chercl,era ses
plus nombreux accessoires dans l'armoire aux poisons ou dans les coUections de poignards. C'est sous son inspiration que l'amour d'un pretre ou
la séduction d'une nonne paraitront
Dumas le pere et
ses érnules les
sources naturelles des plus fortes émotions dramatiques.
Victor Rugo lui-meme devra
Mérimée beaucoup plus qu'on ne l'a
&lt;lit. II lui empruntera d'abord quelques termes et quelques tours. Doña
Sol parlera comme la 1Iojana de l'Amour africoin quand elle s'adressera
i;on !ion superbe et généreux ». Les plaisanferies de la Périchole 5Ur
les vice-rnis qu'il faut pour faire la monnaie d'un capitaine ou d'un
matador, et les formalités nécessaires pour tenir sur les fonts de baptcme
t•n cacique indien qui portera désormais douze noms chrétiens (3), pour
ne rien dire des graves réflexions sur le baillement ordinaire de l'inquiétude (4), tous ces contrastes savoureux et tous ces gestes panache que
Mérimée esquissait avec un sourire, font songer des effets marqués plus
fortement par la griffe du jeune chef de l'école romantique.
L'imitation est quelquefois plus directe. Relisez la scene dans laquelle
Zein-ben-Humeida réclame l'exécution de son serment
son ami HadjiNouman : « N'as-tu pas juré par la Caaba la prohibée, par les tombeaux
des prophetes, par ton sabre, de m'accorder ma premiere demande ? »

a

a

a

a

a

a ,,

a

a

a

l I J Cf. L'Oc.,uio11, se. rn1.
12) T. 11, p . 621.
13) Cf. L• Carro1u du &amp;int-Sacr•1111nt.
I◄ J Cf. L'Omuion,

13 -

En vain Hadji-Nouman, pour ne pas se séparer de la femme qu'il aúne,
propose son ami de lui céder tous ses biens. Zein-ben-Humeida préfere
retourner
ses tentes du désert oi.t, il ne rencontrera pas de parjure. Le
vieux Ruy Gomez n'exigera pas d'Hemani a\'ec une moindre énergie qu'il
renonce doña Sol en renon~ant la \'le. Mérúnée fournit meme Víctor Hugo des indications qu'il mettra profit dans des drames dépourvus
de toute couleur espagnole. 1lme de Coulanges et' don Juan Díaz ont un
róle et prononcent des paroles ou s'annoncent déja l\farion de Lorme et
Didier (1).

a

a

a

a

a

a

L'influence du T/1/ütrc de Clara Ga.=ul a été si grande qu'elle n'est pas
encore épwsée. Elle se fait sentir dans presque toutes les pieces contemporaines ou il est question de l'Espagne. Pour ne citer qu'un exemple, un
eles tableaux les plus applaudis de La Sorcicre de M. Sardou, celui qui
nous fait assister un interrogatoire du tribunal de l'Inquisition n'est que
le développement de la scene dans laquelle Fray Antonio fait comparaitre entre deux familiers du Saint-Office la malheureuse Mariquita (2).
C'est qu'en effet, le TJ,Mtre de Clara Ga:ul n'a pas médiocrement contribué répandre quelques-uns des préjugés dans lesquels se résume l'état
actuel des connaissances sur l'Espagne d'un assez gand ~bre de Fran~ais. On continue
prendre au sérieux les boutades d'un jeune 'homrne
spirituel, et
voir des traits de mreurs oi.t il n'y eut d'abord que des
traits d'humour.

a

a

a

a

11 J Cf. L.s Esfx,gnol, ,,. Dan,mork, Journée 11, fin de la se. 111, et Journée 111, se. 111. • Du
moment que je vous ai connu, s'écrie Mmc de Coul1ngcs, j'1i en quelque 1ortc changé
d 'lme ... me, ycux ,e 1ont ouyerts... pour la premi~re fois j'ai pensé que Je f1isais mal... j'ai
voulu \'Oua 1auvcr... O don Juan l l'amour que je1cn1 pour vous, souffrcz que je parle cncorc
de mon 1mour... mon amour pour vous m'a renduc tout autre. - Ecoutc, répond don Juan,
écoutc, Eliaa, sois franche; une sculc quc11ion ... u-tu j1mai1 causé 11 mort d'un hommc ?...
Mais non, ne me réponds pas... je ne te demande ricn ... je n'ai pas le droit, moi, de te
dcmander cela ... .Moi l ... cte. •
(2) Cf, Un, f•mme ut "" dioble, se. 1 :
ANTos,o, lu y•ux ftrmi,. - M1i1 commcnt nous expliquercz-vous que le plant de Juana
Mcndo I été détruit par une inondation.
M..1uQ~tTA, riant, - L'expliquer ? non certc,. Dcm1ndez au Geyar pourquoi il s'est
débordé.
A.'ITON10, d• mime. - Et c'e11 précisément l vous que je le demande. Pourquoi luí a1·cz1·ous dit de 1c déborder ?
MARIQUITA, - Ah fl I sommcs-nous l jeun et dans notrc bon sens? Me prenez-vous pour
une 1orcícre?
J
AsTos10, dt mlm,. - Vous le di tes.
MARIQCtTA. - Mcrci de moi I Si vous ne me faisiez pas trcmbler avec votrc grossc voix,
vous me fericz mourir de rirc.
A.'&lt;TOs10, de mime. - Vos rircs pourront IC ch1nger en !armes ! - Vous niez done noir
jeté un aort aur les olivicrs de Juana Mendo?
MAtUQt::ITA. - Est-ce que je s1i1 jcter de, sorts, moi?
AsTOs10, de mime. - Tous péché, peu\"ent s'cxpier. Femme, je t'adjure 1u nom de ton
créa1eur; dis 11 vérité, si tu ne vcux pu la mort de ton lme.
Ah1ttQtJtTA, - Est-ce que, ai j'étais sorci~re, je ne mo acrais pu déji en,·oléc d'ici pu la
chcminéc?
ANTos,o, de mlm.,. - Réfléchissez et trcmblez ; plus t1rd il ne senira de ríen de vous
rétracter, etc.

�-

14 -

a

Fau t-il en vouloir
Mérimée ? II est toujours dangereux de se facher
contre les gens d'esprit ; il suffit de ne plus en ctre les dupes. Ce n'est
pas dans le Théµtre de Clara Ga::ul qu'il faut étudier Mérimée comme
hispanisant ; c'est daos les r écits historiques et daos les nouvellcs qu'il
écrira plus tard, quand
l'ingénieuse mystification se substituera la studieuse compréhension. Le Théátre de Clara G~ul n'en conservera pas
moins sa place et son importance daos l'histoire de notre littérafure, car
il nous aide mieux comprendre le milieu -dans lequel va éclatcr la fanfare triomphante d'Hrmani. Tant pis pour q ui garder ait cncore quelque
rancune son auteur. Ce n'était pas apres tout l'ceuvre du premier vcnu
que « d'enfler ce chien ».

a

Le Carrosse du Saint-Saaement

a

a

Saynete
Tu verás que mis finezas
Te desenojan.
C4LDlltON, Cvo/ u lo mayor pcrjcccion,

PERSONNAGES :
Don ANoRa os RtaiRA, Vice-Roi du Pérou.
L'EvtQus de Lima.
Le Licencié TuoMAS o'EsQUl\'KL.
Mu.T1Nu, Sccrétaire intime du Vice-Roí.
BALTIIASAR, Valct de Chambre du Vice-Roi.
CA1111LA PiR1c110LE, Comédienne. ,
La Scene est • Lima en 17•••

U:

CADINET

DU

VICE-ROi

Le Vice-Roí, en robe de cl1a111brc, assis dans 1m grand fauteuil, aupres
d'u11e table couverte de papiers. Une de ses jambes cnvclop#e de fla11elle
repose sur m, coussin. .M arti11c::, dcbout aupres de la table, tme tlume a

ia main.

MARTINEZ. Altesse.

Messieurs les J\uditeurs attendent la réponse de Votre

LE V1cE-Ro1, d'un ton cliagrin. -

Quelle heure est'-il ?

:\fARTINEZ. - Bientót dix heures. Votre Altesse a justement le femps
ele s'habiller pour la cérémonie.
LE V1cE-Ro1. -

Le temps est beau, dis-tu ?

MARTINEZ. - Oui, Monseigneur. .11 souffie un vent frais de la mer, et
il n'y a pas un nuage dans le ciel.

�-

16-

LE V1cE-Ro1. - Je donnerais mille piastres forte~ P?ur qu'il p)Üt ~
verse Alors je resterais volontiers dans mon fauteml a. me dorloter ,
mais. ar un temps comme celui-ci... quand t~ute la v11le se_ra dans
l'égl~ .. renoncer a se montrer, et cédcr le prcm,er rang aux aud1teurs l. ..
Ainsi Votre Altesse se décide...
LE VicE-Ror. _ Les mutes sont atte1,ees ';&gt;...•
MARTIXEZ, -

... 1:ARTIN EZ. - Ou,·, 'l.,fonseigneur
1,
l&gt;
, elles sont attelées a ce beau carrosse
qui vous est arrivé d'E!lpagne.
.
.
vu un semblaL E \ r ICE-Ror · _ Le~~ habitanfs de Lima n'en ont 1ama1s
·
'
) ' ' )a 1
bl
Quel effet cela va produire !... et je renoncera1s a ~e p amr- ..
ma foi !. .. Mes deux gardes (r) sont habillés de neuf, et Je ne me :,U~:,
as ~ncore montré au peuple avec mon habit de gala et la pl~que dont J_e
P.
v1ens d'-t
e re dec'ore'... On ne peut perdre une aussi belle occas1ond... Mart1-l
·•·r,,:
Une
nez, J 1 .... ,. oui , vive Dieu ! et je marcherai.
.
~1 fois
·
;,au bas u grane
e~calier, le plus fort sera fait. Qu'en d1s-tu, • artmez .

N:;;

l\1ARTINEZ. _ Le peuple sera enchanté de voir Son Altesse.
LE VtcE-Roi. _ J'irai, morbleu ! et les Audit~u_rs, qui ~•attenda~ent a
·1ouer le premier róle, en creveront de dépit:·· D ailleu~s, J~ ~e puis me
.
d'y alter ... L'e'veque doit faire a1lus1on, en chaire,
a 1ordre
dont
(11spenser
.
1
r
· v1ens
·
d'·t
JC
e re dec'ore'... 11 est agréable de s'entendre dire ces c 1oses-- a...
Allons un effort'... (/l sonne. E11tre Baltliasar). Qu'on m'apporte mon
)¡ b ·t d' gala
place
,a 1 e
•·· Toi , rep'onds aux auditeurs qu'ils aient' a prendre
r
d
derriere moi pour ta cérémonie. Balthasar, donne-moi des sou 1ers et es
bas de soie... Je veux alter a l'église.
BALTHASAR. _ A l'Eglise, 11onseigneur ! et le docteur Pineda qui a
&lt;léfendu que Votre Altesse sortit !

I,E \ r ICE-Ror . _ Le Docteur Pineda ne sait pas ce qu'il dit... Jei\lsais bien
'
~i je suis malade ou si je ne suis pas ... Je n'ai p~s la go~tte. •. on ~re
111 mon grand-pere ne l'ont jama!s eue... JI _voudra1t me fa1re roire qu on
a ta goutte a mon age !... i\lartinez, que! age me donnes-tu .
)IARTIXEZ, embarrassé. visage... a coup sur...
LE V1cE-Ro1. MARTINEZ. -

)fonseigneur... Votre Altesse a ~¡ bon

Je gage que tu ne devines pas... eh ?

. ';&gt;....
Quarante... Hem

LE VicE-Ror. _ Va, va, tu n'y es pas... Allons. Balthasar... habillonsnous... (/l fait des r/forts po11r se lc..·cr). Aidez-moi done,_ vous autr~s ..
plus doucement... Aie... Plus doucement, morbleu ... Je ne sa1s ce que e est,
mais il me semble que j'ai dix mi lle aiguilles dans ma pantouAe.
( 1)

DALTHAZAR. -

dangereux.

17 -

Ne vous exposez pas

a l'air,

Monseigneur ; cela serait

LE V1cE-Ro1, essayant de marcher. - Oh ! Vive Dieu ! quellt douleur ! Jamais je ne pourrai mettre des souliers... ma foi !... Oh ! corps du
Christ !... Parbleu ! va-t'en au dia ble a vec tes bas de · soie et tes souliers ...
]'aimerais autant etre mis a la torture. (On l'assied). Avance ce tabouret...
Ouf ! Je ne sais, mais je ne souffrais pas comme cela tout a l'heure.
IlALTHAS.\R. - Que Votre Altesse songe aux recommandations du docteur Pineda... 11 dit que vous devez éviter le grand air... Et puis la cérémonie sera fatiguante... lJ faut rester longfemps debout...
LE V1cE-Ro1. - Oui, c'est la fatigue que je crains... car je ne suis pas
malade... Meme, je suis assez bien, maintenant ... et je pourrais sortir si je
voulais... .Mais je ne veux pas me rendre malade pour le sot plaisir de tenir
un cacique indico sur les fonts du bapteme... Baste ! Martinez, écris a
l'Auditeur don Pedro de Hinoyosa qu'il tienne l'enfant... c'est-a-dire le
cacique, a ma place... Voici les douze noms qu'il doit porter... Je lui
souhaite bien du plaisir... Balthasar, óte-moi ces habits de devant les yeux...
je ne veux pas avoir de regrets... Sotte chose que la gloire de montrer
des galons, des rubans et des broderies l Qu'on m'envoie aussi Pineda,
s'il n·est pasa ce bapteme du diable... Donne-moi un cigare et du maté (1).
Allons, puisque je suis obligé de garder la chambre e( que je n'ai rien a
faire, je vais m'occuper des affaircs de ce gouvernement... Balthasar, je
n'y suis pour personne, pour personne absolument. (A Marti11e.::). As-tu fini,
voyons ? (ll lit la lcltre que Marti11e= vient d'frrire). Bon ... vive Dieu I tu
oublies de mettre avec mes litres... chevalier de Saint-Jacques... Parbleu,
je le suis depuis six mois en Espagne et depuis trois jours au Pérou.
MARTIXEZ. -

ajo11te ce 'titre

Je demande pardon de ma négligence

a la leltre).

a Yotre Altesse.

(fl

LE V1CF:-Ro1.
Dalthasar, envoie un écuycr avec cette lettre... Allons,
Martinez, travaillons. I1 y a bien des dépeches dans le porteíeuille, n'est-ce
pas?
_,J

MARTINEZ. - Oui, Monseigneur, j'allais en entretenir Yotre Altesse.
Pour commencer par le plus pressé, voici une lettre du colonel Garci
Vasquez, lequel annonce qu'il regne une grande fermentation dans la province de Chuquisaca ; que les Indiens font' des assemblées fréquentes, et
que, s'il ne re\oit pas de prompts sccours, avant un mois, ils seront en
pleine révolte.
LE V1cE-Ro1. - Martinez ? ~Iais il me !-emble que tu m'as déja parlé
de quelque cho~ de semblable. Le colonel Garci Vasquez, et la province
de... de... diables de noms indiens. Pourquoi tous les indiens ne parlent-ils
pas espagnol ?

Les vicc-rois du Pérou et .du Me1ique ont le privil~ge d'l\·oir deux gardcs.
( •) Esp«e de bois~on en usage dans le :-;ou,-eau-Monde. C'e.t une e,~ce de th~.
2.

�-

.-

18 -

a

19-

11ARTIXEZ - Chuquisaca, .Monseigneur. J'ai eu l'honneur de faire ce
sujet un rapport a Votre Altesse, il y a deux mois, la dernierc fois qu'clle
.1 éprouvé une attaque de goutt:'e ... je veme dire, la derniere fois qu'elle a

,~e t_rompe: a ce que le perroquet soit étranglé et la seiiora, sa maitresse,
repnmandee et muletée.

úé indisposée.

~~ARTl:'"EZ· - M~nseign_eur: voici le fait. l1 ne s'agit que d'une aimable
esp1eglene
• passe
,, · A de la. senora Cam,la. Le perroquet, quan d 1a marqu,~e
s ecr,e :
c~mb~c~ l'au11e de drap ? Or, comme la marquise, avant' &lt;l'é u~
ser le marqu,:., eta1t lfille d'un ri.che marchand de drap elle ·t . ~ po
offensée de l"allusion.
'
es gncvement

Eh bien, qu'ai-je répondu ?

LE V1cE-Ro1. MARTINEZ. -

\'ous avez dit que vous y songeriez.

LE V1cE-Ro1. - Ah ! Eh bien !... ~ous n'avons gut:re de troupes... A
combien de licues de Lima se trouve cette province de... tu :;ais bien ¡,
MARTINEZ. - A pnb de trois cents licues d'Espagne.
LE V1cE-Ro1. - Vraiment... je croyais que c'était bien ))lus pres... Eh
bien ! le cas est difficile, et il ne faut pas prendre de résolutions a l'étourdie. - ]'y songerai. - Quel autre papier tiens-tu la a fa main ?
)lARTINEZ. - C'est une supplique de Francisco Huayna Tupac, soidisant dcscendant de la main gauche de l'ynca Huayna Capac, lequel
demande a joindre a son nom le titre d'ynca, a en porter les armes et a
jouir des privileges dont jouissent les autres yncas.
LE V1cE-Ro1. -

Et, e~t-ce qu'il n'y a rien pour accompagner cetfe

demande?
11ARTINEZ. - Pardonnez-moi, Monseigneur. Environ une aune ct demie
de satín de la Chine sur laquelle est peinte la généalogie de l'impétrant,
depuis ·Manco Capac, Titu Capac,• l.Joque Yupanqui ... des noms a fairc
dresser les cheveux sur la tete...
LE V1cE-Ro1. - Ce n'est' pas la ce que je demande... Mais, quan&lt;l on
,·cut obtenir quelquc chose de ce genre-la, on s'y prend d'une autre
maniere ... Ce n'est' pas une petite affaire que celle de vérifier une généalogie comme celle-la. C'est ordinairement !'affaire de mon secrétaire ... et je
ne suis pas faché qu'il tire quelque profit de son travail... Apres cela, si
ce secrétaire est homme d'esprit... Tenez... informez-vous a votre prédéccsseur de ce que vous avez a faire.
:\IARTINEZ. -

Je comprends. Cet ynca est fort riche...

LE V1cE-Ro1. -

Passons

a une autre affaire.

Pourquoi ricz-vous ?

MARTINEZ. - C'est' une plainte portée par la marquise d'Altamirano
contre le perroquet de la señora Camila Perrichole et la señora Perrichole
elle-méme.
LE V1cE-Ro1. -

Autre folie de cette méchante filie !

MARTINEZ. - Attendu que le perroquet susdit, a l'instigation de la
défenderesse, toutes les fois que la marquise passe daos la grand'rue,
l'appelle en des termes que la pudeur de la demanderesse lui défend de
répéter, elle conclut a ce que la señora Perichole soit étranglée... Non, je

LE V1cE-Ro1. -

Que dit done ce perroquet ?

Cette fille-la' me b rouil lera avec toutes les dames de

LE Y ICE-Ro1. Lima.

~IARTI!'.EZ.
- Voici une lettre de la comte~sc
de 'nlontemayor qui se
1
d'
~
p.amt
•
une
tentative
de
la
señora
Pericholc
pour
la tourner en ridicule
héa
au t
tre, dans la Saynete de la « Vieille Coquette ».
LE V1cE-Ro1. - Encore ?
MARTINEZ. - Votre Altessc sait avec quelle rf .
. . .
actrice saisit et rend tous les ridicules.
pe ectaon cette mun1table
LE V1cE-Ro1. - Oui, mais eJle passe les bornes
.
Je la tancerai verternent. Vive Dieu t J
. . , et ~e respecte nen.
rart' dramatiqu
. . '
. e me su1s mteresse toute ma vie a
e, ma,s Je n entends pas qu'on se perm tt d
injurieuscs pour des femmes dont les famill
: e es pe~sonnalités
grand tort a M d "d
es pourra,ent me fa1re le plus

a n.

MARTI!\EZ - Voici la pétition d'un cap,·tame
·
•
.
mvaltde
LE
V1cE-Ro1
_
e•
...f .
.
.
en est assez. Je commence a
•
l1rons le reste une autre fois . m .
d
me atiguer. Nous
sujet de la Perichole. je veux • mo:s~=l\;::/ue nous en sommes sur le
a creur ouvert.
'
mez, que tu me parles d'elle
MARTINEZ. Altesse ?

1\1o,,· 't
n onseigneur ;, Eh ' que pourr . . d'
·
•
ais-Je 1re

a Votre

LE \'rcE-Ror. - Oui je veux u t'
d"
en dit dans la v'll d ' 1
. , ~ e u me ,ses franchcrnent ce qu'on
~
.
t e, ans es soc1etes que tu fréquentes.
• IARTI:-.Ez. - On en parle partout comme d'un talent de prem·
d
LE VICE R
B
ter or re.
01
· on ! ce n'est pas cela
·
savoir ce que l'on &lt;lit d
1· .
que Je te demande. Je veux
e ma taison avec cette filie •
·
,
en sommes, le mystere serait inut'I
B'
' car, au pomt ou nous
1
•
e. ien que tu sois depu ·
•
serv1ce, tu as saos doute deviné Q d' bl t
is peu a mon
,,. R •
... ue ta e on est homme t
vice- 01, on n'est point oblig' d
.
·
, e pour ctrc
e e v1vre comme un saint.
MARTINEZ. - l\fonseigneur V t
Al
et •·1 f
.
.
' o re
tesse fait beaucoup d'envieux ;
' s t aut tout d1re, elle fait aussi des envieu!-ts.
ctr:Ep~:c:~~otr~

~

:ª:!:~: /

Mais il y aurait dans ce que tu &lt;lis... peut-

�-21-

-20-

MARTINEZ. -

Ah ! Monseigneur, je ne dis que la vérité !

LE VicE-Ro1. - Comme je sais que tu m'es entieremeut dévoué, je
veux bien te faire une confidence ; mais c'est' a condition que tu paieras
ma franc'hise par une franchise semblable. Tu sais que je ne suis pas de
ceux a qui on fait voir des étoiles en plein midi ... ainsi, fais bien attention
a ce que tu vas dire.
MARTINEZ. - Monseigneur, je parlerai a Votre Altesse commc si j'étais
devant mon confesseur.
LE VICE-Rol. - Eh bien I Martinez, apprends ce qui me tracasse. La
l'erichole est au fond une bonne filie, mais fort évaporée. Elle fait san'&gt;
cesse des imprudences qui peuvent la compromettre et ·moi aussi. Tu sens
bien que je ne crains pas qu'elle me trompe. Non, non, il ne s'agit pas Je
cela, et la pauvre fille est loin d'y penser ; mais j'ai peur qu'a la villc 011 ne
s'imagine qu'elle me trompe...
l\1ARTI:-:Ez. -

Ah ! Monseigneur...

LE \'IC'E-Ror. - Le monde est méchant et ne respecte pas les personnes d'un rang élevé. D'ailleurs, les apparences sont quelquefois trompcuses... Toi-méme, Martinez, est-ce que tu n'as rien observé dans sa conduite
qui t'ait donné des inquiét'udes ?
MARTINEZ. -

Comment votre Altesse peut-elle croire.....

LE VICE-Ro1. - Tiens, pour te mettre a ton aise, je veux bien te dire
que tu ne plais guere a la Perichole. Elle m'a demandé ta pla:e ; tu ne
devineras jamais pour qui ?... pour le neveu de son cordonmer. 11 est
vrai que ce cordonnier lui fait des souliers admirables. Dieu ! Lorsqu'clle
danse dans la Gita11iJla avec des bas de soie roses et des souliers couverts de
paillettes ... ah ! Martinez, Martinez, qu'elle est jolie 1
MARTINEZ, d part. - La traitresse !
\ LE VICE-ROi. - Comme je te suis attaché, je l'ai renvoyée bien loin.
:,Iais tu vois par ce trait que la Perichole ne t'aime point. Amsi, tu n'es
pas tenu de la ménager. C'est pourquoi, je te le répet'e encore une fois,
parle avec toute franchise !
MARTINEZ. - Ah mon bon maitre !
LE V¡cE-Ro1. - Je t'écoute ; mais prends bien garde de mentir avec
moi.
l\1ARTINEZ. - Comblé comme je le suis des bontés de Votre Altesse, je
11r. sais pas en vérité comment je pourrais jamais les reconnaitre. Mais
surtout que la confidence que votre Alfesse a daigné me faire me met
ctans un grand embarras ... car maintenant je n'ose dire... Ce n'est pas que
j aie a dire quelque chose... qui puisse porter préjudice a la señora Perichole... Mais peut-etre Votre Altesse pensera-t-elle au premier abord, que

c'est... en quelque sorte... un motif de vengeance... s'il est permis d'appeler
vengeance... ce qui ne peut riuire ... car votre Alfesse sans doute ne lui en
voudra point... puisqu'apres tout... il ne s'agit que de bagatelles.
LE V1cE-Ro1. -

Quelles bagatelles ? Explique-toi.

l\fARTINEZ. - Oh ! ríen de sérieux. Il est certain que la señora Perichole
vous aime... Votre Altesse est si bonne ! qui pourrait ne pas l'aimer ?
Peut-etre était'.-ce par pure méchanceté qu'on me le disait... car, comme
l'observait íort bien Votre Altesse tout a l'heure, le monde est méchant.

LE V1cE-R01. - Qu'est-ce qu'on te disait ?
l\IARTI~EZ. - Il ne faut pas que Votre Altesse attache de l'importance
qu'il me disait, car ce n'est que le premier garc;on du marchand de
soieries de la rue du Callao... Et je ne devrais peut-etre pas redire a Votre
Altesse les propos que tiennent les personnes de cette classe... Votre
Altesse ne daignera peut-efre pas les entendre, mais enfin Votre Altesc;e
m'a commandé de dire ce que je sais, et je ne puis dire que ce qu'on m'a
dit.

a ce

LE V1cE-Ro1. -

Corps du Christ ! dis done ce qu'on t'a dit !

iIARTINEZ. - Ce jeune 'homme, qu'on iappelle Luis Lopez, et qui
appartient d'ailleurs a une honnete famille, m'a dit, comme nous parlions
de soieries, qu'il avait vendu l'autre jour huit aunes de satín cramoisi au
capitaine Heman Aguirre, qui l'avait payé, sans marchander, dix ducat's
!'aune.
LE VxcE-ROI. -

Au fait !

MARTINEZ. - Eh bien, Monseigneur, Luis Lopez prétendait avoir vu
ce meme satín cramoisi fac;onné en robe, et porté par la señora Perichole.
Vous souvenez-vous de la robe qu'elle avait dimanche soir ? C'est cellela meme. Mais rien de plus probable que Luis Lopez se sera trompé. ..
d'autant plus que le capitaine en payant disait : « Je ne marc'hande pas,
car c'est pour ma maitresse. »
LE V1cE-Ro1. -

Pour sa maitresse !

MARTINEZ. - Preuve, selon moi, qu'il se frompait ... Moi, je lui ai
parlé vertement, et je lu-i ai dit ce que je pensais de sa belle histoire...
Mais, si je l'avais cru, i1 m'en aurait conté bien d'autres.
LE V1cE-Ro1. -

Quoi done encore ?

MARTINEZ. - Oh ! de ces hrstoires qu'il a ramassées je ne sais ou...
Par exemple, qu'un soir un sergent de ronde attrapa dans la rue du Palais
un homme qui n'avait qu'un manteau par-dessus sa chemise : a la vérité,
il tenait ses chausses a la main. D'abord, on le prit pour un voleur ; mais
arrivé au corps de garde, le lieutenanr de service vit que ce prétendu
voleur était le capit'aine Aguirre. Mais qu'est-ce que cela prouve ?

�-

LE V1cE-Ro1. -

22

Quelle nuit ?

l\IARTINEZ. - II disait la nuit du vcndredi au samedi ... Cette nuit que
nous avons attendu si longtemps... Mais, dans la rue du Palais, il y a
quelques &lt;lames qui ne sont pas des plus farouches ... Je présume que le
capitaine courtise la séñora Béatrix... Ah ! mais je me trompe ; car il y a
pres de quinze jours qu'elle est partie pour Quito... Si ce n'ec,t elle,
ce sera une autre.
LE VrcE-Ror. -

Est-ce la tout ce que tu sais ?

MARTINEZ. - Hélas ! M:onseigneur ! Votre Altesse sait bien que les
médisances ne s'arretent jamais en beau chemin, et qu'une fois que les
mauvaises langues ont commencé a s'exercer sur quelqu'un, elles trouvent
bientót qui leur fait chorus... Mais ce qui me reste a dire est si ext'ravagant, que je crains d'ennuyer Votre Altesse en le lui répétant.
LE VtcE-Ror. -

Point. Cela ne m'ennuie pas. Continuez.

MARTINEZ. - Au dernier combat de taureaux ... en vérité la médisance
est assez bien arrangée pour les détails, mais pour le fonds elle est d'une
absurdité criante. Au dernier combat de taureaux, Votre Altesse a peutctre remarqué un grand gaillard bien fait, léger comme une panfocre,
courageux comme un lion, un cholo (r) nommé Ramon, et qui est l'un des
habiles matadors de Lima ?
LE V1cE-Ro1. -

Eh bien?

MARTINEZ. - On dit... vous savez que les faiseurs de médisances disent
tout et: qui leur vient a !'esprit .. on dit qu'il n'est pas sans exemple que
quelques-uns de ces messieurs aient osé prétendre aux bonnes graces de
certaines &lt;lames de haut parage ... et, ce qui est' bien plus extraordinaire,
que l'on a vu des &lt;lames, distinguées par leur naissance ou autrement,
s'abaisser jusqu'a favoriser les prétentions de ces misérables. Je crains
ele fatiguer Votre Altesse qui me semble souffrir en ce moment.
LE V1cE-Ro1. -

Oui, mon pied me fait grand mal.

MARTINEZ. Or done, quelques gens oisifs et méchants, comme Dieu
merci il n'en manque pas , a Lima, ont prétendu surprendre des reillades
fort enAammées que le mat'ador larn;ait a la belle comédienne. N'a-t-on
pas remarqué encore que cet homme, qui est consommé dans son art, au
lieu d'attirer le taureau sous la loge de Votre Altesse pour le tuer la,
comme tout matador bien appris a coutume de le faire... eh bien ! ce
Ramon, au contraire, se postait sous la loge de la señora Perichole, lui
faisant ainsi tous les honneurs de la fet'e. Il faut avouer qu'il y a des gens
c;ui trouvent du mal partout, meme daos ce qu'il y a de plus innocent ! Par
exemple, a cette meme course, la séñora a fait quelque chose qu'ils ont

(1) Un cholo est le fila d'un multtre. On appelle mulltres ceux qui sont nés d'une
indienne et d'un n~grc, ou d'une négressc et d'un indien.

-

23 -

bien mal interprété, et qui au fond n'a ríen que de naturel. Au moment ou.
lt&gt; taureau noir et blanc, le plus t'errible de tous, a été abattu par Ramon,
le collier de perles de la señora Perichole est tombé dans !'arene. Ramon
l'a ramassé et l'a passé a son cou, apres l'avoir baisé avec respect. Mais
moi, je suis convaincu que ce collier est tombé par accident, puis par
générosité la señora l'a abandonné au matador, lequel, au reste, ne l'a pas
vendu, comme bien des gens de sa profession l'auraient fait a sa place, pour
aller en dépenser le prix au cabaret. Lui, au contraire, le porte a son cou
par la ville, fier comme un paon, et bravan{ encore plus qu'a l'ordinaire.
Que Votre Altesse imagine quelle fortune que cet accident pour la médisance ! Aussi Dieu sait comment les gens travestissent !'affaire. Suivant
eux, la señora Peric'hole ,se serait élancée hors de sa loge, elle aurait
arraché elle-meme son collier expres, et l'aurait jeté au matador, en
crianf : Bravo, Ramon ! La señora Romer, du grand théatre, et qui se
trouvait daos la meme loge (mais c'est la jalousie qui la fait parler), elle
a dit que la señora Perichole s'était écriée : Bravo, mon Ramon ! J'étais
trop loin pour entendre, mais je gage qu'elle a menti ; car elle est si
méchante, tenez, qu'elle ose dire qu'a la derniere représenfation de « la
Pille de l1Air », la couronne qui est tombée aux pieds de la señora Perichole avait été lancé par Ramon le c'holo. Enfin, elle va jusqu'a conter que
Ramon est entré quelquefois dans sa loge au tbéatre, et que meme il va
chez elle. Ce n'est pas que le dróle ne soit assez hardi pour tout oser. Il se
croit un Adonis malgré sa peau tannée ; il joue de la guitare, il jouerait
des couteaux aú besoin... personne aupres de lui n'oserait fousser ou se
moucher quand la Périchole chante... C'est un homme précieux pQUr une
actrice. La Romer ajoute que la señora Perichole s'enferme quelquefois
des heures entieres avec luí, surtout quand Votre Altesse va a la chasse
ou lorsqu'elle est malheureusement indispos'ée.
LE V1cE-Ro1. -

Est-ce la tout ce que vous savez ?

1\fARTINEZ. - De semblables propos la kyrielle ne finirait jamais ; mais
comme j'y attachais peu d'importance, et que je présume que Votre
Altesse...
LE VrcE-Ror. - Monsieur Martinez, vous étes un faquin.
MARTINEZ. - Monseigneur !
LE VrcE-Ror. -

Un insolent, un effronté menteur.

1WTINEZ. - Monseigneur, je n'ai ríen dit a Votre Altesse que ce que
j'avais entendu dire.

LE VrcE-Ror. - Et voila, Monsieur, ce qui prouve votre impertinence.
Comment ! vous osez me débiter insolenm1ent comme parole d'évangile
tous les sofs bavardages que vous entendez dans les coulisses ! Qu'allezvous faire dans les coulisses ? Est-ce la votre place ? Vous donné-je des
appointements pour cabaler avec les acteurs ? Vous ne faites rien ; vous

�-24 -

étes un ,paresseux ... et un menteur. Il n'y a pas un mot de \'rai dan ce
que vous avez eu la hardiessc de me soutenir en face. Comment ! misérable, vous osez me dire que je suis le ri\'al d'un marador ! d'un chob !
MARTIXEZ. -

Non, Monseigneur, ... je ne dis pas ...

LE V1cE-Ro1. - Je connais la Pcrichole. C'est une excellente filie, qui
n'aime que moi. Vous etes un menteur, un impudent menteur et il n'y a pas
une syllabe de vrai dans tout ce que \'OUs avez dit.
.MARTIXEZ. -

Qüe Votre Altes~e daigne se souvenir ...

LE V1cE-Ro1. - Taisez-,·ous. Je vous ai tiré de la boue pour rnns
¡:rendre a mon service. Je voulais íaire votre fortune. Vous etes indigne
óe mes bontés. Je devrais vous chas~er ignominieusement ; mais, par une
extreme faiblesse de ma part, je veux bien vous donncr une place. Je
vous fais receveur des contributions dan~ la pro\'ince de... auprcs du colontl Garci Va5&lt;1uez. Partez vire ; si vous étes demain a Lima, je vous fais
conduire au Callao entre quatre dragons et vous n'en sortirez qu'a ma
mort.
MARTIXEZ. - Hélas ! miséricorde ! Monseigneur, c'est pire que la pri~on. Que Votre Altessc daignc se rappeler que je n'ai parlé que par son
ordre.
LE V1cE-Ror. - Ah ! vous raisonnez encorc. Qui done est le maitre
ici ? \'ive Dieu ! si je pouvais marcher, je vous assommerais a coups de
c:mne ! Hors d'ici, faquin, ou je vous fais jeter par la fenetre. Ah ! je
r.e vaux pas un cholo ? Un cholo ! Impudent ! Hors d'ici !

º"

c,itend un grand bruit a la porte dii cabitiet : e11trent Baltl,asar,
ensuite l&lt;J Perichole. S ort M arti,ae::.
BALTHASAR. - Monseigneur, Mademoiselle veut absolument entrer
quoique je tui dise que Votre Altesse est en affaires.
LE VrcE-Ro1. -

Qu'elle entre ; et vous, sortez.

LA PERJCHOLE. - Il est asscz étrangc qu'on ne puissc vous voir qu'en
emportant d'assaut la porte de votre cabinet. }'espere qu'il n'y a la-de&lt;lans
qu'une méprise de votre butor d'huissier.
LE VrcE-Ror, d'u,i ton chagrín. -

Je vous croyais

a la cérémonie.

LA PERICHOLE. - Je ne sais encore si l'on m'y verra. Cela dépcnd un
pcu de vous. Mais, avant tout, comment va votre goutte ?
LE VtcE-Ror, avec ut1e humeur croissante. -

Je n'ai pas la goutte.

LA PERICHOLE. - Ah ! ce n'est, a ce que je vois, qu'un acces de maunise humeur rentréc. Tant pis ; j'avais quelque chose a vous demander,
et j'espérais vous trouver cn de meillcures dispositions. Puisqu'il en est

ainsi, je vous baise les mains. Adieu ; nous reparlerons de cela une autre
fois.
LE VicE-Rm. - Camita, ne vous en allez pas si vite. J'ai a vous parler,
moi. Vi\'e Dieu ! on croirait que vous avez peur d'un tete-a-tete an·c moi.
L-\ PER1c1101.H. - Oí1 ! Votre Altesse me fait rarement peur.
LE V1n:-R01. - Restcz. Tenez-moi compagnie quand je suis malade. Je
~ai~ bien que vous aimcriez micux causer avec le captiaine Aguirre ...
mais il faut ~avoir se résigncr quelquefois .

L., PERICOLE. -

Aguirre ? Je le quitte a l'instant.

LE V1cE-Ro1. - Vous le quittez a l'instant... Fort bien, ~ladame ! vous
m'épargnez une préface, et je puis entrer en nµtiere sur-le-champ.

J_, PERICIIOLE. - 1Ionseigneur, je sou~onne que vous voulez m~ régaler d'une pctite scene de jalousie; car il y a pres de deux mois que vous
n'avez donné carriere a vos 1mmeurs jalouses. Je crains que cette scene ne
dure un peu de temps, et, si vous l'aviez pour agréable, je vous ferais ma
demande tout de suite. Vous me l';accorderiez et nous remettrions d,..main
les reproches et les fureurs.

a.

LE VICE-Ror. - Je ne suis guere d'humeur a vous accorder des gmccs,
vous abusez de celles que vous avez obtenues de moi.
LA PERrCHOLE. - Deau début ! mais a mon t'our de parler... Toutes les
bégueules de Lima se sont liguées pour me mortifier de toutes les manieres,
et le tout, parce que suis plus jolie qu'elles. - N'est-ce pas que je suis jolie
aujourd'hui ? - II y a entre nous une petite guerre bien active, de petites
calomnies et' de petites noirceurs. Si je n'étais pas si pressée, je vous en cont'erais quelques-unes. En outre, nous faisons tous nos efforts de part et
d'autres pour nous surpasser par la magnificence de nos parures. le goüt
de nos toilettes, cte. Aussi nous sommes une providence pour les bijoutiers
et les marchands de chiffon.
LE VtcE-Ror. - Qu'ai-je a faire, morbleu ! de toutes ces bali\.emes ?
Si vous ne surpasscz ces dameslpar le luxe de vos parures, en fait d'amants...
LA PERICBOLE, avec tme grande rél.'érence. - En fait d'amants. je fais
tout au contraire de ces clames. Je préfere ta qualité a la quantité.
LE VrcE-Ror. ce moment.

Périchole. laissez-moi parler ; je suis tres séricux en

LA PERICHOLE, par/ant rn n,i,ne tcmps. - Ecoutez-moi, je n'ai que deux
mots a vous dire...
LE V1cE-Ror. - Je suis tres mécontent de vous. De tous cóté:. on parle
de votre coquetterie, et', s'il faut parler net, je crains que vous ne me fassiez jouer un sot róle.
LA PERICHOLE, parla,it en mime temps. - Je me sui::; avisée, aujourd'hui meme, d'une invention sublime qui fera crever de dépit toutes ces

�dames, pourvu, toutefois. que vous soye:: aimable comme vous l'etcs quelquefois.
LE V1cE-Ro1. - Mais, vive Dieu ! écoutez-moi done !

l.\ PERICHOLE. - Mais, morbleu ! écoutez-moi done ! Je suis femm~,
vous étes castillan, vous me devez du respect ; ainsi, faisez-vous quand Je
parle.
LE V1cE-Ror. - Eh bien, parlez, vous ne perdrez ríen pour attendre.
L\ PERJCHOLE. - Aujourd'hui, comme vous le savez, toutes les femmes de Lima se font voir dans leurs parures les plus c:légantes, étalant
J'cnvie tout le luxe qu'elles peuvent. Toutes les voitures qui sont a Lim_a
sont au nombre de cinq : les dcux vot'res, celle de l'évéque, celle de l'Aud1teur Pedro de Hinoyosa, enfin le carros.-;e de la marquise Altamirano, mon
cnnemie capitale, presque aussi vieux que sa maitres:e• mais cnfin c'e~t un
carrosse. Or done, ce matin, apprenant que vous gard1ez la chambre auJourd'hui, je me suis mis en tete que vous pourricz assu~er mon triomp_he, sur
ma rivale, en me faisant don de ce beau carrosse qui vous est arnve de
Madrid.

a

LE V1CE-ROI. - Est-ce la ce que vous vouliez me demander?
' L, PERICIIOLE. - Vous me ferez plus de plaisir en n1e donnant ce carrosse que si vous me donniez une mine ou un département d'lndiens.
LE V1cE-Ror. - Cerfes, la demande cst modeste. Elle ne veut qu'un carrosse pour se faire trainer a l'église commc une marquise. Je n'en reviens
pas.
LA PERICIIOLE. - \'ous saycz, don Andres, que je fais peu de cas de
!'argent. Je ne sais ce que vous coute cette voiture, mais vous étes ric~e.
S'il ne s'agissait pas d'humilier des ennemies mortelles, vous scntcz bien
que je ne vous aurais pas demandé un cadeau d'une aussi grande valeur.
Au surplus si ma demande vous choque, oubliez-la. Si j'ai eu tort de Yous
la faire, je' vous en demande pardon. J'ai le défaut d'agir d'abord, et de
réfféchir ensuite.
LE V1cE-Ror. - Un carrosse ! il feraif beau voir une comédienne en
carrosse ! Etes-vous un éveque, madame, un Auditeur ou une marquise
pour aller en carrosse ?

a

LA PERICHOLE. - Et ne suis-je pas tout la fois, !'infante d'Irlande, la
reine de Saba, la reine Thomiris, Vénus, et sainte Justine vierge et martyre?
LE VxcE-Ror. -

Folle !

L, PEIUCHOLE. - Toutes ces &lt;lames-la valent bien une marquise dont le

a

pere vendait du drap
Cordoue pour habiller les n~~letiers. Allons, m~n
petit papa, mon cher Andre-illo, vous avez ri ; vou~ n ctes plus de mauva1se
'humeur, vouc; étes channant votre ordinaire, et vous me donnerl'z votre
carrosse, n'est-ce pas ?

a

LE V1cE-Ro1. - Camila, d'abord vous demandez des choses r.:xtravagantes, ensuite vous prenez mal votre temps, car j'ai maintenant a me
plaindre de vc:,us.

L\ PERICHOLE. -

Et si je voulais user de représailles !

LE VICE-Ro1. - Ecoutez, vous avez tort de t'ourner tout en plaio;,mterie.
Je vous assure que votre conduite m'est connue maintenant, et que je ne
veux plus etre votre dupe.

LA PER1cnou:. - Si je n'obtiens pas de vous ce carrosse, il faudra que
je m'en retoume chez moi bien tri.-stement, car le moyen d'aller a cetfe cérémonie a pie&lt;l comme une filie du peuple, ou en chaise a porteurs, comme une
bourgeoi~e. et surtout apres les espérances que j'avais conc;ues... Ah !
Monseigneur le vice-roí du Pérou, vous étes un cruel homme !. .. Combien
vous coute ce carrosse ?
LE VICE-Ro1. - Laissez votre carrosse, mademoiselle, et répondez-moi.
Je suis parfaitement au íait de toufes vos actions, et vous ~urez que je ne
su;s plus aveuglé sur votre compte, comme je l'étais quand je vous aimais.
Maintenant, je ne vous aime plu~, entendez-vous ? Je suis détrompé, je
vous connais... cependant je ser'.ais bien aise de voir de que! air vous 1-ourriez
vous y prendre pour vous justificr... Voyons, essayez ... parlei, que diantre ! parlez... Eh bien, a c¡uoi pense-t-clle ainsi, les yeux levés au ciel ?
L., PERICIIOLH. - Ce beau carrosse !
LE V1cE-Ror. - Vous feriez perdrc patiencc a un ~aint ! Que le &lt;liable
emport'e le carrosse l Je sais que le capitaine Agui1 re vous aime ...
LA PERICHOLF.. -

Je le crois sans peine. Donnez-moi un de vos cigarcs.

LE V1cE-Ro1. - Et que vous l'aimcz ... oui, vous l'aimez... je le sais, j'en
suis sur ... Mais soutenez done le contraire... clu courage ! Niez, par exemple,
qu'il vous ait donné une robe de satín cramoisi ... Niez, nicz-le ! je re vous
en empeche pas.

LA PERICIIOLE. - JI aurait dü me donner aussi une mantille de dentelle.
J'ai déchiré la mienne.

a

LE VICE-ROi. - Et on l'a surpris demi-vetu sous ,·os fenetres. je le
sais bien... je l'ai vu ... l\Iais, vive Dieu ! &lt;lites done que cela est faux ! Vous
qui étes si bonne comédienne, vous devez mentir de l'air dont les autres
disent' la vérité.

LA PERrcnor.E. -

~Ierci du complimcnt.

LE V1cE-RoI. - Vous sentez bien, ma mie, que cela ne peut durer. Aussi
nos relations vont cesser... Et cela devrait etre fait depuis longtemps ... car
je ne suis pas homme a entretenir les maitresses du capitaine Aguirre...
Vous etes bien tranquille... Vous croyez peut-et're que je prends votre ffegme pour le calme de l'innocence ?
LA PERICBOLE, d'un to" tragique. -

C'est le calme du désespoir. Je

�-

28-

ne vois la-dedans que l'occasion perdue d'aller a l'église en carrosse. L 'hcure
va se passer, et quand vous me demanderez pardon, il sera trop ta,,!.
LE V1ci::-Ro1. - 'Ah ! vous demandez pardon, ma mignonne ! Ah!
vous ne prétendez a rien moins ? Eh bien ! je vous demande pardon d'a,·oir
découvert une autre intrigue avec un persoonage bien illustre.
LA PERICIIOLE. - Et de deux. Quand nous serons a trois, nous ferons
une croix.
LE \'1cE-ROI. - Ce n'est ríen moins que le vaillant' Ramon, cholo de
nation et matador de ~on métier. Vous choisissez bien vos amants, Madame. C'est un homme célebre, et tout Lima est rempli de son nom.
LA PERICHOLE. - Il est vrai, et sa réputation n'est pas usurpée comme
tant' d'autres. C'est le plus brave toréador du Pérou, et peut-etr~ le plus
beau et le plus robuste.
LE Y1cE-Ro1. - Parbleu ! il est clair que vous n'ctes pas femme a quitter un vice-roi pour le premier venu. D'ailleurs, en personne habile, Yous
quittez un amant pour en prendre deux. Vous donnez un ducat, ma;s vous
en prenez la monnaie.
LA PERICBOLE. - Si bien qu'a votre compte, un capitaine et un matador seraient la monnaie d'un vice-roí ? Vot're Altesse se trompe dans son
calcul. Il faudrait, suivant-moi, trois vice-rois pour faire la monnaie d'un
caprtaine, et six vice-rois au moins pour la monnaie d'un matador.
LE V1cE-Ro1. -

Vous étes une impudente ...

LA PERICHOLE. - Courage !
LE V1cE-Ro1. - Une cffrontée, qui ne prend pas meme le
cacher ses débordements par un peu de respect 1,umain.

soin de

LA PERICHOLE. - F erme l (Déclamant). « Cruelle imagination ! pourquoi
par tes doux prestiges, affiiges-tu mon cceur ? » (1).
,
LE VrcE-RoI. - Prendre un matador et un cholo pour amants ! .. Vous
etes une Messatine !
LA PERICHOLE. - Qu'est-ce que cela veut dire ?
LE VICE-Ro1. - Vous étes...
LA PERICHOLE. - Que Votre Altesse ne se contraigne point. ]'imagine
qu'elle se livre a ces acces de fureur par ordonnance de médecin. En effet,
vous vous échauflez, et cela doit etre bon pour la goutte.
LE V1cE-Ro1. -

Taisez-vous, infame ! Prendre un cholo pour amant !

( , ) Vers d'EI m.i;ico troJigioio, comédie de Calderon.
.¿ Pesada imasinacion
.-\1 parecer lisonjera,
Cuando te he dado ocasion
Para que dcsta manera
Aflijas mi corazon ?

Vive Dieu ! Je vous ai comblée de mes faveur.;... Pour vous, je me suis
presque compromis aux yeux du public... car it est scandaleux que le
représentant' du roi d'Espagne aille chercher sa maitresse sur les planche.;
cl'un théatre... Je ne sais qui me retient... ~fais, si je n'étais mille fois trop
bon, je vous ferais fourrer daos une maison de correction.
•

L.\ PERICHOLE. - \'ous n'oseriez pas !
LE Y1cE-Ro1. signe l'ordre.

L, Pu1cnor.E. prison.
LE V1CE-Rm. -

Je n'oserais pas !. .. Vite une plume et de l'encre, et je
JI y aurait une révolte

a Lima si la Pcrichole était en

Une révolte ! ta ! ta ! ta !

LA PERICHOLE. - Oui, une révolte. Faites décapiter, pendre tous vos
:1obles marquis, comtes et chevaliers de Lima, pas une voix ne criera,
pas un bras ne se levera pour eux. Faites égorger douze mille pauvres
Jndiens, envoyez-en vingt mille daos vos mines, on vous applaudira, on vous
clonnera du Trajan par le nez... Mais empéchez les Liméniens de vcir lcur
actricc favorite, et ils vous t3ssommeront a coups de pierre.
LE V1cE-Ro1. - Oui, oui... Et si je défends au directeur de rer.ouveler
votre engagement' qui va finir ?

LA PERICHOLE. - Eh bien l Je prendrai ma guitare, et j'irai chanter
dans la rue, sous vos fenetres ; et dans mes chansons je fcrai rire aux ,
dépens de votre vice-royauté et &lt;le votre goutte.
LE V1cE-Ro1. - Fort bien. Et que feriez-vous si je vous envoyais en
Espagne par le premier galion ?
LA PERICHOLE. - Vous ne pourriez me faire un plus grand plaisir... Je
meurs d'envie de voir la vieille Europe, et d'ailleurs, en Espagne, j'ai la
chance de devenir la maitresse du premier ministre ou du roi, et' le cas
échéant, je me venge de vous. Je vous fais ramener prisonnier en Espagne,
les fers aux pieds, comme Christophe Colomb, et ensuite vous serez bien
'heureux si je vous fais groce de la potence et si je vous envoie seulement
pourrir daos la tour de Ségovie.
LE VICE-ROi. dans ce palais.
LA PERICHOLE. Altesse.

En attendant que cela arrive, ne remettez plus les pieds
Certes, jamais je n'obéirai plus volontiers

a

Votre

LE V1cE-Ro1. - Encore un instant. Comme c'est la derniere fois que
nous nous voyons, il faut terminer nos comptes... Je vous méprise trop
pour vous accabler. Andres de Ribera ne daigne pas punir une offense
quand elle part de trop bas. Je vous ai donné des., sommes considérables, des
ca&lt;leaux précieux... gardez-les. On vous paiera t'rois mois de votre pension,

�-

30-

-31-

· cela vous entrerez a, l'h.opi'tal quelques semaiue" plus
et j'espere qu •avec

LA PERICHOLE, lui don.wnt la mai,i. crois que vous m'aimez v'éritablcment.

tard.

Li-: \'1rn-Ror. - Au moins, par générosité... Je suis bien sür de toi ... Je
ne suis plus jaloux... 1Iais est-ce que cela te coüt'erait beaucoup de dire
qu'on t'a calomnree ?

' . écouté patiemment vos injures et les calomnies
f .
t dre . -e les attribuais l'état de
me aire en en
, 1
d
atroces que vous
.
.
d
·er outrage ne peut se par onner.
, • ous vois • ma1s ce erm
., .
souffrance ou Je ~
h . '.
t de Castillans, 1fonseigneur, et l a1 1e
Je descends de_v1eux e retten~ e résents d'un homme que je n'aime pas.
c~r trop hau[ pour accepter es p
-i- • - . , maison et me~ mcuont rendus Je venw;.a1 .. _
Tou:-. vos cadeaux vou::. ser
·
. .
ollier de diamants et des
1 r ·te En attendant, vo1c1 un e
bles pour payer e ' es .d
.
C soir 1· e n'aurai rien vous.
bagues que vous m avez onnes... e . '

J ª1
venez de

a

LA PEllICHOLE. -

a

Elle óte ses bijoux rt se di.spose d sortir.

.

' r

richole !... La ... ne vous en allez
é11111. Pcncholc --·: e .
r ¡, Aie ' aie '
coutez
...
Ecoutez
done
...
Faut-tl
que
Je me eve .
.
E
pas...
•
f •
1 ¡,
L ' PERICII0LE, S'arre·, 011 t• - Vous vous efes a1t roa..

LF. V1rn-Ro1,
.

.

¡,

LE V1cE-Ro1. - Vous parliez de calommes ....
., . . ¡,
PERICUOLE
Je
ne
me
souviens
plus
de
ce
que
l
a1 d1t .
L
A
·
,
· et j'oublie tout.
LE V1cE-Ro1. - Dis seulement que cela n est pas vra1,.
. . d
LA PERICHOLE. - Croyez-en ce qu'il vous plaira. Je ba1se les mains e

p • 1
J'é•ais en
N
ne t'en va pas encore... ene110 e...
..
.
LE \ ICE-Ro1. - .i. _on,
.
.
t pliquons-nous tranquillement.
-.
·•a¡
été
trop
v1f
...
Ma1s
mamtenan
ex
co1ere... J
• • • f
?

Votre Altesse.
r

. .
u'on m'a dit de to1 eta1t aux
Ains1, tout ce q
.
. '
ali r Je tiens peu votre opinion.
LA PERICBOLE. - La1ssez-mo1 m en e .
.
., .
Camila
Eh
bien
!
je
cro1s
que
l
a1 eu
LE VICE-Ro1. - Voyons d onc,
.
tort. Es-tu satisfaite ?
.
LA PERICHOLE. - Non, non, vous avez ra1son.
.
• ,
• , 1 méchante ' Je te déteste ; ma1s va,
LE VICE-ROi. - _Entetee I Et'~tetee .
Je sais.bien que tout e~ que l'on
tu es charmante tou1ours_. .. Je aime trop...
.
ue
, .
f
M31·s dis-moi que cela est faux ... nen q ...
.
m a d1t est aux. •
,
ue ·,. ttenne
, LA PERICH0l.E. - "t..'
on
.
vous
m'avez
trop
offensee
pour
&lt;i
l
n
·

a

beaucoup

a votre estime.

T t
1 ... Je e
Eh bien , n'en parlons pus
LE V1cE-Ro1. - Allons,
., ·s si souffrant que je ne
d
J' ·
tort C est que l e 31 ·
.
,
demande par on.... a1_ e~ T ...t est fini ... Donne-moi la main ... Ma1s d1ssavais pas ce que Je d1sa1s. ou
moi ...
. vous d'ise ¡,....
I ' PERlCH0LE. - Que JC
.
~- V1cE-Ro1. - Que tu n ' es pus
1 r·a chée, et que tu me pardonnes mon
LE

emportement.

·1 '
eamiª,
.

't:

Oui, je vous pardonne ; car je

LA PER1cnoLF- - Quoi ! toujours vous en rcvcnez la ?
Li-: VrCE-ROI. - Allons ! voila qui est dit ... n'cn parlons plus... Je te
croi:- sans que tu te cléfendes... Pourtant... Vois, comme je suis faible !

a

L, PmucHOLE. - En vérité, Monseigneur, faut-il vous montrer que!
point la jalousie vous a troublé la raison ? Voyons : cherchons nous rappcler vos reproches. Ah ! la robe de satin cramoisi ?... Bon Dieu, quelle
idée !

a

LE V1cE-Ro1. -

Oui, cela ét'ait ridicule ; mais ...

LA PERICllOLE. - Il est parfaitement vrai que je possede une 1obe de
satin cramoisi, et il est non moins vrai que je l'ai achetée d'une filie de
couleur, ma voisine, qui es-t entretenue par le capitaine Aguirrc. A,·ait-elle
rcc;u cette robe de son amant ou d'un autre, c'cst ce que j'ignore... c·est' ma
femme de chambre qui a fait le marché, et vous pouvez l'interroGcr ladcssus.
LE V1cE-Ro1. -

Je m'en garderai bien, mon enfant !... Je te crois. (A

tart.) Ah ! coquin de Martinez, tu me paieras l'imposture.

a

LA PERICllOLE. - Quant l'autre histoirc du capifaine Aguirre, je n'ai
rien a vous dire, sinon que les accidents de cette espece sont communs
Lima, et que je ne puis les empecher. D'ailleurs, je c1ois me souver,ir que
ce jour-la meme vous etes resté fort tard souper chez moi.

a

a

LE VrcE-Ro1. - Perichole, ma mignonne, je ne veux plus entendre un
mot la-&lt;lessus. Cela me rend trop honteux... Dieu merci, je ne suis plus
jaloux... Tu disais done que ce cholc ...

LA PERICHOLE. - Yos espions vous ont aussi bien inst'ruit relativement
au cholo Ramon. U est vrai qu'aux dernicres courses je fus transportée
d'admiration en voyant son adresse et son courage, car aussitót qu'il cut
enfoncé son épée dans l'épaule du taureau, sur de son coup, sans daigner
regarder si )'animal conser~ait encore quelque res te de vie, il fit une pirouette,
et, tournant le dos au taureau, il me fit un salut fort gracieux pour un homme de sa profession. Je compris ce que cela voulait dire, et je cherchai ma
bourse pour la lui jeter ; mais je l'avaas oubliée. Je pris done le premier
objet de prix qui me tomba sous la main. Mais jamais je ne me serais avisée de croire que dans une semblable action on put voir de l'amour. Un
cholo ! un matador ! un homme qui boit de l'eau-de-vie et qui mauge des
oignons crus ! Ah ! ]ifonseigneur !
LE V1cE-Ro1. -

Oui, oui, j'avais tort, ma toute belle... Cepcmlant, si

..

�-

32-

j'avais été ce taureau, j'aurais rassemblé le reste de mes forces. et j'aurais
rudement secoué M. Ramon.
LA PERICHOLE. -

Alors j'aurais crié : « 1'ive le taureau ! »

LE VrcE-Ror. - Tu es charmante ! demande-moi ce que tu voudras ...
Car je ne crois pas du tout que tu fasses venir chez toi ce Ramon qui mange
des oignons crus.
LA PERICHOLE. - Pardonnez-moi. Votre Altesse n'ignore pas que je
dois jouer bientót le principal role dans la, comédie du poete Peransurez.
J'y dois chanter un air avec des paroles daos le patois de ces gen5-li ; et
pour bien saisir leur accent· et leur prononciation, je fais venir Ramon, qui
a une assez belle basse-baille, et qui chanterait toute une journée, pourvu
qu'on lui donnat suffisamment a boire. Je n'ajouteraii plus qu·un mot. Pour
peu que Votre Altesse conserve des doutes, elle peut envoyer le capitaine a
Panama, et le matador a Cuzco ; mais je crains que, si la chose a fait' du
L1uit, leur exil ne donne lieu aux mauvais plaisants de s'égayer·a vos dépens
et aux miens.
LE VrcE-Ror. -

Ah I ma bonne Périchole, comment te faire oublier...

LA PERICHOLE. - L'amour fait excuser bien des choses ; mais j'engage
Votre Altesse a se tenu en garde a l'avenir contre ces domestiques qui affectent beaucoup de dévouement, tandis qu'ils sont' tout disposés a trat.ir leurs
maitres.
LE VrcE-Ror. -

- 33 - Oui, 1·•y tenais bea
. LA PERICHOLE.
d 1scuss1on,
·
ucoup... l\Iais cicpuis cettt. crueIJe
J•,a1. changé d'idée.
LE VrcE-Ror. - Tu comptais que je te !'aura·15 d
,
,
.
0
ble... ce carrosse... non pas que ., ti
•
.
~e... C est que, d1a1 y enne , ...ma.is que diantre dira-t-on si ...
LA PERICHOLE. _ Laissons cela. D' .11
.
.
la cérémonie Je n' .
.
a1 eurs, 11 est bien tard pour aller a
•
arnvera1s pas a t'emps
LE VrcE-Ro1. - Quant a cela mes muJ
.
ces rnaudits Auditeurs Ce Ped' d Hi es trottent vite... Je ne cr:1ins que
sa guise...
...
ro e
noyosa... il va travestir !'affaire a
. LA PERICIIOLE. - II vous déteste r
.
.
Je serais désolée de vous com
pa ce que 1~ peuple vous a1me... Ma1s
.Monsieur qu'il faut ménager. promettre avec lu1. ll parait que c'est un
LE VICE-Ror, aprcs fin instant de réflexw
p
qu'il voudra. .. Ne suis-je pas le maitr d d n. arb~eu ! qu'il dise ce
qui bon me semble ?
e e onner ce qui m'appartient, et a
LA PERICHOLE. - Non, de grace J' . f . ,
.
' ,
ma demande, et je rouO'is mainterra t. d a11 ai~ reflex1?n. a 1extravagance de
::, violence to
n e vous en avo1r unportu , Et .
Je me su1s. tellement fait
t , l'h ne.
pu1s...
. , . 1 d'
a
eure pour ne pas pieurer... que
J a, p us envíe de me jeter sur mo ul't'
me promener.
n I pour reposer mes nerfs, que d'aller

Comment ?

LA PERICHOLE. - Je ne nomme personne, et le métier de dénonciateur
ne sera jamais le mien. Jeune, assez jolie, comédienne, je suis e~posée a
recevoir bien des propositions impertinentes, et j'imagine que certain petit
présomptueux que vous honorez de votre confiance et que j'ai fait chasser
de nos coulisses, vous aura régalé de toutes ces belles histoires.
LE VxcE-Ror. - Oh ! le scélérat ! Je m'en étais toujours douté. Oh ! le
monstre ! comment' ! il a osé te faire des propositions ! Tu parles de Martinez, n'est-ce pas ?

LA PERICIIOLE. - Je ne veux nuire a personne.
LE V1cE-Ror. - Ah ! coqum ! ce n'est pas avec Garci Vasquez que tu
iras. C'est au fort de Callao, et le diable m'emporte si tu en sors de si tót l
LA PERICHOLE. - Je n'ai ríen &lt;lit contre ce jeune homme. Qu: vous
prouve que j'ai voulu le désigner ?
LE VrCE-Ror. - Laisse-moi faire. Je sais ce que je sais ... 1fais mon
enfant, tu m'avais demandé, je crois, mon carrosse ?... Diable ! c'est...
LA PERICIIOLE. - Ne parlons plus de cela ; je suis assez heurcuse mainfenant, puisque je n'ai pas perdu votre amitié.
LE VxcE-Ror. - Mais cela te ferait beaucoup de plaisir ?... C'eft que,
vois-tu, ma petite ...

. LE V1cE-Ror. - Pauvre enfant, comme elle , .
f
ti faut q~e tu prennes l'air, cela te fera du bien p~ a1me .,. .. Non, ma filie,
ter en vo1ture quand 1·e vien d
. meda m ordonne de mon,
s e me mettre en colere y
·
carrosse est a toi Sonne pou
,
... a, m1gnonne, mon
·
,
r que 1on attelle sur-le-champ.
LA PERJCHOLE. - Monseigneur de a
'fl, .
tenant trop bon comme vous
', ., gr c~, .re ech1ssez ; vous etes main,
avez ete trop t.nJuste tout a l'heure
LE V rcE-Ror. - Sonne, te dis-1·e J
.
·
de jalousie.
· e veux que tes ennemies en meurent
LA PERICHOLE. _ Mais...
LE VzcE-Ror. - Enfin si tu n'acce t
,
.
.
es encore fachée contre moi.
p es pas ce present, Je croirai que tu

.LA PERICHOLE. - De cette maniere ·e n
.
sws véritablement confuse (Ell
, J e pu1s vous refuser... Mais je
·
e sonne. Baltliasar entre).
LE VrcE-Ror. - Qu'on at'telle sur-le-cham 1
nouveau carrosse et d't
p es mules blanches a mon
1 es au cocher que les mules
·
'
J
•
tJennent a Mademoiselle (Baltl
I
e carrosse et ltu apparest agité ! Allons m'en .
t iasar sort}, Pauvre petite ! comme ton pouls
,
veux- u encore r
LA PERICHOLE _ Comme t
. .
Altesse ?
·
n ne serais-Je pas pénétrée des bontés &lt;le Votre
3.

�-

LE V1cE-R0I. -

34-

La.isse-la ton Altesse, et apelle-moi comme tu m'appel-

les quelquefois.
A1 b·en ' Andres tu m'as rcndue bien malheureuse
1
LA PERICH0LE. '. 1. •
. h
se auJ· ourd hu1.
\' ·
et bien eureu
.
J t'aime conune ceL"l
o1sE b sse mo1 mon ange. e
•1 t ,
LE V1cE-Ro1. m ra. · .' .
•. d ma Perichole ! Mt.-C' ian e ·
.
le V1ce-Ro1 aupres e
,
tu, je ne veux pas etre
d't d mérite des vice-rois en amour .
· d e que tu as I u
¡
1.
souv ens-to1 e e
A d , pour moi, .:~ 11011 e
is bien que tu es n res
.
l .
\'
LA PERICIIOLF- a, tu sa . .
1· . brodés que m'a fa1ts ?-. armo,
\" . d e les Johs sou iers
Vice-Roi du Pérou. o1s on
l . t'ai parlé il y a longtemps.
·
le neveu duque Je
• '
ce cordonmer pour
. .
J I
he tout entier dans ma
,.
11"
Q
el . r1 pettt pied ! e e cae
I E V1cE-ROJ. u JO
·11:ml qui a de 1 mtc ""
:
s tu dis que ~n neveu est un ga1 .
mam. A propo '
.
. • la place de Martmez.
gence ? Je le prends a mon sernce a
•
e D'ailleurs, Marti•
. ne veme
LA PERICH0LF.. - Non,
JC
. deplacer personn .
. •¡ 11 fait de bons rapports.
nez vous est ut1 e.
. . ' Va ' il couchera ce soir au Callao.
LE VICE-Ro1. - Rancumere .
.
,
La voiture est attelee.
BALTHASAR, rcntrant. toi bien et reviens tout
'
LE VICE-Ro1. - A 11ons, m a toute belle, famuse. 't• quelque affront, ne man,
. S. elqu'un te a1sa1
. .
de suite apres la cér~~IC...1 quDieu ! les mauvais plaisants ne_ nra1ent
que pas de m'en prcvemr. bagu\
,ve
tu oubliais. Approche, que Je te ratE . t collier et tes
es que
' .
plus... t on .
tu es divine aujourd ht11.
.
tache ton colher... Va,
1
d plus préc1eux que
.
LA PERICJI0LF.. - J 'emporte d'ici quelque c ,ose e
ces diamants : ta confiance et ton. amour.

-35 renversé. .. Et tout le monde qui s'attroupe ... Que va-t-on faire ?•.• 0n va
peut-etre l'insulter... Balthasar, allez done...
BALTHASAR. -

Oui, Monscigneur...

LE VICE-Ro1. - Vive Dieu ! on se bat la-has... Courez tous, vous autres... Allez, prenez les armes... Assommez-moi cette canaille... Perichole !
Ah ! heureusement... elle poursuit sa route, grice a cet homme q,,¡ fait si
bien le moulinet de son ha.ton... 11 lui ouvre un passage.
Dois-je courir apres le carrosse de ~!adame ?

BALTHASA11.. LE V1cE-Ror. -

Non, demeure. Cela est inutile maintenant. .. Cependant
Qu'ils
prennent des mousquetons et qu'ils la suivent de loin... et qu'ils Ófent ma
livrée... S'il arrivait quelque malheur, je m'en prendrais a vous. Ce peuple
de Lima est si grossier I je crains qu'il ne lui fassc quelque avanie... Apres
t'out, il semble qu'il ne soit ~s arrivé d'accident ; car voici l'autre rarrosse
relevé et qui continue sa marche... et la foule entre dans l'église. Fasse le
ciel qu'elle s'en tire sans malencont're !... 0n aura beau dire il n'est pas
défendu aux comédiennes d'aller en carrosse si elles en ont... Tant pis pour
les marquises, si, moins jeunes et moins jolies que les actrices, elles ne
trouvent personne pour leur en donner... (/l fume · un cigare). Ce bapteme
n'en finit pas l... 11 me tarde de la voir revenir pour apprendre d'elle les détails de !'aventure... Oh I maudite jambe !... Je souffre davantage, je crois,
quand je suis inquiet... Voyons : la derniere fois que j'ai été mabde, cela
m'a duré cinq... six jours,.. bon l Cette fois-ci, je !'espere, j'en serai débarrassé plus tot. Ainsi je pourrai assister a la premiere représentation de la
comédie ou elle doit jouer un róle. .. Et si je ne pouvais sortir... Ma foi ! je
ferais retarder la représentation.

a son retour... Dis a Sébastien et a Dominique de monter a cheval

Elle sort.

BALTHASAR. - Monseigneur, M. le licencié Thomas d'Esquivel demanae
la faveur d'entretenir Votre Altesse.

Cette filie-la íait de moi ce qu'elle veut.
LE VIcE-Ro1. - Tu es un angeJ.
·s rien lui refuser ... Cependant...
,
¡
'
·
e tant
e ne pui
, Une
11 est vrai qu el e m atm
...
.
que le monde en pensera ....
lui donner mon carrosse !... J~ ne sa1s ~e d marquises et tant de comtes~s
actrice en carrosse doré, tand1s q_u.~ ta~ J\macnne que la cérémonie dott
bº
•
sont trop heureuses d'aller
. en ht1ere .... l'exhortation
de 1',eveque
. . Tant
t':tre tem1inée... Elle n'arnver~ que po::s dans ma cour. Elle n'a pas per. x ... Ah ·' j'entends le bruit
des ro
m1eu
¡
fauteUt·¡ aupre's de la fenetre et donnez011
du de temps... Dalthasar, rou ez_ m 1 air a ce carrosse ... Pa.rbleu ! je.1a ver• Je veux v01r
r
Jama1s mon
moi ma longue -..ue.
. quePeste , comme elle va ....
rai jusc¡u'a la porte &lt;le l'Eg~1se._.. Tout .le monde s'arrete pour la re~rcocher ne me mene de ce tram-la...
omme si c'était moi qui passa1s...
d
En voila qui ótent leur chapeau, e
d place... Bon Dieu ! elle va
er...
. • ,. • res de la gran e
. t
Quelle folie ... La voila deJa p
c'est rautre carrosse qu1 es
accroch er... Ah ·' Jésus ! heureusement que

LE V1cE-Ror. - Fai5 entrer. - JI vienf sans doute me régall!.- d'unc
petite morale, a'fin de tirer de moi quelque cadeau. Au fait, il y a bien un
mois que je ne l'ai vu.
LE LICENCIÉ, entra11t. -

Je baise les mains de Votre Altesse.

Ah ! 1fonsieur le Licencié, vous voyez un homme bien

LE V1cE-ROI. malade l

LE LICENCIÉ. - Je suis désolé de l'apprendre. C'est done cct acces de
goutte qui a empéché Votre AJtesse d'assister a la cérémonie de ce jour ?
LE VrcE-Ror. - Je n'ai pas la goutte... C'est un bruit que répancl Pinc-da ; ce n'est qu'une enflure au pied. Je le saís mieux que lui.
LE LICENCIÉ. - Au surplus, Votre Altesse ne doit pas regretter de
n'avoir pas assisté ce bapteme. Elle a eu le bonheur de n'etre pas témoin
d'un grand scandale.

a

�-37LE V1cE-Ro1. - Un scandale ?••• (A part). Diable ! la Perichole doit y
étre pour quelque chose.
LE L1cEsc1É. - Oui, un scandale énonne et dont Votre Altesse aurait
été profondément affiigée, j'en sui:. sür, ... d'autant plus que, suivant les
apparences, elle en est la cause involontaire.
LE V1cE-Ror. -

Expliquez-vous.

LE LICESCIÉ. - Un jour comme celui-ci, une cérémonie ausci touchantc !... En vérité, je suis désolé d'affiiger Votre Altesse ... t~ais, il _fauf que
je parle et que je parle íranchement, meme au risqu~ de. 1~1 depla1re. Mon
devoir et J'intérct de Votre Altessc le commandent 1mpcneusement
LE V1cE-Ro1. - Je ne devine point. ..
LE L1cEsc1É. - Cette comédienne fameuc;e ...
LE V1cE-Ro1, d part. -

..,ous y vo1'1.l.
.....1
... T

LE LicE."CIÉ. - ...A qui Votre Altesse porte, dit-on, tant d'i~téret, vient
de causer un désordre bien grand aujourd'hui meme. La p_rot:cct1on que ~70tre Altesse tui accorde l'cnhardit au point, permettez-mot de vous le d1re,
qu'elle se croit tout permis.
LE V1cE-Ro1. - Je vous assure que je ne la protege 1~int.._., Sc•tle!11e~t
j'estime son t'alent. .. qui est fort estimable, Monsieur le Licencie. Ma1s, Je
vous en supplie, contez-moi !'affaire.
LE LICEXCIÉ. - Voici le fait. ll paraít qu'elle a un carrosse ; et ce carrosse, dit-on, vous le lu.i avez donné.
LE V1cE-Ro1. - C'est un carrosse qui m'était inutile.
LE LICENCIÉ. - Ah ! ~lonseigneur, ce carrosse eüt été mieux empl~yé. ..
mais ce qui est fait est fait, et Votre Altesse avait sans doute ses -~a_,so,n~
pour le donner. Dieu veuille L. suffit. Je vais raconter ce dont J a1 et:
témoin. Elle a done un carrosse, e~ c'est en carrosse qu'e~le se ~~nd .ª
l'église... De mon coté, ayant été retardé par. quelques_ acc1de~ts, J a~a,s
accept'é une place dans la voiture de la marq~1se ~t:i-1mrano. N~us alhons
au pas, comme il convient en approchant d une ~hse ; tout a , c~u~ ~a
señora Périchole arrive au grand trot de ses mutes ebranlant le pave a ~mot
toises a la ronde. Nous allions déboucher sur la place ; ~lle ve~t ~rendre le
1
pas sur nous... sur la marquise !... bref~ elle nous a serres de l&gt;1 pres, qu elle
nous a accrochés avec la plus grande \'1olence...
LE VtcE-Ro1. -

C'est son cocher qui est un maladroit...

LE LtCEN'CIÉ. _ Votre AJtesse m'excusera ; , mais je _ne pu~s c~oire que
son cocher ait agi saos ordre, d'autant plus qu elle a mis la tete a la portiere, en voyant notre voiture, et_ qu'ell~ a parlé a cet homme sans doute
pour lui commander cette mauva1se action.
LE VicE-Ror. - Et j'espere qu'il n'est pas arrivé d'accident.

LE L1ct:xc1i. - Commeot ! c'est un miracle que nous soyons encore en
vie ! La secousse a ét'é épouvantable ; la marquise est tombée sur moi, et
moi, sur le chien de la marquise que j'ai écrasé -involontairement... Ma perruque est tombée daos le ruisseau ... et la marquise a re«;u, a la hanche, une
contusion tres forte.
LE V1cE-Ro1. - Loué :,oit Dieu ! Je craignais qu'il ne fút arrivé un
plus grand malheur.
LE L1cE.xc1t. - Il me semble qu'en voila bien assez comme cela. Le carrosse de plus ei;t fort endom(?\3gé ; un carrosse superbe, qui, depuis plus de
vingt ans, faisait l'admirafion de cette ville.
LE \'1cE-Ro1. Perichole.

Je paierai ... c'ei;f-a-dire, je ferai payer le dommage a la

LE L1cEsc1i. - Mais, Monseigneur, le scandale, comment le réparer ?
Pour moi, je n'y vois qu'un seul moyen, c'est de défendre a cette dame de
sortir en carrosse ; car, non seulement il est de mauvais exemple de voir
une comédienne en carrosse, tandis que tant de dignes ecclésiastiques vont
a pied, mais encore la vie &lt;les paisibles habitants de Lima serait compromise par son imprudence... Je n'ai pas t'out dit, et j'ai le regret d'ttre dans
la nécessité d'affiiger Votre Altesse... - Les domestiques &lt;le la marquise,
indignés de !'insulte faite .a leur maitresse, ont adressé quelques vives
remontrances manuelles au cocher et au laquais de la dame. U-dessus, la
canaille qui la suivait avec des cris de joie a pris parti pour elle. Surtout
un certain mauvais sujet, un cholo, un toréador, nommé Ramon, a fair
rage. II a roué de coups de baton le cocher de la marquise, cassé l'épée de
son écuyer et brisé la mac'hoire de l'un de ses laquais.
LE V1cE-Ro1. -

Le scélérat ! Je le ferai punir exemplairement.

LE L1cl!sc1É. - Ce n'est pas tout. Sans faire attention a nou~. saos
demander excuse, elle poursuit sa route, et peu s'en est fallu qu'elle n'enfrát
dans l'égliise tout en carrosse. La tete de ses mules était sous le portail
quand elle s'est arretée. Elle descend, traverse la foule des fideles a grand
bruit. .. Tout le monde se retourne pour la regarder... On oublie la cérémonie commencée ; et', je frémis en le disant, Monseigneur l'Eveque, luimeme, a partagé la distraction générale. I1 a oublié de demander :-.u párrain, la promesse d'élever chrétiennement le nouveau convertí, son filleul.
Pour moi, indigné et scandalisé au dernier point, j'ai quitté l'églice pour
vous raconter cette aventure, et vous prier de met'tre un terme au;, impertinences d'une filie qui, pennettez-moi de vous le dire, fait le plus grand
tort a Votre Altcsse.
LE V1cE-Ro1. portance.

Elle va venir dans un instant, et' je la tancer?.i d'im~

LE LICENCIÉ. - Je vous préviens que la marquisc portera plainte jusqu'a Madrid, s'il le faut.

�-

38-

-39 -

LE \'1cE-Ror. - Monsieur le Licencié, il faudrait empecher cela. Vous
sentez bien que ces plaintes-la me nuisent beaucoup.

L, PERICHOLE. - Kon, 1Ionseigneur, mais je ne l'ai plus et je ne la
regrette pas, car j'en ai fait, je )'espere, un bon usage.

LE LICENCIÉ. -

l\Ionseigneur...

L'EvEQUE. -

Un bon, un saint usage.

LE VICE-ROL -

Yous a,·ez du crédit aupres de la marquise. Eneagez-la

LE L1cExCrÉ, d part. -

-

Je m'y perds.

a se contenter des dommages qu'on lui donnera. Pour moi, je me charge ae
faire une semonce a la Périchole.
LE LICENCIÉ. -

L'EVEQUE. siecle.

Monseigneur... Je ne sais ...

LE V1cE-Ror. -

LE VICE-ROL - Votre église a besoin d'un t'ableau pour le maitre-autel...
Je veux que la Perichole vous en fasse cadeau pour expier sa faute ...
Aussi bien, je lui ai donné une madone de l\furillo, qu'elle veut changer
contre mon saint Christophe... Au surplus, vous pouvez compter sur la
madone... Mais rendez-moi le service de faire taire la marquise... }test-ce
pas ? vous me le promettez ?
LE LICENCIÉ. -

LE VICE-ROL -Amenez-moi votre neveu, un de ces matins. NottS tacherons de faire quelque chose pour lui.

a fait

L'EVEQUE. - Ma filie, vous etes trop humble... et quoique je ne vous aie
jamais vue sur la scene... je sais que vous honorez singulierement' votre profession. Saint Genest était acteur.

digne des bontés de Yotre Altesse.

LE VICE-ROL - ]'entends un carrosse qui entre dans la cour. La voici
sans doute. Vous allez voir comrnent je vais lui parler.
BALTIIASAR, annon,a11t. -

Monseigneur l'Eveque de Lima.

LE VrcE-ROI. -

L'Eveque !

LE LICENCIÉ. -

Il vient sans doute porter plainte aussi.

L'Eveque et la Perichole paraissent
entrer.
L'EvEQUE. -

a la porte, et font des fat;ons pour

Passez, Mademoiselle.

L, PERICHOLE. - Monseigneur, je vous en supplie...
L'EvEQUE, lui prenant le. main. - Eh bien ! entrons ensemble.
LE LICENCIÉ, d part. - Que vois-je ? l'Eveque donne la main a la comédienne !

LE V1cE-Ro1. - Monseigneur, je vous baise les mains ... Je suis confus
de ne pouvoir me lever pour vous recevoir, mais un pauvre malade...
L'EvEQUE. - Mademoiselle m'a parlé de votre indisposition, et je n'ai
pas voulu rentrer chez moi sans m'informer de vos nouvelles. Cela m'a
procuré le plaisir de conduiire Mademoiselle dans ma voiture.

LA PERICHOLE. LE VICE-Ror. brisée ?

C'est une grace que je n'oublierai jamais.
Comment ! ma voiture... ta... votre voiture... s'esf-elle

:..

Expliquez-vous, de griice...

LA PERICHOLE. - Pardonnez-moi, Monseigneur, si j'ai si lot abandonné
un présent' qui ,·ena.it de vous ; mais, lorsque vous apprendrez en quel!es
mains je m'en suis départie, vous m'excuserez et vous me féliciterez. - Tandis que j'allais par les rues mollement bercée sur ces coussins élastiques, une
idée m'est venue a !'esprit, qui a dissipé, en un clin d'reil, le plaiisir que je
goutais. Comment ! me suis-je &lt;lit, une pécheresse ... une misérable créature
comme moi ... une femme exer~nt une profession presque coupable...

Monseigneur, je ferai mon possible, mais ...

LE LICENCIÉ. - Il est' tout
Mais, Monseigneur...

Vous avez donné un exemple de piété bien rare dans ce

I

LA PERICHOLE. - Eh quoi ! je suis portée d'un bout a l'autrc de la
ville, mollement et avec la rapidifé -d'un éclair ; je suis a l'abri du soleil,
de la pluie, tandis que des personnes qui valent rnille fois mieux que moi,
tandis que des serviteurs de Dieu, portant des secours spirituels aux malades, sont exposés a toutes les intempéries de l'air, a la chaleur, a la poussiere, a la fatigue ? Alors je me suis souvenue que j'avais vu souvent de
dignes pret'res accablés par l'age, marcher a pas précipités dans Je,; rues de
Lima, portant le saint viatique a des malades, et ne craignant qu'unc chose,
c'est d'arriver trop tard aupres du lit de l'agonisant. J'ai pleuré sttr moimeme, et la Sainte Vierge m'a inspiré, comme expiation de mes péchés, de
faire homrnage a Dieu de ce carrosse qui avait flatté mon orgueil, et' que
j'étais indign•e de posséder (1).
L'EvEQUE. - Mademoiselle a eu la générosité d'en faire don a notre
'église, et d'y ajouter une fondation pieuse pour son entretien a perpétuité.
A !'avenir, lorsqu'un malade réclam'era les consolations que la religion donne aux mourants, cette voit'ure servira a porter le Saint-Sacrement, et de
la sorte, bien des ames seront sauvées ; car il est trop commun que des
pécheurs endurcis ne demandent leur Créateur que lorsque la mort va les
/1) Une comédienne fameuse de Uma, nommée la Perichole, eu1 un jour la fan1aisie
d'aller l l'église en carrosse. Il y a\·ait alors peu de rnitures a Lima, et elles appartenaient
1oute1 a des personnes de la plus haute distinction. La Perichole, qui érair entretenue par le
vice-roi du Pérou. obtint, non sans quelque peine. que son amanr lui lit don d'un carrosse
magnifique, dans lequel elle se montra par la ville, au grand éronnement des Liméoiens.
Apres arnir joui de son carrosse pendant une heure II peu pres, aaisie tout l coup d'un
accés de dévotton, elle en lit don II l'église cathédrale, voulanr qu'il servil II transporter
rapidemenr les prérres qui iraient adminis1rer les aecours spirituels aux malades. Elle lit, de
plus, une fondarion pour l'enrrerien de cette voiture. Depuis ce temps, le Saint Sacrcment
est porté en carrosse, a Lima, et le nom de la comédienne est en grand honoeur.

�-40-

saisir, et' trop tard pour qu'un pauvre ecclésiastique a pied puisse ~rriver

a leur che,·et tandis qu'ils rcspirent encorc.
LE LicENcrÉ. inspiration.

Mademoiselle, en effef, a cédé a une bonne et sainte

LE V1ce-Ror. - Je vous admire, Perkhole, et je voudrais m'a~socier
a votre bonne action, en prenant a mon comptc. ..

Luis de Góngora

LA PERICJIOLE. - Ah ! ::\Ionseigeur, laissez-moi la gloire de l'avoir
faite. .. )'en suis assez récompenséc par ce précieux don que je tiens de
~fonseigneur. Ce chapelet a été enfermé pendant neuf jours dans la chasse
de la bienheureuse image de Notre-Dame de Chimpaquira (1). (Elle fait
baiscr le ' cl1apelet au t•ice-roi et au lice,irié).

A propos de l'édition de ses ~uvres completes
par M. Foulché-Delbosc ( 1)

L'EvtQUE. - De grandes indulgences y sont attachées.
LE V1cE-Ro1. - Je suis si joyeux, que je ne sens plus du tout ma jambe. Pineda est un sot, et je n'ai pas la gouttc.
LA PERICJIOLE. - C'c:-t ce chapclet que
a soulagé, ::\Ionseigneur.

\"Otts

\'enez de toucher qui vous

L'Evi:Ql,'f. - 11 n'est rien &lt;le plus prol,able, et j'en ai vu souvcnt des
cffets mcrveilleux.
LE V1n:-Ro1. - Je le crois, mais je t·ontinuerai cncore deme jours mon
rc:gime ; ensuit'e, ::\lon!--eigneur, je voudrais faire une bonnc folie, et rnus
fairc souper chez Madcmoiselle, pour que vous puissiez faire plus ample
éonnai. sanee.

L.-\ PERICUOLE. -

Je n'ose espérer que l\lonseigneur daigne me faire
tant d'honneur. Cependant notre divin Sauveur mangeait avec les Samaritains... et si le secret le plus profond...
L'Evi:QUE. - Nous verron!-. Attendons que Son Altesse soit guérie.
Le \'1cE-Ro1. - Cela veut dire qu'il accepte.
L'EvtQUE. - Je crains bien de ne pas avoir la force de refuser.
L, PERICIIOLE. - Sr :'.\fonsieur le Licencié voulait faire le quatricme.
LE LzcE:-ctÉ. - C'esf trop d'honneur que vous me faites.
L'EviQUE. - Monsieur le Licencié, nous n'en parlerons pas.
LE Lzcc:sc1É. - Monseigneur !
LE \'1cE-Ro1. - Et \"OUs entendrcz chanter la Perichole ... des air:. pieux,
s'entend. Sa voix est capable de convertir un infidele.
L'EvtQUE, sal11a,it la Perkliole et souria,it. qu'elle ne fasse renier un fidele.

Je crains seulement

LE CuAXOINE. - Mademoiselle, ce carrosse sera, pour vous, le chariot
d'Elie ; il vous menera droit au ciel.
Prosper MÉRIMÉE.
( 1) lmagc trc. révértc du Nouveau-Monde.

A Alfonso Reyes
Enfin, mon cher ami, elles ont paru, et tous les gongoristes et gongorisants d'Espagne et de tous les empires, royaumes, principautés et
républiques de l'ancien et du nouveau Monde sont daos la joie. On les
attendait depuis pres de' vingt ans. Certains de ceux qui ont dépassé
le milieu du chemin de la vie commen~aient désespérer de les arnir
sous les yeux ; moi-mcme, je me demandais si je n'aurais pas e.xprimer mes regrets et ma déception dans mon testament, comme le mélomane qui Henry ~Iurger, dans une de ses poé$ies, prete cette plainte :

a

a

a

Le ciel n'a pas 1,•ottlu.
Qi,e je puisse m'a.sseoir parmi le groupe élu
Des gens qui verront 1'Africaine !
Apollon et M. Foulché-Delbosc en soient loués. Je suis du groupe
élu des gens qui lisent les reuvres completes d'un des plus grancls poctes
castillans (du plus grand, n'est-ce pas ?) daos une édition irréprochable, débarrassée des poésies faussement attribuées a lui, enrichie d'autres jusqu'ici inédites et dont quelques-unes sont parmi les plus belles,
bien orthographiées, bien ponctuées (détail d'une importance capitale,
j'en sais quelque chose, car la mauvaise ponctuation de Pellicer, de
Hoyes et de Salzedo Coronel m'a souvent fatigué et fait perdre du
temps), en un mot parfaite. Cette édition, la seule complete, la seule a
laquelle on peut se fier, parait deux cent quatre-vingt-quatorze ans autant dire trois siccles - apres la mort du poele ! Une attente aussi
prolongée était deYenue un scandale. Pour que le scandale cessat, il a

.

11) Obros poítius de D. Luís de Gdngoro, 1 volumes (New-York, The llispan1c So.:iety
, 921 ).

o( America,

�-43 -

fallu qu'un hispanisant fram;ais consacrat une partie de sa \'ie laborieuse et déja longue a don Luis de Góngora. Pcrmettez-moi d'en tircr
quelque fierté, la meme fierté que je trouverais légitime chez vous si ~a
premiere édition et la seule pleinement satisfaisante des ceuvres completes de Ronsard (au génie de qui celui du poete des Soledades s'apparente) ne paraissait qu'aujourd'hui et avait un Espagnol pour auteur.
Il y a dans le vaste monde deme grands gongoristes, M. FoulchéDelbosc et vous, mon cher Alfom:o. Si mon vénérable compatriote
n'ayait pas entrepris ce tra\'ail magnifique, c'est vous, j'en suis certain,
qui l'auriez accompli. Etant votre ainé, il vous a devaneé. :Mais ,·ous
deviez forcément vous rencontrer. :\f. Foulché-Delbosc se félicite de ce
que le sort (il aurait du dire : Apollon, ou les Muses, ou les nymphes _du
Bétis) lui a procuré votre amitié d'abord, puis une collaboration
pour laquelle il vous témoigne publiquement sa gratitude.
Un lecteur, qui ne connaitrait Góngora que pour en avoir lu quelques
pages dans des anthologies, ne comprendrait pas quel énorme labeur,
quelle patience, quelle science il fallait pou:- conduire a bon terme une
pareille entreprise, car il ignorerait que des cinq cents poésies qui
composent l'ceuvre du poete, quatre-vingt-dix-neuf seulement furent
imprimées de son vivant, non en un volume, mais dans des recueils
collectifs ; qu'un certain nombre fut publié apres sa mort sans nom
d'auteur ; que beaucoup qui ne sont pas siennes tui furent attribuée~ ;
que des versions différentes ont couru ; que les éditions publiées par
ses amis et disciples ont toutes sortes de défauts auxquels votre maitre,
le premier, a magistralement remédié.
Des lettr.is meme qui se fieraient uniquement a la préface &lt;le
1\1. Foulché-Delbosc ne se rendraient pas compte de l'immensité et de
la valeur de ce travail. I1 n'est pas de cewc qui mettent leur moi en
avant et sollicitent des compliments et l'admiration. 11 est d'une pudeur
et d'une réserve qui ne sont pas celte fausse modestie qu'on peut
appeler une forme hypocrite du sot orgueil. 11 n'a meme pas mis son
nom sur la couverture et la page du titre. Cette élégante discrétion
nous charme, n'est-ce pas, en nos temps de bluff, de coups de grosse
caisse et d'exhibitionnisme.

En lisant Gó:1gora dans l'édition Foulché-Delbosc, je me suis rappelé
la demande que vous m'avez faite a la fin de l'article trop bienveillant
consacré ici-meme par vous a ma traduction de Polypheme et Galatéc.
Vous vouliez pénétrer daos ce que vous appelez l'arriere-boutique du
traducteur. Vous m'encouragiez a écrire des commentaires sur notre

poete. Tout un gros bouquin, quoi ! Comme vous y allez, don Alfonso !
Trouvez-moi done un éditeur, et je le ferai, ce livre, tant bien que mal,
vous lirez peut-etre mes réflexions avec un sourire indulgent, mais enfin
je le ferai. En attendant ce livre possible, sinon probable, nous allons
retire ensemble, si vous voulez, un sonnet de Góngora, celui At, tombeau du peintre Greco, je le traduirai, puis je me livrerai sur ce sonnet
et autour de tui a quelques divagations, au courant de la plume, et si
je commets des erreurs, vous me ferez l'amitié de les rectifier.

Esta en forma elegante, o peregrilio,
De porfido lttcien.te dttra llaue,
El pincel niega al mimdo mas suatte,
Que dio espiritu a leño, vida a lino.
Su nombre, aun de maior aliento dino
Que en los clarines de la Fama cabe,
Et campo ilustra de ese marmol graue:
Venerale, i prosigue tu camino.
lace el Griego. Heredó naturale::a
'Arte, i el arte estudio, Iris colores,
Pl:ebo luces, si no sombras Morplieo.
Tanta urna, a pesar de su dure::a,
Lagrimas bei,a i quantos suda olores
Corte,a fu11eral de arbol Sabeo.
Je propose a vos corrections la tra&lt;luction suivante :

Et, sa forme élégante, o pelerin,
De porpliyre brillatti cette dure clef,
Refuse au monde le piliceau le plus souple
Qui anima le bois et domia vie au li11.
~

•. . . l. ; -~~"'

':' --

Son nom digne d'tm souffee encore plus grand
Que celui dans les clairons de la Rmommée co11fe1m,
lllustre le champ de ce marbre grave :
Vénere-le et poursuis tou chemin.
Gít le Greco. De lui la Nature hérita
L'art, et l'art l'étude, Iris des coulettrs,
Phébus des lumieres, sinon des ombres M orpliée.

�-

44 -

Te/le unic, cu dépit de sa Jureté,
Boii·e des larmcs et q11antcs odcurs e:rsude
L'écorce funérairc d'itn arbrc sabéen.
Et maintenant voici mes réflexions, puisque vous en voulez :
1. Quoique le mot fran~ais pelcri1' n'ait plus, aujourd'hui, le sens
ele '&lt;'OJagtur et d'étranger qu'il avait encore chez les classiques du
xvu• siecle, il me parait indispensable pour traduire pcrcgritw.
1-2. J'ai eu d'abord l'intention de traduire de la maniere suirnnte
el il n'est pas &lt;lit que je n'y revienne point si je publie une traduction
des sonnets de Góngora :
« Cette en forme élégante, o pelerin, de porphyre brillant dure
clef. »
Mais ce"n'est pas fran~is, c'cst &lt;lu charabia I s'écrieront quelqucs
lecteurs. Pardon ! c'~t exactement aussi fran~ais que les deux vers
&lt;lu poete sont espagnols. Góngora disloque souvent la syntaxe ; i1 fant,
dans la mesure du possible, disloquer celle de la langue dans laquelle
on le traduit si l'on veut donner une idée approximath·e de son singulier génie ; si9011 on le trahit, et il ,·aut mieux renoncer a le faire
passer en fran~is.
On parle souvent de la parenté de ::\Iallarmé avec Góngora, quelquefois un peu a tort et a travers. Cette seconde traduction pour laquelle
j'opte définitivement nous permet de saisir une de leurs ressemblances
les plus frappantes ; un mot annoncé au début d'une phrase par tm
article ou un pronom qu'il devrait suivre immédiatement, ou n'en etre
séparé que par un adjectif, est rejeté au milieu ou a la fin. Dans son
chapitre sur le style de Mallarmé, Albert Thibaudet analyse certains
procédés du poete fran~is qui sont ceux de son précurseur castillan et
donne, entr'autres citations, les trois suivantes prises dans Dii·agations :
« Ces &lt;létachés de toute rumeur derniers moments. »
« L'immense, celle du bow-window, draperie, au dos de l'orateur. &gt;&gt;
« Ma tres peu consciente ou volontairement mise ici en cause inspiratrice. »
Ces rejets synt~xiques sont exactement de la mé1!1e nature que celui
des deux premiers vers du sonnet au Greco.
Citons encore un exemple de Maltarmé qui peut clre rapproché des
précédents :
« A qui ce matelas décousu pour improviser ici comme les voiles
dans tous les temps et les temples, l'arcane I appartint. »
La syntaxe fran~ise exige qu'on dise : « A qui appartint ce
matelas... »

-

45 -

Thibaudet compare la phrase qe Mallarmé a une arabesque. Celle de
Góngora est cela aussi quelquefois, mais plus souvent une courbe harmonieuse daos laquelle il excelle a mettre le mot principal non a la
place qu'exige la syntaxe mais a celle que tui suggere son oreille ou,
peut-ctre méme, son ceil.
A moins d'étre un barbare il est impossible de ne pas admirer la
courbe de cette phrase de Polyphcme et Ga/atée :

Nymplta, de Doris hija la mas bella,
Adora que viü el Rc:;mo &lt;fr la espuma.
Le mot principal, adora, est rejeté et placé au sommet de la courbe
comme a la cime d'une vague.
Allons-nous, effrayés par une audace bien moins grande que certainei;
de Mallarmé, suivre, dans une traduction, l'ordre syntaxique habituel
en fran~ais alors que Góngora a violé l'ordre identique espagnol ?
Alors, inutile de traduire : ce ne sera plus gongorien. Restons gongoriens et disons en fran~ais :

Une 1111111plte, de Doris la filie la plus bel/e
ll adore ! que ·vit le royaume de l'écume,
en mettant, pour le lecteur fran~is d'aujourd'hui l'artifice typographique du point d'exclamation cher a Mallarmé.
Daos le méme poeme, exemple curieux d'un ajectif séparé de son
substantif et placé a la fin d'un vers et d'une phrase :

Mas (cristalinos pampan.os sus bra,os)
Amor la implica, si el temor la am,da,
Al iufclice olmo, que peda,os
La segur de los ::elos harii aguda.
Mais (pamprcs cristalli1f.S, ses bras !)
Amour /'implique si l'cffroi la nouc
Au 111al/1euret1.t" orme qu'en morceaux
Mcttra la fau.i: des jalousies - aiguii.
Vous souvient-il, mon cher Alfonso, qu'un soir, au café de Fornos,
l'un de nous a récité a l'autre ces quatre vers et que nous. avons admiré
le ton si délicieusement prémallarméen de la parenthese du premier ?
Je les cite a cette place a cause de l'adjectif aguda séparé, en dépit
de la syntaxe castillane, du nom qu'il qualifie ; pour traduire Góngora

�-47jt sépare aiguc de faux et je le fais précéder de l'artifice typographique
d'un trait.
Ces vers appellent un autre commentaire, le meme que le septicme
vers du sonnet au Greco.
¡. Son tiom ... i/lustre le champ de ce marbre grai·c.
.
C'est un des nombreux vers qui, si Góngora vivait de nos JOurs,
sen·iraient a montrer qu'il a subi l'influence de Mallarmé. Mais essayez
de remplacer les mots illuslre et gra. 1e par d'autres, la ressemblance ne
se per~oit plus et - ceci est autrcment important - rien lle ce qui
fait J'originale bcauté du vers espagnol n'aura passé dans la traduction.
D'ailleurs pourquoi ne pas rendre grm·e par gra·ve et ilustra par ill11slre ? Gra..•e clans le sens de /011rd est fran~ais. /1/ustrer dans le seos
d'fc/airer, illumina est rare, poétique, mais fram;ais ; c'e:.t le sens étymologique. Or c'est un des procédés les plus caractéristiques du style
de Góngora : il emploie constamment des mots en leur donnant le
sens latin, meme quand ce sens a disparu &lt;lcpuis longtemps de la tangue écrite et parlée, de la poésie et de la prose. Les quatre vers, cités
plus haut, de Polj•pliemc et Ga/atfr · en contiennent un exemple frappant : amor la implica, et je traduis, je calque méme : amour l'implique.
Mais ce n'est pas fran~is, dira-t-on. Amor la implica n'est pas plus
espagnol. C'est latin. L'espagnol implicar et le fran~ais impliqucr viennent &lt;lu mcme mot latin implicare qui signifie enlacer, embrasscr,

ceindrc.
Implicuit materno brachia eolio (Ovide).
Implicuitque suos circum mea colla lacertos (O,·ide).
Frondenti tempora ramo implicat (Virgile).
Quand Góngora parle latin, il faut pour le traduire faire comme
tui surtout, ce qui est presque toujours le cas, lorsque nous avons a
notre disposition un mot frani;ais dérivant du meme mot latín que
le sien.
9 a II. Ces trois vers nous donnent un modele d'hyperbole gongorienne. II est banal de dire qu'un peintre doit son art a la Nature,
qu'il a ravi les couleurs de l'arc-en-ciel et que Phébus tui a donné sa
lumiere. Góngora rem·erse la proposition, i1 la retourne completement
et avec cette imperturbable audace andalouse, qui est celle de ses compatriotes Lucain et Séneque, il nous affirme qu'a la mort du Greco, la
Nature, l'art, Iris et Phébus furent ses héritiers.
Et l\forphée ? Est-il ou n'est-il pas l'héritier du Greco ? Les commentateurs ne sont pas d'accord sur le seos de sino dans le onzieme
vers du sonnet. Les uns disent oui, les autres non ; le désaccord ne

pourrait etre plus grand. L'accord doit se faire sur le doute, car Góngora n'a voulu dire ni oui ni non. Sino est un de ses mots préférés.
C'est un mot souple, insinuant, féminin, félin, caressant, perfide et
traitre, le mot-Protée de la langue castillane. Cette particule ronditionnelle a une quinzaine de significntions que je traduis par les équi\'alents latins : siu autcm, si 11011 sfo mi1111s, qllinimo, imo, f•otius,
1

f'rtl'fer, nisi, sed etiam, ,iec ,ion, nihil 11isi, -.·el ¡,rr.rtcr, aliter, alioq11i,
et j'en oul,lie. C'est dire a,·cc que lle habilcté -ct quelle dilection un arliste
C'Omme Góngora joue de ces deux syllahes : sillo. Le sino,i fran\ais 11e
se prete pas a tant de jeux variés. ll y a, pourtant, clans Jlhodiadc
un si11m1 insinuant qui est d'un gongorismc cxquis :

Si110,i la myrrl,c gaic e11 su bo11tl'illts e/oses,
De l'esscnce ravie aux ·viei/lesses des roses
r 01tle=--.•011s, mon cufanf, essayer la '&lt;'t&gt;rfu
Ftmcbrc '!
La nourrice voudrait bien qu'Hérodiade prit de la myrrhe ; par pcur
d'clre rabrouéc elle n'ose la tui offrir franchement ; mais, comme elle
y ticnt, elle glisse, sur un mode catín, une insinuation avant de nommer le ·parfum qui, croit-ellc, aura la préférence de sa maitresse.
Par l'emploi du si,io dans le onzieme vers du sonnct au Greco, Góngora a voulu faire flotter un léger doute &lt;lans !'esprit du lecteur ; il
insinue, je pense, que Morphée n'a pas hérité de Greco, mais i1 ne
l'affirme pas catégoriquement. Imitons-le done si nous voulons le traduire et employons le sino,i fran~is qui pour ctre moins protéique
que le sino espagnol a pourtant quelques-unes de ses qualités.
10 a 12. Le· sonnet tout entier, et particulierement le tercet qui le
termine sur des notes graves, profondes, inconnues dans la littérature
castillane avant Góngora, suffirait a démontrer que celui-ci n'est pas le
précieux ridicule qu'il aurait été uniquement d'apres certains manuels
de professeurs qui n'en ont pas lu une page. Car il ne parait guere possible que l'auteur de cinq cents poésies n'ait touché qu'une fois dans
sa vie avec une telle maitrise ies cor&lt;les de la plus noble des lyres, et
que le sonnet au Greco soit, dans toute son ceuvre, une exception unique. Les poemes de ce genre sont, en effet, nombreux, saos compter
ceux qu'il écrivit avant de tomber dans l'obscurité et de disloquer la
syntaxe (ce qui luí valut autant d'injures et de mépris que d'admirations
passionnées), et qui ne se distinguent de ceux de ses contemporains que
par une plus grande beauté.
Certes, i1 y a de la préciosité &lt;lans Góngora. II reste a savoir si elle

�-49est ridicule. On a eu le tort de ne voir dans la préciosité qu'un genre
littéraire, et un genre faux. La préciosité est essentiellement populaire ;
elle est surtout espagnole, et, en Espagne elle est, par-dessus tout, andalouse. Il suffit qu'une filie monte sur une table d'un bouge andalou et
y chante des cantares populaires pour que ce bouge se transforme aussitót en une espece d'hótel de Rambouillet.
11 y a dans Góngora une préciosité bien andalouse, mais qui luí est
tres particuliere par le style, et serait exclusivement sienne si deux
cent cinquante ans aprcs sa mort l\Jallarmé n'en avait retrouvé le
secret. Je lis cette phrase énigmatique : « Un rubis concede ou nie
selon qu'altemer lui plut entre vingt perles nettes douze menues gouttes
de rosée. » Qu'est-ce que cela signifie ? Tout simplement que les le\'res
rouges en s'ouvrant et en se fermant montrent et cachent tour a tour
les douze petites dents, canines et incisives, entre les \'ingt molaires.
Mais c'est du pur Mallarmé ! C'est un quatrain de Góngora que je
viens de traduire :
Un. rubí concede o niega
Stgun alternar le plugo
Entre ·veinte perlas ,aetas
Doce aljofares mcm,dos.
Lorsque, pendant mon dernier séjour a ~ladrid, je gongorisais avec
une ardeur que vous n'avez pas oubliée puisque vous y avez fait allusion dans votre article, je traduisis quelques pages de Góngora et les
cnvoyai a Paul Valéry a,·ec l'espoir qu'elles piqueraient sa curiosité ;
j'y joignis le texte, car bien que n'ayant pas étudié l'espagnol il est
.., assez érudit et humaniste pour le comprendre a l'aide d'une traduction.
Voici plusieurs de ces fragments :
Restituie a tu mudo horror divilio,
Amiga Soledad, el pie sagrado...
Restitue a ta muelle horreur diirine,
Amie solitude, le pied (metre) sacré.

En 'i'C::, señora, del crysfal luciente
Licores nabatheos e.r¡,iranfe...

•

Au lieu, madamc, du cristal brillant
Expiran/ des /iqueurs nabat/aéennes.

Lo caduco esta urna peregrina
O peregrino, con magestad seÚa
fragrante, entre una y otra ;sfre/la,
ista no fabulosa determina ....

¡.~

La part caduque, cette urne étrangc
O étranger, avec majesté la scelle . ,
La fragrante, entre une étoile et u~ze autre
Une vue non fabuleuse la détermine.
'

................. . . . . . . . . . . . . . . . ... ... . ...

f;' suavidad que espira el marmol (llega)
el '11tltrto lilio es, que aun no perdona '
El santo olor a la ceni,a fria.

La suavité qu'expire le marbre (approcl,e !)
Est
L celle
. du lys mort' car ne Pard onne e11core
a saante odeur a la cendre froide.

.................. . . . . . . . . . . . .. . ... . .

O aq_uel dichoso que la ponderosa
Porcton depuesta en tma piedra muda
La leue da al ::afiro soberano !
,

H eu~eux celui qui, sa pesallte
Part,e aéposée soztS u11e pierre muctte
Do11ne la légere
sa¡,lzir sou•;oerain 1 '
. ....... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...
. . . . ...

ª"

Je joignis a l'envoi le sonnet sur le tombea
en fut surpris et charme' IJ m
,
d.
. u du Greco. Paul Valéry
•
e repon ,t qu' J
•
•
les analogies entre la poes' ie de 11..r lJ
, , ava1t cru Jusque la que
ma arme et celle de Gó
, •
pure~ent superficielles et qu'il venait de
ngora eta1ent
extra1ts, qu'elles étaient réelles et
f d se rendre c~mpte, par mes
Albe
.
pro on es.
rt Thibaudet a écrit un tres
r
mé ; le nom de Góngora n'y t gros •~re sur la poésie de Mallar.
.
es pas mentionné une u1 f · S
bten sur que si le poete des S olitud
• , ,
. se e o1s. oyez
un grand chapitre luí aurait été con es ~ut ete scandmave ou sarmate,
contre ces oub11·s . . .
sacre dans cet ouvrage. Réagissons
mJuneux.
Sur ce, mon cher ami je vous bai l
.
dévoué.
'..
se ª mam et me redis ,·otre tout
Marius ANDRÉ.
4.

�- 51 -

. des pteces
·, de Lope de Vega
La chronologie

.
. , d e Toro-•o
.
ud de l'U,m.:crs1tc
'"' , Série de•
Daos la Collechon des Et es
f
d',.talien et d'espagnol a
B ch an pro esseur
Philologic, Milton A. u an.,,
, un fort intéressant trava1
.
1.
a pubhe cette annee
·1
l'Universite de oronto, ..
de Vega, dont l'importance me1 chronologie des p1eces de Lope
sur a
.
H·spania. » (1).
.
rite un long extra1t dans « '
d . t complété le Lote angla1s de
'
• . Castro a tra u1t e
.
1
Depuis qu Amenco ·¡
.
ble d e se prétendre hispano o"t mexcusa
Hugo Albert Rennert, l sera,
•
t . di-pensable i•adc-mccum,
gu
·
,
d
sa bibliotheque ce 10 s
- .
,
La
e saos posséder 1ans
1a v1.e1·11e 1,,·ograph1e d Alberto
•
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propos
q
ui est venu supp eer s1 a .
· , . nous renseigne avec un sem. · . •· · ·1 n'ex1ste nen qu
.
•
J
Barrera. _fa,s Jusqu ,c~ '. . . ·eotifi ue sur l'exacte origine m sur e
blant sculement de prec1s1on so
q
ssibles dépendance!I a l"endéveloppement de l"art lopesq~e, sur stes poporains sur l'intluence exacte
éd •
r. ou de ses con em
'
.• l
droit de ses pr ecesseu ::. .. de ses imitateurs. Apres plus d"un_ s1ec e
qu'il exer~ daos la ~•ere
1 d ame e,pagnol, la questton se
. ·
· t at1onales sur e r
'
d'investtgat1ons m em
·1 d'
mble moderne que nous possepose entiere. Le meilleur trava1de {-:s: - 131 pages de MM. Cam!lle
dions en notre tangue sur ~~
g
n tete de leur belle vers1on
G ·11 d Sa1x mises en 1912 e
' .
Le Senne et u1 ot
.
d e Lope et l'on sait aujourd hm,
·¡¡ e ··is croya1ent
.
de l'Eto1le de rv1 _e: qui
~
F lch' Delbosc, qu'elle n'en est vra1• • l' 'd"t· n critique de ~u. ou e. •
· •
grace a e 1 10
•
, débat _ qm eut exige,
n'effieure meme pas 1e
,. .
semblablement
pas, -des conna1ssances
. .
d e premicre main, qu eta1ent
pour e·tre abordé

.

s·

Join de posséder les auteurs, si méritoire par ailleurs qu'ait
été Jeur effort. C'est que pour traiter a\·ec des chances d'originalité un theme aussi ardu, ce qu'il fallait, c'était la patiente investigation d'un savant de cabinet, d'un membre de l'enseignement s11pér?eur
que de propices loisirs mettent
méme de poursuivre ces besognes
minutieuses et précises. Panni ces heureux ntortels, notre ami Milton
A. Buchanan était spécialement désigné, par ses travaux antérieurs sur
le drame espagnol, et son étude ici analysée constitue un de ces tra,•aux
qu'en la laborieuse Allemagne d'avant-guerre on qualifiait a juste titre
de « bahnbreclund », ouvrant qu'ils étaient la ,·oie a toute une su~te
de recl1erches sur une matiere donnée.

a

Lope, obsen·e le professeur canadien, était le plus original dramaturge de l'époque de fonnation de la comedia. Les caractéristiques de
son talent sont, en fait, l'originalité et la versatilité et c'est d'elles qu'il
a acquis son uni,·erselle renommée. L'examen de sa production théatrale nous le montre en continuelle expérimentation et toute tentative
de résoudre le probleme de son développement artistique par un groupement systématique de ses picces la fa~on de Menéndez Pelayo
et d"autres - par ordre de matieres traitées : pastorale, carolingienne,
histoire légendaire d'Espagne, etc., équfraut a éluder la question. I1
scmble que ríen ne soit plus naturel que d'admettre qu'un génie comme
celui-ci - dont I'activité dramatique porte sur au moins 55 années de
son existence (Iui disait 62) - , dont l'inventive veine introduisit l'innovation du &lt;&lt; romance » comme metre de la narration dramatique
et créa le personnage du « gracioso », devait se sentir prodigieusement intéressé a modifier la comedia selon que ses propres conceptions
artistiques et celles du public de son temps se modifiaient elles-memes.
A moins - ce qui est absurde - de prendre pour une machine notre
poete, qui ne saisit qu'une é,·olution, inconsciente si l'on veut pousser
les choses l'extreme, de son art et de son « écriture » dut s'opérer
en proportion ou son gout évoluait ? L'exemple de Shakespeare - ou
qui que ce soit que puisse couvrir ce nom - est la qui nous montre
- encore que l'activité dramatique shakespearienne cou\'re une période
bien moins longue que celle de Lope - les transfonnations d'une telle
e&lt; écriture » : le « blank verse » rendu plus flexible par une graduelle
substitution des séries de vers continus aux vers arretés ligne par
ligne, sans parler d'autres modifications non moins apparentes, mais
qu'il serait oiseux de relater a cette place.

a

y

a

0n sera sans doute d'accord pour admettre qu'a la base d'une étude
un peu sérieuse de l'art lopesque, c'est I'examen méthodiquc de l'évolution chronologique de cet art qui doit etre mis. Or Menéndez y Pe-

�-

52-

-

layo, dans les 13 volumes de l'édition académi~ue_ d~nnés sous son
égide de 189a a 1902, n'a tenté que de vagues md1cahons, aux ~rologues qu'il a écrits en tete des in-folios de ce monument s1 ~al
continué et pour lui, il suffit qu'wie piece soit écrite vers 166o pour etre
de la jeunesse de Lope - qui, a une telle dat«:, écrivait pou~ la _scene
depuis au moins 20 années et avait des centames d~ comedias a .so~
actif ! Quant a l'idée que le Directeur de la « 1':acJOnal » se fa1sa~t
exactement d'une piece n'appartenant plus a la Jeunesse de Lope, 11
serait difficile de la préciser. On pourrait, toutefois, affirmer que, pour
lui, tout ce qui remontait a la période allant de 1,6~5 a la n:iort _du poe~e,
1635, était reuvre de vieillesse. La grande expe~1ence qu _av~1t acqmse
;.\lenéndez du style de Lope a pu lui permettre, 11 est vra1, d heureuses
divinations et plus d'une fois son sur instinct littéraire l'a fait supposer
juste, mais avec quel vague, le plus souvent, f_ulmine-t-il, s~ pronostics !
Voici, par exemple, « Los Vargas de Castilla ». Il ecrit.: « Por el
título, parece composición de la ju-z,entud de Lope. » Ma1s Lope ~st
né en 1562. Le critique santandérin continue, cependant : « escr~t~
probablemente en Sevilla ». C'est-a-dire en 16o1 ou plus tard I V?1c1
encore, « El primer Fajardo ». Menéndez déclare : « Es esta p,e::a
anterior al año 1604, fecha que parece bien confirmada por el desorden
de la traza, la viciosa contextura de la fábula y el desaliño del estilo, que
son notas características de la primera y más ruda manera de Lope,
sobre todo en sus piezas históricas y tiovclescas. » On voit que ce
genre de critique conjecturale ne mene, en vérité, pas loin. 11 est vrai
que Lope avait lui-meme une opinion assez élastique de sa « jeunesse ». Il nous confesse que « La Mocedad de Roldán » est de la
période de sa propre « mocedad ». Or elle remonte en fait a une époque
ou il comptait pres de 35 ans, étant postérieure a 159Ó l
Ce n'est done que lorsqu'aura été établie, sur des bases variant de
quelques années souvent, la chronologie des pieces de Lope, qu~ l'on
pourra enfin aborder l'examen de que~tions qui se po~e~t et qm sont
actuellement insolubles, v. gr. ses relat1ons avec des predecesseurs supposés, tel Juan de la Cueva, dont les pieces datées sont _de 1579-15~1 ;
Cervantes, un rival vers 158o ; le groupe des Valenc1ens : Agu1lar,
Tárrega, Mercader, Virués ; ses disciples : Tirso, Mira de Amescua,
Guillén de Castro, Vélez de Guevara, Alarcón, Calderón, Moreto et
d'autres, qui accepterent la formule de la comedia perfectionnée par le
maitre ; le développement, aussi, de sa technique ; l'examen de ses
themes et de ses personnages préférés : pieces sur l'honneur, etc. ; la
versification et combien de ct1rieuses autres énigmes intéressantes 1
11 semble que l'on ne puisse guere dater exactement, ou a peu pres,

53 -

plus ~·une centaine de pieces de Lope. On possede un assez grand nomb_r~ d autographes contenant l'indication précise de la date de compo~1t~on. Seul le ~anuscrit de la comedia en deux parties sur certains
ep1sodes de l~- v1e de Jean II ?e Portugal : « El Príncipe Perfecto »,
passe pour n etre pas authenhque. Dans d'autres pieces, ce sont des
allusio?s a des ~vén~ments contemporains qui constituent des points
de repere approx1matifs. Parfois, des noms d'acteurs qui représenterent
une reuvre pour la premiere fois, suffisent pour une identification
au moin~ prudente. Enfin Lope a lui-meme pris soin de consigner, a maintes repnses, des détails sur l'époque de composition de telle ou telle
piece._ Ces détails sont, au demeurant, d'une exactitude point toujours
parfa1te. Le cas de « La M acedad de Roldán » est connu. Celui du
« Verdadero 'Amante » mérite aussi mention. Dans sa « Geschichte des
spanisclzen Nationaldramas », I, 85 (Leipzig, Brockhaus, 189()), Adolf
Shaeffe~ écrit a ce propos : « Si l'on songe que « El Perseguido » est
le prem1er ~rame ~~primé de Lope et que les pieces composées antérieurement, ma1s publtees plus tard : &lt;&lt; El Verdadero Amante » et « Los
lacinto_s », ne peuvent pas ctre prises en considération a cette place comme étant les travaux d'un enfant, etc. » Or ce « travail d'un enfant »
publ~é_en 1~20, m~is composé, au dire de Lope, en 1574, est en réalité
P?steneur d au moms 6 ans, pour la simple raison qu'en 1574 les comedias espagnoles - a l'exception d'une seule, inconnue de Lope et de
ses contemporains - étaient écrites, non en trois, mais en quatre actes
comme il le confesse, d'ailleurs, dans son Arte Nuevo :
'
Yo las escriví de once y doce aiios
De a cuatro actos y de a cuatro pliegos...
Et comme, en outre, la piece en question contient des passages en
vers d~ « r~mance » - genre métrique introduit par Lope dans Ja
comedia, ma1s pas avant les alentours de 1585, ~ il s'ensuit qu'au lieu
de douze ans, c'était vingt-trois que comptait l'auteur (1).
, Fréquemment LoP&lt;:, suiv~nt une coutume de la littérature pastorale,
s est, dans ses comedias, mis en scene sous le nom de Belardo. Tantót
notre Belardo Y figure avec une Belisa ; d'autres fois avec une Lucinda.
( 1) F~u1-il rappclcr qu'en 1860, quand La Barrera publia son ir Catalogo JI Je futur
~uteur e la tr Nu,_va 8 1og rafla » donnai1 pour ccrtain, p . ,po, que Lope avait 'comme il
1affirme dans son epllrc poétique A D. Luis de Haro, combattu les Portuguais a~x ilcs Terceras, en 1577,
En tr~s lustros de mi edad pri,nero,
quand, .c~ttCebataille ayant ~u licu, en 1 582,_ ce _n'était pas trois, mais quotre lustres quºil
com1;&gt;ta11 ·
,gen_re ~e galéJades I a amené a pre1endre également ~u'il n'était qu'un enfant
aux 1ours,ide I fnv1nc1ble ,Arma?ª! tou1_en ayant 26 ans et qu'il écriv11 la ,r D,ago11 tea JI dans
&amp;a « moce ad », alors qu en faJI 11 1va11 35 ana .

•

�-

- 55 -

54-

Mais Belisa n'est que l'anagramme d'Isabel de Urbina, femme du dramaturge de 1588 a 1595 et Lucinda représente sa maitresse, Micaela
de Luján, dont il eut, comme on sait, un fils et une filie, le premier
étant ce Lope Félix qui périt prématurément dans un naufrage évoqué,
avec quelque inexactitude, par Blasco Ibáñez a la page 328 de ses « Argonautas » (1). Ces détails permettent de dater, au moins approximativement, un certain nombre de pieces, dont celles de Belardo-Lucinda
appartiendront par suite a la période 1599-16o8.
Enfin, il n'est pas malaisé de surprendre, spécialement dans les discours du gracioso, maintes allusions des comedias
des événements
ou a des traits de mceurs de l'époque, qui constituent d'utiles jalons
chronologiques. Ainsi, dans son « Argel Fingido », Lope décrit tout
au long et en qualité de témoin oculaire, la cérémonie du mariage de
Philippe III et de Marguerite d'Autriche a Valence et cela remonte
1599. Dans certaines pieces, des allusions au gongorisme, qui commen~a
peut-étre vers 1009, peuvent aussi etre utilisées. De meme, diverses
références aux lois somptuaires, relatives a l'usage des carrosses et
d'analogues articles de luxe. La présence, ou l'absence du gracioso ne
doit pas non plus etre négligée. Lope a dit avoir introduit pour la
premiere fois ce personnage dans sa ce Francesilla ». M. Buchanan
est d'avis que cette piece date de 1598, pour des raisons qu'il donne
comme reposant « on internal evidence ». Si cela est exact, ici encore
Lope serait un garant sujet caution, puisque son « Maestro de dancar », qui est de 1594, renfermait déja un gracioso. A quoi, d'ailleurs,
on peut observer qu'encore que le personnage füt devenu bien vite
populaire, il ne figure pas, l'origine de sa création, dans toutes les
pieces de Lope et que, par suite, sa présence ou son absence n'est pas
un garant sür en faveur de la composition antérieurement 1598, ou,
a la rigueur, 1594. Chorley, daos sa bibliographie des reuvres dramatiques de Lope reproduite, augmentée, par Rennert en 1904 (2), avait
décidément abusé de ce dernier chef de preuve.
Mais, dira-t-on, Lope n'a-t-il pas, deux reprises - en 16o..¡. (16o3)
d'abord, puis en 1618 - donné une liste de ses pieces daos « El Peregrino en su Patria » ! Sans doute, mais d'abord la liste est incomplete,
puis i1 arrive que le titre que fournit Lope se trouve différer de celui
que porte la piece que nous possédons. Dans le « Peregrino » de 16o4
- ou de 16o3, puisque la licence est de cette derniere année - il est

a

a

a

a

a

a

(1) Voir a ce sujet La Barrera, /\'u~a Biografu,, p. 338, et la Vi.la «e Lote d'Américo
Castro, p. 171-17◄ et p. 400.
(i) On aait que M • .M ilton A. Buchanan a corrigé et complété Chorley-Rennert dan!! un
article : Chorley', Catalogu, of comedias a11d A 11tos o/ Frey Lope Felix de Vega Cartio, daos
.\Joder,. Lngua~eNot,s, 1909, 167-171 et 198-:204.

question de ce Los Comendadores » tout court. Les bibliographes
n'ont pas hésité a y voir « Los Comendadores de Córdoba », ce drame
de l'honneur conjuga! vengé, a base historique déja exploitée en 1596
par Juan Rufo dans 5 ballades pédantesques (nº 1 1032-1036) de ses
« Seiscientas Apotegmas », dont le texte est aux numéros que nous
venons de citer du « Ro111a11cero General » de Durán ? Certes, mais
s'il est vrai que cette derniere piece fut publiée en 1009 dans un volume dont les autres pieces sont également citées dans le catalogue de
16o4 (16o3), il n'en est pas moins avéré qu'une piece portant ce simple
titre : « Los Co111c11dadores », aYait été représentée en 1593. Si c'était
déja l'histoire oi.t l'on voit D. Fernando, « veinticuatro » de Cordoue,
massacrer sam•agement sa femme, la niece de celle-ci et leurs deux
amants, Jorge et Fernando, les ce comendadores » et neveux de l'éveque de Cordoue et donner également la mort, dans sa fureur barbare,
a tous les etres, animaux y compris, vivant sous son toit, avec la pleine
approbation de Ferdinand-le-Catholique, qui, pour le récompenser d'un
te! acte, ne trouve rien de mieux a faire que de le fiancer aussitót avec
une noble et riche pupille ; si, disions-nous, les deux reuvres étaient
identiques, nous aurions la le plus ancien drame contenant un type parfaitement développé de gracioso, en meme temps que le plus ancien
exemple d'emploi de « décimas », metre dont la présence réguliere
dans la comedia espagnole doit etre reportée aux alentours de 1610
(quoique l'on en trouve dans « El Argel fingido », écrit en 1599).
L'hispanologue italien A. Restori, dont les notables recherches sur la
comedia de Lope sont dans toutes les mémoires, pensait que « Los
Comcudadores de Córdoba &gt;&gt; étaient une satire contre l'actrice Elena
Osorio. II faudrait qu'alors ils eussent été composés avant 1587, qui
est la date oi.t Lope fut poursuivi en diffamation par elle. Mais si l'on
réfléchit a cet emploi du gracioso et a cet usage des « décimas &gt;&gt;, d'une
part ; si, l'occasion de le remarquer étant opportune, on songe, de l'autre, qu'il n'y a dans cette piece ni octaves ni tercets et que le nombre
des versen « romance &gt;&gt; ne laisse pas d'etre caractéristique d'une époque, l'on restera en suspens au sujet de cette identité supposée entre
&lt;&lt; Los Comendadores &gt;&gt; tout court et « Los Comendadores de Cór-

doba».

a

On voit par les quelques réflexions et exemples ci-dessus quels obstacles se heurtent les efforts tendant a établir la chronologie des reuvres
de Lope, dont le premier volume de compositions dramatiques n'a l!té
publié qu'en 16o4. Mais sur la base des quelques faits certains d'ailleurs
obtenus, est-il possible d'établir une étude méthodique de l'évolution de
son art, en meme temps - et par ricochet, si l' on peut dire - que

�-

56-

-

l'on parviendrait a fixer, par les criteres ainsi définis, la_ d~te d'au~res
reuvres, jusqu'ici douteuse ? M. Milton A. Buchanan, qm s est ~se la
question, apporte, dans cette étude que nous analysons, des resultats
précis en assez grand nombre déja et nous en réserve _davantage ~nc~re,
sans doute dans ta suite de ses travaux. I1 faudra1t, en parttcuher,
creuser, e~ profondeur, l'examen des changements apportés par, Lope
a ta forme meme de sa matiere dramatique : nombre et caractere de
ses personnages, introduction, développement et fin de la fable, choix
des sujets (pastoraux, historiques ou pseudo-historiques, drames d'honneur, de cape et d'épée, etc.). M. Milton A. Buchanan s'est surtout
attaché a scruter le véhicule de l'expression dramatique lopesque, nous
voulons dire sa versification. Ici encore, les problemes qui se po.sent sont
&lt;iélicats. D'abord, la plupart des pieces de Lope ne répondaient pas a
une intention de publicité. D'ou ces textes imprimés la diable, avec
les changements, additions et suppressions de toutes sortes de frelons :
censeurs et acteurs en premier lieu. Combien d'éditions subreptices ont
été faites sur un texte obtenu de la mémoire de ces professionnels qui,
tel te fameux « Gran Memoria », vendaient aux libraires et aux
imprimeurs leurs versions corrompues ? I1 n'est, ~anni les dramatu~g~s
espagnols de ces temps, qu'une voix P_OU~ se plat~dr~ de t~~s pr?c~des
de pirates. Parfois, les changements amsi apportes a la p1ece eta~ent
de si grave sorte, que l'auteur n'y reconnaissait plus sa productton.
Cela complique singulierement la question, du point de vue de cet ~~­
men des metres. Voici, par exemple, les « décimas &gt;&gt; et les « quintillas ». Ces deux metres sont différents : la « décima &gt;&gt; ou mieux :
« espinela &gt;&gt; - puisque c'est Espinel qui en fixa la forme et l'on sait
que, dans le prologue de son « Marcos de Obregón &gt;&gt;, il ?éclare que
Lope recourait a son expérience de la versi~cation, da~ s~ Je'!11:5se est faite sur ce schéma : abba : accddc, ma1s avec ce deta1l prec1s : que
ta pause a la fin du 41 vers est aussi de rigueur qu'elle est défendue a
la fin du 5•. Mais i1 existe, d'autre part, une variété de la « quintilla &gt;&gt;
- dite : « copla real » - rimant de deux en deux vers sur un schéma
fixe tres rapproché de celui de la « décima n et dont un type comrnun
est : ababaccddc. Dans les volumes de l'édition de Menéndez y Pelayo,
elle est parfois imprimée comme « quintilla &gt;&gt; ; parfois aussi comrne
« décima &gt;&gt;. Or la matiere est plus délicate qu'on ne serait tenté de
l'admettre de prime abord, puisque la « quintilla &gt;&gt; - réguliere ou
spéciale - était devenue hors d'usage, tandis que 1' « espinela &gt;&gt; encore
peu employée dans les premieres pieces de Lope, y pr~n,d graduelle~ent
une place de faveur, selon les progres de sa populante. Les_prem1cres
« espinelas » employées par Lope sont dans « El verdadero A mantc &gt;&gt;

a

57-

et « El ganso de oro » (édition académique, N. S., I, 153). D'autre
part, il est absolument nécessaire, pour savoir exactement si certains
mélanges bizarres de stances ne sont pas le fait de textes corrompus,
d'étudier soigneusement la pratique de Lope sur les autographes qui
sont conservés de ses pieces. I1 ne faut pas, d'ailleurs, perdre de vue
que, tout en admettant le développement normal de la versification chez
Lope, celle-ci était exposée, daos une seule et meme piece, a des variations anormales du fait du sujet et, souvent, des circonstances spéciales
déterminant la représentation, circonstances, maintes fois, obscures pour
nous, aujourd'hui.
M. Milton A. Buchanan a soumis a w1 examen attentif quelquesunes des formes principales de la versification de Lope de Vega. Tour
tour, il y passe en revue l'hendécasyllabe, cet hóte italien peu en faveur
dans les drames du grand Italianisant ; le vers de huit syllabes, ce
favori de la littérature espagnole dont l'introduction, par Lope, dans
la comedia ne contribua pas peu a donner a celle-ci le caractere populaire qui luí manquait encore ; le vers blanc, qui n'a jamais été un metre
favori chez les poetes d'Espagne. auxquels Lope ne fait pas exception ;
!'octave, qu'il emploie dans les situations graves et que sa maitrise du
poeme épique lui faisait etre d'un maniement facile, encore que, dans
1'« Arte Nuevo &gt;&gt;, i1 lui assigne, ainsi qu'aux tercets, un róle narratif
qu'elle eut chez Cervantes, mais qu'il devait conférer surtout au
« romance » octosyllabique, le metre, chez lui, des « relaciones &gt;&gt; ;
le tercet, sacrifié a !'octave et que Calderón devait également éviter ;
puis les différentes formes du vers de huit syllabes : « quintilla de pie
qttebrado », « qufotilla » pure, de cinq vers, mais surtout « redondilla » et plus encore le « verso de romance », dont une traditicn voudrait que l'introduction en soit due a Juan de la Cueva, encore que ce
metre ne se présente pas dans ses pieces et que Lope n'en ait fait l'armature de sa versification dramatique qu'a partir de 1593, l'employant,
non plus, comme au début, daos la narration, mais dans le dialogue
et dans d'autres circonstances encore.
Nous ne suivrons pas M. Milton A. Buchanan dans les indications
qu'il donne du détail de la versification des pieces de Lope dont la
date est avérée. I1 en examine ainsi 76. l1 consacre un examen part
aux pieces les plus anciennes : « Hechos de Garcilaso » (en quatre
actes), « La Pastoral de Jacinto » (qui serait la premiere piece de
Lope en 3 actes), « El verdadero Amante » (soi-disant écrit a 12 ans,
soit en 1574) ; « El Belardo Furioso », « La In.gratitud vengada »,
« El Soldado amante &gt;&gt; (trois pieces de 1587 ?) ; « El ganso de
oro », « El Hijo vmturoso », « La Infanta desesperada » (trois

a

a

�-

58-

pieces qui seraient de 1588-1595 ?) ; « El Grao de Valencia »
( 1590 ?) ; « Los Enredos de Benito » (1593 ?) et enfin, ces « C?mendadores de Córdoba », dont nous avons suffisamment marque plus
haut l'incertitude de la composition. A ce relevé, l'auteur a ajouté celui
de la versification de cinq pieces en quatre actes de Juan de la Cueva :
« La Muerte de D. Sancho », « Ajax » et « El Tutor », qui sont
de 1579, « Virginia y Appio Claudia » et « El Príncipe Tirano »,
qui sont de 158o; de 4 pieces de Cervantes : « Nu111ancia » (158o ?,
4 actes), « El Trato de Argel » ( ?, 4 actes), &lt;&lt; La Grati Sulta,1a »
( 16oo ?) et « Los Baíios de Argel » (16 q. ?) et, enfin, de quatre
comedias de Calderón : « La Vida es Suc1io » (1632-1635 ?), « El
Mágico Prodigioso » (1637), « Hado y Divisa de_ Lcónid? ~ ~farfisa » (168o ?) M. Milton A. Buchanan opine que l usagc reflech1 des
criteres par lui établis et un sage emploi des points de repere qu'il a
fixés, e:i établissant ainsi les détails de la versification des pieces datées,
« will help to determine the approximate chronology of most of
Lope's undated pla::,•s ». Nous croyons qu'il ne faudrait pas trop se
risquer dans l'emploi de cette méthode de critique, tout de meme _légcrement conjecturale. Mais notre savant ami nous apprend aus~1 ~ue
le professeur S. Griswold Morley « Itas 1mdertake,i th~- compil~tion
of statistics on all of Lope's plays &gt;&gt;. Quand seront pubhes 1~, r~ultats de ce pénible labeur, il sera peut-~tre ~elativemen~ p_l~s a.1se d mstituer un tableau chronologique approx1mattf de la maJortte des ceuvres
dramatiques de Lope.
Camille

-

P1TOLLET.

~

de Queiroz

I• Devant la statue du romancier
Maintes fois, par une des claires matinées de cet hiver de Lisbonne
lumineux et tiede qui n'a de comparable en Europe que les hivers de
l'Engadine, Saint-Moritz ou Interlaken, ou les éclatants hivers de la
Cote d'azur, Nice ou Cannes, je suis sorti de mon hotel et, apres amir
suivi la haute Rua do Alecrim, je suis descendu par w1e pente douce
jusqu'au Caes do Sodré, officiellement place du Duc de Terceira.
Cette rue recele un charme secret de rue de ville maritime. De son
point culminant on voit le fleuve et les petits \'apeurs de la Parceria
de vapores lisbonenses qui sortent du Caes do Sodré pour aborder, a
l'autre rive, aux pittoresques hameaux de Cacilbas et d' Aldea Gallega ;
ce fleuve qui, par les clairs matins de soleil, brille comme un miroir.
A l'entrée de la rue - semée de boutiques d'antiquaires a11tiquit31-sltops
- s 'ouvre une toute petite place: le Largo do Barao de Quintella, encadrée entre la rue animée do Alecrim et la mélancolique rue des Fleurs ;
c'est une de ces rues classiques de Lisbonne, avec des portes toujours
fermées, des rameaux d'arbres passant leurs tetes curieuses par-dessus
un mur de clóture, avec de petits balcons a balustres auxquels apparaissent aussi, parfois, a de rares intervalles, d'autres curieuses petites tetes
de meninas lisboetas... Rue silencieuse comme celle ou Ec;a fait vivre
l'héroine de Le cot~in Basile. En face du monument du grand romancier s'éleve une petite maison aristocratique toujours fermée, une petile
maison a fac;ade polychrome et a l'aspect sévere, demeure de robustes
hidalgos de province, pareille a la petite maison des Barrólos a Oliveira
qu'il a décrite dans l'Illustre maison de Ramires avec sa noble fa\ade
a douze balcons.
C'est le palais des Carvalho Monteiro ou se logea le maréchal Junot
a l'époque de la premiere invasion du royaume (18o8), lorsque l'aigle
napoléonienne se foca pour la premiere fois sur la petite proie lusitanienne. Propriété du baron de Quintella, qui fut un philanthrope, un de

�-ooceux qui contribuerent a la fondation du théatre de San Carlos, il est
aujourd'hui toujours ferrné, et avec sa physionomie sévere et grave il
met de l'harmonie dans ce coin de Lisbonne ou vit de l'immortelle vie du
marbre le créateur de Os Maias.
CEuvre du sculpteur Teixeira López, ce n'est pas une merveille de
technique et d'exécution. L'artiste a produit des reuvres meilleures que
celle-la, par exemple la Verrve, qui orne le vestibule du Musée des
Ja11rllas -.·crdrs. ~lais quoique Teixeira n'ait jamais été un Soares dos
Reis - le plus grand sculpteur portugais, le seul qui ait eu le génie
moderne - il est parvenu a donner une certaine distinction a la figure
d'E~ de Queiroz et de la robustesse a la Vérité demi-nue. Le romancier soutient en ses bras (ou plutót on dirait qu'il va la recueillir) la
Vérité demi-nue, voilée par la transparente étoffe de la fantaisie.
&lt;í Sur la nudité forte de la Vérité, le manteau diaphane de la fantaisie, » comme dit l'épigraphe de la Rclique, Ec;a contemple la Vérité
d'un regard attentif et quelque peu ironique.
Mais remarquez bien ceci ! Un détail qui est une réussite accidentellc
de l'artiste, par suite des difficultés de l'exécution et qu'il ne faut pas
considérer au point de vue sculptural et plastique : Ec;a ne porte pas
son caractéristique monocle. Dans cette réussite fortuite, il y a, selon
moi, tout un symbole. L'unique moment de sa vie ou Ec;a ne port:i.it
pas le monocle était celui ou il rencontrait la Vérité et la contemplait
face a face. 11 la regardait fixement, comme les aigles regardent le
soleil, sans le secours du verre malicieux et mondain, verre d'ironie et
de salon, de vie artificielle et de société, d'élégance. Ec;a regardait la
Vérité avec ses propres yett.'&lt;, avec ces yeux que la terre devait manger, comrne dit le peuple en Espagne.
C'est pour cela, parce qu'il a regardé la Vérité face a face qu'il a
mérité le nom de réaliste. C'est aussi pour cela, c'est parce qu'il a eu le
courage de la regarder dans toute sa crudité et dans toute sa nudité,
qu'il a mérité d'etre consacré artiste. C'est pour le meme motif qu'il a
laissé cette galerie de figures immortelles que ses compatriotes ne lui
pardonneront jamais, mais qui tui vaudra une reconnaissance jarnais
trop grande de l'Humanité a cause de sa beauté et de sa vérité :
l\Ime Patrocinio das Neves, la bigoterie ennuyeuse et niaise, le Pere
Pinheiro et le Pere Casimir, l'avarice et la simonie ecclésiastiques ;
le pompetLx Docteur Margaride de La Relique, l'inénarrable conseiller, . incarnation du ritualisme et de l'emphase officielle ; la
l;igoterie hypocrite, moins apre que celle de dame Patrocinio,
mais plus stupide de Mme Felicidade ; la petite littérature vide incarnée
dans le pauvre Ernestinho ; la mauvaise éducation de la f emme lisbo-

-6I nienne dans Luisa ; l'ivrognerie &lt;lans Sebastiáo du Cousin Ea.rile ;
le néant intellectuel des politiciens dans le comte de Gouvari:iho ; la
stupidité et la betise du petit jeune homme chic dans Damaso Salcede ;
la pompe théfürale du culte dans Rufino ; le journalisme pamphlétaire
et de chantage, mcsquin et fripon, honte du Portugal... et de l'Espagne, de toute la péninsule, &lt;lans Guedes, le folliculaire &lt;le La Trompcttc ; l'attitude paradoxale et sceptique &lt;levant la vie de Joao d'Ega ;
la noblessc et la distinction dans Carlos de llaia, &lt;lu plus complexe
de ses romans, Os Maias.
.
Toute cette reU\'re de démolition et de vérité est écrite en une prose
parfois fastueuse de splendeur et de luxe oriental d'irnages ; d'autres
fois, sobre, pure, polie, comme un marbre de Paros, comme celle que
voulait Alfre&lt;l de Vigny ; quelquefois en une prose ce comme il n'y
en a point encore », teUe que la revait son héros littéraire, son Fradique Mendes.
Devant la statue d'E~a j'ai été, en ces claires matinées de décembre,
relire ces pages uniques dans la littérature portugaise, d'une prose
cadencée et rythrnique, que je sentais s'élever comme une mélodie glorieuse parrni l'étourdissant ramage des oiseaux qui voletaient dans les
arbres ; - ces oiseaux chanteurs sur ces arbres tropicaux qui sont un
des plus grands ornements de Lisbonne.

11. L'ceuvre poathume du romancier
A la mort du génial romancier portugais, en 1900, des amis vraiment &lt;lésintéressés et fideles, le comtc d'Arnoso, Ramalho Ortigáo,
Luis de Magalhaes, le comte de Sabugosa, Batalha Reis, et quelques
autres, s'empresserent d'organiser la publication &lt;le son reuvre dispersée dans des revues et journaux du Brésil et de Portugal, dans des
almanachs et autres auberges de circonstance ou rec;ut maintes fois
l'hospitalité l'e.prit critique, vivace, humoriste et subtil d'E~ de Queiroz auquel, dans la littérature européenne, seul celui d'Anatole France
peut etre comparé, - et en qui s'unirent, a sa naissance, la mordacité
caustique d'un Voltaire et la mélancolique ironie d'un Heine, recouverte d'un style aussi chatié et exquis que celui d'un Flaubert.
En peu d'occasions un pareil hommage posthume a pu etre aussi
mérité et louable. On a beaucoup abusé - en France surtout ou on
abuse de toutes choses, meme de !'esprit - de ces hommages posthumes, de ces obseques littéraires que l'on rend aux grands artistes.
Aprcs leur mort, on a l'habitude de publier d'eux des balbutiements et

�-

02-

d'insignifiants essais d'adolescence, ou des radotages de vieillessc. ou
des élucubrations érotiques, ou de ridicules notes de voyages et coutumes, ou des communications épistolaires a,·ec leurs amis. Dans ce
culte de latrie on en arri,·e a la frénésie de l'insubstanciel, a 1:.i cécité
1
du niais ou du frivole. Je ne puis oublier certaines lettres fameuses de
Baudelaire que publia le Mercure de France je ne sais plus en quellc
année (ah ! pour cette fois, chers lecteurs, je ne donne pas en note la
référence de la citation ; c'est plus commode, en vérité), et dans lcsquelles s'étalaient la 'plus sordide avarice et le plus vil merca_ntilis~e.
Le pire ennemi du poete n'aurait jamais revé plus ardente 1Uvective
que ces lettres qui constituai~nt, en apparence, un hommage posthume,
une couronne d'immortelles sur son tombeau.
Et tant d'autres qui, comme lui, ont été vilipendés et ridiculisés
post mortem avec la plus obtuse des admirations aveugles, par inconscience ou mauvaise foi. Oubliant le parce sepultis, il y eut des amis
qui les criblerent et les livrerent la moquerie et la risée sous prétexte de les exalter et de leur élever des monuments plus durables que
le bronze. C'est en France surtout qu'on a exagéré cette passion minutieuse pour connaitre toutes les intimités des grands hommes depuis
les palpitations de creur jusqu'aux comptes de la blanchisseuse. En
Angleterre, le cant puritain a empeché qu'on étendit aux fenetres le
tinge sale qui, d'apres le sage refrain castillan, doit etre lavé en famille.
En Italie, suivant l'imitation transalpine, on a publié beauconp d'intimités, dont quelques-unes, bien viles, de Léopardi et d' Alfieri ; le mal
a irradié jusqu'en Portugal et en Espagne ou l'influence transpyrénéenne est si intense, quoique pour des questions de tempérament et
d'éducation nous nous soyons arretés au bord de la vie privée, ce qui
fait que dans la péninsule on conserve encore un peu comme un héritage de nos ancetres, le respect des Arabes pour le foyer domestique.
Peu de fois, vraiment, il aurait été aussi intéressant que dans le cas
de Ec;a de Queiroz de publier tout ce qu'on aurait pu conserver de
lui. Sans ces éléments posthumes nous ne parviendrions pas
former
un concept juste et un jugement complet de la personnalité du romancier. Malheureusement, pour des scrupules de famille tres respectables
mais regretter, beaucoup des lettres qu'il a écrites et que conservent
quelques-uns de ses amis n'ont pas été publiées ; le comte de Sabugosa,
Ir comte d' Arnoso, le marquis de Soveral, la famille de Carlos Lobo
d' A vila, la veuve et les freres d 'Oliveira Martins, les descendants du
comte de Ficalhao, les héritiers du comte de Rezende et tant d'autres
avec lesquels Ec;a entretint une correspondance.
Seul Antonio Cabral nous a donné une vague idée, une esquisse de

a

"

a

a

a

ce que pourrait etre une Corrcspondancc de Ec;a de Queiroz, en autant
de volumes" qu'il faudrait, autant peut-etre que celle de Flaubert ; sans
aucun doute, comme celle de l'auteur de Salammbo elle serait vivace
.
,
'
J?yeuse, franche, pa:fois mélancolique, avec des nostalgies de la patrie,
la-bas, dans ses sohtudes de consul et de célibataire a Bristol et a
New-Castle qu'il évoque a,·ec tant d'émotion dans sa polémique avec
Pinheiro Chagas.
Flaubert en Egypte, pres des Pyramides, évoquait avec une ironique
n_ostalgie les_ séances de l'Académie de Rouen, la pompe de ces mess1eurs, les d1scours, les palmes. Ec;a de Queiroz en ses exils du nord,
d~ns la brumeuse _Grande-Bretagne, évoque avec délice tout ce qui
nent de la Rome 1mpérale, jusqu'aux molles épigrammes d'Hyginus
(,·oír Pinheiro Chagas).
O~ i&gt;;~t se rendre compte combien inté1 essante, animée et curieuse
aura1t ~té la correspondance amicale et familiere d'Ec;a de Queiroz
et comb1en elle nous aurait aidé a reconstituer sa personnalité complete
p~r les tres curieuses prémices et les fragments que nous donne Anto~
mo Cabral dans sa Biographie d'Ec;a de Queiroz : Sa vie et son reui•re
(Lettres et documents inédits. Lisbonne, 1916). Ce fü•re est d'un auteur ~nodin et ~adoteur : on l'appelle bien a,Lisbonne La •vengt!ance du
conse,/lcr Acacio ; mais en réalité il sert de prétexte a un certain auteur
es~agnol pour amonceler des prologues longs, sans notes ni citations
grace a ce procédé commode qui consiste a macher et a avaler tout c~
que dit ce livre pour le rendre ensuite, sans l'avoir digéré ni assimilé en
des vomissement~ !aborieux... et en donnant le tout comme son bien ;ropre. Oh l les cn!1~u~s espagnols sont d'une originalité stupéfiante !
Ceux de nous qut md1quent honorablement a la fin de leurs trayaux les
s~urces et les origines de leurs connaissances sont accusés d'etre des éru~ts lourds et indigestes. Quant a ceux qui ont digéré tres bien trop
bien,, tout ce qu'ils o~t lu sur un auteur, le toument et le répanden¡ comme etant de leur cru, ces vulgaires plagiaires... Oh ! ceux-la reconstituen~, _exhument, font palpiter une personnalité sur leur visage. Quant a
la critique, nous sommes dans un pays d'opéra bouffe.

J'~i _entre l~s doigts, in inguis, comme disaient les anciens, toute
la .~1bhograph1e queirozienne, tant portugajse que madrilene, je n'ai
q~ a lever les yeux pour voir sur mes rayons le robuste Ramalho Ortigao avec ses Parpas, le délicat Carlos de .Magalhaes de Azevedo avec
ses H ommes et livres (Homems e /ivros), Enrico de Goes avec ses H eur~s ,de _Loi.sir (Horas ~e la::e_r), Adherbal de Carvalho avec ses Esquisses
litteraires (Esbofos litterartos), José Verissimo avec ses Hommes et
choses étran.geres (Homems e causas estrangeiras), Frotas Pessoa avec

�-

sa Critique et polémiquc (Critica e polcmica) ; mais_~urquoi _conti~~~r ?
Cela deviendrait fatiguant. En ce qui concerne la b1bhograph1e bres1henne sur ~ . je me flatte de posséder la plus co~plete qu'il _Y .~it en Es~a~
gne, et pour la portugaise je doute qu'il en extste une qm 1egale. V01c1
mon Forjaz de Sampaio, Joáo Chagas, José Agostinho, et, en fin de
compte, tant d'autres qui m'offrent des renseignements et des d~cu~ents
sur E~ de Queiroz et des jugements sur son ceuvre. _Avec cette b1bhofaphie vaste et variée que je mettrai quelque jour en hgne de combat, J aurais pu présenter en n'importe quel premier prologue a l'une de mes traductions d'E~ de Queiroz (par exemple dans le prologue de la Décadence du rire, Biblioteca Nueva, Madrid, 1918), un formidable appareil
bibliographique qui ferait la stupeur des ignorants et méme l'étonnem~nt
des érudits. Je me gardai bien de le faire et j'écrivis un prologue rap1~e
et plein de suc, comme il convenait a la personnalité de l'auteur. Ma1s
comme nous sommes dans la Péninsule, c'est-a-dire dans le pays des
idées faites, des jugements précorn;us, des réputations fossiles et des
concepts décharnés - comme l'a si bien remarqué~ lui-méme - le
mot qui a circulé dans les petits cénacles littéraires a été toujours le
mcme, ce mot enkisté, découplé, opiniatre, bouffon : « Prologue de
Gonzalez Blanco ! Ah I érudit et avec notes 1 »
Mais vraiment, je n'ai pas voulu me donner le plaisir d'exhiber une
érudition queiro::ienne qu'il m'aurait été facile d'étaler, ni de construire
un somptueux chateau de bibliographie comme conclusion d~, mon
prologue, bien que cette bibliographie soit presque . :oute le r~ultat
personnel de plusieurs années de travail sur ~a m~ttere P?rtuga1se, et
par conséquent absolument ignorée - comme Je pu1s en fa1re ~a preuve
- de presque tous les critiques espagnols, méme de ceux qw se vantent d'étre queirozistes. Mais cela me parut non seulement ennuyeux
et pédantesque, mais en outre inopportun. Cette bibliographie a sa
place en un lieu qui lui conviendra mieux.
Rien qu'avec les renseignements et le fruit des recherches de Cabral,
n'importe qui peut se complaire a fabriquer de longs prologues documentés. Le méme Cabral est le seul qui ait recueilli quelque chose de
la correspondance d'E~ de Queiroz ; singulierement intéressantes sont
diverses lettres a Oliveira Martins et certaines destinées aux deux freres Pindella (Vicomte de Pindella et comte d'Arnoso), a Antonio Eunes, au comte de Sabugosa, etc. Mais si méritoire que soit l'ceuvre de
Cabra! sur ce point, pour les documents inédits qui y figurent, elle
n'est pas tout ce qu'on pouvait et devait faire pour la mémoire et la
gloire d'~ de Queiroz.
On aurait dü publier en Portugal un livre (en plusieurs volumes, s1

65 -

c'était nécessaire), le principal de la correspondance du maitre. En Espagne nous avons eu la précaution de recueillir ce qu'il y a de capital
da1~s la :orrespondance de Ganivet qui est, comme penseur et comme
arttste, bien au-dessous d'E~ de Queiroz legue! est un artiste méritant
l'universalité.
?n n'a pas publié non plus en Portugal les Pages oubliées, compilation et prologue de José Sampaio (Bruno), qui sont annoncées dans
tous les volumes posthumes d'E~ et que les éditeurs, dans l'avertissement au lecteur de la 2• édition de Notes co11temporaines, annoncent
comme devant étre nubliées prochainement. On aurait recueilli dans
ce _volume, a cttr~ comme on dit, sous les auspices de l'érudit José Sarnpa,o (Bruno), d1ve~s articles, dix-huit lettres écrites, de 1877 a 1878,
de ~ondres pour le JOurnal de Porto, A Actualidade. ]'ignore! pour quels
~otifs ce vol~me n'a pas été publié, l'ceuvre posthume et dispersée
d E~a de Qu~1r~z restant ainsi incomplete et tronquée.
, J?ans ces limites que les éditeurs portugais eux-memes ont imposées
a I ceuvre posthume du maitre, j'ai entrepris la tache ardue dure et
~a~~ gloire de la faire connaitre en Espagne, iti integrmn, 'par une
edt~ton scrupule~se et soignée, une édition qui soit définitivement et
\'ra1ment 11.e ·varietur.
Pour que les lecteurs d'llispania se forment une idée de la tran~ceudence et ~e la grandeur de cette c:euvre, je donne ici w1 schéma des
travaux d1~rersés_ et posthumes d'E~ de Queiroz qui ont été distribués
de la mamere suivante dans les éditions portugaises :
I. Proses barbares (avec une introduction de Jayme Batalha Reis).
Librairie Chardron, Porto, 1903.
II. Echos de París. Librairie Chardron, Porto, 1905.
III. Lettres d'A11gleterre. Librairie Chardron, Porto, 1905.
IV. Notes contemporai11es. Porto, 1909, 2• édition. Librairie Chardron de Bello et frere. Porto, 1913.
. V. Lettres familieres et billets de París. Librairie Chardron,
tion. Porto, 1913.

2

•

édi-

VI. Derniercs pages. Librairie Chardron. Porto, 1917.
E~ la traduisant en castillan, j'ai suivi pas a pas l'ceuvre posthume
et dtspersée _d'~~ qui_ c?nstitue un des aspects les plus surprenants de
s_on, c:e_uvre lt~tera1re s1 nche et si féconde. J'ai déja lancé dans !'arene
httera1re Saint Christophe (Biblioteca Nueva, Madrid, 1920) en un
volume; et en un a_utre volume Saint Ouuphre et Saint Frei Gil (Biblioteca Nu~va, Madnd, 1920) ; et je tiens a faire observer au lecteur,
pour qu 11 se rende compte de la probité de mon entreprise, que ces

�-66trois « Vies de saints », ces magnifiques travaux dans lesquels était
plongé a l'époque de sa mort le glorieux auteur de la Relique, joints
a quatre autres brefs essais (qui, dans l'édition espagnole seront incorporés au second volume de Notes conJemporaines), forment un gros
volume, bien /arto, comme on dit ici, intitulé Derniercs pages, publié
en 1917.
Ont été également publiés en castillan les Echos de Paris (Biblioteca
N ueva, Madrid, 1920) et les Lettrcs d'Angleterre (Biblioteca Nueva,
Madrid, 1920). Dans le courant de l'année 1921, a paru Le Mysthe
de la routc de Cintra (Biblioteca Nueva, Madrid, 1921) qui n'est pas
une reuvre posthume : c'est, au contraire, une reuvrc de jcmwsse q¡¡i
a été incorporée dans cette collection parce qu'on n'en avait qu' 1111e
lamentable édition espagnole antérieure.
Depuis quelques mois circulent sur le marché littéraire les Notes contcmporai11-es (Biblioteca Nueva, Madrid, 1921), qui réunissent les
Essais compris depuis celui qui est intitulé « De Port-Said a Suez »,
jusqu'a la magistrale étude sur Anthero de Quental.
11 reste a publier (et cela ne tardera pas) un second volume de No tes
coutcmporaines, qui s'intitulera Demiercs pages et qui comprendra les
autres essais (depuis « Anthero de Quental » jusqu'a « Almanachs »),
plus les quatre essais dont j'ai parlé plus haut qui sont inclus dans le
volume portugais du meme titre, c'est-a-dire « Le Francesismo »,
« Lettre a Camille Castello Branco », « Derniere lettre de Fadrique
Méndez » et « Testament de Mécene ».
Doivent apparaitre ensuite les Lcttres familieres et Billets de Paris,
et enfin les Proses barbares et une seconde édition des C ontes qui ont
ont publiés en castillan (Biblioteca Nueva, Madrid, 1920). Je m'arrete
la car il me semble que voila, a mon avis, l'reuvre fondamentale de
tout le labeur posthume d'E1ya de Queiroz a la version castillane de
laquelle j 'ai consacré, depuis cinq ans, de longues veilles.

III. Les Contes d'E9a de Queiroz
E1ya de Queiroz qui avait re~u les laur iers de Flaubert portugais
comme romancier, se révele dans ses Coutes le Maupassant de la Péninsule. Ses C otites sont un chef-d'reuvre parmi ses divers chefs-d'reuvre.
Dans ma traduction castillane j'ai adopté l'ordre chronologique des
compilateurs. Le volume débute par le conte Sitl{Jularités d'une jeune
filie blonde ot't E1ya est le fort écrivain naturafüte qu'il fut a ses débuts

-

67 -

et &lt;lans ~o~, initicH:io,~ ~itt~r~ir_e. Ce p_remier conte correspond, par sa
facture,,ª ,1 epoque ou il ecnnt le Cnme d1t Perc Amaro; le style et
les ~roce?~s son~ les memes qui lui inspirerent les pages inoubliables de
la v1e clencale a Leiria.

u:i

Vie~t ensuite
poete l)•rique qui est plutót l'esquisse psychologique d un ty~e c~neux pa~ son exotisme du pauvre poete, gan;on de
restaurant, Kornscoso, qu un conte proprement &lt;lit. Ait 1,,oulin est un
cont_e_ nettement réaliste, du genre et méme de la tendance du eoz,sfo
Baszlzo, da_ns Ie_quel il _analrse m_inutieusement les vices et les pourritures que _la,sse a sa swte I adultere dans l'fune d'une petite bourgeoise
&lt;le_ provm,ce. Dans 1~ C oi~n Basilio c'est une « lisboeta » qui est
pemte ; c est la fam11le « lisboeta » avec tous ses défauts qu'E
attaqu~ : a familia lisboeta producto do namoro, rewziao desagradav~~
de egoismos que se co11Jradi::em e 111ais tarde ou mais cedo centro de
bam:oclra~a: ~omme il dit lu!-~éme _dans sa furieuse lettre a Théophile
~ raba ... Vo1c1 la dame provmc1ale, mfinniere, consacrée a son mari et
a ses enfants, sreur de. charité Jaique, Scuhora dedicada, qui se
~ra~~orme en femme débauchée et libertine parce que son cceur a été
eveille par le cousin Adrien, romancier fameux a Lisbonne. qui Ja
trouble.
Ce c~nte est suivi de Civilisatio,1, qui appartient a la derniere époque
de la ne du romancier (il a été écrit certainement de 1899 a 1900) •
plutót qu'un conte c'~s_t _un _court roman, une esquisse de La vil/e et
monta~nes. Dans ~t111~isat1on, E1ya peint avec une splendeur ou il se
complatt ~t avec mmutie le type intéressant de son grand ami Eduardo
Prado, nchc Brésilien, tres érudit et cultivé, journaliste par sport
voyageur par gout irrésistible, a,•ec une fortune princiere et une rési~
dence de na~ab, dans la rue de Rivoli. Jacinto n'est pas autre chose
que 1~ portra1t d Eduardo Prado (1) qui se dcssine de plus en plus dans
1
La ~1/le et les 111ontag11es dont Civilisation n'est qu'une es uisse
plutot une maquette.
q
ou

le;

f

Il
a ensuite deux co~:es de reconstruction historique a Jaquelle
E,;a s adonna dans les dern1eres années de sa vie a Paris. On remarque
p~r ces de_ux contes _: le Trésor, qui parait détaché d'une vieille chro~iqu; castillane, Frei Genebro, charmante histoire italienne, qt:i n'est
egalee que par quelques pages du Puits de Saitite Claire d' Anatole
France, et, plus spécialement, on remarque, par fe Défim:, conte de
sa,·eur et de form~ castillane, avec une ambiance et des personnages
( • 1 .M. Manuel de Souza Pinto la pro
b ·11
d
·
lio de Jacintho (voir l'excellent ouvragc ~~a ;• a_mmc"J ans son intéressant article O EspoLello lrmao, édit. Porto, 1910).
e romqucs e voyage: Ttrra "'ºfª, p. '347 a 36í:

�-68merveilleusement décrits et modelés, que si ~ avait vécu quelques
années de plus i1 serait devenu un émule des gloires ou s'élevertnt, dans
le roman historique, Herculano avec O Bobo, Amoldo avec la Ruc
désertc, Rebello de Silva avec Haine vicille ne lassc jamais. Dans ce
meme genre, le Jour (la Nourricc) est un bijou, une délicatesse de
style et d'exécution. 'Adam et E1..•e dans le paradis et la Perfection
appartiennent a un autre cycle et a une autre orientation : ce sont
de pures et simples reconstructions artistiques sans objet historique
ni didactique, dont le seul but est de peindre de grands tableaux. On
dirait des contes écrits ou gr¿,és Stir des murs de jaspe, tant en est
claire et burinée la prose qui atteint sa pleine consécration d'écriture
artistique, comme disaient les Goncourt, une prose comme la revait
Fadrique Mendez : une ¡,rose comme il n'e,i e.~istc point cncore.
Cornme fin et agrafe d'or du livre, reste le suave miracle duque\
son intime ami, le comte d' Amoso (Bernardo Pindella), a tiré une
piece de théatre, un merveilleux mystcre de style médiéval ( 1 ). Le
suar;e miraclc est une conccption tres belle appartenant a un genre de
légende religieuse qui a besoin d'un public recueilli et dévot. On comprend qu'il n'ait pas plu au public banal, superficiellement aristocratique, - sauf le comte d'Arnoso, don Luis de Soveral, le comte de
Ficalho et le comte de Sabugosa qui dépassaient leurs contemporains
et qui, du groupe des vaincus de la vie, des hautes fenetres de l'Hótel
Bragance, dédaignaient Lisbonne ; le reste était mesmo re/es, meme
dans l'aristocratie. C'est ce que laisse a entendre bien discretement
Alberto d'Oliveira lorsqu'il dit qu'on alla jusqu'a la qualifier de
« suave ma,ada, suave pe~ade:: » (suave 111assue, sua,•e loflrdeur).
Au contraire, on peut assurer que dans la prose chatiée et dure
d'Ec;a de Queiroz, parvenue la a son plus haut point de sobriété, nous
sommes passionnés et séduits par l'essai, si bien réussi, de résurrection
pieuse et passionnée du style biblique simple, et le conte parait une
page extraite de quelque narrateur des premieres années de la prédication du christianisme.
Ce n'est plus la le style d'Ec;a que Fialho d'Almeida, avec sa causticité habituelle, décrivait comme étant d'une syntaxe énervée et cynique, en présentant cette these que ríen ne définit si bien un auteur
comme sa forme littéraire et que ríen ne l'a_utobiographie tant... « Ríen
n'autobiographie tant un auteur comme sa forme littéraire. Certatnes
(11 Rcpriscntée au théatrc de Doña Maria, l la Noll de 1901. Pourceue piece furcnt ccrits
quclques beaus vers mystiques par M. Alberto d'Oliveira qui con~acre un beau chapitre au
conte et au m711ere qu! en est_ ~urait da~• son tres be.1 o_uvrage qui n'cst pas une apologie
aveugle et am1cale, ma1s de cnuque sereine et noble, in111ulée : Eía d, Queiro:¡_ (J&gt;og,s d,
mtmoir,), Portugal-Brésil, Lda Sociedade editora, S. d. mais de 1918.

phrases de ~s JIa~as, avec leur syntaxe énervée et cynique, sont tout
Ec;a de Que1roz v1vant et parlant. »
Rémy de Gourmont a exposé et brillamment développé ce theme dans
le Probleme du style, affirmant que le style n'est pas seulement l'homme
ment~lement mais l'homme avec sa physiologie, ses passions et son
temperament.
Er~dQu'
· · a¡ors parvenu au sommet de la se' • ºté'
-Ye
e1roz eta1t
•
me dan 1 . d l' ,
rem supres ~ ;·1~ } •e a emanait dans son style cette sobriété persuasive
~t ~et!e seremte emouvante et presque religieuse qui furent ses dons
l1ttera1res de derniere heure.
ANDRÉS GONZÁLEZ BLANCO.

Lisbonne, r"' décembrc

192 I.

'

�-

71 -

. En_ affirmant ainsi d'une fa~on si appuyée que le Maestre de Santiago
avait ~as vu le roi depuis que, sur l'ordre de celui-ci, il était venu le
t~ouver a Llerena, au début de 1351 (Año II, cap. II), Ayala aurait tout
sm~plement ;7oulu donner le change, et' faire croire au lecteur que, les accusahons ~rtees contre D. Fadrique tombaient d'elles-memes, vu son absence
prolongee. On sait du reste quelles sont ces accusations : nous les connaissons . par, les ~o~ances cités plus 'haut, et par les lettres de D. Diego de
Castilla a Jerommo Zurita (réunies par Juan Francisco Andrés de Ustarroz
et publiées par Diego J. Donner dans Progresos de la historia e,i el Reino
de Aragón (1), avec les réponses de Zurita).
0

Le·témoignage de López de Ayala
au sujet de D. Fadrique, frere de Pierre-le-Cruel

a

Un mémoire présenté récemment la Faculté des Lettres de Bordeaux (1)
sur Blanche de Bourbon, femme de Pierre-le-Cruel, dans l'histoire et dans
la littérature, m'a foumi l'occasion de regarder d'un peu plus pres que je
n'avais fait auparavant le texte de López de Ayala et les romances relatifs
ce couple tragique. Je voudrais dire ce que me suggere cet examen qui
ne fait, au surplus, que confirmer les conclusions générales auxquelles
était arrivé l'auteur de ce mémoire. Je me limite d'ailleurs a deux points
tres particuliers.
J" avouerai d'abord que j'avais été jadis quelque peu ébranlé dans ma
croyance a l'innocence de cet'te reine franc;aise, par l'article si brillant que
M. Lucas de Tor re y Franco-Romero a publié en 1909 dans la Revista de
Archi-11os (2). Les rumeurs dont nous apportent l'écho les romances 67 et
67a de la Pri1tiavera y Flor de roma11ces, dans l'Antología de poetas
líricos castellanos, t. VIII, p. 129 et 131, auxquels il convient d'ajouter le
nº 3 de l'Appen&lt;iice au t. XII de la meme anthologie, et' aussi celui que
M. de Torre a publié a son tour dans son étude seraient-elles done vraiment fondées ? Et faut-il admettre, comme M. de Torre nous y conviait,
que López de Ayala a passé volontairement sous silence des faits qui
expliqueraient' assez, par eux-memes, le ressentiment de P ierre contre
sa fernme en meme temps que contre D . Fadrique ? Ce dernier point, M. de
Torre a cherché
l'établir en démontrant que !'historien a sciemment
falsifié la vérité quand il prétend, au ch. XXVII de l'année IV (1353) (3)
que D. Fadrique étant venu a Cuellar, ou se trouvait le roí, celui-ci

a

a

« rescibióle muy bien : e 11011 aiia -z,islo el Maestre al Rey despues que ovemos
ro11/ado que vi11icra a él a Llerc11a, luego que e1 Rey regnó, quando levaron presa a
Talavera a Doña Leonor de Guzman su madre. ll (4).
(il Par Mlle M. Raynard, étudiante a la Facullé des Leures de Paris, en \'ue de l'obtention du diplOme d'études supérieures (décembre, 192 1).
(2) Las boJas del Rey D. PeJro de Castilla.
(3) Et non « año V ( 1154) », comme porte le texte de J'article, par une faute ci'impression
sans doute. Meme lapsus dans Sitges. p. 6-1.
(◄) Ed. Rosell (Bib. ,-tul. Esp., t. LXVI, p. ,n8J.

De~ 19 10, cependant, M. J.-D. Sitges, qui, selon toute apparence, avait
tout Juste eu le temps de prendre connaissance de l'article de M. de Torre
et qui avait préparé auparavant le plus gros de son consciencieux et volu~
mineux travail, Las mujeres del Rey D. Pedro J de Castilla, nous livrait
son ar~umentation, sans se laisser influencer ni troubler par celle de son
devanc1er, et nous expliquaif l'attitude du roi Pierre vis-a-vis de sa femme
par le dépit qu'il avait éprouvé de ne pas voir verser la dot promise
(p. 361-3~2). C'est une explication, et on peut la retenir. Je crois que l'on
peut en aJouter une autre, sans faire intervenir la légende scandaleuse des
rapports de la fufure reine avec le frere batard du roi, sans voir en elle
une Yseut-Ia-Blonde, ni dans D. Fadrique un Tristan. A la mort du
1~aest~e: l~s tractations de celui-ci avec le roi Pierre d'Aragon, apres la
reconc1hat1on ~e 13~5 (a Toro), ne peuvent-elles avoir donné, vu le tempérament du ro1 castillan et les circonst'ances vraiment terribles ou il se
trouvait, un préte&gt;..1:e, sinon une excuse, aussi bien qu'a sa fureur contre
D. Tel10, son autre frere batard, contre D. Juan, son cousin, contre Doña
Leonor, sa tante, mere de ce dernier (2) ? Vraimenf, Pierre-le-Cruel eut
é~é bien endura_nt ~'il eut attendu tant d'années pour se venger des privautes de son dem1- frere avec Doña Blanca, avant que celle-ci fut reine d'Espagne.

a

Reportons-nous done
l'année 1353, 29 juillet, date de l'entrevue de
Cuellar. Les noces royales avaient été célébrées le 3 juin précédent (3).

Tout d'abord, M. de Torre trouve extraordinaire qu'on nous dise « el
Rey le recibió muy bien » (4) ; pourquoi cette remarque ? se demande(1) B~bl. de Eser. arag-., Zaragoza, 1868, p. 255-262.
/2) Sitges, p. 235, expose les faits.
(3) L'Abreviada dont il sera question plus loin porte une date différente et incomplete
« 1unes en el mes de Mayo».

(4) Año IV, cap. XXVII.

�-

72 -

-73-

t-il ; « Nadie dudaba de lo contrario ; el Maestre, según la Cró11ica, quedó,
cuando la entra\"ista de Llerena « asegurado de la merced del Rey (t) », y
después no cuenta acto alguno de D. Fadrique que pudiera desplacerle n.
Que López de Ayala ne nous raconfe, apres l'entre\"ue de Llerena, aucun
acte de D. Fadriquc qui ait pu déplaire au roi, c'est certain. Mais au chapitre suivant, il nous dit comment le Maestre obtint l'autorisation de \"oir

sa mere, gardée

a vue.

E el Mae~tre fué a Hrla e Doiia Ltl)nor tomó al Maestre su fijo, e abrazólo,
e be~ólo, et estovo una grande hora llorando con él, e el con ella. e ninguna palabra
non dixo el uno al otro. E lo:. que estaban y por guardas de Doña Leonor dixeron
al Maestre que se fuese para el Rey ; e así to fizo, e nunca más ,·ió el Maestre a
Doiia Leonor ~u madre después de aquel día, nin ella a el.

tre ,· et ces
• t peut-etre
•
ce que n'a ias voul

.
pensait qu'a Doña Blanca. 11 eüt
u cro1r~ M._ de Torre. qui ne
man Qtte dan. I'
. d
auss1 penser a Dona Leonor de Guz•
•
s
e'-pnt e son ni • )
, ·
Alburquerque l'immédiate r,
./'. e venta!.&gt;le auteur de sa mort füt
de celui-ci le, donne assez a·econtc1 idahon des_ deux frcres apres le départ
••
en en re Je &lt;lit
•
T .
bien cela qu'il y eut a· Cu 11
• •
« reconc1 iation n, et c'est
e ar : vraunent c"t ·t" b'
•
.
pouvait etre autre chose car o
' d
' e a1 ien nece~~aire et ce ne
· •
n n a mettra tout d
drique ait supporté le meurtre de sa m.
.
e i_nem_e pas que D. Faétaif d'autant plus di~posé san. ~
ere_ san~ chagnn ni rancunc. ~Iais il
favori que précisément - )~; ds º¡~te, a reJeter la respon,abilité sur le
•
'
·
•
s e entrevue de Ller
D F
.
, ,, •finco... asegurado en la merced del Pe. 1
ena,
. •adnque

ra1L ..

s·mgur·iere

par les mots qui suivent :

En effet', sur l'ordre du roi et par le conseil d' Alburquerque, Doña Leonor
fut conduite a Talavera, et tuée, ajoute Ayala, qui nous donne le nom de
celui qui íut chargé de l'exécution.
Comment s'étonner que, parlant de l'accueil que fit le roi a . on frere
batard,
Cuellar, Ayala éprouve le besoin d'en remarquer l'amabilité :
« rescibióle muy bien ,, ? Il semble en effet' que l'on pouvait s"attendrc
quelques cxplications plutot dure~. Non, D. Fadrique a tout oublié el
memc, pour faire sa cour aux Padilla, i1 con~ent
rctirer l' c11co111ic11da
tll,IJ)'Or de Castilla.
Ruy Chacón pour la donner Juan García de \'illagera,
frere de la favorite. Ce n'est pas· tres beau, ni meme attcndu ; et' l'on
s'explique \'raiment cette insistance, qui inquiete tant M. de Torre, a dire

a

a

a

a

a

« rescibióle muy bien &gt;).
C'est aussi que, depuis Llerena, il s'est produit' un changement dans la
politique, ou plus simplement dans les rapports du roi a,·ec Alburquerque.
Qu'on lise seulement la fin du ch. XXV, distant de la longueur d'un simple pelit chapitre, de cclui ou est racontée l'entrevue de Cuellar :
E desque Don Juan Alfonso entendió qua! era la voluntad del Rey, luego otro

,io,i

día se tornó para Caravajale~. e dende se fué para Portugal ; ca
se auguró
dt estar allí par miedo dtl Rey, porque ya los f uT,os st daiiaba11 más dt cada día :
é ya era Don Juan Alfonso muy arrepentido por quanto enviara su fijo Don ~fartin
Gil en arrchenes al Rey.

La fuite de D. Juan Alfonso, de celui qui avait conseillé l'envoi de
Doña Leonor a Talavera, explique le rapprochement du roi et du i\lacs(,) Año 11, cap. 11. Le roi avait voulu cette cntrevue, comme cela est dit au ch. X de
l'année 1, 1ur le conseit de aes pri~ados, qui, aprb l'arreatation de D• Leonor de Guimán
l!Ji firent observer? malgré tout • que era bien ,que el Rey cobrassc los suyos e non ,e par~
tte!&lt;sen del. E dec,an\o por el Con_de Don Enn9ue, e por el Maestre Don Fadrique 1u1 hermanos•• etc. Le managc clande111n. de D. Enrique avec D• Juana et la íuite de D. Enrique
n't:m_plch~r~nt pas le conaeil d'itre bon en ce qui concernait D. ,Fadrique, et D. Pedro le
1u1•1t effeeuvement.

"a}un

merced cl'ailleurs, réduite

'·

exil dégu'1.. . 11
• •
·
~e , e e el\t definie

E mandóle que se fuese para su ticrr~ª• e diólc licencia que O
cor tes que se avían de facer en Valladolid.
n n

{

uc~e a las

Un peu plus haut, Ayala a expliqué que c'est sur l'ordr d
le Maestre est arrivé
Llerena
ur I' .
e u roi que
Maestre al Rev mucho scrv1·c· d po. d} attendre, et que « fizo ollé el
J
•
10 e vian as » cha
bl'
.
qu'enfin et c'e t r 1
.
· '
rge O igatoire du reste •
,
s a e pomt, les commandeurs d 1'0 d
• .
'
solennellement (plc)•to e omcnage) d
.
e.
r re prevmrent
Fadrique (bien sp, ifi. ,
e ne pas recevo1r le J.Iacstrc Don
ec e, c est une mesure toute
.
11 )
•

a

~:~:~~ ;::v~! :us:es:;a~:~~eil: !evsaie
nt _toujourE~. s:;;o~n~lt:cs:;;s «I ::::
u 5 enor » • t c'est la-d · .
1
·
a

autori~e son frere se rctirer d
.
essus que e ro1
11."
ans ses terres, sans prendre pa t
C
., ouhlions pas que Doña Leonor e'ta1t
. pen danf ce tem
.r aux
. • artes.
le pala is de ta reine Doña ~r .
'.
.
ps, pnsonmere dans
" ana, sa nvale tnomphant
t
, 11
,
¡,as tarder a disparaitre.
e, e qu e e n allait

I~ Si D. Fadrique n'est pas en disgrace, comment désigner sa situation ?
:.t tour cela, c'est a Alburquerque qu ·¡¡ le doit.

De meme,
•
pour comprendre comment 1 r .

.5

~O:esst bon d1e r(el~e les chapitres qui préc:de~~ :ef:/ cliª~:~:: e:t~:i~=~
0

roya es ano IV cap XII) A
1 1
Alburquerque voyant q'
l.
. . u c l .• V, Ayala nous dit comment
ue e ro1 « non av1a gra11d
1
d
.
sus bodas » tui dédu ·t
.
vo unta de 1r facer
'
t 1es ra1sons de convenanc s t d bo
qui commandent la réalisation d'une union dev:nue .
. nbnle poli.tique
e mev1ta e, puisque

~

l•l La rccommandation n'e&amp;t pu sens 1ron1c,
• . epres l'ordre formel qui vient d"6tre do .
nne.

�75
la fiancée était arrivée a Yalladolid. Si bien que le roi « ca~o que no de
buena voluntad, fizolo asi segund que Don Juan Alfonso le aconsejaba l&gt;
(cap. V). Puis D. Enrique et D. Tel10, venant pour assister aux noces
royales, s'arréterent a Cigales, sans consentir a enfrer &lt;lans Valladolid
autrernent qu'avec toutes leurs troupes. A l'instigation de D. Juan Alfonso,
le roí « acordó de los ir a prender o matar al Conde e a Don Tello en
Cigales )), et cela le lendemain méme de son arrivée a Valladolid (cap. \"J).
Néanmoins, au moment ou les troupes sonf en présence, séparées par un
petit ruisseau, voici ce que nous dit Ayala :
...El Rey non avia voluntad de pelear con el Conde (1), por quanto ya 11011
amaba ta11to a Do,~ Jrum Alfo11so de Alb1trq11crq11c como solía ; como quit'r que lo
non cntendian así todos. (ch. Vll)... Como quier que Don Juan Alfonso de Alburquerque acuciaba que el Rey pelease aquel día con el Conde, diciendo que era ya
hora de vísperas, e que el Conde le tenía en palabras por esperar la noche para
foir, empero el Rey non quería nin lo avía en voluntad... (ch. IX).

L'accord est fait entre les trois freres, mais c'est sur le dos du favori (2).
Aussi, bien que ce soir-la, a Yalladolid, D. Enrique et D. Tel10 dinent
d:ez Alburquerque, Ayala laisse prévoir le dénouement' : « pusieron sus
amistades en uno, pero duró poco la amistad. )) (ch. X ). En effet, les noces
ont lieu le lundi ; le mercredi, D. Pedro part subrepticement retrouver la
Padilla ; deux jours apres, D. Enrique et D. Tello allaient le rejoindrc,
suivis le lendemain par d'autres personnages.
E todos estos eran amigos de parientes de Doña María de Padilla, por facer
placer al Rey ; e todos cra11 contra Dou J11a11 Alfo11so señor de Alburquerque
(ch. XIII).

Qu'est-ce qui ressort de cet exposé, si ce n'est' que le roi, alors agé de
20 ans (3) a peine, avait supporté difficilement le joug de son favori, et
avait fini par se cabrer. lJ en avait assez d'écouter l'austere voix du devoir.
I1 avait h!lte de se retrouver avec Doña Maria, dont" il n'avait consentí
a s'éloigner que sous le coup des objurgations d'Alburquerque.
Il en voulait a celui-ci de son autorité et ne songeait plus qu·a la secouer.
La maniere la plus brutalement expressive, la plus plaisante sans doute
pour lui, n'est-elle pas' celle qu'il adopte ? C'est avant tout une farce contre
Alburquerque, lequel se trouve joué par le roí comme par ses freres, et
meme en livrant son fils, unique légitime, D . Martín Gil (ch. XXII), ne

parviendra pl_us a regagner la faveur royale. Et c'est alors, précisément,
i~e D. Fadnqu~ revie~t aupres du roi - moins de deux mois apres.
J~rre n:, pouva1t ~ debarrasser d'Alburquerque sans s'appuyer sur ses
freres. L enorme pmssance de ses vassaux l'obligeait' a cette politique de
bascule.
. , ~u.e; besoin alors d'ima~iner que le chroniqueur a voulu dissimuler la
~ente · _On comprend fac1lement ce qui s'est passé. Les charmes de la
Jeune reme, une étrangcre ímposée par des raisons d'Etat et qui n'est méme
~as fille de roí, n'ont pu faire oublier la femme aimée, celle que le roi a
elue selon son cxeur. lis l'ont pu d'autant moins que l'ínfluence de celui
qui l'a imposée (1) est batt'ue en breche par les freres batards, avec lesquels, malgré tout, le roí est obligé de compter. La cause de la reine est
líée a cel!e, du, fa~ori : on a vu que celui-ci, méme avant le mariage, a
commence a depla1re. La fram;aise, dont le sort était Eé par le fait au
. na
' pu soutenír la comparaison avec la « doncella 'muy fermosa
' »
sien,
dont le. roi avai~ d~ja une filie. Et les raisons ne pouvaient manquer au
souvera1n pour JUsltfier sa conduíte. Remarquons néanmoins que le pape
Innocent VI les quaHfie de frivoles et de ridtcules. Assurément il serait
intéressant . de connaitre les lettrc:; que Pierre écrivait au pape comme
no~s co~na1ssons celles de ce dernier. l\Iais l'impression qu 'elles avaient
faites, n est'-ce pas quelque chose que de la voir si énergíquement résumée?

Sans doute, il y a les fameux romances. Le cas qu'íl faut en faíre,
Men_éndez Pelayo l'a dit. L 'explicatíon par Iui donnée a la faveur que leur
vers1on trouva aupres de certaines familles (2), celle des Enriquez en particulier, n'a pas été ruinée par I'argumentation de M. de Torre, non plus
que les observations si fines et si serrées de Zurita. Inut'ile d'insister. Ce
sont la des rumeurs, pas autre chose :
Entra la gente se suena, ·y no por cosa sabida ...

comme déclarent, avec d'insignifiantes variantes, les quatre romances, ou
plutót les quafre versions d'un meme romance qui nous sont parvenues ;
et le comment'aire que M. de Torre a trouvé dans le manuscrit de la
Biblioteca nacional qui tui a fourni la quatrieme ne saurait nous en imposer.
Vouloir

( 1) Abrev.: « non avia voluntad de matar al Conde, n_in le prender•&gt;.
.
(2) 11 Fue la primera vez que el rey se apartó ostensiblemente de los conseios de ~lbu~querqt e», observe tres bien M. Sitges, sans en tirer pourtant les conséqutnces que ¡e va11
dédu1re (Las mujeres del rey don Pedro, p. 189).
(1) 11 était né le 10 aout 11'3◄ (Fl6res, Reynas Cath., t. 11, p. 617).

(1

l

a toute force que D.

Fadrique ait été chargé d'aller chercher la

Sitges, p. 135, marque bien que ce mariage fut l'ccuvre d 'Alburquerque

(~) ,fotol. de poetas líricos, t. XII, p . 1,p.

·

�-

¡G-

future reine a Xarbonne (1) et ait profité odieusement ele l'occasion prétendre que c'est cela que López de Ayala a voulu cac11er, c'est faire de
l'histoire imaginaire. Possible que le séjour qu'il fit plus tard a Tolede (ou
Doña Blanca, amenée comme prisonniere, trouva d'abord des sympathies),
ait donné lieu a des suppositions f.acheuses, et que ces suppositions se
soient traeluites dans des romances plus ou moins spontanés, libelles anonymes qui prenaient de l'autorité en passant de bouche en bouche. Les
Coplas del Pro·villcicl, auxquelles on pourrait songer ici, portent une date
implicife. Les romances n'en ont point. tn eussent--ils une. que I'on ne
pourrait leur accorder plus ele valeur documentaire qu'a telles ou !elles
infamies en vers ou en prose, souvent simplement orales, qui ont terni
injustement la réputation ele telle ou t'elle princesse, de notre temps ou des
temps plus anciens, sans autre motif que les haines politiques ou la stupidité des foules.

Revue des Revues
L'effort de l'Espagne vers le progres. germanophile

La propaganda

Deux sons de cloche :

Voici maintenant une remarque qui ne me parait pas sans portée. Au
ch. XXVII d~ l'année IV (1353), les mots rescibwle mii)• bie11 s'appliq_uent
dans la version la plus breve, celle que Zurita appelle l'Abreviada et' qu'il
considere comme la premiere en date, non pas a D. Fadrique, mais a
D. Pedro de 'Xérica, qui offrait au roi « muchos presentes de falcones » ;
et c'est presque en passant qu'il est fait allusion au M acstrc :
E tiraron estonce, estando y el Maestre Don Fadrique, la encomienda mayor
de Castilla a Don Ruy Chacon...

Cette variante, relevée, comme tant' d'autres, par le diligent Zurita, et
reproduite par Llaguno, puis par Rosell, nous avertit qu'il convient de
ne tirer d'une phrase de )'historien que des déductions bien appuyées par
)'ensemble. I1 y aurait peut-etre lieu de revoir les manuscrits eux-rnemes.
Zurita a certainement préparé le collationnement avec soin et intelligence,
rnais en a-t-on tiré le parti qu'il fallait ?
Je noterai aussi que Rosell ne reproduit pas toules les variantes que
donne Llaguno (2) et ne distingue d'aucune maniere les notes dues a ce
dernier de celles de Zurita lui-méme. I1 faut done se garder de discuter
sans autre chose que le volume de la B. A. E. entre les mains. Si l'on
n'admet pas les conclusions auxquelles j'arrive ci-elessus, on souscrira peutétre au moins a celle-ci.
Georges CrnoT.
(t) M. Sitges rejette nettement une tellc supposition : « Es aventurado admitir que
Don Fadrique, Maestre de Santiago, estuviera entre los caballeros españoles que fueron a
Narbona en busca de Doña Blanca. No consta en ninguna parte». (Las mujtres dt Pedro /,

p. 'J5'J).
12) Par excmple cclle du ch. XXVI de l'année IV ("35'3).

« Bie11 que l'Espag11e 11'a.it ¡,oiut été au 110111bre des J,a)•s bclligéra11ts de la dcrniJre g11errc, chartm sait q,l'rlle en a so11ffert d'1mc fa,;on tres sm.l"ible »
écrit M. Paul-M. Turull Fournols dans le Monde Nowvcau.
« Q11clles que soient les raisons pour lesq11elles l' Es¡,agne a gardé la 11rutralité
pe11da11t la guerre, il est certaill qu'elle 1m a retiré d'i1111nenses avautages ,.

écrit l\f. Albert Esquerré dans La Re11qissa11ce.
Le collaboratenr du !,!onde No11veau rappelle les dures épreuvcs que supporta
spéciatement ta Catalogne, région industriellc, ou un arrét brusque des commandes
s'est produit, au grand dam des commf!r~nts, sitot l'armistice décrété ; it cite « la
guerre des tarifs avec la Francc, le manque de programme du gouvernement espa- /'
gnot en ce qui concerne le probleme de Tanger et les relations intemationales », la
révolte des Rjffain-s au l\Iaroc et la faillite du Banco de Barce/01,a.
Le collaborateur de La Re11aissa11ce, il le prouve dans le corps de son article,
ne méconnait pas la gravité d'un événement tet que la révolte des Riffains auquel
son confrere du Moudc Nouveau fait allusion. Et la surprise tui parait d'autant
plus douloureuse pour l'Espagnc que celle-d vivait en nation heureuse. Heureuse,
oui ; voyez plutot ce tableau sur lequel s'ouvre son article :
En vendant les huiles, les légumes secs, les cuirs, les vins, le bétail, elle s'est enrichie. Les banques ont accumulé des réscrves d'or et acquis ta majorité des actions
dans certaines grandes entreprises, telles que les chemins de fer, {!ui étaient controlées depuis lcngtemps par des capitaux étrangers. La petite bourgeoisie contracte
des goíits de luxe au point que les musées abritent une foute de copistes chargés
de commandes. Les campagnards n'offrent plus le spectacle de vestons rapiécés et
d'espadrilles ; ils ont adopté le vetement de confection et les broclequins. Malgré
la crise économique dont on souffrc en Espagne commc partout, le bicn-etrc est
réel.
Beaucoup mieux que les enseignements des théoriciens, cette fortune a donné
aux hommes d'affaires, jusqu'ici perdus de routine, une audace inattendue. La gri-

�-

-

¡9-

¡8-

serie df:'S bénéfices a non seulement multiplié les magasins et les usines mais cncore
poussé aux insta\lations confortables, aux expéricnccs de laboratoire, aux voyagcs
d'études. Délivrée de craintes, l'imagination échafaude de pt1issantes combinaisons.
Un directeur de société me racontait qu'il a\lait constitt11:r une vaste organi&lt;ation
destinée a régulariser la distribution dt1 coke dans toute la péninsule. Je ne comprends pas, ajoutait-il, qu'on n'ait pas poun·u plus tót a cette nécessité.
L'Espagne a done ses 41 nouveaux riches », tout comme la France. ~Iais un détail
savouret1x montre combien ils different des nótres. Quoi ! les goüts de luxe de la
pttite bourgeoisie espagnole s'affirment par des commandes de copies des tableaux
célebres ! 0n a ici plus de hardiesse : les tableaux c-ubistes sont la gloire des salons
encore neu fs.
La richesse bien gérée n'est pas négligeahle. Si des écrivains espagnols désespérerent autrefois de leur patrie, te\ ce Jean Valera, dit le collaborateur de La
Re11aissa11ce, qui « affirmait, en 1876, qu'au point de vue politique, social, économique, il n•était pas une nation, la Turquie exceptée, qui ne surpassat la sienne »,
si ce pessimisme fut encore accru en 1898 par la victoire américaine, la guerre a
réveillé les courages abattus.
Tandis que la France et 1' Allemagne s'épuisaient, les journaux conseillaient de
s'endettcr judicieusement pour développer l'instruction, agrandir les ports, exploiter
les mines, construire des routes, approvisionner les arsenaux. L'Espagne est une
grande nation, répétaient les pt1blicistes, en forc;ant volontairement la note, afin
d'ancrer l'e,pérance dans des ámes promptes au renoncement. :t-{e nous trompons
pas a ce cri. Ce n'était pas de la fatuité stérile. C'était un orgueil qui voulait exalter
les éncrgies et qt1'il convient &lt;les lors d'approuver.
Et l'effort sincere de t•Espagne vers le progres, dit plus loin M. Albert Esquerré,
cet effort est indéniable. Comme le touriste franc;ais s'attache trop exclusivement
au pittort-sque de \' Anda\ousie, ou ne voit guere l'Espagne qu'a travers ses courses
de taureaux, l'écrivain franc;ais ne cherche en Espagne que l'évocation d'un passé
favorable aux reveries historiques.
Et cependant le génie de Cervantes ou de Velasquez, ou le cu\te de l'idéal s'a\lie
a un sens aigu des réalités, se retrouve aujourd'hui a chaque pas. J'ai vu, l'autre
jour, une danseuse de Séville qui mimait une scene bachique avec un mélange
surprenant de gráce et de vérité. Fernando de los Rios, prófesseur de droit public
a Grenade, a été surpris des analogies qui existent entre la musique andalouse
et la musique russe. Dans \'une et l'autre, i\ y a un rythme monotone comme la
tristesse quotidienne du moujik ou du \aboureur sévi\lan. Tout a coup une note se
cabre. C'est tantót une révolte, tantót un élan, une aspiration qui dans le domaine
littéraire produit l'Anna Karenine de Tolstoi ou le l\azarin de Pérez Galdós.
Bien qu'on ne nous aime point en toutes choses, la culture franc;aise est toujours
en honneur :
La variété de nos livres, a l'éta\age des librairies, atteste l'influence prépondérante
de nolre pensée. Les auteurs espagnols parlent presque tous notre tangue ; ils
citent a tout propos nos g\oires littéraires ; la p\upart d'entre eux gardent pour
nous une targe gratitude inte\lectuel\e. Ajoutons qu•aupres des socia\istes et des
répub\icains, notre régime politique nous attire de loyales sympathies.

M. Albert Esquerré n'en constate as
.
du terrain ». X ous citerons la fi d p
mom~ que « la culture allemande gagne
•
n e son article quo·q
·
. .
1
a cau~e de cela : il importe d b.
.
•
ue s1 pess1m1ste, ou plutót
f
e 1en conna1tre les senfm t b •
ac;on qu'il sera loisible de les mod·fi
. 1
• en s ostiles ; c'est de cette
• er, a a faveur de notre culture.
.
.
•Les ceuvres &lt;les pb1·¡osoph e'S, h1stonens
et soc· ¡
d'
repandues et bien accréditées si .,
.
10 ogues outre-Rhin sont traduites
t' fi
•
,
J en J uge par le ton p f
•
• que qui se g\isse dans le styl d
.
ro essora 1 et le jargon scienD'
..
e es essay1stes espagnol d't
1 },f A
. une maniere plus générale, la nouvell
, . .
s,
• lbert Esquerré.
a. quarante ans, se rapproche sans cessee len~ration, celle ~es hommes de trente
f~t-ce que parce qu'elle redoute d
e 1 ':llemagn_e. Resolument pacifiste, ne
hon pri,·ilégiée de J'Espagne 11 es guerres qui pourra1ent compromettre la situa~
, e e nous soupc;onne d'i , • 1.
ue sa germanophilie sont plus s , ·
mpena isme. M:ais les raisons
l' \\1
eneuses « }.ous avons 1'nt' ·1 •
emag~e, me disait un jeune avocat · Sa
.
, ~re a nous inspirer de
1
de ses methodes. Au point de .
.·1
pu1ssance matenelle prouve l'excellence
•
,
'ue socia , elle a donné :
•
.
mveau qu aucun peuple n'atteint .
,.
ª son mstruction
moyenne un
.
, e11e a amehoré plus
e1asses ouvrieres. Elle va de l'avant
que personne la condition des
F
• ~
en toutes choses Po
· • • .
ranc;a1s . Je ne vous execre P s
.
·.
urquo1 1m1tenons-nous les
•
.
a , croyez-1e bien Bien a
.
avoue que ¡e me sens plus d'affi . ,
·
u contra1re, sans doute
JN' • •
mtes avec un Par· ·
,
·
a1-¡e pas d'ailleurs épousé une Espa:mol • d' . .
~sien ~u avec un Berlinois.
Vous avez les memes défauts que
"'V e . ongme ranc;aise? Je vous connais.
parcsseux et bavard que le nótre. :ous. otn; gouvcrnemen.t est aussi imprévoyant,

Les courses de taureaux et les élevages andalous
de taureaux ont 1eurs amateurs, en France particulierement dans
le Les
Mid'courses
La
i.
revue que fonda le regretté poete Emil s·
'
son siege a Aix-en-Provence la vil\
. , d
e _1card, Le Feu (revue qui a
Jaloux, de Emile Henriot) '•-r
e a1mee . e Henn de Régnier, de Edmond
•
, se eve contre le ¡ugemcnt d N'
C'
supreme qui va décider du sort d
e
imes.
est la Cour
'b
es courses et a cette oc ·
L F
v1 rant « appel au Midi » La 'd .
'
casion e eu lance un
.
re achon du Fc11 tient la
d
seulement pour « un beau specta
•
course e taureaux non
e1e », ma.is pour C1 une lib rt'
,
.
e e provenc;ale ».
E t les partisans des courses sont loin d
l'héroicité de la béte elle-mem H
e meconna1tre la grandeur, on pourrait dire
d'
•
e.
onneur au taureau I Le p
.
apres La Revue Hebdo111adaire ces cons"d' t'
d
eu cite volonti&lt;.'l's,
tains aspects d&lt;.'S élevages anda,lous ». 1 era ions e M. Jean d'Elbée sur « cer. On \: soutiendrait a Gabriele d'Annunzio lui-meme ..
neur a ses lévriers a ses nobles
h
d
• ti Y a quelque cbose de supét
b
'
grey oun s si magnifiq
ch ,
oro ravo, de toute la supériorité d
b
uement
antes, c'est le
L'homm I
b
u com attant sur le chasseur
.
e e com at avec l'épée selon une escrime s·
.
qui manque a ses regles est comm d, h
.
t scrupuleuse que le torero
tauromacbique. Raphael Guern'ta le . es_ onore et p3:5sible de sanctions selon le code
w-meme ce dem1-dieu n
·¡
toute une nuit, apres une faena malheure~s I
ch ' e connut-1 pas, pendant
ont goüté au _sport unique au monde de l'¡lev': ;ad ots de ~aragosse ? Ceux qui
dcmeurent tou¡ours ¡¡assionoés et ceux q . ' d g
e ces an1maux de combat en
particuliere. 11 Y a un envoütement du ~:us/ a onnent portent sur eux une marque
,
eau ....... .
eb arme » etrange est dü aux lieu
• ·¡ •
· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · • • • •.
ee 41 motte
chaque
est pétrie d'antiques sou x_ ou t v1t, terres abandonnées, mais dont
L
vemrs ..... .
e torero..... exerce son talent varié dans un cer~l~· e regles et d'usages, aussi

.d ......................... .

�-81-

8o,
.
.
u sínscrivent ses jeux périlleux. Cercle idéal mais qui
ferme que le c1rque meme o
dre a une réalité profonde, puisque, s'il le trans·
ne laisse pourtant pas de correspon
r tui fait rejoindre sur son propre
, t d I béte elle-méme que son erreu
d
gresse, e es e a
.
·
h.
) qu'il rec;oit sans tarder ans sa
terrain (pour parler la techmque tauromac ique '
chair un terrible rappel a l'ordre.

L'Héroisme Espagnol et le Génie de l'Espagne
.
.
1 . . 1 s humains Te\ le jeu de pelota.
~1:~snc~c7u~:~• ;~u:st~::n~:~xd:su sccnes sa,;glantes, plus sa1,glantes ,~ue dles. sccnes
•
Legendre, dans L es L e ti res, rapporte cette egen e •
u. "1:aurice
i,
d e 1,are'ne.•·u
.
1
( our que ce soit plus espagnol), il Y cut.
A propos d'un coup de ¡eu de pe_°;ª ··P¡
d1"•c11ssion entre deux frcres de
.
d
"t"é du xv s1ec e, une ·
un ¡our de la sec_on e m01 • .
d ix freres de la famille ele Manzano ; ces
la famille de Ennquez de Sevilla ~t é\ r le champ l'autre sans doute, un peu
• 1 plus ¡cune su · •
'
•
deux derniers furent tues, e •
f .
L me're des Manzano doña Mana
,·¡
\"engeat pas son rere. a
•
I
plus tard et pour qu ne .
.
ns comme si elle fuyait, mais en route el1e
Rodríguez de Monroy, ~ar,ht a,ec ses g; et elle \eur fit jurer de l'aider ; elle pourleur révéla qu'ell~ parta'.t ~- 1~ veng~a;c.és au Portugal et quelques jours aprcs elle
suivit les meurtners qui s eta1ent l~éet,.gi ,
propres fils avaient \eurs sépultures
jetait \eurs tétes sanglantes da11s g ,se ou ses
fraíches.
étudié les artistes de l'Espagne, étudic aujourd'hui
M. Maurice Legendre ayant
·¡
d
pas celte querelle sanglante, née
,
.nts Sans doute t ne onne
11
ses he ros et ses sai ·
d'h. roisme espagnol, mais, {-crit le co a1
d'une partie de pelota, comme un exemp e
e
borateur des Lettres :
.,
premiere dont cst fait cet
• comme un échantillon typique de la mahere
héroisme. »
11 ajoute :
te de bravoure soit d'une femme ; il y a
J'aime aussi a souligner que cet ac bl d'héroisme et les années de ta grande
s des femmes capa es
. .
,
•
dans beaucoup d e pay
, . ,
t "lleurs qu'en Espagne, ma1s s1 les resencs
guerre en ont vu beaucoup, prec1semen a1_
Espagnc a flcur d'histoire, elles
. . •
,
araissent pas tou¡ours en ·
d'héroisme fem1mn n app
. . d" 'd 11 t {amiliale et e·est pcut-étrc &lt;.'11 vertu
d
la v1e 1n 1v1 ue e e
•
se conservelnt purtes ·tªe•nsreste en si grand honneur dans ce pays.
d'elles que a ma erm
M. Maurice Legendre rend honneur a ta _bravoure
,
,
t dans \'a.pre campagne marocaine ».
genereusemen

espagnole, qui • se dépensc

F n ais du moins au premier abord, de
11 est d'ai\lcurs singutier, pour nous ra e; t 't ut en les combattant, pour ces
. ¡ s Espagnols ressenten , o
d'
•
voir quelle sympath ie e
.
d .
•·¡ ont d'occuper et exp1o1ter
. .f d t
guernlleros, le ro1t qu 1 5
•
ennemis qui de en &lt;.'ll en
•·¡ doit y avoir une express1on
gana
»
Ue
suppose
qu
1
.
1
leur pays, seto~ 1eur « rea •
·. n es agnole pour signifier cette qmntess~nce
marocaíne auss1 forte que_ 1 ~x.press10 M ~s c'est que ce que nous a\"ons appele la
de \'esprit d'indépendance in~1v1_duelle).
a 1
distingue pas substantiellement
··
de l'hero1sme espagno ne se
, b
tte
« matiere prtmiere •
d berbere, ou, mieux, de 1 ara e ; ce
1
de ce qui fait la bra~our~ , du kab~ ,e o~ u ancune et meme de perfidie ; Pile peut
bravoure peut etre tres me lee de co ere, e r

Hre tres chevaleresquc et inutilement ostentatoire ; mais s'il n'y avait eu que ct'tte
matiére premiere, l'histoire de l'Espagne pou rrait ressemblcr
\'histoire moderne de
la péninsule des Balkans, et i1 ,:i'y aurait pas de raison pour que la gloire de l'Espagne et sa part de sacrifices dans l'établisseml'llt et dans le progrés de la civilisation
íussent plus brillantes que la gloire des tribus de \'Arabie et de l'Afrique du Nord.
C'est en vertu de cette conception de la valeur trop limitée a la sphere de l'individu et de ses passions que les Espagnols ont toujours montré une complaisance
exagérée pour les rébellions qui énervent l'organisation sociale. Les Espagnols ont
raison de protester contre les exagérations romantiques sur les bandits espagnols,
mais ils ont eux-memes quelque peu induit en tentation les étrangers naifs a la
recherche de thémes a exploiter littérairement sans se fatiguer a observer.
Par bonheur pour l'Espagne, la Providence a pris soin de catholiciser cette valeur
individutlle qui autrement ne se fut pas élevée au-dcssus des exploits du point
d'honneur, et ou il entre des éléments de qualité morale fort iné.,ale ; elle prit
soin de fai re vivre les braves d'Espagne dans la société des saints ; et les guerrilleros
devinrent des conquistadores : ce qui est en apparence la mcme chose, mais a, réalité
précisément l'inverse.
11 y a un héros légendaire de l'Espagne, qui est a la limite de l'héroisme naturel
et borné, de l'héroisme qui pourrait étre simplement musulman, et de l'héroisme
catbolique, illimité et fécond, pénétré d'éternité : ce héros est connu sous un nom
arabe, c'cst le Cid. 11 a d'ailleurs un autre nom un peu moins connu mais non moins
.significatif ; el Campeador, ce que l'on peut traduire par le cbampion des combats
singuliers. Le Cid a été tout a fait catholicisé par le grand Ccrneille, mais le véritable Cid n'est que le précurseur incomplet du Cid de Corneillc ; i1 a rendu en
somme de beaux services a la chrétienté, mais i1 a passé la plus grande partie de
sa vie de guerrillero a vendre son épée aux plus offrants et, 1comme beaucoup d'autres
gentilshommes chrétiens du x1• siécle, i1 ne considérait pas comme défendu de servir
un prince musulman ; il servit, Saragosse Almoctadir, et plus tard le fils de celui-ci
Almutamin, contre le roi de Valence, qui était un maure, mais qui était aussi l'allié
du roi chrétien d'Aragon Sancho Ramirez et du comte chrétien de Barcelone, Ramon
Berenguer 11 ; ses démelés antérieurs avec son souverain Alphonse VI de Castille sont célebres. En somme, il n'y avait pas au x1• siécle de progres (tant s'en
faut) sur l'héroisme de Viriathe et des Lusitaniens ni sur celui des Numantins ;
si l'élément germanique et l'élément arabe avaient introduit quelque chose de 11011veau dans cet ordre, ce dont il est permis de douter, ce n'était certainement pa.s
un levain.
Mais le levain chrétien travail\ait peu
peu, au cours de la reconquéte, la notion
espagnole et l'inspiration espagnole du courage ; nous en a,·ons un témoignage
dans le Poeme de mo,i Cid, dont le « strict réalisme » si bien mis en lumiere par
le grand érudit Ramón Menéndez Pida!, est, i1 faut le préciser, plus encore que le
portrait liistori(J11e du Cid, le portrait de ceux qui l'ont chanté et qui \'ont admiré.
« Le premier monument que l'on ait conservé des trois littératures de la p'éniinsulc
est aussi la premiere ceuvre capitale ou se révele ce réalisme qui domine ele si haut
l'art espagnol, et qui avec les différences d'époque et de civilisation. se retrouvera
chez les grands génies du siécle d'or. En vain, chercherait-on dans un tableau de
Velazquez une altération, si légere qu'elle füt, de son modele, soit par désir de
l'idéaliser, soit par recherche de \'effet ; on y trouvera seulement une parcelle
de réa\ité profondément ·sentie par l'artiste et transporlée sur la toile avec vigut\1r et
probité sans ombre d'effort, ni de maniérisme : art supreme qui se clérobc aux yeux
qui l'admirent, et ne laisse devant eux que la Yérité toute pure. Rien de plus semblahlc, si l'on met a part la différence de technique, que le tableau de la Redditio11 de
Bréda et le Poeme de 1110,i Cid ... 11 n'est pas jusqu•a ce Spinola peint par Ve\azquez qui ne rappelle le Cid du Pobnc : Spinola apres s'etre emparé d'une place que
l'Europe entiere j ugeait inexpugnable ne mani feste sa satis faction que par un sou-

a

a

a

G,

�-

8.2 -

-83-

rire plcin de bonté ; de meme la figure du Qd apparait éclairée d'un ~imple et bcau
sourire apres qu'il a triomphé de toute la puissance marocaine.
Ainsi le premier monument littéraire conservé en Espagne garde dans son inspiration et jusque dans le détail un fort cachet de race, sans que l'intérct général en
soit diminué le moins du monde... »
La valeur, l'importance des travaux de M. Mhurice Legendre sur J'Espagne n'est
méconnue de personne. Mgr Baudrillart l'a lui-méme proclamée publiquement, dans
le discours qu'il a prononcé a l'occa-sion du centenaire de la naissance de García
Moreno, en l'Eglise St-Sulpice :
Qu'est-ce qu'un Espagnol ? Et qu'est done le génie de l'Espagne ?
Un écrivain fram,;ais, habitant l'Espagne et nourri des meilleurs auteurs de ce
pays, l'a dit récemment en des pages qui sont ce que je connais de plus profond
et de plus juste sur notre grande sa:ur latine.
Le magistral &lt;liscours de Mgr Baudrillart a été publié in extenso dans la Rtwe dt
l'Amfriqut Latint. Nous citerons ce fragment :

a

Les Espagnols aiment
parler de la « raza •, la race, mot pour eux singulierement plus plein et plus riche de sens que pour nous. Quand ils célebrent la fiesta dt la
ra.ea, la féte de la race, le 12 octobre, anniversaire du jour ou Christophe Colomb
parvint au Nouveau-Monde, ils rappellent avec un Jégitime orgueil que la population
de la péninsule ibérique a créé plus de vingt nations sur le sol américain. Ah 1
n'a-t-il pas fallu que le caractere de cette population fiit d'une trempe étonnante
pour qu'il se transmit avec tous ses caracteres essentiels, pour que l'Espagne et le
Portugal répétant dans l'age modeme le plus étonnant prodige de l'antique Rome,
et précédant celui de l'empire anglais, aient pu créer un monde nouveau qui fiit
la fois de leur sang, d,: leur langue et de leur esprit? C'est le miracle de l'Amérique
latine.
Ttmpérament humain qui s'est forgé sur les hauts plateaux de Castille. aux ardeurs
briilantes du soleil, a la bise cinglante ; si physiologiquement fo.rt qu'il vit &lt;lans les
plaines basses de l'Argentine comme sur les hautes terres &lt;lu Mexique et des Andes,
sans se modifier, sans dégénérer, absorbant et &lt;lominant les autres éléments, mais
ne les détruisant pas et constituant, du Mississipi
la Terre de Feu, des nations
qui sont encore la Castille, l'Aragon, la Navarre, le Pays Basque, le Portugal, qui,
en un mot, sont toujours l'identique lbérie.
Tempérament physiologique, mais aussi tempérament moral. Ah I certes, elle n'était
pas faite pour inspirer la volupté et la joie de vivre, sauf en ces grasses plaines qui
s'épandent au picd des montagnes, J'apre et rude terre d'Espagne que l'on a pu
comparer
une mer pétrifiée sous un ciel limpide, tantót de fcu, tantót de glace.
Mais qu'elle était capable de formcr une race d'hommes énergique, riche de noblcsse
et de spiritualité 1
Je les ai vus, ces paysans des deux Castilles, une des plus vigoureuscs réserves
d'humanité qui soient au monde. Je les ai vus, secs et tannés, travailler de Jongues
heures sous le 6oleil, a peu pres sans boire et sans manger, puis, la nuit tombante,
revenir au pas cadencé de leurs mules, vers leurs villages recucillis, en chantant
Jeur mélancolique et religieuse cantilene. Chez ces hommes, quelle sobriété, que! courage, quelle indépendance, quelle majesté, « la majesté castillane, fille de la majesté
romaine », quelle inépuisable faculté de sacrifice 1
Ah I si parfois vous accusez ce peuple de ne plus produire assez, songez qu'il a
produit un monde et qu'il est comme une mere momentanément épuisée par le nombre meme de ses enfants.

a

a

a

Peuple, pour qui le stoicisme est naturt1, le stoicisme le plus humain, je veux dire
cclui du grand Espagnol que fut Séneque, dont la doctrine se condense daos des
propositions telles que celles-ci : « Ne te laisse vaincre par rien de ce qui est étranser a ton esprit. - Aie en toi un axe de diamant. - Quelles que soient les cootingences, maintiens-toi si fierement que du moins J'on puisse dire de toi que tu es un
homme. •
Oui, mais par une conséquence presque fatale, peuple éminemment individualiste,
ou l'individu, fort de son droit et de ses convictions, va jusqu'au bout de sa doctrine
tt jusqu'au bout de son indépendance, qui ne fait pas ce qu'il ne veut pas faire,
qui refuse de s'incliner devant la volonté d'autrui, mais qu'autrui empeche souvent
de réaliser la sienne ; individualisme poussé si loin qu'il est devenu la source de
ce qu'il faut bien appeler l'anarchie des nations espagnoll'S.
Peuple idéaliste et spirituel en raison de ses propres tendances, spiritualisé encore
dans ses attraits par les infiuences que le sémitisme oriental exer~ sur tui ; je ne
dis pas seulement celles dont nous avons tous bénéficié et qui nous vicnnent de
J'Evangile, mais celles qu'apporterent sur le sol d' Espagne tant de Juifs et surtout
tant d'Arabes et de Berberes arabisés qui y vécurent pendant des siécles et dont le
sang se mela méme en maint endroit celui des indigenes. Leur contact n'a-t-il pas
fortifié chez les Espagnols cette passion de la justice absolue que célebrent les prophetes et, par la double force de l'exemple et de la réaction, cette tendance a l'exclusivisme religieux que la Bible encourage, que le Coran commande, que le resp~t
dii a la vérité justifie mais que doit tempérer, dans ses manifestations, la charité
du Christ ?
Peuple qui n'a pas craint de reconnaitre quelques-uns de ses traits les plus saillants
dans le héros chimérique dont nous rions trop facilement en France, parce que
nous ne le connaissons que par les aventures fabuleuses qui amusent notre enfance,
ce Don Quichotte, de qui la conception de la justice et du droit est noble t't touchante, mais corubien anarchique elle aussi 1

a

Que d'articles, d'études, de poemes seraicnt

a citer

dans la Re1.,·ut de l'A111ériq11e

Lati11t, qui, des ses premiers numéros, s'est classée au rang des grandes revues 1
Je n'apprendrai pas aux Jecteurs de His¡,a11ia qu'clle a pour directeur M. Ernest
Martinenche, pour rédacteurs en chefs ~nf. Charles Lesca et Ventura García Calderón.
Nommons en passant : la croisodc d es Co11quislodors, par M. Francisco García
Calderón, Rubé11 Dorio, par Mme Rachilde, le Go11c/10, par M. Jules Supervielle,
lts forces lati,us, par M. Charles Maurras, B ollvar el la dlmocralit, par M. Marius
André, les poemes de Mme Juana de I barbourou, traduits par M. Francis de Miomandre, k trésor des focas, par M. J .-H. Rosny ainé.
Les signatures de Max Daireaux, Georges Pillement, Jean Cassou, André \Vurmser, etc., assurent une vie intense a la partie : chroniques.

Au poteau frontiere
Un des meiUeurs écrivains belges de lan!t\Je fran~ise, M. René Lyr, pcndant la
guerre fut secrétaire général des Comités officiels belges de la France du SudOu&lt;:st. IJ va réunir en volume, sous ce titre : Le/tres a Régine, les lettrcs qu'il a
adrcssées a sa femme au cours de voyages, au Havre, dans le Centre et :mx P yrénécs. Le Tliyrse a publié une partie de ces lettres, notamment celles que M. René Lyr
écrivit
Hendaye.

a

�-85 Des fenétrcs de son hotel il voyait Fontarrabie, - « vieux \'illage au flanc de la
cótt' d'Espagne, .finement découpée en plein a!ur, a\'ec des paliers crétés de ,·erdure », - et la chaine des Pyxénées - dont les « silhouette~ infinie~ se couronnent
de pourpre et d'or ».

0n le de\'ine : le désir le hantait de \'isiter l'Espagne si proche... Ce
arri\'a :

a quoi

il

Et pui~. je dois te conter une aventure extraordinaire ! Figure-toi que Y_ a rencontré au Pont de la Bidassoa, qui sépare la France de l'Espagne, - le poteaufrontiere est juste au milieu - un de ses amis de Bordeaux, qui joua nagucre du
piston, au Con~ervatoire, et a repris son métier de patis~ier dans ,a Gironde natale.
11 était de garde, a la guérite de la douane, en qualité d"agent de la Süreté, détaché par l'autorité militaire. Avec tui, tout d'abord, l'apres-midi, nous avons franchi
le pont, foulé le ~bt de la neutre voisine. Puis, a 9 heures, sans mot dire a personne, nous sommes allés rejoindre le « copain • a la gare et nous avon~, tout
bonnement, pris le train pour lrun. Trois minutes plus tard, nous étions dans cette
ville, en pleine Espagne. Oui, en plt'ine Espagne I Trois minutes nous avaient suffi
pour franchir un monde.
Des gens autrrs, qui s'agitent, qui courent, qui crient a tue-téte dans une langue
inconnue, aux consonnances dures, comme leur íace, taillée au couteau. Des femmes indolentes, aux chevcux noirs, leurs chignons étagés et frisés comme te~ maisonnettes capricieuses ; aux yeux profonds et doux, aux levres de grt'llade sensuelles. Des douaniers, avec leur haut képi blanc ; des gardes municipaux, des
soldats, le mousqueton en bandouliere, avec leur chapska d'acier noir.
Un trarnway, tiré par trois mutes, éclairé par une lanterne a bougie préhistorique,
nous conduit a Fuentarrabia, ou c'est la grande féte. •
Je t'ai dit que Fontarral,ie est un antique village. Il para:t qu'il faut pénétrer au
c&lt;rur meme de l'Espagne pour retrouver son caractere.
lrun, Burgos, St-Sébastien sont européanisés. Fue11tarrabia c'est l'Espagne, la
vraie.
L'ami de Y... qui procura a M. René Lyr le plaisir du íruit défcndu, était un type
plcin de íaconde et de roublardise. Par l'entremise d'un député qui admirait fort
la Révolution russe, il se fit désigner aux fonctions d'adjoint-secrétairc au commissariat de la Süreté du poste-frontiere de Hendaye.
M. René Lyr rapporte ses gais propos :
\

« C'est le filon I Ccst le reve, mon view., lache le Ga~on, qui me connait depuis
douze heures, en me tapant sur le ventre, en me bourrant- de tu, de toi, de « monne
cherre • dont je me sens au moins flatté. Je crois devoir lui faire compliment pour
la rapidité avec laquelle il a su s'adapter a ces taches difficiles. « Hé, je les fais plus
que bien, observe-t-il modestement, je ne suis jamais la. Quand on m'envoie de
¡arde au pont, té, j'y mets un brave type a ma place, et il en est tout fier, tu penses...
C'est un vrai ha~ard que vous m'y ayez rencontré. •
Devenu lyrique, il s'attendrit alors a me détailler ~es projets d'avenir, car il a
su tirer profit des avantages de son poste.
• Vois-tu ces bottines ? Chiques, hein ! De la chevrette, et c'est fini, et c'est ~ouple, du satín, de la bichette. Je les ai payées 17 pesetas, et &lt;.'ncore avec le pourboire 1
)'en ai rapporté a ma femme, aux gos,es, a mon pere, :i mes voisins, ,·ingt-six paires
au moins I Tu comprends, le marchand habite Jrun. De temps en temps, avec une
autorisation en regle, il peut passer mille paires en France. Je mºarrange pour étre
au pont. C'est moi qui compte. }'inserís mille paires, rn, encaissé et il en passe

cinq mille. Té, (a ,·aut bien ma petite réduction, car je ne veux pas les avoir a
l'ccil, tu comprends.
- Je comprends 1
- Et ainsi de tout. N"y a qu'a se baisser pour r amas,er de l'or. De l'or ! Je connais tous les douaniers, tous les contrebandiers, les agents municipau,c, le, gar(ons
de café, les femmes - señoritas, - on ne fait tort a personne ! Tous les gendarmes
sont venus chercher des godasses, et les mécaniciens de la gare. Quand i1 faut passer
une lettre, cela mettrait quinze jours par la poste, alors, c'est moi qui la porte. Le
lt'Ddemain, c'est rendu ! Et pas de danger qu'on J'ouvre. }'y fous le cachet de la
Süreté.
• }'achéte ici mon chocolat a 3 francs, ma femme le revend 8, et mon sucre, j'en
rapporte toutes les ~emaines 6 bons kilogs a N ... Je ramene aus5i du savon, ~e
l'huile. 0n s'y r&lt;:trou,·e. Mais, tu comprcnds, je ne gagne que 200 francs par mois,
au bureau. C'est scandaleux ! J'ai su qu'on a demandé des secrétaircs :i l'ambassade
de Saint-Sébastien. J'y suis trois fois par semaine. On s'embete a lrun, il n'y a pas'
de monde, pas de femmes. Tu vas voir, a Saint-Sébastien, - je vo~ y méne :-de la mousseline, de la plume, toutes les grues, tous les mannequms de Pan~.
Je vais vous montrcr des femmes, ce quíl y a de plus bat/1 (et le camaradc fait
claquer sa tangue patissiere sur ses rouges babines). Je vas íaire mar~her mon _petit
« couseigne ». Je suis • certain • d'etre. nommé. 400 _francs pa,r mo1s, mo~ ~1~x:
et te reste ; et puis, une fois dans la ma1son, comme Je parle I espagnol, te, Je I a1
appris, je resterai dans la carriere diplomatique. II y a des ministres qui ne me
valent pas. »
11 dit ceci d'un ton convaincu. Sa large íace, cuite au four, s'illumine si naivement,
si joyeusement, que je suis con\'aincu moi-méme.
Cet homme, en effet, peut devenir ambas.sadeur, et ministre. Son apprentissage
d'Hendaye luí ouvre des voies sure~.

Les origines du théltre espagnol
Dans la jeune revue : Ge,nnits d'Art, M. Pierre Legrand établit avec une érudition
inégalement informée les origines du théatre espagnol, auquel M. Leandro Fernandez de Moratin a consacré un livre qui demeure utile malgré ses !acunes et ses
erreurs.
M. Pierre Legrand part de ce príncipe que lorsqu'on rctherche les origines de
nos théatrcs européens modernes, il importe de considérer ceux-ci comme étant
postérieun, a la formation des langues aujourd'hui en usage. A leur attribuer une
existence plus ancienne, estime le collaborateur des Gemmts d'Art, on risquerait
de les confondre avec lt' théatre latin • qui ne disparut que lorsque les peuples,
asservis d'abord a l'Empire romain, puis aux Barbares, eurent corrompu la langue
latine •·
Des dialectes trés vanes se formcrent sous l'influence physique des climats. La
prononciation des mots se modifia. Des vocables nouveaux símposcrent. Conséquences iné,·itables du mélange et du commerce incessant de races étr.ingi:n.J ks
unes aux autres. Chacun de nos idiomes actueb est un des innombrables étage3 de
cetle incommensurable tour de Babel.
Au commenccment du cinquieme siecle, en 418, les successeurs du \Visigoth ALARIC, ATAULF et WALLIA, occuperent une partie de l'Espagne. Plus tud, aprcs
avoir vaincu d'autres nations barbare~, ils la dominerent toute. Les gut'l'rien goths
parlaient le latin, plus ou moins correctement. 11 y avait plus d'un demi-siecle que

�-86leurs troupes armées avaient franchi le Danube avec l'autori~ation de l'empereur
Valeos, s'établissant dans certaines provinces de l'Empire, d'abord en qualité de
réfugiées, puis comme alliées, finalement en conquérantes. L'éducation des nobles
était toute romaine. Le parler et les coutumes des soldats différaient tres peu du
langage et des mreurs des vaincus. Aussi, bien qu'ils y ~oient demcurés pendant
trois siec:les, jusqu'en 7n, les Wtsigoths n'ont-ils guere laissé a l'Espagne de traces
de leur civilisation premiere. Quelques mots (a peine le millieme du vocabulaire
actuel) et certaines particularités grammaticales (suppression de la déclinaison des
noms, cmploi de'S articlcs) sont les rares vestiges de leur maigre inftuence. Aucun
manuscrit, aucun monument, aucune piec:e de monnaie de cette époque ne nous
renseigne sur la langue maternelle de ces Barbares. Le latin seul était parlé, était
écrit. Du cinquicme au huitieme siec:le, les auteurs espagnols appartiennent tous a la
basse-latinité (1). La langue espagnole est done vraiment d•origine latine ; a la
longuc, elle a admis quelques mots de source septentrionale~ mais l'élément romain
y a toujours dominé.
D'ailleurs, la corruption de cet idiome fut rapide. 11 serait difficile de préci~er
sa forme des le début du septieme siecle. Les piec:es dramatiques représentées alors
en Espagne le furent certainement dans un mélange grossier de bas-latin agoni~,mt
et de romance naissant. Seule, l'existence de ce genre de distraction ne fait aucun
doute. Les Wisigotbs connurent les spcctacles de l'amphithéatre, du cirque et de la
sccne. Outre les théatres que l'on construisait pour célébrer certaines fetes, religieuses ou guerriéres, la péninsule possédait encore lt's gradins érigés dans les villes
importantes, a Sagunto par cxcmple, sans compter tous ccux dont les ruines ont,
depuis des siec:les, étouffé l'écho da rires ou des lamentations populaires.
Sur la qualité des représcntations données entre le quatrieme et le septieme siecle,
aocune illusion n•est possible. San Isidro, dans SC'S Origcncs, livre 18, chapitres 41
et 59, exhorte les chrétiens a s'abstenir de ces manifestations pseudo-artistiques,
infcctée'S de superstitions barbares. D'autre part, Mariana, Historia general de
España, livre 6, nous raconte que vers l'an 620, Sisbuto révoqua Eusebio, évéque
de Barcelone, parce que « les comédiens représcnterent ccrtaine'S choses empruntées
a la vaine superstition des dieux, qui offensaient les ort'illcs chrétiennes » (2).
Ainsi done, 90 ans avant l'invasion arabc, le~ spcctacles chers aux Barbares du
Nord constituaient tout le bagage dramatique de l'Espagne. Les Wisigotbs, incapables de luí imposer leur langue, lui avaient fait facilement adopter leurs divertissements. La conquett' du pays n'avait profité ni aux conquérants ni aux vaincus.
Au huitieme siec:le, l'Espagne subit l'invasion arabc. Mais la mime époque voit
commencer la récupé.ration du sol conquis. Le langage grossier dont nous avons
observé la formation s'éloigne de jour en jour de ses origines ; il s'enrichit de mots
et de locutions mauresques ; la prose espagnolc va naitre. La poésie suit ces progres.
Certes, elle imite encore le vers latín, dont elle copie la mesure, et r.emplace la
quantité des syllabes par le; jeu des assonances. Le Poema del Cid, écrit par un auteur
inconnu du douzieme siec:le, n'est qu'une reuvre informe : le vocabulaire, le style,
la versification y apparaissant déséquilibrés. Mais lisez te poeme de la Vie d' Alexandre, faussement attribué au copiste Juan Lorenzo ; fcuilletez les Vies des Saints de
Gonzalo de Berceo ou les vers dédiés par le roí Alphonse X a la Viergc, et vous
éprouverez la sensation tres nette d'une langue castillane déj a originate.
Maints documents nous prouvent que ces reuvres poétiques étaient souvent accompagnées de musique. Chantécs ou récitées, on les intcrprétait au cours des réjouissances privées ou publiques. Les vertus chrétiennes des saints ou les actions héroi(1) Tels furent: Justiniano, Elpidio, Justo, Nebridio, Aprigio, Luciano, Severo, Eutropio,
Lcandro, Eulgurio, Muimo, Isidoro, Siaebuto, Artuago, Fructuo54, lldefonso, etc...
(2) • Los fanantes representaron algunas cosH tomadas de la vana supcrsticion de los
dio1es, que ofendían las orejas criatianas. » Cité par Moratin (page ¡).

ques des guerrier,;, princes ou capitaines, en constituaient le theme. Mais ces dh-ertissements n'étaicnt pas seuls en bonneur. D'autres compositions, de moindre envergure, faisaient la joie des grands et du peuple ; les yoglares, ceux que notre MoyenAge fran~is connut sous le nom de trouveres ou de troubadours, selon qu'ils écrivaient et chantaient en langue d'oil ou en langue d'oc, en étaient lci,. auteurs et les
interpretes ; ces poetes, souvent doués d'un talent vrai, gagnaient leur vie au son
de leur instrument, au rythme de leurs danses, ou aux grimaces de leurs pantomimes
plus ou moins 61)Í.rÍtuelles. A vrai dire, il n'y a pas dans ces fantaisies de jongleurs
et d'acrobates la moindre trace d•art dramatique.
Les Arabcs, du moins, connaissaient-ils le véritable tbiatre, et le firent-ils adopter par lt'S Espagnols ? Sans aucun doute, non I Leur action littérairc fut nulle.
Les sciences naturelles, la médccinc, les matbématiques et l'histoire, voila les domaines ou ils passaient pour maitres. En poésie, ríen a retenir de leurs essais, rien surtout qui se rattache, méme de loin, a l'art de la scenc. Aucun érudit ne peut se
vantcr d'avoir jamais cencontré la preuve indéniablt' de l'existence d'un théatre
maure. Casiri, qui a publié le catalogue de la Bibliotheque arabe de l'Escurial,
s'exprime ainsi : • Jam vero arabes europreorum more nec tragédias nec comredias
agunt ; an vero scripserint, altum apud ,scriptores silentium. » (1). « Les Arabcs
ne jouent ni tragédies ni comédies a la maniere des europécns ; en ont-ils écrit ?
Silence profond chez les auteurs. » D. José Antonio Conde, auteur d'une Historia
de los Arabes en España, écrite au cours du dix-neuviemc siécle, ne fait mention
d'aucun manuscrit relatif a la qucstioo qui nous intéressc. Il scmblc done que le
théatre arabc n'ait jamais cxisté, ou du moins n'ait pas mcme en sur les Espagnols
l'inftuence passagére des spectacles gothiques. Inutile de s'obstiner a chercher dans
la poésie africaine les origines, méme lointaines, du théatre moderne.
Franchissons les Alpes, et regardons. A peine débarrassée par Charlemagne de ta
présence néfaste des Barbares (la monarchie succombe a la prise de Pavie, en
774), l'Itatie se met a cultivcr les lcttrt'S et a restaurer les arts. V enise entre en ,relation avcc tous les ports de la Méditerranée : Pise, Florence, Padoue, Crémone,
Sienne, Genes, s'enrichis~ent rapidement de le'Ur commerce ; Bologne attire les
esprits fervents de l'étude ; Milan, sureie de ses ruines, devient toute splendeur ;
Rome, gouvernée enfin par des pontifes de valeur, s'efforce de recouvrer son antique dignité. A cette fiévre de renaissance enthousiaste correspond l'ardeur des Croisés de passage en Italie, qui se traduit bientot par une prospérité croissante du pays.
véritable centre d•attraction vers quoi tendent tous les esprits avides de science, de
gloirc, de bcauté ou de lucre.
Terrain propice aux semailles artistiques I commcrc;ants enrichis et p,ele,-ins
curieux de nouveauté accourent en foule aux réjouissances publiques. Les grands
donn.ent l'c..xemple. Leurs couronnements, leurs mariages, fournissent le prétexte de
prodigalités et de pompes inouies. Qui en profite ? Les trouveres, les bouffons, les
mimes, les danseurs, les musiciens, les chanteurs, tout un monde d'artistes, sinceres
ou non, dont l'émulation s'avive au spectacle de celle des princes.
Les comédies et les tragédies g,-ccques, trop austeres et trop fines pour un paiplc
ivre de se sentir délivré du joug étrangcr, sont supplantées par la pantomime.
Théatre bien rudimentaire encore, ou les mreurs de l'époque sont pesamment repro-duites, louées ou btamécs, mais théatre quand méme. En vain, le clergé, inquiet
de cctte soif de réjouissances, tentc-t-il de mettre un frein aux abus des spcctacles
populaires. L'opinion publique t•cmporte sur les lois. 11 faut la suivre, sans avoir
l'air de la flatter. On organise alors des fetes religieuses, avcc de la musique, des
chreurs, voire des mascarades. Le scandale n'en fait que croitre de plus bclle. La
pompc catholique dégénere en pitrcries charlatanesques. Des personnages graves

1 '.(1) Cité par P. de Moratin, loe. cit.

�-88viennent a peine de precht:r ou de célébrer la sainte mcs~e qu'ils courent se déguiser
en baladins grotesques. Cette confusion, pour le moins étrange, des solennités
pieuses et des farces profanes_. durera jusqu'au treiziéme siécle, époque a Jaquelle
Jnnocent III interdit aux pretres le métier d'histrion. La coutume étrange se perdit
peu a peu en Italie. Mais elle avait, pour longtemps encore, imposé sa bizarrerie aux
autres nations.
C'est probablernent au cours du onzieme siécle que l'usage des représentations
&lt;lites sacrées passe d'Italie en Espagne. La langue castillane a déja réalisé de notables progres. La poésie semble l'apanage des ecclésiastiques, des chevaliers et des
rois. La musique se fait entendre dans les temples, les palais, les assemblées populaires. La pantomime est a la mode. Les éléments primordiaux d'un art dramatique
existent. I1 ne restera plus qu'a les amalgamer pour tenter les premiers essais
théatraux. L'exemple rctentissant de l'ltalie, centre de la chrétienté, autorise l'organisation de cérérnonies religieuses. L'art dramatique espagnol en sortira.
11 copie, au début, ct:'lui qui triomphe au dela des Alpes. Les membres des
chapitres s'improvisent auteurs et acteurs. D'ailleurs les spectacles, toujours relatifs a des scenes de l'Ancien ou du Xouveau Testament. évitent tout soup&lt;;on de
profanation scandaleuse. L'Espagnol, ZaJ!s cxagfrer t'austérité de semblables divertissements, cherc!te a ne pas tomber dans les cxpes de l'ltalien. A l'époque oi.t
U rbain IV établit des fetes en l'honneur de la sainte Euc.'-laristie, Alphonse X le
Savant est roi. JI dresse une liste de spectacles au~quels peuvent prendre part les
ccclé:;iastiques. Ainsi, les premiers essais dramatiques en Espagne, imité:. des essais
italiens, n'en atteignent pas le ridicule. •
La rareté des documents ne permet pas de prec1ser davantage les caractéristiques
de ce théatre primitif. Mais il est déja bien de coonaitre « qu'il fut créé pour célébrer
les fétes de l'Eglise et les mysteres de la religion, que les piéces étaieot jouées en
castillan et en vcrs, en fin qu'auteurs et interpretes apparteoaient tous au clergé •.
On sait a que) heureux développement atteignit, par la suite, le théatre espagnol, - oi.t
un Pierre Corneille puisa l'inspiration du Cid.

Livres R~us

1-~~E

Jsubelfe la Gra11de, rei11e de Castille (1451-1504). Librairie Ha-

chette, s. a., 4º, 486 p.
Cet ouvrage était prét en 1914. La guerre en interrompit l'impression. Mme Dieulafoy a eu jusqu'a ses derniers jours pour les choses d'Espagne une prédil~tion
justifiée. Pourquoi s'est-elle attachée plus particulierement a la figure d'lsabelle la
Catholique ? Parce qu'elle a vu en elle un génie qui pouvait se montrer d'autant
mieux vir:1 que la différence n'était pas aussi grande de son temps entre le costume
de l'homme et celui de la ft:mme. On lit a la page 437 : « L'arrét de la postérité
a ratifié le jugement des contemporains et, apres quatre siecles, les Espagnols ne se
lassent pas de glorifier le talent, la vaillance, la grandeur d'ame et la vertu de la
Souveraine qui renversa les barrieres debout entre la Castille et l'Aragon, recouvra
J'Andalousie, découvrit (.ne) le Nouveau Monde t:'l restera toujours la personnification la plus belle de la Fe111111e-Roi comme la Vierge de Domrémy demeurera la
plus noble et la plus pure figure de la Fem111e-Capitai11e.
r: Epoque a jamais mémorable ou, en moins de quarante ans, le Dispensateur de la
justice immanente fit naitre les libératrices de la France et de l'Espagne.
r:

Gaston P1CARD.

D1ECL.\l'O\' :

Gesta Dei per mulieres. •

11 n'y a pas a redouter qu'une cruvre entreprise dans de tels sentiments abuse
de !'esprit et des discussions critiques. Mme Dieulafoy a lu les ouvrages essentiels
sur l'époque ou se détache son héroine, all'Ssi bien les travaux d'un Prescott que les
chroniques des contcmporains des Rois Catholiques. La bibliographie qu'elle nous
donne prouve l'étendue de sa recherche. I1 est un livre cependant qu'on n'y voit
point citer. Et c'est précisément celui de M. Jean-H. Mariéjol sur « L'Espagne
sous Ferdinand et Isabelle •· Cet oubli ne laisse pas d'étre inquiétant.
Le récit que Mme Dieulafoy nous présente des événements historiques est, en
général, assez clair et d'une lecture facile. 0n regrette de le voir parfois entrecoupé
de petites réflexions attendr~santes et inutiles. On aurait préféré un examen plus
approfondi de certaines décisions de « la Femme-Roi •· On ne dira jamais assez
combien un parti pris d'apologie continue est funeste a la gloire qu'on veut servir
et dangereux pour le p.rétre ou la prétresse de ce culte. Isabelle n'a-t-elle pas fait
payer trop cher a l'Espagne son unité religieuse ? Et n'est-ce pas jusqu'a elle qu'il
faut faire remont~ !'origine d'une léi¡ende dont son pays souffre cncore cruellement ?
La question valait au moins la peine d'étre examinée.
Deux chapitres sont consacrés a la civilisation espagnole au temps d'lsabelle.
L'un, le dernier, traite des arts, de !'industrie et des mccurs. Il fait une part qu'on
s'explique, mais qui ne demeure pas moins excessive, a de prétendues influenccs

�pcrsC's. Pourquoi le chapitre sur « La vie intellectuelle au temps d'lsabelle • est-il
introduit dans le cours du récit historique 11 On ne le saisit point. Mme Dieulafoy ne parait etre exactement renseignée ni sur !'origine et l'évolution des romances, ni sur la véritable époque des autos sacramentales, et elle écrit sur la Célestine
des lignes surannées.
Trente-huit planches bors-texte illustrent ce be1 ouvrage de vulgarisation.

91 -

Fran~s du Xord comme a ceux du Midi une période importante de l'histo.ire littéraire de la France. • Souhaitons comme tui que son Histoire excite ses lecteurs a
Jire ou a relire des textes qui apporterent jadis au dela de nos frontieres un peu du
charme d'un « gentil pais • et qui sont loin d'avoir perdu toute leur vertu d'enchantement.
E.M.

E.M.
JosEPH ANGLADE : Histoire som111aire de la littérature méridionale au moye11 crge.
E. de Boccard, éditeur, Paris, 1921, 8°, 274 p.
Ce livre est un manuel consacré a la littérature de ce qu'on appelait autrefois la
langue, c'est-a-dire le pays d'Oc. Nul ne pouvait l'écrire plus facilement que M. Joseph Anglade qui est a la fois un professeur averti et le plus cordial des jos-copiscols. I1 arrive a son heure. Les textes les plus importants ont été publiés, et de
savantes études critiques ont présenté sous leur véritable jour un grand nombre
de nos vieux troubadours. M. J. A. nous avait déja donné un travail d'ensemble sur
leu.r lyrisme. 11 le complete aujourd'hui en adoptant une nouvelle méthode. « Nous
avons essayé, dit-il, de grouper les troubadours par provinces, ce qui est relativement facile pour les débuts et le xn• siécle presque en entier ; au xm• siécle,
nous avons essayé de les groupcr autrement, en les rattachant aux grands événements bistoriques du temps : Croisade albigeoise, changement de dynastie en Provence, progres du pouvoir royal dans le Midi de la France, etc. •
La seconde partie de cette Histoire sommaire est entierement neuve et poursuit
jusqu'a la découverte de l'imprimerie, l'étude de la poésic narrative et religieuse.
0n n'y trouvera point des chefs-d'ceuvre comparables a ce ly.risme dont Gaston
Paris a pu dire que « la poésie artistique de l'ltalie, du Portugal, de l'Espagne, de
l'Allemagne en proceder ». 0n ne saurait négliger cependant des poemes comme
Flamenca ou la Clranso,i de la Croisade, et il est curieux de voi.r, apres la croisade
contre les Albigeois, le culte de la femme se transformer en culte de la Vierge.
Daos le fatras des poésies religieuses du x1v° siecle se détachent parfois des strophes
d'un souffie puissant ou émouvant, comme cette Co11te111placio de la Crotz que nous
a conservée le deuxiéme manuscrit des Leys d'A111or. Comment d'ailleurs ne pas ctre
reconnaissant a M. J. A. de nous faire suivre tous les courants littéraires qui nous
menent a la fondation du Consistoire du Gai Savoir et a cette Ecole toulousaine
dont la tradition a été si heureusement reprise au siécle dernier ?
La trois;éme partie de son travail, pour etre plus aride, n'en est pas moins utile.
Elle nous offre un tableau de la prose didactique, religieuse et profane, pendant
les deux ou trois siccles de décadence qui suivent l'age d'or des troubadours. Comme
disait Mistral, « les beaux diseurs sont morts » ; mais si, en debors de leurs biograpbies, on n'écrit rien alors qui éveille encore l'intéret, la tangue du moins conserve
sa pureté, et cette continuité justifiara plus tard les efforts de ceux qui essaieront de
récbauffer leur enthousiasme aux rayons du soleil « qui s'est caché, mais ne s'est
point éteint •.
A la fin de sa Préface, M. J. Anglade écrit : « Le présent ouvrage aura rempli
lt róle que son auteur souhaite pour lui, s'il contribue mieux faire connaitre aux

a

ALFRED LAuvoNIER : Catalogue de terres c11ites du Mlusée archéologiq11e de
Madrid. Bordeaux-Paris, 1921, 4•, 253 pages de texte suivies de LXXXIV planches

d'exemplaires.
Ce catalogue forme le fascicule II de la Bibliotheque de hautes éludes hispaniques.
11 fait le plus grand honneur a l'Ecole que dirige avec une autorité si féconde
M. Pierre París. L 'Espagne demeure encore aujourd'hui une terre
la fois séduisante et mal connue. Ceux mémes qui la viennent visiter la quittent sans sou~onner
les richesses qu'ils ont frólées. Que de touristes cultivés se sont attardés a Madri :f
au Prado et sont repartís sans faire les quelques pas qui IC's auraient menés a
!'admirable Musée archéologique national ! lls n'y au.raient pas seulement trouvé des
picces essentielles a l'int&lt;:11igence de l'art primitif espagnol. lis y auraient aussi
éprouvé d'incomparables émerveillements devant des collections d'antiques a peu
pres ignorées. 11 faut remercier le savant auteur de l'Essai sur l'art et l'i,idustrie
de l'Espag11e primitive d'inspirer e~ de diriger des travaux qui appelleront l'attention
sur des trésors que sont loin encore de connaitre tous les spécialistes, pour ne ríen
dire des profanes.
Le regretté Gabriel Leroux nous avait déja dormé en 1912 le premier catalogue
méthodique des vases grecs et italo-grecs du l\fosée archéologique de Madrid.
l\f. Laumonier continue fort heureusement la série en publiant les ter.res cuites
grecques, romaines et bispaniques. Ces terres cuites proviennent presque toutes de
collections particulieres qui ne fournissaient que des renseignements incomplets,
vagues ou inexacts sur leur provenance. 11 était done impossible de leur assigner
un classement géographique et il fallait se contenter d'un groupcment par collections.
Voici l'ordre adopté par M. Laumonier : « En tete, écrit-il dans son introduction,
viennent les figurines proprement grecques ; parmi celles-ci la préférence est donnée
a celles que rapporta Rada y Delgado de leul'S pays d'origine ; par cont.re, la petite
collection Vives, dont la provenance est inconnue, est rejetée a la fin de cette
série, apres le lot Stutzel. Ensuite se placent les figurines de Cyrénaique et d'Egypte
(coll. Asensi et Toda), et la collection Salamanca, qui comprend a la fois des statuettes et des reliefs grecs, hellénistiques et .romains, de tous les styles et sans
provenance connue, sauf pour quelques figurines romaines. Les terres cuites bispaniques, au style hybride, tantot gréco-romain, tantót oriental ou africain, forment
une catégorie part, placée a la suite, car ces ceuvres indigénes, malgré leur originalité, sont en grande partie inspirées de l'art gréco-romain. La derniére section
(provenances diverses) contient quelques picces importantes, dont plusieurs sont
préalablement d'origine hispanique. •
On pourrait pcut-étre discuter parfois la fa1,on dont M. Laumonier a tenu compte
de l'ordre chronologique a l'intérieur de cbaque collection. On est parfois aussi
un peu surpris par certains classements comme celui qui, dans la collection Sala-

a

a

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manca, fait intervenir, apres les types divcrs dé fcmmes drapées, les « styles particulicrement mauvais •· 0n ne peut qu'admirer, en réVanche, l'abondance et la
belle ñctteté des photographies qui illustrent ce catalogue dont les descriptions sobres
et précist'S attestent le goút et la conscience de son auteur.

en signalait comme la sourcé un texte parallele d' Aristophane (Co111a-di0!, l:;,f.xt;,
V, 678, éd. d'Oxford, 1900, vol. I) : 1tOAAIZ fLEV iv rñ 1toH:z a' iq¡ 'úyp~ ! Virgile,
a la fa4-on de Michel-Ange en sculpture, représente la fusion géniale, presque souvt'Taine, des deux courants - l'hellénique et le latin - qui, depuis de longues années,
se disputaient i'l.égémonie des terres romaines et, en vrai dominateur, suit, a chaque
moment, la direction et le critere qui lui semble11t les meilleurs &gt;. - Pou~ M. P.-M.
Bordoy-Torrents, l'introduction de l'E11éide n'a rien a voir avec celles de l'lliade ou
de l'Odyssée (1). Elle est « syrnptomatiquement romaine et latine en général »
(p. 123). Et les fameux quatre vers du début sont (p. 103) « indiscutablement virgiliens et... confirmen!... la mentalité et les flexions de l'ame virgilienne &gt;, absolument de la meme fa4-on que les deux derniers vers des Géorgiq11cs, que Lejay
imaginait, av~ plus d'ingéniosité que de raison, avoir pu donner l'idée des dits quatre vers et si ceux-ci manquent dans les ms. antérieurs au x• siecle, c'est uniquement parce que Varius et Tueca les avaient supprimés et que les historiens anciens Properce, Ovide, Martial, Ausone - ne connaissaient, du poeme de Virgile, que le
texte fourni 1,ar les dits manu::crits.
Nous avons tenu a signaler dans Hispania et l'orientation nouvélle des Quaderns
d'Estudi - trop peu connus hors de la Cat:ilogne (2) - et l'intéressant essai de
M. P.-M. Bordoy-Torrents. Trop rares sont les apports modemes de l'Espagne a
la philologie classique pour qu'on ne nous pardonne pas cette digyession, qui, nous
le répétons, r,'avait aucune prétention de critiqut personnelle.

E.M.
Quader11s d'Estudi. NtÍm. 47. Volu111 XIII [av1il-juin 1921.) PERE M. BoanovTORRENTS : Estudis de critica virgiliana (pp. 97-124).

M. P.-M. Bo1doy-Torrents entrep, end, dans cette étude, de restituet définitivcment a Virgile les quatre premiers vers de l'Enéid1 :
lile tgo, q1ti quo11dam gracili modulatus ave11a
Carmen, et egressus silvis vici11a coegi
Ut qua"'vis avido parerent arva colo110,
Gratu"' opus agricolis, at nu11c horrentia Marti.r, etc.

rlont tous les l!lar.uscrits antérieurs au x• sicde sont dépourvus et que de récents
éditeurs de Virgi)e ou suppriment purement et simplement - comme c'est le cas,
chez nous. des CE.uvre.r de Virgile par Plessis et Lejay (Paris, 1920) - ou citent
en note pour dire que l'antiquité faisait commencer le poeme au vers 5 - ainsi
O. Ribbcck, P. Vergilli Mm-oni.r Opera, II (Lei9zig, 1895) - , alors que d'autres,
comme Hirtzel (P. Vergilii Maronis Opera, o~:ford, 1900), regyettaient 11n tel procédé : versus pr&lt;rclarism11os foiuria poetm abiudicaru,it editores p/erique... Ctpthdant
le roi de la critique virgilienne en France, Benoist, était resté hésitant (P. Virgilii
Maronis Opera, XVIII• éd., revue par Duvau, Paris, 1910) : « Ce.r qttatre ver.r 11e
se lrouvent dans aucun de.r manuscrits i,nportants. lis fonl allusion aux pre"'iers
ouvrages de Virgile ; mais on ne peut affirmer qrlils soient de la mofo du poete... -.
Nous n'avons pas a prendre position dans cette querelle d'humanistes dont les
clivérs arguments ont été exposés avec suffisante précision par le philol~gue catala~. La maniere ~"arguer ~e celni-ci sent un :&gt;eu sa scolastique, parfois, mais s'appu1c sur une solide conna1ssance des textes, qui ont été produits, dans cet article
d'une revue devenue tout récemment organe d'érudition - apres avoir été Jongtemps
d'.or~re strictement pédagogique catalan, - avcc toute l'acribie désirable. Ce passage,
cu 11 apprécie Virgile, mérite d'etre traduit. e Virg;Je, - écrit-il, p. 120 - comme
il est aisé de le démontrer, représente et incarne la plénitude de l'ame Jatii:e. II est
p~r excel!ence ~e poete de notrc race. Mais, précisément par sa puisance et sa plémlude memes, 11 cherche dans lés r,1eilleurs :node!es - grecs et fatins - d 'innombrables éléments de beauté, qu'il s'assimilc et transforme a sa maniere sans amoindrissement de sa gloire, a la fa4-on de Dante dans la Com111edia. De sorte que sa
propédeutique est fonnid1ble, mai~ que son irte'l~ité de vie latine l'est plus encore.
II cst bien certain que nous trouverons daos ses ~uvres de nombreuses réminiscenc~s helléniques, mais moindres, de beaucoup, que ne l'indiquent quelques hellénophiles, qui vont jusqu'a !'extreme de leur attribuer les sources de modes de concevoir et de rédiger communs a ·toute menfalité. Ainsi le P. La Cerda, qui, commentant le vers :
. .multuni ille et terris jacfatus et alto,

Camille PIT0LLET.
(1) Voir sur ce sujet la Glossa a la introducci6 de l'lliaJa, publiée par M. P.-.\1. BordoyTorrents dans La Veu de Catalu11y a, 23 juillet 1920.
(2) Cette publication trimestrielle ne coute que 9 francs d'abonnement annuel. L'adrcssc
du aecrétaire de la Rédaction est cclle m~me du Bureau du Co11u/l de Pedago;:,a : Urgcll.
187, Barcelona.

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Echos
M. Jorge Guillén, le spirituel chroniq11cur de La Libertad de Madrid dont nos
l,cteurs ont pu apprécicr la finesse et le don lyriq,u, t'Íent de publier da11s son
journal un tres bel éloge de notrc ami Marius André, « curie11x homme &gt;1,
dnnt on peut disc11ter les idécs explosit•es et la partialité, mais non pos la con11aissance approfondie et l'amour vigilant des clioses hispano-américaines. Nous
sommes heureux de traduire et piquant hommagc publié sous le titre de « Un
amoureux de l!Espag,rc &gt;1 dans le n• de la Libertad d11 19 ffrrier 1922.
Une nation ne devient jamais amoureuse, pas plus qu'elle ne suscite l'amour
chez les autres nations. Mais entre la nation et l'individu, l'amoureux transport se produit avec fréquence. Marius André est un. amoureux de l'Espagne.
11 ne serait pas suffisant de le qualifier d'admirateur ou d'anú. L'objet de sa
plus haute exaltation lui apparait en un seul bloc. N'est-ce point la l'attitude
de l'amoureux ? Marius André représente l'hispanisme intégral. Sa nature l'y
pousse, ignorante des clairs-obscurs et des ténebres. Ardent, violent, ent:~r,
définitif dans son opinion, dogmatique dans ses vues, ses yeux memes brillent
des étincelles de la foi dogmatique. 11 a besoin de certitudes absolues : c'est
une preuve que dans son creur battent des passions profondes. De la, que les
conséquences extremes le plongent en un voluptueux vertige. Dresser ses lentes
sur les promontoires les plus avancés de toutes les cótes n'est pas une aventure
&lt;lont il est peu coutumier. C'est de ces mille aventures qu'il tisse .sa vie quotidienne. Done, tempérament de militant, de chef de partis tres avancés ou tres
réactionnaires ; de toutes fac;ons, paradoxal, turbulent, révolutionnaire, toujours
..rmé de pied en cap. Etant franc;ais, il ne lui restait plus qu'a se déclarer
bokhévique ou royaliste. 11 a opté pour la seconde alternative, qui revient a
etre la meme chose q,ue la premicre, sinon par la doctrine, du moins par la
trépidation doctrinale. Dynamiteur, il lance des bombes ; mais intellectuel aigu,
ses explosifs sont strictement littéraires.
Pour ses attaques, il choisit dans le piff-paff-pouff de la Troisieme République, ce qu'il appelle « la science officielle » en ce par quoi elle touche a l'Histoire. Pourquoi est-elle enseignée par les historiens républicains, les Lavisse,
les Seignobos ? Ici, voici surgir son hispanisme. Chevalier errant, l\farius André
vole au secours d'une jeune filie persécutée : l'Espagne, l'Espagnc des Philippe, celle qui dressa &lt;e devant le scandale de l'Europe » le noir, lugubrc,

funcbre catafalque de sa Monarchie catholique. La défense de l'Espagne lui
sert a attaqucr le régime démocratique actuel. Non seulement il aime l'Espagne
parce qu'il l'aime : il l'aime encore pour des raisons d'articlcs de foi. Peut-ctre
son credo n'cst-il pas le tien, lecteur et non-ami, ni le míen. Et que nous
importe ? Le résultat est que Marius André trouve dans son amour des motifs
pour approfondir l'étude de l'Espagne classique. C'cst a elle qu'il revient toujours devant le public de son pays qui n'est pas habitué a cntendre de pareils
panégyriques. Le voici qui consacre cinq conférences a « l'Améri,que latine et
la science officielle &gt;1, a l'Institut d'Action Franc;aise : c'est une réhabilitation
des colonisateur·s espagnols, en un langage si enthousiaste, si excessif que le
dicton : 11 plus royaliste que le roi », vient forcément a !'esprit.
On prétend que nos vice-rois s·enrichissaient a tondre jusqu'aux os les pauvres petits indigenes ? Eh bien, Marius André argumente : &lt;e Supposcz que
run des rois de la grande industrie, un des ploutocrates qui dominent notre
démocratie, ayant ramassé une énorme fortune pendant la guerre, - appelonsle Loucheur, si vous voulez, - aille rendre visite ,au président du Conscil et
luí dise : Je vicns solliciter l'honneur d'etre nommé gouverneur de Madagascar,
sans traitement ni indemnité. U, je dépenserai mes millions a construire des
routes, des chemins de fer, des ports, des écoles, des hópitaux et je ne reviendrai pas sans avoir dépensé mon dernier centime. Absurde, n'est-ce pas ? Eh
bien, cette abnégation n'avait rien d'insolite dans la noblesse de l'ancien régime
rspagnol d'ou sortirent maintes fois, pour aller gouverner une province d'Aru'!rique, de grands seigneurs qui revinrent ruinés, Jittéralement ruinés, apres avoir
consumé leur fortune a fonder des villes, tracer des routcs, batir des écoles et
des églises, secourir les pauvres et défricher des terrains incultes ». Qui sont
ces nobles? L'auteur précise ses assertions : « Luis de Velasquez, vice-roi du
Mexique, mourut pauvre et accablé de dettes, parce qu'il avait employé sa
fortune de cette fac;on. García de Hurtado de Mendoza, gouverneur du Chili,
n'ayant pas achevé de dépenser son bien durant qu'il occupait sa charge, avant
de la quitter, distribue aux pauvres tout ce qui lui restait. José Solis Folch de
Cardona, vice-roi de la Nouvelle-Grcnade, en abandonnant son poste, laissa
tous ses biens aux indigents et entra dans un couvcnt. Manso, vice-roi du
Pérou, revint en Espagne completement ruiné et se lit maitre d'école. » L'auteur illustre cette thcse d'une grande abondance de documents, en mani:in:
le détail historique avec cette habileté que possedent ceux qui sont quelque
chose de plus que de simples historiens. Les príncipes généraux qui bouillent
dans leurs cerveaux leur communiquent une sorte de jonglerie transformant
la donnée brutale qui manque par elle-méme de signification. Un professeur
d'histoire tout court ne comprendra jamais le langage du faits, intelligible a
qui possede une machine a comprendre, mise en mouvement par lesdits príncipes générau.x. Marius André possede une de ces machines.
Enfin, cet amoureux de l'Espagne est-il amoureux surtout de sa Sainte Inquisition, par exemple ? Peut-étre. Et pourquoi pas ? Un amour est toujours
louable. Mais ce n'est pas tout. Deux autres traits caractérisent notre homme :

�son enthousiasme pour Góngora et son goüt pour la copla populaire . ren arquable a_ccord. 11 a publié quelques coplas de sa propre composition et. du 'ius
pur casti_llan, dans la revue « Hispania ». Et il y a peu, il publiait a P:ris
une vers1on de la « Fable de Polypheme et Galathée ».
L'reuvre opposait des difficultés extraordinaires. Le traducteur les a vaincu~s. Comment _?. En changeant le vers admirablement ténébreux en un vers
tª1~, trop ~phc1te, ,ª~ec une superabondance d'explications, ce qui eüt été
a pire trah1son au geme de Góngora ~ No
•
f
.
• poe
· n, 1e poeme ran~a1s reste tres pres
~:elle m\;spagnlol, méthode qui produit un fram;ais tres gongoresque. Et
me1 eure ouange ? La traduction, en tous cas a1'de a'
d
l'ongma'
· · J mente
' • digne
•
,
compren re
d'un éloge superlatif.
. Aw;ir~i.on des coloni~ateu:s espagnols, culture de la copla populaire relig1on e . o_ngor~. Ce~ h1spanisme n'est-il pas un hispanisme tres inrelli' ent ~
Pour mo1, Je la1ssera1 peut-etre certains jours Marius A d ,
g
.
seul dans ses forets américaines. Maís dans le b .
." rhe se promener_ tout
a d I
• 1
• •
ois ou c ante 1-e ross1gnol
n a ou, Je e SU1vra1 toujours comme un guide t
.
l'exégese, fraternel daos l'extase O
e un ~a1tre, paternel dans
insigne Don Luis ! t&lt; Estas que. me ª;~~re~ de la me11leure Espagne, salut,
ic o rimas sonoras, - culta sí, aunque
bu co·1·1ca, T a ¡·1a... »

Jorge GuILLtN.

PUBLICATIONS DE L'INSTITUT D'ÉTUDES HISPANIQUES

Inauguration des Conférences du Centre d'études
franco-hispaniques de l'Université de Paris, sous
la présidence de MM. Louis Liard, Vice-Recteur
de l'Université de Paris, et Francisco de Reynoso,
chargé d'affaires de S. M. le Roi d'Espagne. Conférence de M. Rafael Altamira, Directeur
général de l'Enseignement primaire d'Espagne,
membre de l'Académie Royale des Sciences
morales et politiques.
La Guerra y la Civilización francesa, avec
préface de M. Ernest Martinenche, broch., Paris,
1914.
Une enquéte littéraire : Don Quichotte a Paris
et dans les tranchées, par M. Ventura Garcia
Calderón, broch., Paris, 1916.
Programme de l'lnstitut d'études hispaniques
de l'Université de Paris, broch., Paris, 1918.

Orientaciones de política exterior y de economia nacional, par Carlos Ibañez de Ibero, broch.,
Paris, 1919.

--:::;:-:---~--:---------...:L:e Gérant: A.

CouESLAl'iT.

Cahors, Imprimerie CoUESLANT (perso1111el intércssé). -

2

5. 52 2 -

Les communications entre l'Espagne et le Maroc,
par Carlos Ibañez de Ibero, broch., Paris, 1919
(sous presse).

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                  <text>1917, año en que, en plena guerra mundial, nace el Instituto de Estudios Hispánicos de la Universidad de París, su director Ernest Martinenche escribe al joven mexicano Alfonso Reyes para agradecerle el envío de un texto y anunciarle le manifestó su intención de publicar una revista que inicialmente sería trimestral, y “que se esforzará por mantener informado a nuestro público sobre “la España de hoy””. Reyes, antes de convertirse en uno de los mejores escritores mexicanos del XX ° siglo, contribuirán a la publicación de Hispania, como parte de una densa red de escritores y críticos en ambos lados del Atlántico. Esta revista finalmente se mantuvo trimestral durante los cinco años de su corta existencia. Es decir, un total de veinte números de unas cien páginas cada uno, impresos con la sobriedad propia de una revista que quiere ser científica: sin dibujo, sin viñeta, sin adornos en la maqueta. Hispania vivió desde principios de 1918 hasta finales de 1922 y, probablemente, por lo que se sabe mucho menos que las otras dos revistas de hispanismo, nacidos en el final del siglo  XIX.</text>
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                <text>1917, año en que, en plena guerra mundial, nace el Instituto de Estudios Hispánicos de la Universidad de París, su director Ernest Martinenche escribe al joven mexicano Alfonso Reyes para agradecerle el envío de un texto y anunciarle le manifestó su intención de publicar una revista que inicialmente sería trimestral, y “que se esforzará por mantener informado a nuestro público sobre “la España de hoy””. Reyes, antes de convertirse en uno de los mejores escritores mexicanos del XX ° siglo, contribuirán a la publicación de Hispania, como parte de una densa red de escritores y críticos en ambos lados del Atlántico. Esta revista finalmente se mantuvo trimestral durante los cinco años de su corta existencia. Es decir, un total de veinte números de unas cien páginas cada uno, impresos con la sobriedad propia de una revista que quiere ser científica: sin dibujo, sin viñeta, sin adornos en la maqueta. Hispania vivió desde principios de 1918 hasta finales de 1922 y, probablemente, por lo que se sabe mucho menos que las otras dos revistas de hispanismo, nacidos en el final del siglo  XIX.</text>
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                <text>L'Institut d'Etudes Hispaniques de l'Université de Paris </text>
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                <text>Martinenche, Ernest, 1869-, Colaborador</text>
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                <text>Mérimée, Prosper, 1803-1870, Colaborador</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>����,.'

7•2

X. VI II
, , ' -l

Sonunairc du
PIERRE DE NOLIIAC.
PAUl: DE SAINT-VICTOIC
Limone HALÉVY ' ' .
GÉNÉl&lt;AL DE MARBOl" ,
DOCTEUR CABANÈS,
ARVÈDE J3ARll'Œ.
HENRY•Il.OUJON .

1

. 1

1'~

Louis XV et Madame de Pompadour.
Cés&amp;r Borgia . . . . . . . . . . . . .
Notes et Souvenirs .
Mémoires. . . . . . . . . .
.
ù ne enquête matrimoniale au XVt• siècle.
Une reine en .e xil .
En marge . . . .

1

10
13

15
24

25

~7

ae n,tslilui

fasc iculc "

:9

33

.te l'Academie française

FRÉDÉRIC JllASSON. . . . Napoléon et les Femmes. .

35

de l'Academie française

ED~I0:-1IJ ET Jt:LES DE -GONCOLRT, Watteau , . '• . . . .
~9
MARCELL!t 'r1NAYRE. . . La Vie amoureuse de FrançoisBarbazanges. .p

--:::::::.----: :p,i;ANCHE HORS TEXTE

ILLUSTRATIONS
1

i

'"".,l

G. LENÔTRE . . . . . . Savnlettc de Langes . . . . . .
ERNE~T LAv1s,E. . . . . Louis XIV : La personne du roi .' .

EN CA)lAlEU :

J) APRÈS LES PEINTliRES, P.\S T EI.S, DE~Sl'S ET f.STA\IPF.S 0&amp; :

j

n.,,.,,,

13oucm:r., Doùc11OT, Cocu us, CO:-lllAD, DF.OUCOUl:T, DAr.O:-1 GÉn.UlD, DE.IUJNNES,
LE J3RUN, HAPIIAËL,
houGET, VAN DvcK, CAr.LE VAN Loo, \VATTEAU, ETC,

P our p::trat'tre dans les proc/1.1i::s fascicules

LA MARQUI.SE DE POi\lPADOU R
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Ul

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FRÉDÉRIC LOL.LIÉE

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10

d écembre

La maison de danses, par PAuL REBoux
Le blé qui lève, par RE!\É BAZIN, de J'Ac,U,:mie fra11 çaise.

dt l"Ac.1.Jt!mit Jrauç.1ist .

60 cent. l;! fascicule -

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1
Historia paraît le 5 et le 20 de chaq:J.e mois.
T

J ULES TALL-.N Pt ER,

Éditeur, 75, rue Darcau .

Lisez-Moi paraît le 10 et le 25 de c!taque moi:;.

~'-'-'
=§ Primé Gratuite d·7;1:~~::~:flt ojferte
l}ilil~°lf~~llA
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Magazine Illustré hi-mensuel

LA MARQUISE DE PoMPADOt:R. T ableau de BoucnER. (Galerie nationale a'Écosse, Édimbourg_)

paraissant le S ,t le 20 de chaque mois.

HISTORIA a la bonne fortune de
pou.voir offrir gracieusement à ses
âbonnés une gravure extrêmement
rare, introuvable dans le commerce,
teproduisant un chef-d' œuvre d'un des
plus grands maîtres du xv111' siècle :

WATTEAU
L'Embarq~ement pour Cythère

Louis XVet Madame de Pompadour

lections publiques et privées, on en chercherait vainement dans le comPrononcer le nom de \Vatteau, ce n'est pas seulement évoquer Je soumerce. Cette rareté méme d'une œuvre aussi justement consacrée a détervenir d'un de nos plus grands peintres. C'est aussi rappeler l'un des
miné HISTORIA à en établir une édition spéciale particulièrement
tnaîtres les plus chatoyants, les plus élégants et les plus gracieux du
réservée à ses abon nés,
XVIII• siècle français, le siècle de l'élégance, de la grâce et de l'amour.
Cette édition est la reproduction de la composition définitive de \Valteau
:Mais, parmi les œuvres de \Vatteau, il en est une, l' Embarquement pour
qui appanien t à la Galerie impériale d'Allemagne et faite d'après I"èpreu ,·e
l'ile de Crthère, à laquelle il s'est attaqué à deux reprises pou r s'y réaliser
unique que possède la Bibli0thèque nationale.
tout entier, Et, de l'avis unanime des plus fins critiques d'art, c'est là que
Imprimée en taille-douce, sur très beau papier, genre \Vathmann, a\·ec
Watteau a créé le
Chef-d•œuvre de ses Chefs-d'œuvre.
g-randes marges, notre gravure mesure o.55 de hauteur sur o.72 de largeur,
Elle
constitue un merveilleux tableau, d'une valeur indisc utable et peu t
li n en existe pas. malheureusement pour le public, de copies gravées
être placée indistinctement dans n'importe quelle pièce de l'appartement.
facilement accessibles. En dehors de quelques épreuves des grandes colVoir une reprod:1ctio11 réduite de cette gravure" L'Embarquement pour Cythère " page 40 du présentf::tsciwle.

CHAPITRE PREMIER
•

1

Madame Le Normant d'Étioles

Conditions d'Abonnement
Prix pour l'année :

20fr.

plus l'affranchissement postal
des 24 fascicu les suivant le
lieu de résidence.

~

Paris . . . . . . . . . . . ...
Pro\"incc et Colonies .
Etranger..... . . .... .

2 fr .
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Soit pour Paris .. . ...... . ... .. ... .
Province et Colonies
Etranger. ....... .

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BULLETIN D'ABONNEMENT ~ - - - - ~ ~ ~ - " " " '
A remplir, détacher cl cnrnyer affranchi à l'éditeur d' HISTORIA J t;LES TALLANDIEn, ,5, rue Darcau, P.uus x1r•.

\'cuillez
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HISTORIA ( Lisez-Moi historique) .

La Prime gratui te me sera envoyée d e suite
par poste recommandée.
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Prénoms
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22 fr. PAIIIS
Rayer les chiffres
.24 fr. Pnon l'iCE
inulilt's.
28 fr, ETIIA:\GER
plus 0.50 pour frais d'envoi de

A.

Déparlement
Bureau de Poste. ....
A_fin d'éviter des

la gra,,ure.
r 1Tr111· ;

rriPl'e cl"rcl'ire lrh lisil,lem~nl Ioules les inclications.

Versailles ne fut jamais plus animé, et
pour une fête plus brillante, que le soir du
25 février17 45. C'était la dernière des grandes
réjôuissances de la Cour en l'honneur du mariacre du Dauphin avec l'infante d'Espagne. La
tradition voulait que le roi de France conviât
le plus grand nombre de ses suj ets à célébrer
avec lui cet heureux événement. Comme les
jours précédents, le C?âteau était illuminé sur
1. - HtsTORIA . -

Fasc :

1.

les façades du côté des cours; par le froid sec
de cette nuit d'hiver, les compagnies, qu'amenaient tous les carrosses de la capitale, apercevaient de loin ces lignes de lumière qui
montaient vers le ciel et semblaient dessiner
un palais de fées.
Vers le milieu de la nuit, l'affluence redoubla. Le grand appartement et le jeu de la
Reine, commencé à six heures dans l:i Galerie
des Glaces, avaient pris fin à neuf heures,
pour laisser le Roi et la Reine manger à leur
grand couvert. A minuit devait s'ouvrir le
bal masqué. Un nouveau public entrait alors :

c'était Paris qui arr.ivait pour avoir sa part des
réjouissances royales. Deux files de carrosses
avançaient lentement dans l'avant-cour. Les
masques mettaient pied à terre à l'escalier de
marbre et à la cour de la Chapelle, et pénétraient des deux côtés dans les appartements.
Aucun billet n'était exigé : dans chaque
société une personne se démasquait; l'huissier
prenait son nom et comptait ceux qui entraient
arec elle. Comme on donnait le nom que l'on
voulait, une formalité aussi simple n'avait
rien de sévère, el même le flux des arrivants
la rendit bientôt impossible. Les barrières de

�,---

H1STORJA

________________________________________ .,,,

chêne furent forcées ; tout le monde passa
librement, se dirigeant, à travers les antichambres et les salons remplis de danses,
d'orchestres et de buffets, vers la Grande
Galerie, qui était le centre de la fête.
Cette cohue, que décrivent les mémoires,
se transforme, dans la célèbre estampe des
Cochin, en une élégante foule, qui circule
aisément parmi le décor magnifüpie. La Galerie ruisselle de lumières : lustres, torchères
et girandoles se multiplient dans les glaces.
Sous le plafond pompeux de Le Brun s'anime
la mascarade : Arlequins et Colombines ,
Turcs, Arméniens, Chinois, médecins à haute
perruque, sauvages emplumés, pèlerins et pèlerines, bergers, magiciens, diables et folies.
Les dames, placées sur les gradins, prennent
des rafraîchissements offerts par les pages.
Un groupe dans un coin, sur le parquet,
boit et mange; il est là pour rappeler que cinq
à six cents masques, assis par terre dans les
salons voisins, se gobergèrent aux frais du Roi
de victuailles pillées aux buffets.
Qu'il y eût beaucoup de bourgeoisie, et de
la plus mince, la princesse de Conti n'en
saurait douter : elle ne trouve pas une place
à prendre ; un masque lui refuse la sienne
el, quand elle se découvre, voyant qu'on ne
la reconnaît pas : &lt;&lt; Il faut, dit-elle, qu'on
soit ici en bien mauvaise compagnie. » li
n'est pourtant pas que des manants sous les
déguisements de cette nuit. Quelqu'un qui
s'assied fort près de la Reine et qui passe
inaperçu, est un fils de roi, le prétendant
Charles-Édouard, qui mettra l'Angleterre en
feu l'année suivante. Si tous les dominos
tombaient, on percerait bien d'autres mystères.
Une porte de glaces s'est ouver le et la foule
s'écarte devant des personnages non masqués qui s'avancent entourés de curiosités el
d'hommages. La Reine, posant la main sur le
bras de son chevalier d'honneur, précède le
Dauphin, costumé en jardinier, qui tient le
bout des doigts de la Dauphine, travestie en
bouquetière. Derrière eux sont le. duc et la
duchesse de Chartres, qui danseront dans
leur quadrille. Le graveur a marqué nettement tous ces portraits princiers, qu'il est
aisé de reconnaître.
Seul Louis XV semble manquer à la fète.
Mais voici qu'une singulière compagnie vient
de sortir de l'appartement royal : ce sont des
ifs taillés dans le goût de ceux de&amp;jardins.
Le Roi est l'un de ces hui t masques, sans
doute celui qu'entourent d'aimables jeunes
femmes intriguées par le secret à demi connu
et par la difficulté de le découvrir complètement. Une comédie se joue dans ce coin du
bal, comédie plus sérieuse qu'il ne semble,
car les conséquences de cette soirée seront
considérables pour la monarchie.
Sur tant de femmes de finance ou de magistrature, ou simples bourgeoises de Paris,
venues étaler à la Cour leurs grâces inédites
et le goût de leurs ajustements, et qui se
démasquent à l'emi, combien •rèvent de rencontrer le Roi et de fixer son caprice! Un
témoin nous le raconte : toutes les beautés de

la Yille se sont rassemblées ce jour-là pour
conquérir ce jeune souverain couvert de
gloire, dont le cœur est libre et qui est le
plus bel homme de son royaume. « La foule
des prétendantes est infinie, » dit l'abbé de
Bernis, qui voit leurs manèges et qui connait
la plupart d'entre elles. Il mentionne même
le succès d'une jeune fille extrêmement belle,
dont les parents sont de ses amis; un chroniqueur plus indiscret cite une présidente
libertine, évidemment madame Portail, qui se
laisse emmener dans les petits appartements
par un if qu'elle a pris pour le Roi.
Cette hardiesse des bourgeoises, ce soir-là,
s'explique à merveille : c'est une occasion
rare d'approcher Louis XV. Les femmes de
cour ne manquent point, qui aspirent à l'honneur de faire oublier au maître madame de
Châteauroux. Tout le monde nomme la dernière des sœurs de Nesle, la duchesse de·
Lauraguais, qui se croit sûre de réussir,
ayant su plaire, à défaut de beauté, par son
caquet et son entrain. On connait moins les
manœuvres de la belle princesse de Rohan,
qui sacrifie le repos de sa vie et l'attachement
le plus tendre à ce rêve qui la dévore. Mais
des facilités presque quotidiennes de parler
au Roi se présentent aux femmes de leur
rang, tandis qu'aux Vénus et aux Junons de
la Capitale, le moment est unique pour
attirer son regard. Celle qui doit l'emporter
sur toutes a paru au bal de Versailles, dans
l'éclat d'une beauté jeune et audacieuse. Elle
n'est pas absente de la composition où les
Cochin, père et fils, ont fixé, pour la curiosité de l'avenir, les épisodes de la fête. La
jeune femme de profil, qu'on voit au milieu
de la compagnie du Iloi, causant avec un if
mystérieux, n'est autre que madame Le Nor'mant d'Etioles.
Si madame Le Normant d'Étioles, née Poisson, ne fût point entrée à ce moment dans
la vie de Louis XV, le règne aurait pris
sans doute une tout autre orientation. La
politique se serait trouvée différente dans les
questions financières, dans les difficultés religieuses, et, peut-être aussi, dans les relations
diplomatiques. A la date où l'on arrivait et
qui devait compter dans l'histoire de la
royauté française, il n'était point sans intérêt
qu'une femme, supérieure par son intelligence
et habile à s'en servir, s'emparât à nouveau
d'un roi absolu, plus maître de son royaume
et plus jaloux de son pouvoir que n'avait été
Louis XIV lui-même.
Cette puissance presque sans limites du roi
de France d'alors dépendait des caprices d'une
âme inlJ1liète et fuyante, que l'ennui rongeait
plus que la débauche, mais dont la volonté
pouvait sombrer dans les passions basses.
Quoiqu'il semblàt s'abandonner aux ministres
pour certains détails du gouvernement, et
qu'il parût aisé à prendre par les voies du
plaisir, il était difficile d'obtenir sur lui une
domination quelconque et d'arriver à la conserver longtemps. Toute autre femme que
madame d'Étioles y eût échoué sans doute. Si
la morale fl étrit son triomphe et si l'histoire

en blàme le, conséquences, on lui doit du
moins cette justice qu'elle a réussi une œu vre
compliquée et presque impossilJle.
Quelle que dût être la favorite de demain,
chacun sentait, parmi ceux que n'aveuglait
pas l'intérêt trop direct ou l'esprit de caste,
que le rôle d'une duchesse de Châteauroux,
appuyée sur sa naissance et sur son orgueil,
ne serait plus tenu par personne. Le temps
des grandes dames était passé; les fantaisies
royales allaient s'adress_er à la classe que
représentait madame d'Etioles; cela semblait
inévitable et tout l'annonçait.
Louis XV montre un besoin de changement
auquel ses familiers ne se trompent pas. A
trente-cinq ans, après les expériences qu'il a
faites durant son singulier attachemPnt aux
trois sœurs de Nesle, il devine trop bien les
calculs de la Cour et les pièges tendus à son
cœur. Le goût lui est venu de joindre au
plaisir la connaissance de mœurs autres que
celles qui l'entourent, de passions qu'il croit
moins mêlées de cupidité, et qu'il s'imagine
plus sincères. li est renseigné sur les femmes
de Paris par la chronique scandaleuse que
lui apportent, chaque matin, ses valets de
chambre, par le secret des postes, qu'on viole
quelquefois pour le distraire; et ce qu'il a
appris d'elles lui a donné l'emie de voir de
plus près cette catégorie de ses sujettes. Son
mentor dans l'inconduite, M. de Richelieu ,
qui exerce ses ravages sur toutes sortes de
cœurs et ne dédaigne point la roture, lui a
fait sur ce point les confidences les plus instructives. Y a-t-il une passion plus vraie dans
sa violencè, plus intéressante dans sa folie,
pour un égoïste curieux de sensations rares,
que celle dont se meurt, à cause de Richelieu, madame de la Popelinière'! On devine,
entre les deux hommes inégalement blasés,
mais également étrangers à l'amour véritable,
des conversations destinées à porter bientôt
leurs conséquences.
Peut-être entre-t-il, dans la résolution du
Roi, une sorte d'égards nouveaux pour la
Reine, tant de fois déjà IJlessée cruellement.
Louis XV peut s'imaginer alors qu'il la ménagera davantage. li sait quelles humiliations
elle a souffertes à voir choisir ses rivales
parmi les dames de son pal:iis, celles dont il
lui fallait tous les jours, d'après l'étiquette,
subir la présence et les hommages. Comment, d'autre part, ne point penser à des
filles qui grandissent, au Dauphin, qui se
marie à cette heure el &lt;léjà condamne ouvertement, par tendre amour pour sa mère et au
nom de son éducation chrétienne, la conduite
paternelle? Ces considérations, pour vulgaires
qu'elles apparaissent et démodées parmi les
mœurs du siècle, pèsent encore de quelque
poids. Les incidents survenus à Melz, autour
du Roi malade, ont montré la force conservée
par les principes qui sauvegardent la famille.
Le mépris manifesté contre madame de Châteauroux, l'appui que le parti dévot, comme
on l'appelle, a trouvé dans l'opinion publique,
font connaitre à Louis XV qu'il doit compter
avec la moralité de la nation et qu'elle ne
tolère pas aisément certains excès de scan-

'-------------------------dale 1 • S'il lui est impossible de revenir à la
Reine, il peut veiller du moins à ce que son
adultère ne s'affiche plus. Ce beau nom de
Louis le Bien-Aimé, que son peuple lui a
donné pendant sa maladie dangereuse, ne lui
sera conservé qu'à ce prix.
Mème s'il était indifférent à tant de choses,
le roi Louis XV ne le serait point à sa tranquillité personnelle. Les tracasseries le troublent et l'irritent. Ce n'est pas de sa famille,
de ses prêtres, ni même de l'opinion, que lui
viennent celles qu'il ressent davantage. Elles
sortent de la situation équivoque où le mettent les choix qu'il a faits jusqu'à présent.
Une maîtresse prise à la Cour et déclarée,
comme elles veulent l'être toutes, amène mille
difficultés. L'intrigue de gouvernement menace sans cesse d'exploiter la passion royale;
celle-ci se complique, aussi bien dans la vie
quotidienne qu'aux heures inévitables de la
rupture, des intérêts qui s'y trouvent engagés
et qui parfois touchent de près le trône.
Le Roi ne veut donc plus des femmes de
naissance; il les trouve orgueilleuses, avides
ou dominatrices; il est dégoùté des inconvénients politiques qu'elles entraînent. Ces dispositio_!ls nouvelles sont de bruit public, et le
Tiers-Etat s'en estime honoré. On se risque
à espérer l'étrange fortune. Toutes les bourgeoises, que ne retient ni leur miroir ni leur
conscience, s'imaginent avoir des chances de
conquête. Ainsi s'explique la surexcitation
ambitieuse qui a tourné autour de Louis XV,
pendant lebal masqué du mariage du Dauphin.
Cette nuit de Versailles resta connue des
contemporains bien informés, comme celle
où fut jeté le mouchoir royal dans la libre
folie de la mascarade. Bernis dit expressément qu'elle vit s'ébaucher l'aventure de
madame d'Étioles, et Voltaire y faisait allusion
lorsqu'il adressait à la jeune femme le premier
madrigal qui saluait sa faveur naissante :
Quand César, ce héros charmant
De qui Rome était idolàtre,
Battait le Belge ou !'Allemand,
On en faisait son compliment
A la divine Cléopâtre.
Ce héros des amants ainsi que des guerriers
Unissait le myrte aux lauriers;
Mais l'i/ est aujourd"hui !"arbre que je révère,
Et, depuis quelque temps, j'en fais bien plus de cas
Que des lauriers sanglants du fier dieu des combats
EL que des myrtes de Cythère.

Les chroniqueurs modernes ont trouvé
plus piquant, sur des témoignages d'autorité
moindre, de transporter ces origines au bal
masqué del' Hôtel de Ville, où le Roi se rendit
quelques jours après. Nous pouvons d'ailleurs
reconstituer, avec une exactitude entière, ce
qui se passa durant cette seconde nuit. Rien
ne renseignera mieux sur les habitudes de
l'époque el ne permettra un meilleur coup
d'œil sur les commencements réels de la
liaison du Roi, peut-être plus mystérieux
qu'on ne l'a pensé.
1. Le récit des événements de 1744, qui préparent
ceux qu'on raconte ici, se trouve dans un autre
ouvrage de l'auteur : l,ouis XV et Mal'ic Leczinska.

LoU1s

XY

ET ) ff .JID.JIME DE P oMPADOU'R. _ _ "

C'était une fète vraiment célébrée par la
nation tout entière, que ce mariage du Dauphin qui achevait de sceller l'alliance, si compromise au moment des secondes fiançailles
de Louis XV, entre les deux branches de la
maison de Bourbon. Plus encore que le mariage contracté cinq ans plus tôt par la fille
aînée du Roi avec l'lnfant don Philippe ,
l'union nouvelle fui l'occasion de cérémonies
et de réjouissances exceptionnelles. La Cour,
selon l'usage, en avait commencé la série. On
avait eu, à Versailles, avant la soirée du bal
masqué, un magnifique bal paré qu'a dessiné
Cochin et où la Dauphine montra, au menuet, ses gràces espagnoles; il fut dansé dans
la somptueuse salle du Manège, décorée par
les Slodtz en 1757 et qui servait, en attendant la construction d'un Opéra, à toutes les
fêtes données par le Roi. Le jour même des
noces, dans ce beau lieu transformé en salle
de spectacle et garni de loges fleuries, avait
été représenté un ballet de circonstance, la
Princesse de Navarre, œuvre allégorique de
Voltaire et de Rameau, où l'apothéose finale
s'achevait par l'abaissement et la disparition
du décor des monts Pyrénées, remplacés sur
la scène par un Temple de l'Amour.
'
Puisque réellement, suivant le mot prêté à
Louis XlV, il n'y avait plus de Pyrénées et
que la sécurité nationale, établie déjà par la
première campagne de Maurice de Saxe, était
garantie par une alliance inaltérable, on pouvait se réjouir en toute confiance. Aucune
circonstance d'un règne, sous quelque roi que
cé fût, (et le régnant n'était-il pas Louis le
Bien-Aimé?) ne se trouvait plus populai re en
France que le mariage du Dauphin, qui assurait l'hérédité et la transmission paisible de la
couronne. Enfin, dans le cas actuel, l'Jnfante
Marie-Raphaelle, qu'on disait d'heureux caractère et fort désirée du jeune époux, inspirait
des sentiments très rifs à la galanterie de la
naliu11.
A chaque occa!:ion aussi solennelle, la vule
de Paris renouvelait ingénieusement le motil
général des fêtes qu'elle donnait. L'imagination de ses artistes et le goût naturel de ses
habitants faisaient naître une idée d'ensemble,
toujours heureusement conçue, et qui, ne se
répétant jamai5, fixait dans la mémoire du
peuple les dates et les événements. Les fètes
de 1745 furent caractérisées par une œuvre
d'architecture éphémère, qu'on n'avait point
essayée encore : il y eut sept salles de bal
élevées sur les principales places de Paris, au
nom du Prévôt des marchands, et dont la
décoration, élégante et variée, charmait les
yeux. On courait la ville tout le jour pour
voir l'arc de triomphe qui servait d'entrée à
la salle de la place Dauphine, les deux galeries de treillage de la place Louis-le-Grand
(place Vendôme), la longue galerie peinte de
paysages faite au Carrousel, la décoration de
pampres de la rue de Sèvres, les pilastres de
marbre de la place de la Bastille. Partou L,
dans un arrangement différent, apparaissaient
les écussons de France et d'Espagne, les médaillons de la famille royale, et les grandes
figures allégoriques qu'on aimait alors. La

mùt, les salles étaient illuminées; on y faisait
des distributions de vin et de viandes, et des
rondes joyeuses s'organisaient entre gens du
quartier, auxquels se mêlaient en passant les
masques du Carnaval.
Tandis que le menu peuple se trémoussait
sur les planchers accommodés à son usage,
s'apprêtait, à l'Hôtel de Ville, le bal masqué
qui devait rivaliser avec le bal de la Cour.
On supposait que le Roi y viendrait, mais
incognito, le Dauphin seul devant y paraître
pour remercier ces messieurs de la Ville de la
joie témoignée pour son mariage. C'était la
nuit du dimanche gras. Le Prévôt des marchands avait fait ajouter à la grande salle une
deuxième, construite dans la cour, d'une
architecture de dorures et de glaces et dont
le plafond atteignait la hauteur des toits. Sur
cette cour donnait l'appartement préparé pour
le Dauphin.
Après avoir regardé danser et attendu vainement le Roi, le jeune prince descendi t un
instant dans la fète, en domino sans masque,
et les ·vingt-quatre gardes du corps qui l'accompagnaient eurent beaucoup de peine à lui
frayer un passage vers son carrosse. L'avocal
Barbier raconte, avec mauvaise humeur, les
incidents de cette nuit : « U y a eu une foule
et une confusion de monde terribles. On ne
pouvait descendre ni monter les escaliers. On
se portait dans les salles; on s'y étouffait, on
se trouvait mal. li y avait six buffets mal
garnis ou mal ordonnés ; les rafraichissements ont manqué dès trois heures après
minuit. Il n'y a qu'une voix dans Paris pour
le mé::ontentement de ce bal; il faut qu'il ait
été donné non seulement des billets sans
nombre, mais à toutes sortes de gens sans
mesure, et sans doute à tous les ouvriers et
fournis,seurs de la Ville, car il y avait nombre
de chianlis. »
A Versailles, vers onze heures, le Roi sortait de chez lui en domino noir, avec le duc
d'Ayen et quelques familiers, et allait, pour
son petit écu, au bal public voisin du Château. Il s'agissait d'occuper le temps jusqu'au
moment où l'on pourrait supposer que le
Dauphin quitterait t&gt;aris, afin de ne point s'y
trouver avec lui et de mieux assurer l'incognito. Une heure après minuit, le Roi et sa
compagnie se mettent en carrosse. A Sèvres,
on rencontre le Dauphin et l'escorte; il monte
un instant auprès de son père et lui rapporte
le désordre 11ui règne au bal de la \'ille. Le
Roi décide de ne point s'y rendre tout d'abord
et va à l'Opéra, où le bal a lieu par entrées
payantes ; il y voit des sociétés choisies et
danse deux contredanses sans être reconnu.
Pour plus de sùreté, la voiture de la Cour
vient d'être congédiée et la compagnie est en
fiacres. Enfin, le Roi entre à l' Hôtel de Ville,
où il s'est ménagé probablement plusieurs
rendez-vous, et notamment de la belle jeune
fille remarquée au bal de Yersailles. On la
cherche vainement, et l'avis est donné qu'elle
ne viendra point: rlle a arcrli ses parents, cl
ceux-ci, bien qu'éblouis un instant, se refusent à la fantai sie de Sa füjcslé. Cette nui t
même, de grands seigneurs de la suite du

�~ - 1f1STORJA
Roi courent chez eux, voient la mère, supplient, menacent; rien ne décide ces honnêtes
gens à livrer leur enfant.
Le Roi peut ai~émcnt se consoler de son
dépit: madamè d'Etiolcs est dans le bal et l'attend. Ils vont être vus ensemble par un jeune
colonel, qui a conduit à la fète une femme
de la Cour et qui raconte : &lt;c La foule était si
pressée que la dame avec qui j'étais, craignant d'être étouffée, demanda secours au
prévôt des marchands, M. de Ilcrnage; il nous
mena dans w1 cabinet où, à peine entré, je

Comme tout Paris veille et festoie jusqu'à qu'attendaient ses carrosses pour la conduire
l'aurore, les rues sont pleines de monde, garau salut de la paroisse, est venue dans la
dées, obstruées ; il y a loin de la place de
chambre du Roi, dès qu'il a été éveillé; le
Grève à la rue Croix-dcs-Pctits-{;hamps; à Dauphin et la Dauphine y ont paru un peu
un carrefour, devant les sergents qui s'oppoplus tard. Suirant l'expression de la Cour,
sent au passage, le cocher refuse d'avancer.
« il ne fut jour qu'à cinq heures chez le
La dame s'effraie; le Roi s'impatiente: &lt;c Don- Roi 1&gt;.
nez un louis, » dit-il au duc; mais celui-ci :
&lt;c Votre M
ajesté doit s'en garder; la police
Étaient-ce seulement les incidents d'une
sera instruite, fora ses recherchci; et saura
nuit de carnaval qui avaient décidé la liaison
demain où nous sommes allés. » l'our uu
du Iloi, liaison toute de sentiment encore et
simple écu de six livres, le cocher eulève ses
dont une savante stratégie de femme devait

LA MASCARADE DES IFS,

CllcM Oiraudon.

Bal masqué donné par le Roi dans la galerie du château dt Versailles, à l'occasion du mariage &lt;k Louis, dauphin dt Franu, avec ftfarte-TMreu, Infante d'Espagne
la nuit du 25 au 26 février 1745. - Dessin dt Coce111. (Musée du Louvre.)

vis arriver madame d'Étiolcs, avec qui j'avais
soupé quelques jours auparavant; elle était
en domino noir, mais dans le plus grand
désordre, parce qu'elle avait été poussée et
repoussée comme tant d'autres par la foule.
Un instant après, deu1 masques, aussi en
domino noir, traversèrent le même cabinet;
je reconnus l'un à sa taille, l'autre à sa voix;
c'étaient~f. d' [AyenJet le Roi. Madamed'Étioles
les suivit et fut à Versailles. 1&gt; Notre témoin,
par ces derniers mots, va trop vite en besogne;
la nuil ùst terminée tout au{rement et de
façon peut-être plus piquante : le Roi a sollicité l'honneur de reconduire madame d'Étiolcs
chez sa mère.
On monte en fiacre avec le duc d'Ayen.

chevaux, fend la foule, et le roi de France,
tout fier de cette équipée, peut, sans autre
encombre, amener sa compagne à la porte de
son logis.
Il est rentré à Versailles à huit heures et
demie. « En arrivant, il a mis une redingote
et a été tout de suite entendre la messe à la
chapelle. li n'y avait ni chapelains ni gardes
du corps; tout a été averti le plus promptement qu'il a été possible. » Cette messe du
matin, en de tels retours, scandalise les âmes
pieuses; mais Louis XV croit la dcl'oir au bon
exemple. Après l'avoir entendue tant bien
que mal, il s'est couché et a donné l'ordre
qu'on n'entdt qu'à cinq heures. nien n'a été
changé à l'étiquette du lever. La Reine,

régler les étapes? Cette aventure clandestine
de Paris, acte incroyable jusqu'alors dans la
vie de Louis XV et qui fut soigneusement
caché, marquait-elle un succès de hasard ou
le couronnement d'une campagne menée de
longue main? Les contemporains affirment
que la future marquise de Pompadour ne
devait point être étonnée de sa fortune. Sa
mère l'avait élevée dans la pensée qu'elle y
parviendrait un jour. A neuf ans, elle l'avait
conduite chez une diseuse de bonne aventure,
et l'on n'est pas peu surpris de trouver, en
tête du relevé des pensions payées par madame
de Pompadour : &lt;&lt; Six cents livres à la dame
Lebon, pour lui avoir prédit, à l'ùge de
neuf ans, qu'elle serait un jour la maitresse

Lo111s XV

ET

MADAJIŒ

DE

PoMPADozm_ - ~

de Louis XV. 1&gt; Bernis écrit, de son côté, de ces hommes avisés et nécessaires, qui
troupes françaises. Les lettres du ministre
dans ses Mémoires : « Le public fut fort savent intéresser les gens à leur sauvetage;
indiquent l'estime qu'on porte à ses talents.
étonné de la préférence que le Roi lui avait cependant, malgré qu'on le servît activement,
· Celles qu'il reçoit de Pâris-Duvcrney sont
donnée ; il ignorait que ce prince, depuis par d'incessantes démarches auprès du cardiencore plus significatives el témoignent des
qu'elle était mariée, la voyait fort souvent à nal de Fleury, il ne put revenir en France
liens étroits qui l'unissent à ses protecteurs :
la chasse dans la forêt de Sénart, que les qu'au bout de huit ans, avec un saut-conduit
« Monseigneur de Breteuil et M. le Contrôleur
écuyers de Sa Majesté passaient leur vie chez pour sa personne. En 1759, il obtint du Congénéral, écrit le financier, ont vu vos lettres;
elle, et que l'I!adame de Mailly avait plus redouté seil une décharge partielle de sa dette et le
Son Éminence [Fleury] a vu celle qui accommadame d'Etioles qu'auc,qne autre femme. _» commencement de sa réhabilitation. Plus
pagnait l'ordonnance que vous avez obtenue à
MadameLeNormantd'Etiolcs, Jeanne-Antoi- tard, au temps de la faveur de sa fille, Poisson
Paderborn; tous sont contents de votre connette Poisson de son nom de fille, née à Paris, devait l'obtenir complète, et il est assez plaiduite et, en mon nom particulier, je le suis
rue de Cléry, le 20 décembre 1721, avait sant de voir reparaître, dans ses lettres d'anoaussi on ne peut pas davantage .... J'ignore si
alors vin,.t-quatre
ans et l'une des situations
blissement, les services rendus par lui pour l'on pourra faire usage de ce que Yous arez
0
•
les plus enviées de Paris. Ses ennemis se so~t les approvisionnements pendant la disette de
obtenu. Le mérite n'en sera pas moins grand
complu à ravaler outre mesure toutes ses ori- 1725 ; on lui fait alors un titre éminent à la
pour vous, et vous pouvez vous en rapporter
gines, modestes, il est vrai, et sur lesquelles reconnaissance publique de ce qui lui aurait
à moi pour y donner toute l'étendue qui y
on sait depuis fort peu de temps la vérité.
jadis mérité la potence.
convient .... Jouissez toujours, en attendant,
Elle avait pour père un financier de méVoici ce qu'affirment, sur le rôle de Pois- de la justice qu'on vous rend ici; la façon
diocre volée, le sieur François Poisson, né son, les lettres dressées au nom du floi, au
dont on y pense est très sensible pour moi,
en 1684 d'un tisserand de Provenchères, au mois d'août 1747: « Nous crûmes ne pouvoir
par le véritable intérêt que je prends à tout
diocèse de Langres. Pour s'élever peu à peu mettre en de meilleures mains le soin de
ce qui vous regarde. » Tel est le ton de la
à l'état dont sa fille avait tiré un brillant l'approvisionnement de la ville de Paris et de
correspondance du chef avec son agent. li lui
mariage, ce Poisson avait eu une carrière plusieurs magasins des places frontières, pour
confie, en passant, le désir qu'il a de se retiassez orageuse. Il avait quitté à vingt ans la lequel il ne ménagea ni sa fortune, ni son
rer· du &lt;c travail forcé », qui l'épuise, et de
maison paternelle, pour suivre comme &lt;c haut- tm·ail, ni le crédit qu'il pouvait avoir. Cepenle-pied », c'est-à-dire conducteur de chevaux, dant, et malgré le succès qu'avaient eu ses prendre un repos bien gagné; il y mèlc des nouvelles de madame Poisson qu'il est allé ,·oir,
les munitionnaires de l'armée du maréchal talents, sa vigilance et son zèle, il ne put
et« dont la santé n'est pas aussi bonne qu'il le
de Villars. Les frères Pâris, les fameux com- obtenir la justice même qui lui était due sur
désirerait ll ; il en treticnt un père, qui semble
missaires aux vivres, qui commençaient alors le remboursement de ses avances et sur les
fort préoccupé, des indispositions de la jeune
leur fortune, le remarquèrent; ils lui donnè- emprunts qu'il avait faits, en sorte qu'il se
rent d'abord des rôles subalternes, puis firent vit, pendant plus de vingt années, exposé aux madame d'Etiolcs et de &lt;c quelques accès de
fiè,Te à la campagne, d'où elle a dû revenir 1&gt; .
de lui un de leurs commis principaux.
poursuites les plus rigoureuses, qui l'obliA cette mission de François Poisson en
C'était, à cette époque, pour tous les inter- gèrent de quitter son établissement cl sa Westphalie se rattache la première lettre
médiaires de ce genre, l'occasion de gains famille et de vivre pendant huit années dans
qu'on ail de sa fille, datée du 5 septembre 1741
extraordinaires, obtenus avec de gros risques la retrai te, qu'il ne put trouver que dans le
et maintenant facile à comprendre : « Si j'ai
et par un usage audacieux du crédit. Poisson, pays étranger. Enfin, la conduite du sieur
quelque remède, lui écrit madame d'Étiolcs,
qui parait avoir été un homme supérieur en Poisson examinée par des commissaires les
contre le chagrin que me donne votre abce métier, acquit très vite la confiance absolue plus équi tables et les plus éclairés, le jugesence, c'est les louanges que j'entends faire
de ses patrons. Il fut employé par le Régent, ment qu'ils ont rendu a fait connaitre toute
dans tout Paris sur votre compte. Je n'en
lors de la peste de Provence, à procurer des l'exactitude el toute la fidélité de son service;
suis pas étonnée; mais il est encore bien heusubsistances à cette province, s'en tira à son les emprunts qu'il avait faits ont été justifiés,
reux que le public vous rende justice; vous
honneur, et obtint d'acheter la charge de ses avances établies et liquidées, et il a resavez qu'il n'est pas sujet à caution. A propos,
&lt;&lt; fourrier du corps de Son Altesse Royale
couvré son état et sa liberté .... » Il semble y naiment vous écrivez d'un style admirable à
Monseigneur le duc d'Orléans ». Toujours au avoir quelque part de vérité dans les lettres
vos grands amis; l'on a raison de dire qu ïl
service des frères Pâris et travaillant avec royales. Elles s'appuient sur l'arrêt de 1759,
y a toujours de la dignité dans le grand franeux, il prit en main l'approvisionnement de fort antérieur à l'époque où Louis XV put çais. »
la capi talc pendant la. disette des grains de s'intéresser à madame d'Étiolcs, cl elles s'acNous n'ayons pas les pages, de si beau style,
1725. Mais, ces dernières opérations ayant cordent avec les documents contemporains les
qu'adressait
U. Poisson aux frères Piiris et
attiré les sévérités des intendants des finances, plus sérieux pour rendre justice à certains
qui
excitaient
la tendre admiration de sa fille;
on reconnut que des marchés fictifs avaient mérites du personnage.
mais
le
même
courrier, qui lui portait cette
été passés. Une commission fut spécialement
Al. Poisson s'est déjà réhabilité devant le
établie pour faire rendre ses comptes au sieur public par une brillante rentrée au service du lettre, en contenait une de Pâris de MontmarPoisson ; il fut déclaré débiteur au Trésor fioi, qui terme pour un temps la bouche à tel, dont le ton mérite d'être remarqué : &lt;&lt; Je
royal d'une somme de deux cent trente-deux ses cmieux. Au mois de juillet 1741 , alors n'ai pas répondu encore à une de \'OS lettres,
mille livres, par jugement du Conseil d'État que la guerre come en Allemagne, et que la mon cher François, parce que le bon [Duvcrdu 20 mai 1727. Comme il ne put rien rem- France se prépare à faire campagne contre ncy] s'el! est toujours chargé. Je ne le ferais
bourser, ne parvenant pas à rentrer lui-même la reine de Hongrie, il est envoyé chez l'élec- pas encore aujourd'hui, si je ne Youlais pas
dans ses avances, ses biens furent saisis et il teur de Cologne, avec une mission confiden- vous marquer moi-même combien nous
prit le parti de« s'absenter ». C'est le mot tielle du marquis de Breteuil, ministre de la sommes contents de tout cc que vous avez
du temps, qui signifie une indispensable fuite. Guerre; il a charge de conclure en même fait cl faites encore; j'en étais d'avance perFrançois Poisson fut-il condamné à être temps, pour les frères Pâris, une série d'opé- suadé, mais vous savez que tout le monde
pendu? Vingt ans plus tard, tout le monde le rations difficiles et secrètes, relatives aux n'avait pas la même opinion. La raison en est
disait dans Paris, et il était piquant de le approvisionnements militaires sur les bords toute simple : ils ne connaissent point la
croire; mais les traces de l'arrêt infamant ne du Rhin. Il faut qu'on ait confiance, non seu- matière et encore moins votre amitié pour
se retrouvent nulle part et rien n'indique lement en son expérience du pays, mais encore nous, et c'est ce dernier point qui vous donne
qu'il fut prononcé. Le cas du fugitif était, du en son intégrité, pour lui laisser le soin d'or- encore plus de force. ll L'ami qui écrit ainsi
reste, fort grave, et des pays d'Allcmaane, où ganiser tant de magasins pour les quartiers à AL Poisson est celui qui a été, une vingil se réfugia, il employa toutes ses forces à d'hiver et de passer les gros marchés de taine d'années auparavant, le parrain de sa
préparer la revision de son procès. C'était un vivres, qui doivent assurer la subsistance des fille ; c'est encore le protecteur le plus sûr de
la famille, et la chroniqu&lt;! a longtemps rap-

�r-

,,

111STO'J{lA

proché son nom de celui de la belle madame
Poisson.

s'était profondément attaché aux deux enfants
qu'il avait vus grandir chez madame Poisson et
dont il s'était promis d'assurer le sort.
Le jeune Abel, moins âgé de quatre ans
que sa sœur, annonçait l'intelligence la plus
heureuse; mais Jeanne-Antoinette était une
enfant délicieuse, qu'il était impossible de ne
pas aimer. Le fermier général devait jouer,
auprès de la fille de son. ami, un rôle de père
adoptif, qui a trompé même des contemporains, trop prompts à tirer des conclusions
malicieuses; mais le véritable père n'avait
laissé à personne le soin de décider de la première éducation. Continuant à diriger sa
famille du fond de son exil, il avait voulu que
la petite fille fût mise au couvent et était
entré lui-même en correspondance régulière
avec la supérieure de la maison pour recevoir,
directement et par le détail, des nouvelles de
son enfant.

par la correspondance de sa sœur religieuse,
madame de Sainte-Perpétue, avec M. Poisson :
« Notre révérende mère, lui écrit-elle, est
Madame Poisson a beaucoup travaillé à la
fort surprise de ne point recevoir de vos nouréhabilitation de son mari, avec la ténacité
velles; elle ne sait pas si c'est qu'on retient
d'une mère passionnée qui pense seulement
vos lettres. Tout ce que je sais, c'est que ma
à l'avenir de sa fille. Le personnage qu'elle
sœur Poisson en a envoyé une toute décaa épousé ne l'attache guère. L'homme, si inchetée. II est à croire qu'elle les lit toutes
telligent qu'il soit, est d'aspect vulgaire, rude
avant que de les envoyer; ainsi, mon cher
en ses propos, fils de la terre mal dégrossi
frère, je vous conseille d'écrire plut-dt par la
par la finance. Il ne peut être lié que par une
poste : c'est la voie la plus sûre, si vous ne
association d'intérêt à la Parisienne ambivoulez pas que ma sœur sache ce que vous
tieuse, pour qui le mariage a été le chemin
faites pour votre chère enfant. Sous le prédes grandes intrigues. On a cependant trop
texte qu'elle s'imagine que vous lui donnez
amplifié la chronique scandaleuse qui vise
beaucoup, elle ne lui donne positivement que
madame Poisson, et que le milieu et l'époque
son pur nécessaire. Je crois bien que c'est
où elle vécut expliquent assez.
qu'dle n'est point à son aise, mais l'enfant
Madeleine de la Motte appartenait à une
est très délicate; actuellement elle a un
famille plus élevée que celle de son mari ;
rhume assez considérable : par conséquent,
son père était cc le boucher des Invalides »,
elle a besoin de douceurs. Je vous dirai que
c'est-à-dire que le sieur de la Motte, comle louis que vous lui avez envoyé est employé,
missaire de l'artillerie, avait fait sa fortune à
Il y a, en effet, un peu de couvent dans la vie el que je lui ai avancé un écu; notre mère
!'Hôtel royal des Invalides, comme entrepre- de madame de Pompadour; elle a passé une supérieure en a le mémoire; si vous pouvez
neur des provisions de viande. La fille était, année au moins aux Ursulines de Poissy, où lui envoyer encore quelque chose, que ce ne
dit Barbier, une « belle brune, à la peau deux de ses tan tes étaient religieuses et où soit point par ma sœur ni par les Invalides ....
blanche, une des plus belles femmes de Paris, une de ses cousines était élevée. Les menus Reinette est toujours aimable à son ordinaire;
avec tout l'esprit imaginable » ; on assure faits de sa vie enfantine la montrent déjà elle me parle très souvent de vous; elle me
qu'elle était plus belle que ne le fut madame de telle qu'elle sera plus tard. Elle exerce autour dit l'autre jour qu'elle savait bien que vous
Pompadour, et il est dommage qu'aucun por- d'elle, toute petite fille de huit à neuf ans, l'aimez beaucoup, qu'elle n'avait pas le cœur
trait authentique ne nous permette d'en juger. cette séduction à laquelle il sera si difficile assez grand pour vous aimer autant que vous
Que madame Poisson ait eu des bontés pour de résister et qu'on devine en tous les récits le méritez, mais qu'elle vous aime de toute
Pâris de Montmartel et, plus tard, pour quel- envoyés en Allemagne par le couvent : l'étendue de son petit cœur, et qu'à mesure
que autre de ses contemporains, cela n'im- « Votre aimable chère fille, Monsieur, écrit qu'elle grandissait, qu'elle sentait son amitié
porte en rien à l'histoire, obligée à beaucoup la supérieure à M. Poisson en septembre pour vous grandir avec elle. Je ne peux pas
d'indulgence sur le chapitre des mœurs du 1729, a fort bonne grâce et sent tout à fait vous dire tout ce qu'elle me conte de semtemps. Il faut dire cependant qu'afin de son bien. M. de la Motte envoie tous les jours blable... Je crois que vous savez que nous
rabaisser plus tard la fortune inouïe de sa de marché quelqu'un en savoir des nouvelles, avons un Dauphin; on est dans de grandes
fille, la méchanceté et l'envie se sont déchaî- et la fait sortir de temps en temps avec sa réjouissances à Paris. Je souhaite que cela
nées sur sa mémoire. On doit s'en fier plutôt cousine Deblois, pour aller dîner avec lui, fasse finir vos affaires bien vite à votre avanaux gens d'esprit qui la fréquentèrent et se et l'on dit que tout au long il s'entretient avec tage. 1&gt;
,
plurent dans son salon de bourgeoise : « Elle elle. Elle ne s'ennuie point chez nous, au
Madame Poisson, retenue à Paris par d'autres
n'avait pas le ton du monde, dit Bernis qui la contraire; elle a été charmée d'y revenir. Le soins, faisait rarement le voyage de Poissy et
voyait chez une amie, mais elle avait de l'es- 25 août, jour de la Saint-Louis, il y a une ne s'occupait de sa fille que pour la fournir
prit, de l'ambition et du courage. »
foire à Poissy; nous l'y avons envoyée avec sa régulièrement de « corps 1&gt; et de fourreaux
Madame Poisson avait vécu quelque temps cousine et une de nos tourières qui leur a d'indienne. Le père ne se souciait point que
d'une façon assez misérable, de secours obte- montré toutes les beautés et raretés ; elle les l'enfant lui ftît trop souvent confiée; elle la
nus à grand'peine sur le séquestre des biens de a menées aussi à !'Abbaye, où on les a fort reprit, cependant, à l'occasion d'un rhume,
son mari. L'exil de celui-ci se prolongeant, elle caressées et trouvées très aimables ; on a lait pour la .faire soigner chez elle, et ce fut un
s'était enfin consolée, en agréant les soins demander depuis de leurs nouvelles. Le jour prétexte pour ne plus la ramener au coment:
assidus d'un galant fermier général, Charles de l'Octal'e de !'Assomption de la sainte Vierge, « L'on nous a dit qu'elle n'a plus de oèvre,
Le Normant de Tournehem, célibataire intel- clics ont chanté dans leurs classes les Yêprcs écrit la bonne supérieure à M. Poisson, qu'elle
ligent et magnifique, ami des artistes cl des de la sainte Vierge, elles ont été les principales se porte bien, qu'elle est tort aise d'être
arts. Quand M. Poisson revint à Paris, il se d1antrcs. Elles s'aiment fort l'une l'autre et auprès de madame sa mère. li y a apparence
trouva muni d'un ami chaud, serviable et ne vont jamais l'une sans l'autre. La maitresse qu'elle y va rester. Ainsi, monsieur, nous ne
riche, et sut comprendre le prix d'une cor- d'écriture s'y applique fort pour la mellre en saurons plus des nouvelles si certaines; nous
dialité dont les usages d'alors ne s'offusquaient état de vous envoyer de son écriture, et vous ne laisserons pas que de nous en informer
point. Ces bons rapports, que rien ne semble marquer elle-même sa tendresse pour vous. souvent, y prenant beaucoup d'intérêt et l'aia l'Oir altérés, devaient se continuer toute la Tout son désir est d'avoir l'honneur de vous mant tendrement. Elle est toujours très
vie des deux hommes, et leur correspondance voir et de vous embrasser. JJ
aimable et d'un agrément qui charmait tous
en garde l'édifiant témoignage : cc Quoique
La jeune pensionnaire a, dès cette époque, ceux qui la voyaient. »
de la même année, écrivait Tournehem à un charmant surnom de famille, qui l'a suiC'était au mois de janvier 1750, et l'enfant
Poisson en 1751, il y a une grande différence vie au couvent et qu'elle gardera jusqu'au avait à peine huit ans. Elle n'oubliera pas
de vous à moi; vous êtes aussi vif et aussi seuil de Versailles; pour tout le monde tout à fait èe temps aimable, que rien dans
actif qu'à vingt-cinq ans; moi je m'appesantis comme pour ses parents, elle est la petite l'avenir ne doit lui rappeler. On la verra
tous les jours, » mais il affirmait à son vieil reine, « Reinette &gt;&gt;.
plus tard servir une pension à sa vieille tante
ami, en )'embrassant, que le cœur de son
Mademoiselle Poisson n'est pas encore d'âge ursuline et contribuer, pour quelques milliers
Charles n'avait pas changé. Ils étaient unis à intéresser beaucoup sa jeune mère, qui mène
de livres, aux réparations de son couvent.
alors, depuis bien des années, par un senti- à Paris l'existence assez difficile de jolie
Mais ce ne sera qu'un souvenir vague, effacé
ment respectable, car M. de Tournehem femme sans ressources. Cette gêne est attestée
dans sa mémoire par les brillantes années qui

______________________

suivirent et par les premiers succès du monde,
auxquels madame Poisson sut admirablement
la préparer.
La royauté de mademoiselle Poisson avait
commencé de bonne heure. Les familiers de sa
mère continuaient à l'appeler « Reinette 1&gt;, et
elle était de celles qui établissent partout leur
domination, habituées à se reconnaître supérieures aux autres, sans imposer cette certitude, et pouvant se faire pardonne~ leur~ mérites par l'incomparable don_de plaire. ~ éducation la plus raffinée parait des agrements
les plus rares la séduisante jeune fille. Deux
poètes tragiques lui avaient enseigné la ~éclamation et le jeu scénique; c'étaient Cré?1llon,
aussi célèbre alors que l'avait été Corneille, et
Lanoue, qui, après quelques succès d'auteur,
allait entrer comme comédien au ThéâtreFrançais. Elle savait danser à la perfection,
dessinait convenablement, et peut-être aimaitelle déjà à guider la pointe sur une planche
de cuivre. Mais son principal talent, à cette
époque de sa vie, était le chant; elle en tenait
les principes deJélyotte, le chanteur de !'Opéra,
aussi aimé dans les salons qu'au théàtre, et
dont les succès, dit-on, ne s'arrêtaient pas
aux applaudissements.
Avec tant de grâces et de dons naturels, cultivés d'une façon aussi brillante, mademoiselle
Poisson avait été recherchée dans les réunions
du monde, et sa mère s'était vu ouvrir par elle
des portes qui lui fussent sans doute demeurées closes. On les recevait à l'hôtel
d'Angervilliers, où la jeune fille chanra
un jour le grand air d'Armide, de Lulli, et
charma tellement madame de Mailly que celle-ci
la voulut embrasser. On les devine admises
dans quelques cercles peu difficiles de l'époque, où l'espcit et les grâces imitaient de
droit. Chez madame de Tencin, elles étaient
presque chez elles, la vieille femme de lettres
étant fort de leurs amies. La conversation
des romanciers à la mode, Marivaux et Duclos, les soupers où l'on écoutait le mordant
Piron, et aussi Montesquieu el Fontenelle,
aiguisaient alors l'esprit des femmes. La
jeune fille y trouvait, comme préparation à la
Yic, sinon des principes moraux, du moins
l'aisance des manières et une connaissance
p1·écoce du monde.
Son éducation avail été payée par le fermier général, qui s'intéressait tendrement à
elle el qu'clic devait plus tard si rnagnioqucmcnl récompenser par la charge de directeur
général des bàtiments du Roi. M. Le Normanl
de Tournehem n'entendait point, d'ailleurs,
être privé par le mariage de la présence d'une
enfant qui lui était chère et qu'il destinait à
tenir brillamment sa propre maison. Dès qu'elle
eut vingt ans, il la fit épouser à un sien
neveu, plus âgé qu'elle de quatre ans seulement. Le jeune Charles-Guillaume Le Normant, fils du trésorier général des monnaies,
était un fort beau parti pour la fille de François Poisson. Médiocrement tourné, il est
vrai, et petit de sa personne, il avait la distinction des sentiments, le ton de la meilleure
compagnie, et l'on ne peut s'empêcher de

Loms

XV

ET .MAD.A.ME DE Po.MPAD01J'R.

trouver bien sonnants, dans l'acte de mariage, ses titres d'écuyer, chevalier ,d'honneur au présidial de Blois, seigneur d'Etioles,
Saint-Aubin, Bourbon-le-Château et autres
lieux.
Le sacrement fut donné aux époux le
9 mars 17 41, en l'église Saint-Eustache.
Quelques jours auparavant a été signé chez les
Poisson, rue de Richelieu, devant le notaire
Perret, un contrat qu'il n'est pas sans intérêt
de feuilleter. Le mariage a lieu sous le régime
de la communauté; mais les apports sont
fort inégaux. C'est à grand'peine et avec
toutes sortes de réserves que les parents de
la future épouse lui constituent en dot une
somme de cent vingt mille livres, savoir :
« trente mille en pierreries, bijoux, linge et
hardes à l'usage de ladite demoiselle », et
une grande maison, sise rue Sainte-Marc,
estimée quatre-vingt-dix mille livres. Ajoutons-y cent quarante et une livres huit sols et
six deniers de rentes viagères dites tontines,
établies sur la tête de la future épouse par
des contrats qui remontent à vingt ans. Les
munificences viennent au futur époux de son
oncle paternel, Charles-François-Paul Le Normant de Tournehem, écuyer, qui lui fait
donation entre vifs d'une somme de quatrevingt-trois mille cinq cents livres, sous forme
d'avances dans les ,sous-fermes, et qui s'engage à bien autre cho·se par les articles suivants : « En faveur du mêm~ mariage, ledit
sieur Le Normant, oncle, promet et s'oblige
de loger et nourrir lesdits futurs époux,
leurs domestiques au nombre de cinq, équipages et chevaux, pendant la vie dudit sieur
Le Normant, oncle, et au cas que lesdits
futurs époux et ledit sieur Le Normant voulussent se séparer, à compter du jour de ladite
séparation, ledit sieur Le Normant, oncle,
paiera la somme de quatre mille livres
auxdits futurs époux pour leur tenir lieu
&lt;lesdits nourriture et logement pour chacun
an. Plus, en la même considération, ledit
sieur Le Norm::mt, oncle, assure ·audit futur
époux, sur les biens qu'il laissera au jour de
son décès, la somme de cent cinquante mille
livres qu'il prendra en effets de la même succession à son choix 1&gt;, sans préjudice de la
part d'héritage qui lui rcricndra suivant la
coutume de Paris.
Les ressources du nomeau ménage étaient
ronsidéraLlcs. Par les libéralités de M. de
Tournehem, ils étaient logés chez lui, à Paris
cl à la campagne, nourris et défrayés de tout,
et vivaient sur le pied de quaranlè mille lirres
de rente, avec l'espérance d'une opulente succession à recueillir de cet oncle incomparable.
Malgré tant d'avantages assurés à cette union,
un témoin mieux informé que ceux qu'on a
cités, le président du Rochcret, lié ·alors avec
toute la famille, rapporte que le jeune homme
refusa tout d'abord de s'engager avec une
femme, infiniment séduisante sans doute,
mais pour laquelle trop de circonstances
pouvaient faire hésiter un esprit sérieux.
Tenté, au contraire, par les considérations
d'argent, le père du jeune Le Normant, qui
était veuf, le menaça d'épouser lui-même, s'il

ne se décidait. Au reste, les sentiments qui
suivirent furent, chez le jeune époux, extrêmement passionnés. Madame d'Étioles avait tout
ce qu'il fallait pour se faire aimer follement
de son mari; elle y joignit les suffrages de
l'admiration universelle, l'habileté d'une
coquette de race, et jusqu'à cette froideur de
tempérament qui redouble les désirs d'un
homme épris.
Le premier portrait que nous aurions d'elle,
le seul souvenir gardé de la fugitive par la
famille de son mari, serait une toile de Nattier, « l'élève des Grâces 1&gt;, le peintre de la
Famille royale et de la Cour, celui qui avait
fixé la beauté touchante de madame de Mailly,
la beauté fière de madame de Châteauroux.
C'était aussi l'artiste à la mode, recherché
de toutes les femmes qui passaient pour jolies.
Il était naturel qu'il fût appelé auprès de
madame d'Étioles. Mais les œuvres de Nallier
sont presque toujours plus exquises que fidèles.
Combien plus précieux est pour nous le portrait simplement écrit par le· lieutenant des
Chasses de Versailles, où les retouches soigneuses révèlent l'exactitude du peintre! II
pose en quelques mots le gracieux modèle el
l'ensemble de sa personne, c1 d'une taille audessus de l'ordinaire, svelte, aisée, souple,
élégante 1&gt; , qui semble faire« la nuance entre
le dernier degré de l'élégance et le premier
de la noblesse »; et ce qui l'intéresse le plus,
c'est le jeu d'une physionomie qu'il a souvent
examinée de près et vraiment comprise : «Son
visage était bien assorti à sa taille, un ovale
parfait, de beaux cheveux, plutôt châtain clair
que blonds : des yeux assez grands, ornés de
beaux sourcils de la même couleur ; le nez
parfaitement bien formé, la bouche charmante, les dents très belles et le plus délicieux
sourire ; la plus belle peau du monde donnait
à tous ses traits le plus grand éclat. Ses yeux
avaient un charme particulier, qu'ils devaient
peut-être à l'incertitude de leur couleur; ils
n'avaient point le vif éclat des yeux noirs, la
larnrucur tendre des yeux bleus, la finesse
par~iculière aux yeux gris; leur couleur indéterminée semblait les rendre propres à tous
les genres de séduction et il exprimer successivement toutes les impressions d'une âme
très mobile. 1&gt;
Pour mobile qu'elle soit, cette âme de
femme est assez maitresse d'elle-même, et ces
jolis traits ne trahissent jamais que cc qu'il
lui conricnt. On s'explique toutefois que les
artistes la voient et la comprennent de façon
très dill'ércnte, non seulement selon leur
tempérament particulier, mais encore sui van l
son àgt:l, son heure et son moment. Il faut les
consulter tous et ne se fier à aucun, puisque
M. de Marigny nous assure que les portraits
de sa sœur n'ont jamais été ressemblants. Au
temps de sa longue faveur, elle charmera et
déconcertera les meilleurs maîtres, qui ne
fixeront chacun qu'une partie assez fuyante
de ses charmes. Après Nattier, le plus ancien
de ses peintres et sans doute le moins
troublé, elle attirera sans cesse les pinceaux
familiers ou mythologiques de Boucher; ceux
de Carle Van Loo, qui remplira assidument

�I

_____________________

, , _ 111ST0'/{1J!

..,

auprès d'elle, sans être jamais satisfait, ses
fonctions de c1 premier peintre du Roi » ;
ceux de Drouais enfin, qui sera l'artiste de
ses derniers jours et reviendra mainte fois au
difficile modèle. Nous aurons encore, s'il le
faut, pour compléter son image, les crayons
de La Tour et de Cochin, les marbres de
Lemoyne et de Pigalle ; mais c'est à peine si
nous serons renseignés par cette richesse de
documents et cette profusion de chefsd'œuvre.

mais où l'on a dépensé cent mille écus
depuis. » Le prés~dent Hénault _n'eut garde
d'oublier cette aimable connaissance, et,
l'hiver suivant, il reçut madame d'Étioles à ses
fameux soupers, où se réunissait, pour les
plaisirs de l'esprit unis à ceux de la table, ce
qu'il y avait de mieux à la Ville et aussi à la
Cour.

peines du monde à avoir l'un d'eux à souper des lettres françaises; le président de Monteschez mon oncle de Tournehem, parce que sa quieu, en qui l'on voit surtout l'auteur des
société les ennuie. » Ce sont surtout des gens Lettres persanes, et le spiritµel Louis de Cade finance que reçoit le fermier général, et la husac, connu comme parolier de Rameau et
jeune femme, initiée ailleurs à un monde comme émule de Crébillon le fils. Parmi ces
différent, ne peut s'empêcher de leur trouver libres esprits, le plus brillant et l'un des
un &lt;! bien mamais ton ». Elle se prépare, mieux choyés, Voltaire n'est pas le dernier à
dès lors, à briller dans une autre sphère, et rendre hommage à &lt;I la divine d'Étioles l&gt; ; il
met en jeu pour y parvenir toute une poli- la juge à ce moment « bien élevée, sage,
tique subtile et persévérante.
aimable, remplie de grâces et de talents, née
Ses étés se passent au château d' Étioles, à avec du bon sens et un bon cœur ». La vie la
proximité de Choisy et des grandes chasses plus facile et la plus souhaitable s'ouvre
Madame d'Étioles a un train de tortune et royales. Louis XV vient assez souvent dans la devant la jeune femme, et personne ne comune parenté qui lui permettent de recevoir forêt de Sénart se livrer à son divertissement prendra, quand son heure troublée sera
une assez bonne société à l'hôtel de Gesvres, favori, et les bois retentissent du cor des venue, qu'elle échange, pour le rôle incertain
loué par l'oncle Tournehem, rue Croix-des- gentilshommes des chasses sonnant la fanfare de maîtresse du Roi, la paisible royauté
Petits-Champs, où son père et sa mère de la Reine. Avec d'autres châtelaines des en- bourgeoise de sa richesse et de sa beauté.
logent auprès d'elle. Mais elle aspire à devenir virons, madame d'Étioles est admise à suivre
une des reines de Paris, et la chose n'est pas les équipages ; vêtue de bleu ou de rose, elle
A la Cour, on n'était po~nt sans avoir ensans difficulté. La richesse en ce moment ne aime à conduire elle-même un léger phaéton, tendu parler de madame d'Etioles. Elle y conconsacre point un salon, et la beauté n'y à apparaître brusquement devant le Roi, naissait madame de Sassenage, femme d'un
suffit pas davantage. Il semble que la jeune comme la fée de cette forêt, dont elle connait menin de M. le Dauphin, qui vivait au Châfemme ait cherché ardemment à pénétrer tous les détours. Sa jeunesse hardie et sa teau, et la vieille marquise de Saissac, qui n'y
dans le plus brillant cercle d'alors, celui que beauté ne laissent point le Roi indifférent; il venait plus, mais qui était une tante du duc
présidait madame Geoffrin, en son hôtel de la l'aperçoit avec plaisir, et elle est du nombre de Luynes et que la Reine n'avait pas oubliée.
rue Saint-Honoré, aidée de son aimable fille, la des dames à qui il fait envoyer des che- La bonne duchesse de Chevreuse s'intéressait,
marquise de la Ferté-Imbault. Leur amitié vreuils. Elle-même se dit éprise de lui et depuis son enfance, à cette petite Poisson et
était précieuse et d'un choix restreint. Quand assure, en riant, que Sa Majesté seule la prenait plaisir à la nommer, quand un cercle
elles reçurent la visite que mesdames Poisson et pourrait éloigner de ses devoirs envers de Versailles daignait s'occuper sans malveild'Étioles crurent pouvoir leur faire, après une M. d'Étioles. Nul, hormis l'oncle et la mère, lance des « caillettes l&gt; de Paris. Au reste,
présentation chez madame de Tencin, les deux qui savent à quoi s'en tenir, ne prend au les communications d'une société à l'autre
maîtresses de la maison furent assez embar- sérieux cette boutade, et le mari, fort honnête étaient établies par quelques grands seigneurs
rassées. La mère, raconte la marquise, étai t homme et très amoureux, s'en offusque curieux, par quelques abbés bien nés et par
11 si décriée qu'il semblait impossible de
moins que personne. La jeune femme est, les gens de robe reçus chez les princesses
suivre cette connaissance »; d'autre part, la d'ailleurs, de conduite irréprochable; après pour leur esprit ; les chroniques de la bourfille, irréprochable et charmante, &lt;I méritait avoir perdu un fils eh bas âge, elle met au geoisie parisienne, souvent plus amusantes
des politesses l&gt;. Il eût été cependant bien monde une fille, le 10 août 1744, et semble que celles de la Cour, y faisaient l'objet de
malaisé de recevoir l'une sans accepter devoir être aussi bonne mère que fidèle conversations continuelles.
l'autre.
.épouse.
L'abbé de Bernis, qui rencontrait madame
La mauvaise santé de madame Poisson, qui
La vie qu'on mène au château d'Étioles est d'Étioles chez une cousine de soli mari, la comse déclara peu après et la retira du monde, à la fois familière et hrillan te, avec ces nom- tesse d'Estrades, rendait volontiers hommage
facilita les relations de madame d'Étioles. Elle breuses réunions d'amis, cette gaieté de à ses charmes. Le marquis de Valfons, l'ayant
fut vite accueillie dans le fameux salon et sut propos et ce manque d'apprêt qui font vue à un souper, la déclarait &lt;I jeune, jolie,
adroitement y faire sa place. Elle demandait alors le charme de la société française. Le pleine de talents • . Un autre bon juge, ami
à la jeune marquise l'autorisation de !a voir président du Rocheret nous décrit, en peu de particulier de la Reine, le président Hénault,
souvent &lt;1 pour prendre de l'esprit et des mots, la maîtresse du logis : &lt;1 Belle, blanche, faisait cette charmante découverte dans l'été
bonnes manières » ; elle ne manquait point de douce, ma Paméla ! Je la nommais ainsi à de 1. 742. II écrit à la marquise du Deffand
marquer à madame Geoffrin l'admiration sans Étioles, où je passais une partie des étês de qu'il doit souper gaiement chez son cousin,
bornes dont la bonne dame exigeait l'encens, 1741 et de 1742, et où nous lui lisions le M. de Montigny, avec le directeur des postes
et elle exprimait avec grâce « un bonheur au roman anglais de Paméla, chez M. Bertin de Dufort et quelques femmes de qualité, madelà de toute expression d'être admise dans Illagny, mon parent, maître des requêtes, dame d'Aubeterre, madame de Sassenage : il
son aréopage ». On l'y devine exerçant sa trésorier des par ties casuelles et seigneur de doit y avoir aussi, ajoute-t-il, «une m adame
séduction sur tous les habitués, attentive aux Coudray-sous-Étioles. l&gt; Reinette ou Paméla, d' Etioles, Jélyotte, etc. » Le lendemain, il
causeries d'art que tenaient les amateurs, le . qu'intéresse le roman de Richardson, a pour raconte à son amie la soirée et le succès de
lundi ; intéressant les vieux philosophes du plaisir favori le théâtre : elle chante et joue chanteur de Jélyotte : « II me parut qu'il était
mercredi par ses jolies façons, ses répliques la comédie ·sur une grande scène, munie de en pays de connaissance. Mais je trouvai là
vives, et cet esprit déjà averti, que leurs tous ses accessoires, que M. de Tournehem, une des plu~jolies femmes que j'aie vues; c'est
audaces n'effrayaient point.
très amateur de spectacles et très fier des madame d'Etioles; elle sait la musique parLa nièce de M. de Tournehem rencontre talents de sa nièce, a fait construire à côté du faitement, elle chante avec toute la gaieté et
chez madame Geoffrin beaucoup d'hommes château.
tout le goût possible, sait cent chansons, joue
qu'elle ne peut avoir chez elle et qui la
La déesse du lieu s'entoure de serviteurs la comédie à Étioles sur un théâtre aussi
rapprocheraient de la Cour. Elle les envie à dignes d'elle. Le beau Briges, l'écuyer de con- beau que celui de !'Opéra, où il y a des
madame de.la Ferté-Imbault, et l'avoue avec fiance du Roi, la célèbre avec tant d'enthou- machines et des changements. Paris est
.une naïveté qui semblera piquante plus tard : siasme, qu'on lui prêtera plus tard des succès admirable pour la diversité incroyable des
&lt;1 Que vous êtes heureuse! lui dit-elle soudont il n'y a pas. d'apparence, mais qui ne sociétés et pour les amusements sans nombre.
vent. Vous vivez constamment avec ce char- laisseront pas que d'inquiéter un peu On me pria beaucoup d'aller être témoin de
mant duc de Nivernois, cet aimable abbé de Lo_uis XV. On compte, parmi l es familiers tout cela dans un pays que j'ai beaucoup
Bernis et ce gentil Bernard, et vous les avez d'Etioles, Crébillon, qui est un ami de tous aimé, où j'ai passé ma jeunesse, et dans une
tant que vous voulez! Et moi j'ai toutes les les temps; le vieux Fontenelle, doyen honoré maison qui est la même que mon père avait,

Loms

ET .MAD.JI.ME DE Po.MPADO?m - -....

savait fort bien, par son oncle Richelieu, qu'il
en pourrait sortir, à l'occasion, une rivalité
sérieuse et plus qu'une passade sans conséquence.
Un jour que le Roi avait remarqué, une
fois de plus, cette apparition bleue et rose
en ce phaéton jeté sur la route des chasses, il
se passa, dans son carrosse, un petit fait si-

UNE HALTE DE CHASSE . Tableau de CARLE VAN

D'autres circonstances rapprochaient la
jeune femme de Versailles, et son nom des
oreilles du Roi. A _Chantemerle, chez madame
de Villemer , qui avait un théâtre de société semblable à celui d'Étioles, elle jouait la comédie
avec le duc de Nivernois et le duc de Duras,
et M. de Richelieu en personne l'y applaudissait. Si madame de Châteauroux se montrait
inquiète, comme sa sœur Mailly, des milnèges de la forêt de Sénart, c'est qu'elle

XV

rences Javorables, que la jeune bourgeoise pût
jamais réaliser le rêve démesuré qu'elle avait
conçu. Le retour de Louis XV aux sentiments
religieux pendant sa maladie de Metz, puis la
reprise de madame de Châteauroux, annoncée
dès la rentrée à Versailles, écartaient également de lui madame d'Étioles. Vainement
sa mère continuait-elle à lui souffler son

Loo. (Musée du Louvre. )

gnificatif. Madame de Chcvre~se ayantdit, sans
penser à mal, quemadamed'Etioles était encore
plus jolie qu'à son ordinaire, madame de Châteauroux lui marcha vivement sur le pied,
pour arrêter la conversation. Quand les dames
eurent quitté le Roi, madame de Chevreuse se
plaignit et s'informa : « Ne savez-vous pas,
Madame, répondit la duchess!, que l'on veut
donner au Roi cette petite d'Etioles? D
Il ne semblait pas, malgré quelques appa-

exaltation, l'assurant qu'elle était plus belle
que l'altière duchesse; vainement Tournehem
la montrait-il à ses amis, demandant : &lt;1 N'estce pas un morceau de roi? l&gt; Il eût été sage
de renoncer à celle ambitieuse folie, qui avait
pris peu à peu en elle .la forme de l'amour
même.
Un sentiment complexe, où il entrait en
tout cas plus d'orgueil que d'intérêt, l'avait
envahie tout entière, et l'on peut bien recon-

�_

111S TO'l{1.Jf,

- - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - J

naitre la sincérité de ce sentiment, car Louis
le Bien-Aimé l'a fait naitre en beaucoup de
cœurs. Elle racontait à madame de la FerléImbault qu'étant en couches de sa fille, lors
de la maladie du Roi, elle avait eu, en appre-

nant le danger, une révolution dont elle
pensa mourir. C'était bien là « cette violente
inclination », dont elle faisait plus tard confidence à Voltaire, et que soutenait un secret
pressentiment qu'elle finirait par être aimée.

Soudain, le grand obstacle tombait : madame
de Châteauroux disparaissait, emportée par un
mal rapide et inattendu; le Roi restait dé-sespéré, mais consolable, et le siège en règle
commençait.

(A sztivre.)

PIERRE DE

NOLHAC.

César Borgia
Si l'histoire, comme les bibliothèques, avait Ce n'est point la haine '1i la colère qu'exprime
Qu'est-ce que le règne d'Alexandre YI, sinon
son Enfer, Cé ar Borgia, duc de Valentinois, ce regard, mais la volonté : une volonté
le
carnaval diabolique du vieil empire romain
y mériterait une place à part. Il présente cc fatale, inOexible, tendue comme un glaive,
ressuscité
pour quelques années, sou les
phénomène unique d'un être né, conformé, et dont l'imagination pénétrée sent, en quelque
costumes
et
les figures du catholicisme? Tibère
organisé pour le mal, aussi étranger aux sorte, la pointe et le froid. L'art s'est rarement
revient
au
monde
déguisé en pape, et refait
idées de moralité humaine que l'habitant assimilé la vie à un degré plus intense.
Rome
à
son
image.
Le Vatican a ses orgies
d'une autre planète peut l'être aux lois physi- L'homme est là, enchâssé tout vif dans le
comme
Caprée
:
aux
noces
de Lucrèce Borgia,
ques de ce globe. Les grands scélérats, qui panneau de cèdre, comme un oiseau de proie
cinquante
courtisanes
nues
dansent, pendant
ont effrayé le monde par la stature et les pro- cloué sur une porte. C'est le type de la méle
banquet,
et
ramassent
des
châtaignes qu'on
portions de leurs crimes, eurent tous plus ou chanceté jeune, grandiose, florissante, pleine
leur
jette,
entre
les
candélabres
déposés à
moins leur côté faible, leur défaut de cui- de génie el d'avenir. Cette santé robuste dans
terre.
Quelques
jours
plus
tard,
le
pape offre
rasse, leur quart d'heure d'attendrissement la corruption, inattaquable au remords, lui
à
ses
enfants
le
spectacle
d'une
jument
pourou de repentir. Il y a un moment dans leur venait d'ailleurs de son père. Alexandre VI
vie où ils s'arrêtent et où ils regardent en était de même trempe. - &lt;&lt; Le pape a suivie, dans une cour du palais, par des
arrière d'un œil effrayé. La jeunesse de Néron &lt;&lt; soixante-dix ans, - écrivait à la Seigneurie étalons en chaleur. Lorsque Louis XII,
a une forme humaine ; Ivan le Terrible, après « Francesco Capello, l'ambassadeur de Venise marchant sur Naples, s'approcha de Rome,
avoir tué son fils, s'enferme dans le Kremlin c, à la cour de Rome, - mais il rajeunit Alexandre VI envoya à la rencontre de l'armée
en rugissant de douleur. Ali-Pacha laisse un &lt;&lt; tous les jours; ses soucis et ses inquiétudes cinquante tonneaux de vin, du pain, de la
vieux derviche l'arrêter par la bride de son &lt;&lt; n'ont d'autre durée qu'une nuit. li est viande, des œufs, des fruits, du fromage ; et,
cheval au seuil d'une mosquée de Janina; il &lt;&lt; d'une nature peu sérieuse cl n'a de pensées pour le roi et ses capitaines, seize des plus
essuie, sans sourciller, les injures sanglantes « que pour ses intérêts. Son ambition absolue belles filles de joie de la ville. En hôte préque le vieillard lui crache à la face, et de cc est de faire grands ses enfants : d'autres voyant, il avait fait dresser, au lieu de l'étape,
gros es larmes roulent silencieusement sur sa « soins, il n'en a pas. Ne d'altro ha cura. ,, des tentes de feuillage. - Après douze siècles
de relâche, les jeux sanglants du Cirque rebarbe blanche. Alexandre VI lui-mèmc, le
commencent, à l'endroit mème où Néron
père de César, assemble un consistoire après
brûlait les martyrs. Un jour, après souper,
le fratricide de son fils, où il ouvre avec horCésar,
en habit de chasse, fait venir six conreur son àmc aux cardinaux, se confesse et
On rêve, on croit rêver en voyant César damnés, gladiandi, sur la place Saint-Pierre
frappe sa poitrine. César Borgia, lui , est coulé Borgia se mouvoir avec l'entrain cl l'incomd'un jet dans l'endurcissement. Le doute et la bustibilité d'un démon au milieu de l'enfer barrée par des poutre : il monte à chc,·al,
lassitude lui .sont inconnus. li bondit, rampe, pittoresque de la Rome du x,• siècle. L'énor- chasse à courre ce gibier humain, et les tue
s'embusque et tue, dans le siècle agité cl mité des cho c les rend presque incompré- tous à coups de flèches. Le pape, sa fille.
compliqué qu'il haliile, comme un tigre in- hensi bles. Fils d'un pape et d'une courli ane, son gendre et sa maitresse Giulia Della a sisdien dans sa jungle. li en a l'éclat, la force, il e t l'homme d'action de ce pontificat unique tent, d'un balcon, à cette reprise du spectacle
la ouplc se, l'effrayante élégan.cc, les bonds dans 1'hi Loire qui réalisa la face infernale antique : Ave, papa, mo1·ituri le salutant.
el les mouvements éla tiques. Il obéit comme dont parlent les vieilles légende : atan en Alexandl'e \'l hérite du sacré collège, comme
lui à des instincts de de truction qui ne dis- chape et mitré, parodiant les divins mystères, Caligula héritait du énal romain : l'épidémie
cutent pas. Ce qui frappe à première vue, sur les ruines d'un antique autel. - Il y a qui décimait les Pères Conscrit opulents se
lorsqu'on étudie de près le j11une monstre, au musée d'Anvers un tableau vénitien qui réveille pour emporter les cardinaux trop
c'est la verve et le naturel qu'il met à com- symbolise admirablement, à l'insu du peintre, riches. La cantm·ella des Borgia vaut les
mettre ses crimes. Rien de forcé ni de théâ- cellcpapautéexcenlrique. On yvoit Alexandre VI champignons el les essences de Locuste.
tral ; son ambition a l'élan d'un appétit car- présentant à saint Pierre l'évêque in partibus Après avoir empoisonné le cardinal Or ini,
nassier, son astuce même tient de cette acuité de Paphos, qu 'il vient de nommer général de le pape dit ironiquement au sacré collège :
de llair et d'ouïe dont la nature a doué les ses galères. Saint Pierre est assis sur un bas- &lt;( Nous l'avons bien recommandé aux médefauves. Tel nous le montre le grand portrait relief où trépigne une impudique bacchanale : &lt;&lt; cins. » Rome, comme ce groupe de Laocoon
que l'on voit de lui au palais Borghèse, et qui au fond, se délie une statuette de l'Amour que l'on venait de découvrir, se sent attaquée
a la &lt;&lt; beauté du diable » dans la plus haute ajustant son arc. Cel étrange amalgame, saint aux plus nobles membres par le reptile de
acception du mol. La main sur son poignard, Pierre, un Borgia, un évêque du diocèse de l'empoisonnement. On meurt d'un gan t, d'un
fruit, d'un sorbet, de l'égratignure d'une
tenant de l'autre une de ces boules d'or qui
Vénus, une idole, une salurnale païenne bague, de la respiration d'un parfum, du vin
servaient à contenir des parfums, il vous re- brorhant sur le tout, est l'image frappante
garde en face, avec une sérénité impassible. des contradictions de cette partie de l'histoire. bu dans le c:1lice, de l'hostie de la communion.
Il semblait que le poison émanât de la seule
"" 10 ..,.

,

_ _____ ___________

présence d'Alexandre : ses fureurs mêmes
foudroyaient. Louis Ca~ra, éYêque de P~ are'.
el Je cardinal Laurent C1bo, moururent d effroi
au sortir d'une audience où il les avait menacés.

+
Pour compléter la ressemblance_ du ,P?nlifièat des Borgia avec la Rome 1mper1ale,
Lucrèce, la fille du pape, quatre ~ois .~arié~,
trois fois incestueuse, reprodml 110fam1e
"randiose des Julie et des Drusille de la
~aison des Césars. Son père la comble d'honneurs sacrilèges· il la fait trôner scandaleusement avec sa ' sœur Sancia, aux fêtes de
'
Saint-Pierre,
sur le pupitre de marbre ou• 1es
chanoines chantaient l'Évangile : supet pulpitum marmo1·eum in quo c~nonici Sancti
Petri Epistolam et Evangelium decanlare
consuevemnl. Lucrèce a une livrée d 'él'êques ;
des prélats la servent à table; il n'est permis
qu'aux cardinaux de célébrer la messe devant
elle. En l'absence du pape, c'est elle qui décachète les missives, rédige les dépêches, et convoque le sacré collège. La fabuleuse papesse
Jeanne semblait renaître et régner en elle.
Mais ce que la Rome impériale ne donne
pas, c'est un bandit du caractère de César
Borgia. Ses tyrans sont pour _la plupart d~s
fous couronnés; ils ont le verllge du pouvoir
absolu ou la fièvre chaude de la cruauté.
César Borgia les dépasse de sa tête qui resta
toujours froide et lucide. Rien de malade en
lui, ni d'aliéné, ni de chimérique. Il a son
plan, la souveraineté de la Romagne : il a sa
politique, elle peul se résumer dans cette
brève formule : « Les morts ne reviennent
point. JJ Une logique atroce règle sa vie en
apparence effrénée. Allégé du poids de l'âme,
de la conscience, du remords, de tout ce
bagage moral qui ralentit la marche des scélérats ordinaires, il va vile, se multiplie,
tranche au lieu de dénouer, et porte des coups
d'autant plus sûrs que son bras ne tremble
jamais.
Son frère aîné, le duc de Gandie, était le
chef naturel de celte maison des Borgia, dont
le pape rnulail faire une dynastie royale ou
princière. Son droit d'ainesse reléguait César
au second plan de la cène. On l'al'ait fait
cardinal, comme plus lard on faisait abbés
ou chernlier de Malte les cadets de famille.
César assista d'abord tranquillement à la
grandeur crois ante de son frère; il laissa le
pape le charger de richesses, accumuler sur
lui les duchés, les dignités, les honneurs.
C'était la patience du bandit embusqué , regardant avec joie l'homme que tout à l'heure
il va dépouiller, revêtir ses plus riches habits
el se parer de tous ses joyaux. Quand le duc
de Gandie fut mûr, bon à tuer et à remplacer,
César le fit assassiner par cinq sbires, monta
à cheval, prit le cadavre en croupe, tête pendante, et alla le jeter, la nuit, dans le Tibre.
Burchard, ce Dangeau des Borgia, nous donne
le bulletin de l'exécution.
« Le i4 juillet, le seigneur cardinal de '
&lt;( Valence (César Borgia) et l'illustre seigneur
« Jean Borgia, duc de Gandie, fils aîné du pape,

&lt;( soupèrent à la vigne de madame Vanozza,
« leur mère, près de l'église de Saint-Pierre-

(( aux-Liens. Ayant soupé, le duc et le car-

« dinai remontèrent sur leurs mules. ~fais le
duc, arrivé près du palais du vice-chancelier, dit qu'a,•ant de rentrer, il voulait
c&lt; aller à quelque amusement; il prit congé
ci de son frère et s'éloigna, n'ayant avec lui
&lt;( qu'un estafier el un homme qui était venu
&lt;( masqué au souper, et qui, depuis un mois,
&lt;&lt; le visitait tous les jours au palais. Arrivé à
!( la place des Juifs, le duc renvoya !'estafier,
&lt;&lt; lui disant de l'attendre une heure sur celle
!( place, puis de retourner au palais, s'il ne
« le voyait revenir. Cela dit, il s'éloigna avec
C( l'homme masqué, et je ne sais où il alla,
C( mais il fut tué et jeté dans le Tibre, près de
&lt;( l'hôpital Saint-Jérôme. L'eslaner, demeuré
« sur la place des Juifs, y fut blessé à mort
C( et recueilli charitablement dans une mai&lt;( son; il ne put faire savoir ce qu'était devenu
&lt;( son maitre. Au malin, le duc ne revenant
c( pas, ses serviteurs intimes l'annoncèrent
&lt;( au pape, qui, fort troublé, lâchait pourtant
&lt;( dese persuader qu'il s'amusait chez quelque
&lt;( fille et qu'il reviendrait le soir. Cela n'étant
&lt;( pas arrivé, le pape, profondément affligé,
&lt;&lt; ému jusqu'aux entrailles, ordonna qu'on fit
&lt;&lt; des recherches. Un certain Georges Schia&lt;( voni, qui avait du bois au bord du Tibre,
c( et le gardait la nuit, interrogé s'il avait vu,
&lt;( la nuit du mercredi, jeter quelqu'un à
&lt;( l'eau, répondit qu'en effet il avait vu deux
&lt;( hommes à pied venir par la ruelle à gauche
« de l'hôpital, vers la cinquième heure de la
&lt;( nuit, et que ces gens ayant regardé de côté
« et d'autre si on les apercevait et n'ayant vu
c( personne, deux autres étaient bientôt sortis
« de la ruelle, avaient regardé aussi et fait
&lt;( signe à un cavalier qui montait un cheval
« blanc et qui portait en croupe un cadavre,
&lt;( dont la tête et les bras pendaient d'un côté
« et les pieds de l'autre. Deux des hommes
!( qui marchaient derrière le cavalier prirent
,, le cadavre par les bras et par les pieds, le
« balancèrent avec force el le lancèrent dans
&lt;( le neuve aussi loin qu'ils purent. Celui qui
c, était à cheval leur demanda s'il avait plongé;
&lt;1 ils répondirent : Signor, si. Puis il piqua
!( son cheval ; mais, en tournant la tète, il
c( aperçut le manteau qui Oottai t sur l'eau. Il
(( demanda : « Qu 'est-ce que je mi donc de
&lt;1 noir sur la ri vière? IJ lis répondirent :
&lt;&lt;
cigneur, c'est le manteau. » Alors, l'un
C( d'eux jeta des pierres, ce qui le fil en&lt;&lt; foncer. Cela fait, piétons el cavalier dispa&lt;1 rurenl par la ruelle qui mène à Saint« Jacques. » Un trait, digne de Shakspeare,
termine ce témoignage populaire. &lt;( Les camé&lt;( riers du pape demandèrent à Georges
&lt;( Schiavoni pourquoi il n'avait pas été ré« véler le fait au gouverneur de la ville. li
« répondit : « Depuis que je suis batelier,
&lt;( j'ai vu jeter plus de cent cadavres dans cet
&lt;( endroit du fleuve, sans qu'on aitjamais fait
c( d'information. C'est pourquoi j'ai cru qu'on
&lt;( ne mettrait pas à la chose plus d'impor&lt;( tance que par le passé. J&gt;
Dans la nuit même de son fratricide, César
&lt;(

&lt;(

..... II ..,.

partit pour Naples, où le pape l'envoyait
assister en qualité de légal a lalete au couronnement du roi Frédéric. Il y fil une entrée
superbe, bannières au vent, clairons sonnants,
avec force pages, écuyers, timbaliers, cavaliers de toutes armes et de tout costume,
montés sur des chevaux ferrés d'or.
Quelque temps après, il empoisonna à sa
table le cardinal Jean, son cousin. Puis l'envie
le prit de faire sa sœur, Lucrèce, duchesse de
Ferrare. Elle était mariée en troisièmes noces
à don Alphonse d'Aragon, un bâtard _d~ la
maison de Naples, adolescent doux el 1.Im1dc.
L'enfant effrayé avait fui à Naples, où il se
tenait pendu aux jupes de sa mère. César fit
si bien qu'il le décida à rentrer dans Rome.
Trois jours après, il le poignarda, à quatre
heures de la nuit, sur l'escalier de SaintPierrc. (( Le prince, tout sanglant, courut
c&lt; vers le pape, s'écriant : de suis blessé !» et
,c il lui dit par qui ; et Madona Lucrezia, fille
!( du pape et femme du prince, se trouvant
&lt;( alors dans la chambre de son père, tomba
1
&lt;( évanouie • » Cette fois, le pape s'indigna,
el il fil garder à me le jeune prince par seiz~
de ses gens. César dit simplement : C( Ce qui
&lt;&lt; ne s'est pas fait à diner, se fera à souper. ,,
Ce qui fut dit fut fait. Un jour, César entra
dans la chambre, trouva le prince déjà levé,
fit sortir sa sœur et sa lemme, el le fil étrangler par Micheletto, son exécuteur ordinaire.
« Comme le duc ne voulai t pas mourir de ses
« blessures, il fut étranglé dans son lit, » dit
Burchard dans son Diatium. C'est le style
habituel de cet honnête prélat alsacien, que le
hasard fit maitre des cérémonies d'Alexandre \'I.
Il rédige aYec une encre de !ymphe sa chronique de sang : vous diriez un eunuque enregistrant, d'une main machinale, les meurtri&gt;s
et les débauches du Sérail. Mais la force drs
choses lui arrache, par moments, des traits,
des ironies, des sarcasmes, qu'on dirait de
Tacite. Au reste, l'imbécillité du scribe garantit la véracité de son griffonnage : on croit
sur parole des hommes comme Burchard ; ils
n'ont pas assez d'imagination pour inventer
un mensonge. Les grues d'lùycus sont d'irrécusables témoins.

+
Alexandre YI tremblait del'ant son terrible
fils. Un jour il lui tua un de srs favoris,
nommé Peroto, sou son manteau où il s'était
réfugié; si bien que le sang sau la à la face du
pape. - « Chaque jour, dans nome, dit une
,, relation vénitienne, - il se trouve que, la
&lt;( nuit, on a tué quatre ou cinq seigneurs,
c&lt; évèques, prélats ou autres. C'est à ce point
&lt;&lt; que nome entière tremble à cause de ce
c, duc, chacun craignant pour sa vie. ,, Don Juan de Cerviglione ne voulant pas lui
céder sa femme, il le fit décapiter en pleine
rue, à la turque : le pavé servit de billot. Un homme masqué lui ayant lancé, pendant
les courses de carnaval, une épigramme offensante, César le fit arrêter et conduire à la
prison Savella : on lui coupa la main et la
1. Rela~ione di Paolo Capello, 28 septembre 1500.

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langue, qui fut attachée au petit doigt de la diabolique de ce beau coup de Sinigaglia, ce &lt;! la brièveté de la vie de son père Alexandre
main coupée. - Pour avoir traduit en latin ne fut pas tant l'exécution que la capture. Les &lt;! et par sa propre maladie. Quiconque, dans
un pamphlet grec contre les Borgia, le Véni- quatre victimes qu'il prit à son piège étaient &lt;! une principauté nouvelle, jugera qu'il lui
tien Lorenzo, malgré les réclamations de la ses ennemis mortels; ils avaient éprouvé dix (! est nécessaire de s'assurer contre ses ennerépublique, fut jeté au fleuve. - Astorre fois la duplicité de sa parole; le pressentiment &lt;! mis, de se faire des amis, de vaincre par
~fanfredi, seigneur de Faenza, ayant refusé d'une catastrophe les agitait à l'avance. L'un &lt;! force ou par ruse, d'être craint et aimé des
de livrer sa ville au duc de Valentinois, fut d'eux, Vitclezzo Vitelli, fit à sa famille des &lt;! peuples, suivi et respecté par les soldats,
pris avec elle, après une défense héroïque qui adieux de mourant, avant de se mettre en &lt;! de détruire ceux qui peuvent et doivent lui
dura six mois. Astorre avait seize ans; il était route pour Sinigaglia.... Ils y vinrent pourtant &lt;! nuire, de remplacer les anciennes institubeau comme un éphèbe grec. César l'envoya fascinés et comme endormis par un man-né- e! Lions par de nouvelles, d'être à la fois
.
0
à Rome, avec son frère plus jeune encore : il t1sme mortel. César les reçut &lt;&lt; d'un air gra- &lt;! sévère et gracieux, magnanime et libéral,
traina les deux enfants dans les cloaques de cieux, l&gt; à l'entrée de sa maison, il les fit &lt;! de former une milice nouvelle et dissoudre
Sodome; puis, au bout d'un an, on les re- passer dans son oratoire où ils furent immé- &lt;! l'ancienne, de ménager l'amitié des rois et
trouva dans le Tibre, étranglés et attachés diatement étranglés. - Le trait comique de « des princes, de telJe manière que tous
ensemble par les mains.
cette tragédie, c'est Vitelezzo Vitelli, priant &lt;! doivent aimer à l'obliger et craindre de lui
Un de ses meilleurs tours fut celui qu'il son bourreau, la corde sur le cou, de deman- !( faire injure; celui-là, dis-je, ne peut trouver
joua à messer Ramiro d'Orco, un homme de der au pape une indulgence plénière pour &lt;! des exemples plus récents que ceux que
fer et de corde, qu'il avait chargé de mater la tous ses péchés. Alexandre VI se moqua fort &lt;! présente la vie politique du duc de ValenRomagne, après sa conquête. Ramiro
« tinois. l&gt;
justifia son choix, et dompta par les
César Borgia explique Machiavel : son
supplices toutes les résistances. Mais
Prince est calqué sur lui. Ce livre
cette terreur suscita des haines ; le pays
énigmatique a épuisé tous les comsemblait prêt à se révolter de nouveau.
mentaires. II en est qui lui prêtent
Pour l'apaiser, César lui montra un
l'ironie du prophète Osée, épousant une
matin le corps de Ramiro coupé en quarprostituée et affichant l'adultère pour
tiers sur la place publique de Césène, et
effrayer Israël par l'allégorie de sa
le coutelas sanglant à côté du cadavre.
propre honte. Quelques-uns croient y
Ce spectacle lui rallia la Romagne ;
voir un piège. à tigre tendu à Lauelle acclama le prince magnanime qui
rent de Médicis, auquel Machiavel débrisait le manche de sa hache, quand
dia son œuvre, et qu'il aurait espéré
elle n'était plus bonne à frapper. Maperdre en le lançant dans la tyrannie.
chiavel, en mission auprès de Borgia,
D'autres n'y trouvent que l'opération
écrit d'abord à la Seigneurie de Flod'un chirurgien politique qui démontre
rence : - « On ne sait au juste la
aux princes le Jeu des organes et des
&lt;! cause de la mort de Ramiro ; ce que
ressorts du pouvoir, avec l'indifférence
&lt;! l'on peut dire de plus probable, c'est
scientifique du professeur de la Leçon
&lt;( que telJe a été la volonté du duc de
d'anatomie de Rembrandt, disséquant
!! Valentinois, pour montrer qu'il a
un cadavre devant ses élèves. Son ex&lt;! le pouvoir d'élever et d'abattre les
plication la plus simple est celle d'un
&lt;( hommes à son gré. » Mais plus tard,
peintre généralisant un modèle. L'inrevenant sur l'exécution de Ramiro dans
fluence de César Borgia sur Machiavel
son livre du Prince, il l'analyse et l'adest incontestable. Il le vit de près et
mire comme un coup de maître. (! Le
à l'œuvre; il vécut longtemps enfermé
&lt;! duc, sachant que la rigueur d'abord
dans celte cour, !&lt; où on ne ditjamais
!( exercée avait excité quelque haine,
&lt;! les choses qui doivent se taire, et où
!! et désirant éteindre ce sentiment dans
!(
tout se gouverne avec un secret admiClicht Braun.
!( les cœurs, pour qu'ils lui fussent en&lt;( rab le. i&gt; Avec sa froide impartialité,
&lt;! Lièremenl dévoués, voulut faire voir Porll'Jil preS(llllè de CÉSAR B ORG IA, selon le catalogue de la Galerie il étudia cet homme redoutable, muni
Borghese, a Rome, et allribue pa1· ce même catalogue â RAPHAEL.
&lt;! que si quelques cruautés avaient été
de lou les les armes de la force, de
!( commises, elles étaient venues, non
toutes les dextérités de la ruse, con« de lui, mais de la méchanceté de son mi- des ~1uatre dupes de Sinigaglia, et dit C! que centré dans son égoïsme, comme un caïman
(1 nistre.... Sur quoi, sa conduite (! pouvant
&lt;! Dieu les avait châtiés, pour s'ètre fiés au sous sa carapace, produit naturel el parfait de
&lt;( encore servir d'exemple, il n'est pas inutile
&lt;! yalenlinois, après avoir juré de ne se fier l'horrible Italie du temps. Il le trouva con&lt;( de la faire connaitre. »
&lt;! pmais à lui. »
formé pour la dominer et pour l'asservir, et,
Ce fut encore devant Machiavel que César
Machiavel a beau prendre une plume de constatant sa puissance, analysant ses actes,
Borgia eut l'honneur de jouer la meilleure bronze pour rapporter l'alfaire à son gouver- codifiant ses cruautés cl ses fraudes, il en fit
de ses tragédies, celle du célèbre guet-apens nement, elle tremble d'admiration dans sa le type suprême et idéal du Tyran.
d~ Sinigaglia. Vitelli, Orsino, Liverotto, Gra- main. L'artiste politique a trouvé son Prince.
N'oublions pas que le livre du Prince fut
vma, les quatre plus redoutables capitaines Il crie Eurêka! comme Archimède, quand il écrit pendant une des plus sanglantes éclipses
de l'Italie, y furent attirés, pris, étrana)és
résolut son problème ! C! En résumant toute du sens moral qu'ait connues le monde, dans
d'un même coup de filet! César s'était 0sur-' ,&lt; la conduite du duc de Valentinois , non
un temps où l'idée du droit avait disparu des
passé pour mériter le suffrage d'un juge si ex- &lt;! seulement je n'y trouve rien à critiquer, , consciences, où toute créature inoffensive,
pert. C'est une des plus curieuses rencontres &lt;! mais il me semble qu'on peut la proposer sujet ou prince, était bientôt détruite. Le
de l'histoire que celJe d'un tel spectateur placé &lt;! pour modèle à tous ceux qui sont parvenus blason que César Borgia avait adopté : un
en face d'un tel tragédien. César nese déranrre « au pouvoir souverain par la faveur de la for- Dragon combattant et dévorant des serpents,
pas pour Machiavel, il conçoit, médite, exécute &lt;! tune et par les armes d'autrui. Doué d'un était l'emblème de son époque autant que le
son crime devant lui avec l'émulation d'un &lt;! grand courage et d'une haute ambition, il ne sien. L'Italie du xv" siècle semblait retombée
j?u~ur ,d'échecs ~i sent derrière son épaule C! pouvait se conduire autrement; et l'exécution sous l'atroce loi de l'extermination des faibles
1œ1l d un théor1c1en consommé. Le miracle &lt;! de ses desseins ne put être arrêtée que par
par les forts qui régit le règne animal. Infé..., 12 ""

rieurs par l'intelligence à César Borgia, les d'empoisonner cinq cardinaux à la fois; la
princes du temps l'égalaient en scélératesse. table était dressée dans la vigne de Sainl- Bentivoglio, .seigneur de Bologne, massa- Pierre-aux-Liens. Le pape et César, arrivant
crait en une nuit la famille de son rival com- altérés, demandèrent à boire. Le sommelier
qui avait le secret des fioles mortelles était
posée de plus de deux cents membres. Oli vcretto, une des victimes de Sinigaglia, allé chercher une corbeille de pèches au paneveu de Jean Fogliani, seigneur de Fermo, lais; son valet prit au hasard parmi les 0acons
invitait son oncle, avec les citoyens les plus et leur versa le vin de Chio apprêté. Le poison
importants du pays, à un grand banquet, les agit sur le vieux pape avec la ,·iolcncc de la
faisait égorger en masse au milieu de la fêle, 0amme; il tomba presque foudroyé. César
el s'emparait de la ville terrifiée par ce coup avait dompté l'empoisonnement comme on
de main. - Machiavel, ayant sous les yeux apprivoise un reptile; il s'était fai l un estomac
un homme supérieur à ces brigands subal- de lllithridate, à l'épreuve des plus noirs
ternes, fait le Prince à son image, . et d'après venins. La camal'ella, celte poudre sucrée
les adversaires contre lesquels il dena lutter. qui recélait un feu corrosil, entama pourtant
Il lui apprend à tisser les ruses, à machiner ses entrailles. On dit que, pour guérir, il se
les emLûehes, à étouffer ses ennemis avant fit enfermer dans le corps d'un taureau fraiqu'ils n'aient eu le temps de lui nuire, à ne chement éventré. Le conte, si c'en est un, a
voir dans les autres hommes que des instru- la beauté d'un mythe. Cet homme de meurtres
ments à employer ou des obstacles à faire et d'incestes incarné dans l'animal des hécadisparaitre. On écrit Télémaque, à la cour tombes et des bestialités antiques en évoque
de Louis XIV, et ad usum Serenissimi Del- les monstrueuses images. Je crois entendre le
phini; on écrit le Prince, à l'usage du très taureau de Phalaris el le taurcat: de Pasiphaé
fourbe et très cruel Laurent de Médicis, en répondre, de loin, par d'effrayants mugis cments, aux cris humains de cc bucentaure.
sortant du massacre de Sinigaglia.
César en sortit pelé, dit-on, par la cuisson
du venin, mais souple, nerveux cl vivace
comme un serpent qui a jeté sa vieille peau.
Au reste, c'est en naturaliste plutôt qu'en &lt;! Le duc de Valentinois, rapporlc Machiavel,
historien que Machiavel envisage les affaires &lt;( me disait, lors de la nomination de Jules 11,
humaines. Il formule les lois du succès, sans &lt;! qu'il avait pensé à tout cc qui pouvait
les blàmcr ni les justifier : il n'a ni préfé- &lt;! arrirnr si son père venait à mourir, et qu'il
rence ni système. Comme il enseigne au &lt;! avait trouvé remède à 1ont, mais que seutyran, dans le linc du Prince, l'art d'asscnir C! lement il n'avait jamais imaginé qu'à cc
le peuple, il apprend au peuple, dans les Dis- &lt;! moment il se trouverait lui-mème en danger
cours sur Tite-Live, l'art de renverser le c! de mort. l&gt; - Ecello che non penso mai,
tyran. Son cruel génie est à deux tranchants; in sulla sua mol'te, di sta,·e ancor lui per
il en présente la poignée el il en démontre morire. Le péril était grand, à en juger par
l'escrime aussi bien au conspirateur et au les haines qui se déchainèrent. Le corps du
tribun qu'au despote. On pourrait se repré- pape, délaissé dans une chapelle de Saintsenter son œuvrc comme un cabinet de con- Pierre, sans cierges et sans prêtres, fut livré
sultations politiques plein de circuits et de toute une nuit aux brutalités et aux moquedédales, avec des entrées et des issues dou- ries obscènes de quelques manœuvres. Le
bles. Sylla peut en sortir par une porte, avec matin venu, ils couvrirent d'une vieilJe natte
une liste de proscription cachée sous sa toge, le cadavre à moitié_pourri et le jetèrent dans
et Chéréas, par l'autre, avec un poignard.
un cercueil qui se trouva trop étroit : alors ils
Est-ce un fait, est-ce une légende que le l'y enfoncèrent à coups de pied et de poing,
souper tragique où, à en croire Bembo et et le roulèrent dans son tombeau en crachant
Paul Jove, Alexandre et son fils burent la dessus. - D'une autre part, on massacrait
mort en se trompant de verre? Il s'agissait dans les rues les partisans des Borgia. Fabius

1

Orsini, ayant tué un homme de la maison du
duc, se rinça la bouche avec une gorgée de
son sang.
César se Lira pourtant très grandement de
ce désastre subit ; il tint devant ses ennemis
une fière contenance, fortifia le Vatican contre
la ville, négocia avec le conclave, se fit livrer
par le cardinal trésorier, avec le poignard sur
la gorge, toutes les richesses de son père, et
imposa au nouveau pape ses conditions de
renoncement et d'exil. Sa sortie de Rome
égala le faste de ses entrées. Il en partit
couché sur une litière portée par douze hallebardiers et recouverte d'un manteau de
pourpre. A côté, deux pages mcnajent son
cheval de main, caparaçonné de harnais de
deuil. Autour de lui, chevauchaient, l'escopette au poing, ses vieux reîtres noircis au
feu de toutes les guerres civiles d'Italie.
Satan, exorcisé de la ville sainte, en sortait
suivi de sa bande, mais avec un orgueil
d'enfer et portant haut son front foudroJé.
A partir de là, César c! commença à n'être
plus rien, i&gt; comme le lui dit Sannazar, dans
U!) distique injurieux... [ncipis esse nihi/.
Heureux malgré tout, il parvint à s'évader,
au moyen d'une corde jetée sur un gouffre,
de la forteresse de Medina, où le roi d'Espagne
l'avait enfermé. c( Seigneur, - disait le gardien du fort à Ilranlômc, en lui montran t la
lucarne de sa prison, - par là se sauva, très
miraculeusement, César llorgia : » Seitor,

po1· aqui se salvo Cesa1· Borgià por gran
milagro. Les crimes lui étant devenus inutiles par la chute de son ambition, il est probable qu'il n'en commit plus, et qu'il redevint
simplement un vaillant chef de condottieri.
Les hommes de l'espèce dont il est le type ne
lont pas plus le mal pour le mal, que les
animaux carnassiers n'attaquent une proie
quand ils n'ont plus faim. On le perd de rne
pendant sept années, jusqu'au jour où on le
retrouve bataillant bravement au siège de
Viana, à côté du roi de Navarre, son beaufrèrc. Il y fut tué, dans une sortie, d'un coup
de zagaie. L'amour immoral que la Fortune
portait à cc bandit se manifesta jusqu'au dernier jour : elJe le fit mourir en soldat. Ce
damné du Dante tomba comme un héros de
!'Arioste.
P AUL DE

Noies et souvenirs

Il n'y a décidément qu'un très petit nombre
de mots, lesquels font périodiquement le tour
de l'histoire.
Ceci a été raconté cent fois : Napoléon III
passait une rerne dans la cour des Tuileries;
mademoiselle de Montijo, d'une fenêtre du
rez-de-chaussée, dans un salon v·oisin de la
chapelle, assistait à la renie; après le défilé,

SAI 1T-VICTOR.

!'Empereur s'approche à cheval de la fenêtre chain numéro était d'i11venlion toute récente.
et dit à mademoiselle de Montijo :
Pas du tout. Ce malin, dans les Réoolutions
- Comment arriver jusqu'à vous?
de Paris, de Prud'homme, je me régalais
Et la future Impératrice aurait répondu :
d'un long article .intitulé : Origine, defini- Sire, par la chapelle.
Lion, mœurs, usages et vertus des sans-e-uOr, dans un petit volume de Mémofres lottes, cl j'y trouvais celte phrase prodigieuse:
su1· Henri 1V, imprimé en 1782, je troUYe
Tant de gens aujourd'hui se couvrent pou,·
ces trois lignes :
se cacher du manteau dusans-culoltisme.
(! Henri IV ayant demandé à mademoiselle
L'article Ler miné, je me mets à feuilleter au
d'Entragues, 9u'il aimait, par où l'on pouvait hasard le volume, et à la fin de la foTaison
aller à sa chambre : - Sire, lui répondil- du 8 brumaire an Il, je trouve celle ligne :
elle, par l'église. l&gt;
L'inten ·ogatoù·e de Marie-Antoinette au

premiei· numào.
Je croyais que la formule : la suite au pro"" 13 ...

LUDOVIC

HALÉVY.

��, . - 111S TO'J{1A

----------------------------------------J

quent au moment du départ des gardes qu'ils
devaient relever. Alors chacun de ceux-ci
achetait l'un des bidets amenés par les arrivants, auxquels il les payait cent fmncs, et,
formant de nouvelles caravanes, tous prenaient le chemin du castel paternel, puis, à
leur rentrée dans leurs foyers, ils lâchaient
les criquets dans les prairies, où il les lais. saicnt paître à l'aventure pendant neuf mois,
jusqu'au moment où ils les ramenaient à Versailles et les cédaient à d'autres camarades,
de sorte que ces chevaux, changeant continuellement de maîtres, allaient tour à tour
dans les di verses provinces de la France.
Mon père s'était donc lié intimement avec
M. Certain de La Coste, qui était du même
quartier et appartenait comme lui à la compagnie de Noailles. De retour au pays, ils se
voyaient fréquemment : il devint bléntôt
l'ami de ses frères. Mademoiselle du Puy était
jolie, spirituelle, et quoiqu'elle ne dût avoir
qu'une très faible dot et que plusieurs riches
partis fussent offerts à mon père, il préféra
mademoiselle du Puy et l'épousa en 1776.
Nous étions quatre frères : l'aîné, Adolphe,
aujourd'hui maréchal de camp; j'étais le
second, Théodore le troisième, et Félix le dernier. Nos âges se suivaient à peu près à deux
ans de distance.
J'étais très fortement constitué, et n'eus
d'autre maladie que la petite vérole; mais je
faillis périr d'un accident que je vais vous
raconter.
Je n'avais que trois ans lorsqu'il advint;
mais il fut si grave, que le souvenir en est
resté gravé dans ma mémoire. Comme j'avais
le nez un peu retroussé et la figure ronde,
mon père m'avait surnommé le petit chat.
Il n'en fallut pas davantage pour donner à
un si jeune enfant le désir d'imiter le chat;
aussi mon plus grand bonheur était-il de
marcher à quatre pattés en· miaulant, et
j'avais pris ainsi l'habitude de monter tous
les jours au second étage du château, pour
aller joindre mon père dans une bibliothèque
où il passait les heures de la plus forte chaleur. Dès qu'il entendait les miaulements de
son petit chat, il venait ouvrir la porte et
me donnait un volume des œuvres de Buffon
dont ie regardais les gravures pendant que
mon père continuait sa lecture. Ces séances
me plaisaient infiniment ; mais un jour ma
visite ne fut pas aussi bien reçue qu'à l' ordinaire. Mon père, probablement occupé de
choses sérieuses, n'ouvrit pas à son petit chat.
En vain, je redoublai mes miaulements sur
les tons les ·plus doux que je pus trouver; la
porte restait close. J'avisai alors, au niveau du
parquet, un trou nommé chatière, qui existe
dans les châteaux du Midi au bas de toutes
les (JOrtes, afin de donn~r aux chats un libre
accès dans les appartements. Ce chemin me
paraissait être tout naturellement le mien; je
m'y glisse tout doucement. La tête passe
d'abord, mais le corps ne peut suivre; alors
je veux reculer, mais ma tête était prise,
et je ne puis ni avancer ni reculer. J'étranglais.
Cependant, je m'étais tellement identifié avec
mon rôle de chat, qu'au lieu de parler pour

toute la noblesse du pays n'avaient pas tardé
à émigrer. La guerre paraissait imminente.
Alors, pour engager tous les ci Lo yens à s'armer, ou peut-être aussi pour savoir jusqu'à
quel point il pouvait compter sur l'énergie
des populations, le gouvernement, à un jour
donné, fit répandre dans toutes les communes
de France le bruit que les b1·igands, conduits
par les émigrés, venaient pour détruire les,
nouvelles institutions. Le tocsin sonna sur
toutes les églises, chacun s'arma de ce qu'il
put trouver; on organisa .les gardes nationales; le pays prit un aspect to1;1t guerrier,
et l'on attendait les prétendus brigands que,
dans chaque commune, on disait être dans la
commune voisine. Rien ne parut; mais l'effet ,
était produit : la France se trouvait sous les
armes, et avait prouvé qu'elle était en état de
se défendre.
Nous étions alors à la campagne," seuls
avec ma mère. Cette alerte, qu:on nomma
dans le pays le jour de la peur, m'étonna et
m'aurait probablement alarmé, si je n'eusse
vu ma mère assez calme. J'ai toujours pensé
CHAPITRE II
que mon père, connaissant sa discrétion, l'avait
Premiers orages révolutionnaires. - Attitude de mon
prévenue de ce qui devait arriver.
père. - Il rentre au service. - Je suis confié aux
Tout se passa d'abord sans excès de la part
mains de mademoiselle Mongalvi. - Ma vie au
des paysans, qui, dans nos contrées, avaient
pensionnat.
conservé un grand respect pour les anciennes
Pendant que mon enfance s'écoulait paisi- familles; mais bientôt, excités par les démablement, de bien graves événements se pré- gogues des villes, les campagnards se porparaient. L'orage révolutionnaire grondait tèrent sur les habitations des nobles, sous .
déjà, et ne tarda pas à éclater : nous étions prétexte de chercher les émigrés cachés, mais
en réalité pour se faire donner de l'argent,
en 1789.
L'assemblée des États généraux, remuant et prendre les titres de rentes féodales qu'ils
toutes les passions, détruisit la tranquillité brûlaient dans d'immenses feux de joie. Du
dont jouissait la province que nous habitions, haut de notre terrasse, nous vîmes ces forceet porta la division dans presque toutes les nés courir la torche en main vers le château
familles, surtout dans la nôtre; car mon père, d'Estresse dont tous les hommes avaient
qui blâmait depuis longtemps les abus aux- émigré, et qui n'était plus habité que par des
quels la France était assujettie, adopta le dames. C'étaient les meilleures amies de ma
principe des améliorations qu'on projetait, mère; aussi fut-elle vivement affectée de ce
sans prévoir les atrocités que ces changements que, malgré mon extrême jeunesse, je taxai
allaient amener, tandis que ses trois beaux- de brigandage. Les anxiétés de ma mère
frères et ses amis repoussaient toute innova- redoublèrent, lorsqu'elle vit arriver sa vieille
tion. De là de vives discussions, auxquelles mère qu'on venait de chasser de son château,
je ne comprenais rien, mais qui m'affligeaient, déclaré propriété nationale, par suite de
parce que je voyais ma mère pleurer, en l'émigration des trois fils !. .. Jusque-là le
cherchant à calmer l'irritation de ses frères foyer de mon père avait été respecté avec
et de son époux. Cependant, sans trop savoir d'autant plus de raison que son patriotisme
pourquoi, je me rangeais du côté des modé- était connu et que, pour en donner des preuves
rés démocrates qui avaient choisi mon père nouvelles, il avait pris du service dans l'arpour chef, car il était incontestablement mée des Pyrénées comme capitaine des chasseurs des montagnes, à l'expiration de son
l'homme le plus capable de la contrée.
L'Assemblée constituante venait de détruire mandat à l'Assemblée législative; mais le torles rentes féodales. Mon père, en qualité de rent révolutionnaire passant tout sous le
gentilhomme, en possédait quelques-unes que même niveau, la maison de Saint-Céré, que
son père avait achetées. Il fut le premier à se mon père avait achetée dix ans avant de
conformer à la loi. Les roturiers, qui atten- M. de Lapanonie, fut confisquée et déclarée
daient pour se décider que mon père leur propriété nationale, parce que l'acte de
donnât l'exemple, ne voulurent plus rien payer, vente avait été passé sous seing privé, et que
lorsqu'ils connurent sa . renonciation aux le vendeur avait émigré avant de ratifier devant le notaire. On n'accorda à ma mère que
rentes féodales qu'il possédait.
Peu de temps après, la France ayant été quelques jours pour en retirer son linge, puis
divisée en départements, mon père fut la maison fut vendue aux enchères, et achetée
nommé administrateur de la Corrèze et, peu par le président du district qui en avait luide temps après, membre de l'Assemblée même provoqué la confiscation!. .. Enfin, les
paysans, ameutés par quelques meneurs de
législative.
Beaulieu,
·se portèrent en masse au château
Les trois frères de ma. mère et presque
faire connaître à mon père 1a fàcheuse situation
dans laquelle je me trouvais, je miaulai de
toutes mes forces, non pas doucereusement,
mais en chat fàché, en chat qu'on étrangle, et
il paraît que je le faisais d'un ton si naturel,
que mon père, persuadé que je plaisantais,
fut pris d'un fou rire inextinguible. Mais tout
à coup les miaulements s'affaiblirent, ma
figure devint bleue, je m'évanouis. Jugez de
l'embarras de mon père, qui comprit alors
la vérité. Il enlève, non sans peine, la porte
de ses gonds, me dégage et m'emporte sans
connaissance dans les bras de ma mère, qui,
me croyant mort, eut elle-même une crise
terrible. Lorsque je revins à moi, un chirurgien était en train de me saigner. La vue
de mon sang, et l'empressement de tous les
habitants du château groupés ~utour de ma
mère et de moi, firent une si vive impression sur ma jeune imagination, que cet ·événement est resté fortement gravé dans ma
mémoire.

Mi.M01'/fES DU GÉNÉ'!?_Al BA~ON D'E .lff'A'!?_BOT

de mon père, où, avec Lous les ménao-emenls
p_ossibl~s e~ mème avec une espèce de poliLe~se, ils d11:ent à ma mère qu'ils ne poul'aient se dispenser de br1îler les titres de
rentes féodales que nous avions encore, cl de
vérifi,er si les émigrés ses frères n'étaient pas
caches dans son château . Ma mère les rccut
a_rcc beaucoup de courage, leur remit ·les
L1t,rcs et leur fil observer que, connaissant ses
freres pour des gens d'esprit, on ne devait pas
supposer qu'ils eussent émigré pour revenir
ensuiLe en France se cacher dans son chà teau.
fis conviment de la justesse de ce raisonne~ ent, burent et mangèrent, brûlèrent les
titres au milieu de la cour et se retirèrent
sans faire aucun dégât, en criant : Vive la
nation et le ci toycn- Mar bot ! el ils charo-èrent
0
ma mère de lui écrire qu'ils l'aimaient beaucoup, cl que sa famille était en sûreté au
milieu d'eux.
Malgré cellc_assurancc, ma mèrC', comprcn~nt que son litre de sœur d'émigrés pourrait
lm all!l'cr les plus grands désagréments, dont
n? la ~aurerait peut-èlrc pas celui d'épouse
d un dcfenscur de la patrie, résolut de s'éloigner ~ome,n~ané,mcnt. Elle m'a dit depuis qup
c? qm la dec1da a prendre ce parti fut la conY1cl1on que l'orage révolutionnaire ne du1·erail
que ~1uelques mois : bien des gens le croyaient
aussi.
Ma grand'~1è1·e arait eu sept frères, qui,
tous, selon I usage de la famille de Verdal
avaient été militaires et chevaliers de Saint~
Louis. L'un d'eux, ancien chef de bataillon au
régiment de Penthièvre-infanterie, avait, en

étail dans une grande perplexité..... Elle en fût petit brancard, couvert de roses, elles me
tirée par une respectable dame, mademoiselle portaient à tour de rôle en chantant. - D'auMongalvi, qui lui était bien dévouée et dont la tres fois je jouais aux barres avec elles, ayant
mémoire me sera toujours chère. Mademoi- le privilège de toujours prendre sans jamais
selle_ Mon?alvi recevait à Turenne quelques être pri5 . .Elles me lisaient des histoires, me
pcns10nna1res dont ma mère avait été l'une chantaient des chansons : enfin c'était à qui
des premières; elle proposa de me prendre chercherait à faire quelque chose pour moi.
chez elle pendant les quelques mois que duIl me souvient qu'en apprenant l'horrible
rerait l'absence de ma mère. Celle-ci en ré- exécution de Louis XVI, madame Mongalvi fit
féra à mon père, cl son consentement étant mettre toute la pension à genoux pour réciter
a_rrivé, je partis et fus installé dans le pen- des prières pour le repos de l'àrne du mals10nnat de demoiselles. - Quoi? direz-vous, heureux roi. L'indiscrétion de quelqu'un
un garçon avec des jeunes filles? Eh oui! ... d"enlre nous aurait pu lui attirer à cette occa,\fais observez que j'étais un enfant très doux, sion de grands désagréments, mais toutes ses
paisible, obéissant, et n'ayant que huit ans.
élèves étaient d'àge à le comprendre, et je
Les pensionnaires entrées dans la maison d • sentis qu'il n'en fallait pas parler : on n'en sut
mademoiselle Mongalri, depuis l'époque où
rien au dehors de la maison.
mère en avait fait partie, étaient des jeunes
per~onnes de ~cize à ringt ans; les plus jeunes
CHAPITRE III
araient au moms quatorze ans, cl étaient assez
raisonnables pour c1u'on pût m'admcllre parmi Jlon père est nommé au commandement de l'armée
cl!C'S.
de Toulouse. li me rappelle auprès de lui. Rencontre d"un convoi d'aristocrates. - Mon exis_A_ 1110 11 arrirée, loul le petit troupeau fétence à Toulouse. - Je suis conduit à Sorèze.
mmm accourut au-deranl de moi et me reçut
avec de tels cris de joie et de si bonnes caJe restai dans ce doux asile jusqu'en noresses, quejcmefélicitai dès le premier instant rcmbre ·1795. J'avais onze ans et demi lorsque
d'aroir fait cc royagc. Je me fî o-urais d'ailleurs mon père reçut le commandement d'un camp
qu'il _serait de peu de durée, c~ je crois mème ~ormé à 1'oulouse. Il profita de quelques jours
que JC regrettais intérieurement de n'avoir de congé pour me voir et régler ses affaires,
'.flle peu de temps à passer al'ec ces bonnes dont il n'avait pu s'occuper depuis plusieurs
Jeunes demoiselJcs, qui me donnaient tout ce années. Il descendit à Turenne chez un de ses
'.lui ~ourai~ me faire plaisi1·, et se disputaient amis et courut à la pension. li était en unia qm me tiend rait par la main.
forme d'officier général, avec w1 grand sabre,
Cependant, ma mère partit cl se rendit au- les cheveux coupés, sans poudre, et portant
près de mon oncle. Les érénemenls marchaient des moustaches énormes, ce qui contrastait
avec rapidité. La Terreur ensanglanta la singulièrement avec le costume que j'avais
France. La guerre civile éclata dans la Vendée l'habitude de lui voir lorsqu'il habitait paisiet la Bretagne. Il devint absolument irnpos- blement le château de Larivière.
sib_le d'y vorager, de telle sorte que ma mère,
J'ai dit que mon père, malgré sa mâle figure
qtu ne devait passer q11e deux ou trois mois à cl son aspect sérère, était très bon, surtout
Rennes, s'y trouva retenue malo-ré elle pen- pour les enfants, qu'il aimait passionnément.
dan_t plusieurs années. Mon pè1~ combaLLait Je le rc\"Ïs donc a\'Cc de vifs transports de joie
LOUJOurs dans les Pyrénées et en Espa o-ne oi1 et il me combla de caresses. Il passa quelque;
. ,
t,
'
sa capac1te et son courage l'avaient éleré au jours à Turenne, remerciant bien les bonnes
grade .de g1néral de division. Entré dans le dames Mongalri des soins vraiment maternels
pcnsio?nat pour quelques mois, j'y restai donc r1u'clles m'ayaicnt prodigués; mais en me
au ~oms pen?ant ~ualre ans, qui Jurent pour q_u_estio111~an~, il lui f~1L très facile de voir que
t~OJ autant d annees de bonheur, que venait
S I JC sara1s bien les pnèrcs, les litanies et force
bien obscurcir de temps en temps le souYei1ir cantiques, mes au tres connaissances se borde mes parents; mais les bonnes darnes Mon- naient à quelques notions d'histoire, de o-éogalvi et leurs pensionnaires redoublaient alors graphic cl d"orthographe. 11 considéra d'aill; urs
de. bo~té pou~ moi et chassaient les pensées qu'étant dans ma douzième année, il n'était
rp,11 m attristaient momentanément.
plus guère possible de me laisser dans une
_Lorsque, bien des années après, j 'ai lu l'his- pension de demoiselles, et qu'il était temps
l01re de Vert-Vert vivant au milieu des Visi- de me donner une éducation plus mâle et plus
tandines de Nevers, je me suis écrié : « C'est étendue. Il résolut donc de m'emmener avec
ainsi que j'étais dans le pensionnat de Tu- lui it 'J'oulouse, 011 il a,·ait drjà fait rnni r
Cliché Braun.
DUGO~LIIIER
renne·! » Comme lui, j'étais gâté au delà de Adolphe ii sa sortie d'Effiat, afîn de nous placer
G&lt;i11èral en chef de l'armée des P)'réltèes•Oriettlales
tout~ cxp1:ession par les maitresses et par les tous deux au . collège militaire de Sorèze, le
- Tableau de RouGET. (Musée de Versailles.) ·
pens1~nna1~es. Je n'arais qu'à désirer pour seul grand établissement de ce genre que la
obtenu·; n en n'était assez bon ni assez beau tourmente révolutionnaire eù l laissé debout.
prcna_nl sa retraite, épousé la riche reurc d'un
P,o,ur_ moi. fü san~é était redevenue parfaite.
Je partis en embrassant mes jeunes amies.
conseiller
au parlement de Rennes . m
ua mere
'
,
J ela1s blanc el frais; aussi c'était à qui m'em- Nous nous dirigeâmes sur Cressensac, où nous
reso1.ut .de se rendre
auprès
d'elle
et
se
.
,
.
,
p1 e- brasserait !
trouvàmes le capitaine Gault, aide de camp de
para1t a pa_rt1r, comptant m'emmener avec
Da~s les récréations qui avaien t lieu dans mon père. Pendant qu'on graissait la Yoiturc
elle, quand Je fus assailli par une quantité de
_un lres raste enclos où se lrouraient un beau Spir~, le vieux serritcur de mo11 père, qui
gros ?lous très douloul'Cl:x. JI était impossible
fr~in, des prairies, des rigncs, des bosquets, sa1:31t q_uc _s011 m_ai_Lrc rnubit marcher jour et
de f?1re voyager u~ enfant de huit ans dans
CS Jeunes filles me couronnaieut, m'enguirnuit, la1sa1L prons1011 &lt;le l'i1Tcs et ~rrano-eait
cet clat, cl comme il SC' prolongrnil. m~ mèrn
landaient de Oeurs: puis me plaçant sur un 1es paquets. En cc mnment, nn.~r1'claclc 0nou1 -

ll1sroR11 . -

·m;

Pas-: ,
2

�--~-

.JJf'É.M01'R.'ES

111STO'J{1A

veau pour moi se présente : une colonne mo- manger et demanda les provisio'?· Spire inbile, composée de gendarmes, de gardes dique les poches dans lesquelles 11 les a planationaux et de volontaires, entre dans le bourg cées .. Mon père et M• .Gault fouillent ~out
de Cressensac, musique en tête. _Je n'avais l'intérieur de la voiture et n'y trouvent n en.
jamais rien vu de pareil et trouvai cela su- Mon père s'emporte contre Spire q~i, du ha~t
J. ure par tous les diables qu il
perbe; mais je ne pouvais m'expliquer P??r- de son siè&lt;1e
0 '
•
arni
t
garni
la
voiture
de Yivres pour deuxJ~urs.
quoi les soldats faisaient marcher au ~mheu
d'eux une douzaine de voitures remplies de . J'ét:.iis un peu embarrassé; cependant, Je ne
vieux messieurs, de dames et d'enfants ayant rou\us pas laisser g~onder plus longtemps le
· pauvre Spire et déclarai' ce que j'~Yais fa,t. ~c
tous l'air fort triste.
Cette vue mit mon père en fureur. Il se m'attendais à être un peu repns pour aY011·
retira de la fenêtre, et se prom,mant à gran~s agi' sang autorisation: mais mon père m'e~pas avec son aide de camp dont il était_sûr, je brassa de la manière la plus tendre, el bien
l'entendis s'écrier : « Ces misérables conve~- ·des années après il parlait-encore avec bonheur
« tionnels ont gâté la Révolution q~i poumt de ma conduite en cette occasion.
Voilà pourquoi, mes enfants, j'ai cru de&lt;! être si belle! Voilà encore des innocents
voir vous la rappeler. On est si heureux de
&lt;! qu'on mène en prison parce qu'ils sont
&lt;! nobles ou parents d'émigrés; c'~staff~eu: ! » · penser qu'on a obtenu dans quelques circonJe compris tout ce que m?n per: dit a ce
sujet, et je vouai comme lm la h~me la plus
prononcée à ce parti terroriste qui gàta la révolution de 1789.
Mais pourquoi, dira-t-on, votre père servait-il encore un gouvernement qu'il méprisait?
Pourquoi? - C'est qu'il pensait que r~pousser les ennemis du territoire fran?11s
était toujours une chose honorable et qm ne
rendait pas les mi!itaircs solid~i~e~. d_e~ ~trocités que la Convent10n com~ett~1tal, mt~rie~'.:
Ce que mon père avait dit m a1·a1t dep
intéressé en faveur des individus placés dans
les voitures. Je Ycnais d'apprendre que c'étaient
des familles nobles qu'on avait arrachées le
matin de leurs châteaux, et quel' on conduisait
dans les prisons de Sou.ilhac. Il y ava~t des
vieillards, des femmes, d,es enfants, et Je me
demandais en moi-même ,comment ces êtres
faibles pouvaient être dangereux pour le pays,
lorsque j'entendis plusieurs des _enfants demander à manger. Une dame pria un garde
national de la laisser descendre pour aller
acheter des vivres : il s'y .refusa durement, et
la dame lui ayant présenté un assignat en_ le
priant de vouloir bien lui procurer du pam,
le garde lui répondit : &lt;! Me prends-tu pour
un de tes ci-devant laquais? .. . » Cette brutaJOUBERT
lité m'indigna . J'avais remarqué que Spire
Geiiéral en chef de l ar,i,ée d'llalie. - Tableau de
avait placé dans les poches de la voiture pluBoucHOT. (Jlfusêe de Versailles.)
sieurs petits pains, dans l'intérieur_ de ch?cu~
desquels on avait mis une saucisse. J allai
prendre deux de ces pains, e_t m'~ppro?hant stances l'approbation de ceux qu'on a aimés
, .
de la voiture des enfants pr1sonmers, Je les et perdus !
De Cressensac à Toulouse, la route eta,t
leur jetai pendant que les gardes tournaient le
dos. La mère et les enfants me firent des comerte de volontaires qui se rendaient gaiesicrnes de reconnaissance si expressifs, que je ment à l'armée des Pyrénées en faisant retentir
0
. les airs de chansons patriotiriues. Ce mouverésolus
d'approvisionner aussi 1es autres prisonniers, et je leur portai successiYement ment me charmait, et j'aurais été heureux si
,toutès les provisions que Spire avait faites je n'eusse souffer t physiriuemen.t, car n'.apnt
poµr nourrir quatre personnes p_endant les jamais fait de longues, courses en \'Olture,
,1uaranle-huit heures que nous dev10ns passer j'àvais le mal demer p~nd~nt _le voyage, cc
crr route, afin de nous rendre à Toulouse. qui détermina mon père a s arreter toutes les
,
.
.Enfin, nous partons sans que Spire se soit nuits pour me faire reposer.
J'arrivai •cependant à Toulouse, lrcs_. '.al~douté de la distribution que je venais de faire.
Les petits prisonniers m'envoient des baisers, gué; mais la ,•ue de mo~ frère, dont J etais
les parents me saluent ; mais à peine sommes- séparé depuis quatre ou _crnq a~s, 1~1e donna
nous à cent pas du relais, que mon père, qui une joie fort grande qui me retabht en peu
avait hâte de s'éloigner d'un spectacle dont 'il de temps.
. ..
Mon père, en qualité de général de d1v1s10n
était navré, et qui n'avait pas \'Oulu se mellrc
à table dans l'auberge, éprouva le besoin de commandant le camp situé au Miral, près de

Toulouse avait droit à être logé militairement,
et la mu~icipalité lui avait ~~si?né le _b~l ~ôt~l
de Rességuier, dont le proprie_lall'e ~ v~_1t em,gre.
Madame de Ressé..,uier s était ret1ree avec son
fils dans les appar~ements les plus éloignés, et
mon père avait ordonné qu'on eût les_~lus
&lt;1rands égards pour sa malheureuse pos1t10n.
0
La maison de mon père était très fréquentée;
il recevait tous les jours c l dernit faire beaucoup de dépenses, car: 1bie~ qu'~n général de
dirision reçùt alors d1x-hmt rat10ns de tous
genres, et que ses ~ides de ca'.11p en_ eussent
aussi, cela ne pouvait suffire; 11 fallait ~cheter
une foule de choses, et cependant l'Etat ne
donnait alors à l'officier général comme a11
simple sous-lieutenant que huit f'rancs par
mois en numàaire, le surplus de la solde
étant payé en assignais, dont la rnle~r di_m!nuait chaque jour, et comme mon pere e_ta,t
très généreux, inritail de nombreux of~cicrs
du camp, arnit de nombreux ~ome~t1ques
(qu'on appelai t alors serYileurs), d1~: bmt t:heYaux des voitures, une loge au theatre, etc ..
etc.. '., il. dépensait les économies · qu'il a111 il
Jailcs au château de Laril'ière, cl ce ful d11
moment de sa rentrée au scrl'ice que date la
diminution de sa fortune .
Quoiqu'on fùt au plus fort ~e _la Terreur.
que la subordination fù_L tr,ès_aff~1bhe en F1:3ncc.
d'où le bon ton semblait elo1gne pour touJom·s.
mon père savait si bien en imposer a_ux· nombreux of(léicrs qui venaient chez lm, que la
plus parfaite politesse régnait dans son salon
comme à sa table.
Parmi les officiers employés au camp, mon
père en avait pris deux en grande prédilection ;
aussi les invitait-il plus souvent que les autres.
L'un ' nommé Au0 ercau, était adjudant
•
général, c'est-à-dire . colon~l d'état-maJor ;
l'autre était Lannes, simple lieutenant de grenadiers dans un bataillon de volontaires du
département du Gers. lis sont devenus maréchaux de l'Empire, et j'ai été leur aide de
camp. Je vous donnerai leur biographie lorsque
j'écrirai le récit de ce qui m'est adl'cnu quand
je servais auprès d'eux.
. "
A cette époque, Augereau, apr~s s etrc
évadé des prisons de l'inr1uisition de L1~bon?~•
Yenait de faire la guerre dans la Vendee, ou il
s'était fait remarquer par son courage et la
facilité avec laquelle il maniait les troupes. li
était très bon tacticien, science qu'il aYait
apprise en Prusse, où il al'ail longtcmp,s ~er l'i
dans les gardes à pied du grand_ Fredcric_;
aussi l'appelait-on le grnnd Prussien. Il _a,·a1t
une tenue militaire irréprochable, lOUJOurs
tiré à quatre épingles, frisé el p_ou?'.'é i\ blanc,
longue qucùe, grandes l)otles a I ecuycre des
plus luisantes, et'aYcc ? l_a u~e tournure fort
martiale. Cette tenue eta1t d autant plus remarquable qu'à celle époque _cc n'était pas p~r
là que brillait l'armée frança1~e, presque _un'.quement composée de volontaires peu habitues
à porter l'habit d'unitorme, et fort peu so1&lt;1neux de leur toilette. Cependant, personne
~e se permellait de railler Augereau sur cet
article car on saYait qu'il était grand bre/leur,
très br~Ye el al'ait fait mettre les pouces au célèbre Saint:Georges, la plus forte lame de France.
11

Dli G'É'N'É'R..lll. B.ll'R.O'N D'E

.JJf.ll'R.BOT

--~

J'ai dit qu'Augereau était bon tact1cten; j'entendais parler de la bataille de t:astelnau- étaient-ils fort aimés, ce qui fut d'une très
aussi mon père l'avait-il chargé de diriger dary, de Gaston, de sa rérnlte, de la prise et grande utilité à ceux de Sorèze lorsque la Rél'instruction des bataillons des nouvelles levées de l'exécution du connél.able de Montmorency. rnlution éclata. L'établissement avait alors
dont se composait la majeure partie de la di- Aussi, comprenant parfaitement que mon pour principal dom Despaulx, homme du plus
vision. Ces bataillons provenaient du Limousin, père ne m'adressait aucune question à ce sujet grand mérite, mais qui, n'ayant pas cru dede l'Auvergne, des pays basques, du Quercy, parce qu'il avai t la conviction que je ne pou- mir prêter le serment civique exigé des
du Gers et du Languedoc. Augereau les forma l'ais y répondre, cela m'humilia beaucoup, et membres du clergé, se retira, passa plusieurs
Lrès bien, et en agissant ainsi il ne se doutail j'en conclus, à part moi, que mon père avai t années dans la rel.raite et fut plus tard nommé
pas qu'il travaillait pour sa gloire future, car raison de me conduire au collège pour y faire par !'Empereur à l'un des principaux emplois
les troupes que mon père commandait alors mon éducation.
de l'Unirersil.é. Tous les autres Bénédictins
formèrent plus tard la célèbre division AugeMes regrets se changèrent donc en résolution de Sorèze s'étaient soumis au serment : dom
reau, qui fit de si belles choses dans les Pyré- d'apprendre ce qu'il fallait savoir. Cependant, Ferlus devint principal , dom Abal sous-prinnées-Orientales et en Italie. Augereau, venant je n'en eus pas moins le cœur navré à la vue cipal, et le collège, malgré la tourmente répresque tous les jours chez mon père, et s'en des hautes et sombres murailles du cloitre 1·olutionnaire, continua à marcher, en suivoyant apprécié, lui voua une amitié qui ne dans lequel on allait m'enfermer. J'avais onze vant l'excellente impulsion que lui avait
s'est jamais démentie et dont je ressentis les ans et quatre mois lorsque j'entrai dans l'éta- imprimée dom Despaulx. Enfin, une loi ayant
bons elfets après la mort de ma mère.
blissement.
ordonné la sécularisation des moines et la
Quant au lieutenant Lannes, c'était un jeune
vente de leurs biens, l'établissement allait
Gascon des plus vifs, spirituel, très gai, sans
CHAPITRE IV
tomber. Mais tous les hommes importants du
éducation ni instruction, mais désireux d'appays avaient été élevés à Sorèze et désiraient
prendre, à une époque où personne· ne l'était. Sorèze. - Dom Fcrlus. - La vie à Sorèze. - Allures qu'il en fût de même pour leurs enfants; les
égalitaires. - Premières épreuves. - Visite d'un
Il devint très bon instructeur, et comme il
habitants de la ville, les ouvriers, les paysans
représentant du peuple.
était fort vaniteux, il recevait avec un boàheur
eux-mêmes, vénéraient les bons Pères et corn- .
indicible les louanges que mon père lui proC'est ici le moment de vous donner un prirent que la destruction du collège amènediguait parce qu'il les méritait. Aussi, par abrégé historique du célèbre collège de Sorèze, rait la r uine de la contrée. On engagea dom
reconnaissance, Lannes gâtait-il autant qu'il le tel qu'il m'a été fait par dom ,\bal, ancien Ferlus à se porter acquéreur du collège et
pouvait les enfa nts de son général.
sous-principal, que je voyais très souvent à des immenses propriétés qui en dépendaient.
Un beau matin, mon père reçoit l'ordre de Paris, sous l'Empire.
Personne ne mit aux enchères, le principal
lcrnr le camp du Miral et de conduire sa diLorsque, sous Louis XV, on résolut de devint donc propriétafre à bon compte de
vision au corps d'armée du général Dugommier, chasser les Jésuites de France, leurs défen- l'immense couvent el des terres qui y étaient
qui faisait en ce moment le siège de Toulon, seurs prétendant qu'eux seuls pouvaient élever annexées. Les administrateurs du départedont les Anglais s'étaienl emparés par surprise. la jeunesse, les Bénédictins, ennemis déclarés ment lui donnèrent beaucoup de temps pour
Alors, mon père me déclara que ce n'était pas des Jésui tes, voulurent prouver le contraire; payer. On lui prêta de toutes parts des assidans une pension de demoiselles que je pou- mais comme il ne leur convenait pas, quoi- gnats, qu'il remboursa avec quelques coupe~
vais apprendre ce que je devais savoir, qu'il qu'ils fussent très studieux et très instruits, de bois. Les vastes fermes du domaine fourme fallait des études plus sérieuses, et qu'en de se transformer en pédagogues, ils choisirent nirent à la nourriture du collège, et, faute
conséquence il me mènerait le lendemain au quatre de leurs maisons pour en faire des d'argent, dom Ferlus payait les professeurs
collège militaire de Sorèze, où il avait déjà collèges. Ce furent entre autres Sorèze et externes en denrées, ce qui leur convenai t
retenu ma place et celle de mon frère. Je Pontlevo)', dans lesquels ils réunirent les mem- très fort, à une époque où la famine régnait
restai confondu !. .. Ne plus retourner àuprès bres de l'Ordre qui avaien t le plus d'aptitude en France.
de mes amies, avec les dames Mon«alvi cela pour le professorat et qui, après l'a voir exercé
Dom Ferlus fit l'usage le plus honorable
" '
me paraissait impossible!
plusieurs années, pouvaient se retirer dans les de la fortune que les circonstances venaient
Les routes étaient couvertes de troupes et autres couvents de l'Ordre. Les nouveaux col- de lui donner. Il y avait parmi les élèves une
de canons que mon père passa en revue à lèges prospérèrent ; Sorèze surtout se fit re- centaine de créoles de Saint-Domingue, la
Castelnaudary. Ce spectacle, qui m'eût charmé marquer, et la foule d'élèves qui y accoururent Guadeloupe, la l\fartinique et autres colonies,
quelques jours auparavant, ne put adoucir ma de toutes parts ayant rendu nécessaire un plus que la guerre maritime, et surtout la révolte
douleur, car je pensais constamment aux pro- grand nombre de professeurs, les Bénédictins des nègres, privaient de la faculté de corresfesseurs en présence desquels j'allais me y attirèrent beaucoup de laïques des plus pondre avec leurs parents. Dom Ferlus les
trouver.
instruits. Ceux-ci s'établirent avec leur famille garda tous. A mesure que ces enfants arriNous coucbàmes à Castelnaudary, où mon dans la petite ville où étai t le couvent, et les 1·aient à l'âge d'homme, il les employait
pè1:e apprit l'évacuation de Toulon par les An- enfants de ces professeurs civils, élevés gra- comme sous-maîtres et les faisait placer dans
glais (18 décembre 179J) et reçut l'ordre de tuitement au collège en qualité d'externes, différentes administrations. Plus tard, l'horise. rendre avec sa division aux Pyrénées- formèrent plus tard une pépinière de maitres zon politique s'étant éclairci, le Directoire,
Orwntal~s. Il résolut donc de nous déposer le de toutes les sciences et de tous les arts. Enfin, puis l'Empereur, aidèrent dom Ferlus dans
lendemam même à Sorèze, de n'y rester que la facilité de faire donner des leçons à très bon la bonne œuvre qu'il avait entreprise. C'est
~elqu_es heures et de se rendre promptement compte ayant amené à Sorèze l'établissement ainsi que la loyaulé et l'humanité de ce supéa Perpignan.
de plusieurs pensionnats de demoiselles, cette rieur estimable, augmentan t la bonne réputa~n . ~ortan_t de Cas~elnaudary, mon père petite ville devint remarquable en ce que les tion de son établissement, le firent prospéi-er
avait fait arreter sa voiture devant l'arbre re- hommes, les femmes de la société, etjusqu'aux
de plus en plus.
marquable sous lequel le connétable de Monl- plus simples marchands, possédaient une inA la mort de dom Ferlus, le collège passa
mo~en~y fu_t fait ~risonnier par les troupes de struction étendue et cultivaient tous les beaux- aux mains de Raymond Fcrlus, homme peu
Lom_s XIII a la smte de la défaite infligée aux arts. Une foule d'étrangers, surtou t des Anglais,
capable, frère du précédent, ancien Oratorien
partisans de Gaston d'Orléans révolté contre des Espagnols et des Américains, venaient s'y
marié, mauvais poète el connu seulement par
'
'
son f rere.
li causa sur cet événement
avec ses fixer pour quelques années, afin d'être près
la guerre de plume qu'il a longtemps souleai~es de c~mp, et mon frère, déjà fort instrui t, de leurs fils et de leurs filles pendant la durée
nue contre M. Baour-Lormian. Le collège
p~1t ~art a la conversation. Quant à moi, qui de leur éducation.
allait en déclinant, lorsque la Restauration de
n ~vais que de très légères notions sur l'hisL'Ordre des Bénédictins était généralement J8'14 ramena les Jésuites. Ceux-ci voulurent
toire générale de la France et n'en connaissais composé d'hommes fort doux ; ils allaient
alors se venger des Bénédictins, en abattant
aucun détail, c'était pour la première fois que
dans le monde cl recevaient souvent; aussi l'édifice qu'ils avaient établi sur les ruines de

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_________________________________________.

leur Ünlrc. LTnircrsilé, dirigée par l'abbé
Frayssinous, prit parti pour les Jésuites.
M. Haymond Fcrlus céda alors le collège à
son gendre, M. Bernard, ancien officier d'artillerie, qui arail été mon condisciple. Celui-ci
n'entendait rien it la direction d. un lei établis emcnt ; d'ailleurs, une foule de bons collèges rinrcnl lui taire concurrence, cl Sorèze,
perdant de jour N t jour de son importance,
est dcrcnu une des plus médiocres maisons
cl'éclucalio11.
Je reviens it l"époque où je fus placé it Sorèze. Je Yous ai dit comment dom Fcrlus
arait sauvé cc collège de la ruiuc et comment.
soutenu par les soins de cet homme éclairé,
œ fut le seul grand établissement de cc genre
que la Hérnlution lais a debout. Les moines
prirent l'habit laïque, et le nom de citoyen
remplaça celui de dom . A cela près, rien
d'essentiel n'était changé dans le collège, qui
subsistait paisiblement clan un coin de la
· France, pendant qu'elle était en proie aux
plus cruel déchirements. Je dis que rien
&lt;l'essentiel n"étai t changé, parce que les études
y suirnienl leur cours habituel et que l'ordre
1i"était point troublé; mais il était cependant
impo iblc que l'agitation fébrile qui régnait
au dehors ne se fit un peu sentir dans le col1,·gc. Je dirai même que dom Fcrl us, en
liummc très habile, faisait semblant cl"approuvcr cc qu'il 11c pourait empêcher. ],es
111urs étaient donc courcrls de sentence républicaines. li était défendu de prononcer Ir
110m de monsieu1·. Les élèrcs n'allaient au
réfectoire ou it la promenade qu·cn chantant
la .lfarseillaise ou autre hymnes républitains,
t•t comme ils entendaient parler conslammc11t
drs hauts faits de no armées, que mèmc
quelques-uns de plus àgés s'étaient cnrùlés
parmi les volontaires, cl que d"autres en
araicnL au si le désir, Loule cette j cu nrssc
qui, d'ailleurs, était éb·éc au milieu de
armes, puisque, mèmc arant la llévolution,
~orèzc était un collège militaire oî1 J"on apprenait l'cxcrcicc, l'équitation, la fortifi cation, etc., cle.. Loule celle j runcssc, dis-je.
arait pris depuis quelque lrmp une tournure
rl un esprit guerriers qui arnienL amené des
manières un peu trop sans façon . .\joutez it
n-la que le costume contribuait infi niment it
lui donner l'aspect le plus étrange. En cffl'l,
les élèves araicnt de gro souliers que l'on 11e
nettoyait q ue le décadi, des chaussette de fil
gris, pantalon et reste ronde de couleur hrn11c,
pas de gilet, des chemise drbrai llécs cl cou1crtcs de taches d'encre ou de crayon rougl'.
pas de crarate, ril'n sur la lêlc. rlwreux en
qLtrue sourcnt défaite, et dl' mains!. .. dl'
\'J'aie mains de charbonniers.
Mc roycz-rnus. moi , proprl'I, ci ré, rèlu
d'habits de drap fin, enfin Li ré it quatre épingles, me Yoycz-,•ous lancé au milieu de sept
œnts gamins fagotés comme des diables et
qui, en entendant l'un d'eux nier : &lt;&lt; Yoilit
des noureaux ! IJ quillèrcnl tumultueusement
leurs jeux pour renir se grou per autour de
nous, en nous regardant comme si nou, l'IISsion~ rté des hèles rn rirn~rs !

)Ion père nous embrassa l'l partit! ... )Ion
désespoir fut affreux! Me voilà donc seul, seul
pour la première fois de ma vie, mon frère
&lt;:Lant dans la grande rour el moi dans la peti te.
n' Nous vlions au plus fort de l"hi rcr: il
faisait lrès froid , cl d'après les règlcmcnls de
la maison, jamais le élè,·cs n';wairnl de
fou ....
Les élt•res de . or«:•zc étaient du reste hien
nou rris, surtout pour l'époqu e, car, malgré
la famine qui désolait la France, la bonne
administration de dom Fcrlus faisait régner
l"abondancc dan la maison. L'ordinaire était
l'crtaincmcnt tout cc qu·on pourait désirer
pour des écoliers. Cependant. le souper ml'
parut des plus mesquins, et la rnc des plats
scrl'i devanl moi me dégoùlait; mais m'cùlon olTcr t des ortolans, je n'en russe pas ,·oulu,
tant j"avai le cœur gros. Le repas finit,
comme _il arait commencé, par un chant patriotique.
On se ,mit it g~noux au couplet de la
A1a1'seillaise qui commence par ces mol :
« Amou r sacré de la patrie... l&gt;, puis on défila, comme on était l'Cnu, au son du lamliour ; enfin, on gagna les dortoirs.
Les élèl'eS de la grande co11r arnicnt chacun
une chambre particulière, dans laquelle on
les enfermait le soir; ceux de la petite cour haicnt quatre dans la même chambre, dont
&lt;·baquc angle contenait un lit. On me mil avec
Guiraud, Homcst.an et Lagarde, me compagnons de table, presque au si nouveaux qur
moi. J'en fus bien aise . Ils ni"araient paru
bons enfant et l"étaient réellement ; mais je
demeurai pétrifir en ,·o~·anl l"rxiguïLé de ma
('Ouchettc cl le peu d"épaisseur du matelas, et
,·e qui me déplaisait surtout, c'est que le lit
lùt en fer . Je n·en arais jamais ,·u de pareils!
Cependant, tout était fort propre, et malgré
mon chagrin, je m'endormis profondémcnl,
tant j'avais été fatigué par les ecou ses 1110 ~·ales que j'a,·ais éprourées pendant celle fatale
iournée.
Le lendemain, de gra nd malin, le tambour
de scrrice Yint battre le ré,·cil et faire d'horribles roulements clans les dortoirs, c-r qui lllt'
parut atrocement sauragc. ~fais que dcriw-jt·.
lorsque j e m·aperçus que, pendant mon son1meil , on m·arnit cnicl·é mes beaux habib.
mes bas fi11s el mes jolis souliers, pour )'
su bstituer les grossiers rètemr11ls et la lourde
chaussure de l"école ! Je pleurai de rage ... .
Après avoir fail con11a1Lre les prcmi«:·n•s
impression que j\:prourai it mon cnlrfr au
('Ollègc, je ,·ous forai gr,\ce du récit de ton rmcnl auxq uels je fus r u bu tte pendant Si\
mois. J'arnis été trop IJien ('hoyé chez ·lt•s
dames Mongah·i. pom 1w pas ùeaucoup souffrir moralr ment cl physilJUCment clans rna
1:ouYclle po' ilion. Je dcrin,; fort triste. et al'cr
une conslilution moins robuste je serais cc1·lainement tombé malade. Cette époque fut ·
une des plus doulou reuscs de ma Yic. Enfin,
le lrarail et l"habitude me firent prendre peu
i1 peu le dessus. J"ai mais beaucoup les cours
de littérature française, de géographie et surlcrn l d11 i,toii•r, ri j'y fis des progrè, . .fr drrins
..,, 20

""

un écolier passable en mathémali11ucs, cq
latin, au manège et à la salle d'armes; j" appris parfaitement l'exercice du fusil el me
plaisais beaucoup aux manœ111Tes du bataillon
formé d'élèl'&lt;'S que commandait un vieux capitaine retraité.
J'ai dit que l'époque de mon entrée au collège (fin de 1793) était celle oü la Conrention
faisait peser son sceptre sanglant sur la
France. Des représentant du peuple en mi, sion parcouraient les provinces, et presque
Lou- ceux qui dominaient clans le Midi vinrent ,·isiler l"établisscment de So1·èzc, dont le
titre militaire sonnait agréablement it leurs
oreilles. Le citoyen Fcrlus arait un talent tout
varliculicr pour leur persuader qu'il dc~·aient
soutenir un établissement destiné it former
une nombreuse jeunesse, l'espoir de la pall'ie; aussi en obtenai t-il toul cc qu'il l'Oulait,
et très sou,·ent ils lui firent déli vrer une
grande quantité de fascines destinées aux approrisionncmenls des années, notre principal
leur persuadant que nou en f'aision partie cl
que nous en étions la prpi11ièrc. Aussi ces
rcpré cnlants étaient-ils reçus cl fêtés co111mc
des ourerai11s.
.\ leur arrirée, Lous les élères rcrêlaie11t
ll'urs babils d'uniforme militaire ; le bataillon
manœu1Tait dc,·ant le- représc11lanls. 011
montait la garde it Ioules les portes comme
dans une place d"armes; on j ouait des pièces
de circonstance, clans lesquelles régnait le
patriotisme le plus pur; on chantait des
hymnes nationaux, et lorsqu'ils l'isitaienl les
dassc , surtout celles d'histoi re, on trou rait
toujou rs l"occa ion d'amener quelques tirades
sur l'cxcellcncc du gouvernement rei1ublicain
et les vertus paltiotiques qui en dérirenl. li
me sourient it cc propos que le représentant
Chabot, ancien Capucin, me questionnant un
jour ur l'hi toirc romaine, me demanda cc
que je pensais de Coriolan, qui, se royanl outragé par se co ncitoyens, oublieux de ~es
nncicns scn ices, s"était retiré chez le Yol~ques, ennemis jurés des Homains. Dom Ferlus
l't le prolcsscurs tremblaient que je n"approurassc la conduite du Homain ; mais je
la blàmai en disant : « Qu'un bon citoyen 11e
ch:l'ait jamai · porter les armes contre sa patrie, ni songer it se rcngcr cl"cllc, quelque
justes que f'u sent ses sujets de rnécontcntc111enl. » Le rcpré· cnlant f"ut si content de ma
réponse qu'il me donna l'accolaclc cl complimenta le chef du collège et les professeurs
~ur les bons principes qu'ils inculquaient à
leurs élè,·es.
Cc petit succès n"alfaiblil pas la haine que
j"arnis pour les co11rcnlionncls, et loul jeune
que j'étais, ces représentants me fo isaic11 t
horreur: j'arais déjit a scz de raison pour
rnmprcnclrc qu'il 1Ù!tai t pas nécessai re de se
baigner clans le sang français pour aurcr le
pays, et 4.ue les guillolinnde:; cl les massacres
élaien t des crimes alTreux.
Je ne Y0US parlerai pas ici du système
d'oppression qui régnait alors sur notre rnalheureu e patrie : rhistoire rnus l'a fait connaitrc: mais quelque fortes que soient les coul1•urs q11·c1te a crnployres pour prind·rc lrs

.llfÉJlf01~ES DU GÉNÉ~.Jll. B.Jl~ON DE }If.Jl~BOJ
horreurs dont lrs ter,-o,•istes se rendirent
massrs sont aveugles, et que Je pire gom·crneroupables, le tableau sera toujours bien au- ment rst celui du peuple.
Fa~bourg-Sain t-llonnn:, n• 87, au coin de la
dessous dr la réalité. Ce qu'il y a surtout de
P:~1le rue Verte. J'y arrivai au momrnt dn
plus surprenant, c·~st l? slupidil6 arec laquelle
deJe~mer : toute la fa mille était réunie. Il me
CHAPITRE V
les masses se la1ssa1cnt dominer par des
~.e.rait i~1possiblc d'exprimer fa joie que
hommes dont la plupart n'araicnt aucune Je •:cjoins i1 Paris mon p,' l'C et mes frères. _ !Ion J eprouvru en les reroyant tous ! Cc fu t un des
plus beaux jours de ma rie!. ..
capacité; car, q~1oi qu'on en ait dit, prc que
pcrc es_l _nomm~ au ~ommandPment tic la 17• flil'is,on m1l1t~11·e • Paris. fi refuse de seconder lrtous les conrenl1onncl étaient d'une merlio_Nou~ étions au printemps de l 799. La
\'ues de Sieyès et céde la place i, Lcfohvre.
,
ctilé plus qu'ordinairc, r t leur cou ra"e si
11epubhque existait encore, et le rrou,·crnemr nt
Yan_lé prenait sa source dans la peur qu'ils
Je venais d'al'oir seize ans au mois d'ao. t se composait d'un Direclofre exécutif de cinq
ara1ent les uns des autr·cs, puisque par~erain te t"98 s·
· après. ,·ers la fin de férrirr,• uje mem?rcs ?t de deux Chambres, dont l'une
I . ix mois
portait le l1~re cleConseildes Anciens ct)'autrc

- -...

B ATAILLE DE ZURICH

d"être

cr

·11 . • .

.

.

' gag11ee par le gé11éral Nassena. le 25 seplembre,

. ou i_ Olmes ils con cnlawnt à louL ce
que \Oula1cnt les meneurs J'a· .
1
.
·
1 111prnca nt
m~n exil, en 1815. unefoulc dr ,·onr1•ntio l 1qu1 , obligés comme moi de so ·1·. d F ' ne~
•
·
' I Il
e rancr
n avaient pas la moindre lermntc: cl . . , ,
·
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·
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a\Ou • eprns qu'ils n 'a,·aicnt ,·ot' 1 m ont
de Lou1.s 'XVl et une Ioule
• ' de dc'cr cl a 1·mort
que pour saul'er leurproprc lètn Le c s oc. ,eux
.·
de ce lte epoque
.
, •i·ms somcn1rs
m'ont tellement
.
.
·, bh
prcss1onne
que ~ a orre tout ce qui tendrait à ram
la democratie, Lant ,·e sui~ con.1 .
cner
, .
amcu que les

Cliché

799.

Braun .

Tablea" de BoucnoT. (Al11sée de Versailles.)

c uill .

,
,
l a1le colJc/?c de SorPze. Mon père avait un
am·
- ~1 Il .
'
' - ,, nomme , . or,g-nac. qui se r ha rgca de
me .ramenc1· arec lui clans la c-a,)ilalr .
~
f•
·, • •
' _ous umcs Hill JOUI' pour nous rendre :t
Pa,' ris' ou· J·•rn lra1· en mars 1700, leJ·our mème,
ou
··· tre de l'Od.con brula
, pour la première
. . le lbe,t
lors
I
I
•t'
d
1··
. e proielanl au,
31
. · ,a c e c mccnd1e
Jorn sur Ia route d'O r1cans,
.
. crus bonnement
J
'
Je
riu
ll I
.
, e cc .e ?eur provenait des nombreux rércrbcres rcums dans la capitale.
M ,
.
on perc occupait alors un hel hôtel ru e du
.., 2 1 ""'

de Con~cil des Cinq-Cents. )[on père-recevait
d~ez 1111 no'.n!ir~usc société. J'y fis conn~issance
ri, on am, rnl1mc, le général Bernadotte, cl
d:s hommes les plus marquants de l'éporrue.
tels que .losrph r l Lucien Bonaparte Defern~~n, 'appci·-Tandy, chef des Irland; is réfugies en France, le général Joubert, Salicetti.
Garran, Cambacérès. Je voyais aussi souvent
c·hez ma mt'.•rc madame Bonaparte et madame
de_~on,d_orcet, et quelquefois madame de Staël,
déJa C&lt;•lcbrc par ses œurres littéraires .

�111S TO']t1A

----------------------- - ------------- --- ~

Je n'étais que depuis un mois à Paris, lorsque, les pouvoirs de la législature étant expirés,
il fallut procéder à de nouvelles élections.
Mon pè1·e, fatigué des tiraillements incessants
de la vie politique, et regrellant de ne plus
prendre part aux beaux faits d'armes de nos
armées, déclara qu'il n'accepterait plus la
députation, et qu'il voulait reprendre du service actif. Les événements le servirent à souhait. A la rentrée des nouvelles Chambres,
il y eut un changement de ministère. Le général Bernadotte eut celui de la guerre ; il avait
promis à mon père de l'envoyer à !"armée du
Rhin, et celui-ci allait se rendre à Mayence,
lorsque le Directoire, apprenant la défaite de
l'armée d'Italie commandée par Schérer, lui
donna pour successeur le général Joubert qui
commandait à Paris la 17• division militaire
(devenue depuis la 1re). Ce poste dc,·cnu
vacant, le Directoire, comprenant que sa
haute importance politique exigeait qu'il fùt
confié à un homme capable et très ferme, le
fit proposer à mon père par le ministre de la
guerre )3ernadottc .. l\fon père, qui n'avait
-cessé de faire partie de la législature que pour
retourner à la guerre, refusa le commandement de Paris; mais Bernadotte lui montrant
la lettre de service déjà signée, en lui disant
que comme ami il le priait d'accepter, et que
comme ministre il le lui ordonnait, mon père
se résigna, et dès le lendemain il alla s'installer au grand quartier général de la division de
Paris, alors situé quai Voltaire, au coin de la
rue des Saints-Pères, et qu'on a démoli depuis
pour construire plusieurs maisons.
Mon père avait pris pour chef d'état-major le
colonel Ménard, son ancienami . J'étaischarmé
de tout le train militaire dont mon père était
entouré. Son quartier général ne désemplissait
pas d'officiers de tous grades. Un escadron, un
bataillon et six bouches à feu étaient en permanence devant ses portes, et l'on voyait une
foule d'o1·donnances aller et venir. Cela me
paraissait plus amusant que les thèmes et les
versions de Sorèze.
La France, et surtout Paris, étaient alors
fort agités. On était à la veille d'une catastrophe. Les Russes, commandés par le célèbre
Souwaroff, venaient de pénétrer en Italie, où
notre armée avait éprouvé une grande défaite
it Novi. Le général en chef Joubert avait été
tué. SouwarolTvainqueur se dirigeait sur notre
armée de Suisse, commandée par Masséna.
Nous avions peu de troupes sur le Rhi n.
Les conférences de paix entamées à Rastadt
avaient été rompues et nos ambassadeurs
assassinés; enfin, toute l'Allemagnr. s'armait
de nouveau contre nous, et le Oirccloire,
tombé dans le mépris, n'ayant ni troupes ni
argent pour en lever, venait, pour se procurer
des fonds, de décréter un emp1·unt forcé qui
avait achevé de lui aliéner Lous les esprits. On
n'avait plus d'espoir qu'en Masséna pour arrèter les Russes cl Jeg empècher de pénétrer en
France. Le Directoire impatient lui expédiait
courrier sur courrier pour lui ordonner de
livrer bataille ; mais le moderne Fabius, ne
voulant pas compromettre le salut de son pays,
attendait que quelque fausse manœurrc de

son pétulant ennemi lui donnât l'occasion de
le battre.
Ici doit se placer une anecdote qui prouve à
combien peu de chose tient quelquefois la
destinée des États, comme aussi la gloire des
chefs d'armée. Le Directoire, exaspéré de voir
que Masséna n'obéissait pas à l'ordre réitéré
de livrer bataille, résolut de le destituer ; mais,
comme il craignait que ce général en chef ne
tint pas compte de celte destitution cl ne la
mil dans sa poche, si on la lui adressait par
un simple courrier, le ministre de la guerre
reçut l'ordre d'envoyer en Suisse un officier
d'état-major chargé de remcllrc publiquement
à Masséna sa destitution, et au chef d'étatmajor Chérin des lettres de scr\'icc qui lui
conféreraient le commandement de l'armée. Le
ministre Bernadotte ayant fait connaitre confidentiellement ces dispositions à mon père1
celui-ci les désapprouva en lui faisant comprendre ce qu'il y avait de dangereux, à la
veille d'une affaire décisive, de priver l'armée
de Suisse d'un général en qui elle a,•ait confiance, pour remettre le commandement à un
général plus habitué au service des bureaux
qu'à la direction des troupes sur le Lerrain.
D'ailleurs la position des armées pou\'ait changer: il fallait donc charger de cette mission
un homme a scz sage pour apprécier l'étal
des choses, cl qui n'allàt pas remettre à
Masséna sa destitution à la ,•cille ou au milieu
d'une bataille. Mon père persuada au ministre
de confier cette mission à M. Gault, son aide
de camp, qui sous le prétexte ostensible d'aller
vérifier si les fournisseurs avaient livré le
nombre de chevaux stipulés dans leurs marchés, se rendit en Suisse arnc l'autorisation
de garder ou de rcmellre la destitution de
Masséna el les lettres de commandement au
général Chérin, scion que les circonstances lui
feraient juger la chose utile ou dangereuse.
C'était un pouvoir immense confié à la prudence d'un simple r.apitaine ! àl. Gault ne
démentit pas la bonne opinion qu'on avait eue
de lui. Arrivé au quartier général de l'armée
suisse cinq jours avant la bataille de Zurich,
il vit les troupes si remplies de confiance en
Masséna, et celui-ci si calme et si ferme, qu'il
ne dou~a pas du succès, et gardant le plus
profond silence sur ses pouvoirs secrets, il
assista à la bataille de Zurich, puis revint à
Paris, sans que Masséna se fût douté que ce
modeste capitaine avait eu entre ses mains le
pouvoir de le priver de la gloire de remporter
une des plus belles victoires de cc siècle.
La destitution imprudente de Masséna cùl
probablement entrainé la défaite du général
Chérin, l'entrée des Russes en F1·ancc, celle
des Allemands à leur suite, cl peut-ètre enfin
le boulercrsemcnt de l'Europe! Le général
Chérin fut Lué à la bataille de Zmich sans
s'ètrc douté des intentions du gouvernement à
son sujet. La victoire de Zurich, tout en
empèchant les ennemis de pénétrer dans l'intérieur, n'avait cependant donné au Directoire
qu'un crédit momentané; le gouvernement
croulait de toutes parts : personne n'arail confiance en lui. Les finances étaient ruinées ; la
Vendée el la Bretagne élaient L'll complète
.., 22 w-

insurrection ; l'intérieur dégarni de troupes;
le Midi en feu ; les Chambres en désaccord
entre elles et avec le pouvoir exécutit; en un
mot, l'État touchait à sa ruine.
'fous les hommes politiques comprenaient
qu'un grand changement était nécessaire el
inéYitable; mais, d'accord sur ce point, ils
différaient d'opinion sur l'emploi du remède.
Les vieux républicains, qui tenaient à la Constitution de l'an III, alors en vigueur, crurent
que pour sauver le pays il suffisait de changer·
quelques membres du Directoire. Deux de ces
derniers furent renvoyés et remplacés par
Gohier et Moulins; mais ce moyen ne fut qu'un
très faible palliatifaux calamités souslesquelles
le pays allait succomber, et ranarchie conti nua
de l'agiter. Alors, plusieurs directeurs, au
nombre desquels était le célèbre Sieyès, pensèrent, ainsi qu'une foule de députés et
l'immense majorité du public, que pour sau,·er la France il fallait remettre les rênes du
gouvernement entre les mains d'un homme
ferme el dt~à illustré par les ser1•ices rendu
à l'État. On reconnaissait aussi que cc chef ne
pouvait être qu'un militaire ayant une grande
influence sur l'armée, capable, en réveillant
l'enthousiasme national, de ramener la victoire
sous nos drapeaux et d'éloigner les étrangers
qui s'apprêtaient à franchir les fron tières.
Parler ainsi, c'était désigner le général
Bonaparte; mais il se trouvait en cc momrnt
en Égypte, et les besoins étaient pressants.
Joubert venait d'être Lué en Italie. Masséna,
illustré par plusieurs victoires, était un excellent général à la tète d"une armée active, mais
nullement un homme politique. Dernadotle ne
paraissait ni assez capable ni assez sage pour
réparer les maux de la France. Tous l~s
regards des novateurs se portèrent donc sur
~loreau, bien que la faiblesse de son caractère
et sa conduite assez peu claire au 18 fructidor
inspirassent quelques craintes sur ses aptitudes gouvernementales. Cependant il est certain que, faute de mieux, on lui proposa de
se mettre à la tète du parti qui voulait rcnrnrscr le Directoire, el qu'on lui offrit de lui
confier les rênes de l'État arec le titre de président ou de consul. Moreau, bon et brave
guerrier, manquait de courage politique, et
peut-être se défiait-il de ses propres moyens
pour conduire des affaires aussi embrouillées
que l'étaient alors celles de la France. D'aillenr$, égoïste et paresseux, il s'inquiétait fort
peu de l'avenir de sa patrie et préférait le
repos de la vie prirée aux agitations de la politique ; il refusa donc, et se retira dans sa terre
de Grosbois pour se liner au plaisir de la
chasse qu'il aimait passionnément.
Abandonnés par l'homme de leur choix,
Sieyès et ceux qui rnulaicnl avec lui changer
la forme du gourernement, ne se sentant ni
assez de force ni assez de popularité pour
atteindre leur but sans l'appui de la puissante
épée d'un général dont le nom rallierait
l'armée à leurs desseins, se virent contraints
de songer au général Bonaparte. Le chef de
l'entreprise, Sieyès, alors président du Directoire, se flattait qu'après avoir mis Bonaparte
au pouroir, celui-ci, ne s'occupa nt que de la

.MÉM01'/fES DU GÉNÉ~ A L BA~ON DE .MA ~BOT - - ,

réorganisation et de la conduite des armées, . Le président Sieyès fut pendant quelques
lui laisserait la conduite du gouvernement Jours assez embarrassé pour donner un suc- blic, que du reste son étal d'infériorité visdont il serait l'àme, et Bonaparte seulement le cesseur à mon père; enfi n, il remit le com- à-vis de la marine anglaise la retiendrait
chef nominal. La suite prouva combien il ~andcment de Paris au général Lefebvre qui, longtemps dans les ports, qu'elle ne concevait
donc pas que lui, général de division de l'ars'était trompé.
rc?emmcnt blessé à l'armée du Rhin, se trou- mée de terre, mt't son û.ls dans la marine au
_Imbu de cette pensée, Sieyès, par l'cntrc- vai~ en cc ~ornent dans la capitale. Lefebvre
m1se du dépu té corse Salicclli, envoya en était un ~~c1~n sergent des gardes françaises, lieu de le placer dans un régiment où le ~om
et les services de son père devaient le faire
1~gyptc un agent secret et sûr pour informer· brave m1hta1re, bon général I d'exécution
bienvenir.
Elle termina en disant : (( Conle général Bonaparte du fàchcux étal dans quand on le dirigeait de près, mais crédul~
lequel se trouvait la France, cl lui proposa de au dernier point, et ne s'étant jamais rendu d~i~ez-1,e en. I_talic plu~ol q~e de l'envoyer
Ycnn· se mcllrc à la tète du gom·crncment. compte de la situation politique de la Ftance ; pcr1r d cnnm a bord d un vaisseau enfermé
Et comme il ne doutait pas que Bonaparte aus~1, arec !es mols habilement placés de dan_s ~a r~dc . de Toulon ! » Mon père, qui
n'acceplàt arec résolution cl ne rerint promp- 9l01re, palne et victoire, on était certain de avait c~é ~edm_l ?n moment par la propo ition
tement en Europe, Sieyès mit tout en œmTc lui faire faire tout ce qu'on Youlait. C"étail du cap1lame S1b11lc, arait un esprit trop j uslt'
pour assurer fcxécution du coup d'État qu'il u? ~omm~ndant de Paris tel que le voulait pour ne pas apprécier le I"aisonnemcnl de madame Barairon. - &lt;( Eh bien, me demanda+il
méditait.
S1eycs, qm _ne se donna mème pas la peine de ,·eux-tu venir en llalie avec moi et servi;
Il lui fut facile de faire comprendre à son le _gagner _m de le prérenir de cc qu'on altcncollègue directeur Roger-Ducos que la puis- ~a1t, de lui, tant il était certain qu'au jour de dans l'armée de terre? ... 1&gt; Je lui sautai au
sance leur échappait journellement, et que, le l évenemcnl Lefebvre ne résisterait pas à l'as- cou et acceptai avec une joie que ma mère
pay~ é~nt à l~ veille d'une complète désor- cenda~t. du génér~ Bonaparte et aux cajolcrie-s partagea, car elle avait combattu le premier
gam~al10n, le bien public et leur intérêt privé du pres1dent du Directoire. Il avait bien jugé projet de mon père.
Comme alors il n'existait plus d'école milidevaient les engager à prendre part à I'éta- Lefebvre, car, au 18 brumaire, celui-ci se
blissement d'un gourerncmcnt terme, dans mit avec toutes les troupes de sa dirision taire_, _cl qu:on n'entrait dans l'armée qu'en
qu~~te de simple soldat, mon père me conlequel ils trouveraient à se placer d'une masous les ordres du général Bonaparte, lorsq u'il du1S1t sur-le-champ à la municipalité du
nière moins précai:e et bien plus avantageuse.
marcha contre le Directoire et les Conseils Jer arrondissement, place ~eauvau, et me fit
Roger-Ducos promit ~on concours aux projets
pour renverser le gourernement établi et créer engager dans le 1er ré!!'imcnt de housards
de changement; mais les trois autres direc0
le Consulat, ce qui valut plus tard au général
(~n_ci_cn Bc~~hcny),. qui faisait partie de la
teurs, Barras, Gohier et Moulins, ne voulant
I~:febvre une ~rès haute laveur auprès de d1v1s10n qu 11 devait commander en Italie·
pas consentir à quitter le pouvoir, Sieyès cl
1 Empereur, qm le nomma maréchal duc de c'était le 5 septembre 1799.
'
les meneurs de son parti résolurent de se
Dantzig, sénateur, et le combla de richesses.
Mon père me mena chez le tailleur· charrré
passer d'eux et de les sacrifier lors de l'éYéJ"ai retracé rapidement ces événements
de faire les modèles du ministère de la rrucr~e
ncment qui se préparait.
pa:c~ qu'ils expliquent les causes qui con~ et 1m. commanda pour moi un costume0 com, ~ependant, il était difficile, ou du moins
&lt;luisirent mon père en Italie cl curent une si plet de housard du 1•r, ainsi que tous les
per1lleux, mèmc arec la présence du général
grande in0uence sur sa destinée cl sur la effets d'armement et d'équipement, etc., etc .. ..
Bonaparte, de changer les constitutions de mienne.
)fc voilà donc militaù·e ! ... housard!. .. Je ne
rcnrerscr le Directoire et d'établir un ~utre
me sentais pas de joie!. .. Mais ma joie fu t
gouvernement sans l'appui de l'armée et surtroublée, lorsqu'en entrant à l'hôtel, j e pensai
tout d_e la division qui occupait Paris. Afin de
CHAPITg E VI
qu'elle allait aggraver la douleur de mon
po_u~·o1r compter sur elle, il fallait èlre tir du
m1111strc de la guerre et du rrénéral comman- )Ion père esl enl'oyê en llalie. - Comment se fixa frè~e Adolph~, âgé de deux ans de plus que
moi et campe au collège comme un enfant !
~~nt la 17• dirision militai~c. Le président
ma destinée. - Je de1•iens housard.
Je conçus donc le projet de ne lui apprendrP
:Sieyès _chercha donc à gagner Bernadotte et
Après avoir remis son commandement au mon engagement qu'en lui annonçant en mèmc
mon pere, en les faisant sonder par plusieurs
général Lefebvre, mon père retou rna s'établir temps que je voulais passer avec lui le mois
d~pt'.lés ~c. leurs amis, dévoués aux projets de
S'.eyes. J a1 su d_epuis que mon père avait :'t l'hôtel du faubourg Saint-Honoré et ne qui devait s'écouler avant mon départ. Je priai
s'occupa plus que des préparatifs de son départ d~~c mon père de me permettre que je fusse
r~po_ndu ~ux ~cm1~ouv~rlures que l'as lucieux pour l'Italie.
ieyes lui aYa1t fait faire : cc Qu'il com-cnait
m mstaller près d'Adolphe, à Sainte-Barbe
Des causes très mm1mes influent souvent jusqu'au jour où nous nous mettrions en rout~
&lt;C que les malheurs du pays demandaient un
&lt;c pro_
m~t remède; mais qu'ayant juré le sur la destinée des hommes ! Mon père et ma pour l'Italie.
Mon père comprit parfaitement le moti1
« mamllen _de_la Constitution de l'an III, il mère étaient très liés a,•ec M. Ilarairon di« ne se serv1ra1t p_as de l'autorité 'lue son corn- recteur de,_l'enregislreme_nt: Or, un jour ~u'ils de cette demande; il m'en sut même très
« man_d~~cnt lm donnait sur les troupes de allèrent deJcuner chez lm, ils m'emmenèrent bon gré, et me conduisit le lendemain chez
« sa &lt;ln:1S1o_n pour les porter à renverser cette avec eux. On parla du départ de mon père de M. Lanneau.
la bonne conduite de mes deux cadets · e~fin
&lt;c _Conslitut10n. » Puis il se rendit chez Siey'
V?u~ ûgurez-v~u~ mon entrée au collège? ...
M.
Barairon ayant demandé : &lt;( Et Ma:cellin
h'.1.r~mit sa démission de commandant dce;;
On
eta1t en récreat10n, les jeux cessent ausqu' en ferez-vous? - Un marin, répondit mon' sitôt ; tous les élèves grands et petits m'envidms10n
de
..
·
. , Paris et demanda tine d"IVISIOll
père; le capi laine Sibille s'en charrrc et va
acllv~. _S1~yc~ s'empressa de la lui accorder,
ronnent. ~•est à qui louchera quelque partie
l'emmener
avec lui à Toulon.... ,&gt; Alors la de mon aJustement. .. bref, le succès du houtant il ?tait a1~e d'éloigner un homme dont la
fcrme!e da_ns l accomplissement de ses deroirs bonne madame Barairon, à laquelle j"en ai tou- sard fut complet!
pouvait
le coup d'E.ta l proJetc.
. . Jours su un_gré infini, fitobserrer à mon pèrt•
Le jour du départ arriva ... et je me séparai
L
• •faire avorter
.
e m1,mstre Bernadotte suirit l'exemple de que la marme lrançaisc était dans un désarroi &lt;l_e ma mère et de mes trois frères avec la plus
mon perc et fut remplacé par Dubois-Crancé. complet, que le maurais état des finances ne "'.''Cdouleur, malgré le plaisir que j'éprouvais
pcrmett.1it pas qu'elle fùt promptement réta- d entrer dans la carrière militaire.
(A

suivre. )

G~NÉRAL DE

MARBOT.

�HISTORIA

Docteur CABANÈS
~

Une enquête matrimoniale
au

XV/8

Item. Ils prendront g.irde bien attentivement si légère (par nature, quant à ses mou1'cme11ls,
n'entendons p.is quant à l'esprit).
son teint est clair.
Elle n'est point ba,·:1rde en paroles; elle ., un
llem. lis prenclronl soigneusemen t note de la
maintien demeuré [ce qtti signifie ans cloute
couleur de ses cheveux.
posé, image expres ive de la pudcttr féminine.
Item. lis feront note précise de ses rcux. de ses
Au surplus, nous pensons qu'elle a été a,·arc rie
sourcils, de ses dents et cle ses lèvres.
paroles, parce que la reine sa mère était présen le,
llem. IJs remarqueront bien le clcssio et la tour- et devant elle, elle a\'ait l'air d'une vierge, el panure dti son nez, la hauteur cl la largeur de son raissait ne pas faire attention à nous, pour ricaner
front.
cl folàlrer (clc parole) avec les filles d'honneur.
Item . Par-dessus tout, ils remarqueront sa peau.
Quant à ses reux, ils sont bruns, le poil de ses
Item . llsprendront gardc à ses bras; ils rnrronl sourcils est noir ou noirâtre; pour ce qui cons'ils sont gros ou minces, longs ou courts.
cerne son nez, il a, sur une certaine longueur, unr
Item. lis Yerronl sa main nue el remarqueront certaine éminence au milieu, al'Cc un bout effilé
bien exactement comment elle est faite, si clic rsl qui cherche il joindre cl i1 baiser la lèlTe supëépaisse ou mince, si· clic est gr:issc ou maigre, ricurc il peu près comme chez la reine sa mfre.
Xous avons vu les mains nues cle la jeune prinlongue ou courte.
l te111 . lis prendront noie de ses doigts, s'ils sont cesse maintes fois, el le avons baisées, nous avons
longs ou courts, gros ou minces, larges ou étroits aperçu qu'elles étaient douces au tacl, d'une peau
naturellement propre cl d'un arrondis cmcnl fort
du bout.
engagean
t.
llem . Ils remarqueront si ~on cou est long ou
Du reste, nous n'avons aperçu aucun poil (sinon
court, gros ou m:ncc.
follet) autour de ses lèvres, qui sont d'une peau
[ lem. Si elle a de la barbeau lour des lèvres ou non.
Premiè1'eme11t, après avoit· présenté cl délivré
les lellres dont ils seront porteurs, et qui doivent
Item . lis foront en sorte d·.ipprochcr ladite jeune bien nelle.
Quant i1 ce qui a rapport il l'haleine de ladite
titre délivrées auxdites reines de la part de lady princesse 11 jeun : ils entameront avec elle une
jeune
princesse, nous n'avons pu approcher ,es
1
Catherine, princesse de Galles , ils remarqueront conversation de manière à poul'Oir s'approcher au!'Si
bien quel est l'étal qu'elles tiennent cl quelle est près de sa bouche qu'ils pourront décemment le lèvres d'assez près pour par,•enir i1 une connaisleur cour : si elles n'ont qu'une maison, ou si d ies faire, afin de respirer son haleine el de pouvoir sance certaine de c&lt;'l article; cependant, sans
vivent séparément; comment elles sont accompa- juger si clic est rlouce ou non, si sa bouche a l'odeur faire semblant cle rien, autant que l'honnètcll' l'a
permis, nous avons communiqué a\'CC ladite jeune
gnées, quels seigneurs cl quelles darnes sont au- de quelque épice, d'eau cle rose ou de musc.
princesse, cl nous devons dire que nous n'avons
Item
.
Ils
prcn'
d
ronl
noie
de
la
li:rnlcur
cl,•
sa
tour d'elles,
dislint:tuti aucune odeur d'épice ni d'eau de rosr,
De plus, si lesdits serviteurs du roi trouvent taille et demanderont si t&gt;llc porte des pantoufles; cl qu':1 juger de la rose de es lèvres, du lys cil'
r1ue les deux reines n'ont qu'une mèmc maison, clans cc cas, ils tàchcront d'en voir une et de son teint, de la fraîcheur de sa bouche, nous ne
ils remarqueront avec attention la manière dont prendre la mesure de son pied.
pouvons conjecturer sinon qu'elle est la salubrité
celte maison est tenue, el s'assureront du pied sur
llem. Ils l~cheronl de sa"oir si clic n'a pas clc la anlé et la joie clc la vie (au moins en aplequel clic est montée.
quelque infirmité ou difformité naturelle, de quel parence).
Ils observeront le maintien, la contenance, l'air genre elle pourr:iil être, si clic est constamment
Pour ce qui a rapport à la hauteur de la taille,
de visage avec lesquels les lellres dont ils soul d'une bonne santé ou si parfois elle ne serait pas jamais nous n'avons pu connaitre la hauteur des
porteurs seront reçues el les réponses verbales qui sujelle à quelque maladie.
talons; mais nt que les jupes ont longues el que
y seront faites; ils remarqueront le degré de di,Item. lis làcheronl de savoir si clic n'a pas eu nous n'avons pu voir que le bout du pied en marcrétion, de sagesse el de gravité avec lequel les- &lt;Jul'lque intrigue particulière a1·cc le roi cl'Ar.igon, chant, en Yérilé, le peu que nous avons vu du
dites réponses seront faites.
son oncle, el si clic lui ressemble.
susdit pied, autant que nous nous y connaissons,
/Lem. Ils sauront quel est son régime ordinaire, nous a paru joli el particulièrement petit, - cc
lis feront en sorte de sa,·oir si la JCtmepcrsonne
ne parle aucune autre langue que l'espagnole el si elle aime à boire, si elle mange beaucoup, si qui est mème chose.
elle fait des repas fréquents, si elle boit du ,·in ou
l'italienne el si elle sail le français ou le latin.
En dernier lieu, la jeune susdite princesse est
Ils remarqueront particulièrement l'àgc, la de l'eau, ou du l'un et de l'autre ensemble.
grande mangeuse, elle fail deux bons repas par
taille et les traits de ladite jeune princesse; le
Item. Lesdits serviteurs du roi chercheront le jour. En général, elle boit de l'eau avec une inteint de so.n vis.ige, si ce visage est peint ou non; plus habile peintre qu'ils pourront trouver el feront fusion de cannelle, quelquefois clic boit de l'hi·si elle est grosse de corps ou non, épaisse on faire le portrait le plus fidèle possible de ladite pocras, mais r:iremcn t.
svelte; si elle a la physionomie animée el aimable, jeune princesse et le feront refaire s'ils ne le trouli est à croire qu e le roi fnt médiocrrnwnl
ou bien m.iussade el mélancolique; si clic est vent pas absolumen l ressemblant.
satisfait
des renseignemPnls qui lui fnrenl
pesante ou légère; si elle a l'air cll'ronté, ou bien
néPOXS E DES SE!lVITEUIIS UU ROI II ENRI \'Il
tran mis, car il ne donna pas uite à son
si la pudeur met du fard sur son visage.
AUX QUl:STIOXS Cl-DESSUS
proj et d'un ion.
1. La princesse Catherine, nommée dans le docuHenri VII resta veuf. Cinq ans plus tard, il
Autant que nous pouvons nous en rapporter à
ment, est, à ce qu'on présume, Catherine de Galles ou
succombait,
laissant un fils - qui monta sur
nos
propres
sens,
sujets
:1
l'
en
cur
el
aux
illusions,
Catherine d'Aragon, fille de Ferdinand le Catholique
el d'Isabelle de Castille; elle a\'ait éle mariée. le la jeune princesse ne nous a p~s paru peinte; s:i le trône sou le nom de lien ri VIII - el deux
14 novembre 1501, par Henri VII, à son fils ai11é,
stature, ainsi que les traits de son visage, nous fil les: l'une Jllarguerile, mariée à Jacques I\',
Arthur, âgé de 15 ans. Celui-ci étant mort six mois
ont paru aimables: il ! a quelc1uc chose de l'Onclclet roi d'~cossc; l'au tre Marie, qui devint la
après son mariage, sans l'avoir, dit-on, consommé
Henri VII forma le projet de remarier la jeune l'CU\'~ cl de grassouillet dans sa peau.
seconde frmme dC' notre bon roi Louis XII.
Catherine avec son second fils Henri, devenu prince
Son air csl la gaieté même el n'a rien de rende Galles, /igé de 12 ans. Le pape lui donna la disÜ OCTEt:R C.\BANÈS.
frogné. Elle est demi-sérieuse (par clécrnce), cl
pense nécessaire el le mariage eut lieu.

Le roi d'Anglc~errc Henri YII, étant devenu
veuf de la reine Elisabeth, fille d'tdouard IV,
avait conçu le projet de se remarier. A cet
effet, il dépêC'ha trois de ses serviteurs de
confiance à la Cour de "aples, munis des
curieuses instructions que l'on va lire.
Ces trois missi dominici étaient chargés,
non seulement de vérifier su r quel pied
vivaient les princesses, la ,,ieille reine de
~aples cl sa fille, destinée en mariage au
roi, mais encore cl surtout d'ohscner la
jeune personne intus el in c-ule, pourrait-on
dire, el de rapporter au roi le résultat de
leurs observations.
Yoici, au surplus, les recommandations
fai tes par Henri VII à ceux qu' il avait chargés
de la délicate mis ion de lui choisir une
épouse. Le moindre commentaire enlèverait
au texte toute sa saveur.

"'' 24

1M

LA

M A RQUISE D E POMPA D OUR
PASTEL DE

LA TOUR. - (Musée du Louvre.)

�ARVÈDE BA~INE
'O)"o

Une reine en .exil
De nos jours, quand un souverain a la iamais mis de côté un seul écu. Leur frontière des Parlements qui \"Otent le budget, il ne
certitude que son peuple ne veut plus de lui, passée, il ne leur restait qu'à tendre la peut plus être question de faire des largesses
il ne s'entête pas; il prend un fiacre, se fait main aux autres princes, et cette pensée aux souverains détrônés qui ont choisi tel ou
conduire à la gare et
tel pays pour augagne la frontière,
berge. - Le contrioù ses sujets, de
buable se fâcherait.
leur côté, ne sont
De nos jours, pas
pas si sots que de
un contribuable ne
1ui faire des difficulse sent obligé moratés. On lui souhaite
lement à payer la
bon voyage et on le
plus légère obole
laisse s'envoler vers
pour les monarques
la terre d'exil où
en disponibilité qu'il
l'attendent ses écocroise sur le boulenomies, placées en
vard.
valeurs sî1res chez
On admettait auw1 banquier discret.
trelois qu'il existât
C'est si simple et si
une solidarité entre
naturel que nous
les têtes couronnées.
avons de la peine à
En outre, l'absence
comprendre qu'il
de contrôle dans les
n'en ait pas toujour~
finances, en France
été de même. Rien
du moins, facilitai t
ne nous paraît plus
les générosités. La
stupide que l'arresreine en exil, dont
tation de Louis XVI
nous allons con ter
à Varennes, si cc
l'histoire, n'en fut
n'rst l"arreslalion dt&gt;
pourtant ni plus riCharles 1°' à l'ile de
che, ni plus heureuse
Wight. Ils étaient
parmi nous. L'esprit
presque dehors; il
de corps lui valut
fallait les pousser par
beaucoup de belles
les épaules, au lieu
paroles et de révéde les ramener de
rences; il y eut peu
lorce, pour se donde bienfaits solides
ne!' ensuite le tort,
au bout de ces dédevant la postérité,
monstrations. Il est
de leur avoir coupé
vrai que nous avions,
la tête.
de notre côté, nos
Les rois de jadis,
difficultés. Cepend'autre part, secramdant, nous aurions
ponnaient trop à
pu avoir l'hospitalité
leurs trônes. Ils ne
moins mesquine, et,
savaient pas s'en aller
en mainte circonà temps, sans se faire
stance, moins blesprier, ou à _peine,
sante.
comme Charles X,
Je connais peu
Cliché llraun.
Louis-Philippe,!'emd'existences aussi
pereur du Brésil,
LA REINE'.IHENRIETTE-MARIE, femme de Charles l" d'Angleterre. - Tableau de' VAN Dvcu. 'Édimbo111·g . )
pénibles que celle
Amédée d'Espagne
t1ui lut laite par le
et plusieurs autres . .
gouvernement
de
Leur répugnance à faire leurs pacruels prove- leur rendait la pensée de l'exil bien amère. Mazarin à la reine Henriette-Marie, femme
nait en partie de la grande incertitude du sort
·11s comptaient bien un peu sur l'esprit de de Charles {cr d'Angleterre. Notre cour l'avait
qui les allendait hors de leur royaume. lis corps qui existait alors entre les monarques, recueillie au double titre de fille de France et
avaient toujou rs été l'imprévoyance mème, et qui a presque entièrement disparu sans de souveraine déchue, et elle lui créa une
faute de s'être familiarisés, comme ceux de qu'on puisse leu r en faire un reproche. Lrs situation de parente pauvre, à qui l'on compte
notre temps, avec la pensée des révolutions. souverains n'ont plus que _bien rarement la les bouchées de pain el avec qui l'on ne se
Jls n'avaient jamais pris de précautions, libre disposition de la bour~e nationale. Avec gêne pas.

�-

UN'E ~'E1N'E 'EN 'EX1L - - - .

1f1STO'J{1Jl,

Henriette-Marie, fille de Henri IV et de
Marie de Médicis, était née en 1609 et avait
épousé Charles Ier en 1625. C'était une pelile
personne maigre et mal faite, avec une- grande
figure allongée et de grands traits. Elle avait
de beaux yeux bien fendus, un grand nez,
1111c grande bouche et un teint admirable.
Son esprit était tourné à la gaieté; elle voyait
toujours le côté comir{lle des choses. Dans
ses plus grands malheurs, il lui passait toul
it coup une idée drôle par la tête, et elle s'interrompai t de pleurer pour la raconter le plus
plaisamment du monde.
Bossuet dit, dans son Om ison funèbi·e,
qu'elle était « douce ,, et « familière o. Pour
familière, oui ..Elle l'était, naturellement, tenant cela de son père; elle l'était devenue
encore plus à l'école des événements, toujours
comme Henri IV. Pendant que son époux se
débattait contre les révolutionnaires anglais,
Henrielle-Marie lui cherchait des secours et
lui amenait elle-même des troupes, métier
dans lequel il ne sied pas de faire la renchérie.
Aussi vivait-elle avec ses soldats en camarade,
recevant comme eux la pluie et le soleil, mangeant comme eux en plein champ, encourageant leurs familiarités et marchant toujours
i1 cheval à leur tête.
Pour la douceur, c'est une autre a!faire. Bossuet a péché ici par excès d'indulgence. Henriette-Marie avait peut-être été douce dans sa
première jeunesse et sa prospéri té; elle ne
l'était plus que d'une façon intermittente,
quand les circonstances le lui permellaicnt,
lorsqu'il lui fallut s'enfuir vers le sud-ouesl
ùe l'Angleterre, au début du mois de mai 1644.
La pauvre femme venait d'être fort malade
d'une fièvre rhumatismale, et elle était presque
à la veille d'accoucher. Charles Jcr l'avai t fait
partir quand même, parce qu'il n'y avait plus
ni repos ni sécurité pour la reine d'Angleterre
dans les lieux où se trouvait le roi d'Angleterre, et elle avait réussi à gagner la ville
d'Exeter, mais dans un état à faire pitié. Sa
belle-sœur, Anne d'Au triche, régente de France,
s'était hàlée de lui envoyer son ancienne sagefemme, Mme Péronne, avec 20 000 pistoles,
du linge pour la mère et une layette pour
l'enfant. La « reine malheureuse ll, ainsi
qu'elle signait volontiers ses lettres, avait eu
tout juste le temps de faire ses couches sans
recevoir de coups de canon. Quelques jours
plus tard, elle était assiégée dans Exeter.
Elle était encore au fond de son lit, et d'une
faiblesse extrême. Elle était presque sans le
·sou, ayant envoyé les 20 000 pistoles à
Charles I•r, pour payer ses troupes. En cet
état, Henriette-Marie jura de ne pas tomber
vivante aux mains des rebelles.
Le 28 juin, elle écrivit à son époux qu'elle
avait décidé, pour lui épargner la peine de
venir à son secours, de gagner la côte et de
s'embarquer pour la France. Le lendemain, c'était le treizième jour depuis ses couches,
- la reine confia son nouveau-né à une personne sûre, se mit dans une litière et se fit
emporter par des chemins détournés à travers
les lignes ennemies. Elle faillit être prise; il
fallut la cacher dans une hutte. On la sauva,

on parvint à l'embarquer sur un navire hollandais : elle fut poursuivie et canonnée par
un bateau anglais. L'apparition d'une fl otte
française mit le bateau anglais en fuite; une
tempête dispersa la flotte française et jeta le
navire hollandais sur des rochers, près de
Brest. On descendit Henriette-Marie dans un
canot, on vint à bout de la débarquer, on la
porta jusqu'à une cabane couverte en chaume,
et c'est là, dans celle misère, dans celle saleté,
dans cc dénûment des choses les plus nécessaires, que la noblesse de Bretagne, informée
de l'arrivée d'une fille de Henri IV, trouva la
souveraine du puissan L royaume britannique.
!me était là gisante, pâle et exténuée, entourée
d'une foule curieuse de pa)•sans qui prenaient
une leçon de choses devant celte reine aux
joues blanches et aux Jeux rougis, mise à la
porte par son peuple.
Pendant les premiers mois, il y eut en
France unanimité de compassion el de soins
délicats envers la trisle fugitive. Nous avons
toujours été les mêmes, faciles à l'émotion,
très démonstratifs au premier moment, et
puis oublieux, distraits, et n'aimant pas qu'on
nous le fasse sentir. Nous causons ainsi de
cuisantes déceptions aux gens qui se figurent
que nous les adorons parce que nous les avons
acclamés le premier jour. La reine d'Angleterre s'y laissa prendre. On fut tout d'abord
si aimable pour elle et si généreux, qu 'elle se
figura que cela durerait toujours.
Anne d'Autriche lui avait expédié des habits
el de l'argent. La noblesse de Bretagne lui
amena des carrosses, dans lesr1uels on la transporta aux eaux de Bourbon, où elle passa
plusieurs mois à se soigner. Tant de secousses
araient ébranlé ses nerfs au point de l'inquiéter
pom sa raison. Un jour qu'elle exprimait it
son médecin ses craintes &lt;&lt; d'en devenir folle 11,
il lui répliqua brusquement : « Vous n'arez
que faire de le craindre, madame, vous l'êtes
déjà. l&gt; Il exagérait, mais il est certain que la
pauvre réfugiée était « un peu dépitée », scion
la jolie expression de l'une de ses amies de
France. Elle avait le cœur à vif, prèL à saigner au moindre heurt, et elle se choquait, se
fàchait d'un rien. Il était impossible de lui
faire entendre raison; elle mettait de la passion dans une fouJe de choses dont il aurai t
été plus sage de ne pas même se mêler.
A l'automne, il fut convenu qu'elle viendrait à Paris et qu'on ;1a logerait au Louvre,
dans l'ancien appartement de la reine, demeuré vacant depuis que la cour était allée
s'installer au Palais-Royal. Elle revint de
Bourbon en carrosse vers la fin d'octobre. Sa
dernière couchée fut à Montrouge, le Montrouge qui est devenu de notre temps partie
intégrante de Paris et où se trouve· la rue de
~[onlsouris. C'était alors un village de banlieue, la première étape au départ et la dernière à l'arrivée, pour les voyageurs qui
n'étaient point particulièrement pressés. Je
me souviens d'avoir ouï conter que, dans notre
siècle, aranl les chemins de fer , ma propre
grand'mère, partant en voiture pour ~a maison
de campagne, · coucha le prem1rr soir dans
unè aul1crgc de Monll'ouge.

Le JOur suivant, 5 novembre 1644, la reine
d'Angleterre se remit en route. A peine sortie
de Montrouge, elle rencontra le petit Louis XI\',
venu au devant d'elle pour lui faire honneur,
avec madame sa mère et une escorte flamboyante de seigneurs et · de gentilshommes.
brodés sur toutes les coulures, enrubannés.
empanachés, montés sur des chevaux magnifiques, aussi dorés que leurs maitres. Des
laquais étendirent prestement un grand cl
beau Lapis sur le sol, el les deux cours, la
petite cour anglaise et la grande cour française, s'y baisèrent, s'y complimentèrent, s·y
firent des cérémonies pour· passer devant ou
derrière, à droite ou à gauche, et finalement
remontèrent en carrosse ou à cheval, fort
contentes l'une de l'autre. Les Majestés et les
Altesses entrèrent à Paris toutes ensemble
dans le mème carrosse de gala, et la brillante
cavalcade piaffa autour d'eux jusqu'au Louvre,
où Henriette-Marie apprit, avant de souper,
que le roi de France lui donnait une pension
de douze cents trancs par jour, somme considérable pour l'époque. Il était impossible de
mieux faire les choses, plus galamment el
plus généreusement.
Le lendemai n, Louis XIV el sa mère revinrent au Louvre el firent. une visite de cérémonie à Sa Majesté britannique. Mazarin, qui
n'avait pas paru la veille, lui apporta ses
hommages. Les corps constitués l'accablèrent
à l'envi de discours officiels. Rien ne lui
manqua en fait d'honneurs. Henriette-Marie
prit tout cela au sérieux, cru t aux révérences
et aux 1200 francs, et s'organisa en conséquence sur un pied royal.
Elle eul une suite nombreuse de dames de
quali té, de Jillcs d'honneur el de gentilshommes. Elle cul des équipages luxueux, des
gardes, des valets de pied qui couraient devant
son carrosse pour lui faire Jaire place d-ans les
rues. Elle fut visitée de la cciur el de la ville.
La tète lui tourna d'un accueil aussi flalleur,
d'une installation aussi grandiose dans le·
palais de nos rois. Elle écrivit à son épou:-.: :
« Je suis reçue de tout le monde avec des
marques d'affection qui passent l'imagination. ,,
C'était un beau songe, mais c'était un songe.
Il dura exactement vingt jours.
Le 25 novembre suivant, Gaston d'Orléans,
frère de Louis XII[ cl de la reine IlenrieltcMarie, vint au Louvre voir sa- sœur. Il la
trouva au coin du feu, dans un fauteuil, et
n'apercevan t autour de lui que des chaises ou
des plian ts, il demanda un autre fauteuil.
Pour nous, citoyens d'une démocratie où il
n'est plus question d'étiquette, une demande
de cette nature, adressée par un goutleux à
sa sœur cl dans l'intimité, est la chose du
monde la plus simple. Si nous éprourons
quelque étonnement, c'est que Monsieur ait
été obligé de réclamer un fauteuil. En 1644,
sa demande fut considérée par la souveraine
déchue comme une insulle au malheur. Elle
s'écria du Lon vexé qui lui était ordinaire
depuis sès chagrins : « Vous n'en usez pas
comme èhcz la reine. ,, A quoi Gaston répli-

criardes s'accrurent par la mort de Charles I•r
qua.de son air léger et persifleur : &lt;I La reine aussi des impossibilités à cause du désordre
(le 50 janvier 1649) . Il fallut prendre le
·de
nos
finances
et
des
barricades
de
la
Fronde.
est ma souveraine et vous ne l'êtes pas. ~
deuil, tendre les chambres de noi r, draper
Louis
XIV
lui-même
eut
à
plusieurs
reprises
Les questions de fauteuils, de chaises. à
dos, de tabourets, de pliants, de main droile sa marmite renversée; sa bourse était vide cl les carrosses, · scion les ri tes coûteux du
ou de main gauche, de pas en av~nt ou_ en ses fournisseurs lui refusaient le crédit. Les xv11° siècle. La famille royale d'Angleterre
s'enfonça dans la misère noire. Elle toucha
arrière, étaient alors des a!faires d'Etat qui se hôtes du Louvre connurent toutes les horreurs
du coup le fond de l'abîme,. connut toutes les
de
ce
que
le
peuple
parisien
appelle
en
son
1rai Laient par ambassadeurs et pour lesquelles
privations cl toutes les humiliations.
tous les rois et leurs ministres se mettaient en argot la c1 dèche ,, .
Dans l'été qui suivit, la reine HenriellcHcnrietlc-~
!arie
avait
été
un
peu
paniermouvement. Henriette-Marie en connaissait
Marie
acheva son calvaire en essayant de sortir
percé.
En
dehors
de
son
grand
train
de
mail'importance; son mariage avec Charles 1°'
de
Paris.
La cour de France était à Saintson,
clic
avait
des
charges
énormes;
son
mari,
avait été jadis compromis « pour deux ou
G
ermain
et
Anne d'Autriche avait engagé sa
d'abord,
auquel,
lui
étant
toute
dévouée,
elle
trois pas de plus que les ambassadeurs d'Anbelle-sœur'à
veni r la rejoindre. Celle-ci montn
crleterre exigeaient de Richelieu auprès d'une fit passer, tant qu'il vécut, le"plus clair de ses
en
voitu
re
avec
sa fille, l'enfant née à Exeter
revenus;
el
puis
les
partisans
de
son
mari,
porte; et le cardinal se mit au lit pour tran~
cl
qu'on
lui
avait
ramenée avec bien de la
tous
les
Anglais
ruinés
ou
exilés
qui
n'avaient
cher toute difficuJté. &gt;&gt; Gaston d'Orléans, qm
peine.
Le
prince
de
Galles - on l'appelait
qu'elle
pour
les
empècher
de
mourir
de
faim.
ne s'était jamais piqué de délicatesse, avait
maintenant
Charles
II
- les accompagnait à
fait comprendre à sa sœur qu'elle n'était plus Elle sentait ses obligations et elle donnait,
cheval,
une
main
sur
la
portière en signe de
donnait
si
bien,
qu'elle
n'eut
plus
rien
à
en situation de défendre ses droits - ou ses
protection.
lis
sortirent
en
cet équipage de la
donner.
prétentions- en matière d'étiquette. La leçon
cour
du
LouYre
et
tournèrent
dans la direction
Elle
recourut
aux
expédients
;
c'est
le
preparut dure, et cc n'était qu'un commencede
Neuilly.
mier
échelon
de
la
descente
dans
l'abîme.
ment.
Une meule de créanciers les guettait'. Elles
Henriette-Marie sentit tout de suite qu'elle Lors de sa fuite d'Angleterre, elle avait pu
furent
saluées par des clameurs furi~uses,
emporter
ses
bijoux.
Elle
les
vendit
les
uns
ne serait pas soutenue par l'opinion contre les
entourées,
poursuivies, insultées, menacées,
après
les
autres.
L'argenterie
prit
le
même
faiseurs d'avanies. Non pas que les Parisiens
eussent rien contre elle, mais ils n'y pensèrent chemin. Moins de quatre ans après son entrée et gagnèrent à grand'peine la campagne. Une
plus au bout d'une semaine. La curiosité triomphale à Paris, la reine d'Angleterre, re- fois à Saint-Germain, la cour de France vint
avait été pour beaucoup dans l'empressement cevant deux Françaises, leur montra une petite it leur aide ; mais il y eut encore de durs
des premiers jours. On avait vu une triste coupe en vermeil dans laquelle elle buvait, cl moments à passer jusqu'au jour où Monk mit
créature à la figure rat agée, à la santé ruinée, leur dit que c'était le seul objet en or qui lui Charles II sur son trône. 0uelques mois plus
à l'humeur chagrine el susceptible. Elle avait restàt. Tout le reste, sans exception, était chez tard (le 50 mars 166'1 ), Henriette-Marie mariait sa dernière fille à Monsieur, frère de
beaû être dix fois -excusable, elle n'était pas le brocanteur.
Louis XIV. Elle pouvait enfin respirer ; elle
Elle
descendit
au
second
échelon
el
fit
des
agréable ; on eut vite fait de la laisser dans
était
au bout de ses épreuves.
delles.
Le
Louvre
fut
assiégé
de
fournisseurs
son coin.
li lui fut impossible de reprendre le dessus,
Sa nièce, la Grande Mademoiselle, la fille qui apportaient leurs notes. Henriette-Marie
de Gaston, lui témoigna d'abord beaucoup ne pouvait plus sortir sans être insultée par l'existence l'avait écrasée. Elle s'arrangea une
d'affection et de grands égards. Malheureuse- des créanciers. Un jour, toute la valetaille rie très retirée, qu'elle partageait entre un
ment, la reine d'Angleterre, la sachant fort vint en corps lui réclamer ses gages. Elle hôtel particuJicr à Paris, un couvent à Chaillot
riche, se mit dans la fête de lui faire épouser n'avait rien à leur donner. La plupart s'en et une maison de campagne à Colombes. C'est
le prince de Galles qui n'avait que quatorze allèrent et cc fu t autant de gagné, mais cc dans celle dernière habitation qu'elle mourut
ans à l'époque où sa mère vint à Paris. La Louvre désert et pas balayé n'était pas un en ,J 669, empoisonnée, dit-on, par un médicament encore mal connu.
Grande füdemoiselle, qui avait dix-sept ans séjour plaisant.
Son exemple fut un premier arer tissemenl
C'est à celte période que se rapporte la
et de hautes ambitions, méprisait ce blanchec sans sou ni maille, et le laissait voir sans fameuse histoire de Retz : &lt;1 Cinq ou six jours aux têtes couronnées de ne pas laisser tout à
aucun ménagement. Alors Henriette-Marie se devant que le roi sortît de Paris, j'allai chez faire à la Providence. Aide-Loi, le ciel t'aidera .
l',1chait. Elle disait de son air le plus pincé : la reine d'Angleterre, que je trouvai dans la Les rois du x1x• siècle font aider la Providence
chambre de Madame sa fille, qui a été depuis par leur agent de change, et ils n'ont qu'à se
cc Mon fils est trop gueux et trop misérable
pour vous. ,, Mademoiselle ripostait, la tante Madame d'Orléans. Elle me dit d'abord : louer de cette association. Ils s'en trouvent à
et la nièce se picotaient, et le résultat le plus c1 Vous voyez, je viens tenir compagnie à merveille le jour de l'exil.
clair de ces escarmouches fut que les querelles « Henriette. La pauvre enfant n'a pu se lever
ARVÈDE BARINE.
d'étiquette les plus pénibles vinrent à la reine &lt;&lt; aujourd'hui faute de feu. l&gt; Le vrai était
détrônée de. sa nièce, qui ne plaisantait pas qu'il y avait six mois que le cardinal n'avait
fait payer la reine de sa pension ; que les
sur ces sortes de questions.
Les choses en vinrent au point qu'à l'occa- marchands ne voulaient plus fournir et qu'il
sion de l'une de ces discussions, Gaston d'Or- n•l'·avait pas un morceau de bois dans la mailéans, prince d'àme vile, eut ce mot abomi- son. Vous me faites bien la justice d'être pernable, qui fut immédiatement· répété à sa suadé que Madame d'Angleterre ne demeura
sœur : cc Nous avons hicn affaire que ces gens7 pas, le lendemain, au lit, faute d'un iagot. ...
On lit dans !'Histoire de l' aérostation,
là, à qui nous donnons du pain, viennent ·J'exagérai la honte de cet abandonnement, et
passer devan t nous! Que ne s'en ,,ont-ils ail- le Parlement envoya quarante mille livres it publiée en 1786, par !'Anglais Tibere Cavallo:
leurs? l&gt; La triste reine d'Angleterre, qui la reine d'Angleterre. La postérité aura peine « Roger Bacon, qui vécut dans le treizième
croyait n'avoir plus de larmes, en retrouva à croire qu'une fille d'Angleterre, et petite- siècle et contribua beaucoup à la renaissance
des torrents pour pleurer celte insulte cruelle. fille de Henri le Grand, ait manqué d'un . des sciences, écrivit plusieurs ouvrages avec
Elle était décidément traitée en parente pauvre, fagot pour se lever au mois de janvier dans le liberté, mais souvent avec obscurité. Ce grand
homme en décrivant, ou plutôt en s'étendant
devenue à charge.
Louvre. 1&gt;
sur
ce que peuvent la nature et l'art, dit :
Les
quarante
mille
livres
du
Parlement
Elle était pauvre, en effet, et plus que
pauvre, depuis que les douze cents francs par ou plutôt ses vingt mille livres: Retz s'est « On peut faire quelques instruments volants,
jour avaient été réduits à rien. li y eut d'abord trompé de chi!fre- furent refusées au Louvre, de manière à ce qu'un homme assis au milieu
de la négligence de la part de Mazarin, qui dans la crainte d'offenser Anne d'Autriche. fasse, au moyen de quelque mécanisme, moun'était pas non plus une àmc nohlc. Tl y cul Quelques semaines plus tard, les dettes voir des ailes artificielles qui puissent hallre

En marge

�EN

, . - 1l1STORJA
l'air comme un oiseau volant. 1&gt; Le marquis «L'on rnr vrrra fl'ndrP l'air aY&lt;'(' plus de rirn- baron de Vinck, et donl M. fünel a commencé
de Bacqueville s'avisa, en 1742, de réaliser ce cité que le corbeau, sans qu'il puisse m'intrr-. le catalogue critique. On y voit le pilote aérien
rêve du vieux mage. Ce marquis était un sei- repter la respiration, étant garanti par un manœuvrant les bascules et les pédales qui
aneur opulent et d'humeur singulière; étant masque aigu el d'une conslruclion singulière. &gt;&gt; devaient communiquer le mouvement aux
Le' tort de Blanchard fut de surexciter la ailes d'asconsion et de direction. Il est en habit
~écontent de l'esprit général de son écurie, il
avait fait pendre un de ses chevaux pour curio~ité publique trop longtemps à l'avance. rose et bas blancs; les ailes et le gouvernail
édifier les autres. M. de Bacqueville annonça li avait en outre contre lui la science officielle : sonl peints en vert. Derrière le pilote, un siège
un beau matin aux sujets du roi Louis XV &lt;c Il est, déclarait Lalande, démontré impos- Yide et réservé à un compagnon de voyage.
qu'il allait leur donner le spectacle d'un gen- sible qu'un homme puisse s'élever ou mèmc On lit, sous ses pieds :
tilhomme volant. Au jour
Si par son art il peut dompl~r le
indiqué, la foule s'amassa
[fier Eole,
Il sera des Français !'Archimède
devant son hôtel, situé sur
(el l'idole.
le quai des Théatins, au
coin &lt;le la rue des SaintsLe 5 mai 1782, BlanPères. Le marquis de Bacchard . donna une grande
queville apparut, pourvu de
séance publique de démondeuxailes «semblablesàcelstration. L'événement intélesqu'on donne auxanges ».
ressa les Parisiens plus en~
Il s'élev.a au-dessus de sa
core que l'ouverture de la
terrasse et alla tomber, au
nouvelle salle de la Comédiebord de la rivière, sur un
Française. « Malgré, .disenl
bateau de blanchisseuses ;
les Mémofres sec1·els, le
on le releva avec une jambe
temps effroyable qu'il faisai 1
cassée. Il ne renouvela point
et une pluie averse, les
l'expérience.
curieux abondaient en telle
Vingt ans après, l'héquantité que la garde nomroïque tentative fut reprise
breuse n'a pu contenir la
par Jean-Pierre Blanchard.
foule et qu'elle a inondé la
Bacqueville n'était qu'un
cour, le jardin, les escaliers
dilettante excentrique. Blanet les appartements de la
chard avait d'un inventeur
maison. » La machine devéritable l'audace, le sameura à l'abri du mauvais
voir et le génie. A seize
temps. La foule .attendait
ans, il créait une voiture
un miracle; elle eut un dismécanique; à dix-neuf ans,
cours. L'inYenteur se borna
une machine hydraulique.
à lire une belle harangue,
L'échec de Bacqueville lui
dans laquelle il a,·ouai l les
fit entreprendre des recherdifficultés de son entreprise.
C'hes qui durèrent plusieurs
« M. Blanchard n'a pas disannées. Le 28 août 1781,
simulé qu'il prérnyait deux
Blanchard adressa une note
inconvénients lrès grand,
aux auteurs du Journal de
qu'il n'a rait pu encore parer,
Pa?'is. « Peu de personne
celui de se ttoll\'cr mal Jans
ignorent que depuis un cercelle !l)achine à ne plus
tain laps de temps je m'ocpouvoir lui donner le jeu
cupe, proche Saint-Gernécessaire pou r se soutenir.
main-en-Laye, à construire
... el celui, ne voyant point auun vaisseau qui puisse nadessous, d'ignorer sur quel
viguer dans l'air .... L'idée
endroit il rabattait. Le pred'une voilure volante me
mier inconvénient cepenfut suggérée par les essais ASCENSION DE L UNARDI, accompagne de madame Sage et de M. Biggin, le 29 juin 1785, dans
dant
deviend~ait prcsqur
les plai11es de Saint-Georges, près de Londres.
de M. de B~cqueville ; cernul s'il avait un compatainement, si cet amateur,
gnon ; mais cc ne sera pas
qui était fortuné, eût poussé la chose aussi se soutenir dans l'air.» Cependant des curieux aisé à trou rcr pour le premier essai. »
avant que moi, il eùt fait un chel-d'œune; d'élite étaient admis à visiter le rnisseau
Cc premier essai, les Parisiens se lassèrent
mais malheureusement on se rebute quelque- aérien, dans un local prêté par l'abbé de de l'attend1·c. L'imagerie devint gouailleuse.
fois aux premiers essais el 'par la on ensevelit Viennay. li y eut une visite spéciale pour Une caricature montrait un cercle formé par
dans l'obscurité les choses les plus magni- mr. les ducs de Bourbon et d'Enghien, sur- âes aveugles, des ùnes à lunettes, un sin7c
fiqu es.... » Suivait la description de la ma- tout pour le duc de Chartres qui arait promis armé d'une loupe, un renard placé devant un
chine. « Sur un pied en lorme de croix est posi it Blanchard. en cas de succès, une gratifica- télescope, obserran t tous le vaisseau volanl
un petit navire de quatre pieds de long sur tion de mille louis. Les l)adauJs trou,·aicnt qui ne rolail point. La légende disait :
deux de large, très solide, quoique construit l'attente un peu longue; on IJ!aguail. Pour
Ah! le bel oiseau vraiment
avec de minces baguettes. Aux deux côtés dn faire prendre patience au public, Blanchard
Qui s'est mis dans cette cage !
vaisseau s'élèvent deux montants de six à sept w.t graver par Martinet l'image de son vaisseau
Ah I le bel oiseau vraiment,
pieds de haut, qui soutiennent quatre ailes de aérien. Cette estampe a figuré à !'Exposition
De1mis vingt mois on l'attend.
chacune dix pieds de long, lesquelles forment de 1900; M. Louis Béreau l'arait prêtée à la
ensemble un parasol qui a vingt pieds de dia- section rétrospective de la classe 54. Elle se
Les chansonniers s'en mêlèrent. De Piis écrimètre et conséquemment plus de soixante trouve dans la riche collection qu'a donnée vit un vaudeville, &lt;l'ai lieurs douloureusement
pieds de circonférence. &gt;&gt; L'inventeur concluai t: récemment à la Bibliothèque nationale M. le stupide : le Bateau volant.

De voler publi,1uement
Dans une gondole,
Sais-tu, Pierre, cru'un savant
A donné parole? Va-t'en ,·oir s'il vole,
Jean ,
l'a-t'en voir s'il vole!

Il y a dix-huit couplets, dont le premier
esl le plus spirituel.
Criblé d'épigrammes, le paunc Blanchard se
décida à tcnler une expérience quasi secrète.
dans le parc d'un château de la Villette. « li
en a résulté, dit un contemporain, l'impossibilité absolue de s'élever de terre par la trop

f~~~,~~: ~~
11

r:1i~ü~e:~,:~-~u;~. t1a',~c~~~~hi~~brisée en grande partie. li ne se décourage
pas. li en a toul de su ite imaginé une autre
plus légère, d'un moindre rolumc et d'une
nouvelle forme. Elle ressemble à une cage
ronde; elle est fort avancée, et iI pourra sous
peu de Lemps donner cc nomeau spcclaclc.
Mais quelle confiance prendre en un machiniste qui calcule aussi mal ses forces cl se
trompe aussi lourdement? 11
li est à rctcnii·, à la gloire de Blanchard,
que ses malheureuses tcnlatiYes précédaient
les ballons des frères Montgolfier. Lorscru'il rit
k s premiers aéronau les, Blanchard ne leur
n,archanda point la louange. JI résolut de se
senir des ballons pour cnb·cr son vaisseau

.M.Jl"R_GE - -...

volant. &lt;( Je rends, disait-il , un hommage pur ' . pour conduire les demi-fortunes des _philoet sincère à l'immortel Montg 1lfi,w, sans J,, sophes et des médecins. »
secours duquel j'avoue que le mécanisme de
Chacun sait que par la suite Blanchard se
mes ailes ne m'aurait pcut-èlrc jamais scrri couvrit de gloire. En 1784, il alla en ballon
qu'i1 agiter un élément indocile, qni m'aurait de Paris à Billancourt.
obstinément repoussé ,·ers la terre, comme le Le 7 jamier ·1785, avec
lourd autruche, moi qui comptais disputer it
on compagnon, !'Amél'aigle le chemin drs nues. &gt;)
ricain Jelfries, il traD'a,·iatcur il était modcslcmcnl dcrenu versa la Manche. Les
aéronaute. La Correspondance de Grimm, deux aéronautes, partis
en lui rendant j ustice, fit des rèrns : &lt;( Le du chàteau de Dourrcs,
génie de M. Blanchard, encore tout étourdi des vinrent atte rrir en
huées qu'il avait essuyées l'année dernière. France, après un voyage
s"cst réreillé tout à coup au bruit de la re- de deux heures. Calais
nommée de MM. Montgolfier. En combinant leur fit une ovation. Ils
sa machine avec le secret nourellcmcnl dé- lurent reçus à Versailcouvert, il n'a pas encore renoncé à l'honneur les; le roi les complid'être le premier navigateur aérien. Nous menta. Madame de Popouvons donc. espérer d"arnir des roiturcs lignac les admit à sa
de toute espèce et pour roguer dans les airs, toi lette. &lt;( Elle nous acet pom voyager pcut-èlrc même de planète en cueillit, dit Jelfrics, aycc force politesse et
planète. On a déjà prérn que pour les courses bonté, quoiqu'elle fùt à s'habiller, entourée
&lt;le cérémonie, pour les équipages ordinaires de cinq dames toul en blanc. Elle ressem&lt;le la cour, rien ne serait plus décent que de blait i1 Vénus. &gt;&gt;
Tant en France qu'en Amériquc, Blanchard
beaux attelages d"aiglcs ; le paon, l'oiseau de
.lnnon, serait consacré pour le service de la fit soixante-six asccnsious. En 1808, frappé
reine; les colombes de Vénus en seraient trop d'apoplexie dans son ballon, il tomba d'une
jalouses si elles n'en pal'Lageaicnl pas quel- hauteur de ,·ingt mètres et mouru t quelques
quefois la gloi re; on perfectionnerait tout jours après. - &lt;( Va-t'en roir s'ils Yolent, Jea11 !
exprès la race des hiboux cl des rnutours \"a-t'en roir s'ils ,·oient! &gt;&gt;
lIE NRY ROU.J ON,
~o

de l'l11stilt1/.

Savaletle de Langes
par O. LENOTR.E

L'inconnu.
~

L'Aimanach royal pom l'année '178() donne
cette ïndication : Ganle du 'l'résor 1·oyal :
.\1. Savalctte père, rue Saint-Honoré, au-dessus
&lt;les Jacobins. - U. Savalettc de Langes, son
fils, adjoint c11 surriYa11cc, rnèmc demeure.,))
Le père Saralcltc, qui portail les prénoms
de Charles-Pierre, était né en 1716 ; maitre
&lt;les requêtes honoraire, ancien intendant de
'l'ours, il était comblé des fa,·eurs royales et
jouissait, depuis ·I 752, en outre des rerenus
de sa charge, d'une pension de 4.000 liHcs
sur la cassette du roi. Son filsarait également
toute la confiance de la Co ur, cl, s'il fau t en
noire l'Hisloire tlu Jacobinisme de l'abbé
llarruel, il la méri lait pcn. li au rait été, en
l'ffet, le correspondanL à Paris des illuminés
&lt;l'Allemagne qui, comme chacun sait,jouèrcnl
un rôle considérable dans la préparation du
mouvement ré,·olutionnaire. Ce Savalelle, au
dire de Barrucl, &lt;( était !"homme de Lous les
mystères, de Lous les C'o mplots »; il arail
installé, rue de la Sourdière, une loge brillante oü se donnaient des fètes agréables et

que dominait un Comité secret, régentauL tous
les disciples de \Yeishaupt, de Swedenborg et
de Saint-Martin, affiliés à l'illuminisme. On a,
sur cc Comité secret, des détails d' un pittoresque un peu gros penl-èlre. Nul , par
exemple, ne franchissait le seuil de la salle
oi, il tenai t ses séances, cl deux /'l"ères terribles, l'épée nue, défc11daicnl la porte du
sanctuaire. C'est encore Savalettc de Langes
qui aurait attiré i, Paris, pour y réformer la
loge de la rue de la Sourdière, le comte de
Saint-Germain et Cagliostro , thaumaturges
dont l'influence fut grande sur les sociétés secrètes, à la rcille &lt;le 1789.
Cc sont fa des on-dit plutùt que de l'histoire, car, snr ces points it jamais obscurs.
les documen ts authcnlifJUCS font défaut : un
l'ait aréré donnerait plutùt i1 penser que Harruel ne se trompe pas en gratifiant le garde
du Trésor royal du Litre de révolutionnaire
f'ougueux : pendant toute la durée de la Révolution, Barère, peu suspect de modéranlisme, habita (( chez son ami Saraletle, rue
Saint-Honoré ' . &gt;&gt; - L'hùtel porlcaujourd"hui
le 11° 552. - Lorsque Savalette fut accusé
I . .lfémoil'es de Barcre.
"'' 29 "'

d"a,·oir, en J7!l l, prèté au cumlc d"Artuis
une somme de 5 millions qui lui arnit permis
d"émigrcr, Barère in tercéda auprès de la Com1nunc en foreur de sen hùtc déji1 incarcéré,
d réussiL à le sau rcr de l'échafaud . .
Savalctte de Langes scnit, du reste, a,·cc
ardeur la Rérolution; il fut un des officiers
les plus i11f111cnt de la garde nationale et
rompta au nombre des cinq comm:ssaircs du
Trésor public nommés par la Convention. CL,
personnage, dont l'histoire, en somme, est
assez louche, mou rut en 17!l8 2 •
Or, au co111rnencement de la flestauralion,
riYait à Pa1·is une fem me qni se pn:tcndail la
tille naturelle de cet ancien banquier de la
Cour. Elle s'élait donné les noms dïlenriettcJenny Sa,·alcttc de Lange.; et f'a isai l ra lo:r
bien haut le désintéressement dont son père
a rail fait preuve en Yidant ses coffres au pro!iL
du comte d'Artois : cc beau trait, disait-elle,
l'arnit ruiné, et il était mort banqueroutier
par fidélité it ses princes; cc qui n'était pas
'l. Le duc rlc Gaëte, dans ses Mémoires, cite à
plusieurs reprises le nom tic ~a, al~lle de Langes, qui
fui son collègue au Com,te rie la 1 resorer1e.
.

�-

111STORJA - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - J

vrai. !\fais la Restauration n'y regardait pas
de si près : Jenny Savalette, qui ignorait le
lieu de sa naissance et le nom de sa mère,
obtint, outre deux pensions' , la gérance du
bureau de poste de Villejuif, et, plus tard, la
concession d'un appar tement au château de
Vcrsailles.
Celle bonne royaliste était fort pieuse :
avan t d'être logée aux frais du roi, elle avait
séjourné, en qualité de dame pensionnaire, à
!'Abbaye-aux-Bois, puis chez les religieuses
de Saint-Thomas-de-Villeneuve; on l'héqergea
aussi, pendant quelques mois, au couvent de
Saint-Maur et chez les Ursulines de SainlGcrmain-en-Laye. Reçue dans la très haute
société royaliste de Paris, elle y passait pour
une femme d'une solide vertu et d'une grande
intelligence; ses amis ne lui reprochaient
qu' un défaut : une sorte de manie ambulatoire la poussait à déménager continuellement; j'ai la liste deses domiciles depuis 1814
jusqu'à 1858; elle occuperait, si on l'imprimait, trois pages d'un in-octavo. Jenny passe
du l\farais au quartier Saint-Sulpice, du quartier Saint-Sulpice au faubourg Saint-Germain,
pour revenir ensuite au Marais, d'où clic
émigre au faubourg Saint-Denis, changeant
de logement presque à chaque trimestre et
occupant successivement quatre ou cinq maisons différentes dans la même rue. De 1824
à 1832, la faveur royale la fixe à Versailles 2;
mais, dès que les travaux entrepris par LouisPhilippe pour la transformation du château la
privent de son appartement, elle recommence
à courir Paris.
En somme, elle ne paraissai t pas heureuse:
on lui avai t proposé de brillants partis; deux
projets de mariage avaient même été sur le
point d'aboutir, mais s'étaient rompus au
dernier moment ; elle était donc restée fille;
on la savait pauvre et on l'accablait de cadeaux ; ce qu'elle acceptait le plus volontiers,
c'étaient des objets de toilette et des robes
qu'elle arrangeait à sa taille 5 • Elle écrivait
beaucoup, d'une grande écriture molle et
presque illisible, ce dont tous ses correspondants se plaignaient ; elle s'ingéniait à rendre
ser vice, plaçait des bonnes, procw-ait même
de l'argent aux personnes dans l'embarras;
tout cela avec une abnégation, un dévouement
dont on lui témoignait beaucoup de reconnaissance : une dame d'un grand nom ne lui
écrivit jamais que : Mon cher ange. Toute sa
conduite était d'une respectabilité parfaite;
elle n'était pas sans crédit, d'ailleurs, et, bien
que très légitimiste, - ce dont elle se targuait
l'orl, - elJc avait trouvé le moyen d'in Léresscr
à son sort la reine Amélie; plus lard, elle
semble avoir eu des relations d'amitié avec le
prince Louis, qui devait être l'empereur Napoléon 1II.

Peu à peu, cependant, ses belles relations
s'éteigniren: ..1uoique la date de sa naissance
fût toujours ,:5tée pour elle un mystère, elle
se sentait lrès âgée et s'était retirée à Versailles où elle passait son temps à déménager :
en avril 1858, elle s'installait rue du MarchéNcul, n° 11 ; quelques jours plus tard, le
4 mai, elle s'alita, sans que son état parût
présenter la moindre gravité : deux voisines
charitables lui donnaient des soins, car elle
vivait toujours sans domestique ; le matin du
6 mai, en entrant chez elle, ces femmes la
trouvèrent inanimée au pied de son lit, accroupie, roulée dans une longue chemise de nuit
qui la couvrait entièrement, la figure encadrée
par le bonnet qu'elle portait ordinairement
chez elle. !\flic Savalette de Langes était
morte : on replaça le corps sur le lit ; le médecin des morts fu t appelé et, après avoir
constaté le décès, il donna le permis d'inhumer.
Tandis que le juge de paix posait les scellés
sur les meubles, la dame Dompmartin et la
demoiselle Bohy procédaient aux préparatifs
de l'ensevelissement. Tout à coup elles poussèrent un cri : elles Yenaient de constater que
la defunte etait un homme.
Le juge de paix, pris à témoin , interrompit
ses opérations; on courut à l'état civil où
l'acte avait déjà été rédigé; les médecins
furent rappelés; le procureur impérial intervint, et, malgré l'invraisemblance de la chose,
il fallut bien se rendre à l'évidence; on inscrivit sur les registres de la l\lairie, à la suile
du premier acte annulé, celui du décès d'un
inconnu ayant poi·té les noms d'HenrietteJenny Savalelle de Langes'.
La maison où s'est passée cette étonnante
aventure est située sur une petite place, plantée.
d'arbres, au quartier Saint-Louis. Un corridor
donne accès à la cour étroite, encadrée de
trois corps de bâtiments et d'un mur à droite,
au-dessus duquel passent les cimes d'arbres
d'un jardin voisin. Les croisées du logement
qu'habi ta Savalettc sont au premier étage, au
fond de la cour, en face de l'allée; ce logement
se compose d'une chambre à coucher à deux
fenêtres, d'une salle à manger plus petite cl
d'une cuisine sans jour, près de l'entree; le
loyer était, en 1858, de quinzefrancs par mois.
Dans ces deux chambres qu'il n'habita
pourtant que quelques jours, Savaletlc aYait
entassé un mobilier « crevassé, pourri, tremblant, rongé, manchot, borgne, invalide,
expirant )), comme celui de la maison Vauqucr , extraordinaire assemblage de choses
échappant à Loule description ; fauteuils Empire perdant leur crin par l'usure du velours
d'Utrecht, bergères Louis XVI coUYerles de
lambeaux de soie bleue, un canapé sans dossier, deux belles pendules de style .... Un
couvre-pied, accroché à la fenêtre, remplissait

l'office de rideau ; des rohes de soie traînaient
r-ur les meubles, parmi des futailles défoncées, du linge sale et des assiettes cassées.
Quand le juge de paix pénétra dans ce taudis
pour apposer les scellés, il inven toria pèlcmêle, dans un placard, une robe de mousseline jaunâtre, un traversin , du sucre, des
cadres, un masque de plâtre, des caleçons
déchirés, des amas de vieilles franges, un lot
de rubans, une cave à liqueurs en morceaux,
des casseroles, des pincettes, une robe de
soie vert d'eau, un exemplaire de l'Espi·it de
Boui·daloue, un bouquet de fleurs dans un
cadre de bois et une seringue en étain. Chacun
des meubles ouverts réservait des surprises :
un secrétaire d'acajou à filets de cuivre contenait, parmi des lambeaux d'étoffes, le couvrepied de Louis XIV, superbe pièce de guipure
de soie, et 21.000 francs en billets de banque.
D'une vieille malle sortirent des robes de moire
violette et 8.940 francs en pièces d'or. Et se
poursuit l'inventaire des chiffons, des ombrelles brisées, des fers à repasser, des jupes
de soie puce, de soie grise, de soie l:ileue, de
soie blanche, de soie brochée.. .. Voici un
coffret : on l'ouvre; ce sont des bordereaux
d'achat de bourse, des titres de pension sur
la liste civile, une inscription de rente de
3.000 francs, une autre de 1.500 francs,
une autre de 500 francs, d'autres encore : au
total, 5.350 francs de rentes sur l'État ; puis
reparaissent les bouteilles vides, les planches
à champignons, les chemises de femme, les
devants de cheminée, les chapeaux, les bonnets, les tables cassées, les tabourets sans
pieds, des plats ébré~hés, des morceaux de
fer-blanc, dt',s pelisses de soie ouatée 5 ... . Une
chose surprend : l'inventaire ne mentionne
pas de rasoirs.
Tel était le décor; mais s'imagine-t-on cc
que pouvait être l'existence de l'homme qui
vivait là, seul, dans cet intérieur de rc,,endeuse à la toilette, parmi cet amonccllemcn L
d'objets hétéroclites? Pendant le jour, sa vie
s'explique; bien que les soins de son ménage
l'occupassent peu, il était cependant obligé de
pourvoir à ses besoins : il sortai t pour faire
ses achats; bon nombre d'habilanls de Versailles se souviennent de celle grande lemme
sèche au visage dur, encadré d'un sinistre
bonnet noir dont les ruches lui couvraient le
fi.'ont et les joues. Elle allait par les rues,
suivie parfois d'une troupe de gamins gouailleurs, levant les yeux vers les écriteaux d'appartemen ts it louer, entrant au bureau de tabac-.
chez le boulanger, à la charcuterie, toujours
taciturne, l'ait· soupçonneux et inquiet. l\lais
le soir, quand , dans sa chambre, son repas
pris, son litre bu, - on troma à sa ca,·e le
reste d'une provision de vin et des bouteilles
vides, - les heures oisives du crépuscule

'1 . /,iste r1é11érale d e• pe11sw11na1,·es de l"ancie1111e
liste civile. Paris, 1833 : « Saraletle Delangcs (Henriette-Jenny), demoiselle. Fille de r anricn payeur
général du trésor royal. llontanl de la pension,
800 francs. •
2. Son appartement au Château élait situé • Cour
de l\larbrc, escal ier n• 13 ; au deuxième , porte n• 66. »
3 . &lt;&lt; A mademoiselle Sarnlelle : Celle robe est
faite depuis plusieurs années ; cependant elle est
vierge. En y ajoutant une allonge, la mieux assortie

que possible, et en reposant la garni ture sur la coulure, je pense 11u'cllc se trouvera de la mesure d,·
)Ille Savalcllc, qui avisera, de plus, les manches quïl
lui conricndra d"y me_llre. Je ne rnux pas qu "cllc_mc
connaisse et encore moms qu elle me dcvmc. »\ Papier.
d e Savalellc,)
4. Extrait du 1·er1islre des actes de décès de la
ville de _Ve1·.,_ailles pow· ta1111ée 18~8 :
. _
« Du JCuch 6 ma, , heure de m1d1, acte de deccs
d'un inconnu ayant porté les noms de Hcnncllc..Jcnny

Sanlellc Dclangc, célibataire, sans profession, 111!e iJ
(on n'a pu indiquer le lieu de naissancc)cn l'année 1786,
décédé cc j ourd"lrni , deux heures &lt;lu ma lin , en sa
demeure, i, \"crsaillcs, rue du Marché-/icuf, n• 11 ,
Témoins : Antoinc-Octa'"e Barn in, greffier de la juslicc
de paix (canton sud de celle ,·ille). - Louis Jauqucl,
marchand de nou'"cautés . rnc llovalc, 25. »
5. lnYenlaire après décès cl"t111· inconnu dit di:moiscllc Savalctte de Lange, \!4 j uillet 1858. - Elude
de M• Finot, notaire à Versailles, place Hoche, n• 2.

..., 3o ,,.

'-

__ _________________________________ S.11v
.:_

ALETTE DE LANGES - - ~

commençaient, à quoi pouvait songer cet
homme qui, depuis longtemps , n'écrivait
plus, ne recevait plus de lettres, ne lisait plus
de journaux? Quel remords aosorbait ses
pensées, quelle angoisse, quels souvenirs le
tena.ient en éveil? On se le représente, immobile, assis sur un de ses fauteuils boiteux, les
yeux fixés dans l'ombre grandissante, guettant les "bruits de la rue, en proie à l'épouvante d'un cauchemar semblable à celui que
Victor Hugo prête à Jean Valjean. Quelle
mystérieuse tempête grondait sous ce crâne?
Dans la solitude, la porte fermée de son passé
se rouvrait; il revivait son existence volée ; il
devait être hanté par le spectre de l'étranger,
de l'autre, de celui qu'il aw-ait été, s'il
n'avait pas scellé sur sa personnalité véri~ ble
la pierre qui ne devait plus être levée.
Le 8 mai, son corps fut porté au cimetière,
ap~ès avoir passé par l'église Saint-Louis.
L'Etat, qui héritait de lui, déboursa 2 fr. 50
pour les frais d'inhumation. Deux mois plus
tard, une affiche étai t placardée sur la maison,
mettant les badauds en joie : elle annonçait la
h è\:TE après le décès de l'homme qui, en
son vivant, a été connu sous les noms de
.Il Ile Hem·iette-Jenny SAr A LETTE DE 'L.u ,GES, et
les lecteurs s'égayaient des indications ajoutées par le commissaire-priseur : nombreux
effets de garde-robe de femme, dont 30 robes,
la plupart en soie....
Le ,fameux couvre-pied royal fut recueilli
par l'Etat : il figure aujourd'hui sur le lit de
Louis XIV. Le procureur impérial, le commissaire de police, le juge de paix, les notaires, s'ingénièrent à découvrir, dans le fatras
de lettres dont les meubles étaient bourrés,
un indice qui pût servir à éclaircir le mys tère
de cette existence surprenante; chacun des
papiers fut soigneusement coté et lu ; on
n'apprit rien, et l'énigme resta sans solution.

des clercs d'étude el des commis-greffiers, ses amoureux! l'inventaire détaillé de son
affronter les regards des solennels notaires étrange mobilier, ses suppliques :m roi, ses
qui vous prennent pour un rabatteur de suc- titres de pensions.... La vie de Savalette se
cessions en déshérence, et ne pas trop bal- trouve là, dans ces pièces d'une incontestable
butier quand le moment vient d'exposer, à véracité et d'un pilloresque tel qu'on se deun fonctionnaire qu'on dérange \"isiblement, mande, en les parcourant, si l'on n'est pas le
le motif qui vous amène : - &lt;! Monsieur, je jouet d'une halJucination.
cherche quelques renseignements concernan t
Comment ! il s'est rencontré, au x1x• siècle.
une femme. .. qui était un homme et au sujet en dépit des policiers, des tribunaux, des
de laquelle je ne possède que des rensei- agents de toute sorte rétribués pour assurer le
gnements très vagues.... » C'est' là l'instant fonctionnement normal et régulier de l'ordre
de la crise : l'instant des coups d'œil soup- établi, un homme qui a pu, se faisant passer
çonneux, des questions auxquelles on n'est pour une femme, prendre le nom d'une
pas préparé, telles que celle-ci : Dans quel famille qui n'était pas éteinte; obtenir en
but? ou encore : lstes-vous de la famille? cette qu~lité un certificat de notoriété, signé
Affirmer que la curiosité seule vous pousse à de sept témoins des plus honorables I et houne telle démarche, c'est éveiller la méfiance mologué par la cour de Paris; annoncer les
et se fermer l'accès des dossiers, Mais cruoi ! bans de son mariage avec un officier de l'arc'est le danger qui plait aux convaincus; mée; obtenir trois pensions sur la liste civile
personne ne consentirait à èlre dompteur, si de tous les Gouvernements 2 , un logement
les fauves n'avaient ni dents ni griffes.
confortable au palais de Versailles et, jouant
Donc, première enquête à l'état civil où on la misère, amasser une fortune mobilière
me délirre l'acte de décès de l'inconnu : qu'on peul évaluer à 200.000 francs. Le Vauc'était ma base d'opération. On me vit ensuite lrin de Balzac est bien petit garçon, comparé
à la chambre des notaires, au bureau des à l'aventurier que fut Savalette de Langes.
domaines, à la justice de paix, chez le gref- Notez que celle-ci ou celui-ci, comme on veut,
fier du canton nord, qui me renvoie au greffier ne s'adresse pas à de pauvres diables, faciles
du canton sud. Chez ce dernier, je découvre à duper : cette bonne demoiselle de Langes
l'acte d'apposition des scellés au domicile de compte des amitiés illustres : ses corresponSavalclle, un procès-verbal des constatations dants habituels sont le duc de Luynes, Mlle de
qui suivirent sa mort et l'inventaire de ses Polignac, la maréchale Macdonald, la duchesse
deniers comptants et de ses inscriptions de de la Rochefoucauld - qui l'inscrit même sur
rente. J'y trouvais mieux encore : des noms son testament. Et n'allez pas croire qu'elle
et des adresses de témoins, de notaires, de s'attirât la protection de ces hauts personnages
commissaires-priseurs, de gardiens de scellés, à force de supplications et de quémanderies;
de voisins même, interrogés par le procureur non pas, elle a le verbe haut et le ton insoimpérial, toutes gens aujourd'hui disparus, lent : dans chacune des lettres qu'elle reçoit,
sans doute, mais dont les parents ou les suc- on s'excuse d'avoir pu, sans le vouloir, froisser
cesseurs pouvaient encore fournir quelques sa susceptibilité, quoiqu'elle fût, elle-même,
renseignements. Et j 'allai, de porte en porte, pleine d'aigreur et ne pardonnât pas le moindre
le cœur battant, sonnant timidement avec le manque d'égards.
secret espoir de ne trouver personne, répétant
Il l' a des détails charmants : la fausse
Un vieux proverbe assure qu'il y a un dieu à chaque accueil, de l'air bon enfant d'un
Savalelle était riche ; mais on la croyait paupour les ivrognes; les chercheurs sont bien homme qui raille sa propre manie, la terrible
vre, et il fallait bien qu'il en fût ainsi ; jamais
évid~mment eux aussi, les protégés 'd'une entrée en matière : &lt;! - C'est au sujet d'une
elle
n'osa se faire habiller chez une coutuprovidence spéciale. J'étais un jour parti pour femme... qui était un homme. )) J'abrège,
rière,
ni risquer l'indiscret essayage d'une
Ver~ailles, non dans le but de surprendre, car cet exposé n'a d'intérêt qu'autant qu'il se
robe;
elle
n'était donc vêtue que de la déapres quarante ans, le secret de Savaletlc
lie à l'histoire des documents cherchés et froque de ses amies : d'où le grand nombre
mais pour récolter, lout au moins, à la mai~ qu 'il en établit l'authenticité.
de jupes de soie découvertes dans son taudis.
son qu'il habita et dans le quartier em ironAprès de longues heures d'investigation, Quant à l'histoire de son mariage, de ses
nant,
quelque tradition, cruelque témoio-nao-e
j'arriYai enfin chez un arocat distingué du deux mariages, doit-on dire, car elle fut
•
1:)
1:) '
moms suspects qu~ ceux publiés à l'époque barreau de Versailles, ~I• Moussoir. C'est là
de sa mort par les Journaux de Seine-et-Oise. qu'était le trésor : tous les papiers trouvés aimée successivement par un fonctionnaire de
!'Assistance publique et par un chef de baOn doit, pour une enquête de cc o-enre
chez Savalelte, ses comptes, ses bordereaux taillon d'infanterie nommé de Lacipière\
,
d
.
e
'
s armer e patience et de philosophie : il faut d'achats de rente, les lettres à clic adressées,
braver le dédaigneux Nous n'avons pas ça des brouillons de sa main, les billets doux de - elle est affolante et tragique, car l'officier
me paraîts'être tué de désespoir, après seize an-

1. • A Ml l. les prêsi~(enls_ el juges composant le
Tribunal CIVIi de prem1crc instance de la Seine :
Dlle ?cnny Savalellc de Langes, demeurant à Paris rue
de_Sm•rcs, m~1son dr.s dames hospitalières de S~intTh?mas de V1Uencuve, a l"honneur de mus exposer
qu elle est l)ee hors mariage, en l'année •1786, de
)1. Charles-Pierre-Pau~ Sa,,_
alette de Langes, qu'elle a
perdu son pere lorsqu elle ela1t en très bas âge et que
s~s recherches, depuis, n'ont pu la mettre à même de
decouvr!r la ~emeurc de sa mérn. Elle sollicite l'hor~ologat1011 &lt;l un acte de nolor1été, qui tiendra lieu
d acte de naissance.
. ~ Le tribunal accorde l'homologation, sauf à cons_iderer co?1mc non a,·enuc la désignation uï a été
la1(e du pcr~, atlen)'.lu _qu'il s'agit d'un enfani naturel
qm ne pa_rn1t pas avoir élè reconnu par son père el
que, . conse9uem~enl, l'indication de ce dernier ne
devait pas circ faite. •

Les témoins qui signèrent l'allcstalion de noloriétè
ètaie1ü : 1• Mme ùeanne-Marg':1eri le Derly, épouse de
)1. lrcnec-Charlcs Dclaby, renl 1c1:c, rue Gren1er-SaintLazare, n• 7 ; - 2° il!. Denis-Elie Lefrotter-Delezevcrne, employé à la comptabilité de Saint-Lazare
faubourg Saint-Denis, n' H 7; - 3° li. Pierre t:orbi~
&lt;le Saint-llarc, proprié taire, rue du Pot-de-Fer, n• 6;
-;-- 4° illme )larg~crilc-Julic de Saint-Alde, épouse du
sieur Corb,n deSarnl-.\larc, susnommé; - 5•.UmcLouiseEmfüe Picot-Dampierre, épouse de )1. GuillaumeGernis, marquis de Vernon, écuyer, commandant les
écuries du roi, demeurant à Paris, place du Carrousel·
- 6• 11. Guillaume-Gèr\"ais. marquis de Vernon· _:_
7• M
. Irénée-Charles-llippolyte Dclaby, rentier, 'rue
Grerncr-Samt-Lazarc, n• 7.
2. 1• La recette des postes de Villej uif, estimée
1.200 francs ; - 2° une rente viagère de 500 francs
accordêe à Mlle Sa,,alcltc de Langes pour r(-compcnse;

ses services, sw· les fonds particuliers du Roi, à la
date du 27 septembre 1825; - J0 une pension de
500 francs accordée par le Roi, à la date du 5 mai 1829,
â_ Mlle Savalcltc de Langes, pour récompenser les services de M. Saralelle, avec rappel de jouissance à
parlir du 'i " janvier 18·! 9.
3. Rien n·esl plus extraordinaire que la liaison de
Savaletle avec Lacipiére; on peul en suine toutes les
phases au moyen des lettres de celui-ci, retrouvées
parmi les papiers de Savalelte. Les premières sont
de ·1823 cl, tout d'abord, simplement affectueuses ;
les relation~ c(éb\1lenl_ par un p_rèt de 800 francs que
Saralelle fait a I officier, - quelle lm impose, pour
mieux dire. Celle somme Ya devenir le pivot de toute
l'inlrigue, intrigue incomprél,ensiblc cl dont on ne
perçoit pas le but. L'officier a &lt;l'aulrcs dellcs · Savalcllc lui propose de dc,-cnir sa seule créancière' el Iui
olli-e de tout payer s'il consent à l'épouser. Lacipié re

�-

111S T0'/{1A - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 1

nées de fiançailles, de ruptures, de raccom1110demcnts et dc supplications! llèsqu'il fut mort.
Sal'alcllc, « qui se considérait comme sa rcurn », disait-clic, réclama à se proche , en termes menaçant , l'argent qu'&lt;'llc lui arait prèlt:.
li e Limpo siblc de mcltrc un nom wai sur
ccllcélrangc&gt; figurc; mais, cc qu·on peul affirmer, c·e Lque, l'll dépit des affections qu'ellt•
inspirait it tant dl' gt'ns, celle bonne AJ/le de
Langes n·arail ni tendres c, ni l'crgog11e. 111
cœur, ni re ·pccl humain d'aucune sorte.
Qui était-cc ?
Je &lt;lois dire que, sur l'acte d'apposition de
scl'llés au domicile de l'inconnu, e Ltracé, au
crayon rouge, cc nom : Louis X VII .
Le bruit de l'identité de a,·alcttc a1•cc lt'
pri onnicr du 'l'cmplc fut colporté dans \'ersailles, en 1858. L'hypothèse était séduisante
pour les esprits superficiels : cc personnag,'
my térieux, d'un ùgc qui e rapprochait sc11siblcment de celui du Dauphin, doté par la
Heslauration, logé au chùteau, en relation
arec les familiers dr Tuileries , n'était-il pas
le fils de Louis X\'I? - La question ne supporte pas l'(•xamcn : on se rcprése111c mal Il'
roi légitime de France tédant sa couron1w
pour une pr n ion de 800 francs t•I 'aslr(•ignanl, sans aucune utilitt:, it demeurer, habillé en femme, sans jamai~ un mol de récrimination, de regret, san 1111c allu ion à son
pa é, dans cc palais où il aurait récu enfant.
Le mystère est ccrt.aine111cnt tout autre :
rien dan; l'énorme fatras de papiers de Samlette ne fournit la lumière sur sa pcr onnalité ;
il en ressort cependant quelques ragues indi-

ces : c'était, à n'cu pa douter, u11 personnage inquiet, méfiant, hanté de la crainte
d'être démasqué, employant toutes les heures
de a rie it se créer une sorte d'alibi social,
comme Jean Yaljcan 011 comme Yaulrin. Cl'l
homme a commis un crime, il se cache :
telle est l'impression qui ïmpo c it l'esprit ,
~ans lr .atisfaire loutcfoi , car il 1ù t plus
permis de suppo cr, comme on l'a fait, qu·après aroir tué. pour s'emparer de es papiers,
une fille de l'ancie11 garde du trésor r,Jyal,
l'assassin s'était vu dans l'obligation de cc chan~er de sexe » pour ne pas perdre le bénéfic-e
de son crime. Cette uppo ilion croule il cette
simple constatation : Savalettc ne possédait
aucun papier de fa)]1ille, el cc n·esl qu'it force
de ru es, de mensonges, de faux, dont on pc•ut
suiHc toute la genr c, que son étal ciril fut,
enfin, à peu prè régu lièrement constitué.
D'aillcur on lrourc, dt- l'an XII , un billet
doux que lui ad rc sait un amoureux 1 : il était
donc déjù femme à cette l'poquc, cl il n'aurait eu, ïl fallait en croire l'acte de notoriété, que dix-huit ans, cc qui supposerait un
as assin liien précoce, quoique trrriblcm&lt;'nl
précautio1111rux.
Et pui il faut complt•r arec cc fameux
C'l'rtificat de notoriété, signé de sepl témoins,
l'i non des moindres, qui, en 1820, auestent.
sous la foi du serment, cc qu'i ls c-on naisscnl
parfaitement )Ille Jenny Sa1·alctlc de Langes:
qu'il savent qu'elle est née hor mariage,
rn 1786, de M. Charles-Pierre-Paul Savalclle
de Langes, décédé depuis fort longtemps, et
pendant que ladite dcmoi Plie était encore eu

wul bi~n c1u·un pair, mais cwcml le mariage. ,roi,
,li,cu~sions, reproches, br?u.illcs.. etc. \'oici qucr.1ues
,•,lrails des lctlrcs de Lac1p1ère a Savalellc.
, U~e cnlr~rne a,·cc ,_ou~ m·a ~ppris un sccrcl qui
a nanc mon ame ; ... rna,s JC persiste dans ma détermination cl vous êpou erai Ms que j'aurai reçu une
lcllre de ma mère : celle lcllrc se fera un peu
attendre, car mon frërc aîné, qui est le chef de la
famille, doil èlrc con ulté, el il n'est pas en cc moment à Sarlal. La promesse que ,ous m'a,c, failc de
ni'aidrr à JJ"l cr mes créanciers dans les premiers
jours de celle semaine mus a définiti,·emcnl gagné
111011 cœur. Je ,ous écris de mon lil où je suis rclrnu,
moitié par parcs c, moitié Jlilr une inchsposilion do11l
la cause nous est commune à lous deux. » I?)
G déccmbrr 1831 : • Eh quoi! ;,prés avoir anno11ri·
â une partie ,Ir mes créanciers &lt;1uïls seraient payé,
dans le couru11l ~c la semaine, rt••·enanl sur vos pro
messes, ,·ous m annoncez que vous ne pouvez plu,
faire de nou.,t'lles avances! ... Quelque dure, inaUen,l111•
••t douloureuse qu'ail été la confidence &lt;rue , ou,
m'a,·c, faite sur mire naissance, je n'en ai pas moin,
pcr,(sté _dans le projet de mus épouser: ,
.
16 ~eccmhrc l?.-&gt;~ : • Le temps na pu rien sur
, .. s~n~1mcnt . crue p• pour ,·ous cl que ,·ous m'avc,
1u,j&gt;'rc dcp,11, Jllus1curs années. ,
~ février 18.i2 : • l'!'rn1cue,-moi de rous dire c1uïl
c,l de toute impo sihilité de continuer mes relal10:1,
~,cc vous, Cllr elles me de,·iennenl de jour en jour
111,upporlablt•s : 11011 sculcmc11l ,·ous ,·ous plaise, i,
m'~cci,bler d_c reproches, de menaces cl dïnjurc,.
ma,s ro_us fo1lcs l_uu~ ,o_s efforls pour m·a,i lir. )1.tlitn·
loul. .. _JC su,s prcl " fo,rr tout cc que ,·ous c~i~crc,
clc_ 11101; de , ous. seule d~pcnd notre union, c:r ma
m~rc, qui conn:ul lout, ne s'y oppose )las, si vo~~
IO~lcz_ me do~n~r sur-lc-clwmp de quo, payer mes
crcanc,ers du regm,ent. •
Jusqu'en _1839, 13_ corrc~po11dancc continue, a,·ec
des allernal!•·cs d~ dcclaratwns d'amour, de ruptures.
~e r~cl~mations d aritcnl. Des_ que Lacipii•rc cherche
a lm erhappcr, Sa,·alclle, qm le sait au,: abois lui
olîrc de l'argent qu ï l accepte; dès 4uc, louché dt' cc
hon procédé, 11 pari~ de l'épouser pour s·acquiller
r,11 ers elle . . rite 1111 reclame les fond s prèlés rl
menace de_ s adresser au colo,!l'I; et c'est ainsi qur,
pend.tnl seize ans, ~a, alette s csl acharnée conlrn i·r
malhcurcll\ donl la clrrniêrc lrllrc esl t1insi co111•111,

Aoùl 1839 : c Je suis résig11ê à Ioules vos pcrsi·rnlions, car , ou, me paraissez implacable! Je pleur..
tous les 1· ours des larmes de Sllng de vous a,oi r
co11nuc. A 1! maudit soit le jour où je mus ai connue! ,
'I. Voici le lcxte de cc billcl :
• Cc mercredi 8 juin an XII. Je n'a,ais pas o i•.
mon aimable amie, ,·ous porter moi-même voir(•
)'Oile; mais je complais rous le rcn,·oycr cc mali11.
Je suis bien l"àché de rous ravoir fail attendre : il
retourne à sa maitresse couverl de mille baisers 11u"
je croyais \&gt;rcsquc donner à celle que j'aime. Je seri,i
cr soir, à lllit heures prcciscs, assis sur le boulernrd ,
entre la rue llonlmarlre cl la rue du Sentier, à r c111lroil où rous avez n1, l'aulr&lt;' jour. mon oncle. riou,
pourrons aller de là parloul où ,·ous l"ordonnerr,.
.\dieu, ma bonne 111mc, je ne puis mus en rli,·,•
,hn antagc; jl' ,·ous embrasse rurnmc je ,-ous ainll'.
J. D. , • A )Ille Jenny ·arnlelle, à Paris. ,
Est-i l besoin de fo ire ,·emarquer , d'ailleurs, que c·,,
hillel ne p1·ou,·c ric11, quant i, la d11lc i, laquelh•
Saml elle aurail pris des rètcments de l"cmme : i1
peul, en elîcl, arnir élé fabric1u,:, par Sa, alette luimèmc, pour être monlri•, pom· ,~tre truu,·é dans s&lt;•s
papiers en cas de pcr11uisihon ... l:e qui lcllllrait à I&lt;•
faire croire. c csl que le 8 juin an .\ Il tombait un
vendred i cl non un mercredi. Toul est mystèr e
autour de ce pcrso1111agc. Que clirc encore du "bi llel
sui vanl. non dalé cl signé seulement d'un paraphe :
• A 1111c tir Saralrll1'. rue des \'ieux-.\ugustins.
, ....lu lieu d"aller it Pass,·, aujourd' hui, il foui
•rue j 'aille à 111a m.111ufacl ur!', cl j e 11c serai de•
retour que su,· les ncur heures. Comment faire pour
1·ous ,·o,r cc soir' Il y a un moyen farilc pour mï·rrirc d'oü , ous èles: c·cst d'aUachcr une pclile pier,·,·
,, votre lellrc cl de la .jeter par dessus le lrc,llag&lt;'.
Si j'étais plus jeune. je dirais que l'amour est toujou,·,
rcrlilc en eipèdienls; mais l'amitié, quoique plu,
calme, a bien aussi ses petites in,·cnlions.
• En renlranl chez moi, it ncur heures, si vous
èlcs chez vous, je paraîtrai à ma fcnèlrc, et nou,
pourrons nous rejo111drc à , otrc posle où je mr
rendrai. Je vous ferai signe que JC ,ais sortir, l'l
1 ous sort irez aussi! Quelques sons de mon violon
ro11s prb ·icndronl. »
Cc billet doi l ètrc de frimaire an XIII, car 110111 n~
trouvons qu'il celle date Sarnlctlc logé rue des Yieu,Au~11--ti11s, 11• :?R.

bas ùge, et 4u 'on n a pmais pu savoir ni le
lieu où clic est née, ni les noms cl domicile
de sa mère. l&gt; C'étail là, précisément, le roman qu'elle leur avait cllc-mèmc conté:
rncorc &lt;loi t-on pcnst'r que, parmi ces cpt
dupes, c1uclques-urws, tout au moins, la connaissaient-comme fille - depuis longtcmp~.
puisqu'ils en témoignaient en juslice.
Plus tard , lorsqu'il lui fallut, pour la publication de es ban , exhiber son extrait dt·
baptèmc, nournlle difficulté : Savalellc exposa
qu'elle al'ait été baptisée exfrêmement loi11,
et, comme elle n'était munie d'aucun actr,
un certificat, signé de la supérieure de l'AIJbayc-aux-Bois, tint lieu de la pièce ab ente.
Comment tant d'irrégularités n'inspirèrentclics jamais un soupçon? Pourquoi personne
ne 'avi'sa-t-il, ne fùt-cc que par affectueux
inlérèl -clic avait tant d'ami bien placé ! de tirer au clair le mystère de sa naissance?
Pourquoi, prenant un nom 11ui, éridcmment,
n'était pas le sien, lïnconnu de Versailles
avait-il choisi celui-fa ? Comment cc nom lui
errit-il de titre aux farcur des Bourbon ,
puisqu'il était de notoriété publique que l'ancien garde du Trésor royal arail été l'ami ,
l'hôte du régicide Barère cl un fougueux partisan de la Hévolution?
Rien, je le répète, dans les nombrcu~cs
lellres inrentorit:C chez Saralctte, ne permcl
&lt;le répondre' it ces questions; seule· quelques
lignes de ·on écriture, tracées sur un chiffon
de papier, peuvent conduire, - pcul-ètre, it la solution du problème.
C'est une sorte d'imprécation qu'en une
heure de remord · Savalcllc s'adres c à luimèt11t' ; les termes en sont riolenls, orduriers
parfois, et l'on y lil des phra es comme
celle -ci :
1c Le jour est enfin arriré où je vais déchirer le voile qui comTc tes affreuses iniquités. 'frcmblc, éternelle pécherc e... tremble qu'enfin je ne décourre à ce monde, qui
le recherche, l'exécrable monstre qui l' approche .... Ne vois-tu pas que tous ceux qui
( enloul'enl commencent it deviner l'énigme
de ton hypocl'isie? ... Tu es horriblemcnl
&lt;légoùtanlc; la saleté qui recou,-re Lon bideu,
corp le fera tomber dans peu en lambcam ;
je te con cille donc de Le décra ser, cl le~
yeux cha sicux, tes dents pourries cl ta puanll'
embouchure.... Adieu, vieux mon Lre qul'
Lou les démons onl rnmi ur la terre... relourne à Orléans ve,ufre les fromages el la
salade. Adieu encore, vieille b!ichel ! »
Faut-il tenter de lire entre les lignes de cP
ll'~lamcnl d'une éloquence saurage 1•t qui n·e,I
pas sans une orll' de grandeur sinistre'! Si
oui , il s·agirait de dérouHir si, dan les dC'l'nières années dv x, 111e sihle, quelt1uc jeune
maraicher des enl'irons d'Orléans, portanl le
prénom de )(ichcl, a disparu du pays à la
suite d'un crime.. .. On trouve tout dans le·
arcbirns : a ris aux chercheurs de logogryphes.
Ce rébus, après tout, vaut bien ceux que pr,1po cnl les rcrne, de famill e it la perspicacité
des Œdipcs inoccupé~.
(A suii•re.)

G. LE1 OTRE.

Louis XIV

La personne. - L'éducation•_ Le "✓-r mot• JJ au
J
rot• - . ;.
Par Ernest LAVISSE, de l'Académie française

ments : te Jamais, a dit Saint-Simon de discours qui pût peiner. l&gt; li était cal~c, étonn~m~c~t. maitre de lui ; une colère de lui
faisait cvenemenl. Dan les premières années
il se laissait dire par Colbert des cho es lrè~
dure . Jamai roi ne mit lantdc grâce à commander. Le grand air qu'il rrardait dans cette
'
'
0
gracc meme, qu'on sentail descendre de
haut, lui donnait un charme auquel personne,

le bonnet miraculeux de saint François de
Paule: rencon_trant la rclic1uc dans l'antichamLa personne du roi.
h~c, il ,_la baisa arec dérotion. La première
fois qu il ~?yagea sans la ficine, &lt;&lt; il jeta des
Louis XIV avait vingt-deux ans el demi à la
lar!°cs
qu il voulut cacher au public, mais
mort de Mazarin. 'fout le monde le trouvait
qm, étant vues de celle qui en était la cause
très beau. Un léger retrait du front, le nez
1~ consolèrent de tous ses maux l&gt; . En hie~
long, d'ossature ferme, la rondeur de la joue,
d
autres circonstances, on le vit abondamment
la courbe du menton sous l'avancée de la
pleure~,
mais les larmes séchaient vite aux
lèvre, dessinaient un profil net, un peu
lourd. La douceur se mêlait dans les r.;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;:=====----------- JOUe~ de cc vi age triomphal. li est
possible, au reste, que Louis XIV n'ait
yeux bruns à la gravité, comme la
p~s
été plus égoïste que qui que cc
gràce à la majesté dans la démarche.
soit
en
son temps et dans le nôtre1 mais
Une belle p_restancc el l'air de granil n 'é~it pas préparé à rési te r aux
de~r haussaient la taille qui était ordilc?tallons que les autres, en l'adorant,
naire. Toute cette personne avait un
hu
donnaient de s'adorer lui-même.
char!°e q~i attirait et un sérieux qui
Les
maux dont la flcinc fut consotenait_ à distance. Les contemporains
lée par les larmes du fioi étaient des
pensaient qu'elle révélait le Roi:
mau_x de jalousie déjà. Un an après Je
En quelque obscuritê que le sorl l'eùl fait
mariage,
a commencé lasérie des mai[ naitre,
Le monde, en le voyanl, ct,l reconnu son
tresses. La ficine Anne reprochant à
(maître,
son fils sa mauvaise conduite Je fils
répondit à la mère cc arec de~ larmes
dira Bérénice. L'ambas adeurdc Venise
de
douleur qu'il connaissait son mal
écrivait dix ans plus tôt: cc Si la forqu'il
_avai,t fait cc qu'il avait pu pour s~
lu?e ~e l'avai l pas fait naitre un grand
r~lemr d offen cr Dieu et pour ne pas
ro!, c est chose certaine que la nature
~ a?andonne~ à ses passions, mais qu'il
lm en a donné l'apparence. 1&gt;
~la~t conlramt de lui al'ouer qu'elles
Cette ?aturelle maje té n·empècbait
cta1ent pl_us fortes _que sa raison, qu'il
P?.s le Jeune. Roi d'être jeune. Les
ne ,pouvait plus résister à leur violence,
meces du cardmal lui avaient donné le
qu il_ ne c sentait pas même le désir de
goù l des romans et des vers. li Jisai l
le faire »• Il était un sensuel, très gros
des recueils de poésies et de comédies
mangcur,prompt à toutes les occasions
cl il aimait à parler de celle littéra~
d'a~our,_~u_x cc passades », qui étaient
turc : « Quand il donnait son jugedes rnfidcl1tes aux maitresses déclarées
ment sm· ces choses-là, écril Madcmoiet
comme de la menue monnaie d'a.elle, il le donnait au si bien &lt;1u 'un
~ul
tère. En vrai don Juan, il courait à
homme_qui aur..aiL _beaucoup lu et qni
ClicM Braun.
1 ?ppel_ de tou tes Je;; sortes de charmes.
L outs XIV.
c? ~~rat l.une parfat te connaissance. Je
Ni_Marte Mancini, ni La Vallière n'éT;ir/eau de Le B RUN. - (.\lustt de Dijo11.)
n ai pmais vu arnir un aussi bon sens
l~ient
belles, et leurs charmes étaient très
nature~ ~t parler plus justement. J&gt; Il
.
.
diff~1:cnts.
Un esprit &lt;&lt; hardi, emporté,
~e pl_a1sa1l a ~ous les plaisirs; à merveille il ni Français, ni étranger, Jamais n'a ré isté.
l1ber t11~ » etmcclait dans les yeux et endiablait
~ou~t, courait la bague, dansait les ballets et
li n'était poinl méchant, il a1ait des mou- le sourire de la brune Italienne La V 11·'
1oua1t la. .coméd'
• pas même
.
a 1ere
. ic. Il ne se refusait
1·ements de bonté, même de sensibilité. li . .
l~ esp1cglen cs des mascarades. Les j eu nrs aimait sa mère, qu'il pleura à chaudes larmes. ctait une demoiselle noble de province, une
se1gne~rs et les jeunes femmes quïl admettait li _avait pour son frère une amitié que ne méri- b!~nde aux yeux bleus, amoureu e arec un air
à ~es Jeux s'arrètaienl d'eux-mèmes aux li- tait pas _c~ trop j?li garçon pomponné, de cl c_tonncment et le trouble du péché. Après, le
mites de la familiarité.
_se prend.ra aux splendeurs de la chair cl
mœurs ridicules el ignoble , et qu i fut marqué
-~ l_eclat de I esprit en _madame de Montespan .
,n était poli, d'une politesse naturelle el en par
madame de Lafaycllc d'tm mot terrible : 1 tus_ cc sera le caprice pour la chair sans
meme temps réfléchie, mesurée à la qualité
c1 . Le miracle d'enflammer le c-œur de cc esprit de mademoiselle de Fontanrre et à la
d?s pe~sonnes. et qui jamais ne se trompait
prmcc n'était ré ené à aucune femme du
d une li"ne
•
d
o · li e'couta1·l cc mieux
qu,homme monde, » - c'est-à-dire it aucune femme au fin , I? sérieux attachement pour la' déiicate
/ ~on~e &gt;J' et personne ne trouvait ni ne m~nde. - li témoignait de la tendresse à la bc~ulc mùre et pour la raison de madame de
Mamtenon. Amoureux toujours, il demandera
isa1t mieux c1uc lui ce qu'il fallait dire en
toute rencontre. Par bonheur, il n'avait as fleme, , J'en~an.tine infante dont les grands p~cs~1uc septuagénaire, de l'amour à sa septua~
yeux I admiraient. li cc pleura fort » d'une ~cna~re compagne, qui s'en effarouchera. Mais
~a sorte d'~sprit à la mode de France, qui rallie
m_al~dic qu'elle fil en 1664. Comme on por- pmais, mème aux moments et sous l'empire
tort el a travers les persoru1es et les sentitait a la malade, que l'on croyait désespérée, de ses plus fortes passions, il n'a oublié ni
I. - HtST0Rr,. _ Pasc. 1.
.., 33 ,..

!'o'.

�.,.-

111S TO'J{1A

---------"---------------------------------J

n'oubliera qu'il e t le Roi. Il lui a été dur de
renoncer à Marie Mancini. La '"eille au soir du
départ de la jeune fille, il parut si accablé de
tristesse chez sa mère qu'elle le prit à part,
lui parla longtemps, puis l'emmena dans un
cabinet, oü ils demeurèrent une heure ensemble. Il en sortit arnc de l'enflure aux
l"eux, et la Reine dit à madame de Molleville:
&lt;&lt; Le Roi me fait pitié. Il est tendre el raisonnable toul ensemble.... » Toute sa vie, il demeurera, comme il a dit dans ses mémoires,
maitre absolu de son esprit. Il tiendra pour
« deux choses absolument séparées », les
« plaisirs » el les « affaires ». Peul-être la
preurn la plus forte de la maitrise qu'il gardait sur lui, même dans l'obéissance à son tempérament, est-elle la éparalion qu'il a faite
de cd'amanl » el du « souverain ».
Saint-Simon, qui a dit que Louis XIV était
« né bon », - ce qui e t beaucoup dire, ajoute qu'il était né&lt;&lt;juste » aussi, cl quïl a
gardé jusqu'à la fin &lt;&lt; des inclinations portées
à la droiture, à la justice et à l'équité. » Cela
c8l trè Hai, mais il a montré de très bonne
hl'urr, par de grands signes, comme les projets
de sa politique cl les injustices du procès de
Fouquet, ou par de petits, comme la disgràce
donl il frappa la duchesse de îavailles, que,
pour qu'il suivit es inclinations à l'équité, il
fallait qu'elles ne fus ent pas tI·aversées par
d"autres dont la pente fùt plus douce. Le
crime de madame de Navailles, dame d'honneur
de la Reine, fut « d'avoir fait murer une porte
secrète que le Roi avait fait ouvrir derrière le
lit des filles d'honneur ». Louis XIV ne sera
juste que dans les affaires où son autorité ne
se trouvera intéressée, ni son orgueil, ni ses
conrnnances, ni ses aises.
Ce qui est inattendu et surprend, c'est que
ce jeune homme, sous la superbe des apparences, c l prudent, circonspect, modéré
mèmc. Il avoue dans ses mémoire une timidité que lui donnait la peur de mal faire ou
de mal dire. Au temp du cardinal, il travaillait à se former un avis ur les questions qu'il
1·ntcndail discuter ; il était fier, quand il se
ll"Otl\ail a,oir pensé rolllllll' &lt;1 les gens d"c;,.péricncc ». ,\ préseut quïl l'Sl le 111ailrc, il hésite
~ou,cul l'l M' troubll' : &lt;l L'iuecrlitudc dl:Sl',père qm·lqm•l'ois. ~ou1c11l, il i a dl's l'11droits
qui l'o11t 'lie la peine; il y en a de délicats quïl
l'~Ldil'ficiledc démèlcr .... » Jamais il n' impro, i,l' une déeision. l'n des mols qu'il répétera
Il' plus sou1c11l csl: &lt;l Je rnrrai. &gt;&gt; l_l n'impro, ise pas 11011 plus ses pa1·olcs. li apprend par
1·œur celles qu'il faut dire daus les circon~tanœs difficiles, et s'arrèle, s'il a perdu la
mémoire. La chose lui ani va un jour des pl'Cmiers temps, comme il entretenait des membres du Parlement d'une affaire délicate, le
procès de Fouquet. D'Ormcsson, qui ntail là,
raconte : &lt;&lt; Le Roi demeura quelque Lemps à
s'arrêter pour se reprendre, el songea encore

Qui voyait en ces premiers temps passer Colbert el de Lionne pouvait dire ce que plus tard
écrira La Bruyère en pensant à Colbert et à
Lou vois : &lt;( On ne les ajamais 111s assis, jamais
fixes el arrêtés: qui même les a vus marcher ? »
Le jeune maitre l'a d'une occupation à l'autre,
« sans peine, sans que son esprit soit jamais
embarrassé ni emprunté », et l'on « ne peut
imaginer que ce soit le même prince•.
Louis XIV se fatigua l'ile à remplir ainsi
plusieurs rclles a1'ec la même attention. Il
était vigoureux, endurant à tous les exercices,
il faisait le même l'isage tranquille aux beaux
jours el aux intempéries, mais, depuis
l'enfance, il ouffrail de dérangements d'estomac el d'intestins. En 1662, il a&lt;&lt; des ressentiments de vertiges, de maux de cœur, faiblesse et abattement » el des crises de mélancolie. ans doute, l'appétit glouton, l'énorme
mangerie coutumière - avec de mauvaises
dent - suffiraient à expliquer le désordre de
la anlé royale, mais l"ambassadeur de Venise,
l[tiÏ voit le Boi l&lt; perdre les belles couleurs de
on ,·isage ,, , cl paraitre, dès la 0cur drs
années, plus l'ieux que son ,ige, écrit en 1665 :
&lt;&lt; li s"applique extraordinairement aux affaires
avec l'émotion la plus virn. 11 se passionne profondément pour toutes ses entreprises et surtout appréhende toutes celles qui pourraient
nuire à la gloire de son nom. li se fatigue
l"esprit el succombe alors à des maux de tête
aigus. »
Cependant ni la maladie, ni la médecine,
plus redoutable alors que la maladie même,
ne trouble la régularité où il enferme et distribue chaque journée de sa vie. On le verra,
pendant un demi-siècle, travailler de la même
façon, aux mêmes heures. « Avec un almanach et une montre, écrira Saint-Simon, on
pouvait, à trois cents lieues de lui, dire ce
qu'il fai ait. » Cet ordre immuable dans le
travail semblait une loi de la nature.
Cc jeune homme al'ait donc de belles qualités cl \'erlus royales. Malheureu emenl, si le
duc de Saint- imon a été injuste de dire que
l'intclligrncc du Roi était « au-dessous du
médiocre », il n'y a pas de doute 11u·cllr
1i"élait qu·ordinairl'. Elle lui sul'lisail pour
romprcndrc ll's chose· même dilliciks, apri'·s
qu'o11 ks lui ,nait c:-.pliquél's, 1-l il airnail
qu'o11 l&lt;'s lui 1·,pliq11:it. Colbert, qu'o11 accu;,,e
de l'al'oir noyé dans les délails, lui a toujours
c,posé d"ensemble el plutol trois l'oi~qu·uuc
se · grauds projets; il sa1ail que 11 bien rapporter au Hoi » était une des mcilleum façons
de lui fai re la cour. Mais lïntclligence de
Louis XIV était presque toute passi,e, sans
initiatil'c aucune, nullement curieuse, point
en quète de problèmes. Elle ne cherchait rien
. 1. Voir Ré/lexw11s s!'r le mttier de Roi, dans l'édi- au-dessous ni au delà du l'isible, et elle avait
1.Ion Drcyss iles ,l/émo1re1, l. li, p. 5 18. Cc morceau été meublée très pauvrement par une éducaest du Roi lui-mème, el. à cause de cela, très intérestion qui, en somme, fut déplorable pour l'e sant. Les mémoires sont recouverts de style ëtrangcr.
Vo\r sur la façon dont ils ont étë rédigés : Oreyss, l.
prit cl pour le caractère.

assez de temps. Ne retrouvant pas ce qu'il
arnil médité, il nous dit : &lt;l Cela est fàcheux
« quand cela nous arri\'e, car, en ces affaires,
&lt;&lt; il esl bon de ne rien dire que ce que l'on a
&lt;&lt; pensé. » Enfin, il apporte à ses entreprises
la prudence de l'inquiétude préalable: « En
tout ce qui est douteux , le seul moyen d'agir
avec assurance est de faire son compte sur le
pis. » Il a écrit cette maxime : &lt;&lt; Se garder de
l'espérance, mauvaise guide. l&gt;
Voilà des qualités de gouvernement, et voici
uric grande vertu royale : la joie d'être le Roi .
Louis XIV la laissait voir à toute sa façon
d'être, il l'exprimait en termes naïfs : &lt;l Le
métier de Roi est grand, noble, délicieux 1. »
Mais celle belle cl joyeuse idée du métier
impliquait le devoir de le faire soi-même. Le
principal honneur de Louis XIV esl d'arnir
compris que la condition de cette &lt;( grandeur », de cette&lt;&lt; noblesse » el de ce « délice »,
était le lra\'ail.
Colbert raconte qu'un mème jour le jeune
Hoi présida le Conseil des finances, de dix
heures du matin à une heure el demie, dina,
présida un aulrecon cil, s'enferma deux heure
pour apprendre le lat.in, - il le sa\'ait très
mal el ,·oulait se mettre on étal de lire luimème le actes de la chancellerie pontificale,
- et, le soir, tint un troisième conseiljusqu'à
dix heures. Ce jour-là, il ne fit qu'ajouter un
peu à l'habituel travail de ses journées.
Pour travailler, il ne se confinait pas dans le
silence d'un cabinet. Il ne se prenait pas la
tête entre les mains. Il n'avait pas l'âme méditative. Le travail de Louis XIV, c'était l'attention aux conseils, aux audiences, qui étaient
nombreuses, aux entretiens privés avec les
ministres ou avec des hommes dont il estimait
les avis. C'étaient les. ordres donnés de pied
levé à tel secrétaire d'Etat, qui guettai! l'oreille
du Roi cl lui exposait une alfairc entre le lever
cl la messe. C'était la préoccupation des entreprises commencées, la c1·aintc de manquer le
succès el la gloire. C'était la même application
donnée aux divertis ements de chaque jour el
aux programmes de fêtes enchantées qu'aux
~randcs choses de la politique ; le mème soi11
11 écouter le maréchal de Bellefonds parla111
u de~ inclinations particulières de· dame &lt;le
la Cour 11, cl le 1rn1r&lt;-chal de Turcm1c 11 c11LJ•1•lcna11l l',lme de Sa )lajc Lé de dc~sci11s
guerrier · ». C"était le regard en con~Lanlc
atLi,ité, qui ,oulait tout ,oir. cl 1opil tout,
eu effet, cl reffort pour garder c11 toute circonstance l'air de majesté et de calme sou\"crain. Toul le monde s'.1gite autour du Boi. Les
courtisans sont en perpétuelle inquiétude, les
ministres laissent apercel'Oir qu'ils peinent1

Napoléon et les Femmes
par

FRÉDÉRIC MASSON , de l'Académie française

.li! Dans .la série ,d. es b eaux travaux de M . FRÉDÉRIC
_ASS?:&gt;. sur J &lt;poque napoléonienne si n
.
alts sr vivant
. aJ
,
ourr1s de
n'tn , est
~• s,
c:rtcs tt si justement admirés, iJ
q ue lu p:: ~u, aient plus complètement siduit Je public
till'e N'APO~É::-1 a~;quellu leur auteur a donni pour
l' \ MQLR A _LES FEMMES, d pour sous-lill'c
~ur

:

troisième,
avec lequel 1·e v1·e11s ile vw1·e
.
.
trois.
an~,. ~ui ~ succédé. -~uoique Français, les
afll/lll1 es I ont appele a Loncfres, el il y ei;l.
A ons citez vous.
- llfais qu'y fe1·ons-11ous?
- 111ons, nous nOU$ chauferons el vo
asso1w11·e;:;' colre plaisir. &gt;&gt;
us
J'élais
· -~crupl.llellx
'
. bien Loi·1,• iie r/evenzr
Je Lavais agacée pou1· qu'elle ne se .~auvcît
pas quand
.
l elle
• serait
. p1'essée 11a1· le 1.a,son1iemen que Je lm prépctrais en conli-efaisanl une honnêteté que je voulais L .
prouver ne pas avofr.
ui

u~s• ~ mmu-nous heureux de pouvoir offrir

p
t o • auJJourd hui , aux L«t&lt;urs er Lecll'icr.s d'His'.
··
. du captivant volume
d ria
l' . ,. es deux prc m1&lt;ru
part,u
t

c:mmcnt académicien.

La jeunesse
Jeudi, 22 novemb,·e 1787 à p
//()tel de

Cherbourg,

rue

d11 Fo11r-S:;,:~:llo11oré.

I, mlrod.

ERNEST LAVISSE,
(A

suivre.)

dt l'Académie française.

... Jj ...

�, - 1f1STOR._1A

----------:-------------------------------.#
"lV..lf'POLÉON 'ET L'ES 'FE.llf.Jff'ES - -,

jour auprès de madame Bonaparlc; l'aulrc,
Mammuccia Caterina, était morte bien avant
l'Empire, ainsi que celle Giacominetla, pour
laquelle Napoléon enfant avait essuyé tant de
nasardes.
Au collège d'Aulun, où il séjourne du
1cr janvier au 12 mai 1779; au collège de
Brienne, où il demeure de mai 1779 au
14 octobre 1784; à !'École militaire de Paris,
où il passe une année, du 22 octobre 1784 au
30 octobre 1785, nulle femme. En admcLLanl,
comme le dit madame d'Abrantès, que,
contrairement aux règlements Lrès stricts de
!'École militaire, Bona parle, sous prélexle d'une
entorse, ail passé huit jours dans l'apparlemcnl de M. Pcrmon, au n° 5 de la place
Conti, il venait d'avoir seize ans.
Une aventure antérieure à celle du 22 novembre 1787 ne pourrait donc se placer
qu'entre sa sortie de J"Écolc militaire et son
retour à Paris ; mais, si Bonaparle est parti
pour Valence le 50 octobre 1785, il est parti
de Valence, en semestre, pour la Corse, le
16 septembre 1786, après un séjour de moin
d"une année; il n'est revenu de Corse que le
12 septembre 1787, et c'est alors qu'il a fail
son voyage à Paris.
Cc n'est pas en Corse qu'il s'est émancipé.
Cc n'a pas été daYantage à Valence, durant les
dix moi qu'il y a passés en ce premier
Sl~our. li s'y est montré très timide, un peu
mélancolique, fort occupé de lectures et d'écritures, désireux de c faire bien Ycnir pourLanl, de c faire agréer par la société. Par
Mgr de Tardi,·on, abbé de Saint-Hu[, auquel
il a été recommandé par les Marbeuf, el qui,
général de sa congrégation, crossé et mitré,
donne le Lon à Valence, il a été introduit dans
les meilleurçs maisons de la ville, chez
madame Grégoire du Colombier, chez madame Lauberic de ainl-Gcrmain et chez madame de Laurencin.
Cc sonl des dame qui, les deux dernière
surloul, onl le meilleur Lon de la provin ce cl
qui, apparlcnanl à la pclile noblesse ou it la
liourgcoisic virant 11oblcmc11t, 011l des préj ugé~ ~ur les mœurs des olti ricrs q11"clles
ad,uellenl il fréquenter chez dies cl m· lais~e raie11l poi11l leurs filles en intimité avec
des jeunes gens donl la conduite serail uspeclc.
AYcc Caroline du Colombier, à laquelle sa
mère lais c plus de liberté, Bouaparlc a peulètrc quelque vague idée de mariage, quoiqu'il
aitdix-scpl ans:à peine cl qu'elle soit bien plus
· ùgéc. Mais s'il cul du goùl pour clic, si clic en
montra pour lui, la cour qu'il lui fil fut de tou
points chaste et réservée, un peu enfantine, lout
à la Housseau, - le Housseau &lt;le mademoiselle
Gilley. Lorsqu' il cueillait des cerises avec mademoiselle du Colombier, llonapartc ne pensait-il
pas aussi: «Que mes lèn cs ne ont-clics des cerises ! Comme je les lui jcllerais ainsi de bon
cœur ! ,, Elle ne tarda pas à épouser
)1 . Garempcl de Bressieux, ancien officier,
qui !"emmena habiter un ch,Heau près de
Lyon. Près de Yingt ans après, à la fin de !"an
Xll, Napoléon. qui n'ayail point re,·u sa cueilleuse de cerises, reçut au camp de Boulogne

une lettre où elle lui recommandait son frère.
Il répondit courrier par courrier et, avec
l'assurance qu'il saisirait la première occasion
d'ètre utile à ~[. du Colombier, il disait à
madame Cai·oline de Bressieux : «Le souvenir
de madame volrc mère et le vôtre m'ont toujours intéressé Je vois par votre lettre que
vous demeurez près de Lyon ; j'ai donc des
reproches à vous faire de ne pas y èlre Ycnuc
pendant que j'y étais, car j'aurai toujours un
grand plaisir à l'0US Yoir. »
L'avis ne ful poinl perdu, cl lorsque l'Etnpcrcur, allant au sacre de Milan, passa à Lyon,
le 22 germinal an XIII (12 avril i 806), elle
fut des premières à se présenter : elle était
bien changée, bien l'icillie, plus du Lout jolie,
la Caroline d'antan. l'importe, Lout cc qu'elle
demanda, elle l'obtint : des radiations sur la
liste des émigrés, une place pour on mari,
une lieutenance pour son frfrc. En janvier
1807, pour le nom·rl an, clic se rapprllc au

Cliché Neurdcin.

P ORTllAlf DE IlO:-IAPARTE

Jessi11t! .i l"t!,:o/e Je Brienne

e11

1;8J.

sou,·cnir &lt;le l'Empcrcur, lui demandant de
11ouvclles &lt;le s.1 santé. Napoléon répond l11i111èmc presque aussitùl. En l 808, il la nomme
Dame pour accompagner Madame Mère, d1argc
)1 . de llrcssicux de présider le collt'•gc électoral
.de l'i ère, le fait, en 18 10, baron de
l'Empire.
Telle est la mémoire reconnaissante quï l a
gardée à ceux qui ont été bons à ses j eunes
années, qu'il n'en c t point dont il n'ait fait la
torlunc, comme il 11'cn c t aucun quï l ne se
soit plu à mentionner pendant sa captivité. Les
lemmes reçoivent une part plus grande
encore. 'il se peul, de celle gratitude, cl,
mèmc lorsqu'il aurait quelque rnotir de leur
tenir rancune, il ufli l qu'elles aient montré
à son égard quelque douceur pour quïl oublie
Lout le rc Le . .\in i, mademoiselle de Laubcric
de Saint-Germain, qu'il a pu rèvcr d'épouser,
1ui a préféré son cousin, M. llacbasson de
)lontalivct, cornrm: elle &lt;lt&gt; \'alcncc, et lui
aussi en rapports arec Bonaparte; Napoléon
1ùn garde aucun déplaisir: on sait la fortune

qu'il fait à M. de Montalivet, successivement
préfet de la Manche et de Seine-et-Oise, directeur général des ponts et chaussées, ministre
de l'Intérieur, comte de l'Empire avec
80000 francs de dotation. Pour madame de
Montalivet, dont, a-t-il dit lui-même, « il avait
jadis aimé les vertus et admiré la beauté &gt;&gt; , il
la nomma, en f806, Dame du Palais de
l'impératrice. Mais elle lui posa ses conditions : &lt;t Votre Majesté, lui dit-elle, connait
mes conl'ictions sur la mission de la femme
en ce monde. La faveur enviée par tous
qu'Elie a la bonté de me destiner deviendrait
un malheur pour moi si je devais renoncer à
soigner mon mari quand il a la goutte, et à
nourrir mes enfants quand la Providence m'en
accorde. » L'Empercur avait d'abord froncé le
sourcil, mais bientôt, s'inclinant d'un air
gracieux : C&lt; Ah! vous me faites des conditions, madame de Montalivet, je n'y suis pas
accoutumé. 'importe, je m'y soumets. Soyez
donc Dame du Palais. Tout sera arrangé pour
que vous rcsliez épouse et mère comme vous
J"cnlcndez. » Madame de Montaliret ne fit pour
ainsi dire jamais aucun service, mais cela
. n'empêchait point Napoléon d'avoir pour elle
de particulières allcntions. li aimait celle
famille : « Elle est d'une rigoureuse probité,
disail-il, et composée d'individus d'affection;
je &lt;·rois beaucoup à leur allachement. »
Voilà les om-cnirs que 'apoléon a emportés de Valence et qui tenaient à son cœur. li
sont de ceux que ces jeunes filles pouvaient
ètre fières d'al'oir lais és. Nulle autre fréc1uenLation qu'on connais c ; nulle rencontre qu'il
ait inscrite en ses nolcs secrètes, où il apparait Lei qu'un Hippolyte, bien autrement
amoureux de la gloire que des femmes.
Témoin celle phrase qu'il écrit alors : « Si
j'avais à compa1·e1· les siècles de Sparte el
de Rome avec nos temps modenies, je
dii-ais : Ici régna l'amoui· el ici l'amom· de
Ici Pall'ie. Pal' les effets opposés que prod11ise11 l ces vassions, on sem auto,·isé sans
doute à les Cl'Oire incompatibles. Ce quïl y
a de SÛ1' au moins c'est qu'un peuple livrr
iL la yalantuie a même pe,-rlu le tlryr&lt;i
d"énergie nécessaire pou1· concevoir qu'un
pall'iole puisse existe,-. c·est le point où
nous sommes parvenus aujoul'll'lwi. »
Pre que a\'Cc certitude on peut conclure que
celte fille du Palais-f\oyal c t la première
&lt;1u' il ait connue. L'al'enlure, pour vulgaire
&lt;1u'clle esl, n'en est pa moin réYélatricc de
son caraclèrc. Il y a là sa mysogynic, son
esprit criliquc, ses brusques affirmations,
celle méthode d'interrogation à laquelle il ne
renoncera jamai , sa mémoire aussi, car de
celle fille il a reproduit d'une façon frappante
les phrases, les mots, j usqu·aux exclamations,
cc Dame ! qui sentent leur terroir breton.
La revit-il jamais, c'csl doulcux. Dan ses
papiers on trouve bien, de cc séjour à Paris,
une di"serLation adre sée à une demoiselle sur
le patriotisme, mais en l'érité cc n'est point là
pitture liabitucllc pour les coureuses des
Galeries.
Après cc séjour à Paris, d"octobre à
décembre 1787, voici de noul'cau llonaparte

r~parti pour la Corse, où il arrive le 1er janvier 1_7~8. Il l passe un scmcslre CL rejoint
son rcgunenl a Auxonne le f•r juin. Là, nul
amour dont il y ait trace. Par contre à
Seurre, où il est em•oyé en détachement' au
commencement de 1780, on lui attribue des
relations avec une dame L... z, née ... s,
femme du receveur du !!renier à sel· arec une
(
.,
0
'
e~m1ere, ~adame G... t, chez laquelle il allait
boire du laitage, et enfin arec « la demoiselle
de la maison où il logeait ». C'c t beaucoup
pour un laps _de vingt-~inq jours, pendant
lequel ses cahiers témoignent d'un Lral'ail
acharné. Néanmoins, lorsque, quatorze années
plus tard, le 16 germinal an Xlll (6 avril
1~05), Napoléon passa à Seurre, allant à
~frlan, on afl1rme que M. de Thiard,
alors ~on chambellan, lui présenta la
demoiselle et qu'il lui accorda une
bourse dans une école du gourernemcnt
pour son 111s d'une douzaine d"années.
L':ige qu'on donne à cet enfant exclut
l'idée ~ue Napoléon pût penser qu'il
en étaJt _le père. Si l'Empereur a,,ait
eu le mo!ndre doute à ce sujet, il cùt
donné mieux et sans qu'on lui dcmand:it rien.
En Corse, où il est toute l'année
1700, à Auxonne, puis à Valence, et
~e nouveau en Corse, à Paris, au milieu de 1792, rien; rien encore pend~n~ la première campagne dans le
Mid,. contre les fédéralistes, rien à Toulon.

Lenlé toutes les voies pour se faire rccomm:mder el n'ayant trouvé nul protecteur. A
une chasse, Napoléon ,·int à prononcer son
nom dc~•ant Berthier, qui la connaissait d'cn\anc~, clanl ~e ycrsailles comme clic, qui
1,avait éconduite Jusque-là, et qui, dès lors,
s empressa de l'introduire. « L'Empcrcur l1t
pour elle tout ce qu'elle demanda. Il réalisa
tous- ses rè,,cs el mèmc au delà. »
A'.nsi_, les amour de jeunesse de Napoléon
se rcdu,scnl à des flirts sans conséquence ou
à de banales aYcnturcs 1• Sauf madame 'furrcau, qui cjclle à sa Lètc cl peut sembler une
bo~ne ~ortunc, !e aut~es femme ne pensent
gucrc a rc petit officier Lout maicrrr
tout
· et qui n'a nul soin0 de' on
pa'Ie, ma 1 relu

de s?izc ~ns, Désirée-Eugénie Clary. La petite
a pris le JCUau sérieux ; bien rite, ses enfances
ont disparu, et ç'a été un amour en coup de
~ou_dre ,1ui s'est déclaré. « Oh! mon ami,
?cr1t-cllc à Napoléon, prends soin de tes
JOt~rs pour conserrcr ceux de Lon Eu rrénie
.
.
0
'
CJ~• ne saurait vn-re ans Loi. Tiens-moi aussi
~•en le . scr°:cnt q_ue lu m'as fait, comme je
llendra1 celui que JC t'ai fait. »
Ces lcllrcs vraiment tendres cl d'une tendres e non apprise, ces lcllrcs d'Eurrénie
_
O
' a' 1? 111 ~d_c .du temps, la jeune fille
'
car,
qu'on
nommait De rrcc clan sa famille aYait ,•oulu
comme. c rebaptiser pour son amant, porter
pour _lm scu_l 1111 no1~1 qui n'ctîl point été prononœ par d autres le1Tcs, - on les a relrou1·écs en brouillons, soixanle-{!inq ans
plus ta:d,_ d~ns les papiers decdle qui
les a,·a1l ecr1Les et conserl'ées comme
des reliques. Elles sont bien de cette
époque, où dans un besoin de rfrrc
et d'aimer, après ces jours où la mort
était , l'unique spectacle et l'unique
pcn. ce, tout ce qui était femme se
Jetait à l'amour comme à une religion
- la seule en effet qui subsistât sur
les ruines de la société civilisée.
La connaissance datait de janvier et
fé,:rier i 795. L'engagement, s'il en fut
pris un formel, cul lieu le 21 al'ril
jour où Bonaparte passa à Marseille'.
se rendant à Paris. Joseph el sa
fe~me, ~ulic ~lary, y prêtèrent les
Il faut délibérément sauter quatre
marns : ils avaient formé de leur côté
années. Le lieutenant est devenu ,,.énéle p_rojct de celle union, et, dans la
r.al ~e b_rigadc : Bonaparte comm"ande
f?~rnlle. Clary, il n'y arait nulle oppo1arllller1e de l'armée d'Italie. Près de
1llo~ _a redouter. Le père, auqurl 0 11
CC~le_ armée,_ la Convention a emoyé en
a prcle cette parole « qu'il avait dt~à
m1ss1on le citoyen Louis Turrc.,u dit
assez d'un Bonaparte dans sa famille &gt;J
1'urreau de Lignières, un de ses rr:cmétait_, mort le 20 jamier 1794 (1.~
brc~ inllu~nts, lequel, accompagné de
pl~vrose an II). Désirée, qui n'arait
la Jeune lemme qu'il vient d'épouser
pomt alors treize ou quatorze ans
la ~lie, d'~n chirurgien de Versailles:
comme elle l'a dit, écrit et fait impriarrtl'e a Ca1ro en Piémont, où se trourc
m~r of~ciellement plus Lard, mai
Bonapa_rte, tout à fait à la fin de l'an
seize à dix-sept ans, étant née le 9 noIl, l'ra1semblablement la 5• ans-cui·embrc ~ 777 1, ne dépcr.dait donc que
lollide, le 21 septembre 179 t Bonade_ a mcre et de son frère; on peut
parte plait fort au représentant, plait
,
.
Cliché, Braun .
mc'.11e penser que, arec la tète qu 'rlle
.
D ESIREE CLARY, REINE DE Su~:DE.
davantage
arail, clic ne dt:pcndait que d'cllcr . à la femme. Cc n'c t p0111. t
Wude Peinte de Gi.RARo. (M11see de l'ersailles.)
une raison, car madame Turrc., u est
mèmc.
de~ plus l'Olagcs, mais c'est plus
L':lgc qu'elle arai t ne pourait dondu une passade, et le sou,·cnir que "'ardent
,
~cr
lieu à objection : il était rare alors
1es tal?nls du jeune officier la fc~mc et aju Lemcnt. Lui-même n'y son,,.c point tout q_u un~ .Jeune fille se mari,lt plus lard qu·à
occupé qu'il est de s'avancer. sa cba~telé
e mari est Lei, que, au 15 l'Cndémiairc
d_,x:hmt ~ns, et le rapporteur du premier Code
lorsque la C~nvention est en péril, c'est Tur~ u,nc autre et .bonne raison, il est pauvre, c~ C-11'11 ve1~a1t de faire fixer à treize ans J'ùgc légal
c es_t pourquoi, comme font les pauvres, pour
rcau,dau moms
autant que Barra•
fi
, ~, qu,. pro- avoir une femme à lui, il aspire à se marier. du martage pour la femme. Quant à la f'o rpose e con ier à Bonaparte le comm:mdcmcnt
t~n~,. si Julie s'ét~(t conte~~ée de l'ainé. &lt;tui
des troupes et qui se fait son garant en même
n a, a,t nulle pos1L1on, Desirée pouvait bien
Lemps que les députés corses.
'
li
prend.re le cadet, qui du moins était général
Bonaparte. se s?uvicnt du senice. Général
de brigade.
en chef de I armce d'Italie , ,·1 em mene
• TurProjets de mariage
~onap~rle, arri,·é à Paris en mai, y est en
rcau, non réél_u, comme garde-magasin. Mais
plcmc di~grficc, fort désargenté, cl se racTurreau se fo rt encore suivre de
f
A Mar cille, Bonaparte s'est pris, chez sa croch~ unrquc?'1ent à cc mariage. 'il le manlaqueIle, a• déf:aut de oénéraux sa cmme,
bellc-sœur, madameJoseph, à jouer « à la petite que,_ 11 ne lm reste qu'à aller prendre du
qt;lle trouvr. De là de "continuc'ner~~fnc:r lr mme » aYcc sa sœur, une jolie jeune fille service en Turquie, à se meure comme d'auc urrcau, prétend-on, en meurt de cbaori~:
1. Gne ,.communicalion de lf. Félix \'érany, l'au·I. Il est impossible cl"accordcr la moindre créance
La femme retourne à Yer ailles . "
l'Emp·
li · .
, ou, sous ~u Roman conl~nu dans la Brochure intitulée : Qua- teur de I mtéressanle brochure : La Famille Clar
ire, e e v1va1L fort misérablement , apnt
.
~/ Qscar li, llarseil(e, 1893, in-12, m'a permis d~
't'!1~. (_ell,-es 111édi:es de Napo/fo11 rrcu('illics par

A

r

. Paris, 182:J, 8•.

1
cctifier 1~ d~te de naissance de Dêsirée et m'a fourni
quclqurs 1nd1cations précieuses.

�_ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ J

, . - 111STO'J{1A
sirée qui la sollicite. Elle désire qu'il serve de
tard madame de '.Lesparda, en attendant que
parrain au fils q11'elle vient de mettre au
tres aux spéculations sur les biens nationaux.
Vendémiaire sun·ienne el qu'il se fasse prendre
monde. Un fils I ce fils qui manquera à ses
Même, lorsque, par degrés, sa situation
au mol par madame de Beauharnais.
destinée , qui déjà y manque tellement,
s'améliore un peu, qu'il est employé par le
Le silence alors pour Désirée, un plein el
Comité de Salut public aux plans de campagne, absolu silence, cl d' elle une plainte s'élève, si l)ésiréc, comme par une vengeance contre
celle qu'elle appelle la l'ieille, contre Joséil senl combien celle place, qu'un hasard lni
douce, si tendre, qu"elle sonne aux oreille
a procurée, est précaire el in table. D{,sir{,e comme une harpe qu'on brise: &lt;cVous m'avez phine qu'elle hait, s'en pare devant lui, cl lui,
peul seule l'en tirer, el il ponsse on frère rendue malheureuse pour toute ma , ic, et faisant contre fortune bon jeu, accepte le parpour obtenir une réponse. A chaq11e lettre j'ai encore la faiblesse de vous tout pardonner. rainage el, tout hanté qu'il e l par les chants
o sianesques, donne à l'enfant le prénom
qu'il écrit à Joseph , cc sont dt's omenirs
\'ous êtes donc marié ! Il n'e l plus permis à
pour elle. Elle, de son côté, e l aussi en cord'Oscar. Peu de chose cela. Mais il fera
la pauvre Eug{,nie de vous aimer, de penser
respondance avec lui, elle lui demande son
à vous .... A présent, la seule con olation qui mieux.
portrait : il le fait faire, le lui em·oie. Est-elle
cc i Bernadotte a été maréchal de France,
me reste esl de vous savoir persuadé de ma
avec sa sœur cl son beau-frère à Gènes cl ne
prince
de Ponlccorrn el roi, c'est son mariage
constance, après quoi je ne désire que la
donne-t-elle plus de ses nouvelle ? cc Il faut,
qui en e l la cause, a dit 'apoléon.... es
écrit-il, pour arriver à Gênes qu'on passe le mort.
« La vie est un supplice afl'reux pour moi écarts pendant l'Empire lui ont toujours élé
fleuve Léthé. &gt;&gt; Elle csl La silencieuse, à
depuis que je nr puis plus vous la consacrer .... pardonné à cause de ce mariage. &gt;&gt;
laquelle il reproche sans cesse de ne point
Et que d'écarts ! Dès les premiers jours, le
Vous marié! Je ne pui m'accoutumer à celle
écrire. Brusquement, il veut une réponse défi18
brumaire, Bernadotte prononce son oppoidée, elle me lue, je n'y puis survivre. Je ,·ous
nitive : il faut que Joseph parle au frère
lerai voir que je suis plus fidèle à mes enga- sition. Il n'en csl pas moins appelé le lended'Eugénie. cc Fais-moi parvenir le résultat, cl
gements, cl, malgré que vous ayez rompu les main à siéger au Conseil d' État, puis nommé
tout est dit. n
liens qui nous unissaient, jamais je ne m'en- général en chef de l'armée de l'Ouest. Là, non
Le lendemain , sans attendre que sa lettre
gagerai avec un autre, jamais je ne me seulement il fait de l'oppo ilion, mais ouverail pu parvenir à .Joseph: « li faut, dit-il, que
marierai .... Je vous souhaite toutes sortes de tement il conspire contre le Premier Consul,
l'affaire finisse ou se rompe. J'attends la
bonheurs cl de prospérités dans rntre ma- il prétend soulever on armée. - On sait à
réponse avec impatience. &gt;&gt; Puis un mois se
riage; je désire que la femme que vous avez présent les détails. - Quelle punition? Aupasse, el, sauf des mots de souvenir, plus rien.
choisie vous rende aussi heureux que je me cune. Bonaparte seulement, pour l'éloigner,
C'est que, entre lui et cette enfant de qual'étais proposé el que vous méritez; mais, au veut l'envoyer ministre plénipotentiaire aux
torze ans, la pelile fille de Marseille, point
milieu de votre bonheur, n'oubliez pas Étal -Unis. Bernadotte ne refuse pas de partir,
jolie peut-être, mais charmante avec ses sourmais joue une comédie qui réussit au mieux
cils charbonnés, ses yeux doux, son nez qui Eugénie cl plaignez son sort. &gt;&gt;
el 'arrange pour que les frégates qui lui sont
se relève, sa bouche aux coins montants, son
Ce lut pour Bonaparte, qui n'était point destinées ne soient jamais prèles.
air très chaste, réservé et pourtant très tendre,
L'an d'après, c'est l'affaire de Moreau, et,
capable d'oublier, comme un remords, le
Paris, ce grand Paris inconnu où Bonaparte
si
Bernadotte
échappe encore, c'est que Bonavient d'aborder avec ses bottes éculées, son souvenir de cet amour qu'il avait inspiré plus parte le veut bien, c'est qu'il pen e toujours à
sans doute qu'il ne l'avait ressenti, où d'un
uniforme râpé el sa suite de deux aides de
enfantillage il s'était insensiblement laissé Eugénie, qu'il a charge d'elle. Bonaparte fait
camp faméliq11es, a interposé ses femmes, les
conduire à un projet d'ambition, el où enfin, mieux. li a racheté à Moreau tous se biens,
êtres faits d'élégance, de grâce el de supersa terre de Gro bois, on hôtel de la rue d'Ansans y penser, il avait brisé ce cœur de jeune
cherie, les êtres donl le fard avive les yeux
jou.
Cel hôtel, qu'il a payé 400 000 francs, il
fille. Il semble que Loule sa vie il ait pensé 11
d'un éclat magique, donl les toilettes dessile
donne
à Bernadotte.
racheter, à se faire pardonner cet aliandon.
nent les formes pleines en soulignant tout ce
Vient l'empire : pour Eugénie, il fait BerDès 1797, à Milan, il songe à ,bien marier
qui esl à désirer, en dissimulant, en agrémenDésirée, qui, à cc moment (novembre), est à nadotte maréchal d' Empire, grand-aigle elchet
tant plutôl tout ce qui serait à cacher; les
Rome avec sa sœur et ·on beau-frère, Joseph, de la huitième cohorte de la Légion d'honêtres de gaîté et de plaisir, que la vie monneur, président du collège électoral de Vaudaine a affinés el qui, comme des fruits mihis ambassadeur près de Pie VI. Il donne une cluse, chevalier de !'Aigle noir ; pour elle, il
en serre, arrivés à leur maturité pleine el lettre très chaude de recommandation au géné- lui donne un revenu de 500 000 francs et
opulente, parés à souhait par le marchand, ral Duphol, cc un très brave homme, un officier 200 000 lrancs d'argent comptant, el la prinsemblent, avec leur coloris faux, leur duvet distingué. Une alliance avec lui serait avanta- cipauté souveraine de Pontecorvo; pour elle,
suspect el que nul soleil n'a effieuré, bien geuse. &gt;&gt; Duphot arrive, ne déplail pas, les il pardonne après Auërstadl, il pardonne après
autrement appétissants que les fruits premiers, accordailles vonl être conclues; mais voici Wagram, il pardonne après Walcheren ; il parun peu verts, des jeunes sauvageons, où le la lerrible scène du 28 décembre, et la robe donne après deux fautes militaires, qui sans
soleil a mis sa flamme, la bise ses gerçures, de Désirée esl couverte du sang de son fiancé. doute n'étaient point que des fautes, après une
Enfin, après plusieurs mariages relusés,
et qui, francs et quelque peu âpres, laissent
conspiration flagrante où Bernadotte, Fouché,
à la bouche la sensation fraiche et puissante pendant que Bonaparte est en Égypte, Désirée Talleyrand mettent en jeu, avec les royalistes,
consent à épouser le général Bernadolle, un
des prémices sylvaines.
les mêmes ressorts auxquels on devra en
« lei seulement, écrit Bonaparte, de tous beau parti sans doute, mais le plus insuppor- 1814 le retour de Louis le Désiré.
les lieux de la terre, les femmes méritent de table des Jacobins pionnants el mailres d'école,
El à travers lui, pour elle, des attentions,
tenir le gouvernail.. .. Une femme a besoin de un Béarnais qui n'a du Gascon ni la l'ive des amabilités qui surprendraient si, toujours,
six mois de Paris pour connaitre ce qui lui est allure ni l'aimable reparlic, mais dont la celle pensée de se faire pardonner n'était en
dù el quel est son empire. &gt;&gt; El quelques jours finesse calculatrice cache Loujours un double son esprit. Quand Bernadotte esl blessé au
plus tard : « Les femmes, qui sont ici les jeu, qui tient madame de Staël pour la première combat de Spanden, el que, deux jours après,
plus belles du monde, deviennent la grande entre les femmes parce qu'elle en est la plus Napoléon lui écrit, c'c l pour lui dire cc qu'il
pédante, el occupe sa lune de miel à faire des
affaire. »
voit avec plaisir que madame Bernadotte se
dictées
à sa jeune femme. Du Caire, oi1 il
Certes elles sonl les plus belles du monde
trome en celle circon tance auprès de lui &gt;&gt; ;
- el bien plus belles ! - les femmes de apprend ce mariage qui n'est point pour lui c'est pour ajouter : &lt;c Dites, je vous prie,
lrente à trente-cinq ans, de quarante ans plaire, - car Bernadotte a été etesl pour lui mille cbo es aimables à madame la maréchale,
même, expertes en l'art de se faire aimer bien un ennemi, - Bonaparte souhaite bonheur à cl faites-lui un petit reproche. Elle aurait bien
plus qu'en l'art d'aimer, cl, n'ayant que sa Désirée : &lt;c Elle le mérile. &gt;&gt;
Quand il revient d'Égypte, une des pre- pu m'écrire un mol pour me donner des noumain à offrir, il J'offre à madame de Permon, il
velles de ce q11i se passe à Paris, mais je me
l'offre, dit-on, à madame de la Rouchardie plus mii-res (aYcurs qu'on lui demande, c'est Dé... 38 ...

'---------------------réser\'e de m'en expliquer avec elle la première
fois que je la verrai. »
Point d'attention qu'il n'ait : c'est à elle
que, _après F.rfurth, il résene une des trois
n~agmfiques pelisses que l'empereur de Russit'
\lent de lui offrir. A Ioule occasion bien
q11 'elle ne paraisse guère à la Cour r;r elle
déleste Joséphine el les Beauharnais. ~t ne s'en
e?cbc pas, c'est de sa part des pré ents pn:c1cux : vases de , èn es ou tapisseries des
Gobelins. N'est-ce pas à elle enfin qu'il pense
lorsque - après Walcheren! - il songe à
enroyer Bernadolle à Rome comme "'OUl'erneur
A''.:néral - par suite grand dignitai;e de l'Empire - pour tenir au Quirinal la cour de !'Empereur. arec une liste civile de trois millions
1:.é~alanl ?insi ~ Borghèse, q11i est 11 Turin, h
Elisa. qui est a Florence, presque à Eugène
qui est à Milan?
'
Quand Bernadotl~, au refus d'Eugène, qui
~t' reul pas apostasier, est, grâce à la nculraht~. au 1~oi~s ~ienveillanle, de Napoléon, élu
prince heréd1tairc de Suède, si. à cc momenl
la politique de l'E?1pereur paraît à quelques~
uns nbs~urc et voilée, c·esl qu'ils ne savent
pas _temr comple de son cœur : cc Il est
sédmt par la gloire de voir une femme à
lacpielle il s'intéresse, reine et son filleul
prmce royal. .)) On le voit régler minutieusement les détails de la présentation de Dé iréc
lorsqu'elle prend congé comme princesse de
Suèd~, cl, faveur sans précédent, l'imiter le

N .ll'POL'ÉON

d_imanche au diner de lamille; on le ,·oit graltfte~ Berna_dotle d"un million sur la caisse de
service, lm racheter les dotations dont luimême l'a comblé, négocier al'cc lui la reprise
de P~ntccor,·o, donner un titre el une dotation
au frcrc de Bernadotte.
Certes. il a le droit d'écrire à Eugénie :
« V~?s ~~rez êti:e persuadée depuis longtemps
de 1mtcrel que Je porte à votre famille. »
. Quatre mois plus tard, Dernadouc s'est mis
d a~rd. avec la Russie contre ~apoléon:
moms d un an après, tout indique entre la
~r~nce et_ la Suède la rupture prochaine. Démee, qm n'a consenti qu'à grand'peine à un
cot~rl voya~e à Stockholm, car, disait-clic.
« Je pensais que la Suède c'était, comme
Pontecorvo, un endroit dont nous allions
prendre le litre, &gt;&gt; Désirée se bâte de rercnir
a son hôtel de la rue d'Anjou.
, ~ors, ave&lt;: d_'infinies précautions, ~apoléon
ecrit ~ son mmtSlre des Relations extérieures
de faire loucher légèrement au ministre de
Su!'de q~'il voit avec peine que la Princesse
Royale vienne en France san en a mir obtenu
la permissi?n ; que_ c'est hors d'usage, et qu'il
regrette qu elle qrutte son mari dans des circonstances aussi importantes. Désirée n'en a
cure, elle ne s'en installe pas moins. En
novembre,. quand la guerre va éclater, !'Empereur écrit de nouveau ; il envoie Cambacérès
c~e~ la reine d'~ pagne (Julie Clary) dire qu'il
des1re que la Prmcessc quitle Pari cl retourne

'ET L'ES 'F'EJHJH'ES

- -....

en Suède, qu'il n'est pas rnnvenablr qu'ellr st'
trouve ici en ce moment.
Point d'affaires, Désirée reste. Elle continue
il ~ mmander des robes chez Lt'roy, à recero1r ses amis, à tenir on salon. Elle rn aux
eaux avec sa sœur, revient 11 Anteuil renlrl'
à Paris comme i rien ne se pa sa.il. Eli(•
lr~uve ~ ême fort extraordinaire que les Français qu elle reçoit c permettent de hlf1mcr )('
c_ï-d_evant maréchal d'Empire dc,cnu généralis une de armées combinées du nord dr
l'Allemagne. Il e. t vrai qne, si l'on en croil
d~s gens bi~n informé , en mème temps qn't'llc•
f?1l passer a Bernadotte les suprêmes adjural1~ns de ~~poléon, elle sert plu ieu rs foi,
d mlerméd1a1re entre son mari, Fouché cl
'f'alleyrand.
'!l était démontré que Désirée a profité de
~a fa1bless~ que lui marquait !'Empereur pour
etre c?nsciemme~l le lien d'une intrigue entre
conspirateurs qui se connaissaicnl de vieille
date, que devrait-on pen er d'elle? Mien~
vaut_ croire qu'el!c ne resta à Paris que par
passion pou~ Parts, afin de ne point quitter sa
sœur, ses mèces, son monde, ses hahitudcs.
Elle y était en i814 et eut part, comme
d'autres, aux visites d'Alexandre de Russie •
elle y était en 1815, pendant les Cent-Jours'
et, le 17 juin, la veille de Waterloo, elle co~~
mandait, chez Leroy, une amazone de nankin
et un peignoir en percale garni de valenciennes .
A présent, c'était Eugénie qui avait oublié ....
FRÉDÉRIC

MASSON,

de l'Académie /t·ançaise.

Watteau
Le gr~d poète du xvm• siècle est Watteau.
Une créallon,. Loule une création de poème el
de r~ve, sorlle de sa tête, emplit son Œuvre
de 1~l~gance d'une vie surnaturelle. De la
fanta1s1e de sa cervelle, de son caprice d'art
d_e son génie tout neuf, une féerie, mille fée~
r~e~ se sont envolées. Le peintre a tiré des
v1s10ns enchantées de son ima!rination un
~o?de idéal, et, au-dessus de sono temps, il a
ball un de ces royaumes shakespeariens une
de ces patr·ies amoureuses et lumineuses' un
de ces paradis galants que les Polyphile b.Uissent sur 1~ nuage du songe, pour la joie délicate des ,'lvants poétiques.
. Mais parlons de ce chef-d'œuvre des cbefsd ~uvre français : L'Emba1·queme-nt de Cygie,·e. · · · Voyez ce vert des arbres transpercés
e ton~ roux, pénétré de l'air ventilant, de
la lurr.uère aqueuse de l'automne. Vo ez sur
le délicat aquarellage d'huile grasse,y sur le

lisse ~énéral de la toile, le relief de cette
pannel.Jère, de ce capuchon· voyez la pleine
pâte des petites figures a~·ec leur regard
d_ans le contour noyé d'un œil, avec leur soume dans le contour noyé d'une bouche· la
belle el coulante fluidité de pinceau sur 'ces
décolletages el ces morceaux de nu semant
leur ~o~e voluptueux dans l'ombre du bois!
Les JOhs entre-croisements de pinceau pour
faire rondir une nuque! Les beaux plis ondul?nls aux _cass~res molles, pareils à ceux que
1ébaucb~1r fait dans la glaise! El l'esprit el
la galanhse de touche aux fanfioles, aux chignons, am bouts de doigts, à Loul ce qu'attaque le pinceau de Watteau ! Et l'harmonie
~e ces l?intains ensoleillés, de ces montagnes
a la neige rose, de ces eaux reflétées de verdures ; et encore ces rayons de soleil courant
s?r le~ robes roses, les robes jaunes, Ies jupes
zmzohn, les camails bleus, les vestes gorge-

de-pigeon, les petits chiens blancs aux taches
de feu! Car nul peintre n'a rendu comme
Watteau la transfiguration des choses joliment
~ )?rées sous un rayon de soleil, leur doux
pahssement, l'espèce d'épanouissement difl'us
de leur éclat dans la pleine lumière. Arrêtez
un ~ornent vos regards sur cette bande de
pèle_rms et de pèlerines se dressant sous le
sol.et! ~uchan~, près de la galère d'amour
prele appareiller : c'est la gaieté des plus
adorables coule~rs de la terre surprises dan
un rayon de soleil, el toute celle soie nuée el
tendre .dans le fluide rayonnant mus fait involon~1remenl vous ressouvenir de ces brillants msectes qu'on retrouve morts avec leurs
~uleurs encore vivantes, dans la 1dmière d'or
d un morceau d'ambre.
~e tableau, l'Embarquement de Cyth~re, est la merveille des merveilles du
Maitre.
EDMOND ET JULES DE

GONCOURT •

�La

•

Vte amoureuse

de François Barhazanges
... et le bonheur au monde
Peut n"avoir qu'une nuit comme la gloire un jour.
ALFRED DE MUSSET

(Namou11a).

l'étain du chandelier. Le vent de la fenêtre
sées la ramena insensiblement vers la terre.
ouverte couchait la flamme oscillante, faisait
Un à un, les hôtels de !'Enclos . éteignaient
trembler contre le mur l'ombre comique de la
leurs façades. Des portes, en retombant, ébranrobe de chambre et du bonnet de nuit à coques laient le lourd silence des ruelles noires. On
jaunes .... Dans cet appareil malséant à la dignité entendait les voix errantes de promeneurs inconseillère, M. Barbazanges humaitla fraîcheur visibles, l'égouttement continu ·d'une fontaine,
nocturne et considérait l'état du ciel.
le choc des seaux sur le paré.
La nuit, ·chaude encore du jour torride, était
L'antique maison des Barbazanges, qui avait
toute bleue, d'un bleu cendré, vaporeux et
à ses fenêtres des sirènes et des salamandres,
doux. Le clocher de la cathédrale semblait un
des feuillages frisés et des porcs-épics, était
noir nécromancien, en bonnet pointu, qui
bâtie au flanc escarpé du Puy-Saint-Clair, sur
mesurait les angles diamantés, les courbes lule côté nord de la place de la Bride. A vrai
mineuses des constellations surgissantes. Le
dire, cette place n'était guère qu'un carrefour
Cygne planait au zénith; le Serpent menaçait
borné par la tour ruinée de la Barussie, le mur
Hercule. Vénus, qui s'étail levée, nue comme
' latéral de l'église Saint-Pierre, les débris du
une perle, sur la grève pourpre du couchant,
Château et la rampe de pierre qui domine
_commençait de descendre, effrayée par le vieux encore aujourd'hui les anciens fossés de la
Saturne dont la face maléfique apparaissail de
ville. A gauche, le quartier Redole-Peyre dél'autre côté du ciel, entre les quatre étoiles du gringole jusqu'à la Corrèze : à droite, la rue
Capricorne.
des Morts descend à pic vers la Solane qui
L'opposition de ces planètes inquiétaiLM. Barroule ses eaux empuanties entre des bâtisses
bazanges, soucieux d'établir, selon les règles,
fortifiées, des papeteries, des jardinets cl des
le « thème de nativité »de son ms. Son âme,
. moulins. On aperçoit la rue du Fouret remonfascinée par l'étincelante géométrie stellaire,
tant sur le coteau de I' Espinas, tout couvert
voyagea quelque temps parmi les douze &lt;&lt; maide maisonnettes clairsemées, de « pirces » de
sons du Soleil ll; mais le poids de ses penvignes, de petits arbres en boules. La place de

Le f 7 juillet 1675, madame Catherine La
Poumélye, femme de M. Jacques Barbazangcs,
conseiller au présidial de Tulle, accoucha d'un
garçon beau comme le jour. La matrone sagefemme, l'ayant lavé dans une eau tiède, le
présenta·toutnu sur ses langes à monsieur son
père, qui s'émerveilla de le voir si bien fait.
Il n'y eut pas de servante dans la maison qui
ne criât au prodige, et le bruit se répandit,
par tout le faubourg de !'Enclos, que le fils
premier-né des Barbazanges était pareil, hormis les ailes, au petit Cupidon naissant.
Cependant que tout dormait dans la maison,
monsieur le conseiller quitta l'habit cl la perruque, et monta jusqu'en son cabinet de physique, pour s'y reposer l'esprit.
Ce lieu n'a,·ait rien de majestueux ou d 'agréable. C'était, sous les combles mêmes du logis,
une manière de grenicr'-avec deux mansardes
et une brèche dans le toit, où, par les nuits
claires, 111. Barbazanges dressait une longue
lunette d'astronome. Point d'autres meubles
qu'une table, un bahut, deux vieilles chaises, et
quantité de machines, sphères, bocaux, astrolabes, brillant de cuivre .et de cristal. Les
toiles d'araignées ne manquaient point, ni la
poussière, car les domestiques n'avaient pas
licence d'entrer dans ce réduit pour le nettoyer.
S'il y avait eu quelques lézards empaillés, pendant au plafond, et une chauve-souris clouée
sur la porte, le cabinet de M. Darbazanges eût
assez bien figuré le laboratoire de Faustus.
Notre conseiJler, nullement magicien, mais
curieux de toutes sciences, se plaisait fort en
ce gîte. Il y pouvait disséquer des grenouilles
sans que madame Catherine , son épouse,
menaçât de s'évanouir; il y pouvait arranger
des collections de minéraux et lire de vieux
livres louchant la médecine et l'astrologie.
Pline l'Ancien faisait ses délices; il connaissait
par cœur les Astrnnomiques de llfanilius, et ces
rêveries ne l'empêchaient point d'entendre les
affaires et d'arrondir honnêtement son bien.
Son cousin par alliance, le bon chanoine La
Poumélye, admirait parfois comme en llf. Barbazanges l'astronome et le magistral se comhattaient rudement : il y voyait un symbole de
l'idéal et du réel, de la grâce et de la nature.
La chandelle pleurait un suif jaune sur • Ce

samedy, vingt-septiesme jour du mois d e juillet, l'an mil six cent soixante-treize .... • t ·a chandelle 1&lt;resillait. La plume criait sur le parchemin.... (Page .p.)

... 41 ...

�r

' - - - - - - - - - - LA Y1E .ll.MOU~EUSE DE F~ANÇOlS B A~B.llZ.llNGES

111S TOR._1.Jl

la Bride. formant une ~orle d'éperon, domine coutume de la province. Les gens du Basles vall~!'s des deux rivières, rt le vieil Enclos, Limomin ont un goût étrange pour l&lt;' surnacœur triangulaire de Tulle, que la Corrèze el turel. lis ont remplacé l&lt;'s druides gaulois par
la Solane enferment en leur confluent. Parmi des metjesou sorciers, et vénèrent extrêmement
l'enchevèlremenl drs toits, M. Barb~zanges les étoiles du ciel. les arbres des bois, les
apcrce1·ail la petite lourrlle octogonale du pierres cl les fontainrs.
Quand le &lt;&lt; thème » fut achew\ M. BarbaCh.Heau, la hrllc maison sculptée des nuzanges
alla quérir dans le bahut le « line de
fraysse de Vianne. la profonde roupure Lorraison
l&gt;
que ses parents lui a\'aicnt transmis
Lurusc de l'escalier des « Quatrr-Yingts »,
en
héritage.
C'était un livre très vieux, 11 feuilqui de cend \'Cr, la Grand-Place, cl la flèche
aiguë du clocher. Il devinait les zigzags des lets de parchemin, à pesante reliure brune,
rues principales partageant les faubourgs en bardée de fer comme un coffret. Chaque Barbazangcs, à son tour, a\'ail marqué, d'une
&lt;&lt; îlots l&gt; , les ligne de la première cl de la
seconde enceinte, les tours de défense, accrou- ferme écri ture de jeune homme, puis d'une
pies comme de chiens sur les remparts rui- écriture tremblée de vieillard, les mémorables
nés; el plus loin encore, à l'extrême horizon, incidents de son existence. Les variations de
dans la transparence bleu:1tre. où des feux épars l'orthographe indiquaient les progrès de la
rougissaient, le dessin des collines qui, de langue, - de l'an 1540 à l'an 1670, - mais
L\l\'erge au Rocher des Malades et de l'E la- d'une page à une autre page, et d'une vie à
bournie au Puy-Saint-Clair, couronnaient de une autre vie, les mêmes formules, les mêmes
événements se reproduisaient, presque idenverdure sa ,,ille chérie....
tiques: c'étaient des baptêmes, des morts, des
Là, el dans !'Enclos même, était le berceau
mariages, des contrats de vente el d'achat, des
de Barbazanges, famille artisane enrichie au
notations précises sur l'aspect du ciel au modernier siècle, haussée jusqu'à la bourgeoisie,
ment des naissances, l'état de la lune, la posiel qui, depuis cent ans, donnait des consuls
tion des planètes qui influencent le sort des
au municipe el des magislrals au présidial.
nouveau-nés. Quelquefois, le récit bref des
Jacques Barbazanges était né place de la Bride.
heureuses fortunes ou des calamités publiques;
Le jésuites l'avaient instruit en leur collège.
la guerre contre Henri de Turenne el le siège
li avail participé aux processions solennelles,
de 1585, le dévouement civique d'un Barbaaux représentations Lhéàlrales organisées par
zanges, blessé sur les remparts de Tulle « près
les bons Pères, aux « Jeux de la Vierge l&gt;, qui
du bon capitaine Jehan »; des fareurs royales,
remplaçaient les &lt;&lt; Jeux de !'Églantine »... El
des élections de maires et de consuls, l'étrange
même, dans sa seizième année, il avait mérité
abondance de vin en 1615, les inondations
un prix, en compo anl une ode latine sur« les
de 1626, les chutes de grêlons, les famines,
dignités, prérogatives et mérites de la Sainte
l'horrible peste de 1651, sans oublier les
Mère de Dieu ». ... Quel é,·énemenl !. . . Le
apparitions de météores, comme cette comète
plu considérable de a jeune se studieuse,
de 1618 qui avait « une grande queue en
jusqu'aux grands jours de l'émancipation et
rayons de feu de la longueur de deux piques ».
du mariage .... Maintenant, le conseiller, par- Ainsi l'histoire de la famille Barbazanges
,·enu à l'âge de quarante ans, gloire el dilcccôtoyait el reflétait l'histoire de la cité.
lion de la ville, lumière du pr~ idial, très
ver é en toutes sortes de sciences, \'Oyait tarCe samedy, vingt-septiesme jour du mois
divement naître l'héritier tant désiré.... Encore
de
juillet, l'an mil six cent soixante-treize....
un peu d'années, pensait-il, el le nouveau
petit Barbazanges connaitrait la discipline des
La chandelle grésillait. La plume criait sur
jésuites; il marcherait à son rang dans les
processions, triompherait aux Jeux, el, sachant le parchemin. M. Barbazanges éternua encore,
ce que doit savoir un honnête homme, il irait à el renfonça son bonnet de nuit.
Bordeaux, à Toulouse, à Paris même apprendre
.. . environ l'heure de neuf heures ap1·ès
ce que ne doit point ignorer un homme de loi.
Plus Lard, il siégerajt au présidial, chérirait midy, par la grdce de Dieu naquit Fi-ançois,
les sciences, sans négliger sa fortune, et, le mon premier enfant, et de Catherine La
soir, au coin du feu, il entretiendrait son bar- Poumélye , ma femme.... La lune était
bon de père de chimie et de médecine. Une vieille au dernier quartier. Et ledit F1·anfille de bonne maison lui apporterait en ma- çois naquit lorsque régnoit au ciel la plariage des vertus, des gràces, quelque bien. Et nète Vénus, el participe des influences
la cité de Tulle, entre les collines, enfermerait d'icelle et du suyvanl qui est Satume ....
doucement sa vie el ses désirs.
Le conseiller rêva un instant, et, ne sachant
La petite place était déserte. Le clocher
noir, dans le ténèbres bleuissantes, regardait s'il devait sourire ou soupirer, il termina enfin
les constellations tourner autour de sa flèche. l'horoscope :
M. Barbazanges éternua....
Si Dieu lui faicl la gnlce de vivre, ses
JI croisa sa robe de chambre, ferma la fenêtre el resta, le nez dans ses grimoires, jus- qualités seront principalement qu'il sera
qu'à minuit sonné. Le bonhomme n'était pas très bien fait, civil dans ses manières el
le eu] bourgeois du pays qui e piquât son langage, et, nonobstant sa complexion
d'astrologie. S'il y apportait plus d'ardeur et mélancholique, poly, aimable et point avade curiosité que ses amis Peschadour, Melon 1·icieux. Mais l'opposition des planètes me
et Baluze, il ne faisait pourtant que suivre la porte à cmindre qu'étant très beau de

~01·ps et de visage, il ne soit fort aimé d'un
chacun, el s1wtoul rle.ç femme.ç, pai· le.çquel/es luy pot11'1'oil aiTit,er malheu1·....
Aussy, je pry Dieu que le fasse homme de
bien, 1·égulier en Jés11s~Ch1·ist el fort éloigné
de /011 l libel'tinage.
II
Madame La Poumélye la mère, et M. Jean
Baluze. frère du célèbre écrirnin. tinrent Fran~ois Barbazangcs le jour de son baplème, qui
fut le 50 de juillet. Après la cérémonie, les
dames de Tulle Yinrenl complimenter l'accouchée. Malgré la chaleur cxtrème, les fenèlres
de la grande cbambre étaient closes el un fen
de fagots faisait rougeoyer les boiseries grise
el les quatre « pentes l&gt; ou panneauxcn tapi. seric d'Aubus on. Sur un cabinet de laque, on
avait placé, bien en rnc, les pré ents du parrain et de la marraine : une chaine d'hyacinthes
et cornalines et un fort beau tour de gorge en
point de Tulle. a,·ec les manches pareilles, qui
,·enail de chez la bonne faiseuse, mademoiselle
Contrastin.
Le malin même, l'évêque Mascaron - le
plus aimable prélat de France, qui estimait
madame Catherine el lui prêtait force roman
- avait en\'oyé une boîte de dragées el de
nonpareilles. Les visiteuses goûtaient à ces
douceurs, et, parlant toutes ensemble, étalaient
leurs jupes de moire el de ferrandine, leur
corp busqués, leurs belles coiffes, leurs petits
éventails d'i"oire dorés el ci clés à jour. L'une
citait quelque remède convenable aux femme
en couches; l'autre donnait son avis sur la
nourriture de enfants; celle-&lt;:i déplorait l'humeur jalouse de son mari ; celle-là, l'opinit1lreté de sa servante. Et toutes s'accordaient à
envier l'heureuse condition des hommes, qui
n'ont de la paternité que les plaisir . Cependant le petit François criail en son berceau ,
que la vieille Marceline - nourrice de madame
Barbazanges - faisait branler doucement. Les
dames, aussitôt penchées vers lui, louaient sa
bonne constitution, sa beauté miraculeuse,
s'étonnant qu'il ne fût ni ridé, ni gonflé,commc
on voit les enfants de deux jours, plus semblables, certes, à des crapauds écarlates qu'à
des êtres humains. Elles admiraient le duvet
blond frisant sous le bonnet de guipure, les
yeux bleu foncé, les joues pétries de roses.
Telles des fées dans l'alcô,•e d'une reine, elles
composaient à leur façon l'horoscope du joli
François, el, lui promellant une rie Loule
amoureuse, elles plaignaient déjà les pauvres
filles que ses yeux bleus feraient pleurer.
Le berceau craquait ; le oleil oblique riait
aux carreaux; la matrone, accroupie devant la
rougeur du foyer, dépliait des linges, et, sous
ses rideaux de ras rerl , madame Catherine,
attendrie, orgueilleuse et lasse, sentait le premier lait lui monter au sein.

III
François Barbazanges ne fil mentir ni le
astres ni les dames qui lui avaient promis
une si galantr destinée. li commença de plaire

dès qu'il commença de vivre, et, sans y penser même, le pauvre innocent, il exerça sur
les ye~x et les cœurs féminins la plus élranae
tyranme.
"
li portait encore la robe longue et le bourre!et, que les commères, dans les rues, arrêlarnnl sa berceuse Marceline et le voulaient
pre~dre d~s leurs bras. &lt;r Ab! le beau poupon .... Qu il est gras ! qu'il est joli! Diou lott
f~so cr~yi·e •1. .. l&gt; L'enfant répondait à ces
m_1g~ard1 es par des cris lamentables, et, certain J_our qu'une bohémienne noire et puante
fit mm~ de le baiser, il manqua de tomber en
convulsions. M. Barbazange ' averti, saboula
rudement la berceuse, et lui défendit de laisser ~ucu,nes_gens loucher au petit François,
car _11 n était pas rare que des enfants de
famille fu~sent v~lés par des maugrabins.
Quand il eut laJSSé les lisières el pris l'habit
de garçon, François montra toute la douceur
de son caractère. Ne sachant ce qu'étaît laideur ou_ bea?té, ne tirant point vanité de sa
figure'. il était modeste, timide, et nonchalant
par gout_ de rêver. Monsieur son père l'aimait
a la fohe et madame sa mère en était si
éperdue que, par l'excès de leurs caresses
ces tendres parents riscruaient fort de gâte; Le~ dames, penchees vers l11i, lo11aie11I sa bonne c .
d 11ne rtine, elles composait11/ à leur façon l'hor~~:~;:1~onj st ~a11/e t~iracu/e~1se. Telles des f ées dans l'alcôve
son b~n naturel. En vain madame La Poumélye
re11se, elles Plaignaient déjà les pa11vres filles q11e ses
ob,l rafnçois, et, 1111 promettant une vie to11teamo11ux e11s eraient pleurer. cPage 42.)
arguait de ses droits d'aïeule pour quereller
les Barbazanges.
;:-- Vertuchou! disait-elle, rous saurez ce gistrats._ Instruits au même collège, nobles et
Cf~ il en coûte, ma fille et mon gendre, d'aroir bourgeois ne se distinguaient point les uns av~c u~e chaleur qui eût scandalisé le vulfait u~ trop beau garçon. Bientôt mon coquin ~es autres, et gardaient un vif amour de gaire, s1 toute la France n'eût connu la chasde l'illustre fille, _ laquelle était d "à
de pellt-fils réclamera des habits galonnés et 1éloquence t des belles-lettres. Il n'était pas teté l"
.
eJ,
sur
age, noire, maigre et &lt;&lt; suant l'encre
7
de~ rubans, et, _l'âge d'amour venu, il vous de cérémome sans di cours en prose ou en
ruinera en perruques blondes .... Il fera vers. Assurément, on voy~it à Tulle beaucoup par tous les pores », comme di ait celle peste
co~me ce freluquets, sortis d'honnêtes bour- lr~p de pédants et de précieuses, qui ne retar- d~ m_adame Cornuel. Le bon évêque, cependant
f?1sa1t de la C/élie et de l'lbmhim l'occupa~
gco1~, procureurs et juges, qui singent le
daient sur ~aris q_ue de cinquante ans, mais lion de son automne. Ces ouvraaes qu1·
.
c ,
comgentilsho~mes et, malgré les lois somptuaires, on y ~rouva1t aussi des avants estimables et
m~nça1ent à passer de mode, gardaient pour
portent l épée et le velours .... ie d'irai·t-on quantité de bons e prit .
lui leur. ,fleur de nouveauté• JI y 1rouva1t
.
pas que la roture de leur papa leur pue au
' La présence de ~r. Ma caron avait enflammé
~ez !. .. yotre François, ma fille, quittera le ~ une ~rdeur nouvelle tous ces génies bas- « quantile de choses propres pour réformer
le ~ond_e l&gt;, et, dans les sermons qu'il pré~~ge r1 et la moire lisse. Il se croira trop hmousms.
parait, il mettait, de son propre a.veu 1
rnn ait pour étudier' et, plutôt que de se
Le célèbre évêque avait appréhendé que la Scudéry &lt;r à côté des Pères de l'Église » n' · a
morfondre sur les Pandectes, il courra les rudes_se de~ habitants n'égalât l'àpreté des d
.
. IBO
e cc qm louchait cette héroïne ne lais ait
fill?_s.. ·: Mettez-moi ce poli son au collè e' chemins qm entouraient sa ville épiscopale.
~I. de Tulle indifférent. Aussi pressa-t-il
Qu Il aille apprendre le latin cl
· gl ·
fouet' c·
.
.
recevoir e 9~and, pour la première fois, _ Je 18 de fo:tem~nt M. Barbazanges de contenter sa
· eSt amsi qu'on devient honn' t
homme.. ..
e e J~m 1672, - son carrosse avait descendu chrre cudéry et de prendre en mains la juste
1effroyable pe_n~e de la rue du Fourel, il avai t
.
~es discours ébranlaient M. Barbazan es . cru « se préc1p1ler aux abysmes ». L'accueil cause
" , de madame
• de Combareilh
'
• Le proces
mais _madame Catherine faisait un soupi~ e; respectueux et magnifique des citoyens les gatin~, 1a marquise, rnuve et mère d'un jeune
~:::~l duo pleur, _e_t le bon époux cédait aux ha_r~gues des magistrats, presque t~utes fils, ,~nt à Tulle remercier le conseiller Barba.
. , .Elle fit une visite à madame Catherme,
, e sa mo1llé, lesquels s'accordaient sp1.~1tu?ll~ et sensées, lui firent bien voir zanges.
qu_1 eta1t grosse et incommodée, et, l'année
secrelemen t avec les siens propres
~u 11 n était point chez des sauvages. Et, cinq
Jusq
·
.. u'à d'~x ans, François ne quitta
point JOu~s après son arrivée, il put écrire à son smvante, quand naquit François, elle envoya
une lettre du tour le plus précieux el le plus
la vieille maison de l'Enclo Il
d.
ses ère et
s. gran 1t entre anne 1~ plus chère, Madeleine de Scudéry : galant du monde, avec un très beau prép
mère, sa grand'maman sa ber
&lt;r. S 11 ne fallait pas venir à Tulle elle
sent.
ceuse, et la compagme
• ordmaire
. . 'des Barbazanges.
- serait_ une fort jolie ville, et je ne suis 'point
L'amitié de madame de Combareilh devait
s~rpr1s que ceux qui ne font que passer en ~~ocurer aux Barbazanges les bonnes gràces de
La Cet~e mpagnie, où brillaient l'abbé de d1se~t du mal,_ et que ceux qui y séjournent
1e~êque. Il apprit que l'épouse du conseiller
gar e, es Baluze, le médecin Pesch d
en disent du bien 1 • »
étai
l vertueuse
el bien faite • et qu'elle ava1.1
~~:~tt-rriest, les Melon, les Rabanide~ ~~:~
·
M. Bar?azan.~es conquit l'affection du prélat de l'esprit,
possédant par cœur les ouvrages
Limousi!. utt.:;~~tedet la plus policée du Bas- par un~ smguher~ rencontre : il fit gagner un de M. d'Urfé ~l de La Calprenède. D'autre
monta n
.
e Tulle, isolée dans les pr~s ~ une certame marquise de Comhareilb,
p_art, les_Baluze 1assurèrent que madameCatheg es, était une véritable ré hl'
sous l'autorité paternel] d
, yu ique, qui était la propre cousine de mademoiselle de rme était bonne à la cuisine comme au sa!0
.
e e ses eveques . et
con lramte de se suffire à li
•
. .' ' Scu~éry. On sait en quelle estime M. Mascaron el qu'elle préparait parfaitement Je lièvre • 1n
a a
son propre flanc el é ~ e-11;1eme,_tirait de tenait la « nouvelle Sapho J&gt; . Il parlait d'elle i·oya1e, qu'on appeIle en limousin « la leb1·0
.
erg , onct1onnaires ma1• • 0 ,eu le fasse croitre r ,
1. Deu:e k(tre, de Mascaron à mademoiselle de e'.i cho~essa1· ».. Cc discours attendrit fort le
'
Scudfry pubhécs par René Fage. (Tutte, 1885.)
pieux evêque et il fit incontiment porter chez

y:'

f

�_

111STO'RJA

---'---------·-----------------------------~

madame Darbazanges les œuvres complètes de
Madeleine de Scudéry, reliées en veau plein
et timbrées aux armes épiscopales .
Après le départ de M. Mascaron, - en 1685,
- madame la Conseillère et ses amis conservèrent ces mêmes traditions de la Chambre
bleue, que la marc1uise de Combareilh perpétuait ~n son cbùtcau des montagnes. lis se
réunissaient tous les samedis, pour lire les
lellrcs de M. de Lagarde ou de M. r;ticnne
Ualuze, les satires de 1\f. Peschadour, les madrigaux et les épigrammes de M. du Verdier.
Quant à M. Barbazangcs, il ne donnait point
dans le tendre, il ne savait pas pousser sa
pointe, et ne comprenait les énigmes qu'un
grand quart d'heure après que tout le monde
avait ri . Aussi, lorsqu'il n'était pas retenu au
présidial, il demeurait invisible en son cabinet
de physique. Le bonhomme n'était point jaloux. Madame Catherine avait la tête un peu
trop cnnéc de chimères, mais clic n'était pas
de complexion amoureuse el se payait uniquement de grimaces cl de soupirs. Jeune encore,
les yeux bleu de roi bien fendus, les chcYeux
châtains crcspelés, la bouche vermeille, la
gorge belle, toujours décemment vêtue d'étamine du Mans, clic était fort plaisante à voir
parmi ces vieilles fées qu'étaient les sœurs
Baluze cl madame Peschadour. Elle tenait son
cercle dans la salle du premier étage, où il y
arnil des rideaux de crépon vert, un miroir
de Venise assez beau, des tapisseries de Bergame, el douze fauteuils au point de canevas,
œuvrc antique de madame La Poumélye. Les
demoiselles Baluze, en costume de mèrcsgrands, s'asseyaient aux places d'honneur, et,
un peu en arrière, leur nièce, la jolie Perrine,
fi lle du docteur Jean Daluzc, considérait tendrement le jeune Melon du Verdier. li y avait
aussi le médecin Pcschadour, longue figure
jaune sur un long corps noir, el le trésorier
lhbanide, el le chanoine La Poumélye, dont
l'aumusse doublée de blanc, le camail pointu,
noir et rouge, ravissaient le petit François.
L'enfant assistait aux séances, bloui sur les genoux et contre le frais corstige de mademoiselle
Perrine. Il se caressait aux douces mains, aux
joues plus douces, aux boucles soyeuses de la
demoiselle, qui le· baistiil à tout propos en
regardant Melon du Verdier.
Vers la fin de l'an 1685, on fiança ces deux
aimables personnes, et Perrine vint plus rarement chez les Darbazanges. Alors madame Pcschadour amena ses pelites filles, qui étaient
j aunes et laides comme leur papa. Les pécores
se fourraient sous la table, qui avait un très
grand Lapis, et, dans celle manière de Lente,
elles alliraient le pcli t Darbazangcs cru·elles
nommaient leur « pelil mari ,1. Subjugué par
les voix impérieuses de ces Pcschadour, François se laissait arranger la cravalc, friser les
chernux, saccager l'habit ; il embrassait, au
commandement, ses dçux femmes, dont il
a,·ail une ex trême peur. D·abord enchantées,
puis aigrement jalouses, les Peschadour finissaient par s'arracher, bras de-ci, jambe de-là,
le malheureux petit mari .... Les grandes personnes faisaient silence. On entendait la voix
creuse du médecin, qui débitait uoeSatfre sur

les embarras de Tulle, imitée de ftf. Boileau .... Soudain un cri lamentable résonnait
au ras du parquet, presque entre les pieds
du poète, et le lapis levé, on voyait François
tout défait el pàlc, égratigné jusqu'au sang,
et les Peschadour se gourmanl comme des
furies. Madame leur mère les séparait en leur
promettant les verges; une servante emmenait
le petit garçon à la cuisine pour lui laver le
nez, et le pauvre François, dans un àge si
tendre, éprouvait ainsi l'heur el le malheur
de plaire aux dames.
IV
Débarrassé des Pcschadour1 qu'on mil chez
les Ursulines, François vécut seul, sans camarades, ignorant les jeux ordinaires et les
plaisirs des enfants. Sa bonne-maman La Poumélyc lui apprit le Pater et l'A ve en latin,
cl sa berceuse Marccline plus de cent histoires
de rcrenanls et d'enchanteurs. A celle belle
école, il devint plus extravagant qu'un poète.
Eniné de ses propres songes, il errait tout
le jour dans la maison, changeant de place
pour changer d'ennui, el jamais petit bourgeois limousin ne s'abandonna plus jeune à
des imaginations plus saugrenues. Les récits
de Marceline en fournissaient la matière.
M. Barbazanges recevait-il François, par faveur, en son cabinet, l'enfant s'amusait à
peine des curiosités naturelles el des machines,
car il y voyait l'appareil du sabbat, l'antre
d'un druide, la ca,·erne d'un magicien ....
Les demoiselles Daluze venaient-elles voir sa
maman : leurs corps brodés, l'édifice branlant de leurs coiffes, leurs jupes &lt;&lt; en tripe de
Yclours &gt;&gt; jaune, plus roides que les an tiques
vertugadins, rappelaicn t à François ces Carabosses prodigues de méchants dons qu i troublent les baptêmes des princesses. Descendait-il à la cuisine, lieu de délices, où cuisaient
pour lui les châtaignes blanchies, les flougnardes, les tourtous .. .. La vieille Marcclinc,
assise dans le canlott de la cheminée, figurait
celle bonne femme qui prêta son fuseau à la
Belle-au-Bois-dormant. Le petit domestique
Jcantou était peut-être un des trois cents
marmilons qui préparèrent le repas nuptial
de Riquet-à-la-Houppe. ... El quant à regarder
sous le lit de la cuisinière, François ne l'eût
osé pour rien au monde, car, dans les histoires de brigands, il y a beaucoup trop de
ces lits il quenouilles, à rideaux de serge couleur de sang, sous lesquels passent les bottes
épouvanlablc's des voleurs de grand chemin.
Au crépuscule, la cuisine entière s'emplissait d'ombre cl d'enchantements. L'escalier à
Yis, dans les demi-ténèbres, enroulait sa
•pi raie el devenait un escargot géant. L'horloge-fée, détraquant ses poids, sonnait minuit
à Loule heure. Sur la table, les c.'\ rolles devenaient des gnomes barbus de rouge cl les
choux de grosses dames en robe de brocart
rnrt. Celle palombe au col changeant, tuée
sur l'étang de Brach par M. Jean Baluze,
c'était, hélas! c'étai t l'Oiseau Bleu luimême ! ... Le chat, fidèle serviteur de M. de
Carabas, guettait une souris grise qui prenait
...., 44"'

tout à coup le fin minois et la robe discrète
de Cendrillon .... Ainsi environné de phantasmes, François ressentait quelque épouvante.... Grimpant sur un escabeau, il alleigoait une fenêtre, sorte de soupirail grillé,
presque au ras du sol, et il regardait les
enfants qui sortaient des Petites Écoles, sur
la place de la Bride. Leur bande criarde escaladait la rampe des fossés, au risque de clt0ir,
voltigeait autour de la fontaine, puis s'éparpillait dans les ruelles de Iledole-Pcyre et de
la Porte-Chanac. Des filles effrontées allaient
chanter pouille à mademoiselle Contraslin, la
dentellière, qui se penchait sur la murette de
sa boulique, menaçante el levant un balai de
bouleau .... D'autres, non moins hardies, agaçaient le petit Barbazanges et l'appelaient :
« François, joli François!. .. ,1 Une surtout. ...
Ah! que François la détestait, cette Margot Chabrillat, dite « Margot la Chabrclle ,1 ,
et plus chèvre que fille, assurément, par la
maigreur, la couleur, le caprice el l'impudence. Toujours saulanle et virevoltante, les
pieds nus, les jupons troués, le mouchoir
ouvert, la tignasse crépue sur les yeux, elle
s'approchait de la fenêtre.
- Eh! bonjour, disait-elle aYec force contorsions el cérémonies. Eh! bonjour, monsieur de Barbazanges !... Que vous êtes joli !
Que vous me semblez beau!.. . Si rolre
ramage était pareil à votre plumage, vous
seriez le phénix du Bas-Limousin!. .. Mais
l'Olrc nourrice ne vous a pas fait couper le
fil de la langue, carvous ne sarez point parler
aux gens .... Il vous faut aller en pèlerinage à
Sainte-Claquellc 1.
Et, plus bas, les yeux luisants :
- Viens donc, lourdaud ! Ta mère ne le
saura pas .. .. Nous irons roir les serpents à la
Yitrine de l'apothicaire cl ballre du marteau à
la porte du chirurgien ... . li n'y a rien de
plus divertissant.... Nous descendrons il
cloche-pied les « Quatre-Vingts &gt;&gt; jusqu'à la
tour de Ma'isse . . .. Je te donnerai des pruneaux d'Agrn que j'ai volés chez Lacombe, et
lu m'embrasseras dans les renellcs, près du
barricolicr ....
Ce langage, qui lui rappelait les pires insolences des Pcschadour, faisait horrrur à
François. Quittant le soupirail ou grimaçait
i\Iargol, il se précipitait au giron de sa berceuse, qui posait son fuseau pour le caresser
el lui chantait à mi-voix :
Janctoun, ma mie ...

Cependant, l'extrême ignorance de François
donna quelques remords aux Barbazanges. Madame La Poumélye criait plus baut que sa
tête contre la folie de ses enfants :
- Jamais, disait-elle, jamais bourgeois de
Tulle n'ont élcYé ainsi leur fils unique....
~fonseigncur le Dauphin fut moins gf1Lé ! Que
fercz-Yous de François, plus Lard ?... Un avocat, un conseiller, un juge?... Vous nous la
baillez belle, en Yérilé !. . . 1ourri de billeresées, votre fils deviendra un songe-creux, une
pauvre cervelle éventée, cl non point un
1. Sainte-Claquette ou Sainte-Foi délie la langue
des enfants qui tardent à parler.

"-------------simple et ho~nête magistrat, comme ses
?ncetres. Et Dieu sait qu'avec sa jolie figure
il est, _Plus qu'un autre, en danaer de s;
perverlir !
b
Le bon chanoine La Poumélye venait à la
rescousse :
;- Ma cousine dit fort bien. Il est mauvais
qu _un garçon demeure, passé huit ans, aux
m~ms des femmes. La solitude le rend mélancohqu~; l'ennui le peut conduire à la consompt1?n .... Et quelle honte n'aura-t-il pas,
au &lt;J?~legc, en se voyant, à son âge, mis eo la
derniere cl~ss.e, parmi les marmousets?
~e con~eiller se rendit à ces raisons et l'on
déc!da qu après les chaleurs François irait au
college. Touchée au vif par les propos du cha-

Ù

YlE .ll.MOU1fEUSE DE F~.llNÇOTS B.ll~B.llZANGES

noine, m~da~e Barbazanges voulu t épargner
une morLJficaLJon trop rude à son fils ché . .
elle r~solut de lui apprendre à lire, cl, pi~;
ce _faire, elle choisit, non pas un alphabet
g~a1sseux et rebutant, mais un beau livre orné
d images. Ce livre, naguère les délices de
madame Catherine, un peu délaissé depuis
que M. Mascaron avait mis la Scudé . ,. 1
d 'é . I'
iy a a
mo e, c Lait' Astree, la vénérable Astrée si
pc-sanle que nul ~uv~agc ne pressait mieux'lcs
rab!~s. Le front1sp1cc représentait la chaste
oere, décollct~e et frisée à la mode de la
v1~illc cour, et I auteur, le sieur d'Urfé luimeme, avec la moustache et la royale une
c?uro~nc de lauriers sur le chef, la dép~uillc
d un hon sur les épaules et l'e lomac décou-

b:~

ve~L. Deux petils amours assez vilains versaient sur eux des cœurs et des flam •
A~
d
.
me~ .. ..
orce e voir les représentations de ces
personnes, François souhaita connaître leurs
aven~u:es? et ce désir le piqua si bien qu'il
apprit _a hre ~vec une admirable facilité. On
pe~t b1eo c~o1rc qu'il ne lut pas l'Astrée tout
entière, mais madame Barbazaoges, se souvena_n~ que _i\I. Mascaron faisait prêcher Clélie,
sumt son m~linalion naturelle, el dit à son fils
quel~ues p~l1tes choses d'Astrée et de Céladon,
~t meme d Artamèoe et de Mandane, d'A lat1das et d'Amestris.
g
Ces illustres images s'imprimèrent d
I'
. d F
. .
ans
esprit, ~ ranço1s Jusqu'à effacer les marques
des precedentes. Les Julins et les ogres 11.
parurent bons à diver tir le populaire et \ :
abandonna le pays féerique pour le ro;aume
des tendres allégories et des galantes ab t
t'
n· •
s rac10ns. . ientot, même, la compagnie des héros
et des m:anles l'enchanta si fort qu'il conçut
un dégout étrang~. des fi lles el femmes du
commun. _Non qu il méprisât ces personnes
pa_r orgueil ou dureté d'âme, - elles le trouva1~nt, au contraire, le plus poli du monde l
lOUJ~urs prêt à les obliger, -mais dans Icu:s
mam?res ,et d_ans leurs propos il sentai l la
gross1èrete na1ve de leurs sentiments l 1
bassesse de leur origine. Aussi lui sembla~ent~
elles_ propres _à_soigner les bestiaux, tenir les
houllqucs, cmsmer et ravauder ....
','1 résol~L d_onc, à l'âge de dix ans, de
n epouser Jamais qu'une dame parfaitement
belle, et digne d'occuper le plus illustre t ,•
d l' ·
.
1one
e . umvers, s1 le mérite seul y donnait des
dr01ts et non pas la naissance La b .
, f
·
er"crc
Aslre~
ut so_n premier amour. Ainsi se for~ifia
en lui la hame des coureuses et des elli Lé
l
. 1·.
ron
~s, e p~rt1cu mremcnt de celle Margot Cha- .
brillat qm ne _manquait point de lui tirer la
langue el de_lu1 envoyer des baisers lorsqu'elle
le rencontrait sur la place de la Bride.
V

La bo_utiq1~c de mademoiselle Contrastiu' &lt; ui
rcga:da1l droit en face l'hôtel Barbazangcs, ~ccupait le rez-de-chaussée d'une vieille .
L,
d ,, .
ma1sou.
c _mui: c 1e~1ise Saint-Pierre dominait le
P; ~1t _toit de tuiles où .d'énormes mansardes
b,11U
.
. aienl. Une vaste baie à plein c1·nlrc 1epo1
• .
I'sa1, t, sur a murelle basse que fJ eur1ssa1ent
etc _durant, des haricots d'Espagne, c1c'
c:1pucmes, el .quelques pots de basilic. Nul
rideau, ennemi des amours, ne dérobait aux
passaut~ la vue des demoiselles denlcllï .
to l
. 1·
cres,
li CS Jeunes, JOICS el fort a"rea'bics a
,
o
, l 'CC
Icm•s cornettes ru?hees
et leurs tabliers de
ta~ctas. Il y ~rait parmi elles autant de
pelllcs bourgeoises nue d'arlisanes
flll
. -i
, car 1es
i es pauvres ~l délicates aiment ce travail de
la dentelle qm ne "àlc pas les ma·
L
•
°
ms. a
i~a1trcssc 1cur fournissait le « rezcl &gt;&gt; ou
rcseau nu, pour y broder des /leurs a' l' .
ïl
I
a1~u1 e, et ?ur payait cinr1uantc sous l'aune
1 ouvrage bien blanc et bien fini.
'1690 ' un brui·t de VOI.X
· .;Un, soir d'octobre
.
1111tces ~·etenLJt sur la place de la Bride
Mademo1sellc Contrastin étant à l'assemblée de;

�_ _ __ _ _ . a . - -_ _ __

_

_ _.1

1f1STO'J{1A

Poumélye, qui est en visite chez mon_pap~répondit le jeune garçon .. Je me nomme
- Soyez le bienvenu, mon ami, dit
&lt;1 Filles Dévotes l&gt;' les demoiselles coururent au
Pierre Broussol, cl je me viens rend rc pen- M. Barbazanges. Nous vous attendions. Volr?
seuil de la boutique, l'aiguille ~iquéc sur ~c cor- sionnaire chez M. le conseiller Barbazanges.
chambre est prêle, el l'on va vous donner a
sage el des brins de fil plein le tablier. li
- Eh bien! monseigneur' nous serons
avait plu. Un vent frisquet: ~ec~uant l~s
. .
voisins, dit la Chabrelte, car v?ici, à votre g~u- souper.
li lut la lettre du chanoine, qm 1ut recomhardes sur les balcons, tramail a trave1s
cbc la boutique de mademoiselle Contrastm,
mandait Je petit Broussol :
!'Enclos l'ao.1ère odeur de l'aut?mn_c. Les
où l'on Yend le point de Tulle.... ous sommes
toits humides réYerbéraienl un ciel e~rlate
C'est cormne vous savez, l'enfant i_mique
huit ouvrières en son atelier' plu~ belles que
qui annonçait du vent your le lendema'.n. Un
le jour cl plus tarouches que des t1gr~sses. Les de M. Antoine B1·oussol, ancien _notaire des
étrange équipage s'arreta devant la tom ~e la
blondins de la ville crèvent de pass10n pour moines d'Obazine et fort honnete homme,
Motte. C'était un jeune garçon en hab1~ de
. 1·e ,,1'.ai·s présentement une lcure
nous toutes, et nous brodon_s le rezel au ciezqm
1
. de
·.
dro(l'ucl monté sur une mule, avec son ,alet
bruit des guitares, des hautbois et des t~m- raisins. Ne vous éba~iissez pas, de ~~ v~i'._
en ;roupe, lequel no po~1•ail d~scendre parce
une figure assez rustique : il n a g1œ1 e fie
.- 1s, ••· Et maintenant,
à YOLrc droite,
)OUIII
'
J
que la hèle r~ai_t. ~c valet a1·ai~ une fac: d~ 1
rnici la maison du conseiller. li y a s~r es quenté que des JJaysans ou des hobere~ux
bois qui ne d1sa1t rien. Sur les Joues du oar
fenètres des femmes à queue de po1;s?n, fort sauvages. Pourtant ft~. l~ cure d~
çon éclatait une pourpre naturelle, comme_ cc
moins aimables que nous, et des_ p~rc: -cp1c~, Saint-Hilaire, qui lui a enseigne _Les n~athejus de grappes écrasées dont_ s~ barbomlle
moins épineux que l'àmc du JOh François matiques et les éléments du lati~'. d~t que
Bacchu dans l'orgie. La ga1ete d_u faune
c'est une tête bien faite .... Nos 1esu~tes de
•1
allumait ses petits yeux. A lo \' Oil' a'.ns1, Barbazanges.
- Monsieur le chanoine La Pou~1e yc, Tulle ne manqueront pas d'adoucu· son
chancela.nt el riant, tel un ''.endangcm au
nwmon parrain, m'a parlé de _ce~ Adoms, -~L 1mmettr, en le t'raçonnant aux. belles u
retour des Yignes, on s'étonnait que la_ mule
nières;
mais
je
ne
hais
fomt
que
7tte
Pierre Broussol, non san deda111. JI a dixportàl une simple valise el non de~ pamers de
sept ans, comme moi, et un vi~agc de _fille.... rudesse en un garçon cle d1x-s~pt ans. C1:
raisins noirs. Otant son chapeau, il salua les
cr•1"C que l'OUS n'estimez poml ces JOu1·en- J)e tit Broussol est mon filleul; il sera mo
dentellières et 'informa du logis de M. Bar- Je o' o
ceaux efféminés, mademoiselle la d_enteIr'iere.1 héritier, etje ne doute ]JUS quevous ne trou.
bazangcs, con eillcr au présid_ial. L~ ph'.s
Je ferai donc si bien que Yous oublierez Fran- viez en lui un second fils, et François un
jeune ouvrière, Margot Chabr1llal,. s élança
çois llarbazangcs, c~ que Yous me trouverez frère.
.
. ·
pour instruire de plus près. c~ cavahc1~ penJ'aime cette coutume de notre pi ovmce
plus
aimable
que
lui....
.
.
b'
1
dant que les demoiselles faisaient de orands
- Non plus aimable, mais moms_ ete. de ne point enferme1· les jeunes gens dans
éclats de rire.
•
répliqua Marcrot. Ab! ah! vous avez du-sept l écoles. Partagés entre leurs maîtr~s ~t
Le valet en lut alarmé. Jurant apres sa
es
. t
s' affaibli1·
ans! C'est en~ore l'enfance; ma!s, pour votre leurs parents' ils ne laissen PM
. .
mule il mit enfin pied à terre.
lfections
de
(amille.
La
disciles
a
âcre
l'OUS
me
paraissez
bien
gaillard.
'
en eux
11•
•
•d
,
_ ' Vous ètcs donc tout ncut en cc p~ys?
0
..'..... Comment
l'entendez-vous?••• L en- JJline paternelle leur JJarait ~i ouce qu ';
demanda la Chabrelte, qui pinçait son cot11lon
I
Me faudra-t-il vous donner la ne voit guère, ici, de fils ingrats, e_t . e
lus
ra)'é et dansait autour du gai·çon, telle une !a11cC ... ·
.
r.acheux comme dans les comedies.
preuve que je suis homme el non p
peres ,,
•
• b
u'ont
maigre Bacchante.
.
Et
cet
usage aussi me pai·ait eau q fi
enfant?..
.
d
11
t
A seize ans passés, elle avait encore _ces
Penché, il caressa le menton_ e i, argo ' les bourgeois de campagne, de con er
l~çons impudiques qui, naguère, effrayaient comme il avait ,,u les soldats faire aux ser- lem·s rejetons à des citadins .... Cela peut

j

vantes d'auberge.
Les yeux de la Chabrclle parlèr?nt assez
.
t . P1'errc se pencha plus pres encore
c1a1remen
• •
el baisa la fille. Dans le soi~ ~nllamme ~u1
rou crissait leurs visages cl pretail u_ne ~~pecc
de ~plendeur à leurs pauYrcs habits, t s se
recrardaient en riant, tous deux bruns, les_tcs,
ha~·dis cl secrètement échauffés par leur 1eunesse.
d
•
- Çà! c;à ! tirons, cr_ièrent les em01se11es
ravies. Voilà la Contraslln.
.
D'un bond , la Chabrette lut au seml d~ 1a
bou Liq ue, el, quand mademoiselle Con_Lrastm ~l
une dizaine de vieilles perso1'.nes en 10be pu~
cl coiffe de gaze noire, s_orl1:·cnl ~ar la po1l~
latérale de Saint-Pierre, il n y avait plus su
1~ place qu'un rustre fort occupé de déc~argcr
;a mule et un jeune homme qui trappail très
'r~rl che~ les Barbazanges. Derrière les ,-~~f~s
de la boutique, les chandelles de ve1 cc
s'allumaient.

/lie fa11&lt;tra-t-il vo11s donner la pre11ve q11; i.~
• -;li;· homme et 1!011 pt11s enfant ?.... • Pench , •
~aressa le mento11 de .Margot! co1111:1e ,t aav!~ ~'. tes
soldats faire a11x servantes daube, ge. (P " 4 )

François. Laide, disait-on, les mollet~. sc_cs, la
gorge plate, son petit corps souple n eta1l pas
sans gràce, et dans sa figure ca~use, ses
yeux fauves n'étaient pas _sa_ns hca~te.
.
- J'arrive de Saint-Htla1rc, pres Obazme,

Jnll·odui t dans la salle où la tamille Barbda. de souper , Je . naturel e
zan«cs achevait
Sai~t-llilairc salua du pied, tort1lla son chapeau, tira une lettre de sa poche cl parla en
ces termes :
.
- Bonjour, monsieur le conseiller cl madame la conseillère. Je suis le fil_s Broussol'. de
Saint-Hilaire, près Obazine. Je viens che~ , ous
.
•
pens1onna1rc,
a,·ec ,·otrc a(Trement,
o. L
Pour être
.
.
d
, le chanome a
cl vo1c1 une 1ettre e ,,
n·

. les en,•r.ants aux rivalités heu,·euses
excite,·
l
de l'étude, et formei· enh·e . e~X les' p u_s
touchantes et les plus solides l~aisons d amil
lié Ainsi la compagnie de Pierre Bi·ous~o
: d'un bon exemple à mon neveu, qui ~
sei. a d besoin de s'endurcw
· l' ame,
•
car il
1
9tient
an de madame sa mere,
· ave_c beaucoup
.
l'esprit et de vertu, un gou·t bien 1racheux
'
l
1·omanesques et les
poui· les •·êveries
•.
voétiques sottises .. ••
. d
Je ne vous JJarle pas de la J!e!iswn _e
. JJai· an · C'est une, , misere.
trente ecus
• Alais
l
vous n'ignorez point q_n'à l _age meme ce
mon filleul , je payais vingt ec_us seulem~1~t
a. 1·en M• Bal·u~e chez c7ut mon pei e
m'avait JJlacé. ••·
N

•

&lt;I Ma foi! songea M. Barbazang~s, le cousin
. a ra·1son
cnnomc,
,
· Nous fûmes
. bien sots, ma
1
~
L n1oi de ne pas smvre 1a coutume
1 emrnc e
,
· d ·1
et de garder jusqu'i1 dix an~ notre petit ro e
1 rris François est parfa1temcn t sage, bon
a~ collège, fils docile et r~spect~eux'
. 1 s froid c1ue glace, melancohque,
mats p u.
.
Q d' hl I cc
. différent cl languissant.... ue ta c.
~'.est pas tout que de haïr Je désordre et de
nourrir en soi une flamme p~re pour quelque
infante imaginaire! li faut vivre sur ce _g)obe
terraqué cl non dans la lune, demeurecheneddc
. ' mon fils' Puisse-t-il donc prcn re
monsieur
· · ··
.
· ·J
lle brutalité rusllque qui ec ale
un peu de Ce
•
B
I A
en toute la personne de Pierre rousso . u

:~èv~o

"'- --------------------

LA

YlE .JI.MOU"R_EUSE DE F"R_.JINÇ01S BA"R,B.JIZ.JINGES - ,

lieu de raffiner sur les sentiments, puisse-t-il
Yoler mes pommes et mes confitures, user
ses souliers, gâter ses habits, et s'exercer les
poings contre les garnements du voisinage! »
Ainsi rêvait M. Barbazanges, pendant que le
petit Broussol, assis sur une chaise, tournant
toujours son chapeau entre ses doigts, regardait madame Barbazanges el la trouvait bien
conservée. François s'alla mettre près de son
nouveau camarade el l'entretint avec beaucoup
d'amitié.
&lt;1 Par la mordieu ! pensait Broussol, quelle
figure! ... Se peut-il que nous soyons du même
sexe? ... C'est une princesse babillée en page! .. .
La dentellière a dit le vrai : il est trop beau
pour n'ètre pas bête et je prévois qu'il me faudra l'éduquer .... Voilà un enfant qui s'en ira
à lrarers le monde, la main sur le cœur, les
yeux au ciel.. .. JI ne saura pas se défendre....
Je le protégerai .... Je suis fort .. .. Morbleu l
Ycntrebleu !. .. M. le chanoine La Poumélyc
sera content, lui qui m'ordonna d'ètre un
frèrn pour ce Barbazanges .... l&gt;
Ce qu'on dit de l'allraction des contraires se
trouva pleinement justifié par la tendresse
toute fraternelle qui unit bientôt Pierre el
François.
Après que le domestique Lionassou s'en fut
retourné à Saint-Hilaire, avec sa mule, le fils
Broussol ne laissa pas de montrer quelque
chagrin. La cité de Tulle lui paraissait une
prison et le collège un cachot. Il regrettait
son père quinteux, sa maison ruinée, sa vie
sauYage, et le bon curé, son premier maître.
La tristesse éteignait le vermillon de ses joues
et le feu de ses petits yeux. Il maigrissait. ...
François mit une extrême complaisance à lui
adoucir l'exil.
Pierre était bavard. Il épanchait son âme en
discours infinis, le soir, dans la chambre
commune. Jusqu'à plus de onze heures, la
chandelle brùlait, éclairant les deux garçons
en bonnet de nuit, les rètemcnts épars sur les
chaises, le bahut, l'armoire, un portrait creré
&lt;1ui représentait M. Léonal'd Barbazangcs ,
l'aïeul, arec sa robe consulaire, mi-pa1-tic bleu
de roi cl couleur de feu, cl s011 chaperon à
('l'épine d'or. Un gra11d christ, entre les deux
lit~, regardait face à l'ace cc pa une consul tout
lialali-é d"une déchirure affreuse. Dehors, les
doches sonnaient, les chiens aboyaient. ...
C'était l'heure oü, dans le cabinet du haut,
~I. Barbazanges épiait les conjonctions des
planètes.
Le fils Broussol parlait tout seul, contant
des histo!rcs merveilleuses de son pays et de
son passe.
li était né dans l'élection de Brive, en cc
p~ys qui est déjà Gascogne par la clémence du
c1,el, la fécondité du sol, la richesse des vignes.
Cest la terre chérie de saint Étienne et la
bénédiction du vi~ux moine Jimousi; plane
encore dans la lumrneuse douceur de l'air sur
les vertes plaines de la cité gaillarde, s~r le
v~llon de la Corrèze, tout bruissant d'eaux
vires et de peupliers, sur les collines mauves
e,t. b!eues q_ui ondulent, et se croisent, el
s eloigncnt si doucement à l'horizon d'Obazine.

Là, le paysan est presque riche, il c L robuste coté et surtout l'utile coté des choses, Pierre
cl gai; il s'apparente à peine aux [gens des s'apcl'Çut qu'il avait tort à gagner aux leçons
hauts plateaux, Celtes rabougris, taciturnes, des Pères jésuites ctà la compagnie de l\L Barsom·cnl féroces, nourris de chàtaignes el de bazanges. L'intérèt seul ne gouvernait pas ses
blé noir.
affections, mais il les fortifiait singulièrement,
Pierre Broussol avait poussé, tel un marmot
de campagne, toujours nu-pieds, même en
hiver, la culotte percée, la veste en loques.
Sa mère étai t morte jeune. Son père, valétudinaire et maussade, ne le souffrait guère au
logis; mais il n'était pas de paysan, dans le
village, qui ne le regardât comme son enfan t.
Il gaulait les noyers avec les «droles )&gt; , pêchait
les truites dans la Corrèze et les écrevisses
dans les rochers du Coiroux. Nul, mieux que
lui, ne virait la botirrée aux votest; nul n'avait
plus de devinettes el de contes salés à dire
aux veilhades ' · Les soirs de décembre, quand
sonne l'Avenamen• à tous les clochers et que
le vieux Noël approche, portant l"hiYer en son
bissac, il faisait hardiment trois lieues, dans
la neige et la nu it, suivant les garçons, ses
ainés, qui, par bandes, allaient &lt;1 l'Oir maitresse ».... Et lui qui n'ayait pas encore de
maitresse rustique à f:?Urliser, lui qui ne donnait d'amour et dcjalousie à personne, n'était
pas le dernier pourtant à ramasser le fuseau
de la fileuse maladroite qui doit racheter son
bien par un baiser. Et, venue la sainte semaine,
la « semaine noire », aucun des Aguilaneu{s 4
qui vont chanter la Passion aux portes des Les jours ,1Uo11gc.1ie11/. Les places revoy,1ient /eu1·s
promeneurs ordinaires, bourgeois en habit de moi1·e
chrétiens, ne recevait de plus gros œufs et des
lisse et perruq11e ronde, ge11tilsho111111es cérémonieux
appuyés sur ae hautes cannes.... (Page 48.)
pommes plus belles, des pommes rouges
comme les joues de Janeloun ....
- Qui est Janetoun 1 demanda François, comme en toutes les âmes paysannes. Et, du
- C'est la bal'gieire de chez Gargalbou, paysan, Broussol avait le sens positif, la prévoyance et la prudence. Il avait aussi l'intellidonc!
Et, l'œil plissé, hochant la tête d'un air gence lucide de l'homme d'affaires, et, avec
avantageux, Pierre Broussol laissait entendre tout cela, beaucoup de bonté, de courage, de
que cette bargieire ne lui voulait point de droiture cl de probité. C'était exactement
mal. Som·ent il avait &lt;I gardé » avec elle, le l'arrière-petit-fils de ces vilains dont la malice
dimanche, vêpres dites, quand M. le curé de ironique égaie les fabliaux du moyen ûgc.
Les Pères jésuites, charmés de ce nouveau
Saint-Hilaire ne le retenait plus .... Janetoun !
Une fille qui n'avait pas plus. de quinze ans, disciple, voulurent faire leur compliment à
comme les pastourelles des contes, une vraie M. Barbazanges, l'approuYant fort d'avoir reçu
Peau-d'Anc, que le fi ls du roi n'cùt pa recon- &lt;"hcz lui un jeune homme qui serait l'honneur
nue, tant clic était brune cl brùlée du soleil, du Limousin. Le bon Conseiller répondit que
cl malpropre, sentant l'ail et le mouton! ... Pien e Broussol al'ait l'éto!fo d'un arocat, d'un
Mais clic anlit la bouche amoureuse, le cor- procureur, cl même d'un présiden l. Ces rares
sa~c dru, la jambe ronde. Pierre était son qualités d·un étranger le rendaient un peu
petit ami, cl rien de plus pou r rhcure.... Ils mélancoli11ue, lorsqu'il considérait son propre
n'araient pas fait ensemble le grand péché.. .. fi ls.
- Il est vrai, dit le recteur, que .François
- Pourtant, j'ai eu cent baisers d'elle ... .
- Des baisers de rustaude! disait Fran- e L assez indifférent aux biens el honnenrs de
cc monde, cl à ceux de la magistrature en parçois un peu scandalisé et dégoùté.
Pierre n'insistait pas . Il trouvait son ami ticulier. li n'a guère d'inclination que pour la
trop benêt pour comprendre ces choses. Il se musique el la poésie.
- Oui, certes : il joue du luth et de la
reprochait même d'avoir parlé de Janeloun.
Avec les jours, la tristesse du petit Broussol viole, et il lit des ouvrages en vers. Il se nours'en aua: Elle était d'ailleurs toute physique, rit de fadaises! s'écria fort amèrement M. Barel non pas un effet du sentiment et de l'ima- bazanges qui, ce jour-là, dans son rôle de père'
gination. Naturellement enclin à voir le beau de famille, était moins astrologue que magistrat.
1. Votes ou assemblées; fètes de village.
- N'est-ce point un peu l'Olre faute, mon2. Veillées, en patois limousin.
sieur
le Conseiller?... Mais quoi ! votre fils
3. Les neuf soirs d'avant la Noël, à neuf heures,
vous donnc-t-il aucun sujet de mécontenteles jeunes ~ens des villages vont sonner les cloches.
C'est ce qu on appelle sonner l'Ave11ame11.
ment ? N'est-il pas fort assidu aux classes, et
4. Les Aguilaneufs sont les quèteurs qui ,·ont
fort exact à l'office, sans grande chaleur de
chanter la Passion et chercher des œufs, de porte en
porte, l e j~udi saint.
dévotion?... Il aime la musique et la poésie....
"" 47 ""'

�,-

111STOR,.1A

J'ai passé la nuit i, boire,
places revoyaient leurs promeneurs ordinaires,
)13 mail,·essc i, mon côte ....
bourgeois en habit de moire lisse et perruque
0 ma Clèri I je fis un jour
ronde, gentil hommes cérémonieux appuyés
Devant la porte, mille tours.. ..
sur de hautes cannes, le nez barbouillé de
n seul rcgr.et gâtait son plaisir .... Que ne
tabac, militaires retraités, fiers de leurs balapou
rait-il
emmener son cher François à Saintfres et portant la croix de Saint-Louis sur leur
llilaire
d'Obazinc?
Mais le notaire Bronssol
vieil uniforme bleu.
Vers le temps de Pâques, Pierre Broussol · était plus infirme que jamais cl, par discrés'en alla chez son père, à Saint-Hilaire d'Oba- tion, M. Barbazangcs ne le voulut point embarzine. li ne tenait plus en place, le printemps rasser de François.
Les demoiselles dentellières Yirenl reparaître
neuf irritant les &lt;! esprits Yitaux » dans son
jeune · sang.... N'était-ce pas la saison qui Lionassou arec sa mule, etlc lendcmain, elles
ramène la bergère aux champs, avec ses assistèrent au départ du jeune M. Broussol.
ouailles, son chien, sa quenouille L . Déjà, les 'foule la famille Barbazanges, père, mère, fils,
feux des charbonniers s'éteignent dans les serranles, Yint à !'buis pour saluer le Yoyaclairières, laissant monter u!-i long fil de fumée geur. Les voisins étaient aux portes. Marccline
VI
bleuâtre au-dessus des châtaigniers gris. A et Janou, la cuisinière, pleuraient de tendresse.
peine les sureaux ,·erdissenl, mais les Yergers M. le Conseiller et son épouse donnaicnl des
marques d'émulion, et François lui-même
I
L'hiver s'en fut, soufflant le cha/elh des sont tout en fleur, et la tendre pointe des blés
embrassait son cama.rade aYec une chaleur
perce
la
dernière
neige,
celle
&lt;!
nivejade
du
veilhades, emportant sous sa limousine les
d'amitié i grande que ces demoiselles en
boudins noirs cl les marrons dorés. L'aigre coucou » qui commence de fondre quand
conçurent une espèce d'ennui jaloux .. ..
pipeau d'avril éveilla ces petites nymphes l'oi eau fainéant commence à chanter.
Celle petite scène s'acheva par la retraite des
Pierre,
faisant
son
paquet,
et
rèvanl
à
monta,.,nardcs qui, de leurs urnes neigeuses,
Barbazanges. Le vieux Liona sou prit la mule
Janetoun,
(redonnait
:
verscnr les flots clairs des torrents. La Corrèze
par la bride pour la mieux guider dans la roide
enfla. L'eau remplit les cal'es du collège. Au
Là-bas, là-bas dans un jardm,
descente de la rue des Mort , et PierreBrou sol,
(aubour" du Prat, la olane débordée ruina
Je fais l'amour cl bois du vin.
le chapeau à la main, salua fort civilemenl les
quelque~ moulins. Les jours allongeaient. Les
D'une main je tiens mon verre
dentellières ....
El de l'autre ma bien-aimée ....

Est-ce un si grand mal?... Peut-être, s'il
reconnaissait en lui la vocation religieuse,
peut-être composerait-il des oratorios à raYir
les anges, ou des tragédies sacrées bien supérieures aux pièces de ce pauvre M. Racine que
le Port-Royal a gâté.
- J'aimerais mieux qu'il fût procureur,
dit M. Barbazanges. Je me veux voir despetitsenfants.
- Nous sommes tous entre les mains de
Dieu ... Allons, monsieurleConseiller, remettezvous .... Songez que vous remportâtes un prix
aux Jeux de la Vierge et que cela ne vous
empêcha point d'être honnête homme.

1. Lampe romaine encore employée en Limousin.
(JllustraliOIIS Je co~RAD,,

(A suivre.)

M,rncELLE Til Anu:.

SALON DE MADAME R ÉCAMIER A 1.'ABBAYE-AUX- B01s. Peint tar DE JutNNl!S en 1826. - C'est là que ta /'elle amie .te Chateaubriand s11t réunir, dt 1819 à 1849, l'un tûs plus importants et ,us f'lus beau-.: cénacles qu'on ait jamais connus.

LEI DEMEURF.S IIISTORIQUES- -

, ~'IMPÉRATRICE EUG ÉNIE
D APRES W!NTERHAL TER . -

(M usée de Versailles.)

Cliché Draun,

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>La revista Historia Magazine Illustré Bi-mensuel fue creada por un ex librero que se convirtió en editor Jules Tallandier, En diciembre de 1909, se publicó el Léame histórico con el título Historia. La revista dejó de publicarse entre 1937 y 1945. La revista publica artículos y dossieres en los que participan destacados historiadores. Los archivos se detallan en una publicación bimensual temática.</text>
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                <text>La revista Historia Magazine Illustré Bi-mensuel fue creada por un ex librero que se convirtió en editor Jules Tallandier, En diciembre de 1909, se publicó el Léame histórico con el título Historia. La revista dejó de publicarse entre 1937 y 1945. La revista publica artículos y dossieres en los que participan destacados historiadores. Los archivos se detallan en una publicación bimensual temática.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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111STOR,.1A

J'ai passé la nuit i, boire,
places revoyaient leurs promeneurs ordinaires,
)13 mail,·essc i, mon côte ....
bourgeois en habit de moire lisse et perruque
0 ma Clèri I je fis un jour
ronde, gentil hommes cérémonieux appuyés
Devant la porte, mille tours.. ..
sur de hautes cannes, le nez barbouillé de
n seul rcgr.et gâtait son plaisir .... Que ne
tabac, militaires retraités, fiers de leurs balapou
rait-il
emmener son cher François à Saintfres et portant la croix de Saint-Louis sur leur
llilaire
d'Obazinc?
Mais le notaire Bronssol
vieil uniforme bleu.
Vers le temps de Pâques, Pierre Broussol · était plus infirme que jamais cl, par discrés'en alla chez son père, à Saint-Hilaire d'Oba- tion, M. Barbazangcs ne le voulut point embarzine. li ne tenait plus en place, le printemps rasser de François.
Les demoiselles dentellières Yirenl reparaître
neuf irritant les &lt;! esprits Yitaux » dans son
jeune · sang.... N'était-ce pas la saison qui Lionassou arec sa mule, etlc lendcmain, elles
ramène la bergère aux champs, avec ses assistèrent au départ du jeune M. Broussol.
ouailles, son chien, sa quenouille L . Déjà, les 'foule la famille Barbazanges, père, mère, fils,
feux des charbonniers s'éteignent dans les serranles, Yint à !'buis pour saluer le Yoyaclairières, laissant monter u!-i long fil de fumée geur. Les voisins étaient aux portes. Marccline
VI
bleuâtre au-dessus des châtaigniers gris. A et Janou, la cuisinière, pleuraient de tendresse.
peine les sureaux ,·erdissenl, mais les Yergers M. le Conseiller et son épouse donnaicnl des
marques d'émulion, et François lui-même
I
L'hiver s'en fut, soufflant le cha/elh des sont tout en fleur, et la tendre pointe des blés
embrassait son cama.rade aYec une chaleur
perce
la
dernière
neige,
celle
&lt;!
nivejade
du
veilhades, emportant sous sa limousine les
d'amitié i grande que ces demoiselles en
boudins noirs cl les marrons dorés. L'aigre coucou » qui commence de fondre quand
conçurent une espèce d'ennui jaloux .. ..
pipeau d'avril éveilla ces petites nymphes l'oi eau fainéant commence à chanter.
Celle petite scène s'acheva par la retraite des
Pierre,
faisant
son
paquet,
et
rèvanl
à
monta,.,nardcs qui, de leurs urnes neigeuses,
Barbazanges. Le vieux Liona sou prit la mule
Janetoun,
(redonnait
:
verscnr les flots clairs des torrents. La Corrèze
par la bride pour la mieux guider dans la roide
enfla. L'eau remplit les cal'es du collège. Au
Là-bas, là-bas dans un jardm,
descente de la rue des Mort , et PierreBrou sol,
(aubour" du Prat, la olane débordée ruina
Je fais l'amour cl bois du vin.
le chapeau à la main, salua fort civilemenl les
quelque~ moulins. Les jours allongeaient. Les
D'une main je tiens mon verre
dentellières ....
El de l'autre ma bien-aimée ....

Est-ce un si grand mal?... Peut-être, s'il
reconnaissait en lui la vocation religieuse,
peut-être composerait-il des oratorios à raYir
les anges, ou des tragédies sacrées bien supérieures aux pièces de ce pauvre M. Racine que
le Port-Royal a gâté.
- J'aimerais mieux qu'il fût procureur,
dit M. Barbazanges. Je me veux voir despetitsenfants.
- Nous sommes tous entre les mains de
Dieu ... Allons, monsieurleConseiller, remettezvous .... Songez que vous remportâtes un prix
aux Jeux de la Vierge et que cela ne vous
empêcha point d'être honnête homme.

1. Lampe romaine encore employée en Limousin.
(JllustraliOIIS Je co~RAD,,

(A suivre.)

M,rncELLE Til Anu:.

SALON DE MADAME R ÉCAMIER A 1.'ABBAYE-AUX- B01s. Peint tar DE JutNNl!S en 1826. - C'est là que ta /'elle amie .te Chateaubriand s11t réunir, dt 1819 à 1849, l'un tûs plus importants et ,us f'lus beau-.: cénacles qu'on ait jamais connus.

LEI DEMEURF.S IIISTORIQUES- -

, ~'IMPÉRATRICE EUG ÉNIE
D APRES W!NTERHAL TER . -

(M usée de Versailles.)

Cliché Draun,

�Sommaire du

2é

fascicule (20 Décembre 1909. )

LES FEMMES DU SECOND EMPIRE
Les Femmes du Second Empire

FRÉDÉRIC L ouÉE .

l'impératrice . . . .
T. G. . . . . . .

Autour de
49
54

GÉNÉRAL DE MARBOT . .
ERNE,T L AVISSE . . • . .

La Merseillaise. . . . . . . . . .
Chambord . . . .
~6
au XVIII• siècle: La Naissance; le Couvent
57
Fin d·Empire . . . . . . . . . .
62

de l'A cadémie j,·J11çaise.

G.

EuouARD FoUR:-SIER. . • Sur une vitre de
Em10:..D ET Jcus DE GoNCOLRT, La Femme
J ULES CLARETIE. • . . •

LEKÔlRE . . . .
PIERR E DE NOLIIAC .
C IIATEAUBRIAND. . .
SAINT-SnION• • .
MARCELLE Ti NAYRE.

de l'Académie f rançaise.

ILLllSTR.ATfONS

Mémoires . . .. . . . . . . . . . .
Louis XIV : L'éducation du roi .

63

Savalette de Langes .
. . . . . .
Louis XV et Madame de Pompadour.
La marquise de Coislin. . . . . . . . .
Une énigme historique . . . . . . . . . . . .
La Vie amoureuse de François Barbazanges.

74
77
87

-

72

Autour de l'impératrice

88

Par Frédéric LOLIÉE

89

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n'ArRÈS LES TABLEAUX, PASTELS, DESSll\S ET ESTA \IPF.S DE !

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R. DE ~IOrU I-'E, MonEAU LE JL Ui\"E, PAJOU,

Bouc111c:n,

Toun, LEFÈVRE-DE u MIER,
l'HI LIPPOTEAUX,
PILS, AUG USTIN DE SAINT-A UDIN, VA NDER I\I EULEN1 H ORACE VERNET

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Dames, Joutes les figures qui a~partiennent il l'histoire, sont des sujets curieux, inté·
ressants. cl captivants au possib e. Les rersonnages ont vécu dans èles milieux vrais,
ils vi•t aimé. ils ont souffert. Ce sont leurs souvenirs intimes, leurs mémoires historiques
que.nous rel"è e H .ISTORiA ; il nous les .montre en pleine yie et en plein mouvement,
0b~is.;ant aux .arpetllS et a!,x rass1ons !t'ont Jadis ôéterminé leurs actes.
. Chaque fascicule reproduit les œuvres es grands maitres de la peinture et de l'estampe,
tirées de nos musées nationaux et de nos b:blioihèques publiques.

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Femmes

Madame WALEWSKA

WATTEAU

par

O. LENOTRE

z :1&amp;mbarquement pour Cythère
Prononcer le nom de Watteau, ce n'est pas seulement évoquer le souvenir d'un de
nos plus grands peintres. C'est aussi rarpeler l"un des maitres les plus chatoyants, les
plus élégants et les plus gracieux du ~ Ylll' siècle français, le siècle de l'élégance, de la
grace et de l'amour. Mais, parmi les œuvres de \Vatteau, il en est une, l'E111/·.,rq11ement
pour l'i:e de CJ' lhère, à laquel'.e il s'est attaqué à deux reprises pour s'y réaliser tout
entier. Et, de l'avis unanime des plus fins critiques d'art, c'est là que Watteau a créé le

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SOMMAIRE du NUMÉRO du 25 Décembre 1909
REX&gt;; BAZIN. de l'Académie [rançaise. Le blé qui lève, - FRANÇOIS COPPÉE.' Le
louis d'or. - JEAN AICARD, de l"Académie française. Les Berceaux. - Prni,RE
MILLE. Kidi. - PAUL M,\RGUERITTE. Monsieur et Madame Chat. - i'AUL
REBOUX. La maison de dan,es. - PAUL BOURGET. de l'Académie française.
Conte d'hiver. - ANDRÉ TIIEURIET. La vigile de Noël. - H.·G. WELLS.
La Guerre dans les airs. - j AC~ES NORMAND, Décembre. - HUGUES LE
ROUX. Les fugitifs. - JuLES
NARD. Déjeuner de soleil. - SULLY·
PRUDHO.M~IE. Le nom, - OCTAVE FEUILLET. Réveillon. - PmLIPPE
GERFAUT. Les femmes. -ANDRÉ RIVOIRE. Le bon roi Dagobert.

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aussi justement consacrée a ditenniné HISTOIUA à en établir une édition spéciale
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Cette édition est la reproduction de la composition définitive de Watteau qui appar•
tient à la Galerie Impériale d'Allemagne et laite d'après l'épreuve unique que possède
la Bibliothèque nationale.
Imprimée en taille·douce, sur très beau papier, genre \Vathmann, avec grandes
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merveilleux tableau, d·une valeur indis:utable et peut être placée indistinctement dans
n'importe quelle pièce de l'aprartement.

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par
Prédéric MASSON
dn l'Académie rra·1c is~.

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. :1C'était
· en .février 1905 · De ph·!1 osop111qucs
d'A d 1 .:
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'/ Je.uons araient gagné les esprits la suite héros dont les pavsans
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n a 011s,e redisent
1
encore
es
exploits
.
et
G
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d
au loin_la terre, un mystérieux signe araït
i .u contraste saisissant que préscnt~it en d
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surnommé le " rand
• .
, annonce au-dessus de sa t ·t
•·1 '. .
c;rconstances solennelles et tristes le 'rappr: Lel'c
t&gt; •
capitaine, et Antoine de J · d.,
e e &lt;pt I n eta1t pas
Jesom et1·e n6c princesse pour d ,. . 1
c.icrucnt de deux fem mes d't1n o-r',•nd
. ' le plus habile des "Pnérau x de Ch ·l
t&gt;
·
a1 es- &lt;1-ue reine.
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grand nom.
l outcs deux araient occupé
- -====:.:=:::::=-:~~-:--=:---7:-=:--=--:-:::-::-:--===:-- =::-:-:=l~.;·":n:fo~n~I •ara1·t gr,\n.&lt;l.i,,drpuis que Stendhal
7
snr Ja scène du monde, un rôl~
et , Mer1mce, assidus cbe·z M.,
au plus haut point cnne, surmcre,
, .Mérimée surtout , un am ,•
t~ut celle qui demeurait, surll·rs 1om poussé dans la faveur
;•ffant à se~ deuils de puisde maitresse du logis, char_an~, de gloire, de fortunesoumaient son attention et celle de·
,-cr~me. t·une achcrait de rirre
sa sœur ainée Pacca, une future
sa ~ournée suprême et se nomduchesse d.Alhc , par les rec1ts
, .
mait la_princesse Mathilde; J'au~t le~ co.ntcs où se jouait lern·
l re, qm. se penchait sur Je cbeuna~rnatwn. Elle avait voyagé
1·ct du ltt et prononçait l'adieu
au~s1 et comllJcncé sur divers
sans retour, était lïmpératrier
pomts d·Europe l"épreuve de
Eugénie.
ses armes de conquête.
El ''.oilà que rcflufrcnt les
La famille des Montijo dont
~ourenirs en ahondaJtce autour
la.généalogie i se compliqu~ &lt;l'un
&lt;!e ~ ttc dernière pcrsonnalitu
II:'J!lc Llaso11 cntremèlé sur terrr
ue
. lemme, 0b.Jet de sentiments
tl hspagne, cf"Anglcterre et dt•
St .contraires d'adulation et de
f'rance'. consc•r,,ait à Paris des
haine, ~ant exaltée aux heures
sourC'n11·s
. et &lt;l('S
· 11·cn"'· Un degre.
d.c ses Jeunes triomphes, puis
de tousmage l'alliait à la farnill1•
s1. lo~?temps en,·cJoppée d'oudr~ LC'SSC'ps. On ne l'ignorait
lJJ,,J d rndillërcnce 011 de p·t·,
p11111t dans IC's salons royalistrs
I Je,
~t ont ]'Histoire recommençait
'1.11 ~11(! ~1.1&lt;-s s ïnsta1lèrcnt en ,.;
,l se préoccuper.
cite pans:cnnc. Les habitués du
Yers 1854, Stendhal faisait
d~c de La Boc/1cfoucauld dP~Uuler sur ses genoux nne enra1.~nt se. rappeler long urmenl
fant fort jolie, née sous Je ciel
qu ils ara,cnt vu plusieurs fois
de .?renade, et dont la gràce
la Lcl(e Espagnole aux fètcs
esp1l'glc plaisait à son rco-ard
champet!'C'S,
que donnait cc
Et
O'
.
g rand scwncur
en •son domamc
.
' avec cc pli d·amcrtume qui
O
,
de la Yalléc-anx-Loups.
l?urmenta1t son sourire, le sceplique penseur lui disait :
Mcsd~mcs de Montijo n 'eurt•nt
&lt;&lt;
Vous, qua nd l'Ous serez
pas bcsorn de beaucoupde tl'mps
grande_, vous épouserez Ji. le
P?ur marquc1· dans un monde
~1arqUJs de Santa-Cruz et moi
ou leur qualité d'étran111\rrs
et leurs façons d 'ètre un" .
.J.e ne me soucierai plus de
.
.
j)l'll
IOUS. »
'.o}"antcs .aJOUtaicnt une atl r,ic-11011 de s11wularitt;
"li d, · d
Certainement ellepou mit pri'e c.
"
esu· t'
les connaitre.
~lcl1l1&lt;lre à cc marquisat ciloio-né
,, C Euuc( . d G
o .llJc c uzma11 " se-'
.La corn
,. tcssc • qui· ne trarersa
&lt;·onde fiJJ
'
1
L'
.
pornt age des passions sans Y
e du duc Cr1Jriano
IIIPERA;RIC.E DANS SA TOILETTE nE MARIÉE
c·omte d 'f'b
.
'
produ1recp
daJ'
c e a, marquis tUr(d apres ~1-• LEFÈ\'RE-DEUMIER.)
• ,rnlc1uet11multct'Ca . :t
transm1s a ses deux filles h
e.s, grand d·Espagne, et de
.llar1a Manucla de K. . ..
&lt;le s t . '
0lieauté rro-uliè•re
.0 .
es rails.
romtessc de T 'b
u ~at, ick y Grircgnéc,
Cependant, la scfiorita ne dci·ait pas s'a n la chsa11. attirante et posséda
nt
,1u nalurPI l 'a111llnit é nu1· s· d
J)(.s sourcnirs iJ~u:1,:t p us . ta~d de Montijo.
peler de Sanla-Cruz. Des destinées plt1 ' t p
·1
1e ,mx
c1·où cil , . .
.s glor1/Ja1ent la maison n t J · , •
s r onan es• u1 cta1cnt
réscn
ri's • IJ e JOUr
·
• li
l"alpl be cta1t issue; on lui a mit appris avec
'
•
ou e C
13 et que par 1 ·
entrait dans I humamc existence m 'l 1
•
'
f ·b1
·
,
, e an son
leur fi '
'
I u ses ancetrcs, lcl'èrcnt
ai e ~r1 au tonnerre d'un ca tach-smc
.
ront Alphonse Prrrz, de G,uzman, un
soulcra1t le sol de Grenndr, et faisaï't
l. - HISTORIA. - r-asc. 2.

a

L' IMP ÉRATRICE EUGÉNIE
o'ArRÈS \VIN"fERHALTER (Musée de Versailles.)

11

II·e~IJ~:

�111STOR..1.ll
bien des favorite el reines de la main gauche
furenl plus d'une fois redevables de leur élérnlion aux circonstances propices des parties
de chasse, qui le avaient portées, amazones
légères cl prorncanles, tout à leur a,·antage
sous les yeux du seigneur. Gracieuses apparitions, chevauchées hardies, allées el venues
sous la fcuillfo ... ne sonl-cc pas là autanl de
concours mcrrnilleux à l'impression de la
gràce el de la bcaulé, qui subjuguent?
.\in i Mme de Pompadour s'était j elée victorieuse à la rencontre du roi, dans la forèl
de Sénart. rendcz-\'ous des chas l'S royales,
s'exposanl à sa curiosité, la tentant à Ï'aide
du plus coquet costume, agilanl à ses yeux
cet éventail sur lequel, dit-on, un émule de
Mas é a,·ail peint Henri l\' aux pieds de
Gabrielle. Elle passait cl repassait au milieu
des chevaux, des chiens de l'escorte du roi,
comme une Diane cbarmeresse, tantôl vèlue
d'azur dans un phaéton couleur de ro e,
tantôt \'èlue de rose dans un phaélon couleur
d'azu r. Et, comme elle le prémédita, le roi
l'avai t aperçue, remarquée, puis choisie.
Pour une victoire plus légitime el plus
complète, avec moins d'artifices, Eugénie de
Montijo lira prompt avantage de la mi e en
scène très fa\'orable à sa beauté des grandes
chas es de Fontainebleau el de Compiègne.
!,'Empereur, visiblement, courtisait la brillante amazone. Aulour de lui, parmi les gens
de sa suile, el à travers les caquetages de
salon , la question brûlante était de savoir si
Mlle de Montijo céderait à un caprice amoureux ou si, mieux avertie de ses intérèls à
venir, plus adroitement stylée, elle saurait
opposer une belle résistance, vertueuse el
politique. llarement e pionnage de cour et
jalousie de femmes eurent si belle occasion
de s'exercer.
Louis-Napoléon ne songeait pas à l'épouser.
Les circonstances 1\-·conduisirent 1 .
A plusieurs repri es, il avait caressé l'idée
flatteuse à son amour-propre d'une alliance
roiale. La diplomatie française s'était fort
agitre auprès des chancell&lt;'ries de Vienne, de
atunich et d'aulres lieux, en quèle d'une
princesse du sang. On a\'ait accueilli ses ouvertures froidement, alors mème qu'en dernière chance on s'était rabattu sur un projet
d'union awr la fille d'tm prince sans couronne
cl sans sujets, le prince \\'asa, c'est-à-dire
l'héritier Mpossédé du trùne de Suède, sorte
de monarque en exil erranl par l&lt;'s chrmins
el les hôtdlerics de l'Europe. Oc toute· les
cam pagnes m~·stéricuses Oll l'on s'était a\'cnturé il n'était rel'enu 4ue des excmes polies.
Les familles régnantes semhlairnl s"ètre accorClicht llraun.
dées i1 jclt&gt;r sur le nouvel Empereur une
L 'l!t!PÉRATRICE E:,; COSTmlE ESPAGNOL.
espèce d'interdit matrimonial.
Irrité de ces déd:iins 1•aguemf'nl enveloppés
de
formulri,: de cour cl de ces hostil;ll:, déindiscrétions &lt;l1· 1"11i~to:rl' nous onl appr1:- que

femmes. de son pays 1 • )lais un charme très
personnel avait distingué, de prime abord,
partout oi1 on l'accut•illait el la nommait, Eugénie de Montijo. L&lt;' timbre de ~a voix, ses
façons, son allure particulière ot1 passait un
grain d'étrangett\ tout la dé ignait aux regards. li en fut bruit en haut lieu.
Les yeux connaisseur de Louis-Napoléon
en avaient été frappés, la première fois, dans
une réunion, chez sa belle cousine. « )Jatbilde, qu'est-cc donc? demanda-t-il en apercevant celle inconnul', qu ·entourait un œrcle
i animé. - Une no11\'ellc ,·cnul', une jeune
personne de famille andalouse, )Ille de Montijo. - Mais, comment donc! il faut me la
présenter. J&gt; .\u diner , il s'occupa beaucoup
d'elle, et la chronique insinue que, peu de
temps ensuite, il alla lui rendre visite, en
l'appartement rien moins que luxueux qu'elle
occupait avec sa mère, au n• 12 de la place
Vendôme, qu'il fnljeune el pressant, el qu'on
lui répondit : « Prince, après le mariage. 1&gt;
)lais que valent ces racontars?
Mlle de Montijo, invitée aux chasses de
Fontainebleau, fut l'objet visililc des attentions du prince-prè,ident, bientôt apoléon Ill.
li en devint éperdument amoureux, lorsqu'il
la vil monter à cheval a\'CC toute la gràce
qu'elle y apportait et qu'um• secrète intention
de plaire rendait encore plu sensible. Les

Louis, qui a

rtt' 1':1111;111L dl• sn

më.rt', el &lt;1ui t•:..l n•:,té

son ami 1 ,
1. Le rang so1ner.1i11, aw1u1•! la plu, m,•nrillensc
,les aventures exh:iusst•ra sa !ill,•, u'al?porlera au1•u11
rhnngemcnt dans ~Ps ma11ifr1·s: on lui saura gré de
u·en être ni plus fii:rr ui plus hautain(' .... Qu"elle le
l)réf~ràt ain,,, ou qm· l',,mpcrcur, srir mmt'ul cl à
,lessrin, clit (,loign~ d'rllc l1•s occasions ,l'étendre ~on
inOuenrc ou J e graudir wn 1-ùlc, la 1·omtrssc de

}lontijo 11°0Ct'll(l:t jamais it la Cour la situation à la•
quelle on pomait !'roirt' qu'elle ,•tait en étal de pr~lcndrr .... On ru chrrcha1l la cause dans son inclination rnatrrncllc braucOUI) plus accusée en,·ers la
duchesse d'Albc, sa fille ainér, qu'cn\'r rs lïmpt'•ru·
tricc.
2. Ll diplomatie S('crèle du chef de l'État, qui
n'était r ncore 11uc le prinre-pré,idenl. a\'ail tourné
ses premiers rega rds ,·ers l'Esp:,gne. Le duc de Rian•

guisées, déçu dans ses calculs et, d'ailleurs.
amoureux, Napoléon se décida. Un nom avait
circulé, soudainement, qu"i provoqua fort&lt;'
surprise. Un mariage d'amour, à cet étage de
la puissance ! Cela pouvait donc se voir ailleur~
que dans les fl-:Crics el les contes bleus 1
On avail peine à s'en convaincre, je dirais
presque i1 en prendre son parti. Témoin ci•
fait il(noré, que nous raconterons en pas. anl.
P&lt;'u de jours aYant que le désir de l'Empcrcnr
fùl proclamé hanlemenl, pnbliquemenl, 0 11
arnit prrparè, sn r on ordre, au palais dl'
l'Ély ée, un appartement pour y recevoir le~
dames de Montijo. Les causeries se donnèrc11L
champ là-de. sns. comme on pense ; mais on
restait dans lt• ,·aguc el l'on n'avait que cb
conjectun•s, 011 mordaient à faux les médisants discours. Morny, qui connaissait les
intentions fornu•llt•s de !'Empereur, son frèn'
el maitre, Youlut deYancer les événements e l
fèler, chez lui. dans un diner qu'il donna en
son honneu r, la future souveraine.
Toutes les femme du monde étaient 111.
~lme Walcw~ka, donl le mari, ambas adeur i1
Londres, a\'ait été chargé de pressentir, au
dehors, une alliance princière, que parai~saienl désigner lt• eirconstances, se trouvait
parmi les invit{-s, mais instruite, renscignfr
des premières du prochain coup de théâtre.
On n'en savait pas tant chez la plupart de cc~
belles dames, qui prenaient des airs pincés.
en apprenanl qu'on n'attendait plus qui·
~rue de Montijo et sa mère. En effet, celles-ci
ne tardèrent pas à enlrer dans le salon. ~forny
s'étail porté à leur rencontre avec un erupn·~semcnt dont on s'étonnait sous l'éventail.
Mme Fortoul, entre aulres, la femme du
minislrc de l'lnstruclion publique, en paraissait toute choquée, auprès de Mme Ducos, la
femme du ministre de la Marine, - Ume Duco , qui de\'ail solliciter si instamment plus
tard l'honneur d'être la nourrice du prin&lt;·r
impérial. Mais Eugénie avait fait son apparition, sous une toilette charmante el awt·
une gràcc, un naturel, une aisance irréprochables. Pendant que Mme Walewska, qui
n'était pas en vain la femme d'un diplomalt'.
allait à son approche, lui glissant ces mots i1
l'orrillc : « Je vous félicite, Madame, de la
destiné!- qui rnus attend », d'autres restaienl
immol,ilc.s, dé, isagcanl l'étrangère avec u11
air dl' surprise offusq uée. C'était une jolie
comé&lt;li1' pour rrux qui en avaient le secrPl.
.\ difaut de lïnfanlc, qu'on ne lui avail
pa~ donm\l', Mlle de llontijo fut la jeune fille
qur ~apoléon Ill prit par la main el rc,·èlil
du manteau de pou rpre. Le 50 mai 1855, il
épousait i1 ~olre-l)amc la descendante d,·,
G11zman, a\'ec œ llc pompe religieu e, cc dl;_
plnirmcnl de hannièrç~ el toute cette splc11dcnr, que permet le faste monarchique
éhlouis,ant les Ioules.
zari',, qui rulrclt'nnil dl's relations suivies avec 1,·
nou,·cl hôte ,les l'uilr rics, entreprit de négocier 11•
mariag-e &lt;le Louis-;',opoléon avec l'infante Marit•·
Chrisltnr. si,ii:mc enfant cl quatrième fille d,• 0011
Fran\'ois ,le Poule cl const'.,quemmenl la sœur du mari
de la rrinc Isabelle Il. A peine âgée de di1-Sl'pl an•.
on ln disait JWU jolie t'l mMiocremr nl rirhe. Aucu111•
demande ol1icicllt• ne fut l'uilc et l'Espagn!' n'l'ut l"Wl'
it ~•• pronom·,•r pour ou rontrr.

.t. l.'o,•al&lt;' de la fi r • • .
f~1l cl n'allait pas en~ de n 1;ta1Lpas absolumPut n.1
rlt'ure du .·
. sa ouc1ssant re 1
. ..- rd.:,ir1:. '•s.iii:e ~ u_ne fal'()n au,,· 11. rs a ~art1~ 111f;,.
· 1e_profil dait irr,:pr0chob;/ rc qu on I aurait

'l. (;-,,,t t·e r1ui ·•l'riro
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leur aimable srrl'icc quo~1d1cn, cil~ a1 a1t,
e nous en ll:moigna1l pcrson11clll'mr1_11
~~:d'l'lles restée lrès alla&lt;·hét• au suu11•n11·

. semlila11t
ra tr1c1•
'
·sortir d'nu
.. ~ongr . .qu·on
, ,
111 ·r~plic111:H pourquoi lorsq11 il plcul , lll kdr, c
a,_
il ,!eut aussi sur mrr · 1&gt; o11 t•ntre-re"ar
•"
1 . 1 I•" sim1&gt;licilé
du propos.
s11rpr1s(C
'
. , füus nous
, ,
1·avo11~ foil olist•rn·r. cc Ill' pourn1t elrc qu unt,

1\
"

, IA L ' LE• 16 )!A RS
S AISSASC E D U PRISCE l~IPER
,te R . DE .MORAINE,)
.

.
1~'11C• se
trourai l en veine ' plust
1. 'I l"IC[IOn
'
lis ,
. uand meilleure~ étaient sa ,·01x e
heureuse,Qq ' d' . ') Il Ill' lui mcssayait poiut
sa S'llllé. UC IS-J e '
• l'
ti'c l;asarder de certains mots alertes, '.1 o-~~~
. J'en rclèn•rai sl'l1lc1111•nt un, q_u, _se1111 ,1
~,on.•
• • tl C tOIi t '•1 l l11•urt•.
' :,1 IÏll"l:lllllle
dt• r1•paratwn
"
. • · ·
11 ,
Lrs façons alliranlrs. la l'iYac1Le_sp1r1 1uc ~-:
rru·ouemrnt aisé du prince llen1:1 de l~c11~:s
~
, toutes les s,·mpatlncs des s,1avaw11L gagne , . , . _J
, 1 Pru~se cl
.
à
cet
('Ol'
O\'l' 111ternnarre de a_
.
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ons
,
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de
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laYOl'I chez
1·· aient porll' a t '
o
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.'.1v • . 'L l'empereur. l'nc a1&gt;rt•s-nu ,.
1 lllljk'l'all'ICC e
, j ( • ·· ·'t •
. ,s a,a1e1
. . ll l1011orc l e l' III '1s1.~
1 . MaJrsk
,eur:s
·
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dt•
""L a·1mahlc rc1&gt;r1•,l'1tl,1n
. h, chancl'llt•r1e
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"' . '
,
·
·r,
J•'u"t'II
1, mannes,1a 1e dcs1r &lt;1•
pn1s,s1e11n&lt;'. , " ·
, 1
d
se
. ' te l •s a1&gt;part1•1111•111s. Lam iassa eur .
1·1s1 •r c • '
•· · . •
le·
mit à srs ordres. la ('ond111s1t a t1~1 rrs ~
- 1•. ii1•crs tlécoralil'cs cl ol1ic1dles, l:L
,alons. tS lnl'l'r:nil la chambre à coucher, il
1·omn1t' on l · . ·'
. Il s'arl'èlant t•n
··•r n ti• • mais c c, ,
1
,·ou ut 1&gt;a~st
\1. r :est ici la place d'aria ('l\ d Il (i L : (( ' I ' C
•
-1 nlle a, cc un sourire.
1 d1
11ws. n "" '
.
elle
l,(le avait l'lrnmrul' d1Yers1·, com1~e
'
' '
•
l'i•ga1.
' ·d des, 1Clllllll'
·11 ail l'esprit l'amlile ..\
' .S
,dt· sa C,ou,•' les .se11ti111enls qu elle 1eproma11
..,
~·,1 n'étaient ,,as c, cmpts le capr1tt
lr
0 11 111011 "
,
· 1 · forl
et contrad .,c1·1011. Dt•s •ac('cs- de : F' ousJC,
1. l Il cs, d'ailleurs
e,111ca
'
' tral'crsall'nl
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L
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111e11 L'(I
li
· ,.
..1beancou1i dt•JO
ics f'cm mc·~' C(IIC
rc urrJCC·I lo,Jl
·. 1· 'té des salons rcprésc11ta1L comme
h. ma. ,J&lt;rlll
· dc ,.
dore '
"1 , Mmes tic La &amp;,doyt•re,
u:I
dt•s rl\a e,,, •
, · L ·L : ·
\\'·tlt•wska sur qui 1011s les ) Cll X l'la1cn po, lt~.
'Pot1I'
'
, llO
les' (ll'l'sonnes ljc son c_1
, llra&lt;re
. '? 1ahitiu·I pour les dames du palais ' qm, ous
1. La' cornlcssr cI r I ,.,• Î OUl'- ·)(auboul'g , la \'ICOlllkss,•
l

1856.

• (d' Jf'rès ,me litlrog1·J / h1c
·

.

'

, a1r·1......
M, la comtesse de la Poiize,
dc 1..imper,
d . un
,
t de fra11chisc
&lt;fui leur rru ail ces
•1rrremen
•
.
;.; iporls journaliers faciles . Cropit-clle a~·o,_r
à 'se plaindre d'une ~mission'., ~-~m deta1I
' n lui a,,ait rapporte tic lra1c1s . ,, Vous
Il'11 .auriez
' o . pas dù dire ou faire ,tt•llc• chose1 Il.•
t'~Jrimait-elle. On répondait a . so~ o '.se1 ;;1ton de façon netlc. On s'exphqua1t_. M !a
('hosc éclaircie, il n'en était plt'.s riucsl1~n. ~._n
cela l'impératrice se 111011Lra1t tout . ,1 fa1L
ie de la froide cl un peu rcch1gneusc
I'
oppose
·
· d't 1·11tl •
.
princes
e Clo11'(dn
~. ·si rcnll'l'(TI(•e. ta )1 l . t•..
En pareil cas. celle-ci ,_1e hauss~~t-l'.as 1~ , OI~
d'un quart de ton: mais clic bai~sa1t (e~ pat'.
iièn•s, plissait lt•s li•rrcs el ne parlait plus.
l C fjlll. ,:1a·,1 . me c,:rtifiail l'une .de ses dames
C
bl
d'honneur la chose la plus rnsupporta e
du monde'. EL pendaut tlt•s h?urrs, dl~ Il&lt;' ~
dl'ridait point, mais dl'meura1L rnfonn•_e_da1~:s
&lt;·elll' boutll'l'ic silcneil'u,c. Elle p~111a1t se
rencog1ll'r oh Li1u:mrnl da11s .!'a l'Ollurr'. au
trot lent tic ses chC1aux, l'i n adrc~ser m un
mot ni un regard ü la p1'rsonne qu e,llc hono't Ir sa société. ~!me dt• Clcrmont-fonnerre
ra, l · •
r ·
'
d, la
. 111 orl'ondil plus d'nrn' ,ois anprt•s. e ,
~eau Yrc prineessP. pcncla11L que ce(1l ,_&lt;•1 con~ ·1 a, tl1:,·011ler les- "'·" rains
de son chapekl.
un11a1
, .
•
'
Ire
prier
llll(•r1ru
n•111r11t
' · mais
l-e
sans (W U
,
1
. lo,·r b'1en 'arrèlr de s abstraire
par un 1011
1 ce
s·, compa"nic. 'oil dit en pa sanl, on a &gt;&lt;:3~rep:oché au pri11C'c :'\apoh:On les ll'g~,
d sa concluilc l'l , le .délaisSl'lllC
L
rCCSC,
' (nl Ires
:_
éridenl clans lequel il la1ss;11t langui:, ~ pr m_
• s e Clotildt•. )lais vraiment, la socictc de t.,
cc.
sa"C,
pruu·'enlc , circons1JCclc cl d'dcl'Olc
, It.1t
lic~rnc dcrnil lui sembler pauHc agremcn s

;.;mp

1 la baronne tic 11a131.c1, 11n·1"' d," Sanci·-Par3•
Poczc.

~,'.~~&lt; ts comtesses Lrzay-llari11•sin, de la

en comparaison de ce qu'il tro_uvaiL aupl't'·~ d1·
la charmante comtrsse de Canizy.
.,
(( c·1a,·1 à découraoer
e de la . vertu!
. )) s l'h1storieltes
un!'
Cl:IUI·1, &lt;'O 110us racontant ces
,
•
·
.
dame du palais de lïmpPratr1cc, _qui,. ?'c~
son humeul' l'njouée el son, &lt;:3raclere ~•f, s,
fùt senlil' malheureuse à pcr1r . dans I_ ail~~
sphi•re d&lt;' glace dont ~'c!wrloppa1t la p_rin~ :~'1
f.lotiltlc, si janséniste d atours 'cil ~e d1s?.°111 ~.
~ous parlons de ~·crlu._. .. C e1:31t à ! 1~1~,-~
ralriœ néc&lt;'ssité d'?tal ~ l'_n ~u~vre la 111,11.t
..(1(', 1•c u·'e,·oir 1111 en ct.11L aise, par
r1°1
I naturt
f' ' .
C;mmcnt le savait-on? ~'importe . Le_ ail
i:Lait connu qu 'rlle n·cul jam~s à s~utenir de
hrùlants combats :m'c dlc-meme. ~Jouteronsnous q11 'elle sr voyait trop cx~oscc aux rt•"ards, dans son palais, une mai~on de verre
0
· 1 11 •ec· bappail de ses momdres, mouou• l'ICI
,.cmenLs , de ses plus menues, allent1on~
. t·I
marques de préférenœ, cl qu cl 1e aurait eu
trop à risquer' trop à perdre, en' ne restant
. t ce &lt;iu'elle fut comme I attestèrent
pom
'
, d' Il .
vécurent
aupres
e r•
enslll-1C 1e femmes 11ui
'1
•
• )'
impeccable ? Elle ne donna Jamais. i~u par sa
conduite à une justification ou, s1 1on ~eut.
à une excuse des frrdaines galantes de I cmpercur.
. .
,
Pour ètre imperatr1ce on n en ~s~ _pas
moin femme. Or, Loule créature. fcmmmr,
scion le mol d'un poète, a trouve d~n_s son
lierceau l't:rcntail de Célimènc. Eugeme - nr
pourn1.1 e. 11-e que l'une des plus
. ,.bonnetc•s
"rantles dames de la cour ; mats d etre Ulll'
~b~rmeuse, d'allumer les :im~s au ~assagi•.
c'était un plai ir' une sc•nsatJon, quelle ne
·e défendait point d'interroger. Hasard, ca~pr1cc,
. 'antaisie
d'une heure, elleElien effif'ltra.
i.
,
tout au moins, le léger ri:iss~n. ,e s J avcnlura mème, certaines fo1. '. Jusqu à I imp~udcnce. li se passa à Font.11nebleau, au prmtemp:s·de I SGO , nnea, enlure dont on,.parla
, Loutt•
.
une semaine à mols couverts. L n;11peratr1cc
a,·ail eu l'idée de se rendre dégu1s_ée à un~
fète de ,·illagc: cl des "Cns de s~ sUJte,_ ~n s1
M"uisés, al'aicnl fait un ma11l'a1s p~rll a un
galant trop dém~nstratif au~r~ d_e I ano~f11_c
Maje Lé. On critiqua celle ~q~tpt.'C . Il ~ ~-la11
1i sa"c ni conrcnablc, se d1sa1t-on, que 1''.";1ér~L~ice j ou,'ilau ealifo des Mille .et un_e Nwts.
En son monde, clic n'avait pas a craindre de
·cilles mé ~11·enl11rcs. sous le masque, da_ns
pat bals Lrarestis. Il lm· p1a1·sa1l
· a1~~s. d'ou bit t'r
les
sa couronne, cl les charges de I et1qu~llc c_n
brillantes mèlt.:es, cl d'amuser so~ ,ma? •~:tion aux dt:lira lcs fa'.nil!a~i lés du fli_rt. 1-:ll_r
en rapportait, la j ourn:c. l1n1c, de ces ,mpr~~.
dou'"'S
s10ns
"" cl sans perds auxquelles éon. I•t pense ensuite; c'était une, agréable r m1111scencc, presque un secret a partager ?v~c un
autre, sans qu 'il le stl t pcu_L-ê_trc. Mais il •~e
l'u t narré directement une .101'.e _anecdote l,1dcssus, rrssC'mblanL par les details et la couleur ;11111 épisodr. roma~esqu~.
,.
• .
Le domino ne diss11n11la1t qu ,~p~1 fa11c:
ment aux yeux des habitués des Tmler1es, q_u1
la reconnais aient à la démarche!. à des tr~1ts
. 1·1e1..~, la pcr onnalilé de I impératrice,
parl1cu
.
b
1 1e a1
non plus que celle de l'empereur. ~_ais
n'arnit pas lieu celle fois en la résidence de

' 'c·

"-------------- ---- ---------------

.JIUTOUJ?. DE 1.'1MPÉJ?,AT1(.1CE ,
sou,·crains. Il se donnait chez Je duc de Mornr.
Parmi les im·ilés du président de la Cbamb;e si c·e dc;sir 1'sl raisonnable. - Que puis-Je
ouffrcz que j e ma11111en11c cc 11uc jt•
~c trouvait un gentilhomme, ami particulier souhaiter, si Ct' 11 ·c t pas un rrndcz-rnus? viens
de
dire, et 1·e11iJlez aroir la bo1111: dl'
du duc, et à qui se opinions légilimislcs ne l'n rendez-l'ou ! ,\h ! la chose n'c Lpas simple. présenter it Sa .\lajeslé mes hommage~.
Tu
l'auras,
cependant,
mais
ce
ne
sera
pas
permettaient poi11t de rl'chercher les inrilaLe mar11uis dt•
~a,ail 1111P son an rir•
lions de la Cour. Cc qui ne l'empèchait point chez moi. Yois cc domino, là-bas, qui me fait ~lnw de S:111c)-Parabt'•rc serait de scrl'icc, Il'
au reste d'ètre des meneurs à la mode de la signe d'abn:gcr la com crsatioo ; c·csl mon lendt•main, aux Tuilerie~, comme dame du
fèlc parisicnn(' r t mondaine. Il avait marqué mari. '(Ili s'impalienlc et me presse de rc,·e- palais. li écril'il donc la lellrc annoncée; il la
sa place très eu t;1·idence dans le cercle où nir.. ...\dieu... . Tu pourras me l'Oir, demain, remit cnlrc les mains ilt• .\1111r de Sancy t•11
~·él'ertuait la fine lleur des lions et des l':1près-midi , ü trois heures, au Bois de Bo11- l'a su rant 11u'cllt• était allcnduc. Elle par1in1
fionnPs. Les femme' lui tenaient compte d'un lo~nl', prt\ du lac. Je St'rai dans un landau sans d,;Lour à lïmpératrict•. En sr rcndanl ir
ph}sique heureux, qu 'al'antageait moins la dfrouw rl ; je passt•rai deux fois lt• mou- une im itation aussi st=duisa nh•, t:Crirnit-iJ, il
sur mes li•rrcs, cl tu sauras qne c'est
n:gnlarilé des lrails que le caractère expressif choir
cti t contenté le plu~ cher dc:si,· de st•s yeux:
moi. 1&gt;
de la physionomie; elles lui savaient gré de
.\ l'heure indiqtll:(', le mar,111is de
fon- mais, d'y obéir, c\:tait, eu mèmt• temps.
Sl'S attent'ons opportunémC'nt discrètes, &lt;'mdémfrilcr aupl'('•s d'1%•-111èm&lt;', &lt;''était don11rr
pressécs, galanLPs, de ses manière tour à lail le sable de l'a,·l'nuc, le &lt;'œur 1,allanl un démc11ti au C&lt;1rac1t\1·c i11l'iolable d&lt;'s printour soumi es et dominalrict•s, soit .,11 df'hors, d'espoir. Tandis 11u'il songeait à son inco11nut• cipes qu 'clic lui connai ait. Il la priait d':ulsoit dans l'intime, are(' drs contras tes de dou- cl, dans son illlll', 1;diliai1 1111 roman d'amour, mell re qu ïl en dt:Clinùt Ja Lr11Lalion.... La
ct•ur et dt• brusquerie, de faiblesse aimante et un mo11rcmP11l se produisit. Les promc11cu rs bicnl'eillancc prrsonncllr de l'impéra trice n'c11
'arrèlent. Dt•s piqueurs s,~ ~ont ;11111oncés,
d'audace ou d'emportcmc111. li mfrilait auprè
dcrança
nt l'allcla:rc de la sou1·crai1w des fu t poi11 t suspendue. Elle agréa de rcprendrl'
d't'Jles encore par ·on e. prit alerte, par f't'nl'in time causerie. l'II d'autres occasions di·
lrain, Ja souplesse qu'il dépensait it les dis- Français . .\u sitùl il St' dl:Cou1r(' clel·ant l'im- fètcs. encore chei le 1h1c d,, AJor111'. Elle li l
pfratri(·c,
dcrnnl
la
lt•mmc•
'(Ili
passe
i1
l'allure
traire. Dans les hais, les soirérs. il s'ét.1il
davanla7e. Elle ne C'raignait poin t de• fa l'Oriscr
;1e11uis le renom d'uu entraineur, 1111ali té pré- ralentie dt• st•s ch&lt;'l'aux. liais, où ,a sa pen ·fr'! d'une sorte d'l'nlrclic11 public l'homme du
cieuse et qui ne polll, til que di poser en sa Qurlle surpri~c esl la sienne, en ro~·ant quP, monde, l'homme de soeiélé, qu i avai t s11
f;11·rur aux plus agréables retours. li posst,;_ douccnwnt Pl it deux reprises. Plie a passé le parler, un moment, i, son ,\me ou à son camouchoir sur sa bouchl', comme il arail l:11:
dait en perfection l'art d'intriguer.
price. C'ét.1il aux courses de Fontainebleau.
Donc, il en dt;ploJ·ait, cc oir-J;',. toutes les dit la l'ciJlc! C't:1ai1 donc Jïmpéralricc!
Lai$~ant
sa cour l'II arrière, elle al'ança 11,·
Quelques minutes 'écoul(•nt. Il n'est pas
ressources auprès tf'unc Lrès si:duis:tnle
plusieurs
pas cl dP111eura quelq ues moments
frmme, dout les lign,•s cxr1ui es, les mouye- encore rc1·C'n11 de sa stu péfaction, quand i1 causer ~enlt• à s1•11l arec le Irai l'l intransimcnts pleins de gr:k,· cl de uoblessc araicnt l'{-cu~w de scn·iC(', qui était, ce jour-là, 1(, geant monarchiste. Ct• fu i lllll' ~ortc de scanau plus haut c.1pfin: son attention. JI pn:.. baron dr Bourgoing, ~c détache du corLt\gl' ('[ dale politiq ue dam, le l'Orli•ge impérial. nes1ient :'t lui.
11&gt;yait, à tenter l':11c11Lurc, quelque cho,e
- ,\lon~ieur, prononcc-L-iJ, Sa )J.~1• 1,: w 111;, ccndrc de sa lrihum, pour all,·r prrsr1111·
d'imprévu el de picp1ant où s'obstinai t son
a11-de1anl d'un g1•n1ilho111mP de l1•l1l'(•s, qu '011
ardeur. Il ne roulait plus Sl:parer ses pas des fititdemand1•r qnr l jour il l'Ous serait agn:ahlc ne royai l pas aux Ttûlt•rics, 11'étail-ce pa,
d'ètrc
i111·i1é
aut
Tuil(•rirs.
~iens. On l'écoutait. JI del'enait prcssa11t,
- L'honneur que me fait Sa llajeslé et sa outrepas cr les bornes de la fantaisie? L1•s
jouait du sentiment, de la passion et s'animail
r.rllit:s non plus n'en rc1·c11aicnt pas de suri, un tel point que l'impératrice en 1·011ccraiL µ-ral'icusc in tention mrcomblcnl de grati tude. prise. Pu11r11uoi '! Qu 'était-il? Qu'a l'ait-il foit'?
de la gène, presque de l'inquiétude. ~:Ile Je me pt•rntellrai de l'en remerci,•r par u1w 011 Il&lt;' s't•xpli1piail point b r,1iso11~ d'u n!'
lt•llr1•, 11ui lui par,•icndra d1•main.
l- échappe. li la perd de l'UC; mais aussitot se
~~mpalhit• dont la cause réri lablc ,:chappail il
met à la recherche de la mystérieuse. E11
pénétrant dans un petit salon retiré, il Ja
rC'lrOuYe, assise auprès de la d1ll'lwssc de•
Bassano.

c···

c···

0

li se glisst• l'Crs rlle el lui murmure i,
l'oreille: « Je ne le qui lle plus; s'il ne m'es!
pas permis de connaitre, cc soir, le joli l'isal-(t'
r1ui se dt;robc sous cc ,·clours détesté, je 1·1•11,
~aroir, au moins, Lon nom. 1&gt; Et il ranime le
fou des propos arec plus de l'ivacité que tout
à l'heure. Elle se joue dP sa C'uriosité, élude
,es questions. Qui est-elle? Pourquoi se refuse-t-elle au désir qu'il lui e~primc si ardcmnwnt de savoir 11ui elle e t'!« Tu n'y con~c11s
pas. C'est bien. Je le saurai, cepc11dan1. Bicnlol on appellrra ta roiturc. Je serai là : 1•1 ~i
je n'ai pas entendu le mot que j'csprre, je
1olerai aussi 1·i1c '(lie le cheraux pour èlrc
t'n mème L&lt;'mps i1 la porte. li m• me sera plu~
diflicile, après, de c·o1111aitre Je myslfrieu~
nom. » Mal à l'aise, sous cette insi l:111cr, l'I.
néa~moins, intéressée, l'impératrice réflt:Chir,
1111 instant : " Si L
on cœur n'est pas sincèrt•
L ~ PKO.\IESA UE QCOTIDIEN:O.E DU f'RINC I• I.\IP(RI IL O.IXS LE JAIWl'i DES Tt:ILERI ES.
l'n ses dt:clarations, je n'ai pas à nù n préoct'uper. ~uis ton capri&lt;'c. Si, au conlr.:iire, je
- Ob! les leu rcs ne l'Olll pas si 1·itt• ni
dois croire aux sentiments q11 ïl allrste, jr le
s1
facilement aux mains de l'hnp,:ratric·(•. ('(foi-là mè111c• qui m fol l'ohjel, it pl11sie11rs
demanderai de ne pas chercher à trahir mon
rrprisrs el sous diflërerllt•s f'o rmrs.
&gt;t'Cr~L. En échange de ta parole, je Le promrt, li serait pr1:féra ble que je pusse rapporter
Mais laissons tout Cf'l anrcdotage el rc1c1·otrc• r,:pon,l' l'i la lui transmC'llrt• de 1·i1·1·
dl' rrpondre au désir que tu me manilt•s1t•r:1s. roi
nons
à des consid,:ralions plus sérieuses.
x.
Il y aYait une dizaint• d'ann,:es que brillait

�r -

111STO'J{1.JI

l'astre impérial sans ombres apparentrs.
C'était l'àgr d'or du Second Empire, à l'apogée
de sa prospfr:té, la lune de miel de la spéculation fînancil'r&lt;', le Lemps fortuné par excellence ponr tous ceux cl toutes celles qui

pouvaient jouir de succl's continus, vivre pansienne où Loul paraissait n'ètre que fretranquillemenl el gaiment.
rie, décor, volupté, attirance des yeux el séLes étrangers affinaient, apportant leurs frus &lt;luisants mensonf(es.
en échange de nos jouissances. lis pa saienl
Et l'impératrice était plus que jamais ec,méblouis au travers de cette belle existence blée d'hommages el d'adulations.
(A suivre.)
FRÉDÉRIC LOLIÉE.

·La Marseillaise
cirns de la garde nationale el applaudi par la
Le vcndredi120 avril 1792, le capitaine du lera de la France, de ceux-là, ~ans doute, il foule. Le chant guerrier fut gra,·é el se régénie 11ougt'l dt' Lisle, qui tenait garnison à n~ rcçnt pas de compliments. C'est pcut-èlre pandit par Loule la France. Chacun sait ou
Strasbourg. reçut du général Kellermann le mème 11 cette mauvaise odelelle que nous de- doit savoir comment un étudiant de lfontvons notre chant national.
billet que voici :
Quand, au jour indiqué, c'est-à-dire le pellier, François Mireur, s'en étant procuré
« Cher capitaine, mardi prochain, à l'occaun exrmplaire, chanta le nom·el hymne. le
sion du départ d_es volontaires, il y aura 24 a\'ril, Rouget de Lisle se présenta à la 22 juin, dans un banquet civique que la
soirér place Saint-Etienne. Les Dietrich ont la Chancellerie, place 'aint-Étienne, Ott le maire ville de Marseille olîrait 11 cinq cents Tolonpassion de la p0t;sic. Je verrais avec plaisir Dietrich reccrnit ce soir-là, on lui fit com- taircs qui partaient pour Paris; un musicien,
tiue, nouveau gradé, vous y fussiez. Ne pour- prendre en elîel que Kellermann lui avait de- \'ernade, enthousiasmé comme l"avaient été
riez-vous pas nou faire la surprise d'un mor- mandé non pas un pont-neuf, mais « quel- à lrasbourg les Dietrich, courut à l'hôtel de
ceau inédit comme vous en savez faire? Ré- que chose qui ,·alùl la peine d'ètrc chanté au ville, drclama devant la garde assemblée
ponse sans périphrasl', s'il vous plait. Cor- camp ». Il tallait « un morceau à enflammer l'ode de 11ougel de Lislr, et cela fut estimé si
les cœurs. un lwmnc entrainant, un beau
dialité. KBLL► 1U1A~N. »
poème qui plût a~ parti populaire ». Lr capi- lieau el si entrainant que les Marseillais, se
Le capitaine, dès le lendemain, répondit :
mellanl en roule vers la capitale, n'eurent
« Général, à tout autre qu'à un guerrier de taine s'excusa, alléguant les difficultés lyri- pas d'autre chanson de marche. C'est par eux
marque, j'aurais répondu négativement à la ques el poétiques, le peu de temps dont il que les Parisiens connurent l'hymne strasquestion qm• ,·ou, me faites l'honneur de disposait; mais on insista; il demanda douze bourgeois, auquel ils donnèrent pour celle
m'adrrssl'r. Car« ma surprise », à moi, c'est bcurcs de répit, prit un violon cl s'en alla.
Le lmdemain, à dix. heures du matin, il raison le nom de .11al'seillaise. Mireur, r111i
votre Oalll'U,c supposition. Mais à ,·ous, mon
contribua de la sorte à la propagation du
supfricur, je dois obéis am·e. \'oici quelqurs arrivait au domicile particulier de l)ietricb, chant national, s'engagea peu après; promu
phrasl'S &lt;1 sans périphrases ». Rrspt'clucuse- au n° 4 du cours de Broglie : il avait passé la général lors de la campagne d'~gyple, il fut
mrnt ,ôtrc. Rouc~;r DE L1s1,E. 126, Grande- nuit à écrire el à noter un chant dont il était Lué le \0 juillet 1798 dans une embu~cade
assPz satisfait; il dit le titre : Hymne de
1\ue. 1&gt;
de mamelouks. on corps repose au cimt'A la lcllre était jointe une odclPlle inti- guerl'e dédié au maréchal de Luckner, s·ap- tière du village d'Elgala, non loin de Damanprorha du clal"Ccin cl commença :
tulée Aloi el composée de six couplets :
hour, l'ancienne !lrliopolis. (La Ma1·seillaise
Allons, enfants de la patrie....
et Rouget de Lisle, légende historique mIV
Aux bonnes gens,
ün célèbre Lablrau de Pils a popularisé la contie à mes petits-enfants, par Alfrr d-B.
Parler ,ans art,
Amour
exlrème;
l'eoser sans fard,
scène: l'assistance se composait, croit-on, de Bénard.)
Guerre nux méchants :
Lrs recherches de M. Oénard, qui fut,
Toul a ma gui,e :
dix personnes, le maire Dielrich, sa fl•mme
C'est mon syst~me.
c·esl ma devise.
pour
ainsi dire, un contemporain de 11ouget
et ses deux nit'CCS, le procureur de la comde Lisle, {-claircnl Lous les poinls restés jusIl
mune
et
sa
femme,
le
grelfier
municipal,
le
V
citoyen Gloutier, précepteur des enfants, el qu ïci obscurs dans l'histoire de la bla1·seilAller, venir,
llauvaisr
tèlc,
Rester, courir,
deux étudiants. Tou furrnl mthousiasmés. laise.
Le cœur honnèlc :
Elles élucident notamment une question
\'ciller, dormir.
Dietrich, amateur pas~ionné de musique, reC'est mon del"Uir.
C'est mon plni,1r.
pn•nail, à chaque finale, le refrain: Au.r armes. qui, Loul récemment, donnait lieu à une
Ill
citoyens ! le procurrur pleurait, sans vergo- polémique: quel est l'auteur de la septième
VI
discr~tc
gne, l'un dl's deux. étudiants. agita son cha- stl'ophe du chant national 1
• Fcmm&lt;'
Hougel de Lisle n"avail improvisé que si~
Pour la patrie,
El joli1•llc,
prau en criant: l'ive la F1·a11ce ! - Et /' AlDonner ma ,·ic :
»ais pas coqucllc:
couplets.
Celui des enfanis :
sace, ajouta l'autre, c·est tout un! fiougct de
C'est mon espoir.
c·est mon dêsir.
Lisle restait interdit: il ne s'allt&gt;ndait pas à
Nous entrerons dans la carrii•re
Quand nos ainës n'y seront plus...
Il est bim heureux 4ue pour les poètes pareil succès. On dit que, très ému lui-mèrne,
tomme pour le commun des mortels, les il pressa les mains qui se Ll'lldaicnl vers lui ajouté postérieurement à l'œuvre primitive,
jours d'inspiration se sui\'cnl sans se res- el s'esquiva modt• tcment.
Le dimanche suivant, 29 avril, l'hymne de fut successivement attribué au poète Lebrun,
~embler. Ce sont là, nais&lt;&gt;mblahlcnwnl. lrs
à Louis Dubois (du Calvados) qui, en 1848,
derniers vers qu'écrivit Hougrt de Lisle avanl guerre, dont le mai re avait commandé une s'en déclara l'auteur, sans trop insister, à
de composer la il/arseil/aise; si celle-ci lui orchestration très simple, ful joué sur la Marie-Josrph Chénier, à d'autres encore. Il
,·aut une célébrité qui durera tant qu'on par- place d'armes de Strasbourg par les mnsiichê Rraun. Clément et 0-

�111STO'J{1.ll

-----,------------.#

semble hit•n que le prohlL·me de la paternité
est aujourd'hui rt:solu cl 'I uc le coup~~L des
enfants est dli i, un braH' abbé de \ iennc,
dans l'Jsèrt•.
Lor l(UC, l'II juillet I ït)2, le _br~il se r6.
:a Virnnc r1ue h
)farst•1lla1s . approp.111·•·,t
u
. r •
cbaicnl, se rendant it Paris, la m~111c1pa_1Lc
décida de leur faire accueil ; les habitan ts el_erèrenl à l'entrée de la rillc une porte de_ feutlla"c, on posa dl•S drapeaux, on lcnd1l 1es
~ 1andes, cl le 11, :t' ·srpt heures du
"Utr
. malin,
1
" and les aranl-"ardl's des rolonla1res p_10l(U,
l"'
• 1 ·1 •
céens
furpnl si"nall't'S,
une trip
e uep1ll1l1on
'
cil'ile militaire°et relii;il•use, s'arança à leur
r,•nro,ntre. Les li trseillais s'alignèrr nt, c_l, en
. -. • de. salut , t'nlonnèrent ll•ur 1(lor1eusc
n1a111erc
. .
chanson dt• marclll'. Quand elle fut lerm1.nec,
aux applaudissenll'nls unanimc_s , les cn_lanl~
du collètTc de Yienne, rondu1ls par I abbé
Pessonn~ ux, n•prircnl l'air en chœur ~ur ~~~
paroles qu 'arail com1~o_st:C.' pou~ 1~ cc~L'rnonie, le patriote eccles1ast1t1u~ : i\ ~us enll erons dans la caiTière.... L ahb~. P_cssonncaux, qui, commt• bien d'autres, s ela1l procuré la partition du chant de Rouget de Lisle,
aYait écrit sa strophe en qul'lque hcurcS, cl

croyttil bien aroir rimé seulement u1~ couplet
de circonstance. L'à-propo fut . s1 rcma~~
i1uable, l'elfcl fut si grand de cc Jeunes ':on;
répondant par ces nobles parole , au~. males
accents des llarscillais, flllC de 1_111slanl
mèmc la strophe fut jugée digne de I hymne
,pti ·symbolisait, dans le sc11ti~1ent de l~us'.
les aspirations de la jeune nal1o_n frança1 ~-clic y entra cl fit corps arec lui: l'llc sa111,l
mèmc la rie à son auteur.
.
Le Ier janvier 1791, ou plutùt le J~ 111rùsc de l'an ([, le comité de salu~ public de
Lyou manda par-derant lui le. citoyen A_n.toine-Dol'ollée Pessonnea11.-r, c1-deva,~l p1 e-

aucun rolc politique ni pris parti pour ou
coutre la Révolution.
.
\u moment Olt l'arrèl, non douteux, allait
ètr~ prononcé, une troupe d'écolie'.s passa.ci'.
chantant sou le · fcnèlrc du tribunal : C&lt;
&lt;tu'ils chantaient, c'était la strophe des enj'ants, et le paul're _abbé, en l'?nlendanl '. ~~
mit it pleurer. « ~u~squc ,·?us etes _les. a1 b1.
Ires de ma vie, dit-il aux Juge ' la1sscz-1~m
, dermere,
· • de me
,·ous prier, pour grace
. faire
.
accompagiwr au snpp11.cc par une vmglarnl'.
de ces petits écoliers t hanlanl la stance 1(111
me Ya droit au cœur .... »
. .
Le ci-dc,,ant abhr Pessonncaux f~l a_cq111tte :
po~é à t e.r-paroisse 1/aurice ,~~ ta, vil~e. de il son retour i1 Yicnne, ses paro1ss1ens . lm
Vienne, pour répondre aux _dclils ''. 1111 •m~ firent oration ; il reprit sa cure ~t ne la l(lllll~
pulés par l'accusateur public r l s enlc'.1drc qn 'it l'époque de la Re laurallon, pour ~,
condamner ou absoudre. Le paul'l'C abbc n_c fhcr à Seyssel Olt il s'était rendu a~uéreur
se faisait pas d'illusions; l_a_ Te'.rcur régna~l d'une modes te propriété. C'est là qu il ~oui1 Lyon ; le caracli•rc l.'C ·l~siastu1u~ do~_l. •~ rul en 1833: cl la municipalité de \'1cnne
était rcrèlu n'était pas u11 ut_re à l_u1 co11cil1~1 do,;na à l'une des rues dt' la ville le nom d1·
lïndul rrencc de. juges. li repond1t s:i.w fai- l'auteur dt• l&lt;t septième stroph~.
.
Iliblesse oà l'interrogatoire, déclara loyalcn~cnl
C'est ainsi que la collaboralwn d un o
•,. ·t, l,11 effet • curé of,iciant de• • aml-l
. ' d l'armée roralc cl d. un prèlrc dola la
qu ..J1 Cwl
c1cr e
•
h 1 . l' 'd it
~fauricc cl maitre de rhétorique .. _. . C ~~l ~ou . République du chan t Lriomp a qui a1 a
ce 1111 'il poul'ail dire. n'ayant .1ama1s JOUC conquérir l'Europe•

T. G.

Sur une vitre de Chambord

,. m1,Ls .· To111·ou1·s 1remme
a1a1·1 cc,
'
l vctl'ie. · »
Td lc es t la ,·érilé : l'on peu e~. cro!rc
Cc sont dcu\. ,ws 'lu_i o_n t !Ji~n t'O•u~u. 1~ Br.1ntùmr, le seul qui ail parlé. de I inscr:p~
lion comme l'avant ,ue. Au lieu d~ deux
d d •puis le jour 0 11 1on dit que ~ r.rn
mon
le
I
c • . ;1l s111· u1u• riln' du ch;1ll'a11
l'ers il n'y avait.donc f]U'ttnc simple ligne ~1:
ois er es cCrl\
.
.
,
,
. ' m ol•~. Ile plus· • rit•n ne nous pro111·cd'1c1
1
çde Chamuvr
1.- d 1 , . a-t-il l't'l'lls rcclle1111nt, l l.
rois
· ,c
·
1 rr
q11 'cllr ail t:lé l:Crile s11r la "ilrc avec ~n. ia·t-cc
bien
sur
une
nlrc,
onoclans cc cas, es
.
" I 1..
cherchée, jamais rclrouvct' , _qu • ~~ manl, plu Ldl que sur l'un des larges cot~s de
le
mp avec le diamant
.
dr sa• ba!!'llc
! Je ,a,~ l'cmbra ure de la l'cnètrc, a,·cc de la craie ou
traça
c
..
Brantàmc
rous
répondre
à
ces
quc~- cl charbon : ce qui cùl été plus naturel, s'.n·1a1sser
cl D.
Jv de on tout
u it• celle époque-la.
, 's·1 François
· l"
. ' en efil.'l. '
Lions par un passage u iscours
··t
de
la
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Joinle
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baorruc,
il
sed'troma
sl' st. . r, 1
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1• . • Vie de.~ Dame.~ galantes.
11re li· me SOUl'll'Jll
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nèlemen l : car 1 31 ai
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~l
1
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:
1
a
·
cour
,•t
aux
guerres.
cl
UJlcs miens a
• .
.
.
1 l mo11lrcr tout ; cl m aia11 1 loujours Ilrantùme. cl d'une ma111, à c~ qu il
memc me vou u
• ·1 , montra
·irait assez assnrl'C pour que le caraclcre de
du roi, • me 'I'
mcnc. a, la chambre
'
P
•
· '· 1 f'' t rcconmissable
.
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:
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encz,
•
• • ·•Or• comment
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nn ecril au co c
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s n·a- son ecr1 ure 11
.l
·1
11
·
scz
tt'la
monsic'nr
;
s1
,
ou
cela
serait-il
possible
s'il
avait
ecr1l ~ur ! "''.':
o d 1 -1 ,
~
._ ,
'l
,
:,.r'1t11re clu roi mon mai rc. ï en• des l'ilre étroites dont al~rs .on g~rn1ssa1l '.~.~
" rez ,·u 1,e~
· »"'t
lu' cn orrrandes lettres,• ) l'cnèlrcs, cl 'il se fùl srrv1 cl un diamant a1cc
&lt;« \'Ol·1a.
rJ l'a\"lnt
, .. '
~OU\t'11 l

8ic11 fol

fc mnw ,;,rit'.:
qui ;) hc.

l'Sl

lequl'I on ne peul marq_ucr qui! de~ li?éamenl~
inM('is? Tous ct•ux q111 ont repris I anecdote
après l'auteur des Dames galantes, l'onl_mal
rompri e, et, par suite, l'ont dénalurec en
l'étendant. liais de œ ux-111, quel est le premier ? Je crois bien, sans pouvoir en rtlpond~&lt;'quc c'est l'auteur du roman Les Galanterzei,
des Roys de Fmnce (Bruxelles,_ 1.690) .. Je ne
connais pas de liHe plus ancien qui nou_~
donne le dis tique. \'oici sou. q~~lle for~e il
s'r trouve, laquelle a dcpms ele elle-menu•
a!Î.ért.:C, car le men oncre n'est pas plus rrspr('lé qut' la rérilé :
Sou,·eul femme raric;
11al hahil' qui s'y fic.

Quant au dénouemt'nl de l'histoire ~e . '•'.
fameuse rilrc. soit qu 'on dise qu'elle ~•l eh'
11 vendue aux Anglais, comme tant d autrl's
choses françaises )&gt; , soit qu'on raconte que
1 ouis XI\', 1, alors jeune cl heureux )&gt; , la
s~crifia à madame de La Vallière, c·~sl _'?
di"nc conclusion de Ct' petit roman taille a
pl~isir dans un fait Yéri table.
ÉDOU.\R D

FOUR IER.

La Femme au

XVI/Je siècle

n•pn:,cntcro11l &lt;'dlt• enlaut, la 1x•tilc fille, C('
commenccnwnt
de la femme du l1' mp , la 1p1i e~L1i1.1&lt;·iLé, mou,·emcnl naturel, enfa1we;
La Naissance - Le Couvent
Lèlc chargée d'un ùourrcl&lt;•l tout empanaché die réprime ~on caractè•rc !'ommc l'II&lt;• contient
son corp . Elll' la pouss&lt;• de Lous . es efforts
Quand au dix-huitiènll' sit•tlt• la fomnw de plumes ou courcrlc d'uu petit bonnet orné en awrn t de son ùgc. Enroi&lt;'-l-flll la pC'lilt• fille'
nait, elle n°&lt;'Sl pas reçue dans la l'ie par la d'un ruban, lll'uri d'une fleur sur le cùlt:. prom1•1wr aux Tuileries, on lui rt-commandc,
joie d'une famille. LI' foyer JJ 'est pas en fëte Les pclilt•s filles portent un de ces grand~ 1·omme si son panier ne d1•1ail pa~ empèchcr
à sa venue; sa naissance ne donne point au tabliers de lullt• transparents, il bouquets ~es enfantines folies, dr Ill' pas sa uter, de se
cœur des pan•nls l'i, rcsse d'un lriomph&lt;', dit• brodés, que lra,wsl' le bleu ou le rosi' d'nnl' promPJll•r d'un air grar,•. Est-1•llc marraine,
,•sl une bé11édiclio11 qu'ils acct•pll•nl tommt' rob1• dt' soil•. Elles ont d1•s hoclwts 111ag11i- a-L-1'111• et• bonheur, une &lt;lPs grandes ambiune déception. Cc n't•sl point l'enfa nt désiré ti11ucs, des gn·lots d'argent, d'or, en torail. tions dt' l'enfance du Lcmp~, le prPmi1•r roi(•
par l'orgueil, app1•l1: par ll's csp1:rauccs des 1·11 cristau:1. i1l.iccllm, ; ellrs sont 1'11louré1•s dt• 1111 ·on lui fait jouer dans la socictll:, on la roit
pères et des mèrt•s dans celle ·ociété gou- joujou, fastw·ux, dt• poupfrs dl• bois
nwntcr en ,·oiturc comme um• frmn w, dt's
1ernéc par dt•s lois sali1111l's. ('C n'est point joues fu ri1•us1•mcnl fardét•s , sournnt plu, plumes dans les chel'eux, le fil de perle au
1'11éritirr prédt'sliné /1 loull's le · co11Linuations granclt-s qu 'cll1•s cl r1u 'clb ont peine à lt•nir cou, le bouquet à l'épaule ;auchr . La mi•ncl'I à toutes les surri,·anccs du nom, des char- dan~ lt·urs fll'tils bras!_ Parfois, au milieu 1-on it 1111 hal d'enfants : ('ar il fau t prc ·1111c
~1•s, cfp la fortune d'une maison, le 11ou,·mu-né d'un parc il la française, on le · apcr,;oit s,• dt· le bercea u babituPr la f1•rnmc au monde
11 ·1•sl ri1•n qu 'une fille, _l'l d('ranl ('e berceau lraina11l entre elles sur le ·able d· tuw allée pour lequel clip l'ina, au plaisir &lt;Jui SC'ra sa
où il n) a que l'a,·cnir d'um• fcmnw, le père dans des pl'lil chariots roulants, modelés sur l'ic : on lui place sur la lètc 1111 énorme
r,·stc froid, la mère souffre comme une Beine la roc.1illc des conques de Vénus r1ui passrnt coussin appelé toque·, sur lequel s\:ch:ifoude
/1 tm·ers les t..1bleaux de Iloucbpr •. Elle- ne
1p1i attendait un Dauphin.
St'
font Yoir qu 'cnrubannét•s , pornponué&lt;•s. ii grand renfort d'épingles cl de faux cl1c1·cux
llimtol une nourrice emportait au loin la
1111 monstru1•ux hùisson, couronné d'un lourd
pl'lilc fille, qui• sa n1t•re n'ira guère 1oir chez Ioules d1argt:l, de dcntl'lles d'argt•nl, de bou- chapeau ; on lui met un rorps neuf, un lourd
quets,
de
nœuds
:
leur
toilcllc
est
la
minia,.1 nourrice qu'au temps des tableaux de
panier rl'mpli de crin l't cerclé de fpr : on la
1;rcuze cl d',\ubry. Lor -que la pl'lile fille sor- ture du luxe et dt•s robes superbe de leurs pare d'trn h:ibit tout cou, crl de guirland&lt;•s.
1,tit de nourrice cl n•rcnait à la maison, clic mères ..\. peine leur laissr-L-on, le matin. cc c•t on la conduit au bal en lui disant : &lt;&lt; Pr1•1:tait remise aux mains d'u1w gouvernante l'l petit négligé appelé habit de marmolle ou de nt'z gardr d'ott•r ,·otre rouge, dp l'Ous délogér a,&lt;'c dit• dans les appartement du Sal'oyrmle. et• joli j uste dt• Lallelas hrun arrc· coiffer, dt•rhifionncr 1otrc habit, cl di,crtis e1.l'omble. La gourcrnantc tral'aiflail à faire de 11n jupon court de mème étoile, garni de deux ro11s bit•11 °. »
l',•nfant une pcti le pt•rso11nt', mais doucement, ou trois rangs de rubans couleur de rose
.\.insi s1• forment ces pelilt's llfü•· manifrée~
a1&lt;'C beaucoup de /lallcric l'l de gàh•rie : dans cousus /1 plat, l'l celle jolie coiffu n• si simplt• tp1i ju~cnt d'une mode, dt:ridcnl d'un habit,
fai
L
ed'
un
fichu
de
gaze
noué
ous
le
menton
:
1
t·,•ltc petite fille 'lu'ellc ne corrirrea it guèrt•, l'l
charmantt• toilclle où l'enfance est i it l'ais1&gt;, se mèlent de bon air : enfants jolies à croquer
i1 laqm•llc clic passait it pt•u près toutes se
t'l Lou/ au parfait, ne poU1ant souffrir unl'
1olontés, clic ménageait d( jit um• mai't1·r c 011 sa fraicheur est si hicn accompagnée, 011 dame sans odeurs et sans mouch&lt;'s 7 •
1111i, lors de son mariag-c, devait lui assurt•r sa gràrc a tant de liberté. Mai cc n'rst poinl
Des petit appartements 011 la gouwrnantc
une p!'titr fortun,•. Elit• lui apprenait à lire r t ai11si que lt•s pt•Lilt•s filles plaisent aux parents : gardait la petite lillt•, la pPlilt• fille ne dcsil
les
kur
fau
t
habillées
r
t
gracicusécs
au
.'t t~·rirt•. EIIP pronwnail s1•s yeux sur !(•s fi"ure:,.
l'cndait guère !'hez sa mi•rc 'lu'un n10mcnt, le
111• la llihlc dt• S,tcr. Elle lui mo11trait dans goùLde r.c siècle qui, silot q11 'elles marclwnt, matin it onze lu•un•,, quand 1•nlraic111 dans la
une jolie boill• d'opti1p11• la l{ét&gt;graphic en lui l,•s enli•rnw dans un corps de ball'ine, clans chambre aux rofcls à demi formé· les famifaisant voir 11• mondt•, lïntfricur de Saint- unt' roh1• d'apparat, l'i lt•u r donne un mai'lrc lier· et les chien~. 11 Comme rous cltt•s mist· !
Pi,•rre, la fontai1w de Tréri, le dome de i\lilan :\ danser, un maitre à marcllt'r. Et rnici, dans - disait la mère ,'1 sa lillc qui lui souhaitai!
al'(!C toutes ses pclilt•' Jignn•s. la nou1 ell1• 11m• gra rurc de Canot, la petite pc1"nn11e en le bonjour. - Qu ·a,·ez-rou '? fous a rez bien
,:gli c de Sainlt..~t•n,•rièrc, palronn,• de Paris. po·ition, qui arrondit les bras et pince du mam·ais risagc aujourd'hui. Allez 111cttrc du
l'église Saint-Paul. le nouwau pala is Sans- hout cl1•s doigts les deux cotés dt• sa jupe rouge : non, n °l'II mr llct pas, 1011s ne ortircz
Souci, l'Ermita"c de l'impératrice dt• Russil' 1 • houlfanlt•, d'un air sérieux, d'un air dt• daoll'. pa aujourd 'hui. 1i Puis, se tournant rcrs un&lt;•
Elle lui mettait enlrt• ll's mains quel11uc Avis tandis que le maitre répète : « .\llc•i donc &lt;'n visite qui arri,·ait : 1c Comme je l'aim&lt;', crtLc•
d'un pèl'e ou d'une mère à sa fi,lle, qucl11ue nwsun•.... Soutt•ncz .. .. .\llc•z donc .... To11r- enfant ! \'icns, baist'-moi, ma pclill' . .\fais lu
Traité du vrai mù ile. Elle lui recom- 111•z-la .. .. Trop 1ard .... Ll's bras mnrls.... L,1 es bien salr ; ra Le nctto,w les dents.... ' p
mandait encore d&lt;' se tenir droite, de faire la tètt• droite.... Toumt•z donc, mademoiselle.... me fais donc pas les CJU&lt;'s.lions, it l'ordinaire:
r,:,·ércncc à tout le monde : &lt;'l c'était à peu La tète 1111 peu plus soutenue .. .. Coulez Il' tu c réellement insupportable. - Ah! maprès tout Cl.' qui• la "0JJl't'l'llantc r nsrirrnai t à pas.... Plus de hardiesse dans Je ·regard 5• ,, dam~,. quelle tendre mère, disait la pt·rsonnc
0
l't•nfant.
cF'aire j ouer la dame à la petite fille, la preen ns1tc. - Que roulez-mus ! rt:pondait fa
Lt•s u1blcaux du dix-huiLiL•n1c sièd c nou~ mière éducation du dix-huitième siècl&lt;• ne tend mi&gt;re, j e suis folle de celle enfant 8 .... 11
qu
'à
cela.
Elle
l'O
rrigc
dans
l'enfant
tout
C'l\
1
Point d'aulrc sociélt:, d'autre 1·on1111u11ion
1. :onversa1io11- d'Ênulic. Puris, lilH, 10 1. 2.
3. \'oir le, porlr·ails d'r111:a11ls _du _musée de Ver1 '!.. En,itc, par J.•J. ltou,,cau . Amsle1·d1u11, l 76t,

,lll,

0I. 1. - Au 111oi, de j uillet 17'!.'!.. le Mercure de
Fra11ce annonrc que la dudrrs,r 1f'Orléa11s ,·icnt dr
~onner it _l'l11fa1Hc mie poupée aire gardr;rohc rarir•r
• l unr lorlrllc1ou1011 mu11J11111 iJ 2i.OOU lrn·,.,.

sailles cl la gra\'urc de Joulam,. d apr~ Ch. Coypel :
U moments lrop lumreu.x où 1·eg11e l m11oce11ce.
i. :Uëmoircs de .Ume de Geu lis. Paris, HU:,, \'Of. 1.
:;, Les J!'ux de la pctil!' Tlrnli!', par de )loi1s.,·.
l'ari,. Uaill,,, 1i ti 1. Le Jf,1111et cl t .llle111a11de.

O. Thë.ilre â 1'11,;og,• d1•s jcurrcs pcr.ouucs par·
llm&lt;' de Genl i . Paris. liiO. vol. 2. l tt Colombe
7. Le lin e à la modf'. En Europe. IOOOi00,39. ·
!!. Méla»gf's mililai1·cs, liltér·air,•s cl scnlimen1..tirrs {par le priuœ de Ligne. /Jresde 170;;..1811
101.

20.

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�Ji1STO'J{1.Jl

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LE MAITRE DE DANSE. -

eutrc la mère et la petite fille que cette e~trevue banale et de convenance, c~mmencee
et finie le plus souvent par un baiser de la
petite fille embrassant sa mère sous le ~enton
pour ne pas déranger son rouge. Lon ne

~~-

LA 'FEJK.JIŒ Al. xrme Sl'ÈCLE -.,.
wnnait point les douceurs familières qui donnent aux enfants une tendresse confiante. Elle répond à lou tes sortes de brsoins sociaux. li tait rien des pensées du monde, ni les ambi"arde une physionomie sévère, dure, gron- garantit les coll\'cnances en beaucoup de cas. tions, ni les insomnies, ni les rèvcs, ni les
deuse, dont elle se montre jalouse; elle croit li n'est pas sculr mrnt la maison du salut : il fièvres d'avenir; elle en cmpèchait à peine
de son rôle et de son del'oir de consener a mille utilités d'un ordre plus humain. li . l'expérience : qu'on se rappelle ces projets de
avec l'enfant la dignité d'un1 sorte dïndiffü- rst, dans un grand nombre de situations, AIile de Nesle, devenue Mme de Vintimille, ce
r,'nce. Aussi la mère apparait-elle à la petite !'bote] garni et l'asile décent de la femme. La plan médité, dessiné, réso!u, d'enlever le Roi
fille comme l'image d'un pouvoir presque l'CUl'e qui veut acquitter les dettes de son à Mme de Mai Il y, toute cette grande intriguc
redoutable, d'une autorité qu'elle craint d'ap- mari s'y retire, comme la duchesse de Choi- imaginée, raisonnée, calculée par une petite
procher. La timidité prend l'enfant; ses lrn- seul5; la mère qui veut refaire la fortune de fille dans une cour de couvent d'où elle jugeait
clresse.,q elfarouchécs rentrent en clle-mème, ses enfants y l'ient6 économiser, comme la la cour, pesait Louis XV, montrait Versailles
son cœur se ferme. La peur rient où ne doit marquise de Créqui • Le coul'cnt est refuge à sa fortune 11 ! Quelle preuve encore du peu
ètre que le respect. Et les symptômes de cette et lieu de dépot. li tient cloitrée la petite d'isolement moral et spirituel de cette vie
la jalousie de .f&lt;'imarcon cnlè1•e de
peur apparaissc11t, à mesure que l'enfant ,, miJie que
7
cloitrée? Une preuve bien singulière : un
!'Opéra
; il tient renfcrmérs les maitresses
avance en àge, si forts et si marqués, que les
livre,
les Confidences d'une j olie femme,
8
parents finissent par s'en apercevoir, par en des princes qui l'ont se maricr • Les femmes qu'une jeune fille pourra écrire au sortir de
soulfrir, par s'en effrayer. Il arrive que la séparées de leurs maris viennent y vil're. Le Pantbémont. Prise en amitié par cette Mlle de
mère, le père lui-mème, étonnés et troublés cou1•ent reçoit les femmes qui veulent, comme Rohan qui fut plus tard la belle comtesse de
de recueillir ce qu'ils ont semé, mandent à Mme du Dclfand et Mme Doublet, un grand Brionne, Mlle d'Albert puisera dans les nouleur fille de travailler à eJfaccr le tremblement appartement, du bon marché et du calme. li velles apportées à la jeune Rohan, dans les
11u 'elle met dans son amour filial. Le « trem- a encore des logements pour des retraites, confidences de sa protectrice, dans tout ce
blement ,, je trouve cc mot terrible sur pour des séjours de dévotion, où s'établissent, qu'elle entendra autour d'elle au couvent,
l'attitude des filles dans une lettre d'un père à certaines époques de l'année, des grandes une connaissance si rraie, si particulière des
dames, des princesses élevées dans la maison;
à sa fille 1.
retour
d'habitude et de recueiUement aux mœu rs de la société, de Versailles et de
La petite fille avait à peu près appris le
Paris, que son livre aura l'air d'avoir été
peu que lui avait montré sa gouvernante. Elle lieux, aux souvenirs, au Dieu de leur jeu- décrit d'après nature; et les gens qu'elle aura
nesse,
qui
inspireront
à
Laclos
la
belle
scène
de
savait bien lire et le catéchisme. Elle avait
peints ne se t.rouveront-ils point assez resreçu les leçons du maitre à danser. Un maitre Mme de Tourvel mourant dans celle chambre semblants pour la faire enfermer quelques
à chanter lui avait rnseigné quelques ron- qui fut la chambre de son enfance.
mois à la Bastille u?
Tout ce monde, toute cette vie du monde,
d~ux. Dès sept ans on lui a1•ait mis les mains
N'y a-t-il point pourtant tout au fond des
sur le clavecin 2 • L'éducation de la maison emabissant le couvent, avaient apporté bien couvents une lamentation sourde de cœurs
était finie : la petite fille était envoyée· au du changement à l'austérité de ses mœurs. brisés, un gémissement d'âmes prisonnières,
La parole inscrite au fronton des Nouvelles
"ou vent.
la torture et le désespoir des cc 1·œux forcés ? »
Le couvent, il ne faut point s'arrèter à ce Catholiques, Vincit mundum fùles nostra, Les romans ont appelé la pitié sur ces jeune~
n'était
plus
guère
qu'une
lettre
morte;
le
mot, ni à l'idée de cc mot, si l'on veut avoir,
filles sacrifiées par une famille à la fortune
de ce que le couvent était réellement au dix- monde avait pris pied dans le cloi'tre. li est de leurs frères, entourées, circonvenues, ashuitième siècle, la notion juste et le sentiment vrai que toutes ces locataires, qui étaient siégées par les sœurs dès l'âge de quatorze
historiyue. Essayons donc, au moment où la comme un abrégé de la société et de ses aven- ans, et contraintes d'entrer en religion à
jeune fille franchit sa porte, de peindre cette tures, habitaient d'ordinaire des corps de l'accomplissement de leurs seize ans. Mais les
école et cette patrie de la jeunesse de la bàtiments séparés du couvent. Mais de leur romans ne sont pas l'histoire, et il faut
femme du temps. Retroul'ons-en, s'il se peut, logis au couvent mème il y arait trop peu de essayer de mettre la vérité où l'on a mis la
le caractère, les habitudes, l'atmosphère, cet distance pour qu'il n'y eùt point d'écho et de passion. Sans doute la constitution de l'anair de cloi'tre travrrsé à tout moment. par le communication. Les sœurs com·ersrs, char- cienne société, pareille à la loi de nature,
vent du monde, le souffle des choses du gées des travaux à lïntéi·ieur et à l'extérieur uniquement intéressée à la conservation de la
temps. Cherchons-en l'àme, comme on cher- de la maison, apportaient les choses du dehors famille, à la continuation de la race, peu
('he le génie d'un lieu, dans ces murs sérères au cou\·ent pénétré par lrs brnits du siècle et soucieuse de l'individu, autorisait de grands
où l'on ouvre des fenètrcs, où l'on pose des les entendant jusque dans cette voix de Sophie abus et de grandes injustices contre les droits,
balcons, où l'on construit des cheminées, où Arnould chantant aux ténèbres de Panthé- contre la personne mèmc de la femme. 11 y
l'on fait des plafonds pour cacher les grosses mont. Les sorties fréquentes des pension- eut, on ne peut le nier, des cas d'oppression
poutres, où l'on place des corniches, des naires ramenaient comme des lueurs et des et des exemples de sacrifice. Des jeunes filles,
chambranles, des portes à deux battants, des éclairs de la société. Le monde entrait encore nées pour une autre vie que la vie de couvent,
lambris bronzés• ; où la sculpture, la dorure au couvent par ces jeunrs pensionnaires ma- appelées hors du cloitre par l'élan de tous
et la serrurerie la plus fine jeltent sur le passé riées à douze ou treize ans, et &lt;Ju'on y remet- leurs goûts et de toute leur àme, des jeunes
les y retenir jusqu'à l'âge de la
le luxe et le goùt du siècle : image du cou- tait pour
9
filles dont le cœur aurait voulu battre dans le
nubilité
• Le parloir mème, où le poète Fuvent mème, de ces retraites religieuses auxcœur d'un mari, dans le cœur d'un enfant,
10 , avait
zrlier
était
admis
à
réciter
ses
vers
quelJcs l'abbaye de Chelles semble avoir laissé
refoulées, rejetées au cloitre par une famille
l'héritage de plaisirs, de musique, de modes perdu de sa dJ/iculté d'abord; il n'étai t plus sans pitié, par une mère sans entrailles, véet cl'arts futiles, de mondanités bruya ntes et 1·i11ourcuscment, religieusement fermé : les curent, pleurant dans une c.:ellule sur leur
charmantes dont l'abbesse avait rempli son niuvelles de la cour et de la ville. y trouvaient rèl'e évanoui. Mais ces vœux forcés sont sinaccès. Ce qui se faisait à Versailles, ce qui se
COUVènl •.
passait
à Paris y a1•aient un contre-coup. Tout gulièrement exceptionnels : ils sont en conLe couvent alors est d'un grand usage. Il
y frappait, tout s·y glissait. La clôture n'arrè- tradiction avec les haLitudcs générales, la
conscience et les mœurs du dix-huitième

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, ,~,;\\'\~·

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-

•

.

Grai•ure de LE S.s, ri apres PB

!LIPPE CANOT.

(Cabine/ des Eslampes.)

trouve point trace, pendant de longues anné~s,
d'une éducation maternelle, de ce, premier
·
se melent aux
cnseirrnemcnt ou, 1es ba1sers
leçon~, où les réponses rient aux dem~ndes
qui bégayent. L'àme des enfants ne croit pas
"' 58 ,...

'

,

sur les oenoux des mères. Les meres ignorent
ces lie;s de caresse qui ren~u~nl une secondc. fo1·s l'enfant à celle
. . qm Id'a porté, , et
font grandir pour la v1e1lless~ , u~e mere
l'amitié d'une fille. La malermle d alors ne

1. Lcllres inédites de d 'Aguesseau, publiées par
Hives. /'aris, 1823, vol. 1.
2. L'ai"'!i des lemmes, 1758. - Essai sur l'éducation
des de'!'o1sclles, par )Ille de *· Paris, 1769.
3. !lemo,rc pour messi,·e de Courcelles de Collebonne c~al,·e les supérieurs cl prêtres de l'01·aloi,·c
Je la m,3.1SO!) et séminaire de Sainl-)lagloirc.
_4. llemo1res
1193,
vol. 2. du maréchal duc de lt1chclieu. /&gt;a,.is,
5. Mémoires secrets pour sel'l'ir à l'histoire de

la Hépublique des lcllrcs. Londres, 1784, vol. 29.
6. Lcllres de madame de Créqui. Préface par
M. Sainle-Bcove. Paris, 1856.
7. Jfêmoires du maréchal de Hicheliru. vol. 2.
8. Conespnndance secr ète, poli1iqlr'e et littéraire.
Londres, 1787, vol. 18.
9. Conespondance secrète, _,·ol. 9. - J~umal historiqu,. et anecdo11que du _rcgne de Loms X~, p_ar
Barbier . l'aris, 1840, 1·0 !. .:i. - Les IJ11ou:r wdis- '
crets dispnt que l'usage esl de marier des enl'ants à

qui l'on derrait ciQn11er cles poupées. Cela esl vrai d 'une
foule de mariages, et nous retrou,·ons au com ent la
fille ainée de l\lme de Genlis mariée à dôuze ans avec
~L de la Wœstine, et la mar11wse ,le Mirabeau Yeuve
du marquis de SauYebœuJ' à l'àge de treize ans.
10. Mémoires de lime de Genlis, vol. 1.
1f. Les llailresses de Louis XV, par Edmond et Jules
de Goncourt.
12. Correspondance littéraire, philosophique rt critique de Grimm. Pal'is, 1829, vol. 8.

�1f1S T 0'/{1.ll

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------------------------------------------.#

,it'·de . .\"p ,o~·on:,-nou · pa:, da 11, lt'.., .\témoin•, résidt•r au chapilrt• dt•tn ans ~ur trois. la
du temp· des jeunes fille" rési,;ter trè:, nette- jcurw personne, mw foi~ adnrist•. ga"nait des de · p(•nsionrraire~ dt• rn11w111, cl la li te 1/a
ment à l'ordrt• formel de leurs parent qui relations, de protections, des amitiés, un iJIIÇ qucl11ues nom~. Dans cc temp , où la
,f..'ulent impo~cr le roile. l'i triompher de leur patronage: et comme rusagc de chaque tante femme mariée a si peu dt• dt:fi.•nse. la fault•
1·o~onté? !)"ailleurs la dure té de la paternité était de 'appréhender ou de s'a1111iecer une d"unc jeune fill&lt;•. l'i ~ur:oul d'une jeun1• filll'
bi1•11 nl:C, csl d"unc rarclée,lraordinairc: ell1•
l'i de la maternité, dureté d"habitude et d!•
nièce, chalJUC nièce pourait espérer l"héritagc
role plutot 'llll' de fond et d"iime, diminue à des meubles d"une tante, de ses bijoux. de sa n\•$1 pas dans le~ mœur~; Rou ~1•au en fait la
rhaquc jour du siècle. Et 1111and La llarpt• pclile maison. de sa prt:bende 3 • )fmt' de remarque, et il n·c~t pa ~eul à la faire. Pui,
lit dan Lou les salons de Pari sa J/élanie, Gcnli nous a raconté sa récrption au chapitn• l"t•nlèrrmrnt n "était p.'1~ un jeu : loin de là:
inspirée, disent ses amis, par le suieidc d"une noble d'.\lix de L~·on, lor,-11u 'Plie t:lait lout l'I es 1·011sé11ucne&lt;•s araienl de quoi faire pàlir
pensionnaire de J'.\ ssornption 1 , la rcligil'u,t• errfant. Elle se peint en habit blan&lt;'. au milieu et faiblir les plus amoureux, les plus fous, lt•s
par foret.• n'est plus fJU ·un personnage de de toute, bchanoinc,,_e;., habillée · à la façon plu~ bra,·e ·. Yétait-ce pas un épou,·antail pour
lc•s ag,·éab/es les plus décidt; (fUe le tcrribll'
théMrc; les ,ceux forcé,- Ill' sont plus qu ·un
du monde. arL'C des robes de soie noire sur
thème dranntique.
exemple de JI. de la Hoeho-Courbon, condt•s panit•rs. c•t de grande marwhrs d'hprLorsqu ·on étarle les déclama lions philoso- mine. Son Credo récité aux pieds du prètrl', damné à a,·oir la tète tranchée après a,,oir
phiques et le traditions romanesque . le le prèlrt• lui coup&lt;• une m1\·hc de che'"t'UX. l'l enlt•ré en l 75ï ~Ille de Jloras du cou,·enl dt•
.\"otrl'-llame de la Con olation ? • a mère mouC'ourent apparait hicn plutôt comme un a,ile
lui attache u11 fll'tit morceau d"étolle blanc et
'(ue comme une prison. li e t a1ant tout Il' noir, Ion/! comme le doigt. et qu'on appdait rait de chagrin, et lui-mèmc, en fuite, chasst:
rpfugr de Louit•:,_ les existt•uccs bri,t~~- lt• u11 ma,-i. Puis il lui pa se au cou et à la de Sardaigne où il s"était réfugié près de s011
refuge presque obli(-!é des lemmes maltraitt;t'" !aille une croix émaillée pendue à un cordon parent, .\1. de "'cnnecterrc, amba adeur de
France, finis ait mist:rablemcnt •.
par la pt'lile 1·érole. unl' maladie à peu près
rOU"t\ et une ceinture faite d'un large ruhan
Le grand cou1L•11t du dix-huitième sièclt•.
oubliée aujourd"hui, mais r1ui défi.,urait alor~
noir moiré. Et la '"oilà ain i parti•, toute lièn.',
le quart des femme . La so&lt;:i!:lé par tous se, gonflL;_. dan~ sa 1anité de petite fillt• dt• sept aprè,.. le cou,·cnt de Fonterrault 1 • la maisorr
d"L:cfucation ordinain• dl',. Fille de France, Psi
con eib, la famille par toutes se, Pxhorlation,.
an~, 11uand on l'appelle du titre dl'~ chanoile courent de Panlht:monl. le l"Ourc-nt princier
pou sa it rers r ornhre d"un courent la jeurw nes~- : Madame ou Comle.çse l_
de la rue de Grcnl'lle 011 ··élè,·rnt les prinper~onne à laquellt• arri1ait cc malheur. La
On le voit : il faut qu·à chaf1uc pas l'hismère mèmc, par dérnuement, conse11tait à se torien déga;,!e dr · prt;ju!(é , redemande aux CC»l's. 011 la pin~ haute nol,les:,c met ~l'"
fille~. espérant pour elfe,., de la camaradrri1•.
tlétacber dt' celle malheureuse t•nfont r1uc la
fait , rc,tituc à !"histoire l'a~pect 1éritahlt•, le
dt• l'amitié commencée au cou,·cnt arnc urrt•
laideur retranclrait dt• la société el qui finissait
raracll're. la dP~lination. le,- habitudes, Je.,.
altesse, qurl;1ue fa\'Cur. quclqut• gr.lœ, qul'lpar baisser la lèle san, ré,olte ~ou lïmpimœurs des communautés rcli~&gt;ieu&lt;t". Le ro•1uc place de dame auprt'S de la princessl'
toyable prinl'ipc du lemp, : « lne femnw
nran a tout dén~turé, tout t~'ln•sti : après
future. C'e t ainsi que Jlme de Barbantarre
laide e·t un ètrc qui n·a point de rang dan,
a,o;r peuplé par de rœux forcé· le cou,·ent
pla~ait sa fille auprrs dt• .\lrnc la duches e de
la nature. ni de place dan, le mondt•t. 1 Ot•u\
du di\-huitième siècle, cc coU1cnt dont les
Bourbon pour 'Iu·au sortir du cou,ent ell(•
rent millr lriùlero,~. t·omnrt• di! le prince dt'
lran~fuges sont accueillie et gardées par
de1lnldamed·honneur de la dm·brssc'. Aprè
Li~nc, metlaicnt airr~i lt•ur amour-propre i,
rarcherèquc de Pari~ lui-mèmc, le roman lt•
ct• com·cnt, qui c~t le mondt•, la &lt;'Our ,-Ile._
c·ou1'crl, rt consolait•111 leur or/!ueil arec les
remplit de scandale Ct' ne ont qu "hi-toin-,.,
mème en raccourci. et où la jeune fille, avrc·
ambitions de la rie du rnu1ent, a,ec le-:, honee ne sont &lt;pr t'~lampt•;. où l'on ,·oit une chaise
sa gourernantt• l't a lemme de chambrt·,
neur:, et le~ pn:rogatilt'!, d"une auualCde poste en arrèt la nuit au pied d'un jardin mène une ,ir 1•1 rt•çoit une éducation parlirn11 est d"aulr1-,. ,œut plus propres au $it'·de
de courent, ou bil'n une pcn ionnaire dt•s- lières. ,ient un autre cou\"ent alfoctionné par
cl que l"on ~ rencontre plus souwnt, &lt;'11!.rat·t•ndanl une échelle au ba~ de laquelle l'attend
la 11obb.r, et peuplé de pensionnaire à grand
"Cmenll lé!{t'rs. prc. que de modt'. cl qui
l".rma11t. landis flUe la femme de chambre e~I
nom : le cou,·cnt de la Pré~enlation 8 • Autour
~ mblcnl seulement mettre dans la toilette
crrcore là-haut. it chernl sur la crètc du mur.
t'l au-de,-sous de ces deux grandes mairnns se
d'uni femme les couleurs de la ,ie rcligicu,-t•.
lntri/?'Ut'S lilét"- au parloir, amoun•ux déguiSl.~
[n certain nomhre de jeunN personnes de la
ran!(l'nt toutes les autres maison religieuse~
en commi,,ionnairrs, remi es de lcllres en
recerant des pensionnaires, abbayes, communoblNe ~e ratt.1chairnt à des ordre;. (fUi.
&lt;'achctlr. corruptions de sœurs co111wsrs qui nautés, cou\'ents, répandu~ dan· tout Paris.
,-an · c•ti7er d"cllcs la pronorwiation d"aurnns
ou1rent la grille, cnlèrcmcnt de jeune filles
,œll\ olcnncls ou implt-s. leur permettaient au milieu d"une pri~c d"hahit i, tra1er:, une l'i do111 chacun semblt• a1·oir sa spécialirr cl
,a dit&gt;ntèlt•, l"habi111dc• de reccroir les fillt'~
de viHc dans le mondt• cl d"cn porter l'habil,
foule lt•flut• en rcspecl par dt'S pi,tolet•, - t:e
d"un quartier de la cap:talc ou d'un ordre dl•
lt•ur donnaic'nl &lt;jtll'lqucfoi 1111 titrl', loujour,,ont le, coups de théàtre ordinaires, le, serne~
l'État g. Prt•non, l"c•xt'mple des dame.~ de
(fUelr1ue attribut honorifü1ue. Cétaienl b
iflli SC prc ~ent dan Cl'~ pa!!'c à la ca~anora.
Sainte-fürie de la rue. aint-Jacqucs : la haute
c-hanoinesscs, dont le chapitre le plu fameux.
Il ~cmblc 1oir mise en action la morale dt•
ma7is1raturc cl la grande finance scmlilf'nl
tdui de Remiremont en .\lsace, arait pour
llu.,sy disant r&lt; qu'il fallait toujours enlt•1cr;
tkstimlion de recernir le san!!' le plu pur
aro:r fait rlroix pour leur enfants de c&lt;'lt&lt;·
rru ·on a1ait d'abord la fille, pui l"amitié dl's
maison, moin relen:C que Panthémont ou la
des maisons sournr,1ine~, les noms les plus
parcrrb, et 11u'apri.,: ll'lrr mort on a1ait t•neore Pn;~cnlation , mai tc•nut' pourtant par le
illu Ires du monde chrétien. Dans cette asso- lt•11r, birns .
public en grandt• considt;ration et rcnommfr
ciation des chanoinesse,-, di,·i ée:, en dame.~
llic•n de plus tau\. rit•n dt' plus contraire à pou r la supériorité de st•· études 10 •
nièces et en tlames tante,,, c111i arnicnt prola réalité des cho·c que n• point dr nre : on
110:1cé leurs ,·œut et &lt;p1i étaient forcé~ dt•
l)i~ciplinr. forme~ d"éducation, régimr irrcornpLP au dix-huilii•me sifrlt&gt; les sl'arrdab lfril'ur, lo111t• la rt·gle de cc;, couwnts n·t·-1
1. Corrt'spondanrc de forimm. ,·ol. 6.
t Les jeux dr la pl'lite TI11lil'. par de }loi,,i. /,,, c,• COtl\Cnl, la toul&lt;'-pui.sance d,• 1,·urs caprin•,. Le raris; r ll c, ,·0111 de iOO ir 600 li,res. mais il J "'ail
maflrc de danse faisait r(•pêl!'r à lime .ldélai&lt;lr un
prlile ~h·ole.
la femme de chambre à payer, qui était ,Ir trn,s r&lt;'nl~
hallt'I qu·on nommait ballet ro11lrw• de ro,e; la jt'tlll&lt;'
j, llémoirr, S('(..-rl, 111• la Répuhlique des lcllrl'~.
fines, outre le trous&lt;('au, le fil et la commode dans
,ol. t3.
princrssc \"Oulart quïl -"•p(l&lt;'làl le menuet bku cl ne quelques
cou,·enls; l'êclairage cl le clrnulTage o'étaicul
,oulait prendre sa lrçon qui celle 1·onditio11. Le mailrn
t llémoirrs de lime d,• Gc•nlis. ,-ol. 1.
dis1il rose. la printcs,1• en frappant du pied répétait pas compris, cl dans tous, le blanchissage du lingt&gt; fin
5. !-e curé qui a,ail_ cloon~ la f1t:nédiction nuptiale.
èlail à la charge de, parents. Tous a,·aient la pension
1•t qu, un moment au1l cra1111 les p lèrcs, él.111 con- bl&lt;•u : l"alTaire ,lr,enait gra.-e: 011 as.embla la com- ordinaire
el cxtraordmaire; i Panthémont, le plu,
damnù à !"amende honorablt• el au bannissement; la muuautë. qui d"un commun at'Conl ,le-cula qur I&lt;' cher de tous,
la pension ordinaire était de 600 fines.
mrnurl .rra il débaptisé et qu&lt;' Ir meuu&lt;'I ,apprll,,rait
liJle d,· chambre qui nait al'oompagné .lllle dt' .lloras
la pemion extraordinaire de MOO livres. A la fin du
étail condamni•e au fouet, à la heur de lys, il neuf ans lè meuut•t bleu. (lfad~me Campan. ,·ol. 1.
sil..-1&lt;'. Thierry dit que la pt.•nsion ordinaire était ""
î. llëmoirrs dt' }lme de Genli5. rnl. t .
de bannis.cm,•nl. Barbier. ,·ol. t.
SOO li,-re , el de 1.000 lincs pour les pensionnaire~
li. Leurc de la marquise du llelfand. Pa,·i,. 1812.
6..\ propo, de l'édut·alion dr lkidamcs de Fran&lt;·c
admises
Ïl la table de madame !"abbesse.
9. Dan, l"Elal d, la rifle de Pari,, en 175i, nous
il Fontc,-raull. il y a un&lt;' jolie 1nccd,11e qui pt'int. dan,
lrou1011s I,• prit d,•s pt•nsi,11,- dans I&lt;'' Mtl\rnl, de ,·ol.10.2.U'llre, imiditc, dè d".lttucs..&lt;eau. Parù1, 182J.

"------------------------

LA

FE.llf.ME Ali

xvme STÈCLE

0

LES PETITS PARRAINS
Gr.1v11rt ;Je ~IORE.,i; LE

JEO.SB. (C.Jtine/

des Esl:imtts. )

ClicM Giraudon.

-,

�111ST01{1Jt - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- .i
1p1'une imilalion , parfois un rel.icl1cmcnt de
la règle de Sainl-CF· Partout se retrouve
l'inspiration. l'esprit de celle maison modèle,
la trace de ses divisions en quatre elas es
distinguées, clon les ùges, par &lt;les rubans
bleus, jaunes, n-rls f.'L rouges. Partout c·(•st
une l:ducalion notlanl entre la mondanité el le
rcnonœmenl, entre la retraite el les talents
du sièclt', une éducation qui rn de Dieu à un
maitre d'agrément, de la méditation à une
leçon de rél'ércnce; el ne la dirait-on pas
figurée par cc costume dt•s peu ionn:lircs
montrant 11 moitié une religieuse, à moitié
une femme ? La jupe cl le manteau sont
d'étamine brune &lt;lu )lan~. mais la robe a un
corps de ball'ine; sur la tète. c·csl une toile
hlanche, mais celle toile a de la dentelle. JI
t•st bien commandé 11 la coiffure d'avoir un
air de simplicité cl de mode tic : mais il n'e L
pas défendu de l'arranger à la mode du Lemp 1 •
Douces el heureuses ,:ducal.ions, que ces
éducations de coul'c11L, sans cesse égayées,
affranchies de jour en jour des sél'érités cl
des tristesses du cloitre, tournées peu à peu
presque uniquement vers le monde cl vers
tout cc qui forme les gràces el les charmes
de la femme pour la société ! On voit souvent, dans le dix-huitir me siècle, des femmes
e retourner , rrs cc commencement de leur
l'ie, comme l'ers un souvenir où l'on respire
1111 bonheur d'enfance. La continuation des
étude commencées à la maison, la ,·enuc des
maitres, les leçons de dan c, de chant, de
musique, c'était l'occupation cl le travail de
1. Dictionnaire historique de la ville de Paris cl de
•rs cn,irons, .ra: llurtaul cl llagny. Pai·is, 1ï 79,vul.2.
2. l,&lt;&gt;llrcs médites de d'Aguesseau. Paris, 18~~.
, ol. 2.

à l'étal dr l!'mmr qui doit ètre dans le mondr.
y tenir un étal, fùl-cc même un ménage' n ;
tel sonl b moyens indiqués par Mme dt•
Créqui pour bien élrvcr une fille, cl c'est la
juslification mèmc dl' r éducalion dn couvenl.
de celle L:Cole d ·où . orlironl lanl de femmr,
dont le siè•cl(• dira « qu'rllcs sa\'aienl loul
san al'oir rien appris n.
Lt• , icc de ces éducations comentuellcs
n'était point dans les leçons du couvent. Il
n'était poinl. comme on l'a tant de fois r1:pé11:.
dans l'insuffisance de l'instruction ou dans
l'inaptitude des sœurs à former la fcmnw an'&lt;
deroirs sociaux. li était dans la séparation dl"
la fille cl de la mèr,•, dan celle retraite loin
du monde 011 les bruits du monde apportairnt
leurs tr ntations. La jeunr fille, enlc1éc touk
jemw 11 Cl'llt• l'ie brillanlc de la maison paternelle aperçue comme dans un rèvc d'enfance, emportait au couYenl l'image de et·
salon. dt' ces fètes dont l'éclat lui rcl'enail
dans 1111 songr. Du calme rl du silence qui
l'rntourai(•nl , elle s't:chappail, elle s'élançail
Ycr ses soun•nirs rl ses désirs. on imagination travaillait c•L prenait feu sur tout c&lt;·
qu 'cllr saisissait du dehors, sur tout ce qu'rlli·
de,i nait. Les choses cntrcrnes dans une sortie.
les plaisirs. les hommages des hom[[\Cs au~
ft&gt;mmes, passaient t'l repassaient dans sa tètr.
grandissaient dans sa pensée, irritaient ses
impatiencrs, a~itaicnl ses nuits. rJevéc dans
la maison de ses parents, la facilité de ,·,·~
plai irs, la rnc journa(jèrc el l'habitude du
monde, eussent bien vile apaisé ces curiosités
el ces ardeurs que parmi les jeunes femme.~
du dix-huitième si/;&gt;cle celles-là faisaient écla3. )lémoirr~ dr Ymr de Genlis, vol. 2.
4. Lettres inédites de la 11)3NJUisc de Crëqui à Scnac
ter le pins follcmrnt 11ui sortaient du ro11de !leilhan, publiêcs par E,louard Fournier. Polier,
,·rnt.

ces journées de couvent, dont tant de (èles
interrompaient la monotonie, dont Lanl d'espiègler:cs abrégeaient la longueur. L'on brodai t, l'on tricotait mème: ou bien l'on jouait
i1 quelque ouvrage de ménage, l'on mettait
les mains /1. une friand:se, l'on s'amusait ü
faire qudquc gàLPau de COU\'Cnl pareil 11 ces
pains de citron que les cnlanls enrnyaiml de
certains jours 11 lc•nrs parents 2 • lk temps en
temps arril'aient de lx-lies récompensPs, comme
la pt·rmission d'aller à la me se de minuit,
acrorMc aux peti tes filles bien sages, cl lrur
donnant rang parmi les grandes. ~:t s'il fallait
punir, les œurs inl'entairnl quelqu'une de
ces grandes punitions a,·t-c lesquelles elle
ùtaienl si bir n à Mlle de Halfolcau, lorsqu'elle
tombait en faute, l'cn\'ir d'v retomber. li
s'agissait d'une paralytique q'uc la m1•re &lt;le
celle jeune personne arait recueillie, el dont
rllc a\'ail à sa mort laissé k• soin 11 sa fille;
celle paurre femme était amr néc une fois par
cmainc, en chaise il porteur·, au parloir
extérieur, el la jeune fille se fai sait une joie
de la peigner. de la laYer, de lui couper les
ongle . Les jours où l'on était mécontent de
)1lle de Haffctcau au com cnt, on ne- lui pcrmcllail pas le plai ·r decel acte de charité3 :
on mcllaiL son cœur en pc:nitrnce.
Celte éd ucation des lillrs dans les couYcnts
a été, au dix-huitième siècle mèmc, l'objet de
bien des attaques. Qu 'étai t-elle pourtant en
deux mot '! L'éducation même ainsi résumée
par le bon sens d'une femme du temp : «Ill'
l'instruction religieuse, des talents analogues

18:iO.

EDMON D ET J ULES DE

Fin d'Empire
D'un pelerinage qu'il fil , quelques années
après la gue1·1·e, en Alsace el en Lormine,
M. Ju1,Es Cu.11r.r 1E rapporta tout 1m ensemble
,l'imp,.essio11s aus.~i profondément 1·essenties
qu'eloquemmenl tmduiles, parmi lesquelles
se détachait avec un l'elie{ pal'liculiCI' la
saisissante page cl'hi.~toire que voici :
Nons dinàmes à 1'/lôlel de la Sil'ène [à
Étainl, dans la salle cl à la place mèmc oit
~apoléon Ill, fui·anl )folz, s'arrêta le 16 aoùl
1870, à neuf heures et demie dll matin,
tandis qnc grondait déj11 au loin le canon de
Gra\'Clollr. L'empereur, qui aYail encore
quinze jours il régner, était escorté d'un escadron de chasseurs d'Afrique, d'une compagnie
dt• chas~rurs 11 pied, d'un bataillon de grena-

dicrs de la garde cl des cent-gardes. Le prince
impérial le suivait, l'air soulTrctcux el mélancolique. A,·anl le déjeuner, ~apoléon s'a sil
au cafë de l'hôtel rl, sur un bout de table de
marbre, il écrivit lenleml'nl une dépèchc 11
l'impératrice, puis la relut, ne la trouYa point
satisfaisante cl la dtichira en morceaux. Ces
fragments de papier , recueillis par un bahilant d' ri tain, forment un autographe historique bien curieux et bien triste.
L'empereur se lem ensuite et passa, en
tral'ersanl la cuisine, dans la salle à manger.
li s'assit là, ayant son fils à sa gauche, dcranl
un poèlc de faïence, et tandis qu'on lui servait
un déjeuner impro1isé, - des œufs, du jambon, des morct•aux d'un pùlé apporté à l'bùtclicr. )I. Liél-(eois, par le maire de la l'ille,
- il demeurait silencieux, presque immobile,
les bras appuyés sur la table cl ses yeux bleus
fix.és sur on assiette. L'étal-major ne parlai!
pas non plus. Au dehors la foule attendait,
pressée, anxieuse, et se demandant si déjit
l'on abandonnait llctz comme on a,·ait ahan-

GONCOURT.

donné Strasbourg. Toul il coup, le curé d' unr
petite ville, située entre Étain el Conflans.
accourut 1t cb&lt;•l'al, cl demandant à parlr r i1
l'cmpcrrur.
Il venait annoncer qu'autour de sa paroisse, l1 Parfondrup, sr pressaient déjà
cinq mille Prussiel!_S qui pouvaient rapidement se rc•ndrc à Etain cl attaquer, enlc"er
peut-èlr(', l'cmpcn'ur cl sa suite.
On se hàla de fuir. Le prince impérial
était monlt: au prrmier étage de l'hôtel dl• la
Sirène, chamhr1' nnmfro 3, prendre un moment de repos. &lt;&lt; En voilure, Monseigneur ! 11
lui cria-t-on. Ordre fut donné en hàlc auA
grenadiers de la garde de renverser la soup&lt;·
cl de partir aussiltil. li élail onze heures cl
de mil'. 1,· état-major el les r,•nt-gardcs disparuren l hicntùl par la roule de Verdun. Uni·
heure apri•s, deux uhlans mtraienl à Étai11 .
pistolr Lau poing. cararolanl cl faisant étint·Plcr le paré sous le fer de leurs chevaux .
L' .\Jlr magnc suivait de prt•s r t ,:pcronnait
César t:l sa forlnnr ....
J ULES CLARETIE,
.le l'AcJ.:lèmie française.

Mémoires

du général baron ·de Marbot
CHAPITR.E VII

Comnw il ne se sou('iail pas de faire- sociét&lt;: connais parfaitrmcnl. rar j'ai sl'n·i sous ses
a1ec )1. B'" pendant un lonrr0 \'Orage il l'a\'ail ordre· en ltalir. li loge i1 Lyon, dan tel hùtcl.
11•'parl dr m~n. pêrr. - Rencontre ,le Bonaparte
· de Paris à ~ire
•
'se
cbargc' dc ronclu,re
équ;- Il a ~vcc lui son frèrr Louis. lrs généraux
a L~on. - f,1&gt;1SO&lt;lc de nolrr descenle sur le Ulu\nc.
p_
a
gcs
~l
sr
('hcraux,
aya
nt
sous
ses
ordr('S
lt• Bcrtb1cr. Lannes cl )[urat, ainsi qu'un grand
-. Cc q_u~ coûte un hanquet rêpuhlicain. - Je suis
:·•eux p,qurur Spire, homme clél'oué r i habillll; nombrr d'officiers l'l un mamrluk. ll
prcscnte a mon colonrl.
a commander aux gPns d'écurie. Celle d(• mon
Il éla il di fficile d'ètre plus positif. CepenDepuis que mon prrr arait accrplé un com- père était ~ombreu c: il avait alor. quinze dant la ré1olution al'a; L donné lir u à tant dt•
mandemcnl r n Italie. unc diYi ion étailde,·enuc t hcvaux, qui, ~~cc ceu~ de ses aides de l'amp, supcrrherirs, et les partis s'étaient montrés
"~~nie à _l'armée du Hhin, cl il l'aurait pré-- de s_on_chef d eta t-maJor el des adjoints de si ingénieux à inl'cntcr cc qui poul'ait scr\'ir
force; mais une fatalité inél'ilablc l'entrainait cd~11-c1, ecux des fourgons, ctr .. etr., for- leurs projet , que mon pr rc doutait encore
,·:rs cc pays où il &lt;levait troul'er son tombeau! ~a_,cnt une assez forte cara,·anc donl Il'"
lors1u.e nous cntràmcs à ~yon p?r _le faubourg
l n d_c ses con~patriolrs et amis, )1. Lachèzr, clai t le chef. Il partit plus d'un mois al'anl de \ aise-. Toutrs les maisons elatt'nl illumilfllC Je pourrais appeler son mau1·ais crénie
nous.
nées cl pa\'oisfrs de drapeaux, on tirait des
, · 1ongtemp consul &lt;le France à Lirnurnc
° '
ara,'t etc
Mon père prit dans sa brrline le fatal fuséPs, la foule remplissait les rues au point
1'~~ Gènes, 011 il a\'ait quelques affaires dïn- ~f. Lachèze, le capitaine Gaul t el moi. Le d'empèclwr notre rnitun' d'arnncer ; on danLt•ret pcrso~nel 11 régler. Ce maudit hommr . colo11cl Ménard, chef d'étal-major. suivait s~it _sur les places publiques, el l'air rclrnp~ur_ enlramrr mon pi'• re Ycrs l'Italie, lui aYec un de ses adjoints dans une chai e d(• llssa11 drs ('ris de : c, Vi \'e Bonaparte qui vient
f·11sa1L sans C"essc le tableau le plus exa"ér{, poSlr. Un grand drolc de \'alet de chambre de sa111·1•r la patrie!... ,i li fallut bien alors s,·
'.lt_'s. be~u_Lés de .cc pay·, de l'a'.antagc qu~I y mo11 pèr': remplissait en avant les fonrt ions ~en_d rc à_ l'é\'idcnce et t"onn•nir que Bonapartf'
,11ail d ailleurs a ramener la n ctoirc 011· 1,0 d.c ~ urricr. ;'\ous \'oyagions en uniforme. eta1t vranncnt dan, Lyon. .\Ion prrc s'écria :
1
d'
~ c~
t r~pca:1x _une armée malheurcu c, tandis J a~a•~ un bonnrl ~c police- fort joli. Il mr !&lt; Je p&lt;'ll.ais hicn 1p1'on le ferait l'Cnir. mai~
'Il'. •:' ~ Yav~1L au ru~c gloire il acquérir pour pla1sa1t .tant, que Je v~ulais l'a\'oir toujours JC ne me doutais pas 11ue cc serait siltît : '"
l111 a I armce du llh111, dont la situation était sur la tete, el comme Jt' la pa sais fréquem- coup a été bi(•n mr,nté ! li ,·a se passer dr
h~nnc. Le cœur de mon malheureux père se ment hors _de la portière-, parce 1111e la rniturl' f(rands événemcnls. Cela me confirme dans la
!ana pr~~dre à . ses beaux rai onnemcnts. Il me donnait le mal de mer, il adl'int que
pensée que j'ai biPn fait de m'éloigner dl'
~n~ _qu il y _a\'a1L plu de mérite à se rendre
pcnda,~l la nuit, el lor que mes compagnon; Paris : du moins, à l'armél•, jt&gt; ·crvirai mon
~a ou ,1 y avait_le plus de dangers, cl persista do_rma1enl, cc bonrwl tomba sur la rout1•. La pa~·s sans prendre pari 11 aucun coup d'Êlal
a aller en Italie, malgré le, obserralions dt• vo1lur~ alleléc de ix vigoureux chevaux allait 'JIii, tout nécessairr qu'il paraisse, me ré~na .n~èrc, qu'un presscnlimr nl ccret portail un t~am de cbassr, je n'osai faire arrètcr el je pugne inflnimcnl. » Cela dit, il tomba dans
a dcs1rer que mon père lùl plulol sur le Rhin. pcrd~s r:11011 bonnet. _~fauvais présage ! Mais je une profonde rèveril•, pendant les longs mo1·c pre_ssentimenl ne la trompait point... el!~
devais eproll\:er de b,cn plus grands malbrurs m.-nls q~c _nous mimes il fendre la foui&lt;', pour
11r revit plus son époux !...
dans la l(•mblc campagne que nous allions gag,_1r r I hotcl où notre logement ét.1it pré, A son ancien aide de camp, le capitaine cntrrprcndr~. Celui-ci m'affecta ,·i\'eawnl: parP.
l,'.wl_t, mon père ,·cnaiL d'adjoindre un aut re ccp_endan_l: JC m~ ?ardai bien d't•n p:irlcr, de
. Ph~~ _nous approchions, plus le Oot popuofficier, M. R•" , que lui avait donné son ami cramtr d eln• raille sur le peu de soin qur IP hurc eta,~ compact, ('t en arri \'ant à la porte,
le gén?ral Augereau. M. R" • avait le grad~ de nou,·eau soli/al prr nai t dt' ses effets.
nous la nmrs courcrlc de lampions r l gardée
chef d_escadrons. Il appartenait à une- famille
i~fon, pèn• s·a,:rèta à .M:lron, ehrz un an('il'n par u_n bata~llon de grenadier·. C'était là qu&lt;'
de Marntenon, avait des mo, r ns et de l'édu- a1?•· ~ous passame nngt-qualre heures dwz logea'.t Ir gcnéral Bonaparte, au'11H'l on avait
cation dont il ne se servait q;,c lorl raremr nl, lui el contmu.lmrs notr(• course Yers L
~onnc lrs apparlcmPnls rcknus dcpui huit
i'i
. ..
\011.
car, par un tral'er~ d'esprit alors assez com- t ous ? en elwns plus qu'à quclqurs lieu~s et J~urs pour mon pi·rc•. Ct•lui-t'i, homme fort
mun, il se complaisait à prendre des airs de changions de• rht•1·aux au relais de Limonest
\'JOl.cnl, ?e. dit _11101 .t·rpc1~dant. et lorsque le
~acripanl , toujours jurant , sacrant el ne l?rsque no_ns remar11 mlmrs que tous les pos~ n~aitrc d bote! 11nl d un a,r assl'z cmharrassé
p.1rlanl que de pourfendre les gens a\'Cc son l1~loos a\'aJl'nl orné ll•urs chapeaux de rubans s _rxc'.~s('r aupri•s de lui d'al'oir élé contrai11t
gran~ sabr~. Ce matamore n'avait qu\me seule tr1color:s: cl qu' il i· arniLdes drapr:iux parPils d_ohe1r aux ordrrs dl' la mu11icipaliLt:, mon
qu~lilé, lr~s rare à celle époque : il était ~ux cro_1sees de_toutes les mai ons. ~ous étant p_er(• ;'1'' r_~pondi~ ril''.'· r~ l'aubergistP ayant
LOUJOurs mis. a\'CC la plu-; grandr re&lt;·herclw. informes du SUJCl d&lt;" ccttr démonslral ion on aJOUlc qu il ara1L fa it faire notre lo"cmcnt
lion père, q111 avait arceplé ~L R'** pour aide nous répondi t ([tie lt• général en chef 81:na- dans un hùtl'l fort bon, quoi&lt;[uc de ~ccoud
d~ camp sans le connaitrr. en eut recrrct parlc l'enai_t d'arri,-~r à Lyon! .. . )Ion père, ordrt•, tenu par un dl' srs parrnls, mou pt'• rc
lnentol ; mais il ne pourn il le renrnwr ;.,ns cro)anl arn1r la ecrt1l~dc que IJonaparlP était se contc!1ta de chargpr i\l . Gault d'ordonn,•r
blcss?~ so~1 anC"icn an_1i ~ugereau. ~Ïon p(\rc cnl'orc au fond de n ;~lllt', traita celle nou- aux postillons de 11ous y conduire. :\rrirés 111•
ne I a,~ail pas, mais il pensait, pcut-ètre rellc de rontc absurclt•; mais il resta confondu
nous lrouv:lmcs notre courrier. C'était un
avec raison, qu'un général doit utili er les lor~que'. a~·an.t f;~it appclrr le maitre de posl~ homme très ,·if qui, écbaulfé par la loll!nll'
&lt;tu?lités militaires d'un officier, sans trop s~ 'I~• arrl\'~•~ a l rnslanl de Lyon, relui-ci lui cour,c qu'il l'enait de- faire cl par les n~ nprcocc11p1•r de srs manières personnelles. &lt;lit : &lt;&lt; J 31 vu le génér.11 Bonaparte l[IIC j e hreu t•s rasndl's qu'il aralait à chaque rt•lais

�, - 111ST01{1.ll ___::___:.___ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
aYa il fait nn tapage du diable, lorsque, arriYé
bien al'anl nous dans le premier hôtel, il y
a,·ait appris que les awarlemenls retenus
pour son maitre avaient été donnés au gén~ral
Bonaparl&lt;'. Les aides de camp de c·c dermcr,
entendant cc vacarme affreux, et en ayant
appris la cause, étaient allés prévenir leu r
patron qu'on avait délogé_ le général ~~ar_hot
pour h11. Dans le mèn~c. instant, le gencral
Bonaparte, dont )ps cro1sccs élaiei~l ouvc~l?s,
aperçut les deux l'Oitures de mon. 1~crc arre,Lces
devant la porte. li ava it ignore Jusque-la le
mauYais procédé de son hôte cm crs mon
père, l'i comme le général Marbol, ('0mma ndant de Paris peu de temps aYanl, cl acluellemenl chef d'une division de l'armée d'Italie,
était un homme trop important pour êtrr
traité sans façon , et que d'ailleurs Bonapa_rl1•
revenait avec l'intention de se me/Ire b1en
avec tout le monde, il ordonna à l'un de ses
officiers de descendre promptement pour offrir
au général Marbol de venir _milit~il'ement
partager son logement aYec lm. Mais, ~-oyant
les voilures repartir avant que son aide de
camp pût parler à mon père; le gén_éral Bonaparte sortit à l'inst_anl m~me à pied po~r
venir en pe1·sonne lm cxpmncr ses reg_rcb.
La foule qui le suivait jetait de grands cns de
joie (JUi, en approch~nl de . notre hùtcl, .auraient dû nous prévemr: mms n~,us en av'.ons
tant entendu depuis que nous ét10ns en nllc,
,1u·aucun de nous 11·_c'.1t la pensée_ de_ regarder
dans la rue. Nous ct10ns tous rcu 111s dans le
salon oi1 mon père se promenait à grands pas,
plongé dans de profondes réflexions, lorsque
tout i1 coup le Yalet de chambrt', oun~n~ la
porte à deux hattanls. annonce : (( Le gc1wral
Bonaparte ! »
Celui-ei cou rut, en cnlr:rnl, embrasser
mon père, q ui le reçut _lrè~ polimen~, mais
froidement. Ils se conna1ssa1cnt depuis longtemps. L'explication relative au logcm_c1~l
deYait f'\tre, entre de tels personnages , Lra1lec
rn peu de mots; il en fut ~insi. Ils . avaic~l
bien d'autres choses à se dire ; aussi passercn t-ils seuls dans la chambre i1 coucht'r, OLI
- ils rcstrrl'nt en conférence pendant plus d'une
heure.
Durant cc temps, les généraux cl officiers
,·cnus d'F:gypte avec le général Bonaparte
("ausaient avec nous dans le salon. Je ne pouYais rne lasser de considérer leur air martial,
leurs figures bronzées par le soleil d'Orient,
leurs costumes bizarres cl leurs sabres turcs
suspendus par des cordons. J'écoutais a~'~l'
attention lems récits sur les campagnes d Egypte et les_c?m!)ats qui s·y ~ta_ïcnt lin és . Je
me compla1sa1s a cnlcndrn rcpclcr ces noms
célèbres : Pyramides, Nil, Grand-Caire, Alexandrie, Saint-Jean d'Acre, le désert, etc. , etc.
Mais cc qui me charmait le pl us était la vue
du jeune mameluk Roustan. Il était resté dans
l'antichambre, OLI j'allai plusieurs lois pour
admirer son costu me qu'il me montrai t aYec
complaisance. li ·parlait déjà passablement
français, et je ne me lassai pas de le &lt;[llt'Stionncr . Le 0&lt;rénéral Lannes se rappela m'avoir
fait tirer ses pistolets, lorsqu'en 1795 il scrYait ~ Toulouse sous les ordres de mon père,

au camp du Miral. li me fit beaucoup d"ami~
Liés, el nous ne nous doutions pas alors . m
l'un ni l'au tre que je serais un jour son a1d~
de camp, et qu ïl mourrait dans mes bras a
Esslincr !
Le ~énéral Mural était né dans la même
con tré~ que nous, cl comme il avait ~té ga'.'Ç??
de boutique ('Irez un mcrcirr de Sam~-Cerc _a
l'époque où ma famille y passait les h11"crs, 11
était venu fréquemment apporter des marchandises chez ma mère. D'ailleurs, mon père
lui arait rendu plusieurs services dont il ful
toujoms re("onnaissant. Il rn'cmbra~sa donc en
me rappelant qu' il m'a,·ait sonrcnl _tenu dans
ses bras dans mon enfance. Je ferai plus Lard
la biographie de cet homme cfübrc, parti de
si bas cl monté si haut.
Le général Bonaparte cl mon père, étant

C UA)IP IO'.\'NET

Gè11éral e11 chef de !"armée de Rome
Tableau Je PAJOu.

rentrés dans le salon, se présentèrent mulucllemcnl les përsonnes de leur suite. Les géné?"aux Lannes el Mural étaient d'anciennes connaissances pour mon père, qui les reçut a,·cc
beaucoup d'alTabililé. Il fut assez froid aY~C ~c
"énérall3crlhicr, qu ï l a,·ail ccpcnd:mt rn pd;s
~ Ycr:saillcs, lorsque mon père était garde du
corps et Berthier ingénieur. Le général Bonaparte, (JUi connaissait ma mèrP, m'en demanda très poliment des nournllcs, me complimenta affectueusement d'arnir, si jeune
encore, adop té la carrière des armes, cl, me
prenant doucement par l'oreille, cc qu!. fu_L
toujours la caresse la plus n~ttc?se_qu_ 11 fil
aux personnes dont il était satisfait, 11_di t, en
s'adressant ,'1 mon père : &lt;I Cc sera un JOUI' un
sPcond génrral Marbot l&gt; . Cel hrn·oscope s't-st
vérifié ; j e n't•n arais point alors l'cspéranc~,
cependant je fus tout fier de ces par?l~•s : 11
faut si peu de chose pour cnorgue1ll1r un
enfant!
La ,·isitc terminée, mon pi-re ne laissa rien
transpirer de cc qui a,·ail été dit entre le
"énéral Bonaparte cl lui ; mais j'ai su plus
fard q11c Bonapa rlr, sans laisser péni:1re1· posi-

.i

tircmenl ses projets, arait cherché, par lrs
cajoleries les pins adroites, à at~ir~r m~n père
dans son parti, mais que cd m-c1 avait constamment éludé la question.
.
Choqué de rnir le peuple de Lxon ~OU'.'11:
au-del'ant de Bonaparte comme s il eut rl1·
déjà Je souwrain de la France, mon p_ère d~clara qu'il désirait partir le lendemam, d~s
l'aube du jour. Mais ses voilures ayant besolll
de réparations, force lui fut de p~sser un!'
journée entière à Lyon. J'l'n profilai pour nw
faire confectionner un nouveau bonn~l dr
police, cl, enchanté dr crttc emple~te, Je 1'.1'
m'occupai nullement des convcrsa~ons politiques que j'entendais autour de moi e~ auxquellrs, à \'rai dire, je ne comprcna1~
&lt;rrand'chosc. Mon père alla rendre au general
Bonaparte la visite qu' il en al'ait reçue. Ils se
promenèrent fort longtemps seuls dans _le
petit jardin de l'hôtel, pend?n~ que leur smt~
se tenait respectueusement a I écart. Nous )~.
voyions tantôt gesticuler avec _chaleur, tantol
parler avec plus de calme, pms Bon_aparle,_ sr
rapprochant de mon père avec un air pate~lll.
passer amicalement son bras s0~5. le s!cn.
probablement pour que les autor1tes qm s~
Lromaienl dans la cour et les nombreux
&lt;'Urieux qui encombraient les croisées du
Yoi.sinarrc, pussent dire que le général Marbol
adhéra~ aux projets du généra~ ~naparle,
car cet homme habile ne néghgca1t aucu11
moyen pour parrnnir à ses fins i il s~duisai ~
les uns et voulait faire croire qu'il avait gagm•
aussi ceux qui lui résistaient par devoir. Cela
lui réussit à merl'cille !
Mon père sortit de celle srconde conversation encore plus pensif qu'il n'était ~orli de la
première, cl, en entran t ~ l'hôte), 11 or~o~na
le départ pour le lcndcmam ; mais le genera 1
Bonaparte dcrnil faire cc jo~~-là une excur:
,ion autour de la ville pour l'IS1tcr les hauteur~
fortifiablcs, et tous les chevaux de poste étaien t
retenus pour lui. Je crus pour le coup qu&lt;•
mon père alla il se fàcher. Il se conte~ta d_e
dire : &lt;( Voilà le commencement de 1ommpotcnce! » cl ordonna qu'on tùchât de se prornrcr des chcYaux de louage, tant il lui tardai l
de s'éloigner de celle l'illc et d'~n spectarlc
qui le choquait. On ne trouva pom~ de chc:
raux disponibles. Alors le colonel M~na~d, qui
rtait né dans le Midi et le conna1ssa1t parfaitement, fit observer que la route de _Lyo~1
étant horriblement défoncee, 11
1 AYianon
0
~tait à craindre que nos voilures ne s'y brisassent, et qu'il serait préférable de les embarquer sur le Rhône, dont la descente n_ou ~
offrirait un spcctaclP enchanteur. Mo~ pcrc.
for t peu amateur de pill?r~squc, au_ra1t da~~
tout autre moment re,J clc cet avis ; ma,~
comme il lui donnait le moyen de qui tte_1: un
jour plus tôt la Yille de_Lyon , dont le seJour
lui déplaisait dans les c1rconst:inccs actuelles.
il consentit à prendre le Rhone. Le colonel
Ménard Joua donc un grand bateau; on conduisit les deux Yoiturcs, et le lendemam, de
grand malin, nous 1'.ous emb~rquà.~es tous.
Celle résolution faillit nous faire per1r.
Nous étions en automne, ~es ea~x étaie~t
très basses, Je bateau touchait et s engra1"a1t

ras

r

'----------------------~--

Jff"ÉJlfOl'J?,ES DU G"ÉN"É'J?,.lll. B.ll"R,ON DE JffA"R,BOT

~

à chaque instant, on craignait qu'il ne se dé- parnrrnt peu proprrs. Les ba teliers cl un
chiràl. Nous couchàmes la prcmifrc nnit à domestique de mon père, r1u 'on arni t laissés ntùlement agréables, refusa d'abord; ruais ces
Sain~-Péray, puis à Tain, cl mi'mcs deux jours de garde près du bateau, vinrent nous pré- citoyens firent tant et tant d'instances, disant
à descendre jusqu'à la hauteur de l'embou- venir au point du jour que le vent était tombé. que tout était déjà ordonné et que les conchure de la Drôme. Là nous troul'àmcs beau- Tous les paysans el matelots prirnnt alors des vives se trouvaient réu nis, qu'il céda enfin, el
coup plus d'eau et marchàmcs rapidèmcnl; pelles et des pioches, et après quelques heures nous nous rend/mes à Cavaillon .
Le plus bel hotcl était orné de guirlandes
mais un de ces coups de vent affreux, qu'on d'un travail fort pénible, il~ remirent la barque
et
garni
de chapeau.x noirs de la ville et de
nomme le mistral, nous ayan t assaillis à un à flot, e_t nous ~ùmes cont!n~er notre voyage
la
banlieue.
Après des compliments infinis, on
quart de lieue au-dessus de Pont-Sain t-Esprit, ve1·s Angnon, ou nous arr1vamcs sans autre
les bateliers ne purent gagner le ri vage. Ils accident. Ceux que nous avions éprolll'és furent prit place autour d'une table immense, couperdirent la tète et se mirent en prières au augmentés par la renommée, de sorte que le verte des mcls les plus recherchés et surlou L
lieu de travailler, pendant que le courant cl bruit courut à Paris que mon père et toute sa d'ortolans, oiseaux qui se plaisent beaucoup
un vent furieux poussaient le bateau vers le suite ayairn t pél'i clans les eaux du Rhône. dans ce pays. On prononça des discours virulents contre les ennemis de la libe1·té; on
pon t! Nous allions heurter contre la pile du
L'entrée cl'.\ rignon, surtout lorsq u'on arrive
pont et èlre engloutis, lorsque mon père et par le Bhône, l Sl tri•s pilloresque; le vieux porta de nombreuses santés, cl le diner ne
nous tous, prenant des perches à crocs et les chàleau papal, IPs remparts dont la ,·ille est fini t qu'à dix heu res du soir. Il était un peu
portant en avant fort à propos, paràmes le entour&amp;-, ses nombreux clochers el le chàteau tard pour retourner à Bompart; d'ailleurs,
choc contre la pile vers laquelle nous étions de Villencu,·e, placé en face d'elle, font un mon père ne po111'ait convenablement se séentrai'nés. Le contre-coup fut si terrible qu'il elfetadmirabk ! Nous trouvàmcs à AYignon ma- parer de ses hôtes à la sortie de table: il e
nous fü tomber sur les bancs; mais la se- dame Ménard et une de ses nièces, cl passâmes détermina donc à coucher à Cavaillon, adsorte
couss~ avait changé Ja direction du bateau, trois jours dans cette ville, dont nous visitâmes · que le reste de la soirée se passa en comersaqui, par un bonheur presque miraculeux, les charmants environs, sans oublier la fon- tions assez bruyantes. Enfin, peu à peu, chaq ue
enfi la le dessous de l'arche. Les mariniers taine de \'aucluse. )Ion père ne se pressait pas invité regagna son logis, et .nous restàmc.s
r,winrent alors un peu de leur terreur et de partir, parce que M. R"* lui avait écrit seuls. Mais, le lendemain, à son réreil, M. Gault
reprirent tant bien que mal la direction de que les chaleurs, encore très fortes dans le ayant demandé à l'aubergiste quelle était la
leur barque ; mais le mistral continuait, et les Midi, l'araicnLforcé de ralenti r sa marche, et quote-part que devait mon père pour l'imdeux voi Lures, offrant une résistance au vent, mon père ne voulait pa- arri ver avant ses mense fes tin de la veille, qu'il croyait ètrc un
pique-nique, où chacun paye son couvert,
rendaient la manœuvre presque impossible. chel'aux. ·
cet
homme lui remit un compte de plus de
Enfin, à six lieues au-dessus d'Arignon, nous
D'Avignon, nous allàrnes à A.ix. Mais arrirés
f'ùmes jr tés sur une très grande ile, où la sur les bords de la Durance, qu'on traversait 1500 francs, les bons patriotes n'ayant pas
pointe du bateau s'cngrava dans le sable, de alors en bac, nous lrouràmes celle rivière payé un traitre sou!. .. On nous di t bien que
manirrc à ne plus pouvoir l'en retirer sans Lcllemenl grossie cl débordée qu'il était im- quelques-uns avaient exprimé le désir de parer
l'assistance de bea ucoup d'ou1Ticrs, et nous possible de passer avant cinq ou six heures. leur part, mais que la très grande majo,:ité
penchions tellement de côté, que nous crai- On délibérait pour saroir si on allait retourner avait répondu que cc serait faire injure au
gnions d'ètre submergés à chaque instant. à Avignon, lorsque le fermier dn bac, espèce général Mar bot!. ..
Le capitaine Gaul t était furieux de ce proOn plaça quelques planches entre le bateau et de monsieur, propriétaire d'un charmant petit
cédé,
mais mon père, qui au premier moment
le rivage; puis, au moyen d'une corde qui cas tel situé sur la hauteur à cinq cents pas
n'en
revenait
pas d'étonnement, se prit ensenait d'appui, nous débarquâmes tous sans du ri vage, vint prier mon père de venir s'y
accident, mais non sans danger. Il étai t im- reposer j usqu"à ce que ses voilures fussent suite à rire aux éclats, el di t à l'aubergiste de
possible de penser à se rembarquer par un embarquées. Il accepta, espérant que ce ne venir chercher son argent à Bompart, où nous
1·enl aussi affreux, quoique sans pluie ; nous serait que pour lJUelques heures; mais il relournàmes sur-.lc-champ, sans faire la moinpénétrùmcs donc dans l'in térieur de l'ile, qui parait que de grands orages avaient eu lieu dre observa tion à notre chàtelain, dont on
était fort grande et que nous crùmcs d'abord dans les Alpes, où la Durance prend sa source, ré~ompensa très largement les serviteurs;
inhabitée; mais enfi n, nous apcrçùmes une car celte ri vière continua de croi'lrc toute la pms nous profitàmçs de la baisse des eaux
espèce de ferme où nous trouvà1;nes des journée. Nous fùmes donc forcés d'accepter pour traverser enfin la Durance et nous rendre
à Aix.
bonnes gens qui nous re~urent très bien. pour la nuit l'hospi talité qu'offrait très corQuoique je ne fusse pas encore en à&lt;re de
Nous mourions de faim , mais il était impos- dialement le maitre du chàtcau, et comme il
sible d'aller chercher des provisions sur le faisait beau, nous nous promenâmes toute la parler poli tique avec mon père, cc que .i c lui
bateau, et nous n'avions que très peu de pain. journée. Cet épisode du voyage ne me déplut avais entend u dire me portait à croire &lt;JUe ses
idées républicaines s'étaitnl rrrandcmenl moIls nous dirent que l'ile étai t remplie de nullcrnenl.
difiées depuis deux ans, et q~e ce qu'il arnil
poules qu'ils y laissaient vivre à l'état sauvage
Le lendemain , les eaux étant encore plus
et qu'ils tuaient à coups de fusil quand ils en furieuses c1ue la veille, notre bote, qui était entendu au diner de Cavaillon avait achevé de
avaient besoin. ~Ion père aimait bea ucoup la un chaud républicain et qui connaissait assez les ébranler ; mais il ne Lémoio-na aucune mauchasse, il avait besoin de faire trère à ses bien la rivière pour j uger qu'il nous serai t v~isc humeur au sujet du ; rétendu piquesoucis, on pri t les fusils des paysans, des impossible de la .tra verser avant vingt-quatre nique. li s'amusait mème de la colère de
fourches, des bàtons, et nous voilà partis en heures, se rendit en toute h.l. tc, et à notre AL Gaul t, qui répétait sans cesse : (1 Je ne
riant pour la chasse aux poules. On en tua insu, dans la petite ville de Cavaillon, qui n'est m'étonne pas que, malgré la cher té des ortoplusieurs, quoiqu'il ne fût pas facile de les qu'à deux lieues de là sur la mème rive que lans, ces drôles en eussent fait venir une si
joindre, car elles volaient comme des faisans. Bompart. 11 alla prévenir tous les pafriotes grande quantité, el demandassent tant de
Nous ramassàmes beaucoup de leurs œufs de la localité et des environs qu'il avait chez bouteilles de vins fins!. .. ll
, Après avoir passé la nuit à Aix, nous pardans les bois, et de retour à la ferme, on lui le général de division 1farbot. Puis ce
alluma en plein champ un grand fou au tour monsieur revint triomphant dans son castel, Li mes pour nous rendre à Nice. C'était notre
duquel nous nous établimes au bivouac, pen- où nous v1mes arriver une heure après une dernière journée de poste; nous trarer:sions la
dant que le valet de chambre, aidé par la ealvacade composée des plus chauds patriotes montagne et la belle forèt de !'Esterel, lorsfermière, accommodait les volailles et les œufs de Ca,•aillon, qui rnnaient supplier mon père que nous rcnconlràmes le chef de brigade (ou
de diverses façons. Nous soupàmcs gaiement de rnuloir bien accepter un banquet qu'ils colonel) du 1°' de housards qui, escor té d'un
et nous couchàmes ensui te sur du foin, per- lui offraient au nom des notables de cette officier et de plusieurs cavalier.s conduisant
sonne n'ayant osé accepter les lits que les ville &lt;1 toujours si éminemment républicaine l&gt; ! des chevaux éclopés, rercnait de l'armée, et se
rendait au dépdt de Puy en Velay. Cc colobons paysans nous offraient, tant ils nous
)Ion père, am1ucl ces ovations n'étaient
nel se nommait Af. Picart ; on lui laissait rnn
,. -

HISTORIA, -

Fasc. 2.

5

�1f1S T O'l{1.ll - - - - - - -- - -- ---::,--- - - -- -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - J
n:giment en raison de ses qualités d·adminislratcur, et on l'envoyait souvent au dépot
pour y faire équiper des homme cl des chrmux, qu'il expédiait ensui te aux escadrons
de gurrre, 011 il paraissait très rarement et
restait fort peu. En apercevant M. Picarl, mon
père fit arrèlcr sa voiture. mit pied à tcn e,
el après m'avoir présPnl&lt;: à mon colonel, il le
tira it part pour le pric•r de lui indiquer un
sous-officier sage cl hir n élcYé dont il pû l
fairr mon mentor. Lr rolonrl indiqua le
111an:chal des logi Prrtclay. )Ion père fit
prcmlrc le nom de cr ~ous-officicr, r l nous
conlinuàm&lt;'s noire ro11lc j11squ'it 1icr, où nous
trouvàmes le commandant R"* établi dans un
excellent hotcl avec no~ t'&lt;[11ipages el no
chevaux en lrL'S bo11 état.

CHAPITRE VIII
.l rriYêe a :'iice. - Mon mentor Pertetay. - Comment
je deviens un vrai housard de Bercheny. - J'entre
dans la clique. - Mon premier duel a la ~fodona,
près avone. - Entê.-emenl d"un convoi de bœufs
à Dego.

La ville de ~icr était rl'mplie de troupes.
parmi lesquelles ~e Lro11Yait un escadron du
(er dL· housards, auquel j'apparl!'nais. Cc régiment, en l'abscncl' de ~on colonel, était
commandé par un très hran• chef d'l'scadron
nommé Mullt•r (c'était le père• de cc pauvre
malht&gt;urcux adjudant dn 7• de housards qui
fut blessé d'un coup de canon, auprès de
moi, à Waterloo). En apprenant que le général de division venait d'arrirnr, le commandant )luller se rendit chez mon père, cl il fut
convenu entre eux qu'après quelques jours
de repos je ferais le errice dans la 7• compagnie, commandée par le capitaine Mathis,
homme de mérite, qui plus Lard devint colonel sous l'Empire et maréchal de camp sous
la Rest.aurai.ion.
Quoique mon pi're fùt fort hon pour moi.
il m'en imposait tellement, que j'étais aupr/ls
de lui d'une très grande timidité. timidité
qu'il suppo ait encore plus grande qu'elle ne
l'était réellement; aussi disait-il que j'aurais
d1î ètrc une fille, et il m'appelait souvent
matlemoiselle 1lfarcellin : cela me chagrinait.
beaucoup, suri.out dcpui que j 'étais hou,ard.
C'était donc pour 11aincre cette timidité que
mon père voulait que je flsse le service avec
mes camarades; d'ailleur , ainsi que je l'ai
déjà dit, on ne pouvait r ntrcr dans l'armée
que comme simple soldat. \Jon père aurait
pu , il est vrai , m'alt.acht•r à sa personne,
puisque mon régiment faisait partie de sa
division ; mais outre la pensée indiquée cidcssus, il désirait qu e j'apprisse à seller el
brider mon cheval, soigrwr mes armes, et ne
rnulait pas que son fi ls jouit du moindre privilège, cc qui aurait produit un mauvais effet
parmi les troupes. C'était déjà beaucoup qu'on
m'admi'l à l'escadron sans me faire faire un
long et ennuyeux apprentissage an dépol.
.le passai plusieurs jours it parcourir al'CC
111011 père et son élat-ma,jor les environs de
Nice, qui sont fort he:1ux : mais Ir moment

de mon entrée à l'escadron étant arriré, mon
père demanda au commandan t Muller de lui
envoyrr le maréchal des logis Pcrtelay. Or,
il faut que vous sachiez qu'il existai t au régiment deux fr1'.res de cc nom, Lous deux maréchaux drs logis, mais n'ayant entre eux aucune rl'ssemblancc physique ni morale. On
croirait que l'auteur de la pièce les Deux /&gt;hilibei·t a pris ces deux hommes pour types,
l'ainé des Pertelay étant Philibert. le mauvais
sujet, t•t le jeune· Perlelay, Philibert le bon
sujet. C'était cc dernier que le colonel avait
entendu désigner pour mon mentor; mais
comme, pressé par le peu de temps quP mon
père et lui avaient pas é 1•nsemhlt•, ~I. Picarl
avail oublié en nommant Prrll'lay d'ajouter
le jeune, Pl que, d'ailleurs, celui-ci ne faisait
pas partir de l'e cadron qui ~l' trouvait it
Nice, tandis que l'ainé servait précisérnrnt
dans la 7• compagnie, dans laquelle j'allais
entrer, le commandant Muller crul que c'était
de l'ainé que le colonel avait parlé it mon
père, cl qu'on avait choisi cet enragé pour
deniaiser un jeune homme aussi doux cl au si
timide que jc l"étai . Il nou enroya donc Pertelay ainé. Cc type des anciens housards était
buveur, tapageur, querelleur, bretteur, mais
aussi, brave jusqu'à la témérité; du reste,
compli·tement ignorant de tout cc qui n'aYail
pas rapport à on cbel'al, lt ses armes et à on
service devant l'ennemi. Perlelay jeune, au
contraire, élait doux, poli, très instruit, et
comme il était fort bel homme cl tout aussi
brave que son frère, il PtlL certainement fait
un chemin rapide si. bien jeune encore, il
n'eùt trouvé la mort sur un champ de bataille.
~fais revenons à l'ainé. Il arrive chrz mon
père, cl que rnyons-nous? Un luron, très bien
tenu, il est nai, mais le shako sur l'oreille,
le sabre trainant, la figure enluminée et coupée t'n deux par une immense balafre, des
moustaches J'un demi-pied de long qui, relevées par la cire, allaient se perdre dans les
orcillrs. drux. grosse nattes de cheveux tressés
aux tempes, qui , sortant.de son shako, tombaient 11r la poilri1w. cl al'ee cela, un air!!. ..
un air de cbcnapan, qu'augmentaient encore
des paroles accadées ainsi qu'un baragouin
franco-alsacien des plu barbares. Ce dernier défaut ne surprit pas mon père, car il
savait que le I er de housards était l'ancien
régiment de flcrcheny, dans lequel on ne
rcccvail jadis que les Allemands, et où les
commandements s'étaient faits, jusqu'en J795,
dan la langue allemande, qui élait celle le
plus rn usage parmi les officiers et les housards, presque Lous nés dans les provinces
des bords du Rhin ; mais mon père fut on ne
peul plus surpris de la tournure, des réponses
el de l'air ferrailleur qu'avait mon mentor.
J'ai su plus tard qu'il a\"ail hésité à me
mettre entre les mains de cc gaillard-là, mais
que M. Gault lui ayant fait observer que le
colonel Picart l'avait désigné comme le meillem· ous-officier de l'escadron, mon père
'était déterminé à en essayer. Je suiris donc
Pcrtclay, qui, me prenant sans façon sous le
bras, rint dans ma chambre, me montra à
placer mes effets dans mon portt•manteau cl

me conduisit dans une petite caserne située
dans un ancien couvent el occupée par
l'escadron du trr de housards. Mon mentor
me fit seller et desseller un joli petit cheval
que mon père avait acheté pour moi ; puis il
me montra à placer mon manteau et mes
armes; enfin il me fit une démonstration
complète et songea, lorsqu'il m'eut tout expliqué, qu'il était Lemps d'aller diner, car mon
père, désirant que je mangeasse avec mon
mentor, nous avait affecté une haute paye
pour celle dépense.
Pcrtp]ay me conduisit dans une petite au,hergc dont. la salle était remplie de housards,
de grenadier et de soldats de toutes armes.
On nous sert, et l'on place sur la table une
énorme bouteille d'un gros vin rouge des
plus 1'iolenls, dont Pertr lay me verse une
rasade. Nous trinquons. Mon homme \"ide son
verre et je pose le mien sans le porter à mes
lèvres, car je n'avais jamais bu de vin pur,
el l'odeur de cc liquide m'était désagréable.
J'en fis l'aveu à mon mentor, qui s'écria
alors d'une 1·oix de stentor : « Garçon!. ..
apporte une limonade à ce garçon qui ne boit
jamai de rin ! . . . &gt;&gt; Et de grands éclats de
rire rC'lcnlissl'nl dans toute la salle !. .. Je fus
très mortifié, mais je ne pus me résoudre à
goûter de cc l'in et n'osai crpendant demander
de l'eau : je dinai donc sans boire !
L'apprentissage de la vie de soldai est fort
dur en tout temps. li l'était surtout à l'époque
dont je parle. J'eus donc quelques pénibles
moments à passer. ~lais ce qui me parut intolérable fut l'obligation de coucher avec un
autre housard, car Je règlement n'accordait
alors qu'un lit pour deux soldats. Seuls, lcs
sous-officier couchaient isolément. La pn·mière nuit que je passai à la caserne, jt·
venais de me coucher, lorsqu'un grand estogrilfc de housard qui arrivait une beure après
les aulres s'approche de mon lit, et voyant
qu'il y a,,ait d~jà quelqu'un, décroche la
lampe et la met sous mon nez pour m'examiner de plu·s près, puis il se déshabille. Tout
en le voyant faire, j'étais loin de penser qu'il
avait la prétention de se placrr auprès de
moi ; mais bientôt je fus détrompé, lorsqu'il
me dit durement : « Pous e-toi, conscrit! ))
Puis il entre dans le lit, se couche de manière
à en occuper les Lrois quarts el se met à ronfler sur le plus haut. Lon! li m'était impossible de fermer l'œil, surtout à cause de
l'odeur alfreu c que répandait un gros paquet
placé par mon camarade sous le traversin
pour s'exhausser la tète. Je ne pourais comprendre ce que cc pouvait être. Pour m'en
assurer, je couic tout doucement la main vers
cet objet cl trouve un tablier en cuir, tout
imprégné de la poix dont se servent les cordonniers pour cirer leur fil!. .. Mon aimable
camarade de lit était l'un des garçons du
bottier du régiment! J'éprouvai un tel dégont
que je me levai, m'habillai et allai à l'écurie
me coucher sur une botte de paille. Le lendemain, je fis part de ma mésaventure à Pcrtrlay, qui en rendit compte au sous-lieutenanL
du peloton. Celui-ci était un homme bien
élevé; il se nommai l Leisteinschneider (en

---

JffiJlf01'/?._ES DU GÉNÉ'/?._A1. BA'/?._ON DE JffA'/?._BOT
allemand, lap!daire). Il devint, sous l'Empire,
l'escadron, où je fi emplette d'une fausse
colonel, premrer aide de camp de Bessières
hi!midcs de Ja cire avec laquelle on m'al'ait
queue et de
cadelll'tlcs qu'on attach ,
et fut. tué.
M.
Leistcinscbneidcr
compre
t'
. d .
,
11an
hevcux &lt;1eJ••11 passablement fonn-s a a· mes fait des _m?ustaches, el celle cire en se des éc
mh
co ,en •1 .cva1t ?1 'ètre pénible de coucher
, · 1· ,
" , car JC 1es
a,ars a1sses pousser depuis ,non cnro' ]cment. cbant _Lirait mon épiderme d'une façon très
avec un _botlrcr, prit sur lui de me faire don- C
et accou(rcm~nt m:em~arrassa d'abord ; d.~sa~rcable ! Cependant je ne sourcillais pas 1
ner un. ht dans la chambre des sous-orne·
1 1rrs, ccp_endant Je_n~ y hab1tua1 en peu de ·ours
J cta1s housard ! Ce mot a,•ait pour moi
ce Cf_lll me causa un très grand plaisir.
quplcrue chose de magique; d'ailleurs emet ,.11 me pla1sa1t' pa.
·
J
'
' icc que Je me fi rrurais
Bien que la Révolution etlt introduit un
brassa'.1t la carrière militaire, j'al'ais fo;t bien
gra~~ relà~hement da~s la t: nue de trouprs, qu _il _me, donnait l'air d'un vieu:c hou~m·d
compris
que mon premier drvoir était de me
le I de h lllsards avait louJours conscrré la _ma,~ il n cn_fut pas de mème des moustaches'. conform_er aux règlements.
JC n en a,·a,s pas pl us qu'une jeune fille, el
.\Ion père rt une parti(•
de sa
. (11vrs1
. • •on
'

L E CfaÉRA L BONAPARTE A LA BAT AILL E DE

sienne aussi_exacte que lor quïl était Berc?eny; . aussi, saut les dissemblances phys_iques imposées par la nature, Lous les cavaliers de,,aienl se ressembler par leur tenue
et comme les régiments de housards portaicn~
alors non seulement une queue, mais encore
de longues tresses en cadenettes sur les
tempes, et avaient des mou taches retroussées, on exigeait que tout ce qui appartenait
au corps eût moustaches, queue cl tresses.
Or, comme je n'avais rien de tout cela, mon
mentor me conduisit chez le perruc1uicr de

R1vou

.-

TaNea11 de Pu1L1Pf'OTEAux. (J.f11sée de i·e,·sailles.)

comme une figure imberbe aurait déparé les
'.'an%s de l'escadron, Pertelay, se conforman t
a _I usage de Bercbeny, prit un pot de cire
noire el. me fit avec le pouce deux énormes
crocs qur, couvrant la )èl'rc supérieure, me
~ ontaw~t presque jusqu ·aux yeux. Et comme
a_ ?cttc ~poque les shakos n'avaient pas de
n s1ère, il arrivait que pendant les revues ou
lorsque j 'étais en vedelt.e, positions dans 'icsquclles on doit garder une immobilité complPte, le soleil d'Italie, dardant ses rarons
br1)lanls sur ma figure, pompait les pa~lies

!'liché nraun. Clément et c••.

étaient encore à ice lorsqu ·on apprit les
él'én~ment~ du 18 brumaire, le renversement
du D1r~loire e_t l'établissement du Consulat.
)Ion perc avait lrop mt:lprisé le Directoire
pour le rl'gre~ter, mais il craignait q11'eni1Té
par_ le pouvoir, le général Bonaparte après
avoir rétabli l'ordre en France, ne se 'bornàt
pas ~n modeste titre de Consul , et il nous
p1:édrt q_ue dans peu de temps il voudrait se
{: 1re i:oi. Mon père ne se trompa que de Litre;
Napoleon se fit empereur quatre ans après.
Quelles que fussent ses pré,,isions pour

�, . - 111STORJ.Jl
l'a\'cnir, mon père se félicitait de ne pas
s'ètrc trou\'é à Paris au 18 brumaire, et je
crois que s'il y eùt été, il se serait fortement
opposé à I' cnlrepri e du général Bonaparte.
Mais à l'armée, à la tète d'une division placée
dcrant l'ennemi , il \'oulut se renfermer dans
l'obéissance pa~sive du militairr. li repou sa
donc les propo ilions que lui firent plusieurs
généraux et colorwls de marcher sur Paris à
la tète de leurs troupes : « Qui, leur dit-il,
défe11d ra les frontière si nous les abandonnons, et que de\'iendra la France si à la guerre
contre le étrangers nous joignons les calamité d'une guerre civilr? l&gt; Par ces sages
obst•rrations, il maintint les esprits exaltés;
l'epcndant, il n'en fut pas moins très affecté
du 1·oup d'État qui \'Cnait d'avoir lieu. Il idolàlrail sa patrie, et eùt voulu qu'on pùt la
sauver sans l'asservir au joug d·un maitre.
J'ai dit qu'en me faisant faire le scrl'icc de
simple housard , mon père arait eu pour but
principal de mr faire perdre cet air d'écolier
un peu niais, dont le court st~our que j'a,·ais
fait dans le monde pari icn ne m'a,ait pas
Mharrasstl. Le résultat pa sa ses c pérances,
l'ar ri,anl au milieu de housards laparreur ,
el a~·anl pour mentor une espèce de pandou1'
qu i riait dt&gt;s sottises que je faisais, je me mis
à hurler avec lt'S loups, el de crainte qu'on se
moquàl de ma timidité, je de, ins un vrai
dia hie. Je rw l't:tais cependant pas encore
assez pour ètrc reçu dans une sorlt' dl' confn:ric, qui, sons le nom de clique, a,·ait dt•
ad1•pll'~ dans tous lt•s escadrons du Jer de
housards.
La clique St' composait des plus mauvai~t•s
tètes l'Omme des plus br:wcs soldats du régim&lt;•nl. Les membres de la clique ~e soutt•naicnl entre eux enwrs el contre tous, surtout deYanL l'ennemi. lis se donnaient l'nlrc
eux le nom de louslics cl .c rC'connai.saienl
à une échant·run• pratiquée au mo~cn d'un
couteau dans l'étain du premier bouton de la
rangée de droite de la ptfast' cl du dolman.
Lc•s officiers connaissaient l'existence de la
clir111e; mais l'0lllrm ses plus grands mt:faits
se bornairnt 11 marauder adroitement quelques
poules el moulons, ou à faire qut&gt;lquc nicbc
aux habitants, et c111e d'ailleurs les loustics
étaient toujours lrs premier au feu, le chefs
formaient les 1·c•ux sur la clique.
.rétai si étourneau, que je désirais très
l'i,·emenl faire partie de celle .ociété de lapagctw : il me st•mblail que cela me po erait
d'une faço n convenable parmi mes camarades; mais j' arni!l' beau fréquenter la salle
d"armes, apprendre à tirer la pointe, la
contre-pointe, le sabre. le pistolc•l et le mousqueton, donner en pa sanL des coups de c·oude
à tout cc qui se trouvait sur mon chemin,
laisser trainer mon sabre el placer mon shako
sur l'oreille, le membres de la cliqt1e, me
regardant comme un enfant, refusaient de
m'admettre parmi eux. Une circonstance imprérne m'y fil reccYoir à l'unanimité, cl voici
comment.
L'armrc d"ltalie occupait alors la Ligurie
el . e lrourail étendue sur un long cordon de
plus de soixante lieues de long, dont la droite

.llf'ÉMOl~ES DU G'ÉN'É~.llL B.ll~ON DE .li{.ll~BOT - - était au golfe de la Spezzia, au delà de Gènes,
le rentre à Finale. el la gauche à Nice cl au
\'ar, c'est-à-dire à la frontière de France.
Nous a,·ions ainsi la mer à dos cl faisions
face au Piémont, qu'occupait l'armée autrichienne dont nous étion séparé par la
branche de !'Apennin qui s'étend du Yar
à Gal'i. Dans cette fausse position, l'armée
française était exposée à ètre coupée en dmx,
ainsi q1rn cria advint quelque moi après;
mais n'anticipons pas sur les éréncmenls.
~Ion père ayant reçu l'ordre de réunir sa
division à avonc, petite ,·illc située au bord
de la mer 11 dix lieue en deçà de Gène ,
plaça son quartier général dans l'é\·èché. L'infanterie fut répartie dans les bourgs el villages
l'Oisins, pour observer les vallées par où
débouchent les routes et chemins qui conduisent au Piémont. Le Ier de hou ards, qui
de Nice s'était rendu 11 ,avonr, fut placé au
bil'ouat dans une plaine appelée la Madona.
Les arnnt-postc ennemis étaient à Dcgo, à
quatre ou cinq lieues de nous, sur le rc,er~
opposé de L\pennin , dont les cimrs étaient
cournrtes de neige, tandi qur Sal'Onc el ses
environs jouissaienl de la température la plus
do11l'c. Notre bil'Ouac c•ùt été charmant, si les
, iHes l eussent été plus abondants; mais il
rù&gt;.i tait point encore de grande roule de
~ire• à Gènes: la mer était couYcr'le de croiseurs angbis, l'armée ne l'irnit donc que de
cc que lui portait•nt par la Corni&lt;·he &lt;111clqucs
détachement de mulets, ou de ce qui pron~nail du chargement de petites embarcation
qui se glissaient inaperçues le long drs cùtcs.
Ces rt'Ssourccs précaires suffi aient à peine
pour fournir au jour le jour le grain nécessaire pour soutenir les troupes, mai , heureu emcnl, le pays prod uit ut•aucoup de ,·in,
cc• qui soutenait les soldats el leur foisail
supporter les prirnlions arec plus de résignation. Or donc, un jour que par un trmp,
délil'ieux maitre Pertelav, 111011 mentor, se
promrnail avec moi sur li•s rivage de la mr r,
il apr rçoil un cabaret situé dans un charmant
jardin planté d'orangers et de citronniers,
sou h• quel étaient placées des tables entourt;es de militairrs de toutes arme . cl me
propose d'y c•ntrcr. Bien que je n'eusse pu
rnincre ma n:pugnancc pour le rin, je le sui
par complaisance.
11 c t bon de dire qu'à cette époque, le
ceinturon des cavalier n'était muni d'aucun
crochet, de orle que quand nous allions
à pil'd, il fallait tenir le fourreau du sabre
dan la main gauehc, en laissant le bout trainrr par terre. Cela fai~ail du bruit sur le
paré el donnait un air tapageur. li n'en avait
pas fallu dal'antage pour me faire adopter ce
genre. Mais 1oili1 qu'en entrant dans le jardin
public dont je riens de parler, le bout du
fourreau de mon sabre Louche le pied d'un
énorme canonnier à chcral, qui se prt;Jassail
étendu sur une chaise, le jambes en avant.
L'artillerie à chernl, qu'on nommait alors
al'tillerie volante, avait été formée au commrnccmenl des guerres de la Ré1•olution,
avec des hommes de bonne ,·olonté pris dans
les compagnie de grenadiers, qui al'aient

profité de celle ocl'asion pour se déharra,st•r
des plu turbulent .
Les canonniers volants étaient n•nornmé:;
pour leur courage, mais aussi pour leur amour
des querelles. Celui dont le bout de mon
sabre arail loul'hé le pied me dit d'une ,·oi,
de stentor cl d'un ton fort brutal : « Housard! ... ton sabre traine beaucoup trop!. .. &gt;&gt;
J'allais continuer de marcher sans rien &lt;lin',
lor"que maitre Pcrtelay, me pous anl du
coude, me souflle tout bas : « Réponds-lui :
Viens le rcle,w ! l&gt; t l moi de dire au canonnier : &lt;&lt; Yiens le relcn•r. - Cc era facih•, »
réplique celui-ci. - Et Pertelay de me soul fier
de nom·C'au : « C'est cc qu'il faudra roir ! i&gt;
A ces mols, 11' canonnier, ou plutùt cc
Goliath, car il al'ait prè de six pieds de haut,
se dresse sur son srant d'un air menaçant. ..
mais mon men/or s'élance entre lui et moi.
Tou les canonniers qui se• trouvent dan, lt•
jardin prennent aussitôt parti pour leur ('a maradt•, mais une foule de hou ards l'icnnenl se
ranger auprès de Pcrtelay el de moi. On
s'échauffe, on crie, on parle tous à la foi~, jt•
crus quïl y allait arnir une mèlt:e générait•;
cept' ndant, comme les housards l'laicnl au
moins dcu&gt;. contre un, ils furent plus calmes.
Les artilleurs comprirent que s'ils dégainaient,
ils auraient le dessous, et l'on finit par fain·
comprendre au gt:ant qu'rn frôlant son pied
du bout de mon sabre, je ne l'ami~ nullement in~ult~, cl que l'affaire del'ait en rP~tt•r
là entre nous deux: mai comme, dan, le
tumulte, un trompette d'artillerie d'i111t•
l'ingtaine d'années était ,·enu me dire dt•s
injures, et que dans mon indignation je• lui
avais donné une si rude poussl'c qu'il était
allé tomber la tète la première dans un fo,,.é
plein de bouc, il fut conl'cnu que,' (•e gar('0ll
el moi, nous nous battrions au sabre.
Nou sortons donc du jardin, sui, i~ dt•
tous le a islanls, et nous voilit auprè~ du
rivage de la mer, sur un sable fin l'l solidt•.
dispo é à ferraillt•r. Pcrtclay sal'ait 1111c jP
tirai pas ablcment le sabre, ccpC'ndanl il nit•
donne quelque aris sur la manière dont je
dois attaquer mon adl'ersaire, et allarhc la
poignée de mon sabre 11 ma main aire 1111
gro mouchoir qu'il roule autour de 111011
bras.
C'est ici le moment de ,·ou dire que mon
pi•re arait. le duel en horreur, ce qui. oulrt•
se réflexions sur ce barbare usage, pro1t•nail, je croi , de cc que dans sa jcuncssl',
lorsqu'il était dans les gardes du corp , il
a,·ait ervi de témoin à un camarade qu'il
aimait beaucoup el qui fut Lué dans un combat ingulier dont la cause était des plus
futiles. Quoi qu'il en soit, lorsque mon pi&gt;rl'
prenait un commandement, il prescrivait à 1:1
gendarmerie d'arrèter cl de conduire dernnl
lui tous les militaires qu'elle surprendrait
croisant le fer.
Bien que le trompette d'artillerie et moi
connussions cet ordre, nous n'en avion · pa,
moins mis dolman bas el sabre au poing! .le
tournais le dos à la ville de Savone, 111011
adl'crsaire y faisait face, el nous allion~ commencer à nous escrimer , lorsque je l'ois le

trompette s'élancer de eùlt\ ramas er son dol- q~c j'allais en suhir une autre bien plus ém~_n ~t.? am~r_en courant! .. : c, Ah! làche! rerc de la part dr mon père. Je ne me S!'ntais tr:oupeau sans coup férir. Nou rentrùmes au
bivouac harassé ·, mais ravis d'a"oir fait Ulll'
m _eeriar-Je, tu fuis! ... » Et je 1eux le pour- pas le couraire de la su1iportcr t'l re' ·ol d
•
• •
S US C
bonne_ niche à no. ennemi , et ensuite de
s111l're. lorS&lt;fllC deux mains de for me saisissent m, r s~ustrarrc
. r JC le pou l'ais. Enlln, on nous nous ctrc procuré de vivres.
par dr rrihc au collet!. .. ,le tourne la tète... cor~d~rl _au delà des portes de la citadelle; la
. , Je n'ai cité cc fait que pour fairr l'Onnaitrl'
l'i me tro'.11 e entre huit 011 dix ~Pndarmes !. ..
mrrl etart sombre, ' pire marchait dcrant moi
'.
Clat _de _mis~rc dans lequel se trou l'ail déjil
,le, ! eompris
alors
pourquoi mon &lt;anta,,onistc
.
,
. .
O
...
al'ec une l?nt~rnc. t'l tout en cheminant dans 1arn~ce d lt?lre: et pour montrer 11 quel point
~ ctart sanl'e, arn I que tous les assi tant que
les rue clro1tes el tortueu~es de la ,·ille le
JC ."oyais 'éloigner à toutes jambes. ,, com- ~~nbo1~me_, enchanté de me ranwner, fai;ait de de organrsat1on un tel abandon peul jt•l(•r
p~·~s m:iitre Pcrtclay, car chal'un avait peur l c•nm~eralron d~ tout le confortable qrri m'at- les troupes dont les chefs ont obli~és, non
s?ulemrn~ de tolér:er de s!'mblables ' l'xpédicl etrc arrèté et condu it dcl'ant le «énéral.
tendait.
"1·•,. par t•xcmd' .au. quartier
.
o1rénéral.
• , 111 ,,
llr ,·oilà donc pri~onnier cl désarmé. Je p1_e,. rsa1t-rl, tu dois l°attendn• il unr ~ért·rc trons. mars de profrtt•r dt•s ,il'rcs qu'elles proc'.1renl, sans a,oir l'air de sa,·oir d'où ils propa~sc mor~ dolman el suis d'un air fort prnaud repr1mandc dt&gt; ton J&gt;ère'
Cl'liC dl'l'nll'l'C
.,
J
•···
v1enne11t.
mes gard,cr'.s auxquels je ue dis pas mon P irasc fixa Ill(' irrésolutions et po . 1 ·
·
1
I'
-,
111
arsser
nom,_ et qur me conduisent 1t l'élècht:, où ~ a co cr; _de n~on pèi·c• le lPmps de se calmer,
logeait mon père. Celui-ei était en cc moment Je me dcc1de a ne pas paraitre derant lui
CHAPITR,E IX
~,e_c le l!én~ral Suchet (depuis maréchal), qui a,·ant quelque · jours. et à rctournrr rejoindre
l'~art _,em, a Sal'one pour conférer al'CC lui m?n h'.1:ouac à la. Madona. J"aurais bi&lt;'l1 pu Comment, je _dei in_s d'emblée maréchal des logis. _
d alfarres de SPrl'ice. lis se promenaient dans m ?sq1111cr_ sans farre aucune niche au pau1Tc
J enlc1e dix-sept housards de IJarco.
une galerie qui donne sur la cour. Les n-enP.•~~;: mars, d~ eraintc qt~ïl Il(' me pour_lleurcu~ dans ma carrière militaire, je n'ai
darmc me eonduisent au général Jla;bot ~u111~ a !a clarte de la lumière qrrïl portait,
sans sr douter que je suis son fil . Le brirra- J~ fars d un coup de pied rnlt•r ~a lanlt•rnc il p_ornl passe par le grade de brigadier, car dt•
dirr explique le motif de mon arrestati~rr. dix pa de lui et je 111(' saure t'n courant. pen- srmple housard je de, ins d'emblée maréchal
A_lo: s mon pè~c, prenant un air des plus ?an.l que le, ~or~hommt', cherchant sa lanterne des logis, et ,·oici comment.
A 1~ gauche de la dirision de mon père, se•
se1cres, me fa rt une trè.-, l'i1e rt'monlrancc. ~ _1~1lons? s:crre :. « ,~h ! petit coquin ... jt•
Ct•_tte ?dmoncstation faite, mon père dit au , ars le drrc a ton J&gt;erc. il a ina f'o,· 1. r 't tro11rn1l celle que commandait le général St;d
· •,
, ,rcn 1a1
ras, do~1~ Il' quartier général était à Finalt•.
brrgadrcr : « Conduisez cc housard à la citac te mettre avec ces bandits de housard, de
C~lle .dmsion, qui occupait la partie de fa
delle. » Je me retirai donc sans mol dire l't Bercbeny ! belle école de irarnemt•nt" !. .. »
L'.gurrc, ?ù. les montagnes sont Ir plus escarsar_is q_uc le général , uchet, riui ne me ~nAprrs_ a~oir &lt;'_rré quelque temps dans ll's
narssar~ pa ' _se ftH douté que la scène à la- rues solrtarres, j(' rctrourni enfin le chc•min pccs, •~ etart composée que d'inf'anlc•ric•, la
&lt;[tll'l_le ri rrnarl d'assister se J't)t passée entre de la )ladona c•t j'arrirai au hi,·ouac du ré"i- c~valerrt' ne po11ranLt• mouroir que par pl'lib
le perc et le fi ls. Cc ne fu t que le lendemai n m?nt. Torrs b housards me rrornient ~n delachcme1~ts dans les rart•s pas ages qui sur
que le génfral ' uchet connut la parenté des prison. Dès qu'on me reconnut i1 la ·lueur des ce pornt rpart•nt le littoral de la )léditerP_l'r~onnagcs. cl depuis il Ill ·a somcnt parlé en fell\; on m'cm-ironnc, on mïntl'mwe ('l l'on ri; ranc;e d'al'el' IC' Piémont. Le général , fra~.
~yant reçu du /!t;néral en chl'f Championnc•l
rranl d(• cette s1·ènc...\rrin; à la citadelle rieux
a~x celai (orsq~reje raC'ontPcommc•r~lj&lt;' nw ,uis
m?numcnt génois situé auprès du p~rt on ~eLarra~s~ de l homme dt&gt; confiance diar"é d(• 1ord~e. ~c pous~cr arec la plus forte par tie de
m _l'nft•r!na dans une immt•nst• salle qui r~c(•- me e~ndurrc chl•z Il' gù1éral. Les mt•mb,:,s dt• sa dll'l~rorr lllll' n•co1111aissan!'e 1•11 a,·anl drr
1a11 Ir ,Jour par une lucarne dorrnant sur la la cl'.que,. surtou t, sont l'harrrn:s dt• cc trait mont Santo-Gial'omo, au delà duquel se trounwr: J~ me remis peu i1 pc·11 dt• mon t;moti &gt;n : de_ resolu(ion et décident i1 l'unanimi té que je vent _qtll'lqrrp~ ,allfrs, frri vit à mon père pour
': . r~~r1ma1~d_e ,1 111c je l'enais de subir me pa- suis ~dm,, . d~ns l?ur société, &lt;111i justement lt•, prrer de 1111 prèlt•r pour c·clll' &lt;•xpédition un
detachcmcrrt dt• cinqrranl(' housard . Cela Il('
l ar,~arl nwrrll'c · CC'fl&lt;'nd"rlt ·· it ·
·
• , . .
·
" J t ais moms
se pr_éparar t a farrc CClll' nuit mème une•
a~cl"le d arnrr désobéi au génfral que d'ayoir cxpcdrtron, pour aller jrrsqu·au&gt;. portes dt• pou,·ait St' refuser. )Ion pèrt• aciiuiesça donc
f.ut de la p~•inc à mon père ..Je passai donc le Dego ~111~,·t•r un troapeau de bœufs appartt•- '~ la demand~ d'.r génl"ral Séras rt d(;signa le
1·c,tc de la Journée assez tristc&gt;ment.
lreulC''.iant Ler,lcrnschneidc·r pour commander
nanl a. l armée
· ·
. . autrirl1,·c1111e . L,t:,, /:(l'nt•rau,
ce ?etac~emcnt. dont mon peloton faisait
_Le soir.
un
,·it•il
in
valide
des
troupes
o-éfra 1_1ç~us, arnsr tfuc les chefs d(• corps. t:laient
.
e
nor,t's m apporta une cruche d\•au, un mor- oblrµ-c d? p_araitrc iirnorer les coursl':- (JIil' Il', parlre. ~ous. pa~tr'mes de la )ladona pour
1·t•~11 de parn de munition Pl une bottt• dt· ,oldats farsarcntau_delà d(•S al'a11t-postc•safin dt• 11m1s rt'lrdrc a frnalc. li n'y al'ait alors au
pmfü, ,ur laqut'lle je m·(:fendi sao pou,oir s~ procurer de~ ,-,.~re ' pui qu·on Ill' po11rait hord dl• la nwr qrr'un fort maurai chemin
~~-an~t•r ..Je Ill' pus dormir, d'abord parce que sen pro('urcr rt•gulll'rcment. Dans chaque l'l;"i- n~m!né la_ Comiche. L(• liculcnaot 'étant
J_etar~ trop ému. rnsuite i1 cause de évolu- menL'. les pins brares soldats al'aienl d~~l&lt;' demr- le prcd à la suite d'un(' chute de chct10~1s_q11c fa(saicnt ~u to_ur de moi de gro rats forme des handcs de m,1raudr11r qui saYait•nl, \'al,. le ,~ilitaire le plus élel'é en grade était
~pres h11 lt• maréchal de~ logis Canon, beau
lJ 111 s ~mparercnt hrcntot de mon pain. J'étai
arec un talent meneillcux. connaitre l(•, li ' .
0' 1'
.
. l
' ( IIX J~~111c ho1~me, ayant beaucoup de moyen '
dans I obscurité. lirré à me tristes réflexions
u on prepara1t t's Yinl's pour lt•, t'lllll'lllis
lors11ue. ' 'l'i' dix heure 'j'enlcnd ourrir le; r t employer la ru. c l't l'audact• porr r s·c,; d rnstructron, l'i surtout d'as urance.
Le gé11éral Séra ·. ii la tète de sa dil'is:on
, ~·rrous _de ma prison ..l'aperçois Spire l'an- em parer.
se
porta le lt•ndcmain sur le mont • anto-Gia~
t·'.cn et_ frdè!e s~rviteu r dt• mon père. J';ppris
~n fripon dt• mfü111igno1'1 t;tanl 1'('1111 pré- como, que nous trounhm•s courcrt de neige
p.,r lur qu aprt•s mon cn,oi à la citadelle Je
Yemr la clique du te• de housards i1u\1n et s_ur lequ:I nou bil'ouaquiimcs. On dcYait.
colonel _Ménard. Je capi taine Gault et ;ous
lr?u~u de hœufs quïl a\'ait rrndu aux .\ u- lt' J0ur surrant. marcher l'll a,·ant avec la
les of~crcrs de mon père lui ayant dc•mandé trich_rens parquait dans une prairie il un quart
ma i:r_ace,. le général l'a,·ait accordée rt 1·avai1 de lrcuc de Dcgo. soixante housards, armés prc_ 'JU&lt;' certitude de trOUl'('I' les ennemis:
charge, lm • pire, de renir me d1erchcr l'l de seu lrmt•nt de lcrr~s mous&lt;1uclon , partirc'nl mars ((Ul'I en serait le nombre?... c·estccquc
f!Orle_r au gou, crncur du fort l'ordre dt· mon pour les enlcn•r . .\om, frmes plusieurs lieues le /:(énéral ignorait c·omplètcmcnt, et comme
les ordre du général en chef lui pre cri,·aient
elargis emcnl. On me conduisit dcYan t t·c dans la montagnr. par des chemins détonrm:
de
rc~onnaitre la position des Autrichiens sur
go'.11·ern~ur, le gt:néral Bugct, cxccllcrrl hommp
cl affreux. ~fin d"?1·itcr la ~rancie rouit•. cl
'1 111 a~·art_ perdu un bras à la "ucrrc. Il me nou wrprrmes Clll&lt;J Croates f'om mis i1 la ce pornt de la ligne, mai , awc défen e d'enc~nna,~,,art t·t ~imai~ l~aucou/mon père. li garde du troupeau, endormis sous un hangar. gager le combat s'il trournit les ennemis t·n
rrut _dorrc. apres maY01 r rendu mon sabre. ~1~fir~. , pour qu'ils n'alla~scnl pas donner for~·c. le gé~é:~I Sfr_~s aYait réfléchi qu'l'n
P~1 ~ant sa &lt;lll'lsron d mfonteric en al'ant au
dt:1011· llll' fa_i,·c une longue mor·ale fJU t' j'écou- 1 t•vcrl a la garnirnn de Dcoo nous le~ alla
,
..
..
m1_f,cu des montag-ncs, ot1 sourent on n'aperlai a,scz patremnrt•nl, mais qui me fit penser chamcs, l'l lt•s laissant là, enous
cnlc•rùmcs le çoit lt•s colonnes 'fil!' lorsqu ·on se trou,·c t•n
~

1

l -

�111STO'J{1.ll _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _::..__ _ _ _ .,;,
foi:c d'elles au détour d'une gorge, il pourrait
ètrc amené, malgré lui, à un combat sérieux
t·ontrc des force supérieures et obligé de
faire une relraite dangereuse. li avait donc
rrsolu de marcher avec précaution el de lancer
à deux ou lrois lieues en avant de lui un délachement qui pût sonder le pays et surtout
faire quelques prisonniers, dont il espérait
Lirer d'utiles renseignemenls, car les paysans
ne savaient ou ne voulaient rien dire. Mais,
comme le général scnlait aussi qu'un délachement d'infanterie serait compromis s'il
l'envoyait trop loin, et que, d'ailleurs, des
hommes à pied lui apporleraicnt trop lard les
nouvelles qu'il désirait ardemment savoir, ce
fut aux cinquante housards qu 'il donna la
mission d'aller à la découverte et d'explorer
le pays. Or, comme la conlrée est fort entrecoupée, il remit une carte à notre sous-officier, lui donna loules les instructions écrites
et de \'ive voix, en présence du détachement,
cl nous fit partir deux heures avant le jour,
en nous répétant qu'il fallait absolument
marcher jusqu'à cc que nous ayons joint les
avant-postes ennemis, auxquels il dé irait
vivement qu'on pûl enléver quelques prisonniers.
~[. Canon disposa parfaitement son détachement. Il plaça une petite avant-garde, mit
des éclaireurs sur les flancs, cl prit enfin
Ioules les précautions d'usage dans la guerre
de partisans. Arrivés à deux lieues du camp
que nous venons de quitter, nous trouvons
une grande auberge. Notre sous-officier questionne le maitre el apprend qu"à une forte
heure de marche nous rencontrerons un corps
autrichien, dont il ne peut déterminer la force,
mais il sait que le régiment qui est en lèle
est composé de housards très méchants, qui
ont maltraité plusieurs habitants de la contrée.
Ces renseignements pris, nous continuons
notre marche. Mais à peine étions-nous à quelques centaines de pas, que ~L Canon se tord
sur son cheval, en disant qu'il souffre horriblement, cl qu'il lui est impossible d'aller
plus loin, et il remet le commandement du
détachement au sous-officier Pertelay ainé, le
plus ancien après lui. Mais celui-ci fait ob~crrnr qu'étant Alsacien, il ne sait pas lire le
français, cl ne pourra par conséquent rien
connaitre à la carte qu'on lui donne, ni rien
comprendre aux instructions écrites données
par le générnl : il ne ,·cul donc pas du commandement. Tous les autres sous-officiers, anciens
Bcrcheny aussi peu lettrés que Pcrlelay, refuSt!lll pou1· les mèmes motifs ; il en est de
mème des brigadiers. En rain, pour les décide,·, je crus dcl'oir offrir de lire les instructions du général el d'expliquer notre marche
sur la carte à celui des sous-officiers qui roudrail prendre le commandement; ils refusèrent de nou\·eau, el, à ma grande surprise,
toutes ces 1·ieillcs moustaches me répondirent : «Prends-le toi-mèmc, nous le suinons
cl t'obéirons parfaitement. »
Tout le détachement exprimant le mème
désir, je compris que si je refusais, nous
n'irions pas plus loin, el que l'honneur du
•régiment serait l'Ompromis, car enfin il fallait

bien que l'ordre du général Sr.ras hH cxérulé,
surtout lorsqu'il s'agissait pcul-èlre d'é,·iter
une mauraise affaire à sa division. J'ae('eptai
donc le commanclemenl, mais cc nr fut
qu'après a,·oir demandé à JI. Canon s'il se trouvait en étal de le reprendre. Alors il recommence à se plaindre, nous quitte el retourne
à l'aub&lt;'rgc. J'avoue que je le croyais réellement indisposé; mais les hommes du détachement, qui le connaissaient mieux, se liYri·rent
sur son compte à des railleries fort blessantes.
Je crois pouroir dire sans jactance que la
nature m ·a accordé une bonne dose de courage.
J'ajouterai mèmc qu'il fut un temps où je me
complaisais au milieu des dangers. Les treize
blessures que j'ai reçues à la guerre et quelques actions d'éclat en sont, je pense, une
preuve suffisante. Aussi, en prenant le commandement des cinquante hommes qu' une
circonstance aussi ex traordinaire plaçait sous
mes ordres, moi simple housard , àgé de dixseplans, je résolus de prouver à mes camarades
que, si je n'avais encore ni expérience ni talents
militaires, j'avais au moins de la yaJeur. Je
me mis donc résolument à leur tète, cl marchai dans la direction oit je savais que nous
trouverions l'ennemi. Nous cheminions depuis
longtemps, lorsque nos édairenrs aperçoivent
un paysan qui cher!'he à se cacher. Ils courent
itlui, l'arrêtenlctl'amèncnt. Jelc questionnai;
il venait, parait-il, de quatre ou cinq lieues de
là, et prétendait n'avoir rencontré aucune
troupe autrichienne. J'étais certain qu'il mentait, par crainte ou par astuce, car nous devions
ètre très près des cantonnements ennemis.
Je me souvins alors d'avoir lu dans le Pal'fail pal'lisan, dont mon père m'avait donné
un exemplaire, qu e pour faire parler les habitants du pays qu'on parcourt à la guerre, il
faut quelquefois les effrayer. Je grossis donc
ma voix, et tâchant de donner à ma figure
jurénile un air farouche, j e m'écriai : &lt;t Corn« ment, coquin, lu viens de lraver.er un pays
&lt;( occupé par un gros corps d'armée aulriC( chien, el lu prétends n'arnir rien l'U ?...
&lt;t Tu es un espion!. .. Allons, qu'on le fusille
&lt;t à l'instant! »
Je fais mellrc pied à terre à quatre housards, en leur faisant signe de ne faire aueun
mal à cet homme, qui, _se voyant saisi par les
cavaliers dont le carabi nes venaient d'ètre
armées devant lui, fut pris d'une telle fraye ur,
qu'il me jura de dire tout ce qu'il sal'ait. Il
était domestique d'un courent, on l'aYail
chargé de porter une lettre aux parents du
prieur, en lui recommandant, s'il rencon trait
les Français, de ne pas leur dire oit étaient les
Autrichiens; mais puisqu'il était forcé de tout
avouer, il nous déclara qu 'il y avait à une
lieue de nous plusieurs régiments ennemis
cantonnés dans les villages, el qu'une centaine
de housards de Barco se trouvaient dans un
hameau que nous apercevions à une très petite
dis lance.
Questionné sur la manière dont ces housards se gardaient, le paysan répondit qu'ils
avaient en avant des maisons une grand'garde.
composée d'une douzaine d'hommes à pied,

placés dans 1111 jardin entouré de haies, et
qu'au moment où il avait traversé le hamea u.
le res te des housards se préparait à conduire
les cheva ux à l'abrcuvoir, dans un petit étang
situé de l'autre coté des habitations.
Apri:s avoir entendu ces renseignements, jr
pris à l'instant ma rPsolution, qui fut d't;l'ilrr
de passer dr,·ant la grand'gardr, qui , se trouvant retranchée derrière les haies, ne poul'ail
ètre allaquéc par des cavaliers, tandis que le
feu de es carabines me tuerait pcul-èLrr quelques hommes et avertirait de l'approche d!'s
Français. li fallait donc tourner le hameau.
gagner l'abreuvoir el tomber à l'improviste
sur les ennemis. Mais par oit passer pour ne
pas ètre aperçu ? J'ordonnai donc au paysan
de nous conduire, en faisant un détour, cl lui
promis de le laisser aller dès que n~us serions
de l'autre coté du hameau que j'apercevais.
Cependant, comme il ne voulait pas marcher,
je le fis prendre au collet par un hou. ard ,
tand is qu'un autre lui tenait le bout d'un pistolet sur l'oreille. Force lui fut donc d'obéir!
li nous guida fort bien; de grandes haies
masquaient notre mouvement. Nous tournons
complètement le village et ape1·cel'ons, au
bord du petit étang, l'escadron autrichien faisant tranqui1Iemc11l boire ses chevaux . Tous
les cavaliers portaient leurs armrs, scion l'usage
des avant-postes ; mais les chefs des Uarco
aYaient négligé une précaution très essentielle
à la guerre, qui consiste à ne faire boire cl
débrider qu'un certain nombre de chevaux à
la fois, el à ne laisser entrer les pelotons dans
l'eau que les uns après les autres, afin d'en
aYoir toujours la moitié sur le rivage, prèls à
repousser l'ennemi. Se confiant à l'éloignement
des Français el à la sun·eillance du poste placé
en tète du village, le commandant ennemi
avait jugé inutile de prendre celle précaution:
ce fut cc qui le perdit.
Dès que j e fus il cinq cents pas du petit
étang, je fi s làcher notre guide, qui se sauva
à toutes jambes, pendant que, le sabre à la
main, el après avoir défendu à mes camarade~
de crier avant le combat, je me lance au triple
galop sur les housards ennemis, qui ne nous
aperçurent qu'un instant avant que nous fussions sui· la rive de l'étang ! Les berges de
l'étang étaient presque partout trop élevées
pour qtie les cheva ux pussent les gravir, el
il n'exi tait de passage praticable que celui qui
servait d'abrcµl'O ir au village : il est vrai qu'il
était fort large. Mais plus de cent cavaliers
étaient agglomérés sur ce point, ayant tous la
bride au bras el la carabine au crochet, enfin
dans une quiétude si parfaite que plusieurs
chantaient. Qu'on juge de leur surprise! Je
les fais assaillir tout d'abord par un feu de
mousquetons qui en lue quelques-uns, en
blesse beaucoup et met au si une grande quanti lé de leurs chevaux à bas. Le tumulte est
complet ! Néanmoins, le capitaine, ralliant
autour de lui les hommes qui se trouvent le
plus près du ri,·age, veut forcer le passage
pour sortir de l'eau el faire sur nous un feu
qui, bien que mal nourri, blessa cependant
deux hommes. Les ennemis fondent ensuite
sur nous; mais Pertelay ayant tué d'un coup

,,

________________

llfÉ.MOl'f?.ES DU GÉNÊ°J?..AL B.A°J?.ON DE Jlf.A'R,BOT
de sabre leur capitaine, les lh rco sont refoume serait impossible dt' dfo•;rc la joie de
lés dans l'étang. ~lusieurs rrulcnl _'éloigner
li~r: c'é0it celui du 111aréchal des logis Cano11 .
me~
et les félicitation~
, d camarade..~
.
,
. qu··11 s L aubergiste parait, Je général le questionne
de 1~ mousqueterie cl g-agiwnl l'antn' rive;
p!usieurs p&lt;'rclcnt pied, un bon nombre m ~ ressaient pendant le lr11jct; Lous se résu- el apprend (Jlll' lesous-offici&lt;'rde housards n'a
d homme~ et de che,·aux se noient, el Cl'ux maient eu ces mots qui' scion eux' exprimaient p_as dépassé l'auberge, cl qu'il est drpuis plule nec plus ultm des éloges :
des cavahrrs autrichiens qui pal'l'irnncnl de
.« Tu es vraiment cligne de scl'l'ir dans 'J?urs heures dans la salle à manger. Le
l'a_ulre coté de l'éta11g, ne pouvant faire franles housards de Bcrcheny, I&lt;• prrmi!'r rérri- gcnéral Y entre, et que lrouve-t-il?- M. Canon
chir _la berge à lcurschcvaux. lrs abandonnent
0
cnd~rmi au ~oin du feu. cl ayant dc,·ant lui
mPnl du monde! &gt;&gt;
cl, s accrochant aux arbrrs du rivage, se sau~
un enorme Jambon, dt•ux honteilles vidrs Pl
rent &lt;'Il désordre dans la campagne. Les douZP G' Cependant, 'JUe s'ét,1 it-il passt; à Santo- une lasse de_ c.1ft:_1 On rél'eillr IP p,lUITt' marc:.iac~mo p_rndant _que je faisais mon t•xpédihomnws de ln grand'garde acrourenl au hruil:
l1on
. Aprrs plnsH'Urs hrurc8 d'a1tc111e. lt• chal des 10~1~: il l'l•nt rncore s'&lt;'xcust•r l'n
nous les sabron_s, rt, ils fui r nt aussi. Cepen~
parlant dt' son indisposition subiLP ; niais Il•~
danL une trcntame d ennemis restaient t'ncorc
re~~es accusateur~ du formidable déjeunt•r
dans· l'étanrro,· mais
· craignant
·
de poussrr lrn rs
qu _11 venait de faire ne pPrmellaienL pas de
c?cv~ux au large, l'o_yant que la piècl' d'eau
cro_1rc à_ sa maladie ; aussi le général Séras le
n avait pas· d'au_t1·r ·issue
. abordable que celle
lr~1~-l-il fort rudement. Sa colère s·augnwnIJUe nou~ occupions, ils nous crièrent qu'ils
ta1ta _la pensée qu 'un clét:ichcmcnt de cinr1uan1t•
se 'ïrendaient, ce
cavaliPrs, confié à la direction d'un simplt•
. que J··accep• •,· c l &lt;:1 mesure
~11 1s parvenaient au rivage, jr leur faisai
~oldat, _avait probahlrmenL l;lé détrnit par
.Jeter leurs armes à lPrrc. La plupart de ces
I ennt•1111. lors1J11e PPrlclay rL lrs deux houho~mcs et d~, ces che,·aux étaient lilrssés:
sards qui l'at·rompagnaient arrivi rentau galop,
mais ; ommc Je ,·otilais cependant avoir un
an~o1~ç..1nt n~tre triomplw cl la prochaine
lroplwe de. notre victoire• J. 'n fis ChOISlr
· • d•IXarnvee de d1x-sPpl prisonniers. Comme I&lt;'
~Cpl caval~ers l'l autan t de chevaux en hon
"énéral_ Séras, malwé cet heureux résultat,
ctat, que _.Je plac;ai au milieu de mon détaehcaccahl_:11 l_ encore M. Canon dr reproC'hes ' Perlc~1wnt ! pu_1s, a!iandonnant tous les autres Bareo,
lay llll dit avec sa rude franchise : &lt;( Ne Ir•
JC m elo1gna1 au galop, rn contournant de
groncl_~~ pas, ~ on gtin~ral _: il est si poltron
nouveau le village.
q~e: s il no_us cul cond111ts,Jamais l'ex pédition
. B!cn m~ p~il de faire prompte retraite. car.
n eut réussi! » CPlle manièrl' d'arrano-er les
~ms1 que ~e 1~vais prél'u, les fuyards a,aicnl
c~o~es al!'grava naturellmwnt la positiin dl~à
&lt;ouru prcvcn1r les cantonnements l'Oisin
s1 fa~~eusp de M. Cano11. que le général fil
auxquels le bruit de la fusillade ava·t d ,·:'
auss1tol al'l'èlel'.
d
• I' , .
1
eJa
on~e eve1 1. Tous prirent les armes, et une
J'arrivai surcl'senlrl'laites. Le général Séras
demi-heur~ après, il y avait plus de quinze
cassa Il' pauvre JI. Cano,1, el lui fil ôter ses
cent~ cavaliers sur les rires du petit é•· "
galons c~ pré l'll('t' du régiment d 'infantcrit•
1
·11·
.ano, el
p us1eurs. m1 icrs de fantassins suivaient de
et
cmq_ua~Lc housards; puis, venant à
1~rès ; mais n~us étions déjà à deux lieues de
mo&gt; dont il ignorait Il' nom, il me dit :
Clicbê
Braun.
l:1, nos Liesse~ ~pot pu soutenir le galop.
« ~ ous arnz parfaitement rempli une mission
~.ous nou~ arrelames un instant sur le haut
M OREAU
q_u on '.1e confie ordinairement qu'à des offi,
Général en chef de l'a,-mée d11 Rhin. - É tude peinte
1d une colline pour les 1ianscr
· , et no us rimes
ciers; JC. r~~retlc _q~e les pouvoirs d'un gérn_:Je (i,:RARD. (Musée de Versailles.
leauco_up, en l'oyant au loin plusieurs colonnrs
ra_I de dll'ls1on n aillent pas jusqu'à pouvoir
ennemies
se .nwttre sur nos tr•cno
•
" , , , ca1· nous
faire un sous-lieutenant; le général en chd
~1:1ons 1a certitude qu'elles ne pouraient nou
seul a cette faculté; j e lui dcmandr rai er
JOmdre, parce que, craignant de tomber clans généra! Séras, impatient d'avoir des nom·clles, grade pour vo_us, mais en allcndant, j e l'Ous
?P~rço~t,
du
haul
de
la
montagne,
de
la
fumé!'
une embuscade, clics n'avançaient que fort
'.1ommc_ 1na1·echal des logis. &gt;&gt; EL il ordonna
lentement et en tâtonnant. Nous étions donc a I homon; son aide de camp place l'oreille a son aide de camp de me faire reconna1'tre
'
hors de danger. ,le donnai à PPrlelay deux sur. ,un. Jtambour po é à terre, el par ce IDOJCll
devant le détachement. Pour remplir cette
housards des mieux· montés•' et le 11s
" partir
. au us1Le a a guerre, il entend le bruit lointain de formalité, l'aide de camp dut me demander
la
mousqueterie.
Le
général
Séras,
inquiet,
et
/5?lop pour aller prél'enir le génrral Séras d
n'.o~ nom, et cc fut seulement alors que lt•
rcsullatde notre mission; puis, remellanl le di iw _doutan~ plus &lt;Jue le détachement de c·ara- general Séras ~p~rit que j 'étais le fils de son
~acb: menL d~ns l'ordre le plus parfait, nos pri- lcr1c ~11~ so1L aux pri es arec l'enlll'mi, prt\nd eamarade le gencral Marbot. Je fus bien ai~t•
u1'. _rcg111'.?n~ d'infanterie pour se porter al'ec
~onmer~ lou;ours au centre et bien surreillés
~c celte _aventure, puisqu 'elle devait prou,·t•r
Je repris au petit trot le chemin de l'auberge'. lm Jusqu a I auberge. Arrivé là, il ,·oit sous lt• a mon per~ que la faveur n'a rail pas décidé
hangar un cheval de housard allach~ au rMrma promotion.

'!

LU '

?t'S

(A .,ufrre. )

GÉNÉRAL DE

i\1ARBOT.

�HIST ORIA

Cliche Giraudon.

PASSAGE DU R111N, 12 juin 1672 -

Tableau de V AN

DER M EULEN.

(.\fusée du Louvre.)

Louis XIV
La personne. - L'éducation. - Le « moi&gt;&gt; du roi
P.1r Ernest LAVISSE, de l'Académie française.

munion, et, bral'cmcnl : « Yous ètes homme
de résolution, dit-il au cardinal, el le mrilleur
Loui, .\I\' avait été maurnis écolier par la ami que j'aie. C'c l pourquoi jt&gt; vous prie de
ffo~e du cardinal, le moins pédagogue des m'avertir lorsque je serai à l'exlrémilé. » La
hommes. mais aussi par l'efü•L des circon~- concordanec des témoignages ne laisse pas de
doute sur l'endurance et le courage de ce
l,Hl€~. de la gurrrc civile cl de tout le trouble
dps1.6lnrutl' , des fuites, de chevauchées cl jeune homme el a volonté d'apprendre la
de~l1hatailles. li n'al'ait à peu près rirn appris guerre. li assistait aux con eils de guerre,
de t;es m!rjtrcs. A propos de son ignorance de reccYait les leçons de Turenne el celles du
l"hi tui1•f', !iito1disait : &lt;&lt; On ressent un cuisant cardinal. qui se croyait du génie militaire. La
cbhg1!iQd.'ighorer des choses que savrnt tous paix faite, un dP. ses plaisirs est d'exercer ses
troupes, de les faire manœuvrcr et de passer
!(IS out're.JI» Par,conlrc, il n'y a pas de doute
de revues arnc unr exlrème allention, corps
1ru'il reçut uhc 1édnca1ion profr sionnclle.
·, [11n ·1111 la,gilerr~·dt• ses propres yeux, il s'y par corps, compagnie par compagnie, cl, pour
esl•trifa bit&gt;n lf.&lt;11111·.11Cht1qur année, il paraissait ainsi dire, « homme par homme ». li a bien
aux armée : il y montrait une joie sans pareille, appris l'organisation d'une ar mée el la cons'amusant des incommodités el des priralion , duite des opérations dr campagne el surtout
resl.Aill d&lt;?s!J1ï1inzu, h4•uJ?t /J cheval cl se ris- de siège. li a tonte compélrncc pour corresquait gaicmrnl dans des rscarmouchrs. Pcn- pondre al'C'C ses grnéraux. li s'informe aYec
d:rnt le si{•gL' de Dunkt•rquc, en mai 1638, où le plus grand soin, demandant toujours el
il a rnulu rrslrr, malgré la Reine cl le cardi- toujours des détails, dans les charmants hi Ilets
nal qui craiirnaicnl pour lui le séjour en un écrits aux chefs des prcmi1•rrs expéditions
lieu infecté dl' corps morts restés là drs années militaires.
Il connaissait lt•s affaires étrangères. (n
précédenlr , à demi enterrés dans le sahlc, il
Sl' montre aux endroils périlleux, cl donne jour, dans les Lout premiers Lemps, raeo11Lc
des ordrC's pour aYancer les travaux. Le moi~ Colbcrl, il donnait audience à l'ambas adeur
d'apri•s, .,iu sii•gc de Bergue -Saint-Winox, il d'E pagnr. Celui-ci Youlail lui loucher un mot
se s1'11t très maladt•, dissimule aussi longternp, des griefs de sa cour pour en Lrailrr avec les
qu'il pt•ut, aYouc rnfin son étal au cardi_na l, ministres. mais le Roi lui fit 11 un discours
qui. à grand'p&lt;'inr, obtient de lui qu'il se dl'S plaintes r1u'il arnit contre l'Espagne ».
laisse lransportcr it Calais. Là, le mal Pmpirc; L'ambassadeur essaya 11 de profiter de toutes
dans la nuit du 6 an 7 juillet, il reçoit la com- les pauses que fa nianière modérée de parler

II. - L'éducation.

du Roi lui donnait 11; mais les pauses du Roi
n'étaient que pour repassrr la phrase qu' il
allait dire, cl il reprenait le discours. L'ambassadeur fut étonné, lui qui avait vécu quarante
ans dans les emplois, sans jamais voir n de
prince parler que par monosyllabes ».
Ici, sûrement, Mazarin fut le précepteur.
Louis XIV a connu par lui le grand manège
de la politique française, celle activité, celle
habileté si longtemps soutenues cl à la fin
victorieuses. Le cardinal lui a enseigné la
nvcessité de sacrifier tout scrupule, même
d'honneur, à la raison d' Étal. li a obtenu de
lui, qui nalurellemrnt y répugnait, le consentement à l'alliance avec Cromwell le régicide.
Il lui a rél'&lt;Hé les artifices, l'art d'arhclrr des
ministres cl mème drs princes, le prix d'une
voix d'éleclrur du Sainl- En~pirc ou d'une voix
de cardinal de la Sainte Eglise Romaine, el
que l'élection des deux chefa de la chrétienté,
le Pape cl !'Empereur, était un tripotage.
Dans ces enseignements, le Roi ne pouvait
guère ne pa prendre le mépris de l'étranger;
il l'y a pris en cfJct, malheureusement.
Mais, si les alTairrs élrangèrcs rl les affaires
militaires sont d'importantes parties du gou\'erncmcnl, il en est d'autre!- que Mazarin, qui
les ignorai t, ne pou\·ail enseigner. Le cardinal
ne demandait aux finances que de lui fourni r
l'argent nécessaire à sa politique el à ses fanLai irs. Sa philosophie était courte : dans ses
dl'rniers conseils au Roi, il lui a recommandé

L'IMPÉRATRICE EUGENIE
D 'APRÈS

WINTERHALTER.. -

(Musée de Versailles.)

CJicllc Urauo.

�'-·-------------------=------------------------« de soulager le peuple, autant néanmoin que
le pourron t permettre les dép\'nsrs indispensables », de cc maintenir l'Eglise dans ses
droit . immunités cl pri,·ilège , comme en
étant le flls ainé », de 11 faire cas » de la
noblesse. qui est &lt;&lt; son bras droit l&gt;. li aurait
aussi bien fait de 1w rien dire du tout.
)Iazarin traitait le gou\'crncmcnt intérieur
comme une affaire diplomalique. Le premier
principe de sa méthode était la défiance envers
tout le monde : au Roi, tout enfant, il a dit
une parole odieusP: c1 li importe à Sa Maj esté
de considérer quïl ne peul e fiC'r à aucun
Français. » parce que tout Français csl intéressé à diminuer son autorité.
Ce \'ilain précrple l'ut commenté i, Louis XIV
par les leçons de la Fronde.
li a rn de prt&gt;s k trahisons cl le fausses
mines des traitres :
1,

• ) [c, sujet, rebelles, dil-il dans ses llémoires, lors•1uïls onl pris le, armes contre moi, m'on t donné pcul•'tre moins d'indignation que ccu, qui en même tr mps
se lcnaicnl auprès de ma perso1111c et me rendaienl
plus de dcroirs et d'assiduités que tous les autres,
pendant que j'i·tais hien infornui qu'ils me trahissaient ,

li a u le prix des fidélités : « A peine y
ami t-il de fidélité parmi mes sujets qu'achr tée
à prix d'argent 0 11 par des récompenses
d'honneur. » Et puis il a Hé contraint à di imulcr. à nll'nti r. cl il s·c~t montré admirable
comédien en LIIIC' occasion mémorable.
Lr cardinal de llctz, après la rentrée du
lloi à Pari~. ,'t;tait cantonné dans l'archc\'êcbé
cl la cathédrale, où il s'était mis en étal de
oulr nir un ·it·ge. 11 se décidacnlln, le 19 décembre Iti52. it porter ses hommage au LouYrc.
li troul'a le lloi sur le point d'aller à la messe
a\'CC son ronli·~~cur. lt• P . Paulin, el Villequier,
capitaine de :,t':i gardes. La l'isile n'avait pas
été annoncét•. mai~ Louis XIV savait comment
il se condui rai t le jour oü il la rccrrrail, ce
qui ne pou1·ai l manquer d'ani rnr , étant donné
l'état des a0airl'S. ,\ près arnir reçu le salut du
cardinal, il Sl' mit à parler d'une comédie qu'il
al'ail en tètl'. ~·approcha de \ïllcquicr, lui dit
quclqucs mot, it \Oix bassr, quilla l'oreille du
capitaine. et. pour bien marquer qu'en cf.Tet il
'agi ~ail dl' comédil', il donna loul haul cet
ordrè : &lt;&lt; Surlout, qu'il n'y ait personne ur
le théàtre. » Il entra l'll uile dan la chapelle
a,·ec son conli.·ssi· m. Yt•rs le milieu de la me se,
Villcq ui&lt;'r l'it•11t annoncer que la cbo c est
laite. Le Roi ~1· tournl' ,·cr le Phe : 11 C'est
que j'arrête ici 11' card inal de Retz, » lui dit-il.
Le Père croit 11uc le Roi s'excuse de faire allcndre le cardinal. cl répliquc : 1c M. le cardinal
patienlera bil'n. » - &lt;&lt; Cc n'est pas cela, »
reprend le Hoi. Le l\ '.• re se rappellt' alors la
petite ,cèm' de tout à l'heure cl comprend
enhn : cc Ob ! que jt' fus surpris ! 11 écrit-il à
Mazarin. Jusqur-lit, il avait admiré dans le
Roi &lt;&lt; l'àme la pl,us cand ide et la plus sincère
qui oil en son Elal »; c'est, di ail-il, &lt;&lt; un
vrai Dieudonné. tout y esl de Dieu ». Pourtant il s'était :ipcrçu dJjà que l'enfant « était
j 11ditil't1X l'l pré~enl il soi ». Aprt•s l'arrc talion du cardinal. jl appuie sur celle qualité :
11 Il c Ltoujmm préSl'lll à lui el it tout cc qui

se pa se chez lui, quoique souvent cela ne
paraisse pas beaucoup. » Il admire les progrrs
de celle possession de soi-mèmr : 11 Le Roi
croit en sagrssC' l'l en dissimulation. » Et le
bon Père con ·cille à Mazari n de se méfier: cet
enfant prodige pourrait fort bien , un jour
s'émanciper sans crier gare : &lt;&lt; Votre Eminence
permettra à son serritcur dl' lui dire qu'elle ne
doit laisser approcher S. M. que de ses créatures assurées. » Or, ce &lt;&lt; poli tique raffi né »,
qui agit « a\'PC au tant de prudence el de discrétion que s'il a1·ait vécu dans lrs affaires
trente-cinq ans », cl qui a trouvé ce joli mol :
« Qu'il n'y ail personne sur le théëllre 1&gt; , et
abusé à la lois un c-ardinal - cl quel cardinal! - &lt;'L un pi•rl' jésuite, a"ail quinze ans.
L'éducation par la \'ie a donné à Louis XlV
l'babi tude de dissimuler : il sera dissimulé
profondément, mèmc perfide, cl, plus d'une
fois, odieusement. Elle l'a mis pour toujours
à l'étal de méllance. 11 cherche à 1&lt; pénétrer »
à travers les masque &lt;&lt; le plus secrets cntiments », al'ec nnc prédispo ilion à les trouver
médiocre ou maul'ais. Elle a détruit en lui.,
si clic . 'y lrourail, la faculté dr sympathie.
La Rochclourauld rsl devenu. au ~pcctacle de
la Fronde. un jngC' sél'ère de la nature humaine,
mais pPnt-êl re Il&lt;' l'a-t-il pas davantage mépriSt;e l'II St'S &lt;&lt; maximes 1&gt; que Louis XIV en son
for intfricur. Pcut-ètre aussi cc m,1pris a-t-il
persuadé au Roi de ne pa~ St' gèncr al'C'C lrs
hommes.
Enfin la Fronde a laissé à Louis XIV une
inquiétude qui semblerait étrange, si l'on ne
se soul'enail qu'il a \'écu des heures où la
monarchie ~e cru t en danger. li a peur que
la Fronde ne rccommencr. S'il a lai sé gou1·crner ~fazarin, &lt;I dont IPs pensées r l les
manière , dit-il, étaient si dilit;rentrs d&lt;'s
miennC's », c·csLqu'il a craint à d'&lt;'xriter peulêtre de noul'eàu les mêmes orages ». Ju
moment où il fera rédiger ses mémoires, bien
qu'il goul'c1·ne dans l'universelle obéissance
depuis plu it'urs années déjà, il dira encore
qu'il est nécc saire au Roi de s'atlachrr les
prince , parce crue, s'ils ont liés à lui, &lt;&lt; les
mécontents ne pouranl se rallier en aucun
lieu, out contraints de digérer leur chagri n
dan des maisons particulières &gt;l . li brus11ue
la fin d'une campagne pour aller accommoder
à la Cour une affaire sans gra\'ilé :
« li csl bon de pacir.cr les différends qui naissent à
la Cour ; on s·aceoutume à se cantonner , à s'unir, et
la liaison qu'on a faite contre un particulier se trou,·e
Ioule prèle, qu:ind il s'agit de se muliucr conlrc le
souverain. •

l\lème une simple querelle entre deux personnes lui parait dangereuse :
« Les amis prennent par t clans la querelle ; des deux
cotés on tient des conseils; s'il s'éltire quelque mouvement iutcstin, les séditieux trournnl des chefs loul
reconnus . .. cl des lieux d'asscmblcc tout choisis. »

Il fau t donc réuni r sous le regard ella main
du Roi Lous les 11 chefs » possibles de séditions, tous ceux dont lrs chàtcaux pruvent
er\'ir de&lt;&lt; lirux d'as emblée », et ne laisser
aux mécontents que les &lt;&lt; maisons particulières » où ils digéreront leur chagrin inoffcnsif. Le Roi, qui se sou l'icn L des frasques de

son oncle Gaston d'Orléans, prend ses précautions contre son frère. Monsieur lui dr 111a11dc
un gouvernement el des places de sûreté ; il
répond que la meHlcure place de sûreté pour
un fils de }'rance est le cœur du Roi. Les autres
princes, les ducs, tout ce qui fa it ligure, les
factieux repentis, les fils de facl icux , il en
Yeut faire sa compagnie, les occuper, les amuser, les tenir. Il n'y aura plus dans le royaum e
qu 'un lieu d'assemblée. le lieu d'assemblée
du Roi, « la Cour 11 . Celle Cour, modeste au
début, encore un peu librt', elle sera ordonnée par lui jusque dans le dernier détail ,
elle se mou vra selon des rites, sur1•eilléc par
lui qui notera les absences et condamnera un
homme par cc mot : &lt;&lt; C'est un homme que je
ne vois pas. » La Cou r grossira très \'ilr. S'il
avait pu, le Roi yaurailappelé toute sa noblesse
à servir et contempler sa personne. Parmi
ses premier actes, il se loue d'un changement cc où Loule la noblesse de on royaum e
a1·ail intérêt », cl l'on croit qu'il 'agit
d'uuc très grande chose, et il dit seulement
qu'il n'est pas satisfait du recrutement
des pages de on écurie : de gen de qualité
ne prétendaient pl us à ces places, parce
qu'on y arail admis des roturiers cl que le
pag&lt;'s Lroul'aicnl difficilemen t l'occasion de
s'approcher du Roi. li a donc pris la p&lt;·inP
11 de nommer lui-mème Lou les pages li , dont
il a doublé Ir nombre, cl il aura soin qu'ils
aient l'honneur de le Yoir t'l de le ervir.
La distribution des gràccs est un des rnoyrns
de gouvernement qui lui emblenl le plus
efficacrs. Une des premières cbo es qu'il dit
à ses ministres, c'est que 11 tout ce qui était
gràce » dcl'ail lui èlre « demandé dircclcnwnt» .
li C'Sl C&lt; important. pC'nsait-il, d'rn faire la
distribution mûrement el même d'en prrndrc
conseil ». li était un maitre en l'art de donner.
Com111c le comte dt• Béthune cherchai t de
l'argent pour payer la charge de chevalier
d'honneur de la Rrine, il lui envoya&lt;&lt; six mille
louis d'or de sescasst'llcs el lui fitdircqu'ayant
appri qu'il avait recours à se amis, il
s'étonnait qu 'il ne l'eùt pas mi decc nombre» .
Surtout, il veut qu 'on sache bien que c'est lui
qui donne. Aucune occasion ne lui parait petite
de cr&lt;.~r une obligalion enl'cr lui. Pendan t la
guerre de l:loilandc, une taxe sera imposée sur
les maisons des faubourgs, mais il en esl qui
appa rtiennent aux hôpitaux, el le Conseil est
d'aris de les exonérer. Le Roi, consul té,
ordonne la décharge, cl il ajoute : &lt;&lt; Dites-leur
plus tot que plus Lard. de manièrc qu'ilsm'cn
aieul obligation. » li ne dédaigne les hom111ages de personnr. En 1664, il a donné audience
à Fontainebleau aux marchands de Paris.
Apr1~s qu'ils se sont rrtirés, il leur lait dire
pendant qu'ils sont à table, que « s'il ne
s'était pas trouvé mal, il aur ait été boire aYec
eux. » Il lui « plait fort 11, écri t-il, que Colbert ail demandé aux marchands merciers de
« faire des prières dans leurs communauté ·.
pour remercier Dieu de leur aroir donné u 11
si bon maitre 11 .
L'idée d'un Roi uniYerscl bienfaiteur el
patron, est exprimée dan une page préparée
pour les Mémoires :

�111STO'RJ.ll -~__!..--~-_:__-

----------~

rfi
• Tous les yrux sont allaclu's sur lui ~rul ; ,··cs.l .â pciur. C•• qui nous oc,·ur,r c,l.tfuPl•11wfui, moi,~, ,ti\~~
lui •t•ul que s'adrrssPnt Lous lrs ,·œu~ ; lm seul l'C!;O•l ·ï1 que ,·r qui 11011s amusrra,l ,r11lr111r11I.... 1nul
Lou~ l1•s rrspects, lui seul rsl l'objN de tout.rs _lrs ' 11~ ,•si le plus ncressnire 1, cr travail c,l ru mèn~c
cs1iéra11ccs; on nr poursuit. on n'attend' on.ne ra_,1 r1r11 ~m&gt;, agri•ahle; &lt;·ar c'est, en un mot. mon fil-•. arn,r
que par lui seul. 011 rrgarilc srs bonnr, grar~, &lt;.?mm~ tes !-rux oll\ rrls sur touh• la lrrrr, appr1•1111 •·r wces•am~nrut lrs uoul'rllcs de loutr, lrs pro, 111,·es ri dr
la srulc sourco d,- Lous lrs hirns: 011 nr croit s ,•lcvc,
qu'à mesure qu'ou s'approdir t!r. M prr,01111r ou ,t.• ioutr, fr, nation•. fr ,rm•t de toutes lrs cours,
l'l,umrin· ri te faihlr d,• 1011, les princ,•srt ,t,, lo~,s le~
son rstimt' ; loul le restr esl stt•r1lr. •
minislrr, i-traugrrs. Nn, iul'orm~ d'un "°'.n~rc rnfin'.
Lln roi, qui til'nl toul 11' mondt• par l't•spt~ de choS('s qu·on croit que nous ,guorons, ,o,r nutou1
ranci• dans l'ohéissanc1• rl l'adoratwn, el qut de nous-m,' mrs cc r111·on nous cache n."ec le plus de
soin, di-rou,rir tes rnrs lc.s plus èlo,gnérs de ?~.
·1ttacbc toul son rornunw au culte dP sa pcr- iroprr, coui·tisans; je ne sais r,'.fi~ q~rl autre pta,.su
~onm•, n'a plus gt;l•rc dr pcim• il se dom:cr :,011s ue quiurrions pas pour cclu,-la. s1 la sculr rur,opour gou,·ernrr. Louis XI\' croit trop, t'll cflrt, sité nous le dounail. •
qu'il est facilr &lt;'l mèmr amusanl dr gouverner,
Le "o'oun•rn1•mcnl esl donc un pec~a~lr. Et
t'l c'e l 11t une dt• ses rrrcurs l1• plus gr~l'es.
].. s1irctacle élail un des grands pla1~1rs . du
C1•ttc l'rrr ur, il i·o11dra la transnwtlr&lt;· a son
'
t
" ·11• ii&gt;cl('. Les hommrs de C(' temps a11na1cn
fils :
11 ,·oir jouer les passions cl les ridirulcs sur la
•cc-.nc du théàtre par des ai:te11r.s. cl .par euxIl ne faut pus rnus ima~,i11rr que lrs affaires
•
·
·
·
cl
ollscurs
d·État soirnl commr rr r111lro1ts &lt;'pmeu, . . La ~llle·mrs partout où ils s·asscmb1aient, a 1a Cour
des sciences qui ,·ous auront prut-&lt;'lrc f?l•~c.... . ou i1 la \'illr. lis étaienl dPs obsenatcurs, el '
fonction drs rois consiste p1·incipulrment a la,sscr agir
comme on dit aujourd'hui, dl's psycbologucs.
t,• 1,on sen~. qui ugil toujours nalurellrmrnl el san

lis n'a\'ai1•nt :r111•r1• a11tr1' chose 1, faire da11,
1•0·, s·1,•nf,:
' ' d..' le11r t&gt;héissance, &lt;111'11 se _rega.rd Pr.
Lrs mémoires. les corrrspondanet•s lt•mo,gneuL
de l'ao"'rérncnl qu'ils )' trou,·air nl. Ph1s.g;and
1 1
la le du 1101 etanl
étail l1• plaisir ro)·a • t• ~pt•c C .· : .,
plu, ,aste : il l'mhra~sa1t loules 1rs pro\111_u -..
toutes les nations, toutes les cours: tous lis
princ1•s cc toute la trrrl' Il . Louis XIV Ill' SI'
lassa il P'a de rcgardt•r l'l d'écoutrr. Perso'.1111•
d
Il )Cl trs
n·a été plus que lui curi1•11_, ~ nom·~ ~ 1 '. :
el arandes. Or, il rsl vrai qu un roi do1tb(',l'.'.
coip regarder cl s'informe~l!caucoup, ct.qt'. •:
fait bien de préférer le pla1s~r. de sa c·~•_r,os'.~~
à &lt;c je ne sais qur l autre pla1 ,r &gt;&gt;; m~•s paict
que la curio ité de Louis ,XI\' n'a pas dcCOll\~'rl
&lt;iuc les affaires de.' rn.~t ont, comme.. t'.s
sciences des endroits cprnr ux el ob cur "· ,1
faudra, 'au déclin &lt;lu ri•gnc, pleurer tous l1•s
'J .
d grosse
soirs chez madame de ., arntenon,. r .te qm~.
larmes d'hiver' qui sècheront morns v1
cellt•s du printemps.

(A sufrr e.)

E RN EST

LAVISSE,

.te l'Académie / r arrçaise.

Savalette de Langes
par O. LENOTRE

Il
L'homme- femme.

,le terminai • lors de sa prc~ièn• publiCt'.Lion, par ce poinl d'inlcrrogat10~1 la mysleriruse histoirr de crl inconnu. ~•en q~c. plu~i&lt;'urs pcrsonm•s m·cu ·cnt as. ~re q~c I emgn~e
était assez allacbante pour mer, ter d èlr: é~la1r. J··étais, 1iour ma parl,
CIC,
. forl
, .cmpeche de
.
résoudre le problème el JC n avais .aucun r,poir d'y parl'cnir en dépit de c~rla1ne communications, inlérc santc ' mais rc tées, i1 dessein, pcut-èlrc, - as ez vagues, que
m'adressèrent quelques corr~spondants complaisants. Mais le hasard, ce dieu que les ~urr
teurs devraient adorer à genoux, a pri a
icine d'in tervenir cl m'a mi en m~sure ~e
lever le masque que l'étrange ave~t~mer avait
i·ru sceller à loul jamais sur sa vpr1table personnalité.
•
Rien ne m'empèchc de suppo cr, 1amourpropre d'auleur aidant, qu'un l~è grand
nombre de lecteurs allendcnl anxieusement
crltc révélation ; le autres p_rcn~ronl pe~~èlrc plaisir à parcourir ce ccnan o de la ne
de « celte bonne madrmoiselle de .La~ges »'
.
s·, 1i·1en posée dans. la soc1éle. royas,. pieuse,
..
liste de la Restauration, qui , par deux IOJs,
fut demandée en mariage, dont les bans furent
mème annoncés, que ton les gournrncmcnts,
depuis Louis XVIII jusqu'à Napolt:0:1 Ill, p~nsionnèrenl commt' étant la fille d un ancien

banquier du Trésor royal, el qui SC' trouva
ètre un homme lorsqu'd/e dé~ d~ da~ un
taudis dr Versailles, an qu'on ail pm~,s pu,
sur les motifs de ccttr imposture cm,-s.éct~lairt', aventurer même unr hypothèsr q111 ail
le srns commun.
Le malheur e l que l'anecd.ote. chevau~hc
sur la frontit'.•re qui sépare l'h, lOJre dr l m~
discn:1ion cl l'on comprendra la r~s?~'·c q111
m'obli"e à n'indiqur r que par des ,mt1ales la
plupart dr noms qui m'ont été ]il'rés. ~eux
qui savent. - il l'en a. -:- se~onl ~culs Juges
de l'autbmticité du rt'.-c1l; Je rcclamc des
autres un crédit de confiance.
.
Donc, en 1792, l'ivail à Pari un _cer~·un
M. • arnlelle de Lange ' frère ou cousm d. un
banquier du 'l'ré or royal, ~ui, a.u: prem1e.rs
j ours de la Révolulion, avait prele sepl rDlllion aux frères de Louis XVI. Cc ava~el~e
était veuf el a\'ail une fille, Jenny, alors a~ce
de douze à quatorze ans. Rien ne le relcna:l à
Pari ' cl commr, à l'égal de t?us ~eux qu un
nom à tournure nobiliaire dé ,gna1l au~ rancune de la populace, il ne s·y trouvait pas
en ùrcté, il ré olut de lai er passe~ le gro
de l'orage ré\'olulionnaire el se retira, avec
sa fillellc, à Ver ·ailles, en . atlcn~~n~ des
Lemps plus calmes. Ma.is Versai lie~ n ela1l pas
moins agité que Par, ' el, aprcs quelques
emaincs de séjour, M. Sa,·alellc résol~t d~ se
réfugier en Bretagne d'où l'on pourrait, _s,. l_a
prudence l'exigcail, pas er lac,lemcnl a I t,'trangcr.

Le père cl la fifü, se mirenl en rot'.lc i1
petites jourm:l' . A. l'un~ de. leurs p~em1èr.1•s
étapes qui poul'a1l bum elre Orlrnn~, ils
firent,' à l'auberge, rencontre d'un _JCU~C
homme de manière élégantes, d'espr1l vif'
cberchanl fortune el très dé ireux d'aventurPs
lucralil'cs. Nous l'appellr rons B.. :• . ~ur la
facilité du récit, bien que cell~ u11t1ale Ill'
soit pas celle du n?m, au~hcnt1quc ou en1pruntt:, sous lequel il se pre enta.
.
B... ' l'oyant l'embarras où .se lrou,·a,cnt
Sal'alcllc rl sa fille qui ne sava1cnl trop vc~,:
quel but ils c dirigeraient, 'offrit à les guider' se Larguant de connaitre à fon? la BrcLaane d'oi1 il était originaire el se faisant fort
de° conduire les fu 11itifs, sans malc?co~t~e,
jusqu'à aint-?Ialo l'l , de là, si besom. eta1l.
aux iles angla, c . Sa,·alc•tte ~ccepla a1ec rt'connais ancc cl l'on se mil en route. En
quelques jours on atteignit la cote : sur _tout
le parcour , B... al'ail adroitement aplani le
difficultés résultant de l'absence de pass~p?rls
el de la surrnillancc que certaines mu111c1p~li lé excrçaien l sur les voyageurs : son habileté à c lircr des mauvais pas, son aplomb.
sa faconde mème in piraient la co~fian~• .1:'.
pl us grande à al'a lette dont la pusil.lan,m11:l'
s'accommodait fort d'un compagnon s1 dclnrr.
ainl-)lalo étail encombré de nobles br1~
tons cl de prètres réfractaires tout prèt a
passer la mer pour échapper ~u cataclr •~_,,
politique qu'il était, dès lors, facile .~c prcv~11.
Au nombre de cc postulants à I em1grat1011

"-----------------------------=------- 8.JIVALETTE DE LJNGES - -..,.
~1• trouvait ~Ille Jean11c-Fra11~oi~e dc T.. .. ... c,
Le Lcmp pas a pourtan t, &lt;'l les ressource
prr que enfant r ncore, \'Pnue de Bas e-Bre- de ~I. arnlelte 'épui aien! d·autanl plus vite père si quelque hasard l'instruisai t du hontt•u~
tagnt•, sous la conduite d'un l'icux Scrl'ileur que la \'ie commune an·c B... et Jeanne- métier auquel 1•llc étail réduite. Il faut dire
d,• sa famille, nommé Robin. Le marquis de Françoise lui impo ait un surcroit de dl'- que le 110m de 'I' ....... c comptr parmi b
T....... c, père de celle jeune fille, lrès informé pen es qu'il n'al'ail pas préru . 011 sai t com- plu beaux de l'armorial breton; l'un de ceux
dt• l'insurrection qui c préparait en Bretagne, bien devinl tragique la situation des émigrés, qui le portaient, l'oncle de J1•anne-Françoisr ,
avait pris la résolution d·ém'grcr ; mais retenu principalement de ceux réfugiés dan, l'Allc- était au nombre des héros cités de la choua11à son ch:ilt•au de Br.... par la santé de sa rna"ne du ~ord : ils étaient peu sympatbi11111•s neric : clic le connai sai t comme un de cr ·
hommes pour qui l'honneur du nom c t cbose
ft·mmt• qui était sur le poinl d'ètre mère, il à la population, traités souvent en "a11abond
acrée et la malheureuse Il' Yoyait en pensée,
a1ait ordonn6 à Bobin de prendre les derants méprisabb: la loi française leur f(•rmail à
l'n compagnie de Jcanne-Françoi e, el d'aller tout jamais le portes de la patrie l'l les dt:cla- tra\'crsant l'Europe, pour wnir l'immoler . ur
-'t:tahlir à Plnnoulh où il l'iendrail le re- rait Mchus dt• tous leurs droiL~..\prè a\'Oir le corp de son indig1w amant. Mai la Bé, ojoindre av1•c 1~ marquise dL•s que la santé de vécu d'abord as ez largement, Sa"alelle cl lution s'éternisait, le Din•ctoire arail succédé
à la Conl'cntion el la situatio.1 des émi~ré 11c
Cl'llc-ci lui permcllrail de pr1•ndrc la mer.
ses compagnons connurent d'affreuse mi'\ l'hcltel où le hasard lt•o arait réunies, sères : ils habitaient pèlc-mèle une orle de s'améliorait pa~. )Ille de T....... c, aprt'.•s aYoir
gémi de ne pouroir rentrer en France, espt:.Jeanne-Françoise de T....... c l'l Jenny avacave, couchant sur des chiffons entassés; par
ll'lte de Lang&lt;•s se re11c·o11trt'.·n•nt, cl la parité surcroit de malheur, une épidémie se déclara : rait bir n, mainlrnanl, que les circonstall&lt;·c·s
d·àge les lia. H... s'occupait acliH•menl à pré- M. Sal'alettc, allcinl d'une fièl're putride, l'en tiendraient pour toujours éloigné!' el clip
parer le passage dt• ses compagnons cl le mourut, foule de soins, aprè quelques jours s'était résil,(néc il mourir loin de la Brc:agne,
sans qw• l1•s siens entcndissm l jamais prosit•n, car il s'était dt:cidé à les suirrc : il
de maladie. Le · deuxjeune filles ellr -mèmes,
noncer son nom Pl c•usscnl &lt;·onnaissance dr
s'aboucha al'cc le patron d'un nal'ire étranger
seules dé or mais a\'CC B... , fun•nl alh•intes son déshonneur.
qui, moycnnanl 1111 hon priA, s'engageait à
par le mal. Mlle a1•alcllc, hant,;e par le souLr eoup de th1:,\tn• de brumaire vinl Loul
le conduire à Plymouth. Savalclle et sa fille,
venir des sommes énormes que son parc11t, le
cbangcr: b n•lations se renouèrent rapicleJeanne-Françoise Pl Robin, l'mbarquèrenl
garde du Trésor royal, avail prèlées au comte men l entre les émig-rés et la France; on res&lt;lonc cnsembl1•, ainsi que 8... qui 'était
d'Artois , s'indignait dl! l'ingratitude drs
pira, on se recon11ul, on put échanger dt•~
institué le majordome de la petite troupe.
frères de Louis XVI, auxquels son père s\itait nouYellrs : la famille de T....... c, qui n'a l'ait
.\pri•s quarante-huil lwurcs de Lra1·crsér,
adressé maintes foi sans pouvoir en obtenir
comme la &lt;'&lt;ile anglaise n'apparai ail point, un ubsidc. Sur Ir cofüeil de IJ... , elle écririt pas quitté la Bretagne, prit des informations :
on commença à 'inquiéter ; le patron du aux princes, leur peignit son déntwment, im- r lle apprit hientot que Jeanne-Françoise était
il llamhourg. lJnc dame de X... se chargt•.t
halt•au, - un Allemand pa~·{, d'avanre, plora d'eux un srcours d'argent : mais la lettre de ramener à la maison paternelle la jcurn•
avoua a.lors qu'il lui rtail impossible, pour
resta sans réponse; une• ccondc rcquète n'eut fille donl le nom, apri•s quelques dérnarchc•s.
des raisons qu'il exposa, d'allt•rrir en Anglcpas meilleur succè · el la malheureuse orphe- l'Cnait d'ètn• ra~é de la liste de émigrés.
!t•rre ; son port d'attache étail Uambourg, r l line mourut à son tour, ne cessant de répéter
B... avait cru prudent de disparaitre ri
1·'cst vers Hambourg qu'il fai ait ,oile: il
dans son délire à on amie JeannP-Françoise :
assurait d'ailleurs que srs pa sager trouve- &lt;c 'oublie jamai que le comte d'.\rtois m'a Jeanne-Françoise q11illa donc Jlambourg ; ellt•
raient là mainte occasion de gagner Plymouth . laissée périr de mi ·ère et qu'il doit sepl mil- rel'int en Bretagne, et l'on pense bien qu'elle
lit i1 ses parents confidence d'une partie scu)1. de avaleur, que rir n n'auirail en Anglelions à ma famille!. .. »
lr mcnl de es al'entures. Elle s'était condawtPrrc, prit facilt•mrnt son parti de ce retard
Jeanne-Françoi e ne succomba poinl à la
forcé; 8•.. jura qu'il dépo erail, en arrivant maladie, mais elle demeurait ab olument ·née cllc-mèmc il expier a faute dm.; la olilude et dan la retraite; mais les années
i1 Hambourg, une plainte au conseil de la
ans ressources, cl 8 ... , qui étail bom1m, s'écouli·renl, IP eauchemar •rffaça; son
Hanse, et finil par sr résigner à son lour.
d'expédients, peu gèné par les scrupules, ima- temps d'émigration et &lt;le misère lui paraisBobin seul, lrè ému de la responsabilité
gina qu'il lui :.erail possible, bien qm• Jenn) sait si bien condamné à l'éternel oubli que,
r1u'il encourait, terrifié ~l l'idée qu'en arrirnnl n'exi tàt plus, de recouvrer 10111 011 partie des
à Plymouth, M. et Mmr de T....... c n'y trou- sommes dut's par la famillt• royale aux SaYa- cédanl aux prières de a famille, craignant
, eraienl pas leur fille, voulul obligi:r le capi- l&lt;'ltc. Il écrivil lettres ur lcltrrs qu'il signa pcut-ètrc que son obstination à 'isoler n'él'cillaine à tenir e~ engagements ; unr explication du nom de Jenny el qui, pour augmenter les 1:il c1uelque soupçon, elle consentit à se marier:
r llc épou a, en 1810, le comte de ... .. -IL ...
des plus vives s'ensuivit ; le ,·ieux Breton fut chances de succè , élaicnl ccn ées adressée
La nou\'Clle comtesse de S... .. -R ... . était
pris d'un accè de rage qui dégénéra en fièvre aux prince , non plus seulement par 111w
chaude. A peine ful-on débarqué qu'il dul parente, mai par la fillr mème de l'ancien citée comme 1111 modèle achevé de toutes les
s'aliter ; trois jours plus lard il mourait dans garde du Trésor royal. Celle supcrcbc1·ie de- \'ertu . Cc qu'on arnil de ses malheurs passés, sa piété, l'espèce de résignation inquiète
une auberge d'.\ltona.
meura san ellet. Mlle de T....... c, qui n'en qu'elle apportait à la pratique de la vie, sa
.lcanne-françoise de T... .. .. c re la donc al'ail pas été în truite, étail ur Il' point de
st•ule avec 8 ... , :Savalellc et Jennr. Ceux-ci se mourir de bl'soi11 ; lanl de malheur l'al'ai1•nl haute ituation de fortune, lui allirail d'unalrouvaicnt bien 11 Hambourg cl ~ di posaient accablée ; clic se lroul'ail sculr, loin de sie11s, nimes bommagt•s : clic consacrait la plu:i, s'y établir. 8 ... se chargea de faire connaitre dan la dépendance• d ·1111 arcnlu ricr, trop grandc part de s011 temps aux œul'res charii1 M. et Mme de 'l'..... .. c le lieu où était leur indolente pour ne pas nbir son influence : tables, s'intércs anl particulièrement aux fillri.
lillP; mais, soit qu'ils cusseul déjà quillé leur ils vil'aienl ensemble, dans cette promiscuité repmties, el son renom de sainteté grandi sait
chàtcau, soil que la lcltrc ne parvint pas en qu'impose la misère: le dénouement étail chaque jour.
L'Empire tomba ; les Bourbons revinrent et
Bretagne, 011 n'obtint d'eux aucune réponse. fatal: elle devint sa mai'Lrcs c .... Qu'exigea-l-il
la
résurrection de l'ancienne F'rance accr11t
La jeune fi lie e ré igna donc it ri rre arec le
d'elle aprè a chute? Pou sa-t-il l'infamie encore la ituation de lime de S.... .-Il .... :
compagnons que le hasard lui ara il donnés : jusqu'à faire de la pall\ re fille on gagnel'ile élail, il laul le dire, d'une nature indo- pain? La suite du récil emblc répondre 1, ces elle comptait parmi les assidus de la petit!'
lente cl passive, cl B... a surail d'ailleurs que questions, encore qu'aucun témoignage au- cour ultra-blanche du pavillon dP Jlar-a n el
son intimité a\'eC la ducbessr d'Angoulèmc la
t·Pci durerait peu et qu'on ne tarderait pas à
tbctique 11e vienne, on Ir rompr!'nd. confir- classail parmi les haute pcr onnalités de ta
rl'nlrcr en France. C'étail l'illu ion commune mer ces suppo~ition .
société royaliste de Paris oii clic habitait, a,·ec
i1 tous les émigrés dont llamhourg regorgeait
Pourtanl Jeanne-Françoise al'ait conseit•ncc
cl qui s 'allendaienl chaque ma tin e11 ouvrant de sa déchéance : c1 elle n':1bdiquait aucun de son mari el une partie de a fa mille, un v:istt'
les gazettes à apprendre que la Bévol11lio11 se, orgueils de famille ", &lt;'l elle se prrn ,il i1 ho lei itué rue de la P .... , dans le q uartit•r
du Marais.
1:t~it terminée.
trembler en songeant au désespoir de son
Un jour, - c'étail en 1815, - on l'al't•rti l
0

�r-

111STO'l{1.JI

11u'une femme, d'exLéricur modeste, dcmandaiL à lui parler. L'hotel de S..... -R .... étaiL
trnp largcmcnl ouverl aux malheureux pour
que le faiL eùl lieu d'étonner la comtesse qui
donna l'ordre d'introduire la ri ·itcuse. Elle
vit entrer dans son salon une femme cr grnnde
cl sèche, portant un tour de chcl'eux cl des
brides de chapeau très garnies i&gt; qui dissimulaient les contours du l'isage. L'inconnue se pré~enta humblement ; mais dès qu'elle fut .cule
al'cC ~lme de ..... -R .... , elle leva son voile.
- Ne me reconnais-tu pas? dit-elle.
)Ime de ..... -R .... balbutia .... Son mau1ais rève renaissait : le pcr onnagc qui se
troumil dernnl elle était B.... B... travesti en
f1'lllme, 13 .•• arnnl transformé son allure, son
maintien cl ju;qu'à sa voix, devenue cr aigrc1!'1 te el cassée ». B... , méconnaissable pour
tout autn•.... Toul de sui Le il posa son rote :
- Je uis. dit-il, la l'ieille amie d'émigration. Jenny SaYalelle de Langes.... Tc rapp1%•s-tu?
Si )lme de S..... -11 .... cùL trouvé la force
de répondre. elle eût répliqué que .Jenn) t: taiL
morte dans ses bras, il y arait quinze ans
dt;_jà ; mais elle restait muclle de stupeur il la
\LI C du spectre de ses annfrs hon teuses cl ·1•
$Cillait devenir folle d'angoisse it la pe1mie
d1•s menace ous-cntendues dans les quelques
mots que so:i aneil'n am.111L venait de proférer.
B... , tran1p1illt•111enl, exposa sa combinai,on : depuis que Jeanne-Françoise l'arnit
quiLté à Hambourg, il al'ait connu bien des
rt•i·ers, souvent sa pcn Je était allée vers la
j!'une fille à laquelle il al'aiLcru son sorL lié
pour la l'ie ; il était rentré en France et s'était
li xé à Paris dans l'espoir de la reneontrcr. Il
n'arnil pa . oublié non plu' les allusion:, ~i
souvent répétérs par Jenny Sa,·alcllc aux
millions empruntés jadis par le comte d'Artois
t'l il ne dé-espérait pas de tirer parti de celle
vieille histoire. S'étanl assuré, disait-il, que,
de la famille Savalelle, urvivaicnt culs des
parents éloignés ou qui n'avaienl aucun Litre
à la succession de l'ancien garde du Trésor
ro_ral, il arnil imaginé de e présenter aux
princes comme étanl la descendante directe de
leur créancier. Le succès était certain si nnc
pt'rsonnc autorisé(' el bien en Goul', comme
l'était Mme de .....-R .... , con entail à atteslt•r son identité el à l'appuyer de son influence.
li fit comprendre. au reste, qu'il n'avail rien
à ménager el qu'en cas de refus il n'hésiterait
pas à faire naitre un épouvantable scandale
qui poul'aiL lui devenir de plus lucratifs.
La malheureuse femme se sentit perdue :
die courba le front, et. pour sau,·er l'honneur
du nom qu'elle portait, elle promit....
Telles nous onl été ré,·élées les circonstances
qni amcnfrenl l'intrusion de la fausse SarnlcLLc chrz )lmc de S..... -R ... ; de ce jour
commença pour la paul'rc femme un supplice
dont chaque heure avil'aiL la cruauté : elle
était condamnée à l'O ir toujours roder aulour
d'elle le fautomc du passé rru'elle aYait cru
morl depuis tant d'annfr~. Sa faute, si soi-

gneuscmcnl cachée à to.1s, si oubliée d'ellcmème, sa faute prenait corps el se mèlait à sa
,·ic del'cnue un mensonge de tous les instants.
Il lui fallut tromper ceux qu'elle aimail, leur
présenter l'odieux personnage, vanter ses rnrLus, le recommander, faire valoir ses tilres à
la reconnaissance cl à l'alfeclion des siens,
tremblant sans cesse qu'un hasard fatal l'int
dél'Oiler l'imposture dont elle se rendait complice.
L'intrus jouait d'ailleurs son rùle al'eC une
habileté déconcertante : il avail pris de la
femme les allure , les manières. la tournure
l'L aussi les habitudes l'l les occupations : il
façonnait. non sans art, des bonnets de dcntr llc cl des menus ounages de broderie; il
parlait snvamment cuisine el ses recettes d'cnlremets étaient lrè demandées : cha&lt;Jue jour.
il courait les bureaux de placement, cherchant
des bonnes, procuranL aux :personnes pieu es
de ses relations des ser,·antes sùrcs qu'il
dressail au serl'it&lt;'. Il s'était instruit de généalogie el parlait en personne cxprrte cr des
tenants cl de aboutissant des familles nobles
tlwz qui il fré11ucntaiL ». .\[ème il n'était pas
exl'mpl d'un peu de coqul'Llerit• décent&lt;' el
plaisantait r1uclqucs amoureux qui. ,·ers se
S(•ir.l' ans, lui avaient adressé des billets doux.
SOii:(llCUSl'mcnt conscrl'és cl montrés à propos.
1,·&lt;'nlonr,1g-c de )lm~ de S..... -11 .... traitait
Mademoiselle StuJctlelle, - nous lui laissons
te 110111 usur,,t'. - eu parente quelque peu
susceptible, mai~ pétrie d'indulgente. Comme
son risagc piquait un peu. lrs rnfants l'appelaient tante Barbe. EIIP ~11pporlait palirmmcnt toutes les petites :irnnies qu'on m• lui
ménageait pas. Cdce au crédit de .\lmc de
S.... -11 .... , )Ille Sarnlettc obtint successi,·cment, outre une attestation officielle d'identité, une pension du roi Louis XVIII et une
au tre du comte d".\rtois. auxqucl elle n'a1·ait
pas manqué de rappeler ll•s services qu':waicnl
jadis rend us &lt;1 se ancètrc &gt;&gt;; on lui octroya
la gérance du bureau de po te de Yillejuif,
puis un confortable apparlemm1l au château
de \'crsailles. Chacun s'ingéniait. d'ailleurs, à
renir en aide il celle bonne royaliste « qui
avait élé si malheureuse u, cl que chaperonnait la sainte Mme de . . ...-R ... .. A cette
époque, avoir soulfcrl de la Révolution était
un titre qui primait tous les autres el qui
valait les meilleures recommandations.
Mais s'imagine+on les tortures morales
qu'éprom·ait )!me de S.... -R .... , forcée de
trafiquer ainsi de sa con idération. de sa noblesse, de la situation de son mari? Elle se
trouvait en présence de cc dramatique dilemme : 1-él'élcr le secret qui l'étouffait cl
sacrifier, par celle révélation, l'honneur cl le
repos de Lous les siens. ou se dégrader cllcmème. il ses propres yeux, en SCt'ondanl par
son sill'll('C le misérable qui l'exploitait avec
un si audacieux cynimw. Ce supplice fut-il
au-dessus de ses fo rces cl prit-r llc le p:irli de
faire - sinon il son mari. du moin~ à quelque
conseiller moins directe1m 11t intért'ssé - confîdcnce de son martyre? C(•rtains fai ls nous lt•

donnent à penser : un jour vinL, en effet, oil
la façon d'agir de la famille de
-R .... il
l'égard de Sa 1·alctte se modifia très sensiblement. On l'élimine discrètement; peu à peu
les portes se ferment ; les lellre qu'on lui
adresse dcl'ienncnl plus brèrns el plus sèches :
il semble qu'il e L démasqué, qu'on ne le
craint plus. On ne le livre pas à la justice car
c'eût été rendre public le scandale; mais on
le repousse, on l'évite, il est désarmé par la
complicité Lacile de l'entourage de sa victime :
ce pacte de silence et de dévouement conclu
pour saul'er l'honneur de la noble femme est
une chose quasi-sublime el qui montre à quel
point elle était aimée. EL c'est alors que commence pour SavaleLte celte existence d'inquiétudes continuelles, de déménagements h~Lifs :
il quille Paris, se terre à Versailles, ne l'oiL
personne: cl, quand il meurt, quand l'alll'~tation des médecins révèle son véritable sexe,
quand arrive à l'hôtel deS .... -R .... la dépêche
de )1. de 8... annonçanl l'effarante nouvelle :
- Langes était un homme! nul ne s'émeut.
personne ne réclame une encruètc, Lous s'oli~tincnl à se tairr, par rc~pecL pour Mme de
S.... -R ... , qui a l'ail tant cl si i11justcnwnl
souffert.
Cet exposé de faits a un grand défauL :
celui de n· ètre appuyé d'aucune preuvr.
Quelque points de repère permellrnt ccpcndanl d'assurer qu'il s'adapte de façon très
satisfaisante au peu que l'on sait de la vérité.
Du reste, réduite à ces proportions, la
chose n'a plus qu'un assez médiocre inlérèt;
cl l'oilà qui nous ferait tenir ce réciL pour
parfaitement authentique. La légende de
Psvché csl une belle légende; mais bien
qu\ille soit Yieillc comme le monde, elle n'a
jamais servi de leçon à personne : les humains
sont tourmentés du besoin de savoir, encore
qu'ils soient bien a l'ertis que le plaisir ne dure
qu'aulanl que subsiste le mystère cl qu'il se
dissipe arec lui. Cette hi Loire de Savalclle.
telle que nous l'a,·ions contée naguère, sc•mblail si énigmatique, si grosse d'inconnu, si
opiniùtrcmenl impénétrable. que l'imagination
y trouvait ses ai es et pournit y atisfoire
toutes ses fantaisies. Chacun la brodait il sa
guise ; cet homme-femme était pour les uns
Louis XVII, pour les autres un personnage
compromis dans quelque sombre intrigue
politique : on s'accordait à voir en lui une
auguste victime de nos révolutions ou un
grand criminel que, pour des raisons inconnues, tous les goul'erncmcnts ménageaient:
un héros, à coup sûr, un héros lamentable ou
tra!(iqur.
Jlélas ! une lueur brille el le héros s'évanouit : il ne reste plus qu ·un assez banal
gredin tel que les fails divers nous en prrscntent quotidiennement sou les rubrique, :
Un habile escroc, ou : Les e:cploits d' 1111.
avenlul'ier. 1&lt; Qui était-ce? » est un mot
rempli d'aLtraits lll)'Stérieux cl auquel on ne
devrait jamais répondre: somme toute, il l':t11l
mieux ne pas a l'oir : la lampe de Psy('hé
n'éclaire que des déceptions.

s....

G . L E OTRE.

B ATAILLE DE F ONTENOY I bl

'

'

•

a eau d IIORACE V ERNET. - (llfusée de Versatiles.)

Clich~ Braun, CMment et c••.

Louis XV et Madame de Pompadour
PAR

PIERRE DE NOLHAC

CHAPITRE PR.EMIER,
Madame Le Normant d'Étioles.
(Suite.)
_Jladamc d' Étiolcs et sa mère avaient à Versailles un accès singulièrement aisé el qui
leur permellait de se passer de Bachelier et
de ~e~el, les premiers valets de chambre,
aus~• 1~•en que de M. de flichelieu, conseiller
0rd111 a•r~ de Sa Majesté pour les affaires de
s011 caprice. Le sieu1· Binet, premier rnlet de
l'hambrc du Dauphin, qui avait la surl'ivance
de Bachelier, tenait par un tien de famille aux
Le XormanL. Aucune introduction ne valait
C('lle de ces ~ens du service intime, hommes
de confiance, importants et discrets, d'ailleurs
co_11Yena_blcment apparentés el que le Roi finissai t l0UJ0Ur par anoblir.
, ~i•~c~ne semolc pas a,·oir jotll:, de propos
d; l1bere, le role que la chronique attcsLe pour
d autres valets de chambre de Louis X\' et
l'amitië donl l'honorait l'austère "OUl'ern~ur
du Dauphin, le duc de Chàtillo~1, semble
assurer ttu'il n'étaiL point homme à prendre

l'initiative. de certaines com,Jlaisances
. il
(
. .li ais
tend, ajoute-t-il qu'il fut 1·1 ,
app~ocha1L J~ Roi Lr~p sou l'Cnt el de trop prrs ·
.
'
,
' a que1qucs
pou1 n_e pas etrr en elaL de rendre les scn•iccs Jf urs,_ a un bal en mas11ue da~s la ville de
On a mème tenu • à cette occa,1on,
.
que_lu 1, drm~n_dait sa jolie cousine. Et pour- \ rrsaillcs.
t
qu~
qucs
propos,
oupçonnant
qu'il
pourait
r
&lt;1uo1 n ~u_ra1t-il pas favorisé ses ,·ur ? ,llam·o_1r
qu~lqucs
projets
de
oalanterie
et
'1
•
•
damed'E_t1oles n'avait-clic pas à sollicite;· pour cro1L a ·o
,
"'
'
on
. ' , ir remarque c1u 'il da11sa h'1er a,.C'c 1a
s~? ~~r1 une place de fermirr général, et
memc
personne
dont
on
a,·ait
parlé.
Cepenn l'lail~1I pas naturel qu'elle dispos,lt de la
seule 1110~enc_e qu'elle eùt à la Cour pour dant, c est un. oupçoo léger et peu ITaisPm~ssa_ye~ d attemdre le mai'tre? Celle rai on ~!able. L~. Roi p~raissait avoir grand désir
icr · de1· n ctre po111t reconnu · I;,a Remc
. f ut
JUSl11ia1L
les démarches aux J,·eux de l'époux , qUl·
,
.
1
?uss1,
..
ucr,
au
bal
en
masque,
et
y
est
restée
n a ·a1t, au surplus, aucune raison de suspecter
~usqu
à
quatre
heures.
&gt;&gt;
Le
10
mars
di x
la fidélité de sa femme. Ce fut, r n tout cas
Jours
après
la
fètc
de
l'ilote]
de
\''Il
'
:,
par ce~l~. l'oie el pour ces m:itifs que ma~ ([ 1 C •
1 e, a101
ue_ e_ arcme est commencé et yu'on résume
clamp d Etioles pénétra pour la première fois
les
dans les intérieurs de Versailles.
• 1Rc1dents du Carnaval , •'I' • de Luyncs rncnt1onnè
P?ur la première fois le nom d
Dès .a"anL 1~ _mariage du Dauphin, elle y da
(' lè •
e mame
l ,M IO1
es : &lt;1 Tous les bals en m
apparait, myslcrreuse encore, car il semble
Ld
, I'
.
'
asque
bit'n qu'il soit que lion d'elle, à propos du bal on onnp o~1s1on de parler des nouvellrs
amours ~u Roi et principalement d'
~
masqué donné, le 7 février, chez Mesdames
d'E . 1
une ma1
c_amc
.
'
Lio
es,
qui
est
jeune
et
jolie:
sa
mi•re
au rez-de-chaussée où logera pins tard (~
Dauphin. Le duc de Luyne , racontant cc Lai s app_clle madame Poisson. On prétend uc
d?ns son journal du lendemain, diL que le Hoi ~cpu1s quelque temps, elle est p1·esque iou~
n a pas ordonné sans intention cc dircrti •se- 1ou1·s dai~s ce pays-ci et que c'esl le ch . .
ment de carnaral chez ses filles : « On pré- que _le R~1 a fait. ~i le fait était "rai,
scra1Lnarscmblablt•mcnt qu'une rralant .
"'' , cric cl

ce::

�r--

1f1STO'l{1.ll - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

non pas une maitresse. )&gt; Le mari de la clame
d'honneur de la Reine est ici l'écho de son
entourage : il constate les bruits qui courent,
mais ne s'inquiète aucunement; à ses yeux,
1111c bourgeoise, quoi qu'il advienne, ne saurait être à craindre pour longtemps.
A la Cour, tout se sait, -ou se devine. Le
rôle de Binet ne tarde pas à être connu. La
femme qui vient cbez lui el qu'il a introduite,
au moins une fois, en solliciteuse, dans les
Petits Appartements, met en train la verl'e des
nouvellistes. Le valet de chambre prétend que
ce sont là des calomi1ics cc affreuses n sur
madame d'Élioles; il assurr à la duchesse de
Luynes qu'il n'y a pas contre sa parente cc le
plus léger fondement .)); qu'elle est venue
uniquement pour celle place de fermier général, qu'elle l'a obtenue et qu'elle ne reparaitra
pins i1 la Cour. Binet est-il complice ou dupe?
Croit-il &lt;[UC les choses en resteront là, ou
veut-il tout simplement se protéger contre
l'orage terrible qu'il sent gronder sur sa
lètc?
Il ne faut point croire que les amours du
Hoi n'intéressent que la chronique de l'Œilde-Bœuf ; de très graves questions s'y rallaC'hent, et' toute la politique de Yersailles commence à s'en préoccuper. Ce qu'on appelle
c1 le parti des dévots &gt;) craint une liaiso n du
Hoi, qui serait pire que les précédentes. Après
1111 éphémère triomphe, ce parti se sent mcnacéchaqucjour davantage auprès de Louis XV,
L'homme qui en a pris la direction, lors de
l'exil dn duc de Cbàtillon, M. Boyer, évèque
de )lirepoix, chargé de la Feuille des bénéfi ces, ne manque ni d'intelligence, ni de
volonté; mais l'intelligence est courte et la
volon lé Lètue. li est un de ceux qui, par leurs
maladresses, réveillent le jansénisme expirant
N jel~ent la France dans la plus fatale des
guerres religieuses. Si l'on s'en tient aux
choses de cour, l'influence de l'évêque de Mirepoix. semble moins funeste el s'exerce mème
d'honorable façon : sa parole, écoulée du Roi
pour les affaires ecclésias tiques, fait autorité
pour taules choses chez la Reine el chez le
llauphin. Il n'aime guère la noblesse, qui
encombre son ordre de cadets ambitieux, et
volontiers il soutient des prèlrcs méritants et
obscurs contre le clergé courtisan.
Les ennemis de l'évèque cherchent depuis
longtemps à le détruire dans l'esprit de
Louis XV . On l'a d'abord attaqué sur les
sentiments de piété outrée qu'il aurait inculqués au Dauphin, et que des gens comme
flichelicu traitent couramment de bigoterie et
cagoterie. Le Roi, qui a de la religion, n'a
pas paru se soucier de ce reproche. On a dit
alors que le parti Boyer se croit assez maitre
du jeune prince pour tenir ouvertement chez
lui des propos contre la conduite de son père.
Si la Dauphine montre au Hoi une indifférence choquante et répond mal à ses attentions paternelles, ce n·est point timidité ou
gaucherie de son âge, comme on le pourrait
croire; c'est répugnance inspirée par ce qu'elle
entend dire chez son époux. Le Hoi lui a proposé à mainte reprise de venir visiter les
cnriosités précieuses accumulées dans ses

Petits Appartements; ce n'est qu'à la troisième fois qu'elle s'est décidée, avec une gêne
visible, à pénétrer dans ces élégants réduits
dont on lui a dit tant d'horreurs. Voilà, diton, l'œuvre de J3oyer et de ses complices. Le
Hoi sera-t-il inscnstblc à la pensée de cette
désunion semée dans sa famille au nom des
principes de la religion?
L'évêque de Mirepoix sent fort bien qu'un
grave péril approche, non seulement pour sa
personne, mais pour les idées qu'il représente
el pour les intérèts du clergé de France, dont
il a la garde. Il a fallu les menaces d'une
mort prochaine pour obtenir du Hoi qu'il
renonçàt à une vie coupable, et encore rappelait-il madame de Chàtea uroux quelques semaines après la guérison. Une lia,ison nou,,elle n'amènerait pas un scandale moindre,
el peut-èlre en préparerait-elle de plus grands.
Celle dont on parle à présent est une femme
qui, selon l'expression de son ami Voltaire,
cc pense philosophiquement &gt;), c'est-à-dire en
dehors de toute croyance religieuse. On la sait
liée arec ce dangereux écrivain et avec d'autres, ses pareils. Il esl sùr qu'elle apporterait chez le Roi les idées d'incrédulité dans
lesquelles elle a été nourrie ; la voix de Dieu
y serait de moins en moins écoutée. Quelles
conséquences, sur l'esprit de Louis XV et sur
l'avenir du royaume, que celle substitution
d'influence !
L'homme d'église a plus de connaissance
du cœur humain que ces gens de cour, infatués de leur naissance, sûrs d'avance qu'on
ne saurait voir à Versailles une favorite roturière. Hien nes'éduque aussi vile qu'une femme
d'esprit, et le Roi, si la roture le gène, dispose de Litres à son gré. L'évèque a donc jugé
qu'il était temps de se défendre. On di t qu'il
a mandé Rinet, rendu responsable de l'intrigue, et qu'il l'a menacé de le faire chasser
de chez M. le Dauphin. « M. de Mirepoix,
écrit Luynes, nie l'un et l'autre de ces faits;
mais il comicnl, et me l'a dit, que Binet
l'étant venu tromer pour lui conter son afaiclion de ce qu'on disait contre lui, il lui a
parlé assez fortement sur les dangers auxquels
il s'exposerait, s'il y avait le moindre fondement aux bruits auxquels il ne voulait point
ajouter foi. n
L'inlervenlion du prélat produit un résultat
tout autre que celui qu'il en attendait. L'honnête Binet, averti de telle façon, comprend
qu'il n'a plus rien à ménager. Inquiet pour
sa place, il se croit en droit de la défendre
par Lous les moyens. Le Roi ne tarde pas à
apprendre qu'on se mèle de traverser ses
amours, qu'on veut soumettre ses inclinations
aux préventions de son fils et des conseillers
de son fi ls. Ilien ne peut davantage l'irriter
el pousser aux extrèmcs résolutions une volonté
qui craint par-dessus tout de paraitre conduite.
Nous entrons ici, il est vrai, dans l'incertitude; mais les dates se précipitent el suffisent
à montrer que bien des choses se sont passées
ces derniers jours du mois de mars, puisque
madam!l &lt;l'Étiolcs, qui ne devait plus reparaitre à Versailles, ne 1!;! quille pas. Binet jure
ses grands dieux que, cette fois, il n'est pour

rien dans ses voyages. Faut-il croire que c'est
par une autre voie, madame de Tencin par
exemple, que l'amour sincère de madame d'Étioles a été confirmé au Hoi? Binet a-t-il
remis lui-mème une lettre de sa jeune parente,
disant au Iloi que sa passion sera la cause &lt;le
sa perte, assurant que la jalousie éveillée d"nn
époux qui"l'idolàtre va lui faire subir les suites
d'un juste ressentiment, en mème temps qu'elle
ne pourra survivre à la perle de l\ ibjel aimé?
D'où que soit venu l'appel, l'auguste objet
a été touché, a consenti à revoir madame
d'Élioles et permis qu"e!Je revint au Château.
En même temps, l'oncle Tournche111, depui~
longtemps dans les vues de sa nièce, est entré
en scène : il a envoyé le jeune d'Étioles en
province pour les affaires des sous-fermes,
où il est intéressé, cl l'y a retenu le plus
possible. Les voyages sont longs à celle époque, cl les affaires se compliq uent aisément.
Madame d' Étioles, à la fin de mars, a Louit'
liberté pom· aller à Versailles, quand il lni
plait, el y demeurer, s'il lui convient.
cc Avant-hier, écrit le duc de Luynes le
29 mars, le Roi fut à la chasse el devait souper dans ses Cabinets; l'ordre en était donné.
Ceux qui ont coutume d'avoir l'honneur de
souper avec le Roi se présenl~renl à l'ordinaire, mais on n'appela personne, et l'on vint
dire que le Roi ne soupait point. M. le duc
d'Ayen s'était trouvé mal à la chasse et était
au lit'; le Roi y descendit et y fit porter son
souper, ou bien chez madame de Lauraguai~:
c'est cc que l'on n'a pas su positivement. )J
Ce mystère n'est-il pas déjà la préscnr1•
de madame d'Étioles? On la trouve, en efft'I.
deux jours après, assistant à la représenlntion d'un_ ballet cornique de Rameau, dan~é
sur la scène du Manège. Tout Versailles a
voulu y èlrc el les places ont été fort dispulfrs.
Madame d°8tioles, sans aucun droit it cetk
faveur, a paru pour la premiPre fois au milil'11
des femmes de la Cour. Elle se savait Pn
mesure d'affronter toutes les comparaisons. Pl
l'occasion était bonne' de les suggérer au Roi .
Le 1er avril, elle est vue à la Comédie
Italienne, au Cbàteau mèmC', où les places
sont encore plus rare&amp;, la salle de spectacle
étant extrèmement resserrée : cc Le Roi y
était dans une petite loge grillée, au-dessous
de celle de la Reine. On continue toujour
à tenir des propos sur madame d'Étioles. On
remarqua que ce jour-là elle était dans une
loge près du théàtre, fort en vue de celle
du Roi, et par conséquent de celle de la
Reine; elle était fort bien mise et fort jolie. ))
Ces indications sont d'importance sous la
plume d'un homme circonspect comme le duc
de Luynes . Le 10 avril, d'ailleurs, notre chroniqueur ne conserve plus le moindre doute :
« Le Roi soupa en particulier, en haul, dans ses
Cabinets ou en quelque autre endroit qu'on
ne sait point, mais il n'y eut personne d'appelé pour souper avec lui. On co~Linue à tenir
les mèmes propos sur madame cl' Etioles. )) Ces
lignes sont écrites le dimanche des Rameaux.
On annonce pour le samedi saint un souper
des Petits Cabinets, où l'on pense qu'il y aura
des dames el qu'on îera médianoche; on

Louis XV ET M.llD.ll.ME DE PO.MP.llDOU'J?..
désigne ~~n:ie madame de Lauraguais a1·pc
mada1!1-e cl Etwles. Les pronostics sont en dé- m~t aussi en gai_-de, non contre son mari, re,ux, de votre figure et de votre esprit 1
qu on P?urra t0UJOurs réduire, mais contre
fa~t; il n'y a qu'un petit souper d'hommes
Lres humble et très obéissant servi teur. )&gt; ' e
&lt;1u1 s'ach~ve ~ans .impré1·u . Quant aux Pàquc~ ~f~ ~1valités, .qu'elle sait nombreuses, el l'bos. Que de cl1oses en cette petite lellre de l'hal1 tte du_ parti dévot. Ce sont là les vrai~ dan~le Sa AfaJ_estc, bien entendu, il n'en saurai t rrers
q
1
'
'
b1lc
h?m~e, . qui prépare, dans la femme
o,
. m a menacent et paraissent devoir 1
etre questwn.
detru1re quand f
·
a enc.cn~ee d aujourd'hui, l'amie utile de de'
a passwn royale arril'era :,
En quel cndro~t du Chàteau le Roi reçoit-il l'i
ieure du déclin. A ce moment l'am,an't ~am, Comme s·y insinuent déjà les es; éalors ma~a~ e. d'Etioles?Nul ne peut le savoir,
n~es que fonde tout un parti sur la nouvelle
heureux ne saurait rien refuser et .'I ~ cl~
car les _rntcrwurs sont la discrétion même.
esprit avisé de saisir I'insta11t . c', Le1He~ , u_n ma1tress.e ! Et quelle meilleure justification
Le prrm1cr souprr oü iJ montre sa nouvelle ~r d L
' ·
01 ecr1t &lt;les cra111tes de l'évèquc de 'ii
. r 0n
l . c uynes, acbrte pour madame c1•1f1· 1
.L 'é . . .
11 repo1x.
maitresse, dans les Cabinets a 11·et1 le . d" le
11
mar
·
l
d
p
•
1
0
es
vo1
s
la
J
ir
ici,
dès
la
première
heure,
ce
99.
·1 · .
•'
Jell 1
. qmsa ,e ompadour, dont elle Jor-~ avr1 . Titchcl1cu se vante d'y avoir été . on
concert
~e
louanges
intéressées
et
récipropeut ! ?Ompter également les familiers' les le,.~ 1\nom ; c est une terre de dix ou d~uze ques, f(lll rendra les philosophes ,·nc1·
d
1spensap!us rnt1mes, le duc de Boufflers le duc m'. e IVl'es de rente. Ce n'esi point le co1;- bl à
es ma .amc cl~ Pompadour et fera d'elle
lrole?'.' _général qui est chargé de faire celle
d A)•en' le marqms
· de ,,'fcuse et.quelques-uns
'
acqu1
s1l10n
· 011 ne 1lll· en a pas seulement la proteclnce, 1'Egérie des pqilosophes . on
,
,
'
des chasseurs de la journée. Luynes dit peu
parle. C e~t M. de Montmartel [garde du Trésor surprend l'éveil des ambitions de ce o- '
de chose de cette réunion •• ,,,, 1'f
.
1 • de J,uxem1
ardent e_t batailleur, qui la pousse au
)Ou!·g f~t admis. Comme madame de Laura- royal] qm. fournit l'argent. '' Ainsi reparait
e~ contnbuera à l'y maintenir. lis com ptent
en
cette
c1rc9nstance
décisive
de
la
.
.
cl
1
'
guais cta1t à Paris, le Roi fit avertir madame
favorite, le nom de ces frères P' . i1e. e a b_ien, par elle, se produire plus hardiment
d
ar1s qui ont
de Bellefonds [dame de Afadame la Dauphine] t
enu ~ant c place dans l'histoire de sa famille dans l_e m~n&lt;le, monter plus haut qu'ils n'ont
po~r ~ soufer. Tout le monde croyait que le
fau-~ Jusqu'à présent cl voir triompher
Roi vien~ra1t au bal de l'ambassadeur /&lt;l'Es- del qm vont èu·c encore longtemps les soutiens
ans l'Etat, gràce à l'heureux choix du moc sa fortune.
pagne]; il y envoya M. de Lujac, exempt des
narque, leurs doctrines et leurs personnes.
gar~es, et M. de Tressan. fi resta dans ses o-'- ~u ~cs~e, ce qu_'on avait cru fantaisie passae, ~vient mamtenant, aux yeux de t
Ca?mels: et_ il _ne s'est couché qu'à cinq hem cs. oct
une Œ
,•
ous,
a. aire scr1eusc · cc Ce qui· pa,1aissa1
• "t clouCHAPITRE II
·\'y~urd hm,. il a encore diné avec madame
1
cl ~lwl~s, mais dans le grand particulier. On ne tux i y a peu de temps,. note le duc de
L'année de Fontenoy
,uynes le 27 ~vril, est presque une vérité
sa1l. pornt précisément oü clic Joae,. mais
. Je
.
0
~o~stante;
on
dit
qu'elle
aime
éperdument
le
crois ccpe~da~t que c'est dans un petit apparLo?is XV eu_t quelque mérite à ne oint
o,,. et que' celle passion est réciproque. ))
tement qu ava,t madame de 11'fa1·11y et q ...
1,
p ·
.
'
lll JOinl
se
retenir par le plaisir d'un p J
li a.1oute qu on &lt;&lt; n'ose en parler publi ue- enO'laisser
a11e
l.
cl
nouve
lS e~1ts Cabrnets. Elle ne demeure point ici
o o me_n ' quan un devoir royal l'a el
ment
&gt;&gt;
.
La
discrétion
de
la
Cour,
faite
~urde smle; elle va et vient it Paris et s' en
aux frontières. li y obéit sans h , .l PP a
la rrènc qu·· ·, 1 h .
.
l'
l • .
es, er, rem,. y , clloutIl de
. , 0
.
~nspn e e c 01x roturier
vretourne
· le soir. )&gt; Tel est le prcm1·er SCJOllr
a
p
issan
a111s1 la promesse qt1'i'l ,ava,'t 1a1te
". à
~1 o,, n est pomt imitée à Paris. Un chroM
·
, ~rsa,lle~ d_c la future madame de Pompadour'
aw·ice
de
Saxe
e_n
lui
confiant
son
armée
n,1qu~ur. bourgeois, comme l'avocat Barbier
~éJour ~m1mulé et presque Îurlif qui ne s
• lier mettre
d ordmaire frondeur el malveillant n. . ' de Flandre. li amt décidé de sa
i·eprodmra plus. Quand elle reviendra à 1~
person.ne à la tète des troupes cl,
1
de~ sentiments inallendus . cc Cette' ..xpdr1me en
.
, es que a
Cour, elfe ~era maitresse déclarée et marquise. d'J? · 1
. .
·
ma ame l ra neh,ee serait
0UYertc
devant
T
et
.\ cc meme moment, JI. d'Étiolcs a fini . _,tw es, d1t-1J, es_t bien faite et extrèmement de mener avec lui le Dauphin. Il ournay,
voulait lui
JOiie,
chante
parfaitement
et
sait
cent
petites
dl' voya_ger. On a retardé son retour à Paris
donner de bonne heure cette initiation directe
chansons amusantes monte a' che,,al ,
'
a mer- aux choses de la guerre
. eue
:enMle faisant
• inviter' pour les fe'tes dc p,aques, ve1·ne e~ a r?çu toute
l'éducation
possible.
&gt;&gt;
l
. ,
' qu ,I.1 n,avaJL
''. . agnanv1lle, près de Mantes chez M de
m-meme
que
l'année
précédente
aux
_de~111~ra1t. presque quelque fier té chez de '1 · d'V
M. de Tournehem )' 'rsl
, . s11··.0rres
·Savalellc.
•d
. venu. ren
emn,
1 pres et de Fribou 1
•rr
~cm arn a voir sa classe sociale représentée
JOlll re son neveu cl, en rerrao-nant Paris
C'était
pour le J·eune prince ,b· 1•eccmment
,
dignement, auprès du maitre, par cette per·,
c?m,~c sa femme ne s'y lroU1~ ~ lus, il lui ~ sonne
accomplie.
marie cl tendrement épris, une séparation
revéle ]~ n?uvelle destinée de la fugitive. Elle
cruelle, et pour
,
~uant
aux
amis
qui
l'ont
connue
avant
ces
. la Reine, pour 1•1
• esdamcs
a. eu, lm dit cet oncle excellent « un rroûl s·
la Daupbme
pour
une
cause
d'
l
ev~nemenls, aux familiers de &lt;&lt; 1 d" .
·
•r,
'
a armes trop'
-~10l~nt qu'elle n'a pu y résister: et, po~r lui i d'E · 1
a 1vme JUSl!uecs,
cc deux boulets' c1·1sa1·t-on, pouvant
LIO
es
&gt;&gt;'
nous
savons
leurs
sentiments
par
.
1
parti à prendre que cl C sonoer'
,i n, a d'autre
,
la lettre de l'un d'eux , égare'e da ns une cor- priver a France de son mai'tre et cle ses espéa s en sepa;~r &gt;&gt; . On prétend qu'à cette n~ur~_nccs ._». Cependant le Dauphin bouillait
velle M. d E~iol~s est tombé évanoui, puis a respo~da1'.ce i_llustre, lettre qu'il faut dater de
i~patience et sentait s'éveiller en 1 . J
ce m~1s cl avnl el qui vaut la peine d'èLI·e lu
.
m?nlré un s1 violent dése~poir qu'il a fallu de
pres :
c 111SLrnc l s m,·1·itaires
de sa race L R . l'UI es
.
lm enlever le.s_ armes; mais, qu'il ait pleuré
trouvé trop jeune l'été de n· . . c oi l' ava'.t
«
Je
suis
persuadé,
Madame,
écrit
Voltaire
fi
cl
'
r
te1,
et
on
avait
de rage ou crie venrreance c1u'il a1·t e'c 't ,
pr_o on ement _humilié en le laissant à Verfcmm
o
'
l'i a sa
ses vers sur César et· Cléo , L
e, pour la rappeler' les prières les plus qenueemoyant
ses prières L
.
.
d t
cl c, · •
pa re, dsailles, rmaigre
, .
· a vraie raison
_u emps e esar il n y avait pas de frontendres ou qu'il ait rèvé la folie cl' If 1
e ce drems eta1t sans doute le de'•1·1· quava1t
, .
rep d • V .
a er a deur Janséniste qui osàt censurer ce . d .
ren re a ersailles, le résultat est inévi- I · 1
qm Oil
aire e char~~ de tous les bonnètes gens, et eu ma ame de Châteauroux de suivre l'arm ,
~ h!e. Il est une volonté it laquelle on ne
Celle année, l'empêchement n'existait pl:::
r?s1ste pas; d'o~dre du Roi, de bon aré ou par ~ue !e_s aumomers de Rome n'étaient pas des aucun prétexte décent n •e, t
, . ,
'
fanatiques. C'est de quoi J·e
-.
u pet mis a une
vw)ence, M. d'Etiolcs devra accepte~ la ~ép'a- 1mbec1les
.
. I'
vou- macl ~me cl'Etwles
de
paraitre
aux
cam
s
d
ra1s avoll' honneur de vous entretcn,·r a t
ralwn.
· '
d' Il , 1
'van
e de~art du Roi et de son fils fut fi~é• a~
a er a a campagne. .Je m'intéresse à votre ~
v ma,.
~e role de mari exalté par la J·alousie les
?onbe~1r
pl~s
que
vous
ne
pensez,
cl
peutcramtcs
· concevoir un lei ' état
.' . que peut faire
L'événement al'ait alliré ~ , ,eisa,
. ·11es beau
&lt;l esprit, tout cela se~·Là merveillcel fort oppor- etr~ n ! ~-t-11 personne à Paris qui y prenne coup cl e monde. Toutes les " dames
titrées cu_n mteretplussensible. Ce n'est point comme
Lunement les desse111s de madame d'r.t· 1
les c?arge~, avaie.nl tenu à s'y montrer, et il ~
El! • d
r, IO es.
vieux
g~lanl
flatteur
de
belles
que
je
rous
e sa resse au cœur du Hoi et à ses scntie~t JU~qu a treize dames ayant le droit }
parle, c est comme bon citoyen . et je vo
~n_~nts de gentilhomme. Elle le supplie de la demande la permission de ,eni;. voiis d_us s asseau· au souper du Jloi L . ·11 cl
1
· ,
· a ,ci e u de-_e
.
, 1re pa1•t, I,oms
e'tal el son nom.
X
V
man11ea
au
Ce endre, de
. chanrrer
.0 son
•
un pc~1t mol a Etioles ou à Brunoi, cc mois
o
oarand couvert et.
es ,précautwns ,lm donnrront pied à la Cour
passa cl ans la chambre de la R .
Ayez la honté de me faire dire qua cl '
d' ·
eme, comme
et I amèneront a ètre cc déclarée »; elle se det mai.
• J
•
dl
a son or. rna1rc. Au petit quart d'l
cl
e ou. e suis avec respect, Madame, de vos co,11·,
l
, ,
Jeure e
( rsa wn generale, rC'mpli des insipidités

-

...

p~r::i~

r

r

f?

?

O

�1f1STO'ft1ll

______.!~--.---~~=J

d'usacre, nulle allusion ne fut faite it l'é~oti~n
o 1·ssa1·t
qm. remp
1 , les cœurs. Le lendema111,
1 D a
Beine et Mesdames furent au lerer ; a au~
ihine, tr~p affligée, n'y pul aller. On partait a
~c L heures. c1 La Beine a allcndu M. le Da~~
lorsqu'il a pas~é pour aller chez le ~01'
pll ',t ·t a' la porte du petit passage qm va
e c e a1
I'
b s'
chez elle; elle l'a rappel~, elle a em ras e
vin"t fois, fondant
en larmes. l&gt; M. de
Luynes observe que
le Roi ne s'est couché
qu'à trois heures ~t
demie : &lt;( Il aYa1t
l'air fort sérieux cc
matin· il a dit un
'
mot fort
court a
M. d'Argenson l'ai~é. mais, hors cela,
iÎ ~•a pas dit un mot
à personne, ni à ses
minis tres, ni à aucun des courtisans. ll

in

.

Le Roi gagna Compiècrne aYec des re.
taiso et contrn
ua 1c
voyage en poste. La
couchée du second
jour fut à Doua!.
Le Dauphin dorma~t
encore, quand ~OUI~
X.V quitta la Ydlc a
quatre heures du
matin. La nonl"elle
des mouvements de
l'ennemi l'appelaitcn
hàte de,·ant Tournay. U était temps
qu'ilarrivàt : l'armée
de secours commandée par le duc de
Cumberland, et composée de troupes a~"laises, hollanda1~es, autrichiennes et
hanoniennes , serrait de près les assiégeants, et lcmar~ehal de Saxe croyait
àchaque instant ~tre
attaqué. Le Roi et
le Dauphin allèrent
reconnaitre le terrain, visitèrent les
r edo utes établi es
par le maréchal
et furent acclamés dans les ca~pements.
Louis XV passa la soirée du 10 a deviser,
de ' meilJeure humeur dtl monde. Il rappela
les ,&lt;1tailles oit s'étaient troul"és en person~e
les rois de France: il ohserva qu,e, cc d?pu'.s
la bataille de Poitiers, aucun d eux. n a,a~t
eomballn arnc son fils, cl qu'au~un, _depu~s
saint Louis, n'ayant gagné ~e ?ata11le s1_g~alee
contre les Anglais, il cspc~a1~ _don_c etie le
premier J&gt; . Après cette leçon d h1sto1re, on fit
des bons mots ; on fut gai comme pendant
une nuit de bal ; le Roi chanta une chanson

fort drole à plusieurs couplets, puis _s'en fut, ment de l'infanterie anglaise el hano1-riennl',
q ui force en masses épai,ses, le centr~ des
comme les autres, coucher ~ur la p~1lle..
' .
Le 11 mai, à la petite po111Lc du JOUI', il s: lianes françaises;
eIlc pcrd des ran"S
' o· entiers
~ '
fait éveiller pour aller se rcnd~·c compt~'. .:e 1 i;ais le reste avance et repousse ~e son et'.
de l'ennemi. Le ,1cux ma1ec a rérrulier les régiments qui succcss1remenl se
d1.spos1·t·ons
1
.
L t chez
o
Gendarmes, ca.ra 1·,111·c
I 1..s, :\'orman..
'
p1·ésentenl.
de Noailles et qurlq nes oflie1crs en ren '
.
·u·l an daise,
·
r
en
ne
t
1 . r1uand il achèrn dè se botter : '.&lt; \ ous d"e llainaul brwade
0
1 ,
'
u1 , hien parc,, d"1t-,·1 a, ·1•·essa11
à la marche
de celle co1onnc, d,c' 11lu,'.
1 · ' &lt;1m a un résiste
,·oilà
en plus scrrce, q u.1
répare ses pertes a
mesure cl emblc
manœu1-rcr comme
à l'cxcrciée, a1·ec une
lenteur puissante el
sùre. On aperçoit les
majors anglais ap. puyant leur canne
sur les fusils de leurs
hommes pour abaisser leur tir. Ocrant
l'intrépidité de LitLa'J ue, les ga'.·de~
françaises ont lathe
pied et, malgré leurs
officiers, se débandent. Le Roi ne reçoit que de mauraises nournlles; les
redoutes tiennent encore, mais déjà celle
de Fontenoy manque
de boulets et ne répond plus à I' rnncmi. La retraite peul
ètre coupée, mèmc
au Roi, d'un moment
à l'autre, malgré les
précautions du ma~
réchal de Saxe, qui
a tout prén1, sauf la
déroute.
Sur tout le champ
de bataille, passant
hardiment au front
de la color.ne anglaise, court une h:rr1\rc chaise d'osil'r.
0
alleléc de quatre
cheraux gris: c'est
le fameux. « berceau i&gt; qu i porte le
maréchal. \falade'
affaibli , obligé de
M ARIE L ECZINSKA, rei11e de France.
rester eon&lt;.:hé, il n·a
rien perdu de son
Pastel de L A Toun. (M11sée d11 Louvre.)
beau sang-froid dl'
héros. Le Tioi et son
habit tout neuf de maréch_al de ca1~p- - ~ire, enlouracrc suivent ses n10n1·rmen,ts dans la
. od'o'1L s'efface toute espcran&lt;·e.
U11
dit l'officier, je compte b,en que _ces~ auJour- p1ame,
•
d'hui jout de fète pour Yotre MaJcste et pour . n lant la colon ne formidable demeurt' nrnno1
du.
bile
ne' tirant plus, et parai't maI'tres~c
la nation. l&gt;
.
' . Autour. du 1,,01· se, tient
un
con~cil
On est à peine en selle.que l'cn~1~m1attaque Lerrain
. .
d . I·
au canon. Le Roi, bientôt_ : CJotnt par le assez lumulLucux, où les al"is s agitent, an~ (
Dauphin, va prendre pos:t10n , sur une fi h re. Le Dauphin, très excité, m~t d u'.: J&lt;\1
éminence, à l'entrée du champ pfrc,·u pou~ la &lt;&gt;este l'épée à la main et demande a c_ha1"'c'. _,1
bataille et qui n'a guère que n,eu cent~ to,s~s la tète de la Maison du [loi. Le marcth~ fa1l
rier Sa Majeslt', au nom de la Frantc: e ne
de larocur. Ils assistent de la, e~pos_es eux~
mèmes° aux boulets, à toute_ 1 act10n qui ~as s ·exposer davantage et de repasser I Es,~a~1'.
commence. lis voient le magnifique mouve- pour s'abriter. Le Roi refuse et parle aus~1 c

,

_________________________

Lou1s XV E7 Jlf..11D..11;1m DE Po.MPADou~ ~
se jeter en personne au milieu de l'action. Le
maréchal enrnie le chevalier de Castellane le drapeaux percés de halles. Le Roi remercie
général en survivance de la province de
supplier d'attendre, un quart d'heure seule- commandants et soldats, ne tenant à l'écart
Flandre,
le traita à diner. Le résultat de la
que
les
gardes
françaises,
si
peu
solides
devant
ment, d'autres nomelles.
campagne
était assuré.
En pleine défaite, Maurice de Saxe impro- le feu. II s'intéresse aux blessés et donne des
D'autres succès s'accumulèrent rapidement
ordres
pour
qu'ils
soient
transportés
aux
l"ise Je plan d'une seconde bataille. Il donne
srs ordres suprêmes, parcourt une fois de hopilaux, préparés d'avance avec plus de soin rn six semaines; Gand se laissait surprendre
par M. de J,owendal ; Dl'llges ourrait ses portes
plus les lignes rompues, relève les courages, qu'à l'ordinaire. « Le triomphe est la plus
sans résistance au marquis de Sonné; Oudrllt'llc
chose
du
monde,
écrira
le
marquis
rappelle aux troupes qu'elles combattent sous
n:irde se rendait au roi après quatre jours de
les yem: de leur Roi. II veut ébranler de tous d'.\rgenson à Voltaire; les Vive le Roi! les
tranchée; Dendermonde était pris par le duc
chapeaux
en
l'air
au
bout
des
baïonnettes,
les
côtés la colonne victorieuse, avant que les
d'Harcourt, Ostende, par Lowendal encore. Et
Hollandais, qui_ ont encore peu donné, se compliments du maitre à ses guerriers, la
tandis que de bonnes nouvelles arrfraicnt
visite
des
retranchements,
des
villages.'.
.,
la
décident à l'appuyer. Tandis que l'artillerie.
d'Italie,
où !'Infant don Philippe, gendre du
changeant ses dispositions, concentre son tir joie, la gloire, la tendresse. Mais le plancher
Hoi, combinait ses efforts arnc ceux du maréde
tout
cela
est
du
sang
humain,
des
lambeaux
sur le même point, tous les escadrons de la
chal de Mai!lebois, tandis que le roi de
Maison du Roi, que M.' de Richelieu met en de chair humaine! l&gt; Les terribles pertes de
Prusse, ayant battu les troupes de Mariecette
journée,
meurtrière
entre
toutes,
sont
bataille, Brionne, Aubeterre, Penthièvre, ChaThérèse à Fricdbcrg, écrirait à son allié :
brillant, Drancas, chargent ensemble. Les oubliées dans l'allégresse de la victoire. Ceux
cc J'ai acquillé la lettre de change que Y0us
qui
o·nt
aidé
à
la
gagner
comprennent
la
fierté
régiments déjà décimés secondent le furieux
ariez tirée à FontenOJ', » Louis XV parcourait
royale
:
Fontenoy
a
donné
au
règne
le
prestige
élan. Celui de Noailles, qui charge au centrr,
la Flandre conquise et se faisait acclamer de
y laisse d'abord tout un escadron : mais la éclatant de gloire militaire qui lui manrpiait.
ses nouveaux sujets, au milieu d'une contimasse ennemie, attaquée à la fois de front et
Ces grandes nouvelles arrirnient à Versailles nuité de fortune qui rappelait les plus bclb
par les flancs, commence à s'ouvrir peu à
campagnes de Louis XIV.
peu; en quelques minutes, elle est forcée de laissant une incertitude cruelle sur le sort des
reculer et se retire, sans confusion, cédant le combattants. Le lendemain, le comte d'ArgenPendant que toutes les églises de France
son faisait panenir à la Reine la liste des
terrain et la victoirc.
chantent
le Te Deum pour les victoires de Sa
morts. La noblesse française avait chèrement
Majesté
Très-Chrétienne,
madame d'Étioles est
Il était une heure après-midi, quand le payé la gloire de son roi. On comptait
à la campagne, chez l'oncle Tournehem, point
soixante-treize
officiers
tués
sur
le
champ,
Jeune marquis d'Harcourt accouru( ventre à
gênée par son mari, qu'on fait voyager, toute
terre annoncer que la bataille était gagnée. cinquante-cinq en grand danger, quatre cent
à
ses projets d'avenir et à la réalisation de son
Le maréchal, à bout de forces, arriva peu soixante-quatre blessés, seize cents soldats
rêve.
Les rapports du lieutenant de police
d'instants après, et Youlut embrasser les morts et trois mille blessés; et cette propormontrent que l'opinion, qui s'inquiète d'elle.
tion
indiquait
quelle
part
revenait
au
dévouegenoux du Roi: « Sire, dit-il, j'ai assez récu ;
sait assez mal ce qu'elle devient. Dès le départ
je ne souhaitais de Yivrc aujourd'hui que ment des officiers dans le succès de la
du
Roi, son nom est changé et les Parisiens
pour Yoir Votre Majesté victorieuse. Elle roit journée. On citait le duc de Gramont, atteint
s'amusent
à lui donner par avance le titre
par un des premiers boulets, et roulant de
;'1 quoi tiennent les batailles! » Le Roi le
dont elle n'a point encore le brevet. Les uns
chenil
aux
pieds
du
maréchal
de
Noailles,
son
1·clèrn et l'embrasse._ Le comte d'Argenson
répandent que l'époux indulgent 1·a Ia reprendre
s'occupe des courriers. Le Roi et le Dauphin oncle, qui renait de l'embrasser et l'enroyait
et
mettra ainsi fin à la comédie; d'autres souit son poste. Ln autre lieutenant général.
écrirent sur des tambours.
tiennent
qu'elle rC'r,:oit chaque semaine un
A deux heures et demie, un page part ,U. de Luttcaux, aYait reçu deux coups de billet nwstérieux, sous le courcrt de M. d1'
fusil
dans
le
corps.
Plusieurs
colonels
étaient
pour Versailles, portant à la füinc les bill&lt;'t~
.\fontma1:Lel, it la suscription : Po111' 11/adame
de son mari, de son fils et du ministre. Le tom bés à la tète de leurs tl'Oupes : )f. de Dil- ri' Étioles, à Etioles, et qu 'clic y répond par
premier, qui baptise la victoire, est ainsi lon, M. de Courten, le prince de Craon. Ces la mèmc ,·oie.
conçu :
deuils, qui touchaient tant de familles et frapA la Cour, où l'on est mieux informé, on
paient aussi plus d'un cœur en secret, assomcroit qu'il arrive autant de courriers de
brissaient
la
joie
générale.
Du champ de bataille de Fontenoy,
D'ailleurs, la guerre n'était point finie, et l'armée à ~tioles qu'à Versailles, et que le Roi
ce 11 mai, à deux heures et demie.
même la place' de Tournay tenait toujours. 011 écrit chaque jour une lettre au moins, adrescr Les ennemis nous ont attaqués ce matin it
commença
à se rassurer, le jour où un page sée à ,tfadame la marquise de Pompadoui·,
cinq heures. Ils ont été bien battus . .Je me
de
la
petite
écurie, M. de Lordat, ,·int annoncer et _cachetée d'une devise galante : Discret et
porte bien et mon fils aussi. Je n'ai pas le
fidèle. D'autres lettres viennent de l'entourage
temps de vous en dire davantage, étant bon, que la l"ille était rendue et la garnison retirée du lloi ; et J\1. de Richelieu, l'ami de toutes les
je crois, de rassurer Versailles et Paris. Le dans la citadelle. La prise de cette citadelle maîtresses, a entamé la plus aimable corresn'en fut pas moins d'une difficulté extrème :
plus tôt que je pourrai, je vous enverrai le
les
assiégés, presque chaque nuit, faisaient pondance, montrant assez par là qu'il a condétail. »
jouer des mines meurtrières, et pour calmer staté les signes d'une faveur durable. Celui qui
Le jeune prince écrit avec plus de tenles trop ri,·es inr[Uiétudes, sur le bulletin quo- donne le plus à penser est qu'on rafraichit à
dresse :
tidien enYoyé à la flcine, on réduisait le Yersailles le bel appartement de madame de
(&lt; Ma chère maman, je vous fais de tout
Châteauroux.
nombre des blessés et des morts. Après un
mon cœur mon compliment sur la bataille
Ces satisfactions d'amour el d'amour-propre
mois seulement, la brèche étant faite, la garnique le Roi rient de gagner. Il se porte, Dieu
ont
de quoi dédommager la jeune femme de
son anglo-hollandaise consentit à capituler et
merci, à men eille et moi, qui ai toujours eu
sortit avec les honneurs de la guerre. Louis XV la retraite à laquelle elle est condamnée . Cette
l'honneur de l'~ccom pagner. Je rnus en écrirai
vil défiler ces quatre milles hommes sur les retraite, désirée par le !loi, est absolue. Elle
davantage, ce soir ou demain, el je finis en
ne reçoit qu'un petit nombre d'amis, des plus
rous assurant de mon respect cl de mon glaci&amp; de Tournay; ils passaient entre deux éproul"és ou des plus utiles. Deux surtout
haies lormées par la cavalerie française,
amour. Louis. - Je mus supplie de vouloir
maison du Roi, gendarmerie, carabiniers. s'empressent auprès d'elle, qui joueront dans
hien embrasser ma femme et mes sœurs. li
Quand vint le tour du gouverneur, M. de Drac- sa Yie un rôle important et qui, de ce moment
Les courriers expédiés, Louis XV remonte à
même, dirigent en quelque mesure sa deskel, le Roi le félicita de sa belle défense ; tinée.
cheval avec le Dauphin et parcourt les lignes.
puis il entra solennellement dans la ville ;
De régiment en régiment, ils sont salués par
Voltaire, qui a été le premier courtisan de
l'évêque le reçut à la cathédrale, entouré de
des ?ris d'enthousiasme ; on leur présente les
son clergé, el le prince de Tingry, lieutenant la fortune naissante de madame d'Étioles, est
aussi IC' premier obligé de madame de Pompa1. -

HrsTonu . - Fasc.

2.

6

�1t1STO'RJ.ll - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -~
dour. Il lui doit déjà le don gratuit de la
première charge \'acante de gentilhomme de
la Chambre du Roi, un beau cadeau en vérité,
qui représente cm-iron soixante mille li\'rC :
la charge d.historiographe, dont il a en mèmt'
Lrmps le bre\'el, lui ,·aul, aYec deux mifü,
li, res d·appointement . lt' droit de flatter offit'idlemenl 'a ~laje Lé. Lr prétexte de l'a\'eurs
royales, ,ainC'mcnl sollicitét' jusqu'alors par
l'auteur de la llenrùule, a été le ballet du
mariage, la P,-inccsse de l\'avai-i-e; mais c'est
madame d'Étiolr qui lrs a obtenues pour Ir
p&lt;&gt;t'te, el il a bénéficié de la première prièn'
peut-être qu'elle ail l'aile au Roi.
Il n'aurait garde de m\:lirrer une amitié qui
promet d'ètre a,·antageuse cl peul lui assurer,
par exemple, l'Académie, qui l'a jusqu'à pré,enl écarté. Toul cc printemps, tout cet été,
\'ollaire tourne autour d'Étioles, fort aise
qn'onsachequ'il e tdansle ronfidcncrs. Ilnc
quille le duc el la duchesse de La Vallière, es
protecteurs du momrnl, que pour a.lier chez
,a nom·ellc dérssc : &lt;&lt; Je suis tan lot à Champs,
lanlcll à Étioles,» écrit-il au marquis d',\rgcn,on, qui c. l sous Tournay a\'Cc le Roi cl qui
tloit montrer a lcllrc; au mois d·ao,îl, écri,:inl d·Étioles même, il rend compte gaicmcn't
:111 ministre qu'il se dit de lui infiniment dt'
nrnl chez madame de Pompadour.
Il y donne la premièr1• lecture de cc poème
,nr la Balai/le de Fontenoy, qui rsl pour lui
111w grand&lt;' affaire. 'é courtisan, il a toujours
a~piré l1 d&lt;'renir le Poel&lt;L regius de quclc1ue
monarque, et celle carrière, awc ses honnpurs
lurratil's cl la liberté qu'elle assure. suffit
t•rwore à se ambitions: mais il allcinl la cinquantainr, stins ètre plus tiYancé qu'il y a
1 ingt ans, alors qu'il se figurait a\'oir conquis
IPs bonnes grùces de madame de Prie. L.élérntion d'une autre fa,·orilc el la ,ictoire des arm1&lt;cs françaises lui sl'mblenloccasion farnrablc
pour prendre sa revanche, en la meilleure
aubaine de sa vie. Une Yoix écoutée pourra faire
entendre à Louis XV que, pour être loué
dignement, il doit choisir le plus grand génie
de son règne; et cc génie saura promrllre,
:1\'ec les plus agréables sous-entendus,
Le prix de la Vertu par les mam5 de l'Amour!

Ce n'est point un chef-d'œune qu'inspire
madame de Pompadour; on y \'OÏL reparaitre les
mouvements, les épithète , jusqu'à des hémistiches de l'Ode sw· la prise de Namm· ou de
!'Épitre s1w le passage du Rhin; du même
style, des mêmes mols, de la même mythologie qu'employait Boileau pour flatter le
Grand Roi, Vollaire flagorne le Dien-Aimé.
Toute celle rhétorique, apprise des Jésuites,
cbarrnc, enirre, exalte la petite bourgeoise. Le
poète sait aussi l'intéresser au coté profitable
de son entreprise. Il n·a célébré jusqu'alors
que des hommes de cour aimant les lrllres.
qui donnent à souper cl payent des dédicaces;
d'autres appuis semblent plus sûrs dan un&lt;'
monarchie militaire el auprès d'un roi peu
sensible aux arts el médiocre juge du talent.
li ra poU1'oir multiplier, en cilanl les héros
de FontPnoy, le nombre des gens qui lui reu-

lent du bien, el il persuade madame de Pompadour que ces amis nouYeaux seront également les siens. C'est à Étioles qu'il augmente
cl corrige ses édition, succcssi\'Cs. Comme il
~c croit grand dispensateur de renommée, il
entasse dan ses \'Crs, toujours 11 rimitation d1'
Boileau, lrs noms militaires qu'il \'OUe i1
l'immortalité. li 'en\'oie sl's exemplaires l1
l'armée par ballots, el c·csl un d'Argenson
qu'il charge de les distribuer. L'imprimeur
ne uffil po:nl au:.: tirage , on épuise en di,
jours dix mille exemplaires, cl r engouemenl
du puhlic grise le poi•tc: 11 La tète me tournr,
écrit-il ; j1• ne sais comment faire a\'CC les
dames, qui ,·l'ull'nl que je Jour lr urs cou ins
ou leurs greluC'hon~. On me traitr comme un
ministre : je fais drs méconlrnts ! »
li prir Tressan, un des blessé, dr la journée, de lui mander des rpisodes hrroïqut&gt;s,
pour enrichir les éditions nou\'ell1•s. Crllc donl
le Roi a daigné agréer la dédiraC'e rst aclrrssfr
par l'auteur à sen ami )loncril, pour que Il'
poète des Chais obtienne qu'il soit ln par la
Heine; il lui demande encore de faire rrmarquer, à leur augustl' so1nwainc, lïndignill'
de confrères sans talrnl qui ~c soat prrmi, de
1·élébrrr 11• mrmc sujet, et surtout de 1'1111
tl'eux qui 'est posé en ril'al : &lt;&lt; \'011s èl&lt;'~
l'ngagé d'honneur 11 foire connailrr i1 la Ht•irw
&lt;·e misérahle; si jt• n'étais maladr, j'irai~ rnt•
jrter à ses pieds. Je ,ous supplie insltimmt•nl
de lui faire ma cour. Je n·a\'ais suppliJ ma1lamc de LuynC's de présenter ma rap odic l1 la
llt&gt;ine que parce qu'il paraissait lorl hrutal
d'en laissrr paraitre tant d\iditions sans 111 i rn
foin• un pt'Lil hommage. ~lnis je ,011s prie d1•
lui dire tri• sérieusement que je lui demandl'
pardon d'arnir mis 11 ses pieds ma pannl'
l'Sljllissr, que je n'a,·ais jamais o é donnnr au
Hoi. Enfin Sa Majesté a}anl bien \'Oulu q11 r je
lui dédiasse sa Bataille, j'ai mis mon grain
d'encrns dans un encensoir un peu plus
propre, el le ,·oici que je Yous présente. ~ En
,·érilt\ Yoltaire ne dédaigne aucun appui, puisqu·à l'heure même où il se fait l'hôlr as~idu
dï ~tiolc ·, il tient à s'assurer 13 bicnreillance,
si peu nécessaire aujourd'hui, de &lt;&lt;la homw
firine ».
C-c l pcut-èlrc qu'il commence à sïnquiélrr
el que ses façons « d'adjuger des lauriers •
paraissent indiscrètes dans les cercles de la
Cour. Le duc de Lumes nous donne, aœc sa
bonne grâce habitu~lle, l'opinion des honnèLC's
gens sur l'auteur du fameux poème : « li a
voulu parler de tout le monde, el sans aYoir
eu le Lemps d·ètre assez instruit des particularités; il a mème suppléé par des notes à
ceux qu'il ne pouvait nommer; mais, en voulant contenter tout le monde, il a fait grand
nombre de mécontents. Les uns se sont Lrou\'éS trop confondus dan la foule, les au Ires
ont jugé qu'ils n·étaienl point 11 leur place. li
a fait M. le duc de Gramont maréchal de
France de son autorité ; enfin, il s'est trou\'é
tant de fautes qu'il a été obligé de faire plusieurs corrections. Il y en a de ce moment-ci
cinq éditions, el ce n'est qu'à la cinquième
qu'il a cru son poème en étal d'être présenté
i1 la Reine. Malgré toutes ces critiques, il est
.... 82 ...

pourtant certain qu'il y a de très beaux vers,
el il est vrai qu'on passe moins de fautes à
Yoltaire qu'à un autre, parce qu'on le croit
m:iins capable d'en faire. » L'ayocal Marchand,
qui a rimé lui-même sur Fontenoy, est moins
indulgrnl pour son remuant confrère :
li a loué d~puis ~oaillcs
Jusqu·au moindre pelil morYCUI
Portant talon rouge à \'ersnillrs !
)1. de llichrlieu passr pour a\'oir chargt:
Yoltaire dt• composer, à son profil. un JlOl'lllt'
où lui est allrihué le nai surcès de la balaillr.
Le duc rsl, en cffrl, dtins une période dt•
l!randc amhition cl, depuis qu'il esl entré darb
les, 11es du Hoi :iu sujet de madame dr Po111pado11r, il a repris son crédit des nwillrurs
jours. Les lcltrr é&lt;·riles du camp dernnl
Tournay racontent l'&lt;•xlrèmc familiariL{o q111•
h• fioi lui montre, rn ,·rnanl l'é\'Pillcr ,·haq11t&gt;
malin dans sa &lt;"hamhrr. &lt;"a11srr rl plai~anlt•r
au bord de son lit. ))ans ces con\'rr~alion,
intime , dont madame de Pompadour fait 011, enl les frais, \'oltairr lit•nt i1 èl rr nomm(-. Il
1·orrrspond avrc Rirhrlieu, l1 propo~ des fèll's
du retour que relui-ci doit o~ga11is1•r 1·1:mnu•
prrmier gentilhomme, rt Lrllc de st•s lrllrt•,
pr int plusirurs ùmcs d·un . rul pinre:111 :
« Yoici un petit morc1•au da11s lt'C(llel il i a
d'as,1•z bo11nrs chost'S. li ~ a ,11rlo11l 1111
,ers :

rn roi plus cr~inl qnr Chnrl,• ri plu, nimi• qu'llruri !
Vous dP\'l'it&gt;z liiP11, MonsPignrur, m1'llr&lt;' le
tloi~l lii-dcssus i, 1111in• ad11rahl1• 11ionarq111•.
lie héros 11 hfro~. il 11·) :i &lt;pÎl' la main ....
Ce préaml111lt• 1•,L pour amr,wr une auln•
rr1p1èl1' : 11 En ,,:r,lt:, ,ous dr, rit•z hien
m:1ndrr à madanw dt' Pompadou r aulrt• &lt;"hu,1•
de moi &lt;[ut' tt•s ht'aux mols : 11 Je ne suis pa~
&lt;t lrop content d&lt;• son al'le. ,, faimerais hi1'11
mieux qu·l'llc sùl par rnus eomhicn es bonlt:~
me pénètrent dr reconnais a11ee, el 11 !)Ill'
point je \'Ous fo.i on éloge; car je rous pari,•
d'dle commr je lui parle de ,·ous; el, r11
,·Jrité, je lui suis trè· ll'ndn•mml attachr, t·I
je nois dc,·oir comptrr sur a hien\'cilla11t·1•
:111lant q11r pcr onnc. Quand mes sentimc11I,
pour elle lui seraient re\'Cnus par ,·ons, 1
aurait-il eu si grand mal? lgnorez-rnus 11•
prix de ce que ,ous dites et de cc que rnus
écri\'cz? Adieu, Monseigneur, mon cœur esl
ü \'OUS pour jamais. ,, La reille, Volta.ire en"oyail au duc des essais de la fète, des sujets
-de livret pour Rameau ; le lendemain il en
expédie d'autres; il n'est jamais à court ni
d'idées, ni de compliments.
Celle agitation d'esprit, ce bouillonnement
de projets, celle parole rapide, mordante,
sou\'entsincère, celle Oamme d'éloquence qui
illumine el cc tumulte de mols qui étourdit.
,oilà ce qu'apporte à Mioles la menue el ardente personne de Yoll.3irc. li enlretienl la
fièl're de la future marquise, lui souffle ses
propres ambitions, la mèle à ses grands desseins, l'intéresse à ses petites rancunes, la
consulle, l'encense, l'intimide, lui persuad,·
par instants qu'il n·y a à écouter que lui, &lt;'l
riuïl n'rsl pas auprès de lui d'écri\'ain qui
1)

LE CO UCHER DU SOLEIL
Tableau petnt par BOUCHER pour 1\1 ADA\tE

DE POMPADOUR.

(Collection \Vallace , I,ond res.)

ClfcM Giraudon

�~

-----~---,----~J
111S
TORJ.ll
.
. --

rnmplr. Qni donc aurait pl11s dïnrrntion pon~
sn&lt;mfrer à nnr femme fètr.' ballets &lt;'l operas.
()1Joserai t mirux ap~e 1'. la céléhrrr l'O re~~ o~1
le momlt
1'11 prosr (' 1 ~: la' si'l'l'II' .,' 1.rarers
'
1. r . H
,lt:jà les pl'tils \t'rs dn poète sr mu llp ,_en~.
,·onrcnl Paris. apprenant 1t tous__,•n quel~,• ,:1L1•&lt;'
nwllrr l'l ('&lt;' ,111 al s,• nnrt pcr1111·1 e, ·1
1 ,a •11
a
•
111is d'éc-rirr :
Si,m'rc cl Lemire Pompado,'.r

Car je peux mus donn~r rl a.-nncr
nom qui rime a.-cc I amour
.
. qm. se,..
- birnlt'l· Ir plus beaulinom de t rancr '
F.l
Cc 11,kni clonl foire Ex!'r cure
llans Êlioles one ri•,rala,
Yft-l-il p,,&lt; ,1111,tquc resscml.lanrc
.\ "''' 1,, lloi ,11 ,i k donua?
Il c,t ronnuc lui sans mi'tau,r,• ;
Il unit t·o111mc lui. la forre el la douceur.
'rtnil ""' \'Cil\, cnchantr le ('(l'lll'.
l'Ril ,ln hi~n ,.J j~nrnis 111' rh,111((•··
Ce

lbns n111• h•llr(' an présidt'n l ll( n nait , Y'.1!t:1in• nous introd nil an mi li'.'" des _can,~m•~
ln. oi1 achhr dt• st' lorm~r
dt
l'L't'10,S,'
(J',
. 1&lt;'s pr1t
Ir
la mai!l'l'&gt;&gt;l' 11ni,s:1nh• d(• &lt;lm1a1_n : (1 . _t' pa I·. \1111,iL'llr. il ,. a qrn•l11n1•~ J0Urs. a m 11'11,, c. dt: .Pon1patl,;11 r de iolrr th:irm:rnt. t1,,
1
am inunortPI Abl'eghle /'//1s/011'e
' · ~/~ F,.a11cr :
, oll·l'
Ellt• a pins ln li . on àf(r qu·ancn_n~ 11r1llr ~an,~
, o·11 l'ile· , 'a ré.,ncr
el ou ,I est b1e11 a
l1Il pa1 ~
I"
• •
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tle:ç;,.;,. qu'elle 1·è911r. Elle ar~1l n prc~~u_c
to11s 1l'.S l)o·ts
• • lin,•~
· · hors le io!J·&lt;•: ellr c, :i1-.
~nait 11·,\:n• ohlif!t:t' dr l'app~en~rt' par cœ~::
Jelni di, qu'c!lt• &lt;'Il l'Plit'Jl(lratl h1~•11,d1•\&lt;:h~ .:'
. ·t. rl .&lt;1tl'l1111l 1,·, earal'l('I'('
dt ~ ((Il
Sail. (' IlIll ~.
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r •Ï. •
de minislrl', l'L tirs ,ièdt•s_: qu n:1_ eonp l n _,'
lui rappcllPrail tout i·e qn elle ~a,t dr no11_1
hi,toi r1•. t'l lui apprrndrail Cl' qu 'elle n.e ~ail
po:nt : ,·Ill' 111·ordon11a_ d1• lui a1~po~ter. a 1110!'.
. 101• ,•1.,l,
t·i· lll l'l' anss,
aimable
!Jne
pr1'11lll'l'
r •
.
.
.
'
·111lr11r. ,ft, m• rnarr·lw pma1s an~ ccl
.011 '
d'
. Paw !'I
oni r,t;!!': jl' li~ s(•111lila11l Plll0~l'r a : s •
aprè, ,ouprr. o:1 lui apporta ,otre hne, c_n
bt•a11 maroquin. ,•t i, la pr1•mièrr p:igt• Pta,l
frrit :
1,1 ,·oi,·i ,·r lin·,, vanll•:
1: (;r{ÎCt':-, ,lai~nl•r('nl l'é,·rirr
Sou~ le, i·,•u, dé 1~ \'éril~,.
El c·~,l au, Gr:iccs de Ir hrc....
11.,

\

•

1;l:piln• u·aurail pas son cnti~rc '.ffeur,_ ~i
1.on ne ,,n rappelait
• commrnl
, . \ ollaire traita
•
ar la suite l'Ab,·~g~ d_u prcs1den~, « comp'.:
i.11.ion informe, d1sait-1l, exéculee par cl, s
donl
merccna·, re 1,, , œlll're d'un homme
,
.
•la
(1 Lite f,mc ne ioulait qu'une rl'pnlallon n ~"~~ »el qui n'était au fond qu 'u'.H' charlatan o.
Il faul songer aussi aux \'l'r~ ignobles cl fadt•
111r m , 1li ·, \'·1nrrnl ornrr un J0nr un chant
.
' pour llétrir Il lï:1•1tr(•11sc gnsctte "•
1.,l J&gt;1icelle
·
.
.
•
,
1, t·harmrs de lal1nelle arn1l tral111uc sa merr.
11
'
•
sr
li ~rsl uai
qu'alors llfoault ara1
t o. é ~d rrs.r
:1 Yoltairr drs critiques su r le Siecle tic
de Pompadou r m•
1•,OtllS. •, . ff t cl qur m:idame
•
C 'b'II
consentait pas à lui sacrifier re I on.

Il élail trop él'i&lt;lcnl que le gentilhomme de
la Chambre du Roi, en affichant so~ enl~ousiasmc pour la mait resse_. ne :ongeai~ qu au~
. tarres qu'il en poura1l rellrcr. Nul souci
a1an o
. ,• d
Lc
chez lui des réritables mlérels e sa pro e ..
par •son zèlP
indiscrt&gt;l el l,ruvanl,
11
Lr1Pf'.
,
·

l'i·1il plntill drssrn ic &lt;•l lui rùl fait a~sez "itr
Ir da11grrt•11x prést•nl de srs propres _cmw•m~.
.\lai, madame dr Pompadour ava rl aupr~s
tl'l'llf' un ami moins &lt;:goï,IC', rt ~!m_t 1i: di·:
rouemenl fnl dt&gt; mrilh•urr r tofft•. C l'la1~ 1~l~lu•
tic Bernis, qui dr, int l:)!al&lt;•mcn.t "." _f,1111,~h1:r
d'Étioles, pui~qm• &lt;'haque st&gt;rn~m: ,1 ~ pa:·~u1\
. ncc
', .\11,,i
une JOUI'
.. 1i:1•n
• Ir Ho, 1a1..:11t. d!'c1dt
,
i, son départ , ponr dl's raisons 'I" al unpor,&lt;'
de connait rc.
Cc n·est poi nt une compagnie. hanalt• cp:P
œllc de l'abbé de Bernis. el plu~ d une g_rancr
dame la pourra il &lt;'nvil'r à la fil Ir des Po'.s. on.
Ce cadet de ririllc famill,•, appar_rn_lt• au~
meilleur$ noms de France. r~t ohhl!&lt;' par l,1
•ènt' à drmandrr sa carrière i, st•s ~ll'nls Pl
~ son mfritr. li esl ardemment clrs1reux dl'
•réms,r,
· . mais
· 11wapa'
·
1le , 1iour rl'la. · d'um•
.
bassrs cou d' mw hypocrisil': il a 1:r1~ le pelll
eollC't. sans ,ou!oir rr&lt;'c\'Oir la prelr1se_, don:
nant la raison lrè !oyait' que la ,·ocallon hu
nunquait. Srs lrt•nlr ~ns son\ ":nus, san .
qu'il ail d'a,·rnir assure dans_ 1 ~-fhse. Fleurj
tl'ahord. puis Boyrr lui ~?~t 1111p1~oyablen~cn~
frrmé la Fcuill&lt;' des hcnrhces. Hirhe de JCU
nr,,1•. ;rndl'ltanl un peu (mai, une br ll_~
prinrrssc qui rrstinll' payrra ses dct~rs). i
,·irnl d'obtenir son prt'micr s1:cc~s :l cl entrr r
: 1· \cadémir moins comme ccrirn111 dr pro'1 • '
t
• d
I tl 'S
ft•ssion. qu'i•n grand . cig_nc~1r _a m, rs_ •e r:t ~
ri dt•s lrllrés . . rs tilrrs '1Urra11·rs au~~•cn_t, ~~
~on poème dr la RelifJÎOll vengé~. &lt;JU al de&lt;la,.,,w d'imprimer. t•lanssices m:1dr1ga11 ~ fa_lant ~,
~11i 11·0:1I "t1t•rr &lt;·oùté i1 sa rcrw mcrulao~all'
:.t qu'on lt;i jo1H'ra lt• ma111ais lourde pnhlil'r,
q11a11&lt;l il ·t•ra drH'llll pr~ln' .. &lt;~ip!on~a'.'.'.Pt ~·'.1'.:l e l""rntil 11oi-:e nad a,lleur~
tlltl
d ·,,•I
1
.,_ .
dont il ait i1 rougir: ~on œ111 rc. c·o111111r . a
1il'. rsl du nlC'i lll'ur to:1.
.
.
L'édncation prcmii•r1• u·a pas. ,~10111&gt; ol'rl'
k•, di~1H1,1l1on~
&lt;lt• ,011
I' a1)b,C u·•c• Bernis.. &lt;Jllr
• . ·.
.
,
·
s :_
heureuse natun•. hars. J01tlll11. p1u1n'.1: . o.
o-né de s;i pr rsonm• ( tt Balwt la holl1)11&lt;'ltl·n• &gt;l .
~omm!' l';ippr llr foliaire. qui IP 1111•,w~t' l'l lt•
. 1011. r.l tl'nnr 1&gt;l11sionomir
;1wna111l•
J:t
.
. &lt;'l ca11.
didr , instruit ~a11s pédanterir , s1:11~1 11
&gt;t' l'i .ga,,
il ,ail lomn&lt;'r i1 1oi:11 k· co:11pl11~e•!I u_,~lho~
lo"iqm• cl parlr nalurcllrmt'nl H 1~;.:lt• l'i a
Sil,it' !(• lan~aµ-r qui lrs carcs,r. Il c,! dan,
l!'urs salons ~ la COIJtH'lnthc ,1 ' at11:_1•_l_t•~
les .co.1,e1ls
('00 fid l'OC('S dC:1,·catrs
· el c'onm•
'
dé~inléressés. Cepen&lt;lanl, il ne rim!l poml pou_r
tot~le lrs belles, el œ risqur pa rnn ha~~L
en tous les lieux: mèmr dans le mon~c qu il
fréquenlr, il faut s· y prendre dr 1?111 p~mr
l'al'oir 11 souper. Si l'on es~ snrprrs c!u un
hommP aussi J·l'1111r l'l anss, rcchrrche ~rs
' · ' c. rsl '1 1I on
&lt;lcux Sl'Xl'S n'ait aucune lalu1I&lt;',
i" no:·r ,p,ïl eache sous C&lt;'S futiles d~bor~ ~11w
lill't IU'l'.t' int!'lligence. On nr saura,t &lt;lt•srrl'r
amilié plus ~tire et plus agréal,ll' riue la
sienne.
.
Madame Poisson cl sa fille, qui rcn~onlraient M. de Bernis chez la comtess? d _Estrades, nièce de M. de Tournehem, 1ava1c1~L
plus d'une foi prié chez _elles. La compagm_e
l u'clles YOiaient ne lm conl'en:rnl pas, _al
;•était poliment dérobé. Si les choses sr, mod1fi èrrnt, re ne fut pas sans quPlquc d1•bal dl!
l-1 •

'

,,~n

.
&lt;'Onscil'llCl', pe11t-rtre
a. l'i wnnrt Ir .de . l'abué
,
n
IC'
cardinal
rnarr1urra
arec 111s1slancr
1
rclans
fJlhsrs )lémoi res : «Je rrçus un JO
· Ur' d't~ -1·1 .
' ·, :llr t de la roml!'sse cl'Estradrs, ~1111 m,•
1111 Il
•
,
d . t•IJ,,
,riait de passer chrz elle_: JC' 111 ,Y _ren •~·. , . . ,
:n'apprit qnr madame dï•:tioll'S eta1l ,~1a1~1'. :~~1
111 Hoi : i1ur. 111algré mes n•fus, r(lt, d1 ~11.11I
l oir rn moi 1111 am,· ••t que 1c• Bo1 1appro11:11
,~ . &lt;
,ail. J'étais pril: il sonprr chez ,mdamc cl ~11olr.
linit jour, après pour convenir de nos faits. Jt&gt;
111:irquai il madame d'Eslrade la plus grandt'
n:pu;.:nanrr à m~ pr~trr. à cel arrangcmen!:
. :, la rérilé Je n avais aucun'll part, mai
Oil,,'
'
•
't;[• 11
qui parais. ail peu con1·enahle a mon r, a, . ?,
insista. j1• demandai Ir temps pour y rrfü•ch11 .
.le co:1~11llai les plus honnèles g?ns ,: Lou~ fn;
renl d'accord que. n'ayant co~lr1buc en.rien.''.
~ssion
du Hoi, J. e ne devais pas
me• cf_usl:Hl'
la'- l)t-'-"'
•
il l'amitié d'une anricnnc connaissance. _m ' '
bien qui pou,·ail résulter de mes _eons~1ls. J~
mr déterminai donc: on me promit et Je P~.o.
mis unr amitié éternelle. On rerra '1 11 &lt;' J ai
tenu parole. Il
•
,\ la distance dl' lanl c1·annl'l'~, al csl ass,•z
nalurel que Bernis s·t•xag~n• un peu son scrnn
D'aulrrs
o111·rnirs confirment
pul~.
•
··1 ·el complrlent les siens. Parmi lrs amies qn ~ rntcrrogra,
madame de la Ferté-Imbault lm donn_a s~i•
aris assez crùmcnl: " Je lni dis que, pmsq11 al
;lassait sa l'ic chrz des femmes ~alantes t'. L
qnïl rtait fort ,:alanl lni-mèmr, 11 aurt
plus 11 ;,:a)!n&lt;'r po ,r lui it èlre le confaJt•nt ''.
Hoi l'l &lt;le ~a ,mit1·1·s,1•, q111• de tous les h~:iux
mr~,icms l'l tonie~ les belles dam~, a l_:1
modr. ,, .\u surplus. une augu le rn~x a,a~l
p·1rlé l'l ll'rnit 10111.t' hésitaiion. Le Hm dr,,~11
_.'éloio-ncr de imdamc dï ::1iob : &lt;1 Il ut
~ ('flll,
"
&lt;l·,1 Jl&gt;t:~1·11i,• • t'I a1111ro:1n: du mailrt'
('Oil\
qm· je la rrrrai~ ~ouH•nl. 11
l.1• jPune ahh,: rw hii,,l pa, 'l,m' de 1rot11r:
(' Il rnn ob(-i sam·t• q111·lq111• agn•mr nt ~: ~ Jt
fn, •ot11cnt ii E1iolrs dan l't:té d(• 1 li,&gt; . .\
r1:,t:r:1tion dn duc a!or, rnarqui,~de Gonl:rnl.
· .. JC
·, fn~• 11'
•1•111,
qui I 1dl'mcura qurlqnrs JOU!~.
••:
hom.nw du mo:11lt• aH'&lt;· q111 la ~narq111~&lt; l:t1
Pompadou r ptH arnir dt•~ l'lllrl'llPn, .. Jalla~,
tnnll'S IPs semaines à Paris. rl jr f':t~sa,s i:alo'.r
sans afl'cclation srs srnt imcnts et ~e3 ,ntrntron~:
Je lui conseillai clr protéger 1,•s gens de lrllrr,.
cc furent eux qui dmrn~renl le nom de _G~an~
:,1 1,OlllS
·, •\l\' • .le n·rus 11oi nt dr Iconseil
I a.,1111
donner po:.ir ch,:rir el r~c!~r rch_1•r l:• iorrn~:t•~
cns . je trou1:1i ('t' pr1ne1pc etahh dans .on
~m~..Je n'aperçus alors dan, l'iimr de m~d.,~H:
de Pompadour &lt;111'un a111·rnr-pr~pre tro1, ai~l'
it Il aller l'L it hbst'r, Pl 1111~• d1:_1ia n~·t• lrop
nérale, q11 ï l était aussi l,11'1!1• d ,•x_c1lt•'.'q11e l.1.
, 1m('r . •'lal"n:
ta
' ,- !'l'i '1' d1:eo111crll'. Jt' rc,olns, dt
lui dire toujours la l'~rilr ,an$ aucun mena"e•nrnl .... Je dois dire à s:1 lou~n rr que,
. ,pcndant plus de douze an ' clic a micm aune ~r~
l'érilés quelquefois dures, qur les llallr rws
des autres. 11
,
Ces deux hommes, M. de Gonlaul et l'abl1C
. qui• ont déià
, rencontré madame
.
de Ilerms,
d'Étioles, lui rendent, à ce moment, un ma_p-.
réciable serl'ice. Ce ont gens de hault' n~,,,~ancl' cl de sérieux caractèrr : le pi·rmi&lt;'I'.
~ 1111e ,.rllr
t·•rri,·rr
dan~ lrs armrs, ,u t
aprt·S
u
•"

r

g:·~

Loms XV ET .MADAME DE POJlf'PADou~ _ _
olitcnir l'amitié de 111ad:i111c de Chàtrauroux
La noblesse particulièremrnl a hérité sur cc
A Étioles, juillet 1745.
el celle du Boi; Ir srrnnd, malgré sajcunes c,
point drs traditions cl(' l'llnciennc chernlerir.
inspire ronfiancc par sa conduite el la ùrclé
JI sait aime,·, il sait combattre :
)f. de llnuis, plus gentilhomme qu'abbé, met
de son esprit. Ils 11·oat pas été cnroyés saus tlllt' parfaite aisance à les pratiqurr. Les l'ers
JI enroie en ce beau séjour
t.:n bre,·el digne d'Henri quatre,
mot if par Louis \ r auprès de madame de Pomqu 'il dédie à madame de Pompadour dillèrent
Signé Louis, .\lars ri l'Amour.
padour.
singulii&gt;remenl par là de crux de \'ollaire. dont
L'un l'L l'autrr sont du monde Pl du plus
.\fois ICJ ennemis ont leur tour;
les madrigaui sentent toujours le placet. Grand
El sn ralrur cl sa prudence
grallll, 1·t•lt1i dans lequel \':l entrer la nourelle
scigucur l'i poète sentimental, Bernis est rérlllonnenl it Gand le même jour
111ar11uist· et qu'ellr ignore entièrement.
lenwnt sous le cltarml' d1• la fcmnw d'rsprit.
LJ11 brevet de \'Îlle de France.
()urique brillante qu'ai t pu être sa rie jusqu'i1
qui u·a pas dédaigné de le conquérir, Pl 1'011
Ces deu.\ bre\'els s, bien \'Cnus
t'l' jour, c·esl la finance et la bourgeoisie q11i
dcrine quïl rime pour cllc-mème. et. noa r 11
\ï .-ronl tous deux dans la mémoire :
l'cnl formée. Tout différent est le milieu où
1ne du crédit qu ·elle pourra posséder un jour.
Chez lui les autels de Yénus
iles &lt;'irconstances inouïes la lransporlcnl. ï
. ont clans le lem pie de ta Gloire!
C'est de celle époque de leurs relations que
h•, mœurs, ni la langue, ni les façons 11·y sont
date le joli conte des c, petits trous &gt;J , un peu
Jps mêmes. Pour él'itrr les faux J&gt;as, i danLouis
Cl le Dauphin rentrèrent à Paris
familier sans doute, puisqu'il s'agit de célébrer
gPrcux en un pays comme la Cour et que lt•
I!'
7
scplt•mbre.
Les rues étaient tendues cl
&lt;les fossclles, mais qui reste de bonne c:&gt;mmaitre ne tolère guère, que de cho l'S it con- pagnic :
parois(-es de la porte Saint-Martin jusqu'au
mùlrc, que d'allusions à dc,iner, que dl'
Carrousel. La Beine, la Dauphine, Mesdames,
Aiusi 11u'lté~, '3 jeunr Pompadour
noms, de généalogies, d'alliances à tenir dans
les Princ1•sses et toute la Cour allendaient au
.\ ,leu, joli, lrous sur sa joue.
sa mémoire ! Il la uL,li oir I t.:Cu toujou rs dans
ehàtrau
drs Tuileries, et s'arnncèrcnt sur le
llcnx ll'ous d1~r111ants où Ir plaisir se jour.
11n monde aussi li•rmé pour en posséder les
haut dr l'l•sralit•r. quand. 1ers tinr1 heures et
(}ni furent fails pnr la maiu de l'.\mour.
lra&lt;litions 1•t rn saroir Il' langagt•. Pnisqur dr~
d,·mi(•. lt•~ &lt;·at'l'OSS&lt;' s1• rangèrt•nt au grand
l,'rnfon1 aili• sous 1111 rideau de gaze
g-rntil,ho111111c, comme Gontaul t•I fürnis parLa ,il dormir c ( la pril pour P,r,·hé....
p1•rro11. La n:union fut érnourantc; le Hoi
lPnl de naissance rc langagr, lrur r,ilt• est
f.,, sont cnrort• lrs ombrag1•s du pari' r111hras$a la fü•inc: le Ilauphin 1•111brassa tout
précisénwnt dc J'apprr•ndrr il la farnrilt•. lnt1·1~1.ioles q11i i11spir1•nl au porte son ;11Jé)!oric Il' mnn&lt;l&lt;'. y compris sa gouvcrna11tc el l'érèqur
l&lt;•llig-,•ntc it la façon dr Paris, cl doufr i1 lll&lt;'rd1• )lirrpoix. Lr Boi &lt;'ausa dans la galr rir.
n·illr de la facililt: qu'ont les fi&gt;mmr~ tir se 'Ill' n :11fo11t &lt;le Cythère. rei·r n11 au jour pour dt•hout . près dl' trois quart~ &lt;lï)(•un•: JJUi~ il
proté;.:rr. non plu~ lïnfidrlilt\ mai, l:1 t·ontran~formrr suiranl les l&lt;'mps cl les lieux, Cil\'
fut sr déshabillt•r. t'L la Beine. ara11t j!ardl;
stant&lt;'. ri &lt;)11·011 aperroil
pr,Jfih• rapidement de te~ leçon~ délicates. li
q11&lt;'lqur Lemps i'hez elle le Dauphi,; et la Dan11 ·y a pa~ seulement pour clic. il frétjurnter
pliinc, re, inl dans la galerie cl tint publiqu&lt;'dans le bois solill\ire
Où ,a rè,cr la jeune Pompadour.
t·cux qui les lui donnent, la ,·auité &lt;le ponrnir
mr nt son cangnolr. Le lloi ne rPparut pas de
la soirér.
uommrr au Jloi des amis qui nr sentent ui 11•
Ces
l'i
itcs
choisies.
ces
causeries,
cette
lilgrimoin', ni la maltt\lc ; il y a surtout le profit.
Le lrndcmain malin, il fit en grande pompr
&lt;1u'cllc sent fort bien, d'). prcndl'(• in e11siblr- tfraturc &lt;le Loudoir charmaient Ir monotone sa ri site il ~otrc-Dame, et, l'après-dinée, reçut
111enl 1111 ,Hltre Lon rl d'y Mcrasscr sa roture. i~olcmcnt de la chàtclainc d'l~liole . Elle était le~ lëlicilations de la \'illc, suivies du comJ)li0&lt;·c11péc au si par le négociations d'un pro&lt;'ès
ment dr haren;.:èrcs. A la tombée de la nuit,
en éparation de Liens, qu'elle intentait à ~on
Bernis remplit anprè de madame de Pomon fut it l'llôtcl de \'ille, en de nombreux carmari, derant le Ch.\telet. et quïl y a\'ail peu
padour une sorte &lt;le « préceptorat ,i (le mot
rosses escortés des régiments de la Maison du
de chances qu 'elle perdit es parents, son
!foi. Cinq appartements dilférents étaient pré&lt;·sl &lt;le Brienne, qui eut plus lard les confifrère, !"oncle Tournehem, Je cousin Ferrand,
parés pour la FamiIIe royale, qui del'ait ètre
dences du prélat), el de ces premières r&lt;'lasecrétaire général du commerce, la jeune coutraitée par la Ville. Le feu d'artifice de la place
tions sort une Yérilable amitié. Cette amitit;
sine d'Estradcs, formaient sa société habituelle,
tient tant de place dans la rie cl&lt;' la faro rite,
de Grèl'e, que Leur Majestés Yirent dr la
oi1 ne para issait point la petite Alexandrine
rroisée du milieu, précéda une dcmi-bcurt' tl1•
l'l une plarr 1-i mal connue, qu ïl est indisrnrorc en nourrice. Les incidents étaient rares
mu iquc des Petits-Yiolons, oi1 fut. exécutt: 1111
lX'nsal,le d'rn bien marquer le caractère. L'abbé
il Étioles. Le 16 juin. le procureur Collin arridircrtis eruent sur le Retour du Roi, tcrmiu,:
de Ht•rnis n'est point si sévère qu'il ne se laissl'
1ail arant dans son sac l'arrèt en bonne formr,
aller au plai ir d'en cultil'er les charmes. riui 'or.donnait la séparation des épon et la par des couplets de circonstance et le rcfraiu :
lïve Louis! lïve son Fils! Le souper, da11~
~·appartenant encore à l'Égli c que par son
restitution de la dot. lin j our du moi suihabit, il est au monde par ses mœurs, cl c'est 1·ant, on était an salon &lt;l'assemblée, quand la grande salle, ne commença guère annt
la morale du monde qu'il pratique, celle de retentit une détonation Yiolcnle, suh·ie d'un dix heures. Le Roi cl la Reine étaient seuls au
bout d'une laLle de cinquante com•erts, ayant,
l'honnétc ll'lm mc, qui diffère un peu de la
mou\'cmcnl du sol qui jeta hors de ses gond
sur l'angle, à droite, M. le Dauphin, à gauche,
morale chrétienne, mais d'après les règles de
la porte de la pièce. Le magasin de poudre
)ladame la Dauphine. Les autres places étaient,
laqud lr il semble éq uitable d'apprécier sa
d'Es onnes renait de sauter, à une lieue de
cond11it,·. Sou exemple aide il fai re comprendn• distance; il y al'ait une trentaine de l'ictime,, selon l'usage; uniquement occupées par des
dames. On pré ente exactement cent plats. n"
lï11d11lgl'11I respctt des ujet;; de Louis \\'
rt Corbeil entier perdait ses ritres. )ladamc
bonnes symphonirs rendirent moins pesault•
p,,nr dt•, faiblesses, qui chez d'autrrs c·:111s1•de Pompadour en parlait plus lard il son frère
la longueur de celle cérémonie, qui dura plu~
r.1it•u1 ,1·andalt' . Ilien 11 'cmpèd11• qur j11,ticc
\'0rao-eant en Italie, i1 propos &lt;l'un tremhlc- de deux heures cl demie.
,11it rendue i, 1p1dqucs-uncs dl's 'lu,tlitt:s de la
111~11~ de terre près du \'é't11 t•. Çarait été pour
Le reste de la Cour était srrvi en d'autre~
la, orilc, mème par des ge11s Je I ic , c1'l11e:1sc
die le présage d'un important 1hénemenl
&lt;'t de ~incèrc piété. Pour le grand nombre des surrenu quelques jours après cl depuis long- salles de l'llùtcl de Yille. On sut que madame
de Pompadour al'ait commandé un fort beau
Français d'alors, les volontés et les caprices
temps allendu dans sa l'ic.
. . •.
souper dans une des chambres du haut, avant
du Roi sont l'hoses qui ne sr di entent ni ne
Le cou.rrier des Flandres apportait a Et10les
se jugent : " En France, t:Crit précisément le brerel de marquise. Par une galanterie auprès d'elle mesdames de assenage et iEstrades, son frère el M. de Tournehem. ~fais
llcrni~. le lloi &lt;'sl non ~eulemenl le maitre de
Loule rorale, Loui X\' l'arait fait partir dl'
drs
honneurs plus significatifs lui sont arcorLien, l'l de la rir. mais ,111ssi de l'esprit dr Gan,I. lt~ 11 juil Id. jour oi, la ri ll1· 1·,·11ait
~es sujet~. Qm•l po11rnir! &lt;·1 1111'il srrait :1 isé d'ètn• pri,p p:ir Il' 1·,1111l1• tir Lmrr11th1f. \'oltairl' ch. LP d11c de Gesnes, goul'crneur &lt;lr Paris,
l'i 31. d1· .\1;1rrillr. lieutr nant général dr police.
&lt;l'en lirer 1111 parti :1ra11laf!l'U\ ! &gt;1
&lt;la tait dl' la uwi,011 dt• 111ada111etlr l1uu1pado11 r
011 ne prul ouhlicr. 1•11 t·t• si(~dl· oi, ri'·µ11r ll'S qu.1lrai11s 'l''t" lui snggfrait cetl.1• coïnl'i- qui allaif•nt d11•1, l'llt•. lrs j ours précédents. la
la frrnm(', &lt;JU(' la galant rric lais,e partout le deul'l'. l'I q11·011 rn11drait an•(' dl' la 111w,iq11c llll'llrl' au rourant tb prvparatifs de la fète,
~out 1111m1i~ d:111,; la soin:r lui rr ndre leurs
~('('plrt' an, mai ns des gràl'es et &lt;le la beauté. de lla111ca11 pour les lrolll-cr ~upportahles :
del'oirs : on y a n, )l. dr fli rheliru cl )1. de

xr

�1f1STO'J{1.Jl _ _ : _ _ _ , ! _ _ ~ - - - - - - - - ' - - - -- -- - -- - &lt;Î
Bouillon ; et le Prévôt des marchands, M. _d? à l'appartement préparé pour elle, dans l'al- el la chambre de parade. La princesse de
Bernage, bien qu'il senit lui-~èmc le Ro, _a Liquc au-dessus des Grands Apparlcmenl~, cl,' Conl(parait la première,_ fend.1~ foule cl entre
table a trouvé le moyen de qmller deux fois dès le lendemain, le Roi y a soupé en lelc a dans le cabinet du Ro,, smne de sa dame
la gr;nde salle, afin d'aller donner à la fa,·o- tète: sans que le chaperonnagc de madame d"honneur cl de trois autres dames en grand
rite des nouvelles du souper royal.
d'Eslradcs ail paru néccssai1:c. La ~ mless~ a habi t élincelanles de diam:rnts; ce sont mcsLe Roi rentra aux Tuileries à deux heures été, d'ailleurs, présentée le JOUI' stuvant, f?r- dam;s de la Chau-)Iontauban, d'Eslradcs et
après minuit, ayant parcouru , scion _la tra- malité aisée à remplir pour une lemme b1c1~ de Pompadour. La princesse dit les _phr~s~s
dition, les rues illuminées de sa capitale. A née et qui n'intéresse que comme prélude a d'usao-c et la marquise fait les trois rcre0 '
rcnccs. Le Roi 11'esl
peine levé, il reçut
le remerciement de
pas sans quclr1uc
la Ville pour r honrrène, et l'embarras
neur qu'il lui arnit
~emb1egranddc l'aufait la mille ; l'aprèstre coté. Après une
diner, il entendit les
Côurle comersation,
harangues des Cours
les dames se retirent
souveraines el celle
pour se rend rc chez
de l'Académie. La
la Reine, puis chez
Heine et Mesdames
le Dauphin cl la Daueurent de la musique
phine.
,
dans la galerie ; la
La duchesse de
Famille royale se
Lu ynes a relardé son
promena au jardin ;
départ pour Damil y eut cavagnolc cl
pierre, afin d'ètrc
crrand couvert. Le
auprès de sa mailendemain, tout le
tresse en celle cirmonde partait pour
constancc pénible cl
Yersailles, et le roi
sinrru)ière. Lisons le
Stanislas arrivait de
récit de son mal'I,
Trianon pour olTrir à
qui nous montre les
son tour des félicitadames, curieuses cl
Lions à son gendre.
médisantes, rasscrnPendant les jourl.,lées dans la chamnées de fètes officielbre de la Reine : &lt;&lt; li
les, toujours prévues
n'y avait pas moin~
et un peu monotones,
de monde à la préles préoccupations de
sentation chez la Reila Cour se rapporne; cl tout Paris éla_it
taient à l'événement
fort occupé de sa\'01r
dont on parlait dece que la Reine dipuis longtemps, la
rait à madame de
présentation de maPompadour. On avait
dame de Pompaconclu qu'elle ne
dour. On la savait
pourrait lui parler
prochaine et qu'il y
que de son_habit, cc
serait donné un cerqui est un sujet de
tain éclat. La vieille
conversation fort orprincesse _de Conti
dinaire aux dames,
quand elles n·ont
crut devoir inlormcr
la Reine, aux Tuilerien à dire. La llciries, que le Iloi lui
ne, instruite que Paris arait déjà arrandemandait de pré.
.
senter celle dame,
gé sa com ersalion,
L A DAllE DU P.ILAIS DE LA REINE, gravure Je MOREAU LE J ErnE. - (Caoinet des Estampes.)
qu'elle ne connaissait
cru l , par celle raisonmème pas de m e.
là mème, devoir lui
Elle désirait, disailparler d'autre chose.
elle, que le Roi voulùt bien changer de senti- la ccrerno11ic plus piquante que l'on aLLend. Elle samit qu"elle connai~sail h&lt;:3u~oup '.11ament. Au fond, elle était moins fùchée de celle
La journée du mardi 14 satisfait la curio- dame de Saissac. La Remo lm dit qu elle
prélë rence qu'elle ne c?nsenlait à le parait1:e, sité générale. Dans l'après-diner, quelques avai t ,·u madame de Saissac à Paris et qu'elle
car elle était sùre de vou· promptement payees personnes ont rencontré la nouYelle rcnuc, arail été for t aise de faire connaissance avec
toutes ses delles, la cassellc royale ayant conduite chez la duchesse de Luynes, dame elle. Je ne · sais si madame de Pompadour
mainte façon de rémunérer les complaisances. d'honneur de la füine, par une madame de entendit ce qu'elle lui disait, car la Reine parle
Le 10 septembre, à l'heure mèmc où la la Chau-~Iontauban, née des Adrets, dont le àssez bas; mais elle profita de ce moment
~Iaison du Roi reconduisait à Versailles la mari est colonel d·un régiment du duc_ d'Or- pour assurer la Reine de son rcspe_ct el du
famille royale, harassée de fètes, 1c ~usiqucs léans. La présentation doit aroir lieu à six désir qu'elle arail de lui plaire. La Rcme parut
et de harangues, un carrosse des Ecuries ame- heures. Toute la Cour est là, malreillante et assez contente du discours de madame de Pomnait au Chàteau, sans allirer la moindre at- moqueuse, pour juger les débuts de celle padour, et le public, attentif j~squ' aux ,mointention, deux femmes qui l'habiteront dés?r- marquise improrisée, qu'on a entrevue ~ux dres circonstances de cet entretien, a pretendu
mais la comtesse d'Estrades et la marqmse fèles de l'hiver sous son nom de bourge01se. qu'il avait été fort lonp et qu'il ~vai~ été de
de r 'ompadom . Celle-ci est montée tout droit On se presse dans la Galerie, l'Œil-dc-fünul douze phrasC's. 1) On na rcmarrp1c rrn nn scnl

"-------------------::-------

LOUTS

XV

ET .MAD.JI.ME DE POJJfP.JlDOU'R_ -

incident : en ôtant son ganl, pour prendre et accompli cl s'inclinent dPrant cellr loi loutrbaiser le bas de la robe de la Reine, la mar- puissantc qu'est la volonté du 11oi. li rst malaiquise, Jort émue, l'a Liré de force et a brisé sément supportable, il coup sùr, de roir une 1·0 son bracelet, qui est tombé sur le lapis.
turièreim-eslie d'un role qui a semblé, jusqueCelle journée difficile passée, les belles là, réscné à des fem mes de haute naissance, el
dédaignées peuvent se moquer à leur aise de que, par un étrange renversement de,s idées
l'intruse et débiter des horreurs sur sa famille: morales, quelques-uns considèrent comme un
0:1assurera tant qu'on le voudra q11 ·elle n'a des privilèges de leur caste. Mais la nouvelle
pas d'esprit, on jouera sur le nom de « la maitresse a désorm.ais son rang, son Litre, ses
d'lhiolcs &gt;&gt; en l'apprlant &lt;&lt; la rlcsliolr 1&gt;; les droits au milieu de l'ancienne noblesse.
1•nrieux en se1·ont pour lrurs plaisanteries : il
Par la pl'l:~entation qui ,"icnt d'an,il' lieu,
laudra que tous cl toutes acreplenl le l'ail loul c l réglé exactement d'une foçon conforme

aux usages de la société d'alors. Les courtisans, quels qu'ils soient, devront des égards
it une personne distinguée par leur maitre, r l
les plus sévères sur le chapitre des mœur~
a~ronl it respecter le mng d'une dame réguEèrcmcnt présentée it Leurs Majestés. ~farquisc authentique de par le Roi, fixée auprès
de lui par le logement accordé dans les ch.tleaux, détachée de ses origines par le hren•l
qui change son nom et modifie sa condition
lrgalc, la pC'tilr bourgeoise de Paris estclcren11c
dame de la Cour de France.

(A sufrre.)

La

PIERRE D E

;'-,;OU IAC.

•
marquise
de Cois/in

t)

t)

!

1

•

J)u temps r1uïl habitait fallique du bel !totel q1li fait a11gle sur la place de la Concorde et la rue Royale, en (ace du 1ni11i~tère tle
la Marine, Chaleaub,·iawl &lt;tvait pour p1·01n-iétaire et voisine la mai·quise de Cois/in. De onze ans plus j eune que la l'o111pado111·, 11wis
deslinee à lui survivre un peu plus d'un demi-siècle, puisqu'elle moui·ut en 1817, Marie-Anne de !,Jailly, veuve de Ceoryes-Reue de
Coislin, él&lt;Lil da111; sa soi.i:a11te-lrei::.iè111e annee quand Chateaubriand la connut. Aux i·elations de voisinage qui 1ù'tablire11t a/01·s entre
la gmnde dame el le gran d éc1'i'.·ai11, 1101_1s devons l'el!1_1ce/ant mecl~illon _que voici, ~~!qu'on I~ t1·ouve au lame fi des ,\lémoircs d"Outl'l'tomiJc, dans /"édition la plus i-ecenle qu. en onl pubhee A/JI!. Garnier (reres avec l mlrod11cl1011, les notes et les appendices de Bire.
llada111c de Coislin était une femme du de porcelai11c comme celle que possédait
Madame de Chù tcauroux cl ses dt'ux sccurs
plus grand air. Agée de près 1c qualrc-ringts madame de Pompadour. &lt;1Ah ! sire, m'écriai-je,
élaient cousines de madame dn Coisli11 :
ans, ses yeux riers cl dominateurs arnienl unr cc serait donc pour me cacher dessous ! »
!'Clic-ci n'aurait pas été d'humeur, ainsi que
expression d'Pspril et dïl'Onic. Madame de
Par un singulier hasard, j'ai rclrouré celle
Coislin n'avait aucunes lettres et s'en faisait loilellc chez la marquise de Coningham, it madame de Mailly, repentante el chrétie111w,
it répondre à un homme qui l'insultait, dans
"loirc · elle al'ait passé it tran•1·s le siècle roi"tairien' sans s'en douter : si clic en avait conçu Londres; elle l'arait reçue de Georges IV, cl l'église Saint-Roch, par un nom grossir r :
me la monlrail avec une amusante simplicité.
(( Mon ami, puis11ue \'O US me connaissez, priez
une idée quelconque, ' c"élail comme d"un
Madame. de Coislin habitait dans son hôtel
lt'mps de bourgeois diserts. Ce n'est pas _qu'ellL· une chambre s'ouvrant sous la colonnade qui Dieu pour moi. &gt;&gt;
Madame de Coislin, aqre de même que
parlàt jamais de sa naissance; elle é~a,_l trop correspond à la colonnade du Garde-Meuble.
.hcaucoup
de gens d'esprit, entassait son argent
supérieure pour lom!Jer dans un r1d1cule : Deux marines de Vernet, que Louis le Bienclic samit très bien mir les petites géns sa11s Aiiiie arait données à la noble dame, étaient dans des armoires. Elle vimi t toute rongée
déroger; mais enfin , elle était née du pœmier accrochées sur une vieille tapisserie de satin d'une rcrmine d"écus qui s'allachait à sa peau:
marquis de !&lt;rance. Si elle renait de Orogon rcrdàtre. Madame de Coislin restait couchée ses gens la soulageaient. Quand je la lrourais
de Nesle, Lué dans la Palestine en 1006 ; de jusqu·à deux heures après midi, dans un grand plongée dans d'inextricables chiffres, elle me
Raoul de Nesle, connétable el armé chevaliel' lit à rideaux également de soie rerte, assise rappelait l'avare lrermocrale, qui , dictant son
par Louis IX ; de Jean Il de Nesle, régent de cl soutenue par des oreillers; une espèce de testament, s'était institué son héritier. Elle
France pendant la dcrni?l'c croisade de saint coiffe de nuit mal allachéc sur sa tète laissait donnait cependant à diner par hasard ; mais
Louis, madame de Coislin arnuait que c'était passer ses chm·eux gris. Des girandoles de elle déblatérait contre le café, que personne
nnc bètise du sort dont on ne de,,ail pas la diamants montés il l';_i.ncicnnc façon descen- n'aimait, suirant elle, el dont on n'usait que
rend rc responsable; elle était nalu rellemeï1l daient sur les épaulettes de son manteau de pour allonger le repas.
Jladame de Chateaubriand fi t un \'Oyagc ir
de la cour, comme d'autres plus heureux sont li t semé de tabac, comme au Lemps des élé\'ichy
avec madame de Coislin et le marq11is
de la rue, comme on est cavale de race ou gantes de la Fronde. Autour d'elle, sur la
haridelle de fiacre : clic ne pouvait rien à cet couverture, gisaient éparpillées des a(fresses de Nesle; le marquis courait en avant et faisait
accident, el force lui était de supporter le mal de lcllres, détachées des lettres mèmes, cl préparer d·excellents dinérs. l\fadame de Coisli n
,·enait à la suite, et ne demandait qu· une
dont il a\'ait plu au ciel de l'affliger.
sur lesquelles adresses madame de Coislin
demi-lirrc
de cerises. Au dépar t, on lui pré~Iadame de Coislin arait-eUe eu des liaisons écrirnit en tous sens ses pensées : elle n'acheavec Louis XV? Elle ne me l'a jamais avoué : tai t point de papier, c'était la poste qu i le lui sentait d'énormes mémoires ..\lors c'élaiL 1111
, elle convenait pourtant qu'elle arai l été fort loumissait. De temps en Lemps, une petite lrain affreux. Elle ne \'Oulait entendre qu'aux
aimée, mais elle prétendait a mir traité le royal chienne appelée Lili mcllait le nez hors de ses cerises; l'hôte \1i soutenait que, soit que l'on
amant avec la dernière rigueur. &lt;1 Je l'ai rn à draps, venait m'aboyer pendant cinq ou six mangeàt, ou que l'on ne mangeàl pas, l'usage,
mes pieds, me disait-elle, il a\'ait des yeux minutes et rentrait en grognant dans le chenil dans une auberge, était de payer le diner .
Madame de Coislin s'était fait un illumicharmants et son langage était séducteur. li de sa maitresse. Ainsi le temps arait arrangé
nisme à sa guise. Crédule ou incrédule, le
me proposa un jour de me donner une toilelle les jeunes amours de Louis XV.
manque de foi la portait à se moquer des

�~ - 111STORJ.Jl ------------------------------------------~
croyances dont la superstition lui faisait peur.
Elle avait rencontré madame de Krüdener; la
myi.léricuse Française n'était illuminée que
sous bénéfice d'inYentaire ; elle ne plut pas à
la fervente Russe, laquelle ne lui agréa pas
non plus. Madame de Krüdener &lt;lil passionnément à madame dr Coislin : « )la&lt;lamc, quel
csl YOtrc confl'sseur intérirur'! - ~ladame.
répliqua madame de Coislin, je ne connai~
poinl mon confesseur intérieur ; je sais seulement que mon confes cur csl dans l'intérirur
de son conf'es~ionl'lal. ,, Sur cc, les deux dames
uc se Yircnl plus.
Madame de Coislin se , anlail d'arnir introduit une nouYeaulé à la cour, la mode des
C'hignons flollants, malgré la reine Marie
Leczinska, fort pieuse, qui s'opposait à celle
dangereuse innorntion. Elle oulenail q11·autrefoi une personne comme il faut ne se st•rait
jamais al'isée de payer son médecin. Sc récriant
contre l'abondance du linge de femme : « Cela
sent la parl'enut•, di~ait-clle; nous autres.
ft•tlllncs de la cour, nous n'avion que deux
l'hemiscs; on les renoul'clail quand cllcsélaicnl
usées; nous étions ,·ètues de robe de oie, cl
nous n'a,ion pa l'air de gri elles comme ces
demoiselles de mainlrnanl. &gt;l
)Jadame Suard, qui demeurait rue Royall'.
al'ail un coq dont le chant, traYer,anl lïntéricurdeHours, importunait madamcdcCoislin.
l-;1l(' 1:,ri1i1 i1 111a~a1111• Suard : 11 )ladam1•, faill'~

couper Ir cou à YOlrc coq. 1&gt; )ladame Suard
renvop le messager al'eC ce billet: « ~ladamc.
j'ai l'honneu r de l'Ous répondre que je ne ferai
pas couper le cou à mon coq. » La correspondance en demeu ra là. Madame de Coislin dit
à madame de Cbaleaubl'iand : « Ah! mon
cœur ! dans quel Lemps nous Yil'ons ! C'rsl
pourtant ccllr fille de Panckoukc, la femme
de cc m~mbrc de 1'1cadémie, rnus sal'cz? &gt;&gt;
M. llennin, ancien commis des affaires
t:lrangères, el ennuyeux comme un protocole,
barbouillait de gro · romans. li lisait un jour
à madame de Coislin une de cription : une
amante en larmes cl abandonnée pècbail mélancoliquement un saumon. ~ladamedcCoi lin,
qui s'impatientait el n"aimait pas le saumon.
interrompit l'auteur, cl lui dil de ccl air sérieux qui la rendait si comique : &lt;! )lonsieur
llcnnin , ne pourriez-vous faire prendre un
autre poisson à celle dame? 1&gt;
Lrs histoire que faisait madame de Coislin
ne pourairnt se retenir, car il n'y al'ail rien
dedans : Loul était dans la pantomime, l'accent
cl l'air de la conteuse : jamais clic ne riait. li
y arail w1 dialogue entre monsieur el madame
Jacqucminot, dont la perfection passait loul.
Lorsque, dans la conl'crsalion entre les deux
époux, madame Jacr1ueminol répliquait :
,( )lai , monsieur Jacqt1eminol ! &gt;l cc nom
était prono11L·é d'un tel Lon qu'un fou rire rnus
~aisis~ait. !ll,lii;fr de lt· lai~~l' I' pasM'I', 111ada11w

dr Coislin allcndail gra,·cmenl, en prenant du
tahac.
Lisant dans un journal la morl de plusieurs
rois, die &lt;ila ses lunclles cl dil en se mouchant : &lt;! li y a une épizootie sur les bêtes à
couronne. 1&gt;
.\u moment où elle élail prèle à passer, on
soutenait au bord de son lit qu'on 11e succomhail que parce qu'on se laissait allrr; que si
l'on élail bien allenlif cl qu'on ne pe1·diljamais
dJ rnc l'ennemi, on ne mourrait point : « Je
lt' crois, dit-elle: mais j'ai peur d'arnir une
distraction. » Elle expira.
Je descendis le lendemain chez clic; je
lrourni monsieur cl madame d"Araray, sa sœur
&lt;'l son beau-frère, assis deranl la cheminée,
une petite table entre eux, cl comptant les
louis d"un sac quïls aYaienl Liré d"une boiserie
creuse.
La pau\'l'e morte était là dans son lit.
lrs rideaux à demi fermés : C'llc n'entendait
plus Ir bruit de l'or qui au rait dù la rt:l'eilkr,
cl que comptaient des mains fraternelles.
Dans les prnsécs écri tes par la délunle suidi marge · dïmprimés el Mir des adresses de
lettres, il y en arnil d'cltrèmemcnl belles.
)lada111e de· Coislin m'a montré ce &lt;1ui restait
de la cour de Louis X\' sou Bonaparte cl apri·s
Louis X\'I , comme madame d'lloudclolm'a,ail
l'ail rni r cc qui trainait em·orc, au m:• ,it&gt;dt',
d1• la rnr:t::1: pliilo,oplii11ur.
Cl 1.\TE.\ Ul31l l.\'.\' D.

,

.

Une en1gme historique
On fut étonné à Foulaineblcau celle annér
16971 qu'it peine la princesse ,fille du duc
de al'oie cl futu re duchesse de llourgogneJ )'
l'ut arri, rt•, c1u(' madame de )(ainlc·non la fil
aller i1 un petit cou,enl horgnr d(' )lorcl. oil
k lieu 11e pou,·ait l'a11111~rr, ni a11cu11r &lt;le~
religic11sr~, dont il n'r en a,ail pas 1111L' de
1·01111uc. Elle i· retourna plu~it•ur foi~ penda11l
le \'Oyagr, l'l cda rél'cilla la cu rio~ité cl les
l,mits. ,\ladamc de )lainlcnon Yallait soul'enl
de Fo11tainc1Jlcau, cl 11 la fi(1 011 s'y était
accoutumé.
Dan~ rc comcnl était profcsst• une ~l0n·,~1·, i111·0111111t• i1 loul le nw11d1• l'l 1111·011
11e 111011lrail i1 pl'rso1111c. Boult•mps. premier ,·alel de chambre cl goul'crncur de \"l'rsailk·s, par qui le1; choses cfn sccrl't domrstique du lloi pa~saicnl de tout temps, l'y

aYail mise lou:e jeune, a, a;t pa~é une dol qui
ne se disait poin t, cl de plus conlinua1Luue
~ro se pension tous les ans. li prenait c-..:al'lt•mcnt soin qu'cllr eùl son n(-cci,;sairc cl tout
ec qui peul p:mcr pour a1Jomla11&lt;·1• i1 une r1·li1,!icu~t•. cl 'Ill&lt;' tuul ce lfll 't•:ll' pou l'ail Msirt•r
de lontc espi·c:e de douceurs lui l',it fourni.
La f't·lll' n·inc ,· alla il sou1·1•11l dt• Fon Laiu rhlcau. l'i pre11ail grand soin du 1Jie11-èlrc du
courent, cl madame de )fainlcnon aprè clic.
\ï l'une ni l'autre ne prenaient pa- un soin
direct de celle )loressc qui pùl se remat·qucr,
mais clics n'y étaient pas moi11s allcnlil'cs.
Elle· ne la 1o~_ai1•nl pas toute les fois qu 'clics
y allai1•nl. mais ~OUl'e11l pourlanl. l'l a11•&lt;· 11111•
grande altenlion à sa santé, à sa co11dui le, et
à celle de la supérieure à son ég-ard. )Ion l'igncur y a été quelquefois, cl le princes ses

enfants 1111c ou dcu~ Jiù, cl tou~011l dl'mamlé
cl rn la Jlore se al'CC bon11:. Elle était lit al'cc
plu~ de c:onsidéra l:on que la personne la plus
connue cl la plus distingm:c, cl se prérnlail
for t dl's ,oins qu'on prenait 11'1•lle et du m~~ti·rc qu'on t•n faisait: l'i 11uoiq 11'dle 1v1·1il
r,:g11lii•n•n1t•11t. on s'apcrrerni l liiPn que la
,ot·alion a"ail vlt: aidl:C. li lui échJppa une
fois. c11kndanl 11011scigneur cl.Jas cr dan la
l'orèt, de dire négligemment : 11 C'est mon
frère qui chasse.» On prétendait qu·ctlc était
fille du Roi el de la Heine, que sa couleur
l'arnil fait cacher cl disparai tre, rl publit•r
que la Rci1w a\'ail fait une faus c couche; l'l
1:caucoup d1• gens dt• la Cour rn t:La;cnl persuadés.
Quoi 'Ill ïl c11 soit, la chose csl demeurée
une énigml·.
S.\t,:,.;T-SI.\10~.

La

vie amoureuse

de Franço~. Barbazanges
VI (suite).

pas métier d'artisanes, el sorton d"aus~i
bon.ne bour~coisic que ce fils de con ciller!
.1~1lc parlait encore que l'on entendit s'ou'",r1r 1~ fenêtre de la maison Ilarbazangcs.
t_ranço1s parut, appuyé au chambranle de
pierre. Les grosses moulures cl les quadruple!colonnctlcs soutenant un fronton en cintrP
surbaissé qui dessinait une accolade l'entouraient d'un cadre de granit tout ~isclé de
ll~urons, de feuillages el d'animaux. Derrièrr
lt11, on apcrcernil le Yolet intérieur i1 demi
rabal~u, le pan du rideau en crépon 1erdàtrc.
li avait la tèl~ incli_née cl le corps penché à
gauche. De Ires petites tresses de soie el d'or
g~lonnaicnl son habit de drap noir, son ample
gilet, le re,·ers de ses manches. Le Ycnl faibl(•
agitait mollement les plis de sa cravate de dcn!dlc- un~ crarnlc qu'on avait pa) ée dix Iirrrs
a ~nademo1selle Conlraslin. - li ne portail
point la perruque, mais es propres chel'cux.
lo~gs, bouclés de mille boucles naturelles el
qu_1, foncés dans l'ombre jusqu'au brun pre11a1cnl au soleil l'ardente couleur el les ;cllets
de la chàtaignc_ mùrc. Ces chc,·eux, plus
souples, plus br1llanls que la soie en échc,~~u, si doux au regard qu·on était tenté
d l'prourer leur douceur par dl's carrsscs.

Jérobaienl à demi un risage pàlc cl délicat.
Le bislre léger des paupières avirnil l'éclat
~es )'eux! pareils, par leur bleu l'if el profond,
a _.1a genllanc sau~·agc; la bouche était pure t'l
11 •~Le, le nez dr?1l, le front san pli. liais rc
qn on remarquait poul-ètre de plus admirable
rn celle rare beauté, c'était un certain air de
calme, de nobles c, d'ennui ouYcrain, comnw
les peintres le \'Oudraicnl donner à l'.\mou r
mélancoliqur.
Du li~u ~ü }I_ e tenait, François pourail
aperccrn1r 1111ter1cur de la boutique: - l'horlo~e au fond, l'armoirr, le christ al'cc son
huis, le cartons pleins de manchellcs corn~L!cs cl fichus brodés, la grande tabic au
nuhru cl le demoi elles dentellières.
.l::ll~s ~laient l~uit, cc jour-lit, huit filles de
~l·1zc a , rng~-tro1s an , )!argot étant la plus
J&lt;•~nc cl Jul1c_nnc la plu. àgéc: huit jolie~
nea_lurcs en simples robes de griscll1' unie N
tablier ~e Lalfota~, bien serrée~ en leur «corps»
de balcrnc, la t~11lc droite cl menue, la gorgp
haute, le col dccoul'crl. Des ruba11s releraicnl
lt•ur fri ures blondes ou brunes, i1 la mode
tle !&gt;aris, car les l'icillcs personnes cl le dames
t•ntetéc dan~ leur prol'inciale routine étaient
presque seub, maintenant, à lai cr pendre

La croi~ée de la boutique était large ourcrh'.
Les demoiselles trarnillaienl autour de la table.
~fargol Chabrillat, assise su r la murcltr, h
1
a111be~ pendant au dehors cl la jupe troussé(•.
arrosait les pots de basilic autour d'elle si
négligem~en_l 911? Loule l'eau se répand~il.
Le _Lemps ela1l Joli. Un soleil raporeux dorait
les1fs sombn's du Puy-Saint-Clai r. Drs enfants,
ur_la rampe de fos és, perchaicnlcommcdes
morneaux .... l!n porc vautré, noir cl rosr.
~rog~ail aux mouches ... Au loin, le colrau d1,
1 E _pma , brun de rigne el rcrl de prairie~,
aY~1~ des places argentées &lt;Jui étaient drs
)lOll'ler en llcur.
.- Bon rnyage ! cria )!argot. ï , ous ,11Jcz
l'01r ,·o• amour à 'aint-Hilairc d'Obazinr,
pr~11cz gard~, qu'il y a lorcc loups dans les
h?1s des c1111ro11s, cl que les plus grasses hrrl,1~ ,ont les premières croquées.
• r d'1I 1)·1errc. Brel,1. grasse ou mai- \'01re.
gre cùah!·eue, pour le loup affamé, c'est tout
un .... El rous, mademoiselle l'insolente
pr~ne~ gard~ qu'il y a des loup ailleurs qu'au:
!,ois d Obazmc .... J'en ai \'li un, l'aulrcmatin.
''. ~ullc même, près de la tour de Maïssc. li
clatl fort saurngc, encore qu'il march,H sur
deux palle cl fùl !rare Li en barricotier
.. Il _avait prc que crié ces derniers m~Ls en
s cl~igna~l. La Chabrcllc ne fil qu'en rire.
. oudam, elle aperçut François Barbazan1rcs
r!u 1 rèrnil derrière la fenêtre clo c, au premier
ctagc de sa maison ... . Une rou1rcur de flamme
courut de s~s chcr:ux à s?n co~1. ... Elle jeta
rudement I arro o1r el lira sa jupe sur ses
rhc"illcs.
- Eb ! mcsdcmoisellc , dit-clic, il me
''.' 111 hlc_ que nou donnons la comédie au brau
J•rançoi_s .... li e _1 d"hu_mcur moins gaie 'lue
s_on anu cl ne daignerait pas badiner a,·cc de~
li~l~ .. · · Pourquoi regarde-l-il ainsi de notre
cote'?
)lademoisclle Julienne Sage, qui était la
doyenne, déclara :
, - C'est Yrai qu'il nous rr11arde
! Yoilà une
0
l'lranae
•
. o ,a1·c11lure.... Tenons-nous coites
el ne
taisons semblant de rien .... Cc serait un honneur pour l'atelier si l'une dr nous foisail son
galant_du beau François cl le menait doucement JUS&lt;JU
·
•.au mai.·•age .... JI est r1cl1c
.
mai
srs _parrnt, l'aiment à l'cxC'ès, cl c~nlrn- L.1 croisée ,fc l.1 to111i.J11e t!l.lil 1.irgc 0111·erle. /,es .kmoisellc 1. , 'Il •,
.
1 111 1110 111
lt'ra1p11t
to11i,,11r·
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��111STO'R._1A

----------------------------------------.#

d'une étrange haine le palron et protecteur
de Tulle.... &lt;! Est-il bien possible, pensait-elle,
qu'aucun sainl du paradis se soit jamais soucié des Chabrillal? Quel mal saint Clair nous
a-t-il fait dont mon papa le croie punit· par

E11jupon cou ri, en chemise/le, !llarfol se t,na el se p,,r.
/11ma avec 1111 débris de savon a la. rose. U11 petit
miroir reflt!/ait des fragments de sa perso1111e.
(Page 92.)

des blas1ihèmcs? )J Elle ignorai l les raisons de
cette sacrilège rancune et l'influence qu'arait
eue la fêle de saint Clair sur sa propre destinée. Ces raisons, cette influence, M. le curé
de Saint-Pierre el M. Habanide, trésorier du
roi, étaient presque seuls à les connaitre.
Car c'était par une nuit de la Saint-Clair,
après la procession el la foire, c'étail par un
doux minuit du 1er juin, que Jacquou Chabrillat, naguère, avait mené hors des remparls
certaine cuisinière de M. Rabanide. Celle
Marioun, encore sage it ,·ingt ans passés, arnil
le ,·isage rond, les yeux plus vifs que des chandelles, uncgrandebouchequi riail toujours, cl
quelques écus dans un bas de laine. Son
maitre la rnulail marier à un braye garçon.
Mais Jacquou Chabrillal, fainéant, ivrogne,
déjà sur l'âge, vraie figure de Maugrabin,
possédait la plus flatteuse langue el la plus
hardie. Ne sach;rnl a ni b, il parlait de l'amour
el de ses plaisirs comme M. Mascaro!1 du paradis, d'une si Jorle el touchante laçon qu'il
cnlernit l',imc. Le couple s'allarda dans un
Yignoble, sur les pentes du Riou-Bel. La
lune élail ronde cl rouge entre les ceps; la
lleur du pampre cniHail l'ombre amoureuse ...
JaCiJllOU parl~il, ~forioun soupira. - rl de
leur lurtil' baiser naquit Margot la ChaIJ1·clle.

On-peut dire que le malheur de celle fille
précéda sa naissancemème. La Marioun, honteuse de sa lai lie élargie et de son devantau 1
trop court, se mit aux mains d'une femme du
Pré-Gautier qui lui fit boire force tisanes.
Mais le Chabrillat, qui craignait le travail
honnête, était si bon ouvrier d'amour qu'aucunes boissons ou manœmres ne purent
détruire l'oul'ragc qu'il avait fait. Marioun
en pleurs déclara sa grossesse au greffe du
Lribun,al. Alors interl'inl le sage curé de
Saint-Pierre. li avait diné sourentes fois
chez M. Rabanide el goûté la merveilleuse
cuisine de Mariouu. Le souvenir de ces voluptés innocentes cl le sentiment du deYOir pasloral lui donnèrent un extrême
désir de sauver la pauvre créature. li fit
quérir Jacquou, et, d'accord avec les Rabanide, il lui promit quarante écus pour le
jour du mariage s'il voulait rendre l'honneur à Marioun. Cette promesse allendril le
mécréant, ému déjà par le vin de Laguenne.
On fil la noce, el les nouveaux époux s'établirent dans un galetas des Quatre-Vingts.
L'enfant naquit en ce beau séjour, sur
un lit rompu, aux lueurs d'un chalelh de
Ier. Le ronflement de l'ivrogne, le sabbat
des matous sur les cornades du toit, l'aigre musique des girouettes couvrirent son
premier cri. Cette même sorcière du PréGautier, qui ne l'avait pu détruire, le reçut
dans son tablier sale. Jamais on ne Yil si
triste petit corps .... Trois jours après la
fièrre mena Marioun en terre. Le veut
pleura des larmes de vin chez tous les
cabaretiers, puis il se rappela le proverbe :
L'home qu'a sa femm~ mol'ta
A cent escug à la porta.

La liberté reconquise valait bien cenl écus.
Jacquou mil sa petite fille chez Lionardote
Chadebcch, la barricotiè1·c, qui gardait une
chèrre dans son hangar. Puis il reprit sa belle
Yic de gueux, faisant çà el là des corvées de
manœune et buYanL les sous de son salaire
avec les cavaliers de la garnison.
Margot vécut,-la crasse et l'ordure n'ayant
jamais tué personne en Limousip. - Elle grandit dans la cour puante, entre les murs lépreux,
au bruit des m~rteaux sur les futailles, tout
imprégnée d'odeur caprine, sèche, ardente el
vive comme un chevreau noir. Lionardote l'élera
parmi ses cinq garçons, les plus malfaisants
du monde, toute la marmaille mangeant au
même plat cl couchant dans le même lit. l&lt;;n
celte intime compagnie des petits barricotiers,
Margot apprit bien vite Lous les secrets de la
nature. Elle fit le mal, pauvre fille, avant de
connaitre l'existence du mal, el cessa d'être
pure sans cesser d'être innocente.
Cependant le cmé de Saint-Pierre n'arnil pas
oublié la malheureuse )[arioun. JI s'émut de
mir l'enfant quasi abandonnée par Jacqoou
Chabrillat, errant dans les ruelles al'ec les
(( drolcs » du harricolicr, mal lavée, mal mouchée, les pieds nus, le cotillon troué, le bonnet
de travers sur l'effroyable · broussaille &lt;le la
1. Tahli~r.

cherclurc. Par ses soins, la petite fille fut
confiée aux Dames Ursulines, qui lui enseignèrent la lecture, la coulure, un peu d'écriture, des cantiques, quelques fables cl le catéchisme. Margot apprit tout ce qu'on ,·oulut,
hormis la pudeur dont elle n'eut jamais que
l'apparence, car, avec une habileté merveilleuse
à tous les ouvrages, un parler charmant, un
esprit singulier, elle avait l'âme aussi peu
chrétienne qu'une faunesse des bois.
La première communion fai.Le, les Ursulines
l'cnYoyèrent chez mademoiselle Conlrastin pour
y broder le point de Tulle. Mais les exemples
de M. Chabrillat, la passion de Galapian le
barricolier, la première effervescence de j eunesse, anéantirent bientôt les germes de vertu
que la grâce sacramentelle avait pu laisser au
cœur de l'enfant. Elle perdit tout retenue, elle perdit même son nom : cl Marguerite
devint )Iargot, puis, tout crùment, la « Chabrette », comme l'animal de caprice et de
luxure dont elle avait sucé le lait.

IX
Ce jour-là, par bonheur·, le galetas était ùd&lt;'.
Margot tira le verrou sur elle el qui lla ses
Yieux Yèlemenls. En jupon court, en chemisette, elle se lava et se parfuma avec un débris
de savon à la rose, hommage de l'amoureux
barricotier. Un petit miroir reflétait des fragments desa personne: des cheveuxbohémiens,
crépus et doux, des yeux bruns striés d'or, sous
des cils plus sombres ... la ligne un peu camuse
&lt;lu nez, le sourire sensuel, l'épaule maigrelette,
les seins dorés comme des citrons .... Maintenant la Chabrette était une fille très co~v(l1,lablc,
en robe de futaine grenat, fichu d'indienne
ramagé, et petite cornette bien propre. Elle
semblait presque une demoiselle suivante de
bonne maison.
Elle plaça le miroir à mi-hauteur du mur,
s'éloigna et se plia en révérences, comme répétant le menuet. Avec un sourire de cérémonie,
elle figurait son entrée dans le salon de madame Barbazanges el cherchait en son âme un
compliment respectueux. Mais elle n'ap,erceYail
dans la glace que des parties de son tablier cl
de son jupon. Dépitée, elle sortit, donna un
tour de clef à la porte, el descendit l'escalier
en sautant. Sa joie légère la portait comme
une aile ....
- Holà! ... que me voulez-vous? ...
Surla dernière marche, q µelqu' un se dressa,
tel un diable hors d'une trappe, barrant le
passage de ses bras étendus. La Chabrcltc
tomba en plein sur l'estomac de cc personnage.
- 'l'oi, imbécile! reprit-elle en reconnaissant le barricotier. Que fais-tu-là 7 Il est de
trop bonne heure pom: être saoul. .. Au large! .. .
Au large!. .. La Contrastin· m'attend ... Je suis
pressée ....
- La Cunlraslin !... C'est pour broder le
réseau chez la Contras lin que lu as mis la robe
des dimanches et de l'odeur su r ta peau? .. . Je
t'ai me descendre les Quatrc-\ingts, tout i1
l'heure, comme si tu aYais eu le feu it tes cotillons. Ça n'est point naturel. ... Ça ne me convient point. Remoule, &lt;:l plus vite que ça! ...

'--------------------

Ll

VlE A.MOU'R_EUSE DE r'R_ANÇ01S B.1rJrBAZANGES

- fü s'il ne me plait point, à moi, de dcnlcllcs à·raccom111oder cl à blanchir ... C'était
drc sa l'O ix cl mèmc l'apercevoir toulà l'heure,
remonter! Ya-t'en, rilaine face! Ya-t'en rous- l'affaire d'un instant, d'une petite heure....
q~and le ~eau monde s'en irait. .. Cette pensée
1
seau, va-t'en, bobaou ! ... Tu me veux ~altrai- Et, puisqu'elle avait celte chance d'être libre
lut donnait de la peur et du plaisir, une
ter, maintenant L.. Tu me casses les poi- pl~1s_ tôt que de coutume, ne pourrait-elle
angoisse délicieuse qu'elle ne comprenait point,
gnets L.. Au secours, bonnes gens !... On me reJomdre son cher Galapian au bord de la
car, n'ayant ~amais lu de roman, ni fréquenté
tue!... Cn me Yioie!... Accourez!... A Corrèze, près de la Porte-de-Fer?
les compagmcs, la pamrc fille ne raffinait pas
l'aide !... A la garde!... Au feu !. ..
Ces parol~s,, un souris fort éloquent, un sur le tendre et croyait &lt;flic tout l'amour tirnt
Les cris suraigus de la Chabretle intimi- regard d: cote, entre _les paupières brunes, entre deux draps.
dèrent le Galapian : il lâcha prise. Déjà Mar- enfiammerent le Galapian de tous les feux de
L'amour!. .. Ellen'yrnyait qu'un jeu simple
got était dehors.
l'amour. Il rêva d'un petit cabaret de l'Alvero-e rt agréable, auquel on associe rnlontiers les
Les grands auvents de tuile creuse, décou- où quelquefois il avait fait la débauche av~c ~alapians, mais non point des créatures supépant un morceau de ciel d'un bleu cru lais- ses a_mis ~t sa_ maitresse. Il rêva poisson de ncm es et quasi sacrées comme M. François
saient filtrer un rayon oblique sur les f;çades Correze, vm_ d Allassac, baisers gourmands, Ilarbazanges .... Approcher ce jeune homme
armoriées, sur les fenêtres à croisillons, sur chansons ga1llardes, et belle nui Lblanche dans respirer l'air qu'il respirait, effleurer pa;.
les balcons couverts où pendaient des lino-es la soupente qu'il occupait au-dessus du hanO'ar
mégarde son vêtement, Margot, dans ses
éclatants et des loques mullicolores. Quelq~es paternel. Alors, tout miel et tout sucre," il yœux les plus insensés, ne souhaitait pas autre
rieilles, attirées par le bruit, itwectivèrcnt s'excusa de sa brutalité, baisa la bouche dè chose.
rontre les amants.
~Iargot, et s'en fut joyeux, vers la ri\'ièrc, oi1,
Cependant, derrière la porte grise, le
Le garçon dit, tout honteux:
Jusqu'à la nuit close, il devail SC morfondre murmure des conrersations s'apaisait. Un
- Es-lu soue, de brailler comme ça, Cha- d'impatience el cracher dans l'eau pour faire
homme parlait maintenant, seul, à voix ronbr~lle ! Je ne le faisais point de mal.. .. Et des ronds.
llant~ et gémissante, qui parfois s'élançait en
puts ... quand même .... Si tu Yas avec d'ausoupirs. Ce personnage tenait des discours
1res ... des messieurs ... j'ai+y point le droit
X
singuli~rs:
mèlés de prose et de l'ers, qu'il
d'être jaloux?
~embla1t
lire
en un livre et non point imaginrr
- Jaloux!
Votre servante, madame Marccline .... Je de son cbet. Les noms de« Délie)) el d' cc Alci~fargot regarda le Galapian.
riens de la part de mademoiselle Contrastin
mède &gt;&gt; rcrenairnl san cesse en ces discours,
Roux comme un écureuil, le front bas, les et je voudrais voir madame Ilar'
sour~ils_g'.os, les yeux un peu égarés, il n'était bazangcs.
pas JOh, Joli, mais il pouvait être terrible.
L'ancienne berceuse de FranM. Duhamel, le sculpteur, J"avait fait venir en çois écarquilla les yeux.
son atelier, pour y représenter au vif saint
- C'est toi, drôlesse! ... Que
Jean-Baptiste ; et dans les salcm, devant les te voilà propre aujourd'hui !
dames de Tulle, l'artiste ne se pouvait tenir Je ne te reconnaissais point. ...
de vant~r les proportions admirables d1~ gueux. Entre !.. . Monte l'escalier, douCar J~rome Chadebech, laid de visage, avait cement... plus doucement ....
les Jambes longues, les reins étroits les Madame a de la compagnie cl
épaules larges, la poitrine musculeuse ' d'un toute la maison fait silence quand
blanc laiteux sous le hàlc du cou.
'
mons!eur l'abbé de T,agarde N
~esfe~m~s, artisanes cl petites bourgeoises. monsieur Peschadour sonl au
arn1enl aime cc brutal, disait-on. JI vivait salon .... Ils parlent si liicn, ers
d:e!lcs et de leu'. fo~ie, les méprisant tou tes, messieurs! On dirait qu ïls prè•n a11nant
• que, lu1-meme &lt;'l MarO'ol
e, . "'acrtie'
nl 0 1•c ,
chenl. Là ... là .. . boute-Loi dans
11s avaient lelé la même rhè1•re; ils avaient le couloir, sur l'escabeau. ,I&lt;' le
couch~ sur la.même paillasse et ronlé par tous conduirai chez madame quand ln
les com~ d~ 1Enclos. Et, dans crltc passion heau monde sera parti.
du barricol1er pour la dentellière, il r avait
)fargot resta seule sur le palil'r
c~mme une habitude d'enfance, une fra Lernilé du premier étage, qui se prolonb1zar~e'. un_ lien plus strict que le plaisir.
geait à droite el à gauche en un
. 111 _aimait, cl son amour n'allait pas sa ns couloir mi-obscur. Un jour terne
plousie. La Cbabrette demeurait indifférente éclairait les marches de pierre raux triomphes du Galapian, et le Galapian moussée~, la grosse rampe de
souffrait parfois que la Chahretle eùt des chêne luisant, la porte du salon
?onlés pour tel ou tel gueux comme lui. Mais peinte en gris pàlc. Plus loin,
11 ne pouvait se représenter Marcrot dans les dans la pénombre, des lignes de
bras d'un &lt;( monsieur ». La oenf bouro-eoise lumière, au ras du carreau, dc:'
"
ct gent1'Ilatre,
qm· porte perruque,
épée," den- cclaicnt d'autres portes inrisitelles, bas de soie et lin°e fin. excitait ses liles. Drs roix s'élernirnt, dr~
li.i_reurs é_tranges, &lt;fti'il n~anife~tait par des rirrs, l'accord indi~tincl d'nn
cris, des JLll'Cments, des coups de poin" su r 111th. [ne horloge Lattait, arrc
les meubles, et des menaces de tout mass~ctw. des pulsations lentes, lonrdc~,
quelle fem?1e se ferait scrupule de mentir r~·Lhmiqucs comme le cœur • coure-,
- Au secours, bonnes ge11s! ... 011 me tue/... 0 11 me ,,,·ote ,
A
A l' ï ,
.... C·
.. .- ..... a1. e:... A la_g_arde!... An f eu !... , Q11elq1tfS i•ieilles
au Jaloux qm la gène? l;n instinct de pru- rnème de la ricillc maison.
a1t11 ees pa, le bruit, i111•ect,vere11/ contre les amants.... (Page ()3.)
dence retint le nom de Ilarbazanges sur les
Ce jour crépusculaire, ces
lèvres de Margot. Prenant avec o-ràcc le bras bruits vagues, le mystère des
d_e Jérome, elle déplora la sollis; du barrico- portes closes émurent l'irrespectueuse Chaoù il était heaucoup parlé de Vénus et de
ller.... Elle n'allait pas chez un« monsieur&gt;&gt;
brette, et, telle une déYOtc à l'église, elle de- lliane, dn llambeau de l'amour, des lys el des
non certes, mais chez une dame... oui ... chc~ meura bien sage sur son escabeau. Elle' sonroses, de la lune et du soleil, de &lt;c chastes
madame du Verdier .... ponr y chercher des geait que àf. François était au salon, séparé
lc~x
&gt;J allnm~s par des &lt;&lt; yeux inhumai_ns )) et
1. llonstre.
d'elle par la m1millr: 1p1'rllr pourrait &lt;'lllrn- meme de &lt;! t&gt;gr('Sses dlfyrranie &gt;&gt;.
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111STORJ.JI

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- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - _ _ _ _J

La Chabretle tomba dans une rêverie proonde en écoutant ces propos.
« Quoi! pensa-t-elle, ne me semble-t-il point
reconnaître l'accent de M. l'abbé de Lagarde,
dont le frrre est drapier, rue de la Barrière'?
Il est &lt;l'Église el il ose parler d'amour! »
Elle quitta son coin cl mit un œil au trou
de la serrure. Alors elle vit le salon de rnadamr
Ba.rbazanges, el les fenêtres en face d'elle, l'l
les rideaux de crépon vert qu·rllc avait si souvent contemplés du dehors. La fleur de la
bourgeoisie tulliste était là : )(' sombrdl. P&lt;', chadour, les aint-Priest, les lhbanidc el Ir
dames assises en cercle, à contre-jour. avec
leurs jupes étalées, leurs prclintailles et leur
falbalas, leurs hautes coiffes de gaze à triple
ruche, montérs sur fil d'archal. L'une agilail
nn é,·entail mignon; l'autre croquait des pastilles; celle-ci caressait lin petit chien; celle-là
buvait une citronnade, el le domestique Jeantou, travesti en laquais pour la circonstance,
!ni présentait le plateau. Il y avait là quantité
de pccques et de pimbèches; des coquettes
plus ressemblantes à la comtesse d'Escarbagnas qu'à Célimènc, et moins de Léandres que
de 'frissotins, - figures, discours el façons
de province.... Mais la Chabrelle, éblouie, se
crut transportée à Versailles, dans le cabinet
du f\oi. Elle chercha du regard le beau Barhazanges et fut bien marrie de ne le poin t dfronHir. En revanche, elle aperçut )1. dr Lagardt•
fort clairement, et ne perdit rien de ses gestl'S
ni de ses paroles.
Ce fameux abbé, grand royageur, bel esprit.
aus i peu clerc que possible, faisait une IerLure de ses lellres à madame de La Calprenède.
A vrai dire, res Jeures n'avaient pas Ir
('harme de la nouveauté. 'fout le monde, it
Tnlle, connaissait l'hi toire de celle Ct Délie &gt;&gt;,
qui entretenait un commrrcc épistolaire avec
lt• plus fameux pédant du Limou in. Leur
lbmme était Loule pure, ne consumant guère
que l'imagination. Madame de La Calpreni!dc,
en ses jeunes ans, avait brùlé de feux plus
, ensiblcs, acc&lt;1rdant fort bien la galanterie aYcc
la préciosité. Elle riait née de ~onancourt.
Folle de romans, tout occupée de vivre ccu\'.
qu'elle aurait voulu écrire, Lenanl, dans un
monde assez médiocre, le personnage Lragi&lt;"Omique de la femme persécutée, elle s·éLait
mariée trois fois - par amour! - cl ses
trois maris l'avaient également déçue, avant
que de la laisser Yeuve. C'est alors qu'ellr
avait souhaité connaître La Calprenède, le plus
lëcond romancier du siècle, auteur d'ouvrages
en quatorze volumes et d'une Cléopâtre qui
ne finisssait pas de paraitre depuis dix ans .. ..
La Yieille beauté se dévoua pour l'honneur des
lettres françaises ... . Elle épousa La Calprenède,
sous l'expresse condition qu'il finirait la Cléopâtre, comme elle fit marquer dans le contrat.
Leur hymen ne fut pas heureux. Séparée, puis
veuve, - à jamais veuYe, - et plus romanesque que jamais, la dame se consola du rôti par la
fumée, el de ses quatre maris par son chaste
serYiteur Lagarde, ayant compris celle parole
profonde de M. Pascal que &lt;&lt; parler d'amom,
c'est faire l'amour ,,.
La pas~ion de l'abbé pour sa « Délir 1&gt; était

donc chose aYrrée, honnête et com-enablcaux
mœurs du temps. Une Chabrette seule, une
misérable artisane pouv:Îits'cnébahir, comme
elle ne manqua point dr le faire.

Je ne puis t•ous dfre, aimable Délie, q11e
vo11s m'avez laissé tout seul à Paris, pui.~que t•ous n·y avez laissé que la moitié rf.\1l'imède. JI est bien e.rlraonlinail'e dëtrn
ainsi sépal'é.de soi-même el je Sil is fOl'l
étonne de me tl'ottver par ici tout e11lie1· et
d·avoir le cœ111· à deux 011 /rois j01m1ées
du ro1·ps ....
Sans mn1t11·, Je ,1e fus ai sw-pl'tS de 11111 1•ie.
Comme 11n triste captif, 111011 rœ111· ro1n 1111111·ie
J:t les esclaves e11cl,ai11é1
Pa1· dt fier, ,·onqub·ant, e11 t riomphe 111r11h,
J;tain1t 1111e fidèle image
D11 cœur qui t•o1u 111ivail durant voire 1·oy117e

Mais, divine Délie, que celle moitié &lt;l'Alcimède que vous avez laissée à Paris est en
ttn deplorable état! JI est certain que si je
pottvais, par quelque apparition, me 111011trer à vous aussi désole que je suis, je 1•011s
loud1t:rais de pitié. Alon chagrin est plu.~
fort que ma raison. Il y a des i11sta11ls oit
toutes mes pensees 1•011l au désespoir, el
quelq11efois je me trouve si faible el si
lang11iss011l que je me sens defaillir el que
je JJ/oye sous le mal que /'absence me fait.
Parlant ain"i, l'abbé tirait des soupirs de
es talons, se lambourinail l'estomac, branlait la tète jusqu'à compromettre le bel arrangrmenL cl&lt;' sn perruque, et. &lt;' haussant sur
la pointe du pied, à chaque fin de vers, scmhlait prèt à ·i:1ancer \"('r « Délie ». llargot
1·rnl frrmrmrnl que le chagrin lui a\'ait Mrangé resprit. Elle s·auendrissait sur rr
paul're homme qui a,·ouail ainsi son c11ravaganœ .... Mais, un murmure naucur s'étant
élevé. le triste Alcimède. d'un Yisage riant cl
d·un port tranquille, fi L la ré,·érrn::c :un
dames, mil se papiers en sa poche cl ·as it
dans un fauteuil. Le pctil valet lui offrit unr
citronnade, et il parut à Margot qu'Alcimèdt•
avait oublié Délie .... Cependant madame dn
\'crdicr, qui é1ait ~rosse pour la première fois
cl fort mélancolique, porta son mouchoir à ses
yeux el déclara que ces lellrcs à macla me de La
Calprenède ne se poul'aicnl ouïr sans larmes.
- \'raimenl, dit-elle, si monsieur mon
mari m'écri,·ail en ce style, je ne résisterais
point à ma tendresse, el je prendrais incontinent le coche de Paris.
- Vous rê,·ez, ma mie Perrine! s'écria madame Barbazanges. Après dix ans de mariage,
cet excès de passion ne se peut concel'oir ....
Allez! rntre époux est fort bien près de )1. Baluze. el il reviendra à l'automne pour votre
accouchement.
- Certes, dit li. Pcsrhadour, ramonr conjugal n'a point, en son langage, ces tours
ingénieux, ces brùlantes pointes que nou
remarquons dans les lettres des amants. Mais,
madame, vos beaux yeux sont les pierres d'aimant el les astres polaires ,·ers qui se tournent, comme fait l'aiguille de la honssole,
Lou tes les pensées de li. du Yerd ier.
Ct• complimrn t rnrnrn11 le . on rire s111· lrs lt•..., 94 ''"

vres de madame Perrine, cl toute la compagnie
se prit à discourir sur l'amour. La Chabrelle,
cependant, se remettait en mémoire les bruits
fJUi couraient la "illc à propos de M. du Verdier. L'aimable a\'ocat n·était point un méchant époux: mais, sur I&lt;• point d'obtenir un
héritirr, il se &lt;li\'crtissait i1 Paris dan la maison de son oncle Ba1uzc. 011 fréquentairnl
beaucoup de damrs rl demoisrllrs ....
- Yoilà d'honnèles grns qui ont un grand
souci de l'amour, pensa la dentellière. Nous
autrrs, personnes du commun, le faisons sans
rn parler cl de tels discours nous semblent
folir. sinon indécence et gaillardise.... Pour11uoi tant dr phrases. lorsqu'un mol suffit? ...
N·c t-il point l'ilain de réunir tant d'hommes
graYe el de damrs l'C'rtucuscs pour les entretenir de... Ah! li donc!... Le Galapian el
moi, qui ne nous piquons pas de délicatesse,
allon au plus court, quand nous sommes ensemble .... Mais peut-être les amants du beau
monde ont-ils l'àmr autrrmenl construite que
nous, puisqu'ils peurrnt tant parler, tant
gémir, tant souffrir, el faire tant d·cmbarras
pour une cho e si simple que de se mellre ou
ne se pas mettre ensemble an lit?... Je serais
pourtant bien curieuse de sa,·oir ce qu'en
pen c M. François, et si le mépris qu'il fait
des lemmes ne l'irnt pas de la crainte d'être
brûlé, percé. déchiré et pre que assassiné par
une carognc de Délie! ... Mais quelle femme
le YoudraiL ainsi persécuter?
M. de L:igardc. ayant bu deux verres de
citronnade cl croqué quelques « cheveux
d'ange ,, . se plaça drrechef au milieu du
salon. Celle fois, l"ennui vainquit la curiosité
de la Chabrelle. Renonçant 11 pénétrer l'étrange
cararti•rc d' (&lt; Alcimèdc &gt;l . elle se remit sur
son rscaheau. Après un quart d'heure, les
pieds lui fourmillèrent. Elle bàilla, tourna ses
pouces cl romptajusqu'à cent pour se dil'ertir.
Le jour déclinait. Le logis semblait Yide ....
I.e son du lulh mourait dans l'épaisseur des
murs. Margot fit quelques pas de ce côté, pour
mieux l'entendre, puis quelques pas encorr.
et. suivant le couloir qui tormail un coude,
elle se trouva dcYant une porte mal jointr.
Les échos du salon n'arrivaient pas jusqu'en
re lieu fort retiré, 011 s·ouvrait peut-être l'appartement particulier de madame Barbazanges.
J,'onde musicale s'rlargissail dans le silence
sonore, dans l"ombre émue qui frémissait.. ..
L'imisible musicien jouait pour lui-même. au
gré de son caprice nonchalant ; il jouait des
airs au rythme lent, régulier, grave, d'allurr
naïYe el majestueuse. el bea ucoup plus anciens que la musique de M. Lulli: des airs 11
danser. chacones, pa,·ancs cl sarabandes, qui
sans doute araient charmé la ,·ieille cour, an
tcmp du premier card:nal. au temps dt•
Jluckingbam et de la re'.ne Annr .... Et soudain une roix. mariée au luth , chanta, loinlaine et pure. comme en songe, la chanson
dC' Louis XIII :
Belle &lt;1ui tiens ma vie....

La Chabrellc ne bougrait pins. Collée à la
muraille, les yrux lcrnu:,;. Il' ::.mg au rœur.
plus piilr que sa chcniisette, elle bmail de

_______________ ___
...:_

LA

Y1E .Jl.MOUR_EUSE DE F R_ANÇ01S B AR.BAZ.ANGES - - ~

ses lèvres ouvertes, cc philtre de l'harmonie
qui semblait descendre en elle a,·ec l'air
qu'el~e respirait. La maison étrangère, le
couloir sombre, un rayon qui traYersait la
serrure, clic ne vopit plus rien .... f\ien n·exisL:iit plus qu'un nuage indistinct autour d'cllr
rt la voix, la roix triste et suave portée su;
les frissons du luth. Et longtemps, elle dc''.'.cura dans cette cxta e, cl le chanteur et
1 '.'!.strn~ent se taisaient depuis longtemps
d(•.1a, quelle croyait les entendre encore. A
la fin, on trouble dissipé, elle s'étonna du sill•nce. Le trou de la serrure hrillait dans le
m:posculc, Lei un œil d'or. Nouvelle' Psyché,
)(argot r~ulut corn 1/tre le musicien mystér1~ux. Mais la porte céda sous sa main, s'ou, r1l en dedans, sans le moindre bruit comme
''.ne porte l~e, l'L, tremblante . ur le' seuil, la
Chabrclle \'Il cc qu"t•llc désirait mir.
.C'était une ,·asle chambre, en façon de bihh~thèque, bois&lt;.:c de chêne et garnie d'ar1no1res où, derrière 1111 grillage 11:ger, de.
lines _à reliure fan,·e s'entassaient jusqu'au
lam_br1s. Sur un dressoir, il y :l\'ait une
,phere, avec 1111 axe rt des mrridicns de cuill'e ; el sur lt•s lablC's, sur les fa11tr11ils, sur le
carreau, quantilé dïnstruments de musiqm•.
drs plus braux cl des plus rares, , iules d'l ta lie
Pl ~nilares d·Espag,w, théorbes t'l mandores,
lnlh, l't haulboi,. llt•nx rid.·aux dt• ras pourprl'. brodés d" un galon étrint, tombaient droit
,ur la fenètre el mas11uaient l'ardente lueur
dn_ ciC'I occi~ental, sauf un grand rayon aigu
11u1 lra,ersa,t la ehamhre obscurt', comme
nnt'ilèche échappé!' à l'arc d'Amour,rtdardait
,.011 exlrèmc poinle s11r le corsage de Margot.
.(.~ heau ra~ o11, lont , ihrant d'atomes dorr,,
rrva11t d'nnt' Yic magir111l'. rencontrait an pa,,age la tète_ appPs:1nlie de François Barl,azanges. I.e JCt1nr hommr dormait, le front
sur son bras, l't le hras sui· son luth. I.e flot
de ~e, rhcma. eronlarit tout d'un coté. c·o:i1ra1L _la tablellt• de cèdre et i1·éc.1ille. Ses cils
hall~r~nt, ~h_atouillés par le rayon . ,a bouche
'~111·1art. 51 !cunC'. i pure qu'l'llc semblait
11&lt;'r~e du ba~ser. Une molle clentellc YOilait à
il&lt;'_m1 s&lt;.&gt;s mams ncrrcuscsel nohlrs, 1111 blf't1is,a,t une , eine c~mmc un filet d'az 11 r pùll'
dans un blanc petalc de fleur .... Suppose,,
au rebours des contes, qu'une paurrc• fille,
1;11~heronne ou bohémiennr, rencontre le
1 r,?ce Charmant endormi dans fa forèt : non
/
m~ms _surprise,. non ~oins émue, )largol La po,-/e céda sous la main de !,largo/ tt lrtmbla t
homme dormait, le front sur son br~s 'et~ bra:s~su; e seuil, elle vit ce qu'elle désirait voir•... Le fe11nt
11
re.,ardarl François, et s,, de loin, &lt;'lie l'arait
elle l'avait tro11vt admirable il lid "ar~issait "lus adrm _onbt1" '· .. • Margo~ regardait François, et si, dt loin,
•
r
r
ira e encore a v01r ck P,-ts. (Page 95.)
trouvé admirable, il lui paraissait plus admirable encore à ,·o·r de près.
A la fin, le jeune homme s'a"ita dans on madame la Conseillère.... Sa requête fut bien
elle ne trouva plusAlcimède si ridicule d'avoir
so~meil, b:ilbutia un mol inint~lligible, et la reçue, elle put examiner les cornettes tout à
le cœur à cent lieue du corps....
c·u~1eus: Chabrette recula dans le corridor. loisir. Complimentée sur son adresse par
a(lai~ penser d'elle M. Barbazanges, sïl madameBarbazangcs, régalée à la cuisine d'un
XI
s eveilla,t tout à coup? Ne la prendrait-il point tour/ou beurré et d'un verre de vin blanc la
pour une voleuse?... Ain i la prudence tirait dentellière s'en alla plus triste à la fois' et
Le premier jour de mai, on vit le bon cha!\lar?ol en arrière et la rolupté de la contem- plus ~cureu e qu'elle n'avait jamais été.
noine
La Poumélyc paraitre chez les Barbaplatron la ramenait en arant.
Jla, , cc soir-là, le Galapian soupa tout seu l zanges, Lou l défait et désolé. M. Antoine
. Les portes du salon étant poussées à grand dans le cabaret de l'Alverge. Au ri que d'être Bro~ssol s'était laissé mourir: malade depuis
fracas, Margot regagna tout doucement son es- bauuc, Margot ne le rejoignit point. Couchée
neuf ans, abandonné des médecins depuis l'au&lt;·abeau. La compagniepritcongé de madame su~. so.n grabat, dès l'Angelus, elle pleura jusLo1m,1,e, il arnil attendu les vacances pour renBa~ba~anges • . La vieille Marccline ne tarda qu a I aubr. Et pressentant les délicatesses indre) ame sans troubler les études de son fris.
pomt 11 la renrr chercher, pour la mener ,·ers connues et les mystères du réritahle amour,
- Le ,ieux Jeantou m'a porté la nouvelle

q~

�, - 111STO'J{1.Jl _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _ _ __ .,,,
awc une lrttre du défunt, dit le chano:nc. Je
suis tuteur de mon pauvre filleul, mais, rn
mes infirmités cl mon grand âge, M. Antoine
Broussol Yous prie, mon cher cousin, de continuer ,·os bontés à notre Pierre et de me
rrmplacrr auprès de lui, plus tard.
M. et madame Barhazangrs rt&gt;pondi m11
qu'ils aimaie_nt le petit flroussol rom mr lrnr
propre enfant.
- Cr garçon me plait fort. s'érria le consrillcr, cl si je n'avais pas eu François, jr
J'aurais sans doute adopté pour mon fils. li a
du sens, du cœur, une rusticité naïre qni
n'exclut point la finesse. Je disais naguère an
recteur du collège que cc Broussol serait la
l(loire de notre présidi:il. ~~l j'ajoutais que ces
bonnes qualités d'un étranger me piquaient à
l'endroit sensible, car mon propre rejeton
~cmble méconnaitre tout à fait la grandr11r de
la magistrature.
Le chanoine répondit :
- Mon cousin, il y a deux hommes en
l'0US : l'astrologue cl le magistral, le personnage qui contemple la lune el celui qui regarde
dans les sacs à procès. \'ous étiez astrologue.
l'l rien qu 'astrologue, le jour où mus files
François. Depuis , vous a,·cz sensiblement
perdu le goût de Yivre dans les céleslrs
~phères, cl YOUS ètes redescendu parmi les
, ivants .. .. Cela c t fort bien; mais il ne laut
pas mus ébahir si rotre garçon demeure un
amant de la lune el s'il n'a, pour la chicane,
ciue du dégoût.

- Hélas! didl. Barbazangcs en soupirant,
je me rappelle les sages discours de leu ma
belle-mère, dont Dieu ail l'àme, et les remontrances que me fit le recteur du collège! ...
J'ai crdé à l'amour paternel et à l'amour
l'onjugal .... Sur la foi d'tm horoscope cl sur
k s instances de ma fcmmr, j'ai roulu écarter
François de tout libertinage et le garder près
dcn:rn~jusqu·au temps de le marier .... Hélas !
le moins que nous puissions craindre, c'était
que mJn fils deYint. un blondin, un damcrel,
un diseur de prlils rers. comme on Yoil les
jeunes gens élevés d:ms les jupons de madame leur mère ! François ne donne pas dans
,·c ridicule. ~on content de fuir Irs dames, il
srmblc les abhorrer.
- Ceci n'est pas un mal, mon cousin, rt,
si \'OUS croyez toujours à l'horoscope ....
- \'ous riez, monsieur le chanoine~--- ~achez donc (el les gros sourcils de M. Barbazanges mont.aient cl descendaicnt.d'unemanièrc
fort. comique), sachez donc que. l'hircr dernier, mon. llls s'a,·isa de composer un otll'rage
de poésie! ....le dois dire qu' il ne l'acheYa
point.. ~lais, tombant d'une folie dans une
autre, il s'est. donné tout entier à la musique,
rl il passe des heures enfermé, jouant du luth
rt de la riolc, cc qui csl nn diYcrtissement de
baladin cl non de magistrat.
- Considérez, mon cousin, que cc dh-ertissrment n·a rirn de coupalilr, que notre
François n'a p:t accompli srs dix-nruf ans, et
qu'il esl lort aYancé dans ses étudrs. Que

diriez-rous, s'il faisait la débauche, s'il courait les filles et les tripots?
- Ce garçon est le plus bizarre du monde,
cl je ne sais à quoi il sera bon. Si je ne
redoutais pour lui le fatal présage des planètes,
ah ! je souhaiterais presque qu' il se dégourdit
comme fera, comme a fait peul-être, notre
Broussol !... Mais c'est une àme de glace dans
un corps nonchalant, insensible à la peine
comme au plaisir ....
- Le fils de l'astrologue!. .. le fils de J'ast.rologuc !...
- L'année procl~aine, je le Yeux faire vopger. Nous dépècherons, de compagnie, Yolre
jeune coq el mon béjaune à Clermont-Ferrand,
chez M. de Tassayrac. li m'a sournntes fois
prié de lui envoyer mon fils, car il n'a point
d'enfant el la solitude lui est pesante .... C'est
un bon homme, et un grand savant, allié aux
Périer el aux Pascal ....
Le chanoine approuva tort la décision de
ll. Barbazangcs, el il s'étendit en considérations judicieuses sur l' &lt;&lt; esprit de clocher », el
sur l'utilité des voyages, plus nécessaires aux
jeunes gens de Tulle qu'à tous les autres, la
rille étant privée de tous rapports aYec le
monde civilisé. Le lendemain, il se mil en
route pour Saint-Hilaire d'Obazine, afin de régler les affaires de Pierre Broussol el de ramener le gar~on a,·ec lui. François se réjouit ext.rèmemcnt de re,·oir son camarade; mais il lui
arrira, dans cc mème trmps, une singulii'rc
aYcnturr, qui changea le cours de ses pcnsrrs.

(A s1mre. )

MARCELLE

TINA YRE.

(l/111.111'3/ÎOIIS ,tt COSR.ID,)

LA VIE DE PARIS Ali XVIII' SIÈC LF., -

LA PROllENADE DES REllPARTS,

grav11re dt P .-F.

C OURTOIS,

d'apres

At: GCSTIS DE SAIST· At:BIX, -

(CaN11tl dts Estampes.)

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                  <text>La revista Historia Magazine Illustré Bi-mensuel fue creada por un ex librero que se convirtió en editor Jules Tallandier, En diciembre de 1909, se publicó el Léame histórico con el título Historia. La revista dejó de publicarse entre 1937 y 1945. La revista publica artículos y dossieres en los que participan destacados historiadores. Los archivos se detallan en una publicación bimensual temática.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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